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                    <text>Domingo , de Abril de 1901.

EL l\IUX DO ILUSTRADO

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 15.

MÉXICO, ABRIL 14 DE 1901.

J&gt;lrector: LIC, RAFAEL REYES SPINDOLA,

Subscrtpci611, me11,Sual for4nea, I t.50.
I tlem idem en la Oap"ai, 1.15.

Gerente: ANTONIO CUYAS.

\

BOCETO.
Colección de Berlfn.

Pranz Lcmbach.

�EL MUNDO ILUSTRADO
Do.mingo H de _.\bril de 1901.

PAGINAS DE VIAJE.
UIIA ASOE/101011 AL RISHI.

El Lago de los Cuatro Cantonc~--el Vierwaldstaetter :-lee-extiende rn manto azul brillante, en
forma de una ::l irregular, de una cruz extraña, batiendo con c,TuS lew..s ondas }as verdes riberas, rucogiendo en las tramparcncias de la superficie
los picos corona.dos .de nieve, loo multi«ilores &lt;:aseríos, laR nubes que á modo de girones de tnl, cruzan á i111terYaloo el cielo, de un azul tan límrpiclo
corno &lt;'l ele las aguas.
A l&gt;ordo de un gallardo "steamer '', de una.
blancura de cisne, en medio de urui multittvl
corn:mopolit.a, en el foco de un feslfn &lt;le ma,tic·c-.o.
que e~ta.11an en lo..s trajes de n-rra porva&lt;la &lt;le vi:1jero,; Yciúdos tle todas pari;(&gt;a del mumlo á 1-eF-pirar (•l e;;tío ae Suiza. nota.e; dispersas de un C'ON
chil Ión, en el que se mezelan las voceP- de una. multitud de idiomai::, Yernos desfilar los pueblecillos,
huir lll,; montaña~. (•orrrr los jardine~. circ-mdos
de una barrera de montaüas, abrupta~, t•~c-arpadaf.:.
de un tinte obscuro la,; miaB. rojiza,:, azulada,:, liliale~. la,; otras, á pedazos de verde e~truendoso, ya
de un tono de mar profundo. con salpicadnras d~
e;;pnnrn de niew cu las cúspideR, esfumadas en el
amplio :St•micírcnlo del horizonte.
Y a,-;[, en aquel roc-ío de entonac·io11ei', en aquel
com·ierto de colon•s, en el que la. vista recorre momentímcamente toda¡: las descomposiciones de la
luz. lwmos dejado atrás á Lucerna, con sus plano,-; muelles, su Yiejo puente medieval, !'Su macizo
torreón lacustre, las agujai:: plmzantes de su catedral campestre; ~· atrás ¡.:e quedó también Wegi,-;,
la deliciof-a aldea envuelta en una espesa red de
wrc1urn, la línea en o~ados zig-zags del Ferrocarril de San Gotardo, para no tener al frente sino
la mole sinie,;tra del Pilato,;. los contornos semifantái'ticos de loi- ~Iitos de Brunnen y el osado perfil dt•l Righi, mole, eontomo;. y perfiles reflejados, á intermitencia,-;. en el sereno lienzo del lago,
ensanchado á medida que avanzamos.
De pronto, el sonido alegre de una campana nos
anuncia que hemos llegado al término ele nuestra
t•xcur,-ión fluvial: Yitznau, en el fondo de una
prq1.1cña bahía, un pucblec-ito Ralpic·a&lt;1o de flore~
v arbustos frutales, C'on un aliento ele primaYera,
á, la sombra &lt;lel monte rnya asceni-ión vamos á
en~.prcn&lt;ler. Desde el cmbarcadC'rO ~(' distingue,
preei,;a, segura, una. buena porción del trazo ele la
YÍa férrea ; una línea osada. no que c·arnrolca. sino que asciende, por los e,:tribos del Righi. Reíos
ele las penclienteF- de nuestro c·amino de hierro de
Orizaba á Maltrata; hay ahí algunas que pasan de

18, -W y 2-1 por ciento. Se va casi en el aire, al
bor&lt;lc del abismo, que cada minuto que pasa ahon&lt;l.i más y más; la cremallera se afianza de escalón en escaló11, con un movimiento brusco, con un
sobresalto que, durante los primeros minutos de

Domingo 14: de .Abril de 1901.

EL ID:"NDO ILt'S·TR.:\.DO
camino, os infunde pavor. pero al qne llC'gáis á
ac-ostnmbraros poco á poeo.
Extraño ft&gt;nómeno ae la visión: los árboles, lar,
casas las misma~ montaüa~, paree-en t~ner la in~lina~ión del tren en marcha. Yeis edificios que
se bambolean, f.:in desplornar~e: bosque~ como doblegad..,,s ~or un poderoso aliento invisible; t~é!.o ~
inclina á Yuestro paso, y deF-de el vagón al aJre h-

nuestros vestidos, y el aire, muy violeuto ahora
amenazaba derribarnos por una de aquellas pen:
clienks.
Buscan&lt;lo un refugio, dimos en la e~tación del
camino de hierro, y tras una mirada postrera, tras
un adiós, quizás eterno, tomamos nuestros puestos, v comenzó el descenso.
Y ·al llegar á Vitznau, todavía 1l11 bermejo raye&gt;

Tan sólo el viento de la tarde fría
su pensamiooto embarga un breve instrun.te,
y alza el velo que cubre su sembl'1.nre
y á la frialdad del viento desafía.
'r e ví flotrundo enmedio de 1a sombra,
en el triunfo ideal de tu blancuro:
tenías por retrete la €Spesure,
y el césped de la orilla por alfombra.
Agitado tu pooho alabastrino
al oalor estival de aquella noche,
tu belleza triunfu.J. abrió su broche
como se abren las filores del espino.
La luna tamizaba sus destellos
en la.,; trémula.s frondas argentiirui.s
y brri.11-aban las go~ cristalinas
en l~s hebr~s de m.1el de tus cabellos.
Cuando los tersos brazos ext.end.ías
esp¡1r(;iendo el cabello enmaroñado,
de J.,-a uoohe tu cuerpo destacado
un Cristo de alabastro pared,as.
¡ Oh violeLa de Pairma ! ¡ Oh, lirio l ¡ Oh, rosa!
Cuál 'tu b~a.ncu.ra d~lumb_ró mis ojos,
y cuál sm·gieron apetitos roJos
del seno de mi alma tormentosa !

j

L
bre, fuertemente cogidos á la baramlilla de la ~?rtezuela, en una incómoda postura, prcsencia1s
aquel disloque c~e la 111:turaleza;
,
El aire ~e ha ido haciendo mas penetrante, mail
incisivo; baja de los vntisqueros, trae c-aricias
heladas soplos que entran en las carnes; llega
cargad~ de olor acre, y á las veces, arrastra partículas de nieve. Hemos dejado el Yerano en el
lago, y media ~1or_a de march~ nos _ha trasladado
al corazón del mv1erno. Aqm y alla, á pocos metros, sobre nuestra cabeza, á nuestros pie~, blancos picachos, capuces albos, crestas rnmaculaclas;
y en el fondo, el lago más azul todavía, más azul
que nunca, loF- manchones de Yerdura, el diluvio
ele flores que ha puesto matices rojos en el manto que e~vuelve á Yitznau.
Se detiene repentmamente el tren en una de
las e$taciones, y bajamos 1m momento á rngcr flores de los Alpe&gt;', unas estrellas blanrns, que semejan copos de algodón, con las que hacemos un ramo níveo; compramos un canasto de fresa&lt;-, otro
ele duraznoi-, y nos acomodamos-¡ acomodarnos!
-en nurstro Yagó11. Reguimos. A cada hueco
que abre el trayecto, un panorama nue,:o, lUl
nueYo lienzo. saludados con gntos de entusiasmo.
Otra media hora, y la cremallera se detiene definitivamente: estamos en Righi Kuhn, en el Yértice de la montaña.
Una aneha plazoleta, algo á moclo de cráter,
una gran plataforma, en la que se han instalado
una docena de lujosos hoteles, de restaurantR, de
pof'adas, ele cantina¡;; y dominando toda? estas
construcciones, una atalaya con su torrecilla de
maderas desde dom1e $e contempla el espectáculo
más hen'noBo que puede presentarse á tourista que
rC'corra Suiza.
Uncia el Sur, def:C11Yo1Yiéud0Fe en un amplio
semic-ír:.:ulo la cadena de los Alpes, en la que se
destacan ~uf:' picos más notables, blam·oR, ocres,
verdoso:=:, á mayor ó menor distancia, marcando
puntos lucientes, líneas indecisas, en una C'alma
grave y angu~ta; al R orte, el lago de los Cua~ro
CantoneR, á 1,863 metros de vuestro obi;ervatono;
la capilla de 'füll, como un altar flotante; el Zu¡_{
i·ke, el lago más límpido que pueda exii;tir en Suiza, y rnbre el cual, _una bandada de aves pro:vecta
1111a ¡:ombra movediza; la mancha obscura de la
~cha Xegra; y (;astilloF, campanarios, aldeas, "villas·'. hoteles, "mazot:;'' (chozas), ei:;parcidas en
aquel diYino lienzo, que es preciso contemplar
tras de cristaleR ele colores, ya que la fuerza de la
luz hiere implacablemente la retina.
ImpoFible arrancarse de aquel espectáculo. Y
no nos hubiéramos arrancado de él, si rma de esas
frecuentes tempestade:=: que eFtallan repentinamente en eE&gt;as alturas, no hubiera pueF&gt;to 1m velo de
nubes bajo nuestras plantas. La lívida claridad
de 1111 relámpago nos envolvió por un momento,
y el eco de un tn1eno corrió por la serranía, envuelta ya en 1ma gasa de niebla,:.
El espectáculo era ]1ermosamente a~errador, pero endiablatlamenlc ne~goso. La lluvia empapaba

ele ~ol iluminaba la florida clámide de la aldea,.
mientras arriba, una cuchillada de luz rasgaba el
negro crespón que ocultaba la cúspide de la montaña.

R'Í&lt;iiste al oa.bo, silenciosa y rápida,
y, al pensar que era de otro tu belleza.,
urna ,nube de insólita tristeza
cH,yó en mi corozón, como una lápida.

Y.a no es la acacia que en Abril perfuma,
sino la adelfa que el Amor inflama,
.v, embr:iagnaite y sutil, doquier derrama
el atriactivo de su gracia suma.
El placer, que en su pecho oocontró asilo,
ex~i.ltáindola al trono de la orgía,
en su rostro, prodigio de armonía,
dejó la huella de su torpe estilo.
La somb,rilla en los hombros apoyada,
y por la espalda el chal ba.j,ando en rizo!',
luce la juventud de sus hechizos,
por el primaYeral soplo embriag,ada.

En sus profundos ojos nazareno;;
asoma cual un a.,;tro la concioncia;
a.ún vela el rubor ele la inooencia
la cruel hermoimra de sus senos.
De la danza campestre fotiigada,
y más riente aún que el claro &lt;lía,
d-e un apuesto galán en compañía
descanso busca bajo la enramada.

Algo dice temblamdo en sus oí,do;:,
del galán la palabra c8Jl'iñosa
y vacila escuchando unia armoniosa.
música que acaricia los sentido-.&lt;;.
Mas la grata beldad se aleja en bre,-e,
por extraña emoción su sér turbado:
el rostro sonriente se ha tornado
en un lirio más blanco que la niew ...
Y en U11 amable encanto prisiooero,
sueña el devoto de la esquiva diosa
ser el Abril de aquella tierna rooo.
y abrir su cáliz al am.o.r primero.

fi. &lt;;onzález Carrasco.

~fas bralla aÚ!ll el resplandor feboo
de c...s.a at:mcción que á mil amantes doma,

y ante el odioso porvenir que ru;oma,
má,i ardiente y voraz surge el Deseo.
Aún no ha caído; aún guarda su semblante
la expresión tentadora de otros días;
huy en su aoonto grata;; melodfus
:y beso.s en su boca llameante.

La vida será un hinrno d,e ventura
~rán sus sueños de placer hermo;-. mientras ha1y,a dos bmzoo amorosos
&lt;¡ue la ofrezoan un lecho de ternura.
La YÍ en la orgía alegre y complaciente,
Y, noseí,do de m.o:rbal trr.is~.
-creí ver en 1a luz de su belleza
la última flor de la e,ba.ció:n muriente ...

lweostada en los muelles almohadones
del carruaje en que ostenta su hermosura~
pasa, oomo el adiós de Tulla ventur-a,
al sonoro tirotarr de los fri.._o.ones.
. A la dorada luz del sol pou,ioute,
mcéndia.se el trigial de sus cabellos,
Y demelve al Ocaso mil destellos
su pupila serena. y elocuente.
Yaga bajo los árboles sin hoj-a.s,
~udiferent.e á lo que en tomo mira,
~n~furonte á La ;pasión que inspira,
;ndifeoonte á ,duelos y congojas.

I&gt;or hallar en sus ojos La ternura,
ó en sus trémulos labios el furtivo
beso en que estaUa el cor-&lt;LZón c,a,utivo,
el alma diera la mayor ventura.
Mas on su C()IJ_,azón, mudo á porfía,
el Amor nunca difundió su esencra,
y cruza el erial de la existencia,
fria como el Invierno, siempre fría ...

Tacubaya.

fi. ~onzá/ez Carrasco.

N INAPACK.
ARTE OLÁSIOO Y ARTE REAl:.ISTA.

:K ina Pack, llegó, vió y venció; ha cautivado al
público, subyugado voluntades, encendido locos
entusiasmos, y contra lo que va siendo ya habitual y normal en estos tiempos de reputaciones
usurpadas y de reclamo á alta presión, };ina Pack
e:; digna de sus triunfos, merecedora de su gloria, y posee, efectivamente, un gran talento, con
destellos de genio.
He aquí cómo la comprendo y por qué la admiro tanto, ó más que la masa del público.
m arte lírico dramático, ha sufrido en los últimos tiempos una evolución d0lorosa; pero fecrmda; casi una revolución. El arte antiguo era artificial y convencional. Por sus libretos y sus personajes, era lllÍtológico y legendario ; traía á la
escena á los héroes, á los paladines, á los semidioses, y narraba sus proezas y las portentosas
aventuras de su vida; mezclaba, á menudo, el elemento sobrenatural al juego de las pasiones y á
la trama de los sucesos . Sus protagonistas eran
reyes, santos, sátrapas, conquistadores, tocaban
apenas con su planta la tierra; hablaban ese lenguaje rngo, abstracto, simbólico, propio de los
personajes bíblicos y de los antiguos poemas épicos. Con Corneille y Racine, cuyas tragedias han
dado molde y libreto á tantas óperas, los personajes llegaron al sumum de lo acompasado, de lo
magestuoso, de lo noble, como con los poemsa religiosos y mitológicos habían llegado al colmo de
lo solemne v de lo hierático.
En el drama lírico primitivo como en la tragedia clásica, no figuraban propiamente hombres de
carne y hueso, con sus miserias, sus imperfecciones, su complexidad de naturaleza, su mezcla de
gra·nde y de mezquino, de sublime y de ridículo,
sino meros símbolos, pasiones puras, tendencias
abstractas.
El arte de interpretación tenía que ceñirse á
esa concepción. Los artistas tenían que no ser
hombres, como no lo eran loi-: personajes que encarnaban, y el modelo para el intérprete •.Jra, rn
suma, la estatuaria griega que había escul p1clo m
mármol las actitudes, la expresión fisonóm1&lt;•:1, el
porte y el ademán de los serC's sobrenatnralP.s y
las virtudes, vicios é ideas abstractas.
Sobre el tablado no había, pues, más que actihlcles nobles, posturas académic-as, lentos desfi Je,-,
de teorías. Los grlndes intérpretes huían del
movimiento natural, de la expresión genuina, de
la aditud real y humana, para copiar de los rnui-:cos de 11iJ.1tunt y escultura. Para cerciorarse de
rllo, hay que ver á Sarah Bernhardt, en Fedra, ó
á }[ad. Delna, en Orfeo. Se c-rce estar ,isitando
el 1Iu~eo del Vaticano ó la Loggia de i Lanzi,
y toda la serie de los trágicoi- líricos ó dramáticos
i;i¡{uieron la tradición por ser la única posible.
.\demás, como por regla general la música no seguía sino muy ele lejos la intención dramática, no
era poRible humanizar la tragt&gt;dia lírica, clando al
c-anto las inflexiones propias de la pasión del momento Y de la situación escénica.
La situación ha cambiado después, y con ella,
la~ condiciones de la interpretación. La ópera,
que toclaYÍa con Wagner se desarrolla. entre las
brumas simbólic-as de la leyenda y se cierne sobrei

las nubes mitoló&lt;Ticas á prodigiosa altura sobre la
hwnanidad, comienza, como el drama, á descender al mundo, á pintar hombres, á crear seres
reales de carne y hueso, y á desenv~lve~ no las epopeyas de la leyenda, sino las peripecias reales ó
posibles de la vida humana.
1leyerbeer, en los llugonotes y Dinorah, Bizct,
en Carmen Gounod, en ifireille, y después la pléyade mod~rna, Puccini, Mascagni, Leoncaval_lo,
Charpentier Giordano Brunneau, han descendido
franca y audazmente ó. la tierra y pintado, en música, al° hombre, sus dolores y su vida.
A esta concepción rcafüta del drama lírico, _ha
tenido que corresponder _una nueva forma d? mterpretaeión. A las actitu&lt;les es?ultur~lef\. a los
ademanes llamados nobles, á las mflex10ues severas de la YOZ, han tenido que substituirse la plástica v la dinámica humanas. Después de Adelaida· füstori Elconora Duse; dei:;pués de '!'alma,
Coquelín; cl¡spués Je Sarah, la Rejane ~' Nina
Pack.
Xo puedo ha(;er mejor elogio de Nina Pack, _que
compararla á la Hejane, con cuyo talento tiene
el suyo tantas afinidades, sin dejar de ser tan
personal.
Como Rejane, Kina Paek vive, siente y expresa
sus personajes; como Reja.ne, Nina Pack es mujer y no estatua, paquete de nervios y no figurante de ballet; alma ardie11te y apasionada y no
moldaje de museo. Como Rejane, Nina Paek estudia, si es que los "estudút", sus movimientos y
sus actitudes en la vi&lt;la, en los hombres y no frente á las e,:tatuas y frente á los espejos; como Rejane, poco importa á :Nina Pack que una actitud
sea poc-o noble, un movimiento asimétrico ó una
i11ílcxión 111da ó áspera, si son verdaderos, reales, eft.ctivos y adecuados á cxpre~ar la pa~ión que
la domina ó la ~ituación en que se encuenrta colocada; como Rejane, Nina I&gt;ack deja entre bastidores su coquetería de mujer. y sus refinamientos
de mundana, para revestir la piel de su personaje,
y trasladarlo fiel v completo al tablado; como ReJaue, en suma, Nina Pack es sacerdotii;a de la
verdad.
Por eso es tan grande y tau admirable; por eso
arranca lágrimas y sollozo;,. por eso conmueve y
apasiona. Su arte no es oropel sino oro fino; su
talento no es artificio sino sensibilidad; y por eso,
porque no finge sino siente_. porque no representa
sino vive: -por eso su organización se consume, su
rostro se demacra y palidece, sus carnes se enjutan y ha acabado por concentrarse en sus admirables ojos de criolla impetuo,;a y arrebatada, todo el
calor de su sangre y todo el fuego ele su iuFpiración.
Nina Pack es por excelencia la artista lírica
moderna, realista, naturalista, y si no puede dar
modelos á Ra~ael. RÍ puede inspirar cua&lt;lro~ á Gericault.

Á LA TRISTEZA.
Compañera del alma sin fortuna
que perdidos lloró stieños y bienes,
la tierra toda por esclava tienes
y es el pecado original tu cuna.
¿ Cuándo libre de tí ... ? Como importU.Ra
pasión cruel, tinieblas me previenes
ora mande fulgores á mi¡; F&gt;iene¡;
ra~·o solar ó beso de la luna.

Eres en el azul nube sombría:
celos y vanas quejas entre amantes;
hartura en el bullicio de la orgía.
A tí la inspiración vfre sujeta;
y te deben sus triunfo;; más valientes
lira, cincel, pentágrama y paleta.

.Cuis ]Jarredtr.

�eCcs Jf{ártires 6e c1acu6aga

IMPRESIONES DE LA SEMANA

4r0s sitios Ristóricos
heridos y á los departamentos de los prisioneros.
Hay una matanza espantosa.
En el jardín del edificio, mueren acribillados
el General Don Mariano Lascano, que durante la
acción se había portado heróicamente, el joven
José :María Arteaga, el Capitán José López y el
Teniente Alberto Sierra.
Los verdugos no quedan satisfechos. Arrancan
también á los médicos de las salas del improvisado hospital, y los llevan al suplicio.

lugar del trágico suceso, á reclamar á sus deudos
para darles sepultura, y se les negó este último y
tristísimo consuelo.
El atentado produjo la indignación general, y
los mismos verdugos, atormentados por el remordimiento, se arrojaban unos á otros la responsabilidad de los crímenes.
En el cementerio de la pobre iglesia de San
Pedro, fueron á dormir el eterno sueño los patriotas sacrificados. Hoy día, hasta los cimientos de

del ensueño. . . y de les oficiales ingleses; "Herodíade", la incestuosa y sensual judía que ...

''Herodiade."
Que ha salido de la fantasía de liassenet toda
vestida de esplendores. Esta ópera, divina de terEn los periúd1cos diarios se ha discutido, d u- · nura, de vaguedad y de color, posee un encanto
rante la semana, si las compañías italiana., que semejante al que encierra en sus páginas admirahemos oído, fueron: mejores -ó peores que la fran- bles el trabajado cuento de Flaubert. En las pá-cesa que ahora "'.hace" temporada en el Teatro ginas musicales del compositor y en las páginas lidel Renacimiento.
terarias del novelista, hay una suntuosidad, un luBien vistas Ja,, cosas, son incomparables lo,; re- jo, un vigor de matices, un aire histórico, real, _v
pertorios de una~ y otra. En la italiana, es prP- poderoso, parecidos, afines, como brotados ele ins-eiso el "Trovador"'. Es como el capitán del ejérci- piraciones gemelas, en dos distintas manifestato lírico. :::le h- uistingue desae luego erguido, ciones artísticas, valiéndose de la sugestión del so.arrogante, hermtl~O; en los hombros, la capa blan- nido ó del poder ele la palabra. El cuento y la
ca como un manto; la coraza bruñida y reluciente, ópera se completan. Son dos obras de estilo pu_y sobre el ca~eo deslumbrador, el airoso plumón, ro, sobrio, diáfano: al través de ellas, se ven temflotando al viento; colgado al cinto, trae el laucl, h]a,. lrs joyantrs túnicas orienta1es, los brazos
-en cuyas cucrd,1,- duermen lo~ cánticos melo&lt;lio.,;os, y·apretada L'll la mano clie~tra, como apercibido al combate, la espada desnuda, como un manojo de resplarnlores.
llanriquc, Ps d Cid clel repertorio americano.
Encabeza la hue,-te. Yiene :-iemprc á México, ele
bracero con ·· .\ i1la' la ct:cultura de mármol ne_gro, uara que formen raro contraste la cabellera
rubia y ensortijada ele! troYad.or, con d cabello
&lt;le ébano, que ~l' derram::i. caiidaloso -y lacio, del
turbante rojo ha:-ta las desnudas espaldas de la
-etíope.
Atrá~, caminanclo á paso lento, c-cmo en el éxtasis de un sueño, viene la '·:-,onámbula··, la niña
enamorada qui' trasciende á flores; Yiene la "FaYorita·', lánguida. triste, cle~e~peranzada, pálido y
lacrimoso el ,;rmbla.nte, que encuadran las ob~curas tocas, y con la mirada fija en un punto del e~pacio. ante la pe rpetua visión ele un trágico infortunio; vien ' ·'Fausto··, ebrio de dicha, ele la
mano ele una llama hecha hombre: :\lefistófeles;
viene 'l'raviata. filtrando rn Y0Z de tísica en un
-canto de morihuncla; y un poco lejof, en tropel
arrebatador, viL'tien los "Hu!!onotes··, rntonando
los himnos calvinistas. desgranados á cada instante, nor las frase:-; tiernas y los gritos frenéticos de
una pasión sublime; la "Africana'' Selika, recordando sus trágicos amores, al morir bajo la som bra del árbol funesto; " Roberto el Diablo··, en
pie dentro de una ráfaga de luna, )' absorto en la
•contemplación de una silenciosa danza de "wollis"":
vienen " Otello", enfurecido. el romántico "Hernani'' disfrazado de peregrino, el corcovado "Rigoletto'', envuelto en las obscuridades de la borrasca, la d ulee " Lucía'', suspirando las palahra~
·de su delirio, y al fin, muy remotor1, como perdido~.
&lt;lesvaneciéndoce en la línea del horiwnte. la
blanca armadura de Lohengrín, j unto á la c1wl
yergue su cuello el simbólico cisne; la gruta ,1 •
Venus, dentro de la que " Tannhauscr·· entona &gt;&lt;ll•eanciones lúbrica,:, y extrañas, _y el r ostro doloro~&lt;&gt;
de la " Judía'', iluminado por el resplandor d,
púrpura de la hoguera. Más al lá, quién sabe, un;1
multitud ele cn'aciones célebres q11e casi nunca llegan, que i:;e qned,tn en la línea del horizonte, _1·
iJue miramos. como en una apoteósis, sobre la L'll
bierta del "Buque Fantasma··.
Pero las compañías italiana;;, que prometen mu•cho, jamás lurn poclido r ealizar sus promc~ao. Se
acerca el "Trovador'', lucha con "Hernani"': aparece "Traviata'', .Y ~e arroja sobre los cornbatiPntes nara separarlo~. y llama en rn auxilio al bufón
fle la tempqrada v á la loca de la casa; pC'ro la ef- cocesa Luda y el cascabeleado Triboulet. no logran siempre, ·á l)C'~ar de sus e¡;fuerzos, aplacar la
cólera de log rivales. Por lo común, Manriqur
vence: se que11a t'll pie y dispuesto á continuar sus
Mad. T.alc:,c:is Cil "Herodiade ''
hazañas á la tPmporadá siguiente.
. Las cornpañíM francesas, nos ofrecen Fausto, desnudos anillados de braceletes radiantes, iJ.as
·el legítimo. el !!'alo. que, aunque aparece en esce- diademas gemadas, en las que la luz cabrillea y
na disfrazado dt&gt; alemán, no hav que creérselo, Pe iriza, los cascos romanos coronados de águilas
porque e,:, más frírnlo que filósofo, y dice más ga- imperiales, como se ve un paisaje al través de la
lanterías que Hl'lÜPncias · con él !leo-a " :\Iio-non''
0
vaporo,:a cortina de la niebla.
la .pobrecita hf)lll'mia qu~ cuando Y~ rnl~r ho-olon~
La "Ilerodiade·· de Massenet puede comparard
rin_as se acuerda tlel país de los azahares, doncle ~&lt;' á un viejo arcón, férreo yameo, que encierra un
el a.ne e,; má,- t'ran~parente y el ciclo más azul. tC';;:oro &lt;le melodía,; arcaicas l)Cro intactas, finas,
Suele llC'gar Pau,;to en las comnañías franccRa~ con delicadísima~, perfumadas con incienso y mirra,
~fe gra1'e rnrtcjo ,le "Hugonotes··, y anunciando c-omo telas antiguas que no logró descolorar ni pua roz en cuellf) la i&gt;resencia de un bravo heroe clel drir el tiempo.
romanti ci,-1110. ron ..1 que Raul r Marcelo no loJusto es hablar aquí de dos artistai; bellas; de
graron nunca hacer las paces: "Guillermo Tell ".
dos muieres apasionadas; de dos intérpretes que
Pero lw ªfJUÍ c¡nc la troupe (le Berriel nos ha 01re1s, y encarnan sus tipos, de dos almas femenr~entado nuevos amigos, con lm, cuales apenas ninas; de la Ilonheur y de la Talexis, Herodíade y
habiamos__trabado relaciones ó conocíamos ae oí- Salomé.
_ó_tan sólo habíanpasado, dejando su tarjeta.
La Bonheur, en esta obra, es una hembra fuerte,
e VISlta. "Samson y Dalila'·, gran pareja bíbli- llena de cóleras y de voluptuosidades, ambiciosa
'{!a; "Lackmé", la exótica enamorada, la seductora y dominado::-a, siempre enjoyada, siempre altiva ;

El desfile de las óperas

Cuarenta y dos años han transcurrido desde lae
tremendas ejecuciones de Tacubaya, que ~l~naron
de duelo al partido liberal. La guerra civil, con
todo:- sus horrores, se enseñoreaba del territorio
mexicano.
El episodio más sangriento, que constihúa un
crimen de lesa civilización, se regiEtró el 11 de
Abril de 1859.
Habíase trabado 1ma batalla entre los defensor es de los principios democráticos y las fuerzas de

Domingo 14 de .ibril de 1901.

EL MUNDO ILUS·TRADO

EL MUNDO ILUS·TRADO

Domingo 14 de Abril de 1901.

de cuerpo esbelto y firme, cabeza de deidad desdeñosa, )' ojos de mar, profun~os, tremend~s, C?n
relámpagos de borrasca _y cabnlleos de pleml~10.
La Talexi:;;, por el contrario, es la pobre Salomé la triste y p:&gt;bre Salomé, que sigue obstinadame~te la rústica v desaliñada túnica ael profeta Juan, que pa:::a ·iracundo y terrible, agit_an&lt;lo su
amari11a cabellera, empolvada por los a1res del
desierto y lanzando ~obre las multitudes asombradas SU$' apóstrofe,; amenazantes, que donde se posan, oucman las carnes, como marcas de hierro
candente.
lfoy á prnpó,üto es la voz de la soprano r_ancesa para seguir el uncioso vuelo de esa mus1ca.
que t rasciende á cedros del Líbano y á rosas de
Jericó; muy á propó8ito para cantar hossanas al
Bautista ó para expresar ang-elicalmente los arrebatos de su amor inmaculado, que huye de la
grosera caricia. de los sentirlos, y como la p:iloma
mística, se r cmon ta á las i nfi.ni ta~ claridade ;.

f

.Cuis

FRAGMENTOS DE UN POEMA

0

,

Vestigios del ~mcntcrio de San Pedro Martir.

Campo de las tjecuciones.

la reacción, en las lomas de aquella ciudad, y ahí
quedaron vencidos los primeros. El Gen~ral Degollado resolvió abandonar el campo, cediendo al
mayor número. Tacubaya se vió entonces invadida por las tropas de lhramón y de Márquez, y
la soldadesca, ebria de sangre, corn:umó los más
crueles atentados.
El Palacio Arzobispal estaba convertido en un
hospital, en cuyos amplios salones, el dolor y lti.
desesperación tendían su negro manto.

Frente á unas antiguas tapias que hoy limitan
el :Molino de Valdés, se suceden las ejecuciones.
La historia ha conservado los nombres de aquellos mártires: Ildefonso Portugal, Gabriel Rivero,
Manuel Sánche~, y Juan Duval, víctimas de la
ciencia y del deber.
Ni á ·los practicantes se perdona, y sucumben,
vitoreando á la Reforma, el poeta Juan Díaz Covarrubias y José María Sánchez.
El Licenciado Agustín Jáuregui, sólo por el

Interior del Ex-Arzobispado.

Los médicos de las fuerzas liberales, verdaderos apóstoles, cuidaban de los heridos, sin importarles la presencia del enemigo ni su actitud de
sinie~tra venganza.
El día anterior, se habían presentado á ofrecer
rn ayuda á los facultativos, un grupo de jóvenes estudiantes de medicina, y ellos también procuraban el alivio de las víctimas del desastre.
En el recinto del Arzobispado, se sucedieron escenas que la pluma se resiste á describir. La soldadesca r eaccionaria llega hasta las camas de los

aquel campo mortuorio, han desaparecido, y sólo
una aguja de mármol, en forma de obelisco siJn.
bólico, señala la tumba de los Mártires de Tacubaya. Hasta las piedras de este sencillo monumento han sido arrancadas, y el tiempo se ha encangado de borrar las inscripciones. El artífice había burilado en el obelisco, con negras cifras,
"Alceldama·', palabra bíblica que r easume el misterio de aquel lugar, que velan loR pabellones de
la muerte.

Bx-Arzobispado en Tacubaya.

hecho de profe~ar ideas liberales, es hecho prisionero en su casa de Mixcoac y llevado alpatíbulo de
Tacubaya. Tras él, encuentran la muerte gloriosa de los héroes, Manuel Mateas, joven abogado,
y otros patriotas.
E l número total de las víctimas alcanza á 53.
Los cadáveres, horriblemente mutilados, quedaron amontonados, en aquel campo de sangre y de
infamia.
Las madres, las esposas, los hermanos, los hijos
de las víctima&amp;--dice un escrito1t-acudieron al

No obstante el tiempo transcurrido, año por
año, el pueblo de Tacubaya, se reune, á la som~ra
de los esbeltos cipreses que rodean el obelisco
marmóreo, y deposita su ofrenda de gratitud, sen·
cilla é imponente.
Publicamos hoy cuatro ilustraciones, que repr~sentan la fachada é interior del antiguo Palacio
Arzobispal, el campo de las ejecuciones, y los últimos vestigios del cementerio de San Pedro.

·-·

jas,

&lt;;; Urbina.

Siempre lenaz, d~'~ pué:, ck tantos aiios
persiste c•n mi nwmoria tu memoria,
y lloro al rcc·orclar aquella historia
ele amor _1· de e~prranza y desengaños.
IloY uno al otro en la exiRtencia extraños,
Rin · soñar rn11 rnent iras de una gloria
como todas fugaz y transitoria,
rnmos vi~tienclo ú J.1 Yerdad de engaños.
Jugamos al amo'r: lejo~ estabas
y creímos p1r l'~O que perdidos
nunca no~ dañarían ,;u:-; aljabas:
y tu alma ~- mi alma á su pesar heridas,
tarde sunieron qup te amé _v me amabas,
y que al jugar jugábamos dos vidas.

J

***

Sabes como pa~ú. . . ().uizá en tu mente
evoque caprichoFa mi fortuna,
recuerdos de una noeh&lt;"' en que la luna
de tu amor Y mi amor fué confidente.
Al decirnos adiós, dulce y doliente
como nunca sonó querella alguna,
ele las querellas de tus versos, una
te dije en voz muy baja .Y balbucient.(l.
Era un ¡ ay ! de dolor de tu alma triste,
queja de una altivez que el daño doma
y que al golpe del daño se rcsi-,,te,
y en mi labio aquel ¡ay! fué luz q1H• asoma
tras densa nublazón, y á mí veniste
como niela á su nido la paloma.

*** fué la amencia,
Después c1e aquella noche
y ya de tí cli~hmte, vida mía.
cada ri;:ueño f:ol cfo un lllH'vo día
iba ele tí alejancio mi cxi~U'n&lt;;ia.
Sin tu dulce afección, sin tu presencia
que le daba Yigor y lozanía,
la flor de mi cariño. q11e se abría,
cerró las l1oja~ y perdió su esencia.
Y fuiste para mí sólo un par,,ac1o
visible en una hermosa lontananza
v entre celajes dt' oro arr(.'hujado:
hasta que muerta al fin toda esperan:,;1t
pensé que eral" 110 má, un bien soñado
que al deRpertar &gt;'C aleja y no se alcanza.

***

)las ¡a~-! que al &lt;lP"Pl'rtar, la ima.e-en b:)lla
de aquel sueño de amor f)Ue yo creía
delirio ele mi loca fanb1:-:ía.
en mi cielo, fugaz y l'rrantl' C'f\trella,
dejó en mi corazón pC'rP1rnc huella,
y en donde i::ombras &lt;lPl pal"arlo había,
con cada triFte i::ol &lt;le un 1mevo día
luce un rec-nerdo de In noche aquella t
Iloy distante~ loR do,; y ya perrlich
l}ara siempre aq1ll'l místico embeleso
que á mi espíritu el tuvo trajo unido,
mientras se inclina del dolor al peso
mi alma que ríe co11 placer fingido,
cuando p,wde llorar te manda un beso.

J osé }'eór¡ del Valle.

�Domingo 14 de .Ahril de 1901.

El·secreto de Maese Cornille
. ... .
Franc:ii;quín ~1amai, vil'jo gaitero que viene de
vez en cuando á mi ca~a. 111&lt;• refería la otra noche
un dramilla de al&lt;k·a, ocurrido en mi molino, ha&lt;:e veinte año!,;. · J,;¡ n•lato del bm•n hombre me
impresionó, y voy ú inlfltlar refrríro~lo tal como
lo oí.
lmaginaoi,;, por un rno11wnto, qtwridos ledores,
que os halláis ~&lt;•ritados ante• una vnRija Jle11a de
aromátiC'o \'ino. y que o~ hahla un ,·iC'jo gaitl'ro.

&lt;'&gt;

( 1

r

.

&lt;

~.----'

Buen 6&lt;:ñor, no peméis que nuestra comarca
huya vivido siempre m1u•rta y ~in fama, como
ahora. Antiguam&lt;'nte, haliía gran comercio de
molinería, y de clic•z leguas á la redonda, los de los
"mas" nm, traían ~u tri~o á moler. Todas las
colinai; al rededor del ptwblo estaban cubiertas
de molinos de vic•nto. A dC'recha é izquierda no
se veían más qur :u,pa~. ~irando rápidamente por
encima de los pinoi,;, bandadas de borricos cargados de sacos, subiendo y deslizándose á lo largo
de los caminos, y toda la SC'mana daba gusto oir
de~de Jo alto, el ruido de los chicotes, el zumbido de
la tela y el "¡ Dia me r' de los ayudantes de los
molineros. . . Los domingos nos íbamos por gruJ)0!'. Allá los molineros pagaban el trago. Las
molineras eran bellas como reinas, con sus "fichús" de estambre y sus cruces de oro. Yo llevaba mi gaita, y hasta el anochecer se bailaba de
]o lindo. Como vais viendo, los molinos eran la
riqueza y la alegría de la tierra.
Desgraciadamente, A los franceses de París se
les ocurrió la idea de er;tablecer un molino de
vapor, en el camino de 'l'arascón. ¡ Todo muy
hermoso y muy nuevo! Las gentes tomaron la
costumbre de enviar todo su trigo á los otros, y
Jog pobres molinoi, de viento quedaron sin trabajo. Durante algún tiempo intentaron luchar,
pero el vapor fué más fuerte, y uno después del
otro ¡ peste ! se encontraron obligados á clausurar... No se vieron más bandadas de borricos ...
Las guapas molineras vendieron sus cruces de
oro. . . ¡No más trago ... ! ¡ No más baile I El
mistral soplaba, y las aspas permanecían inmóvile~. . . Luego, á la hora menos pensada, la comuna echó abajo todo aquello, y en su lugar hubo viñedoi; y olivares.
Sin embargo, en medio del desastre, un molino
habíase mantenido erguido, y continuaba girando
valientemente en las barbas de los dueños de mo1inos de vapor. Era el molino de Maese Cornille,
el mismo en que nos preparamos á pasar la velada.
Maese Comille era un viejo molinero, que vivía desde hacía sesenta años entre la harina, rabiando por su situación. La instalación de vapor
le había vuelto como loco. Durante ocho días, se
le vió correr por el pueblo, amotinando á la gent e á su rededor, y gritando con todas sus fuerzas
que se quería envenenar á la ~rovcnza con la h~rina de aquellos nuevos molino~. ''No vayá1S
allá-decia--tlSOS ladronefl, para hacer el pan, se
sirven del npor, que es invención del diablo,
mientras que yo trabajo con el "mistral" y la
"tramontana", que son el aliento de Dios miseri-

EL MUNDO ILUSTRADO
cordioso ... " Encontraba, como et'a, multitud de
bellas frases en elogio de los molinos de viento;
pero nadie le hacía caso.
Entonces, de rabia, se encerró en su molino y
vivió solo como bestia ú•roz. No quiso guardar
consigo ni á su nieta \'iveta, una muchacha de
quince años que, de,dc la muerte de J:-US padres, no
contaba en el mundo más que eon su abuelo.
Aquella criatura HC vió obligada á ganar~c su vida y á euntratar~e en los ''mas'' para las faenas
11uc allí ~e ofrecían. Y, sin embargo, parec1a que
bU abuelo la adoraba.
:::lucedía c:on frecuencia
que hieit•ra á pie las cuatro legua&gt;1, soportando el
fuerte sol, para ir á verla al "mas'' en que ella
trabajaba. y se ll! iban las horas en verla y llorar . .
En la comarc:a se pcmaba que el viejo molinero, al arrojar á Vivcta, había ol,mdo por 11\"~--:c;a;
y no le honraba ciertamente eso dn ~ ~,iar á la muchacha arrastrar:;e de un:&gt; :, vtra aldea, expuesta á
las brutalidadcR e1, i :vs "amos'' y á todas las mi~l'r;'ls tlt• !~5 jóvenes de condit::i'ón.
Tmnliién se
•
nuv mal que un hombre de la fama de )Iae~e Comille y quP, hasta entoncc&gt;R, se había dado
ú respC'lar, anduvie~c ahora por las calles con~? un
verdad(•ro bohemio, de:-ealzo, la ~orra aguJcreacla la blu:-illa hecha pedaw,;... El hcc:ho es que
lo; domingos, c·uando le veíamos llegar _á _misa,
nos aH•rgonzábamo~ de (•1, noE;otros los v1eJOS; y
Cornille bien que lo notaba, pues no se atrc\'Ía á
:-rutar~e en la banca. Siempre se quedaba en el
fondo ele la iglei,in, cerca de la pila del agua bendita, con los pobre!'.
En la ,ida de 11ae~c Cornille, había algo que
no era muy claro. Desde hacía mucho tiempo, nadie del pueblo le llevaba tri~o, y sin embargo,
las aspas de su molino no dejaban de moveri;e ...
En la noche ~c le encontraba por los caminos,
arriando á su asno cargado con grandes sacos de
harina.
-¡ Buenas las tenga, ~lacse C'ornille ! le gritaban los aldeanos; siempre con el molino.
-Siempre, hijitos, reRpondíales el viejo con aire marcial. A Dios gracias, trabajo no falta.
EntonceR, si .e le preguntaba de dónde diablos
podía vcnirle tanto trabajo, se ponía el dedo en
los labioi;, y respondía gravemente: "¡ P~h ! trabajo para la exportación" y nunea pudo !'acársele
más.
En cuanto á poner los pies en su molino, no
había ni que pen;;arlo. Ni la graciosa Viveta entraba allí. ..
Cuando se pasaba por en frente, se veía la
nuerta siempre cerrada, las gruesas aspas siempre en movimiento, el amo viejo sonando la tarima de la plataforma, un gato grande y flaco
que tomaba sol en el borde de la ventana y que
miraba con recelo.
Todo e,-0 aumentaba el mi8terio Y daba q •.é hablar á la gente. Cada quien explicaba á su modo el secreto de Maese Cornille; pero el rumor general era que había en ese molino más sacos de
escudos que sacos de harina.
A la larga, sin embargo, se descubrió todo; he
aquí cómo :
Al haC'er bailar á los jóvenes con mi gaita,
noté cierto día que el mayor de mis muchachos y
Viveta se habían enamorado perdidamente uno de
otro. En el fondo, eso no me desagradó, porque,
despuéf:. de todo, el nombre no estaba deshonrado entre nosotros, y además, me J1abria encantado
ver retozar en mi casa al diablillo de Viveta.
Solamente que, como nuestros enamorados tenían
frecuente ocasión de estar juntos, quise, por temor
á lo que pudiera ocurrir, arreglar desde luego el
asunto, y fuí a1 molino para echar dos palabras
con el abuelo ...
¡ Ah, viejo zorro! ¡ Curioso sería ver cómo
me recibió! Imposible hacerle abrir su puerta.
Le explicaba mis razones tan bien como podía, al
través del agujero de la cerradura; y todo el
tiempo que duramos hablando, el endemoniado
gato flaco bufaba como un diablo, sobre mi cabeza.
El viejo no me dió tiempo de acabar, y me gritó con demasiada grosería que volviese á mi gaita,
y que si tan precisado estaba de casar á mi chico,
bien podía ir á buscar á las muchachas de la molinería de vapor. . . Como os lo supondréis, la
sangre se me agolpaba á la cabeza al oir tan desatentas palabras; pero tuve bastante prudencia
para contenerme, y dejando al viejo loco en su
molino, fui á anunciar mi fracaso á los chicos. Los
pobres tortolillos no querían creerlo. Me pidieron como una gracia que les dejara ir á los dos
juntos al molino, para hablar al abuelo . . • No

Dv:uinb&lt;· l4 &lt;le Al.,rtl de l!lOl.

EL MUNDO ILUS'l'HADO
tuve rnlor de rehusarles aquello, y ¡ prrrt ! he ahl
11uc parte la pareja.
Precisamente cuando cllo,o llegaron, ~Iaesc Cornille acababa de salir. La puerta, cerrada con
doble vuelta de llave; pero el simplón vi&lt;'jo al
partir, había dejado pendiente su e:-:cala por
ra, y de pronto ocun-ióselcs entrar por la ventana
y ver algo de lo que pasaba en &lt;·~e famoso molino ...
¡ Cosa !'ingular ! El cuarto dl•l molino vacío ...
Xi un .:aco, ni un grano de trigo; nada el :,arina
en las paredes ni en las telarañas. . . ,., o ~e percihía ese agradable olorcillo e~ : ¡;runo prenf'ado, que
l'mbalsama los !"t ~:;1os. . . La máquina ruclimentarir. -::uuierta de polvo, y ('¡ gato flaco y
f,:,mae durmiendo encima . ..
El mismo ar-pecto de mü,eria y aliandono tenía
la pieza baja :-un pobre lecho, algunos harapos,.
un trozo de pan sobre un peldaño de•la esralcra y
&lt;'n un rincón, t res ó cuatro sacos agujereados iJ¿.
donde ~e escapaba tierra blanca.
¡ Allí e:-taba el secreto de ~Iae:-c Cornillc ! Ese
Y&lt;'S0 era el que pa!'Paba en la JJOC'hc por los C'lml1w, 1,ara E;alvar el honor del molino, y hacer creer
que r, ]lí se elnhoraha harina. . . ¡ Pobre molin" !
¡ t-&gt;obre Cornillc ! Desde hacía muf'ho tiem po q11e
k,, molinos de vapor les habían privado de torll\
tarea. Las a~pas f'eg"Uían girando: pero la muela roo\ íase en el vacío.
Los chicos se volvieron clcshec:hos en lágrimas á
C'Ontarmr lo que habían visto. Re me apretó el
corazón, al oirlof'. Sin perder un minuto, &lt;·orrí
con Jo~ Yecinos, á refcrirlei; el asunto en do3 palabras, y nos convencimos de que era necesario, ol
punto, llevar al molino Cornillc todo el trigo qur,
hubiera en las ca,;as.. . )lás tardé en decirlo que
en que ef'o se ejecutara. Todo el pueblo se pttso
en camino, y ll&lt;"gamos á lo alto del molino con
una nroccsión de asnos cargados de tr igo-¡ de
verdadero trigo !
El molino esi11ba abierto de par en par... Ante la puerta, ~1acse Cornille, ~entado sobre un
"aco de yeso, lloraba, puesta la cabeza entre las
manos. Acababa de notar, al volver, que durante su ausencia habían penetrado á su casa y sorprendido su secreto.
-¡ Pobre de mí !, decía. Ahora, no me queda
más que morir . . . i Está deshonrado el molino 1
Y sollozaba hasta enternecer. llamando á su
molino con todos los nombres, hablándole como á•
una persona verdadera.
En este momento, los asnos llegaron á la plataforma, y todos nos pusimos á gritar bien
fuerte. como en los buenos tiempos:
-: Ah del molino ... ! ¡ Ah de :Uaese Cornille r
Y he ahí que los sacos se amontonan ante lapuerta. y el hermo!'&lt;&gt; p-ano rojo !'&lt;' extendió en ti::-rra por todos lado!l ...

fue-

H ay que har&lt;'"r,;-¡s justrc1a: {1 nartir ele este
día, nunc·a dej,unos al vic•jo moli,wro sin trabajo.
Luego. l'l..• mañana, murió Mat'i'P ( 'ornille, y Ja,aspa2 dl! nuestro último molino &lt;·1•i-aron de girar.
1,i;ta vez para siemorc.. .
..\1uerto Cornillc, nadi(•
continuó i-u obra. ¡ Qu{• &lt;¡uPr(•i!', !'('ñor ... ! todo
tiene un fin en &lt;'ste mundo, y e" m·cC'"ario cr{.'('r
que el tiempo de los molinos d&lt;' \'il'nto pasó ya.
como el de los pu&lt;•ntcs &lt;l(• ha reas i'ohrc el Hódano,
el de lo~ parlamento~ y l'l ele In,- &lt;'ai'aeoD!•::; floreados.

.fllfonso .l)oudet.
(Tradncido pnrn •• El :\tundo l u~t, iult

)

El Colegio Secníldario deVeracruz
Nuestro~ diarioi- tuvi&lt;•ron al pithlrc·o al tanto ele
las imnortantC"s C'eremonias C'on qm• :-e C'cl&lt;'hró en
Jalapa la inauguración ele• la es¡,lí•11clida e,-1•11ela ,c•cundaria. 9uc el Estado de• Vt•rn1·ruz. uno ele Jo,primcros dc•I paíi; rn lo quP at:iii(• al euida&lt;lo y
fomento de la instrue(·ibn, a:·aba de lt•n111tar 11
todo costo.
C'nmo ,&lt;' !'ahr. invitado d sei~or Pre:-i(h•nte 1ll'

Fachada del Coltgio Prtparatorio.

C'ión Pública, para que lo repm;cntara en ei-e
acto trasC'cndentalísimo.
La obra, de cuya magnitud é importancia se
pueden formar idea nuestros lectores por los
grabados que publicamos hoy, empezó en Abril de
lh99, y concluyó en Febrero del corriente año.
Dirigió los trabajos el Reñor Teniente Coronel
de Ingenieros Don Salvador Corral, quien t.aml,ién levantó los planos é ideó la r&lt;.'cdificación.
El importe del edifü·io, sin contar el de los
muebles, aparatos que integran los gabinetes de fí!-ica, química é historia natural, biblioteca, etc.,
fué de $101,177.95.

•••
Desfile del Batallón Jnfa.ntil,

la República pa~a conc·urrir á la rnauguración, se
exc~so~ con motivo ele ~111-, múltipl1•~ aten&lt;"ioncs, y
de~1gno en su lugar al señor Lic-enc·iit&lt;lo Don Joaqum Baranda, Se('retario de .Ju~t ic:ia é Instruc-

Ocupa el colegio una área de 2,.'íi 9 metro$ cuadrados, está perft-ctamente ventilado y cuC'nta con
una excc•lente dotaC"ión de agua.
Es una positiva honra para el Estado de Veracruz ~ner un e~li~tio destinado especialmente á
C?legio, y más s1 e,;te pollee Ja¡, condicioneR de higiene, belleza y adaptación á ,u objeto, como nuevo centre, de enseñanza.

iDESPIERTA , SOÑADOR A !

Despierta, 1;oñadora,
Entona ya tus cantos, entona tu pla_H·ra,
•
Prorrumpe en tus gemidos de idlliN~- amores
Y mística tristC'Za.
Que rnclvan á la vida ·los vicjv.--, c,h-ida&lt;lol',
Recuerdos del poeta.
"
¡ Despierta, soñadora, y &lt;lime lo &lt;¡ue 1,-111.•ñas !
Acude al gran torneo,
Torneo de los ritmos, brillanW!' e-orno perlas;
Acude ya, no tardes,
Yo quiero con mis versos de mí:-tic·a tri::1teza
A mi gentil sultana,
'
Formarle un regio trono de csplrnclida, diademas.
Y la verá~ erguida, ciñéndo!le á ims sienes,
Los lauros de un poeta:
Que &lt;'n lucha desastrosa, pensando ,blo en ella
Viviendo de un recuerdo,
'
¡ Ideó todo un poema!
Despierta, soñadora,
Entona ya tus cantos, entona tu pla._vera,
Prorrumpe en tu!l gemidos de idíli&lt;% amores
Y mhltic-a tristeza.
Oue v1wlvan á la vida los viejos, olvidados,
Recuercl0,&lt; del poeta.
¡ DespiC'rta, ,oñadora, ~- dime lo quE' i&lt;ueñns !
/u11n

)fae¡,;c Cornille abría tamaños ojos. Rabia cogido el trigo en el hueco de su mano, y decía,.
riendo y llorando á la vez :
-Es trigo... ¡Dios mío ... ! Buen trigo .. •
¡ Dejadme que lo vea!
Después, volviéndose hacia nosotros :
-¡ Ah ! bien sabía que volveríais. Todos loa
molineros modernos son unos ladrones.
Queríamos llevarlo en triunfo al pueblo :
-No, no, hijos míog; es necesario que vaya á
dar de comer á mi molino. ¡ Figuraos, hace tan-_
to tiempo que no le he acallado el hambre !
Nos brotaron las lágrimas al ver al pobre viej_ocorrer de un lado á otro, abriendo los sacos, CU1dando la muela, mientras el grano se aplastaba, Y
el fino polvo harinoso iba al fondo.

Patio princl pal.
Salón de actos,

R Orci.

�Domi,ngo 14: de Abril de 1901.

EL MUKDO ILUS·TRADO

a

Domilllgo 14 de .Alnil de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO

_- ,,......--.

Satina Cruz y "Bl Vigía."

..
Panorama de Tchuantepc

'I'EHU A N 'l'EPEC
La capital dd Reino Zapoteca, cuyo p0&lt;forío
desapareció dci;pué~ del avance de los mexicanos
sobre Oaxaca y sobre el Itsmo, es ho.v una intercsa~te población, situada á las orillas del río de su
nombre y del de "Ventosas", que desembol'a en el
l'acífico, cerca del puerto de Salina Cruz, que

aunque bien abrigado, tiene mal fondo; lo cual ha
tlado Jugar á Ja contrata de obras de importancia,
l¡llC datan nueva y vigorosa ntla á :::latina, Telrnantepec y Coatzacoatcos, como puntos que queda1án convertidos en centro de tránsito, al poner,.p en explotación el Ferrocarril de Tehuantcpec,
llamado á aumentar c:msiderablemente nuestro comercio con Sud-américa y con los paísei; del Este de los Estados Unidos.
Entre las mencionadas obras, es de las más im-

Un rincón del l hmo.

portantes la formación &lt;le una buena bahía en
i::ialina Cruz y la edificación de una ciudad moderna, para lo cual se han comprado los terrenos todos, y en aquellos puntos en que hoy se levantan
humildes chozas, aparecerán en época no lejana
edificios modernos, Aduana, y oficinas de la categoría que requiere una nueva :· abundante fuente de riqueza comercial.
Nuestras ilustraciones rcpre,-entan el aspecto que hoy tienen aquellas com,n·ca;;, cuyo suelo es

riquísimo, y originales las costumbr_es de sus habitantes.
Entre estas últimas, descuellan el uso de típico~ trajeF de moda invariable, que visten lo mismo las señoras más acomodadas que las mujere,:
del pueblo: el "huipili'', el saco de una pieza y
sin mangas, amplio y apropiado al clima, es general, y sólo i;e diferencia entre las distintas clases
soeiales, por la riqueza de las ligeras telas que se
emplean en la confección, y la mejor calidad de
Ja~ l,londas y ene-aje,: que loi; adornan.
La mujer tehuana es muy afecta á las joyas, y
concede gran predilección á las sartas y collares,
que ~i entre el pueblo son de cuentas, entre personaF de categoría son de onzas de oro.
l~n cuanto á sus fiestas, siempre muy animadas,
oh~ervan otra costumbre tradicional: las "velada,·', bailes muy concurridos que se dan dentro
del recinto que forman gr~ndes enramadas al aire libre, ó cubiertas, cuando más, por una vela
l igera.
En lo que respecta á riquezas, cuentan los habitantes de aquellas tierras con las que les producen el añil, el palo de tinte, las maderas preciosas,
azúear, aguardiente, etc., todo de buena calidad y
en abundancia tal, que justifica el carácter indolente de los hijos de aquel país.

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Traje de señoras tehuanas.

Capilla en el Cerro de las Campanas

capilla cuya fachada é interior representan nnestras ilustracioneR.
Fué construida por iniciativa del señor Doctor
En el mismo sitio en que tuvieron dPsenlace ],)s Kaska y alguons otros amigos del menci011ado
episodios del llamado Imperio, con el fusilamien- noble austriaco, y aprovechándose la estancia en
to rlPl Archiduque Maximiliano, levántase hoy la México, del Príncipe Kevenhiiller y de algunos
otros nobles de la cita-¡ da nacionahrlacl, ~e
inauguró solem1ienwnte la capilla, en la ~emana que acaba de p,1sar.
La inaug-uración revistió un carácter particular y religioso : los
Príncipes austriacos, el
séquito que los acompaña, algunos extranjeros, la familia Miramón y otras ele e!!ta
capital, se dirigieron á
Qucrétaro, y el miércoles, en las primeras horas de la mañana, se
Yerificó la ceremonia,
en la cual oficio de
Pontifical el señor Obispo de aquella diócesis, 1
habiendo acompañado
la misa el orfeón de la
Catedral.
Terminada esta ceremonia, se procedió á
colocar en el centro del
altar un magnífico cuadro que representa la
Piedad.
Después de esto., los
concurrentes visitaron
el sitio en que fueron
fusilados :Maximiliano;
Fachada de la capilla en el Cerro de las Campanas.

lliram{m v jfojía, \ regrtsaron á la ciudad
L: señor~ Princesa ele Kevenhiiller, ,ll tcrmilrn;
la cei;emoma, puso en manos del señor Obispo &lt;].,
Queretaro, w1a cruz fabricada con madera Jel
barc-o ' 'La :Xornrn'', que fué el r¡ue condujo á Veracruz al Archiduque.

lntcrior de la capilla,

�Domiugo H de Abril de 1901.

EL ;\IU~DO I L US'TRADO
Droming&lt;l 14 &lt;le Abril &lt;le 1901.

EL XU~DO ILUSTRADO

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dos de lujosos balcones,
que de rústicos tejadillo;;,
que la misma concurnncia atraen, desde el a,.
falto del boulevard que
desde el paviment o de tierra suelta del pueblo miserable.
La figura del apóstol
traidor simboliza ante
nuc,;trn pueblo el horror
á la felonía, el disgust'&gt;
por la infamia; y constituye además su presencia
una buena oportunidad
rle manifestar el afán de
"chuela" y broma, característico en nosotros.

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l. Una. prooesión en T lahuac. -2. V.ernes Santo en Ixtaca.Ico.- 3. Los J udaf.

4. P rocesión en Mitla.-5. Judas antes de cla Gloria.&gt;
6. E l Canal de I x:tacalco.

lo~ misionero~, arrancar de raíz las viejas práctiea~ de lo~, habitantes de la tierra, quisieron encauzarlas, adaptándolas á la religión católica que
ellos predicaban. El resultado no se hizo esperar : una mezcla informe de idolatría. v fanati~El nuevo edificio destinado á oficinas del llll'll·
mo, de. superstición
y necedad, de ridir~ilcz é io-. .
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ci011ado Ramo administrativo, está construyéndose
norancia, que positivamente asombran.
Todos hemos presenciado las ceremoJlias que de con la mayor actividad, según proyecto y bajo ~11
dirección de los señores Ingenieros Capitán P orfihO)' en más sólo serán un recuerdo : las imágenes
de Cristo ó de María, conducidas en triunfo, ve~- rio Díaz y Rafael Sánchez Facio, de suerte es que
tidas con trajes que á lo impropio añadían lo en breve plazo lo veremos inaugurado.
grotesco; una muchedumbre ebria de vino y arDescribir aquí esta nueva obra arquitectónica, es
cliendo de calor; un cielo azul con un sol que lan- imposible, por falta de espacio; pero tampoco lo
zaba aljabas de fuego; muchos "puestos" al aire juzgamos 11.ecesario, desde el momento en que
libre, en que se vendían y apuraban jarros de pul- nuestro grabado da á conocer á nuestros lectores el
que v copas de aguardiente; y mezclados á todo v~rdadero mérito del edificio.
aquello, cachazudos excursionistas americanos que
Los ingenieros contratistas han procurado. en
asesta.han la "kodak" y sorprendían la Ringular fi- lo posible, respetar la majestuosa m-quitectura
~onomía de aquel espectáculo sugestivo y lleno de que ostentaba la fachada del antiguo edificio, hercolorido.
moseánnola. sin embari;o, con balaustradas. etc.
En cuanto al ornato interin-r. podrmos asegurar
Sólo una nota queda de esos festejos : los judas-los judas, que lo mismo sr cncirnclen cu'ga- que sení:verdaderamente notable.

El nuevo Ministerio de Justicia

c1{uesfros Sra6ados.
La preni,a ha alabad~, con ju~ti.cia, un ~d!c;;c
reciente del señor Arzobispo de Mex1co, prohiL1endo la celebración de los llamados "pasos··, que se
verificaban en los pueblos de indios, dando qur
l'eir á los burlones y atrayéndose las protestas de
la gente ~ensata.
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Formados los pueblos de md1es de los res1du~s
de las antiguas ciudades que se hallaban en los d~ferenteR reinos antiguos, conservaron, "traducidas" al c-rietiano, muchas de las costumbres del
tiempo ele Rn gentilidad.
Pruebas bay de que, juzgando inconveniente

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�I&gt;omi'llgo 1-l ele Abril de HIOl.

EL i\IU.NDO I LUS·T RADO

~L /\'\UNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 16.
l)lrecW ! LIO. JLU'AEL REYES SPI NDOLA.

Sv1&gt;6crlpctón menauai fOf"lffle(I, I La.
Júem ide11, en ta 0 apiia1, J.ti.

MÉXICO, ABRIL 21 DE 1901.

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Gerente : ANTONIO OUYAS,

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LA ·soRPRESA.
Cuadro de Blokingman.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>I&gt;omi'llgo 1-l ele Abril de HIOl.

EL i\IU.NDO I LUS·T RADO

~L /\'\UNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 16.
l)lrecW ! LIO. JLU'AEL REYES SPI NDOLA.

Sv1&gt;6crlpctón menauai fOf"lffle(I, I La.
Júem ide11, en ta 0 apiia1, J.ti.

MÉXICO, ABRIL 21 DE 1901.

..

Gerente : ANTONIO OUYAS,

'. ,

*·*·,.._..,.....,.....,.....

!
l

j

!1

LA ·soRPRESA.
Cuadro de Blokingman.

�Domiingo 21_~e Abril de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL I-IO~JfBRE INVISIBLE.
H. G. Vells es uno de los escritora; humoristas
que en estos últimos años han JJ.'arrnarlo más fuer•
tero.ente la atención del públioo europeo, por la
la origina.lidad de sus escritos y la e&gt;.iraña colora•
ción de SU6 paradojas. Wells no es un continuador de Edgar Poe, por más que en sus obras se
:revelle la influenci',a. que el escritor americano ha
ejercido en el espíritu del escritor inglés: su humor, incisivo y cruel, doloTOSo, á ocasiones roa.cabro, -arranca siempre de la readidaid ; sus fantaseo'i
son proyecciones inmensas de verdades oomunes
y corrientes. Juega con la ciencia, como un oirquero iu~a COlfi sus hijos: amá,ndola mucho, pero
oo;locándola, obilgánilola á hacer piruetas gro•

tescas.
Sus novelas, sus cuentos, están impregnados de
ironía amarga y honda, que se disfra?.a mnl
con fas -anim8Jdas peripecias de los relatos. La
"Guerra de los mundos", la "Máquina de explorar
o! tiempo", la "Tul.a del Doctor Moren.u", son
ooras que han alcanzado
notable resonancia. Ultiman:nente, el "Hormbr:!
ln'V'Dsible" ha venido á
coronar el éxito. Y es
que el "Hombre Invisible'' contiene la mayor
dosis posible de la fuerm intelectual de W ells.
Griffin es un sabio depravado, in.fin.iitau:rumte
más depravado que el
protagonista del ''Discípulo" de Bourget, un coloso del mal, que suefü\
con extravagancias funestas, no ya inútiles sino
nocivas á los intereses de
los demás hombres. Tenaz y estu&lt;lioso, ha llegado teóricamente al descubrimiento de un secreto que puede hacerlo inmorta.1 : la decoloración
del cuerpo buma:no.
Las premisas ile que
parle, son de una extra.ordinam solidez, y aquí e:;
precisa.mente en donde
hay que admirar á Wells.
La hipótesis es irreprochable : todas las suhstbancias que componen el
oueI'pO del hoon.bre son tmn..pan'nlt&gt;S; la carnr, los
músculos, los mismos huesos, p11ed.en llegar á no
reflejar ninguno de loo royos de luz que absorben;
lo único ,que da fomna á este cuer&lt;p0 son los glóbulos rojos de la sangre, en forma tal que si fuera
posible decolorar estos glóbulos, se llegaría á la
Jnvisibilida.d.
Y ya lanzado en esb.1. vía, Giffrin consagra toda
su energía, que es grande, y todos sus conocimien•
too, que son muchos, á preparar una substanc1,i
que dé el obja.f,0 rupeteciido. Y acaba por descubrir esta substancia.
El primer -ensayo lo pract.ica con un go,to, y (',
de ver ,la extrañC7x'L que ca.usa ver &lt;los puntos lumi!llORf&gt;S en el espacio-las dos puipilas del felino-Y oi•r maullar á un animal ami;ent.e.
· X o C'ontento con est:a. experiencia, el protagoni,;ta de la obra l"e somero él mismo á la ,prueba, y
se hace invisible.
Narrar todas las devcntura.s &lt;le este personaje y sus verdaderas infamias sería llena1r mucho;:
números de nuestro ,somanario. Nos contentamos
&lt;'ffil referir la lucha sostenida par el Hombre I nvi~ible contra una multitud que pretende apoderarre &lt;le él, en una -posada á la que ha llegnclo, oculfondo &lt;&gt;l r&lt;&gt;.&lt;ttl'O tras de 1ma barba -pootiza, uno;;
anteojos, v una diversidad de vendajes que ocultan su rostro incoloro.
La escena es de lo más sug~tivo y original que
h11,ya podido escribirse. Pueden nuestros lectores juzgar por ellos :mismos.
Ullla

y permaneció ahí como hasta modio día, oon la
puerta cerrada y baja.das las persianas d e los balcones. Después de la expulsión de Hall, nadie
se atrevió á entrar.
Durante este tiempo había almorzado, é hizo
sonar el timbre de un modo prolongado y furio•
eo. No se le hizo caso.
Por último, Hall, acompañado de Wadgers, se
resolvió á reclamar Ja opinión y el auxilio del magistrado, señor Suckleforth.
¿ En qué pasó el extranjero estas horas? No
se sabe . De tiempo en tiempo se le oía dar grandes pasos; por dos veces se escuchó juramentos,
blasfemias, estrépito de muebles y boteJ.las rotas.
El gru'J)O de curiosos aumentaba incesantemente.
A las dooe, el huésped abrió de pronto la puerta y apareció en el dintel.
-¡ Señora Hall! !,Jamó.
Ll~ó ésta, al &lt;'llho &lt;le un momento, un poc,

-

Y ol público huyó horrorizado.
Era más espantoso de lo que podía esperarse..
Júzguese si no: en luga,r de las cicatrioes de 1a,.
deformidades que se esperaba en esoo aer:iblan~
¡ no se vió na.da l ¡ nada l ¡ na.da ! Y todos se Pn!•
cipita.ron ,t umultuosamente.
En la aldea, _se esoucbaron los clamoreo, ; se vi6salir á la multitud, de la posada, una verdadera
desbandada. E inmediataimente, jóvenes y viej011
hombres y mujeres, acudieron en tropel, llenan~
loo alrededores del establecimiento de la eeñ,ra
Hall. Aquello fué una Torre de Babel.
Pocos momentos después, una prooesión, ht&gt;ndiendo á la muchedumlmi, se dirigió resueltan:en.
te hacia la posa&lt;la; abría la marcha el señor H.~J
muy enca.rna&lt;l&lt;o, pero muy decidido; despué.; eÍ
señor Jaffers, agente de policía del lugar; l;egoel prudente señor Wad~ers. Iban provisto&amp; o.e un
mandato de aprehensión.
La mufütud seguía proporoicman:do &lt;latos muy
contradictorios acerca de,
los sucesoo.
-Bueno, dijo Jaff~
que tenga ó no cabeza,
debo aprehenderlo, y le&gt;
aprehenderé.
El señor Ilall ee enea.minó hacia el salón, cuya
puerta encontró de par
en par.
-Agentes, ordenó, cum~
plid vuestro deber.
Jaffers entró, detrás de
él, Hall, y el último

&lt;?arios j)ía~ J;ufóo.

.....

QUIETISTAS Y PROGRESIVOS

Woogem.
En la semi-obscuridad

de la habitación, vieron
al cuerpo sin cabeza, con
un pedaw de pan y otro
de queso, en ambas manos, siempre enguantadas.
-¡ Es él I exola.mó Hall.
-¡ Por todos lee diablos I se eyó decir deedepor encima del cuello.
-Señor .. declaró Jaf•
fers; con cabeza ó sin ella.
tengo une. onden pen
apoderarme de su cner•
po. . . y como el deber e.1
el deber ...
..,•
/
~--¡ No me toquen uste•
sof&lt;&gt;&lt;:c:1,Ua, i,,:,,v a.uw.:, '!"'e uxto, lu.nosa. 8u ma- des! gritó aquel cuerpo,ecbrund~ hacia atn\s.
rido permanecía aún ausente, y se había prepara•
Y repentinamente, lllrrojó al suelo el queso y el
do á la escena, llevando en una ba,ndeja la cuenta pan, quitóse uno de los guantes y lo lanzó a.l 1'08·
del hospedaje.
tro de J affers. Este, para cortar toda discusión,
-¿ Quiere usted arreglar ·l a cuenta? preguntó. se apoderó de un puño sin mano, que retuvo vigo-¿ Por qué no me han traído el almuerzo? rosamente, no obstante un violento golpe que re·
¿ Por qué no han venido cuando he llamado?
cirbió en una piema. Entonces comenzó una terri•
-¿ Y por qué no me paga usted '1o que me dobe? ble lucha entre el huésped y el agente. Trope·
- Hace tres días que Ja he dioho que estoy es- zaron en una silla y cayeron juntos.
perando dinero ...
-¡ Apoderaos de los pies ! prorrumpió J affel'I!.
-Y hace tros días Que le contesté á usted, que
El se11or Han trató de obedecer la orden, poro
yo no tengo obligaciÓ'll de aguardar que le manden un puntapié apliood.o á los riñones, lo dejó por~
ó no dinero.
momento inmóvil; se batió en retira.da, yendo a
La CO'IlCurrencia estimó que la señora Hall ga• trop&lt;&gt;zar con las personas que haibían Mudido al
naba terreno.
estrépito de la lucha, dispuestas á prGotar su a.yuoa
Repentinamente, el extranjero elevó una de su-, á la ju!'.ticia.
manos -períccfamente enguantadas.
-¡ )fe rindo! dijo el extranjero, aunque tuviese
-¡Basta! dijo con tal violencia., que cortó la á .Teffe1-¡,, contra el suelo.
voz á su int.erlocutora. ¿ No comprende usted
Y S&lt;' k-vantó ca.&lt;la vez más y má&lt;i sorprendente.
que yo no soy. . . lo que ooy ? Se lo probaré .. . sin cabeza " sin manos, porque después del iz¡ Pardiéz ! ¡ se lo probaré!
quierdo, se había quitado el guante derecho.
Se llevó enitonces la mano á la crura, y cuand,,
- ¡ Ya ba,;ta ! agregó.
la Tetiró, ¡ había, en el lugar del rostro, un ngujer:&gt;
Era l!Üraño oir ~ta voz que parecía salir deI
vado.
negro 1
-¡ Tome usted !
Jaffors se había levantado y saoó un par de esY dando dos 'Pasos atrás, tendió á la i;eiior11 poi::as.
El extranjero babia comenzado á despojarse de
Hall algo, que ella, azorada ante la tramfon:nada
:fisonomía, aceptó maquinalmente. Al ver lo que sus vestidos, y detrás de ellos no se descubría tam·
era, lo deió caer, Janzando un grito espantoso, y PO&lt;'O nada, al igual que en el sitio que debía ocull'etrocedió va.cinante. Era la nariz-una nariz par la cabeza.
- ; Pero, exclamó de pronto uno de los presc~rosada y reluciente-&lt;iue al chocar contra el sue•
tes, éste no es un hombre! ¡ Estos son vestidos s1 11
lo. dejó oír el ruido de un obieto de cartón.
Se Quitó los espejuelos, su sombrero, se arrancó cuerpó ! ¡Mirad!
Y la voz aérea, cada vez más airada:
El extranjero había entrado en la pequeña sa- la barba. y -por último, las vendas que ocultaban
-¡ Y, sin embargo, aquí estoy [ ¡ No es culpa
la del albergue, á las cinco y media de la mañana, &amp;us mejillas.

•••

mía ser invisible! No es una razón para que rne
,destrocen los imbéciles de Yping.
-¡ Ah ! rc~pondió J affer¡;. Eso es otra cosa.
Nada me importa que sea ó no sea usted invisible.
Yo tengo una orden de aprehensión ...
- ¡ 'l'ontorías ! dijo la voz.
-~crán, pero el deber es el dober ...
-¡ Entonco;:, cúmplalo u~ted !
y de pronto, el fantasma se sentó, y antes de
•QUC' naidie hubiera pensado en estorbárselo, principió á &lt;1uitar~e los zapatos .. . los panta:loncs ...
-¡ Dek'nedlo, prorrumpió J affens, que 3l cabo,
compren&lt;lió lo que iba á ocurrir.
Se apodcwó d&lt;&gt;l ,chaleco ... que ~e le quedó entre
las mamo;-. Por último, no quedó más que la cami~a, cu)º" faldmws flotaLan e,n la lucha.
-¡ No lo soltéis ! recomendaba el agente.
Y todos los presentes se precipitaron sobre esta
-camisa, que era -lo único que quedaba del extranjero.
Una mang:i a¡:&gt;licó un terrih1e golpe, en plena
faz, á J affers, y derribó á otro hombre.
)fomento', después, la ca.misa se elevó. como si
Fe tratnra ele quitar de um cuerpo por encima de
la cabeza.
,foffers l"{' apoderó de clla, pero sólo contribuyó á arrancarla del cuerpo. Ahora, no había rastro de aquC'l hombre.
Los golpes :menudeaban; alguien tropezó con
:algo que ~ interponía á tm paso.
J affers lanzó una exclamación de tri'llllfo : ha•cía wna. pr0.,a inv,isible. . . -pero, repentina.mente,
-dió una volte-reta sobre sí mismo, y cayó ruidosa1nente contra el fmelo.
Y así &lt;lega.pareció el Hombre Invisible.

t

Lo primero que se le ocurre á un obrero extran_jcro, francés, iínglés, yankee ó español, en cuanto
tione un J:&gt;c,,;O, e; c&lt;Ymer; si tiene roáis, vestir, y si
má.~ aún, eomprar muebles, vajilla, cromos para
.adorna;r 1:,u tu.arto, nava~a de afeitar, y cuanto
pueda haocr más cómoda y agrada.ble su vida, y
dar mayor decoro y respetabilidad á su persona.
Desembar&lt;:a una remesa do esos ga.ch,1pmcitos de
-entrepuenk, que acabarán por ser banqueros y
hombres de &gt;&lt;uperficie; vi,,ten una bJ&lt;usa ó chaqueta y un pantalón de lienzo, alpargatas y bonete ro.jo ó an.l ; tm una maletilla, traen una camisa de
refacción: de dinero, ni su luz; en la bolsa, una
,cart.a de nro-;enta(!ión. Apcní1S desembarcados, se
sot{'rran en el abarrot.e y no se les vuelve á ver en
.mucho tiempo; comen queso añejo y pan, beben
.agua, d'llcrrnen en el ta,panco ó en la bodega de la
tienda; trabajan &lt;le cill(;O de la mañana á. doce
-de la noche; cc,mo Xapolcón, duermen cuatro 6
-cinco hora,:, &lt;·on el sueño sonoro de los leñadores.
'rres '111(.\~e~ da•:pués, va asisten á la corrida ó á
la tanda, r{•\·{',;tidos de" un flux correcto, camisa
,albeando, c-orbata de seda rrmlticolora, botín de
-charol y fieltro de hola. Al año, habitan un cuarto amplio, cómodo, con cama, ropero, lavabo, espejo y rctrntos en un "passe par tout"; gastan
·calcetín de• hilo de e;;cocia, reloj ~e plata, leontina
de &lt;loublé y sortija chaipea&lt;la. A esa altura, ya
tienen sus ahorritos en la casa., suelen tener parte
-en las utilicla&lt;les, ;prestan con logro, et.e.
Cineo ó ~is años de:,--pués, se establece'D por su
•cuenta, en "La Giralda", ''La Ciudad de Santan-oer'' ó "el P uerto de Bilbao"; ruedan coche, tienen
m~a espléndida y ,palco en cl teatro. :&amp;s enton&lt;'es cuando &lt;&gt;e casan con una rica, y acaban por va•
rear la plata; fi~ra,n en Juntas Dirootivas y Cont&gt;ejos de Administración; hacen fuooaciones ipia-d?Sas ó de beneficencia, en sus pueblos, y viven
r1&lt;'os, felice.~, en general. buenos esposos y bueno~ pa,d~. amamtl':'I v amados en su hogar, temi"110!\ Y temible,- en el ''estadío'' de los negocios.
Lo mii.mo el francés, el italiano, el inmigrante
extranjero, en ~eneral ; sobriedad, economía y
trabajo, al principio; empuje y audacia, des'P_ués; prirn.eion&lt;"S de todo ~énero, al ompezar, satlf-facci001(";, ele todas naturalezas, al concluir; juventud agitada y azarosa, ry Yeiez tranquila y próspera; tal es l'&gt;lt vida, y tal es el único ideal posible
de la vida, en (';\tos .tiempos de in&lt;lustmli.s-mo, de
competencia comelX"ial, en qrue el hombre se hace á sí mismo, y no hereda, sim.o {!lle tiene que la•
'brarse una -posi,ción y im porvenir.

u.e

EL :MUNDO ILUS·TRADO

Domingo 21

Ese conrepto (fo la virla, es racional y dr alta
com•&lt;miencia pri,vatla y pública. En la juventud,
el trabajo es el placer por cxceleneia, la lucha tiene atractivo,; y encanto,;; oon la plenitud cl1' toda.e:.
las energía..~, coi11cidc la culminación , l&lt;• todas las
a'Ptitudc.s: C's entonres cuando hay mayores probahili&lt;la1d~ de triunfo. }&gt;ara la vejez, el descanso;
para la juyentu&lt;l, rl trahajo. Porque a~í lo enticnd&lt;&gt;n y a;;í lo praotican, prosperan los cxtranjerol'\ que noo vimwn, y porc¡,uc nosotros lo entcndemo,- y practic:amo, al rcri..,., los Y&lt;&gt;mo;:. aclPl,rntar,
mfr•tltra,; rl'troc,01lrmos, y llt~a.r á la. meta. mientras no~ quedamo~ C'n la estacada.
Kue,-tro coneepto de la ~·i&lt;la ~ entcrament'.!
contrario. Para no.::otr~. la juventud no es la
&lt;'nora del trab,a.jo. i;ino la del placer; e~ ]11, prinHwera con su,; flores, s-us p&amp;frnm~, sus bríos y
~·ns mari pO:'aR. Inspirado,; en el poeta:

Pónenme en la florida primavera,
Como primicia, espléndidas guirnaldas,
V erdes espigas de las tiernas mieses,
Yiola amarilla, adormideras áureas,
Calabazas, manzanas olorosas,
Y ma á la sombra del parrnl criada:
Y de una cabra ó chivo, ¡ roa,; calladlo !
La sangre alguna yez corrió en mis ara!&lt;.
De tanto honor en cambio, yo defiendo,
E.~te huerto y sus vides, de a,;c,chanzm,1.
Aquí, ¡ oh, roanceb~ ! evitad los huno...
Id del rico vecino á aquellas granjas
Que un Priapo de ellas negligente cuida;
Allí os lleva esta senda sin tardanza.

Di~frutamo~ por hoy de la ,ida
¿ Quién el sol de ,mnñana \'C'rá Í'
PriYacionei::, a,horro, trabajo a.siduo, edificación
lenta y la:borio,;a del ponen ir ... tonterfa; la juventud i;e hizo pam g-07,ar, para amar. La juventud e,; una mariposa, que va ,ele flor en flor, l ibando néctar y agitando sus alas doradas y v1stosru,.
¿No,; ca1yó la lotería? Puos en v~z de abrir un
tondajón, organizamos una tamalacla. ¿ Nos subieron el imeldo? J&gt;ues un bailecito de compadres. ¿ Ilcrooaanos á un pariente? Pue:s un almuerzo en 8an,ta Anita.
Para no;:otros, ahorrar e,; un vicio repugnante;
la alcancía del pu"C"blo oo la taberna. Vemos, con
lástima., y acabarnos por mirar con cdio, al hom
bre mctód ico, económi&lt;.'O ' 'guardón .,, parsimoniooo
:v preYisor. ·
Kue~tro placC'r d&lt;' dio:,f'l-i, es echarnos en la bolsa el ga-:to :v ol~eauiar parásitos en la &lt;:antina.
('ompram&lt;&gt;:; reloj ho:v, v mañana con;;ulta.mos Ir.
hora en &lt;&gt;l boleto: vivimos en los eternos tranc~
de la rC'nta que se eumplc, del pagaré que "'' ye,11ce-, de la prenda flUC c:.c pierde ; abrimos todo.; lo-,
días un agujNo grande. para tapar otro cinc_,;
cuando ya C'Stamo,; C'&lt;r.1 el agua al cu&lt;'llo, empe:,:.!mos lo que quecfa, y vamos á tentar fortuna al
garito.
Solemo-- tener á nm.,,.tra mujer encerrada, porque no tiene con qné salir, y á nuestros hijos sin
o..~uicla. ipomue no hay ron qué pagarla; pero da-•
mos cuelgas los &lt;lías ele -santo, pagamos copas á
todo biol10 YiYi&lt;'nt&lt;', Y ~olemos srutener "casa chica" al lado &lt;lC' la "casa grande".
Pero ¡c-;;o i-í ! puede oif;"e nuo,,.tra. boca cuando
ha.blam0:; &lt;le leo; extranj&lt;&gt;ros, que ele todo nos desff)Ojan, qu&lt;' dc todo Re apoderan, que nos han quitado nue.-.tra.s mi'l}as, nuestras tierras. nuestras casns, nue,,tra.s riquezas; que Yiven opulento¡; en un
país que es nuestro; que nos han de-saloja.do del
rnercatlo nacional. que comen nuestro trigo y beben m1estro vino, lucen nues.tra.s joyiu,, habitan
'llucstroo palacio:,, y pasean en nuestros jardines.
¡ Pero, qué cJa,-e de gobierno es éste, que tolera
FCmejantes a,lrn.sos, y que no aplica el artículo 33
á loo expolia,dore; del pueblo, á los vampiros de
nuestra. riqueza, que tienen la insolencia de salpicarnoo con lodo, desde ,;u,; lujosaE, carretela;,!
-¿ Pues qrué gobierno ha de ser? ¡ Un gobier no "ayaincado", afmncesado, españolizado, inglesado é it.alianiza.do•.. !

j)r.

