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                    <text>BOLETIN MENSUAL DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

....,_

Registrado como artículo de 2a. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de Abril de 1944.

Año XIII

D.A.S.U.

No. 4

Abril de 1956

POEMA CON AIRE MIO
María Angélica Villa •
1 /' if
-.

._'

Venía desde el día, bosquejando caudales,
y entre sombras de piedra su brillo yo incrustaba.
Venía, simplemente,
con los esbeltos vinos
del aroma del tiempo
inefable.
Desde el árbol venía, hacia lúcidas varas,
y era cierto mi paso de estatuas perseguido.
Venía por las manos de algún río,
como un salmo entreabriendo
colores en su frío.
Venía desde el llanto, prometiéndome vidas,
y dándome dolores verdaderos.
Tras de mi alegrábase el sonído
cadencioso y juncal
en su curva de trigos.
Venía desde el fuerte silencio de las horas
renaciendo en la flecha que heríame precisa,
junto a fervores ténues
o inauditas bellezas.
{ !"

1

t

)C"

Venía ahuyentando
patéticos asombros,
y sólo conseguía, trasladarlos encima
del intenso secreto
en que me abría.
Venía desde el canto, sosteníendo señales.
Alrededor de un tallo
increíble colgaba llamaradas.
Agilmente venía,
sobre un credo sin dagas,
inventando en el tiempo
un prodigio de ramas.
Venía desde luces, comprendíéndolas,
y un exultante anillo contra el odio
su entera flor me daba.
El éxtasis más claro, más fecundo,
conmigo se enroscaba.
Venía, sobre todo, a perdonarme un sueño
de agua, o de humo,
viviendose en mís ojos,
v abiertamente muerto en la palabra.

Buenos Aires, 1955.

nnsina

.
:.~
.lll.,'f:TSw.u,111

�LA NEGRA ANGUSTIAS

EL TEATRO EN PARIS
Por Julián GALLEGO

NOVELA DE FRANCISCO ROJAS CONZALEZ
Por Armen OHANIAN

ANASTASIA GRECO ROMANOFF

*

TEMA
De cómo "ª creciendo la personalid11d del protagonista, la joven y bella
mnlata Angustias, ante el desarrollo
pujante del espontáneo levantamiento
de Jas masas campesinas, en 1910.

De cómo su rebeldía, frente a las
malvadas intenciones de los "muy ma-

chos", en persona, se _une. Y de cómo

1

al fracasar la revolución y quedar
aplastado el movimiento zapatista degenera, paralelamente, la coronela Angustias, todo por culpa de un necio
amor con cierto maestrito necio.

AMBIENTE
El ambiente es el de los campesinos
de Mesa de Aire y la cuenca minera
de Real de A1zimas, en vísperas de la

venganza colectiva de los descamisados y el levantamiento de las masas
hambientas bajo la bandera de Emiliano Zapata con su lema de "Tierra

-

--------

y Libertad".
Es el ambiente anárquico de los surianos de Guerrero y de Morelos, de
los indios costeños y de los negros de

la Costa Chica. A ellos se han unido
mestizos de la sierra; criollos; mulatos impulsivos; en fin, todo el mosaico
étnico que componía la erguida población rural de México.

..

PERSONAJES
La protagonista. Es la negra Angustias, apodo que babia merecido a can•
sa de las muchas desdichas de su
infancia aquella huérfana, habiendo
quedado sin padres y recogida por la
hechicera Crescencia. Cuando regresa
el padre, de la revolución, el mulato
Antón Farrera y toma a su hija ya llevaba la chica el nombre de Angustias
Farrera.
Es joven y de belleza más bien provocadora. Posee todos los instintos de
su fuer'te raza, que son violentos. Su
carácter es dominador. Y sus ademanes autoritarios. Frente a los hombres
se muestra altiva. El autor nos la presenta como una cariátide tanto por su
fuerza como por su salud. Pensar que
semejante mujerona se enamora per•
didamente de un "maestrito,, cualquiera, siendo precisamente la coronela de
toda la mulatada de aquellas comarcas
y que como tal ha tomado parte de la
Revolución.
Dos pretendientes le habían ofrecido casarse con ella: el cabrero Güitlacoche y el boyero rico, don Laureano.
Modesto, el jefe de la ' 1acordada"
en la Hacienda "El Rondeño", la tiene, a su vez, escogida para su supe.
rior, Don Efrén el Picado (de viruelas).
Es Don Efrén un gigantón con cara de
chivo viejo.
En defensa propia, un día, Angustias le asesta un navajazo a Don Efrén
usando para ello del arma de su padre. Las autoridades la buscan para
castigarla. Por casualidad se encuentra cierta vez a los revolucionarios, no
sé en qué venta. El nombre de su padre le sirve a ella de prestigio, pues

*

Por un error, en el pasado número del mes de
marzo ~ omitió el nombre de la autora del artículo "Angelina", de Rafael Delgado: Armen
Ohanian, que firma también el que ahora ofrecemos sobre Rojas Gondlez.

Página 2

aquel gozaba ya de fama por doquiera.
Fue el compadre "Concho" quien la
nombra en seguida Coronela de toda
la mulatada que a la sazón se babia
sublevado contra sus hambreadores.
En el patio de la venta, un jefe de
los peones rebeldes cuenta cómo los
revolucionarios entraron a Cuautla;
soltaron, de pronto, a los presos del Jugar y quemaron los archivos del Municipio, limpiando, de paso, cuanta
tienda buena quedaba.
En esos momentos entraban a la
venta, Modesto y el Picado, para arrestarla. Angustias, que ya lucia el grado
de Coronela, manda ajusticiar a éste,
según modo de ella, dándole órdenes
a su capitál) Güit/acoche que mutile
al gigante Efrén; y una vez inutilizado
así, como macho, se lo manda de regalo a la mujer del mismo, la celosa
Chona.
-''Por algo teníamos que haber empezado", grita furiosa la mulata.
En seguida ordena que los arrieros
de la tropa entren de lleno al saqueo
y que regalen todo lo que obtengan,
a la gente que los rodea.
El otro personaje, marcadamente
grotesco ademas, es el "maestrito,, Manuel de la Reguera. Con él aprende
Angustias a leer y escribir, pues el cobarde y mezquino "flacucho" habrá
de ser su primer amor y su esposo.
Los rebeldes se hallan ya frente a
Cuernavaca, que se ve amenazada por
los federales. De ahí a poco se retiran,
dejando a la mulata, en traje . de mujer
y toda perfumada, al lado de su maestrito. Don Concho se quedó como jefe
de los rebeldes.
Desde entonces se inicia la rápida
degeneración de la mulata enamorada.
Ya había aprendido, para eso, a beber
y emborracharse entre fiestas y juergas de los demás "jefes." Solía escuchar, con harto fastidio a· los oradores de plazuela que hablaban de

Prud'hon, de Kropotkin y de Juan Jacobo Rousseau. Nada podía causarnos
más pena que verla transformada en
una majadera cualquiera. Y en cambio
nos chocaba, en extremo, su amor y su
sumisión ante aquel necio del maestrito, que a propósito babia decidido hacer de su coronela un simple trampolin para su carrera con los federalistas en la Capital.
El día de la boda, ante todo el mundo, obliga a la desposada a que le
amarre las cintas de los zapatos. Con
suma ternura, la ex-coronela se arrodilla y cumple semejante humi11ación.
EL ESTILO
Es el lenguaje campechano de las
sierras, tan colorida, expresiva y recargada de imágenes y de una sensibilidad sumamente popular. Las frases cortas y enérgicas. Plenamente
realista, el estilo. La novela está construida, la mitad con narraciones enérgicas y la otra mitad con diálogos. El
lenguaje es vigoroso y en ocasiones
hasta brutal, entrecortado de breves
pero significativas ovaciones de Jugares y situaciones particulares, casi
siempre-inesperadas.
El personaje siguiente es el de la
Masa Revolucionaria, que se mueve a
lo largo de la novela. Derrotado Zapata, los rebeldes empiezan a desanimarse y se retiran precipitadamente de
Cuernavaca, asechados por las tropas
federales, que no tardan en entrar a la
plaza. Muchos, desilusionados, vuelven a sus lugares de trabajo, cuando
no a sus chozas y jacales abandonados.
LA

IDEA

En un diálogo entre combatientes de
]a ex-coronela, el autor nos explica la
causa de la caída tan rápida de la mulata:

•

-"Es que aquí no hay más que dos
clases: la de la mujer y la del hombre. Que la "bola" es cosa de los hom•
bres y para los hombres, y no para
]as mujeres".
Y como la idea en sí es del todo
falsa, lógicamente resulta falsa la misera apoteosis de la mulata. Casada,
encinta y vestida de vulgo mujer, ta•
pa la barriga hinchada, con un rebozo.
Decide, en fin, acompañar así al flacucho marido hasta la Capital.
Un día ese mismo marido, Manuel,
la obliga a firmar su rendición ante
el Gobierno, cosa que apenas le vale
dizque el sostén para la precaria existencia que habría de llevar de ahi en
adelante.
AJ final de la novela la vemos, desgreñada, madre de un niño en pañales,
en una casa de vecindad de uno de
los barrios más pobres de la Capital.
En una azotebuela, la mulata lava los
pañales del hijo, y canta.
En verdad, nos parece un tanto inverosimil tan plácida apoteosis, para
la violenta, e inteligente, Angustias.
Pues esperabamos, ciertamente una poderosa reacción ante la necedad y la
vileza de] cobarde maestrito de marras.
Esta novela de Rojas González es
fuerte, dinámica y colorida; tiene mar•
cado sentido social; se interesa por los
problemas del campesinado y protesta
enérgicamente contra la clase explotadora. Por lo tanto, es de lleno una
obra de actualidad, en la cual el autor
rdleja la vida del País desde sus pos1c10nes de escritor pequeño-burgués
e individualista, amén de un tanto escéptico en el porvenir de la Revolución. Por otra parte, como buen peq~1eño burgués el . autor. de importancrn desmesurada a la sensualidad y a
la sexualidad, exceso que entre las clases trabajadoras nunca cobra esas dimensiones románticas de lujuria.

,

1

jer; ésta, naturalmente, reconoce a la · bellos, Jo que concuerda bastante con
princesa en cuanto esta canta estilo el peinado de la encantadora "discuse"
Saint Germain una canción triste; el del existencialismo.
otro se va hecho un mar de confusioEL PERRO DEL HORTELANO
nes ... Pero el público empieza a saber
a qué atenerse: la joven pescada en el
Con,.ser "El perro del hortelano" una
canal es la verdadera Anastasia. Hasta
de
las deliciosas comedias de Lope de
la abuela augusta de la Princesa acaba
Vega,
no es de las más representadas
por rendirse a esta evidencia.
Pero el tercer acto nos guarda una en su patria; su propia abundancia
sorpresa. Para .la presentación de perjudica a este Fénix, de quien el púAnastasia a los accionistas-patrióticos blico, como sabe que nunca llegará a
se ha elegido un teatro; ello podrá pa- conocer toda la obra, se acomoda a no
recer extrnño a quien no haya visto leer o ver sino una pequeñísima parla comedia. Quien la ha visto, ya no te, que pudiera contarse con los dedos
se extraña nada desde el acto primero. de una mano, y aun sobrarían. Con lo
En fin, si se extraña, al aparecer de cual, la fecundidad que dió éxito al
improviso un bien plantado obrero Monstruo de la Naturaleza en vida, se
que llama a la Princesa, en lugar de le resta en muerte. Agradezcamos, pues,
Anastasia, Francisca y la excita a vol- a Jean Louis Barrault el placer que nos
ver a su domicilio y a la vida marital ha dado el ver en los carteles este
que con el llevaba. Francisca - o ºChien du Jardinier" que como "Perro
Franziska - podrá no parecer muy del Hortelano" nunca habíamos visto
ruso; pero eso son fruslerías .. El caso anunciado en España. La adaptación
es que la joven, que está en su trono francesa se debe a la fina pluma de
de teatro suntuosamente vestida por Georges Neveux.
Porque ha salido la palabra "adapMaggy Reuff, decide marcharse con el
obrero, dejando a sus partidarios, a tación". Gusta el público de París de
su abuela y a su pretendiente princi- que le sirvan platos nuevos, exóticos,

"Anastasia", comedia dramática en
tres actos original de Marcelle Maurette
ha sido estrenada con éxito en Londres y en Nueva York antes que en
París. Sólo refrendados por estos
triunfos los empresarios _parisienses,
que desconfiaban -ya veremos las razones- del rendimiento de esta obra se
han decidido a presentarla en el Teatro
Antolne. El inexcusable Wakhevitch se
ha encargado de los decorados, el indispensable Georges Auric de la música. El actor J ean Je Poulian ha tomado a su cargo la dirección escénica;
con ello ha conseguido no poder dar
órdenes a un actor que es él mismo.
su labor como actor se resiente de ello.
Respecto a su labor directora, digamos
que está a tono con la obra y ya habremos dicho bastante. Esta compañia,
salvo las excepciones que luego anotaremos, es de lo más mediocre; pero
nunca acabaremos de saber si son malos actores o si son buenos actores que
aguantan lo que en el texto está escrito. Lucienne Bogaert y J ean Toulot
hacen lo que pueden por ser actores
al servicio de este texto; ambos resultan amanerados. Respecto a Anastasia,
hace exactamente lo que tiene que hacer: gritar, temblar, desmayarse varias veces, andar majestuosa. No se
puede pedir más.
Pero pasemos al argumento. "Anastasia" es la hija menor de Nicolás II
de Rusia. ¿Ha muerto en la Revolución,
con el resto de .su familia? ¿Se ha salvado? Hay poderosos intereses para
desear esto último: la herencia fabulosa que · su padre dejó en Londres Y
las cotizaciones que los zaristas exilados han ido satisfaciendo para mantener a una princesa que, en el momento de levantarse el telón, no pasa
de fantasma. Los malvados hombres
de negocios que han montado el tinglado de la cotización necesitan presentar rapidamente a Anastasia. Para
ello, contratan -digámoslo así, ya que
el contrato consiste en dar gritos, golpes, empujones, hacer caer a la pobre
por el suelo ( con esa facilidad para
caerse que tienen las actrices de melodrama) y amenazar a trio -a una muchacha de vida turbia que quería suicidarse, y que se parece a la princesa.
Respecto al parecido, hay una discusión que recuerda poderosamente otra
escena, esta vez protagonizada por
Greta Garbo, de la pelicula pirandelliana "Como tu me deseas"; uno dice qfle
6
los ojos son de un color, otro cree lo
contrario ... Pero pasemos; se trata de
dar a la infeliz una especie de lecciones de cosas para princesas, para que
luego no pueda cometer algún ertor; pesco con un palmo de narices. ¿Se traa esta labor se dedican los tres cóm- ta, entonces, de una auténtica Franplices, con tanto entusiasmo que ya cisca? Dificil es de creerlo, después
pueden ustedes reírse de los cursillos de que la joven -con la misma técintensivos para preparación de Oposi- nica de melodrama del acto primerociones. Pero la muchacha -¡ miste- hace como que esta enterada de los
rio! - parece más enterada que ellos detalles de la vida de su apuesto commismos de estos detalles principescos, pañero popular de tal manera que no
aunque aparente lo contrario: inejor nos queda duda de que no está entedicho, aparenta que lo sabe, aparen- rada de nada. Según explica Anastatando que no lo sabe, según la soco- sia - o Francisca - el obrero es el
un1co que la quiere tal como es, que
rrida técnica melodramática.
El acto segundo nos presenta a la no le pregunta nada, que no quiere
nueva Anastasla confrontada con una hacer resucitar una ilusión. Pero eso
serie de personajes que conocieron a son excusas de teatro que ha nadie
la Princesa desaparecida y que deben convencen. La única explicación para
decir si es ella o no. Lo hacen alter- este repentino cambio de actitud seria
nadamente, según la ley de probabili- el "flechazo", pero la Sra. Maurette
dades más infantil: el primero, dice parece no haberse dado cuenta.
Este melodrama con ribetes de zarque no es; la segunda, dice que es; el
tercero, es un falsario desenmascarado zuela ha sido la oca,vón que la famosa
por Anastasia; el cuarto y quinto, mez- cantante Jaliette Greco esperaba para
clados, son el gran Chambelan de la presentarse en el teatro. Digamos que
corle de los Zares y una humilde mu- ha sido una ocasión cogida por los ca-

CIO

pero guisados siempre al modo nacional. El traductor, se permite colaborar
con el autor, corregirle la plana, hacer hablar a ese zafio que se expresa
en una lengua bárbara o extremosa en
la corrección cartesiana del francés.
Vemos, entonces, aparecer obras ex. trañas, monstruos de dos cabezas, como la refundición que se dió no hace
mucho, de dos de las mas célebres comedias del propio Lope. Ya no se qué
dirían los críticos franceses si un español o un chino se permitieran hacer
una sola obra con la "Fedra!' y la "Ester" de Racine, o "mejorar" el "Cid"
de Corneille quitandole por un lado
lo que se le aumenta por el otro. Para
el espectador español, por ejemplo, el
estilo de Racine, ha de resultar monótona, perdidas en la aduana de la traducción esas sutiles cualidades cuya
exportación está prohibida por la poesía; añadámosle, entonces, tres o cuatro sonetos bien con~eptuosos y has-

tante coloreados, hagamos hablar a los
personajes en romance de ocho silabas
en vez de en alejandrino de catorce,
saquemos a un "gracioso", obligado
en el teatro cl3.sico español, en lugar
de ese confidente de que gusta Racine.
La obra resultanté podrá estar muy
bien -aunque es dudoso- pero no
tendrá nada que ver con su original;
y si el espectador cree, después de
verla, que conoce a Racine, estará muy
equivocado. Bien es verdad que esa hipótesis es improbable, ya que - y acaso es peor aun - en nuestro pais a
nadie se le ocurre representar Racine.
La versión francesa de "El Perro del
Hortelano" es, como decimos, deliciosa; no en vano han pasado por la escena francesa, después de Lope, Mari•
vaux y Graudoux antes del Sr. Neveux.
Cuando Marivaux escribe sus :'Falsas
confidencias" sin duda conoce a Lope
y su "Perro;,; la comedia de Marivaux
es de una finura y una matización exqutsitas, una obra maestra de uno de
los mas grandes autores dramaticos
franceses, acaso el mejor en acuidad
del diálogo; nuestro Moratin -tan injustamente postergado en nuestro país
con todos sus contemporáneos, a cuyo
maravilloso estilo ya es hora de que
se haga una total justicia - debió, a su
vez, conocer a Marivaux. Este "Chien
du Jardinier" ladra, pues, en francés
con mucha mayor suavidad que en
castellano, con infinita delicadeza, con
una gracia admirable, pero con menos
fuerza. De esa poesía de Lope de Vega
que parece un huerto de flores y de
aves, de aromas espesos y colores brillantes, recargada, excesiva, rica como
un banquete de Pascqas, ha quedado
una delicada trabazón de episodios, un
carácter de mujer irónicamente diseñado. Adios rosas coloradas, adios claveles, a dios prados, adios fuentes, adios
regatos pequeños -constantes de nues•
tra poesía sensual, desde Lope hasta
Rosalía-; nada de pálidas manzanas
esmaltadas de carmesf, nada de albas
que entran por un prado, ni aires fríos,
ni cristales de agua, ni ríos indecisos.
Nada, pues, de lo que constituye el en•
canto mayor de nuestro Lope que, cada
vez que escribe, se encuentra la boca
llena de gustos y la nariz de arenas.
Dicho esto, repetimos que "Le chien
du Jardinier" es una delicia y que las
aña,diduras que el Sr. Neveux se ha
permitido son tolerables, la primera
- aumento del amor en Diana cuando cae la noche- por dar motivo a
escenas graciosas (aunque encontre•
mos que está bien en contra de la optimista tesis de Robert Kemp, que ha
escrito que la protagonista deja de ser
una sensual enamorada al ser traducida para convertirse en un dechado de
amor - poco más o menos -) y la
segunda - Diana paga a un espadachín para que mate a Teodoro, visto
que no puede amarlo abiertamenteporque, en la truculencia cómica del
final pasa desapercibida.
Esta obra que esta vestida con infinito gusto por Jean Denis Malcles ha
sido puesta en escena con esa gracia
infalible que Jean Louis Barrault encuentra en sus momentos mejores; todo está medido, todo está pensado,' na•
da queda al azar y sin ebargo el conjunto conserva una frescura, una naturalidad asombrosa. El mismo, como
actor, resulta un excelente Teodoro;
Simone Valere da a su desdeñada Marcela un encanto lleno de picardía; pero la heroína de la velada, como en
la comedia, es Diana, encarnada por
Madeleine Renaud con un humor, una
coquetería disimulada, y una ternura

Página 3

�que rayan el milagro. Alabemos, pues,
sin reticencias, esta realización, por
que no puedan decir de noostros, los
españoles, que somos, pues ni representamos ni dejamos representar el
Perro del Hortelano.
"LA ORESTIADA" DE ESQUILO
El incansable Jean Louis Barrault,
uno de los hombres de teatro más interesantes de nuestro tiempo, ha presentado al público de Paris esta temporada la trilogía "La Orestiada" de
Esquilo de Eleusis. No hace falta ni
señalar las dificultades que esta realización llevaba consigo, tanto en lo
que concierne al montaje escénico en
sí, como a la reacción de un público
no especializado ante un texto tan antiguo. La habilidad de Barrault y el
carácter de media tinta exacta de la
lengua francesa, si han podido quitar
grandeza a un texto griego que no conozco, lo han vuelto, sin duda, mucho
más asequible a su público. Para los
no franceses, estas traducciones resultan siempre un poco extrañas; para
nosotros no es tan natural que Orestes
hable en francés como que hable en
español. Un texto traducido , al francés toma para nosotros caracteres muv
franceses; no hay duda que Shakespe¡.
re traducido al español debe sonar de
un modo harto curioso para oídos
franceses. Pero en el caso de Esquilo,
la traducción francesa tropieza con el
inconveniente insoluble de trasladar
a una lengua de gran pobreza de acentuación un texto escrito precisamente
en razón a una acentuación posible
sólo en lenguas como el latín, el griego, el castellano, de gran variedad rítmica.
La trilogía de Esquilo comprende,
como es sabido, "Agamenón", "Las
Coeforas" y "Las Euménides". Ello
produce un espectáculo de longitud no
habitual -sus buenas tres horas con
muy escaso entreacto que exige un esfuerzo notable, np solo del espectador,
sino, en especial, de los intérpretes.
Pero el interés se mantiene vivo a lo
largo de las tres obras y solo decae
cuando, al final, Esquilo nos presenta
moraleja filoateniense, como era de
esperar. Yo no sé si se ha realizado
algún estudio sobre Esquilo como· autor politico; ahora que tanto se habla
de escritores "engagés" creo que sería de interés señalar cómo ya antes
de nuestra era un autor hacía decla-

mar en nn teatro de madera discursos
de asamblea constituyente; ello no le
ha impedido sobrevivir y llegar a nuestros dias fresco como una rosa. Confesemos, sin embargo, que, sea por el
escaso realce y majestad que esta última escena tiene en su presentación
francesa - con su Atenea de figurín
de modista convenciendo y casi sobornando a las Furias de la venganza para que dejen tranquilo a Orestes y a
todo el mundo, a cambio de recibir en
cada casa un culto fervoreso - sea
porque, en efecto es mas mediocre teatralmente y el patrioterismo de Esqui- ·
lo resulta mas palpable, lo que preferimos, lo que nos sigue conmoviendo
es el oscuro y terrible drama familiar
de los Atridas, que adquiere en manos
del viejo autor griego un calor y una
transparencia insuperables.
Dos palabras para refrescar el recuerdo de este argumento singular: en
"Agamenón" asistimos al regreso del
generalísimo de los griegos, vencedor
de Troya; Clitemnestra, su esposa, lo
acoge con falsa alegría, pero en cuanto entra en el palacio lo asesina con
la complicidad de su amante Egisto.
En "Las Coéferas" o suplicantes, ve-

mos a Orestes, hijo de Agamenón, que
vuelve del destierro que su madre le
impuso para vengar este crimen; animado por su hermana Electra y por
las suplicantes y desoladas mujeres
del coro, perpetra su doble crimen
justiciero. La tercera obra nos lo muestra perseguido por "Las Euménides"
o diosas de la venganza, que solo lo
dejan cuando Apolo y Atenea lo protegen, instaurando asi un nuevo sistema de justicia, un nuevo ciclo en que
la venganza y la crueldad son sustituidas por la benevolencia y la piedad.
De esta trilogía, lo que mas nos sacude es la figura de Clitemnestra, a
la que Marie Bell da nna majestad y
nna negra pasión extraordinarias. Solo
por esta interpretación ejemplar de la
mas grande actriz trágica francesa valdría la pena de hacer la cola de una
hora que el conseguir entradas - con
muchos dias de antelación - exige.
Esquilo ha insuflado un sentimiento
tan humano a esta figura detestable,
haciéndola aparecer como madre herida que venga la muerte de su hija
más querida, lfigenia, sacrificada por
Agamenón en aras de su empresa guerrera, que en ocasiones nos arrastra y

hasta nos es simpática. Hay también
otra figura de extraordinario poder
teatral, y es Casandra, princesa troyana hecha prisionera por Agamenón y
a la que un fatal poder de adivinación que nadie cree hace predecir el
crimen que va a cometerse, haciéndonoslo ver con sus palabras con más
claridad y emoción que si sucediera
en escena, hallazgo genial de un autor
con un gran ·sentido de las "tablas".
Marguerite J amois imprime a este personaje un preocupado y trágico perfil.
En cambio, Barrault no está tan afortunado en su encarnación de "Orestes"
como interpretando el Alceste de Moliere o el Cbrbaccio de Ben Jonson;
su mimíca es molesta y los coturnos
dan a su andar nna rigidez desagradable de pájaro cortesano. Tampoco
Dessailly, en su doble interpretación
de Pilades-Apolo sale de una esfera
un tanto mediocre y blanda, abrumado
por unos trajes muy poco afortunados.
Los coros, de hombres, en la primera
parte, de mujeres en las otras dos, re•
citan, cantan y evolucionan con acierto, pero sin lograr vencer las dificultades qiie estos ejercicios encuentran
en nuestra comprensión, a pesar de
sus bellos trajes y sus magnificas máscaras de cuerdas. J ean Louis Barrault
ha querido que todos los actores lleven máscara. Esta decisión será más
o menos explicable en un teatro pequeño como el Marigny, más o menos
peligrosa, pero es a mis ojos el mayor
acierto esta realización, lo que le da
nna unidad y un acabado, un acento
especial que la aparta de otras presentaciones, que nos señala que, a pesar
de todo, el texto es muy antiguo. Las
máscaras - y en especial si son tan
bellas como estas, obra de colaboración de Petrus Bride, Felix Labisse y
Marie Helenesté - tienen un extremado poder de sugestión, el poder de
dibujar un personaje a grandes rasgos.
Los trajes, de la Sra. Dasté, son, en
general, acertados; especialmente bello, el de Clitemuesa. Los decorados,
hechos en madera de "balsa", especie
de corcho muy ligero con el que se fa.
bricó la balsa del famoso Kon-Tiki,
han sido proyectados por Felix Labisse: son sencillos, manejables y de
hermosa calidad. La música, de Pierre
Bouley, me ha resultado desagradable.
La traducció_n del texto ha sido hecha,
con gran respeto al parecer aunque, al
final, con falta de grandeza, por Andre
Obey.

!LOS lH[OlHlENSllAUllFlEN
(LA SAGA DE LOS GUELFOS YLOS GIBELINOS)

Por Franz BOUCHSPIES
" .... Dissemi: Qui con piú di mille
giaccio
Qua entro a lo secando Federico ...."
("Mas de mil", dijo' "están aqui pe-

Los orígenes de los Hohenstaufen son obscuros al presentarse
nando l·on Federico .....")
por primera vez en escena; la familia habitaba una modesta casa
Dw,te ALlGHIERI 'EL INFIERNO"
Canto X
señorial cerca de la aldea de W aeschenbeuren, en Suabia, de la
cual tomaron su nombre los propietarios de la casa, llamados
Beuren o Bueren. Se dice que la nobleza de la casa se remonta
a la época de los Merovingios y Carolingios, pero también se gran riva1idad entre Leopoldo y Ri- que Barbarroja había retornado a Alecree que la pretendida antigüedad de la casa se debe más a poetas cardo y éste quedará mucho tiempo mania por obra de los efrits o genios
aduladores y cortesanos.
cautivo del primero y penará en el cas.. de aquella tierra encantada, que perPero Federico de Bueren, su antepasado, abandonó a mediados del siglo
XI el Waescherschloessle, cerca de
Waesche'lbueren con su esposa Hildegard y ' se '"marchó a Hohenstau(en,
montaña imponente que se eleva entre
los valles de Fils y Rems. Sus descendientes tomaron su nombre de aquel
hermoso lugar. Su hijo se casó con
Inés, hija del Emperador IV de Alemania quie,i le cedió el Ducado de Suabia por su amistad y heroísmo. Cuando éste murió a su vez, en 1105, a su
hijo mayor le heredó dicho ducado
mientras que al menor, Conrado, obtuvo de su tío, el Emperador Enrique V,
el Ducado de Franconia; con ésto tenían más derecho que ningún otro
príncipe a la corona del Imperio, pero
]os nobles envidiosos acaudillados por
su enemigo acérrimo, el Arzobispo
Adalbert de Maguncia, que no podía
perdonar a sus adversarios (siendo fanático si '3rvo de Roma) el ser nietos
del penitente de Canossa (Enrique IV),
eligieron rey de Alemania al sajón
Lothar de Suepplingenburg.
Sin embargo, a la muerte de este soberano, el Duque Conrado de Franconia, fué elegido Rey de Alemania eu
la Dieta de Koblenz, el año de 1138,
siendo el primero de los Hohenstaufen
que ocupara el trono, como Conrado

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III.

Pero el Duque Welf de Sajonia y su
sobrino Enrique de Baviera se negaron a reconocer al nuevo monarca y
Conrado, para obligarlos a someterse,
les asedió en \Veinberg y por primera
vez en la historia resonaron los gritos
de batalla "¡Hi Welf!" "¡Hi Waibling!"
(¡Aquí, Güelfo! ¡Aqui Gibelino!). Waiblingen era una ciudad de Suabia sede
de los Hohenstaufen y sus partidarios
tomaron este riombre como simbolo del
Emperador.
La contienda se redajo al principio
a una mera cuestión dinástica, pero en
los Hohenstaufen ha resucitado la vieja ambición de todos los soberanos
alemanes que les precedieron: ser ]a
cabeza del Sacro Imperio RomanoGei-mánico.
Los Papas han tenido una amarga
experiencia de sus antecesores y están
dispuestos a impedir la resurección
del Imperio cueste lo que cueste.
Con la subida de Federico I al trono
alemán se encarniza esta lucha, las antiguas diferencias entre el Papado y
el Imperio resurgen y Federico (llamado Barbarroja por el color rojizo
de su barba) tiene que enfrentarse a
los descendientes de los viejos enemigos de su casa. Sostiene una lar.ga lucha con el Duque de Sajonia, Enrique
el "León" que acaudillaba a los traido~
res y rebeldes güelfos que se han diseminado por toda Alemania e Italia,
pero viéndose vencido, Enrique huye
a Inglaterra y se refugia bajo el poder
de Ricardo Plantagenet, Rey de Albión,
llamado "Ricardo Corazón de León".

Se cree que la pretendida antigüedad de la casa se debe más
a poetas aduladores y_ cortesanos ...

Barbarroja sostiene un largo combate
con los güelfos de Italia y finalmente
se ve obl!gado a hacer las paces con
el Papa y para consolidar sus posiciones en este país, casa a su hijo Enrique con ]a princesa normanda Constanza hija del Rey Rogerio de Sicilia
para unir el reino de Nápoles y Sicilia
con su casa.
Para reconciliarse con la Iglesia, Federico cede a los caprichos del Pontífice, entrega sin escrúpulo al cismático Arnaldo de Brescia a la hoguera
para aplacar la cólera .Papal y librarse
de su anatema.
Luego parle encabezando la tercera
Cruzada a rescatar el Santo Sepulcro
seguido del Rey de Francia, del Duque
Leopoldo de Austria y de Ricardo Corazón de León (Más tarde habrá una

tillo de Duernstein a orillas del Danubio) y se embarcan a Tierra Santa el
año de 1183.
El 10 de Junio de 1190 al atravesar
con sus caballeros las caudalosas aguas
del Cidno, una flecha sarracen·a se clava en el pecho del Emperador, que
derribado de su corcel es arrastrado
por la corriente y muere ahogado.
Los sarracenos cargan desde la ori•
11a sobre la caballería cristiana y la
destrozan.
La leyenda cuenta que al desaparecer Barbarroja bajo las aguas, y con
él sus caballeros elegidos, apareció ante los aterrados guerreros germanos
que permanecian en la orilla opuesta
y qlle se habían quedado sin caudillo,
un monje espectral con hábito negro,
quien conjurando su espanto, aseguró

Página 4

manecería oculto mucho tiempo en la
Montaña de Kyffhaeuser y que saldría
de allí cuando Alemania estuviera en
un gran peligro.
El Kyffbaeuser es una montaña que
está en Thuringia cerca de Nordhansen. El pueblo crédulo y sencillo, ama
las bellas consejas y conduce la Inmortalidad a sus grandes caudillos
confiando en su vuelta después de siglos.
Asi añadieron, que nu pastor habla
bajado a una profunda sima en esta
montaña buscando una cabra perdida,
por medio de una cuerda. Al tocar tierra firme, se le apareció un extraño
ser parecido a un gnomo quien le in-trodujo en nn magnifico palacio subterráneo donde vió en todo su esplendor la corte de Barbarroja. Mil caballeros de bronceada armadura sostenhm durmiendo a sus corceles por la
brida, como prestos al combate.
El Emperador sentado en un trono
de oro; pero apoyando su regia cabeza en una mesa de piedra ricamente
labrada, sueña con el momento que ha
de reconquistar su 'trono.
Su barba rojiza se extiende por el
'lsuelo ·como mullida alfombra y sobre
ella lucen millares de tesoros esparcidos en desorden.
A veces el Emperodor extiende en
sueños su brazo como para tomar su
espada y su broquel que cuelgan a su
lado.
Cuando el pastorcillo se arrodilló
ante él, Barbarroja despertó y le colmó de regalos profetizándole que volvería a Alemania cuando los cuervos
dejaran de volar sobre la montaña.
Dicen que entonces Barbarroja colgará su escudo de un roble seco v en
el acto reverdecerá y comenzará Para
Alemania una época mejor. Luego, librará la última batalla para reconquistar el Imperio y su espada la llevará
un campesino luciendo librea, simbolizando ésto que solo los humildes esperaron y creyeron en su retorno.
El emperador Enrique VI, su hijo,
era muy joven al empuñar las riendas
del Imperio. Era de un carácter muy
dulce, hasta poético. Es en esta época
donde comienza a florecer la poesía en
la Europa bárbara de la Edad Media.
Los trovadores provenzales enriquecen
la cultur~ de los países qne visitan.
Aún en la agreste Alemania tenemos
ya entonces un Walther von der Vogelweide un Hartmann von Aue y un
Dietmar von Eist. ¿Quién sabe si la
poesía oriental con su avasalladora iBfluencia, pasando a través de Sicilia
no ha despertado en el rudo europeo
el anhelo de cantar, de cantar a los
hechos heroicos de sus reyes, de cantar a la amada?
Y este soberano, en medío de una
época· borrascosa, libra una lucha por
un trono y una corona, una lucha sangrienta y terrible; este joven emperador canta ...... y canta enamorado a su
adorada:

Página 5
•

�Es mi canto saludo para la bienamada
A quien no puedo ni quiero dejar.
Por desgracia yo mismo con boca
enamorad::¡
No la voy hace tiempo a saludar;
Pero todo el que, ante élla, lea esta
mi canció'l
Ante élla a quien anhelo con doliente,
ilusior.
Hombre o mujer, salúdela con mi
salutacióc .
Cuando puedo encontrarme junto a la
amada mía
Llevo a través de reinos mi poder;
Mas cuando me separo de ella, no hay
alegria
Para mí, ni grandeza ni placer.
Solo me queda entonces dolorida
ansiedad;
lejos de ella me agobia toda calamidad;
La .ausencia de e1la es tumba de mi
feiicidad.

Y comete delito quien en mi

re

no
abona;

Que si ansío feliz longevidad
Sin que me preocupe quedarme sin
córoná,
Tan solo es por mi amante asidmclad ...
Sin ella en mi existencia, ¿qué dicha
quedará?
Ni varón ni hembra, nadie consuelo
me dará ...
Desterrado y maldito mi consuelo
será .....
Enrique VI, no obstante ser un verdadero poeta, era también un gran
guerrero y el estadista que Alemania
necesitaba entonces. Supo hacer frente a sus enemigos los Güelfos y era el
soberano capaz de establecer una dinastía fuerte y consolidar el poder hereditario en lugar de la monarquía
electiva, pero la muerte le sorprendió

glés Ricardo, pero los príncipes alemanes lo habían aceptado con disgusto
y el Papa se vió obligado a aceptar a
Felipe finalment~ como Jc[e del Imperio.
Felipe de Suabia se vió envuelto nuevamente en la enconada lucha entre
güelfos y gibelinos y con enérgica mano decidió poner fin a estas disputas,
pero un enemigo personal suyo, el
Conde Palatino de Bavaria, Olio de
,vittelsbach, lo asesinó en Bamberg el
año de 1208.
La historia de los Hohenstaufen está mezclada a extrallas consejas que
perpetúan su memoria y la muerte de
éste desdichado Príncipe va unida a
Ja más horrible leyenda de una macabra venganza.
Olla de Willelshach fué proscrito del
Imperio y por lo tanto, exiliado. Perseguido por su conciencia impura ini-

Al día siguiente, Ja cabeza continuaba flotando todavia, con los dientes
apretados y la mirada fija en los espectadores, rehusando hundirse o dejarse llevar por la corriente. Entonces,
el Monje Negro de Ebrach cogió la
cruz milagrosa que las águilas habían
llevado desde el Monte Calvario, y sosteniéndola firme con ambas manos, se
dirigió a la cabeza del muerto desde
la orilla del ria en las siguientes palabras grabadas ahora _alli en una piedra: "Dus. milabundus. Dom. infcrnis.
presto1 diabolorum ... "
En oyendo ésto, la cabeza giró sobre sí misma, agitó sus cabellos ensangrentados en presencia del monje y
se sumergió instant3.neamente, mientras los espectadores caían de rodillas.
Esa noche aparecieron llamas azules
donde la cabeza fué vista por última
vez. El Monje aseguró la cruz en la

1
'

t
Desde que a ella dedico mi pasión
docilmente;
Desde que, sin dudar, mi corazón
Y mi cuerpo se llenan con ella.
totalmente,
1Cuanto lamento la separación
¿ Y Amor (¿de cómo?, entonces me da
premio cordial?
Siento, cuando medito en ésto, gozo tal
Que por mi amor perdiera mi corona
real.

a la edad de treinta y dos años en
Messina el año de 1197.
Apoderóse del trono entonces su
hermano el Duque Felipe de Suabia
para arrebatárselo a los Güelfos que
habían elegido Emperador a Otto de
Brunswick, hijo de Enrique "El León"
y emparentado con Ricardo Plantagenet y su hermano Juan, reyes de Inglaterra. A éste, lo apoyaba el Papa
Inocencio III y el impulso monarca in-

Página-6
•

c10 una peregrinac10n a Roma. Llegó
a Kehleim sobre el Danubio, donde
buscó albergue en nna celda del monasterio de Ebrach. Sn aspecto furtivo
despertó la sos¡lecha de no vecino y
cundió la alarma. Llgóse al lugar el
Mariscal del Imperio, Enrique de Kalden1 quien babia jurado vengar personalmente la muerte de su amado señor. Reconoció al regicida, le rebanó
la cabeza y la arrojó al Danubio.

orilla del río y la dejó por espacio de
siete días hasta que las llamas se ex•
tinguieron.
Por espacio de nueye años fué expuesto el cadáver decapitado del regicida en el brezal barrido por el viento y lavado por la lluvia para escarmiento. La roca donde fué _expuesto,
es llamada la roca del crimen. En las
noches de niebla y de tormenta, se divisa el espectro del Conde Palatino ca-

t

balgar en medio del Danubio.
Inocencia III quiso terminar con la
dinastía de los Hohenstaufen y tomó
bajo su protección a la normanda
Constanza de Sicilia y a su hijo Federico, a la sazón muy niño aún, y los
príncipes alemanes decidieron acabar
con sus disputas y elegir Emperador
a Olio de Brunswick.
El güelfo se comprometió en matrimonio con Bcatríz hija de Felipe y niña de once años entonces, con el propósito de mitigar los resentimientos de
los gibelinos.
Inocencio, gran estadista, pidió a
Otto y obtnvo de él, una elección libre
de sedes episcopales en Alemania a lo
que ningún Hohenstaufen había accedido porque deseaban tener bajo su
dominio a los obispos y además exigió
que Sicilia fuese feudo de la Iglesia y
se cedieran al Papa la marca de Ancona y el Ducado de .Spoleto. Como
resultado de estas ganancias territoriales, las tierras pontificias dividían
Italia en dos partes por la zona más
ancha de la bota italiana. En 1209 el
Papa Inocenció III coronó al güelfo,
como Olio IV soberano del Sacro Imperio Romano Germánico.
Pero pronto los señores de Apuglia
encabezados por Dietpold de Schweinspeunt, conde de cerra, indujeron
al nuevo Emperador a violar sus compromisos con el Papa. Dietpold había
sido tutor de Federico después de la
muerte de Markwart de Anweiler, y
conociendo la inteligencia del joven
príncipe sabía que mientras éste viviera y se viera libre, lucharía para
derribar a su enemigo Otto de Brunswick y lo lograría y con él haría caer
a todos los traidores que habían apoyado al extranjero.
Olio de Brunswick era lo suficiente
tonto para dejarse lisonjear y convencer Y volvió a apoderarse de todas las
posesiones que cediera al Papa, hizo a
Dietpold Duque de Spoleto y marchó
a tomar por asalto Sicilia donde el
Papa tenía confinado a su peligroso
pupilo el joven y último de los Hohenstaufen. Aquel rey de quince años, sólo mandaba en su castillo de Palermo
pues los árabes de Sicilia y los nobles
sicilianos estaban sublevados contra él
Y en Caste1Jmare tenía una galera siempre lista para llevarle a la costa africana en caso necesario.
Pero Olio IV no había contado con
Ja astucia de Inocencia III quien envió una carta a los obispos alemanes
que empezaba: "Nos arrepentimos de
haber creado a este hombre .... " e informaba que Olio se habia ganado su
excomunión. Los prelados hablaron
con los príncipes que no apreciaban
mucho al emperador y con ésto comenzaron los primeros levantamientos
contra el inglés usurpador.
Luego el Papa escribió a Felipe II
de Francia asegnrándole que Olio tenía un tratado con el rey de Inglaterra "Juan Sin Tierra" gran enemigo
de Felipe Augusto para llevar la gnerra a Francia. El Capelo apoyó entonces a las fuerzas del Papa y de Federico de Hohenstaufen su protegido.
Así en el otoño de 1210 cuando Olio
invadió el patrimonio toscano, fué excomulgado y abandonado por sus partidarios pero al Emperador no pareció
importarle. Marchó a Italia en 1211 y
con sus ejércitos en Calabria estaba
dispuesto a invadir Sicilia y a apoderarse de Federico, pero los príncipes
alemanes apoyados por el Rey de
Francia se reunieron en Nuremberg,
depusieron a Otto y nombraron Emperador a Federico. Al desdichado Duque de Brunswick no le quedó otra
alternativa que huir, abandonado a la
vez por güelfos y gibelinos.
Federico era hijo del Emperador
Enrique VI y de Constanza hija del
Rey Rogerio de Sicilia y por consiguiente nieto del terrible Barbarroja.
(Pasa a la Pál. 8)

téticos, y ]os descubrimientos de la
biología en el campo de la función clorofílica y de la fitozoología marina
pueden aportar para aliviar la amenazante escasez de alimentos. Asimismo,
como muchos de los problemas de proFAIRFIELD OSBORN: Los límites de ducción trascienden lo puramente técla tierra. Fondo de Cultura Econó- nico y económico, el autor cuida de
mica. - México, 1956.
destacar, a lo largo de todo el libro,
El avance efectuado desde el siglo la r e1ativa importancia de los factores
X1X hasta nuestros días en casi todos sociológico y político.:
los campos de la ciencia y Ja técnica
Presta unidad a la' obra la atención
no ha sido proporcional en todos sus del autor de hacer que cada uno de
aspectos. Desde luego, la industria ha . los estudios parciales concurra a desadelantado mucho más que la agricul• tacar la urgente necesidad de detertura ; la técnica de producir riqueza minar consciente y racionalmente el
ha avanzarlo con mayor rapidez que YOlumen y la calidad del género hula ciencia de la mejor y más justa dis- mano. Esta urgencia se origina en que
tribución de la misma; la medicina y hoy, como en ]a Antigüedad, el hamla higiene han determinado un creci- bre, que es fruto del crecimiento examiento tan brusco y acelerado de Ja gerado de Ja población - en relación
con al capacidad de sustentación de
la tierra- , amenaza la existencia de
la civilización.

lLIIIBlflOS

LC)S

.,··:

1-JAI ITE.S DE
L1\ T ERRA
P. OsbDtn

11
población, que en numerosos países el
problema de cómo alimentar a esa
creciente humanidad ha hecho crisis.
Como en esas naciones vive la mayoria de los habitantes del planeta, la
presión cada vez mayor que una población en aumento ejerce sobre una
cantidad ele alimentos que no se acrecienta con la misma celeridad, es hoy
día, el problema sociológico, económico y político universal por excelencia.
La tierra de cuyos Jímitcs se ocupa
el libro de Fairfield Osborn es, ante
todo, el suelo productivo. Gran parle
de la obra se dedica a examinar las
posibilidades agrícolas y ganaderas de
las regiones que producen o pueden
producir alimentos. El resultado del
análisis es un tanto desalentador. Vemos que la mayoría de las grandes potencias agricolas tradicionales han alcanzado casi el límite de sus posibilidades 0 1 lo que es más grave todavia,
observamos que algu·n as de ellas, como ]a Argentina y Australia, acuciadas
por el deseo de autosuficiencia o seducidas por el brillo de los grandes
países industriales, han propendido de
un tiempo a esta parte a abandonar su
papel de creadoras de riqueza agrícola
y ganadera en beneficio de una industrialización mal orientada. Por otra
parte, los grandes espacios de tierras
tropicales que actualmente apenas se
aprovechan, principalmente los de
Africa y América, no ofrecen, cuando
se estiman científicamente, un alivio
considerable a las presiones de población p-1ás agudas, a saber, las de Europa y Asia.
Pero no es el suelo la única fuente
de riqueza examinada. Secciones del
libro se dedican a ponderar lo que el
mar, desde las técnicas modernas de
captura, preparación y transformación, ofrece para la subsistencia del
hombre. Considera también lo que la
química moderna de los productos sin-

RALPH LINTON: Estudio del hombre.
3a. Ed. - Fondo de Cultura Económica. - México, 1956.
Este estudio del doctor Ralph Linton
constituye una de esas raras exposiciones en que confluyen una formación académica, una vastísima experiencia y una intención didáctica. Por
ello, el resultado es una obra clásica
que ha sido a1abada por todos, aun
por aquellos que, a diferencia del autor, creen que la antropología debe
desarrollarse partiendo de .una ley general o de un supuesto que englobe
todos los fenómenos culturales y sus
relaciones.
El libro, del cual se edita ya una
tercera edición, se inicia con el examen de los conceptos fundamentales de la antropología; raza, cultura
y sociedad; y de alli aborda el de sus
relaciones y entrecruzamientos; cómo
funciona la mentalidad humana, cuáles son los elementos característicos
de la sociedad, cuáles los más simples
componentes de la cultura, qué formas
asume el matrimonio, la familia y los
sistemas sociales, etc.

ESTUDIO

H02v!BRE

ALAS CASAS EDITORIALES YA
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTE
La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al través de publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
ateneistas, centros culturales, socieda•
des de di versa índole y personas, en
América y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones que
aquí se imprimen figura nuestro men•
suario ·'ARMAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sec•
ción -LIBROS- , en la que fignran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circulación del Bo1etin arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al lector americano una juiciosa información del fondo y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con Ja moderna interpretación
del pensamiento científico, literario o
artistico, "ARMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envío de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.
Los envios deben hacerse a:
"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,
Monterrey, Nuevo León,
México.

rmasy

I...L!:::=:l~TRA
Organo Mensual de la Universidad
de Nuevo León
Registrado como artículo de 2a. Claae en la
Admón. de Correos de Monterrey, N. L, el
20 de Ab,il de 1944.

INDICADOR,

A cada momento se encontrarán
ejemplos que hacen patente cómo la
"naturaleza humanau obra en formas
paralelas, por diferentes que puedan
ser las razas, por distintos que sean
los adelantos culturales de que dispongan y por diversos que puedan sel' sus
medios geográficos respectivos. Y es
que la preocupación central del autor,
por encima de tendencia, de escuelas
y de premisas particulares sobre lo
que deba ser el contenido de la ciencia antropológica, se dirige fundamentalmente al hombre mismo, dondequiera que se encuentre y cualquiera
que sea su medio cultural.

Colaboradores
Raúl Rangel Frías
Fidencio de la Fuente
Francisco M. Zerluche
Genaro Salinas Quiroga
Arturo Cantú S.
Homero A. Garza
Alfonso Rangel Guerra
Guillermo Cerda G.
Jorge Rangel Guerra
Manuel Morales

Director
Lic. Fidencio de la Fuente

Oficinas
Washington y Colegio Civil
Monlerrey, Nuevo León

MEXICO

Página 7

�LOS HOHENSTAUFEN
(Sigue de la Pág. 7)
Había heredado el reino de Sicilia
en 1198 cuando apenas contaba cuatro años. Había nacido en Apuglia y
había sido educado en esta corte semioriental semi-normanda, así que concibió una visión musulmana del cristianismo y una visión cristiana del
islamismo y l1egó a la conclusión de
que todas las religiones eran impostu!'~- Fué un filósofo escéptico muchos
· siglos antes de Voltaire y hasta se le
·. atribuyó un libro "De tribus impostoribus" en que trataba de demostrar
que Moises, Jesús y Mahoma habían

sido unos charlatanes.
Pronto se vió en conflicto con su
tutor Inocencia quien exigió que suprimiera a los herejes con mano de

rebeldía a Roma y su inclinación acentuada a todo Jo oriental.
Roma era para todos los alemanes
la gran enemiga desde los tiempos del
César y no toleraban que ésta les impusiera nuevamente sus cadenas.
Inocencio III murió decepcionado
de su pupilo el año de 1216, pero Honorio II fué más afortunado en la contienda con el joven Emperador y Gregorio IX su sucesor en 1227, le excomulgó y publicó un edicto señalando
su mala conducta, sus vicios y herejías. Federico respondió al Papa de
una manera diabólica haciendo un llamado a todos los príncipes de Europa
a sublevarse contra él. Sin embargo,
en un intento de reconciliación con la
cabeza de la Iglesia, marchó a ]a sexta
Cruzada en 1228 que no obstante resuJ-

El viejo Imperio Romano Cermánico.

hierro, exigió que renunciara a su reino en Sicilia y al sur de Italia y eximirse de toda clase de tributos al clero alemán. Federico II accedió sin intención de cumplir lo cometido al ver
que el Papa babia obligado al Rey de
Francia a hacer ]a guerra a sus propios súbditos en sus campañas contra
los herejes waldenses. Quería que el
Hohenstaufen hiciera lo mismo en Alemania. Pero Federico que era más hereje que aquellos desdichados pietistas no hizo ningún caso y aún fué remiso en tomar las armas para marchar
a la Cruzada a Jerusalén y aún habiendo ya asegurado la corona del
Imperio, se negó a abandonar sus posesiones en Sicilia, su patria natal.
Federico se dice que era más italiano
que alemán y prefería aquel lugar donde babia crecido y le gustaba como
lugar de residencia más que la nórdica y revoltosa Alemania. Sin embargo
mostraba su espíritu germánico por su

Página 8

tó una farsa porque Federico hizo un
tratado con el Sultán de Egipto quien
le cedió la Soberanía de Jerusalen. Como ningún clérigo quiso coronarle Rey
de Jerusalén, este astuto soberano tomó la corona del altar y se coronó a
sí mismo. (Más tarde Napoleón hará
lo mismo en Aix la Chapelle). Después
nuevos conflictos con el Papado pusieron fin a su vida que sin embargo
no había sido infecunda.
En su corte se reunían filósofos judíos, árabes y cristianos e hizo cuanto
pudo en introducir la influencia oríental en la cultura italiana.
Entre los sabíos de su corte se contaba Miguel Scotto quien tradujo a
Aristóteles y a Averroes de Córdoba e
introdujo en el estudiantado cristiano
los números arábigos y el Algebra. En
1224, fundó la Universidad de Nápoles y enriqueció la escuela de medicina de la Universidad de Salerno.

Aunque en Alemania reinó bajo su
imperio la desunión y el desorden, no
obstante hubo estados que alcanzaron
un gran adelanto cultural. Hermann
de \Yettingen Landgrave de Thuringia
protegió a los l\iinnensinger o Cantores épicos que se reunían a celebrar sus certámenes en el Castillo de
\Vartburg cerca de Eisenach, a impulso del mismo Federico. Así surgieron
un Godofrcdo de Estrasburgo cantor
del romance de Tristan e !solda, de
un ·wolfram von Eschcnbach quien
cantó a Parsifal y Kurenberger quien
entonó el Canto de los Nibelungos.
A la muerte de Federico II en 1250
corrió la voz &lt;.le que era el Anticristo
y que retornaría con un gran ejército
a unificar Alemania y a derrotar al
Papa.
Hasta la leyenda de su abuelo Barbarroja le fue atribuida a él.
La leyenda cuenta que Federico 11
&lt;'ayó prisionero del Sultán de Turquía
y éste le ofreció Ja libertad a condición de que le consiguiera cuatro piedras preciosas que aseguraban a su poseedor, la invisibilidad, la agilidad y
la inmortalidad .
Estas piedras están en poder de
unos Efrits o genios con las que éstos
se entretienen en jugar. Federico 11
consigue engañar a los demonios poseedores de las joyas y apoderarse de
la primera con la que se burla de éllos
y los pone en fuga con su espada sarracena Al Rosub, (Tajo profundo).
Teniendo en su poder las cuatro joyas, Federico retorna a Alemania donde circula la noticia de su muerte.
Desde entonces, Federico vive invisible en infinidad de lugares y anda
errante por su Imperio.
Se dice que en Kaiserlautern donde
l.iabía vivido mucho tiempo, se respetaba el lecho donde había reposado en
vida y su regia alcoba era objeto de
religiosos cuidados; pues bien, a pesar de c¡ue su Jecho estaba arreglado
todas las noches, lo encontraban en
desorden al día siguiente como si alguien lo hubiera ocupado. Este admirable emperador fué Hamado HStupor
mundi", pues adelantándose a su época supo despertar el asombro de su
siglo por su audacia y su fiereza.
A su muerte exclamó el Papa: "Que
los cielos se regocijen, que la tierra
disfrute porque el nombre, la simiente y el linaje del rey de Babilonia han
sido borrados."
Federico engendró trece hijos legítimos o naturales. De sus cinco hijas
naturales solo conocemos el nombre
de una: Selvaggia, que se casó con el
brutal Ezzelino da Romano.
Conocemos el nombre de cinco de
sus hijos. Enrique, hijo de Isabel de
Inglaterra, muerto a los quince años.
Enrique, hijo de la princesa de Aragón que traicionó al Imperio y se suicidó. Cantaba en su prisión polvorienta todas las mañanas pero sollozaba
todas las noches. Se arrojó al mar desde los muros de su presidio. El tercer
hijo, Conrado, rey de Roma, murió de
peste a los veinticinco años aunque algunos sugieren que fué envenepado.
Este Conrado llamado el IV y obligado
por la anarquía y la traición decía:
"El Imperio se agosta como una flor
y pronto será tragado por el olvido y
por la muerte". Murió finalmente en
1254 dejando un hijo Conradino o
Conrado el joven que babia de ser el
último de los Hohenstaufen. El cuarto fué Manfredo, el hijo de Blanca Lancia cantado por todos los poetas alemanes especialmente por R.icardo Wagner. El Rey Manfredo, el hijo
genial y predilecto de Federico II, fué
vencido en Benevento en 1266 por el
usurpador de su reino, Carlos de Anjou que había sido llamado y armado
por el Papa, perqiendo no solo la batalla sino también la vida.
Manfredo también había preferido
la música y las canciones al Imperio.

Todos los Hohenstaufen cantaron. Su
cadáver fué hallado entre los cuerpos
mutilados de sus perseguidores. Fué
reconocido por su larga cabellera y su
piel blanca como la nieve. 'Bianco e
bello" lo describe Dante, en su Purgatorio mostrando sonriente su herida y
quejándose de la venganza del Papa,
que lo había odiado hasta en su tumba
bajo el puente de Benevento.
Manfredo dejó dos hijos tan bellos
como él que murieron en los calabozos de Carlos de Anjou, déspués de
permanecer encadenados treinta años.
El quinto hijo de Federico fué Enzio, muerto en la prisión a manos de
los boloneses encarnizados enemigos
de su padre.
Federico había ofrecido por su rescate Huna cadena de plata que circundaría la ciudad de Bolonia", y les advirtió de las mudanzas del destino, pero los bolonescs no libertaron al hijo
del Emperador.
"Lo guardaremos y lo seguiremos
guardando" -contestaron- "pues a
menudo un cachorro de perro, ha
mantenido a raya a un jabalí".
Enzio vivió dos años más que su sobrino el joven Conradino. Bello y lleno
de gracia, encontró una mujer que lo
amase. La hija de Niccoló Ruffo, el
Conde gibelino, compartió su jergón.
Una noche de carnaval cuando sus
guardianes ~e divertían por las calles,
ella se le entregó. Tres días después
murió él, y ella se ausentó de ]a ciudad. Dió a luz a su hijo en Bérgamo.
El Papa Clemente IV supo lo del hijo de Enzio y dijo compasivamente a
quienes mal Je aconsejaban: "En el
nombre de la Gracia y la Caridad cristianas no Jo recordemos".
::Margarita, hija legítima de Federico
y desposada con el disoluto y perverso :Margrave A]berto de Meissen, falleció en 1270 en el refugio que le habían ofrecido los fieles ciudadanos de
Frankfurt, después de librarse de las
acechanzas de su ma]vado esposo.
El nieto de Federico II, hijo de Conrado IV, llamado Conradino por los
italianos, poeta como su abuelo y su
bisabuela, cantó a su patria, la Suabia,
la graciosa canción de amor: "Gozo
de las flores rojas que ~layo ha traído .... " Pasó los Alpes con un reducido ejército acompañado de su amigo
leal el Duque Federico de Austria, de
la casa de Babenberg, para recobrar
su patrimonio y arrojar al usurpador.
Venció al principio pero la vil traición
de un Frangipani, cuya casa habían
colmado los Hobenstaufen de beneficios, lo entregó en las garras de su enemigo Carlos de Anjou, quien el 29 de
Octubre de 1268, mandó decapitarle
en la plaza de Nápoles. "¡Oh madre,
cuanto dolor te causo!' 1 exclamó el infeliz antes de recibir el golpe mortal.
Ese es el último canto, el sangriento
epilogo de una dinastía. Desde el fondo de los siglos la brillante personalidad del Emperador Federico II con
sus vicios y sus virtudes habrá. respondido ciertamente al epíteto de 11 Stupor
l\Iundi". Con él comienza la lucha encarnizada por sostener un Imperio y
el esfuerzo titánico para mantenerlo en
pie. Sin embargo no pudo evitar la
caída de su casa y la trágica muerte
de los suyos porque el Destino es el
más fuerte y terrible de los combatientes y quien logra vencerlo debe ser
un semi-dios.
Con los Hohenstaufen termina la fa.
mosa "guerra de las investiduras", y
los conflictos entre el Imperio y el Papado parecen tener feliz término, pero
resurgen en tiempos de Carlos V y más
tarde en la época de Napoleón Bonaparte. Federico II fué un gran soberano, pero también el mayor cínico
de la Historia. Los Hobenstaufen desaparecieron de la tierra y solo viven
en el recuerdo de los pueblos que gobernaron y como testimonio de su gloria, aún ¡meda en pie el Kyffhaeus~r .....

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>BOLETIN MENSUAL DE U UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

UIIWlli!TNIIII

Registrado como artículo de 2a. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de Abril de 1944.

Año XIII

D.A.S.U.

+
L día tres de mayo
del presente año fa,
lleció en esta ciu,
dad el Prof. Francisco M.
Zertuche. Viejo colabora,
dor de la Universidad de
Nuevo León, dedicó todo
su tiempo y todos sus esfuerzos a nuestra Casa de
Estudios, que recibió su
ayuda en las Escuelas Pre•
paratorias, en el Departa•
mento de Acción Social,
en la Facultad de Filosofía
y Letras y en la Escuela de
Verano, la cual, desde su
nacimiento hasta el pre,
sente -once años--, fué
guiada por su mano para
llegar a ser lo que hoy es:
un brazo fuerte y generoso
de la Universidad de Nue,
vo León. Al universitario
desaparecido se ofrece como homenaje esta entrega
de Armas y Letras, publi,
cación que lo contó siem,
pre entre sus más ádíctos
colaboradores.

+

No. 5

Mayo de 1956

�La Literatura Mística en España

Bihliografía de Francisco M. Zertuché
En ARMAS Y LETRAS.
EL DICCIONARIO DE LA LENGUA TARASCA O DE MICHOACAN, DE MATURINO GILBERT!, año de 1955. Reimpresión del DR. ANTONIO PEÑAFIEL. • Año 1, No. 3,
marzo -de 1944.
JUSTO SIERRA. , Año I, No. 6, junio de 1944.
1.A LITERATURA MISTICA EN ESPAÑA.· Año 111, No. 4,
abril de 1947.
LA COMEDIA O TRAGICOMEDIA DE CALISTO Y MELIBEA•. Año 111, No. 6, junio de 1946.
LA NOVELA PICARESCA. • Año 111, No. 7, julio de 1946.
LA GRANDEZA . MEXICANA.• Año 111, No. 9 septiembre
de 1946.
LA ARAUCANA, POEAMA NACIONAL DE CHILE. • Año
111, No. 10, octubre de 1946.
PEDRO DE RIBANEYRA •• Año 111, No. 11, noiembre de 1946.
LITERATURA PATRISTICA.• Año III, No. 12, diciembre
de 1946.
CARCEL DE AMOR.· Año IV, No. 1, enero de 1947.
LOS LIBROS DE CABALLERIA. • Año IV, No. 2, febrero
de 1947.
EL POEMA DE MIO CID .• Año IV, No. 3, marzo de 1947.
DEL AUTOR DE LAS ETIMOLOGIAS. • Año IV, No. 4, Abril
EL CAUTIVERIO DE CERVANTES. • Año IV, No. 5, mayo
de 1947.
CATALINA DE PALACIOS-SALAZAR Y VOZMEDIANO. •
Año IV, No. 6, junio de 1947.
EL PROGRESO DE VALLADOLID. · Año IV, No. 7, julio
de 1947.
•
NOVELAS EJEMPLARES.· Año IV, No. 8, agosto de 1947.
OCHO COMEDIAS Y OCHO ENTREMESES •. Año IV, No.
9, septiembre de 1947.
LECCION SOBRE CERVANTES •• Año IV, No. 10, octubre
de 1947.
EL CABALLO Y EL AZOR. , No. IV, No. 11, noviembre de
1947.
ANTOLOGIA MISTICA., Año IV, No. 12, diciembre de 1947.
VIDA Y OBRA. • Año V, No. 1, enero de 1948.
EL DOCTOR DON JUSTO SIERRA .• Año V, No. 2, febrero
de 1948.
SAN JUAN DE LA CRUZ. , Año V, No. 3, marzo de 1948.
EL INFANTE DON JUAN MANUEL.. Año V, No. 4, abril
de 1948.
EL MAESTRO FRAY GABRIEL TERREZ. · Año V, No. 5,
mayo de 1948.
·
JORGE MANRIQUE.• Año V, No. 6, junio de 1948.
EL RETABLO DE LAS MARAVILLAS.· Año V, No. 7, julio
de 1948.
EL VIAJE DEL PARNASO., Año V, No. 8, agosto de 1948.
ALFONSO MARTINEZ DE TOLEDO.· Año V, No. 9, septiem•
bre de 1948,
LA HECHICERIA EN "EL COLOQUIO DE LOS PERROS".
Aiío V, No. 10, octubre de 1948.
GONZALO DE BERCEO . Año V, No. 11, noviembre de 1948.
DIALOGO DE LA LENGUA DE JUAN DE V ALDEZ. • Año
V, No. 12, diciembre de 1948.
LITERATURA GEOGRAFICA DE LA ANTIGÜEDAD. • Año
VI, No. 1, enero de 1949.
DE 1580 A 1587. Un lapso de vida cervantina.• Año VI, No. 2,
febrero de 1949.
CERVANTES, COMISARIO DEL REINO.· Año VI, No. 3,
marzo de 1949.
LUIS DE GRANADA, ORADOR SAGRADO .• Año VI, No.
7, julio de 1949.
TERESA DE CEPEDA Y AHUMADA. (Sus fuentes literarias).
Año VI, No. 8, agosto de 1949.
RUSTICATIO MEXICANA .• Año VI, No. 9, septiembre de
1949.
PUESTO YA EL PIE EN EL ESTRIBO .• Año VI, No. 10, octubre de 1949.
JENOFONTE •• Año VI, No. 11, noviembre de 1949.
EL DIABLO COJUELO•. Año VI, No. 12, diciembre de 1949.
* Esta

blbllorrafia no es completa, Recoge nada rnás los trabajos publicados en este Boletín, en la
Revista " UNIVERSIDAD" y en el semanario "\'IDA UNIVERSITARIA" del Patronato Universitario

de Nano León.

Página 2

EL CABALLERO DE CIFAR•• Año VII, No. 3, marzo de 1950.
ELIO ANTONIO DE NEBRIJA. • Año VII, No. 4, abril de
1950.
EL MAGISTERIO DE MARTI.• Año VII, No. 5, mayo de 1950.
LA DRAMATURGIA DE LOPE DE VEGA.· Año VII, No. 8,
agosto de 1950.
LA ACADEMIA MEXICANA DE CERVANTES DE SALAZAR•• Año VII, No. 9, septiembre de 1950.
EN EL CENTENARIO DE ARCIPRESTE.• Año VII, No. 10,
octubre de 1950.
XIMENEZ DE CISNEROS.• Año IX, No. 9, septiembre de
1952.
UNA POESIA CATALANA DE BOSCAN. · Año X, No. 9,
septiembre de 1953.
·
NOTA SOBRE LA UNIVERSIDAD MEXICANA, REFLEJO
DE LA SALMANTINA.• Año X, No. 10, octubre de 1953.
BERNARDO DE BALBUENA Y LA GRANDEZA MEXICANA.• Año XI, No. 8, agosto de 1954.
LITERATURA MEXICANA: FRANCISCO CERVANTES DE
SALAZAR Y SU "MEXICO EN 1554". • Año XI, No. 9,
septiembre de 1954.
LA "RUSTICATIO MEXICANA" DE RAFAEL LANDIVAR.
Año XI, No. 12, diciembre de 1954.
¿CERVANTES, PASAJERO A INDIAS?. , Año XII, No. 4,
Abril de 1955.
EVOCACION DE MENENDEZ Y PELAYO. • Año XIII, No. 1,
enero de 1956.
PERFIL Y ENTRAÑA DE LOPE DE VEGA: l. VIDA Y LITERATURA.• Año XIII, No. 2, febrero de 1956.
PERFIL Y ENTRAÑA DE LóPE DE VEGA: 11. EL CAUDAL
DRAMATICO. · Año XIII, No. 3, marzo de 1956.
PERFIL Y ENTRAÑA DE LOPE DE VEGA: 111. LA DOROTEA, OBRA AUTOBIOGRAFICA. • Año XIII, No. 5 ma•
yo de 1959.

En UNIVERSIDAD, publicación anual de la
Universidad de Nuevo León.
EL PENSAMIENTO MATERIALISTA EN LA ENSEÑANZA
DE LA LITERATURA.· Número 1 (1942).
EVOCACION DE GUTIERRE DE CETINA.. Número ·8-9,
(1949).
LAS CARTAS DE RELACION DE CORTES A CARLOS V.
Número 13 (1955).
En VIDA UNIVERSITARIA, publicación semanal
del Patronato Universitario de Nuevo León.
Año 1
MIRAJE DE SOR JUANA. EN TORNO A SU TRICENTENARIO.. No. 2, abril 4 de 1951.
LOS ULTIMOS DIAS DE CERVANTES•. No. 6, mayo 2 de
1951.
EL EXAMEN DOCTORAL DE JUAN RUIZ DE ALARCON.
No. 30, octubre 17 de 1951.
PICAROS Y GANAPANES, No. 31, octubre 24 de 1951:
SOR JUANA, COMO POETISA DE CIRCUNSTANCIAS ..
No. 32, octubre 31 de 1951.
LA APARICION DEL QUIJOTE EN MEXICO .. No. 33 , noviembre 7 de 19 51.
EL DIARIO DE SUCESOS NOTABLES.• No. 34, noviembre
14 de 1951.
SOBRE LAS NOVELAS EJEMPLARES DE CERVANTES. No.
35, noviembre 21 de 1951.
EL ESCRITOR Y EL LIBRO EN EL SIGLO XVI.• No. 36, noviembre 28 de 1951.
EL DONAIRE EN SOR JUANA . . No. 37, diciembre 5 de
1951.
LAS BIBLIOTECAS COLONIALES. . No. 38, diciembre 12
de 1951.
JUAN RUIZ, CLERIGO GLORIARDICO .. No. 39, diciembre
19 de 1951.
ALGUNAS NOTAS SOBRE SOR JUANA.. No. 40, diciembre 26 de 1951.
UN BIOGRAFO DE SOR JUANA •• No. 41, enero 2 de 1952.
DEL CARMEN VIRGILIANO (1 ECCE POETA) .• No. 42,
enero 9 de 1952.
1Pasa

a la Pág. 5) .

Francisco M. ZERTUCHE

l

La Mística ha sido definida por P. Sainz Rodríguez como las
relaciones naturales secretas, por las cuales eleva Dios a la criatura sobre las limitaciones de su naturaleza y la hace conocer
un mundo superior al que es imposible llegar por las fuerzas materiales ni por las ordinarias de la Gracia.
El Misticismo español como experiencia psicológica y como
expresión literaria alcanza su climax en los siglos XVI y XVII.
Algunas razones de orden politico y social habrán de señalar
estas dos centurias como la época propicia al desarrollo y euforia del pensamiento místico español.
La misma geografía de España, vinculando casi sin interrup•
ción dos continentes, es un hecho de importancia cabal por el
cual dichos continentes, tomados en su conjunto, representaban
dos culturas, dos religiones que disputan alli donde el contacto
material es más asequible: la Península Ibérica.
Otro razonamiento de educación puede hacerse radicar en las
Cruzadas: mieJ:1.tras los demás países de Europa inflaman su es•
píritu en esta fervorosa empresa, España, empeñada octasecularmente en la defensa de su territorialidad, mantiene, ciertamente,
una guerra por la conservación y el acrecentamiento de sus fueros religiosos.
Y un tercer factor, que afecta a toda Europa, forma ya el cuadro de los orígenes del Ascetismo y del Misticismo español: la
crisis de la Edad Media en los siglos XIV y XV. Su relajamiento
en las costumbres de la sociedad y singularmente en las Ordenes
religiosas, y, posteriormente la Reforma, acentúan con claridad
y hacen reaccionar con violencia los tonos de la Mística Española.
Si revisamos este aspecto literario ibérico desde Ramón Llul
hasta el siglo XVII, encontramos que en la Orden Carmelita se
dió la cumbre - en la experiencia vivida y en la plasmación de
estas impresiones directas en obras de alta calidad teórica de la
Mística en general en toda la Europa de su época y épocas poste•
riores.
Teresa de Cepeda y Ahumada (1515-1582) y Juan de Yepes
y Alvarez (1542-1591) - Santa Teresa de Jesús y San Juan de
la Cruz - representan en nuestro sentir, los más altos y apasionados acentos de la Mística en España, en la época de Felipe 11.
Santa Teresa y San Juan, fervientes reformadores de la mitigada Orden del Carmelo, suponen, saturados de un tremante
misticismo, dos diferentes cauces literarios. Santa Teresa encar•
na en sus·obras - su ida, Castillo Interior, Camino de Perfección - una tendencia popular, sensorial, de impresión y ternura.
Dentro de su sencillo léxico - el usado por las viejas detrás del
fuego - Teresa exalta sus visiones y arrobos con una ardiente
ingenuidad... La descripción de los favores celestes es una verdadera creación poética, literaria: ... "vi a un angel cabe mí hacia
el lado izquierdo en forma corporal... no era grande, sino pequeño, hermoso mucho, el rostro tan encendido, que parecía de
los angeles muy subidos, que parece todo se abrasan. Deben ser
los que llaman cherubines ... Veíale en las manos un dardo de
oro largo, y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego;
Este me parecía meter por el corazón algunas veces, y que me
llegaba a las entrañas; al sacarle me parecía las llevaba consigo,
y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios. No es dolor
corporal, sino espiritual, aunque no deja de participar el cuerpo
algo, y aun harto". La autora, cuya obra literaria abarca episto•
lario, autobiografía, teología popular, poesía, etcétera, disponía
si se quiere de una mediana cultura - libros de caballería, obras
de devoción (Laredo, Osuna) - pero su temperamento estu•
diado con acierto por Novoa Santos, dotaba a este espíritu señero de una gran sensibilidad de escritora, comentada ya por el
maestro escriturarlo Fray Luis de León: "delicadeza y claridad
con que trata las cosas altas, y por la forma en el decir, pureza
y facilidad en el estilo, gracia y buena composición de las palabras, y por una elegancia desafaiteda que deleita en extremo".
Vinculado a la vida religiosa y a la lucha de esta gran alma
castellana, San Juan de la Cruz representa una creación poética
hasta ahora no igualada. Sus versos - Subida al Monte Carme•
lo, Noche Obscura del Alma, Canciones entre el Alma y el Es-

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PROF. FRANCISCO M. ZERTUCHE.
(Dibujo de Jorge Rangel Guerra).

poso, tienen "la suavidad de la leche", y su música se esfuma
en celestes vaguedades:
¡Oh si tu amor ardiese
tanto que mis entrañas.abrasase!
¡Oh si me derritiese!
¡Oh si ya me quemase
y amor mi cuerpo y alma desatase!
Juan de la Cruz representa la parte inefable, ceñidamente intelectual, tal como la representó objetivamente, al lado de Teresa, en las luchas por la vuelta de los fueros intachables de la
Descalcez en la Orden del Carmelo.
Aparte estos dos valores de estupendas cualidades, otros re•
presentativos forman el cuadro de la Mística Española: Dominicos, Fray Luis de Granada (1504-1588); Agustinos, Fray Luis
de León (1528-1591) y Pedro Malón de Chaide (1530-1596),
y Franciscanos, Fray Juan de los Angeles (1536-1609).
A los misticos se ha debido, en cierta parte, la creación idio,
mática. La peculiar fenomenología de su espíritu es venero el
más prolífico para enriquecer de matices conceptuales y metá•
foras clarosonantes, hijas de sus abstracciones, el habla de Cas•
tilla.
Página 3

�FRANCISCO M. ZERTUCHE
Alfonso REYES AURRECOECHEA
Era delgado, de tez blanca, mediana estatura, rostro enjuto,
algo aguileña la nariz, frente alta y espaciosa. En la cabeza escaseaba un cabello fino y dócil que solía mesar con mano delicada, insegura, nerviosa. La barba a veces crecía impertinente,
pero daba a su dueño un aire de noble desenfado, que iba a tono
con su naturaleza romántica. No conocimos su juventud, pero
la adivinamos: la apuró a grandes dosis, como el que está ansio•
so de conocer la vida y entrever de un solo golpe sus huidizos
secretos. Así llegó, leyendo en aquel libro, escanciando en este
goce, penetrando en tal arcano vedado a los demás, a la cima des•
de la que contemplaba el espectáculo del mundo. Sencillez en
el ademán, timidez en el actuar, desgaire en el vestir, inquietud,
viveza y persistencia en el pensar: toda esta diversidad de pres•
tancia humana fue atributo de Francisco M. Zertuche.
· Cuando llegó a la Universidad sólo traía su corazón, su deseo
de entregarse a una causa noble. Y lo hizo. Lo dicen todos sus
amigos, todos los universitarios que lo conocieron, que recibie,
ron el don de su orientación y de su consejo desinteresados. Alli
está su obra escrita, sus pensamientos, su singular naturaleza li,
teraria. Había llegado a imponer su aire y su carácter a todo
cuanto le era afín y gustaba rodearse de libros de grata compañía. Todo en el parecía decir: Francisco M. Zertuche. Su pre,
sencia estaba entre los estudiantes, en las aulas, en los libros,
en los materiales de estudio y de trabajo.
Había llegado a Monterrey después de una infortunada experiencia política en el Estado de Coahuila, allá por el año de
1939. La noche que lo conocí conversamos hasta la madrugada
del día siguiente, sentados en una esquina de las calles de Madero y Jiménez. Los temas corrían fáciles y amenos, los versos
brotaban sonoros y radiantes. Yo veía en él a un heraldo de la
poesía sentimental y romántica, grata a los oídos; Othón, Nervo, Urbina, Rafael López, Camín y su maestro de literatura Horado Zúñíga, ganador de flores naturales, iban pasando por su
memoria encendiendo su imaginación, estremeciendo su espíritu
y sacudiendo su sensibilidad.
Después de una breve cátedra de Folklore nacional impartida
a guías de turistas, ingresó al cuerpo docente de la Escuela Nocturna de Bachilleres, para explicar la clase de Literatura mexi,
cana e hispanoamericana, que impartió hasta su muerte. En ese
plantel fue escalando poco a poco hasta llegar, por sus méritos
de honestidad y trabajo, a los puestos de secretario y director interino. Todavía se recuerdan las veladas que organizó en el Aula
Magna: una de ellas consagrada a la memoria de Federico Gar•
cía Lorca, en la que participó el poeta Pedro Garfias, interpre,
tando los versos del poeta gitano. Garfias vendría más tarde a
residir a Monterrey, cumpliendo el puesto de secretario del De,
partamento de Acción Social Universitaria.
En el año de 1946 organizó Zertuche, en compañía de otros
maestros universitarios, los primeros Cursos de Verano de la
Universidad de Nuevo León, por iniciativa del Departamento
de Acción Social. Estos cursos dieron nacimiento a la Escuela
de Verano actual, institución que lleva ya diez anualidades sucesivas. En esta tarea encontró su consagración definitiva: to•
davía su presencia se dejará sentir en la undécima anualidad que
alcanzó a dejar casi terminad~ en sus diversos aspectos.
En cada anualidad encontraba actividades novedosas e interesantes y acostumbraba dedicarlas a las personalidades desta•
cadas de la intelectualidad universal. Podemos recordar aquellas consagradas a Miguel de Cervantes Saavedra, a Justo Sierra,
a Hidalgo y a José Marti, y ésta, próxima a celebrarse, en honor
de Marcelino Menéndez y Pelayo. Los trabajos de la undécima
anualidad pudo concluirlos en el lecho del enfermo, recluido en
sus habitaciones. Esto da idea de su elevado sentido de responsabilidad.
No nos hemos detenido todavía a considerar la fecunda labor
cultural que Francisco M. Zertuche desarrolló en esta ciudad a
través de la Escuela de Verano de la Universidad de Nuevo León.
Gran parte del entusiasmo que se ha despertado en Monterrey
en bien de la difusión cultural se debe al sencillo y eficaz maestro universitario que puso todo su valimiento en esta labor mediante la cual nuestra Casa de Estudios se ha colocado en los
primeros lugares entre las universidades mexicanas.
Pero su actividad no se limitó sólo a la organización de la Es-

Francisco M. ZERTUCHE

Sin pasión nada se logra. - J. S.

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(Dibujo de Alfonso Reyes Aurrecoechea)

cuela de Verano, desde donde actuaba con tan desinteresados
propósitos. Una vocación recóndita lo impulsaba a escribir y
a investigar, remozando los apasionados temas de la poesía he•
roica popular, las cuestiones cervantinas y la literatura mística
española, que eran de su predilección: Sobre ellos escribió nu•
merosos artículos ya en la Revista "Universidad", ya en este mis•
mo Boletin, o bien en "Vida Universitaria", el órgano del Pa•
tronato Universitario y en revistas estudiantiles o de otra índole,
donde ponía su nota personalísima haciendo hincapié, siempre
en función de enseñanza, en los puntos de interés desprendidos
de cada estudio.
Su actividad como maestro en las escuelas de Bachilleres y en
la Facultad de Filosofía y Letras y su carácter de activo promo•
tor de la difusión cultural, lo fue rodeando de una personalidad
singular que le dio un lugar preponderante entre los mejores co,
laboradores de la Universidad de Nuevo León. Se le veía en
muchas oca~i,ones sentado en su escritorio leyendo, otras veces
rod!ado de Jove~es estudiantes que le respetaban y querían en•
tranablemente, dictando la corresoondencia las más, o escribien•
do durante los domingos o días festivos, pero ocupado siempre
en los exigentes menesteres propios de su dedicación.
Era sumamente sensible; una expresión una actitud o un su•
ceso inesperado le impresionaban profund~mente. Por las palabras de un verso alado se le iba algo de su ser. Tuvo el don de
(Pasa a la Pág. 8)

DEL CARMEN VIRGILIANO (II EGLOGAS). • No. 43, ene•
ro 16 de 1952.
DEL CARMEN VIRGILIANO (III LA EGLOGA CUARTA).
No. 44, enero 23 de 1952.
DEL CARMEN VIRGILIANO (IV LAS GEORGICAS) .• No.
45, enero 30 de 1952.
DEL CARMEN VIRGILIANO. (V LA ENEIDA) . • No. 46, fe.
brero 6 de 1952.
DEL CARMEN VIRGILIANO (VI ATRIBUCIONES A VIRGILIO), No. 48, febrero 20 de 1952.
DEL CARMEN VIRGILIANO (VII VIRGILIO EN LAS LETRAS HISPANICAS .. No. 49, febrero 27 de 1952.
DEL CARMEN VIRGILIANO (VIII EFIGIE DE VIllGILIO). • No. 50, marzo 5 de 1952.
LA POESIA PASTORIL. • No. 51, marzo 12 de 1952.
A LAS RUINAS DE ITALICA.• No. 52, marzo 19 de 1952.

Justo Sierra (n. el 26 de enero de 1848 y m. el 13 de septiem,
bre de 1912), poeta, cuentista, viajero ilustre, historiador, tri•
buno y repúblico, todo ello presidido por la inmarcesible figura
del Maestro, fué el signo de más alto estimulo a las letras mexicanas en las postrimerías de la pasada centuria y en las primeras
décadas de ésta.
Discípulo de Ignacio Altamirano, el resultado de esos crisoles
reveló sus grandes virtudes ciudadanas.
Su educación, clasicista y humanística y su tránsito por los
más altos cenáculos literarios de México, permitieron el ejercicio de su proteica actividad a través del cuento, la crónica, la poe•
sía, la historia y la elocuencia.
Dos generaciones de jóvenes ilustres en los fastos de las letras
Año 11
nacionales escucharon su cátedra y se advocaron bajo su signo. FRANCISCO DE TERRAZAS.• No. 64, junio 11 de 1952.
Un mecenazgo sin tasa prodigado a través de los altos puestos EL MAGISTERIO DE MARTI•• No. 97, enero 28 de 1953.
que representó en el Ministerio de Instrucción Pública, abrió pa- LECCION SOBRE CERVANTES .. No. 102, marzo 4 de 1953.
so a las jóvenes generaciones afiliadas en el Modernismo.
NOTAS AL AUTOR DE MARIA.· No. 103, marzo 11 de 1953.
Un testimonio de los hondos fervores que suscitó su preclara CUATRO DOCUMENTOS ESCOLARES DE ALFONSO REfigura de Maestro entre sus entusiastas discípulos y admiradores RES. • No. 104, marzo 18 de 1953.
nos lo declara Luis G. Urbina y el pórtico de su libro postrero,
"El Cancionero de la Noche Serena": "Al maestro Justo Sierra,
Año 111
santo amor de mi vida".
EL TEATRO DE CERVANTES.• No. 105, marzo 25 de 1953.
Dícese de él que "viéndole mezclarse a la mocedad, los anti- GUANAJUATO Y CERVANTES.· No. 109, abril 22 de 1953.
guos hubieran dicho que desaparecía, como el dios Término, en- TRAZO DE LOPE DE VEGA.• No. 112, mayo 13 de 1953.
tre el revoloteo de las Gracias; y viéndole guiar a los otros, a ve- DIAZ MIRON EN SU CENTENARIO (Antología Poética) ••
ces con solo la mirada o con la sonrisa, lo hubieran comparado
No. 143, diciembre 16 de 1953.
con el viejo Eneas, de cuyos labios manaban la sabiduría y -la EL TEMA DE LA NATIVIDAD EN LA LIRICA ESPAÑOLA
persuasión."
(Antología Pascual). • No. 144, diciembre 23 de 1953.
Su misión de poeta se inicia con la límpida y fresca barcarola
Playeras, que llevó en sus años candeales a las aulas del Colegio
Año IV
de San Ildefonso. Años más tarde, hondamente influido de Víc- EL EPISTOLARIO DE HERNAN CORTES. • No. 15, marzo
tor Hugo - de quien se impuso la metáfora sonora y el giro
24 de 1954.
grandilocuente - enlazado fuertemente al Modernismo, nos EPIGRAFE A LA ESCUELA DE VERANO DE 1954. • No.
dá, en el Beato de Calasanz, A Cristóbal Colón, En la Apoteosis
171, abril 16 de 1954.
de los Héroes de la Independencia, Al Autor de los "Murmurios AGRAVIOS ENTRE LOPE Y CERVANTES. • No. 190, no,
de la Selva", El Funeral Bucólico, Otoñal, Spírito, Florencia,
viembre 10 de 1954.
Aníbal y en las magnificas versiones de los Trofeos, de Heredia, EL TEMA DE LA NATIVIDAD EN LA LENGUA LITERAsus mejores savias líricas y románticas. Desgraciadamente, la
RIA (Antología).• No. 196, diciembre 22 de 1954.
obra poética de Don Justo permanece dispersa, y es lástima que CLEPSIDRA DEL AÑO NUEVO (Antología de prosa y verso).
el único ensayo de organización, debido a la incipiencia de la
No. 199, diciembre 29 de 1954.
hispanista Dorothy Margaret Kress, esté plagado de yerros.
La labor de cuentista, de más galanura que la de poeta, se en,
,
Año V
cuentra en "Cuentos Románticos", coleccionados hacia 1896 EN EL MUNDO POETICO DE FRAY LUIS DE LEON.. No.
"poemillas en prosa impregnados de lirismo sentimental y deli- 216, mayo 11 de 1955.
rante" - y constituye una serie de apasionadas y deliciosas na,
rraciones, que emergen del inolvidable escenario de sus playas . Escribió además 70 fichas de literatura mexicana bajo el título
nativas. Es entonces cuando el romanticismo mexicano comiengeneral "EL LAUREL Y LA ACACIA", y muchas mas que
za a cristalizar en formas definidas.
ses iguen publicando.
El historiador se revela en la cátedra de la Escuela Nacional
Preparatoria como una reminiscencia del verbo de águilas y alon- LITERATURA MEXICANA DE LOS SIGLOS XVI, XVII y
dras de Ignacio Manuel Altamirano. Al par que explica la HisXVIII.• Universidad de Nuevo León. Monterrey, 1954. (65
toria, porque ha sentido antes el amor a la patria, que es el repáginas mimeografiadas). Contiene: LAS CARTAS DE RE,
sumen de todos los amores, su pluma escribe los más amenos y
LACION DE CORTES A CARLOS V; GUTIERRE DE CE,
sentidos capítulos de la Historia Universal y de la de México, reTINA, UN POETA DEL RENACIMIENTO EN LA NUEcorriendo desde el "Catecismo de Historia Patria" ( 1896), has,
VA ESPAÑA; FRANCISCO CERVANTES DE SALAZAR Y
ta la "Evolución Política del Pueblo Mexicano", recientemente
SU OBRA "MEXlCO EN 1554"; BERNARDO DE BALeditada con un admirable prólogo de nuestro Alfonso Reyes, paBUENA Y LA GRANDEZA MEXICANA; LA "RUSTICAsando por otros admirables trabajos históricos y polémicos de
TIO MEXICANA" DE RAFAEL LANDIVAR. (Estos cinco
solemnes peraltes.
temas los desarrolló en un cursillo sobre Literatura Mexicana
Su calidad tribunicia señala el clímax de todas sus aspiracioque explicó en el Verano de 1954 en la Universidad de La
nes: el poeta, el cuentista, el viajero, el maestro, el historiador,
Habana. (Publicados en diferentes números de ARMAS Y
confluyen a su verbo ático. Una pésima edición de sus oracioLETRAS).
nes se reúne en Discursos (1919), en donde figura uno de los
más célebres, el pronunciado en oportunidad a la creación de la
Universidad Nacional de México, debida a él, en 1910.
Sus evocaciones de viajero, luminosas y claras como el aire alentador de las letras mexicanas en las recientes décadas, el aprede sus playas nativas; sus recuerdos e impresiones; sus crónicas y mio para que se divulgue en una celosa edición popular, la obra
ensayos, se encuentran en su libro "En tierra Yankee" (f898), creadora de ese Maestro inmarcesible, para quien la gratitud de
y una gran parte de su obra general de escritor anda dispersa en México es siempre una lámpara votiva.
* Este es, fuera de las noticias bibliográficas, el primer articulo que publicó el
hojas periódicas y opúsculos.
Maestro Zertuche en ARMAS Y LETRAS (Año!, No. 6, Junio de 1944). Ver en
Cabe señalar en este modesto ensayo sobre el más ~rande
páginas siguientes su último trabajo sobre LA DOROTEA, de Lope de Vega.

• • •

P¡jgina 4

Página 5

I

�perfil y entraña de Lope · de Vega

III
OlBlflA AUllíOlBllOGlflAIFIICA +
La Dorotea es la obra vital, más sentida y reveladora de aquel

gran amador y poeta altísimo Frey Lope de Vega Carpio, que
tiene su raíz en el desengaño.
La primera redacción de este libro estremecido, fidelísimo es•
pejo de su angustiado vivir, es de sus años de madurez, 1588,
época cenital de su esplendor y preeminencia en Madrid. Escribí
la Dorotea --dice- en mis primeros años, y habiendo trocado
los estudios por las armas, debajo de las banderas del excelentÍ•
simo señor Duque de Medina Sidonia, se perdió en mi ausencia,
como sucede a muchas; pero restituída o despreciada ( que así
lo suelen ser después de haber gastado Lo florido de su edad), la
corregí de la lozanía, con que se había criado en la tierra mía, y
consultando mi amor y obligación, la vuelvo a la ilustrísima ca•
sa de los Guzmanes, por quien la perdí entonces: .... Con estas
palabras dedica Lope al señor Gaspar Alfonso Pérez de Guzmán
el Bueno, Conde de Niebla la restaurada Dorotea de sus años
de varonil desgarro ....
En esta obra de fresca y lnciente
perennidad, que con la Celestina y el
Quijote, forma la eminente trilogía de
las letras bisp/micas, está el ardido girón de su carne amorosa cuando rindió culto a Elena Ossorio, por cuyo
amor irrestañable sufrió prisión y

destierro, a los veintiséis años de su
desasosegado vivir.
Ya en avanzada edad, en 1632, tres
años antes de su muerte, vuelve a poner mano en la comedia autobiográfica, y le da nueva vida, metamorfoseándola ahora con el estado anímico
de los años ponentinos. Explica asi la
reflorescencia: Póstuma de mis Musas
Dorotea/ y por dicha de mí la más
querida/, última de mi vida/ pública
luz desea,/ desea el sol de oro lleno/
entre la niebla de Guzmán el Bueno ... /
Es, pues, un rebrote, una viva reminiscencia de su idolatría a la hija
del farandulero Jerónimo Velázquez,
cuando el poeta era un barbilindo que
todo su caudal son sus calcillas de
obra, y sus cueras de ámbar, esto de
día; y de noche broqueletes y espadas, y todo virgen, capita untada con
oro, plumillas, banditas, guitarra, uersos lascivos y papales desatinados.
Aunque en el prólogo de La Dorotea
figura su amigo López de Aguilar, las
lineas son de Lope: modalidad en boga en aquellas letras; además, el estilo,
la factura, son inconfundibles y lo delatan.
La frase Acción en prosa, va en e]
pórtico de la edición, y por lo que
hace a los versos se advierte que son
un exterior adorno juvenil, que el autor ha sembrado al través de toda la
andadura dramática de la obra, para
alivio y hasta regalo de los lectores;
pero lo cierto es qtie la parte poética
que contiene es ]a representación literaria de la verdad tangible de su vida
en el lustro que duró su existencia
amatoria con Elena que tantas ternuras despertó en este amado de los
dioses.

La pieza esta destinada a la lectura, es irrepresentable. Empero, el 13
de junio de 1804 se presentó en Madrid, con éxito, una adaptación escénica por don Félix Enciso Castrillón.
Como en la Celestina del judio converso de la Puebla de Montalbán, el
bachiller don Fernando de Rojas, el
poeta madrileño nos presenta el argumento de su cimera creación: Parecerán/e vivos las afectos de dos amantes, la codicia y trazas de una tercera,
la hypocresia de una madre interessable, la pretension de un rico, la fuerza del oro, el estilo de los criados; y
para el justo exemplo, la fatiga de todos en la diversidad de sus pensamientos, porque conozcan los que aman
con el apetito, y no con la razón, qué
fin tiene la vanidad de sus deleytes,
y la vilissima ocupacion de sus enga- ·
ños.... Si algun defecto huviere en el
arte, por ofrecerse precisamente la
distancia del tiempo de una ausencia,
sea la disculpa la verdad, que mas
quiso el Poeta seguirla, que estrecharse á las impertienentes leyes de la fabula: porque el assunto fue historia
y aun pienso que la causa de hauerse
con tanta propiedad escrito. Yo le he
sido de que salga á luz aficionado al
argumento y al estilo ........ ..
Dentro de los temas cíclicos en la
Literatura de la época, La Dorotea se
adhiere en parte al tronco maternal de
La Celestina, por su estilo y la configuración psicológica de algunos de sus
personajes, sobre todo el tipo de la
· Gerarda, que reencarna a la vieja tercerona, zurcidora de voluntades, de
Fernando de Rojas, aunque dotada de
menos maldad y pérfidos artilujios,
menos movida y verbosa que su modelo y que La Eufrosina, sus precedentes históricos y gloriosos.
La comedia está dividida en cinco
largos actos, y éstos en escenas. Cada
acto termina con un coro: del Amor,
del Interés, de los Celos, de la Venganza y del Ejemplo.

* Este
trabajo es el último del Prof. Francisco M. Zertuche, y corresponde a una serie de tres conferencia.s (ver Nos. 2 y 3 de este año, ARMAS Y LETRAS) que dfotó en la Facultad de Filosofía y
Letras. Se preparaba para un cuatro trabajo sobre Lope d~ Vera con musica de la época, el cual
no logró re albar,

Página 6

La erudición moderna ha desvelado
el enigma de esta acabadisima obra
del Mounslro de la naturaleza - como
Je llamaron sus contemporáneos- a
la vista de la verídica biografía, surgida de la exhumación de innumerables y. valiosos documentos coetáneos.
Los personajes de La Dorotea corresponden a una tangible realidad arqueológica,. y asi, Dorotea es Elena
Ossorio; Teodora, su madre Inés Ossorio; el opulento indiano Don Bela, el
sobrino del Cardenal Granvela, el
acaudalado Don Francisco Perrenot,
que motivó el rompimiento entre Lope
y su amante; y Don Fernando, Lope
mismo.
Por los pliegos de este libro vemos
desfilar cálida y apasionadamente varios aspectos de la agitada vida del
aquel siglo.
Los exce]entes biógrafos del poeta,
Rennert y Américo Castro han emiti-

do el acertado juicio respectivo: Tal
ve en ninguna otra (obra) corran tan
parejas su vida y su arte, ni se encuentren tanlas notas tipicas de su genio: enorme riqueza de motivos literarios, atisbos de los innumerables dominios a que se extendía su sensibilidad, intuición de los más variados sucesos y episodios, tesoros de minuciosa experiencia, todo ello ordenado sabia y artísticamente, como en el museo de lm delicioso gustador de todas
las cosas ... ; rasgos picarescos, henchidos de un humorismo que en vano
buscaríamos en las novelas de aquel
lema; .disquisiciones de academia literaria, criticas oportunas, dichos felices y tal cual muestra de afición visual a los objetos preciosos y a los
muebles, que nos hace recordar los
primores del pp..rnasianismo. Junto a
los pasajes de delicada inspiración
amatoria y elegmlle estilo cortesano,

artificioso, como el diálogo de Fernando y Dorotea, por ejemplo, en la escena quinta del primer acto, resaltan los
cuadros realistas de intensa psicología
y verdad, con apropiadísima dicción
popular. Una de las mejores escenas
de este orden y humorística, es la sexta del segundo acto, cuando las mujeres están sentadas a la mesa y Gerarda
ha bebido más de la cuenta, y se ha
puesto sentimental.
Hemos de añadir aquí que al análisis concienzudo del corazón humano
y del cosmos en que éste late, se añade una prosa esmerada, límpida, tersa
impregnada de un lirismo de exquisita sensibilidad, que nos presenta a
Lope no sólo como el pontífice de la
Dramaturgia y de la Lírica sino como
un prosista grávido de excelencias formales y de fondo.
Ahora, concretemos la trama de la
fábula lopeveguesca: dos amantes centralizan la atención de los lectores o
auditores: Dorotea, mujer dilecta, joven e ingeniosa - la Melibea de esta
acción en prosa - casada con un sujeto que desapareció en ]as colonias
españolas suponemos que en procura
de mejor fortuna, y el estudiante don
Fernando, mozo de veintidós años,
poeta, lleno de las prendas juveniles
de la época y de ]a edad, aunque exento de bienes materiales. Ambos han
llegado a los cinco años de relaciones
amorosas, no interrumpidas hasta entonces; antes bien, enriquecidas de citas, paseos, deliquios y ternuras arrebatadoras.
Pero la felicidad no es eterna, y llega el momento del desasosiego cuando
Teodora, ·madre de Dorotca, se deja
influir por el asedio que en tentadora persona de su be1la hija lleva a cabo el opulento indiano don Bela -el
don Francisco Perrenot de Gran vela de
la realidad lopeana - que agobia de
cump1idos, rendimientos y ricos presentes artísticos a Dorotea, ayudado
por el artero consejo y finos artilugios
de la torcedora de voluntades Gerarda - 1a Celestina lopesca - , quien estimula y lisonjea en interés propio al
nuevo pretendiente, sirviéndole de eficaz medio, a la par que convence a
Teodora de que Dorotea debe aceptar
a don Bela, galán, apuesto y cabal1ero,
confinando a] bohemio Fernando, manoseador de la belleza de su hija.
Dorotea, acosada en esta lucha sin
treguas, renuncia a medias al amor
cálido de su estudiante, aceptando a
don Bcla. La heroina se encuentra, así,
entre la tradición amorosa de su poeta, &lt;1ue ya cuenta un lustro, y el edén
de joyas, pasamanería y diversos presentes que le tributa reiteradamente el
nuevo amador.
Fernando, enloquecido por este reYés, cuya visión ha palpado ya como
una prefiguración del nefasto suceso,
decirle abandonar la capital del Reino,
después de haber obtenido por engaño
a su antigua amiga Marfisa ]os viáticos necesarios para cabalgar rumbo a
Sevilla.
Dorotea, avisada acaso en su corazón de la presencia de algo funesto
en sus relaciones, logra ver a su amargado amigo pasar su calle rumbo al
destierro que él mismo se ha impuesto, Y cae en una angustiosa desesperación, pues se siente culpable del
desenlace.
Para arrancarse ]a vida por tan
honda amargura, ]a triste y desalada
traga un anillo de diamantes sin lograr
el letal propósito, quedando en su fracaso extenuada y contrita.
La fatal ausencia no logra ultimar,
en su corazón y en .su razonamiento
ese ambiguo amor que, aunque que~
brantado, ata todavía a los dos amantes; antes bien, lo fortalece y llena de
inquietud y ardentía, pues se escriben
cartas y versos que no se remiten, se
entregan al doloroso deliquio de la remembranz~ ~, hurgen en sus lacerias.

Acicateado acaso por el tortuoso recuerdo, Fernando vuelve a Madrid con
Julio, su amigo confidente, que la historia literaria ha identificado con Vicente de Espinel, maestro ele Lope de
Vega.
Vuelve entonces el amor a abrir una
nueva primavera para ]os dos insatisfechos jóvenes, asediados de tantos peligros ahora. Se frecuentan las serenatas, el intercambio de billetes amorosos que rezuman atrevida y loca pasión y acerados celos.
Pero Fernando está ya frente al enemigo oficial, al que paga y es altamente complacido en casa de Dorotea
por Teodora y Gerarda, que logró ya
su intento y en una explosión de celos el atolandrado amante hiere a don
Bela... Habiéndose encontrado en el
paseo del Prado los amantes, se dan

prefiere la caja de Marte y entra al
servicio de las armas, y partiendo contra Inglaterra en la Invencible Armada, derrotada por los elementos, según
frase de la época.
La infame mediadora Gerarda, presa de gran excitación, se cae, con sus
ochenta años tan torpemente empleados, por la escalera del sótano y se
rompe la cabeza.
Como hojas secas en el viento que
llega de fuera asolador - dice Karl
Vossler - son arrastrados en torbellino estos seres deleznables como juguetes con toda la presunción de su ingeni9 y ]a belleza de sus emociones.
Al terminar el texto prosario, suene
el coro final: Este fin a tus desvelos/
loca juventud a1canza,/ porque amor
engendra celos/ celos, envidia y venganza:/ asi marchitan los cielos/ la

explicaciones y llegan a una reconciliación.
Pero la demasia y el recelo logran
bien pronto enturbiar de nuevo este
concierto amoroso, pues Dorotea descubre los amores de su doncel con
Marfisa y rompe nueva vez con ese
casquivano sin enmienda.
Apenas restañadas las heridas del
pródigo indiano don Bela, le espera
otra vez un desastrado suceso: cae en
una reyerta con gente del bronce, pendencier~ y brutal, que nada tiene que
ver con el negocio amoroso de la obra.
Ya Dorotea ha escanciado en plenitud los jugos agridulces de la vida.
Ante el desenlace mortal de su segundo amante, se siente en un abatimiento sin medida, y cansada de las alternativas de la vida de amor, vuelve sus
ojos a la vida monástica, refugio segurisimo de tantas desdichas. Por su
parte Fernando, victima de la melancolia que un astrólogo despertó en él,

más florida esperanza./
Cuanto el
ejemplo es mayor,/ provoc; a más escarmiento;/ todo deleite es dolor,/ y
lodo placer tormento,/ que el más verdadero amor/ se vuelve aborrecimiento./
Cuando del amor lascivo/ el
trágico fin contemplo,/ no sólo al deleite escribo,/ pero sentencioso tempo/ la doctrina en lo festivo./ y en el
engaño el ejemplo./
Concluido el Coro del Ejemplo, cita
Lope a Cicerón, y luego hace aparecer este explicit: Todo lo que contiene La Dorotea se sugeta a la corrección de la Santa Católica Romana
Iglesia, y a la censura de los mayores,
desde la primera hasta la letra última.
Hemos de citar algunos trozos antológicos de La Dorotea como medio de
ilustrar la atención de nuestra amab]e
audiencia. He a.qui de· nuestra eriamorada doncella, que aparece en la Escena tercera del Primer acto:
¡Ay, infeliz de mi! ¿Para qué vivo?

¿Para qué solicito conservar la más
triste vida que se ha dado a esclava?
¿ Qué mujer de mis años la pasa con
tantos sobresaltos y desdichas? ¿Dónde me lleva este amor desatinado mío?
¿ Qué fin me promete tan desigual locura de lo que pudieran haber merecido las partes de que me ha dotado
el cielo? Cuando haya pasado lo mejor de mis años en este laberinto amoroso ¿ qué tengo de hallar en mí, sino
arrepentimiento para los que me quedaren, cuando a los que desprecio les
dé venganza? Fernando mio, no querria que mi alma, que allá tienes, te
lo dijese que esta pensando: cosa tan
nueva, que jamás pensé que llegara a
mi pensamiento. No puedo más; que
me veo cercada de tantos enemigos,
que no podré escapar la vida si no es
perdiendo el seso,· pero si allá te dijere esta novedad en su agra,vio, consulta con prudencia tu entendimiento,
no con tu amor tus años. Pero, ¿cómo es posible que el primer movimiento de lo que digo, haya llegado
a mi imaginación? ¿ Qué puedo querer
sino quererte? ¿En qué puedo emplear
mis años como en servirte? ¿Qué puedo yo desear como agradarte? ¿ Qué
riqueza como o irte? ¿ Qué tiempo más
bien empleado que en tus brazos? ¿ Cómo viviré yo sin ti? Menos falta me
puede hacer la vida que tus ojos ...
¿ Quién me consolará de no verte después de tantos años de gozarte? Ese
agrado tuyo, ese brío, ese ga]án desdejo, esos regalos de tu boca, cuyo primer bozo nació en mi aliento ¿qué Indias las podrán suplir, qué oro, qué
diamantes? Mas ¡ay triste! que desta
amistad nuestra e'stá ofendido el cielo, mi casa, mi opinión y mis deudos;
mi madre me persigue, las amigas me
riñen, los vecinos me murmuran, las
envidias me reprenden, mi necesidad
ha llegado a lo último.
Fernando no tiene más que para sus
galas: mira las otras mujeres con ellas:
ya le parecerán mejor; que el honor
y la riqueza añaden hermosura y estimación, y la pobreza del traje descuida los ojos, y hace que una mujer
cada día parezca la misma; y la diferencia causa novedad y despierta el
deseo. Esto no podrá durar para siempre; y como no hay cosa más pública
que el amor, aunque jamás lo crean
los amantes, será imposible librar]e de
algún fin desdichado o en la vida o
en la honra; y lo que más se debe temer, en el alma. ¿Para qué quiero
aguardar a que te canses y me aborrezcas? ¿A que te agraden las galas
de otras, y este sayal que visto sea cilicio de tus brazos y penitencia de tus
ojos? No quiero aguardar al fin que
tienen todos los amores; pues es cierto que paran en mayor enemistad
cuando fueron más grandes. Si habemos de ser enemigos después, más vale que ahora nos concertemos con
amistad; que cuando el trato cesa sin
agravio, bien se puede conservar en
1laneza sin. reprensión, y en voluntad
sin miedo.
-Celia, Celia: dáme el manto y di
a mi madre que voy a misa.
Resuelta estoy. ¿Qué aguardo? )Jesús!: parece que tropecé con mi am:or.
¡Oh amor! no te pongas delante, déjame ir, pues me dejaste determinar;
que en las mujeres la resolución es difícil, la ejecución es fácil."
Igualmente movidos y de un hondo
conocimiento anímico de sus personajes, que son los de la vida real, son
los parlamentos que aparecen en el
Acto primero, escena sexta, en que las

Página 7

�mujeres hablan de una ausente, y la
escena sexta del segundo acto, en la
que figura la borrachera de la taimada
Celestina de Lope, Gerarda .... Se muestra aquí el autor como un perfecto conocedor de la psicología femenina
-como que en esa universidad cursó
todos sus años- y como un destrísimo manejador en la brega dialogal.

damentc en La Dorotea que en cual•
quiera otra de sus creaciones, pues esta, su obra capital, era carne de su
carne por dicha para él la más querida, según lo dijo a su amigo Claudia
Conde en la celebrada Oda; o traducida su consagración y empeño por las
propias palabrns del liróforo, "yo, como los rliiseñorés, tengo más voz que
carne."

Presenta La Dorotea a lo largo de
su texto treintaiséis poemas: veintidós romances, cinco sonetos, cinco Coros, en versos saficoadónicos, dímetros jámbicos, dícolos dístrofos, endecasílabos falecios y alcmanios euripídeos, un.a canción, dos octavas y un
epigráma, (¡ue es en realidad un madrigal, además. de versos sueltos, algunos de ellos repetición de los que aparecen cabalmente.

Cantó para el Amor en la voz meliflua de la Poesia, pues Lope era poeta
de Amor, venido al mundo para sólo
eso, para vestir el atuendo del hierofante de la pasión amorosa, y para ofi•
ciar en sus altares. Poesía y Amor;
Amor y Poesía; he ahí su destino.
Lo confesó cuando definió ese sentimiento diciendo: No es margarita
para bestias, quiere entendimientos su•
tiles, aborrece el interés, anda desnudo, no es para sujetos bajos.

;

Es también La Dorotea propicio tabfaáo 'j,',ih esgrimir la sátira contra el
ilüst'till poeta cordobés de las Soledades. Inserta Lope aquí un soneto burlesc~ de la nueva escuela, no propiame.ot~ para su creador sino para sus
epígonos. El contenido de las estrofas
es explicado en los sabrosos parlamentos. He aquí el soneto cultidiablesco:

Para clausurar este ciclo * sobre la
vida y la obra de este ingenio he aqui
su translúcido e inefable madrigal, de
fondo platónico y estilo petrarquista,
aquietados ya sus ardorosos bríos, mitigado su arrebato, señoreando ya la
razón en su alma pecadora que tanto
amó:

Pululando de culto, Claudio amigo,/
minotaurista soy desde mañana derelinquo la frase castellana,/ vayan las
Solitúdines conmigo./ Por precursora, desde hoy más me obligo/ al aurora llamar Bautista o Juana,/ chamelote la mar, la ronca rana/ mosca del
agua, y sarna de oro/ el trigo./ Mal
efecto de mí, con ojlio y murrio,/ cáliga diré yo, que no grigniescos,/ como en el tiempo del pastor Bandurrio./
Estos versos, son turcos o tudescos?/
Tú, lector Garibay, si eres bamburrio,/
Apláudelos, que son cultidiablescos./
Mal caerían al avinagrado Don Luis,
pontífice de las nuevas letras, estos
desahogos del inquieto Lope, a quien
en muchas ocasiones le correspondió
con versos de más sapido jugo en
aquella guerra literaria.
En la escena primera del Acto tercero, dialogando el angustiado don

•
Fernando con Julio, su amigo confidente, a quien, como dejamos aclarado, se le ha identificado con el poeta
y músico rondeño, autor de la décima
o pinela, Vicente de Espinel, al parecer primer amante de la comedianta Elena Ossorio, Julio dice a su interlocutor: Quiero' decirte unos ver-

Francisco M: Zertuch
Viene de la Pág. 4)

.la cortesía. Era tímido, nervioso, indiferente a los bienes materiales, atento siempre a los dones del espíritu. Era un gran con•
ver~~dor; en las tertulias irradiaba gracia y simpatía, su conversac1on envolvía suavemente hilvanando discursos salpicados de
fina ironía, de gracia incomparable, de datos chispeantes. A veces los chistes servían como elementos clarificadores de su pen•
samiento. Tenía siempre a la mano una palabra rara alrededor
de la cual solía bordar explicaciones inspiradas en sus largas lec•
turas.
Era orador fácil y elegante. Procuraba poner en sus palabras
~ucho d~ lo que IJ?,editaba en sus horas de soledad y de insomruo y sabia producir el efecto que deseaba con párrafos brillan•
tes Y rotundos. Era un soñador, un poeta de la vida y del arte.
Olvidaba fácilmente los incidentes desagradables y conservaba
en su devoción los actos buenos y nobles que le deparaban sus
numerosos amigos. Muchos estudiantes acudían a él, en procura
de consejo, porque veían en él a un protector insuperable. Así,
envuelto en el cariño, la admiración y el aprecio de que supo
rodearse, se le escapó la vida la tarde del 3 de mayo cuando tod avia
' se esperaban de su espíritu superior muchos' triunfos y
muchas realizaciones.
La Universidad de Nuevo León ha acogido en su seno de ma•
dre desvelada por la cultura a este luchador incansable rindiéndole el mejor homenaje a que pueda aspirar uno de su; servidor~s: ~olocarlo _al lado de los creadores de su larga y brillante tra•
dic10n educativa, como una devoción puesta en pie, para ejemplo de las futuras generaciones.
Página 8

sos que oi en una comedia, a prop6sito de tus celos, de tus jornadas y de
este indiano que te amartela, que sew
gún imagino, ese despertador desvela
más tus pensamiento, que las gracias
y hermosura de Dorotea: Canta, pájaro amante, en la enramada/ salva a su
amor, que por el verde suelo/ no ha
visto el cazador, que con desvelo/ lo
está escuchando, la ballesta armada./
Tírale, yerra, y la turbada/ ·voz en el
pico, transformada en hielo/ vuelve, y
de ramo en ramo acorta el vuelo/ por
no alejarse de la prenda amada./
Desta suerte el amor canta en el ni•
do;/ mas luego que los celos que recela/ le tiran flechas de temor de olvido,/ huye, teme, sospecha, inquiere, cela,/ y hasta que ve que el cazador es ido,/ de pensamiento vuela./
El verso inicial de los veintitantos
romances que el poeta intercala en la
órbita de su Dorotea, corresponden en
su mayoría a muchos sucesos de su
historicidad amorosa con Elena Ossorio, por más que en algunos aparezca
-Lope velado con el nombre morisco
de Zaide y ella de Zaida. La erudición
moderna ha sendereado en el texto de
esos poemas octosilábicos el itinerario
mits o menos exacto de las relaciones
entre la cómica y el dramaturgo. He
aqui los títulos de su breve romancero
amoroso: A mis soledades voy; Zagala,
asi Dios te guarde; Unas doradas chinelas; Al són de los arroyuelos; Así
Fabio cantaba; Cantaba el Abindarráez; El criarnos como hermanos; Corría un manso arroyuelo; ¡Ay, soledades tristes; Para que no te vayas; ¡Ay,
riguroso estado; Pobre barquilla mia;
¿Qué me queréis, alegrías, Gigante cristalino; Tan vivo está en mi alma; ¿No
vas conmigo, Amarilis; Cuidados, ¿qué
me queréis?; En una peña sentado; ¿A
dónde vdis, pensamiento?; Si tuvieras,
aldeana, y Si todo lo acaba el tiempo.
Era irresistible para Lope la avidez
y el culto de versificar, más justifica-

Miré, señora, la ideal belleza,
guiándome el amor por vagarosas
sendas de nueve cielos;
y absorto en su grandeza,
las ejemplares formas de las cosas,
bajé a mirar en los humanos velos;
y en la vuestra sensible
contemplé la divina inte!Ígible;
y viendo que conforma
tanto el retrato a su primera forma,
amé vuestra hermosura,
imagen de la luz divina y pura,
haciendo, cuando os veo,
que pueda la razón más que el deseo;
que si por ella sola me gobierno,
amor que todo es alma, será eterno.
• Ver ARMAS Y LETRAS Nos. 2 J S del presente afio.

Organo Mensual de la Universidad
de Nuevo León
2a. Cla1e ea la
N. L., el
20 de Ab,il de 19#.

Registrado como artículo de

Admón. de Correos de Monterrey,

INDICADOR,
Colaboradores
Raúl Rangel Frías
Fidencio de la Fuente

Francisc.o M. Zertucbe
Genaro Salinas Quiroga

Arturo C..w S.
Homero A. Garza
Alfonso Rangel Guerra

Guillermo Cerda G.
Jor¡e Rangel Gucrr!l
Manuel Morale1

Director

Lic. Fidcncio de la Fu ente
Oficinas
Washington y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León

MEXICO

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Armas y Letras, Boletín mensual de la Universidad de Nuevo León, 1956, Año 13, No 5, Mayo </text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                    <text>BOLETIN MENSUAL DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON
Registrado como artículo de 2a. clase en fa Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de Abril de 1944.

Año XIII

D.A.S.U.

Sumamente difícil es tratar de desa•
rrollar un tema o emitir juicio alguno
acerca de la Poesía Mística, pues esta
es el fruto de una inspiración que no
es humano sino acaso sobrenatural.

Las grandes figuras de la Literatnra
Mistica, bajo el soplo de esa inspira•
ción, escribieron sencilla pero muy
profundamente, altos conceptos religiosos, haciendo a nn lado la técnica
y los recursos humanos; para ello necesitaron más que el simple númen
poético, una altísima contemplación,
asociada a una estrecha e íntima unión

'

con el Creador. El poeta místico, para
poder penetrar en el santuario de esa
contemplación, precisa un desprendimiento de las cosas de la tierra, a las
que juzga simplemente como vestigios
divinos.
De tal manera podemos notar la diferencia con que un simple poeta contempla, por ejemplo, la inmensidad del

mar o la belleza de las flores sin pasar los dinteles de Jo humano, en cambio, el místico sin salir del ámbito
poético contempla todo, relacionado
con el Ser Supremo que lo creó.
Según Menéndez y Pelayo, para poder comprender la Mistica y constituirse en crítico de la materia, debe
haberse sentido alguna vez la inspiración divina.
De acuerdo con el sentir de Pedro
Sainz Rodríguez, la Mística la constituyen las relaciones natnrales secretas,
por las cuales eleva Dios a la crialnra
sobre las limitaciones de su naturaleza
y la hace mirar un mundo superior al
que es imposible llegar por las fuerzas
naturales, ni por las ordinarias de la
gracia.

De tal suerte, siendo casi imposible
comprender a estos escritores tal y
como ellos hubieren deseado que se
les comprendiese, trataré de exponer

No. 6

Junio de 1956

algo del Misticismo Español y de una
de sus más grandes figuras representativas: SANTA TERESA DE JESUS.
El Misticismo Español llenó con
gran intensidad una parte muy carac-

teristica del Siglo XVI. Epoca de Oro,
o mejor llamado Siglo de Oro Español.
Surgió la Mistica de manera sorprendente en los albores del Siglo,
época preeminente de las conquistas
y prosperidad españolas; época que a
su vez tuvo el privilegio de presenciar
los mayores triunfos literarios que España ha conocido, como el Lazarillo
de Tormes, el Teatro Profano de Lope
y Calderón, los Sonetos y Eglogas de
Garcilaso, el Arle Florido de Herrera,
los Dramas Posteriores de Tirso de
Molina y Alarcón y la elaboración de
la obra maestra de la Literatura Española que por si sola haría grande a
un Siglo: El Quijote del Inmortal Cervantes.

El gran caudal literario prodncido
durante este periodo está contenido
más o menos en tres mil obras que

son testigos fidedignos del papel importantísimo que desempeñó la Mística en España.
Su primitiva historia nacional, es la
de una devoción de siglos a un ideal;
Y en un ambiente así, el Misticismo
se eleva en fecundos campos donde

germina y florece. La España del Siglo XVI, henchida por los ideales religioso y nacional, creó con su Ciencia
y con su Arte el más alto tipo de cultura que ha producido la civilización
cristiana en la Historia.
Largo sería tratar detalladamente la
época mística española por ser vasto
el número de escritores y sus obras,
pero el carácter individual de éstos,
se impone tanto como su número y
no es dificil distinguir sus propios rasgos que al mismo tiempo lo diferencian del de otros paises. Sin embargo,
trataremos de pasar la mirada, aún
cuando sea por encima, sobre algunas
de las grandes figuras de la Literatnra
,\scético-Mistica y quién más indicado
para encabezar la lista que Fray Hernando de Talavera, confesor y director espiritual de la Reina Isabel y a
quien correspondió el honor de plantar, sobre la más alta torre de la
Albambra, el estandarte de la Cruz.
Puede considerársele como precedente
de la Escuela Mística, pues mezclados
con sus escritos ascéticos se distinguen algunos rayos de misticismo.
Al lado de Fray Hernando de TaJavera puede situarse desde luego a
Alejo de Venegas, uno de los primeros
defensores de la Lengua Vulgar y au-

tor de "Agonía del Tránsito a la Muerte". A Alonso de Horozco, autor de
varios libros aunque no del todo misticos; cuya vida fuera de un espacio
de nueve años, abarca la totalidad del
Siglo XVI.
Estos tres autores primitivos, principalmente ascéticos, nos conducen hasta los años en que los grandes misticos comienzan a volcar sobre el papel,
las inquietudes de su espíritu.
El primero de éstos, Francisco de
Osuna; cuyo Tercer Abecedario Espiritual fué la primera guia de Santa
Teresa, cuyo camino como- escritora
fué también preparado por Bernardino de Laredo con su obra Subida al
Monte Sión.
Escritor diferente a Laredo fué San
Pedro de Alcántara. Santa Teresa, su
hija espiritual, puede contarse entre
los muchos testigos de su gran popularidad. Sucesor de éste fué Juan de
Avila, el Apóstol de Andalucía, autor
del Epistolario Sentimental y el Audi
Filia, que tanto favor mereció de San
Ignacio de Loyola. Por último citaremos a Fray Luis de Granada, el mayor de los precursores de Santa Teresa, cuya oratoria y obras fueron su.
mamente conocidas en toda Enropa.
Después de lo anterior, podemos
acercarnos de lleno a las dos grandes
figuras, últimos eslabones de la cadena de misticos españoles, los dos fuertes pilares, columnas gigantescas del
Siglo de Oro, del siglo de grandeza
en España en el orden cultural: Santa Teresa y San Juan de la Cruz.
Dedicaremos pues nnas cuantas Ji.
neas a exaltar la figura luminosa y regia de la gran reformadora de la orden del Carmelo, de la escritora cumbre de un mundo místico, alma ferviente de honda penetración, conocedora de los resortes del corazón hn-

�mano y del medio de adueñarse de la la pereza. Según !sabe! de Santo J?ovoluntad de los demás; de la mujer mingo, nunca estaba oc10sa, antes bien
más extraordinaria de la historia de todo el tiempo que le que le quedaba
la Literatura Española y aún de la His- de la oración o de otras actividades
toria de España: Santa Teresa de Je- forzosas lo oc11:paba en hilar o en essúS, que asimiló y &lt;lió forma, color Y c,ribir.
Fruto notable de esta cualidad Y de
vida con su hablar típico al pensamiento teológico que respiraba en su otras mas era su irresistible alegria.
.
Su presencia sembraba siempre ammo
ambiente.
Avila de los Caballeros, ciudad que y optimismo. En el Libro de su Vida,
arde sin entibiar el ambiente, situada escribe ella misma: "En esto me dava
en una loma que se alarga hasta mo- el Señor Gracia, en dar contento a
jarse en el Adaja; de severa silueta donde quiera que estuviese". La alepero hermósa y sugestiva; que fué tes~ gría fué el testamento que legó a sus
ligo de innumerables hechos de armas monjas para llevar menos difícilmende la reconquista peninsular contra te los rigores del Carmen. Otra de las
los moros, fortaleza de reyes persegui- virtudes de la Santa de Avila era la
dos como Alfonso VIII en su infancia; ingenuidad, pues aunque con una intela cindad castillo como no hay otro ligencia poco cumún siempre conserejemplar en Europa, amurallada e in- vó cierto aire infantil. Con esta vir•
tacta, fué la escogida para dar alber- tud, se aparejaba su espíritu fogoso
gue a los Sánchez Cepeda y Ahumada para abrazar Jo que le convenla enque más tarde labrarían la cuna de tender. Desde sus primeros años, dió
la insigne escritora de la Raza, de la muestra de un arrojo invencible; más
mujer fuerte que en la mejor habla tarde, cuando se enfrentó a una vida
española escribiera "Su Castillo Inte.. casi rutinaria disminuyó su proverbial entereza, que más luego reviviría
rior".
Teresa Cepeda y Ahumada vió la luz en el siguiente aviso de Camino de
primera en los albores del dia 28 de Perfección. "Importa mucho y en toMarzo de 1515. Miércoles de la Pa- do una muy grande y muy determinasión, siendo rey de España Fernando da determinación, de no parar hasta
el Católico y General del Carmen el llegar, Venga lo que viniere, suceda lo
Beato Juan Bautista Montuano. El fe- que sucediere, murmure quien murliz lugar de su nacimiento parece ha- murare, siéruiera llegue allá siquiera
ber sido la risueña aldea de Gotarren- se muera en el camino, siquiera se
dura, donde sus padres solían pasar las hunda en el mundo."·
El día dos de noviembre de 1536,
temporadas de invierno.
Según Fray Luis de León: ''Pusié- puede considerarse como una fecha
ronle por nombre Teresa, guiados sus memorable teresiana, pues toma el há•
padres a Jo que se entiende por Dios, bito de Carmelita en el Monasterio de
que sabia los milagros y maravillas la Encarnación, profesando u~ año
que en ella había de hacer". Francisco después.
Es en el año 1562, cuando comienza
de Rivera asienta que este nombre le
fué impuesto por llevarlo alguna San- su vida como escritora y fundadora.
ta de España. Lo más factible es que "El Libro de su Vida", fué el primero
se le haya bautizado con el nombre de que salió de su pluma, al que siguió
Teresa en atención a su abuela mater• "Camino de Perfección". De las funna Doña Teresa de las Cuevas; así las daciones, la primera fué la del Condemás razones estan fuera de propó- vento del Carmen de Avila; más tarde
con la valiosa cooperación de $an
sito.
Transcurre la infancia de Teresa en Juan de la Cruz y del Padre Gracían,
un ambiente de conquista, de empre.. lleva a feliz término después de haber
sas guerreras, de reyertas entre los vencido innumerables obstáculos, las
mismos convecinos; de allí la expre- fundaciones de Conventos de Carmesión de Rodolphe Honaret: "Sus gran- litas Descalios. Si para las fundaciodes ojos asombrados habían de ver nes de Monjas, la Doctora de Avila
más de una vez los arcabuceros de los tuvo que andar y andar constantetercios pasar bajo el arco del Alcazar mente de un lugar a otro, para las de
o batir bajo su peso el viejo puente frailes tuvo que valerse de la oración
del Adaja." Leyendas y romanceros y del constante epistolario.
Siguieron a los dos libros ya citados
habrían de impresionar a la niña,
dando color a la vida de su infancia "Las Moradas o Castillo Interior" y el
y encanto a sus ensueños; sin embar~ Libro de las "Fundaciones". Como
go, la recia contextura de su espíritu, obras menores podemos anotar "Cony la visión diáfana del paisaje de Avi- ceptos del Amor de Dios" que tiene
la, habrían de modelar aquella alma gran relación con las Moradas; "Los
con un perfil sereno, de contornos de- Avisos Espirituales", "el Libro de las
finidos, que no habrían de confundir Relaciones y Avisos" y "la·s Exclamanunca lo imaginario con la realidad; ciones". Estas últimas pueden consisiempre fué realista y el mundo de la derarse como el tránsito de la prosa a
imaginación casi los descartaba de su la poesía teresiana.
El epistolario de Santa Teresa es
vida.
Cualidad muy suya era una cons. . muy copioso, se conservan más de cuatante actividad. Estaba reñidísima con trocientas cartas que constituyen una

.

Página 2

Jladolid, y su contenido se refiere a
las virtudes de las religiosas. Es un
perfecto tratado de ascética teresiana.
El Libro de las Fundaciones según
ella misma, lo comenzó a escribir en
Salamanca en 1573. Contiene la fundación de los ocho primeros conventos en su primera parte y la fundación de la totalidad de estos en la segunda y tercera; Jo iba escribiendo
según iba realizando nuevas fundacio ..
nes y lo terminó poco antes ·de morir.
La esencia de este libro es la actuación de la Santa muy real y humana.
Contiene además un precioso arsenal
de datos biográficos de personas de
todas clases sociales, que muestran los
carácteres de los españoles del gran
siglo; es una pintura real de sucesos
de ambiente, un cuadro histórico por
decirlo así de la vida española.
"El Castillo Interior o Las Moradas"
comenzó a escribirlo en junio de 1577
y lo terminó en noviembre del mismo
año. Puede considerarse como el libro
más perfecto de la mística española.
"Considerar nuestra alma como un
castillo de diamantes o muy claro cristal donde hay muchos aposentos asi
como en el cielo". Vemos en esto, como la comparación no es siempre
creación de su mente sino fruto de sus
sentidos.
"Los Conceptos del Amor de Dios"
tienen gran relación con "Las Moradas", de ellos no existe autógrafo, pu~s
por probar la obediencia de la escritora uno de sus confesores mandó que
lo quemara. Se cree fué escrito en
1577. Afortunadamente para la posteridad, se conservan de la mayor parte de los autógrafos copias hechas por
religiosa~ en Alba de Tormes, Baeza Y
otros monasterios.
En Las Esxclamaciones escritas por
la Santa de Avila y que son la expresión más ardiente de su desfallecimiento amoroso están co~tenidos los
pensamientos líricos a los que después
dá forma poética; tales como "Oh vi•
da que no se vive."/ "Que muero por•
que no muero"/ "Que mandáis hacer
de mi" / y otros más.
Toila la prosa de Santa Teresa encierra el habla del pueblo de Castilla
la Vieja en el siglo XVI, por su extrema naturalidad, su limpieza en las
descripciones siempre vivas y concisas, notandose en ella una feminidad
exquisita por lo inestable del discurso
floreado siempre por mil disgreciones.

.

de las mayores joyas de la Literatura
Universal. La más antigua es la dirigida a su hermano Lorenzo en el año
1561; en ésta como en todas las demás, pone de manifiesto los dones naturales de su ingenio privilegiado.
De las composiciones poéticas se
conserva un escaso número, pues la
Santa fué siempre superior como escritora en prosa que como poetiza.
En el Libro de su Vida que llamó también 'Libro de las Misericordias de
Dios" comenzó a tratar de su confesión general y a poner por esc~ito todos Jos males y bienes; es un discurso
de su vida lo más claramente que lo
entendió y supo, sin dejar nada por
decir; lamenta en él no estar facultada por su director espiritual, para escribir con claridad todos sus pecados
sino solo los carismas que creía haber
recibido de Dios; no obstante, pondera con frecuencia su imaginada ruindad de alma.
Fué el Padre Diego de Cetina quien
tuvo en sus manos la primera relación escrita de su Vida. De el paradero de tan precioso manuscrito no
ha quedado memroia; las manos estremecidas d~l joven jesuita, enrollaron
aquellos folios amarillentos sin dar
cuenta de su destino a nadie; se cree
que hayan sido quemados en el secreto de su celda, pues se trataba de una
confesión. Años más tarde vuelve a escribirlo en la ciudad de Toledo por
mandato de sus confesores, y fueron
Juan de Avila, Hernando del Castillo
y el P. Báñez quienes aprobaron la
relación de su Vida en nombre de la
Inquisición.
Es este libro el más extenso de todos, consta de cuarenta capítulos. Norra en él de una manera sencilla los
sucesos de su niñez y mocedad, el momento• en que se entregó a Dios por
entero, las riquezás espirituales de su
alma; es una narración sincera de sucesos interiores alrededor de una vocación religiosa. Intercala en él un
breve relato de la fundación de San
José de Avila, Monasterio en el cual Jo

terminó de escribir en el año 1565.
Por orden de Felipe II, y con los
honores especialísimos sólo comparables a los que se prodigaron a San
Agustín, este manuscrito fué guardado
en el Escorial. Según ficha trazada
por el Padre Guillermo Antolín, el
autógrafo mide por 29/½ por 20/
½ centímetros. Su escritura es muy
clara y bien legible; no tiene puntos
ni comas ni divisiones de párrafos.
En la segunda hoja, tiene pero no de
letra de Santa Teresa, este título "La
Vida de la Madre Teresa de Jesús escrita de su misma mano"; tiene algunas tachaduras; la aprobación autógrafa del Padre Bañez va al final, llena tres hojas y está fechada a 7 de julio de 1575. El texto tiene 201 hojas
foliadas con números que bien pudieron ser de su autora. La filigrana o
marca del papel, es un corazón con
una cruz en el centro y a los lados
unas letras que parecen F" y M. Está
encuadernado en terciopelo carmesí
floreado, tiene algunas notas marginales y otras entre renglones, que pertenecen al Padre Báñez. Entre las correcciones y notas hay algunas de la
propia autora y otras escritas por mano desconocida que bien pudo haber
sido la del maestro Juan de Avila. "Misericordias de Dios" fué el titulo por
el cual Santa Teresa tenía predilección y más a menudo mencionaba con
este nombre el Libro de su Vida, obra
principal que en su parte histórica tiene, como magnifico complemento el
Libro de Las Fundaciones y en la parte doctrinal, ascética y mística los libros titulados "Camino de Perfección"
y uLas Moradas."
Es "Camino de Perfección" la obra
ter~,siana más al alcance de todos,
practica Y sencilla trata acerca de las
virtudes que debe~ ejercitarse en el
claustro. Se publicó en Evora y Salamanca en 1585 y 1589. Santa Teresa
escribió este libro accediendo a una
petición de las monjas de San José de
Avila; existe un autógrafo en el Escorial Y otro en las Carmelitas de Va-

Fray Luis de León nos dá las siguientes características .de estilo de la
prosa de la excelsa Doctora: delicadeza, claridad, pureza, facilidad, gracia,
buena compostura, elegancia, dulzura,
destreza, discreción y gracia en la
mezcla de unas razones con otras; característica más visible en su prosa,
hábito propio del hablar cotidiano, en
que ella responde al olvido del arle y
de la forma.
Para Menéndez Pidal, el principio
renacentista "escribo como hablo" que
practica en la actualidad el gran poeta
español Juan Ramón Jiménez impera
en Santa Teresa, pero un tanto modificado por el sentimiento religioso;
aún asi el escribir como se habla, llega en el1a a su más perfecta y completa realización.
De los elementos literarios de Santa
Teresa el más interesante es la imagen
simple, no trabajada; desde los cuatr~
modos de oración expuestos en el "Libro de su Vida" hasta "Las Moradas"
derrama su ingenio y su observación
para trasmitir sin ningún adorno literario sus experiencias personales.
Nadie mejor que ella ha calificado
su propio estilo. En el "Camino de
Perfección", capítulo XVI exclama:
"Más Que desconsertado escribo", Y
más adelante "Quizá lo entenderéis
mejnr por mi gro~ero estilo que por
otros elegantes."
La excelsa literata escribe sin concierto, sin número, deja la elaboración
de estilo, capacidad ,que pudo alcanzar
en ella gran esplendor, y olvida aqu~llo que su sagaz mirada descubre en
el mundo literario que la rodea y la
envuelve ya sea en libros místicos o
profanos.
La forma de sus escritos es nueva Y
enteramente personal; expresa las más
excelsas visiones de gloria, con el lenguaje más sencillo de las gentes de
Avila · y atin cuando tiene el alma remont~da al sublime cielo de los éxtasis, sus pies están clavados en la tierra de su pais por ella tantas veces
recorrido.
Como ya anotamos antes, la poesía
de la gran mística es mucho menos
abundante que su prosa, pues aún
cuando existen varias, de algunas se
desconoce su verdadera autenticidad.
Don Vicente de la Fuente reduce a
siete las composiciones propiamente
teresianas.
Una de las mas conocidas es sin duda la que en sus primeras estrofas
dice:
Vivo sin vivir en mi,
y tan alta vida espero
que muero porque no muero.
Aquesta divina unión,
del amor con que yo vivo
hace a Dios ser mi cautivo,
y libre mi corazón;
más ·causa en mí tal pasión,
ver a mi Dios prisionero,
que muero porque no muero.

/

¡Ay que larga es esta vida,
1
que duros estos destierros,
esta carcel y estos hierros
en que el alma está metida 1
Solo esperar la salida,
me causa dolor tan fiero,
que muero porque no muero.
Las poesías de Santa Teresa saben
a Romance, están escritas en metros
cortos, de manera sencilla y sobria,
con gran sentimiento y fervor, sin epítetos, con ideas bellas y delicadas. Su
alma necesitaba del verso pero con la
sobriedad de un filósofo. Así el caráctes filosófico-moral de la escuela poética del Siglo XV, y un notable parecido con las poesías contenidas en los
primeros cancioneros, lo encontramos
en los siguientes versos.
Vuestra soy, pues me criasteis,
vuestra pues me redimisteis

vuestra pues que me sufristeis,
vuestra pues me conservasteis
vuestra pues no me perdí.
Otro ejemplo de la viveza alada del
genio de la escritora lo vemos en los
versos que compuso para la toma de
velo de Isabel de los Angeles en Salamanca:
Hermana porque veléis,
os dado hoy este velo
y no os vá menos que el cielo
por eso no os descuideis.
Aqueste velo gracioso,
os dice que estéis en vela
guardando la centinela,
hasta que venga el Esposo.
No sabe nadie a que hora,
si en la vigilia primera,
o en la segunda o tercera.
En vuestra mano encendida ·
tened siempre una candela
y estad con el velo en vela;
Porque habiendo asi velado
con el esposo entrareis
por eso no os descuideis
Junto con una de sus cartas, la que
escribió a su hermano Lorenzo envió
la siguiente composición:
¡ Oh hermosura que excedéis

a todas las hermosuras,
sin herir dolor haceis,
y sin dolor deshacéis
el amor de las criaturas.
¡Oh vida que así juntáis
dos cosas tan desiguales,
no se porque os desatáis,
pues unido fuerza dáis
a tener por bien los males.
Santa Teresa no ha formado escuela
propia; su escuela son sus hijas y sus
libros en los que reconocía Fray Luis
De León su propio espíritu. "Yo no .
conocí ni vi a la madre Teresa de Jesús mientras estuvo en la tierra más
ahora que está en el cielo la conozco
y veo casi siempre en sus dos imágenes que son sus hijas y sus libros, que
a mi juicio son testigos fieles y mejores, de toda excepción de la grande
virtud". La escuela de esta escritora
está pues encerrada en una antología
de aforismos expresados en un hablar
radiante de claridad. Sus pensamientos dada la energía del idioma en que
están escritos, no pueden menos que
señalar una gran influencia en el mun..
do literario y monástico.
Toda su obra es muy española y a
la par muy humana, precisamente por
lo popular, porque refleja las tendencias universales del ser humano. Sus

escritos sin preocupación alguna de literatura, son aparte de la inspiración
que movía su pluma, la literatura culta por excelencia del pueblo español.
En torno a cualquier obra de Santa
Terésa, tan española, tan castellana,
tan mujer y tan santa, hay un hendo
encanto de intimidad; aún en aquellos
de sus libros que tienen vuelos misticon señores, se vale de la mayor sencillez expresiva o como afirmara la
gran escritora española recientemente
fallecida Blanca de los Ríos Lamp~rez:
"La prosa de Santa Teresa es inseparable de su espíritu, es la estética de
su santidad, es humildad sin afeites,
es anhelo generoso de que todos gustasen el bien que ella gustaba vertiéndolo en palabras claras como la luz;
y como si en un tintero de loza talaverana bebiese su pluma en vez de
tinta, luz y jugo de verdad, rompe a
escribir como se habla en la vida familiar, sencilla, entrañablemente."
Recientemente Don Miguel de Unamuno, critico altísimo del idioma, ha
revelado en uno de sus ensayos lo que
deben en la creación y en la semanlica de las palabras al misticismo, pues
nos dice que muchos de los términos
de la lengua culta, y aún de la vulgar,
han cobrado nueva vida en la Literatura originada por inisticos y ascetas
españoles.
Así Santa Teresa, que creó una teología popular para sus monjas, dio vida también aunque no con las excelencias de San Juan de la Cruz, al
cuerpo del idioma.
El gustado poeta español. José Maria Gabriel y Galán ha evocado deliciosamente la figura de la gran mujer
castellana del Siglo XVI:
Mujer de inteligencia peregrina
y corazón sublime de cristiana,
fué más divina cuánto más humana,
y más humana cuanto más divina.
Hasta el implo ante tu fé se inclina
y adora la grandeza soberana,
de la egregia doctora castellana,
de la santa mujer, y la heroína.
Oh mujer, te dará la humana historia,
la gloria que por sabia merecieres,
más con el mundo acabará esa gloria,
que por ser terrenal, no es sempiterna.
Tu Teresa de Ahumada, alcabo mueres!
Teresa de Jesús, tu eres eterna!
A estos seres predilectos de Dios,
humanizados y deshumanizados a la
vez, debemos los deliquios de nuestra
alma, la enseñanza histórica de su siglo, la deleitosa lectura y su enseñanza
magistral, y aún a veces la paz y .el
remanso de nuestro espíritu.

Página 3

•

�Leípzig para volver a su ciudad natal.
Pero por primera vez lleva en su mente la imagen de Fausto. En la taberna
de Auerbach donde se reunen los estudiantes hay una imagen de Fausto
arrebatada por _el diablo.

EL SOLITARIO IJE FRAUENPLAN
Franz BOUCHSPIES.

"Yo soy alemán, es cierto, alemán
hasta la médula; pero, a pesar de

éllo, de la vieja cepa, superior, a
saber, cosmopolita de corazón .•• "
"DOCTOR FAUSTUS"
THOMAS MANN.

Mucho tiempo hace, intenté escribir
alrededor del Genio de Weimar, pero
apenas intentaba acercarme a él, me
deslumbraba. Y mientras más profundamente le conocía, más ardua tarea
me parecía porque recordaba sus sagradas palabras que eran como un
Evangelio para mí:
"Sobre los graneles no deberían hablar
sino los que fueran tan grandes como
ellos ... "
Y me encolerizaba contra quienes le
atacaban sin conocerle bién, sin conocer su obra inmensa, pero no me sen•
tía capaz de tomar su defensa.
De muy joven escribí un torpe ensayo sobre él que quisiera habel"
destruido. Hoy conozco mi igrrorancia de entonces y el poco Yalor de mi
opúsculo.
Poco después, cuando se celebraba
el segundo centenario de su natalicio
intenté rendirle mi homenaje pero sentí que · no estaba preparado para éllo
Jo suficiente. Finalmente, no hace mucho, me atreví a mirarle a través de
"Fausto" y hoy, de puntillas, con respeto y veneración he tomado la audacia de remover sus sagradas cenizas. He tenido en cuenta al principio de mi exégesis, aquellas palabras
de Georg Simmel: "La interpretación
Ese instante nos arrastra a través nalmente.
de Goethe, que siempre calificó de de la vida en su busca y la Muerte
gran confesión cuanto él creo, será nos sorprende antes de haberlo enCon la espada de "Goetz de Berlichsiempre también, quiérase o no, una contrado.
ingen" ha combatido por el espíritu
confesión del que interpreta ....
nacional y ha ahuyentado de influenLuego recorremos el largo camino cias nefastas la literatura alemana mosCierto es. Todo lo que yo podría de nuestra mísera existencia y en- trándole su verdadero camino.
decirles es como he visto yo al gran contramos que lo único que la ha
Coloso del Pensamiento Universal y embe1Iecido es el amor, y lo único que
En el bello idilio de "Hermann y
no como lo han visto Emil Ludwig, la ha hecho digna es la continua lu- Dorothea", ha mostrado que su coraGeorg Simmel, Thomas Mann, Alfon- cha, la batalla interminable que hemos zón eternamente joven era un devoto
so Reyes u Ortega y Gasset, Eduard librado.
del templo de Eros.
Spranger, etc. Debo agradecer sin duda a ellos el haber facilitado mí traLos problemas que Goethe ha abor:-.'ació en Frankfurt del Mein el 28
bajo y haberme iniciado en el culto dado en sus Jibros, son motivos eter- de Agosto de 1749, su padre fué el cona Goethe, aún cuando Goethe mismo nos con los cuales tendremos siempre sejero áulico Johann Raspar Goethe y
ya me había mostrado gran parte del que enfrentarnos y no podremos evi- su madre Elisabeth Textor, hija del
camino .....
tar jamás. Son parte de nuestra vida burgomaestre de la ciudad, Wolfgang
misma.
Textor. Fué llamado por ésto, Johann
Es Goethe, no solo la cumbre de liWolfgang Gocthe.
teratura alemana, sino una de las granEn "\Verther", volveremos a encondes figuras del Humanismo, es decir, trar todos los deseos, sueños e ilusioSu padre se cuidó estrictamente en
un apóstol de la gran reconciliación nes irrealizables propios de la adoles- su infancia de su educación, aprende los pueblos y su obra. Deberá si- cencia y de la juventud. La propia diendo el joven Wolfgang, hebreo, latuarse junto a la de los grandes Colo- confesión de un enamorado que sien- tín, griego y francés. Leyó a los autosos del Pensamiento Universal: Dante, te morir cuando se le escapa un ideal res clásicos, griegos latinos y france•
Shakespeare, Homero, Virgilio, Cer inalcansable, el único motivo de su vi- ses y la Biblia. Aún por su cuenta
vantes etc.
da inquieta y atormentada, le es arre- aprendio alquimia y otras cosas que
batada por el Destino y se precipita despertaron su interés. El primero de
Goethe es el gran educador que nos en el abismo insondable de la muerte. Enero de 1759, estando en guerra ausha mostrado nuestra eterna inquietud
triacos y prusianos, los franceses que
interior. Ha puesto un espejo ante
En "Las afinidades electivas", nos eran aliados de los austriacos ocupa.
nuestra propia alma.
muestra las barreras de la sociedad ron la ciudad y con gran disgusto del
interponiéndose entre el amor de un consejero áulico, el Conde de Thorane
Hemos ido con Fausto en pos de hombre entrado en años y con com. que los dirigía se hospedó en la casa
un instante maravilloso que sedujera promisos contraídos y una jovencita de Goethe. Este, despertó en el pequenuestra alma y poder decir: ¡ No de- ilusionada cuyo epilogo es la tragedia ño Wolfgang y en su hermanita Corneseo nada más! ¡he alcanzado cuanto inevitable.
lia el gusto por el teatro y por el arte
anhelaba y mi vida puede darse por
clásico, pero hubo no pocos disgustos
satisfecha! ¡ Sé cuanto quería saber y
En "Wilhelm lfeister" encontramos entre el Conde de Thorane y entre el
tengo cuanto he deseado! ¡No quiero de nuevo a "Fausto"; es el joven que Consejero áulico Goethe quien sentía
más 1 ¡ Quiero retener este instante se adentra en la vida preguntándose viva simpatía por los prusianos poeternamente!
cual es su misión y su verdadera posi- niendo en peligro su libertad y su vida.
sión en élla. El destino le arrastra
1Desengañáos ! ese instante, no exis- aquí para allá engañándose mil veces
Finalmente los franceses abandonate para el Hombre!
en su vocación hasta encontrarle fi- ron la ciudad y con ellos el Conde de

Thorane volviendo la tranquilidad a
la casa de Goethe.
Ya a los 15 años en 1764 el joven
Wolfgang se revela como poeta y es
publicado su "Descenso de Jesucristo
a los Infiernos". Lée a Jos autores antiguos y contemporáneos y le atraen
las tradiciones populares. Klopstock Y
Lessing son sus favoritos. De sus relaciones con una jovencita llamada
Gretchen y de un enojoso asunto en el
que se ve seriamente complicado y su
primer desengaño amoroso, nacen "Los
cómplices" que escribe con sangre de
su corazón.

1
ti

Goethe es enviado a la Universidad
de Leipzig y pronto la inconstante
Gretchen es olvidada y substituida por
Annette (Catalina Schoenkopf) a la
que el joven Wolfgang llega a amar
apasionadamente.
El 16 de Octubre de 1767 aún enfermo escribía a su amigo Behrisch:
"¡ Oh, Berisch, todo lo que me había imaginado ayer haber visto, ella
me lo dijo ahora! ¡Ella! Apretada
contra mi. Un momento de placer
reemplaza miles llenos de pena.
¿ Quién de no ser así quisiera vivir?
Mi disgusto había desaparecido. Una
pequeña pena pasada es un bien. El
recuerdo de dolores vencidos es una
alegría, ¡ y recompensado así! Toda
la felicidad en mis brazos. El precioso pudor que se apodera de ella,
no obstante nuestra intimidad y el
fuerte amor que la empuja a mis
brazos, a pesar de los mandatos de
la razón. Los ojos que se cierran
cada vez que su boca se aprieta con
la mía; el dulce reír de los cortos
descansos de nuestras caricias, el
enrojecimiento, la vergüenza, el
amor, el temor, el placer; el movimiento trémulo para libertarse de
mis brazos que me indica su debí•
Iidad y dice que únicamente el temor podía arrancarla de mi lado.
Behrisch, todo esto es una gloria;
para alcanzarla se pasa voluntariamente por el purgatorio."

tará jamás el amor de otro, conservando el recuerdo de su adoración por
Goethe hasta la muerte.

critor también, se ha suicidado por
amor.
Goethe se siente sacudido por la
inesperada descarga que ha quitado la
vida a Jerusalem.

En Agosto de 1771 vuelve a Frankfurt y termina su primer drama que
lo hará famoso en toda Alemania.
El 30 de Marzo de 1770, una vez reEn aquella época, Goethe mantenía
"Goetz de Berlichingen". El héroe
cuperada la salud, marcha a Estrasburaún
el recuerdo de su angustioso amor
data del tiempo de la guerra de Camgo a continuar sus estudios de doctopesinos, es un héroe popular que el por Lotte Buff y mantenía relaciones
rado en Leyes. Allí, admirado ante la
público acoge con júbilo. Goethe con con Maxímiliana de La Roche, casada
grandiosa Catedral construida por el
este Paladín de la Libertad, ya ha ini- con un comerciante suizo-italiano llaarquitecto alemán Erwin von Steinciado la Escuela romántica y los poe- mado Pedro Brentano quien un buen
bach escribe sobre la arquitectura gótas que pertenecen a ella, lo elegirán día, expulsa de su casa por celos al
tica. Conoce a Godofredo Herder, mecomo su caudillo. Llaman a este mo- señor Doctor Goethe.
dio literato, medio religioso, quien lo
vimiento literario, "Sturm und Drang''
inicia en la filosofía de la Naturaleza
Goethe siente que su corazón nece(Tormenta e ímpetu). Ya no segníy le hace leer a Jean Jacques Rousseau,
sita un desahogo y que la desesperarán
unos
a
los
modelos
ingleses
con
a Ossian, a Shakespeare y a Spinoza,
ción lo arrastrará a la muerte, pero en
quienes más tarde influirán en él po- Herder, Bürger, Lessing y Klopstock, lugar de eso, escribe 'Las cuitas del
y otros a Chrístoph Wieland o a
derosamente.
Gottsched de la escuela francesa. Se- joven Werther" (Leiden des Junge
Werthers). Este libro lo llevará a la
Asiste a la ceremonia en la cual la guirán a Goethe y a la escuela alema- cumbre de la gloria. Le abre las puerprincesa imperial Maria Antonieta de na. La llaman Sturm und Drang por- tas del Parnaso. "Werther" es una verHabsburgo, va a desposarse con el que uno de los dramas de Max Klinger dadera confesión. Es preciso leer uno
amigo de Wolfgang, lleva ese título.
Delfín de Francia, más tarde Luís XVI,
"Getz
de Berlichingen" ha causado re- de los párrafos finales de ." Werther":
cuyo reinado terminara trágicamente.
vuelo en todo el país y unos lo com"¡Oh, perdóname, perdóname! debía
baten mientras otros lo defienden. Es
Por medio de un compañero suhaber sido aquel el último momento
el grito de la Revolución literaria en
yo, estudiante de Teología llamado
de mí vida. ¡Oh, Angel mío! ¡Por
Weyland, conoce a la familia del Pas- Alemania. Los Clasicistas tiemblan.
primera vez, por primera vez, sin
tor protestante de Seseiheim, Brion,
ningún género de duda, hirvió en lo
En Mayo de 1772,Goethe- marcha a
y se enamora de la hija menor, Fedemás intimo de mi alma ese sentirica, cuyo idilio inmortalizara él en Wetzlar y conoce a Hans Christian
miento delicioso: élla me ama! ¡Ella
sus versos.
Kestner, Secretario de la Legación de
me ama! ¡ Aún arde en mis labios el
Bremen y el 9 de Julio de ese mismo sagrado fuego que despedían los suGoethe siente que su amor por Fe- allo, durante un baile celebrado en el
yos; nuevo, cálido-gozo vibra en m~
derica es noblemente correspondido y pabellón de caza de Volperthausen,
corazón. ¡Perdóname l ¡Perdóname!"
que los familiares de la jovencita ven conoce a Charlotte Buff, hija del Baicon agrado sus relaciones. Tal vez es. lio de la Orden Teutónica en Wetzlar
Es el momento en que Werther olla más tierna y la más bella época y se enamora de ella, sabiendo más vidando que Carlota está unida en
digna de ser recordada por él, ·pero tarde que es prometida de Kestner.
matrimonio a su amigo Alberto, sin
su carrera ha terminado y su padre
poderse contener le arrebata un beso
apremia su regreso. Goethe lucha enGoethe está ahora verdaderamente apasionado y Carlota lo rechaza intre sus ambiciones y su porvenir y el enamorado de Lottc Buff. Siente todos dignada y le prohíbe volver a verla.
inmenso amor por Federica Brion. los tormentos y angustias que el amor Hay en los ojos de Werther lágrimas
Triunfa lo primElro y Goethe escribe mal correspondido produce. Lotte no de dolor y de felicidad. Ese beso lo
como despedida su preciosa poesía:
Jo mira más que como un gran y no- arrastrará al suicidio.
ble amigo, pero prefiere unirse en
"¡Me saltó el corazón,
matrimonio a Kestner. Desesperado,
El joven inexperto al ver el éxito
prol1to, a caballo!.. .... "
Goethe abandona Wetzlar, quisiera mo- obtenido de su libro, lo envía a Kestrir e intenta muchas veces el suicidio. ner y a su esposa con una dedicatoria
Fcderica está a punto de morir .De pronto, corre ]a noticia de que un pero tiene solo como respuesta la incuando su amado ha partido, pero des- amigo suyo, Friedrich Jerusalem, hijo dignación de ambos que tienen el libro
pués de su restablecimiento, no acep- de un religioso protestante, y joven es- como una burla a sus sentimientos y a

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sus relaciones. Finalmente las explicaciones de Goethe realizan su reconci..
Iiación. Goethe aún escribe su poesia
recordando su amor por Lotchen:
"¿Es verdad, oh, es verdad que te
he perdido,
que huiste de mi lado con el viento?
Aún suena dulce en mi avezado oído
cada palabra tuya, cada acento......"
"Werther" y "Goetz de Berlichingen"
llegan a tener no solo en Alemania
imitadores sino hasta en el extranjero y luego publica Goethe nn fragmento de su "Prometeo", "Clavigo",
"Hanswurst", "El judío errante", "Dio..
ses, héroes y Wieland" (éste último satirizando al viejo poeta Christoph Wieland, aútor de "Oberon") ,
En Enero de 1775 conoce a Lilli
Schoenemann, hija de un rico banquero y hace un viaje a Suiza con los
hermanos Stolberg y se encue.ntra con
Lavater un hombre de ciencia a quien
Goethe admiraba por sus trabajos.
Vuelve finalmente a Fránkfurt después del rompimiento con Lílli y acepta el puesto de Consejero de legación
que le ofrece el Duque Carlos Angusto
de Weimar, donde conoce a Wieland,
a Gleim y a la baronesa Carlota de
Stein, mujer del Caballerizo mayor del
Duque. Este último lo nombra luego
Consejero intimo, más tarde le hará
Director de Hacienda y le concederá un título de nobleza. A partir
de entonces se llamara Herr Johann
Wolfgang von Goethe.
Sus relaciones con Carlota von Stein
le inspiran su drama "Ifigenia en Tauride" con el que entrará en la escuela
clásica y se convertirá a partir de entonces en un aeda griego.
Hace estudios científicos y descubre el hueso intermaxilar, lo cual no
fué publicado hasta 1820 en el segundo "Cuaderno de morfología".
En 1786 viaja a Italia en compañía
del pintor alemán Tischbein y de la

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Ya anuncia en su carta el eterno
enamorado que será Wolfgang. Ya
anuncia aquel loco rapto de alegria
de su "Canto de Mayo" dedicado a
Federica Bríon más tarde en Estrasburgo:
"Chiquilla, ¡oh mi chiquilla!
yo te amo, mi bien eres;
fuego en tus ojos brilla;
bien dicen que me quieres."
Y más adelante continúa este apasionado Lied:

•

"¡Con cuanto ardor te ama, y desea
esa mi sangre moza 1
i En tí cómo se inflama,
mi inspiración y goza!"
Pero olvida a su adorada Annette y
suspenderá sus relaciones con la joven
Federica Oeser a causa de una enfermedad que le pone a las puertas de la
muerte e interrumpe sus estudios en

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Página 5

�pintora suiza Angélika Kauffmann y
marcha a Roma donde queda deslumbrado por la grandeza del arte clásico
y el poderío de los antiguos césares y
la magnificencia de los ritos de la Iglesia Católica.
Absorto ante las maravillas que del
genio de los pueblos antiguos ha conservado la acción del tiempo y que
llega a nosotros a travez de los siglos,
exclama extático:

más sus "Elegías Romanas", que tienen algún éxito, pero ahora los poetas
románticos lo atacan. Goethe se ha
vuelto indiferente· al espiritu nacional
que hay que mantener en alto. Tal vez
"El Conde Egmont", es la última manifestación de su romanticismo. A su
vuelta de Venecia ese mismo año cuando acompañaba a la 'Duquesa Amelia a
su regreso de Roma, escribe aún sus
"Epigramas Venecianos", con los que

che para renacer en un aspecto distinto .... "

y el Júpiter Tonante se han encontrado.

Y al concluir el poema continua:

Más, tarde, durante la guerra de liberación, vienen a saludarlo los patriotas Ernst l\foritz Arndt y Theodor
Koerner, ambos poetas y entusiastas
voluntarios y agitadores con.tra el caudillo francés. Goethe les saluda afablemente pero les dice: usacudid vuestras cadenas: ese hombre es demasiado grande para vosotros. No las Romperéis."

"No es digno de los alemanes
impulsar
ni•propagar este movimiento
terrible,
ni perder el juicio de un lado para
otro:

"¡De tu obra magistral los mil fragmentos se desplomaron;
pero entre ruinas
tu espíritu inmortal yo aqui
presiento,,,

Sin embargo, el acento profético en
Goethe ha fallado esta vez. Napoleón
caerá y e1, quedará en pié como el
Coloso de Rhodas contemplando las
Edades que cruzan ante él. Los antiguos amigos han desaparecido o estan
al borde de la tumba. Nuevas notabilidades estremecen al mundo. Conoce a
Beethoven en Teplitz.

Se ha transformado completamente.
Ya no es el poeta nacional, ahora es
un pensador universal. Ya no busca
la belleza en las formas góticas. Ahora
ser:i un apóstol del arte clásico. Ahora
pertenece al mundo.

Todas las cabezas intelectuales de
Europa lo buscan, Hegel de Berlin,
Schopenhauer, Heine, Saint Hillaire,
Víctor Hugo, Lord Byron, Walter Scott,
Nerval etc. Todos le escriben o le visitan en su retiro en Frauenplan.

En Italia conoce a Karl Moritz y se
presenta Goethe como el pintor Johann
Phillipp l\Hiller y dedica su tiempo a
este arte que había abandonado en su
- juventud. Ahora se dedica bajo la dirección de Tischbein y Kauffmann.

1Es el "gran Patriarca del siglo de
las luces". No obstante que la escuela
romántica le haga objeto de sus aláques con Schlegel, Tieck y Novalis,
Ludwig Uhland y Theodor Ernest
Hoffmann a la cabeza.

En Italia termina sus dramas "Ifigenia en Tauride" teniendo por modelo a Euripides, "Torcuato Tasso" Y
su novela "Wilhelm Meister" (Años de
Aprendizaje) del que no podremos jamás olvidar su balada inmortal a la
que el mismo Beethoven ha puesto música; 1a balada de "Mignón" tan celebrada:

En medio de este tumulto Goethe se
siente cada vc·z más solo. Es la soledad del genio que no encuentra su
igual en la multitud. Había creído distinguirlo en Schiller, en Napoleón, en
Lord Byron, pero todos ellos han desaparecido. Su madre, su mujer han
muerto y finalmente su hijo Augusto
casado con Otilia de Pogwisch muere
durante su viaje a Italia.

"¿Conoces el país donde los
limoneros
florecen y hay naranjas de oro entre
el follaje?
Un vicñto suave emana de un cielo
muy azul;
los mirtos duermen y álzance los
lauros arrogantes;
di, ¿lo conoces bien? Allí, allí,
contigo, amado mío, anhelo ir ...... "
Es la canción de una jovencita enamorada a quien un joven estudiante
tudesco Wilhelm Meister, ha salvado
de la crueldad de sus parientes, de la
miseria y del hambre y ella en cambio le ofrece su amor sencillo y tierno.
Aquel bello pais a donde ella sueña ir
es Italia.
Italia es un sueño primaveral para
los alemanes; una dulce nostalgia los
envuelve y Goethe ha realizado su sueño. Ahora conoce el mérito de la obra
de su antecespr Winckelmann y a él
dedica sus escritos.
No se detiene en Roma y marcha a
Nápoles donde conoce a Faustina, una
''Mignón" para él quien está dispuesta
a seguirlo y a romper su compromiso,
pero él vuelve a la fria patria del Norte: Alemania.
De ,,uelta en su casa en Frauenplan,
una muchacha humilde, Cristina Vu!pius acude a él para que favorezca a
su hermano, autor de una novela de
aventuras "Rinaldo Rinaldini". Goethe
accede a su ruego pero la hace su
amante.
Con élla tiene un hijo, Augusto; esto
enciende el escándalo en Weimar. Muchos amigos le vuelven la espalda -y
la Baronesa de Stein retira a Goethe
su amistad. Goethe se encoje de hombros, y se entrega a sus estudios científicos y publica sus ''Metamorfosis de
las plantas".
A Goethe le es confiada la dirección
del Teatro de Weimar en 1790, luego
publica un fragmento de "Fausto", escrito entre 1771 y 1775. Escribe ade-

aumenta la cólera de sus enemigos.
Goethe ya no es un poeta alemán. Es
un poeta latino o un poeta griego. Es
más; ya ni poeta es, dá más impor-.
tancia a sus trabajos científicos que
literarios. A Goethe ya no le importan
esos ataques. Su pueblo ha olvidado
que les ha dado una literatura alemana, los ha apartado de ingleses y franceses, aunque a veces le pesa.
En 1792 ha estallado la Revolución
francesa. Los pueblos se levantan tratando de sacudir el yugo de los aristócratas. El rey de Francia pide apoyo a los reyes de Europa y el Duque
de Saxe-Weimar acompaña al Duque
de Brunswick en su invasión del norte
de Francia. \Veimar se lleva consigo
a Goethe quien asiste a la Campaña
de Francia mientras escribe su "Reinecke Fuchs" (el Zorro Reinecke) tomado de la epopeya francesa del zorro
Renard.
A su regreso escribe sobre "La Campaña de Francia", "El sitio de Maguncia" como una crónica de las mismas,
escribe su autobiografía 1'Poesía y Verdad" (Dichtung und Wahrheit), "El
Gran Copto" (Cagliostro) y "Hermann
y Dorothea" el precioso idilio que le
devolvió la estimación de los alemanes y en el que previniendo los tiempos tempestuosos que se avecinaban
decía como advertencia:
"Todo se agita y remueve como
si el muncJo estuviera consumido y
quisiera volver al caos y a la no
4

nuestra conducta debe estar en
col).sonancia
con nuestro carácter ... "
Goethe vuelve a ver a su madre, viuda ya después de dieciseis años de separación. Poco después, Goethe conoce a Schiller con quien tendrá una
amistad grande y noble hasta la muerte y lo considerará su compañero de
batalla en el campo de las Letras.
Estamos ahora en 1806. Schiller ha
muerto y Goethe se halla desolado por
la pérdida de su amigo. Napoleón Bonaparte ha derrotado a los ejércHos
del mundo y ha ocupado Alemania
después de la batalla de Jena. Entra
en Weimar con sus huestes y se hace
presentar al señor Consejero von Goethe ya que el Duque después de la
derrota sufrida, ha huido.
Después de una larga conversación
con Goethe en el que ha aludido al
poeta y ha hablado de "Werther", el
que Napoleón habia leído y llevaba
siempre consigo, el caudillo francés,
despojándose de la Cruz de la Legión
de Honor la coloca en el pecho del señor Consejero con estas palabras: "Señor de Goethe, es usted todo un Hombre."

En vano sostiene relaciones amorosas con algunas jovencitas que le admiran más que le aman. Con Bettina
Brentano hija de Maximiliana de la
Roche y Antonio Brent:lno, sus viejos
amigos. Es hermana del poeta Klemens
Brentano y esposa de Ludwig Achim
von Aruim de Berlín, amigo de Klemens con quien ha editado "Des ~na.
bes Wunderhorn" (El niño del Cuerno
maravilloso), colección de cantos populares.
Bettina rn1cia con Goethe una correspondencia que más tarde publicará como: "Correspondencia de Goethe
con una niña". Después de élla vienen Ulrica von Levetzon y Mariana
Willemer quien le inspira su Divan
Oriental-Occidental en el que evoca
los amores de Yussuf y Zuleika a imitación del poeta persa Hafiz. Goethe
escribe sus famosas baladas "La copa
del Rey de Thulé'", "La novia de Corintyo", "El aprendiz de Hechicero",
"El rey de los Alisos", adelanta la segunda parte de su poema dramático
''Fausto" y su Teoria de los Colores"
y 'Ensayos de Anatomia comparada".
Nadie ha abarcado tanto en el arte
y en la ciencia salvo él y Leonardo da
Vinci. Pero en ' 1Fausto" es donde él
revelará el espíritu creador que lo
empuja hacia arriba, "Hacia lo alto" ...
Traba conocimiento con Johann Peter Eckermann a quien él convertirá
en su confidente y éste querrá voluntariamente ser su evangelista al PU•
blicar su libro "Las conversaciones
con Goethe".

El Diógenes guerrero, ha encontrado a su igual en el campo enemigo.

Hijo propio de su época y discípulo
de Spinoza y de Rouseau, en su culto
a la Naturaleza, cree en la transformación de los seres y de las cosas.

El gigante del Pensamiento y el Rayo de la guerra, el Júpiter Olímpico

Como el Ave Fénix renaciendo de
sus propias cenizas, la naturaleza en-

tera y la vida misma resurge de entre
las mismas garras de la muerte. De
la noche misma sale el astro rey a seguir su diaria trayectoria hacia el
ocaso.
De lo brumoso del sudario del invierno, comienza la tierna primavera
a dar señales de vida y a alegrar el
espiritu, con sus cantos y su verdor.
El hombre mismo está sometido a dichas transformaciones y Goethe lo ha
experimentado después de su desesperado amor por Lotchen y a la vuelta
de su viaje a Italia; "¡Muere y realizate !" grita alegremente en su lied
"ansia dichosa":
¡Solo al sabio has de decirlo,
que el vulgo se mofa luego!
¡Quiero celebrar la vida
Que morir en llama ansia!
En las noches en que amor
Te engendró y en que engendraste,
Rara sensación te embarga
Mientras quieta vela arde.
Ya no te ves rodeado
De sombras ni de tinieblas,
y a más altas colaciones,
te impelen ansias nuevas.
No te asustan las distancias,
Vuelas rápido, hechizado,
y por fin, de luz ansioso,
mariposa, ardes en llamas.
Mientras eso tu no tengas,
este! muere y vive!,
eres solo huésped triste
de la oscura tierra.
Parece ser el canto de HomU.nculos
que deslumbrado por la belleza de Galatea en el segundo Fausto, va a estrellarse y a convertirse en uno de los
millones de partículas que forman el
Universo.
Parece ser una elegia a Lord Byron
a quien Goethe al saber su muerte en
Misolonghi cuando una noble causa lo
llevaba alli, quisiera gritarle:
"¡Has muerto para los hombres pero
has resucitado a la Eternidad!"

"¡Mientras haya hombres que recuerden tus hechos, divino impaciente, serás inmortal!"
Y como "Fausto" al dirigirse al Espíritu de la Tierra, quisiera dirigir
desde el fondo de su alma esta acción
de gracias al Eterno Invisible que ha
guiado su destino.

"Augusto espíritu, tu me diste, me
diste todo
lo que le pedí. Tu no en vano
volviste en el fuego, tu rostro hacia
mi.
Me diste la magnifica naturaleza por
reino,
vigor para sentirla, para gozar .... "
Acosado sin embargo por las enfermedades, los desengaños y su soledad,
presiente, octogenario ya, la proximidad de la muerte. Esto le ha hecho
concebir la "Canción del, viajero en la
noche":

LIIIBIR.OS
R. H. BARROW: Los romanos. (Breviario No. 38). 2a. ed., 201 pp. Fonclo de Cultura EconÓiflica, México.

Roma no ha muerto. ¿ Qué la hizo
inmortal? Por la fuerza de su carácter conquistó un lugar en el mundo
mediterráneo; por este carácter dejó
una huella imperecedera en las nuevas naciones de Europa nacidas de su
Imperio. ¿ Cómo fue el carácter romano? ¿Cuál fue la esencia de la obra de
Roma, y cuál la aportación de los romanos al establecimiento de la civilización europea?

"Sobre todas las cumbres
encuéntrase el reposo;
sobre las más altas ramas
apenas se percibe el más pequeño
hálito;
las aves enmudecen en el bosque.
Aguarda tú, que pronto
reposarás lo mismo."

De ahi la exuberante cantidad de
dioses con que contaba su panteón.
Junto a Huitzilopochtli y Tezcatlipoca,
dioses mayores, los dioses de la lluvia
y de las siembras, y enfre ellos, aquellos que tienen como función especifica el crecimiento del maguey, la extracción de su savia y la preparación
del pulque. El maguey recibe el nombre de "planta, sagrada", y lo era en
un sentido muy real, no sólo porque
produce la bebida ritual, sino por los
múltiples beneficios que derivaban de
ella. En efecto, el maguey es, ante todo, proveedor de materias primas, vestidos, alimentos, herramientas y papeL
Pero además produce el jugo dulce
que suple con ventajas al agua donde
ésta es escasa.
Oswaldo Gon~alves de Lima resume
en este estudio sus numerosas y frecuentes incursiones por el campo de
la historia antigua americana. El resultado de sus investigaciones es una
exposición sistemática, la primera en
su género, que abre una ancha perspectiva no sólo en la mitología indígena sino aun en la tarea de buscar
nuevos datos que aclaren la cultura
prehispánica.

Pero contemplando el panorama de
su vida y encontrando que su actividad y su luchar por sus más altos
ideales jamás habían cesado, murmura
lleno de intima satisfacción, con la voz
de "Fausto":
"Las huellas de mis días terrenos,
no puede en siglos desaparecer .... "

masy

La gloria y la Inmortalidad por la
que él ha laborado intensamente, lo
colman de regocijo y de dicha.
Es finalmente el 22 de Marzo de
1832 cuando el Gran solitario de
Frauenplan, el glorioso poeta de Weimar, emprende el largo viaje a las regiones etéreas. Y el alma de aquel que
aún en las postrimerías de su vida
triunfante se aferraba a ella gritando
1
' ¡Detente,
eres tan bella!", al verse
arrebatada por los espíritus angélicos
pedía aún: uLúz, más lúz !'1

Ti

Aunque se incluya aquí algo de la
historia, este breviario no es una historia de Roma; ni un bosquejo de la
literatura latina; ni un tratado sobre
la administración o la jurisprudencia
romanas; ni un manual sobre la vida
cotidiana. Sin embargo, dentro de sus
marcos netos, hay algo de todo esto.
No es simplemente un estudio erudito,
porque muchos de los problemas del
mundo romano son los problemas de
hoy día, y algunas de las soluciones
que propusieron son peculiarmente
modernas. Los romanos es un libro
'escrito teniendo en cuenta que el estudio del pasado es de importancia vital para comprendernos a nosotros
mismos, y que en ese estudio el genio
romano es factor de gran importancia.