Jr!.

Flores.

.'..bril de 1901.

Oda XX.

Yo, aunque con arte rústico labrado,

Yo, pobre tronco de álamo, ¡ oh, viajero 1
Estas tierras que miras á la izquierda,
Esta casa de campo y este huerto,
Que son de un dueño humilde, dt' la mano
Rapaz de los ladrones los defiendo.
En primavera adornánme con flores,
Espigas rubias en verano tengo,
Pámpanos verdes v uvas en otoiio
Y olivas glaucas en el duro invierno.
Llenas de leche, á la ciudad, las ubres
Llevan las cabras que á mis pastos fueron,
El cordero engordado en mis apriscos
Colma de oro la mano de su dueño,
Y ensangrientnn las aras de los dio~s,
Mientras mugen sus madres, los becerros.
Así, pueB, á este dios ríndele c•ulto,
Y de él tu mano aparta, ¡ oh, pasajero!
Lista la cruz está; ¿ por P óllux, dices?
¿ No obedeces? venir mira al labriego ;
En su brazo robusto, en dura clava
Pa~a tí trocarásc aqueste leño.

Joaquin J&gt;. &lt;?asasus.

EL SOLAR.
Mustia la parra está. Y a. su follaje
sobre el roto balcón wmbra no vierte;.
en el viejo solar, todo pregona
la calma de la mum-te.
Huyen medrosos pó.jaroo del huerto
rico de zarzas, huérfano de flora,;
no 3Jlegran ya la vida en su roointo
•a romas y rumores.

¡Venerable .m'llllsión, ruina eagroda !
podrám los años ()()IIl segur impía
tus glorias cercenar, más sitffillpre grande
te &amp;ueña eil aJma mía.
Y

e¡;

consuelo aJ mortai que penas HOll'&amp;

y por la cu€S'l:,a del dolor 81Vama,

cantar recuerdos si perderne esoucha
la voz de ln cspe,ra;nza.
Ora miro llegar cabe tus muros
brava. le¡¡:ión de nobles pailwfo:ies,
sus trnmfos dec-antam.do al són guerrero
de trompas y clarines.

CATULO.
Oda XIX.

¡ Oh, jóvme.,, ! vo ROY, árida encina
De un labrador por la i-egur tallada:
Quien, c-i-tas tiC'rra¡,, y palustre choza,
Cu~·o techo r,; de juncos y de cañas,
Protege, para hacer que año tras año
J,legul'n á H'r más nrósperas entrambas.
Como á un clios me ¡,,aludan y dan culto
Padre é hijo, los dueños de
granja:
Cuida aquél. c-on asidua. diligencia,
Que las yerbas y eRpinas, anartadas
Se encuentren de mi templo; lleva el otrc
Pocos presentes, más con mano larga.

la

"Amor y fe", tal reza la &lt;livisa
que en batai1Jas y pace.s los escu.cki. :
cántabroo son v el alma nunca abrieron
á vergonwsa duda.
Y a deil hogrur ~·oco }as velada.a
donde juntos vasallos y eeñora;,
gozosos oolebraran el romMJre
de tiernos trovadores.
Y ~ apa:rtados continentes, oigo
ma:ldec1r de su trágica fortmna
á gente.; ne l~ estirpe que en tu seno
halló gloriosa cuna.

�Domingo_ 21 de Abril de 1901.

EL MUNDO ILUS·TRADO

Doo.ningo 21 de Abril de 1!)01.

¡ Oh mutación íatí1dica ! Mra.ñana,
busmndo en en.as próiligo venero,
l a paz sol€!1IlDe de tus santas ruimis
profanará el minero.

EL NUEVOSECnETARIO

--- DE JUSTICIA.

Y enoonegadoo eorre:rá,n entonces
entro escoría.s de cumbres y vertient.ee,
los arroyos que tintos GB mirairon
on sangro de vailientes.
Cuan&lt;M&gt; en temi,da.s noohes invern&amp;l.6!
hayas y pines rcimpa d aguacero,
¿ á qué puerta, la tuya -deíi"umibada,
se llega,ru ol prulmero ?
No pe,ra tí íccrnrndo wl de lfa;yo
oiel~ y tierrra de esplendores viste;
más digua luz te da oáli&lt;lia lWla
orácuilo del trism.

Yo también como tú, prósp,eros &lt;l¼te
e.lejarrse miré, y en mi auebran-to,
oon nuevas gilorias perturba.r quisiera
tu paz de c:.bm;pooanto.
U ay ay. á mi cl.arrnor sólo responrle
n,egra visión fugaz oruz,amdo el ·huerto :
"Canta lo porvenir .. . Hora., poeta,
}a tr.a,di&lt;:ión hia muerto.

.Culs jJarreda.

Nuestro ejército, en lo general, tiene grande~
simpatías en aquella nación, y muy páncipalmente nuestras bandas militaN'.'S, y los rurales, vistiendo el traje nacional -de charro, han de,,pertaiJo si.cm-

terna.cionales, su,; servicios han sic1o ina,preciablr,
en la caarupaña, en guerrillas, las targas cerooda..,
ry el ma'Ilejo de la reata, q'lle supieron convertir en.
un arma terrihle para los enemigoo.
I~n la época. actual, en plena paz, Sl.18 servicios.
·son no menos importantes, pues á ellos e.,,.tá confiada la rnguridad de los caminos, la custodia 00
las estaciones ferrocarrileras y la persecución deloe bandidos.

***
Además de loo rurales, irán otros grupo;, de soldac~os ele las troo armas : infantería, caballería 'J
artillería, que escogidos también -entre lo más selecto de los cuer,pos, tendrán oportunidad de (!emostrar la disciplina y buena in:;trucción militar, que en los últimos años es un honroso distintivo del ejército nacional.

Corno se sabe, el señor L icenciado Don
Joaquín Baranda, Que
por cerca de n~inte
aiws ejerció el puesto
de Secretario de J usticia é Instrucción l)ública, hizo en &lt;lías pasa•do,:. dimüión ele su
elevado encargo.
De,,de que el señor
Baranda dejó el Minit&lt;terio. se hablwba,
para substituirlo, de
muchas y mur di;;tinguida;; personalidades;
pero los comentarios
cesaron el jueres, tlí:l
en que ~ supo era e:
llamado á la importante Socretaría de Estado, el señor Lic~:ciaclo
Don J ns tino Fernández.
El señor Licenciado
Fernández es un "vicux de la Yicille". un
l uchador por lo;; i,dea]e,: moc1erno$, que acompañó á lo~ inicra.dore,
&lt;le la reforma y á lo,
enemi~o~ de hi interwnc-ión
Allá c uando e l l au rel se cofsecbaha

,con mttt·ha sanl?re n mucho
[sufrim iento

***
La banda &lt;le artillería, al mando de su diroctor
señor Capitán Pacheco, 1IDarcha también, y con toda anticipaeión ha estado ensayando para aumentar su repertorio con piezas model'Ilas y e,;cogida,,
que S(\,O'\lramente agradarán y valdrán á nuestro,;.
IIIlÚsicos rui-dosas ovaeiones, semejantes á la.; que
alcanzó en otros años la banda del So., hoy de Bst.ado Mayor, bajo la -dirección de loa inol'idablc~
Maestros Pa;yén y Santibáñez.
La ma•rcha ee efootua'l'á, según se sabe, en 1~
primeros días del entrante Ma,yo, y la ciudad norte-americana de Buffalo, que tendrá como buéa&lt;pedes á 'Iluestros soldados, prepara en su obsequi;&gt;
Jos onás exquisiloos agasajos.

BURALE.S EN BUFFALO.
Nuestras ilustraciones representan Jn_q grup~
de Rurales mexicancs que foI'lllarán parte &lt;le la
fuerza armada, que, iprevii.o permiso de las Cámaras, irá á Buffalo el próximo mes de Uayr., al
inaugurarse la grandiosa Exposición, preparada
con tanto cuidado en la citada población de la vecina República.

pre curiosidad y admiración entre el pueblo americano.
El grupo que maroha, ha sido escogido entre lo
más granado de los cuerpos, y siendo m~&lt;&gt;11íficos
charros, podrán l,ucir los elegantes trajes, buenas
monturas y briosos caballos, que se le.s han destina.do para el viaje, que será para ellos no sólo
de recreo, sino también de utilidad, porque tendrán oportunidad de conocer costumbres, visitar
los mi.arteles arrnericanos, etc.
P or supuesto, que además de lo mucho que
gusta á la gente
americana, ver á
nuestros soldadoti
c.on sombrero galona.do y traje de cuero, no es desconocido allí el mérito v
buenos servicios qu~
han prestado estos
cuerpos, entre lw
cuailes ha haibid0
siempre hombres de
rarro valor é irresistible empuje.
Los rurales están
muy lejos de ser un
simple adorno en
nuestro ejército : en
épocas aeiagas, muy
esencialanente
wuootras luchas in-

en

'

..

. )Ii amigo encendió un ciganillo, ~- me contó BU
i-1da en un apólogo, con fra;;es amotinadas y con;fu,-as, que ¡rnlopaban bajo el bumo:
- Lenta.mente, murmurando una e;:trofa. mm·chaba el ;:oüador con rumbo á la c,iuc1ad. por el
camino de la aldea. Abandonaba la e-alma de lo:::
c-ampo5. 1)ara e'Illpren&lt;ler b Yida, e3a peregrinac-ióu
ent re lo,, espectroB. Y mientra~ andaba y andal}a, hundiendo l°" ojo~ en las torr°" ). de,;trozantlo, al ipasar, las flor~ silvestres, el ~ol-un ,-ol
extr~ño ele otoño,-fijaba sobre sm espa lc1a,- una
pupila roja, que le empujaba á la brega.
~a inme,nrn. metrópoli hacinada y humeante,
alma ante el las puertas·&lt;le su garga'llt.a de Le,·iatha.n . E ra un amontonamiento mon:&gt;truoso de YiYiencla,s grise3, cle donde se alzaba un lamento
sor do.

Jllaf/ue/ lígarfe.

�Dooningo 21 ele Abril ele 1901.

EL MUNDO IL USTR_\ DO
gnna;; e:;trofas, es una escena del sueño de una
no&lt;:ho de vera.no? Es poesía que huele á juventud, que alllla á la naturaoleza y que, penetrada ele
sus ;;:ecret~, los cama en un lenguaje fino y sutil
como teiidos de luz.
&gt;
Y un compañero mío, amante impenitente d"la :&amp;,lle7.,a, me sugirió el pensamiento :
~
¿ Por qué-me &lt;lijo-se obliga á nuestros j óvefü~s poetas á cantar en esta.; fiestas los himno~
triunfales de las flores? No son ellos los ou() 11,_
ben hacerlo; es una mujer, es la mujer, que 1·')D?:)
excla'llla 8antacilia en su tierno a,pólogo ·'u11ció
ial par de las estrellas y las flores". La.s mnjerC',;
están en perpetua comunión con sus naturak.:; hermana.~: la,, del cielo y Jas de los jartdine;;, Hay
ll)Or ahí divinas boca;:, de las que mana el wrs¡,.
oomo la miel de los panales, y esos laibios, sc,;1 le~
mejores pam entonar la a'labanza. Una mujerharía prodigios &lt;le "La )lisa de las Flores". ,. Q:,ti
mejor .,:ace1"&lt;1ote para este paso de la sagrada litur_gia?
Comenga1111os en que mi compañero tiene razón.
¿X o te parece, niña de los ojos claros, que, á diario, hojea,; los libros de Gutiérrez N-ájera?

IMPRESIONES DE LA SEMANA
Abril fué azul en otro biempo. Oberón, coqueto
y fre;;co, eon auroras rosaela.s y tarde;; airo~as, ~e
adelant,1.ba á ofrecer su primer ramillete de azueem1,-, á Titania. Hoy no. Abril se pre,;enta pesado, y enrojecido con fulgor€'S de fragua. X o c.s
ya OIJ.erón, e~ Yukano.
Yec1lo ·si no, cuando ata,1,dece. El cielo se incendia por momcntC&gt;b; brochazos ele púrpura culebrean á lo hmrn c1t'l horizonte. El ,_.;ol tiende su
pe.;ada tela de oro, de montaña á montaña; la tie-rra, caldeada, ,e rc,quebraja; el pantano, de bordes blanqui.;co,; y ,1g-rietado;,, como labios ;;e-diento.;, lanza con de:'e&lt;"peración y para defender.;e ele
las quemadura;; del aire, las im·isible,s y envenenadas ~aeta,: dd mia:.'ma, que, á ,ec-e;:, van á davar~e en la inrnó\'il v moho.;a e.';&lt;JJ!erolda de la ciénega.. Lo:; árhole~ ele lo.;; jardine., público~, _ya reverdeeido,: v pompo~o,;, c:hupan con avidez las primera,: gota,- de agua que humedecen h1 tierra.
La:: cúpulas de lo;; templos relampaguean de ira,
y ,-e empinan para atisbar en el horizonte el negr ~
vela.me-n de la tormenta.-,.; Se habrá perdido rn la
alta mar c1el cielo el gran "Buque Fimtasma ?''
Al pone1"i'e el ;;o], y ya en los últimos instantes
del crepú,,.e:1110, el espeso cortinaje ele ]a sombro
no pue&lt;le cubrir por entero la roja hornaza &lt;le la
fragua--que por mucho tiempo. queda aún lanzando las chispas de sus CiHbones inflamados sobre ]a;; cre;;ta,- de la ¡;crranía.
A la maii.ana-¡ qué tristeza !-las espigas de ]a.,
,-;ementera, han caído heridas v moribundas; los
trigales parecen campos de bat~lla; se adivina lo
terrible de la lucha, ha:V muchos cadáveres en los
smX:o.,; las campiña,s semejan pueblos batidos y
tomaidos por a.salto; }as rosas se deshojan á los beSDS lujuriosos de la luz, y }as aves se de~piloman
al bor&lt;le del camino, atra,esadas por la flecha de
Ulll. ra_yo de ,sol.
lfas, según aseguran los sabios, pr onto Su )fajesoo.d va .á ser vencida. El cielo, cuando eso suceda, se mancha·rá á trechos, ron alburas radiosas
y refresca1J1tes y anch as franjas de nubes cenicientas. Los árbol-es, hO'j' amodorrados y tristes, comenzarán á ba.1ancear sus copas húmedas en señal de afiegría; charlotearán los pájaro,•, bajo las
frondas ench~quiradas por la lluvia, y las golonc1rinas giraren lentamente al rededor de la cruz
de los c-ampanal'ios, entonando sagradas letanías,
como monjas en procesión.
Y ent,onces, en las tardes lluviosas, cuando el
agua lani el esmalte dol horizonte- ¡ oh. YO.-otra,,
las jówne,s romá.nticas !-podéis pouer en práctic-a el delicadO'"'nmdrigal de,l poeta; escribir con el
dedo sonro,rn&lt;1o, sobre el opaco vidrio de la ventana, el nombre del amante. Así, aparecerán las
letras azule;;:, como trazadas por las manos ele lw
ángeles, en la tranquila diafanidad del ciclo.

Las fiestas d e la s flores
En los pueblos cercanos, comienzan á preparar¿ Que quién las prepara?
Es inútil preguntarlo; quien hace siempre esta5
eo:-:as. el g,ran florionltor, el Sol. Hay que conv~11Ír oo que á este ca,baJ.lero se le deben los prodigios de })€talos y de ramos, que trae en su delantal de li110 la, señorita PrimaveJ'a.
Las flores viven· ¡;;on almas de runjeres coquetas, que hicieron'. sufrir en la anit:eri?r existencia á, muchos jóveru?S enamorados y sensibles. To•clós los poetas ,cantan en sus estrofas el amor de
las rosas, la castidad de lo.s lirios, ó la ternura de
Ja;: ,io]etas.
)Iaurnel Gutiérrez Xájera tiene un encant~dor
"pa,;;tiche'' linguiano lleno de fantástica ammación. ¿ So conocéis la ")fo:a de las flores?" Recordad qué sencillos y qué divinos versos. Pare&lt;:e que Andersen se entretuvo en rimar alguno
ele sus cuentos.
Corre por esas estrofilrla:s de arte menor, hechas como al paso ele un ensueño, savia virgen .Y
prima,eral.
Al leer!l.as, Ee pregunta uno si no están regadas
oon jugo de azucena y perfumadas con agua de
alhelí. ¿ Habéis oído algo más bello que esto? :
V rumos al templo. Hoy es fiesta;
tulipán dirá el sermón;
en la misa, gran orquesta,
y en la tarde, procesión.
Pafomas y codornices,
r"n hojitas de azahares,
;;:c las fiestas c1e las flores

EL ~UXDO ILUS·TRADO

Domingo 21 de Abril de 1901.

...,..
•

~
• .:.:,r· •

i :.•. ,.• .t.;,•
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. , ~,•- ~.~

.

·---~Í\'.-!-=

Las figuras de la ópera

Nina Pack.

remien&lt;lan sobrepellices
y c001.cponen los ailtares.
un pobre topo, el -más mandria
y apocado, barre el coro;
¡ hoy va á cantar la calandria,
la ca-lanc11'.ia ele voz de oro!
Será e,l zenzontle, tenor,
jilguero, primer violín,
y mae,~tro director
el arrogante clarín.
La pila ele agua bendita
que está en el rincón umbrío
es silvestre margarita
llena de fre..."Co rocío.
El can,de-labro mayor
p,; una hermo,;a arat1caria
y aquel altar, siempre en flor,
es de Santa pasionaria.
)Iil cazoletas de almendro
perfuman el tabermículo;
ya viene con mitra ~· báculo
monseñor el rododendro.
Yan los bre,·es aretillo.i
repicando e:ascabele~.
y cleh á,s rojo3 chn·ele;;
veftidos de monaguillc.•.
Del c-0ro bajo la,; rejas,
iah.,:orta;; en ·"U.S plegaria~,
H' agrupan laR trinitaria:;
que tieuen cara:; de vieja:a.
A la came,lia patricia
y á la azalea pispiréta,
ve la azucena novicia
con •"US ojos ele violeta.
En ,u sitial la dahalia,
como priora ~e e•ponj a,
mientra,, la tórtola monja
entra de sayo tY ;;audalia.
En cambio, ¡ qué jubilo;;:a~,
cr11é frescas y qué elegante;-,
eRbí.n laB jóvene~ ro,;a,;,
¡ qué imlt'voto,, :-us. amantes!
Aquel que de negro visk,
el de las grancle~ ojeraF,
es un pensamiento triste.
¡ Sufre mucho ... ! ¡ Si supieras !
)las · silencio! ¡ de ro&lt;lilla.s !
Ya el monag-0 .ele roquete, ·
girar hace el rehilete
de azulti.nas campanilla,,.

¿ Verdad que esta poe.--fo, ele la que tomé al•

Pronto nos dejará la ópera fra'll.Cesa. H an principiado ya, según parece, los preparativo;; del
viaje. Dentro de pocos días, la t€!111porada no sera más que m1 recuerdo; luego, nada; el tiempo,.
que es un lento demoledor de memorias, se encavga de estas desapari&lt;::iones. Viene una impresión nueva, y en seguida otra, y así, de :iill1presión
en i1111presión, se envejecen y marchitan las remembranzas, y al fin, &lt;Caen como flores secas, que
el viento arrastra y deshace, y avienta, entre nu,
bes ele polvo, por llanuras interminables y sol itarias.
Los artista.; de la ópera se 'l'an. Para ello,, e~ta.
exi.stenoia i1J1quieta es una necesi.dad.
Ei,:rar de dima en dima es un i11-s,tinto
en ciertos genios, como en ciertas a,es,
dijo un poeta.
.
Sin embargo, a1lgunas :figuras, se quedarán en
nuestra memoria, por largo tiempo, como grabadas €'Il ella profun·dam€'Ilte.
La más imborrable, tal vez, de esa.; figuras,
i;erá :Nina Pack. Vivirá más que la risueña )Iontbazon y la €€(;11ltórica. Bonheur.
¿ Por bella? Xo; la perfecoión ,de la línea, la
curva de ánfora del torso, la pulida. redondez del
cuello. como el arranque de una columna ele mármol, el perfil helénico del rostro, sereno y puro,
como el bajo relieve de una medalla antigua, no
caracterizan á esta mujer exrtraña, cuyo ;;uge, tivo
poder e;-cénico produce una im-mioible y ca,i doioroFa f,ascinación.
Al contrario; Xina Pack está en el límite pre- .
ci,o en que la ,hertmosura comienza á perder su
dominio plástico. y á conYertirse en otra CO$a, en
nobleza, en maje,,,tad, en atracoió1J, en soberana y
suh_yug-adom simpatía.
Bn la Sala del Louvre, junto á la Sublime 1Iu·
tilada. X ina Pa,ck no pooría rivalizar. Pero an ·
te aquella serenidad augusta de la cliYina dio;a
pagana, los inmeneos ojos, los ojos lle110s ~1e milagro y de eru;ueño de los artistas~los grande;;
ojo-, de Ladv Li~ia-des.pertarían un Térligo ele
a0ismo, un ignoto deseo de amor, complicado ele
sem::ualida&lt;l y de amargura.
En "La Vimndiere", de Goda:rod, la Pack ha clerroohado to&lt;la su ternura de mujer, como en la
"Xavarrai;:,e" prodigó su pa,-ión de hembra enloquecic1a. El público cfo México ~nardará por muc-hos mios la imagen de la sugestiva artista fran·

¡, a
¿Qu o Vadis? e n el teatro de la Puerta Sau Martín: En el Circo,

fingidos un0$, reales y con valor histórico los
más; el e:,cenario inmenso en que la tragedia se
desarrolla : el foro, el coliseo, las terma~, las catacumbas, eran elementos bastantes para conseguir
deslumbrar y admirar á cualquier público.
Reproducimo~ el -cuadro en que Ursus, vencedor de la fiera, lleva en sus brazos, ante el palco de
Kerón, á L igia, á quien acaba de salvar, mientras

se dirigen hacia él Yinicio y Petronio. El suelo
está lleno de ca&lt;láYere:; &lt;le cristianos, erizado,, de
flechas.
Otro cuadro, menos grandioso, obtiene todavía
más éxito. Es el en que se mira á Petronio "ár-bitro ele la.s ele~ancias romana;;·', sorprenclie~do á
su esclava Eumce besando los labios de mármol
de la estatua del dueño que ama.
'

lla sido también muy a,plau&lt;lida, la eocena en
que :Nerón ~l~toriza al tribuno Vinicio para casa:~e con L1gia, y ordena á la emperatriz Popea
cen1r al cuello de la hermosa extranjera el collar de ópalos con que la oh.sequía.
La obra fué representada en el Teatro de la
Porte Saint )Iartin, en París, y obtuvo un 0o-ran
éxito.

ce.•a.

.Cuis ~- Urbina.

dQUO VADIS? EN EL TEATRO.
La afortunada ¡ vaya si es afortunada ! y bellísima ¡ cómo que es ,bella ! 'llovela de Sienckiewik",
"Quo vadis ?", de-;;pués de dar la vuelta al mundo,
trdaueida, oomentada, alabada, censura{la, r eim·
presa, y hasta expurgada para el uso de la juventud, acaba de sufrir un arreglo para el teatr o.
La obra perden{1 en interés literario, en -:abor
ele época, desaiparecerán ,de ell.a la.s brillantes Y
concienzndas descripciones históricas, que tanto
han pasmado á los eruditoo; pero ganará en dramatismo, en ,interés, en ,vitalidaid -v en energía.
Poco,; asuntos 'J)lleden ser llevados al teatro, con
más éxito que el de "Quo va&lt;lis ?". La lucha ele
&lt;los mundos, de dos religiones, de dos civilizaciones; el aJJarecimiento de personajes Jegendarios Y

¿Quo \"adis? en el teatro de la Puerta San Mart!n: El collar d-, ópalos.

�EL MUNDO ILUSrnRADO

Domingo 21 de Abril de 1!)01

EL MU}fDO ILUSTRADO

LAS OBRAS PUBLICAS

DoDl!Íngo 21 de AbriJ de 1901.

LOS OFICIALES RESERVISTAS

EN LA

La ini.cia.tiva, seoundada ya en toda la República, para la formación de un cuerpo de "Oficiales
Reservist.as", está dando los mejores resultados· se
ha.u fundado academias para que los jóvenes
criptos adquieran la nocesaria instrucción militar,
tarea de la cual se han encargado inteligentes jefes facultativos.
En México, las academias e.stán bajo le. dirección de los señores Capitán lo. Miguel Ruelas, y
2o. Gusfavo Adolfo Salas, quienes llevan como
ayudantes á lo;; Tenientes Ernesto Ortiz, Emiliano L ó;pez .l!'igueroa y Genaro :B'rías.
Con la academia que se verificará hoy, van cinco que se celebran, y el empeño que han demostrado los 250 jóvenes inscriptos hasta ahora, hac-e esperar ya q&lt;t1e mu:y pronto adq&lt;t1iriron los conocimientos necesarios para sustentar el exMnen reglamenbario.
Nuestros grabados reprc...&lt;:enfan las clistintas secciones haciendo ejercicios de la escuela del recluta, en los campos que quedan fnmte á la E!'Oltela
de T!i.ro de San Lé.zaro, al mando de los instructores, cuyo número tondrá. que aumentan-e al aumentan:e el de jóvenee q&lt;t1e ~octmden la provechosa iniciativa del señor Secretario de la Guerra.
¡1

CIUDAD DE MEXICO

ins-

Xo eabe duda que hl recon,;truc:ción de lo~ payi,mento,.; ck la ciud,1u de :\Iéx1c:o. con4itnre una
de la:; má~ grande" mejora:; para la :\J-etrilpoli, \
permiten a,;egurar el embellu.:imiento de ella, tan
pront:&gt; e;omo la:; actuale:- ohra,- emprenJida~ con
loable actiridad. ,e hayan krminatlo.
E~ cierto que lo, vecino,; ele la oapital. ,mfren e'Il
e,:to,-. moonento,; la,~ mole,;tia~ inherente, á esta
(·la~e de tmhajo:a:; pero, á juzgar por el arnnce de
é,-to:;. muy pronto ,;e verán recompensada., e.sas
molc-"ti,1,... con lo~ beneficio« de una ciudad sana,
limpia ·y henno~ame-nte pa,rirnenta,,hl.
La C'ompaüía ,1,mericana '·Barber·', que, según
~l' sabe. cekbró un contrato eon el A,·untamiento, pant construir en la,.; ca.Hes pi-"o~ a~fáltieos, e~
una tle las do3 que 011 la actualidad i'e ocupan de
arreglar la~ calle;; de la capital, y por creerlo de
interé,: público. vamo;; á dar ligera cuenta de las
obra.: qne ha ejecutado y de la manera cómo construye rns pavirnentM.

***
L os piws que hace la "Barber•· ::on de tres- cb .
ses; la.s cla..,:;cs "A'' y ·'B", ~e con:;;truyen colocan-

L _____

ºJ

La propagafüht Ul' la itlca, t&gt;tlCOnH:nüada á personas de 1wtoria acti vi ciad y bien relil(:iona&lt;las e.1
toda la Hepúbliea, ha ,&lt;·clo Í"t1ctor de primer orden
en el éxito alcanzado. puc,- han clirigicl-o invitaciones ú tona; parte&gt;.~, lrnn organizado la crroción Je
academias, y con tino di:¡,rno de elogio, han sabido atraerse al c&gt;lcmcnto máll á propósito para el

de que invariablamente han &lt;lado muestras su:;
l&gt;uenos hijo.;; pero es indudable que no sólo valor
y wonegación son necesarios, cuando de una manera
provecnosa fe trata de servir á la Patria. La guerra moderna requiere instrnceióiJl, buen manejo
de las airmas, conocimiento ele la táctioa, práctica
y pericia, que es lo que adquiriran los oficialc•re::er'Vista$, para poder, en un momento dado, ponen;c al frente de un grupo armado y engrosar las
filas ele los defensores de nues,trns instituciones y
nue.stra autonomía.

fin (JU&lt;' se persigue. Este elem~:rlto e.,;tá en la..~
agru pa&lt;:iones e.;,tudiantiles, simpáticas en tod.11-;
rpa.rtcs, siampre di..:;;ipuest.as á lo noble _y e.levado, y
un aptitudes de llenar debidamente su honroso y

1

Aplanadora de vapor,

&lt;lo primero una ba•e de concreto hidráulico, ;;obre
é,:;te el concreto llaimado "binder'', y encima ,;e extiende la lámina asfáltica. Ira diferencia entre
esta:; dos cla,;es, consiste en que la "A., tiene mayor eopesor que la '·B''. La cla;;e «e;·, e.s igual á
esta última, con excepción ele la báse, que en lugar
Je concreto, se compone de un empedrado, una cana de arena y en seguida otra ,ele aüoquines usaclo.;.
Tanto la Compañía ''Barber", como la '·Xeuohatel ·. que e::: la otra Compañía parimentadora.
trabajan en hi.s calle~ una temporada comprenclit1a
entre los meses de Octubre á :\[ayo del año ~ip;uiente. y stÍ.,,pcmlen ,;u,; labores di.uante la época
ele Huvia,;.
En la temporada que va á terminar, y que dió
princinio el 26 de Octubre ele Hl0O, ha construido
ha~ta ho~· las siguientes calle;;: l a. y 2a. de la 1Iontcrilla, Bajo,; ele San Agu;;ín, Han Agustín, Joya.
Don Juan :\fanuel, Capuchina;;, Cadena, Rafas,
San Bernardo. Arco$ de Sat11 Agustín, Jesús l'.azareno, Estampa de J esús, Bajos &lt;le Portacoeli.
Flamencos. Lerdo, Angel, l a. de 1fesones, Puente
rlel Eopíritu Santo, J es&amp;,, la. de Brruela.s, 2a.
de Berlín ,, 3a. de Londres, ( e~tas tre~ ca:lles son
de la Colonia ele! P aseo); (lrnprovent Co.), Colegio de Xiña~, Palacio Xacional, 3a., 4a., 5a. y
Ga. de Bucareli, y la Glorieta, entre la 4a. y 5a.
Superficie total ele pa,·irnento con;;;truído :37,133.53
metros cuadrados.

•••
Obras del drenaje.

tina; pero tal estado de eooas, tan provechoso y
con tanto afán sootenido, no 110s autoriza á vivir
descuiid,adw y á no estar prevenido.s para cualquiera emerger.cía, en la cual la Patna demandara
nuestros servú.cios personales.
Seg'llra.mente, que en caso ta,n remoto, por fortuna, al llamado &lt;fo la Patria, respondería el valor

ma tle do;; mil quinientos metros cuadrados al día
si bien ha,,ra hoy no ~e ha podido llegar á este lí~
mite en el trabajo, debido principalmente á que
fa..,, calle~ angosta..; y con vías férreas, no permiten
la ra.pidt&gt;z en la construcción. Es de nota1'$e que,
tanto cd tráfico ferrocarr ilero, como el de lo5 peatone,:, no se interrumpe en manera alguna durante
la,, obra.,., y el tráfico de los demás vehículos .;:úlo
e" intercepta&lt;lo por unas cuantas horas.
En los tn1,ba,jos de fábrica de esta Compañfo
~ en la,, ,:-:uadriLla~ de las e:alles, se emplean d,'.
tre-&lt;:ientos cincuenta á cuatrocientos hombre;; cl1ariamente.
8abemo~ qut&gt; no estando satisfechos ni el l'resi(bnte de !a "Barber'' ni el Gerente, que reBiden
en X neva York, ~e van á hacer algunas reformas,
tanto en la instalae:ión ()()llllO en la man era de dirigir los trwbajo..~, á fin de que en la próxima temi_)Orada, Be puefü1n con.struir treinta mil metros
cuadrados de pavrmento, a.l mes.
La otra Compañía contratista es la "Xeuchatel", y también ha p rocedido á construir pavimentos asfálticos, con su procedimiento que difiere
bash1nte del de la "Barber''. La. "Neuchatel'' ha
t.emninado ya los paviiñentos de las sip;uiente,
vías públicas: calle cerrada de Santa Teresa, Seminario, frente de la Catedral, y Empedradillo.
Próximamente, dar.í principio á ias obras, en la.s
ealile~ de Plateros.

***
La, idea por otra parte, no sin razón, ha sido
acogida con heneplácito y entusiasmo por la juventmd mexicana, que piensa, que aspira, y que

***
_En la :m-'.1-J'.ºr. parte de ~os Estados de la República, la 1mciat1va ha tenido la misma buena. acogida, así es que con funda,men.to, se espera que
antes de u n año, si los jóvenes continúan oon la
misma dedicación y empeño, quedrurá fomnad.o un
buen cuer,po de oficiales reservistas.

Nuestro;; grabado::- representan varias de las ca-

La instatlación que tiene establecida en México la Compañía á que nos verumos refiriendo, e~tá caleulaiila para construir una superficie máxi-

l)e.; mencionadas, con el pav•innento en comtru~cióin. T,unbién, algunos de ellos, muestran el p,~a-1o actual de varia" YÍa\, ~)úblicas, CO'Il. anotivo de
la~ ob.ras del Sane,tmiento.

***
tiene criterio bastante para. comprender l os deberes que la Patria impone á cada uno de sus hijos.
Hoy, es c~erto, estamos en plena paz, n,ad.a hace •~ar, m remotamente, en los peligros de una
eontumda internacional, ó de una revuelta intes-

Aplanadora de mano.

Empedrado preparatorio para el pavimento de asfalto.

Por ot~a parte, los oficiales r~ervisros, una
vez ootemdas sus patentes respectivas, y cumpliendo oon el regla,mento á que han de eotar sujetO!',
rudquieren deroohos q'lle pueden SCTle-s altamente
iprovechows en su vi&lt;la pú blica.

patrióiioo encargo, CO'Il. tanta más razón, cuanto
'.Jne esa nueva generación, que hoy estudia y s9
üu,stra, será la que imañ.ana estará al freinte de los
de::,ti!llos de la Nooión.
~

�EL :1u1-no ILUSTr•.ADO

Domingo 21 u.e Abril de 1901.

Domingo_,2 1 de Abril de 1901.

EL MUMDO ILUSTRADO

LA~CHITAS
El t:tulo puc~to á la presente narración, no es
el dim nutivo de "lanchas", como á primem vista
ha podido figuran'le el lector; sino--por más que
de pronl&lt;) se le resista crcerlo--cl diminutivo del
apelli&lt;lo ·'Lanzas", que á principios del pasado
siglo llevaba en México un sacerdote muy conocido en tasi todos los círculos de nui:istra sociedad. Xombrába..~lc con tal derivado, no t'ltlx.~mo-,
si simplPmcntc en señal de cariño y confianza,
ó si también en parte por lo pequeño de su estatura; mas ¡;ca que mi litaran entrambas causas
juntas, ó aiflacla alguna de ellas, casi seguro e;;
que la$ uominaLa la sencillez pueri~ del personaje, á quil'n, por su carácler, .e aplicaba generalmente la frase vulgar de "no ha perdido la gracia
del baut'~mo". Y, como por algún defecto de
la orranización ele su lengua, claba á la "t'' y á
la "c", en ciNtoR casos, el sonido de la "ch", convinier'n ~us amigos y conocidos en llamarle "Lanchitas'', á ciencia y pa(!iencia suya; e:· poniénclo,•t~ &lt;lt' -allí á pxo Jo,- que q,ui.:;ieran designairle con &amp;u v-erdadero nombre, á malgastar tiempo y saliva.
;, Quién no ha oído alguno de tantos
cuento.,, mfu, ó menos salados, en que
Lanchit11s funge de .protagonista, y que
la t ra,&lt;licióin oral va transmitiendo á l.t
nueva generación? Algunos me hicierron rei-r más de veinte ,años ha, cuando acaso aún vivía el personaje; sin que
l as ipreocul)l.i,cionc;; y agitaciones de mi
malhadada carrera de period,ista me dejaran tiempo ni humor de procurar su
conccimien.to. Hoy. que, por dicha, n.)
te:n¡.ro que il ustrar ó rectificar ó lison •
jear la opinión pública, y que por de~ dicha voy envejeciendo á g,,andes pasos,
qué de veces al ~uir en el humo de mi
cigarro, en el si,lcnoio -de mi alcoba, el
clll'SO lde las idea~ y de l os sucesos que
me visitaTOn en la: juventud, se me ha
,presentado en la especie de linltern:i
Itlágica. -de la im,ai;,na.ción, Lanohitas,
ta,l oom.o 1ne lo describieron &amp;ns coetáneos, limpio, manso y sencillo de -corazón, envuelto 'C.Il sus hábitos clerioalcs. avanz,mdo por esas cal,les de Dios
oon la cabeza ;;iempre descubierta y
los ojos en el suelo: no dejan.do a.soonar
~n sus 1&gt;lática11 y exhortaciones la erud,ición de Fenelón, ni la elocuencia. de
Bos.suet; pero pronto á todas horas del
día v de la a1oche á socorrer una necesi,daid, á,prodigar los auxilios de su ministerio á los moribUll'dos, y á enjugar
!as J,ágrii.mas de la viuda y el huécla:ao: y en materia de humildad, sin término de
comparación, puri; no le hay, ciertamente, para la
h umildad de Lanchitas.
Y, sin -embargo, me dicen que no siempre fué
así; que si no re,•ibió del cielo un talento. de prim er orden, ni una voluntad firme y altiva, era
h ombre ~1edianamente resuelto y despejado, y por
demás estudioso é investigador. En una época en
que la fe y rl culto católico no se hall~b~ ~ discusión en e;;;tas comarcas, y en que el CJerc1c10 del
sacerdocio era relativamente fácil y tranquilo, bastaban la pureza d_e C?f'tumbres,. la ?bservan?ia_ de
l a disciplina ecles1áshca, el ordmano conoc1~~e~1to de las ciencias sagradas y morales, y un JU1~10
recto, para captarse el aprecio del clero- y el respeto y la r~timación de la :'°ciedad. Per? Lar,zas, ávido de i;abrr, no se babia dado por satisfecho
con la instrucción Ecminarista; y en los ratos que
el desemprño ~r sus _obligacio~cs d~ capellán le
dejaba libre;;, profund1z~?ª las mvestigacwnes te?lógicas, y, con autonzac1on ~e sus prelados, seg\11ª
curiosamente las controversias entabladas en Europa, entre adversarios y defensores del catoliciflmo · no Riéndole extrañas ni las burlas de Voltai;e, ni ]as abrnaciones de Rousseau, ni las ab;,traccioneR de Rpinosa; ni las refutaciones victoriosas qur provocaron en su tiempo. Quizá hasta
se haya dNlic-ado al estudio de las ciencias naturales d·es-pué~ rk ejercitarse en el de las lenguas anti~as y modernas; todo en el límite que la escasez de mari;tros v de libros nermitía aquí á principios del si~lo. Y este hombre, super!º: en conocimientos a la mayor pari.e de los clengos de su
tiempo, consultado á veces por obispos y oidores, y

considerado, a~aso, como un pozo de cie:icia por
el vulgo, cierra ó quema repentinamente sus libros; responde á las consultas con la ri~a ele la
irfancia ó del idiotismo; 110 vuelve á cubrir~c la
cabeza ni á levantar del suelo sus ojos, y Fr c.-onvierte en personaje de broma para los chicos y para los desocupad ,is. Por rara y peregrina qne haya sido la tramformación, fué rral y efectiva; y
he aqui cómo, del respetable Lanzas, resultó Lanchitas, el pobre clérig-o que se me aparece entre las
nubes de humo ele mi cigarro.
No ha muchos meses, pedía yo noti:!ia;: dr él á
una persona ilustrada y formal, que le trató con
cierta intimidad: y, corno acababa de figurar en
nuestra c011versación el tema del espiritismo, hoy
t'n boga, mi interlocutor me tomó del brazo, y,
sacándome ele la reunión de amigos en qne el-tábaino1', mr refirió una anécdota más rara todavía que
1a trani:formación de Lanchitas, y aue acarn la explique. Para deiar consig,1ada t~ l ané&lt;'dota. trazo estas líneas, sin meterme á calificarlo. Al ca1,0, si es abl,urda, vivimos bajo el pleno reinado
de lo 11bsurdo.

,,.

~ o recuerdo el día, el mes, ni el año del suceso, ni si mi interlocutor los señaló· sólo entiendo
que se refería á la época de 1820 á 30; y en lo que
no me cabe duda es en que se trataba del princicon algunos amigos suyos, por el rumbo de Santa
pio de una noche obscuTa, fría y lluviosa, como
suelen serlo las de invierno. El Padre Lanzas
tenía ajustada una partida de malilla ó tresillo
Catalina Mártir; y, terminados sus quehaceres del
día, iba del centro de la ciudad á reunírseles es•1
noche, cuando, á corta distancia de la casa en que
tenía lugar ]a modesta tertulia, alcanzóle una mujt"l· del pueblo, .r.i. entraJdt en aüoo y rni.::uabll'menre v€'.stida, quien, besándole la ma,110, le dijo:
-¡ Paidreci to! ¡ Una confesión! Por amor de
Dios. vé-ngal'e conauñgo S,u :Merrod, pue., €'1 cuso no
a,dmite espera.
en solicitud ele los auxilios espirituaJes que se le
Trató de irúormarse el Padre de si se había ó
no acud~do previamen,m á 'la parroquia respectiWt.
pedían; P?ro la mujer, con frase ,bre,-e y enérgica,
Je contesto que el interesado oretendía que él 'Pl'eCJ.Sallnonte 1\c con:fesa¡ra, y que si €e malograba el
momento, pei;aríia sobre la conciencia del saoorn.ote; á lo cual éste no ilió más respuesta que 0ch11r
á andar detrás de 1la vieja.
Recorrieran en toda su longitud una calle &lt;le
Pon,i,entc á Oriente mal. alumbrada y fano-osa
:vien&lt;lo á rnhr ococa ,d el Apa,rtrulo. y de' allí ~a:
ron haciia el Norte, hasta torcer li. ma,no düreeha
y dctenm~&lt;' en una misera.Me aocesoria del callejón
del Padre ucuollil. La puerta del cuartooho estaba nada más entornada, y empujá,ndola simplemente la mujer, ponciJI"ó en 1a habitación llevam-

&lt;lo al Púlre La'Dzas de una de las extmm.idades
del mam.teo. En cl rincón más amplio y &amp;obro una
o.:¡tera suoi•a y medio de.sbJ.ratiada, estaba el paoiente, cubierto con 1.Llla f.r.az¡¡¡da; á oorta d,i.sbaJncia
u,oo ve'a de sebo puesta sobro un jarro boca aba:
jo en el suelo, daba su t':', (ti•A luz á toda l,a pieza,
enterarmente de~annueolaida y con las paredes llel[lfü&gt; de tela.rañas. l"&gt;or torrible qtre rea el cuadro
más ,ac,aba.do de la i ndi~nc:a, 11.-0 .da.ría idea del
desm~ntelamit"&gt;1rto, ,do:;a..~o y fobregu.ez &lt;le tal h.abibación, en que la roz humana parecía apaga™C
ain.tes de sonar, y cuyo piso de tierra exhalaba el
hedor ospeci'l.11 de tl::is sitios que oareoon de la menor ventiJa,oión.
Cuando el Padre, tomando la vela, i;e acercó a-1
paciente y •levantó con suavidad la :frazada que le
ooultabu por completo, do,cubr,ió.se llilla cabe-zia
huesosa y enjuta, amwrraida oon un pañu,clo amariUento y á trechos roto. Los ojos del hombre est.aba,n cerra,dos _y nobablemonte hundidos, y la piel
de su rostro y de sus manos, Cruz!lJ(l,as sobre el pecho, a,!)aroniJaha ln sequedad y rigiiuez &lt;le la &lt;le 1~
momi,as.
- ¡ Pero C'Ste hombro está m uerto!
exclrumó el Padre Lanzas dirigiéndose
~ la vieja .
-Se va á confesar, Pai!Teci.to, respoud ió la mujer, q,uimnrlole la vela,
q·lK' fué á poner en el rincón IM!3 d ista.nte tle lii pieza, quroando casi á obscura, el resto de ella; y al mismo
tiempo el hombre, como ¡:,,i quisiera de mootrar la wro.a&lt;d de la'S palabras de la
mujer, se inrornoró en su petate. y comenzó á recitar en voz cavernosa. pero
sufioientcmen te inteligible, el "Confitc&lt;&gt;r Deo".
Tengo que ab11ir .aqní un paréntesfa
á mi rnarraci&amp;n, pues el digno sweroob
jamá."I á aJl'Il11l naf'id,a r'l'firió la extr.rn~
y probable,men~ horrible confesión que
iiquella noohe le hicieron. De algunas
alu'Siion~ y !l'.Iledias prulabras suyas se
infi(}re quie a,l comenzar su relato el penitenbc, se rofcría á rochas tan remotas,
que el Padre, c1'8yéndole d-ifuso ó &lt;livagado, y comprondicmdo que 1[10 había
ti01l1f])o que perder. le excitó á concrctari,ie á lo que i.mporta;ba; que á poco
c•nbcndió que aquél se daba por muerto
ele mmohos años atrás. en cireunstanciM
violeinta.s que no le habían permitido
de¡,cairgar su oonciencia como había
acootumbrado ped~rlo diariaimenoo á
Dioo, .aun en el olvi'&lt;lo casi total de sus
debcl'(\C; ry on el reno de los vicios, y quimíi~ hasta -del .criqnon ; y que por permiFión divLna. lo ha.cía en aq,uel momento,
viniendo de 1a. eternidad para voh-er á
ella. inmooiatarrnentc. .Acostumbrado
Lamzas, en el la.rgo ejercicio &lt;le su minisbcrio. á
l.os defüios y extrovrura,ucias de los febricitantes 'f
de los d~, ,no hizo ma;vor aprecio de tailes declaraciones, ju~ndolia,s decto del extravío a.normal
ó .inveterado de la raron deil enfermo ; contentJándo.&lt;:e con exhortarle al arrepentimiento y explicarle lo grave dd tramce ,á que esmba orillado, y oon
abs,c,lverle bajo 1~ condiciones neces-arias, supu~tas la oer.tun·bación meruta:l de que le COI1.Biiélernba
do.rn.ina&lt;lo. Al pron,uinoia,r }as últimas pa'la.bras
del .rezo, notó q1Ue el homhre haibía vuelto á acostanse; que la \·icj,a no e,;,.taoo. y,a en el cuarto, y que
la vela, á ounto de 00111,mniTSC por completo, despedía sus Úil.ti111ms -\ ttC"CS. Llegando él á .Ja puerta,
que oerimrunecía en.tornaida, quedó la piem en profunda obscuridad; y, Mmoue l!Jl salir atrajo con
rnavidad Ja hoja enhroobiertia, oorróse ésta de firme, como ,sí de adentro la hubieran ron.pujado. El
Pad:re, que &lt;eontiaba con hallar á la. mujer de la
pa,rte de afuera, y con recomen.dairle el cuidado
cfol mor.il&gt;uindo y que volviera á llama;rle á él mismo, 0,u n á des.hora, si advel't:ía que recobraba aquél
la razón, deeconoortó,oe al no verla; esperóla en Y:1no duranbc algu,noo 1ninutos; qu,i so volverá entr'l~
en '1a ac-cesoria, ;;;jfll ron;;~au,inlo, por haiber quedado cer,roda, como de firme, la puerta; y, apreta.ndo
en la calle la ob-o,curi1il1a1d v l,a. liluv,i,a, decidiósr. al
fin, á alejm~e. iproponiénd~ efocbu'all', al siguieate día muy tompra110, nuev'!l. visi!ta.
Sus compai'íoro~ fl(' m,aliUa ó tresil,l o k re~,bieron amistosa y cordirumente, .aunque no sin reprocharle su i:ruicranz&gt;a. La hora de la cit,a había,
en efecto, pasado ,y,a. con muc.ho, 'Y Lanzia.s, sabiéndolo ó sospoohámdolo, había venido aprisa y es-

taba. sudando. Echó mamo al bol,
eillo en bus'Ca del pañuelo para
lin:npiarse fo freute, y no le halló.

No &amp;e trataba de un pañuelo cual•
quiera, sino de la obra acabadísima de alguna de S'llS hijas espirituales más consid&lt;eradas de él; finísinw. batista oon las iniciales del
Padre, primorosamente bordada.~
en blanco, entre laureles y trinitarias de ¡rusto rmás é menos mon .
ji,l. P revalido de su confianza en
la casa, J.lamó al criado, le dió las
señas de la aooesoria en que 5ei:,&lt;&gt;u!'8l!Ilente h81bía dejado el pañuelo,
y le despachó en su busca, sati:sfecho de que se le ,presentara así,
ocasión de tener nuevas noticia~
del enfermo, y de aplacar la inquiet ud en que él mismo h®bíia. quedado á
su respecto. Y oon la
fruición q ne produce
en una noche fría y
lluv:iosa, llegar de la
caL1'e á una pieza abrigada y bien alumbrada, y hallarse en amiotosa compañía cerca
de una mesa espaciosa,
á punto de .comenzar
el juego que por espacio de más .de veint.e
años nos ha entretenido una ó do.s hora3
carla !!loche, repantigóse n uestro Lanzas en
uno de esos sillones de
vaqueta que se h.allabai:n frecuentemente en las cel&lt;las de Jos monjes,
y que yo 'Prefiero ail ,más pulido asiento de brocatel
ó tereiopel? ; y encendiendo un buen cigarro habano, y arroJando boca.nrudas de humo aromático al
colooar ~us cartas en la mano ,i zquierda en fo-:m_a
de aoo.mco. y como si no hiciera más que continuar
en voz alta el hilo de sus reflexiones relativas al
penitente á quien acababa de oir, dijo á sus oompaiíeros de tresillo_
- ¿H an leído ustedes la comedia de Don Pedro
Calderón de la Barca, inti.tulruda "La Devoción de
la Cruz?"
.Atlguno de loo comensaJes la conocía, y rooordó
al vu~lo l,as principales peripecia.s del galán noble
y ~1ente, a.l par.r que corrompido, espooie de '.l'enon o de su época, que, IDJUerto á hieNo, obtiene por
e~ecto de su constia.n.te devoción á la ~o-rada in.sigma del orietria.no, el raro privilegio de ccmfesa:rse
~ omentos ú horas d1:Spués de haber cesado de vivir. Recordado lo cual, Lanzas prosiguió diciendo, en tono entre gra.ve y festivo :
- :No se puede n.e~r que el pensamiento dal drama de Calderón es altamente religioso, no obstante que algunas -de sus esoonas causaríam. pooitivo escándalo hasta en los tristes días que rulcanza,~ os. . Jifus, para que se vea que la.s obras de iinagmam6n suelen causar daño efootivo aun con lo
poco de bueno que c001tengam., les diré que acabo
de confesar á UJ1 infeliz, que no pasó de artesano
en s?- buenos tiempos; que Hfh:T111,; :;:1bh. 10':'r; y
que, mdudablemente, había leído ó vist.o "La Devoción de la Cruz", puesto que, en fas diva.ga(!iones
de su razón, creíia. reproducido en sí mismo el mila.g,ro del drnrrna .. .

-¿ Cómo? ¿ Cómo ? exclrumaron loo comensales
de Lanzas, mostrando repentino interés.
-Como ustedes lo oyen, a'lllligos míos. Uno de
!os mayoTes oootáculos ,con que, en los tiempos de
llus_tración que corren, se tropieza en el eonfesiona.no, es el deplorable efecto de las lecturas, aun
c~e aquellas que á primera vista no es posible cahfioar de nociV'!lS. No pocas vooes me he encontrado, bajo Ja piel de beatas compu,ngidas y feas,
oon runimosas Casamdras y ti€'Til.as y remilgadas
Atala.s; algunos Delincuentes Honrados, á la manera del de J ove1lanoo, han r~bido de mi mano
la absolución; y en el OOl.l'ácter de muchos hombres
e.esudos, he advertido fuertes cooatos de imitaci_ón de las fechorías del "Periquillo" de Lizard1. Pero mn!?'U.D.o tan preocupado ni porfulrlo corno mi últim; penit.ente; loco, loco de remate.
i Lástima de alma, que á vueltas de un verdad.ero
arrepentiluriea:it.o, se oo.tá en sus hoce de que ha.ce
quién sabe cuantos a.ñoo dejó el mundo, y que por

ailtos juioios de Dios... ¡Vamos! ¡Lo del prooo.gomsta del &lt;lmma oonsaibido ! Juego .. .
En ~~ momentos se presentó el criado de la
casa, dic1enrlo al Padre que en v,a,no había llamad~ dura~te media hora en l,a puerta de la accesoria; habiéndose acercado, al fin el sereno á avisaiile carimtivamente que la tal' pieza y l~ oontiguas, llevabian. mooho tiempo de estar vacías, lo
cua~ le cons~_oo. pmeclan:nente, por razón de su
oficio y de v1VJ.r en la misma ca.lle.
Con extrañeza oyó esto el Padre; y los comensales que, según he dicho, habían ya tomado 1nterés E:n su aventura.,, dirig.iéronle nueva; preguntas, muán&lt;looe unos a otros. Daba. la casualidat.i
de ha1larse _entre ~llos naoo. menos que el dueño de
las accesonas, qmen declaró que efectivamente
así éstas oomo la oasa. toda á que pertenecían lle~
vahan cuatro años de va.círui y cerradas á ~nsecuencia de estar pon&lt;liente en los trib~aJes un
pleito en que se le disputaba la propiedad de la
finoa, y no haber querido é-1, enitro ta,nto haoor la.a
reparaciones irndispensaibles para arrendarla. In-dudablemente_ Lanzas se había equivocado respecto de la localidad por él visitada, y cuyas señas,
em embargo, correspondí31Il con toda exactitud á
kt fin-ca cerr~a. y _en pleito~ á menos que, á excusas del prop1etano, se hubiera cometido el abuso de abrir y OCl1par
accesoria, -defraudán&lt;lole
s~ rent~. Interesados igualmente, aunque por motiv~ diversos, el du~ñ? de la casa y el Padre en
sahr de duda.s, oonvm1ewn esa noche en reunirse
á otro día temprano, para ir jun.tos á reconocer
la. accesoria.

¡,ido necesario desembarazar de tierra y t e l ~ r
pól'. medio -&lt;le clavo ó estaca, &lt;:'l agujero de la ecrrrud1ua, se abrió al fin la puerta, ,,a.liendo por .U:i
el aire maJsano y apes.tooo á humedad que Lanzas
había aspirado alií la -noche anterior. Penotraro..i
en el cuarto nuestro clérigo y el dueño de la finca,
v á pesar de su oh.scuriidad, pudieron notar de.-;&lt;le
Juego, qu~ estaba enteramente desho.bita&lt;lo y sin
ml1ebJe m rastro alguno de i111qu.ili,noo. Disponiase el dueño á salir, invita111do á Lanza,s á seguirle ó
preood.erle. cuau&lt;lo éste, renuente á convencerse
de que había úmplcmente smiado lo de la confesión, se dirigió al ángulo del enarto cm que recordaba haber estado el enfermo, y halló en el suelo y cerca del rincón, su pafiuelo, que la esoasí,;ima hlZ de la pieza no le había clejiado ver antes.
Recogióle con profunda ansioo,acl, y COI"l'i6 hacia
la puerta para exa.mimarle á toda la olari,dad del
dí~. Era el suyo, y las marca.e; bord;Ula.; no le
deJ11h~n duda a.lguna. Inundados e,n sudor su
i'&lt;"lnblant.e y s~1s ma110$, clavó en el propietario de
la fine.a los OJOO, que el terror par&lt;.&gt;da ha(!eT saJir
de 8US órbitas; 00 guardó el pañuelo en el bolsilfo, d&lt;&gt;eeubriós.e la cabeza, v salió á la calle con el
sombrero en l,a mano, deJánte tkl propietario
q11 ien, después ,d&lt;' _haber cerrado Ja. puerta y entre~
g1ulo á su clepei1(licnte el ma,nojo .de lJ.aves, oohó á
~,n,rlar _aJ },a.ido del Padre, pr('guntándole con oierta
llTI'Pa-01e11(!ia :
-Pero ¿ y cómo se exphca ust-0&lt;.l lo acaooiiél.o?
Lanz_as le vió con ~cñal~ de cxtraííez•a, como si
n~ httb1era romprend1do la pregunta; y s:iguió carnmando con la cabeza des&lt;.:ubierta á sombra y á
¡;~}, y no se )a volv:ió á cubrir desde a.qual punto.
Ouando alguien le mterrogaba sobre semeja.ufo rareza, con~estaba con risa oomo de idiota, y llevándos? la &lt;h~trn. al boJ._;-iJJo, parn cerciora.roo de que
tema
el pañuelo,
Con infatio-,al&gt;Je
constan.
. consigo
.,
o
cia s1g1Uo desempenando las tareas más modestas
dol ~isrberio sarerdotal, dai!ldo seña.loo.a preferencia á las que más eu contad.o le ponía.u con
~os pobr.es y los niños, á quienes mucho se a.semeJ~ba en sus conversaciones _Y eu sus gustos. ¿ Tema, 8(!8001 p~ente ~ pasaJe de la Sagrada Escritura relativo a los parvulos? Jamás oo le vió volv~ á &lt;hl:r eil menor indicio de enojo ó de iinpacienc1,a,; y s1 en las ca,Hes ern casual ó intencionalmente a~ropellado ó vejado, conti'Ilua.ba su carm.i,no con
la vista en el suelo y moviendo sus la.bios como si
orara. Así le suelo coo1teimplar todavía en el sile:i,ci? -de m.i rukoha, ootre las nubes de humo de
m1 cigarro; _y rue pregunto, si á los ojos de Dios
no era Lanchitas más sabio que Lamzas y si los
que noo reíamos con la na1.1raeión de &amp;us.' excentricocl..a.&lt;les y s1n1ipJ.ezas, no estamos, (}11 re.alid.rud más
trascortla.c1os que el pobre clérigo.
'

Diré, por vía de a,p én&lt;lin\ que poco después de
su
al 1-ccon.,truir alguna de Jas casas del
et.!leJon deil Pad•re Le.ctlfma. extrajeron del mur-0
mas grueso el&lt;&gt; 1ma p:ew, (¡ue ignoro si sería la

.m:;ertc,

!ª

Aun no eran 11;3 ocho de la ma.frana siguiente,
cuando llegaron a su puerba, no sólo bien cerrada
sino mostrando entre las hojas y el marco y en eÍ
ojo _de la hlave1 t.elarañas y polvo que da~n la segundad maoorial de no haber sido abierta en algunos años. El propietario llamó sobre esto la atención del ~adre, q~ien retrocedió hasta el prinoipio
del ~ leJon, volV1endo á recorrer cuidaid.oisarnente,
y gwán&lt;lose por sus recuerdos de la noche anterior
la dist.ancia que mediaba desde la esquim.a hast~
el cu'!llrtucho, á cuya puerta se detuvo nuevwnente
a¡;,eguran-do con toda forrnaJidad ser la misma po;
donde había entre&lt;lo á confesar al enfei.imo, á menoo que, oomo éste, no hubiera pordido el juicio.
A creerlo así se iba inclinando el propietario a;}
ver la inquietud y hasta la angustia con que
zas examinaba la puerta y la calJe, ratificándose en
su.s afirmaciones y suplicándole hiciese abrir la
accesoria á fin de registrarla por dentro.
Illevaron allí Ulil. manojo de llaves viejas tomadas de orín, y probaindo algunas, después d~ haber

Lan-

t

\

consa?ida aooes?ria, e.r e"q uelc&gt;t o de UJl hom bre qnc
pa.recia, haber sido e mparec.lado mucho tiempo ant.es,. y a cuyo ~..squcleto se &lt;lió sepultura cou las
delndas formrul11dacles.

J"osé )tlaría lfoa ]Járce11 a.

�!)cmimgo 21 de Abril de 1901

RL MUND0 TT~US':!:'RADO

EL

.Mu No o ILUSTRADO

AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 17.
:J)irector: LIC, RAFAEL REYES SPINDOLA.

MÉXICO, ABRIL 28 DE 1901.

•

Subsc,·/pcMn, ,netlst1al foránea, $ 1.50.
I de11i idem en la Capit11l, 1.!S,

•

Gerente: ANTONIO CUYAS,

VOLUPTUOSIDAD
Fotograf[a de M. Torrrs.

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 16, Abril 21</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>El hombre invisible</name>
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                    <text>!)cmimgo 21 de Abril de 1901

RL MUND0 TT~US':!:'RADO

EL

.Mu No o ILUSTRADO

AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 17.
:J)irector: LIC, RAFAEL REYES SPINDOLA.

MÉXICO, ABRIL 28 DE 1901.

•

Subsc,·/pcMn, ,netlst1al foránea, $ 1.50.
I de11i idem en la Capit11l, 1.!S,

•

Gerente: ANTONIO CUYAS,

VOLUPTUOSIDAD
Fotograf[a de M. Torrrs.

�EL 1IUXDO ILUS·TlL\.DO

Domingo 28 &lt;l.e ...\.bril lle 1901.

DE EUROPA
UNA TUMBA.
~

CARTAS Á URB[NA.

Seca, glaciaJ, muy doloro,;,: á lo.,_JJie;; y h1,- ,m,~nos y espléndida_ y pura, iue en ~ iza ),t pen~1lüma !111añana del siglo; el Sol e~taba alh, no cab~a
kl'Uida, v11c:;t.o que lo veíalJllos, _él era &lt;1men p_arec1_a
no verno,s • su eléctrico faro mcande,cente 1luuunaiba sin ~alent.ar; el aliento hela~1o de, l?s Alpes
no lo dejaba entibiar .;;iqrne1:,1 la, .sm r~tonca, azu.l
amósfcra; el pallre de la nda, e5 decir d~l calo1,
tenía de malgrado la cri;:talina ter"ura del cielo, palideces y •de-.,;mayac1a,; blancura,; de ,;ol de fin_ dd
mundo. Co11 -su látigo de ;,eüa pun teado de ~1elo,
el amable cefirillo nos azotaba la cara t'.e lo lmc1-0.
De 110 crrian cosa ( me tra,duzco voco hln·eme1~te)
nos ,::en~'ían los «ohretod{',; y las manta,,; mas 1bamo~ contentos á visitar á Xiza. e11 m pan~rama, Y
á Gambetta Clll "u tumba: por eso ~ubiamo.s la
rampa dél Jardín c1u Chatean.
Quedó á nue"tra mano lia playa t~e p1a1a. Y z~firo decorada por un hn1o &lt;1e p,llac10~ ~- •y1lla,: ,
y c:11zado por la. ramb!a, lentament~ con:a: d~ l~
"Promcnade &lt;le,; irnglais-', y comcnza,¡110" a. ,_en
cer la pencliente de una colina e-calomH1a de ~~T&lt;.1ines v bosquccillos verde,, á pei'ar de la_ est'.1c1on.
Ibamo, iclejaul'&lt;lo abajo arroyos de ,1gua lnnpia, e~
cuyas orillas alineaban la.;: larnnderas ,ms say,~"
de colore3 rem,111ga·d,1s ,;obre la::; cfo,~_mlas y,'.ntornllas y la::i ca,a&lt; apiñad,1s de la ~ 1za ¡meJ~, qu:
·ailm'."aban en busca -de luz ,ms cabeza:- "alp;ca•da,,
de ,~-.1 tanilla,s YCI'Je-,·iejo, y cubierta,; con selll1o-.s
sombreros de alegres teja,; ele ~Ia~·,elhi. Pron_to
se c,condió entre las ramas (~; los arbole,, que ~ería inju~to llamar "e,,c-ueto,; y a·tlnla_llor llamar
"repué.,tos'', el montón de casa.;:, y no vnnos_, de
laclo v otro, sino ,·crdnra un tanto mar~~1ta, .,m
otras· J'lores que los ro,-tros de ~]~unos ll)no,; Y d_e
· 1e,a,, Jugo,a,,
·
, · y 1·t1b1a·". 1·1,
alguna~ mg
,,_ ma~·, y de"teñidas las otra,;, como flOTes _de 1m1er1:10.
Delante de. no,otro., un rac11no amanllcnto ac
regocija-dos estudiante:, japone,e.-, ~rmado,: •ele, sendas kodak,:, colgaba de un can_-uaJe que ,;ub1~ la
cue,ta, á e,;cape; n ido de\)í l~e&lt;:1r, que no_ ra?1mo,
. e del crru¡Jo aquel sallan canc1onc11la" _ &lt;le
po1qu
e
.
,
t
l , e,·ti··rnas
frases picadas, estrudentes o ~u ura e,_. •' ' ' ,
capaces de matar &lt;le pena á los e;:con:hdo,; y
dos 'Plliseñores de aquellas arbol~da,, cloloro,d
mente cri&lt;'paicla;; de frí?. ·; .\.haJ?, el _ruare~ e
= 1·a aztil del ruar volna a crecer a '11ue5tra. v1st~,
•''-•' ' ' '
'
-f
]
1 hor1
v se complicaba &lt;le lejanía:; e~ m1rn·t as, e e. . :
~ante;; indecisos, yc]a"1os levemente ·de b~'l1ma_~ opa
linas su"eric1orcs de la sen sación c1e 1o mfimto:t· ·
rn ;um;r de a!rlla Q_ue caía en dos ó tre,, pal,p1_a cione~ sonora;; eque comtituían con _su crish1hna
monotonía un ;itmo, una canción antiJaponern; po.r
.
cne1a:na
ele lo·
- ,, ,'ir'·o·le··
" " corrh' una balaustrada] maid
mórea. de gran e5tilo, c]á"'icarnente ele-cara( a e
trepadoras; de su ba;,.e brotaba um~ eornba~1a
~ran'i'IJ)-uente cortina ele agua, que eaia en una ~
;,a ,·, ln('f[o en otra entre fa, roca,; de una.. ~ru a
0
" ,
'
'
,
t l crt11J as v
artificial, y clo.,pués ss escurrnl " 11 re_
o .· • ~
va eneauza-cla, pa,;;aba a nuestTO lado hgern, canta11
te y clar a.
.
,, 11'
J, y
Llegamo;; á 1a metieta del "chatean : ,1. l n? 1,~.
&lt;'füitil1o Yiejo ó nueYo, y aquello es el Jarchn_ ~ ~
una fortaleza c0tmó podía serlo de 1ma er11~1ta'
hay uno,; cuanto., buh011ero;,., (!}le ,agan
d~
quiera, en husca del "forastero , ha)_' ve1H1e or:,~
&lt;le 1110,-,aiquilfos florentino$, &lt;le TOsai,os roman;~,
ele cajas ele Sorrento.. Ila)·, ademá,, un ~~m ,e
armado de un telescopio. La muralla alpm,1 ~o~
ºti·· rotas cornirn;; de ni eve color ele rosa, cerca e
"horizonte
"
'
· arn'b a, en c_eil'
] · edor ,
tcrre,tre y al)aJo,
:Xiza, '-Obre •u~ colinas acic~lada~ el~ mansiones ~eñoriale• y de hotele;,. J11~s senorrnles todav1~~
m·1rnífieo~ C(1ificios que gntaban, como ad,ened1
0
'
·
z0-.:;.
;,.u hermosura arqm• tce t'01uca,
"-upremamente
,
"confortable'' Y cle1icio~am&lt;&gt;nte presm;into"a y barbara; al,lí e3 donde se envul'lvc e~ marmole:&gt;,,enterrat1o", que son incomparables 'belvederes .' en
''halls" v "alería;; &lt;le pi01lra" ~' e;;tuco, .. cuaJa:das
ele l)lantat rara", el activísimo "far mente" de
la sociedad elegante, que va a1lí ó en bmca ele atmó"fera tibia, c1c viento salado, un poco e~fem~t
v delicada dd cuerpo, ó e~ busca &lt;le.l ca~i~o,
~Iontecarlo. Toc1o &lt;&gt;so md1d~ entre pr~me, a,,
']'Jáhdas realicladc" de vegetaciones de,tmaclas á
triunfar en Floreal.

:~n

.n:u:

.i

ª:.

Pºa

i

Al marcrcn de todo e,te panonuna "accidentado'' ( la .\.~adernia pregunta en e,-tc caso_ si --el accidente" fué crrave ó leYe) que nos dommaba, nos
rodeaba ,. no::=' deoboi,daba, :;e abría un amplio segmento de la ·'cóte cl'azur·', y allí ,e clavan los ojo3,
y de allí nos fué prcci,;o arrancarlos pam ver
con el teleocopio el hotel que se ~onstruye par~ 1~
reina Victoria, y á donde la rema n? ,vendra, a
pe~ar de &lt;iue ,;e la con"idern c':1~10 la Je_fe augu~t,a
de la cc1onia extrnnjern en ~ iza, y ,;1 me clec1s
que esta profecía e.-tá formulada de,pué, de l~
muerte de la gorchl :'eñora augfüta, _os con!estare
que os pa,áis de foto3. El telesc,c,p10 '-'Cgma, entre tanto, mc,trírndono·~ á má~ de otros hotele•,
como el ''Riviera Palace·'. insolc,ntcs de "lujo y de
'·modern style" arquitedónico, los Ínt\rte,; ocultos en la" altura•, 1)ara defender la abierta rada
de Xiza y la ele Yillafranca; en 1111 ventisquero
una galer'a. larga cerrada Cfü•i herméticame!lte por
la nieYe, unos hC&lt;Jnú,culo:- entraban ~· ,ahan por
allí, era un cuartel de alpinos, enga;,tado en el
cuarzo ,del "glacier''. Y .-oldan lo;; ojo:; al m_ar,
al mar c¡ue por uno !' otro lado acotan Beauheu
v Antihe,- : aquel azul tiene a1ma; azul como. los
ojo,- de la blonda que se am~, tlukeme11te re_.-p1rador cle,ma-rnt1amente dornlH1o; en el horizonte
el perfil dei "~teamer" que pa-a como ,i est_twiera
e11 el aire, como un buque fanta,ma, aiado, nTe,~l:
y allá. allá, una fugitiva siluebl montano·.-a de Corcega, apareciendo y de::;apareciendo en el campJ
&lt;le nue::tra lente.
,
· Una hora de c011templación ! ¿'Gn día habn_a
ba!tado? ¡ Oh ! mi querido amigo, fütl'd que vibra tanto bajo su ,,onri::;a muelleme1:te ~enrnal Y
buena 6· cómo habría hecho para cleJ,ll' la plataforma, aquella y el cuadro aque1·,
: F'ne' para nn'
un dolor, pero tenía que cumplir con un deber
social, vi,-itar á tm, amigo de mi juventuc1 que p~r
allí e~taha alojado ... en un oementerio "au_ c1metiérc, cocher·' y bajamos uno,, ct~antos nunutos de rampa, cortamo3 por un cmnmo entre ~1prese&gt;' y pino;;, y llegamos á una puerta cualqmera abierta en un muro blanco, e.0 a puerta e,taba
,n.iarnecic1a de un guía de ~enukros charlatán como
tcdos lo,; cruía,, é italiani,.ta aclemá,;; é,,te no estaba confo~me C'l-11 la anexión de Xiza á Franci,1.. .
Grandio,::•, mamoleo.-, derroche de mármol
bla11co, alabastrino ~- tierno, de Ca$tclino, ó duro,
con1ipacto, mate, dernizador, de ~arrara; alguna~
idea~ poéticas ó patéticas traduc1?as en. figura~ o
&lt;Trupos agradables, suaves á la v_1sta, tnstes; a~~eles que oran v vuelan, personaJes dolorosos tr1~iales, con la. trivialidad c1el sufrimiento, estrltuai:; de per,onas vivas, especies ,d~ fotografías. escultóricas, tan exacto, tan mecamco, por -decHlo
así, es el parecido, un pad_rc, um1_ma.clrc, guar~1a1ido con prosaico y simpático reali~,mo, el _realismo
del yc•tón , del botín, del :fieltro, idel tJ-aJe-sastre,
Ja, tumba de un hijo; lindo bebé, si el medallón
delicioso no miente. T oc1o muy bien, poco, nac;a
coúmovec1or natura1mente, pero que con la fna
albura de 1~ pie'dra subra:ya la tristeza inquie:,ta,
1111 gustiante, que todo_ camposanto -prod~ce. , I or
lo demás, es muv bomto esto, verda&lt;lero Jardm de
SEl])ukros que florece en mármol, compuesto de
grandes peldaños en la colina. Entre. ~1os sepulcr ones, una tumba, que parece de un m n o, con _su
rejita de hierro baja, escond1&lt;la entre coronas ':1eja~, una que otra de,po1"&lt;:clana, una de ella,;, en un a~oulo ele flores ne"ras, y un letrero blanco que clccia
7'un; parisienne'~ ''. \.qní e,;", 1105 elijo el g-i_1í_,1.
y l eímos, en efecto, sobre aquella modesta láp1-.
da ele obrero, el nombre de León Gambetta.
Estábamos un poco desconcertados; yo esperaba
un monumento ihermoso y sonoro, parangón del
que pronuncia ~u grandilocuente arenga. Je piedra
y bronce en la plaza &lt;lel "Carrou,,;el", no ese modesto palmo de tierra imlecorn-do. Pronto me resigné con emoción rápidamente profunda á la noble filosofía de aquel sepulcro, era como el brocal
de un pozo de silencio en torno de la sombra de
aquel hombre de ruido sonoro, de verbo at~·onador
y aipasionado, de aquel estampador ~e v~brantes
dardo, de frase.; heróica;; en la conciencia de la
Repúhlica nueva. Pr01ito comp_renc1í: ¡ah! cuán
bueno e, para cuantos han suscita-do tempestades
con la palabra, en este mundo, esta soledad de la
muerte, este acurruramiento en la tumba, este
incógnito de que reviste lo h1;111:ilde y lo _P;C!ueño;
porque e.•ta tumba casi es anomnm, es dificil descifrar el nombre, e&lt;;tá mezclado á otros, á los de
su padre, su !111adre, cuyos restos allí también
yacen. ¡Oh! iran hijo pródigo que encontró en
1m sevulcro todo aquello de que había desertado,
para cabalgar en el huracán y embocar la trompe-

Domingo 28 de Abril de l!l0l

EL :MUXDO I L'GSTR..\.DO
ta de bronce, t0&lt;1o, solar, familia, religión ... 1Jno
que otro viajero ó piadoso ó curioso pasa por
aquí y ;e inclina; una mano anónima suele depo:-itar aquí una corona, una mano de m11J·er •po.,
1
' ~
día ser otra? ¿ 0, 1uen es¿ ¿ a que lo Yió acron·izar, la que recogió su último suspiro? ¿ Ell~? u
otra, ¿quién sabe? París, una parisiense e, Parfa. que &lt;.fücutió, insultó, aplau,dió á Gambetta y
el dfa ele rn muerte se sintió triste y comprendió
que lo amaba ¡como que él también la amaba con
amor ele León! Ya nada nos queclaba que ver en
aquel minú,culo terreno y no oueríamOil abandonarlo; e.s que quien fija la mirada en tma tumba
Ye para. dentro de sí : yo Yeía en mis recuerdos;
mientn1s subíamos por otro gran peldaüo á una
e2pecie de glorieta. en donde han lernntado los nicenses una altísima pirámide de palo negro, cubierta teda de las coronas allí llevadas el día del
entierro del trib,mo, ya mai,ohita;;, desteñidas y
reducidas muchas á su e.;;queleto de alambre, yo
Yeía en mis rceuerdo;;. En el centro de e:;a visión interna se dibujaba la figura del gran latino, que lo mi;:imo habría suscitado tormentas y aplacado tempesta·cles en París, en Roma ó )[adrid,
que en )léxico, Buenos 4-\.ires y Río Janeiro.
Todo lo tuvo : la exuberancia clel franc·és meric1iona l. la a:ptitud ele aquilatar lo-s matice~ del
francé, de Parh, la tenacidad apasionada y soberbia del e,mañol, el calor y la sonoridad rotunda del iperiodo, envolviendo el concepto astuto y
rntil del italiano; cierto, era un latino. Y adcmá;:, rra mío. yo ,me considcraha con ingenua y
pueril vanidad, autor de Gambetta hasta cierto
punto: iuí yo su ob-'curo, su ignorado, su insignificante Bautista: yo lo predije. )fas esto merece capítulo aparte.

y

***
Corría el afio de 69; Gonzalo Esfoya y yo éramuchac,hos, acabábamos de salvar los veinte;
Altaminmo era joven, y comunicaba jmentud
con el -ardor y la luz de su palabra. Fundamos
un semanario de literatura : el Renacimiento. Altarnirano era el diroctor, Gonzalo, el editor, Jo que
prueba su jmentud sin necesidad de recurrir á su
fe de bautismo. Bastante honrosa acogida tuvo el
perióclico, ni siquiera censores é insultadort&gt;,, nos
faltaron para asegurar el buen éxito ; gu~tó mucho su imparcialidad, su tolerancia, su entu;:iasrno por lo bello, su fe en lo porvenir ; de toJ~ los
ámbitos del país re.:pondían á nuestro repique de
alba, poetas, &lt;':i'Critores, amigos; mas no tenía una
suh.scripción importante, un número bastaba para
varias familias, y los gastos no eran flojos; los ,redactores estábamos pagados : 25 pesos por articulo, Altamirano, 15 yo. ¡ Toda.vía hoy ~st? hono~
r ario es importante en la prensa de )lex1co, como lo sería entonces !
J,}ra p1,:;ci&gt;o inflar la sub~cripción, po1wr un
buen señudo á los lectores posible", ¿cuál~ ,un_a
norcla 9e sen~ación, que atraje~e al grue::o pu?hco, como dcciamo;; en nuestro francés e,p,1ñohzaclo, por el c;;tilo de la.~ c1e P on;,on ó Fernández
y González, ? que fuese contemporánea JJal'll que
pareciese "novela ele -clase'' .
.
,
Y yo que, como literato, puedo ser defirn clo '.1,1 :
un novelista que no hizo :;;u novela, fuí e,cog1do.
en un conciliábulo celebrado en casa ele P e1lro
Peón y Regil (un caballero andante, todo :1:gancia, todo bondad, todo honor), para l'ªC'TJlnr
aquello. Roberto E,,;te.-a bautizó al futuro
pentón con el nombre c1e "El .\.ngel del Ponl'mr' ·
y c1rnnc1o c1cl "complot"' tuYe noticia, en tot~ª". las
eS(¡uinas de J[éxieo se anunciaba el aconh:11n1ento : "· El A1wel del P onenir !'' ;. qué cliahlc• ~1
"'
•
"' t .
·"
rá e~to?
interrogaban
lo;; burgueses
ll1 nga(1°':.
( no se dirá que no escribo en español), y yo. nu1o
"intrigado'' que ellos me c1irigía la misma pregunta. La noYcla debia ,:er como una trama 1lr Pon·
,:on bordada por Yíctor Rugo y sobre a:-unto mex~cano contemporáneo : escribí u_n prólogo &lt;1;.it
nendo decir algo que no -s upe decir y q_ne no, •1 ,
itó quien, tornándome en serio, me e:xphcara ,1 mi
mismo, al autor; pero gané así quince día•. Luego cmTl&lt;'Cé á ensartar capítulo;, de pueril ida&lt;)"~ Y
tontería~ empapadas en un donjuanisrn? sahniCO
é infantil; y como redactaba. mi fárrago cuando_ ya
el material uwía. para el periódico ,, en hi 1,m·
,...1o,. accm tec1m1en
· · t oo d el tl1' ,&lt;J :-ohan
prent a nusma,
r.
proporcionarme teatro para exhibir mi~ cp1-01
(mi n oYela se componía de puros episodi?"'• 1 n'~~
n ía argnmento). y un res11iro, como c1er1 mo~-. h
0
podía utilizar en la bmca clel argumento smorlr-, •
-El tema era éste : la mujer mexicana será e nn-

111 0:;

~r:-

:º t

&lt;rel del porYenir, ella nos salvará socialmente, pero
;e re-Q'enerará por el sentimiento religioso, suhstiturente de la devoción y la superstición; el rumor
la Patria será parte integrante de esta religión,
.camo en los Estados C ni&lt;lo::;.-Tal era el tema;
quizá si hubiese durado algo más el "Renacimiento··, habría dado con el argumento. ¿ Quién
sabe?
Cierto día, y eruno me ocupase en preparar el
materiul del pliego ele noYcla que debía salir ,tl fin
de la ,emana. recorriendo l o~ periódic-os francese,:. tropecé cori el discurso de liambetta (joven
abogado. popular ya en el barrio latino, pot su
inflamada eloe:uencia y su republicani~mo) . pronunciado en defcm.i de Delc.&gt;&gt;duze. el comunii'ta
terrible Y heróico de 72, con motivo de una manife,taci'ón hecha en honor de Band ín. YÍC'tima
del qolpe ele E~tarr1o napoleónico. El c1i,cm·,o me
entu~i,w11ó, y no era para meno;:: : la gran reputación J¿Olítica que había atraído al elocuente rneri-dional. me cnloqueda de contento ; :· enamoréme
del t ribuno, y ture la conYicr:ión de que iba á abrir
honclbimo s,urco en el ad,·enimiento de la Francia nuern. Lo acli\·iné, lo pre~enti, lo pred en medio del naufragio elel i,mperio, que todo anunciaba
ya, ¡,,urgiendo y c1ominanr1o en lo:: momentos en
que la in'&gt;asión triunfante teñía del rojo de las
ceniza~ rnlcánicas, la aurora ele la tercera R epública.
Lo hice entrar en el acto en mi narración. con
su inic-ial G., y fragiie una fantástica conspiración
anti-imperiali~ta, y en una reunión secreta de los
conjurado;;, planté á Gamlx,,tta fren te á un bfüto
de Danto·n y puse en sus la,bios tal arenga. que
parecía el boceto de una de sus ardorosa-. proclarna\3 de T ours : no exagero el tino de mis dones
proféticos; en la defensa de Delescluze estaba todo, el grano, la planta, el árbol. . . Facifonep,te
se reme,moraba á Danton. y la tremenda situación
en que se irgiuió ,sobre e,u ·patriotismo frente á la
im-a--ión del territorio; de aquí la asoei:i-ción de
ideas " l'l Ya ticinio . ..
P a5Ó el tiempo, corrieron los años; aquella página había sido la penúltima ó última de "El
Ancrel del Ponen ir•·; el " R enacimiento'' había
mu~rto. La 11ovela sensacional no lo había salvado. tal •Yez lo había comprometido un poco.
Pero lo mató el mal suceso ,de una generosa terntatirn: ouisimos de mu.Y buen grado, á fe mía, adei:ezar un terreno neutral de buen gusto, de respeto
mutuo en el amor ,desintereAAdo clel a1•te, en donde ,
pudieran comi1"'ir opiniones y ~redos distint~s y
aun contrarios; creímos que :pomenclo en una cuna
muy elernda aquellos "t.a111pla serena'' de las !~tras y la.s artes, poclría,n descargar de St~ ~lectnciclad las últimas nubes de la borrasca pohtwa que
acababa de pasar. Y no; inesperada1111ente a,pareció un periódico enarbolancl'o la bandera negr-a del
odio p olítico, ele la intrausigen~ia r eac~or~ y d e~
dese-o, mal disimulado. de regresiones crunmales o
i mpo,ibles · haJ·o ella fueron á abrig-arse muchos
' colaborador,es,
.
. . to ''
de nuestros
y e1 "Renac.umen
murió de eso principalmente,' de "Comonfortismo" ,
ec,mo decía Guillermo P rieto; y de la brusca
"alerta·• que á la aparición del órgano reaccionar io había resonado en el campo liberal, ,-uceclió una
apai&lt;ionada conmoción, de que brotó la sociedad
de ltbres pensadores, y el combate r-t~d?. d~perado á Yoces, contra l a Iglesia y el cnsti-ams.mo ; en
esa sociedad, ,bajo la direccióu de hombres co~o
l os seüores Altamirano y Baz, fuimos todos los JO·
vene,,, á esgri.11J1ir m1estras primeras armas de pol;mistas h eterodoxos : Sánohez :\Iármol. J oaqum
B amnda, Kicoli, Bulnes !. muchos otros ...
Ga,mebtta había ascimdido en Francia al puesto
de dictador monal de J.,a R epública, de;;pués de la
muerte de Thiers y del aborto del "complot'' monarquista de )lavo. El Barón ('-,osotkowski, que
con nosotros fraternalmente "literateaba·· ( como
110 diría mi sabio é inolriclable Peñita, ni amena~ado por un puñal), !' que había sido un profeta
mío y que lo e.s toda-da ( como que no ha llegado
' .
de "El
~l Mosía;,.), se apodero' &lt;1e aq ne11a pagma.
. .
An"el &lt;lel Ponenir'' en que consta.ha m1 ,abc1nio~ mostrósela á Sp1~ller en París. y é~te á Gambetta, quien, según me cont~ron, hab_rrn ~eseado
conocerme. Ya dejé en sn tumba m1 tarJeta de
vigita ... Treinta años l espués ...

de

** *
¡Diablo ! cómo se prestaba todo aqtiello á filosofar sobre la vanid,ald de la vida, á recordar la Sagrada, Escritura, Séneca. el monólogo de Hamlet,
¿ qué sé yo? L os cancionista~ de Montmartre en

París, á vmelta de una de e~a,, co-pla.s capaces de
ruborizar el peto de hierro de un sargento de corace1'0',,, tienen oe:urrencia,, melanoóli-cas como
ésta :
La de e.,t nünc,
rn peu d"amour
rn peu de haine
Et p1ti,. . . bonjour.
La Yie es.t brhe,
rn peu a ·e,poir
n pen de rél-e
Et pni;; ... bon, oir.
Y e:-bb enclec-l1a, me parl'cen _condcn~ar con
ba~tante gracia to1la la fi lo,,ofía melanc-ólica ele
Halomón y de S hake:;peare. A ella,, me atengo, y
en ella:- pefüaba cuando. al día , iguicnte, el último
clel ,iglo, por c:ierto. }Ianuel _,· yo :-ubíamo:,; la alt&gt;gr-e cup.,ta, en que l',rn1w~ ti1:11cle al sol rn falda
de ",·illas'", palacio, :· jarcline-,.: allá abajo al traYé, de los cipreses negro- ,&lt;t• ,·cía el mar azul. . .
una estrofa &lt;le ese H orario. que en ,,u ::&lt;alón elegante nos ha pre:'Cntado Ca"ai'Úi' á lo,.: mexicano~. Los
jardines, las arboled,b de la gentil Canne::- 110" parecieron un tanto de,oladoi' ,. lúg-uu1w: lo;: árboles parecían alargar rns largo" cuellos c1e-.nudo;:
por encima. de la,, tapia.,. pensando en la PrimaYera, y pregnnt.ar: ".\.na. hermana mía, ¿ no la Yes
wnir?"
Pocos min,uto:o de~pués, nos sentábamer.; en el
hotel del " P rínci,pc ele GalC's.. á la mesa de la señora de Fernández, espo,.a de nuestro a,ma.ble amigo el cón:ml de :\léxico en }Iar~lhl. Conté á J uanita como llrumamo,, los mexic-anos á nue,:,tra bella
com~n;;al, mis impre.siones del c,ementerio ,de Xiza.
m recuerdo de Ga.mbetta la eonmo,·ió, y mi entusiasmo por éi, y la espiritual parisieme, con_~onai,re intranscribible, no,, narró á su Yez, la n,nta
que, siendo ehicuel,1, había hecho en compañía de
sns padres "aux Jardies", para ,·er el cadárer del
Tribuno : nos d ~jo la silencio;;a corriente lm111a11a.
que de París se cle::iprendía en dirección de la c_asa
de muerte · la modestia casi humilde de la habitación rústida, la gran figura serena del león m uerto, oue parecía ya un bronc.,e. la cabeza roc1ea~la de
la recria melena. las palmas. las flores, el :fn o ...
Y lu~go el duelo de París. de Fra~1cia. la Cán!ara
de Diputados, como si fu~e la gigantesca tribuna -de un pueblo. con su inmenso "relum'· negro;
la expos.ición del féretro en rn ])irámide de corona;;, Víetor R ugo con sus nietos de la mano, cle:;;p lomándose sollozante al pie del catafalco; era _el
,sumo pontífice de la poesía. oficiando en los funer,ales ele aquel para qu ien había Yisto en
R epública el s,upremo derecho, mas en la Patna. el deber su.nremo. K o, ~ta.s frases. no estaban en la
narración de nue;,tra el egante huésped. ,:en mías,
el olorcillo retórico las denuncia; l o que contó ella
era más natural. m.is sentido, mejor . . .
Se trata ahora de exhmnar los re;;tos ele Cra,rnbetta v trasladarlos al Pantheon. L o siento: sí.
mármoles. -pórfidos. b ronces en los Foros y las Agoras al r epúblico, ¡il orador, a1 pa t riofo . . . P er o
luchó muoho, rugió mucho. batalló mucho, ;,eransó mucho: dejadlo quieto dormir junto á su madre.

r

!ª

7usfo

Sierra.

P ,ufa, Marzo de 1901.

IMPRESIONES DE LA SEMANA
Locuras de Abril.
La semanl.l, se ha compuesto de unos cuantos
días airosos y ardientes, con sus tardes nubladas,
,ms nochei, ,;;in estrella,,, y sin promesas de lluvia
á cada pue::ta de sol. La naturaleza, en nuestro
clima, es caprich0&amp;1, casqu~rnna, ?oqu~t~. K ar
die puede preYer su rnlub1hclad, 111 adivmar sus
intencione,. Bn l as mañanas frescas, azules, pttra,;,, bañadas de luz que ríe en la transparencia
del aire y que cae como una gasa sutil sobre todas las 'cosas, no es posible presentir los m('clios
días tropicales, ele hoi:izont.es que hierven ei: oro
y de claridades que ciegan ~- abochornan, m las
tardes morenas y ooacas, que hacen palidecer las
refulgencias y entristecen y empenumbr~n los_ cielos. La noche suele ser más loca toda na; pnme-ro sopla hálitos invernales, cefi.rillos d~ Novi~bre, f(Ue punzan 'Y entumecen,; en segmda. exprime alrunos nubarrones sombnw. que arroJan por
aquí
por allí gruesas gotas que estalhm en vi-

y

&lt;lrios y muros, como si se quebrasen al chocar, y
luc"O trás indecisione:; é inquietudes, cuelga muy
o '
en lo alto, un segmento de lnna, que paree:e como
c:,,111alte engastado e11 ónic-.es, y el nento suave y
tibio que nos acaricia, perfumánclono,::, como la
re::-pirae:ión de una mujer hermosa, se e11car~1 &lt;.le
decirno2o :-¡Tontos!, no t engáis miedo;_ 1103 hemo::1 cfüfrazado por capricho; pero el c1t&gt;lo c--~á.
lumino:;o como oiempre; yo soy aura ele .\lm!,
é,;ta es una noche ele prima.1·era.
Puck, limpiándose el sudor de la frente, ~- riéaclo,e del cha:,;co. p,1~a á todo correr por h1s c,1 ll1:3
ele la ciudad. Ya, rumbo á los jarcline,; de los alrecledore.,, en bfüca de su, amigos los silfo• y las
]u1e1as, que, á esa~ hora&lt;', se pe1:~iguen de ro:;al 1:a
ro,-al: y cada be~o sm·o se enciende y niela y rs
una luc·iérnaga: ha)· inucha,, muchas; c~rnlquie.-:1
diría q1w ~e e.,tán incendiando lo" ramaJc,.

ósculos malditos.
; Lo, be:;os que se dan dos bocas enamora.das se
hacen luz :' Ojalá, no,ia curiosa; tus la,bio~_ :;crían entone&lt;.•, un nielo de cocu1·03. Al contntr1(}-si tú Yiern.,-lo::- br-,;os furtirn~, los be,os que buscan la :;ombra. ~- que -se ocultan para juntar::-e con
miNlo. e-orno ladrones que acechan, lo" b~o.; tembloro,os, n1pic1os. que saben que no son ho1uados
ni buenos. los l&gt;e-,os que dejan en c1onde se posan
una quemadura ele deseo,. lo;; be$o, hip?critas,
que comienzan implorando y acaban proshht~·E:ndo, no se hacen luz-¡quia !-se hacen semuah~mo, Yoluptnosiclad. dolor más tarde, y remordlmiento Y crimen y muerte.
Piensa un poco· en los :-uiric1ios de la ;;emana.
T od0$ han f'ido. $egún refieren las noticia$, causad05 uor amores mentido5. por fal$O$ juramentos,
por n1 lgares desengaños. P ue3 esos suicidio;; son
besos malos, que dej,a ron ¡:;u huella amarga y que
Yertieron Sfü ju¡ros '\'eneno;;:03 en los corazones..
E stos pobres de espíritu que se arrancan la vida cle~esperadamente, seguros ele que han anegado el uniYerso cn una lágrima, y de que marcan
det-rás de sí un raéro &lt;le acl,miraeiones dolient~.
son los Abelardos de la. gacetilla. los Rom('()S del
"reporterismo", los amantes de Teruel de la tercera plana, los Otelos &lt;le sai~ete, los in$Ígnifica_ntes enamorados de la celebm1ad y &lt;le! ununc10,
formas ideales para ellos, de la apotcósis y ele la
gloria.
11Ias esa$ rnniclades qne estallan al fin, en un
momento de decisión inconsciente, pa ra ar.rajarse
en el misterio .de la tumba, como quien salta. 1m
abi~o, inseguro &lt;le llegar á la orilla opuesta, crecieron, piénsalo bien. al impuro contacto de los
besos ladrones, ele los besos criminales. de lo, besos que se juntan furfo·amente en la sombra 1 por
temor de qtte los sorp1-endan, de loo besos lasc1rns,
que son como á manera &lt;le mordida;; atá,·ica¡:;, ve•ticrios
,;al.ajes de las luchas. sensuales
en las sel,,.,
. .
,a,s primiti,·as. E stas rancias msanas, que no
t raen el amor, ó que lo traen mezclado á d~os
é impurezas, no i:'C hacen lnz, ,como los besos de lo_s
silfos en las noches primawrales. se hacen dolor,
rrimen y muerte v engcn&lt;lran estos suicidas triYiales que se tie~den al paso de un tranda eléotrico 'J)aTa ser triturados. ? figurar unas horas después, efímeramente. entre lo, ensangrentado;; oropeles de las nota¿; de ipolieía ele los periódico~.

A ves inquietas y jaulas vacías
El R enacimiento cerrará sus puertas sin estrépito, lentamente, como si quisie~e to?a.Yía pei:manecer abierto y seguir albergando a los arltstas
franceses. Ko es posible; los artistas se Yan . quieren irse. aletean como pájaro¡:; inquietos. y emvren tlerán el ruelo no bien les abran la jaula. Será muy nronto; hov tal yez; maítana qui~á; en
hren:?. · La temporada, ha sido una de las !11liÍs difíciles y alborotadas. Y siguie11.do el símil, puede
asegurarse que para esas ~a,ves que Berriel nos
trajo en banda&lt;la, no ha Gidé&gt; el Renacimiento
jaula de oro. Ko hemos enriquecido su prisión
artística : ellas, en cambio, nos deleitaron, nos
arrullaron á trinos y gorjeos. De cuando en cuando, por entre aquellos delicioso.~ pÍOi!. se alzában
algunos graznidos, algunos gritos coléricos : y era
frecuente oi r como se interrunupían aquellas armonías de Filomena, aquellas serenata,- de ruiseñore11, con garrulería y aletazos y bullicio de -pajarera alborotada. Sonaba uno que otro silbido,
eaía una que otra nluma arrancada l)Or los picotazos, v, á poco. volvían á salir de las gargantas
harpadas los divinos cantos que embargaron en
un éxtasis sec\llar al monje de la leyenda.

�•
Dnmingo 28 de Abril de 1!)01

EL irnKno TT,TTS·T R A no

EL 1IUXDO IL1:'S'T'RADO

El c-arácter del comediante ha incubado en el
)JaeMroom, y de ahí su volubilidad de veleta, y
~u;; ímpetus de torbellino.
.\demá~, si bien se mira, el carácter del arti$ta
e,, el propio y peculiar de todos los seTe., mimado~
de$de el perro faldero hasta el príncipe de la $an~
gre. Hoy lo;; artistas, en general, y los dramátic:o,; v líneos, en particular, son los priYilegiado,,
ele la suerte. De,d~ el momento en que Lian¡¡ •',
Poug-gi desmonta bancas con el dinero de las hi.Cuis 9. lfrbina.
jas de familia; en qué hay cantatriz que gana en
una noche lo que antes no hubiera ganado en un
año: en que lo-, incensarios de la adulación han
L.(
tran,-,portado rns penates de los nalacios á lo:; has...;;::,..JI &lt;;:&gt;
tidores: en que los pueblos fanatizados deAmcen
los caballos, v tiran de las carroza3 de las Dirns •
Lo primero que un ª:t~sta hr;eJ O &lt;lrarnfÍ(ic:?, '&gt;'
en que las niievas Danaes se bañan en oro líqui~
sobre todo' lírico-dramabco, deben tener, a JUZ(lo :' llt1e,·"r1
d.10
" para ellai&gt;,
- ,}'ª no flo1•n,:,
•., sino d1·a,111,·'n"
,
te•·. e11 que la prefüa levanta pedestale3 ,.· (le1·fica
""ªr nor el uso' es no belleza, talento,
d 11 voz,I e,tu
·t 1,¡·1·
1,ino un carácter de todo~ lo., ia) OF.
rri ª .1 1ruezzo,-;,01J1·a110•
de cafe-co'1c1·erto . . . ,· ,,' " ,·1c·•li&lt;'&gt; '·
~ dacl, ca1)richo5 loco:;, genialicb&lt;le5 , t!Xtrarngancias,
,.·a 110 puede C'ontar;::e con la modc:;tia, la hu· 1111·1de:;contento cró:nico ,, militante, amor el esme-~uradO
dad, la disciplina. la bonclarl n,lhlal escánchllo, mal humor -empiter- ~ - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ¡ ral y la condescenclen&lt;:ia del arti,'t 1.
no tal parecen "'cr las "gracias ele
~\. fuerza de amor al arte ., ,le
e,,t'.Hlo'', lo., atributos profesionales
aplauso al arti:'ta, hemo, ac·1.hncln
inherentes á e::a noble carrera.
por llegar á la época ele X erón y 11..,&gt;
X o es la carrera artística la única
Tiberio, y un día de ésto~. ,ahre,11.,-,
que imprime al cankter mo.daliclaque Irette Guiubert, nutre la• ;;:n·de:; peculiares, ni la única que tenpas de sus estanques co11 carne rl"
ga ,-u p~ic:ología especial. Toda:,
empresario ó con ;:angre de :'egun.lo
la:; profesiones dejan ,m huelle! er~ ~l
apunte.
e,1)íritu Y en el modo &lt;le ser mdlVlYa ahora la;; alime11ta con ln nwdual. El capataz d-e chusma e3 hijor de la nue"tra; con nue,tro didrófoho; el coronel ele regimiento,
nero.
imperioso y alti,·o; el abog~do, alambicado y sofístico; el clenti::.ta con~r. }Yl. Flores.
fina con· el vendedor de panacea;; y
con t.'l prestidigitador; el pedagogo
varticipa del fraile y del juez de regi,tro civil; el peluquero es melo;;o y bailarín; el médico "oficia" con
SUBSECRETARIO DE JUSTICIA
&lt;:ómica gravedad y lanza sus ·'¡hum!
i hum!'' c?n la ser,icdad del pe-daLa remoción cld señor Licenci,tgogo, Y asi por ese orden.
do Baranda ha traírlo, como em M X aturalmente, y por "paridad de
tura!, gra,ude;; cambio:: en el imporrazón ", á medida que ,;e es un profetantísimo· departamento ele J u;tic-i,1,
:;ional más ·distinguido y ·de más alque por tantos aüo.a regenteó at1uel
to copete, ;,e accntúa11 loa "atractifuncionario.
vo,,·' de carácter y las "virtudes" in"C'na ele las Yariacione~ que _,.
hcrentu al oficio, y lo:; artistas no
efectuaTOn, ,,. que por cierio, el púe~ca pan ¡ qué van á escapar! á esa
blico esperaba, fué la de sub,ecn•talev 11atural. .\,:í Sarah Bernharclt,
río del ramo.
t¡ue. entre paréntesi~, no se llama
En Yez del scii.or LicenciaJo Don
~arah ni ~e apellida, BernJrnrdt, es
Juan X. García Peña, que de,empeloca de atar é histérica por los cuañalia ese eleYado pue:,to dc~dc h,itía
tro costados; Co(¡uclín ha armado
mucho,; año.~, fué nombrndo el ,:ec,ula lío á la Comedia France;a v
ñor Licenciado Don Eduardo Xoaun á las extranjera,:, que canta :1
voa, :.Iagistrado de la Suprema Cort·Tedo; .Jame Hacling tiene un&amp;s
te de Ju,;ticia de la S ac.-rón.
amenidade,; de car,ícter que la hacen
El señor Xorna, que tO(la\'Ía e:;
inabordable á empre3,uios y colegas:
joven, está destinaclo, sin duda, á
J nana Gramir la h,t emprendido á
colaborar activa ,, eficazmente en ht
bofetada limpia con los "negissenl',;''
la,bor del señor )Ünistro }'enün.1ez.
Y co11::,ueta.;;.
El conocimiento que po,;ee del pcrYiniendo á ejemplos más n::cinsonal de la jurlicatura, su in~truenale;,, por decirlo a,;í, ¿ qu,,m no reción amplia y bien cimentada en t~cuerda la,, bla,;femiaa con ;')lll!
do lo que atañe á la legislación nEduarclo González ,;aJ,picab,t ''sotto
gente, su antiguo y probado amo r
voce'' las piadosas :repre,:entac:iones l- - - - - - - - --R--L
- l-C-.-- . _E_D
_ U_A_R_D
_O
__
N_O
_ V
_ O_A_,_ _ _ _ _ _ _ _ por las instituciones liberale~, lo de,;0
8
de •· El Redentor del )fundo?"¿ quién
Subsecretario de Justida.
tinaban e,pecialrncnte para el deliha olvidado la acometivirh,1 d,: ,\rnacado empleo que ahoTa sirve.
lía Gómez ?, pues, y ¿ aquel tenor que Got,skowski nerviosidad y su hi,,terisrno. Desde luego, el arte
m señor X ovoa, que e;; ori¡ónario de Puebla, hinos trajo y que cantaba siempre en estado "coma- mismo. El arfüta dramático vive dentro de un zo $US e3tudios en la ciudad de su nacimiento, deto"o·•, como dicen en las comisaTías, estado del que mundo artificial v e2encialmente emocional. La mc".trando inteligencia, probidad y &lt;dedicac_ión i
sólo salía á intervalos, para emprenderla á bála- interpreta-ción de ·sllti papeles le exige la imitación radicado luego en el Estado ele Chihuahua, :S1rn_o
zos con sus compañeros de luchas y de gloria?
de las emociones encontradas, más dü,.paratadas y en él importantes y delicados puestos en la acl nuSon deliciosos, encantadores, despiertan con su más incompatibles. Hoy es Castor y mañana Ya- nii;;tración de justicia. En la Suprema Corte,
genio la·s emociones dormidas, hacen gozar paraí- go; media hora después ele haber llorado, tiene revi~ar d Código de Procedimientos Federales, ,_1,1
sos, elevan el alma y sacuden el espíritu; pero hay que reir; á la ternura sucede el odio; á la virtud como en el desempeño de sus ordinarias ocupac1~·
que tratarlos con pinzas, de lejO'S, dwdc la barre- el vicio, á la lealtad, la infamia. Por poco talen- nes de iiagistra:do, dió á conocer ,si&lt;])gulares cuaihra, sin ponerse en contacto con su penumbra, to y poca vocación que ;,e le suponga, el artista dacles de discreción v entendimiento.
poTque ;;i no ¡ adiós ilusiones! ¡ adiós encanto! acaba nor sentir, aunque e;:fumada:;, y á Yeces en
El señor Xovoa es miembro ele la Academia. de
¡ adiós espejismos! Desdémona, á la distancia de toda ;;u intensidad, las pasiones que imita. Su L~is!.ación y Jurisprudencia corre;;pondientc J.•
la vista distinta, suele ser una. gorgona; Guzmán sensibilidad moral pasa de la zona tórrida á la la. Real de Madrid.
el Bueno, á tiro de beso, juega, se embriaga, sirve glacial, del nivel del mar á la altitud del HimalaAl recibir su nombramiento el r€'))etido ,eñor
al Imperio Y suele tener sus hijos en la cuna; la ya; su vida emocional e~ un caleidoscopio, su vida Licenciado Xovoa, tm-o que pedir pernuso p,tni
st
1
Casta Susaina. • • peor es meneallo, Y•todo
· l , un t orm::
1,-11·mo; su carac
' t er ~e re;;1en
· t e ae s=.
•&lt;&gt;ra"-"e
d e o,
·
pas1ona
--i-"
•~ del alto ( uerpo Jt1d1·c1·a1 ,."~ qtie pertel
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con acompañamiento, no · e e orque;; a, smoh e_grid
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co11c~.:i1
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le ft1e', p1·e~to' la ¡¡rote5fa el~
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e-sa movilida y e e esa instab1 1 ac, y aca a por
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"u
tos, gemidos, crisis nervmsas, espasmos, orri es
·ti · t 1-.1
· h
t
s·
ley, ~ntrando desde lueg-o al desempeño de sn nuecatalepsi-as rígidas, carcajada., histéricas y espu- ser mov1 e, rns ª''J e, capr1c oso y ex ravagante. 1 "O encargo.
~
en vez de criar á los niños en la cuna, se les criara '
mas
en lOR
labios.una &lt;le esas falanges de candul- en " e1 vol a dOT"~ acal)anan
'
_,,,
Ya se habl,a de 1·mpo1·tante~~ pr"-vectos
de breforPara
gobernar
por no pvuer
est ar
v.;
sianarios, se necesitan energías de contramaestre, quietos, irían, vendrían, girarían, para volveT al mas, que al ser aprobados, se llevarán á ca O ra
habilidades de diplomático, valor de paladín, es- medio y al espectáculo á que están habituados. bien de la mejor administración de Justicia.

Los devotos de la música, ele la belleza y de la
gracia, se hubieran quccla·clo, co1~10 el mo!1je, oyendo á los ruiseñores franceses siglos y ,,1glos.
Pero los ruiseüorea no pueden, ni quieren quedar,c. ()ne le.s abran la jaula y que vayan á bll5t:ar, en ~u yuclo errátil y libre, lo qu~ aquí no pudimos darles: fruta;; maduras que picotear, fronda:; -:,· ramajes en que hacer nido.;:, y un buen ~ol
de alegría en que bañar las alas.

ARTE E'~ HISTPRJSMO

toici&gt;'1J110 de múrtir .r ternros de Creso. 1Iientras
en el e::cenario giran ninfa;;, cantan querubü1e::,,
vuelan ángelc$ y de:,Jilan dioi:;as, entre bastidores
~:e ck.;enrnel r'-'n, concéntrico•?, media docem1 de
círculos del infierno; mientras al "fuego &lt;le la
rampa.. triunfa la virtud Y cae vencido y anonadado el ,·i;;io. entre lo,; e,cauces .,· lo,; segundos término~, de,enn1dve ~u" anillos de ecrpiente la enYic1ia, e.-pumea el re1:cor, ruge el odio. azga la codicia. intriga el celo: v mientra., frente á la concha corren alada3 ];¡-; e.'trofa~, revolotean lo5 humi5tiquios y brillan las tropa~. trás del telón de
fondo re"uenan las palabrota1,, e~1tred1ocan las
interpdacione&lt;, fulguran los insultos .." silban.
como -aeta,, les eha,can·illos crueles y las burlas
sa•ngrientas.
";_ C'ur tam yarie r· ó lo que es lo mismo, ¿ de
que, elepende e-o.? ;_ por &lt;111e, e;:as gen t es son a,,1,'
,
1o ,er e]e ot ro rnoc]o.?
puctienc
·
,
· ·
.,'1 uclrns circun•hmcias
concurr.en a, Cie2qu1ciar
· mcn t a1 e1el artista,
·
e1 eqm·1·1
1 ir10
y a, f ornen t ar ,u

v

•

"

Domin~o 28 de Abril de l!lOl.

"

El Sr. Lic. Eduardo Novoa,

Los prtncipes aa.1triacos, y los dcmts invitados á. la inauguración.

r

Kohlo, fot.

La Capilla del Archiduque Maximiliano

Altar con el caadro "La Pieda d ."

Nuestras ih1straciones de 03ta plana, Sl' rc•fi.rren á la inauguración de la capilla que lJ-, com•
patriota.;: y amigos del Archiduque Maxi1mlia110,
hici-eron construir en el Cerro de las Campan is,
á in:maJiacione3 del sitio en que fueron ejecutados
el referido Arx:hiduque y los Generale-,; :Miramó11
y Mejía.
La capilla, severa y de una arquitectura tan
moderna como sencilla, se levanta en aquel cerro, qu-2 un drama naeional ha hec-ho célebre en
la historia, y desde aquel sitio se distingue el panorama de Querétaro, que repr,e&lt;;enta otro de
nue:itro3 grabacloo.
Bn el interior de la capilla, se ,,e una buena
ornamentación. principalmente en el a~tar, en
cuyo centro se colocó un cuadro mn.gnífico que
n-.¡.ir-~se.1ta "La Piedad", v fué traído de,&lt;le Austria.
El acto inaugu,r-a•l fué solemne; ofició, por prim:.-ra vez, en el t€'mplo que acaha:ba de b:mdeci~,
el Ilmo. señor Ohüpo de Querétaro, y asistieron
ií la ceremonia los Príncipes austriacos que actualmente se •encuentran en México, el señor Doctor Kaska, algunos miembros de la familia M:iramón y otra·s muchas personas de Qucrétaro y
c1(.' :México, que fueron invitadas.

A la e ntrada de la capilla.

ª!

v

..
Panorama de Qaerétaro, dehdc el cerro de las Campana.a.

Kahlo, fot.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Abril ele 1901.

Domingo 28 de Abril

EL MUNDO ILUSTRADO

ele ,1901

'

DEL NATURAL
T 8!11to en el llano como en el monte,
y ante l,a curva del horizonte
'l'iende 1~ noehe su inmenso ehal;

Grapo Artístico.
(_.

El Ti&lt;,mpo .

LA APERTCRA DE LA EXPOSICION
DE BUFFALO
En la semana que va á principiar ce verificará la solemne mauguradón del primer
eertamen internacional de este siglo, que ha
despertado gran entusia:;.rno é interé,; no
lo en loo l~statlos Unido,-,, .~ino en todo el
Uontinente Americano, por los muchos ·beneficios que de la gxpo,;ición Pan-Americana ,;e esperan, y la,,; agradables ,-orpresas que
ha preparado á los viajeros el carácter emprendedor de nuestros vecinos del Korte.
El constante "reclame" que lo,; concesionarios han venido haeiendo desde hace un
año, la actividad que han empleado para levantar hermoi:;os edificios y acaparar distracciones, a,:í como la buena acogida que tuvo
la. idea entre los gobiernos totloo de e:;te continente, han sido factorei:; 1:-nficiente,; para
que e,té lle antemano a::;egurado el éxito de
la Exposición.
.
.
El conting-ente que la,-; naoonc,; amcncana~. inclfüin• nue:otm Hepública, han enviado al certamen, es de vcrdaclera importancia, y los visitantes podrán conocer al,lí todos los productcs de esta vasta porcion e1e
tierra, sus riqueza~, -~u,: elementoe todos y el
grado de &lt;'Ultnra y pro:;peridacl que ha alcanziulo r arla país.
Como r esultado de este con ocimiento, es
indudable que se estrecharán más y más las

w-

...

Sobre la vida la calma impera
y bajo el cielo que rebervera
Todo es silencio y obsouri,claid.
E l austro sopla. Vulcano enciende
Su roj a fragua, y airodo prende
Sobre una choza su resplandor,
Mientras el eco de 1-a. calm'pana
Como un sollozo oue se desgrana
Convoca al pueblo con su clamer.
Las llamas vibran y tal! parecen
Aves tle fuego que se extremecen
Tendiendo el ala bajo el capuz,
Y entre las turbas que se alborooo.n
Se oyen blasfemias y ayes que brotan
En los espasmos de su inquietud.
Y el austro sopla, mientra.5 ufana
La yoz solemne de la campana
Remed-a el eco de wn gran dolor
Con que las allm-as en su .impotencia.
Desde sus sombras piden clemencia
Y en 8118 aDt,171\J.Stias claman á Dio;;.
Crece el ~anto. La plebe heróica
Reta el peligro con alma esto.ira
Y de las llamas se ven smgir
Hombres que triunfan, héroes que brillan,
Que nunca lloran ni se arrodillan
Ni tiembloo nunca, para morir.
Ebrios de orgullos, en su fiereza
Rompen cercados y con presteza
Sobre los techos saltar se ven,
Y dando al viento sus voceríos
Del fuego libren á los bohíos
Que están expuestos á perecer.
Esas falanges de seres rudos
Que sin aceros y sin es.oudos
Retan á muerte la adversidad,
Xo necesitan de la violencia ...
Porque en la sOIIllbra de su indigencia
Todos son héroes por voluntad.
Siempre que el eco de la campan.a,
Como un sollozo que se desgrana
Llama á tus puertas con su clamor,
Admiro, ¡ oh rpueblo ! tus heroismos
Y me entusiasman los paroxismos
De tus grandezas y tu valor.
N"ingún empuje tu fuerza abate,
Ciñes un lauro por cada embate
Y en la inconciencia de tu poder
Llevas la púl'Pura en tus andrajos
Y en tus miserias y en tus trabajOf.
Eres la patria y eres la ley.
Siempre ere!, ¡rranoe. Tu eterna gloria
Brilla en las pá§rina,s de la hücforia
Envuelta en nimbos de claridad;
8iampre eres grande. v ante tus manos
'l'iemblan los cetroo de los tiranos
Y respland~e 1'a libertad.

✓

(
,
_-;."':

~

Entrega. de la bandera.

p er¡ifo Fenfar¡es.
relaciones comerciales entre los pueblos; surgirán nuevas empresas, y los menos adelantados tendrán oportunidad de aprender.
Por otra parte, según hemos indicado y.i,.
á la conreniencia y utilidad que ofrece la
Exposición, se reune el sinnúmero de atractivos del arte, las novedades originales y un
gran número de diversiones que aseguran
á los visitantes una estancia agrada.ble en llk
bien acondicionada ciutlad de Bu.ffalo, que
situada á inmediaciones del Niágara, cuenfa con preciosos paisajes y agradables paseos.
Esto, seguramente, motiva el entusia.srrnoQue por todas partes se noia para visitar ~a
Exposición, entusiasmo de l cual participamos los mexicano$, como lo demuestra el
11úmero de excursionistas que han comenzado á salir de la capital y de los Estados.
Nuestro deseo oe q,uc el número &lt;le visitantes aumente, es justificado, porque tenemos la convicción de que México e,&lt;; d
más interesado en el certamen, ,por los beneficios que 'J)Ueden resultamos de que senoo conozca -perfectamente, se aprecien nuestros recursos, nuestras fuentes naturales d&lt;'
rioueza, v la buena orgn.nización que en eJ
orden polí~ico y sooial hemos alc3lllzad.o.

UNA CEREMONIA IMPONENTE.
Hace muy pocos días, el Presidente Loubet, de la República Franca;,1.,
presidió una ceremonia imiponente, á la que asistieron numerosas personll.8 de
P arís: la antreg,a de bandera á los alumnos de la Escuela Politécnica, qua,

COflllo es bien sabido, es ~a ~e las más bien montadas en Europa. De ella
sa~e lo m~s grana~o del eJercrto fran'?é~, qrue tan distinguido es por su &lt;lisciphna, su mstrucc1on y sus adelantos e mova.ciones an la ciencia de la o-uerra
como por el valor de que en todas épocas harn dado muestras los simpátko' hi~
jos de la gran República.
"
La ceremonia revistió la mayor wlemnidad, y el Prooiden,te Loubet a,l hacer
la en~rega del ~tandarte, pronunció un _d~scurso lleno de patriotismO: y sanos
C?nseJos á los JCYV'Emes a,lumnos, que recibieron su enseña con positivo en lns1asmo.

. pe

la Escuela Poli!écnica han salido_ ~os que hoy son jefes notabl es rlc,l
eJército frianc~s, y también de entre los h1Jos de aquel plantel han nacido lo~
más notables m~entos_ d~ armas de tiro rápido, movilización, fortificaeiún y
obras de zapa é mgemen.a.
En lo que más se han distin_guido es en la iparte teórica, reformando '.a
~rdena.nza, reg,lamentand_o_ los tnbunales militares ó introduciendo modiflc.1e10-nes de trascendente utihdad en la táctica.
.Ac~pañaro-n al Pr~idente Loubet, el Ministro de la Guerra y los derrni,;
Secretan.os de Estado, qmenes des~ués de la ceremonia pudieron apreciar 1os
adelantos de los alumnos, presenciando ordena:das maniobras.

***

Bl Presidente Loabet en la Escuela Politécnica.

Al _m~&lt;lio día ,se sirvió un magnífico oa:11quete en el salón-com~til' del
es~aibl_ecnmento, y 3: los postres, se pronunemron entusiatas brindis
or el
e;¡érc1to, la prospen~ad de la l!lr~ncia y el acierto de sus gobernantes. p
En estas alocuciones, tanto Jefes como oficiales y .alrunos alumnos demostrairon magníficas dotes oratorias.
º
'

�Domingo 28 de_ Abril de 1901.

CON PREMEDITACIÓN,
ALEVOSÍA Y VENTAJA.
~

La bayoneta dcl fus\1 •de un guardián perezoso,
que de c1rn¡ndo en cu•a.udo d-aba vue1tfili frente á la
puerta.; un naranjillo raquítico, que no medrabr:
por c·l "topeta.te" en que edtaba ,;entado y por la,s
injurias que le infligía el brazo seglar de los chiquilks de la &lt;Jl&gt;Cuda cereana; más lejos, un fragmento del kiosco que, con el producto del disimulo
tlel juego y con la~ multas á los ebrios, había lt'vantado el Coronel Regato, Jefe Político anterior;

EL MUNDO ILUSTRA.DO
Arrojaron á Mlanuel, así se llannail&gt;a el borrachín,
en el "oajón" de la cárcel, oogosto pasadizo que
pre,c-c&lt;lía al patio, y lo dejaron allí para que despertara y se diem c uenta de lo que le había pa&amp;ado.
Habría transcurrido una hora, cuantlo Manuel
Sl' eaiperezó; sen tía \!Il gmn ama rg-or de bo,ca, doloros e:i lais extrC'mida'dl";;, falta de fuerzas y pe€..tdt&gt;z en la cabt&gt;z1i.
No Eabía Mmde estaha; v&lt;'Ía una rnyita de luna
eola1'&lt;'e tímida y vereunzante por entre dos altisima,; ta,P';a,;,; olía á a&lt;¡uf'llo qul' hiw á Don Quijote lapa~c las 1mricl'&lt;l y volver la can1 la noche
ele los batane,;; .Y oía un C'Ol"O tri,;tc, dC' voces ronca,.,;, aguardcnto;,as y virilC-'-, mez,cladas á otras
chillona:- Y halbucií'n!P~.
quizín ele ·mujer ó ·l~ 1:1110, que cntonahao nna
eanción llena de r:wl:rncolía, {'cm un üBb-i!,iilo
que se rt&gt;petía á c•trl t rato:
El mar1'0SÍf"ga f:l;U ira,

Rerlfmense encwrcclado&lt;ó!,
tiliem bros y bienes p~rdiidos
Recobra.ll muzos y anciano• .

y on último térmirno, una oasooa de dos piso.;,
enjalbegada dCl,{le los cimientos de can tera hasta
la .cornisa .de ladrillo, y que en letras ohillonas,
estrepitosas ry fantásticas, obra de un Cheret de
ollita, ostentaba. esta letra:
arta utilidad
ouiade• Ma,-tlnez ,J hijo.

lle aqui lo que, asomando las testas alborota&lt;.las, p@r lo,; en.oumes barrotes de la reja, podían
ver los detenidos en la cárcel municipal de Xilothí.n.
Algo m\Í.,,; vieron un día~ JU111io, amén de unos
c uantos cerdos que se bañaron ipor padfieo turno
on el charco in.focto situado frente al cuartel; y
ese algo, fué la entrada de un muchachón hasta
de iveintitres años de edad, atezado de color, guapo de facciones, con un bigotillo negro, que parecia mü.n-Oha de tizne pue.,ta adrede en el labio su1:ierior, y ccxn una terrible borra:ohera en el cuerpo, que no le consentia caminar por su pie, y lo
,obligaba á ir en medio de dos joayooes.
L o~ ,cuales, eran un par de indiazos que no envidiaban á los dd señor de Oazarín IJlW.S que el
color, ,poro que allá se les ~ban en corpulen&lt;:ia;
vestido,i con p11,ntalones azules levamtados ca.si hasta l as rodillas, y dejando ver, de los calzones de
manta morena. y mugrosa, más de cuarta ry media;
oou ,c!rnquetines más rotos y dcshüacha.dos que el
1mntalón; y con quepis forrados de blanco que,
on la,., hirzutas cabezotas de los ''polecías", como
les llamaba la gente, venían pequeños como solideo;; .arzobispales. Bn la mano y como signo de
autoridad, llevaban sendos garrotes de encin o capaces de abatir un árbol, no -digamos un hombre
más ó menos bion plantado.
Presentaron al ebrio en la. alcaidía, cuartucho
1,liente á hwmodad, á tabaco y -á ,desasoo. Allí lo
despojó el al("aide, Don Pancho, de los pocos realos que llovaba, de una "trigueña" repleta de teq•uila, dé su ,1ombrcro ga.Jooeado y &lt;le una navaja de ,muelles; dej.ándole sólo ,u n joronguillo
"&lt;ihano", que oscila:ba en los hombros del mu&amp;¡,aoho oon los vaivooes de éste, y un paquete, bast{tntc venido á menos, de cigarros "Cho¡ritos".

BntonCI'~ ¡,.e 1~1 ·rnló,
por cierto tambale-ándO:'·C,
c•l ebrio dc•l joronguillo,
,c att&gt;rcú ú la puerta. \de
tlon&lt;lc t'al ían los cantos,
y vió quince ó veinte sujc•to:;, entre hombres y
rnuchaohos, que lo miraron con extraJi.eza y a&lt;lmi ración.
Los que cantaban, se
calla,ron; cesaron en su
lal&gt;oT dos que trenzaban
i;ombreros de palma á la
luz de un caoo de vela
de sebo pue.;to sobre un
ladrillo, tres que fütaban
encaramados e n las ventanas que caían á la .plaza, ce:-aron de chllJflar oon
su;; coirna.s, y uno que refería cuentos de ruparecidos, dejó la narración proci~am_entt• en cl punto en que el arriero, siguiendo
los OJOS d•e lumbre del fanta,ama lle"'ó al arro•·'.)
de las Ortigas. Sólo un ,·icjo q~e ya';;ía 1,obre ~,
petate cle.sbarbado, cu bi,erta con una &amp;tbana pringosa y reclinado en una al•mohada roja cm otros tiempos, siguió quejúndo~e, cara á la pared, sin dar;;e cuenta. de lo ocurrido.
- Pero ;,qué sucediú, maestro? dijo el "Aguilón", con tono de bur la.

EL MU:WDO ILUS•TRADO
-¿Ya se le pasó, ámigo? ¡ Qué buená se la
puso! Para que no digan q,ue son prestadas, ~xe;lam6 el "~fono de hule".
-¿ Qué fué, "valenciano?'' ¿ Pues no te ibas
á casar? interrogó el "Curro".
Y Manuel no sabía qué re.;pooider, porque de
nada se acordaba. . . Sí, cabalmente iba á casarse: pc-ro ¿porqué habíia ido á oarar á la oárcel ?-pue~ aquello era la cárcel, sin duda.
L\h, sí; ya tenia prp~cntc todo: ese día le habían
dado la lwndición por la maüana; luego había habido g1i;tn cornida-sc,pa &lt;le arroz con huevo cocido, guajolote en mole, frijoles y toquila á pasto-había bc&gt;bido 111,á,,; ele la cuo:ita, y como gritara
y escandalizara un poco, Vi{'cntc, el gendarme, había cargado con él ha:;ta la prevención. No había
cuidado; negocio de m10 ó dos pe.,;os al día . ..
guil:'ntc.
Cuando sonaron las ocho, el cajonero ordenó el
silencio en el calabozo, concluyeron los cantos y
los relatos, cacla quien Pscogió su sitio en el sue,lo,
tenc1icn&lt;lo la frazada ó el petate, y hasta hubo
quien regiara. al r ededor,. como codón sanitario,
,ohorro:,; de atole blanco, para pvitar la iiwai3ión
de aquello;, ani1malcjoR que Sancho sintió, á pesar
tlc balwr pa,¡¡wo la línea.
L os cri,minales aquellos no carecían de sueño, á
pt•.,;tr de los pecadillos que les acumulaban; dormían ve:,;acla, sonora .v tranquilamente, sin dár~ele3 un ardite rle oue l.os mir.ara ó no el ojo aquel
que perseguía á Caín.
Sólo velaban el viejo enfermo de tumor hlanc::i,
que interrumpía el silencio con los continuos"¡ Ay,
a.v, av ! ¡ Ay, Dios mío! ¡ Ay, María Santísima!
¡ Jesús, Je-sús me ayude!" ; y Manuel, que á retos
se sofoca1ba, que á ratos sentía frío glacial, y que
continuamente se revolvía de un lado para otro,
como buscarndo suelo menos duro.

vez este piropo: "quo bueno e:;t,iha para mandar
un batallón·' .
El ::,ecretario, huizachero qut&gt; se había hecho
,·iejo en el em1Jeño imposible de dirio-ir por el camino de la ley á lo.,; jcfed político~ que :;e habían sucedido en Xilotlán desde hacía veinte aüo~
empezó á llamar en voz alta:
,,
-}lanuel ele Anda, á la me,;a.
Y anmzó }la1rnel, pálido, tembloroso, inyecta-

Domingo 28 &lt;le Abril de HIUL

chico; él había exagerado de ~eguro los clesórcleneti ~tle su borri:chera ; quizás él se la procuraría.
í el~ dedu&lt;:c1ún en deducción, y de cavilo:;idad
en canlo-s1dacl, :'lfanuel concluyó por decirse y por
creer, que no sólo el tal Yicente ''camelaba .. á su
mujer (aoenas podía llamarla a,.:í c:uamlo 110 había durado en ,u compañía sino dna,;; cuanta~ horas), sino que ,Juann era infiel. y había obrado de
,1c:uerdo con el pícaro engañadoi·.

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La del alba sería, cuando las puertas se abrieron y empezó el trafago en el interior de la pri~
,:;i.ón.
Dos reos que no eran de peligro, salieron y reg resa~·on á poco con el "toro'', que se componí&amp;,
por cierto, de atole blanco y "semitas" duras· dos
armadoo de escobas, fueroi1 á barrer la pla~a;
cuatro, que ,habían ingrooado el día anterior, marcharon á la "calificación'' cerea del Jefe Político.
Que se llannaba Don Pascual Torres, tenía el
grado de comandante de guardia nacional, usaba
chaquetas que le cwbrían e.0 casamente lo~ lomos,
bigotes mustios y dolientes, como sa,uces llorones, ojos tierno,:, que se Iimpiaba con un paliacatc
suavecito, y voz que le había valido má.s de una

de oros ,egunda mozo'· ; "¿Corre?., "Puede,,
"Carnonina·,, ·• X o meta mano, porque lo cortan .. ·,
)Ianuel se embozó en el joronguillo, para librar:;e del relente, y para no ser c:onoc1do; evitó
el chorro de luz que :;alía de '·La Lluvia de Oro",
tienda mixta que estab,i abierta todavía, bajó por
la calle do la Cruz, sig-¡üó la tlel 10 de Junio, y
salió, por fin, á la del Camposanto.
Allí se detuvo frente á una casuca que dejaba
salir tímidamente algunos rayos de claridad, por
las rendijas ele la Yentana, oh.,cervó un rato, y, al
fin, vió salir á un hombre, Pulido, el mismo Pulido, en cuerpo v alma .
:'llanuel se hizo ~o, pecho~o, fingiendo retroceder al ver al gendarme: é.-te. que PU todo pen;:aba
menos en que ,:aliera á curar ~u~ dolencia,3 aquel
médico de la honra. ce le dirigió, zañudo y feroz.
-Alto ahí, amigo.
Y como }Ianuel siguiera andando, el guarcLán
del orden se le encaró re~ueltamente :
-Le digo que :,e pare. . . ¡, Qué armas porta?
:\Ianuel ;:e cletul'o como ~obrecogiclo; alzó los
brazos para que Pulido le regi,ctrara ; i'e tapó la
cara con el embozo. que ~e le arrolló al rededor del
~uello, y ocultó el cnc:hillo entre la mano y la muncca.
El gernlarme e;:culcabn la eintura v los flanco~
ele )[a1:u~l; cuando é:&lt;te, con mo,·irniento r-ápiclo,
~e urcc1µ1to sobre ,::u enemigo y lo acribilló á pufialada;;-Yeinti;:éis clc~cribió la fe judicial, de ella,
tre;; mortale;;.
Violentamente ,·ohió 1fanuel á la cárcel : no
había un ;:olo fra11&gt;eunte, la tienda e~taba á oh~cma~ ~· la candileja del portón casi apagada.
:'.\Januel ,e cletmo ante la puerta ele la alcaiclía
Y oyó lM comentario-s que provocaba la salida el~
un
ele bastos:

dos los ojos, rncilante el paso, cubierto con el zar;tpe, su compañero in::;eparable de a venturas.
-¿ P or qué te "trajieron ?" preguntó Don Pascual.
-Señor, por cosas de la bonachera. .
- ¿Qué ili_ce el parte, amigo Don :'lfotco?
- .Por ebrio, escandaloso, faltas á h policfr, v
haberle "rompido" el chaq11etín al gendc1t1.r,c \Tit-ente Pulido.
- Treinta _días, si~ multa. dijo el magi::;tratlo.
-Pero, senor ... rnterrumpió el chico, casi llorando.
-Ya está dicho; vamos al otro.
, Y el propio Pulido eri::pujó á ~Ianuel hast.1. lt
caree], 8in dejarlo decir ni esta boca es mia.
. J?e _nada sin,ió que, 1m rato después, fuera la
v1cJecita madre del pre;:;o á pedir "el favor v la
caridá" de que dejaran libre á su hijo, y á preguntai: "en cuánto topaba" su salida.
EJ Je~e era inexorable siempre que se trataba
rlc agr~1ones á la policía, y de nada v:il;:,ron rneg~s m lloros, ni ofrecimientos de dinero ó de c,1m1enda.
tres días, •v )Ianuel seauía
desazonado
1P asaron
,
o
a~ emas; en vez de mimos y chicoleos amorosos, tema bromas, gritos, blasfemias é insultos; en vez
~le su mujercita, blanca y cariñosa, veía á la vicJa proveedora, gTUñona, ás,pera y antipática; en
vez de su cama blanda y sabrosa, tenía el sucio
duro, plagado de insectos y mal oliente.
Si la primer noche le había quitado el sm•fio
el malestar de la semi-embriaguez, las otra3, ;:.e lo
ª!rebataron las tristes imaginaciones, las c«riloSHlades y el mucho pensar.
'f!n día, recibió un paipel de un su amig), l)'JC
dccta estas ó parecidas cosas :
''.~Ianu el de And.a.-Te saludo con ap recio y
c~rmo. T e mando una libra de azúcar, tres cajetillas de cigarros y dos cajas de cerillos. Yo veré
81 puedo conse,.,&lt;TUir que el jefe te dé libre; pünJne
ahora anda "camelándote·' á Juana tu muírr el
"cuico" Pulido. Es cuanto te dice' Pedro l\lL:~tínez".
d 1Ianuel vió entonces algo en que no había pern,ao. Sí, de Pulido le habíau dicho que cortejaba
á la muchacha; á él se referían las retioencias de
sus amigos, cuando trataban del matrimonio del

III
"C'na noche, Don Pancho, el alcaide, pasaba la
Yclada en comp.i.ñfa de tres amia-os suyos entre
.
fi guraba con mucha honra
r,
'
qmene.;
el centinela
de
la cárcel.
1Ianuel dejó á ;:ns compal1ero6 discutiendo sí era
mejor,
para abrir las nuertas
Y pa;:ar de incó"'.
~
.
b
mto cerca de los soplones, la oración del Ju,.to
Juez ó la ele la Rombra ele .'eñoT San P edro
cuando ee encaminó al "cajón··, don ele estaba 1~
puerta de salida á la calle.

Un cojo se fué á la fiesta
Y e-n la cuesta se dttn vo;
Hay cojós que tienen madre,Pero este ni madre tuvo.

Empujó la puerta de golpe, se tendió entre
los compañero;;, cubierto con su zarape, y fin,,.ien&lt;lo gran atiombro, alzó la cabeza al oir á Don Pancho, que al cabo de un cuarto de hora entró diciendo :
-Encomienden á Dio;: á Vicente Pulido· ahí lo
llt&gt;nm "tirante pal he~pital".
'

V. Salado filvare~.
)léxico, 1901.

MI PADRE.
Rostro de a,ceta en que el dolor se advierte
Como el frío en el disco de la luna
;\[irada en que al amor del bien se 'a&lt;luna
La firme Yoluntacl del hombre fuerte.
. Tuvo el al!11a más tri$te que la muerte
8)n q11-e su_fnera alteración alguna,
1 a al sentir el fa,·or ele la fortuna
Ya los rigores do la adver;:a rnerte~
Abr~sa,do de férvido idealismo,
DcspoJada de sombras la conciencia
Sordo del mundo á las confusas voc~;;

'

En la corriente azul del misticismo
Logró apagar, al fin ele la existencia,
Su sed ardiente de inmortales goces.

.....

A LA PRIMA VERA.
Rasgando las neblinas del Invierno
Como velo sutil de níveo encaje,
Arparee€S envuelta en el ropaje
Donde fulgura tu verdor eter~~El ciel o se colora de azul tierno
De rojo el sol, de nácar el celaje '
~ basta el J?Ostrer retoño del boscaje
'I orna también tu verde sempiterno.
Abrió con un cuchillo que un compañero le b:tbía ,:endido, el viejísimo cerrojo, que dataiba de
los tiempos virreinales, se caló un smnbrero que
SMaba el correccional que salía á mandados y
con pasos tácitos, llegó hasta la puerta de la ':iÍcaidía, por si acaso estaban alerta lo,: empleados;
no, no había cuidado: sólo se oía, en fragmentos v
á trechos: "Patas de sota, dos seguro"; "Caballo

j

j C~n t~iste me parece tu llegaida !
Qué msíp1dos tus dones conocidos 1
!Cómo al verte el hastío me cons~e !

M:1ere al fin, creadora ya agotada,
O brrnda algo de nuevo á los sentidos ...
i Ya un colw, ya un sonido, ya un perfume!

.]ullán del Casal.

•

�EL MU~"'])O I L US·TRADO

Domingo 28 de Abril de l!J0l.

HEROÍSMO.

7

-

---~--~

El buen Yiejecit_o, hundido en su butaca de severo a~pecto patrian:ctl, ~t•~tejaba con ing,mio~o
alborozo, la~ trave~uras p1earezcm; &lt;le blll&gt; nieto.
(;o~ l,~ volubilidad cara&lt;:Lc_rí¡_tirn de todo e~pírit:;
m .fa11t 1l,_ ,~t1uclla allu!raqnwnta chiquillerfa, fan
pron to. m1crnba un Juego como lo dejaba, para
1mpronrn1: otro que_ de mom~nto creía de mejor
sabor i Como se annnab,1 el apergamimu1o ro:;tro
del abuelito, mirando á aquellos euatro diablillos
ado!·ables que tan_ sabrosamente ~e divertían, ya
h,w1endo de una ~1lla una trilnma, ya convirtientlo
un dinh~ en parap&lt;'to de combat~. ya simulando
c:on el a.1uar un redondel ttlllrino, )"¡\ impro,·1-,llldo eJerc1c10s de grnma:;ia,_ en donde, á lo mejor,
aeab,1 alguno de ellos, llor1queando ú riiiendo con
los dcmús, Aquella nodie, el humor tl&lt;! la mamá no etitaba en disp?sició11 de s~&gt;por tar por mucho tiempo la algaralJia de su~ h1Jos, que lle seguro, hulncnm pue~to en movm11ento Joi:; mueble8 de
la safa, s~ no es, por estas palabras enérgi:;as que
llegaron a sus 01ctos: i .J:&lt;:n JU1c10, mii.o~, basta ya
de gr itar ... _ ¡ á dormir todo el mundo !

~ i -

.,1111""'

;rÍÍ

:..

Cuarte l de San Diego, en Tacubaya.

NURVO OUARTRL. EN TACUBAYA.
Nuestro o-rabada relati,o representa el cuartel de San Diego, L'll T :1cnbaya, edificio ~ocientemente con:c&lt;truído bajo fa. dirección y según proyecto del
Ingeniero ~I ilita.r. señor 1foyor Bafael Pacheco, aprobado por la Sec1-etaría
de Guerra.
En el nuevo cuartel, no e;; la arquitectura moderna de su fachada, lo
que más l lama la atención. no obsta.nte que. como puede verse en la ilustración. el e::;tilo e,, se,·ero; correcto. y no c:arec:e de detalles que tienen mérito {IJrtí~tico. Pero lo verdadera.mente notable e~ la di,;tribución que ee ha darlo al
umplio local, á fin de que la tropa en él alojada, ·dü,frute del mayor número
de comodidades.
A eAe fin han tendido los e-o-fuerzos del Gobierno, al emprender las obraiS
rn.á• recientes en los cuarteles. v mucho se ha logrado á este respecto: las cua dr.a...~ del cuartel á que nos refer imt&gt;&lt;- son arn.plÍa:ó, de techos altos, bien venti_lnda:ó, y con~truída5, en rnma, con aoatamiento de todos los preceptru h igiémco~.
Lo;: patios son a mplio,:, --:,· los maoheroo. la enfenncría. la veterinaria y
l os demás departamentos que pudieran perjudicar el buen estado san.itario de
la, tropa, ocupan la parte posterior del edifici-0, e5tando bien alejados de las
cuadra.,;. depósitos de armas y demás sitios donde los soJ.d-ados permanecen
constantemente.
En la pla,nta alta del edificio están las oficina_s; como son la Comandancia, la 1 [a_yoría, la Pagaduría. Detall de _l~s companias y los pabellones de los
oficiales. amplios y perfectamente acond1c10nados.

MORELIA.
El adelanto que se nota en el centro del paíc, avanza l~asta la periíer~a..
Ca.si no pa~a día sin que demer.; noticia: ya en es~ semanario, y~ en los dta1·ios qtte ~alen de n uestra casa, con la maugurac10n de una n~eJora, el arreglo de un viej-0 edificio, el cambio de tal ó ?u_al detalle, 9ue s1_gmfican apego
á la vida urbana rerularización de las cond1c10nes de ex1,;tencrn de la comu' º
·
nidacl, ó embellecimiento
de una fracción importante e1 pa1s.

a

Palacio de los s urremos Poderes.

Domingo 28 &lt;le ~\.bril de 1901

EL ~IUXDO ILCSTR.\.DO

,,

-

·

vertían lágrimas de desesperación ante la sombra
c,peluznante &lt;le una lucha enorme tiue ruo-ía en
'
o
u1mpma" y montaü.as, en aldeas y crndades.
¿ t_ u,,tetl pel~ó en c,,a guerra, papasito.? preguillo &lt;:011 nu.:res el menor de los &lt;:Jncuelo,;.
. ·aub1er~1 peleado de,-tle el princip10, hijo mío,
"! ,no hub1e~e :;ido por un defecto de mi organizac:10n, que me excluía del senicio militar. Sin
embargv, también tuYe mi,; luc:has y también fuí
héro~. .Hi relato les Llirá de lJUé m,:nera.
::\Iientras Jo,; corazones se rnflamahan por todas parte:- al llamamiento angu:--tio~o de la ilatrrn, yo luc:lrnba en el seno ele mi hogar contra un
podero~o enunigo: la mi~eria. ::\lientra:- otro:::,
con el arma en la mano y el heroísmo en el semhl,mte i'OÜaban en el triunfo lle la República,
yo, ton la de,e,peración en el alma v la duda en
el 1:0,tro, :,:oüaba c-on la conqui~ta lid pan,· del
abngo_ para mis hijos y mi c,po;:a. Con flis saeudunwnto~ y H1s ua;;, la gu~rra trajo la muerte
del trabajo .,· la paralización de los negoeiog, que
ante~ me proporcionaran los medios de nuc;;trn
Rub;::i:-tcncia. En tan crítica ~ituación, tlwe que
malbaratar IM pocos hienc,; que tenía, con.~umirno&gt;&lt; nue~tro~ lkqueños ahorro,-. Y como era de csP~'rar~e. _llegó el. lll?l11ClltO rnpremo en que 110 tenm m b1enei-, ¡11 drnero. ni trabajo. ~entimo,; el
lnt1gazo &lt;lel hambre; hubo día::; tle pruebas &lt;loloro,a", en que la lumbre no ~e oyó chi,porrotear
-en nue,tra ca~a; días tremendos en eme mis hijos
lloraban sobre Jo:=: e,:comln-of; &lt;le nue~tra miseria,
y si11 que en su,; labios pudié~emos poner más alimentos que los besos de nue~tro cariño Y el llan"I to 11,'. 1111r&gt;,tra dr,:e,perac:iím.
•
1Ii pobre mujer, que DioR guarde en su alto

yenda. Hubo algunos que con pasmosa seriedad,
asegur,1b,m &lt;1ue mi alma penaba todas la,; noeht•;;
en torno de mi rn~a; otros decían, que :;obre las
tapia,, de nue~tro Jal dí 11, aparecia una figura extraüa que ~e quejaua con aecnto rcprimwo, y no
faltó quien diJera l!lte Yl'Íll la ~ilu:.Jrn de un caballo blanrn que ~e pateaba por los portales del
euartel, aiiactwndo tomo ,·erdad, que c,e caballo
era el mi~rno que yo había moutallo la noche lle
mi :,upue,ta muerte.
'
Pero bien, abuelito, exclamó uno de los niüos,
con inYencilile cuno,-idad: ~i u~tcd no había muerto ~ cuál era el paradero de :;u vida? ¿ En dónde
e~taba u,-.te&lt;l :'
'
}luy c:er.::a e,:,taha "!º· hijo mío. Doce leguas
solame!1te. !lle óep,~rab,m del hogar querido, en
que ~11~ hIJo¡; y m1 eFposa oraban por el tle,;urni;o
de nu alma. t'011 el cle~eo infinito de morir ó
triunfar, rnrrí, tnm,fig-urado por la mi,eria, en
pos de mht muerte noble; ,-alí de mi ca~a con la
l'inie,-tra an~icc1ac1 de ~,1crificnr mi vicla; de morir
n~iltamlo á lo,; que ~-o creía culpablet; de las de~gracias &lt;¡ne nos afligían.
. In~orponulo ú la guardia nacional de la ¡&gt;.,bl-ac1ón a donde me tra~ladé, qui~e que la patria me
c:ontara en el número de sus obscuros defensores
~- con la frente erguida por la rabia y con los ojo~
mye:::tados por el dolor, luché unido á mis herm,mo:;. ante la; trinchera.; que el enemigo había
lernntado en 1,as afueras de aquel centro de~conoc1do para m1.
La _ví~pera del combate, mi desecperación _v mi
aturd1m1ento se aumentaron con la noticia de la
enfermedad que postraba á mi mujer. El destino redoblaba su fiereza contra m i vida. ::\Ii única
saln1ción "ería la muerte.
Sacudi_do por el mar de mi8 pasiones rugiente~, Y sonando con el be,;o redentor de una muerte heróica, me lancé sobre el enemicro con ira1
.
.
o '
cun 1a;; le a~1mal ,~lva.1e, con arrojo;; de c-partano. El nudo estrnlente de la fusilería rcanin;i-aba _mis ansias; el zumbido de Ja,-; balas enardecia m1 san_gre; los lamentos de los soldados moribu~~os redoblaban mis anhelos ele martirio, y
~ln:1endome paso con el acero ele mi e~pada, cnro.1eeHlo de san_gre, salté á la trinchera. arrebaté la
h?nclera al enemigo, y re~petaclo por la muerte v
v,c_torcado po1· mis compañcro8, obtuve al si~
g:lllentc clía, como premio á mis arrojo,-;, una c-ons1derahle ,:urna ~e moneda,- de oro y plata, que envueltas en los g1rones tricolores del pendón enemigo, corrí á ponerlas jubilorn en las manos de mi
pobre familia.
~ Y Por qué llora usted, papasito? exclamaron
asombrados los chicuelos.
, u\v, h_ijos _míos ! Porque recuerdo que el ho~m de mis trnmío,; llegó tarde. :.Ii esposa rn me
iba en una lenta y c,1lhHla agonía.

.
ª

Res idencia del Sr. Gobernado r,

De esa ley no podía eximirse el progresi:;ta Estado de ~Iichoacán uno
de los 111ás imiport.ante~ entre lo,, que forman el concierto de la f ede;ación
rnexica,na.
. Obras_ importa~!ísimas de minería é irrigación que se emprenden en lo.,
D 1str~tos, 1~troducc10n de g~·arn:le~ y poderoso;; capitales que vivifican la ind usbna y alientan el comerc10. útil :' conéder-a.ble inmio-ración han tramformado las condiciones económicas del antiguo paía de l;,, tar~os.
. L a capital del_ Estad?· que encierra recuerdos históricos y paisajes de
ipnmer orden, refleJa admirablemente el im,pul,,o que le ha impreso la boi¡ancihle situación actual.
Se han J?lantea?o en elLa mejoras de primer orden; mejoras que demue5ilran el platmble afan de cuHura en buena hora introducido.
Las Yistas que public~mos hoy_ son particularmente sugesti.as : representa una de ella.s el palacio de gobLemo, uno de los más hermosos edificios
que en los Estados h~lla dedicados _á albergar los poderes púiblicw; se ve en la
otra. el 1Ionte de Piedad, que encierra la institución destinada á salrnr á la
gente pobre, de la usura y sus con:,~uencia.o; ~• muestra l.a tercera, la casa del
Gol&gt;e,rna:d?r, moderna conA~·ucción de~tinada á morada particular del primer
mandatario de aquella porción de la Bepública.

Monte de Piedad.

jJer¡ífo Fer¡far¡es.
Cosamaloaparn, Abril lo. de 1901.
i Pero, mamá, si ya no vamos á gritar ! exclamó
J ofü1uin ito.
- _..
i i E n juicio he dicho! !
El alegre viejecito reía más y más, al ver las
caras compungidas de aquellos diablillos mofletudos y travieso!', que se agrupaban mañosamente en
t orno de su butaca.
i Que n os cuente un cuento papasito ! dijo el
menor, en un arranque de júbilo repentino.
¡ 8í, sí ! un cuento, respondieron los demás.
P ero un cuento que sea verdad, repuso Joaquinito. ,\ lguno ele esos cuentos en donde hay riñas
de ~oltlados, y tiros y muertos y .. .
j Xo, no ... ! ¡ yo quiero uno de esos en que aparecen duendes ... brujas ... y fantasmas! contestó P aquito.
:Huy bien, hijos mío!'. Voy á darles gusto; pero se están muy quietos. i Cuidado quien me interrum pa!
Yoy á presentarles, aüadió el abuelito, una de
tantas páginas doloro~as de mi larga existencia.
El cuento que les voy á narrar es histórico .. . tal
como J oaquinito lo de!'ca. l&gt;ongan atención.
Era una época de aflicciones y &lt;le~M,tres, en
que nuestra patria luchaba con helénico hcroismo poi" arrojar ele rn rnclo, ensangrcnb1&lt;lo ya pot·
conYu]siones inte~tinas, la8 armas de las huestes
napoleónicaF, que la inYadían. Era una época en
que la guerra a~olaba nuestros campof-, debilitaba nueFtras íuerzaB, conl"umía nuestras riquezas
Y efüomhrecía nue~tros hoo-ares; época. terrible de
dolor y de miserias, en ql1~ nuestras familias azoradas por la guerra y afügidas por el hambre,

reino, no turn eEcrúpulo en cle~empeñar los trabajos de mayor rudeza; :· en su afán de aliviar nuestro infortunio, ha~ta llegó á lavar las ropas mugrientas de los Folclados que guar)lecían la población. pero aun a~í, no bastaban los e,casos producto;; de sus faenas para llenar el presupuesto de
nuef'tra&lt;; más apremiantes necef:idacles. Entonces pen~é en el suicidio; juzgué como verdadera
fcl icidad el descamo de los mu~rtos; sentí impulsos ele arrancarme la vida· pero la rectitud de mis
principios morales y la pureza de mi credo religio~o, me hicieron retroceder ante aquella monstruo~a idea que de rironto ví como única tabla de
s-ah·ación en el naufragio de mi vida. Pensé darle otra solución al espanto,o problema de nuestra de~graeia, ? "MT/1 ello abandoné mi casa en
plena noche, salí sin que nadie me ;;intiera y corrí por caminos y veredas, en pos ele la gloria ó
&lt;le la muerte.
~Ii e~porn. que conoc-ía los sufrimientos que atenacea han á mi espíritu por aquellos días; que b,,.
bía oído en mis labioB el rugido de las más negras maldiciones, tan luego como notó la f,•lta
mi pre~encia, me creyfi víctima &lt;le ,tlgun,, riña
c011 1a solclad6••11, á quien mtts r1e un;L ve¿, tuve
ocasión de insultar, con motiYo ele las ropas que
mi mujer les lavaba. 1Ii pobre esposa lloró mucho: lloraba noche y día ante las sombras de dos
fanta,:mas aterradores: el fantasma de la miseria qué la oprimía, y el fanta~ma de mi muerte,
que no dudaba ni un momento. Los \'ecinos del
barrio adornaron el alarmante caso de mi desaparición con las quiméricas creaciones de la le-

ae

DE VUELTA.
~

J&amp;'"'&gt;

Por fin te vuelvo á ver, h-0gar querido,
Llamo muy quedo hacia tus puertas· 1·abre!
¡ Al_lá muy lejo;; te creí perdido!
'
De.1a ele nuevo oue mi clioha labre
Al soplo de tu amor, mi pobre nido.
Que e;;p)cnda la alegría y ~e levante,
Que se alcJe el sopor de la tri,-.tcza,
Que vuel~·a el entusia,mio y que se cante
La et'tr_?fa llena c~e pa;:ión, traviesa,
Que sonaba en 1m cuarto de e;;tudiante.

¡ Cuántac; veces surgiste c1e mi mente
Al calor del recuerdo, y me alcnta;;te
En metlio de la noc:he lentamente
8e hizo luz en la s-0mbra y me lhtllll~ste
Diciendo con ternura: vente, vente ! '
)fas tornaré á la lucha: así es la vida
Perenne campo de mi~eria abierto,
Otra vez te daré mi tle;,petlicla
Y por la ardiente arena del tle~ierto
Emprenderé de nuevo la partida.
Anhelo combatir: sereno y mudo
Pelearé por el triunfo y por la gloria,
Y he ele tomar tras el combate rudo
A traerte el laurel de la victoria
O tendido en el dor30 de mi escudo.

e/las

.c.

i:orres.

�Domingo 28 de ~\ bril de 1!101.

~L MUNDO ILUSTRADO
.AÑO VIII--TOM0 1--NÚM. 18.

MÉXICO, MAYO 5 DE 1901.

Bubsr rlvcl&lt;ln men,sual forll-noo, $ 1.5(1.
Idem &lt;dem en la Oap.tcú, l.!5.

::Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA,

Gerente : ANTONIO OVYAS.

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DELICIA.
Cuadro de Bugeoio Bpiro.

CANCIÓN ORIENTAL.
C nadro d e Yico.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 17, Abril 28</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Arte e histerismo</name>
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        <name>Exposición de Buffalo</name>
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                    <text>Domingo 28 de ~\ bril de 1!101.

~L MUNDO ILUSTRADO
.AÑO VIII--TOM0 1--NÚM. 18.

MÉXICO, MAYO 5 DE 1901.

Bubsr rlvcl&lt;ln men,sual forll-noo, $ 1.5(1.
Idem &lt;dem en la Oap.tcú, l.!5.

::Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA,

Gerente : ANTONIO OVYAS.

s,UIUIU IUIU IUIU IU IUIUIUIUIU IUIUIUIUIUIU IUIUIU 1 UIUIU!UiUl UIUI U IUIU IU!U,U IU IUIUIU IU IUIUIUIUIUIUIUIUIU IUl~ IUIUIUl ·u

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U1u 1u 1u 1u 1u!UI UIU IUIUIU IU IUIUIU IU IUIUIU IU IUIU lUIU IU 1 UIU IU IU IUIUIUIU IU IU IUIUIU IU IU IUIUIU IUIUiUIU IUIUlrlUIU IUI~=
DELICIA.
Cuadro de Bugeoio Bpiro.

CANCIÓN ORIENTAL.
C nadro d e Yico.

�...
Do.mingo 5 de !fayo clo 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO I LUSTRADO

•

Lu1sA.-No wy buena. Bien, á
pesaT de eso, he notado desde hace
aiJgunos años, una cosa que mucho
me lastima . . . , pero muoho. . . -Y.
es que á tí sie,mpre _se te esté pi;
) diondo e,n matrimomo, y nunca a
mí. 'l'e han JJO?ido once voces en
· dos añoo y med10.
ANI'rA.-A tí también. Sé justa.
LursA.-Sí, á mí una vez, me
pidió el ~eñor Chatca.ublane, que
tenía se.-;enta años. . . y que es
cojo.
.
ANITA.-¡ Pero muy neo! ¡ Tan
rico él solo como mis on~ pretendientes reunidos!
Luis,1..-Es c-ierto. Xeeesario es
confe.sa,r que ya es algo; pero no
es oomoarable con lo tuyo. Todos
los jóvenes, todos aquello.; ta.n
gua:l)()S que á mí me ha.brÍ8Jil a~rada&lt;lo eran los que te pechan.
Sien;pre An ita; X unca Luisa.
AXITA.-:Me entristec&lt;,&gt;s.
LL'ISA.-Calla, muchacha. Cada vez _pasaba ~o
aniiIDlo con papá y mamá.-"Señora, senor, decia
el joven emocionado ( ó la persona respeta1?le envía.da ei!l su luo-ar). tengo el honor &lt;le ,pediros la
ma,no de vu~ra hija.-¿ Luisa? se apre:,uraba
á decir mi mamá, que tiene g;andes_ deseos de
colocarme.-No, Anita, res-pondia el JO'Ven emocionado ( 6 la persona respetable). E?tonces? no
sigamos, rnñor, declaraba papá. No S?L~, el pnmero q,ue pi,de á Arrita; pero es una dec1s1on irrevocable entre nosotros, &lt;le no ca~ar á la menor ant,es
Nle á l.a ma,yor. Cuando Lmsa se case; r,a veremoo. Hasta ent-0nces tenemos el pesar. . .
Y el
joven emociona&lt;lo ( 6 la .pe:8?na respeta?le) se
marchaba confuso. Al iprmc1p10, no _le hacia gran
ca~o á eso. Me decía: es un3: oa.sua~1~ad ~
v~ndrá mi turno. Uno de estos chas sera a m1 ~ quien
le toque. Pero los meses transc·urrían y m1 _turno
no llegwba; era el tuy? quJ re~tfa . .. Amta. • •
Anita. . . Todos quenan -a Anita. Compr~ndeTás que á fuerza de tanto, he acabado ¡vamos. por
notar. nor C01l)J&gt;rernder.
?
ANITA.-¿ Y no me aborreces i
LUISA. _ ¡ Hasta 1a rnuertl'.
ANITA (alaI1IDad.a).Pero no ha Aido rulJM
mí.a, te lo juro. N u nea
he hecho nada para .. .
LUISA.-¡ Bien lo sé,
linda! ¡ Quererte ! ¡ Vamos ! ¿ Cómo no ? Sólo que me he visto obligaJda á confesarme que
yo no a.gradaba. Es boohorooso, es el colmo de
u.a humilhlaciim. . . todo
lo que tú quieras. :Mira,
en los bailes, "ellos" nunca me invitan.
ANIT.A..-Hamn algo
mejor que eso.
Lms..1..-¡ Ah, sí! Platican los valses conmigo,
en vez de bailarlos. ¿ Te
Í!IIl.aginas que soy tonta?
En esta época, el hecho
~ que los hombres prefieran la conven,ación de
una mujer joven, al pla\,
cer de estrechar,la y llevarla en sus brazos, ¡ buen
síntoma para ella! Bien,
p,ues es lo que me digo:
¿Por qué papá y mamá se obstinan e:l no conceder
á Anita á todos los que la han pedid&gt; ?-Porque
piensan que me lastimaría de que Anita se casara
antes que yo, y que más trabajo me costaría después
"encontrar". ¿No es ew?
ANITA.-En cuanto á eso, tienen razón. Tú eres
la mayor; tú debes casarte más pronto.
LmsA..-Sí, pero á condición de que agradase;
y bien sé que desagrado.
ANITA.-¿ Estás segura?
LUISA.-¡ Desagraido, puesto que nadie me hace
caso, y voy á cumplir fos veintisiete años !
ANITA.-¡ A lo último va lo mejor!
LUISA.-No; no me hago ilusiones. Así es que
la única solución, ya lo hé pensado, es no casarme.
Y estoy resuelta á ello.

ij

¿cuÁL DE LAS DOS?
LUISA, 26 ailos de edad.
ANITA, 17 ailos.