Organo Mensual de la Universidad
de Nuevo León

Regi,trado como artículo de 2a. Clue ea la
Admón. de Correos de Monterrey, N.

L.

e(

20 de Abril de 1944.

INDICADOR:
Colaboradores

Raúl Rangcl Frías
Fidencio de la Fucnte
Francisco M. Zcrtucbe

La relación del Estado y el individuo, la libertad y la intervención estatal, el uso y el abuso del poder, la civilización de los pueblos "atrasados",
la doble lealtad al Estado y al municipio, son unos cuantos de los temas
que el lector encontrará diseñados en
lo que e1 carácter romano acuñó enérgicamente en la historia del mundo.

Ccnaro Salinas Qµiroga

''

Arturo Cantú S.
Homero A. Garza

Alfonso Rangel Guerra
Guillermo Cerda G.
Jor¡c Rangcl Guerra

OSWALDO GON(,ALVES DE LIMA: El
maguey y el pulque en los códices
mexicanos. 280 pp. Fondo de Cultura Económica, llléxico, 1956.
Para la mente indigena del México
precortesiano, las fuerzas superiores
presiden toda la actividad que tiene
lugar en el universo. Los dioses, asentados en el firmamento u ocultos en
lo profundo de la tierra, rigen los destinos de hombres y cosas. El indígena
nada deja a cargo del azar, pues todas
las esferas de lo real y de lo ideal están ya ocupadas por la divinidad.

Manuel Morales

Director
Lic. Fideocio de la Fuente

Oficinas
Wathington y Co,legio Civil
Monterrey, Nuu-o León

MEXlCO

Página 6
Página 7

�TRES SONETOS de Homero Garza
I
,.

Un callado perfume te denuncia
sin explicar el signo de tu esencia,
y un pétalo que en alas se pronuncia
confirma el litoral de tu existencia,
Naces como la espiga que renuncia
la fórmula habitual de la presencia,
y prefieres la voz que no se anuncia
al grito de indurable permanencia•

•

La memoria tropieza en el vacío
al intentar reconstruir el rio
de la imagen virtual que te resume.
Pues solo dejas en la ausencia escrita
una voz que el silencio precipita
y la efímera estancia de un perfume.

7
11
Dentro de tí, sin alas, cae la hora,
sin forma temporal, sin un latido
que describa el minuto que ya aflora
ni aproxime el instante que no ha sido.
El tiempo en tí se inventa y se devora.
De los brazos del viento desprendido
por raíces de humo se incorpora
sin tocar el silencio ni el sonido.
Honda como la voz en el presagio
surges como la espuma del naufragio
sin el color donde la luz se astilla.
Y asciendes solitaria como el grito
que pretende poblar el infinito
y siente su raíz en la semilla.

m
En el misterio de tu esencia flota
la savia de mi luz y de mi viento,
el ruido de mi sangre, la honda nota
que empuja el débil cuerpo de mi acento.
He de integrarme en tí, gota por gota,
-lluvia volviendo a su fluvial sustentoquiero enterrar la voz de mi derrota
en la insondable arena de tu aliento.
Lleno de tí, fundido en tu paisaje,
emprenderé el silencio de tu viaje,
el pulso inerte, la palabra muda.
Las manos rotas, ciega la mirada;
hasta romper la curva imaginada
donde tu enigma sideral se escuda.
Página 8

�</text>
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                    <text>BOLETIN MENSUAL DE 1A UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON
Registrado como artículo de 2a. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de Abril de 1944.

D.A.s.u.

.
La Personalidad Histórica de bregon
Año XIII

No. 7

Ct1,-,!fla ,HFonsina

lJibjjoíer,-d { nit-;,rsilaria

Genero SALINAS QT,TIROGA

Alvaro Obregón, a pesar de los errores que como hombre
pudo tener, es una de las grandes figuras del México moderno.
Ya es tiempo que se analice ecuánimemente la obra de nuestros
próceres revolucionarios y nada más indicado que sea la Universidad para que lleve a cabo esa imparcial labor. Deben serenarse las pasiones y dar a cada quien lo suyo. Murió, siendo
Presidente electo para un segundo período, el 17 de Julio de
1928, ésto es hace veintiocho años. Por eso, en este número de
"Armas y Letras" correspondiente a este mes, lo recordamos.

ra, de tipo que encarna una etica rigurosa. No debemos olvidar que fué
un hombre de lucha y que vivió toda
su existencia batalladora sin quitarse
las botas de campaña y combatiendo
siempre al enemigo. Su muerte vio1.enta, producto de un asesinato, es una
comprobación de ello. A un hombre
así, no se le puede juzgar con la misma medida, que a aquél que se dedica
en la tranquilidad de su hogar o de
su oficina a resolver. problemas personales o de interés individual.
Fué un hombre varonil en todos sus
actos, franco y sociable, espíritu libre
y progresista, combativo siempre, pin..
toresco, rodeado de simpáticas anécdotas y dotado de un fino humorismo
que no lo abandonó nunca. Esto último no Jo entendió el escritor español
Vicente Blasco Ibañez cuando escribió
"El Militarismo Mexicano", quien tra..
tó de ridiculizarlo. Su ingenio fué festivo, pero sano, bien intencionado en
que él mismo se criticaba, se hacía
bromas o hacia suyos los chistes populares en torno de su persona.
Obregón fué una persona que se elevó por su propio esfuerzo, venciendo
las tentaciones de la juventud y de
sus pasiones. Ya que muchos no te•
nemos vocación o simplemente no podemos sobresalir en las empresas políticas, siquiera hagamos justicia a
quien luchó valientemente, cuando en
verdad se necesitaba, por el mejoramiento de nuestro pueblo.
IMPULSOR DE LA EDUCACION

Gral. Alvaro Obregón

EL CAUDILLO
Fué él, General en Jefe del Ejército
del Noroeste, vencedor de Celaya, inspirador y alma del movimiento de
Agua Prieta y Presidente Constitucional de la República de 1920 a 1924.
Fué también el caudillo de más impor-

tancia de la Revolución Mexicana 11or
sus exitos militares. Nadie mejor que
él personifica con tanta vivacidad y
energía la democracia espontánea, popu]ar, surgida de las entrañas de nuestras clases humildes.
No Jo presentaremos al Héroe de Celaya como un ejemplo de moral auste-

manas mayores que él, que lo forma ..
ron, Je inculcaron principios morales
y sobre todo lo hicieron de un recio
carácter.
Después de cursar la instrucción primaria, fué un simple obrero de la negociación azucarera de Navolato, del
Estado de Sinaloa. En la noche cuando sus demás compañeros se dedicaban a sus diversiones, juegos de azar,
cantinas, etc. él limpiaba sus herramientas o se ponia a leer libros sobre
mecánica que tanto le apasionaban. El
estudio y la devoción a sn trabajo Jo
llevaron a ser jefe de taller, pasando
a la categoría de maestro mecánico.
Alli aprendió algo que no olvidó nunca; que el trabajo tiene sus alegrías;
las del deber cumplido y de haber elaborado un producto útil a nuestros
semejantes.
Gracias a sus ahorros, llegó a ser
propietario de una pequeña finca agricola en la márgen izquierda del Rio
~layo, a la que irónicamente le puso
por nombre "Quinta Chilla". Con fre.
cuencia sus vecinos lo visitaban y considerimdolo persona inteligente le consultaban sus problemas. Nos encon~
tramos en los últimos años de ]a dictadura del Gral. Porfirio Díaz, y una
noche en amable tertulia, compuesta
de vecinos y sus trabajadores se le oyó
decir: ues necesario odiar la tiranía;
es necesario no sólo amar, sino tambié.n conquistar la libertad". Con ello
quizo decir y así lo entendieron claramente sus oyentes, que se necesitaban renovar e] aire que asfixiaba la
vida nacional.

¡ Qué bien que en esta publicación
universitaria se hable de Obregón, que
SUS LUCHAS
tanto impusó la educación popular y
superior de México! Diganlo si no la
Estalla la re\Colución de 1910 aficreación del Ministerio de Educación
liándose
al Partido AnlirreeleccionisPública, el prosupuesto con que lo dotó y la presencia en él de José Vas- ta. Se manifiesta como Maderista sinconcelos, a quien llevó allí en su ar- cero, cuando el Presidente Municipal
diente deseo de extender por todas de Huatabempo, Sonora, pretende que
partes la escuela rural mexicana. Ade- firme un pliego de adhesión al Genemás los universitarios, no debemos ral Díaz. Ya triunfante Madero lanza
contemplar pasivamente los problemas su candidatura para Presidente Muninacionales, sino que nada más indica- cipal de Huatabampo, apoyado por el
do, que en nuestras aulas, con toda se- grupo liberal de la población, derrorenidad de espíritu se analicen y va.. tando al candidato de la reacción Salvador H. Surbarán. Fué la suya, una
!oren las grandes figuras nacionales.
administración progresista. Se levanta
Pascual Orozco contra llladero y conSU NIÑEZ
tribuye a combatir al primero con trescientos
agricllltores de su región, noFué Alvaro Obregón hijo de una movatos
como
él en la ciencia de la guedesta familia, el último de dieciocho
hermanos, negando a ser con el tiem. rra Y con el Grado de Teniente Coropo el primer ciudadano de llléxico. nel, organiza el Batallón Irregular de
Huérfano desde temprana edad, fué Sonora.
educado amorosamente por tres her(Pasa a la página 8)

�Dos Poemas de Alfredo Jacob

EL PRODIGIO M\ O ZA!~ lí
Por Juan Antonio DIAZ DURAN

Campanas de la Tarde

•

¡Qué dolientes campanas
en la apacible tarde que se fuga! ...

.

,

¡Campanas de las lágrimas sin causa
viejas campanas en aquel silencio!...
Cuando daban señal para la ofrenda
en el junio febril de mis infancias
y el sol se derramaba por los muros
las campanas del pueblo,
las dolientes campanas de aquel pueblo
me decían su lenguaje de plegarias
sin incienso, sin órgano, sin cantos.
Ellas me están hablando a esta hora
viejas cosas lejanas, sin sentido,
cuando en el alma yo llevaba un canto
matutino, auroral como el rocio.

Ah, las campanas, mis campanas claras!

Vengo a traeros mi homenaje humilde
desde el recuerdo ardiente de mi sueño,
campanas de mi ya lejana infancia,
hoy que traigo un orfeón de golondrinas
aqui en el duro risco de mi alma.
¡Campanas del silencio estremecido,
viejas campanas que en el alma os guardo!

..

• _. . .....:

Ellas me traen la brisa del barbecho,
en recuerdo estival de aquel encuentro,
la vaquería que pace en el vallado
y los salmos dispersos
de aquellas golondrinas en bandada.

Labriegas de la tarde sin crepúsculo,
pastoras de las nubes tumultuosas,
cómo traigo clavado aquí en el alma
vuestro tañer lejano, atardecido
y la voz luminosa del recuerdo
que regresa al encuentro con la vida.
Campanas de la lluvia,
pluvial susurro bajo el sol de estío,
llanto en bronce disperso en el camino
esfumado de yerbas y de lirios.
Campesinas campanas de la tarde
sabedoras de hacinas y de acequias
del trigo nuevo y del maíz erguido:
campanas de la ordeña y de la luna,
compañeras del grillo y del misterio
en la noche sin sueño del aldeano
qué soledoso vuestro ensalmo de oro
qué grave bajo el cielo de amaranto.

. ;,
.. .:-...:~

Desierto
Voz que me colma de residuos muertos,
voz que me agobia en horas desoladas,
génesis de mis noches amargadas,
voz que me llega en los minutos ciertos.
Navego en ti tras los seguros puertos,
vengo de ti con mi cansancio extraño;
todo lo miro gris, helado, huraño,
circundado de gérmenes desiertos.
Quiero escapar de ti, quiero lanzarme
sobre la cumbre que avizoro ignota,
buscar la senda celestial y pura .••
¡Todo me induce, todo, a desgarrarme!
Sigue tu voz, desierto, más remota
con su plural y fuerte ligadura.

·: "i

Johann Georg Leopold Mozart fue un joven bávaro que
abandonó la teología por la música y que se casó en Salzburgo
con una muchacha austriaca llamada Ana María, huérfana de
W olfgang Nikolous Pertl ( o Bertel), sacristán de la abadía de
San Gilgen.
Su matrimonio se efectuó el 21 de noviembre de 1747, y aun•
que tuvieron siete hijos sólo sobrevivieron dos: Ana Maria Wal•
purgis lgnacia -nacida en cuarto lugar-, y el séptimo y último, Wolfgang Amadeo, nacido para la gloria del arte el 27 de
enero de 17 56.
Leopoldo, descendiente de albañiles
y encuadernadores, fue un individuo
de clara inteligencia y que logró adquirir una vasta cultura por sus es'Nl•dios en la Universidad de Salzburgo, sus viajes y su trato con los personajes más distinguidos de las cortes
europeas. Fue organista, violinista,
compositor y director, y publicó, en
el mismo año en que nació su famoso
hijo, un importante tratado para el estudio del violín. Hablaba varios idiomas y era muy hábil en el manejo de
la pluma. Se supone que de no haber
existido su glorioso hijo él tendría méritos suficientes para sobrevivir en la
memoria de ]os hombres.
El genio musical se manifestó en
Wolfgang desde la más temprana edad.
Fred Hamel dice, en su Historia de la
música, que en toda la historia no se
conoce un caso tan asombroso dé instinto musical, natural y espontáneo,
comparable al de Mozart; y que desde la más temprana niñez ese instinto se manifestó instantánea y continuamente.
Es tan asombroso, tan múltiple y lleno de posibilidaoes creadoras el talento artístico de Mozart, que sus biógrafos rechazan, para explicárselo, la
simple teoría de las influencias biológicas. Einstein dice que en este caso
c¡ueda invalidada tau evidentemente la
ley de la herencia musical, que se ha
tratado de responsabilizar exclusivamente a mamá Mozart; pero que, con
igual derecho se hubiera podido cu1parla de adulterio con el dios Apolo.
Leopoldo, con su talento excepcional de pedagogo, se hizo cargo de la
instrucción de sus hijos -ambos dotados para la música-, aunque, como
sucede en la mayoría de los casps, posteriormente su infuencia como consejero espiritual resultó funesta en varios aspectos para su hijo.
Wolfgang tenia cuatro años cuando
su padre comenzó a enseñarle minuetos y otras piezas para el clave. A
los cinco años su cerebro empezó a
desarrollar aquella actividad creadora que no se interrumpiría sino con
la muerte. Sus primeras composiciones también fueron minuetos, como
consta por el cat3Iogo de sus -obras,
por el juicio de Abert y otros musicólogos, y por la anotación autógrafa de
]a hermana de Mozart en el manuscrito del Minué en sol (K.1).
El estudio del contrapunto lo hizo
en el Gradus ad Parnassum de Fux,
compositor y gran teórico del contrapunto.
Leopoldo desempeñaba en la corte
arzobispal de Salzburgo el puesto de
vice-maestro de capil1a, bajo la autoridad paternal del príncipe arzobispo
Segismundo von Schrattenbach, en
quien los Mozart tuvieron un amigo y
protector hasta el día de su muerte,
el 16 de diciembre de 1771. Su sucesor, Jerónimo José Francisco von Paula, conde de Co11oredo, fue un individuo egoísta y de espíritu vulgar, a

quien no le importaba un comino el
genio de Mozart. Fue electo el 14 de
marzo de 1772. Su designación causó
un asombro general.
Leopoldo se afanó por buscar una
colocación remunerativa para su hijo
en alguna de las cortes europeas, y
asi proyectó y realizó una serie de
viajes que abarca del 12 de enero de
1762 al 13 de marzo de 1773.
Se ha discutido si a Leopoldo lo
guiaba una finalidad mercantilista o
si en realidad solamente desarrolló
hasta su máximo las posibilidades artísticas de sus hijos. De todos modos
quedan en pie varios hechos: Leopoldo tuvo conciencia clara del talento
prodigioso de sus hijos; Wolfgang era
sumamente obediente con su padre y
era capaz de ponerse al piano cuan•
tas veces se lo pidiera, aun después
de todo un día de trabajo, solamente
por complacerlo; el joven Mozart sacrificó su infancia en el estudio, y si
aquel1os viajes tenían por objeto sacarlo del ambiente de Salsburgo -donde .
unicamente habría vegetado como sirviente del Arzobispo-, no fue culpa
de Leopoldo que no tuvieran éxito sus
proyectos. Leopoldo por su parte sacrificó su propio destino musical, su
posición en la corte arzobispal, en
bien de la suerte de su hijo.
Juan Lorenzo Hagenauer, un comerciante de Solzburgo y dueño de la casa donde habitaban los Mozart y en
donde nació Wolfgang, le facilicitó a
Leopoldo casi todo el dinero con que
financió sus viajes.
En enero de 1762 Leopoldo y sus
dos hijos se aventuraron, como en viaje de prueba, a Munich, a la corte del
príncipe elector Maximiliano III. En
las cartas de Leopoldo a su acreedor
Hagenauer ha quedado la mejor descripción de estos viajes.
En septiembre del mismo año em~
prenden el primer viaje a Viena, a
donde llegaron el 6 de octubre. Actuaron en varios palacios de la aristocracia y fueron presentados a 1a
familia imperial en el palacio de
Schonbrunn. Eric Blom hace notar que
aquella era una corte musical. María
Teresa cantaba bien y había actuado
en una ópera de Fux a los siete años
de edad. A Francisco I también le gustaba la música, y las archiduquesas,
incluyendo a María Antonieta, actuaron, aquel mismo año de la visita de
los Mozart, en una representación privada de II trionfo di Clelia.
Wolfgang, que ya era un pequeño
virtuoso y compositor, mostró su carácter cariñoso y vivaz subiendo a las
rodillas de la Emperatriz y besándola
efusivamente. En esa ciudad lo atacó
esa enfermedad que Einstein llama
otra aceleradora eficaz de su maduración, una escarlatina maligna que tal
vez le defó el germen de su fin prematuro.
Salieron para Presburgo, Hungría, y
estaban de regreso en Salzburgo a principios de enero,

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Página 3

�El tercer viaje tuvo por metas prin-

cipales París y Londres, y duró desde
el 9 de junio de 1763 al 30 de noviembre de 1766. Durante él, como dice
Alired Einstein, se detuvieron no sólo
en varias ciudades alemanas del sur
y del oeste, como Munich, Ludwigshafen, Schwetzingen y Francfort, sino
también en la Bélgica católica y la Ho]anda reformada, en ]a Francia sudoriental, Suiza y ]a ciudad imperial
de Augsburgo, cuna de Leopoldo.
El 18 de noviembre de 1763 llegaron a París, alojandose en la casa
del embajador de Baviera, conde von
Eych, cuya esposa era hija del conde
Arco, el Chambelán de Salzburgo. Acababa de terminar la Guerra de los Siete Años, que Je costó a Francia la India y el Canadá. Fueron presentados
a la corte en Versalles y poco después
a Madame Pompadour, que también
tenía habitaciones en Versalles, que,
como dice Leopoldo, eran un paraíso.
Los reyes eran Luis XV -a quien las
mujeres se hubieran rifado por guapo,
aunque no fuera rey, según Veit Valentin-, y Maria Lesczynska.
En París se publicaron dos series
de sonatas (K.6, 7, 8 y 9), que fueron
las primeras obras impresas de 11lozart. La primera dedicada a Mme.
Vicloire de France y la segunda a la
condesa de Tessé, dama de compañia
de la Delfina.
El 10 de abril de 1764 Leopo!do, su
esposa y sus dos hijos salieron para
Londres, a donde llegaron el dla 23.
El rey Jorge III era un gran admirador de Handel, y la reina, Carlota
de lllecklenburg Strelitz, tocaba y cantaba.
En Chelsea y Londres Wolfgang empezó a componer sinfonías (K.7, 18 y
19). En esta última ciudad trabó amistad con Juan Cristian Bach, maestro
de música de la reina. Entonces fue
cuando Juan Cristian dijo: lllás de un
Kapellmeister muere sin llegar a saber lo que este niño ya sabe.
Salieron de Londres el 24 de julio
de 1765. Estuvieron en Canterbury, y
dejaron la isla el lo. de agosto.
A instancias del Embajador holandés fueron a La Haya, donde Nannerl
cayó enferma el 12 de septiembre. Se
puso tan grave que el 21 de octubre
le dieron la extremaunción. Después se

Página 4

puso enfermo Wolfgang, y así se les
pasó el tiempo hasta enero de 1766.
Regresaron a París el 10 de mayo
y el 9 de julio salieron rumbo a Díjón.
En Lyon estuvieron un mes, y llegaron a Ginebra en plena guerra civil.
En Biberach Mozart se encontró con
otro niño prodigio, Sixtus Bachmann,
que era dos años mayor que él, y hubo
ocasión para que compitieran en el órgano. En lllunich Woligang volvió a
estar enfermo, y, cuando se repuso, la
familia concluyó su gira llegando a
Salzburgo eu noviembre de 1766, después de una ausencia de más de tres
años.
EL PRODIGIOSO MOZART
Para situar históricamente el desarrollo espiritual de Mozart hay que tener en cuenta algunos hechos importantes: La música es, contrariamente
a la escultura, la pintura, la poesía y
las demás artes, uu arte que hasta la
época moderna alcanza su completo
desarrollo. Su visita a París y Londres coincidió con el período musical
en que el pianoforte estaba a punto de
sustituir al clave; la sonata había reemplazado ya a la suite y la homofonía estaba desplazando al contrapunto,
En Stuttgart escuchó al famoso violinista Nardini -discípulo de Tartini-,
y la orquesta dirigida por Jomelli.
En Schwetzingen oyó la orquesta de
lllannheim, considerada la mejor de
Alemania y creada por J.W.A. Stamítz.
En París conoció a J.G. Ekard, que
recibió de su maestro F. 111. Bach la
forma de sonata recién concebida, y
a Johann Schobert, creador de la sonata moderna para violín y piano. W.
J. Turner dice que l\lozart nació en el
período del Sturm und Drang, y pertenece de manera tan completa y característica a la restauración romántica europea como William Blake, que
nació en 1757, un año después que
l\lozart. El Werlher de Goethe se publicó en 1774, lo mejor de la obra Ji.
!eraria de Lessing se publicó durante la infancia de Mozart, y los escritores alemanes de este nuevo periodo,
Klopstock, Wieland, Herder y los demás, eran todos mayores que Mozart.
Rousseau publicó su Contrato Social
en 1762; Voltaire ya habla realizado

EL TEHTR EN ITHLIH
Por Julián GALLEGO.

-----·su gran obra. Beaumarchais babia nacido en 1732. Las ideas de la revolución ya se agitaban en el ambiente.
(Para satisfacción propia deseamos
hacer constar desde ahora que cuando no citamos la procedencia de nuestras informaciones mozarlianas debe
entenderse que están tomadas del Ji.
bro de W. J. Turner, -1\lozart, el hombre y su obra- edición Juventud-Arg.,
1947).
Debe hacerse notar, según las palabras de Hermann Abert, que lllozart
llegó a Londres en 1764, a los nueve
años, como niño prodigio, y se fue en
1765, a los diez, como un consumado
maestro del arte contemporáneo de la
composición, igual a cualquier com•
positor de la época.
En esa etapa de su regreso al hogar
fue cuando su poderosa fantasía Jo hizo crear, tal vez como una conmovedora compensación para su infancia
sin juegos, un reino imaginario habitado por niños, cuya monarca era él,
y para el cual mandó trazar un mapa
en toda forma.
Wolfgang no concurrió a ninguna
escuela ni tuvo propiamente otro maestro que su padre Leopoldo, y, aunque se desconoce cuál seria el programa de educación general que Leopoldo les impartiría a sus hijos, cabe
suponer que en él estarían incluidos
los idiomas que hablaba Wolfgang:
alemán (su lengua materna era el dialecto salzburgués), latín, italiano y
francés. El inglés debe haberlo estudiado po rsi mismo. Se conserva una
carta en latín, que, a no ser por su
fecha incierta (1767-1769) se consideraría la primera existente de lllozart.
El 11 de septiembre de 1767 Leopoldo y toda su familia salieron para
Viena, esperando que Wolfgang y su
hermana pudieran lucirse dando audiciones en las fiestas que se preparaban para las bodas de la archiduquesa
María Josefa y el rey Fernando de Nápoles.
Sin embargo, sobrevino una epidemia de viruela, y, entre las primeras
víctimas que hizo se contó la linda Archiduquesa, de quien Leopoldo dijo en
una de sus cartas (17 de octubre) que
se había convertido en una novia celestíal.
Leopoldo desoyó el consejo •que ya
en París le habían dado, de vacunar
a sus hijos como Jo había hecho el duque de Orleáns, y prefirió dejarlo todo en la mano de Dios "para que dis. pusiera, con su infinita misericordia,
de aquella maravilla de ]a naturaleza".
Sin embargo, pensó en sa1varse de
algún modo, y huyó con su familia a
Olmutz; pero ya era tarde. Los niños
fueron presas de ]a viruela, y, si Wolfgang salvó la vida, fue gracias a la
ayuda valiente y generosa del conde
von Podstatsky, que les dió alojamiento en su casa y les envió un médico
por su cuenta.
Wolfgang estuvo ciego varios días a
causa de la enfermedad, y alegró su
convalecencia aprendiendo el juego de
cartas y la esgrima. En cuanto pudo

,

componer otra vez hizo un aria para
la hija de su médico, Wolf.
Volvieron a Viena el 10 de enero de
1768, pero en esta ocasión no tuvieron
suerte. En agosto de 1765 babia muerto el emperador Francisco I, y ahora
las cosas dependían de su hijo, el emperador José II, un individuo tacaño.
Hasta el príncipe Kaunitz, un famoso
conocedor de música que los hubiera
ayudado, les huyó por temor a la viruela; pues Wolfgang mostraba todavía manchas hojas, y Su Alteza era un
timorato en este sentido.
En vista de las dificultades que se
les opusieron, del poco entusiasmo de
los vieneses por la música de concier.
to (era la temporada de carnaval y la
gente no pensaba sino en divertirse
con los cinco sentidos) Leopoldo discurrió que su hijo de doce años compusiera una ópera; pues por último
hizo cuestión de amor propio demostrarles a todos los músicos profesionales que Wo!fgang era una estrella
ascendente en el firmamento musical.
En estas condiciones fue posible
conseguir un contrato con Aff!igio,
empresario teatral y un aventurero de
marca, para que Wolfgang escribiera,
sobre un texto de Marco Coltellini, su
primera ópera, La Finta semplice (K.
51).
La ópera en cuestión consta de tres
actos, con 25 numeros escritos en 558
paginas, y fue terminada dentro del
tiempo que estipulaba el contrato. Sin
embargo, no fue posible vencer las dificultades que se presentaron y la obra
quedó sin estrenarse en aquella ocasión.
Entonces fue cuando el doctor F.
Anton Mesmer, muy conocido por su
teoría del magnetismo animal, solicitó
de Wolfgang una ópera que deseaba
estrenar en el teatro que había construido en el jardín de su casa. Esta
segunda ópera fue Bastien und Bastienne (K.50), y se estrenó a fines del
verano de 1768, antes que su predecesora.
Durante su viaje Mozart compuso
también tres sinfonías (K. 43, 45 y
48); las dos últimas fechadas en Viena
el 16 de enero y el 13 de diciembre
de 1768.
El texto de la l\lisa que compuso para el padre jesuita Ignaz Parhammer
se_ perdió, y de este modo la primera
Misa de ll!ozart que existe es la l\lissa
Brevis en Sol (K.49).
P?dre e hijo regresaron a Salzburgo
al fmahzar el año de 1768.
El genio musical pasó un año (1769)
en su ciudad natal. De su vida civil
de entonces no sabemos nada. Tenemos solamente constancia de su actividad creadora. En el mes de octubre
compuso u~~ lllisa en Do (K.66) para
la ordenac10n de su amigo Domingo
Hagenauer, uno de los hijos de su casero. W. J. Turner dice que esta misa
fue la primera que rompió, en cierto
modo, con el viejo estilo de la música
eclasiástica, y mostró 1~ influencia del
progreso en música de ópera y sinfónica.

•

UN ESTRENO EN "LA FENICE"

cierta importancia en la Serenisima,

Llegar a la "La Fenice", el teatro de

tiene dos entradas: la principal, que
da directamente a un canal y la secundaria, que es terrestre. Moraleja:
cuando tengáis prisa, tomad una góndola. Las calles en Venecia son de
agua; las de tierra son "sustitutivos".
Y conviene ver la Fenice antes de
que el telón se alce, antes de que las
luces experimenten esa triple oscilación que precede a su muerte. Porque
el mejor espectáculo de la Fenice es
la Fenice misma, esa sala admirable,
rosa, verde y oro, tan rica en sus tallas, en sus pinturas, como elegante y
graciosa en su trazado, ejemplo único
de teatro rococó, conservado intacto,
en su tono, en su lujo Intimo pero
ceremonioso.

Ja Opera de Venecia, es más dificil de
Jo que parece. Situado en el Campo de
San Fantin, en esa especie de península que forma el Canal Grande en su
último meandro, del Rialte a San Marcos, no parece que pueda haber cosa
más céntrica ni mas fácil de encontrar. Si mirais el plano -sobre todo
si es uno de esos planos en que los
edificios importantes están dibujados
"en relieve" y coronados de un carte•
Jito - vereis que es un edificio grande, cuadrado, con fachadas formando
frontones clásicos y que está a un paso de la Piazza. Imposible equivocarse.
Pero intentar seguir ese plano. Los dibujantes de planos de Venecia parecen estar de acuerdo en una cosa: que
es imposible representarla en toda su
complicación. Se dedican, entonces, a
una tarea de simplificación. Una vez
suprimida la mitad de los canalillos,
de las calles y de los campos, Venecia
comienza a ser comprensible.
Claro está que la utilidad de tales
planos deja mucho que desear. El consultarlos a cada momento - tarea a
que se dedican sin descanso todos los
visitantes "conscientes" de la ciudadsirve de muy poco. Venecia escuda
sus encantos de sirena en esta dificultad de comprensión. Hay que abandonarse por sus calles a la inspiración,
al instinto. Es el modo de que se vale
la gran coqueta del Adriático para hacer apreciar detalles recónditos que,
de otro modo, pasarían desapercibidos. Es posible de este modo que nun•
ca llegueis a donde quereis ir; que creyendo estar en la Fondamenta Nueva
lleguéis a la Zattere, que es exactamente Jo contrario; que pretendiendo
salir a Ca' Rezzonice vayais a parar al
Piazzale Roma (y entonces habeis perdido Venecia, porque esta gran plaza
es ]a unica cosa que Venecia tiene semejante a las otras ciudades del siglo
XX); o que queriendo ir a la Academia, salgais a la estación del Vaporelle
de San Stae, que es adonde, no se por
que, se sale siempre en cuanto uno se
descuida, como si fuera un agujero de
billar ruso. Gracias que existe el Vaporette, aunque haya aterrados turistas que no sepan si hay que tomarlo
en una dirección o en otra. Por fin
uno comprende lo que Venecia espera
de él: que se abandone, que no trate
de ir a ninguna parte, que tome las
cosas que van saliendo -que siempre
serán muchas- como regalos de la vida. Para qué ir a buscar los Tintorette
o los Be11ini de un lugar determinado,
si toda la ciudad se enrojece de los primeros o se dora de los segundos? Para
qué buscar un palacio, si hay mil? En
cuanto uno se ha decidido a adoptar
esta posición de vagabundo, la ciudad
-femenina entre todas y amante de
llevar la contrario- se enternece Y comienza a descubrirnos los misterios de
su urbanismo en torno a la S del canal.
Pero antes hemos pasado una semana,
dos ...
En cualquier caso, hasta para los
viajeros avezados, es recomendable saHr de casa con una hora de tiempo
si quieren llegar a La Fenice antes de
alzarse el telón. Si no se perderán
en un dédalo de callejones, arcadas,
canales, puentes, plazuelas. En cuanto
nuestro camino ha sido cortado dos o
tres veces o la callejuela que segulamos ha doblado con insistencia, inútil
es que busquemos los puntos cardinales. Al llegar a La Fenice nos explicamos el secreto: este teatro, como todos
los edificios públicos y privados de

OPERA AL AIRE LIBRE

hiera podido hacer creer que en ella
estaban friendo gente.
Este tumulto esta agitación, desaparecian de repente en cuanto la señal
de comenzar era dada. Pero aun hubo
algo mas, para mi memoria el recuerdo más bello de aquella noche. Antes
de comenzar la ópera yo habla visto
que todo el mundo llevaba candelillas
de cera; en cuanto se apagaron los focos del anfiteatro, cada cual encendió
su candela Y era de ver aquel firmamento estrellado caldo en medio de
la ciudad, inmóvil en la noche serenísima. Fué cuestión de un momento:
las lucecitas desaparecieron en el momento de empezar la música. Sólo para lograr la belleza de ese instante,
todos los voroneses habían comprado
su candela. Ello indica hasta qué punto este maravilloso pais de Italia está
siempre ávido de hermosura.
Este verano he vuelto a ver "Aida",
pero esta vez en Roma, en otro escenario imperial: las Termas de Cara•
calla. Los ruinas de estas termas gigantescas conservan dos terreones y
un lienzo de pared que sirven en verano de escenario inmenso, ante un
hemiciclo descomunal montado sobre
andamios de hierro. Antes de la hora,
las colinas del Aventino, del Celío, del
Palatino, comienzan a derramar torrentes humanos; un servicio extra•
ordinario de tranvías y autobuses no
cesa de acarrear adeptos. Se ven algunos extranjeros, vestidos de un modo pintoresco o ridículo que excita
la hilaridad de los romanos, parecidos
a los madrileños en lo zumbones Y
amigos de las burlas. Pero ya comienza la obertura; cascadas de comparsas
llenan el escenario; entre ellos, el
cuerpo de baile parece, en lontananza,
un grupo de insectos: pulgas los "negritos", polillas las "egipcias". Y Radamés entra triunfante, a todo galope,
sobre una cuadriga tirada por briosos
caballos blancos.
La música, ]a riqueza, la frescura
de la noche, todo se complementa para producir una sensación agradable.
Falta el peligro, la muerte. Italia es
demasiado amable para admitir que
una contralto se muera cantando o
que un tenor reciba una cornada.

La Opera es la Fiesta Nacional italiana, como la Corrida es la española:
igual entusiasmo, igual animación,
igual bullicio antes de empezar y atención en las "faenas" difíciles. De la
misma manera que un aficionado de
nuestro país se relame de gusto al ver
en los carteles que su diestro favorito
va a enfrentarse con unos erales de
empuje, el aficionado italiano se estremece viendo en los anuncios que
tal tenor cantará el Radamés, tal barítono el Rigoletto o tal tiple la Traviata? ¿Dará el "do"? ¿No desafinara en
la "Celeste Aída"? se pregunta el uno.
¿Banderillara? ¿Hilvanará esos naturales que solo él sabe dar? se plantea el
otro. El resultado es que el día de la
fiesta ya no hay localidades y que los
profanos o los extranjeros que llegan a
última hora a la taquilla, creyendo que
eso es un espectáculo como otro cualquiera, se quedan con un palmo de
narices.
La semejanza se acentúa durante el
verano, estación propicia a los toros
y a las funciones al aire libre. No hay
entonces modesta plaza de toros de
pueblo que no de su novillada ni plaza pública o explanada de castillo italiano que no organice su velada musical. Cuando la ópera se canta en un
circo romano, la semejanza es mas notable. Ver "Aida", por ejemplo, en la
Arena de Verona es un espectáculo
SUSANA Y LOS VIEJOS
prodigioso, entre musical y taurino, a
Es más fácil encontrar en Roma a
lo que contribuye sin duda la aparición del Buey Apis, si no muy bravo, "]a casta Susana" pintada por Guercino o algún otro artista del Seiscientos
cuando menos muy decorativo.
Asi tuve yo la suerte de verla hace que interpretada en el teatro por una
un par de años. La dirigía el famoso tiple ligera, de aspecto cuando menos.
Pabst, cuyas peliculas alemanas se Y sin embargo, el verano pasado, una
cuentan entre los clásicos del cine. noche del Ferragosto en que Jo cálido
Presidía un criterio de noble especta- de la atmósfera aconsejaba quedarse
cularidad. La Arena es un espléndido al aire libre, vi en una tapa de Vía
anfiteatro, bien conservado, en e] cen- Cavour, casi bajo el arco de San Pietro
tro mismo de la maravillosa ciudad in Vincoli - la iglesia en que el Moidel Adigo; en el acto final, el templo- sés de Miguel Angel se estremece de
tumba fvanzaba hacia los espectadores, rabia ante las explicaciones de los
mientras dos colosos colocados en lo guías turísticos-, ese arco con venalto de las graderías se deslizaban so- tanas a las que nuestros compatriotas
bre rieles hasta cerrar el escenario. Borgia se asomaron, el anuncio de un
Era digno de verse el trabajo de los teatro al aire libre, cercano, donde al
tramoyistas, que no tenían telón que cabo de media hora iba a comenzar
los velara. En un momento, vestidos la representación de la conocida opede bañistas, se sumergieron en un río reta por una compañia lírica estival.
La opereta es un género casi tan
auténtico, aparecido al levantar las
grandes tablas del escenario, y empe- aburrido como la zarzuela. Me aprezaron a plantar cañaverales, mientras suro a declarar que se trata de una
otros organizaban bosques de palme- opinión personal, que no trato de imras. Mientras tanto los comparsas, con- poner a nadie y a la que encuentro
tratados en Verona, saludaban a sus varias excepciones de peso. Si expon•
conocidos, se agitaban, reían, antes de go esta opinión es para dar a entenadoptar el hieratismo exigido por el der el estado de ánimo con que me
argumento. Había cientos, cree yo, en dirigí al leatrillo; · no se trataba de un
torno a los elefantes, al buey, a !'os interés especial por la obra represenídolos. En el entreatco, de aquella in- tada, sino hacia el teatro en si, hacia
mensa sarten brotaba un ruido que hu- el sitio, el escenario, el público, la

compañia, es decir, hacia todo lo que
rodeaba la obra excepto la obra misma. Suponla que sería Jo suficientemente inofensiva para pasar desapercibida, dejándome tiempo y ocasión
de fijarme en los demás detalles.
Todos estos detalles resultaron interesantes. En primer Jugar, el sitio. Se
levanta el escenario en un jardín, en
lo alto del "colle Opio", una colina
que no es una de las siete, no sé por
qué, pero es bien romana, entre las del
Celio y del Esquilino, con la citada
iglesia, las Termas de Trajano y la Demus Aurea de Neron en su terreno.
Un pino inmenso se erguía a un lado
de la escena, tapando parte de la misma con una espontaneidad y libertad
artística que ya hubiera querido el arquitecto Domenech cuando proyectaba
el "Palau de la Música Catalana"; otros
formaban grupos por todas partes, desdeñando otros árboles más pequeños.
El ambiente era puro y perfumado,
Una de las maravillas de Roma es esta
cantidad de campo y de bosque que
tiene esparcida entre sus ruinas, tras
de sus tapias o de sus iglesias agríeladas. Pasaban vendedoras de helados,
que pregonaban su mercancía con voz
dulce, con una especie de pereza, como si no les intersase vender. El pú•
blico era casi español; no hay pais en
que uno se encuentre tan en su casa
como Italia. Si no los hubieráis oldo
hablar, en nada se hubieran distinguí•
do de unos espectadores de barrio de
nuestro pais. A mi lado babia un mocele que intentaba atraer la atención
de una muchacha sentada delante; pa•
ra ello Je clavaba miradas como puña]es, sin que ella pareciera darse cuenta. En ]os entreactos, se paseaba como un palomo por delante de ella,
con su peinado insolente y su traje
planchado y limpio con ese primer
aseado que solo se encuentra en los
países mediterraneos, que una fama
absurda tacha de negligentes. Pero la
chiquilla seguía sin verlo y esta obstinación de la ceguedad, imposible de
explicar por distracción, indicaba a
las claras que estaba pendiente de los
• movimientos del seductor y que solo,
acaso, ]a presencia de sus padres le
imponía tanta reserva.
Porque era más dificil creer que estuviera absorta por el argumento de
la opereta. Es "La casta Susana" un
prodigio de vulgaridad novecentista.
No Je falta ni uno de los elementos
vodevilescos que han dado popularidad al género: el muchacho que se es!remece de pensar en los placeres del
amor, e] caballero serio que se va de
juerga en cuanto su mujer duerme, la
dama premio de virtud que engaña a su marido en cuanto vuelve la
espalda, el primo simpático, la hermanita independiente ... Muchas escenas
de Chez Maxim's, o de donde sea, son
comedores reservados en ]os que se
hallan repartidos todos los personajes... En fin, la obra maestra de la tontería y de la inmoralidad ñoña que
florecieron en la llamada "Belle Epoque" y qué todavía nos aburren en el
cine.
Y si todo ello hubiera sido presentado con cierta gracia, con trajes de
la época, con decorados modernistas ...
Pero los decorados y los trajes eran
de esa pobreza insolente que gastan
las compañías de la legua, ese mal
gusto sin pintoresquismo, esa pretensión de cubismo que hace llorar, porque se ve tras e11a mucha miseria, muchos viajes en tercera, muchos sueldecitos insignificantes. Marquesas y
Principes, Coroneles y Académicos
que, a la salida, acaso cenaran un plato de pasta en una modesta "cuccina"
y se acostaran pensando en el Paris
1900, en las cenas de Chez Maxim's,
arrullados por ese vals - el único momento grato de la partitura - que las
bailarinas danzaban agitando pesadamente los brazos como ocas asustadas
de lo cara que está la vida.

Página S

'

�,

"LOS PERSAS" EN DELFOS
Si Grecia cuenta con un teatro -el
de Epidauro- más grande y mejor
conservado que el de Delfos, ninguno
está enclavado en un paisaje tan su•
blime como éste, en ninguno el deco•
rado natural es tan sobrehumano. La
antigua sede del Oráculo de Apolo está situada en la vertiente sur del Parnaso, entre dos colosales rocas, las Fedriadas, entre las que se deslizan las
aguas de la fuente Castalia; el terreno
escalonado, cae, después de Delfos, ca·
si a pico hasta un angosto valle cuya
pared frontera está formada por el
monte de Kirfis y que se va ensanchando, tapizado de espesísimos olivares que parecen un terciopelo verde•
grisáceo, hasta abrirse en el resplandeciente golfo de Corinto. Visto desde
la gradería semicircular, el escenario
queda recortado ante el abismo, con
Kirfis como telón de fondo. Y como
los griegos no dejaban nada a nadie
hacer, basta que un actor de un grito
potente en un momento de emoción,
para que el eco, sabiamante calculado,
rebote varias veces desde las Fedriadas que forman la pared posterior del
teatro.
El domingo estaba lluvioso; las nubes se apelotonaban sobre las rocas y
se enganchaban por las laderas. Estalló la tormenta y los truenos retumbaban como para expresar la ira de Apolo al ver su santuario invadido por los
turistas. Las ruinas de Delfos son las
más bellas de Grecia, si exceptuamos
la Acropolis de Atenas; esos grupos
de fustes, esas escalinatas, ese muro
asombroso formado de piedras poligonales como un "puzzle" gigantesco,
ese estadio medio excavado en la montaña, esa misteriosa fuente, todo ello
superpuesto en los vastos escalones de
este inmenso circo rocoso, forman uno
de esos paisajes que no se olvidan, en
que el hombre ha colaborado con la
naturaleza y la ha perfeccionado. Los
turistas, corrían con sus paraguas y
sus impermeables de un lado a otro,
hasta que un chaparrón más fuerte los
obligaba a guarecerse en una gruta o
en un templo cuya falta de techo desmentía las promesas de protección. El
museo era el mejor refugio, un museo
admirable, un poco desordenado, como
casi todós los griegos, en los que parece haberse declarado una epidemia
reformista que dentro de poco tiempo dará fruto. En la última sala, el
Auriga clava sus ojos, que aun pestañea, en una carrera imaginaria; Y en
los delicadísimos frisos arcaicos, de
incomparable belleza, Apolo y Hercules siguen tirando uno de cada lado
del trípode profético,bajo la vigilancia
de Minerva, un tanto divertida.
En los pueblos italianos, las piedras de los templos de Roma han
servido para construir iglesias, castillos, palacios, en los pueblos de España, los capitales pasan prestados
del Protorio a la Mezquita, de esta a
la Catedral. Se sigue así una linea de
continuidad cultural, aunque parezca
paradójico. Nada de ello sncede en
Grecia; los pueblos griegos de nombre mas prestigioso, son aldeas tranquilas, sin el menor prestigio culto,
que tienen anexa, como una maravillosa excrecencia, una ruina que las
hace célebres. Sin estas ruinas, no se
podría distinguir Argos o Tyrinto de
Valconejos o de la Higuera de Abajo.
El pueblo de Kastri, trasplantado en
1891 por la Escuela Arqueológica
Francesa que hacía las excavaciones
de Delfos, es mas anónimo todavía. En
este domingo se encuentra animado
por los turistas, los autobuses, los carteles que anuncian para la tarde la representación de "Los Persas" de Esquilo, por el grupo de Teatro de la
Sorbona de París. La gente se pregunta si habrá teatro; ha lloviznado
todo el día, con buenos aguaceros de
vez en cuando, y el teatro al aire libre

Página 6

menos griego que la tragedia de
"Hamlet", aunque en ella haya incesto, venganza, muerte. No creo que exista en todo el teatro griego un papel
que pueda calificarse de "intelectual",
como el genial personaje de Shakespeare. Este Orestes dudoso, que busca
mil escusas, mil aplazamientos, para
cumplir un deber que le viene demasiado grande, que trata de librarse de
esta obsesión por un ademán rápido
-El asesinato de Polonio, confundido
Julián GALLEGO.
con el Rey- que es como una huida,
que busca en los libros o en las farsas
teatrales confirmaciones de algo que
cer, una de sus avenidas es el lugar sabe segµro, y que al fin hace las code reunión de la juventud que quiere sas tarde y de mala manera -para que
ver y ser vista.
otro, Fortínbrás, se aproveche- es deEn estos meses de calor, el Zapeion cir, que tiene en mano su destino y
ofrece un nuevo atractivo nocturno: lo pierde, poco tiene que ver con los
un teatro al aire libre, andamiaje le- Edipos u Orestes, que una "máquina
vantado en una frondosa plazoleta, for- infernal" condena fatalmente y sin esmando un hemiciclo desde el que se cape.
domina una escena a la que sirven de
La interpretación fue correcta, sin
telón surtidores de variable altura. exceso; casi convencional Cada perCuando esta cortina de agua baja, ve- sonaje sabía demasiado a qué atenerse
mos el escenario, el decorado, a modo y decía su parte cómo una romanza
de puerta o puente que suele dejar ver bien conocida y ensayada. Parecía
en su fond'o una larga avenida que de- que los actores hubieran visto el film
saparece en las tinieblas, excelente Ju- de Olivier con demasiada complacengar de entrada y de salida para los per- cia: la reina y Ofelia se parecían a sus
sonajes.
encarnaciones filmadas hasta fisicaMi gran afición al teatro y la creen- mente. La falta, pues, de contenido
cia de que, cuando es bueno, lo de. profundo de esta recitación hizo permuestra aun en una lengua extraña derse el sabroso choque entre el lugar
.
me conduJeron
un par de noches a' y la obra que uno se prometía. Lo miseste teatro de jardín. Confieso que del mo hubieran interpretado nna trage"Erotriko~" que vi la noche primera, dia griega. "Ay, Basilisa!" exclamó
no entend1 gran cosa; esta comedia grie- junto a mi una espectadora alarmada
ga de un autor contemporáneo parecía de ver que la Reina (Basilisa, en griea mis ojos, ya que no a mis oídos, una go) se bebía el veneno. El escanciador
mezcla abigarrada de personajes sha- acababa de dejar caer al suelo, con la
kespearianos, una historia de prince- copa, la verosilitud de la escena shasas enamoradizas, jóvenes infortuna- kespeariana.
dos, torneos, banderolas, coronas y ceEL FESTIVAL DE ATENAS
tros. Este primer fracaso, no me quito
el deseo de reincidir, en especial
Cada año se celebran más festivales,
cuando vi anunciada una obra de
nombre corto que, después de algu- interesantes o no. Hasta Villaperdices
nos trabajos, conseguí traducir como de los Vados celebrará pronto su fes"Hamlet". (Porque para quien, como tival de música, de cine, de teatro, con
yo, ni siquiera ha hecho estudios de su exposición de pintura o su confegriego clásico, mucho menos de mo- rencia por añadidura. Esta invasión
derno, el simple deletreo de un cartel festiva, si molesta en cuanto tiene de
repr~senta una suma de esfuerzos que "atracción de forasteros", es decir, de
no siempre se ve coronada por el éxi- falta de autenticidad interna y de bato). No iba a entender mucho más, se, es digna de loa si consideramos
pero tampoco mucho menos, que cuan- que parece responder a mayores necedo vi representar en sueco la "Noche sidades culturales. Y si, en esta fiede Epifania"; y había algo muy in• bre, conseguimos asistir a algún buen
teresante, casi cómico, en la idea de festival, en Salzburgo, en Aíx, en Barver trasplantado a Grecia todo ese celona o en Edimburgo, la idea nos pamundo nórdico de fantasmas y vene- recerá aun más feliz.
nos.
En este año se ha celebrado, por
En efecto, en cuanto comenzó la · vez primera, el Festival de Atenas. Duacción y pudimos ver a Bernardo a rante mes y medio -de agosto a ocHoracio, a Hamlet paseando entre ~u- tubre- se h3n sucedido las manifesmores tempestuosos y silbidos del taciones sinfónicas y teatrales. El fesvi~nto bajo unas ramas serenísimas y tival ateniense ha tenido una ca1idad
baJo unas estrellas radiantes, nos di- excepcional en sus intérpretes, un esmos cuenta de los dos universos que pecial interés en su repertorio, un
en esa acción se encontraban; nada enorme atractivo· en su escenario, el
Teatro d.e Herodes Atico, que se abre,
al aire libre, al pie del Partenón, con
las graderías apoyadas en la escarpada ladera de la Acrópolis. El clima caluroso de Atenas hace ideales estas veladas al raso, tan peligrosas en otras
latitudes. Nada mas ber1D-oso Q\IC una
de estas noches atenienses, ni el espectáculo da este teafro en sí, de sus
graderías llenas de espectadores, que,
en las localidades más baratas, escalan
las rocas, buscan acomodo en una enligua losa o luchan -ay, sin ningún
éxito- con las asechanzas que las opulentas chumberas o las carnosas pitas
les tienden.
El Festival ha estado compuesto de
una parte de Conciertos, a cargo de la
Filarmónica de Nueva York, dirigida
por el griego-Mitropoulos, y de la Sinfónica de Atenas, con el concurso de
coros y solistas; de una serie de representaciones de Opera, a cargo de
eminentes cantantes de todo el mundo; Y de la interpretación de las tra-

IEIL lí!EA lílR.O
EN GIR.ECIIA
solo tiene Jugar -para empelar la fórmula tradicional, que tiene un aire saturnal de tragedia- "si el Tiempo no
lo impideu.
Saturno se portó bien en el último
momento. O acaso fué para vengarse
de algo que Apolo - que, como buen
poeta, tenga especial habilidad para
ofender - le ha hecho recientemente?
El caso es que se celebre la representación. Para quien no es francés, el
francés sueña de un modo extraño rebotando por las Fédridas; cuando los
Persas gritaban "Helas t" era dificil
creerlos persas. Que extraño no ser
Persa, debían pensar los estudiantesactores, con sus barbas de cordelate y
sus gestos de marionetas de pretendido sabor arcaizante. Esta estilización,
estas voces, incluso esta música harto discutible, hubieran logrado su
efecto justo en el Patio de la Sorbona, ante la fachada que organizó
Richelieu. Su audacia modernista hubiera coincidido con la intelectuaJi.
dad del ambiente, con su limitación.
Pero en este escenaI'io ilimitado, todo
sonaba falso. Podían trabajar bien los
actores - la Reina o Dario, por ejemplo - pero su esfuerzo se perdía en
la grandeza inmensa del decorado.
Hasta Esquilo, cuya tragedia es tan
hermosa, resultaba en ocasiones demasiado hábil, con sus "chauvinismos"
de ex-combatiente griego, ante esas
montañas tan auténticas. "Hélasl".
HAMLET EN ATENAS
Los jardines del Zapeion, antiguo
parque real de Atenas, constituyen durante la canícula el único lugar fresco
de la capital griega. Tras el brillo incomparable de un sol cegador que estalla en un cielo de zafiro y que obliga a llevar casi completamente cerrados los ojos, la verdura umbría de estos jardines es una especie de milagro.
Túneles, plazoletas, emparrados, altísimos pinos, palmeras o eucaliptos,
forman un laberinto delicioso en cuyos frescos bancos no es raro ver a
los atenienses durmiend_o una siestecilla antes de reanudar sus trabajos de
tarde. Este parque, situado, como el
del Retiro, en pleno centro urbano,
siempre está concurrido; y al anoche-

(Pasa a la página 8)

!DON AILIFONSO DIE AM\IEIR.ICA
Por Pedro Juan LABARTHE

Recordarle es vivir momentos de sabiduria y erudición. Repasar su biblioleca alfonsina hace creer en la linea
· -,_~
·: ,
directa, hilo umbilical que Jo empal-..,,.
..,--:4, ·;. ma al sabio rey don Alfonso X de Cas,.
~.. ' •-i:~~-~ :; tilla. Oirle hablar es cosa de parangonarle con los más selectos del Re,,':.tl. 11..
~ nacimiento español e italiano y con
f'.-;-p~, ·• ,.,
:~ el siglo de plata griego. Estrechar su
+
~ mano es sentir el calor sereno de una
JI ·•·
amistad firme y sin dobleces. Oirle es
oir la voz no grabada en placas pero
. 1
l,:!.· : ~
oir la voz en ondas de. siglos, como
"
..¡
piedrecitas de oro en el mar Medite•
rrílneo y ver los círculos tocar riberas
de pueblos civilizados.
Así se me presentó y se me presenta
(Ion Alfonso Reyes de Monterrey del
México de emperadores y de virreyes
y de Juárez y Zapata y Cárdenas.
Se me ocurre de que por lo de Alfonso y de Reyes y Monterrey, se le
pueda bautizar con el nqmbre de don
_Alfonso de América, recordando a los
buenos Alfonsos reyes de Castilla, de
la España inmortal.
Hoy este nuestro don Alfonso, don
Alfonso de todos, cumple cincuenta
años con la inmortalidad en las letrasbodas de puro oro en la pluma y argentina en el habla. 1Qué "causer" más
elegante I Acaso un Wi!de, un Lorca o
un Cocteau o un Ortega y Gasset. A
tres de los mencionados conocí y conozco y don Alfonso se me hace arcilla del mismo monte quemado por el·
mismo fulgor.
Intimo este "reyes" sabio es la amabilidad y sinceridad puras. Por años
nos conocimos a través de carlas y lecturas de trabajos mutuos. Una vez que
llegamos a México, fué cosa de una llamada telefónica y luego un abrazo de
viejos amigos.
¡Su biblioteca! ¿Quién la heredará
para beneficio de los agraciados?
Mientras iba por su esposa para ser
presentado a ella, atrevíme a sacar y
colocar libros de los estantes. Ocho
saque y noté anotaciones y dedicatorias. Las visitas se multiplicaron y ya
más con reposo y "atrevimiento" volví a sacar y a colocar libros de los
rstantes. ¿Rabia él leido esos miles y
miles de ejemplares?
Un SI rotundo. Ahora que Je co.

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nozco soy zafio y digo que lo dudé.
Cuanto escritor "brota" de nuestras
tierras hispanas envía su primer libro
a don Alfonso y el joven escritor recibe una tarjeta con un comentario o
una carta. ¿ Sería posible cuando yo
atestigüé una mañana el correo con
más de dos docenas de libros? Sí, don
Alfonso consume y digiere la lectura
de esos libros y en varios idiomas.
Hablo al mundo ahora. Si Lope de
Vega fué el fenómeno de la naturaleza de su siglo escribiendo en horas
veinte y cuatro dramas que pasaban
ele la mesa al teatro, don Alfonso de
América en horas veinte y cuatro lee
libros que van de su escritorio a su
biblioteca y clasificados.
¿Cuándo duerme? ¿Cuándo escribe?
Duerme en sus sueños despiertos y
produce soñando. Hemos temido por
su salud, pero moriría de pena si no
cantara en poesía, si no criticara las
obras que le llueven, si no leyera o
descubriera a un nuevo griego o latíno o si no escribiera epístolas litera.
rias a Maurois o a Toynbee o a la Mis•
tral.
Muchos, admirándole y queriéndole
han comparado su estilo y palabra con
la obra de Ortega y Gasset. Es honor
que se le hace a cualquier escritor en
nuestro mundo hispano compararlo
con el aticista español desaparecido
recientemente. Don Alfonso de Monterrey tiene su propio crisol. Habla y escribe con propiedad como deben hablar y escribir todos los que desean
ser princípes o ºvarones" de la len-gua. Don Alfonso es rey de la lengua.
Así como los ingleses dicen: "The
King's English" para significar perfección. Su tránsito y repaso por literaturas extranjeras y leidas en los
idiomas en que fueron escritas le han
dado matices y él ha fabricado su estilo: herrero de oro, orfebre cellinesco
de nuestro siglo. Hay un estilo alfonsino que se imitará, pero será sombra.
Son casos únicos con los maestros
en las letras y en las artes. Hubo un
Goya y malos imita,dores. Hubo un
Beethoven y mediocres imitadores.
Hubo un Darío y raros buenos imitadores. Ortega enseñó a escribir con
(Pasa a la página 8)

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Página 7

�El Teatro

La Personalidad ....
(Sigue de la página 1)

SU CARRERA MILITAR

Concluida la campaña Orozquista,
vuelve a su hogar donde lo esperaban
sus tres hermanas y sus dos hijos. Se
dedica de nuevo a la agricultura y de
noche estudia obras militares y se di•

Seguir paso a paso su triunfante carrera militar, en que nunca tuvo una
derrota es difícil. Allí está su magnifico libro "8.000 kilómetros en Campaña" o sea la Relación de Acciones
de armas en más de veinte Estados de
la República durante un periodo de
cuatro años y narrados por él mismo.
Recordemos P,nicamente sus campañas
contra Orozco, contra Huerta y contra
Villa, y entre ellas la célebre batalla
de Celaya del 6 al 15 de abril de 1915
en que destruyó para siempre las ambiciones de Francisco Villa.
Obregón clasificaba a los hombres
en dos clases: una compuesta de gentes sumisos al mandato del Deber: que
abandonaban sus hogares y rompian
toda liga de familia y de intereses para empuñar el fusil, la escopeta o la
primera arma que encontraban; la

ce que aprendió de memoria aque~

!las sabias instrucciones que el Mariscal del Belle-Isle formuló para el
Conde de Gisus, cuando este Coronel
fué nombrado para el Regimiento de
Champagen. Lo que mas le interesó
fueron las fortificaciones, en las cua-

les se reveló como perito, llegando a
triunfar su criterio sobre el de militares expertos.
Cuando supo en su hogar, del monstruoso asesinato de Madero y Pino
Suárez se lanzó de nuevo a la lucha
expidiendo un manifiesto en que dijo: "¿Con que derecho reclamaremos
para nuestros hijos el titulo de ciuda-

...

(Sigue de la página 6)
gedias "Hecuba" de. Euripides y uEdipo" de Sófocles, a cargo de la admirable compañia nacional griega, con Katina Patxinou y Aloxis Minotis, de cuya reciente actuación en París se ha
hablado no hace mucho en esta página. En esta ocasión creo que interesa indicar el interés especial que las
representaciones de ópera adquieren
en este escenario.
Recuerdo que una tarde, en mi cotidiana ascensión a la Acrópolis, pensaba el admirable escenario que esta
colina, estas columnas incomparables
de marmol radiante, brindan para el
Orfeo de Gluck. Dias mas tarde, vi al
propio Orfeo trepar por las rocas peladas del Aerópago; evidentemente, no
era Orfeo, aunque su traje y su lira lo
parecieran, ni podían tomarse por animales encantados por su música a los
fotógrafos que lo seguían: se trataba
de Rise Stevens, del Metropólitan de
Nueva York, que se hacia retratar en•
carnando su personaje que había de
interpretar, allí al lado, al cabo de pocas noches. Este "Orfeo" fue admirable; en contraposiciPn con la tendencia veloz aparecida esta misma temporada en el festival de Aix, Philoctetes Economides dirigió la partitura
con solemnidad, con unción. Para los
trabajos, el pintor Anemoyannis eligió
la época clásica; los coros, vestidos
suntuosamente de roio, evolucionaban
majestuosos ante la tumba de Erurlicie.
En contraste con esta serenidad dolorosa, las furias infernales aparecieron
agitadas por una coreografía de Antonhy Tudor, sabiamente frenética. El

Don Alfonso

final ofrecía una sorpresa: Euridice
no vuelve a salir del Infierno, una vez
que ha vuelto a el; y el propio Orfeo.
muerto de dolor, es arrebatado por las
potencias subterráneás. Final, si más
triste que el tradicional de "fueron felices", mucho más lógico.
"ldomeneo" de Mozart fue dirigido
por Jonel Peri ea; los excelentes intér•
pretes fueron Constantino Ego, Eleonor Stieber y David Lloyd. Andrea
Nomikos ideó para los trajes y elementos decorativos, formas y colores ins):jirados en el arte cretense arcaico, en
ocasiones tan español, tan de corrida
de toros. La dirección escénica fue, pa•
ra mi gusto, demasiado movida; si ello
ayudaba a la acción, no colaboraba
con la música, qué a veces parecía pasar a segundo término, a pesar de su
calidad.
Siguiendo estos temas griegos,
"Oedipus Rex,, y tres monólogos de
"Medea" formaban el tercer progra..
roa. El famoso oratorio de Stravinsky,
fué cantado maravillosamente por los
coros de la ópera de Atenas; Edipo
fue David Lloyd, tenor lleno de cualidades, y Yocasta la emotiva Lukia
Heva. Los monólogos, obra dificil de
Ernst Krenek, tuvieron una intérprete
de extraordinaria calidad en Blanche
Thebom, que dio al personaje la voz
y el gesto que mejor podían cuarlrale.
Como esta gran artista cantó en inglés,
el 'Edipo" fué cantado en latín v las
otras dos óperas en italiano, sólo los
temas de estas obras fueron griegos.
La lengua quedó aparte, para que días
más tarde la magnificaran los gra'ndes
actores del teatro nacional de Atenas.

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José Vasconcelos

danos, si nosotros no somos dignos de
serlo? Sonora, siempre se ha coloca•
do a la altura que le corresponde y
ahora dará una prueba de ello. Lancémonos pues, a la lucha armada, porque el derecho ha sido asesinado y
disputemos a esos pulpos los ensangrefüados girones de nuestra Constitución".
El amor a la patria no está reñido
con el amor filial y así escribe con•
movedora carta despidiéndose de sus
hijos: "Mi querido hijo: Cuando reci•
has esta carta, habré marchado con mí
Batallón para la frontera del Norte, a
la voz de la Patria que en estos momentos siento desgarradas sus entra•
ñas, y no puede haber un solo buen
mexicano que no acuda. Yo lamento
sólo que tu cortísima edad no te per.
mita acompañarme. Si me cabe la
gloria de morir en esta causa, bendice
tu orfandad, y con orgullo podrán llamarte hijo de un patriota".

Pár,ina 8

otra, de hombres atentos al mandato
del Miedo, que no encontraban armas,
que tenían hijos, los cuales qtJ.edarían
en la orfandad si perecían ellos en la
lucha y con mil ligas más, que el Deber no puede suprimir cuando el espectro del Miedo se apodera de los
hombres. El fué de los primeros.
VALORACION FINAL
Claro que el glorioso manco de Celaya tuvo sus errores y algunos de
ellos de significación. Pero no olvi•
demos que fué un hombre de carne y
hueso, en lucha constante; que cuando
la Revolución y la Patria reclamaron
sus esfuerzos, al servicio de ellas puso
incondicionalmente su espada inven•
cibie y · les ofrendó devotameñte su
sangre, su brazo y hasta su vida mis~
ma.

(Sigue de la página 7)
claridad maravillosa y a observar cuidadosamente las cosas. Enseñó hasta
a filosofar sobre el marco de un re·
trato o sobre unas fuentecitas parlanchinas. Don Alfonso (no Alfonso sin titulo) nos da disciplina en la escritura
v en la critica y enseña caballerosi•
dad con el propio ejemplo suyo de
gran caballero. Volvamos a recordar
el principio de este elogio -no importa quién es el "brote" nuevo que le
escriba, don Alfonso no le deja en larga espera, en el desaliento. Acusa recibo y alienta. ¡Humano!
¡Por ]os dioses olímpicos, esos que
le queman divinamente la púa de su

pluma, Americanos y Upiversales, deseémosle, no para colocarle entre los
inmortales, ya que él ganó con oro de
aniversario su inmortalidad, pero deseémosle para honra y orgullo nuestro el Prem~o Nobel! Ya es tiempo
maduro que le llegue el laurel Azul.
Diez años después de a Gabriela y con
el aniversario (trescientos cincuenta
afios) del Quijote. Americanos y españoles, es este Don Alfonso tan de Monterrey en México como de llendoza en
la Argentina o del Cuzco en el Perú o
de Ponce de Puerto Rico o de Alcalá
de Henares. Estamos en deuda con él,
con don Alfonso de América, príncipe
de las Jetras hispanas.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>BOLETIN MENSUAL DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

IIIIIYU..IT,o.fjf

Registrado como artículo de 2a. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de Abril de 1944.

D.A.S.U.

Año XIII

Agosto de 1956

No. 8

~
~,.

1(

u.

¡,,

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.
:~·-tJ.

'

Por Jean BESSALEL
Durante mucho tiempo, se ha pedido
a la poesía encantar y complacer. Sin

duda se le pide todavía: de la Pleyade
al Simbolismo, de las baladas medievales a los romances de Appollinaire

l

y de Careo, hasta ciertas canciones
modernas, pasando por los grandes sa-

cerdotes del templo como Hugo, Lamartine o Vigny, los príncipes delicados como Verlaine o desdeñosos como
Mallarmé, toda una serie de escuelas,
toda una línea de poetas, toda una
tradición poética, en una palabra, se
presentan para autorizar y justificar

tal posición. Puede ser que algunos
vayan a asombrarse -y a indignarse- al verme poner sobre el mismo
plan personalidades y obras de valores tan diversos. Que no se engañen:
Georges Brassens no es por cierto Víctor Hugo, Tristesse d'Olimpio es sin
duda superior a un lamento fácil de

Laforgue. Simplemente, la diferencia sotros siente en sí mismo sin poder
que existe entre ellos, entre ellas, es darle la forma reveladora.
de grado, no de naturaleza. Pues con Poesía de orden psicológico, diría yo,
estos poetas, cualquiera que sea, uno que sabe macernos con su música, tose siente a gusto. Los sentimientos que carnos y adularnos, invocando sentiellos ponen en juego son los más co- mientos que nos es fácil reconocer comunes y los más eternos. El amor, la mo nuestros, aunque nos lo prohibaalegría, la tristeza, la soledad, la an- mos:
gustia ante el tiempo que huye, ante
Hipócrita lector, mi semejante, mi
''
la muerte, se vuelven a encontrar con hermano ...
el mismo titulo en las más modestas acariciarnos con sus im:igenes, intriredondillas de un Charles d'Orleans, garnos con sus símbolos: poesía que,
los sonetos de Ronsard, la punzante en una palabra, se nos manifestara cobanalidad de Pon! Mirabeau, o los mo la fuente misteriosa de emociones
grandes desbordamientos líricos de un privilegiadas.
lots d'inanité sonare", la imagen que
Lamartine. Aquí se encuentran ellos,
Pero hoy, su naturaleza ya está acor- él nos presenta es la de un poeta y de
aquí les encontramos nosotros y nos de con el diapasón de nuestro tiempo, una poesía en vista de los cuales no
reencontramos en una misma relación como sus preocupaciones no respon- podemos sino sentirnos presos y comconfiada, acordada a ciertas reglas y den a los problemas que se plantean prometidos.
a cierto orden del mundo. Lo esen- y se imponen a nosotros.
Lo que queremos, esencialmente, es
cial, en efecto -al menos lo que nos
En una época profundamente tras- no sentirnos adulados, fortificados y
puede Parecer tal-, esta poesía no lo tornada, se ha derrumbado los prin- adormecidos en lo que tenemos más o
pone jamás a discusión. Esto es lo que cipios que se creían mejor estableci menos conciencia de ser y de conocer:
hace el encanto. Esto es lo que fija, dos, los valores que se complacían en es descubrir, al contrario, ciertas reatambién, los limites. En el sentido en imaginar como más seguros, buscamos lidades que ignoramos y que, entendique Péguy definía Jo metafísico: en la poesla algo más que un simple das por nosotros, no pueden dejarnos
"Aquello que remonta sin cesar el rio montaje artístico: una operación vital, tal como eramos antes.
de la conciencia", esta poesía no tiene comprometiendo al poeta totalmente y
Lo que pedimos paradójicamente a
nada de metafísico. Sus "revoluciones" conduciéndolo a consecuencias del la poesla, es lo que exigimos de la fison justamente agradables porque dan "hay que cambiar la vida" propio de losofía o de la ciencia: esta "verdad
la ilusión de una transformación com- Himbaud, a buscar su justificación y práctica" que un Lautremont le asigpleta y la certeza de que en el fondo su destino azín más allá de su arte, en naba ya como finalidad, es decir, que
se conserva siempre lo importante. una verdadera metamorfosis de la con- tiene que ser para nosotros, ante todo,
Hay quien gusta, hasta conmoverse, dición metafísica e histórica del hom- un medio de conocimiento y de posepor ejemplo, las dislocaciones rltmí- bre. Cualquiera que sea, en efecto, la sión. Nerval, arrastrándonos más allá
cas de Víctor Hugo porque, lejos de grandeza de un Mallarmé creador, en de las "puertas de marfil y de cuerno
comprometer Ja existencia de cierta el orgulloso silencio de su cuarto con
expresión poética reconocida, la ha- las cortinas cerradas, "d'abolis bibe(Pasa a la página 8)
cen auténtica en la medida en que,
desmontando su mecanismo, muestran
y demuestran sus maravilJosas posibilidades. Se dan el lujo de temblar ante
las audaces "rimiques" de un Verlaine,
las sutiles destilaciones verbales de un
Mallarmé: pero Verlaine, se sabe, no
franqueara la zanja que separa su universo del de Rimbaud (he aqui, justamente, dónde temblar no es ya un lujo) y Mallarmé, si trastorna un poco
el orden de las palabras, no tocará
jamás el del mundo.
4

Poesía, poesía de artistas -siendo el
artista, por definición, ese ser particularmente sensible que tiene por tarea expresar lo que cada uno de no-

onsina

&lt;.,,,,,, ,·crsitaria

�CllNCU!lENll A Af\JOS DIE

Poemas

Por Juan Carlos GHIANO.

En El Espectador de su natal Monterrey, el 28 de noviembre

Yo soy Señor, el albañil haciendote tu casa.

de 1905 publicó Alfonso Reyes sus tres primeros sonetos, La du-

¡Que miseria de manos que la labran!.••

da; hallazgo certificado por el fino y atento Félix Lizaso. Es el

Aquí la puerta - mas no antes se harán los escalones

acta de bautismo de Reyes escritor, que ha cumplido los cincuenta años de densa tarea, con más de un centenar de libros de poe-

que lleguen a tu casa.

sía, de ensayo y de crítica. Nacido en aquella ciudad de México
en 1889, este cincuentenario lo encuentra en la plenitud de su

Qué lucha Señor, con estas piedras

talento, ordenando sus obras completas, que publicará la más im-

tan negras y viscosas que resbalan

portante de las editoras de nuestra América.

y me pesan, me pesan porque llevan
el limo de los barros.
Un escritor que ha meditado tan
equilibradamente sobre la literatura y
sobre el quehacer literario. así como
sobre la misión del intelectual americano y los compromisos del hombre
en estos malos años caídos sobre nuestras vidas, complica el riesgo de las
posibles interpretaciones, que escamoteen o empequeñezcan los principios
en que se sitúan sus creaciones, según
las pautas que ha adelantado en pro•
gresión de enriquecimientos, sin soberbias ni jactancias, superando impuestas dificultades y resolviendo problemas propios y continentales.

No extiendas tu mano, no,
deja que me esfuerce
desde mis profundidades,
con la fuerza inmanente de la savia
desde el bosque ancestral en que deviene.
Ya está.
Una primera piedra
para pulirla el corazón me presta
la arena de su lecho.
Mas tu me das el agua
que mansamente brota
el agua dulce y transparente
donde te reflejas, Señor,
Un escalón, uno y otro más •••
Para entonces mi obra habrá concluído.

Por esta vez y por todas
y de nuevo comenzado;
necesidad de poseer
lo que nunca se ha logrado.
Ambito de la simiente
en el gajo que madura,
mi padre me ve crecer

Reyes parte de un alto concepto de
la misión americanista. En discurso
de 1942 -Posición de América- señalaba señeramente: "Hoy por hoy los
americanos tenemos el derecho, acaso
tenemos el deber, de ser algo profetas,
por lo mismo que, ante los desastres
del mundo y las agonias de la especie,
pretendemos aún perdurar. América,
como la heroina de William Morris,
prefiere vivir a morir". Profetismo
que coincide con la idea impulsiva de
la Utopia americana, que tanto defen.
dió el ardor inteligente de Pedro Henríquez Ureña; de ahí que el pensamiento de Reyes se sitúe en ]a misión
esencial de Occidente, dentro de sus
compromisos y riesgos, sobre el convencimiento de las peculiaridades distintivas de la América hispánica. Las
implicaciones de este humanista coinciden con la linea del pensamiento básico de América, superando la excluyente dedicación estética que nunca
fue satisfactoria entre los nuestros.
"La suerte de América - comentaba

para alcanzar su estatura.
Héme de pie en la montaña
por donde bajan los ríos
aquí, desnudo llegé
e hice los sales míos.
¿Porqué desgarran mis carnes
y a sufrir me han condenado?
Oh cielos indescriptibles
oh dolor de Tu costado.

de Juana M. de Espinazo

Reyes- ha permitido que, entre nosotros, aun el especialista se vea más imperiosamente llamado que su colega
europeo a no abandonar su profesión
general de hombre, a ser con mayor
frecuencia educador, legislador y poJi.
tico, a mantenerse en relación más
constante· con la media calle". Tanto
como escritor, Reyes ha sido un hombre al servicio de su México natal, de
América, de España, de Europa, de
Occidente, en ampliación de patrias
espirituales que no reduce ninguno de
los términos en la suma generosa de
su alma comprensiva. Porque ha sabi•
do ser hombre, se ha colmado su vocación de escritor, con persistencia
que adelanta su sentido de servicio espiritual. De ahi la diversidad de sus
temas, en la insaciable atención de este hombre tan abiertamente fecundo.

En una América erizada de agresivos nacionalismos dictatoriales, el internacionalismo espiritual de Reyes
aparece como consecuente reproche,
no siempre interpretado con la nitidez
que tan claro pensamiento exige. Se ha
pensado que su universalismo comporta un desarraigo de lo inmediato americano; tal injusto reproche olvida interpretaciones tan hondas de lo mexicano indio y español como ]a inolvidable Visión de Anáhuac y las páginas
sobre los escritores de su patria, desde
Sor Juana Inés de la Cruz a Enrique
González Martincz, como los muchos
textos en que se l1a preocupado por
caracterizar la inteligencia americana.
reconociendo los rasgos de una constancia ya secular, que responsabiliza
a los nuevos creadores con más imperio que ese comento de las circunstancias físicas en que se demoran cronistas sin tercera dimensión. Sobre este
sector de su obra, otros comentaristas
intentan una caracterización exclusivamente gentilicia de Reyes, olvidando sus esenciales estudios sobre Ho~
mero, sobre ]a critica ateniense y la
antigua retórica, los análisis de escritores castellanos, del genio de Goethe
y de la poesía de Mallarmé. Cualquiera de Jas dos interpretaciones desmembra una creación que se caracteriza
por la unidad tan nuestra de sus notas
dominantes: universalismo y regiona1ismo en acordada armonía. Densa
progresión de motivos y de obligacio,.
ncs que peculiariza una de ]as constancias de la cultura americana, a cuyo servicio se presenta inclusive el Reyes traductor, tan atento a textos de
diverso origen y contenido ejemplar.
El pensamiento americano -en particular la reflexión sobre las realidades de América- ha ido creciendo so-

•

cidcntal,
asegurando
el ingreso OC·
de
bre los estimulos
del así
pensamiento
nuestras peculiaridades al nivel de la
cultura, cuyas últimas justificaciones

A
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Página 2

Página 3

�verdad psicológica que cada autor comunica: Romero requiere una explicación distinta a la de Mallarmé, Góngora no se puede estudiar como Amado ~ervo, Lope de Vega expresa vivencias distintas a las que Goethe. En
estos distingos se perfila la crítica de
Reyes, 1legando al juicio -suprema
aspiración de su tarea- sin desdeñar
la impresión y la exégesis. Tal actitud
se sostiene e iguala por gracia expresiva, casi incomparable en la literatura amedcana contemporánea. Pocos
escritores de nuestra América han sido asistidos por la gracia -"fuerza ligera, libélula de color, querubín del
alma", sintetiza Reyes-; Sor Juana
Inés y Marti, algunos momentos de
Darío y el menos frecuente Rodó, como algunos pasajes de Lugones son,
con Reyes, los ejemplos más nítidos de
esta virtud, tanto de griegos como de
andaluces, para comprenderla dentro
de los términos en que Reyes la sitúa:
"No temen la ley: no necesitan violarla. Viven en sus interiores luminosos.
No temen la regla: encaraman un estilo sobre otro".

escapan a los desmembr~entos nacionales. La mayoría de edad de nuestra América se ha manifestado en esfuerzos de aprehensión de los valores
propios y de los valores universales;
ni Sarmiento, ni Bello, ni Martí, ni
Hostos, ni Sierra, ni Dario son excluyentemente escritores de un país americano; sus creaciones asumen la preocupación esencial por América, que se
incorpora así al diálogo con las otras
unidades culturales, en particular con
Europa. El pasado americano se interpretó con el mismo fervor con que se
analizaba el presente, sin olvidar que
América es un sector del mundo, y por
esto ninguna de las preocupaciones
universales fue ajena al pensamiento
de estos libertadores del alma continental, ni siquiera de aquellos más
comprometidos en la acción inmediata, como Sarníiento y Martí. En esta
línea debe comprenderse la obra de
Reyes, como la de su fraterno Pedro
Henriquez Ureña; la ciudadanía americana de ambos no implica una imposición egoísta frente a Europa; han
querido aclarar las modalidades propias para enseñarnos a ver mejor, a
nosotros y a los europeos, a la vez que
han hecho que aqui se comprenda mejor a Europa, integrando el concierto
de las responsabilidades esenciales,
donde cada continente personaliza su
voz sin engaños y sin concesiones. ·

Reyes se preocupa igualmente por
los hechos contemporáneos como por
la historia universal, exactamente permeable ante las nuevas formas literarias como ante la integra permanencia
de Homero y de Platón. De ahí la perenne juventud de sus publicaciones,
ilustrativas de la actitud crítica por él
definida: "La critica es este enfrentarse o confrontarse, este pedirse cuentas, este conversar con el otro, con el
que va conmigo''. Interpretación de
unos versos filosóficos de Antonio Machado, que aluden al diálogo implicito

Página 4

que se reconoce en toda la obra de
Reyes, inclusive la poética. Es como
si coincidieran el creador pleno de
gracia y el crítico colmado de exigencias, el que va creando y el que va
juzgando, el que acepta plenamente
sus urgencias y el que registra las
reacciones ante lo leído, para pasar de
la impresión al juicio, única forma de
situarse entre las creaciones responsables. Reyes nunca olvida la última justificación de- las obras ajenas, como
nunca desdeña el balance coincidente
de las propias, a pesar de la despistante diversidad de los asuntos y de
los posibles distingos temáticos y verbales.

Una reciente voluntad rescatadora y
clasificatoria impulsa a Reyes en las
reediciones de sus obras. Los distingos temáticos que impone confirman
la unidad de la creación cotidiana )
la depuración de ciertas actitudes y
de amplias selecciones expresivas. En
la poesía y la crítica, el ensayo y el
relato breve (las inolvidables- ficcio
nes de El plano oblicuo, 1920, y El
cazador, 1921, injustamente desdeñadas por curiosos antólogos), Reyes alcanza la limpia belleza que equipara
gracia e .inteligencia, sin desdeñar ninguna posibilidad significativa, expresiva y comunicativa de las palabras.
En muchos de sus textos se reconoce
la plena satisfacción del escritor, nn
felix asentimiento de las propias excelencias, tan afirmativo como el que se
adelanta en el aprecio de las ajenas
virtudes.

Su "veleidad en asuntos y estilos",
sobre todo poéticos -"de que no me
arrepiento", agrega Reyes- impide la
reducción del juicio sobre su obra. Sin
embargo, toda ella adelanta esa interminable lucha con el ángel ---Jacob ha
llal)lado a la poesia-, por diversas·
vlas, exaltadas en la depuración poemática, que ilustra el Arte poético ordenada en 1925: "Asustadiza gracia del
poema: / flor temerosa, recatada en
yema: / y se cierra, como la sensitiva,
si la llega a tocar la mano viva. /
-Mano mejor que la mano de Orfeo: / mano que la presumo y no la
creo, / para traer la Eurídice dormida / hasta la superficie de la vida,•
Aspiración desiderativa en el último
cuarteto del poema titulado justamente Jacob: "¡Oh sombra musculosa, oh
nube grave! / Derrótame una vez para que caiga, / o de una vez rómpe.
me el pecho y ábreme/ entre los dos
reflejos de su espada."

Reyes, ejemplo de noble cortesía y
de fino recato, ha eliminado de su
poesia y de su prosa el ánfasis oratorio que por lustros se hizo constancia
de la expresión americana. Hay en él
un pudor varonil, que no esquiva lo
rotundamente sentimental, un 'escaparse de las tensiones interjectivas, un liberarse de las voces sonoras, que indica otra coincidencia con las mejores
expresiones de América. Suma de equitativas disposiciones que es una de sus
atendibles ejemplaridades. En sus muchos volúmenes -ninguno innecesario
ni escrito sin que lo asistieran virtudes de hombre y de creador- pueden
elegirse los hitos de la unidad universal y al mismo tiempo americana del
pensamiento qu,e reclaman nuestras
desvaídas repúblicas literarias. En sus
libros persiste la dignidad del hombre
que arraiga en su tiempo, elevando ramas, flores y frutas a todos los vientos; seguro porque las raíces vienen de
muy lejos, en persistencia que abrevia
siglos y culturas.

Las muchas lecturas de Reyes y sus
meditaciones fervientes de algunos temas se reelaboran con afirmativa capacidad de discernimiento, poco frecuente en las letras americanas. Inclusive en los volúmenes más eruditos, el
pensamiento elude los apoyos justificativos de las certezas del metodo, logrando la esencial comunicación de las
ideas sin necesidad de exponer los andamiajes previos. En las dos series de
Capítulos de literatura española, 1939
y 1945; en Pasado inmediato 11 otros
ensayos, 1941, La critica en la edacl
ateniense, 1941, La antigua retórica,
1942, y La experiencia literaria, 1942,
hay capítulos ejemplares de esta capacidad de elaborada síntesis. Inclusive
en el rnáS ambicioso y denso de sus
tratados -El deslinde, 1944- se afirma esta personalización de las conclusiones teóricas, que en otros volúmenes se individualiza alrededor de ciertos personajes y paisajes, como en incomparables -de elegancia y de penetración- páginas de Simpatías y diferencias, 1921 a 1926, y de Las vísperas
de España, 1947.
La explicación de los textos más arduos y·la personalísima aclaración de
los temas más comentados recupera la

•

CARTA DE
LONDRES
Julián GALLEGO.

LONDRES Y MOZART
La vida artística de Mozart córresponde en España a los reinados de
Carlos III y Carlos IV, en especial al
primero. El reinado de Carlos ID va
de 1757 a 1788; la vida de Mozart, de
1756 a 1791. Lamentemos que Mozart
no haya tenido en nuestro país la
acogida que merecieron Boecherini,
Scarlatti o Rosini y que el rey Carlos
III no se haya interesado en oír a este prodigio de su siglo, que tantos éxitos coleccionó en las Cortes de Austria, Italia, Francia e Inglaterra. Anteriormente hemos escrito sobre las
venturas y dolores que a Mozart depararon sus viajes a París. Una interesantísima exposición que tenemos ocasión de ver mas tarde en el Museo Británico nos inspira el deseo de escribir
sobre Mozart y Londres.
Hay en esta exposición manuscritos,
documentos, ediciones del compositor
austriaco. Se exhiben los autógrafos
de la preciosa colección de Stephen
Zweig, entre ellos el de la famosa aria
"Non so piu cosa son cosa faccio"
cantada por Chernbino en las "Bodas
de . Figaro", varias cartas a su prima
Tecla, una de ellas con una caricatura
dibujada por Mozart, cuyo buen humor es bien conocido y la partida de
casamiento del artista con Constanza
Weber Viena 3 de agosto de 1782, en
la que la letra modesta de la novia
contrasta con la escritura decidida de
su hermana Aloysia, primitivo amor
de Wolfgang. En lugar de honor figura una de las tres acuarelas de Carmontelle representando a la familia
Mozart dando un concierto, Leopoldo,
el padre, con su violin, Wollgang sentado ante un clave inmenso, con sus
piernecitas colgando, y al fondo la
hermana preparada para cantar. · Hay
también varios grabados de la ép¡:,ca,
que nos muestran el aspecto de las ciudades que el compositor habitó y
otros, posteriores, de los excelentes
decorados que K.F. Schinkel pintó para "Flauta Mágica" a principios del siglo XIX.
En directa relación con Londres,
aparte de ediciones musicales -esas
deliciosas ediciones príncipe de las
obras mozartianas, donde las viñetas
adquieren ya un estilo neoclásico lleno de gracia, que nos explica el sentimiento del autor al escribir el "Idomeneo"- y del original de la Cantata
"God is our Refuge", dedicada al mismo Museo expositor con motivo de la
visita que los Mozart hicieron en 1765,
se exponen los anuncios y reseñas publicados en el periódico londinense
"The Public Advertiser" con motivo
del concierto de caridad celebrado en
Ranelagh House y que corrió a cargo
de los Mozart. En un anuncio publicado en dicho diario, dedicado a los
aficionados a la Ciencia ("To ali Lovers
of Sciences") y no al Arte, porque en
este siglo de las Luces ciencia y arte
tienden a confundirse, vemos a _que
juegos malabares se dedicaban los dos
niños para satisfacer a un público variado, el más notable, tocar el clave
con el teclado cubierto por un pañue-

lo, aparte de improvisar sobre cualquier tema y en cualquier tono, Qulzá
el anuncio se dirija a los científicos
puesto que Mozart era presentado como un fenómeno de la naturaleza.
Reinan en Inglaterra en el momento
del viaje de Mozart Jorge III y Sofía
Carlota, a qnien Mozart dedica unas
sonatas. Es el momento del amor a
los parques "a la inglesa", donde los
elementos aparecen ordenados imitando -y tratando de mejorar- la Naturaleza, el momento, en arquitectura,
del segundo estilo georgiano, de que
Londres posee ejemplares tan exquisitos. Llegan a Londres los Mozart en
abril de 1764. Ha pasado casi un siglo después del gran incendio de la
City y numerosas iglesias edificadas
por Wren ocupan los lugares en que
anteriormente. había edificios góticos.
Pero el estilo de Sir Cristopher está
pasado de moda hace ya tiempo. Los
arquitectos famosos en este momento
son James y Roberto Adams, que han
dado su nombre a un estilo de muebles bien conocido y que edifican en
Londres y sns alrededores mansiones
de lineas puras en donde los mármoles de las villas italianas se ven snhstituidos por el ladrillo, pero cuya decoración interior, de estucos elegantes según motivos cl3sicos, nada tiene
que envidiar a sus modelos mediterráneos. Mozart ha podido ver terminadas_o en vias de contrucción, algunas de esas elegantes y tranquilas plazas que son el orgullo de Londres y
que alian tan felizmente la sencillez
con la comodidad.
Esta visita dura mas de un año y
da lugar a numerosas actuaciones de
los dos hermanos prodigios. Su influencia sobre la formación musical
de Mozart será relevante. En efecto, en
este viaje conoce y admira al Bach de
Londres, Juan Christian, cuyo paso se
advierte en el futuro estilo mozartino.
Numerosas manifestaciones musicales han conmemorado en Londres el
bicentenario de Mozart en el famoso
festival de G)yndebourne pondrá en
escena, de junio a agosto, las seis óperas mayores del glorioso genio de
Salzburgo.
"LA OPERA DE PERRA GORDA"
Hace ya años que el hoy famoso escritor alemán Bertolt Brecht y el compositor Kurt Weill escribieron su "Drei
Groschen Oper"; hace ya años que el
director cinematográfico Pabst realizó
de dicha obra una adaptación cinematográfica que sigue siendo las delicias
de los Cine Clubs y que lleva por titulo francés "L'Opcra de Quat'Sous".
En la presente temporada, el Aldwych
Theatre de Londres ha tenido la idea
de montar en inglés este espectáculo
con el titulo de "Thc Threepenny Opera". Bien podemos, pues, traduciendo
a nuestra moneda -o a la moneda que
se empleaba en el momento en que la
acción sucede,- .el "umbral" del siglo XX, según el programa- hablar de
la opera de real, o mejor de perra
gorda.
A que se debe este titulo económi-

co? A que se trata de una ópera para
mendigos. "Puesto que esta ópera ha
sido concebida con un esplendor que
sólo un mendigo puede imaginar, y
puesto que es tan barata que incluso
un mendigo puede ofrecersela, es llamada La Opera de Tres Peniques" nos
aclara también el programa. ¿Pero, se
trata, en efecto de una ópera? Este
nombre ha sido acaso elegido en recuerdo de la legendaria "Beggar's Opera" de que el pincel de Hogarth ha
consen-ado el aspecto. Pues el espectáculo que ahora vemos podría calificarse, con más actitud, de comedia
musical, pues el texto es recitado, salvo en los números cantables.
Por lo demás, la orquesta se halla
en escena, en segundo término, en una
especie de kiosko cochambroso. Está
compuesta de ocho músicos: Un director pianista, un Armonium, un Trompeta de mucha importancia, uno que
se ocupa de la cuerda -Cello, Banjo y
Guitarra alternativamente-, otro que
asume el Saxofón, Fagot y Clarinete,
el sexto que toca el Trombón y el Contrabajo, el penúltimo que domina la

Flauta, Clarinete y Saxofón y por fin,
el que se ocupa de la Batería. La orquestación, partiendo de estos instrumentos, puede suponerse que tiene un
tono humorístico, de charanga, ligeramente desafinado, música un tanto monotona, pero de evidente calidad, de
la que el fragmento principal, divulgado por el film, es la Balada de Mack
the Knife, el patibulario protagonista:
Oh, the shark has pretty teeth, dear
and he shows them pearly white....
según la traducción de Marc Blitzstein.
El argumento es bien sencillo; nada
difícil de comprender, aunque no se
domine el inglés, ya que antes de cada episodio, el Cantante callejero levanta una hoja de sn cartel en la que
se explica lo que va a suceder, mientras se proyecta en el telón ún dibujo
humorístico que lo representa. Se trata de los amores del bandido Macheath
(Mack el Cuchillo) con la señorita
Peachum hija del Rey de los Mendigos de Londres. Bien se le puede

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�dar este título real, pues, aparte de su
almacén de ropavejero se dedica a vestir convenienteniente, a adiestrar y a
administrar a todos los mendigos profesionales. Al señor Pachum no le hace demasiada gracia la improvisada
boda de su hija -ceremonia que es
un prodigio de fantasía y extravagancia, pues e! "gang" de Mack trae, para
dar un ambiente de lujo, los objetos
mas extraordinarios - y consigue que
su yerno sea detenido, con gran desesperación de Tiger Brown, Comisario
de Policía, admirador y amigo del bandido, y condenado a muerte. El señor
Pcachum es poco menos que omnipotente: le basta organizar una manifestación de mendigos, precisamente en
el momento en que sale el cortejo de
una Coronación, para que el policía
Tiger Brown acceda a cuanto quiere.
Por fortuna la Regia Persona coronada concede el indulto en el último
momento y todo el mundo se reconcilia al final.
El lugar de la acción es el barrio
de Soho, en el centro de Londres, barrio que en tiempos parece que fue predilecto del hampa de la capital; en la
actuaJidad es, mas bien, reputado por
sus restaurantes exóticos y sus tiendas bien surtidas. La presentación,
con elementos aislados, es la que el
propio Bertolt Brecht suele emplear en
sus modernas realizaciones; un letrero suspendido sobre elementos de aspecto viejo y sorprendente, lindando
el surrealismo, indica el lugar de la
acción. El decorador es Caspar Neher.
El ambiente de bajo fondo, lleno de
sarcasmo y de acritud, a veces de desvergüenza, ha sido creado por el director Sam Wanamaker.
EL MAYOR TROILO Y LA SE¡l¡ORITA
CRESSIDA
Corresponde "Troilus and Cressida"
a la madurez de Sbakespeare. El hecho
de que su impresión sea de 1609 ha inducido a considerarla escrita hacia este año; así, en la edición Selfridge
que tengo a la vista se lee que esta
obra, con "El Rey Lear", "Macbeth",
"Julio César", "Antonio y Cleopatra",
"Coriolanou, "Cimbelino", "Cuento de
Invierno", "Otelo" y "La Tempestad",
forma el grupo considerado generalmente escrito entre 1605 y 1613 - el
autor muere en 1616 - . Según Astrana
llarin es más probable que fuera escrita en los comienzos de 1603, lo que
la co]oca entre "Hamlet" Y· "Otelo". En
cualquier caso, vemos que es contemporánea de las mayores creaciones del
talento de Shakespeare. A pesar de
ello, es poco popular y casi podríamos decir que. poco conocida. Acaso
su género híbrido, entre tragedia y comedia, Ja haya perjudicado en la estima del público, que siempre prefiere
saber a qué atenerse y si debe ir al
teatro a reir o llorar. El teatro londinense "Old Vic" ha elegido esta tragicomedia para su representación en la
temporada actual.
De la producción de esta versión
nueva se ha encargado Tyrone Guthrie,
en lugar de Michael Bentball, Director
del teatro y realizador de ]as otras dos
obras que se representan simultáneamente esta primavera, "Otelo" y "Enrique V". Se encontraba el productor
ante una obra mas cómica que seria,
una história troyana, tornada por el autor con la mayor libertad y el mínimo
ahogo arqueológico. El argumento, no
tomado de la Iliada, es el siguiente:
Troilo, príncipe troyano hijo de Príamo, esta enamorado de Cressida, compatriota suya, hija de Calcas, sacerdote
de Troya que se ha pasado al campo
de los griegos. Su amor se ve prole•
gido por los buenos oficios de Pándaro, tío de la muchacha, que los echa
a uno en brazos de la otra, venciendo
la timidez del mozo y la modestia de

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su sobrina. Pero un acontecimiento
imprevisto viene a cortar estos amores: los griegos sitiadores hacen prisionero a Antenor, troyano importante, y a instancias de Calcas proponen
canjearlo por Cressida. Naturalmente
los troyanos no ven inconveniente alguno en prescindir de una muchacha
que no les resta ningún servicio a
cambio del precioso Antenor. Los dos
amantes tienen que separarse, tras mil
protestas de fidelidad que Troilo obliga a hacer a su tímida amada; ésta
parte al cuidado de Diómedes, para
reunirse con su padre. Su llegada al
campamento griego constituye un éxito; todos los jefes, hasta Patroclo, intimo amigo del jactancioso Aquiles, le
piden un beso; todos, menos Ulises,
quien, con su habitual sagacidad ha
medido el corazón y la cabeza de la
linda emigrante y no ha bailado gran
cosa. El mismo se encargará, en una
tregua durante la que los troyanos
descienden al campamento griego, de
hacer ver a Troilo la infidelidad de
Cressida, enamorada ya de su galante
conductor Diómedes.
Con esta escéptica historia de amor
está mezclada, con gran habilidad, la
de las dificultades que para los griegos representa la ociosidad de Aquiles,
su guerrero mas prestigioso, que se
niega a combatir. Por consejos de Ulises simulan desdeñarlo y considerar al
estúpido Ayhx el campeón que ha de
librarlos de Héctor, el beroe troyano.
Picado Aquiles se decide a obrar y,
con el auxilio de sus Mirmidones, mata cobardamente al noble Héctor, lo
que causa la desesperación de Troilo
y todos los troyanos y da al final de
esta farsa un tono trágico. Bien es verdad que la última palabra la tiene Pándaro, olvidado y enfermo después de
haberse tomado tantos trabajos en su
tercería, que reclama para los alcahuetes la compasión de la sala.
El osado lenguaje de esta comedia,
los continuos chistes y juegos de palabras que la llenan, la campechanía
burlona con que el autor trata a los
herées griegos y troyanos, mal se acomodaban a una puesta en escena arqueológica y pomposa. En esta comedia resalta, tanto al menos como la vanidad del amor, la vanidad de la guerra. El realizador ha tenido la idea
de genio de ambientarla en la última
época que ha conocido una floración
de grandes uniformes, en que la guerra, con toda su crueldad, tenia visos
de opereta: el principio de nuestro siglo, Iiasta la Gran Guerra. Los troyanos llevan uniformes de cierto corte
inglés; los troyanos se acercan al es•
tilo prusiano. Todos rivalizan taconazos, plumeros, vanidad, inconsciencia.
Elena es una especie de "viuda alegre" - Wendy Hiller le da especial
relieve - que toca al piano la Marcha
)lilitar de Scbubert para que su estúpido y hermoso Paris no oiga los clarines guerreros; Cressida una encantadora amazona - Rosemary Harris que acompañada de su groom - bordado por Aubrey Morris - se divierte bastante viendo la guerra con prismáticos. El ingenuo Troilo es Jobo
Xeville; Héctor, Jack Gwillim; todos
los elogios serían pocos para tan excelentes actores. Aquiles, con su capote

de fantasía y su aire achulado es una
creación de Charles Gray. Un indeciso e infantil Patroclo -J eremy Brettlo sigue como su sombra. Pero habría
que nombrar a todos los actores, harto
trabajo para quien prepare los tipos
de este articulo. Que me permita,
cuando menos, subrayar el nombre de
Paul Rogers, uno de los mayores actores con que hoy cuenta Inglaterra, a
quien el pasado año habíamos visto
encarnando a Macbeth. Asume esta
vez el papel del entremetido Pándaro,
al que da el aire, elegante y ridículo,
de un dandy madurito y afectado, que
mira con ojos de carnero a medio degollar el desarrollo de este amor que
ha protegido. Ni una sombra de mal
gusto, de vulgaridad, en esta interpretación que no renuncia a ningún efecto cómico, y que precisamente adquiere todo su valor por la exactitud y,
casi diríamos, la ternura con que se
ha comprendido al infeliz correveidile. Con que gracia añeja y coquetona
canturrea las canciones que Shakespeare pone en el texto, con un aire
de "va1s boston" o de "one stop" ... :
"Love, lave, nothing but love, still
·
more!" ...
y con qué raro acierto sabe emocionar al público al final, cuando, sentado en su maleta cosmopoJita, con etiquetas ele todos los hoteles, entona su
ultima canción solicitando nuestra simpatía ...
Esta interpretación ejemplar, en la
que nadie intenta lucirse a costa de
los demás - el actor Ronald Allen,
por ejemplo, que representa a París,
se resigna de muy buen grado a permanecer casi constantemente de espaldas al público -solo es posible en un
teatro dirigido con la seriedad y el
amor que este. Un aplauso también para el compositor Frederick Marshall,
y para el decorador y figurinista Frederick Crooke, que de un modo tan
sencillo como exquisito han producido
]a atmósíera que este nuevo y audaz
montaje requería.

DOS OTELOS PARA UNA
DESDEMONA
La representación, en esta temporada, ele la famosa tragedia "Othello, the
Moor of Venice" por la compañía del
Old Vic, ofrece una novedad de interés: el papel de protagonista es representado alternativamente, según 1as
funciones, por dos actores diferentes,
Richard Burton y John Neville. Esta
especie de amistosa competencia solo
es posible en un teatro en que el amor
desinteresado a la proíesión y a las
obras que se representan venza esa
vanidades lamentables de que la bella
pelícu1a de Bardem "Cómicos" nos daba tan fiel imagen.
El día en que asistimos a esta representación, Burton se ha encargado de
encarnar al celoso moro. Pero el excelente actor que es John Neville no
está ausente de la escena; asume el
papel de Yago y le da tal relieve que,
una vez más, dudamos de quien es el
personaje principal en esta tragedia
singular, si el engaii.ado Otelo o superverso tentador.

Hacer un papel de malo integral, como Yago, es tarea de dificultad enorme. Comenzamos por dudar de tanta
maldad, por no poder comprender aunque Shakespeare lo explique bien
claramente como se puede ser tan diabólico. Elector, si se limita a expresar
de modo elocuente esta perversidad,
nos resultara falso; si la amp1ifica,
con gastos ampulosos y miradas rastreras, nos parecer:i ridículo. John
Nevillc tiene el mérito de crear un
Yago casi simpática, atrozmente simpático, aborrecible en su aspecto sencillo y servicial más que si se nos presentara llevando las más negras libreas del Infierno. Y cuando lo vemos, con su aire despierto y modesto
de subalterno, con su traje sencillo,
con su rostro abierto - abertura que
nos deja ver lo que él quiere - y sonriente, nos damos cuenta de que ya no
podremos imaginar a este personaje
de modo distinto. Nos damos cuenta
de que es la manera exacta como de..
be ser este personaje que, en su momento mas criminal (Acto III, ese. III)
merece ser llamado por Otelo, "honest
creature", "fellow's of exceeding honcsty", amigo de honradez excesiva; a
quien Cassio, otra de sus víctimas, llama también "honest lago" (Act. II,
Ese. 111), en el mismo instante en que
fragua su ruina.
Richard Burton da al papel de Otelo
toda su inocencia, su credulidad, su
nobleza, su arrebatada obcecación.
Otelo es un celoso que no quiere serlo.
Nunca lo hubiera sido, de no intervenir su pérfido lugarteniente. Y cuando éste le derrama en el oído el veneno de su calumnia, el desventurado
moro exclama: Piensas que he de
aguantar una vida de celos, siguiendo
a la luna en sus cambios con sospe.
chas renovadas? (Ese III, Act. III).
Por su horror a los celos se lanza al
crimen, como esos soldados que su terror lanza hacia el enemigo. El atlético aspecto de este joven actor cuadra
a maravilla con su papel de soldado y
con la facilidad con que consuma su
venganza.
Desdémona es Rosemary Harris. Es
una buena actriz que no tiene la menor dificultad en llenar un papel de
lucimiento y casi tan fácil como el de
la Doña Inés del Tenorio, golosina de
nuestras actrices. Ha de salvar, no
obstante, un inconveniente del texto:
Desdémona habla después de ahogada
por su marido. Dice nada menos que
tres frases. Salvar esta inverosimilitud,
palpable a ojos modernos, exige no poco tacto por parte de la actriz que las
recita. Citemos también con elogio los
nombres de Wendy Hiller, que da verosimilitud al, un tanto desconcertante, personaje de Emilia, esposa de Yago, que se presta al escamoteo del
pañuelo de su señora con una buena fe rayana en ceguera; de Richard
Wordsworth, estúpido Roderigo; de
Anthony White, imprudente Cassío.
Habría que copiar todo el reparto. El
director ha sido Michael Benthall.
Dividida en tres jornadas, esta tragedia se desarrolla de noche en su primera parle. El efecto nocturno, muy
bien logrado, gracias a las luces y a
la embocadura con ventanas y puertas fijas del teatro, así como a la escalinata que desciende al foso, cara al
público, da un valor especial a las escenas de Ja alarma en casa de Desdé•
mona, de] Consejo de Venecia, de la
llegada a Chipre, de la borrachera de
Cassio. Las escenas siguientes diurnas,
dejan paso a la noche del terrible fi.
nal.
Los trajes y decorados son de Loudon
SainthilJ. Los primeros, acertados; los
segundos, discutibles. Esa especie de
tienda de campaña de cuerdas y jirones podrá tener un aire mediterráneo,
pero no responde demasiado a un Castillo, como el texto exige.

ll!IBIR.OS

ALAS CASAS EDITORIALES YA
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTI

R. G. ESCARPIT: Historia de la literatura francesa. (3~ ed., México, Fondo de Cultura Económica. Col Breviarios.

debidos a la pluma de casi otros tantos escritores (pues algunos figuran
La Universidad de Nuevo León ha
con dos o más notas), se reúnen bamantenido desde su fundación un vas•
Entre tanto, nos sentimos felices de to plan editorial que desarrolla al trajo el título Páginas sobre Alfonso Reyes (1911-1945).
saber que, en el otro extremo del mun- vés de publicaciones cuya circulación
¿Debe concebirse la materia que esLa extensa y variada producción de, do latinoamericano, sigue sumando ti•
tudia la literatura como un repertorio poeta, del ensayista, del crítico, del tulos a su rica bibliografía un escritor comprende a todas las Instituciones
ofici3!es, universitarias, académicas,
arqeuológico por describir y analizar
autor de c~m~ntarios suscitados por de estilo a la vez diáfano y de sabia ateneistas, centros culturales, sociedao como una sucesión de personalidalas .º~ras mas importantes. La riqueza maestría: un hombre de letras a carta des de diversa indole y personas en
des Y de obras que pueden emocionar esp1r1tual, la vasta erudición -nunca cabal, tan capaz de emocionarse ante América y Europa.
'
º. aun disgustar? Entre ambas tenden- árida ni abrumadora-, la sabiduría una página de hermosa tipografía, cocias, Robert G. Escarpit ha logrado en- ?ien arraigada, pese a la amplitud del 1~0 de pali~ecer ante una errata, y, en
E?tre. el cuerpo de ediciones que
contrar,_ en este breviario, una justa
aqm_
se 1mpr1rnen figura nuestro mením,
un
esp1ritu
comprensivo
y
cordial
ar~• que abarca esa compleja red d&lt;!
proporción.
s~ano
·'ARMAS Y LETRAS", que reexquisitamente
cortés
y
tolerante
d;
raices Y raicitas tendidas hacia todos
'
c~~ntementc ha estable_cido una sec. Bajo el trazo lleno de soltura y ori- los horizontes del conocimiento, nos hombre universal.
cwn -LIBROS-, en la que figuran
?mahdad con que Escarpit va dibu- dan una visión calidoscópica, rica en
Pablo Carlos ETCHART.
comentadas las obras últimamente apa¡ando el rostro de la literatura france- formas y en colores, de Ja obra de Af.
sa, hay una armonía arquitectónica y fonso Reyes, y como el desfile de imárecidas en las prensas americanas.
Buenos Aires, 1956.
una ~l~r.a precisión en su sintesis y en genes llega hasta nosotros a través de
. ~•da la extensa órbita de circulasus JUJCIOs, que convierten l~ lectura la variedad de lentillas proporcionada
c101;1 del, Boletín arriba mencionado, y
d~. una obra. didáctica en una incita- por tantas y tan diversas mentalidacwn persuasiva. La concisión misma d_es, la sensación calidoscópica de lo PAGINAS SOBRE ALFONSO REYES en mteres de ofrecer al lector americano una juiciosa información de] fon ..
que imponía un panorama de esta na.. siempre distinto y siempre atrayente
!1911-1945). Universidad de Nuevo do Y continente de la obra, cotejada
turaleza no se ha resuelto a una enu.. s~ acentúa, al renovarse en cada pá.
León, Monterrey.
a la luz de un criterio ecuánime y a
meración inexpresiva, sino omitiendo gma.
tono con Ja moderna interpretación
con firme sentido critico algunos rasNo creemos en la crítica como co~
Son casi seiscientas grandes páginas
gos Y personalidades secundarios para lección de fórmulas o tests para eva- que recogen ciento dieciseis juicios d~ del. p~nsa~iento científico, literario o
artistico, ARMAS y LETRAS" se comconservar, en cambio, cuanto es esen- luar las obras; preferimos la crítica ~odas p~rt~s, ingleses, franceses, espa.
place en invitar a ustedes a coadyuvar
cial para el conocimiento de las letras impresionista, que no aspira a más que noles, Jtahanos, cubanos, mejicanos,
francesas. La nueva edición que ahora h_acernos conocer la impresión produ- venezo_Ianos, ecuatorianos, brasileños, con es!e propósito de orden cultural
hemos editado ha sido puesta al co- c1da en el crítico por la obra comen- arge?tmos, chilenos, peruanos, etc., qu~ amm~ .ª la Universidad de Nuevo
Leon, sohc1tándoles el envio de cada
rriente por el autor, al incluir los he- ta?~· Dirán algunos que tal tipo de publicados en distintas fechas sobre
chos literarios franceses de los últimos cr1hca es susceptible de yerro. Admi- d1stmtas obras del poeta, critico, filó- una ?e. las ediciones nacidas en sus
pr~stigiosas prensas, las cuales serán
años.
·
tido; pero ¿acaso no se equivoca tam- log~, ensayista, pensador, en fin, del obJe!o de nuestros comentarios, en la
bién la "critica científica"?. Baste re- vario Y grande hombre de letras el medida que vayan llegando a nuestras
cordar lo que escribió Brunetiere so- "perfecto humanista" como le han 'na- manos.
bre la poesía de Charles Baudelaire. ma~o. Y que parece una de las mejores
Los envíos deben hacerse a:
Y la crítica impresionista tiene la ven- defm1c10nes de Alfonso Reyes.
taja de ofrecernos simultáneamente
"ARMAS Y LETRAS",
una dobl~ _imagen: la del criticado y
la del critico, lo que siempre resulta
Universidad de Nuevo León
'
más sabroso para quienes sentimos cuPlaza del Colegio Civil,
riosidad por el espectáculo del alma
Monterrey, Nuevo León
humana.
México.
'
La_ critica que preferimos es la que
nos 1nc_ita a leer una obra, o, por e]
contrarJO, nos disuade de perder con
ella un tiempo que siempre nos resulta
escaso, ante el infinito, vertiginoso
caudal_ de lectura que se ofrece a nuestra avidez.
Pues bien, Páginas sobre Alfonso
Es un homenaje -uno de los homeReyes llevará a muchos, sin duda, a najes- que ha recibido en el cincuen.
trabar conocimiento con la obra del tcnario de su carrera y que asumió en
~n~e~tro mexicano, 0 a ampliar el ya su patria proporciones de fiesta nam1crndo con uno o más libros. Esto
Organo Mensual de la U níversídad
PAGINAS SOBRE ALFONSO REYES no significa que perdamos de vista cional.
Con justa razón.
Edición de Homenaje, UNIVERSI- que la_ obra de Reyes no es para la
de Nuevo León
Alfonso Reyes, nacido en Méjico,
DAD DE NUEVO LEON, Monterrey mayorza. No; como epígrafe de esa
madurado
en
Francia
y
en
Madrid
México, 1955.
' obra, podría ponerse el de Juan RaRcgi,trado como artículo de 2a. Clue a la
aporta a la cultura del Nuevo Mund~
m?n J_imé~ez, el altísimo poeta: "A la una nota de refinamiento .que inútilEn noviembre último, cumplió sus mmorrn, siempre". Pero esta minoría
Admón. de Correos de Monterrey, N. L. el
bodas de oro con las letras el gran es- es mucho más numerosa de lo que SU· mente se buscaría en otros, tan com.
20 de Ab,il de 1944.
critor mexicano Alfonso Reyes. Con ponemos, y, sobre todo, crece ince- pleta, profunda y universal. Es la gratal motivo, la Universidad de Nuevo santemente. 1Lástima que el libro lati- cia en 1a sabiduría, la precisión y eJ
INDICADOR,
León, de su nativa ciudad de Monte- noamericano esté condenado a una cir- ensueño, el colorido criollo intenso
rrey, ha dispuesto la publicación de culación tan restringida, casi hogareña enriquecido con veinte matices ínter~
Colaboradore,
"algunos de los juicios provocados por en cada uno de la veintena de países nacionales, todo dentro de la sencillez
la
modestia
y
la
ausencia
de
ese
énfa~
su obra a lo largo de este medio siglo". hermanos! Pero también esto se irá
Raúl Rangel F ríat
Un grupo volumen, de no menos dn superando, al elevarse el nivel culttt• sis que suele atribuirse al americano
Fidencio de la Fuente
600 páginas, constituye el primer tomo ral de ~stos países, y un día, ojalá no Y_ estalla en el trópico; una serie de
VIrtudes
donde
lo
antiguo
a
Jo
moderde esta justiciera edición de homena- muy leJano, en cada uno de ellos nos
Francisco M. Zertuche
je al maestro mexicano, orgullo, no só- enteraremos de las novedades biblio- no se junta y que honran no sólo a su
Genaro Salina, Quiro¡a
país.
lo de su país, sino de las letras ame- gráficas de todos los otros, y podremos
Nos
Place,
entre
los
117,
contar
17
Arturo Cantú S.
ricanas y españolas en general.
conseguir fácilmente las que nos in. trabajos chilenos, y hallar los nombrec¡
Más de un centenar de artículos, teresen.
Homero A, Garza
de Gabriela Mistral, Eduardo Barrios
Latcham, Meza Fuentes, Marcelle Au'.
Alfonso Rangel Guerra
cl_air, etc., junto a Jos de Azorín, Euge.
Guillermo Cerda G.
1
010 d Ors, Gonzalo Zaldumbide, Valéry
Jor¡e Rangel Guerra
Larbaud, Marce!, Brion, Diez-Canedo
Marquina, Waldo Frank, Andersod
Manuel Morales
fo1bert, Eduardo Mallea, Castro Leal,
L1zaso, Chacón y Calvo, Vittier y tanDirector
tos otros que llevan por turno su
ofrenda.
Lic. Fidencio de la Fuente
. Es una cantera de donde puede saOficinas
hr la estatua o libro fundamental para
el m~numento a Alfonso Reyes, que
W uhin¡ton y Cole¡io Ciru
todavia hace falta.

rmasy

fTiA

Monterrey, Nuevo Leóa

Alone. Santiago de Chile, 1956.

MEXICO

Página 7

�Lo que un Estudiante • • • •

lista, dijo Nietzsche, es "no tolerar Jo
real". El poeta de hoy no sufre por
ser menos que "el artista prisionero"

de Baudelaire, que ahogaba la realidad entre sus cuatro muros. Simplemente, ha comprendido que era vano
e inútil crear sin cesar un arte ·de ne..

gación y de refugio.
Si se piensa, por otra parte, que el

problema del hombre no se plantea ya,
en nuestros días, en términos psícc,...

lógicos e individuales, sino colectivos
y metafísicos, se comprenderá sin tra-

bajo que sea de interés vital para nosotros encontrar en la poesía un len-

guaje verdaderamente objetivo, comunicable "para todos", tal como soñaba

Lautremont.
Rimbaud, es verdad, se ufanaba ya
de inventar "un verbo poético accesi-

ble, algún día, para todos los sentidos,,. Y los surrealistas pretendían
descubrirlo en la escritura autom8.tica.

Su ambición no podía estar sino destinada al fracaso. "No todo el mun...

él no tiene en forma alguna lo que
Gaetan Picon llama "la gravedad del
testigo de las catástrofes" que sólo hu•
hiera podido hacér de su poesla ese
testimonio y esa revelación que esperamos sobre nuestro mundo.

No es, tampoco -y esto parecerá
probablemente más paradójico-- nn
Eluard, cuya poesia, en el estado más
avanzado de su evolución, es toda de
una claridad y de una confiada certeza, símbolo sin duda de la más bella
aventura poética, de la más bella aventura humana, ni más ni menos, que
haya sido jamás realizada, pero que

parece pertenecer más al futuro tal como se sueña que al presente tal como
se impone.

Son poetas extraños y tan düerentes como un Francis Ponge, un René
Char, un Prever! o un Michaux.
Recuperan, cada uno a su manera,

según su propio genio la herencia de
Rimbaud, permanecen ante todo como
exploradores y guias. Simplemente, es
nuestro mundo el que ellos se ocupan
de descubrir, y de revelarnoslo. No
un mund&lt;l' privilegiado -quiero decir
aqui que supone una experiencia pri-

do puede hacerse vidente o sumerguirse en el inconsciente: No es sl..
no en el dominio de la real, donde
convergen las preocupaciones y las
miradas de todos, donde el poeta po- vilegiada para ser alcanzado, como en
drá reencontrar esos "lugares comu- los surrealistas- sino lo que cada uno

nes,,, esos "terrenos de interpretación"

como los definió Gaetan Picon. Son
la condición necesaria para el establecimiento de ese verbo que encontraría
en cada uno de nosotros mil ecos, mil
resonancias... Algunas miradas sobre

la orientación poética actual nos informarán poderosamente. Los poetas
que, de entonces a esta parte, se pue-

vo en discusión.
Y no es una de las paradojas menores de nuestro tiempo, el que, según

ERICH ROTHACKER: Problemas de
antropología cultural. Fondo de la
Cultura Económica. 1léxico, 1957.
Para Erich Rothacker, uno de los
más distinguidos filósofos de la cultura de nuestra época, la antropología

filosófica se ha encontrado hasta ahora en el estado en que se encontraría
una supuesta biología general que se
hubiera limitado a investigar la vicia
vegetal sin reparar, en absoluto, en la
vicia animal y sin elaborar tampoco
sus resultados. De igual manera, las
numerosas ciencias culturales - sociología, etnología, etnografía, psicoloofa
historia y filosofia de la historia- ha;
sido incapaces de producir una "ciencia del hombre" que las sintetice. En
consecuencia, la tarea 1rnís apremiante

lo real mismo", el ver a los poetas presentarsenos por vez primera en la for ..

ma más desprendida, la menos poltica, en una palabra, poner en segundo

que él pretende lo contrario, perjudi-

lugar a la poesía y en el primero a
lo real.
(Traducción)

ERICH ROTHACKER

PROBLEMAS DE
ANTROPOLOGIA
CULTURAL

mo la obra de Balzac, de Proust, de
Yalt'ry o de Cézanne, por el mismo tipo de atención y de admiración, por
la misma exigencia, por la misma voluntad de apresar el sentido del mundo o la historia en su estado naciente,
Se confunde desde este punto de vista
con el csfuC'rzo del pensamiento moclt•rno."

1957.
Como se dcsprende de su título, este
Jibro :1borda la disciplina filosófica
m:is culti ,·ada probablemente hoy en
,lía, In antropología filosC&gt;fica. El autor ha preferido, sin embargo, darle
el título ele "antroposofia", a fin ele
FONOO DE CUll\JRA ECONOMICA
distinguirla con mayor precisión ele la
tro dt•I marco de 1a antrología gene- :mfropología física, pero sin que dicho
ral, pues ésta difícilmente podrú en- término tenga otro sentido que cl etifrentarse con éxito a un problema mológico, limpio de connotación teosófica.
-¿qué es el hombre- , cuya solución
El punto ele partida de Basavc es la
requirrc investigaciones que ,·an mutradición
aristotélico-tomista, sin mecho mús allú de sus límites.
~o~precíar_ por ello 1a corriente agusMAVHICE ~IEHI.EAU-PO/\TY: Feno• trnrnna, rn tampoco las direcciones
menologia de la percepción. Fondo mas importantes dentro de la antropode Cultura Económica. )léxico, 195i. logía filosófica contempor:ínca, de las
)faurice Mcrleau-Ponty inicia su en- que demuestra tener un cabal conocisayo sobre la percepción interrogándose sobre el mismo de la fenomenología, procurando con ello hacer ver al
lector que ésta, lejos de ser un mito
o una moda, es una manera o estilo
c1ue existe como movüuiento antes de
llegar a la plena conciencia filosófica.

que más nos importa conocer y po-

seer, en definitiva: la realidad del
mundo que nos rodea.
HRealité rugueuse a étreindre", pre-

dijo ya Rimbaud, pero él mismo no
había entrevisto su importancia, al tér•
mino de su estación en el infierno, y
como en el instante preciso en que

iba a callarse definitivamente. Por
otra parte, hay que decir lo que es:
en 1873, lo real no se había impuesto
en la forma en la cual lo ha hecho
después. El poeta podrla adoptar, por
lo que a él toca, una cierta actitud de
independencia, preferir ser el explorador de universos desconocidos que
el revelador de un mundo común a
todos.
En 1925 se dan todavía el lujo, si
no de descuidarlo sistemáticamente

De ahi que la lectura ele Husserl o

y partida hacia otro dominio, un dominio sobrerreaI, maravilloso y tangiamo.

Pero, en 1946, Antonin Artaud pondrá las cosas en su justa medida al
escribir: "La realidad es terriblemente superior a toda fábula, a toda historia, a toda divinidad, a toda sobrerrealidad.u

Se comprende la significación de este "terriblemente". Lo propio del ar-

- dice )lcrleau-Pontr- , no por ello
cs azar o impostura. Es laboriosa co-

VALLE: Filosofía del hombre. Fon-

dida en que el poeta pone en el primer plan de sus preocupaciones lo

ble del cual el poeta sigue siendo el

tafísica que puede servirles de funda-

do (le Cultura Económica. )léxico,

nuestra entera adhesión sino en la me-

tra generación y el surrealismo, mucho antes que nosotros, había sabido
reconocer la autenticidad de sus experiencias.

FENOMENOLOGIA
DE LA PERCEPCION

AGl'STI/\ jlASA \'E FEHXAXDEZ DEL

más exigentes. En un tiempo marcado
por el peso de los acontecimientos más
trágicos, la poesía no puede recoger

-"excluirlo por viJ,,_ al menos de
tomarlo como simple pnnto de apoyo

legómeno de toda fenomenología existentiva; pues aunque abundan los análisis fenomenológicos sobre el hombre,
échase ele menos una antroposofia me-

sus anteriores conceptos del hombre
enfocando metódicamente al ser hu.
mano como agente de cultura, y de es.
10NOO D! CULTUJ.A ECONOMICA
ta suerte no sólo ampliar sus resulta.
dos, sino revisar sus fundamentos mis.
mos. Partiendo pues de la considera- meditación infinita y, en la medida en
ción de que toda vida humana se de- &lt;il}C permanrcc fiel a su intención, no
senvuelve dentro ele un conjunto cul- sabrá nunca a dónde va. El inacabatural; que todo 110mbre coopera con miento de Ja fenomenología y su casu aportación, modesta o sobresalien- rúcter incoactivo no son el signo de
te, a la formación de esta cultura, in- un fracaso como bien pudiera pensarfluyendo así en su destino y que, fj_ se, sino aJgo inevitable en untipo de
nalmcnte, la cultura determina todas filosofía que se propone revelar el mislas acitvidades del hombre, Rothackcr lerio del mundo y dr 1a razón. "Si la
nos demuestra Ja necesidad indudable fenomenología ha sido un movimiento
de una antropología de la cultura den- antes de ser una doctrina o un sistema

hacer íntimamente suya la aventura
de Rimbaud. Somos, parece, mucho

en efecto, es exclusivamente propio de
nuestra época. Ni Nerval, ni BaudeIaire, ni Rimbaud pertenecen a nues-

fisica del hombre concebida como pro-

M. MEl.t.!AU.fONTY

de al antropología es la de completar

la expresión de Eluard: "La poesla es

ciertas reglas tradicionales que, aun-

dad; en seguida y sobre todo, porque

Página 8

¿Poemas, decíamos? Puede dudarse.
Arrojando hasta sus limites extremos
su preocupacipn, su objetividad, de coque esos poetas llegan a poner de nue-

can para una verdadera comunicabili-

Los surrealistas podrían, sin doblez,

su absurdo más criminal.

íntima de nuestra época, los que, en
todo caso, nos responden mejor: no es

de permanecer demasiado adherido a

ha realizado.

que está atrapado, desde la banalidad
más gentil y más insignificante hasta

municación, de observación y de revelación, es la idea misma de poesia la

lidad social o nacional, no le impi-

Hoy, si estos últimos conservan papara nosotros todo su valor, no se sabría afirmar que sería lo mismo si
ellos se presentaran,· ahora, en la forma en que cada uno, en su época, se

Michaux, es nuestro universo entero

de considerar como los más representativos, como formando la parte más
un Aragón: primeramente, porque su
preocupación de esperar un lengua.
je objetivo inscribiendo confidencias
personales en el contexto de una rea-

(Sigue de la página 1)
que nos separan del mundo invisible",
nos hace descubrir una "Vita Nuova"
que termina para él una fria mañana
de enero, en la "blanca negrura" de
la noche. Baudelaire, al margen del
estela y del artista que Rimbaud le reprochará haber sido, se sume "en el
fondo de lo desconocido para encontrar Jo nuevo "y nos revela el sentido
de las correspondencias. Rimbaud
"escribe silencios, noches, percibe lo
inexpresable, fija vértigos" y en el
colmo de la videncia, nos profetiza
un "tiempo de asesinos" que es el
nuestro. Y los surrealistas han descubierto a nuestros ojos asombrados una
multitud de imágenes "explosivas fijas" que quitan al símbolo lo más
atractivo y significativo de esta búsqueda en lo inconsciente que ha sido
su razón de ser.
Podria concluirse aquí. Pero seria
desconocer profundamente el aspecto,
si no el más original, al menos el más
representativo de la actitud moderna
en materia poética.
Nada de lo que se acaba de decir,

de nosotros puede conocer y recono-

cer. De los poemas de Prever! a los de

LIBROS

Mal/armé

Heidegger no produzca en muchos la
impresión de nna filosofia nueva, sino
más bien el reconocimiento de algo
espcrado.
Por otra parte, el preguntar ¿qué es
la fenomenología? es, de acuerdo con
Husserl, una consecuencia necesaria
del método mismo, pues Ja fenomenología, como revelación del mundo, se
funda en sí misma y es menester, pOr
lo tanto, que se dirija a sí misma la
interrogación que dirige a todos los
conocimientos. Se desdoblará así in-

definidamente y será un diálogo o una

FILOSOFÍA DEL
HOMBRE

JiONllO DI CUl.n.M ~

miento. Trátase, por tanto, de un interesante ensayo de sincretismo orgá .
nico entre la filosofía clásica y la moderna en torno al problema del hom.
bre. '\\Ji propósito fundamental - dice
el autor- ha sido el ofrecer las bases
y las lineas directrices de una meta-

ALAS CASAS EDITORIALES YA
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENH.
La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al través de publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones

mento."
Es, pues, un libro cuya lectura recomendamos a todos aquellos que se interesen por el problema fundamental

oficia_les, universitarias, académicas,
atene1stas, centros culturales, sociedades. d_e diversa indole y personas, en

del hombre.

Amenca y Europa.

JEAX WAHL: Introduc ción a la filosofía. (Xo. 34) 2~ ed. Fondo de Cultura Econó.rnica. 1léxico, 1957.
El estudio sobre Kierkegaarcl y el
ele los filósofos pluralistas de Inglatena y los Estados Unidos han consa-

E~tre. el cuerpo de ediciones que
aqm se Jmprimen figura nuestro mensuario "ARMAS y LETRAS", que re-

grado a Jcan "rahl, profesor de la Sahorna, como espíritu agilísimo v sapiente, universalmente sintonizad~ co'
mo pocos, con ('! pensamiento filosófico en su vh-a actualidad.
Estas mismas ,•irtudes operan concentradamentc en esta Introducción a
la filosofia , c¡ue no es una miis. Como
él mismo apunta , "una cosa así como
un manual de filosofía revolucionario
parece algo inconcebible'\ pero no por
eso &lt;'S menos necesario, pues "nos hallamos en vísperas de una revolución
del pensamiento análoga a la que tuvo
lugar cuando el l10mbre, volviendo Ja
e.~palda al mundo antiguo y a su indiferencia por el infinito, el tiempo y
la malcria, cch() a andar el mundo moderno con su corn;ciencia del infinito
riel tiempo y de la materia cognoscible:
Ahora nos vemos obligados a dar una
forma nueva, menos conceptual a estas ideas".
f:ste es el cmpe,io que Jean ,Yahl 11a
realíza·do con. su· maestría habitual.
Basta repasar el Jndiee para darse
cuenta en seguida por algunos cpígrarcs - revisión 11eccsaria &lt;le los con.
ceptos metafísicos, lo mediato v lo inmecliaio, 1a libertad, cosas, ser~s vivos
Y personas, r&lt;'Jaciones, ideas negafi.
vas_:_ en Qúé mNJhla este breviario
ele filosofía es cosa diferente de las
inlrodu(·cionrs c¡uc conocemos.

FF:LJPE COSSIO DEL POMAR: Critica
de arte. De TJnudelaina a .lfalraux.
Fondo dc Cultura Econ6mica, lféxiro, 1057.
Cos,;io del Pomar da ahora a }a eslampa cstc volumen en el que analiza
lo que la crítica de arte de Daudelaire
a ::\lalraux ha aportado para la comJ~rf'nsión de las len&lt;lrncias de Ja plásl1ca contcmporúnea. Es decir, que tanto. J~ara rl profesional como para C'I
af!c1ona.do toda csta serie ele juicios y
af1rmac1ones que corren por las p{iginas de esta Critica de arte son ense11.anzas mu~· diestramente engarzadas.
\ con tal fm de convencimiento ofrecido al lector para su saber de las art~s ultramoclernas es por lo que el critico desde su punto de vista persona]
ha ido a~rn.Jizando pareceres, y sop~.
sando opmrnnes de autoridades en la
materia. Diríase una necesaria y selecta antología de 1a crítica de arte de
nuestro tiempo absolutamente precisa
para el que quiera encausar su visión
Y su entf'ndimiento obser"ador ante la
producci()n plástica que en esas fechas
conmm_•ve al público espectador y a
los observadores m:'1s sagaces.
No -es,. pues, de poca monta 1a realización de Cossío del Pomar ante los
intrincados problemas c¡ue fluyen de
las artes actuales. El deseoso de aclaraciones cncontrarú en este razonado
trabajo la interpretación más fidedigna de Jo que Hevaron a cabo los maestros que en arte revolucionaron y subvirtieron con sus teorías y producciones la historia de las artes plásticas.

c~~nternente ha establecido una sec•

cwn -LIBROS-, en la que figuran
con:,entadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.

. Dada la extensa órbita de circulac10~ del, Boletín arriba mencionado, y
en mteres de ofrecer al lector americano una juiciosa información del fon ..

do Y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a

tono con la moderna interpretación
del. p~nsamiento científico, literario o

arllsllco, "ARMAS y LETRAS" e
pi
. .
s comace en JnvJtar a ustedes a coadyuvar

con es!e propósito de orden cultural
qu~ amma a la Universidad de Nuevo
Leon, solicitándoles el envio de cada

?~

una
las ediciones nacidas en sus
pr~shg10sas prensas, las cuales serán
obJe!o de nuestros comentarios, en la

medida que vayan llegando ·a nuestras
manos.

Los envíos deben hacerse a:
"ARMAS Y LETRAS"

'

Universidad de Nuevo León
Pla1.a del Colegio Civil
Monterrey, Nuevo Leó~
México.

'

'

rmasy

~rRA
Ürgapo Mensual de la Universidad
de Nuevo León
H&lt;'gislrado rnmo nrlírulo de. 2a. Clnsc en la

Acfruón. d&lt;' Correos de Monterrey, N. L., el

20 de Ah,,I do 191 t.
INDlCADOR,
Colaboradores
Hugo Padilla

fid&lt;'ncio de l.¡ Fuenle
C&lt;'naro Salinas Quiroga
Arturo Canlú S.

Homero A. Garza
Alfonso Rangd Guerra

Guillenno C&lt;'rda C.
Jorge Ranjl'cl Cucrm

;\ lanuef ~ fOl'alcs
Dibujos de Jorge Rangcl Guerra

'

Oirrrlor

Oficinas
\Vasliinglon y Colegio Civil
i'lonterrey, Nuevo León

MEXICO

Página 11

�Oda a una Urna Griega
JOHN KEATS
(Dedicada a don Alfonso Reyes,
gloria de las letras hispanas)

Tú, casta prometida del augusto reposo;

la canción inefable que no tiene sonido.

tú, hija del silencio y el tiempo perezoso,

Mancebo, jamás calla tu canto quejumbroso,

historiador eglógico que con tan fino encanto

ni los árboles pierden su ramaje copioso.

narras rústica fábula más grata que mi canto:

Bravo amante, aunque nunca tu beso se ha posado

¿Qué silvestres leyendas evocan tus figuras

en su boca cercana, no te aflija tu estado:

de dioses o mortales, o seres intermedios,

ella escapar no puede ¡sublime venturanza!

en Tempe o de la Arcadia por los íntimos predios.•. ?

y eterna es su hermosura, y eterna tu esperanza.

¿Cuáles hombres o dioses? Tiemblan las novias puras ...
¿Por qué la caza loca y el escape violento?
¡Tamboriles y flautas! ¡Qué agreste arrobamiento!

¡Oh, felices las ramas de fronda permanente
que Primavera cubre con su pródigo manto;
y el flautista incansable que tañe dulcemente

¡Cuán suave la dulzura de música armoniosa •.•• !
pero es más exquisita si viene silenciosa:
brindad, flautas sutiles, al alma, no al oído,

la cánción, siempre nueva, que nos conmueve tanto!
¡Cándido amor divino! ¡amor de la alegría!
siempre cálido y lleno de atrayente ambrosía,
perennemente joven y siempre palpitante ...
No la pasión humana que respira jadeante,
y deja el alma triste, de placeres hastiada,
la frente enardecida, y la lengua abrasada.

¿Quiénes son los que vienen a ser purificados?
¿A qué altar verde llevas, sacerdote severo,

la ternera que muge su temor lastimero
hacia el cielo, los flancos de guirnaldas ornados?
¿Qué pueblecito humilde, cerca del mar o el río,
o en la cumbre del monte, ha quedado vacío
en la clara mañana de este día piadoso ... ?
Hay, aldea apacible, un silencio angustioso
en tus calles desiertas y ni un alma apenada
que regrese y te diga por qué estás desolada.

¡Atica maravilla! con raza fabulosa
.de marmóreos varones y vírgenes, labrada;
con ramajes de bosques y maleza trillada ...
¡Suspende el per¡.samiento tu magia silenciosa!
¡Oh, eternidad! ¡Oh, idilio bucólico de hielo!
Cuando mermen los años la humanidad presente,
tú, fiel amiga en medio del futuro desvelo,
continuarás al hombre diciendo eternamente:
-"La Belleza es la sola Verdad"-: única ciencia
que él sabe y necesita saber en su existencia.

•

. -Ycrsión de César .\hdallah Portala-

Página 12

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>BOLETIN MENSUAL DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

UNMISITAiJO

Registrado como articulo de 2a. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de Abril de 1944.

D.A.S.U.

Año XIII

No. 9

Septiembre 1956

FNVl(J

un Amable Escritor
Argentino
Dr. Daniel MIR

Con lamentable retraso, del que habrá que culpar a los im•
ponderables, llega a mis manos una carta de un escritor argentino, cuyo nombre no me considero autorizado a divulgar. La
misiva contiene no velada filipica contra un artículo mio publicado en "Armas y Letras" a raíz de la muerte de D. José Ortega
y Gasset, e incluso se me emplaza a un nuevo artículo rectifica•
ción del anterior. Siento no poder complacerle, pues juzgo que
nada hay rectificable. Per contra, tengo la impresión de que el
escritor argentino no captó en su totalidad las ideas expuestas,
seguramente por su posición politico extremista frente al caso
Ortega y Gasset, posición evidenciada en dos artículos suyos, aparecidos en revistas de Buenos Aires, que tiene la gentileza de
enviarme.
Es frecuente el fenómeno (dígolo sin ánimo de censura) de
los pinos que no dejan ver el bosque. Mi lejano interlocutor se
deja arrastrar por su postura anti franquista y, claro está, apro•
vecha la oportunidad para tronar contra un régimen que supone
falseó la actitud postrera del ilustre pensador español. Incluso
me menciona una carta escrita por los hijos de Ortega y Gasset
en la que desmienten la apostasía de su padre. Ni más ni menos.
Mi artículo no era otra cosa que la manifestación de mi asombro
ante las sorprendentes noticias propaladas por las agencias; pre•
cisamente aconsejaba que nadie lanzara las campanas al vuelo
hasta obtener una comprobación. Fué, pues, la expresión de una
duda. ¿Poco vehemente a juicio de mi amable corresponsal argentino? No podia ser de otra manera. La figura de un pensa•
dor de la categoría de Ortega y Gasset exige una actitud de abso•
luta honradez intelectual al ser comentada, apartando toda in•
gerencia politica susceptible de rebajar el tono. No afirmé, co-

(Discurso pronunciado en la Sesión de Clausura del Congreso
por la Libertad de la Cultura, el 26 de septiembre de 1956)

(Pasa a la página 3)

por Rómulo GALLEGOS

Motivos del orden personal, entre ellos mi temperamental
resistencia a colocarme en situaciones espectaculares, que no es
totalmente una virtud de la cual pueda envanecerme, me han
impedido asistir a las sesiones de esta Conferencia en la que se
me ha reservado sitio de honor; pero si hoy, por lo menos, no
estuviera aquí, ni habría cumplido el fácil deber de cortesía de
(Pasa a la página 2)

I

�La Libertad de la

CULTURA
(Sigue de la página 1)

c9rresponder a esa honorífica distinción, ni me habría mostrado
consecuente con la actitud reiteradamente asumida por mí al
pedirle a la intelectualidad de nuestros pueblos acto de presen,
cia responsable en los momentos críticos del destino de ellos.
Aquí ha sido congregada una gallarda representación del pensamiento americano en las distintas lenguas con que expresa sus
modalidades propias y nada menos que con la consigna de abogar por la libertad de la cultura y aunque a las deliberaciones de
esta Conferencia nada nuevo pueden aportar mis palabras, éstas sólo vienen a fijar mi posición ante el apasionante caso.
Pero como definirse ~n posiciones
de lucha es ubicarse y esto último exige previa exploración del campo que

se nos ofrezca, espero que se me permita que comience haciéndome esta reflexión: por la libertad de la cultura
dice el Congreso para el cual esta Conferencia trabaja; por la paz, viene diciendo por allá otro y son tan seductores ambos lemas que cabe adquirir
la posibilidad de que unos mismos
hombres asistan sin desdoblamientos
a uno y otro, puesto que cultura y paz
no son antinomias, sino, por lo contrario, modos de ser que se complementan mutuamente, con la añadidura de
que ninguna de las dos puede existir

hace dos años ante una reunión de
maestros de español en la Universidad
de Oklahoma, a propósito de un criterio de exagerado pragmatismo que
tendía a desplazar de la enseñanza universitaria todo lo que no fuese de aplicaciones prácticas, estrictamente úti-

duro, en realidad, porque ahora la mayor parte de las cosas se fabrican de
pl3stico, que no es lo que parece ser.
La edad de oro de la destreza, que no
de la cultura propiamente; pero de la
destreza más y más confiada a la eficaGia de la maquina."
TEMOR AL )IARXISMO
No es un secreto que los europeos,
los cultos apegados a sus viejas formas
que entroncan con Grecia y Roma, temen actualmente ver todo ese mundo
de su formación y de sus predilecciones barrido por las nuevas corrientes
desprendidas del ideario marxista y
llevadas al terreno de la política práctica por la revolución rusa; pero aunque por aquí somos herederos de la
cultura europea, los más genuinos res~
plandores de ella no brillan, .en realidad, sine, en las más cimeras cumbres
del intelecto americano -aquí Alfonso
Reyes, por ejemplo, sin que sea el único, por supuesto-, mientras los más
modestos empinamientos de esa cordillera nos contentamos con que la luz del
sol de todos ilumine un poco nuestra
tierra. Nuestra manera de sentirla,
amarla y pertenecerle. Y mientras
abajo, en la inmensa llanada que sostiene el alto monte, aún nuestros pue~
blos no han podido aprender todo Jo
que debieran saber, y, por consiguiente, cuando les hablemos de los peligros
que corre la cultura, nada tendría de

sin libertad. De tal manera que cuando así se ven divididas las inquietudes y las esperanzas humanas en los
dramáticos momentos actuales, a nadie deberia ocurrírsele que son dos
posiciones contrapuestas e inconciliables las que están tirando para aquí y
para allá de la suerte del mundo en el
porvenir ... si no se supiera que una
misma palabra pu,ede servir muchas
veces para distintas y aun contrarias
cosas, como suele ocurrir que sean el
convencer y el utilizar. Y de este lado
era imprescindible decir con claridad
y sin malabarismos mentales de qué
cultura se trataba cuando para ella se
pedía libertad, a fin de que la gente,
la multitudinaria gente de nuestros
países l1acia la cual debían volcarse
laS corrientes directoras de pensamiento que manaran de esta Conferencia ~sin riesgo de que todo se quedase en meditaciones de cónclave aislado de la reaHdad circqndante-, pu•
diera poner corazón y voluntad donde
hubiese puesto oídos, sin abrigar sospechas de que fuese algo muy diferente de la cultura aquello para cuya defensa desde aquí se le estuviera invitando.

Pero si queremos ser francos y evitar que se nos tilde de administradores de estupefacientes, debemos tener
el valor de proclamar que nuestra
preocupación, que la amenaza que nosotros sentimos y en la cual creemos
no es el comunismo. No porque de algún modo nos inclinemo$ a sus formas peculiares de ideología y procedimientos -bien definida tienen ya
quien esto dice su posición en el campo de la lucha política por los ideales
de la democracia auténtica, sin sacrificio de los fueros de la individualidad- ni porque seamos indiferentes
ante los conflictos que nos acarrearia
la implantación ·del comunismo en
nuestros países, sino porque la existencia de problemas mucho. más contundentes y directos en cuaiítb a Jas
amenazas contra la cultura entre nOsotros, nos obliga, por razones de sinceridad y hasta de simple seriC'dad, a
dirigir nuestros ataques contra otros
objetivos. Pues si ya un escritor español calificó cierta vez el continente
americano como tierra de la imitación
-sin incurrir en desacierto absoluto
porque en realidad hemos sido imitadores en varios campos de la humana
actividad intelectual, por razones obvias-, como ya de mucho de eso nos
hemos alejado para ejercitarnos en formas propiamente nuestras, seria deplorable que ah0ra también nos viésemos
obligados a imitar las dolencias ajenas
y ante un mal remoto para nosotros,
como ya es harto sabido y aquí se ha
dicho.

Juntad de pueblo cada vez que pueda
~stnr dicidiéndose el destino de aquel
.a que se pertenece-, desde esa posición, que constituye la mejor experiencia de mí mismo ante un deber exigente, no vacilo en afirmar que la cultura cuya libertad debe ser procurada
y drfcndida en los nuestros -hablo
;nirando hacia el mío particularmente- no es tanto la que nutra y adorne
la int('ligcncia de selección para el meD('sler científico o artístico, sino la
cultura social que capacite masas para la comprensión de los problemas
inhC'rentes a los pedimentos de felici&lt;hld colectiva y especialmente la cultura civica adiestradora del ejercicio
de soberan ia democrática plena de
conciencia y de la voluntad.
Yo he presenciado en mi país verdaclPras manifestaciones de cultura cíYica que desmienten rotundamente la
socorrida y calumniosa tesis de la inmadurez de mi pueblo para los ejercidos políticos ~no el único en nuestro continente del cual se diga tal cosa- , como también presencié luego y
sufri el atropello llevado a cabo por
las fuerzas constitutivas del antipueblo, que allí, como en otras partes también, han estado en su hora más propicia con la irrupción del militarismo
loca I en el campo de las actividades
])Oliticas, intromisión que les está vedada a los cuerpos armados en las
Constituciones democráticas de nuestras repúblicas y que . fue apoyada, fa~
Yorrrida o consentida, pero culpablemente en todo caso, por los intereses
financieros de propios y también de
extraiios.

•

Pues si es cierto que en muchos de
nuestros pueblos de origen hispano,
en combinación con elementos étnicos
a los que se l~s pueda o se les quiera
negar capacidad para ordenados ejercicios ele republicanismo y democracia, la historia ha sido una sucesión
de zarpazos de la fuerza contra el derecho, de donde un compatriota mio
sacó a sus gustos la tesis del gendarme
necesario para los mantenimientos de
la tranquilidad pública -a la medida
de la arbitrariedad gobernante, por supuesto-, y si también es verdad que
esos gendarmes no han nacido en
,vashington, esta hora de planteamíent9s francos me pide replicar que desde allí, de alguna manera, los han amamantado.

PROBLEMAS ESPEFICICOS
BA~ANOS, PETROLEO, AZUCAR

CULTURA Y LIBERTAD
Desde luego, los conceptos de cultura y libertad varían según las épocas
y según los países y podemos decir que
el primer.o de ellos, por lo menos, no
es exactamente el Illismo en Europa
que en América ni en la porción de esta de origen hispánico, o más ampliamente: ibérico; ni aun tampoco, con
escrupulosa exactitud, en la que le da
asiento a la grandeza y a Ja prepotencia de los Estados Unidos. Palabra autorizada ya señaló aquí como uno de
los peligros que hoy amenazan la cultura en nuestro continente lo que se
podria Hamar el maquinismo y a mi
me complace la corroboración que así
han tenido algunas mías, pronunciadas

que aquí ocupan asientos de responsabilidad entre la estimación de todos
los que los rodean, pero rindiCndoles el honor a que son acreedores
un Norman Thomas y un John Dos
Passos -no hago discriminaciones al
citar solamente a los que de ellos me
sún mejor conocidos-, hombres sin
historia de condescendencias ni con
la iniquidad ni con el engaño traicionero, puedo agregar que no es tampoco un secreto que de esa preocupación cuidadosa de intereses materiales,
proviene, en gran parte, la razón de
ser de esta Conferencia que hoy clau~
sura las actividades en suelo de la
América Latina y no por azar escogido para asiento de ella este México
donde se pueden defender con digni•
dad los fueros del espíritu, donde se
alzó la voz orientadora de Benito Juárez al decir: el respeto al derecho ajeno es la paz.

... las más cimeras cumbres del pensamiento americano

]es. r1Enseñanza -dije alli- formadora de profesionales que hagan cosas
visibles y concretas, tanto mejor mientras más parecidos a las máquinas salgan ellos de las aulas, reducido el factor personal estimable en la obra al
mínimum de Ja marca de fábrica -1a
Universidad donde se formaron-, porque es el espiritu de la máquina -si
se me tolera esta paradoja- lo que le
imprime carácter al modo actual de la
cultura recomendable. ¡ Duro tiempo de
hierro, de acero! -exclamé, mas para
agregar en seguida-: -Bueno. No tan

extraño que se quedaran mirándonos
con cierto aire de sorpresa ... si no de
desconfianza.
'Cna preocupación semejante a la de
los mencionados europeos cultos existe
también entre los norteamericanos, pero condicionada por consideraciones
del orden práctico, como tienen que
ser 1as que les inspire la ya aludida
amenaza contra el poderío económico
del gran país de ellos. No me refiero,
por supuesto, a los ilustres representantes de la cultura norteamericana

En cambio --repito- tenemos nuestros problemas específicos respecto a
ia libertad de la cultura. Acaso algunos de Jos Qnc me oyen preferirían
que yo los enfocase como literato simplemente y desde puntos de vista sin
relación ~lguna con la política; pero
he de repetir aquí, otra vez más, que
los modos del acontecimiento ,·enezolano y que han compuesto mis circunstancias, han hecho de mi un préstamo
de las puras letras a la política, vigente todavía ese compromiso, por lo que
se refiere a confianza de pueblo, el
mío, puesta en mi. Y desde esta posición-que. por lo demás, en los tiempos
que corren casi no hay otra para quienes, acabado y desacreditado aquello
de las torres de marfi1, no pueden satisfacerse en ejercicios de inteligencia
que no los obliguen a comprensión de
las angustias de pueblos que estén rodeándolos y a compenetración con
.ellas en cabal mantenimiento de la dignidad intelectual, que no pide solamente abstenerse de apoyar los procedimientos de la arbitrariedad y de la
inmoralidad politicas o de colaborar
con ellas, ni siquiera cohonestándolas
con el préstamo ocasional del nombre
propio Y puro para funciones ataña~
deras a la personal capacidad, sino que
exige activa función ductora de la vo-

Porque bananos en Centroamérica,
petróleo en Venezuela y Colombia y,
para endulzar la píldora, azúcar en
Santo Domingo y Cuba, mejor se les
dan a quienes aspiran a pingües negocios tranquilos a la sombra de una espada complaciente que en las inmediaciones de una urna electoral donclr una mano de pueblo meta voluntad
de pueblo. Que es ejercicio de cultura
fundamental cuya libertad reclama
amparo y defensa positivos.
Desde luego, el capital inversionista
ejerce una función natural al procurar
los mas espléndidos beneficios y no es
suya toda la responsabilidad de la
exacción, pues la mayor parte de ella
es de quienes no , defienden lo propio
con la escrupulosidad y la energía debidas; pero huelga decir que esas excesivas apetencias de los explotadores
de nuestra riqueza que los inducen a
apoyar y hasta a promover violaciones
del derecho y de 1a ética cuentan a
menudo con el respaldo del poderío
norteamericano, de donde éste así aparee(' como cómplice de culpas de 1as
cuales con mayor facilidad nos redimimiríamos si fuesen tota1mente nuestras.
¿Podrá decirse que me he desviado

Página 2
I

del tema de esta Conferencia arrimando la brasa para una sardina que no
tenia por qué estar en el asado? Creo
que no, pues todos sabemos que el
pensamiento inspirador de esta reunión ha sido el de estimular y agrupar
las fuerzas de la democracia americana - que son los instrumentos esenciales de la defensa de la cultura entre
nosotros ~ para realizaciones prácticas que contribuyan al mejor entendimiento entre nuestros pueblos y a los
mas eficaces modos por los cuales ellos
obtengan y retengan el bienestar que,
en ejercicio de dignidad, les procuren la felicidad que les sea dable dis•
frutar.
Las actividades de esta Conferencia
han cuajado en buen número de resoluciones adecuadas a los propósitos
que ella persigue en pro de la libertad y de la cultura y de aqui regr~sarán sus delegados a sus actividades
propias, pero ya con un compromiso
de solidaridad y se me ocurre que el
mejor modo de cumplirlo sería dedicándonos al empeño de consolidar la
Yoluntad de nuestros pueblos en torno
a un pen"Samiento como el que inspiró
aquella Consulta dirigida por el Gobierno del Uruguay, hace once años,
a los de los demás países americanos,
con el fin de establecer maneras de
protección internacional de los derechos del hombre y de acción colectiva
de defensa de ellos, y a la cual adhi•
rió el de Venezuela cuando hombres
del partido politico a que alli pertenezco tenían responsabilidad mayoritaria en la dirección de los destinos
nacionales. No me mueven, pues, a este pedimento impaciencias de desterrado, porque dentro de la hospitalidad mexicana de que disfruto no se
me han puesto límites opresores a mi
dignidad personal y porque al formular el deseo que se me ha oído expresar no he demostrado sino consecuencia con mi ubicación ideológica.
Tropezó esa mencionada Consulta
con las susceptibilidades del principio
de no intervención de un país en los
problemas internos de los demás; pero
respecto a ese delicado asunto ya en
dicha Consulta se preestablecían los
modos de dejar a salvo lo que de justo
y decoroso contienen esas preocupaciones y, por otra parte, bien pueden
venir al caso, entre nosotros, las palabras del norteamericano Adolf Berle
en una conferencia convocada hace
poco por la Asociación Interamericana
de la Prensa: uNo intervención no significa nunca que no puede haber intervención por medio de las ideas."
Y ésta es ]a función específica de los
hombres de pensamientos que aquí se
han reunido, pues si los regímenes dictatoriales implantados en nuestra América se entienden mutuamente a sus
anchas y se prestan servicios recíprocos de represión, del mismo modo
- en planos superiores, desde luegodeben prestarse mutuos auxilios las
fuerzas democráticas que en nuestro
continente corren una misma suerte-y
son los hombres de pensamiento liberal, democrático, quienes deben orientarJas y conducirlas hacia el entendimiento unánime, creador de fuerza solidaria.
Porque si nadie podía dudar de la
claridad de inteligencia que brillaría
en las deliberaciones de esta asamhlea,
a nadie, tampoco, debe inducirlo el pesimismo a repetir, por este caso, aquellas palabras del Grande Hombre de
América que fue el Libertador de mi
patria: HEl talento sin probidad es un
azote."

(Tomado de LA GACETA ,Año III,
No. 25) Septiembre de 1956.

A un Amable Escritor
Argentino
(Sigue de la página 1)

mo supone el escritor argentino, que Ortega había negado en sus
últimos momentos la trayectoria ideológica de su vida; antes bien
puse en cuarentena el informe. ¿Me permite suplicarle una nueva lectura de mi trabajo?

Escribe al final de su carta: "Me gustaría ver en "Armas y
Letras" una aclaración a su artículo, ya que de otra manera subsistiría la injusticia que usted cometió con Ortega, inducido a
eUo por falsas informaciones". No hubo injusticia por cuanto
claramente confesaba mi incredulidad respecto a las informaciones; no hubo falta de simpatía, por el mucho respeto y la gran admiración que he profesado siempre hacia quien fuera mi maes,

-~-

~-~
'
;;.,

...

••
.,.

•·~

tro. Más aun: de él aprendí, amable colega, que en buen filosofar, más que el mundo que nos rodea, es el espíritu humano
que tal mundo contempla lo que ante todo nos enseña la' filoso,
fía; un mundo, por consiguiente, que lo es de dentro; y si la verdad es para el científico un criterio, para el filósofo no es ni
puede ser más que un problema. La aparente verdad de las informaciones la convertí en un problema. El, que tantos problemas planteó en su vida, se despidió de nosotros dejándonos el
problema de su muerte. ¿Se falseó la verdad? de acuerdo.
Estamos, pues, donde estábamos. Aprovechó usted la coyun,
tura de la muerte de Ortega y Gasset y de los difamadores de su
muerte, para arremeter contra una dictadura; yo, que soy una
victima de la misma, no quise mezclar el preclaro nombre del
insigne maestro, con las vaivenes de la política que, por serlo, es
circunstancial. Ortega·es eterno; la dictadura es efímera. Rehuyo
resueltamente unir, en este caso, lo pasajero con lo eterno.
Página 3

�UN COCTEAU CONFOfilllSTA
Con. "La ~fachine á écrire" el reciente académico de la Francesa, Jean
Cocteau entra en el repertorio de la
Comedia Francesa. La comedia no es

nueva ni está considerada entre las
mejores de su autor; hay quien se ha
preguntado el por qué de su exhuma-

ción: puesto a montar una obra grande de Cocteau, el Teatro Francés hubiera podido elegir "Orfeo", la más
famosa de sus obras dramáticas, la

que nos ofrece los más típicos valores
de su poesía funambulesca ... Creo que
el público que experimenta un evidente placer asistiendo a las representaciones de "La máquina de escribir"

/

EL TEATRO
EN PAR IS

independencia, la sublevación, es co•
sa de "niños terribles", que desapareño se plantea esas preguntas. Yo, tam•
ce en cuanto se dobla el primer cabo
poco; acaso por defecto mío, me he
interesado y divertido mucho más es- de la edad.
Esta moraleja conformista -que en
cuchando este "máquina" modesta de
vano buscaríamos en Gide- hace que
escribir cartas que viendo aquella, faesta comedia de Coctesu sea revolutídica, que su autor calificó de "Macionaria solo en apariencia y constituquina Infernal" y que no hace mucho
ya en el fondo, bajo sus atrevimientos
nos ofreció Jean Marais.
de superficie una apología de la seVerdad es que la interpretación que riedad y de las buenas costumbres, de
los comediantes oficiales nos ofrecen la vida de familia y de los deberes de
de "La máquina de escribir" ayuda no la paternidad y de la maternidad -Ya
poco al éxito de la obra. Asistimos a que Solange deja el amor fantástico de
un auténtico "festival" Robert Hirch", l\Iaxime para dedicarse a la educación
ya que este joven actor asume el doble de su hijo - e incluso una loa de la
papel más importante de la comedia policía, a la que todos lm¡ personajes
y no sale de la escena como Pascal muestrán general aversión, pero que
sino para volver a entrar como Ma• termina por arreglar todo gracias a la
xime. Robert Hirsch, cuyo alejamien• finura y nobleza del sobrehumano deto del cine y su actuación. en un tea• tective Fred. Tantas cualidades de
tro que rara vez se desplaza limitan "buena prensa" hacen de esta come·
la fama al mundo parisién, es, sin du• clia de juventud revoltosa el certificada, uno de los mejores actores con do de buenas costumbres y de maduque cuenta el teatro en Francia. En rez moral y mental de quien, después
otras ocasiones hemos aludido a sus de haber sido recibido por los ''inmor•
excelentes interpretaciones de los clá• tales" bajo la cúpula del Colegio Masicos; él encarnó el inolvidable "Ar• zarino, se codea con los auténticos delequin poli par l' Amour" de Marivaux tentadores de la inmortalidad literaria
con irresistible tra,•esura; él fué el bajo la del Teatro oficial francés. Este
único alivio entre el fastuoso aburri- conformismo no hace, a nuestros ojos,
miento de "Les Amants Magnifiques" menos interesante una comedia escride Moliere. En la ocasión que ahora ta para ser representada, con la m3s
comentamos, sirve el texto de Cocteau consumada habilidad y sin renunciar
con una juventud y un dinamismo ex- a un solo truco escénico, sino que, por
traordinarios; los dos papeles son di- el contrario, le da mucho mas valor
ficiles, si se quieren matizar, si se han que una fácil inmoralidad.
de mantener en ese raro equilibrio,
entre lo absurdo y lo real, entre lo dramático y lo grotesco, que exige la
UN BALLET POLICIACO
obra. Hirsch nos convence tanto haciendo de Maxime fantaSioso y enferLa compañía de Ballets de Roland
mizo, que esconde su fracaso entre Petit, ha presentado esta temporada
mentiras y arrebatos de orgullo, co- en París -después dé una larga gira
mo interpretando el ordenado y abu• por América- un espect3culo comrrido Pascal, su hermano gemelo. Con puesto por cua1.ro obras diferentes, dos
Hirsch triunfan los otros cuatro acto- ya conocidas y dos estrenos. Son estos
res: Joan l\Ieyer, en el policia-3.ngel ' 1 Belles damnées", ballet tipo musicHcurtebise que dirige la encuesta (y hall- género por el que Petit mues•
que ha dirigido también la puesta en tra siempre cierta preferencia, pero en
escena); Jacques Serv"iere, en el padre el cual no nos parece tan acertado en
ingenuo y obcecado; Lise Delamare, esta vérsión del Infierno a ritmo de
en la enamorada y otoñal Solange; y jazz como en su anterior creación
en especial, Annie Girardot, en la in- "Cine Bijou", sátira de los films amesoportable, impertinente, infatigable e
irresistible Margo!.
La comedia es sobrado conocida
para que sea .. necesario contar su argumento. Recordemos, solo, que en
una pequeña ciudad, un anónimo que
firma sus cartas con el nombre de "La
m3qu.ina de escribir" ha sacado a relucir toda la corrupción que se escondía bajo las apariencias más respeta•
bles, y ha llevado a la ruina y aun a
la muerte a personajes de viso. Margot
y Maxime, hija adoptiva e hijo deste•
rrado del viudo de una gran actriz, se
confiesan sucesivamente culpables. Pe•
ro no es cierto; la "Máquina de escribir" era una oscura y en apariencia
normal empleada de correos y los dos
jóvenes no eran sino dos inadaptados,
dos fanfarrones, qlle con sus mentiras
querían sobreponerse a la inferioridad que les inflige su nacimiento y su
constitución fisica respectivam_ente. La
obra terminara con un Happy End, el
hijo descarriado sentara cabeza y volverá a los brazos de su padre, la novia fantasiosa hallará la paz en los de
su celoso y monótono novio Pascal. La

Página 4

Por Julián GALLEGO.

ricanos y "La chambre", en el cual el
coreógrafo ha colaborado con el novelista Georges Simenon y el pintor
Bernard Buffet. Con tales ayudas puede suponerse que este ballet es, cuando menos, inquietante.
El espectador puede empezar a asustarse viendo el telón de boca que representa dos ojos que miran con la ex•
presión horrible de los personajes de
Buffet. En cuanto este telón se levanta, podemos ver una habitación de hotel barato -"la chambre"-, un cuarto destartalado, sucio, con una cama
de hierro, unas sillas esqueléticas, una
estufa cuyo tubo recorre horizontalmente la -escena, una mesa con una
lámpara y un teléfono. Y vacilando,
intentando emplear éste y haciendo
caer aquella, un hombre joven moribundo, que salta en cortinuas contrae•
ciones hasta que al fin, dejándose caer
aparatosamente al suelo, queda inmó-

,,n.