Luisa entra, sin hacer ruido, á la pieza de Anita,
y se detiene, contrariada, al ver á su hermana llorando.
LmRA.-¿ Qué tienes? ¿ Por qué llora.,_?
ANITA ( di.~gu.~ta&lt;la por verae sorprendida).Por na,d,a. V rumos, se acabó.
LmsA.-Dime, ¿ por qué lloras, _preci~sa?
ANI'l'A.-No lo sé... Los nervios. El tiempo.
LUISA.-¡ Vaya ! Voy á tledrt('lo; es por lo de
ayer.
ANITA.-¿ Por lo &lt;le a ver?
,
LmsA.-Ko intentes engañarme. Es a ca11Sa de
la respuesta que dieron ayer papá y mamá ~ ...
ANITA (con· precipitación).-¿ A ese Joven?
Pues no... nunca.
Lm SA.-Sí. .. , al señor Pa.blo Reynau&lt;l, el que
te pidió en matrimonio.
ANITA.-Te lo juro ...
LmsA,--No jmes... Es inútil ocultarlo. Y
á mí· á tu her'mana mayor. ¿ Lo he adivinado?
Aii1TA (con dificulta&lt;l y en voz baja) .-¡Sí!
LursA.-Lo hubiera apostado. (Tomándola por
el ouello).-Bésa.me pronto y fuem:e.:. Es una necedad, ¿sabes? apenarte por pequeneces, por un
señorito ...
ANITA.-j Un marido!
.
.
LUISA.-¡ Bonito! Por un marido que se pierde, se encuentran diez.
ANITA.-j No trunto como e;;o ! ¡ Tú, que eres
huma, haihlas con una llaneza!
LmsA.-¿ Qué quieres ·decir? .
,
.
A~ITA.-Nada. Sino que con11enzo ya a fastiidial'IJlle. ( Con voz trémula). Me siento humillada. (Llora).
Lr.ISA.-;. Qué es lo que te humilla?
ANITA.-Eso de ser siempr-e pedida y nunca
dada. Aoa:ba por saberlo todo el mundo .. . donde
q uiera en París y -aun en provincia ... y eso me
.:1: ' : " ¿ que
' h ab ra
'
daña · 'si nada se' corruprend e, se wra
en~? Algo enorme evidentemente". ¡ Se creerá,
tal vez, en que tenga yo enfer. . . enfermedades
ocultas! (Llora).
~
.
LUISA (contemplándola). - ¡"\_amos, necrn_ !
Siempre pedida . .. Y tú rt~ queps ! ¿ Qué dirías, pues, si te hallara,; en m1 lugar; Y.º. que nunca he sido µed,ida, que paso desaperc1b1da, como
si no existiera? ; Eh ? ¿No encuentras nada
que cwitestar?
ANITA.-j Lloraría diez veces más si así fuera,
he ahí todo!
LUISA.-¡ 1\fucho adeJ.antaría con eso ! ;_ Crees
que eso
llevaría más pronto al altar? Yannos,
nb te afane,s, y enjuga tus ojos. D entro de muiv
poco--reouerda bien lo que predigo-todo va i
carrnbiar.
ANITA (incredula).-¡E.h !
LnsA.-Nada de ¡eh! Todo va á caimbiar, porque he tomado un partido. Cuando, e1:traba 3.9;iií,
hace 1m momento, precisamente vema a anunciartelo. ¿ R'lt,ás tranquila?
ANITA.-Sí; pero no adirvino.
LmsA.~Escuoha. Te quiero con todo mi corazón ¿ea.bes ?
ANITA.-¡Yo también!
LUISA.-¿ Estás muy segura de que no estoy celosa de mi querida. Nita? Todo lo que te pasa de
b,;eno de venturoso, aunque sea á costa mía, ¡va'
. ,
,
mos ! me pone má.s contenta que s1 a rm me pa·sara.
.
ANITA.-Eres muy buen-a.

me

tª

ANITA.-¿ Tú?
LUISA.-PO'l' Dios que sí. ¿ Para qué empeñar-.
me? Ya me consideTo solterona. Pronto, de5pués de la comida, voy á anunciar el as1mto á
papá y mamá. Iinsisti~n un _poco, por afecto, por
política. porque me q.uienm bien e1;1, el fondo; pero
ellos mismos une darán su aiproooc10n, y &lt;le aquí á
una semana, á lo más, nuestros amigos, m1e5tras
relaciones' todo el mundo sabrá
que Lui-sa Duro.
.
cher ha renu,nciaélo al rnatnmomo.
ANITA.-¡ Tú eslás leca. . . Y yo estoy mortifi..
cada!
LmsA.-Entonces, chiquilla ... , entone()$; lo,;
on&lt;-e jóvenes que se desesneran_ cles,de )1ace dos añO!&lt;,.
cuando fueron tan mal rec1b1&lt;los (sm hablar &lt;lt-1
duodécimo de ayer, de ese Pablo Reynaud, que no,
te es indiferente, si doy crédito á_ mi ~netrarió1
de her,ma:na mayor), antes de qumce dias van á
volver todos á la casa, para pedirte de nuevo. Xo

tendrás más que el bocliorno de la eilección. l l)ll.~
,; mamá estarán obligados á dejarte hacer. ¿' e,; romo nas una tontuela con llorar? Buen&lt;- , · ·:~'"º
no abres la boca? ¿ :N"o me besas? ¿ En que piensas?
.
.
ANITA (muy emocionada).-P1enso . .. pl('mo
que eso es tan hermoso . . . tan sublime y noble. • •
LUISA.-¿ Vas á volver á las an~adas? ~
ANITA.-. . . Que yo no lo qwero. , :N o, n,r.
acepto que tú te saicrifiques as1 por m1.
LUISA-¡ Pero si no me sacrifieo !
ANIT¡_-Sería una miserable si tedejara.
LUISA. - ¡ Ohist ! Buenas nochet:.
(Hace como que sale).
ANITA.-N"o te vmyas.
T.msA.-Entonces, deja de tledrnecedades.
ANITA.-N"o ;:.(YJ
tain casqui 1':!ll-t r,1mo piensas, ¿Yndad, Luisi ta ? ¡ Soy

~-abellera, por la que te ha ofrecido el peluquerodoscientos francos .
to, "paneaux"' de arle, espejos, constante ir y venir
humano, una orquesta zíngara, coro de charla
LUISA.-Yo soy vieja, y tú eres joven.
~
multicolora, ojos suplicantes que os piden la liANIT.A..-Yo te alcanzare muy pronto.
Sí,
amigo,;
míos;
si
no hay "vida de Bohemia" mosna de un plato caliente, un ' 'bock", un "sandLu1sA.-Tú tienes cincuenta mil francos más
que yo, de nuestro tío Andrés .. . En fin, tú lo tie- en Park ha)' bohemios, tale8 como desfilan en la "ic-h", y risas y saludos y palabras que lastiman, y
obra ele Enrique ::Uurger, tales como acaso un po- acaso-¿ sería verclacl ?-hasta sollozos y lágrimas.
nes todo, y yo nada.
co convencionalmente, los habéis visto pasar Así, á vuelo ele pájaro, percibí el cuadro.
ANITA.-Protesto.
Lt'ISA.-Xada. . . ó no mucho. ¿ Para qué ninJbados por la dolorosa música dc- Puocini--que,
Y al extremo, C'll una mesa. como a:bstraídos en
-estorbarte el carmino? Lo que yo hago es muy sen- dicho sea entre paréntesis, no ha llegado á pene- una existencia propia, como en un mundo aparte,
d llo, Y no ha.y ni que agradecérmelo. Xo hable- trar en la capital francesa, no tan incisivamente e;;taban ellos-Rodolfo, Colline, Schattnard-con
como en Jiéxico, á lo menos. Para tropezar con sus largos levitones románticos, sus sombreros de
mos más de eso.
ANIT..1..-Sí, hablemos. ¿ Y sabes la verdad? elloo es preciso-; quién lo creyera !- aban clonar el anchas faldas, rns cor,batas flotantes, su pipa en los
¿ Quieres saberla? Si una de las dos debe sacrifi- Barrio Latino, elejar muy atrái' la ~ilueta eune- labios, sus largas melenas, como desprendidas de
oam!. . . ,pues bien, ¡esa seré yo!
L t:1S.A..-¡ Yaya!
.Ax ITA (exalt,ada) .-¡ Sí, yo!
L rIS.A..-j Ahora Mlimos con otra!
.AXITA.-P~ro ¡ vaya ! mira: puesto que yo soy
siempre la pedida y nunca ,tú, es, pues, mi presencia la única que ocasiona todo el mal. Yo te eclipso, te hago S()mbra . ..
Ll'rs..1..-¡ Estás loca!
AxITA.-Si yo dijera que rehuso á casarme; que
-quiero quedarme soltera, eso volvería todo á su
lu.g-ar, y e!',tarían obligaelos, ellos, Jos doce aspiran tes. á dirigirge entonces á tí. ..
LUISA.-¡ O á otra, inocentona!
A~ITA.-Inocentona ó no, no me arrepiento de
)
-ello. So~· yo quien no &gt;'e casa. ;_ Está claro?
Lrrn::J..-Xo, soy yo, la mayor.
·1'
AXITA.-Yo, la menor.
LUISA.-Escucha ¿quieres? ¿ Lo jugamos á cara ó cruz?
A xIT.1.-Xo; no son la suerte y el azaT los que
-deben regir e-osas tan graves.
·
Lns..1..-¡ La ~uerte y el azar, son Dios! La
P_roYidencia ·pued~ 'muy hien iluminarnos por me-d10 de una monedilla. ( Saca de su bolsa una pieza de cobre) .
ANiu.- Tienes razón. Cruz, yo soy quien de'be quedar soltera.
LüISA. Y:a á ser cara, yo, por eonsiguiente. (Se
prepara á arrojar la moneda) .
AxrTA.-Espera. (Hace el signo de la cruz) .
1Va ! (E~ lanzada la moned,a).
LCTSA ( que vió primeramente).-¡ Cara ! He grC'cicla de Xue,tra Seüorn, perder de vi~ta las fi- una neJa pagma de la imhorrahlc llóvela d~l hol°"as aguja, de la Sanhl Capill.t, eruzar el río. el hemio. ¿ Era po:::ible aquel prodigio?
.
g anado. ¡ X o me casaré nunca!
"mal'lstroon ., de los bon levare,;, y subir hasta
Sí, y "Crueta-mi compañero ele aquella no:.\lontmartrc. el barrio de las alegn•~ noches, el de che-me explicó la "cosa··: parece que el Ayunca,mbiantes rMagas de luz, el de la mu,a irónica t~niento de París subvenciona á un gru.JJO de ,.li"" mordente, el de los '·cabarets·· maeabros, el de t1sta,- con objeto ele que ellos conserven la \r9_,:;ia pleo-aria de pietlra que se alza. allá arriba, eu eión bohemia en la oleada de compolitismo que
lo aiti -del cerro, de las redondeces hrillantes ele va inundando P arís. EllM son los encaro-ados de
la ba.~íli&lt;.&gt;a g-ótiro-bizantina ( el Sagr,1do Corazón). reüYir to¡]a una épo.:a. ¡ .iy ! bohemios e;_ la
Aipenas habéi:; pisado aquc-lla amplia barriada, riencia, bueno~ burgue~c.&gt;;;, en el fondo, cobij 1dos
rlc boulernres e~pacio::;os y plazas trazadas en se- en el pre.:mpue,;to, al abrigo de la~ prirncione,, c,imicírculo, sentís la impresión de que o, encontráis merciando c-on una faba mi~eria, buenos chicos, á
en otro París, con otros habitante~, que o,; hablan })esar de todo, que explot.rn el "físico ele su empleo''.
otro fran&lt;·és, os miran de distinto motlo; es una
Y como una ráfaga llamó á lo~ umbrales de mi
capital que no habíais couocülo, que nunca ha- memoria fa negra existencia tlel autor de !aq
bríais ,o,pechaclo. í entonces encontrúi,; que los '·E~c-enas·•, la lucha cle~e,:cperada contra la mi,;cgrandes boulernre~~la primera i'irc-na clel viaje- ria: las largas nod1e~ sin fuego, los días de '.!Vllro--i'Oll duma,iado "ra~ta··, lo-: véis cur;,i,-:, faltos
no ... todo 'C'l prolonga-1lo martirio del pobre, :tliurele color. con su miseria v ~u plarer confc-ccio11a- ger, que clc.&gt;scan;:a en el cementerio de ese 01:&amp;,no
clo;, ex-profeso para el foi·astero: te,néis )a imp~·e- barrio ele )Iontmartre. en el que su recuerdo sirve
~ión ele encontraros en la verrlndera cm•tlacl-fie- aúin de porta-estandarte de la juYenh1cl que sueña.
AXIT.A. (triste).-¡ Pobrecita ! ( Con lá,,"'fimas en
bre, que no se recata. no se disimula, no hace su
:.\Iur,ger, el gran sacerdote de los "bebeL1or~
1os ojo, ).
''po~e·:, es sineeramente franca, cle_scaradamente de a¡rua ", arra~tranclo su pobreza de aquí para rillá.
LnS.1. (febril, besándola con nerviosidad).- franea. brutalmente franca. en mecho de sm ex.- comiendo cuando se podía. escrihic-nclo para toda.;;
Pero ríe, X ita; ¡ e;; la primera wz que tengo travíos, de sus vicios y también-¡ oh sí, también! las hoja" impresas, redactando anuncios de somsuerte!
---&lt;le sus altas in5piracione&lt;'.
brererías, trabajando ,ün resar. trabajando siemAllá, en la cúspide ele la calle r1t' Yídor :i\Iassé. pre, ¡Jorque sin el e,:fuerzo continuado, persistente
7(e,,ry J:avedar¡.
la "Boite á Fuffy'', el antiguo Gato X egro, fun- sin altos ni Yecilacione•. no hahría tenido su pan,
Traducido para El :\fundo Ilustrado."
dado por el ingenioso Sali,-, el gr:.m S_alis, perio- -¡pan, Yel'cladero pan !-con el que se regala,ba
dista. -poeta. d~ora-clor, tahernero, arb,,;ta. el re- como un sibarita: )IurgeT, muerto en plena bofno-io hoy ele los cancioneroi'-FUri'V. Hispa, :.\Ion- hemia.da aún, llernndo en flU solapa la roseta de
t~a-de donde ,-m•o-e la ~átira polític-n, la copla la legión de honor, enterrado gratuitamente conAMÉRICA LATINA.
.
ª'
1a "B01.te'' , e;; elecir,
.
~loliente.
la c-strof a "1
e el Ctia;
dnciclo piadosamente bajo un mármol pao-aclo
por
0
la caja, en la gue apenas caben clo:::-cienta;; p~rso- subscripción pública ... '.
L~~ palma~ ~on la gloria, y los palmares
11a;,-mihlic-o rxquisitamente refinado--que· nven
Y C\'Oq1~é _a9ue1la canción de ")Iusette", que el
•c-ubnr ele gloria á América parecen;
de la nota del momento, del h&lt;'cho actual, una vi- poeta e,cnbma tal vez en una bulliciosa noche
lo,s mares son lo inmenso. y la o-uarnecen
da compendiada, ele medias palabra"!'-, _g-uiños, son- como ésta, acaso en esa misma mesa en donde desvastos c,pejos de estruendosos ~mares.
Tisas. wna atmósfera de abreviaturas de la que es P."ranan su buen humor los traficantes del desvenL~~ ríos son poesía, y con cantares
difkil satm-ar,e.
turado ausente:
1as lira~ ele cien ríos la ensordecen ·
En el foco del Boulernrcl Clichv. la., dos aspas
H ier, en V()'.Yant une hirondelle
l~s montes son grandeza, :v la enalt;cen
e,n-mesí~ del '':.\folino Roio'·, sa.lón canalle~co.
Qui noui:- ramenait le printemps,
cimas de cordilleras seculares.
feo. monótono. que ~e rnfoca de una mirada y
J e me suis rappellé la belle
h Raza que cara al sol. libre camina,
eme di~gmta á los pocos momentos. Fr.- la harn11a
Qui m'aima quand elle eut le temps ...
uncl~ ,m apocalíptica retina
&lt;le] vicio, una harnrna que no ~e toma el trabajo ele
( A?er, al ver á una golondrina que nos traía
del bem1Jo venidero en lo profundo.
disfrazarse, se exhibe tal como e~, turlmlenta., ha- la primavera, me he acordado de la hermosa que
ra,posa en medio ele rns encajes, pintarrajeada, me amó cuando tuvo tiempo . . . )
Y á sí misma se mira triunfa:dora,
con aP€titos á flor de cara, la ca.lavera del bulón
la. hostia elernr. sublime ~, redentora,
¡ Y sentí el deseo de arrojar á los mercaderes
trás el colorete de la ninfa. Y hufa para refugia- del templo!
'"Jue ha ele mirar arrodilla.do el mundo.
ros en cualquier parte. ; En dónde? En el priSa/va?Jor l{ueda.
&lt;::arios 2Jíaz j)ufóo.
mer café que tropezáis-Place Pigalle--salón vas-

LA BOHEMIA EN PARÍS.

ªP" ·

11

capaz yo también de infinidad de c·osa!' buena." r
Lu~SA.-Pero estoy seguro de ello, hij~ta. ro_nozco tu oorazón; y si tú estuvieras en nn In~ai,
· apuesto á que obrarías ,lo mismo que yo.
ANITA.-j Oh, isí ! seguraimente.
LUISA.-¿ Lo ves? ¡ Si eso es naltura,l ! So/ 11;1
obstáculo, una muralla. Soy fea, y tú eres boi:ita. . .
~
ANITA. No es cierto. Tienes tú una sober ,.i

si'

Domingo 5 de Maiy-0 d-e 1901. ·

�EL :hffiNDO ILUSTRADO

Domingo 5 de 1foyo de 1901.

IMPRESIONES DE LA SEMANA
~

AIRE Y POLVO.
El aire, como pillín de barrio, gu,,ta de jugar
eon la tierra. Hace l"0:,,1.-; inauditas con la ba~ura de las calle~ : l1¡uilihrio-5 de acróbatas, juegos de
$alón, c-ontor,.ione::. y :salto$ imposibles.
Y, á toclo correr. riendo y ,;il'bando por ren(lijas
y rejas, lernnta el poh-o 1:011 ,;u soplo traYibo, y
lo arremolina. en largo:- ('lllbullos gri,;e$ y giratorios, ó lo plie-ga y cle,-.pliega 1)0r el espacio, á modo de flámulas inquieta;: Y banderola,, ondeante;:
ó lo enrolla en aros pirotécnico,; que YOltejean ha::.~
ta deshacer&lt;:.e en hl Mmó,-.fera, ó lo aYienta, en fin,
á puñadas loc:a::&lt;, ::-in tón ni són, á esta Ycntana,
á aquella m,1ceta. ,;Í la &lt;:ortina de e::;o,, 1balc:one"', al
hueYO de cri,-tal .c·uaj,1do de la luz eléctrica, y rnás
alto, al tejido de alamb1:e:, donde .-;e pa;:an la Yida
haci~mlo ,ms ejerc-i&lt;:io,- gimnásticos, golondrinas y
gornones.
En e:5tas calient(&gt;5 tarde,: de _\lJril v )IaYo, e,;
de ver~e cómo á pleno sol, fa briea el Y1.ento: en L-'l
azul dorado MI aire. :-fü efímero::&lt; y tran"-parentes
A"Obelinol", ,ms cortinajP" C'Olor de 1perla. ms tela,;
diáfana-:5 franjeada,- ·de luz. sus humarer1a:S llenas
de chisuas v fnl¡!ore,-, ,;u:; remotos Yaho,:; v neblina;;, sus ga,-as flotant(•:; que em·lwlYen Ja,," lejanías, los últimos término~. los horizonte;; en una
indecisión de l'n,uei'ío. P ero el aire, muc:hac:ho
perver8o. no finge toda~ c,tas decoracione~ teatrales por el i:;im1)lc p:usto &lt;le recrearse con ellas y ele
ser admirado de la,; gente.;. Es alegre, parlanchín
y gracioso; pero e,, también gro~ero, y mal intencionado y a;;tuto.
Ya nor esas calle;:. mn~· pa$0 á pa::&lt;o, abanicantlo
los ro;,tros ;;:udoroso,-, bLwmclo nwjillas, rizando plumas. arrebatando a(¡ní ~· alM. ele los jardines públicos. de este árbol. ele la otra planta. una fragauci,1 que diluir; ~oplando, soplando sin fuerza
sin_ e,-trépito, :para que el petlazo ele papel yucle
fin1a uoa mariposa hlanrn. ó la hrizna de hierba
brinque como un in;:ecto sobre el agua aceito,sa
ele! charco, y ;;:alten ~· ru&lt;.&gt;den Y se arrastren por el
suelo, una hilacha r0i'l como el ala de un colibrí
una colillR &lt;le cigarro no apaga-da aún como un¡
lnciémaga heritla. una hoja seca corno un e;;carabajo, un corcho ele botella: como nn carro de combate ,en miniatura, un •¡&gt;etlazo de Yidrio' una cinta,
l a cascara de una fruta mondada, todo ese ejército mi!1-úsculo ~e las cosas inútiles, que el aire
rrnue\'C a su antoJO y pone en illlarcha caprichosa.
¡ Oh, qué buenas y cleJ.icaclas caricias que nos
hace! Le som'(&gt;imo~, no nos quejamos ele él, se
nos ?lvidan por largos ratos sus malas pasadas y
sus mconsecueneias. ¡ }Iirad qué manso está !
~o juega con las ,eletas, ni con los rehiletes de
los tubos vcntiladorE.'$, ni siquiera se pone á sacudir, como mozo mal hu.morado, las banderas.
Sólo mu'.V arriba, mu_y arriba, sobre aquel cerro
violeta, se distingue que está escardaDJdo y desflecando nubes, con mucha lentitud y mucho juicio
Pero eso que hace allí en el cielo no es una diversión, es un trabajo.
Y repentinamente, como chiquitín nervioso q1~e
s~ cansa. de estarse quieto. acelera el 'Paso, t r ota,
tira los ~uguetes ql~e moYía á compás, los rompe,
los estruJa, Jos arroJa muy lejos, y en seguida emprende la carrera, desatentado y ciego, arrebatando sambreros, echando tierra á los ojos, levantando faLdas, con cínica grosería, cerrando y abriendo con brusqu~dad vildrieras y puertas para que se
rompan los cnstales, entrando y saliendo por to{las par~ como "ratero" roerseguido, y moviendo
de su sitio las cosas que halla á mano: de aquí
un mueble, de allá un cuadro, de la mesa una
copa, de la cama un cojín; en los corredores qui ebra las guías de la.&lt;i enredaderas, y en las azotehuelas ... ¡oh! allí infla la ropa tenrlicla, la arranca de los cordeles, se la lleva á la calle la eleva
Y, h~ ele ella, cometas de, nieve y pájar~s de fan~
tasticas formas. Cobra bnos, casi se enfurece con
el ruido y la algazara que produce: las gentes que
gritan! las cosas que c~n. los -perros que ladran,
las hoJadelatas que rechma&lt;n, el estrépito de los vidrios rotos, el crujido de las mader as, toda la alh'.1-raca oue provoca es para el viento, como una
diana, como un canto guerrero que lo anima y lo
entusiasma en sus audaces ry desordenados retozos.
Bien es cierto que la ciudad sirve ahora á este
loeuelo, como nunca, para sus burlas v correrías:
muros y ciudadelas de adoquines, cordilleras de
ca~cajos, volcanes ·de grava, serranías de arena,
ab1~mos -de Jodo, grutas con est-alactitas de fanao
,.., ,

y

lagos artifi&lt;:iale~, eavernas; la da pública accidentada hasta lo inverosímil, por quién sabe cuántos
&lt;liabólieos trabajos del pr ogre,,o. Tiene el aire,
por lo mirn10, un precio,o campo de operadones;
niric:uetos. e,,c:onclites, ,;alidas falsa:;, ~· pertrec:hos
de guerra. como no i-e lo,, hubiera soüado.
L os bueno,.; habitantes de la ciudad ,;ufrimo~ las
trav(•sura:; de e,;te jocoso cantante de n11H.lri!!ale,;,
qne á &lt;:ambio de su.s pui'íaclos de polro, t1e :sus intempe,;tiro,i arrt.&gt;bato;,, de ,ms cle:-agradable,.; fec-horía,;. iH&gt;:- trae bocanadas de primavera que &gt;1~pin1mo:- á grande,: ,:orbos, como rejureneciclos tambié,1
por el &lt;:áliclo aliento de Yida que llern el polen de
flor en flor. el germen lle grano en grano r !a :,legría ele c-orazím en corazón.
•
¡ Cuán tli4into es e,;te viento {le _\ bril y )layo,
efte hálito de amor, e;:te in_;ufrible Y maiio,;o chiquitín de barrio. que juega con tieri·a y ba-ur;t•.; .í
pleno ,;ol, ,u"1oroso y de;:enfrena,,lo, al otro. :11 frío
,. mclaiic-ólic-o I ic•nto de X o,·icmbrc Y Dicien:brc.
~¡ que arra,-tra hojas muerta., por jarclines .,· ('amino", a I canta-baladas tri~te:i en ht,, n1m,1.::- t!C;~nuda,:, ,1! Yiajero ilwernal que n--c:orre la,, calle,:
por la,: noehe,:. quejándo::e lúgubremente y deja11do lágrima,: en los cristales de las Yiclriera, !
E,,e ni ,1lza polrn. ni sacutle c-ortina,s. ni tiene
al iento,; para abrir puerta:;, le,·a,ntar faJ.da,; Y arr,~hatar sombreros. };,; débil y e,tú enfermo ; 1io jue•
ga, no ~onríe. no fabrica efímeros gobelinos, ni
finge humaredas cuajada~ de chis-pas y fulgore,:;
pa,;a. pa:;a to•Ül&gt;ntlo, con su ca:;cacla tos de tube.rculoso. friolento, entrapajado, quejumbroso, ha.blánclouo,; al oído ele eosas amargas y de ,qlC'ños clesYanecidos: del amigo ingrato, de ,la mujer infiel, tle
la noYia muerta. de los muros ruinoso::&lt;, de las enredaderas que el hielo quemó; en el alma de las
ilusionp,- extinguidas, y en el camposanto de las
tumb,1s o! ,·iida.das ...

¿VAMOS AL CAMPO?
Y todo el mundo se pregunta ho~·: ¿ Y0mM al
campo: ¡ Ah. sí! L a animación y la vida Yeranean ; han emigrado hacia los pueblo;; pintorescos que &lt;:iñcn la cil1dacl.
El más cere:ano es Tacubaya. Pero Ta.cuba~·acreo haber tlicho otra vez-es lrna lujooa aldea ennoblecida. Tiene aires de señora, humos aristocráticos de dama linajuda y apenas se le echa de
Yer en uno que otro pormenor aislado, la rústica
simpli0idad ele su origen.
Allí las casas tienen porte de palacio~, pórticos,
columnata;;, altas rejas de fierro, ,;evera~ fachadas. Apenas en los barrios se ven tapia~ carcomidas sobre las cuales asoman la c:abeza algunos árboles curiosoo.
'l'acuba~·a no es aldea, ni es campo. E;:: la prolong-ación, en Yer&lt;le, de la ciudad, con todo~ sus
orgullos ~· Yanidades.
Campo, ::\Iixcoac, San Angel, CoYoacán, Tlalpam. Por este tiempo, y en estos pueblos, se celebran fie,-ta,; donde no hay má,s $etla que la de
1as magnolia~. ni más terciopelo &lt;¡ll'e el ele los pensamientos. ni más esencia que la ele las Yioletas, ni
más galanterías que las ele los ojos: fiestas deliciosas que valen más que las que pasan baio el artesonado de oro. con deslumbro.mientos de bujias,
en una atmósfera enervadora ~· pesada, donde el
labio sonríe con tristeza, y se entabla la lucha. de
las -pasiones mezquinas, y ron,da, silencioso, el pensamiento, en busca de una mirada cariñ~a.

.Cuis 9. lfrbina.

DE " ...~ TICAS."
A LIDIA.

¿ Por qué si ora te hablo, tus enojos
Despierto luego ?-No como antes eras
Eres hoy, Lidia . . . Si me ven tus ojos
Son tus mi:raclas fieras.
Hoy de tus labios para mí el reproche
Sale y burlona la sonrisa altiva;
Llego á tu lado en la callada noche
Y me apartas esquiva . . .
Como lebrel, por donde vas, tu paso
Sigo y te asedia mi amoroso ruego :
¿Ya no te enciende del amor, acaso,
El misterioso fuego . .. ?
¿Huyes ... ? ¡ oh, Lidia! volverás ¡ oh, Lidia!
A este lugar á encaminar tu huella;
La que por bella te ha causado ell'Vidia,
Te encelará por bella ... !

Fer,,angrana.

Domingo 5 Je )fayo de 1901.

EL MUNDO ILUS·T RADO

La mn1er y la~ profesiones liberales
Justicia y conveniencia
l'au.a. YCZ que ~e anuncia el ingreso ele algmia
llama al foro, ó su admisión como doctora en me-:
dicina, la opinión se eonmueve, las ''gentes sensatas" ,,uspiran ó protestan, los espíritus conservadores se alannan, y por donde quiera oo ven manos que _,e alzan al cielo, ojo,; que se tuercen con
patélica expresión, labios que ::.c pliegan en irónica "onri:::a y YOc:es l¡ue cila:mau contra el libertinaje femenino, y que presagian que "lo:; uio$cs
:,e Yan", y aca:;o p,1n1 no Yolver.
El editorial amenaza con la ruina clel hogar, cl
abandono de la familia, la extinción de la raza•
la gacetilla ó la c:aric·atura exhiben en trajes y si~tuaeioncs ridículo:::, á las emancipadas, pintan al
hombre meciendo cuna,; y á hl mujer practicando
direcciones ó pronunc-iamlo alegatos, y la $0('iedatl, ante tanta declamación y tanto cle~pill'.arrode indignación y de ,,11 ática, se siente realment e en peligro, tiembla por el porvenir, y reclama.
dd gobierno medida;; :'alrndoras y resoluciones
exrre.mas que impitlan esa deserción en masa, del
hogar y del deber ma-terno, &lt;le la más bella mitad
del género humano.
Y mientras del gohiemo ;:e exigen medidas re:'i.ricti ,·as v exelu~iones 'draconia,nas, clausura de·
puerta.s y· barraje,i ele c-aminos, á la mujer se ledemuestra por a más b su incapacicla&lt;l, su radical incoonpetencia para otra carrera que no sea la
de "gallina de Yiurio... y se le ha.ce cargo de tonciencia de aspirar, ,-iendo mU'cla, á la elocuencia,.
siendo tonta, al estudio. siendo ignorante, á la
ciencia, siendo manca . al trabajo, y 1,e le pinta
como única, em·idiable y sublime su misión de''úngel del hogar''.
¿ Angel del hogar? convenido, señores mío,;.
pero no hay que olüclar que también los {mge]eg
comen, cuan&lt;:lo no lo son sino en sentido metafórico, como les ;pa~a á los clel hogar.
El problema de abrir ó cerrar á la mujer la, carreras literarias y las profesiones liberales, es unode los numerosos casos que registran la historia y
la evolución social, &lt;le conflicto, 'V de conflictog-raYe entre las exigen{'ias de la necesidad y los.
altos interei,es &lt;le la iu..-.ticia.
La comenienc:ia impone la división del trabajoentre el hombre y la mujer, la consagración exclusiva, ó, por lo meno,;, preferente, de ésta ú1tima
á sus funciones maternales, á la crianza y euucación 'Primera de los hijos, al cuidado y vigilane:ia del hogar; pero, á la vez, la justicia más extricta exige r¡ue ú nadie, hombre ó mujer, se cierre
ningún camino, ni se le vede la práctica de cnal&lt;¡uier mOllo hone::;to de Yivir, si tiene voluntad Y
aptitud para e-e ejercic-io.
Subsistir, ganar con el trabajo honrado ~l pan
y el abrigo, he ahí la primera de las neces1dal~CS
humanas. "Priu;: e~ esse". pTimero es ser, c~istir, decía la sabiduría antigua, hoy, reconocrdocomo principio práctico por todas las socie&lt;lades
culta;; y ,por todos lo, pueblos civilizados. A e;:a
necesidad vital y primordial debe corr6:'ponder
una libertad tan neces.aria, como la neces1.dad deque deriva : la libe,rtad de trabajar honestam&lt;.&gt;ntey de. buscar la subsi~reneia donde quiera que honraclame11te pueda encontrarse.
.
Y a ho~• no ha y en lo~ pueblos civilizados lll can eras cerradas, ni círculos infranqueables ; en l_a
muralla china oue cerraba los círculos aristocr-áticos, se han abierto brechas y se han hecho p-ieta,
á través de las cuales pueden pasar los plebeyos~
los paranetos gremiales cayeron al golpe dcmoled~r
de la R evolución Francesa. Hoy no quedan sino vestig-ios de los antiguos gremios, y eso_ fan
sólo en algunos paí~es. sin el foro, y el notarrn&lt;l?.
y en todos la política y la.s funciones gubernati-vas.
En esos conflictos de la conveniencia con la
ju;;ticia, la ev9h1eión se hace en favOT de ésta última. Razones de com·eniencia que parecieron_ ~!'"
Jnueho peso mantm-ieron en los pueblos hoy &lt;:1n] izados la eBCla,vitucl, los ¡rremios, las carreras vedadas á todos con excepción pe unos cuant~s, ~,
paso á 'Paso, la justicia ha triunfado, derr~b~do
obstáculos, minado barreras, aniquilado pr'.nlegios, rnto cadenas, eirnaJUeipado clases s~i_ale;::.
-pueblos y razas. A cada triunfo de la justicia ;:r.
ha producido una protesta. se han formulado lrcmendas -profecías, anunciado el desquiciamient,,
social. A la emancipación del esclavo se e1pusier, n
las mismas razones qne á la emancipación rle J,i-

mujer, y lo~ . m!smos sm1estros augurios presidieLA TUMBA
roa al ruclvemm1en to de la democracia. Los conserradores ele la época, corno los de hoy, se pre_guntal1an : "~i damos á todos los homb-res acceComo se sabe, Gam"º á toda::; las carreras y derechos al o-obierno de
,,u? í'c&gt;;nejantes, ;. quién cultiv~rá los ~ampos, fa- bett.a está St-pultado
lmcara los artefactos, explotara la~ mina;;? Todo•s en Xice. Cuando mulo, ag-ricultores, todos los obrero,. de,:ertaran del rió, el 31 de Diciembre
eampo y del taller, y tl~ cada hombre de trabajo de 1882, se quiso tran~habrc&gt;mos hecho un canrhdato. La ruina socia'! se- portar el cadáver para ,
rá la consecuen,c,ia. Gohernemo.~ nosotros mien- colocarlo en el Pan- '
tras el siervo nos mitre, so pena de ver antes de toon de París, pero el
rnu('ho, reinar la miseria y el hambre,
imperar ,p adre del célebre tri• la degradación _v la anarquía en el seno de la am- buno se opuso. con,-.ideranido que los cambio:;
bición de t c,dos··.
Los mismos argumento~ de ho,·. Ante, se rpolíticos harían que no
c-r~yó que la. ig_uaklad. política de;,-iaría al pue- se , 1iera oiempre eon el
hlo ·del trabaJO mclustna·I; ho_r se juzga que el tra- mismo l'CRpeto la tumbajo pol\tico, jurídico, científieo ó literario alejará ba de su hijo.
Las roronas que haY
á_ la mnJer _del hogar. Antes :-e invocó la i11ca:pac-1tlan. del sie1:vo y del pueb)o para el trabajo inte- continuamente e-11 el
lectnal super1_c~r, y hov s~ mvoca la &lt;le la mujer. monumento son numes\nte, ,e nrecl1Jeron la ruma de la industria. la in- ros1s11na,;. v forman
foeund idatl del suelo, e-1 abandono de las acti.-i- una Yerda,dcra pirámi&lt;l_alle:-- lnunildes, _-por i'Cguir l~s ma.,as las mperfi.- de.
Las Sociedades ele
c-1e,,. de la amb1c1oi_1 y per,egmr los espejismos del
·poder y de la gloria; ho_v se nos predicen la deso- gimnástiea que fueron
a Xic-&lt;.' cou objeto de
1aeión y la ruina del hogar.
Lo, ~iniestros augm·io,, no ~ han realizado: le- tomar parte en un gran
jo,, de despob-lar campos y talleres. la libertad y concu1~0. a,proveC'haron
la democracia los han repoblado ; lejos ele aní- estar e,erca de la tumba del gran pe11-,;ador.
,quilar el trabajo lmmano. lo han fecundado.
Le emancipación de la mujer no dejará desier- para rendirle un hoto:· abandonado el hogar. Lo:- dc-reehos que la so- menaje.
La manifestación r e- 1
•eiedad le otorgue no podrán sofoear ,ni extinguir
,en ella los instintos naturales, or!!"ánicos v domi- sultó imponent(&gt;. :::.e
nadores con que la naturnleza la ha dotaido . . Sa- depositaron eoronru; á
·brá ser madre )' esposa. á pesar ele ser doctora ó nombre ele la ciudad
abog-ada; la sociedad no se habrá desquiciado. y de Xice, de la Asocia-e- JJre,·isible que mejoN&gt; con:::iclerablemente, v una ción gambettista y de la ruióu d~ la,; Socieclaideo ele
Gimnástica.
wz más quedará demostrado cuán benéfico
i"eJ[. ('az-alet, hizo füO de la pala:bra. y dijo r¡ue
_guir las in,:piracione-: de 1a ;u,,ticia. De la justicia. oue no es. e,n ;,urna. sino la expresión n1ás Gambetta no perteneció á ningún partido político,
que él era la ]fraiwia toda. Que .desde el fondo de
noble y más alta de la conveniencia.
aquella tumba parecía surgir una rnz dieiendn:
"Ja.mits clere&amp;peré. no dese.,.peréis nunca : tln-e paciencia. sed pacientes".
M. Ca.zalet deposiw corona.; á nombre de ochenta mil pe1'5001as. :Fué una verdadera fi~ta de arte floral.

DE GAMBETT A.

¡

es

¿ Xo sa.oos quiéu soy yo?

Dr. Lic. Don José de Jesús Mota.
Acaba de ser electo Abad )Iit.rado ele la Colegiata de Guadalupe, el sei'íor Dr. Lic. Don José
de Jesús Mota, cuyo retrato encabeza estas líneas.
Es él el decimo séptimo Abad de aquel Oabild:°· en el cual peranane&lt;'ió desde el año de 1892,
siendo prebendado de la Villa de Guaidalupe.
El nuev'O Abad nació en 'l'olnca el lo. de Enero de 1834.
Desde la más tierna eLlad re,·eló sn'5 inclinacione,, por la carrer-a eclesiástica. y no obstante la
&lt;&gt;pr,sición de sus padres que que.rían hacer de él
llll comerciamte, vino á, :México é ingrew al Seminario Conciliar.
Empren!clió brillantt&gt;mente su~ e;;tudios. ;y recibió las órdenes defin-itiv,ac en Diciembre de 1857.

Soy un obscur()
bohemio, qne se acerca á los ttmbrales
ele tu pa.J.a.cio á clemandar el puro
ra._vo de tus pupilas sidc1,;ü es.
Ko me insultes abriendo tu e,-;c-arrela
pam a,rrojarme una rnrn1eda de oro;
si es -verdad que soy pobre. mi alma a.nl~la
enriquecer:'€ con tu amor:
¡Te a-doro!
)Iira, ,no sa~ tú que &amp;i por fue-ria
so}' agrieba,do tronco _yia marchito,
tú puedes e,er mi ool de p r in1.av~l"'a:
béMme co11 tu luz. Y.,. 1'05ucito.
Si vegeto entre hreloo y oongojas
Rin dar sombtro á úwnsado.'l peregrinos,
hazme feliz cubriéndome ele hoja,.,
hazme feliz Herníndome die trino.~.
Dej,a que huya mi tris!Rza honda
en el iefluvit0 ast11a,l ele tus mira.da.~;
yo quiie-ro oor el árbol cuya fronda
c-obije á !.as nalom&amp;, fatigadas.
Fuiste á P.arÍt&gt;. la tierm de La .diosa
que bajó ck,l azur, Ja Poesía;
la ti.erro en don&lt;lie iagita bullicio.-,,a
sus c rótalos &lt;le plata. la alegría.
Donde Pierrot y Colombina inquietos
fla,noon por los ,anchos bulevares,
haciendo c-a.larubures indi..~cootos,
y desg1ianarnrlo c~nh-1&lt;1- populares.
Donde el amor que la rnuje.J.· i.ompira
hiere v mata. cruel como verdugo,
y en donde truerna La g,igante lir-a
"de un gran Emperador'': el v~j-o Rugo.

La Tumba de Gambetta.

Entre liU:, ])Cl\~ona,. que s(' enC'nntraban reunidas
al pie tlel monumento, estaba la , eñora LerisGambetta y el lugarteniente J ouinot-ll-a.mbetta, en
1,epresentae:ión de la, familia ; el General AudTé
)[inistro de la Guerra. Delea:;sé, }Iinistro de ~
lc1JC·iones, y lo,; ;,eñores Etiene, tliputado. Cazot v
Blooh, pre8idente y vicepre~idente ele la Aisociación
gambettista ele París; l'azalet. presidente de la
rnión de la&lt;" l::lociooan.e,i de gimnhtica. V )IerillÓll
presidente de la,: l::lociedacle~ de tiro. · Esta ma.~
n·i festación e,-,- la nota en h1 ürónica europea.

Y te fui.,tie . .. v al1:ve:; h.J« dolores
cuail tigm, d,e,;g,ariiaron má., mi. herida ...
y suirí de tu au.~nei,a lo:; vigore:- ...
y envuel!Ja, ,en sombra.• ,,e quc,cló m,i vida ...
. ~ Ay ! no pude S€1!1Uirte; fuí el risuefto
111110 que hace pompa.-; con l,a e:5puma :
llc,no de íri5 se rompió mi .sut.&gt;i'ío
y lloré ia,l verlo com°'€'1'tido en !&gt;ruma.
Pero vinást_e ¡oh [10-.::.a oompl1allera
que de Buckrngham 'Ya.les el tesoro
111;¡1,pipcx,.°"1, jo~'w11bc á quien Qu,iisiem
prend-er las ala.~ ron fo,toless de om !
, En tu,;: ojos de tórboLa, en que arele
a h1 R&gt;z el aplau_,,-o y ,el 1,en1'0&lt;.:he
har ale-o de l,a,i lure-; de lia !Ja,rde'.
ha,y algo ele !.as i-ornhra.;; de fo. noche.
El rojo _de La saüa que te anim
11? i,t! distingue en tu ::'emblante impreso ·
6olo ~ngra e:1 t u hoca-f1'€-S,a opimia- '
que lmmcla miel al colibrí del be.-,0 .
Se iarntojia tu l&gt;eJ.dad por ila lumínea
red rl,e wmas azule:- de tu c,a,m
lámpara .ard_iente en fo1'lfül de· apolínea
musa ei'C'ulp1tla en mármol el~ Oarmm,.
Xa?a tengo; no l uoe mi boardilla,
hu'.1cl1d,a en la penumhm, ni un orn,abo ;li 001110 üantes0a pe,s,adill,a
solo cruza la sombra ele mi gato.
)la.-:; R'Í tus ntanos hlamAIS y ducales
no ,podré nunoa nauüJa,1· de ·g,euuas
"
,-.
'
aoo.~ ¡med'11 en veroo;::
llll1Sicales
d.arte Yida inmornal en mis poema.'3.
Y a:mos, deja á mi amor la. puerta franca
abre tu COl'azón á mi roriño
'
Y que en él cuelgue una cwn.'it,,a blanoa
par.a mecer mi ,sll('ño, oomo á un niño.

ª!

Juan jJ. ~e/gado.

�EL lIUSDü IL""GSTRADO

nnmin!!'O !'i rl¡, "\f::wo de 1901.

EL :MUNDO ILUSrr&gt;H.ADO

Domingo 5 de :Mayo de 1901,

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- 1 .-----==--. . .-...,,.

.

Las ,istas que publicamos en estas planas son una noticia
gráfica de los trabajos emprenili&lt;1os por el Gobierno de la
República, para reducir al orden á los inidios mayas, que e1~
las intrincadas serranías de Yucatán luchan por no entrar ,l
la vida de la eivilizaieión y del progreso.
X uestros diarios, que siguen una información detallada ~
oipO'rtuna de la calillpaña contm los mayas, han cit,atlo casi
todos los puntos que damos e-n estas fotografías, y los lectores no neoositan de una descripción minuciosa.
Uno de los principales trabajos que se han llevado á _cabo
en la Co.;ta Oriental, es la construcción del forrocaml estiratégieo. Está hecho para unir el puerto de Xcalak Quebrado, en el mal' Caribe, con la Ensenada de la Aguada, en la
bruhía de ühetumal.
La eonstrucción se llevó á efecto según el proyecto aprohac1o
por la Se\'.'retaría de Guerra y hecho por el )Iayor ele Jnge11ieros Rafael Pacheco.
1. Puerto de Xcalak.-2. Trabajoo de constJ"llceión clrl ferrocarril e.stmw¡rico en el sexto hÍómetro.-3. La vía férrea
en el segundo kilómetro.-4. La tropa pasando revista cle}a~te de la barraca número 1.-5. Remolcador construíclo ulttmamente en el puerto de Xcalak.

L1 Yia tiene una anohura de se$€nta centímetros, y una
longitud de poco oná,.; de 0&lt;,ho kilómetros, atravesando en :m
mayor parte por estero~ y l,,i.gm1a::.:. Esto obligó á que cSe construyera un terraiplén de treo,, metros y medio de anchura, que
también facilita el Pª"'º de lai; tropa,~.
En alguna ele la., vistas que figuran en estas plana:.:, :-e ve á
la tropa pa~,ando revista &lt;le comisario frente á las construccione,, de maid.era que llaman "barraca.-,", y que, como puede
advertirse, ,;on amplios departamentos donde lo,; soldados
pue-tlen de~carn:ar c·óm0&lt;lamente.
_\. la vez que nue~tros l€'L·tores &lt;'C informan, por me-c1io de
esta noticia grMica, del e::.tado de los trabajos á que hacemo;;
referencia, pueden ruclniirar los herm0::-os p-aisajes de aquel
rincón ele nue:::tra República, 'donde un puñado ele ignorant.-,: lp1·anta una bandera c,ontm la causa más noble en que , e
ha rn,peiiado el vigor y la ,abiduría &lt;le nuestro Gobierno.

l. Yi$ta del muelle en el puerto ele Xcalak.-2. En el primer kilómetro de la vía. del ferrocarril esfratégico.-:3. Antiguo muelle del puerto.-4. Las oficinas de la C'apitamfa.-·
!í. 'I'rahajo,, de construcción del ferrocarril en el cuarto kilómetro.

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- .,.--

�Domingo 3 &lt;l.e Maiyo d'tl 190 l.

EL 1fU}.7)© ILUS•TRADO

Domingo 5 de Mayo de 1901.

EL MU:N DO ILUSTRADO

EL VIAJE DEL PRESIDENTE
DE LA

BEPDBLIOA FRANCESA
LAS FIESTAS EN TOLON

(

!

PRIMAVERA
Hoy, que la estación florida impera: en que el
Eetío :;e anuncia á rato,, con ,::u soplo ardiente. en
(•ada ciudadano de la metrúpoli Jes¡,iérta;.e el recuerdo grato de las fresca,:: enramada.~ y ..los saludable:; pasatiempos, .Y nue,;tra buena s1x:"iedad emigra. alegremente ifün-ata. 1ll' la polvorienta &lt;:,ipital.
q~ie fué :;u refugio de hwierno, á la ·• villa'" gra~10:-a en que la aguardan la&gt;&lt; eancio11t"~ rle lo~ páJaros y el nerfume tle las flore~ re.&lt;:ién abierta,;.
La cinda.&lt;l qfü:, la hov ab,rn&lt;lonada. en pncler de
aqtw'Jo:; que. ligado, por la cadena rle la,:: ne{·t',-i,la&lt;le,, ó los debe~. suspiran en nrno por la
pla,ei&lt;lez de tales refugio~. por el aire embalsamado ile los ))arque.; y el nm1m &lt;le la:- eorrien1:e:::
hul!i{·io;:as.
El campo nos llama, n~ atrae imperio-amente
c-on ;:u,: mañanas fre&amp;:a.-; y ,-u~ noches tranquila:-:
con fU-. bailes ca.m,pestre~: rnn :-u., alegr€'&lt;&gt; excur:-ione::-: wn la hermosum de -.u,a pai~aje::. y la de,;1umbraJora sonri:,a de su,- mujere,,,.
HoY. el extmnjero vi;;itant€ de;:;eo.,o de eo,10c-t1 r
lo mú:- he11mo~o y culto de 1me,,tra soc·ie'llad. nraría infructu~aniente por ea~a,- y aveniJa,; d~· k
metrópoli; procuraría vanamente ·•flirtt&gt;ar" Pn lo,;
~alonc,. de rná::; renc,rnhre, en e~ta époea en qu,:
nue,:tra:- c1an111..::; han tocado á la de,:banJ,1d,l.
En Primavera, nuestra reina Belleza abandona
el Yiejo c·a;;,erón de su~ antBpa.sa,(10,.._, trau,-,pone la"'
' fronteras de rn refugio. v va,,e allá, más ceuca de
las azules montañas en que se hunde el sol. Sl'guida por ;,u eorte, por la corte má, fi~l que monar&lt;'a
alguno ha "'oiiado.
~A una le¡rua de la capital. º" a,car1c1a el semblante una bri~a nue\·a, un nuevo ambiente que
trae con:oiiro el "'entimiento del biene;,.tar. de la
libertad: '·la joie de vivre.. 110:, envuelve. C'hapultcpec de::.pierta en nue.5tro e,.píritu la devoción

á lo grnnde: Tacubaya. San Angel. :)[ix-coac, el
amor á la BL'lleza, al sol. al aire libre.
En ead,1 ])()blación ,·eraniega 1100 rodea y no,.
persig~&lt;' el olor ele la--, "estrella,s'· y loo jazmine,;, &lt;le
lo~ hel10tropo~ y la... azák&gt;a.s: ramilletes aqui. ranullete5 aculla. flores. flores por doquiera.

ala del c-hilapeño, al lado de la rubia metropolibna. y. cu·rndo la mi~a acaba, p~r las p:1Prtli$ Jel
templo ,,e desborda una legión de mariposas ro
ja,;, azule,.., blancas, que ríen y charlan bajo las
alamedai,. con la luz en las pupilas y el rebozo de
seda á la cintura.
l'oyoa-cán. acaso el primero por la hermosura de
$lis jubilosas habitantes, por sus espaciosos jarcltne:;;, salpicados de modernas construcciones, por
~u eonjunto, en fin, es u,na promesa cumplida ea
Prwnaivera; y la población de nuestra capital, que
sabe cuánto dt&gt; atractivo y bello encierra, huyr,
apenas el día de descanso llega, de nuestras fati .!!'º"ª" avenirla,:;: repleta los tramías. luchando á
brazo padido, ,rn,üosa de otros panoramas, y ,ll
di::,gre.¡ran,e de,-rle e-1 Bosque hasta la lejau:1 ciudaid de Las Fuentes, encuC'lltra en Covoac!Ún m1-1
Plaza que e-s r.;ás bien una fuente Castalia.
Allí, en aquella plaza, frente al viejo p1lae:io
,le Don Hernando el Cosquistador, surge otro rt'( ue1 do que se aduna al de éste, s001ana por ~emana. E- el '·tiangui:i'·, modificación de lo que fué
'll un tiempo, eco de las trausaccione,
n ncsm,,
antepasa&lt;lo,- los dueño,;; de esta tierr:-1. Troy, el
··ri.m~ni,s'' no tiene aquella significaci in; ,?l &lt;linero v lw añ01, han hecho de;,.aparecer a.que:la
aiieja práctiea. y el canje de la~ me-rcancía:, está
a:lmlido por el de las ruinJJdae- y las sonri'-as.

El Pn1 ~idente dt• l,1 fü•públiea Francesa, :)L Loubet. acabn. de haeer un viaje á
bor•clo del naYÍO almirante :de la e:;euadm
francesa "Saint-Loui,;"', y después de haber ,: ;i;;ticlo, el lune" ele Pa,..eua. á la fie"ta ft&gt;ileral de lo~ gi mrnbtico~. en X ice, ~e
diri¡:óó á Tolón, donde el dm¡m• de Genes. tío del rey Yktor :)faunel III v Almirante tle la flota it,1lialli1, á la c-.ahL;za tle
una re:;petable C'WtHHlra, fué á ,;alutlar al
fun&lt;:ionario francé_.: á 1wmbre ,llel ~obenino de füilia.
El 9 ele 21.bril ,,llió la e-C'uaelra fnrncc•,j
ele Xice, rumho ú Tolón . &lt;:onduc·it&gt;1Hlo á
:)L Emile Louhet.
De:'lpué:; del meelio día elt•l 1IJ th• _\hril.
el funcionario franc:é,- n•tihió al duque tle
Gene-:, en la Pre.fedura :)[arítima. lnnwcliatarnente :)I. Loubt&gt;t c:onrre,pornlió la
Yisita, pa"amlo á bortlo del "Lepanto...
En el Yiaje no ,;e ,:11,peJHlicron lo-: fr,tejo", hubo ,;untun-a,; r€Ct'p&lt;:ione, 1le la,
autorida:de" -:,· tle lo,; c-uerpo,c con"tituhlo,..,
un gran banquete en d .\r,enal, un almuerzo á bwdo cld "Le,panto". y la serie
ele fie•tas Ee e:erró eon un banqt~ete ofrecido por la ciudad de Tolón.
Figuraron al frente de lo.; 1111Yíos que
formaban lt1s €,-cuadras fran&lt;:ba é italiana, lo;; mJÍ,; ameritado,; marinos ele ambas naciones.

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La cor1lialitlacl de las frarns que camhiaron lo,: do~ &lt;.'llc:umbrados pN·,:onajcs
que 1·iétahan la c-iuda'Cl de Tolón, dieron
la mejor idea tll'l e.,tado que gmmlau las
rt'lac:iones a111istosas entre Francia é
Italia.
)l. Lonbet regre,ó á París dt• 0 pués tle
haber pasailo cuatro elía~ en la,:; fk-ta~ ú
que hacemos referencia.
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EL DlJQlJE DE GENES,
ALMIRANTE DE LA F LOTA ITALIA NA.

ce

***

Llega el domino-o, y las flores !. los frutos aumenta,n: llega el domin¡ro, y las lindas veraneadoras true&lt;:an el moderno templo de pesados cortinaie,;: nor la ,·etrnita iglesia rural: t&gt;l humilde floricultor de almi,donaida blusa. ora, hincarlo ~obre el

Las fie,-tas populares y los engalanamicntos que la ciudad ele Tolón lució para
rec:ihir á ,m distinguido huespoo, fueron
ele lo rnás suntuoso que ~e ha visto. Lo5
a reo:; triunfale,-, las tlecoraeiones de las faeha&lt;las, la regia elegan&lt;:ia que ec tle,-plcgó en l.1 tli,;posieión ele los $,Üoneg donde
~e efeduaron las reeepciones y los b,rnquctc,, hicieron del ,iaje del funcimrnrio
Ir,rnc:és algo ~emt&gt;jante á lo,;; feerismo:; de
un c:uPnto.

Sin embargo, ante el viejo edificio que recner·
rla las hazañas ele Cortés, la s-ensación de la con·
11ui,;b1 y la tiranía, á través de loo años tram ;l!.-6dos, se renueva en el espíritu cuando la mú,ic,1
d?1~ünical no,, reune y el baile campestre da princ1p10. ¡ Av de mí ! que yo he ido á Covoa.cin en
po:&lt; de liberta:d y e~parciiuiento, V \'Oh-í esdarn de
cien sonri;;as, que ejercieron en 'mí la tiranía ele
la felicidad entrevi!'-ta é inalcanzable . . .

fi. (;or¡zález Carrasco.

.A bordo del "Lepant&lt;'," navío almirante de la esctt,u1ra Italiana.

Los füWío, &lt;le la~ e,cua&lt;lras que con&lt;:uI"l·ieron al viaje presidencial fueron en
número de Jie&lt;:i-eis : ooho frant:e:!e.-- -:,·
0&lt;:ho italiano~, entre los que .figuraban el
gran acorazado "':-\ardegna", el cnwerotorpedero ''~\gonfaf·. el acorazado ''C'harles :)Iartcl", el "l'a,saru" y el "('hateaurenault"; lo:! más poderosos navíoo tle gnerrn que Francia é Italia. poseen.
La prensa frm1el,,.,,t hace la rná, minnc-io"a tle;;cripción tM viaje de M. Loubd, y
&lt;la &lt;:uenta ele la~ i1npre,;iones que el signifieatiro s,1lu&lt;lo del n·:v YfotoJl :Manuel IlI.
ha cau~a&lt;lo en lo- eírculos polítrc•o, Je
Franc-i,i y en el ánimo &lt;le los ipromi1wnt(..,.; miembros de lo.s partidos de mús caraderizada repre,entac·ión.

�Domingu 5 de M,a;yo de 1901.

UNA SEPARACIÓN.

EL lfUNDO ILUS·TRADO

EL MUNDO ILUS-TRADO

A Yeoos la vecindad era puesta repentinamente
on conmoción por U!ll chillido ootridente.
-¡ Concha! decía todo ol murudo.
Era Concha. L a desgraciada víctima, después
'lle enderezar á su tirano Lodos los graciosísimos
epítetos aprendidos en cincuenta y cinco años de
averiguaciones, :-in lograr sobreponerse al diccionario del e.,poso. lamaha al fin un grito formidable. Acudía!ll los vecinos é inrlefecbblemente se
veía ú SuLpicio poniéndose en salvo escalera á bajo
v á Concha lanzándole d esde la meseta el último
calificativo.
Los mimeros auxilios de la ,ecindad se prodig,aban á Concha, )' era de rigor que se redujesen
á dejarla hablar cuanto quisiera, hasta que desfoga.,,e la ira. Cuidado oon compad~rJa y decirle
que no merecía fal suert~ y que su marido era
un desdichado: aun cuanclo parecía apagada, volTía á arder y á protedtar que ella lo había querido Y se lo había procurado; que lo oue era su Sulpic-io lo -,abía ella i-ola, y n arlie má" debía saberlo,
y qu(' 'Iladie ~·iruera á en;;eñarle á leer en el corazón de su Sulpicio, que ella 8e sabía de memoria.
y que en el fondo ''ér' valía m'&lt;ÍS nue mnoho,:.
J&gt;a.;.a.do el exc,e,;o y libre rle gente la me,:-eta, la
anciana entraba á .,m habitación. Temblándole
la 0aheza entre su ~nm 0ofia ele encaje negro, diri-

conmovido 3/Ilte un extraño, Concha recordaba
cualquier olvidada compootura,yescnrbaba enelfon-,;:::..JI-,;:::..
&lt;lo de su bolsillo, buscando el &lt;leclal y el alfiletero
I
Entonces yo ó toma,ba la puerta, ó me :r&gt;onía
mirar :á la c,alle, ó fijaba los ojos en un libro ó en
rna &gt;habi-tación de La calle de Baguita, era dooun cuadro.
de yo vivía entances y est:lba situada indudableSulpicio se acercaha ú Coneha, y Concha se volmente más alta de lo preciso. l l e lo decía á mí
yfa
un voco hacia Sulpicio; luego otro poco ammi:;mo cuatro ,·eces cada día, la~ cuatro veces que
bo-s: ~- mirando por el mho del ojo ,cía yo est~
subía Ja,s ciento doc-e esoaleras de mi excelsa mod1ar;;e lae, man&lt;&gt;" tembloroo·as, ac-erca1.1Se dos rostros
rada; pero como una vez aniba, disfrutaba de un
iluminados p◊l' espléndí,cla ¡:;onri.sa, :r caer aos lámagnífico prunonuua de tejados :y chimeneas, no me
~ri rna;: enoanzacla.• por los s.ureos ele las profun&lt;lecidía-á dejada. Además, en c·uatro mo.,es hada,, ,arrugas. Finalmente H' ahmzaban. Y yo sebí~t conocido á toclos los vecÍ!no,;, y por lo com(m
g-t1ía mirando á otra 'J)art-e. ó me ,oh-ía descui'dada.
entre los vecinos de una ea,;a siempre hay alguno
mente ó decía que hacía un .;ol magnífk-o cu&amp;nde quien se debiera e.star lejoo.
do lloYía á cántaro~, c,-onsiclenrndo que aquell,as
Allá conocí el matrimonio más Pxtraño que puelágrima., era11 jóvent'l' y aquellas sonrisas dignas
,de imagiuarse. Decir que Don Sulpicio y D Dña
de la primawra de do,: rostro,; l'\0111'0."ilClos.
Conc-ha eran legítima mitad uno de otro no sería
Sin embargo, urua .-ez fué tan tremenda la bometáfora; que entre ,los dos no sé si tendría.u carna,.,;:e:a,
que ,para co11.,c;.,01IiT que las dos na.-es enne ~- músoulos en cantidarl suficiente }Jara formar
tra.~n
juntas
(&gt;Jl el puerto, se nec-esitaron muchas
mia c·riatura humana medianamente de5an-ollarln.
hora,y
mt1cha,
embaja,cla.,:. L a palabra "separaSmnan&lt;lo sus navidades pa. ,aban de siglo y medio,
&lt;·ión.. había ::;i-uo prmnrnciacla por ambos y nin.~- ~i con la imagfornción ( no con;-;entía otra oo•a
guno quería ~er el primero en desdec·ir;-;e.
el ·dl'c·oro), ponfo á Doña Concha, de pie sobre el
Parn burlar la alte-ruatiYa cliplomát.iC1;1. los dos
c-ráneo de Don S ulpicio, tenía que conformarme
,c,e habían itlo ele ca,a, por .¡:i tío,, dizer:so.,:. La
á wr la cabeza de la Yf'nerable señora, romper el
&lt;·riada. una muc·hacl1a metlio imbécil. que los doe
tocho y pasar al otro lado. Y cuenta que deMlc
Yiejo.• habían Tecogido, no comprenclht na!la de lo
el rnclo al techo de mi habitación había tl'(".&lt; meocurriclo. fuera de que sus amo.• habían &lt;.alido uno
tro,- y medio nada e.;('a,.,o,.
tras otro. )fe gen_té junto á la chimenea y espeCon c,,tos rlat.os aritméticos poclrá cualquiera ir
ré, atizanclo el fuego. Era 1.111 hermo~o día de infol'111ando la imagen de amhos cónyuges, y los veYierno; el sol daba en lo.s orii:tale., y lo~ tizones
rá {"Orno yo los wo en mi memoria, largo,, flacos,
chisporroteaban alegros.
·
e"-c·uáliclo..;, con las cabeza;; cana5. lo.s ro,tros ,,ur)[is p en~ami(•nto¡;, también lo e.stahan.
c·aclo, rde ~l'mga,s y los ojos hundidos y brillante,.
Proc·uraha ac1iYiirnr cnál de lo~ dos regresaría
YiYían junto:;; compartim1do el lecho. la me~a
¡wimero á ea,,a. . . ¡,Cuál? ('onc-ha sin duda.
Y ,la,, tribulHciones ele cinc·uenta Y cinco año, de
Nn ar¡nel in-tan te oí el ernj ir dt&gt; una falda, me le1natrirrionio: ,e habían mirado tanta&lt;! n.&gt;ce,;, l]UC
Ymité, me rnlrí ... y me encontré frente á Doña
p0&lt;:o á poco sus ro.stros se habían hecho semejan.\.ntonina, la joven ,:iucla del pi,n te11C-&lt;.&gt;m.
te,-, tanto que á no ·Fer por las na.Tices. cualquiera
La ,-eíiorn pareció ar-:ombrada al w•rme y se moshubiera creído que Concha y Sulpicio eran herkó
&lt;'Onfnndida. Habiendo entrado c·on la conmann;,. Pero la, 11arices no habían cambiado; hafianza habitual. quería demostrar que no había cobían q uei•ido consenar su prístina fonna : y e, de
metido una imliscre,ciún :r miraba á todas partes
asclwnir que en mi Yida he ,i.sto má--; ant.itéticas
para ,er ,i lle_g-aba algi.mo .í rforme á entender
Jrnriees : la del marido, corrn, corno pico de águic¡ue
ella tL&lt;taba ,ele 1.m anti_g-uo derecho.
la. parecía curiosear impertinente cuanto entraba
)fe incliné re,-;petuo,-;amente é iba á hablarle.
en h boca ; la de la mujer, ,uelta hacia arriba,
Re me adolantó la Yiucla.
1
corno .prudente te;,tigo que se atra,;a cuanto puede
-¿ X o e•tá en cac-:a Dofüt C'onc:ha ? elijo.
))ara 110 impedir la entrada á los bueno,-: boearlo.s.
-Xi Don Snlpicio; c~toy e-perando á él ó á ella.
E,-ta~ comparaciones no son mías: se hicieron en
-Y yo bu•caba á uno ó á otro. Yol,eré ...
la mesa de lo, cónyuges, cincuenta y cuatro nños
Pero el saber que ambo~ e,tahan á la ,ez fuera
y or1:ee me.0c, antes, en un momento de recíproca
ele casa. pareda inquietarle ha,-ta,nte ~- no se iba.
cól&lt;'ra, producida por 'llO sé qué saLoa que sabía
-Si desea usted e-opt&gt;rarle-. Yol Yt&gt;ré yo ...
á humo.
-C;racias .. . usteel wnrlt~í. vrohabll'l11e1Jte para ..
Fué la primera nube de su cielo, pero m1be
-Para lD mi~mo . ..
forribl{'. que a.•í como de la ~alsa había :pasallo á
Dic-ho a::.to. me .-eparé como imitándola á palas narice;,;, nasó de éstas á las costumbre.~, y de
~rur a&lt;lelnnte, y un minuto rle,0 pué:- la Yiucla ocupaé-3ta~ al c,1rácter &lt;le los eónvuQ"es. Con~ecu¿ncia
ba mi puesto junto á la c-hiimM1ea y yo uo me
fué la -d eclaración ca;-;i .•imultáne.a de que la eaclena
marchaba.
d~l rnatrinionio no había atado nunca á otrm qu"
La joyen no me conocía. pero yo la c-onocía perl a llernsen tan á disgusto. Cond1a hahló rle vol- gfa m1 d;,."lTerlor una mirada, bajaba cl0:; tramos de
wr á ea,a de ~tb padre,. Sulpicio quería que rnl- l',ca.lora .r llamaba en la puerta ele Doña Antoni- fectamente ; muchas wc-es, do~lle mi ,entana, que
,i&lt;",e sin pérdida ele tiempo: l)eTO como hacían el na, joreu Yiurla &lt;]ne Yiría con un tío lleno ele acha- e.;itaha ,:obre la .:m·a, había examinado atentamenYiaje de no,ios v lo~ padres de Coocha estaban á que.., amigo de Don Sulp,icio. Concha sabía que te el color de sm· cabello;;. aguardando en rnno á
cint:nenta leguas rlel lugar del primeT catadi.,;mo su '·hombre'' qu&lt;'ría mucho á la joYen señora y que ella me cliec-:e oca,ión ele eonoce-r el e-olor de
ms pupilas. Fna Yez la ahuyenté tosiendo, y desmatrimonial, se difirió la cosa.
lejos de .;entir eclos por ello, imoéaba su intercede entonces tuY&lt;' lmeu cuirlado c1e no to,;er en la
Sin embargo, la gran palabra "separación., re- sión para hacer la,s pact&gt;s.
,entana. Ahora, aquello~ declito.~ &lt;]ne había Yisto
tum M entre la borra~c.t.
Casi al mismo tiempo, el consorte fuo-itiYo vol.\1 día siguiente con.:;ideró Sulpicio que el vir- ,ía furtivamente á ca:-a, subía jadeante la e..::.calera t('clear ~obre el antepecho, tenían la;, tenaza.&lt;; de
la chimenea. y aquel ro•tro que er-a &lt;;a;,i un misginal tesOTo ele su carnpañera le había i-ido otor- r entmba en mi habitación impetuosamente.
t.erio para mí, sC' me rnootra ba rle c-erea .
gado ante el ara : 1,ecordó las palabras d0 un tierSabía que Concha me quería. como á un hijo,
¡Ah! ¡ Doña Antonia era hemnoi;a. ó al menos
no discur¡;ito de su &gt;"-uegro; recordó que había ju- que u:na pa,labra mía ej ercía g-ran influencia en
me ag-raclaha mucho!
rarlo ''ha&lt;:erla feliz" : recordó uua multitud de ~u ámmo y me confiaba la misión de devolverle
\iéndome en pie, me hizo cm-tés iudica&lt;&gt;ión;
huenos roouerdos: pen~ó una legión de pensamien- la tranquilidad doméstica.
::;rotéme:
e~permnos en silencio algunos minutos ;
to,: l.'abios, y compronrlió que su ·d eher era reclucir
no 'YE"BÍa nadie.
á roncha á YiYir bajo el con?ugal techo.
II
. A p9co .nos parc,ció mal aquel silencio, y para
P or su parte la espo;:a, discreta si la." hubo, haA mí el papel de conciliador no me oo.;tal,a rrn:- rnte1'l·ump1rlo, ella me habló de SuJpicio '" yo de
hfa recordado l◊l&lt; consejo;; de la mr.dre, el "sí" 'Pro·
cho y no (:reo que le costase más &lt;&gt;l sm·o :í Doña Concha.
nunciado ante el .¡,accrdote, la envidia ele las ami- .\ntonina.
•
ga::. solterona-~. A su mente acudieron elisc·retal.'
Ctrnrnlo ~upo el papel que ~·o d esempeñaba desCua-ndo me , eí~ Concha, no me dejab-1 Jecir rle que tema ht suerte de ser ,ecino de Jos dos anreflexione.o. .sobre el clolor de Jos suyos, ,, la i,e&lt;&gt;reta alegría, y fingida COlllipa,~ión rle ~u.,i compa- una palabra de 1111 encargo, estrechaba entre sus ciano,, la Yiucla sm1rió lio-eramente. ¡ Qué g ra11eraR, y comprendió que, bien mimdo el asunto, no dos ~1-~ugaLla"' manos m i clieistra, y con un mud,, cio,a sonrirn ! i qué dic~nt.e; tan hermosos !
; Qué ele-gracia ! elijo poco cl~pués ; ¡ pasar cin&lt;'ra. malo Sulpicio. y que á no ser por aquella mal- mov,1~1ento de cabeza r una. mirada -al techo, me
dab~ ,ª entender ·~u doloT por lo oc•nrrido, su in- cuenta y cinco afio~ juntos sin con~'üguir entend~r•e 1
dita "-&lt;'liFa que ;,abía á humo . . .
ele YoJYer al tálamo y su 0!!ra,titud por mi
-Debe "Cr una pena. ob.sené; lX'il'O indudableruando Sulpieio se presentó con la más ag-ra- tencwn
buena obra.
·
m ente se quieren.
dahle de sus sonri.:a,,::, Concha fonía iluminado el
Era cvide11te_ que Cancha no podía Yivir separaLa ,inda hizo un gesto ~· no rospcmclió palabra.
:ros.tro por la nuá:=,, a¡rradable ele las suyas: ~ e&lt;ida
de ;:;u, Sul_p~c10 )' que rreía que Sulpicio tamtrecharon las manoo, se rtbrazaron apretadamente
-Estos
inciclent€1., son para ambos como víenpoco podia v1yu• i-m su Concha. Se amabam coy firmaron las pa~.
tos
que separan tl[)a ola de oha ola, para dejarlas
· Pero bien entendido que l1110 y otro quedaban mo $e hab~an amaelo siempre, con amor batallado; p~sa:cla Ja tormenta, formrundo la superficie de un
~· peuclenc1ero, pero se amaban cuanto se pueden
i::ujetos á ob;:ervación.
nnsmo mar en calma. X o oreo que dos personas
amar dos sobre la tierra.
AquE-lla obserrnción, tras mil borrascas i¡ruales,
puedan YiYir juntas, &amp;in un poco de borrasca.
Cuando
el
arr~penti,do
o.;poso,
que
no
esperaba
había lle_g-ado hasta el enarto piso de la ca.lle de
Estaba visto: la vi11Lda :no quería soltar pr- 1elas:
~ra C0"".3, ~parec1'.t en el hueco de la puerta, finBagutta, T duraba todavía.
b~jó la ca?CZa y COll'llenzó á r~vo1'ver con impacien•
giendo md1ferenc:1a Y cfoscuido, para no aparecer cia
Ja cemza. Cafüé.
0

á

0

- ¿ Qué hora es? me preguntó, advirtiendo que
.su silencio me ofendía.
-Las emiatro.
- Es ta,rde; tengo que irme; volveré ...
- Fialtan, ~in m01lltr, tn.&gt;ce minutos para la:;
cuatro .. .
L1., viuda sonrió y :no H! fué. Sin saber la c,m.
~11 mi cor,ttón rtpitaLa á fin.:1'1.
En e-,,fo .-e pre.,entaron Sulpi,,io , ('.,!·e\1,t c:ugid~ ,ip la;;; mano,.;;.
-¿ Está he&lt;:ha la paz? preguntamoo Antonin1t
y yo, simultánoomcnte ecin Jo,, ojos.
- Sí, ;!,eñoro,, nos respondieron en igual forma
los cónvu~e,a.
-Había Ve'ni,do á visitartla. elijo en alta voz la
v,iuda á Conc·ha : a1horn e\' tarde y me marcho.

Concha estabn ele buen humor; 911, arrng:1s
t.(.uian la rnoYilida&lt;l ele la~ grande.; alegrías y su;,
ojil]()l: cle.,,peclían relámpagos.
-~iento no lrnber ~t-a(fo en casa, pero al men o,: le ha hecho compaüía Don Carlos.
J:a relación en que la anciana nos poofa t1izo
latir con má,.&lt;; fuerza mi corazón y obsen-é qtH' 1a
viu da se ruborizaba.
F uéEe: yo ~a.líen i::cguida . . .
Y pa.sé · todo l"l día pensando en la ;iu-cl_a. ~- l -1da la noc-he ,;oñando con ella, y al dtá ¡.:1gu1enk
e.~tuve la mañana enter-a (;"11 la ventarnt para verla.
y tuYe la fortuna de que ella me vio.se y l&lt;'Yanta~a la c-abezll para salurlarme. y &lt;lura,ntc&gt; un mc&gt;~
seguido no dl'jé &lt;le a,somarrn~ á lag mi1-ma.~ hora8
á la Yentana. i:;iempre ron igual fortuna . .Y. ~l!Hl
vez me atrel'Í á so1n&lt;"irle, v otra vez se atre\'10 la
Yiu,cla . .. y á los cinco me.s~ v ocho día.~. yo apr~t aba l~ítimamente ~&lt;1Qr&lt;' mi corozón ii _\ ntomn a . .. que ya no era viuda.

III
Bramo,: felice,;. Vivíamoi;; en una ca.sita l&lt;'jo;,
dPI bullicio de la ciudad; nuec;t.ras rentana:&lt; ~o
daban á e;asa &lt;le incómodos vocinos; C'I ,;ol verna
á vi~ita11J1os al amanecer y no8 dejaba pcx·o de$1més del Jneclioclía; la luz llaba coJorcs tle fit•~ta al
flamante mobiliario.
.
El ainciano tío de Antonina, 110 había querido,
8eg1'm solía decir, traer Fus achaque,_ al ~C('J:'? común ele la nnel'a casa, y se h:ibía Hlo a v1Y1r al
e-ampo con nna hermana suya.
_
. ,
La compañía ele nuestro-.&lt;; s11en~, d(' nueh~:;
planes, el\'l. i;uficiente; cualquiera otro hub1C'ra sido t~tio-o importuno. Fantasmas de color ele r osa pohla¡Ja111 nuestms sonrosadas c,;ta.ncias.
por-venir i'e nos aJHtll'(."Cía en los i.meñoo ¡ y los tc~iamos
tan hermosos! E,s &lt;le advertiT que Ant.onma t~11ía mocla:l es cli,;tinguiclo.;, s-O'llrisa clulcísima, mirada serena, YOZ armonizy.:a como palabras ele coni;nelo, " tal m odo de acercán-eme, de pinerm~ la
mano f;-()1Jro el hombro. v ele rlecirme
te qmero
mucho'' ,;in d ecirme nada, que me hubiera pasado
horas f'flltera,~ cle-vorándol-a con los ojos.
,
Tenía
oolo defecto : al paAAr ae un cuarto a
otro cerraba las pu('rtas con violencia. :Much~s
wce;;, arrancado á mis iaintasíaf'l por aque~ ~strenito, me hubieTa dejarlo llevar ele_ un movimiento
ele ira, ~i no se me hubiese d~enoJailO al punto su
cmrita de r osa.
·t el
,\ p€6ar de es-to, el corazón segula palpi an

E!

,m

°

alegremente, y no hubiera podido aoomodarle á
un latir menos violento.
Es también de advertir que yo c,ra ,patra mi mujer un hombre poco menos que perfecto. .N'unca
Ja dejaba sola, ó rara vez y poquí..;imo tiempo; no
la oontradC(;ía me: a'Ilticipal.Ja á -,,us dest&gt;o,;, sblo
1
la hablaba paÍabra.; buena.s y hada
;
1iiñ~rías
p:JT tenerla contenta. l'ero tenía tamb1en m1 defootiUo; me di,,-traía at rozmente : había momento,;
en que poir seg,uir famtá.otica,; &lt;1uinwra.,, no ~&lt;lver~
tía q,ue ella sonrion&lt;lo me pcdfo una sonrisa, o
co,~~taba ~n Ulila gra.~•e iudimwión &lt;le cabeza ~
una pregunta bml onn. Hubo día que me 1110;.;tre
má,,,; di~traído ouc ele cootu11nbre )' t•lla cerro ln
puerta con más fuerza. &amp;capó~eme un ¡.oh! eUa
lo oyó y yo 1lo sentí mucho. Pero en van?. Otra
vez Antomna me
clejó pensativo, sali~
ele puntilla;, y ce~o
la puerta con m1 l
p:rec-auc:iones vara
no ha.cer ruido. El
&lt;"!&lt;t!"ucmdo de las
fraguas iniernales
no me hubiera heeho saatar más rá-piclament.e de la silla. La cogí, la
abracé y reimos ele
muv buena gana.
Pm~ el lüelo e-staba
roto: no-,:; ha:bíamos
clicho lo que pern,(1bamos ¡ no éramo,;
períoctos !
.\ pesar ele sus esfoerws, Antonina
no lograba corregirse; sólo cuando
ha,bía poca&lt;lo, tomaba \m aspecto en!! e
dolorido y alegre,
que la hacía m&lt;1~
bclla.
Cuanto á mí, ó movía la cabeza, ó abría ooocrnemente los ojos al ser sorprendido en ilii,trareión
flagrante. Pero no nos erurnendábamoo.
La luna ele mieil duraba hacía muchas lumas, sin
que la más ligera sombra hubiera obscu:reci&lt;lo
nne,tros rostros enamorados.
Fué un día, un mal día del s-ofocante Julio, en
&lt;1ue e,l sol es ta:n abrasarlor y el calor tan insufriMe_ Ella jura que fué la primera en decH"me:
"qui,,iera &lt;'aber qué diablos pioosas siempre con
la cabeza á pájaros; sí, quisiera -¡¡aber .. . " peiro
no la cre-ái-,, la primera ofensa partió de mis labio~ f.:'11 forma de una breve interjección, que 110
pude contoner con los dientes, sino cuam,do ya estaiba rná~ de la m itad fuera. Sea como quiera, lo
C'ierto fué que uno de nowtros resipo,ndió con 1.ma
l i¡rera inrpertinencia, el otro con ofoa menos leve ;
Juego vino una burlita, lueg-o otrn, y á la pootre
.\.ntonina con loo ojos llenoo ele lágrimas y el
tnrazón de angustia.
En otra o-cas-ión, el mismo exorrlio, nos llevó al
mi}~110 epílogo, y en otra, pasó más adelante.
-~emej•a ntc vida es ~nsufrible, ilijo mi mujer.
-;. De veras? conteste yo por molestarla.
- ; De veras! i Ah! ¡de veras! Ya mbía yo
qu&lt;' ~tahas can~a&lt;lo de mí; ha.ce casi u:n año que
¿,_,fa, l.'ujeto á la cadena.
-Di&lt;-z meses, repuse.
-Que te han parecido rliez años; lo he advertido
hac-e tiornpo · nuestra dicha ha rlurado &lt;lema.~ia(lo. ¡ Qué d~gra-ciada seyy ! Acabarás por detR.stam1e, si cisque ya no me detestas; pero yo tamb1t,·1
aeabaré por detestarte.
Pcn.,aba coi;erla en brazos y á Llevármela por
tadas las habitaciones; con toda su cólera, &lt;lanelo
vudtas hasta que grita.se "¡ basta !" riendo; pen..'-~ha arrodillarme á sus pies y rooitar'le todas mis
matrinwniales jaculatorias, y luego _abruma11la á
h(•~O$. has-ta obli~arila á deponer sus nas; penf'nba
to,clo lo bueno que puede pensar el marido dC' la
rn('jor pasta. La m~ré con disimruJ.?, sorprendió
mi mirada v me volvJ6 la espalda ; d1 un paso haC'ia el1la v ~ dirigió á otro C'llarto . . . y yo, re;;entido, tiré por el la'do opuesto y bajé la es?alera, lleno de remoroimientoo, antes de curnphr la
ten-ible vengM'lza.
. .
.
Sin poder alejarme de aque1 sitio y vol-viendo
de cuando en C'Uando la vista á la casa doorde estaba ,mi felicidad, dí algunas vueltas por los alrededores.
Se me venían á la memoria Concha y Su1picio,
los buenos amigos de la otra casa, y me clecía que

m!

Domin¡,ro 5 de Mayo de 1901.
no tenía yo quien desempeñase iunto á Ant001ima,
los b,11(.•no.s oficios de: pac1fica&lt;loc, y que por otn,1
parle no hubiera con.,;e,nti&lt;lo yo que oo oonfia,;en a
cualquiera.
.,
Es la primera ,,ez, pe,nsaba, pero ¿ qll'len 5abe
6i ,erá la úiltima? Tongo que volver, con.mlark1
todo lo p&lt;Mibue y a,seP-urarlc que no n~. enfo l~rcCJnos nnn&lt;;n. . . i. Y si en lugar ele rec1-b1rmc IJtei:i,
se haee de pe-neas? ¡ Ay ! no sé cuánto darfa porque contesta,;e con lm beso á mi prime11a pala~1;a
eariño-~a y no Ee hal&gt;lasc más ele] asunto y pasat:'etnc..,; del lla,nto á la ri;;a ! Esta.~ reflexio,m•s me
Hevaron dos ó tres veces h~t:\ta la puerta ele mi
e-asa y me hicieron ret.00&lt;.'ecl.er otras tan.tas. l:&gt;cshice por último el encan1to, pasé el porta.! ele un
brinco, subí ele cuaitro en cuatro las escaileras, .Y
en un instante me hallé frente á Antonina, &lt;]'ltC
salía lloro..,a á re&lt;!il&gt;irme á li!. puerta.
He cubría ('l rostro con la,s mainos y no me ckd.a
nada. Abracé su ta,~le y la llevé al rocibi,miento;
la &gt;enté ,:;obre mi;, rodillas, le separé oon ilul&lt;'C
violencia las ma,nos, ac.el'(J_ué mi rostro 'llll suyo y
Je pi(lo perdón por mi falta. P ero en vez de ¡wrdonarme, p1'0'ilrun1ipió en sollozos, me echó k,, lm1z&lt;re; ail cuello y aipoyó en mi h()IIDbro la cabeza.
~Ie latía el corazón fuertemente; la adi.fud de
Awtonina SllflO!llÍa una desgracia. ¿ Qué ha hí.1
oourrido en mi aim-.encia? Nuevas caricias: ciC'l'l
il]}quietai; preguntm:, y el]} fin otro suspiro y e,fa
exdamación :
-¡ Ha muerto !
-;,Quién?
-¡ Concha, la pobre Concha!
Callé.
.\. deciir rnroad, no lo sentía mucho: la bu&lt;.•1w
fcñora hada tiemipo q ue Jia,bía cumplido los :lcienta y el paraíso ha.bía e.-,perrudo bastaa1ite la entrega
de aquel nuevo pem-a,mi&lt;no. -pero res-peté el dolor
de Antonina. Cua,ndo acabó de llorar, sa1C1uli1l la
caihe"za, _v dijo coo voz mpagaida y melancólica :
- ¡ Ya están reparados!
-¿ Quién te ha dado la noticia . . . ?
-rna amiga que l1a estado á visitamne; lapobre Concha murió anteayer casi repentinamrn1lt'.
- ; Y Sulpicio?
-be,:,--esperado; no habla Ullla palabra; está como
lelo.
-Ilabrá que ir á visitarle.
-¡Oh! sí, aillda en seguida.

F-uí.
¡Ay ! Eil corazón del a,nciano no había ipoclido
resistir la angustia de la roledail, y á la noohe, pocas horas después de haber si•do lleva'da su compañera, se había tendido en el lecho soilitario, seguro
de no v-er otra ll!urora.
El cadaNé:rico rostro parecía soru.-eir tri6temente
_v deei:rm.e que ni la muerte había querido verlos
separa.dos.

Yuelto á casa, con el corazón triste, pero con
tristeza duilce y reparadora, no dije: na.da á Antonina, la cual supo lo ocurrido por otra pel'ISOna,
que lo refirió en mi presencia.
Apenas quedamos solos se apretó llena da terror contra mi pecho.
- i Carlos!
-¡ Antonina !
Abrió los ojos como para leer en mi pensamiento y rnurnruxó lentamente estas palabra." :
-También nosotros ¿verdad Carlos?

Salvador Fari11a.

�Doo:ningio 5 de M:,a,y-0 de lDOl. •

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO tLUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 19.
J&gt;lrector: LIO, RAFAEL REYES SPINDOLA,

MÉXICO, MAYO 12 DE 1901.

Subscripclm me11suai foránea, $ 1.50.
I dem ide1n en la Oapital, 1.15.

Gerente: ANTONIO CUYAS.

BELLAS ABTES.--LA. VIUDA DEL PESCADOB.
Cua dro de Aquiles G•.aochi Taylor.

Rcmbrandt.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>Doo:ningio 5 de M:,a,y-0 de lDOl. •

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO tLUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 19.
J&gt;lrector: LIO, RAFAEL REYES SPINDOLA,

MÉXICO, MAYO 12 DE 1901.

Subscripclm me11suai foránea, $ 1.50.
I dem ide1n en la Oapital, 1.15.

Gerente: ANTONIO CUYAS.

BELLAS ABTES.--LA. VIUDA DEL PESCADOB.
Cua dro de Aquiles G•.aochi Taylor.

Rcmbrandt.

�~om.ingo 12 de Mayo de 1901.