La criada del hotel entra, abre la
cortina, descubre el cada.ver, da un
grito. Los vecinos acuden y, tras ellos,
la policía, que empieza a interrogar, a
recoger las ropas c.Sparcidas del muerto, a fotografiar a este, en una actividad febril que conlrasta con la inmovilidad de la victima; la cual es sacada fuera del escenario, en donde queda solo, intentando reconstruir el crimen, el detective principal.
Un malestar, un sofoco extraño comienza a invadirle. Se quita el sombrero, la chaqueta, la corbata, los va
tirando por los mismos sitios donde
estaban los del asesinado. Abre el cajón de la mesa. Una nube de papeles
cae al suelo. La atmósfera o un sutil
hechizo lo domina; se sienta en una
de las sillas mastoclónticas, de espaldas a la ventana, por la que vemos entrar, procedente de la buhardilla de
enfrente, a una mujer de larga cabellera que se dirige sigilosa hacia el detective y con gestos magnéticos termina de dominarlo. Inútil será toda resistencia, el policía incauto caera en
brazos de la vampiresa quien, después
de una escena de amor, acabara cla•
vándole en el pecho, como al otro, un

cuchillo y desapareciendo por la ven.
lana.
y queda junto a la mesa, vacilando,
tratando --en vano de telefonear, derribando la lámpara, un hombre joven moribundo, que salta en continuas
conÍracciones hasta que al fin, dejandosc caer aparatosamente al suelo,
queda inmóvil. La criada del hotel entra, abre la cortina, descubre el cadá•
ver, da un grito. El telón cae antes de
que pueda continuar esta pesadilla dt!
Hsesión continua''. El ballet ha terminado.
Roland Petit ya habia sido atraído
por el género policiaco anteriormente.
Su famoso ballet "Les croqueuses de
diamants" tenia una parte de misterio
y de "suspense" envuelta en una poesía prevertiana y en una música de
fácil pero atractivo lirismo. Imposible
recordar ni una sola nota de la músi•
ca de "La chambre". ¿Es que hay música? No lo sabemos, creomos que si.
¿Hay baile? De esto estamos un poco
mas seguros, hay baile, especialmente
un paso a dos (el duo de amor violento, especialidad de las coreografías de
Petit, de "Carmen" a "La chambre")
bai1e muy expresionista y un tanto
acrob3tico. Lo que si sabemos es que
hemos pasado un mal rato. Sabido es
lo mucho que el público aprecia las
obras que le hacen llorar o temblar;
esta constituye, pues, un gran éxito.
Pero, a pesar de todo, el público -y
nosotros con el- prefiere un ballet
mas bailado, mas musical, mas lírico,
de un misterio menos sórdido, y sigue
aplaudiendo con calor, como cuando fue estrenado hace dos años, "Le
loup", esa obra maestra de Roland
Petit y de todo el ballet moderno:
PARIS Y MOZART
Permítase que salga, por excepción,
del campo estrictamente teatral de estas crónicas para celebrar el segundo
centenario del nacimiento del músico
que más quiero. Empleo querer en el
estricto sentido de la palabra; para mi
Mozart no es un genio que admiro, es
un verdadero amigo por el que siento
el mismo cariño que si se tratase de
una persona viva. Todavia más: aun•
que parezca ridículo, a veces me viene al pensamiento lo que sería la vida
sin Mozart y creo que no seria lo mismo, que le faltaría algo. Mozart es una
de esas criaturas que han venido al
mundo para gloria de Dios y para edificación de sus contemporáneos y de
sus seguidores.
En la apreciación &lt;le Mozart hay dos
tendencias: la de quienes ven en él un
compositor de peluquin, de un falso
dieciocho estilo "Don Gil de Alcalá",
en que la gente van vestidos de "anti·
guos" como en aquel famoso baile de
trajes del Madrid del novecientos, mú•
sico todo frivo1idad y ligereza, agradable como un sorbete, cornucopia de
sonidos, propio para principiantes de
Conservatorio o para fiestecita de Fin
de Curso; por otra parte, niño prodi•
gio, Pierino con casaquín y chupa, fe.
nórneno de Feria internacional, para
ilustración de tabaqueras o de abanicos. Algo, en fin, muy mono, muy finito, un sol de compositor -por emplear Ja fraseología al uso-, con su
naricita larga y su frente erguida, sus
encajes y su espadin. Nada de común,
naturalmente, con los genios "de verdad", con Beethoven, con Wagner, con
Brahms, con Liszt, que nos arrebatan
por empireos tormentosos, con alas de
viento y de timbal, mientras el pobre
Wolfgang-Amadeus (mira que llamarse
asi ... ) sigue dale que dale a su clavicínbalo, como quien hace puntilla. Para otros, Mozart ha dicho, con menos
énfasis, con mejor gusto, pero con la
misma o mayor sinceridad, lo que nos
han podido decir los compositores
mas arrebatados; su profundidad es

mayor que la de muchos pretendidos
genios y comparable :i ·un lago, plácido en apariencia, pero que encierra
misterios que un riachuelo impetuoso
no posee. Su audacia y su oriSinali•
dad no conocen limites y para emplear esa absurda palabra que hoy
usamos para alabar a alguien, resultan, muy a menudo, "de vanguardia".
Cuando quiere expresar la melancolía
o la pasión, logra, en su sencillez solo
aparente, efectos mas desgarradores
que cualquier otro. Se adelanta a los
románticos sin abandonar lo clásico,
reune la melodía italiana con la cien•
cia germánica y tiene el poder de hacer aparecer fácil lo que le ha costado muchas dificultades y de matarse
trabajando sin que nadie se de cuenta.
Como él mismo decia al director de
orquesta Kucharz "nadie se ha dado
peores ratos que yo para aprender y
puedo afirmar que no existe un solo
maestro de alguna nombradía cuyas
partituras no haya estudiado".
Naturalmente, soy de esta opinión
segunda, hasta tal punto que si se me
presentara esa isla desierta que nos
sirve, en hipótesis, para elegir hasta
el extremo entre nuestras aficiones, to•
maria como música la de Mozart y de
ser una sola obra el "Don Juan". En
esto entra este articulo en la serie del
teatro en París, pues ¿qué mllsico ha
servido al teatro con más fidelidad y
más talebto que este, con más gusto Y
más sentido de las tablas? Personalmente, no he pasado en una sala me•
jorcs ratos que los que Mozart me ha
deparado con sus óperas, donde la di•
versión se junta a la emoción, y la alegría a la serenidad. La Opera de París
no es demasiado aficionada a Mozart;
no ha puesto en su escena mas que
cuatro de sus óperas por la mala razón -según algunos- de que el marco es demasiado grande para tan delicadas joyas; ni que decir tiene que
quien piense esto forma parte del primer grupo antes aludido. La Opera cómica ha representado siete. En la Opera de Paris (entonces situada en el PaJais-Roral) se estrenó, sin embargo, el
el ballet de Mozart "Les Petits Riens",
en 1778, con coreografía del famoso
Noverre, pero el nombre del ya famoso compositor no figura en los carie•
les. En la actualidad, la Opera ha montado con lujo "La Flauta Encantada"
que comparte con "Las Indias Galan•
tes'' de Rameau y el "Oberón" de
,vcbcr los éxitos de gran espectáculo
del teatro lírico oficial.
Mozart estuvo tres veces en París:
en 1763, 1766 y 1778. La primera, se
alojó con sus padres y hermana en
el Hotel de Beauvais,- que todavía
existe en nuestros días, en la calle
Francois . Miron, 68, y en el cual se
celebrará un concierto conmemorativo
el 4 de junio próximo, de igual modo
que en el Palais-Royal se bailarán "Les
Petits Ricas" un mes mas tarde. Este
palacio, con su hermoso patio ovala·
do, era residencia del embajador de
Baviera, quien cedio a la familia Mazar! una habitación donde se instalaron los cuatro y un clavicimbalo; Mozart era entonces el niño prodigio de
7 años recibido en éxtasis por todas
partes. En su segundo viaje, también
familiar, parece haber vivido en la calle de la Chaussée-d'Antin, cerca de la
actual Gran Opera; los éxitos mundanos no son tan brillantes: El niño tie•
ne ya 10 años y aunque toca mejor
que antes, tiene menos gracia que no
sea un fenómeno. Además ya lo han
oído una vez. El tercer viaje, Mozart
lo hace con su madre, que morirá en
París, en 1778, en la posada de los
Quatre-Fils Amyon, en la actual calle
Sentier, cerca del Palacio-Royal y de
la parroquia de San Eutaquio, donde
se celebraron los funerales y donde, el
pasado 27 de enero, fecha del aniversario del nacimiento de músico, el predicador de la "Misa de la Coronación"

sencillo que deben suceder. No en vano Diderot como tratadista de Arte recomienda la observación de lo que nos
rodea.
El veterano actor Henri Rollan ha
dirigido esta representación e inter• ·
prelado el principal papel. Ha salido
triunfante de tan difícil empresa, se•
cundado por esos valiosos elementos
de la Comedia Francesa cuyos solos
defectos derivan del conservadurismo
de la Casa. Conservadurismo, en este
caso, de buena ley, pues nos ha permitido deleitarnos con una comedia
desconocida incluso en su tiempo y
que acaso tenía que esperar hasta el
nuestro para ser apreciada en lo que
vale.
"LA GUERRA Y LA PAZ"

evoco el dolor del joven llfozart, solo
en Par is; en esta ocasión se le ofreció
el cargo de Organista de la Corte que
él no aceptó.
Ni París ni la música francesa parecen haber influido mucho sobre
Mozart; conoció en esta ciudad los
mayores triunfos y los mayores dolores, y en ella compuso _obras muy es.
timables, entre ellas la· llamada "Sin-.
fonia Parisién", en Re. (K-297). Este
habitual invitado de todas las Cortes
demostró sus gustos liberales al com•
poner una ópera "Le mariage de Fígaro" de Beumarchais, en Viena, en
1786; es la aportación principal del
talento francés al de Mozart, que cali•
fieaba de "asnos" al público de París.
Pero París no se lo tiene en cuenta y
celebra el segundo centenario del feliz
nacimiento del compositor con una se•
rie de manifestaciones culturales, como las que ya hemos reseñado, nume•
rosos conciertos y unas "jordanas mo•
zartianas" - del 22 al 25 de marzo en las que, en discusiones internacio•
nales, se tratará. de estudiar las influencias poco conocidas que ha sufrido el talento de Mozart.
TEATRO DE VANGUARDIA ... EN LA
COMEDIA FRANCESA
He a qui el argumento de la comedia
"Est-il bon? Est-il mechant?" que el
teatro oficial francés acaba de estrenar: Hardouin, escritor de más inge.
nio que fortuna, recibe de una de sus
mejo.res amigas la petición de una comedieta en un acto para representar
en su casa; viendo que él rehusa, hace
intervenir a su camarista, que el escritor mira con buenos ojos y a quien,
en efecto, promete escribir la obra,
con un buen papel para que la doncella se luzca. Naturalmente, la dama
de la casa se siente muy ofendida por
haber conseguido lo que deseaba y no
quiere representar la comedia.
La cual, por lo &lt;lemas, n.o llega a
ser escrita por Hardouin, sino por un
conocido suyo, autor vanidoso y des•
conocido, que no resiste a la tentación
de verse representado; por cierto que
el papel escrito para la doncella no es
tan agradable como ella se esperaba.
A casa de la misma dama llega una
señora de provincia con su hija. La
madre ha ideado este viaje a París para quitarle a su hija de la cabeza un
noviazgo que ella no aprueba. El novio las ha seguido y pide ayude a su
amigo Hardouin. Este se ofrece a arre•
glar todo, a condición de tener abso.
luta libertad de acción; y con un par
de cartas, una de su mano dirigida a
su amigo, y otra de éste, falsa, en la
que le confiesa haber seducido a la
muchacha, logra de la madre el consentimiento que negaba.
Vna viuda de buen ver solicita, en
vano, que la pensión de su marido ma•
rino recaiga en su unico hijo a la
muerte de ella; Hardouin se ofrece a
ayudarle, a base d~ tratar el asunto .de

modo personal: tan personal, que hace
creer al Ministro que el niño es hijo
suyo, con lo cual lo que el derecho y
la filiación legitima no hubieran logrado, lo consigue la picardía, y la
pensión es concedida y aun duplicada.
Un marqués desea que sea su capelhin un abate de quien se le ha hablado muy bien; pero basta que Hardouin
intervenga para que, con vencido de
que es un hombre poco recomendable,
lo sustituya por otro que es, precisamente, el que menos le conviene para
su c:.i.pellania, aunque el que más para
su éxito mundano- que es en el fon.
do lo que busca con sus apariencias
de devoción.
Un abogado pleitea desde hace tiempo con una mujer; tli uno ni otra qui e•
ren renunciar a sus derechos ni oír
hablar de acuerdo. Hardouin resolver3
el litigio, haciendo concesiones de una
y otra parte, con el consentimiento de
éstas que creen engañar a la contraria.
Todas estas intrigas, combinadas a
lo largo de la comedia, preparan el
desenlace, en que los personajes que
se han beneficiado de los buenos oficios de Hardouin, le acusan de haberlos engañado y de haber empleado a
su favor medios que ellos no deseaban emplear. Una especia de juicio bur•
lesco se organiza cara al púbJico, del
que Hardouin sale absuelto, pues nadie
puede negar que tiene lo que queria te•
ner: la dama su comedia, el autor su
público, la doncella su papel, los novios
su bocJa, la madre una hija casada, el
marqués su capellán brillante, el abogado y su contrincante el litigio resuelto, la viuda en fin su pensión.
"Es bueno o es malo?" dice el titulo
de la comedia refiriéndose a Hardouin.
Y no lo sabemos, ni el propio Hardouin
lo sabe, ya que le divierte tanto urdir
estas tretas para sus fines deseables
que no podría asegurar que lo haga
por bondad, que acaso lo hace por mala intención.
Esta comedia de corte pirandelliano
fué escrita en el siglo XVIII por Denis
Diderot, autor teatral desconocido y
enciclopedista famoso. Su concepción
del teatro es la de un autor de nuestros días. Si acepta la ley de las tres
unidades escénicas, acción, tiempo y
lugar, ya vemos que en cuanto a la
primera no es un observante riguroso;
la unidad, que consiste en el carácter
de Hardouin, es una unidad "de fondo" que n.o evita una pluralidad absoluta de las acciones, hasta siete diferentes; en cuanto al tiempo y al lugar, trata las reglas de modo tan desdeñoso que renuncia a toda verosimilitud, y hace suceder ]os acontecimien•
tos a un ritmo endiablado y todos en
el salón de la dama de la comedia, a
donde Hardouin traslada sus reales y
recibe a todas sus visitas. El lenguaje
es de una gran sencillez, muy directo,
sin aceptar la menor afectación; y las
cosas suceden - salvo esa acumula•
ción de tiempo y de lugar - del modo

La adaptación teatral de una novela
ofrece siempre enormes dificultades;
es preciso trasladar a un campo diferente una obra creada, justamente, en
razón de unas posibilidades y de una
técnica imposibles en la esCena. Estos
inconvenientes se multiplican si se tra~
ta de una obra conocida, de la que
cada lector se ha formado ya su idea
personal. En el caso de "La Guerra y
la Paz" de Tolstoi, el tamaño de la novela, su riqueza, su densidad y su trascendencia histórica y politica convier•
ten la empresa en algo casi imposible.
Por ello el anuncio, en la cartelera
del Festival Internacional de Paris, de
la representación de "La Guerra y la
Paz" por la Compañia del Schiller
Theater de Berlín babia despertado
una gran curiosidad, aumentada por
el prestigio del nombre del realizador
escénico, Erwin Piscator; y una mu•
chedumbre compacta ha llenado el teatro Sarah-Bernhardt sin parar mientes
en el calor casi insoportable que comienza a dejarse sentir en los locales
cerrados.
No entiendo la lengua alemana. Mi
comentario, por tanto, habrá de limitarse a la adaptación "visible" de una
novela que, por fortuna, conozco lo
suficiente para poder entender, poco
más o menos, lo que sucede en el escenario. El del Sarah-Bernhardt es
enorme; todavía aparece ampliado para que pueda contener la estructura
adoptada por Piscator. La linea de las
"candilejas" abarca los palcos prescenios y en su centro ofrece una especie de "banquillo de los acusados",
con acceso a la sala, rodeado por una
balaustrada de madera, que será ocupado por Natacba; en los dos extremos laterales del proscenio, dos barandillas y dos sillones marcan los lugares· que ocuparán Andrés y Pedro,
personajes principales de la obra. El
centro del escenario ofrece un gran
óvalo, rehundido, tapizado de rojo: este: óvalo será el lugar de la acción, y
una cuadrilla de empleados uniformados, como en los circos, proveerá de
los muebles necesarios a cada escena,
que volver3n a llevarse en cuanto no
hagan falta. Detrás del óvalo, en el
centro, hay una especie de pupitre cerrado, con una lamparita y un gong,
para uso del actor que figura el Director de Escena. Tras el, una enorme plataforma inclinada hacia el público, a que se accede por gradas de
madera que, ha de dese_mpeñar un importante papel. Dicha plataforma es
de vidrio, protegido por tela metálica;
y sobre esta superficie trp.slucida se
proyectan interiormente los numero•
sos planos y mapas que hacen de esta
obra una lección de estrategia mili•
lar; en el momento de la batalla de
Borodino - cumbre de la novela de
Tolstoi - los empleados colocaran sobre ella maquetas de fortines y ciu•
dadcs y el propio Pedro irá poniendo
y cambiando las filas de soldados y
las figuritas de generales, que aplica
a su oído como si Je dijeran algo, ni
m3s ni menos que el mono de Maese

Página S

�Pedro. Yeremos en un momento sobre
esta superficie las cuentas de gastos
de la guerra; en otro, el incendio de
)loscú. El resto del escenario está vacío, con bambalinas negras.
::\le he detenido en esta descripción,
porque el dispositivo escénico es sobrado rlocucnte para mostrar por si
solo las ventajas e inconvenientes de
la realización ele Piscator. Ventajas, el
hacer posible lo que creímos que no
lo era, la representación de "La Guerra y la Paz" de Tolstoi. Inconvenientes ~l hacer de una obra realista un
cuadro de un expresionismo cerebral
de absoluta sequedad. Ese gran artista que es Tolstoi, tan sensible a los
colores. al paisaje, al aspecto de un
salón, al estado del tiempo, se convierte aquí en un explicador frío. No hay
ambiente posible, por mas que los trajes y muebles sean adecuados, en esa
especie de corral ovalado, tras el que
aparece el "Regisseur" en su pupitre
dando golpes al gong cada vez que termina un "round" escénico y dirigiéndose de tú por tú a los personajes. Sus
explicaciones ante la plataforma con
los croquis y flechas que indican los
movimientos e.le tropas, tienen el aire
de una lección, más que de un drama.
Y Napoleón y las otras figuras históricas, cuando se pasean por la plataforma, toman el aspecto de gatos encima de un lucernario. Las permanentes entradas y salidas de los empleados transportistas, cargados de mesas,
sillas, taburetes, un clavicordio -en
el que Xatacha canta, por cierto, una
canción triste que baria ]as delicias
de Marlene Dietrich - y hasta un torno, llegan a ser grotescas. A pesar de
ello, el esfuerzo es considerable y merece ser tenido en cuenta; y asi Jo ha
hecho el público, aplaudiendo calurosamente unos actores excelentes y un
texto cuyo desconocimiento habrá contribuido, probablemente, a mi desilusión.
Pero, ¿acaso comprendía mejor, en
los anteriores Festivales, los textos de
Bertolt Brecht, cuyas realizaciones me
causaron tan viva admiración? Al contrario, en este caso había leído "La
Guerra y la Paz", es decir, podía seroes de Tolstoi .. Pero, ¿cuál es el arguto. Y no vaya a creerse que me desagradara ver a los personajes imaginados encarnarse en actores, pues éstos
eran la plasmación exacta de los héroes de Tolstoi ... Pero, cuál es el argumento, cuales son los héroes de esa
epopeya extraordinaria que es esta famosa novela rusa? Las naciones, los
pueblos, las batallas, la Guerra y la
Paz; personajes que con dificultad caben en un escenario de teatro, por
grande r complicado que sea.

nes su victima. Vemos a estos tipos
permanentes de Arlequin, Pantalon,
Colombina, Brighella, Pulchinella surgir de sus armarios, en un prólogo más
o menos pirandelliano, perseguidos,
desde el momento de su aparición, por
el poder público, el Orden, la Policía
o como quiera llamarse, que en su
constante inquina contra los cómicos
ambulantes se convierte en un perso.
naje mas de la comedia, en el policía
del guiñol inglés o de los films de
Charlie Chaplin.
La Comedia Italiana pasa, en el
XVII, la frontera y se presenta en las
ferias francesas. Los Comediantes del
Rey y los poderes públicos no están
muy de acuerdo ni con sus éxitos ni
con su lenguaje desenfadado. Si les
prohiben hablar en verso, hablan en
prosa; si en prosa, emplean un galimatias que no puede calificarse de
lengua; si se les prohibe hablar, cantan; si también cantar, se expresan
desplegando letreros. Por fin, su último recurso es la pantomima. Este momento de la comedia de Santelli es
uno de }os mas felices y la repetición
de una misma escena de tres personajes por los sucesivos procedimientos
enunciados constituye un episodio de
feliz resultado entre tantos otros largos o artificiosos.
La Comedia Italiana es, por fin, expulsada del Reino de Francia ... Pero
ha dejado su fermento, sus tipos, sus
ideas, que aprovechará, en especial,
Moliere, mirando un mágico espejo; el
espejo de la vida. Es de alabar, aqui,
la primera aparición de 1a técnica italiana sirviendo a un ingenio francés.
Y la representación de una especia de
comedieta, con las personajes de siempre, pero sentidos y movidos a la francesa está llevada con gracia e inteligencia.
El momento de decadencia, de vejez, de esos "Italianos" que han dado
su nombre a uno de los mas populares bulevares de París es, en cambio,
premioso y aburrido. La obra se alarga, se eterniza, y el paso de la Come•
dia a Inglaterra, donde "Punch", su
descendiente por linea directa, merecerá ser ahorcado y donde ha de surgir el último retoño de genio, Charlot,
no nos produce rµayor diversión. Hay
momentos en que 1a idea se deja ver
demasiado, todo toma el carácter de
un símbolo, de una lección de historia
del teatro, y el cuidado y la inteligencia perjudican por falta de espontaneidad y de gracia intuitiva. La pantomima celeste de Pierrot y Arlequín
es tan irrespetuosa como vulgar.
Porque, qué es la Commedia dell'

LA FAlULIA ARLEQUIN
La idea de la comedia de Claude
Santelli "La Famille Arlequin", que
representa en el Teatro Antoine la
compañía de Jacques Fabbri es original: se nos presenta una especie de
biografía de la comedia accidental
que empieza con la commedia dell"arte y termina con Charlot. Se trata,
pues, de mostrar de un modo poético
y gracioso }as vicisitudes por que han
pasado los cómicos callejeros tradicionales del siglo XVI - aproximadate - a nuestros días. La Familia Ar•
lequin es, como puede comprenderse,
la familia antiquísima de los comediantes.
Santelli y Fahbri, cuyos apellídos
no ocultan una ascendencia italiana,
han deseado, pues, restringiendo el
campo teatral, limitar su evolución
-o, mús bien la historia de su perennidad- al campo de la comedia popular, apartandose de todo teatro de
tipo culto o· escrito, es decir a la Co•
media Italiana, en este aspecto contrapuesta, si se quiere, a la Comedia
Francrsa y hasta su rival y en ocasio-

Página 6

/

'

Arte sino una maravillosa escuela de a la posada, un cuarto de huésped, un
improvisación, donde partiendo de sobrado que es a la vez tendedor y
unos tipos de bien definida psicolo- cuarto de plancha, son los lugares dongía el actor puede inventar cuanto de la acción se desarrolla. Podrían
quiera, con la mayor libertad y la má- ser dependencias de un convento, más
xima confianza en su inspiración del que de una posada: tan limpias, tan
momento? Los actores de "La Familia escuetas, tan claras son. La luz, muy
Arlequinn se han de adoptar, en cam- igual, sin efectos extremados, contri~
bio, a un texto escrito jr requetcescrito, buyc a crear esta atmósfera monáspensando una y diez veces, a una di- tica, este aspecto del XVIII que ahora
rección muy cuidada y un montaje in- está ele moda, el lado de la pintura de
teligente, pero que en su elaboración Chardin. El aspecto de la escena en
ha perdido buena parte de frescura. cualquier momento es reposante y
Es decir, esta comedia, que quiere ce- atractivo como un cuadro de este gran
lebr~r, en nuestros escenarios, la glo- pintor.
ria de un teatro de espontaneidad y de
Ahora bien, este empaque sencillo,
intuición, es la cosa mas meditada y esta austeridad, convienen al texto de
menos intuitiva de la tierra. Demasia- Goldoni ·] No estamos muy seguros.
do cuidado, demasiada precaución, "La Posadera" es una comedia movihartas reiteraciones, han hecho de una . da, alegre, juguetona. Visconti en su
idea feliz y de un merecido homenaje dirección parece haber tenido la misa la gracia de una estirpe teatral a la ma idea que en los decorados y vesque Jacques Fabbri realizador famoso tidos: nada de exagerar, buen gusto,
de "Le Fantome" y de "Les Hussards") laconismo casi. Si el mundo cree que
pertenece con toda justicia, un ]argo Italia es país de aspavientos y mano•
espectáculo pedagógico, cuyos induda- teos, de serenatas a la luz de la luna
bles aciertos no bastan a producir un y carnavales, vamos a demostrar lo
interés constante y un entusiasmo.
contrario. Si creen que Goldoni es un
descendiente de la Comedia del Arte, si
"LA LOCANDIERA" DE GOLDONI
el Piccolo Teatro de Milán ha presentado en París en otras ocasiones el
El veneciano Cerio Goldoni es el "Arlequín servidor de dos amos" en
más famosó rel?resrntante de la ~ome• que el autor aparece empleando los
dia italiana. En este aspecto, !taha ha efectos l' el estilo de dicha Comedia,
estado infinitamente mejor representa- vamos a presentarlo, con esta "Posada en el actual festival de París que dera", como el rival psicológico de
en los dos años anteriores, en que una :\Iarivaux, con una de estas obras en
traducción francesa o un sainete na~ que la risa encierra buena dósis de
politano no ofrecían un texto del mis• melancolía y Ja lección de amor es remo interés que esta divertida comedia cibida entre suspiros. Para quienes no
de "La Locandiera" que la compañia creemos nada de eso y vamos inge.
~lorelli-Steppa acaba de representar en nuamente a ver una "Locandiera" cuel teatro Sarah Bernhardt, bajo la di- yo texto nos parecía irresistiblemente
rección del famoso realizador cinema- cómico, la severidad de Visconti no
tográfico Lucchine Visconti. Vinconti deja de ser algo sorprendente. No se
es asimismo - en colaboración con puede dudar, sin embargo, de que el
Piere Tosi - el autor de decorados y gran animador de imágenes que es
trajes. La presentación de esta obra Visconti podía haber dado una versión
dieciochesca es un prodigio de sobrie• absolutamente opuesta¡ es decir, que
dad y de buen gusto. La acción pasa esta sequedad es voluntaria y no de
en Florencia, a mediados de sig]o. Los espíritu. El autor de esa "gran ópera''
decoradores han huído del rococó y del cine 1lamada "Senso" compone las
de la curva; Florencia es una ciudad obras que dirige como un pintor sus
de rectas. Han desdeñado de igual mo- cuadros; y si en su último film ha quedo los colorines, las cintas; Florencia rido hacer una obra veneciana, delies Una ciudad sobria, de escasa colo• rante, barroca en su montaje teatral
ración. Decorados y trajes se mantie- ha elegido un partido florentino, menen en una gama discreta que va del surado, clásico.
blanco al marrón pasando por el gris
Otra de sus innovaciones consiste
v el beige. Las contadísimas excepcio•
en no considerar la "Locandiera" co;1es a esta regla - en especial una camo una obra de diva femenina; esta
pa colorada del acto tercero - adidea parece estar en contradicción flaquieren entre tanta sobriedad un vagrante con el texto, que se anima, se
lor simbólico, de arrebato, de exageraafina, se desarrolla cuando la protación, que conviene al personaje. Una
gonista está en escena. Como el titulo
terraza interior c¡ue sirve do comed()r
indica, la posadera es la razón de ser
de esta comedia. Su argumento es senci11o y garboso: una joven que ha heredado de sus padres se vale de sus
atractivos para traer al retortero a
huéspedes y servicio y hacer su ,ro.
Juntad, sin pasar nunca los límites de
una conducta decorosa. Un noble
arruinado y un advenizo lleno de dinero son sus enamorados principales
y sus huéspedes permanentes. Pero la
llegada de un ·caballero misógino, que
la trata con desdén, la enfurece; y
desplegando todas sus artes - entre
las que hay que confesar que la cocina tiene un importante papel - con•
sigue voh•er loco al antipático cuerdo.
En cuanto lo ve a sus pies, tiene bastante y decide casarse con el mozo de
la posada.
Para encarnar este papel hace falta
una belleza salerosa, como 1a de una
Lollobrigida. Rina ~lorelli resulta acaso más florentina; pero parece demasiado seca, demasiado monjil, para
despertar esas bruscas pasiones. ~Iarcelo ~Iastroiani es el humillado cabaJlero, buen actor, en especial en las
escenas cómicas en que suele triunfar
en el cine. Pero a mi juicio el más
artista de todos es Paolo Steppa, que
crea un marqués arruinado de una finura y una comicidad insuperables.

ALAS CASAS EDITORIALES YA
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTI

B ROS
SIR JA~IES GEORGE FRAZER: La rama dorada. 3a. ed. 861 pp, Fondo de
Cultura Económica. México, 1956.

nante tiene aplicación universal y se-

fiala el punto de partida de posteriores
investigaciones. Además, fue él quien
rescató para la cultura el origen de
muchas costumbres vigentes en los
pueblos occidentales, señalando que se
deri,·an de un antiquísimo culto del
úrbol l' de las fuerzas naturales. Junto
a ello, hizo ver cómo la creencia en los
principios sobrenaturales, predominante en quienes no disponen de una explicación científica, funciona con sor¡irendente regularidad en todas las latitudes y constituye el antecedente lógico de la religión y la ciencia modernas.

l
f

1

'

Sir .James G~orge Frazer fue uno de
los primeros que intentaron sistematizar el mundo aparentemente abigarrado de la magia, y su clasificación de
magia homeopática y magia contami-

Fernando Benítez ha hecho la biografía de la ruta mezclado a los soldados de Hernán Cortés; pero su libro
no describe únicamente el aspecto que
ofrecía el México indio a los ojos de
lis espafioles, sino la transformación
que los siglos han operado a lo largo
de ese camino ligando lo viejo con lo
nuevo, la historia en el presente, el
descubrimiento de un mundo virginal
con el descubrimiento del México de
nuestros días.
CELESTINO GOROSTIZA: Teatro me1·icano del siglo xx (vol. III). No.
27.) XXVIII + 743 pp. Fondo de
Cultura Económica, México, 1956.
Tras de la renovación llevada a cabo por los grupos experimentales durante la década de los treintas, el teatro mexicano halló el camino despejado para seguir adelante y reforzar sus
intenciones. Al predominio del ingenio
y la afición por lo misterioso, sobrevino la aceptación de los problemas cotidianos como ingrediente invariable

La rama dorada figura con justicia
entre las grandes investigaciones de
nuestro siglo. Poco dice el solo titulo
para quien no esté familiarizado con
el libro, que constituye una de las exposiciones mús claras, completas y sistemáticas que se hayan publicado acerca de las costumbres y el folklore de
todo el mundo. La índole de la investigación llevó a su autor a hacer hincapié en los pueblos primitivos, y por
ello esta obra constituye también, desde otro punto de ·vista, una especie de
mito1ogía comparada; a través de ella
pueden apreciarse extrañas supervivencias espirituales de nuestros ante•
pasados.
El autor rn1crn su estudio buscando
los fundamentos del misterioso culto
de Xemi, cuyo sacerdote se mantenía
como tal 1iasta que otro lo mataba y
ocupaba su lugar¡ y después de recorrer un largo trecl}O por el mundo de
las costumbres y religiones primitivas,
encuentra la razón de tan extrafio rito
en el hecho de que el hombre hecho
dios debía morir al acercarse su ocaso, para garantizar así un dominio eficaz del viento, de la lluvia y de la fructificación.

Cholula, la Meca religiosa de los antiguos indios y, por último, Tenochtitlán, la severa y magnífica sede de los
aztecas construida sobre los grandes
lagos de la meseta. En ese espacio no
sólo se realiza la penetración española
sino una de las más extraordinarias
aventuras de la naturaleza.

La Gniversidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan editorial que desarrolla al través de publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, unhersitarias, académicas,
ateneistas, centros culturales, sociedades de di versa índole y personas, en
América y Europa.
Entre el cuerpo de edicion~s... que
aquí se imprimen figura nuestro mensuarío "ARMAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sección -LIBROS-. en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circulación del Boletín arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al lector ameri~
cano una juiciosa información del fondo y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento científico, literario o
artístico, "ARMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a Ja Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envío de cada
una de ]as ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan ]legando a nuestras
manos.
Los envíos deben hacerse a:
"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,
~fonterrey, Nuevo León,
MéX.ico.

rmas y

JETRA

FERNANDO BENITEZ: La ruta de
Hernán Cortés. 2a. ed. 244 pp. Fondo de Cultura Econóómica, )léxico,

Organo Mensual de la Universidad
ne Nuevo León

1956.
El camino que siguió Hernún Cortés
desde su desembarco en las playas de
Ycracruz hasta la ciudad de :\léxico es
la ruta histórica más importante de
América. Historia y geografía se conjugan en ella para cargarla de poderosas sugestiones. A lo largo de esa ruta
se le,·antaban las pirámides po1ícromas de Cempoala, ocultas entre la sel"ª del trópico; Tlaxcala, la extraña república enemiga del ·imperio nahoa;

de las piezas. La búsqueda de oyentes,
&lt;le un público que siguiera con facilidad el desarrollo de ]os argumentos,
fue un incitante para acelerar ese cambio ele rumbo. Si el teatro llamado expCrimental se inclinaba por el misterio
y el juego ele palabras, el subsecuente
paso se dirigió en gran parte a captar
ele la realidad aquellos elementos que
pudieran convertirse en temas fértiles.
De una actitud de refinamiento, que
mostraba las especiales preferencias
de grupos se1ectos, se pasó a un teatro
que cumple con una función social.
A esta última postura corresponde
el presente tomo, preparado por Celestino Gorostiza, uno de los más notables autores y directores del teatro nacional. En cierta forma, las obras aquí
reunidas testimonian la renuncia al
11
universalismo" y son la aceptación
del regreso al mundo de lo cotidiano
- a veces sin rechazar localismos y regionalismos- en que la vida diaria
adquiere importancia y contribuye a
matizar las características del nuevo
teatro. Todos los textos reproducidos
han sido escritos o llevados a escena
a partir de 1947 y, en conjunto, representan selectivamente ]o que hoy se
escribe en ese género literario.

,

Registrado como artículo de Za. Clase ea la
Admón. de Correos de Monlerrey, N. L, el

20 de Abril de 1944.
INDICADOR,
Colaboradores
Raúl Rangel Frías
Fidencio de la Fuente
Francisco M. Zertuche
Genaro Salina, Quiroga
Arturo Cantú S.
Homero A, Garza
Alfonso Rangel Guerra
Guillenno Cerda C.
Jor¡e Rangel Guerra
Manuel Morales
Director
Lic. Fidencio de la Fuente
Oficina,

Wuhinglon y Colegio Ci,-i)
Monterrey, Nuevo León

MEXICO

Página 7

�María Angélica VILLAR

Vienes desde la tierra y me preguntas
por qué hay hombres que miran sin pupilas
los colores cortados del dolor.
Tú escalas el aire y lo comprendes,
yo que vengo del aire no lo sé.
Vienes desde la tierra y me preguntas
por qué no existen sales que desnuden
el alma poseída por la piel.
Tú escalas el aire, y en el día de todos
simplemente le quitas lo_s huesos
y devuelves la piel a su cuerpo.
Yo que vengo del aire no lo puedo hacer.
Vienes desde la tierra y me preguntas
por los rieles que pulen la mentira
para rápidos viajes de ceniza ...
Tú escalas el aire que ocupa
tu ventana hacia el viento,
le colocas dos vidrios oscuros
y aún así los ves.
Yo que vengo del aire, no distingo su red.
Vienes desde la tierra y me preguntas
si hay semillas o estrellas de odio
viviendo con las venas.
Tú escalas el aire mientras sueltas
la canción de la fe.
Yo que vengo del aire, me golpeo las horas
y la frente, me subo por los gritos,
oigo todo el silencio, mas la canción no sé.
Vienes desde la tierra y me preguntas
por los caminos libres que se arrugan
si algún sueño se enferma y va a morir.
Tú escalas el aire y tu boca sin rejas
lo incita a renacer.
Yo que vengo del aire, con mis labios de cieno
y mi boca cerrada
revivir no lo sé.
Vienes desde la tierra y me preguntas
por qué crujen los hombros del obrero
sobre la sangre dócil de la angustia.

Página 8

Tú escalas el aire, v en el nidal soberbio
de sus manos, atado a sus prisas,
lo puedes impedir.
Yo que vengo del aire, no reemplazo su sed.
Vienes desde la tierra, eres el árbol
y puedes preguntarme
cuántos pueblos caminan
de pequeños monumentales seres.
Tú escalas el aire y les cuentas los pies.
Yo que vengo del aire, entre ropas de tiempo,
junto a flores y lluvias,
tengo que contestarte olvidando palabras
solamente, no sé.

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BOLETIN MENSUAL DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

UIIIWWlf.1&amp;10

como artículo de 2a. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de Abril de 1944.

Año XIII

No. 10

ANfb_w~ " DE MENENDEZ Y PELA YO:
,

¡(!

Lffll ~
ÉRHTURH EPHÑ LH
EN EL I L XVII
(RESUMEN)

agonizaban, en terminos que apenas es
posible recordar otro nombre ilustre
Con el advenimiento de la dinastía francesa al trono de Es- que el de Solis en la Historia, y los
paña, se inició entre nosotros una modificación literaria, que de Bances, Candamo y Zamora en el
De la poesía lirica apenas quetrascendió a otros ramos de nuestra cultura. Contribuyó a alla- teatro.
daban reliquias, ni es licito dar tan
nar el paso a la influencia extraña, la decadencia y senectud vi- alto nombre a las rastreras y chabacasible de la civilización indígena, no tan muerta, sin embargo, en nas coplas de Montoro, Benegasi y
los últimos días del siglo XVII, como pudieran inducimos a otros aun más oscuros. Pero la literacreerlo apasionadas declamaciones. Cierto que las bellas letras tura científica no babia llegado a tan
miserable postración y abatimiento, y
vivía aún de la savia de edades anteriores, produciendo teólogos y canonistas tan insignes como el cardenal
Sáenz de Aguirre, comentador profundo de S. Anselmo y editor de los Concilios españoles; jurisconsultos tan
versados en los misterios de la antigüedad romana como Ramos del Manzano y Fernández de Rétez, cuyas
obras coleccionó Meerman, y cuyos
tratados de posesión, todavía de nuestro tiempo ha encomiado el gran Savigny. Además ilustró gloriosamente
los últimos años del siglo XVIII, una
pléyade de críticos históricos, empeñados en la noble empresa de depurar de fábulas nuestros anales. Y lo
cierto es que a aquella edad de Carlos
11, infelicisima por otros respectos, se
debieron tan ingentes trabajos como la
ya citada colección canónica de Aguirre, las dos Bibliotecas (antigua y nueva) de Nicolás Antonio, su Censura de
historias fabulosas, donde batió en brecha los falsos Cronicones de Dextro,
Marco Máximo, Luitprando y Juliano;
la Themis Hispánica (Q historia de la
legislación española) de don Juan Lucas Cortés, y otros insignes trabajos
·. de Fray Hermenegildo de San Pablo,
del Deán Marti y otros preclaros va• rones,
;U/ • De igual modo, tampoco las ciencias
y naturales habían permaneci,, exactas
do estacionarias. Quizá desde los tiempos de Pedro Juan Núñez, no babia
tenido la península ibérica matemáti1 ,¡•
co más esclarecido que el autor de la
1
Analysis Geometrica, Hugo de Omeri1
Ín 1"'
que, cvyo libro tan elogiado por Newton, apareció en Cádiz en 1698. Los
estudios de medicina y física experimental adelantaron no poco con la
creación de la Real Sociedad de Sevilla, cuyas memorias encierran gran número de observaciones rigurosamente
metodizadas.
Había, pues, germenes científicos en

,'

" ,11j ,,

1

' } 'l'

(.12?-l

Octubre 1956
la España de fines del siglo XVII, y licito es creer que aun sin el impulso
oficial y centralizador del gobierno de
Felipe V, hubieran florecido los Solano de Luque, los Tosca y los Feijóo.
No se ha de negar, por eso, a Felipe V (aunque prlncipe débil, apático
y valetudinari9) ni menos a sus consejeros la prez de haber impulsado los
estudios graves, siguiendo el modo
centralista y oficial que estaba de moda en Francia. Y de hecho prestaron
muy positivos servicios a nuestra cultura la Academia Española con su
Gramática y con su Diccionario de Autoridades, riquísimo tesoro de la lengua castellana: la Academia de la Historia con los primeros tomos de sus
Memorias, y con la eficaz protección
que concedió a los viajes científicos
y a las exploraciones en los archivos.
Continuó, pués, en las primer.as dácadas del siglo XVIII el notable movimiento de la ct-ítíca histórica, iniciado en la edad anterior, y fueron dignos sucesores de los Nicolás Antonio,
los Lucas Cortés y los Salazar y Castro, el Padre Berganza en sus Antigüedades de Castilla, Ferreras en su Sinopsis cronológica; el Padre Burriel,
cuyos maravillosos trabajos sobre nuestra historia cronológica y civil quedaron desdichadamente manuscritos;
los dos hermanos Mayans, y sobre todo el Padre Flórez y sus continuadores en la ' incomparable España Sagrada. Del vigor y de la actividad de los
trabajos criticas en aquel reinado dan
testimonio asimismo los trabajos numismáticos y epigráficos del insigne
catalán Finestres y del doctisimo valenciano Pérez Bayer, por quien puede
decirse que despertaron los estudios
orientales. Su libro de las Medallas
hebraico-samaritanas, su disertación
sobre la lengua Ubico-fenicia, así como el libro de Finestres sobre las inscripciones romanas del Principado de
Cataluña, y la memoria del Deán de
Alicante l\larti, sobre el teatro de Sagunto, mostraron que aun no estaba
apagada en España la luz que encendieron los Antonio Agustín y los Laslanosa. Continuó este saludable renacimiento en los dos reinados posteriores, y se vió a Velázquez estudiar las
monedas primitivas o autónomas de
España, a Asso y Manuel impriIJJ.ir
nuestros viejos cuerpos legales y penetrar en el laberinto de la primitiva
legislación de Castill~; a Capmany desenterrar el libro del Consulado y las
memorias de la marina, comercio y artes de la antigua ciudad de Barcelona; al Padre Arévalo y al cardenal Lorenzana imprimir de nuevos las obras
de los PP. de la Iglesia Española y los
monumentos de nuestra primitiva liturgia; a Sarmiento y a Sáncbez investigar ]os origenes de nuestra poe.
sía; a Floranes copiar infatigablemente privilegios y cartas municipales; a
los PP. Caresmer y Pascual escudriñar
los últimos rincones de los archivos
monásticos de Cataluña; a Bastero acometer la grande empresa de su Crusca

�Prouen:al; a Cerdá y Rico publicar
gran número de crónicas, y a Jos Académicos de Buenas Letras de Barcelona, trazar el mejor libro de crítica
histórica que se vió hasta su tiempo.
Honrilbanse, a la par, las ciencias
físicas r matemáticas con los nombres

de t;Uoa y Jorge Juan, autor egregio
del Examen Marítimo, y propagador
de los principios neytonianos en Es-

paña. Cultivaban la botánica los Quer,
los Ortega, los ~lutis, los ~avanilles,
los Salvador, los Bernardes y los Rojas
Clemente. Fundábanse el Gabinete de
Historia Natural y el Jardín Botánico.
Se asociaba España a todas las empresas científicas, desde la medición
d&lt;&gt; un grado del meridiano hasta la detcrmlÍ!ación del sistema de pesos y
medidas. Badía exploraba el Africa y

teriano: al contrario, de la pureza de
su fe tenemos irrecusables testimonios.
Decidido adversario de la superstición rindió siempre tributo a la verdad del orden sobrenatural, y aun
puede contársele entre los mejores
apologistas cristianos de su tiempo. No
era grande escritor, pero si fácil y
y ameno. Afeó y bastardeó la lengua
con innecesarios galicismos. Removió
infinitas ideas, y fué, por decirlo
así, un periodista cientifico. Vulgarizó
gran número de conocimientos experimentales e históricos; fué gran partidario de los principios newtonianos

y del método de observación. Al canciller Bacon y a nuestro gran Vives
rcconociolos siC'mpre por maestros y
guias, viniendo a ser su doctrina una

López, y los numerosos escritos de don
Juan Pablo Forner, que trató, no sin
gloria, de reanudar la cadena de la filosofia española de otras edades.
Desde la publicación de la Poética
de Luzán, en 1737, dominaba en Espafia, con muy leve protesta, el gusto literario francés llamado clásico, y con
mús propiedad neoclásico o pseudo~
clásico, es decir la admiración por los

modelos literarios del siglo de Luis
XIY. Luzán, personalmente considerado, profesaba doctrinas estéticas y críticas, muy superiores a su tiempo, y
más que de los franceses babia tomado su doctrina de los italianos. Pero
sus imitadores y discípulos Nasarre,
:'llontiano, etc., todos muy inferiores a
él, extremaron cada vez más el intole-

ba de las tablas. Sólo puede salvarse
de todo este teatro trágico la Raquel
de Huerta, que a lo menos está sentida al modo castellano, y escrita en
v('rsos valientes y numerosos, como solían serlo los de su autor, heredero de

guay y el Río de la Plata. Molina escribía la Historia·· Natnral de Chile.
Clavijero estudiaba las antigüedades
mejicanas.
Yacian otros estudios en general
abandono, por menos conformes con
Ja tendencia experimental y utilitaria
de aquella época. Así, v. gr., la teología espafiola no presenta nombres ilustres en el siglo XVIII, y vivía, por decirlo así, de los residuos de otras eda-

des.

tf

,t.j;;.,.7

Canonistas hubo muchos y no ayunos de erudición, pero viciados casi
todos por preocupaciones regalistas,
galicanas y episcopalistas, importadas
de Francia: así ~facanaz, Pereira, Camporuanes, cuyas ideas y escritos no
pueden separarse de ]a historia política de su tiempo, anterior al período
que abarca la presente.
En la (ilosofía se sintió muy desde
el principio la influencia francesa, primero la cartesiana, y Juego la sensua-

lista y enciclopedista. Ya en los fines
del siglo XVII comenzaron los españoles a tener conocimiento de las doc-

i
l·

1:

' "·
·\1~
.

.,...';!,;_
..
,'\.'.\;

sías ligeras de don Nicolás Moratín (el

ta más malicioso que ingenuo, al mo.

do de Lafontaine; don Francisco Gregario dé Salas, que en su Observatorio
Rústico llevó a los más chistosos extremos la ausencia completa de dic-

femenil blandura, aunque alguna vez,
y por excepción, mostró supe~íores
alientos líricos, v. gr., en la oda a las
Arles. Dado con exceso al cultivo de

Entretanto, de la antigua y popular
escuela sólo había quedado las heces,
prefiriendo, con todo eso, nuestro vul-

go a las peinadas obras de los litera-

•

quien iban por un lado los preceptos
y la inspiración por otro lado. Sus
quintillas de La fiesta de toros, v. gr.
recuerdan, superándolos, algunos de
los mejores trozos narrativos de Lope
de Yega en el Isidro.
Con todo eso, la poesia lírica, flor
rarísima en todas edades, lo era mucho más en aquélla. O por aberración
critica, o por flaqueza y penuria del
estro propio, o por aversión a los pasados des,·arios culteranos, o por una

absurda concepción del fin y materia
de la poesía, se había desarrollado nna

tesca celebridad Zabala, Valladares y
Comella, prototipo del don Elcuterio
de la Comedia Nueva.
Sólo dos poetas dramiiticos produjo

men y de color poético. Tras esto, so-

aquel siglo, diferentísimos en ingenio,
en gusto y tendencias, pero conformes
en imitar la realidad humana que tenían ante los ojos, por donde las obras
de uno y otro vinieron a ser, aunque
de distinto modo, espejo de la socie-

lían dedicarla a objetos de utilidad
'prosaica, en los que llamaban poemas
didácticos, o bien a asuntos frívolos y
baladíes, indignos de ser tratados por
las i\lusas. De esta escuela fué cabeza
(digámoslo así) don Tomás de Iriarte,

Ramón de ]a Cruz, inimitable y soberano en el género de piezas cortas ,•ulgarmcnte llamadas sainetes, única parte de sus voluminosas obras que la
posteridad conserva y lec. Lo que Gaya en las artes plásticas, fué don Ra.
món de la Cruz en el teatro. En los
caprichos y fantasías del uno y en los
sainetes del otro está el único archivo
de la vida moral d~ aquella época abigarrada y confusa. Escritor incorrecto pero potente, y en la observación
atento y sagacísimo, comprendió don
Ramón de la Cruz, con poderosa adivinación artística, que lo único característico y pintoresco que quedaba en

Don Lcandro Fernández de Moratín
era la antítesis ,,iva de Cruz en gusto
~,;,;,,:;',.._:
y manera. El uno, todo fecundidad y
desaliño; el otro, tipo acabado de sobriedad, mesura y buen gusto. Escaso
de invendón ~foratín, o más bien rnnmorado de la perfección ideal ele su
especie de criticismo erudito, ávido de rantc formalismo de la Poética de Boi- arte, sólo cinco comedias originales y
examen y de anúlisis.
lcau. r aparados en él, fulminaron dos traducciones de )foJiére dió a las
No todos se detuvieron donde se de- acerbísrno anatema contra los más ori- tablas, y aún ele este breve teatro no
tuvo el Padre Feijóo, y conforme iban ginales monumentos del arte nacional hay mús que dos obras que pueden
penetrando en España, más o menos y sobre todo contra e] teatro de Lope calificarse de obras maestras. Es la
subrepticiamente, las obras de los en- y Calderón. Este todo ele critica ras- primera una sútira literaria en diúlociclopedistas, comenzaban a germinar, trero y pobre prevaleció entre noso- go, tal que ni el mismo Luciano la huprindpalmente entre las clases eleva- tros por mús de una centuria, y se con- biese hecho más sazonada de ática irodas, propósitos ele renovación y aun virtió en dogmatismo oficial, a des- nía, si volviera al mundo y escribiese
de revolución, así científica como so- pecho de las aisladas protestas de al- en castellano. Es la otra, no una cocia], siendo muy de notar que en Es- gunos ingenios de temple nacional co- mrdia del género de l\loliére, como pupaña Ia rc,·oluciún vino de arriba, r mo García de la Huerta, y de los es- diera esperarse de las aficiones del
se había traducido ya en actos oficia- fuerzos que hicieron unos pocos pen- autor, sino mús bien una comedia teles, antes que la masa del pueblo hu- sadores como Arteaga (Investigaciones renciana, de exquisita pureza, en que
biera llegado a penetrarse de ella. Fá- sobre la belle:a ideal) para aclimatar har afectos limpios y reposados, y
cil es sorprender este espíritu, a ye. C'ntre nosotros las nuevas doctrinas es- hasta cierta suave melancolía, y una
ces descubierto, a veces embozado, en téticas; o para mostrar, como lo hicie- vaga sombra de tristeza. En lo propiacasi todas las providencias de los mi- ron Berguizas y Estala (traductores de mente cómico, v. gr. en La Mojigata,
nistros de Carlos III (v, gr. en la ex- Píndaro y de Sófocles), la diferencia :'lloratin quedó a larga distancia de su
¡mlsión de los jesuitas), en }as discu- proíunda que mediaba entre el clasi- modelo, pero no hay escrito suyo, aun
siones y memorias de .1as Sociedades cismo helénico y los remedos que de dC' ]os más endebles, que no merezca
Económicas, en la amena literatura, y l'l habían hecho los franceses.
estudiarse como ejemplar, no sólo de
en los mismos libros de los impugnaDonde se mostró más intolerante ]a aquella perfección negatiYa que condores del enciclopedismo, que por su reacción de los preceptistas fué en el siste en la ausencia de defectos, sino
importancia y nllmero bien claro in- lt'atro. La sequedad y el énfasis cere- de acierto constante y templada C'ledican cuún cercano veían el })'!ligro. monioso sustituyeron a la antigua li- gancia, que son ya cualidades positiAsí v. gr. la Falsa Filosofía del Padre bertad, animación y vida. Obras he- vas. Hizo versos sueltos, legítimamenCcballos. los Desengaños filosóficos, de ladas, sin m:ís mérito que una pueril te clásicos al modo latino e italiano, y
\'aldrcel, los Principios del orden sumisión a cierta verosimilitud mate- tan perfoctos y artificiosos como los
esencfol de la naturale=a, de Pércz y rial y grosera, nacieron no tanto para de Parini. Sus prosas críticas son un

Página 2

Juan Meléndez Valdés, felícisimo en
casi todos los géneros cortos de poe-

padre), ingenio español de raza, en

del Rastro, de Lavapiés y de Maravillas.
.·,.

y ]a siguiente, participando más o menos de los caracteres de ambas, don

bueno y en muchos más de lo malo.

la, sino a pintarla, convirtiendo en materia artística las proezas de los héroC's

,ye

Sirvió de lazo entre esta generación

nuestros grandes poetas en algo de lo

y se dedicó a no adularla Ili a educar-

~;

(

glo que pueden leerse antes de las de
Moratín.

&lt;lo.

genio dulce y aniñado, de muelle y

la Espafia de Carlos III era la plebe,

&lt;

gógico, son casi las únicas de aquel si-

Forner, satírico vehemente y profun•

defectos, el alavés Samaniego, fabulis-

dad de su tiempo. Era el primero don

'

el amor y estudio a los antiguos modelos ele nuestra lengua, como es de ver

solado humanista y docto filólogo. Sus
dos comediás, de objeto moral y peda-

tor de epigramas, de la familia de
Marcial; y, finalmente, don Juan Pablo

en los romances, quintillas y otras poe-

vatiquez y desenfreno del mal gusto

•'

En la poesía lírica la imitación francesa había sido menos opresora, y se
conservaba mejor el sabor indígena y

frío, que cultivó con éxito algunos géneros de poesía ligera, sobre todo la
fábula, y que en todos se mostró acri-

sía, y no tanto en los mayores: in-

indígena. Entre ellos alcanzaron gro-

-'-;"'&gt;c.:..~_.-:~

modelo de sencillez y de limpieza, Y escritor tan ingenioso y discreto como
aún a veces de discreta y sazonada malicia. Ni la misma prosa de Voltaire
es más transparente y amena que la
suya.

Siguieron a Iriarte, exagerando sus

tos de la nueva escuela, los monstruososo engendros de ciertos abastecedores de la escena, tan ayunos de fantasía como de buen gusto, y que, por
decirlo así, juntaban en su persona toda la insipidez y prosaísmo de los
:\fontianos y Arroyales, y toda la sel-

el Oriente musulmán, Azara el Para-

trinas de Descartes y Gasscndi, que
fueron expuestas con amplitud, y una~
veces refutadas, otras adoptadas a medias, por el obispo Caramuel, por el
judaizante Isaac Cardoso (en su Philosophia Libera) y por el obispo Palanco, grande adversario del atomismo.
Acentuóse más este movimiento de
aproximación a la ciencia francesa en
el reinado de FelÍpe V, apareciendo
entonces buen número de libros de filosofía natural y de cosmología, en
que abiertamente se propugnaban los
principios gassendistas y cartesianos.
Distinguiósc entre los partidarios de
la doctrina atómica el Padre Tosca,
que hizo muchos prosélitos en Valencia y Aragón. Siguiéronle en Casti11a
el Padre .Juan de Xájcra, el presbítero
Guzmán, y el autor dct libro Del ocaso
de las formas aristotélicas. Acudieron
los csC'Olásticos a ]a defensa del vacilante Peripato, y cruzáronse de una
parte a otra innumerables folletos, hoy
de más curiosidad histórica que científica.
Yino a dar Ja victoria a los innovadores el templado eclecticismo del Padre Feijóo, varón benemérito en altísimo graclo de la cultura clC su pueblo, incansable destructor de preocupaciones en todos los ramos de la
ciencia r de la vida común. Redúcense sus obras, coleccionadas con los títulos de Teatro critico y Cartas eruditas, a una serie de disertaciones cortas, al modo de los ensayos ingleses,
en los cuales se recorren las más diversas materias, con espíritu universal y enciclopédico, conforme al gusto
de aquel siglo, fijándose el autor con
especial ahinco en ]as de física experimental y medicina, penetrando alguna Yez en el campo de la crítica histórica, y dedicando largo espacio a la
impugnaciOn de las artes múgicas y divinatorias y de los casos prodigiosos
malamentC' autorizados por la creencia y voz popular. Xo se crea, por eso,
al Padre Feijóo un escéptico o un vol-

el teatro como para los gabinetes y
tertulias de los eruditos. Asi la l'irginia y el .-ltalllfo de )ifontiano, la Lucrecia, la Ormesinda y el Gu:mán el Bueno de ).(oratin el padre, la Xumancia
de Aya]a, y otras infinitas, muchas de
las cuales ni aún arrostraron la prue-

escuela cuyos caracteres más externos

consistían en la falta absoluta de nn-

ción y espíritu poéticos, y don León

géneros falsos y artificiosos (en el mal
sentido del vocablo), v. gr. el pastoril

del Arroya!, autor de un tomo de las

y el anacreóntico, trató de remozarlos

más perversas odas que existen en len-

con ciertos dejos y vislnmbres del sentimentalismo inglés y alemán, de Gessner, Thompson y Young, que él conocía por medio de los franceses. Ya su
maestro Cadalso había intentado algo
de esto en una muy pobre imitación
de las Noches que no le dió, por cier-

gua castellana.
Contra este prosaísmo de dicción,
mil veces más pernicioso que todos los
extravíos del ingenio, protestó con la

doctrina y el ejemplo la escuela de Salamanca, en la cual han de distinguirse dos periodos: el primero más castizo y más inspirado por la contemplación de nuestros modelos del siglo
XVI; el segundo más influido por las
ideas y los ejemplos de Francia. Pertenecen al primero Fray Diego Gonz:ilez,. tierno y simpático poeta, que imi-

tó hábilmente en su parte más externa
al estilo de Fray Luis de León, aunque
sin asimilarse su sencillez sublime;
Iglesias, intencionado y malicioso au-

to, tanta celebridad como su ingeniosa
sátira de los Eruditos a la violeta. Tu-

vo ~leléndez, entre otros méritos, el de
haber cultivado con especial amor el
romance castellano, no ciertamente

épico y popular como los antígnos, sino lírico y erótico, pero fácil siempre,
y a menudo gallardo.

tensamente en el cuerpo de esta historia, puesto que por ellos se abre la
de lírica española en este siglo. De
Cienfuegos, ingenio desmandado y
neologista, baste decir que sus versos,

afeados a la continua por rasgos de
sensibilidad declamatoria, pero varoniles y robustos, vienen a ser un ero~
brión informe de la gran poesía de
Quintana, a quien precedió en traer al

arte, sí bien de nn modo vago y nebuloso las ideas del siglo XVIII.
Intimas relaciones tuvo con la es-

cuela salmantina el español más ilustre y honrado del siglo XVIII, don Gaspar Melcbor de Jovellanos. No fué la
poesia su vocación predilecta, aunque

sé mostró gran poeta en algunas sátiras y epístolas, donde se encuentra un

jugo de alma, rarísimo en la poesia
del siglo XVIII, y que hace tolerable
hasta la comedia lacrimosa de "El Delincuente Honrado", imitación de las

de La Chausée y Diderot. Pero en la
prosa Jovellanos arrebató la palma a
todos nuestros escritores de materias
políticas y económicas, rivalizando a
veces (por ejemplo en La Ley Agraria
y en la oración en defensa de la Junta
Central) con los más altos modelos de

la oratoria griega y latina. Su actividad se extendió a todos los ramos de
la ciencia y, con muy particular amor,

Discípulos suyos fueron Cienfuegos,

al estudio histórico de las bellas artes.
Su vida austera y gloriosa y su muerte

Quintana y don Juan Nícasio Gallego.
De los dos últimos trata~emos más ex-

casi heroica fueron digna corona de
sus escritos.

DE POESIA
Reíner ~!aria RILKE

Escribir versos no tiene sentido cuando se hace demasiado
pronto. Para ello hay que aguardar un poco y almacenar el co•
nocimiento y el dulzor de la vida durante toda una vida, a ser
posible larga, para luego, quizá tal vez a las postrimerías de ella,
alcanzar a escribir diez versos que puedan tener calidad. Porque
los versos no son, como cree el común de la gente, sentimientos
( éstos en verdad se poseen muy pronto) , sino experiencias. Para
obtener buenos versos, hay que visitar muchas ciudades, cono•
cer muchos hombres y muchas cosas, y aun los animales y las
plantas: hay que saber sentir, por ejemplo, cómo vuela un pájaro, y qué actitudes toman las flores silvestres al abrirse por la
mañana. Hay que saber evocar de nuevo los caminos por extra•
ños países, los encuentron inesperados y los adioses que presenti•
mos largo tiempo, los días de la infancia, que nos son aún enigmáticos: los padres que habíamos de disgustar cuando nos traían
un gozo y no lo sabíamos comprender ( era un gozo para otros) á
las enfermedades cuando éramos niños, que se destacan tan sin•
gularmente en nuestro recuerdo con tan numerosas y decisivas
transformaciones; los días pasados en paz en nuestra casa: las
mañanas junto al mar, especialmente junto al mar; las noches
de viaje que pasaban en rápido vuelo con todas sus estrellas. Y
aun no es bastante si se logra pensar en todo esto. Hemos de
tener recuerdos de muchas noches de amor, todas tan diferentes,
de los gritos de las parturientas, de blancas y leves alumbrantes
dormidas que se van reponiendo. Y aun es necesario que nos
hayamos encontrado junto a los moribundos, y haber velado el
sueño de los muertos en la estancia con las ventanas abiertas y
los inciertos rumores que por ellas penetran. Y no es bastante
aún que tengamos recuerdos. Se debe haberlos pedido olvidar
cuando son numerosos, y se debe haber tenido la gran paciencia
de aguardar a que vuelvan. Porque los recuerdos en sí no son
aún poesía. Solamente cuando llegan a convertirse en sangre
nuestra, en .miradas nuestras y en actitudes nuestras, cuando ya
no tienen nombre y no pueden diferenciarse de nosotros, enton•
ces es cuando puede acontecer, que en un misterioso momento
la primera palabra de un verso se levante entre ellos, surja en
medio de ellos.

•

Página 3

�D S N VELHS MEXI HNH
.

Enrique DIEZ-CANEDO

MARIANO AZUELA

-I MARIANO AZUELA. LOS DE ABAJO
SI LA LECTURA de uno de esos libros que nos dan en el marco reducido
de la narración literaria como ventanas por donde ver, en una de sus fases
mús agudas, el espectáculo de nuestros
días rc\'ueltos, apasiona y cautiva, a
punto que leida la primera página ya
no lo podemos soltar de la mano por
ejemplo, El tren blindado o El niño,
de Vsevolod lvanov- , y al analizar
nuestras impresiones, calculamos la
parte que toca de ellas al arte del escritor y la que corresponde a la materia por él tratada, no nos conformaremos con pensar que todo asunto nos
interesa virtualmente si logra cumplida expresión literaria, y aun vacilaremos en estimar demasiado alto su precio artístico. ExJJerimentamos a veces
sensaciones análogas a las que despierta en nuestros ánimos la información
periodística, escrita apresuradamente
sin más propósito que el de dar un
trasunto fidedigno del suceso narrad.
~lariano Azuela, novelista mexicano,
cuya obra anterior a Los de abajo desconozco por entero, no deja de suscitar con estas "escenas y episodios de
la re,·olución mexicana" sensaciones
de ese género, que a menudo se resucl ven tan sólo en un movimiento de
horror ante tal o cual episodio, pero
cuya insistencia y coordinación acaba
por comunicar a la novela un empaque de grandeza bárbara.

Entre los combates de la Ilíada y las
diarias luchas de una partida facciosa contra las tropas, irregulares tam ..
bién, de un gobierno inseguro, es posible que, reduciendo aquéllas al puro
elemento real, no vaya gran distancia.
La diferencia está cu ... Homero. El
poeta ve detrás de aquellos hombres
que se están peleando la eterna pugna
Y rivalidad de los dioses. Y por desgracia para el poeta moderno, y para
sus héroes también, ahora ya no se ven
dioses detrás de los pobres mortales
que se juegan la vida y la pierden, 'sin
saber por qué:
sin saber por qué
ni por qué se yo ...
es, precisamente, el estribillo de una

canción que suele canturrear Demetrio
)Iacías, el héroe de Los de abajo.
Héroe, ciertamente. Y tras él, como
el numen junto a los paladines de la
Iliada, una fuerza monstruosa que analizan, transformación del antiguo ha-do, llámesele como se quiera, que a]
encaminar los pasos del elegido hacia
el triunfo o hacia la muerte, le reduce
a la condición de figurilla de ajedrez
en el vasto tablero donde se aventura
eternamente una inacabable partida.
Demetrio Macias, sorprendido por
los contrarios en su cubil, de donde
escapa a duras penas, reuniendo en
torno suyo más tarde un bando de
hmbres fuera de toda ley, con los cua-les llegará, desde la extrema situación
defensiva del perseguido a la significación del guerrilero que defiende una
causa, impulsado por el correr de los
hechos, ayudado por la fortuna propia y las artimañas de la invención ajena, destácase como figura central en
estos episodios, con toda energía y vigor.
Bravo, limitado, sin más ambición
que su apetito del momento, es, en el
torbellino de la pelea, él mismo lo dice, como piedra que va rodando hasta
el fondo de la cañada. Se le ve seguir
su ley de arrojo personal sin pensar
l'll causas ni en luchas. Sólo tiene un
momento de clarividencia, cuando la
mujer, reunida con él al cabo, viéndole
triunfador y próspero, le pregunta:
- ¿Por qué pelean ya, Demetrio?
El cuadro que pinta el autor de Los
de abajo, én un estilo sin afeite literario, lleno de jugo y sabor, y es acabadisimo. Los personajes secundarios, como Luis Cervantes, el adulador medroso y cruel al mismo tiempo, el "güero"
Margarita, salvaje figura de guerrillero; "la Pintada", fiera mujer de campamento; la apocada Camila, todos, en
suma, hablan y se mueven con asombrosa verdad.
Buscando referencias a propósito
del autor las encuentro en la interesantísima Bibliografia de novelistas
mexicanos, de don Juan B. lguiñiz, pu..
blicada en la colección de "Monografías bibliográficas mexicanas" en este
mismo año. Azuela no es un escritor
joven, ni Los de abajo un libro recentisimo. La edición que tengo a la vista de 1915, fué precedida por otras
dos, la primera impresa en 1916, en El
Paso, Texas. Se ve que ha ido poco a
poco abriéndose camino entre el público, y creo que una edición española
podría tener ahora un éxito importante.
[guíñiz caracteriza a Mariano Azuela, médico de profesión, que prestó
servicios en campaña durante el periodo revolucionario, como uno de los

primeros cultivadores de la novela de
costumbres mexicanas. Francisco Monterde, en el prólogo de la citada Bibliografía, le califica de 11regional y
realista" y aludiendo a obras suyas
más recientes dice que en ellas Hsu antigua manera de novelista de la Revolución se transforma, orientándose en
el sentido de las tendencias actuales".
Ojalá no sea a costa de ese sentido
directo de la lengua popular, de la len~
gua "oída" que se percibe a cada página en Los de abajo, que considero,
dejando de lado toda comparación, como una obra de valor propio, de alcance evidente. Al lado de su interés
documental hay en ella un puño de
novelista. Lo que yo no se es si este
relato es un punto de llegada o puede
ser, todavia, arranque para empresas
mayores.
(1926)

- II MARTIN LUIS GUZMAN. EL AGUILA
Y LA SERPIENTE
Basta leer un capitulo de este libro,
de abundante lectura, con el material ordinario de tres volúmenes en
sus cuatrocientas páginas de apretada
composición, para entregarse apasio-

... se vuelven tan sólo en un movimiento de horror ante tal o cual eplsodio.

,

nadamente al asunto, para seguir paso
a paso al escritor, que nos pinta en
cuadros reveladores al México revolucionario de Pancho Villa.
Yo no sé si responde al Pancho Villa de la realidad esa figura que un dibujante ha puesto asomándose a la cubierta: sombrero ancbo, boca sensual,
bigotazo crespo y, junto al hombre, canana en banderola. Me hace desconfiar
del parecido el escaso arte con que todo est~ dibujado, en ingrato color, a
cuyo atractivo se fía quizá, en colaboración con el mal gusto, la captura de
un público neutro. Lo que si veo es
un retrato cabal de aquel Pancho Villa,
casi fabuloso abar?- mismo, en las páginas que forman el tomo de que esa
figura es, por decirlo así, el eje novelesco, ya que la figura central excede
en mucho a las proporciones humanas, por ser la de todo un pueblo
grandioso y desgarrado, imponente y
lamentable como santo en martirio.
El lector avisado no dejará de ver
en la evocación de México suscitada
por estas páginas algo más que un fondo del escenario en que pelean hombres que a veces no tienen más empleo que el de matar o morir v
ambas cosas saben hacerlas bien. 'N~
es paisaje, sino personaje verdadero,
"agonista"- en la cabal expresión del
vocablo-, este trozo de tierra america~a pintado aqu~ con mano segura,
gmada por unos OJOS claros y certeros
en el mirar, aunque a menudo la emoción los empañe.
Martín Luis Guzmán, espíritu combativo, ánimo templado en la contradicción, y sobre todo hombre entre
hombres, ha sacado de su experiencia
personal el tejido de sus relatos. Lo
que le caracteriza y avalora como escritor es el tacto con que ha sabido
no envolver la verdad en llamativos
ropajes de fantasía, sino más bien desnudarla de toda compostura que no sea
la que forma precisamente el arte del
buen narrador con tema de sobra a la
mano: el despojo de todo escenario, el
empeño en evitar desarrollos inútiles
embellecimiento de frase; cuanto, e~
una palabra, suele llamarse "literatura", cabalmente porque no lo es.
De todos los caminos de la novela
que tiene por fondo la verdad humana, el escritor ha segqido aquí el que
aprpxima el relato o cuento a lo que
hoy se suele denom~nar "cosa vistalJ.
No podia ser de otra suerte, ya que ha
elegido para su composición, en vez
de la forma de memorias, esta otra,
que pertenece en todo al arte narrativ?. Y aun a la literatura de imaginacwn. Pero su imaginación se ejerce
más que en los hechos y en el encade~
namiento de los mismos, en las circunstancias susceptibles de crearlos en
lo escrito con v_ida nueva, de hacerlos
palpables, lógicos, derivados naturalmente de la naturaleza de aquellos que
los ejecutan, haciéndonos ver las dos
partes del pu ego: los actos como expresión natural de los personajes y los
personajes mismos a la luz de los actos
que los expresan.
La parte del autor como persona
real en estos cuadros de la revolución
~exicana, en que participó, ha de ser,
mdudablemente, muy grande. Muchas
veces emplea la primera persona gra-

matical en sus narraciones. "No digáis
nunca yo", recomendaba a su amigo
el gran escritor inglés. Pero un escritor, ¿Puede acaso decir otra cosa que
yo? La objetividad verdadera, ¿cómo
se consigue? Dos narradores de un
mismo hecho lo cuentan de modos tan
diferentes que parecen hablar de cosas
distintas. El consejo de aquel escritor
podría limitarse a la técnica literaria
y quedar así reducido en su alcance.
Del yo no puede evadirse escritor ninguno. Y siendo esto asi, ¿Por qué no
afrontarlo, como se ha hecho, como
se ha de hacer siempre?. El yo pone
un énfasis de conv.i cción, añade un
acento de seguridad que se traduce en
movimiento eficaz del estilo. Mas lo
importante es que - ese yo no se convierta en culto exclusivo por el cual
se aventure más de lo qne pueda ga•
narsc. Cuando al escribir sus recuerdos nada menos que un Benvenuto Ce•
llini, aficionado a exagerar, se engran-decc en demasía, llega a las fronteras
del ridículo, del que se salva por su
garbo de exagerador, más amigo de sí
mismo que de la verdad.
Nada de esto aquí. Pasma el acento
de fidelidad a los hechos: de verdad,
parcial si se quiere, en la pintura, en
el parecido, en la expresión de sus
hombres, de sus batallas y escaramuzas, de sus amistades y sus odios. Pasma la riqueza del asunto, que llega a
explicarse teniendo presente la profundidad de la crisis nacional, en
que todos los valores aparecen puestos
a prueba y obligados a dar la máxima
vibración humana.
Todos los tiempos revueltos han
producido en literatura obras fuerÍes.
Sera un poema épico, una colección
de cantos, como nuestros romances:
serit la novela picaresca o la narración stcndhaliana, el relato popular o
la concepción ideológica. ¿ Cómo no
ha de ser hoy el país mexicano, lo mismo que IJ,usia, venero abundante de
temas, arsenal inmenso ele materiales?
A propósito de la noYela Los de abajo,
de Mariano Azuela, se hizo resaltar la
semejanza entre los escritores mexicanos y los rusos. Puede haber algo de
imitación, de influencia inevitable. Tal
vez se compare también ahora el arte
de narrador de Martín Luis Guzmán
con el de los novelistas eslavos. Es
muy dificil discernir entre lo que se
parece por el asunto y Jo que se parece por la manera. En la manera encuentro yo a este escritor muy distinto de aquéllos. Está siempre muy sobre si, vigilante, para qlle nada desvirtúe la fuerza de lo que quiere expresar. Conoce a sus hombres y a su tierra. Sabría ser elocuente con las paJabras, y se le
concentrar su elocuencia en la exactitud del término,
preferir un giro ordinario a un rebuscamiento. Se 1e siente poseído de su
tema, persuadido de la grandeza bárbara ele sus escenas de matanza y de
odio, hasta cuando pasa, animándolas,
una sonrisa, buen medidor de la magnitud de sus personajes, en los que ve,
hasta cuando hacen de monstruos, un
temblor de humanidad. Con todo, su
libro, severo, grave, desgarrador, se
apodera de los ánimos y los mueve,
como las tragedias antiguas, a una piedad serena.

,·e

LA POESIA
'
LA POETICA,
EL POEMA
Robert de SOUZA

La cúpula académica es eminentemente favorable a los ecos
del espíritu, mas no puede ser un buen resonador, al menos para
la poesía, si no mediante los poetas. Para servirse de ella sin que
padezca la poesía, se necesita mucha fineza y un .gran valor. Son
las cualidades complementarias que el abate Bremond ha mostrado de manera superior a lo largo de su existencia literaria y
religiosa, y que nunca ha afirmado mejor que mediante su disertación pública en el Instituto sobre La Poesía pura.

0~'
'

Jamás había sido enfrentado el pro- cia del más grande poema -el uniblema con mayor ardor y audacia. verso- para conocer al más pequeño,
Jamás se lo había enlazado más estre- ¿cómo conseguirlo sin considerar an ..
cbamen'te, como corresponde, a las rai- te todo su poética, y haber justificado
ces mismas del ser y de las cosas. Pues en primer lugar esta cualidad de poenunca se lo habrá encarado lo bas¡an- ma - razón de ser superior del muntc y bajo el ángulo más abierto, aún do?
cuando sólo se trate de comprender
El mundo es en efecto la obra de
la poesía en su expresión verbal.
un Ritmo, cuyo impulso primero y ca¡Que problema! No existe otro más rácter global nos escapan,· es ordenagrave ni lo hay más vasto, así como ción idéntlca y cambiante, expresión
no se sabe de otro más dificil.
y percepclón, capaz de determinar en
La primera dificultad surge del pun- nosoll'os, por nosotros y fuera de no•
to por donde debe tomárselo, del or- sotros, el fenómeno de la belleza y la
den de sus factores. ¿Es la "poesía" exaltación (o lirismo) sin el cual no
dependiente de la "poética," o poética podríamos gozarlo.
Y poesía lo son del 'poema"? Si preEl verdadero crimen de nuestro
existe a la obra y a sus leyes, enton- tiempo, el verdadero pecado con el
ces existe an_te todo en nosotros mis- cual el hombre empaña más y más la
mos. ¿Pero encuentra su materia en fuente de vida original desde que ha
nuestro solo ser? Ese ser a quién, por identificado la civilización al progresu nacimiento mismo, Je es impuesta so mecánico y físico, está en su desla materia del mundo, y antes el orden con?cimiento de la poética creadora,
que la engendra que la materia mis- el fm de la naturaleza que con toda
ma, sean cuales fueren los principios evidencia -como surge en sus orgías
respectivos de creación y evolución de sonidos y colores- es el de sobrepor los cuales se Jo interprete ...
pasar la utilidad.
Y sin embargo es el mundo, es el
Las visiones del "Edén" 1 de la "Edad
poema, sus relaciones y corresponden- de Oro" para el pasado, del "Paraíso"
cias, quienes nos revelan a nosotros . para lo venidero, no fueron símbolos
mismos a la vez que las leyes simul- erróneos. Expresan que el hombre sutáneamente claras y misteriosas (y por po ver durante mucho tiempo el munconsiguiente la poética) que lo rigen. do bajo el aspecto magnífico del poePor ende, si se debe tomar concien- ma terrestre, que Je proveía todos los

Página 4
Página S.

�•

elementos de sus transfiguraciones. La
necesidad y el sufrimiento, bases del
trabajo junto con el placer de la acción por si misma, podían ocultarle a
veces su esplendor; pero con su trabajo mismo contribuía él al espectáculo
en el sentido de la poética natural.
Entre el ritmo que lo crea y lo recrea
a cada segundo, y las formas del universo, las vibraciones de la onda vital
constituían un encadenamiento continuo, sin desacuerdos, sin ruptura. No
fundaba el hombre su poder a expensas de lo sensible y lo concreto; no
sacrificaba el encanamiento del poema. Y con todo, la ciencia no es causa
de esas destrucciones, ni su separación
muchas veces obligatoria del arte; es
por el utilitarismo económico que el
hombre ba mancillado el poema, al
servicio de un interés para el cual no
existe forma alguna, y que mata la vida al matar la belleza.
La máquina, fabricante infatigable
de nuevas necesidades, es deificada
basta por los artistas, que ciegan fren-te a la mortal fealdad de sus amontonamientos; de su automatismo de esclavo se extrae la mecanización de las
disciplinas administrativas. El ritmo
viviente es destruido en todas partes.
Del vegetal al animal, incorporando a
la conquista una necesidad cada vez
más grosera, la abstracción satánica
prosigue sus hecatombes. Las mil formas de la especie son aplas'tadas, laminadas. El estereotipo reemplaza al
tipo. La falsa diosa Cantidad reina
sobre una inmensa obra de muerte, y
terminaría ahogándose a sí misma si
la divina Cualidad no mantuviera heroicamente en todos los órdenes los
poderes milagrosos de una poética.
Nos creemos muy fuertes por rechazarla como una ilusión y una fábula.
Y sin embargo sólo por ella vivimos.
A pesar de las sumersiones del interés
mercantil, las artes y aún las ciencias,
convirtiendo sus cimas en islotes, sólo
viven por el1a, en una tensión constante hacía un equilibrio, una armonía, un belleza que se trasciende.
El deseo, fundamento de la vida, es
inseparable de la belleza incluso en el
estadio de la simple función, porque
la belleza -aún aparentando ignorarse y negarse- es inseparable de la felicidad, nuestra esperanza al infinito.
Enlazada al sentido estético, esta aspiración nos salva. Pese a toda necesidad, pese a todo interés, no existe
ningún ser, aún entre los primitivos
o los menos delicados, que cediendo a
su naturaleza, al lugar y al instante,
permanezca insensible a ciertas fases
del "poema": alboradas o crepúsculos,
noches estrelladas, quejas o melopeas
del viento o de las aguas, olores atractivos, carnes delicadas, estaciones o
cosechas, mares o montañas, animales o plantas. Pero tan sólo están
penetrados de "poesía" aquellos que
renuevan sin cesar, que recrean en
ellos por el sentimiento las cosas y su
expresión.
A la poética general y como impersonal del universo se -agregan las poéticas de- los hombres, religiosas, sociales y politicas: disposiciones de la ra_:za, la época, el grupo. Nos demos o
no cuenta, cada uno de nosotros está
-sometido a una de esas disposiciones
colectivas, por las cuales interpreta,
adapta o falsea el gran poema universal. Algunas acrecientan en nosotros
la exaltación lírica, y nos ayudan a
sentirla mejor; la mayoría nos aleja
de esos esplendores, nos cierra a esos
encantamientos. Es que no son puras,
no están SEPARADAS DEL INTERES
que, suscitando la lucha sin otra necesidad que la de utilizar, propaga las
destrucciones. El carácter primordial
del mundo, lo que hace el poema, es
,sn gratuidad. Su razón de ser es la de
1,10 tenerla. Las poéticas. religiosas o
sociales de los hombres impiden al
hombre comprenderlo o, más bien,

LA SE UIA

en los atrios, golpean la tierra
con un eco invariable.
San Isidro, humedece las lenguas jadeantes
de los coros en los sembradíos.

I

Cierra esa herida de fuego,
ese palpitar que ahoga.

Acuclillado está el hombre

Dales tregua,

en largo cordón que aplasta las aceras.

yo me quedaré velando,

Un crespón de silencio baja a su cuerpo terroso,

hincando los dientes contra la tierra

al rostro desierto de sol;

aunque me queme la boca a las brasas de la arena;

al febril remolino de sus brazos

porque hay que seguir cavando

que la sequía ha arrebujado-

hasta llegar al hennejo raudal de su corazón,
y seguirlo mordizqueando como las cabras la hierba

Si alguién partiera su calma,

para que el río nos abra el cristal de sus pupilas

exhalaría del centro cálido, no un gemido,

y se desparrame, y se venga desagotando

sino esa tibia resignación de los cielos de Octubre

de parcela en parcela.

que mansamente se arquean sobre las llanadas

III

como un ojo de leche dulce.
De sus labios no sube la blasfemia,
está la quijada firme, el fervor de gigante llamarada,

Y cuando el río se abre

la obstinación del telar invisible de Penélope,

•

el sosegado pudor...

estremeciendo la pulpa obscura de los surcos,
¡Dios mío!, que ávida jauría se desata

. tras los escritorios, exprimiendo,

•

II

alumbrándose con el aceite santo
de las manos del campo;
trastocando la embriaguez de los corazones vírgenes.

Un rio es una criatura viva

Meneándose como una marea de arenas movedizas

por donde Dios hace correr

donde se hunde el hombre acuclillado.

el temblor maravillado de su esencia.
aceptarlo. No sólo se entrechocan, se
hieren y aniquilan al córrer hacia una
meta que se alza como un muro siempre igual que todo lo oculta, hacia el
punto fijo de un fin, sino que al querer incorporar a su juego la entera
poética del mundo y su misterio, su
infinito sin meta, pierden con el sentido del desinterés el secreto ,de su
valor que es más que servirnos, pues
es extasiarnos. La explicacióñ soberana del mundo exalta así ante todo la
estética. Tiene..por objeto el contemplarse, el intensificar e indeterminar
nuestra vida . por la suya en su propia
contemplación. La vida es por ende
inseparable del misterio universal. Las
poéticas de los hombres se enlazan por
lo que contiene de sentimiento, dependiendo así felizmente de la estética;
pero por sus lados pr·ácticos- finalistas
nos condenan al suplicio, clavan en
el hombre a un Dios sobre la cruz.
La historia . es la cadena de estas
poéticas colectivas, que favorecen más
o menos mal la corriente salvadora d e
la poesía y, en la exaltación, la aspiración a la belleza. Casi siempr;e tienden indirectamente a ella; su sostén
estético es de una insigne dehilidad
cuando no falta del todo- y nos deja
en el patíbulo a solas con nosotros
mismos.
El individuo interviene entonces con
su poética particular. De hipótesis en
hipótesis, de experiencia en experiencia, sobrepasando si.Je es posible los
límites de sus medios naturales,. el
científico persigue la felicidad y la belleza en la búsqueda de la verdad;· el
artista lo hace de sueño en sueño, a
través del juego de sus sentidos, en la

representación y la interpretación de
la vida. Ambos tienden a lo mas profundo de lo r eal mediante la creación
y la invención, sin que el científico
tenga derecho a condenar la realidad
del artista partiendo de la suya propia y porque ésta se halla apartada
de las apariencias. Las apariencias,
debidas a la limitación de nuestros
sentidos, no pueden ser denunciadas
por eso como ilusorias y engañosas,
por cuanto están ligadas a la realidad
misma del hombre, a las condiciones
vitales de sus reJaciones con la naturaleza. Por el contrario, nos engañaría la verdad científica si imagináramos posible vivir sin tener en cuenta
las apariencias del tiempo y del espacio creadas por nuestras harto débiles
aptitudes de tocar, gustar, ver, oír y
oJer. Desde que el universo existe a
la vez sin nosotros, por nosotros y en
nosotros, el científico &amp;punta a descubrirlo con toda independencia de
nuestras condiciones humanas y más
al1á de sus limites; mientras que el
artista busca absorberlo en sí dentro
de esos límites mismos, extendidos en
verdad a la medida indefinida del
mundo, y aún más allá, por el senti).niento. En los dos casos. la obra no
tiene nada que no sea poema, es decir
expresión de belleza nacida de un ordenamiento y una exaltación, suscitadora a su vez de una poética nueva,
más o menos unida a las restantes.
Asi se cierra y se abre, perpetuado,
el ciclo del poema universal al pequeilo poema individual, la órbita continua de poética a poética del que un
fJtiido inaprehensible, la misteriosa
poesía, es la corriente animadora.

Se tiene la costumbre de reducir a
una pequeña bola esa inmensa eSfera
que gira balanceada sobre sus dos polos de la ciencia y del arte, igualmente estéticos. Pero es verdad que la pequeña bola toma el valor de una perla, es el poema propiamente dicho,
amasado entre los dedos del creador
propiamente dicho, el poeta.
Y no lo es sin razón, pues el poeta
es el creador del Verbo, del elemento
que concentra y dispensa por excelencia los poderes de los demás. Todos,
científicos y artistas, tienen necesidad
de su concurso en alguna medida; posee la facultad superior de reemplazarlos a todos o, lo que viene a ser igual,
de dar la ilusión de hacerlo. En el
verbo vuelve a encontrar el poeta a
través del ritmo la potencia original,
fecundadora del mundo, y mediante la
voz }o dota de una seducción suprema,
el Canto.
Pero la palabra no es sólo nn elemento de exaltación y de creación, es
un instrumento de precisión y abstracción, al mismo tiempo que un medio
cotidiano de intercambio, de simple
utilidad. Entonces ya no es más la
vida misma, no posee la fuerza capital, frecuentemente es sólo la pobre,
mala, seca e incapaz sirvienta. ¡Ay!
Se cree indispensable, abusa de su papel, su tirania se insinúa o se impone
a toda hora, paraliza nuestros impulsos v es la ceniza sobre la llama. De
acn; rdo a las épocas y las generaciones, el poeta mismo se convierte en su
víctima. Las poéticas se acartonan, los
poemas . se vacian, la poesía se desvanece. Estamos ahora en una de esas
épocas.

Aquí es la configuración de nuestros semblantes,
y desde hace años, no ha sido
sino un regazo de lumbre obscuraSan Isidro, ataja con tu lazada ardiente

Como ves, padecemos una doble sequía.
Puedo seguir hollando hasta que el agua brote
aunque mis labios sangren,
pero, ¿cómo hendir la cuchilla
para que se ablande el alma y el amor nos ampare?
Enriqueta Ochoa.

los muslos empotrilados que desde al amanecer,

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Página 7
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�UEÑOS POEMAS
CIUDAD
Al alcance de mi mano, cuatro caminos abiertos
por donde no pasa nadie.
La noche, -árbol de frutos inalcanzablescrece desde las calles.
Sin marinerós ni buques, sólo el viento
puede alejarse.
De la ciudad surge un río,
¿a quién buscar entre sus aguas?

MUJER
Jardín donde pastan los torrentes,
agua del primer bosque,
llano extendido y cálido,
país de costas lamidas por mares de luz,
árbol donde todos los pájaros cantan,
aleteo del sol y de los astros
en un solo minuto eterno y blanco,
fiesta de música sobre el mantel del prado,
manzana de ámbar,
luminosa ola de silencio sobre el mástil de los barcos.

/

I

I

'

ATARDECER
La sombra del jinete sobre el naranjo,
la sombra del naranjo sobre la piedra,
la sombra de la piedra sobre el agua,
la sombra del agua sobre la noche.
Una mujer tendida tiene sueños de pájaros,
un hombre tiene sueños de ríos,
y la sombra tiene sueños de silencios y cruces.

GEOGRAFIA
El vuelo del pájaro tiene pico amarillo y cola verde
La sombra del pájaro se parte en dos: uva y limón.
Pero águila y tigre van de la mano de norte a sur.

Hugo PADILLA.

MULTITUD
Azules, verdes, negros, ·violetas
pasan los hombres sin mirarse.
De obsidiana, de jade, de tezontle
van por la calle.
Sus ojos nubes, piedras, lagunas
no miran a nadie.
Página 8

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>BOLETIN MENSUAL DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON
como artículo de 2a. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de Abril de 1944.

Año XIII

No. 11-12

Noviembre-Diciembre de 1956

El anciano encendió lumbre y dió
de comer al viajero. Este le contó que
se dirigía a la Corte, a lo que el anciano, mirando al cielo, replicó: "¡Oh,
vanas e intiles dignidades! A cuántos
1Jen'!is desencaminados y perdidos por
este camino! Muy alejado estás, querido hijo, de la Corte, pues soy el Desen•
gallo'\ Y añadió:

que no entra aquí quien no tiene
mur pocos Merecimientos.

.)

i1/-='

Entre los ,,
. dos discipulos de Quevedo, se encuen•
tra el misterioso ·.
or
Martin~z. de Cuél~ar. P~co o casi
nada se sabe ele 'rl'•~t\Vtco !UA~n el ultimo terc10 del siglo XVII
prolonga la llrt~,1\ g,~ \iqu~tr'a pléyade de liter~tos insi~nes de la
centuria ant:flihl~ lfonde el nombre de Fray Lms de Leo~ es la es•
trella más resplandeciente. Apenas se encuentra una cita en sus
contemporáneos, y a no ser por los preliminares del único libro
que escribió "Desengaño del Hombre en el Tribunal de la Fortuna y Casa de Descontentos", no sabríamos ni siquiera dónde
nació. Fué en Cuenca hacia 1640. Esto es todo, a pesar de la re•
busca en bibliotecas y archivos españoles. Quizás el escritor mo-

Jf!lfll!

ralisla muriese joven; quizás pasara a Jndias, al lado de su protecteclor Hamos del Manzano, por cuanto \'arios Martínez de Cuéllar se
trasladaron a América y figuran como
pobladores del Perú; quizás entrase en
religión, acorde con sus desengaños o
con la tendencia general de su tiempo
SC'a como fuere, si de Marlínez de Cuéllar no tenemos la vida, ha llegado
hasta nosotros la obra. El la llamó
"idea 11.,. y añade que el motivo que tuvo fué no más de pasar el tiempo,
pues, como doctamente refiere Plinio,
rt orio del estudiante toca al estudio.
Y asi, ·en los ratos de desocupación estudiosa halló el "Desengaño del Hombre en el Tribunal de la Fortuna". Es
el mismo fenómeno que se dió en Fernando ele Rojas. Ambos son estudiantes, componen su libro en la más florida edad, y al punto desaparecen, sin
apenas dejar rastro. "Diríase que no
traen otra misión sino escribir su libro, su libro único, un libro que atraYesarú las épocas, y ese libro, por paradoja, será, en uno y otro, de descngafios. Obra de viejos, que escribirán
nifios. :fratado de experiencia, que
brotará de manos tempranas. Tal "Calixto y :\1e1ibca". Tal "El Desengaño
del Hombre": "libros de estudiantes
para que todos estudien". :\farUnez de
Cuéllar escribió su libro a los 23 años,
lraslucr la influencia satiricomoral de
1111 Qur,·rdo y de un Alfonso de Valdés. El "Desengaño del Hombr'e", tiende a mostrar lo engañoso de los bienes de este mundo. Tal vez la lectura
nos recuerda a Virgilio y el Dante, pero tan sólo como escenario, como juego clt• figuras. Estos todo Jo concentran rn el más allá, mientras que Cuéllar
sin dejar de hacer referencias
a lo escatológico, como creyente que
es- se ocupa del más acá.
Ln galanüra y sinceridad de Martínez de Cuéllar la hallamos ya en sus
palabras dirigidas al lector cuando le
adviertt' respecto del libro: "Que lo
nlabrs no 'te pido; que lo vituperes,
tampoco: que lo uno será envidia, cuando lo otro ignorancia. Alguno dirá:
muy poco es del autor; y yo lo confieso. Esto es precepto de Quintiliano :
QUC' Jo:,; que escriben han de imitar a
1as abejas, que de día andan por las
ramas cogiendo flores, para después,
de aqut•11as aromas, fabricar dulzuras.
La noticia ha de ser de muchos; la
clocurncia, propia. Ni esto es nuevo

ni poco usado; y más cuando vemos
todos los autores griegos y latinos, que
a cara descubierta lo ajeno lo dicen
como propio. Siendo, pues, esto costumbre en los escritores, no me parece causará novedad el haberme yo ,,alido de varios, de cuyas sentencias he
compuesto este "Desengaño en el Tribunal de la Fortuna".
Sorpréndenos, al comenzar el libro,
con una descripción de anticipo ro-

A.qui vive el Desengaño,

según mi voz te lo dijo,
y dista mucho, colijo,

del Desengaño el Engaño.
El Desengaño promete llevar al día
siguiente al viajero al nuevo y nunca
descubierto mundo del "Tribunal de
la Fortuna y Casa de Descontentos".
En efecto, llegan ante un palacio, y
"no me admiré de ver tantas rique•
zas, por ser necesario, según mi parecer, que quien todo lo da tpdo lo tenga. Yi una tarjeta a la puerta, cuya

,

UN VIAJE
CON

EL

DESENGAÑO
Dr. Daniel Mffi

mántico: "Gemia el horcas con espantoso estruendo", y nos lleva el autor,
montado en veloz cabal1o, a un Jugar
"que reconoció ser una tosca bóveda",
en cuya puerta se leía este rótulo: "Casa del Desengaño". Allí encuentra un
vcnerab}e viejo que, arrimado a un
báculo, exclamaba: "¡Ah, engaño! ¡Ah,
engallo! ¡Infelices los hombres que te
siguen, al paso que dichosos los que,
bizarros, te desprecian!" Al preguntarle la causa de tales lamentos, le
contestó el anciano:
En soledad muchos años
ha que estoy, r es bien me asombre
al Yerte, pues raro hombre
suele buscar Desengaiios.

inscripción eran estas verdaderas razones:
Aquí vive ¡Oh, pasajero!,
la deseada fortuna,
que a quien la busca desprecia,
y a quien la desprecia, busca.
Cuatro hombres de horrible aspecto
asen al viajero: "¿Quién sois vos, que
atrevidamente osáis profanar el sagrado palacio de la Fortuna? ¿Traéis algún memorial? ¡Ea, decid quién sois!"
Turbado, volvió la cabeza en busca del
auxilio del Desengaño, quien dijo:
Para entrar por esta puerta,
propicios han de ser éstos;

El viajero se dió cuenta de que "a
la puerta de la Fortuna y sus falibles
premios, están los pocos méritos: asi
ql.lc, para lograr dichas, no hay sino
no merecerlas".

Como iba acompañado del Desengafio -"¡ Oh, Jo que disimula la buena
compañia!-, le franquearon los Pocos
:\!crecimientos el paso, y llegados a un
pórtico, vieron una doncena "cuya
hermosura era igual a sí; pero tan desproporcionada en el cuerpo, por ser
tan alta, que casi se perdía de vista
su cara". La doncella, con tono severo, les dijo que no podían pasar de
allí si no la llevaban de su parte. Preguntó el viajero quién era, y respon..
dió:
f!abéisme a mi menester,
y aunque me miráis tan larga,
no os espante, porque yo
soy del mundo la Esperanza.
"¡ Oh, que dilatado es lo que a nues- ·
tro entender figuramos corto! -se dijo el viajero-, ¡Oh, qué alto e inaccesible lo que tenemos por fácil!" La
Esperanza les prohibe seguir adelante
si no hacen protesta de esperar, a lo
que el Desengaño le contestó que era
inúlil conociéndole a él.

Poco anduvieron, cuando les salió
al paso "un hombrecillo como del codo a la J¡Jano", quien se ofreció .a ellos
como de mucha importancia, pues todo lo que liada la fortuna se lo atribuían a él. Preguntado quién era, respondió:
Conóceme el mundo bien,
por muchos sucesos raros,
que, por -estar contingentes,
llaman, sucediendo, Acaso.
"¡ Qué ele almas en el infierno por
un Acaso! -exclamó el viajero-. Que
seáis necesario para este Tribunal, no
me admira; que las glorias de este
mundo, todas consisten en el Acaso".

Iba a disculparse el Acaso, cuando
apareció "una mujer tan perfecta, que
parecía haberse formado ella a su gusto" Venia con un manto azul de diamantes, una corona en la cabeza y un
cetro en la mf\nO. Preguntada quién
era, contestó:
De la Desdicha soy contraria
y del Acaso soy prima,
necesaria para todo,
pues lodo consiste en Dicha.
El ,·iajero supuso que la Dicha no
habia reconocido al Desengaño, dada
su respuesta, "que muy raro es el di.choso que le conoce, cuanto más la
propia Dicha". Y añade: "Aquél es
verdaderamente feliz a quien busca la
Dicha, no él que la adquirió por buscarla. Ninguna felicidad hay tan su-

•

�ma en Jo creado, c¡ue deje a la mundana ambición contenta".
Despedidos de la Dicha, salió a su
encuentro "un hombre cuya fiereza no
admite comparación". Este les dijo:
Xo te espante el rostro adusto,
ni verme tan mal tratado,
que el no estar aderezado
es por ser el propio Susto.

bienes y Jo caduco de sus premios.
Pues apenas los da cuando los quita.
Venían a sus lados la Asistencia, la
Ignoráncia, la Incapacidad. Acompaiiaban a la Sinrazón, el Acaso, la Dicha, el Susto, la Esperanza, el Cuidado; y ]os Pocos 1Iéritos iban haciendo
lugar para que llegase la Fortuna: que
no llega la Fortuna si no es a fuerza
de pocos merecimientos".
Acomodado el Tribunal de la Fortuna, entró un licenciado, "en cuya barba, al parecer, ponía más cuidado que
en el estudio". Venía el licenciado
acompañado de muchas personas graves y con hitbito. Preguntó el Yiajero
al Desengai'io quiénes eran, y éste contestó:

--,

"Ea, anhelo, ¿quieres no tener Susto? -me decía- pues sacia esa tu
se,J. · Cosas hay que nos atormentan
m.l1s que debieran; cosas que antes de
tic.1npG nos afligen, y cosas que nos
nfolestan sin razón. Las primeras son,
la pórrlida de las cosas temporales; las
segundas, el temor que tenemos de
perderlas; las terceras, el susto que Estos que con lucimiento
adquirimos anejo a ]as propias rique- Yes al ]ad de este hombre,
zas."
no criados, antes son
Siguiendo su camino llegaron al Pa- a su pretPnsión Fa vorcs.
Jacio de la Fortuna, donde había muchos pretendientes tristes y macilenL&lt;'ró 1a Sinrazón el memorial, que
tos. "Vi también muchos abogados, pe- decia así: "el doctor Xecedad, natural
ro el de más opinión dijo al Desenga- de Penseque, hjjo legítimo del Desati1io ,¡ue se llamaba el Cuidado. ¡Dichono y la Bobería, nieto del Descuido y
sa república que, teniendo tanto malo,
la
Pereza, sobrino de la Incapacidad
tiene algo bueno!"
y Ja Ignorancia, suplica a Vuestra DeiLlegaron a un salón donde estaba un dad, atento a los servicios que han heTribunal, cuya grandeza ostentaba ser cho sus antepasados y ejercer sus deude la Fortuna. En un estrado había dos, le provea en el cargo de juez subaJanzas desiguales y un rótulo latino premo, en grado de apelación de este
que decía: ''Injusticia". En dos ,•isto- Tribunal, puesto que le ejerce el docsas sillas debian sentarse los examina- tor Desatino, su padre, en que recibirá
dores. Preguntó el viajero los nommerced, J&gt;ues su adelantamiento será
bres, respondiéndole que eran 1a "Igno- Injusticia". El Tribunal accedió a la
rancia'' y la "Incapacidad".
J)C'tición. Al sa1ir acompañaban al liEn esto, se oyó un gran rumor, "y cenciado ]os Pocos :\Icrccimientos, el
\·í a la I;-ortuna, que venía ricamente Acaso, la Dicha, el Susto, Et viajero
,·estida. Traía una venda por los ojos, preguntó al Desengaño cómo no le sey venía sobre un mundo y con una guía la Esperanza, y le respondió:
rueda en 1a mano, significando que
cuando premia la Fortuna no ve a Ya no necesita della,
quien. El venir sobre el mundo fué tc·nicndo tal dignidad,
decir que le tenía a sus pies. La rue- porque, con supremo puesto,
da ostenta la poca constancia de sus no tiene m{1s que esperar.
Ante espect:lculo tal, el vrnJero se
hace las siguientes reflexiones: "¡Oh,
Fortuna, en lo mudable contenta! ¿No
reparas que es deshonra tuya premiar
a quien no Jo mercc? Pero, ¿qué admiro si eres ciega? A buen seguro que
si tuvieras vista, no fueran algunos tan
bien afortunados".
Y el autor filosofa entre la riqueza
y la pobreza, entre los favorecidos por
la Fortuna y los despreciados por ella.
i.y no consideran que con las dichas
ajenas antes se han de alegrar en vez
ele entristecerse. Y es que no conocen
Jas incomodidades qeu abruman a los
que, al parecer, son bien afortunados,
y las dichas que tienen los que nunca
vieron propicio el rostro de 1a Fortuna".
Llegados ante la primera sala, cuyo
aparato vistoso en est:Huas de bronce
daba a entender las famosas ruanoli de
Ctcsiphon, artífice a quien se Je debe
una de las siete maravillas del Orbe,
el templo efesio de la triforme diosa. l;n enorme cartel se destacaba:
No desconfies jami1s

ele Ja Fortuna en desgracias,
porque de nada hace mucho
y de Jo mucho hace nada.
A11í estaba-o, en turno- ricamente labrado, el Tamerlán, que siendo en su
infancia guarda de animales inmundos, llegó a ceñir la corona de Persia
y el trono de Scitia; Tholomeo, hijo
de Lago, que de capitán de Alejandro
se transformó en rey invicto de Egipto, y tantos y tantos otros. Ante tales
ejemplos "que mueven al más desesperado corazón a que tenga esperanza", el ,·iajero agradece al Desengaño
su condescendencia.
Entrados en 1a otra ca11e, menos
aparatosa que la precedente, el viajero preguntó al Desengaño quién la habitaba, contestándole éste que era donde estaban los que, próspera fortuna,
había llegado a lo adverso de la des-

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),'
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¡
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dicha. El vrnJero insiste y pregunta
cómo había tan poco espacio de una
a otra, y respondió:
Lo que sigue al ensalzado
de la Fortuna y sus premios
es caer, y asi verás
que no está del subir lejos.

'

Allí estaba Pompcyo, cuyas victo~
rias escribió la Fama en el papel del
tiempo, "sirviéndole de tinta la sangre con que en rojas corrientes tiñó
de púrpura los turquesados campos".
Venciú al Yalerosisimo i\Iitrídates, rey
del Ponto, forzándole a que gustase lo
rabioso de un veneno, con que pagó
la deuda que deben los mortales: pero
Yencido por César, huyó, refugiándose
en Tolomco, rey de Egipto, quiC'n 1o
mató. A sus pies dccia:

"¡Oh, verdad clara! ¡Oh, manifiesto
desengafio! -exclama el Yiajero-.
Pues es cil'rto que a la prosperidad
del subir está aneja la adversidad del
caer: Conocimiento quC', si lo tuvieran :\(uc-hos reinos sujeté,
los que cifran sus medros en la pri- a muchos maté en el campo;
vanza, fiaran me.nos en elJa y tuvieran ayudomc la Fortuna,
m,ís seguridad que los que, desvane~ pC'ro no a vencer mi hado.
Ciclos, la juzgan inmutable, siendo caduca".
Poco distante C\laba César, e] venSe presentó una mujer tristC', de ros- cedor, muerto en el Senado por Cayo
tro grave y severo, y al preguntarle Casio y Dccio Bruto. A sus pies había
esta inscripción:
quién era, contestó:
Yo del Desengafio soy
indice, pups encamina
del Descngafio a la casa,
sin rodeos, la Desdicha.

"Es verdad -dijo el Desengañoque vos sois quien mejor sabe dónde
vivo, porque es indicio ele ceguedad
sin remedio el no desengañarse teniendo presentes las desdichas de este
mundo. Y así os suplico deis licencia
para ver vuestra sala".
Obtenido el permiso para ,·istar su
sala, se encontraron a un hombre miserablemente vestido y ciego, pidiendo limosna. Era eJ heróico capitán
Belisario, siempre invencible, a quien
por mandato de Justiniano le fueron
sacados los ojos. Una inscripción decía:
Las glorias de la Fortuna
a nadie salen baratas;
y a mi más, pues me llegaron
a los ojos de la cara.

¡.De qué sirve 1a J."orfuna,
~¡ es verdad esta razón?:

no vive más el leal
de lo c¡uc quiere el traidor.
También estaba alli el valeroso Jerjes, ilustre rey de Egipto, vencido por
Temístocles r muerto por Artabano. A
sus )llantas se leían estas palabras:
Jerjes poderoso soy,
rey de los persas alth·o,
de los hombres vencedor,
de la Fortuna vencido.
El viajero, asombrado, pregunta: "Si
has de quitar las dígnidades, ¿para
qué las das? Y, una vez dadas, ¿para
qué las quilas? A lo que la Desdicha
respondió:
El quitar las dignidades
cuando con quietud se gozan,
solamente es porque todos
el Desengaño conozcan.

el Desengaño Je hizo al viajero las siguientes reflexiones: "Esto que has
visto en el Tribunal de la Fortuna,
donde se ejerce lo distributivo de sus
bienes perecederos, pues duran tan
poco, que parecen soñados o que 1a
idea en su fantasía los finge, pues no
se poseen más que al presente, y en
llegando a imaginar futuros los que
entonces goza en su conocimiento, los
Jialla pretéritos a su gusto y posibles
a su deseo. Bien has visto los tiranos,
con qué poco favor se desvanece su
pompa, y que un día basta a quitarles
Jo que ellos en antos adquirieron. No
Je conviene a quien a todas luces se
mira afortunado juzgar que siempre
ha de durar su dicha. Porque, dado
caso que eternamente gozara uno de
]as dichas de esta vida, Je causaran
aborrecimiento sus deleites, porque las
riquezas de los mortales han de tener
fin. Debían los vivientes tener a Dios
delante de si en todo acontecimiento".
La característica manera de expresarse del Desengaño nos recuerda el
caso de Apeles, el gran pintor a quien
la antiguedad libró memorias en sus
rasgos y eternidades en sus tablas, que
siempre pintaba a la Fortuna en pie.
Preguntáronle la causa, y respondió:
"Porque no tiene jamás consistencia".
y confirma la agudeza de este dicho,
otro, no menos célebre, de Isopo, pues
preguntándole un magistrado que qué
hacia la Fortuna, respondió presto:
"dar a unos y quitar a otros".
El Desengaño, para convencer mejor
a su acompañante, le promete llevarle
a la Casa de los Descontentos, pasión
propia de los vivientes, pues nadie estú contento de su ser, y en quienes el
viajero verá su propio desengaño.
Salidos del encantado Palacio de la
Fortuna -ya que en él todo era fingido-, llegaron a un florido prado y
hermoso palacio, saliéndoles al encuentro un gallardo joven macilento y
pensativo. El Desengaño dijo al viajero, respecto del joven:
Es hijo de la Fortuna,
aunque no goza sus premios;
no está contento de nada,
por ser él el Descontento.
Estando en esto, salió una mujer
desgreñada, los ojos, inundando de
cristalinas lágrimas el suelo, y exhalando suspiros. La mujer dijo:
Hija soy del Descontento,
y con repetidas penas
atormento los sentidos,
siendo, infeliz la Tristeza.

El Desengaño aprovechó la ocasión
para decirle al viajero: "Es propieda~
de la Envidia alegrarse de las calamidades ajenas, ignorando que las desdichas son comunes a todos. No te rego~
cijes de ver hombres desdíchados'. al
lado que tu feliz, que es muy posible
el que se trueque la suerte, pues es mudable y de poca constancia la rneda de
la Fortuna".

--,

Míentras el Desengaño hablaba, la
Envidia desapareció, instándole el Descontento que visitaran la sala de los
Ingratos. Allá se dirigieron, habiendo
en 1a puerta esta inscripción:
Los desconocidos somos
con Ingratitud, tan grande,
que aquél que bien nos ha hecho
se lo pagamos con males.
Llamó a la puerta el Desengaño Y
salió una doncella "no muy hermosa
por ser de áspera condición". ~otando la atención con que era nnrada,
dijo:
No te espantes de ini rostro,
aunque te parezca malo,
que nunca le tuvo bueno
el que se precia de Ingrato.
Allí estaba Creso, rey poderoso de
Lidia, y en su solio, decía:
Creso soy, ingrato en todo,
que con maldad inaudita,
a quien la vida me dió
procuré quitar la vida.
También estaba Teodoro, a quien
Amalasanta, reina de los godos, eligió
por compañero en el reino, y en pago
de tal beneficio la mató. En su solio
decía:
Por reinar, maté la reina,
con ánimo tan perverso,
que a quien el reino me dió,
quite la vida y el reino.
El Desengaño recuerda al viajero
que nada hay más inhumano y cruel
que la Ingratitud. "Hombre malvado
es aquél que sabe recibir el beneficio
y no sabe pagarlo. No sólo es ingrato
el que niega el agasajo, sino el que lo
disimula".
A un paso de allí estaba la sala de
los avarientos, en cuya cornisa decía:

La posada miserable
es la que veis de Avarientos,
descontentos con lo propio,
deseosos de lo ajeno.
Entre otros, estaba Aquiles, bizarro
campeón de los griegos _que movido d_e
la codicia, puso en prec10 el cuerpo difunto de Héctor. A sus pies se leía:
Pobres magníficos son
los que con ardiente anhelo,
aspiran a los tesoros.
siendo su fin el dinero.
En la misma sala estaba Darío, rey
de los persas, pues, avaro, habiendo
leido en el monumento fúnebre de la
reina Semiramis "Cualquiera rey de
mis sucesores que necesitare dinero,
abra el sepulcro y tome lo que le pareciere", se apresuró a abrir la tm_nba,
hallando sólo estas palabras: "S1 no
fueses malo y avariento, no movieras
las piedras de mi sepulcro, para sacar
las riquezas que en él jnzgabas''.
Dentro de la sala "morían por vivir,
y viviendo morían", aquéllos que no
sacieron su sed de tesoros. El Desengaño recuerda al viajero que somos estimados en tanto como tenernos; Y que

los hombres, deseosos de ser estimados en mucho, no se contentan con poco. "Pero desdicha es no atender a
otra cosa que tener hacienda". No sólo Je falta al avaro Jo que no tiene, sino también lo propio que posee. Bien
hizo el lírico Anacreonte, que habiendo recibido del tirano Policrates un
talento de oro, se lo devolvió al instante, diciéndole: "Toma lo que me
diste; que yo, señor, aborrezco dádivas que me han de quitar el sosiego".
Lo que importa es tener el alma rica
de virtudes.
"¿Cuáles serán las fatigas del tener,
siendo tan grandes los ahogos del adquirir? Y Jo peor es que nadie está
contento con su dicha, por feliz que
sea. No hay cosa mayor en Jo humano, que el ánimo que desprecia Jo m~yor; y así, quien se muere de ambición, siempre padece por anhelar, es
evidente que da mnestras de no haber
vivido por sí, sino por el tener. Ten,
pues, presente -insiste el Desenga1io- que has de ir desnudo al sepulcro y despreciarás las galas que acaba
la polilla y consume el tiempo. ¿Por
qué piensas que el oro está amarillo?
Porque tiene muchos enemigos. Nada
remedian las riquezas, pues ni el lecho de oro alivia al enfermo, ni la bue-

Y el viajero constata -ante tan rara gcnealogia-, que a los bienes de la
Fortuna suceden los sustos del Descontento y los pesares de la Tristeza,
siendo los tres, madre, hijo y nieta.
Guiados por tales personajes llegaron a un vistoso corredor, con patios
llenos de funestos cipreses denotando
que en la Casa de la Tristeza ni los
árboles sugieren alegria. Ante una
puerta encontraron clavada esta tarjeta:

Aquí mueren los que habitan,
porque viven sin reposo, .
que no descansa el que tiene
envidia de bienes de otro.
Allí estaba Catón, con el siguiente
rótulo:
Catón soy, tan en,•idioso,
que, viendo a César invicto,
ya que no en él, por lo menos,
tomé venganza en mí mismo.
A Caín le correspondía esta tarjeta:

Una ,•cz despedidos de la Desdícha

'

A Abel mi hermano maté,
de sus dichas envidioso,
movido de la arrogancia
de ser en el mundo solo.

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•

�•

b1io- , y vendí el mundo; la mujer•
dotada, como sea virtuosa y esté s •
ta a su marido, dote tiene". No ~
cosa más intolerable que la mujer ,.¡;
ca. lllfa, pues, que te cautivas y v
des tu libertad, sujetando tu albed~ll,
teniendo quien siempre te mande y'j
nunca te obedezca. Escucha a Est
. po bre se casa con :rn 1&gt;b co; "S.1 a1gun
jer ric~, no t~ene muje~ a quien
dar, smo senor a qmen obedecer"
Me_jor es casarse con mujer pobre, , :
1
g~ien~? el pa~ecer_ de Eurípides, PUea
dice: La mu¡er sm dote no tiene U.
bertad de hablar, y una mujer habladora es tempestad casera". Había Ull
padr.~ que desea?ª acomodar a una sola lu¡a que tema. Consultó sobre el
acierto a 1:emistocles, si se 1a daría a
un pobre virtuoso o a un rico jugador
Respondió: "Más quiero varón para
din~r?; que no. di?_ero que carezca de
varon , como s1 d1Jese: mejor es hOJn,.
bre que de pobre se haga rico, que no
quien de rico sé haga pobre. Ni Jo
ha de ser tanto, que no tenga alguna
hacienda. Esto se colige de lo que dij1&gt;
Aureolo, preguntándole un mancebo•
¿ Casaréme con mujer pobre o rica?
que respondió: "Si pobre es dificil el
sustentarla; si rica es imposible su..
frirla".

na fortuna hace discreto al ignorante".
Hablando, llegaron a una desmoronada gruta, y el ,•iajero preguntó quién
vivia alli, a lo que el Desengaño le dijo que la verdadera amistad. Entraron
en la gruta abriendo una puerta fabricada de cañas, encontrándose en una
apacible estancia donde estaba una
mujer, tan hermosa y tan ágradable,
"que su belleza suspendía y su agrado
robaba los corazones". La Amistad,
habló así al viajero: "Ya que desengañado llegas a pisar estos umbrales
y has merecido ver esta habitación,
voy a cumplirte tu deseo. Soy la Amistad, joya utilísima, final complemento
y perfección con que se agracia todo
lo creado, pues es cierto que ninguno
tiene cumplida dicha, aunque sea sellar del mundo, hasta que tiene amigos; y en teniéndolos no le falta nada,
porque llegó a colmo su felicidad. El.
sabio, aunque apetece la soledad, no
obstante, busca un amigo, y le tiene
tan sólo para ejercer las acciones de
la amistad, por no perder el lograr de
tal virtud los efectos; no porque tenga quien lo asista si está enfermo, si
está preso le ampare, si está pobre le
socorra; antes, si, le solicita cuidadoso
y diligente, por tener a quien asistir
si enferma, a quien librar si está preso y a quien amparar si está necesita.do. Las riquezas convocan amigotes, las adversidades acrisolan los amigos: Quien es rico ¡ qué de ellos que
tiene! Quien es pobre ¡qué solo que
está! ¿Para qué se busca un amigo?
¿Para qué? Para tener por quien morir".
La Amistad recordó. con alegria algunos ejemplos. Cástor y Pólux, ficción de dos estrellas, las cuales, al lucir una, Je falta a la otra el resplandor.
Dice la tarjeta al pie de su monumento:

El amigo es otro yo;
y nadie podrá aplaudir
que quiera eterno vivir,
cunndo mi amigo murió.
Preguntó el viajero cuántos amigos
babia de tener, a lo que la Amistad
contestó presto:
Amigos uno o ninguno,
toma de mi este consejo;
que uno sobra si~ndo malo,
y uno basta, siendo bueno.

ei

A

\

pañante un último favor: "Casado quisiera ser -dijo-; aconséjame lo que
debo hacer".
uya que eliges ese estado y que es
cierto que nadie puede dar norma de
vivir, como el experimentado, ven, y
hablarás con el Himeneo, por otro
nombre el Amor conyugal; que él, como sabio en esta materia, te dará preceptos".
"Hízonos sentar el Himerieo, ya informado por Talia de nuestra pretens~ón, y con alegre semblante dijo, hacrnndo la venia al Desengaño, lo siguiente:

El viaje llega a su fin, pero el Desengaño aun dará nuevos consejos al
-A mucho te atreves, porque es
viajero antes de despedirse. Le recuermenester
gran conocimiento para no
da que si es honesto lo que hace, deben saberlo todos; si torpe ¿ qué im- . errar en ]a elección, porque en la muporta que no lo sepa nadie, si lo sabe · jer dificil es oir palabra verdadera de
él mismo? Recuerda que hemos de mi- su boca. Pues ¿cómo conocerás si te
rar Jo que somos, no por quien nos te- quiere o te aborrece, si te estima o te
nemos; 1c exhorta a ser lo contrario desprecia, si son las voces índices del
de los que atienden a vivir mucho, no corazón? ¡ Qué de veces oirás a tu paa vivir bien. Nadie será mañana lo recer un cariño, y será en tu pecho
que es hoy; nada de lo que se atiende un desahogo! Y así decía uno que sópermanece. Se ama una cosa tan ve- lo creía una cosa de las mujeres, y era
loz -la vida- , que ya se acabó cuan- que después de muertas no habían de
do se goza. Poco importa el morir volver a este mundo. Lo demás, que
a qui o allá; lo que importa es acabar todo era fingimiento. No es tan dificon buen fin la vida que empezamos. cultoso de guardar el dinero ni el más
Un gentil exclamaba: "¡Oh, Jupiter! desmantelado muro como la mujer.
Ya que nos diste limitado el tiempo de Donde está no hay nada bueno. "¡ Oh,
la vida ¿por qué no permites le pase- lo que hay que envidiar -decia Antimos sin penalidades?". No es posible, fanes -al corto de vista! Porque, enporque ya las calamidades reinan en tre tanto malo como padece, tiene de
los hombres y no los hombres en las bueno el no ver a su mujer. "¿Hay
c~lamidades. Poco importa, pues, mo- mayor desdicha, que lo que se escoge
rir hoy o morir mañana: lo que im- por triaca que alivie ha de ser tósigo
que acabe? Raro es el día que pasa
porta es morir bien.
alegre el marido, porque tiene un eneLlegó la hora de la despedida. Dijo migo al lado y un contrario inseparael Desengaño: uEa, pues, ten en la meble; de suerte, si el desdichado se remoria lo visto y adiós. Ahí tienes el gocija, al punto topa la mujer camino
caballo, monta y camina". El viajero por donde turbarle el sosiego y aouarsuplicó: "¿Adonde te- buscaré, si por
lc el gusto. Casóse Democrito, hommi desdicha olvido tus preceptos?".
bre de gran estatura, con una mujer
El Desengaño respondió: "En la sepulpequeña; y preguntándole por qué se
tura que en ella está el verdadero Dehabía casado con una mujer de tan posengaño".
co cuerpo, dijo: "Yo escojo de lo malo
Mas el viajero deseaba de su acom- lo menor't Perpétua es la guerra cuan-

Página 4

llla::

to dificil Ja paz. ' Y, así, el rey Don
Alfonso de Aragón dijo que para tener
paz dos casados, había de ser sordo el
marido Y la mujer ciega, porque ésta
es por naturaleza celosa, y a aquél le
molesta la demasiada bachillería· con
que, careciendo de estos dos senÍidos
resultará todo en quietud, pues ni ell~
fuera habladora ni tuviera ocasión de
tener celos. Prcguntóle a Sócrates un
mancebo: "¿ me caso o nó ?" y respondió: "Haz lo que Quisieres, que,
al cabo, te pesará", sintiendo que la
s~ledad es molesta y que el matrimon10 suele ser insufrible y causa de desh~ucción. y esto es menester ·mirarlo
bien; porque, como dice Terencio
cualquier enemigo que nos quiere qui~
tar la_ vida, le conocemos antes que
nos _hiera; pero a la mujer no se siente_ s1 no es cuando mata. y Euripides
anadc: "Los dioses dieron remedios
contra los más fieros, contra los más
~rucles animales; pero contra la mu¡er mala, ninguno hasta ahora ha hallado la medicina".
... No te pagues de la hermosura del
cuerpo, que ésa perece; pues es cierto que la h_ermosura Y la vejez no pueden estar Juntas, mueva a tu voluntad_ la del alma, que siempre dura
Alla decía Isócrates que quien teni~
el cuerpo hermoso Y el alma fea e
lo P
.
' ra
rop10 que un navío cuyas velas de
colores penachos fueran del viento y
que de la proa a la popa estuviese hecho un ascua de oro, si tenia muy mal
gob~rnador Y piloto. Porque ¿qué le
hacia la hermosura si iba a p·
'
1que, o
d e enea1lar en la arena
o de Ch ocar
con ~m escollo? Las obras hermosean
e] SUJeto,
pues dice Demetr1·0.. "S'1er~
•
ga 1an, obra bien; si feo, suple·el defecto de la naturaleza con el adorn
de las virtudes; que más vale s . o
E · "d
, egun
_m?p1 es, feo ,•irtuoso que galán
v1c10s".
con
e

... Las riquezas detéstelas tu intento·
•.
,
1rsea'
su imperio. "Recibi oro - d"ice p uque casarse con e] oro es rend.

Oye la exclamación de Euripides:
"¡Feliz aquél que acertó al casarse y
dichoso aquél -prosigue- que nu~ca
se easól" ¡Oh, duda dificultosa de av"'riguar, por lo indeciso!"
Procura que la adorne la prudencia,
que con eso siempre os conformaréis
con f.acilidad. Pues los prudentes, dice
Demostenes, de los pareceres de todos
eligen los mejores .Y, aunque tenga
malos lados, teniendo esta virtud, no
se dejará llevar de sus c·onsejos, porque mirará lo que está bien y lo que
está m~jor".
Exhortaba Sócrates a sus discípulos
que procurasen observar toda su vidi
esas· tres cosas: en el ánimo, pruden.
cia; en la lengua, silencio; en el -sem..
h~ante, .':erguenza. Ningún necio call~,
dice Dwgenes, porque el silencio ds
indicio de sabiduría. San Gregorio lo
afirma: rectamente sabe hablar quien
sabe a veces tener silencio. No es me-e.os retórico el silencio que la voz, dice Plinio. A la mujer, particularmente, le es- ornamento y gracia el silencio,
según Aristóteles. Cuida, dice Plioio,
de hablar poco y desvélate en buscar
modos para oir, de mejor gana que
hab1ar, porque, quien no sabe caJlar,
cierto es que ni aun hablar sabe".
Impórtale a la mujer honesta vestirse de modo, que no desdiga el traje
de su virtud. Estaba un dia una dama
muy bizarra, tapada de medio ojo,
comprando unas niñerías, a quien llegando un cabaliero, la dijo si gustaba
que el pagase la costa. Respondíóle
que no necesitaba de nada suyo. Instóla con ofertas. 'y ella, enojada, se
descubrió diciendo: "Vuestca merced
no debe de conocer que soy la mujer
de don Fulano". A que respondió agu•
do: "O vista vuestra merced como
quien es, o sea vuestra merced como
se viste". Como si dijera: si anda en
traje de mala, ¿ por qué quiere que la
tenga yo por buena?"
Mas, puesto que la mujer es daño
Y salud de una casa, siendo perpetuo
Y necesario mal, ya que te determinas
a casarte, considera que en tu elección
consiste el tener salud o el tener una
e_nfermedad pestilente que acabe contigo. Eurípides afirma que el matri•
monio es mal que le desean muchos
Y es muy cierto que le aciertan pocos.·
J~1zgo que, siguiendo estas reglas, seras uno el.e ellos, con que, vhriendo en
paz, dilatarás eternidades con clara sucesión Y descendencia la famosa estir·
pe de tu casa".
Aquí cesó el Himeneo. y aquí deci-mos no adiós, sino hasta luego, al Tri•
bu~al de los Desengaños, ya que en el
vivunos, nos movemos y somos.

Ya no se Morirá Diego Rivera
Por R-E. MONTES i BRADLEY

I

A la memoria inmarcesible del

Maestro Manuel Toussaint

Una vez más - y van ...- este Diego Rivera, que en verdad
es extraordinario, ha conmovido a sus compatriotas y a muchos
que en México no lo son, pero que igual que ellos o que su mayoría, le admiran y le quieren.
Si Diego Rivera fuera sólo un artista, posiblemente no tendría
interés alguno en ocupar y desocupar más o menos con estudiada frecuencia, los titulares de los cuotidianos de más nutridos tirajes. Pero es que él, además de ser artista, y quizás más que artista, es político.
Decirlo así, tan directamente, pareciera un ex-abrupto, como tal, desconsiderado, especialmente teniendo el
propósito de escribir no sobre Diego
Rivera el político, sino sobre Diego
Rivera el pintor.
No obstante; como que en él todo
contribuye a personalizarle con harta
singularidad, no puede omitirse aspecto tan importantísimo de su "currículum".
Y por él ha de comenzarse.
RIVERA EL POLITICO
Quien no le conociese y conociera
sus cuadros, sus murales y hasta sus
esculturas y mosaicos, podría sin ser
intuitivo, llegar a saber de él, la naturaleza de sus inquietudes de tipo social.
Se dice con frecuencia, de sus murales especialmente, que adolecen del
defecto del abigarramiento, de la baraunda, del hacinamiento o, para no
emplear eufemismos, de la tendencia
a la adición compositiva exagerada,
"horror vacui" renacentista.
En efecto; en un mural suyo, éste
&lt;lel·Palacio presidencial o aquél del de
Bellas Artes, las gentes, sus sujetos pictóricos, se suman por decenas y la vista se pierde como en una galaxia en

procuración de un desentrañe o explicación no importa si anécdotica, pero
si aprehensible con facilidad, que no
siempre el espectador común --que es
el que el propio artista confiesa interesarle- alcanza, al menos en sus primeros intentOs.
Y este reconocimiento casi unánime
de una característica de la pintura de
Rivera, deviene. elemento útil, para la
advertencia de su actuación política.
Diego Rivera es, fundamentalmente
definiéndole, hombre de masas.
Politico, no podria lógicaJUente eludirlas, mas, si seleccionarlas, quedándose con las "elites", que también son
gentes, pero gentes sin olor a multitud,
sin promiscuidad, si acaso anodinas,
sin pestilencias sarcolácticas, es decir,
para expresarlo con terminante termi ..
nología de militancia derechista: personas, que no chusmas.
Erhpero, Diego Rivera no tiene, no
podría tener esas preferencias que,
siendo él quien es, COQ.sideraría indignas y degradantes a la condicióu humana.
Para él la masa es una en su promiscuidad, en su abigarramiento, en
su constitución, por ello no la entiende sino nutrida, diversa, multicolor, y
esto socialmente quiere decir, tal CD·
mo es étnica y cívicamente, pletórica

11

de variedad hasta definirse por ella en
origen, en actuación y en destino.
Ninguno excluya a nadie de la muchedumbre temática que seduce, apasiona, preocupa a Diego Rivera, porque entonces, es tal su dilección por
ella, que no sólo reñiría como riñe con
el exclusor, sino que saldría en seguimiento tesonero del excluido, hasta
dar con él, cualquiera fuese el vericueto de la historia o de la ·v ida en
que se hallara, para restituirle a la unidad social de. la que lo segregase el
avieso espíritu de un osado discriminador.
El advertir que sus congéneres, cual
él mismo, son inexorablemente parte de
un todo masivo solidario, que como totalidad también connota presencia psicológica definida, no quiere de manera alguna establecer, que Diego Rivera
se conforme con que la sociedad actúe exclusivamente, en tanto masa,
cual entelequia societaria carente de
personería en goce y ejercicio. Y menos, con que ella en determinada circircunstancia histórica, no halle la
compensación a su atávico colectivismo, en una frutación no pasajera, si
trascendente, definitiva, que sinó disgregue, al menos libere a cada quién
de la suma indeferenciada.
No interesa decir a qué partido político pertenece Diego Rivera. Inclusive pudiera no militar en ninguno, sin
dejar ciertamente de sustentar aque•
llas ideas y luchar por alcanzar estas
metas. Sin embargo; por razón de eficacia, él milita en uno, creyendo que
así se acorta la distancia enorme para
nuestra coetaneidad entre el ensueño
que con justicia urde y la realidad en
que ya debiera haberse concretado.
Mas, quede establecido sin controversión, el politicismo de Diego Rive-

ra, único móvil que lo impulsa a provocar a sus opositores -políticos que
no artísticos- con salidas extemporáneas, como tales imprevistas y a veces,
que no siempre, fuera de tono, o meramente vanas como quien buscase
con la varita del arbuto próximo, picar por entre las rejas al tranquilo
ciervo del zoológico, sólo por el placer pueril -o hedonista- de irritarle
y verle embestir el cerco, tan furíbundo cuanto impotente.
Porque estas salidas de Diego, al parecer infantiles, si son o no graciosas, tienen la rara virtud, precisamen•
te buscada, de provocar la correspondencia del en·emigo, que siempre se
enfada y a veces se indigna, se irrita,
e enfurece, animal también él, aunque
político, opreso en la red del monstruoso Leviathan que mucho gustaría
trozar, pero con vistas a un futuro muy
distinto del que Rivera anhela.
Naturalmente que Diego Rivera conoce. sus ciervos, como diariamente
frecuenta sus ámbitos y hasta logra sin
proponérselo su respeto, y llega a venderles sus cuadros en precio de dólares, que no de rublos ni · de yens, y
menos de pesos mexicanos. Por lo que
sabe, de consiguiente, que como estos
compradores son gentes de "elites",
pulcras, atildadas, bañadas, perfuma•
das y ceremoniosas, hay que provocarles sus reacciones con el susto de
la estantigua y hasta con el espanto
superlativo del terror, puesto que del
miedo común corriente, del hambre,
la mugre, el frío y otras penurias semejantes, ellas están, por curadas, prevenidas.
-"Yo he comido carne humana"
-dijo Diego Rivera alguna vez, en
México o en París, a un reportero sensacionalista, a quien de seguro mandó

nomingo en la Alameda Cenll'al". Fragmento. Fresco en el Hotel del Prado.

Página 5

�y México, por ello;Hene en él, y
lo reconoce, a un artista de ma
plenitud, que contribuye con sus ob
al mejor conocimiento del de
socio-institucional de la patria.
cimiento expuesto directa, obietilil,i
mente, sin desfiguraciones incluai
expresionista o post-expresionista,
de otra índole expresiva cualqu¡111,
por cuyo vehículo su pueblo por no
estar habilitado intelectivamente, llll'
captarla no ya la belleza, sino la '9ef•
dad y la dirección de un proceso, -_¡
que por difícil bien se llama heroico.
Indudablemente por este holllbre,
más que por el otro; por este h o ~
que ha llenado miles de metros caadrados con sus pinturas que mueboa
pueblos quisieran poseer, por eate
hombre que como artista trabaja j
to a su pueblo sin importarle lo qae
pasa en las marfilin'l,S torres de la clii..
dad donde muchos otros de sus colk
gas elaboran su quintaesenciado mea.
saje artístico grávido más que de realidades y esencias, de metáforas y al&amp;
bolos, por este hombre, es por el que
~téxico se preocupa, se interesa, se en.
tusiasma y hasta se exalta. Porqué óCÓmo se ha de discutir el arte de Diqll
Rivera?. Hacerlo; ¿no es incomprensión?, ¿no es ene.m istad?. Puesto que
al margen de toda prevención artlsll.
ca, po!itica o de la índole que fuese,
él es un creador con tamaña personalidad.
Se coma o no la carne humana; milite en tal o cual frente de lucha¡ SÍID•
patice por esta o aquella cultura; se
pague de su libertad y ataque a la bur-guesía, irritando todos sus flancos vÍJ).
nerables con pugnacidad díptera, lo
cierto es que excentricidad, posición,
iracundia en él, o subestjmación en
quien lo juzgue, son manifiestamente
vehiculos de una simpatía que él se
gana espontáneamente. Y que diflcUmente pierde porque es definitiva. Y
además, se trueca con presteza e irre' 'ocabilidad en cariño, en amor,
Si; la verdad sea escrita, México
ama a Diego Rivera.
NUEVAMENTE JANO

El i de diciembre en Moscú.

llamar él mismo y encargó la entrevista, y le añadió para que la aseveración
Je engolosinase: -"Era carne blanca
como la cupletista de quien la cortara;
y terminó: -"La comí en tamales,
porque soy mexicano y no habría podido saborearla en anglo "roats beef"
horrible o en repugnante "bisteck" a
la Bismark, teutón.
Y todo México se conmovió -o todo
el mundo, incluyendo a París, si se
prefiere-. Hasta que salieron a decirle desde la acera opuesta a la suya,
todo cuanto la iracundia dictaba.
Lo de menos: sangron!..., bárbaro! ... ,
caníbal!. .. , etcétera. Que justamente
era cuanto él quería le dijesen y babia
intuido Je dirían, a fin de poder esgrimir con su Yigilante inteligencia, los
recursos de su más hábil dialéctica, lucubrando un discurso en torno a la
barbaridad que significa ser todavía
negrero, explotador de mensús, de guajiros, de rotos, de cholos o de pelados,
ya que presto tornara 1a acusación por
pasiva, demostrando a sus contradictores horrizados que quien debla espantarse de su canibalismo era él y

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no ellos del ingenuo suyo: comerse un
rico tamal de noctámbula mujercita.
Así es Diego Rivera; en cuanto a político.
Y que conste que cada salida suya
a1 ruedo civico, interesa, apasiona, y
provoca polémica llenando salas sí la
arremetida es oral, o vendiendo periódicos, si lo es meramente gráfica.
RIVERA EL ARTISTA
En tanto aquellas salas se colman
y esos periódicos se agotan, Diego Ri,·era artista, sonríe siempre; a veces
rie, y trabaja, trabaja cníervorizadamente.
Conoce su oficio corno pocos y ama
su pueblo como no muchos. Es artista
como es politico. Es Jano hiírontr.
mas, ante todo es mexicano, que para
él es vocación sustantiva.
Y si agoniza en político, vive, que
es también forma de agonizar, en artista.
Frente al caballete, sobre el andamio, junto al muro, en cualquier parte
que le pidan o se diga: hay que pin-

lar, ·el coge sus bártulos de pintor y
pinta.
Compositor habilisimo, reune sus
queridas y promiscuas masas y las
juega con erudición de historiógrafo
en el proteico pretérito, con habilidad
de estadista en el turbulento presente
y también con intuición de socíológo
en el porvenir que ensueña armónico
y maravilJoso y a cuyo avenir contribuye con todo lo que es capaz -&lt;¡ue
es mucha- de dar de sí.
Si como compositor es rigoroso matemático, como dibujante su mano es
la de un cirujano tras años de aprendizaje y ejercicio. Y aún falta escribir
que como colorista, cualquier ley le
ofrece posibilidades lúdicas.
Pero por sobre condiciones de oficio, priva en Diego Rivera un extraordinario sentido de lo que podría
llegar a calificarse como pintura histórica: Historia que s~ hizo, Historia
que se hace, Historia en fin, que se hará o podrá hacerse si 1as intuiciones
que siempre o casi siempre están ínsitas en el artista, no resultasen -porqué- en su caso, frustráneas.

Por ello es que las noticias que sobre él circularan y aún circulan desde:·
hace poco más de un año en el Anáhuac, llegaron a afligir a sus simpati•
zantes y entristecer a sus amigos.
Mas, también desconcertaron -Y
descouciertan- a todos. Porque a todos tiene habituados al desconcierto.
HDiego Rivera está enfermo" escribió la prensa; y agregó: "Se muere";
y explicó: uPadecc cáncer"; y confirmó "Lo atienden famosos oncólop"
y lamentóse: 'Sin embargo, no podrá
pintar más". Para terminar pron~cando: "Sin duda se mueren.
En seguida, mejor, simultáneamente,
se divulgó la noticia insólita: "Se ha
casado una vez más". Son ya cuatro
,•cces, con ésta. La primera íué con
Angelina Beloff, en unión juvenil; luego con Guadalupe Marín, madre de sas
hijas, con quien mas se ha querido
después de sus seis años de matrimoniales Que durante ellos; la tercera,
con el amor de su vida, la aérea y delicada Frida Kahlo, y ahora, con Emma Hurtado, su más inteligente y constante panegirista y ... administradora.
4'ras 1a sensacional noticia, que Dllllca tratándose de Diego, podía bolpr
aclaración o comentarios, los periodistas añadieron: "Tan se mucre, que testa en favor de la sociedad mexicana
Y su culturi"· "¿Sus albaceas?; un_pa•
tronato,,, "¿Sus colecciones artistiCII
,,aJiosísimas?; tesoro imprescriptible
para el pueblo" fueron titulares ea la
circunstancia.
Todo es o puede ser novela. Co
los tamalitos de su antropofagia de sibarita o de "gourmet" esotérico, lir
falsificaciones de que ha sido vlcl~
o tantas otras noticias que siempre •
conocieran a propósito de él. Em,e-:

1

DIEGO RIVERA.

¡ Cómo si él necesitase de estas triquiñuelas para permanecer!
A la sazón, y pese a su cáncer, pintaba con grande entusiasmo, un cuadro de su consentida hija Ruth entre
llores; alcatraces por descontado. Diego siempre amó los vegetales. Bueno,
en rigor de justicia, también los animales ¿y, por qué no, los minerales?
un panteísta. O a lo peor, era, como
ya se explicará. El secreto de su vitalidad que confunde aún frente a la posibilidad de un mal tan grave cuanto
irreductible, es precisamente este: él
es en el amplio, rico y frondoso dintorno de 1a Naturaleza, un ente más
que pudo ser el roble milenario, la tortuga centenaria o la roca sin edad.
Plantado y erguido en ella, es un coloso de Rodas contemplando la Historia de su tierra que mucha deuda tendrá con él ni bien fallezca. Porque
et le ha regalado su arte, su civismo
y su interpretación filosófico-politíca
sino cabal, espontánea y sincera.
Y así, clavado frente a la tempestad
que pudiera desatarse en sus células
contra su estructura mayúscula, se duda de toda verdad y se cree en una
nueYa mentira pastoril. ¡Ojalá! mintiera otra vez ...
Su ánimo no decae. Cuando decaiga
scrú definitivamente, indefectiblemente ... porque el ánimo suyo es de ralees
profundamente vitalistas.
¿La prueba?. Su regreso. Su llegada
qae se operase de manera semejante a
como fuera su partida. Blandiendo su
lanza, que es su palabra, signo de su
presencia en el torbellíno metropolitano, sin el cual, él no es Cl, puesto que
es su auténtico caldo de cultívo. Diego
no podría vivir en el campo. Pasaría
una semana en ]a campiña, y regresaria presuroso contando cualquier relato imaginario sobre, los piojos moles~
tos o las bestias temibles que se habrían complacido en torturarle o cuya

con,·ivialidad por excesivamente complaciente, turbaría su reposo. Que uno
u otro extremo, cabrían en el concepto de verosimilitud con que se nutre su
anecdotario.
De verosimilitud o de sarcasmo. ¡Ah!
porque nada se ha escrito todavía sobre esta cualidad -cualidad o lo que
sea, ya que no puede considerársela
virtud, lógicamente- que también es
muy suya. Mitómano sarcástico, convendría escribir a su propósito. Y
quién sabe si aún no se le definiera
en propiedad. Empero, si lo de su
cáncer puede ser producto de su mitomania, ¿no será producto sarcástico
el condescender a suplantar en su discutido mural del Hotel del Prado, el
HDios no existe,, de la boleta del Nigromante, por 1a anodina constancia
de la ocasión y la fecha en que el mismo Ignacio Ramírez sustentase tesis
tan airosa?.
Carlos Pellicer que le encareciere el
trueque es un cristiano puro, de las
primeras catacumbas si ac!aso, que no
de los pactos jesuitico-íalanguistas, ni
de los últimos concilios y menos de
los postreros contubernios cuáqueros
v macartistas. De manera que no ha
de creerse en sus habilidades discursivas ni en sus poderes de convicción.
Y sin embargo, Diego se apresuró a
extenderle postalmente una autorización plena y en forma: -Borre usted
el ex-abrupto. Y cuando llegó -¡nadie
se ría, por favor!-, no solamente que
refirmó su concesión, sino que se ofreció, él mismo, a acudir al Hotel del
Prado, donde luce su maravilloso panel historiográfico de la Alameda central de México, y proceder con sus
propias manos a borrarlo, dizque para complacer el espíritu religioso de
la inmensa mayoria de la nación mexicana. ¿Desde cuándo tan complaciente?.
¿Diráse si el hecho no configura la

•
ro... ¡cuidado!, que también pudiera
ser verdad.
¡ Y si lo fuese? ¿ Y si esta vez fuera
de ,·eras? ¿Y si se nos muriese, sin
mas ni mits?
Toda posibilidad cabe en la vida suya. Y toda amenaza puede trocarse en
riesgo inminente. Es cierto que él ha
iut!lldo ya demasiado cruelmente al
pastor a cuyo rebafio ataca frecuente
pero ímaginativamente el lobo.
-¡El lobo!; que viene el lobo! .... grita a todo pulmón el bromista, y la voz
y su eco que la prolonga, trae. el auxilio invariable de sus solidarios colegas
que pacen sus ganados en los verdes
prados , 1alleros.
Inútilmente. Así ¿cuantas veces? ....
Hasta que un día, el lobo, en carne Y
. hueso ... y por añadidura como siempre hambriento, hinca el diente en los
más tiernos y confiados corderitos del
inerme pastor. Y aunque sus palabras
se difunden con celeridad, nadie acude en la desgracia, que sólo limita la
acíedad del atacante.
¿Sucederá así con Diego Rivera?.
¡Volvera, insensible a todo otro móvil
que el de su estrategia politica, a mo'rillzar al frente enemigo, para justificar, entonces sí, los disparos de su
agresividad de infatigable beligerante?
Tratándose de él, todo es posible Y
presumible.
La prensa ya lo sabe y además, bien
lo explota, El lector quiere noticias
sensacionales, y si de sus idolos, mejor. Y Diego Rivera, indiscutiblemente
ea un ídolo popular en México. Igual
que Beto Avi!a, que Tongolele, que el
ratón Macias o que Agustín Lara.
A lodos ellos entrevista habitualmente en busca de la nota sensacional.
Por esto es que cuando circuló el "venllcello" de que Diego Rivera estaba
e&amp;Dceroso, no uno sino cincuenta periOdutas de los más sagaces y diligen-

tes fueron a verle y le asediaron con
sus indiscretas preguntas. ¿Que pasaba con él?. De veras tenía cáncer?.
Etcétera.
Y Diego lejos de negarlo, lo confirmó. Pero añadiendo lo insólito: Nos
vamos a Europa.- ¿En luna de miel?
- le interrogaron-, y respondió: -Si,
precisamente.
De manera que Diego Rivera se fué
a Europa en compañía de su Emma
y .. . de su cáncer.
.
Parece absurdo ¿verdad?. Un novio,
vamos... un esposo canceroso que
viaje en 1una de miel. Solame~te pu~dc ocurrir en :\léxico Y con Diego Rivera. Porque adviértase que tratándose
de él, todo cabe. Es egregio mitóman~,
v no mentiroso porque es muy pueril,
~i contumaz porque es muy ladino, Y
ambos son grados incipientes del fabulista que él hace años ha superado con
creces. Al punto que puede burlarse
de sus congt!neres, de sus detractores
y ... de su cáncer.
.
.
Empero. . . ¿ y si hubie_se sido, cierto?. La posibilidad también ,-bia. Y
por .. , si las moscas como d1~en 1os
mexicanos, las gentes, de especial manera los amigos fueron a verlo antes
de su salida al viejo mundo.
.
Todos en aquella ocasión le vier?n
bien. Al cabo Diego es siempre el mismo hasta en lo físico. y encontrándole así, le saludaron y desearon buen
viaje. Diego entonces, a~eguraba que
su cáncer le acompañª-na solamente
en su viaje de ida, porque pensa~a
quitárselo, tan pronto llegara. a Rusia,
d de él sabia que el tratamiento del
n~:i alcanzaba pleno éxito. y como su
c:.\n~er era de 1os superficiales ... Por
allí, Diego se preparaba la coartada
convincente. Que al fin y al cabo cuanto él buscaba no era otra cosa que
mantenerse incólume sobre el. tapete
de la notoriedad. Que no le olviden ...

"La Maestra Rural". Pafio de la serie al fresco de la Secretaria de
Educación Pública.

Página 7
•

�•
definición cabal del sarcasmo?
Porque Ri,·era ha regresado de 1a
L'.R.S.S. no del Vaticano, y lejos de
anunciar su conversión, que hubiera
sido el acabóse, ha refirmado su fé y
su confianza en la permanente revolución soviética. ¿O es que también a
esta rcfirmación habrá que aceptarla
con beneficio de inventario y temer su
corn~ersión?
El mural ya ha sido corregido -corregir no es el verbo adecuado a circunstancia, desde luego. Y ahora las
gentes -mojigatas gentes, conviene
agregar- ya no se irritarán porque el
Nigromante haya profesado una tesis
opuesta a la de la iglesia romana. No
obstante, en medio de tanta mentira,
inténtase fundar una verdad: Ni Ramírez se ha desdecido de su afirmación
-cosa que no podría hacer quien está
muerto-; ni Diego Rivera es un conVPrso a lo Claudel ni un arrepentido
a lo Hidalgo. El no es más que un sarcástico qué se complace, como ya se
ha escrito, en irritar al ciervo, es decir a quienes le tienen ojeriza. Ayer
fué ]a curia, la santa madre iglesia que
bramaba con sus epígonos y su grey
por la herejía de un pintor que en realidad, con relación a la temática de su
pintura, apenas si pretendía ser un notario que ni siquiera un historiógrafo.
Y ahora, ahora que "ya Dios existé",
el ciervo es el bolchevismo, todos cuyos militantes, lógicamente, se estarán
diciendo: Diego está loco!
¿ Y él? .... Riéndose, un tanto orientalmente, de lo tontos que son unos y
otros: los ministros romanos y los hierofantes moscovitas... y también los
hispanomaniáticos que no han sabido
tornar propicia la ocasión para solicitarle quiera iluminar de preclaridad
el rostro del Hernán Cortés, a quién
él idiotizó en los muros del Palacio
Nacional.
Al fin el único que no cambia es él,
que no transa con imperialismos ni
con jesuitismos. Y quiere morirse como sin duda se morirá, en los brazos
tutelares de José Guadalupe Posada,
su maestro querido que le enseñó a recogerse serenamente, un poco cada
día, en el amable seno de la muerte.
Pero, ¿será cierto que Diego está
enfermo?; ¿será verdad que ya ha sanado?
Bueno, esto pertenece al terreno
conjetural que es tan amplio y a la vez
tan breve como la urdimbre de Penélope. Los días, los hechos serán pruebas, serán negaciones, serán confirma.
ciones ... ¿quién lo sabe?. Y todo se
dilucidará en la medida en que los.
acontecimientos discurran,
Sin embargo, ya puede formularse
una predicción. Y ella es muy simple,
demasiado sencilla; mas ciertamente
cierta, y valga el pleonasmo. Diego Rivera no se morirá. Diego Il,ivera es
más durable que el roble, el quelonio
y el mineral; no puede ser perecedero. Es la vida misma. Las historias
de arte ya inscribieron con caracteres indelebles su nombre y el de sus
obras, que reproducidas en blanco y
negro y a todo color lo han hecho internacionalmente famoso. Diego Rivera es hoy y, todavia, él en carne y hueso. Con cáncer o sin cáncer. Y en seguida de su óbito que ha de producirse cancerosamente o por otra causa,
sin lugar a dudas, será un símbolo, será un Diego Rivera del que nos habremos despedido echando al viento sus
cenizas para comprobar hasta la fehacicncia que, disperso su polvo, continúa viviendo ... igual que Ignacio Ramirez, pese a Dios.
Porque Diego Rivera trascendió ya
,e] espacio y trascenderá el tiempo ...
desde que, aún carne en sus huesos,
hace años ha comenzado a vivir para
la inmortalidad, por aquello que tah
insuperablemente expresasen los romanos con su proloquio: "Ars longa,
vita brevis".

Un Cuento de
Bernardo Jíménez Montellano

PERPETUA

SE ESCONDfA, por las calles de
Allende, una accesoria en la que se
vendían antigüedades. El frente de la
tienda sólo mostraba una puerta y una
ventana protegida por los hierros de
una reja. Al detenerse los transeúntes
y mirar por ella podian observar las
manos de una mujer, llamada Perpetua, que el día entero tejia la ropa de
un niñ'o, sacando de un cesto el estambre de una enorme madeja, para convertirlo en una diminuta pieza. Se diría que reducia sus pensamientos hasta pasarlos por la abertura de un anillo.
Perpetua era duefia de su negocio y
gustaba de él como coleccionista y no
como anticuaria. Acariciaba sus jarrones de porcelana, para dar descanso a
sus manos, y tocaba el viejo piano para sentirlo con el tacto. Tenía dos
amigos: Pedro, el novio de otro tiempo,
que bebía para apaciguar su tristeza
por Perpetua, y Juan Bautista, que gozaba al ver las cosas viejas que el1a
coleccionaba: la estampa del perfil de
Lord Byron; los herrajes coloniales;
las cajas de música; los frascos de
donde los boticarios guardaban su hechicería; los estuches de costura de
las señoritas; las estatuas de bronce
de la Justicia, y la de Beethoven; doce
o quince relojes que, siguiendo su destino, caminaban a la vez.
Perpetua estaba enamorada de Juan
Bautista y Juan Bautista )o sabia. La
conoció una tarde que se detuvo a admirar un candil del que pendían diez
mil prismas. Interrogó por su precio
y guardó serenidad cuando Perpetua
se lo dijo. Después recorrió las vitrinas y observó cuidadosamente las joyas, algunas de ellas verdaderamente
finas.
La anticuaria se interesó por el Bautista y lo invitó a volver en mejor ocasión, pero él sintió el deseo de visitarla a diario y pronto saboreó con
ella el chocolate y los dulces que Perpetua hi.cía en casa. Un dia la besó Y
a partir de entonces la tienda adquirió
una Usonjera juventud.
-Juan -le dijo un día Perpetua-,
es muy difícil decirte una cosa que
te quiero decir.
-Pues di -respondió el Bautista
acariciándole el cabello.
taba ensimismado, transido por la
-Es muy dura.
preocupación.
- Que te gustaría casarte conmigo.
Al día siguiente volvió a ver a Per- Es más.
petua y no insistió en el terrible tema.
Juan Bautista se enderezó sobre el Al.10ra Ja Yeía como a una mujer dissillón y unió sus dos cejas con una tinta: Is ojos más brillantes y quizá
arruga.
más bellos, la piel fina, el cuerpo más
-¿Qué? -le dijo.
robusto.
-Va a ser un niño.
-Creo que si puede ser -dijo de
- Xo -respondió Juan Bautista-, pronto Perpetua.
eso no, porque no puede ser.
-Claro que no, es nada más el
- Si puede.
amor.
-¿11e- quieres mucho, verdad?
-Juan Bautista, no tienes por qué
- Si.
preocuparte; yo sé vivir con mi nego-Eso te hace creer que vas a tener cio. Además, no sentiré la soledad y
un hijo. ¿Porqué no te fijas bien?
no te moJestaré más.
-¿. Te asusta mucho, verdad?
Juan Bautista quedó silencioso du-Xada.
rante un largo rato, a1 fin dijo:
-Es mi mayor alegría, Juan Bautis-11e encantaría tener un hijo.
ta, voy a ser muy feliz.
- De mi, no lo creo.
Juan Bautista buscó la hora en to-Si.
dos los relojes, cambió la conversación
-Tiemblas cuando te hablo de él.
y se despidió. En ]a Calle, no bien ha-Claro.
bía andado unos pasos, lo sorprendió
-¿Eso es alegría?
Ja lluvia, pensó en voh-er a 1a tienda y
-No, es responsabilidad, Perpetua.
se refugió en el dintel de una puerta. Soy responsable, entiendo el Génesis,
Se le mojaron los zapatos y el agua me hace temblar la creación.
empapó los pantalones de las rodillas
-No seas mentiroso- le dijo ella
abajo. El no se. preocupó por ello, es- suavemente.

Vn cliente entretuvo a Perpetua, que
mostró los cuadros en tanto Juan Bautista cerró los ojos para meditar. AJ •
abrirlos se encontró con el gato que lo
observaba.
El Bautista estuvo a punto de no volYer a la tienda de Perpetua. Sabia qne
algunas noches llegaba Pedro a conversar con ella antes de buscar a los
amigos para tomar la copa. Ella le
hablaría de muchas cosas, pero pen•.
saria en él, en el responsable, en el
creyente, en el Juan Bautista Aleonedo que de un momento a otro había
bajado de precio, incluso ante si mismo.
-Pero yo no la quiero -se decia
solo, en voz alta, delante de la gente.
A algún amigo que le preguntó sobre
su preocupación Je contestó a secas:
-Amenazo tener un hijo.
-Antes de oír otra pregunta, agredió al amigo con su cigarro, un cerillo encendido y otra conservación.
A las cinco de la tarde asomaba por
la tienda y se tendía en su acostum.
brado sillón; llegó a vender antigüedades esos días, ayudaba a Perpetua
quizá por ternura, o bien porque 1a
conciencia lo llamaba a la bondad.
Perpetua casi ]o trataba como a un aj.
ño v le acariciaba la frente.
_:_¿ Sabes qué soñé anoche?
-¿Qué?- preguntaba el desfallecido Bautista.
-Soñé con mi hijo.
-¿Cómo es?
-Como tú.
-¿Inteligente?
-Muy inteligente.
-Entonces sí.
-El niño ,,enia por el campo y se
encontraba con una muchacha, tan ni•
ña como él. Ella traía en las manos
una jaula y se la mostraba a nuestro
hijo.
-El niño se acercó y vió que aden.
tro de la jaula estaba una flor; quiso
cogerla y abrió la puertecilla ... La flor
salió volando.
-Se escapó.
•
-Si.
-Quizá esa niña sea la mujer con
quien se habrá de casar.
-Me gustaría rubia.
-Juan Bautista apretó los puños y
sintió deseos, después de mucho tiem.
po de no haberlos tenido, de llorar.
-No puede ser -dijo casi en silencio.
Perpetua trataba de alegrar las visitas del Bautista poniendo discos y gozando con ]a música casi a solas. El
se hundía en sí mismo o leía algo de
los libros viejos que estaban en venta.
En una ocasión, al levantar 1a vista
para verla quedó sorprendido: Perpetua rezaba. Guardó un profundo silencio y la estuvo admirando; los labios
de cIIa murmuraban: nSefior Dios que
nos dejaste la señal de tu pa'sión Y
muerte en la sábana santa en la cual
fuiste envuelto cuando por José fuiste
bajado de 1a cruz. Por tu muerte Y sepultma santa llern a la gloria de tu
resurrección el alma de tu siervo Juan
Sebastián Bach, a donde vives y reinas
por los siglos de los siglos, amén".
El Bautista entendía bien a Perpetua
y sabía que admirándola tanto la quería un poco. Le decía:
-¿Amas la belleza?
Ella lo miraba fijamente y sufría
por él.
Juan Bautista se acostumbró un poco a pensar en un futuro cierto, complicado, Heno de llantos nocturnos Y
de ternuras amargas de ella. Posiblemente se avecinaba un casamiento o
una obligación que había que c.umplir
para tener derecho a la satisfacción
de la compañía de su hijo, cuando creciera y pudiera ser amigo, por la ciudad y en el trabajo, y después en la
vejez. Perpetua sentía en esa reencarnación todo su mundo y e] verdadero
sentido de su vida, hasta ahora escon-

dida en un infecundo misticismo por
el arte.
Una maravillosa tarde de junio,
cuando el sol de las seis doraba las
paredes iluminando los óleos de la
tienda de Perpetua, el Bautista despertó y levantó la cabeza del sillón. Perpetua tenia los ojos cubiertos por las
lágrimas y sus mejillas brillaban, húmedas y descoloridas; cuando notó
que Juan Bautista había despertado
ocultó el rostro entre las manos y esperó a que le preguntara por la razón
de tantas lágrimas. Al fin, se lanzó sobre él y ocultó la cara en su pecho.
-Siempre no -le dijo amargamente.
-¿Qué ... ?
-Que no habrá niño, bi habrá nada.
-¿Estás segma?
-Ya estoy segura.
Juan Bautista se puso de pie después de se_carle las lágrimas. No podía
ocultar una sensación de alegria y removió los cabellos de Perpetua con sus
manos.
-No te pongas así -le decía, mientras ella soñaba en algo perdido,
Juau Bautista era completamente feliz; no sabía en qué distraer y ocultar
su alegría; caminó hacia la ventana
para ver la calle, después volvió y a
su paso sacudió los candiles de prismas, que iniciaron una cristalina música a la vez que reflejaron su luz de
arco iris prisionero sobre las paredes,
el techo y la misma imagen adolorida
de Perpetua.
-Podrás tener otro -le dijo Juan
Bautista a :r;nanera de consuelo.
-Este nunca existió ...
Después de nuevas caricias el Bautista tuvo que atender a un comprador
de relojes que inoportunamente apareció por la puerta. Le mostró los relojes
de pie y de pared dándole cuerda para
que escuchara su campanil1co. El com...
prador salió a poco y dejó la sala convertida en el recinto de la música. Todos los relojes dieron las doce, unos
después de otros, como si colaboraran
a la consagración en una catedral.
Perpetua cayó sobre las almohadas
del sofá, Juan Bautista se sentó a su
lado y al fin buscó la cara de ella para besarla. Así estuvieron largo tiempo.
-Ha sido una tragedia -dijo Perpetua enderez.-\ndose y tratando de peinar el cabello con sus dedos.
-Ten fe en otro.
-Te voy a enseñar lo que be hecho
para nuestro hijo le contestó ella dirigiéndose a un armario y sacando una
caja.
-lfo sabia nada de eso -dijo Juan
Bautista cuando vió que ella acomodaba sobre la mesa la ropa que habia
tejido para el niño.
-¿No son bonitos?
Juan Bautista quedó clavado ante la
mesa y después alargó una mano hasta
tomar una de las piezas tejidas.
-¿Me la regalas? -preguntó tímidamente.
-En realidad no te mereces nada.
El Bautista guardó un pequeño

sweater amarillo en la bolsa del saco
y dejó ahi su mano para acariciarlo.
Después dijo:
~le tengo que ir ... me esperan.
Ella movió afirmativamente la cabeza.
-Adiós.
-Adiós, ¿ vienes maliana?
-Si.
Juan Bautista salió rápidamente; no
tenía a dónde ir y tomó la calle de
Donceles, pasó por el teatro, por las
zapaterías y se perdió en la ciudad.
Pero Pedro, aquel novio que fuera
desechado años atrás, llegó pocos minutos después a ver a Perpetua. La
encontró llorosa y tardó bastante en
entablar una efímera conversación; se
mantuvo a distancia porque había bebido y su aliento provocaría reproches
de ella.
-Se te ve muy bonita - le decía ingenuamente.
-¿ Qué quieres? -le contestó Perpetua deseando que se fuera para volver a su soledad.
-Nada.
-¿Y?
-Verte.
Perpetua le sonrió, lanzándole una
pregunta:
-¿ Quieres dinero?
-Pues ...
-¿ Tienes deudas?
-Algunas.
-¿ Quieres que te ayude?
-Si, han embargado la casa y dejaron a la abuela sin muebles. Se llevaron todo... Ahora tenemos sólo una
mesa y tres sillas ... y lo puesto.
-¿ Cuánto quieres?
-Lo que puedas.
-¿Mil?
,
-¿ Tienes mil? -le dijo Pedro,
abriendo los ojos.
-Si, iba a tener una emergencia y
preferí guardar con tiempo. El peligro
ya ha pasado y te los puedo prestar.
-¿Me das tres meses para pagarte?
- Lo que quieras.
Perpetua vol¡.,ió al armario en donde minutos antes habia estado guardada la ropa y de una cajita sacó el
dinero; lo puso sobre la mesa y le
sonrió.
-Ahi están.
-Gracias -dijo Pedro guardándolo
en la bolsa del saco-, mi querida Perpetua, mi amor ... quizá algún día ...
~Saluda a tu abuela, Pedro, vete
porque voy a cerra:c..
-¿lle voy así? -le dijo él tendiéndoles los brazos.
-¿ También quieres un beso? -contestó Perpetua.
-Si.
Perpetua lo tomó de la cabeza, le
besó la frente y le dijo:
-Para la abuela.
Ya en la puerta aún sonrió la mujer
a Pedro.
Las dos hojas de madera antigua cerraron el recinto y Perpetua volvió al
sillón para guardar la compostura de
una estatua; ahí pareció quedar atenta al paso de la eternidad.

CUELLAR, Gerardo: El lector de cuentos no estaba en el índi,
ce. , No. 2, Febrero.
DIAZ-DURAN, Juan Antonio: El prodigio Mozart. , No. 7,
Julio.
DIEZ-CANEDO, Enrique: Dos novelas mexicanas. , No. 10,
Octubre.
ESPINOZA, Juana M. de: Poemas. , No. 8, Agosto.
ETCHART, Pablo Carlos: Páginas sobre Alfonso Reyes. , No.
8, Agosto.
GALLEGO Julián: El teatro en París. , No. 4, Abril.
El teatr~ en Italia. , No. 7, Julio.
El teatro en Grecia. , No. 7, Julio.
Carta de Londres. , No. 8, Agosto.
El teatro en París. , No. 9, Septiembre.
GALLEGOS, Rómulo: Congreso por la Libertad de la Cultura.
No. 9, Septiembre.
GARZA, Homero: Tres sonetos. , No. 6, Junio.
GHIANO, Juan Carlos: Cincuenta años de Alfonso Reyes. '
No. 8, Agosto.
KEATS John: Oda a una urna griega (Versión española de Cé,
sar Á.bdallah Portala). No. 11-12, Noviembre y Diciembre.
JACOB, Alfredo: Campanas de la tarde. , No. 7, Julio.
JIMENEZ MONTELLANO, Bernardo: Perpetua., No. 11-12,
Noviembre y Diciembre.
LABRARTE, Pedro Juan: Don Alfonso de América. - No. 7,
Julio.
MENENDEZ Y PELAYO, Antología de: Tema de literatura ge,
neral y española. , No. 3, Marzo.
La literatura española del siglo XVIII. , No. 10, Octubre.
MIR, Daniel: Carta a un amable escritor argentino. , No. 9,
Septiembre.
.
Un viaje con el desengaño., No. 11,12, Noviembre Y Dic.
MONTES DE OCA, Marco Antonio: Contrapunto de la fe (I).
No. 11-12, Noviembre y Diciembre.
MONTES I BRADLEY, R-E: Ya no se morirá Diego Rivera. No. 11-12, Noviembre y Diciembre.
OCHOA, Enriqueta: El avispero. , No. 1, Enero.
Himno a Dios. , No. 1, Enero.
La sequía. , No. 10, Octubre.
OHANIAN, Armen: Angelina, de Rafael Delgado. , No. 3,
Marzo.
La Negra Angustias., No. 4, Abril.
PADILLA, Hugo: Trayectoria de Goethe, de Alfonso Reyes.
No. 2, Febrero.
Pequeños Poemas. , No. 10, Octubre.
RAMOS GOMEZ, Raymundo: Un hombre, una ideología, un
poema. , No. 2, Febrero.
RANGEL GUERRA, Alfonso: Las obras completas de Alfonso
Reyes. , No. 1, Enero.
RANGEL GUERRA, Jorge: Sobre el artista. , No. 1, Enero.
REDACCION, La: Bibliografía de Francisco M. Zertuche.
No. 5, Mayo.
·
z
Indice de la publicado por ARMAS Y LETRAS durante e
año de 1956., No. 11-12, Noviembre y Diciembre.
REYES AURRECOECHEA, Alfonso: Francisco M. Zertuche.
No. 5, Mayo.
·
RILKE, Reiner María: De poesía. , No. 10, Octubre.
RUBIO JUST, Ignacio: Trilogía del toro. , No. 1, E~er?.
SALINAS QUIROGA, Genaro: Presencia de Ben1amm Fran,
klin. , No. 1, Enero.
La personalidad histórica de Obregón. , No. 7, Julio.
SOUZA, Robert de: La poesía, la poética, el poema. , No. 10,
Octubre.
USIGLI, Rodolfo: Sonetos a Ramón López V elarde. , No. 2,
·· Febrero.
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VILLAR, Maria Angélica: Poema con _aire mío. , No. 4, Abnl.
Diálogo con el árbol., No. 9, Septiembre.
ZERTUCHE, Francisco: Evocación de Menéndez y Pelayo. •
No. 1, Enero.
ALONE· Páginas sobre Alfonso Reyes. ' N~. 8• AgoSto.
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Perfil y Entraña de Lope de Vega: l. Vida y Literatura.
BESSALEL, Jean: Lo que un estudiante espera de la poesia.
No. 2, Febrero.
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No. 8, Agosto.
Perfil y Entraña de Lope de Vega: II. , El Caudal lineo. •
BOUCHSPIES, Franz: La poesía de Heine. , No. 1, Enero.
No. 3, Marzo.
Los Hohenstaufen. - No. 4, Abril.
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Perfil y Entraña de Lope de Vega: III., La Dorotea., No. 5,
El solitario de Frauenplan. - No. 6 , Jumo.
Mayo.
La literatura mística en España. No. 5, Mayo.
CALDERON, Berta: La mística española: Santa Teresa. , No.
Justo Sierra. , No. 5, Mayo.
9, Junio.

INDICE DE LO PUBLICADO EN "ARMAS YLETRAS"
DURANTE EL ARO DE 1956

Página 8

Página 9
•

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•

�CONTRAPUNTO DE LA FE
Marco Antonio MONTES DE OCA

La tierra apelmasada en las uñas
acoge raíces de selvas invisibles
los dedos son costillas de la forma inaudita que se eleva:
y la sangre iluminada
hace bailar en las alturas los tapones de su encierro.

en ellas deben asomarse provistos de caracolas sin comienzo
porque eterno es lo que deben cantar,
así en los ríos
como en el árbol altísimo de azules nidos,
pues escuchando y cantando
el hombre renueva su palabra.
Si el perdurable contrato de la creación y el ojo
es arrojado al cesto de abismo;
si la paciencia no tritura el largo polen
necesario para fecundar las horas;
y la raída tempestad que deviene en brisa
pasea los girones de la ciudad soñada;
quedan todavía oceános donde huye la belleza
por piedad al deslumbrado.
Yo siento el tranquilo desorden de tus alas, colibrí.

Sin libertad muere el halcón
Muerto el halcón,
pierde el sol su esperanza de caricias,
niega el ángel su duchazo de plumas
sobre las ansiedades de la sien,
y es el polvo
quien envuelve con finos dientes de botella rota,
el filo de los muros donde la aurora descansa.
Cuando así lo quieres,
Muerto el halcón,
el aerolito se descarna y se envuelve de tu gloria.
hay lágrimas que ya no esperan la intemperie
Revestida con estupor y lágrimas
para helarse:
el alma sale por los flancos esponjados de su niebla,
el menor frío de la rama
provoca estampidas en los pájaros;
a blindarse con la túnica de tu palabra,
a volverse inmemorial
aparta la verdad cortinas de fuego y se asoma,
a los huracanes soplados contra el vilano de cal de mi osamenta, de sólo contemplar su propio nacimiento.
contra la paloma -semilla de la nubeDesde tu trono de inocencia,
inútilmente alzada en mares anchurosos de azogue y polen.
entre caudas que un cometa prolifero
Muerto el halcón,
olvida en cada cima, apuntala el alba, colibrí.
Ojo sin nuca, estrella emplumada,
no delante de mi pregunta deshollada,
mira hacia nuestras chozas de aire.
si en la nuca del centinela
Y lánzanos tu cardillo sobre el pecho
naces, vida, con tus rocíos de ojos de caballo,
con tus enormes pequeñeces,
y no creas en nuestra fe;
pues si sabemos que tu sombra basta para destituírnos,
con tu asesino domingo siete
que no esperábamos los mortales.
no lo sabemos todo el tiempo,
ni el tiempo mismo, atareado en ser nosotros,
•
lo sabe siquiera todo el tiempo.
Casi nunca reúne el soldado
su cuerpo y su sangre en una sola tumba.
Sin embargo, entre el rostro y el aire
un pegamento como de reflejos
cuida la firmeza del hombre.

r

Y miro puños de agua que sueltan vapor
mientras el agua permanece;
hombres evadidos a través de mínimas grietas de sueño
mientras el hombre permanece,
Vivo el halcón,
huyen de la palabra que asesina siempre,
cierta edad del niño
y la edad total de las bestias inocentes;
una matriz prodigiesa y ambulante
retoma al feto desechado
y le completa con la maravilla
Avanzan los mortales
curtido en el absoluto conocimiento de la noche.
El fuego canta y abre los brazos a otra llama
y nos auxilia cuando espadeamos contra aletazos
de murciélago;
y en el amar, horrible imperio de fatiga,
ayuda con inmensas gaviotas como velámenes
3¡ empujar olas enclenques.
Vivo el halcón,
los protozoarios y su gota de carne,
el ojo de zarzamora de las moscas, dividido en mil,
la descomunal orfebrería, los candelabros,
las miniaturas japonesas
que necesitaron de las astillas de un cilio para
labrarse, cesan de hervir en lo más puro del incienso.
De la arena brotan huellas,
la huella se estira y se hace surco
el surco se extiende y escapa en horizontes.
Para los hombres son estas orillas no sujetas a la muerte,
Página 10

'

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�El Góngora de las Soledades.
de las obras maestras del idioma español, es imposible afirmar con certeza si ese soneto es realmente de Guevara. Para Alfonso ~léndez Planearle
la atribución es más que probable. Por
lo demás, otros sonetos de Guevara,
agrega este entendido crítico, "resisten
la cercanía de esta composición, especialmente el que empieza: Poner al
Hijo en cruz, abierto el seno ... que rectwrda al 1mís profundo de los sonetos sagrados de Góngora, venciendolo
en emoción y aún en valentía".
No siempre la ctiriosidad que despierta el pasado indio debe verse como simple sed de exotismo. Durante

el siglo XVII muchos espíritus se preguntan cómo C'l orden colonial podía

asimilar al mundo indígena. La historia antigua, los mitos, las danzas, ]os
objetos y hasta la religiosidad misma
de los indios constituían un universo
hermético, implacablemente cerrado; y
sin embargo, las creencias antiguas se
mezclaban a las modernas y ]os restos de las culturas indígenas planteaban preguntas sin respuesta. La Virgen &lt;le Guadalupe también era Tonantzin, la llegada ele los españoles se confundía con el regreso de Quetzalcoatl,
el antiguo rjtual indígena mostraba
turbadoras coincidencias Con el católico. Si en el paganismo mediterráneo
no habían faltado signos anunciadores
ele Cristo, ¿,cómo no encontrarlos en ]a
historia antigua ele l1éxico? La Conquista deja de ser un acto unilateral
de la voluntad española y se transforma en un acontecimiento es-perado por
los indios y profetizado por sus reyes
y sacerdotes. Gracias a estas interpretaciones, las antiguas religiones se enlazan sobrenaturalmente con la católica. El arte barroco aprovecha esta
situación, mezcla lo indio y lo cspafiol e intenta por primera vez asimilar
las culturas indígenas. La Virgen de
Guadalupe, en la que no es dificil adivinar los rasgos de una antigua diosa
de fertilidad. constelación de muchas
nociones y fuerzas psíquicas, es el
punto ele encuentro entre los dos mundos, el centro ele la religiosidad mexicana. Su imagen, al mismo tiempo que
encarna la reconciliación de las dos
mitades adversarias, expresa la originalidad de la naciente nacionalidad.
México, por obra de la Virgen, se re-

clama heredero de dos tradiciones.
Casi todos ]os poétas dedican poemas
a su alabanza. Una extraña variedad
del barroco que no será excesiva llamar c'guadalupano"- se convierte en
el estilo por cxcelcnci~ de la Nueva
España.
Entre los poemas dedicados a ]a Viren sobresale el que le consagra Luis
de Sandoval y Zapata. Cada uno de
los catorce ,•crsos de ese soneto -"alada eternidad del viento"- contiene
una imagen memorable. Zapata representa mejor que nadie el apogeo del
arte barroco y es cabal encarnación
clel ingenio de la época, linaje que no
carece de analogía con el wit de los
poetas metafisicos inglesl's. Apenas si
conocemos su obra, durante siglos sepultada y negada por una crítica tan
incomprensiva del barroco como perezosa. Los restos que han alcanzado
nuestros ojos lo muestran como un talento sutil y grave, brillante y conceptuoso. personal heredero de la doble
lección dC' Góngora y Quevedo. De cada uno de sus poemas pueden desprenderse versos perfectos, no en el
srntitlo inúnime de la corrección, sino
tersos o centelleantes, gr3.virlos o alados y siempre fatales. Su gusto por la
imagen insólita tanto como su amor
por la geometría de los conceptos ]o
lle·van a construir delicadas cárceles
de música para aves intelectuales. Y
así, no sólo es posible extraer de los
pocos poemas que nos quedan fragmentos cxtrafios y resplandecientes, sino dos o tres sonetos íntegros y todavia vivos, torres aisladas entre las ruinas de su obra.
Sor Juana Inés de Ja Cruz no solamenk es la figura más alta de la poesía coloniul hispanoamerkana, sino
que rs también uno de los espíritus
mi1s ricos y profun&lt;los ele nuestras letras. Asediada por críticos, biógrafos
y apologistas, nada de Jo que desde
el siglo XVIl se ha dicho sobre su persona es más penetrante y certero que
lo &lt;1uc ella misma nos cuenta en su
Respuesta a Sor Filotca de la Cruz.
Esta carta es ]a historia de su vocación intelectual, la defensa -y la burla- ele su amor al saber, la narración
de sus trábajos y sus triunfos, la critica de su poesía r de sus críticos. En
esas páginas Sor Juana se revela como

un intelectual, esto es, como ser para refrenar su pasión, sino para ahondarquien la vida es un ejercicio del en- la y, así, hacer más libre y querida su
tenclimiento. Todo lo quiere compren- fatalidad. En sus mejores momentos
der. Allí donde un espiritu religioso la poesía de Sor Juana es algo más
hallaría pruebas de la presencia de que confesión sentimental o ejercicio
Dios, ella encuentra ocasión de hipó- afortunado de la retórica barroca. E
tesis y preguntas. El mundo se Je apa- incluso cuando deliberadamente se tra.:rece mús como un enigma que como ta de un juego -como en el turbador
un sitio de salvación. Figura de ple- retrato de la Condesa de Paredes- la
nitud, la monja mexicana es también sensualidad v el amor al cuerpo anii1nagcn de una sociedad próxima a es- man las alu;ioncs eruditas y los juecindirse. Religiosa por vocación inte- gos de palabras, que se convierten en
lectual - y asimismo, acaso, para es~ laberinto de cristal y de fuego.
Primer Sueño es la composición más
capar de una sociedad que la conde~
naba como hija ilegítima- prefiere la ambiciosa de Sor Juana. A pesar de
tiranía del. claustro a la del mundo. que fué escrita como una confesada
En su convento sostiene, durante años, imitación de las Soledades, sus clifcun dificil equilibrio y un diario com- rencias profundas son mayores que sus
bate entre sus deberes religiosos y su semejanzas externas:
Sor Juaha quiere penetrar la realicuriosidad intelectual. Vencida, calla.
Su silencio es el del intelectual, no el dad, no trasmutarla en resplanclcciendel místico.
te superficie, según sucede con GónLa obra poética de Sor Juana es nu- gora. La ,•isiún que nos entrega Primerosa, variada y desigual. Sus innu- mer Sueño es la del sucfio de la noche
merables poemas de encargo son testi- universal, ('n la que el hombre y el
monio de su gracioso desenfado, al cosmos sueñan y son soñados: suefio
mismo tiempo que de su descuido. Pe- del conocimiento, sueño del ser. Nada
ro buena parte de su obrA se salva de más alejado de la noche amorosa de
estos defectos, no únicamente por la los místicos que esta noche intelectual,
admirable y retórica construcción que de ojos y relojes desvelados. El Gónla sostiene, sino por la ver&lt;lad de lo gora ele las Soledades, dice Alfonso
que expresa. Aunque dice que sólo es~ Reyes, ve al hombre romo un ºun huicrihió con gusto "un papelillo que lla~ to inerte en medio del paisaje nocturman el Suefío": sus sonetos, liras y no"; Sor Juana se acerca "al durmienendrchas son obras ele un gran poeta te como un vampiro, entra en él y en
del amor terrestre. El soneto se trans- su pesadilla. busca una síntesis entre
forma en nna forma natural para esta la vigilia, el duermevela y el suefio".
mujer aguda, apasionada e irónica. En La substancia de] poema no tiene ansu luminosa dialéctica de imágenes, tecedentes en la poesía de la lengua y
antítesis y correspondencias, se con- sólo hasta fechas recientes ha enconsume y se salva, se hurta y se _entrega. trado un heredero en José Gorostiza.
Jlenos ardiente que Luisa Labbé, me- Primer Sueño es el poema de la intenos directa también, la mexicana es ligencia, de sus ambiciones y de su
m{is honda y suelta, más osada en su derrota. Poesía intelectual: poesía del
rescna, mús duC'ña ele sí en su extra- desengaño. Sor Juana cierra el sueño
vío. La inteligencia no le sirve para dorado del virreinato.

ti?''

•

SALOMON
EN LA LEYENIJA

EIELICA
FRANZ BOUCHSPIES.