MALDICION DE GITANA.

brindarrnos alegremante por que .,e des'Illlntiesc el
augurio. Y 11abía allí un señor que, presumiendo
de &lt;n-acioi;o di J. o con sorna : ·•r.:; muy malo c-o'
mer0 trece . .' . c·uan.do solo
hay corn1.da para doce" .
A la ma&lt;lmcrada ,;iguiente tomamos el tren y
,-alimos hacia
(;azadero. La expedición -se pre:.ental,a magnífica: la temperatura era, &lt;:o_m_o de
mediado, de ::,eptiembre, templada y delic10::c_a;
cada tarde lo~ zurrone:; Yolrían ate.:;taclos de pieza.,, y pam mayor ,-ati:;faec·ión. no,, habían anunc:ia&lt;lo que andal,an re.:--e~ por el monte, y ~l!e el
prinwr ojeo nos prometía rico botín. Dec1duno,;
que e.,te ojeo princi1Jia,c un miérc:_ole-s por la maüana, y apenas cle;,pac-ha.da,.: la,- 1~11g-as y el ch~olate. ~alimo;, á &lt;:ahalgar lllll'-tro,; )Af·o.,, qne no;; espe1·aba,n á la :puerta, entre el tro¡k'l de la- e.~opeta,;

Siempre que :,&lt;J trata. entre g&lt;-'nte con preten::-iones de- instruícla, ele agorería, y supcr;;ticiom~, no
h ay nadie que no ,;e cle(;hire exento tle miedos pueriles, y pwnto meno~ de,enfaclado que llon Juan
frente á lai; e.~rntua,; de ~u, ríttinrn:'. :X© ob~tante, tran~curridos lo~ diez minutos tonsagraclo1, á
alardear ele es-pírit u fuerte. cada cual ,:al,e alguna
historia rara, algún ~utediclo inexplie:al,le, una
'•coiucidencia·'. (La, e:oin&lt;:ühmtia,, hat-en el
gasto) .
La ocasión más frecu:nte \le lrnbfar de super,,ticione1S la ofrecen los c:onvite
De los t·atorce ó
quince invitado;; ~ cxe:u~an uno ó do,;: al €sentarse á la mesa, alguien nota que son trec-e 10-~ c:omensa.les, y al punto decae la animación, óyen::;e
forzadas risas y chanza,- poco ,:incera;;, y los amer.&lt;le la casa se wn precü,ado,:; á bu,.:.car, a1mque sea
en los infierno,;, un número catorce. Conjurado
:ya el mal, sino rt:'nate el contento, las ri~ita~ de
la;; señoras tienen un soniclo franco; -e Ye que lo,pulmones respiran á gu,:to. ;, Quién no ha asistido á un epis0&lt;lio de e,,ta índolt?
.En el último que pre,enc1é pude ob~cna1· que
Gustavo L izana. mozo a~az de:&lt;preocupado, era el
1111ás carilargo al contar trec-e. y el que tle:-fmnció
el ge&amp;to cuando fuimos e-atore-e. Xo hada yo tan
superst~ioso á aquel infatigable cazador y "sportllllan ·,, y extraiiándoone ,·erle hasta demudado en
~los iprimeros momento~. á la hora del café le llevé hacia un ángulo del saloncillo japoné.•, y le
-interrogé directamente.
-una &lt;-oincidcncia-r{&gt;spondió, como era de
ipre-umir; y al ver que ~-o sonreía, me ofreció con
un ademán el sofá bordado, en &lt;:uyos cogines una
illandada de grullas blanca.., eon patitas rosa volaba sobre un cañaveral de oro, nacido en fant,ástica laguna; se sentó él en una silla ele bambú, y
rápidamente, ootrecortando la narración con agitados movimientos, me refinó su ·'coinoidencia"
del número fatídico.
-Mis dos amigos íntimos-los de corazón'
eran los dos ohicoo de )Iayoral, &lt;le una familia
extremeña antig,ua y pudiente. Habíamoo estado
juntos en el colegio de los jesuita;:;, y c uando salimos al mundo, la a.mistad .se estrechó. L lamábanse el mayor Leoawio y el otro Santiago; y habrá usfod visto ipocas figura:.s más hermosas, pooos muchachos más simpáticos y pocos hermanos que tan
("ntrañablemente se quisiesen. Huérfan os de padre y matlre, y dueños de su _hacien da, no conocían
tuyo ni mío : bolsa común, con.fianza en tera, y á
IJ.){'$ar de l a diferencia de caraderes-Leoncio
nerv.ioso 'Y vehemente hasta lo 8umo, y Santiago
negras y la gresca y alborozo de los perro;;. Como
&lt;le u n genio igual y pacífico-inalterable armonía.
tengo tan pre,;ente., la,; menores cir~W1St.ancia.s de
A mí me llamaban, en broma, su otro hermano,
M¡uel día, recuerdo que me _extrañó muc-ho la fuy la gente, á fuerza de vernos unid()!,, h abía lleria con que lo,,, animales ladraban, y al asomarme
grudo á pensar que éra:mo,-, cuando meno~, prófuera . ví, apoyándo.se en uno ele los postes del emximos ;parientes los Mayoral y yo.
parrado que sombrea:ba la puerta, á una gitana
Apasionados cazadores los tres, nos íbamos seatezada, escuálida, andrajosa.
manas enteras á las dehesas y cotos que los MayoPodría- tener sus veint.e años, y si la Sltciecla.d,
ra.l poseían en la ~fa.ncha y Extrema&lt;lura, clon&lt;le
h~ de euanta alimaña Dios crío, desde peroices la descakez v la,s greña;, no la afea.."-Cn, no carecería de cierto ·salvaje atractirn, porque loo ojos briy conejos hasta corzos, venado,, jabalíe,, ginetas
llaban en s-u faz (-etrina · como negros &lt;liamant~,
y §ratos monteses.
los dientes eran piñones monda-dos y el talle un
COlll buen refuerzo de 8€-copetas negras 'Y una
junco airoso. Los pingajos de su falda apenas
jauría de excelentes podencos, hadamos cada ojeo
cubrían ;:.us cle.mudoo v delgados tobillos, y al cuey cada batida, que eran el asombro de la comarca.
llo itenía una ;;arta -de vidrio, mezclada coo no sé
De €!."tas excursiones resolvimos una cierto día de
qué amuletos. Dij·e que sus ojer.c brillaban, y era
1'4an Leoncio; no cabe olvidar la fecha. Kos hacierto· brillaba1.11 ele un modo raro. que no ,;;upe
bía convidado juntos una tía de los Mayoral, seüora di,-cretí-sima v madre de una muchacha en- de.finir: los tenía clavados en 8antiaP-o--que, lo
repito, era un mlH:.hac.,ho arrogante, rubio y blancantadora, por quien Santiago bebía los vientos :
co,
y en aquel instante. subido al poyo de montar
sutilizando mucho, creo que esta pasión de San:v
con un pie en el e5tri,bo. c-on ,su ;;om brero ele alas
tiago tuvo su ;parte de culpa en la de&amp;gracia que
ancha•, ;;u bizarro capote hecho de una manta zasucedió : ya diré por qué.
morana. de vuelto e:uello ele terciopelo Yerde. y
Ello e~ que nos reunimoo en la C8'~, donde, con ,ms altos zajone, de caza. que marcaban la deremotirn &lt;le la :fiesta, había otros varios convidados :
r-hura de la pierna. aún parecía má5 a,puesto y gaamiguitas de la niña, señores fonnales, íntimos de
llardo.-Y á Santiago fué á quien dirigió sus lela marruí. . . Y yo, que jamás contaba entonces tanías la egipcia. soltándole esos requiebros raros
los comensales, al pa.,.ar al comedor, involuntaque gastan ellas, y ofrooiénd~e á decirle la buenaria.mente, me fijo en lw platos. .. ¡ Eramos treTentura. En aquel momento. :-;a11tiago, de i:egnro,
c:e, trece justos!
pern:aba en el dulce ro.,tro de ;::u novia. y el conKi se me ocurrió chi:;tar: por otra parte, no
traste con el de- la gitana dehió de cau~arle una
f'{'Utía aprensión. Estariam06 á la mitad c1e la co- impre-o.ión de repn,!;Uanc-ia hacia é.,ta : porque era
mida. cuando lo ad1·irtió el ama ele la ca.&lt;:a, y dijo galante con toda;:: la.::: muiere;::. y ,-in embargo, solriéndose:-"¡ Hola ! ¡ Pues con el resfria.do &lt;le tó una frase dura y ha;::ta cruel, una fra"e fatal ...
.Julia, qu.; la impidió venir, nos hemos q11__ecado vo a,-í lo creo. . . ·
en la docena del fraile! No asustarse, senores; · - ;. Qué buenaventura vas á darme tú ?--exclamó
q1ue aquí nadie ha cumplido los sesenta más que
Santiago.-¡ Para tí la qui.o.ieras ! ¡ Si tuvieses Yenyo, y m todo raso seré la e•CO!!irla ''.- ¿ Qué liabíahP-n, no "f'ría 0 tan fea :r t r:1 11Pg:ra, r-hic¡uilla !
inos de hacer? Lo ec:Jiamos á broma también, y
La gitana no se inmutó en aparicne:ia, pero yo

cl

0 •

111

.lL

EL •.1:UNDO ILUSTRADO
noté en sus oios aluo que parecía la sombra de U1l:
abi~mo; y fijándolos de nuevo en Santiago, que
~ta,ba á caballo ya, articuló despacio, con indiierencia atrorl y en voo ronca :
-¿:No omere.,; buenavent1:11'as, _jermoso ? Pues
toma maldiciones. . . Permita Dios. . . P emnita
Dio,-. . . · nue vayas montado y vue!Yas tendido!
Y o no sé rnn qué tono pudo decirlo la malvada
que nos quedamos ele hielo. Leoncio, e~ especia(
tomo adoraba en 1,u hermamo, se demudo un poco
y aurnzó hac:ia la gitana en actitud amenazal:ira;
lo::, peno,;, que conocen tan perfecbmente la,;; in1 l·ncione;; de ,-;u,; an1os, se abalanza-ron ladrando con
furia: uno de ellos hincó los dientes en la pierna
\lt•snucla de la mujer, que dió un chillido. E 6to
l&gt;ast-0 para que Leoncio v yo, y todos, incluso Santiago, nos distrajésemos de la maldición y pensái-t•1110:; únic-amente en salvar á la bruja m oza, en
rie.,go inminente de ser -00.itrozada por la j auría.
Contenido,; los pt-rr-OS, cuando volvimos la cabeza. la gitana .va no parecía -por allí; sin duda se
había pue.:--to en c·obro, aunque nadie supo por
dónde.
Al llef!ar aquí de su nanación Gustavo, me hirió de súbito un recuerdo.
-E;;pere 11sted, e.,pere usted . .. - murmuré
re'-·a,pac-itando.-C'reo que cooozco el final de la

::ircxno

ILUS'THADO

EL SEROR LICENCIADO ·

un verdadero palacio con;;truído á
todo cooto y de arquit-ectura moder111,nma. 8~1 situación 110 pudo ser
mejor,
puesto qup el lugar e-n que i'C
El Secretario particular del señor
eucueutra
ei.,tá ·llamado á ser el punMürí$tro de J usticia es muy conoto
rná,:
c-t'.ntrico
de la rnpital. h,1lláncido en )léxico como joven de ta&lt;lo.--e
muy
cerca
cld Pala&lt;'io del Polento é intachable honra.dez. Su cad&lt;.&gt;r
Lf&gt;.gi~ati,
0,
entre
el Palacio :Narrera ele abogado fué de las más brieional
y el Castillo de Cha,pultepec.
llantes que se rE\,oistran en la EscueLa ¿citada del edi.fieio adquiriuo,
la &lt;le Jurisprudencia, de donde fué
como
,-.e puede ver en nuostro gra~:kx:retario por muchos años, y probado, es ~untuo.:a y llama la atenfosor &lt;le u,u r3Jlllo muy importante
ción
entre todas las que figuran e11
dl'l derecho.
primer
término on el rumho de la
El ,;cñor Don Ju5tino Fernámdez,
s\rnni&lt;la
J1uí.rez. Patoni y la Reque Ita ,dirigido por tanto tiempo la
forma.
E,;cuela citada, ha sabido distinguir
La,- ofi&lt;:ina., ·'" :-alonc-- ele rcce-psiempre al señor Víctor lfa:nuell
ción
nrn á ;;cr elegantemente amu1•(\¡,;ti,llo, y hoy lo tiene cerca, segublados,
,pmria.-, cierta,- imli.,,pensables
ranwnte como umo de sus ni:{1,5 lean•forma, y apropiaeion&amp;, que 8()'l
le., y út ile-,i amigos.
naturale;: a,l conrc-rtir u,n palac.-io particular en edificio público.
Pero ninguna &lt;le la,- obra, que hahr-:rn de emprender~e ~on de aquclla11
q1~e puetla;n tardar ó dañar on _ Ío
n (,~de que las obras del Palacio
rná,; mínimo d riqubimo docorailo
Nacional comenzaron en la. parte
que O•-tenta,n Jo,; murales y techos,
oc·11pada por fa Pre.,idencia y por la
L~pecialmcnte del "alún &lt;principal.
&amp;'{·reta ría de Relaciones Extt&gt;riore.,,
T&lt;)rla, la,, ofit·ina:- públic,1;; parece
c-it el ala derecha del Pa.Jacio menfllll' tit•1uh,n á aproxima1~,:e )' har~r
c-iona&lt;lo, el Gobierno trató de a.dquisu núcl&lt;"a en la parte donde la ciurir un edificio apropia-do para la Se&lt;la&lt;l
má, herrnoi;:a y má,; amvlia.
e:rctaría de Relaciones Exteriores.
E,-to. f'in eluda alg1ma, que tieAdemá~, se de-sea.ha que la men,
ne una ,lita con,·c11if&gt;ne:ia y gran i:1eionaua Secretaría estlw,iera en un
kré- •para eil público, l)Ol"que lo, ll('edific,io adecuado para reicibir ú los
goeio,, se facilitarán má.s ~· lfü, c&gt;SR. LIC. V IOTOR MANUEL CASTILLO,
n•pn'&gt;-t-ntan tes de los Gobierno., de
morli·dacles
de c-omunicación :-erá:1
Sc-cret a rio particular d el Ministro d e Jn st ida.
1,),- paí::es con quienes México cultini.a:rnre.--: y má...;; ¡mic-fa·as.
-va rl.'laciones, y que tienen que ocurrir frecuente- e-lega.n,tes, habit'111lo tlc.~idido la aidqui1,ición de la
Dentro de poco tiempo, la ea;:a quedaru á la di~mente a l despacho de-1 señor ) [ini~b-o.
del sefi.or Don Frwnci._q,-o E~pin()¡-,a, situada en la po-ición del Gobierno, é inmediat.111H:mte s,e da.1~1n
Se e.,;;tudió la easa más eom·eniente, y ,,e JHl:;.() e:.tl le de P atoni.
todo,, lo...: pasos para la trarulaci&amp;n &lt;le las oficina..&lt;,
atenti ón en .arias de las mejor 8ituadas y má,
La referi1fa ca.-a e,- notal&gt;le por su ek•ga,:1-::ia, á ,-,u nnt•1·a reside-ncia.

Víctor Manual Castillo.

0

La Secretaría de Relaciones.

l"'

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1

•

•

DJ1u.i.ugo 12 de Maiyo de 1901•

hi,toria . . . Cuando usted nombró á los :Mayoral,
empezó á trabajar mi cabeza. . . El nombre '·me
,sonaba . . . " Se me figura que conozco á los dos
hermanoo, y ya voy reconstruyendo su figu ra . . .
Leoncio, vivÓ, moreno, delgado; Santiago, ru bio y
algo má,, irrueso. . . ¿ l&lt;'ué en esa cacería donde . .. ?
-Donde Leoncio, creyendo disparar á un corzo. mató á Santiago de un balazo en la cabezare,1)0n&lt;lió lentamente Gustavo, cruzando las manos
con involuntaria angu.stia.-Santiago "volvió ten.
elido . . . ., Perdí á la vez mis dos amigos; porque
el matador. si no enloqueció de repente, como pasa
en las novelas y en las comedias, quedó en un estado .de perturbación y de alelamiento que fué ~recienclo cada día; y q,uizás por olvidar oortos JD'itante&lt;: la horrfüle escena, se entregó-€} que er,i
tan forrnalillo que basta le embromábamos- á mil
exce.;os. a('a bando así de i&lt;lioi:lizarse. ¿ De&amp;pués
de saber e;,ta "coincidencia", extrañará usted que
me agrade poco sentarme á una mesa de tre-c,!?
Por má:, que quiero dominarme, se me conoce el
miedo. . . ¡ El miedo, sí; hay que llamar á las
co,as por su nombre !
-¿ Y volvió á parecer la gitana ?- pregunté
con e:nriosidad.
- ; La gitana! ¡ Quién sabe á dónde vuelan
e:-a.o. cornejas agoreras !--exclamó Gustavo sombríamente.-Los de esa casta no tienen poso 11i
pa~adero.. . Como dice Cervantes, á su ligereza
110 la impiden grillos, ni la detienen barrancos, n 1
la contrastan paredes... Cuando velábamos al
pobre Santiago, y tratábamos de impedir que ~e
;:.nic·idase el deses.perado Leoncio, va la bruja debía
de estar entre breñas, ca.mino de Huelva ó de Portugal.

€n¡i/ía j)ar:Jo ]Jazán.

--

- - - -- - - - - - - - - -·----- -

· -- -

FACHADA DEL NUEVO El'IFICIO DE LA SECREfARIA DE RELACIONES.

�Domi.n@l 12 de Mayo de 1!.101.

IP.;• , -- , - -

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUS·TRADO

La propaganda protestante
EN MEXICO
-::::,,.~-&lt;::::,.

La-s in;;tituciont.,; rd·igio,a,-; t omo las polítie1s
y las l,()(•j¡¡Jt", son mrn re,nltante superior del tipo moral de tau¡¡ r¡¡za y cle C-ll.t~a pueblo, ele ~11"'
a'llt('('.edente,; bi;;tóric:o,, de ~u c:lima, de la luz de
su bol y dd zafiro tl&lt;' -u cielo. Emanan tanto. dt'l
corazón humano corno ele la naturaleza exter10r;
)iC forjan al calor de lo,; 5&lt;'J1timientoo, á la lnz de
la ciencia 10&lt;.·1\l y contlen,-an en breves dogma,- y
en contados vot~- tollo el ,:.ér mor,11 y material de la
socic&lt;lad en que imperan. ,\.~í como la flor e,: la
condensación de toda la &gt;avia y la obra de toda
Ja vida de la planta; que á darle forma, cc~lor. per~
fume, á rf'vortar t,tpriehosamente sus petalo.:, a
hilar ;;u,; e-;tambr&lt;&gt;~ v á ahuecar ;ms carpelo.- contribuyen clt&gt; un latlo ·1a raíz, el tallo, las hoja,, todo_« lo!'- tejido.e;; v lo~ ór¡nmos dd vegetal. y_ ~lel
otro la,- In:¡,_,¡,_ frr-c:a" ó ahn1~aila,-. lo&gt; ra}'O" nhio~
ó candente,- del ,ol. la~ linfa; pura!'- ó turbia,: del
arrc,_vo. )' que en tal virt~Hl, cada phrnt,a ~iene ,1~
flor e-orno ~u fruto prn¡no~ v tarac-ten;;hc·os, a:;1
c11da puPblo tiene -u reli~ión . p,-pecial, ~~l tlc~ma
propio, su tnlto pl'tuliar.
,-i,-te-ma d~ c·ienc-rn,- _y
ele Urr:nmla, lwd10 ú la nw1hcla de ,-u mi&lt;'lPctual1dad, de ,-u 111oralicla1l. fl¡, -u t',trnc-tura plllític-a,
de :;u-: trae! icionl'- y de• ,-u llll'tlio.

,-n

***
En la ·antigua Urt&gt;&lt;.:Ía. arü,ta. inrdigc•nte. gimná,t.ita y pl.í,-ti(:a. y t&gt;n JUl'tlio de una nat_urale~a
benigna. to&lt;¡ueta y acic--alacl'.1, brota una mnologia
1)1lramente poHic·a. c:nyo:s d10.-e~ "ºn obra tle e,,t_atuario, ardiente, p,na amar, ágiles para ~om~atJr,
ht&gt;T'mo,w tlt&gt; farm,1, tlialéc:tito~ y un poco rntngantc"', arnabfo,-, l'll suma, y poco temibles aun _en;mt~?
nu11H.•j&lt;.•n como Júpiter rayo,; _&lt;le ··entre ba:s_talor&lt;."5 ,
ec,griman trid~nte.:; c~e ahn-acen de acce5ono,- ~-omo
N('ptuno. ó ".fuero,,'. de Benf:{,l)a como_ P_luton.
El culto es aln ba1le.s de mnfa!'-, de:;files de teorfa,. jue"OS olímpicos eáutico:; Y. á rato~. baca11c1le,; ·galante,; bajo tien~la,.; de níu:pura ó bóYeda.s de
mármol, entre nubes de Yapores perfuI?ados y
..obre tapie-es de flore,. En el altar se mmoJ~n
palomas ó cordero~, y :;obre el ara se queman mciensos.
Los dio,es, 011 EscafüEnaYia, "ºn de5me., ur,ulos y
mon,-.truo:;o,,, sanguinario;, como fie_ras, tenebrosos y
de perfil incierto como con&lt;lensac1ones de bi:11ma.
Son la expresión poética de la ~aturaleza i~de~
mente, del clima húmedo y lluvioso, ele la tierra
fnngo,-a. Habitan selra:;; impenetrables de pmos
gigante"c:o,, salen ~e ~hí para hacer_ la gt1::ra al
hombre y para amqmlar, co~o la munclacwn, el
hura&lt;-án ó la tempestad, ~u bien y los frut~ de su
trabajo. Es una mitol_ogía_ de_pueblo~ tac~turnos,
torturados por su conc1encia siempre mqmeta como por una naturaleza pródiga tan sólo de catástrof~~;

***
J ehoYá. dios de un pueblo per~eguido, e,c::l_aviza•
do ha,bitánte de una tierra infecunda, es dios de
la; iras, de las batallas; especie de monstruoso
cacique gruñón é irascible, sien:i,pre con el ~n3:tema en los labios y la fulguracwn en los _OJOS.
El catolicismo es la religión de los débiles, de
los oprimidos, de los hombres y de los pu~~los que
nece;;itan la disciplina, la regla, la pres1on y_ la
prot.ctc-ión de la autoridad; de aquc!la~ raza,; ::;on~dora,, y apáticas que, como la::- cuatlngas, necesitan á ia vez del látigo que a,,uza y del freno que
gobiema y contiene. ~u ?:1lto t_iene todas las pomp-a~. el brillo y las magmfü:encias de la~. c-eremo;
nías de corte; de los homenajes qu~ se tn))l1tan a
lo,: ,oberanos absolutos. Las alta,, Jerarqma, e~l~siá,,tic:a;, acaparan el p;ohierno t?mporal :· e,p~ntual, gobiernan á los fieleti como a ::-ieryo,-.. ayndandolo-. impartiéndoles con;:.~1el~ y e,;peranza"; pero c-obrándolc-s tributo y eJere1endo ,,obre ello, un
de,;pot i-mo :,in límites.
. .,
El protestanti,,mo e:; rehgion de ho~1bi:e, c¡ue ,e
han lwd10 el propó:,ito de gobernarse ~ :-1 !m,-mo~,
de mantener,e inviolables de rn ront1encrn, clec1clido,- á :;er ~· á permanecer libre,, á gobernan-e pc~r
sí mi,mos en lo político y en lo moral. E-._ rcltgión tle pueblos prác-tico,. au_steros. poco , onadore.s v poco ilu:;os, oue de~precrnn la fomrn con _t~l
ele llegar a'l fondo, y á quienes lo :real y _lo po::-1t1vo prc"enra más que lo i,le al Y lo rntang1l,J..,_
El c:ulto corre.• pondc al dogma, au::,tc ro, ~l YCro,

monótono. dei;proYi,to tle pompa y de lujo. y 110
pretende tlL':-'lurnbrar ni marea_r ni tomtt~ por sorpre.-.a al alma. rt.'(;J'e-,mdo la ni::ta y ,H.:arH:rnndo el
oído. E,-ta religión c:arec:e de ca,sta sa&lt;.i.'rdotal y
de dt•ro regular. oficia en :,lIB templos el tendero
de la {'.•quina; y deja libre.." á los fieles, po11!ue c:arece &lt;h' jerarquía.,; ec:le,iú~tica~ que lo dommen y
de in~titucione;; ~ac:ra111entale,.: que lo e:,:tlanc-en,
que lo :,;ubn1g1ll'n Y oue ab~onan ,n pen~miento y
-,u ac:tividad.

***
En virtud de e,-.ta estret;ha clepenclene:ia entre el
--ér moral y el c:arácter del hombre, y del me-dio
en que vi,e ·· la religión que profesa, ó_mejor dicho, que e:; ca.paz de prof~ar, no e.-; po,nble transni tomarlas de una -planta
plantar la,; reli«ioner.,
humana, para ingertarla,; en otra, a menos que n_o
~ean muy análoga-, c:asi idéntic:M. A tan~o eqmvaldría e~to, e-orno á pretender ingertar la Y1d en
tronco de la entina, ó á tran~plantar la palmera a
la~ regione,, hiperbóreas.
E•e trnn,-plante v e,-e ingerto se lograi_i. en ap~rienci,1 mue:ha,; Ve{:e,-; pero pota;; en realidad. :::,e
logra hac-er católieo, en China v en la _India como lo logró E~paña en Amfrica; -pero "1 :;e rasea
la corteza para lm,tar el núcleo, &amp;e percíl)c c¡ue el
ingerto no ha ' ' prendido'' y que la comunidad &lt;~e
dogma,-.. tle fe Y de principioR es tan ,;ólo comumdad de nombré, y analo¡óa de aparie,nc:ia~.
El inclio anwri&lt;:ano ~i&lt;111e ,ienclo idólatra con
C'l nombre ele l·atólico: ,uele esc-onder bajo el ara
del altar erist iano PI ídolo azteea: adora con las
denominaciones dt•l ~antoral romano las clivinicladt&gt;:s primitirn~: ha adoptatlo del culto todo lo que
él puede tener tle iclolátrieo: pelea por _la Guadalu:
pairn l"Ontra la Yirgt•n de lo;. Remetl1os, como s1
fueran tliYinitlade,- cli-tinta;, v no una sola: sus
~anto, loe-ale- ,-e lrnc-en pe~ado/ cuando ,e le,; quiere tra.,;latlar ú otro templo; adoran al Santo X1ño
de ~u aldea Y lo sobreponen al ele la rauc:hería ele
al latlo, m,-Ínife,tación profundamente idolátric-a: nractic:an los -atramento,; conjuntamente con
la bruinía Y lo,; malefitio,-; tienen sus brujos y
~U:- ·'n;1lmale¡,·· al lado de sus cura.s y vicarios.
Lo que les pa,a con el t,ttolic-i:ID10 les pa..-a con
mayor razón ccm el prote-,;tantismo. E"te no tiene,
no ·puede hacer presa sobre el indígena; toda propaganda ~e e.,;trellaní ant-e la propern,ión idolátrica
v ante la uecesi&lt;lacl c¡ue el in&lt;lio experimen,ta de ser
gobernado, concluc-ido y guiado por la autoridad
del c-aci&lt;¡ue ó del eura. X o sienel o reflexivo. ni
personal. ni imle-pendiente por carácter ni libre
por temperamento. la religión protesta1~te n9 encuentra ba,;e ni estímulo en su cerebro m en su corazón. El culto au,;tero, e-1 ceremonial monótono,
la adoración abstracta, dejarán indiferente y
frío a,l indio que ama el $anto ele madera, la imao-en esculpida en c:antería, el baile y los cohetes
;l mezcal v el pulque de la verbena, ·y si nominalmente CB católico por el culto aparente y por la
presión de la autoridad religio;;a representada por
el clero, la religión protestante que no habh1 á
~u;: sentido,, ni le ofrece otras perspedins que las
de una libertad de conciencia á que no aspira y de
una indenendencia per;:onal. política y social, cuya necesidad no siente, no hará camino ni pro;;perará en la raza indígena.
El mestizo semi-ilustrado preferirá eternamente lo misteriooo, lo pintoresco. lo suntuoso y lo fantástico del dog:ma ·y del culto católico,-;, que lo
atraen con su;; pompa::&lt;. ·q ue lo seduc-e-n con su poesía, que lo c:onsuelan con sus promesas y lo alientan eon sus esperanzas á las severidades y desnudeces del rulto protestante; y por pereza de espíritu,
por hábito ele tomar las icleas ya hechas y por pereza ele formár&lt;elas él mismo, no será jamás prot~tante.
En cuanto al mestizo ilu~trado profesará ó el
catoliciRrno atenuado _y filosófico ele los Causin y
ele los P. Janet. el dei9lllo vago y acoonoelalicfo de
los Robe:-piérre: el ateísmo franco ele Anacarsis
Clootzs, ó el atei.smo científico de H. Spencer.
Pero materia prima para el protesfantismo, no
la vemos ni creemos que se encuentre, y reputamos
infundados lo;: temoreR, más bien aparentes que
reales, de ver desidolatrizado y descatolizado al
país. Entre tanto. la propaganda protestante nos
presta excelentes serricios de enseñanza del pueblo y de beneficencia, y debemos dejarla tranquila
hacer su parte de obra sana y benéfica.

.

e:

IMPRESIONES DE LA SEMANA.

vitudos y miserias. Es un soonetido no un desesperarlo. Quiere vivir vegetativa y 'brutalmente
c-omo está acostumbrado.
'
P ero en la ciudad, las primeras capas sociales
l:' han arrojado su miasma mortal. Le han dioho:
no sufras, mátate, y él ha obedecido como suele
sin ,aruí.lisis ni prot_estas. ¿ Será cierto que comien~
za a perder el ms.tmto de eonsc1-vación este primiti,vo r De ser así, tal síntoma de ·debilidad es alarmante. La di¡,;;omanía popular comienza á entrar en un perioclo agudo de demencia. Dentro del
1ipemaniaco comienza á aiparecer el suicida.
Y a nos hablarán los sociólogos de este doloroso
ft&gt;nómcno.

Mendigos y suicidas.
Según han reícri&lt;lo lo, perió&lt;licos de la ,-emana, lm, niiios que mendigan forman ya ún ejército en aumento.
Ya, en otra yez-hace mucho tiempo--he anotado esta impresión dolor&lt;&gt;t;a. En efec;to, decía entonces, cuando la prOCC$iÓn de carruajes vuelve dela Reforma, y nuestra gran avenida se anima porun morumto, p-a.ra tomar á poco á la habitual hristeza, síntoma de nuestra anemia social, puede el
obserrndor notar un curioso fenómeno y hacer una
entretenida e;,taclístic-a: ya en )léxico, no hay ó casi no hay pobres graneles. Todos son chico!'. Porcada anc-iano que pasa implorando la caridad públic-a. nor cacla leproso que cruza. haciendo una
verda,clera exposición imperial de llagai;,, por ca:da
harapo humano que se arra-str-a sobre el asfalto. p()rcacla (•nfermo, por cada mutilado, hay cineo, diez,
veinte niiios que explotan el más rico filón en la
üila de los pueblos civilizados: la mendicidad.
Es asombroso pasar rt-vista á esta infancia harapienta que se escurre, como agua fa'llgosa por 1m
e-anal de mármol, por la:, prinápales calle,, ele la
c-iudad. Es un pueblo ele mendigos liliputiens~.
Atnwe:'amos por entre una hampa diminuta como por un campo de e.,;piga~. Apena¡; nos llegam
á la rodilla los de estatura más elevada. J&gt;or
nne.-tra.-; piernas abiertas puede pasar la muehctlum brc e-orno un ejéreito por un arco triunfai.
Ilugo ~e hubiera admirado de ver tan bien representada su ''Corte de lo~ )Iil~«ros" por una eom~
paliía infantil.
Ya los viejos encontraron apoyo; ya los hombres
hailaron trabajo; ya nada más los chicos se quedan --in pan; ya sólo la niñez está indigent&lt;'.
Bien recuerdo que ruando hablé de esta,~ cosa,, acusé á la inmoral caTidad p-úlYlica, á la li1110:;na c-allejera, al "emtavo·' ambulante, de mantener e.,;ta exnlotae:ión ele chiquillos.
A .•ro esta noticia es menos terrible que otra qne
tambiln ha llenado las notas de policía de la ,-emana: la gente del pueblo ;,.e suicida. Este&gt;-~ atentados contra la propia existencia, en la masa popular que vive una vida primitiva, uua vida clr. in-tinto groi&gt;ero. zoológirn, sin reflexiones ni refinttmientoo, nos traen 1m hondo v extraño descomuelo.
La epidemia ha cundido. ·La mala l'-avia no ,;:ólo marchita las flores, tue,;:ta hu, ramas y pndre llh
fmto;,, sino que también H''C·a y envenena las raíce;,. Los hombres ele nu(';.tro pueblo. con sus pasiones salYaje,,, ;,us cefos de rna(•ho y sus rabias de
fiera, se enfurecen ~· matan. Tienen aún en el
seno ele la sociedad las costumbre~ reminiscientt&gt;S
de la selrn. Pero la bestia nunca rutenta c-ontra
ella misma. _\.rna m garra y su guarida. y .,e aferra á la existencia corno un tronco al terreno. E.t
capaz de todo por ~alrnrse. r: Cuándo se ha herido
un león con Sfü rnisma8 zarpas? ;. Qué lobo se ha
inea{lo los colmlilo~? Solamente .,;e quita la vida
el que piema en ella. el que teme t:&gt;l dolor, el que
pierde la fe, el de.,:deñad9 por la e,::pcranza.
El mal de "'erth&lt;&gt;r no c-ontagia sino á rningin,1cioi1es virns, á frentes meditabundas, á corazom'-;
inflamarlo;:. Es un exquisito tra,:torno del pca--amiento: e, un delicado extravío clel sentim (·lito.
B,- también, en rnnchoR eas05, una locura de imifación : una contagio,a fiebre de notoriedad y de fama. Los P.árrafos de gacetilla, las narraciones melodramática~, lo;: "entre-filets" espe-luznantes, han
atraído á buen número de incaut os. i Qué dicha,
inocente-mente tonta, la de sacrificar la vic.la por
un e,efodalo de prema que traiga en lenguaa
nombre;; ob,,cnros y episodios vulgares!
.
Pero e;;ta drgenera&lt;·ión burgue,a la tienen qmencs hau es.tado ¡,.uh,crito~ al gabinete de lectura Y
se saben ele coro á Pérez Escricb, á Ponson du Terrail y á Fernánckz Y González. El indio analfabeta no conO&lt;'e •l a idea de la muerte. del aniquilamiento. de la nada. En su fetichismo embrionario
:v n ebuloso tiene plena seguridad de vivir s~empre.
Rus rito8 ft'mebre,;:, que parecen egipeio!'-, lo mdic3m
hien : en tomo de los sepulcros pone ca:da ano,
Tiandas ~, golosinas, para que se alimente la ma:
teria inestinta, que no pierde nunca su forma, nt
sus apetita,;, ni sus de,;eos. El indio no puede ser
cristiano: no se imagina almas s in cuerpo. Su t~ca y sangrienta idolatría se transformó en otra mas
bondadosa y más amable. Es melanoolico por natura·leza, y, además, por una larga serie de escla•

Domingo 12 de Mayo de 1901.

El Congreso Científicode Montevideo.
N"o pueden ser más halagadoraB las- no 'icias recibida:; en esta caJ)it.al respecto á las
distinciones y triunfos que ha logrado el señor Licenciado Emilio Pimentel, conocidísimo en
México y nombrado por nuestro Gobierno para que
representara á la República en el Congreso Científico efft!tnado en el Uruguay.
La prensa ele Montevideo se expresa con frases que deben ,;ati::;facerno,;, al hablar del delegado de )léxico; y es que el Licenciado Pimentel ha
¡:;ahiclo c@rres11on&lt;ler á la merecida di:;tinción de
que fué objeto por parte de nue,,tro Gobierno.
Bien conocidos son ,;us talentos, sus méritos ~ocia,les y Hl altura científica, y el ruidoso triunfe
que en aquel país ha alcanzado, no era nada remoto, porque iba al seno de una agrupación de hombres de ciencia enviados por todas las Repúblicas
latino-ame,ricanas.
Desde la st&gt;sión preparatoria, el señor Licenciado Pimentel fué honrado con la elección de Vicepresidente del Congreso, y se presentó con ese carácter en la solemne sesión de apertura.
Esta fué todo un acontecimiento. El Licenciado Pimente-1 hizo uso de la pala.ora y fué calurosamente aplaudido. Las damas y señoritas le arrojawn flores y ramilletes desde los palco;;.
Así fué, pues.•, que desde la sesión con que el Congreso inauguró su~ traoojos, el distinguido representante de ::\léxico obtuvo señaladísi•mo triunfo.

El mes del rocío.
Dicho se e:;bá que Mayo es el })(:rtnrbador &lt;le la
metrópoli. La ciudad se va quedando sin fiestas.
¡;in fl~re;;, Y, ~in mujeres elegarntes. Las recepcio:
nes anstocratical&gt; se han convertido en bailes cam.
pe,;tres.
Las flores~ _natural-no quieren estar solas,
y las pocas que vienen bostezan de fastidio en 1~
apretados hares ele los ramilletes v se :marchita'll
hajo la cúpula de cristal del merca:do.
Todo está solo : hasta la parte de alambres del
telégrafo donde los pájaro~-notas con alas---es&lt;·ribían sus aéreas melodías: romanzas de Massenet
_., canciones de Tosti.
• .Ei, cambio, la--, aldehuela!' de los alrededores e,;tán loca? de. con ten to. ¡ Qué frescas, qué alborozadas, qt~e. pnmaver-a'les, amanecen las campiñas!
¡ Qué· pahdamente azul se ve el horizonte!
E n la mañana, cuando el allJa da los buonos días
de;;cle la cumbre de los volcanes, el paisaje no se
muestra muy alegre, porque la luz está melancóli&lt;'a. Despierta muy páli&lt;la la Tirgen. ¡ Pero cómo
travese-a. e,! rocío en '1a diafanidad del aire! Salta
en polvo de diamantes y todo lo salpica. Los átomos blancos pone,n un cinturón ele elari&lt;la:d en el
c-o~lete de las rosas, un aderezo en la veste inmaculada de los lirios, un jo}·el en el pomposo per•aeho de los claveles, un broche de 'Perlas en el
lnt.ón de las margaritas, y una gota de luz en la
flexible púa de fas yerbas. Cómo ruedan de los copos, de rama en rama, de hoja en hoja, las menucuentas con que el juguetón aljofar apedrea
lo.~ á rboles .. .
Y ese es Ma_y~, el mes de las mañanas llenas de
frescura y de las flores Hena.s de rocío.

na.s

Ecos teat rales.
Como apenas hay rumores, los ecos son mu.y poHelos aquí: los beneficios de
Bell y la despedida de Nina Pa.ck.
Bell es el ídolo de los niños y la Pack ha sido, en
la temporada, la adoración de los "dilettanti".
Lo~ ~pectá?ulos ofrecidos en honor de uno y otro
ha1'. sido ruidosas manifestaciones de cariño. ¡ Oh,
vivir en, un aura de aplausos, debe ser una de las
l'.:J, as mas be!la.s de este mundo !
e:&gt;S v muy débiles.

A las siete de la mañana, el señor General Bravo ocupó, sin resistencia, el pueblo de Chan Santa
Cruz.
·
El fausto acontecimiento causó en Yucatán la
mejor impresión, y el. Gobierno del Estado élió los
primeros 'Pasos para erigir una estatua al General
Díaz en el Paseo ~fontejo de Mérida, y declarar
hijo &lt;le Yucatán al señor O·eneral Bravo.
El señor Presidente &lt;le la República ha recibido
calurosas felicitaciones de las Cámaras de la
Unión, de las Colonias Yucateca y Campechana
residentes en México, y de todos los wltos funcionarios, por la ocupación de la Ciudad Sa'llta de los
mayas.
La gran energía organizadora del señor General
Díaz, secundada eficazmente por el señor Ministro
de ,la Guerra y los Genera,les Ignacio A. Bravo y
José :U. de '1a Vega, encargados de las operaciones
de la campaña, son los factores de este triunfo de
la civilización, que con t..l.'Ilta justicia aplaude la
República entera.

.Cuis ~ - llrhlna.

Sr. Lic . Emilio Pimentcl.

LA CAMPAÑA DE YUCATAN
Aoenas en nuestra edición pasada dábamos una
nota gráfica de los notables trabajos efectuados en
el corazón de las intrincadas selvas de la penínsu1~ .yucateca para traer á la vida de la paz y de la
&lt;·1 v1hzación -á las tribus de los rebeldes indios ma_vas, cuando tenemos la satisfacción de dar cuenta
"&lt;le un hecho de resultados trasceJlldentale.s en la
('ampaña.
_ Eil día 4 del mes en curso, á las siete de la ma.1.1ana, las tropas federales al mando de.l señor Gent•ral Ignacio A. Bravo, ocuparon el famoso ¡m.ede Chan Santa Cruz, cuartel general de los
1
~&lt;l1~ rebel-des, residencia de sus cabecillas y relicario de su,; snpersÜciones.
Este J1echo ha cansado una sensación agradable
~n toda la Repúhlica.
. La 1&gt;revisión con que la;, tropas federales mar('haron -sobre Chan Santa Cruz, dió el resultado que
lo~ aidelantos de la cie ncia militar requieren. Las
f ierzas caminaron sobre la brecha que abrían con
11
~ s trabajos de zapa. En las cerca,nía;; del pueblo
1c Ohan Sa'llta Cruz se encontraron á los indios re){•Ides bien paraoet~os; pero con un .ata.que de
f lanco, las posiciO'Iles quooaTon -abandonada;;.
. La madrugada &lt;lel día 4, las fuerzas del Gobierno avanzaron B&lt;&gt;bre el punto objetivo, y los rebeldes huyeron -por las veredas rum1bo á los montes.

!,'o.

1

Sr General José M. de la Vega.

El trabajo pre.,:entado por el Liconciado Pi.rncnt~l _versó sobre 1-~ determinación del c-a.r-'acter jund1co del extranJero en México, sn posición ante
el derecho comercial y el derecho civil ante las
legislaciones mercan ti( y penal, clemostra:ndo cómo
la _legislación proteje ál extranjero, y cómo adqmere por la naturalización los mismos derechos
que el ciudadano del país, á excepciÓ"l del de ocupar la Presidencia de la República ó el caro-o. de
lfinistro ele Estarlo.
"'
Casi en toda,s la~ sesione,; q ne se efectuaron el
señor representante ele l\Iéxico hizo uso de lapalabra, y su opinión encontró eco. en el ma.yor número de cMos.
. Cada vez que el Prc:üdcnte del Congreso anirnc!aba _que el Lic. Pimentel tenía la palabra, ef distmgu1do grupo de &lt;loctos aplaudía 8atisfecho de
prepararse á oír la cloc-uente fra;;.e del Li-c. Pi mentol.
Su trabajo científico no sólo fué aprobado si.no
recomendado oficialmente T&gt;Or el Cono-reso 'como
muy interesante.
"'
'
Los cooigresistas resolvieron por voto unánime
nombr_ar ~l representante de México para que fuer~ ¡;u mterprete en la tribuna, en la M lemne sesión de clausura, y el Licenciado Pimentel aceptó
el. cariro, pronunciando un discurso entusiasta y
bnllarnte con fra;,es &lt;le gran sentimiento y de arrebrutadora elocuencia.
Felicitaim.os al Gobierno por el tino que tuvo
al hacer la elección de representante, y al señ&amp;r
Pilllen.t.dl por sus triunfoo.

�•'€/ )rfu11do :Jlusfraoo '

jrfayo 12

oe

19ót·

LA FIESTA DE ANIVERSARIO DEL 5 DE l\ 1A YO DE 1862.

•
LA. REVISTA..
Luego que terminaron las maniobras militares y las tropas quedaron dispuestas para que el reñor Presidente p~sara r~vista, el alto funcionario,acompa.ñado del ~r
:Ministro de la Guerra y de los demás Generales que se encontraban present&amp;-, ocuparon los carruaJes abiertos. Junto al ocupado por el señor
Presidente, iba el General en Jede del Cuerpo de Ejército, todo el Estado Mayor y la Guardia Presidencial.

5 DE MAYO DE 1901.
La última celebra.ción del aniversario de la glori~ batalla del 5
&lt;le Mayo, fué un acontecimiento militar y una oporlumitlad más para
que todas las clases sociales rindieran homenaje de gratitud y simpatía
&lt;á los grandes héroes de la memorable jOO"JIB,da.
Se efectuó una de esas agraidabilísimas manifestaciOOO! del vakrrdisciplinario de nruestro ejéreito, poniendo en práctica algunas maniobres, á la vista del señor Presidente de la República yde otm3 distmgnridísimos militares, ante los repre;;entantes de las naciones amigas,
ante 11n grupo de la más granada sociedad y ante la enorme masa del

LOS SIJPERVIVIE:NTES 1:NVALIDCJS
Son cinco los supervivientes inválidos de aquella glorio!'a jorna,da: Francieco Sánchez, ciego.
$argento, :efiere patéticamente su desgracia, y
mue,;tra orgulloso de haberla ~ufrido defendiendo la patria; va siempre acompañado de su hija, aue le sirve de guía), A¡rnstín ~fartínez, Mariano
Espíndola, Luis P,arada y Felipe Longo; todos llevan con orgullo sus eondecoracione~.

,e

pueblo, que ta:nto se satisface en mirar á
los defensores de sus derechos demostrando S'US valeres militares.
El sitio que se eligió para que las tropas evolucionaran, hasta disponerse á que
el señor Presidente de la República pru:;ara r evista de ellas, fné la extensa pla.niicie
ele "La V.a.quita", terreno muy apropiado
para ol efecto, por su amplitud y nivelación.
8e ma,ndó construir una serie de tribuna~, desde donde el público invitado puuo
pre8ffi1ciar có.mdoamente la gran ceremonia militar.
Una gran parto de la sociedad mexicana cóncurrió á la fiesta, prestando un im1provisado atractivo la elegancia que las
damas lucían y la nota alegre de los colores de los trajes -de la estación primaveral.
La tr-ibuna colocada en el centro era la
de honor, y allí se iBstaló el señor Presidente de la República, aoompañado de s,us
Secretarios de Estado, varios diplomáticos y los más distinguidos militares de
México.
Desde las primeras horas de la mañiana,
la ciud,a,d se puso en movimiento para
asistir á la fiesta militar. Con la multitud fueron también los atractivos del pa-seo matinal del día de fiesita. La oiuda,d
i,e concurno
hasta ya vecina la tarde,
cua,ndo el :regreso de los miles de almas
que había'Il ido á los campos de la fi~ta.
militar inva,dió el núcleo de las avenidas.

L&amp;S TRIBlJNA.S.
El señor Presidente de la República aban&lt;lonando el campo &lt;le la revista.

EL GEWBBlL :U .JEFE.
El señor Gener:.l de División Don Francisco ~lez Y su Estado Mayor, se situaron en el centro
del campo, precisamente en la línea do~
efectuarse la gran revista, y saludaron la
llegada del senor '11:S!Qente de la República.

J-

en..!~,

EL &amp;VA.NCJE.
Los movimientos de la infantería, al avanzar, fueron notabilísimos; la maTOha de frente al
paso redobla,do ya era de mérito, pero la que, manteniendo su ahneaimiento, efectuaron el paso veloz, no se había presenciado de manera más notablE'.

DEL ESTADO JIA.YOR PRESIDENC:IA.L.
OOLOC:A.OIDN-PBUIITIVA. DE LAS TBOP.U.

�Domingo 12 rh• M:-1vo ilf' 1901.

Domir.go 12 de Mayo de 1001

EL ::\HiXDO ILUSTRADO

FL MTTNDO JT,TTR'I'RA no

Jlionumenfo á los ?{éroes ae la :JnOependencia
El Supremo Gobierno de la República ac-aba d~

aprob1n· d proyeeto de un monumento á 10:- hér()('i' de la Independc-ncia. formado por el :,.eüor
ln"eniero Don Antonio Rivai; Mercado.
La obra ~ Yrn1ac1eram('Dfe grandio~a. y c·o-rrt"'l)ODde á la menwria á que e~tá de:..tinada.
El lugar elegido para la c·onstrnc-c·ió11 e,- la c-ua,rfa ()"lorieta &lt;1el Pa&gt;'('() de la Heforma, la gran e-alzada que ya luee tres
obras c1e arle. y entre
ellas el notabilíi'imo monumento á Cuautemoc.
El proyec-to de,l seüor
Ingeniero Riva,S )Ie,rc-aclo es una concepción artística: sobre una plataforma que deberá tener un metro y medio de
altura, se levanta un
zócalo de d0&lt;: metro.;; V
medio de alto por 12
metro,- de lado. A la
plataforma se asciende
por cuatro escalinatas
de granito, y en los ángulos se colocarán cuatro obeliscos &lt;le granito
rOAA de Escocia, flalilqueados por ba,laustrada~ de la misma piedra;
pero de color gris.
El zócalo tiene en los
á.ngulos, cuatro pedestale,, con estatuas que repre-;:entan la Ley, la ReFistencia, 1-a Fuerza y el
Progreso.
En el cent.ro de la
fa.e-hada principal, que
e,; la que ve á la ciudarl,
lia)· una puerta sobre la
l'Uale-5ttÍ una alegoríadel
pueblo mexicano.-fuerte é invencible en la lueha. dócil en la paz.un león guiado por dos
genio~.
El zócalo descrito soporta un pedestal que
tiene S€is metros de altura, y en un tablero ornamentado que sirve de
fondo á la alegoría que
hemos citado, está una
in~c-ripción que dice :
Por hacernos vivi•r
dieron la vida
La Patria los venera
agrarlecida.
Sobre este pedestal es
donde irá colocada la
¡zran apoteósis de la Independencia.
La figura del venera,ble Padre de la P atria
~ levanta en el centro
teniendo á su derecha
?Iorelos y á su izquierda
a Guerrero; una m ujer
(¡ue simboliza la P atria
les ofrece laureles v
0 t:a figura alegórica': la
Historia, recoge sus
nombres en el gran libro de las épocas. La
~tatua de Hidalgo esta colocada á mayor altura que las de los héroes ::\Iorelos y Guerrero, y debe destacarse dominando la artística composición.
. En los cuatro ángulos del pooesW se colocar-an otras tantas estatuas de los principales hér~ de la guerra de I.nd~dencia.
d :Sobre e.ste pedestal que hemos descrito es donde
~~cama 1~ cohunna, parle principal de la compo-a -~Jón. Tiene &lt;loo metros ochenta centímetros cíe
iametro y veinte metros de altura. En el pri-:e~ tercio está esculpida una Fama, preciosamen,obre el grupo principal de los héroe::1, y sim-

•

á

que r&lt;•pre-enta la l llllt•pt·1uk•:1c-ia. Ru col-Ol',lcÍÓn
pai1i• má~ alta del monnml'llto signific.-a el
triunfo de la idl'"d.
La altura total c1el monumento, contachi tlt'~de
TLn ,millo rmrnml'nt,1.tl() c·m1 ft':'ton~ \' c·aln.-'Zil&gt;' d&lt;•
lt&gt;ún. El fn~t(' tlt- la c:olunma lo a el ornan c-mit ro el pi,o ele! P.a..seo lrn"ta la ~rnnta. de las ala,- de la
-palma., li~ada.• á él 11or cfo.- anillo", y llcra,n in,- al{•goría cnlminmlle, E'$ de tuarenta metro~.
El matt'rial que -.e empl&lt;&gt;a1it paTa la con,truccri pt()&lt; nom hre,- l1P 0h€'r◊e~.
·
El &lt;·npitt&gt;l c1e e,tilo c-orintio, e4,'t c·o:14ituít1o c-ió11 será piedra blanca ele Pachuca, mármol bhmc·o &lt;l.e Carmra, para }a;g
r•tatuas de Hidalgo,
)lorelos, Guenero y l&lt;nl
hérces que deban oc-una r lo$ pedesiale:: de los
ángulos del Zócalo. Las
farola-, de lós ol.&gt;t'h,&lt;:o➔
Y el león serán de urouce wrde antiguo. y las
estatua~ alegóric-a,- de
bronce .florentino. ~úlb
la fi!)'ur,a de la Inclt-pt&gt;nde-ncia, a~í como la
puerta y el barandal c1el
c-hapitel serán de Jirolll-e
dora·rlo al fuego.
Ta n luego como el
monumento que ilrjamM de,erito merec-iú tt
aprobación del Gobi&lt;•r110, se procedió á Pfl-'l'tuar 1-as obras preliminares que ya hac-e YHrios c1ías se están &lt;-ignienc1o en el conenrrido sit.io que ya apuntamo.~ más arriba.
Eiate nuevo monumen to, que vendrá á prestar un atrac1ivo más al
hermoso Paseo de lit Ri·forma, tan justamente
conceptuado COIJl10 11110
de los primeros clel
munc1o, era también 1111a
deuda de gratitud que
la nación mexicana tenía que saldar con,
los hombres que lucharon por hacerla intlcpendiente y libre.
Era muy justo que la
obra dedicada á la memoria de tan gloriosos
patriotas fuera digna del
objeto. rral se ve en el
pro_ved.o &lt;le] señor Ingeniero Ri,as 11lercaclo: la
artística sencitl.lez q11e
pre,:ide en todo el conjunt-0, la severidad &lt;le
e~tilo, la concepción alegórica son d.ignas de fi~
gur&lt;11· como figuran, en
mm obra que quiere }a
inmortalización de grandes hechos.
La a:ltura. del monumento no la. tiene otro
alguno erigido en la
metrópoli, y esto tamhién tendrá su grado d2
.importancia.
A la ao.ministra.ción
pública actual, á la que
ta1J1tas y tam.tas obras
monumentales le ha tocado llevar á cabo, desde
las que pertenecen al
orden moral hasta las
materialeF. dd1ía ronwponder la erección del
principalnw-nte por cuatro águila?, mexicanai::.
Los detalle,-: gmerales r1e la composición for- ~ímbolo que encendiera en las memorias el reman también 1111 ,-ímholo: la c·olumna, en el or- cuerdo sagrado de los primeros luohadores por la
den arquitec-túni&lt;'o. :r el león, entr&lt;' los mamífe- Independencia lle la Patria.
Este 8ignifieativo monumento sabrá unir en ei:ro~, rep,re8('1Jlian la fuerza: el águila, e;.; ~ímbolo
de lo -triunfal. de lo que clomina. Los tret- elemen- trecho recuerdo la idea de los héroes muertos µor
conquistar la libertad y la de los que s.upieron hato-~ citados cuhniJHm en ki compoP.ición.
Sobre el C34)itel de la rolumna hay un corredor cer un clón de e~a conquñsta.
El ~ímbolo de "león c16riF', est.á. felizmente aplicon oo.mntlal de bror-Jc.-e. Se a,;riende á él por un
caTacol que eRiá en el interior de la columna.
cado á nue;tro pueblo. En realidad, es una fuerEl rmon~1me,nto ice corom1 con una :figura ala.da, za manejarla por el soplo del genio nacido en plebnliza &lt;lar

¡¡]

,·it&gt;11lo en la, 1101,1,- &lt;le

-11

darín , ]a¡;

haz;nia,. 11t• lo~ _gr:1ntlt.•, patriotn,.
E-te krt·io l',tá ,eparnclo rlt• l();; ,.npc·rinr&lt;•- p,IT

&lt;·n la

�EL lrDNDO ILUS•TRADO

Domingo 12 J.e Mayo de 1!)01

1&lt;'.T, MHNDO

r.

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Domingo 12 de Ilfayo de 1901.

ILU&amp;1'RADO

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Frente del monumento.

Piso.

Interi6r de la columna.

n•o c:ampo dt• la paz, en medio del himno e--tt"Uendo..,o del trabajn .Y en el ardor luminoso del progre•'º que trae felicidade,,, honra ~- grandero.
La obra del ,;eñor Ingeniero Riva» 1Iercado, es,
por tndo~ coneepto,;, ele gran mérito, ~· la a,proba-

C',,m q tH' {'l Supr&lt;?'mo Gc-hil' rno ha lwdw 1k l.'11a ,
m,rnifü•~ia que lw_v ,tm pli tud ele conocimiento, ,eh•,·ciún refinad a y ex◄1u i,;i ta _v ren •rente re..:ti tud
haci a lil g rarnlcia i,nrnortal del pa~atl &gt;.
('orno quiera r¡ue la obra pr-o_
n~d.ada por el 8f'-

ñ or Ingeniero Riva.;; liercado, se pu.so en p1•áetica
imnediatamente después de la aprobación oficial,
e,,; de esiperarse que dentro de poco tiempo el monumento estará concluído, herunoseando el paseo predilecto ele todas las clases sociales de la metr&amp;poli.

El Ferrocarril de Tebnantepec.
~

Ofrecernos hoy á nuestr os lectores una serie de
grabados que repre;,.enta los sitioo más pin torescos que toca en su itinerario el Ferrocarril N acional de Te-huantepec, y las reparaciones que actualmente se llevan á cabo en la vía.
P ara la ejecución de estas o.b-ras, entre las cuales se ~-uentan l~s de afianzamiento y desviación
de la lmea en u1Yer;;os tramos del camino ha sido _necesario abrir brecha á través de bosqu:is inaccesibles y aprovechar algunos yacimientos de cantera para lo~ puente,:..
En los puertos &lt;le Coatzacoailcos y Salina Cmz
que une el Ferroc·arril, se han emprendido tambié~
algunos t raba.joo de importancia, como estable&lt;:imient.o de muelles }' rompe-olas, con el fin de que
aipai.-ertcan todas las ,·entajas ,posibles á los buques
de mayor calado.

PAUCIO LEGISLATIVO DEL ESTADO DETLAXCALA.--INAUGURADO EL DIA 10 DEL CORRIENT"C:.

l. Rompe-olas en Salina Cruz. -2. La vía en el
kilómetro _1,93. -3. El río Malatengo.-4. Casa de
la Compama en el campo.-5. P uente en eil kilómetro 238.

�JJomi.n,g-0 12 de Mayo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
A~O VIII--TOMO I--NÚM. 20.
:Director: Lle· :RAFAEL REYES SPINDOLA.

MÉXICO, MAYO 19 DE 1901.

Sttbscripci6n mensual for6nea, I 1·50•
ldem ídem en la Oapital, l.!5,

Gerente : ANTONIO CtTYAS.

=-Compartiendo el pan.
Terracota d e Brandftetttr.

EL ECO.--Cuadto de Seifert.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>JJomi.n,g-0 12 de Mayo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
A~O VIII--TOMO I--NÚM. 20.
:Director: Lle· :RAFAEL REYES SPINDOLA.

MÉXICO, MAYO 19 DE 1901.

Sttbscripci6n mensual for6nea, I 1·50•
ldem ídem en la Oapital, l.!5,

Gerente : ANTONIO CtTYAS.

=-Compartiendo el pan.
Terracota d e Brandftetttr.

EL ECO.--Cuadto de Seifert.

�Dooningo 19 de M~o de 1901.

CARTAS A URBINA
"C&gt;~~

París, Abril de 1901.
La casa editorial de la Viu&lt;la &lt;le Ch. BouretParís-M:éxico-dará á la estoon.pa en estos días
un libro &lt;le sensaciones de París y de Italia, de
Rubén Darío.-Mándole ·para "El Mundo", Luis
muy queri&lt;lo, las líneas mías que 1e sel"Virán de
prólogo.

Peregrinaciones por Rubén Darío.
He aquí un poeta diwutido: es :im.discutibl~.
Sin reserva alguna es un poeta, y sólo eso _es qUIzás, pero lo es en toda la fuerza connotativa del
tlTmino. ¿ Un gran poeta/ No hay grandes
poetas : hay ll)OOtas, astros de luz propia l hary los
otro; los de luz reflejada, somos lw mas, somos
los planetas, Rubén tiene _su luz en sí_ mismo.
y a lo dijo .el mundo hispano-americano y todo
lati'Il'O comienza á saberlo ya; RuMn es 1ill poeta.
U:na de estas .noches atroces, de frío, de bruma, de
agua, en que i&gt;arece q;ue llueve barro EObre las ~lles de París y que son, sin embargo, muy oficial
v JDUY astronócmicamente "noohes de primavera"
leía yo, pala&lt;lcln.dolas con del~a~ión morosa,
cQll'.Ilo .diría un teólogo, las coonposiciones que, por
un capricho un poco enigmático ó un poco iniain:
til, llama el a.ufor "Prosas prO'Íanas". Las tales
prosas son poesía ipura, arte puro, copas de bohemia tazas de S'évres, cálices ·ele oro 'Y ,gemas de los
teso;os de las i&lt;l'lesias italianas, anforinas del Ce:rfunico en las iua·les ha vertido Rubén esencia de
su a!m'a forma-da CO'Il los instintoo que suben al
a1ma deÍ fondo de .nuestro organismo y la rooota'Il
y la hacen opaca como la sangre; formada con el
dolor que conmnica á la nuestra todo con.tacto
,con otras almas ;y tornan su esencia transparente como las lágrimas; fornrnda CO'Il lo que recoge
lfffi.estra aluna ,de átomos emanados ide un sol oculto ( en poesía es evidente la teoría de las emanaciones, a.e imágenes S'.in eontori:o proyectadas _por
un mu'IJJdo no visto, por el univenso que empieza
allá donde eJ unirverso acaba .y oue trasmutan la
sombra en misteriosa é infinita claridad, y ponen
en lo imterior de nuestra vida una lámpara. de a:1tar que ,pairece á veces apagada, cuando !':pentinamente nos inunda de eso que Hama deliciosamente el 'J)Oeta "1\lila -dulzura &lt;le luz".
Pero, dice una crítioo, si de e.sos elementos de
sonsualis:mo y misticismo que, efectivamente, suelen ir ju.ntos aJ. grado -de que el segundo no es más
que el erotismo imantado bada Dios, si de eso se
compone la inSIJ)iración de Rubén Darío ¿ por qué
hablarnos de ánforas de Atewas, de cálices de Cellini y de crist.iailes de Baccara.t; es bella la forma
de esa inSIJ)ira.ción ? ¿ Son bellos esos versos?
Tienen, res'POndo, una gran música extraña, que
sorprende primero, que parece un .reto ,á todas las
reglas ·de fa m&amp;trica y la prosodia, pero luego, á
medida que es leída atentamente, se filtra en el alma gota á gota -de miel y la anes.tesia y subyuga.
En primer lugar es suyo el instrumento poético, enteramente suyo, quiero decir que Rubén lo
doonina al grado que parece sn creador, que él es
el ,inv61'.l.tor de su anodo de hacer versoo, y ese instrumento es un "orquestrión" : clarín, flauta, címbaJ.o, :arpa, violí.n y lira, todo lo p1tlsa por igual.
No 'Sé si aJ.guno ha'.)'a dudado jamá,s de que este
poot::. fu€!3e capaz &lt;le cililoelar su estrofa en mármol &lt;Jlásico CO!IIJO Leconte de Lisle y N úñez de
Aroe ó en bronce como H ugo y Díaz ~Jirón ó en
arcilla de Tanagra como Campoarrnor y Banville;
muestras de su. destreza de e;,cultor ha da.do no
para olvi&lt;ladas; pero es músico v es músico wagneriruno. El Doctor Max Nordau que lo admira
(hemos conversado mucho con él) debe de aborrecerlo T)Or este oa.pítrulo y Rubén que es un retador soberbio y silenciooo--su silencio suele tener
sabor de desdén-se ha resigina:do á figurar en la
pTóxima edición ,de "De,generescence" al calce de
Verla.me iJ Mauricio ::\Iaderlink. ¡ A.sustado debe
estar con tamaña cüilllpañi-a. ! Y, sin embargo, el
Doctor N ordau tendrá razón en clasificarlo entre
los tipos de il.a familia de los "degenerescentes",
que pudo muy bien llamar "regeneTescentes",
porque in'\'ltil es negar que si Wa.e-ner y Verlaine
no han crealdo un.a. forma nueva del arte eterno,
sí h;i:n esta&lt;lo á p1mto de hallarla -v el rprimero la
ha hallado tail vez. Y yo no sé si es cierto que el
verso de nuestro poeta es en reaJ.idad el deJ a,ncestro Gonzalo de Berceo engastado en joyas "modera style" ó como con elegante ,donaire dice:

Y yo procuro que en la luz resalte
Tu. antiguo verso cuyas alas dow
Y hago brillar con mi moderno •:smalte,
esto es para saibiamente dilucidado entre qu1ene~
como Rodó en el estud,io admirable ,de "Prosas
profanas", 'estudian al microscopio el talento de
Da.río v al telescopio s,us poesías, que son eBtrellas; yo sólo veo en mi interior las reliquias que
allí han deja&lt;lo eso,; cueJ&lt;¡:&gt;os ?el~tes al pasar por
mi atmósfera menta,J. Lo evidente es que ha entrevi,sto y nos ha hecho entrever un color más en
la poesía oastellania.. un ultra-vi~leta que 1:1º conocíamos; que nos ha heoho sent~r un somdo, ~ás
no percibido antes de él; y repit? que e5 mus1c_o
wagneriano en verao español, no solo _por la prod,1ofosa variedad de su métrica que, cierto, va ma;;
~1lá del metro de los primitivos algun38 veces,
sino ipor el ritmo apropiado por tal modo al tema,
que es probable que un oído fino, ªlll: cuando ~uese el de un ignaro en lengua espanola, pudiera
inferir u. e. de la "marcha triunfal", por sólo su
rewnancia, que se trataiba de algo heróico y bélico y que de 1a composición que se intitula: "Era
u.d 'afre suave'' verdadero "memet" ora.l, que se
trataba de alo-o 'del antepasado si!do que pasó, efectivamente "~tre los sohlozos ,de los violoncelos".
Nadie ignora cuanto se ha disoutido su técnica sus procedimi€'Iltoo métricos, y cócmo han caísobre sUB hombros desdeñosos, "conff&gt;tli" y
serpentinas de iparodias y censuras: Rubén ha .;.,,cudido impávidamente su túnica apolínea con b
secreta runargura del que qui-siera ~r re3pefa~~ ;I
comprendido en la dolorosa lab,):- y •~x•¡u1~m1
de . . . .A..;í ,dice:

ad

Yo persigo una forma que no encuentra m: estilo,
Botón de pensamiento que busca ser la rooa

........................................ . ..

Y no hallo sino la palabra que huye
la iniciación roelódioa que &lt;le la flauta fluye
Y la barca del sueño que en el espacio boga ...
De mí sé decir que, sin que arrastre siempre
mi asentimiento en su.~ ensayos, me encantan
siempre y sueilen convencerme. Pero _sería mejo,r
prescindir del verso ~ntes que _d~rti?ula~l? as1
y hacer bella prosa, dice una cntica. 1 -~h . , b~ 1
•
Lo oollo es abrir á la estrofa su dora!C1ia Jaula clasica dejarla volar y peroerse en el horizonte y haoerl~ volver aJ. .reclamo. Y es de ver en las osadías métricas de nuestro liróforo como los acentos se multiplican, las cesuras se compl~c3:11 y la
frase métrica re diso-r~o-a y saJ.va el límite del
largo alejandr:i.no m;norimo primitivo ~in llegar
á duplicarse, á harer de un_ verso ~os ~5tapuestos sino ma,nteniendo ;;u umdad mistenosa en el
al~a misma de su estructura. La teoría de la
melodía ideal que ha fOTJllulado el poeta en un
preámbulo que va á desencadenar una tempestad
literaria, no me convence, porque no define nada,
puesto que esa melodía puede encon.tra:rae tanto
en el verso de Reine como en la prosa de Loti; &lt;le
lo impreciso de esa teoría ha resultado el ensayo,
no d'igno &lt;le aplauso, de mezclar á la prooa el verso en combinación íntima. Xo, no es porque cada palabra tenga un alma por lo que el verso de
Rubén sería verso, sino porque siempre conserva
el tema ry ;;e agru,pa y cristaliza en una -unidad musical ; esto es un arte consumado y aquí, puede decirse, no apren&lt;lido.
Sugerido sí, ~ugerido por el medio poético á
que se ba apropiado mejor el alma rítmica de Rubén Darío. Toda, ó casi toda, la nueva generación literaria en Francia, en todo el grupo latino,
pugna por hallar un mundo n'llevo en la métrica;
está en ci'Ilta la musa decadente y nada más interesante que este traba.jo de gestación, pero ,no será~
un Mesías lirico el que nacerá, será solamente un
BenjalIIlín. Después ,de Víctor Rugo que apuró
cuanto había de color, de música y de plasticidad
en la lengua poética francesa., Leconte de Lisle y
los parnasianos para renovar, sin romperlos, los
moldes eternos del alejandrino, lo hicieron sonar
ó con mayor dulzura ó con mayor fuerro, pero
siempre acomodándolo á la expresión de ideas cada vez más objetivas y concretas, verdadero realismo lírico, que se acercaba sin cesará un arqruetipo
de mfürica oral capaz de traducir fónicamente la
imagen y que el día que sea alcanzado por el poeta en vez de palabras escribrirá notas. El pamasiS1ID.o desde Leconte de Lisle hasta )L de Heredia
ha sido domfo'ado por ese afán y todos sabernos
cuan venturosos han sido sus hallazgos y como ha
dotado á la lírica y la épi.ca francesa de una ma-

Domingo 19 de 11ayo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRA.DO

EL MUNDO ILUSTRA.DO
ravillosa colección de medallas y bajorreli~es imperecederos. Pero ese afán de encontrar á ,la poe&gt;1ía una forma de elentalmente distinta de la prosa
continuó inexti%O"Uible; al grado de que l,as palabras llegaron á tener para la generación de poetas
post ,parnasianos, un ,sabor de sonido en el verso,
casi inde,pendiente de Sl\l significado, y el verso
resultó indeterminado, lo que lo convirtió en una
e.~peoie de ensueño verbal que en los grandes poetias &lt;lecadent.ri.sta.; tiene un encanto extraño y responde á lo que la noción de poesía representa de
vago, de inexpresable, de misterioso. Entonces
las ,palabras cuya acepción se e~fwmaba en no sé
qué onda rruusical adquirieron un valor simbólico
y La fra.;;e poética fué una alegoría apenas penetrable á otro q-ue no fuera su autor y la poesía f.u.é
esotérica, sólo inteligible paro los asociados. Esto la sentenciaba á muerte; perdido el con.tacto
con el medio social se desoxigenó y murió entre
Verlaine y Mallarm.é, pero dejando como reliquia
un verso capaz de ernancilpa:ree de la métrica antigua, capaz de expanS'iones 'Y retracciones imprevistas, sin perder la unjd,ad rítmica que lo constituye v como recuerdo á H enry Regnier, á Ve:r,ha-eren, á. Rubén Darío . . .
Nuestro poeta ha sido en el mundo de habla española el más conspicuo representa.nt.e de esta
gran tentati'Va de haoer hablar á 1-a. poo.~ía un verbo nuevo y no ipuede decirse que no la haya realizado. Lo sing:ular es que profundamente sujerido por toda la poesía francesa de la última generación, ha sabiido rolmstecerse con la asimilación
y ser original como se debe ser, no empeñá.ndose
en decir lo que otros no han dicho nunca, sino esfurzándose en ser una persooialidad oada vez de
mavor relieve.
H-1 idioma español con sus palabras precisas
hasta la rigidez, se defendió de forzadores, tpero la
verdaid es que ha adquirido &lt;;U métrica mi:.tice3
nuevos, CO/JilO -dij.irnos ya; y afirmábamos que el
hijo flama.'Ilte era un Benjamín y no un Mesías,
porque si España ha agregado una cue:nda á su
lira no han sido ,suprimidas las otras. N'úñez de
Aree seguirá haciendo admirables versos y Rubén,
como suele ta.mbifo, los hará admirables; 1'a poética "decadentista" no es, en mi co'Doopto u.na renovación, sino una i1Dnovación.
Al sel"Vieio de esta causa ,ha puesto el poeta sudamericano un aLrna en que la sensibiliidad artística es una hi,perestesia., un temperamento prodigiosamente voluptuoso que -cmwierte en una especie
de agonía el a:mor por la forma v un dón de reducir cuanto le dictan sen-sibilidad y tempera.mento
á fórmulas selectísimas que comuni.can la emoción
del poeta y la prolongan en la vibración de las
almaa,
Frente á algunos a&amp;pectos de la civilización hu,mana, un poeta a,sí dotado. debe ser un caso interesantísimo, me decía yo al &lt;JOIIIlenzar la lectura
ele los apuntes de Rubén en su viaje ipor Italia y
París; y me tdis-puse no á viajar con el poeta, sino
á ví,ajar por .dentro de las impresiones del ,poeta.

periódico de Buenos Aires ¡hay periódicos mteligentes en este mundo, digo, en el otro mundo!
y "forzado" es la palabra, ¡ cuánto se conoc-e en
lo.s comienzos de algunos de sus trabajos el esfuerzo atormentador del poeta. por exteriorizar su
impresión en lemguaje &lt;le viajero, por precisarla
&lt;&gt;mindo es imprecisa, en recostaTla cuando es va~
,ga, en darle forma cuando no tiene contornos, en
reducir á unas gotas de agua clara que ha de beber cualquiera, el celaje sutil que "fla,ne" por
nuestro cielo! Pero mientras murmura sus primeras líneas pa¡;a una metáfora ante la playa de
su )fediterráneo (mar interior) una trirrern.e de
marfil ó ébano, purpúrea la vela triangular y trilpUlatla por oceániillas de~nu&lt;la.$ dentro de su gasa de oro, y nue.-tro autor se embarca y sigue el
hilo de cristal de su sensación y de su ensueño.
Continuará.

Jusfo Sierra.

·-·

LA TOGA Y LA TALEGUILLA

gros y de las caoostrofes de la barbarie. Esas hecatombes &lt;le animales inofensivos que se llaman
partidas de caza; esos torneos á }a pelota. que se
Haman "baisse-ball" y "foot-ball"; esas ii.IJJIDinencias de desnucamiento que llevan el aristoc1•ático
nombre de "staple chasse", y con anayor razón el
pugilato y fa corrida de toros, son espectáculo;; y
diversiones bárbaras y necesarias, también, en el
fondo.
Desterrar las ,diversiones peligrosas y dolorosas
'])ara sí mismo ó ,para, los animales, es dar muerte
á la vida gimnástica y con ella al vigor, á la salud, á la energía físiro y moral de las razas. No
es con Emulsión de Scott ó con hipofosfitos de
Ohurchill como se -puede formar un pueblo robusto, resistente al trabajo, animoso en la lucha,
estoico ante el dolor y valiente ante el peligro, y
son la natación, la equitación, la caza, la navegación á remo, la gimnástica, e11. todas sus forma&lt;.,
y en todos sus modos, las que pueden regenerarnos,
combatir nuestro raquitismo, acrecentar fa productividad de nuestro trabajo, nuestra longevidad y
,disminuir la cifra de nuestra mortalidad. Tratemos de pra-cticar las forrrnas menos salvajes del
spoTt; pero no lo anatematicemos, antes •bien, difunclámoslo en las clases medias y altas, anemiadas por la inacción y la vida sentimental y mundana.
Mala es la novillada; pero peores son el baccarat y el "paco chico"; nuestros altas clases y las
medias tienden acentuadamente á un afeminamiento peligroso. Antes "charreaban", brillaiban
en el "jaripeo" y la gimnástica, hoy propenden al
manejo del abanico.
Y francaemnte, prefiero ver hoy á un futuro
abogado pasando de muleta, á verlo mañana emipomadado y melindroso. jugar con e-1 ramo de violetas ó hacerse aire con el pañuelo bordado.
El país tiene bastantes mujeres; lo que cada día
necesita más, son hombres.

Ciertamente nada hay más incongruent-e y más
ridículo que imaginarse á Cicerón frotado de gra68 y luchando en el Circo, á Ortolan disfrazado
-de Jockey, corriendo en Longchamps ó en Chantill,• ó á Don Alonso el Sabio re,•e.sti,do del terno
,de iuces y bo,squejando un recorte ó rrunataudo un
quite.
l·ua tendencia austera ~' puritana que emana
,del anacoretismo medio-ernl, se refuerza en las
eabezas redondas de la re\'Olución ingle,a, se transplanta. entre los "ciudadanos'· franc~es, al ejemplo de Franklin y de \\'ashington, y a{:aba por en«arnar en la impecable y ~iniestra corrección de
Robespierre, nos inclina á la circuU&lt;,pección, al
buen parecer, á la dignidad profesional, de tal
,.Pr. )Yl. Flores.
~uerte. á la inmo'l"'ilidad faquírica, á la seriedad
.sa~erdotal, á la dulce serenidad apo-itólica. con tal
fuerza, que ya no concebimos á Enrique IV á -cuatro pies haciéndose cabalgar por su familia, ni
imaginamos á Gambetta hacie'llllo sentidillas, ni á
Juan Jacobo haciendo planchas. por más que re
••tiró·' algunas monumentales en su Yicla y en sus
obras.
Los nuevos enemigos.
Apenas un rnuchaoho sano. colorado, sanguíneo
La
información
de policía de la sema,na ~e ha
J retozón se Tecibe &lt;le .abogado ó de médico, des{'mpeña un '·pue,:,,to -público" en un juzgado me- entr~tenido en pormenorizar un suceso, no originor ó en .la sección médica de la Comisaría de su nal ni extraño siquiera: se trata de un hombre,
dem~rcación, ya se le exige una cara de palo, un reTestido de los poderes canónicos, y que, tentado
&lt;:ontmente de policía urbana, un aire &lt;le propa- por la ambición y el amor-las &lt;los frutas prohig-a.ntl1,,ta ,eva!1gélico. Ha de hablar poco y ca:mpa- bidas para él-huyó con cincuenta mil pesos y una
nudo, frunc1r leremente el entrecejo, toser -de rnuchacha seduci:da. Dejando á un lado el a:;•C'uando en cuando, rn.;tir levita negra cruzad~, pecto moral de este doble delito, quiero ver sófo su
d~har las corbata,- Yistosas, proscribir la car- aspecto_ romático, :r encuentro que, con excepción
~el t~·aJe talar del sacerdote, el episodio carece de
ffiJacla sonora ó el chiste salpimentado.
Otra cosa, sería un ataque al decoro profesio- rnteres real y es de los que se olvidan en breve.
~al, ó ~ la dignidad de la posición, al res.peto que Estas noticias serían de uua aburridora. iooio-uifia s1 mismos "- á los demás deben los hombres en- cancia, si en ellas no apareciera el tipo del héroe
mpetados; ~ería prostituir "la misión sao-rada" de novelesco, de folletín, hecho con un poco de Roquienes tienen cano-o de armas y el apostolado au- ~ cambole y otro poco de 1Iontecristo. En el caso
git,to de los gua1•dianes de la ·propiedad. del éle- presente el héroe se ,complicó con Claudio Frollo.
recho, de la vida Y de los porta-antorchas y porEn general, el .seductor ó el ladrón de levita
ta-e~ta11d,artes ele la huma.nida,d.
hacen un gran papel en lo., anales del crimen. El
A tal pUilto, que muchos distinguidos miem- ladrón ele ~evita, sobre todo, por ser un misterio~ros ~el foro ó del protomedicato, que por higiene so persona.Je que se presenta en la sociedad con
iban a fracturar,;;e brazos y á aplastar,&gt;e narices ~os aparatoo?s modales de un actor, de un galán
(l:J. _la noble práctica de la bicicleta, vieron di~rniJoven, que Tiste con elegancia, sabe bailar "boston"
nuir perceptiblemente la consideración, la clie.n- y habla del honor corno de un ideal ya conquista·
tel.1 Y _los hononnios tle que disfrutaron mien- do y seguro.
t~ resignado~ á la anemia y á la di::,pepsia, vivieEn las sociedades exquisitamente civi.Jizadas se
~on e~ la i;em1-ob5euridarl ele HIS de~,par-hos y con- presenta e~te caballero con bastante frecuencia, y
t,uJtonos y en la inmoYilidad e~tatnaria de sus "'1:1'~ proeza.s: hallan en ellas campo libre y rico. La
&lt;&gt;cupaciones liaoituales.
nd~ de &lt;.\,tos hombres debe &lt;le ser interMante y
De a.hí el eo.cándnlo' el "tole tole .. que se armn curiooa ¡~or cxtr_emo; debe de estar c0011puesta d·e
~ada rez que se anunc:ia una 110,illada de los alum- e.scena., Joco-sena~. como las memorias de Casa·nos del Seminario ó una función ele acróbatas afi- nov~, eon un gran fondo de filosofía callejera, per~ionaJos de los de la E.,;euela de Cieo-o,,, Este gé- n~rhda v amarga, en cuvo ntl&lt;Tar pesimismo no
nero de -dirersiones, sobre ser calific~las de bároa- palpitará otra cofa que · una devoradora
de
Y &lt;le ~erlo realmente, pugnan tanto con las placer y un sensualismo encanallado y brutal.
~; eas que tenernos ó fingimo:; profe~ar respecto al La ed~eación les ofreee p()derosos recui.·sos para
augu~to sacerdocio de' la ciencia". que tentado, llernr a cabo sus fechoría.,, y la moda y la urbaninos remos de tirar al basurero el fonó&lt;Trafo ó lo~ dad ponen á su disposición ao-radables
disfraces
O
rayo~
X,
si
lleza.mo~
á
averio-uar
que
Edis:on
hace
para
ocultar
sus
intenciones
y
malevolencias.
e! t ·
"
o
,
tlP O .~n,m10 ó que Roentgoen ensaya "la salva- Son hábiles prc,3tidigitadores, comediantes de
ora en el trapecio.
buena e.souela, y andan por e.sos mundos undiendo
corrida de toros es un espectáculo bárbaro, planes y fraguando a.(;eohanza;; entTe el estruendo
; vaJe._ sangriento, y la novillada lo es también. ele una orgía inacabable, como si la sociedad fuera
on:emdo; pero todo sport es bárbaro; la vida es- para ellos, lo que para los romanos de Petronio fué
:{b~'a es l\na momentánea regresión al estado la casa de Trimalción.
WlJe Y una parodia de las luchas, de los peliNo era común entre nosotroo este peligroso

IMPRESIONES DE LA SEMANA

1

AI voliver de un viaje ,á ItaUa leí una. buena
parte de estas peregrinaciones que va el lector á
conocer, que conoce ya, porque no le supongo el
mal gusto de comenzar este libro por el prólogo
v la verdad es que todo prólogo debía ser epílogo
y ser -colocado ,aJ. fin, porque ese es el orden raciona·l puesto que nace después de la lectura de l_a
obra, en la mente del prologuista, y el orden habitual potque nadie va al introductor sino al autor
cuando se trata de literatos de a,lta talla.
Rubén no sólo es aJ.to ,intelectual y sensitiva"I
mente, sino físicamente; es el suyo un cuerpo que
á puuto ele ser atlético se debu,vo negligente y perezoso y escondió una resistencia férrea á todos
los "surmenages" bajo una piel pálida ,patinada de
bronce y U'Ila alma de artista afinada hasta el dolor, en un c1iáneo que revela su cúpula mí;;tica
bajo la cabellera obscma cuidadosamente peinada
y detr-ás &lt;le unas pupilas coilor de tabaco, frías Y
silenciosas mientras no afocan uno cualqu ien de
·los infinitos aspectos de lo bello, que entofü'es hrilla en ellas una llama concentrada de pasión y de
ioce. Así atraviesa el poeta hispano-am.erican &gt;
la Europa de la civiJizaeión, grande, lento, siei,·pre bien perjeñado y elegante cOIIIl.o quien "fla- ·
ne" por un inmenso bulevar.
¿ Quién no cae en la tonta tentación de escribir
sus imipr~iones ,de viaje en general, y de viaje á
Itaha en particular? Rubéru. Darío se ha visto
forzado á hacerlo así; á eso vino, enviado por un

:~$

.rª.

sed

embau.ca&lt;lor. N u.estro era y henchía las cárceles
el tipo del ladrón miserable que, por lais noches,
en las calles solitarias, hlll'taba puñal en mano,
y oohaba á correr con el reloj y la bolsa, á Sil._ leJallO escondite, á su tenebrosa Corte de 1?5 Milagros. Kuestro era el haraposo, cl ha,mbnento, el
vagabundo, que, ignorante y ~~úpido, arrebataba á la exi;;tencia para poder v1vu lo que ella no
le .daba de bu.en grado. Pero este unarhechor era
fácil de conocer, y la policía lo atrapaba con facilidad entre sus mil y tres tentáculos.
1Ias al ladrón refinado, al elegante, al que flanea por el "bou.levard., del brazo de sus rumigos
aristócratas, al que asiste á teatros y ''clubs ',
juega al baccarat, va en carruaje al paseo, galantea á las perdidas de moda, y desafía á los que se
atTeven á poner en tela de juicio su nobleza, á
ese autor &lt;le estafas y enganifas, á ese flamante
Picolet, que alguna vez, como ahora, se disfraza
de sacerctote para engañar á las almas piadosas,
á ese no le veíamos aparecer sino de cuando en
cuando en los anales del -presidio.
Hoy nos dallilos cuenta de que nos invadió la
plaga, y que la propiedad tiene un nuevo enero'.•
go, más terrib-le que el pobre ratero que v,1 eutre
1a multitud, avispado y audaz, busca,ndo la punta de un pañuelo que extraer, y que el legenct&gt;1.áo
salteador de caminos que, a,ntaño, iba por escarpadUTas y vericuetos, exponiendo la vida, en persecución de algún convoy i:maginario.

Madre piadosa.
Un gran hálito de vida estremece y resquebraja
la tierra. Bajo la corteza afelpada de los can1pos se 01·en bllllir y cantar los misteriosos manantiales de la savia. Por las mañanas las frondas
desperezan su,; i'aimaje,; y los extienden en el vacío luminoso y azul, como brazos que buscan en el
aire algo invisible de qué asirse. Ll~an loo céfiros cargados ,de nólen y por todas partes lo avientan y derraman. La naturaleza oue se ;;iente hermosa 1:1onríe con una placi&lt;lez de matrona fecunda. Todo está alegre y satisfecho. :01 amor labora en su infatigable y divina tarea. Los pájaro~ se dicen ternezas, se buscan los insectos y se
persiguen las marvpo,;as. Hasta la eiudad llega
e,;te ;;oplo viYificante que parece un gran snspiro
de cariño.
-1Iira cómo soy buena-nos dice la sublime
madre ;-mira cómo hay todavía en el U niverso
fuerzas para crear la.; cosas bellas. ¿ Qué empeño
tienes, e.,píritu adolorido y escéptico, en entristecerte y en renegar de 1uí, que no te desconozco y
que te amo? :'.\Ie ves tri.,te como tú, y como tú,
fatigada J doliente, .poTque me ves á través de tus
lágrimas. Seca tus ojos para contemplarme; soy
la n,1isma. Bi'1:;_came en cualquier parte y me hallara~, ~· llenare tu pensamiento de ideas nobles.
Flores abajo y arriba estrellas, claridades y perfu~e;;, despertarán en tí esperanzas dormidas y
har~n _gen~una_r nuevo., en,rneños. Eres torpe y
sera.s mfel1z -s1 cruzas por la vida sin amarme.
¿ Qué ha-rían tu-s anhelos sin mis horizontes? ¿ Qué
harían tus placeres sin mis rosas? ¿ Qué harían
tus ideales sin mis aEtro.s? Eres el aiutor de tu
desdic,ha. Si, como antes, llorara,s en mi seno encontrarías la mi.5ericordia infinita de mi se~nidad ." hallarías la firmeza y al aliento que has
perdido por querer existir fuera de mí. Inútiles
S?Jl bus complicacione;;, vagas y estériles tus ansias. bolo mi sencillez es eterna y es fuerte y
es tcdopoderosa. Anepiéntete ,../ ;,en, que ¡ún
tengo bálsamo para curar tus heri&lt;las, soplo para orear tu llanto, ailas que prender á tus ideales y
ter1;ur.a~ con que an-ullar tus :,,entimientos".
1 1111e11tras tanto, al caer la tarde, sobre la vulgar melancolía de la ciudad fa,ngosa, los hálitos
ele las cercanas campiñas murmuran misteriosamente e~as palabra;; consoladoras. el alma, como
una en~-ei'l11a que ya no espera aliTio, pien~a en
que me,1or que _todo E.\',O, es descansar en el fondo
de la sombra sm fin y sin estremecimientos.

Género chico.
Y ~ada que~a, por hoy. en los teatros, digno de
menc101;1arse s~no el ''género chico", oomplicado
de sentimentalismo y ternura, no siemore de buen
gusto, pero que conmueven á la muLtitud ávida de
beber en, un 8-?rbo, la ~isa y el llaJJ1to, el dolor y
la alegria, qumta.esenc1ados en esos bocetos de
drama e1;1 lo.s que á wces resulta bien entendido
el complicado mecanismo de la vida real.

.Cuis ~- Urhina.

�EL :MUNDO ILUS1'R!.DO
Domingo

1!)

de 1fayo de 1'901.

Domingo 19 de 1fayo de 1901,..

EL MUNDO ILUS'TRADO

LA REINA DE LA FIESTA DE MIXCOAC.

ezposición 6e flores en eogoacán

En la kermest.e efectuada el domingo último e-n el pue~lo de
l\1ix,coac, se a-c-orcló que lo--; coneurrent-e.s _entre-gara_n su voto a una
wm,-ión nombrada al efecto, para elegir una rema de la alegre
fi.e.sta.
•
, d
El entusiasmo reinó tot1o el día .v á €'I ,:e mezch1ba el mteres e
saber ú euál de aquella multitud Je belleza,, tocaría triunfar en la
elección.
!,o,, jóvenes se el'forzahan porque vencieran su,; rnspectivas electa;;, había lucha electoral, propaganda,; P-alantc:c., proclama,; de .l~
partidob, et&lt;!., etc. La animación llegó á su colmo c•uando se participó que la urna de le,.; voto,; iba á ~er abierta y se procedía á conocer el
rc.,ultado de la:, e}eccioncs.
Los vota.nte.;; ce agolparon al local de la "rifa·,, y trc.., per::ionas
rc-cpetabl~ dieron fe de la J.g,llitlatl de los procedimientos.
'l'ras el último papelillo que s1lió ele la urna ::,e cfosbordó el entusia.,mo, proclamando á la. rt&gt;i na de la fie-,ta.
La electa. era la ~eñorita ~Iaría Elena Licéaga, joya ele la juventud mexicana por su belleza, rn donaire .v ;;us virtudes.
"(;na mayoría de l'C'tO\&gt; la hab1a elegido para que reinara en laa
hora-s de la fiesta, lo mi3mo que reina en el hogar y en los salones, en
ltt vida íntima y en la vida sccial.
Los elector,e;, quedaron complacic1ísimos de ::;u triunfo.: y "El
:i\fundo Ilustrado·,, que engalana i-us página~ con el retrato de_ la "Rei1ia de la fiesta", aplaude la elecció:i y felicita á los que _realizaron
feliz idea de crear la monarquía de la Belleza en, med10 de la ma,s
alegre de la,, fiestas que la e3tación veraniega hace en los pintorescos
;. u1;.bloo del Valle.

Al acto de la inauguración concurrieron muy
di,:tin"ui&lt;las per.-;onas y ful prc,,-idido por la i_;e' ac;ompana
- da
ñora "Ana Acosta de Gonza'l ez. C'o:;10
&lt;le las señoras de llegewi,ch y de O'Gorman.
La ceremonia se redujo, como en otros aiio~, á
varias piezas musicales ejecutada,,; p-OT u:1a bancfa militar y una di:::ertac:ión ,;obrn flon&lt;:Ultura
que en e.,ta n!z tocó pronunciar á la :;eiiorita Carolina Ale:ocer.

•

Bl di,=cuf'So de apertura fué á cargo &lt;le la seii.orita )laría Arias y abundó en fra~es de aliento
para quiene,, dedican su~ labore.~ al cultivo de los
proclnctos de la Xaturaleza que adornan el hogar.
Al acto concurrieron también los señores General )lanuel González Co,,;ío, )Iini:-tro de Gobernación, Ingeniero )Ianuel Fernández Leal.
Prmidente del Coll3eio ele ~\.clrninistración de los
Concufüo,, Doctor Fernando Altamirano, Director del Instituto )Iédico X acional y el Ingeniero
Jesús Galindo y Villa.
Las expcsicione;;
organizada,._ por fa
Sociedad de Concur,;o,- de Coyoaetl;:
lian ,;ido siempre
coronada,; de éxito,
y lo;; resultados que
repcrtan á la hortiEl domingo próximo
cultura, y cría de
pasado :;e inauguró la
ganado, ave.; y pesexta exposición de floces, son innegables.
rres, pája:ios y peoos de
Xo cabe duda
ornato, en el edificio de
que la floricultura
Concursos que la Socieha údo la princidad respectiva tiene esfapalmente favorecida
blecido en el •ointorefcO
descle la fundación
pueblo de Coyoacán.
de loo Concursos y
Al certamen actual
esto es lo más nahan concurrido la mayor
tural, da&lt;las las proparte de los ex.positorei&gt;
digalidades del buen
que en otros año,- pre.~endima que reina en
ta ron sus cultivo;; y, quien
· nwestro VaHe, de
haya seguido los paso.;;
la tierra donde broque la ornicultura piscifan los jaTdines que
cultura y floricultura
como una aureola
han ido marcando en
de eterna primavenuestro país, notará á
ra oiñen á la ciuprimera vista que el adedad que se posa solanto eoritinúa.
bre el histórico lago.
Loo ejemplaTes de p-áLos &lt;!uiltiva.dores
jaros y pece., son poco
de flores tienen en
r:t!.!llerosos; los de las flolos anuales Conourres .consiituven vendadesos un camno donramente la exposición, y
&lt;le exhibir sus esson muy notables.
fuerzos y acepta.,r
Los floricultores ele
Sra. Luz A.costa de González Coslo.
los estímulos.
Ccryoacán, San Angel,
Concunen tiam-- •
Tacubap, :i\Iixco.ac y pueblecillos &lt;lel pie del bién á los Certámenes muchas señoras afectas á
Ajusco han llevado un ma,,&lt;&gt;-nffico contingente. la florioultura, enviando los mejo.res ejemplares
Llaman la atención varios ejemplares de clemáti- que adornan sus jardines, sus patios y sus correde morada, azahalias, geranios, naranjos "enanos", dores.
árboles de hule, begonias, bu~mbilias y galat.eas.
Damos en esta página los retratos de las res.petaHay una enredadera con flores de color lila, com- ibles señoras Acosta de González Cosío, que se
•pletamente desconocida en México.
dignó presic1iT la apertura del último Concurso,

!ª

Grapo de expositores.

y )Iorcno de o·o-orman, una de la~ tlamas que la
acompafüm:,:i e:i la pi c~itlencia.

:::;entimül:l infi-

\
(

1

l

II

/

/

Sra. Moreno de O•Gorman.

nito no poder p,re.•entar á numtros lectores el retrato de la señora H egewisch por habernos sido
imposible obtenerlo.

Señorita Maria Elena Licéaga.
Reina de la fiesta de Mixcoac.

EL ALMA EN VIAJE
~

C'omo quien nada de la vida cilpera,
Ali-rota, sin fuerzas, sin bravura,
Cansada de vagar por ia e.,.pe,mra
Ya el alma en pos de su ilusión postrera.
Arnr, cuando reinaba Primavera,
X o fué á su ulanta la jornada -dura ...
Ma,, hoy ¡ cuán triste uor la "selva obscura"
Carnina el alma, p-álida viajera!
Ya no hay cantos de amor en la enramada
Ni -,,uspiros ·ael aire entre las on&lt;las,
Sorprendióle la noche en la jornada;

Y avanzando al azar, bajo la" frondas,
E n el Ensueño fija lá. mirada,
Con su dolor y su.;; tristezas hondas.

Salvador 9ufierrez )Yájera.

CONV ALESCIENTE.
Sentada al borde del lecho, la convalesciente,
J&gt;álicla Y bella lo miraba con ternura, á él, arrodiHado á. sus piés, como en oración ante una imai;en. Era un delicioso instante de la luna de miel,
que jamás en los muchos años c1e su vida habí.a
&lt;·e.,ado de iluminarla. Al través ele las cortinas
d~~cubríase el plantío, mitad huerta, mitad jardm, que circuía la cabaña; y la arboleda, como un
bosque, se extendía verdeando á la distancia. El
sol de Junio inundaba en luz el ámbito.
_Pero á quién ó qué veia él mientras la estaba
rn1rando á eUa No contemplaba, sino meditaba.
Medalla de premio á loa expositore1.

El pcn~amiento corría muy tejos clr
donde e~taban intonsamentc fijo~ sus
ojos.
Al comprenderlo
se sintió abandonada, sola ; una gran
tristeza le la-stimó e-1
alma; tuvo celos,
agolpáronsele las lágrimas á los ojos,
y se abrazó á él, tréLAS RBIN S &lt;D la novillada de los e;tndlantes de Jurisprodencia,
mula de miedo.
-¿ En qué piensas? le dijo al oído, con voz de llanto. ¿ Por qué
te has ido lejos de mí?
El despertó, y librándose del brazo convulsivo,
~
la asió por entrambos brazos y la miró alelado,
Si no acepto caer en penitencia
sumido aún en la estupefacción de su ensueño.
¡ Te Eeparaa de mí? ¡&lt;luro castigo l
-Amada, la dijo al r ecobrami, vengo de ver
f'ua.ndo á mi lado e3tá:;, Dios es conmi61).
cosa;; indecibles. Pensando por qu,é te quiero ~•o
Tú ere3 mi amparo, e:,cudas mi conciencia,
con tantos amores, se ha ido como por go!pe ele
revelación mi pensamiento más allá ele la vida.
y durante unos instantes he tenido la visión de
l~l no rn-1e mandará la de,wentura
mundos que juntos hemos recorrido y el recuerdo
Ri me baña la Iuz de tu mirada;
de exiRteneias que juntos hemos atrave,;a&lt;lo. U na
'\.-o no puedo temer la noc,he ob,,cura
nz fuis-te la hermana mía, y éramos gemelo•. Una
l\lieutra'." brille en tu:; ojos mi a!borad.1 !
vez en un paisaje blanco fuiste la noYia mía, te
perdí ail pie del altar, )' fuí viudo sin ser esposo.
Si me miras, yo t"é que mi~ agra,vic,a
l;na nz fuiste la madre mía, y yo me removí
enojo~,
en tus entrañas. Acaso un día {11 juntarnos fuimos PeHlona Dio,:, y calma
Por
la
oración
que
;:ale
ele
tus labios
chispas ele $01, ó gota de rocío .... y ahora entienCuando tiene.:i mi imagen en tus ojos!
do por qué tocloR los amores humanos se juntan
v vibran en mí, cuando mis labio!' besrn tu frente,
&lt;Juirino órdáz.
ó se b~ben mis ojos la luz de tus pupilas.

LINEAS.

"U"'

***

Y disipados los celos de e1la por tan adorables
incoherencias, sonrió en su orgullo de mujer al
oírlo delirar de amor, y mentalmente rió de las
~isiones de su amado.

~

�•#ti jtlundo :J/usfraoo. '-'

Jrfayo t~ de

f~()f.

ESTACIONES VER!mEGAS.HHTACUBA,, POPOTLA Y ATZ:CAPOTZ:ALCO.
Dejem06 á la populosa ciudad velada. por la
nube &lt;le sutil ,polvo que escapa por las desgarradura.-; de sus vías públicas.
Elija'lllos una de las cuatro seculares calzadas:
l!\, ooeidental, Jª que por ella iremos á más de un
si-ti-0 ele imperecedera remini~cencia histórica, ya
que ella nos conducirá á dos de las más simP'áticas
viLlas de nuc,,;;tros soberbios alrededores: Atzcapotzalco y Tacuba.
Siguiendo á lo largo de la antigua calzada, llegamos á Popotla, por ,fo, 'll'li&amp;ma ruta que cruzó el
puñado de valiC'J'Jtes arnntureros después &lt;le la
derrota de la trágica "Koche 'l'riste"', precedidos
de su intrépido Capitán.
Ya e-tamo,, en el pueblo &lt;lel "ahuehuete histórico·'. La calle principal, limitada por casas &lt;le
sencilla ~1pariencia, pro,istas de jardines y medio
ocultM detrás de ,l a fila de árboles de ]as aceras,
se prolonga en leve:; curvas hasta ligar.se á Tacub-a.
Oontinuan&lt;lo la excun;ión por la calzada, á la
sombra de su vetusta arboleda, llegamos á Atzc-apotza.lco, la poderooa &lt;le antiguos tiempos, la simpática vi,lla del presente y la localidad veraniega
por excelencia, del porvenir, que á sus illllllediaciones tiene el girón más delicioso de un booque de
ahuehuci€E añosos.

***

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Popotla, Tacub,a y At.zcapotzalco tienen inmigración veraniega, pero es may-0r el vecindario estable y á ello contribuyen las condiciones ·crimatológicas y .sanitarias &lt;le las localidades.
Quien haya vivi&lt;1&lt;&gt; en cualquiera &lt;le estas villas, solamente obligado por condiciones especialisimas, S&lt;l arrancará á su pesar, de aquel medio.
Exi.;t,e una unión absoluta entre las familias
que constituyen la escogida sociedad, común para
los tres centros habitados.
La estación prirrnaveml viene de añ-0 en año á
estrechar estos vínculoo de simpatía mutua, y las
excur-,;iones campestres, los festivales íntim{)t',, las·
reuniones en loo paseos públicos, los "combates
de confetti" en -los jardines se sureden con frecuencia; y como el sitio elegido para la cita tiene
que pertenecer á una de las loca.lidades, indiferentemente, las otras contribuyen con su c-ontingente
de juventud y belleza, y así se reunen en arn1onioso grupo, Lucecita Segué, la lrnrrnosa; las arrogantes Sofía Alcalde y Emilia Poppe, las agra.ciadas }.farí,a Palacios, Maria Lezame., Lucifa Mar-

Un lnnch al aire libre.

tínez. Lurpe H&lt;&gt;rrera y la decidora Berta Larrañaga, fog virtuooas Anita, Lupe y Lola Cú,antes, las
!'irnpáticas "t'rorita.c; Cre&lt;'po, Herrera, Robert, y
totfa una legión ju,enil entusiasta r bull;cio,.a.
Y la Primavera hace de eite co~junto de grncia.c; un ramillete juvenil, con el cual engalana du:ra;nte las calurosas tardes los jardines y sitios más
pintore:,cos &lt;lel rumbo.

Alameda de AtzcapotzaJco,

r--------------------------mo~ que no inc-uba1JJ. P or &lt;".-o &lt;lame&gt;., hoy á nuestros
1-ec:tore..~ una impresión de la vida nueva que se
agita en pkí&lt;:ida ole-a.da por aquellos poblad06,
donde los recueNlo.-, del p-a"ado hi~tórioo ponen su
nota mag&lt;.,.stuosa en la armonía &lt;le los a&lt;lela.ntoo
'
del confort y de la apacible vida.

Lo~ que abandonan los salones pa.ra ir en busca dd ambiente puro, Jos que trás el vértigo de
la vida de la ciudad se dan cita en la quietud de
los campos y llevan sus ojos á mirar loo h orizontes diManos, ya que tanto tiempo han visto la
bruma de polvo que levanta la población bullicios~; pronto &lt;&gt;ligirán pa_rn estaciones veraniegas las
v1llru; de Popoíla, Tacuba y Atzcapotzalco.

***
Las tres villitS po~n, OOlll-0 las,lllejores de
nue,;trru-: poblll('iones veraniegllB, todos los elementos de comodidad y bienestar apetecibl(I). Alumbro.do eléctrieo, saneamiento, obra que en Tacuba
y Popotla próximamente 1l€g8rá á ru término, y
,en AtcapotzaJ.co va á ser llevada á cabo en breve;
aseo y pavimento en ,us vías públicas, habitaciones confortables, "Ch,alets" de gusto, siti&lt;X! de recreo delici0t,os y alrededores pintoresros, jardines
y otros elementos de uti1idad y omató.
Cuando la tracción eléctrica quede e$lablecida
en sus vfas de comunicación, lo que11eri bien pronto, sin duda alguna que vendrán á ~ preferidas
Una calle de Atzcapotzalco.

A medida que la metrópoli extiende sus harria.da:; hasta tomar por límites lo que antes eran
alejadrs puob)e-cillos, $€-rá necesario que loo veran:antes bu~qm,n refugio en los campos que l¡oy
cu-cundan las ~tacicmes veraniegas, y nada más
á prop&amp;.ito que los .alrededores de lr.s villas ~
que no.~ hemat- ocupado.
Vale la pena recorrerlas, aspirar sus a,mbien~
ourear un momento ele vida nueva en su vieja ;
tranquila vida.

astas poblaci&lt;JDes, corno estación .de verano, por
una mayoría de las familias acomodadAs que emigran &lt;kl la 'metrópoli.
'I'acuba'Va y sus inmediatas villas ·han E;ic1o hasta hoy las predilectas: han atraído, han f.awinado;
pero ahora la ciuda,d de los Mártires ha llega.do á
la caitegoría de vcrda.dera ,ci&lt;udad, y l,a estación veraniega quiere ambientes &lt;le campo y no apeteoe la
atmósfera que tiene en suspenso gémnenes propios de loo grandes centroo poblad°".

***
Los emigrantes de la esta.ción primaveral, deben
salir en busoa. &lt;lel dima sano, &lt;lel aire ,puro, de los
horizontes &lt;le!',peja&lt;los; debe abandonarse el salón
para ir al campo en pos &lt;le la traquiliclad idí!ica
Y de la sal ud, que tan mal i!recha anda en las ciudade.'&lt;.

Jardín de l'opotla,
Bn el jardín de Tacuba.

Datos estadísticos loca1€S vienen C'J'J apeyo de
que : Atzcapotzalco es la población del Valle que
registra un número mfoimurn ,ele defunciones, y
1a.s enfermedades de cierto género que con alarínante frecuencia azotan otras loci.li&lt;lades de las
cercanías ele la capital, ~on ,por aquel nunbo exotisBajo un ahuehuete secular.

�Dorui~go 19 de :Mayo de 1901.

...

EL ~fUN"n o TT,Trn·l'RA DO

EL ::\IG:XDO ILCS"1'1L\DO

Doruingo 19 de ::\fa.ro Je 1901

.,

Un aspecto del choque de trenes del Ferrocarril Nacio nal llexican o,

El Sr. General Epifanio Reyes.
+ 14 de Mayo d e 1901.
En la madr ugada del martes último dejéi d0
existir en la ciudad de :\Iorelia el 8€ñor Grn::!t';tl
Don Epifanio Reyru, víctima de una antig1rn :, fección.
La muer-te vino inesperada: el ~ñor General h.i-

CJmpañcrw, 1-e:ip&lt;&gt;tado de sus inferiores, y .;;u valor hido las primer'aS ótdenes, pasó coono familiar
á toda prueba, no desmentido jamás en los cam- de1 Obispo de e83 ciudad, que lo era entonces r i
J}J:&lt; de bata! la, lo hizo acreedor al aplauso gene1eñor CarlM Colima y Rubio. Fué &lt;le:;.pué.;; Sern.l. B!:l los anale,; de la historia de nue.,tras lu- cretario de la Mitra y acompañó al señor Colim;t
cha::, figura en distinguido puesto el nombre y las á un viaje á Roma, .v obtuvo en aquella cioo•ad, d
proeza,:; del amerita.do militar que acaba de morir. grado de Doctor en Teología.
Hizo su carrera desde soldado raz-0, y hay un
A su regreso pa.ió al Cabildo Angelopolitano,
detalle mtable en su vida de soldado: ingresó al de5pués de haber rle-:cmpeñado el Curato de San
Batallón de '·Supremo.; Poderes", perteneciendo Marcos, de Puebla.
aún á la da.e dti tropa, y por rigurosa escala fué
Por remoción del Doctor Moreno, Obispo ele
conquistando rápi-damente unos tra., otro los asChiapas, fué designado el señor Luque para ocuC('IE-0,,, ha::,{,a llegar á obtener el grado de Coronel
par e~a diócesis, .v fué consagrado en la Catedral
del rui:;mo cuerpo; Jefe superior, es de"ir, fué
de
Puebla el 27 de Dioiembre de 1891, por el se.Tefe primero del batallón de q ne había ,;ido si mñor Labastida, Arzobispo de México.
ple soldado.
Al morir, era el Pcñor General Reye., Jefe de
hs Arma,-; en el E~taclo de Michoacán, donde se
l&lt;~ queria y se le re,pet.aba.

E L ACORAZADO ¿\.MERICAXO "WISCOXSIX", que visitó las aguas mexicanas tocando Bahía ~fagdalena, en su viaje á l$a.n Francisco
California, donde debía haber ofrecido un gran baile á bordo, al Presidente }fe Kinley.

EL C H OQUE DE T RENE S

EN EL NACIONAL MEXICANO.
La pr('ll"'il diaria detalló el dc,,-astre ocurrido á
do.; trenes de carga que corrían en senti&lt;lo contrario ;;obre la vía del Ferrocarril X acional lfexicano, en el kilómetro número 4-!.
La de:&lt;eripció-n del siniestro fné hábilmente hecha Por los repórten; y de ello pueden darse ouenta lOl' lectora~ de "El ~Iundo Ilustmdo", por las
&lt;fo,~ fotogr-afíag que lm encuentran en esta página y
que dehemo,; al inte,ligente aficionado señor Luis
B.;pin~a y Cuevas, que de una manera ca.sual fué
Yiajcro en un tren q.ue llegó al punto donde ocurrió el ehoque pocas horas despuég de sucedido.

La Avenida del Cinco de Mayo.
MÉXICO FUTURO.
De pocos añ-0s á e.;ta parte, la ciudad es objeto &lt;le nna tran,,f01 rnación completa. Los ca,-eronu ele pesados muros y ventana,s desiguale,, lo,:
cuchitrile~ estrech~ y rnmbríci', la,; calleja,; tor-

l,ía &lt;.x,tar1o durante el día anterior pcriccta.mcntc
.cJ.,ü :;11lud; por la noche, se recogió como de costumbre, temprano, sin que hasta e.;-e momento se
J1ul&gt;,iera presentado ni el más leve male.,t.ar.
+ 12/le Mayo de 1901.
Poco &lt;l~1JUÉ:3 de [¡15 tres de la madrugada, fué
Acaba de morir uno de los prelados más virde,;pertado por los dolores de Ia enfermeda.cl qur turuos de la iglesia mexicana, el señor Dr. Don
lo arrebató de l::i vida. Cuando las personas de ::\1ariano Luque Ayerde, Obispo de Chiapas.
la familia se ,dieron cuenta del lamentable succf~ra mu.v conocido en esta cintlad, en donde ha60, la riencia no podía ya prestar auxilio alguno.
bí·a permanecido -en distintas épocas.
El finado General fué un completo caballero
Estuvo en el Concilio de Antequcra, y en la.,
~a ció '(E'n la ciudad de Zacapoaxtla, Estado de
y pu1Hlonoroso militar. Por la primera de estas
fiesta-,
de la Coronación de la Virgen de GuadaluPuebla, siendo sus padres unos honrados labracualidades se conquistó simpatías y a.fecto;; entre
pe, celebradas el 12 de Octubre de 1896.
&lt;lorc.;;
de
aquel
Di.itrito.
En
Diciembre
de
1837
toda, la~ personas que llegar-on á estar en conLas virtudes del finado Obispo, le hicieron
tacto con él; por lo segundo, fué e:;timado de sfü muy joven aún, fué mantlado al Seminario el~ acreedor al cariño de sus diocesanos. Murió a
Puebla, donde hizo su earrera. Habiendo recila eda.d de 72 años.

El Señor Obispo de Campeche.

~e cduma el )léxico ele nuestros mayores, con su,
c'.lnt-0rnos c'.e ciudad antigua y con sus casa~ poblada;; ele leyenda,;, para ceder su lugar á la metrópoli moderna, de air0cas construcciones y recia contextura.
,jléx:co, á difere!lria de Xurcnberg, Ye:.ecia.
y otra,; viejas -ciudades europc.:1s, no tr--ata de curii:~rvar las angostas calleja,, lai; ca,-as mdioevalc,, le,; muro,- de.,ron&lt;'haclo,- y con la pátina {Ju..,
le, h,1 imprefo el t:empo: lejo;; d~ querer perpetu11r el modelo viejo, tra ta de com·ertine en_ ciudad rnc,•lerna, con amplias calle.;, cac;a., higiénica ~, paYimentos perf.cctamente macadamizado.; y
limpio.,; pa,eo,, bordados de árbolc.,; por cuyas hoja, cli~curran aire.;; purc2, agua., bie-::ih2clwra8, .Y
vida &amp;1na v c1nfortahl-e.
Xo rnbemos _.,i con e~tas ref'.lrma~ ganará ó perderá d arte; no ~abemo., si lo.;; anti::uarios y e.~tudic ,os -i!eplorarán oue tal ó cual recuerdo se ob~curezca : lo que sí sabemo,, -es que la civilización
ar.!w.,1, e (;TICia,lm ;,::? te uü]it.aria y pTáctica, q1K)
trata ,ólo de hacer má, larga, alegre y cómoda la
virla ele los h cmhres, exig-c esas mutilacion-es .v
e,,c , sacrificio~. A bien que en }léxico esas cosas
c-~t:án evitaidas; pues los monumentos viejos que
valen la p,m:,a son tan raros y tan solícito el emprño del Gobierno ,p or con»ervarlo~, que pueden
compadeeerrn perfectamente e l afán de mo&lt;lerni-

zc.ción
Yiejo.

v las exigencias

de los amantes

de lo

Le-.,; lac-erinto., de encrucijadas y vericuetos han

,.

CALLEJON DE BETLEMITAS.
C'asas que se derrnmbarán,

i~lo poco á poco de.,,aparee1endo, á medida que el
tráfico se extiende y se
dcrrruna el movimiento
por las arterias ele la .::apita], como una oleada
~e vida y ele gloria que
incuba nu-evc,3 ideales y
11 ntre
planta~ jóvene,.
-\.b1:ir calle,;, aunque al
abrirlas ~e borren las
hnellaR de una trarlición .
alinl'arlas, l1acer de ella~
lo que deben ~er, en una
palabra, ha s~&lt;lo una de
las miras co:nsta1Ul-A3.s de
Illll~tros Ayuntamien tos
desde 1861 á e.3ta f e,...ha. '
1

-·

-)Njf1!F_-~

---ic..

a

P ORTICO DELT~ATRO NACIONAL.
En demolición.

Aspecto de las primeras operacion! s para dejar la vla libre.

tuosas y mal orientadas, las plazas desnudas de
pompa .V de ornato, se tornan en j,ardines y alamedas que son encanto de los ojos, en avenidas
aseadas .v rectas, en edificios que absorben á torren~ la luz y en palacios suntuosos y gallardos.
Por todas partes se observa una fiebre de reconstrucción, y en me&lt;lio de una nube de polvo

TEATRO NACIONAL.
La dcmolici6o por el interior.

***
Quien haya conoc:&lt;lo,
antes de ese año, -en el c@mz&amp;n de la ciudad aquel
hacionamfonto de ' man-

�EL MUKDO ILUS-TRADO

Domingo 19_ de :Mayo de 1901.

EL MUNDO ILUS•TRADO

1 '' - ' - - - - - ~ - - - - - - - '
AV~NIDA DE LO:i H OMBR~S ILUSrl{~:,l ( vlAtU:,CALA,)
Acera norte d e la manzana que dt:utrartc-ttá.

zanas y aquella re:-d de obscuras callejuela6, que
se llamaron convento,; de Santa Clara y Ca,puchinas. de San Franci,.ico y San Bernardo; callejenes
de }lecateros y de la Akaicería, y conozca lo que
son ahora. las calles de Gante y de la Pa•lma~ y
la aveni,cla del Cinco ele ::\fa.yo, experiment:¡,•á, s;u
cltl(la. algo a;;í como una mezcla ele sati:;facción y
s6rpre,-a.
La, nece.~id-ades de la óudacl ex1gia11 campo
más amplio á la coniente ele los neg0&lt;:io,;, y la
Reforma empuñó la barreta, paoeando en .;ón de
triunfo por sobre lo~ esrombros de los &lt;lerruído.;
monasterio,,. Se derribaron claustros; ~e hicieron
vrevalecer :;obre los intereses de los poco;; lo., intere;;e;; de la ma}'Oría. ~- donde antes se lernntahan
pocilgas!' madriguera;;, :e•e establPcieron vías u.ecomnnic-ación para encauzar &lt;-1 tráfioo, regularizando el movimien to. Así quedaron abierta~ mucha.,;
&lt;le nue~tra~ calles priilCipales y la que ahora nos
ha t1au.o materia para este artículo.

CALLE DEL MIRADOR DE LA ALAMEDA
Acera poniente de la manzana que desaparecerá.

también por otro sitio (el callejón de la Ci&gt;ndesa) santilicado por una anécdota. popuhtr-la del
encuentro &lt;le Jos hidalgos que ca,minaban en coche y entruron por los extremos del callejón, encontrándo;;e frente á frente sin que ninguno quisiera retroceder, por considerar determinación ta11
gra\'C como desdoro de su nol&gt;leza y alcurnia.
L,1. estrechez del callejón no permitía el paso de

,u totalidad para establecer en la plazuela que se
forme, el Teatro Nacional.
1' uestros grabado,, repre3entan la.5 casas y manzanas referidas, tal como pa;;ar-án á la hi,,toria.

FRAGMENTO DE LA NOVELA

"fDOLOS ROTO S "
~

Ultima d e Díaz Dom(ngu,z.

Alherto Soria recordaba siempre con di,,cru,;te,
los día~ de incertidumbre y dolor que sigu~eron
al término de sus e5tuu.ios tilosóficos. Xece.sitaba
en esos días elegir carrera, ~egún los deseos de su
padre; y ante lo difícil &lt;le aeertar en su elección
mantúvooe un buen e.,pa.cio &lt;le tic,mpo in-esoluto.
AdiYinaba, merced á ,;u inteligencia clarísima, lo
dcc:isiro y grave del moment0. Otros de su misma
edad, compañeros ~uyo., en los banco,- de la escuela, tranquilo~ é indiferentes nor inc81pacffi de reLa. iniciativa del E&lt;'ñor Secretario ele Hacienflexión. descuidados del pornm.ir, ,;;e disponían á
da. sobre empleo .de diez millones de pe.,oo en
tomar,
al menor impuL,o extraño, por e:-1 atajo más
obras y mejoras• que reclama -la cultura ele la capróximo, así como tropel &lt;le sufriu.os corderos
pi~al. comprende, entre flls capítulos más i-mporobC'dientes á la voz y al carndo de w1 pastor irnotante;;. la prolongación &lt;le h1 calle del Cinco de Jfarante .. Yíctimas &lt;le un si~.tema &lt;le enseñanza: toyo hast.i ~anta l8ai&gt;el. la formación de una plado rapidez, con el que ,:e pretende madurar cerezuela en el lugar que ahora ocupan las manzan,•s
hroB v pulir inteligencia,:. rnmo ;:e mueYen máquique 10epara el callejón de e,,e mismo nombr-·, :· l:1
na3 por fuerza de elec:tricidac.l ó vapor, en casi toc-on.~trucción del Teatro Nacional en la p'.,1í:1wta
do~, precozmente amaneradog. era ya impo;:ible un
referida.
de.-arrollo na,tural, am1ónico v 0 ereno. CondenaPara la cjecuC'ión de mejoras tan necc~arias f''l·
do~ á l'.1- fatiga prematura, ·e n ello,, eil germen
ra el embellecirni&lt;:nto &lt;le la ciudad, habrá, tocbpnmordrnl, J)Toducto de la he1-encia y el medio,
vfo, que borrar las huella.~ de muchas trarlicione":
germen en cuyo regazo van la-&lt; aptitudes y enerel colisoo &lt;le la ca1le de Yergara, co11Yerti&lt;lo ahora
gías de cada individuo. había muerto ya bajo un
~n e2~ombro,, pero que aún nos recuerda los tiemfárrago de influencias contradictorias. ·ó en balde
pos de ~u L\.lteza Serení,-ima, las vieja, impresiotrata.ha de c1'i,•cer, permitiéndo-,,e de cuando en
nw artísticas y toda una historia de aventums,
cuando
alguna _protesta efímera. l"no:;, los más,
CALLEJON
DE
SANTA
ISABEL.
desaparecerá para siempre, y ;por el sitio en que
e;,c_uehaban
y seguían resigna-dos un consejo cualDesApq_recerá
por
completo.
antes l'e levantaha el teatro, rodarán rnuv en breqmera;
otros,
los meno;;, y de estos pocos era AlY•e loa carruajes, profonando cenizas que á mu- un coche al costa.do del otro; )' los hildalgos-que
b~1io.
caían
en
confu,l'ión y duda, sin atinar, casi
chos parecen sagra,u.a;;.
según el dicho de concienzudos croni,;ta.-:; no llemnguno de ellos, la carrera mejor avenida con sus
La futura avenida Ml Cinco de ::\layo, cruzar-á garon á ,dirimir tan raro encuentro á tajos y man- gustos é inclinaciones.
dobles - permanecieron
En el seno de la familia Soria se discutían oon
allí t1-e.,; día.~ con su,, no- frecuencia las probahilida.des de éxito feliz de caehos ha.,_ta que ht autori- da profesión en particular, pero nadie t01IDaba en
darl hub0 &lt;le convencer- cuenta las aficiones mismas de ..\.lberto. Su padre
los de que debían retro- e~otaba por la medi-cina ó las matemáticas· su tía
ceder y salir pJr donde materna, la tía Dolores, estaba sólo por la~ mateentraron.
máti&lt;:as y hacía ascos á la medicina como á un
P ara la prolongación ~licio J?0r demás plebeyo. Entre tant~ Alberto, el
de la a1·cniJ¡t ha:ita San- 1.1~1co mtere.sado, no mostraba amor decidido por
ta li,abt•l tendrán proba- m:1glli?-o de e~s estudios y profesiones. Sentíase
blemC'ntc. que rlerribarse mas bien_ atraido hacia el e6tudio del derecho, en
las oasas 11 y 12 del ca- parte ~or ser la ciencia del derecho la preferida
llejón de Betlemita.s, la de su tio paterno, el pOllítico de la famili~ llama2 de la Conde.3a, el mu- do Alberto como él y á quien él a.doraba, en parte
ro de unas caballerizas 1)0rque en la profe&amp;ión mirnia del abogado algo le
que quedan al frente, y seducía. ~o le :,educía el e~tuc1io mismo del &lt;lelas números 2 y 3 de la rec,ho ni el de sus fuentes históricas. Lo seducía
rnlle de l:lanta kibel.
al faz menos científica y rná8 brillante de la proLas n.anzana.~ que li- fesión de _abogado, idealizada por la figur-a del
m ilan las calle-P- del 1Li- abogado trmnfador en causas célebres.
rador de la AlaJ!Ileda y
X ada le parecía tan glori°''° como encadenar á
Puente de San Francis- los adversarios, le~·es y jueces. con la cadena de oro
co, la Aveniu.a de los rle la palabra bella y el ge~to noble y persuasivo.
Hoonbres Ilustroo {}:t:a- E~te parecer iba en su alma licrado á la emoción
riscala) y la de Santa más profunda v turbadora de su ~do-lescencia : emoCALLEJON DE LA CONDESA.
Será crnz'ldO por la futura A venida del 5 de Mayo.
I sabel será.u arrasadas en ción experirne~tad-a cuando fué á un teatro por la

•••

primera -rez de su V'ida, y pullo ver desarrollarse
en la escena, majestuoso y deslumbrador, un drama perfecto. Los períodos hamnoniosos y correctamente &lt;leclamados, el ai&lt;lemán sobrio y feliz de
algunos actores, los gr.itos dolorosos de los perso-najes toonai&lt;los de la vida real, eil centelleo de las
1111ces y las joyas, y los aplausos de la multitud le
turbaron hasta dar á su fantasía la ex-altación de
u.na embriaguez violenta. Aquella noc:he le fué
imposible dormir, los oi~os llen~ con ~as pa1pitaciones de todas sus -arténas, los OJOS abiertos en la
sombra y empeñados todavía en representarse los
episodios más notables del drama, pensando unas
veces en los actores como en entes casi divinos,
ccmsiderando otras veces al autor oculto de aquella urd-ionbre de verda&lt;l y poesía, desarrollada en
la escena, coa.no una cima insuperable &lt;le grandeza
y de gloria. Mi.11 sentim~entos nebulosos despertó
esa emoción en su alana cerrada aún de adolescente. Pero A-J.berto no supo leer ni siquiera adivinar en su emoción el secreto de su destimo. Y por
muoho tiempo después, al recordar su tumultuoso
estado de alma de aquelJ,a noche, lo atribuía á veleidad oasajera de &amp;U temperamento 1II1presionable.
Deseando, por una parle, acabar con sus viacilaciones infi.nítas; queriendo, por otra pa~, huir de
las estériles disputas provocadas por esas mismas
vacilaciones en el seno de su -familia, decidió en
uno de .esos arranques ,p eculiares de los ca:raderes
incoorupletos, débiles ó eniennizos, abramr la profesión del ingeniero. Sin darse ouenta exada de
lo que habí-a -pasado por .él, se encontró irremediablemente en~olfado en el estudio monótono y
frío de las matemáticas. No faltó quien le infundiese esperanzas y aliento: muchas voces optimistas le hablaron &lt;le un por:venir muy próximo, lleno
de cosecha a,bundante reseIWada á la ingeniería.
En efecto, por el país en oal1JI1a pasaba un soplo
regenerador careado de bendiciones y promesas.
Nadie guarda&lt;ba miedo al espantajo de 1a, guerra
civil, como si ésta no pudiese volwr de nu~o á
transformar campiñas prÓ&amp;peras en desiertos, y
ciudades florecientes y ricas en asifos de mendicidad y montones de escombr&lt;Y::!. Muchos se crefan
en el principio de UD'a larga era de bienandanzas,
y esperaban, como fruto de orden y paz, el nacimiento de nuevas industrias y nuevas riquezas,
á cuya fol"Jllación y adelanto contribuiría, más que
ningun otro, el ing-eniero C()IIl sus luces.
Apesar de todo, en el curso del ,primer año, eu
esfuerzo de voluntad se rompió más de una vez, y
á oada rnptura vivió momentos de dolor y días
pálidos llenos de tristeza. Su -manera rigurosa de
concebir el deber, ayuda.da luego ,por la co"tumbre,
venía á ser el solo aguijón de sus bríos. Trabajaba &amp;in entusia..."1Ilo ni amor, no consi-deran&lt;lo sus
estudios como destinadúS á embellecer y fecun&lt;la.r
su vida, sino como simple tarea indispensable y
enojosa, al fin de la cuaJ emprendería otra &lt;liferente. .:lin embargo, estudiaha con tenacidad heroica, dejando pasar la juventud _grave y rígi&lt;la,
como una virgen privada de risas, cantos y besos.
Sin ligerez.as amal&gt;les ni oalavera&lt;las ingenuas, su
vida se desliza,b a como ,austera vida de monje en
la estrechez de los clruustros. Sus labios, resueltos
á conservarse puros, rechazaban el bebedizo de los
a.mores fáciles. Y fuera de doo ó tres runigos con
los cuales, de tart1e en tarde, .gozaba de grato esparcimiento, nada le distraía de i;:1.1 em~ño en terminar pronto y bien sus estudios.
La tensión de su voluntad la sostenía el señuelo
de una J)Tomesa. Su padre Je había ofrecido enviarle á Europa á coronar su carrera. científica, ganando en lo~ grandes centroo del v,iejo mundo mayor suma de cienicia, y preparándose. por el solo
hecho de cruzar €'1 oceano, un éxito más feliz, como
creía y ase,gui,al&gt;a candorosamente el viejo Soria.
Por fin llegaron los últimos exámenes, y con ellos
aproximase el momento ide la partida. Soria, pasados los exámenes, experi!l'llentó un bienestar infinito, como quien se ve libre de una obsesión ó de
una ~ran pesadu.IIJibre. Su voluntad, como después
de largo encogimiento, se desper-ezaba fuerte y gozosa. Y sentíase tan ágil, desembarazado y lleno
de confianza, como si ,,e haillara en el ,erdadero inst~n_te oportuno para dar 1111 objeto á su vida. Su
&lt;lil1,!!'encia anterior $e le aparecía como simple deseo de llegar pronto al descamo, y su austeridad
como treta de refinado para mejor saborear todas
las delicias .,.. blanduras. Durante muohos meses,
desde ant'es de emprender vi'aje haista después de
su llegada á París, la primera ciudad en la cual había de fijarse á compietar sus estudios, vivió en el
tnás Profundo re-poso. Desa-parecida la ten.sTón de
su volun,tad, la alegría de vivir, que hasta entonces

había pasado cen:a &lt;le él como un torrente .mudo,
empe'ló á conq•u istarle. El torren.te mur.muraba,
canta.ba, convidándole en sus cantos y murmurios
á beber de la onda ter3a y fugitiva. Y sus labios,
llenos de juventud, se inclitnaron -sobre la onda como una flor sedienta.
:Mientras la vida se le insinua,ba, amable y risueña, en s:u alma despertó, á favor del reposo y del
medio parisiense, un germen dormido. Y del germen brotó, derramándose como savia. invisible por
todo el sér i-ncontaminado de Alberto, una iuerza
nueva que carda vez más afinaba sus ojos, afinaba
su piel, a1inaba sus neI'ViOS y le hacía buscar, casi
á pesar suyo, en los séres y las co.sa.s, la graoi,a y la
harmoní-a. Aquella su emooión turbadora, ex,perimentada de niño quando fué por la primera vez
á un teatro, se renovó más clara y á menudo, revelándose al fin como un instinto, como un sentimiento irresistible, nacido con él, indispensable par.a él, sentimiento vivo y delicado de la Belleza
harmoníosa.
Conocía de antes algunos de sus compatriotas
residentes en París y dedicados al estudio: médicJs
en su ma'Vor parte, raros i-ngenieros y unos pocos
artistas. Entre sus compatriotas no cultivó " Fostuvo oonistad verdadera si-no con Emazábel, médi&lt;:!1\
.'· !¡.:lesias, arlista, pintor y oocultor á la v,~z, ::;.mdenado á sucumbir dos años más tarde é:n p:l~na
e21peranza de triunfos. Igl~ias y un joven argentino amigo de I glesias, llamado Canes, pintor y
discípulo de Laurens, fueron los camaradas predilectos de Soria. Con ellos visitó los sitios más
frecuentiados de los artistas, los t alleres-escuelas
los grandes museos y las exposiciones ocasionrules
de escultura y pintura.
Semejantes excursiones, en los primeros tiempos las hizo, ó creyó hacerlas, con igual placer con
que hada excursiones {¡ los a,lrededores de París ó
visitaba las casas de curiosidades, regalo y diversión de la ociosa gente bulevardera. Pero poco á
poco se marcó su predilección por las excursiones
artísticas, v en estas creció ,de un modo casi na~ipable el caudal de sus ideas y gustos estéticos.
El grano de oro de su a:mor aJ. arte, pTimero apenas per~ptible como diminuta chi~a de luz, muy
ligero alcanzó las proporciones de filón rico y profundo. Soria saboreó pronto una a,legría nueva,
la alegría de conocer, con sólo echar una ojeada
sobre un mármol ó una pintura, los ;primores y excelencias de la. obra, y se ejercitaba en ai&lt;livinar,
así la escuela á oue pertenecí-a la obra como también el nombre del artífice cuyas manos movieron
el nince.l ó encerraron en la piedra de la estatua
la llamfl de la vida.
C11ando ou:iso reanuclar ·la interrum'O'ida labor
de sus estudios de matemáticas, advirtió y pudo
menir en toda sin .ma.g nitud el cambio asombroso
realizado en él por el hecho de vivir en una. atmósfera de arte. Conoció tristezas é incertidumbres
análo-gas á Jas que ha,bía probado en los penosos
principios de su carrera. Y en ese esta,do de alma consideró como una fortuna loe; obstácu1os que
Fe oP'Usieron á su a&lt;lmisión en la Escuela Central.
Todo extra,njero se tropezaba con esos obstáculos,
v -para vencei-los debía dirigirse al ministro de
Instn1cción Públiea francés y reclrurnar ,la intercesión del renresentante diplomático de su naís en
Frn.ncia. Pero Soria en vez de combatir las difi&lt;'uliades v ;vencerlas, más bien lae exa~eró. asién&lt;lose de ell-as como de un ánCOTa, valiéndose de ellas
coJl'lo d~ un rrrerexto. para no turbar su vida cómoifa. v feiliz de curioso de arte.
Al cabo de un año, a.nenas había oído en la Sorbona lai- con:ferenciais de un profesor de álirebra;
v si estaba muy atento á las expliCllciones del nrofesor al dejar el anfiteatro las oohaba en ol vi&lt;lo.
para' no recor&lt;lnr r:-ino J.as obra,; recién admiran as
en TY111,eos v talleres: cuadros hermosos y nobles
es&lt;&gt;n1turai:. ·
Sin f'mhiircro, b~io su caJma, en a1)aTiencia dicho!'a. nncía r1e cuando en &lt;'nando 1.m vairo rernorrlimiPnto: va~ repre&lt;'e:ntaba. con tristeza lo inútil del
esfuerzo· contim10 de HlS larg-os añ111S de eQtudio ;
"i:t nensaha en lo q11P su nadre. ronfiado v bondadoQo. PStaba e¡:nnnndo tal vez nf'l hijo ausente.
En la romnañía dP falesias y Cal1e;;. y PO'l" su género ele existPnda. hubo de conncer 4 muchos artiF-tiis:. Pntre e-llos á nno 011e sobTf' él f'if'i-eió 11na
influenria indiccutible. Se 11arnaba J ooé Ma,ITT-iñat. Era uno ele e,Q~ hnmbreQ de talento no m11v
i:rrande. pe,.n rl" volunta,d ,prodie:ioF-H. oue van deia.n do nor donne paF-ail'l una im-presión de fuer,:ii v
de salud. con la &lt;'ual dominan v subyugan. Pintor. joven cmno de un~ treinta añ()S. nacido en
Cuba, de padres españoles, estrecho de frente, ce-

Domingo 19 de Mieyo de 1901.
jijunto, y ba,stante seco de carnes, desdeñaba muchas cosas: desdeñaba el oro, desdeñaba la mujer, desdeñruba las letras, desdeñaba la polític-a.
En él no cabían sino dos iéjeas, dos pasione,.,, doo
fanatismos : la in-de-pendencia de su pafa y la gloria de su arte. Su amistad fué para Soria corno
un baño de energía, .Y en Soria completó la obra
de muoho ante;; inicia,da por el medio. A poco
de conocene, ya eran verda,deros amigos. Y como
J o;,é ::\fagriñat se hallaba m vísperas de realizar
uno de sus mejores sueños de artista, el viaje ele
Italia, cua.ndo llegó el momento de partir, nada
le fué tan fácil como llevan&lt;l de compañero á su
nuevo amigo Alberto Soria.
Seis me3es duró el viaje, la peregrinación artística de ciudad. en ciudad, ccrrno de santuario en
saniuario; seis meses llenos de luz, vividos €'Il la
S9b&lt;rrada comunión de un mismo ideal de belleza.
A la curiosidad noble de los dos romeros no ,;e e~condió un solo punto en donde hubiese florecido
una escuela de arte, ni la menor al{lea en doncl.e
rnn ru-ma de ar.tista hubiese dejado alguna de $ns
vibraciones más puras palpitando eternamente en
el fresco ó en la tela, en el baiorrelieve ó en la
estatua. Pero sobre todo, Florencia 1os turbó los
,
'
mareo, con el oceano
de esplendores de sus i.nfinitas
obras maestras, con su.i mármoles y bronces alzados entre c~ricias de sol bajo los pórticos, en las
plazas públicas, en las "log-g-ias" anahuro:;as y clar as, con sus ma'.}'ólicas suspendidas de los frontones de edificios vetustos, como sonrisa!'l de áng-e1~ extraviadas en un rostro severo, con sus palacios Henos de anajosta:d, cuya gracia y hm•monía se
funde en una atmósfera aleP"re v sutil en un cielo azul, delicaido y vibrante.
'
Florencia despertó las últimas rebeldías del ¡, 1ma de Mria y determinó el cambio de éste. El
punto de partida de su transformación fué un
,pensa_mient~ sacrílego acaráciado algunas veces por
él baJo la cupula de la Sa..,o-restía Nuova entre los
ricos mausoleos de los nfédicis, mientras ad.miraba
como en éxtasis la célebre Noche de Miguel Angel.
Ante aquellas figuras no acabadas, tales como un
tesoro aoena~ presentido de formas beUas y líneas
poderosa~, &lt;lió~ una vez á pensar si nadie podría
&lt;lesentra~ar la idea y completar la obra i nclusa de1
maestro mcornparable. Después de relampa!!"llear
en s~ alma, ese pensamiento no se extinguió d~ improviso como el relámpago. Lo asa:ltó varias ve~' lo persiguió, lo dominó, lo poseyó, como una
m~agen de voluptuo,siidad á un débil cerebro de eremita.
Años más tarde, al recordar esas reflexiones que
le s~g,erían las obras no aca:badas del maestro, las
co~s1~eraiba, aiverg-onzándo,se de el.tas W1 poco, sacrilCITTo. y ~ocura. Sacrilegio y locura le parecía
tocar, smuiera con la imaginación aquellas formas. "Mejor están así, nensaba. :hfejor están así
en su crepúsculo doloroso; quizás más bellas, se~~
ra~ente más "'Uras. Semejantes á flores entreabiertas, vivierndo en larte la 'Vida gloriosa tde la
º?l'l: acabada. en parte escondi-clas aún en el misteno 1mpenet:able del tr?zo de mármol sin pulir, parece co.n:io s1 esas creaciones del mayor de lor arti~tas hubiesen tenido, por un momento concieneia
de su perfección futura, y en el supr¿mo orguÍlo
de su belleza, se hru.bieran quedado en los umhrnles_ de la vida, temerosas de ser profanaidas, y ilesdenosas de me:z&lt;&gt;larse con la fealdad inquieta y vann
de los hombres".

CUENTOS NERVIOSOS
POR

Carlos Díaz Dufóo.
~orrectamente impresa en Barcelona, aca1ba &lt;le
salir de lia~,prensas &lt;le J. BaUescá y Comp. Sucs.,
una c?'leoc1on de cuentos, que su autor ha llamado
"nerviosos". La edición :fina, elegante y en excelente papel, se recomienda por su parte maiterial.
La obra se ha.lla de venta á
CINCUENTA CE:XTAVOS
en 1~ Libreri~ ~e Bouret, calle del 5 &lt;le Mayo, Librena 11fiadrilena, calle del Coliseo Viajo 1 d
Mauricio Budin, calle de San José el Rea·] ' ª le
.:, 1 Ed't
' Y en ª
oasa ue
i or, ca,~~e Id.e San Felipe de Jesm;,
Se ven~e . tamb1en en la Administración de
nuestro diano, ~ donde se reciben pedidos para
fuera de Ja capital.
'
LA OBRA V ALE CINCUENTA CENTAVOS
EN TODA LA. REPUBLICA

�..
Domihgo 19 -~e :rtiayo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL
AÑO VIII--TOMO I--NÚM. 21.
~

: LIO, JU.FA.EL :&amp;EYES ltPINDOLA.

MUNDO l'tUSTRADO
MÉXICO, MAYO 26 DE 1901.

Subaorl¡¡ct61' mensual for41'e0, I t.11..
IrJetn, ídem en la CapUal, 1.-,
Gerente : .&amp;.NT01íl0 011TAL

ESClJ'CHABDO,
Cuadro de .l.lma-~a4ema.

............. ¿• cuántos

dedos son éstos?
ACHILLH-FOU LD (Mlle Georgu),

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 20, Mayo 19</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>..
Domihgo 19 -~e :rtiayo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL
AÑO VIII--TOMO I--NÚM. 21.
~

: LIO, JU.FA.EL :&amp;EYES ltPINDOLA.

MUNDO l'tUSTRADO
MÉXICO, MAYO 26 DE 1901.

Subaorl¡¡ct61' mensual for41'e0, I t.11..
IrJetn, ídem en la CapUal, 1.-,
Gerente : .&amp;.NT01íl0 011TAL

ESClJ'CHABDO,
Cuadro de .l.lma-~a4ema.

............. ¿• cuántos

dedos son éstos?
ACHILLH-FOU LD (Mlle Georgu),

�Domingo 2G de )layo le 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO
DOllllingo 2G &lt;le Mayo de 1901.

CARTAS A URBINA.
-&lt;::::,..~,&lt;::::,.

(CülH.:LUYE}

LAA vrim&lt;'rn~ hoja~ del libro ~on "manchas'' de
París, t·cHno lo,- pintor&lt;-,; dicen, •·total(.'S'' de la última E.,pO&gt;'ic-ión. ''gloria. de los ojoc," como dice
--el poda: artÍ&lt;·nlo,, p;morá.mi(·o,; á tra.vé;; de ouyas
línea,, :-.(' mtrel'é la mar &lt;le ánguln, y currn-. de pimimicle,; y lwmi,.ferio,., de gri,-e-. y oros, de .,;mnbra &lt;lifn&gt;"a e.,triada de luz que constitnye el a,&lt;
ped.o d1· e,,te Parí,; qui' h,a&lt;-e -indelini&lt;lo. que h,ke
.infinito :-ll pt•rp&lt;'tuo 1·&lt;'n·o •de bruma. Y cuando
c•l viajt•ro dc,,-ei&lt;'n&lt;le ele la torre Eiffol, ( el penacho &lt;le ( \_n-ano ele Parí~) es para bu:l&lt;'ar detalle,,
de art&lt;&gt;, para mNt•r,.e !'n 1m :,;urnario dorado y elcg~n~.e de la e•voltl(·ión artt-tiea &lt;le Italia. para medir a un e"Ntltnr &lt;ll'l tamaño de fü&gt;din grande l1;1-t'.1. en ,;u~ er~·or&lt;•;-- haric•11&lt;lo_. por eierto eon ex-qnis1te1:t'&gt;- &lt;le &lt;·r1tc·rio im·apaz de pedantería, el nHÍ5
acertado juü·io 1¡ue del in,ignv y ohsc·nro escult.or del bloque de Ralzac "e ha hecho ha,-ta hov.
Y (:()lll0 no hay C0:-a que ~eduu·a mits á esto.s
a&lt;loradore,- de la ~11.·31:ia, que ,-011 Jo,; p~N.1,, q1ll' la
fuerza ( que t·nantlo e-tá al servicio de la inteligt•n&lt;:ia. t~ también una belleza v tambitn e;; una
gracia) nue,tro pe1,egrino -:e nwte entre los anofoi;ajom"" de _\ méric-a Y tci,do Jo elh:nentra digm~ de
alabanza, y rn:-i todo digno tle a&lt;1mirac-ión y puede que razón t&lt;&gt;nga y la ti&lt;.'n&lt;:- de seguro y no sé
por qué ,e tk"::"caría que no la tm·iera tanto.
Las líne,1,- con-:agrad;i,; á O,ear Wilde, el p()('ta
estigmatizado :-obre quien hizo llover la soeie&lt;lad
fu&lt;'go de ,·ilip1mclio é il-,11.1ominia como el que cayó del eielo bíl&gt;lieo :-:obre i:;oJoma, son magníficas
de pit'!(la1l y :-erera tri-teza. Tiene en él fr~e~,
Darío, c¡nc 1mm-tran ('orno .su fontashl á pc&gt;-.:ar ~le
l:lus ~ig,mte:;¡_·a,- ala~ condorina"' no sale de la atmó::-fora de la r,1zón ~· tle la realidad y que no es
cierto &lt;¡ne la genial idea poéti&lt;:a, el e.-tro, que loil
académico,: di1·en, -,ea una enfermedad de la mente, un,i vt":iania, -:ino una afirmación extraordinaria de la facultad de percibir lo bello. Tiene en
e-5C juicio pensamientos suprema.mente hermosos
como é-"te, que :-erá lo único que del libro cite yo,
pue-to que, rechwido á fragmento,:, lo haría entrar
t.o&lt;lo en el prólogo. ' •Wilde no comprendió sino
muy tarde que los clones sagrados de lo invisible
:son depó,;itos que hay que saber guardar, fortuna., que hay que :aaber emplear, altas misiones que
hay que ,-aber c11mplir".
Y a,-í vive París Rubén Darlo y París vive así;
de la Expo,;iciún á Krnger. de i:;wedemborg it Sach1
Yaco, de -la Opera á "la Boite á Fursy", de Lohengrin á los 'rrabajos de Hércules, del abate
E~tourneau á ''la belle Otero"; de un sermón de
Bo,-;;uet exclamado por ~Io1met Sully á una "com1plainte'' fnnero-porln0i,o-ráfi.ca del "cabaret &lt;lu
nea,nt". Y to1lo esto t&gt;e refleja, no con precisión
fotográfica, ,:ino con venlad ,de Yida. y de poe-sía en
el libro del poeta; á fuerza de ver risueño y "&lt;:harm&amp;" á este París que lo ha fascinado y hecho suyo, que lo ha hecho su mosca de oro en una telaraña mara.villo$amente irisada por la luz de un sol
que parece el lustro que alumbra la escena ,de la
eterna comedia, i:e ha vuelto pesimista; 'Y suavenwntc y con fa. "noncha:lance'' de un ''&lt;lilett~nte·· pone en su honda. esta piedra: "como ten ero
m11y ])()Ca vida. social tengo todavía el mal gusto de
e:eer. en Dio;;, un Dios que no está en San Sulpioo m en la :M agdalena y creo que ciertos sucedido.-, c-omo lo cl~l Bazar de Caridad y la singular
muerte de Fehx Fam·e, son vagas señas que hacen
lo,; guarda-trene,, imi;::ibles á es.ta locomot.ora que
va con una pre,-ión de todos loo ,diablos á estrellar1::-e en no ~é qné parN1{m c1e la hi;;t.oria y á &lt;:fü•r
en no 8é qué abismo de la eternidad''.

***

;, Será que nurAro poeta. encuentre que lo que
li~a. y apriet~1 en 1m haz &lt;le placrr y dC' gn,-to to1da,, ec--:a,; üi,-írnhola:s rn:mif&lt;'~t.wioncs d&lt;•l París
que tanto ama. ,-in emhargo. e,, un :;igno misteriot-0 que l'!'"i•&lt;1e en Ia. .-ombra. y tm C'l ma,l y que un
"1fané 'l'ek(.] Farés", rrlampag-iwa, invi,ihle C'll
las ll&lt;X·h!':-' ele la moderna. Bahilonia? Lo cierto
eB c¡u&lt;' &lt;le impro,·i"o c1C'-'l'rtó del Parí,- de 1~1 Expo,:ición ( und ro.sa mon-.trnosamente ,admirable y lo&lt;·a., &lt;'(lomo un laberinto de gemas que fulgurarnn,
rieran y cantamn y a,l mi,-mo tiempo ordenada v
armoniosa cual una sinfonía de Beethown) y ]111yó á Jba;lia. Tuvo razón. A IiJailia. i-e debe· liuir
Fiempre; Italia es al refugio divino de toda. alma
on pert&gt;p-inarión : todo hombre que tenga el e.,tigm1a cfol amor á lo bello en t-11 frente o&lt;lebe ir allí

EL MU:t-fDO ILUSTRADO
debe aha-ntlonarlo foclo por ir a,llí, &lt;lebe ir á oír lo qui:,.tadorc~·, de Sor-0 M. de Heredia a1 pa~r &lt;:}
que Italia le &lt;fü:e, peg-ando todo al e--píri,h1, todo Eeufülor; no e,-pañol porque tenéis el estro demael i;cmtimien!Q al c-orazém de la di0t,a,. y an..'&lt;1nltar- .-..iado c-repu~&lt;:nlar y o.1mpuoot.o &lt;le demasiado tomla dC'rntarnc-mte y ,;entir el ritmo ..orpren,lente &lt;le pli&lt;·ado, mati&lt;-e", par-a. que pueda .ser su me-dio navida en c¡ue la naforaileza y el art,&lt;• riman en tura! el &lt;le Jo,, oolore5 franco., y ailtos que ama ¡11
nn pcw.•ma ,-in fin.. . ¡Oh! ltia.lia, Ita,lia, -m:ulre mn-:a e,-pafiola :, que tienen e,l .don &lt;le irritar á
&lt;le tula poe,,cía, &lt;le:;.pO&lt;Ntda. ele todo an,-11('ñ0, Yit-iím nut•,tro e,irnio amigo Santiago Rusiñol á t,uw►.;
de amor ,y de bel1leza apenas e4re&lt;:ha&lt;la cu.mclo pit..; t()(fo,, ]o,. días pone, sin embargo, el )h;,lid.t-.-rnnt'&lt;·ida &lt;•ntre 1&lt;18 brazo.: .. . !
tc•nánco ,-u &lt;-opa. &lt;le oro blaneo y de azul en(enRnh&lt;&gt;n Darío entró á Itali.i. como i,;e ch•he entrar, &lt;lido.
c-011 la dt&gt;vo-eiún i11gem1a111ente pa~ana de• un e,itúsí. ,,oi., amerieano pan-amrric-ano, porq11t' Pll
lion. ik~pue"t,&lt;i á arrodillaro:e en lo:a: ('ah-ario,, (:on- Y1w-trth H'l'"&lt;•-• t·uamlo ~e l&lt;M ~s.cucha atent.a.nwnwrtido,: en T,1bore,;:. ante Je-; Cri,;,to,--Apolo,-;. an- te i,:111c•1rnn n1mores 0&lt;·eánieo¡,, murmurios &lt;le ,;p)te 1~1- ma!lom1,, y Jirio-: ,de Angéfa·o. nardo,, de Y,1,, \' lm1mulo,- de ,:.atamta$ andinas, v si el CÍ,;rn,
Boti1·1•lli, rn,fü, de ternura dr Rafa.el. dt' dolor ,le c¡iw ·&lt;·• nHAro p.íjaro herá.ldico, boga· ,-in ce;,ar &lt;'&gt;!;
J )oh,i, (le Yit1a {le An&lt;lrra del ~m-t-0 y &lt;ir C'-ielo ,le Y1H-,.tr,1s fa¡_ro,, heléniocs en bul:'ca de Leda, el
fü,l]ini. .•h í hizo: t&gt;l arte en Italia: wnmlo mi~ eondor rnl'll' t1'ija.r á grandes :-alto,;; alados (fo tile!"torP", Je fué c,omo un diamante belmlo fat·eta ma 1•11 eim,1 1•n nm,tra., e..,;trofa,- Épic,1,,; sois a.;1eá f1aN•h1. luz á lnz.
ri&lt;·a-no por la t•xuberant,ia tropical de vuestro tt•111Emp1•zó á rezar ~u m-ario de poeta, por G(•no- p1·_r,1111t•nto ,1,l travé._ del cua1l :,;enth lo bello, y
Yn, 1'1.,a, Homa, Xápolt'-'-. . .
.\llí lo dc•jé yn á -..o:s de tod,1., parte,-, como solomo,, ,-crlo l&lt;Jti ametra,b {le e.,te .libro m.1 611.nífa-o; la., cuenta., ele oro rie-.ino0 !por na 'Íac-iil idad can que repercute I'!\
Je pae;an, Jent.ampnte il(·.iric-ia,da,, por 11~- dt'd11,. Y111·-tn1 lira 1mlieordp la. nn'1;;ica de toda la lirn
En tod,l;; pai1t.,., &lt;lite ,dg-o_. (le.,1mé., de tanto,. y humana Y la 1·onYrrtb &lt;'Il mú,i&lt;'&lt;'l. \'Ul½tra .. .
tanto,-, qne ,-e oirá ,-.i&lt;•mpre, porque &lt;kja hablar [1
Yo, m; &lt;¡tlt'réi., :-er •le nalli&lt;'; la:- únioas palal,ra..:
,-u alrna. . . ¡ ()ué bit·n tran,mit.illa al Jp&lt;:tor J,1 de pro-a qne he enc-ontra:Jo r.n "Pro,-a,, profa1rn,._'7
nrnm,·illcHt fri,,kza. ~- :,i)eneio de Pi., a, e-1 gran .,.,n nn ··a,lzo l'l puente y me encierro en ,1ni t,m·~
.. c&lt;1111p:i-~.rnto" ue m;'trmol cu_rns tu·:11\ia, .- on fa ll' ,marfil .. 1¡,w aprit•ta11 e] corazón : YChe:l á la
T9rre i,ndinada, el Bauti,-terio. d ])uomo ~- d hmn,1nitla11. n1hetl al pueblo nue,tro JY:l,lr,•. á
nli:-mo &lt;·ampn..;,anto ('&gt;Jl que p,n·c&gt;te c¡nL• oye 11no pt•,m· 1le Ynt•Ar.1, mano-,. 1de marqué.-, á .\mé:·i1·,L
JJOr dl1!.mte b, 1p•J,o..; d11l Dante y por &lt;1l'tr;í, lo, de 1nw-tra ·m,Hln•, á pt,-ar ,de vue,-tra &lt;'llrta de 11,11.uDio, . . . ¡(lh! &lt;·on qué piedad -e adora ,1llí &lt;'11 raliza(·iún 1·n fa. r!'púhlic-a. de ..\,pa-,ia y &lt;le l't•riaq1wHa tn•nwnd11. tran,-q11ilida1l la dt•-nwlt&gt;z y la k'c•,. Lo, 1pDt•ta,-, ch•hen sen'ir.,e de "n lira. pam
pnhrew &lt;le M¡n&lt;'l ~it.io &lt;lecomdo de ¡,;o,mbra, &lt;le &lt;·i\'i:liz,1r. para domeñar mon,;.fruoo, para J.leY.1rl,1,
fn&gt;;;(•o., de Uazzoli y tle Oreag-na, de rdiqnia~ de t•n po- -..u_rn ha·,ta la eima. en 1Ja mont.aña. .-ant:1 t!ll
,-;epuk1\•,.. y de un mmHlo de hi-toria y prw~ht. .. que ,e atlorn t·l 1'&lt;leal.
¡ Y &lt;•n Homa . . . ! La Roma de Rnbén Darío, .
7usfo Sierra.
e~ la Hmna de~! Pontífke, e.,; h1 lfoma de que tonu
pc.,-e-:ión Pedro f'll el Circo &lt;le X erém de ''(2uo Ya(li;;", ~1llí mi.-mo, quizá", do11&lt;lc hoy ~e lt•ranta la
zaúli&lt;·a t,i-aratla. &lt;-on !~1, giga:nte.-(•a eúpula •ele )ligue,!
s\ngc,1. . . Las protc,-ta,:, las ro.-crrn,:, la,,. ne~acio11L1, ante e-e diYini:;mo hierát,ioo que forma hinLlq::ó la noche, d&lt;' un cielo ob,curamrntr roque &lt;·on Ja,; ,mi,-eria;; y la;; naqurza.,; má, tri.--te, &lt;le
ila hnmanitlnd se dit-;iparon &lt;:m111&lt;lo tocó eon labio~ jizo, ,,in una nífaga de luz, sin un destello, envolre,erentes •·el anillo del pe:;&lt;&lt;:Hlor''. Tiene pala- Yiernlo á la. t-iudad en una niebla espe,a que ra.,l,ra.~ ene-&lt;Lntadora.s pam León XIII, de admi1'i1- gahan &lt;:on trabajo los focos elé&lt;:trico,;.
Había &lt;:aído &lt;:opio,-amente nieve, durante todo
('ÍÓn, _de ~rn1or; tanta gallardía de intPligenc·ia y
,de n1la. 'C1C'ntro del tran,-parente fona,J (1e a&lt;pwl el día, sobre la X neva Orleans; los parque,, la-.
cuerpo que pare&lt;:e una lámpara de altar en un plaza~., Ja,, ('Hile'$ ~ cubrieron &lt;le un lienzo blan~i;itnario oro todo, mármol t.o&lt;lo. arte todo, todo co; de,pné~ Yino la hela.d.i., cristalizando ai¡url
Ra.fa('I], todo )Lig,uel Angel, todo Pinturridlio. to- sudario, inmovilizamlo el agua en los surtidorl', de
do l'ánorn . .. fo ;;ecln&lt;:e, lo atrae. lo arrodilla. la, fuente,, cuajando imnen~os bloque;; flotanTiene rozón, el e,;pedáculo e.-; ,;oberhi() : e,-to~ te, ,obre la andia corriente d&lt;.&gt;l río.
Y aterido,., con &lt;'l mal de la patria, como ,;i tohombres &lt;le i&lt;leal en ilucha eon un mundo son la
ohm de arte (le Dio.,. ¡ Cómo be,,;a la;; manos del do a&lt;¡nel frío hubiese caí&lt;lo sobre nuestros e.,píriPontífice, manos fh1ídas, bendrei&lt;la, y trémula~, tu,, habíamos a(-abaclo por refugiarnos en el ( 'lub
manes hecha., &lt;1e alma Y ,ele bondad, c·uYa b-hln- ele la Pren,a, en "Canal Strcef', en la amplia
cura imrnwnlada se conÚnúa 3· ,e c-ompleta en la avenida que raracteriz,1. á la 'Poblaóón, dándola perfiles ele 1merto coomopolita, de gran centro humamí;;tioo bhmcum de ,la hoot.ia . ..
En Sápolcs, á oriUas del golfo de luz. de cuyo no, :-in fisonomía propia, un gran mercado ilnarífondo de zafiro viene y emerge ante Jo, ojo;; arro- timo en el que '-e reun~n todas las civilizacio1w~,
bado,, la füor &lt;lel arte antiguo, del arte eterno, J,I todas las razas, en un fondo abigarrado que la
flor de amor, e-nitre ,la tumba de Yirgilio y la tum- nieve había como desleído, como opacado.
¿ Por qué·, en medio &lt;le aquel remolino humano,
ba de Tiberio, entre lo,; oráeu!lo,; de la ~ibila y la.~
en
aquel hormiguero de hombr~, nos sentíamos
00.1,;1.ntola.s de Carmelina, yo he dejado al peregrino. .. J-untos lo encontraremo~ vorotra-~ y yo, en tan ,-olo$, tan desamparados, tan lejos, tan inmene,.t.as página;,, en Florencia, en Yene&lt;:-ia. . . Y -,amente lejo,::, de gent~ y cosas amadas? F ren¡oh! e:-pectáculo jnrompar.al&gt;le, el de un poeta te á la eintilant-e bocaza de la chimenea, viPndo
que transmite al mundo on vibraciones la perenne encender,,e lo¡¡ terrones de carbón, crujir, de-J1a1&gt;11g('-,-tión de ('l"'ill' co.;as en que !."l H ombre y Dio;; cer,e en cenizal', dejáoomos ir el pensamiento, la
han rirnlizaclo c'&lt;l;;i en crear belleza! )las 110 CT&lt;'&lt;iit- Yoluntad, invadidos por una laxitud aflicfo·a. por
que Rt1bén &lt;:,ibalga f'iempre en P&lt;'ga~: pie á ti1•- un c1e--mayo ele esfuerzos, mientras el coro ele la
rra. v ron la ri emla de :$ll eorrel lírico al brazo. ''il ciuclnd en fü,sta ascendía confusamente crono el
méric Péga,;.,,c au vert'' e-orno dec-ía c•l anee,tro rumor de 1111 mar lejano.
Hu~~· E-=t_e "yert" e.~ aqlú el rnmP._O de la ob~er***
Yac1on rc-ali,-.La, penetrante, exaeta, del medio ,-;o.:\,-1•Pndía aquel soplo de un gran cuerpo qnc Á
c-ial que el viajero atraYic;;a. Di&lt;·e lo que w, t0&lt;lo no;;otro,, ,-e nos antojaba sin alma formado &lt;le
lo que ve y en ,;u retina nada ~e deforma : una.:; co:-a,; toman mayor rclie,e que otras y l":,O e:; to- millare.-. de ,-ombra;.;, deslizándose sobre el :resplandeciente granito &lt;le las aceras, recortando sus nrdo ...
gras Biluetas sobre e.l inesperado resplandor de
Ht_ihén sigue pereg-i·inantlo, ,c&gt;¡rnirá por mu- una antor{'ha. Y la impresión de que aquello~ hom&lt;:ho tiempo: ahora H de bulernr en bule- bn.,, no pen,aban ni sentían oomo nosotros, c¡uc
Yar, rxqui.,itarncnte c1iYrrti&lt;lo por J•l fantá.:;tieo
desfile dc•l Parí,, erepu,-cular !. ,nOC'tuino ante lo., nna rnz que demandase socorro se perdería en aqnel
~le,;ierto de indiferencia y de nieve que nos rod&lt;'ll·
"bocb·· : m&lt;la Yieio ca:'cabele.ante rle midac·ia y de
locura, cada. Yirtud alP_!!rcmente di,-fraz,H1a. &lt;le Yi- ha, ,e apoderó fuerfomente de noRotroR, en aquella
hora eme!, impregna.da &lt;le visiones y recuerdM.
cio lo "'orprende, lo rctic,ne, lo co11mucye ...
;, ne cuántos borrosos rastroi-, de qué fugiti\'as
huella~ se formaba aquel estado de eoncien!'ia,
;, Por qué dicen que ,n o ~ois un poeta de Améri- que despué, he tratado de analizar, disecando &lt;'8,e&gt;.a, 1;1i_ querido gran poeta ('Oooial y bueno, bajo cla ~n-ación, siguiendo el impreciso reguero hasfa pahida m{h'IC'ara, tpor qué ? Pues no $0¡.S de ta_ llegar al mana:ntial de que surgía aquella coFrancia, porque aQmque vue,.-.tro ,er,-o habla, no rriente amarga? ¿ Era que nuestros espíritu-: c-alfa lengua, pero f.Í e-1 verbo franc-és, encendéis so- ?eado~ por los bermejos rayos del sol del trópic·o,
bre í,l e~as con,-.&lt;te-laciones nuevas que ven "los con- rnuntlados de claridades, necesitados de calor M

et,"

horno, se sentían ahí entumecidos, corno palmeras cubiertas de una caip-.i. de e:icarcha? Y de
pronto aeudió la expliclli:ión p1·e0i:;a, neta, punzante, ¡¡brumadora: era la tristeza. ,in COthuelo de
que 1.1rra-.trába1110:i todo.o !Ob dolorus de muchil.-,
generaciones, los ::mfrimiétltos t!e una raza, y que
en aqul'l momento vivido -:e hundía en nosotro~
todo un pa-:ado, toda una historia, todo un mund.o.
¡ á h, ,nl bermojo del trópico, rívida., tlaridade:,, triunfadol'as fie:::tas &lt;le luz! ht nieve había
caído topio:-aJllente, ;:;cpultándola,-; y mil•nt ra.,, la
Nue-rn Orlean, dejaba oir el coro tld hnrmi~uero
humano &lt;:-u morimiento, no~otros pcrmanet•iamo,
\

•••

Y d ,;Ímbolo surgió palpitante y terrible: el
pad1'&lt;:imit•nto ar-erbl), ,-in cum, (le la i I u,-ión en
eontado con la rt.'alidad; el ··morbo" de ln::: que
aman !'I dolor y ,.e complacen en reit.erarlo, bn.-ean&lt;lo en ti la, !,as fut&gt;Jltk':i de lit vida lo-- hitido~
angu,-.tiatlo,. las \"ibra&lt;:iones trágiea:-; padecimit'nto n•110rn,lo inc-e,-antement.e, per:-t&gt;guido --iL•mpre,

. /

1

CHOP IN.

ró~ico había lleg¡),lfo tan cruelmente hasta mí, jamas había roza.do fibra:, mái:, del-i.ca.da."-, más ocultas, más de.-&lt;:onoeiuas.

r

ahí vi!'ndo como lci3 enc-en&lt;li,do;; carbone,, ele la
c•himent'a :-e de-:hadan en ceniza,, refn!!ia1lof en
nue, tro, n•tuer,los, -adonnecido,, en nu~,-tra~ ,·isione,-. qm• no eran nu~"Stras únicamente, ,-ino dt'
to.lo, lo, que ante:- de no~otro, habían atrave--ado
]►Jr e,t.1, terriblt\, crl5-is Je) de.-.ampa.ro, frt'nte á
un eielo ,in de:::telloti v un desfile rle hombre, ,;in
punto 11e unión con 1Íue;;tra.s se1\:&lt;.icioue,,.
Y ,-úbitamente, como obedeciendo á una neee@itlad ,-uprellla, como para abrir la arteria. mi
C'0mpañPro ,;e aoercó al piano y dejó &lt;'orrer todo
a(¡uc!. raudal doliente, lo,s idea.les entenebridos, la~
JWotesta-:. Jo;; solloz0:,, el ge-mido lento y proloul,l:,ldo de lo, eternamente deseonsol,Hlo,, de lo,- heridos por l'l mal incurable del ensueño. ¡ Chopín !
Y la in&lt;•i,iira. melodía ~e e.,parció eu ond,1,.,; doloro6;h, :;&lt;&gt; dt•·granó t•n ayes. ,Í&lt;lln1Í, el iri-;pirado neu-

qnt• ,tparc•r·r en Jo, labio, que no-: piden hc,;o~, qucflort&gt;e1• L'll In.; rvmwro-- dt• la vriman~ra, que --e
mPzela t·n l.l plt•garia. que 110:, ac:ompaña en nue~trn~ noelll's de orgía. que llanrn á toda-s horas :'t
nue,-trn eorazÍ&gt;u, para ilt&gt;eirnos: ¡Llora! LIOJ"l
inc·on:,-ol;1hlemente la inútil exi,t@cia. llora la.,;
nlt•gría,-, llora el amor, llor-a ,.;ohre t-0rla-- las de,Vt'ntu ra,- dc&gt; la tirrra; ,.u fre todos los dolores, qu~
por la ley inexorable te han leg.Hlo todo,s lo" hombre.,: golpea ,;obre tu,, tri:-.teza.,, fecunda tu vilb
ron el II an to.
Y 111 it&gt;n tras ~obre la X 1ieva O rlean, pe..:a ha un
C'il'lo vrofundamt•nte rojizo, la dolie-n te melo,lía
"" rlesgranaba eu ¡&gt;U11za,;tes aye,;_. en onda,- dolor05a.s ... !