"Y luego le cantaré la manera muy lenta
De libar en tus labios tus besos dulces como dátiles
De liba!' en tus senos todas las flores
abiel'las: narcisos, claveles, rosas ....... ,

(MIRZA RAHCHAN KAYIL)

No hay quien no conozca de la historia de Salomón Rey de
Judá y de lsraél cuando menos ·aqllel famoso juicio hecho con
tanto acierto y sabiduría que le dió fama y renombre como corresponde a un gran monarca.
Es tal la gloria del Rey hebreo que los pueblos envolvieron
sus grandes hechos en el nebuloso mito que como otros soberanos de la Historia, Alejandro, César, Carlomagno y Napoleón
es difícil al escribir sobre su vida, separar la realidad de la fá,
bula.

l
,¡

•
1

Schelomeh (en hebreo, significa
hQmbre de paz) o Sulaimón Ben Daúd
(Salomón hijo de David) según la Biblia, fué fruto de un amor pecaminoso.
Cuentan que el Rey David, su padre,
paseándose al atardecer un día en la
terraza de su palacfo sorprendió el baño de la hermosa Bethsheba o Betsabé
esposa de su general Urías y se enamoro apasionadamente de élla.
A tal grado llegó el fue_go de su
pasión, que hizo matar secretamente a Urias quien se encontraba entonces en el campo de batalla luchando por su pueblo y por su rey. Hizo
que se simulara la muerte de Urias como si éste hubiera caído combatiendo
y se le otorgaron regios honores fúnebres como a un héroe mientras él tomaba por esposa a su viuda.
La cólera del Señor no se hizo esperar y cayó sobre la cabeza del rey,
con la fuerza del rayo. Dios envió a
su Profeta Natban para que le reprochara su conducta haciéndole el mal
que había cometido.
Como el Rey se obstinara en su pecado, Dios envió la peste, la guerra y
el hambre para que asolaran su país,
hizo que se extendiera el descontento
entre su pueblo y despertó la discordia entre los hijos de David quienes
arremetieron con furia unos contra
otros por envidia y por venganza.
Abshalom su hijo favorito, se levantó contra su padre y lo arrojó del trono siguiendo el mal consejo de algunos cortesanos ambiciosos. Fué muerto a manos de ]os hombres que servían
al Rey con gran dolor y desesperación
de su padre.
Aún después de haber recobrado la
corona, David sufrió mucho porque a
este horroroso pecado de adulterio
agregó su soberbia y vanidad pero murió finalmente reconciliado con el Señor a quien había ofendido, tras largos Y dolorosos Jladecimientos.
Nació Salomón, el año 1032 A.C. precisamente cuando su padre acababa de
obtener una victoria sobre los Cananeos Y obtener un fabuloso botín.
Al retornar a su tierra y entrar en
su palacio,• se le dió la noticia de que
Betsabé, su esposa favorita. acababa de
dar a luz a un hermoso varón, y las
profesias y presagios que siguieron a
su nacimiento, hicieron que David lo
designara su heredero en el trono.
Salomón pues, fué educado bajo la

vigi1ancia del profeta Nathan y el gran
Sacerdote Sadoch, como futuro Rey de
Judá.
Algunos cortesanos intrigantes y amhiciosos aprovechando la avanzada
edad del Rey David y su penosa enfermedad, pusieron en el trono a su hijo
mayor Adonias incapaz de gobernar un
reino y fácil presa de los que intentaban convertirle en su títere, pero
Betsabé ayudada por Nathan y Sadoch
o Zadok logró restituir la corona legitima a su hijo Salomón.
•
Este, babia crecido lleno de sabiduría y prudencia y si al subir al trono
obró con crueldad y severidad desterrando y confinando a su hermano
en un templo y haciendo ejecutar algunos sacerdotes y dignatarios que habían conspirado contra él, fué más por
asegurar la solidaridad de su reino
que por el impulso de la venganza.
Fue un hábil político y un terrible
guerrero, hizo todo por aumentar la
prosperidad de su pueblo y acabó con
las sublevaciones de los nómadas que
amenazaban la paz de su reinado. De~
rrotó a Hadad rey de los lduméos o
Edomitas el cual tuvo que ir a refugiarse en 1a corte del rey de Egipto,
país tradicionalmente enemigo de Israel.
Schelomeh o Salomón lejos de ser
pacífico como su nombre lo indica, fué
un gran guerrero, un sabio legislador
y un hábil político. Los tiempos que
corrían exigían para el pequeño reino de Israel un gobernante así. Salo-

"./

,1....
·~'
'

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'#

t

(Dibujo de Jorge Rangel Guerra)

món tuvo que castigar severamente y
ejecutar al Sacerdote Aliatar, y a otros
como J oab y Semci que conspiraban
contra él para poner en el trono a su
hermano Adonías. Finalmente éste último renunció definitivamente a sus
derecho$ de primogenitura y fué desterrado por su augusto hermano. Luego se sublevó el jefe arameo Rezan y
Salomón envió contra él su ejército, lo
derrotó conquistando para Israel, Damasco y parte del territorio enemigo
y el pequeño reino de Hamath que
también se había rebelado contra el
Ungido de Yahwé y consagrado Soberano de Judá en la fuente santa de
Gihon.
Finalmente el faraón Psuseneas
llamado por otros Siahmon le concedió en matrimonio a su bella hija
Anobbeth aunque se dice que no fué
la única mujer a la que Salomón amó,
pues llegó a tener sesenta esposas.
Psuseneas lo admiraba y con su apoyo
pudo Salomón pacificar su reino. El
Rey de Israel comenzó con los tesoros
de Da vid su padre y con la amístad y
ayuda de Hyram Rey de Tiro y de
Siamón faraón de Egipto, un reinado
fabuloso que enriqueció y dió la gloria a su país. Fortaleció al Ejército,
formó una Marina, fomentó el comercio y bajo la enseñanza de sabios artesanos fenicios, hizo de los judíos un
pueblo laborioso y hábil. Con riquezas traídas por sus marinos de lejanos países corno La India, Persia, el
fabuloso Opbir, Salomón construyó en
la ciudad de Jerusalen un templo digno de tal Rey y un palacio
magnífico, en la cumbre del monte de
Sión empleando en su construcción
cedros perfumados que mandó talar
del Líbano.
Su sabiduría no tenía limite, era famoso por los acertijos que imponía a
Hyram Rey de Tyro, el cuál cuando
no acertaba le pagaba un tributo fa.
buloso.
Sus pr°''erbios conservados en va•
ríos de los libros sagrados de los hebreos aún los encontramos en la Biblia como éstos:
''Presta atento oído, y escucha las
palabras de los sabios y pon en el Señor tu confianza."
'CV ale más un buen nombre que JllU·
chas riquezas, la buena reputación es
más estimable que el oro y la plata."
"Lujuriosa cosa es el vino, y está
llena de desórdenes la embriaguez; no
será sabio quien a élla se entrega ... "
"¿Que le aprovecha al necio tener
riquezas no pudiendo con éllas com•
prarse la sabiduría?"
"La respuesta suave quebranta la
ira; las palabras duras excitan el furor."
510 máximas del Sabio Rey Salomón
fueron recopilada$ por los que formaron el Libro Sagrado que aprovechará
el creyente que las medite y las siga
al píe de la letra ....
Se dice que el Señor le ilumínaba
a cada momento hasta en el momento
de impartir justicia. Cuentan que una
vez se presentaron ante el Rey dos mujeres con un niño pequeño alegando
las dos ser la verdadera madre del
tierno infante. Salomón invocando la
ayuda Divina, ordenó que el niño fue•
ra dividido en dos partes y a cada
mujer se le &lt;liera un pedazo.
Aparentemente era una gran crueldad del Soberano pero este sabio recurso dió sus frutos, Al oir la bárbara
orden del monarca, la verdadera madre prefirio renunciar a su bijo antes
que Yerle muerto mientras la falsa y
pérfida mujer accedía gustosa al fallo
del Rey. Salomón conmovido, entregó
el niño vivo a la verdadera madre que
por poco se vol\ió loca de alegria y de
dicha mientras a la falsa, la mandó
castigar severamente.
También narra la Biblia que una vez
terminado el Santo Templo de Dios y
colocado en el Santuario el Arca de

\

Página 2

Sor Juana cierrn el sueño dorado del virreinato.

Página 3

�gammanton) y huyó a Egipto, el J&gt;ais
de los placeres culpables. Desde entonces, penetrada de odio contra Eva

la Alianza delante del Oráculo, el ar.ca
santa que contenía las Tablas de la
Ley que Yahwé, Jeová transformado

y contra todo matrimonio legítimo,
ianzaba contra toda mujer embarazaw
da, maldiciones y dolencias crm•les.

en zarza ar&lt;lienle en lo alto del Sinai,

cntregú a Móisc, Mosche, Muza o Moisés, una niebla misteriosa llenó la Ca-~
sa del Señor y Salomón cayó de rodiJlas viendo en éllo una manifestación
de gratitud del Señor y con las lágrimas en los ojos exclamó: º¡No he descansado, ¡Oh, Dios! hasta ver concluida una· Casa para habitación tuya, para que sea tu firmisimo trono eterno
y bable de tu Gloria a los Siglos Ycni~leros !" dicho ésto, se postró y oró y
los Sacerdotes y el pueblo que se ha-

Pero en Egipto la descubrieron los tres
¡'mg&lt;'les, Senoi, Sansenoi y Scmangelof,
que Dios había enviado en su p~rse~uciún. Quisieron ahogarla pero ella .Juró con el juramento de los demomos,
que no haría mal a ninguna mujc.r encinta v a ningún niño que estuvieran

de

protegidos por los nombr_cs
los tres
itngelcs. De alli que las ¡udias en ese

Templo, judíos y árabes han formado

, estado, Jlc,·en siempre un amuleto con
los nombres de Senoi, Sanscnoi Y Scmangelof.
Lilith no es más que una variante
sin duda ele la fenicia Ashlhorl'lh, una

una multitud de leyendas que corren
de boca en boca y algunas han sido
reunidas en el Talmud.

divinidad de la fecundidad.
Un escritor de habla inglesa: Gardncr F. l;-ox escribió una novela no ha-

bían aterrorizado se tranquilizaron Y
le imitaron.

Sobre la construcción del Sagrado

La leyenda talmúdica, cuenta que

Salomón habia sido dotado por Dios,
del poder de im·ocar ·a los espíritus
Elementales e Inlernalcs y sugetarlos
a su poder e imponerles su ,·oluntad.

Se dice que escribió libros de Magia
de los cuales se conserva el famoso
"Cla\'icula Salomonis". Cuentan que
encerró a muchos espíritus en iinforas
selladas con el anillo Sagrado y arrojados al mar.
.
·
lblis o Shaitan y sus Elr,ts le esta-

ban pues sujetos.
Pero cuando comenz() la construc-

ción del Templo Santo, le fué vedado
a Salomón utilizar cualquiera de las

herramientas usadas en la construcción de cualc¡uier ediíicio.

Shelamch Ben Daúd reunió a sus
consejeros y los mi1s sabios y de vida
austera y santa le aconsejaron que utilizara un misterioso gusano que existía desde el principio de la Creación

llamado El Schamir c¡ue Móisc utilizó
,,ara grabar el nombre de las Doce trilms en el pectoral de Aarón o Jiaroun
y que era mils fuerte que cualquier

herramienta conocida. Pero el problema estaba en que solo Asmodai rey
de los demonios conocía el lugar donde se encontraba el gusano. Salomón
agradeció el consl'jo e inYocó a los espíritus que le eran sujetos y éllos Je
dijeron que Asmodai el demonio de la
Noche v Príncipe de las Tinieblas vivía en ~I Monte de la Obscuridad. Ha
escavado allí una fuente de agua clara tocios los días sube al Cielo a cscu,('har la Palabra (le Dios y por la noc·he regresa sediento a beber de la
fuente.
Salomón hizo presentarse ante CI a

(Dibujo de Jorr,e Rangel Guerrn)
éste se Jo había confiado al gallo Sil- maciones y supuso que Asmodai le h_aYestrc, el ave prodigiosa Jlamado Zig
el cual toca con sus patas la tierra y
con Ja cabeza el Ciclo y todos los días
saluda con su canto al Señor. El convocaril el iiltimo día del uni\'crso a

bia jugado una n~ala pasada a Salomon
y que no se qu1ta~a el c~lzado para
(IUC no lo dl'~cubrieran. Enton~es. P~~
nl'tró l'll la can~ara del trono ) p1d1?
al Hcy que. h1c1~•ra en su dedo como

todos los mortales en el \'alle de Josa-

antes el anillo Sagrado con_ los nom-

íath para que cien cuC'nta al Señor, de
sus acciones. Los- mismos muertos saldrán de sus sepulcros al escuchar el
canto vibrante ele Zig y se postrar:in
ante YahwC pidiendo misericordia.
Pues bien, es a este ser al que el Príncipe de los '.\lares confió El Scb~m~r
hariéndole jurar que nunca Jo deJaria
sin protección.
Salomón y Bcnaia partieron en busca de El Schamir y esta vez, la astucía -de Bcnaia triunfó sobre 1a sabiduria de Salomún. Bcnaia hizo constrnir
una campana de cristal que colocó sohrc los polluelos de Zig. Cuando éste
volvió para alimentarlos y al t•nco~trase con este obstúculo entre sus 111jos y él, sacó a El Schamir dt• doncle
lo tenía oculto para que cortara el
cristal. Benaia dando un fuerte grito

IJrcs de Dios gra~ac~os en el, Jo cual
era el sello Salo~1oi:uco.
Cuando Ben~1a iba a, colocarle , el
anillo, Asm.oda1 comcnzo a temblar.,
lanzó un ~r~to horroso ~ue se escu~ho
hasta Jer1co ): c~1~1enzo a crecer ) a
recobrar su &lt;liabollca forma hasta rlcsapan•(·er.
El Yl'rdadcro Salomón ocupó , Illll'vamC'ntc su trono Y eomprcndio que
un:1 vt•z había ofc•Illtido a Dios por su
soberbia y su codicia Y pidió perdón
al Altísimo por su pecado. Pero durant&lt;' la nocht•, hacia velar su sueño
por st•senta hombres armados Y ordent"l qul' los Saet•rdotcs ofrecieran sacrifieios y oraran por l'l, porque temía
el n•greso de Asmodai.
t·na figura &lt;1ur se ha inmortalizado
al lmlo de Salomún es la de la famosa

espantó al gallo silvestre que huyú ele-

Balkiss, reina de Saba Y su rcnombra&lt;la visita al Hry dt• Israel Y de .Tudú

jando desamparado a El Schamir. De
este modo, pudo Salomón construir el
Templo sin herramienta alguna.
Durante los 7 aiios ele la constfuccilio ele) Tt•mplo, Asmodai permaneció
encadenado a los pies del trono de
Salomón. (He leido un espantoso rt•lato en el libro de .James ::\fontaft'.uc
Hhodes "El Libro del Canónigo AlbL•rico", en los cuales Asmodai tomab.a
forma semi-humana ante e1 que 1111. · en qul'
raba la horrorosa ilustracwn
aparecía encadenado junio ª.1 tro~o (1e
Salomón, y lo asesinaba sin piedad
arrastrando su alma a los Infiernos.)
Salomón rada ,·t•z se veía presa de
)
la codicia lle acumular grant 1es t eseros v dr la secl tk pod(•r y de grand('S ·amhil·iones ,Ir gloria. l"n clía se
jactc'i clr ser el mús poc1croso monar e·a
de la tierni pero quería tt-ner (•I _PQ(.kr
Y la ruerw de Asmodai. El Pr10c1pc
;1e los demonios lo tentó prometiénclolc tal fuerza y poder si Jo desencadrnab::1 a lo CflH' Salomi)n acredió, pcr~
1 · Janzt!
tan pronto se viú libre, Asmoc_a1
a Salomón a mil millas de alh y tomo
la forma y el Jugar clel Hey de Tsral'I.
Ló prinll'ro ciur hizo ful' destituir.~
Bcnaia porque le molestaba; comeho
cruel&lt;lades, persiguió a los Sacerdotes,

con el que se suponr &lt;1ue tm·o un
idilio.
Se clice qut• la inspire) el glorioso
"Cantar de los Cantan•s'', e hizo que
Salomlm dudara de su fé r creyera
c.--n Ast:u1e diosa de la sensualidad para los sicionios y fenkios Y en Moloch
dios clt• los ammonitas.
La Biblia solo habla de una reina
:"1rabe c¡ut• dt'!tlumbrada por la fama ,le
Salomón S(' 1iro¡mso conocerlo y ful·
a visitarlo y para conocer su sabiduría le propuso ¡icrrtijos que Salomón
Bcnaia Ben Joiada su licl Canciller Y
t'escifró.
general de sus ejércitos. En su coi_nLos podas ilrabt•s la hicirron una
pallia marcht'&gt; hacia aq.uel lugar misJwc-l1ic·(•ra o una lamia &lt;1uc oc:-ultaha su
terioso l'D el cual se ocultaron hasta
pata de t·c1bru. ¿.Quit•n rs rsta princt•~
la nocht•. Asmodni llegó precedido de
sa pagana, a&lt;·aso la lklrna oriental'?
una furiosa tempC'stad escupiendo fueSi la heroin::1 ele la lliacla, la hermosa
f
go y hlasfemanclo. Salomón salió de
hija clr Lr&lt;la, la n•ina ele Esparta, assu escondite y conjurándolo en nom~
cinú a los a(•clas hl'lt•nos &lt;1ue la llamabre de Dios lo paralizó )' lo encadeno
ron la rrencarnación de Afrodita tliofuertemente sellando los eslabones con
sa de la jun•ntud, la hermosura Y el
el anillo Sagrado que llcYaba los nomamor, Belkis o Balkiss es la viva rebres de Dios. Este Anillo lleva grabaencarnación de Astarte, Ishtar o Ashdos los cuatro nombres del Señor
torl'th adorada como la diosa de la senconque los creyentes y Cabalistas l?
suulidacl y de la fecundidad por sninvocan que son: Yalnvé, Adona1,
m(•rios v fenicios.
Elohim o Elohá (este último significa
Helcn~t es la Yenus lmmana del Ocmajestad en hebreo). Los Cabalis~as
cidenle v Balkiss es AslartC rediviva
llaman este conjuro. Tetragammanton,
L'n l'I OrÍenk, en Asia Y )(esopotamiu.
persiguió a los sabios Y a los creyen~
llcll'na C'ausó la clestrucci()n de Troque significa en griego, "los cuatro ll's
intentó destruir el Tt'mplo y gozo
nombres".
a l~s esposas dr Salomón. La disc.or- n1, Balkiss ocasionú la cairla de un
Asmodai quiso romper en vano los dia \' la confusión reinaron en el remo gran Hey: Salomón. Del lfonoteismo
eslavones y comprendió entonces que de Salomún mientras éste vagaba ¡~or cayó en la idolatría por causa de su
estaba completamente en poder de Sa- países extranjeros como un menchgo h(•rn10sura.
Su leyenda, recut•rda la dc Lilith la
lomón y furioso dcsatú terrible tor- \" cuando aseguraba que era el fam_oso
Heina de los Demonios en 1a tradición
menta por donde c¡uicra quc pas~ba ilev Salomón, se burlaban ele él.
v se burló de Salomón porque un s1m~
·i·oclo mundo estaba extrañad~ del hrbraica.
Lilith, primera mujer de Adam, eriai&gt;le mortal quería el dominio de los cambio que ofrecía el RC'y &lt;l_espues d_ e
la desaparición de Asmocla1. Benaia, tura alada y dl' es1&gt;léndida cabellera,
espíritus.
Salomón lo hizo conducir ante su ~abien&lt;lo que el Rey no S(' desca_lzaba abanclonl, a su esposo porque no satistrono \" )(' interrogó sobre el paradero .,nunca ni para dormir sospec J10 que facia sus desordenados apetitos sexua(Ícl Sc.liamir y Asmodai contestó mal- 110 era el YCrcladero Salomón porque les y se entregó a la ~lagia Negra. Llahumorado que El Schamir había sido los demonios consen·an siempre 1as mú a Dios por su nombre prohibido
confiado al Príncipe de los mares Y patas dt• gallo a pesar de sus t rans for- (uno de los C'uatro nombres del Tetra-

Página 4

ce mucho, inspirado en el supuesto idi-

lio de Schelomeh y Balkis.
En él, Salomón, joven y ambicioso,

intenta fortalecer su ejército al Yer
que su pueblo está siempre amenazado
por sus vecinos y de incógnito, acompañado solo por Benaia marcha al extranjero en busca de un prodigioso fabricante de armamentos al que encuen-

tra en Saba o Shcba tras de numerosas aventuras y le compra grandes cantidad&lt;'s de su mercancía al industrial

aqnél.
Aquello llega a oidos de Balkis reina
ele Saba &lt;Juien suponiendo que t•s un
gran personaje, lo hace 11evar a su prew
sencia y es grande y agradable su sorpresa al ver que Salomón es el extranjero que la ha sorprendido días
antes t•n el baño y el cutH ignoraba
&lt;1ue se trataba de la reina. La hermosura de Balkis es maravillosa y fascina
a Salomón, Salomón que vive alejado
de su joven es1)osa Anohbet quien lo
rechaza por sus creencias, Salomón
que jovc"'- y ardiente 'está sediento de

Y la voz airada de Dios brota en
medio de la tempestael y exige a Salomón que retorne a la fé de sus pa-

dres y ele su pueblo y le promete la
victoria sobre su hermano pero antes

debe olvidar a la divina Balkis y a su
ídolo Astarté.
Salomón lo jura y llega a Judea en
los instantes más críticos para su país.

Anohbet acude a su lado, le dá su amor
y lo anima en la batalla. Finalmente
Omri muere en el combate y J othab y
su esposa caen prisioneros. Salomón
los hace ejecutar y ocupa nuevamente
su trono amando cada día mas a su esposa Anohbet quien ahora corresponde a su cariño y ha renunciado a sus
viajos y milenarios dioses egipcios.
La paz y la prosperidad retornan al
sucio de Israel y Salomón gobierna sabiamente apoyado por el consejo de
Sadoch y la fuerza de Benaia.
Entre tanto, Balkis seguida de un fabuloso séquito, se presenta en Jerusalén con grandes regalos y pregunta indignada a Salomón:
"¿Cual es el amor que no mucre?"
lingienclo proponerle un acertijo Salomón responde impávido: "Muere el
amor de hermano y el amor filial, mucre el amor a la patria y el amor a Dios.
El único amor que no muere es el amor
a si mismo."
Balkis queda sorprendida de su sabiduría y no quiere renunciar a su
amor aunque Salomón y Anohbet la
tratan fríamente como un valioso•lmésped y desesperada intenta envenenarlo
por medio de otro. Salomón descubre
el complot y hace ejecutar al asesino
pagado por Balkis pero perdona a la
hermosa reina su imprudencia y ligeresa.

El Cantar ele los Cantares, el que los
cristianos ha considerado un coloquio

alegórico y erótico entre la Iglesia y
su esposo Jesuscristo, es considerado

por los poetas de todas nacionalidades, razas y credos, una joya de la literatura amorosa aunque algunos duelen de c¡uc lo haya compuesto Salo-

mlm.

He ac¡uí algunos de sus versos:

Habla el esposo enamorado:
"¡ Que hermosa eres amiga mía, qi.re
hermosa eres! como la paloma. así son
tus ojos, además de lo que dentro se
oculta. Tus cabellos dorados y finos,

como el pelo de los rebaños de cabras
que vienen del monte de Galaad.

excede a todos los aromas.
Son tus labios, oh esposa mía, un
panal que destila miel. Miel y leche
tienes debajo ele la lengua ............ "
Ahora titaré un fragmento de la res-

en flecos.
¡ Cuan bella y agraci~da eres, oh
amabilísima y clcliciosisima princesa!

puesta de la esposa:

"Dormía yo, y estaba en mi corazón
velando¡ y he aquí la voz de mi amado, que llama, r dice: Abreme, her
acabadas de lavar, todas con dobles mana mía, amiga mía, paloma mía, mi
crías, sin que haya en ellas una esté- . inmaculada; porque está Hena de roril.
cío mi cabeza, y del relente de la noComo cintas de escarlata tus 1abios, che mis cabellos.

clulce tu hablar. Como cacho de corteza de granada roja tales son tus me-

jillas, adenuls de lo que dentro se
oculta.

Tu cuello es recto y airoso como la
lorrc de ll:1'"id, ceñida de baluartes de
In cual ('LJ&lt;'lgan mil escudos. arneses
todos clt• valientes.
Tus clos pechos son como dos gamitos mellizos, c1ue cstan paciendo entre
blancas azucenas hasta caer el día y
al declinar de las sombras.
Subiré a buscarte al n1onte de la mi-

rra )' al collado del incienso. Toda
eres hermosa, amiga mía, no hay defl'cto alguno en ti.
\'en del Líbano esposa mía, Yente
del Líbano; ven y !:erús coronada; ven
ele la cima del monte, Amana, de las

cumbres del Samir y del Iíermón, de

son tus dos pechos. Es tu cuello terso
y blanco como torre de marlil (2). Tus

ojos son como los cristales de los es..
tanques de HesCbón, situado en 1a
puerta más concurrida de las gentes.
La nariz tuya tan bien formada como la graciosa torre del Líbano, que
mira frente por frente a Damasco.
Elevada y majestuosa es tu cabeza,
como el )lonte Carmelo, y los cabellos

Tus dientes blancos y bien unidos
como hato de ovejas trasquiladas,

Y rcspondílc: Ya me despojé de mi

tllnica, ¿me la he de voh'er a poner?
Lave mis pies ¿y me 1os he de volver
a ensuciar'!
Entonces mi amado metió su mano

por la ventanilla de la puerta y a ese
ruido que hizo, se conmo,·ió mi corazón ...... "
Es cierto que se encuentran frecuentes repeticiones en el texto que sin embargo embelJccen el poema y así, el
t•sposo dire m:is adelante:
" ... Las junturas de tus muslos son
como goznrs, o charnelas labrados de
mano maestra ....
Ese es tu seno cual laza hecha a
torno, que nunca está exhausta de preciosos Hcores. Tu vientre como mon..
toncito de trigo, cercado de azucenas.

Como dos cervatillos mellizos (1)

de élla, como púrpura de rey puesta

parecido es tu talle a la gallardía de
la palma, y tus pechos a ]os hermosos
racimos.

Yo digo: Subiré a esta palmera)" recoger«'.- sus frutos. y serán para mí tus
pechos como racimos de uvas, y el
olor de tu boca, como de manzanas,

la ,-oz de tu garganta así deleita como
el más generoso vino ...... "

~lorc¡ué con el (1) y el (2) los versos
semejantes al texto anterior para ha ..
cerios notorios pero con todo y éso,

el poema es de una belleza oriental
digno de Haliz y Firdusi y si Salomón
hubiera escrito tan solo ésto, hubiera
bastado para hacerlo grande y glorioso.

Dice la Biblia que habiendo reinado
cuarenta años, Scheloméh Ben Daúd,
murió y fué enterrado al lado de sus
padres mientras su hijo Roboam to.

maba las riendas de su glorioso Imperio. Su obra solo perdura en la me-

moria de sn pueblo, en lós anales .d e
su raza, pero en el correr de los siglos,
su figura legendaria vivirá en el cora-

zón de los hombres como la de otro
Alejandro.

¡Capitán, mi Capitán!

amor y ele lujuria. El Hey de Israel cae
en los brazos de la clulcc y adorable
soberana pero cua'ndo ésta sabe que
es el gran Salomón, su ambición .desmedida se despierta y propone a Salomón un plan para alcanzar el dominio
del mundo entre ella, y él :r c.•l rey
Hrram de 'fyro.

(HOMENAJE A

Salomón se resiste y linge ceder Y

LINCOLN)

i Oh capilán, mi capitán. el viaje medroso felizmente ha terminado.
Libróse.el barco de la nube oscura y se ha obtenido el galardón ansiado.
Está próximo el puerto: ya se oyen las campanas y el ruido plañidero
de la anhelante multitud que sigue con la vista la marcha del velero.

la reina de Sabá organiza grandes fiestas en su honor y en el de la &lt;liosa
Astarté en cuyo culto inicia a Salomón,

Srhelamch olvida a Yahwé y st' arroja ('11 los brazos de la sensualidad
nbandon:l.nclosl' a la embriaguez y a la
orgia t·tl'rna en que se vive en Sabá.
Entre tanto, en Jcrusalem, su hermano Jothab hace una alianza con el
filisteo rey Omri de Gaza y se une en
matrimonio ron la hija de l•stc, para
apoclcrarsc del trono de su hermano.
'.\randa matar secretamente a Saloml&gt;n
y a Bcnaia pero fracasa. Anohbel que
hasta entonces despreciaba a Salomón
,. a su Dios abandona el culto ele Osi~is y de Amón Rah aconsejada por el
Sac~rdote Sadoch o Zadok y em·ia a
uno de sus hombres puestos a su servicio por su padre Siamón Firaoún o
íaraún de Egipto, a Sab3. en busca deSalmuc"in y de Henaia.
También pide auxilio a su padre el
fara6n quien envía tropas para apoyar
a Salomón su aliado y yerno.
En tanto, Salomón, sorprendido 1&gt;or
el emisario egipcio en medio de una
lujuriosa orgía y en los brazos de Batkis avisa al Rt•y de Judá el peligro que
corrt• su pueblo. Salomón sale de su
ktargo y vueke a su patria prometiéndoll' a Ba1kis regresar pero en el desierto rs sorprendido por el Simún o

esos Jugan•s guarida de leones, de esos
montes morada de leopardos.
Tú heriste mi corazón, oh hermana
mía, esposa amada, heriste mi corazón
ron una sola mirada tuya, con una
trrnza de tu cuello.
¡ Cuan bellos son tus amores, hermana mía, esposa ¡ más agradables son
tus pechos que el vino exquisito; y ]a
fragancia de tus perfumes o vestidos

iCorazón!, icorazón), icorazón mío!
iOh, las gotas de sangre cómo caen
manchando la cubierta donde yerto
mi capitán descansa, frío y muerto!
iMi capitán!, levántate y escucha las campanas monótonas doblando.
Le\'ántate, que izan la bandera y está el clarín tu gloria pregonando.
Por ti hay ramos de flores y coronas; por ti acude la gente a la ribera;
por ti es que clama la ondulante masa que ansiosamente tu llegada

t

espera.

1.

\

•

~

~

'

Coloco capitán, padre querid~,
mi brazo fiel bajo tu cuello yerto.
Parece que es un sueño contemplarte
tendido en la cubierta, frío y muerto .
No me responde el capitán: sus labios quedaron sin color y sin sonido.
Insensible al contacto de mi brazo, ni voluntad le resta ni latido.
El buque ya está anclado, sano y salvo; el viaje temoroso concluído.
La nave vendedora arribó al puerto desempeñando bien su cometido.

iCelebrad,
Y mientras

playas, y sonad, campanas!
tanto, yo, con paso incierto,
camino en la cubierta donde inmóvil
mi capitán reposa , frío y muerto.

tempestad de arena. El rey de Israel
aterroriza,lo, invoca temeroso el nombre de Yahwé a quien ha ofendido gra-

\VALT \VHITMAl'\J

,,emcnte. En el Decúlogo Yahwé exl•
~ia '"Xo tendrús olro dios delante dit,
mi".

(\'ERSIOX DE CESAR ABDAI.LAII PORTALA)
._ (Dibujo de Jorge Range/ Guerra)

Página 5

�Cuando Juan la invitó a pasear, ella -ligada al cielo, a la mente delante de sus ojos. Casi Jo oltarde, a su dicha- había accedido. En su mismo tacto iba sin- vidó culpándolo de. ser en lo real alto
fino, como si provocase impulsos
tiendo aquel gusto por huir las aristas de un alma cuyo filo la yelevados,
tal como si fuese terriblehabía lastimado profundamente, sin entenderlo.
mente inalcanzable.
iba atando -por el vientoLa imagen de Juan -hoy que se aproximaba ya la hora- unaLossonrisa
mutua que se quedó fija
estaba sonriendo desde sus dientes blancos, equívocamente. Fué en sus labios, como un marbete; pro•
un asalto de angustia que paró la alegria de acicalar su cuerpo, longación en él de su saludo y delade preparar su alma, de poner lindamente en el jarrón vacío unas ción en ella de aquella imagen que
flores frescas recién nacidas en el huerto, para dejar su cuarto de gozaba; y, mucho tiempo después, ya
perdidos entre las gentes que transidoncella limpio de sombras, esperando.
taban los sitios que cruzaron, advirtió
¿Por qué la miraba Juan así? ¿por
qué, si ella, al acceder, encontró inocentes la mirada de Juan, la actitud
de su súplica, la holgura de un paseo?
sí ella meditó tantas veces ese desprendimiento de su orgullo -y ahora, cómo lo hubiese conservado- ¿por qué
le perseguía contorsionándose lastimoso, saltando hasta morderla? Había
mantenido hasta entonces su orgullo
con fervor. Con fervor grande. Grande
como la repugnancia que tenia por las
mujeres fáciles que se abandonan a la
más ocasionada solicitación. Mas no
era facilidad en ella ni abandono; y
todas sus maceraciones obedecían a
ser siempre la que se había soñado.
Desnudaba en sí, cuando por su pieza fué y vino en pos de esto, de aquello, de lo otro, muy largos minutos,
todas las situaciones, las palabras-que
tomaba con tiento, colocándolas fuera de su ser, como las ropas que examinaba ahora antes de ponérselasque ocurrieron cuando él la había inviµdo; buscó en todo apresuradamente y no encontró nada: el matiz de una
palabra, el giro de un ademán; buscó
de nuevo, defraudada, con lentitud,
como los niños que en la risa de su
infancia destruyen un juguete hoja por
hoja, parte por parte, para saber cuál
es su corazón. ¿Y entonces cuál era
el corazón de esta zozabra? Juan era
para su pensamiento como la composición de lugar en los ejercicios espirituales: "Verá el ánima un muchacho ... " ¿Por qu~ estaba Juan siempre
ahí? Sólo necesitaba su actitud. Sentía que aquel rostro la turbaba, que su
hermosura no la dejaba recordar, pero sus manos se aproximaban a su
cuerpo para empezar de nuevo la tarea trascendente de averiguar, ya no
las palabras de Juan, sino su propia
intención que la iba a salvar siendo
pura, que por serlo parecia ya sin riesgo lo demás. Cuando un movimiento
cualquiera de su cuerpo o de su espíritu le trajo esa especie de canción
monocorde, la llevó sin cansancio a
uan forma tranquila en el amor de
haberlo hecho todo bien, y, al salir
de su casa, en el camino de la cita,
evidenció su alegria refrescante como
aquel aire nuevo que ahora acariciaba
su nariz.
Traía un vestido claro, propio para
salir al campo o para quedar en el
paseo de un jardín. Amaba el campo.
Gustaba del sol de los jardines. Eran
éstos los lugares que siempr~ escogió
ella: el campo, porque bastándole su
vista no la dejaba. pensar en esa serie
incontenible de cosas pequeñas que
formaban su mundo, que la separaban
de una comunión con lo que la rodeaba; siempre que iba a él no le eran
sus ojos suficientes, que botaban de
sorpresa en sorpresa como de loma en
Joma hasta enloquecer. El jardin -solo y sin ruidos- por que su decoración familiar, harto conocida, le permitía siempre un recogimiento hasta
abrazar más su estrecho mundo y porque, evaporando tantas necesidades
exteriores, quedaba lllcida, apretujada,
mientras derramaban sus cosas interiores todo el jugo de su emoción en
esa secreta alquimia de su ensimismamiento. Ella había de decirle cuando
lo encontrase: "A un jardín o al campo".
-Vamos al campo-, dijo él-. ¿No
te gusta?

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Quedó sorprendida, pero tuvo en la
boca una sonrisa que fué de complacencia por su adivinación y la respuesta sin frase. Irían allá donde sus
ojos se perdieran. Buscaría la ocasión
de sumergir sus manos y sus pechos
en el agua del aire, hasta nadar. Llenando el ruido de sus cabellos el caracol de sus odios, se imaginaría la
sirena del monte, del mar del monte,
de las aguas del campo, del oleaje del
cielo. Se le perdió la voz y la mirada
en un fresco murmullo de limpieza.
-Cuando te vi a lo lejos, no creí
que eras tú, pensé que de nuevo te
equivocaba. Hace un cuarto de hora
viniendo para acá; entre la gente, en
dirección contraria, iba un muchacho
como tú, igualito. Casi no quise verlo; desee que quedaras en libertad.
Había empezado, con dolor de ella,
aquel alegre desnudamiento. Adelgazó
luego su voz y rauda, ya sin querer
hablar, se olvidó de la oferta contemplando aquel instante -asombro de su

Juan que aún seguía la sonrisa puesta
en sus bocas, movible siempre, siempre distinta de si misma y siempre
igual.
¿Qué gusto artero la empujaba? Porque comenzó entonces a hablar ocultándose en medio de aquelÍa exhibición absurda de sonidos como si la interminable permanecía de su sonrisa
le llenase la boca de palabras, y se puso a contar lo que había visto en la
calle, en su casa, a reírse de todo, a
comentar todo también.
Desasosegaba a Juan aquella avenida de frases, pero quedó mirándola
desde aque1Ia ventana de su rostro moreno, fija su boca en el reposo que
esperaba, viéndola con deseo como a
una flor que de buena gana cortara,
pero cuya belleza nos pide, por su sola
presencia, que dejemos su vida -para
seguir el curso de la naturaleza en oh~
sequio de nuestro encant0- y nuestra
complacencia aCcede, y quedamos felices. Hasta movió una mano satisfecho
y sonrió más. Comprendió ella la equi-

lFllClHIA
UIN CUIIENlíO lDIE
Alfonso Gutiérrez Herrnosillo
encuentro- que la obligó a no mirarlo
con franqueza al encontrarlo porque
se extrañó de que no fuese como ella
le esperaba: más grueso, menos alto,
con una sonrisa diferene que, acaso,
fuera la misma sonrisa que la conturbó. Todas las ideas que se había formado de él en el camino sobre todo
luego de · haber encontrado aquel muchacho que se parecía tanto a Juanestaban más concordes con ella que su
realidad. Y a pesar suyo entonces,
fué imponiéndose un aire enrarecido
que la ahogaba. Cortó su ademan el
cristal de una sonrisa sonora y sana,
y una segura voz:
- ¡Es posible que no me conozcas!
Seria mejor sentir, como a la salida
de su casa, el aire fresco. Sería mejor
no pensar más; pero acatando el gusto que le ocasionaba el aire -de la calle, la espumante caída del vestido que
golpeaba sus muslos, el transitar ruidoso de la gente, se esforzó a no tener
de ella misma otro sentido que aquel
físico empuje de su cuerpo, a cambio
del desintegramiento de su intimidad
que, dañoso, se acentuaba en si misma por momentos, al percibir su oído
el taconeo de su calzado o alguna cinta volante del vestido le golpeaba las
manos. Y entonces, la imagen que ella
traía de Juan, tau distinta de ese otro
que iba cerca de su mano, le respondia mucho mejor y, más a su alcance
--como si fuese más humana- menos
dificil de guardar, la exponia limpia-

voca actitud de su alegria y concluyó
defendiéndose:
-Porque a veces me gusta hablar
sin decir nada, como si lo único importante fuera mi ,,oz que busca el filo del aire y hallar asi la espada más
aguda de Ja sensación que todos amamos.
-Piensas tú mucho en esas cosas-,
dijo Juan lentamente-. Te importan
demasiad() esas formas minúsculas y
egoístas del placer y descuidas los
grandes vientos, las merejadas de una
pasión. ¿ Cómo, entonces, gustas de]
campo? ¿qué somos en el campo? Lle•
ga uno a él y al comenzar su gozo
- la vista del paisaje lejano, el cielo
limpio o }as nubes- notamos que él
se apodera de nosotros, que luego ya
no somos nada, y quedamos disueltos.
El más hermoso cielo de la ciudad no
nos roba; es como si el ruido de las
calles o los alambres de los teléfonos
nos retuviesen generosos. En el campo,
deio de ser yo mismo.
Ella volvió el rostro a mirarlo. Juan
continuó:
- Por eso vengo, hoy, contigo. Tú
vas a retenerme. Serás el ruido de la
calle, la más hermosa casa que impida mi pérdida. Desde tus ventanas voy
a verlo. i\le sera suficiente, de pronto,
la pared blanca para recuperarme, en
un instante, solo.
En aquel sitio, dorado por la tarde,
el musgo se alargaba.
- ¿Dónde quieres sentarte?

Quedó muda a la vista del campo,
temerosa de zozobrar en él. Buscaba
un apoyo que la salvase como si las
palabras de Juan, hasta entonces, le
revelaran un peligro espantoso. Veía
los itrboles, las franjas verdes y abiertas de la gleba alegre de su parto; las
randas ya dispersas de las nubes; la
atmósfera que inundaba los rincones
de la vida; sus manos que se alzaron
para abrazar todo el mar de la tierra,
del cielo y de los horizontes. Y quedó
entonces sobrecogida y gozosa porque
eran las cosas quienes venían acercándose hasta ella en espíritu a musitarle
y no ella quien iba, desbocada, hacia
las cosas. Mas no comprendía sus voces, y el estremecimiento que le puso
en su cuerpo el golpe repentino y vivaz de las aguas del aire, fué como
una corola perdida y pequeñísima, sola de pronto y sin nociones, adolorida
de no pensar lo que bailaba, de no poseerlo con integridad, de no desentrañar ninguna de las mil cosas ocultas
que palpitaban fuera, ondulantes y vi
vas, graciosas como ella misma, hasta
que al fin se halló ante los ojos alejados de Juan, quien preguntando alguna cosa a que el1a no respondió -suspensa como estaba en la contemplación de la riqueza externa, de su interna pobreza, con un sentido exacto
y arrollador de su tormento- babia
quedado mirándola.
-¿Qué dices?... Vámonos ...
El Comenz&amp; a reir. La veía azorada
y pensó que tenia miedo. Pero no hizo
m:ls y ayudándola a alzarse de la hierba quedaron los dos en pie, viéndose
el rostro, mudos.
-Está bien. Yo te invité a pasear
porque ... Donde tú estés a gusto.
Todavía quedaron penosamente viendo al campo un momento, aupados en
el alto pretil. Luego le tomó el codo
de su brazo para que tuviese un apoyo y escapase así de manchar su calzado en el lodo que estaba a un paso
de ellos: y comenzó ~ hablar con la
indiferencia del que se encuentra bien
en todas partes.
Decía lo que pensaba y una correspondencia igual se mantuvo siempre
en aquel juego difícil colocando sus
frases en el lugar donde se babia dormido el pensamiento. Ella tomaba el
brazo de su amigo para apoyarse con
firmeza. Y un largo rato se fueron
conversando.
En cualquier pausa él alcanzaba al
vuelo el hilo de su idea m:ls sutil y lo
engarzaba en frases para que luego
llegaran las demás. En una mano el
gorro de su amiga, a veces lo acari~
ciaba. Sentía ella turbación y alegria
hasta que una congoja inexplicable la
fundió, por que un deseo indecible
que hasta hoy sólo la iba asediando,
comenzó a ponetrarla por todos sus
poros hasta irradiarla más allá, a un
lugar espeso y desconocido cuyo viento la empujaba de nuevo a Juan que,
habiéndola besado suavemente -tenia
el escozor sobre los labios-, le eantaba una suave canción. Se enredaba a
su cuello y a sus manos, la cubría como un nuevo vestido y la desnudaba
de pronto y la poseía. Bajaba ella su
cabello para cubrirse, pero sólo alcanzaba hasta su cuello. Seguía 1a canción
larga y dulce: era la voz de él, imperturbable, que en ese momento la robaba. Y cerrando los ojos al andar,
echaba atrás un poco la cabeza y dilataba su nariz como si una palabra, un
gesto de su amigo, descorriendo una
cortina, le mostrasen un mundo. Primero una canción, después un mundo
y el giro de ese mundo y 1a órbita de
todos los mundos imaginables, rojos e
hin:ientcs. Primero una canción, después un mundo en el que estuvo por
morir. Aquel grito de su carne le abría
uan oquedad dentro del pecho y se
llenaba de pronto -inmaterialmentecomo si se le hubiese abierto para sólo
eso en aquel sortilegio de amor que,

por fuera, le sacudía ligeramente como un abanicó de gracias.
Ella, en ]as manos de su sueño, era
como nna tela desgarrada; era igual
que de plata, llena de ondulaciones y
reflejos, larga a todos los aires de su
vida. Y ella misma se apoderaba de
una punta, con afán delicioso, a.trayéndola, y en cuanto lo lograba envol- ALFONSO REYES: Obras Completas,
Tomo 11'. Fondo de Cultura Econóviase estrecha, en el deseo de una pomica. México, 1957.
sesión.
Soplaba el aire del campo, y al atraer
a su oído las palabras de Juan, medio
A partir de 1955, el Fondo de Culapagadas en la soledad que encendía
tura
Económica ha venido publicando
la Jinterna mágica de sus voces, colas
Obras Completas de Alfonso Reyes.
menzó a imaginarlo todo cada vez más
lejano. Y no volvió la cara hacia él, Han aparecido, hasta la fecha, los cuacomo ducfia de algo de que no qncria tro primeros volúmenes. En ellos, Rehablar. 'Miraba hada fuera, con los yes recoge los teXtos de sus primeras
ojos, cerrados, todo obscuro; veía ha- ~pocas, tanto mexicana como extrancia 1kntro todo lleno de luz. Un pun- jeras - España, Francia- . Desde sus
to verde, uno 'rojo, una eflorescencia, )Jrimeras obras, este escritor mexicauna raya, se dibujó en el ámbito, tré- no poseia el dón del estilo, la nécesamula, 1a CLlr\' 3 que su mano iba a se- ria claridad mental, la vasta y viva
guir a intentar una caricia por las pla- cultura que siempre lo han caracterinicies encantadas de uu rostro -raro zado. Estos tomos muestran las distinrostro ele JUan y entonces sus ojos se tas preocupaciones de H.eyes: la ficderramaron mús hondamente de la tie- ción - véase El plano oblicuo, libro
rra a su alma. i\o importaba entonces innovador en su momento- , la poesía
cuúl era el ritmo de su pasó ni el fal- - Valery Larbaud considera Visión de
so apoyo de su cuerpo; y en la clari• .\náhuac como "un verdadero poema
nacional mexieano"- , el ensayo - El
dad todavía serena de la tarde, siguieca:ador,
El suicida-, la crónica -que
ron por el camino del paseo, apretanalcanza
óptimos
momentos en Las vísdo ella el nudo de su regocijo cuando
peras
de
Espwia. Si Reyes practica
a él se Je iba de las sllyas aquella misteriosa razón que le había confesado: todos los géneros, ]os temas que trata
-- Porque a veces me gusta hablar tienen, asimismo, Wéntica amplitud:
lo mismo esiudia a un poeta mexicano
sin decir nada, como si Jo único im•
"Los Poemas rústicos de manuel Joportante fuera mi voz - ¿qué era aquí
sC
Othón"-, que a un escritor español;
la voz sino el silencio?- que busca el
igualmente
se interesa por la filología
filo del aire y hallar así la espada más
que
por
la
filosofía; junto a "retratos
aguda de la ·sensación que todos amareales'' crea "retratos irhaginarios"; lo
mos.
Huía, huía aquella razón de su con- . mismo se refiere a la cultura francesa
cirncia torpe, entre las parvadas jubi- que a la inglesa, que a Ja de otros paíJosas, llenas de blancura que fingian ses; si en momentos es erudita, en
otros es divUlgador; la seriedad la alsus palabras.
Su camino era lento, mas nada lds
urgía apresurarse. Porque Juan, alumbrado de ternura, se inclinaba un poquito hacia ella y al \'Cr el filo pequcfi.o de la nariz y la sonrisp. abandonada que enrojecía los labios de su ami.
ga, se sentía agradecido. Ni siquiera
pensú en urgir una palabra y preíirió
hablar frliz hasta desenvolverse como
un carrete que ha esperado su hora.
~ ... aún es temprano.- Dijo .
Ella volvió los ojos en un despertar
rilpido, lleno de espanto.
Y recorrió mecánicamente con la
vista todo el cuerpo úgil ~· delgado de
su compa1i.ero, temblando enojada de
sentirlo tan próximo. Quiso ir a un
sitio lejano, estremecida. No supo hablar, y a su oído llegaba, la voz y ceo
qne su sombra en la sombra repetía,
aquella palabra: "Aún es temprano",
a cada instante, con una claridad que
jugaba barajas con las hojas, y que ]a
puso de nuevo en el sillón del tiempo,
la apo)·ó en los cojines del espacio como una paralítica a quien por caridacl
se reintegra al sitio que ocupaba en C'I
goce de su salud. Quedó deshecha. Ni
siquiera notó que su mano apoyada en
el brazo de Juan estaba ahora en la
misma mano de él. Le pareció que al•
terna con la risa y la sonrisa; el cosa•
go la iba desnudando a los ojos del
yo encuentra su contrapartida en la dimundo y quedaba al viento, sola y envagación. He aquí el sumario de los
ferma ,lcstimera de ayes perdidos, con
cuatro primeros volúmenes:
Ja vergüenza entre las manos, hecha
en el aire un mundo de dolor, c9nver•
tída a los ojos de todos, al tacto de
Tomo I: Cuestiones estéticas, Capitulas
su miedo, en el revés de su honrada
de literatura me.riccwa y l'aria.
aparienci:.l, en tanto que el cielo, como una banderola, flotaba y le expo- Tomo 11: Visi6n de A111íhunc (1519),
nia cruelmente su deseo.
Las vísperas de Espaiia y Calenda~o supo como había separado de si
rio.
tanto aquella proximidad perturbadora de su amigo - mantenido en ella co- Tomo IIT. El plano oblicuo, El co=odor,
mo una m~moria lejana que lo apro•
El suicido, Aq11el/os días u Retratos
ximaba a él al mismo tiempo, con la
reales e imagimzrios.
faz de un deseo, de una irrealidad.
Una tácita repulsión, un miedo exácto Tomo l\': Simpatías u diferencias (prila alejaron de Juan, la hundieron de
mera, segunda y tercera series), Los
temor y así, apenas dijo:
dos caminos, Reloj de sol y Páginas
adicionales.
-Vamos más aprisa.

L I BRO S

I'
j

4

1

L

•

•

ALAS CASAS EDITORIALES YA
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTE
La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vas~
to plan editorial que desarrolla al través de publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
ateneistas, centros culturales, sociedades de diversa índole y personas, en
América y Europa.

JOHAl\l\ES BOHLER: Vfr/a y cultura
en la Edad Media (2~ ed.) 286 pp.+
16 láminas. Fondo ele cultura Económica. ~iféxico, 1956.

Vida y cullul'a en la Edad Media es
un libro que responde plenamente a

Entre el cuerpo de ediciones que
aquí se imprimen figura nuestro mensuario ·'AHMAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sección -LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.

Dada la extensa órbita de circulación del Boletín arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al lector ameri•
cano una juiciosa información del fon~
do y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento cientifico, literario o
artístico, "ARMAS Y LETRAS" se COJII·
place en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envio de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
l;n relato que no se pierde en el . medida que vayan llegando a nuestras
cuento ni se enreda en fechas, sino que manos.
utiJiza la anécdota por su valor ejemLos envíos deben hacerse a:
plar · y que señala los períodos como
otras tantas tónicas de la vida medie"ARMAS Y LETRAS",
Yal, acerc{mdonos nl hombre de esa
Universidad de Nuevo León,
edad, a sus ideas, a sus esperanzas, a
sus temores, a sus luces y a su barbaPlaza del Colegio Civil,
rie, como se dan, inevitablemente, en
Monterr~y, Nuevo León,
todo hombre histórico, y no en el Hbuen
México.
salvaje" ni en el "hombre emancipado". Pero tampoco se reduce, en este
su empello ,·iyo, n una psicomaquia de
"concrpcioncs del mundo" y de "acti~
tucles", aunque les de toda 1a importancia qm• merecen. Ya Ja introducción, 'sobre los tres fundamentos", nos
instruye acerca de la perspicacia de
Bühlcr para sortear los peligros que
una palabra tan solemne - fundamento- trae consigo. En Jo que respecta
al "fundamento germano" nos pone en
Ürgano Mensual de la Universidad
guanlüt contra una "germanidad" con.
cebida como entelequia que se desade Nuevo León
rrolla desde dentro, cuando acaso lo
qul' mejor caracteriza a los germanos
RC'gistrado mino arlículo de 2a. Clase en la
C'S sn poder asimílador, asi como tamAdmón. de Correos &lt;le Monterrey, N. L., el
bjén nos ponr sobre la mesa de estudio la mica sali.'i con que hemos de
20 de Ab,,I de 194-l.
condimentar relatos de César y de Tácito que. adcmús de la que le corresINDICADOR,
ponde, llevan la ·autoridad pegadiza de
la secular y clúsica 'letra escrita".
Colaboradores

su título, porque no es una historia
c11lf11l'al de esas a que nos han acoslumbrado- seguidores más o menos
afortunados del gran Burckhardt. Más
que de una excursión, se trata de una
incursión, apasionada y respetuosa a
la ycz, por los tirmpos medievales que
rl panfletismo político había simplificado demasiado con su manejo abusi,·o cid claroscuro. Una incursión que,
al final de ]a jornada, nos trae el relato fiel ele lo que el autor ha visto como un capítulo vivo de la gran biografía del hombre.

rmasy

~!RA

La misma circunspección podemos
encontrar en esos periodos de senectu:;, inventus y vfrtus con que encuadra, en términos no propiamente biológicos, las etapas históricas de la vida medieval. Y, todavía, al hablar de
la vida económica en concepto de "infraestructura", precisa los puntos y
comas c¡uc hacen humanamente admisible esta metáfora. El estudio de los
estanl('ntos medievales resulta realza•
do, sin falsiíicación, por la pasión
contemporánea que nuestra "lucha de
clases" imbuye al historiador que vive entre nosotros. El pasado cobra su
propia contemporaneidaa gracias a la
contemporaneidad nuestra, humanamente sentida y comprendida, es decir, sin prejuicios pero hondamente.
El libro, con todos estos antecedentes,
resulta de una lectura apasionada y,
al mismo tiempo, instructiva en el sentido pleno del vocablo.

l lugo Padilla
fidencio de

la Fuente

Gcnaro Salinas Quiroga
Arturo Cantú S.

Homero

A Garza

Alfonso Rangcl Guerra
Guillermo Cerda G.
Jorge

Rangel Guerra

l\'lanuef Morales
Oibujoll de Jorge Rangd Guerra
Dire&lt;;lor

Le. Fidcncio de la Fuente
Oficinas
Washington y Colegio Civil

Monterrey, Nuevo León

MEXICO

Págip.a 7

�ENTREGA INMEDIATA
Vine a Lerdo.
Estoy bajo un granado florecido
que turgente, palpita como si el sol
le hubiera prendido llamas de alcohol en cada rama.
Sobre los peroles, dormitan
en sopor enervante los insectos,
y el bermellón de los ciruelos
en un rincón dulce construye su miel.
Hay veces en que amo el sitio en que nací,
sólo porque la luz del verano se anticipa
oliendo a madurez todos los años.
En realidad vine a leer, a reposar,
a huir de los brutales maretazos
en que mi corazón se rompe contra los recuerdos,
pero he terminado como siempre:
astillándome al querer penetrar, escalando tinieblas,
el corazón de las cosas.
Doblándome cargada de una ardiente exhalación
en que empujo palabras y palabras al papel.
¡Oh enardecida seguedad lamia!,
pronto seré un piélago sombrío
cuando el radiante toque del angel
desmiembre mis sentidos,
y un zarpazo final me emplomize la luz.
¿Qué te diré, Dios mio, en esa hora
si no tuve obediencia ni reposo,
si no he hecho mas que esculcar ilícitamente cuanto veo,
y arrancarme los ojos para vaciarme el mar?

en cambio si te pido: quémame.
Sí, quémame la boca con la lumbre más santa,
rásgame de improviso la entraña adormecida
y deshazme en tus limos níveos
para entregarte algo, Señor,
un grito como un monte azul desflorado hacia el viento
donde los niños bajen a beber
la niebla luminosa de una tierna leyenda,
y los hombres asciendan en espiral de llanto
hasta tus plantas.
Mientras te hablaba, el sesteo pasó.
¡Qué despertar, que borbotear de vida!
El parral como lámpara verde espejea
remejando sus racimos, y le conversa al aire.
La lumbre del granado, aspira los sollozos
del papel en que escribo.
El cristal translúcido de las alas
en los insectos que revolotean, tiembla,
y el humo plateado que recubre los higuerales, centellea.
Es la hora Señor,
están mis ojos asomados, sin tiempo,
y tengo el alma de hogueras apretada.

ENRIQUETA OCHOA.

. II.
Cuando la hora llegue,
tu entrarás a la herida de mi vientre obstinado,
y se te encogerá el semblante ante la cova lóbrega
donde nunca brotó ni una brizna de hierva.
Iras hacia mis manos, encabritados puños,
que jamás descendieron como luz deslumbrante
hacia la tierra.
Entreabrirás mis labios, y un zumo de concentrado acerbo,
bramara, desgarrando.
Y tus ojos, racimos de dulzura,
se mojarán mientras mi corazón se rompa;
porque lo que te entrego no es el fruto
de la semilla que aventaste a mi pecho,
sino el producto de un miedo bronco e irrefrenable
hacia el diario trajín.
¡Soy tan frágil Señor, tan frágil,
que se tensan mis nervios al toque
de una luz que varía,
y me vuelvo sonámbula, o fiera enardecida ..•

• 111 ¡Si yo tuviera un hijo, •.. Dios mio, un hijo
con su vida pendiendo de mis manos,
¿no te defraudaría?
Y si me tomara dádiva,
¿cuántos alucinantes vacíos derramaría sin tino?
No, no puedo, es un terror extraño,
Página 8

(Dibujo de Jorge Rangel Guerra)

�</text>
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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>v~~ .. llOLETIN

MENSUAL DE LA _UNIVERSIDAD DE NUEV~ LEON

Registrado como articulo de 2a. clase en la Adm1mstrac10n de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de Abrtl de 1944.

Año XIV

D.A.S.U.

No. 2

· !HYllSlTMIO

Febrero de 1957

\

ENTENHRI DE LH
E

STA noche* la Universidad de
Nuevo León hace acto de presencia en los homenajes que se
rinden en ocasión del Centenario de la
Constitución de 1857 y del Pensamiento Liberal Mexicano. Para nuestra Ins•
titución era deber imposterable, misión
indeclinable esta recordación centenaria. ¿Cuál es la razón que anima este
acto y los demás actos que se ofrecen por
igual motivo en el país?. Intentemos dar
una respuesta al gesto del escéptico, tra•
temos de darla también a la actitud del
eterno pesimista.
Todo el júbilo de nuestras fiestas, to•
do el motivo de nuestros afanes conmemorativos, hoy por hoy, se borda sobre
el argumento, tan sutil, de que lo que
nuestro país ha llegado a ser, de que lo
que somos nosotros es producto de lo
que en nuestro pasado se realizó, es debido a que con anterioridad fuimos de
diversa manera y gracia a esas distintas
maneras de ser de nuestro país en el pasado, la realidad que ahora es nuestro
país y somos nosotros cobra un sentido;
sólo atendiendo esta razón la vida se
vuelve un poco transparente. En definitiva, somos herederos de otros hom•
bres, que lucharon, que combatieron,
que se sacrificaron por hacer una patria
libre y progresista. Es la herencia que
recogemos y debemos continuar porque
tal es la ley de la historia. Por ello esta
n·oche la Universidad cumple con fundamental deuda histórica contraída con
nuestros constituyentes, con plena conciencia de sus afanes y del ideal consagrado en el pensamiento liberal mexicano.
Pero ¿cuál es el motivo de nuestro júbilo, el fin de nuestra recordación? El
5 de febrero de 1857 se juraba la Cons•
titución. Aparentemente ésta era una
más que se agregaría al rosario de Constituciones de nuestro inestable siglo Diecinueve. Mas no fué así. Nuestros Cons•
tituyentes de 1856 trabajaron bajo el
clima político menos propicio, asonadas,
rebeliones, desquiciamiento económico
y político, encontradas furias de partido ... Todo se dió cita a la hora de su
labor. Y como antecedente, como pasa,
do inmediato, la dictadura más insolente de nuestra historia, el desgobierno de
aquel hombre en el que el histrionismo,

la ezquizofrenia y la fanfarronería lograron cabal ejemplar: Antonio López
de Santa-Anna. El Congreso tenía por
delante la obra de organización del país;
La revisión de los actos de la Dictadura
del "Santanato", la organización del
Gobierno provisional y la creación del
Código fundamental que debería echar
las bases de la paz, la libertad y el pro•
greso. Los múltiples cometidos y las cir•
cunstancias que los acompañaban hicieron que su labor tomara la calidad de
protéica, porque contra toda adversidad
mantuvieron el ideal más firme, a todo
obstáculo opusieron el empeño más no•
ble y salvaron todo impedimento con alteza de miras, con patriótica nobleza.
Mucho se esforzaron, por ello mucho
merecen.

DE 1 57
Debemos aclarar por principio de elemental honradez, que nuestros constitu•
yentes del 56 no acertaron del todo; su
obra, desde luego, no es perfecta. Como
toda faena humana adolece de graves
errores si se quiere. Pero debemos asen•
tar que a pesar de ello y dadas las circunstancias que cobijaron su labor, el
ambiente tan difícil que los rodeó, sus
afanes, se nos antojan, creemos since•
ramente, más recomendables al aplauso
que a la crítica mordaz e inconsciente.
Porque después de todos los acontecimientos posteriores dieron la razón a
nuestros Constituyentes: al amparo de
la Constitución de 185 7 se realiza la
gran obra social de la Reforma y se liquida la terrible situación que la antece•
dió. Todo ello, digámoslo de una vez,
porque dentro de ella se consignaron las
más caras garantías de la persona y se
dotó al ciudadano de un medio eficaz
de protección: el Juicio de Amparo; se
proscribió la pena de muerte por delitos
políticos y se consignó la libertad de
prensa y en fin, el pueblo la aclamó como símbolo, la hizo resurgir victoriosa

Por Artemio BENAVIDES
de la guerra de tres años y de la inter•
vención francesa, haciéndola casi mito,
ilusión casi, pero nunca olvidemos que
la ilusión es el arma más poderosa en el
progreso de los pueblos.
Y bien, ¿Qué representa la gesta liberal
de 1857 para nosotros, universitarios de
ahora, a 100 años de distancia? ¿Será
que debemos considerarla producto de
nuestras desdichas, según la pasión de
unos? ¿Según el sentimiento de otros
tenerla como principio absoluto de la fe.
licidad nacional? En nuestro sentir, tan
falsa es la pasión del escéptico contu•
maz, como el sentimiento del ardiente
exaltado. Y decimos esto porque desea•
mos que la feliz recordación que hacemos esta noche lleve como meta primordial la firme convicción de que a los hechos históricos se les debe tratar como
tales, es decir, como pasado y enfrentar•
se a ese pasado para lograr una conciencia, o sea, para que sirva como antece•
dente en nuestras futuras decisiones,
que el pasado sea producto de enseñanza, de lección, fuenfe siempre renovada
para lograr la convicción de nuestra
conducta Jutura; pero nunca, nunca
considerar al pasado como fruto de polémica y de división. Se ha dicho que
la conmemoración tendría como fin la
unidad nacional ¿y qué mejoi; oportunidad que ésta que se nos ofrece? Desterremos la polémica inocua, vengamos
todos -liberales y conservadores, reac•
cionarios y extremistas- a la obra que
reclama el porvenir, la de la unidad en
beneficio de nuestra patria. Alejemos
de nuestro espíritu ese combatir contra
fantasmas del pasado y aprestémonos a
la lucha que se presenta en nuestro tiem. po. Pero eso sí, con el deseo siempre
presente de lograr la libertad que al decir del maestro Sierra, sólo ha sido, individual y colectivamente, el patrimonio
de los fuertes.
La Universidad manifiesta esta noche
su firme adhesión a las más ·puras manifestaciones nacionales, patentiza su
admiración a los hombres que hicieron
posible una época de libertad y de progreso ... Porque tener plena conciencia
de los ideales libertarios y de la lección
histórica de la promoción de 1857 es
una forma de alentar la flama de la
verdad.
~N1tVlRSto1Dd[)f' lr~E~~'tu;:GNi:. iJt LA

�II. - ;\;EOCLASICOS, Rm!ANTICOS
Y MODERNISTAS
A pesar de que el barroco se prolonga hasta la mitad de la centuria, el
siglo XVIII es una época de prosa. Nace el periodismo; prosperan la critica
y la erudición; ciencia, historia y fiiosofía crecen a expensas de las artes
creadoras. Ni el estilo dorado del siglo anterior, ni las nuevas ten'dencias
neoclásicas producen figuras de importancia. Los poetas más notables de
la época escriben en latín. Mientras
tanto las ideas de la Ilustración despiertan un mundo somnoliento. La Revolución de Independencia se anuncia.
La esterilidad artística del neoclásicismo contrasta con el hervor intelectual
de los mejores espíritus. Al finalizar
el siglo aparece un poeta apreciable,
,1anuel de Navarrete, delicado discípulo de Meléndez Valdés. En sus poemas el neoclasicismo y sus pastores se
tiñen de una vaga bruma sentimental,
anuncio del romanticismo.

IGNACIO R.UIIREZ

El siglo XIX es un período de luchas
intestinas y de guerras exteriores. La
nación sufre dos invasiones extranjejcras y una larga guerra civil, que termina con la victoria del partido liberal. La inteligencia mexicana participa en la política y en la batalla. Defender el pai~ y, en cierto sentido, hacerlo, in,·entarlo casi, es tarea que desvela a Ignacio Ramírez, Guillermo
Prieto, Ignacio Manuel Altamirano Y a
muchos otros. En ese clima exaltado
se inicia la influencia romántica. Los
poetas escriben. Escriben sin cesar,
pero sobre todo combaten, también sin
descanso. La admiración que nos producen sus ,•idas ardientes y dramáticas -Acuña se suicida a los 24 años,
Flores mucre ciego y pobre- no impide que nos demos cuenta de sus debilidades y de sus insuficiencias. Ninguno de ellos -con la excepción quiz:.i, de Flores, que sí tuvo visión poética aunque careció de originalidad expresiva- tiene conciencia de. l_o que
significa realmente el romanhc1smo.
Así, lo prolongan en sus aspectos
mús superficiales y se entregan a una
literatura elocuente y sentimental, falsa en su sinceridad epidérmica y pobre en su mismo énfasis. La irracionalidad del mundo, el diálogo entre éste
y rl hombre, los plenos poderes que
confieren el sueño y el amor, la nostalgia de una unidad perdida, el valor profético de la palabra Y, en fin,
(.'] ejercicio de la poesía com aprehensión amorosa de la realidad, universo
de escondidas correspondencias que el
romanticismo redescubre, son preocupaciones y evidencias extranjeras a casi todos estos poetas. Se mueven en la

dición o la crea. Dario y Lugones
crean la suya; Gutiérrez Nájera y Ama.
do N'ervo no tuvieron plena concien•
cia de la que les pertenecía y por eso
tampoco la tuvieron del sentido profundo de la renovación modernista. Su
modernismo es casi siempre un exotismo, quiero decir, un recrearse en los
elementos más decorativos y externos
del nuevo estilo.

Introducción a la Poesía
Mexicana Moderna
Octavio PAZ

esfera ele los sentimientos y se com•
placen en contarnos sus amores y sus
entusiasmos, pero apenas si rozan la
znna de la sagrado, propia a todo genuino arte romúntico. La grandeza de
estos escritores reside en sus vidas y
en su defensa de la libertad.
Es notable la persistencia de la poesía neoclásica en esta atmósfera de
cambio y revuelta. Verificadores correctos casi siempre, los académicos
preservan al lenguaje de las caldas románticas. Ninguno es un verdadero
poeta, pero José Joaquín Pesado y J~aquin Arcadio Pagaza logran una discreta recreación del paisaje mexicano.
Su influencia y su lección serán aprovechadas por Manuel José Othón. El
hermoso paganismo de Ignacio Ramirez -quizá el espíritu más representativo de la época- se expresa con
dignidad en unos desdeñosos tercetos.
Altamirano, maestro de una generación mas joven, intenta conciliar las
tendencias contrarias e inicia un tímido nacionalisnio literario, que no produce descendencia inmediata de mérito.
,lanuel José Othón se presenta como
heredero de la corriente académica.
);'.ingún propósito de novedad. ª?ima
su obra. Si huye del romanllc1smo,
tampoco muestra complacencia ante la
retórica "modernista", que vió triunfar al final ele su vida. Los poetas acac1einicos, y él mismo, creyeron que esta actitud lo 'adscribía a su bando. Y
asi es, pues gran parte ele la obra de
Othón no se distingue por sus propósitos e intenciones de la de Pagaza,
pecta al que lo unlan no sól_o comu~~s
aíicioncs sino parecida actitud estehca. ~las los sonetos del Idilio Salvaje,
A una estepa del Nazas y algún otro,
representante algo mús que esa "poesía de la naturalezau en que se complacía, pctrificúndosc, la escuela académica. El desierto del Norte, "enjuta
cuenca de un océano muerto", y su cielo alto y cruel, dejan de ser un esp.ectúculo o un símbolo. Espejo de su ser
exhausto, la aridez del amor y la este•
rilidad final de las pasiones se reíle-

S.4L\'.4DOR Dl.lZ .1l1ROX

A pesar de sus limitaciones, en algunos poemas de Manuel Gutiérrez Nájera sl' entrevé ese otro mundo, esa otra
realidad que es patrimonio de todo
poela de verdad. Sensible y elegante,
Gonzúlez Martínez asume la originacuando no se complace en sus lágri- lidad mexicana del modernismo, esto
mas o en sus hallazgos, acomete con es, lo convierte en una conciencia v
grada melancólica el tema de la bre- lo enlaza a una tradición. Así, no e~
vedad de la ,•ida. Su poesía, como él su negador, sino el único poeta realmismo lo dice en uno de sus poemas mente modernista que tuvo México
m:is citados "no morirá del todo". En -en el sentido en que fueron modersu periodo modernista, Amado Nervo nistas Darío y Lugones en América,
manipula-sin gusto, pero con novedad )fachado y Jiménez en España. La
y autenticidad, el repertorio del sim• atención que otorga al paisaje- y soholismo. Después, decide desnudarse. bre tocio al paisaje nocturno- se imEn rcnlidad, se trata de un simple cam- pregna de sentido: el diálogo entre el
bio de ropajes: el traje simbolista hombre y el mundo se reanuda. La
--{JIIC le iba bien- es rubstitulido por
poesía deja de ser descripción o queja
el gab,ín del pensador religioso. La para volver a ser aventura espiritual.
poesía perdió con el cambio, sin que .\ partir de Gonz:llez Martínez serán
gauaran la religión o la moral.
imposibles la elocuencia parnasiana y
el desahogo romántico. Al hacer del
Otros poetas, menos aplaudidos en modernismo una conciencia, cambia
un tiempo, se acercan más a la zona la actitud del poeta ante la poesía, auneléctrica de la poesía. Francisco A. que deje intacto el lenguaje y los simde Jcaza, amargo y sobrio, logra en holos. El valor de su empleo no resisus breves poemas una concisión al de en su oposición al lenguaje modermismo tiempo sentenciosa y opaca. nista, -al que nunca negó sino en sus
extravíos, y al que permaneció fiel
hasta su muerte- sino en ser el primero que devuelYe la poesía el sentido de la gravedad de la palabra.

\

)
.11.IXC'EL JOSE OTHOX

ritu. O como ha dicho Jorge Cuest¡¡:
"su fecundidad está en su silencio.
Otros poetas fueron indignos de callar". Precursor y maestro del modernismo, la aventura de Díaz Mirón es
sobre todo una aventura "erbal. Mes
rsa aventura es también un drama: -el
del orgullo. Pues este artífice es también el primer poeta mexicano que
tiene conciencia del mal y de sus atroces posibilidades creadoras.

IGX.4CIO .11.\.\TEI, .H,T,l.l!IR,lXO

jan en la desnudez de la sabana. Debajo de la forma y del lenguaje !radie ionalcs, brilla el ojo fijo de una naturaleza que sólo se sacia aniquilando
lo que ama y que no tiene otro objeto
que consumirse consumiendo. Un sol
de páramo quema las rocas del desierto, que no son sino las ruinas de su
ser. La soledad humana es una de las
rimas de la soledad plural de la naturaleza. El soneto se ahonda y sus
correspondencias y sus ecos aluden a
otra inexorable geometría y a otras rimas más fatales y ,·acías.
Si Othón es u11 académico que descubre el romanticismo y escapa asi al
parnasianismo ele su escuela, Salvador
Díaz Mirón emprende un viaje contrario: es un romántico que aspira al clasicismo. La pocsia de su primera época ostenta la huella elocuente de Rugo
y el énfasis de Byron. Tras un silencio de afios, publica Lascas, único libro que reconoció como enteramente
suyo. Ese titulo califica su poesía. O
más exactamente: Ios instantes de poesía arancados por la cólera y la impaciencia a una forma que es siempre
freno. Lascas: chispas, luces breves
que iluminan por un breve segundo
un alma negra y soberbia. El Díaz ~lirón parnasiano no niega el romántico:
lo sujeta sin acabar jamás de domesticarlo. Y ele ese forcejeo -a veces sólo
t•stCril maestría y tortura del idiomahrotan tensos y puros "como el silencio ele la estrella sobre el tumulto de
la ola''.
Frl'ntc al lenguaje desvaído de los
portas ancrion·s - y también frente
a las joyas falsas de casi todos los modernistas- la poesía de Diaz Mirón
posee la dureza y el esplendor del diamante. t:n diamante al que no le faltan, sino le sobran, luces. Poeta que
sólo aspira a domeñar,. no encuentra
una forma que lo exprese sin oprimirlo. Al cabo de ese jadeo, su obra se
resuelve en silencio. El silencio es su
forma, la forma definitiva de su espí-

El modernismo no consiste nada
más en la asimilación de la poesía parnasiana y simbolista que realizan a}gu.
nos ávidos poetas hispanoamericanos.
Al descubrir a la poesía francesa, el
modernismo descubre también a los
clásicos espaiiolcs, ol \"idados en Espafia. Y, por encima de todo, crea un
nuevo lenguaje que sen·iría para que en
un momento de extraordinaria fecun~
didad se expresaran algunos grandes
poetas: R11bén Darío, Leopoldo Lugones, Julio Herrera y Reissig. En México el modernismo acaso habría poseído mayor fertilidad poética si los
mexicanos hubiesen advertido la ver~
&lt;ladera significación de la nueva tendencia. El modernismo se presentaba
como una indiferencia ante el tradi
cionalismo espaiiol, pero al mismo
tiempo como un rescate de la ,·erdadera tradición española: ¿Cómo no ver
en él a un heredero de la tradición
que nos había fundado? Para el resto
de Hispanoamérica, abría las puertas
de la tradición poética universal; a
los mexicanos, en cambio,. ]es daba
ocasión de reanudar su propia tradición. Toda revolución posee una Ira-

rmasy

~TR

Organo Mensual de la Universidad
de Nuevo León
Registrado como nrlículo de 2a. Clase en la

lfJXl'ET, Gl'TIERREZ NAJERA

Admón. de Correos de Monterrey, N. L, el

20 de Abril de 1944.

Luis G. Urbina continúa en buena parle de su obra la linea sentimental de
Nájera, pero lo salva su temperamento
de pintor impresionista. La porción
mejor de su poesía constituida por crepúsculos y marinas, Jo revelan como
un excelente heredero de la tradición
del paisaje. Con menor intensidad que
Othón, pero aunque con mayor fantasía Y riqueza de matices, Urbina consil(uc un delicado equilibrio expresivo.
Es curioso observar cómo los poetas
mexica~os escapan de la afectación
modernista acudiendo a una tradición
unhersaJ. La poesia mexicana no encuentra su forma nativa, y cad::i ,,ez
Qu_c _se arriesga a expresar lo mt-jor y
mas secreto de su ser, no tiene más
remedio que servirse de un lenguaje
abstraclo y que es suyo sólo por un
acto de conquista intelectual.

AMADO NERVO

La severidad de González )lartínez, la
ausencia de casi todo elemento imprevisible, sal de la poesía, y el didactismo que tiñe parte de su obra, han hecho que se le considere como el primer poeta hispanoamericano que rompe con el modernismo: al cisne enfrenta el hubo. En realidad, Gonz:llez
:\fartínez no se opone al modernismo:
lo desnuda y deshoja. Al despojarlo
ele sus adherencias sentimentales y
p~rnasianas. Jo redime, le otorga conciencia de si mismo y de su oculta
significación.

A los poetas modernistas, que recogen del simbolismo los elementos más
Perecederos, Enrique Gonz:llez Martínez Opone una sensibilidad más honda
t('í)rxiva y una inteligencia que osa
llllrrrogar la faz nocturna del mundo.

r

INDICADOR,

Poema para Hacer
Crecer los Arboles
Salud salud de mi sol en soledad
Noche interior remada como la savia visionaria
Salud salud en puentes de amenecer y ocaso
Como también de tierra y cielo y piedra y astros
Salud en asiento de aire
Salud en movimiento de silencio
Cinco ramas siete ramas doce ramas
Doce hojas veinte hojas y cien hojas
Sube y sube y sube
Y aletea y rema adentro de sí mismo
Subiendo en su oscuro
Sube a su piel
Sube por sus paredes funestas subidoras
Y por su llanto
Y por sus efervescencias de ángel perfumado
Por su respiración de piedra silenciosa

Un cielo para cada rama
Una estrella para cada hoja
Un río para llevarse la memoria
Y lavamos los recuerdos como una distancia
Una montaña un cuerpo de mariposa inmóvil
Un arco iris dejando una nube de polvo tras ~us pasos
Sube rema
Sube por tu centro oscuro
Por tu viento de tubo que se expande
Por tu virtud de amor que se enfurece
Ama la rama ama
Hora que llora y ora deplora
Hoja la coja hoja
Ojalá coja la hoja
Rema la savia rema rema
Rema la rama
Rema la vida por sus dolientes
Hay que coger la hoja
Hay que reír al cielo en la punta libre
Cinco ramas siete ramas doce ramas
Así todos remando los remeros remadores
Doce hojas veinte hojas y cien hojas
Y los remeros remando
Los remeros remadores
Remando vida arriba
Una montaña al cuerpo de un árbol cabizbajo
Un arco iris dejando nube de mariposas tras sus pasos
Un árbol que se yergue y cierra el paso a la muerte

Colaboradores

Vicente HUIDOBRO

Hu¡o P,d;llo
Fidencio de la Fuente
Gcnaro Salinas Quiroga

Arturo Cantú S.
f

Homero A. Garza
Alfonso

/

Ranitel Guerra

Gu;llcnno Ccnla G.
Jorge

Rangcl Guerra

Manuel ¡\!orales
Dibujos de Jorge Rangel Guerra

Director

/

I

Le. Fidcn&lt; io de la F uenle
Oficinas
\\'ftShington r Colea-io Ci"·il
Monterrt'y, Xucvo León

MEXlCO

Página 2

Página 3

�EPISTOLA A ALFONSO REYES,
Poeta Siempre +

(DE MARIA TERESA BABIN)

¡Cuántas veces, don Alfonso, he sentido la tentación de escribirle! Los
libros suyos han acompañado mi soledad en tantos momentos de lectura amena
y enjundiosa, despertando íntimamente el anhelo de diálogo sobre éste o aquel
pasaje incitante, sobre una palabrita, un rasgo de su estilo ... , Y hoy, por !m,
acorazada con la leve sonrisa para darme ánimo y atreverme a romper el hielo
de mi timidez, me dispongo a trazar_ estas líneas .re,,csli~as de la más in?e~ua
simplicidad. Alfonso Reyes, poeta siempre, sabra apreciarlas Y se s~nre1ra al
leerlas con su fina cortesía, me digo para seguir adelante.

•

Durante muchos años he seguido las lecciones &lt;le estética, de literatura,
de amor y de vida ,•crdadera en su poesía y en su prosa, don Alfonso. He pasado a mis propios discípulos el mensaje y les he lle,·ado de la mano a .ª~revar
en la misma fuente. Otra puertorriquefia, Concha Melém:lez, se fué de YHlJC con
usted en aquel "tren de ondas" clásicas, cspafiolas y americanas allá por el año
de 1934, dejándose seducir por el flechador de bellezas multicolores de todos
los climas. Concha Meléndez, sagaz en la crítica literaria, halló posada en las
variadas estaciones del peregrino con buenas luces. Han pasado desde ese ayer
cercano veintidós años. El sagitario ha perfeccionado la puntería Y la caza de
estrellas ba aumentado. ~fo regocija agitar con los ojos y las manos curiosas el
viYero del poeta, deslumbrada con los matices y los sonidos de la fiesta. Poeta
siempre, don Alfonso, y en ello se cifra para mi el encanto de su obra magna.
Amado Alonso se refiere a ella como "un ejercicio de intimidad", Y Gabriela
Mistral advierte "la gracia" que la anima. El viaje, pues, me incita, pC'rO tengo
m\edo de ir de prisa, atropelladamente, y pasar desapercibida por los parajes
más gratos y queridos por el poeta. Dejemos para mañana el equipaje. Prometo
llevar entonces lo necesario para gozar plenamente del paisaje Y de las maravillas que adivino en el mapa, ordenando lo que ya he entrevisto anticipada•
mente en la lectura sencilla y amorosa, -ese primer conocimiento de ta'. obra
poética que Dámaso Alonso llama intuición totalizadora", cuyo "fin prtmor.
dial'' es la "delectación, y en la delectación termina". Mientras me apertrecho
para el viaje verdadero, platiquemos un rato no más, don Alfonso.
14

El día del santo ele mi devoción inlantíl, el 17 de mayo, nació usted en
Monterrey. ¿Le habrá dado San Pascual Bailón -me pregunto asombrada- la
protección suficiente para guardar y fecundar la sabiduría que atesora este
mexicano universal"? De mi sé decirle que cuando se me pierde algún dato
,•alioso -(demasiado frecuentemente)-, acostumbro cantarle a San Pascual
aquella coplita del folklore que le cantaba de pequeña cuando se me extra,·iaba
una muñeca o un zapato. Ahora busco otras prendas, o tal vez busco lo que no
se me ha perdido, musitando en secreto:
San Pascual Bailón,
si me amparas (la fecha, el nombre, la obra o el autor),
¡ te bailo un son!
El humilde santo, "cocinero antes que fraile'\ ronda mi escritorio Y mi mesa
lentándome el olfato y el gusto por su culpa, don Alfonso. Si se alrcYiera una
a decir públicamente lo que pasa por dentro cuando se leen cosas tan sabrosas
y picantes cómo éstas del juego poético de Minuta sobre entremeses, frutas Y
confituras, ,•inos, aves, café y tabaco, entonces se libertaria la maltratada critica literaria de sus trabas seculares, y se proclamaría una nueva catc-goria de
escritores, clasificados en relación al hambre y la sed que hayan padecido, la
pasión por los manjares suculentos o el desprecio de loS mismos. En mi Fantasía Boricua he hablado de la geografía del paladar. Que de todo hay en la
Viña del Señor. ¿~o es cierto? Usted, caro amigo, está situado por derecho
entre los grandes y gastronómicos artistas del lenguaje castellano, haciéndoles
la boca agua a sus lectores cOn alegria burlona. Descendiente en linea directa
de los amantes ele la opulenta mesa en las literaturas de occidente de tochls las
C'daclcs y latitudes, quisiera dedicarle, don Alfonso, un ensayo futuro sobre el
tema. Estos versos tan sugeridores de Minuta me hacen evocar toda la literatura de nuestra lengua, desde la picaresca y la mistica, "la pobrecita tnl'sa de
paz bien abastada de Fray Luis", - literatura del hambre y la penitencia, Y
su re,·erso de abundancia desde 1a cena de los amantes en La Celestina hasta
nosotros, -¡qué digo!- hasta usted. ¿~o podría intentarse una alegoría del
buen comer y el beber, buscando en el exceso la dificil balanza de lo justo, proclamando al fin la terrible verdad de que no siempre es santo el que ayuna,
o tal vez que no se ayuna por santo, sino por otras r8zones de peso? ¡Cuántas
cosas de este jaez me hace pensar usted siempre que leo estos endiablados versos aderezados con el condimento de su tierra mexicana!
Hablando en serio para variar el tono, ¿sabe usted que en mis años de
estudiante creía que Alfonso Reyes era español de España? Al descubrir que
era mexicano con "x'' aprendí una verdad tan hermosa como el Templo Mayor
de )Ioctezuma: Siendo lo que se es se puede ser del mundo entero; el sentido
de la universalidad no existe sin el sentido de la patria; sólo se puede medir
la circunferencia del globo terrestre desde un punto de apoyo en el mapa, Y
se mide hacia adentro, nunca hacia afuera. Después de leer una y otra vez la Visión de Anáhuac y embriagarme "de la emoción cotidiana ante el mismo objeto
naturar', casi por necesidad de' equilibrio he buscado de nuevo a 1/igenia Cruel,
confirmando la existencia de "una Grecia cotidiana, una perspectiva de únimo
que nos capacita para humanar hasta los mitos más rígidos y arcaicos". Pero
hay muchísimo más, don Alfonso. Ifigenia, la suya, que en cierto modo es la
mía 1 se yergue paralelamente a la imagen del poeta desconocido de aquel ayer

aztcc? de su .~ierra,. si~bolo para mi del rccuC'rdo ancestral de todos los iberoame~~canos, el prmc1pe desposeído que vivió algún tiempo bajo los árboles
nutnendose ~on sus fru~~s y com~oniendo canciones para solazar su destierro"~
~reo ~uc su 1~terpretac10~ del mito de Ifigenia corresponde genialmente a una
fllosof1a _americana, entran a ble J~ara el hombre nuevo del Xuevo Mundo, y me
comnue, e has_ta la_s ra~ces de 1111 ser puertorriqueño por senirme identificada
con la angustia misteriosa ele Jfigenia al reclamar "su herencia ele recuerdos
P~sados" pa_r~ _renunciar a ellos heroicamente. Sacrificio supremo para redimir la mald1c10n de su casta, no por desamor, sino por amor, amor de romper
las cadenas malditas que se perpetuarían si ella se ablandara ante el requiebro
de Orestes Y volviera atrás. América es la tierra de la nueva Ifigenia · tiene
por fuerza imperiosa que marchar hacia maltana sin dejarse seducir ~or las
garras de "su herencia de recuerdos pasados". Cuando el "yo intimo se suble,·a" "en no11;Wre de la libertad pe~sonal" tnc parece presentir una Ifigenia futura fortalecida para romper los v1nculos con la diosa Artemisa también capaz
de repetir "¡No quiero!" en el instante justo.
'
Nadie, don Alfonso Reyes, ha revivido con mejor acierto artístico todo ese
universo ele la antigüedad griega para la cultura hispánica. El humanismo humano de la lfegenia cruel reaparece salpicado de humorismo en Homero en
Cuernavaca. En ambas obras retornan a casa los ecos del pretérito clásico
acostumbrándonos a convivir con los héroes de la iliada y la Odisea, con la~
criaturas del teatro y de la lírica griegas, en franca camaradería. Lección insuperable de humanismos en pleno siglo XX, lección inapreciable y alentadora
para el .futuro de nuestras letras americanas desde las Antillas hasta allá abajo
en las herras del Plata, umdos a nuestros hermanos del Brasil, cuya. tierra CS·
pléndida aparece tan bien amada por usted en sus cantares. En el ingenioso
"juego de sociedad" titulada Cortesía logra usted expresar con sencillez con•
movedora el secreto de todo su arte poético: "Xo hace ningún daño traer a la
discreción cotidiana las formas de la cultura". Por ello no me resigno a dejar
fuera estos versos admirables de Homero en Cuernavaca:
"A siglos de distancia la sangre es siempre una,
e igual es la congoja e igual es el contento
Oh tierra que me diste la norma con la cuna:
a tu regazo -prenda de mi consentimiento-de mis pacientes números confio la fortuna,
pues hallo que recogen tus quejas y tu acento."
No sabe usted, don Alfonso, lo cerquita de mi corazón que tengo su Cantata
en la tumba de Federico García Lorca. Junto a los versos majestuosos de An•
tonio Machado al morir Federico C\'OCO siempre los suyos. La de Machado y
la suya son las dos voces más afines y fieles al espíritu ele! poeta amado en el
conjunto de emociones enlutadas provocadas por aquella hora trágica de asesinato imperdonable. Hoy a la distancia de veinte años, 1a Cantata vuelve a
resonar en mis oídos trémulos:
"'.

uPero tu sangre, tu secreta sangre,
Abe!, clavel tronchado,
colma los surcos y amenaza el ,·ado!
¡Aprisa cantan los gallos
y quieren quebrar los albores!"
Podríamos hablar horas sin fin sobré todo lo demás. De su docta pluma
:rcadora han salido reveladores estudios de literatura, traducciones, investiqaciones eruditas y crítica valorativa, lo cual me ha brindado apoyo para mis
propias incursiones por estos caminos deleitosos. Prefiero por preferir lo que
lle,•a usted dicho de Góngora, por ejemplo, a cuantos estudios existen sobre
el cordobés. El sabor de Góngora'', que usted disfruta y transmite al lector
tiene para mí un parangón con la exquisita divagación de Garcia Lorca sobre
la imagen gongorina al celebrarse el homenaje poético del 1927 al autor egregio
lle Po/ifemo y las Soledades. Tanto usted como Lorca, poetas fieles a esa primera y última llamada, me dan el placer que busco siempre en la poesía al
hablarme ele otro poeta. Usted lo dice así: "Desde el día en que Adán puso
nombrC's a los entes ele la creación para apoderarse de ellos por medio del
lenguaje, la suma sensualidad humana es la palabra."
11

0

fral Deslinde
es una concentración abarcadora de las mejores esencias de
vanada rica, don Alfonso. Obra en la cual se juntan los afluentes
Y

ma~ caudalosos de su saber, de sus meditaciones, de su afán de maestro artista
ans10~0 de ,azuzar el {mimo a 1a aventura del conocimiento. Hay mucho d~
autob1_ogra~1a en estos "prolegómenos a la teoría literarfa", confesonario de una
vo.cac,~n. sm de~m~yo que marcha al compás de nuestro siglo sin decaer en lo
mas mimm~. S1gme~do las páginas sesudas de El Deslinde, deteniéndome a
repos~r al fm de
¡or~ada, volviendo a recorrer un trecho por deleite O por
n~ce_s1d~d aclaratoria_, s1emi:-rc h~ leído los escolios del poeta, nunca del acaclem1co. o del precepltsta. F1losof1a estética si es El Deslinde pero así se llama
la poesia verdadera también, y no hay que "deslindar" nada' para un buen -entendedor. De esta obra .se sa.Ie con la fe más encendida en el arte, con la certidumbre de que nada n1 nadie puede prescindir de "la ruta vertical la poesía"
como ha ca_ntado usted mismo en otro momento. Después de leer 0 r primer~
vez El Deslrnde habré c~nsultado sus páginas un centenar de veces. Nunca me
1
a fallad.o .. Ju.nto a los libros imprescindibles de mi convivencia ocupa éste un
ugar priv'.leg¡ado. Gracias, don Alfonso. Quisiera glosar las múltiples citas
de El Deslrnde, preciosas ofrendas del poeta para aligerar mis quehaceres Jitcrar!os, pero el hempo apremia. ¿Me consiente regodear!ne en una de las prcíendas?:
•

fa

¿

¡

.
"Cad~ uno lleYa su pocn_1a intefior y nunca escrito. primavera de "flores
1apo?esas prontas a expand1rse en agua propicia. y nmgún poema personal
sencillos del poemíta "Al Pintor", fechado el 18 ele noYicmbre del 1949:
Gabriela Mistral, con esa dignidad emocionada de su estilo, ha dicho algo
de usted que me gusta mucho:
"Reyes ha logrado una cosa difícil como un repecho: hacer estimar del
europeo. al muy discuti~o hombre de la América espaiiola; hemos sido empinados t!n el, en sus capac_idad~s y en su hidalguía. La debemos. ni más ni menos.
que el haber dado teshmomo de nosotros, el haber sido nuestra prueba irreftttable".
Basta por hoy, don Alfonso. Cuénteme entre los que admiran y Icen su
para usted _al~o~a Y siempre ha de ser ,·erdad lo que dicen estos cuatro versos
obr~. Segmre siendo una entre tantos con amor y entusiasmo. Sé de sobra que
rnshtuyc al poema de los demás."
"¡Qué madurez superior
la del que venció el halago
y sólo quiere por pago
el premio de su labor!"

'

Hasta luego, don Alfonso. Reciba un saludo afectuoso y ferviente de su
1miga puertorriqueña,
María Teresa Babín.
138 Second Avenuc,
New York, X. Y.

a 26 de ctuhre de 1956.
~ueYa York.

* pronunclnda
fConferenda de Ja .. Dra. Varia Teresa B.-1bln, profesora di" New York Univrrslt
en e~ Hom&lt;'naje a A1íonso Reyes' celebrado el 26 de octubre d il.6
en el Centro Mexicano de Nueva York).

Página 4

e

J

Página S

�!LA lESTlR.U!CllUlR.A !DIE !LOS
CONSTl!TUIYENlllES
Por Daniel COSIO VILLEGAS

mús, cuando era tan grande la probaL libro de R
. abasa es, sin duda, haber logrado trasponer las fuentes, dolo a tiempo de darle una copia del biliclad cte quC' lo sustituyera una "dicel mejor estudio sobre el Con- secundarias, cosa per[ectamente expli- primer borrador a Porfirio Díaz antes tadura democrática" - Como él la Ha~
greso Constituyente del 5G y so- cable si se piensa que los libros me- de abandonar el poder y el país en ma signiíicati,·amente- que a nada
bre la Constitución de 57, a menos que xicanos de historia se cuentan por mi- mayo de 1911; se sabe más fijamente poclria ternérselc tanto como a ella,
que en agosto de 1911 el manuscrito
haya sido superado en la intimidad de llares. Otra circunstancia más le imentre otras cosas porque para pasar
la rúlcdra o de la conversación de ca- pidió lograr una visión mejor de nues- había alcanzado su forma definitiva y &lt;le un extremo a otro, de la tiranía a
que la edición nparcció en los primefé; pero se publicó hace cuarenta y tros tiempos modernos, con la cual su
la democracia, el país debía dar un
ros meses de 1912. (1)
libro
hubiera
ganado
muchísimo:
a
cuatro años y apenas acaba de reediEs posible que el origen lejano de salto mortal y no llegar al otro lado le
tarse por la primera vez, no obstante pesar de haber nacido en 1856, justaesta obra fueran ]as declaraciones de podría costar en verdad la Yida. No
que su tirada inicial debió ser muy mente cuando C'O la ciudad de MéxiPorfirio
Diaz al periodista norteameri- esscribiú, pues, su libro para estimar
limitada y que aparcciq en 1912, en co, tan lejana de su Chiapas natal, se
cano
Creelman,
en las cuales aseguró en su conjunto la Constitución de 57,
vispcras de hundirse en el caos que reunía este Congreso Constituyente
que )léxico estaba )'a preparado pnra sino para aconsC'jar la supresión de
di6 Yida después a la Revolución me- que ahora recordamos; a pesar de no
una vida politica normal; ellas, en sus piezas peligrosas, y peligrosas porxicana. Tales datos indican que el li- haberse radicado en la Capital hasta
quC' el movimiento de ellas estaba conbro no ha sido muy leido, y esto a · los treinta afias de edad; Rabasa se efecto. dieron la posibilidad de discu- fiado al pueblo o sus representantes.
rrir públicamente sobre el tema de
despecho de asegurarse que ejerció nutrió en la atmósfera porfirista, y no
Habasa no dice nada acerca del
cúmo podía pasar el país de un régillegó
a
dudar
nunca
de
los
supuestos
una influencia decisiva en la compocuúndo
ele . su obra, pero no puede ser
men tiránico a otro institucional. Fransición de la Carta revolucionaria de ¡¡oliticos del Porfiriato. Al contrario,
más explicito en cuanto al fin que percisco
I.
)ladero,
Manuel
Calero,
Querit91i. Es un hecho, pues, que el estu- los años y el mismo fracaso del régido )foheno, Francisco de P. Sentías, seguía con escribirla:
dio de Rabasa fue publicado en 1912 men hicieron defensa de él en valor
Alejandro Prieto, Ricardo Garcla Gray que hemos vivido hasta hace poco y decisión y perdiendo en finura y
Como este libro no se propone
nados, etc., publicaron sus opiniones
rectitud.
de los mil ejemplares primeros; a pela critica general de La Constituen
libros
y
folletos
que
fueron
comenOcho años mús joven que Justo Siesar de ello, no ha sido superado y J.li
ción, sino sólo el análisis de los
tados con interés ,·isible y antes dessiquiera se ha hecho de él un juicio rra, y alejado además de la ciudad de
vicios que ... imposibilitan su obcrítico cabal para aquilatar sus méri- México, Rabasa no participó en el úl- conocido.
servancia, la enumeración de sus
Este
antecedente
pudo
haber
sido
tos excepcionales y sus fallas induda- timo desgajamicnto del partido libeaciertos estaría fuera de lugar y
ral: la contienda de 1876 entre Sebas- también la razón de que redactara su
bles.
sería impertinente.
libro, no con el ánimo de estimar toda
Se ve, pues, que la historia mexica- tián Lerdo ele Tejada, José Maria Iglela Constitución de 57, sino con el de
na no cslú en este momento muy bien sias y Porfirio Diaz. Se salvó por eso
Dados estos antecedentes, no es exseñalar sus defectos e impresionar
de
caer
en
la
furia
antilerdista
que
armada para concertar tanta voz desatratio
que La Co11stit11ción y la dictacon la gravedad de ellos y la urgencorde y para desvanecer tanto silencio desquició tanto el juicio histórico de
dura
deje
]a impresión de ser, y que·
cia de remediarlos. Efectivamente,
sospechoso, y menos todavia para ci- Sierra. Aún así, el respeto y la admisea, en realidad, tremendamente adRabasa
concluyó
el
manuscrito
de
su
mentar con firmeza un relato y una ración de Rabasa por Sebastián Lerdo
libro cuando se desplomaba el régi- versa a la Constitución del 57 y al
explicación de nuestro liberalismo de de Tejada son un tanto formales: le
men en el cual vivió su edad madu- Congreso de 56 que la hizo. En cuanhace un siglo, ele los frutos que dejó y atrae el jurista, el hombre de talento
ra; se llizo obvia entonces la predic- to a aquélla, quizá el juicio de conde cuál y cuánta es nuestra deuda ac- y de finura, pero no el gobernante; y
junto m:ís representativo del pensaciertamente su admiración por Juárez, ción de que se venía encima una protual con él.
miento de Rabasa sea éste:
funda
transformación
política,
pues
Todo esto causa una pena tanto ma- como la de Sierra, tiene una deforma- con nada se contaba para sustituir una
Así se formó la Constitución Mexiyor cuanto que el libro de Rabasa es, ción porfirista indeleble. Rabasa ve en
cana, y medio siglo de historia nos
tiranía
de
treinta
y
cuatro
interminarlccididamentc, un gran libro; y lo es Juárez al héroe de la Reforma y de bles años. Por si algo faltara, Rabasa demuestra c¡ue no acertaron sus autopor una pluralidad de motivos. Era su )a Intervención, al revolucionario y al prC'scnció las primeras manifestacio- res con una organización política adeautor de una inteligencia muy poco co- demoledor, a la figura granítica que nes ele apO)'O popular tumultuoso que cuada a nuestras condiciones peculiamún: lúCicla, penetrante y belicosa, resiste y desafía el vendaval; pero el la revolución maderista tuvo al día si- res.
pues planteaba sus problemas en un Juárcz tolerante, conciliador, que con- guiente ele su victoria; acostumbrado
Sobre este juicio volveremos més
tono provocativo que imponía en se- sume hasta el último aliento de· su vi- al gobierno del hombre fuerte, temió tarde; entre tanto, ,,eamos la opinión
guida la disputa y aun el duelo. Fue da en encauzar al pais después de la que un desbordamiento popular, na- que Habasa tiene de los constituyentes
un buen escritor: correcto, claro y bri- victoria de 1867, se le escapa hasta el tural e inevitable compensación al go- del 56. Sólo distingue a tres, y en ri•
llante, de tantos hallazgos verbales co- punto de confundirlo con Porfirio bierno tiránico, impusiera el rumbo gor, a dos nada más: Ponciano Arrillmo Justo Sierra, por ejemplo, tan con- Diaz bajo triste denominación de dic- que la anunciada transformación polí- ga, a quien concede el primer Jugar,
,·incente como él y más sobrio. Uno tadores involuntarios, a quienes huny José Maria ::\lata, a quien da el setica habría de tomar.
y otro han ejercido una gran influen- de en la tirania la ley con que gobiergundo; Melchor Ocampo es su tercera
Estas
circunstancias
condujeron
a
cia, además, por su capacidad, al pa- nan, mala sin salida.
Una prueba indirecta de que en Ra- Rabasa a descubrir, enumerar y cali- preferencia, aún cuando no haga en su
recer ilimitada, de encerrar en fórmubrar todas las piezas de la Constitu- obra ninguna mención especial de él.
las agudas y breves ideas cuya expre- basa, por desgracia, no pasaron exac- ción de 5i que ponía la participación EntrC' los demás, Rabasa encuentra al. sión parecería dificil y aun necesita- tamente lo mismo y al mismo tiempo popular en movimiento, a tenerlas in~ gunos hombres de talento, pero todada de menudos matices. Es además rl conocimiento y la visión del jurista variablemente como defectuosas y a Yia hace la salvedad de que si bien
hombre de gran integridad mental, de y del historiador, la da el contraste exagerar los peligros que representa- es escrito que de ningún otro congreso
fuerJ.es convicciones, preocupado muy entre la parte de su libro dedicada a ban para la vida futura del pais. Por mexicano ha salido una constelación
sinceramente por los males del país y la apreciación y al relato histórico de eso, su conclusión final es recomendar ele hombres tan distinguidos y a quien
ansioso de contribuir a remediarlos. los antecedentes )' de la obra del Cons- para la nueva era de México un régi- la Patria deba tanto,
Y por sobre todas las cosas, en Raba- tituyente de 56, y aquella otra en que men presidencialista, claro sustituto
sa se dió algo que parece obvio Y que, analiza la Constitución del 57 desde un del tiránico de Porfirio Diaz, y todo
otra confusión de ideas ha atrisin embargo, resulta raro en México: punto de vista juridico-formal. La esto con una consecuencia realmente
buido gran superioridad de legispluma
de
Rabasa
es
más
segura
en
la
el conocimiento jurídico unido al coladores a los diputados del Consfantástica: los constituyentes de 17,
nocimiento histórico, condición prime- parte segunda, pero más personal y que debieron ser y sentirse represetituyente por lo que muchos de
ra para discurrir con acierto sobre más honda en la primera. Y esta tra- tantes de un movimiento inequívocaellos hicieron después, ilustrandó
gedia
de
la
disparidad
entre
el
conocuestiones de derecho constitucional.
sus
nombres en época di versa y en
mente
popular,
democrático,
se
inspiEfectivamente,, Rabasa sabía derecho y cimiento y la intuición -mayor aquél raron en Rabasa para crear un régitareas
de otro género.
en lo jurídico y más certera ésta en
sabia historia.
men
presidencialista,
que
jurídicaPor ser excepcional en nuestro me- lo histórico-- puede ayudar a explicar mente no dista mucho de ]a dictadura,
Tengo la impresión de que Rabasa
dio esta coincidencia, y por ser, en si la mala fortuna de su libro. El histo- y que en In práctica lo ha sido de un esti, en lo cierto, mas sólo en tél1lli·
misma, difícil de lograr, mucho me riador, consciC'nte ele la inseguridad 111odo completo.
nos muy generales. Pocas dudas puetemo que en Babasa no se dieran el del sostén documental, lo ha tenido
APARTE DE ESTE DESENLACE den caber acerca de que Ponciano
tomo un libro para "abogados" (co~
conocimiento del derecho Y el de la
EXTRAORDINARIO, es decisivo dar- Arriga fue, con mucho, la figura cenhistoria en el grado y con la simulta- mo si lós abogados leyeran libros de se cuenta del momento rn que Raba- tral del Constituyente, y que Mata reesta calidad); y el jurista, deslumbraneidad que son apeticibles y aun nedo por el flechazo luminoso de la in- sa escribió su libro y del fin que se presentó la ayuda mejor y ma.5 coas~
cesarios. Me parece que cuando pupropuso al C'scribirlo. Lo compuso tante que Arriaga tuvo; también es in·
blicó en 1912 La Constitución Y la dic- tuición histórica, lo ha tenido como cuando era inaplazable la sustitución duclable que ~!elchor Ocampo, un ho!D•
tadura, no habia alcanzado su saber un libro para historiadores.
Queda por sefialar una última cir- del rl•gimen tir::\nico de Díaz, pues su bre superior, y desde luego superior a
histórico la madurez que logró ocho
cunstancia
que ayuda a estimar el va- decrepitud era ya mortal, tanto que Arriaga y a ::\lata, tuvo una parte reaños después, cuando en 1920 nos enlor
de
este
gran estudio. Parece que el hedor de su cadá,·er infestaba los lativamente limitada. Es más, casi totregó su magnifica Evolución histórica
pulmones del país. Lo escribió, ade- da la fama de que tan justamente Sode ,\léxico. Además, Rabasa no parece Rabasa lo escribió en 1910, concluyen-

E

zan Arriaga Y ~fata procede de su obra
como legisladores. El primero murió
ocho. allos despuCs a la temprana edad
d_C' crncucnta y cuatro aiios, sin que
figurara en la vida pública del país
en una posición más encumbrada; y
aun cuando el Sl'gundo vh·ió, como era
usual en los varones de esos tiempos, todavia treinta y ocho más Y aun
cuand_o sigl~i~ figurando como ~liputad?, d1p~oma~1co, o ministro de Relac10nes E:'ter10rcs, sus años posteriores
al Const_1t~1yC'nte no agregaron nada a
su. prest1g10, sino que más bien lo reba¡aron. Arriaga Y ~lata, que tan distrngmdamente figuraron en el Constituyente, ganaron en él su mayor altura, Y l_o que ha quedado en nuestra
?1emoria Y en la historia del país es,
Justamente, su obra de legisladores.
Arriaga no sólo fue el presidente de
la . Co_misión de Constitución, sino el
prmc1pal componedor o negociador
entre los miembros de ella (de muy
d_1~crsas tendencias) y entre la eomis1_on misma Y el Congreso; y por si
esto fuer~ poco, participó con mayor
constancia que nadie en los debates:
he conta_do 127 intervenciones suyas
en _c_l examen del proyecto de Constiluc10n; Y )fata, con 112, le siguió muy
de cerca, como Jo siguió en sus gestiom·s de negociador en la Comisión Y
en el Congreso.
Rabasa tiene razón al afirmar que
la fam_a de muchos constituyentes fue
po~tenor al Congreso Y que se hizo en
tareas ajenas a él. Francisco Gómez del
Palacio, por ejemplo, pintado durante
muc~10s años después como el ministro ideal, capaz de prestigiar y enaltecer a cualquier gobierno lo mismo
d? Juárez y ele Lerdo que de Porfirio
Diaz, no tuvo participación alguna en
el Constituyente a pesar de haber sido
electo como diputado. A.si ocurrió con
ot_ros hombres prominentes, Mariano
R_1va ~alacio por ejemplo, cuya partic1pac1on fue nula, 0 con Jesús González Orteg~, quien ni siquiera parece
l~~bcr ton~ado posesión de su cargo.
\ icentc R1va Palacio, que como diputado suplente en funciones tomó una
parte activa en las sesiones prelimina•
res, dC'saparece después por completo.
Su la~_or en_ el Cons_tituyente, casi nula
tambien, no &lt;lió ciertamente fama alg~ma a .lustino Fernández. Ignacio Mariscal, Ignacio Yallarta Y Simón cÍe la
Garz_a y :\felo, ap_enas h1,·ieron una y
mecha docena de rnten·encioncs, 0 sea
una participación muy clesproporcio~
nada al prestigio qtte lograron después. El mismo José )!aria Castillo Velasco, a quien R:ibasa cit3. con elogio
c~laboró de un modo juicioso, pero li~
mita~o (siete intervenciones). El caso 1:'ªs n~table es, sin embargo, el de
B~mto Juarez, de cuya elección como
diputado al Constituyente nos enteramos cien uños después, al publicarse
por la primera ,·ez las actas secretas
del Congreso.
Las razones de la predilección de
R_ab.asa son bastante discutibles, si
bien esclarecen mucho el origen de
sus ~rcjuicios; además, la lista de ]os
~re~t!cctos tiene que ampliarse si ]a
Justicia ha de reinar también en este
mundo. Rabasa destaca a Arriaga v
Mata porque
·
conocían bien las instituciones
americanas, que en más de uua
ocasión explicaron con facilidad
Y ex_actitud, ~- rcnlaron siempr~
una rnstrucción rara por entonces
en materia política.
Y a los otros los condena porque en
ellos prevalecía,
el estudio de la historia y de las
leyes constitucionales francesas,
sus divisiones simétricas y sus
amp1iaciones deducth·as, que llegaban a la conclusíón prevista de
la felicidad pública.

. Rabasa distingue a Arriaga porque
citaba a .Jeffcrson, Story y De Tocquev~lll' , Y condena a los otros porque
citaban :.1 Yolt:iire, Rousseau, Bcntham,
Locke, )lontcsquieu, )lontalambert
Constant y Lam:irtine.
,
_El .panorama de la predilección, por
:i_nad1dura, no está compkto. En la
hsta de las grandes figuras del Consti~
tuyentc no pueden suprimirse los nombr~•s de Francisco Zarco, León Guzm:.111, Ignacio Hamírez, Guillermo Prieto: Joaquín Huiz, Santos Degollado e
Isidoro Oh·era, sin hablar (porque Rabasa no los nombra) de los liberales
ruoclerados, entre los cuales había
hon~l?rcs de talento y de una participac10n tan activa como la más activa
de los puros. y h:ibría Que colltar
ta_mbién a algunos de los grandes mimstros tre ~~monfort, porque influyera~ Y participaron en el Congreso:
(,ms de 1~ Rosa, )ligue! Lerdo de Te¡ada, Jose )!aria Lafragua, Ezequiel
~lontcs Y José )!aria Iglesias.
Francisco Zarco, además de cronista e historiador del Congreso Constituyente, tuvo una participación constante ~, activa, apenas inferior a las de
Arriaga Y Mata. Además, aun cuando
no fuera ni pueda considerársele con~~ un _jurista (y él mismo lo reconoCIO var.rns ve~cs en el Congreso), Zarco podia ron el mejor título entrar en
la categoría de legislador, es decio, en
la del hombre de talento, patriota,
preocupado por los problemas n~cionalcs Y con experiencia vital envfdiable, a pesar de haber sido constituyente_ a 1~ edad increíble de veintisiete
anos_. l-.n fm, Zarco desempeñó un papel importantísimo porque· actuó fuera ele la Comi~ión de Constitución Y,
en consccuencrn, sus opiniones, favor~bles o adversas a ella, provocaron
siempre debates de interés.
A Le~? Guzmán tiene que contársele tamb1en como primera figura: mienbro_ ele la Comisión de Constitución y
, arias ~·eces presidente del Congreso
s~ parhcipación se extendió a todo eÍ
ano de labores de éste, y apenas fue
men~s activa que la de Zarco. Ignacio
Ram1rez tampoco puede ser excluido
a~m cuando Rabasa tenga razón en de~
r1r que Ramírcz hablaba a veces con
g~a desparpajo de cosas que no entendia Y a pesar de la evidente pucriliclad de algunas de sus participaciones
como la creación de un nuevo Estad¿
ron el nombre seductor de Iturbide·
~Jero colab?ró tan activamente com~
Zarco Y Lron Guzman, al grado de que
no hubo drbatc. mayor o menor, Pn
our no echara su cuarto a rspadas.
El no haber pertenecido a la Comisió
de Constitución; el representar entr:
los constituyentes el C'xtrC'mo jacobino, Y su misma charlataneria, signiriC'aron, . en conjunto, una aportación
cxrepc1onalmentc valiosa. Un cuadro
muy s_emcjante puede hacerse del caso
de G~1llcrmo Prieto, también participe
actins1mo
l
. en todos los debate s, con
a :·cntaJa de haber sido uno de ]os
meJores or~d~r~s. del Constituyente Y
de l~ner mas Jutc10 Y moderación' que
Ram1rcz.
Tampoco pueden ser excluidos Santos. Degollado, Isidoro Olvera Y Joaqum Rmz, constituyentes menos activos ((Ul' . los_ otros, pero mucho más
qur el _termrno medio. Yarias de las
aportac,one~ de Degollado Y de Olvera. fueron Jmportantrs·, Olvcra . ·p or
e~emplo, a más de su famoso voto particular sobre la propiedad, presentó
otro sobre la Constitución en general
Y proyectos ele Ley sobre la libertad
ele ~mp~enta Y sobre facu1tades extral)rchn~nas drl Ejecutivo en época de
neces1clacl, mrdida que hubiera ahorrado a la República muchos dolores
ele cabeza en los veinte años siguientes. Joaquin Ruiz pasaba por ser una
eminencia j~rídica Y tuvo reputación
d~ hombre integro Y experimentado,
solo comparado a la de Gómez del

Palacio.
La verdad de las cosas es que Rabasa no estudió a fondo (ni nadie, que
YO sepa, lo ha hecho) las aportaciones ele las veinte primeras figuras d;el
Constituyrnte; por eso habrá varifls
sorpresas cuando se estud_ien. Ignacio
Mariscal; por ejemplo, unñ figura apa.
rentementc menor, fue el autor del
di~tamen sohrC' ratificación de la ley
Juarez clcl 23 ele noviembre ele 55; Mata, que pasa por simple segunda voz
de Arriaga, llevó el peso de la Comisión de Constituclón en el debate más
prolongado, el ele la libertad de cultos·
Vallarta, también figura secundaria'
tuvo tres intervenciones largas y nota~
bles, una sobre libertad industrial y
otras dos para oponerse al juicio por
Jurados r al establecimiento de la
:,ompañia de Jesús; Ocampo conduJO la defcn~a de la Comisión en el delieadisimo ,debate sobre la suspensión
ele las ~ara!1tia individuales; de Santos
D_cgollaclo es el proyecto de ley orgárnca electoral; cte.
. ~s asimismo discutible la afirmac1on ele que el Constituyente de 56 goza de una fama injusta, pues si bien,
Rabasa, de él salió el mejor grupo de
h?mbres que ha dado un congreso mex1c_ano, la fama de ese grupo es postC'nor, Y forj~da en campos ajenos a
l~s leyes. EQ ~a parte en que es cierta,
t,1.ene ;una e~1~licación enteramente nacional. Fue ,del todo excepcional el
~aso de ValcJl.tín Gómcz Farías, quien
C'S constityyente al término de su vida (de sesenta y cinco años, para morir de sesenta y siete). Fué también
excepcional, aunque en menor grado
el caso de los hombres mayores de lo~
4~ años; cuento en este grupo, por
cJ_emplo, a Olvera, con cuarenta y un
anos; a Santos Degollado, con cuarenta Y cinco; a De la Rosa, con cincuenta Y dos; a Diego Al\'arez, con cuarenta y cuatro.
En cambio, son frecuentes los casos
de constituyentes jóvenes, que necesariamente tuvieron mucha de su vida
por delante, y cuya fama, en consecuencia, SC' hizo después. Vicente Riva
Palacio verbi aralia, fue constituyente
a las 24 años, y como vivió 64, tuvo
40 por delante; Vallarta tenia 26 en
1856, Y ,,h·ió 37 años más; Ignacio Mariscal había alcanzado apenas 27, y vive despuCs 54 largos años; Dublán
muere rC1lativarnente joven, a los 61,
p~r? como fué constituyente a los 26,
vivió otros 35 años después de serlo;
~lan~el Romero Rubio no pintaba a los
.8 anos, Y su fama , PUC'S, la hizo más
larclc, e? los 30 siguientes que le quedaron; Zarco murió excepcionalmente
temprano. a los 40, pero aún asi sólo
teni~ 27_ años en 1856. Pedro Ogazón
vivw mas después del Congreso que fa.
e&lt;l,ad q~e tenia cuando entró en él; y
as1 Justmo Fernández, Guillermo Prieto, José Maria llata, Mi¡¡ucl Auza, Pedro Baranda, Francisco Gómez del Palacio, etc. Ignacio Ramírez fué uno
c~e los pocos que entraron C'O el ConstI!uyentc a una edad madura, a los 38
an,o s; pero todavía alcanzó a vivir 23
mas, durante ]os cuales llegó a ser
~ran s~ño~ de las letras patrias, agudo penod1sta, magistrado de la Corte
Y :\tinistro de Justicia.
. Es muy posible que Rabasa tenga razon ~l afirma~_quc de ningún congreso
mexicano salto un h'rllJ)O de hombres
tan famosos como del Constituvente de
1856. Ocurre pensar, sin emba.rgo que
el~ .él estuvieron ausentes varios' que
h1c1eron la historia inmediata del país
u. hombres que ya parri entonces te~
man un n_omb~c hecho. Entre los primeros_ cstan Miguel Y Scbastián Lerdo
ti~ TeJada, Ignacio Zaragoza Y Porfirio
D1az, entre los segundos, ManuC'l Doblado, Santiago Virlaurri, José ::\!aria
T~lesias, ~fanuel María de Zamacona,
Manuel Payno, etc. Luego, con un conocimiento no despreciable de la historia de la época, apenas si de los tres-

cientos diez diputados propietario&amp; y
s~1plentes Jluedc hacerse una lista de
cincuenta nombres que en el día de
I
hu~· fligan: alE,to inmcdiatamentr a
I qmen los lec.
, ,
y .·
·'
.
si h:i ,le llC'gar a__. los cincueota
noi~bresi en la lista {tieneh que jncluirse personas que atin cuandÓ electas . al Constituyente, nada hicieron
en el. En este caso estarían ,Jos~ Bernardo Couto, Mariano Riva Palacio
Pedro Ogazón, Diego Alvarez, 1IanueÍ
Ro~ero Rubio, Justino Fernández, Anto,mo. )fartínez de Castro, Justo Sierra
O Redly, Pedro Baranda, Miguel Auza
y Jesus G?nzálcz Ortega; algunos de
r.llos,_ en _rigor, no parecen haber asistido Jamas a una reunión del r.ongreso. Tambi~n tendrían que fif{urar en
esa breve h~ta de cincuenta, hombres
de una reputación tan dudosa como
los generales Angel Tdas Y Dieno
Al0
varez ' o d e una fama tan menor que
muc?as personas de cultura media no
sabrrnn identificarlos, como )[iguel
füanco,_J. ele Dios Robles Martinez, Jose Ehg10 )luñoz Y Basilio Pérez Gallardo.
Los hombres que participaron realmente en el Congreso Constituvente de
1856 y que resultaron de alg~na estatura, son bien pocos, aun cuando no
pued~n quedar reducidos a tres, como
lo qu_1ere Rabasa. Para mi, son estos:
Ponciano Arriaga, José María Mata
Fr~ncisco ~arco, Melchor Ocampo:
Leo? Gu_zman, Santos Degollado, Va1en_tm Gomez Farías, Ignacio Ramircz,
Gu_1llermo Prieto, Isidoro Olvera, Joaq~m Ruiz, Ignacio Vallarta, Bias Valcar~el, José ~laría Castillo Velasco, Ignacio Mariscal, Simón de la Garza Me1~, Y, por sus intervenciones como mimslros de Comonfort, Luis de la Rosa, Ezequiel Montes y José Maria Lafragua. Entre los liberales moderados,
pu~s hn·1eron un papel decisivo, habra de contar a Mariano Arizcorrcta
)farcelino Castañeda, Prisciliano Día~
Gonzál~z, Antonio Agudo y Juan B.
Barragan.
El Congreso Constituyente de 1856
visto más de cerca, da la impresión d~
una asamblea normal; una gran masa
ele gente que contribuye a la obra con
el nombre, con la prcsC'ncia O una intervención insustancial, y una veintena de desesperados que hacen la obra.
Y si Rabasa, como todo hombre seos~!º Y bien nacido, tiene gran admirac1on por es~s fanáticos, es porque,
gr~ndes medianos o pequeños, como
qmera calificárseles, hicieron una
gran obra Y en circunstancias singularmente difíciles. Y en esto con\'iene cotejar de nue\'o las opiniones de
Rabasa con los hechos históricos.
(1).-Informac,ón de don Osear Rabasa.
. (2).- Yo, por ejemplo, pucrio hacer
:sta: Bernardo Couto, José Eligio :llunoz, Angel Trias, Sim,)11 "" la Garza
licio, Miguel Blanco, Juan Ant"nio de
la Fuente, Francisco Gómez del Palacio, Francisco Zarco, Rl:ts Balcárcrl
~lariano Riva Palacio, Ponci3no Arn:1~
ga,_ Frnncisco dL• P. Crndejas. "'Llf'hlr!O
Ariscorreta, Isidro Olvrra. (;uillermo
Prieto, Bcnilo l1 :', mrz Fanas. Pt·clro
O_gaz?n, \'alcntín G&lt;'H!"·: Fari:is, lgnac,o \ allarta, J. ele
Robles 11artinez, Ignacio Ramirez, Prisciliano Diaz
Gonzálcz, León Guzmán, Vicente Hi,·a
Palacio, Mclchor Ocarnpo, Diego Alvarez, ~1:tnuel Romero Rubio, ~lanuel
Peña ) Ramírez, Justino F('rnández
José )Jaria_ 11ata, Santos Degollado, Ig'.
nac10 ~fartscal, Manuel Dublán 1 Félix
Romero, Luis el" la Rosa, José )laría
I.afragua, .Joaquín Ruiz, Juan de Dios
Arias, Jose Justo Alvarez, :\[ariano Yáfiez, Antonio 1lartincz de Castro, José
de Emparam, Justo Sierra (O'Reilly)
Pedr~ Baranrla, ~ligue! Auza. Jes~
GonzalC'z Ortega, Basilio Pérez Gallar~
rlo Y José ::\!aria Castillo Vclasco.

º""

De '"La Conatltucldn del 57 y SUB Cdticos"
por DanJel Codo VWega.,, Bd.U,orial Herme¡

Múleo, 1957.

Página 7

Página 6
1

�oca es
A

propósito de haberse celebrado
recientemente el centenario de la
Constitución General de la Repú•
blica, conviene hacer una relación, aun•
que sea somera, de las que han regido
en Nuevo León desde que se constituyó
en Estado.
Promulgada la Carta General de
nuestro país en 4 de octubre de 1824,
Fr. Servando Teresa de Mier, represen•
tante de Nuevo León, la envió a su pro•
vincia, acompañando un cuestionario
sobre si convenía o no la formación de
un solo Estado con las antiguas cuatro
Provincias Internas de Oriente. (Texas,
Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas).
Las distintas corporaciones civiles y
eclesiásticas coincidieron en la opinión
de que así fuese, con excepción de lo
propuesto por el Dr. José Francisco
Arroyo, en el sentido de que cada una
se erigiera separadamente.
Discutido en el Congreso General de
Constituyente y conforme a lo argumen•
tado por el Sr. Paredes, diputado por
Tamaulipas, y el Dr. Ramos Arizpe, de
Coahuila, para que sus respectivas pro•
vincias formasen estados independientes, el P. Mier obtuvo el mismo privileoio para la que él representaba, logrando que el Congreso dictara, en 7 de ma•
yo de 1824, el decreto que creaba el Estado Libre y Soberano de Nuevo León.
Tamaulipas quedó separado, y Coahuila y Texas formaron una sola entidad;
con libertad la segunda de erigirse independiente al estar en aptitud.

uevo
eon
Por Israel CAVAZOS GARZA

+
abril) hizo fervientes demostraciones de
patriotismo.
LA DEL 57

CONSTITUCION DE 1824
No obstante haberse resuelto en contrario a la opinión general solicitada por
el P. Mier, el regocijo de los nuevoleo•
neses tuvo proporciones apoteósicas. La
Diputación Provincial, en sesión de lo.
de junio, bajo la presidencia de Bernardo W ssel y Guimbarda y Rafael de Llano hizo la convocatoria para la elección. Resularon designados el Dr. José
Francisco Arroyo, José Ma. Gutiérrez
de Lara, Lic. Pedro Agustin Ballesteros,
Cosme Aramberri, Lic. Juan Bautista
de Arizpe, Lic. Rafael de Llano, José
Ma. Parás, Juan José de la Garza y Tre•
viño, Antonio Crespo, José Manuel Pérez y Pedro de la Garza Valdés.
El 14 de noviembre se juró solemne,
mente la Constitución Federal, y, de
acuerdo con ésta, la diputación nuevoleonesa se dió a la tarea de formular la
que regiría en nuestra entidad. Por es•
pacio de más de cuatro meses se trabajó
hasta verla sancionada el 5 de marzo de
1825. Un día después era jurada por el
Gobernador José Antonio Rodríguez y,
semanas más tarde, dada a conocer al
pueblo que durante tres días (3, 4 y 5 de
Página 8

Nada había escapado al celo y dedica,
ción del primer Congreso nuevoleonés,
que incluyó en la Constitución todo lo
que significaba beneficio para los habitantes del estado, y que sólo fue objeto
de modificiones cuando, en 1826, las
regencias de nuestro país naciente, ame•
ritaron reformas a su primera Constitu•
ción General.
Restablecida la paz, después de los do,
lorosos días de la invasión norteameri•
cana, el VIII Congreso de Nuevo León
convocó a período extraordinario, y,
con la doble investidura de constitucio•
na! y constituyente, emprendió la orga•
nización de una nueva Constitución Po•
lítica. En solo 3 7 días -de sesiones con•
cluyóse esta obra de necesidad tan in•
gente. El juramento solemne se hizo en
la Plaza de Armas, -hoy de Zaragozael 20 de octubre de 1850.
Pero la patria pasaba por una etapa
crucial. La Revolución de Ayutla origi•
nó la promulgación de la Constitución
de 1857. Nuevo León estuvo represen•
tado por Manuel P. de Llano, Manuel
Z. Gómez y José Sotero Noriega.

Sujetos Nuevo León y Coahuila al ar,
bitrio de Santiago Vidaurri, habían que•
dado unidos en virtud del decreto de 19
de febrero de 56, que, aunque expedido
de propia autoridad, obtuvo luego el re•
conocimiento del Congreso General.
·Mancomunados, pues, uno y otro esta•
dos, se erigió, por convocatoria de 7 de
abril de 5 7, nuestro Segundo Congreso
local Constituyente. Seis meses más tarde -4 de octubre- era promulgada la
Constitución Política del Estado Libre y
Soberano de Nuevo León y Coahuila.
Firmaron el documento: Manuel Perfec•
to de Llano, como diputado presidente;
Ignacio Galindo, como diputado vicepresidente; los diputados Domingo Martínez, José María Dávila, Tomás Balles•
teros, Andrés Leal y Torrea, Juan Zua•
zua, Simón Blanco, Andrés Saturnino
Viesca y Evaristo Madero y los Diputa,
dos Secretarios Antonio Valdés Carrillo
y Antonio Garza Benítez. La sanción de
esta nueva Constitución no tuvo lugar
en el término deseado, a causa de los
disturbios que en diciembre de ese año,
con el célebre golpe de estado de Comonfort, ocasionaron la Guerra de Tres
Años. Nuevo León tuvo participación
muy activa en este movimiento.
LA CONSTITUCION DE 1917
Vino luego la Intervención francesa
y conocidos son ya los incidentes que
motivaron el distanciamiento entre el
presidente Juárez y el gobernador Vidaurri. Durante la estancia del primero
en Monterrey decretó -16 de febrero
de 1864- la separación de Nuevo León
y Coahuila. Ocupada la ciudad en ju•
nio de 66 por las fuerzas republicanas
al mando de Escobedo, volvió la normalidad y se efectuó la reinstalación del
Congreso.
Dos nuevas reformas notables fueron
hechas a la Constitución local; la primera, al ser elevadas las Leyes de Reforma
al rango de Constitucionales, durante el
gobierno de Lerdo de Tejada, en 1874,
y la segunda en 1882, gobernando el estado el Lic. Genaro Garza García; pero
fue la misma, en esencia, con que se
rigió Nuevo León hasta que en virtud
del movimiento revolucionario de 1910,
surgió nuestra actual constitución, el 16
de diciembre de 1917.
He aquí la lista de los diputados:
firmantes: Agustín Garza González, presidente; Salomón Pérez, Vice-presidente; Galdino P. Quintanilla, Gregorio
Morales Sánchez, Antonio Garza Zambrano, Abe! A. Lozano, Enrique M.
Martínez, Everardo de la Garza, Alber•
to Chapa, José Ma. Charles, Miguel Rincón Ríos, José Treviño, primer secreta•
rio y Santiago Roe!, segundo secretario.

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                <text>Armas y Letras, Boletín mensual de la Universidad de Nuevo León, 1957, Año 14, No 2, Febrero </text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�LOS DIVERSOS ASPECTOS

Eso basta para que leamos su obra con cuidado, sin buscar, como muchos
lectores, tal imagen audaz o de una evocación impura. Poemas del remordi-

Pués bien, tenemos un pretexto (el acercamiento de estas dos fechas:
1857-1957), para hablar de Baudelaire. Pero ¿cuál Baudelaire vamos a estudiar? Porque existen muchos y el corlo tiempo de una conferencia no nos

miento, poemas del pecado, poemas de la desesperación, poemas de la condenación posible, que algunas veces olvidamos de leer hasta el cabo. Por ejemplo, el de las "Mujeres Condenadas" cuyas últimas estrofas superán hasta la

permite verlos todos. Existe un Baudelaire crítico de arte que se aventura con

voz profética de Bossuet o de los místicos:

¡Oh, Belleza ¿qué hacer? tú lo quieres! ¡tú imperas!
con tus ojos de fuego, brillantes como hocrncras
calcíname estos restos que han dejado ]a/fieras'.
S?bre el ~ismo tema existen varios poemas, mucho más fuertes y realistas,
p~ro este, mas que los poemas c~ndenados y sus evocaciones , oluptuosas o
v1?lentas,. traduce la lucha, despues el abandono, y una especie de resignación

el pintor Delacroix a seguir las huellas de una imaginación supernaturalista

1

que ya es un surrealismo. Existe un Baudelaire crítico musical que escribió

Bajen, bajen, lameniables victimas

sobre Wagner páginas profundas. Ppdieramos hablar del genial traductor de
Edgar Poe, al cual supo dar, en Europa, el éxito y la gloria. Pudieramos hablar también del autor de los "Poemas en prosa" que plantean demasiados problemas, pero que, sobre todo logran alejarse del todo de la prosa poética, de

bajen el camino del eternal infierno

Inste a la fatalidad del pecado.

húndanse en lo más profundo del pozo donde todos los crímenes
flagelados por un viento que no viene del cielo

. Conocimiento tambien del hombre, el conocimiento de París. Baudelaire

o~_ia a la Naturaleza y hace de la gran capital el clima de sus versos. La reco-

hierven en desorden con ruido del trueno.

las frases abundantes y muchas veces vacías de Chateaubriand para acercarse

g10 por todas_ :t:t~rtes, conociendo sus callejuelas, sus cantinas más feas, sus
casas de perd1c10n.

(Femmes damnées l.)

al contrario al estilo seco y sin edad de nuestros neo-clásicos del siglo XVIII.
Existe por fin, el poeta amargo y terrible de ºMi corazón desnudo" y "Cohetes".

Pero le dejaremos también por hablar del magnífico poeta maldito de 'Las
Flores del Mal".
ASPECTOS DEL POETA MALDITO

acerca a Baudelaire, y muchas veces podemos evocarle al lado de nuestro poeta:
el Dante del Canto V. del Infierno.
ORGANIZACION EXTERIOR. (Dante)

Este se presenta bajo dos aspectos: el del "dandy" de 1842, y del poeta enfermo y ya condenado de 1857. Entre estas dos fechas, la eclosión de "Las
Flores del Mal".
En 1842, Baudelaire ,•ive en París en el hotel Pimodan. Teófilo Gantier
nos retrató la entrada, la puerta lúgubre con su cerradura mohosa, el patio so-

La Diana cantaba en los patios marciales
Y el viento matutino soplaba en los fanales.

1

Era la hora en que vaga pesadilla indolente
tortura en sus almohadas al bruno adolescente·

Baudelaire babia pensado, para el viaje al cabo de la noche al cual nos

lemne y húmedo, la escalera de estilo Luis XIV, las pinturas obscuras y las
pesadas cortinas. El joven Baudelaire se complace en vivir ahí, entre estas viejas paredes y estos viejos muebles llenos de recuerdos y de nostalgia; se complace en abrir los baúles venh·udos en los cuales duermen todavía cartas de

lanta con delicias, pués él conoce más que nadie "los pliegues sinuosos de las

0

el dia muestra un haz de co·sas que se escapan.

Aquí y allí, empezaban las cas3.s a humear.

Este circulo es el más largo. El segundo es París, en el cual Baudelaire se ade-

Las bijas del placer en actitudes muertas,
el retardado sueño dormían boquiabiertas;

viejas capitales. El tercer circulo es el del Vino, de la borrachera pesada. El
cuarto es el del Mal, el circulo del pecado de la carne y del vicio, el de los

La aurora tiritando iba, con paso incierto
lloviendo una luz verde sobre el Sena desierto
Y, frotando, París, sus ojos de coloso,
empuñaba sus útiles, anciano laborioso.

doce poemas más audaces en los cuales, a pesar de ésto, podemos oír la voz
Un viejo arcón colmado de_escombros, un armario
con papeles, novelas, billetes expresivos
y rizos de cabellos envueltos en recibos

. . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . ' ....... .

los diversos circulos, y esta vista rápida de la obra no expresa más que el contenido exterior del libro. No es una explicación .

Yo soy un "boudoir" lleno de rosas profanadas
en que se apilan mustias las modas aviejadas
y en que hasta los 11 b0uquets" de color desmayado

exhalan un olor de frasco destapado.
(Spleen II)
En estos años de juventud, no tenemos solo un poeta futuro: ya tuvo tiempo para escribir los más asombrosos poemas de su obra: 16 al menos, entre los .
más hermosos que concibió. Es de notar que antes de su salida para los mares
lejanos, en 1842, había recitado, con voz fina y voluntariamente fría, pero imperiosa, el poema atroz de "Una carroña" o "Las estrofas a Louchette" y
"A una mendiga bermeja". Como Arturo Rimbaud, Baudelaire fué un poeta precoz; y sus primeras obras ya contienen todo su conocimiento del hombre.

Verdade~amente Baudclaire añ_adió a la pocsia francesa un registro nuevo,

!ª

el de
pocsia de las grandes capitales, con su profundidad vertiginosa. Pero
el Parts de Bat~delaire no es el de Víctor Hugo, ni el de Balzac, ni el de Francís
C_arco. El Pans de Baudel_aire no es sobre todo el "París by night" tan artifi-

1 et. Juan Camborde: "La Poesia de BaudeJaire", a quien este estudio debe mucho.

c1~l como las luces de neon, y que se ofrece a los turistas extranjeros. Es el
pats verdader~ de Paris, la ciudad misteriosa en la cual el cuerpo y el espiritu

SIGNIFICADO INTERIOR

d_el poeta se 1nerden. Pozo espantoso en el eual Baudelaire encuentra las vic-

Para penetrar la significación profunda de "Las Flores del Mal" hay que
seguir al mismo poeta. No es una casualidad si el circulo más importante se
llama "Spleen e Ideal": ahi está lo im¡iortante. Esta lucha del hombre, esta

timas más tristes de la miseria humana.

"LOS CIEGOS" (CXVI)

palpitación de los instintos, esta respiración de la vida, son los verdaderos ca-

rácteres de la poesía baudeleriana. No importa el lugar ocupado por cada

¡Alma mía, contémplalos! Son tristes, espantosos.
Vagamente ridículos, maniquíes siniestros,
Y, como los sonámbulos de la noche maestros
fijan, !sabe Dios dónde, sus globos tenebrosos.'

poema. Lo que importa es saber si viene entre los poemas de "esperanza en
el sueño, o al contrario, entre los que expresan la caída Y el ahogamiento re-

petido en la realidad. Para huir de este posible ahogamiento, Bau&lt;lelaire busca
con inquietud todas las evasiones que le parecen permitidas. ?e usó demasía•

Pero el segundo aspecto de Baudelaire, el más conocido, trasmitido por
las fotografías de Carjat o Nadar, a pesar de ser menos seductor, es más interesante. Aparece el poeta con los rasgos burilados, los ojos crueles, la boca

d
'ft

amarga, y la cabeza inclinada. Nos aparece asi como el viejo payaso de sus
"Poemas en prosa": "... el pobre payaso encorvado, caduco, decrépito ... No
lloraba, no bailaba, no accionaba, no gritaba; no cantaba ninguna canción ni

. !. ·-,,,

, -- . __.

feliz ni lamentable, no se quejaba. Estaba mudo e inmóvil. Había abandonado
todo, había abdicado. Su destino estaba hecho. Pero ¡ qué mirada profunda,

, . -~,,;
~· '·", 11tí{
, ·' 1- -. 1 · l/ 4:

inolvidable pasaba sobre la muchedumbre y las luces ... !"' Así se nos aparece el

1¡,

••
~

;. ~

poeta de "Las Flores del Mal".

d.11

....

Sus ojos, donde falta la centella divina,
como si se clavaran en lo lejano, al cielo

mos a ver unos de los poemas que expresan más la miseria del hombre y los
intentos para salir de ella. Son los más conocidos.

miran siempre~ jamás su cabeza se inclina
con el peso de un sueño para buscar el suelo.

-

"UNA CARROÑA"
Alma mía, recógete y recuerda el objeto
que hemos visto esta mañana
al volver de una senda, un infame esqueleto
sobre la tierra lozana .

;r,,

éi'¡_ . ';I

do esta palabra de "evasión", pero no supiera convenir mejor que a él. Y va•

11
1

..

...

.. .

...

FALSA INTERPRETACION'

. . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . .
Todo aquello tenía un fluvial movimiento
o chispeaba y se perdía;

Se leen mal las mal nombradas "Flores del Mal". Digo las mal nombradas
porque este titulo que debemos a una plática entre el poeta Y un amigo, no co-

dijérase que el cuerpo, gracias a un vago aliento
multiplicándose crecía.

rresponde más que a un solo aspecto, -el menos importante- de ciertos poe•
mas de la obra. "FÍores del Mal" es el subtitulo de once poemas, y nada más.

Aquel caos sonaba con extraño rumor
como el agua por el sendero,
o el grano que, en continuo ritmo, el acechador
vutilve y revuelve en su harnero.

y sin embargo, muchas veces se juzga la obra a través de estas dos palabras
que son un verdadero desafío a la opinión pública. Teó[ilo Gautier, a quien

Baudelaire dedicaba sus poemas, es en parte responsable de la leyenda de inmoralidad de la cual se rodea el nombre de Baudelaire. En efecto, descubre

¡Pensar que tú serás igual que esta basura

en la poesía de éste "tonos de putrefacción adelantada, amarillos de bilis, gri•
ses plomizos de nieblas pestilenciales, verdes envenenado~ y metálicos oliendo

y que esta horrible infección,
estrella de mis ojos, sol de mi noche obscura,

a arsenato de so~a. betunes recocidos y quemados en todas las frituras del infierno". El deber de todo amante de la obra baudeleriana estriba eu hacer justicia a tal acusación de inmoralidad y de gusto al vicio.

tú mi Angel y mi pasión!. ..

Esta incomprensión no resiste a un estudio serio. El mismo Baudelaire

Magnifica y nueva evocación del terna de la muerte del cuerpo y de la
descomposición de la hermosura; tema muy frecuente en la poesía de la Edad
Media, pero también profundidad de la palabra religiosa: "Acuérdate, hombre,

probó engañarnos. Pero hay en su obra cierto acento que no engaña. La lucha
continua entre el Spleen y el Ideal la Materia y el Espíritu, esconde una intenna duda: "¿Hay que decir a usted, que no lo adivinó más que los otros, que

"CONVERSACION"

nostalgias locas, etc. El carácter excepcional de la obra de Baudelaire está en

~ ~ \'

7 ~~--:

encontrarse en la encrucijada de mil expresiones diferentes de una misma
desesperación, y en dar de ella la fórmula a la vez más general y más rica.

¡,

¡No se engañen ustedes! Este libro no es un juego. Dante y Pascal son los úni-

na duda: "¿Hay que decir a usted, queno lo adivinó más que los otros, que
en este libro atroz puse todo mi pensamiento, todo mi corazón, toda mi reli•
gión (disfrazada), todo mi odio? Es verdad que escribiré lo contrario, que juraré que éste es un libro de arte puro, de mueca, de charlatanería; y mentiré
con toda la boca".

He a qui ahora el pecado de la carne y la caída:

-

rable", "Lo Irremediable".
En todas partes, no son sino sueños interrumpidos, despertares amargos,

antes de su muerte~ el 28 ele febrero de 1866, Baudelaire no nos deja ningu-

que no eres más que polvo".

~-~·- ----::

no estén marcadas por los estigmas de lo que Baudelaire llamaba "Lo Irrepa-

cos que se acercan a tal patetismo, el primero con serenidad y como si no estuviera en causa, el segundo con inquietud porque los otros están en causa,
pero los dos con la fé. En una carta célebre, escrita a un amigo, muy poco

'

Cansa al hombre escribir y a la mujer amaJ·.

mo el poeta florentino por Virgilio, no es otra cosa que la condición humana.

sorda del arrepentimiento. Bajemos más: estamos en el quinto circulo, el de
la Rebelión con su terrible satanismo. Por fin, viene el circulo de la Muerte, y
estamos al cabo del viaje. Desgraciadamente, el libro está inacabado: otros
poemas hubieran debido ilustrar algunos temas sacrificados, para equilibrar

'

e~;,;~•~~•;¡~·];~¡~ ·;;r~~~- ~;;.- ¡;; lá~~i1~;;; i~~;n

convida, en un titulo medio religioso medio herético: "Los Limbos". Asi hubiera acabado el viaje de Dante en esta región vagamente entrevista por la teología, sin color y sin vida, sin dolor y sin pena, también privada de éxtasis y

de penitencia. El primer circulo en el cual bajamos, guiados por el vidente co-

amor y retratos. Y nos habla de

"EL CREPUSCULO DE LA MAÑANA"

Pocos versos, en la poesía universal, tienen tal fuerza. Sólo un poeta se

...

/JI? :· ,·¼\ :'
~¿)

-

Eres cielo de otoño rosado y misterioso,
pero como el mar, vasto me envuelve el dolor,
y al retirarse deja en mi labio moroso
de sus limos amargos el punzante escozor.

-

/

"

,(/,~-

~ -- ~~. ;_ .'...../

,.,

.

Y atraviesan así lo negro ilimitado,
hermanos del eterno silencio; arrebatado,
i oh, ciudad I en lo rojo de tus siniestros fuegos,

Y en la gran baraúnda de tu placer cegado,
¿ves?. yo también me arrastro, pero, más desdichado,

me chgo: ¿qut\ hallarán, en el Ciclo, los ciegos?
"LAS VIEJECITAS" (CXV)

............ ... ......... ...... ...............
¡Estos monstruos han sido mujeres en su día,
Epónima o La'is ¡Monstruos rotos, caídos
o encorvados ¡amémosles ! Son almas todavía.
Bajo refajos rotos, bajo fríos tejidos,
se· arrastran; bambolean si el aire se levanta,
se paran cuando pasan los ómnibus horrificos
y aprietan contra el pecho, como reliquia santa,
un bolso en que hay bordados, flores y jeroglificos.

Pero el poeta quiere escaparse de esta realidad. Evasiones fracasadas: por
la inspiración poética, por las artes, por la música; evasión por el exotismo
el viaje, por ejemplo en:
'

"LA CABELLERA NEGRA" (XXIV)
¡ Oh, trenzas, que se rizan en copiosa blandura l

¡Oh, bucles! ¡Oh, perfume de ardiente dejadez!
¡Jlxtasis!... Porque puedan llenar mi alcoba impura
los recuerdos que impregnan tu cabellera obscura,
como un velo en el aire, la agitaré una vez.

......... .............. . .. ............... .
'

Cabellos azulados, pabellón extendido,
dejad que como nuevo cielo nocturno os , 1ea,
en el bozo, rebelde al mechón retorcido,

No palpes con tu mano mi pecho dolorido,

dejad que aspire ansioso el olor confundido
del sándalo ferviente, del almizcle y la brea.

lo que buscas no existe, saqueáronlo ayer
los dientes y la garra feroz de la mujer;
no tengo corazón: las fieras lo han comido.

Por largo tiempo ¡siempre! cabellera de raso

Entró en mi corazón, trás una lucha ruda,

te sembraré de perlas, de rubíes ; ¡si al paso
te encontré por azar,_ya nunca más te pierdo!
¿,Xo ,has sido tú el oasis donde sucfio y el vaso

la Turba ... y canta, y bebe, y se mata sañuda.
¡Qué perfume rodea tu garganta desnuda!

donde bebo, a raudales, el vino del recuerdo?
(Pasa a la página 5.

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�LAS ~IUCHEDUMBRES
O A TODOS les es dado tomar
un baiio de multitud; gozar de
la muchedumbre es un arte; y
sólo puede darse a expensas del género humano un atracón de vitalidad
aquel a quien un hada insufló en la
cuna el gusto del disfraz y la careta,
el odio del domicilio y la pasión del
viaje.
Multitud, soledad: términos iguales
y convertibles para el poeta activo Y
fecundo. El que no sabe poblar su soledad, tampoco sabe estar solo en una

N

muchedumbre atareada.
Goza el poeta del incomparable :pri,,ilegio de poder a su guisa ser él Y

ser otros. Como las almas errantes en
busca de cuerpo, entra cuando quiere
en la persona de cada cual. Sólo para
él está todo vacante; y si ciertos Ju-

gares parecen cerrársele, será que a
sus ojos no valen la pena de una visita.
El paseante solitario y pensativo saca una embriaguez singular de esta
universal comunión. El que fácilmente se desposa con la muchedurnhrc,
conoce placeres febriles, de que estarán eternamente privados el egoísta,
cerrado como un cofre, y el perezoso,
interno como un molusco. Adopta por
suyas todas las profesiones, todas las
alegrías y todas las miserias que las
circunstancias le ofrecen.
Lo que llaman amor los hombres es
sobrado pequeño, sobrado restringi~o
y débil, comparado con esta inefable
orgía, con esta santa prostitución, del
alma, que se da toda ella, poesia Y
caridad, a lo imprevisto que se revela, a lo desconocido que pasa.
Bueno es decir alguna vez a los venturosos de este mundo, aunque sólo
sea para humillar un instante su orgullo necio, que hay venturas superiores
a la suya, más vastas y m{ts refinadas.
Los fundadores de colonias, los pastores de pueblos, los sacerdotes misioneros desterrados en la externidad
del ~undo, conocen, sin duda, algo
de estas misteriosas embriagueces; Y
en el seno de la vasta familia que su
genio se formó, alguna vez han de
reírse de los que les compadecen por
su fortuna, tan agitada, -y por su vida,
tan casta.

POEMAS
EN IPIR.OSA
Por Charles BAUDELAIRE

pródigo y holgazán?" Yo, sin vacilar,
contestaría: "Sí, veo en ellos la hora.
¡ Es la Eternidad!"
¿Verdad, señora, que éste es un madrigal ciertamente meritorio y tan enfático como vos misma? Por de contado, tanto placer tuve en bordar esta
galantería presuntuosa, que nada, en
cambio, he de pediros.
EL CREPUSCULO DE LA NOCHE
Va cayendo el día. Una gran paz llena las pobres mentes, cansadas del trabajo diario, y sus pensamientos toman
ya los colores tiernos e indecisos del
crepúsculo.
Sin embargo, donde la cima de la
montaña llega hasta mi balcón, a través de las nubes transparentes del
atardecer, un gran aullido, compuesto
de una multitud de gritos discordes
que el espacio transforma en lúgubre_
armonía, como de marea ascendente o
de tempestad que empieza.
¿ Quiénes son los infortunado$ a
quien la tarde no calma, y toman, como los buhos, la llegada de la noche
por señal de aquelarre? Este siniestro
ulular nos llega del negro hospital encaramado en la montaña, y al atardecer, fumando y contemplando el reposo del valle inmenso erizado de casas

EL RELOJ
Los chinos ven la hora en los ojos
de los gatos.
Cierto día, un misionero que se paseaba por un arrabal de Nankin advirtió que se Je hábia olvidado el reloj,
y le preguntó a un chiquillo que hora
era.
El chicuelo del Celeste Imperio nciló al pronto; luego, volviendo sobre
sí, contestó: "Voy a decírselo.u Pocos
instantes después presentóse de nuevo, trayendo un gatazo, y mirándole,
como suele decirse, a lo blanco de los
ojos, afirmó, sin titubear: "Todavia
no son las doce en punto." Y así era
en verdad.
Yo, si me inclino hacia Ja hermosa
felina, la bien nombrada, que es a un
tiempo mismo honor de su sexo, orgn1lo de mi corazón y perfm:pc de mi espíritu, ya sea de noche, ya de dia, en
1uz o en sombra opaca, en el fondo
de sus ojos adorables, veo siempre con
claridad la hora, siempre la misma,
una hora vasta, solemne, grande como
el espacio, sin división de minutos ni
segundos, una hora inmóvil que no estú marcada en los relojes, y es, sin
embargo, leve como un suspiro, rápida como una ojeada.
Si algún importuno viniera a molestarme mientras la mirada mía reposa en tan deliciosa esfera; si algún
genio malo e intolerante, si algún Demonio del contratiempo viniese a decirme: "¿Qué miras con tal cuidado?
¿Qué buscas en los ojos de esa criatura? ¿Ves en ellos la hora, mortal

se hubiera colocado en esas paredes!"
Los ojos del niño: "¡Qué hermoso!,
¡qué hermoso!; ¡pero es una~casa donde sólo pueden entrar la gente que no
es como nosotros!'' Los ojos del más
chico estaban fascinados de sobra para expresar cosa distinta de un gozo
estúpido y profundo.
Los cancioneros suelen decir que el
placer vuelve al alma buena y ablanda
los corazones. Por lo que a mi toca,
la canción dijo bien aquella tarde. No
sólo me había enternecido aquella familia de ojos, sino que me avergonzaba un tanto de nuestros vasos y de
nuestras b~lellas, mayores que nuestra
sed. Volvfa yo los ojos hacia los vuestros, querido amor mio, para leer en
ellos mi pensamiento; ·me sumergía en
vuestros ojos tan bellos y tan extrañalnente dulces, en vuestros ojos verdes,
habitados por el capricho e inspirados por la Luna, cuando me dijisteis:
''¡Esa gente me está siendo insop01iable con sus ojos tan abiertos como
puertas cocheras! ¿Por qué no podíS
al dueño del café que los haga alejarse?"
¡Tan dificil es cnteqderse, ángel

querido, y tan incomunicable el pensamiento, aun entre seres que se aman!
LA MONEDA FALSA
Conforme nos alejábamos del estanco, mi amigo iba haciendo una cuidadosa separación de sus monedas; en
el bolsillo izquierdo del chaleco deslizó unas moneditas de oro; en el derecho, plata menuda; en el bolsillo izquierdo del pantalón, un puñado de
cobre., y por último, en el derecho, una
moneda de plata de dos francos que
había examinado de manera particular.
"¡Singular y minucioso reparto!"
--dije para mí.
~os encontramos con un pobre que
nos tendió la gorra temblando. Nada
conozco más inquietador que la elocuencia muda de esos ojos suplicantes que contienen a la vez, para el
hombre sensible que sabe leer en ellos,
tanta humildad y tantas reconvenciones. Encuentra algo próximo a esa
profundidad de asentimiento complicado en los ojos lacrimosos de los pei-ros cuando se les azota.

LOS OJOS DE LOS POBRES
¡Ah!, queréis saber por qué hoy os
aborrezco. Más fácil os será comprenderlo, sin duda, que a mí explicároslo; porque sois, creo yo, e] mejor ejemplo de impermeabilidad femenina que
pueda encontrarse.
.luntos pasamos un largo día, que me
pareció corto. Nos habíamos hecho la
promesa de que todos ]os pensamientos serían comunes para los dos, y
nuestras almas ya no serían en adelante más que una; ensueño que nada
tiene de original, después de todo, a
no ser que, soñándolo todos los hombres, nunca lo realizó ninguno.
Al anochecer, un poco fatigada, quisisteis sentaros deJante de un café
nuevo que hacía esquina a un bulevar, riuevo, lleno todavía de cascotes
y ostentando ya gloriosamente sus esplendores, sin concluir. CenteJleaba el
café. El gas mismo desplegaba todo
el ardor de un estreno, e iluminaba
con todas sus fuerzas los muros cegadores ele blancura 1 los lienzos deslumbradores de los espejos, los oros de
las medias cañas y de las cornisas, los
pajes de mejillas infladas arrastrados
por ]os perrÜs en traílla, las damas
risueñas con e] llalcón posado en el
pullo, ]as ninfas y las diosas que llevaban sobre la cabeza frutas, pasteles
~r caza; las hebes y las ganimedes ofreciendo a brazo tendido el anforilla de
jarabe o el obelisco bicolor de los heludos con copete la historia entera de
la mitología puesta al servicio de la
gula.

El don de mi amigo fué mucho más
considerable que el mio, Y Je dije:
"Hace bien; después del placer de
asombrarse, no lo hay mayor que el de
c-ausar una sorpresa". "Era la moneda
falsa", me contestó tranquilamente,
como para justificar su prodigalidad.
Pero en mi cerebro miserable, siempre ocupado en buscar lo que no se
halla (¡qué abrumadora facultad me
ha regalado la Naturaleza!), entró de
repente la iclea de que semejante conducta por parte de mi amigo sólo tenía
excusa en el deseo ele crear un acontecimiento en la vida de aquel infeliz,
y quizá el de conocer las distintas consecuencias, funestas o no, que una moneda falsa puede engendrar en manos
cle un mendigo. ¿No podía multiplicarse en piezas buenas? ¿No podía llevarle asimismo a la cárcel? Un tabernero, un panadero, por ejemplo, le
mnndarian acaso detener por monedero falso, o corno a expendedor de moneda falsa. También podría ocurrir
que la moneda falsa fuese, para un pobre especulador insignificante, germen
de la riqueza de algunos días. Y así
mi fantasía progresaba, presando alas

a la mente de mi :1migo y sacando tollas las deducciones posibles de todas
las hipótesis posibles.
Pero él rompió bruscamente mi diYagación recogiendo mis propias palabras: "Si, estáis en lo cierto; no hay
placer más duJce que el de sorprender
a un hombre dftndole más de lo que
espera".
Le miré a lo blanco de los ojos y me
quedé asustado al ver c¡ue en los suyos
brillaba un incontestable candor. Entonces vi claro que había querido hacer al mismo tiempo una caridad y un
buen negocio; ganarse cuarenta' suel&lt;.los y el corazón de Dios; alcm1Zar econúmicamenle el paraíso; lograr, en fin,
gratis, credencial de hombre caritativo. r.asi le hubiera perdonado el deseo del goce criminal de que le supuse capaz poco antes; me. hubiera parecido curioso, singular, que se entretuviera en comprometer a ]os pobres;
pero nunca le perdonaré la inepcia de
su cúlculo. No hay excusa para la maldad; pero el que es malo, si lo sabe,
tiene algún mérito; el vicio más irreparable es el de hacer el mal por tontería.

CHARLES BAUDELAIRE
(Sigue de la pagina 3)

Enfrente mismo de nosotros, en el
arroyo, estaba plantado un pobre hombre de unos cuarenta años, de faz cansada y barba canosa; llevaba de 1a
mano a un niño, y con el otro brazo
sostenía a una criatura débil para andar todavía. Hacia de niñera, y sacaba a sus hijos a tomar el aire del anochecer. Todos harapientos. Las tres
caraS" tenían extraordinaria seriedad,
y los seis ojos contemplaban fijamente
el café nuevo, con una admiración
igual, que los años matizaban de modo
diverso.
Los ojos del padre decían: "¡Qué
hermoso! ¡ Qué hermoso! ¡Parece como si todo el oro del misero mundo

•

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en que cada ventana nos dice: "¡Aquí
está la paz ahora; aquí está la alegria
de la familia!", puedo, cuando el viento sopl.1/de arriba, mecer 1~i _pen_s_amiento, asombrado en esa 1m1tac10n
de las armonías infernales.
El crepúsculo excita a los locos. Recuerdo que tuve dos amigos a quien
el crepúsculo ponía malos. Uno, desconociendo entonces toda relación de
amistad y cortesia, maltrataba como
un salvaje al primero que Jlegaba. Le
he visto tirar a la cabeza de un camarero un pollo excelente, porque se imaginó ver en él no sé que jeroglífico insultante. El atardecer promisor de los
goces profundos, le echaba a perder
lo más suculento.
El otro, ambicioso herido, se iba
volviendo, conforme bajaba la la luz,
más agrio, más sombrío, más reacio.
Indulgente y sociable durante el día,
era despiadado de noche; y no sólo
con los demás, sino consigo mismo esgrimía rabiosamente su manía crepus~
cular.
El primero murió loco, incapaz de
reconocer a su mujer y a su hijo; el
segundo lleva en si ]a inquietud de un
malestar perpetuo, y aunque le gratificaran con todos los honores que pueden conferir repúblicas y príncipes,
creo que el crepúsculo encendería en

él aun el ansia abrasadora de &lt;listín ...
cioncs imaginarias. La noche, que ponía tinieblas en su mente, trae luz a
la mía; y, aunque no sea raro ver a la
misma causa engendrar dos efectos
contrarios, ello me tiene siempre lleno de intriga y de alarma.
¡Oh noche! ¡Oh refrescantes tinieblas! ¡Sois para mí señal de fiesta interior, sois liberación de una angustia!
¡En la soledad de las llanuras, en los
laberintos i1edregosos de ana capital,
centelleo de estrellas, explosión de linternas, sois el fuego de artificio de la
,liosa Libertad!
¡ Crepúsculo, cuán dulce y tierno
eres! Los resplandores sonrosados que
se arrastran aún por el horizonte, como agonizar del dia bajo la opresión
victoriosa de su noche, las almas de
Jos candelabros que ponen manchas ele
un rojo en las últimas glorias del poniente, los pesados cortinajes que corre una mano invisible de las profundidades del Oriente, inician todos los
sentimientos complicados que luchan
dentro del corazón del hombre en las
horas solemnes de Ja vida.
Tomaríasele también por uno de
esos raros trajes de bailarina en que
la gasa transparente y sombría deja
entrever los esp,l endores amortiguados
de una falda brillante, como b:1jo el
negro presente de trasluce el delicioso
pasado, y las estrellas vacilantes de
oro y de plata que la salpican, representan esas luces de la fantasía que
no se encienden bien sino en el luto
profundo de la Noche.

Evasión también la Que, raras veces, nos otorga la vida en el breve éxito
de un amor perfecto, Baudelaire nos ofrece la magnífica:

pero hasta las tinieblas en su silencio mudo
dan asilo a las muertas visiones que a millares
se salen de mi mismo y me son familiares.

"Afü!ONIA DE LA TARDE" (XLVIII)

El milagro es el encuentro de un pensamiento tan profundo y de una expresión tan perfecta.

Este es el tiempo en que sobre el tallo glorioso,
cada flor se evapora igual que un incensario;
sones y aromas llenan el aire estacionario.
¡l\{clancólica danza, vértigo langoroso!

El escritor francés Andrés Suares, en un estudio interesante nos cuenta
una historia, que les contaré también para acabar, porque ilustra la verdadera
influencia del arte de Baudelaire. Ya viejo, el gran escultor Bourdelle escuchaba a un amigo que Je leía versos. Era ocho días antes de su muerte. El amigo
había leído, un poco por casualidad, el almirabJe poema de Baudelaire.

Por fin, la evasión suprema: la :\Iurrte.
"EL VIAJE"
¡Oh :\luertc! ¡Oh Capitana! Es tiempo yá, ¡levemos!
Este país nos cansa ¡oh :.\1uerte, aparejemos!
¿Qué importa este mar negro si son negros tus remos?
¡Tú conoces las ansias que en el alma tenemos!
EL AHTE DEL POETA
La lectura de estos poemas nos enseiía ciue Baudelaire alcanzó el fin que
se proponía en su HArte Romúntico":
"El arle puro, es crear una imúgen sugestiva conteniendo a la -,·ez el objeto
y el sujeto, el mundo exterior del artista y el artista mismo".
Pero ¿dónde encontrar el secreto de la hermosura de tales \·ersos? Es
casi imposible.
Felizmente Bauclclairc supo aplicar a su obra, la más perspicaz de las criticas, expresando lo que quería hacer y 1o que rehusaba. Lo que rehusa es
la inspiración romántica. Quiere una poesia concertada, labrada.
11
Que el ritmo y la rima corresponden en el hombre a los inmortales deseos
de monotonía, de simetría y de sorpresa" - y verdaderamente Baudelaire dió
a la poesía del siglo XIX una sangre nueva - la sorpresa. Después se usó
demasiado este elemento de sorpresa, pero él nos trae la discordancia, el prosaísmo voluntario pero medido, una poesía brutal en vez de la melodía almibarada de Lamartine. Bandelairc es para la poesía lo que \Vagner fué para la
música.
Pero su arte está servido por otra calidad- su odio a la inspiración se
acompaña de un odio a la retórica. Pocos relatos en la obra de Baudelaire, pero magníficos ejemplos de concentración poética, de los cuales ªObsesión" es
ta] vez uno de los mejores:
"OBSESION"
i\le abrumais, grandes bosques como las catedrales;
sonaís como los órganos, y nuestros pechos secos
oquedades que agitan siniestros vendavales,
a vuestros De Profundis responden con sus ecos.

¡Océano te odio! tus iras, tus tumultos
]os encuentro en mí mismo; la risa singular
del espíritu llena de &lt;(uejas y de insu1tos,
vuelvo a oírla en 1a risa enorme de la mar.
¡Cómo me agradaís noche, sin tus sabidas
estre11as que me hablan de cosas conocidas!
Voy buscando el vacio, lo negro, lo desnudo

"RECOGIMIENTO"
Tú, mi do]or, vigila
y ten prudencia en la quietud tranqurla
La noche reclamabas
y ha venido a envolvernos cuando hablabas.
Una atmósfera obscura
recoge la ciudad en su envoltura,
dando paz a los unos
y a los otros cuidados importunos.
Mientras de Jos mortales la ralea
a impulsos del placer c¡uc la espolea
va a acoger o sembrar remordimientos
en crueles momentos,
tú, dolor mío, humano,
ven aquí, y en mi mano pon tu mano.
~lira asomar los ailos ya difuntos
por el balcón del cielo cejijuntos,
envejecidos, con ropas raídas;
surge rompiendo las aguas dormidas
como un nuevo elemento,
el arrepentimiento.
El ciclo es gris, el aire es parco,
el moribundo sol cae tras un arco;
semejante a un sudario que hacia oriente se agranda
¿.no has oído, dolor, la dulce noche que anda?
Después leyó la humilde melodía patética que empieza así:
La pasional sirvienta de que estaba celosa
duerme, bajo unos musgos, en su modesta fosa;
creo que deberiamos 11evarle algunas flores.
Los muertos, pobres muertos, tienen grandes dolores.
La emoción que brota de estos versos, hizo detenerse al lector. Alzó ]os
ojos y vió a Bourdellc cerca de él, el cual inclinaba su bella cabeza. Vencido
por esta perfección poética, el gran artista sollozaba ...
Las lágrimas de un hombre son siempre emocionantes, Y, mas que las otras
puras y amargas, mezcladas de gozo y de dolor, las que hace brotar, por su
irresistible magia, una pocsia tan humana como la de Carlos Baudelaire. 2
2 Traducciones de "Las Flores del Mal" de Eduardo 1\1:arquina
(Librerla española y extranjera) Madrid, 1923.

Página 5

�•

S peligroso hablar de movimientos en literatura. La inspiración
sopla con demasiado vigor para
que sus movimientos puedan ser medidos y la personalidad del poeta hace
fracasar nuestros esfuerzos por incluirlo en éste o en aquel sector o por
explicarlo como ejemplo de una regla.
Pero si comparamos la poesía escrita
en Europa después de 1890 con la precedente tenemos que admitir que hubo
un cambio y que los nuevos poetas tenían algunas cualidades en común que
los hace aparecer como representantes
de un movimiento. Esta semejanza no
es resultado de un programa convenido o de una intención consciente. No
puede compararse con la de los miembros de la Pléyade o con los de la Escuela de los Lagos sino que hace pensar en esos escritores que parecen bastante distintos a sus contemporáneos
pero a quienes ve la posteridad unidos por el color característico de
una época. Así como en el momento actual Byron, Púshkin y Hugo tienen en común cualidades que casi han
desaparecido de la poesia, los poetas
de la generación que llega a la juventud hacia 1890 tienen otras cualidades
que los distinguen de quienes los precedieron y de quienes actualmente se
dedican a la poesia. El movimiento
de que nos ocupamos ha gastado ya
la mayor parte de su fuerza. Sus exponentes más notables están muertos.
Sus ideas y sus ideales están cayendo
en desuso. El movimiento pertenece a
la historia. El .carácter peculiar de sus
fines puede ser definido y la valía de
su obra calcularse.
Este movimiento puede considerarse
como un desarrollo tardío, una segunda ola, de las actividades poéticas que
se conocen diversamente como simbo•
lista y decadente. Ninguno de estos
nombres es exacto, y los intentos de
precisarlos suelen fallar. Un movimiento poético se reconoce por sus ex•
ponentes, y los principales poetas del
simbolismo son Baudelaire, Verlaine y
Mallarmé, Baudelaire fué el prijnero
que exaltó el valor de los simbolos;
Verlaine los empleó instintivamente y

E

Mallarmé creó una metafísica para explicarlos y justificarlos. En su teoria
y en su práctica Mallarmé fué la conclusión y la corona del movimiento
simbolista. Cuando hablamos de simbolismo, pensamos ante todo, en Mallarmé y sus ideas son las que recordamos. Pero su obra habria sido imposible sin Baudelaire y no habria sido reconocido a no ser por la forma
más popular que Verlaine encontró
para sus principios. A pesar de sus
evidentes diferencias, estos poetas te-

\

bían un punto de vista en común sobre la vida, que los distingue de sus
antecesores y explica en buena parte
su influencia. A pesar de sus muchas
formas, el simbolismo estaba unido
por un credo simple que determinaba
el carácter de su poesia. Sus herederos y sucesores, los hombres de la última década del siglo, asimilaron este
credo. Algunos lo abandonaron; otros
le dieron formas que lo volvían irreconocible o pasaron por él hacia nuevas formas propias. Todos proporcionan un comentario sobre la validez Y
la vitalidad de las doctrinas simbolistas, y su obra muestra cuán diferentes
idiomas se ha puesto en práctica una
teoría que podria parecer e~trecha y
efimera. En otras tierras y en otros
idiomsa se ha puesto en práctica nna

Página 6

doctrina francesa. En la variedad de
sus experimentos y en el éxito que
los coronó, estos poetas muestran
cuán importante puede ser una teoría
en las artes, siempre que no sea tratada teóricamente, sino usada como
base para nuevas realizaciones.
Visto retrospectivamente, el movimiento simbolista del siglo XIX en
Francia era fundamentalmente místico. Protestó . con noble elocuencia
contra el arte científico de una época
que había perdido en gran parte su
creencia en la. religión tradicional, y
esperaba hallar un sucedáneo en la
busca de la verdad. Las figuras características de la época eran novelistas como Zola, qne pintaba con rudos
detalles grandes cuadros de la vida
contemporánea, y poetas como Heredia, que componía viñetas impersonales de siglos pasados y escenas distantes. El misticismo no encontraba lu~
gar en este arte. Los realistas no aceptaban la creencia en un mundo superior por encima de los sentidos, que
babia sido familiar en Europa desde
que Agustin asimiló las doctrinas neoplatónicas; ellos tenían la severa conYicción de que Jo que importaba era
la verdad y que la verdad podía hallarse empíricamete en este mundo.
Naturalmente, el cristianismo ortodoxo
siguió existiendo y produciendo sus
escritores, pero eran representativos
de su época. En el tercer cuarto del
siglo diecinueve los realistas y los parnasianos dominan el campo en Francia, y hasta en Inglaterra puede verse
algo del mismo espiritu en los poemas
dramáticos de Browning o en los poemas de Tennyson que, como "el breve, dulce idilio" de The Princess, _son
enteramente objetivos en su tratamiento de los hombres y las cosas.
En contra de este realismo científico protestaron los simbolistas, y su
protesta era mistica porque se hacía
en nombre de un mundo ideal que
era. a juicio de ellos, más real que el
de los sentidos. No era, en sentido es•
tricto, cristiano. Verdad es que Ver•
laine tenia sus dias de creencia sim•
ple y confiada, que el diabolismo de
Baudelaire era una forma invertida de
catolicismo, que Mallarmé tomó mu•
chos de sus ritos imaginativos de las
ceremonias de la iglesia. El carácter
místico del simbolismo era menos decididamente cristiano que cualquiera
de estas manifestaciones. Era una religión de Belleza Ideal, de "le Beau"
v "l'Idéal". Esto puede apreciarse en
Ía creencia de Baudelaire en aquella
belleza ideal que él oponia tan vivamente a su propia vida, en el intento
de Verlaine de escribir paralelamente
del alma y el cuerpo, en las manifes•
taciones oraculares y enigmáticas de
iiallarmé. El ideal de lo bello proporcionó vigor y sentido al alma torturada y enfermiza de Baudelaire; justificó en Verlaine la búsqueda de un
placer prohibido; y para lllallarmé fué
lo único importante. Los cimientos de
sus creencias cristianas habían sido
mutilados o socavados, y sintiendo la
necesidad de un evangelio que los re..
emplazara, encontraron en la Belleza
algo que unificaba sus actividades y
daba una meta a su trabajo. A esta
Creencia se aferraron con una convicció1;1 que sólo puede llamarse mistica
en razón de su intensidad, su irracionalidad, su desdén por las otras creencias y su confianza en un mundo más
allá de los sentidos.

La riature est un temple oú de
vivants piliers
Laissent parfois sortir de
confuses paroles;
L'homme y passe á travers des
forets de symboles
Qui l'observent avec des
regards familiers.

Por C. 11. BOWRA

El simbolismo, pues, fué una forma
mística del esteticismo. Su réplica en
Inglaterra fué el Movimiento Esteticista , cuyos apóstoles fueron Rossetti y
Pater, y cuyo mártir fué Wilde. La
poesía de Rossetti está penetrada de
una creencia en la Belleza Ideal. Propone una extraña visión del amor en
su House of Life (La Casa de la Vida)
y abarca hasta temas religiosos. La
doctrina implícita en su arte se vuel•
ve explicita en el famoso capítulo último del Renacimiento de Pater, donde se proclama el arte como fin de la
vida porque presenta " una conciencia ace1el'ada, multiplicada". El clamor y la execración por la indignación moral que suscitó su transgresión. Las fuerzas armadas de filisteísmo vieron que su enemigo babia caído
y se regocijaron. Wilde defendia un
credo que ellos temían y odiaban, y
su castigo significó no sólo la ruina
de su propia vida sino la derrota del
estccismo. Por haber caído la mala
reputación sobre el arte, los poetas de
la era eduardiana se convirtieron en
una secta aislada, apartada de las corrientes principales del pensamiento
contemporáneo, y obligada a trabajar
en pequeños grupos o en la soledad.
Sólo en la primera guerra mundial recobraron los poetas ingleses algo parecido a su lugar tradicional en la vida de nación.
El esteticismo inglés, sin embargo,
era menos exigente, menos teórico,
menos místico que el francés. Ni
Rossetti ni Pater desarrollaron sus teorias sobre lo Bello en la lógica desesperada de Mallarmé. Sabiendo lo que
admiraban y encontrando en el arte
una experiencia más vivida que las
que les proporcionaba la religión o la
moralidad, vh•ieron sincera y naturalmente para él. Sus convicciones y
su doctrina eran realmente revolucionarias, produjeron azoramiento entre
sus contemporáneos y cambiaron en su
totalidad el aspecto de la cultura inglesa. También eran ellos religiosos
en cierto sentido, en que creían que
el principio de lo Bello unificaba la
vida y le daba sentido. Pero no eran
misticos en el sentido de Mallarmé.
Sus teorías no eran tan trascendentales, tan exactas, tan completas como
las de él. Ellos se contentaban con las
impresiones que tenían y no trataban
de exaltarlas a un mundo ideal. La
naturaleza inglesa protestante parece
rechazar una entrega total al misticis..
mo o a la metafísica, y el esteticismo
de Pater tenia un carácter subjetivo
y experimental. El ordenaba sus experiencias según se le presentaban y
teorizaba sobre ellas pero sus conclu•
siones eran más prácticas que teóricas
y su influencia era tal vez más grande
sobre la conducta que sobre el pensamiento. Su enseñanza creó un nuevo
ideal para muchos que deseaban tener
algo en que creer y preparó el camino
para grandes cambios. Sin duda influyó él sobre los poetas de la última
década del siglo, como Hohnson y
Dowson, pero tal vez su más gran
alumno fué el sacerdote jesuita Gerard
Hopkins, cuya vida poética está aparte de toda corriente, inglesa o europea.
Pater dió dignidad y honor a las artes en una época que tendía a no entenderlas o a no estimarlas, pero sus
puntos de vista no eran tan complejos
o místicos como los de Mallarmé.
Porque Mallarmé creó sin duda un
nuevo misticismo del arte. Verdad es

que se expresó incoherentemente, en
palabras de oscuridad y vigor heraclítcos. Cualquier intento de resumir sus
puntos de vista tiene que terminar por
deformarlos, pues él prefería hablar
sobre puntos particulares con metáforas y símiles. Pero sus puntos principales y su efectiva práctica literaria
11ucden discernirse, y en ellos se contienen las doctrinas más importantes
de los simbolistas. En sus Divagations
dice:
Je dis une fleur; et hors de l'oubli
oú ma voix rclégue aucun contour
en tant que quelque chose d'autre
que les caliccs sus, musicalement se
lé'\'e, idée mcme et suave,-1'absente
de tous bouquets.
Este texto hermético es una clave
central. La flor, evocada por la palabra mágica, es la flor ideal que tiene
en si la belleza de todas las flores y
no es una entre e1las, sino algo por
encima de ellas. Los lectores de Platón verán una semejanza entre esta
"idée" y el "eidos" platónico, o Forma, que es a la vez un principio uni•
versal y un ideal particular Y la comparación se ve justificada si recordamos que para Mallarmé lo Absoluto no
es el Ser, sino lo Bello. En este mundo de cosas bellas él encontraba un
principio creador y de sostén en "les
Idées." que son no sólo bellas en si
mismas sino la causa de la belleza en
otras cosas. En su Prose pour &lt;les
Esseintes expresó más o menos la misma doctrina en versos.
Oui, dans une ile que rair chargc
De vuc et non de visions
Toute fleur s'étalait plus Jarge
Sans que nous en devisions
Telles, inmcnses, que chacunc
ordinairement se para
D'un lucide contaur lacunc
Qui des jardins la sépara.
La flor es la flor ideal. Pertenece a la
visión pura, no a los sentidos.
Una doctrina de este carácter tiene
mucho en común con la de los poetas
religiosos ortodoxos. Asi como Mallarmé trataba de captar la belleza ideal
en el verso, del mismo modo Dante
había tratado de crear una imagen visible de un mundo invisible. Y así como Dante creó su imagen por medio
de los simbolos aceptados del Cielo y
del Infierno cristianos, del mismo modo Mallarmé también tuvo que usar
simbolos. A él y a sus discipulos les
llama con razón simbolistas, porque
tratan de expresar una experiencia so•
brenatural en el lenguaje de las cosas
visibles, y por consiguiente cada palabra es un símbolo y se usa no por
función común sino por las asociacioues que evoca de una realidad más
allá de los sentidos. Su método no
es nuevo. Esto puede apreciarse en
los poemas apocalipticos de William
Blake, y la literatura es casi inconcebible sin ese método. Pero mientras
los simbolistas primero se habían ocu~
pado de los hechos de la devoción religiosa, a Mallarmé le interesaba una
experiencia estética especial que él interpretó como un santo podia ver las
visiones de Dios. También en esto tuvo un predecesor, pues en su soneto
Correspondances Baudelaire vió la naturaleza como simbolizando otra realidad:

t

,,,

\

Los simbolistas trataban de comuni- ción, que era justamente lo que quecar una intensidad peculiar. Y por rían insinuar por medio de su poesia. ciclo, considerado como el palacio de
leales a su propósito tuvieron que de- La músicá se convirtió en una consig- Dios, no son más que sueños orgullosos de un anacoreta. No nombra el
jar a un lado muchos rasgos familia- na y Verlaine escribió:
cielo ni a Dios. En su lugar, conjura
res de la poesia. Sobre todo evitaban
este
espléndido palacio con sus guiresos temas públicos y políticos, tan De la musique encare et toujours !
naldas muertas. La ganancia es in ..
románticos. Claro que, cuando se Que ton vers soit la chose envolée
siente sincera y fuertemente, la poesía Qu'on sent qui fuit d'une ame en allée mensa desde el punto de vista poético.
política tiene su grandeza. Sus defec- Vers d'autres cieux á d'autres amours. Todos los preliminares, las explicacioComme de Jongs échos qui de loin
nes, las comparaciones, se omiten. Sótos no se deben necesariamente a su
lo se _dan los puntos esenciales, y las
se confondent tema. Pero para los simbolistas, conQue ton vers soit la bonne aventure
Dans une ténébreuse et profonde
YentaJas en concentración y vigor son
c_entrados en su belleza ideal, la poli- Eparse au vent crispé du matin
enormes. _La poesía queda plenamenunité, tica es un tema ajeno y hostil. El claQui va fleurant la menthe et le tbym ... te redondeada. Tiene algo de la seVaste parfums, les couleurs et les
mor politico perturba el sereno silen- Et tout le reste cst littérature.
ducción inmediata de la música. No
sons se répondent cio de la contemplaci&lt;in y las vulgares
hay
articulaciones o intersticios proemociones destruyen la delicada conEste fin ha sido sintetizado por saicos. Una y otra vez llfallarmé obtiePara Baudelaire el mundo visible y centración de su visión. El simbolista Válery, que dice que la tarea princisensible estaba lleno de simbolos que era igualmente hostil al punto de vista pal del simbolismo era recobrar la mú- ne este éxito. Ningún otro poeta franllenan el corazón del hombre de ale- realista o científico sobre el arte, por~ sica lo que los poetas se habian deja- cés ha escrito versos de uan poesia
gria y pena y lo llevan por medio de que su misma naturaleza niega o des- do ganar de ella. En un ideal asi ba- tan indudable y pura. El autor de
los perfumes, del color y de los soni- truye el mundo ideal que es el centro bia sin duda dificultades y ambigüeEt l'avare silence et la massive
dos a los éxtasis del espíritu.
de sus actividades. Auque pudieran dades. Pero por el momento parecía
nuit
La esencia del simbolismo está en su tener amigos entre los parnasianos ni una gran promesa y una gran esperanUn pcu profond ruisseau calomnié
insistencia en un mundo de belleza Verlaine ni lllallarmé formaron p;rte za. Por lo menos para los poetas franla mort
ideal, y en su convicción de que ésta de sus filas. Este arte era demasiado ceses, ésta era una tarea magnifica.
cientifico
para
ellos.
El
Parnaso
inse realiza por medio del arte. Los éxHacer con las palabras lo que Wagner trajo una riqueza concentrada al vertasis que la religión atribuye al devo- tentaba reproducir escenas del mundo babia hecho con las notas musicales so francés, nunca antes conocida.
to en la oración y la contemplación, ,·isible, Y ellos miraban a otra parte. parecía posible y deseable. Hasta fue- Cuando menos, esto es lo que hizo el
el simbolista los atribuye al poeta en lfallarmé, es verdad, publicó en Le ra de Francia, en Inglaterra y en Ale• ejemplo de Wagner.
el ejercicio de su arte. Una preten- Parnasse Contemporain, pero pronto manía, esto parecía una nueva llamasión tan ambiciosa no es enteramente fuC evidente que su lugar no estaba da, una vuelta a olvidadas tradiciones
E~ta manera de sugerir tiene una
irrazonable. La atención íntegra que alli. ~quella poesía halagaba los ojos, d_e canto, al mismo corazón de la poe- Yentaja especial. Hay muchas cosas
el adorador da al objeto de sus plega- pero el buscaba los deseos secretos y sia.
en la conciencia humana para las cuarias y la sensación del contentamiento las pasiones, Jas emociones de la soles el simple aserto es no sólo inadeA este problema dedicó Mallarmé cuado sino imposible. Todos conoceintemporal que encuentra en ellas no ledad y el silencioso yo contemplativo.
su
atención prolongada y devota. Se
La
fuerza
de
los
simbolistas
estaba
son enteramente diferentes del puro
mo~ _estados fugitivos, indefinidos, que
fijó
un ideal de lo que debla ser la no tienen contornos o caracteres claen
su
devoción
a
un
ideal.
Por
eso
se
estado estético que parece suprimir
distinciones de tiempo y lugar, de ser salvaron de esas fallas de gusto, y has- poesia y meditó sobre él:
r~s Y que apenas pueden expresarse.
Ou'ir l'indiscutable rayon -comme Sm embargo, pueden sugerirse o transY no ser, de tristeza y pena. Y tampo- ta de sinceridad, que espantan en
co es fácil decir si el rapto, que tanto Tennyson y en Hugo. Si su mundo es les traits dorent et- pour former
ferirse en poesia según el método de
' Mallarmé. Por ejemplo, en un poema
subyuga en la poesia de San Juan de estrecho. es innegablemente rico, pues depuis Wagner, la Poésie.
la Cruz es realmente religioso o esté• no pueden trazarse limites a lo invisial?de a una aventura amorosa y ter•
tico. Tal rapto está muy lejos de la ble. Por consiguiente no sorprende
. Su teoría, en resumen, es que la poe- mma con una nota de triunfo:
religión razonada de Milton y tiene que su advenimiento haya sido salu- s1a no debe informar sino sugerir y
mucho en común con la exaltación que dado como una revolución y que los evocar, no nombrar las cosas sino
Dis si je sois pas joyeux
llena a los poetas en el momento de p~e!as que a~enas entendían su pro- crear sa atmósfera. Esto no era nue..
Tonnerre et rubis aux ~~yenx
visión creadora. En ciertos rasgos, el pos1_to o _su tecnica lucharon por un ,·o. Su gran ídolo, Poe, habia pedido
De voir en l'air que ce feu troue
deleite estético puede parecerse 3 la tiempo bajo sus estandartes. Esta era "un carácter indefinido y sugestivo,
devoción religiosa. No sin razón con- una poesía atrayente y sincera. No que tenga un efecto vago, y por consiAvec des royaumes épars
sideraba la Iglesia Medieval la ilumi- había aqui caídas en una fria retóri.. guiente, espiritual". Agregar misterio
Comme mourir pourpre la roue
nación de manuscritos como un modo ca o una menoseada moralidad nin- a la poesia por sugestión era un noble
Du seul vespéal de mes chars.
apropiado de servir a Dios. Para los gún llamado a la multitud, ningón in- ideal. A su manera, la mayor parte de
que creen en un mundo por encima de tento de servir otros fines que la be- l~s poetas lo han hecho, y la exigenSe han hecho intentos de dar a esto
los sentidos, puede haber más de una lleza. Además, el simbolismo volvía a cia_ de Mallarmé no parece muy ex- un significado más preciso. Algunos
la poesia cualidades que habian falta- trana. Pero la persiguió con inflexible han pensado que el poeta sale a paforma de acercarse a él.
do últimamente, y que eran bien rePero el simbolismo de los poetas cibidas por todos los que sabian lo f1rmeza. Su poesía se fué haciendo ca- le a pasear en un coche cuyas ruedas
franceses difiere del simbolismo tradi- que era la poesía. Por paradoja, reco- da vez más oscura desde la claridad se enrojecen por el sol del ocaso otros
cional en un importante aspecto. La braban el elemento subjetivo que ha- de sus primeras obras, a través de los que se refiere a una especie d~ gra~
Iglesia tiene sus propios simbolos de bía sido excluido por los parnasianos. esplendores a medias misteriosos de rueda fosforescente en una exhibición
majestad augusta y espléndida, santi- Verdad es que Mallarmé consideraba Hérodiade hasta el extraño texto úl- de f~egos artificiales. Esto es pedir
ficados por el tiempo y familiarizados el arte impersonal, pero como se ocu- timo de Un Coup de Dés, donde el ta- e~achtud donde no existe. El esplénmaño del tipo de imprenta y el arre- dido cuadro de un carruaje triunfal
en los siglos de arte religioso. Los símpaba de sus propias y notables visiobolos del cristianismo son ricos en nes, mostraba que el yo era un tema glo de las palabras sobre la página son en el crepúsculo expresa un estado de
casi más importantes que las palabras ánim_o de éxito gozoso y exaltación.
asociaciones y fácilmente reconocitan rico para la poesía como los ele- mismas. Para expresar todo el miste.. Esto es lo que se intenta, y lo que,
bles. Pero el poeta que describe su
fantes de Leconte de Lisie o las ma- rio que sentía, redujo su puntuación con notable brillo, se consigue.
exaltación privada tiene que encontrar
ravillas submarinas de Heredia. Cuan- hizo nuevas agrupaciones de palabras:
sus propios símbolos, y a los otros les do él escribia:
Pero Mallarmé no se contenta con
a Yeces abandonó las reglas de la sin- su~erir. En la música encontró él algo
puede resultar dificil apreciarlos en
taxis. Pero estos rasgos, que indignasu valor pleno. Baudelaire solucionó
mas qu_e una analogía. El creía que
Nuit blanche de glacons et
r?n al público, tenían poca importan- la poes1a era una especie de música
el problema invirtiendo los símbolos
de neige cruellc.
cm con su propósito principal de su- Y con esto no quería decir que el goc~
del catolicismo y usándolos para sus
gestión. Para él ·lo que importaba era
amantes o para sí mismo. Pero Maconfería a sus propios pensamientos el aura, el aire de una cosa, no la mera de ~as sea comparable en especie
l1armé tenia que encontrar nuevos
1a austera magnificencia de una noch; cosa. Mallarmé omite la antigua ma- Y calidad, aunque esto se siga de su
símbolos. El los elogió dentro del vac;ee~~ia. El tenia una fe mística que
úrtiea o alpina, pero cuando Heredia quinaria de símiles y comparaciones
riado terreno de sus impresiones, y escribía
s1gmf1ca mucho más. El conocía un
e identifica una cosa con lo que se 1~ Absoluto de goce estético que estaba
aunque la mayor parte puede entenparece, porque después de todo así la
derse estudiando cuidadosamente su
fuera Y ?'á~ allá del pensamiento y
Le fond vermiculé du pale
expresa más plenamente que si la nom.. por co_ns1~1ente más allá de las palaobra, algunos quedan en la oscuridad
madrépore
brara. Por ejemplo, en un soneto con- bras s1gmf1cahvas. Su ideal es "l'abY otros no logran expresar todo Jo que
s!gnificaban para él. Por eso la poe- no hacía más que describir la natura- sidera el espectáculo del cielo estre- sence", la perfección que nunca está
s1a ele ilallarmé es más dificil casi leza. Los simbolistas demostraron que llado en donde muchos ban creído ver re~ment~ presente, el silencio que es
que cualquier otra gran poesía en el la poesía podía ser a la vez decorativa manifiesta la nada del hombre. Este mas musical que cualquier canto. Esto
mundo. Para su apreciación se nece- y personal. Los poetas más jóvenes, no es su punto de vista. Para él, los era lo que él deseaba captar. En Sainsita un conocimiento que es casi im- llenos de preocupaciones propias, vie- grandes abismos del espacio nocturno te, la santa que está en la vidriera de
posible obtener plenamente. Pero ron un medio para hablar de si mis- ~on como un palacio fantasmal cuyo una ventana toca el ala de un ángel
cuando los simbolos son inteligibles, mos. El método nuevo, tan apropiado ebano Y cuyas guirnaldas son meros Y esta ala se convierte, por decirlo así'
como a menudo lo son, expresan, co- para expresar todo matiz de la sensi- espejismos:
en un instrumento musical, mientra~
mo ningún otro método podría hacer- bilidad, les enseñó cómo hacerlo.
que la santa, desdeñando su propio
Luxe, o salle d'ébéne, oú, pour
lo, Ja alegría trascendental que tenía
laúd, se convierte en
No menos importante era la atenséduire un roi,
~lallarmé en su visión poética. Si bien ción que prestaban los simbolistas al
Se tordent dans leur mort des
los contornos son difusos, los colores elemento musical en la poesía. La gran
Musicienne de silence.
guirlandes célebres •
principales se destacan con mucha ni- revelación de la época fué la música
r
,.
\ ous n ctes qu'n orgueil menti
tidez, y experiencias que están más de Wagner. lllallarmé veía en ella "la
~l~ll~rmé soñaba en algo asi como la
¡Íar les ténebres mns1ca de las esferas, una armonía
allá de lo común se expresan en pala- ci~1e menacante de l'absolu" y VerAux ·yeux du solitaire ébloui
bras, aunque por su misma naturaleza Jame Ja elogió en más de un soneto.
que puede escuchar el oido espiritual
de sa foi. ~n las formas de la belleza ideal. Para
pertenecen a categorías de existencia A sus oídos, la música de Wagner, por
para las que las palabras apenas exis- su grandeza Y su sonoridad, era algo
el el poema es esto:
ten.
Esta es una forma muy individual
nuevo. Encontraron en ella una vibra- de decir que todas las teorías sobre el
De scintillations sitot le septuor,

Página 7

�un septeto de sonidos estelares, como
las siete estrellas de la Osa Mayor. La
música no oída, la palabra silenciosa,
fueron sus símbolos para el éxtasis y
el deleite que significaba tanto para
él, y cuya gloria trató de comunicar
a otros. El creía que más allá de
cualquier poesía que pudiera escribir
había una poesía ideal y absoluta,
comparada con la cual lo que se escribía realmente. la materia corriente
de la poesía, era
Un inntile gisement:
~uit, de,s espoir et pierreirie.
La mayoría convendrá en que hay a
veces en el placer puramente estético
una cualidad absoluta que parece no
guardar relación inteligible con la
obra real de arte que lo provoca, un
goce puro que no se ata a ningún significado verbal y es por esa razón como el placer que proviene de la música. Mallarmé sabía esto y lo convirtió
en el centro y el fin de sus creencias.
El esperaba asi purin'car la poesia de
modo que produjera un deleite incontaminado, un goce absoluto que trascendiera las limitaciones que la naturaleza impone a las palabras, y que
parece ser cosa de un mundo ideal.

/

/

-

El simbolismo fué, pues, en su origen, una especie mística de poesía,
cuya técnica dependía de su metafísica y cuya primera popularidad se debió a la importancia que acordaba a
la personalidad del poeta, y al elemento musical en su arte. Hizo conversos y se extendió a muchas tierras.
Pero detrás de esta promesa dorada
se escondían defectos, en realidad ni
fatales ni fundamentales, pero siempre
insidiosos. Por el simple hecho de
apartarse de las emociones vulgares y
concentrarse en sus visiones personales, el simbolista se aisló en gran parte de la vida y su obra fué la actividad de unos pocos hombres cultos.
Políticamente, esto podría explicarse
como una reacción .aristocrática contra la marea ascendente de las opiniones democráticas. Y tal explicación
no es del todo falsa. A hombres como Villiers de L'lsle Adam les gustaba vanagloriarse -sin buenas razones,
parece- de su abolengo, y el culto de
Wagner no se distinguía siempre del
culto a Luis II de Baviera. Los simbolistas odiaban al público tanto como Flaubert. Para Mallarmé era la
hidra que babia matado a Poe. El sintió la hostilidad de su tiempo por su
carácter democrático. Pero este apartamiento de la vida era en realidad
más el del anacoreta que el del noble
desposeído o amenazado. Surgió de
las ~xigencias que impone la sensibildad estética a quienes se abandonan
a ella. El estela verdadero que desea
enriquecer sus impresiones y captar
las sensaciones más remotas o fugitivas está separado de la acción y dé
las solicitaciones más crudas de la vida. La búsqueda sincera de sus fines
exige una concentración y una soledad imposibles a la mayoria de los
hombres. El alejamiento estético fué
idealizado por los simbolistas y encontró su expresión completa en des
Esseintes, el héroe de la novela de
Huysmans A Rebours, que desea "esconderse . en algún rincón lejos del
mundo, en algún refugio donde poder
amortiguar el ruido de la ruidosa agitación de la vida inflexible, como uno
cubre las calles de paja para los en-

I

Página 8

frrmos". La conclusión de este punto
de vista puede verse en e I Axel de
Yilliers, para quien la vida no es nada y la experiencia imaginativa todo.
"Vivir']", exclama AxCI. "Nuestros lacayos lo harán por nosotrosu: No falta este espíritu en los estelas ingleses.
Pater dejaba a su imaginación jugar
con héroes imaginarios que se negaban a entregarse a la vida, y diseñó
un cuadro de Sebastián van Storck,
con su "desdeñosa negativa a ser o hacer una cosa limitada".
Este desdén levantó una barrera entre la poesía y la vida común. El público, sintiéndose despreciado y notando que la nueva poesia estaba fuera de su comprensión, se volvió hacia
autores mas bastos. Y los poetas separados del público, se volvieron sobre
si mismos y se privaron ele la fuerza
que puede encontrarse en las calles Y
las multitudes. No hablaron a un pais
o a una generación, sino a si mismos.
Si como Wilde o Pater, los profetas
tr;taban de hacer su evangelio más
popular, las ventajas les costaban bien
caras. Durante su vida Pater fué observado con sospechas por muchos· de
sus colegas; Wilde echó a perder una
buena parte de su arte por el deseo de
obtener la aprobación pública. En
Francia los simbolistas no buscaron la
popularidad, y les gusta~• mofarse Y
desorientar a la burguesia. Tomaban
a la posteridad en cuenta, yer? por
haber desdeñado su propia epoca,
ahora atraen menos a la posteridad;
pues a menudo carecían de esa vitalidad que proviene del contacto con la
,•ida y sobrevive a los siglos por su~
cualidades humanas permanentes. Ni
tampoco es fácil para un poeta vivir
en un pequeño circulo, por muy se~
ductor que sea. Su inspiració:i puede
agotarse; puede sentir que su obra no
es reconocida; la desilusión Y el sentimiento del fracaso pueden hacer presa de él. Si piensa demasiado en su
arte, puede descubrir que al fin Y al
cabo no puede practicarlo. En verdad, el patético fracaso de Mallarmé
para producir su "oeuvre pure", la
gran obra con que soñó por más de
veinte años, puede explicarse diciendo que babia pensado demasiado en
ella y había agotado las fuentes de su
fuerza. Remy de Gourmont tenía tal
vez razón cuando dijo que Mallarmé
había matado en él "la spontanéité de
l'etre impressionable". Tanto se habia
concentrado en la teoría de la poesía
que no podía pensar en nada más, Y
cuando debía pensar en los detalles
de un poema en particular, sólo podía
pensar en lo que debía ser el poema
ideal.
Una segunda dificultad de la doctrina de Mallarmé era la enorme importancia que atribuía a la música. La
visión de la magnificencia de Wagner
lo obsesionaba, y trató por todos los
medios de igualar sus efectos en verso.
Y no estaba solo en esto. Cuando
Pater dijo que "todo arte aspira constantemente a la condición de la música" dijo en su estilo más llano de inglés lo que Mallarmé decia a menudo.
Y tampoco debe ser interpretado literalmente. Ambos veian que había en
la poesía un elemento irreductible
porque las palabras tienen sentido, y
eso es lo que impide a la poesía producir un efecto tan puramente estético como la música. Pero Mallarmé estaba sin duda engañad&lt;¡ por la analogía de lá música. El creia poder producir en poesía un efecto tan absolutamente estético que el entendimiento
estaria casi subordinado, Todo lo harían los sonidos y las asociaciones;
el mero significado de las· palabras
no importaría. Pero las palabras se
refieren a ideas, y la poesía se hace
con palabras. Nunca puede tener la
extensión ilimitada de la ·visión pura.

1fallarmé perseguía una belleza absoluta que significaba todo para él. La
simbolizó en muchas formas en el ciclo azul, en la aurora, en los témpanos
de hielo, y cada símbolo muestra que
era impersonal, estática, remota. Para
transmitir estas cualidades 1\laUarmé
soñaba con encontrar 'fJ.a parolc sous
la figure du silence", y pudo dar un
~itisbo de su naturaleza en
L'insensibilité de l'azur et des
pierres.
Pero escribir un poema completo en
tal estado es caS'i imposible. Las palabras están ]imitadas por su significado. La poesía mas melodiosa y asociath•a no puede aspirar a robar al músico sus honores. Se han hecho intentos para justificar la creeencia de
:Mallarmé, pero los hechos están contra él. Su propia confesión, "Mon art
est une impasse", el fracaso al escribir su gran poema, el fracaso de sus
apologistas para demostrar que la poesía puede conseguir efectos compara•
bles a los de la música, la verdad inalterable de que las palabras no pueden
separarse de su significado, todo esto
muestra que su doctrina era defectuosa.
Estas dos debilidades, el apartamiento de la vida corriente y la creencia en que la música es el fin de la
poesía, se revelan sobre todo en la carrera de Mallarmé. Tal vez son también la causa ele que después de la
muerte de Mallarmé los simbolistas
fracasaran en Francia y de que el verdadero sucesor de Mallarmé fuera un
poeta que encaró ambas dificultades
y entendió su significado: Paul Valéry.
Esas dos debilidades, hay que admitirlo, tienen su lado positivo. La primera trajo una sensibilidad aguzada,
y la segunda una consideración apropiada de los sonidos en la poesía. Y
tal vez sean éstas las contribuciones
más notables del simbolismo al mundo moderno. Pero en ambas hay dificultades y para los sucesos del simbolismo han sido motivo de gran inquietud. La verdad es que los poetas
que escribieron en esta tradición después de 1890 se vieron generalmente
obligados a abandonar sus estilos elaborados y que torres de marfil por la
vida de la multitud. Habían ampliado
la esfera de la Belleza Ideal y, en el
proceso, se habían ,•isto forzados a
cambiar su técnica y sus ideas sobre
lG que un poema debía ser. En estos
cambios y adaptaciones radica su interés especial. Pues la poesía vive del
cambio. Una vez que un estilo se ha
perfeccionado, debe dejarse a un lado;
pues nada se parece menos a un gran
estilo que sus imitaciones. Los sucesores de los simbolistas empezaron con
la convicción de que las doctrinas de
l\lallarmé estaban bien, pero todos las
fueron aba,ndonando en una o en otra
forma. Esto no es una critica de Mallarmé. Las teorias de un poeta no deben juzgarse por su verdad universal,
sino por la vitalidad que infunden a
la creación de la poesía. Si las teorías
de Mallarmé están ahora tan dejadas
como las de Horacio a las de Du Bellay
o las de Wordsworth, no hay que reprochárselo. Al revés, debemos alabarlo, porque estas mismas teorías incitaron a fuertes imaginaciones a la
creación, y no les impidieron desarrollarse según una línea que favoreció
sus inclinaciones especiales.
Los sucesOres empezaron por aceptar
las ideas del simbolismo. Ellos representan el cambio de una época acostumbrada a considerar el arte como
una experiencia mística privada a otra
que lo considera más bien como una
actividad pública y social. En este
sentido son extrañamente, los legítimos herederos de Mallarmé, que dijo,
•'Je pensc que le monde sera sauvé

par une meilleure litcrature". Si su
transferencia es incompleta, es porque
la época en que les tocó vivir ha sido
también incompleta en sus cambios.
Pero su esfuerzo por entender el mundo de acuerdo a una nueva visión y
por interpretar sus movimientos, nos
autorüa a calificarlos de rep-resentativos. Pocos de ellos se han quedado en
un solo lugar o han seguido fieles a
uh único estilo, pero en la misma divergencia de sus esfuerzos radica su
interés peculiar. Pues ellos muestran
cuánto afectan a los hombres de gran
sinceridad y sensibilidad las exigencias diversas de una edad compleja.
Aquí no se trata de un cantar no reconocido y asilado como el de Blake
o el de Hopkins. Nuestros hombres
son los poetas de una epoca singularmente rica en experiencias imaginativas, la de Bonard y Matisse en pintura, la de Maillol y Mestrovic en escultura, la de Ravel y Stravinsky en música. La época ha terminado, pero sus
grandes representantes en las artes
tienen un jnterés más que histórico
para la posteridad. Por sus propios
méritos, han ganado un lugar permanente.
(Prólogo del libro LA HERENCIA DEL SIMBOLISMO,
por C. M. Bowra. Ed. Lo%ada, Buenos Aires, 1947.)

mas
rgano

ensua
de Nuevo León

Registrado como artículo de 2a. Clase en la
Admón. de Correos de Monterrey, N. L., el

20 de Ah,;! de 1944.

INDICADOR,

f.
' Colaboradores

Hago Padilla
Fidcncio de la Fuente
Genoro Salina! Quiro!l'a
Arturo Cantú

S.

Homero A. Gan.a
Alfonso Rangel Guena
Guillermo Cerda G .
Jorge Rangel Guerra
Manuel Morales
Dibujos de Jorge Rangel Guerra

Oireclor
Lic. Fidencio de la Fuente

Oficinas

\V11shinglon y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León

MEXlCO

1

I

1

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>BOLETIN MENSUAL DE lA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON
Registrado como articulo de 2a. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de Abril de 1944.

D.A.S.U.

I

No. 4

Año XIV

ll!AGfXENSE ustedes, a muchos
hombres encadenados y condenados a muerte, un grupo de los

cuales es degollado cada día, frente a
los restantes, haciendo palpable para
éstosJ la suerte que les espera".

Esta frase de Pascal, tomó, desde
hace unos años, una triste significación. La esperanza que el siglo XIX
pudo poner en el mejoramiento del
hombre, la bondad del individuo, y
el progreso, lento pero regular, de la
condición humana, vuelve ahora a po-

nerse en tela de juicio. Y de la misma manera está comprometida la noción misma de Hombre. Si tratamos
de buscar -ésta, a través de las obras
de la literatura francesa, es, sobre todo, porque los escritores de nuestros
tiempo se nos presentan como los
más lúcidos testigos de esta "crisis de
la conciencia humana".

Abril de 1957

EL HUMHNI M
LIJERHRI DEL
1 L XX

+

Por el Prof. Serge DARMON
Director de la A;ianza Francesa
de Monterrey.

El siglo XX está en una encrucijada: para la Historia, los hombres de
este siglo serán los que vivieron do-

UNI~..,.-

lorosamente su juventud en el mundo

Hombre regresaría amputado de su
parte mejor e incapaz de legar su ima-

gen a la Historia. Es para la dignidad
humana, y para la libertad del diálogo,
que el artista trabaja, sufre y crea". Y

añadiré aún que el papel de los grandes escritores es más importante que

el papel de testigo. Cuando tratan de
reunir para nosotros las diferentes manifestaciones del alma humana, cuan-

do intentan retratar al Hombre eterno,
aparecen corno los intermediarios en-

tre nosotros y la divinidad, cualquiera
sea el nombre que a ésta s, le dé.
Así que nuestro pí-opósito será ver

-aunque con demasiada brevedadhasta donde los escritores, y la literatura de hoy, pueden asumir tan im-

portante papel. ¿Si hoy, hay hombres
que, con desesperación, negándose a

una literatura negativa-sea la de
Proust, Kafka o T. E. Lawrence, buscan con toda paciencia al Hombre verdadero? Es decir: ¿aseguran, los autores ele la postguerra, a través de los
siglos y de la Mistoria, a quienes releven a los humanistas?

turbado de los años 40 - 50. Son los
jóvenes, los hombres de hoy. Al optimismo del siglo XIX y de la "Bella
Epoca" de 1900 -un optimismo que
era el de sus padres- siguió,, para
ellos, la angustia impuesta al hombre
por la visión de un universo que no
podemos calificar más que de absurdo.

* * *
Existen pocas palabras tan mal usadas como las de humanista y humanismo. Se encuentran en el titulo de muchas obras, calificados de ~aneras
muy diferentes, y también las hemos
empleado al principio de esta confe-

Ante nosotros aparece el abismo que
separa ahora la conciencia, y a la ciencia, la moral y la vida, la noción de

rencia. Ya era necesario utilizar estas
palabras, a lo menos para intentar precisar su sentido -o sus sentidos-.
Muchos autores, y no de los menos

Hombre y los hombres. Si a pesar de
este abismo probamos juntar verdades
tan diGtintas, es porque grandes voces

nos convidan a ello. Todas las que in-

importantes, hablan del humanismo

tentaron atraer la atención sobre las
catástrofes del mundo moderno. Pienso en Taine, por ejemplo, que acusaba
al individualismo; en Ernesto Renán
que acusaba a la caída del sentimiento aristocrático; en Berna nos, que acu-

como de una entidad muy imprecisa.
Pero el humanismo no es una mera
palabra, como el hombre no es un mito. Si quisiera explicar tan solo un as..

pecto de la doctrina del hombre, no
tendría sentido. El humanismo por

saba a la agonía del sentimiento religioso; en las grandes llamadas de Tomás Mann o de Unamuno. Pero en el

una parte, los hombres vivos por otra,

es cosa que no se puede concebir (y
sin embargo existe muchas veces) porque es una sola y misma ·cosa.

momento en que estas grandes voces
se elevaban, la crisis de todos nuestros valores no era tan aguda comó

Ahora, hay que saber a lo que los escritores pueden llevarnos en el cono-

puede parecerlo ahora. Seguro que estos hombres han dicho al mundo la
verdad, pero la verdad de un instante.
Y a pesar de ello, tuvieron razón. Pero hoy, el mal es más profundo. La
angustia del hombre del siglo XX ya

cimiento de esta realidad. No queremos discutir los valores tradicionales,
de un humanismo ya de base cristiano, ya de base racionalista, sino estudiar la existencia de la cosa en si
misma.

no es un mero juego intelectual - aunque sincero y profundamente conmovido-. Es la noción misma de Hombre la que se pierde. ¿Qué nos reser-

Si examinamos la literatura de entre las dos últimas guerras, podemos
ver que intentó establecer una escala

de los valores humanos, y que los

va el porvenir? ¿Volveremos a la barbarie de los tiempos prehistóricos?
Podemos pensarlo.
Nuestra

generación

desamparada,

embrutecida por lo absurdo de un
mundo que la depasa, solo puede vol-

André Malraux

verse hacia esos grandes ejemplos, sus
maestros espirituales. Ayer eran Clau-

André Malraux, Saint-Exupery. Dirán
ustedes ¿qué pueden los escritores y
los pensadores frente al caos en el

das las fuerzas de la esperanza en el
momento en que el que está a punto
de ahogarse, puede asirla. Así podía

del, Charles Péguy; hoy son Bernanos,

cual vivimos?

¡Y yo les respondo:

decir un crítico francés: "Las obras

¿qué puede una barca sola en la inmensidad del oceano ?- Nada- Pero

más famosas del mundo no impidirán
la guerra, no borrarán la huella de la

*

Conferencia dictada por su autor en la Facultad
de Filosofía, Ciencias y Letras de la Universidad de Nuevo León.

sin embargo, en ella se concentran to-_ miseria humana. Pero, sin el arte, e]

grandes escritores de este período, parecen haber escrito al principio de su
obra, sobre todo, dos afirmaciones: la
naturaleza humana es, lo humano, es

antes que todo, la manifestación del
espíritu. La primera, que parece una
evidencia, establece una distinción

profunda entre el hombre y los otros
animales. Y para los herederos de la
cultura latina (y cristiana, definir al
hombre como tal, no es traer a colación unos cuantos millares de expe-

�\

"

~

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1

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Verlaine y Rir~bawl eu Lolldres, dibujo de Félix Regamey

ricncias idividuales, y no tener más
que una vista fragmentaria de las cosas. Dominando a los individuos, dominando a las especies, hay un Hombre ideal, y el hombre concreto se
aproxima siempre más o menos a ese.
Notemos que esta idea nos prohibe
considerar un acto como humano sólo
porque lo realzó un hombre. En ese
caso, se excusarían, en nombre de un
humanismo falso, que Alberto Camus
calificaba de "prometeano", todos los
crímenes, todas las guerras, los campos de concentración, y los hornos
crematorios ...... Y cuando calificamos
estos horrores de inhumanos, reconocemos, tal vez inconcientemente, que,
más allá de todas las manifestaciones
humanas permanece este ideal que debemos aproximar. Entonces ¿qué caracterf'la a este Hombre ideal?
La trascendencia de lo humano es
la de un ser que participe del espíritu. No es un espíritu puro, ni una
creatura perfecta de la divinidad, pero reconoce, para valorar sus actos,
una jerarquía de valores, entre las cuales las más altas son las que el espídtu busca como sus propias manifestaciones. Y podemos decirlo, en la mezcla de bestia y de ángel que forma
el Hombre, el verdadero ( con' H mavúscula) es el que, al fin, prevalece.
Primacia del espíritu, del espíritu Y no
del cuerpo. Pues ¿ cuáles son las manifestaciones de éste? El egoísmo, la
voluntad de poder, los apetitos, la domiacíón. Por el contrario, el espíritu,
es el amor, la justicia, la verdad, la
belleza, etc., etc. Y por eso reservaremos el nombre de humanistas para los
autores del siglo XX quienes, apoyándose sobre una idiologia religiosa o
laica, pero de todos modos idealista Y
optimista ya que admite un ideal humano dan al hombre un sitio muy preciso ~n el conjunto del universo, e intentan demostrar que es tanto más humano cuanto más "espiritual". Si ellas
constatan, como nosotros, que la perfección no está en este mundo, a lo
menos admiten que el Santo, el Sabio,
el Héroe, el Artista, son entre los hombres, los qne dan la idea más completa
de la naturaleza humana. Espléndidamente nos lo dice Antaine de SaintExupery: "En el Dominico que reza,
hav una densa presencia. Este hombr; nunca es tan hombre como cuando lo haUamos prosternado e inmóvil.

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Cuando Pasteur contiene la respiración sobre su microscopio, hay una
densa presencia, porque nunca es tan
hombre como cuando investiga. Entonces progresa, se apresura. También
Cezanne, mudo e inmóvil frente a su
bosquejo resulta inestimable. Nunca es
t~n hombre como cuando se calla y se
juzga a si mismo. Entonces, su cuadro
le parece más extenso que el mar."
Después de estas definiciones un
tanto abstractas, veamos lo que encierran de realidades concretas; algunos
nombres algunos hechos. El humanismo del siglo XVI, que no era mas que
una nueva creación del mundo visto a
traves de los mitos griegos, latinos, Y,
sobre todo italianos, conoció a Erasmo, :Miguel Angel, Leonardo de ViÍtci,
pero también a l\Iontaigne, Rabelais,
Honsard. El humanismo francés del
siglo XX, cuenta también con grandes
nombres, y por no hablar mas que de
los mayores, citaré a André Gide, Paul
Valéry, Rornain Rolland; y, más próximos a nosotros: Georges Duhamel,
Jean Giraudoux, Georges Bernanos y
Saint-Exupery. Frente a las catástrofes que les rodean, estos hombres protestaron contra toda negación de la
dignidad humana. Fueron la voz de
su tierra, delegados de los hombres para gritar su angustia. Desgraciadamente, la influencia de los escritores por
grandes qué estos sean, desaparece
muy rápidamente, y el hombre tiene
más tendencia a buscar su propia imagen en las obras de los que siente más
cerca de él: las de los contemporáneos.
Hay que saber, pues cual imagen del
hombre nos da la literatura de hoy.

inmensa empresa de demolición que
algunas veces parece ser la literatura
moderna ¿nos brinda algún apoyo en
el caos en el cual nos agitamos? Este
es el problema: ser arrojados así, sin
posibilidad de negativa, en un universo absurdo, ciego, incoherente, tal vez
excusa a estos jóvenes autores. Sí, lo
creo. Pero, de todos modos, no es a ..
ellos a quienes podemos pedir una
ayuda moral. A pesar de que una literatura negativa y destructiva sea
siempre útil para echar abajo viajos
ídolos sin valor, y sacudir un poco
las conciencias dormidas (el mejor
ejemplo de esta acción tan sana está
en el Su:rrcalismo, después de la Primera Guerra) no es útil más q\ie cuando destruye a sabiendas, dejando que
la esperanza permanezca. Como escribía un critico francés rr..odcrno (P. H.
Simon): "Del mismo modo que la teología católica es una máquina para integrar las herejías, liberando en cada
una la parte de exacta intuición fundamental, el verdadero humanismo no
es ni una fórmula cerrada sobre una
experiencia limitada, ni un vago medio sin definiciones intelectuales y
morales, el humanismo es, para cada
época y cada cultura, la suma de las
experiencias y de las reflexiones que
dan al hombre aquello sin lo cual no
puede existir ni literatura, ni arte, ni
sociedad, ni civilización-una idea positiva de la dignidad de si esencia y
del sentido de su vida". La averiguación de esta idea parece haber escapado demasiadas veces a nuestros jóvenes autores-Que el autor expresa su
época francamente, sin complacencia,
estamos de acuerdo. Pero la visión del
mundo que nos da un libro no tiene
valor mas que cuando trae consigo,
una explicación aceptable del hombre.
La obra literaria se define menos en
función del caso particular que expresa, que tocante a una civilización y
una cultura de las cuales es la imagen.
Y podemos preguntarnos, junto con
numerosos críticos, si la literatura no
cleberia abandonar la sola representación de tal o cual ínfima parte ele la
humanidad, y crear de nuevo un mundo en el cual el hombre vol vería a
ocupar su verdadero sitio. Es decir,
pasar del plan ele la representación del
mundo al de la creación de otro. Parece que en este trabajo constructivo
pudieramos entrever cierta esperanza.
Es que la literatura no puede proporcionar un apoyo al hombre del siglo XX mas que si, dejando la crítica

sistemática, ella crea. La pintura crea,
la música crea ¿Por qué la literatura
resulta ria impotente para crear, to
mando de la pintura y de la música
sus bienes? La literatura puede hacernos concebir la esperanza de que
exista un mundo mejor aquí abajo.
Este mundo, cada artista lo alcanza
por medios personales. Dostoiewski
Yeia en el envilecimiento de sus heroes
l'l medio, para ellos, de alcanzar su
salvación. Marce! Proust buscaba este
mundo mejor sin salir de la tibieza
de los salones. "El Poder Y la Glorif'
nos pone en un universo teológico, y
plantea un caso de conciencia que el
mismo Graham Greene no quiere resolver. Esta elaboración literaria del
mundo, cuando está acompañada, por
una moral, alcanza la perfección del
humanismo. Así, con Jean Paulhan:
"Yo no se si es verdad que los hombres de · letras se contentaron antaño
con divertir a la gente honrada ... Los
más modestos esperan una religión,
una moral y la revelación, ¡ por fin!
del sentido de la vida". Pero hay que
definir esa moral.
Si el existencialismo alemán, visto
en francés por Jean-Paul Sartre, echó
abajo unas morales que no hacían sino
invilccer al hombre, hoy queremos al•
go positivo. Y entre nuestros contero•
poráneos, solo algunos grandes auto~
res, no ofrecen esta literatura de resurrección orientada por una moral humanista, la. cual tanta falta nos hace.
Pienso en Georgcs Bcrnanos, en André
:\Ialraux, y sobre todo, en· Antaine de
Saint-Exupery.
Querernos, como lo pedía ;\Ialraux,
encontrar el por qué del hombre, "por
qué es, crea, inventa". Pero, porque
hemos perdido la medida del hombre,
estamos dispuestos a ercer que no es
grande mas que en lo desmedido, y
que no puede ser plenamente él mis•
mo, mas que en un destino fuera de
Je común. Saint-Exupery, se contentuba con resumir el humanismo en es~
ta frase de uno de sus héroes ("el avia&lt;lor Guilllaumet): "Lo que hice, ninguna bestia lo hubiera hecho". He
aqui los hombres que pedimos a la Ji.
ter:itura. Nuestra civilización no puede reposar mas que "sobre el culto del
Hombre, rnús allá del Individuo".
Pero esto no es una moral Quien,
aterrado por la incoherencia del uniYerso, haya, siin embargo, guardado
cierta fé religiosa, puede buscar en ella
un apoyo. Georgcs Bernanos, a pesar
de sentir como trágica la situación te•
4

rrestre, pregona su fé y su esperanza
el triunfo posible de la sabiduría
y de la razón. ¿ Se debe, al contrario,
buscar el descanso del espíritu, y la
orientación de la literatura, en una ten•
dencia puramente racionalista? O bien
¿la desesperanza en nuestra vida nos
obligará corno a ciertos autores mo~
dernos, a no considerar verdadera mas
que una certidumbre, sobre la cual po~
damos apoyarnos- la de la existencia
individual, del yo concreto? Eso sería,
en contra de nuestro humanismo.
De todas maneras, cualquiera que
sea su idiología, la moral que expresa
la literatura -sobre todo la novelano será humanista mas que si en ella
prevalece el respeto al hombre. Y no
plantearemos el problema de saber
cual de estas ideologías, que se trate
del existencialismo de Jean Paul Sartre, de A. Malraux, o de Albert Camus,
o del cristianismo de Bernanos, tiene
mas valor. La literatura, como manifestación del arte, está mas allá de estas discusiones. Solo una cosa parece
tener valor, el tener conciencia del
absurdo del mundo, que parece ser
comll.n a las filosofías existenciales
cristianas o marxistas. Y, admitido
eso, una moral positiva puede desprenderse de nuestra literatura.
Un crítico francés habló del advenimiento de una "literatura de asunción". Pués bien, creemos en la existencia de tal .literatura; creemos que
las novelas son algo mas que una empresa de demolición, de envilecimiento del hombre. Creemos que el deber
del arte literario no es el de pintarnos
más bajas del sentimiento, ni de ence•
rrarse en la evocación sistemática de
anormales y pervertidos, que no realizan mas que actos "inhumanos". La
literatura de hoy, según el ejemplo de

en

los mejores escritores, debe retratar al
El valor: "Acabo de lograr una pehombre en su más alto grado de posi- queña proeza ... Peligros diversos y grabilidad, que ésta tienda hacia el Sabio, ves ... He oído silbar las balas por enel Santo o el Héroe.
cima de mi cabeza. Se, por fin, por
Si hemos escogido, para acabar, qué estoy en este ambiente mucho más
unos trozos del escritor francés Antoin tranquilo que los moros. Pero también
de Saint-Exupery, es justamente por- entiendo, por qué Platón pone el vaque toda su obra, a pesar de su bre- lor entre las últimas virtudes. No es
vedad, está orientada en un sentido un conjunto de sentimientos hermosos
francamente humanista. Siempre nos sino un poco de rabia, un poco de vaenseñó, naturalezas generosas, actos nidad, mucha obstinación, y un vulbellos, sencillos, la alegría de construir gar placer deportista.· Sobre todo la
un mudo, todo el poder creador de la exaltación de la fuerza física, que, sin
fé y de la esperanza. A pesar de un embargo, no tiene nada que ver con
sentimiento muy agudo de la fragili- ello... Nunca admiraré a un hombre
dad del hombre, de su persona y de que solo sea un valiente." (Carta)
sus creaciones, Saint-Exupery intenta
salvarle.
EL POETA DE LA FRATERNIDAD
Y el medio que él propone es de
HUMANA
humanista integral, casi demasiado ríEl amor: en su forma más alta, no
guroso- el hombre supera a la muerte creando obras e instituciones que es la contemplación mutua, el díálogo
le sobreviven. Los textos siguientes más o menos apasionado, entre dos
van a servirnos a la vez de ilusción y egoísmos, sino la orientación común
de conclusión. En efecto, nos dan del de dos voluntades hacia un mismo fin:
hombre una imagen que podemos mi- "Ligados a nuestros hermanos por un
rar sin verguenza.
fin común, el cual se halla fuera de
El poeta de la acción: "La acción nosotros mismos, podemos llegar a
puede salvar de la muerte si cons- comprender que querer no es contemtruye cosas que sobreviven a sus crea- plarnos recíprocamente, sino ver jundores. Por ejemplo, las piedras que t~s hacia una misma dirección.
los antiguos Incas erigieron sobre las
La responsabilidad. "Para ser, immontañas, obligando a sus pueblos a portante ante todo, ser responsable de
la mortal labor de llevarlas hasta ahi, alguien ... Cada uno es responsable de
y que sobreviven al polvo de quienes todos... Francia era responsable del
las llevaron, como testimonio de su ci- mundo... Fundiendo esta comunidad
vilización: "El conductor de los pue- de los hombres, nos hubieramos salblos antiguos, si no tuvo lástima del vado y hubieramos salvado al mundo.
padecimiento del hombre, la tuvo, in- Por primera vez entiendo uno de los
mensamente, de su muerte. No de su misterios de la Religión de dónde samuerte individual, sino de la de la lió la civilización que nos redimió:
especie que borraría el mar de arena. "Llevar los pecados de los hombres",
Y obligaba a su pueblo a erigir a lo y cada uno lleva los pecados de todos
menos, piedras que el desierto no los hombres" (Flight to Arras).
amortajaría". (Vuelo de Noche").
"Combatir¿ a cualquiera que pre-

"¡Respeto al hombre! ¡Respeto al
hombre! ... Ahi está la piedra de toque,
el orden por el orden, despoja al hombre de su poder esencial que es el de
transformar al mundo y a si mismo.
La vida crea el orden, pero el orden
no crea la vida" (Carta a nn rehén).
La última frase de "La Tierra de
los Hombres": "Solo es Espíritu, si so..
pla sobre el barro puede crear al hombre".
No podemos sino admirar la perfección humanista de un pensamiento
que, encontrando los verdaderos valores de la civilización, los ordena alrededor del espíritu. Y André Gide, lo
juzgaba así: "Las debilidades, las decadencias del hombre, las conocemos de
sobra, y la literatura actual ya está
demasiado diestra en denunciarlas;
pero ese sobrepasarse a sí misma que
logra la voluntad, he aqui lo q'ue necesitamos sobre todo que nos enseñen".
Asi que verdaderamente podemos
decir: hemos vuelto a encontrar la
verdadera noción de Hombre.

EL NHCIMIENTO
DE LH .M DERNH
Por Octa vío PAZ

L PRIMER libro de poemas que
publica Alfnso Reyes se llama
Pausa. Este titulo no sólo define su poesía; también la sitúa frente
a la de sus antecesores inmediatos.
Reyes no rompe con el modernismo;
simplemente se aparta y tras una pausa ---constituida precisamente por los
poemas que contiene el libro así llamado- le da la espalda para siempre.
Espíritu tan aéreo como sólido, tan
del aire como de la tierra, Reyes se
ha asomado a muchos manantiales, ha
sufrido diversas tentaciones y nunca
ha dicho "de esta agua no beberé".
El habla popular, los giros coloquiales,
los clásicos griegos y los simbolistas
franceses se alían en su voz, sin olvidar a los españoles del siglo de oro.
Viajero en varias lenguas por este y
otros mundos, escritor afín a Valery
Larbaud por la universalidad de su
curiosidad y de sus experiencias -a

E

* * *
Desde el principio de la Segunda
Guerra :Mundial, cierto número de autores franceses se orientaron hacia
una literatura pesimista que calificaremos de ºnon-humanista". En efecto,
su obra concluye con una acusación
contra el hombre o, cosa más grave
aún, con la negación de la naturaleza
humana como tal. Para ellos, ya no
hay naturaleza humana, sino solo individuos particulares puestos en situaciones particulares. El anormal, el
criminal, el obseso, parecen tener tanto valor como el Santo, el Sabio, o el
Héroe. Pero ¿se llegó alguna vez a lo
humano buscando lo anormal? Esta

tcnda avasallar en un individuo, o en
un grupo de individuos, la libertad
del hombre... Pues yo soy una civilización que escogió al hombre como
clave ... Hay que restaurar al Hombre.
El es la esencia de mi cultura. El es
la clave de mi comunidad. El es el
principio de mi victoria ... Es facil fundar el orden de una sociedad, en la
sumisión de cada uno a reglas fijas.
Es fácil formar un hombre ciego que
sufra, sin protestar, a un maestro o a
un Alearan. Pero para libertar al
hombre, es mas elevado el éxito obtenido haciendolo reinar sobre si mísmo".
PRIMACIA DEL ESPIRITU

Marce/ Proust
Lópe::. Tlelarde era un poeta con deslinO

veces verdaderas expediciones de conquista en tierras ayer incógnitasmezcla lo leído con lo vivido, lo real
con lo soñado, la danza con la marcha, la erudición con la más fresca
invención. En su obra prosa y verso,
crítica y ·creación, se penetran e influyen mutuamente. Por eso no es posible reducir su poesía a sus versos¡
uno de sus poemas es un vasto fresco
en prosa. Visión de An::\huac, recreación del paisaje y la vida precolombina en el Valle de México. Frente a
este texto debe señalarse Ifigenia
Cruel, que es algo así como una respuesta a la Visión y en donde el drama del espíritu y la tierra, el cielo y
el suelo, la sangre y la palabra, encarna en un lenguaje sutil y bárbaro a
un tiempo y que sorprende doblemente por su arcaísmo y su refinamiento.
Tampoco seria justo olvidar entre sus
trabajos poéticos varias traducciones,

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�ciencia de la. riqueza de nuestra he- la poesía de Lópcz Velarde. Al conrencia indígena y de la importancia tacto de estas lecturas, cambian su made sus artes plásticas. Tablada es un nera y su visión. Los críticos de su
temperamento menos hondo que Ló- tiempo lo encontraron retorcido, inpcz Vclarde y su estilo es más inven- comprensible y afectado. La verdad es
tado que creado, más premeditado que lo contrario: gracias a su búsqueda de
fatalmente , sufrido. Pero también es la imagen, a su casi pérfido empleo de
más nervioso y ágil; juega más, sabe adjetivos hasta ayer insólitos Y a su
son reir; vuela, y cae, con más frecuen- desdén por las formas ya hechas, s~
cia. En una palabra: es más arriesga- poesía deja de ser confidencia sentimental para convertirse en la expredo.
sión de un espíritu y de una zozobra.
A despecho de las diferencias que
El descubrimiento de la poesía de
los separaban, algo unía a estos dos
Lugones,
habría hecho. de ~ópez. Vepoetas: su amor por la imagen novelarde
un
retórico dishngu1do, si al
dosa, su creencia común en el valor
de la sorpresa. De allí que Tablada mismo tiempo no hubiese recordado
fuese uno de los primeros en descu- el idioma de su pueblo natal. Su origibrir a López Velarde y que, años más nalidad consiste en esa afortunada futarde, no tuviera dificultad en reco- sión del lenguaje opaco Y ardiente del
nocer su deuda con el poeta de Zaca- centro de México con los procedimientecas. Ramón López Velarde era pro- tos de Lugones. A la inversa de Laforvinciano, silencioso y reconcentrado. guc, que deSci~nde del "idioma poéti~lientras Tablada era un poeta visual, co" al coloquial y pbtiene de ese chocapaz de aprehender una realidad ins- que un extraño resplandor, López Vetantánea en tres versos, el otro era un larde construye con elementos coticliahombre lento y en diálogo consigo nos y en apariencia realista una frase
mismo. Su imaginación no le servía sinuosa y laberíntica que, en los mopara arder en fuegos de artificio, sino mentos más altos, desemboca en una
para ahondar en sí mismo y expresar imagen sorprendente. Ese lenguaje tan
con mayor fidelidad lo que tenia que personal e inimitable Je permite descudecir: "yo anhelo expulsar de mi cual- brir su propia intimidad y la de su
quier silaba que no nazca de la com- pais. Sin él, López Velarde hubiera
bustión de mis huesos". Lópcz Velar- sido un poeta sentimental; sólo con él,
un hábil retórico. Su drama, Y el drade era un poeta con destino.
ma ele su lenguaje, lo convierten en
Como a todo verdadero poeta, el un poeta genuino. Y aún más: es el
lenguaje Je preocupa: quiere hacerlo primer poeta realmente mexicano.
suyo. Pero quiere crearse un lenguaie Pues con López Velarde principia la
personal porque tiene algo personal poesía mexicana, que hasta entonces
que decir. Algo que decirnos y algo no babia encontrado su Jcguaje y se
que decirse a sí mismo y que hasta vertía en formas que sólo eran suyas
que no sea dicho no cesará de ator- porque también eran de todos los hommentarlo. Su conciencia de las pala- bres.
labras es muy aguda porque es muy
)lás allá del valor intrínseco de la
honda la conciencia de sí mismo y de
su propio conflicto. Y habría c¡ue poesía de López Vclarde, su lección,
agregar que si la conciencia de si lo y en menor grado, la de Tablada, conlleva a inventarse un lenguaje, también siste en que ambos poetas no •acuden
ese idioma lo inclina sobre si mismo a formas ya probadas y sancionadas
y Je descubre una parte de su ser que por una tradición universal, sino que
de otra manera hubiese permanecido se arriesgan a inventar otras, suyas e
intransferibles. En el caso de López
informulada e invisible.
Velarde, la invención de nuevas forDos hechos, en apariencia externos, mas se alia a la fidelidad al lenguaje
favorecen el descubrimiento que hará de su tiempo y de su pueblo, como
Es el primer poeta realmente mexicano
López Velarde de su país y de si mis- ocurre con todos los innovadores de
mo. El primero es la Revolución Me- verdad. Si parte de su poesa nos paxicana, que rompe con una orden so- rece ingenua o limitada, nada impide
de sus mejores "sentencias y donaires" cial y cultural que era uan mera su- que veamos en ella algo que aún sus
que son verdaderas re~re~cione_s, Y enperposición histórica, una camisa de sucesores no han realizado completatre las que es imprescmdible citar dos en poemas de tres a cuatro líneas, que fuerza que ahogaba y deformaba a la mente: la búsqueda, y el hallazgo, de
nombres que son dos polos: Homero si son ceo de la poesía andaluza tam- nación. Al destruir el orden feudal lo universal a través de lo genuino y
Y Mallarmé. Se dice que Alfonso Reyes bién recuerdan esta forma oriental.
-que se babia disfrazado con la mo- lo propio. La herencia de López VeApenas el haiku se convierte en Ju- da europea del positivismo progresis- larde es ardua: invención y lealtad a
es uno de los mejores prosistas de la
lengua; hay que ñadir que esa prosa gar común, Tablada lo abandona e ini- ta- la Revolución arranca las másca- su tiempo y su pueblo, esto es, una
no seria lo que es si no fuera la prosa cia sus poemos "ideográficos". Su ten- ras sucesivas que cubrían al rostro de universalidad que no nos tracione y
tativa -menos genial, sin duda- es México. La Revolución revela a López una fidelidad que no nos aisle ni ahode un poeta.
José Juan Tablada y Ramón López un eco de la de Apollinaire, que en Velarde una "patria castel1ana y mo- gue. Y si es cierto que no es posible
Velarde rompen abierta Y osten_sible- ese tiempo publicaba Calligrames. La risca, rayada de azteca". Y mientras regresar a la poesía de López Velarde,
mente con el modernismo. El primero tipografía poética lo seduce sólo un los otros poetas vuelven los ojos hacia también lo es que ese regreso es imera un tránsfuga de ese movimiento. instante. Sonriente y apresurado siem- el exterior, él se adentra en ella y por posible precisamente porque ella conspre, en unos poc_os años recorre mu- primera vez en nuestra historia, se tituye nuestro único punto de partida.
La poesía de su juventud ~s. uno d_e los
ejemplos típicos de Jos vicios brillan- chas tierras poéticas. Al final, regresa atreve a expresarla sin disfraces o sin
tes y vanos de esa escuela. Tablada, a su patria y publica una serie de poe- reducirla a una abstracción. El Méximas "mexicanos", que seria injusto co de López Velarde es un México vicurioso, apasionado, sin volver nunca
la cabeza hacia atrás, con alas ~n los ver como uan simple imitación de los vo, esto es, vivido dla a dia por el
zapatos, y que oía c~ecer la hierba, que un poco antes daba a conocer Ló- poeta.
pcz Vclardc, aunque ostenten sus hueolfatea antes que nadie la nueva b_es.. I
l
.
El otro hecho decisivo en a poesia
tia la bestia magnifica y feroz que iba llas y sigan su ejemplo. Menos pr~a 'devorar a tantos adormilados: la (undo que éste, menos personal, su vi- de López Velardc es su descubrimiento
imagen. Enamorado de la poesía japo- sión es más alegre y colorida. Su len- de la Capital. La marea revolucionanuaje, limpio casi enteramente de la ria, tanto como sus propias ambiciones
nesa, introduce en nuestra lengua el
;edrería
modernista, es elástico, iró- literarias, lo llcYan a 1a ciudad de :\fl•·haiku un poco antes de que en Frannico v danzante: )léxico de ballet Y xico cuando ya estaba formado su rscia cundiera la moda, según el mismo
de le;ia de cohete y alarido. En sus píritu, pero no su gusto ni su poesía.
nos cuenta. Su bestiario muestra una
poemas aparecen, vivos por primera Su sorpresa, desconcierto, alegria y
penetrante comprensión del mun.d~
animal y sus monos, loros y armadi- vez, los animales sagrados y cotidia- amargura, deben haber sido inmensos.
llos nos miran con ojos fijos Y chis- nos, los ídolos, las viejas religiones Y En la ciudad de ~léxico descubre a
peantes. Sol diminuto, el haiku de Ta- el arte antiguo. López Velarde ignoró las mujeres, a la soledad, a la duda y
blada casi nunca es una imagen suel- siempre ese mundo. Fascinado por la al demonio. Y al mismo tiempo que
ta desprendida de un poema vasto. si- lucha mortal entre la provincia y la sufre estas deslumbrantes revelaciones,
no una estrella lija y palpitante, in- capital, sus ojos se detienen en el M~- conoce la poesía de algunos poetas
móvil en apariencia, pues gira siem- xico criollo y mestizo, popular Y refl- sudamericanos que se atreven a rompre alrededor de sí mismo. El haiku ~ado, católico hasta cuando es jaco- per con el modernismo extremando
se enlaza muy naturalmente con la co- bino. La visión de Tablada es más ex- su~ conquistas: Julio Herrera y Reissig
pla popular, lo que explica su boga ex- terna· oculista y viajero, ve con otros y Leopoldo Lugones.
ojos ; su pais y hace suyos el exotistraordinaria; en América muchos lo
El Lunario Senti¡nental es impresadoptan y en España Juan Ramón Ji- mo de los dioses y de los colores. Es cindible para conocer las fuentes de
méncz y )lachado han escrito algunos uno de los primeros que tiene con-

L TITULO de esta conferencia •
hace necesaria una definición de
la Francia de hoy. Pero Francia
no pertenece solamente al présente: es
más que la suma de los vivientes, de
su pensamiento, de su actividad, de
su campo de acción. Vive su propio
tiempo que no se mide siempre por
los relojes del siglo.
El historiador MICHELET decía:
"Alemania fS un pueblo, Inglaterra es
un imperio y Francia es una persona." Lo que era verdad hace un siglo lo es todavía hoy y estas palabras
de MICHELET que dicen tanto y tan
poco tienen todavía fascinados a aquéllos que buscan el significado de Francia. Cuál es pues esta personalidad de
Francia? No se trata de una raza: de
hecho las migraciones y las invasiones
han creado, en el curso de los siglos,
una inmensa mezcla con la primitiva
población de los Francos y el viajero
que atraviesa Francia encuentra: aqui,
los rasgos de los Celtas, alli, los de los
Visigodos y de los Ostrogodos, más
allá, los rasgos de los descendientes de
los Fenicios. de los Griegos o de los
Romanos; en otras regiones hallará a
los descendientes de los Normandos
nórdicos, en otras, a la raza española
y su mezcla árabe.
No se trata pues de una raza ¿Se
tratará entonces de un alma colectiva? Si y no porque Francia no cree
en el alma colectiva o más bien cree
en el alma en tanto que resultado de
la historia tan profunda y clara de su
formación. Lo que se podrla decir es
que el alma que ella se ha formado
así, en 1.000 años, mezclada con razas
muy diversas ha creado un pueblo cuya individualidad tiene como única
base la conciencia de "civilización común". Se comprende pues que lUCHELET haya visto su pais como una persona.
Se puede definir una cosa abstracta
pero no una persona: es la gran ventaja de esta imagen, pues en Jo que
toca a su personalidad Francia se sustrae a las definiciones. Por claros y
definidos que parezcan sus rasgos a
distancia se nublan al quererlos ver
con detenimiento a la luz del sol. Una
persona es un retrato, y una monografía, y una obra, solo valen en el momento que ya no existe. Un rostro definitivamente determinado es una máscara de muerte y una monografia que
no se abre al porvenir, que no presenta ya ningún problema se llama necrología.
Lo que vamos a decir de Francia no
es pues una definidón, será únicamente una tentativa para determinar algunos de sus rasgos esenciales: rasgos
humanos - políticos - económicos e
intelectuales.
Empezando por una anCcdota, en los
"Carnets du 1\fajor Thompson" el escritor DANINOS define a un inglés.
Cuenta que un día, un célebre ciruiano inglés abrió un cerebro inglés y
vió primero un acorazado de Su ~Iajestad - después un paraguas, una corona real, una taza de té, un policemen, una botella de whisky y la Biblia. Cerró y convino que todo esto
formaba efectivamente un inglés.
:\[e pregunto lo que hubiera encontrado si hubiera abierto un cerebro
francés. Supongo que una docena de
ex,1,resiclcntcs del Consejo de lllinistro~ - un queso camcmbert - un uniforme de soldado - una bailarina un litro de vino - la legión de honor - un himno re\'olucionario y un
par de pantuflas. Puede ser que todo
esto forme también a un francés, pero
es insuficiente para representar la personalidad de Francia que, de todas las
nacion(ls es la que posee quizás ]a m:'1s
completa: es una contradicción vi11ie11le que decepciona al espíritu y en
la que se encuentran estrechamente

E

• Ccnferencia dictada por su autor en la Alianu
Franceu de MonterTey el 11 de Septiembre de
1956.

lFlflANCIIA
lDlE H O Y
por el Sr. André CHEVALIER
Secretario General de la Federación de
las Alianzas Francesas de ~léxico.

Es así como vhie Parí.'i en el cora=ón de Francia

asodadas las oposiciones m.is notables:
nni\'crsalismo y provincialismo, mo•
dernismo y arcaismo, racionalismo inclh·idual y dC'sprecio de toda racionali•
dad, ímpetu id-eólógico y materialismo
ele contador, tolrrancia sin limites y
polCmíca rencorosa, conciencia democrútica y estructura absoluUsta, religiositlacl e impiedad, orden y anarquía.
~ada tiene pues de asombroso que
cada observador haya crcido o crea
reconocer su propia Francia. Unos
mirando con desprecio los fuegos de

artificio intelectuales de los medios literarios de la capital, buscan y encuentran la otra Francia, la de la provincia arcaica, e.le costumbres severas.
ahorrativa y gazmoiia; otros descubren
bajo una aparente ligereza la seriedad,
la severidad ascética y la encuentran
u1 :,u lengua precisa, clara como el
&lt;-ristal, en la arquitectura despojada
de sus monumentos clásicos, en 1a disciplina monástica de sus escuelas y de
su trabajo intelectual , aquéllos, rechazan la imagen engafiac1ora de cierta

literatura de pcrv(lrsión, los centros de
placer para turistas extranjeros constituidos por las comedias ele boulevard
y los cabarets del "gai París" y descubren en Francia al país de la estructura familiar más fuerte y más firme die mundo.
Todo esto es verdad y el error consistiría en escoger uno de estos aspectos y excluir los demás para definir
a la "verdadera Francia''. Estas contradicciones no son más que Jas facetas de una individualidad. Este "todo"
que se llama Francia no es ni una mole heterogénea ni tampoco una construcción moderna de concreto y de
acero sino un viejo edificio construido con ambiciones de hombre, hecho
de piedra y de cal como una de esas
viejas iglesias de campo en las cuales
se unen armoniosamente los estilos de
varias escuelas.
El secreto más profundo de Francia
es que clcntro de este desorden aparente reina el orden más durable que
aparece en la estructura misma del
país, en sus caminos dispuestos en forma de estrella, alrededor de Paris, en
la amable tiranía de los convencionalismos, en el idioma, en las costumbres, en la conversación, en la cocina.
Hasta la disputa más vulgar, hasta el
insulto que tienen sus normas, sus titulos de nobleza.
El revolucionario y el reaccionario,
el aristócrata y el vagabundo, el bohemio, el cura y el ateo, sin hablar de
las numerosas variantes femeninas, son
tipos bien determinados indispensables y conformes a un modo de vida
cuya ley de base consiste tal vez en
el dicho: "se necesita de todo para
hacer un mundo".
En los libros de geograf'.a leemos
que "Gran Bretaña cuenta con -49 millones de habitantes" o que "la población de los Estados Unidos suma 160
millones de habitantes" pero la Francia debería decirse que "está dividida
en 43 millones de Franceses".
Es el único país dónde aparentemente si se suman 10 ciudadanos a
otros 1O no se hace una suma sino una
división entre 20.
Y con todo esto el orden reina y se
impone.
Los moralistas no han ideado ningún código de costumbres, pero hay
que admitir que si la libertad es el
derecho de cada uno de seguir su propio camino, es necesario que el órden
que se impone por sí mismo sea muy
fuerte, puesto que asegura esta libertad que no exige ni respeto ni disciplina, ni siquiera consideraciones. Si
se quiere darle un nombre la llamaremos Civilización: una civilización definida, una segunda naturaleza y tan
habitual, tan fácil que también puede
11am3rse1e rutina.
Paul VALERY en su prefacio de las
"Cartas persas" no se interesaba ni en
cJ órden ni en el desórden sino precisamente en ese estado ideal de equilibrio intermedio. Decia: "El órden pesa siempre al indh·iduo. El desórden
le hace desear la policía o la muerte.
Son dos circunstancias extremas que
molestan a la naturaleza humana. El
individuo busca un estado intermedio
muy agradable en el cual se sienta lo
m:.ís libre y lo más protegido posible".
El secreto de este órdcn invisible y
tan fuerte es 1a medida humana, que
es el privilegio, como la enseña la Doctrina francesa, de los pueblos de cultura latina y greco.latina. Francia ha
desarrollado una filosofía, una teología
de la "medida". La medida estética de
la obra personal viene a oponerse a la
producción en serie: cultura del gusto
contra la uniformidad que es sinónimo
ele fealdad y de baja calidad. La Ínedicla, es también el ideal del sistema
de educación que quiere formar hombres completos y no miembros útiles
o utilitarios de una sociedad especia-

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�!izada. La unidad suprema de esta filosofía no es ]a sociedad sino el hombl'e en su individualidad y la organización social no es más que un mal
necesario al que hay que sacrificar la
mús pequeña parte posible del alma,
del espíritu y aún del egoísmo de cada uno.
Pero esta "medida humana" llevada
al extremo podría tener sus abismos
y, desgraciado aquel, que, en una sociedad basada en la sola felicidad per-

sonal, se encuentre solo, agobiado por

* * *
a nadie salvo a algunos turistas sajo-

nes o teutotoncs". Para el que no quiere otra cosa, Francia es siempre el
país en donde uno puede dt::jarse vivir, y París desborda de refugiados de
aqaélJos paises en los que reina la disciplina, en donde las normas son in•
flexibles y los organismos sociales in•
corruptibles; existen en París el Alemilo que odia a Alemania, el Americano que detesta a América, el Suizo que
sr ahoga en su patria, el Inglés que
dice horrores de Inglaterra, el Ruso,
el Húngaro, el Checo y el Chino que
son todos ellos hombres que están al
margen de sociedades poderosas y
fuertemente organizadas. Pero muy
difícilmente se encontrará al Francés

mo de todos los administradores desde
arriba hasta abajo, desde el presidente hasta el secretario de alcaldia o el
capitán ele los bomberos, de la más pequefia ciudad de provincia.
Pero en Francia no sucede lo mis•
mo y si los Ministros cambian frecuentemente, todo el inmenso cuerpo
de la administración es inamovible y
asegura una continuidad perfecta. El
cuerpo de Franela es tan sano que puede vivir sin cabeza varios meses.
La constitución ele esta administración data prácticamente ele los primeros reyes Capetas quienes depositaron
más y más su autoridad en manos de
los funcionarios reales, La historia de
Franda podría escribirse como la de

nes y de golpes de Estado, pero desde
Felipe Augusto, una armada siempre
más numerosa de funcionarios, de legisladores, &lt;le contadores, ha cuidado
celosamente de los intereses del dominio sin dejar escapar jamás ninguna
ocasión favorable. Es la constancia de
una historia que aparentemente es toda inconstancia.
Cada régimen nuevo (y Francia en
dos siglos ha conocido n¡¡ís de diez)
llega al poder con un pragrama revolucionario de reformas que conciernen
a la Administración y a la Justicia,
pero ninguno se ha atrevido a cambiar
otra cosa que los nombres y las pers()..
nas. Toda la estructura ha subsistido.
Ante esta permanencia absoluta la corta vida de un gobierno parlamentario
pesa poco.
Desde hace varias décadas Francia
busca un sistema de gobierno sin encontrar la fórmula definitiva y el observador que no ve más que la faceta
política (el Consejo de Ministros, el
Parlamento y los Partidos) se pregun.
, ta angustiado cómo un país, en tales
condiciones puede pretender figurar
,,¡i, en el Mundo. Se olvida este observa'• dor que la Administración, que trabaja de una manera tan perfecta con su
fuerza rutinaria, no deja más campo
de actividad posible a la política que
el de la ideologia.
Se podria decir paradójicamente
que, en Francia, Politica y Estado están rigurosamente separados. Constitucionalmente la soberanía viene del
pueblo que manifiesta su voluntad escogiendo a sus representantes en la
Asamblea Nacional y en el Consejo de
la República. Esa voluntad se traduce
después en leyes, en resoluciones, en
órdenes del dia.

la edad, la enfermedad o la desgracia.
Felizmente esto no existe en Francia
y, en este campo en particular, la seguridad social ha revestido una de sus
formas más desarrolladas.
Ese equilibrio entre la Sociedad y
el Individuo es posible porque la me-Jr.
die/a humana francesa redondea los
ángulos, quita a los principios sus in- i~
transigencias y permite conciliar lo inconciliable. Una vez más "se necesita
de todo para hacer un mundo", pero,
que no sea demasiado, un poco de revolucionarismo y un poco de reacción,
un toque de aristocracia y una brizna
de populacho, para que la vida y la
creación tengan todo su sentido, pero"
de todo con medida: razón moderada,
lógica moderada, pasión moderada.
La medida es el secreto del arte de
gobernar a los hombres; es la elegancia de esquivar las alternativas brutales; es la virtud de nunca sacar las
consecuencias extremas de las cosas y
de saber, aún en el exceso, hasta donde se puede ir más lejos. El nombre
del Revolucionario ROBESPIERRE y
su apodo "El Incorruptible" siembra
todavía el terror, pues lleva en sí todos los excesos de la inhumanidad, de
la ausencia ñe imaginación y el único
lado universalmente reprobado de la
Si se abre un libro de Derecho consRevolución Francesa fué: esta "tiranía
titucional, esa doctrina de la soberade la virtud" de la época del Terror
nía se expone a lo largo de la obra con
durante la cual este fanático ROBES,. una precisión, con un rigor matemáPIERRE había olvidado la medida huj ticos. Pero no se encontrará ni una
mana.
~ palabra sobre los funcionarios del MiEvidentemente los franceses están
nisterio que se quedan cuando el Mide acuerdo que hay que colocar muy
nistro sale; sobre el Consejo de Estaalto los principios puesto que forman
do, juez administrativo soberano que
parte integrante del ceremonial social,
interpreta a su modo la ley y permite
pero sólo del ceremonial. Y piensan
que se aplique o que se entierre sigique se haría bien en colocarlos tan allosamente. Es así como a principios
to que no se les pudiera encontrar ja,
de este siglo una nueva legislación somás en la vida diaria.
Es imposible clai-o hacer una enu~:t;~a e~f:Cer~~:
meración de todo lo que divide a los
firmada por los Ministros competentes
El pintor Henry .l!alisse
franceses pero se puede asegurar que
µromulgada en el Diario Oficial, sigue
cuando un Francés se despierta proJurmiendo en los archivos sin haber
nudista en Burdeos es casi seguro que
podido jamás llegar a la fase de su
otro francés despertará antinudista en que no quiera a su país. Podrá criti- su administración: anónima, prosaica, aplicación administrativa. No se haEstrasburgo. En cada francés duerme car sus costumbres, sus instituciones, continua y en el sentido profundo de bla tampoco del Estado Mayor de las
un "anti" que se despierta al ver a un su política, su economía, su adminis• la palabra, apolitica. En ella y no en finanzas que dispone de los presupuesuproii.
tración, pero una vez proclamados las ideas grandiosas de un conquista- tos voados por las Cámaras y que, en
Y es asi como vive París en el cora- sus desprecios terminará con la de- dor o de un gran hombre de estado calidad de regulador de las entradas
zón de Francia, en una completa li- claración apasionada, confesando que se encuentran la garantía de la dura- Y salidas de las cajas del Estado, tiene
bertad y en un desorden aparente con Francia es el país por excelencia en ción; trabaja ocultamente para el día de hecho la vida del Gobierno entre
sus barrios en donde reina la calma donde se puede vivir y respirar con siguiente y a la larga recupera siem- sus manos. No se menciona tampoco
provinciana y sus centros ruidosos de toda libertad.
pre lo perdido por la política del rey el poder jurisprudencia! de la Corte
la industria, del turismo y del placer,
Otro misterio para los extranjeros o de un gabinete. Así durante siglos, de Casación, soberana en su interprecon su núcleo L,&gt;nservador y sus afue- son las costumbres politicas de Fran- la politica real, obrando· irreflexiva- tación del Derecho civil. Sin embarras revolucionarias, con el ardor serio cia y hace poco tiempo Foster DULLES mente ha renunciado a las posibilida- go, llinguna de estas Instituciones viede sus estudios y los alborotos de los desencadenó la hilaridad del Congreso des de unificación para interesarse so- ne del pueblo. De hecho constituyen
estudiantes del barrio latino, con su Norteamericano comenzando un dis- lamente en un cortesano o en una fa- el m~canísmo de la Monarquía absoluburguesía, su bohemia, su gente humil- curso con estas palabras: "La política vorita.
ta, reforzado, completado por el Imde, su proletariado, bajo los ojos abier- francesa es un fenómeno verdaderaEs también la política Real la que perio. AJ desaparecer los reyes y el
tos de una policía que tolera el juego mene curioso".
con sus propias manos ha preparado, emperador estas Instituciones Jieredae interviene muy rara vez, Todo se
Es verdad que los continuos cambios ha dirigido las grandes catástrofes de ron su soberanía. Francia, tradicioarregla y la ciudad dirige su vida como de ministros de las Repúblicas sucesi- la guerra de los Cien años y del desor- nalmente a la vanguardia de las revosu circulación que parece ir hacia una vas de la época moderna han sumido den de Borgoña. Hay algunos perio- luciones es paradójicamente uno de los
catástrofe pero que sin embargo es al extranjero y a los amigos más que- dos, (a veces los más felíces de la his- países más conservadores y de los más
más rápida y más segura que en la de ridos de Francia en gran perplejidad: toria de Francia) durante los cuales tradicionalistas, gracias a esta poderocualquiera otra gran ciudad. Si se Cómo un país que cambia de perso- este país ha sido gobernado con una sa administración que se ha formado
pregunta uno como puede durar este nal gubernamental una o varias veces 1igereza inconcebible. Pero los cimien- en el curso de los siglos.
estado de cosas, no hay más que ob- por año puede seguir una politica ex- tos permanecían intactos, los daños
Se puede repetir una vez más que
servar el tráfico en la Plaza de la Ope- terior, una política económica y una causados se reparaban, y una vez pa- Francia no está gobernada, sino admira a una hora de congestionamiento: política social racionales? Cualquier sada la crisis la tradición se renovaba. nistrada y que es precisamente su inesdiríase que es imposible y sin embar- otro país se sumiría rápidamente en Esta asombrosa inn1lnerahilidad de tabilidad politica la que garantiza la
go se hace bien.
la anarquía. En los Estados Unidos Francia que ha parecido con frecuen- perennidad de su Administración. GraEn un ensayo sobre Francia el autor por ejemplo, semejantes cambios oca- cia milagrosa, se debe a que este país cias a esta repartición del trabajo las
suizo Herbert Lüthy escribía: "En sionarían una verdadera catástrofe ha sido inmunizado por su poderosa Camaras puer!en ser el campo de la
Francia se resuelve cada dia, a cada pues al pasar de un gobierno demó- administradón de mil cabezas contra ideología, de la abstracción de la demomento la cuadratura del circulo y crata a un gobierno republicano o vi- la política de sus propios Gobiernos. magogia más completa sin perjudicar
en esto no hay milagro: consiste en ce-versa se procede a un cambio com- Se han sucedido cuarenta reyes y un la vida administrativa de Francia. La
que la parte no resuelta no molesta pleto de los hombres politicos así co- número casi tan elevado ele reYolucio- República reina pero no gobierna.

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El mismo político americano que
Janzó esta frase: "La política de Francia es un fenómeno verdaderamente
curioso" continuaba su informe diciendo: "pero la administración francesa nos deja admirados y los resultados obtenidos en el campo económico
asombran a nuestros técnicos y trastornan todas las previsiones que habían formulado con anterioridad."
Es un hecho que la pi;ospcridad económica de Francia admira a los más
optimistas. Este pais tuvo primero que
reedificar sus ruinas al terminar la última guerra, soportando al mismo
tiempo el peso de un nuevo conflicto
en Indochina que costaba 30 míllones
' de pesos por día al Tesoro.
Sn restablecimiento económico lrn
sido sin embargo prodigiosamente rápido y la progresión no cesa de acrecentarse:
Si la producción industrial francesa de 1938 se designa con el índice
100, la. de 1955 se ha elevado al indice 170 y alcanza ahora 180.
Las minas de carbón proporcionaron el año pasado 55 millones de tooe·ladas.
I.a industria de la construcción eléctrica ha pasado del índice 100 en 1949
al indice 181 en 1955.
La producción de acero ha pasado
de G millones de toneladas en 1938 a
13 mílloncs en 1955.
La industria automotriz ha construido 725,000 vehículos en 1955, o sea casi el doble ele la existencia total de
México.
El índice de la producción de elecciclad se ha elel'ado de en 1938 a 204
en marzo de 1956.
En cuanto a la procfücción gricola
Francia ocupa el primer lugar en Europa Occidental con 22 % de la producción total.
Estos cnantos datos de estadística
estún Uestinados únicamente a precisar las ideas y no quisiera aburridos
con una enumeración tediosa.
La técnica francesa ha vuelto a imponerse gracias sobre todo a la excelencia de sus ingenieros y basta para
ilustrarla citar algunas realizaciones
de las mús sensacionales.
En el campo de los transportes los
Ferrocarriles franceses que tienen una
longitud de 40.000 kms. de los cuales
mús de 5,000 estún electrificados establecieron _este año varios records sensacionales.
Dos locomotoras de serie pulverizaron la marca mundial de velocidad
con 331 kms. por hora. En otro plano
sr hizo correr un tren sin conductor
por teleclirección a 120 kms. por hora.
En 1955 el 97% do los trenes tanto de
pasajeros como de carga llegaron con
menos de dos minutos de retraso. En
la unión de las grandes ciudades de
Francia con París se alcanzan promedios ele velocidad que parecían impo•
sibles hace algunos afios. Paris-Lyon
512 kms. á 123 kms. lle promedio, Paris-1\iza a 100 kms. de promedio, Paris-Burueos 581 kms. á 117 kms. por
hora.

aparecen desnudos sin vcrguenza bajo
Jas luces del escenario.
Esta atmósfera de invernadero del
París cultural establece una especie de
comunidad del espíritu que no se encuentra en ninguna otra parte Y que
producirá "la obra de arte total" mejor de lo que P.udiera hacerle la creación aislada de genio. Algunas veces
media docena, una docena quizás ele
grandes hombres de la literatura, de
la música, del teatro, de la danza, de
la pintura, de la escenificación, se unirán en una constelación única en la
forma y en el tiempo y "la obra t~tal" aparecerá no como una gran maquina wagneriana sino como una miJactrosa pompa de jabón brillante, impc°evisiblc, ligera. Tal procligali¡lad tan
pura y tan definida, sólo es po~ble en
esta ciudad, ante este público, en esta
atmósfera.
El pueblo más individualista de la
tierra posee también la literatura más
social, pero esta vez no hay aqui ninguna contradicción: el punto común
que tienen es este interés exclusivo
para el hombre, quién, juzgándose él
mismo "soberano", se vuelve a encontrar único objeto digno de su litera-.
tura.
Son esos hombres de letras sabios y
pensadores quienes se alarman ante la
amenaza que representa para los países de cultura grecolatina la monstruosa organización técnica de otras
civilizaciones en las cuales la "desmedida" se vuelve regla.
Y Francia, fiel a su tradición histórica se ha puesto a la cabeza de la cruzada emprendida para defender su "filosofía de la medida humana". Cruzada a la cual los países latinos y México en particular toman una parte activa. Se trata de la defensa del hombre en su individualismo ante la organización social sin la cual parece que
rn la época presente no puede ex¡stir
"El orden pesa siempre al indil1iduo."
grandeza nacional. Francia se ha resuelto a encontrar una solución para
conservar tanto su modo dr vida como
Francia cuenta también con la red emp1~esas francesas construyen puen- su grandeza a fin de guardar el equide carreteras más densa del mundo tes, carreteras, instalan puertos, cen- librio entre elementos que parecen incon 642, krns., seguida en Europa pcr tros metalúrgicos. La corriente acaba conciliables. Sus esfuerzos para manInglaterra que cuenta únicamente con de orientarse hacia :.\léxico en donde tener esa armonía son el reflejo de to280,000 kms. A esas redes de ferro- se realiza en Monclova una fábrica de da la historia contemporánea de Francarril y de carreteras se tendría que abonos químicos con una inversión de cia. Hasta la fecha ha tenido éxito y
añadir la red &lt;le los canales fluviales mi1s de 12 millones de dólares; en Man- creo pues que podemos. confiar en ella.
que hacen de Francia un gran cue~po zanillo se ha formado un rupo siderúrOjalá que el bloque de los países lacuyos partes estún perfectamente b~en oico con un costo aproximado de 23 tinos sea lo suficientemente unido y
cuyas partes están perfectamente bien ~1illoncs de dólares para producir una fuerte para hacer triunfar ·este ideal.
ligadas entre si hasta en los luga~e_s cantidad anual de 150,000 toneladas de Francia está haciendo un esfuerzo timonta1iosos &lt;le los Alpes o de los P1r1• acero, 20.000 toneladas de !erroman- tánico para compenetrarse mejor con
o"'aneso .y 75.000 toneladas de lámina;
neos.
sus hermanas de sangre y de cultura.
Los nuevos aviones franceses y so- entre México y Guadalajara los antiLos millares de estudiantes que desbre todo la serie de la "~lystCre" si- f;UOS postes telefónicos se van a re- de el fin de la última guerra se han
guen a ]a cabeza de la aeronáutica emplazar por nn sistema francés de dedicado a estudios profundos del
mundial y ]os pedidos hechos a las va- transmisión por via hetziana de las idioma español, los centros de altos esrias casas constructoras se elevaban a ('Ornunicaciones telefónicas con capa- tudios hispanoamericanos de Paris y
cidad para 120 léncas simultáneas; en de Burdeos hacen que esa compenetra~
1.500 aparatos en junio pasado.
En el campo &lt;le la ¡nvestigación nu- fin ~Iontcrrey contará pronto con uno ción sea cada día más estrecha. Es de
clear Francia desde luego noha pro· de ]os primeros teléricos de América desear que México también siga deselucido ninguna bomba A o JI pero los Latina construido por una casa fran- pertando en su juventud mayor interés
científicos franceses están a la van- cesa. Gnirá la Ciudad de los Niños aún hacia la lengua y 1a cultura franguardia en el campo de lai nYcstiga- con la cumbre de la famosa Silla.
cesa, como parte de la educación de
Todas esas realizaciones reflejan "hombres completos" y no de miemción.
En los úJtimos años las empresas también una fiel imagen ele la Fran- bros útiles o utilitarios de una socieindustriales francesas entraron en la cin de hoy, uno de los innuerables as- dad exageradamente especializada.
competencia internacional Sobre los pectos de su actividad tan diversa.
mercados extranjeros y su técnica se
impone sobre todo cuando se trata de
** *
enconrar mla solución original o la re·
El cuadro no sería completo si no
solución &lt;le un caso difícil.
se
hablaha de este Olimpio parisiense
Para dar solamente algunos ejemplos
podríamos citar entre las realizacio- en .el que todos los dioses y los semines actualrs en el extranjero la cons- dioses de Ja literatura y del arte se
trucción en Estados Unidos de un reunen. En la jerarquía de los valores
puente de hormigón prctensado que ocupan el lugar más alto que nadie
será el más largo del mundo con 38 les disputa.
El escritor es más hombre público
kms.; rn Canadá la construcción de
un puerto de mar en los Grandes La- que el político. La prensa se ingenia
os cana&lt;lienses que recibirún así direc- para conocer su opinión sobre todas
tamente los navíos de altamar; en Bra- las cuestiones que interesan al país.
sol: el gran túnel suharino que debe Casi todos son criticas, colaboradores
enlazar a Río de Janeiro con su cer- de diarios o ele revistas. Se publican
cano suburbio portuario de Niteroy sus cartas íntimas durante su vida o
asi como la fábrica siderúrgica de Ita- cuando mucho sobre su tumba aún
bira; en Finlandia, Argentina, Hong- fresca. Nada de lo que les atañe es
Kong, ChiJe, Noruega, Venezuela, las privado y, como Ios dioses de Grecia,

Página 7

�Admirada, codiciada por magnates
y políticos de un país imaginario de
Hispanoamérica, la heroína decide
consagrar su Yida a la lucha por la
libertad de su pueblo. Al llegar a esta
etapa de la historia, Robles presenta
la realidad social, económica y política de ese país -mezcla, tal vez, de la
tes geomonfológicos más efectivos, pue- Argentina peronista y de la Venezuela
de destruir i-ecursos importantes Y po- de hoy en día-; como antítesis de los
tencialmente renovables que le sirven comerciantes e industriales voraces y
de los políticos nefastos, el autor nos
ele medio de vida y goce.
describe a los estudiantes, último reLa segunda experiencia destaca el ducto de la dignidad y la soberanía
hecho de que los recursos irrenovables nacionales. Ada se a1ia con ellos. Conde los cuales depende el hombre mo- tribuye económica y humanamente a
derno, especialmente los combustibles su causa, que es la del pueblo. Derro•
y los metales, se agotan a un ritmo lados, mueren en el campo de batalla
que aumenta rápidamente en cofras o en las cárceles. Ella, desilusionada,
absolutas y a veces en forma relativa, opta por el suicidio.
es decir, en relación con el incremenNovela valiente, bien escrita y armato de los yacimientos probados a trada
que vale, al mismo tiempo, como
vés de una exploración más completa
obra de arte y como documento huy mediante nuevos descubrimientos.
mano.
Ninguna de estas experiencias es
nueva. La historia nos muestra ejemplos en los que el suelo, la fauna y la
flora, especialmente en los climas áridos o semiáridos, fueron destruidos
pOr el hombre, que, por lo tanto, puso
en peligro su propia existencia. En la
misma forma, el agotamiento de los re•
cursos irrenovables ha conducido, a
Yeces, a cambios de gran alcance en
el desarrollo económico y político de
países o de ciertas regiones dentro de
un país.

LIBROS
Los nombl'es de las Estrellas, por E. J.
"'EBB. Breviarios del F. C. E. )léxico, 1957.
En ('Sta obra, al par que se demuestra con ejemplar erudición que los
nombres de las estrellas deben haber
tenido su origen, en los más de los
casos, en la imagen poética o en la
fantasía infantil de los primeros hom. •'1lres que contemplaron el cielo estrellado, se nos enseña a amar el incomparable espectáculo del iluminado firmamento nocturno. Quiere el autor,
ante todo, hacer que el hombre vuelva a desear la noche, porque es en ella
cuando despliegan los astros, majestuosamente solitarios u ordenados en
graciosas constelaciones, su inefable
belleza, y rescatar para él, como fuente de perennes emociones estéticas, la
apariencia del firmamento, contemplado con el ojo desnudo y el espiritu libre de cegadoras preocupaciones científicas. La cuidada información que
nos da, no persigue otro fin que el de
ayudar a lanzar esa mirada admirativa
que le propone al lector.

ALAS CASAS EDITORIALES YA
·LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTE

Wantrup en el transcui'so de las páginas ofrece los que, a su juicio, son
los más adecuados r~medios contra estos males.

La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vas•
to plan editorial que desarrolla al través de publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, uniwersitarias, académicas,
ateneistas, centros culturales, sociedades de diversa índole y personas, en
América y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones que
aquí se imprimen figura nuestro mensuario ·'ARMAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sección -LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas
, en las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circulación del Boletín arriba mencionado, y
en interés de ofrecer a] lector americano una juiciosa información del fondo y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento científico, literario o
artístico, "ARMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envío de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, ]as cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.
Los envíos deben hacerse a:

MAURICE DQBB: Salarios. 2a. ed.
México, Fondo de Cultura Económica. 195j,

"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,
Monterrey, Nuevo León,
México.

Maurice Dobb, destacado economista y profesor de la Universidad de
Cambridge (autor también de una In-

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Ji.' V l; ¡,. A (O, li, _ , , , ,--,

)tf~E~~~;Ji:§f.&lt;•0'. ,·,~+
En buena parte, también, es un bien

fundado alegato que tiene como propósito desvanacer un error de aprecia•
ción histórica; a saber, el de que el
zodiaco no fue invención de los griegos, sino de un pueblo -el egipcio para unos, el babilónico para otrosque Jo descubrió antes que ellos y se
lo transmitió. Esta importante conclusión está garantizada por la autoridad
de Edmund J. Webb, figura descollan•
te en los medios académicos ingleses
por sus conocimientos humanísticos y
de la astronomía antigua.
S. "/. CIRIACY-WANTRUP: Conservación de los recursos, Economfa y

política. México, Fondo de Cultura
Económica. 1957.

La cultura moderna occidental ofrece dos experiencias que han despertado un interés vivo y general por la
conservación. Ambas pueden considerarse como problemas de ecologia humana, puesto que surgen de la reacción mutua, .en el tiempo, entre la forma de cultura y el ambiente fisico.
La primera experiencia nos enseña
que el hombre, como uno de los agen-