D. FELIPE RAMÍREZ YALDES

gido Nitre do,; va~()iJH'., en un aoci&lt;lentc ,le frrroea.rriJ, '!' iu~ü-nnó Pn trP lo., carro., ua..-.i "tcll'-.&lt;:O·
piatln,,·, t•mpujó cnr1 vigor .Y los ,c1paró l(} ha.-=.tdnte
para librar wl in l'e-liz c•a,ricatu flista ma,•.h,t&lt;:,1 lo Y
a,fixi,1rlo &lt;:0111.0 t'nfre la., planch,1,, ile unr.l. pren,-;1
hitlráuJ¡iea. LndNtba C"omo Pria.n, c,-Q"ri-111 ia C&lt;~HH&gt;
Pini. timba al hl1tn&lt;;o c",mo ,JW:111 .Jo.,é Buz. ,1zaha
•·• ,mo Rt:'né .'.\[a.-,on; j-aripPaha 1·1&gt;11M Yt•h1 ,'i U-,·mzález .\ra.g-{&gt;n, y l'r&lt;1 primer e,;pa,la l!!ll la" nm·ilfathl:-l dt' afic-ifo1.
En p1mto á in,,lru&lt;.'t'iún, la ,-uy-a era n1,t.1 Y
com¡&gt;ll'ta.. Ha.bhba varia., l&lt;•ngt1:1.:, eonn.cía Ja m;1¡..:ia _v 1la,, eieni:ia,, 1llC'1dt.a,, ,.,a,bía las fiírn1ula-. de la
rrnc·,1t:iún, 1lcl C()IJljuro y dl,l exor,•i~1mo. S:1hía lllt'·
1lici-na v tN&gt;-"CÍ,i reme:li,i,; extra1io, !. pot!.·ro-o-.:
ante,- que el Doctor .'.\fartínPz d,•I Híú ,lpl i&lt;·,1ra t•l
t&lt;loroformo en ~H•x ico, y,i Dm1 F\,]i¡)(' R,1,mírez 1li\'l'rtía ú :-u :-&lt;.&gt;rit•,liitl, lta-ui{mdole fl"'pir.1,r á t t'a\'!!4
'11· un;i 1~•p ►11jita Pmpapa,la dt• Llll lí11ui"11&gt;, lo que
1imdu~·ía "l'fü..;1.Ci&lt;)1W., t&gt;xtrnñ,i.,, y cn,-:ueño,.; f:u1tá,,.
LC'i;,,. Po,;cía un }wrharin muy rieu y eje-m,plare,
d!' pip,li,,i., pr1.~.:in,,_á.._ y dp ,1.nimale-, ran,.,. "l'Olll·
J);&gt;nía'' huo,;I)¡,;_ l'\traía Y orifi&lt;,aba muola.-.. .;,¡¡_}¡L¡
aplicar n•n-cl,aje~ y apó.,ito.,.
llilihía leído 111ud10 ,, .,P ilf'01-:¡lab.i rle todo: contaba cuent~.,; ,h•J ieio,-•ll", r1•ei-t,ah¡¡ pop,Íai.,. hada monólogo,,. Tenía -1111 e.-toreo,&lt;.-opio 0011 ,;_,t¡1ts clt&gt; todo., lo. . paÍ:;l•", ti,po." de tmfa., fa,~ raza.,, 1&gt;a,norama,
y pe1~,p1x!tivas Je toJa..-; ia., labitu&lt;les.
Su,- ~l'·
,-ione- de linterna. mágiC;l," de fbi&lt;,a recreatirn, tle
química. divertida, &lt;'lU.S ex:perimentos en a,c·í1..~tiea,
t1lectrici1lad _y óntica. eran sorprendentes en aquel
año de gra.ci&lt;1 &lt;le 18ti2. Había inventa&lt;l.-o 1¡1pamtoo,

UN HOMBRE PRODIGIO.
~ _juzgar por su3 in&lt;.-ontal,.le;; aptitu,le,- y ~umufüplt\, ha.bili1la..le.,, Don .Felipe Ramín•z d.t•he
h ruber l!'ni,lo tanta,-; &lt;:a.bcza.., como la hidra, y t,antos bmzn, ("OlllO Briareo. La li,-t.1 de ,,u,; capacida.de.-, 1lt• la.,, arte,; que prad,iewha, &lt;le los oficio,,
&lt;¡_ue po,,.eí.1 ,v ele li&gt;.:; ecinoeimientos que wlma&lt;.-enTuba
ocuparía un voliLllien y podría formar un c,ttá!ogo razona lo dl' }¡¡, acti~nidad hullHlJl&lt;l.
Lo trati• ~- yi,-..itó mi &lt;'ilNJ., ,-iendo _yo niiw, dur ante aii1,.,, y &lt;..ula Yi-,ita er1;i una ..orpre--u., uu
~ttractirn nut•rn. un e.spootá.l'Ulo ó una ex.hibición
llrn.::pL'r,Hlo.-, 1111 ,,crvicio (¡ue pre,.;ta.ba y 1le que
n~ ;.e le &lt;·n•ía. c·apaz, la o-;tenb.wión de un c:,rnoti1111ento &lt;¡lit' no :&lt;(' le :,0:;pcthaba. Cua.n&lt;lo 1--c creí.a
&lt;¡ue l!abía '·rncia, lo :;u NU,~;· ,;e pre,&gt;c&gt;ntaba t&lt;m la
a}forJ,t Jli•ll/1 ; j,1máo-; lo¡rrnba agot.í.r.,ele ni a.c&lt;&gt;rrala r,ele; h,:d,a frente á la., cue,-tiono,; má., arduas
Y rnria1la-: daha oiillla á 1-a.., empre-a.."\ má.~ ui.,-imbola,,; i-erda p:ira ti:,Jo, :;e pre4a.ha. á tiodo, y cuando todo lo habhl hed10, toda.vía le queda.b:a algo
por ha.c¡'r,
Con&lt;·rPtl•mo.,, rnumert'moo y cl~ifiquerno:-,: En
el ?rden de l¡¡_ adivÍl&lt;lal física era g1mna.~a, pt'lotar1, buzo, equilihri;;ta., jinete; :,;u fuerza era la
de un Hérctcl.c,:&gt;,, y su agiLi&lt;latl la &lt;le u-11 sa.lt~mha.nco. Por :,;wlv--ar á Oonsta.nti.no E:;calantc, co-

earlos 2&gt; /az 2&gt;ufóo.

in;:tituído experienc.•i·as y hecho demo.-tracione.i,
y bu.-.&lt;·aba por aquel entonces Ju direc&lt;:ión de los
globo,;.
Como prt•.,titligitador no tenía precio; entre sus
maIHb dt..,.,1pared:m reloje:s. ,;ortij,1:;, d1ád1aras y
,;e tran,,for.maban cu f1lon-,;, en paloma~, en flameaje;; dt• li"tont&gt;1,; y ca.,;t:iLd.as d1• ,1ga;;ajo~: con reflt•etore, c,,.pecialc:; n-.,tía á la-: danm, &lt;le hacfa.,, tle
,-íllicle,. .Je ninfa,-. Y ponía oreja,- de a-no y u1erno, de .¡JL,monio á Jo::: uibaLlero,.
l&gt;ibnjaba y pintiaoa que era un pri111cw; pra.ctieah,1 t&gt;l r et rato in"tantJneo y la -.ilueta pican•,t·a, tt caril'atura ritlí&lt;:uJa; &lt;·011 1111,1-. tijerit.i.,, y
un papL•l doblado re&lt;'&lt;&gt;rtaba e,1.,;itH,-. jnrtlinc.~, plant,i.• , anima.le~. .\. W(·,'~ lleniha l&gt;arro \" hacía bu,.t· ..-. · JaiT,ml'-. t•4atn;1,. Con ,u l'.Orlil¡;luma.,. y un
lK·dazo tle madt·m c~&lt;:u·lpía mublL•,- y !.tbraba pr1rnoro.-,1- dmelwrúai.-;. Era &lt;le gr,rn fuerz,i en kLll
f.:On•- &lt;il' e;~Illl•lote Y (•n el alambre toreido.
l\•m lo tJlll' tenía· ante todo y ,-obrl' todo ern un
t,~INüo 111t1:.,i&lt;:a,J ,de primer orc1c11, 1111 ,·erdatlcro gt-nio. 'J',x-a.ha t ~Jos •ln., in,-trumt•nto, &lt;:onocido.., y
otro- &lt;le ,.u inn•nción, c-on gran bahi-lidati, &lt;.-oa
.:-l•nt·imiL•nto l'\&lt;¡tlÍ.,ito, (•on arte incomp,irable. Era
guitarri.,ta. ha1Hloli•11i,,ü1 y lr.1ji~t.1; manejaba el
mT,1 c-on .-'lb[Jl'riorida,1 ineontt.-,;tah'le; el darinet!',
t·l ob,Jl•. el Ull'll•&gt; no tenían para él ,-e&lt;:rcto--. y Jaha á Jo-: brom·(•• ;Ja~ sc&gt;norida.llt'&gt;' mú~ exqui:&lt;ita.,, tLl
piano. timh1x•- de-eo110&lt;·ido.,, a11 órgano te-lestes arlllt UÍ.1,.
Su in4nrn11•nto prt·lliile&lt;:to Na la flauta, y como
fl.1uti,ta uo él'L'&lt;l &lt;tut' hay~1 tC'nid-o rirnl. ,-i e., que
1ml'th• flL•gar :'t tPnerfo. Tenía fhrnhh de ébano,
&lt;le t·ri,tal y &lt;ll' plata, había ti4tuliado :-u ., onoridad
y •IL• 1'fodo-, hahía t•m·ontn1do c·omhina&lt;:ioncs de
llan~ Cjlll' , úl o ól llHll1!'j.1-ba. y b1I,M1m(lo agujt'r&lt;l&lt;i
&lt;le &lt;JU&lt;' ,-í,lo él "&lt;' .-erría, J)rodnt·il'Illlo a.,í efoctog
tll'•,.:Jlo¡_•j l,►.- y "'Orpn•mk•ntl'~. l'on ,-u flauta. de
plata ..-tl pred'IL•d,a. i111it~1ha tod1), fo., in,tn¡,¡n~nto.- ,. to,la la ~,llurnkna ::;onora. Ilahía eJl dfa
.trrullu., (ll' túrtd a,-. trino• &lt;lt• ji,lp:ut&gt;ro. ,.onori,la,dL•.- ,11•món iua, ec-mo la,; ele•! rnnk1to Y dl'l zenzon1-ll': rnurnmlfo, 1llc l't•h-as Y &lt;ll• arroi·o~ zmnbi,1106
de hri.- a, y dt• aheja.,: h~bía l'h1nto~ y' ri&gt;',l.-, d,lmon•,- \' l'ltg-i(lo,.. y aqnt•lla f.lauta em toila la mú~irn. Tocando trá,- de una cortina ]Jecraha ú no
.;;:11.&gt;cr,e l'n qué i11..::tn1;111ento ejt'c-utaba:
&lt;lía en un
c·onc:i1•rto toc·ú t•l trémolo de Heriot en e1 "axofón
y &gt;l' c-rl'yó t¡nl' l'jt'l·ut;1ba en c,l riolín. llahía arrcg'lad.o rn ffauhi de plata de tal :'nc1ie. que to,la.~ .
la..- ,],J;n·e,- q1w.lahan ,1,l akancP de lo~ tfodo• {le nna
,-ola m:mo.
-Por .,.i mt• quedo manco--&lt;lt·da.
. El &lt;lía clPI ,.¡ 11ic0 tro de San ,\ ng-el &lt;'l' h-timb rf'rrn11wntt- la mano izquierda traitando de -ah-ar á
E~t.dantt•. Por la 11oc:ht&gt; :;e :pn•-t'11tó t•n c•l t,t&gt;J;Ltro
&lt;.•on ,-u braz.o 1•n c-ahrc~ti,1lo y l·':·11 una ,ala ma,:11&gt;
t cK·ó tcNno jmná, hahía to-c:,ido, ~ig-uió á .\1wtlla Peral ta t•n lo.- giro, n·rti¡!'i,no.0 n-. dt• )-11,, tri no: y ·ªQTgeo,. · ol púhliro. arrl'l:ata.tlo. h· trihutú ·una 0:ran
o,·c1-tiú,1.
Poil ía. á !,t \ l•Z. l'jt·tutar e11 el pía 110 y la flan ta
]' .
.
'
Y , ~ 1a 1mpr~)11,ar arrt•¡do~ ele -mú,ic·,1 1¡11&lt;• eje&lt;·ut.ab,1 l~l , .-lo. a l:i Yf'Z, en .amho~ in:'tl'lllllt'nto.,. Y
no c•ra nn ~i111ple ejel·ubrnte. úno un arti~ta c&gt;n la
má- 110hlt• at·l'nlÍón de ,]a pa·lahra: &gt;'entía la ,míL,ica. _la Hnrah:1. la gNnía: tran,-fufülfa en -.u a.t1-litorw h -~un rt'llhl ~nw,c•ión 1ni1,i&lt;•.;1l, la ,nprema de
&lt;'HH1,1011¡,,: oyendolo -sr :-t•ntían c·,1-lo,frío,. u &gt;rnan p,,r l 11 C'lll'rpo tra:;mlon•s. ,e ~t'ntían ,·a1"lti
eriza111•ip11ta,.: &lt;k u~hell&lt;}.,. 1111&lt;10~ t'n 111 ~arg.urt.1,
;:cl_&gt;n•,,ailto., clt· :-r:i!,lozo t•n t&gt;l lll't,ho, nnhlazón de Hgnnrn-.. rn In., ojl}~.
;, lln~ ha -:id,, &lt;le él? ¿ quién ha rnelto á oirl &gt; y
á ,1d1111 rarlo~ ;.quién l':' el ,Jpirntario (lp •IL, Jaurele, ~ ;, en qué tumha rep(),-a. ~i ha 11rnt•rtn? ; en qué
t·a,·prm1 ,e h,1 fl'Íugiado. ,,i t1ún ,in,?
.,
rn (lía. ~111rante p] lfamaclo impt&gt;rio. h- Arehi- .
1lnqtH's lo oyeron y Jo a1lmi1-arnn: par,1 darse aire
d~· )h•tt'fl,a, y &lt;:l' protec-ton-s dt•I arte y dt&gt; p pufa.nzilllorc-. l'll l·,11ro1m. del genia 1rntional. )1) t'lllhai:c·aron ~- ~•&gt; mandaron a,I rxttanje:ro. P oco 1fo;pu~,-, ,-e :-1_1p1t&gt;ron aquí "lL., tritrnfo~ en Parí,: de.,)~ne,- --&lt;' rl130 '.!lll' hahí,1 ing-rt,,11]0 á la on¡ue-t.a ele
~La )l:'nt·,la , &lt;le BnL-C-la'i'. ·'" ,k-pué.-. . . nada.
},l g-1·n1n ,.l, (•nrnh-ió Pn una nuhl'. :-e hun,dió ('·1
1a ,-olll'l_►ra ~· 1lt1,;;1par~i{_► para ,-.iL•mpre. ])1•.;.c,a,!1,,t,
a~-a-o. 1g11or;1d'.1 ~- ,pe1•d11lo. t&gt;ll &lt;·ualquier •·i•me11.tcno nilgar. l,,i.10 uua lo,a Pn &lt;¡nP -.u, a1lmira,dore,,
no han podicfo depo,;;itc1r una &lt;·orona y ,;obre la
cual la. pütria no ha pol1ido p:r.a har ,-u· nombre y
¡;,u glm·ia.

m;

.

Ja:

�Domingo 26 de :.Iayo de 1901.

EL MUNDO ILUS·TRADO

[L

c:1mpresione.s de. la _semana

f

LOS DOMING OS DE AHORA.

Ido el Circo ~- envejecida la zarzuela, nos hemos
quodado por ,a,lf!ilmo-s día,s sin espectáculos de atractirn. Entre tanto cambia este aba,tiinriento teatra,l :no se sabe qué hacer de Jos dOllilin!!'os.
La ci,uda,tl o.0 tá nerezooa; deja que el sol tienda p&lt;&gt;T las crulles, sus brrllantes -paños, y que el
cicJo se inunde de luz. La ciudad e-stá perezosa;
1-e rompla&lt;·e en 0011.Servar el sopor del sueño, el poly j,1Jo de oro nue la noohe arrojó en sus párpado;,,
~e aooma á Jos balconos v bebe á torrentes la vida
&lt;¡ue se e;;ca;pa en on,cl,a,,;; t-ihia,~. En las a\·e1iidas los
traruseuntes toman aire &lt;le fiesta, af.loian el paso,
f:e abandonan á una laxitud extraña, á una e~pecie de embriaguez que pone vidrios de coilores en
la ima._g,inación. Yan un poco al azar, aYentme1:os del aire y &lt;le la luz, y, toman parte en la grau
fiesta de la nahrra,leza.
Y por las mañanas en la Ala.meda, y por la,, i.ardes en la Reforma, la multitud cdebrea como 1,n
re:ptiil de eseamas an.ulticofores. Es allí donle las
músicas militares ha(!en oir sus fanfarrias sonoras.
Las notas ¡;e idi,;:eminan bajo Jo.; árbole.s acarician-

ILUS·TRADO

"2I~ EJERCITO MEXICANO.'' (1)
Llernl?a, razón Fígaro (maestro insigne de p.-?r:c-dista,s) cuando escribía. que una de las dificu·ltdes más grandes en que puede verse uno del ofi.&lt;.o, es tener que a,na¡1izar el libro de un ministro.
Y no porque un ministro ,:;ea incapaz de oscribir
,e,bras excelentes, sino precisamente por lo oontmrio: el ologio que fürigido á un particular parecl'
muestra de alto y gencl.'Ol-o altruismo, cuando se
de-di-ca á un hombre de posioión encumbrada semeja lisonja vi,l y repugm.ante. Pero cómo ha de ser;
la justicia. se hizo también para ,lo.s a.1tos personaje5, y hay que discernütla á rie;:go de que formen
catáilogos del pobre foliculario, las gentes que no
•&lt;:reen 'i'e pueda mencionar á la república de Venecia sin que luego se almla. á su próximo ma,trimonio
con el gran Turco.
El señor General Don Bernardo Reves ha he-cho un trabajo excelente acerca del cjéi·cito mex'Í•
-c·a,no: ila historia .fiel y oompletn de esa agrupuc-ión, mootram tlo de qu.é rna,nera ha ernlucionado
hasta converLirse de inmunda y repugnante oruga,
&lt;•n '·mariposa angélica que rnel.a á la libertad y á
h jn::.ticia", á despecho &lt;le todos los oh.::.táculo:;
y &lt;le -tmlms ,lias difioul-tadc,.
· X.a.die mejor prepara&lt;l-0 que el ~cñor General
Reyes para rea.1izar ooa tarea : conoce y ama al
ejércit-0, conoce y ama su hi;;tori-a, y ama y conoce
&lt;'Orno pooo.s ílas ciencias que podía,n dar.le lucoo
~ ara apreciar el éxito y l,as condiciones de en-c,;ientro.s y bata1las, de plane.s y campaña.;;.

SOL Y LLUVI A.

J&lt;~I ,;ol reh1mpaguM colériramente e-orno un di,1,;
irritado y ,-u" flechazos de fuego hieren lo;; picacho.-- de la ,erranía. Está en el zenit. La ciudad
¡percwN! rdmlle con ondulaciones lentas dé una
' 'hanoum·&gt; oriontal. En las caJ1tia1a.,, el fo1tiineo
&lt;le las &lt;:opas ,:e rnezt'la al chorro hiniente de las
careajada.-&lt;. E,l ajenjo YCl'de p-á,lido &lt;·orno un tallo
JHlCYo, ,::e iriza esparcicrndo su 1Jér.fülo aroma. La
&lt;:crvez.i-rubia cual campo &lt;le triga.le.::, elc,-a del
fondo del rnso ,ms ,locas burbuja.,. :\Iuy pronto la
multi,t-lHl abandona el boulmTard, fugiti ra &lt;le-1 calor,
y queda el ígneo moTiarra dueiio de las &lt;:11He", tendiendo Jienzos sobre el empedrado, taipi.c.-e.-- amarillo,- en l&lt;:1s ba-klo..·,as, c-a-l&lt;leando el agua lle lo,;;
estanque~, inu])jclando de oleadM flamígeras el ~pacio, haeiemlo circU'lar sus átomoo lle ,angre disne,lta en la gran arteria ele,l l;niYerso.
La c,imfod yac:e en un oopor &lt;le sie,,.ta; c-1 a,fa.1to de l,M cal.le.~ despide hlmbrc a,l contacto del
;prolo,nga,do be..-«&gt; del :::ol; el rnloj bate e-1 ala v-ibrantc de ,m ca.mpaarn. El cieilo se ineendia en torren-too de púrpura; un ruliento ele hornaza flott1. como
1111 va•por de fra.gua, !Y á lo lejoo, en lo,.; términos
oolor de acero &lt;lel horizonte, las ineomta.nte~, las
"hijaB de~ viento·', ,]as 1rnbos, va,n dl\"-plegall]&lt;lo s11
'l't•la negr,a, y se &lt;leslizan, se dcsliza,n, trayendo en
1.-&gt;11 ;,eno ol fresco licor que despe1,tará á la tierra de
ECU modorra.
Porque la Jltn-ia os la bandera blanca, la lJ.;mitlera de paz que agib •la. ,primavera. ~in dla, las
:rcli"as no ,:,e a,brirían ui habría ttuos de amor de rama en ra'llla.
¡ Cómo de.,;;eamos ahor a, cómo a.nhefomos que
Jleguen e-:as ta.11cles perezooas, empapadas en brunu1.-;;, que caen lenta:mente y se dffihac-e,u en la mo~iotonía gri,, clel crepúsculo! Pasan •lfü• nubes como arrastrando sueños, amontonándose en bloques
informE1.:;, en masas indecisas; ruedan, se agrupan,
riñen bataJlas gigantescas, i&gt;Rlpicadas &lt;le lágrimru,
y de fa sa,ugre anénúca ele un sol moribundo que
fe a.sorna á tra,é;; ide Ja cortina. ele '1a niebla; esas
tardes en que l,a Jhrv,ia ,teje sobre la ciu&lt;la.d un enea.je imp81lpahle, la cubre de blorn.las líqni,clas, de
un velo movible, rmientras ,allá arriba un relámpago traza en el e,..:;oudo iniinito quién sabe qué fulgiirantes caracteres !
Y cuando illueTe, ca&lt;la gota es un tono mate que
E-urge de iim,pro\·iso; un repentino pincelazo. Y el
agna rima, con su mur,m'llllo punzador, sueños y
mel0JI1colías.
¿No os ha ;;orprenchtlo nunca el ehnba;;co, bajo
fas áff•a:clas del bosque? Se diría que en la impemrlr-aWe roo de frondas se abren milJares de pnpiiJas ver&lt;les-Teucles, como las que eaJlÍÓ el poeta seviHa•no--quc nos ,núran irónicamente. Cabecean
los árboles &amp;ioi]diélllclose la mojada cabl'llera, $e
oyen aileteoo, susurro de hojia", v el grito agudo ele
nlgún náufrago del aire, 1-a.~gando el ritmo lento
del a.gu.acero. Buen chaparrón; ¿ cuándo e~c-ribirás en el cs-pacio ,tu hossana pi-oTidente, rn himno
E&gt;&lt;moro. v tu,: C$lrofas de apacible-:,· &lt;luke armonía?
;. Cuándo penetrarás en la tierra para remornr sus
0lvidooos gérmenes y colaborar en la gran obra de
la vida imperecedera?

1ru~rno

1

***

En las setenta y seis págmas del libro :;e rf'Corre-n todas las etapas de Ja hii.,,toria •del ejército,
closdc las rulgaraidas de las primeras tribu,;, que
&lt;'e entraban por ila,s tierras del contra.río tailándolo
.v destrozáind01lo todo, hasta el núcJeo aclual, científico, inteligente, dotado de todo;, lo.~ adelantos
modernos y en posi,bilida,d de rechazar los ata&lt;1ues de cualquier ~rupa.ción de la misma clase.
El señor Reyes siente y compren.de la guerm,
e-.;a niveladora. de hombres y rams, esa condición
de la vida, que no crece ni med11a sino por medio
-ele ila muerte. Y lo que es más, comprende la
poruía. del ejército, admira el color y '1a línea en
un escuadrón en movimiento, se siente excitado
evocando Jas voces de manido loo irnibos de venci&lt;lw ? vencedores, y ailca.nza oomo illi!nJ;UllO la dicha
de morir aitravesado por una hala, en un hernio.so
,e-ampo de trigo, ",con el amor en el a[ma y el ciefo en los ojos".
Sólo así se expli,ca que al tratiar de loo roeiiJhica
y sus .coetáneos habile de aquella:s grandoo é inú&lt;t.i~es oar,n,i.c.erías, con dialooto de ar ti.sba y frase
&lt;le inspimdo. Se cree mirar, all leer sus descripóones, á loo oaba1le;:08 águilM, 1leones .Y tigres, con
fit!S ca:soos hechos de Qabc-zas de anima.les, á los
6oldados oon ilas oa.ms embija.das de rojo, y OS·
tentando en las cabezas ,los penachos de viva plulllería; en ,1a.s 'lllaJ11os il.a.s armas de obsidiana y oro,
y en ·los "chim.a1li'' los espejos de pirita. Como
e.n el esoudo ide Aquiles, las figm-,as tienen voz y
movimionto y vida, que han a.clquirido al pasmoso
eonj uro dcl arte.
Pero si cl ,colorista y el dibuja,nte encantan, el
;pensador subyuga y cenvence. A pa11tir de 1l a
c-onqui.sta, vemos •salir de entre los oficiales de las
menguada., miJioias provinciales, con sus grados
adquiridos "por -cu,amto vo.s'', á lo;; mestizos conocedores de la tierra, grande.,, cahallistas, altivoo,
Ywlientes, des-preciaidorcs ele lo~ ('$pañoles y segurc,s de poller ·ser en adela,nte ,}03 dueños ele lo conquistado.
Trias fatos vienen los insurgente,.,, aleccionados
en la dura escuela &lt;lel atú1·imien.to, creando un
grupo tan ,anre.ta.&lt;lo y trun unido en su aparen te
h eterogeneidad, que viene á ser, a,nda,n,do los años,
el centro del eiéroito actual.
La fusión !iturb1di.:,ta, no resulta una combinación, sino una mezcla. l n,clependientes y rea,listas
podían comb.aitir,,e, podía,n ayudarse, nunca. podían
unirse ni superponerse: era,n como los gmmtes;
&lt;le la núsma forma, pero incapaces de servir para
la misma mano.
Todas la-s guerras &lt;1Í viJes sub'3ecuerntes fueron,
a.sí lo demuestro el señor Gener.al Reyes, el imyrn1so de ,los dos organismos, el amtiguo y el nuevo, ']'.)Or eJ11¡&gt;wlsar el cuerpo e)..-iraño que habían i,ngerido.

r

Damas me,clcanas.--Srlta. Maria del Carmen Margaln y de la Garza.

do pcoueños oídoo aterciopeladoo, y µrenden en los
~.píritus estrofas Hrieas, anhelos vagor~, Iocos
det'eo3.. Las sedias se irisan, y ip1wucen al arrastrar,e por Ja arena del parque, secretros sutiles de
arroyuelo que corre bajo arquería &lt;le rooas. La
primavera ha encontrado su ni,clo en todoo los &lt;Yjoo.
Se beben ,las IIlliradas como copas ele buen vino.
Embriagan los perfumes, loo ma,tice.;, las media~
palabras, Jas pupila$, el movimiento de Joo abam&lt;:o-. que abren sus afas, la músim . .. y el excelente veci.tnd,ario se &lt;1eja llevar por esta. oleaida poli&lt;:roma, por esta ráfaga de la alegre dioha ele viYir que oonvierte en ¡¡,ueños de oro las obsicll118S realidades de la existencia.
Y entre tanto, reina, aiosoluta, Su ltfaje.s,ro&lt;l, la
Tanda.

.Cuis

g. Urbina.

AMOROSA
~hirgcs d'eintre mis sombras, promebioo,
0omo un arrnanecer pllácido y beilJlo;
Y deFipiertas á mi aJma entumecida,
Oomo á fas aves nnaiinnil destello.
Ha :muoho de mi suerte me querello,
Ha mu.cho que la cailma apetecida
No impr.ime, por mi mal, su Maneo sello
En ila.s págilllas negras de mi vida.
Como una redención, ¡ oh, du:lce amada.!
A mis hondas fuinieblfos te ,a,proximas,
Y es a-ntorcha de amores tu mirada !
En pago de ese bien, desde mis cimas,
Raoia ,tí, que eres owmbre y albomda,
Como illOlas de amor vuelan mis ril)1las !
QUIRINO ÜRDAZ,

SIN CORAZON.
Cuando en el pecho corazón tonía,
X o cesaba, era eterno mi sufrir:
Era un ve1,dug-o el que albergaba dentro;
Era un infierno el que lOevaba en mí !
Yo Je decía: corazón, ¿ qué anheila.s i
Y él Tedoblaba su cruel latir;
Hasta que ya desesperado, un día,
.\.l,ríme el oecho v le arrojé ide allí.
Cayó á 1las ,pl3JD.fas de 1tna virgen rn'bi,a
De ojos de claro, espléndido za:fir ...
; Oh, corozón ! tú eres feliz con ella,
Y yo dichoso, corazón, sin tí . . .
FERN.ANGRANA,

EL BAB,DO.
Y al .fin pulió [a estrofa; sus cantares,
En la g-ruma sutiJ, encuentran vida;
Vibró todo su ser, y &lt;lió cabida
En e;l terso rorudel á sus pesares.
Ya formó una corona de azahares
Que en cabero. gentil, dejó ceñida,
Y en la ga.ma exquisita, imfum.dió vida
Con místico placer á sus pesares.
Eniermo soñador, en fos '81ltaires
Del subláme ideiaJ, oums tu herida;
Canta ahora á la virgen de tus dares
Tú que pules la estrofa, y tus caintares
En el terso r-oudel, encuerutrrun vida.
JUAN

R. ÜRCJ.

(1 \ "El ejército mexican.o ."-\fonografia ei;crita en 1899,
por c1 General Don Bernardo Reyes para la obra ''México.tia e1rolaci6n social " Edición especial. México. J. Ballcscá y
era , sucesor, editor. 1901.

S r. F ra.ncisco A . d e I caza,
Primer SecreOO.rio de la Legación de .néx.ico en E.spaña ·

Yiene la refol"ma y reaparece el iru;urgente, el
sc1dado dul puehlo, e,I mi,-mo que por once años
h,tbía combatido la tiranía y los privilegios, y fu.nda ol ejérc-ito ~meYo, c,l ejército que ,,e opuso y
destruyó al &lt;le gener-J.le•s nombrados de.,,de que se
ha11la.oo,n en el dau1;tro materno, ó por móviles en
que el vai!or y .la 0ien&lt;'ia entrah,'l.n por muy poco.
Y ese ejérciit.o de licenciados rneltoo generales, &lt;le mancebos imberbes recién e.scapados del
colegio. ide oaoora,les y de ranchero;; que ol día
runterior Jll8bfan dejado el lazo y la mancera, apoya
la expedición de 1J1uevas leyes y el oa.mbio del modo &lt;le ~er rsocia,l, combate oóntra el enemigo extrainjero, fusiJa el retroc-e:-o y 1la tradioión en el
Cerro &lt;le las Ca:rnna,n,as y prepam el oa,rnpo para
el progreso materia,! y moral ,de )Iéx-ico. ¡ Que se
dig-a. si 1ma a.grlllP'ación a;;í, 110 merecía un Iibro
tan ga,lrra.rdaimente escritó, y si no era -a@nto qtte
debía tentar el áni,m o y ilo., brío.s de un traJbajador
como el seúor Genera,] Reyes, reJ,a tar esa larga
serie ele proezas, ,ailtitudes, mÍl;erias, gilorias, pequeñeces, heroici&lt;lades, sufrirniffiltos y goce.s que
forma!ll el lote del eiércit.o mexicano!
A menudo se ,nota en el trabajo del ;:eñor ~Iinistr-o, que pone coto á .;u admira.eión, refiere en breye,3 dineas lll!la hazaña ó trunoa una reflexión: es
que el espacio Jo constreñía y lo maniataba; pero
como para la ejecuc-ión de esta parte ele 1fExrcoSu EVOLC.:CION SOCIAL, el Sr. Gral. compiló datos y
a.ounu1ló materia,les iprecio."-Ísi.m~ y muy extensos,
no pa,sará m ucho tiemno ,sin que vea,mos completa
la historia 1111ilit.ar de México
.
Pero aparewa ó no ese tomo, que dc~eamos todoo los amantes &lt;le nuestri-ai3 ro,as, el que conocemos ya basta para acreditar a,l señor General Re:VE.I'."' -de docto investigador, peruador concienzudo,
e:criitor eleg1ante y arti.,ta de noble y elevada pro,;apia.
g¡ romano decía: ó ejecutar cosai~ dignas de ser
e,cr1tas, ó eiscri'hir C058JS dignaJ, 1Lle i;er lcícla..,;. El
-,eñor Genera'! Rm·e.,, nue ha he-cho tanta."' co.-;a.5
dignas de relar,a,1,se. 8'0-cribe ta.rnbiét1 cosas merecedoras de que fa-; lea quien ame y rrupete á esta
pil.tria. nuestra, talll e,,c:arnecicla en otro tiempo, en
plena regeneración ahora.

V. Sa/aco filvarez.

El Sr. Francisco A. de Icaza.
En esta,s brerns líneas no tratamos de mostrar
la si•hieba arUstica deil diiplomáti-co-pocta que
C'()IIl tanta honra q)ara no.sotros
rcpr~nta en la
conte de Qas Eapafuas el arte y h cll'.ltura mexicanos; Icaru. merece un estrudJio serio y maiduramente pensaido, y hemos de ccmsagrárselo cuaiIJ:do tenga.mas para ~lo tiempo y lugar.
Cuando hace quince años pactrió nuestro rumigo
rumbo á }I.adrid, ,a l laJdo del inolvid;a¡Me General

O,m1ingo 2G de Mayo de lD0I.
Rivia Pafaoio, había hecho ya eooayos importa,nt~
que Je tenían gmnjea.do el puesto de Secretario
del Liceo Hidrulgo, de gl'ata reco11daición ;_ pero no
se .figuraba nadie gue alcanzara el merecido nom'"
bre que aihora goza.
..
La pub,licación de "Efímeras" fué una. positiva. revelacióñ: había en aque~las pocas páginas un
poeta (1do1Jlado" ( per.dónasenos el vooablo) de
pensaidor, de erudito y de hombre &lt;le finísimo
gusto.
Lo.s críticos más eminentes de l\fad.l'iid, lo mismo
Balant que Julio Bureld, Glarílll qne Joo portugueses y catafanes, ser1rularon el a.parecimieruto de
aquel nuevo astro con 'f1'illles [am.tlaforiias que demostraban ,su ootusiasmo.
Vino -luego Ja uueva colooción, "Lejanías", acogida con oo menores enoomiios !por el pú:l:&gt;'lico y la
crítioa. Se veía wl,lí a1l poeba más seguro, mis oonoeodor ele su arte, esc1~ihiendo en una lengua
más sabiallllente e.-;tudiad.a.; ~)ero con ,la ~nspiración, oi cabe, más briosa y robus.ta que en el primer delicio.;o libro.
No sólo ila poo..,ía ha cwl,timdo el señor de leaza: ,,11 '·Exrumen de críticos" ca.usó sensación no
sólo por oierta.-, revelaoione., qne rontenía, 6ino
por su fonclo de ciencia y pl)r su c.;;tilo impecable.
Su nuevo e.,tudio a.cerea ,de .l,as novelas ejemplares
tle Cerva.ntoo no sólo mereció el premio que le otorgó el Ateneo de ::lfadrid m~tliante el diolttmen
de un jurado respetabilii.-;imo, Aino ios más lioonjeroc- juicios de eminenoias del al'te.
Bl ;;eñor &lt;le Icaza, cuyo retmto publicamos,
fioEcitó y obtuvo del 1Iillisterio de Relaciones permiso para velllir á su patria. La gente &lt;le letl'"as,
que .aqui-lata y valora como se merecen los méritoo dm jovenu diplomático, celebró su presencia
ron banquetes y gim,; caJinpcstrcs muy awimaidos,
&lt;le entre ou)',as fie.sit-as oportuno nos parece ha(!er
anención de ila comida que ile ofrecieron los señores :de Cont.reras en su ;precioso "cottage" de las
Fuente;, Brotante;:;, y del almuerzo que en las cerca,nías de Tilá.lpam le dieron el Dirootor y redactores de "La Revista Moderno.''.

La independencia de la República Argentina.
La República Argentiua celebró ayer el aniversario de la Independencia, ,proclamada en las
Provincias de la Plata, por un grupo de patriotas
argentinos, el 25 de Mayo de 1810, cua,tro meses
antes q'lle entre nosotros estallase el griito de Dolores cuyo últi1mo re.suHado fué la Indepen,dencia
de nuestra patria.

El actual Pre.,i.drnfr de .aqu&lt;-l país T eniente
Genera,! señor Don Julio A. lwe-a, c~yo rntrafo
acompaña estas línea,~, ha contribuído poderosamente con su recto y jniciooo Gobierno al ensanohamiento de las i·elacioncs come1-ciailes de la
~rgenbina, haiciendo cesar la.e, diferencias que últii:namente ?e han StL-;c-itado con su vecina. la República de Chile, en cuyas oue.o,tiones e-1 Presidente ha
dei:nootra,do adnrirahles dote; de di1plomátioo intehgente, que honra.11 á su país.
Saludamos á la Repúbl ioa he11mana. en el ainive1~rio de s~ Independencia, de::.eando que no
vea mterrump1da &amp;u era de progrooos y que marche
como hasta a,hora, al frenite de las R~públi~
S ud-aimerioam.as.
ERRA.TA.-En nue,¡traedkiónpasada aparecil\ untlt f
qu;c!ecla: ··B¡ Sr Obispo de Campeche;" debió decir: •·gJ~ 0
Ob,spo de Chiapas."
~r.

�:Oomir¡go 26 de ]Y1ayo

''él }V!undo :J/usfrado."
tuación apropiruda para que
e&lt;OO será, un importante centro
del t~:fico internacional y qu~~e quedar a.sí,_ se. c~ervarían una:&lt;&gt;.
cond1c10nes que paro lo futu serían perJudic1ales en muchos
sentidos a1l Gobierno nacional. ro
·
Para tal acon&lt;licionamient se ha resuelto la compra de ];1.
ciudai&lt;l de Coo.tzaroaJcos y Ia i:vereión, según cálculos aproximados, de dos mill{)fJles de pesos ra indemnizar á los propietarios

oe 19&lt;)1.

\

y &lt;lej ar á la ciud~~l en el e,;t.ad~ue se desea.
. .
.
Esta. resoluc1on, está e&lt;tudiaJa, en forma _eqmtatirn y Yent'lJooa. para los vecino.~.
To&lt;la la ci udad pasará á ~er propiedad de la Fec1era.ci6n. :, dependerá cliredamcnte del Gobiemo Federal, de acuerdo con la reforma del artíc•ulo 123 de la Constitución, que se acaba ele aprobar en el C'o11greso; pero lo,; propietarios que recibirán íntegro el
valor de ;,u.,; &lt;-a;;a.., y solare,; en ,irtud de un contrato &lt;le "enfiteu,,.i:,",
ó arrendamiento, podrán seiruir ririendo allí y &lt;1edicándü;'e á la
explotac:i{m de 1-us tierras ~r el e,,--pacio de noventa y nueve afios,
Y por c:-to pagarún una renta del cinco por ciento sobre la cantidad
en. que ,;e rnlnú el forreno oeupaao.
E~to e, de lo más Yentajo.;o, pues equiwtle á realizar la propied,u1 en ~u jfoto rnlor, seguit,oi,frutando de ella por un réc1i-

Viéne.:'C hablando clcsdc bate tiempo, de importante;; obras r¡ue
se están llevantl-0 á e.abo en l-0" pucrto:s ,le ~ali1rn Cruz y Crntzacoo,lcos, obras muy nec·c,aria.~, pue:sto que &lt;.'On ella,- ~e en&lt;-amina
una dota.ción de seguri-da,des contra los riesgos del nrn1\ de la antihígim1c y de l.as &lt;lifi&lt;."ult.adc, del tráfico y del comercio.
Las obm:,; á que no., v.am0&lt;. á referir constcm de &lt;1o..~ grandes
ópcra.ciones: ,la ele a.,egurn~11icnto de ví,a,; herrada, y hi de los puer' tos que m&lt;á,s arri&lt;ba citaimct0 •
He,..~to ~le! fcrr~,arril, el termplén y la vía herrada. se ha:1
termina-do desde hace tiC'-mpo y e,,tá a,hierta al tráfko; pero fa Yía
adual no reune ·la,, concli,ciones ,nece.,arias para ,u n tráfico e:on,-iderable, y á esto se d ebe que F-e hayan emprendiido trabajos de tanta
imporkLn.&lt;:ia como Jo;; ,,iguiente.- : de.;viaóón &lt;le algunos tramo.;,
ampliación ele cun a;-; para dar mayor seguridoo á 1a Yía, y reconstruoción de puente,-; y ,alcantarül~ que son numero,,í~imos en la
línea, pues sólo puentes hay oc:hocienk-,.
T ambién t:'e cd.án s,uh,tituyemlo los durmiente;:, y acerca de
est-0 hay un dato muy ourio,;o que &lt;lemuootra el grado de riqueza de
aquollas régiones: ,la. mayor parte de esos durmiente•, ahora ifüervit,les, ¡;on &lt;le ,miademl', pree:ic;-as de las 11J1M es.timada,;,, como caoba,
guaymcán, leche de l\faría y otras. L os que actualmente se ootán

p:miendo ~o-a tic pino c:rco...o-h'Klo ha,,;ta el c-orazón de la madera,
preparadón co·n l,a cual ::e tiene la seguridad de que re,.ü-,,tirán á hi
,w&lt;:ión del clima.
Xo obstante la impor:"1.an,:;ia -ele estos trabajos que son, sin duda. lo,, princip,a,lc-3 vara. Hevar á cabo la obra má~ c-ompleta para el
tráfi.oo entre la., apart~wlas regionoo del Sur y del X01,te de nue,~tra
Hcpública, hay aún otro proyecto que el Gobierno ha r e.;uelto llevar á cabo para c,;&gt;ronar la magna l,abor de abrir nuestro comercio
al muooo entero, l ~ mii:.m-0 al Asia que á la Europa.

t~ á ]a_, &lt;le Tampico. Consi::ten en la consti,ucción de dos ma lec:onc6 que en J,a parte superior, tienen un espesor &lt;le 20 metro:; y
e,tán hoohos con un basamento de cantera traída á c1:,1tancia de
riento setenta kilómetros. Sobre esa ba -e se c➔ián colo-c.-ll'do e:normes bloques de •piedra ar tificia1, hasta dejar conolní&lt;los los muros
cole-cado:;; uno frente del otro, cm dirección oblicua, para producir
d en&lt;:a'l1,,amiento.

o -

***

Nos referimc;;; al a,condiciona.micnto que trat a de dársele á
la áu&lt;la.d de Coa.tz.acoalcos, que en la actualidiu.J no ofrece una si-

que el río, á poca distancia del mar, alcanza una profundi,clad ele
quince metrcE:. Pero en el cruz.aaniento &lt;le las aguas del río. con
las del mar, se han acumulado las arenas, formando una b.iura mov0diza y muy peligro-.:=a, que e.n los tiempos noI'male,, no tieaie más
que uno,;, trece pies de profundida&lt;l, que &lt;lidminuye toda1•ía. durante el mal tiemuo.
Para lograr el objeto, se están Llevando á cabo, 'Obras semejan-

Tcrminada,s t.ooas las obras á que nos hemos referirlo, la gran
labor á que hacíamos alusión más arriba, Cti decir, la apertura
de nue,;tro &lt;:Ctl'Ileroio al mundo entero será un hecho. Y con más
seremos un centro de tráfi&lt;-o c'◊·ij tales condiciones q'lle, á pe~ar del
Camü &lt;le ~ie.a.ragua, el tráfico por nuestro territorio será. más venta,jo,;o, porque se ahorro mucho tiempo de navegación y los flete,; Eerán mmios crecidos.
Se cak-:ula que el tráfico interna.ciona,l puede a~ender á dieciocho miHones tle tonel.atlas por año.
K o puede haib€r ma~,or importancia en estas obras, de las
cuales tanto bien e::ipera la X,ación, y esto justifica que se iprocooa.
cen tanta actividad.

- -- -----.. ·---- -- ----------- ----' (

. ..
Embarcación en el Río Coatzacoalco1.

to todavía. menor que el de cna:lq1$ra hipoteca, y tener además ca.pi tal paro. enS311'.lohar los negocios.
Por otra parte, ese ~to, que no lJ.ern miras egpecu,]a,tiva.5,
nada significará por las meJoras de gran trascendencia que están
resueltas y se han comenzado á ~Aer en ipmctioa.
R~tas obras serán destruocJOn de los malecones, procurando
una nivelación perfeota. has~_do:de s~ P?sible, un buen drenaje
y mejoro.miento de las condicion · sa.nitar1as. A este respecto se
ha coonenzado á cegar una. gran pantano que rodea toda la parte
Sur de Coatziacoailcos, Y que oons~ntemente tenía hasta un metro
de agua.

El R ·o de Coatzacoalcos desde la plantación Columbia.

Los trabajos que se lleva.~ á cábo e~ el puerto á que ,n os venimos refiriendo son de ma,yor ian~rta.ncia que los emprC'lldidos en
el &lt;le Sa,lina Cruz.
,
·teue'd
1
Se trata de que la comen . ...,rio e Coat~oailcos, bien enc&amp;usada, Ji.mpie la barfa. que basta: a.hora ha.ce ionposi'ble el tráfico de ese puerto, no obstante que está, perfectamente abrigooo, y

81 Fu&lt;rto y la Adtlana.

[Las k tc&gt;grafru qut ilustran &lt;Sta ¡:lana se" propitd~ d de Waik, fot.]

�Domingo 2G de .ofayo de

rno1.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL
rumerica.no, en que tain discreta.mente secundó la
alta labor del .maestro Sierra. E)l ta:lenfo esencirulmente pr.á.ctioo de Don Pablo, IS'U perspicacia inooba ry su competente y l&gt;ien dirigida ouJ-ture, lo
ha.cen esencialmente apto para el desempeño de la
u,ueV"a barea en que le toca servir á s,u patria.
EL SR. Lrc. D. ALFONSO L.\NCASTER JoNEs,
miemb1'0 de ,la Oá.ma1,a &lt;le Senadores, es un or~or
de gran brío y tiene oonooimientos especiales en
a;s.u,ntos americanos, en los que ,puooe lilamru:se una
e.~peci,aJida,d.
Er, SR. LK D. EmLIO PARDO (jr.) tiene una
gra,n cwltura, un gran entendimiento y un gran

LOS DELEGADOS MEXICANOS
AL PROXIMO

Congreso Pan-Americano.
EnciP1Ta inmoru-a importanóa para el porvenir de A mfri&lt;'a 011 general, y en e.~peoi,a,l para
nue,-tm mu:ión y ,-.u desarrollo, ,\.a rnunión del
Congre--o pan--americ-a.no, que en el moo de Octubre ,\' juntará en C.'-ta ciudad.
A fin lle que ilo repre.scntcn pre~tando su con-

'

Sr Líe Gena ro Raigosa.

e;riterio. Su. con()('imiento de las cooas del país
lo hace e,pec1a,lmonrte ,a pto para el druemveño de
la tarea que ;,e le ha confcriido. Es también uno
de los pocos hmfü\nistas ecn que cuenta :'.\léxico,

Sr. Lic. Emilio Pardo, Jr.

Sr.

tiugo?te en el e,-clarec~miooto ,de las múlt1ples
cuei:•t1011&amp;, ~ujcbM á 1:,u estudio, así como para que
entienda.n N1 la preparación de los trabajos preliminares, el Gobiel'llo acaba de designar á alQ1UnOS
&lt;le lo,- má,,- conocidoo miembroo del foro del° país,
que e:;.tamos seguroo •dará,n buena.;; cuentas de sus
&lt;lolic,a.da-, comisiofü'..,-.
EL ~u. Lic. D. Gt;XARO R-1rnos.\ disfruta hace

LAQUINTA DE SALUD

CENTRO DE DEPENDIENTES.
La agrupaciém mutnaJi~ta y recreativa "Centro &lt;le Dependicmtes", marcha en contim10 progreso dl\&gt;&lt;le la fecha en que füé fun&lt;lada..
La sooiedad mexi-0a,n,a ~e ha d.aclo
ouenfo. ,de todos los adelantos que para p1'0por-0iona1'8e t;aJIO recreo, los
miembros &lt;le la agmpación han lleYado á cabo.
Primero fué O;a ooquisición &lt;le ll'll local elegante, ampllio y ,cómodo -donde
'\. poder :irnsta,lar ,lo,s sa:looes &lt;le reunión
euoti-diama y 10:; en que se recibe á la.;;
familias de los socios en lfill fiesta,s que
c,-on frecuencia organiza el Centro.
:Muchas son las pcn;onas que han vii:it~1,clo esos sa,Ione;;, y están de acuerdo
en que el !lujo y Ja ccun&lt;xli·da,d pre.si.den
cual corresponde á •l a tli;:.ti,n ción con
que ha ernpez.1,clio á vivir la oocied.a,d,
que hoy por hoy, es Jamás irnpo:r:oomte
&lt;l6. &lt;'Uant.as, en su género, ee han establecido en Méxioo.
El !lluevo paso que el Centro de Depen&lt;lienites ha &lt;láJdo es la fundación de
una Quinra .de Sa:lnd ¡para. los socios
que no cuenten oon farniJia radica,da
en esta ,capital ó para .a.quelilos que sus
padecimientos exijan ·la constainte rut.ención médica en hlgares adecua.dos en
higiene y cmnodidad.
La inaugi.m1c·ilón de ua 1ntilfaima
Quinta 1,e efootuó el domingo próximo
pasaido, ,presidiendo el acto la distin-

,•~1,la.s que e;,l;án ya. perfectammlte di,--pucst-a,, para prestar los servi&lt;·ich á que se ,desti•nan, llevan loo
nom hrc.~ de ,l.as distinguidas señoras
)Iaría Cafü11s de Lim3111tour, Aurelia
Oehoa &lt;le He_yes, Amparo Escalante ele
Corral Hemnelin&lt;la Paz o.e Ziimbrón,
y ~eñmitaee María Tere,a Limamtour y
Calias y Luz Gareía.
~ uc.-,t~ tlootores rvemn en e;;t.a. página nn gl'l.1,00 tcimado después del a.c-io
in.aug1m1,l y el interior de una de las
sala.~ que, como loo demás departa.mei1t◊c- de la ()uint.a, eshíin muy bien amueblados.
De la ,Ttmta. Directiva ael Centro &lt;le
DE•pt&gt;n&lt;li(,nte., c·oncurrierou los señores
P1v~id(•ntc Emilio Cuenca, Secretario,
Amlre, Barril,], Subosecrem.rio, Fidel
(fon~t,lez, y lr.s Vocales Guillermo
C'l.ark, lfa·ardo Burriel, G~bino Górnez, E-nriqne G. Villa, Olemente
Hernández, Mmnud Rold,án, Santiago
Barrena, Manuel Sánehez, Rufino Ceforio. Etl personal médieo de la Quin1.a.. ful tmmbién invitado y presentado
á loo socios con&lt;:urrentes.

1 '

Y une á sus dotes reconocidas de pensador un.a
elegante y perniuasiva pailabra.
'
EL SR. Lrc. D. PA~Lo MACEDO, ha sido obje. to de grandes y merecidas distinci.ones con motivo de sus trobajc&lt;S en el último congTeso hispano-

1-

Sr. Lic. Francisco oe la Barra.

Sr. Lic. Pablo_Macedo,

E conomía en ólUS relaciones con la moral y el derecho, que pronunció en el Concurso cien,tífico de
l 898, Llamaron la a tención de todoo Jos hombres
pensa.dores.
. ~ pesar de su wrta edad y &lt;le su rooioo.te' iniic1ac1ón en loo íllegooios, el SR. LIC. D. FnA ~cisco
DE ~.1.. BARRA tiene gran Tepu,taoión científica en
México, y es muy a.prociaido por su honradez y
ta.lento.

f-CÍ~

z.

S... Lic. Alfonso Lancaster Jones.

murho;: añoo de grande y merecida nombradía:
puede llamarse uno de nue.«tros más sobresaliente.~
intelectuales. Ü-Om? sociólogo, oomo ,pensador y
wmo abogado, e,3 iv1,-to como una de las fürura.-i
0
-más importantes de ~léxico.
EL SR. Lic. D. JoAQUIN D. CAsAsus, que ha
Tepresenfa&lt;lo con sumo lmllo á &lt;la nación en congresos interna.ciona,les, e~ un economista. de rara
y v-rusba instruoción, de amplias mir-as y ,eleva:do

Drunin,go 26 de Mayo de 19~1.

ª"

_J'

Sr. Lic. José L 6pez Portillo y RoJas,

ILCSTRADO

gui(la ~eñorita Luz Ga,rcía, 300mpaña&lt;la
del H•Jfor Uobenna~lor del Distrito, del ·
Feñor V (•ffil'(•il.ulo Amgol Zimbrón y
dcil Feñor Don 'l'dt&gt;,foro C'·rarcía.
La con&lt;-111-rcn&lt;:i.a. de ,socio,; y per;;onas
invifacl~b em numero;;a.
El rp.at io y corredora, ele la Qnint 1
rle ~alud e.,r.aban •dt'OOrad,o., co•, ban- .
&lt;leme; y t rofo~ ,de lo., ccJores wcsi&lt;·a•
n0o y e:.pa.ñoles.

JJ8L

Lic J oaqafn D. Casas6s.

conocimiento de los hombres y las cosas : su intervención en el Congreso tiene que ser altamente favorable para el país y ia,Ltamente honrosa para s11 pen;ona.
EL t:;R. LIC. D. JosE LoPEz PORTILLO y RoJAs
ha dedicado también sus vigüias a!l estwdio de '1a
Economía pi)lítioa, oiencia en que ha logrado sobresalir pub,lica,udo estudios que, como el de la

)fc:xno

----------

------

�Domingo 26 u.e 1la.yo de 1901.

.l!}L .MUNDO lLUS·TRADO

Poming-o 26 u.e l\fayo &lt;le 1901.

EL_ MUNDO ILUSTRADO

MÉXICO EN .LA REPUBLICA ARGENTINA
La República Argentina es u'lla &lt;le las nacione~ Jatmo-americanas que más han progresado, y
cloncle el creciente ,d~arrollo del comercio se ha
ht•cho notar en grande escala.
Entre ~léxico y la hermana reµúulica, siemp·re
ha habido las más coroiale;; relae:ione:::, y se han
ac·ent11ado rná.. en c,;1,ot;
último., año•,, , por el aumento i&lt;le comercio entre
lo., &lt;loo país~.
Oportuno nos parece
pre.,entar á lru ,lectores
{le ''El Mun&lt;lo Ilustrado"
c-1 retnito del i"cñor Juan
Uuilfreire, Cón..;u,l ge01eral de .1'J éxico en la Hepúb,l ica Argenti,na, que
adualme-nte oe en&lt;:uentr.i
entre n0---0troo, de~puó.:l
(le ha,!x)r vüüt:ado loo ti-abajoo preliminares pa1,'l
la. J&lt;Jxp ~,, ición de Buffalo.
}&lt;)\ "eñro Guilfreire es
de.:-tenclionte &lt;le w1a noble familia portugu('!,a y
ha si,t1o t-iernpre adieto á .t
mw,tra patna. FJS un
profnn-do &lt;,-onocedor ele
]05 at1cla,nt0b y e..,tado fina,n&lt;:iero &lt;le ·:México, y
c~t.a:s órcm1:::tancia,; le
grangcaron el clistingui•
do p11esto que oou JYª·
Dam~ también á nuestro,., lectores una v1~ta, Jt·
la pal'te prinoiprul del cd1ficio del Con..;ulaido ge11cral de México en íl,wnos
Aire;,, que se encuc•utra
situado en la .\venida de
Mayo, que e; la más gra•,diOAA &lt;le Bueno,; Aires,
tanto por -::;u tráfico cuanfo por il,a magnifkencia
de los edificio-::; que en
ella se han construído.
El edificio del Consulado es elega,nte, oon es~ilo enteramente moderno,
y tiene en su interior el

res diferentes cuerpos de milicia para ejercitarse
en el tiro, señalando el Gobierno determina&lt;lo
premio al mejor tirador.
CO'rno una galantería para la República ATgentin~, tocla-s la,, ,rnacioncs allí re~re-senitadas Beñafarc.a tm premio para el que Yenciera.

r

E l sifón en el Canal Nacional.

!"uente soorc el Cana.t.

¡mnt-e de terminar. fa con,tru01·ión
dt&gt; un sifón que permitiru. el pá.~o
Lajo el cauce del Canal X.a,ciond,l, del
río de la l)it,da.d, que ha ~iido th~-viado de su a.n•tiguo cutbO y l¡ue
,1trarn.;ará el punfo ,citado.
La olmi es grnrnlio;;a .v pre,--tará
ó la ca.nital grande~ servicio.-, pue-,
c., un coml}lement.o Je la,; ◄)br,L., J ¡,l
Dt•--acriic ,del Yalle -de ~féxi.00, que
C(~n tainfo éxito ~e llevaron á ca.l&gt;o.
l~-1 sifón consta en ·:su ·?arte e-ene:irul de ooho oou.(_lucto:-,·1le forma cua~1 tra'lsporte de las canoas
drRngular que •~e ha:n coloou.h
tran_-•rer.:sa.lmente al e-anal, form,ic,los de grue..-rcL:, q,ae ,-e reu~1c y a ·umul.a en las 7.a.njas y campus
UmJi,na.s !de fierm •de ht re.,i,tL'neia ,ne,c&amp;ari.a y
a.dvaieent~ a.l ( 'a.n~1,I.
de..-um;,ando sohre una., obra~ de ma,mpo.,tería.
En 1'1. ,pa.Pte que c·orre.,,,pon&lt;cl.e á ~a ,terminru::ión
&lt;&gt;tt&lt;' ,a.l decto se hiciemn. ;-4,)bre Jo , c.-ondudo-s rc- · dt&gt; lfr.-i comhwto., por &lt;.l on-dt&gt; va á •.1Jlir el ,a.gua •&lt;lel
f'erido" ,~e han colf}(.·a&lt;lo una, serie~ de lámina,5 rfo le. la Pieda,d .,e ha leviainta,do un puente ( cu'lmidas ('Iltre .,;Í p i)r fuerte, rnmad1e, &lt;le fierro y
ya f .)tt)grafía ,pre~enbunl)::) "! que tiene por obque eoru,titThirán el ea.LL;;e llel Ciwail K.a,cio.n.a.i, jeDi) dar el p;ll&gt;{) á lo•~ que atravie,en ,la calzada,
como ,-,e re por la fot!&gt;¡rra.fía que presootamo6. A pum fo11n11a en t'.•I:' ¡nmto part&lt;' de eUa.
un lado v otr o de é,te .•e pmlo:icrm·.á,11 las lámimi.s
El puente tiene do~ are-o~ de mump~terí,a, cofornum&lt;lo los ladcs ó p,tre-tle.- 11;1 &lt;.\mal.
rre.,pnndiernfo tí ca1la uno ele e&gt;llos cuatm &lt;le los
A la entr.a1da del ;:;ifún v -,ohre unos muros de
eon•,luctos, tl•nien·1lo en ~u -T&gt;&lt;trte inferi-o r las detm:¡vmpo,;tcría que la re.,gu~nda,n ,-e han eon:.;truí- fon,·,a~ nece,;aria.~ p,arn irn¡wdir oue la fuer te v
do do,- Yáhula~ automática- ,le fierro que, según COlli~t:truk cnn•ie,¡ltp dl'l a.gua q,ue forma e,l río
fa mayor ó mC'nor pre.-iún ,h•l ,¡,gua quedar.in ce- mii,ue ó de.-.truyu la ha~c y e{)ntrihu.nt á la c.tí&lt;la
1·rad,t:- o al&gt;ic•rfa.,, permition-ilo el p;,1,,0 del ag11a del puente.

Otra de las obrais que .se ha.n em1m•111dido ha.jo ,la custodia del jefe
,de e,s;J, di,isióu, señor Ingeniero
Cantos Borgati.ha y del Ingeniero
Alfredo Dí,az Yiala.d.éz, :;u ayudante,
c.-, •lra. li,mpi,a del ÜllJnal Xa.cional,
cuya oper-a,ción no se cfectua.oa de5de hace once años y, por •lo talllto,
el fango removiido y iarrastrndo por
la., con,ienrtes, había ,a_-;ol va:do ~u rou&lt;-~, haóc-ndo oasi impO:'ible la cornie.nte del .a,g-u-a, ha11lámlo;;e, por Jo
,ta,nto, ca:;i e~tanwada.
La. ÜCJlllliéón idespué,;; de hacer la
liurnpia del Canal de ~Iatlapalco, ha
empren&lt;lido 1,a de,! Naoional, qne e:;
el central, en cttya obra i-:e emplean
aictualmente má:, de qui'llientos hombres, ;,.iendo rnece..'!3.rio saeer un metro de prof1muliltLad de a:soke que se
ha1bía acwuwlaiJo.
Como con.oocuBnoia nruturail de
estru; ~bms M venido la su::cpensión
del trafioo de canoas que se hacía
por el Canal, siendo es-te el 1H·ino.i,pal y oasi el
únioo 1rnedio que emplea,n los iniligen.as &lt;le Ja.maic-a, 8a.nta Anita, Ixtamko y Xochimilco para el
t ransponte de su.,, verduras :r deimá,3 produc·ciones
agrícoll:l.$.
Lo..~ indígeMS ~e ha,n v-i,,.to en 1-a preci!-a nece8idad tle trllJlhl.porta.r e.n carros s.u, canoas (como se
ve en la fo,tografí.a aldj.unta) ó. lugar~ en que hal!ia agua., ¡&gt;ucs ex;pue,,ta"' á la intemperie se les
de.-,tmyen ó detcri,or.ain.
Como las obr.a.s del de..¾1."-olvameuto 8e pro&lt;iiguen
oon tanta activida,J, el tráfko no ,clumrá interrunc~&gt;i.lo, &lt;le,,.pué@, de d0c, semana,- ~llfu;, reanudúllll o,;u
entonces bajo .mejores Clln&lt;licione..., la. mn-ega.ción
&lt;lel Cana,l.

T.a. demolici611 d.-1 T.-atrn Na&lt;'lonal.
La magna obra. tle embolll'einnie.nto de la ciudad, que ha &lt;lado principio con la pro\ongac' Jll
&lt;le la Aveniila del 5 lle }fa.yo, turn tlll m ,nuento

blico itr~ ,impre,..,ionc-" que reprc~e,nt.arr el ifüt.a.ute
último del Ooli,eo, que de hoy en má~, vivirá en
C\ ,b -'¼.'Jl~acione.,
q,ue ge-neralunente €e titulan :
''lo que fué''.

En el Canal de Santa Anita.
LA COMISIÓN HIDR'.lGRÁFlCA.
"G n~ de las &lt;'ec,c•iouc,~ de l,i1 C'o111 isión Hidro,¡1:ráfü:a X nvimia.!, en ,m
divi"ión del Valle de )léxico, ha
emprendido dt'B&lt;lt el ml",, &lt;le N ()vit,mlll"e del a.ño pa-a.Jo, y t:1-.hí ú'

Ultimo aspecto de la d~molición.

¡so]emnl' 1tl rh•rri bar la íütima línea lle &lt;~)lumna:o,
oue ma.rcah,1,n el límite &lt;lr lo que fué, por la oalle de V erg-ara , el gran Tea.tro X aciona,l.
Conw re&lt;:uel'do Je e..--e momento, dam0::, al pú-

Sr. C om, Juan Gu1lfre11e.

l

lujo que le corrosponde.
J&lt;Jn cierta ocasión muy reciente, la Argentina
convoe:ó á todo el ejército, promoviendo ejercicios
milit.ares, y prometiendo premios de consideración
á los que en ell&lt;&gt;5 triunfaran.
Con este motivo, se reunieron en Buenos Ai-

El que ofreció )léxico fué notable por su original i1lad. Coni,.i,:,tió e-n un gran sillón de ébano, deil
siglo pa«ado, y ,;,.e &lt;le.~ignó par.a. que, á nombre de la
República, fuera otorgaido al vencedor en el certamen.

LA CIUDAD DE COATZ.A.00.A.LCOS,
!d.inntos dcspufs.

La demolición consumada.

que v,a á pasar á ser propiedad de la Federación, oon el

fin de ponerla en cond.ioiones de que pueda ser

1lJ1

cómodo centro de tráfico internacional.

�•
·Doo:n.ingo 26 de Ma.yo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

LL
AÑO Vlll--TOMO I--NÚM. 22.
J)treotor : LIO, RAFAEL REYES SPINDOLA,

'MUNDO ILUSTRADO
MÉXICO, JONIO 2 DE 1901.

Sttb8crlpc!6n meMt1al forl!nea, I 1.51.
ldem idem en la Oapuai, 1.U,

Gerente: ANTONIO OUYAI,

Monumento á los Héroes de la Independencia Nacional.
En el cerebro de todos los mexicanos ha vivido la idea de gratitud hacia lo- ,lenodados patriotas que, á co-;tn. de f'US bit.ne,tar,t&gt;• ,Y de sus exi.~tenóas,
inicia:on la ruptura de la cadena. que esclavizaba á la patria de Cuauhtemoc y fa hacía vivir en la abnó,d'era de t.ributarim10, al pie de un trono á cuyos
;,elLlanos ll~aban las olas de sangre dt: una conquista y los navíos de oro en qn~ hubiemn de convertir-e los bajele.~ incendiado,; por el más aventurero
u~ l·, conquistadores.
Los mexicanos pagamos constantemente la deuda de gratitud hacia lo:: 1,1'&lt;,hombre-, de la Pah'\Ía: el recuerdo v la veneración son tan grandes como
lu, acciones de lo: héroes de _l~ luctuosa y bendita épOéa nacida en 1810 y muer t·~, tn medio de himnos de gloria. en 1s·21; los nombre~ de los patriotas de la
Libertad se ensenan á los runos antes que las primeras pa:labras de la oración maternal, porque en to&lt;l.os los corazones e,;tá que los nombres de Hidalgo y
0

~-~------77

1Iorelos son también una oración; la idea de indepell'dencia se arraiga con poderoso vínculo y por eliJa se hacen de~preciabie~ todo,; l◊li bi,.mes, y amables todos los sacrificios.
Pero,--coono en todas las hazañ as llevadas á cabo por una colectividad,-m11cha:1 glorioeas vicla:1, muchos nombre:-, mucha,; accione,; heróicas han q·ic·&lt;ludo. OC"llltos en la penumbra de la enorme luz que nimba las frente~ de los iwrnbres qtre so'll símbo•lo de nue~tra Libertatl, y l.1 Patria no pu:do olviuar
· E-.,a ctreunstancia.
De allí viene la idea del suntuoso monumento que va á construirse en 01 l'a"eo de la Reforma, y del que ya se ocupó extensamente "El :Mu:ido
lb~trado''. Tal obra significará, cómo lo dijimos, una per,petua.!ión de la u;cmoria de la ~anta lucha, de la~ heroici&lt;latles anónimas, &lt;le la idea redení:&gt;ra. E,"to era una deuda, una deuda enorme de gratitud y de patriotismo. Ella la cumiple el primer Go,biern-0 de la Paz en noml&gt;re del pueblo, héroe
·dt·l ir!bajo y descendiente de aquel que fuera ra.yo de la guena.
,
,
_ .
,
.. .
. El monumento á los Héroes de la Independencia, cuyo proyecto •darnos a rvnO&lt;'er a 1rne,tros lectore~, tiene un caracter tl,1,-,tmto del que en líneas ante1·1orcs citamos: es 1l!Il relicario de la Patria; en él estará á perpetuidad el res te, material de la glori&lt;&gt;Ea lucha por la Independencia.
Aprovechando la resotlución dictada ,por ia Secretaría de Comunicacio11p" y Obras Públicas, para que se erija una plaza circular cruzada por las ra, lks de Humboldt y una nueva calle que debe abrirse en la dirección de la fachada clel tern~llo cle Sam. Fernantlo hasta la eadle de Zarco, ha siclo apro'4)a,do el proyecto que, para el monumento, presen-tó el señor Arqui•tecto Guillermo de Heredia y que ya alguna vez dimo., á concx:er en boceto.
La plaza mide un di.imetm de cien metros, y está limitada por elegantes J)órticos de est\-lo dórico. La altura de la monumental obra corresponde
-~prox1madamente al dol:lle de la que tienen los edificios cercanos, con lo cual Ee logra destruir todo mal efecto, en lo que respecta al lugar elegido.
"Úe

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 21, Mayo 26</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>•
·Doo:n.ingo 26 de Ma.yo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

LL
AÑO Vlll--TOMO I--NÚM. 22.
J)treotor : LIO, RAFAEL REYES SPINDOLA,

'MUNDO ILUSTRADO
MÉXICO, JONIO 2 DE 1901.

Sttb8crlpc!6n meMt1al forl!nea, I 1.51.
ldem idem en la Oapuai, 1.U,

Gerente: ANTONIO OUYAI,

Monumento á los Héroes de la Independencia Nacional.
En el cerebro de todos los mexicanos ha vivido la idea de gratitud hacia lo- ,lenodados patriotas que, á co-;tn. de f'US bit.ne,tar,t&gt;• ,Y de sus exi.~tenóas,
inicia:on la ruptura de la cadena. que esclavizaba á la patria de Cuauhtemoc y fa hacía vivir en la abnó,d'era de t.ributarim10, al pie de un trono á cuyos
;,elLlanos ll~aban las olas de sangre dt: una conquista y los navíos de oro en qn~ hubiemn de convertir-e los bajele.~ incendiado,; por el más aventurero
u~ l·, conquistadores.
Los mexicanos pagamos constantemente la deuda de gratitud hacia lo:: 1,1'&lt;,hombre-, de la Pah'\Ía: el recuerdo v la veneración son tan grandes como
lu, acciones de lo: héroes de _l~ luctuosa y bendita épOéa nacida en 1810 y muer t·~, tn medio de himnos de gloria. en 1s·21; los nombre~ de los patriotas de la
Libertad se ensenan á los runos antes que las primeras pa:labras de la oración maternal, porque en to&lt;l.os los corazones e,;tá que los nombres de Hidalgo y
0

~-~------77

1Iorelos son también una oración; la idea de indepell'dencia se arraiga con poderoso vínculo y por eliJa se hacen de~preciabie~ todo,; l◊li bi,.mes, y amables todos los sacrificios.
Pero,--coono en todas las hazañ as llevadas á cabo por una colectividad,-m11cha:1 glorioeas vicla:1, muchos nombre:-, mucha,; accione,; heróicas han q·ic·&lt;ludo. OC"llltos en la penumbra de la enorme luz que nimba las frente~ de los iwrnbres qtre so'll símbo•lo de nue~tra Libertatl, y l.1 Patria no pu:do olviuar
· E-.,a ctreunstancia.
De allí viene la idea del suntuoso monumento que va á construirse en 01 l'a"eo de la Reforma, y del que ya se ocupó extensamente "El :Mu:ido
lb~trado''. Tal obra significará, cómo lo dijimos, una per,petua.!ión de la u;cmoria de la ~anta lucha, de la~ heroici&lt;latles anónimas, &lt;le la idea redení:&gt;ra. E,"to era una deuda, una deuda enorme de gratitud y de patriotismo. Ella la cumiple el primer Go,biern-0 de la Paz en noml&gt;re del pueblo, héroe
·dt·l ir!bajo y descendiente de aquel que fuera ra.yo de la guena.
,
,
_ .
,
.. .
. El monumento á los Héroes de la Independencia, cuyo proyecto •darnos a rvnO&lt;'er a 1rne,tros lectore~, tiene un caracter tl,1,-,tmto del que en líneas ante1·1orcs citamos: es 1l!Il relicario de la Patria; en él estará á perpetuidad el res te, material de la glori&lt;&gt;Ea lucha por la Independencia.
Aprovechando la resotlución dictada ,por ia Secretaría de Comunicacio11p" y Obras Públicas, para que se erija una plaza circular cruzada por las ra, lks de Humboldt y una nueva calle que debe abrirse en la dirección de la fachada clel tern~llo cle Sam. Fernantlo hasta la eadle de Zarco, ha siclo apro'4)a,do el proyecto que, para el monumento, presen-tó el señor Arqui•tecto Guillermo de Heredia y que ya alguna vez dimo., á concx:er en boceto.
La plaza mide un di.imetm de cien metros, y está limitada por elegantes J)órticos de est\-lo dórico. La altura de la monumental obra corresponde
-~prox1madamente al dol:lle de la que tienen los edificios cercanos, con lo cual Ee logra destruir todo mal efecto, en lo que respecta al lugar elegido.
"Úe

�"EL RÍO HONDO."

so, y el puente esbclt-0, arrogll/Dte, seguía con orgullo enl·azan&lt;lo las &lt;los montañas para que sobre

Aquel río era ma,lo, muy ma,lo, pervel\So, vengai ivo, odiooo, in1rnmrnno.
Cuando á diario &gt;'e retorcía siguiendo con su
cuerpo sinu-o.,o J,1 mü,ma ruta, a:moklán&lt;looe siemp r e á kt mi,-·ma fornna, refunfuñaba írnses de odio
inmenso, o&lt;lio que, porque no podía &lt;lesboroaTue,
a u.menolaba á CHllla in,-tan,te, v crecía, crecía ha.,ta
___

-

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Junio de 1901.

'&lt;d·-~
.
.

,\
•'

.:

·

•

•
mortifirn.r á úl ..fü.-rno ,-u lll'-arrollo, ha.sta fo1comodarlo, porque no 1&lt;&gt; &lt;•a 1.·ía dentro del pecho.
'.:Río Hondo" Je 111-amaban, segimu:nente por
burla; á él que, a.pena"' t:-i tenía. profundidad par-a.
cubrir á 1m ,leic:hón !
Después {1e mucho tiempo en que corrió libremente por el eaanino que desde su primer moment.o tle v-i&lt;fa, amorooamente le trazara su buena
madre Niaitumlcza, de,;pués de mucho tiempo en
que an-tl'uvo i,noo'llH•ien~elllente por la e-asa. que ella
le ha,bía &lt;lado, un día 1m hombre vino á esclavizarlo ; verdaderamente ocliaha con mucha ju~ticia á
esos hombres que habían venido á transformarJe
su casa, que habían venido á obligarlo á seguir el
camino que má, &lt;:onvení•a á lo., intereses de ellos
mi~moo, y temero.,os de que, eomo un -perro fiel
dejara algún clía la c-a.~a á que había si.do llevado poI la fuerza. para -voh-er á la &lt;le eu anti¡rno
amo, le ha,bía.n formado con giga,nte.s.cos bloque,;
de ro,JlaJ,a,s piedra,- una gran (:árc-e,l. •

~

Después sobre Hl cuerpo vihorn°co, humiJ.lándol o, viiLlpendiámclolo, habían hecho pasar la locomot.ora audaz que trasladaba á los maldecid%
h01ID.bres de -ciudad á ciudad.
Y en vano, él rnmi8Jndo á diario su odio, había
mordido ~e.s piernas férreas del puente; 6ólo se
lleV'a,ba en Ja boca desesperainte sabor ferrugino-

ellas corriera el tren .
Muchas veces había desea&lt;lo trag,ar en sus
agu,as frías, e,;p1rmoH1..s, coléric--a,-, al tren que infutua&lt;lo pa,:,;aba resoplando arriba &lt;le él.
Cuando ,la Xaitura]eza toda se enrojecía de eóJera, cua.n.do el rayo tronaba y tcfüa de p(urrnr.t ci
espacio, cuan.clo por rabi.a 1llor.aban los cielos abun&lt;lantemente, empapando la tierra, cuan,~o .-e o:a
por tod,a;s parte.; el grito de X atura. furiosa, c:i
había querido tomar parte en el concierto de furor, y &lt;l~bordar,;e y arra~trar árboles torcidos, ganad&lt;, moribundo.,, hombres a.gonizant~, sobre todo, hombres; y no había podido ::calir &lt;le su jauJ,a : la rabi.a Je había eongestionado el rostro, le
habb amarillecido e-1 ,emLlante, y ¡ nada más!
¡ l'émo h:ibía rlefearl.o . arrebatm- atlguna vez á
un hombre, apri~ionJrlu entre sus
g-arra,:, em·oherlo entre sus brazos
k' ~
líquidos, arra;;trarlo contra las roca:-:. golpL•arlo c-ontra las pulidas
pie&lt;lra~. arredondadas y brillantes
C'0mo c-aheza:-: C'aha,:, y obligarlo á
heher ag-na, mue-ha agua, hasta ahitarlo J);lTa que "e dese:;perara; lle,arlo ha~ta allá, hasta aquel desniYd de :,U kc:ho, en donde al caer,
él rt.'Ía 6trepito,,am'ente, con risa
) .~ritantc. borbotada. espumajo;:a, co~ériea, &lt;·orno ri,a de atacado, y despué,; arrojarlo, dc,;peñarlo, para. ver
c:Úlno ,altaha en petlazos el cuerpo. y
cúrno la ,ang-rc teüía las aguas rojizamwte; entonces habría podido saoiar $U~ an,ia, de Ycnganza, saborE:ando con
placer tigre,&lt;:o la caliente ~mgre humana.
i::iólo una vez había UeYado en o,;us Muas el
euerpo de un hombre, y ero había sido m1 hombre
muerto. llll icr1feliz, cuyo matador, había pretendido ocultar el crimen. pero él no, nunc-a había
matado á un huma.no ; lo~ más débiie.:, cuando estaba más a:iratlo y había. pretendido ahog-arlos,
Jo había:n dominado, ID habían ,·encido rasgándole
las entrañas con la~ manos,
a.briéndo,e paso á braz'lda~
entre las ondas, cuya perfidia resulb1ba estéril.
Todo~ lo burlaban; has,,...
ta un niño una vez, desde
la ventanilla de un coche del
convoY, le había lanzado un
escupitajo, y él, el "Río
Hondo", que llevaba agua
de sobra. para haber ahogado al soberbio ch.iquililo, ¡ no
había 'Podido contestar el
ultraje!
Todos lo ofendían, lo desprecia,ban; los toros se complacían en profanarlo con
las groseras pezuñas, y los
cerdos iban á saciar la sed
en Sfü aguas, la~ pobre;; aguas de un río infeliz. Las mujeres iban á
la orilla. y se inclinaban sobre él para mancharle las
aguas, para teñír;,elas con
el jabón.
;, Cuále.., eran en cambio ~m gocc,s? Bien esc-a1:,w; recordaba ,-o!lamente co,n p!a(:er, el acre y iaromooo sabor &lt;le tia;: flore.:. que .;e le deshojaban en
el seno, y las caricias con que había bañado los
&lt;:uerpos blancos de unas &lt;loneellas que habían ido
á buscar frescor en las ondas ese día limpias y
puras. .. Tenía razón para haberse vuelto malo,
pervenso, ,engativo, odioso, inhumano.
Aqueil.!la tarde calurm:a, prorncadora de bochornos, ondufaba perezmamente, bostezando su fastidio; miraba con indiferencia. á los pájaros que en

sus ondas iban á saciar la sed, y arrastraba sin
conciencia ilas fJore;; que, como ciesva.necida.s, como nooeídas del vfrtigo del abismo, se le venían
encima, se le hundían en sus aguas, cuando él
les besa!ba los pies de los tallos.
- Respim.'l1clo como siempre, fuertemente, acompasadamente, segtúa su paseo forzado, intel'minahle, mirando ail cielo con fijeza, como interrogándolo 1perennemente.
Sólo acompañaba a1 rumor &lt;le su deslizamiento
uno que otro mugido, el suave trmar de aJgun~
aves y el chirrido de las serpientes que arrastra-

han oomo étl los cuei,pos siruu.0606 CO!IIlo el suyo,
por entre la maileza enmarañada.
Vió aparecer á lo Jejos lllla i-ndígena que llevaba á cuestas sujet.o con el rebozo, 8Jl úJtia:no fruto
de sus amores con el hombre que la había abandona&lt;lo, y en Ias manos y en Ja oabeza y junto al pecho &lt;:argaiba los vegeWes para vender en el mercado.
Detrás de la indígena y cargando rbambién ya un
haz de yerbas sobre ,l a espalda, oamiruLba &lt;li.ficuJ.tosamente U!D.a ohiqui1la. Las &lt;los seguían la ruta
del " Río H ondo" y el río on&lt;lula.ba perezosamente
mirando con fijeza al cielo, cuyas azulosjdades y
blancuras se ae retrataban en la prupila. La niñ·a
se inclinó para reco~er en el hueco de su manecita 111egra y ma,ltratad~ un pooo del líquido con que
apagar su sed de C'8lllma1J1te. La madre seguía ~r0 tando, con las verdums para vender en el merc-;\do, carga.das sobre Ja cabeza junto al ped1-1 y c:1
las mainos.
La niña resbailó bajo el peso de su fardo y
cayó violentamente al río, sin servir!le las ra;rn~5
á que se asió, y que Hevó empuña,das a,l agua. Su
grit-0, su ¡ay ! de &lt;lolorooo e.o,pant-0, hizo· volver la
cara á la indígena cuya tez ob.~cura se empaliclcc1-'.i.
. -¡ Hija, hija !-gritó J! indígena, como si ~¡uis1era detenerla, pero el no, como un ladrón q:,r,
1
haJtla :inesiperadame'lte Ja oportunidad de Mc1.1r
sus ansias de clept6mano, corría ya abrazando e-iitre sus brazos Jíquidoo el oue1'Pecito inocente.
La mru:lre corrió también; dejó caer los ce,;:tos que 1levaba en las manos, y .a.segt1rando al
chiquil,lo que llevaba en las espa,ldas corría con to- ·
das las fuerzas ,de sus oiernas nervudas y negra.,,,
y con toda la Ye-loci&lt;lad que le pe1mitía el pe-o
que soF¡:&gt;Ortaba.
-¡ Hija, hija, Yirgen Santísima !-gritaba
mientm.s perse__01J.1ía el cuerpo volteado mil vec~
por ua fuerza de la corriente contra las pulida.,
piedras, arredondadas y brillia,ntes, como cabeza,;
catlvas.
Eil "Río Hondo'' dejaba oir .su murmullo, coono
ri.sa bmlona, criminal, y jugaba fe1iu8Jlllente co:1
su pr~a.