Página 8

este libro una comprensión perfectamente clara de los aspectos tanto teór·,cos como prac
' 1·1cos d e est e unpor.
1
~c~n
para exponer al estudiante de economía las caracteristícas ·distintivas de
las diversas teorias de los salarios y
las modalidades en materia de siste-·
mas de salarios, pago de salarios, con•
tratación sindical colectiva, fijación de
salarios mínimos, etc.
Esta obra no constituye un tratado
extenso sobre salarios, pero sí una introducción bastante amplia a esta especialidad de la Teoria de los Precios.
Es decir, servírá al estudiante que no
encuentre en su libro general de texto
una explicación suficientemente detallada de la formación de los solarios,
preparándole a la vez para la lectura
de tratados de mayor envergadura y
leguaje técnico.

~~~~c'.!~~:: i~~fl~:ts

i::~:

rmasy
C. KLUCKHOHN: Antropología. 3a. ed.
corregida. 378 páginas. México, Fondo de Cultura Económica.
Ralph Linton, uno de los grandes
de la antropología americana, dijo de
este ensayo que, "con mucho, es el
mejor libro de antropología, no estrictamente técnico, aparecido hasta la
fecha". Efectivamente, se trata de un
libro que el lector no versado en esta
materia podrá leer con gran provecho,
obteniendo la respuesta satisfactoria a
la pregunta "¿Qué es la antropología?"

En términos totalmente al alcance
del no iniciado, DO!; cueta la historia
de esta ciencia, sus comienzos como
rebusca curiosa del aficionado a cosas
raras, pasando por la etapa del estuSalarios, de Maurice Dobb, llena un dio comparado de los pueblos primihueco apreciable en la literatura eco- tivos, hasta llegar al de los complejos
nómica de que se dispone en lengua pueblos modernos. Describe, sin en•
castellana.
trar en detalles demasiado técnicos,
los métodos empleados por los antroFERNANDO ROBLES: La estrella que pólogos y los varios tipos de conocí•
no quiso vivir. México, Colección miento que ellos consideran necesa~
rios. Explica en términos sencillos y
Tezontle. 1957.
a veces con anécdotas amenas las raEsta novela cuenta la historia de mas de la antropología: la etnográficaAda, joven pueblerina que trasciende etnológica, la arqueológica, la física,
su insignificancia para convertirse en la lingüística y la cultural, llegando al
famosa actriz del cinematógrafo. Ro- moderno concepto de la antropología
bles sigue paso a paso el desenvolvi- aplicada.
miento de su persona y personalidad:
El éxito de este pequeño gran libro
sus primeros años en 1a casona rústica del padre, su arribo a la gran ciu- explica la tercera edición en que se
dad, los contactos que en ella estable- han hecho correcciones en consonance, su ingreso y rápido triunfo en el cia con los años pasados desde su pricine.
mera aparición en 1949.

uarR

Ürgano Mensual de la Universidad
de Nuevo León
Registrado como artículo de 2a. Clase en la
Admón. de Correos de Monterrey, N. L.. el

20 de ALnl de 1944.

INDICADOR,
Colaboradores

Hugo Padilla
Fidencio de la Fuente
Cenara Salinas Quirogn
Arturo Canlú S.
Homero A. Garza
Alfonso Rangel Guerra
Cuillenno Cerda G.
Jorge Rangel Guerra
Manuel Morales
Dibujos de Jorge Rangcl Guerra

Director
Lic. Fidcncio de la Fuen!e

Oficinas
Washinglon y Colegio Civil
Monterrey, Nuevo León

MEXICO

�</text>
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                    <text>I
,

BOLETIN MENSUAL DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON
Registrado como articulo de 2a. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de Abril de 1944.

D.A.S.U.

t1

Año XIV

No. 5

Mayo de 1957

/'

,

•

I

a

jOS

JO V ~íl

'lf ()""
. 1
André GIDE

L Maestro Francisco 1ll.

Zertuche dejó una fina
herencia que recibieron
los que fueran sus alumnos.
!J la Universidad de N ueuo
León recogió los f rulos de
su dedicación y amor a todo
aquello que dependía de la
Má.rima Casa de Estudios.

también me gustaría considerar
este tratado como una obra de
arte ¿.Qué importa, pues, dónde
me lleve tal afirmación temeraria?.
La cuestión de oficio me interesa
por si misma. Quiero partir de este
punto: de la afirmación de una predHccción particular, intransigente; y,
luego, examinar lo que puede impedirlo.
Por tanto. escribo este tratado en
alabanza del buen obrero. "Hacer un
libro es un oficio" -decía escrupulosamente La Bruyére en el umbral de
un libro que no lo era-. Advierto en

cia.

~H madre me enseñaba siempre a
vaciar el vaso de sidra antes de levantarme de la mesa, y a no tomar más
pan que el que pudiera comer.
Sin duda, subsiste un poco de esta
idea de economía en la urgente necesidad que siento por la medida. Quiero que la obra de arte sea enteramente gratuita; pero no tolero en ella nin-

f;una profusión insignificante, y no estimo que alcanzare la perfección si sobrase en mi estilo más tinta que la
que se necesita para la expresión estricta de mi pensamiento. En arte todo lo que es inútil perjudica.
Llamo periodismo, en literatura, todo lo que mañana interesará menos
que hoy. Periodismo es todo lo que en
seguida parecerá menos bello, menos
espiritual, menos agradable y menos
imperturbable de lo que le parecía al
público de hoy; y me reconforto al
pensar que, en oposición con el periodismo, la obra de arte perfecta no pa-

/

/

/

Repartió su vida entre la
cátedra y la amistad, lo cual
se avenía perfectamente con
la condición de su humanidad, mejor dispuesta a dar
que a recibir; y por eso mismo. sll ausencia se prolonga
todavía.
En este mes se cumple un
año del fallecimiento del
Prof. Francisco M. Zertuche
"ARMAS Y LETRAS" que recibió por muchos a/Íos su valiosa colaboración, recl!erda
este primer aniversario y le
dedica las páginas de este número correspondiente al mes
de mayo.

seguida a mi lector: se trata aquí nada
más que de asuntos de oficio.
Claudel, al retornar del Extremo
Oriente, me contaba cuánto le chocaba el derroche que observaba en Fran-

'

'

,..,.

{

I

J

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J

&lt;r

-·

So escribas nada que no sea indispensable...

(Dibujo de Jorge Rangel Guerra}

��•
Piedra aparecen llanamente ante el
lector, dando a veces la impresión de
ser tomados de la vida real; de poder
identificarlos con personajes existentes.
El autor habla siempre en primera
persona, dando al lector una idea clara de sus pensamientos y sus reflexiones, así como del carácter y de los
sentimientos más recónditos que abrigan los protagonistas de sus obras.
Tanto éstos como los personajes accesorios, que van surgiendo en la narración, al ser pintados tan realmentC' con todas sus características, dan
al escritor la oportunidad de dibujar
con clarísimos perfiles los distintos
aspectos del modo de ser de las gentes
pueblerinas, sin salirse nunca de un
ambiente netamente mexicano.
Para confirmar lo anterior, podemos
citar el capítulo inicial de ºLa Bola":
la celebración del 16 de Septiembre;
en dicho capítulo, Rabasa no solamente describe a los distintos tipos engalanados para tal ocasión, sino que sugiere la habilidad de todos los dirigentes de la politica del pueblo, para
adornar el escenario y actuar dentro
de él como figuras principales.
El maestro de escuela, el comandante Don Mateo, cuyo duro semblante era sufitiente para no confundirlo
con otra. persona; el jefe político Cocieras, hombre de mala fama y encargado por el gobernador para someter
al cacique; Don Justo Llamas, el recaudado; las figuras femeninas que
agregan un poco de sabor a la novela
~otros más, son acomodados cada uno
en el lugar que social o políticamente
les corresponde y descritos como si
de personajes existentes se tratara.
¡Perfecta pintura a colores podriamos
decir, de una fiesta nacional! sin faltar desde luego la consabida exaltación a los héroes en boca de uno de
tantos tipos a quien el autor retrata
como orador de pueblo que intenta
aparecer erudito ante la gente del lugar.

Pero entre todo el realismo tan bien
marcado en esta obra, podemos encontrar de vez en cuando un débil rayo de romanticismo del que casi ninsuno de los autores pudo escapar sobre tocio en el transcurso de ese siglo;
4
' Rabasa, según Emanuel Carha11o, dentro de su realismo, tiene escapatorias
de su imaginación o del afecto, y brota de vez en cuando su trasfondo romántico... La descripción de Remedios, por ejemplo; "Tímida, dulce, delicada, alta y esbelta, airosa y con natural y no prendida elegancia; su mirada dulce y triste, ... ésto es lo que a
mi me hizo rendir el alma ... " Sin embargo, lo que de romántico puede enrontrarsc en el anterior, y otros pasajes del libro como el que hace mención a su madre, quedan un tanto opacados por escenas de una realidad tal,
como Ja enfermedad, agonía y muerte
de esta mujer.

'

"La Bola", título y tema prin~ipal
de la novela, revuelta originada en
San :\fortin, es pintada con tal realismo por Rabasa, que a medida que se
lee, clc-sfilan por la mrntc, uno a uno,
los sucesos hilvanados tan perfectamente, que su lectura se hace amena
r interesante, prcscntúndosc a la vez
claramente los funestos resultados de
la i~norancia, ,lcl atraso de los pueblos )' de la falta de preparación de
sus dirigentes, factores que originaron
.. La llola".
Termina el autor la narración de
este libro con lo que él llama Punto
Final, o sea el capitulo en que todo
vuelve a la normalidad, en que vuelve a aparecer la misma monotonia
acostumbrada en el pueblo.
"La Gran Ciencia", "El Cuarto Poder" :r "~Ioncda Falsa", siguen en orden a la anterior; en todos actúan los
mismos personajes, por lo que el lector acaba por familiarizarse con ellos.

Página 4

Son estas novelas una admirable sucesión de acontecimientos que seria largo ennumerar, pero que quedan colocados dentro de la vida real, de la
vida cotidiana de pueblo, provincia y
estado.
En la última novela de este tipo,
''La Guerra de Tres Años", que apareció en el Universal, en 1891 y que
fuera recogida en volúmen hasta después de ia muerte de Rabasa, aparece
éste con un estilo más conciso, un tema bastante elaborado y personajes
mejor deíinidos. Según Emanuel Carhallo, "con esta obra llega, la que se
ha llamado escuela realista, a la más
rigurosa objetividad".
Comienza ºLa Guerra de Tres Años",
de una manera muy semejante a "La
Bola"; repique de campanas, estallido
de cohetes y gran alboroto, que turban
la tranquilidad y despiertan a los habitantes del 'Salado", pueblo en el cual
se desarrollan los acontecimientos que
forman la trama de la novela; pero esta vez, no es el anuncio de una fiesta
cívica lo que inquieta a los vecinos,
sino la celebración de nna actividad
religiosa, narrada con todo realismo
por el autor.
Es el Salado donde acomoda tipos
pertenecientes al bando liberal y al
conservador, a los que no se inclinan
por ninguno de los dos, y a aquellos
que siempre existen, y que según la
conveniencia o las circunstancias cambian admirablemente de ideología. Todos estos personajes son descritos por
el autor claramente.

AJ referirse al jefe politico, Rabasa
muestra una vez más un marcado realismo, al pintarlo no sólo en su apariencia exterior sino mostrando al lector con claros caracteres las pasiones,
las emociones y cualidades y defectos
propios de este tipo: "Tenia Don Santos Camacho, proporciones de Coronel, aunque no lo era; es decir, aunque de poca estatura, era grueso, con
tendencias a ventrudo, de ancha nuca
y manos grandes, pesaba recio y escupía con frecuencia, tenía laringitis
crónica cte .. ..'' Fiel pjntura de caracteres físicos, que colocan al personaje
frente al lector: "Habia en las cavernas de su conciencia, terribles amenazas ... , era libre como nadie, odiaba a
los alzados del pueblo etc ... " Con descripciones como ésta el autor dá vida
a los protagonistas, dando además idea
de sus más recónditos sentimientos,
los cuales analiza casi siempre socialmente.
'
Ese realismo con que el autor pinta a sus personajes lo encontramos
también en la narración de los hechos;
la organización de la procesión, la intervención de Don Santos Camacho,
como autoridad, para impedir que se
efectúe esta demostración de culto externo; la prisión del sacerdote y del
santo; la labor de las adictas a la iglesia, así como la determinación del gobernador y su esposa, 1 casi dejan de
ser farsa para convertirse en realidad
bajo la hábil pluma del escritor, que
aprovechó ese realismo usado con fines políticos y sociales, para señalar

los errores de los dirigentes políticos,
a los c¡ue trató de moralizar, aitn cuando no presentaba explicita en sus libros ninguna moraleja.
Podemos decir que San ~!artin de
Piedra y el Salado, son el principio y
el fin di! la acción de las novelas de
episodios nacionales que Rabasa escribió, pintando a sus personajes al natural, sin exageración alguna, como seres realmente existentes, y aunque se
asegura que aparte de Galdós, influyeron en su estilo algunos novelistas
franceses, casi nos inclinamos a creer
que fueran anteriores al siglo XIX,
pues los realistas de esta época pintaban a los personajes de una manera
monstruosa, casi desfigurados.
Escribió este gran novelista del Siglo XIX con respeto a las ideologías,
pero haciendo siempre una critica fina al fanatismo, al cacicazgo y a la
violación de las leyes.
Escribió con caracteres realistas en
un período romúntico, imprimiendo
en sus libros un gran sentido del humor. 'Segitn Acevedo uposee gracia en
tocio lo que dice, y más en lo que intenta sugerir".
Mayor éxito pudo haber alcanzado
el autor en este género de novela social y politica, si no hubiera abandonado las Letras por el Derecho y otras
actividades; aún asi, sus obras son
amenas, se leen con gusto, despiertan
el interés en el lector, y puede decirse que Rabasa fué un precursor del
realismo en la Novela Mexicana.

CERVANTES, ARIOSTO Y LAS
CANCIONES DE 6ESTA
por FRANZ BOUCHSPIES

"!,os nombres de algunos de ellos
llegaron hasta nosotros,·
.\ madises se llamaban
y Rodomontes y ,\stol(os.
l'&lt;•nian de Tierra Santa
cubiertos aún con el polvo
de titánicos combates ... "

(Víctor 1/ugo)
bien, Herman ~!elville al mencionar a los precursores del ballt.•nero en su libro 'Baby Dick",
ignoraba los hechos heroicos ele los
primitivos vikings acostumbrados' a
rombatir al fabuloso Kraken, a la gran
Serpiente marina y al Leviathán bíblico, o no ha querido hablar de ellos y
los ha pasado por alto al exaltar la
gloria milenaria de los viejos lobos de
nrnr. En las antiguas sagas nórdicas
hablan del héroe noruego Fridthjof en
lucha titúnica contra un gigantesco
cetáceo durank su Yiajc a las islas
Shetland, ele la cual el corsario sale
Yencedor.
Pero \lrh·ill,• ha ignorado a Fridthjof
y ha glorifica,lo en su lu~nr al heleno
Perseo libertador de •.\ndrómeda contra un monstruo marino que iba a deYornrl:1. '.\fondona tambil·n a San Jorgt.' :r (•! dragón la versión cristhma de
Perseo ~- ..\ndrümeda. Pero ni Perseo
ni San Jorge rrnn arponeros ni balleneros como lo rra ya Fridthjof...\lude
luego al Profrta rebcldt.' .Jonás cuyo
viaje extrnordínario en el vientre &lt;le
nn cachalote, lo hace relacionarse más
clircctamrnte eon el motivo de la novela ele )lelville.
Ahora bién; no censuro al srñor
\leh·illc el buscar el modelo ideal y heroico para exaltar la ~randeza de sus
héroL·s ])l'ro cn•o miis bien que precursores dd ballenero, Perseo y San Jorge
libcrtan&lt;lo a su dama son los antecesores directos de la Caballería Andante y del Ciclo literario que los poetas

O

(Her111u11 .lle/vil/e)

de la Eclad :\Iedia formaron en torno
de éllos.
Lodovico Ariost o en su poema épico
"Orlando furioso", ha tomado el episodio ele Perseo y Andrómeda pero los
ha llamado Rugiero y Angélica. Pues
la inconstante Angélica, huyendo del
ardor de Rolando y Rinaldo, caballeros de Carlomaµ-no, cae en manos de

una tribu sah·aje ele Bretones que la'
rondena a morir C'n las voraces fauces
dt.'l Orco marino, pero Angélica se sal, a, gracías a la intervención &lt;le Ru•
1,:iero.
:'\o es extraño que en la Literatura
l"niversal se repitan con frecuencia
los grandes hechos o las hazailas heroicas. por ejemplo la leyenda del tier1rn infante abandonado en un cestito
~• 1t1(•rcNI fil' las olas, puC's lo t.•nrontra•
mos en la misma Biblia en la historia
de "\foisés, en la novl'la de Cnball&lt;'rÍa5.
".-\madis dt.• (jaula'', en 11 Las "\Iil y una
1ica·hes", ('11 la novela (fSinuhe el egip•
t·io .. de Mika Waltari y en "El elegido'' de Thomas :\fonn, quien lo ha toma,lo del poema medioeYal de Jiartmann ,·on Aue.
La historia de la no,·ia disputada
por clos hermanos, la encontramos en
los dramas de Schiller, "La desposa•
da tic :\lessina" y ºLos bandidos'' en
(') que Amalia Edclreich es pretendida
" la vez por Karl y por Franz von
1loor, en la balada de Heine en su
''Homancero" y en "Al este del Parai,;o" ele John Steinbeck y el "Osear de
.\Iba" de Lord Byron.
La historia de la rivalidad entre hermanos por distintos moth·os, la encon•
tramos en el "Caín" de Lord Byron,
en "Los Hermanos Corsos", ºLa Boca del infierno" y "El Vizconde de
Bra~elone" de Alejandro Dumas.
Del extraño parecido entre dos
prrsonas distintas, lo encontramos en
&lt;·1 .. Príncipe y mendigo" de ~lark

Twain. "El prisionero de Zenda" de
Aathon)· Hope y otros.
El "\\'ilhehn )leister" de Goethe escrita bajo el modelo de Cervantes, inspiró otras obras literarias como el
"FH.\);Z STER);BALD" de Ludwig
Tieck y Wackenroeder, "El Verde
Heinrich" de Gottfried Keller y "El
jue"O ele abalorios"' de Hermann Hesse
y e; el "Parsifal" de Richard \Vagner.
Libros o variantes de "Fausto" y de
En suma, no tengo para expresar
mi vida sino mi muerte.
"Don Juan", se han escrito en todas
las leneuas y en todos los tiempos.
, '✓alJe"?i t- Poemas Humanos.
);o o~ extrañéis pues. de que el Quijote Cervantino haya sido una novela
más de Caballerías, una no,·ela de ese
género, tal vez tardía, una novela de
Caballería cuya gracia picarezca y huPOESIA, entendida como actimorismo, había de ridiculizar a todas
tud vital del hombre, desembolas novelas de Caballería que entonces
ca en la expresión que saca a
se Irían con avidez. Cervantes retrata- luz las entrañas más intimas. No es el
ba en él, su propia imagen, la del simple divertimiento de la palabra que
idealista fracasado que arremet_e con- sC' busca y se extasía en si misma, si•
tra molinos de viento que semeJan los no el compromiso nacido en la piedra
ve,ticlos y fantasmas que poblaban su misma de su creación, compromiso en
pobre mente enferma.
el que se juega la existencia misma
Sin embargo su esfuerzo por exter~ del poeta. Hacer poesía, por tanto, es
minar a los Caballeros andantes fue una gran tarea humana, ejecutada con
vana pues Ariosto era leido con gusto, el riesgo y peligro que nacen de la toAriosto triunfó pues, puesto que las tal entrega que exige.
baladas y las leyendas de Caballería,
Así César Vallejo, gran poeta del
fueron resucitadas por los poetas ro- mundo, murió de poesía. Su muerte,
m:inticos como Ludwig Uhland, Josef ocurrida el año de 1038, llegó cuando
von Eichendorff, Walter Scott, Karl las fibras del hombre no pudieron reFriedrich Heinrich ,·on La Motte-Fou- sistir ya la tensión del dolor Y del
qué, Hebbel, Ibsen, Alexis, Puschkin, hambr~, de la incomprensión y de la
Lord Tennyson y otros.
injusticia .Espíritu templado en el saLas más leidas fueron aquellas del crificio que le impusieron su época Y
legendario Rey Arthur de Bretaña Y su circunstancia, dejó una producción
la mesa Redonda donde se sentaban poetica que recoge, como un haz, tosus caballeros Sir Lancelot, Sir Gawai- do el sufrimiento que puede contener
ne, Sir Bediverc el fiel, Sir Pcllimorre, el recipiente humano. Cuando se llega
Sir Tristán de Leonis, Sir Perceval, Sir lrnsta su poesía, se ha penetrado ya en
Galahad, etc.
el reeinto del dolor del hombre.
1Cómo se deleitaban leyendo c?m?
Hay golpes en la ,ida, tan fuertes ...
c-1 rey Arthur para probar su leg1tim1•
Yo no sé!
dad \uvo c¡ue arrancar la espcda Exca.
Golpes como del odio de Dios; como
libur del muro ele la iglesia de Camelo!
si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
de donde nadie había podido sacarla
se empozara. en el alma... Yo no sé!
y cúmo al final de su vida fué convertido en un cuervo y conducido a la isla
Esto escribla Vallejo en el primer
de Avalún en donde vivirú hasta la poema de su primer libro: Los hera{.
consumación de los siglos en compa- dos negros, fechado en 1918, Teinte
ñia del hada )!organ le Fay.
años antes de que se apagara su exisne cómo el )lago :'.lyrdhin o Merlín tencia. Desde entonces le acompañó
fué engañado por el hada Vivían Y el -;ufrimiento, dándole a su poesía
transformado en un espino blanco.
el tono inconfundible que permanece
De como Lancelot du Lac fué edu- hasta sus últimas manifestaciones. Sin
cado por las hadas de u? lago Y luego embargo, este dolor, patente y vertise convirtió en el pa]adm de la rema c{ll, c¡ue mantiene a su poesia viva en
Guenivere salvándola de todos los pe- un solo grito lanzado desde lo más alligros y despertando los celo.s del Rey to del espíritu, pero lindando con la
Arthur y la envidia ele! traidor )!or- carne. para arrastrar consigo el eco
dred.
de tocios los hombres, dejó siempre un
Como Perceval y Galahacl fueron lugar para el amor. César Vallejo, carconservados en la mús absoluta puroza gado de dolores y de penas, pudo tcn-y puestos al servicio del Santo Gr.na~, t.!C'r sin embargo sus manos hacia toda
el cáliz donde bebió Cristo en la ulh- la humanidad, porque fué hermano de
ma cena en compañía de sus djscipu- todos v hermano de si mismo, y en su
los y como ésta fué conservada por propi; carne sintió la injusticia en que
una sociedad de caballeros sin tacha transita el hombre. Este amor de Vapara beneficio de la Humanidad.
llejo, universal como su porsía, le haCervantes muestra un absoluto cono- ce- decir pocos mrses 'antes de su
cimiento de dicha literatura pues en muerte:
Ah querer, éste, el mío, el mundial,
el "Quijote" nos habla del "Caballero
interhumano y parroquial, provecto!
ele la \'ercle Espada", "El Caballero Cifar", Esplandian. y de Amadis de Gau- ProYecto ... tan viejo como el hombre
la a la que pone por modelo de todos es también su dolor, igualmente munlos Libros ele Caballerías. • Quién no dinl e interhumano, y parroquial, por~
se ha deleitado con el esforza~o Ca- que desde las calles ,le su provincia, o
ballero Amadis hijo del Rey Penón de las de París, habló \Callejo eon un lenGaula, protegido por la 11nga Urgancla guaje sin fronteras, desnudo de ropa•
la Desconocida, librando descomunal jes y duro como la propia resistencia
batalla contra su hermano Galaor Y del poeta, como él bafiado de dolor,
en su país o en el centro del mundo.
contra el encantador Arcalaus?
:\te viene, hay dias, una gana ubérrima,
Los mi1s celebrados paladines en el
(politlca,
"Quijote son Trist:in de Leonis Y Lande querer, de bésar al cariño en sus dos
cetot du Lac del c¡uc Cervantes recuer(rostros,
v me viene de leJo!I un querer
da aquel Homance:

DOLOR Y POESIA EN
CESAR VALLEJO
L

"Xu11ca fuera Caballero
de Damas tan bien servido
como fuera Lan:arote
cuando de Bretaña vino ......"
Trist:in era hijo de )fcliadux, rey de
J.eonis en Bretaña y de Isabeau hermana del rey )lark de Cornwall, en
Gales.
(Pasa a la página 6)

Alfonso RANGEL'GUERRA.

.\

demostratho, otro querer amar, de
(grado o fuerza,
al que me odia, al que rasga su papel
(al muchachito,
1
a la que llora por la que lloraba.
al rey de-1 vino, al esclavo del agua,
al que ocultóse en su ira,
al que suda, al que pasa, al que sacude
(su persona. en mi alma.

Dolor y amor, entrelazados, afinaron
In sensibilidad de este poeta, y sus ace-

del poeta. Quizás sea por eso que aparece en toda su poesía, en una forma
constante, la lluvia surgiendo a cada
paso del verso. Desde los primeros
poemas hasta los más cercanos a su
muerte, Yallejo hace llorar a la naturaleza, y a su naturaleza. La hace
acompafi.arle en su dolor mundial, y
aparece en el momento en que se llega a lo más íntimo de su ser: "Y empieza a llorar en mis nervios/un fós~
ro que en cápsulas de silencio apagué!"; "Llueve. Y hoy pasará otra na-ve/cargada &lt;le crespón;" "Ya no ]Jo.
res, V eran o!"; "Esta tarde llueve como nunca; y no/tengo ganas de Tivir,
corazón.": "Llueve ... llue,·e ... Sustancia el aguacero,"; ''En Lima ... En
Lima está lloviendo/el agua sucia de
un dolor ... "; "Si lloviera esta noche, retiraríame/de aquí a mil ai'ios.";
"Amanece lloviendo. Bien peinada/la
mañana chorrea el pelo fino." Así podrían seguirse eumerando estas citas
que se encuentran dispersas en toda su
poesía, bañándola y lavándola con el
toque insistente y silencioso de la lluvia. Pero entre todas ellas, la premonitoria, la que hizo transparente el
tiempo:
Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.

(César Vallejo)
(Dibujo de Jorge Rangel Guerr,1)

radas puntas lo fueron extinguiendo.
Bajo estos dos signos caminó César
Vallejo sus cuarenta y seis años, y bajo ellos escribió su obra poética.
¿Pero se podrá hablar, con justicia,
tratándose de Vallejo, de obra poética?
Mejor digamos actitud poética, porque
toda su producción es el resultado de
su vida misma, de su posición hacia
los hombres, sus hermanos, a quienes
quiso tanto y en los que vió la destrucción y el odio. Por eso su poesia
es amarga y toma de pronto la superficie áspera de la piedra, bella en sí
misma por su cualidad natural y sin
embargo ruda. Dolor y amor se funden y hacen desaparecer la dualidad.
Y el amor se vuelve dolor:
Amada, en esta noche tú te has
sacrifica.do
sobre los dos maderos curvados de mi
beso;
y tu pena me ha dicho que Jesús ha
llorado,
y que hay un viernesanto más dulce
que ese beso.

Se queda aqui prendida, en el hilo
lento clel poema, una crucifixión que
se hace más cercana y palpable en la
segunda linea, donde los "maderos
curvados" abrazan la emoción de todo el soneto, que baja el tono en un
final en el que aparece de pronto,
aunque en una forma fugitiva, la Fnensanta velardiana:
Amada, moriremos los dos Juntos,
muy Juntos;
se Irá secando a pausas nuestra.
e-xctlsa a.mar(Ura;
y habrán toca.do a sombra nuestros
labios difuntos.
Y ya no habrán reproches en tus
ojos benditos;
ni volveré a· ofenderte. Y en una
sepultura
los dos nos dormire-mos, como dos
berman..ttos.

Tal parece que en el mismo poema se
efectuará Ja transformación del poeta,
donde el sufrimiento de los primeros
versos se vuelve al final callado silencio de muerte, dulce sueño en el que
se acercan los amantes.
Así se nos descubre la poesía de César VaJlejo, corriendo toda por un mismo cauce, y dejando a su paso las mejores expresiones humanas, tan humanas que con ellas se fueron pedazos

Y Vallejo expiró en la capital de
:Francia, la maiiana de un ';iernes santo en que la lluvia lo acompafió con
su llanto ininterrumpido. Esto escribe
Gustavo Valcárcel sobre su muerte:
"El 15 ele abril de 1938, en la mañana del viernes santo, murió, en París,
César Vallejo. Llovía tenuemente cuando la ciencia, impotente para cxpJi.
car su mal, consternada observó su in•
greso rn~jestuoso en la muerte. De inmediato, comprobóse la certeza de su
triple profecía poética. Vallejo había
escrito: "hay un viernes santo más
dulce que un beso"; Vallejo habla di•
cho: "me moriré en París con aguacero"; Vallejo había clamado: "En suma,
no poseo para expresar mi vida sino
mi muerte!"
Este fue César Vallejo, el que pudo
escribir en ese mismo poema premo•
nitorio:
César Vallejo ha muerto, Je pegaban
todos sin que el les baga nada;
le daban duro con un palo y duro

sin que naciera el odio en él. Yuelve
tiquí aquel golpe que sintiera en sus
poemas ya lejanos. Toda su vicia fue
recibir golpes, y aquellos primeros que
hacía provenir "como del odio ele Dios",
se vuCl\'eo en definitiva los que le lle~
gaban ele los propios hombres, que le
pegaban "sin que el les haga narla".
Curiosa expresión ésta, que colocando
el vrrbo en un tiempo ajeno al resto
del poema, transfigura a Yellejo en el
símbolo intemporal del sufrimiento hu•
mano, antes y ahora, y después ele mañana. Tiene, sin embargo, un poema:
La rueda del hambrie11to, donde dejó
impregnada toda su &lt;'xistencia.
Un ptdazo de pan, ¿Tampoco habrá ahora
para mí?
ya no más he de ser lo que siempre he
de ser,
pero dadme,
una piedra en que sentarme
pero dadme
por favor un pedazo de pan en que
se-ntarme-,
pero dadme
en español
algo, en fin, de beber, de comer, de vivir,
de reposarse,
y después me irt ...
Hallo una extraña forma, está muy rota
y sucia mi camisa
y )'a no teni;o nada,
esto H horrendo.

¿Puede concebirse otro grito sin es.
peranza, limpio de odio, ajeno a las
pasiones, que como éste alcance tal
plenitud de expresión y llegue en far.
ma tan certera hasta la pared cordial
del hombre? Por ello César Yallejo
merece las bellas palabras que Xeruda
escribió en su Oda a Federico García

Larca:
Lloras llorando, con Jo1 ojos llenos
de lágrimas, de lágrimas, de lágrimas.

Página 5

�•

Cervantes, Ariosto...
(Sigue de la página 5)
Meliadux fué hechizado durante una
cacería y nunca volvió a su reino. Su
mujer salió en su busca pero murió
de parto en el camino dando a luz a
un hermoso niño a quien Gouvernail,
el fiel escudero de Meliadux llamó
Tristán.
Tristán creció y fué educado en el
castillo de Tinta1ocl en la Corte del
rey 1lark de Cornwall, su tío, y 'pronto se convirtió en un arrogante Y bravo caballero.
El sobrino de la reina de Irlanda, el
cruel Mordaunt agobiaba de impuestos y tributos el reino de Cornwall y
Trist:)n ofreció a su tio Mark librarlo
del perverso opresor para siempre, En
efecto, retó a Mordaunt a una lucha a
muerte de la que salió vencedor Tristán el cual se presentó a su vez como
amo y señor en la corte de Irlanda llevando como trofeo la cabeza de Mordaunt. Iba a exigir la mano de la princesa Jséo para el Rey Mark en señal
de paz entre Cornwall e Irlanda, pero
quiso el Destino que el triunfador quedase vencido de amor a los pies de la
bella Jséo.
Quiso sin embargo, ser leal a su rey
y a su tia y la condujo a Cornwall como todo un caballero, pero su doncella
Brangienne aleccionada por la reina
madre que era una hechicera, sirvió
un filtro de amor en el vino que bebían Tristán e Jséo durante la travesia
y ambos siguieron el impulso de su corazón y se arrojaron en brazos uno
del otro.
Grande fué la desesperación de ambos al llegar al castillo de Tintaloel o
Tintoyl donde tenían que separarse.
El anciano Rey Mark recibió con júbilo a su joven prometida y se desposó
en medio de grandes solemnidades,
con la princesa Jséo de Irlanda,
Sin embargo, Tristán no pudo resistir el efecto del filtro mágico Y vagaba
solitario por los bosques de Cornwall
en compañía de su fiel encudero Gouvernail y de su perro Houdain evocando la dulce imagen de la hermosa
Iséo, y retornó al castillo de Tintaioel
donde gozó del amor y de los favores
de la encantadora reina.
Gottfried von Strassburg, el trovador alemán que escribió un poema sobre éllos tomado de un romance francés de la época nos canta en el siglo
Xlll:

"El amor une en el mismo corazón, dulce pena y amarga alegría,
felicidad, y negra angustia, nefasta y divina vida, ..."

Pero como la dicha no es perdurable, como Tristán e Iséo vivían entregados a su amor, fueron sorprendidos
por el celoso anciano, el Rey Mark de
Cornwal quien arrebatado de furia,
hirió mortalmente a Trist3n e Iséo murió de amor sobre el cadáver de su
amado.
Conmovido el Rey los hizo enterrar
en el mismo lugar, de la tumba de
Tristán nació una hiedra Y en el sepulcro de Iséo, creció un rosal. Ambos

se entrelazaron de tal modo que nadie
hasta ahora ha podido separarlos.
Yo digo que no hay filtró más poderoso que el amor y yo agregaría a
esta infortunada historia, el epilogo
que Goethe dió a su novela ºLas afinidades electivas":
"Así descansan los amantes, uno al
lado del otro. La paz vuela sobre sus
tumbas, las alegres figuras de los ángeles, sus afines, los contemplan desde la bóveda y será un momento grato si, en su día, vuelven a despertarse
juntos."

Página 6

El Romancero Español recuerda tristemente esta leyenda. Es una elegía de
amor que nunca debiera de ser olvidada. Antes que Paolo y Francesca de
Rimini, que Abelardo y Heloisa y que
Roméo y Julieta, fueron cantados los
amores de Tristán e Jséo:
"Ferido está Don Tristán
De una muy mala !amada,
Diérasela el rey su tlo,
Que celoso dél estaba.
El ferro tiene en el cuerpo,
De fuera le tembla el asta;
Valo a ver la reina Iséo
Por la su desdicha mala.
J llntanse boca con boca
Como palomillas mansas,
Llora el uno, llora el otro ...."'

Y Ricardo Wagner el Músico-poeta
alemán, inspirado en el texto medioeval de Godefroid de Estrasbourg su
compatriota escribió el libreto y la
música para una ópera inmortal a mediados del siglo pasado.
He aqui el canto de dos enamorados
qu~ se reúnen al fin tras larga separación. Cantan Tristán e lséo:
"iOh noche inmensa,
oh noche de amor,
desciende y vierte
el olvido supremo;
acéptame
en tu vasto seno:
libüame
del Universo!
Ultima llama,
te has apagado,
y nuestros pensamientos,
y nuestros sueños,
nuestros recuerdos,
nuestras esperanzas,
todo se cumple
en un presentimiento augusto
de la noche santa y redentora
donde confundidos nos hundimos."

Este himno sublime ha sido noblemente comprepdido por Thomas Mann
otro renombrado escritor tudesco de
fama internacional, quien en su corta
novela "Tristán", ha sabido pintar hábilmente el idilio de Gabriela Eckhof
y Detlef Spinell semejante al de Tristán e Iséo:
"Moriría jamás el amor? ¿El amor
de Tristán? ¿El amor de !solda, tuya
y mia,? ¡Oh, los designios de la Parca no logran alcallzar al que es eterno!
¿ Que otra cosa po~ría hundirse en la
muerte sino lo que nos perturba, lo
que desune engañosamente a los unidos? Entonces, el amor enlazó a ambos en una dulce y melodiosa conjunción ... Si la muerte la rompiera, ¿de
que otro modo sucumbiría uno sino
con la propia vida del otro? Y un dúo
lleno de misterio les unió en la esperanza anónima del desenlace, en un
arrebato de amor, del abrazo eternamente ininterrumpido en el reino milagroso de la noche ...... "
El dulce presentimiento de vivir
eternamente el uno para el otro y de
morir en el mismo instante y del dulce y arrobador éxtasis que conmueve
a los enamorados fué inmortalizado en
estas páginas inolvidables.
Es el amor que anhelaba el desdichado Caballero de la Triste Figura y
que profesaba a su amada Dulcinea del
Toboso cuyo nombre real y verdadero
era el de la rústica Aldonza Lorenzo.
Era el amor que soñaba el triste hidalgo trotamundos que en su locura
combatía contra imaginarios gigantes
y trasgos, las humildes fondas las tomaba por castillos, arremetía contra
los molinos de viento tomándolos por
monstruos de cuatro brazos y cómicamente usaba una sucia bacía de barbería como el maravilloso yelmo de
1!ambrino.
Era el amor que anhelaba alcanzar
el logozo Orlando de la sin par Angélica que inconstante se entregó en

los brazos de 11edoro el esclavo y Orlando al saberlo, JJerdió la razón.
En estos libros ya se nota ]a influencia de los hechos heroicos de famosos
guerreros cuyo nombre era cantado
para el pueblo y para los príncipes
por los trovadores, poetas errantes que
iban de país en país y enlazaban la
gloria del Cid Campeador, de Raymond
de Lusignan, de los siete Infantes de
Lara y de otros tantos campeones.
El Cid Campeador llamado Rodrigo
Díaz de Vivar es uno de los más grandes héroes nacionales con que ha con ..
lado España. Su espada fué temida
por moros y cristianos y sus grandes
hechos de arruas son mencionados en
todos los pueblos e inspiraron El Cantar del Mio Cid.
Ya desde su juventud tuvo que matar en buena lid, al padre de su amada Jirnena para vengar su propia honra y desde entonces su infatigable vida estuvo colmada de hazañas notorias hasta su muerte.
También el bravo Bernardo del Carpía, sobrino del Rey de España que al
frente de algunos valientes navarros,
derrotó al ejército de Carlomagno en
la batalla de Roncesvalles.
También se hablaba del Caballero
Raymond de Lnsignán el cuál tenia
amores con una espíritu de las aguas
llamada Melusína y como al desdichado Conde de Staufenberg, este extraño idilio lo arrastró a la muerte.
El Conde Pedro de Staufenberg tenía su castillo en el Ortenan en Suabia
en el siglo VIII y un dia, andando de
cacería, se encontró a orillas del Danubio a una muchacha hermosísima.
Se enamoró de él1a, se 1a llevó a su
castillo y le dió un anillo como prueba de amor. Durante mucho tiempo
vivió en compañia de su amante aunque su confesor desaprobaba estas relaciones. Pero sucedió que el rey de
los Francos, Carlos i\Iartell a cuyo servicio estaba, llamó a todos los nobles
de la Germanía y del reino franco para detener a los moros de España que
amenazaban invadir sus dominios.
Staufenberg acudió al llamado de
su rey, no sin antes jurarle a la joven
desconocida, que seria leal a su amor
y que volvería a desposarse con élla,
El abuelo de Carlomagno, el glorioso
Carlos Martell, derrotó a los moros en
la batalla de Tours el año 732 de la
Era Cristiana y los arrojó definitivamente de Francia el año de 739.
Staufenberg fué quien más heróicamente combatió a su lado y Carlos
Marte11 quiso premiar su valor casándolo con una princesa de su familia.
Staufenberg aceptó tan gran distinción pero durante el banquete de bodas sucedió como en la antigua balada alemana:
"Enrique descansaba junto a su recien ..
te esposa,

Rica heredera de las orillas del
Rhin ......
Suena medianoche, y a través de la

cortina,
Pasa de pronto una mano blanca
Y delicada;
,;rl quien vi6? A su Guillermina
Que se erguia ante él envuelta en un
sudario,"

También aqui una mano bellísima
descorrió las cortinas del salón y esa
mauo lucía el anillo regalado por Stau.
fenberg. El Conde aterrorizado abandonó la fiesta celebrada en su honor
y tomando su caballo cabalgó furiosamente hacia su castillo en Suabia pero
al cruzar e] Danubio se cayó del caballo y se hundió en las aguas sin que
nadie lo volviera a ver de nuevo. Vieron a la joven desconocida a quien
Staufenberg había amado antes, que
lo tomaba entre sus brazos desnudos
y se sumergía en las profundidades
con el cadáver del guerrero,
Hay muchas leyendas también en
gestas heroicas y de misterio y encan.
tamicnto como en los otros países.
Tenemos la leyenda de Lohengrin
el lamoso Caballero del Cisne cantado
por tantos poetas de diversa forma pero especialmente por Wollram de Eschenbach y por Richard Wagner.
En las leyendas más antiguas se narra la Historia de la Duquesa Beatriz
de Cleves, cuyo padre al morir le regaló un rosario con una campanilla en
un extremo suplicándole que cuando
corriese algún peligro, lo rezara haciendo sonar la campanilla. Apenas
quedó desamparada la princesa, un
viejo enemigo de su padre, el Duque
Rainer de Sajonia comenzó a invadir
sus dominios y a merodear en torno
al castillo de Nímvege en el Rhin, donde Beatriz aterrorizada se había refugiado. Viendo que las hueses de Rainer saqueaban y robaban en sus tie,.
rras y que nada los detenía, la princesa comenzó a rezar noche tras noche invocando el auxilio del Cielo y
siguiendo el consejo de su padre.
Una tarde, asomada a una de las
torres del castillo y contemplando las
verdes márgenes del Rhin, vió deslizarse sobre las aguas del río, una na:-vecilla conducida por un blanco císne
que majestuosamente surcaba el liquido elemento, y el cual se hallaba atado con una fina cadena de oro a la
nao.
De pié, apoyado sobre su espada
desnuda y cubierto con una recia armadura, un extraño caballero se en..
contraba tristemente pensativo.
Apenas llegó frente al castillo, el
Caballero del Cisne, se hacercó a la
orilla, descendió, y Beatriz y su séquito salieron a recibirle.
El extraño caballero se arrodilló an(Pasa a la página 8)

ALAS CASAS EDITORIALES YA
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTE

Tocqucvillc. Editada en Paris por vez
primera en 1835, hizo célebre a su joYen autor, que fue saludado de inmediato como heredero del barón de
)fontesquieu, por su penetrante observación, por su elegancia y por la serenidad de su juicio. Así pues, no es
de extrañar que Dilthey hubiera dicho
La Universidad de Nuevo León ha
, A:-,A MARIA BARRENECHEA: La e.r- tre un estado poderoso y uno débil, años m{¡s tarde que Tocqueville era mantenido desde su fundación un vaspresión de la il'realidad en la obra entre una república fuerte y dotada de "el mayor pensador político desde to plan editorial que desarrolla al trade Jorge Luis Borges. 190 páginas. una larga práctica y tradición de vida Aristóteles y ~laquiavelo".
vés de publicaciones cuya circulación
Dos son ]os temas de La Democracia comprende a todas las Instituciones
El Colegio de México. México, 1957. diplomática y otra que apenas balbucea, aunque con decoro y dignidad, el en América: las instituciones norteoficiales, universitarias, académicas,
lenguaje de las relaciones públicas en- americanas como expresión de las
ateneistas, centros culturales, sociedatre naciones civilizadas.
costumbres y, en general, el estilo de des de diversa indole y personas, en
,·ida de los Estados Unidos y los prin- América y Europa.
cipios en que se base lun Estado de•
EDUARDO :-.'ICOL: ,\fetafisica de la mocrático. La parte inicial de la DeEntre el cuerpo de ediciones que
apresión. 422 pp. Fondo de Cultu- mocl'acia desarrolla el primer tema. aquí se imprimen figura nuestro menra Económica. ~léxico, 1957.
En ella se describe el funciona1l1iento suario "ARMAS Y LETRAS", que rede los tres poderes de la Unión: la es- cientemente ha establecido una secBien puede decirse que el tema de la tructura de los tribunales y los fun- ción -LIBROS-, en la que figuran
expresión ha sido el leil-motiv de 1a damentos del poder judicial, los cuer- comentadas las obras últimamente apaobra del Dr. Nícol, ya que reaparece pos legislativos y la organización del recidas en las prensas americanas.
,:n casi todos sus escritos -Psicología poder ejecutivo federal, introducidos
Dada la extensa órbita de circulade las situaciones vitales, Idea del por el análisis de la Constitución feción
del Boletin arriba mencionado, y
hobre-, como si marcara una línea deral. Se examina el sistema bipartiC1ue habría de conducirlo, por etapas dista y la importancia de las asocia- en interés de ofrecer al lector amerie jnsensiblemcntc, a un fin preestable- ciones, el poder de la mayoría y sus cano una juiciosa información del foncido: una metafisica de la expresión, efectos. Esa parte termina con una se- do y continente de la obra, cotejada
constituida no sólo como una teoría rie ele capítulos dedicados a conside- a la luz de un criterio ecuánime y a
mús de esos fenómenos, y ni siquiera rar la influencia de las costumbres y tono con la moder11a interpretación
como una· ontología de lo humano -a de la religión en el mantenimiento del del pensamiento científico, literario o
partir de la expresión como carác_ter sistema democrático: "Los clérigos artístico, "ARMAS Y LETRAS" se comconstitutí vo del ser del hombre-, sino norteamedcanos no pretenden atraer place en invitar a ustedes a coadyuvar
como una nueva fundamentación de ni fijar toda la atención del hombre con este propósito de orden cultural
1a ciencia metafísica misma Y por ello hacia la vida futura, sino que abando- que anima a la Universidad de Nuevo
de la ciencia en general; pues en tan- nan voluntariamente una parte de su León, solicitándoles el envio de cada
A través de cinco temas: el infinito, to que requiere una reforma del mé- corazón a los cuidados de la presente, una de las ediciones nacidas en sua
el caos, ]a personalidad, el tiempo y todo fenomenológico y establece las y se diría que consideran los bienes prestigiosas prensas, las cuales serán
la materia, la autora analiza el nitido condiciones de todo conocimíento, del mundo como objetos importantes, objeto de nuestros comentarios, en la
orbe de Borges. Los temas secunda- nsume también la misión de funda- aunque secundarios. Si no se asocian medida que vayan llegando a nuestru
rios que aborda están íntimamente re- mentar a la ciencia hacia otra anun- a la i'ndustria, se interesan al menos manos.
lacionados con los anteriores. "En ca- ciada ya en ella, El ser y el conocer, e nsu progreso y lo aplauden, y mos•
Los envíos deben hacerse a:
da caso estudia las alusiones filosófi- ,· drtc~mina la tarea de una "metafí- trando constantemente a los fieles la
"ARMAS Y LETRAS",
cas y literarias. 1a estructura de los ~ica de la razón simbólica".
fidelidad al otro mundo como el gran
relatos, los objetos que figuran con vaobjetivo de sus temores y esperanzas,
Universidad de Nuevo León,
lor simbólico, las metáforas, el vocanunca les prohiben que busquen honbulario preferido y, a veces, las sintaPlaza del Colegio Civil,
radamente el bienestar en éste."
xis." Como apéndice, Ana Maria BaMonterrey, Nuevo León,
En la segunda parte está trazada torrencchca publica una exJrnnstiva bida la teoría del Estado democrático
México,
blioarafía y hemerografía de Borges;
que constituye la gran aportación de
adc;ás, una considerable cantidad d~
Tocquevillc, su filosofía política. El
fichas que enuncian estudios sobre su
hecho generador de la nueva ciencia
política se encuentra, dice Tocqucviobra.
lle,
en la igualdad de condiciones que
Leer el libro equivale a asistir a la
priva en ]a sociedad norteamericana.
tarea de un escritor empeñado en desLa igualdad es la causa; la libertad el
truir la realidad y en convertirnos en
efecto: &lt;lNo difiriendo entonces ningusombras. Hemos ,·isto, asimismo, el
no de sus semejantes, nadie podrá
proceso de disolución de los concepejercer un poder tiránico, pues, en estos en que está cimentada la creencia
te caso, los hombres serán perfectadel hombre en su concreto vivir: el
Ürgano Mensual de la Universidad
mente libres, porque serán del todo
cosmos, la personalidad y el tiempo.
iguales; y serán perfectamente iguales,
Contemplamos ]a sofocante phescncia
de Nuevo León
porque ser.:m del todo libres".
del infinito v la desintegración de lo
A más de cien años de distancia de ·
liustancial e~ reflejos y sueños, espeRegistrado como artículo de 2a. Clase en la
sus
primeras ediciones, la vigencia de
cialmente inspirados en la filosofía
Admón. ele Correos de Monterrey, N. L.. el
/, aDemocracia en América sigue de~
idealista.
mostrando su indiscutible actualidad
20 de A1nl de 1944.
de Hbro clásico de la ciencia política.
su valor de libro de siempre. Nuestra
Correspondencia diplomática francoINDICADOR,
edición, la más completa que se ha hemexicana. Volumen primero. SelecAsí, pues, la Metafisica de la expre- cho hasta la fecha, consta de un preción, prólogo, texto y notas de ERColaboradores
sión, obra gestada a lo largo de vein- facio, notas y bibliografía comentada
NESTO DE LA TORRE VILLAR. 424
ticinco mlos, es un riguroso plantea- ele J. P. Mayer -director de la edición
páginas.
Hugo Padilla
miento de todas aque1las cuestiones de de las obras completas de A. de Tocfundamento que 1a situación de crisis quevillc-; de un estudio itroductorio
Fidencio de la Fuente
Dado el interés que tiene el estudio
de al metafísica, la cual reproduce Y ele Enrique González Pedrero y de un
de nuestros primeros contactos diploGcnaro Salinas Qwroga
supera la situación kantiana, impone apéndice que contiene la relación de
máticos con otras naciones, principalArturo Cantú S.
a la filosofía actual.
las ediciones anteriores.
mente con aquellas que más han inPor otra parte, las leyes de la e¿Homero A. Garza
fluido en el desarrollo de nuestra vida
prcsión simbólica que es formulan en
política, social, económica y cultural, la obra no sólo aspiran a restablecer
Alfonso Rangel Guerra
el Colegio de México comisionó en el el principio de unidad y continuidad
Guillermo Cerda G.
año de 1948 a uno de sus investigares, ,lel conocimiento, sino que constituJorge
Rangel Guerra
Ernesto de la Torre Villar, para que yen la base para una proyección de
realizara en Fancia ]a labor de con- la teoría expuesta hacia los campos
Manuel Morales
sulta, selección y copia de los docu- de la filosofía del lenguaje, la ética,
Dibujos de Jorge Ran¡tcl duerra
mentos relativos a las relaciones entre
la cstl'tica, etc.
Francia y lféxico.
Director
De los archivos franceses, los del
AJ.EXIS
DE
TOCQt:E\'ILLE:
La
de~tinisterio de Relaciones Exteriores
Lic. Fidencio de la Fuente
mocracia en América. 916 pp. Fonson los de mayor interés, puesto que
do de Cultura Económica. ~léxico,
presentan la opinión que una gran P~195i.
tenciatenía en el siglo XIX de los pa1Oficinas
ses. hispanoamericanos recién salidos
Washinglon y Colegio Ovil
Pocos libros han ejercido influencia
de la tutoría española, y más en conMonterrey, Nuevo León
creto, de )léxico. En sus documentos, tan notable en nuestro pensamiento
que hoy se publican, es posible sor- constitucional y político como La DeMEXICO
mocracia en ·América de Alexis de
prender el diálogo que se establece en-

LIBROS

rmasy

uETR

-

(Dibujo de Jorge Rangel Guerra)

Página 7

��</text>
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                    <text>BOLETIN MENSUAL DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON
Registrado como artículo de 2a. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de Abril de 1944,

D.A.S.U.

No. 6

Año XIV

Junio de 1957

un cuento

de los sonetos
recíén cortados

inédito de cheíov

_ JE

-1:

~✓

Alfredo CARDONA PE~A

'

•t ,,",

r urilli r: 11 ) ~

\3\t\~i~t~ttr K

o Lo e o s
•

.I.

ESTE volumen es de ayer. Un poco
ha crecido mi yerba, y hoy prefiero
monte a jardín, relámpago a lucero.
La castigada pulcritud revoco.
Tal a sus armas el amado loco
velé mi forma, pero ya no quiero
tánta sílaba presa, tánto acero
dentro de lo que soy y lo que toco.

EL DOCTOR
L SILENCIO reinaba en el salón, un

silencio tan profundo que claramente
se hubiera escuchado el ruido que
hacía, golpeándose en la lámpara, una mosca extraviada. Lo propietario del salón, Oigo
lvonovno, encontrándose bojo la ventana y
sumergido en sus pensamientos, miraba el
romo de flores. El doctor Svetkov, su viejo
amigo y médico de confionso, que ella había llamado o lo cabecero de Micho, estaba
sentado en un sillón, balanceando moquinolmente su sombrero, que sostenía con los

dos monos, y reflexionaba también . Fuero
de ellos dos no había ahí odie, ni en el
salón ni en los piezas contiguas. El sol se
ocultaba y las sombras comenzaban a e,..
parcirse en los rincones y sobre los muebles.
Fue Oiga quien rompió el silencio:
-No se podio imaginar desgracio más
terrible, dijo ella sin voltearse . Usted sabe
que, sin este niño, la vida ya no tendria
sentido para mí.
-Sí, lo sé, dijo el doctor .
-Ni el menor sentido, dijo ella, y su

'
.
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r'. . .,

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~,t.·.
1:'.,_;~

~_r:·-, ~rJ

Quiero minar el verso, contemplarlo
como un viento embriagando un caserío;
y abrir el verso quiero y enterrarlo
en la boca del hombre, en su rocío;
y no escribirlo más, sino mascarlo
para que nos invada como un río •

. II LOS números vestidos. El soneto.
]untar, juntar la flor desparramada.
Ya viene por el sol rimando en hada.
(La mejilla se ve, no el esqueleto.)
Recordar los rebaños en un seto.

Lo mismo que el pastor de la vacada
ir guardando la voz enamorada.
Con lenta prisa el ánimo es completo.
Con lenta prisa. Quédense las vías
antaño recorridas por ligeras.
Si ellas bebieron ocio de los días
aquí el amor va entrando por sus eras,
y en catorce labradas celosías
gozan sus libertades prisioneras.
(Pasa a la página 4)

(Dibujo de Jorge Rangel Guem )

�vox tembló; él es todo poro mí, mi único
olegrío, mi dicho, mi riquuo ... si el debe
morir, como usted dice ... si yo pierdo ol niño, no seré sino uno sombro de mí mismo.
~o podrío sobrevivir.
Ello vo de uno ventano o lo otro, retorciéndose los monos.
-Cuando noció, prosiguió ello, usted lo
r~cuerdo, yo quería enviarlo o lo Asistencia
Pública, pero, Dios mio ¿es que puede compararse lo que ero entonces y lo que es
ahora? En oquel tiempo yo no ero sino uno
mujer trivial, tonto, frívolo, pero ahora soy
uno madre ... (usted me comprende? Soy uno
modre y no pido nodo más. Hoy un abismo entre el posado y el presente.
De nuevo se hixo el silencio.
El doctor cambió de sitio y, jugando nerviosamente con su sombrero, fijó su mirado
sob,e Oigo lvonovno. Se veía que el quería
hablarle y no esperaba poro eso sino un momento propicio.
-Usted callo, pero no puedo abandonar
todo esperanzo, dijo ello volviéndose hacia
él. ¿Porqué colla usted?
-Yo sería feliz compartiendo vuestro esperonxa, Oigo, pero esto es imposible, respondió Zvetkov, hoy que ver los cosos de
frente. El niño tiene uno meningitis'luberculoso. Debemos prepararnos o lo peor; es
una enfermedad que no perdono.
-Nicolás ¿está usted seguro de no engañarse?
-¿A que vienen esos preguntas? Yo quisiera responderle lo que usted desea, pero
eso no nos serviría de nodo.
Ella escondió su cabezo en las cortinas
de lo ventano y lloró amargamente. El doctor se levor,tó, dió unos posos en el salón,
después se aproximó o lo mujer y Je tocó
ligeramente lo mano. En sus gestos vacilantes Y la grave expresión de su rostro, que
el crepúsculo volvía todavía más sombrío
se adivinaba que él quería decir algo.
'
. -Escúcheme, Oigo, dijo él, le pido un
instante de atención. Conviene que le hago
uno pregunto ... Pero no, no es el momento •.• Más tarde •.• más tarde.
Se sentó de nuevo y se sumió en sus reflexiones. Escuchaba los dolorosos solloxos
do Oigo, que parecía suplico, o alguien como ~o haría uno pequeño niño. Sin esperar
el .f~n de esto crisis de lamentos, Zvetkov
soho suspirando y se fue ol cuarto de Micho.
El niño estaba acostado, y atento con lo
V~S t o fijo en un punto delante de él, parec10 escuchar. El doctor se sentó en su como Y le tomó el pulso.
-¿Te duele lo cobexo? le preguntó.
El niño respondió después de un silencio·
-Sí, tengo sueños...
·
-¿Qué sueños?
-Todo.
El doctor, que no sabio hablar ni O los
mu~eres llorosos ni o las niños, ocoriciá lo
ardiente cobexo y murmuró:
-Esto no está bien, mi pobre pequeño
no está bien ..• En este mundo no se puede~
evitar los enfermedades ... Micho ¿me reconoces? ¿Quién soy?
El niño no respondió.
¿Te duele mucho lo cobexo?
-Mucho .•• Sueño siempre ..•
Después de haberlo examinado y hecho

!Dibujo de Jorge Rangel Guerra )

algunos preguntas o lo niñero que cuidaba al niño, el doctor volvió sin prisa al salón. Lo penumbra había yo envuelto o lo
piexa; lo silueto negro de Oigo lvonovno
S.:! destocaba en lo claridad de lo ventano.
-¿Hoy que encender?, dijo él.
No hubo respuesto. Lo mosco continuaba
revoloteando y golpeándose en lo lámparo.
Ningún sonido venía de fuero, como si el
n1undo entero, de acuerdo con el doctor, reflexionara y no se decidiera o hablar. Oigo
lvonovno había cesado de llorar. Acercándose o ello escrutando en el crepúsculo su
rostro pálido, morcado por el dolor, el doctor reconoció lo expresión que ella tenía durante sus crisis de fuerte jaqueca.
-Nicolás Trofimytch, dijo ello ¿si se llomoro o un médico consultor?
-Muy bien. Me ocuparé de eso moñona.
Ero fácil adivinar, en su tono de vos, que
apenas creía en lo utilidad de un médico
consultor. Oigo lvonovna quiso hablar entonces, pero los lágrimas se lo impidieron.
En ese momento, los sones de uno orquesta 1
que tocaba en lo ploso del lugar, penetra-ron en lo pieza. Se distinguían claramente
no sólo las trompetas, sino también el violín y lo flauta.
-¿Si él sufre, porque no dice nodo? preguntó Oigo lvonovno. En todo el dío 1 ni un
sonido... él no se quejo, no lloro. Yo sé
que Dios nos quito este pequeño porque no
hemos sabido apreciarlo .•• ¡ Mi tesoro!
Lo orquesto terminó de tocar uno marcho y atacó con un alegre vals; el baile
campestre iba a comenzar.
-Dios mío ¿es que verdaderamente no
podemos hacer nado?, gemía Oiga. Nicolás1
tu que eres doctor, deberías saber. JComprende que yo no podría sobrevivir!
El doctor, que no sabio hablar o los mujeres llorosos, lonxá un suspiro y atravesó

1

Página 2

Dibujo de Jorge Ran~I Guem11

el salón sin hacer ruido. La orquesto tuvo
tiempo de tocar una cuadrillo, uno polko,
Y uno cuadrilla más. Lo oscuridad se hiso
más denso. En lo pieza vecino, lo niñera
había encendido la lámparo, pero el doctor
estaba todavía ahí, torturando su sombrero
Y dispuesto o decir cualquier coso. Oigo
lvonovno solía, se quedaba largos momentos cerca de su hijo, volvió al salón; de
~uevo volvía o llorar y o lamentarse. y el
tiempo se arrostraba penosamente. Parecía
que esto tarde jamás tendría fin.
A medio noche, cuando lo orquesta hubo
tocado el último compás, el doctor hixo finalmente ademán de marcharse.
-Volveré moñona, dijo, apretando lo
frío mono de lo mujer; vaya a acostarse.
Se p~so su abrigo en lo entrado, tomó
su bastan, reflexionó un instante y volvió al
salón.
-Volveré moñona, Oigo, dijo con una
vox temblorosa, ¿me entiende?
Ello se calló; parecía que el dolor le había quitado lo facultad de hablar. Sin dejar su bastón, Zvetkov se sentó cerca de
ello y dijo en un semi-murmullo tierno y
suave que ton mal iba con su silueto grueso y pesado:
-.j.Olgo ! En nombre de su desgracio que
tomb1en es lo mio ... Ahora, el momento en
que una mentira sería criminal, le suplico
qu,e me diga la verdad •.. Usted siempre afirmo que este niño ero mi hijo ¿Es verdad?
Ella se calló.
-Usted ha sido el único amor de mi v·do, dijo Zvetkov, usted no puede sab~r
cuanto he sufrido por sus mentiros. Yo le
ruego, Oigo, por uno solo vez, dígame lo
verdad ..• Es imposible mentir en un momento semejante... Confiese que Micho no es
mi hijo ..• Espero su respuesto.
-El es vuestro hijo.
El rostro de Oigo ero invisible, pero
Zvetkov creyó percibir un titubeo en su vox
El lanzó un suspiro y se levontó.
•
-Usted se atreve o mentir, ¡en este momento•· d"'
•J 0 e'I con su vo:r ordinario. ¡ Mo
hoy nodo sagrado poro usted! Escucheme
~ro_te de comprenderme ... Usted ho sido mi
un1co amor ..• Sí, es verdad, usted ero uno
mujer depravado y trivial, pero no he amado o nadie más, Ahora que comienxo 0
envejecer, este amor es el único punto luminoso en mis recuerdos. ¿Porqué quiere usted empañarlo? ¿Porqué?
- ¡ Dios mío! exclamó Zvetkov, si usted
me entiende perfectamente, exclamó más
fuerte aún, y se puso o caminar en el so
l~n, blandiendo su bastón con cólera. ¿~
bien lo habrá usted olvidado? ¡ Quisiera refresco rsu memoria! Petrov y el abogado
Kourovski
tienen derecho, lo mismo que yo,
,
al titulo de podre. ¡ Los dos han pagoda,
como yo, una pensión poro cubrir los gastos
de educación del niño! ¡Sí, señora! ¡Lo sé
perfectamente! Le perdono sus mentiros pasados, tonto peor, ¡ pero ohoro que h•béis

envejecido, ahora que el niño está O punto
dr. morir, sus mentiros me ahogan! ·Qui
lcístimo que yo no sepa hablar bien! 1~Q..
lástima!
Desabotonó su abrigo y caminando constantemente continuó:
-¡Molo mujer! l Ello mismo no co111pr~nde lo gravedad del momento presente!
~•ente con lo mismo facilidad que nueve
onos antes en el Restaurant "El Ermitaño"
¡Teme que al descubrirme lo verdad .;
puedo llegar o mi dinero! ¡Cree que si eH1
me hubiera engañado yo no habría querido
o ese pobre pequeño! ¡Usted miente' ·Et
innoble!
• ' ·
Golpeó el oro de su bastón y exclamó:
j Esto es asqueroso! i Usted es uno cñatur~ desnaturalixado, un monstruo! ¡ Yo ft.
~mo tener vergi.ienxo de mis sentimientos!
S, ... j He aquí que nueve años de sus mentiros me quedan en la gorgonto! He sopor•
to.do todo pero ahora esto se acabo
. se
acabó!
... '
Resonaban solloxos en el Fincan
, , oscuro
donde se había refugiado Oiga lvanovno,
Zvetkov se calló bruscamente y tosió, Hubo
un momento de silencio. El doctor volvió o
abotonar su obrigo y se puso o buscar el
sombrero que había dejado coer caminando.
-Estoy fuera de mí, murmuró él bajondo
cabezo. Olvidé que no ero el momento.••
Dios sobe lo que os he dicho
N0 h
caso, Oigo.
···
aga

'º.

Encontró su sombrero y se dirigió hocia
el rincón sombrío.
j Lo he insultado, dijo él en un semimurmullo tierno y dulce, pero 1e supltea
,
~,na vez más, Oigo, que me digo lo verdad
no hayo mas
• mentiros entre nosotros. Ahora•
que me dejé llevar por el momento y que
;sted sobe que la existencia de Petrov y
~uro;s~i no es un secreto poro mí, le será
mas foc,I decírmelo
Olg_a. lvonovno ,e.flexionó y murmuró con
una YISlble agitación:
-Nicolás, yo no miento M. h
tro hijo.
·
1c o es vues-

- ¡ Dios mío! gimió Zvetkov y b"
entonces os diré todo· ·T
• . ,en,
vuestro c
. J engo en n,1 poder
orto a Petrov en lo que lo llamais
Podre de Mich 0 , 01
•
•
go, yo sobío lo verdad,
:~::, quiero escucharlo de vuestro boca! ¡Y

Pero ello continuó llorando ,·,n
10 b
decir pa•
ro. El doctor esp••o'
- entonces, olxó los
hombros y solió.
-¡Volveré
moñona'• gri·1·o en 1o puerto
E
·1 n su coche, sobre el comino de regreso.
e no cesaba de
murmurar olxando los hom•'
b ros:
-¡Qué lástima que yo no
h bJo
bien' N O t
sepa o r
No ;é
engo el don de lo persuoción.
convencer. Es evidente que ello H
me comprende yo q
. ,
·p
'
ue continuo mintiendo
&lt; ero como explicarle? ¿Cómo?
•
!Traducción de A.R.)

(Dibujo de Jorge Rangel Guerra)

Apología del dílettante
Eduardo VILLASEÑOR

A

POJ,OGI.\ del di\ettante, el hombre que 110 traspasa nunca la
superficie de las cosas?

.-Si es superficial, es frhiolo; y. si

es frívolo, no tiene excusa. Como no
la tiene Don Juan, que Se queda siem•
pre en la superficie del amor.
-¿Y si Don Juan fuera, al contra•
río, el verdadero amante? ¿Si al enamorarse de cada mujer que encuentra
fuese por el amol' perfecto que desea
y que no reali:a?

- -¡Qué infinita sed de cullura tiene
el diletlanle? Pero como no puede
llegar al fondo, se queda en la espuma
• de las cosas. El dilellanle es el fruto
de la época. Cuando la vida no iba tan
de prisa, el dilellante se llamaba Aristóteles, Raimum/o tulio, Goelhe o
Leo11ardo.
En la actualidad, del dilettante /1011
la curiosidad, el deseo de saberlo todo. Pero cuando está a pu11lo de penetrar al po:o -de la ciencia, acasocon un pie 11a dentro, jinete sobre el
brocal, algo hay alli cerca - 0 lejosque lo atrae, que lo llama, que lo enamora, como una nueva mujer.
¿Qué otra cosa que ir- hacia lo nuellO puede hacer este Don Juan ante
tantos aspectos de la villa, ante tantas cosas. ante tantos temas que le gul1ian los ojos?.
La apología del clilettanle es su sed
de saber. Se parece más al filósofo
que al sabio, por ambicioso. El dileltante --a pesar de lo snob- morirá
diciendo: Lu~. más ill:.
EL DILETT.4.\'TIS.110 DE l,A .~CTL'.\l,
CULTl'RA ,ltEXICAN,\
HLos hijos de una ge11eración fuerte
son siempre inferiores a ella''i me decía Alfonso.
-Sí, Alfonso, e., 11erdud y la ge11eración fuerte, en Mé.rico no es la actual nueva, sino la actual madura. En
.lféxico, ha habido tres épocas brillantes de la cullura: la época colonfol

•qui=cí sobre todo, el siglo XVlll en
que la Real y Poulificia l'niversidad
ya estudiaba algunas atrevidas cuestiones filosóficas (Bacon y Desearles)
o cuwulo me11os sus mejores {lguras
se ocupabau en ellas sl no pública, si
privadamente. Período que llena, si
no hubiera ofras figuras respetables,
la legión de sabios jesuitas; generación ruya cultura estaba formada sobre las firmes bases cl&lt;isícas y a la que
de/Jemo.'i cuanto sabemos sobre la historia ,le ,lfé.rico. Es entonces cuando
la arquitectura entre una y otra tendencia nos va &lt;lejando los monumentos de esta metrópoli, que no lo era
en la politica, pero llegó a ser llamada la .llenas del X11evo .l/1111do. La
pintura asciende a primera manifestación de la cfoili:ación de entonces,
ron los dos Erhaves, con los Juáre:
u NJn el mejor de ellos, Sebastián de
Artear,a. En fa ciencia, la sólida cultura de Sigüen:a 11 Góngora seria ya
bastante; pero se r,a a completar con
las dos figuras centrales de la lileralura: Juan Rui: de Alarcdn y Sor Juana Inés de la Cru:. Si hasta el puro
relorcismo de los 350 retrógrados latino.'i de l'alenria .ingenio, talento y
rullura al fin
es muestra del ocio
floreciente de la época.
.-\ todo este período que abarca, claro está más de una generación, sigue
.'iin embargo, la decadencia, en ciencias, e11 arte, en literatura.
Para r,otr,a a encontrar el ugundo
perío,lu brillante de la cillili:ación en
.lfél-ico. habremos de llegar hasta el
que romprend&lt;.• parte de la Reforma
lu última- cuyos hombres sobrepasan la época que r,iven, y a la que glorifiNm, y que derrllman sus claros. talentos en la tribuna y en los libro.~.
Ciuili:ación ésta cuya manifeslaci6n
es, .rnbre todo, genero.wmenle espiritual, de entusiasmo, de fe. de abnegación y de clara visión de los problemlls y de fuerte voluntad para resolllerlos. Este periodo abarca hasta el
Xigromante y Altamirano y hasta la
f1111dación ,le la Escuela Xacional Pre-

paratoria pur Barreda, que inicia el
intento de educación cientifica, un poco dislocada e/el clasicismo.
Hay también después un período &lt;le
lago muerto, sobre el que va a aparecer la figura de Guliérre= Nájera, que
inicia la renovación -en literaturala cual lla a culminar -en plena gestación- a principios del siglo XX, con
el florecer, meramente literario, de la
Revista Moderna.
Dentro del periodo de calma aparen/e, dominada por el ademán generoso
de Don Justo, se gestaba la formación
del espíritu nuevo: había de surgir,
enérgico y tena:, en la generación del
.\leneo. De los conferencistas del Ateneo .'Ge hablan de formar las figuras
de la c11/111ra de hoy, las figuras ¡¡a
maduras de nuestra cultura, que todallia nos cobijan con su sombra blenerhora. En esta generación tendría lur1ar muy especial la figura de Henríque: l'reña, sembrador de dudas, de
ideas y de entusiasmos.
¡,Qué había de venir Irás de esta generación generosa y atrevida? Correspondiendo un poco a esta generación
de criticas trastornadores y sabios jó~
veues, se agitaba en el foudo riel lago
muerto la temJ)estad de la revolución
social . .ltás de rrna década va ya de
este revuelto mar de crisis ideológica
u social. (;Quf podia esperarse &lt;le la
jm1entutl criada entre el estruendo de
la lucha, que agudi:ó la miseria de
.lférico, sobre lodo la de la clase media? Entre miserias e inquietudes, esta juuentud mal quisiera ocupar ele
1111n ve: su puesto en la cosa pública
que elaborar una cioili:ación, en ga.
binetes y laboratorios que no existen.
.llás qui.i;iera reali:arla con los hechos
que con los estudios . .llás quisiera hacer una civili=acidn que pensllrla. Más
qui.'iiera obrar que no pensar.
¿Podría ser de otra manera esta ge•
11eració11 de improvisados con barnices ,le cultura adquirida a ratos, en
los e.ficasos centros de estudios, entre
una revolución y otra revolución?
Desterrada, ndemás, como en nin-

guna otra parle, la cultura clásica, ba•
se firmísima de toda civilización occidental, ¿cómo había de ser ésta una
generación de jóvenes cultos? ¿Cóm•
podían haber hecho su cultura estos
1or,e11es que 110 tenían siquiera. además de la tranquilidad para el estudio, ni los libros, ni los guias para
encontrarlos?
Sólo un vigía había quedado en el
naufl'agio de nuestra discutida cultu•
ra: Antonio Caso. Aislado, solo, generoso, entusiasta, sintiendo que en él
estaba el espiri111 del Ateneo, formó
una trás otra, dos, casi tres generaciones. Genuaciones náufragas que
sólo tienen el recuerdo inolvidable
del arrebato elocuente y -unos que
otros- la iniciación y la inquietud de
los problemas filosóficos y sociales.
Cuando al iniciarse la tercera déca ..
da zmelven al país o acentlian su influencia por medio de los libros, los
hombres de aquella generación renolladora, unos cuantos sabían y ricordabau lo que había sido y representaba el Meneo. Agitador de juventudes,
1111ell1e llenrique: Urefi.a. Encantador
de juventudes, escribe, cada ve: más
leído, Alfonso Reyes. Rebelde y atrer,ido, con la clara z,isión de los prohlemas, socialista y despótico, vuelve
r asconcelos. Las juventudes náufragas
se agruparon de nuevo; parecía que
se iniciaba el renacimiento.
Faltaba, sin embargo, la base en el
saber y faltaba también la base en el
obrar. Sin cultura y sin carácter, jui,entud perdida, fué incapaz de iniciar
" la sombra de e.,te grupo !/ fortalecer
la Perdadera cultura: la mayor parte
no hablan leido qui:á a Platón ni a
A.ristóteles, a Homero ni a Esquilo, Hahicm oído nombrar a Kant y Goethe,
habian leido quizá un poco a Niet:sche,
a quien habían lomado por BOUTADE,
y todos hablaban de Bergson, .,in haberlo leído. O los literatos, si recibían
reuistas francesas, se volvian locos entre aquel mar de nombres internacionales escritos en francés y aquella ca(Pasa a la página G)

Página 3

�de los sonetos El lomóchic de Heriberto Frías
Alí CHUMACERO

recíén cortados
(Sigue de la página 1)

· III.
LA ANFORA viva, el límite obediente
que da su amor al agua, ¿no la eleva?
Riberas, ¿sois el río, él os lleva
o lo lleváis vosotras, indolente?
Palabra, ágil misterio, luz sonriente,
¿vistes la idea, dime, siempre nueva,
o es la idea al vestirte quien nos prueba
el vano esfuerzo de llenar tu fuente?
Movimiento y quietud, choza y palacio
de nuestro pensamiento. No el espacio,
sino el tiempo que somos nos confunde.
Así la forma, vaso de la vida,
es rosa que en su mundo detenida
rompe el caudal y en el amor se funde.

- IV.

SONETO, caja mía, oh relojero
marcando fl AQUI FUE de mis arenas,
oblígame a enlazar grillos a penas,
ven otra vez, y apúntame certero.

Mi juventud quemé, guardo el tesoro
de haber tu duro hielo derretido,
pues los sonetos (léeme pausado),
como en los versos de Francisco de Oro,
siendo ceniza quemarán olvido,
polvo teniendo lavarán pasado.

. V.

Heriberto Frías
ALORES ajenos a la literatura propiamente dicha han intervenido
siempre en el contenido de la novela mexicana. Como ningún otro género literario, la novela sobrepasa, por
decisión de los escritores mismos, las
márgenes de lo artistico para apoyarse
en razones, cuando no en circunlocuios,
de índole moral, social, religiosa, patriótica, etc. Pueden aducirse fáciles ejemplos tomados desde las manifestaciones
iniciales hasta la obra de la generación
que cobró firmeza en las experiencias
revolucionarias a partir de 1910. El
amor a las cuestiones públicas se refleja de tal manera en gran proporción de
escritos, que muchas veces nos parecen
importantes en tanto ese amor conserva para nosotros alguna validez. La torpeza descriptiva, el escaso acierto en la
concepción de los personajes, la nula
eficacia del ordenamiento de la composición, la sosez de los temas y la inepcia
para atinar el enlace oportuno de las
escenas acaban por dominar a menudo
la propensión de lo escrito. Lo mediocre, por convicción del autor, corre el
riesgo de ser en tantos libros la característica que el lector capta de inmediato.
Sin embargo, de esa línea preponderante que conforma el meollo de nuestra
prosa, persisten al través de la historia
literaria algunas muestras que día a día
-aunque ahora descendidas a las costas bajas propicias a la investiqación literaria más que a la constante cosecha
de nuevos lectores- constituyen la médula de nuestra novelística. La preocu~ación por delatar la injusticia y conaolerse de la miseria de ciertas clases
sociales -ya se trate de las menos consideradas o de la que denominamos cla-

V

Mira lo que aprendí bajo tu acero:
la sangre es disciplina de las venas.
Cumplo mi libertad en tus condenas
y a un tiempo soy penado y carcelero.

/

ADIOS, adiós, regresaré mañana
sin sonetos, con otra poesía.
-¿Con otra? -Todo cambia bajo el día
y aunque yo solecillo y tú ventana
no hay hora que no nazca una campana.
Haya luz, y no tánta simetría.
La liebre triunfe, nunca la jauría.
A buena entendedora una manzana.

Venga el amor y envuélvame en un grito
rojo, de todos, lleno de perdones.
Y arenas doctoradas en ciclones
escriban a la madre del granito:
no hay que rimar, hay que remar, y tanto
que el mar agote y que nos venza el canto.

mas buscaron legítimo acomodo. en la
literatura. El aprovechamiento de muchos privados, disidentes de preocupaciones políticas y sociales, redobló el
fán de los escritos. Pero a partir de
/910, con el desarrollo de las generaciones históricamente posteriores, la Revolución acabó por vivificar ante nuestros ojos el contenido de La bola y Tomóchic, y hacer que la preocupación de
los críticos propendiera a estudiar en
ellas las cualidades que las distinguen.
Azuela, Martín Luis Guzmán, José Rubén Romero y varios otros remozarían
esas cualidades al desbocarse, con multitud de cadáveres y hechos bélicos,
en la añoranza de cuadros observados,
cuando no presentidcs, en el transcurso
de los hechos de armas.
El realismo, aprendido en escritores
franceses principalmente y desvirtuado
con la lectura de los españoles, se acomodó de inmediafo a la técnica de los
nuestros. Pocos ascendieron hacia la
cúspide naturalista, a la busca de los
extremos tan gratos a los modelos que
elegían, y relataron escenas de mujerzuelas, o de borrachos. La mayoría cifró sus anhelos en asomarse, desde un
cómodo altozano, a la vida de los de
abajo, y al conocer el tumulto que esa
vida era, soslayaron dejos de protesta
que en aquellos años colindaban con el
heroísmo. Rabasa, adicto a la discreción, ante la intranquilidad pública que
presupone una sublevación local -tema
de La bola-, puqna porque nuevamente triunfe la pacífica verdad del porfirismo. Frías va más allá, y piadosamente deja escapar algunas frases que a la
postre 12. costaron muchos dolores de
cabeza.
Tomóchic cuenta una de las acostumbradas batallas -la definitiva- entre
el ejército federal y un puñado de hombres insumisos que, encerrados en el
breve perímetro de su aldea, resistieron
heroicamente hasta el ;inal. Al margen
del relato, Frías hace reflexiones que
ponen al descubierto el sentimental ca-

se "media"- se ha imbuído en no pocas obras que, a pesar de su modesta
cuantía literaria, señalan el arranque de
una expresión peculiar. Nuestra novela,
plagada de naturales precursores en diversos sentidos desde el siglo XIX, ne
habría de fortalecerse hasta la aparición de Mariano Azuela, a principios de
la centuria actual. Los antecedentes,·
numerosos, serían conformidados por la
conciencia moralizante del autor de Los
de abajo.
Al lada de las mejores novelas mexicanas escritas al final del siglo pasado,
se hallan por lo menos dos -La bola
( 1887) de Emilio Rabasa, y Tomóchic
( 1894) de Heriberto Frías, que abordan con inteligencia los problemas sociales y, al hacerlo, se convierten en
cierta forma en la antecedencia de las
intenciones que la novela habría de
adoptar al calor de la Revolución. Se
ha querido ver en aquél las, sobre todo
en la útlima, un desaliño que hoy no
nos ofende y, también, unos propósitos
que apenas tenían en los momentos de
ser redactadas. Las dos son obra de juventud. Rabasa escribió su libro cuando
aún era casi adolescente, y Frías lo concibió apenas traspuesta la mayoría de
edad. No obstante, en uno y en otro
libros se advierten los novelistas que sus
autores nunca llegaron a ser. El prime-.
ro desvió su pluma hacia severos menesteres, y el segundo jamás logró res_uc1tar posteriormente el vigor de que
oan señalen los personajes de Tomóchic.
Las dos novelas quedaron aisladas en la
historia literaria para dar ejemplo de
cómo el género en ocasiones se vuelve
ancilar de la historia. Paralelamente,
por virtud de otros novelistas -Federico Gamboa, por ejemplo-, nuevos te-

riño que profesaba por los humildes.
Hijo del Colegio Militar, fué testigo de
esa campaña, una de las muchas que,
con ánimo de pacificar el país, llevaban
adelante los militares de Porfirio Díaz.
Al menor síntoma de desorden proveniente de grupos sociales alejados de los
burocráticos planes de desarrollo de la
República, la mano del gen,eral Díaz,
"diestra y rápida en la awon, dura y
eficaz en el castigo", actuaba con precisión. Pero tras la tranquilidad, subsiguiente, realizada de espaldas a los problemas regionales tan comunes en todo
el país, se escondía una. i~justicia que
nadie o muy pocos se dec1d1an a delatar.
Tomóchic fue uno de esos pocos testimonios. Frías no sólo reveló ahí secretos militares al inventar la ingenua trama de su novela, sino que quiso velar,
por medio de un realismo que todo lo
desembozaba el desconsuelo que le produjo aquella' completa destrucción del
pueblo de Tomóchic.
Quienes han leído someramente esta
novela creen que su argumento se refiere a algo así como el chocue de dos
razas, la criolla y la indígena, con conceptos de la libertad enteramente antagónicos. La situación geográfica de la
aldea asolada, su nombre indio y el antiporfirismo de que todos disponemos
han conducido a esa creencia poco discriminadora de la realidad que Heriberto Frías explica tan claramente. La verdad es otra: los rebeldes no constituían
una tribu bárbara. "No eran indígenas
sino criollos. Sangre española, sangre
árabe, de fanatismo cruel y de bravura
caballeresca circulaba en aquella raza
maravillosa tarahumara y andaluza". Los
"tomoches" eran un pueblo más, mestizo como la mayoría del Estado de Chihuahua, que luchaba impulsado por ;I
fanat'smo de un cacique que pretend1a
sentar en la comarca el imperio de su
voluntad. Es evidente, y Frías lo observa,
que la situación de Tomóchic era aná-

V ano ceñir la túnica engañoza,
emblema del cordero entre laureles,
su gracia hiere los espacios, más
encima de su música respiro
la imperturbable languidez del sueño.
,

Acaso un lívido desdén golpea
al crepitar la espuma y alza el viaje
de labios y derrotas y destruye
la quieta soledad de la armon\a,
la impasible llanura del stlencco.

Desolados los aires de batalla,
sin héroe, la sumisa onda abate .
incesante el temblor de su apariencia
y cede a los olvidos y a la furia
su femenino resonar de dalia.

Sereno, apenas mueve su tristeza,
permanece el aroma; no violenta
su impúdico sosiego el testimonio
del viento cimbreado, ni la vívida
llama nocturna de la cimba/aria.

\
♦

♦

♦

♦

Lejos el mar en su desastre enuncia
el reio solitario, la soberbia
vencida del amante, y en secreto
su desnudar alienta el frío símbolo
del tigre a quien invaden los crepúsculos.

INTELIGENCIA

N DIA, los libros en que estaban los pensamientos de los hom~
bres desaparecieron por encanto.
Entonces se reunieron grandes sabios: Los que lo son en la
matemática, la física, la química, la astronomía, la poesía, la historia y otras ciencias y letras.
Tuvieron consejo y dijeron:
-Nosotros somos los depositarios del genio humano; vamos
a recordar, para gra barias sobre mármol inmortal, las invenciones
más bellas de los sabios y de los poetas; pero solamente aquellos
que representen desde que el mundo existe, las más grandes cimas
del entendimiento.
Pascal no tendrá derecho sino a un pensamiento; Newton a
una estrella; Darwin a un insecto: Galileo a un grano de polvo;
T olstoi a una caridad; Enrique Heine a un verso; Shakespeare a
un grito; Wagner no más que a_una nota ...
Y entonces como se recogieron para recobrar en sus memorias las obras m;estras indispensables a la consagración del hombre, sintieron con terror que sus cabezas estaban vacías.

U

,

CIEGO de ver en la aridez del alma
la omisión, el insomnio, la funesta
amargura, sostén de su derrota,
miro hacia el mar y el agua es forma pétrea
de impureza mortal en ola y tumba.

(Pasa a la página 6)

la palabra
LA

Mar a la Vista

Francis JAMES
(Trad. de Salvador Novo)

Sano y salvo, perdido bajo erguidas
murallas de temor, a solas pienso
si el ácido advertir la dúctil fiera
llena de sal no fuese la plegaria
de amargo presentirse desdichado.

Húmeda melodía, al labio fluye
armo ni osa de llamas la palabra:
ira en el templo o dardo moribundo,
Lázaro yergue el rostro, toca el paño
y a sus ojos despliegase el vacío.

Marta, Maria y el horror circundan
la aureola de Dios y su mirada;
sobre mi oído "Lázaro, ven 'fuera"
persiste aún !! a la solem,?e arc~lla
. , .. ?"
me atrevo a interrogar: ¿Quien es mi propmo.

•
En medio de la arena, frente a un mundo
sin más consolación ni movedizos
resplandores, mi mano determina
la invariabilidad, el ir llorando
sobre un cadáver condenado a muerte.

ALI CHUMACERO.

Página 5

Página 4

I

�a la novela de la época, no disminuye sus
propósitos sino en una o dos ocasiones·
cuando se solaza en la violencia que su
personaje principal ejerce contra una
(Sigue de la página 5)
muchacha nativa de la que se supone
enamorado y, en los últimos capítulos,
\oga a la de los poblados cercanos. Aquel cuando evoca el incendio de la aldea.
desacato al poder central amenazaba En el tono sostenido de la novela señocon convertí rse en el primer paso que rea, sobre el drama desbordado de la
condujera hacia un incendio en una ex- acción, una pasión por, la "verdad" que
tensa región. Así que, si bien pudiera bien se aviene con su estilo. 1rónicaser aquélla la rebeldía precursora de una mente, uno de los personajes, alentado
revolución general, mejor parece uno de por la bebida, exclama: "Yo desprecio
los múltiples y endebles brotes del anti- el verso, y la poesía también ... porque es
guo caciquismo que desde hacía tiempo mentira, y todo lo falso es despreciable.
Sólo la verdad es hermosa, aún cuando
había liquidado la Dictadura.
Sea de ello lo que fuere, el hecho es mate .. ." Esto, en boca de un escéptico
que Heriberto Frías se acercó a aquellos que vertía maliciosamente lo aprendido
hombres con un espíritu de compren- en la escuela primaria y en su educasión. Observó en ellos cualidades que ción profesional, descubre en el fondo
no habían sido reconocidas por la me- una ausencia de fe en la misión que hacánica acción de aquel régimen de go- bría de desempeñar en aquella matanza.
bierno. Su "nobleza", colmada por la Contribuye él mismo a hacer de la noestricta observancia de las reglas de la vela un cúmulo de argumentaciones
guerra, impresionó de pronto al novelis- .contra el aparato gubernativo que,· adta. Nada le convencía de la legitimidad verso a establecer matices o considerade esa excursión en contra de los tomo- ciones parciales, actuaba confiado en la
chitecos, que para él eran "mexicanos verdad representada por el porfirismo.
Nada semejante volvió a escribir Heheróicos, buenos y leales", y con sentido progresista observaba que semejante riberto Frías. Las persecuciones sufridas
actitud tenía su orígen en la "falta de a raíz de la publicación :le Tomóchic
silabarios y· sobra de imágenes". En no lo desalentaron sino que acrecieron
otras palabras, el atraso educativo de en él su convencimiento revolucionario.
aquel pueblo, adonde no llegaban ni los Pero, como sucede con muchos de nuesmás elementales instrumentos de la cul- tros novelistas, en su pluma fue el tetura occidental, era la causa. indirecta ma el principal ingrediente de sus escride su reacción. En consecuencia, no tos. Ha quedado en nuestra historia liaprobaba esa desigual pelea entre mil teraria como el autor de una obra que
doscientos soldados de la República con- un día hizo nacer en sus contemporátra ciento trece fanáticos que no cedie- neos la confianza de que había surgido
ron hasta ver convertidos en ruinas la un gran novelista mexicano. Pero Tomótotalidad de sus hogares. La obra "civi- chic es suficiente para confirmar ese silizadora" del Gobierno resultaba repro- tio a su autor. En su línea se han enchable ante el valor irreductible de los cuadrado los mejores, y más que precursora, es una novela que hoy distinguimos
tomochitecos.
Frías se cuida constantemente de no porque a la amenidad, sumó la valentía
contradecir lo que le dicta su posición de desnudar a los ojos contemporáneos
literaria. El realismo atenuado, común un aspecto oprobioso de la época.

El Tomóchíc de ..

Apología del ...
(Sigue de la p.ígina 3)

uera desenfrenada hacia todas las /o.
curas como protesta contra las cosas
bonilas y de gabinete.
Sin embargo 1 algunos había que sen-

tían en el fondo a veces ocultas, pero
al fin continuas las inquietudes de la
1

cultura. ¿Qué hacer, por dónde co-

men:ar? Los libros comenzaban a llegar o se publicaban aquí; aquí estaban
también los guias; pero en cambio la

vida los tiraba hacia el trabajo improvisado y que debía ser efica:. Inesperadamente se les presentaban perspectivas y posibilidades no imaginadas. Era menester aprovecharlas. Algunos las aprovecharon definitivamen-

te. Otros, o no eran lo bastante eficaces en la gran labor o, acostumbrados
a discurrir libl'emente entre las cosas,
no querían someterse a una disciplina,
cualquiera que fuese, y siguieron su
vida de vagabundos de la cultura, pirando aqul, asomándose allá; encon•
trando a veces .admirables obras y
orbes antes desconocidos y formando
asi, un poco, la cultura, por si mis•
mos.
Pero por grande que sea el amor de
lo cultura, por infinita la sed, por
grande la curiosidad, el tiempo no ha
corrido en balde y por mirar las pie.. dras del cami.Jw, esta juventud, Cllrio•
so y desconcertada, se ha quedado
perdida a la vera o asoma entre los
breñales de la política y en algu11os
casos altozanos. "l\'o alcanzan a diez
los que han llegado, o cuando menos
los que han seguido su camino: quie·
ro contar entre los llltimos a Samuel
Ramos, de clara inteligencia y aficiones filosóficas. Acaso debo nombrar
también entre los tíltimos a Daniel Co-

Página 6

La Híía de Celestina

YICENTE T. MENDOZA: Décimas y
glosas de México. 3i6 páginas. ~léxico. Col "Letras Mexicanas".

1

Dibujo de Jorge Rangcl Guerra)

el desenlace trágico de )a obra, quizás
inspirado en La Celestina, y la desfimando providencias, huye de Toledo guración de tan bien lograda pica•
con sus compañeros. Sancho, entera· ra- toma ven~anza envenenando a
do, ,·a a vengar la afrenta y se infor• llontúfar. La situación se complica
ma de cuál es el camino por donde porque el nuevo pretendiente, que es..
se han ido los ladrones y los alcanza, tú en ese momento escondido presenpero, para desgracia suya, queda de ciando la escena, sale y )fontúfar, ya
inmediato enamorado de la pícara. Es moribundo, pelea con él por Jo cual
obvio decir que Elena encuentra la el contendicnc acaba por matarlo anmanera de despistarlo y aprovechan- tes de que aquél muera victima del
do las circunstancias, se da cita con veneno. Elena es al fin descubierta
él en )(adrid, cita a la cual, por su- como la principal culpable de tantos
daños y condenada a muerte.
puesto, no piensa acudir.
La protagonista, si bien es cierto
Las situaciones se complican y la
novelita crece en entretenimiento y vi- que no necesitP, como Guzmán, de
vacidad. Montúfar por su parte abusa procesos para hacerse pícara, va mb
del amor que siente por él Elena y allá que Estebanillo González ya que
trata de estafarla junto con Méndcz, éste, por muy degradado que sea, ja•
más deja de ser un pícaro, mientras
sía, a pesar de ser mi amigo, hombre de la parte de las ganancias que a que Elena es conducida por sus prode pensamiento y letras, de inquietu• ellas corresponden. Hay pleitos, de- pias pasiones al asesinato. Es por ello
savenencias y )lontúfar, canalla al fin,
des filosóficas y sociales.
que nosotros no incluimos esta magniLos literatos están muertos. Los poe· las golpea y roba, abandonándolas des- fica novela corta dentro de la historia
tas -salvo alguno- o son repetidores pués. Ello no obstante, pronto se da del picaro, pues en realidad, nunca
cuenta de que por sí mismo, sin Eleo equilibristas.
un pícaro degenera en asesino. Como
Somos, pues, Alfonso, apenas una na, no podría hacer nada de valor y dice muy bien Pfancll, el homicida
vuelve
a
ella,
pero
para
ese
tiempo
la
generación de DILETTANTT. Por eso
pertenece a la germanía, la más ínfisentía la necesidad de escribir su apo- pícara decide que tarde o temprano ma clase social española, casi toda for•
ha de tomar venganza. Lo recibe, emlogía.
pero, con hipocresía, y todos se van macla por asesinos mercenarios. ¿Cóesta
,,ez a Sevilla, lugar a donde se mo puede un pícaro volverse asesino
El, PORl'E:\'IR DE LA CULTURA
hacen pasar por gente piadosa, dedi- y conservar en sí la salvación de Es•
X,\CIOX.4L
cándose a pedir limosna para los me- paña, en cuanto héroe y criatura met.aíisica? El género, si se considera
La vida moderna -ya lo decía nesterosos. En un principio estas li- la obra dentro de la picaresca, resulta
Comte- exige especialistas. Entre és- mosnas van a parar efectivamente a adulterado; si, por el contrario, creetos, también el especialista en genera- los hospitales, con el objeto ele levan- mos que el novelista no ha querido
tar fama y dar confianza a la gente,
lidades.
hacer una verdadera no,·ela picaresca,
Los jót•eues de México deben saber pero después poco a poco se van que- entonces no podemos decir que ha deshacerlo todo. El desconcierto y las in- . dando con el dinero c¡ue les cae en virtuado al tipo humano y la obra sim•
quietudes todavía no acaban. No sa• las manos. En tres años se hacen ri- plemente tiene conexiones con nuestro
ben cada uno, todavla, qué van a ha• quisisimos y viven tranquilos esta vi- tema de tal suerte importante, que no
cer. Es menester estar prevenidos. Las da de lujo y ocio. Pero para entonces lo hemos podido pasar por alto. En
orientaciones de la patria pueden ser llega a Sevilla un madrileño que ]os definitiva, Salas Barbadillo en La híja
las más inesperadas aunque se aquie- conoce; descubre la estafa y va ante de Celestina da como ejemplo la ,·ida
ten los espíritus y que hombres sere• la justicia y los delata. Elena, que co- de la bella Elena )' su trúgico final,
nos, no ignorantes de la crisis, se avo- mo dice el autor, tiene algo de diabó- aportando sus principios cristianos (si
quen al conocimiento y resolución de lico, recelándose de algún graiie ma'. bic en un plano mu~: escondido) como
los problemas. Donde le toque estar aconsejó a Montúfar que recogiendo el remedio a las licenciosas costumbres
dinero _-:-pues por estar todo en oro
-1111 poco al a:ar- al jouen cuando
de la sociedad espafiola del siglo XVIl.
veuga el aquietamiento, por allí hará se podía hacer con facilidad- se retirase
con
ella
a
casa
de
una
amiga
suya
su carrera, por alli hará su cultura.
Y aunque el mcís serio problema de to• de confianza 11 con quien ella habla
(Sigue de la página 8)

1

da juventud es esta eterna inquietud
de la direcCión, inquietud un poco feliz, Irás de tanto tantear, irá encontrando al fin la .mya y, por donde más
hayan despertado sus aficiones en es•
te vagabundear de sus estudios, por
alli ahondará, por allí seguirá y acaso
también florecerá aunque larde. · Juventud retrasada que tendrá, sin em.
bar(IO, el placer de verse prolougada
tanto como se hayan prolongado sus
inquietudes y sus indecisiones, sus dudas y su secrela alegria de desconfian:a.
(1924)

LIBROS

siempre comunicado sus más escondidos intentos (8áó); llevan a efecto el

plan y abandonan la rasa y a la vieja,
~léndez, la que, aprendida por la justicia, mucre a manos de ésta.
~lientras tanto Elena y 1lontúfar han
llegado a una degeneración extrema,
al punto de que él le permite que tenga amantes, con tal de obtener para si
toda suerte de ganancias. Pero Elena
que ya no está enamorada de él, sin~
de un joven que la pretende, quiere
deshacerse para siempre de su antiguo
amante. Riñen de nuevo y t!l la vuel\'e a golpear. Ella entonces -Y aqui

La décima se ha escrito entre noso•
tras _lo_ mismo para acompañarse de
~a mus1ca que para imprimirse en hoJaS sueltas y en periódicos o para conservarse de vh-a voz. De manera similar al periodismo, ha cumplido una tarea de uinformación", especialmente
en las centurias pasadas, y con mu.
cho clcsempcfia idéntico papel que los
"cor:idos". En las p1azas públicas, en
las fiestas, copleros y repentistas prestan animación con el canto en décimas
e "~nforman" a los oyentes acerca de
algun acontecimiento relatado con
agudeza Y escrito al calor de su IDO·
mentánea importancia. Es, por lo mismo, una sobresaliente manifestación
del folklore nacional y su continuidad
h_asta l_~s momentos actuales, sigue en~
r1quec1endose.
·

en cada país, a los conceptos nacionales. Y a los antecedentes históricos. De
alu que no sea suficiente la mera tra•
ducción de textos con autoridad científica. Tampoco se puede esperar una
comprensión profunda de los problemas administrativos a menos que dentro de cada ambiente tradicional se
H~v_en a cabo investigaciones por con•
dw10nes determinantes. El estudio de
sistemas extranjeros de administración
puede ser útil para ampliar la perspechva_, pero sólo el examen de los procedmuentos Y principios característicos de la situación propia puede abrir
las puertas hacia el entendimiento
completo y el mejoramiento de carác1~'. práctico. Por ello, la Administrac10n de Asistencia Técnica de las Nacio_nes l'nidas ha mostrado interés ~n
I'°' J. 1&gt;l 01; CAPOEQlii
estimular estos estuQios.
Los méritos logrados en este campo
po_r el profesor Pedro lluñoz Amalo
as1 como su participación en la recien~
te ~eforma constitucional y administr:ahva de Puerto Rico, son bien conoc1d_os. Sus relaciones con las Naciones
U01~as Y su programa de asistencia
t~cmca en administración pública han
stclo numerosas Y fructifcras. En 1951
fue. miembro del comité que redactó
el mforme de las Naciones Unidas sobre .s.1stemas y normas de la adminislracwn pública. En 1953 dictó Ja cá,~~ra s?bre Principios de Administracion Pu_bl'.ca e?, la Escuela Brasileña
de Adm1~istrac10n Pública. Durante el
J. lll. OTS CAPDEQUI: El Estado es?e_sc.~peno de este último cometido se
pa,íol en las Indias. 3a. cd. 202 pp.
1~1c10 l~ preparación de este libro, cuFondo ele Cultura Económica. Méxiya versión en portugués se publicará
co, 195i.
en Brasil.

'El Estado Español
en !t1s lflditts

fü enfoque de la administración pú-

En esta recolección, Vicente T. Mendoza -el folklorista mexicano de mayor a.utoridad- ofrece un panorama
recogido en parte de impresos y en
parte de la tradición oral. Ordenados
e~ una va~i?da serie de temas -reli~
g~osos, pohhcos, históricos, amorosos,
funebres, ?ostumbristas-, sus ejemplos se extienden al través de los años
Y de la seografia del pais. llendoza
no desdeña recopilar las décimas "Ji.
terarias" --que evidencian, sobre todo
durante la Colonia, el influjo peninsular- al lado de aquellas que se incli~an '-'~siblemente por referir sucesos
rn.mediatos cuando no problemas íntimos de los autores.
PEDRO MU:-;OZ A)L\T0: lntroducci6n
a la administración pública. Teoría

general, Planificación, Presupuestos.
(2~ e?.). 262 pp. Fondo ele Cultura
l:.conom1ca. 11éxico, 1956.
. Entre ]as nccelliidades que han cmergHlo en muchas 1&gt;artcs del mundo, dcb!do a la creciente universalidad de
ciertas exigencias fundamentales impuestas a los gobiernos en t:!l campo
del desarroHo económico y social, surge la de investigaciones especiales y
es,tuc~ios autóctonos de administración
publica. Aun cuando existen algunas
hormas y tCcnicns que son aplicables
a cualquier gobierno bien organizado
~s objeliYos Y los métodos de la admi:
nistración están fuertemente ligados,

concepto, los recursos &lt;le que se vale
para expresarlos por medio de im.igcncs Y la finalidad que persigue. Encuentra que no pretende expresar lo
bell~, ni hacer obras recreativas, sino
mamfestar su concepción del acaecer
de los hechos naturales, el devenir de
su existencia Y la de sus dioses. De
ello resulta que el espíritu precortes1ano funciona según normas asombrosamente reiterativas, que nada deben
en su origen a otras culturas y que in•
tegran un todo único, inaprehensible
par~ quien dcscon·ozca su manera de
sentir y de pensar, sus intereses vitales y su vohmt~d de expresión.

blica desde el punto de vista de las reJac1o_nes Y motivaciones humanas es
relativamente nuevo. La introducción
de este p~culiar modo de ver en el
11:undo latmoamericano por un estud10so procedente de la región, que posee un pleno conocimiento tanto de
ésta como de la norteamericana, donde_ se desarrollaron esos estudios por
prnnera vez, es altamente significativo
~ pa~ece augurar e] éxito de esta obra.
Su , alor aumenta decisivamente porqne ~l autor no se conforma con el
estud10 de hechos Y relaciones, sino
que profundiza para buscar sus fund mentas teóricos.
a
Esta obra constituye, por todo eso,
un cle~ento particularmente valioso
para la mtroducción de los fundamento~ de la moderna administración pública en el mundo de habla española.
PAUL WESTHElll: Ideas fundamen-

t~les del arte prehispánico en Méx,~o: Fondo ele Cultura Económica

11exico, 1957.

·

~ste lfbro reúne las investigaciones
mas recientes de Pa"ul ,vcstheim acerca de) arte precortesiano. Viene
por de . 1
. 1
a ser,
c1r o as1, a base en que descans~. toda una teo:ía de su interpretac10~ de las manifestaciones artísticas
autoctonas, pues abarca las líneas fun?ªn?entales que sigue el pensamiento
md1gena en la tarea de comprender la
n~t.uraleza Y la vida, así como el sigmhcado que ~los acontecimientos importantes, regulares
o no , ad quieren
.
. .
~ante su esp1ritu.
~l. autor, apoyándose en las fuentes
or1gmales, penetra en el complejo
mu?do indígena por la puerta del arte
a rm de poner de manifiesto las singuJ~res funciones de que se sirve el
artista precolombino para captar un
hecho o un fenómeno , una 1'd ea o un

En este libro se realiza una siste-

matización de las instituciones socia•
ks, económicas y jurídicas de la Amér'.ca de habla española durante el per10do colomaL Se trata, por Jo tanto,
de una obra de divulgación Que, creemos, puede ser de utilidad a aquellos
sectores del gran público interesados
en estas materias, Y singularmente a
los estudiantes y profesores de Hístori~ de América de ]os centros de ensenanza media y universitaria.
"No se nos ocultan las difÍcultades
que_ hoy ofrece tratar de presentar
-d1~c .ots Capdequi en la Advertencia
P~el~mmar-, en amplia visión pano:am1ca, un cuadro sistemático del conJt_mto de las instituciones de la América de habla española durante el largo periodo histórico que se ha venido
lfamando, quizás con alguna impropiedad, periodo colonial. Faltan, sobre muchas cuestiones, investigaciones
modernas que nos permitan conocer
a fo nd o algunos aspectos importantes
de la vida social, económica Y juridica, _sobre. todo en Jo que se refiere al
posible divorcio entre el derecho Y el
hecho, dentro de la realidad histórica
de cada uno de los antiguos virreinatos: Por eso, más que un resumen hisl?ric? de la vida ele las distintas inshtuc10nes, lo que realmente intenta•
mas presentar en las páginas de este
h_h,ro,. es una sistematización de la acc10n mstitucional del Estado español
en los territorios de lo que un día fueron las Indias Occidentales".

ALAS CASAS EDITORIALES y A
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTE
La Univer,sidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto_ plan editorial que desarrolla al traves de publicaciones cuya circulacíón
co.mprendc a todas las Instituciones
of1C1ales, universitarias, académicas
ateneista~, centros culturales~ socieda~
des, d_e diversa índole Y personas, en
America y Europa.
Entre
de ed·1c10nes
.
.
. el cuerpo
.
que
aqm_ se nnpnmen figura nuestro men•
suario .. AmIAS y LETRAS"
cie 1
, que reo ernenle ha establecid
ción -LIBROS
o una sec-, en la que figuran
comentadas
las
obras
últim amen 1e apa·d
rec1 as en las prensas americanas.
. ~ada la extensa órbita de circula
c1on del .Boletín arriba mencionado ;
e~ rntercs_ ~e. ofrecer al lector ame'ricano una J~11c10sa información de] fondo! Y continente de la obra, cotejada
a a luz de un criterio ecuánime y a
tono con 1~ moderna interpretación
del_ pensamiento científico 11·ter .
arti s 1·ico, "AR MAS Y LETRAS"
•
ario o
piare e • .
se como m vitar a ustedes a coadyuvar
con este propósito de orden cultural
qu': anuna a la Universidad d N
Lean
r ·¡,
e uevo
' so 1c1 andoles el envio de
d
una ?e. ]as ediciones nacidas enc~u:
l&gt;r!shg10sas prensas, las cuales serán
obJe!o de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.
Los envíos deben hacerse a.
'"ARMAS Y LETRAS"

'

Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil
Monterrey, Nuevo Leó~
México.
'

rmasv

~TRÁ

Organo Mensual de la Universidad
de Nuevo León
Re¡islrndo como artículo de

Admón. de

2a.

Clase m 111

Correo, de Monterrey, N. L. el

20 de Ahnl de 1944.
INDICADOR,
Colaboradore,
Hugo Padilla

Fidendo de la Fucnle
Genaro

Salinas Qwroga

Arluro Canlú S.
Homero A. Gana

Alfonso Ran¡:c/ Guerra

Guillermo Cerda G.
Jorge RanQ'el Guerra
Manuel Moralea

Oihu;os de Jor¡:e Ran¡rel Guern..

J0~~E LUIS BORGES (en colaboracwn con )IARGARITA GUERRERO):
Manual de zoología fantástica. 160
pp. Breviarios Xo. 125. Fondo de
Cultura Económica, México 1957.

Le. Fidencio de la Fuenle

. Es Jorge Luis Borges uno de los prosistas más notables de las últimas ge-

\Vashington y Cole¡rio Ovil

(Pasa a la página 8)

Director

Oficina,

Monterrey, N~o l..e6n

MEXICO

Página 7

•

�L1BRO S
(Sigue de la página 7)

racterísticas han lle,•ado a los criticos a considerar a Borges como un es-

neraciones hispanoamericanas. Desde
la Argentina, su pais natal, ejerce
constante influencia en múltiples grupos de escritores de habla española,
que con la lectura de sus libros han
descubierto una nueva "conciencia literaria". El rigor exprcsiYo, las relaciones cuidadosamente elaboradas de
las metáforas con la estética y la filosof!a, la metafísica como elemento partícipe del mundo físico, el humor que
señorea las frases y los conceptos que
aquéllas comprenden, todas estas ca-

critor para escritores.
Jorge Luis Borges se inició escriLiendo poesía renovadora (Fervor de
Buenos Aires, 1923; Luna de enfrente,
1926; Cuaderno San Martín, 1929) y
prosiguió con la elaboración de ensayos (Inquisiciones, 1925; Otras inquisiciones, 1952) y cuentos (La muerte
y la brújula, 1951), géneros en que ha
logrado el máximo desarrollo de su in-

cho a menudo en su extensa obra- a
testimonios donde se contienen descripciones mágicas que encarnan en
figuras a Yeces míticas, en. ocasiones
casi verdaderas, con el afán de integrar un musco excepcional en cuyo recinto lo fantástico adquiere autenticidad al través de experiencias literarias, filosóficas o aun teológicas. Los
textos bibli-cos, chinos e hindúes, las
representaciones ele algunos místicos,
los escritores medievales o del Renacimiento, y los sueños de~"poetas y no,·eHstas modernos contribuyen a formar esta serie ele animales irreales elegidos y vucJtos rralidad por su incisiva pluma.

genio.
En este Manual de wología fantásti-

ca, el autor recurre -como lo ha he-

La Hija de Celestina

•

Sergio FERNANDEZ

A hija de Celestina (1612), es una
pequeña novela, admirablemen.te bien construida y mejor escrita, que nos entrega una picara con
todas las modalidades habidas en los
personajes de la novela ele Castillo Solórzano. Esta obra, ele gran sábor local, nos hubiera servido por tanto para reforzar nuestra tesis cuando afirmamos que el pícaro en determinadas
circunstancias empieza a dejar de tener autenticidad al tratar de ser algo
que no es, es decir, ajeno a su propia
personalidad. Dijimos que la tendencia que posee y que lo induce a ser
caballero o dama de alcurnia le resta
naturalidad, espontaneídael, pero que
eso obedece también, en todo caso, a
su momento histórico. Por ello La hija de Celestina, de Alonso Jerónimo de
Salas Barbadillo, que presenta tambien
tales tendencias, sería hermana gemela
de Trapaza, Teresa de ).fanzanares o
Rufina, que ya la bella Elena, hija de
Celestina y Fierres, tiene en sí, como
se ha dicho, los rasgos que más acentúan en los picaros de Solórzano, so•
brc todo uno: la hipocresía. Sín embargo, nos hemos p~dido echar mano
de tal personaje porque el autor, no
sabemos si de propósito, falsea en última instancia el tipo picaresco, con
lo cual la picara deja de llevar una
vida acondicionada a sus primordiales
instintos, para convertirse en algo
bien distinto, como en seguida veremos al recordar el argumento.
En efecto, Elena, mujer de clase media, en su afán de mejorar posición,
no desaprovecha ]a oportunidad que
le brinda su hermosa figura parn valerse de ella y en esa forma alcanzar
lo que por buen camino, a su parecer,
quizás nunca hubiera conseguido. Como Estebanillo, ad,,icnc a la picaresca
por propia condición, ya que su padre era bueno y honrado, incapaz de
hacer nada en contra de sus costumbres cristianas. Pero allá, por natura•
lcza, se entrega a una- vi&lt;la de liberti•
naje que, a la postre, le traerá fatales
consecuencias.
La obra tiene una enscfianza fuertemente moral. El carúctcr de Elena queda pintado en unos cuantos renglones:
mujer de buena cara y pocos mios, que
es la principal hermosura; tan sutil de
ingenio, que era su cora::,ín 1n recámara de la Mentira, donde hallaba
siempre vestido u traje más a su propósito com•enientes (pág. 831). El autor no descuida tampoco la apariencia
de su protagonista: l'e.'itiase con mucha punt11alidad: de lo más práctico,
lo menos costoso y lo más lúci&lt;lo; y
aquéllo, puesto en tanto estudio y diligencia, que parecfrr. que cada alfiler
que llevaba su werpo habia estado en
prenderse un siglo; el tocado siempre
con novedad peregrina; y tanta que

L

Página 8

r

r

a contraer nupcias. Pronto Elena se

J

,·ale de artimaiias, encierra nl paje en
su cuarto con cualquier pretexto y

I

l
1

1

,--------,
\
(Dibujo de Jorge Rangel Guerra)

el día que no le dife,-enciaba, por lo
menos el modo con que le llevaba
puesto no era ya hoy como ayer, ni
como hoy mafi.a11a; y tenia tanta gracia en todo esto de guisar trajes, que
si las cintas de los chapines los pasara
a la cabe=a y las de la cabeza a los
chapines, agradara. ¡Tan vencidos y
obligados estaban de su belleza los
ojos que la mirab({l1/ (lbiclem,)
Con tales armas, Elena llega a Toledo y no empieza. como todos los
otros picaros, a contarnos su origen,
ya que esto lo hace adelante. Por lo
pronto se instala en la mejor forma
posible con Montúfar, su amante, y
ambos hacen planes para estafar a todo aquel que caiga en sus manos. Cínicamente Elena declara que Montúfar es el único hombre a quien ama

verdaderamente, que a los demás, sólo
se ha entregado por dinero. Bien nos
dice el autor al respecto que Elena es
una vil rwnera que habia sido y era
pasto común, e11lregándose por bajos
precios a todo."i aquellos que con me.
dianas diliyéncias la pretendían (pág.
842). Pero pronto se presenta la ocasión esperada: har muchos hombres
que la pretenden y entre ellos se cuenta un joven e ingenuo paje c¡ue cae en
la trampa que Je tiende Elena. Su intención, claro, es estafarlo y para el
caso lo invita a su habitación y le ruega, con toda clase de zalamerias, que
le cuente su vida. El muchacho confiesa ser paje de mt tal sefior ele Yillafucrte, cuyo sobrino Sancho ha burlado a muchas doncellas ele la Cortl',
y añade que precisamente ese día vn

!Dibujo de Jorge Rangel Guerra)

cuenta su plan a l\fonlúíar. Acompaiiados por una vieja criada c1ue tienen,
).léndcz, es¡1ccic de Ct'lcstina, con tantas mañas como ac1uélla. se van todos
a la casa del propio Villafuertc. Es
de imaginar ]a escena que se desarrolla entre ellos, pues mientras 11ontúfar espera fuera de la casa, Elena,
cobrando un ánimo valeroso, dice al
sorprendido anciano:
~Pues vueslra merced, por tantas
experiencias, conoce sus liviandades u
sabe que no tiene ley si no es con
sus apelilos desordenados, no se le
hará nuevo a los oído.,; mi caso, porque habrá remediado otras muchos se.
mejantes. Cuando vuesl1·a merced, por
m.i desdicha, este verano pasado envió
a ese caballero a nuestra tierra, me
· vió en una iglesia, a donde, ."ii fuera
11erdad lo que él me dijo, los dos nos
pudiéramos quedar en ella; yo retraída como matadora, y él sepultado como difunto, porque me afirmó que mis
ojos habían sido poderosos a quitarle
la vida, ualiéndose del lenguaje común
11 tretas ordinarias. Siguióme hasta mi
casa, y aunque pudiera re.irvetarmc por
mis deudos entonces -pues en ella
conoció la calidad de mi sangre-, no
quiso; escribióme, paseo mi calle, de
dia a caballo y de noche a pié acompaiiada de músicas, y nl fin, por morir consolado, hi:o todas las diligenrias posibles, como prudente enfermo.
Pero viéndose de mi cada dia peor
acogido y que los ruegos eran de poro efecto, aconsejado de 11na esclava
berberisca -que era de mi madre, que
uivia entonces- a quien él habia ofrecido libertad, fué a cierta huerta donde 110 las maiíanas del verano solio
-romo quien tiene el ánimo limpio
de sospechas, sola 11 sin más compn.1iia- ir con elln de la mano a recrearme. l:" habiéndose encerrado en los
aposentos del rasero y guarda que la
asistia, a quien con cierta industria
envio al lugar, no quedando allí sino
11n muchacho de edlld de anee a doce
míos, aguardó a que yo estuviese dentro, y qui/ándo/e las llaves cuando le
pareció ocasión, se hi:o dueño de las
puertas; donde, con una daga que me
nuso a los vechos, nlran:ó con villana
fuerza lo que no habia podido con
blanda cortesía: para cuyo efecto,
cuando me vió rendida. dejó caer la
daga en el suelo ... (837). Después de lo
rual criada y ama lloran a más no poder y el viejo se ve obligado a darles
una importante cantidacl de doblones
notes de que se impida la realización
&lt;le la boda. Sin embargo, pronto se
descubre el engaño, pero Elena. to(Pasa a la página G)

�</text>
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1

VIDA DE MARCOS ...

gran familia... Es tan fino que no culpa. es nuestra. Le motejaba de
asno cargado de oro y me decía que
11arece extranjero ... Va a expon~r
la. vida en el mundo seria pronto
en París... Ese si que no es un nuserable, de esos que todo lo cuentan insufrible, con estos nuevos ricos
tar • sordo y ciego a su monu·nto hi~
que lo invaden. Unos suavísimos
(Si gue d e la púgina 1)
tórko,
ele crisis total.
.
por céntimos ...
golpes me sacaron del arrebatado lu rfrla del Esc udt'ro (tantas veces ciSu moral constante - -entre lineas y
Esta malévola alusión a la me- soliliquio. Era el americano, que tada eomo &lt;.·j cmplo de picardía) nos
futra •le l·llas- - - consigue deskir el ar•
sura exacta de mis propinas cayó con voz aún más suave me dijo:
po1lria llcYar a convhir con un hom- uumenlo dl' la obra rn general, ya que
en el vacío. Yo estaba acostumbra-Perdón.
bre tle malas tendencias y que, de
do a saber que mi portera, tan
-¿Perdón?- pregunté, aún en- pronlo. haga moral consigo mismo y las disgfl'dom.·s qut harl' al respecto
resultan tan l' Onlinuadas como, mu.
amante de reglas y medidas, era en fadado.
110 en un doble ¡1lano como lo hace
el terreno de las gratificaciones
-Perdón, no babia comprendido (;uzmún, cosa perfectamente justifica- l'has ven•s, ü1 ecL·sarins. E s natural
,artidaria del barroco más ~esen- que era una carta de presentación. d ,l en su caso, según lo hemos yjslo. que. tomo buen español , odie al rico
1
y postuk al pobre romo modelo que
frenado. Si en dar era un David, un No sé las costumbres de Europa ...Pno no anticipemos opiniones.
dcbL• imitarse: Unu rlifel'ellcia hallo en
Ingres o un Poussin, en recibir era Yo renuncié a decirle que eran, más
Católico por excelencia, ddcnsor de
un Rubens, un Fregonard o un De- bien, las costumbres de l\ladame todos los principios rspafiolcs. Espi- lu muerte del rico II la del pobre: que
lacrolx. A pesar de todo, comenté Paulette, pero oyendo su trabajosi- UL·l dedica su obra al Canknal Arzo- ('[ rico a todos deja quejosos, y el pobre piadosos (púgina 88li). Por otra
con desdén que no comprendía có- simo francés renuncié a ello.
bispo de Toll'do, JJadre de los pobres
mo tan gran escultor no trabaj~e
-Soy yo quien debe pedirle per- u amparo de la r,irtucl. Por lo demás 11ark, drsde joven se lanza a la avenjamás. Para justificar esta aftr- dón - exclamé, hecho una malva. sit-ndo L•sta obra un relato autobiogrú- tura pm•s yo con t'l dt•.-,eo que tenía
maclón, hablé a Madame Paulett~ Después de haber repetido cuatro fíeo, 1lurcos de Ohrctón y Espinel no de oer mundo, desamparé lo.-. estudios
del raro silencio del taller de mi veces estas palabras, aumentando son otra cus,, qm• la cluali1lad litera- y nw uc oui a la compariia d e un amivecino.
cada una la. intensidad de la voz, 11io-humana de un solo individuo, adc- (iO ra¡1ilán (púgina 831); Y rn efecto
-Y ¿a eso le llaman critico de con ese afán español de hacerse m:is dL· que, eonot·edor profun&lt;lo de su rrt·o1Tr tantos caminos Y realiza en
arte?- me plantó con insultante comprender a. la. fuerza., el escul- propio idioma. Espinel lo mam•ja hú- tsa forma tantos sueii.os que una de
desgarro. -¿Cree usted que la es- tor me entendió y ,mediante varios hilml'nll' al escribir púginas sin fin, las veces t·omo Cenantcs - llega a 1
cultura de hoy es como la de nues- "perdones" más por una y otra par- con PI placer quC' ésto, sin lugar a du- sn prisionero de los turcos y llevado
tros tiempos, oficio _de b_estias, a te me invitó a ver sus obras en el elas. le ocasiona. por lo cual nos tro- t·aulivo a Argel. :\lurcos es de los hombn.·s que sahcn L·xperimcntar con la
base de golpes?-. Si algun escul- acto.
pcznmos con una obra de grandes protor lee estas líneas no se ofenderá
Conociendo bien el cuarto que porciones, ajena a todo sentido de desgracia ajt·na; sirve a varios umos
más que yo al verme gratificado por ocupaba, no me costó trabajo darla vieja portera con esta contem- me cuenta de que estaba. vacío. Al
poraneidad. Pero. ella, s!n prestar decir vacío me refiero a. obras de
atención a mis mtradas tracundas, arte, ya. que la cama. deshecha, la
se extendió en una disertaciói_i so- alfombra. raída, el armario viejo y
bre la escultura contemporanea, el papel a. rayas coloradas estaba
fruto de la lectura de su seman3:- lo mismo que en tiempos de Numario favorito. Me Jiabló de las cali- Pompilio, la. vista. de cuyo caballedades del carbón, del alambre, del te, que también había quedado allí,
papel de periódico, de la goma, del me sumió en una triste meditación.
nylon y de la miga de pan, porque, ... .l\le dirigía hacia él cuando el escomo ella decía con elocuente frase cultor, con aire de alarma, me co(de la misma fuente) la escultura gió del brazo suavemente y me conhabía dejado atrás a la Edad de dujo a través del cuarto describienPiedra y Ja edad de los Metales Y do curvas y haciendo rodeos, como
si tratara de evitar obstáculos inestaba en Ja Era Industrial.
_y para que se convenza, voy a existentes. Ni el asombro, ni la corescribirle unas lineas de presenta- tesía, ni la. fuerza que encerraba. la.
ción para su vecino y así podrá ver dulce presión de los dedos de mi
sus obras, aunque no sé si lle~ará vecino me permitieron hacer otra
a entenderlas ... Cada vez ~ue pien- cosa que seguirle en sus evolucioso que a usted le gusta ~iguel An- nes, que no fueron muchas, dado
lo exiguo del recinto.
gle me dan ganar de reir ...
Por fin me vi sentado junto a la.
Respondí, malhumorado, que !'º
mesa,
con un soberbio álbum de fotenia necesidad de tales cere~on~as
tografías
entre las manos.
para conocer a quien tenia m1 nus-Obras antiguas, ya. no interema fuente y mi mismo retrete. Pero Madame Paulette había ya sac3:- san- explicó trabajosamente el
do tintero, pluma, secante y un m1- americano, no en vano oriundo de
11isculo pedazo de papel en que es- un país joven y dinámico, pues
cribía, con maravillosa rapidez, un aquellas antigüedades estaban febiJlete que era como un rompeca- chadas dos años antes. Su único dibezas de esas frases prefabricadas namismo, por Jo demás, ya que se
que es forzoso emplear en la corres- babia tumbado sobre la. cama, despondencia francesa.
. pués de desperezarse concienzudaYa he dicho que los deseos de m1 mente, apoyando las piernas en la
portera eran órdenes para ~• por madera de los pies, porque no caJo que subí la escalera muy _disp~es-. bía. No se crea una descortesía por
to a llamar en casa de mi vecmo. su parte el ocupar el único mueble,
Pero no fue preciso, porque me Jo aparte de la siJla. que yo ocupaba,
tropecé en el rellano esperand? con · capaz de soportarlo. El cuarto espaciencia que se llenara su Jar~a. taba, por lo que babia de comprenLa fuerza de la costumbre me hizo der nada más al entrar, tan repleto
pasar de largo, con un "PARDON'' de presencias extrañas que la úni, . L'ncut•ntra trabajo sin difil'ultad des
distraído. Pero reflexioné Juego que ca posición posible, era seguramen- grantkza histúrira, l(Ul', Slll embar~o. liido a Mt buen t·omportarnicnto, dul·
tiene un cnormr contenido humano.
no tendría mejor ocasión de entre- te, la horizontal.
El autor. hombre de pt•nsamientos zura ele t·arúcter y honra!leZ cxtreJD8,
Las
primeras
fotografías
repregarle la carta de Madame Paul~tte.
sóliclos
nos postula romo tjc-mplo tk :\o t•s ck cxtraii.ar, por tanto, que
El con cierto asombro, la cogió Y sentaban guijarros. Pero una de
ellas, en que el autor aparecía jun- humani1la1I al tipo lil' inclivicluo pru ~ Pfandl , lo enruentrP '' más manso e
se' la echó al bolsiJlo.
to a su obra, me hizo' comprender dcnk y nohk de instintos c¡ul' dcbL· inoct•ntc" que sus camaradas los liUI'"
-Perdón -dije yo.
ma1u•s y Bu"&gt;rom•s, pero si l' O cambio
-¿Perdón?- respondió el ame- que se trataba de guijarros gigan- saht•r lo &lt;1t1t• quiL•re sin p ont•rst~ il Pl'll· qut· no se dl' l'llL'nta qut• justo p,or ello
sar
t•n
rosas
c¡m•
no
t•sl:'lll
al
akann•
tes, que sólo el hombre, con mucha
ricano.
'lar('os dista mucho dl' ser un pícaro,
-Perdón, pero esta carta es para paciencia, es capaz de formar. Ha- ele sus posibiliila&lt;ks. Pero al mismo E~. a(kmús, \'a\i entl' y patriota. t·upa•
bía piedras oscuras y claras, bri- tirmtlO, como Qut•Yl'tlo. Espinel sr er!•
leerla.
llantes
y opacas. Unas tendían a la µt• t•xpositor inarabahlc e incansahlt.· ch- bntirsc t·on aqm·I qut trnlt· de ofe.n·
-¿Perdón?
1kr su honor Y con él d dL• Espalia,
En cuanto con abundante adere- vertical, otras aparecían acostadas de 1111 pasado glorioso. Su iclca ile Fs- ..,¡n dt•jar por ~so dl' n•t·Ot10l'l'I' los d
zo de excu;as, hubo comprendido como su autor. Una composición paii.a no pm•ck str, por tanto. (la&lt;los ft'l'tos tk su Jllll'bio romo cua111!0 41i
que aquella carta e~a para ser leida, con dos de estas piedras -"LOVE", los tiempos tn que vin•, mús equiYo- qm· por la mi.-.ma ra:án que pensumo
el americano sonrió con buen hu- si no me engaño- representaba un cada : Cousidérest' nos dirc que r11 :, a s(•1iore.~ del mundo • .rnmos aborr
agotador esfuerzo de imaginación tan op11Ir11ta .l/onar&lt;¡uia como la de
mor y di.io:
España. de las migajas que se despe1·- citlos de todos (9i~l). El vil-jo Escud
-INDEED-. Pero como esto creadora.
Después de ver unos cincuenta diciun efe la mesa &lt;frl principe. sobru ro t·s nwgnifico ronore,lor de 1a P •
"naturalmente" me babia hecho
t·olo¡zia dl' todos aque1los que Jo
enrojecer de mi tontería y no era pedruzcos parecidos empecé a no- no .&lt;iolmnenle pura aumentar casas ua dcan, gran obsenaclor y .a~udo d
mala persona, agregó afable; O.K. tar que una enfermedad se babia comrn:adus ll yrundt•s, pero para le- ni])lor de costumbn·s y húbitos
Y como la jarra desbordaba, ce- declarado en ellos, a manera de ca- l'Cll1lurla.'i de 1111111 pro/11nclas miserias manos. Sin l'mhargo. su critica rs b
rró el grifo, la cogió -y se metió en ries dental. Aparecieron unos pun- a luyure.'i allfaimo.-; (página 9i0). Con
tos, que se convirtieron en aguje- rsk púrrafo nos damos rucnla rle que
su cuarto.
(Pasa u la ])Úgina 4)
Espinel estú -o se empt•cina en esYo entré en el mío, tan ofendido
(Pasa a la página 6)
con mi vecino como siempre que la.

-

1

Página 2

LA SITUACION ACTUAL DEL PUBLICO

EL
ARTE
ALEMAN EN
EL SIGLO XX

El arte alemón se encuentro hoy día en
uno difícil situación. Lo escasez de medios
materiales con que los pintores y escultores
se ven obligados o luchar es aún mayor que
en ~I resto de los países europeos. He conocido grandes artistas o quienes poco ho
f~lt~do poro morir de hombre en los años
s1.gu1entes o lo guerra y que1 durante el in•
v1erno, se veían obligados o trabajar en sus
cosas en ruinas y sin calefacción, acostados
e insuficientemente protegidos por el abrigo
Y. un par de guantes. Fanáticos, no se res,.gnobon o cesar en su actividad, aún sabiendo que el empobrecimiento de sus event~oles compradores ero ton grande que na.
dre podría adquirir los obras producidos; in•
cluso sería difícil encontrar un lugar para
colocarlos, yo que miles de personas, expuls~dos de sus hogares por los bombos, se hac1n0bon en los pocos edificios aún en pie.
Y, cuando al fin ciertos medios comerciales
reanudaron sus actividades, los artistas alemanes se vieron obligados O reconocer que
había surgido una nuevo clase de compradores que no comprendía en absoluto el arte ',"oderno. Pero o lo crisis externa se unía
lo interna. Durante Jo época de Hitler, es
decir, .ª partir de 1933. casi todas los moni•
futoc1ones genuinas del arte hobion sido
p~ohibidos. L~s revistos de arte -desaporec~eron_ o continuaron arrastrando uno vida
l~ngu1do._ ~os jóvenes del momento, no pu.
drendo VIVlr de sus propios recuerdos se
formaban artísticamente en contacto co~ un
arte de tercer orden, 0 todo lo más, con los
maestros de tiempos posados. Lo situación
se mantuvo hasta 1945, interrumpiendo así
en Alemania lo tradición de un arte actual
)' profundo. Yo tuve ocasión de observarlo
o partir de 1945 en mis cursos sobre Historio del Arte en la Universidad de Munich,
pues ol hablar sobre el arte del siglo XX
notaba que, cuando menos naturalistas ero~
les ~br~s ofrecidos a lo consideración de mi
oud1tor10, menas comprensión encontraban
e~ él. Ero necesario comenzar los explicaciones de lo misma manero que lo hubiere
hecho en 191 O.
Desde entonces sin embargo fa pintura Y
lo escultura modernos han renacido en Ale.
monio, observándose sobre todo un gran
desarrollo de los exposiciones. Sólo en el
gran público es posible aún darse cuento de
cómo el interregno producido por los doce
años hitlerianos, no sálo pervive, sino incJu.
so sigue actuando. Aunque el arte moderno
hoyo triunfado yo en Alemania en los expos!ciones, en las medios oficiales y en lo
ineJo_r porte de lo prensa, aún se tropiezo
que, desde 1911, había ofrecido al mundo
•n ciertos sectores con uno cloro oposición.
No debe sin embargo olvidarse el hecho de un arte abstracto, que por cierto había encontrado en Alemania un terreno bien preque hoy se ho entrado en contacto con cierparado, gracias o la obro de Hermonn
tos medios que antes no se interesaban en
absoluto por el arte moderno. Como nues- Obrist.
Se vieron igualmente expulsados Moholy.
~- nuevo prenso democrático invito a los
Nogy, Marce! Breuer, Herbert Boye,, Albers,
'",','tontes de los exposiciones o dar su opiVordemberge-Gildebort, Schwitters, Feinin■1on sobre los mismas, hoy actualmente muchos alemanes, o quienes en otros épocas ger, Mol:rohn, Beckmann, Kokoschko, Gran,
•unco se hubiese consultado y que hoy ho- Schorl, Jonkel, Adler... Schlemmer murió
hlan y escriben sobre materias artísticas. desesperado en Alemania. Todos ellos eran
¿No será ésto lo causo que hoce hablar de figuras importantes en los diferentes foce•
una "resonancia demasiado pesimista en el tos de lo evolución alemana.
público"?
Si o ellos se añaden escritores como
ExiS t e aún otro factor desfavorable el Thomos y Heinrich Monn, Werfel, Zweig,
hech0 de que algunos eminentes críticos' de Fronk y grandes compositores desde Schi:in•
arte se manifiesten como reaccionarios en berg o Hindemith, es difícil explicarse comateria de culturo. Lo interesante obro de mo la productividad alemana no desapareSedlmoyr. "Verlust der Mitte", (1948 ) ho- ció totalmente. No es mi misión explicar
ce ~ue muchas personas cultivados pierdan en esto introducción cuales hon sido los
su I nt eres
. por 1os creaciones más atrevidas fuentes del renacimiento, pero lo indudable
de nuestro época, al presentar como deca- es que lo trayectoria del arte alemán no se
interrumpió, como podría suponerse después
dente todo el arte europeo posterior al bonoco.
de golpes ton graves. Alemania no se ho
convertido en uno provincia orístico como
yo lo demostró el concurso orgoni:rodo por
GRANDES ARTISTAS PERDIDOS POR
los norteamericanos en 1949. Si se sabe
ALEMANIA
dende brotan las fuentes escondidos y se
está realmente en condiciones de apreciar. ~oda lo vanguardia de nuestro vida orlas en su justo valor, es posible hoy enviar
tithco fué e xpu Isa do por los nazis,
. respono través del mundo entero una exposición
lO~les de lo pérdida de nuestros mejores or- de arte moderno alemán que na tiene por•
~ectos: Gropius, Mies von der Rohe
qué temer la competencia de ningún otro
111endelsohn: Moy , H'lb
,
país.
Tau
• ers he1mer
1
Bruno'
tie cft, R0d1ng, etc, Fué condenado ol desno el mágico Poul Klee, que hobío desoCARACTERISTICAS DEL ARTE ALEMAN
ftollodo en Alemania su pintura profundo. .llfe irracional. Perdimos a Kondinsky,
(Ofrece el arte alemán contemporáneo

Franz ROII

uno cierto unidad, o es por el contrario un
maremagnum, un mosaico de diversos tendencias? ¿En qué se diferencio el arte alemán contemporáneo del arte francés de la
':"ismo época? Siempre se cree que Jo
epoca en que se vive, por falta de perspectivo, es incoherente e internamente desgorrado, atribuyendo por el contrario al posado coherencia y unidad. Hoy en ello un
conocido error de perspectivo del observador
que he explicado en mi obro "Geschichte
des künstlerischen MiBerstehens" ( 1948 ) .
También lo Alemania contemporáneo pre•
sento una ves más lo habitual pluralidad
de. tendencias, pero probablemente, cuando
mas tarde sean contemplados 0 distancio,
serán solamente designados como "los di.
versos matices del siglo XX". Existe indudablemente un fondo común O todos ellos
todas quieren ofrecer, no yo lo imagen si~
no el símbolo del mundo, intentándose actualmente ciertos síntesis entre los diferen1es "I smos " • Los formas parecen también
desde 1945 oigo más libres, o, por así decir, oigo más barrocas. Al mismo tiempo
el arte alemán se ha hecho oigo más equilibrado, no siendo yo tan elemental como
en la época expresionista o incluso en la del
"81 aue Reiter
· " • Como al mismo tiempo el
arte francés se ha hecho cado ves má
otrev1'd o y más avanzado {y no pienso SO•s
lamente en lo evolución onticlásica de p¡.
cosso ) , lo oposición entre moderación fron•
ceso y vehemencia alemana se ha atenuado
considerablemente. Hemos de esperar aún
poro saber si nos encontramos aquí ante ese
proceso de uniformización que muchos filósofos de lo historio ju:igon inevitable, des-

de el momento que los diferentes países envían y exponen por todas portes sus obras
de arte, dando fin al aislamiento en que
hasta hoy se han encontrado los diversos
espacios culturales. Sin embargo este e .•
l'b .
.
qui
• no creciente de lo producción alemana
represento quizá un proceso de maduración
que en Francia, -y no sólo en el dominio
de la vida político- ha comenzado más
pronto. Pero incluso hoy los formas y los
colores del arte alemán no son ton flexibles
como los del francés, ni siquiera allí donde
se busco un efecto grotesto , Se troto quizá
de. diferencias permonenes como las que
existen en el sonido y en el ritmo de lo
dos "d·
'
I iomas. Precisamente por ello hemos
de alegrarnos del intercambio entre los dos
países. Si en el dominio de los artes plásticos es siempre París quien do el tono t b'"
1
• om
•en e pensamiento francés de los últimos
años ha absorbido ciertos elementos alemanes,
sólo se piense en lo ",;tuoc·,
• • aunque
•
,on
l1m1te ' del existencialismo.
Y si también en el dominio de las artes
plásticos la Alemania del siglo XX ha seguido frecuentemente los posos de Francia,
no puede dejar de reconocerse lo reeloboroción que siempre ha realizado de los elementos recibidos, adoptándolos O su peculio, temperamento. En una obro de arte
francesa hoy siempre más equilibrio, más
forma, más proporción, incluso cuando en
ello se han utilizado los colores extremos.
Y~ . desde los tiempos del romántico y del
g~hco puede apreciarse ~to diferencio . Si
bien es verdad que hoy yo no es ton pate~te, no puede menos de reconocerse que,
mientras en Francia un cuadro o uno escultura son oigo acabado, de una composición expresivo, en Alemania son oiga que
nunca se acabo, algo que siempre se está
reeloborondo por sí mismo.
En lo medido en que esto diferencio puedo e_ncontror uno explicación sociológico, es
preciso recordar que la unificación política
alemana, causo de lo centroli:roción, se hixo
esperar siglos, lográndose solamente en
1871 y que, o pesar de ello, continúan
existiendo los viejas tensiones sociales: entre _terratenientes feudales del Norte y campesinos, entre lo gran industrio en pleno
desarrollo y los obreros, entre los tendencias
capitalistas y socialistas de la política interno, entre lo democracia y el absolutismo
entre lo iglesia yel librepensamiento, entr~
el amar al trabajo ton desarrollado entre
los alemanes y su extraordinaria sentimentalidad musical.

LA CUESTION DE LA PRIORIDAD y
DEL INTERCAMBIO
Por lo que se refiere o los comienzos del
arte moderno, Francia ha dada indudablemente lo pauto. El impresionismo alemán
es posterior al francés y los nuevos formas
de un Césonne, un Gouguin o un Van Gogh
aparecieron ciertamente antes que sus réplicas alemanas No podemos sin embargo
olvidar o los pintores alemanes que bebieron directamente da los fuentes y que1 por
su largo estancia en París, pudieron ser llamados con justicio "Dómiers": toles, Purrn1ann, Levy, Ahlers-Hestermonn Moll R
Grossmonn, Etc.
'
'
•
El período de tiempo que separo los
"fouves " de los expresionistos se encuentro
considerablemente reducido en Alemania.
Los pintores del "Brücke" se agrupan yo
entre 1903 y 1904 y entre el cubismo fronces y el "Bloue Reiter", que viene o ser su
réplica en Alemania, existe muy poco diferencio de tiempo. También lo "Neue Künstlervereinigung" de Munich ( 1909) comenxó yo o discutir con el cubismo francés. Hoy
que reconocer que el cubismo no tuvo nunca verdadero éxito en Alemania, pues el
deseo alemán de libre expresión no permitió lo extensión de uno orgonisoción tan
sistemático de lo lineo quebrado; es carocteristica a este respecto el hecha de que
tan solo el cubismo "órfico" de Delounoy
von More y de Mocke fuese aceptado. Tendencias neoclásicas que habían hecho uno
fugas aparición en Deroin y de modo aún
mós pasajero en Picosso1 se convierten en

(Pasa a la página 4)

Página 3

•

�VIDA DE MARCOS. •• EL
(Sigue de la página 2)

dadosa, encauzada siempre a dar un
buen consejo, al hablar siempre de la
gran virtud que es la prudencia. No
se cansa de decir por ejemplo que De
suerte que por todos los caminos el
silencio es refugio y acogida de los
agravios con malicia (923): o tambien
que la locuacidad, fuera de ser enfa•
dosa y cansada, descubre fácilmente
la flaque;a del entendimiento, suena
como vaso vacio de sustancia y manifiesta la poca prudencia del sujeto
(924). Pero como no le es suficiente
agrega más adelante que Y dije que
parece la lengua cabeza de culebra,

porque tan dispuesta sella para picar
o morder, como para alabar o persuadir. Más, cuán dulce cosa es decir bien
(Ibídem). No otra cosa puede deeir
un hombre que suele estar con los ojos
altos y humildes al cielo, el rostro se•
J'e110 y grave, las manos sobre un muy
blanco lenzuelo ... pronunciando con

mucho silencio las palabras del ensal•
mo (866). La prudencia está aconse•
jada en todo, hasta en detalles que a
otros moralistas podrían parecer obvias, como cuando :Marcos nos dice
que Nadie siga a las mujeres a la igle•
sia, que hay harto espacio para verlas
fuera (933). Es fácil advertir la huella de Erasmo en esta forma de comportamiento, tan discreta como serena. Durante su cautiverio en Argel no
nos asombramos de que se porte, pues,
con cautela: yo fui $iempre con cuidado de no mirar a ventana -que son
celosísimos los de aquel reino-, ni
tomar pesadumbre con nadie, ni asir
de palabra de poca importancia, que
es donde se traban las enemistades y
odios (935). Amonesta también contra
los celos: Los celos tienen al diablo
en el cuerpo del que los tiene, y pare•
ce que los trae consigo, pues hacen
mal sino a q11ien los mantiene, y cuanto más se callan más crecen (938). P01·
todo esto, es claro que nos diga asimismo que el verdadero camino para
conservarse los hombres es transformarse en el humor de aquellos con
quien tratan, aun cuando a nosotros
nos parecería falta de personalidad.
Por lo consiguiente, fácil es pensar
que toda idea de pecado está fuera de
la mente de este aventurero, como
cuando advierte contra la lascivia: En
los viejos va creciendo siempre el desengaño y la ciencia, y disminuyéndose la fuerza, se levanta la contemplación; y en el mozo va creciendo la
confian=a y el desvanecimiento, fuer::,a y estimación propia, de modo que
tiene necesidad de ajeno consejo y
amigable sofrenada, que en nuestros
trnmpos se han visto en algunos sujetos1 dignos de estimación por su nacimiento, tan exorbitantes vicios y desdichas por la prudencia de maestros
mozos destemplados y lascivos, que da
horror remoi,erlos en la memoria; a
las cuales infelicidades no diera lugar
la doctrina de un maestro viejo, cansado de dar y recibir heridas ya sanas del trato y comunicación del mundo (888). La suya es una filosofia cristiana que postula un hombre de bien
cimentado en su honor, su patria Y su
religión (mezcla curiosa de erasmismo y catolicidad), pues digan otros lo
que quisieren , la Filosofia cristiana
nos da lugar y licencia para dar sentido q11e tenga olor de virtud (890).
Pero no sólo el pecado como aniquilación del alma anida como obsesión en la mente de Marcos de Obre•
gón; concomitantemente aparece en
él, frecuentemente, ]a idea del diablo,
origen y causa de todos los males. Des•
pués de que le ocurre un incidente
realmente impresionante -en el cual
el elemento macabro aparece en su
sentido natural y no deformado como

Página 4

en Quevedo-, hace el siguiente comentario: Del cuento sucedido no les
dije una palabra, lo uno por pensar
que p11diera haber sido ilusión del ene•
migo del género humano, lo otro, por•
que las cosas tan extraordinarias ha..
cen diferentes efectos el! los que las
oyen, y el más cierto es reirse y dar
matraca a quien las comenta (903). No
olvidemos que Espinel, hombre en mu.
cha forma medieval, vive sumergido
en la España ualucinada y alucinante" que tan bien nos describe Ortega
en sus Papeles sobre Velázquez y Go.
ya: apariciones, relatos fantásticos del
más allá; muertos que vuelven al mundo a penar alguna falta jamás confe.
sada en el momento del trance final.
En una ocasión, estando completa•
mente solo en el campo, oye el quejido de una mujer: ¡Ay de mí, más in•
fe/ice y sola que cuantas padecen cau•
tiverio y servidumbre en las mazmorras de crueles e inclementes moros/
¡Ay de mí, la más desventurada de las
que han visto despedazar sus hijos en
su presencia! ¡Ay, más sin remedio y
consuelo que las ' ya condenadas por
sentellcia de riguroso juez/ ¡Oh sitio
maldito, árbol descomulgado, testigo
de dos muertes, por quien yo diera
mil vidas, si las tuviera! Obregón en.
tonces, asustado por estar él mismo
debajo de aquel árbol, que además ha.
bía sentido pocos momentos antes correr en su cuerpo lo que cree que son
hormigas, dice: Yo, escandalizado, a/..
cé el rostro y vi -porque ya comenzaba a amanecer- a aquel cuyos gusanos andaban por mi rostro, cuando
yo pensaba que ermi hormigas; y confieso que con el hórrido espectáculo
de la desesperada mujer, y con el he.
diente espwztajo del. árbol, si no hu•
biera luz me cayera muerto, cortado y
sin fuerzas. Pág. 902).
Espinel recomienda constantemente
respeto a los superiores, ya que tiene
clara y precisa conciencia de los es•
tratos sociales y la diferencia que de•
be hacer entre sus clases: Dios crió
al mundo con estos grados de supe.
rioridad, que en el cielo hay unos ángeles superiores a otros, y en el mundo se van imitando estos mismos grados de personas, para que los inferiores obedezcamos a los superiores, y
ya que no seamos capaces de conocernos a nosotros propios, seamoslo de
conocer a quien puede, vale y tiene
ningún sentido de autonomía y mucho
menos de libertinaje, cómo el pícaro.
Valbuena Pral dice de Marcos de Obregón que es "un libro de viajes empotrado en picaresca"; yo mús bien diría que es un libro de viajes cimentado en una firme y sincera postulación del catolicismo como· única via
de redención del género humano.
La figura del escudero nos hace pensar en el Cipión del Coloquio de los
Pel'ros, en el cual ]a sabiduría se ha
refugiado; la diferencia, claro está, estriba en que mientras en Cervantes
Cipión es el simbolismo de la verdad,
Marcos es la humanización de ]a misma. Llendo aún más lejos, podría afirmarse que el pobre viejo escudero es
el bien a costa de todo, esforzímdosc
por conseguir una gran calidad dentro
de sus limitaciones. En Alemán hemos
considerado el plan ético, pero la vida de Guzmán es el ejemplo negativo,
la tendencia al mal que justifica esos
consejos morales de ]os cuales la obra
está llena. Aquí en cambio ¿dónde están esos dobles planos? Cuando más,
y esto ya con mucha paciencia, encontramos elementos picarescos diseminados acá y allá, muy de vez en
cuando, a lo largo de la narracióni pero jamás en el tipo humano.
La personalidad de Marcos de Obre•
(Pasa a la p:,gina 6)

AR TE....

(Sigue de la página 1)
los pinturas de Schrimpf y de Konoldt en
fines en sí.
El surrealismo no ha llegado a ser en
Alemania un movimiento coherente con reivindicaciones literarias y sociológicos. Esto
es en porte debido al hecho de que el pinto rolemán Mox Ernest, que había creado
fantasías plenamente surrealistas, se estableció yo en 1922 de modo definitivo en
París; a ésto puede unirse el que Hoerle
( Düsseldorf) muriese prematuramente y
que Schwitters (Honnover) tan solo en parte pueda ser ~ncuadrado dentro del movimiento surrealista, representando más bien
su pintura una cierta fusión de expresionismo y dadaísmo. El dadaísmo fué un fenÓ•
meno predominantemente alemán, siendo
sus más ilustres representantes el escritor
alsaciano Arp, Schwitters, Hulsenbeck y Hugo Boll y sus principales centros Zurich, Ca.
fonia y finalmente Berlín, donde tomó un
cierta moti!, político. Muchas características extrañas al arte francés, transmitidas a
través de los siglos desde el Bosco o Brue•
ghel, desde la época del gótico tardío, han
pasado más tarde del dadaísmo semiolemán
al surrealismo del París.
En lo que se refiere a la pintura abs ..
tracto, Alemania se encuentra a la van ..
guardia. Recordemos uno vu más las creaciones de Kandinsky en Munich hacia 1911,

si-tivo como negativo, Alemania poseía toda ..
vía en el siglo XX varios centros coexisten ..
tes, siendo los mós importantes Berlín, Mu ..
nich, Dresde, Stuttgart y Düsseldorf.

FASES ESENCIALES EN EL DESARROLLO
DEL ARTE ALEMAN CONTEMPORANEO
Resumamos los acontecimientos más sig ..
nificativos desde 1900 para el desarrollo
de los diferentes grupos, que otros autores
describirán de manera más detallada en los
estudios que siguen al nuestro. Al fin y al
cabo es imposible explicar a grandes rasgos
como surgen de un individuo determinado
las grandes obras de arte ( individuum est
ineffabile). Ya en 1892 el escándalo provocado en Berlín por la exposición de Munch,
había causado una profunda conmoción que,
si hizo abandonar el realismo alemán del 5¡ ..
glo XX, también hizo considerar como SU•
peroda la etapa impresionista. Surgieron entonces en Berlín y en Munich las "Secesio ..
nes" que rompieron totalmente con las tradiciones artificialmente mantenidos en Berlín por el Director de la Academia Anton
von Werner y por el Emperador Guillermo
11 y en Baviera por Lenbach, juzgaban, con ..
denable un realismo moderno y ciertos "pa ..
triotas" veían en el impresionismo una ten ..
dencia extranjera, cuando no hostil, a Alentonía. Los grupos "indeseables y destruc ..

(descubierto simultáneamente por Picasso).
Surgió el expresionismo alemán de un Molde
y de 1903 a 1904 las artistas de la Alemania arientql constituyeron el "Brüclce",
En 1908 se hace sentir lo influ'encia del ca ..
lorisma de Mottise, o quien se consagro en
Berlín una importante exposición.
En 1910 se dió a conocer el cubismo
francés con una exposición colectiva celebrada en Munich (en 1912 cubistas franceses de primer orden enviaron sus telas a
la exposición del Sonderbund en Colonia).
A partir de 1909 aparece el futurismo italiano. Cuando en el mismo año se fundó
en Munich la "Neue Künstlervereinigung",
ya los artistas alemanes habian sacado las
consecuencias de la nueva concepción de
las formas tendiente a lo abstracción. ( En
191 O Picosso, Derain, Braque y Rouoult expusieron en lo sede de este grupo). El mismo grupo explicó en 1912 su posición con
el libro "Das neue Bild". De él nació en
1911-1912 el "Blaue Reiter" en el que
Franx More desarrolló el profundo universo
de sus mitos animales, Paul Klee algunos
de sus juegos oníricos y Kandinsky la pintura absoluta. Este último había escrito ya en
1910 su obra "Dos Geistige in der Kunst"
en el que sacaba todas las consecuencias

de sus abstracciones; el libro que no fué
publicado hasta dos años más tarde, sostenía el valor moral y sensible del color y de
lo línea aparte de toda representación objetiva. En 1912 Herbert Walden creó en
Berlín la "Sturm", que organi%Ó en 1913
el "Primer Salón Alemón de Otoño". En
1914 pudieron ya contemplarse en él obras
fundamentales de Chagall con fantásticos
contrastes simultóneos.
Uno violenta agitación dominaba el arte
alemán. Las revistas ostentaban titulos sig•
nificativos: "Sturm" (Tormento), "Aktion"
(Acción), "Aufbruch" (Irrupción), "Feuer"
(fuego), "Jüngster Tog" (El juicio final).
Se había llegado al máximo en lo osadía de
los nuevos medios plásticos empleados, nuevas reducciones especiales, llomeant:es acordes de colores, objetos fantásticos, audaces
efectos simultáneos ... También las historia•
dores alemanes del arte se incorporan a las
nuevas corrientes. Al descubrir al Greco, a
Marées y a Cézanne, Meier-Grafe había
creado uno nueva escala de valores (en su
"Entwicklungsgeschichte der Kunst"). Tras
él vinieron Housenstein, Burger y sobre todo
Worringer ("Abstraktion und Einfühlung",
1919), que demuestra como las posibilidades de abstracción aparecen ya en el arte

antiguo, si bien no habían sido suficientemente comprendidas. Karl Einstein trabajaba ya en su "Kunst des XX. Jahrhunderts" (aparecido en 1926) y la "Kunst•
blatt" (Westheim), el "Querschnitt" (Wetterkopp y Flechtheim), el "Cicerone" (Biermann), "Die Neue Stadt" (Gantnerl, editaban y propagaban las nuevas formas.
La primera guerra mundial trajo consigo
todo lo serie de pérdidas ya citado, More
y Mocke cayeron, nos fueron arrebatados
Kandinsky y Chogall que quería establecerse por algún tiempo en Alemania. Sin embargo inclusa durante lo guerra no dejaron de actuar importantes movimientos. En
1919 apareció en Zurich el ya mencionado
dadaísmo representado por Arp, Max Ernst,
Schwitters, Duchamps y Picabia, existiendo
al mismo tiempo otros grupos en Colonia e
incluso en Berlín. Pero en Berlín de todo
se hace en seguida política y así también
el grupo de noviembre de 1918 tuvo allí
un carácter claramente revolucionario. Como reacción contra el dadaísmo, fué funda•
do en 1917 por Doesburg el "Stijl", desa ...
rrollo del constructivismo, grupo racionalista opuesto a la grotesco olegría juguetona
0

Hubo una reocción que, surgida de uno
desilusión artística y social, invocaba lo
vuelta al objeto y que he descrito en 1925
en una obra "Nachexpressionismus (Magis•
cher Reolismus)". Era un fenómeno típi ..
comente alemán, que volvía excesivamente
a la meticulosidad de los viejos procedimientos, aunque al mismo tiempo no dejo.
se de poner en juego ciertos características
modernas (aceptación irónica de la máquina, precisión técnica, crítica aguda de lo
sociedad al menos en el ola izquierda representada por Grou y Dix). Se luchaba
aquí contra el exceso de sentimiento del expresionismo alemán entonces en pleno decadencia.
Entre tanto había surgido en Düsseldorf
el grupo surrealista alemán que en 1924
efectuaría su presentación en París con su
primer manifiesto: Max Ernst con su universo interior de fantasmagorías, donde la
tendencia hacia la objetividad que había
vuelto a hacer oír su voz, se disolvía en el
sueño y en lo "suprarreol". De gran impar ..
tancia fué lo influencia de Freud. Y a Kokoschko, si bien de otra manera, había
tratado de interpretar el mundo de lo in•

•

la palabra ....
EL VERBO DE LOS POETAS

( ' LIGE tus palabras siempre_ equivocándote un poc~, _aconsej a•
1

~ ha un día, en versos gentiles y burlones, aquel d1vmo bues•

per de hospitales, de tabernas y de burdeles que se llamó Pa•
blo Verlaine. Pero esta equivocación ha de ser tan sutil como lo
fue el poeta al decir su consejo. Cabalmente el encanto estriba en el
misterio con que se produce. Adonde no llegan las palabras con
sus significados, van las ondas con sus músicas. El verso, por ser
verso, es ya emotivo sin requerir juicio ni razonamiento. Al goce

¡

de su esencia ideológica suma el goce de su esencia musical, numen
de una categoría más alta. Y este poder del verso, en la rima se
o los sectores más constructivos de la pin ..
tura abstracto encarnados por ejemplo después de la primera guerra mundial en
Moholy y en Vordemberbe. Estos primeros
gérmenes no lograron una verdadera extensión ni pudieron manifestarse libremente
hosto 1945, fenómeno que se explico por
el interregno que representa el gobierno de
Hitler.
Si en este número evocamos con gratitud
nuestras relaciones con Francia, no podemos sin embargo olvidar que cuando un
país se encuentra en pleno período de fecundidad artística, lanzo siempre sus antenas en las más diversas direcciones. Así yo
poco antes de 1900 Alemania recibió un
fuerte estímulo a trovés de lo obro del noruego Munch, que ofrecía uno mezclo de
"Jugendstil" y simbolismo. También es importante la influencia del suizo Hodler, sugiriendo la idea de una nueva monumentolidad en un sentido totalmente distinto al
de otro suizo, Meyer-Amden, que tonto habría de significar en la obro de Schlemmer.
Los italianos Corra y Chirico ejercen uno
acción decisiva o través de su "pintura metophísica" sobre ciertos pintores alemanes
como Daninghausen y E. Ende, Nunca
existió en Alemania un centro artístico
comparable a París, donde todas los tendencios pudiesen encontrarse y sufrir influencias recíprocos. Tanto en sentido po-

tores" reciben arbitrariamente de sus ad ..
versorias nuevos orientaciones artísticas.
Más tarde se produce en todos los casos el
fenómeno inverso y ello es lo causa de que
hoy se crea ver inmediatamente en todo
impresionista tardío un reaccionaria político.
Liebermann, Corinth y Sfevogt {nacidos
respectivamente en 1858, 1868 y 1878)
se habían impuesto al fín después de la es•
pera de costumbre, como había sucedido
también con los poetas recientemente surgidos, Holx y Schlaf o can el revolucionario
dramaturgo Gerhard Houptmann. Pero ya
en 1897 había aparecido el "Pan" de van
de Velde con ideos sobre la forma y la
composición que, orientadas ya claramente
hacia el siglo XX dieron origen en 1907
a lo Deutsche Werkbund", Y en 1906
Hugo van Tschudi, Director del Museo de
Berlín, hobía dado a conocer la "exposición del siglo XX" con criterios de valor
completamente nuevos; Tschudi compró entonces poro su Museo, el más importante
de Alemania ,telas de maestros como Cé2:anne, Gouguin y Von Gogh que habían
preparado el gron cambio de formas del si11

glo XX.

Ya antes de 1905 el grupo reunido aire•
dedor de Kirchner en Dresde descubrió la
fuerso elemental del grabado sobre modera
de la Edad Media así como el arte negro

aquilata y concreta: La rima es un sortilegio emocional del que los
antiguos sólo tuvieron un vago conocimiento.

Ramón del VALLE-INCLAN.
de los dodoístas. Es un movimiento bastan•
te relacionado con el "purismo" de Osen ..
font y de Jeanneret, que a su vez no se
halla muy distante del "formismo" desa ..
rrollado en Alemania por Moholy.
En 1919 Gropius fundó la "Bauhaus" de
Weimar, que rompió con todos las procedimientos plásticos tradicionales para obtene,
oigo nuevo o portir de los diversos elementos, con un matiz- algo rebuscado y purista
en Weimar y luego más rico y más conseguido en Dessau. Desde ese centro se esparcen por toda Alemania ideos constructivo,
sobre lo composición, sostenidos por las en•
señanzas de sus maestros y por las obra,
editadas por lo Bauhous bajo la dirección
de Gropius y Moholy. Todos las formas de
composición debían ser renovados y purificadas conforme o uno arquitectura constructiva. Nunca ha vuelto a verse reunidos
durante tantos años en un establecimiento
de enseñansa tantos maestros de categoría
internacional como Gropius, Klee, Kandinsky, Schlemmer, Moholy, Feininger, etc.

consciente en los obras de su época vie~
nesa. Y de otra forma también completamente distinta, los poemas alemanes de
Arp (Pyromidenrock) abrieron una nueva
vía de expresión al mundo interior, al menos para aquellos que sabíon adoptarse ,á.
pidamente o ella.
Este rico movimiento de los formas de
expresión y de las interpretaciones al mundo sufrió en 1933 los ataques de los nazis.
Las mejores obras de arte fueron confiscadas como "decadentes" y lo Bauhaus cerrada desde el primer momento. Los artes plásticos atravesaron un período de exteriori•
dad vacía: la arquitectura se orientó hacia
un estilo clásico falsamente colosal, lo escultura hacia la suntuosidad ecléctica y la
pintura se limitó a la mera imitación de lo
naturaleza. El componer a el exponer obros
de. otra natul'alesa era exponerse a la muerte. En estas condiciones es casi un verdadero milagro que después de 1945 hayan podido aparecer de nueva en Alemania verdaderas obras de arte.

Página 5

�mentos de París -me respondió tan arrimada a la cola, que un arcon esa necesidad que sienten los te tan puro corría el riesgo de no
artistas de alabar lo que todos ser visto por nadie.
creen feo y denigrar lo que se suele
-¡Oh,, no! -repuso plácidamenconsiderar hermoso. -Mucho me- te el autor.- Ya me han dedicado
zos de elocuencia. Al parecer, su jor que Miguel Angel.
tres artículos ...
arte se hallaba en tal proceso de
No me admiré al oír esta concorY, como esperaba, tuw buen éxiespiritualización -del griego neu- dancia con la opinión de Madame to y basta el Estado le hizo un enmaticidad, sería más exacto-- que Paulette. Y pregunté cómo armocargo monumental.
ya no podía emplear signos tan gro- nizar la exposición de que ella me
También Madame Paulette tuvo
seros como un clavo o un alambre. había hablado, con obras no trans- su estatua de vacío en su portería,
Le bastaba con crear espacios de portables.
entre el aparador, la puerta de la
proporciones plásticas, valiéndose
Me contestó que estaba haciendo alcoba y la tabla de la mesa. Una
de objetos no artísticos. Desplazan- nuevas obras en la misma galería escultura casi neocubista, toda de
do un poco el palanganero y ha- donde había de exponer.
rectas, que parecía iniciar una nueciendo un nudo en el cordón de la
-Lástima que nadie las podrá va serie después de las obras antelámpara había creado una escultu- adquirir-dije.
riores, de curvas de palanganero o
ra de vacío que titulaba "Angel". La
Esas no, porque está ligadas indi- de domo.
pata de la mesa y la hoja de la ven- solublemente a la galería, pues no
-¡No te sientes ahí! -gritaba a
tana, abierta al exterior, formaban se podr•an manejar sin trasladar el su marido-- que estropeas nuestro
una composición abstracta, tanto edificio entero. Pero de esa exposi- Vacío Plástico---. Esta era la denomás interesante cuanto que el vo- ción le saidrían muchos encargos a minación empleada por el crítico
lumen de vacío estaba seccionado domicilio.
del semanario favorito de Madame
por el cristal; esta obra se titula-·
Yo traté de quitarle, con cuidado, Paulette. Y ella, contemplando en
ba "creación número 3". Me hizo tales ·ilusiones, por evitarle un de- éxtasis ese meritísimo vacío de su
ver -o sentir- las creaciones 1 y sengaño demasiado fuerte: la gen- portería, suspiraba filosófica:
2 y otra porción de estatuas de NA- te es tan · incomprensiva, la critica
-¡Ah, el arte ... !
DA, que ocupaban todo el cuarto y
se interpenetraban a veces, aumentando la complicación.
-Lástima que haya poco espacio. Por eso me he tenido que bajar a la calle para hacer una gran
escultura.
Y como le dijese que quería conocerla, nos marchamos juntos. Creo
que le satisfizo ver que al salir no
rocé ni una de sus composiciones,
a pesar de ir sin guía.
Su escultura se encontraba en la
Avenida de Breteuil y era la mayor
de que tengo noticias. Sus puntos
de determinación eran la cúpula de
los Inválidos, los chaflanes de dos
casas y la punta de la cabeza de la
estatua de Pasteur.
Para ponerme al nivel, manifesté
mi asombro de que hubiera elegido
este monumento horrible, en el que
el sabio bacteriólogo, desde lo alto
de su butaca, mira con indiferencia
cóma la Parca se lleva a una joven
sin que las vacas traigan su remedio.
-Es uno de los mejores monu-

Neumoescultura
(Sigue de la págiua 2)
ros, éstos en huecos ... Cincuenta fotografías más tarde, los guijarros
se habían transformado en anillos.
-Epoca de optimismo--- comentó
el artista. Y como le costaba tanto hablar, me indicó con la mano
que leyera una crítica que hablaba
de esta fase de su obra. Aunque en
inglés, era más fácil de entender
que el francés de mi nuevo conocido; fácil, literalmente hablando,
porque sus conceptos abstrusos ni
Hegel los hubiera comprendido. Saqué la consecuencia o que aquel joven de aspecto indolente que se estaba fumando un cigarrillo tumbaclo en la cama era un artista genial, nacido en Athenas (Connecticut) veintitrés años antes, discípulo de no sé cuantos colegios de arte, becado no sé las veces, y consagrado en la exposición de Pittsburg
de que trataba el cronista, quien
aseguraba que de un arte materialista, pesimista, egocentrista o
inhibido había pasado a un arte
abierto, generoso, alegre y espiritual.
-Esas obras ya no interesanrepitió el escultor varias veces,
hasta que me percaté de su idea.
Es absurdo excavar la piedra como
un topo.
En efecto, la serie siguiente mostraba superficies curvas y huecas,
ya no esculpidas sino, sencillamente, arrolladas, plegadas. Eran chapas de metal, cartón, papel, cada
vez más tenues, que delimitaban espacios vacíos.
-Momento difícil ---i'Xplicó mi
vecino. Demasiado grandes. Imposible trabajar en pequeño.
Una de las fotografías lo mostraba al lado de una superficie sinuosa de celuloide, del tamaño de un
piano de cola.
De las planchas pasamos a las
varillas y de éstas a los alambres.
-Sólo me interesa el vacío. La
masa no es espíritu.
Los alambres, que al princ1p10
formaban jaulas donde quedaba
encerrado un pedazo de vacío de
fácil identificación, iban escaseando, se separaban, se abrían.
-El arte es sólo alusión -dijo el
artista. Estas sentencias le salían
con más facilidad, acaso por haberlas ya repetido muchas veces al enseñar su muestrario.
Sobre una tabla se veían hincados dos alambres tiesos; en la otra
esquina, una tachuela marcaba los
límites del espacio ideado por el escultor.
-Eso es todavía pesado, grosero.
No me interesa ya- pronunciaba
con calma.
Otra fotografía presentaba un
pedazo de alambre colgando de un
hilo, como un anzuelo; otro alambre clavado en el suelo.
-Era una escultura muy grande.
l,a figura de abajo es de mi estatura.
En la imagen siguiente, la figura
había desaparecido y sólo quedaba
el anzuelo.
-Más interesante -comentó.Hace vivír el espacio alrededor.
Las páginas siguientes estaban
vacías.
-Mi escultura de ahora es difícil de fotografiar -dijo el americano incorporándose a medias en
su cama. Y levantando el brazo, su
dedo iba señalándome el rincón
junto a la puerta, la curva del palanganero, el cordel de la bombilla.
-¿Comprende?
Yo no entendía muy bien y m1
torpeza le obligó a terribles esfuer-

Página 6

VIDA DE MARCOS...
(Sigue de la página 4)
gón en el sentido de la picardía no la
hemos captado porque simplemente
no existe. El es un buen hombre en
el más amplio y profundo sentido de

la expresión. De sentimientos nobles,

amante de la virtud y enemigo del vicio; imposibilitado, por naturaleza
propia, a hacer conscientemente el
mal: es el antipícaro, cabe decir, psicología opuesta en todo a un Esteba-

nillo González, por ejemplo.
)ilarcos es también valiente en el
momento de defender su honor, su patrfa, su religión: siempre íntegro y
sincero. Pero entonces ¿dónde está el
pícaro Marcos de la tradición litera-

presentadas por los ambientes picarescos. Es lo mismo que dijimos con
el mundo que envuelve a los perros
Cipion y Berganza.
Si comparamos a nuestro personaje
con el miedoso, sucio, desagradable
Estéban; con el escatológico don Pablos; el mentiroso bac}liller Trapaza,
ejemplos vh1 os de la picaresca española, de inmediato imaginamos a un
Marcos gordo, bondadoso; aventurero,
es verdad, pero sin ser por ello picaro.
Opuesto a esos vagabundos, espejo de
lacaíios, quinta esencia de embusteros
y maestros de embelecadores, :Marcos

Pero por lo que tiene de erasmista,
justamente es éso lo que hace no ser
pícaro al Escudero. Sin exagerar las
cosas, diremos, empero, que tal posición no es sino un ligero viento erasmista que en Espinel se deja sentir.

de Obregón les daria a todos ellos, de

es, por lo demás, un incansable admirador ele la naturaleza, un fino descriptor del paisaje; su personalidad es
sensual y exquisita. Por eso la Vida
de Marcos de Obregón , escrita por un
esteta, músico y poeta, no es pues, ni
con mucho, }o que los historiadores
de la literatura han querido leer en
sns púginas, trastocando su sentido
real. Es, más que una noYela, un conjunto de cuadros de costumbres en los
cuales el personaje central, eco vago
rle Don Quijote, desface elltllertos en
medio de una humanidad que no lo
comprende, que queda sorda a su llamado, al igual que quedó indiferente

si se ha considerado como obra picaresca este relato, haya sido porque no
es el principal personaje, Marcos, sino su medio social lo verdaderamente
picaresco. No obstante, aún esto es
falso, como hemos anticipado. Es cier-

serle posible, infinitos ejemplos de caridad, señalándoles con indice de fuego el castigo eterno.
Resumiendo podemos concluir que
el tono medio que respira }a obra responde al movimiento de las huellas
erasmistas que dejaron 1 sobre todo, los
hermanos ele Yalclés, el ideal de vida,
la preocupación religiosa. Claro que
todo a la espafio1a, que nunca deja de
unclar en sus grandes temas naciona-

to que el mundo presenta al Escude-

les (recordemos que Yaldés logra po-

ria? En toda la obra de Espinel no
asoma la cara ni por un instante. Es

probable que se objete el hecho de que

ro circunstancias desfavorables, como
por Jo demás, las tienen todos los seres humanos, sin que por ello tales
accidentes ( o las personas que los provocan) sean forzosa y necesariamente
picaros. Las situaciones en la vida tienen muchos patrones para modelarse
y las que rodean a Marcos, a pesar de
su negativismo, son bien ajenas a las

ner al erasmismo como base del Impe-

rio). El eje de la novela es el consejo
clel buen comportamiento (ética erasmista. Sin embargo, como dijimos, el
texto es, a pesar ele todo, españolísimo
en muchas de sus manifestaciones, como los cuadros macabros, anticipaciones de Goya, completa y tota]mente
barrocos.

En el aspecto de pre-burguesía, el autor tiene grandes contactos con la modernidad.
La Vida de :\Iarcos termina con una
serie &lt;le relatos fantásticos, inspirados
en parte en los viajes de Odiseo por
1a isla de los Cíclopes, y otros muchos
que nos alejan del verismo nunca an-

tes perdido por el novelista. Espinel

al del Caballero de la Triste Figura.
Ambos - midiendo las distancias- tuvieron a la postre que quebrar sus
adargas y sus armaduras, con las cuales pensaron combatir la ignorancia y

hacer el bien.

•

...

1

1
J

1

LIBROS

ria en la que se procurará exponer
críticamente el sentido de la filosofía
c-n su relación con ]a historia y la cllllura considerándola como tesis y doctrina, para esbozar el panorama histórico en toda su rica policromía.

ALAS CASAS EDITORIALES YA
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTE

\'ARIOS: Diálloia. ,lmiario de Filosofía 1957. Publicación del Centro de
Estudios Filosóficos de la U.N.A.M.

1IORRIS R. COHEX: Introducción a la
ló{Jica. (Xo. 6i.) 2a. ed. 260 pp. Fon-

La L:ni versidaLI de Nuevo León ha
mantenido desde su funt.lación un vasto plan editOrial que desarrolla al través de µuhlicacioncs cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
aleneistas, centros culturales, sociedades de diversa índole y personas, en
América y Europa.

En este Anuario, único en su género en los países de habla castellana, se
dan a conocer los trabajos que realizanlos miembros del Centro de Estudios Filosóficos de la Universidad de
~léxico, sobre temas libremente elegidos y que, en su conjunto, integran
el plan de trabajos del Centro. Así, en
este nuevo volumen, aparecen investigacion(•s originales de filósofos mexicanos; pero como el Anuario se propone no sólo estimular 1a investigación rigurosa de los problemas filosóficos de nuestro país, sino también
fot'talcccr los lazos culturales con otros
pueblos, se publican asimismo estudios
monográficos de autores americanos y
europeos. En esta forma se inicia un
diftlogo que sera proYechoso para ambas partes.
He aquí el sumario: Sección primera. ·r. Investigadores: Antonio Gómez
Robledo, La sabiduría en .4ristóteles;
Luis Recaséns Siéhes, Algunas aclaraciones sobre el Contrato social de
Roussecm; Leopoldo Zea, La historia
en la conciencia americana; Eduardo
García ~[áynez, Clasificación de los
conceptos jm·idicos (segunda parte);
Elide Gortari, La categoría P.e espacio
en la fisica atómica; :\'Iiguel Bueno,
Consideraciones sobre la antropología
empÍI'ica; Adolfo García Díaz, Las bases de la cosmoloaia de Anaxágoras.
II. Seminarios: .José Gaos. Seminario
sobre la Lógica de Hegel. Sección segunda. Estudio.s mont&gt;gráficos: Nicola
Abbagnano, Sobre el método de la filosofía; Jea! Wahl, ¿Es posible una renovación ele la melafisica?; Alfred von
Verrlross, Los ('Omien=os de la teoría
europea del Derecho y del Estado en
llesiodo; Juan Llambias de Azevcdo,
Platón. La Teoría del Estado justo;
1Iichelc Federico Sciacca, Temas del
pensamiento filosófico de Antonio Rosmini; Juan David García Bacca, Sobre
el conocimiento {isico; Héctor Neri
Castañeda, Pn sistema general de ló~
alca normatfoa; Hisicri Frondizi, El
historicismo y el problema de la verdad. Sección tercera: Xoticias. Comentarios, Reseñas bibliográficas.

por scllalar lo útil que resulta que esa
responsabil-idad sea compartida entre
quienes interYiencn en la administración, de acuerdo con la amplitud de
sus tareas. aconsejando a la vez la ayuda constante de los especialistas en
las cli\'crsas materias.

\Y. A. JüHR y H. W. SlNGER: El papel del economtsla como asesor oficial. 1G2 pp. Fondo de Cultura Económica. ~léxico, 1957.

}[éxico, 1957,
En este segundo tomo de la Introduc_ción a la admini.n·ación pública,
)fnnoz Amalo estudia los aspectos fun~
damentalcs de las relaciones humanas
Y la administración de personal en los
servicios que imparte el Estado y en
las negociaciones modernas. Toda administración, ya sea pública o privada, es en cierta manera administraC'ión clr personal, pues en última instancia las cuestiones administrativas
han de reducirse a sus elementos humanos. Por ello, el autor ha puesto especial interés en considerar esas formas de relación entre jefes y subordinados r entre empleados y público.
La calidad de los servicios públicos
depende a menudo de los métodos implantados en su or&amp;'lnización interna,
donde es de gran importancia la selecciim, educación y armonización de
la totalidad de los funcionarios. Contra la anticuada idea de aquellos que
invocan la necesidad de que el direc1i ,·o superior y sus m:.ls próximos ayudantes sean los responsables únicos
,fe los problemas que plantea la administración. :\fmloz Amato se interesa

}forris R. Cohen, profesor del College
de 1a ciudad de Nueva York, nació en
)Iinsk, Rusia, el año 1880. Desde niño
ha vivido en los Estados Unidos, donde se doctoró en filosofía (Harvard,
1906) y ha impartido rlh·ersos cursos
en los principales centros docentes
del país.

El profesor Jéihr llega en el transeurso del libro a la siguiente conclusión: que la función razonable y adecuada ele un consejero económico es
la de colaborar acth·amente en la forma &lt;Ir juicios más generales: por qué
debe darse prioridad a un objrtivo
respecto a otro; si los recursos disponibles son mús adecuados para lograr
un objetivo mejor que otros; si pucc.lc
preverse que dos objetivos de política
t:ntren en conflicto entre sí. Par.a este
tipo e.Le. estudios el economista puede
hacer una aportación valiosa, gracias
a su sentirlo de orden esencial de magnitudes y ele Jas probable$ repercusiones de una cosa sobre otra, asi como
de Ja inriucncia r1e las tendencias
mu1Hlíales sobre la~cconomia nacional.
La Yaliosa aportación del economista en la formnlación de la politica procede de hecho de que, por su propia
formación, c&gt;S sensible a las interrelaciones de cosas diferentes. El economista no debe ,,erse obligado a deducir sus juicios de valor en función de
los partidos políticos y grupos de presión entre los cuales vive, ni siquiera
de la pt'rsona o grupo a cuyo servicio
estú trabajando, sino que debe. tener
libertad para defender sus propios objetivos compnrando sus consecuencias
con los valores de aquellos para quie11es está trabajando.
El doctor Singer amplía y complementa el trabajo del profesor JOhr mc.dianle la formulación de sus observaciones y experiencias como economista que trabaja en los departamentos de
investigaC"iún lle las organizaciones.

•

}IIGCEL BCE:'iO: Las gtandes dfrecciones de la filosofía. Síntesis J)l'OJJedémfra. 324 p .. Fondo de Cultura

Económica. :\léxico, 1057.

PEDH0 11Ui'í0Z A}IAT0: lnll·oduccióu

a la administrnción pública (II) 248
pp. Fondo de Cultura Económica.

do de Cultura Económica. 1[éxico,
1957.

)[iguel ílncno, invcstigadqr del Centro de Estudios Fi1osóficos de la Unin•rsidad Xacional Autónoma de )léxico y profesor ele la Facultad ele Filosofía y Letras ele esa misma casa de
estudios, c•ra conocido hasta ahora, sobre todo, por sns numerosos artículos
y traducciones, entre las que merec.t.•n
destacarse el célebre discurso de Natorp, Kant u la Escuela de .lfarburgo y
La t1ida de Hanl de Karl YorHinder.
Su gran interés por la filosofía lo ha
lleYado a t•ntregarnos, a escasos dos
nwses de la publicaciún de sus Reflexiones en lorno a la filosofía de la cull11ra, este nuevo Yolumen en el que
presenta conClsamcntc las principales
corrientes filosóficas: realista, idealista, cultural, Yital y metódica.
En los apretados capítulos ele Las
{fraudes dfrecciones &lt;fe la filos'ofia,
)ligue! Bueno va exponiendo el nacimiento ele cada una de estas direcciones, a partir de una determinada actitud, sus ramificaciones y graneles representantes, hasta llegar a su situación en nuestros días.
Se trata, pues, de un estudio omnicomprensivo que habrú de srr de enorme utilidad para todos aquellos que se
inkresen c-n el estudio de la filosofía.
Es la síntesis de una obra introducto-

En la presente lnll'oducción a la lógica, cuya reimpresión presentamos
ahora, :M orris R. Cohen ofrece -mediante ensayos en que aborda sus mús
señalados problemas- un amplio paoorama de In actual situación de esa
ciencia. Xo se trata de un manual más
o menos didáctico cuyo rigor resida
en señalar las reglas inmutables con
que tradicionalmente se enseñan los
procedimientos lógicos, sino que su
empresa se amplía a exponer, con sen-

cilla palabra, el sentido y la importancia que esta ciencia ha adquirido
en el concierto de ]a vida cultural.
Ya en sus ensayos anteriores había
implícita una perspectiva de la lógica
que puede parecer algo chocante a los
lectores educados en la Jógica tradicional de los manuales anticuados.
Lejos de concebirla como una meditación abstracta, Cohen insiste en afirmar que la lógica constituye el núcleo
mismo de la filosofía, justamente porque su objeto es el aspecto formal 'de
todo 1? que existe". De esta manera,
se arriesga, con inteligencia y firme
conocimiento de las cuestiones tratadas, a investigar su estricta relación
con los campos en que imperan las
ciencias naturales, ]a historia, la ética
Y la filosofía en general. Es decir, es~
tablece sus vínculos con el resto del
universo, no sin antes aclarar cuáles
son los supuestos filosóficos en que
se sustenta y ]as aplicaciones de donde deriva su importancia.
Para ello, el autor aprovecha los tra..
hajos de quienes han ido a1~o más allá
de la lógica aristotélica, a fin de comprobar que se trata de un instrumento vivo que, a más de fijar métodos,
irrumpe en el campo de las probabilidades y aun de las incertidumbres de
que la ciencia moderna ha hecho su
objeto. Así, pues, piensa Cohen, la lógica no pretende limitar los descubrimientos de la ciencia, sino que es un
instrumento necesario para llevar adelante las cada vez más dilatadas exploraciones en el munc.lo de ]a materia, lo cual la hace un "elemento imJ1rescindible de la civilización liberal
y de la libertad de pensamiento".

Entre el cuerpo de ediciones que
aquí se imprimen figura nuestro mensuario ''AH;IIAS Y LETRAS", que rec1enternente ha establecido una sec-

ción -LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.
Dada la extensa órbita de circulació~ del Boletin arriba mencionado, y
en rnterés de ofrecer al lector americano una juiciosa información del fon-

do

Y

continente de la obra, cotejada

a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna inteÍ'pretación
del pensamiento científico, literario o
ar!istico, "ARMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyuvar

con este pr0pósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envio de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios en la
medida que vayan 11egando a n~estras
manos.
Los envíos deben hacerse a:

"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,
Monterrey, Nuevo León,
México.

Ürgano Mensual de la Universidad
de Nuevo León
Registrado como artículo de 2a. Clase en la
Admón. de Correos de Monterrey,

N. L.• el

20 de A1nl de 1944.

INDICADOR,
Colaboradores

Hugo Padilla

Ll

Fidencio de

la Fuente

Genaro Salinas Quiroga
Arturo Cantú
Homero

S.

A. Garza

AIÍonso Rangel Guerra
Guillenno Cerda

G.

Jorge Rangd Guerra
Manuel Morales
Dibujos de Jorge Rangel Guern.

/

'

=

Director

Lic. Fidencio de la Fuente

... Oficinu
\Vashington y Colegio Civil
Monterrey. Nuevo León

MEXICO

Página 7

�CINCO
SONETOS
EN

,

~.~

,-- ~:::.;e~

TORNO A

UN TEMA
EROTICO
•I .
Va la ciudad flotando a la deriva
con perezosas brumas y deshielo;
la luz, sobre la cúpula del cielo,
más parece pintada que no viva.
El alma, en redes lánguidas cautiva,
ensaya un agresivo desconsuelo
que traduce los ecos en desvelo
o el color verdinegro de la oliva.
Gravita el día en el fugaz momento
que una tediosa eternidad apura
abstraído de forma y movimiento,
y en la inerte fruición de la amargura
su torturado sér el pensamiento
sobre el hosco paisaje desfigura.

• II •
Proyecto de mi amor es el paisaje
con su misma sutil improcedencia,
maceración de brumas y de ausencia
y vertientes de áspero abordaje.
Multiplica en erótico miraje
la ciudad mi dolor y tu presencia,
y afluye la obsesión a la conciencia
en fatigado, turbador oleaje.
Cuando aun la piedra exánime te nombra
en vano retrocede mi suspiro
desandando el camino de tu sombra;
en vano te defiendo mi retiro:
roto estás en el polvo que lo alfombra
y en el aire de plomo que respiro.

. III.
Miente mi corazón cuando te ama
hecho intérprete fiel de mi sentido
como el eco en abismo percibido
que el viento, no la voz, forma y derrama.
Este imperioso afán que te reclama
no en el centro del alma fué nutrido:
me ha turbado sin mi, como el sonido,
es ajeno a mi ser, como la llama.
Página 8

Cuando la sangre al corazón satura
de sólo tu sabor -término medio
en loco silogismo de amargurainaccesible al implacable asedio,
como trozo de plomo en agua oscura
húndese el alma en silencioso tedio.
¡

- IV Mi cumbre solitaria y opulenta
declinó hacia tu valle tenebroso,
que oro de espiga ni frescor de pozo
ni pajarera gárrula sustenta.

J

En tu luz gravitante y macilenta,
quebrado el equilibrio del reposo,
vago sobre tu espíritu medroso
como un jirón de bruma cenicienta.
Libre soy de tomar a mis alcores
do Eros impúber la zampoña toca
ceñido de corderos y pastores;
mas a exilio perpetuo me provoca
la chispa de tus ojos turbadores,
la roja encrespadura de tu boca.

. V.
Del ser que alienta y del color que brilla
me separa tu cálida presencia,
clausurando el sentido en la vehemencia
de una noche sin fondo y sin orilla.
En ella mi tortuosa pesadilla
te confiere su trágica opulencia,
y tómase inmortal como una esencia
siendo que eres trivial como una arcilla.
Te he engendrado en mi lumbre y mi universo,
en tu forma plural he proyectado
la queja vaga y el afán disperso.
•
Dudando está mi espíritu sitiado
si eres mi sangre disculpada en verso
o mi dolor en carne figurado.

Concha URQUIZA.

�</text>
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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Armas y Letras, Boletín mensual de la Universidad de Nuevo León, 1957, Año 14, No 7, Julio </text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>BOLETIN MENSUAL DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON
Registrado como articulo de 2a. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de Abril de 1944.

1

Año XIV

No. 8

1Q111C IIN~INC

Agosto de 1957

Por Miedzyslaw Porebski
ADEUSZ Kulisiewcz es un ar- se dirigió por vez primera /, Szlemtista que por la continuidad bark, una oscura aldea montañesa
de sus experiencias y adelan- de Gorce, en las montañas Besidy
tos artísticos une dos épocas del ar- (parte de los Cárpatos), tal vez no
te polaco: la de los veinte años _que tenía plena conciencia de la imporseparan las dos guerras mundiales tancia de la tarea a que iba a eny la actual, la época de la construc- frentarse En la difícil vida de la
ción del socialismo en la Polonia gente de Szlembark, en los niños
Popular.
de caras envejecidas y tristes, en
La obra de Tadeusz Kulisiewcz las muchachas feas, en las mujetiene vastos horizontes y profunda res ajadas, en los hombres miserainspiración. Su ritmo no lo marcan bles descubriría el más candente
los propósitos ni las soluciones "ais- problema de aquellos tiempos: el
ladas" que atienden por turno. Ca- problema de la injusticia humana
da creación concreta del artista es imposible de vencer dentro de la esun eslabón de una obra más am- tructura social que entonces exisplia. Los diversos trabajos de gra- tia.
. hado o dibujo convergen y se unen
Hoy no es posible ver esos docuen grandiosas realizaciones com- mentos --ilUe son parte de la hispletas,en ciclos, cada · uno de los toria de tiempos que nunca volvecuales constituye la plena respues- rán- sin sentir profunda emoción.
ta del artista a problemas de la El artista habla con palabras viomayor importancia histórica, acer- lentas, contadas. Existe un mundo
tadamente elegidos en el enorme -dice-, en el cual la gente se pesurtido de asuntos, personas, acon- trifica cuando mira de frente y detecimientos y cosas al alcance de la ja caer inertes los brazos endurecivista y de la memoria.
dos por el trabajo. La miseria surEn 1926, cuando Tadeuzs Kuli- ca los rostros con profundas grietas
siewicz, joven estudiante de la Es- que nunca desaparecerán, deforma
cuela de Bellas Artes de Varsovia, los cuerpos, aplana los pies, roba

M

REAL COMO LA
VIDA MISMA
Un Cuento de Julián Gállego

U

N DIA Madame Paulette me
dijo, con aire de Mecenas:
-¿No sabe usted? Me están pintando un retrato ... Un artista joven
muy interesante. Me gustaría saber
su opinión.
Como los deseos de una portera
son órdenes para sus vecinos, mostré inmediatamente el más vivo interés por asistir a la creación de tal
obra de arte. Resultó que el autor
vivía en mi propia casa, es decir en
una de las tres casas, contenidas
una dentro de otra, como en un
juego de sorpresas, que constituian
el inmueble total: Después de cruzar dos patios de luces -o de tinieblas- y de subir una vacilante escalera de caracol, llegué a un pasillo lleno de puertas, semejante al

mío, en una de las cuales vi un letrero con el nombre del artista:
JEAN PIERRE LAFERME. A pesar
de frecuentar las galerías de exposiciones nunca este nombre me había saltado a la vista. De creer a
mi portera merecía, sin embargo,
ser voceado por los clarines de la
Fama.
Iba ya a dar con los nudillos en
la cerrada hoja cuando sobre el
nombre destinado a la celebridad
vi un papelito clavado con una
chincheta: "Ausente por unos minutos". Me sé de memoria la insidia de estos letreros de la bohéme
de París, que le obligan a uno a esperar durante horas el regreso de
una persona sin una idea muy exacta del valor del tiempo; así que ya
(Pasa a la página 3)

\

destreza a las manos. Su ambiente
son las áridas tierras montañosas,
las bardas entreveradas, las apretadas casuchas amontonadas en
desorden, con aleros que bajan sobre las ventanas. La única preocupación de este mundo es sobrevivir.
El temor a los acontecimientos
pende sobre las cabezas como una
pesadilla. Sus acontecimientos son
la espera de las nuevas cosechas,
las hambres, las enfermedades que
se llevan del corral la última vaca.
¿Era asi realmente? Sabemos que
sí. ¿Pero, acaso tenia que ser así?
A esta pregunta todavia no encontraba respuesta el arte de Kulisiewicz:. Sus grabados en madera del
período interbélico fueron ante todo una voz de protesta, la voz más
profunda y ardiente que ha conocido la plástica polaca.
Pasan los años. En 1945, apenas
terminada la guerra, Tadeusz Kulisiewicz es ya uno de los escasos habitantes de la desierta Varsovia,
destruída bárbaramente. Encuentra
en élla el difícil sentido humano de
las calles y plazas reventadas por
los explosivos, de los muros horriblemente lisiados; el sentido de las
ruínas que no han dejado de ser la
ciudad orgullosa e Indómita que
muestra heroicamente la fuerza de
lo que sobrevive, la decisión de renacer en su belleza arquitectónica.
Frente a ese crimen fascista que
fué el intento de asesinar a la ciudad, Kulisiewicz escoge el camino

más dificil, que es el único justo: el
camino de un consecuente realismo. Tranquila y gravemente, el artista nos lleva a través del desierto de ruinas. Recorremos las calles
cubiertas de escombros, vemos los
vientres abiertos de los edificios
monumentales, los restos de las casas de departamentos, con sus ventanas como cuencas vacias por las
que pasa la luz, los muñones de los
árboles, los retorcidos arbotantes.
Con la precisión de un investigador, Kulisiewicz reconoce y descríbe cada detalle de lo destruido, establece sus dimensiones, sus proporciones y su carácter, relaciona
en valores y luces el suelo y el cielo, los rodea del ambiente propio
del día y del año elegidos.
En toda esa imponente exactitud,
en el intenso deseo de conservar toda la verdad única del fenómeno,
se realiza y cumple la gran decisión y creadora: comprobar el valor
de aquello que se había querido negar y destruír. Por eso "Varsovia
1945" no oprime, sino que eleva. Es,
precisamente, el ejemplo de esa
dignidad y ese heroísmo que constituyen el precio y la característica
de la nueva libertad conquistada en
la lucha.
Pasan algunos años más. En 1950,
un año de intensa y creciente lucha cada vez más poderosa por la
paz y el futuro del mundo, Tadeusz
Kullsiewicz expone en Varsovia los
primeros dibujos del ciclo "Sol-

�nueva dimensión, se enriquece con sus viajes por Italia y ~ancia. La
fuerza de la gran tradición humauna experiencia nueva. Ali en- nista
impresa en la originalidad
cuentra su lugar un extraño túmudel
~aisaje
y en la riqueza de las
lo que surge entre un pequeño camformas
arquitectónicas,
es la fuerpo de gavillas y una lejana cadena
za
de
la
expresión
heroica.
de montañas, y la delgada ala de
Los ciclos que se abren con el de
una vela que se desliza por el rio
hacia la escarpada orilla, y las cin- Soldados de la revolución Y de la
tas multicolores de los cartelones paz los acompañan nuevos estudios,
suspendidos entre los árboles de al- ya en la postguerra, de aquella mistas copas, extendidas como doseles, ma gente de Szlembark que el ary el humano hormiguero de som- tista empezó a conocer en ~936, y
breros puntiagudos que se atarea que redescubriría en los anos en
en una vasta construcción. Tam- que se efectuaba victoriosamente la
bién encuentran su lugar algunos revolución. Esto le permitió revisar
retratos, como el de la obrera Li- el ambiente de desesperación Y de
Lie, en cuyo rostro de facciones be- cosa irremediable que pesaba sobre
llas y regulares se refleja la luz de sus trabajos anteriores a la guerra.
La expresión artistica de Tadeusz
los campos y del cielo de China.
Las conquistas artísticas de Ta- Kulisieficz empezó a for":'3:r~e en
deusz Kullsiewicz están intima- una época especialmen_te dif1cII pamente ligadas a su personal méto- ra un artista que quer1a dar en sus
do de trabajo. Cada uno de sus ci- obras el testimonio de la realidad.
clos de dibujo o grabado, ya sea Los años que mediaron entr~ las
Szlembark, o Bacowa. Metody o La dos guerras mundiales se vieron
Aldea de Gorce, de los años 1931- oprimidos por las tendencias for1936 ya Las ruinas de Varsovia, de malistas que intentaban llevar __el
1945'. o las posteriores series: Lu- arte al laberinto de la especulac1on
aprisiona en la intensidad necesa- chadores por la paz y la democra- aislada y del experimento subjetidados de la Revolución y de la ria con la linea que le ayuda a me- cia, Dibujos del Viaje a Checoeslo- vo. Kulisiewicz debe haber sufrido
Paz". Abarca con visión ~rtística dir' y disponer la superficie. Para vaquia, Dibujos del viaje a la China también esa opresión y cont_es~~a
los acontecimientos Y los heroes de Kulisiewicz cada efecto obtenido Popular constituye la. suma de ex- a ella en una forma al prmc1p10
la España antifascista de 1936, vin- del material a su servicio, del flexi- periencias, apuntes y estudios que alejada de la sencilla visión realisculándolos al frente de la paz que ble instrumento, es un recurso de se miden por decenas y centenas de ta de asuntos y formas. La visión
recorre China, Corea Y ~íetnam, )ª interpretación personal, llrica, del notas bocetos y trazos de composi- saturada de elementos expresionisUnión Soviética y Poloma, Fra~c,a objeto. El no dice directamente: he ción. 'En los ciclos de Kullsiewicz tas luchaba con la verdad directa
e Italia. Con el tiempo este ciclo aquí las montañas, he aqui los ár- nada ha.y de accidental. Constitu- de la observación, la irrealidad del
se amplia y se comple~enta. E~ po- boles ésta es la orilla del rio, sino yen capltulos completos de un libro concepto se revolvía contra la rea' montes son como un capri. cuyo contenido presenta el artista lidad de los asuntos tratados, deder de la gran idea mternac1onal que los
se dibuja Y expresa en las volunta- cho de )a pluma que se desliza por como el definitivo resultado de su formándolos y confundiéndolos. El
rias yuxtaposiciones de personas Y las sombras lejanas, los árboles se ansia de descubrimientos y de su convencionalismo del espacio y de
la luz a menudo la transformación
de hechos que relacionan el pasado alzan por sobre los techos, como pe- pasión de investigador.
En Kulisiewicz la forma no surge de lo; detalles, la búsqueda, en los
revolucionario con la lucha de hoy. nachos movidos graciosamente por
Entre escenas que parecen sacadas el viento, las riberas son simples y espontáneamente, de un dia al otro, blanco-negros y en los grises, de
de un diario de guerra o d e los amigables como una linea horizon- de observaciones inmediatas. En los efectos independientes de la expreapuntes reporteriles vemos los re- tal. La poesía del dibujo, lo mismo ciclos de las Beskides las primitivas sión gráfica, limitaban la libertad
tratos de los caudillos de la re~olu- que la de la palabra, usa compara- formas de vida de la misera pobla- de expresión, descubrían el influjo
ción, de los luchadores por la liber- ciones y metáforas, rimas sencillas ción campesina se exteriorizan de de los convencionalismos y de las
tad Y por la paz, de los creadores y lejanas asonancias, conoce las re- una visión tras de la cual están las doctrinas en boga.
Pero Tadeusz Kulisiewicz está dede la cultura y los camp~ones del g'las del ritmo y las licencias sintác- figuras ingenuas y duras de los
trabajo socialista. He aqm, trazada ticas, sabe colorear la obra con tin- santos populares de Polonia, talla- masiado ligado a la realidad para
das en madera. y regidas por el es- seguir bajo ese influjo. El circulo
casi de un solo rasgo hiriente de la tes, luces y emociones.
tudio
de la monumental escultura de sus experiencias de taller se exla pluma, Y sorprendente por su
De este modo el exotismo de paireveladora verdad, la cabeza de sajes lejanos se hace repentina- romana, tan semejante en su ex- tiende constantemente, el artista
realiza profundas investigaciones
Dzierzynski, o, lograda con_ bruscas mente cercano,y formas y motivos presión.
En Las ruinas de Varsovia entran de la visible composición de los ferayas que se agrupan sab1ama_nte, desconocidos tocan cuerdas famila de Harchlewski, plena de ardien- liares y entrañables. La emoción en juego las luces y los resplando- nómenos, estudia la riqueza de las
te concentración. He aquí al ge':'~- artística del creador adquiere una res coleccionados por el artista en formas y de la atmósfera, la luz Y
el colorido, y traduce estos valores
ral Walter, héroe de la revoluc1on
en calidades siempre nuevas de
española: los trazos fluyentes de la
construcción, de linea, de factura.
pluma dibujan su cara sencilla,
En el ciclo Las Ruinas de Varsovia
alerta ffSUelta. He aquí a un prelos resultados de ese trabajo son ya
so de Óswiecim, al gran artista drabastante visibles. La idea profunmático Stefan Jaracz: su rostro
damente patética, encuentra forbasta a Kuliesiewicz para mostrar
mas en que la sensibilidad personal
la inutilidad de la violencia a la
se somete a la lógica objetiva de
que se enfrenta la mirada, conslas cosas y toma de ella, libremenciente de los verdaderos valores, de
te, la ¡¡-ravedad y la riqueza de la
un hombre de mejillas demacradas,
expresión artística.
cubiertas de una piel trasparente Y
de altiva frente cubierta por una
Después de esa etapa en la que
gorra a rayas.
.
prevalecen las investigaciones anaLos viajes a Checoeslovaqma en
liticas. Tadeusz Kulisiewicz mues1951 y a la China Popular en 1953,
tra claramente una tendencia a
aportan nuevos progresos, nuevos
profundizar en los recursos de la
eslabones del gran poema plástico
síntesis artistica precisa y sencilla.
de la solidaridad internacional y la
Vienen nuevas búsquedas de las leamistad entre la gente del mundo
yes de construcción del cuadro y de
de distintos paises y razas, pero
los más expresivos medios de realiunida en la obra común de la conszación. El campo de las experientrucción pacifica. Kulisiewicz sacias y de las resoluciones decisivas
be leer en los ojos del pueblo chies ahora para el artista "punta seno en sus gestos y en el ritmo de
ca", técnica en la cual el ,acierto de
.
sus' pasos y el tierno amor a l vila rápida decisión va unido a la
da y a la libertad. Ese conocimien¡¡-ran sencibilidad del material para
to no se adquíere únicamente a
las más sutiles y finas reacciones
fuerza de ver; se logra por la emoartisticas. Los resultados pueden
ción que establece un vinculo con
observarse en los últimos ciclos de
el objeto contemplado. Es ésta una
dibujos: retratos penetrantes, sinemoción cuya vibración poderosa
téticos, escenas de conjunto plenas
es capaz de adueñarse de los mede sensible comprensión, paisajes
dios expresivos, escogiéndoles meconstruidos sugestivamente. La indida, composición y colorido.
quietud de la búsqueda, que caracKulisiewizc sabe expresar su createriza todavía algunos dibujos del
ción, goza con el trazo de pincel
ciclo Luchadores, es reemplazada
que impone el tono deseado, con ~l
por la serenidad del equilibrio loligero rasgo de pluma cuyo recorri(Pasa a la página 4)
do y consistencia ha previsto y dispuesto, con la luz que el dibujo

REAL COMO LA
VIDA MISMA

f

(Viene ele la página 1)
crédito al letrero número uno y sume decidía. a bajar la escalerilla puse que el recién llegado no era
cuando, en la misma puerta, adver- otro que Monsieur Laferme.
tí otro letrerito que antes no había
Aparentaba unos treinta. años,
visto: "No molesten, por favor" . aunque su hirsuta cabellera, su
(Por si alguien lo ignora, "por fa- barba. y la negligencia de su atavío
vor" se traduce "S'il vous plait" y pudieran enmascarar mayor juvenque se abrevia S. V. P., fórmula que tud. Como estábamos a mediados
debe acompañar todo ruego, prohi- de febrero y el frío era intenso, el
bición o advertencia, por abruptos cuerpo del barbado personaje apaque sean, en la patria de la. corte- rentaba mayor robustez de la que
sía.) De creer el sentido implícito sin duda disfrutaba, Varios jersedel segundo letrero, el artista esta- yes de lana aparecían superpuesba en casa; de creer el anterior, ha- tos, los pantalones de pana dejabía salido. Y el modo, sencillísimo, ban aparecer otros blue-jeans muy
de salir de dudas, que era llamar a
la puerta, caía bajo la tajante, aunque cortés, prohibición del S. V. P.
En mi indecisión, examiné la
puerta más atentamente, por ver de
encontrar nuevos letreros. No los
hallé de papel, sino escritos en la
madera con lápiz, tinta, óleo, carbón y bolígrafo, Equivalían a otras
tantas tarjetas de visita. Unos manifestaban el paso de personas;
otros, las opiniones de éstas sobre el
pintor y su obra, crudamente expuestas; otros daban citas, exigían
deudas o solicitaban préstamos. La
lectura de este palimpsesto, en el
que, por desgracia, unas inscripciones montaban sobre otras, sin sabio
que las separase, ocupó mi atención
durante varios minutos. Y cuando
oí un rumor de agua seguído de otro
de llaves y de la aparición en el pasillo de un personaje con barba., di

ª.

Página 2

•

estrechos y el cuello estaba protegido, aparte de por los de dos de los
chalecos, por un pañuelo de dudoso amarillo. La vetustez de sus zapatillas le obligaba. a. arrastrar los
pies como un anciano. Con este
traje no es de extrañar la. dificultad de calcular la edad del pintor.
El cual mientras tanto se debatía
entre dos adversos sentimientos:
alegrarse de ver un visitante, acaso un comprador, y entristecerse de
ver un importuno, acaso un rival.
Así son los artistas de contradictorios. Son ca paces de hacer todo lo
imaginable por vender un cuadro
que luego despiden con maldiciones y lágrimas en los ojos, como a
una hija descarriada. Suelen llamar idiota a quien adquiere sus
obras, por considerarlo un explotador de la pobreza ajena y un impotente que compra hijos a los demás.
Sus sentimientos hacia la critica
son unánimes, de pura detestación:
por lo que me libré muy mucho de
descubrir mi condición de crítico,
que hubiera producido superficiales
sonrisas y maldiciones internas. Me
limité, pues, a decir que me intere. saba mucho la. pintura., que vivía
en la. misma. casa y que Madame
Paulette me había dicho que le estaba pintando un retrato, que me
gustaría ver, de ser posible. Es de
advertir que mi portera no me había. escrito carta. de presentación
alguna, acaso para. marcar la superioridad de una cliente de calidad
respecto al artista que la pinta,
-Pero ¡esa vieja está loca! --&lt;lxclamó el pintor, herido en su vanidad. -¿Un retrato? ¿Por quién se
toma.? Me está posando para una
composición, que no es lo mismo ...
Además el cuadro está muy atrasado, sólo llevamos catorce sesiones y
esa mujer no sabe posar, no cierra
el pico un momento ... Pero como tema es extraordinaria, la bruja, con
su turbante, sus collares y esa boca... ¡Increíble! ¡Un pedazo de la
realidad! ... Porque yo pinto la realidad ...-. Y volviéndose cuando ya
estaba abriendo la puerta y mirándome con desconfianza me preguntó: Porque usted no será uno de
esos aficionados a la pintura. abstracta, ¿eh?
El Cielo no me tendrá en cuenta
las mentiras a que me he visto forzado en aras de mi instrucción.
Aseguré, pues, a Laferme que la
pintura abstracta. me daba náuseas,
y después de esta afirmación, me
franqueó el paso.
Su cuarto era algo mayor que el
mio; pero el panorama de la ventana era todavía más triste. Había
servido, sin emllargo, de inspiración al artista a. juzgar por los numerosos bocetos y estudios que de
aquel pobre patio había por las paredes. No faltaban varios croquis
de latas de basura, de pájaros
muertos, de chimeneas. Natural-

mente, todos los objetos de la habitación habían merecido pasar a la
inmortalidad. Laferme echó en la
estufa un pedazo de madera y el
humo asfixiante que se desprendió
nos hizo creer en un calorcillo que
el hielo de los cristales desmentía.
-Hoy hay mala luz para ver los
cuadros -dijo el pintor, como suelen, corriendo el caballete para que
la claridad de la ven tan a iluminara
la efigie de mi portera. Quien ocupaba un extremo de un inmenso
lienzo y aparecía sentada junto a
una mesa, la misma del estudio, sobre la cual comenzaban a apilarse
los objetos que ya habían sido re_producidos en los dibujos de las paredes : un plumero, una caja chinesca., un molinillo de café, una corona de siemprevivas, una taza. con
su plato y su cucharilla y sus residuos de café, la jarra del lavabo,
un periódico, una muñeca sin bra-

zos ni pelo, una jaula sin pájaros,
una paleta, un sombrero de paja
antiguo y descolorido. Madame Paulette aparecía. sentada, como digo,
con el codo en la mesa y la. cabeza
en la mano. con gesto de profundo
desaliento, producido acaso de ver
tanto polvo y tanta miseria o de
considerar su propia. vejez y fealdad, porque la astillada línea que
señalaba sus facciones le daba aspecto de monstruo de feria. En
cuanto vi la pintura. me extrañó
tanto el entusiasmo de la modelo
que no pude por menos de preguntar:
-¿Madame Paulette está contenta del cuadro?
-No es ella quién para estar o no
contenta, sino yo -me respondió el
autor. -Ella. no entiende nada de
pintura. Es una cursi, que porque
ha ido a tres exposiciones con un
pedante abstraccionista- yo me
senti enrojecer y aparenté examinar la jarra del cuadro, que era
azul y desconchada- se permite
tener opiniones. Por lo demás, no
le he dejado ver el cuadro. No lo
verá hasta que esté terminado. Se
va a llevar una. sorpresa... Lo menos debe creer que es un retrato
mundano ... Cuando lo vea en el Salón con el título de "La trapera" ...
Laferme reía a carcajadas. Yo
consideré atentamente al atrevido
que osaba desafiar las iras de su
portera, al hombre fuerte que había sabido dominarla. y atajar su
curiosidad infinita.. Un poco de envidia me hizo proyectar un cambio
radical en mis relaciones-- de lo
más dignas, repito una vez más-con mi tirana.
-A mí no me interesan los retratos mundanos -seguía explicando Laferme. -Me interesa la
realidad, la vida, lo que nos rodea ...-. Tanto le interesaba que,
en efecto, parecía reducir el mundo a la atmósfera mustia y los cachivaches destartalados de su taller. Me fue enseñando los lienzos
que tenía apilados en un rincón.
Había, por lo pronto, cuatro o cinco autorretratos que demostraban
que la realidad, al contrario de lo
que el pintor creía, no es una e invariable, sino plural y diversa según el observador; porque cuando
yo miraba al ser de carne, hueso y
pelo que tenía a dos pasos no reconocía a aquel personaje gallardo
y casi maléfico de acusados rasgos
y mirada borgiesca, que miraba con
orgullo desde los sucesivos cuadros
que pasaban por el caballete. Como
ello me pareció tan evidente, al
alabar los cuadros me creí obligado a decir una vulgaridad, tan falsa, por lo demás, como todos los lugares comunes: que en un retrato
lo que menos interesa es el parecido.
(Pasa a la página 4)

Página 3

�¡

REAL-COMO LA
VIDA MISMA
te por culpa de esos bestias de criti;os, les gustan las odaliscas de
-¡Ah, no, perdón! -cortó decidi- Matisse, porque son guapas Y está_n
do el artista. -Por fin me va a re- embadurnadas de azul y de amarisultar abstraccionista ...-. Yo me llo ... Como si uno no pudiera embadefendí, como pude, de esta sospe- durnar de colorines una tela ... Cocha infamante. -En la pintura hay mo si una odalisca fuera algo que
que acumular detalles, porque la se ve cada dia ... Como si pintar Y
realidad reside en cada uno y si su- hacer el amor fueran lo mismo ...
no , nada de arte de carameprimimos cualquiera nos expone- ·Ah
1
'
•
mos a perder todo. Mire usted Du- lo ... ! La realidad, la vida, la nuserero, mire usted Grüber ... Esos son ria, los objetos que nos rodean, la
pintores, dibujando hasta los po- portera de la casa ...
En aquel momento llamaron a la
ros ... El color viene después ...
Este "después" no había llegado puerta y las interesantes declaraaún a la pintura de Laferme, por- ciones de Laferme se vieron inteque el color no llegaba ni llevaba rrumpidas. El pintor gritó, aún más
trazas de llegar. A menos que lla- fuerte: ¡Pasen! -Y una muchacha
memos color a aquella especie de casi oculta por un abrigo militar
mixtura parda o terrosa que relle- con capucha que sólo dejaba asonaba tristemente los campos mar- mar una punta de flequillo rubio,
cados por los contornos d'e sistemá- una nariz respingada y el bajo de
tica agresividad. Esa línea, como unos pantalones moteados como un
la voz de las personas que siempre leopardo y calzada con zapati!~as
están protestando, era impercepti- de bailarina entró en la hab1tac1on.
-¡Qué :&amp;resco eres!- protestó,
ble al cabo de cuatro lienzos, porque ya no se prestaba atención.
sin hacerme ningún caso. -Te lle-Hay que volver al tema, a la vo esperando en el "Clairon" más
realidad cotidiana, a Courbert- y de tres cuartos de hora-. -Se
yo le daba la razón con la concien- acercó a la estufa y alargó las macia más tranquila, pues entre el nos: ¡Ah, qué calor hace aqm.maestro de Ornans y aquella flaca comentó satisfecha, pasado su encach.irrería no veía relación nin- fado; y comenzó a despojars~ ~e su
primera envoltura y aparec10. con
guna.
-¿No había algo de usted en el un chandail de lana que en tiemSalón de la Joven Pintura? -pre- pos lejanos había sido blanca y con
gunté por ser amable, aunque de sólo el cual hubiera ido honestatal exposición no hubiera conserva- mente vestida, pues la tapaba desdo sino una abrumadora sensación de la barba hasfa cerca de las rodillas. Era una chica regordeta,
de pesimismo.
-¡Vaya! El único que la ha vis- con aire de descarada que no oculto... Ya se ve que usted entiende taba que le faltaban unos años pade pintura ... -exclamó con regoci- ra cumplir los veinte.
jo el pintor, en cuya estima acaba-Este señor ha venido a ver mis
ba de ganar varios grados. -Y ¿qué cosas. ¿Qué querías que hiciera?
-explicó el artista con displicenle pareció?
¡Allí fue mi confusión! Traté de cia, dándole un beso distraido.
-Y ¿te ha comprado algo?
zafarme por un lado:
-Se veía tan mal... Me gustaría -preguntó ella que me seguía convolverla a ver.
siderando ausente.
Por suerte no era uno de los cuaEl pintor sonrió algo confuso y
dros que ya habíamos visto. El pin- denegó con la cabeza.
-Es un amigo de la portera.
tor fue a buscarle detrás de un
-¿De esa bruja? ¿Sabes que no
biombo y lo plantó en el caballete.
La pintura representaba un conejo me quería dejar pasar si no le dedas de la injusticia campesina en desollado y un pollo muerto, ambos cía adónde iba? ¡Qué mararracho!
(Viene de la página 2)
Szlembark aun no se ven las pers- colgados de sendos clavos y con as- Ya hace siglos que debió haber pade una vida nueva huma- pecto de putrefacción.
sado la menopausia y aún está llegrado, por la completa segurid~d pectiva
na. El paisaje trágico de las ruinas
-Claro
que
se
veía
mal.
..
Como
na de inhibiciones ... Es una ninfodel artista en los recursos a su dis- de Varsovia, sobre el cual el artismaníaca; nada más hay que verla ...
que
me
extraña
que
usted
lo
viera
...
posición. Gracias a ello los ~~t~os ta luchó solo, está lleno de interropaisajes y retratos de Kuhs1ewicz gantes y de intranquilidad. La fe ¡Ah, no, ya he terminado con la Ten cuidado con ella.
-No te preocupes- dijo Laferme
son elaborados con una vasta Y l&gt;ni- inquebrantable en el porvenir y la Joven Pintura ... ! En cuanto uno no
es
de
su
capilla
Jo
colocan
de
cualcon
cierta fatuidad.
forme resolución del asunto y de la clara conciencia de su forma sólo
-¡Cuidado
que eres idiota! Ayer
quier
manera
...
Que
se
las
componforma, lo que hace tan clara Y es- están en los paisajes, lejanos y cercogida la emoción puesta en la canos, de la tierra libre de opera- gan solos, ya veremos lo que ha- estuve con Maurice ... -¡Qué guapo
cen ... No es por alabarme, pero us- es! ... Pero lleva calzoncillos a listas
creación plástica.
ción, en las figuras, las caras y los ted vió el Salón: éste era uno de los verdes y rojas, como un Matisse-.
El tipo de creación que represen- ojos de sus héroe~ y sus trabajadopocos cuadros auténticamente pin- Verdaderamente, el pobre Matisse
ta Kulisiewicz es la constante relación entre los temas vividos Y la res.El arte de Knlisiewicz es para no- tados que alli había ... Lo demás no gozaba tampoco de la admirapropia poesía del artista. Esa rela- sotros tanto más •importante cuan- eran porquerías. Y aún agregó otros ' ción de los amigos de Laferme.
ción existe en Kulisiewicz hace mu- to más demuestra la rara capaci- calificativos más vivos, pues su len- -No tiene un ·solo pelo en todo el
cho tiempo. Ha habido en ella rápi- dad de unir armónicamente todo guaje era de un grafismo aún más cuerpo -seguía contando la adodas mutaciones y conscientes retro- un relato épico de las tareas más impresionante que su pintura. _______ _ lescente- y hace el amor como una
Comencé a sentir bascas de tan- mujer.
cesos, ensayos abandonados después importantes el pueblo y del hombre
Laferme se encogió de hombros:
to
mirar aquellos despojos mortay permanentes conquistas traslada- al profundo lirismo de la interpre-Calla un momento, Minette.
les:
das de una experiencia a otra. Una
tación. Tal vez sea la realidad de
-¡Es
tremendo!
...
Estamos
viendo mi pintura.
cosa no ha habido nunca: p¡u;os ver y sentir lo que constituye una
-¿Verdad?
Es
la
realidad
...
Si
la
Ella
se
colocó obediente tras de
perdidos. Las sucesivas experien- de las mayores características de la
vida
está
repleta
de
temas
de
pinnosotros,
pero
al cabo de tres cuacias se han yuxtapuesto en una su- tradición del arte polaco. Gracias
ma laboriosa eliminando la acci- a esa facultad los trabajos de Ta- tura, si uno los sabe ver ... Estos do~ dros, no pudiendo seguir callada,
' y puliendo preci.
animales me los regalaron en la po- propuso:
dental y dejando
deusz Kulisiewicz se vinculan de lleria de la esquina, porque ya
-¿Quieres que te pose? Me das
samente lo esencial.
modo natural al acervo de nuestro olían... No imagina usted la· peste algo de comer, me desnudo y dibuLa linea de desarrollo de la obra pasado, y su obra se hace comprende Kulisiewicz, linea de conquista sible y cercana para el público po- que había en este taller. Fenome- jas una hora...
Me pareció discreto abreviar la
y profundización de la forma real, pular que se educa en el ambiente nal. Como cuando Gérkault pintavisita.
Volví a encontrar a Laferme
es al mismo tiempo una linea de de esa tradición y que a través de ba sus trozos de cadá~er del Depóampliación y precisión de los hori- ella busca los caminos hacia el ar- sito ... Eso es la vida, eso es la rea(Pasa a la página 8)
zontes ideológicos y temáticos de
lidad ... Pero, ya ve usted, a la gensu arte. Detrás de las torcidas bar- te de hoy.

VALLEJO, EIJUCAIJOR INSIGNE
Genaro SALINAS QUIROGA

(Viene de la página 3)

I

.,

La palabra es una parábola. Ambas
tienen la misma etimología: del griego, P_ara que_ significa alrededor de y
ba/lem, arroJar. La parábola es una
metáfora, una figura del lenguaje,
una alegoría como dirían los helenos.
Quisiera que mis sinceros conceptos
fueran el más bello elogio en torno

EL ARTE DE
KULISIEWICZ

Página 4

•

a la figura ilustre del maestro, señor
Licenciado José Juan Vallejo y se
curvaran en su frente como una radiante diadema, depositándose al mismo tiempo, en el ánfora de ternuras
de su noble corazón.
El homenaje que le ha rendido recientemente el Colegio de Abogados

la palabra ....
LOS

POETAS

P

UEDE asegurarse que la mayoría de los poetas no conocen las
leyes científicas a que obedecen cuando escriben versos excelentes. En materia de prosodia atiénense con razón al más
elemental empirismo. Poco inteligente sería censurarlos. En arte
como en amor, basta el instinto, y la ciencia sólo puede aportar!~
una claridad importuna. Cierto es que la belleza arguye geometría, pero sólo por el sentimiento es posible apoderarse de sus formas delicadas.
.
~os poetas son felices:_ parte de su. fuerza está en la ignorancia mJSma. Pero es necesario que no disputen con mucha viveza
sobre las leyes de su arte: entonces pierden su gracia y su inocencia, y como los peces fuera del agua, se debaten vanamente en las
áridas regiones de la- teoría.

de Nuevo León, tiene como notas inconfundibles, el desinterés y la sinceridad. ¿Quién puede tener interés
mezquino si nuestro gran educador
no ocupa un alto puesto, que ya en
otras ocasiones los ha desempeñado
ejemplarmente? El es pobre como todo auténtico mentor, ya nos ha dado
mucho, no esperando nosotros de él
mas que el privilegio de su amistad
y de su fecundo magisterio.
Ese acto justiciero del Foro nuevoleonés ha tenido como signo inobjetable y primordial. la sinceridad. Escribió acertadamente el consagrado escritor catalán Eugenio D'Ors: "Sinceridad saloa siempre_ Toda palabra
dicha por aquél que ha puesto en ella
su alma y su corazón, es a derechas o
torcidas, por golpe o por contragolpe, palabra de Dios_ Sinceridad salva siempre".
Príncipe, principio, principal. tienen filológicamente el mismo alcance del latín principium, el que gobierna_ Príncipe, el que manda hombres;
principio, ley que rige fenómenos;
principal, lo que gobierna lo secundario o accesorio. El Derecho no fué
creado por los sabios de la Hélade, sino por los Jurisprudentes, Papiniano,
fylodestino, Gaius y Ulpiano, este último creador de la definición de Justicia clásica e inmortal: dar a cada
quien lo suyo.
Si el maestro Va:lejo hubiera vivido en Roma, en la época de su esplendor jurídico, por su vida ejemplar, por su sencillez, por su existencia dedicada infatigablemente a I a
disciplina del Jus hubiera sido un
príncipe de la Jurisprudencia. Es él.
en nuestra colectividad regiomontana
un hombre-principio, raíz de muchos
bienes espirituales, una figura principal que rige necesariamente y se destaca en el sentir colectivo, aunque él
en. su_ modestia no lo pretenda y un
principe de la moral. demostrada invariablemente en el ejercicio de su
apostolado.
La Biblioteca de la Facultad de Leyes lleva merecidamente su nombre·
nuestro Consejo Universitario !~
cuenta desde hace muchos años entre
sus mej?res elementos; el Mutualismo Nacional vé en él a uno de sus dirigentes más destacados ; la Facultad
de Derecho, además de ser su Decano lo incluye entre sus docentes más
]Jrestigiados, y es considerado por la
Juventud universitaria como uno de
los más amables y queridos maestros_
La Asociación Nacional de Abogados
lo ha designado su Delegado General
en esta Entidad Federativa.
. Todo ello demuestra que su espíritu batallador se ha multiplicado por
doquier_ Recordamos aquella elegan-

té _metáfor~ del escritor egregio que
fue Antomo Caso, grata al oído y al
pensamiento, cuando afirma en su Sociología q_u~ todo aquello que responde a un ex1to en el mundo tiende a
propagar~e, "como aquellas grandes
construcciones sinfónicas de Beethoven, o de Mozart, que hacen germinar de un motivo dúctil y bello, desarroll?s brillantísimos en que Id múszcq ,:ntsma parece recrearse como si no
qutstera abandonar/as jamás".
El mundo antiguo tuvo un gran
maestro, que es considerado su símbolo moral: Sócrates. Creó la Etica
Y la enseñó en el Agora de Atenas,
lo cual es admirable para quién no alcanzó la luz evangélica. El mundo
moderno lo tuvo en Jesucristo que
en una col_ina cerca del mar ' pronuncio su rncomparable Sermón de
la Montaña, columna maestra de su
doctri1:a, Ambos personeros de la
H1stona, no sólo fueron insignes
maestros de sus respectivas comunidad_es q~e los vieron nacer, luchar y monr, srno de la humanidad entera_
A pesar de sus grandes conocimientos ha sido el maestro Vallejo
un hombre sencillo, bondadoso, con
el alma de niño_ Esto nos recuerda
cuando Cristo dijo en su divino Sermón: "Si no os volvéis como niños
no entraréis al reino de los cielos"'
Quiso decir ~l. Salvador que podemo;
volvernos v1eJos con los años, pero
que de~emos. conservar siempre el
candor 1nfant1l. exento de malicia. A
pesar de los problemas que como tod_o hombre tiene en su existencia,
siempre est* alegre y la alegría, junto
con la castidad y la pobreza, son las
tres grandes virtudes franciscanas_
Ya se ha comparado al ser humano
como una planta: nace, crece y muere.
Los grandes hombres representativos
de una comunidad mueren como un
roble, de pié o como decía Nervo en
su poema º Raza de BrOnce'' "viendo
el sol y apedreados por un rayo". El
Conde de Keyserling comparaba la
vida del hombre con una melodía en
q_ue su muerte representa los acordes
frnales de una completa partitura. Le
deseamos al insigne maestro una larga vida, ya que tanto lo necesitamos
en la Universidad, en el Mutualismo
en el Colegio de A bogados, en toda;
partes. Sabemos que él seguirá ensenando por vocación innata hasta el
último latir de su corazón, 'donde seguirá conquistando nuevos lauros.
Ci:ando ~ecline su existencia, él podra repetir las palabras que bien pudo decir el divino sordo de Bonn
Lud'Yig Van Beethoven: "¡ Termin~
m, vida musical con una Novena Sinfonía y con un canto a la Gloria !"

Anatole FRANCE

Página 5

�(

CEPT ANDO gustosos la invitación de marcha'. al reencuentro de nosotros mismos que nos
dirigió el ilustre autor de la "Filosofía del Hombre", y empapándonos
del concreto imperativo que Dios nos
otorga a nosotros, los hijos del vigésimo siglo, de realizar el "hace falta que
vosotros renazcáis de nuevo", (lo.
III,7) y adecuándonos con todo esmero a los matices multicolores de

A

nuestra "haecceitas", es preciso cui-

darnos de no sucumbir a las tentaciones de algunos "idola theatri" (F.
Bacon) de nuestro siglo,
Con intitular su genial libro "Naturaleza, Historia. Dios" Xavier Zubiri nos ofreció simultáneamente una
brújula que nos hizo vislumb'.ar l&lt;;s
rumbos indicadores de las cns1s mas
características de nuestros días, añadiendo de nuestra cosecha que necesitaría ampliar el horizonte también
en direcciones sociológico-políticas de
hoy día.
En cuanto atañe al concepto de la
Naturaleza parécenos que el materialismo acariciado aún por nuestros
predecesores universitarios, continúa
retorciéndose a más y meJor en las
ciencias de la física y microfísica para desempeñar su papel nefasto en las
ciencias de la psicología y -Iast but
not least- en las cuestiones de la
cosmovisión popularizada.
Quienquiera ose abrazar como físico un desvirtuado materialismo y un
rancio determinismo corre el riesgo de
ser desdeñado por sus colegas como
reaccionario representante de un "lag"
científico. Rozándose los extremos,
no es de extrañarse que la física moderna coquetee al contrario con la
concepción de un indeterminismo microfísico que amenaza. el concepto de
la causalidad misma, y ataque, desde
un punto de vista contrarío a la misma ontología clásica, que fué combatida por el determinismo de su antecesora materialística. Pero hace falta
no hacer la vista gorda al hecho de
que no es lo mismo decir "determinismo total" que "causalidad" porque "causalidad" -hacemos nuestro
el raciocinio del ilustre profesor Juan
Roig Gironella, S.J. (!)- importa
cierto determinismo, no todo grado
de determinismo. Y, por lo tanto,
negar que haya una clase de determinismo, el más rígido, puede ser que
no importe negar toda la causalidad,
sino sólo una cierta noción de causalidad (la racionalística o mecanística,
dura herencia postcartesiana y postkantiana). Y ya Louis De Broglie
propuso un "assouplissement" (una
ampliación o una "flexibilización",
por así decirlo) de la causalidad confrontando una "causalidad débil", no
determinante completamente del efecto, con la "causalidad fuerte" del determinismo de modo que se deje cierto margen al indeterminismo ( 2) .
Aun cuando la Naturaleza del mi-

•

EPILOGO ALA
FIL0S0FIA DEL HOMBRE
DEL PROFESOR
AGUSTIN BASAVE FERNANDEZ DEL VALLE.
DDDr. Ivo HóLLHUBER
(Austria)

ria- único y verdadero fundamento
de la superhistoria (cf. "Filosofía del
Hombre" p. 280).
La época clásica y la Edad Media
no dieron lugar a un movimiento explícito de existencialismo. La "essentia" y la "existentia" estuvieron en
armonía completa y no ha habido excrecencia ni de una ni de otra; sólo
cuando merced al descomunal éxito
de la filosofía Hegeliana esencialista,
en casi todos ambientes filosóficos, se
anunció la necesidad de una antídosis
contra tan exagerado esencialismo, esa
antídosis fué propinada en una medida igualmente excesiva y se llamó
exístencialismo.
La verdad siempre es suprahistórica en tanto que los fallos de la facultad cognoscitiva no dependen de las
circunstancias muy relativas del ambiente histórico multicolor. Pero los
factores históricos que hacen preferir
a los hombres ciertos rumbos de intereses a otros --,,sos sí son variables
y susceptibles de elección, de tal modo que en una cierta constelación bis- \
tórica, la visión clara para ciertos problemas y verdades continúa aumen'
tándose, mientras para otros problemas y verdades va disminuyendo y
obscureciéndose. Alois Dempf en su
"Autocrítica de la Filosofía" ("Selbstkritik derPhilosophie", Viena, 1947,
p. 4) admitió que era preciso "tolerar
una filosofía que se sociologiza. a fin
de salir de la filosofía que se historiciza" ("die Soziologisierung der Philosophie in Kauf nehmen, um aus
ihrer Historisierung heraus zu kommen").
"Se nos despierta una ansía de ir
a las fuentes mismas de la vida y beber en ellas ( González Martínez)
también cuando damos con la pista
histórica porque "el alma del hombre necesita de perspectivas infinitas,
hasta para resignarse a limitaciones
cotidianas" (Ramiro de Maeztu) .
Las "limitaciones cotidianas" nos
aprietan cada vez que nuestro desamparo ontológico y la angustia nos hacen ver los horizontes históricos bajo
un ángulo de visión desintegrante, y
"las perspectivas infinitas" nos alumbran cada vez que nuestro afán de
plenitud nos abre los ojos hacia un
horizonte histórico integrante de los
hechos escuetos con las ideas y valores eternos.
Nos parece que el crisol que verifique el quilate de "nuestro amalgama
de nada y de eternidad" (A. Basave)
y por consiguiente él de nuestra po- .
laridad existencial en todas situaciones históricas es nuestra capacidad de
acertar lo "agible" en todo momento y de poner de acuerdo nuestra
"haecceitas" con las demandas de la

de que el mismo materialismo, expulsado de la esfera de la física científica, logró establecerse en la psicología
moderna donde desempeña el papel
de prestidigitador "enlibidoendiosado": la Libido endiosada rige al hombre muñeco encerrado en la estrechez
de su horizonte Freudiano unilateral
y doctrinalmente materialista. A esos
resultados llegaron los hombres desprendiéndose del deseo de ver coronada su vida conyugal con la dádiva de
los hijos y considerándolos como riesgos y perturbaciones posibles de sus
concupisciencias vitales. "La psicoanalisis ortodoxa es marxismo psicovo que buscar nuevos conceptos aná- lógico" dijo con plena razón Luigi
logos a los ya conocidos de la Esco- Stefanini {Universidad de Padova, cf.
lástica: acto y potencia. Las nociones su libro "Personalismo social e". Roaristotélico-- escolásticas de "actu" ma, edit. Studium, p.! 06).
Y de nuevo somos testigos de otro
y de "potentia" lejos de haber caído
en desuso han tomado al menos un -espect¡culo igualmente triste: el de
carácter heurístico para la microfísica que el mísmo materialismo logró esmás moderna: un corpúsculo locali- tablecerse también en la sociología
zado podrá muy bién ser considerado moderna y hacer vislumbrar la sociecomo materia "in actu", en tensión dad casi sólo bajo aspectos de un maenergética que por su parte tiene su terialismo, atomismo, utilitarismo ilicomplemento en un campo ondulato- mitados. Esa sociología nominalístirio, en un conductor, en un llamado ca tuvo sus iniciadores no simplemenorganisator que fijará los lugares pro- te --como se supone de ordinario-bables y posibles para la futura rea- en Augusto Comte, sino en los fanfalización corpuscular. Se trata aquí de rrones del espíritu llamado "iluminaun campo de probabilidad que asig- do", a saber en Locke, Hume, Rousna los lugares posibles para la reali- seau, Voltaire, Diderot, Helvetuis etc.
zación subsiguiente, pero de tal mo- Fueron esos quienes promulgaron el
do que este mismo campo lejos de ser santo y seña del "hombre-máquina".
una pura nada, un puro nulo, una Y no tardan en sucumbir al "idolum
pura ficción matemática, tenga ,nás theatri" del materialismo y positivisbien la categoría de una potencialidad mo sociológicos modernos algunos
real a la que corresponde una actuali- corifeos contemporáneos de la sociodad corpuscular.. Este campo no figu- logía llamada científica -si bien a
ra más que como el representante de menudo no es más que un "fideísmo
una materialización posible de un cor- científico"- (p.e. en Norteamérica
púsculo que no es material y no cons- Georges Lundberg y Stuart Carter
tituye todavía realidad alguna, sino Dodd) que por un lado osan dárseuna eficacia posible. Si en el mundo las de inmunes contra t9da infiltrano se encontrase más que un solo ción metafísica pero por otro lado no
electrón, no tendría ya sentido que- se recatan de que confesando de anrerle atribuir un lugar cualquiera, éste temano como dogma inviolable un
estaría más bien en todas partes y si- positivismo y atomismo sociológicos
multáneamente en ninguna: en todas han dado la prueba intrínseca de su
partes en cuanto a la posibilidad, en miopía general.
Nos incumbe desenmarcarar el atoninguna parte, en cuanto a la realidad
corpuscular. No existiría más que un mismo, el mecanismo y todas las concepciones individualistas de que están
croscosmos reaccione diversamente a campo de carácter potencial. Más ge- imbuidas -a menudo sin saberlo-las mismas acciones externas a las que neralmente aún se podría agregar: el las ciencias políticas, económicas y soreacciona la Naturaleza del macrocos- mundo material no es una realidad ciales. La economía nunca debería ser
mos, el principio de causalidad en actual y localizada sólo en una con- considerada como fín último sino comodo alguno es puesto en tela de jui- currencia recíproca, sino más bien una
mo un organismo de medios para ficio por la nueva "libertad" de las potencialidad, localizada y corporal
nes (Othmar Spann).
en
potencia.
partículas de la microfísica moderna.
En cuanto atañe al concepto de 'la
Añadimos
--con
Albert
Farges
y
Admiremos la "modernidad" de la
Historia,
parécenos que el "idolum
verdad inalterable- clásica expresada otros-- que nada escapa a la Provi- theatri" que nos acecha es la confudencia
Divina:
ni
los
acaecimientos
en el discurso de S.S. el Papa Pío XII
sión de la verdad histórica con la veren ocasión del IV Congreso Tomista estrictamente determinados del ma- dad relativa y la de la verdad sociocrocosmos,
ni
los
menos
determinaInternacional celebrado en Roma dulógica con el sociologismo.
rante los días 13 al 17 septiembre dos del microcosmos, ni los causados
Sería muy peligroso el confiar la
por
las
decisiones
del
libre
albedrío
de 1955:
dirección de nuestro anhelo de supede
los
hombres
porque
Díos
es
sufi"Puestos sobre falso camíno, algurar la historia a un sabio del quilate
nos han ido más lejos, atribuyendo cientemente poderoso para haber elede Jaspers --Scylla que evita el progido
entre
la
infinidad
de
los
muna las partículas del microcosmos una
fesor Basave con el radicar el impulespecie de "libre albedrío", y así ha;1 dos posibles un sistema bastante com- so J asperiano hacia la superhistoria
prensivo
para
salvaguardar
simultállegado a pensar haber puesto en enuna base mucho más consistente,
sis el principio de causalidad, al me- neamente su eterna visión de las co- en
que revela la coincidencia de la Ley
sas
y
las
causalidades
"fuertes"
y
"dénos para el microcosmos. Pero este
inscrita en los corazones de los homprincipio nada tiene que ver con el biles" de la Naturaleza hasta la liber- bres con la ley eterna del supremo
tad
de
los
seres
que
creó
libres.
determinismo y el indeterminismo.
Somos testigos del triste espectáculo guía extramundano de toda histopuesto que es de naturaleza más gene-

Página 6

ral que la investigación experimental.
Como es obvio para quienquiera que
considere el problema en sus términos
reales, menos aún puede ser atacado
el principio de razón suficiente ......
La filosofía perenne, en efecto, admite la existencia de principios activos
intrínsecos a la naturaleza de los cuerpos, cuyos elementos reaccionan, dentro de un mínimo intervalo, diversamente, según las mismas acciones externas, y cuyos efectos, por tanto, no
se pueden determinar univocamente"
(3).
· A. Wenzl (Universidad Munich)
indicó que la moderna microfísica tu-

Prudencia Política.
No se trata de un arte sino de una
virtud, no se trata de algo "factible"
siendo compatible con almas de malhechores, sino de algo "agible" que
no sirve sólo para hacer cosas perfectas sino para hacer perfecto al que las
hace. Con eso seguimos el norte que
guía al ilustre profesor Leopoldo EuIogio Palacios (Madrid) en su obra
premiada "La Prudencia Política" (2.
ed. Madrid I 946).
La sindéresis -dice E. Palaciossólo versa sobre los principios remotos que deben inspirar la dirección de
nuestra conducta, mientras la prudencia se ocupa en sacar de estos principios conclusiones prácticas y hacederas y esta virtud, que ajusta y amolda la ley universal a todos los casos
que pueden presentarse, es lo que llamamos la prudencia (cf. ibid. pp 2o.
y 26).
Sentimos mucho que comúnmente
el prejuicio gratuito de la incompatibilidad de la moral con la política esté muy divulgada porque la opinión
común está inficionada por uno u
otro mugrón del neo-maquiavelismo-

Descuellan entre los impugnadores
de ese error, además del Eulogio Palacios que no se cansó de subrayar que
la política es una realidad moral, en
Francia Jacques Maritain ( 4), en
Alemania y en Austria Helmut Coing
y J ohann Messner ( cf. más adelante)
y en Italia Guido Gonella ( 5) y
Giorgio Del Vecchio quien se percató
agudamente de que el derecho natural
hace resplandecer la idea de la justicia en toda su luz y esplandor mientras que el derecho positivo sólo ofrece una luz particular de la misma (6)
También la idea del Derecho Natural y su primacía enfrente al derecho positivo desempeñan un papel
central en la Historia -hecho que no
debe pasar por alto una antropología
filosófica.
Los fundamentos más vitales del
derecho natural radican en los fines
existenciales del hombre. Bien lejos
de ser subjetivos, esos fines existenciales del hombre son objetiuísimos
porque son constitutivos de su propia
naturaleza. Forman parte de ellos, la
auto-conservación, la perfección de su
propia naturaleza física, intelectual y
moral. la reproducción del género humano y la educación de los hijos, la
vida social y el interés manifestado al
bienestar del prójimo, el fomento de
la seguridad, la paz y el progreso téc- nico y cultural de la sociedad y ante
todo el acatamiento del Creador y el
ponerse en comunicación con El. Con
eso hicimos nuestra la exposición sucinta de Johannes Messner en su obra
-modelo "El Derecho Natural" (7).
Es lástima que justamente en su Patria Messner no sea bastare reconocido porque propiamente los ambientes
jurídicos universitarios de Austria,
infectados aun del Kelsenianismo necesitarían urgentemente una nueva

orientación hacia las fuentes verdaderas de la justicia y la moral (8).
He inri ch Rommen ( 9) y Helmut
Coing (I O) en Alemania, y Jacques
Leclercq ( 11) en Bélgica, luchan por
los mismos ideales.
Tomando en consideración el hecho que el hombre esencialmente es
social, p~ecisa incluir en una antro-

pología filosófica que aspira a una revalidación de los valores eternos para
la Historia del hombre también una
sucinta reflexión sobre la reformación
del Derecho de Gentes.
Hacemos nuestra la distinción propuesta por José Todoli (Instituto
"Luis Vives" de Filosofía, Madrid)
al XI. Congreso Internacional de Filosofía (Bruselas 1955, Actos del
Congreso, Tomo IX, p. 112) :
"El derecho positivo de individuo
a individuo se llama derecho positivo
a secas. Ese mismo de nación a nación. se llama derecho internacional
público. El derecho natural de Nación a Nación, ¿Porqué no llamarlo

Derecho de Gentes?"
La fuerza del derecho natural de
Nación a Nación llamada Derecho de
Gentes es entonces superior a toda ley
i_nternacional pública.
A menudo nos obstruye el acceso
a tal evidencia un individualismo embebido en las más íntimas capas de
nuestro ser que lo penetra hasta los
tuétanos. A la primera ojeada parece
debido que la Unión de Estados nazca sólo por el trámite de positivos y
consecuentemente voluntarios contratos de cada uno de los Estados. No
tenemos presente la prioridad lógica
de la Nación y del Estado frente a
los ciudadanos y no nos representamos con bastante empuje que p.e.
también la Unidad Europea y hasta
la Unidad mundial de las Naciones y
Estados toma la delantera frente a
los Estados particulares.
Visto que al Estado corresponde
un concepto político y a la Nación
un concepto sociológico con raíces
mucho más profundas (cf. A. Ba-

save, "Teoría del Estado", México mayor e inestimable que nos hizo ver
1955, p. 75) pensamos que una nue- Zubiri: "En cierto modo, pues, asi
va Europa y más tarde quizás una como la exterioridad de las cosas perUnión Mundial no se podrá realizar tenece al ser mismo del hombre ... sin
a base de Estados, sino a base de Na- que por esto las cosas formen parte
de él. asi también la fundamentalidad
ciones.
En Austria Endre van Ivanka y yo de Dios "pertenece" al ser del hommismo hemos señalado los rumbos bre, no porque Dios fundamentalprincipales en sendas comunicaciones mente forme parte de nuestro ser, sial Referendum Internacional "Idea no porque constituye parte formal de
Europea e Concetto di Nazione" {Ri- él el "ser fundamentado", el ser relivista "Huma,;,itas ;" Brescia, Italia, gado. Dios no es nada subjetivo. cofascículo n. I 0-1 I. Octubre-Noviem- mo tampoco lo son las cosas externas. Existir es, en una de sus dimenbre 1956).
El desprecio de la prioridad del De- siones, estar habiendo ya descubierto
recho de Gentes como derecho natural a Dios en nuestra religación." (Xade Nación a Nación, en ocasión de vier Zubiri, "Naturaleza, Historia,
las varias convenciones subsiguientes Dios", 2.ed., Madrid 1951.p. 341).
Es preciso además que esa religaa la Segunda Guerra Mundial no obstante sus disfraces farisáicos chorrean- ción no sólo religue a los individuos,
do de aseveraciones pacifistas, logró sino también a las Naciones y los Esdeshaciendo el orden universal de los tados.
La obra del profesor A. Basave
pueblos en general y destrozando la
unidad Europea en particular: la Car- constituye una de las más preciosas
ta del Atlántico, el Proyecto-Morgen- invitaciones a un "Renacimiento",
thau de Quebec, las Convenciones de que sigue la pauta del ideal cristiano
Teheran y de Yalta que no fueron e intenta una integración de nuestro
sino eslabones de una traición histó- espíritu y -cultura.
Superando las tentaciones de la perica universal. La victoria de los
reza
intelectual y moral -los MedieAliados con sus organizaciones de
la "Sociedad de Naciones" y de la vales la llamaron "acedia" y la tuvie"ONU" no son garantías suficientes ron en máxima cuenta- debemos
para la paz. Es el espíritu el que vi- adecuarnos nosotros mismos a la efivífica y el que lleva la paz. Pero el gie de Dios y realizar un orden juríespíritu fué muerto a golpes de odio dico y social que corresponde a la digen Quebec, en Teheran, en Yalta y nidad de la persona humana.
En las épocas llamadas modernas
en Potsdam. Dieciocho millones de
cristianos de lengua alemana fueron ya no está de moda el asimilarse asinexpulsados cruelmente de sus países. tóticamente a los únicos hombres que
Los detalles que nos ofreció entre el merecen Ser llamados grandes a saber
padre Dr. Emmanuele J. Reichenber- a los santos.
Todo al contrario, nuestros polítiger, presidente del "Kolping", Chicago, en su conmovedora obra "Euro- cos y estadistas-y no sólo los ateos
pa en ruinas (El resultado de la cru- sino, es lástima, también los que se
zada de los Aliados)" (1) nos abren Jactan de su cristiandad- tienen en
su gran mayoría más confianza en el
nuevos horizontes.
No sabiendo cómo salir del atolla- empréstito de dólares y en el lanzadero y cómo parar el jaque mate que miento de bombas atómicas que no
amenaza la política universal. en va- en Dios y en los valores eternos.
Y nosotros-ricos herederos de una
no acechamos una ocasión de aliviar
la crisis histórica de nuestro siglo {que cultura sublime, pero pobres hombres
--como el profesor Basave lo expuso de un siglo auto-destructor-declarécon empuje y claridad- se basa en n:onos testigos de la verdad y deponúltima instancia en "la soberbia de gamos en favor de los valores eternos
la vida que ha pretendido olvidar su siguiendo con gratitud las fuentes deÍ
religación con un Ente fundamental hombre sobrenaturalizado y transubsY fundamentante", cf. p. 168-de su tanciado en medio de un ambiente
libro). si no concentramos todas profano y vulgar, que nos hizo alumnuestras fuerzas físicas y morales en brar con tanto esmero y denuedo el
el único oficio que importa en ese joven mexicano Agustín Basave casingular "Kairós" de la historia del ballero de la verdad más humana y
hombre en el umbral de la Edad por ende hombre cabal!
Atómica, esto es, en el de realizar el
Inssbruck (Austria), el 6 de
verdadero "Renacimiento" espiritual.
Como óptima "medicina mentis"
Mayo de I 957.
se ofrece a cada uno la "Meditatio
mortis" que nos insinúa de modo
1) C!. Juan Roig Gironella, S. J., 'El detergenial el profesor Basave en un capímsmo de la moderna Fisica Cuánticatulo especial de su libro.
examinado a la luz de la noción filosófica
de causalidad" (Revista "Pensamiento"
Otro mérito de nuestro ilustre penMadrid 1953, vol. 9,p.52.
'
2) Cf. Loui_s ~e Broglie, "Au dela des mousador se basa en haber subrayado la
vantes hm1tes de la science" citado ibid
teoría de Xavier Zubiri, según la cual
p.62
3)
Cl. "IV Congreso Tomista Internacional"
la religación del hombre con Dios es
Revista "Crisis", Madrid 1956, n. 9., p. 109:
una dimensión formalmente constitu4) Cf. Jacques Marltain, "Principes d'une
~o~it19ue HlJ.!'1aniste", Paris 1945, p. 178:
tiva de la existencia (cf. Basave, l.c.
Ams1 done il re~te vral que, la politique
étant. chose l~~rmséquement morale, la
p. 160-161).
premiére c~ndibon d'une bonne politique
Es una dimensión de un alcance
est d'efre Juste".
5) C!- Gt:1-ido Gol}ella. "Presupposti di un or-

dine mternaz1onale" Padova 1942 p 31 ·
"il vocabolario della' morale individuaie ~
I o,,stesso vocabolario della morale socia-

•·
6) Cf. Giorgio Del Vecchio

ALAS CASAS EDITORIALES YA
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTE
La L'niversid;ul de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vasto plan ec.lilorial que desarrolla al través de publicaciones ,·uva circulación
comprende a todas las· lnstiluciones
oficiales, uni ,·ersilarias, académicas,
ateneistas, centros culturales, sociedades de diversa índole y personas, en
América y Europa.
Entre el cuerpo de ediciones (¡ue
aquí se imprimen figura nuestro mens~ario ·'AfülAS Y LETRAS", &lt;1ue recientemente ha establecido una sec-

ción -LIBHOS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.

Dada la extensa órbita de circulació~ del _Boletín arriba mencionado, y
en mteres de ofrecer al lector americano una juiciosa información del fon-

do Y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento científico literario o
artístico, "AHMAS Y LETRAS" se complace en ínvitar a ustedes a coadyuvar

con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envio de cada
una de las ~dicíones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios en la

medida que vayan llegando a n~estras
manos.
Los envíos deben hacerse a.

"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,
Plaza del Colegio Civil,
Monterrey, Nuevo León,

México.

rmasy

~TI

Organo Mensual de la Universidad
de Nuevo León
Registrado como artículo de 2a. Clase en

Admón. de Correo, de Monterrey, N. L, el

• 20 de Abril de 1944.

INDICADOR,
Colahoradoret

Hugo

"essenza del di-

7)
8")

9)

10)
11)
12)

p. 1 y 7,
'
Cf. Johannes Messner, "Das Naturrecht"
Innsbruck-Wien (Tyrolia) 2.ed. 1950, p. 36
ss. y p. 4~ ss. y passim.
Cf. Ivo Hiillh~ber, "V«:rs une Révision des
Grandes No~ons Soc1ologiques: les rapports du dro1t et de la Sociologie", Beaune 1954, fascículo I,p. 199 ss.
Y ~demás, Ivo HOUhuber, "Non si costru!s~e una sociologia e nemmeno una
politica senza basi filosofiche", Atti del
Cof!greso Internazionale di Filosofia Antonio Rosmini, Firenze (Florencia Italia)
1957, pp789-797.
'
Cf. Heinr1ch Rommen, "Die ewige Wiederkehr des Naturrechts" Munich 2 ed
1947 (trataducido en lengua castellana por
el profesor mexicano Héct.Q.r Uribe González con el título "Derecho Natural")
Cf. Helmut Colng, "Grundzüge der Rechtsphllosophie", Berlin 1950.
Cf. Jacques Leclercq, "Lecons de Droit
Naturel", Vol. I: "Le Fondement du Droit
et de la Société", Namur 1927
Cf. Father Emmanuel J'. RelCbenberger
"Europa in Trilmmern (Das Ergebnis de$
~uzzuges der Alliierten"), Graz y GOttingen (ed. L. Stocker), 3,ed. 1952.

Pad;Jla

Fidencio de la Fuente
Genaro Salma, Quiro¡a

Arturo

1

ritto natura1e", Milano, (ed. Giuffré) 1952

la

Homero

Cantú S.

A.

Gana

Alfonso Rangel Guerra
Gwílenno Cerda G.
Jor¡e Rangel Guerra
Manuel Morales
Dibujos de Jorge Rangel ·ouerr1o.
Director
Lic. Fidencio de la Fuente

Oficina,

Wa.hington y Cole¡io Q.;J
Monterrey, Nuevo Wn

MEXICO

Página 7

�•

REAL COMO ....
(Viene de la página 4)

DONDE EMPIEZA TODO

'

una semana más tarde, en el "Clai-

Te encuentro como las tier~as carcomidas por el rayo,
como se encuentran los pozos secos de lumbres y cenizas,
como los dioses lánguidos que ríen una vez
cuando hay hastío en el estómago,
en las mismas flores que se marchan al tiempo que la sangre calla.
Ahí te encuentro como rosa empapada por el labio de la abeja,
y en suspenso de amor y de cosas suaves, cristalinas.
Te encuentro como la fruta asoleada,
como el jugo que brota del azúcar disecado,
y como la miel que se hace abeja,
allá en los recodos de la tierra enferma.
Estás en el encuentro como muñeca primeriza
y como lágrima que brota buscando el cauce que te rima.
Ahí estás, sosteniendo el diálogo de mis paredes,
las huecas paredes que sueñan con tenerte
el momento que vive el trueno en los cielos,
en las parles más calientes de mis manos,
en los dientes que me ríen,
y en los nervios que me cantan,
Te quiero aquí en el mismo sitio que pisaron las amigas,
cuando principiaron la danza de las palmas,
y los gritos de las aves.
Te quiero porque das el paso sin temblar como fruta deshonrada
y porque calla's hasta romper la voz del espíritu
que espera la palabra,
por el hermoso ademán que le aterra deliciosamente,
tensamenle en la epidermis que le cubre en los instantes
que le miran las estrellas,
cuando callas como paloma remojada,
como una luciérnaga querida por el monte,
y una rama herida por la fuerza de la savia.
Te quiero mística porque tu bondad es de sábana tendida,
porque tus gestos se incan al vértice de la vista.
Así te quiero, así gota de agua absorbida por el minúsculo sol.
recia flor que le naces para adentro,
porque tienes la sonaja de la noche
y porque son tus cabellos una canción que llevo aquí,
en las arrugas que forma el tiempo en el zapato,
donde quedan las ropas colgadas
y donde sostienen las palabras el equilibrio quieto del amor.
Te tengo donde empieza todo, donde está la fórmula del tiempo
que te envuelve, donde se encuentran los algodones macizos.
donde la sángre muere,
allá en el ademán muerto, y en la obscuridad,
ahí en el lugar donde los subterráneos cantan,
en lo más ínfimo de risa,
aliá te quiero porque quedas en una sola palabra,
¡&gt;orque quedas en una sola palabra,
porque duermes en un solo latido,
en el golpe de mis yemas
y en las flechas que escapan por la boca.

ron", comprando tabaco.

-Estoy muy preocupado, trabajo mucho... Ahora me parece que
voy a hacer algo fuerte, real como
la vida misma ... He terminado con
Minette ... ¡Qué pesada más grande! ... Yo no puedo perder el tiempo, necesito trabajar.
Y se despidió apresuradamente,
que no pasara a verle, porque tenia
mucho que hacer. El cuadro de la
"Trapera" Iª comenzaba a estar
maduro ... En menos de veinte sesiones lo concluía ...
Al volver a casa pregunté a Madame Paulette por el cuadro.
-Una obra de arte, un Courbet
-me dijo. -Nada de esas tonterías abstractas que a usted le gusan. Real como la vida misma. El retrato es un arte que se iba perdiendo. En cuanto el mío se exponga
en el Salón, verá usted cómo le
llueven los encargos a Monsieur
Lafe.rme.
-Pero ¿usted lo ha visto?
Mi portera me miró indignada.
Pues claro- que lo habia visto. ¿O
es que yo creia que Jean-Pierre tenía secretos para ella ... ? Precisamente había reformado algunos detalles, siguiendo los consejos de
Madame Paulette.
Yo eché escaleras arriba, sospechando del amor de mi portera por
el arte.
Pero al cabo de mes y medio salí
de este nuevo error, al tropezarme
en la acera con el pintor, que se
esforzaba por incrustar en un triciclo, de los que se suelen emplear
para recoger papel viejo, sus· inmensas telas. Aquellos tristes objetos vistos de medio lado tenian un
aspecto feroz, que contrastaba con
la cálida atmósfera verde de la primavera.

¡í;,,

-¿Se marcha?
-Por culpa de esa bruja, de la
portera ... Total, porque debia dos ' !¡¡f
trimestres ... Tome mi dirección, en
1
el taller de un amigo... Si conoce
usted· a alguien que se interese de
veras por la pintura...
Se l)letió portal adentro y reapareció con un gigantesco desnudo, ,'
que era como una caricatura ma:·,
cabra de Minette, un esqueleto marrón verdoso metiendo el pie en ¡
una palangana gris plomo.
-¿Qué le parece mi "Grande
Baigneuse"?
-Sin duda, muy fuerte, muy inMonterrey, N. L., 2 de Septiembre de 1957.
teresante ... Pero ¿no le parece que
la cadera y el fondo tienen valores
.. :,,: ., ..,.
algo parecidos?-. Al instante me
Salomón GONZALEZ ALMAZAN
di cuenta de haber cometido una
torpeza.
-Precisamente ése es el mejor
En la nueva versión, Madame
trozo de la tela -me contestó La- Lo mejor que puede hacer es colgar valores de cadera y fondo. Al cabo
ferme muy picado. -Ya veo que la paleta y casarse con una rica. .. de unos dias pasé a verle y le en- Paulette abría en su cara terrosa
usted no comprende lo que he tra- Si la encuentra, porque es grosero contré en un taller entresuelo, ló- una boca negruzca y mostraba unos
taoo de expresar... Sin duda por mi y sucio como no puede usted ima- brego y frío. Tenia la barba más i!ientes afilados, como un tiburón.
crecida que de costumbre y aspecto
culpa- agregó con cierto tonillo ginar.
-Pero esta gripe intestinal me
Como vi a Madame Paulette de de enfermo.
que indicaba lo contrario. -Claro,
preocupa... Por si acaso ya he he-Estoy con la gripe -se lamen- cho testamento ... Dejo escrito a mis
ustedes los abstractos ... -Dispense, humor como para estarse descuarpero aún me queda un cuadro por tizando dos horas a su ofensor tó. -Creo que es algo intestinal ... amigos que me expongan todo el
plástico, pretexté una necesidad ur- Me encuentro mal, pero voy traba- tiempo posible en una caja de crissacar.
El último lienzo estaba cuidado- gente y entré portal adentro. No jando ... Voy a mandar la "Grande tal, como los Cristos españoles, pasamente tapado con papeles de pe- pareció hacerle mucha gracia tan- Baigneuse" a los Independientes, ra que me dibujen los amantes de
riódicos. Por su tamaño y tales ta prisa y me lo dejó sentir dos ya que no puedo enviar la "Trape- la realidad... A ver si de una vez
precauciones me figuré que era '-'La dias; porque una portera parisina ra" ... Tenia usted razón, los valores se enteran de lo que es la vida...
Trapera". La modelo se habia aso- puede no haceros caso cuando le de la cadera y fondo no eran justos.
Por suerte, sus siniestros temores
mado a la puerta y miraba con ex- habláis, pero si ella os habla no te- Mírelos ahora ...
no se confirmaron. Sanó, expuso en
-Y ¿por qué no presenta la "Tra- una sala que nadie conoce y tuvo
presión de insultante ironía los es- néis que cortar su discurso ni aun
pera"?
fuerzos de Laferme por acomodar con la ayuda del S.V.P.
un par de críticas, la una buena y
Me quedó cierto remordimiento
su cuadro. Por fin el pintor montó
-No me hable. Aquella bruja me la otra mala, aunque ambas de tres
en el triciclo y se alejó pedaleando. de haber ofendido, por vanidad, al rasgó la tela... Lo he cosido, pero se renglones. Con un cuadro que ven-Gracias que se ha ido -me di- pobre Laferme en nuestra última ve la costura ... Ahora lo estoy repi- dió y siete que dejó en depósito llejo la terrible portera. -Era un fra- entrevista. A decir verdad, puestos tiendo, corrigiendo algunas blandu- gó a cubrir la mitad de los gastos
casado sin ningún talento ... Le han a criticar la "Baigneuse" habla de- ras... Será fuerte y duro como la de la exposición. Lo cual considero
rechazado el cuadro en el Salón... fectos mucho más palpables que los realidad ...
que fue un éxito.
.

Página 8

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>BOLETIN MENSUAL DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON
Registrado como articulo ,Je 2a. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de Abril de 1944.

D.A.S.U.

f

No. 9

Año XIV

Septiembre de 1957

1B IL O O M\ S1B U[ IR. Y ELOGIO DE
LA ( 1uDAD
&lt;,

-...

Mooiso, NATiiAN

.
. ,
'·;.,
· ......, ·
,,.,,· ~~
"• .' ~ ·

.

,. ,(1/¡_'1/tt;, 4-/,-'\"'Js,•·

llitfl!llf¡;¿,f/U;iter

•

Aquí está el cenll'o del f..,ondre.-, pensante.

1

IRGINIA Woolf tiene veinte
años cuando el siglo se va, y
con él " la vieja dama de los
anteojos de concha" que lo marcó casi de cabo a rabo con su paso solemne. La Reina Victoria muere en 1901,
pero se puede decir que hasta 19 14
Inglaterra se mantiene sólidamente
victoriana. Es a partir de la primera
guerra mundial cuando aparece plena mente la evolución que mina las es-

V

tructuras y pone de nuevo en discusión los valores tradicionales de la
vieja Inglaterra.
Fuera de su contextura histórica, la
obra de Virginia Woolf pierde toda
articulación concreta . . Parece intem-

poral, descarnada, cuando es que lo
que lleva, más que nada, son los estigmas de la época. Son numerosos.

lismo, mientras que las middle-classes
viéndose acrecentadas por un número
enorme de funcionarios y de empleados, llegan poco a poco al poder. El
progreso del Labour Party, el del sindicalismo, cambia el aspecto del tahiero político. Frente a la enfermedad que se agrava, las huelgas que se
multiplican, los Trade Unions se agitan, trata:i de contener un paro creciente, una de las plagas de la Gran
Bretaña al principio del siglo.
En el exterior, Inglaterra cesa de
dominar la economía mundial. El
imperialismo contado por Kipling y
Joseph Chamberlain no ha dejado sino buenos rer ;erdos; la guerra de los
Boers está aun en todas las memorias
y la agitación irlandesa ha acabado
finalmente con una victoria de los
partidarios de la independencia. La
guerra ha producido duelos y deudas.
Toda la primera mitad del siglo será
ritmada, tras una aparente prosperidad, por una alternancia de depresiones y equilibrios financieros.
La crisis es menos clara en las cos•
tumbres. La imponente fortaleza victoriana que ha moldeado durante
lustros la vida social, familiar y religiosa, tiembla sobre sus cimientos. A
la. Reina Victoria sucede un soberano
refinado, abierto a las corrientes exteriores, Acontecimientos como el proceso de Osear Wilde, han enseñado a
ver de frente lo que el pudor rehusaba imaginar ; los libros de un hijo de
minero, D. H. Lawrence, de un irlandés, James J oyce, y primero los de
Samuel Butler, han despejado a la literatura británica de los tabús que la
ahogaban. Joyce ante el catolicismo
ortodoxo irlandés, Lawrence frente al
protestantismo evangélico inglés toman una posición de combate. Se ironiza, se polemiza, se cree en las teorías
de Darwin , se quiere ser moderno. La
Inglaterra de 1920 no tiene ya nada
del cuadro simbólico que pinta Girodoux en el Supplemént au voyage de
Cook: "Deus superbes marins veillant
sur la respectabilité des rénes d'un
coup/e de marguilliers."
En ese gran viento que sopla sobre
las islas, las mujeres hacen saber que
ellas también tienen voz en el coro.
Se está lejos de la discreción encantadora de una Jane Austen , y sin
embargo la revolución no se hizo en
un día . Mrs. Gaskell, las hermanas
Bronte y George Elliot, para ,no citar
más, no han cesado, a lo largo del

La aristocracia terrateniente se empo-

brece para provecho del gran capita-

(Pasa a la página 2)

Rkardo ARENALES

V

ENGO a reconocer una vez más, con
íntima complacencia, la gran virtud
de la palabra, que en tus labios adquiere un sentido profundo, y se toma eficaz y explica de tan hermosa y singular manera las leyes de este Universo......
Tú eres, amigo mío, un hombre superior.
A tu edad pocos j6venes realizan clara y
distintamente su propia representaci6n de
ls vida, el amor, el dolor y la muerte. Y
tú discurres con respecto a esas cosas difíciles de un modo tal, que oyéndote piensa
uno si has encontrado el mundo claro y
diáfano, y si has encontrado que la vida
vale la pena de vivirse a trueque de estar
en comunión sencilla con la Naturaleza.
Pero cómo has llegado a concebir la virtud de la sencillez? Me lo pregunté desde
anoche a raíz de nuestra plática y cuando
te oí derramar generosamente la energía de
tu espíritu y la elocuencia de tu discurso.
Entiendes que no es posible gozar de la
Naturaleza, en su sentido más inefable y
secreto, sino a distancia de la ciudad, en
medio de los trigales frutecidos, al amparo
de la selva imponente, junto a los ríos o al
pié de las montañas abruptas ...... Yo también pensaba de esa manera; mas el tiempo no ha transcurrido en vano sobre mi juventud, y hoy me parece que está mal eso
de hacer limitaciones y de señalar predios
cuando se trata del amor en abstracto. Mucho más en el caso de tí mismo, a quien
deleita el espectáculo múlti'ple y enorme de
la creación renovada.
La más admirable sabiduría está en encontrar una bondad en cada cosa, de manera que no haya vez en que no se regale
íntimamente el espíritu con nuevos descubrimientos. Los sabios y los poetas verdaderos no son sino los que han alcanzado

�tan extraordinaria perfección del amor. y
éstos se dan la mano con los místicos a
través de los tiempos. San Francisco de
Asís se echaba sobre el polvo, abiertos los
brazos casi desfallecidos bajo el silencio ondulante de las estrellas, y traducía la vasta emoción de su espíritu con aquellas palabras: ul Dios mío y todas las cosas! ¡ Dios
mío y todas las cosas!"
Toma de aquí el ejemplo, porque es necesario, para alcanzar esa virtud de tu ensueño, abrir el corazón y arrojarle con humildad sobre la hoguera encendida, de la
cual es una brasa todo cuanto cae bajo nuestro conocimiento y cuando hay más allá de
nosotros. Cada vez resuena la hora de crucificamos en el amor. Tú no lo harías en
vano, pues tienes la certeza de que todas
las formas creadas son templo de la divinidad ......
Pero mientras llega el día generoso, hay
en tí un egoísmo incalificable. Aun más,
creo que no eres ya suficientemente honrado. Verdad que amas la hermosura del Uni'verso, pero estás economizando el amor y
no te entregas todo entero en cada una de
las cosas. Y por eso hay en tu representación del bien y el mal una lamentable estrechez, y las parcelas de tu odio son exageradamente precisas.
Y por eso, también, clamas contra la vida civil y contra las cosas que la embellecen de continuo-- y que tienen razón de
ser, por lo menos tanto como tú y como yo.
El jardincillo recortado y ridículo según tu
creencia, de fushias que crecen sobre jarrones de porcelana, tiene una significación
tan vasta como la más imponente de las estrellas...... ¡Y tú no lo reconoces! Y yo me
explico tu ceguedad porque estoy cierto de
que algunas veces, como enseñaba Plotino,
la inteligencia concede su atención a los
objetos rodeados de luz, pero no ve claramente el principio que los alumbra.
Por eso te ví ayer sereno y frío cuando,
de pié sobre los farallones que demoran al
occidente, contemplábamos el paisaje de la
ciudad extendida ante ~uestros ojos. A mí
me conmovió hasta lo más íntimo: creo que
el alma tumultuosa y delirante que llena
las calles aborhinadas por tí, subió en ondas hasta mi ,;oraz6n. Y tú, mientras tanto, clamabas Contra la tirania Jel instinto
social que se concentra y forma esos grandes núcleos vitales denominados París, Ro
ma, Buenos Aires, Nueva York, o Stokolmo... Y cuando se encendieron simultáneamente los mil arco~ eléctricos y el horizonte pareció dilatarse a la manera de un gran
palacio que se abre, tú preferías, como una
cosa de mayor pureza y dignidad, el hogar
que débilmente clarea en un repliegue de
la montaña .....
4

Ese hogar campesino que yo hube cantado en tnis poemas de la primera juventud;
la música de los pájaros libres; la brega
del viento filtrándose por entre las ramas
apretadas; el vaho de los setos; el silencio
musical que hay en la siesta bajo los tamarindos; y la paz del crepúsculo en la heredad dilatada, donde no alumbra sino la candela que nuestras manos encendieron- todo eso tiene un perfume dulce y puro, todo
es ánfora de espiritual deleite y amoroso
contentamiento. A tí se te cierran los ojos
cuando hablas del campo...... La paz virgiliana es tu i'deal en la vida; y al paso que
vas, dulce pastor de la égloga nona, entiendo que no haces caso de mi pleito para
Jlevarlo adelante, porque has oído graznar
de noche la corneja de Meris .....
Y sabiamente citas al Maestro que además de haber sido virgiliano, supo también
abrir su corazón a la gran sabiduría de la
tierra:
El aire el huerto orea,
Y ofrece mil olores al sentido,
Los árboles menea
Con un manso ruido
Que del oro y del cetro pone olvido.....
Es casi deplorable que Fray Luis no hubiese llegado a espaciar su alma en la belleza de la ciudad; porque la ciudad es una
obra imponente• de creación, más llena de

(Pasa a la página 3)

Página 2

BLDDMSBURY
(Viene de la página 1)

siglo xix, de protestar a su manera
co~tra un anti-femenismo estrecho y
nd1culo. Ellos han sido relevados hasta 1914 por una pléyade de escritores
que sin descanso han militado en fa.
vor de la emancipación. Pero el cambio es definitivamente marcado por el
d~sencadenamiento de la guerra mundial. ~qui las mujeres han jugado un
papel importante, han soportado duran.te cuatro años la crisis política y
soml del país. Han adquirido en
1918 el derecho de voto y, vuelta la
paz, no abandonan sus conquistas.
Se habla en los clubes del problema
de las surp1us women que no pueden
cuando tant.os jóvenes han muert~
p~r la patria, esperar casamiento. Su
numero crece en las universidades en
las fábricas; se interesan en la ~ida
pública, leen con pasión los ochenta
Y cuatro capítulos de la Guía de la
mujer inteligente que Bernard Shaw
dedicó a aquellas que se interrogaban
sobre los problemas del socialismo.
Ellas continúan escribiendo novelas,
pero no se acantonan más en la pintura de la burguesía de provincia, en la
descripción de la vida agreste o de castos extravíos del corazón o del espíritu. Confesión, testimonio, documento humano abordando los temas íntimos de la vida sexual y psicológica,
he aquí la materia de la novela femenina de los veintes, firmadas por May
Sinclair, Rosamond Lehmann, Dorothy Richardson, Clemence Dane, Katherine Mansfield y Virginia Woolf.
Para oír el eco de este espíritu de
vanguardia, habría que, alrededor de
19 O5, remontar el curso del tiempo:
seguir primero las largas calles estrechas que bordean el British Museum,
atravesar las austeras plazas donde la
fantasía no tiene derechu sino a lo debidamente controlado por las fachadas rect.iíneas; empujar, finalmente,
una de las pesadas puertas del bosque de Fitzroy square. Aquí está el
centro del Londres pensante, liberal
y cultivado de entre dos guerras, al
cual. durante más de veinte años, el
grupo de Bloombsbury street da el
tono.
Se buscaría en vano una escuela,
una cal'Jilla o hasta un salón literario

Roger Fry

severo barrio de Bloombsbury.
El 11!-atrimonio de Vanessa Stephen
con Chve Bell, así como el de Virgi!'ia con Leonard Woolf en 1912, no
mterrumpen esas fiestas de amistad
donde el anti-conformismo era la regla. Una sana reacción contra un
mundo aburrido se escondía bajo ese
nuevo dandysmo, pero también una
verdadera necesidad de libertad intelectual. Los rasgos más característicos de la personalidad de Virginia
Woolf datan de la época en Ja que
to~ad~ al azar, oía a los hambre;
mas bnllan_tes, más inteligentes de Inglaterra agitar los más grandes problem~s del momento. Se descubrían
10,s pmtores ~ la escuela francesa, se
le1an los novelistas rusos, los psicólogos_ alemanes, se militaba en las clases
s?c 1_ales; en po_lít~ca érase anti-imper:ah~ta, en ~ehg10n mostrábanse esc~ptlcos, casi ateos. Pero al mismo
tiempo sabían divertirse. El sens of

fun, el gusto por las bromas, eran
más apreciados que los grados de nobleza. Una palabra ingeniosa, una
correcta inflexión de voz eran una
garantía de autenticidad. Había una
forma medio interesada, medio incrédula de exclamar: "Pero es verdaderamente demasiado extrordinario", que no pertenecía sino a los verdaderos ciudadanos de Bloombsbury.
Bailaban, jugaban mucho en el curso
de pequeñas recepciones íntimas, pero
sobre todo eran fanáticos del ballet
ruso. 1911. 1912, 1913 vieron sucederse en Drury Lane y Covent
Garden .las más célebres creaciones de
Diaghiliev, L'Oiseu de feu, Le Coq
d' or, Schéhérazade y L' apri!s-midi
d' un faune, con la gran Lopokova
que debía casarse con el economista Keynes. Un día, persuadieron a
uno de los oficiales de marina de
su Majestad que el Emperador de
Abisinia y su corte deseaban visitar
su navío. Correctamente maquillados y guardando un prudente silencio, Duncan Grant, Horace Cole,
Virgilia, Stephen y sus amigos fueron acogidos con gran pompa sobre
el Dreadnought. La mistificación no
fue revelada sino más tarde, con gran
emoción de las autoridades y de la
prensa que se mostraron escandalizados y el asunto hubiera tomado proporciones demasiado divertidas si se
hubiera s~bido a ~uien atribuir tal
irreverencia.

El origen de estos jóvenes daba a
sus diversiones tan inofensivas un
cierto aspecto de herejía. Por un justo revés de las cosas, estos iconoclastas descendían casi todos de eminentes victorianos, según eltitulo de la
famosa obra de Litton Strachter.
Roger Fry era de una familia de rnáqueros; Vanessa, Virginia y Adrián
Stephen (Thoby había muerto en
1909 de una fiebre tifoidea atrapada

* Se

notará la curiosa coincidencia que priva
a Virginia Woolf, como a Katherine Mansfield, de un hermano muy amado. La muer4
te accidental de Thoby Stephen y de Leslle
Beauchamp fueron para la una y para la
otra recuerdos mortales que las perslguie~
ron toda su vida.

(Pasa a la página 3)

1

ELOGIO DE
LA CIUDAD
(Viene de la página 2)

guarde en ella. Me parece que habrás comprendido mi resentimiento por tus palabras
de ayer, al mismo tiempo, el amor mío hacia la ciudad y hasta cierto punto, hacia
la ciudad en que vivo, asentada en los confines del Norte, en el límite de la "América
ingenua," y que bien puede ser la ciudad;
símbolo y, ante todo, la ciudad del poeta....
Es deplorable que el espacio y el tiempo
no me permitan escribir más en desagravio
y en loor de la vida. Pero acaso sea suficiente. Suple tú las ideas intermedias entre la emoción y la lógica. En mi nombre
agrega, al leer, el gran temblor de mis manos y la inquietud de mi espíritu. Y pien
sa, recorriendo los desiguales renglones, que
cada uno de ellos es vivo testimonio de mi
nobleza espiritual, y flor de mi energía, y
energía de mi juventud, y juventud de mi
alma. Y piensa que mientras toma la carta su camino por uno de los buzones que
la ciudad ha puesto a mi servicio con admirable solicitud, me quedaré suspirando
por el poeta del porvenir- Cristóbal Colón o heraldo que descubra y pregone la
nueva verdad de la vida... Y convirgiendo
mi espíritu hacia esa niebla desvanecida y
luminosa que vimos ayer desde los farallones del occidente, y que extiende ahora
ante mis ojos emocionados, rompo a decir,
con toda la fe de mi alma, los versos más
fragantes que en la memoria conservo, y
las pal¡bras más nutridas de sinceridad y
de música .....
¡ Qué desear para tí, gran tiudad, sino
que te descubras a tí misma, y te levantes
aun más que tus desnudas montañas, y te
hagas universal, y te hagas eterna! Tus
ojos pueden desgarrar la neblina del tiempo. Es hora. Fíjalos desde hoy en el gran
esplendor de 1a Patria Futura. Oye la voz
de tu poeta, si es que le tienes, porque el
poeta es la conciencia del Universo. Embriágate con el vino de tu. propia energía
y prosigue hacia el horizonte. Ya me parece que veo, en medio de mi noche, la aurora de eternidad que circunde tus sienes.
Oigo el ritmo de tu corazón. Y un poco
de tu propia virtud, difundida en mi sangre, me hace presentir las dianas del triunfo. Adelante!
Siempre adelante, fuerza viva, milagro
de claridad, atalaya del alma-latina, que re~
sistir puedes las más duras borrascas del
Norte. ¡Oh, mi ciudad.símbolo! Yo, que he
de pasar, me extasío en tí, que permanecerás. ¡Yo, extranjero en toda la amplitud
de la Tierra, que he v~nido a soñar en tí,
pasajeramente, y a sentir en tus calles el
hondo temblor de la vida!... ...
4

espíritu que un valle y una montaña, y donde resplandece la armonía de la vida y se
está cumpliendo en cada minuto, a través
de los siglos, un nuevo milagro de las fuerzas desconocidas y eternas. Pero no hay que
culpar a nuestros antecesores, -por otra
parte bastante retirados- y menos al dulce poeta de la Noche Serena. El ha pasado
con sus números latinos y hebreos, con su
cautiverio y su pavorosa visi6n de la Reforma. En cuanto a nosotros, nos corresponde forjar los nuevos valores. Los hombres de hoy, con más amplia y provechosa
libertad del espíritu, con más valedero caudal de experiencia y más poder de creación, estamos obligados a comprender mejor la vida, que es inexhausta, clara, virginal y adorable; a penetrar en el coraz6n
de la Tierra, todavía sin descubrir, y a
extender algunas millas la amplitud de los
horizontes mentales. Y esto, aunque pese
a tu ceguera rural, podemos realizarlo santamente, por virtud del amor, en comunión
mística de una sacramental pureza con todQ lo que ha sido creado ..... ¡ Que bello ensanchamiento de aquel gran imperio del espíritu, U&gt;ado por Carlyle; qué vasta obra de
libertad edificada como un castillo de almenas que no han de rendirse a la dureza
del tiempo!
No me atrevo a decir que comprendo mejor que tú la armonía general e inmortal
de la vida; sólo afirmo que está mi corazón abierto al aire y a la luz y a los aromas y al poder de la música, vengan de
donde vinieren. Y si voy al campo me embriagaré con su alma rústica y odorante; y
en las praderas dilatadas, en la cumbre de
nieve, sobre los grumos que el sol matinal
hace resplander, dondequiera s6 hallar la
sal de la vida; y aquí mismo, en esta colmena rumorosa que tú abominas puritanamente, me embriago y deleito con una fuerte sensación que tú no has experimentado.
Déjate al fin en paz, y que el Señor te

en las ~amistosas reuniones que se te-

nían cada semana en casa de Vanessa,
Virginia, Adrián y Thoby, los hijos de Sir Leslie Stephen. " Cerca de
las diez, escribe un asist-ente, las gentes aparecían y continuaban llegando
hasta media noche. Era raro que el ,
último invitado se fuera antes de las
dos o tres de la mañana. Whisky , pequeños panes, cacao, tal era el régimen. Pero sobre todo se hablaba : la
conversación era aquí toda la fiesta.
Sin embargo, muchas gentes tomaban
la costumbre de venir y aquel/os que
lo hacían no se olvidaban de estas veladas."
Adrian y Thoby Stephen, verdaderos émulos de Cambridge, habían
atr_aído a su c~sa a sus amigos de la
M1dmght Soc,ety, cofradía universitaria donde los miembros llevaban
orgullosamente el nombre de Apostoles. De generaciones vecinas, se encontraban aquí los escritores E. M.
Forster, J. Lowler Dickinson, T. S.
Elliot; los pintores Roger Fry, Duncan Grant ; los historiadores y economistas Litton Strachey, J. Mayard
Keynes, Leonard W oolf; los críticos
Clive Bell, Desmond Me Carty. En
los albores de la primera guerra
Cambridge se había traslado entr;
New Oxford y High Holborn, en el

. s

1f ,. '
.

l' irgnia Woolf.

-..:-

BLDDMSBURY
(Viene de la página 2)

en Grecia)* eran los hijos de Sir
Leslie, a su vez hijo de Sir James
Stephen, descendiente de una de las
familias más respetables del reino.
Ese "Febo Apolo transformado en
benedictino" , viejo fe/low de Trinity
College, había entrado en la orden

·corta pipa de barro, la historia de sus
travesuras alpinas.
El viejo gentilhombre tuvo enteramente en sus manos la educación de
Virginia, a la que una frágil salud
impedía seguir un ciclo normal de estudios. Tomando su bastón y su
sombrero, él llamaba a su hija y a

Virginia ll' oo/f .!íe dirigió hacia la literatura.

para salir quince años más tarde perfectamente agnóstico. Un primer casamiento con una hija de Thackeray
le había dado un hijo; del segundo
tuvo cuatro niños, de los cuales el penúltimo, Virginia, debió su nombre a
una bisabuela francesa. Editor de un
enorme diccionario biográfico y de varias revistas de las cuales el Comhil/
Magazine que había dirigido Thackeray antes que él. autor del famoso
Ensayo sobre el libre pensamiento y
sobre la Historia del pensamiento inglés en el siglo xviii, y además de esto, gran andariego y uno de los primeros miembros del Club Alpin, Sir
Leslie Stephen es una de las figuras
más originales del racionalismo cultivado que reinó en Inglaterra al fin
del siglo xix:
" Una mujer está siempre orgullosa de su padre", escribe en algún lugar Virginia Woolf. ¡Pero a qué precio! Aunque habla poco de ello, hay
lugar para creer que entre la Egoísta
bajo los rasgos de Vernon Whitford,
las relaciones no fueron siempre fáciles. A los cuarenta y seis años, ella
anota todavía en su Diario: "El tendría hoy 96 años ; sí, 96; y él hubiera podido alcanzar esta edad como
tantos otros ; felizmente no ocurre tal
cosa. Su vida habría puesto fin, enteramente, a la mía. ¡ Qué hubiera
pasado ? Imposible escribir, nada de
libros... ¡Inconcebible!" Pero, cuatro años más tarde, ella le consagra
un artículo donde palpita la admiración que mostraban esos niños por
ese anciano padre, solitario y taciturno, que sabía fabricar en papel extraños animales y relataba, fumando su

su perro y partía en largos recorridos
sobre Londres. En la casa la biblioteca estaba siempre ~abierta; es aquí
donde ella leyó a Platón y Esquilo,
Spinoza y Hume, devorando todo lo
que encontraba al azar en los anaqueles. Demasiado estricto sobre el capítulo de las buenas maneras, Sir Leslie
vigilaba de cerca la educación de sus
hijas, pero él les dejaba, como a sus
hijos, una entera libertad de escoger.
Vanessa se dirigió hacia la pintura.
Virginia hacia la literatura.
"Si reprendía severamente a una de
sus hijas por haber fumado un cigarrillo -segÚQ. él, fumar no era para
el otro sexo una graciosa costumbre-, ella no tenía más que preguntarle si podía pintar. Él le aseguraba
entonces que tanto tiempo como ella
tomara a pecho su trabajo, recibiría
de él todas las ayudas posibles. Él no
tenía ningún gusto particular por la
pintura; pero cumplió su palabra.
Una libertad semejante ¡no valía miles de cigarrillos?
" Se conducía igual con el problema, quizá más difícil aún , de la literatura. Todavía hoy existen, probablemente, padres a los que les repugnaría dejar a una hija de quince
años entrar libremente a una inmensa biblioteca que no había sido expurgada en modo alguno. Mi padre
no veía en ello ningún inconveniente. Había ciertos hechos a los cuales
muy brevemente, muy tímidamente,
hacía alusión. "Leed lo que querais",
decía, y todos sus libros, según él
mediocres y sin valor, pero en reali(Pasa a la página 4)

Página 3

�'\f.\~\~1:,

BLDDMSBURY
(\'icnc de la página 3)

por una delicada aprec1ac1on de la
, ·r.
obra de arte. Lo que lo caracterizaba
/
·
dad numerosos y variados, estaban a era: " un gusto por la verdad y la be,
nuestra disposición sin que no hubie- lleza, la tolerancia y la honestidad
\. ,
ra más que pedirlos. Leer lo que a intelectual, el horror del fastidio, el
'~
uno le gusta porque le gusta, no pre• sentido del humor y de las buenas
_
\ ~ tender nunca admirar lo que no se maneras, la curiosidad, un asco por la
\ , \
admiraría de ningún modo, tal era vulgaridad, por la brutalidad y la
· ·
,
, su sola lección en cuanto al arte de pompa: la evasión de la superstición
\ \ \ !~~:íf · leer. Escribir con el ~ás pequeño nú - como de la gazmoñería, la aceptación
~ \ 1¡:..i,g,:u mero de palabras, decir tan claramen - sin temor de las buenas cosas de la
te como sea posible lo que había que vida, el deseo de expresarse completa,/i;!.~;:,r•
decir, tal era su sola Ieccióh en cuan- mente, la preocupación de una educa...
,.,.. ,;i,
•· to al arte de escribir. Todo el resto ción liberal, el menosprecio del utilidependía de uno mismo. Era menester tarismo y del filisteísmo, en una pa~ ~
que un niño fuera particularmente pue- labra el amor de la dulzura y de la
f:-;l;i. ~ ril para no sentir que estaba ahí la.en- ( sweetness and light).
\
señanza de un hombre de gran ciencia
Esta profesión de fe irénica bajo
y de gran experiencia, aunque él hu - la pluma de Clive Bell no parecería
biera siempre detestado imponer sus hoy muy revolucionaria; lo era para
ideas o hacer ostentación de sus co- la inteligencia inglesa de 1920, fornocimientos. Como le hacía ver su mada en el crisol de la moralidad vicsastre, cuando veía a mi padre pasar toriana. Los ataques de fuera no falfrente a la tienda de Bond Street: taban . Venían no solamente de los es"He aquí un gentleman que lleva un píritus conservadores, sino de advertraje bien cortado sin darse cuenta sarios menos legítimos como D. H.
siquiera."
La wrence, que sostenía, con respecto
Conservando el viejo ideal de ver• a esta juventud dorada, una intoledad y de libre palabra cultivado en _rancia casi religiosa : "Escara bajo~
Cambridge, los "bloomsberries" se decía él, que pican como escorpiones".
mantenían tradicionalistas e indivi- Se acusaba a estos jóvenes de buena
dualistas. Reconciliando la libertad y familia, inteligentes, acomodados y
las buenas maneras, el arte y la mo- pagados de sí mismos, de ser snobs,
ral, liquidaban el conflicto que había bohemios, estetas. No eran, como didividido a todo el siglo xix. El evan- jo tan bien Keynes, sino inmoralistas.
gelista del grupo era el filósofo G. E, Pero a los ojos de los que no formaMoore, del que los Principia Ethica ban parte de él, el círculo de los
aparecieron el mismo año que los Bloomsbury, como el que se constituPrincipia Mathematica de Bertrand yó casi al mismo tiempo alrededor de
Russell. Se leía el pasaje que fue con- la familia Sitwell, hizo siempre figusiderado como la carta de Bloomsbu- ra de corrillo celoso, volviendo a la
ry:
sociedad de admiración mutua y pro"Las cosas más importantes, y de fundamente separado del resto del
lejos, que conocieramos o pudieramos mundo.
conocer son ciertos estados de concienEl_grupo se dispersó al principio de
cia que pueden ser descritos llanamenla pnmera guerra, después se reconste como el placer de las relaciones hu- tituyó y se ensanchó. Sin embargo
manas y la satisfacción de los objetos esto no era ya la inocencia y la alede belleza ( ... ) Es no es sino por dos gría de los buenos años. Se comenzacosas ( ... ) que cada uno puede jus- ba a sentir lo precario de lo que
tificarse en el ejercicio de todo deber Robert Graves ha llamado the long
público o privado ( ... ) Ellas son la
(DE LONGFELLOW)
week-end. Escritores, artistas, se veían
razón de ser de la virtud: son ellas
de
pronto frustrados, sacrificados,
las que constituyen el fin último, raatropellados por el ritmo acelerado de
zonable de actividades humanas y el
la historia . Virginia Woolf trata de
Y sube la marea •.. y baja la marea ...
solo criterio de progreso social."
analizar "ese sentimiento de impotenMoore aliaba a un idealismo de
El crepúsculo muere; grazna el ave marina.
cia, de no morder sobre nada ... es la
forma
más o menos místico el métoPor las arenas húmedas anhelante camina
do escolástico de Russell, abría el es- vida misma la que es para nosotros,
viajero que apresura su paso hacia la aldea.
píritu a la verdad, a la virtud. Roger nuestra generación, tan trágica. No
Fry lo abría al arte. Primero agrega- hay un solo trozo de diario que no
do al Metropolitan Museum de New tenga un grito de agonía de uno de
York, después comprador por cuenta los nuestros" . Esta generación que
Y sube la marea ...
de las galerías y museos ingleses, Ro- apenas tomó el tiempo de respirar enY baja la marea ..•
ger Fry fue uno de los primeros en tre dos guerras, Gertrude Stein la baintroducir en Inglaterra la pintura bia bautizado la generación perdida.
francesa post-impresionista. Con los T . S. Elliot, Aldous Huxley, D. H.
treinta años de retardo que caracteri- Lawrence, con Joyce y Virginia
Murallas y tejados cubre sombra serena.
zan
la influencia de las artes plásticas Woolf, los escritores más significatiPero el mar, el mar llama desde la playa oscura.
sobre las artes de la literatura, se in- cos de los twent,es, se hicieron eco de
Las diminutas olas, con manos de ternura,
teresaron prodigiosamente, gracias a ese mundo de aprensión y de esterili•
borran las huellas leves sobre la blanda arena.
él, en los problemas de la estética dad . The Waste Land apareció en
planteados por el arte moderno. El 1922, el año de la publicación del
reunía, por lo demás, a un excelente U/isses de Joyce y de Jacob's Room
conocimiento de la pintura, el sentido de Virginia Woolf. Todos llamaban
Y sube la marea .. .
moral del arte, no habiendo el artista , a la religión, a la belleza, a la cultuY baja la marea .. .
según él, de inquietarse por crear el ra, para arrojar el fantasma de una
objeto agradable, sino de asir detrás vida fugitiva y transitoria. Los unos
de las apariencias una realidad espiri- l~nzaban un reto al tiempo, en un
tual alimentada de experiencia y que tiempo más que ninguno otro ameCon la aurora a la cuadra llega el palafrenero
él llama la visión . Fue Fry , quien nazado ; los otros se atrincheraban en
y relinchan piafantes los corceles alertas.
despertó en Virginia W oolf este arte una fortaleza interior o buscaban olHa retomado el dia, mas ya nunca el viajero
que ella sentía tan cerca del suyo. vidar la fragilidad del yo para asumir
hollará nuevamente las arenas desiertas.
Juntos tuvieron inagotables conver- una nueva virilidad.
A pesar de las apariencias, Virginia
saciones sobre el papel del artista la
unidad de las artes, la naturaleza' de Woolf rehusa retirarse al desierto. cola emoción estética y, cuando murió, mo tantos otros, para beneficiar su
Y sube la marea .. .
fue a él a quien consagró, a petición ob~a. con un _aire más puro pero más
Y baja la marea .. .
de sus amigos. su penúltimo libro. ranf,cado. Sm pronunciar la sagrada
palabra de compromiso, que hizo forRoger Fry . a biograph y.
Así, en la ética de Bloomsbury, el tuna en el mismo momento en Franhombre fue considerado civilizado cia, ella muestra en un ensayo que
Versión de César ABDALLAH PORTALA
cuando su sentido del valor s, afinó data de 1940 la situación paradódija
del artista en la ciudad En el siglo

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lLA M\AlRJEA

Página 4

xix, escribe ella, los esc_ricores son todavía aristócratas. Sólidamente establecidos sobre los prejuicios de_s_u clase, sobre la riqueza de su fam1ha, no
son alcanzados por los trast';r1;os q~e
conmueven al mundo y continuan viviendo y escribiendo como si nada
hubiera pasado. Per'; desde 19~5.
cuando se instala aqm la revoluc1o_n,
• allá el comunismo, más allá el fac1smo: la torre de marfil en ja c~al el!os
se habían encaramado se mclma singularmente a derecha e izquierd~. ~i
ahora no pueden ya mantenerse indiferentes a la política,_ viven en e\ mas
incómodo de los dilemas: sabiendo
que sus privil~gios _re_sposan sobre
tiranía y la inJust1c1a, son .todayia
incapaces de repudiarlos. Meior aun,
se aprovechan de una sociedad que
atacan y se rehusan a marchar e_n las
filas de aquellos con las que quieren,
en sus escritos, reconciliarse. Pero han
comenzado a abrir los ojos, se han
visto amenazados en su existencia Y
muy cerca de escoger,. de grado o por
fuerza. Que ellos tuvieran pues el_ valor de abandonar " la confratern1d~d
de la torre inclinada"; i que se pusieran a preparar el arte de una edad
verdaderamente democrática! Sin duda no se puede prever lo que será, p~ro de que la evolución se hace hacia
una mejor compr~ns_ió_n de la condi;
ción humana, Virgm1a Woolf. esta
convencida. Se trate de prevenir la
guerra, de luchar contra el ,co~formismo de promover una meJona en
la suer"te de la mujer, su inclinación
la empuja siempre hacia adelante.
Desde la introducción de las faldas Y
los cabellos cortos, símbolo de la
emancipación femenina , hasta el decreto de I 919 que admite a la mujer
en profesiones hasta entonces reservadas al hombre, las costumbres en un
cuarto de siglo han transformado
profundamente la situación polític~ Y
social de la muJer en Gran Bretana.
Así. Virginia Woolf n'; ~~ce más q~e
inscribirse en una trad1c1on ya antigua.
Desde el manifiesto de Florence
Nightingale. es elaborada_ una conciencia individual y colectiva que ha
contribuido largamente a suavizar ~¡
régimen de tutela . Pero, en las pnmeras novelas, la heroína de Virg(nia
Woolf es todavía fiel espejo del siglo
xix Educada en la tradicional casa de
fa~ilia ha crecido entre el jardín, el
piano
la mesa de té. " Amables
doctores y viejos y gentiles profesores han enseñado los rudimentos de
algunas diez ramas esenciales del saber. pero ellos no la hubiesen obligado , a un trabajo serio sin que no
le hubiesen dicho que sus manos estaban sucias." Racha! nutría una pasión secreta por la música, Katherine
Hillbery por las matemáticas, la una
y la otra son libres pero incapaces de
establecer un contacto con la realidad

!ª

y

•

exterior. Su vida se pasa todavía
entre altas murallas, hasta que, . pasando bajo la autoridad conyugal,
dan a su vez el espectáculo feliz de
una familia decente.
Virginia Woolf no tiene palabras
suficientemente duras para esta esclavitud doméstica. Hace matar " the
ange/ of the house", esta hada de hogar, abnegada, tímida y casta que
ahogaba en su seno _como un p_ecad_o
inconfesable la hornble tentac1on literaria. Hay que aprender a no temer
" el extremo convencionalismo del otro
sexo" y, para conquistar su libertad
intelectual, saber desatarse de las con•
tingencias materiales. No total~ente.
sin embargo: un cuarto _P~op10 ( a
rrom of one's own) y qmmen~as !1•
bras de renta por año. so_n _hoy rnd1spensables, afirma Virginia _ Woolf,
para la que se dediq'!e a la literatu~••
como para la que quiere c_ot?,ocer, viajar amar, reflexionar, v101r, en fin ,
lib~rada de la aprobación soberbia de
un padre, de un hermano o de u~
prometido. Solamente entonces l;'odra
ella hablar de lo que le p_lazca, sin tener necesidad de revestir el disfraz
masculino y "engancha~ al respaldo
de su cama una campanilla para poder despertarse pronto Y, aprei:?er ~¡
griego". Entonce~ podra ella esmbir como una muier, pero como ~na
mujer que ha olvidado que es muJer,
tanto que sus páginas desbord~n. ese
carácter sexual que no se mamf1esta
sino cuando el sexo ya no tiene· conciencia de sí mismo."
El ardor que pone Virginia W?olf
en defender la causa de las muieres
hace sonreír hoy día . El tiempo de
la conquista pasó, y mucho ant~s de
Virginia Woolf. Que se le considere
como una reacción personal en _un
medio casi exclusivamente masculino
en el que ella ha sido educada, o como
un sacrificio a los lugares comunes de
la época, su contribución al femini~mo nos sorprende com'; una superv,1vencia de la era victoriana , un deJo
de cuenta que de libro en libro ella
arrastra como toilette del año pasado.
A nuestros ojos, una sola página de
Mrs . Dal/oway hace más por su gloria, y la de las muj~res, que
elocuencia de Three Guineas. Y sm embargo su feminismo militante no es
una excrecencia insólita. Sus paradojas y el mecanismo complicado de sus
compensaciones se revel_an_a plena luz,
reuniendo las contrad1cc10nes de un
mundo donde reina la beatiful noncense. He aquí una conjunci?n q_ue
aclara una obra totalmente mscnta
entre los actos de un drama que trasciende, obra libre y amenazada , " como una mariposilla danzante por encima de un fuego de alegría, como
ella consumida en menos de un ins-

IJON JUAN
Por FRANZ BOUCHSPIES

"Hay héroes en el mal
como en el bien."
(La Rochefoucauld)

· -•

•

.

!•

tante ."

(Traducción de A. R .)
Del libro Virginia Woolf pour _elle mfme.~
por Monlque Nathau. Ed. du Senil Parts 1956

·~•
.

, .,.,

.

-·

··"
/-

.:...
I BUSCAIS en la Li teratura un
persona je más universal que Don
Juan, de seguro no lo descubriréis. No hay una figura más atrayen te
a los ojos de los poetas de todos los
tiempos, clásicos, román ticos y contem poráneos que ese réprobo audaz, surgiendo d~ las sombras de la leyenda, hu¡endo y ocultándose siempre, escalando
los muros claustrales para gozar a una
bella religiosa y sorprendiendo_a las vírgenes incautas en su lecho senorial.
La trágica figu ra de Don Juan recuerda mucho la de Satán. Descubrimos en
él mucho de grandeza, audacia y astuci~ del tentador inferna l y esa rebeldía
Byroniana hacia las leyes humanas y D1 v1nas. El pueblo, los poetas, los pensadores y los músicos, se apoderaron de
ese sem1-d1os, semi-demonio, por cuyas
venas corre sangre de lobo y .de serp1mte, le divinizaron y le concedieron un sitio entre los inmortales.
Les deslumbraba porque simbolizaba
para éllos, la fuerza_ avasal ladora de la
naturaleza incontenible, destructora de
las barrer;s que la moral impone, i~norante acaso de los límites que existen
entre el bien y el mal.
En el "Lobo Estepario" de Hermann
Hesse, Harry Haller se refugia en la soledad para acallar el imperioso llamado
e é ,a car~c luc~.i para s'le~ciar su rebe1día y sin embargo, pugna por romper
todas las cadenas que lo sujetan.
Dor Juan se ha l1'Jertado Es el grito
·, Em·ir aguez y de la ;en&lt;· al1ct:!.

S

Es el lobo merodeador y voraz que no
trata de retener su demoníaco apetito.
Es pues, Don Juan, el héroe para el que
no existen murallas infranqueables ni
doncellas altivas, y esa devoción secreta
que nos mueve hacia él, es sin duda a!guna, que existe al~o de ese ser d1on1síaco en nosotros mismos.
Con más razón que Ham let, Don Juan
podría exclamar triunfantr "¡Fragilidad,
tienes nombre de mu1er !
Es el grito de la carne victoriosa que
en interminable orgía, vuela de los brazos de una de sus víctimas a los de
otra.
Rabioso afán del delite pasajero, de
la satisfacción de los sentidos que apenas da calor a las mujeres a quienes
pierde
Se burla de lo más sagrado, nada le
detiene. Ni el crimen, ni el horror a la
muerte ni a los castigos Eternos.
El es la Bestia que llevamos dentro,
áv1d~ de carnales deleites, que ruge en
nue1tro interior, sus mal reprimidos de-

seo:

.

Don Juan su¡eto a Mil nterpretac10nes y come~tarios, será siempre un motivo Eterno. Cada uno de los que le han
tratado han dejado en él algo de sí
Fray Gabriel Téllez !Tirso de Molina;
e'&lt;- ,, Orden de la Merced tenía una
agt. a visión psicológica de su época al
ere¿:: a Don Juan y tal vez tenía el moGtl0 a la vista. Su contemporáneo el
Cor 'e c'0 Vi.lamediana Don Juan de
T ir· ' o ,.. Ta'.SIS, rélebre por su carác-

Página 5

�•

J

ter de poeta libertino y galanteador. El
escritor germano-hispano Juan de Harztenbusch lo ha tomado por héroe de uno
de sus dramas a este incansable conquistador de mujeres. Otro libertino audaz
fué el famoso Giacomo Casanova de
Seingalt.
Goldoni, Dumas, Puschkin, Byron, Mozart, Hoffmann, Stefan Zweig, Ricardo,
Strauss, Zorrilla, Bernard Shaw, Moliere,
Grabbe, Lenau y otros han tratado el
motivo de Don Juan a su manera salván~olo del olvido.
El héroe de Hans Fallada en su libro
"Der ungeliebte Mann" ("El Hombre
que no fué amado". 1, Erich Mutzbach
es un Don Juan fracasado que haría palidecer de vergüenza a Don Juan. Es
una_ pobre parodia del héroe sevillano.
La obscura deidad que protege a los
bribones y aventureros desalmados, le
negaba siempre su auxilio y el pobre
Erich Mutzbach desesperado, termina
suicidándose.
En cambio el héroe de Thomas Mann
de "Memorias del aventurero Félix
Krull", es también un seductor y un libertino que triunfa en sus empresas, solo que el final del libro fué interrumpido por la inesperada muerte de su autor.
Edmoná Rostand ha querido poner
fin a la gloria de Oon Juan, ridiculizándolo en su drama satírico "La última
noche de Don Juan", en la que comparándolo con T ristán y con Romeo, nuestro héroe sale mal parado, y parece mezquino y miserable. "¡Ahl Solo los que
aman son dioses, porque, los demás blasfeman 1" exclama Rostand lanzando su
anatema sobre el "Burlador" porque
nunca ha sentido la angustia y la inquietud del amor como "Werther"
Don Juan no será nunca un enamorado como lo pinta Zorrilla ni tampoco
será una variante del "Fausto" Goethiano con el cúal algunos lo tratan de confundir. El héroe sevillano es un libertino, jugador, pendenciero y fanfarrón. Un
trotamundos sembrando el escándalo a
su paso en fin, mientras que Fausto es
un sabio alemán hastiado de la Ciencia,

de los placeres terrenos y de su limitado mundo, que busca la felicidad y en
vano se afana tratando de encontrar al
fin ese instante dichoso al que pueda
decir: " .... Detente pues, eres tan bello!"
Don .Juan diría como Wilde: "¡Nada
de felicidad 1 ¡Nada de felicidad 1 ¡El
Placer 1 ¡Es preciso desear lo más trágico!
Más que a Fausto, está más próximo
a otro héroe tudesco brotado de las tinieblas de la Edad Media y que realmente es un libertino como él. Tannhauser.
En Tannhauser como en Fausto, se
adivina al rudo Hombre del Norte, salido de las brumas del Septentrión, el bárbaro surgido de la noche cimeriana que
ama la luz purificadora y bienhechora
del Mediodía.
Fausto ama a Helena mientras que
Tannhauser adora a Venus, ambos símbolos de la belleza femenina
Pero si Don Juan es como Satanás,
el espíritu de la rebelión y de la sensualidad como aquellas divinidades caldaicas
del sexo y de la seducción carnal, los
Hengé, Tannhauser es el canto al remordimiento y a la contricción.
fannhauser ha pasado su vida entre.gado a los placeres y según el poema
medioeval, vivía en los brazos de Venus,
en el Venusberg (el "Monte de Venus")
en Thuringia, siente de pronto que su
vida pecadora está condenada para la
Eternidad y marcha a Roma en peregrinación en busca del perdón de la Iglesia y de la sociedad. Urbano 11 era la cabeza pontificia según la leyenda y al escuchar su confesión sincera, se escandaliza y lanza su anatema contrariando
los designios del penitente. El Papa le
dice que solo le dará la absolución si su
báculo pontificio llegara a florecer.
Tannhauser hace su plegaria a la
Virgen María quejándose de la injusticia humana que lo empuja a la desesperación y ocultando su vergüenza,
Tannhauser se vuelve a su vida anterior
sin esperanza de redención.
Pero el Cielo le ha escuchado y comprende la sinceridad de su acción y el

la palabra ....
EL ARTE DE VIVIR

LIBROS

En pos nos vamos
de este clarín
para la dicha,

SARA GARCIA IGLESIAS: Exilio. (No.
33.) 344 pp. Col. Letras "lexicanas
del Fondo de Cultura Económica.
~léxico, 1957.

para morir;

Bravos asaltos
bello vivir.
'
¡Mozas y pueblos
se han de rendir 1"..

báculo pontificio florece al tercer día
de su partida de Roma. Aterrado por los
obscuros designios de la Voluntad Divina, el Papa que ha tentado a Dios, envía mensajeros a todas partes del mundo en busca del pecador arrepentido al
que él le negó su absolución. Sabe que
tendrá que dar cuenta ante el Señor, de
la salvación de esta alma descarriada.
He aquí una protesta ante la infalibidad del Papa y de su lema "Lo que en
la tierra desatáreis, en el Cielo será desatado." Jesús, más misericordioso que
su Vicario extenderá su perdón sobre éste. Los teólogos aseguran que el Papa
ha obrado como arrebatado por la ira y
no como Vicario de Cristo.
Tannhauser en su desesperación podría gritar como el Don Juan de Zorrilla:

Es, por cierto, innegable que los que ejerc~n con. más éxito
"Llamé al Cielo y no me oyó;
el arte de vivir -gentes muchas veces desconocida, dicho sea de
y pues sus puertas me cierra
paso-- se ingenian de algún modo para sincronizar los sesenta o
de mis pasos en la tierra
setenta tiempos distintos que laten simultáneamente en cada org~responda el Cielo, no yo."
nismo normal, de suerte que al dar las once todos resuenan al umsono, y el presente no es una brusca interrupción ni se hunde en
Algunos filólogos renombrados, busel pasado. De ellos es lícito decir que vive_n exactam~n~e los sesen- cando las fuentes del nombre de Don
ta y ocho o setenta y dos años q~e les adJud1ca su lapida. De los Juan han creído que se derivaba del góTan (raíz, corteza) ya que origidemás conocemos algunos que estan muertos aunque cammen entre tico
nalmente era éste un apellido gallegonosotros; otros que no han nacido todavía aunque ejerzan los ac- portugués que se escribía Tanoi ro, de
tos de la vida; otros que tienen cientos de años y que se creen de allí que conservara gran semejanza con
treinta y seis. La verdadera duración de una yida, por 11;ás c?sas el ~ombre alemán de Tannhauser (que
que diga el Diccionario Biográhc? Nacwnal, siempre es d1scupbl;· significa; "el que habita entre abetos"
y se pronuncia Tanjóiser 1. Hasta BerPorque es difícil esta cuenta del tie_mpo nada la _d~sordena ,mas fa. nard Shaw ha señalado esa semejanza
cilmente que el contacto de cualquier arte, y qmza la poes1a . ..
del apellido español de Don Juan y el
germánico nombre de Tannhauser en su
"Man and Superman" (Hombre y SuperVirginia WOOLF
hombre) al llamar a su versión de Don
(Traducción de Jorge Luis Borges)
Juan mocernizada, John Tanner.
Algunos eruditos patrioteros sin embargo niegan el origen gallego-portugués del nombre de Don Juan que no
sería Don Joao Tanoi ro puesto que una
famosa familia sevillana antigua y bizarra, llevaba el nombre de Tenorio.
Teófilo Braga, historiador portugués,
supone del nombre céltico del dios galo
Thunaer, llamado por los Romanos Júpiter Taranis, (de donde procede sin du-

Página 6

"Burgos con altos
muros y almenas,
mozas altivas
de aire burlón,
conquistaría.
Audaz empresa
buen galardón.

da la palabra Thunder que en inglés
significa trueno y con el que encontramos gran semejanza con el dios germánico Donnar que se le representaba de
igual manera.) divinidad que tenía por
emblema una piedra y un martillo.
A propósito de Júpiter Taranis, acaso
la leyenda sevillana de Don Juan Tenorio llevada por primera vez al teatro por
Tirso de Malina (Fray Gabriel Téllez
de la Orden de la Merced) tenga como
fuentes el mito de algún dios fecundizador semejante a Príapo o al mismo
Júpiter-Zeus porque este Olímpico pa·
d re de los dioses y de los hombres es
el más lujurioso y libertino dios que
existió en la eternidad de los tiempos
heleno-mitológicos.
Júpiter es el Don Juan de la Antigüedad Clásica. Bajo la forma de un blan•
co cisne, sedujo a Leda la mujer del Rey
de Esparta, bajo la de un toro salva1e
raptó a Europa, y a Semelé, la deslumbró y la fulminó cuando ésta intentó
averiguar la verdadera identidad de su
amante cual otra Psique.
Así Don Juan vá de los brazos de Doña Ana a los de.Doña Elvira, luego a
los de Doña Leonor, a los de Doña Bea•
triz y a los de Doña Inés.
·
Don Juan nos dice en el drama de
Moliere:
" ... el amor que siento por una hermosa no invita a mi alma a cometer inju~ticia a las demás. Conservo los ojos
para ver el mérito de tocas, y rindo a
cada una, los homenajes y tributos a
que nos obliga la naturaleza."
Don Juan es un solitario. Es el lobo
meroceador que a veces toma la piel
de oveja de la hipocresía para asegurar el golpe. Se siente superior a los
demás hombres porque ha roto todos los
vinculas con la sociedad y con Dios a
la que están sujetos los demás.
Su victoria sobre el sexo opuesto con•
fírmale esa superioridad. Es pués un
ególatra. Otro Narciso cuyo solo placer
es saberse adorado y temido al mismo·
tiempo. Aquella canción de los solda·
dos en la primera parte del "Fausto" de
Goethe, sería tal vez el Himno de Don
Juan:

Ernst Theocor Wilhelm Hoffmann el
gran cuentista del romanticismo alemán
el prime.ro que escribió un juicio sobr~
el Burlador, lo veía como un ser insarnble y blasfema contra Dios y la Naturaleza, ~ondenado a perpetua busqueda. Y as1 sin encontrar su ideal entre
aquella5 que ·se le entregan, con rabia
Y con ocio, destruye la felicidad a su
paso ultrajando y violando como un demonio maldito que ha de vagar eternamente.
Stefan Zweig nos lo presenta como
un sádico_ feroz para el que es un placer la in¡uria inferida a la mujer. Encuentra el goce, en arrancarles la máscara de_pudibunda virt4d y arrojarlas a
la ver9,uenza y a la desesperación.
En El retrato de Dorian Gray", con
el que Osear Wdde ha contribuido al
,ciclo_ de Don Juan, e_l retrato funesto,
fiel imagen del l1bert1no, señala a este
acusadoramente, la corrupción asquerosa de su alma. En él, ha querido representar ,Wdde tal vez a la conciencia humana, terrible e implacable juez. Ha
querido emular sin duda, a la estatua
animag,a del Comendador de Ullóa, que
en el Bu_rlador de Sevilla" de Tirso de
M?l1na, viene a castigar los numerosos
cnmenes de Don Juan.
¿Quien no palidece al asomarse a las
profundidades mas remotas de su alma?
¿Acaso ese mismo terror no se apodera_ del, Juan de Marana de Próspero
Merimmee, cuando tropieza a media noshe con su propio féretro conducido por
Las almas del Purgatorio" que viene a
anunciarle su próxima condenación?
En el poeta de Lord Byron, el inconstante Don Juan se enamora de la Dulce
Haydée lo cuál sin embargo le acarréa
desgracia y causa la muerte de su amada, pero. ha sido sin duda éllo lo que
ha _redwri1do al Don Juan romántico del
1n!1erno al que lo habían condenado los
clas_1cos. (Mozart, Moliere, Tirso, Puschk1n, Goldon, etc. 1 En ese poema inconcluso, de todas las mu¡eres que amaron a don Juan solo ganó su corazón la
griega hermosa Maydée.
En ese poema, Lord Byron como su
compatriota Bernard Shaw más tarde
demostró que no era Don 'Juan el que
buscaba a las mujeres sino el verdadero
seductor es el que atrae a las mujeres
y lo buscan.
El inqlés Bernard Shaw en su "Hombre y Super-hombre"' nos muestra a1
simpáti_co John Tanner, ese revolucionano social que ha roto con todos los pre¡u1c10~ y tradiciones y se encuentra al
fin, v1ct1ma de su~ propias teorías. Es un
Don J.uan intelectual este John Tanner
En "La caída de un ángel", Alejandr¿
Dumas (padre) a pesar de su fecundidad narrativa, se ha incorporado a este
ciclo romántico, plagiando algo al Don
Juan de Marana de Merimmée y al Don
Juan Belvidero de "El Elixír de la laroa
vida" de Balzac, ha agregado algo de
Tirso y de Goethe y ha elaborado su
Misterio como él lo llama
Nos muestra el antiguo dualismo humano. Allí esos elementos contrarios se
llaman el Angel Bueno y el Angel Malo.
Ambos, entablan !remanda lucha por
la poses1on de un alma descarriada en
la que aparentemente el Angel Malo lleva la de ganar. Pero el Angel luminoso

cienden las pasiones, prolifera el amor

y el odio.
El autor -cuyas obras le han valido
premios importantes- traza con se-

guridad la esricta secuela de los heEntre las mujeres que hoy escriben
en México, Sara García Iglesias es una

de las que, con mayores aptitudes, ha
decidido su vocación por el cultivo
del género novelístico. Su primera novela, El jagüey de las ruinas, obtuvo

un premio en un concurso convocado

chos, y con su innata facilidad para
contar historias, mantiene constante el

interés del lector.
Casi el Paraiso es, por una parte, un
Util documento sociológico; por la
otra, es una excelente obra de arte, la
mejor novela que se publicó en 1956.

por un. diario de 1a capital del país,
y la crítica ha señalado en su pluma

no sólo facilidad expresiva sino cualidades que la apa1ian, en cierta forma, de la común manera de tratar temas similares. En Exilio, Sara García

yo sobre las virtudes intelectuales.
242 pp. F. C. E. México, 1957.

rés: la convivencia en México de los
españoles desterrados por el fascismo
peninsular y, por lo tanto, los conflictos de adaptación y de comprensión que el conocimiento del país suscita en ellos. Personajes de una pieza,

El Dr. Antonio Gómez Robledo, licenciado en derecho y doctor filosofía, ha
repartido su vida entre el estudio de la
filosofía y el estudio y práctica del derecho internacional. Fue delegado de
México al Comité Jurídico h1terame-

formados en un medio diferente del

ricano de Río de Janeiro y consejero

que aquí encuentran, el amor a su nueva patria nace tras el vencimiento de
ciertas concepciones ajenas a la rea-

jurídico de la Embajada de México en
Washington hasta alcanzar el grado
de n:!nistro plenipotenciario. En la actualidad es investigador de carrera en

poner paulatinamente ese choque mediante una rica diversidad de escenas
en que aparecen, en viva discusión,

la Universidad Nacional Autónoma de
México, en la que además ha profesa-

las posibles posiciones adopladas por
los exiliados.

nal, historia diplomática y filosofía de
la religión. Es individuo de número
de la Academia Mexicana de la -Lengua correspondiente de la Española.

Sin embargo, no se trata de una novela simplemente "política" cuyo va-

lor dependa de fas opiniones vertidas
por quienes en ella actúan, sino de
una obra concebida con arte y resuel-

ta con destreza. Sara García Iglesias
ha sabido en estas páginas recrear la
imagen de. la vida campesina y urbana, frente a los españoles que, a consecuencias de una guerra civil, han venido a formar parte de iiuestra so-

ciedad.
LUIS SPOTA: Casi el Paraíso. (No.
29.) 2a. ed, 456 pp. Col. Letras )lexicanas. F. C. E. ~léxico, 1957.

La Universidad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vas•

to plan editorial que desarrolla al tra\'és de publicaciones cuya circulación
comprende a todas las Instituciones
oficia_les, universitarias, académicas,
atene1stas, centros culturales, sociedades de diversa índole y personas, en
América y Europa.
E~tre. el ~uerpo de ediciones que
aqm se 1mprunen figura nuestro mensuario ·'ARMAS Y LETRAS", que rectenternente ha establecido una sec-

ción -LIBROS-, en la que figuran
ANTONIO GóMEZ ROBLEDO: Ensa-

Iglesias desarrolla un asunto de inte-

lidad. La aut_ora se preocupa por ex-

ALAS CASAS EDITORIALES YA
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTE

do las cátedras de derecho internacio-

Entre sus obras se cuentan: Los convenios de Bucareli ante el derecho internacional, Cristianismo y filosofia de
la experiencia agustiniana1 Epopeya
del monroismo, Política de Vitoria,
La filosofía en el Brasil, así como la
traducción directa de la Ética Nicomaquea de Aristóteles.
Fue este útlimo trabajo él que dio
origen_ al que ahora publicamos, pues

COI~entadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.

Dada la extensa órbita de circula•
ció~ del _Boletín arriba mencionado, y
en rntercs de ofrecer al lector ameri•
cano una juiciosa información del fon•
do Y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuánime y a
tono con la moderna interpretación
del pensamiento científico literario o
artístico, "AR~IAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coad'yuvar

con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo

León, solicitándoles el envio de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios en la
medida que vayan Hegando a n~estras
manos.
Los envíos deben hacerse a.

"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León.
Plaza del Colegio Civil,
~onterrey, Nuevo León,
México.

produ¡o en el autor el deseo de comentar alguna de sus partes, de ahondar un poco en los problemas que
plantearán por siempre estas páe1inas
0

inagotables. La elección no era fácil
A finales de 1956 apareció la primera edición de esta novela. La crítica
y los lectores coincidieron en esta ocasión: ambos pregdnaron con inusitada
generosidad los méritos crecidos de
Casi el Pamiso. Lanzamos ahofa la segunda edición.

Spota cuenta en esta obra la vida de
lln pícaro del siglo~xx, {;go Conti. Al-

ternando el pasado con e] presente, la

por tratarse de una de las
comentadas y estudiadas en
del pensamiento humano.
quedaba ese singular libro

obra:$ más
la historia
Con todo,
VI, consa-

grado a las llamadas virtudes intelectuales, Y a él dedicó su esfuerzo, a la
manera de los antiguos comentaristas
escolásticos, para los cuales el texto
era a menudo un pretexto para poder
libremente, "mover sus cuestiones".

vida del príncipe Conti en Europa y

Si ha procedido asi, ha sido porque

en México va trazando. ]a vida de una
clase social mexicana, la aristocracia.
Conti, además de ser un personaje
suelto, con vida propia, Ie sirve a Luis
Spota de chispa: a su contacto se en-

no Je interesa tanto apurar lo que
Aristóteles dijo, sino más que todo, lo

que puede dar de si, y ha dado de hecho en la historia de la filosofía, el
peas.miento de este filósofo.

Ürgano Mensual de la Universidad
de Nuevo León
Rr,gii;lrado como artículo de 2a. Clase en la

AJru6n. de Correos de Monterrey, N. L., el

20 d, Ahnl d, 1944.

INDICADOR,
Cola~radorf"s
Hugo Padilla

Fidencio de la Fuente
Ge.naro Salinas Quiroga

Arturo Cantú · S.

toma la forma de una mujer mortal pa- puede comparárse con tocos los héroes
ra conducir a Don Juan al camino recto. de la Literatura que han escalado el ParMás cuando está a punto de fracasar, naso y han adquirido fa gloria y la Íncede a su contrario dos mil años de su mortal1dad. Su autor Tirso de Malina
eternidad por la salvación del libertino, nunca creyó haberse' convertido en u~
y tnunfa.
verdadero creador al formarle. No hay
Este rasgo de noble renunciación, su- pensador ni poeta que no haya buscado
blime, conmueve y salva el drama de Du- la ispiración en su figura. Hasta el commas en el que tropezamos a cada ins- positor alemán Richard Strauss le ha detante con retazos de otros autores.
dicado su músca y el novelista francés
Dios, ese Dios que se inmoló una vez Cuy de Maupasaant ha escrito su "Bel
también por la Humanidad culpable, Ami
perdona al fin, al ángel su caída por
Don Juan, sujeto a mil interpretacioamor y al réprobo sus crímenes.
nes y comentarios así le llamen los porLa redención por amor, la ha imitado tugueses Don Joao Belvidero los italiaZorrilla de Dumas y de Goethe y de él, nos Don Giovanni o los aler{¡anes Hans
Campoamor y Eduardo Marquina en su Liederlich (Juan el disoluto) será un
"Monja Teodora".
motivo eterno como lo es Dio;1 como lo
Don Juan tan español y tan Universal es el Hombre.
11

•

Homero

A. Garza

Alfonso Rangel Guerra

Guillermo Cerda G.
Jor¡ze Rangel Guerra
Manuel Morales
n·bujos de Jori;re Ranitel Guerri.
Director

Lic. Fidencio de la Fuenle

ÜÍicinBI

W..h;n¡ton y

Colerio Q,.¡f

Monterrey, Nuevo Le.o

MEXICO

Página 7

'

�IJONIJE OlJEIJO TU HUELLA
Te tengo aquí, guardada en las aguas más tiernas de mis sentidos,
donde apenas siente.n las aves los latidos de unas alas en vuelo,
aquí donde los puños de tierra quedan quietos
,J grito de tu planta, en donde las montañas quedan en silencio
y donde el sol camina sin la huella que lo deja en el recuerdo
que se guarda , al grito que sostienen las venas como musa encadenada,
el pensamiento sin llamas que cubre los cerebros
y guarda las caricias de mariposa inquieta
y rama ruborada.
Te recuerdo en el mismo sitio donde quedamos
alzando las manos desesperadas,
con tus ríos blancos y tus piedras traídas del infierno
y tus cabellos que volavan con angeles que rizaban tus miradas
y quebraban las flechas encendidas.
Te miro en el tiempo de la paz eterna,
Je los lagos heridos por el rayo,
de las parvadas de animales descansando
y en los valles donde cantan tus palabras.
Te tengo aquí como golondrina dormida en el silencioso
urnor que le neuaron, en el pico herido por hermanos,
en las paredes llenas de ecos y sonidos
quieta a la caricia del salvaje, llena de hermosura,
como una doncella sin traje, como una hormiga que . se muere.
Te guardo aquí en la existencia de mi sangre,
en los pasillos que tiehen pasos de ilusión
de una fiesta acabada; aqt1í te guardo en la alcoba llena
Je cariño y abrazo, en la mañana que te creó.en la terminación de la vuelta de la esfera,
porque ahí quedan las ideas del golpe de mi sangre
•
F,echa ya pedazos por tu gris mirada,
hecha carne enferma por tu huella, hecha de otra huella.
Conservaré tu cuerpo lleno de color rojo en mis manos,
tus sonidos leves que levantan la boca del paisaje,
tus dedos y uñas jugando en los aires,
tus pisadas frescas en los olores de las hierbas,
y tu cuerpo muerto en las piedras,
allá doncle el beso se quebró una mañana,
cuando murió la espiga de la frente
que nos vió unidos con el hilo de los mundos, juntos,
en la desesperación de una mirada turbia,
y asidos en la danza que soñamos.
Te tengo como una estatua sin ojos,
como el jardín que murió por el pico desuarrado,
te conservo en un globo de aire encendido, presente,
firme a la gravedad de mis sentidos,
y te llevo como cauce rojo, lleno de sangre mía,
aquí e.n el cuarto de mi vista
y en la alcoba dormida de la espalda.

Monterrey, N. L., a 3 de Sept. de 195i.
Salomón

l

Página 8

GONZALEZ ALMAZAN.

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>BOLETIN MENSUAL DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON
Registrado como artículo de 2a. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de Abril de 1944,

D.A.S.U.

No. 10

Año XIV

Octubre de 1957

+
Por Emile HENRIOT
de la Academia Francesa.
Esta entrega de ARMAS Y LETRAS se realizó en
colaboración con la Alianza Francesa de Monterrey.

S UN gran honor que los académicos de Estocolmo hacen
a nuestro país, en estos momentos debilitado, discutido,
criticado, admirado y querido a pesar de todo, atribuyendo
el Premio Nobel a Albert Camus. Es uno de los hombres cuyo
pensamiento y talento honran a Francia, y es bueno que este tí•
tulo le sea reconocido con tal esplendor en el extranjero. Las
altas cualidades literarias de su obra le han hecho merecer sin
discusión, con cinco o seis libros importantes, el lugar que ocupa
de primer rango entre nuestros escritores, y de El Mito de Sísifo
a La Peste, La Caída, al Hombre rebelde, sus escritos nos han
dado bastantes oportunidades de manifestar la afectuosa admiración que tenemos para este artista sobrio y puro, para no tener
que volver, en este día feliz, al vigor, a la precisión y a la conci•
sión de su estilo, cuyas virtudes hicieron evidentemente apreciar
más allá de nuestras fronteras a este buen escritor de nuestro
país. Pero no ponemos en duda que es sobre todo por su men•
saje espiritual y la intransigente firmeza de este director de con•
ciencia pública que ha sido calificado y por fin escogido entre
muchos.

E

Es en efecto el moralista que los jueces suecos escogieron
para proponerlo en ejemplo, a través de su halagüeña recompensa. El moralista, en Camus, es representativo de una manera
de pensar moderna que no existía más que virtualmente antes
de la guerra, y que las confusiones que la siguieron demostraron
como nueva y necesaria. Al mismo tiempo es de la gran raza de
los moralistas de nuestra tradición, siempre aptos para pensar
en nuevos términos la moral eterna, cuando la moral del día se
ha desmoronado y descompuesto, o solamente cuando se ha hecho ineficaz frente a nuevas constataciones de una realidad mo•
dificada. En medio del desastre, de la destrucción y de la revo•
lución universal de los años 40, en los cuales nuestro mundo
cambió voleus nolens, y la discusión que esos cambios provocaron, Albert Camus, desconocido el día antes y revelado en 1942
por su primer libro El Extranjeto, fue uno de los primeros testigos de la crisis moral que, a través de las vicisitudes, las aberra•
dones y las crueldades de la guerra, afectó al hombre despavorido por el mundo incomprensible y absurdo en el cual sobrevivia, después de derrumbados los principios, las creencias v las
certidumbres que hasta allí le sostenían.
·

•

-~

.

'.

Albert Camus.

sin maldad como era llevado al cadalso sin posibilidad de explicar su acto, extranjero a toda cosa y a sí mismo en el uníverso
inexplicable. Esta novela de la negación y de la desesperación
hubiera sido sencillamente atroz si, en la misma fecha, Albert
El escándalo fue grande en los espíritus, en 1942 frente a Camus no hubiera mostrado, en El Mito de Sísifo, al hombre ca•
la tesis del Extranjero, donde se contaba la historia de un mise- paz de volver a inventar una moral, considerando la nobleza del
rable abandonado, sin fe, sin ley, sin obediencia, sin razón inte, esfuerzo humano considerada en sí, y sin otro fin que él mismo
ligible de actuar, ignorante del mal y del bien, llevado al crimen y la estóica aceptación de este valor impuesto y voluntariamente
aceptado; el destino es cosa de hombres que arreglar entre hom* Este
articulo se publicó en la Selección semanal del periódico francés " Le Monde" del 17/ 23
de octubre de 1957.
bres. La Peste debía añadir a esta concepción existencialista del

�\
l. Como artista, ha elegido usted el
papel de testigo?

esfuerzo humano del solitario solidario una significación de va•
lor, designándole un objeto: el servicio del hombre. ¿Es necesa•
rio recordar la anécdota de este libro ahora famoso? A través
de la peste que devastaba una ciudad, era exaltado el sacrificio
de algunos trabajando por contener y dominar la plaga. Esta
peste era simbólica: podía representar la guerra en la cual todos
estaban inexorablemente colocados, la sevicia de la ocupación,
no se sabe cual desastre futuro contra el cual debía generosa•
mente emplearse la magnanimidad puramente terrestre de los
mejores. Así, después de haber alcanzado a los estóicos de la An•
tigüedad, Camus volvía a encontrar ese amor fraternal de los
hombres, que el cristianismo llama caridad; y él mismo, frente
al ejercicio de esta virtud separada de todo fundamento meta•
físico, planteaba el emocionante problema de saber si, limitada
al mundo cerrado de los hombres, podía haber una santidad -sin
la esperanza de una recompensa, una bondad laica sin Dios.
Albert Camus que no quiere ser más que un hombre y que
no conoce más que la tierra, fue, sin concesión, hasta el fin de
su agnosticismo. Ninguna esperanza sobrenatural le ilumina o
sostiene. Pero sus preocupaciones elevadas sobre el tema del
bien y del mal son de un espíritu religioso, sin religión, que no
ha sido tocado por la gracia. ¿Lo será un día? Puede ser que lo
veamos un día, sin ruido, sin ostentación, entrar desesperadamente en un convento o encerrarse en una trapa. No estará alli
apaciguado: será siempre el Camus intransigente y atormentado
que oímos protestar sin un grito en sus libros contra la desdicha
inmerecida de todos los hombres.

Se necesitarla mucha presunción

o una vocación de la cual carezco.
Personalmente no solicito papel al-

guno y sólo poseo una vocación verdadera. Como hombre, advierto que
me inclino a la felicidad; como artista, creo que puedo aún otorgar
vida a los personajes sin el auxilio
de tribunales y de guerras. Pero
han venido a buscarme de la misma manera que a todos. Los artistiranias actuales se han perfeccionado: ya no admiten ni silencio nt

neutralidad. Es preciso decidirse,
estar en pro o en contra. En este
caso, estoy en contra.
Pero esto no significa elegir el
cómodo papel de testigo. Consiste
sólo en aceptar el tiempo tal cual
es; es decir: cumplir con el propio
oficio. Además, olvidan ustedes que
los jueves, los acusados y los testigos son permutados hoy con una
rapidez ejemplar. Mi elección, si se
cree que he optado por una, serla
al menos la de no estar jamás por
encima de la categorla de juez, ni
por debajo, como demasiados de
nuestros filósofos. Fuera de esto, y
en lo relativo, no faltan las ocasiones de actuar. La primera y más
fecunda de todas es hoy el sindicalismo.

"Es uno de los hombres cuyo pensamiento y talento honran a Francia".

11. El quijotismo que se censura en
sus obras recientes no es una
definición Idealista y romántica
del papel del artista?

rea or y reac1on

Emile HENRIOT
de la Academia Francesa.
(Traducción de Serge P. Darmon, Director de la
Alianza Francesa de Monterrey, por autorización
especial del periódico "LE MONDE").

Página 2

Por Albert CAMUS

tas del pasado podlan, al menos,
guardar silencio ante la tlrania. Las

Digo: protestar sin un grito, pues este moralista -y he aqui
su fuerza- está por costumbre, en su absolutismo, entre los más
1 ,
tranquilos. Pero no está siempre sin sarcasmo, y en su noble
ascención de libro en libro, desde El Extranjero, le habremos vis•
to una sola vez perder un peldaño de la escalera en su penúltima
obra, titulada precisamente La Caída, obra en la cual un aumento del pesimismo, a propósito de un canalla, le hace ciegamente
incriminar de la misma culpabilidad a todos los hombres; como
si ese ateo hiciera suya también la creencia en el pecado original
7 de Noviembre de 1913: Albert Camus nace en :\Iendovi
del cual nadie pudiera estar indemne. Es el único lugar de su (Departamento de Constantina) Argelia, donde se había esobra en la cual está permitido no seguirle. A muchos de sus ad- tablecido su familia de obreros agrícolas. Su padre. francés,
miradores les gustan más sus iras que sus risas burlonas.
murió durante la Primera Guerra Mundial; su madre era de
ascendencia española.
Es también porque el libro más bello de Camus nos parece
1918-1923: estudios primarios en la escuela de un barrio
El Hombre Rebelde, donde se atrevió a mostrarse el más audaz; J)opular de Argel.
el más libre, desarrollando ese tema espinoso de que, si el dere•
1923-1930: estudios secundarios en el Liceo de .Argel (Becho absoluto del hombre está en su rebeldía, tiene derecho en cado). Al mismo tiempo se dedica a los deportes.
primer lugar de rebelarse contra la misma rebeldía cuando ésta,
1930: primeras manifestaciones de la tuberculosis.
después de haber abatido todas las tiranías, se hace tiranía a su
Para ganarse la vida, Camus será sucesivamente: mq:ávez. Prometeo, despuis de vencer a Zeus para el bien de los hom• nico, meteorólogo, empleado de un corredor marítimo, y en
bres acabó por apropiarse del poder celeste para obligar por fuer- las oficinas del Gobierno.
za a la humanidad a su felicidad. Y no hay felicidad forzada,
1935: gran pasión por el teatro: crea el "Teatro del Traporque no hay tiranía benéfica. Esta idea profunda de Albert bajo" (luego "L'Equipe"). y participa en la redacción de
Camus, perfectamente lógica consigo mismo, no recibió la adhe- piezas prohibidas de inmediato, como La rebelión de Astusión -al contrario- de aquellos para quienes la felicidad co• rias que relata la rebelión de los mineros de Oviedo . .Adapta
lectiva, hasta acompañada por satélites, no puede ser asegurada
(Pasa a la página 4)
más que por el despotismo de un partido. No está prohibido
creer que esta posición defensiva de lo individual contribuyó
mucho a la elección de los jueces de Estocolmo, a quienes tam•
poco les gusta la violencia.
En el momento en el cual Albert Camus es el objeto de esa
ruidosa consagración parece oportuno recordar un hecho que le
hace honor y que explica su retiro fuera del campo de batalla de
las ideas, en el que había desempeñado vigorosamente su papel
hasta entonces, a la cabeza del periódico "Combat", en el perio•
dismo de opinión. Convencido de que cualquier acción política, ··
por su totalitarismo, desemboca hoy en el asesinato, y de que
ninguna ideología nos da el derecho de matar, ni consentimiento tácito, saliendo del debate, Camus especificó honradamente
la razón de su actitud, en su rechazo de matar al adversario, ha•
ciendo así inutil una discusión que no podía terminarse más
que por la muerte de uno de los opinantes. A pesar de que ya
no hablaba más que solo, por el libro y fuera de las exageracio•
nes de la polémica, la lección de este hombre honrado ha sido
oída. Es bueno que sea el extranjero el que nos la devuelva, tan '
fuertemente puesta en relieve, para hacemos admitir a nosotros
mismos que Francia merece siempre ser escuchada, cuando pone
de acuerdo el corazón y la razón, como el autor del Mito de
Sísifo.

IEIL IESCIR.1171 O IR.

+

Las palabras se pervierten en vano; conservan provisionalmente su
sentido. Me resulta claro que es romántico quien elige el movimiento
perpetuo de la historia, la grandiosa epopeya y el anuncio de un acontecimiento milagroso al final de los
tiempos. Si algo he intentado definir, ha sido sólo, por el contrario,
la existencia común de la historia
y del hombre, la vida de todos los
dias que debe edificarse con la mayor cantidad, posible de la luz, la
lucha obstinada contra la propia
degradación y contra la degradación ajena.
También es idealismo, y de la
peor clase, terminar por someter
toda acción y toda verdad a un sentido de la historia que no está inscrito en los acontecimientos y que
supone de cualquier manera un fin
mítico. Seria realismo, pues, tomar
el porvenir como ley de la historia,
es decir, justamente aquello que no
es historia todavía y que ignoramos
qué será.
Me parece, por el contrario, que
yo lucho por un verdadero realismo
contra una mitologia a la vez ilógica y asesina, y contrl} el nihilismo
romántico, sea burgués o supuestamente revolucionario. Para decirlo
todo, lejos de ser romántico, creo en
la necesidad de una regla y de un
orden. Sencillamente, afirmo que
no puede tratarse de cualquier regla y que sería sorprendente que la
regla que necesitamos nos la proporcionara esta sociedad descompuesta o que, al contrario, nos
la proporcionaran esos doctrinarios
que se declaran liberados de toda
regla y de todo escrúpulo.

l

III. Los marxistas y quienes los siguen se consideran también humanistas. Pero para ellos la naturaleza humana se constituirá
en la sociedad sin clases del
porvenir.

Esto prueba, en primer lugar, que
ellos rechazan desde ahora lo que
'- Encuesta pubHcada en 1a Revista Mexicana
de Literatura, No. 7, Septiembre de 1956.

todos somos. Esos humanistas son
acusadores del hombre. ¿Quién se
asombrarla de que una presunción
semejante haya podido desviar los
procesos del universo? Rechazan al
hombre que es en nombre del que
será. Esta presunción es de naturaleza religiosa. Por qué estaría más
justificada que la que anuncia el
reino de los cielos en lo porvenir?
El fin de la historia no puede tener
realmente ningún sentido definible
dentro de los límites de nuestra
condición. Sólo puede ser el objeto
de una fe y de un nuevo engaño.
Engaño no menor hoy que aquel
que antiguamente fundaba la opresión colonialista sobre la necesidad
de salvar las almas de los infieles.
IV. No es esto lo que en realidad Jo
separa de los intelectuales de
izquierda?

Quieren preguntarme ustedes si
esto es lo que separa de la izquierda a los intelectuales? Tradicionalmente la izquierda ha estado siempre en lucha contra la injusticia, el
oscurantismo y la opresión. Ha pensado siempre que tales fenómenos
se encontraban en relación de interdependencia. La Idea de que el
oscurantismo pueda conducir a la

justicia y la razón de Estado a la
libertad es por completo reciente.
La verdad consiste en que ciertos
intelectuales de izquierda -no todos, felizmente- se encuentran
hoy fascinados por la fuerza y la
eficacia como lo estuvieron nuestros intelectuales de derecha antes
de la guerra y durante ella. Sus actitudes son diferentes, pero la dimisión es la misma. Los primeros
quisieron ser nacionalistas realistas
los segundos quieren ser socialistas
realistas. Por fin, traicionan igualmente al nacionalismo y al socialismo en nombre de un realismo desprovisto de contenido de ahora en
adelante y que ha sido adorado como una pura e ilusoria técnica de
eficacia.
Es una tentación que, después de
todo, puede comprenderse. Pero,
por vueltas que se den al asunto,
la nueva posición de esas gentes
que se consideran o se creen de
izquierda consiste en decir: hay
opresiones j ustific_ables porque están de acuerdo con el sentido injustificable de la historia. Habría,
pues, verdugos privilegiados; privilegiados sin razón. Es en cierto modo lo que, en otro contexto, decia
Joseph de Ma!stre, a quien jamás
se tuvo por un incendiario. Pero se

trata de una tesis que personalmente siempre rechazará. Permitaseme que le oponga el punto de vista
tradicional de lo que hasta aqui se
ha denominado la izquierda: todos
los verdugos pertenecen a Ja misma
familia.
V. Qué puede hacer el artista en el
mundo actual?

No se le pide ni que escriba acerca de las cooperativas ni que, inversamente, adormezca en si mismo
lo que otros sufrieron a través de
la historia. Y, puesto que me han
pedido que hable por mi cuenta,
voy a hacer lo con toda la sencillez
de que soy capaz. En cuanto artistas, quizá no necesitamos intervenir en los asuntos del siglo. Pero
si en cuanto hombres. El minero
explotado y fusilado, los esclavos de
los campamentos y los de las colonias, las legiones de perseguidos que
cubren el mundo son quienes necesitan que cuantos puedan hablar
rompan el silencio y no los abandonen. Por mí parte, he escrito dla
tras dia articulos y textos de combate y he participado en las luchas
comunes, no porque sienta ganas
de que el mundo se cubra de estatuas griegas y de obras maestras.

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, " pai:a la escena El_ tfem{)o del désprecio de. André• Malraux,
obra que se escemf1cara en enero de 1936. Traduce Prbme,, leo de ?squilo y lo representa. . ·
. . .
.193::i:1937: estudios superiores en la Facultad de Argel
(L1ce~ciado en_ Letras-Filosofía). Presenta un trabajo: San
__ Agustzn Y Plotzno sobre las relaciones entre el helenismo y
el cristianismo.
·
1937: El revés y el derecho (L' Envers et l' Endroit), cinc~ ~ovelas cor~a.s. La enfermedad interrumpe sus trabajos.
ViaJa, ~n cond1c10nes precarias, a los Alpes, Italia y ChecoesIovaqma.
1938 Periodista en Argel. Escribe Calígula.
1939: Segunda Guerra Mundial Camus enfermo no es
admitido en el Ejército.
·
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'
1940: periodista en Paris ("Paris Soir").
Acaba El Extranjero y empieza El mito de Sísifo. Se instala en Lyon.
1~41: vuelve a Argelia, y enseña en una escuela priYada.
Empieza a preparar La Peste.
1942: p~bljcación de El Extranjero (L' Etranger) que lo
~·evela ~l. pubhco .. Pare~e un~ sencilla narración, pero esta
1lustrac10n de la f1losofia absurda nos presenta en realidad
al hombre "extranjero" frente a un mundo irracional.
Albert Camus va a actuar en la Resistencia al lado de
Pascal Pia y André Malraux.
., 1943: El mito_de Sísifo _(Le mythe de sisyphe) meditac10n sobre el senl!do de la vida, que llega a un pensamiento
profundamente humano: la vida es tal vez absurda, no vale
la µen_a, pero i:1&lt;! tenemos el derecho al suicidio. El magnífico
"En cuanto artistas, quizá no necesitamos intervenir en los asuntos
esfuerzo ~e S1s1fo que enc1;1entra su roca cada vez al pie de
del siglo. Pero si como hombres."
la montana, es un claro e_¡emplo de la conciencia humana
El hombre que tiene tal deseo exis- y mido la grandeza de un artista l1;1chando c?ntra lo absurdo, y obligando al hombre a mirar
te en mi. Pero sencillamente tiene -Moliére, Tolstoy, Melville- por el siempre mas alto. "Debemos imaginar a Sísifo Feliz".
que ocuparse de otras cosas: tra- equilibrio que ha sabido mantener
1944: encuentro c&lt;?n el filósofo Jean-Paul Sartre. Albert
tar de dar vida a las criaturas de entre los dos. Bajo la presión de los Camu~ es _nombrado _¡efe de redacción de Combat. Reunirá
su imaginación. Sin embargo, si he acontecimientos, nos vemos obliga- sus editoriales, en 1950, con el título de Actuelles
escrito tanto -quizá demasiado- dos hoy a transportar esta tensión
Representación de su obra de teatro El Malent~ndido (Le
desde mis primeros articulos hasta también a nuestra vida. Es por esmi ultimo libro ha sido sólo porque
no J)Uedo impedir que el lado cotidiano me atraiga; el lado de aquellos, quienesquiera que sean, a los
que se humilla y rebaja. Ellos necesitan tener esperanza; pero si se
calla todo o si se les da a elegir
entre dos formas de humillación,
estarán desesperados para siempre,
y nosotros con ellos. Me parece que
tal idea es insoportable, y quien no
pueda soportarla tampoco puede
dormirse en su torre. Y no por virtud, como se ve, sino por una especie de intolerancia casi orgánica
que se experimenta o no se experimenta. Por mi parte, veo que muchos no la sienten, pero no puedo
envidiarles el sueño. '•
No significa esto, sin embargo,
que debamos sacrificar nuestra naturaleza de artistas a quién sabe
qué prédica social. He dicho en otra
parte por qué el artista es más necesario que nunca. Pero si intervenimos en cuanto hombres, tal
experiencia influirá en nuestro lenguaje. Y si en primer lugar no somos artistas en nuestro lenguaje,
¿qué clase de artistas somos? Aún
si, siendo militantes en la vida, hablamos en nuestras obras de los desiertos y del amor egoísta, basta
que nuestra vida sea militante para que una vibración más secreta
pueble de hombres ese desierto y
ese amor. En momentos en que comenzamos a salir del nihilismo, no
negaré yo estúpidamente los valores de la creación en provecho de
los valores de la humanidad y viceversa. Según mi opinión, los unos no
están jamás separados de los otros

te motivo que tantos artistas, doblegándose bajo el peso, se refugian
en la torre de marfil o, por el contrario, en la iglesia social. Advierto
en esto una dimensión semejante.
Debemos servir simultáneamente al
color y a la belleza. La larga paciencia, la fuerza, el éxito secreto
que tal cosa exige son justamente
las virtudes que fundamentan el renacimiento que necesitamos.
Una última palabra. Sé que esta
empresa no puede lograrse sin peligros y sin amargura. Debemos
aceptar los peligros: el tiempo de
los artistas sentados ha concluido.
Pero debemos rechazar la amargura. Una de las tentaciones del artista consiste en creerse solitario, y
en verdad ocurre que le griten esto
con gozo bastante innoble. Pero se
trata de otra cosa. El se mantiene
en medio de todos, al nivel exacto
ni más bajo ni más alto que cuan~
tos trabajan y luchan. Ante la
opresión, su vocación debe consistir
en abrir las cárceles y hacer que
hablen la desgracia y la felicidad
de todos. Es aqui donde el arte se
justifica contra sus enemigos poniendo de relieve que en modo alguno es el enemigo de nadie. Sin
duda no sabria por sí solo asegurar
el renacimiento que supone justicia
y libertad. Pero sin él, tal renacimiento carecerla de formas y, por
consiguiente, no serla nada. Sin la
cultura y sin la libertad relativa
que implica, aun la sociedad más
perfecta es únicamente una jungla.
Por tal motivo, toda creación auténtica es un don para el porvenir.
Paris, 1956.

PEQUEÑA :J ANTOtOGIA
DE ALBERT CAMUS

Malentendu).
1945: _publicación de Ca~i?-s a un amigo alemán (Leltres
a un amz allem_a1:-d) y creac1&lt;?n de Calígula en el teatro He-

EL MITO. DE SISIFO
Los dioses habían condenado a Sísifo a rodar sin cesar una roca hasta
la cima de una montaña desde donde
la piedra volvía a caer por su propio
peso. Habían pensado con algún fundamento que no hay castigo más terrible que el trabajo inútil y sin esperanza.
Si se ha de creer a Homero, Sísifo
era el más sabio y prudente de los
mortales. No obstante, según otra
tradición, se inclinaba al oficio de
bandido. No veo en ello contradicción. Difieren las opiniones sobre los
motivos que le convirtieron en un
trabajador inútil en los infiernos. Se
le reprocha, ante todo, alguna ligereza con los dioses. Reveló sus secretos.
Eginá, hija de Asopo, fué raptada por
Júpiter. Al padre le asombró esa desaparición y se quejó a Sísifo. Este.
que conocía el rapto, se ofreció a informar sobre él a Asopo con la condición de que diese agua a los rayos
celestes. Por ello le castigaron enviándole al infierno. Homero nos cuenta

también que Sísifo había 'l!ncadenado
a la Muerte. Plutón no pudo soportar el espectáculo de su imperio desierto y silencioso. Envió al dios de
la guerra, quien liberó a la Muerte de
manos de su vencedor.
Se dice también que Sísifo, cuando
estaba a punto de morir, quiso imprudentemente poner a prueba el amor
de su esposa. Le ordenó que arrojara
su cuerpo sin sepultura en medio de
la plaza pública. Sísifo se encontró
en los infiernos, y allí, irritado por
una obediencia tan contraria al amor
humano, obtuvo de Plutón el permiso para volver a la tierra con objeto
de castigar a su esposa. Pero cuando
volvió a ver este mundo, a gustar del
aqua y el sol. de las piedras cálidas y
el mar, ya no quiso volver a la sombra infernal. Los llamamientos, las
iras y las advertencias no sirvieron
para nada. Vivió muchos años más
ante la curva del golfo, la mar brillante y las sonrisas de la tierra. Fué

necesario un decreto de los dioses. que recibe la masa cubierta de arcilla.
M ercurió bajó a la tierra a coger al de un pie que la calza, la tensión de
audaz por el cuello, le apartó de sus los brazos, la seguridad enteramente
goces y le llevó por la fuerza a los humana de dos manos llenas de tierra.
infiernos, donde estaba ya preparada Al final de ese largo esfuer¡.o, medido por el espacio sin cielo y el tiempo
su roca.
sin profundidad, se alcanza la meta.
Se ha comprendido ya que Sísifo Sísifo ve entonces cómo la piedra deses el héroe absurdo. Lo es tanto por ciende en algunos instantes hacia ese
sus pasiones como por su tormento. mundo inferior desde el que habrá
Su desprecio de los dioses, su odio a de volverla a subir hacia las cimas, y
la muerte y su apasionamiento por la baja de nuevo a la llanura.
Sísifo me interesa durante ese revida le valieron ese suplicio indecible
greso,
esa pausa. Un rostro que sufre
en el que todo el ser se dedica a no
acabar nada. Es el precio que hay que tan cerca de las piedras es ya él mispagar por las pasiones de esta tierra. mo piedra. Veo a ese hombre volver
No se nos dice nada sobre Sísifo en a bajar con paso lento pero igual halos infiernos. Los mitos están hechos cia el tormento cuyo fin no conocerá.
para que la imaginación los anime. Esta hora que es como una respiraCon respecto a éste, lo único que se ción y que vuelve tan seguramente
ve es todo el esfuerzo ·de un cuerpo como su desdicha, es la hora de la
tenso para levantar la enorme piedra, conciencia. En cada uno de los inshacerla rodar y ayarlarla a subir una tantes en que abandona las cimas y
pendiente cien veces recorrida; se ve se hunde poco a poco en las guardias
el rostro crispado, la mejilla pegada de los dioses, es superior a su destino.
a la piedra, la ayuda de un hombro Es más fuerte que su roca.

bert?t. A prop(!s_Ito ?.e la pn~era bomba atómica, Camus
e~cnbe: La etv1hzac1on mecámca acaba de -alcanzar su último grado de salvajismo.
Viaja a los Estados Unidos.
1947: La Peste. Premio de los críticos, es la gran noYela
d~ Camus; plantea el problema: ¿Puede uno ser santo sin
D10s?
1_948: El Estado de Sitio (L'Etat ele Siege) en el Teatro
:Mangny.
1949: Viaje a América del Sur.
Creación de Los Justos (Les Ju~tes) en el Teatro Hebertot.
Camus, de nuevo enfermo, debe mterrumpir sus trabajos.

19~1: El Ho!71bre Rebelde (L'Homme Révolté).
l~t?~: se ret1ra de la l:NESCO para protestar contra la
adm1s1011 de la Espaíía franquista. Fin de su amistad con
Sartre.
1953: adapta al teatro francés La Devoción de la Cruz
de Calderón, y Los Espíritus de Larivey. Publica El era'.

f

no (L'Eté).
1955: Viaje a Grecia.
1956: p~1))licación de La Caída (La Chute).
Adaptac10n para el teatro de Requiem para una monja

..
1

de ,Yilliam Faulkner.
Al))er~ Camus, después de los acontecimientos de Budapest, 1;_~v1ta a l~s. escntore~ europeos a llamar a la ONU.
19;:ii: El Exilzo y ~l IJ.ezno (L Exil et le Royaume), novelas cortas bas~ante d1stn!-tas. En colaboración con Arthur
Koestler, publica Reflexzones.~obre la pena capital en las
cuales se opone a la condenac10n a muerte.
Adapta El Caballero ~e Olmedo, de Lope de Vega.
Prepara una adaptación teatral de Los Poseídos de Dostoi~vsky; el espec~áculo durará cuatro horas y necesitará
tremta actores y diez decorados.
Hágina 5

Página 4

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�LA

LIBROS
¿Nunca ha visto fusilar a un hombre? No, naturalmente, eso se hace
generalmente so_bre invitación y el público está escogido antes. El resultado
es que se ha quedado en las imágenes
y en_ los libros. Una venda, un poste,
y le1os unos soldados.

1

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JOHI&gt; ADDINGTON SYMONDS: El Renacimiento en Italia, Dos volúmenes, 1102 pp.; 1050 pp. Fondo de
Cultura Económica. ;\léxico, 1957.

me entiende, a esta horrible matanza,
Sí, escogí esta ceguedad obstinada en

espera de ver más claro.

Este libro es uno de los estudios fundamentales de la historiografía moderna. Su publicación en español
constituye un acontecimiento editorial, pues enriquece la bibliografía sobre ese periodo, único en la historia
humana, y pone en manos del lector
una guia sobremanera útil para conocer todos los matices, las tendencias,
las personalidades, los acontecimientos y el despertar de la cultura en un
momento en que el hombre se descubre a si mismo y crea nuevas maneras
de interpretación del rico y complejo
mundo circundante. De hecho -dice
J. A. Symonds- en el término Renacimiento confluyen mitltiples derivaciones que provienen de campos de
estudio muy específicos: Bellas Artes,
Teología, Astronomia, Filosofía, Política, Derecho, y hasta Geografía Y Numismática. Todos los investigadores
convienen en que el Renacimiento fue
una "revolución" y, sin embargo, la
historia de esa época no es la historia
de las diversas actividades particulares, consideradas simplemente como
un "adelanto" en el desarrollo de la
cultura occidental. Se trata de algo
más profundo, de un impulso inherente al espíritu humano que, en una coyuntura en que desembocan circunstancias geograficas y políticas favorables, encuentra la expresión de una
magnitud desconocida del mundo y
del hombre.

Desde entonces, no cambié. Hace
mucho tiempo que tengo vergüenza.
Sí, aprendí eso, que estabamos todos
en la peste, y perdí la paz. Hoy la
Pues no, ¿Sabe que el pelotón de busco todavía, intentando entenderlos soldados se coloca al contrario a los a todos y no ser el enemigo
un metro y medio del condenado? mortal de nadie ... Y es porque decidí
¿Sabe que si el condenado se adelan- rehusar todo lo que, con buenas o
tara dos pasos golpearía los fusiles malas razones, hace morir o justifica
con su cuerpo&gt; Sabe que a esta dis- que se haga morir.
tancia tan corta los soldados concenEs también porque esa epidemia
tran su tiro en la región del corazón
no
me aprende nada, sino que se de1/ que ellos todos, con sus grandes
be
combatir.
Sé que cada uno la lleva
balas, hacen una excavación en la cual
en
sí,
la
peste,
pues nadie, no, nadie
entraría el puño? No, no lo sabe porque éstos son detalles de los cuales no en el mundo es indemne.
se habla. El sueño de los hombres es
Lo que es natural es el microbio.
más sagrado que la vida para los pesLo
demás, la salud, la integridad, la
tíferos. No se debe impedir el sueño
a la gente. Sería mal gusto, y el gus- pureza, si quiere, es un efecto de la
to, cada uno lo sabe, consiste en no voluntad, y de una voluntad que no
insistir. Pero yo, no dormí bien des- debe pararse nunca. El hombre honrado, él que no infecta a nadie, es el
de este día.
que tiene el menor número posible de
distracciones. Y ¡se necesitan volunEntendí entonces que no había ce- tad ,; tensión para no ser nunca dissado de ser un pestífero ... que había traído!
indirectamente suscrito a la muerte de
millones de hombres ... Los otros no
... Y o sé que ya no valgo nada para
parecían molestados por eso ... me daban razones muchas veces impresio- este mundo y que desde el momento
en el cual renuncié a matar, me connantes ...
dené a un destierro definitivo. Son
los otros que harán la historia ... No
Lo que me importaba, a mí, no era falta una cualidad para hacer un aseel razonamiento. Era esa aventura su- smo_ razonable. Pues, no es una .supecia ... en la cual uñ hombre encadena- rioridad. Pero ahora, consiento a ser
do, iba a morir ... después unas no- lo que soy, aprendí la modestia. Digo
ches de angustia durante las cuales solamente que hay sobre la tierra plaesp_eraba ser asesinado con los ojos gas y víctim_as y que se debe, tanto
abiertos ... Y yo me decía que siempre como es posible, rehusar de estar con
rehusará dar una sola razón, una sola, la plaga.

En el mediodía del pensamiento, el
rebelde rechaza, por lo tll(ltO, la divinidad para compartir las ·1uchas IJ el
destino comunes. Elegiremos /taca, la
tierra fiel, el pensamiento audaz y
frugal, la acción lúcida, la generosidad del hombre que sabe. En la luz,
el mundo sigue siendo nuestro primero y nuestro último amor. Nuestros
hermanos respiran bajo el mismo cielo que nosotros; la justicia vive. Entonces nace la extraña alegría que
ayuda a vivir y a morir IJ que en adelante nos negaremos a dejar para más
tarde. En la tierra dolorosa es la cizaña incansable, el alimento amargo,
el viento duro que llega de los mares,
la antigua y la nueva aurora. Con
ella, a lo largo de los combates, reconstruiremos el alma de esta época y
una Europa que no excluirá nada: ni
el fantasma de Nietzsche que, durante doce años después de su hundimiento, iba a visitar el Occidente como la
imagen fulminante de su conciencia
más alta y de su nihilismo; ni a ese
profeta de la justicia sin ternura que

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-

El autor, John Addington Symonds,
fue uno de los mejores conocedores
de la cultura italiana. Nació en Bristol
(1840), estudió en Oxford, vivió algunos años en Su"iza y en Italia y murió
en Roma (1893). Además del presente
libro, que es su obra maestra, publicó
estudios sobre Dante, Shakespeare, los
poetas griegos y ,ligue! Angel. De los
sonetos de este Ultimo hizo una notable traducción al inglés.

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JOAO CRUZ COSTA: Esbo:o de una
historia de tas ideas en el Brasil.
Historia de las Ideas en América,
IJI. 1 i8 pp. F. C. E. :México, 1957.

Entre el cuerpo de ediciones que
aquí se imprimen figura nuestro mensuario "ARMAS Y LETRAS", que recientemente ha establecido una sección -LIBROS-, en la que figuran
comentadas las obras últimamente aparecidas en las prensas americanas.

En la esfera política, ha sonado la
hora de España. La corona de los
Habsburgo ejerce una amplia hegemonía en el sur de Europa. Promueve el
Concilio de Trento y establece la Inquisición. La Compañía de Jesús nace
prácticamente de la nada en un momento critico y acude en socorro de
la Iglesia; pronto se extiende en tal
forma que llega a rivalizar con el mismo Papado en riqueza y poderío, formando un Estado dentro de otro Estado. Se desencadena entonces la reacción que propiciará la reagrupación
del mundo católico y fijará limites
muy definidos a la esfera protestante,

Este estudio de Cruz Costa llena un
vacio que babia impedido la formulación de una síntes)s de la historia
de las ideas en Iberoamérica. Pues si
bien es cierto que el Brasil posee muchas analogías con los países de la
América hispánica, sus diferencias son
dignas de hacerse notar. Tales diferencias se muestran con evidencia en
este esquema del pensamiento brasileño que Cruz Costa ha desarrollado poniéndolo en relación con los hechos
históricos que le dieron lugar. Y los
resultados son realmente sorprenden•
tes; se explica, en efecto, con toda
claridad, cómo los brasileños han realizado las mismas metas que los palses
hispanoamericanos pero por vias Y
con métodos bastante diferentes. La
colonia, la independencia, el imperio,
la dictadura y la república se han dado en el Brasil a través de una evolución mucho menos violenta y forzada que en otras partes de América.

A mediados del siglo XVI -concluye Symonds- termina el Renacimiento en Italia. Parece que sus artistas y
sabios han agotado la vena creadora.
Ya no se inventa, sino que se repite,
dando así lugar a una academicismo
que cierra definitivamente las puertns a toda tentativn de innovación. Italia aparece como estéril durante esos
años, pero ha dado al mundo occidental la libertad del espíritu y pone en
sus manos un legado artístico y científico imponderable y Je entrega una
religión fuerte y unida.

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La Uni ver si dad de Nuevo León ha
mantenido desde su fundación un vas•
to plan editorial que desarrolla al través de publicaciones cuya circulación
comprend~ a todas las Instituciones
oficiales, universitarias, académicas,
ateneistas, centros culturales, sociedades de diversa indole y personas, en
América y Europa.

Dada la extensa órbita de circula•
ción del Boletin arriba mencionado, y
en interés de ofrecer al lector americano una juiciosa información del fondo y continente de la obra, cotejada
a la luz de un criterio ecuanime y 1
tono con la moderna interpretación
del pensamiento científico, literario o
artístico, "ARMAS Y LETRAS" se complace en invitar a ustedes a coadyunr
con este propósito de orden cultural
que anima a la Universidad de Nuevo
León, solicitándoles el envio de cada
una de las ediciones nacidas en sus
prestigiosas prensas, las cuales serán
objeto de nuestros comentarios, en la
medida que vayan llegando a nuestras
manos.
Los envlos deben hacerse a:

"ARMAS Y LETRAS",
Universidad de Nuevo León,

·1;~1,:' ..' .
a_,
·-:s

Plaza del Colegio Civil,
Monterrey, Nuevo León,
México.

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Ürgano Mensual de la Universidad
de Nuevo León
Re¡i1trado como articulo de 2a. Clue en la

Admón. de Correo, de Montcncy, N. L, el
20 de ALr1J de 1944.
INDICADOR,

CHARLES GUIGNEBERT: Cristianismo medieval y Moderno. (No. 126.)
320 pp. Breviarios del Fondo de Cultura Económica. ~léxico, 1957.

En el presC'nte breviario, ~1 historiador francés Charles Guignebert continúa la exposición histórica que en El
cristianismo antiguo (Breviario 114)
babia desarrollado hasta llegar a los
últimos siglos del Imperio Romano latino. Ahora, la Iglesia de Occidente
constituye el tema exclusivo del estudio, porque la Iglesia de Oriente, animada por un espíritu particular, sigue
su propio camino, y su influencia en
La investigación de Symonds agota la vida religiosa del ámbito cultural
todas las manifestaciones culturales de que las invasiones bárbaras marcarán
la época, desde la pintura y la escul- tan hondamente se reduce a muy potura hasta las costumbres públicas Y ca cosa.
privadas. En lo que se refiere a la liLa gran personalidad de la nueva
teratura, encuentra que las lenguas
italiana v latina se disputan las pre- l'pora es San Agustín, a cuyo pensaferencias~ de Ja nación. Las clases po- miento ,·oh·er:i.n una y otra vez para
¡mlares repiten las obras que en prosa lrgitimar sus afirmaciones todos los
y en verso han escrito Dante, Latini, movimientos disidentes y la gran col'bcrti, Yillani, Schia,·o da Bari. .. , 1-riente en que, lentamente, cristaliza

~---------

i&lt;-"

ALAS CASAS EDITORIALES YA
LOS SEÑORES DISTRIBUIDORES
YLIBREROS DEL CONTINENTE

La sociedad italiana, por su parte,
no agota en los excesos de todo género su sed de vivir. Aparece entonces
el raro fenómeno de un refinamiento
intelectual que se da la mano con un
relajamiento de las costumbres. La religión resulta impotente para contener
las pasiones tanto tiempo frenadas, e
Italia vive con una intensidad apenas
contenida por las prédicas de Savonarola.

Para Symonds, sólo Italia podía ser
la cuna del Renacimiento, porque,
mientras otras naciones retrasaban su
evolución, Italia ya tenía una lengua,
disfrutaba de una creciente prosperi•
dad comercial y de una relativa libertad polilica. Sin estas circunstancias,
no hubiera encontrado el cauce propicio la tendencia que se desbordaba.
Pero no es eso todo. El Renacimiento
no puede concebirse como una eclosión espontánea en un medio apropiado. El fenómeno ya se había venido
insinuando siglos atrás, y sus gérmenes provenían de Abelardo, de Sir
Rober Bacon, de Joaquín de Flora, de
Federico JI, de Juan Hus, de los albigenses y los cátaros, de los paterni y
los (ratelli, de los mismos Carmina
Burana, que dejaban traslucir en sus
estrofas un sentimiento más pagano
que cristiano. En síntesis, El Renacimiento en Italia se ocupa de la transformación del hombre estudiado a través de sus obras.

EL HOMBRE REBELDE
descansa, por error, en el sector de los
incrédulos del cementerio de Highgate: ni a la momia deificada del hombre de amán en su ataúd de vidrio;
ni nada de lo que la inteligencia y la
energía de Europa han proporcionado sin tregua al orgullo de una época
miserable. Todos pueden revivir, en
efecto, junto a los sacrificados de
1905, pero con la condición de que
comprendan que se corrigen mutuamente y que les contiene a todos un
límite en el sol. Cada uno dice al
otro que no es Dios, y aquí termina
el romanticismo. En esta hora en que
cada uno de nosotros debe tender el
arco para volver a hacer sus pruebas
u conquistar, en u contra la historia,
lo que ya posee, la magra cosecha de
sus campos, el breve amor de esta tierra: en la hora en que nace por fin
un hombre hau que dejar la época y
sus furores adolescentes. El arco se
quiebra. la madera cruje. En el máxi-'
mo de la tensión más alta va a surair
el impulso de una flecha recta, del
trazo mds duro y más libre.

que resultan determinantes para la estructuración del idioma como medio
literario. Por el contrario, los humanistas escriben y disputan en latín y
hasta en griego; buscan afanosamente manuscritos de los autores clásicos
y forman bibliotecas. De los primeros
surgirá la madurez de expresión de
un )laquiavelo; a los segundos se debe el rescate de buena parte de los
textos griegos y latinos. La misma diligencia acusan las artes plásticas en
manos de Cimabué, Miguel Angel, Orcagna, Rubens, Giotto y tantos otros,
y la música en manos de Palestrina.
El autor otorga a cada uno de estos
personajes un lugar preferente en su
estudio.

y se afirma la ortodoxia. Del crisol
en que se vierten las intuiciones, sentimientos, necesidades e inquietudes
religiosas con que se expresa la vida
espiritual de la Edad Media ir_á surgiendo la formidable construcción de
la Iglesia Católica Romana, asentada
definitivamente en el Concilio de Trento, y la multitud de sectas protestantes cuyo origen es la voluntad de purificación y rectificación de ese proceso de organización, y cuya tragedia
es la imposibilidad de lograr la reunión que permita reconstruir la Iglesia única en Cristo.

Como protagonistas de esta evolución nos habla Cruz Costa de las actitudes intelectuales de los jesuitas, los
liberales, los monárquicos, los positivistas, los republicanos, los nacionalistas, etc. Y en casi todos ellos se
encuentra un doble aspecto: padecen, por un lado, un "bobarismo", un
"transoceanismo", una afición decidida por lo europeo, y por otro, sienten
también el llamado del 'sertón", la
presencia de la tierra nativa. Ambas
influencias se marcan poderosamente
en sus obras, aun en aquellas que son
más ortodoxamentc curopeizantes. Así,
por ejemplo, a la luz de estos conceptos, se examina el positivismo brasileño que es, indudablemente, uno de los
movimientos más interesantes de América, y se delimita cuál fue su influencia aparente y su influencia real en
uno de los momentos climáticos, cuando el Brasil se coffvcrtia de una monarquía al estilo portugués a una república al estilo hispanoamericano,
constelada de ,·icios y ,·irtudes.

ColoLon.dom

Huvo Padilla
Fidcncio de la Fuente
Genaro Salinas Qulroea
Arturo Cantú S.
Homero A Gana

Alfonso Ran¡rel Guemi
Gwllenno Cenia G.
Jorae Ran¡el Guemi
Manuel Morales
Dibujos de Jor¡c Ranrcl Gucrn.

l.Jc. Fidcndo de la Fue:nte
Olidnaa

Wuhm¡ton

y

Cole¡io Ct,tl

Moatezrey, Nuevo Le6n

MEXICO

Página 7

r

�CONTESTACION A UN
ACTO DE ACUSACION
Prof. Serge P. DARMON, Director de
la Alianza Francesa de Monterrey.

C

UANDO el hombre está cada día más ahogado por lo que es
llamado, con eufemismo, "el progreso"; cuando tenemos
cada día más ocasiones de desesperación y de vergüenza;
cuando los escritores jóvenes desprecian en sus obras el hermoso
lenguaje, es reconfortante acoger esta luz que nos viene del norte
con la consagración de Albert Camus.
Este Premio Nobel corona una obra que va del Extranjero a
La Caída. Pero corona también uno de los pensamientos más altos
de nuestra literatura; el excepcional mérito de Ca mus consiste en
darnos de la humanidad una imagen que podemos mirar sin vergüenza. Entre los escritores de hoy, Camus es uno de los más generosos y de los más humanos.

'

'"

,

'it .

'

El Premio Nobel

1

Alfred Nobel fue un químico sueco, nacido en Estocolmo
en 1833 y muerto en 1896. Es conocido sobre todo como inventor de la dinamita, y como fundador de premios destinados a coronar obras literarias, científicas u filantrópicas
del mundo entero.

Algunos se asombran -ya lo sé-· de que el jurado de Estocolmo haya dado su preferencia a un autor que no es católico.
Cuando el escritor es un artista sincero y verdadero, la ideología
que alumbra su obra ya es superflua. ¿Y quién puede negar que
la pregunta inicial de La Peste. "¿se puede ser santo sin Dios?"
haya encontrado en la obra de Camus su contestación? Las etiquetas CJ,Ue se dan a los autores, además, no tienen más que un valor
relativo. ¿No se ha llamado "escritores católicos" a André Gide
y a Francois Mauriac 1 Una observación imparcial nos revela el
verdadero sentido de la obra de estos autores y ¡nos encontramos
muchas veces muy lejos del catolicismo' Al contrario, cualesquiera que sean nuestras opiniones. debemos reconocer -si el buen sentido no está vencido por la parcialidad- que las reglas de vida
que nos ofrece Albert Camus, si no están orientadas hacia la religión, a lo menos no tuvieron nunca la intención de llevar al lector
por caminos peligrosos. Camus es ateo. Si. Y su gran mérito es
el de llegar a una moral puramente humana tan elevada como la
religiosa, y eso sin el apoyo de la revelación. Seamos francos:
cuando un país acaba de vivir un período durante el cual la vida
de un hombre no valía dos centavos. cuando la glorificación de la
bestialidad era el nuevo credo, cuando la vertiginosa carrera de los
armamentos de destrucción general llena nuestros periódicos, en
fm. cuando el hombre se encuentra como un pedazo de madera en
medio de un mar enfurecido, ¿podemos negar a un hombre sincero, de una lealtad sin límites, el derecho de buscar la moral más
alta en todos los senderos, hasta los del puro humanismo 1

Albert Camus es el noveno francés que recibe el Premio
Con toda imparcialidad el jurado de Estocolmo otorgó su
No bel de Literatura, desde su fundación en 1901.
Premio a un autor que nos da confianza en el hombre, en la ener1901: Sully Prwlhomme
1905: Fréderic .ll islral
1916: Romain Rolland
1921: Anatole France
1927: Henri Bergson
1937: Roger Martín du Gard
1947: André Gide
1952: Francois ,llauriac
1957: Albert Camus
Francia encabeza así el Nobel (Sección Literaria). El premio fue este año de 15,000 dólares.
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gía, en la lealtad. A un hombre que escribió: "Yo reflexionaría
antes de decir que la fe cristiana es una renuncia. ¿Puede escribirse
esa palabra para un San Agustín o para un Pascal? La honestidad
consiste en juzgar una doctrina por sus cimas. no por sus sub-productos". Hagamos lo mismo. Busquemos en Camus un guía hacia
las ideas más dignas de nuestra condición humana. Pero no le pidamos una inspiración religiosa que le parecería extraña. Y, como
escribe Emile Henriot: "Puede ser que lo veamos un día, sin ruido,
sin ostentación, entrar desesperadamente en un convento o encerrarse en una trapa." ¡Qué imagen la de un hombre llegado por
fin hasta Dios por los caminos de un pensamiento sin religión 1

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                    <text>•

BOLETIN MENSUAL DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON
Registrado como artículo de 2a. clase en la Administración de Correos de Monterrey, N. L., el 20 de Abril de 1944.

Noviembre-Diciembre de 1957

No. 11-12

Año XIV

D.A.S.U.

PANORAMA HISTORICO DEL COLEGIO CIVIL
Por Israel CAVAZOS GARZA

N

liEYO León 1 ·vive, durante la coIonización española, en suma

Don Lucas de las Casas, por ejemplo, nacido en Monterrey en 1693. Es

Cuatro Provincias Internas de Oriente.
Allí se establece en 1824 la cátedra de
jurisprudencia, que funda don .José

pobreza. Sin el recurso de la

doctor en cánones por la l;niversidad

minería, no hay aquí el florecimiento

de México y abogado de las audiencias

de otras provincias del interior de la

de 1Iéxieo Y Guadalajara. Es autor de

1\uéva España. La 'ganadería cobra un

poco más de nueve obras literarias,

auge notable en el siglo XYIII, pero su
producto queda en México y Querétaro, procedencia de los dueños d~ las

jurídicas Y religiosas. El Dr. Jerónimo
López Prieto, fundador del Colegio de
1lontcrrey
ónigia ca,dral d

grandes haciendas. La guerra contmua

Guadalaja

y

cto po mue os añ

con el salvaje y el aislamiento de los

del Coleg·

S

in ·

centros urbanos importantes, recrudecen esta situación.

dad. El P. ande
neda, reg montan

El rcinero tiene que ser soldado destle su edad más tierna. Apenas si ad-

lldefonso e México, rector el olegio del Espíritu Santo en Puebla en

e d · ha e· Garci de P. ne

gial de

an

quiere los conocimientos 1:1as elein:en-

1737, Y autor de un Elogio Fúnebre

tales. En toda esta centuria no existe

al obispo de la Puebla. El P. Nicolas

aquí un centro de enseñanza superior.

López Prieto, nacido en Jlonterrey en

Al•ún vecino acomodado envía a sus 1696, colegial de Tepotzotlán en 1718,
hij;,s a :\léxico, Zacateca
. . ?ianctor el Col io"
- rja}E'-

Alejandro de Treviño y Gutiérrez. En
su época· más brillante llega a tener el
Seminario basta cien alumnos. La enseñanza consiste en: lengua latina, retórica, poética, geometría, aritmética,

mover la instrucción pública". Se ha-

lla en el poder Santiago Vidaurri, secretario de gobierno durante las administraciones de Parás y sucesores. Está en antecedentes del problema y,
exactamente a un mes de sancionada

álg ra. fi~a, te~a y ambos de-

la Constitución local ,el 4 de noviembre de 57, el Congreso expide el decreto número 13, que faculta al Ejecu-

uto, a partir

tivo para que: 'a la mayor brevedad

d

25,
ract r mioficial. El
cr o d 14 de s · mbre de 1835,

posible proceda a establecer un cole-

re

s. Ti ne este

ns

sigo un mil pes
su sos enimien o.

nsuales para

ANTECEDENTES DEL COLEGIO
CIVIL
Creado el Estado de Xuevo Uón, y
onstitu~"

Polila

gio civil de instrucción pública en el
local que juzgue más conveniente"; señalando los recursos a que ha de acudirse.
Este documento, marca el principio
de una institución que, en el decurso
de toda una centuria, ha ele constituirse en centro cultural por excelencia

eu.,,,et-owreste

del pais. Nuevos obs-

e el s-

cnlos s presentan para que no se dé
nmediat cumplimiento a este decre-

ce r de e etad se onsi e-

o. El 17 de diciembre, tiene lugar el
br golpe de estado", de Comon-

Colegio de esta ciudad desde 1712 Y ra económicamente impotente para la
muerto aquí en 1728. El Dr. y Maestro fundación de un instituto de esta naJosé García de Pruneda, por la Uni- turalcza. De aquí que, al formular el

fort. e inicia la Guerra de Tres Años.
Una vez más Nuevo León, ocupa un
puesto de combate en primerísima fi-

el primer movimiento cultural de im-

versidad de l\léxico; canónigo de la

catedral de Puebla Y muerto en Sierra
de Pinos en 1734. Fr. Francisco de la
Garza, linarense. Estudi en
pe de Zacatecas en 1765. Veinte _ños
misionero en Texas; l~ct de te gia

gobernador Parás su Proyecto de Plan
de Instrucción P,íblica en 1826, ofrez-

la. Se trata de acudir en defensa de

portancia. El P. Jerónimo López Prieto erige, en 1702, el templo de San
Feo. Javier, (1) y gestiona la funda-

ca declarar benemérito al particular
e re íce este propósito. El mismo

dilla las fuerzas del Ejército del Norte
que marchan al interior. A la batalla

jara, a cursar. la carrer

eclesiash_ca

Hav vecinos cultos, pe

han vcmd

va ·con estos conocimicn s. Alonso d
León y Juan Bautista C,l'l'llilól.-"'""º
Ovidio· y a Aristóteles, y nos legan,
adrmús, una importantisima crónica.

En los albores del XVIII, se observa

ción de. un seminario anexo, atendido

por padres oblatos. El instituto queda
formaJmente establecido en 1712. Dos
años más tarde queda este Colegio en

nda,

o. e fa ec10 en 17al.; a t~r de

rntr h

s

bre te as hter

u vida

II p

y

filosó cos.
Br. Ju
de A llano,
igin rio de lonterr ·, mae
1

1anza

per· r. El

st ucio

·

l.

dalu-H¡

gobern dor, en su informe de gobier-

de

49, durante su segundo perio-

durante quince años, y
1erto
Culiacán en 1807, considcr·lil-f!!!fno se

do a inistrativo, clama por la crea· · n di,...,.. Intendencia de Instruc-

manos de la Compañia de Jesús, al

gundo obispo de Sonora. El licenciado

fundar ésta, en 1714, el Sacro Colegio

)latías López Prieto, oriundo del valle

de San Francisco Javier.

del Huajuco (,·illa de Santiago); be-

ción Pública, que se haga cargo de este importantísimo ramo. Y no se crea,
señores -afiade- que a sólo el ramo

Durante casi treinta y dos años fun..

cario de San Ildefonso. Llegó a ocu-

ele i.nstrucción primaria se reducen las

la Contitución. Vidaurri mismo acau-

contra Miramón en Puerto de Carretas

se suceden las tomas de Zacatecas y
San Luis Potosi. Viene luego el descalabro de Ahualulco, (29 de Septiembre - 1858), y Vidaurri vuelve a l\fonterrey con intento de reorganizarse.

ciona este establecimiento. Desde el

par la recto ria del Seminario de Mé-

ideas del gobierno: quisiera también

Llama la atención el hecho de que.
en medio de esta lucha fraticida, Vidaurri se dé punto de reposo para dis-

primer maestro el P. Francisco Ortiz,

xico cuando aún era estudiante, y ca-

ver fundado en esta capital un insti-

poner la iniciación de las obras del

hasta el P. José Nava, último rector en

nó .

Elm

lo. sofía. La clausura del Colegio aca~•

Mon
esde 791.
. Paulino F: nánde de umayor,
tura! de Sal as, maes o d F_r. Ser-

del
Estado;
ya que n es
sib1e r li
. pr t? este prop ito, uzga con

con un movimiento que ya se babia
dejado sentir.

do y Ram
Ar1zpe ca mgo de
~.!é!lfl' de~
ter . , do"lt;¡¡,,¡¡lf'rió

mente.. 1r for an
u fondo
da p
ore· nar s m os
establecer un p antel en que se ormen

Un estudio más amplio de las letras

los ciudadanos con el cultivo de las

y la cultura coloniales de Nuevo León,

ciencias y de todos los conocimientos
útiles". Pero no toca al principal ani-

1746, se enseña gramática y se lee fi-

LITERATOS :-lEOLEGIOXENSES
Durante el siglo XVIII, florecen eminentes nuevoleoneses en el campo de
las letras, los cuales inician aquí sus
estudios y los concluyen en ciudades
del interi.or. Las investigaciones realizadas en este importante aspecto, apenas si mencionan a los cronistas del

XVII, y, dejando un lapso de más de
siglo y medio, puntualizan solamente
la producción literaria en Nuevo León
a partir de nuestro ilustre Fr. Servando. Una somera revisión de documentos y fuentes bibliográficas, nos han

dado algunos nombres desconocidos
absolutamente en nuestro Estado.
!11.-Esquina N.O. de Morelos y Escobedo.

nos daría noticias insospechadas.

cien' .

. erai·o por

Clausurado el
egio
s o
se abre, 21 años .is tarde, la áted
de filosofia, que tiende en el onven
to de San Franci o Fr. Crist al Be-

mador de esta idea verla realizada. La
muerte le sorprende el 18 de febrero
&lt;le 850f es asos once meses de que
e: resa
su royecto.
Viene los ías de la Revolución de
yutla. 'ue, León participa en for-

llido y Fajardo; Y,

ma mu.

EL SE~!IXARIO

116

, a d gramá-

tica, fundada merced al legado de doña Leonor Gómez de Castro.

Llega a lllonterrey en 1790 un prelado ilustre: don Andrés Ambrosio de
Llanos y Valdés. Dos años mas tarde.
(Dic. 1792), funda el Real )" Tridentino Seminario de :\fonterrey, único centro de cultura por muchos años en las

Colegio Civil (edificio actual). Si las
cátedras no son abiertas se debe a la
situación anormal del mom~nto, y a
que se trabaja precisamente en la cons-

trucción del local.
FUNDACION,
La destitución de Vidaurri como jefe del Ejército, trae como consecuen-

cia la ocupación de Monterrey por
Aramberri. Este asume la primera ma-

gistratura del Estado (25 Sept. 59), y

en ese movimiento

consagra su tiempo a la reorganización de] Ejército; pero, a la vez, dicta
las disposiciones para reorganizar la

nacional. La lucha culmina con
promulgación de la Constitución General de 1857. El Congreso de Nuevo

instrucción. Usando de las facultades
que le concede el decreto 13 de 4 de
Nov. de 57, piensa en la fundación de

León, erigido en Constituyente, inicia

un instituto Hpara abrir a la juventud
diversas carreras", y proporcionarle
"una educación esmerada". Así conviene a la dignidad y buen nombre

dir

la

los trabajos para elaborar la Constitución Politica local. Esta es sancionada el 4 de octubre de 1857. El Art. 66,
incluye también el p '·ecepto de: "pro-

(del Estado)", y lo verifica "en la ior-

•

�buna en que pronuncia su discurso es mediante pago de 23 pesos. El 20 de
una de las grandes piedras utilizadas febrero de 1840 esta propiedad pa~a a
en la obra, según el decir de Herme- ser de don José Eleuterio Gonzalez,
quien todavía no recibe su t~tnlo de
negildo Dávila.
Restaurada la República recibe esta médico, ni sueña en que babra de s~r
obra mayor atención. El Gr a 1. J eró- director del Colegio. Otra parte mas
nimo Treviño, se pro¡ione concluirla próxima al edificio es dada en m~r1859.
durante su administración. Impotente ced a Juan Allen en 1859, y edihca
el erario para realizarla, recurre a los _allí dos piezas. El Gral. Trevi ño dePRUIEROS PASOS. LOS FRANCESES
donativos privados. Por medio de la clara de utilidad pública en 1868 estos
circular de 16 de agosto de 69, dispo- terrenos. pasando a ser del Colegio.
ne la formación de comisiones para En 1889, el gobernador Garza Ayala
Impreso y publicado el decreto de 30
efectuar
colectas públicas en los mu- indemniza a los herederos de Allen,
de octubre, se procede a la designación del personal de la institución nanicipios del estado. 11onterrey se di- que hacen reclamaciones.
Durante la dirección del Dr. Rocha,
ciente. Con fecha dos de no,,iembre
DISTRIBUCIOXES DE PRE~!IOS
Yi.de en cinco sectores, en cada uno
se expide nombramiento al director.
de los cuales se designan comisiones en 86, se inicia la construcción de la
A fín de estimular a los alumnos, se de tres indh iduos. Igual procedimien- banqueta; se instalan farol:s Y se
El empleo recae en un destacado jurisestablece
la fiesta anual de la distri- to se sigue en cada uno de los muni- plantan árboles. Y es en ese ano d~ 86
ta de entonces : José &lt;le Jesús Dávila
bución
de
premios. Estos actos son cipios. Aunque el efecto es desconso- cuando se enclavan en las esqmnas
y Prieto. Con la misma fecha se otorbrillantísimos
y llegan a hacerse tra- lador: a consecuencia de la guerra, los los tradicionalísimos cañones que dugan los nombramientos a los primeros
catedráticos. El Colegio queda estable- dicionales. Se premian los primeros pueblos viven días de miseria y priva- rante setenta años permanecen allí,
cido provisionalmente en la casa epis- lugares en cada uno de los cursos. La- ciones. Villaldama envia $14.25, " ... con para ser ,·ueltos ~,1 Obispado, de donde
copal, (2) edificio nacionalizado al tinidad, filosofía, profesional, etc. Hay inmensa pena por la paralización de procedían. En 87 se construyen los
dictarse las leyes de Reforma. Hacia premios también para cada una de las los giros y la escasez de numerario, siete arcos del corredor meridional,
y para las cualidades de tan terrible que toca ya a S\1s extre- del patio del centro. Ocho años desO
1864, ya ocupa el edificio anexo a San asimrntnras
los
alumnos:
moralidad, aplicación, mos"'. Sesenta y siete entusiastas ve- pués se inicia la construcción de una
Francisco y qne fué luego cárcel muurbanidad.
El
premio consiste, gene- cinos de l\larín logran reunir, con gran sala de actos públkos, que se
nicipal.
ralmente, en obras relacionadas a la aportaciones que van desde un real a concluye al año siguiente.
El 5 de diciembre de 1859 se inician
materia de estudio. De cada una de es- tres pesos, la suma de $36.00.
El edificio es tan amplio qu{' puede
las lecturas con 70 alumnos. Vidaurri
tas fiestas se imprime después un foCada pueblo envía su óvolo con ver- albergar a dependencias extrañas: la
r{'asume el poder. Aramberri sale del
lleto conteniendo el desarrollo del pro- dadero patriotismo. En Apodaca y sus Escuela Normal, de 1886 a 1903; la EsEstado. El cambio administrativo no
grama y las piezas oratorias o poéticas haciendas de Huinalá, Sta. Rosa y Za- cuela Juárez, el Consejo de Salubridad
afecta al Colegio, que recibe todo el
pronunciadas.
catecas, ademús de las aportaciones en 1900 y la Escuela de Artes Y Laimpulso oficial.
El programa es muy selecto, aun_que a en efectivo, se obtienen donaciones bores Fe~eniles, en 1927.
Una nueva desgracia viene a ensomyeces demasiado prolongado. Al mfor- hasta de 46 fanegas de maíz y siete y
brecer la vida de México. Las huestes
me y discurso del director sigue la media de jabón; utilísimas para el inORGA:s'IZAC!Ol&gt;/ IJI.TERXA
francesas, no obstante las lecciones
lista de los alumnos premiados. Dami- ternado del Colegio.
recibidas en Acultingo y Puebla, avantas de la mejor sociedad regiomontaTiene el plantel en sus primeros
Administra los fondos don Fernanzan hacia la capital de la República.
na, solas o a dúo entonan arias o se- do de la Garza y fs maestro de obras años, alumnos internos. El número de
El presidente Ju:irez y sus ministros
lecciones de óperas famosas, o ejecu- Antonio Salazar. Este último se mues- éstos fluctúa entre 15 y 20 jó,·enes,
se ven precisados a emprender su cétan al piano composiciones musicales tra muy activo. Percibe un sueldo dia- procedentes de los municipios y de los
lebre y penosa peregrinación al norte
dificiles. Durante muchos años son rio de dos pesos. Ya para abril de estados. El prefecto y celadores tienen
del país. En dos ocasiones se instala
imprescindibles las odas que exprofe- 1870, el maestro Luis Sánchez está po- buen cuidado de que en estn depenen 1864 el gobierno nacional en Monso escribe Hermenegildo Dávila. En niendo los techos y el carpintero San- dencia se observen reglas que tiL•nen
terrey. La rebeldía de Vidaurri provoaños posteriores suelen tomar la pala- tiago L . :.\Iarks las puertas y ventanas. mucho de monástico. Cada alumno tieca el distanciamiento con ambos estabra dos de los discípulos más aventa- El 31 de mayo el mismo Sr. Sánchez ne, por su cuenta, "una cama, baúl,
distas. Las fuerzas francesas, al manjados. Por último, el discurso del go- recibe $368.75, por haber concluíclo aguamanil, servilletas, peines y la ropa
do de Castagny, ocupan la ciudad el
bernador. La fiesta reviste gran solem- los techos de los corredores. Termina necesaria". En invierno se leYcrntan
26 de agosto.
nidad y tiene lugar, generalmente, en el período de vacaciones y el gobierno a las seis de la mañana. A las 5 en el
El invasor ocupa con violencia el
el teatro del Progreso. A partir ele dispone que el nuevo año lectivo se ,,erano. La comida se sirve a las 12.
edificio del Colegio, convirtiéndolo en
1889, se celebra índistintamcnte en es- inicia en el flamante edificio. Se ha- La cena a las 7. Los tres aumentos se
cuartel. Al iniciarse el año escolar, sote teatro o en el salón vestibular del cen los dispositivos necesarios para su toman en refectorio, con la presencia
lo hay disponibles dos aulas en la parinauguración y ésta tiené lugar a las drl prefecto. Durante éstos, un alumno
te interior. Las cátedras tienen que Colegio.
Por acuerdo del gobierno de 31 de 10 ele la mañana del sábado 15 de oc- cada vez lee "en voz alta y clara··. un
impartirse _en los domicilios particn1aadosto de 1907, quedan suprimidos los tubre de 1870.
trozo de la Contitución General. de ]a
res de los maestros. Numerosos catee~ámenes públicos de fin de año, para
local o de la ley de erección del Coledráticos y discípulos abandonan sus
implantarse los reconocimientos bigio o su reglamento interior. La situaAl\TECEDENTES DEL EDIFICIO
estudios para aprestarse a la lucha.
mestrales. Esta suprC'sión acaba ron
ción económica hace imposible el sosJuan C. Doria, recientemente egresalas fiestas de distribución de premios
La visión de un obispo inteligente, tenimiento del internado y éste tksado del Colegio 1 es coronel del escuaque son sustituidas con una velada el lllmo. Dr. Andrés Ambrosio ele Lla- parece en 1877.
11
drón Cazadores de Galeana"; Narciso
científico-literaria ele carácter comple- nos y Yaldés, 3er. obispo del Nuevo
Al fundarse el Colegio quedan incorDávila, catedrático de literatura, orgatamente distinto. Se trata de un grupo Reino de León, concibe la idea de ur- poradas a éste la Escuela ele )tll•tlicina
niza el célebre escuadrón de "Rifleros
de ocho conferencias, presentadas po.r banizar la ciudad hacia el nortC'. A 1a y la de Jurisprud{'ncia . Por espacio
de China 11 , que roncurre a Sta. Gc.rtruit1ual número de alumnos. Al ser lc1- llegada del ilustre prelado, en 1790. de 20 años funcionan con el instituto
dis y Querétaro. El Colegio, como
cÍ:1s cuatro hay un breve intermecl~o :.\Ionterrey cuenta como última calle y ello le da carácter de pequella uniquiera, sigue funcionando, diseminado
La primera velada cientifico-literana hada este rumbo con la qu{' se lla- ~'ersidad. El transcurso del tiempo hav oculto. La casa de Gonzalitos es
eféctuada con este carácter tiene 1uga_r mó del Aguacate y posteriormente clr ce observar serios inconvenientes. Hay
~onvertida en aulas. El es el manteel 19 de mayo de 1901 Y resulta bn- Allende. Trae consigo al arquitecto deficiencia en la atención simullánea
nedor del entusiasmo en esta época de
llante. Además de selecto Y numeroso Juan Crousset, y proyecta y emprende de un solo director para esperiaUdaangustia.
público, se ·cuenta también con la p~e- Ja construcción de una catedral nue- des tan diversas. El 12 de octubre de
La Yictoria obtenida por Escobedo sencia del gobernador. Los traba1os
en Sta. Gertrudis (20 de Jul. de 66) re- son presentados con toda JJropieclad. ''ª• tan amplia como la de )iléxico, en i7 se decreta la separaciún de ambas
la esquina de las actuales calles de escuelas.
nueva la esperanza. El ejérrito repu- Se cuenta con un aparato proyector
Juitrez y Tapia. LeYanta los muros paEn 1869, se abre la cátedra d(• a~riblicano entra triunfante a )i!onterrey para ilustrar las conferencias.. Por
ra un convento de capuchinas, y erige, mensura con una incripción tic 30
el 9 de agosto. El caudillo de Galcana cuanto a los temas. son de lo mas Yaconforme a los planos del mismo ar- alumnos. Fundador de estos estudios,
reor"aniza
ra administración púbJica. riado. ilientras Enrique Guajardo preo
quitecto. un ~mplisimo edificio para antecedentes de la Facultad de IngeHace apenas tres días que ha entrado senta un trabajO sobre Ecuaciones Dehospital de pobres.
niería, lo es Francisco L. )lier, compea la cüudad, y ya dicta las disposicio- terminadas, Virgilio Trcvi1ío lee otro
El gobernador y el ayuntamiento se tente ingeniero que se compromete a
nes para la reapertura del Colegio. El sobre La Corola. Antonio de la G~rza
oponen abiertamente a su labor Y a formar ingenie~os topógrafos. La es15 de octubre se reinician las clases, expone su tesis sobre Esteq11iom~t~w, Y
su ..idea de fijar el centro urbano de la cuela deja de funcionar al año siguiencon 75 alumnos.
Roberto García habla sobre el S1t10 de ciudad en un lugar entonces tan apar- te, por falla de alumnos. )iier, con
Tenoxtitlán. Cristóbal Guajarrlo se re- tarlo. Las tres obras quedan inconclu- autorización oficial, imparte clases
RECURSOS ECONmucos
fiere a Las Sensaciones y Luis G. Or- sas. Las paredes del hospital perma- gratuitamente al único discípulo: ~fiPasa el Colegio por seria situación tiz, diserta sobre La Vocal E francesa. necen por muchos años desafiando al guel F. }lartínez. El 31 de octubre de
económica. El gobierno le asigna el
tiempo. En 1849 el Gral. )lifión, en je- 71 se expide a favor de éste el primero
EL EDIFICIO
producto Ue algunos impuestos espefe del ejército ele esta frontera, dispo- y único titulo autorizado por ei Coleciales: conmutaciones del tiempo QllC
El gobernador Yiclaurri da princi- ne la construcción de cuarteles. Dos gio Civil, de ingeniero topógrafo e hifalta a los reos para extinguir sus con- pio, como ya lo hemos ,·isto, a la ob~a di&gt;radas más tarde este mismo edificio dromensor. En 1902, se aprueba un
denas de obras públicas; la mitad del ctel edificio. Interrumpida por los dis- es adaptado para el Colegio Civil. Pero nuevo proyecto para la carrera de toproducto de patentes de licores; dis- turbios de la época, se incrementa en el predio apenas si alc~nza 55 Mis.
pógrafo, pero no llega a establecerse.
pensa de publicaciones matrimonia- 1863. Ocupada la ciudad por los fran- fondo. Al inaugurarse srn embargo, he- El 9 de noviembre de 1899 se abre la
les; etc ... Posee el Colegio en propie- ceses nuevamente son suspendidos los ne una extensión por este rumbo de clase de ensaye de metales, que fundad dos importantes bienes inmue- trabajos. Yigas, sillares y otros mate- 175 Mts.
ciona tres años solamente, pero que
bles: la hacienda de San Bias, en San riales que habían siclo adquiridos por
· Cómo obtiene el Colegio esta vasta logra sus frutos con la recepción, en
"
• en 1901, de 7 ensayadores.
Buenaventura, Coah. valulüa en 46,000 compra o por donación, llegan hasta superficie
de terreno, que to davia
pesos, expropiada en 1859 a don Eva- extraviarse. Ello no obstante, algo se 1913 es conocida por u1os matorrales
risto Lobo y cedida al Colegio por adelanta. Escobedo inaugura la prose- del Colegio Civil?. Don Vicente de SeSUCURSALES
el gobierno federal en 61. Puesta en cusión con una fiesta de· hom~naje .ª púlveda la pide en mercer al ayuntaA fin de resolver el problema ele los
Juárez, en se¡itiembre de 66. La tri- miento en 1835, y éste se la concede

ma que requierert la ilustración y los
adelantos del siglo .. (y) de un modo
que satisfaga las exigencias sociales".
Basado en estos propósitos y recurriendo a los mismos fondos aplicados
por el decreto 13, dispone la fundación del Colegio el 30 de octubre de

alumnos foráneos, proyecta el gobierno el ·establecimiento de sucursales
del Colegio en los municipios más importantes del Estado. En 1877 se crean
el ele Salinas (26 de Oct.); ~larín (11
de Dic.); Linares, Galeana y Villaldama
(17 de Dic.). Pero no todos prosperan.
En Galeana y Villaldama ni siquiera
alcanzan a abrirse. La matricula del
de )larín fluctúa entre 9 y 11 alumnos.
El de Salinas alcanza a tener 22 inscripciones: es atendido por cuatro catcclratícos y tiene 740 pesos anuales
de presupuesto. Durante 10 aiios funciomrn estas dependencias del Colegio
Civil, que se cierran en 1887.

arrendamiento, apenas si alguna v_ez
se recoje su producto por la distancia
y por la situación imperante. Separados los estados de Nuevo León y Coahuila, el gobierno de este último la
Yende en 1865. Todas las gestiones para recuperar su valor son infructuosas. Por cuanto a los sitios de ]a Grulla, en el municipio de :Mina, en agosto de 71 se fijan sus linderos y sólo
se sabe que en ese año los posee (¿en
arrendamiento?) el coronel Antonio
Pérez y Villarreal.

1

r'
1

DEPENDENCIAS
Conceptuado entre los primeros de
su gt"nero en el pais, procura siempre
el Colegio estar al dia en todos los
aspectos. En 1864, establece un modesto taller de imprenta, con materiales de los talleres de la del gobierno.
Todavía en 79 se hacen impresiornes
de trabajos del Colegio en las dos

prensas pequeñas de que se dispone.
La biblioteca empieza a formarse desde los primeros .años. El director Carrillo establece un pequeño salón de
lectura, y el Ing. Beltrán inaugura un
local más amplio en 1916. El fondo bibliográfico asciende a 416 volúmenes,
y en 1926 pasa de mil. Al instalarla
el Dr. Santos en el 2o. piso, se adquiere la biblioteca particular del Ing. Ernesto Garcia Ortiz, y los libros pasan
de 3,000.
Al principio se carece de un laboratorio para las prácticas de química
e historia natural. Estas tienen que hacerse, en 1879, en la botica del Refugio, del Dr. Eusebio Rodríguez. El gobernador Viviano ViUarreal adquiere
en 81 un gabinete de física y un laboratorio de quimica, comprados en
Hamburgo. Esta dependencia es la que
mayor impulso recibe del gobierno
del Gral. Reyes. Con frecuencia se hacen costosos pedidos a Francia, de
equipos científicos.
El 5 de mayo de 1889 se inaugura
el museo de historia natural, adquiri-

do también en París. Sola la sección
de mineralogía llega a tener, en 1898.
2,147 piezas. en díez vitrinas especiales. En 1902, se establece en el patio
sur un jardirr botánico, y se plantan
en el traspatio 150 moreras para la
cría del gusano de seda.
El observatorio meteorológico se
crea durante la dirección del Dr. Rocha. El primer informe se rinde en
enero de 87, correspondiendo a las
observaciones del año enterior. Los
informes se publican en el "Periódico
Oficial" y en hojas sueltas. En 1898
aparece el No. 1 del Boletín :Vlensual.
Desgraciadamente esta interesante publicación se interrumpe en Noviembre
de 1900, con motivo de la muerte de
José Sáenz, director de la Imprenta
de Gobierno.

EJERCICIOS GUINASTICOS Y
)IILITARES
Entre las actividades de más honda
tradición en el Colegio, pueden conceptuarse, indudablemcnté, la gimnás-

tica y los ejercicios militares. El director Carrillo instala en 1904 el gimnasio y obtiene un equipo completo
que hace traer de St. Louis Mo. Los
muchachos son uniformados con camisa ligera, pantalón corto y media
negra. Se practica la esgrima, implantada desde 1889. Los deportes son incrementados en forma eficaz. Los encuentros de beisbol con los muchachos
del Instituto Laurens o los de la Normal, tienen lugar desde antes de 1905,
en el amplísimo patio del Colegio. Las
quejas de los vecinos por los vidrios
rotos de las ventanas y los daños causados al edificio del plantel, haceb dotar a las bardas y ventana de éste de
resistentes telas de alambre, donadas
por el ayuntamiento de 1910.
Pero si la gimnasia y los deportes
imprimen al Colegio un sello de movimiento y de salud física, lo que viene
a darle un carácter viril y de brillante
tradición son los ejercicios militares.
El Reglamento del Colegio de 1892 los
incluye ya'. como asignatura en cada
(Pasa a la página 8)

?e

121.-Esquina de Morelos y Zaragoza, Edificio SyR.

Página 2

Página.3

��VOZ ESTUDIANTIL

CENTENARIO DEL
COLEGIO CIVIL

~n completa concordancia con el afán, por otra parle plenamente justificado, de saber y de Cultura.
Al expedirse en el año de 1933, y durante el período gubernamental del Sr. Francisco A. Cárdenas, la Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León, el Colegio Civil del Estado quedó anexado a la
Universidad bajo la denominación de Escuela de Bachilleres.
Sin embargo en la Ley Orgánica se estipuló, con justificada razón, que debería conservarse el nombre de Colegio Civil en atención
al papel importantísimo que éste siempre había desempeñado en las
labores educativas no sólo dentro de nuestro Estado, sino más allá de

Gustavo VAZQUEZ AYALA

¡

los resortes de la energía humana, conduciéndola y encauzándola por una trayectoria defipida, por una ruta precisa que culmina en
el positivo beneficio espiritual y material, para la mayoría de las masas
humanas y de la colectividod.
Cumple pues la Cultura una función eminentemente social, coutribuye al orden y sistematización de esa función como la estructura
ideológica que contiene las convicciones del hombre, sus ideales y asoi1
raciones profundas.

El hombre es un proceso, la Cultura también se desarrolla por
etapas sucesivas de superación. El hombre está sujeto a la evolución
universal y la Cultura a la evolución humana.
El hombre se mueve genéticamente en el Universo como creatura
suprema y como realización última de los procesos vitales, sirviendo de
base de sustentación a la Cultura que surge siempre imponente y
arrolladora en medio del panorama humano como la plena realización
Y ejecución ya no tan sólo de los ideales de un solo hombre. sino como
el fruto de una labor colectiva, como el resultado concreto de una taiea
social.

Págitia'6

zón de no sentirse competente para entregarse a tal ocupación literaria. Las
relaciones con Eichhorn se enfrían rápida y decididamente. Su posición en el
puesto se hace más y más desagradable.
E1chendorff cree tener que quejarse de
menosprecio en varias oportunidades.
Así llega el momento, que el empleado
consciente se decide a pedir su baja del
servicio del Estado. Esta no se lleva a
cabo inmediatamente. Por de pronto recibe en 1843 del rey el encargo de escribir una historia de la restauración del
Castillo de Marienburg En 1844 se le
concede su baja del servicio.
Pasa bastante tiempo en Danzig, donde viven dos de sus hijos, y se ocupa
principalmente con la traducción de
"Autos Sacramentales" de Calderón.
A éstos no se les había conocido hasta
entonces en Alemania. La traducción
magistral de Calderón fué para Eichendorff lo que había sido para Schlegel la
traducción de Shakespeare; se conquistó luego un amplio círculo de lectores,
unos se presentan, otros traductores se
ocupan de traducir otras obras de Calderón a I alemán.
Además produce en Danzig una serie
de escritos históricos literarios. En él
otoño de 1846 viaja Eichendorff con su
esposa a Viena, donde pasa casi un año
en el círculo de viejos amigos. La ciudad, ciertamente no pobre en grandes
intelectuales, se muestra ansiosa en feste1ar al poeta de todas maneras posibles
y en hacerle homenajes.
En el otoño de 1847 vuelve Eichendorff a Berlín. Apenas había pasado medio año en la ciudad, cuando le obliga
a huír la revuelta de la revolución, que
era especialmente fuerte en el sector de
la ciudad en que vivía. Con su esposa
enferma se va por de pronto a Koethen
y luego en 1848 a Dresden. Casi pasan
dos a1íos hasta que vuelve a Berlín. Durante los próximos años compone, a más
de las traducciones, una serie de traba-

Surge el Colegio Civil, a raíz de la expedición del Decreto del 10
de Octubre de 1859, aún cuando dos años antes durante el Gobierno
de Santiago Vidaurry la Legislatura había expedido otro Decreto en
que se facultaba al Ejecutivo para que procediera a establecer un Colegio Civil de instrucción pública.
Al ser creado el Colegio Civil. fué el señor Licenciado Don José
de Jesús Dávila y Prieto, quien desempeñó el cargo de Director.
La fundación de una institución educativa tan importante como el
Colegio Civil para el impulso de la educación en nuestro Estado, habría de catalogarse, y aún hoy así todavía debe juzgarse, como el intento más laudable y meritorio por parte de todos aquellos que contribuyeron para convertir en realidad, el anhelo insatisfecho en ese entonces, de dotar a nuestra provincia de un Centro de Cultura que estu\iera
a la altura de las necesidades primarias y que fuera, al mismo tiempo

jos literarios "Julián" (1853) y "Roberto unos cuantos trabajos cortos, como por
Guiscard" ( 18551.
• e1emplo, los ensayos "La Vida .de ArisEn la primavera de 1855 se enferma tócratas Alemanes hacia el fin del Siglo
su esposa de un padecimiento del hígado XV/11" y "Halle y Heidelberg".
En viaje a Karlsbad en junio del mismo
En noviembre de 1857 se enfenmó
año tuvo un restablecimiento aparen- Eichendorff de neumonía, que pronto
te. En el invierno, sin embargo, tiene acabó con la vida del poeta de 69 años.
una recaída· intensa, que le deja sentir El día 26 de Noviembre de 1857, hacia
su pronto fin. Desea que la lleven a las diecisiete horas, murió y le enterraNeisse, Alta Silesia con su hiia Allí mu- ron el 30 de Noviembre en el cementerió el 3 de Diciembre de 1855.
·
rio de Santa Jerusalén en Neisse, al lado
EicherÍdorff toma ahora una casa de de su esposa.
campo en Neisse, que se llama St
De sus cinco hijos le sobrevivieron
Rochus. Vivía muy, retirado, mantenien- tres. Su hijo mayor, Hermann, se hido solamente poco contacto social. En zo su primer biógrafo. Hermann lo
los dos años que Je quedan, produjo úni- enterraron en el cementerio de Bonncamente unas piezas inacabadas. Acabó Poppelsdorf al pié del Cerro de la Cruz.

11-

en las más apremiantes circunstancias y
con
los flujos y reflujos del humano destino.
Surgen en la pretérita memoria de la historia, los nombres ilustres
del licenciado Don José de Jesús Dávila y Prieto, del Licenciado Jesús
Ma. Agiular, del Dr. José Eleuterio González, del Dr. Pedro Noriega,

BOL'CHSPIES, Walter, en colaboración con Franz Bouchspics: José
Barón \'on Eichendorff. - No. 1112, noviembre-diciembre.
BOWRA, C. ~!.: La herencia del sím-

Ya Ior heróico

Miguel F. Martínez y tantos otros, que deberán quecI~r eternamente grabados en la mente y en el corazón de los viejos Y de los jóvenes. En los viejos, como el recuerdo imperecedero de los hombres maduros, y en los jóvenes como el ejemplo histórico y la virtud encarnada.
S ea pués ben d ita su memoria.T
Las varias generaciones que han pasado por nuestro honroso Colegio, han marchado siempre a la vanguardia en la Cultura Y los que
están por sucederse tienen la obligación moral de continuar con la iniciativa.
En esta forma daremos prestigio y lustre a una. Institución que ha
;abido distinguirse con honorabilidad, constituyéndose en un positivo
orguflo para nuestro Estado y para nuestra Patria. ·
El Colegio Civil, no sólo ha sido un Centro Educativo destacado,
sino que también ha sido heredero de una tradición militar como quien
ejecuta en lo físico, empuñando un arma y en lo espiritual una idea;
formándose así, la doble conciencia. por una parle del soldado, del militar que defiende con ardor su Patria y por la otra, la del otro soldado
que participa calurosamente en los también ardientes combates de la
- inteligencia.
Tengamos Íé en el porvenir ayudados por la confianza del
pasado. y entreguémonos en cuerpo y alma a nuestro amado Colegio
Civil símbolo de un futuro halagador, para emerger después, rociados
c1, potencia, en la efervescencia espirituall
Veamos a nuestro Colegio como el faro que ilumina y despeja la
nebulosa de la i gorancia, mostrándonos con precisión y lino, la trayectoria que hemos de seguir.
.
Su labor ha consistido siempre en señalar a todas las generacwnes.
la rula que deben abordar para poder sustraerse de los derroteros inseguros y encaminarse con paso firme y decidido, por aquél sendero que
se extiende en posibilidad ilimitada, como el principio de una larga y
enosa jornada.
...,....,,,,.. La marcha prolongada y continuada de todos aquellos que nutren
u seno la idea sublime del progreso, de aquellos que adentrándose
:,'las complejidades de la existencia, parecen ~urgir después con nu~tÍs ímpetos y con nuevas energías que les permiten. como consecuencia
sondeo en los intrincados problemas de la vida humana, esbozar
/ una nueva Filosofía o sustentar una ideología que sirva .de base a las
actividades futuras.
.
El Colegio Civil constituye un baluarte de la Cultura, es el núcleo
donde convergen todos los pensamientos que están unificados por un
cliterio de superación, y por la tendencia unánime de conseguir atesorar
una Cultura que esté a tono con el avance social y jurídico de nuestra
Sociedad, convirtiéndose así nuestra Institución, en una colaboradora
eu la resolución de los problemas de la comunidad.
En esta forma, se logrará la conjunción de las actividades o funnes desempeñadas por nuestro Colegio, con las actividades o funcioque se lleven a efecto en el campo de la Sociedad.
l Colegio Civil ha desempeñado siemper una función social, edu..
de orientación de las vidas humañas, fundamental para el decat" a ) 'ntegro y generaI de to dos Ios fac 1ores que m
. 1erv1enen
.
en e I
sarro 11o
proceso s~ial.
T enie~o en consideración la tarea tan meritoria que el Colegio
Civil ha llevado siempre adelante en su fecunda labor de la difusión
de la Cultura en nuestra Provincia y en nuestra República, se celebra
en este año de 195i su glorioso centenario, quedando pa
o de
las futuras generaciones, como el Templo del Sab ·
Cultura que alberga en su seno a los hijos de
para grandeza de la Patria.

--

,

J.

brero.
BOUCHSPIES, Franz: Salomón en la
leyenda bíblica. - No. 1, enero.

Lg.

1

p1·asa. -

le fueron de ica os por aque os om res que ya como
irectores o
Colaboradores modestos y desinteresados, hicieron posible con su cotidiano afán, lo que para otros que no hubiesen tenido la misma energía y vigor, hubiese resultado poco más que imposible el llevar siemP re adelante la difícil empresa, sosteniéndola con su fé inquebrantable

desa fian do

Es el individuo considerado como célula social un oraanismo cultural, constituye la médula y la esencia del contenido substante de la
Cultura.

en las revueltas de la Iglesia de Colonia,
colocándose completamente al lado de
la Iglesia católica. Sin embargo, tenía
en su superior, el Ministro Altenstein,
un admirador de su poesía, y mientras
este vive, pudo Eichendorff mantenerse
en su puesto.
E1chendorff abandonó Berlín durante·
los trece años de su estancia solamente para cortos paseos a su tierra natal. En Berlín compuso entre otras cosas, las novelas "Mucho Ruido para Nada" ( 18321, "Los Poetas y sus Compañeros" ( 18341, "El Castillo de Durande" ll837I, "El Caballero de Industria"
(1841 ) así como una pieza de, teatro,
la preciosa comedia de equivocación, que
aún hoy se presenta con éxito, "Los Pretendientes" ( 18331.
A pesar de estos trabajos y de los de
su puesto encuentra aún tiempo para
ocuparse de cuestiones políticas, y con
la literatura española. Así aparecen de
él en el sector político ( 1832) "Sobre
la Libertad de la Prensa" "Sobre Cuestiones de Constitución", "Sobre Revueltas Eclesiásticas", etc.·
El primer fruto de sus estudios españoles fué la traducción del libro "El
Cónde Lucanor" de Juan Manuel, sobre
las costumbres principescas del siglo catorce.
En 1840 se muere el superior y
protector benigno de Eichendorff, el
Mjnistro Alten.stein Ocupa su lugar
E1éhhorn una personalidad burócrata y
poco tolerante. Eichendorff tiene que
sentir pronto el cambio de las relaciones
de la manera más dolorosa. Ya en 1837
había escrito Schoen: "Debido al asunto
del Arzobispo de Colonia se han cegado
aquí en contra de los católicos, y ésto
se hace ver ambién en contra de Eichendorff. Esto no es bueno ...... " Cuando le pide Eichhorn refutar los ataques
d~ la prensa en contra de la manera de
tratar el asunto religioso por los mismos
medios, se niega Eichendorff, tanto por
razones de conciencia, como por la ra-

ARENALES, Ricardo: Elogio de la ciudad, - No. 9, septiembre.
BAUDELAIRN~• Charles: Poemas en

o. 3, marzo.
nuesltas ronteras.
, .
. .
..
. . BABIN, ,!aria Teresa: _Epístola a
Pero a la par del sohdo preshgw adqumdo por nuestro Colegio./ fonso Reyes, poeta siempre. - :--o.
como Centro Educativo, debe recordarse siempre con cariño y respeto
2, febrero.
.
.
la tarea fecunda y el trabajo desarrollado en forma extraordinaria que BEXA \'!DES, A,rtem10: _Centei;ar,o de
la Const,tucwn de 1807. - No. 2, fe11 h b
D.
d d

7lr' N LA evolución histórica y social de los pueblos, la Cultura es
JIL9 la base fundamental de su progreso, es el aliciente que mueve

Constituyendo una necesidad imprescindible el proporcionar los
medios adecuados para la difusión de la riqueza cultural, el hombre ha
procurado en todas las épocas, superando a veces su propia historia,
el ~stablecev instituciones educativas de predominante influencia que
coadyuven mediante s.us actividades en el terreno práctico de lo social,
a impulsar el progreso en todas sus formas y hacerlo patente en sus
múltiples manifestaciones.
Una de esas instituciones que ha cumplido fielmente a través de
los años su noble tarea, es el glorioso Colegio Civil.
Este recinto espiritual que ha albergado ~n su seno a muchas aeneraciones y que ha dado a nuestro Estado y a nuestra Patria homb;es
ilustres y destacados, cumple en este año su también glorioso centenario de actividad fecunda, de superación constante y de innegable progreso.

Indice de lo Publicado en Armas
yLetras Durante el Año de 1957

,JeJ

Cervantes, Arios/o y las canciones
de gesta. - No. 5, mayo.
Don Juan. - No. 9, septiembre.

bolismo. -

No. 3, marzo.

CALDERON SIERRA, Bertha: El reafisma en /as obrns de Rabasa. - No.
5, mayo.
CA1IUS, Albert: El escritor. - No. 10,
octubre.
Pequeña antología: El mita de Sísífo, La peste, E/ hombre rebelde. -

:,;; 0 . 10, octubre.
CARDONA PEÑA, Alfredo: De los so-

César Abdallah Portala). -

Xo. 9,

septiembre.

XATHAN, ;\lonique: B/oomsbury. Xo. 9, septiembre.
PAZ, Octavio: Introducción a la poesía mexicana. - No. 1, enero.

Introducción a la poesía mexicana
moderna. - No. 2, febrero.
El nacimiento de la moderna poesía
mexicana. - No. 4, abril.
POREBSKI, ,liedzyslaw: El arle de
Kulisiewic=. - No. 8, agosto,

PORTALA, César Abdallah: Versión española de ¡Capitá11 1 mi capitán!, de
,valt Whitman. - No. 1, enero;
Omción de Linto/n en Gettysburg.
X o. 5, mayo; La marea/ de Longfellow. -

No. 9, septiembre.

OCHOA, Enriqueta: Entrega inmediata. -

No. 1. enero.

RANGEL GUERRA, Alfonso: Dolor y
poesia en César Vallejo. -

Xo. 5,

mayo.
REDACCION, La: Recordación (Primer aniversario de la muerte del

Profesor Francisco M. Zertuchc). Xo. 5, mayo.
Creadol' y creación (Bio-hibliografia

ele Albert Camus). bre,

No. 10, octu-

netos recién corlados. - No. 6, junio.
CASTRO LEAL, Antonio: Diego Rivera.
No. 11-1.2, noviembre-diciembre.
CAVAZOS GARZA, Israel: Las Consti-

El Premio Xobel. - No. 10, octubre.
ROH, Franz: El arte alemán en el siglo
XX. - No. 7, julio.
SALINAS QUJROGA, Genaro: Vallejo,

tuciones Locales de NueLJo León. -

l:RQUIZA, Concha: Cinco sonetos en

educador insigne. -

No. 8, agosto.

torno a un tema eI"ótico. -

No. 2, febrero.

Panorama Histórico del Colegio Civil. - No. 11-12, noviembre-diciem-

bre.
COSSIO VILLEGAS, Daniel: La eslruclura de las Constituyentes. -

No. 2.

febrero.
CHEJOY, Antón: El doctor. -

Xo. 6,

Xo. 7,

julio.
VALLE-INCLAN, Ramón: El verba de
los poetas (trozo antológico). - Xo.
7, julio.

VASQUEZ AYALA, GustaYo: El centenario del Colegio Civil. - No. 11-12,
noviembre-diciembre.

V!LLASEÑOR, Eduardo: .4pología del

junio.

CHE\' ALTER, André: Francia de hoy.

dilecttante. -

No. 6, junio.

WHIDIAN, Walt: ¡Capitán, mi Capi-

No. 4, abril.

CHU)IACERO, Alí: El Tomóchic de
Huibel'to· Fl'ias. - ~o. 6, junio.
.llar a la vista. No. 6, junio.
DAmlOX, Ser ge P.: Charles Ba11de/aire. - Xo. 3, marzo.
El humanismo literario del siglo XX.

tán!. -

No. 1, enero.

WOOLF, Virginia: El arte de vivir
(trozo antológico). - No. 9. septiembre.
X: José Barón Van Eichendorff. - Xo.
11-12, novíemhre-dicirmbre.

¡\o. 4, abri1.

Contestación a un acto de acusación
(.a p!Opósito del Premio Nobel de
Albert Camus). - No. 1 O, octubre.
FERXA).DEZ, Sergio: La hija de Ce-

lestina. - No. 6, junio.
\'ida de Jlarcos de Obregón. ~ Xo.
7, julio.
FRANCE, Anatole: Lo., poetas (trozo
antológico). - No. 8, agosto.
GALLEGO, Juli{m: Xeumoescultura. No. 7. julio.

Real como la vida misma. -

agosto,
GIDE, André: Co11sejos a
critor. -

~o. 8,

u11 joven

es-

:No. 5, mayo.

rmasy

~TRA
Ürgano Mensual de la Univeuldad
de Nuevo León
-..__
Regiatredo como artículo

de 2a, Cfue en la

Admón. de Correo9 de MonlerTey, N.

L..

el

20 de Abnl de 1944.

GO)'(ZALEZ AL.IAZAN, Salomón: Donde empieza todo. - No. 8. agosto.
Donde quedó la huella. - No. 9,

INDICADOR,

Colahoradom

septiembre.

HEXRIOT, Emile: Albert Camus, Premio Nobel. No. 10, octubre.
H6LLHUBER, Ivo: Epílogo a la Filosofía del horobre. - No: 8, agosto.
Hl:IDOBRO, Vicente: Poema para hacer crecer los árboles. - No. 2, febrero.
JA1IES, Francis: La inteligencia (tro-

zo antológico). - No. 6, junio.
LIBROS: Veinticinco notas bibliogr/,ficas en los números 1, enero: 4,
abril; 5, mayo; 6, junio; 7, julio; 9,

septiemb.re y 1O, octubre.
LINCOLN: Or ión en Gettysburg
V
e · ar Abdallah Portala).

Hugo Padilla
Fidencio ele la Fuente
Genero Salinas Qwroga

Arturo Cantó S.
Homero A. Garza

AlfonJNJ Ran1Zel Guerra
Guillermo Cerda G.
Jorfe R.tmgel Guena
Manuel Morales
Dibujos de Jorge Ran¡el Guem,
Director

Lic.

Fidendo de la Fuente
Oficina■

Wa,hin¡ton y Col.,io Q,¡J
Monlen-ey, NoeYO Le6.

MEXICO

Página 7

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Revista de la Universidad de Nuevo León

Alfonso Reyes, La /ongr:·vidad de Coetlre; Pedro
Ramíre!, La génesis drl

·¡narroel, f.:otas me:rica. Serge P . Darmon, Lite,,

ratura de a11ticipació1 ·

uanita Soriano, Rosas;

Seymour Menton, Ma io Mo11teforte Toledo y la

evolución de la novel h pa11oamerica11a; Agustín
Basave Fernández d

posición y crítica; Alfonso Rangel Guerra, Para ima
bibliografía de Fra11:; Kafka; .1\' oficias; Libros.

ENERp / MARZO DE 1958

O 1 / Segunda Epoca

�..

A partir de este número
Armas y Letras, Revista de

la Universidad de Nuevo
León, se publicará en f or-

mato menor y aparecerá
los meses de marta, junio,
septiembre y diciembre.
Sus páginas serán para trabajos de creación (poema,
cuento, novela corta) y trabajos de investigación de
escritores nacionales y ex•
tranjeros, noticias culturales y reseñas·bibliográficas.
Al iniciar su segunda época como revista literaria
desaparece el Boletín Men•
sual que se publicó durante catorce años a partir de
1944, fecha de su fundación.

�ReYista de la Cni,·ersidad de X uern León
Año 1, ?\o.

Enero ' Marzo de 1958

Segunda Epoca

S C ~1 .\ R I O

.\lfonso Reyes. La lo11_q&lt;!1. idad dl' Goethi• .

5

Pedro Garfias. F..rodo .

8

1

l ' "\ I V E R S I O A D

DE

:'\ l' E V O

l. E O "J

Rc-rtor

S&lt;,uc-tario

In(!. Rol)('rlo Trr, iilo Gonzáln

1.ir. Roqur Gonzálrz Salazar

~ri,\n Editoriill

1.ic. Alfonso Ran(!&lt;'I Gurrra

' .
. \lejanclro Ramírez, La gr11esis del Quijote .

11

César.\. Portala. Porma para l11a11 Ra111ó11 Jiménc:;.

15

Roberto BraYo Y .. X olas Jfc.rica11as .

16

Serge P. Darmon, Literatura de a11ticipació11 .

27

Juanita Soriano, Rosas .

39

, Seymour :Menton, .11ario Jfo11teforte Toledo y la
c,•ol11ció11 de la 110,•c/a hispa11oa111rrica11a .

. \gustín Basave Fernández del \' alle, El rxistencialismo . 53

ARMASYLETRAS
l ~ AÑO (cuatro númrros)

En :'\léxico: \'rinlr pesos
Otro• paísr~: Dos clólnrrs

'

.

•.

.\lfonso Rangel Guerra, Para
Fra11:; f.:afka.

•

PRECIO DE SUSCRIPCIO7'

l

Dirección
\ Vashington y Colrgio Civil
\Ionlrrrry. :'\. 1 .. \léxico

-U

.\"oficias.
Libros.

11110

bibliografía de

73
81

�..
Alfonso Reyes /

La

longevidad de Goethe

A

,/

o

LOS cuarenta años aún se busca.
Su cañón lleva una parábola de ochenta. La curva balística de
su vida asciende cuando ya la de sus coetáneos declina. Conserva
plasticidades cuando éstos ya cristalizaron. El desliz del pie de
un gigante -decían los griegos- ·es carrera para un enano. La
unidad de percepción del tiempo -teoría de Baer- cambia con
la dimensión de cada vida, de modo que para todas las vidas
el total de los instantes percibidos sea el mismo. El hombre
medio percibe, como unidad de tiempo, 1/ 16 de segundo.' La
efímera, que vive un día, percibe unidades mucho más pequeñas
y en el término de breves horas realiza una evolución completa.
Lo que para nosotros es fugaz, es lentísimo para la efímera, y
ve· la bala del revólver parada en su trayectoria, como vemos
nosotros el inmenso proyectil del sol. El Matusalén ideal que
viviera mil años hallaría que el sol cruza como un rasgo de fuego.
No vería los días y las noches, sino un temblor de luz y sombra.
Longevidad significa lentitud biológica. Lentitud biológica significa trabajo intenso de Lis hormon{s retardatarias, juego poderoso de frenos, mayor humanización del hombre, dignidad
zoológica de la especie cuyos ejemplares tardan más en andar,
en alimentarse por sí solos, detención de las mandíbulas en la
forma redondeada del feto sin llegar a desarrollarse en el hocico
animal (Bolk). Goethe, humano demasiado humano, va despacio. Lavater le reprochó un día : " Te conduces en todo como
si debiéramos vivir trescientos años' ·.
- 5-

..

,

�6

Alfonso Reyes

Todo en Goethe viene a decirnos: v1v1rás no menos de
ochenta años. En la célebre conversación narrada por Falk,
aquélla del 25 de enero de 1813, cuando los funerales de
Wieland, donde vemos a la mónada Goethe increpar y amenazar
a la mónada del perro, Goethe elogia francamente a Wíeland
por haber vivdo muchos años, al contrario de Rafael o de Kepler,
que se dejaron morir aquél a los treinta y éste a los cuarenta
más o menos.
-¡Cómo ! - interrumpe Falk--¿Habla usted de la muerte cual si dependiese de nuestra voluntad ?
-Así suelo consentírmelo --contesta Goethe. Y explica
sus razones.
Remóntase aquí en una teoría leibniziana que le lleva a
hablar de las almas imperiales, las que atraen y absorben cuanto
las rodea, convirtiéndolo en cosa propia ; y a divagar sobre las
almas de los mundos y las estrellas, en términos que hacen recordar aquellas fantasías de Kepler respecto a la " fuerza animal"
que mantiene en sus órbitas a la tierra y a la luna, y algunas
otras extravagancias pitagóricas que hay en el Epítome a Copérnico. Estas mónadas, dice Goethe, estas almas son indestructibles, y cuando parecen deshacerse es porque modifican su
relación con las fuerzas ambientes. En esta modificación interviene siempre ---en diverso grado según la escala o jerarquía,
resabio de Swedenborg -la intención de la mónada. La muerte, . con razón llamada disolución, es aquel acto de la mónada
imperial que resuelve dejar en libertad a las mónadas sometidas
a su servidumbre. Y este acto, que significa una desaparición
del conjunto llamado persona -término opuesto al acto de la
aparición o _nacimiento--, son decisiones libres de la mónada
imperial. cuya esencia ignoramos de modo absoluto. No le
asombraría a Goethe, después de millares de años, el que la mónada Wieland, desprendida de sus antiguos elementos accesorios y en una nueva combinación, se incorporase en estrella de
primera magnitud y reconfortase con su dulce luz a las cosas que
la rodean.

La longevidad de Goethe

los setenta y cinco. ¡Pobre gente, sin valor para conservarse más
tiempo en la vida! En cambio. para mi amigo Bentham, ese loco
tan radical. sea el elogio, sea la alabanza: me lleva unas semanas
y se mantiene admirablemente ... Pero hay una diferencia: ¡yo
soy una raíz y él es un " radical" ! ( I)
A la desaparición de la Duquesa Amalia, hablaba con
Soret de la célebre Ninon, joven a los noventa años porque
poseía el arte de conservar su equilibrio y de no atormentarse
por las cosas terrestres más allá de lo que merecen. Ni siquiera
le atemorizaba la muerte. D.e todo gustó con placer, pero sin
pasión. No exageraba los dolores que nos es imposible evitar.
ni rechazaba los goces que le ofrecía la suerte ¡Cuán pocos saben hacerlo ! (2)
Goethe pasaba a la sazón de los ochenta, y todavía viviría
unos dos años. ¿El regreso voluntario a Matusalén, de que habla Shaw, otro longevo ? El argentino· Mitre, muy a lo criollo,
había dicho ya antes: " No hay que morir joven. El que sobrevive a sus coetáneos siempre acaba por tener razón" .
Pero la voluntad de vivir no debe· ir más allá de la propia
misión . " El hombre debe ser aniquilado. Cuando ha cumplido
su misión, ya no hace falta en el mundo: ¡ que la Providencia
lo emplee en otra cosa !" Según esto ¿Goethe se dejó motlr voluntariamente, cuando lo consideró oportuno ? El 28 de mayo
de 18 I 9 sorprende a Müller y a Julia de Egloffstein por la certeza y serenidad con que habla de su muerte, como sí le fuera
asunto conocido. Por febrero de 1823, la muerte se le andaba
ofreciendo. Los médicos se mostraban algo indecisos. El decide
manejar la muerte napoleónicamente, y ordena un vaso de agua
de Kreuzbrunnen: "Si be de morir, que sea a mi manera". Y la
muerte, por lo pronto, pide' disculpas y se aleja (3). En los últimos
meses de 18 31, casi acabado el segundo Fausto, dispuso así de
su existencia: - " Lo que aún me queda de vida: ·será un regalo :
me es indiferente lo que pueda hacer en adelante" . - Es la sentencia de muerte que la mónada se dicta a sí misma. Por impulso
adquirido, vivió todavía hasta el 22 de marzo del siguiente año.

Conversando años más tarde con' Eckermann y Soret les
dice:
-Nuestro Sommering, el cuitado, se ha dejado morir a

7

(1) Eck., 3u. ple., li-111-1830 ; Borct, 19-III y 23-IV-1830.
(2) Sorct, 14-ll-1830.
(3) ::\lüller y Soret, 24-II-1823.

�9

Exodo

Pedro Garfias /

Exodo

'

'

.

.

¿Por qué te vas, negro de Arkansas, negro,
de la vida sumisa y sometida?
¿Por qué te vas clamando, llorando, de tu tierra ?
-Porque no quieren a mi niña.
Marzo de 1958.

¿Por qué te vas, negro de Arkansas, negro,
de tu tierra querida?
-Yo no me voy, yo sí me voy, yo no me voy.
¿Por qué te vas de tu tierra nativa ?

I

-Yo sí me voy, yo no me voy, yo sí me voy.
Si no te fuiste el día
que te injuriaron y te apalearon ;
si n&lt;1 te fuiste el día,
-¿ o fué de noche cuando lincharon a tu padre?
si no te fuiste el día
que te llevaron a la mala guerra
y te trajeron roto, triste carne maldita,
¿por qué te vas ahora?

.\

-Yo sí me voy, yo sí me voy, yo sí me voy.
-¿Vas a Rusia o a China,
o a la India entrañable,
o al corazón de Africa, tu tierra primitiva?
-Soy norteamericano y voy a Washington
a hablar con voz entera ; voy a pedir justicia.
- 8 -

I

�La

Alejandro Ramírez /

Génesis del Quijote

Es

DE todos sabido que Cervantes trata, en el prólogo al primer Quijote ( 1605 ) , de justificar
los supuestos defectos de sil libro diciéndonos que 1o concibió
en circunstancias muy adversas. Don Quijote resultó seco, avellanado y antojadizo porque se engendró en una cárcel donde
toda incomodidad tiene su asiento. El poeta no disfrutó de la
quietud necesaria al ingenio que medita y crea:
" El sosiego, el lugar apacible, la amenidad de los campos, la serenidad de los cielos, el murmurar de las fuentes,
la quietud del espíritu, son grande parte para que las musas
más estériles se muestren fecundas y _ofrezcan partos al
mundo que le colmen de maravilla y de contento."
Como se ve, aquí se nos habla simplemente de las condiciones ideales en que la obra del ~reador madura y fructifica.
El escritor debe separarse del resto de los humanos para dedicarse con tranquilidad a su trabajo. Esta idea es frecuente bajo
la pluma de los clásicos del siglo de oro porque se trata de un
recuerdo horaciano. Las palabras de Cervantes no son, en efecto, sino mera paráfrasis de un pasaje de la Epístola a Febo, amigo de Nerón, en que el poeta venusino aconseja a los autores
que huyan del tumulto de las ciudades, y busquen, para crear
sin molestias, los lugares agrestes. En su mencionada epístola.
Horacio escribe lo siguiente:
- 11 -

•

�12

Alejandra Ramírei:

La génesis del Quijote

Scriptorum chorus omnis amat nemus et fugit urbem,
rite cliens Bacchi somno gaudentis et umbra;
tu me ínter strepitus nocturnos atque diurnos
uis canere et contracta sequi uestigia uatum?
En su Arte poética ( verso 2 9 8) , el poeta viene a decirnos
lo mismo cuando afirma que el ingenio: "secreta petit loca,
balnea uitat." Lupercio L. de Argensola vertió así la idea a
nuestro castellano en su carta a don Juan de Albión (Rimas, ed.
Blecua, Zaragoza, 1950, p. 84):
·
" Lugares de quietud i despoblados,
i no tumulto i gritos, dize Horacio
que son para las musas delicados. "
Cervantes nos recuerda, pues, un precepto muy trillado en
su tiempo, pero no es aquí precisamente la reminescencia horaciana lo que más nos interesa. El autor del Quijote la trae a
cuento para que resalten más los momentos difíciles en que ha
engendrado su obra. Por lo demás, sabemos que no siguió, en
la carrera de su larga y penosa existencia, el consejo de
Horacio, por muy compenetrado que estuviera con el vate latino.
Y tenemos que congratularnos mucho de ello. Si Cervantes hubiera podido disfrutar lo más mínimo de la quietud horaciana
(la vida se encargó de impedirselo) , acaso no tendríamos más
que su novela pastoral. Fuera del tumulto ciudadano, hubiera
vivido, como nos dice Azorín (Con permiso de los cervantistas,
Madrid, 1948, p. 71 ) :
" en un campo hasta cierto punto; en un campo
convencional;
en un campo de teatro; en el campo, en fin, de la
Galatea."
Por fortuna, Cervantes nunca se alejó de sus semejantes
aunque tuviera a menudo hartos motivos para hacerlo. Si algo
le aparta radicalmente del venusino es, a no dudarlo, el decantado Odi profanum vulgus. Prefirió el estrépito diurno y nocturno ( que tanto hubo de molestarle ~n su cárcel ideal o ver- ·
dadera) a la ficticia bucólica horaciana. Por otra parte, de haber tomado algún guía en esta compleja cuestión de la creación

.

•

..

l3

poética, y pese a la influencia del Pinciano, nos inclinaríamos
a pensar que, puesto a teorizar, el autor del Quijote tenía siempre muy presente al doctor Juan Huarte de San Juan. Este último nos dice, en efecto, en su famoso Examen de ingenios (BAE,
LXV, 409a), repitiendo probablemente un lugar común de la
vieja escolástica, que "el entendimiento es potenci'a generativa,
y que se empreña y pare; y que tiene hijos y nietos, y aun también partera." De aquí que Cervantes hable de " ofrecer P,artos
al mundo," concepto, aunque no del todo ajeno, muy distante
del texto de Horacio, y llame a su libro "hijo del entendimiento," a la vez que se considera a sí . mismo " padrastro de don
Quijote. " Sean cuales fueren estas influencias, Cervantes parece
estar persuadido de que no hay creación auténtica sin haber pasado antes por la amarga prueba. Después de todo, no hay
alumbramiento sin dolor, y en su Quijote (I, 34) hace decir a
uno de los personajes que " lo que cuesta poco, se estima en
menos."
Buscar el sosiego en la tremenda circunstancia de un siglo
en que la valentía y el esfuerzo son virtudes cardinales que
preceden siempre a la fama no puede caber en la mente cervantina. Cervantes comprende pronto que la adversidad es la verdadera razón histórica de su época, y que a ella le deberá lo
mejor de su vida y de su obra. España entera, en el ocaso de
su poderío, empieza a considerar la adversidad como fuente de
posibilidades y deja de dar coces contra el aguijón. Es la hora
crepuscular en que el estoicismo se po~e de moda. Cervantes se
casa, pues, con la adversidad, como San Francisco con la pobreza.
Bien dice Fr. Luis de León, de quien nuestro autor se considera
discípulo (BAE. XXXVII, 301a). que "lo alto, lo ilustre, lo
rico, lo glorioso, lo admirable y lo divino siempre se forjó en
esta fragua ." Y aquí no cabe objetar que el animoso agustino
hable de oídas, o que sea ( como de hecho es) el más horaciano
de los poetas de su tiempo. Sus Nombres de Cristo se han engendrado en un calabozo. Es la época en que Rivadeneira escribe su precioso Tratado de la tribulación ( 1589), y nos habla
de los bienes que de ella se siguen. San Juan de la Cruz ha
concebido su Cántico espiritual en una cárcel. y uno de sus modernos editores, el P. Martínez Burgos, no puede menos de pa-

�14

La génesis del Quijote

rangonar esta creación con la del propio Cervantes (Madrid,
1944, p. XI) :
"Aunque fué engendrado en la oscuridad de un calabozo, no salió enteco y avellanado, cqmo temió Cervantes
de aquel su famoso hijo intelectual. por haberle concebido
en semejantes condiciones."

César Abdallah Portala / Poet

•

Pensemos, por último, aunque diste mucho de serlo, en don
Francisco de Quevedo, encerrado en la Torre de Juan Abad, y
engendrando allí. entre otras criaturas de su ingenio, la maravillosa Política de Dios, y gobierno de Cristo (1626). ¿Qué ha
sido, en todo esto, del precepto de Horacio? Lo que de tantos
otros avisos y consejos de los clásicos antiguos. Se siguen recordando para adorno de las letras pulidas, pero no son más _que
lastre del humanismo paganizante. Van quedando más fuera
que dentro de la entraña de aquellos hombres. La cita clásica
está perdiendo su valor normativo.

ma para Juan Ramón Jiménez

(Adaptación de In Time of Gold, de H. D. )

'

Ha y ahora en el agua un resplandor dorado.
¿Cuál es mi edad y cómo los años han pasado?
No sé tu edad tampoco, ni el día en qll:e te fuiste:
sólo se que tu tierna mirada ya no existe

Esta creación in carcere de muchos de los libros egregios
de la época nos revela, cuando menos, dos cosas dignas de meditación. La primera es que el verdadero ingenio, esa potencia
generativa de que habla el doctor Huarte, tiene tal pujanza
cuando se empreña, que ofrece sus frutos, no ya sólo en los verdes prados, sino en los más lóbregos y hediondos calabozos.
Y la segunda es que la adversidad misma constituye, las más de •
las veces, la mejor piedra de toque para apreciar la calidad y
autenticidad de toda creación. Fr. Hernando de Zárate en sus
Discursos de la paciencia cristiana (BAE, XVII, 4 31-4 32), lo
dice mucho mejor:

y es de austeras pupilas el ext,ra~o refleJo
que penetra en mis ojos el mag1co espeJ?·
¡Oh, soy viejo, muy viejol Mí entumecida mano
al calor del abrigo busca calor en vano.
No puedo protegerme de f~ÍQ tan int~nso:
estoy cansado y débil y vacilante, y pienso:
¿Quién soy; por qué aquí espero, y ~ué se me_ ha perdido?
Acaso nada ... o todo ... ; pero agraciado he sido

"Así se prueba la espada, cuando la doblan juntando
la punta con la guarnición, si lu~go torna a la primera
derechura; si no, no vale nada."

con la imagen que habita la laguna dorada,
y mi mano se abstiene de cortar la sagrada

I

flor de loto, temiendo deshacer la v}sión
de un apergaminado rostro de Faraon.
Ciudad de Nueva York.
A 31 de diciembre de 19 57.

Washington University
Saín t Louis, Missouri.

l

- 15 -

�\

17

Roberto Bravo V.

la agudeza y el recuerdo el afecto, pará insertar, ~unqu~ fuese
incidentalmente, algunas notas evocadoras de la tierra distante
"por miles de leguas" .

Roberto Bravo Villarroel / Notas
.
Mexicanas en un Poema Teológico

i -

Ahí está el poema del P . Diego José Abad, al que ya aludíamos, que no obstante ser un tratado poético de l~s más pura
teología, deja abiertas algunas rendijas por donde se cuela el
fervor patrio. Hemos escogido, de dicho poema, cuatro notas
de mexicanismo, de las que daremos su traducción y haremos
un breve comentario.

11.-" EL MONTE ORIZABEO" .
I.-"PATRIA MUY FLORECIENTE".

LA

CONDICION de desterrados
hizo que los jesuítas mexicanos del _siglo XVIII, expulsados a
Italia por la Pragmática de Carlos 111, frecuentemente emplearan la pluma para rememorar nostálgicamente la patria distante.
La pluma anónima que compuso el prólogo a la edición póstuma
del poema de Diego José Abad, " De Deo Deoque Homine Heroica", fechada en Cesena en 1780, escribe sobre "la condición
muy inicua" en el destierro de los ilustres emigrados: " Ad eius
denique tumulum, tot a Patria leucarum millibus dissitum, cum
lacrimis consistentes, caros no bis cineres . em~culamur, illiusque
sortero invidemus, q\locl ex hac iniquis~ima conditione ereptus,
atque aeternae (ut spes est) Ele.ctorum societati adscriptus, exilium suum cum beatissíma Patria commutavit". " Finalmente
ante su tumba (la del P . Abad), distante de la Patria por tantos mil-es
de:leguás,
aquí Uorosos;-.,,.bes;imos
sus cenizas,
.
. ·reunidos
.
~·
tan queridas a nosotros, y envidiamos su suerte, porque arrancado de esta muy inicua condición y asociado ahora a la eterna
compañía de los elegidos, ( como lo esperamos) , trocó su destierro con la dichosísima patria celestial".
~

Ni fue necesario que el asunto de los escritos de los jesuitas
humanistas fuese mexicano. Aún en aquellas páginas sin puntos
de contacto con " la floreciente patria", la nostalgia les avivó
- 16 -

'

.En 4 3 caatos- que son los que aparecen en la edición de
Cesena, dividió el P. Abad, el Agiólogo, su gran poema teológico. Canta la existencia de Dios y sus atributos en los primeros
21, y trata luego, en los 22 siguientes, de Cristo Dios-Hombre.
La preocupación del jesuita michoacano fue hacer dos tratados
dogmáticos, "De Deo Trino et U no" y "De Verbo Incarnat_o
et de Gratia Christi" , denominación que corresponde a la terminología de la teología.
En el canto tercero, titulado " Incomprehensibilis cogitatu",
" Dios, incomprensible al entendimiento humano", en los vers~s
15 al 23 y en una nota al pie de la página, encontramo~ primera evocación a la patria, evocación de carácter orografico, al
hablar del Pico de Orizaba:

!ª

" Quantus Athos, et quantus Eryx, quantusque nivali
Vertice se attollens pater Apenninus ad auras :
Quantus qui caelos dictus Maurusius Atlas
Sustentare humeris, quantusque fragosus Olympus
Thessalus: et quantus, qui multo est celsior istis,
(a) Orizabaeus frontero mons tollit ad astra,
Ostentans fere in immensum fastigia Nautis
Cana nive ; hi montes, inquam, sunt instar arenae
Exiguae: pedibus quae insensilis haeret."
"(a) Orizaba pagus est opulentissimus Novae Hispaniae,
nomenque dat vicino Monti. Qui mediterraneus cum s1t, et a

�18

Notas mexicanas en un poema teológico

Portu Verae Crucis distet milliaria nonaginta ; adeo est excelsus,
ut a Nautis totidem nonaginta aliae milliaria a Portu remotis
conspiciendum se det. Quae uidi, narro."

III.-"TIERRA FELICISIMA".
En el Canto XV, " Caelí Dominus", " Señor del Cielo",
versos 12 al 25, el Agíólogo encuentra otra oportunidad para
hacer una remembranza de su " patria feliz". Este recuerdo es
de carácter climatológico:

" Cuanto el Atos, cuanto el Erice, cuanto el padre Apenino,
de nevado capuz, que se levanta entre los vientos. cuanto el
Atlas Mauritano del que se dice que en su cerviz sustenta los
cielos, cuanto el fragoso Olimpo de Tesalia, cuanto el · monte
de Orizaba (a), mucho más alto que todos éstos, que levanta
su frente hasta los astros, y cubierto de cana nieve muestra casi
en el infinito su pico a los navegantes, cuanto todos estos montes, digo, representan en magnitud, son (ante Dios) como las
minúsculas arenas que insensiblemente se adhieren a los píes. "
(a ) Orizaba es una villa opulentísima de la Nueva España,
y da su nombre a un monte vecino que, enclavado tierra adentro y distante 90 millas del P,Uerto de Veracruz, es tan alto,
que puede ser visto por los navegantes desde otras noventa millas
mar adentro. Narro lo que ví.
La alusión a México es fugaz pero precisa. Queda esto
confirmado por la nota referente al pico de Orizaba, que el P .
Abad finaliza con un rotundo y conciso "quae vidi, narro" . No
escribe por datos recibidos de oídas. Recuerda el día en que,
desterrado, zarpó el barco que le condujo a Italia, y pudo ver
la lejana playa y más adentro, " la cana nieve del monte Orizabeo" .

19

Raberta Bravo V.

J

'

1

•

"Sed memini degisse ubi nubila numquam
· Obducunt tenebris hiberno tempore caelum !
Nix ubi siquando cecidit, videre cadentem
Attonitis símiles pueri, juvenesque: ubi vixdum
In tertam incubuit, su bito tepefacta liquescit:
Nec niget in glaciem, neque sursum tollere cristas
Audet, et in magnos concreta assurgere montes.
Et tamen illa quídem longe est felicior ista
Tellus. Nec solum quae fert haec omnia condit
Uberiore sínu, ac reddit meliora ; sed ultra,
Plus viginti hic nec solo dum nomine nota
Nectareo poma, ac vario condita sapore,
Aspectuque etiam jucunda, et grandia mole
Fertque, refertque sinu nutrix opulenta suorum.
"Pero recuerdo haber vivido donde las nubes nunca obscurecen el cielo con tinieblas durante el tiempo de invierno ; donde, si alguna vez cae la nieve, los niños y los jóvenes
ven
caer con rosti;os atónitos ; donde, apenas la nieve reposa en la
tierra, súbit~mente deshecha, se licúa, no se convierte en hielo
ni se atreve a levantar sus penachos para que, endurecida, forme
montes. Y sin embargo, aquella tierra (México) es más feliz
que ésta (Italia). Porque no sólamente engendra aquélla en su
ubérrimo seno y produce en mejor calidad lo que ésta cultiva;
más aún, esta opulenta madre nutricia de sus habitantes produce
sin fatiga en su seno más de veinte variedades en sus frutas,
aquí ignoradas y ni siquiera conocidas por el nombre, sazonadas con sabor variado y exquisito, agradables a la vista y de
gran tamaño."

!ª

Ni es tampoco hiperbólico llamar "mucho más alto" que
los otros montes citados, al pico de Orizaba: el sacro monte de
Athos, ciudad monástica ortodoxa, tiene una altura de 1935 m.;
el monte Erice, ahora de San Giuliano, apenas 850 m.; el padre
Apenino, 2914 ; la cordillera del Atlas, espinazo africano, 4 225 ;
el Olimpo, sede magnífica del Panteón griego, 2985 . Apela el
P. Abad, ya que el círculo de sus lectores humanistas es principalmente europeo, a la altura de varios montes europeos o extraeuropeos pero muy conocidos, para poner de relieve la altura
del monte mexicano, 5442 m., conocido como el Pico de Orizaba o Citlaltépetl -"Cerro de la Estrella" -que cierra la cadena volcánica de la Meseta Central Mexicana.

•l

¡:

"Tierra más feliz" . Lo es por ser la tierra del poeta
desterrado, porque no puede haber en el mundo lugar más feliz
que el de la propia patria, " opulenta madre nutricia de sus habitantes" , que, aunque no escogida y muchas veces por fortuito

�20

Hotos mexiconos en un poemo teológico

Roberto Brovo V.

destino, es sin embargo el punto geográfico donde el hombre
asoma al aire del planeta y empieza a poblar el alma de afectos,
imágenes, semillas de ideas que le darán un perfil psicológico
no fácilmente deleble. Recuerda el P. Abad, y lo hace con suspiros, haber vivido donde la nieve, tan esporádica y tibiamente
cae al suelo, que es un espectáculo verla descender para los jóvenes y los niños. No es por eso más feliz Italia. Esta no debe
enorgullecerse porque sus campiñas y sus montes no sorprendan
a sus habitantes si las encuentran con mantos de nieve. En contraste, ~n versos no citados aquí, el P. Abad declara que se
rieron de él por quejarse de los rigores invernaleS- la feracidad
del campo mexicano, tibiamente arropado por los rayos del sol.
es superior a la del italiano porque el seno de la patria mexicana
no se cansa -fertque refertque- en prodigar frutos-abundantes, "de sabor nectáreo", "jubilosos a la vista", que ni siquiera
" de nombre son en Italia conocidos".

"El buey, y aun el asno tardo, conocieron a su Dios, y,
comedidos, se echaron en tierra y reanimaron, calentándolo con
el hálito de su hocico, con su respiración, al Niño aterido. ¡ Ea,
pastores! ¡Acudid presurosos, prestamente traed flores en colmados canastillos! ( La tierra ríe y os ofrece ahora todos sus
dones) . Derramad en torno del niño la Flor Mexicana, reina
y esplendor sin igual de todas las flores, pues lleva consigo las
señales de nuestra salvación: tres clavos con erguida piramidal
cabeza rematados en acerada punta y tintos en triste color ferruginoso; una marmórea y erecta columna en medio de la flor;
un flagelo nudoso y en actitud de ser vibrado, una corona espesamente entretejida y enredada, y cinco llagas con grandes gotas
de sangre. Esta flor es ciertamente muy grata al Niño."
He aquí un recuerdo botánico: "la flor de la Pasión", "pasionaria" o "granadilla", llamada por los Botánicos "passiflora
coerulea" :

IV.-" LA FLOR MEXICANA" .

Es la rosa de pasión
( que unos llaman mexicana
y que acredita de indiana
la más común opinión) :
en donde la redención
formó con raros cinceles
los instrumentos más fieles
de las finezas divinas,
coluna, azotes, espinas,
clavos, llagas, y cordeles.

En la IIa. parte de su libro, que se ocupa de Cristo DiosHombre, en el canto XXIII, "Prínceps Pacis", "Príncipe de la
Paz", versos 96 al 110, escribe el jesuita mexicano, a propósito
del nacimiento de Cristo, lo siguiente:
'·Agnovit bos, et rudis ipse agnovit asellus
Numen: et officiosi procubuere, et anhelo
Ore, anima, algentem Puerum recreantque foventque.
Pastores huc, o celeres, plenisque canistris
(Quandoquidem ridet, fert et nunc omnia tellus)
Ferte citi flores, et circumfundite florem
Mexiceum, florum regem, florum decus ingens:
Nam gestat secum Mostrae argumenta salutis,
Tergeminos alto capitatos vertice c·lavos,
Cuspide obarmatos imo, et ferrugine tinctos
Tristi: surgentem in medio arrectamque columnam
Marmoream: et quasi vibratum, intertumque flagellum,
Et spisse circumtextam, implexamque coronam,
Quinaque sanguineis magnis exstantia guttis
Vulnera. Flos equidem Puero gratissimus hic est."

21

¡

dice la d écima de Francisco Xavier Lozano, traductor del
poema de nuestro humanista, escrita en 1788. También el P.
Abad llama, impropiamiente, por darle categoría de antonomasia, "mexicana" a esta flor. Dice C. Conzatti en su libro "Los
Géneros Vegetales Mexicanos" que de los I 6 géneros que comprende esta familia (la de las Pasifloráceas), en México no hay
más que uno. Es éste el género Passiflora que se compone de
plantas herbáceas o arbustos trepadores, pocas veces erguidos,
con hojas alternas, en raro caso opuestas ... tienen zarcillos laterales que raras veces faltan ... Esta familia se caracteriza sobre
todo por la presencia de su corona sencilla o doble, caraácter
que la distingue fácilmente de las demás con las cuales ofrece

�22

Notos mel(iconos en un poema teológico

Roberto Bravo V.

semejanza o afinidades. El arilo pulposo de éstas plantas sirve
para hacer bebidas refrescantes, siendo comestible el fruto de
algunas de ellas como sucede con la "Granadilla de China" ...
Esparcidas por todo México, de este género hay 37 especies y
5 variedades, de algunas de las cuales damos en seguida los nombres vulgares: "Granadita de China", "Jujito peludo", "Díctamo real", "Amapola" y "Jujito amarillo", "Granadita fétida"
y "Sandía de la Pasión".

Qua neque amabilius quidquam est, neque pulchrius Orbe.
Ut memini ! Ut videor, te nunc quoque, Virgo, videre!
Quod fas, hoc facio . .Memor bine, et cernuus ore,
Quae sola ire queunt, ad te, pulcherrima virgo,
Creba, et itura quidem citi us suspiria mitto. "
(a) Imaginero hanc miraculorum frequentia celeberrimam Mexicani vocant de Guadalupe. Colitur prope Urbem magnificentissimo Templo, et regio, ac prae clarissimo Sacerdotum Collegio, cuí et templi, et cultus procuratio mandata est. Rite, atque
ordine Patronam Regnorum illorum principem proclamatam esse
Benedictus XIV A uctoritate Apostolica declaravit; et Officio,
ut aiunt, proprio illam decoravit die 24 Aprilis 1754''.

Se equivoca pues el P. Abad al llamar a la Passiflora flor
mexicana por excelencia. Pero no obsta al propósito del jesuita,
que no quiso componer un tratado de Botánica sino un poema
teológico. La misma creación poética le legitima el epíteto aplicado a la flor de la Pasión: "Mexicana", así, en letra mayúscula,
para enfatizar só acendrado patriotismo.
V.- "BROTARON LAS ROSAS".
En el Canto XLVIL "Religio Victrix", "La religión victoriosa", en los versos 61 O al 630, el humanista mexicano aduce
la mejor nota de mexicanidad, la más eficaz, la que sacude más
entrañablémente el alma piadosa del ilustre desterrado:
"Cum Fide adorandum, et magnum tibi, Mexice, signum
Exhibitum, lapsa et meliora ancilia caelo:
Praesidium aeternum tibi tutamenque futura.
Namque Dei coram adstante, et sic Matre iubente,
Saxoso, sterilique solo, medioque Decembri
Erupere rosae. Quas asperiore, rudique
Palliolo implícitas, simul atque Antistite coram
(Infula cuí sacros umbrabat pendula crines)
Indígena explicuit (mirum !) esse impressa repente
Palliolo est quam pulchra Dei Genitricis imago,
ligero innixa, et sinuosa cornua Lunae
(a) Calca ns: caeruleo fert dedita plurima peplo
Sidera; propendens capiti radiata coron1
Eminet, a tergo circumdatur indique sole:
Illius omnino ad normam, speciemque, sereno
Caelo tranquillus quam Pathmo viderat exul:

23

t

•

"Con fe debes adorar, oh México, una excelsa prenda, a
ti mostrada, égida mejor del cielo descendida para ser tu eterna
defensa y fortaleza. Porque ante la presencia misma de la Madre
de Dios e imperándolo ésta, en medio de los rigores de Diciembre,
en rocoso y estéril suelo, brotaron rosas que, recogidas en áspera
y grosera tilma, apenas a la vista del Obispo, cuyos cabellos consagrados cubría la mitra, desplegó el indígena, ( ¡cosa admirable~) súbitamente estampóse la hermosa Imagen de la Madre
de Dios, sostenido en un ángel, hollando los torcidos cuernos
de la luna; lleva en su azul manto prendidas muchas estrellas,
colocada sobre su cabeza se destaca espléndida corona, y está
rodeada por el sol que la ilumina. Del todo parecida en ejemplo
y hermosura a aquella aparición que en su quietud de Patmos
el desterrado (San Juan ) vió en el sereno cielo. ¡nada, nada más
amable ni más hermoso hay en la extensión del Orbe! ; Ah,
cómo te recuerdo! ¡Cómo me parece verte ahora, oh Virgen!
Lo que ahora sólo me es dable, eso hago: al acordarme de ti,
con el rostro abatido, te envío encendidos y frecuentes suspiros
que, solitarios, van hacia ti".
" (a) Los mexicanos llaman de Guadalupe a esta imagen, celebérrima por la multitud de sus milagros. Es honrada cerca
de la ciudad de México, en un templo suntuosísimo, por un famosísimo y regio Colegio de sacerdotes, al cual el cuidado y el
culto del templo están encomendados. Benedicto XIV, por
Autoridad Apostólica declaró esta imagen como Patrona prin-

�24

Notas mexicanas en un paema teológico

cipal de aquellos Reinos y le concedió Oficio propio el 24 de
abril de 1754."
Casi al terminar su libro, el autor lanza su último suspiro
nostálgico por la patria distante. Evoca, corno buen religioso.
una de las prendas más queridas del corazón de los mexicanos
devotos: la imagen de la Virgen en Guadalupe. Aquí se sublima
la pluma del jesuíta y sale del cauce severo de la Teología para
abrir las fuentes del afecto. Empiezan sus versos describiéndonos el ambiente de la aparición: "en terreno rocoso, estéril, en
medio de los rigores de diciembre, brotaron rosas." Recuerda
el poeta sus peregrinaciones al magnificentísimo templo, ubicado
fuera de la "ciudad", esto es, de México. Después de que la
Guadalupana ha aparecido impresa en la tilma "áspera y ruda
del indígena" pone los versos descriptivos de la imagen, aquí
traducidos en popular perífrasis por Lozano:
"El ángel le da oportuna
repisa en la luna, en que
pisa su triunfante pie
manchas y eclipses de luna.
El sol logra la fortuna
de bordarle su ropage,
y en su prodigioso traje
de luceros esmaltados,
la majestad, y el agrado
hacen bello maridaje"

\

Y unos versos al estilo de Góngora nos describen que:
"sin discernir de color
allí la nieve, y carmín,
dudan si rosa, y jazmín
son nieve, carmín o flor".
''¡Ah, cómo te recuerdo! ¡Cómo me parece verte ahora,
oh Virgen!" Quizá los ojos del P. Abad, al componer estos
últimos versos, notables por su fluidez y su espontaneidad exclamativas, ante el peso del afecto y del recuerdo, abrieron las
fuentes de las lágrimas. "Envíote suspiros solitarios, porque no
puedo irme yo con ellos". [a imagen de la colina del Tepeyac
está presente en la fantasía del jesuita, recuerda los momentos
gozosos de contemplación ante la sagrada imagen guadalupana,

25

Roberto Brava V.

allá, en su querido México, a muchos miles de leguas distante.
en su patria feliz, patria de montes altos de cana nieve, opulenta
madre nutricia, de campos manchados con pasionarias, tierra escogida, en medio de los rigores de diciembre, para pintar con
nieve y carmín la imagen de la Madre de Dios.
BIBLIOGRAFIA:
Didaci Josephi Abadii Mexicani... De Deo, Deoque Homlne Heroica.
Ed. 3a. posthurna. Caesenae, MDCCLXXX, apud Gregorium Blasinium.
De Dios y sus atributos. Poema puesto en verso espaflol por el Abate
Dn. Francisco Xavier Lozano. Barcelona, Afio MDCCXXXVIII. Por
Francisco Surifl y Burgada.
La versión de los párrafos. latinos a cargo del autor.

�Serge P. Darmon / Lite-

ratura de anticipación
I

¿Estará la Civilización del Porvenir universal,
feliz ... y amenazada por la destrucción? ·

,

EN

•

' 1

I

'

una época en la cual el ·mundo evoluciona, gracias a la Ciencia, a vertiginosa velocidad, el
público se interesa cada día más en. una literatura científica,
o seudo-científica, y particularmente , en lo que se llama Literatura de Anticipación, o como la llaman los Estados Unidos 1
la " SCIENCE FICTION" o "S.F". Se trata esencialmente de
obras en las cuales la imaginación del autor, y la nuestra, sobrepasan o prolongan las realizaciones más adelantadas del espíritu
humano. La evolución rápida del mundo no es más, sin embargo, que una explicación superficial del actual · capricho para
tal literatura. Las causas (y los efectos) son mucho más importantes.
Si el género no es nuevo, conoce desde el fin de la Segunda
Guerra Mundial un inmenso éxito en todos los país~s. y sobre
todo en los .E. U. Como la moda parece consistir en seguir ahora,
algunas veces a tontas y locas, el ejemplo americano, dicho género es uno de los mayores éxitos de la literatura de imaginación,
sin sobrepasar sin embargo la novela policíaca. Se escribieron
novelas de anticipación, hasta antes de Julio Verne y Edgard
Allan Poe; pero se han multiplicado ahora de una manera in creíble, e interesan al obrero tanto como al estudiante, al chofer
de camión, como al profesor. Uno cree o no, en esas utopías
- 27 -

1

�28

Serge P. Darmon

Literatura de anticipación
1

más o menos fantásticas ; dice : " ;ah! estos autores ...", pero
se queda interesado. ¿Por qué ? Pues, primero, porque vivimos
en una época en la que el hombre ya no tiene derecho a asombrarse de nada. Dominando la técnica la mayoría de las actividades humanas, debemos interesarnos en los diversos progresos
de la ciencia. Los periódicos, las revistas hablan cada día de pruebas atómicas, de cohetes-laboratorios lanzados -bajo el mero
empuje de un botón- a distancias infinitas ... Grandes diarios
internacionales consagraron parte de sus hojas al problema de
los satélites artificiales, los cuales, a ejemplo de la Luna, girarían sin cesar alrededor de nuestro planeta. Y Nueva Yor~ tiene
ya (según se dice) sus agencias de viajes en las cuales Ud. puede
separar su boleto para los primeros viajes interplanetarios...
Todos hemos oído hablar, en serio o en broma, de aquellos misteriosos platillos voladores... En un dominio más serio, varios
directores de compañías aéreas se reunieron, en 19 54, para discutir el problema de los aviones supersónicos y estratosféricos.
Así. que, en todos los dominios, reina el Progreso. Y todas estas
técnicas nuevas acostumbran al lector, o al espectador de cine
{o de televisión) a cierto vocabulario científico, a ciertas formas de la Ciencia; se habla todavía de "máquina~ que piensan",
pero ya no se ignora la "Cybernética" que es el nombre dado a
esta técnica. Y si Ud. da una mirada a las historietas que interesan a sus niños, encontrará aerolitos, aviones-cohetes, viajes
a la Luna, etc., etc... Autore~ y lectores se disfrazan de científicos, cada uno deseando hablar del último progreso ... con la
pal~bra un poco bárbara que asombrará al interlocutor.
Notemos que desde entonces que casi siempre los novelistas
científicos parecen interesarse sobre todo en las invenciones de
carácter espectacular, o en las repercusiones morales y sentimentales, psicológicas y sociológicas de un descubrimiento. de una
invención, de una hipótesis maravillosa. Los progresos mecánicos visibles e inmediatamente utilizables hacen olvidar los
grandes descubrimientos humanos (salvo en los autores de tendencia filosófica ) . Muchas veces el autor no se preocupa del valor científico de la invención en la cual basa su historia ; busca
sobre todo lo extraño, lo maravilloso, y es normal. lo fantástico.
Debe buscar también una irrealidad muy " adelantada", " es una
necesidad pues los progresos de la Ciencia ( y de la Historia)

..

29

•

van a tal velocidad que uno no supiera tomar interés en anticipaciones que riesgan realizarse dentro de diez años, cinco años,
o menos" (Raymond Queneau) .
Pero si el número cada día más importante de invenciones
permite que se crea en todo lo que se nos está presentado como
debiendo ser el mundo de mañana, son otras razones, creo yo,
las que hacen que nos interesamos en los tiempos futuros y en
lo fantástico. Hay sobre todo, indirectamente, una consecuencia
de la guerra. Está inestable el mundo actual. Vivimos en la
ANGUSTIA. El hombre común tiene naturalmente la tendencia de querer evadirse por la imaginación hacia una problemática
Edad de Oro ; y ¿cuál medio mejor que esta literatura ficticia,
la cual, tomando su apoyo en un presente conocido, se lanza
hacia las tierras invioladas e in verificables, del Futuro? - ¿Por
qué no tener confianza en tales obras, puesto que en la realidad, ciertos resultados de las ciencias actuales parecen alcanzar
lo maravilloso y lo imposible ?- Cuando Julio Verne escribía
" 20.000 leguas bajo el mar" , sus lectores podían ver en él nada
más que un autor lleno de fantasía . Y sin embargo tenemos
el subma.rino, el teléfono, la televisión de los cuales nos hablaba
ya el autor de "La Vuelta al Mundo en 80 Días" . Así que el
espíritu está listo para todas las extravagancias, como para todas
las posibilidades.
Otra razón, lo debemos reconocer, explica la afición del
público para la Science Fiction. Es que la vida actual no deja
mucho lugar a la fantasía como antaño : fantasmas, demonios,
magia, etc .... Pues estudios recientes demuestran que el individuo
está siempre dispuesto a admitir en su vida una parte de fantástico ; hasta la pide. Cambiaron los temas, el deseo por satisfacer permanece el mismo: la Science Fiction no es más,
en cierto sentido, que un aspecto de la literatura fantástica .
[" Science Fiction is distinguished from both weird fiction and
light fantasy by its selection of more nearly possible subject
matter ; its strees is not on " cannot", but on "has not yet".
(The Cheklist of Fantastic Literature.) ]
El entusiasmo del público y el aumento de la producción
de Science Fiction siendo a la vez causa y efecto, hay ahora la
más importante cantidad de novelas y de películas que jamás

�'

30

Serge P. Darmon

Literatura de anticipación

se han visto. El cinema, por ejemplo, que siempre presentó
películas de anticipación [ (Vea "Cincuenta años de Cinema de
Anticipación" en complemento de este estudio) ], aull}entó considerablemente su producción en este dominio; aparecieron tantas películas desde 1949 que entre 1905 y 1948, una gran empresa norteamericana mandó a los gerentes de sus cines este
folleto: " El público vend~á, semana t~as semana, a su cine, para
conocer los secretos de la radio astronómica, del rayo hipnótico,
del "cosmojet", del platillo volador, del desintegrador térmico,
del cañón cósmico, etc ... ". La novela sigue el movimiento ; se
hacen nuevas edicioñes de obras ya antiguas, o se escriben ( e·n
inglés, en francés, sobre todo) nuevos libros; hay también numerosas traducciones. Varios países tienen revistas especializadas (E. U., Francia, Suiza, Bélgica, Alemania, Italia, China,... ) ,
y la literatura infantil es ya, lo hemos dicho, invadida por aquel
tema. Cuanto a la radio, hace tiempo que lo está, y se queda
todavía en todas las memorias la emisión que, en 1948, hizo
Orson Welles sobre la invasión de la Tierra por hombres venidos de Marte, emisión que impresionó tanto a los oyentes, que
ciertos creyeron en un cataclismo verdadero, hubo •inclusive,
algunos muertos .. . y Orson Welles se hizo muy célebre...
Tal entusiasmo ( confesado o no) no es, como se pudiera
creer, una generación de estos últimos años. Esta literatura no
es una literatura nueva sino una "diferente" y un crítico pudo
escribir: "La Science Fiction no es más que un sector estrecho,
el menos interesante tal vez, de un muy amplio movimiento de
ideas, el cual es el reflejo en la literatura de la nueva imagen
del mundo" . Hemos hablado de Julio Veme quien, creador de
la novela científica moderna se interesó en todos los géneros de
anticipación (profetizando casi siempre con notable lucidez).
Pero muy antes - desde la Edad Media- , los autores dejaron
aparecer en sus obras cierto gusto (muy modesto) por las i~venciones dichas "diabólicas". El "caballo volador" nos es muchas veces pintado. Y ¿quién pudiera olvidar la aventura de
Don Quijote montado en Clavileño, el caballo de madera, tal
como nos lo cuenta Cervantes al capítulo XLVI de la segunda
parte de su inolvidable libro?-El inglés Godwyn da, en 1648,
el título de: "The Main in the Moon" a una de sus obras, y el

31

francés Cyrano de Bergerac anuncia, por sus fantasías científicas
y sus cien medios de ir a la Luna, la literatura de imaginación
de hoy. Estos diversos autores son ya unos precursores. El sigio
XIX, golpeado por ruidosas invenciones y por el progreso mecánico, debía establecer las primeras bases fuertes de la anticipación tal como hoy se concibe. Si Edgard Allan Poe se considera
con razón, como uno de los precursores de la novela policíaca,
se le pudiera también atribuir el mismo mérito para la Science
Fiction, pensando por ejemplo en la " Aventura sin igual de
ciuto Hans Pfaal" .

' .

.

.

•

•

Pero " un libro sobre el porvenir no puede interesarnos más
que si sus profecías tienen la aparencia de las cosas cuya reaii7.lción puede concebirse" (prefacio del "Mejor de los Mundos''
de H. G. Wells). Los temas que interesan en esta literatura se
conforman con esta nota y reflejan una manera de pensar característica de la civilización actual, cualquier tipo de anticipación
que se considere: anticipación intemporal, la narración situándose más o menos en la época actual, pero suponiendo una evolución de la Ciencia en una dirección bien determinada y al servicio, lo más a menudo, de una potencia bélica; anticipación
en el espacio, en la cual la aventura se sitúa en otro universo,
en otro planeta, sin que nos sean explicados los medios de alcan zarlo ; anticipación sencilla, en la cual la acción se desarrolla en
tiempos bastante lejanos. Para el lector angustiado · de la postguerra el peligro humano ya no parece bastante grande. Se le
propone el relato de invasiones venidas de otros planetas ("The
War of the Worlds" de H. -~- Wells) . Otros autores se adelantan más: los habitantes de otros planetas ya están entre nosotros,
invisibles o " disfrazados de humanos" . En estas guerras implacables, todos los medios se utilizan, pero una dt las principales
armas es el " Rayo de la Muerte" (del cual los autores olvidan
de darnos una explicación, pero cuyos efectos son generalmente
fulminantes e imprevistos). Monstruos de acero, de vidrio o de
alguna materia actualmente desconocida, libran terribles combates en los cuales este famoso Rayo, utilizado a propósito, evapora al adversario o lo paraliza. El hombre, simple mortal sin
mucha defensa, está casi siempre vencido. Es siempre la víctima.
hasta cuando se trata de luchas entre planetas bastante alejados

�32

Literatura de anticipación

de él. Aquí los autores se desencadenan. Lo fantástico es rey.
¡Nos sentimos muy chicos con nuestra bomba atómica y nuestros platillos voladores ! Los autores llegan a retratarnos la destrucción de la Humanidad, sea por otros planetas, sea por nuestro propio progreso--¿por qué no ?- (vea la película " El Mundo sin Fin") . Se plantea entonces un problema: cuando haya
desaparecido el hombre actual ¿quién le reemplazará? - ¿Otros
hombres más evolucionados, más resistentes? - Tal vez ; pero
la mayoría de los autores parecen dar la preferencia a los animales, y, entre ellos a los insectos ; imaginan arañas gigantes,
abejas, hormigas, moscas (vea "The Fly" de Arthur Porges)
dotadas de una inteligencia y de unos medios técnicos superiores
a los nuestros, y que doll)inarían al mundo como dictado~es...
Sin embargo no se trata siempre de guerra o de muerte en
las novelas de anticipación (No ¡ no siempre!... ). Hablan por
ejemplo de viajes interplanetarios. Pero no a la escala "humana" . La Lpna parece entonces demasiada cerca. La Galaxia
aparece un poco como un lugar de descanso al alcance de la mano. Los autores americanos parecen interesarse particularmente,
desde algún tiempo, en la cybernética. Imaginan máquinas cada
día más complejas, más perfeccionadas, más perfectas. Y naturalmente sobrepasan la frontera que separa la mecánica de la vida : las máquinas se echan a pensar solas, a raciocinar (Vea
"John the Revelator" de Oliver La Farge) . En el dominio de
la biología, los lectores parecen apreciar la partenogénesis o las
creaciones de seres fantásticos e imaginarios.

***

Ahora si intentamos representarnos el mundo de mañana,
a través de las diversas manifestaciones de la Science Fiction.
resulta bastante curioso y, muchas veces, poco tranquilizador.
¿Será la Ciudad Futura subterránea y conquista sobre el
desierto con fábricas silenciosas y sin humo? O, al contrario
; constituirá algún "satélite artificial de nuestro planeta? De todos modos, se diferenciará totalmente de nuestro mundo actual.
y eso de una manera poca animadora. Ante todo -y eso no nos
debe extrañar- , la Civilización futura estará A V ASALLADA
A LA CIENCIA. Se supone que el Hombre, cumplidos unos
progresos inmensos en todos los dominios técnicos, tendrá entre

Serge P. Darmon

'

33

sus manos potencias infinitas. Dar un paseo a Saturno parecerá
tan fácil como jugar a la canasta. El mero movimiento de un
volante hará del hombre el maestro de las fuerzas universales.
Ningún fenómeno, cualquiera que sea, podrá pretender a una
explicación sobrenatural. Todos los elementos serán domados.
y se hablará, por ejemplo de " acumuladores de vientos"
de
"sol"... Pero naturalmente al jugar con fuerzas desconocidas,
.. 1 y enconse acaba por hacer estallar todo, ¡ y nosotros tam b1en.
tramos por ejemplo en " El Gran Cataclismo" de H. Allorge,
una visión de esta destrucción casi total de la especie humana
llegada a la cumbre de la civilización mecanizada, por un abuso
del progreso científico y técnico no seguido de un progreso moral
similar.

?

La Civilización del Porvenir será, según muchos autores,
UNIVERSAL, y totalmente opuesta a toda clase de individualismo. Los escritores consideran fácilmente el mundo como una
sola comunidad internacional. Las relaciones humanas están en
la escala del universo, y eso es una consecuencia de la abolición
del Tiempo por la Velocidad. Se fechan los acontecimientos
del "Primer Siglo de la Era UNIVERSAL". La comunidad
mundial no es más, algunas veces, que provisional, uniéndose
las naciones nada más que para resistir a las manifestaciones
belicosas de otros planetas. Naturalmente en este gigantesco estado mundial reina teórica fraternidad. Pero como podemos ser
hermanos sin ser libres e iguales, los autores de Science Fiction
han resuelto, a su manera, el problema del gobierno. Será TOTALITARIO y CENTRALIZADO: una dictadura más o
menos disfrazada. Según los autores, el poder pertenece, sea a
seres científicamente seleccionados y superiores (Vea "El Mejor
de los Mundos" de Aldous Huxley, por ejemplo) , sea a los
habitantes de otros planetas, sea - la idea es ingeniosa- , a
"Dictadores de la Opinión", entre ellos los propietarios de periódicos (Vea " Dos fragmentos de una Historia Universal 1992"
de André Maurois).

***
Siendo mundial y científica esta civilización ¿cuáles serán
sus caracteres más destacados. Ante todo, un carácter negati-

�34

Literatura de anticipación

vo que se imagina facilmente : será non- igualitaria. Las novelas conservan la estructura social actual pero aumentan, exage-•
rándolas, las divisiones en clases sociales. Y hasta en autores serios, no encontramos el cuadro de una humanidad a base de
igualdad. "El Mejor de los Mundos", cuyo tema es el progreso
de la Ciencia en tanto que afecta a los individuos humanos, nos
presenta un mundo en el cual las investigaciones en biología,
fisiología y psicología permiten un sistema científico muy evolucionado de las clases sociales. Por otra parte, en la Ciudad
Futura, al interior de cada categoría humana, todos participan
de la organización de una vida perfectamente estable. Tal estabilidad está lograda por una estandarización, una racionalización y una finalidad hasta el extremo. El más pequeño objeto
inútil desaparece. Sólo permanecen los que contribuyen al fin
supremo: LA FELICIDAD. No, la palabra no habrá desaparecido con nuestra civilización. Mañana existirá ·todavía, más
hermosa, más potente, inmensa. Será ,un fin , un mito, una antorcha que el Hombre alzará. Esa felicidad de los seres, todos
los autores nos la presentan como esencialmente fisiológica y
materialista. Ante todo, se buscarán los medios para hacer que
los hombres quieran su esclavitud. Entre estos medios, el que
propone Aldous Huxley es muy sencillo: la sugestión desde la
niñez, a todas las horas del día o de la noche, esa frase leída,
oída, pensada: "Soy un hombre feliz ". Además, la ciencia perfeccionada de las diferencias humanas permitirá una jerarquía
natural y consentida: se orientará el progreso hacia los medios
dando al hombre condiciones de vida que le eviten el cansancio,
el esfuerzo y hasta el pensamiento. La máquina hará, con inteligencia, el trabajo de millares de hombres. Los instintos se dilatarán. Y la felicidad del Porvenir aparece como la abolición
del trabajo y el adormecimiento en un bienestar engañoso. El
primer defecto del mundo futuro, pues, es la pereza. El segundo, la soberbia que da al hombre la posibilidad· de realizar todo.
El Hombre, soberano del Universo : la imagen es frecuentísima.
A pesar de este poder ilimitado, a pesar de esta felicidad,
los seres de mañana se aburrirán. Ante todo porque ya no tendrán nada que hacer. Y estando considerado el aburrimiento
como promotor de desórdenes, la Ciudad Futura organizará pa-

Serge P. Darmon

35

ra sus ciudadanos numerosas diversiones, naturalmente colectivas y obligatorias (el hombre habrá perdido desde largo tiempo
el sentido de la palabra escoger). Cada hombre tendrá, en el horario asignado, unas horas consagradas a ciertas ocupaciones reglamentadas sin hablar de las partidas de "balón aéreo" de
André Maurois, las dos principales diversiones serán la Televisión y el Cinema. "Cine Total" de René Barjavel, nos revela
las futuras características de éste' sin-alambre, a colores, en relieve (con los personajes fuera de la pantalla) • oloroso, etc. Las
funciones se darán en inmensas salas climatizadas donde, hundido en un adormecimiento propicio, el espectador asistirá a las
películas proyectadas en veinte lugares distintos desde un puesto
central situado en el corazón de la Ciudad.
Otra diversión: los viajes. Se pasea mucho en el mundo
futuro. Pasa de París a Nueva York, en unas horas. No: de Londres a Vladivostock en unos minutos. O mejor, de la Tierra
a Venus. Cuando no se pelea con un planeta, se establece con
él servicios regulares. La Osa Mayor parece "chic" como ahora
la Costa Azul, Miami o Acapulco. Pero casi siempre la guerra
impide estos viajes ... La vida en masa necesita todos los medios
de acercar a los hombres, hasta el combate... No se trata de una
manifestación cualquiera del sentimiento de solidaridad ; los sentimientos del individuo habrán casi totalmente desaparecido.
Perdido en una Comunidad que le ahoga, el hombre seguirá la
multitud, dirigida por una autoridad suprema. Pero los grandes
sentimientos colectivos, como el miedo o la risa, estarán fuertemente desarrollados, y utilizados con fines universales. Los
hombres habrán perdido la costumbre de pensar solos.
La misma noción de Belleza habrá desaparecido; o a lo
menos su noción individual. En la Ciudad Futura, no hay sitio
para los monumentos o las artes de hoy. Pero las calles se adornarán de curiosas figuras simbólicas, de vidrio, de plástico o de
acero. Lo útil remplazará a lo bello. A los vestidos agradablemente coloreados de nuestras mujeres, sucederá el uniforme de
amianto con cierre magnético. El hermoso desorden artístico de
nuestras grandes capitales se transformará en un urbanismo de

�36

Literatura de anticipación
Serge P. Darmon

líneas rectas, puras y de colores claros y metálicos. Y si nos
prometen parques y jardines, son de verdura sintética ...

***
Ustedes se preguntan tal vez lo que hace el hombre en
medio de esta civilización que le quita todo trabajo, todo pensamiento, y que le busca las diversiones. Sencilla unidad en un
conjunto " universal", avasallado y dirigido, el Hombre de Mañana tiene una ocupación que supera a todas las otras: LA
GUERRA. Sea a la parte del mundo atrasada, sea a otros planetas, pero de todas maneras en una lucha mortal y terrible.
Todo eso no es muy animador... Es sin embargo la imagen del
porvenir que nos proponen 90 7o de los autores de anticipación.
El hombre cumplió un ciclo perfecto: salida optimista hacia lo
desconocido! y vuelta con un terrible castigo. El precio del Progreso parece ser la perversión y el horror.

***
Antes de concluir, y para no dejarnos con una visión pesimista, hay que notar que algunos autores de películas o de libros de Science Fiction intentaron imaginar un porvenir más
risueño. Siguiendo en eso a Camille Flammarion, creen en el pro'
greso intelectual y moral. Algunos por ejemplo creen en una
posible victoria sobre la Ciencia. Otros, más recientes, condenan
severamente un mundo obstinado en perderse; denuncian lo nocivo de los progresos de la Civilización y guardan una pequeña
esperanza en la Razón.
Al fin de este pequeño estudio quedaría un problema que
plantear: ¿qué crédito dar a todas estas manifestaciones de 1a
imaginación humana ? El ejemplo de Julio Verne, profeta in. teligente, no debe engañarnos. El mundo de Mañana será tal
como lo haremos. El gran interés de las obras de Science Fiction
es, con el de divertirnos, el de hacrrnos pensar. Hay una tendencia demasiado grande a menospreciar las advertencias del artista o del escritor, sobre todo cuando parece inventar. La Ciencia
está al alcance de nuestras manos; intentemos hacer de ella algo
más que un medio para avasallar al hombre. Imaginen ahora

37

los tiempos futuros. Tal vez en el mundo que Uds ..construirán, el Hombre, como individuo, no habrá desaparecido Y no
será aplastado por todas las fuerzas que ya desencadenó.

CINCUENTA AÑOS DE CINEMA DE ANTICIPACION
1902:
1905·:
1915:
1918:
1919:
19 20:
1922:
1923:
I 924:

J 925:
1930:
1931:
19 3 2:
1938:
1941 :

1949:
19 50:

19 51 :

1952:

19 5 2:
1953:

"Le Voyage dans la Lune" de Méliés.
" 20.000 lieues sous les mers" de Cutchéon.
" La Folie du Docteur Tube" de Abe! Gance.
"Himmelskibet" de H . Madsen.
"The First Men in the Moon" de Cecil Hepworth.
"Rejaen til Mars" de Ole Olsen.
" Dr. Mabuse" de Fritz Lang.
" París qui dort" de René Clair.
" Aelita" de Protozanov.
"La Cité Foudroyée" de Luitz Morat.
"Le Rayon de la Mort' ' de Koulechov.
"Die Frau im Mond" de Fritz Lang.
"Dr. Jekyll and Mr. Hyde" de Rouben Mamoulian.
"Frankenstein" de James Whale.
" Mars attacks the World" de Beck.
" Les Passagers de la Grande Ourse" ( dibujo animado)
de Grimault.
"Croisiéres sidérales" de André Zwoboda.
"The Monster Maker" de Sam Newfield.
"The Thing" de Christian Niby.
" Destination Moon" de Irving Pichel!.
" Flying discman from Mars" de Brannon.
" Son of Dr. Jekyll" de Seymour Friedman.
"Five" de A. Oboler.
" When worlds collide" de Rudolph Maté.
"The Day the earth stood still" de Robert Wise .
"The Mad Monster" de Sam Newfield.
"Flight to Mars" de L. Selander.
" Lost Continent" de Sam Newfield.
"Red Planet Mars' ' de Harry Horner.
" The War of the Worlds" de Byron Haskin.
"The Four sided Triangle" de Terence Fisher.

�38

Literatura de anticipación

"The Magnetic Monster" de Curt Siodwak.
"The Lost Planet" de Bennet.
"Phantom from space" de W. Lee Wilder.
"The Beast from 20.000 fathoms" de Eugene Lourie.
"lnvaders from Mars" de Menzies.
"Captive Women" de Stuart Gilmore.
"La Bergére et le Ramoneur" ( dibujo animado) de
Grimault f1 J. Prévert.
Desde el cincuentenario del cinema de anticipación, los Estados U nidos sobre todo, han producido numerosas películas de
este tipo que hemos podido ver. Los temas de tales películas
siguen iguales, pero se nota cierta preferencia ahora para los viajes interplanetarios y la creación de monstruos espantables.

Juanita Soriano / Rosas

I
Oscilación de aromá, luz de seda,
cisterna de la abeja, geometría
del pétalo desnudo que se enreda
en papeles de canto y poesía.
Rosa de ayer, de ahora, rosaleda
de mañana y de siempre, fantasía
para el ángel del verso donde queda
completa su nevada melodía.
Tras la rosa de ayer, la rosa vierre
tomando la experiencia que contiene
el existir de la pasada rosa.
Traza su sombra igual que la primera,
danza su danza de confianza entera
con nueva brisa y nueva mariposa_.

11
Bajo el azul azul que el Angel sueña
vela mi rosa, ¿vela?, también llora,
ríe y medita, duerme, se enamora
mientras la rosa oculta se diseña.
- 39 -

�40

Rosas

Espectro de la rosa que se empeña
en llegar a ser rosa, y avizora
el clima del rosal, donde la aurora
traza la forma de su luz pequeña.

Seymour Menton / Mario

Monteforte To ledo y la
Evolución de la Novela

El arquetipo de la rosa abstracta
será la rosa terrenal, exacta.
Flor diseñada en lumbre que resbala.

Hispanoamericana

Amor o rosa. El Angel desde afuera:
¿Rosa ... ? ¿Duermes... ? ¿Vigilas? rosa espera,
y guarda en ella un corazón y un ala:

'

III

LA

publicación de U na manera
de morir representa un paso más en la evolución de la novela
hispanoamericana, una evolución cuyos últimos treinta años se
ven reflejados en las cuatro novelas del insigne autor guatemalteco Mario Monteforte Toledo (191 l ~ ) . Anaité (1948 ), Entre la piedra y la cruz ( 1948) , Donde acaban los caminos
( 1953 ) y Una manera de morir ( 1957) marcan cuatro fases
básicas en el desarrollo de la novela hispanoamericana: el criollísmo; el nacionalismo; el estudio psicológico revestido de experimentación estilística ; y el estudio filosófico de tendencias
universales.

Cuando los ojos dicen "rosa", "amor"
es la palabra que la rosa calla
bajo el signo de rosa hay un ~olor
que extiende libertad y que avasalla.
Al tiempo del botón que en rosa estalla
estalla entero un ámbito de olor
'
y el ángel que presiente la hatall;
en rosal de sonidos ve la flor.

-

"! la !osa, rosada ... , pensativa,

en extas1s de luz está cautiva
en la contemplación de su existencia.
Y no sabe que existe, que perfuma
con su estela de luz entre la bruma :
Es, nada más. Y amamos su presencia.

.

.

Anaité, escrita en 1938, es la historia de la civiliación de
la ciudad de Guatemala en pugna con la barbarie del Petén.
Lleva varias reminiscencias de Doña Bárbara y de Canaima de
Rómulo Gallegos, pero en realidad se parece m~s a La vorágine
de José Eustasio Rivera. A pesar de todo su realismo, Anaité,
como sus precursores sudamericanos, está impregnado de resabios
románticos y modernistas. Jorge, el protagonista, decide ir a la
región más exótica de su país para ganarse una fortuna. Esto
ofrece al escritor la ocasión de servirse de su herencia modernista
para captar las luces y sobre todo, los ruidos de la selva exuberante.
- 41 -

�42

Mario Monteforte Toledo

"Era la primera mañana en tierra habitada por los
hombres, después de un eterno ambular por orillas desiertas.
Ahí todo cambiaba en una noche. Hasta el cielo parecía una hechura nueva tras los dementes rayos del sol que
se filtraban por la palma de los techos; hasta el río llevaba
yerbajos de tonos chillones. Las garzas bajaban precavidas
Y se fugaban en parábolas abiertas." (p.27)
" Nuevo espectáculo el de aquel día. Las gotas enor~1~s caían _una detrás de la otra, formando sobre la superf1c1e del no pequeñas eminencias espumosas. Tronaba la
selva como si se estuviera viniendo abajo. Arrancadas de
las copas de los árboles, las hojas volaban en los remolinos
del viento. Entre las ramas, las garzas hinchaban tristemente su plumaje esperando que pasara el chaparrón."
(p.57)
"Son las cinco de la tarde. Las guacamayas pasan en
ba~dadas; sigue el reguero hervores~ de los loros y las
penca~; con su croar batracio, los cucharones atalayan a los
peces mcaut?S; de vez en cuando, la miopía de una garza
confunde la verdura de la grama con las aguas eternas y se
atreve a merodear sobre el pueblecillo. En lo más hondo
de los bosques los saraguates rugen incansables. Ha quedado en el poniente el último rojo del sol." (p77)
Hacía el final del libro Jorge se encuentra con que su novia
se ha casado con otro hombre y en típica actitud romántica,
huye de la vida capitalina para reunirse en la selva con los indios
lacandones. Pero lo más importante del libro es la lucha del
hombre civilizado para sobrevivir en el ambiente violento de
la selva tropical. Tiene que luchar contra la ferocidad de la
selv~ lo mismo que contra la ferocidad humana engendrada por
a_quella. Los personajes viajan en canoas por el río Usumacinta
s~n amedrentarse ante los raudales. Las víboras y los tigres no
solo amen~zan continuamente a los hombres sino que también
los co_ntag1an. Éstos. llegan a herirse y a matarse impune¡pente.
Las fiestas son pretextos para emborracharse pero ni pretextos
les hacen falta . La soledad y el calor de la selva suscitan los
deseos lujuriosos de los hombres y de las mujeres. El doctor

Seymour Mentan

43

Wood se envilece a tal grado que hasta vende a su propia hija
a un hombre malo. La violencia proviene de afuera también.
Unos revolucionarios mexicanos tratan de alborotar a los trabajadores pero éstos le quedan fieles a Jorge porque él los trata
bien. En el mismo capítulo llegan los soldados del "señor presidente" y añaden su propia brutalidad a la que ya se ha cont~do.
Al final del libro, Monteforte sigue el artificio de Rivera al internar en la selva a su protagonista. Pero hay una diferencia
importante: Arturo Cova y sus amigos fueron devorados por la
selva; Jorge se interna en la selva, como el protagonista de
Canaima, para vivir con los indios, cuya vida pura y tranquila,
insinúa el autor, es superior a la barbarie refinada de la sociedad cursi de la capital. Este final representa una vuelta a la
actitud de los autores realistas ·del siglo diez y nueve quienes
ensalzaban el campo como el baluarte de la bondad y la virtud
frente a la ciudad pecaminosa. Al mismo tiempo representa una
reacción contra los modernistas cosmopolitas quienes no podían
vivir sino en las grandes capitales.
Después de extasiarse por más o menos ,veinte años frente
a las regiones bárbaras de su país, 1 el novelista hispanoamericano, influido en parte por Dos Passos, se dedicó a retratar en
un solo libro la totalidad de su país. Por todas partes de His ·
panoamérica se ·escribieron novelas para captar una vista panorámica del país. 2 Uno de los mejor logrados es Entre la piedra y
la cruz de Monteforte Toledo. El cuadro nacional se forma por
una vista comprensiva de la geografía, el pueblo y la historia
de Guatemala. La acción comienza en el pueblecito de San Pedro
la Laguna, a orillas del Lago Atitlán. Pasa a una finca cafeta•
lera en la faja costanera del Pacífico. Pedro Matzar, el protagonista indio, visita el puerto de San José. Después de pasar
por Escuintla, va a la capital para estudiar y luego enseña en la
sierra cerca de Sololá. Además del protagonista indio, otros tipos raciales que aparecen en la novela son el ladino, el alemán.
el negro, el chino, el jenízaro y el libanés. Montefotte remonta
hasta los tiempos precolombinos para darnos una visión amplía
de los motivos históricos de su país, la cual incluye: leyendas
indias, el baile de la Conquista, la casa colonial de Teófílo Castellanos, el terremoto de Antigua, la Revolución unionista de

.,.

�\

44

Mario Monteforte Toledo

1920, la crisis económica de 1929, la Guerra Mundial de 1939
y la Revolución de 1944.

/

Entre la piedra y la cruz, por ser una novela nacional. tiene
que preocuparse por la situación del indio. Desde este punto de
vista, la novela puede incluirse en el grupo de novelas indigenistas que tanta fama han cobrado por toda Hispanoamérica 3• Se
presenta un cuadro del indio que a pesar de sus variaciones guatemaltecas ya ha llegado a ser tradicional. Los indios, que constituyen más del sesenta y cinco por ciento de la población total
de Guatemala, no tienen más que pedacitos de tierra mientras
que los dueños de las grandes fincas son ladinos que por ·10 general viven en la ciudad. Muchas veces los mercaderes compran
el maíz a los indios, lo acaparan todo y luego, los mismos indios
no tienen bastante maíz para comer.
Las compras se hacen a la sombra de la iglesia, en el sentido
literal y figurado y el hambre de los indios no se aplaca con las
misas del cura.
"Bajó el cura de Sololá y dijo muchas misas, unas en
la iglesia, otras a campo abierto, cerca de las cuevas donde
a media noche hervía el pom levantando su ofrenda a los
rajau de todo lo que hacía falta en el pueblo.
- Los santos no escuchan cuando se les pide de comer- dijo un hombre con la frente cruzada de arrugas.
Los vecinos pensaron que aquello era terrible, pero
verdadero." (p. 3 7)
Sí los indios protestan a los jueces, éstos se hacen sordos y
permiten que los abogados enganchen a los indios mientras que
se prolongan los pleitos. Si se presenta alguna queja en contra
de un indio, éste se ve sentenciado a trabajar de peón en la carretera. De vez en cuando llegan los soldados al. pueblo para
reclutar trabajadores para las fincas tropicales. Ahí aumentan
los sufrimientos del indio. El calor tropical, los mosquitos pestíferos y las víboras contribuyen a poner en peligro la vida del
indio. Vive en la finca cafetalera como siervo. No le pagan
sino en fichas que se aceptan sólo en la tienda de raya. Naturalmente las deudas se le van amontonando. Si huye de la finca,

Seymour Menton

45

los soldados lo alcanzan y lo llevan de vuelta donde le esperan
las bofetadas y las patadas del dueño. Indefenso, el indio tiene
que contemplar la violación de las mujeres de sú familia. Su
único alivio es .el guaro que le proporciona benévolamente el
patrón. Claro, le da al indio una sensación ilusoria _de felicidad
y le debilita la voluntad. Al mismo tiempo q~e l_os que mandan
utilizan el guaro, persiguen cruelmente a los md1os que lo producen clandestinamente. Uno de los aspectos más trágicos de
todo esto es que el mismo ejército, que es el instrumento de
opresión contra los indios, se compone de indios. Paradójicamente los indios, reclutados por la fuerza y maltrados constantemente, tienen que obedecer a sus oficiales para maltratar a sus
propios hermanos. '
Para mejorar la situación del indio hace falta la educación.
Pero cuando Pedro Matzar asiste a la escuela en la ciudad, se
siente despreciado tanto por los alumnos como por los profesores. Cuando él mismo llega a ser maestro rural, sus esfuerzos
de redentor fracasan ante la falta de cooperación de parte del
gobierno. Los maestros son obligados a usar los textos escritos
por el ministro de educación, por malos que sean. Hacen mucha falta materiales pedagógicos. Como respuesta a sus cartas
en que pedía material didáctico, Pedro Matzar recibe por correo
utla caja de tiza. Es el colmo. Olvida todo su idealismo, abandona la escuela y les da la espalda a los indios e~ cuya cultura
se crió.
Al describir el pueblo de San Pedro la Laguna, Monteforte
Toledo no puede menos que incluir muchas leyendas, supersticiones y costumbres de los indios. La importancia de las cofradías es primordial. Varias leyendas sobre los dioses indios
son narradas con un deseo de captar el ambiente del Popo[ V uh.
Al nacer el protagonista, un hechicero le vaticina una lucha victoriosa contra 1·os fuertes y se alude a la creencia en el náhual, o
sea la doble existencia del alma en el indio y en un animal, con
el cual siempre está asociado. Las costumbres matrimoniales de
los indios también aparecen en la primera parte de la novela.
Lo que distingue Entre la piedra y la cruz como una gran novela
es que todos los elementos nacionales y las not~s de pro~esta
social están fuertemente ligados por el protagonista margmal.

�46

Mario Monteforte Toledo

Como tantos otros protagonistas de novelas hispanoamericanas
de los últimos dos decenios 4 • Pedro Matzar es un hombre marginal. Se encuentra " entre la piedra y la cruz," o sea entre la
cultura de los indios y la de los ladinos. Antes de llegar a una
decisión definitiva, vaga por todo el país. Los pies del indio
llegan a personificarse para representar los dolores de todos los
indios. El autor hace entronque entre el vagar eterno de los indios y la suerte del judío errante. 5 Si el fin optimista de Entre
la piedra y la cruz no concuerda con el desarrollo lógico del protagonista, se explica por el entusiasmo rebosante de los jóvenes
intelectuales por la Revolución de 1944. Después de muchos
sufrimientos y dudas, Pedro Matzar decide por fin incorporarse
en la nueva nación casándose con una ladina . . Al cabo de tanta
cavilación, esa decisión lo llena de una tremanda fuerza tranquila.
" Pedro Matzar comprendió que él. para redimir a los
suyos, abandonaba el dios de su padre y la casa de su padre.
Y se sintió dueño de una fuerza fabulosa y de una
gran paz que dolía en silencio." (p 3 02)
La caída de ese espíritu optimista hasta la desesperación
total es la historia de las otras dos novelas de Mario Monteforte
Toledo. Donde acaban los caminos trata el mismo problema
que Entre la piedra y la cruz: la fusión de los indios y los ladinos para formar la nación guatemalteca, pero el enfoque es totalmente distinto. Pedro Matzar, protagonista indio de Entre
la piedra y la cruz. acaba por adoptar la cultura de-los ladinos.
Raúl Zamora, protagonista ladino de Donde acaban los caminos,
fracasa en su intento de asociarse con la cultura indíg'ena. Pero
esta novela es más que una novela indigenista con elementos de
protesta social. Por toda Hispanoamérica se han escrito centenares de novelas sobre la lucha entre la civilización y la barbarie ; los abusos de los dictadores, los hacendados ·y las compañías
extranjeras ; el destino del indio y los pr~blemas del hombre
marginal. Estos temas criollos se han agotado. El novelista
hispanoamericano, desde el fin de la segunda Guerra Mundial, tiende a buscar una nueva orientación.
En Donde acaban los caminos se nota el afán del autor de
librarse de la forma ya tradicional de la novela telúrica y de aso-

Seymour Menton

47

marse a las corrientes de la novela mundial. En esta novela,
inspirada técnicamente en patte por Joyce y Faulkner, Monte- ·
forte introduce el monólogo interno, los recuerdos, la preocupación individual por el sexo, unas escenas surrealistas Y el cambio
de narradores de la acción novelística. Esencialmente Donde
acaban los caminos es la historia de un hombre que es obligado
a transigir con sus sentimientos e ideales para conformarse a la
presión social. Raúl Zamora, m_édico de un pueblo, se enamora
de María Xahil, una india tzutuhil_y vive con ella. Verdaderamente enamorado, ofrece casarse con ella conform~ con su moralidad ladina aunque en el fondo espera que no acepte. Tanto
María como su padre rechazan el matrimonio porque saben que
aparte son los naturales y aparte los ladinos. Impotente frente
a la lógica indiscutible de los indios, pero en realidad aliviado
por la oposición de los indios que le permite vivir en paz con su
propia conciencia, Raúl Zamora pierde su identidad individual
al casarse con una joven rica de la misma sociedad provinciana
que él desl?reciaba tanto.
La última novela de Monteforte, U na manera de morir,
ofrece otro caso de un hombre que trata en vano de luchar contra la sociedad. Sólo que Una manera de morir es una novela
mucho más trascendental. Al tratar el tema del comunismo,
Monteforte no solamente logra presentar la realidad de. Guatemala, sino que también pl'antea un problema universal. El título
-una ",nanera de morir- se refiere a los indivÍduos que en estos
años de la posguera no tieneñ más remedio que sacrificar sus
ideales para someterse a un pensamiento ortodoxo. La ortodaxia
principal de la novela, pero no la única ortodoxia, es el comunismo. El protagonista Peralta es un comunista que se da cuen~a· de la hipocresía del Partido. . Después de permitirse el lujo
de pensar por su propia cuenta, Peralta se siente tan atormentado que acaba de salir del Partido. Al principio, se encuentra
solo en el mundo. Hasta su propio hermanito, que antes
lo idolatraba, lo desprecia por haber abandonado la lucha en
la cual había creído tan fervorosamente. No obstante, no le
cuesta ~ucho trabajo adaptarse externamente a la nueva vida.
El novio de su hermana le consigue un empleo irónicamente en
un ba~co donde, valiéndose de su inteligencia y de su aplica-

�•

48

Seymour Menton

Mario Monteforte Toledo

ció~, c~~ienza a subir rápidamente. Conoce a una joven rica
Y s1mpat1ca que pronto llega a ser su novia. Parece que todo le
está saliendo a pedir de boca. Sin embargo, en el fondo, Péralta
sabe que t~m~o~o per:enece a esta nueva sociedad. Ni él puede
aceptar su ins1p1dez m su afectación, ni ellos pueden perdonarle
sus ideas radicales. A pesar de eso, llega hasta el punto de querer
casarse con su novia, pero se interpone la Iglesia. Peralta no
puede transigir con sus ideales que lo ayudaron a librarse de la
ortodoxia del Partido y el cura no puede librarse de la ortodoxia
de_ su dogma que justifica su propia existencia. El diálogo termin_a_ cuando el padre afirma que sí le niega su Dios a Peralta.
Casi inconsciente y completamente deshumanizado, Peralta vuelve a entrar en el Partido. Ya no se atreverá a pensar. Es " una
manera de morir. "
.

desviado. Su desviación consiste en haber transigido con la finquera para que los campesinos no murieran de sed. Los diálogos
están llenos de una angustia desesperada. Peralta está convencido de que Rueda ha obrado bien pero como miembro del Partido tiene que cumplir su misión de destituirlo. Rueda, también
convencido de que ha obrado bien, trata de hacerse creer a sí
mismo que ha traicionado a los suyos. Hasta ofrece que lo maten para satisfacer al Partido pero esto no basta. Se ha resuelto
que Rueda tiene que salir del pueblo desacreditado. Peralta,
avergonzado por su papel hipócrita en la destitución de Rueda,
se tortura frente a la inocencia candorosa de su víctima. "Peralta
sintió que le ardía una sola mejilla; una sola, cual si le hubiesen
dado una bofetada a mano abierta. " (p. 57)
Por medio de un salto para atrás, presenciamos la escena
igualmente dramática entre Rueda y la dueña de la finca. A
pesar de su altanería, se siente cierta compasión por esa vieja
señora feudal que ha visto la destrucción de su familia y de su
tierra. El mismo Rueda le habla .con cierta humildad y aguanta
su desprecio para poder transigir con ella. En cambio por el permiso que otorga la señora de que los campesinos puedan usar
" su" agua, ellos tienen que devolverle algo de la tierra expropiada. Se destaca la tragedia de esta mujer cuya impotencia de
obrar como acostumbraba obrar antes es lo que más la irrita.
La transacción de Rueda en este diálogo muy humano es· lo que
causa su caída frente a la dialéctica inexorable del Partido.

A primera vista, U na manera de morir puede considerarse
una novela anticomunista pero en realidad no Jo es. Con una
angustia que aún excede la de las obras existencialistas de Eduardo Mallea, Monteforte expone la ciega hipocresía de .los dogmas
ortodox~s ~ualesquiera que sean- y su efecto aniquilador
sobre el md1V1duo capaz de pensar por sí mismo. Los mismos
banqueros d_e la novela no se atreven a pensar por su propia
cuenta. Se intuye que aunque ellos reconocieran cierta verdad
en lo q_ue les dice Peralta, nunca podrían admitírselo a sí mismos.
Los únicos personajes felices son los que no tienen la manía
de ~ensar: la hermana y la novia de Peralta, las dos frívolas, y
al
su hermanito Luis quien -vuelve a la casa decidido a trabaJar Y a desentenderse por completo de cuestiones políticas.

!in,

. Quizás. indicando una nueva orientación para la novela
hispanoamericana, U na manera de morir está totalmente desarraigada de Guatemala. Su conflicto ideológico podría entablarse en cualquier parté del mundo. El autor, en busca de una
nueva técnica, nos dice muy poco sobre. los antecedentes de sus
personajes. Lo que importa es el momento actual. El libro se
compone de una serie de diálogos largos, cada uno de los cuales
es sumamente doloroso. Se inicia la novela cuando Peralta, todavía dentro del régimen del Partido, llega a un pueblo para
enfrentarse con Rueda, el líder local. Peralta lleva la comisión
de eliminar a éste como jefe de los campesinos porque se ha

49

Cuando Peralta vuelve a la ciudad, se desahoga ante su
madre quien aumenta la angustia de su hijo al no comprenderlo.
La madre es una persona sencilla cuya preocupación principal
es el bienestar de su hijo. Es incapaz de comprender su inquietud. No puede concebir que haya cambiado de opinión respecto
al Partido después de haberlo servido por tantos años. Lo aconseja descansar porque el Partido lo necesita y ,cree darle la clave
de su inquietud diciéndole "-Tú nunca fuiste niño." (p. 79 )

..

La falta de comprensión persigue a Peralta y su tormento
llega a su colmo en otro diálogo penoso con su amante Laura.
Ella representa la fe y su amor está íntimamente ligado con el
Partido. Parece querer a Peralta pero los fieles tienen qtfe subor-

�50

con Antonio bajan en la próxima estación.

dinarse a la disciplina del Partido hasta el punto de renegar de
sus propias emociones.
La angustia del libro se trueca en heroísmo cuando Peralta
.hace la decisión de romper con el Partido. Con una gran tranquilidad de espíritu se enfrenta con Urrutia y le cqntesta firmemente a toda su dialéctica. La victoria de Peralta contra su ambiente y contra sí mismo ocurre en medio del libro. Aunque
al parecer el tono angustioso se alivia, en realidad sólo se disfraza. Durante todo el noviazgo de Peralta y Silvia se sospecha
que Peralta nunca podrá seguir disimulando. La vuelta a la
angustia existencialista marca toda la escena con el cura, la cual
presenta a Peralta con toda dureza la barda infranqueable entre
él y el mundo burgués. Sintiéndose en un vacío y espiritualmente muerto, se reintegra en el Partido. Pero ahí no termina
la historia. Todavía falta algo para completar el armazón de
la novela. En el último capítulo, Peralta vuelve a bajar del tren
en el mismo pueblo del primer capítulo. Este artificio, categorizado por la frase inmortal de Doña Bárbara, " las cosas vuelven
al lugar de donde salieron," parece a primera vista restarle fuerza
a la novela. El entusiasmo de los campesinos se ha disipado.
Rueda ha vuelto. Los ídolos capitalinos se han convertido en
los derrotados. Peralta, acompañado de dos compañeros, Antonio y Lamberto, sale en el tren rumbo al próximo pueblo. Este
final algo forzado y demasiado obvio se salva, sin embargo,
con un diálogo angustioso más. En la plataforma del tren, sacudidos por las vibraciones y ensordecidos por el viento y los
ruidos metálicos, discute Lamberto con Peralta. Le pide una
explicación de su reingreso al Partido. Cuando Peralta, completamente disciplinado, léase "muerto," le repite la cantaleta de
que se había desviado y que ya reconoció su error, Lamberto se
exaspera porque él y otros, lo mismo que Peralta, ya no estaban
conformes con la política comunista y estaban esperando a que
él les enseñara cómo era posible vivir fuera del Partido. Sintiéndose defraudado por su amigo deshumanizado, Lamberto se
vuelve ciego de ira y por poco mata a Peralta empujándolo fuera
del barandal. La última página del libro tiene una angustia insuperable. El tren se detiene y Peralta se escapa de la muerte.
Lamberto y Peralta vuelven a entrar en el carro del tren y juntos

51

Seymour Mentan

Mario Monteforte Toiedo

Una manera de morir representa la última etapa en .el de-

•

sarrollo de la novelística tanto de Mario Montefoite Toledo
como de toda Hispanoamérica. Los elemento criollos han desaparecido; la preocupación nacional no está en consonancia con
el cinismo de la posguerra; y las especulaciones freudianas ya
pasaron de moda. Una manera de morir, como l~s novelas anteriores de Monteforte, refleja el ambiente del momento. Sus
novelas evolucionan con el ambiente. No obstante, revelan ciertos valores del autor que son constantes en cada una de las cuatro; su gran talento para penetrar en el cerebro de sus personajes,
su verdadero don de narrador y sus grandes cono~imientos en
el arte de novelar. Un buen adelanto en. su arte gu·e ~e p.ota en
Una manera de morir es que ya no está presente el autor. Todo
se expone en los mismos diálogos o en los monólogos introspectivos. Al eliminar las descripciones del mundo exterior,
Monteforte ha logrado una novela más escueta cuya falta de
, elementos poéticos ayuda a crear un dramatismo tremendo.' La
evolución continua de la obra de Mario Monteforte Toledo presagia otros libros de alta calidad que no pueden menos que seguir
reflejando y enriqueciendo el desarrollo de la novela hispanoamericana .
NOTAS
1. Carlos Reyles, Terruño (1916) ; Mariano Latorre, Zurzulila (1920); José
Eustaslo Rivera, La vorágine (1924) ; Rómulo Gallegos, Doña Bárbara
(1929) ; Flavio Herrera, El tigre (1932) ; Clro Alegría, L a serpiente de oro
(1935).
2. Rómulo Gallegos, Canaima (1935); Jorge !caza, Cholos (1938); Ciro Alegria,
El mundo es ancho y ajeno (1941 ) ; Enrique Amorim, El caballo y su sombr a (1941); José Revueltas, El luto humano (1943).
3. Alcides Arguedas, Raza de bronce (1919); Jorge Icaza, Huasipungo (1934);
Gregorio López y Fuentes, El indio (1935) ; Mauricio Magdaleno, Resplanr
dor (1937) ; Relnaldo Lomboy, Ránquil (1941); Miguel Angel Asturias, Hombres de maíz (1949) .
4. Enrique López Albújar, Matalaché (1928) ; Rómulo Gallegos, Pobre negro
(1937), Sobre la misma tierra (1944); Jorge !caza, Cholos (1938), H11airapamushcas (1948); Adalberto Ortiz, Juyungo (1942); Ramón Rubin, La
bruma lo vuelve azul (1954).

�Mario Monteforte Toledo

52

5. Ese tema del Indio errante también está presente en El luto humano (1943)
y Los paregrinos inmóviles (1944) de los mexicanos José Revueltas y Gregorio López y Fuentes y en El mundo es ancho y ajeno (1941) del peruano
Ciro Alegria.

Agustín Basave Fernández
, del Valle/ El Existencialis-

BIBLIOGRAFÍA

mo / Exposición y Crítica

1. ;\fario Monteforte Toledo, Anailé (puatemala: Editorial "El libro de Guatemala," 1948)
2. ).fario Monteforte Toledo, Entre
"El libro de Guatemala," 1948)

!ª

piedra y la cruz (Guatemala: Editorial

3. )fario )fonteforte Toledo, Donde acaban los caminos (Guatemala: Tipografía nacional, 1953)
4. Mario :\lonteforte Toledo, t'na manera de morir ()léxico: Fondo de Cultura
Económica, 195í)

PROLOGO

DESPUÉS de la primera guerra
mundial se ha intensificado l&lt;} actitud antiintelectualista, reivindicándose, a la vez, la realidad de lo concreto. Se ha pensado
que el sistema es impotente para apresar la realidad integrada
por seres únicos, intransferibles, singulares. Se ha preferido buscar un contacto, un vibrar al unísono con la plasticidad de la
vida y con la fluctuosídad de la emoción humana. Un sondear
la profundidad de la existencia y un advertir la problematicidad
de una realidad inmediatamente vivída y refractaria a objetivizarse en conceptos, caracteriza la actitud de los existencialistas.
El existencialismo pretende descubrir o develar -aletheíael sentido y el valor del hombre concreto. No son las esencias
desexistencializadas lo que importan, .,sino las existencias como
posibilidad de adquirir, determinándose, una esencia.
Describir y valorar estos esfuerzos de conquista filosófica,
ha sido la tarea fundamental que me he propuesto. Pero no se
trata de una simple descripción material o exterior, de una pura
descripción fenomenológica, sino de una exposición -por dentroy de una crítica. Al enfrentarme en carne viva con la problemática filosófica de los existencialistas, no he querido redu- 53 -

\

�54

Agustín Basáve

El existencialismo

el tejido hasta donde es posible-- se toma como reflejo del
alma existencialista. En París, el "Café Flore" y el "Café Pont
Royal", son el cuartel general de grupos existencialistas que aparecen -ante el atónito turista medio-- como misteriosos, como
exóticos. Las famosas "soirées existentialistes" han constiuido
un espectáculo con indudable éxito de concurrencia. Dejemos a
un lado estas manifestaciones extra-filosóficas que expresan artística o extra-artísticamente la situación espiritual de nuestros
días.

cirme a la miserable situación de un puro historicismo o de una
pura reseña de nombres, obras y doctrinas, sin el -hilo conductor
de una sana 'toma de posición personal. Otra cosa me parecería
indigno.
, Al estudiar a los existencialistas espero poner de manifiesto
su íntima y profunda humanidad, pero también su demoledor
trabajo en contra de la razón que, al fin y al cabo, es el fundamento del hombre y la necesaria base de toda auténtica filosofía. Se ha confundido la razón -la sana razón-, con la
razón abstracta del racionalismo y se ha decretado, erróneamente,
el divorcio entre existencia y razón.
¿Qué es el existencialismo? ¿Cuál es su temática? ¿Se
tratará fundamentalmente de una Filosofía del Hombre? ¿Qué
relaciones guarda el existencíalismo con el cristianismo? ¿ Cuáles son sus principales direcciones? ¿Qué tienen en común los
diversos existencia listas? ¿Podemos hablar de _un existencialismo
religioso de lengua española? ¿En qué divergen esencialismo y
existencialismo? ¿Cuáles son las preocupaciones fundamentales
del existencialismo? ¿C_uáles sus límites y peligros? ¿Será preciso asumir una posición p_ersonal frente al existencialismo? He
aquí las principales interrogantes que nos formulamos al iniciar
nuestro estudio. Pero la problemática -ineludible y provechosa- no adquiere su sentido por la problemática misma. Esto
sería -permítasenos la palabra- mera morbosidad intelectual.
Después de haberse planteado rigurosamente los problemas, es
menester intentar la búsqueda de una cabal solución. Otra cosa
sería indigna del hombre y de su apetito de verdad.
Tal vez podamos obtener del estudio¡ de los existencialistas, un fruto precioso: la incitación al cumplimiento de nuestra
vocación personalísima y el estímulo para decir nuestra palabra
leal. _

¿QUÉ ES EL EXISTENCIALISMO?
El existencialísmo es, a más de una filosofía, un fenómeno
cultural de nuestro tiempo. Hay pintura, hay teatro, hay novela
y hay poesía existencialistas. Y hasta el traje corto --que ahorra

55

.\

Como fenómeno histórico, el existencialismo es algo privativo del hombre europeo del período de la postguerra y de la
entreguerra. Los iberoamericanos lo podemos comprender, lo
podemos explicar, lo podemos criticar, pero no lo hemos podido
vivir en su génesis. Y no lo hemos podido vivir porque nos ha
faltado ese pasado de fracasos, de desilusiones, de frustraciones
en la función de dirigir al mundo, de desesperación ante las continuas luchas y atropellos, de expectación de lo imprevisto.
Los europeos no han podido disimular su psicosis de "fracaso",
de "desastre". Viven una vida eufórica, aunque ficticia, que
en vano pretende encubrir una honda crisis. Se sienten arrastrados por un torbellino de masas humanas en que su personalidad
se anonada. La cantidad aplasta a la calidad; el irracionalismo
preside la vida urbana. Se deciden las cosas sin saber por qué.
Y un ambiente de misterio y de absurdidad envuelve a la desangrada Europa ...
En esa atmósfera ha nacido una filosofía desvigorizada y
desvirtuada, es verdad, pero también auténticamente preocupada
de la libertad, de la responsabilidad, de la existencia cotidiana
y del hombre concreto. El existencialismo se ha encarnizado
despiadadamente en la finitud del hombre. Pretende tener como
punto de partida la experiencia concreta de la vida de cada cual
para descubrir y tocar el ser mismo. Por vía de conciencia se
quiere .desembocar en la PATENCIA del ser. Pero no se acaba
de precisar las palabras, de definir, de concluir. La desconfianza, la ambigüedad, la indecisión y la ausencia de un claro sistema
doctrinario han presidido, hasta ahora, la marcha del existencialismo. Su estilo y su tendencia, en cambio, presentan nítidos
contornos. Y aunque "no sea capaz de darnos la etiología y la

�..
56

El existenciplismo

terapéutica de las afecciones antropológicas actuales --como lo
apunta J. lturrioz- al menos vale la pena de conocerlo para
conocer a un hombre. Conocerlo y salvarlo".
San Agustín y Soren Kierkegaard son los dos principales
precursores del existencialismo. El "horno interior", la introspección, la experiencia de la finitud y los análisis de la angustia
y de la muerte entroncan a San Agustín con el árbol existencíalista, aunque el pensamiento agustiniano desborde los estrechos .cauces del existencialismo contemporáneo. Kíerkegaard tiene una percepción directa vivísíma de la subjetividad angustiada, de los estadios y paradojas de la vida humana. Como
precursores pueden tomarse, también, a Pascal, Maine de -Biran,
Nietzsche, Bergson y Unamuno.
Se ha hablado de existencialismo abierto y de existencialismo cerrado, de existencialismo espúreo y de existencialismo
auténtico, de existencialismo cristiano y de existencialismo ateo.
El existencialismo abierto y auténtico o cristiano -llamésele
como se quiera- Pilrte del hombre integral con su espíritu y sus
ligas con la trascendencia, usa del método fenomenológico pero
deja abierta la puerta a la trascendencia metafísica. Marcel,
Zubiri y Jaspers -aunque este último imperfectamente- son
representantes de esta actitud. Sartre, Camus -y algunos señalan a Heidegger aunque nosotros tenemos serías dudas sobre
el particular- son los jefes del existencialismo ateo.
Reservamos, para próximo comentario, la temática del
existencialismo. lmpórtanos, por ahora, hacer una caracterización general de esta filosofía. ·Es denominador común de todos
los existencialistas la afirmación de que la existencia precede a
la esencia. "Esto significa sencillamente --dice Sartre-, que el
hombre primero existe y luego consiste, es decir, ES, y luego
ES ESTO O LO OTRO ( 1). Mientras que cosas, plantas y
animales PER-SISTEN y SUB-SJSTEN por que les sostiene
un ser, el hombre no puede abandonarse inercialmente al ser.
tiene que luchar --de ahí la raíz dramática de la vida humanacontra el ser, constituirse su existencia. Lo verdaderamente humano es la actividad: PRE-OCUPACION y OCUPACION.
La MISMIDAD del hombre -intimidad intransferible- se
conjuga con la relación constituitiva y ontológica, con las cosas

57

Agustín Bosave

y con las personas; entonces emerge la CIRCUNSTANCIA.
Los existencialistas usan la DESCRIPCION FENOMENOLOGICA como interpretación. La "Sorge" o cura (cuidado) aparece definiendo la existencia. Pero el sentido de ese cuidado es
la temporalidad. Es así como el TIEMPO CONCRETO se
instala en el centro mismo de la analítica existencial. El existencialismo se ha empeñado en presentarse como un humanismo.
¿Un humanismo? Para nosotros no puede haber verdadero humanismo si no se reconoce --con todas sus consecuencias- a la
persona humana en cuanto portadora de espíritu, en cuanto objeto supremo de la Creación que está en el mundo pero que a la
vez está contra el mundo y sobre el mundo.
Del encuentro de la filosofía con la existencia ha brotado
el existencialismo: punto capital para el análisis. Los que nos
empeñamos en filosofar hoy, no podemos eludirlo.
EL EXISTENCIALISMO COMO
FILOSOFIA DEL HOMBRE

•

Pese a la absoluta falta de propósito sistemático en los más
de los existencíalístas, se descubre en su dispersión una profunda
unidad lograda a base de constante reiteración. El tema central
del existencialismo es el hombre en su integridad; "el hombre
de carne y hueso -del que hablara Unamuno-, el que nace,
sufre y duerme y piensa y quiere, el hombre que se ve y a quien
se oye, el hermano, el verdadero hermano". " Y este hombre
concreto, de carne y hueso, es el sujeto y el supremo objeto a la
vez de toda filosofía, quiéranlo o no, ciertos sedicentes filósofos" .
Para los existencialistas, filosofar ha sido, hasta ahora,
preocuparse de los problemas humanos. En este sentido puede
decirse que el existencialismo se ha reducido de hecho, a una
antropología filosófica. Huyendo de todo doctrinarismo que
sirva sólo de juego o distracción artificiosa de la inteligencia, el
existencialismo se muestra como una filosofía comprometedora.
Si la filosofía no logra explicarme estos problemas, que son los
más vitales de mi ser, fracasa. ·
El punto de partida es egocéntrico. Lo más inmediato de lo

�f

58

El existencialismo

experimentable es la realidad humana. No puedo conocer la
realidad del mundo exterior o la realidad en general sin partir
de la realidad del propio yo. "No solamente es un deber moral
este egocentrismo del filosofar -advierte Ismael Quiles S. J.sino también es UNA NECESIDAD Y UN DEBER ONTOLOGICO, es decir, radicado en la misma esencia de mi realidad,
y de la cual no puedo prescindir" (2). Heidegger ha pretendido llegar a una verdadera metafísica por el sentido de la realidad íntima del hombre y de su vida. De esta manera, el hombre
ha sido el punto de partida de la filosofía existencialista y el
término final donde ella se tortura constantemente.
No se satisface el existencialismo con un frío conocer las
esencias, con una asimilación intencional o representativa de los
objetos. Su ambición es el "conocer que lleva al ser", el conocimiento comunicativo. Para ello se vale del análisis de las vivencias más arraigadas en el hombre, de las experiencias humanas más persistentes, de las espontaneidades de la vida más manifiestas.
Cosmología, Metafísica y Antropología han sido las tres
grandes fases de la filosofía en su historia. Lo que preocupó a
lo$ grandes metafísicos o a los grandes filósofos del idealismo,
apenas si preocupa a los existencialistas. ¿Qué somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? He aquí las grandes cue~tiones
vitales que inquietan al existencialismo. A este respecto es bastante ilustrativa la frase de Jaspers: "la Filosofía es el atrevimiento de penetrar en el fondo insondable de la auto-conciencia humana. Este buscar camino hacia sí mismo no termina
sino con la muerte".
Planteado el problema, el existencialismo adopta una actitud: el ser de la realidad humana es puro existir, surgir y aparecer en el mundo, auto-encuentro. No hay naturaleza humana.
El hombre no es nada al inicio. · El hombre será ante todo lo
que él haya proyectado ser. Sin apoyo ni socorro alguno, cada
ser humano está condenado a inventarse.
Lo que de posibilidades hay en lo humano, lo pone de
manifiesto la historia. De ahí que los historicistas hayan dicho que la historia hace al hombre. "Para el Existencialismo

Agustín Basave

59

--observa J. Iturioz S. J.- el hombre todavía es un poder ser;
para el Historicismo, un haber sido ... Pero, aun en estas diferencias de expresión y puntos de mira hay un presupuesto inicial,
básico y fundamental. en que ambas filosofías coinciden del todo: el hombre no aparece en el mundo hecho ya, terminado, es
decir, la negación de la objetividad. Por otra parte, el hombre
tiene que darse a sí mismo su ser, que antes de llegar a ser es
libertad, después de haber sido es historia; libertad e historia
son así una misma realidad, pero vista desde extremos opuestos" (3).
Circunstancias intrínsecas y circunstancias extrínsecas, limitan el exagerado horizonte de absoluta libertad que nos describen los existencialistas. Aunque se obstinen en negar la esencia humana, la naturaleza humana, no hacen otra cosa que afirmarla cuando hablan de la "situación humana" y de "las situaciones límites".

LA TEMA TICA EXISTENCIALISTA
La terminología existencialista está salpicada de palabras
como estas: "libertad", "tiempo íntimo", "angustia", "caída",
"apertura", "clausura", "nada", 'nihilidad ontológica", "finitud" ... Los problemas filosóficos arrancan del hombre mismo.
Pero en la mayoría de los existencialistas la cosmovisión tiene
sus raíces en una situación peculiar, privativa, intransferible, de
manera que más que de interpretación objetiva debe hablarse de
testimonio personal.
La subjetividad es -desde Kierkegaard- un tema capital
del existencialismo. Si el hombre no es cosa ni objeto, su realidad existencial y libre es la de ser sujeto. El ser humano, carente de esencia previa, es pura existencia. Y su existencia es
libertad. Lo que equivale a decir que el hombre no tiene libertad, si:no que es libertad. La libertad ontológica, radical, absoluta es lo que hace al hombre existencialista. El manojo de posibilidades que es el ser humano, no tiene nexo con una esencia
humana o naturaleza, ni con el pasado ni con el futuro. Al
existente no le importan las verdades, sino SU verdad.

�60

El existencialismo

El irracionalismo, el absurdo, el pesimismo, es otro de los
temas del existencialismo. Las cosas y los sucesos son así, porque sí, gratuitamente. El mundo carece de sentido. Ni la causa
eficiente ni la causa final son motivo de consideración para el
existencialista. El hombre está arrojado a la existencia (¿por
quién?) y destfoado a la muerte. La nada le circunda cuando
no se le adentra. La vida humana . es gris, dura, impenetrable.
Los personajes de Camus y de Sartre son hastiados, decepcionados, fracasados. El futuro incierto y vacío hacen a la existencia
pesada, angustiosa. El hombre carga -mediante la "Sorge"con su existencia sobre un abismo de niebla impenetrable para
caer, al final. en el fracaso. En medio de situaciones azarosas
e irracionales, los seres humanos tienen que tener una austera
autovigilancia para ser fieles a sí mismos, para ser auténticos.
Y este programa viviente que es el hombr~. tiene que aferrarse
a su programa maleable, en ebullición, sin designio previo y
sin modelo en el cual inspirarse. No hay posiciones adquiridas,
ni fidelidades inmóviles.
La existencia. -se nos dice- es un drama. Un drama en
que el hombre "está ahí" sin haberlo pedido. En el "horno
viator" Marc~l llega a decir: "estamos embarcados". Y Sartre
llega hasta el extremo de afirmar que el ser está de MAS. Su
estupidez injustificable estorba como la bestialidad. El ser humano es contingente, frágil, impotente racionalmente, inconsecuente, expuesto ante lo VISCOSO -"el otro'', el mundo-que le desposee de sí mismo, que le enajena. No hay acabamiento, no hay totalidad de la existencia. Se vive en espera constante de la muerte. Para Sartre "es absurdo que hayamos nacido
y es absurdo que muramos" ( 4).
Las voces de Nietzsche resuenan en el existencialismo: "Es
en el desierto - decía Zaratustra- donde han vivido siempre
los verídicos". Heidegger y Sartre ~nsisten en la soledad absoluta.
Marce} siente que estamos· solos frente a una inmensidad y en
la entraña de un todo. Sólo que como bien replica Emmanuel
Mounier: "La soledad absoluta, ¿no es un seudoconcepto, un
concepto insostenible, que se nutre clandestinamente del otro que
él niega, como el concepto de la nada absoluta? ¿Es que es pensable sin referencia a una presencia envolvente, de otra manera

Agustín Basave

61

que transformándose en su contrario, la idea de plenitud absoluta?" (5).
El tema del personalismo es presentado por el existencialismo un poco crispadamente. El individuo es lo extraordinario,
lo único, lo "encapsulado". Cada persona debe emprender su
conquista. Cada individuo describe un modo peculiar de vida.
Pero cabe siempre decidirse por un modo de vida auténtica o
por un modo de vida inauténtica. Si el ser humano se subsume
en el mundo, se trivializa y cae en lo impersonal, estamos frente
a la existencia inauténtica. En cambio si se elige a -sí mismo en
presencia de la muerte y de la nada, se recupera y vive una vida
auténtica.
El mundo adquiere su significación por el hombre. Hombre y mundo están soldados indisolublemente. De esta manera
el mundo se humaniza y el hombre se mundaniza (ser-en-elmundo) .
El "otro" es aquel que yo veo, pero es, también, aquel
que me ve. Y al verme, me mira como objeto dependiente .
Aprehendido por el otro, caigo en su poder, descubro el secreto
de mi corazón y me constituyo en su esclavo. Sólo me queda
un remedio: recuperarme como sujeto, responder como libertad
y convertir al otro en objeto. Hasta el amor es una lucha -reversible- en que los amantes buscan adueñarse no tan sólo del
cuerpo sino de la libertad del "otro'.'.
El riesgo es una nota típica de la vida existencialista. En
cualquiera de mis actos me comprometo y comprometo a toda
la humanidad. Vivir, es definirse actuando constantemente. "El
hombre -dice Nietzsche- está hecho para ser superado". Antes
que nada las obras. Pero las obras no describen al hombre.
La existencia -piensa Marce!- es lo no-inventariable.
Las agudas descripciones que los existencialistas han elaborado en torno a la condición humana, demuestran que no han
podido escapar -pese a sus desesperados esfuerzos- a una filosofía de la esencia.

�62

Agustín Basave

El existencialismo

res objetivos. Tampoco cabría hablar de lógica, de ética, de
religión, de estética o de ciencia. Todo se diluiría e.n una serie
de duraciones existenciales. El devenir tragaría al ser y a la
metafísica, para quedar al final perdida la existencia misma. De
t"into demudar a la existencia, ésta se ha revelado como evaporación frente a la nada.

CRITICA GENERAL AL EXISTENCIALISMO
Una atmósfera de cansancio, de desconfianza y de pesimismo no es, precisamente, la atmósfera adecuada para hacer
filosofía. Resulta explicable la angustia de un hombre concreto
de la post-guerra, pero no resulta justificable que contamine la
filosofía con su personal nihilismo. El desahogo de los instintos
vitales, en nombre de una espontaneidad gratuita, no es, en rigor, una actitud propiamente filosófica. Con UN drama de la
existencia se puede confeccionar una pieza de teatro pero no se
puede tejer EL drama de la existencia. Casi todos los existencialistas contemporáneos pretenden universalizar sus vivencias
personales. El resultado, más que una filosofía, es un testimonio
singtilar.
Negar los méritos del existencialismo es una torpeza inexcusable. En el haber del existencialismo estará siempre el haber
llevado al primer plano al hombre concreto, con la intimidad
de su conciencia, con su finitud, con su temporalidad, con su
angustia. El Hegelianismo que lo resolvía todo pero que se olvidaba de la persona humana, los ejercicios escolares en torno a
bizantinismos han sido justamente relegados ante el hondo problema del hombre de carne y hueso y ante la acuciante crisis
que vive el mundo contemporáneo. Como reacción en contra de
estas posiciones agotadas, el existencialismo ha sido mucho más
afortunado que como doctrina.
El existencialismo ha declarado una guerra a muerte a todo
sistema, olvidando que una filosofía no TIENE un sistema, sino
que ES sistema. Pese a su denodada crítica, el existencialismo
ha terminado, a la postre, por constituirse en sistema.
Una fenomenología puramente descriptiva de la realidad
humana no es, ni mucho menos una ontología. En este sentido,
Michele Federico Sciacca ha podido decir que el existencialismo,
más que una filosofía es una filosofía fallida. Y es que su problemática, y su conjunto de agudas observaciones psicológicas.
han quedado propiamente sin ulterior elaboración filosófica.
No todo es reducible a momentos existenciales. Si así fuera
ya no podría hablarse de esencias, de objetos ideales y de valo-

63

Salvo el caso de los existencialistas católicos, los demás se
cierran a la trascendencia encerrándose en un inmanentismo sin
soportes y sin atmósfera respirable.

'

Quitando todo lo que pueda haber de sarcasmos en la crítica que del existencialismo hace Guido de Ruggiero, quedan
varias observaciones aprovechables: a) .-la irracionalidad no es
tan radical e irreductible como pretende afirmar el existencialismo. Se halla sujeta, y puede ser sometida a una racionalización,
que en alguna medida la redime. Leibniz ha mostrado que, en
virtud del principio de razón suficiente, las verdades de hecho,
sin perder su contingencia, son susceptibles de una explicación
causal que, extendiéndose progresivamente en el tiempo y el espacio, las acerca indefinidamente a las verdades de razón. Todo
el desarrollo de las ciencias se halla confiado a la posiblidad de
reunir los DATOS empíricos en una red cada vez más tupida
y sólida que neutraliza en parte su contingencia individual.
b) .-La existencia es explicada por los existencialistas como
emergencia, un surgir el ser del ser, por lo tanto como un trascender el dato originario, de modo que la misma comprendía
el SI MISMO y lo OTRO, el tiempo y lo eterno, lo finito y
lo infinito... : La. existencia despunta como un hongo en el terreno llano del DASEIN, o mejor, para redargüir con un parangón usado equivocadamente por los existencialistas contra
el idealismo, emerge como el barón de Münchausen que, con la
fuerza de su brazo, se saca por los cabellos del pantano en el
que se había h_u ndido. c) .-Hacer de la existencia la protagonista del devenir, significa trocar el efecto con la causa, el camino con la etapa; significa, en última instancia, concebir un devenir acéfalo, sin sujeto. Y esta es la enorme ilusión del existencialismo, que ha creído poder prescindir de los AGENTES
de la filosofía tradicional, y en cambio los ha presupuesto implícitamente o, queriendo permanecer fiel a su propósito, ha

�64

El existencialismo

Jesucristo obró y enseñó. Su predicación no está basada
en ningún mecanismo de inferencias sistemáticas. Para comprender plenamente la verdad, Jesús proclamó la necesidad de
vivirla. Sus parábolas -tan sencillas, tan concretas- no han
podido ser agotadas en siglos enteros de meditación. "Jesús, que
vive la verdad, cuando la enseña no emplea proposiciones universales -dice Roger Troisfontaines-, sino sugerencias concretas, como jamás hombre alguno las hizo. No fue :Él, fue
San Juan quien formuló el "Dios es caridad", Dios es amor:
fórmula preciosa, como todas las que definirá en seguida la
Iglesia, pero que resultaría muy vacía si Jesús, por la manifestación, alterna de su poder y de su humildad, de su valor y de
sus padecimientos, de sus milagros y bondad, no nos hubiera
revelado con su vida, qué es el amor divino" (7). En la caridad reside el elemento esencial de la Buena Nueva. El amor
--comunión interpersonal- es el centro del mensaje evangélico.
" El núcleo viviente de la religión es la persona adorable d~
Cristo, cuya plenitud nunca podrá ser contenida en una fórmula" . Mientras los existencialistas ateos se encierran en la orgullosa soledad del egoísmo, pretendiendo bastarse a sí mismos y
centrando todas las cosas en torno a su persona, los cristianos
caminamos hacia la unión, aspiramos a la caridad sencilla y nos
abrimos a Dios y al prójimo, tanto para dar como para recibir.

hecho del devenir una escena de apariencias fugitivas, privadas
de consistencia. d ) .-La carencia de un protagonista, de un artífice del devenir, nos ayuda también a explicarnos toda una
serie de deficiencias especulativas del existencialismo: su falsa
interpretación de toda expansión existencial como una trascendencia, de todo paso como un salto, de todo problema como un
misterio ( 6) .
No es posible quedarnos con las solas existencias sin remontarnos al sentido o razón de ellas mismas, a lo que las
constituye en determinado tipo de ser: las esencias. La mera
existencia -asegura y con razón el pr. Sabino Alonso-Fueyo-no puede filosofar. Si el existencialismo puro se atuviera a la
pura facticidad ¿qué nos podría decir ? Filosofía es reflexión
humana, búsqueda de razones y principios supremos. La existencia pura de los -existencialistas, en cambio, es... ausencia de
razón. ¿Cómo poder hablar, entonces, de una filosofía existencial?
EXISTENCIALISMO Y CRISTIANISMO
El existencialismo ya no es pura especulación, teoría y razón, sin'b cosmovisión y actitud vital: "Lo que yo necesito
-decía Kierkegaard- es ponerme en claro conmigo mismo, saber qué debo hacer. La cuestión no es para mí lo que debo
conocer: más bien se trata de comprender mi destino: que yo
vea lo que la Divinidad quiere realmente de mí: se trata de encontrar una verdad, y para mí la verdad es la idea por la cual
quiero vivir y morir" . Surgió el existencialismo como formu lación filosófica de la desgarradora experiencia de esta crisis sin
paralelo. El hombre que ha vivido entre dos guerras; comienza
a sentir íntimamente los términos de la antinomia: finitud e
infinitud, caducidad y eternidad_. .. Perdida su fe en Dios y en
· la Razón, el hombre angustiado ansía liberarse de su propia
congoja. ¿Pero qué apoyo podrá dar una filosofía que no se
basa ella misma en un Dios personal, principio y fin de todas
las cosas ? Si el exist~ncialismo no halla sus soluciones en Dios,
en la eternidad y en la inmortalidad personal, no le queda otro
camino como no sea el del fracaso y el _de la desesperación.

65

Agustín Basave

"Para el espíritu humano -ha dicho Albert Camus- no
hay sino dos mundos posibles, el sagrado ( o hablando en lenguaje cristiano ~ xpresa Camus- el de la gracia) o el de la rebelión (8 ). Camus -Y con él todos los existencialistas ateosescogió la rebelión.
I

Toda nuestra vida está resumida en una elección básica:
con Cristo, o sin Cristo. El existencialismo ha sido un buen
activador de est.t opción. Y cuando en su dirección atea se ha
decidido por la segunda proposición, "el sin Cristo avanza cada
día más hacia el contra Cristo" .
Troisfontaines ha intentado encerrar el existencialismo en
la siguiente definición: " es un retorno apasionado del individuo
sobre su libertad para sorprender en el despliegue de sus marchas
y co~tramarchas el sentido de su ser". Como emotivos, los

•

�66

El existencicalismo

existencialistas reaccionan contra las abstracciones o generalidades que amenazan disolver la originalidad personal. En la libertad creen encontrar la fuente de los valores. Por medio de
la descripción fenomenológica pretenden buscar y encontrar el
mundo del ser y por la iniciativa personal, el mundo del deber
ser. Rechazan la objetividad porque piensan que "la verdad es
el regusto mismo de mi experiencia ontológica (llámese angustia, desesperación, fe o esperanza, etc... ) . Les in_teresa, sobre
todo, el surgir de la libertad, su ejercicio y modalidades. Niegan
lo suprasensible y se afanan por dilucidar el sentido del ser ert
concreto, del ser de cada cual. Hay que experimentar aquello de
que se habla y darle luego una expresión concreta. Esos serían
los dos postulados básicos del método existencialista.
Los existencialistas se han encarnizado con los elementos
de la contingencia humana: la nada, la muerte, la finitud, la
angustia. Contra este vacío final se yergue la plenitud cristiana.
Los cristianos podemos oponer a la nada, el ser -y sobre todo
el Ser supremo--: a la muerte, la vida eterna; a la finitud, la
infinitud de Dios; a la angustia, la esperanza ...
Aunque seamos seres caídos -arrojados como dicen los
existencialistas y deficientes, podemos orientarnos hacía el bien.
si sabemos hacer buen· uso de la libertad y con la ayuda de la
gracia. La angustia no es, para una concepción cristiana de la
existencia, más que una nostalgia de un mundo superior a aquel
en que se vive y en el que la muerte ya no es amenaza. Hay
en la existencia humana --observa el Padre Quiles, S. J.-, ,algo
que determina su dirección hacia lo absoluto, y que es más interior a la misma existencia humana ella misma: su fundamento;
este fundamento no se encuentra saliendo ( ec-stasis hacia el vacío, hacia fuera), sino entrando en sí mismo . .Estar-en-El, insis-tere, es la plenitud del hombre; cuanto más insiste tanto más
está en el ser, tanta más plenitúd tiene de ser. Como ya los
grandes místicos, desde San Agustín, experimentaron, Dios es
más íntimo al alma que el alma misma; a Dios se le encuentra
en lo más profundo, in summítate animae.
La voz del Papa Pío XII se ha dejado oír, desde su alto sitial.
tachando de falso el existencialismo, si profesa el ateísmo, o.

Agustín Basave

67

por lo menos, si rechaza el valor del razonamiento metafísico.
No creemos, en consecuencia, que la condenación alcance a los
existencia listas cristianos ( 9). Es nota común, entre los existencia listas, afirmar que la existenéia precede a la esencia. Esto
puede tener sentido tan sólo si se considera a la esencia como
una resultante de las determinaciones que la existencia se da libremente en el curso de la vida. Pero, en rigor, la esencia del
hombre -mínimo requerido para participar en las prerrogativas
humanas- es contemporánea de la existencia y dependen del
Creador. Es claro que la esencia humana, en cuanto implica
contingencia y libertad, es ampliamente determinable.
Frente al absurdo de un mundo existencialista el cristianismo descubre que toda creación es triunfo y alegría donde cada
criatura encuentra su sitio y misión.
EXISTENCIALISMO Y ESENCIALISMO
La existencia, la intuición del ser existencial tiene la primacía sobre la esencia, como el acto precede a la potencia. Pero
eso no significa que se destruya o supriman las esencias. To~o
lo contrario, la existencia implica las esencias o naturalezas y
con ello salva la inteligibilidad. Porque existencias sin esencias
es algo impensable y por ende imposible. Como Santo Tomás
de Aquino, nosotros vamos por la inteligencia a la existencia.
El existencialismo espurio pretende entronizar la primacía
de la existencia bruta sobre los despojos de las esencias · (posibilidades, proyectos). Pero la filosofía había sido hasta ahora
-y tendrá que seguir siendo-- captura e inquisición de esencias. En y por las esencias, el hombre -ser inteligente- puede
aproximarse al ser de la vida. Si las cosas son lo que son, es
porque tienen una peculiar consistencia. La inteligibilidad es
inseparable del ser y si de algún existencialismo auténtico cabe
hablar, éste tendrá que ser de tipo racional...
La existencia como tal es una realidad primaria que no
se deja encajonar en conceptos. La esencia en cambio (aquello
por lo que una cosa es lo que ' es y se distingue de las demás)
refleja lo que en un ser hay de inteligible. La existencia -aun

�68

El existencialismo

Agustín Bosave

particular, diversa de todas las demás, irrepetible. Así considerado, el existencialismo es la última reoelión contra el pensamiento especulativo. En este sentido puede llegar únicamente
a una descripción fenomenológica del existir pero nunca a una
filosofía que es discurso sobre el set. Está muy bien encauzar
la filosofía por el plano de lo concreto e individual, recurrir al
hombre de carne y hueso para no quedarse con un esquema
abstracto; pero desembocar en la disolución o negación de la
esencia es un contrasentido. Reducir la existencia a "posibilidad", a indi:terminación absoluta, es disolverla en la nada, es
proclamar el naufragio de la razón y el fracaso de la metafísica.
Pero la existencia, concebida sin la esencia, es inexistente. Esencia y existencia son ontológicamente inescindibles. El ser es una
síntesis de esencia y existencia. Usar el nombre de "existencialismo" para negar las esencias es fraude y es usurpación.

la misma de los existencialistas- se muestra incorporada o realizada en las cosas existentes: este hombre, esta ciudad, aquella
colina... Pero aunque la filosofía enfoque y dilucide más la
esencia que la existencia, de 'aquí no· cabe concluir -como lo
hace Sabino Alonso-Fueyo-- que "importa, sobre todo, más
que el hecho de ser, lo que se es; una existencia que corresponda
a nuestra naturaleza"; y mucho menos afirmar "la primacía de
la esencia sobre la existencia". U na aseveración como ésta no
puede admitirse a menos que se niegue la primacía ontológica
del acto sobre la potencia. No hay que olvidar que lá verdad
es posterior al ser de las cosas (veritas sequitur esse rerum) :
que lo primero que nos dan los sentidos son las existencias y
que el juicio tiene una última función existencial.
Se nos ha dicho que el hombre no tiene esencia sino historia. Pero la historia sólo podrá decirnos lo que le acaece al
hombr"e pero nunca lo que el hombre es. Porque una cosa es
descubrir lo que hace un ser y otra cosa es aprehender y expresar
su esencia. En todo caso -como ha observado agudamente
Eduardo Nícol- "hay algo que no es histórico, y es la estructura del ser histórico, por la cual se explica Ja historia misma.
Este absoluto es el principio de todas las relatividades". (10).
Lo que hace el hombre no lo hace porque sí -la gratuidad perfecta de Sartre es imposible- sino que tiene una específica intencionalidad. Toda existencia tiene sentido, mejor dicho es
creadora de sentido. Y si alguna vez falta este sentido se produce la angustia que es siempre tardía, derivada, momentánea,
provisional. " Claro está que, cuando la existencia toda se proyecta sobre el fon'do de la nada --expresa el mismo Nícolqueda ella misma nulificada. La nada es la gran anuladora, el
gran principio de indiferencia. Ante este absoluto, todos los
proyectos de existencia son relativos, y el armazón entero del
ser del hombre parece derrumbarse. Ninguna posibilidad de ser
tiene sentido; sólo parece que pueda alcanzarlo, por contrasentido, la imposibildad de toda posibilidad, en que la muerte consiste, según dice Heidegger" ( 1) .
Sirviéndose de una imagen, Miguel Federico Sciacca ha llamado al esencialismo la filosofía del molde universal, o de la
forma eterna; y al existencialismo, la filosofía de la impresión

69

1,

1

1

LIMITES Y PELIGROS DEL EXISTENCIALISMO
Hasta ahora el ~xistencialismo ha sido, más que una metafísica, una metodología. Lo que tiene de doctrina se ha quedado en un neoempirismo nominalista. Los acuciantes problemas
antropológicos que maneja -con ademán romántico y terminología sibilina- los podemos reconocer, casi todos, en la temática religiosa del cristianismo. Ló malo del caso es que el
existencialismo se ha quedado, la mayoría de las veces, en puras
descripciones fenomenológicas sin "transponer sistemáticamente
en el plano nocional -afirma el catedrático de Filosofía Ramón
Roquer- los resultados de sus exploraciones". Es tiempo ya
de decirlo, el antiintelectualismo radical de que ha hecho gala
el existencialism:o, ha sido causa de su último fracaso.
El existencialismo se encarniza con la finitud humana y se
complace, hasta la exasperación, con el lado sombrío de la existencia. Falta - y no me refiero aquí a los existencialistas cristianos- el lado luminoso de la existencia, la forma estructural
de la esperanza.
Tal vez nadie haya visto con mayor profundidad los lí,, mites del existencia'Iismo que Otto F. Bollnow. De su libro

�70

El existencialismo

"Filosofía de la Existencia", dedica el último capítulo (XIV.
Los límites de la Filosofía de la existencia) a señalar las limitaciones del existencialismo contemporáneo. En gracia a la brevedad, nos permitimos resumirlas en la siguiente forma:
1) .-Como filosofía total es la expresión de una situación de crisis histórica pasajera.
2) .-Todo verdadero valor y verdadero sentido se pierden
necesariamente en un mundo reducido a la existencia como la
formal relación de liberarse, lo manejable ("Zuhandenen") y
lo que está a los ojos ("Vorhandenen"), es decir, lo determinado deficientemente.
3) .-Falta el punto de arranque para una filosofía de la
naturaleza orgánica, puesto que ésta se distingue, porque sólo
puede ser comprendida desde un apropiado centro.
4) .-Falta también todo el mundo espiritual del hombre
en la cultura y la historia, con sus diferentes articulaciones.
5) .-No se ofrece el punto de partida para comprender
adecuadamente toda la múltiple esfera de los contenidos de la
vida psíquica, que Hegel designaba como "espíritu subjetivo".
6) .-Del lado ético, el " engagement" incondicionado de la
actitud existencialista degenera en un vacuo aventurerismo que
busca el peligro y lucha sólo por el goce de jugar a la sensación,
y aún en ella se queda indiferente.
7) .-El hombre desilusionado y sacudido en todas las relaciones objetivas que le soportan es rechazado a la soledad de
su existencia individual. Desde este punto de vista se pierde toda la realidad del mundo circundante.
El existencialismo reduce las diversas categorías tradicionales -acto y potencia, causa ~ficiente y final. causa formal y
material. etcétera- a una sola categoría; lo continuo, lo uniforme. En el eterno fluir de las cosas, forma y materia se funden
en tensión continua; esencia y existencia se diluyen en la confusión del "existencial" puro. ¿No será preciso que el existencialismo adopte un sentido concreto sustancial y abandone esa
filosofía de la existencia puramente formal para que cese el peligro de caer en un aventurerismo irresponsable?

Agustín Bosove

71

EL ASPECTO POSITIVO DEL EXISTENCIALISMO
No se puede negar el mérito de los existencialistas, consistente en ese esfuerzo por encontrar en la existencia valores
que reintegren al hombre a su libertad más auténtica. Nicolás
Abbagnano, por ejemplo, ha visto certeramente que " los problemas de la filosofía conciernen verdaderamente al ser del hombre, y no del hombre en general, sino de cada hombre, en la
concreción de su existir, y son apelaciones o llamamientos que
se le dirigen para que se ponga en claro consigo mismo, asuma
sus responsabilidades y tome sus decisiones" . (Pág. 7, "Introducción al Existencialismo" , Fondo de Cultura Económica) .
Son aspectos positivos del existencialismo: 1) .-La autentificación de los problemas filosóficos, es decir, " el esfuerzo de recogerse y poseerse en aquel aspecto fundamental de su ser al
que se refiere el problema" (Abbagnano) ; 2) .-El sentido de
la filosofía como compromiso estrictamente personal; 3) .-El
reconocimiento del ligamen que nos ata a los otros, con los
cuales coexistimos; 4) .-El reconocimiento de la muerte como
riesgo ineliminable que me incita a la fidelidad conmigo mismo;
5) .-La búsqueda de un completamiento, de una estabilidad
que le falta al hombre.
Se ha dicho que la posibilidad es la categoría fundamental
de lo humano. Es cierto que la vida del hombre no viene hecha, sino que se va haciendo. Pero no es menos cierto que la
vida humana no puede reducirse a mero proyecto, porque los
proyectos se hacen sobre la base de ser ya algo quien los formule.
Y un proyecto no merecerá nuestra adhesión si no concuerda
con nuestro peculiar modo de ser. La posibilidad es posibilidad
de un ser actual.
Reconozcamos que los existencialistas han llevado la atención a muchos problemas humanos que no se habían estudiado
debidamente. Pero rechacemos un concepto del hombre que se
reduce a movilidad pura, porque esta movilidad se sostiene y
transporta en una sui-ipsidad; en el ser persona del hombre
que permanece, desde la infancia hasta la muerte, uno mismo
a través de las mil vicisitudes.

�El existencialismo

72

NOTAS BIBLIOGRAFICAS

Alfonso Rangel Guerra / Para
1 Sartre.-" Action", 27 Diciembre 1944.
2

Ismael Quiles, S.J.-Pág. 44. " Filosofar y Vivir", Espasa
Calpe Mexicana, S. A. 1948.

3

J. Iturrioz S. J .-Pág. 113, " Existencialismo", Zaragoza 1951.

4

Sartre.-" L' etre et le néant", 631.

5 Emmanuel Mouníer.-" lntroducción a los Existencialismos" , Pág. 5 5, Ed. Revista de Occidente, segunda edición
Madrid.

6

Guido de Ruggiero.- "Fílosofías del Siglo XX", Cap.
XVI; Editorial Abril. Buenos Aíres, 1947.

7

Roger Troisfontaines.-" El Existencialismo y El Pensamiento Cristiano" , Ediciones Descleé 'de Brouwer, Bilbao.

8

Albert Camus.-"Remarque sur la Révolte", eti el volumen en colaboración, L'Exístence, París, Gallímard, 1945.

9

P. Pío XIl.-"Encíclica " Humani Generis" , de Agosto
12 de 1950.

1O Eduardo Nícol. "Historicismo y Existencialismo", El Colegio de México, Pág. 3 O7.

11

Eduardo Nícol: Opus cit., ·Pág. 3'4-7.

una Bibliografía de Franz Ka/ka

F

RANZ Kaf ka es sin lugar a dudas uno de los escritores más importantes
del s,iglo XX. La obra de este singular y atormentado
hombre lleva el signo de la época, y aun cuando fue
escrita lejos de los principales centros de la Europa pensamente se ha colocado junto a otras producciones de
carácter similar, en las que también palpitan las angustias y los 'interrogantes de la obra kaf kiana.
Murió Kafka el 3 de junio de 1924. Toda su
gran producción se encontraba inédita, aunque ya había revisado pruebas de El artista del hambre. Sin embargo pidió a Max Brod, su amigo, 4estruyera todos
sus escritos para que no !fueran entregados a los editores.
Brod hizo justamente lo contrario. Los recogió, ordenó
y entregó a la imprenta, seguro de que la obra de Franz
Kafka debía publicarse y ser conocida por sus contemporáneos. La inf luenciia de Kafka ha sido enorme. Sus
libros se han traducido a varios idiomas y más de un
autor es su heredero directo. No se puede prescindir de
Kafka en la literatura del presente siglo. La literatura
fantástica adquiere, con el autor checoeslovaco, un per- 73 -

�Fran:r Kafka

74

•

fil más humano y más trascendental, por cuanto los
temas que maneja importan directamente al hombre,
emparentado con la angustia, la esperanza, la incógnita
de lo que lo rodea.
Como una pequeña aportación para el estudio de
su obra se ofrece en seguida un breve número de fichas
bibliográficas (en español) sobre la vida y la obra de
Kafka. Sabemos perfectamente que no agotan la bibliografía existente, pero quizá sean de alguna utilidad
para un trabajo posterior en el que se pretendan reunir
todas las referencias :publicadas sobre este importante
autor de nuestr9 tiempo. Se incluye al \final una relación de las obras de Franz Kafka traducidas al español.

***
AGUILAR, Hernando : "Kafka, Faulkner, Joyce". Revista
Letras Universitarias de la Facultad de Derecho de la Universidad de Antioquia. Medellín, Colombia, No. 38, página 27.
AMARILLA, Lidia N. G. de: "Introducción al estudio de
Franz Kafka". Revista Humanidades del Departamento de
Letras de la Facultad de Humanidades de la Universidad
de Eva Perón, Argentina. No. XXXIV, 1954, pág. 37.

Alfonso Rangel Guerra

75

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pág. 443.
FROMM, Erich: "El Proceso de Kafka". El lenguaje olvidado.
Librería Hachette, S. A., Buenos, 1957, pág. 202.
FUCHS, Rudolf: "Recuerdos de Franz Kafka". Apéndice al
libro Kafka, de Max Brod. Emecé Editores, Buenos Aires.
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�Alfonso Rangel Guerra

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No. 5, abril-diciembre de 19 54, pág. 90. (Reproducido en
Vida Uniuersitaria, Monterrey, N . L., Año VI. No. 277,
pág. 4).
SA V AGE, D. S.: "Kafka, fe vocación". Babel, Revista de Arte
y crítica. Santiago de Chile. No. 53, primer trimestre de
1950.
SCHWARTZM}i.NN, Félix: " Fantasía y realidad en Kafka".
Babel, Revista de Arte y Crítica. Santiago de Chile. No.
53, primer trimestre de 1950, pág. 61.

�Alfonso Rangel Guerra

Fran:r; Kafka

78

SORDO, Enrique: "¿Hay un teatro de Franz Kafka?". Revista,
Barcelona, Año IV, No. 143, 6 al 12 de enero de 1955.
pág. 16.

,,

El castillo. Traducción de D. G. Volgelmann. Emecé editores,
Col. Grandes novelistas. Buenos Aires. Primera edición,
1949.

El proceso. Versión escénica de André Gide y Jean oLuis Ba-

" Un teatro nuevo" Kafka, Beckett, Ionesco." Revista
Internacional de la Escena. Madrid, Ed. Eefil. No. 16,

rrault. Traducción de Alvaro Arauz. Colección Teatro
Contemporáneo. México, 1950. '

pág. 10.

El proceso.

(Sin el nombre del traductor) . Editora Latino
Americana, S. A. México. 19 51 .

VELA ALBEGA, Rafael: "El proceso en el espíritu protéico
de Franz Kafka" . Revista Romance, Mexico, Año I, No.
5, abril de 1940, pág. 18.

El proceso. Versión escénica de André Gide y J ean Louis Barrault. Emecé editores. Buenos Aires. Primera Ed. 1952.

VOGELMANN, D . E.: "Raigambre y desarraigo de Franz
Kafka". Babel, Revista de Arte y Crítica. Santiago de
Chile. No. 53', primer trimestre de 1950, pág. 36'.

La condena. Traducción de J . R. Wikock. Emecé editores, Col.
Grandes novelistas. Buenos Aires. Primera edición, 1952.

úz muralla china. Cuentos, relatos y otros escritos. Traduccio-

UNTERMEYER, Louis: "Franz Kafka". Forjadores del mundo moderno, Tomo III. Biografías Gandesa. Ed. Grijalvo,
México, 1957.

nes de Alfredo Pipping y Alejandro Ruiz Guiñazú. Emecé
editores, Col. Grandes novelistas. Buenos Aires. Primera
edición, 19 5 3.

X: "Para una genealogía de Franz Kafka" . Revista Criterio,
Buenos Aires, Año XXVII, No. 204, pág. 65.

Diarios. · ( 1910-1923). Traducción de J. R. Wikock. Emecé
editores, Selección de Obras Contemporáneas. Buenos
Aires. Primera edición, 19 5 2.

OBRAS DE FRANZ KAFKA TRADUCIDAS
AL ESPA1'!OL

La carta al padre. Traducción directa y acotaciórt de D. G. V ogelmann. Buenos Aires. Primera edición, 19 55.

El proceso. Traducción de Vicente Mendivil. Ed. Losada, Col.

Carta a mi padre y otros escritos. Traducción de Carlos Félix

Las gtandes novelas de nuestra época. Buenos Aires. Primera edición, 19 3 9.

Haeberle. Emecé editores, -Selección de Obras Contemporáneas. Buenos Aires. Primera edición 19 5 5.

América. Traducción de D. G. Vogelmann, revisión de Alberto

Cartas a Milena. Traducción de J. R. Wikock. Emecé editores,

Bixió. Emecé editores, Col. Los grandes novelistas. Buenos
Aires. Primera edición, 1943.

Selección de Obras Contemporáneas. Buenos Aires. Primera edición, 19 5 5.

La metamorfosis. Traducción de Jorge Luis Borges. Ed. Lo-

El guardián del sepulcro. Colección Teatral de Ediciones Lo-

sada, Biblioteca Contemporánea. Buenos Aires. Primera
edición, 194 3.

La Metamorfosis (Sin el nombre del traductor) . Ed. Revistas
de Occidente, Col. Novelas extrañas. Madrid, 1945.

Informe para una academia. Traducción de María Rosa Oliver.
Emecé editores, Cuadernos de la Quimera. Buenos Aires.
Primera edición, 1945.

79

sange, No. 31. Buenos Aires. (En catálogo) .
1-

�Noticias

"

• Visionario del mundo contemporáneo, Georges Rouault, ha
muerto el 13 de febrero en su casa de París, después de una larga
enfermedad. Recibió los últimos sacramentos. El hombre, su
leyenda y su obra están ahora eternamente confundidos. El pintor muere a los 87 años, dejando una de las obras más significativas de nuestros tiempos.

\

Había nacido en un barrio popular de París en 18 71, en
medio de los combates de la revolución. Hijo de artesanos, fue
durante toda su vida un artista "popular", con esa nobleza
de lo popular que un poeta como Charles Peguy debía expresar
también en su obra con tanto sentimiento. Poeta, lo fué también Georges Rouault que nos ha dejado unos " Divertimientos"
irónicos y burlones. Y sería dejar escapar lo esencial de la obra
de Rouault olvidar sus orígenes y la orientación primordial
de su carácter. De eso vienen a la vez sus violencias, su fiebre y
sus aspiraciones, sus exigencias y su humildad para con su arte,
esta probidad artística que es la marca más original y más simpática, tal vez, de Rouault. Y cuando hayamos añadido que, a
los catorce años, trabajó como aprendiz en el taller de un vidriero que se dedicaba al delicado trabajo de reparación de vitrales,
habremos dado las raíces más primitivas de su inspiración.
A esto hay que añadir dos circunstancias que debían dar
al pintor su verdadero modo de expresión. La primera es su
~stancia en Bellas Artes en 18 91, donde concurrió al premio de
- 81 -

�82

Noticias

Roma con composiciones donde los recuerdos de Rembrandt se
mezclan con los de ,Leonardo de Vinci; pero donde, sobre todo,
encontró un maestro extraordinario en la persona del pintor
simbolista Gustave Moreau que tuvo el raro privilegio de revelar a ellos mismos dos seres tan espiritualmente opuestos, como
Matisse, el futuro autor de la "ALEGRIA DE VIVIR" y el
grabador del ." MISERERE". Y si vemos a Rouault interesarse
sucesivamente en la cerámica (1907), en la tapicería (1937) y
en el vitral (Iglesia de Assy, 1948), su inspiración seguirá siempre
el pensamiento del viejo maestro que supo confirmar en él, el
amor a la materia coloreada, espera y viva.
La segunda circunstancia de la vida de Rouault, es su encuentro y su amistad con el escritor religioso Lean Bloy, que
despertó en él sus preocupaciones místicas y una concepción de
la vida que traduce, no una predilección hacia el pesimismo y
el amor a lo feo, sino la desesperación de un corazón purísimo.
Y un amigo (André Suarés) podía escribirle, ya en 1923:
"Lo que de Ud. se conoce menos, es sin duda este deseo de
realizar un sentimiento religioso en una belleza durable...
"A mi parecer, Ud. puede lograr lo que no ha sido hecho
desde hace tiempo: el paisaje religioso. El paisaje místico, ningún pintor lo alcanzó desde hace siglos, desde Rembrandt"Esta es la parte de su obra más famosa y sin embargo, no podernos olvidar sus composiciones en las cuales pinta hombres
horribles, prostitutas, gente de circo, o jueces, en colores llamativos bordados de una espesa línea negra que acusa los rasgos.
Obsesionado por el sentimiento de su culpabilidad y por el miedo a las tentaciones, el amigo de Bloy y de Tailhade no ve a
su alrededor sino decadencias. Sus modelos serán títeres embrutecidos, sujetos a una inmovilidad casi hierática, formas calentadas al rojo blanco, alumbradas menos por las luces caídas
de soles pálidos o de lunas sanguinolentas, que por su infierno
interior. Esos réprobos, esos condenados son sus hermanos. "Somos todos unos payasos, más o menos; llevamos todos un traje
de lentejuelas. Cuanto más grande parece un hombre, más temo
por su alma". (Claude RogerMarx). Ya no es la fría ironía de
Toulouse-Lautrec; cuadros como "La Terraza", o "La Viuda",
hacen pensar en Gaya.

Noticias

83

Entre las dos guerras, Rouault emprenderá series considerables de aguas-fuertes para ilustrar, sobre todo la vida del Circo, y hasta "Las Flores del Mal" de Baudelaire, acompañando
cada ilustración de una leyenda, de un título, de unos comentarios personales.
En 1930, empieza una nueva era más esencialmente religiosa. Sus Cristos crucificados, sus Santas Faces, flotan en una
luz de crepúsculos hech; de amarillos y verdes. Parecía haber
encontrado aquí no la paz, pero al menos cierta serenidad.
Pintor solitario, "pintor maldito", pintor místico «había
entrado en la pintura como hubiera entrado en religión. Era su
Orden. Le sirvió con pasión y le dió lo mejor de sí. Fuera de
eso, nada más que un hombre, este hombre que conocía bien
sus defectos y sus "ridículos", que acentuaba con gusto, como
para darse una comedia irrisoria) (M. Arland). Con él se va
uno de los artistas más sinceros, y más probos, aislado, sin discípulos, admirado como el gran "profeta" del arte moderno.
Desde unos diez años, sus retrospectivas abundaban en el mundo, pero su obra más significativa queda sin duda este extraordinario "MISERERE" grabado hace 40 aos, y que constituye el gran testamento de este visionario y de este cristiano.
• La Comedia Francesa, el tan famoso teatro nacional francés,
estará entre nosotros este año. Su último viaje, en 19 56, fué un
verdadero éxito; debido a eso, una nueva gira está planeada para
este verano. Pero si la primera gira no les había llevado más
que a Estados Unidos y Canadá, ésta les conducirá a las tres
Américas; del Norte, Central y del Sur. Las representaciones
tendrán lugar entre el 16 de Junio y el 21 de Agosto.
La gran compañía francesa visitará sucesivamente Estado~
Unidos, México, Bolivia, Perú, Brasil, Argentina y Uruguay.
Ya sabemos que la Comedia Francesa representará dos
obras: una moderna, el ''Port-Royal" de Henri de Montherlant,
y una clásica, seguramente una comedia de Moliére, cuyo título
no se ha fijado todavía.

�84

Noticias

• La obra póstuma del filósofo español José Ortega y Gasset
se publicará próximamente por la Deutsche Verlaggsanstalt, bajo la dirección de sus discípulos. La edición contendrá los capítulos que se interrumpieron con la muerte de Ortega, en los
que toca los problemas de la vida social. Según la publicación
alemana de la que se toma esta noticia, para Ortega "la vida
social es una " quasi-naturaleza, " lo humano convertido en naturaleza, en mecanismo, en mineral. por así decirlo. Por eso se
está en lo cierto cuando se designa a la sociedad como un "mundo
social", pues la persona vive no tanto en el interior de la "humanidad como dentro de un " elemento no humano" . Porque
la sociedad es, precisamente por ser un mecanismo, una máquina, integrada por hombres, de capital importancia." Aunque
la validez de los axiomas sociológicos expuestos deba relegarse
a una detallada investigación científica, sin embargo ya desde
ahora se puede aconsejar esta edición póstuma para su lectura y
estudio al sociólogo y economista, al filósofo y antropólogo,
etc., como resumen de los resultados de una vida de investigador. "
• "Anacleto Morones", el magnífico cuento de Juan Rulfo que
forma parte del libro El llano en llamas, se publicará próximamente -si es que no se publica todavía- en la Nouvelle Revue
Fran~aise, según se anuncia en uno de sus últimos boletines. No
hace mucho tiempo se publicó traduciao al francés el libro de
Octavio Paz titulado Aguila o sol, y la antología que este autor
preparó sobre la poesía mexicana también pasó por las prensas
francesas. L' Esprit de Lettres, magnífica revista ya desaparecida, dió cabida a poemas de Torres Bodet y a un ensayo de Leopoldo Zea, traducidos al francés. Es satisfactorio observar que
nuestras letras no se detienen en las fronteras, y que por el contrarío llegan a otros países con la traducción correspondiente.
Es bueno recordar también aquellos poemas traducidos del náhuatl por el P. Angel María Garibay, que vertidos al inglés
sorprendieron a los radioescuchas de la B.B.C. de Londres.
• El cine alemán recupera poco a poco el terreno perdido, y
pasa a ocupar el lugar que le corresponde en la cinematografía
mundial. El propio gobierno demuestra su interés por el desa-

Noticias

85

rrollo de la industria cinematográfica, ya que para el presente
año el Ministerio del Interior ha destinado 1,84 millones de
marcos como premio para la mejor producción cinematográfica
y fomento del film. Con estos incentivos, no es de dudarse qu_e
la calidad del cine alemán, bastante digna en la actualidad, se
supere todavía más.
• Experiencies Anonumes, casa grabadora de discos de la ciudad de Nueva York, sacó a la venta en su colección de discos
de larga duración Las Cántigas de Alfonso el Sabio, tercer volumen de "Music of the Middle Ages", Joseph Iadone toca el
laúd y canta el tenor Russel Oberlin. Ya debe estar también
al alcance del público, el disco de música española de los siglos
XVI y XVII, con el clavecinista Paul Wolfe.
• Acaba de aparecer, en la Colección Lengua y Estudios Literarios del Fondo de cultura Econó•míca, el libro Letras Hispánicas, del filólogo argentino Raimundo Lida. Además de referirse a la tarea del poeta, Lida _estudia la obra realizada en América por los principales representantes de su literatura. Con este
libro se enriquece la Colección de Lengua y Estudios Literarios,
donde se han publicado ya trabajos de indiscutible valor, necesarios para el estudio y conocimiento del fenómeno líterario.
La misma editorial anuncia, en su Colección Letras Mexicanas,
la próxima aparici6n de las obras completas del novelista Mariano Azuela.

�Libros

JORGE LUIS BORGES, Historia de la Eternidad (Volumen I de las Obras Completas de) , Emecé Editores, S. A .
Buenos Aires, 19 5 3.

,I

Emecé Editores, S. A ., de Buenos Aires, ha emprendido la
tarea de la publicación de las Obras Completas de Jorge I,,uis
Borges; en vez de agrupar varias obras en un solo tomo, siguiendo un orden cronológico, se ha preferido la edición en tomos separados, manuables y de excelente presentación tipográfica. El primer volumen corresponde a la Historia de la Eternidad, una de las obras más significativas en la producción total
de Borges; el tiempo ha sido una presencia constante, casi angustiosa y temática, en la obra del argentino; es raro no encontrar esta coordinada temporal en la trama complicada de todo
su proceso creador. "El tiempo--afirma- es un problema para
nosotros, un tembloroso y exigente problema, acaso el más vital
de la metafísica ; la eternidad, un juego o una fatigada esperanza" . Esta Historia de la Eternidad presenta el problema del
tiempo analizado con auténtico rigot filosófico y raras veces
encontramos en sus páginas el elemento ficticio que con tanta
facilidad y brillantez maneja Borges. Sin caer en el estilo descarnado e impersonal de un tratado filosófico o de una obra de
especialización, sin tomar una actitud docente, analiza en el primer capítulo --que es el que da nombre a todo el libro-- el
problema de las distintas concepciones de la eternidad a partir
de las Enéadas, las Confesiones y otros textos filosóficos y teo- 87 -

�88

Libros

lógicos, para concluir en su teoría personal de la eternidad, " una
pobre eternidad ya sin Dios, y aun sin otro poseedor y sin arquetipos" . Las Kenningar, es un estudio estilístico de "una de
las más frías aberraciones que las historias literarias registran,
las menciones enigmáticas o kenningar de la poesía de Islandia" ,
exhaustivo en completo análisis e interpretación de un juego
verbo-mental literario. La Metáfora puede muy bien ser considerada como un escolio del anterior capítulo, con la particularidad que estudia el absurdo o la ventaja de las metáforas ya hechas y que van evolucionando insensiblemente, distanciándose y
volviéndose a mezclar en nuevas interpretaciones. La Doctrina
de los Ciclos, retoma de nuevo la eternidad y el tiempo que habían sido estudiados en el capítulo primero ; consiste en una
crítica --demoledora y evidente- de la doctrina del Eterno
Retorno de F. Nietbsche ; este capítulo se completa en el siguiente
-El Tiempo Circular-, idéntico en el tratamiento y con el
mismo objeto. Los Traductores de las l 001 Noches, no tiene
vinculación con el tema general tratado en esta obra. Es un estudio de los distintos traductores occidentales que han puesto
sus pecatrices manos en una obra de ambiente oriental, muy
distante del nuestro; Borges da muestra en este estudio de su
conocimiento de la literatura univer~al; no en vano muchos de
los cuentos que integran Ficciones son de ambiente oriental. Este
Volumen de Historia de la Eternidad se completa con dos notas:
El acercamiento a Almotásim, estudio fantástico sobre una novela apócrifa. No sabemos por qué razón este mismo estudio
ha sido incluído en el volumen V , Ficciones, pp. 35 a 43. La
segunda nota, Arte de, injuriar, es un breve ensayo sobre el arte
y la agudeza de la ofensa y su contenido humano-diabólico.

J. A. A.
JORGE LUIS BORGES, Historia Universal de la Infamia
(Voldmen III de las Obras Completas de) , Emecé Editores.
S. A. - Buenos Aires, 1954.
Jorge Luis Borges recrea en este volumen la historia de
ajenas infamias, introduciendo en ellas ese elemento fantástico
y alegórico tan característico de toda su producción. Al prólogo

Libros

..

89

escrito .e~, 193 5 añade un segundo, escrito especialmente para
esta ed1c1on. De él tomamos las siguientes palabras: " Y o diría
que barroco es aquel estilo que deliberadamente agota ( o quiere
agotar) sus posibilidades y que linda con su propia caricatura ...
Ya el excesivo título de estas páginas proclama su naturaleza
barrocá. ·Atenuarlas hubiera equivalido a destruirlas ... Son el
irresponsable juego de un tímido que no se animó a escribir
cuentos Y que se distrajo en falsear y tergiversar (sin justificación estética) , alguna vez ajenas historias" .
Estas " ajenas historias" son las siguientes: "El Espantoso
Redentor Lazarus M orell" de un falso redentor de negros en
tierras sudistas de los Estados Unidos; " El Impostor Inverosímil
Tom Castro", pupilo del negro Bogle, impostor de un caballero
inglés, abogado, reo y acusador, al mismo tiempo, de una causa
perdida, que era y no era la suya ; La Viuda Ching, Pirata; infamia china, de juncos, fumaderos de opio, posadas de té, asaltos
nocturnos y periódicas avenidas de un río vertebral ; una viuda
china- que tanto nos recuerda a la viuda, arquetipo en una novela de Ling Yu Tang-, pirata en los litorales del Dragón, que
acaba rindiéndose a las tropas del Emperador para acabar, de capitán de una escuadra pirata, en contrabandistas de opio; El
Proveedor de Iniquidades Monk Eastman, preludio de los cacicazgos parroquiales del barrio, del sindicato, de la industr!a; un
gangsterismo en ciernes, eón toda la grandeza de una época en
que los bandidos no estaban sindicalizados y conservaban sus
rasgos épicos; El Asesino Desinteresado Bill Harrigan, "La imagen de las tierras de Arizona, antes que ninguna otra imagen" ;
" el casi niño que al morir a los veintiún años, debía a la justicia de los hombres, veintiuna muertes"sin contar mejicanos"; el hombre muerto por un sheriff amigo y burla y ludi-·
brío, ya muerto, en la vidria del mejor almacén de Nuevo México; El Incivil Maestro de Ceremonias Kotsuké No Suké, aciago
funcionario que motivó la degradación y la muerte del señor de
la Torre de Ako; aquí ya no hay infamia, hay un impulso épico
y heroico, donde Cuarenta y Siete Capitanes se ofrendan en el
Altar de la venganza, precisamente para borrar un capítulo en
la historia universal de la infamia; El Tintorero Enmascarado
Hákim de Merv, es ya la fantástica historia de ambiente árabe,

�i .

Libros

90

en la que la infamia moral va mezclada con la infamia física
de la lepra.
La segunda parte de esta obra titulada E/ Hombre de /a
esquina rosada aunque se desenvuelve siempre dentro de la infamia, como tema central, toma el carácter de un libro de apólogos al estilo de los que se escribían durante la Edad Media Española. La técnica literaria, la descripción de ambientes, las leves y completas sugerencias, las atrevidas elipsis, hacen de la
Historia Universa/ de /a Infamia, una de las obras más destacadas de la producción de Borges.

J. A. A.
JORGE LUIS BORGES, Ficciones, (Volumen V de las
Obras Completas de) , Emecé Editores, S. A. - B_uenos Aires,

1956.
Ficciones bien puede señalarse como la obra cumbre de
Jorge Luis Borges y como una obra maestra dentro de la literatura moderna; de toda su producción ha sido esta colección
de cuentos ficticios la que ha tenido mayor difusión)nternacional, pues ha sido traducido al francés y al italiano. Ficciones
está dividido en dos partes: I - "El jardín de senderos que se
bifurfan" y II - "Artificios". Todo el libro, a pesar de sus
notas y referencias eruditas, de sus citas de la realidad, está apoyado precisamente en la palabra que le sirve de título, en verdaderas ficciones.
"Tlon, Uqbar, Orbis Tertius" es la búsqueda, por senderos bibliográficos adulterados y ediciones pirateadas, de una famosa nación cuyos valores filosóficos, lingüísticos y · literarios
nos pueden parecer anárquicos. Todo se resuelve en el hallazgo
milagroso de una sociedad secreta nacida para "demostrar al Dios
no existente que los hombres mortales son capaces de concebir
un mundo". No es éste sólo un cuento, una manera más de
ficción o de invención; es un auténtico tratado de filosofía misteriosa, en la cual todos los problemas se planten y resuelven
por el absurdo, sin llegar a constituir un modelo más de Utopía
a lo Moro o Campanella, sino que en palabras de Borges es una
realidad porque "el mundo será Tlon".

·,

Libros

91

"El acercamiento a Almotásim" es ficción literaria llevada
a un punto y a una técnica peligrosa: la de narrar haciendo crítica de una obra imaginaria, ya que la elaboración es doble, no
debe fallar la primera ficción en ningún detalle para que sea
posible urdir la segunda. Es un cuento de ambiente oriental
que presenta la búsqueda de "Alguien y ese Alguien de Alguien
superior ( o simplemente imprescindible e igual) y así hasta el
Fin --o mejor, el Sinfín- del Tiempo". Este cuento se repite
como una nota al fin de tomo I de las Obras Completas de
Borges, titulado "Historia de la Eternidad" (pp. 135 a 144).
Creemos que es este un error en la edición que parece ser definitiva.
"Pierre Menard, autor del Quijote" consiste en la exposic1on de una fórmula estilística mágica sobre el arte de recrear
o volver a crear las obras literarias ya escritas, sin cambiarles
una coma ni un punto, pero insuflándoles el espíritu nuevo de
la creación personal e indivisible. Tiene este breve cuento el doble poder de asombrar y al mismo tiempo de hacernos reflexionar acerca de lo que pudiera interpretarse como un plagio,
"Las ruinas circulares" es, a juicio nuestro, uno de los mejores cuentos de ficción filosófica que se han escrito en toda la
literatura universal; bastaría ser su autor para consagrarse definitivamente. "Las ruinas circulares" plantea el eterno problema
de lo que somos, deJ· fin del camino que recorremos y de quién
somos hechura. Un viajero se .retira a las ruinas de un templo
con el firme propósito de soñar un hombre, de crear con su
mente un auténtico hijo de su espíritu. Después de innumerables noches, años, logra conformarlo según su deseo y lo lanza
a la vida. Un día se entera que el hijo de sus sueños se ha lanzado al fuego y no se ha quemado; esto Je humilla pues su hijo
puede averiguar de dónde procede; entonces, , para no sufrir esta
humillación, este defecto, él mismo se lanza al fuego y experimenta, con sorpresa que no se quema y deduce que él es el sueño
de otro ser desconocido. Tanto la estructura como la ordenación de los elementos literarios y filosóficos, están perfectamente
conjugados en equilibrio de interés, profundidad de conceptos
y sorpresa en la solución.

�.,

Libros

92

Los restantes cuentos de esta obra son los siguientes: La

Lotería en Babilonia, Examen de la obra de Herbert Quain, La
' Biblioteca de Babel, El Jardín de senderos que se bifurcan, Punes el memorioso, La forma de la espada, Tema del traidor Y
del héroe, La muerte y la brújula, El milagro secreto; Tres versiones de Judas, El fin , La secta del Fénix y El Sur.

J. A. A.
ALFONSO REYES, Obras Completas de, Tomo VI.
Fondo de Cultura Económica, Colección Letras Mexicanas.
México, 19 57.
El tomo VI de las obras Completas de Alfonso Reyes
comprende tres partes principales: Capítulos de Literatura Española (Primera y segunda series); De un autor censurado en el
"Quijote" y Páginas Adicionales. dentro de las cuales se incluyen: Cuatro prólogos (a Tertulia de Madrid, Cuatro Ingenios,
Trazos de Historia Literaria y Medallones), Ruíz de Alarcón y
el Teatro Francés y un Apéndice Alarconíano. Alfonso Reyes
es uno de los autores de lengua española que con más suerte ha
hecho incursiones en todos los campos de la literatura: ha cultivado la investigación rigurosa de serios problemas literarios:
ha creado literatura de ficción: ha escrito historia, una historia
maravillosa de Europa que casi ni parece periodismo; ha escrito
poesía, aunque muchos se empeñan en ignorar esta primordial
calidad de Don Alfonso: ha traducido a Chesterton, Homero y
Mallarmé, entre muchos. El volumen que hoy nos ocupa está
consagrado p~eferentemente a obras de investigación literaria,
españolas y americanas.

'

.

93

Libros

Reyes se sale del método corriente empleado, por desgracia, con
demasiada frecuencia en la docencia literaria.
Otro de los capítulos más importantes y llamativos de este
tomo es el VI de la segunda parte, 'titulado: "Un precursor de
la aviación en el siglo XVII (pp. 283-317, incluida la transcripción de un texto) . Alfonso Reyes da a conocer el estudio
que hizo sobre la obra Ente Dilucidado, 1676, del filósofo escolástico español Antonio de Fuente La Peña, profesor en Valladolid y autor de diversas obras teológicas. Digo que es de importanci~, pues A. R. ha desenterrado viejo~ documentos para
añadirlos a la historia de los precursores de la aviación, que tuvo
grandes partidarios e inquietos investigadores entre los poetas y
filósofos del Renacimiento. Junto a su comentario se nos ofrece
el texto íntegro -scholastica' ratio-, en el cual se discute la posibilidad y la imposibilidad del vuelo humano.
Son de excepcional importancia los textos dedicados a Ruiz
de Alarcón, como Tres siluetas de Ruiz de Alarcón, Ruiz de
Alarcón y las Fiestas de Baltasar Carlos, Tercer Centenario de" Alarcón, Urna de Alarcón, Ruiz de Alarcón y el Teatro Francés,
y, finalmente, Apéndice Alarconiano, textos que, en estos últimos días, han sido completados con el prólogo del mismo A.R.
al tomo I de las Obras Completas de Ruiz de Alarcón, publicado por el Fondo de Cultura Económica.

J. A. A.
VYVYAN HOLLAND: El hijo de Osear Wilde. Ediciones La Isla, Buenos Aires, 19 5 6.

En este volumen se incluye un trabajo de tipo didácticopráctico, reco~ndable para todos los maestros de literatura. Er,
la Segunda Serie de los Capítulos de Literatura Española, c.IIL
AÍfonso Reyes habla sobre "Ejercicios de historia [iteraría española" (pp. 25 7 y ss.). Son páginas escritas entre 1918 y 1931,
como "resultado de un curso práctico para la preparación de pro
fesores de lengua y literaturas españolas en el extranjero". La
metodología y el tratamiento de los temas expuestos por Alfonso

.

\

.

Las páginas de este libro son de carácter autobiográfico
y se escribieron para borrar todos los errores acumulados por
tantos biógrafos de Osear Wilde que voluntaria o involuntariamente han mentido sobre un personaje tan importante de f_in
de siglo. Su autor, segundo hijo de Wilde, saca a la luz sus
más viejos recuerdos y narra todos los sufrimientos que pasó en
compañía de su hermano y su madre después de la sentencia
pronunciada en Old Bailey. Es un libro de capital interés porque ofrece una información qu~ hasta ahora no había llegado al

�94

que se ocupó de escribir su vida. De Franz Harris, autor de
Vida y confesiones de Osear Wilde, quizá el libro más leído sobre el escritor irlandés, dice: " Y o lo conocí en mi juventud, y
me pareció el personaje más siniestro y repulsivo que hubiera
conocido nunca. Su libro sobre mi padre ha sido denunciado
ya como una concatenación de mentiras, y merecería ir a reunirse en el tacho de la basura con sus otros libros de reminiscencias."
Hay un personaje en .el libro de Holland, Robert Ross, a quien
debió Osear Wilde la mejor ayuda en sus momentos difíciles.
Más tarde lo conoció Holland y trabaron una buena amistad.

público, y el Osear Wilde que queda aquí retratado tiene aspectos insospechados sobre todo en lo concerniente a su vida
familiar.
Tiempo atrás tuve un sueño --dice el autor- en el que
se me aparecía mi madre y me decía: "Quiero que cuentes la
historia de tu infancia, y del aislamiento que .significó ser hijo
de Osear WÜde en aquellos días lejanos en los que él vivía aún,
o sólo hacía poco tiempo que había muerto. Quizá algunas personas te condenen, pero muchas más aprobarán lo que hagas.
Por otra parte, tú también tienes un hijo joven, y le debes esto."
Sin duda alguna las mejores páginas del libro son hts que se
refieren directamente al escritor irlandés, pues otras muchas relatan solamente la vida del autor en los colegios de Italia, Alemánia y más tarde Inglaterra. Sin embargo, la sombra del padre surge· a cada momento porque todos los actos de sus hijos
llevaron siempre el sello ineludible de aquella situación que modificó para siempre sus vidas. El apellido Wilde fue borrado
de sus nombres con autorización de Cédula Real, adoptándose
d de Holland, de la rama materna; se prohibió hablar del padre
y de lo oc~rrido; dejaron de usar las ropas que pudieran recordar la época que había quedado atrás, como los uniformes escolares que llevaban escrito el apellido de los niños. Todo fue ·
preparado minuciosamente por los parientes de la madre, que
nunca habían visto con buenos ojos su matrimonio y que ahora,
después del escándalo, pudieron argumentar con más fuerza contra el escritor sentenciado a dos años de cárcel. En esta forma
los hijos de Osear Wilde vivieron bajo la voluntad ferrea de
estos parientes duros y estrictos que prohibieron toda relación
con el padre, el cual nunca más volvió a verlos. El mayor de
los dos hermanos, Cyril, murió en la primera guerra mundial.
El segundo, autor de estas interesantes páginas, siguió sus estudios clásicos y pasó por Cambridge. La publicaGión del libro
que se comenta, aparecido en lengua inglesa al cumplirse el primer centenario del nacimiento de Osear Wilde, permite asegurar
que este descendiente superó las condiciones desfavorables y toda
esa serie de circunstancias negativas por las que tuvo que pasar.
Sobre los biógrafos de Wilde, Holland afirma que todos
han seguido la obra de Rober( .Harborough Sherad, primero

95

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El libro se enriquece al final con cinco apéndices: se publican treinta y tres cartas desconocidas de Wilde, poemas inéditos en prosa, una reminiscencia de W . W . Ward, compafrero
de Wilde en Oxford, dos cartas de Lord Alfred Douglas que
facilitó la marquesa de Queensberry y por último una relación
general de las etapas de la opinión pública sobre las obras de
Osear Wilde.

A. R. G.
VARIOS: Literatura contemporánea. Ed. Sur, Buenos
Aires, 1957.

•

En traducción de Héctor Vaccaro se publica en español
este libro que apareció originalmente editado por Mentor Boock.
Contiene una selección de los más importantes ensayos que se
han publicado en The New York Times Boock Review, en
compilación de Francis Brown. Son 31 los autores incluídos y
aunque predominan los de lengua inglesa puede contarse a
Thomas Mann y André Mourois entre los que escriben en otro
idioma.
El libro se divide en seis secciones: De los libros; De los
escritores y el arte de escribir; Valuaciones y revaluaciones; De
la poesía; De historia y biografía y Recordando algunos nombres. De esta manera se ha querido ofrecer un panorama general de las letras y el resultado no defrauda al lector, que encuentra en estas páginas estudios y ensayos de positivo interés, firmados por Elisabeth Bowen, Joyce Cary, Katherine Anne Porter,
Atan Pryce-Jones, Thomas Mann, André Maurois y muchos

.

'

•

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más cuya indiscutible calidad pone fuera de duda· el valor de
sus estudios y ensayos que versan sobre distintos aspectos y
problemas de la literatura.

I

La novelista inglesa Elisabeth Bowen escribe sobre el
asunto en las novelas, sobre el mundo del escritor y por último
sobre Virginia Woolf. Los dos primeros son ensayos que gu~rdan íntima relación. El último es un lúcido e inteligente trabajo de interpretación de la obra que dejó la autora de Al faro.
Joyce Cary, el discutido novelista irlandés autor de la trilogía
Sorprendida, La boc~ del caballo y El peregrino, se ocupa de la
función del novelista, delicado problema que tratado por él lleva
indiscutiblemente su propio sello. 'Thomas Mann se ocupa de
André Gide. Sería muy largo enumerar todos y cada uno de
estos ensayos, pero los ya citados dan una idea de su importancia porque se refieren a temas fundamentales en los estudios literarios, y aunque son breves porque su destino era publicarse
en una edición periódica no por eso carecen de valor e importanci~ en la actualidad. Por el contrario, esta clase de escritos, publicados en suplementos literarios o revistas, suelen llevar el sello
del momento, lo que palpita al momento de aparecer, a diferencia de los libros cuyo contenido a veces no corresponde con la
fecha de su edición, porque son el producto de algunos meses o
años de trabajo. Estos ensayos, por el contrario, suelen tener
además del valor intrínseco el que les corresponde por la época
en que fueron publicados, y por eso es de alabarse el trabajo
realizado por Francis Brown y por la Editorial Sur de Buenos
Aires, que hizo la edición española, ;a que en esta forma dichos ensayos no se perderán en hemerotecas pocas veces consultadas. La recopilación de estos ensayos publicados por The New
York Times Boock Reuiew puede servir de ejemplo para muchos
suplementos literarios de Hispanoamérica que tienen colaboradores de reconocido prestigio pero cuyos trabajos no llegan más
que a un reducido número de lectores.
·

la División de Filosofía, Letras y Ciencias de la Unión Panamericana, firma la Introducción, en la que se nos explican el plan
y los fines de la obra. El · propósito fundamental de este diccionario es el acercamiento de las cuatro culturas que existen en el
Continente Abericano: la anglo-americana, la hispanoamericana, la lusoamericana y la francoamericana. Cuatro culturas que
se desconocen entre sí y que ignoran lo que se produce a su alre.,
dedor. Entre otros proyectos literarios, surgió el de elaborar
esta obra, en la que se encontrarán datos esenciales sobre los
principales autores del continente americano, exceptuando a los
de Estados Unidos.

¡

1

t

A. R. G.
. , Diccionario_ de la literatura hispanoamericana. (Boliuia ) .
Union Panamericana. Washington, D. C. (Sin fecha ) .

1,

• f '

Armando Correia Pacheco, Jefe de la Sección de Letras de

•

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Para la realización de este trabajo la Sección de Letras antes mencionada distribuyó más de 2,000 circulares con cuestionario entre los escritores americanos, pero desgraciadamente muy
pocos tuvieron la delicadeza de contestar, por lo que el trabajo
se ha complicado enormemente para los organizadores, que como
es fácil comprender no pueden emprender solos una tarea de tal
magnitud. No obstante la falta de colaboración se pusieron a
trabajar, y el resultado es esta primera edición, ( provisional
mientras se puede hacer la definitiva) en· la que también intervino el señor Augusto Guzmán, de Bolivia. De cada autor s_e
ofrece su biografía, valoración de la obra y bibliografía ( del
autor y sobre el autor) . Una publicación de tal naturaleza es
de valor incalculable para los estudiosos de las letras americanas, que no cuentan con guía·, diccionario o bibliografía que les
permita acercarse rápidamente a fa literatura de una época y
lugar determinados. Es incomprensible que esas circul_ares que
nos menciona el señor Correia Pacheco hayan quedado sin respuesta. Dice en la Introducción: "El facsículo sobre Bolivia,
que ahora se publica, es el primero de esta serie. En ese sentido,
nos permitimos advertir, por lo que se refiere al número de autores incluídos, que se trata de un diccionario de literatura latinoamericana y no boliviana. El enfoque tiene que ser continental
y no nacional. Aun así, conviene recordar que varios otros
autores, entre los vivos, podrían figurar si hubiesen contestado
a nuestra ~ncuesta. Esperamos sinceramente que todavía lo hagan para que entren a formar parte de la edición definitiva de
la obra."

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atención se dirigió a la literatura castellana, a la inglesa. a la
americana. Sus numerosos ensayos, publicados en Europa Y
América, se refieren a historia literaria, autores, libros, corrientes culturales. Esto no es todo. También se dedicó a las investigaciones lingüísticas, labor que desaqolló en Buenos Aires, a

Como es edición provisional, no incluye el panorama de
la literatura boliviana. No obstante lo anterior, el valor bibliográfico de este diccionario, ' que esperamos llegue a ser una
realidad, se pone de inmediato al alcance de los interesados mediante estas ediciones, ya que la obra total tardará algún tiempo
en publicarse. Nuestra felicitación más sincera para los organizadores y ejecutores de este Diccionario de la literatura hispanoamericana.
A.R.G.

donde llegó en 1924.

LUIS LEAL: Pedro Henríquez Ureña en México. Sobretiro de la Revista Iberoamericana. Vol. XXI, Núms. 41-4 2.
El autor de este ensayo se ha dedicado desde hace tiempo
al estudio de las letras mexicanas. No hace mucho publicó un
trabajo sobre la generación del Centenario y ahora nos ofrece
éste sobre Henríquez Ureña en México, íntimamente relacionado con aquel.

'

La figura de Pedro Henríquez Ureña pertenece a la historia
l~teraria de más de un país hispanoamericano. Surge en el preciso momento en que se realizará una transformación importante Y trascendental en las letras nacionales. Así lo vemos llegar a México el año de 1906, poco antes de que se desencadenara el movimiento revolucionario de 191 O, y justamente cuando se forma esa generación de jóvenes que vino a modificar la
historia cultural de México al descartar el sistema positivista del
siglo XIX como valedero para las nuevas estructuras del siglo.

.
t.

1

~

El estudio de Luís Leal se suma a la bibliografía existente
sobre Pedro Henríquez Ureña. Toca únicamente el período que
corresponde a México, y por esta circunstancia tiene valor especial para los lectores mexicanos. Como éste, otros trabajos de
autores distintos han estudiado al maestro desde diversos ángulos, pero hay que afirmar que todavía• no se escribe el estudio
· general de la vida y la obra de este distinguido dominicano al
que tanto deben las letras hispanoamericanas. No se le ha estudiado íntegramente, y su obra se encuentra dispersa en libros
agotados, revistas especializadas o ensayos sueltos. El Fondo
de Cultura Económica inició hace años su Biblioteca Americana
en Honor de Pedro Henríquez Ureña. También podría honrársele publicando su obra completa, edición digna para quien
dedicó sus horas de estudio al mejor conocimiento de nuestra
literatura.
A.R.G.
FRANCOIS MAURIAC: El novelista y sus personajes.
Cuadernos de Ensayos de Emecé Editores. Buenos Aires, 19 55.

En este trabajo de Luis Leal se sigue la huella de Henríquez
U reña, que dejó su señal en Alfonso Reyes, en Caso, en Vasconcelos Y en todos los integrantes del Atsneo de la Juventud.
Su innata condición de maestro lo llevó hacia esos espíritus don~e alentaba ya la llama de la inquietud intelectual, y que gracias a él se desenvolvieron bajo el signo de una· generación. "Sin
su esfuerzo -dice Luis Leal- el grupo de jóvenes entusiastas
que se re~nía en los salones de la Preparatoria para dictar y oír
conferencias nunca se hubiera organizado en "Ateneo de la Juventud".

.. ..

En 57 páginas nos entrega el conocido novelista francés
sus observaciones sobre los problemas, de la creación novelesca,
en especial lo relacionado con el ele.mento vivo de la obra: los
personajes. Doble valor tiene este ensayo, pues además de provenir de un escritor como Mauriac, adquiere importancia porque su autor es también novelista, lográndose así una explicación o exposición de la novela ' '"desde dentro", y no a la distancia en que necesariamente se encuentran los críticos.
Alrededor del personaje surgen aspectos que no pueden
pasar desapercibidos, y Mauriac no los rehuye. Su estudio se
inicia con el problema de la creación, es decir, con el viejo problema de saber qué es lo que el novelista hace cuando toma la

!:fenríquez ?~eña merece el calificativo de maestro, pero
tambien el de cntico y estudioso de las letras. Infatigable, su

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pluma y con ella forma hombres, ambientes, circunstancias. Su
posición nos parece algo exagerada, pero la conclusión final despeja en buena parte la incógnita fijando en su justo lugar la
naturaleza de "eso" que hace el novelista. Los héroes de novela
-dice- nacen de las nupcias que el novelista contrae con la
realidad. No se trata pues de una creación pura, de la nada, ni
tampoco de una copia o imitación de la vida. Es una conjunción de verdad y mentira en tanto que el autor inventa sus personajes y sus mundos sin poder desligarse de la realidad que lo
rodea. Y quizá pudiera afirmarse que de la naturaleza de esas
·nupcias dependerá la calidad del novelista, cronista inutil o forjador de mundos nuevos.
No puede Francois Mauriac hacer a un lado su producción
literaria y continuamente echa mano de ella para ejemplificar o
apoyar sus afirmaciones, sobre todo en lo referente a los personajes. Thérese besqueyroux se nos atraviesa a cada momento,
porque este personaje es un claro ejemplo de lo que expone el
novelista, que•afirma en la vida un punto de partida necesario,
pero que sin embargo es abandonado después por el escritor para
aventurarse por caminos distintos. Thérese tiene su origen en
una vieja visión que recuerda Mauriac, de un tribunal en el que
se juzgaba a una mujer envenenadora, pero su desarrollo en las
páginas de la novela quizá nada tenga que ver con el destino
que tuvo esta mujer.
No deja de sorprender la actitud pesimista de Mauriac, pues
siendo novelista niega a _la novela toda posibilidad de alcanzar
su objetivo, ya que cuando pretende pintar la vida social alcanza
sólo al individuo, y cuando quiere acercarse a éste lo único que
logra es aislar una pasión. El arte del novelista --dice- es una
quiebra.
No todo lo que escribe Mauriac en este breve ensayo puede
ser considerado con el carácter de observación· general y válido
como tal para el conocimiento de la novda. Muchos de sus
puntos de vista son estrictamente personales y valen sólo para
él, pero no obstante sbn de un valor indiscutible por su aportación al estudio siempre escaso de la novela como obra literaria,
sobre todo en esta época que ha visto desarrollarse el género en
forma tan arrolladora.
A. R. G.

1

1
~

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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