Hubo un momento en que unas rarrnas i;ahadorns afianzaron las ropas &lt;le la niña, pero lue¡r,)
el río Oll!idarlosamente Jru; desprendió, y siguió
ooelainte en su carrera, lileva.ndo eJ cuerpecito en
mortales vo1tejeos. Co.nira el vértice de una piedra piramidal golneó J.a pequeña -cabeza, y las
aguas se colorearon CO!ll la samgre que brotó de la
hel'ida.
La indígena, sudorooa, con los labios sooO"', los
pies saiilgrámd-Otle, y Ja cabellera opaca y lacia
a;rreibatada por el viento, seguía corriendo y gritain&lt;lo tras el cmerpo de su hija.
Al fin llegó el río con su presa a.l ªsalto"', al
despeñadero, y se detuvo un instante oomo para
tomar fuerzas y para gozarse más en su perversa
labor; baJanceó un momento, cual si la arrullai::e
p~ra que entrara en el sueño eterno, á la idébil
cnaiura, y la empujó, la arrojó entre las aguas espumosas que caían estrepitosamente, OO!ll. sonidos
de caroajada.
La madre vió, vió horriblemente como rebotaba
contra las rooos el cuerpo hijo de &amp;u cuerpo,
aquel ooenpo casi desnudo, de carnes obscura;::,
en las que hrubía muchoo labios rojos de las heridas recién aibierta.s, vió cómo se despedazaba oon-

iro. los peñiasoes Java,dos con,tinu.a,menie por Ja.s
.aguas espll!IIlosa.s y coléricas.
Ya no pudo ver más el cuerpo que tragaron ávi-darnente J:as aguas cri.mmatles; y a.-somándole :la
•paMdez &lt;le la ,aingusti': por las mejillas o~curas,
-sudor()(Sl8., oon los J.ab10s seco.,, ooa las Jágrimas
rdda,n do, con J.a cabeHera lacia y opa,ca azotaa.a
por el __y,i e:zi,to, oayó de rodiltlas la indígena al bor·d e del abismo. Y á sus foascis cortadais, oraciones ó quejas, y al llant-0 de la cria,tura aterroriza..da que llevaba á las espaldas, hacía eco el "Río
Hondo", que des.pué-&lt;; de su '·~rnlto'', :seguía aillá.
~bajo, muy abajo, en el fcmdo del abismo, desli1"í ndose tranquilaimente, onduh1m.do hip6critamente, rmnedando con su murmullo, el sonido de las
plegarias &lt;le la !indígena; aquel rfo era malo, muv
ma1lo, perverso, odio.,,o, vengativo, inJmmano; ~l
"·Río Hondo'' se ha,bia vengado de loo hombres en
aquella 'DÍlia, su primera víctima.
Y 1a noche &lt;lej.aba caer -lentamente i::obre aquC'l
&lt;llUW.ro, su pesado y espeso telón ele sombras.

Francisco 3árafe iiui~.

LAS RUINAS DE ITÁLICA.
'· Estos Fabio ¡oh dolor! riue ves ahora."

Angela Peralta, re.,;uelta á arruina.r:;.e por forn~utar el arte, había deci·dido dar á conocer en
:M.éxico el g':ram.diobo, el incompara,ble Requiem de
Ver&lt;li. Yo, como dioo de sí mismo el duque de
Mantua en. Rigoletto, era "stt1dente e povero", y
fracasaron todas mis combi-naciones .financieras encanünadas á "allegarme los recurso,, necesal'i.os",
los seis reales fuerte,; que costaba un asiento de
galería. No pudiendo asistir á la ejecución., determiné concurrir a.l ensaiyo general, procuro.u.dome
un r ecibo de abono, '·credeooial" indispensable para ser admitido á él; pero en todo el "mundo escolar'', único que yo frecuentaba, n.o había un solo abonado que pudiera facilitármelo.
Fallidos los medios financieros y los de as.tucia, decidí forzar la consigna, penetrar en la plaza ¡&gt;or la fuerza, y presental"ll'le al ensayo 'Con &lt;lesi1lant.e, "taconeamdo gordo'', como quien enh-a on
8U casa., y burlar con mi -aplomo la vigilancia de
los cancerberos. Así lo hice, tuve éxit.o en la priruera puerta; pero en ,la segunda me cerraron el
pa:-o y me quedé rabioso y taciturno en el vestíbulo. Tuve entonces una idea genial; el Conserje
del T eatro tenía su habitación oo C'l tercer ipiso,
y se entraba á. su casa por el pasillo &lt;le loo palcos
terceros; esa puerta debía de estar abierta y acaso
desguamecida, y si así era, desde los pakos podría
,oir el ensayo. Subí entré y vencí, y pude, sin ser
notado, colarme en un ,palco. ¡ Qué 1J1oohe ! Desde la ohscuri&lt;la,d de mi palco absorvía á torrentes aq uellas maravillosas armonías, aquella música
vigor osa, sabia, j.nspirada, la mejor, aoa.so, de
Verdi, ejOOUJtada á la perfección por artistas de
primer orden, y por imp~nentes masas corales é
rnstrumentales. Gocé cuainto no e., decible, me entregué á. las inten.sa.:, volu.ptuooidades de mi arte
favorito, IV realzada oon las excele,ncias del fruto
prohibido, aquella audición es en mi recuerdo la
tnás deliciosa de ,toda., cuantas he pod,iclo cli-sfrutar.
Ooncluíclo el ensa,_vo, salí á t.ient.a.s por el obscuro pasadizo, llegué á '1a puerta. . . Esta:ba cerrada y yo prisionero. ¿ Qué hacer? Llaimar, des-pertar á los criados del Oonserje, era exponerme
~ provocar un escándalo y á ~e.r tomado por ~n
laidrón. Quedarme solo en aquella obscur,idad
Y oon um frío siberiano, me a,terraba, y largo rato
no su1x- qué partido tomar. Dooidí quedanme, pa1.&lt;~r aillí la noche y salir de madrugada, cuando saltera;n loo 'Criados ó la familia del Com1erje.
Arreglé una cama oon &amp;illa.c; y me r~té en ella.
Tenía UIJl miedo horrible; sentía. sin verla, la inmensidad de la nar;·e poblada. de tinieblas; me
~brumaba el sepuforal silencjo oue me rodeaba;
creía sentir el "aquel-are" de las ratas entre las
lunetas y en los pasadizos.
_Pooo ,á poco me invadió el :meño; una vez dorInHlo, aquella.&lt;, sombras Ee poblaron de visiOIIle.s y
fa;ntasmas. Resuscitaron para mí todos los artis~a:s _v evoluciona.ron á mi vista. los personajes de
~pera y de &lt;lraima que había podido admirar ein
el grain. coliseo. ¡ Qué epopeya ! Para mí volvió
á canitar Ja Cortesi ''La N onma" "La Meidea" y
T ramata"; me veía., muy niñ~ ,aún, absorto en
...~ ;Oilli.erruplación de la SIOC'erdotisa Druida y arroll!IAlO por los sicentos de su mágica !plegaria á la
luna, cuyo elíseo surgía ililmenso y brillante de en-

;'1,a

tre las espesuras dE,l bosque sagra.do; tan absort-0
y arrobado que, ipor más incli'lla.rme y mejor ver,
perdí el equili!brio, basculé sobre la -barandilla del
pa:loo y, á no detenerme alguien de las ropas, hubiera ido á e.,.trellarme en. el patio.
Despllés de la Cortesi; la V estvali reV'istió la armadura de plata de Romeo, y surgió &lt;le.,;lumbrante
de belleza, llenando la nave con las vibraciones
de su VOZ robusta y melodiosa. Mujer singular,
con. todos los in.stintos y los hábi.tos de u.u hombre.
Dicen de ella que en. su casa ve.~ía traje masculino, r,icibía á slll:l íntimos en la ma.ñana, de ·'bata."
y •·gorra griega", e;,)lM un magistrado; Yes-tía después ,;u amazona, paseaba. á cahallo, y remataba
zambnlléndo.-e en el e.-;tauque de ''El J oridán.",
y lut&gt;go tinm&lt;lo el rifle y la pistola, y "apostando
mr;.,,oas '' con l0t:, mejores tiradore,., de ::\Iéxico.
Un día re--spondió á una. audacia de galán con un
bofetón terrible, y acto continuo le envi6 dos padrin~. El adora:dor no hallaba qué hacer; no
1)0día batir~e con una mujer ni be ,a trevía á dem0::;trarle miedo por sus habilida.de.-; de tiradora. El
infeliz encauec-ió en veinticuatro hora,; y &lt;lió la
más cmnpli&lt;la ,,afüfacoión á la. ofendi&lt;l,t. En otra
oca.--ión, a~albv]a la diligencia en que caminaba,
di,1pe1~ó ú riflazoo á los foragidos.
i Cúmo analizar aquel desfile de sombra.", que
no en1n má;., que rec:uerdl)., ! Ahí Tom be,;i y la
~\..Iba ~" ama:ban y morían suspirando canciones y
gimiendo roman~lli~; ~fazzoleni, conmoviendo el
a.rte::-0naclo con los eco.~ de su voz de trueno; Biachi
gorjeando c-omo tma. alondra., Maffiei resonando
como una campa,na mayor; Angela Peralta oa.nta1ndo como sólo cantan loo querubes; Tamberlick
caballere.',{.'O y apue;;to en l\Ianrique; nú,;tico é
in«pira:d o en Polliutto; travieso y juguetón en Almavirn; Ga,~er, el Fígaro ideal, el eantaute
mae..;-tro •·con quri.en murió su escuela''. flotando al
viento la capit,a roja de l\lefistófole8; brillando en
i-;us mano;; el puñal de Saint Bri.s; sugiriendo perfülia.-; y crímenes á Otello, siempre inspira.do,
¡e,iempre gnm&lt;lioso, siempre encaruando su personaje, re;uscitándolo, creándolo 6. veces de todas
pieza.,:; y &amp;1.oándolo de la nruda. Y Sborti el genial
y Guiclitta Galaz2,i, la ardicntP,, la irL,:;pirada, llorando la;; ingmtitud&amp;s de Faon y yendo á la
muerte como Jo,; áng-el~ van al cielo.
Inrno,;,ilble seguir; la historia del Teatro Nacional e, ca3i la historia del arte teatral en la segunda mita,d del siglo XIX, uno. y otro se han casi confu1Hlido é identificado, han segui.do la misma ruta. fluctuado en el mismo oleaje, escalado
]a,., mi~ma·s luminosas oimas 0011 la Ris·tori, con
Sarah, ron Coquelín, con Valero; descendido á
idéntu:o, abismos ron la farsa zarzuelera, con el
g&amp;nero chieo, con la bal'barie acrobática; atravesa,do lo., mismos pantanos con la opereta obscena
con la canción pic-are;,ca; sufrido lO!l mismos echp~
~ y las mismas ocultaciones, degrarlándo;;e y ennoblec-iéndry.;:e juntos, y ofrecióruiooe á la admiración de la.,:; multitudes. sal.pi-cados de manchas v
lunare:- COJJllO el sol; pero refu1o-entes
V des,lum0
bra&lt;lore,&lt;; eomo él.
Hoy, del Teatro má, glorioso de América. no
quedan sino escombros y un vacío que acaso no llenemos ja1_ná,-:.. Y ~ los que vivimos lo mejor de
nue.-.tra ,·ida 1dent1fic.a.doo ron Ru.s triunfos v con
la.., creac-ion~ del avte, ~10 noo queda sino po.sear
i::obre su,; rtuTifü;, oon el libro de Olavarría y Ferrari, que ha escrito su epopeya, en las manos, y en
lo,, la.bios los versos del poeta.
E,;too Fahio, ¡ oh dolor! que ves ahora . . .

_pr. }Yf. Flores.

IMPRESIONES DE LA SEMANA.
.e;:::.,.~~

Los conciertos de la Sala Wagner.
Ha siclo e..:;ta semana un anuneio de ~rima.vera
líri&lt;"a. La sala \Yagne-r ha acogido con su acostumbrada ho,,1&gt;ita,liidad. a.l cuarteto Saloma y al
octeto '·i\Iéxu:·o··.
Kos parece increíble, en el desierto de la vulgaridad mu~ical en que vivim&lt;&gt;R, encontramos,
por unas cuan las horas, do.-i oasis. Y hemos reposado, como en tm sueño ideal, en 1:-a música de
cimara.
Música de cámara: una velada ele invierno
una llama.rada generooa. de chimenea, infantes dor:
miJd.?5 en el regazo de la madre, u,n perro fiel de
ca.musa blasona&lt;la, husmeando los tizones en actitud de esfinge, un interior germano, mudo bie-

Domi~O'O 2 de Junio de 1901.
nestar, y la musa de fas sonatas, en su infancia,
iniciando una frase inocente, como las frases de
los niños.
Ha,bla á loa corazones a,mplios es-a música clásic-a.. Nada hay en ella pequeño. Parece ser como el eco de la N aliuraleza que la ha inspirado al
cerebro &lt;le sus hijoo. En ella se en-cuentra al rumor g rave de loo h0;,que:;; primarera..s :solemnes,
noohe;; augustas, patéticos dolores, elegía.-i á grandes hécoe,;. En ella hay silencio,; :;olemue.s que
parecen de vieja ca.tetlral; acordes que suenan al
espíritu como llamamientos de vieja. catedral;
lentitudes graves y al'i&gt;mpa..:;.adas que envían procesiones de levita.s y venera.bles patriarcac~; dulzura.s que son bLa,nclM plegarias ele ,,Práfica.~ voces.
~Iú.,ica. &lt;le cámara. Y me entri;.tece pensar
que en e.-;ta época en que la humanidad llora por
carencia de sueñoo, no haya sino unos cuantos devot()S que acudan á la sala Wagner, para tener un
pun,to de recogimiento, y mirar sugestionados
por e,as melodías de otro.~ tiempos, las divinas
viéonct, que aC'Uden, com1&gt; al má.gi,co éfecto &lt;le un
conjuro, llamadas por l¡1. voz cantante &lt;le los violinc.~ y la grave súpli&lt;'a de los violoncello.~. Dos
noche.s de concierto en la ~ala W~ner no.-:: han
~ejaao una proJ'wnda impre,,;ión de enrnnto y
sueño.
¿ Y ,,ahóis lo que hemos ;;entido? Pur-~ oid.
Cuando estéis ,un poco tristes, sentaos á la orilla &lt;le un río, en una tarde ;;erena. Cont('mpla&lt;l
el agua que pa...,a, clara, ondwLante y rumorosa.
Ahsorbeos. Allí, bajo la placa de ori~tal que os
salpica de rocío el rnstro, se agita otro mundo,
está otra naturaleza : un cielo que centellM más
luminoso, unas frondas que se mueven más lejanas, un ambiente má-, puro, por donde cruzan los
pájaros con las alas in,móvilw y tendida,-, Hay
mucho que ~e e,;fuma, que se de.svanece, que nos&amp; a,lca.nza.
Y entre ta,nto que el l¾:,&lt;&gt;113. corre por aquel cauce de zafiro, peu;;ad en vuestras tl'istezas, en
vuestros 8JIDores, en vuestros desengaños, a.rruJ:la.do,s por el eterno cauro, por el misterioso monólogo de la linfa, cuyos sonidos traducís con la maravillosa intuición del sentimiento .. .

Honras manchadas.
Traen los periódicos cliarios u.na noticia que
quií'iá haiya pasado inedvertida. para mucha,; pobres
gentes que no J1w:;mean, como otras las hm•ll is del
e:,;oándalo. La tal noticia está semi-vehd1. cnstarrnente encubierta, y aunque no por vulgar deja
de ser triste, pasa enitre las demás sin de.spertar
la curiosidad, ni dar pábulo á la murmuración.
Es un cuento vulgar en el que los per5onajes
se llama.in "él" y "slla". ''El" es seu&lt;luctor; "ella"
la víctinw.. El tercer personaje es un ¡&gt;&lt;&gt;hre joven. que llega más tarde, y ail conocer al secreto,
retira su palabra de .ca.samiento y hace pública la
deshonra de su prometida.
Los periódicos no dicen loo nombres; pero loo
nombre::: importan ,poco. El problema. e,, viejo:
una. mujer oaída en eil infame lazo de un amor
mentido, ma,nchada en la blancura de su ca;;tidad,
;, puede elevarse hasta el matrimonio? ¿.puede, sin
mengua. caminar por la. vida de ,l,a mano de un
hombre honrado?
¡ Ah, é ' Cuando la mujer &lt;le~pués de la falta,
ruge como leona ante los fragmentos de su honra mancillada, cuando víctima tle tm perjurio
armor,ooo llora ha;;ta. borrar la. huCJlla de la carici-a
lasciva, y de«pué;;, sufriendo mtwho v ocultando
mucho su vergiienza, s·iente que entra por fin en
J,a conrnba ;10,mbra de ºl\ espíritll el hábito perfuma.do de un aimor nuevo que Jp dice: Yo beso
los ojo..o. que se humedecen con lúgrima.i;, y las
fr~ntes 11ue guardan los pensamientos puros; vo
vierto bálsamo de cnnsuelo sohre la.« a,Ja,.~ heridas
para que ,;anen y tornen á volar; yo despierto esper~nza, en_ las a.loma.,;¡ cansada.", y pongo, en silencio. ~onn,as ca.'ltas en 108 semblanhiR trist"s ·
·!•~ pe1'&lt;lono. :''º olvido ... , entonces, elevada, dig~
mfic-arla. asc1en1le d&lt;'l fango de la cul1)a la mujer caída. ~· pueile abrir los bl.'azos al ooposo la
conciencia al clebe,r v las puertas del hoo-ar
hon0
rado.
"
¿ No e;; ve1xlad, pensativo Dumas II, que opinas lo mismo, tú el glorificador y el &lt;le'1:ensor de
la. perpetuamente déhil, de la. eternaimeute herida? ¿No es vevdad, buen Miohelet rrran compasivo, viejito de nieve cuya cast.3. ' ~u-risa. ile
abuelo_ feliz. no ha pleg~~ nunca la:bios más vuros, m servido de expreswn. á. alma más noble y
san.f.Q.?
·

.Cuis

g. llrl&gt;i,lfa.

�Do1~ingo 2 tl~ J uuio de 1901.

ll',T. MTTl\'nn TT,TTR'l'RA ní'

EL MUNDO ILUR·TR A no

Doming,o 2 de Junio de 1901.

w

.

VIOLETA S.

--

':.;.-•-~

~

ue c.n pos dol bien sumo
ail cielo caminan.
'l'a,mhión J.as trmnaintes
leve., carnpani:llas
de la eILredadera
que tu man10 cui,da.
Y ('S blanra la re;;te
que al lieBamue agita
la pá,l ida mu a
de mi p~ía.
Si fie.~ta hri.Ilante
Falones aninrn,
&lt;le blacr1e:o Fe visten
&lt;louoollao; a,lliva,:;.
... A.5í te coaoomplen
mis ojo.~, el día
que nuestro;; amon.'$
0

NEVANDO.
I
Yo adoro la nieve
~Jt, ¡lije á mi niña,
miranuo loo CO])OO
cubrir la alt,a c~ma.i Beruht.o lo blanco ... !
_\mor ~imboliza.
pureza y en.:;ueños
y pr~peros dfo~
Color bla,nco luoen
ilas alm.is OOI1J(litas

d

II
¡ )Ialdita la nieve!
-gPmí esta al hora-da,
mi raudo lo.:; copn,;
l&gt;e.,;ar mi ventana.

LA ESTATUA.

___ XHico

- ,.. J o~
,

A/

•·
~~

...
I

;

/,

y
1

~

;i~;

ciclo bendiga ....... .

i Qué tri.-te In bhwco !
Do,lor trae a.1 üilma.
:;inicstro..-., ¡tfane:,,
memoria.~ amarga.;

.......................

Nicw en los ca\Jello.;
de la gent.c anciana
que en l'rú¡:dl-0, gl-oria,&lt;;
-no fía ya nada.
NiHc en bs canciones
un hcimpo lozanac-,
al Bopb focmulo
de noblr c.0 peranza
Y nieve en la d •n~a
tomida morlajia,
po,;tror ataYío ... ,
rnpaje qu,c e.;panta ...
Ye=tida ¡fo bhrnco,
{lt&gt;jó mi ador11d,1.
¡,,w rnÍL~ limpio ci r,Jo
d gris de Cantabria.
Yt~tid.i ele blanco,
la ví una mañana,
del tempfo -0011 otro
salir uespo;;:acla !
Lul• Barre ria.

Bl.vw.1:; vic:lefa-. que al c·aer L1 barde
:\le -.o,n rcí,tei.i deodl' t•I ,hfarnlo ,ono
l)p Laura, rina.ndn ,1k ,u., helllc,, ojo,Amor, aJ verme. .-e l,rnzó á mi pecho:
B:•.1nrn:,; vic,leta,- &lt;JUl' nl nwdiar 1a noohe
{)., ,le,pwnt1H:ei., 1h,l hakón, á tiempo
()ul' inquieta Laura. ,tparet,ió y, ('rI'&lt;l.Ute,
Allá, (•:1 lo azul, pa:I i•t1Pl:iú m1 hh·l'J1) ...
Blane;¡¡¡_, v;i-oleta.,: L'mbri,1gatl mi allmra.
C,u vue,,tro a.rl&gt;ma virg-in;1 l _,. al meno,;,
Ya qu1\ ú mi;; oj&lt;}, Lt oeultó la ,1m1b~a,
\'ueln1.n mis ojo, ú mirarla en ;.iuern&gt;s . . •
l,'ERNANORANA.

LA RISA ETERNA.

Cuan,lo p:1,-a,11 lo, dl'1ln,, de la_ brisa,
ln mi,;mo que por CUl'rda,- rn11.,1c,1,les,
rozmulo lo.., ,0010rr~ ma111rntialL'&lt;',_
lo-,; truec;t t'll riza.~ que p,tl't.'Cl'll nsa.
Y ,;i el alha dl'rrúma-l' inderisa
pnr la., hoj,:1,- ,le eien c:añawrales,
.-imulan rh,l rodn lo~ C'ri,:talL':i
reir a·!e,gre que ht luz iri"ª·
SP abren &lt;le ri~a l,b fr,l it'e, flores;
e-nvolvióndo.•c~ en ri"as ele fulgore~
bailan la" hoja~ ,,u ligera danza.
Y es que ooha Dio;; como infinito Jllil¡nto,
sr,•bre lo etel1Ilo 1lel humano llanto,
el eterno reir de la o,perainza.
8ALYADOR RUEDA.

-:--- _Tny A~ D ""&gt;L PA ~s ll,.JR.-A/rededores de Tizapán.

De lo,; follajes híunedo~ hajo la grata somh1 a
qne con ~n~ mil encaje~ la_ exten~a fuen~ ampara.
~L,hrc um:sgo~a ha,e. que finge muelle alfombra.
en pie se halla la Yé nu~ dt• múrmol de l'arrara.
La luz baja tmnquila ck:;de el t'ah_l'llo unrlo;;o
hm,ta el pie. que :rn,,tenta :;u e~vlend1,t lez-herman,1
de lo" fn1gante~ lirio~ ;-tic :'U gloria orgnllo,:o
triunfa el .•\rte, exhibiendo :su de,mndez pag&lt;1nt1.
Doquier que la lur. bl':'-a rn~ forma,-~ d_l&gt;,,earÍl
;:cutir en ella el ,;opio ele un e.,treme-&lt;.·11111cnto;
junto á ella el ,·iento pa,a ....,· hallúnclola tan fría,
tan 1m1tla y tan hl•rrn1r.:a, :-e '"ª quejando el ,·iento
Y la ll~via anhelara pre1Hler"t' á BU" cabello,,
c·rimo gota~ de iri~ r¡ne H' intt&gt;ndian al rayo
del ,ol, ó bi1.~n la I una rnirarht ú m, U&lt;-'~tellos
inclinar la cahC'za con ideal tle,nrn~·o.
Perdida~ ~u, mirarla~ ,-in lnz, en ln infinito.
el ,iento, el sol. la lluvia le dan ~u~ 1lelei~o~as
c·aritias. . . En ,-u t1H:o pecle~tal rle gran1 to
11i la, arn.- la alegran. ni la embriagan la,- ro;:a-:.
C1rnnrlo la tanle ríe "obre el ;.,angrit-nto Oca,o,
un soñador arti~ta que cruza mn1lo ~- ¡rnwe,
ante la erguid;t e;:tatua detiene el btrtlo pa,,o,
y ;:u mirada en ella ;;e vosa como un are.
· Y ante aquella mirada ,cerena ~- rloe:uente
c¡ue Ya del brazo al tor:&gt;o. ,,le! tor:&gt;o á la garganta,
he~atla· por un hálito dP ,icla. Yénfü ,iente
que en ,,u interior hay algo que ;:e e~treme&lt;:-c Y
( canta.
Bajo la tez que un día pulió el buril_ ;:c&gt;reno,
areleracla y lot'a la ;:ang-re corre: un nrn
rubor ,-ube á ;;n r&lt;r.-tro: ha.in el hintharlo :&gt;eno
por &lt;"l arti,;ta :;iente l'-U c-orazón rautivo.
Al soplo ele la ,itla. la ,&lt;1iáfana aureola
dr•l pensamiento Yie1te ,-u lnz. ~· la ama1,g-u1·a.
de lo,, humano;: goc·e~ wdadM, tri,-te ~- sola
rn su actitud inmú,il lamenta la est'ultura.
Amar qnisicra entoMes : amar con la Yche-mcncia
&lt;]Ue arra:;;tra á la hembra ardiC'nte de earne !. luz
, (formada;
.:e.u ti r;:c por ('] brioso coreel ,ele la r1em&lt;&gt;m·ia
á espacios infinito;: de pronto arrebatada.
Y sentir la sonrisa del apurado g-oct&gt;
en sus húmedos la.bios &lt;le rubíes c·,1rnales.
~- abrir los tersos hr?zos. y e;:tre1~1ecer~~ al_ roce
d e un pecho ardiente, lleno lle 1mpac1enc1as sen( ;:uales.

.... . . . . . ...... .. ... . ......................
Y cua,n,do ya h noche su velo ha de;;pl~ado,
cubriendo dei Poniente la luz risueña Y ,iva,
la estatua á sentir vuelve su blanro to;·~o l.-L1r~o
á tiempo que el artista se aparta ~e ,-u li1,lo,
irguiendo la radiosa cabeza pemativa.

fi. ~onzá/ez C1arrasco.

Los que veranean. salen á recorrer los campo,;, Jo,~ jardinc.., nue ciñen 1~ pul-hlecillos donde
'})refieren pa...ar la calturosa estación.
_Los ,paisajes más gratos saltan á ,;u vi.-ta, ~- hair lugares que llegan á ser predilectoo, por la
pla~1dez de ?u panoraa:ua, por las sombra.;, de lo-- follaje,o ó por la fre:;cura que les prestan las cristalmas contentes.
·
~fuchos de esos luga,res son a,n ommos; !'e le, cle.-igna con el primer nombre que salta á los
la.hios; n060tros. al recoger las impresiones fotognífica$, loo llamaremos tamhién c'ln u•1 nY·i-::
arbitrario, son "joyas del paisaje".

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�~L MU:KDO ILuS·TllA.DO

Domingo 2 ~e J uuio de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

LA PAZ UNIVERSAL.
. ... .

PAGINA l\;fILITAR .

LOS DELEGADOS MEXICANOS AL TRIBUNAL DE ARBITRAJE.

\

El ooñor Presi·dente de la República aco•rcló le~
fuera conferido el inmediato aseen¡;o á ocho ami,:ritados Jefes del Ejército, como j1ustifkado prnmio
á los importantes fief'Vicios q11e han pm--tado á la
Patria y á la coloctiv-ida.d de que forman interct;a.nte parte.
g¡ ~eñor General
D. Joaquín '.6. Kerlegancl e~ de la pléyade de patriotas
&lt;1ue en l~ campos
de bata11la _v en épocas de lud1a c•ruentoa, han ofrecido i:;u
.~a•ngrú }' ,-u,; ~crvieios en holoeau¡.lj;o
de la~ ~anta, c:au.,,acl
de la Patria.
Su hoja de ,-erYicios militan,, e, una
¡.:erie d-e honro,a~
no11a..-, a,í cerno ~u
vida privada C'::! un! sue~\,i(m ele atto" irreprodiables, porque el senor l\.erlega,11&lt;1, adeiiná, ele ser
un valiente soldado, es un cumplido caballero.
Xo solamente ha srrvido á la nat-i&lt;'.m wn ,:u
í',rpacla,. sino q~w ha ,~e~empeiia,clo pm.,..to,, de importancia, habienilo sulo electo Uoberna,clc►r Cone-titucional. del E"tado ele C'ampeühe; v ant-i&gt;, de
a:hora ha etfado tarnbié.n a,l frente ele una Zona
)Iilitar: 141 12a., que radi(•a rn Ync·atím.
El Ejecutivo ha tenido en cuenta t•.-to., mérit~ al c-oncedcr al H•ñor Kerlegarnl d grado de
Ueneral ele Briga,da, design,índolo la ~e&lt;-retarfa
de Guúrra para desemJ&gt;cñar c-1 ra rao de Jefe de la
va. Zona :\Iilitar.
h
, Don Lauro _Yillar, aetual J&lt;'fo cíe] 2-lo. Batallon de Infantena, e" :;ihora, en virtur1 del a-censo
c:on que fut agraciaclo, GenPral Brigadier.
:\Iuy joven, o-asi niño, ,:-;e filió en Pl Ejército,
ron el grnllo ele Alférrz, el año ele
18G.''i. Hápiilamente obtuvo los a&lt;-cen;,,os ~ub.-eeuente;:, y
en ll:i89, era dado á
rec·onoc-er como Coronel de Infantería
pe1man('ntc.
Ha ~ido ,,iempre
un militar pumloJloro"o \' un comJJl{•to caf1allero. ba-tante e,timaclo ele
i-u, ,:uperiorn-, qneriLlo ele ,:u subalterno,} apreci~clo por H10. amigos particulare,.
se registra en su hoja de ~e-rvi&lt;:ios nine-ún
&lt;-a;tJgo, Y hay ano-taeione~ honro,.;í,;imas er; el
nn~~10 expediente. Fué hecho pri,-ionero en la
aec_wn del puerto de San José, campaña de San
Lm "- Poto'
· tH·ol ,a numero~as accione,
81 , Y h a as1s
1
&lt; e gu~i;ra, teniendo siempre unn Yida de condante acc1-0n militar.
El Brigadier Don Miguel )forales e;;, 11110 ile
1 ~oldados que pueden conta~e entre lo;; de la
. vieJa guardia'", á pesar ele que es relatiYa.mcnte
J0; en; pero vimo iá la vi&lt;la militar en la época de
mas 1:1da pruel&gt;a para la nación, v ha sufri&lt;lo la-;
pednahdades de los más asiduos y 'fieles defefüores
e la Patria.
_ F ue' de los que se encontraron al laclo del sen1or Ju_árez en la fmntera, cooperando á ,,o,,tcner
e Gobieron en Paso del K ortc.
Tomó parte activa en el sitio de
Querétaro, y su hoja ele servicios está
lle'I!a de accio11P·
meritorias, qu
-tifican la de.,1g,rbción que del agraciado ha hecllo el
Supremo Gobierno.
Los jefes y subalternos del Sr. Brigadier )forales ma'llifootaron satisfacción por el ascenso
del militar.
--

La ,-pn,-,wiún L'n L'I año de 18!Hl la con~tituyú Lt
e,.m·oc·ac·ión de un er,:i~re"o Lle paz, 4ue 1h•hía k11er 1,or d&gt;Jt•tn rc,tringir lo, armament.11,:. ~ujehtr
la., futura~ c-uutir,:ws interiuwiorwl-.•,: ú ,trbitrnje,
l'-tnhlL•c·l'r rC'g-la:- para hacer m;\,; humanitaria la
~uerra y anular é-ta ,:i era po,iblc.
1·11 j,wen ,:ilenc·io,o ~· pen:,a.t1nr, un alt-rui~ta,
(¡uizá, un mí,ti{"o-XiM'.ás de R1&gt;manoft'-dt"::'&lt;k
pl forlln ¡]p la Hanbt Hu,ia C()n:i;regaba ú lo.: peritn,- r!l la "razón ch- la ,-inrazón", pam iuterrog,trk~ ,-,&gt;hn· la ma nent d1! mqw,li r fu tura,.:
c·:1rnic·l'rÍi1,:, ). m-reglar confp~rne á ju,ticia ln-- ,li,¡nttas ch• ptwblo:&lt;.
Al l limu1mirnto ,le\ jon~n C'z,1r re,,-

,

Por partt&gt; &lt;lt• }iéxieo. tan honro,:n.- nnmhramil•nt l• retayerl)ll en la,; ,i¡ruil'1Üe:- pr1·-r.•na,- : ,p110r
Lin•nciaclo D&lt;&gt;n )fanut'I .\,píroz. Emh,tj,ulor 1h·
Yúxicn en Jo,-, E,-ta.1l , l'ni,lo-:-, seíwr Litenti;1•lo
,T i.cé )1. Uamhna. 8uh,c•crl'tario 1le Hclaeiont•,- Exleriore,; · ~eiior Licenc:iallo Don .\1 fr;.&gt;1lo Ch,tn ,..,,
I&gt;:putacio al Con¡rre,o d1• la rniún, y ,efüir Lin·nc:aclo Don Ut":i,ll'r1 lfaig-o--a. ~Pnailor cll' l•b
l•&gt;tad,), Uni&lt;h), )lc•xieano,-, l'll_l"t&gt;.• retrat.&gt;:- públ:uu110~ h•)y.

]•:~ncliú prinll'ro h1 gt•ntil Ouilll-rmina ele
Holanr1a. rr{·ién a:-crndida al tmno glor io:-11 de h-- Or,rngp,; y cle,e,1.•m de m1)~trar
-,.u,- hL•nnr.,o,-; ;entimil'nto,-; y l'll uno &lt;lt'
l.1, p,thwio:- qm• ¡&gt;&lt;),1•en l1M rey••s dt' a,¡UL'l
p,1í, ,(• n•trniú la d&lt;)ita y trn,s:t•11th'ntal
a-amhk,1.
Pt•'Jl&gt;!'C·ia,; nrn, rn,olucione" vit'1ien .
di cu:-i1"1l'., :0t• cnc:i2"1111l'n y difit·ultailL•- ,e
11ron:11,•1.•n. _I" al fin termina, el ('l)n.grei-o: c,ra un himno ú la paz, un ditirambo
c.í la ju,titia. una ,-cric de nnblPs y lenrnta.da, ,1-pirac-iom•s el re~ultado th· la
0

a,,a.ml:lca.
Pero ú potn truena l'l cañún. "L' oyrn
grito-- ch- rahia y alariLlo,; de 111•,¡kc-ho :
ingfo"t', ~- húeros luchaban en 8ml-a\fric-a
('On furia nunea vista, y á pe,;,ur de Las
a-1piraeiom•., 1lt' Xicolás &lt;le llnmanoff. de
Jn,.; y oto.- ele U ni l lcrmina y de la,. re,-0ht&lt;·ione, de lo.s doctorrs, una nut'rn guerra a::-ola al planeta ...
;, ()uit•n· p,lo dPc-ir que el Cm1¡rn.':-O ha~·a :-i&lt;lo inútil éi de ~imple a1&gt;;1.rato? Xo;
quien• 1ll'l'ir t.rn ,;/)Jo que lo que un ·orador ilu,-tre 11,tmaha "h1~ i1npm\.•za~ natiya,; tlc, la rl.'alidad"', tit'llL' que prcpomlrrar
por mucho tiempo, á pe,ar d~ todo$ lo,
dL&gt;;eeo, clt&gt; los idiólog~.
J)p Arnéri~-a Rólo fueron com·oc:a11a, ,ln•
naciont'-- al Congre~o: lo~ F&gt;tado~ rni,, ,__ y }Téxi("O; ,v nue,,tro Gobi1.•rno, c·orreo,pondi&lt;'ndo á ese honor, de:::ig11ó á dos
de nm'-tro.s m.á.s di,:tingui-dos diplomático,:. los se:ñorr,; Don Jo,;ú~ Zenil y Don Se&lt;bastián de ~1ier
y Cefo.
En &lt;'l prntocolo re,-pcctivo, ,e e:-tipuló que eada
una de la.;: naciouc, rcpre,-.entada,- d(Signaría de-lega&lt;los que, en ca~o OfN,&gt;cido, dirimit•ran las dis-puta5 que surgieran, si a.-;í lo de~eab,tn los pueblos.

1,.a ,. el c:lamorco dt' la:- fiL•-b1, ext raor&lt;1i na ria.mente ,untuo,.a., con que ,-p -alu&lt;laba al Jde dP E~hulo
t•n ca,la una de la,- c-iutladl', que 1·i-itaba L'll ~u
exrur-.ión.
La re,petahle ,-rii.ora :\í ·Kinley rnfonui'&gt; rPpc-:1tinamrnte, cuando el riajL•ro _1· -.u -équito lh•gab:m ú la ciudad de :-;an Frnm·i:'tO Californi,1.
El c-able t,nuts,mitió in'lllL'Lliata i1otic:ia á to.lo el
mundo, Y la pre1w1 diaria diú cuenta &lt;l,•tallatln de
todo~ y rnda un.o Lll' lo,. mornp1tto~ de la enl"ermeda1l
de
tan
di~tinguilla
¡¡¡1&lt;·ientc.
La c·onn1c&gt;eiún en lo, E,tado, de la
Rc,púb•lic:a lkl Xort&lt;.• fué gran1k y c-on
Plla ~e pu,;o dl' manifie~to la cstima1·iún
qut&gt; el purblo dL·l YC'eino paí- tie1w por
,-u actual j&lt;1fr.
Por fortuna . despué:&gt; &lt;le rnrio, c1ía,; ue
c-..-peet&gt;u.-iún, la ,eñora ::\Le Kinle~· 1wohró
en al~o ;u ,alud y lh•garon á funilarse
l.t, L'-J&gt;l'ranz,ts &lt;ll' t¡llC' el lanwntahlc a,i:eidcnte no tL'IH1rht c·on:-;N·UC'neia• fu1w,tas.
A,í fué. PrOJito llegó una franca
conyak.-&lt;·encia, y l'l viaje, Yi&lt;&gt;lentamL•nte
in tNrtunpido, pudo refürnclar:'C.
Las rtVC'J&gt;t ione.,, Jo,-; bailc--. y las fic~ta, ¡rnpttlart•~ que ,L' tc•nÍiln prepara,las en
la ciudad ele ::--an Franci,C'o. no pmlieron
efrctua1·H: con la. e"plendiilPz acorclad:1,
pon¡lll' ln, Yi,1jero,; roh·ieron á emprender ,-u ruta c·uamlo la ,t·iiora 1IcKi n ley
se eneontraha aún deli&lt;:ad,1.
En la actualidad, la, salud de la lfütingttida. paciente NJ muy relativa.

,?~

X m•,-.tro gobit•rno lrn nomhrailo tres
num·o,; delega.dos al próximo Congri,.so

En el viaje que a.cuba de efectuar el Prc:-;irlente

c1e loR F.r.,tadoo Unido~ á travé.;; del territorio de
,la Unión del Norte, ocurrió un accidente lamentable que acalló, aunque :SÓio fuera por algunos

Pan-A.aneric:ano que habrá de celebrarse
en e.-ta eapital.
El a.umento de- la delegación e:;taba.
anunciado de,,1tle que se expidieron los
nombmmiento,-, de que dimos cuenta á
nues~os ledore.:; en el número pasado de
bte rema.nario.
.. J
, . ... per.,:onas de~ignadas ahora son los señore.~
Lieenciados Alfredo C!1avero, )Ianuel Sánchez
~Iú rmol ~- Emeterio de la Gar za (jr), que de8empeñará el cargo de :;&amp;gu11do Secretario de la Comisión, habiéndO'le tocado desempeñar el primero
señor Godoy, Secretario de la Embajada rnex.ica~na en Wa.;;hi11t,oton.

n!

l:&lt;:)l Brirraclier Don
Agw,tín García Hernández emp!YtÓ ~u
carreJia 41esde la clase de trooa. y en Sonora se ha. distinguido por lo., importantes se.rvicio,oue ha pre:,ta&lt;lo en
la campaña del Yaqui.
Ha sido Jefe de
varioo Cuerpo~ y
en la actua.lidad lo
es del l 2o. Bata.
.
llón dr Infantería
re.s1denc!a en Torin. Es un militar pnnd'o-no~
10,0 Y a•11:1er1t~ño, y su a;;cen;:o e; bien merecido.
Don Victoriano Huerta hizo sus estudios en el

:ºn

J

'

~-º

EL CONGRESO PAN-AMERICANO.

LA SRA. McKINLEY.

Domingo 2 de Ju~ de 1901.

'

SB. Gil.AL. IGllACIO A BBA VO .
A cnyo mando la columna t-:xpedicionaria al cAm~~1{a¡C~~:~eldes mayas, llegó a l pueblo de (. h&amp;n

Col!:'gio Mili~ar, y es un Jefe pundonorooo y ele
rele1·antes ruentos, asi como de muy bastos conocimientos técnicos.
. Después de haber ingrei:ado al Cuerpo de Inge~eros con el carácter de Teniente, ha obtenido por
ngurosa escala sus
'&lt;!:,('ensoR, y tiene
una envidiable hoja de servicios.
Desde hace algunos años quedó co'lllisiO'Ilaclo v rnn
opción á su empleo,
en el Cuerpo de
Estado Mayor, para mandar el 3er.
Batallón ele Infantería, que guarnece actualmente la
plaza de Ohilpancingo.

:f-:1 señor Brigadier Don Julián
J aramillo o;; uno
de los Yiejos soldad~ ; desde el año
de 1846 pre.~ta sus
im,port.ant.es servicio.;; en el Ejército,
siendo actualmente
,Tefe clel Batallón
de Inválido.~.
Ha merecido la
C'ruz de Con:;tancia
ele primera clase, la
que le fu{ concedi&lt;la por ha,ber combatido en el territorio de Puebla, y el Escuelo
ot.or:i;ado por la acción de Ohurubu-;eo, así cerno
numerosw diplomas.
l&lt;'ué prisionero en la éuoca de la intervención
americana, pero logró evadi,rse ele la pri:&gt;ión, yendo de-;de luego á presentar8€ á la~ fuerzas de
nueo,;tro Gobierno.
Es liberal por exoolencia, y su, a,cendiente;;
tuvieron singular fama por halier !leYa,do á cabo
he.dios extraordina,rios en la ludia por la in.depemleneia nacional.
El señor Bri~adier Don ?ifclitón Hurtado fiel
pa1iiil~r_io de la causa liberal, P:&gt; uno de los 'bueno", m!lrtare;; con que. ~uenta el Ejéreito.
Hu mgre:;o al 1Serv1c10 de las arma,- data de
186(j, ! e_n ~11 hoja de servicios no ,,.e regisura ni
la,; 1ni~ ms1gmficante falta al cumplimiento ele
"-t:s ck•búrei', y eo."a singular, en má~ ele treinta
ano,; que han tran.;;currido dewe que
~
sentó plaza como
Sargento lo. del
Batallón de Ti,radores de J aliRco, no
ha llegado á solicitar ni una hora de
liC€ncia para faltar
al servicio, del cual'
siempre ha sido e,;clavo.
Combatió contra
las fuerzas imperialista,-, hizo la
c:ampaña del Sur, y
·
lucihó contra lo.-; sublevados de Ycracruz conocidos
con el nombre de "Comuneros".
Estuv~ e,n el -sitio de Queréta,ro, y e:;ta ao('lon
le couqu1~to la c?ndecora.ción re"pec:tirn, a~í como
le fuer_on confendas la medalla por la acción fl.!
la ::\IoJoncra. y las Cruees de Con,tan&lt;:ia de segunda y tercera clases.
A más de otr~ delicadas comi~ione:&gt; que siem-.
pre ha_ des~mpenado, en la actualidad, y desile
ha.ce d1cz ano:&gt;, es Secretario de la Comandancia
)1ilitar.
El sefior C'oronel Doo Felipe ::\Iier fué almnno
del C?legio }Iilita.r, y ha obtenido ens ascensos
por ngurosa escala.
Tiene una magnífica hoja de sen·icios y es un
pll'Ildonoroso militar.
. Corta es su carrera, pero le han sido conferidas
importantes comisiones que ha desempeñado á.
satisfacción del Gobierno.
¡ ·'·
El señor ::\Iicr
obtuvo el grado de
Coronel, siendo {lesde luego destinado
al mando del 260.
Batallón, que l'1e
encuentra de guarnición E:n ::\Iorelia.
Ultimamente prestó Íllllportantes servicios, siendo aún
Teni..ente Coronel,
en el Estado de
Guerrero, y el señor
Presid~ntc de 1~ _República, en recompensa á
esos mismos servicios, -~ord6 le fuera expedido el
despacl10 del graclo ID1htar que disfruta.
~

.

Cumpliendo una promesa h echa á nu(:Stros lectores, publicamos el retrato del Sr. General BrnYo.

�D-0nüugo 2 de Junio de 1901.

.EL lIUXDO ILUS·Til.ADO
EL MUNDO ILUS·TRADO

1/

(Í

------- --.--

·---- - - - - _:_

-

-

- --

- •.

. •..J

Domingo 2 de Junio de ~901.

Otro lugar de nue3tra República que atrae numerosos
vi~itamtes en el tiempo uel verano, es ('.)bapala: un puerto pc,¡ucño en un pequeño mar.
Allí se tiene todo lo apetecible en la cáhda esta&lt;!ión :
hhias, air€'8 aspir~dos en la planicie amplia de las aguas,
fre::,&lt;:ura de las noohes lunaTe", que poetizan su luz en el
HHl\"e encr~pamiento del ole-aje.
En las playas del mar c,hapál iro, los acaudalados han
hed10 construir "cihalets'', al modo de los que vemos qu~
bordean nuestro arist0&lt;:rático Paseo de la Reforma. En
el tiempo del ver aino, se orgfüJi~an excul"Siones á los pueblo~ ribereñcs y ellas son como los "días ele campo" que
llamamos por acá.
Esta plana de grabados cla nna imoresión ele la hermosura y de lias escena" ele aquella ~stación veraniega, que
no por poco frecuentada, cleja de ser de la;; más importantes de nuestro país.

�Domingo 2 de J u,nio de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 23.

MÉXICO, JUNIO 9 DE 1901.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA,

Subsrripci6n me11s11al for4nea, I 1.5'.

I dem ídem en la Oapuai,

1.tl,
Gerente: ANTONIO CUYAI,

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TIPO MEXICANO.
Fot. &lt;fe M. Torre ,.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 22, Junio 2</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 2 de J u,nio de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 23.

MÉXICO, JUNIO 9 DE 1901.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA,

Subsrripci6n me11s11al for4nea, I 1.5'.

I dem ídem en la Oapuai,

1.tl,
Gerente: ANTONIO CUYAI,

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TIPO MEXICANO.
Fot. &lt;fe M. Torre ,.

�Domingo_ 9 de J unri.o de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 9 de Junio de 1901

EL ilIUXDO ILUSTRADO

LA HERMANA PEQUEÑA.
I
Eran tres herma.nas: las tres bonitas, las tres
discretas y las tres pobres.
El padre se llamaba Don Ambrosio, y era cesante desde el 29 de Septiembre.
Podía vivir con comodidad, po1,que había ¡¡horrado "un poco"; pero las niñas no tenían dote.
Una niña sin dote es un punto negro en la sociedad modema, porque la sociedad moderna es
posifü·i,,ta.
Las tres niñas de Don Ambrosio esperaban, sin
embargo, casarse con un millonario cada una.
La Yida que hacían era, según ellas creían, la
más á prop6,,ito. Era una. vida, sin embargo, que
á Don Ambrosio le traía á mal traer, porque el
pobre hombre no podía con el gasto que traía consigo.
Porque las niñas, ó, por mejor decir, dos de
ellas, Luisa y Aurora, no
perdonaban dive1rsiones Tui
turno preferido en día de
moda. Iban á pa~eo todos
los días, al teatro todas las
noches, de cuando en cuando á un té, de cuando en
ouando á un baile.
:Modesta, no.
:Modesta, que era la má,,
pequeña y la más bonita,
parecía la más neja de la,
tres por su ca.rácter.
-¿ Pero te educas pa1·n
monja ?-le decían sus do,
herl'tla!nas.
-Dejadme, yo sé lo que
lllle hago.
Y la dejaban y se marcha.iban todas las noches al
Teatro Real, 6 al E,pañol,
ó al de la Zarzuela. Don
Ambrosio ¡ es claro ! hacía veces de "mamá"
porque era riu&lt;lo y las niñas no habían de
solas. También iba con .ellas Isidoro, un pobre chico, emp_lea~o coi\d!? mil reales en un n:1inis~erio y
oue soha _p~gars~ , como se suele decir, siempre
que la fam1ha tema. un palco ó un coche alquilado
para pa&amp;eo. ·
. - I si_doro es un buen chico,---decía Don Ambros10 ;-tiene poITonir . ..
_-¿ Porvenir ?---decía L~isa.-¡ Bonito porvenir l
Die~ mil reales y republicano, y ahora que ya á
vemr la monarquía . . .
-¿ PoITenir ?-añadió Aurora.-Ya le he visto
cesante tres veces en cuatro años.
-En ca~1:bio,--observaba Don Isidoro,-tiene
IJ?-UChos ?ficios : porque, además de su sueldo, gana
cmco mil reales como administrador de una casa
~e la calle de l'.1- -~chue-a, y cuatro mil que viene
a s~ar
com1s10n vendiendo vinos de Jerez ...
i que! ¡ si el Isidori~ es una hormiga!
Y era v~rda:d. Isidoro era una hormi¡:mita. N 0
habJa ~ed10 de que convidase nunca á las niñas al
ca.fe m las _comprara un cartucho de caramelos.
Cuando iba al teatro, "acudía" cuando se empeza?a el segundo acto, por no verse en el comprom iso de tomar las entradas.
Dejab'.1 ~ue Don Am?rosio comprase "La Correspondencia para pedirsela prestada, y luego se
q~edaba con ella, y al cabo de tres meses las vendía todas l!;l peso y se ganabá tres pesetillas.
Pues senor, como digo de mi cuento las chicas
se ponían muy tiernas cuando las miraban los "gomosos", como dicon ahora. En la casa .eran presentad?" muchos de ellos; las niñas se trataban con lo
meJor de la corte.
Y 1\Iodestita, siempre muy seria y siempre en
casa.
Un día, Don Ambrosio ganó sesenta duros á la
lotería. Las chicas alborotaron la vecindad y no
pararon h~sta conseguir que los sesenta clur~s · fu,2ran repartidos á partes iguales.
Luisa con sus veinte &lt;duros se compró un v,J,tid_o de ~edalina morada. que adornado con uno, 1.erc~opelitos negros yqué sé yo qué, resultó eleg:mtís1mo.
Aurora abonó tres butacas de "callejón" en el
'l'eatro de la Zarzuela, CO'Illo quien sabía dónde ~e
colocaba. ilfodesta se gual'Q.ó su dinero y una noche, mientras las "chicas", como decía'e'na, salia-

¡;

?e

ron al teatro, salió ella con la criada, una criada
ele treinta años de servicios en la ca:sa y á quien
desde niña llamaban la "Chacha", y volvió al poco
rato con dos gallegos, portadores de una gran caja de madera, que llevaron al cuarto de Modesta.
L'.15 chicas -rokieron del teatro á las doce y
media, tan contentas, tan satisfechas ... el vestido
de Luisa había hecho furor. . . habían dicho á todos sus amigos y amig-as que se habían abonado ·
Don Ambrosio venía echando pestes de Salas y d;
la Zarzuela.
-,.: Qué tienes ahí ?---dijo Luisa reparando en el
cajón que había traído )fodesta.
-Kada,-respondió la hermana pequeña tapándolo con el cuerpo.

-:-¿ A ver, á ver qué has comprado ?-dijo Auronta.
-¡ X ada ! ¿ Qué os importa?
-¡Ay! ¡qué hurón! Apuesto á que es al"'una
tontería.
"
-Serán libros viejos.
-Algún retablo.
-¿ Es un organillo?
-Vamos, no seas simple, enséñanos tu compra.
Modesta se reía y no enseñaba lo que había dentro de la ,caja. No hubo medio de descubrir el secreto. Don Ambrosio asee-uraba nue sería algún
regalo nara. é-1, oue cumplía sesenta y cinco años
dentro de pocos días.
Las ,"!'
c 1~ca~" , con sus t rapos y sus prO'Veclos para ~l día siguiente, no vol vieron á ocuparse del ta.PUJO.
. Se dunnieron soñando con un batallón de nov10s, y se despertaron di&amp;puestas á molestar á la
hermana pequeña.
Por~:ue, eso sí, ~e reían de ella, la criticaban su
reclus1on vol_untana, pero la exigían que las peinase, que les diera el plan de un vestido, que las colocara las flores en la cabeza ó en el nelo. Modesta
era tan mañosa, aue todo se lo encontraba hecho.
Un día que fué Isidorito á verlas por la mañana, le dijo Luisa:
-¿ No sabe usted que mi hermana ha hecho
una compra?
-Ya lo sé,-dijo Isidoro.
-~ Qué es fo que sa,be usted ?-dijo l\Iodesta enlX!ndida de cólera.
--¡ Ah !-dijo entonces Isidoro poniéndose morado ;:-creí que me decían ustedes otra cosa.
Lmsa )' Aurora se miraron.
_-Pues sí, seño_r,-dijo Aurora,~ha. comprado
~i hermana un bicho que está encerrado en un caJ0n de madera y no se puede ver.
-Debe ,ser un anima,l ucho raro,---dijo Luisa.
Y se reian como unas bobas.
Isidoro cambió ele conversación.
-;. Saben ustedes que se casa el Vizconde?
Aurora se puso nálida.
-Xo puede ser,--exclamó.
-¡_Vaya si puede ser ! Como que acabo de oir
la pnm~ra amonestación en la iglesia de San Luis.
-¡ T1tere !-murmuró Aurora.
Y se marchó á su cuarto.
-La verdad es,-dijo Luisa entonces;--que no

tenía ninguna necesidad de haber hecho creerá mi
hermana Aurora que. estaba enamorado de ella.
Don .Ambrosio, que oía la conversación "ech'
un sermón''., diciendo que sus dos hijas ~ayor~
e~·an unas smiplcs, que se creían todo lo que les decian los hombres, y oue ...
En este ;111omento _entró la "Chacha" y dijo:
-:-Ahí viene la criada del cmtrto principal que
qmere hablar con ustedes.
-¿ Con nosotros ?-dijo Don Ambrosio.
-Eso dice.
-Llame usted á mi hija Aurora y recibiremos
todos á esa criada.
Vino Aurora llorando.
-¿ Qué tienes ?-le dijo su padre.
-Xada, que me he pinchado.
-~o será de coser,-dijo Modesta sonriendo.
-): o, porque no soy tan "cursi" crono tú.
Entró la cri~da del principal y dijo: ,
-Buenos dias, ¿ están ustés "giienos ?"
. :1)on .Amb:osio contestó por todos, y la criada
diJo en se¡;1.11da.
-Pues ... dicen mis señores que á ver si hacen ustés el favor de no armar ese ruido por las
no~hes,. poroue no lo puen aguantar, y á más que
está 1111 amo enfermo ...
Todas las personas que había en la sala se miraron.
-Ruido. . . ¿ aquí ?-dijo Luisa.-¡ Si nosotras
Yamo,; todas las noches al teatro, y en cuanto venimo;; nos aMstamos !
La "Chacha" .r )Iodesta se habían puesto muy
coloradas.
-Diga usted á los señores,-exclamó :Modesta
por fin,--que está bien, que no habrá más ruiuo.
Arpena_s se hubo marchado la criada del principa.l , llone:on las preguntas sobre ilfodesta y la
cnada antwua.
-¿ Se pu~de saber qué pasa en mi casa por las
noches ?-gritó Don Ambrosio.
-¿ Es decir que aouí hay "jarana'' en cuanto
nos vamos ?--exclamó Aurora.
-~ Te pasas la noche bailal1do, hija mía ?-pregunto Lmsa.
1\!o~esta se ech? á llorar y se marchó corriendo.
Ya ;ban á seguirla todos, c~ando Isidoro dijo:
-No es nada. Don Ambrosio; yo les diré á ustedes lo que nasa; dljenla ustedes llorar. . . se ha
asustado, nero. . . en fin, todo se arreglará ...
hasta otro rato !

II
Desde aquel día ilfodesta fué objeto de todo "'é•
nero de_ bromas? que se h~bieran prolongado ha~ta
con~ertuse ~n msultos, si un suceso inesperado no
hubie:a Yemdo á absorber toda la atención de la
familia.
U:na_ noche al volver del teatro, D.on Ambrosio
se smf:ó mal_o; ~ la madrugada se sintió peor, y á
1~ mana.na s1gmente dijo el médico que no durana tres días, porque tenia na,da menos que una
pulmonía fulminante.
-Sí,-dijo Don Ambrosio, que enfermo y todo co:iservaba su ma1 humor y su franqueza.-Se
e~penaron ustedes en que con sesenta y cinco
anos fuese todas las noches al teatro á los bailes.
al demonio, ¡ y es natural, reventaré como uná
bomba!
Luisa_ y Aurora cormprendieron tarde que el
pobre VieJ0 tenia razón. y lloraron desconso1adas.
Isidoro entró e?- la a~c?ba, y dijo:
-Don Ambrosio, qmsiera revelar á ustedes un
secreto.
. -Dejadnos solos, dijo el enfermo á sus tres hiJas.
-~o,-dijo Isidoro ;--que se queden
Y habló de esta manera:
.
-Yo, señor, hace mucho tiempo que tengo pensado casarme con Modesta.
El enfermo, Luisa y Aurora se quedaron estupefactos.
_-Y como ella Y.Yº somos pobres,-continuó
Is1doro,-hace m~cho tiempo también que,. contando con el permiso de usted, estamos preparando
la boda.
Luisa Y Aurora, aunque parezca extraño, rechinaban los dientes.
,-:-¿ Se acuerd8: u~ted de a.quel cajón que tanto
excitaba . la curiosidad de estas señoritas ?-preguntó Isidoro.
-Sí, sí, ¿ qué era?
-Pues era u_na máqu~na de coser que adqutrió
Modesta á medias conrrugo, y con ella y dos piezas de tela que teníamos compradas con nuestros

ahorros ha hecho Mod~ta en tres ,meses todos los
trapitos p ara nuestra casa y un equipo modesto de
novia. Mientras ust.edes se divertían y gastaban
dinero, Modesta y yo ahorrábamos y hacíamos
nuestra cuenta. Ese era el ruido que tanto moles-

:"lÍ .

. , ~]
~

. '

\~
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'

fiaiba •á los del principal.
La máquina de coser,
que parece una tormenta
d6Shecha.
Don .Ambrosio se incorporó en su lech-:&gt;,
extendió los brazos y en ellos se arrojaron
Modesta é Isidoro, ani011tras fa voz del padre decía:
-Hazla m'll(Y feliz, que es 11Il11Y buena ...
¡hijra mía ! ¡bendita seas !
Diez minutos después, espiraba sin haber dirigido una palabra á Luisa ni á Aurora.

III
De esto hace un año. Modesta y su marido son
los esposos más felices del mundo. Modesta, sin

LAREGENERACION DEL HOMBRE
POR LA MUJER.

El hombre es le que la mujer quiere.
iN'ada nos deja más in.diferentes que las cosas
importantes, ni nos ih.ace aná.s gracia y causa más
risa que los asuntos serios. Tomlll!Ilos interés
desmesurado en las fugas de tiplles, y dejamos á
un lado las predicaciones de los apóstolflS y l os descubrimientos de los saJbios; eJl último chascarrillo
nos trae ipreoorupados, 'Y dejamos .pasar inaid,vertid&lt;&gt;
el último iDJVento. De 'los ipe:r&gt;iódioos, leemos 1a
gacetilla; damos calaba.zas al drama por el género chico; preferimos l a música de baile á la de
Clámara, nos enojan las novelas tendenciosas;
gustamos de los cuentos escaibrosos; dlll!Ilos todos '1os Tolstoi y todos 'los libsen por un buen
Paul •de Kock, ry Wdos los órganos de catedrales
por u.na, buena "mario:nlba" chiaipam.eca.
En ese ,desdén y en ese olvido de todas las cosas serias, sensatas, útiles 'Y practicas, ha caído
un hacho trasoorulental. La simpática iniciativa
de un., joven, simpática talmibién, ry su idea genial
de ipr'Jllliiar con s,u oora.zón ry con su mano aJ. más
estudioso y al !Il'.lM inteligente de sus pretendientes, a-penas tha merecido una vaga mención en. la
'Preru;a ;y oo.a vaga sonrisa oo el rpúl:füco.
Y sin embai,go, la idea es feliz, es sana, es progresista, es moral y es trascendente.
El amor de '1a llllfU.j er ha sido siempre un gal,a:rtdón. Con él premiabam. las damas espartanas
al gl\lerrero IJ'Il!ás &lt;vallien.te, al atleta más robusto y
más ágil, 311. corredor más rá'Pido. Las altas cortesanas romanas da1ban su corazón á los vencedores
en el ciroo. En '1a edad lllledia, .las ialtivas castellanas ti.ralban su guam.te á la irurena del torneo, y
da1ban ron €11 su mano al paladín que 'lo irecogía.
En la época actual, sigue siendo el corazón de
la mujer, pramio ó recompensa de otro género de
proezas ry de otra suerte de hazañas. Suel~ conquista.rlo el que mejor anuda su corbata, el que
viste oon la firma del :mejor sastre. Lo obtiene
• con mayor facilidad q11-Íen ppne en linea de combate más caibahlerías de sembradUJra, ma,yor número de- cabezas ,de ganado maiyor, más y :mejor saneadas fi.nicas, ó tí-bu.los ,al portador menos depre-

embargo, tiene u.na pena. Su marido le ha prohibido todo trato con s,us her,mana.s. Luisa y Aurora, sin nadre, sin educación, sin recursos, h an acabado por ser dos a,ventureras. . . ¡ Era natura,l !
En "La Corresponden- cia" del otro día se lefa el
siguiente anuncio : "Se
vende una máquina de coser casi nueva; en la calle del Bonetillo, número
17, cuarto sotabanco".
Modesta y su m.a.rido
leyeron este anuncio y se
les arrasaron los ojos de
lágrimas.
-¡ Es mi máquina!dijo Modesta.---¡ El secreto de nuestra felicidad !
No me la quisieron dar
cuando me ca.sé, y ahora la venden ...
~Para ir al primer
baile de m.áscaras de este
año,-dijo l&amp;idoro con
desprecio.
-¡ O tal vez para comer mañana, I sidoro ! dijo Modesta.-¡ Ve y
cómprala !
Isidoro la ha vuelto á
comprar y 0011pa el luga,r
preferente del ga:binete
de s,u esposa. Luisa y
Aurora no necesitaban venderla para comer, porque
no les falta dinero. La vendieron porque la mfáquina en la casa era un mueble ridículo, inútil.
¡ Poroue es una máquina de "coser", y esas desventuradas. . . no saben l

rpaís y de su época, y del lagartijo se 'habrá. hecho
hoonbre.
La empresa es tenta,dora; la mujer frivola conspira. contra su bienestar y su felicildad; por tener
novio elegante, ibrillam:te ,y celebra,do, no conquista
más que un IIIlarido v~sátil, infiel, mund!llllo é indiferente.
'
La joven precursora, e11y-0 nombre ignoramos,
ha dado 'llil ejemplo que, de ser seguido, redun.dará en hien d~ la II1JUjer y de la patria, y si hace
prosélii.tos, IIIlerecerá !lugar aparte y escogido entre
las mujeres nobles y buen.as con que se honra la
huonanidad.
'lll1

.
.
EL OBRERO HÚNGARO.

Jr. )Y!. Flores.

Haibíamos aca1bado por refugiarnos, Gustaivo
ClllIIlpa y yo, en el fondo tele una cervecería, en el
Gros Caillon, á donde lle~bam., crono un coro
lejano, las notas desunidas, fragmentadas, de la
fiesta. La pereza nos invadía, una gran :pereza de
espíritu, u.n agotamiento moraJ, despuá, de aqueHa tarde de emociones intensas, variadas, ca,yendo crono 'Uila lluivia de colores, de sonidos, de siluetas, .de paisajes, de vida. Y buscamos una hora
de reposo, un alto, en el que poner en orden
nuestoos ideas que se esca,paiba,n por los l¾:,&lt;JU.jerillos
de nuestra :memoria, algunos 11D.inutos de calma en
aquella. ciudad febl'il, hidro-oxigenada ¡por [os
gritos, las luces, las banderas, la gloria de los pa[rucios, el m~mrento, l'a fuerza en acción, lai
gran fuerza r adiante del rpr'Lwer y •de la primavera, propagaida en ol€adas deslUlll!bradoras, en soplos de t r~unfal energía.
Y aquella sala, muy sola, muy tranquila, muy
burguesa, en los ·dinteles Jnismos del Certlll!Ilen, se
nos apareció como un rincón de paz, crono un
-éuseblo blasco.
pequeño santuario @ el que poder adorar nuestros recuerdos, nuestras 1lejamías, nuestros seres
queridos, un oasis de ,amor i!n el inacaba:ble desierto de la indift:rencia loca y bulliciosa. Ha,y en
cía.dos. También l-0 subyuga el que ha corrido el ootazón huma.no-¿ no lo habéis advertido?mayor número de aventuras, el Lovelace más rufor- una 'Predisposición á hacer surgir los contrastes,
tunado, el calruvera más empedernido.
los claro-obscuros, las antítesis, en ooya virtud
En suma, ,,n el pasado se lleg,a:ba al amor por nos oom;p1iaicroru&gt;s en salpicar tas mayores alela ostentación de la fuerza, de la agili'&lt;lad y del va- grías con las gotas amargas de nuestros dolores.
lor, y en los tiempos que corren, lo disfrutan y ¿ No habéis experimentado nunca, en :m.ooio de un
obtienen los goonosos, :los ricachones y '1as perdula- luminoso lienzo murrdano, la necesidad irresistil'ios.
ble de encerraros dentro de vosotros mismos, de
De 0!hí una aoontuaida decadencia de la juven- per,manecer solos, ,i rrevocaiblem@te solos, mientras
tud. La llllujer es la gran educadora, el excitan.- más abandonáis 'Vuestros sentidos-ese otro "yo",
te más poderoso de nuestras energías, la brújula ci.nsubstancial y efímero, que todos llevamos- á
de nuestra actividaid, la 11D.eta de nuestras aspira- 1as agitaciones del llllundo externo ? Y en ese esciones. Guam.do Ja mujer sabe d~cir : "Vuelve tado de conciencia vivimos, Gustavo y yo, unos
con tu escurlo ó sobre él", hace héroes; cuam.do cuantos llllinutos de 'llruestra 'V'ida propia, muy ini mpregnada de místicos efhwi os vue1ve la vista tensa, muy honda, a.llí en el espacio de aquella
á lo a1lto, 'Y responde á cada jmamento y á cada saila ouaidrangular, de rojas banquetas y mesas de
,promesa señalando el ciEilo, haoe apóstoles y anár- mánmol, oon un viejo piano en '1lil rincón silenm.res; si ama 'la. •poesía, enciende inspiraciones ; ciosa, desierta, sin otros concurrentes qu~ aquesi la ciencia, rpromueve estudios y suscita descu- llos dos :mexicanos soñadores, muertos de tristebrünientos.
m ry de tediio en la victoriosa noohe parisiense; y
Ouando lo que ruma es "la grona" y la opulen- algunos ipasos, un gran diaiblo,~ombrero blancia; ouando, r ormiántica, sueña con D. Juanes y do, de falda, 0JI1.rplio saco, figura de obrero ~ue
con Wertiliers, crea 'lagartijos, icodwiosos, cala.veras d.evoralba con gentil apetito un trozo de 'carne
'Y suicidas.
aoom'Pañándola. de prolonga,dos tragos de cervez~
De ahí que esa niña, que se ofrece oomo pr~o negra.
al estudio, á la apil.i.cación, aJ. trabajo y á la cienPoco á poco la ~eblina que ®lpañ&lt;Lba los objecia; que no se deja dé&amp;lun:nibirar con diamante~, ni tos se fué desvam.ecie~do, se impuso lra realidad, y
atmdü con ¡paJ.abras canden.tes, ni extraviar por faltos_ ,de algo más mteresante, :fi.jrumos nuestra
enJfemnizas ¡y románticas ivirtuldes, :venga á ser ateno10n en aquel compañero inéSperadp que el
entre nosotros '1.lll. sér excepcional, und atrevid·a y azarr- haJbía puesto en nuestro camino y que teníagloriosa innoro,dom, la precursora de u.n m1evo v llllos la seguridad de no volver á ver nunca. más
noihle aipostola,do 'Y la redentora de una ju.velltud que se :hundiría en el inmenso tropel de horuhr~
hoy frívola y mañama seria, hoy apática é inú·.ll y que 1haibía cruza.do, que cru.zaTia ,aún nuestro camañana la.boriosa ;y íeounda, encen-.ugada hoy en im.ino. .AJto, foerte, de un rubio de ensueño con
el vicio y sedienta de placeres fáciles, y en.tnga.ch ojos de color verde iprofundo, en los que briliaban
mañana á Ja labor fecunda y aJ. trabajo seri~-runos rpuntitos acerados, rostro de bondad suave y
Supongamos que encuentra mta,doras; qn.e, á can.dQll'~a: con un halo de 'Vigor, un pino del Nor•
su ejemplo, tddas las 11D.uñecas deliciosas y frí·v◊h,, te enroJecido por un ra,yo de sol del mediodía. Hadam en prefe:ro.r a,l más honrado, al más trabaja- b~ iacaibado de cenar-de devorar7
ya en sus
dor, al anás inteligente, al más ¡probo y aJ. más ,¡a- lfilll'adas se asomaba una flairna de ,gula satisfecha•
bio, a:ntes 1de :muoho, el en.jambre dorado invadi- una ~egría sana, cronunicativa, un.a alegría d~
rá los talleres, las escuelas, 'las oficinas; explotará raza Joven, plegaba en una sonrisa sus l abios de
minas, ilabrará. can:n¡pos, fundará. lalborrut.orios
de esfuerzo, de amán nobl€ ,d e hwha de
. :v la mariposa se transformará en' voluntad,
lanz-ará. negocios,
hoa:nibre resuelto á cumplir alegremente su oficio.
abeja. Un renuevo de actividad surgirá. del seno Y erufocando el ouadro que tenía delante se ledel ocio; la cantina. 'Y el d'll.b se vacia:ráin y se lle- ivruntó, y después de pedirnos excusas 'en un
naren l as colmenas del tralbajo, y la j,uven.tud ~rancés dep'.1.oraible, fuese deredho al piano y deperezosa y viciosa. se transfOIUilará. en una legión JÓ errar sus manos~-grandes, anchas, nervudasde hombres útiles, ,d e ciudadanos •dignos de su sobre el vetusto tecla,do.
1

�Domingo 9 de J ll'll!Í.o de 1901.

EL MUNDO I LUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

¡Dioses! ¡ Qué ejecución! Una fantasía del
" T rovador'', icorregida, a~nta.da, reclificada,
con fragmentos de su invención, con trozos iJllllprovisados, cambiados todos los tiempos, invertidol'
todos los efectos; un concierto iinimaginaible, absurdo, 'lllla pesadilla musical, que hacía saltar á
Crum.pa sobre su asiento. Acabó la cencerrada, y
el ejooutante, siemipre sonriente, con su sonrisa
fmnca iy comunicativa, nos reiteró sus disculpas.
Las manos anda:ban torpes; el mazo, el martillo,
lwi 'haibían echado á perder, ipero el amor al arte
quedaba siempre, en medio de sus correrías para
buscarse la vida, que lo haibían llevado á Pa.rís,
en donde los traibajos de la Exiposioión haibían
creado UID.3. activa demanda de brazos. Y luego nos
enseñó sus papeles en regla, su pasaporte, sus certiificados, escritos con caracteres desconocidos para
rnosotros, run montón de papeles con líneas cabalísticas, con gruesos rasgoMs, que él trataba de
explricarnos en su lengua.je lento y torpe, en el que
cada palabra tenía la ine~periencia pero tambiérn
la fuer~ de las motas
que había arrancado al
piano.
Era húngaro, magyar,
y venía de las orillas
del Danubio, á marchas
lentas, de comarca á comarca y de ciudad á ciudad y de villa á villa; era
húngaro, y al decírrno~lo
resplandecía en su cara
el orgullo de pertenecer á
un país valeroso y enérgico, conservado en toda
su tradicional pureza en
medio de la lucha en defensa de su nacionalidad
abatida, sofooada ; era
húngaro, de Monok, la
ciudad del gran patriota,
de Kossuth, el héroe, el
" leader", el desterrado,
el vencido glorioso que un
día había osado lanzar
contra Francisco José el
j'llramento de Aníbal.y se desborda:ba su entusiasmo á. torrentes, se esparcía sonoro y fresco (•omo una corriente p1:ce:ipitada de un ventisqi..-:n.
Em la fuerw., era el ,igor, era la acción sa111:.,
alegre, era la vida irradiante de la voluntad l;t'
una raza j oven que todavía no ha sentido, en las
desgra-cia.s que la han
atormentado, el morbo de
su decadencia.
Y mientras yo tejía, entre las confusas perspectivas ·de aquella c:tótica tarde, la., líneas del Poooll6n de Hungría, con sus esculturas y sus ailtares, sus armamentos y sus túnicas, sus misales y
sus espadas, Gutavo Campa se dirigió al ipiano y
dejó escuchar una tanda de los bailes de Brahms,
allí, -en aquella sala solitaria y olvidada, en medio
de la fiebre -de la fiesta.
¡ Ah ! La imipresión que el inusitado torrente
armónico hizo en eJ espíritu de aquel coonpaiiero
de u,na hora, á quien ·nunca .más deberíamos volver á ver ! Como a:novidQs por •poderosos impulsos interiores, todos sus miembros pusifaonoo á
seguir [os caipriehosos giros del bailable; hízose
llllás comunicativa, más saludable, su buena sonrisa fran~a, y por sus ojos de color pasó una niebla
q'lle se condensó en una larga lágrima que rodó,
rodó lentarmente 1hasta tocar los ilahios de aqúélla
boca enérgica !
Y yo sentí que mis pU!pilas se anublaban y por
mi espfoitu :pasaba. la amada sombra de Ja Patria.
A la :mañana siguiente, al recorrer la prensa
del día, y entre los "hechos diversos", leí que la
noche anterior había ,sido asaltado y muerto, en los
amplios terrenos del Gros Caillon, un obrero ex.tranjero, ,por una ban:da de mrulhechorfis.
Y pensé en el músico de la cervecería, en el
:niagyar expatriado, en el obrero de cabellos rubios
,color de ensueño y de ojos verdes con puntitos
:acerados.

(;arios _Díaz :Oufóo.

IMPRESIONES DE LA SEMANA.
RESUMEN.--Arriba telón.--La comedia española.--Sainetes y mujeres.
--El realismo escénico.--Las dos risas.--La agonía del teatro.
Muy pronto, hoy mismo, quoizá, va á abrirse er.
México una temporada de comedia española. En
este género de piezas &amp;ricas, de juguetes cómicos,
de sainetes, han sido siempre maestros y consumados artistas los ,poetas dr,a.máticos españoles.
.AJhora misma dominan en esa clase de fecundo
teatro, Javier de Buiigos, Ricardo de la Vega, VitaJ Aza, López Silva, y últimos en tiempo aunque no en lugar, los andaluces Quintero, que escriben con tal gallardía, elegancia y chiste desenfadado y natural, que no parece sáno que en ellos

se ha concentra.do la alegría Juminosa del cielo de
su tierra.
Esas obrillas, filigranas de realismo escénico,
podrían ser cOWlparadas á esas muieres que con
su irresistible gracia y su fácil donaire seducen
desde luego, no ibien se las mira terciar el mantón,
:poner los ,brazos en jarras, sacudir, con 'llil provoeativo 'ffiO'V~miento de cabeza, las f,lores del peinado, y retocar, con un guiño chorreante de malicía. sus canas llenas de pícara y sensual coquetería.
Y estas reales mozas, son descendientes por línea recta y sin cruzamientos espúreos, de las majas de Don Ramón de la Cruz, y si no fuese por
riertas diferencias y reform,\.$ en la indumentaria,
bien que algu•nas sean ligeras y de poc.1 importancia, se las creería Jas propias "Castañeras picadas",
las "Escopeteras", Inesilla, la de "Pinto", ó María la de "Los majos vencidos", vivificadas por
un poderoso y sobrehumano soplo, y vueltas -al
teatrn para recreo del púl:&gt;lico inteli¡imte y letra&lt;.....,.
En general, todos los sainetes modernoo son un
primoroso y acabado traibajo, son fieles ;y coloridos
,asuntos de la realidad ibien obseiwada, son pedazos
rle vida sociall tomados "d'apires nature",
plenos de luz y movimiento y ihasta con sus granos de refilexión y filosofía, espolvoreados, aquí y
allá, entre chist.e y chiste, para no obligar á fruncir el ceño iá. las "alegres máscaras".
Algunos, particularmentt!, están escritos con
un gracejo espontáneo, con soltura e~uisita,

Tienen rasgos deJicadoo, iliálogos de una. viveza
admirable, escenas regocijadas 'Y, sobre todo, personajes coipiados con cuatro línea¡;, á trasos gruesos-siluetas á lá.piz-,que dan claras muestras de
un fino espír.it'll de observación.
La llaneza popular está depurada en estas obras
hasta donde el arte lo_ permite, y tras el lenguaje
burdo-un caló expresivo y cauda.loso-se a divinan
las suaves mflexiones de nuestro idioma.
Haiy-es preciso-__porque así lo exige el géne- ,
ro- .;us equívocos y licencias, pero lle~ , una tan
coqueta envoltura de gracia, pasan tan disimulados y airosos, que sólo los oídos -malévolos pueden
percibrirlos, como sólo los li.ibertinos, descubren, á
prim- a. vista, á las ,perdidas q'lle se disfrazan de
señoras.
Los sainetes que ahora se estilan, por lo camún
no tienen a:rgumeilto; mas á pesar de eso suelen
tener intención y casi, casi una tesis, que es una
perogrullada, por supuesto, qu~ no se hian de ir
á buscar en estos juguetes, loo misterios y problemas de Hamlet.
Sin embargo, labores son éstos del ingenio, joyas corrientes, pero, por diversas partes pulidas
con delicadeza, y con una que otra incrustación
de cr,istal que, desde lejos, prod1Uce el efecto de un
dirumante.
Suelen los clristes en que abundan estas obras ser
burdos y pesados en demasía, á lo menos para nosotros los americanos, pues en Españá, según se
cuenta, son de uso corriente los que se transportan al teatro; claros suelen también ser los eufemismos, y subi&lt;las de color. las alusiones; otras
obras, en cambio, •hay y se diferencían de éstas,
en la delicadeza de su expresión, tanto más notable cuanto que imita deliciosamente la enrevesada
jerga poipuliar. Ahí están las escenas de López Silva para confirmarlo; pero agrupándolas todas,
puede afirmarse q'lle viven y son aplaudidas porque no llegan á lo soez ni despiertan esas carcajadas villianas que son, en lá. zarzuela de mallas, por
ejemplo, el himno triunfal de la grosería.
Por el contrario, esos vulgares proverbios, esas
picarescas imágenes, esos velados equívocos, provocan la risa rumable, la ligera, la aristof.anecia, la
que se confunde con -la sonrisa, porque apenas entrea:bre los labrios, la que suena dulcemente, como
si fuese la M:aroha real de la Alegría.
Esa es fa Jue nos aseguran que vamos á oir ::-n
el Renacimiento, con la Compañía de comedia españo1&lt;1, y con ese veterano de la "v,is", Cj-e' se llama J'lllio Ruiz. Ko falta, es natural, quien desconfíe.
Mas, por de pronto, se nota entusiasmo por
asistir á. este teatro, y á los otros, al P rincipal,,
con sus tiples semi-desnudas y sus revistas oonsonas, al Arbeu, donde próxima,mente se yesentará un cuadro de óipera italiiana, y á este Renacimiento con su nuevo espootáculo.
¿ Y haiy así quien diga que el teatro agoniza?
¿ Efectivamente sucederá esto? El tema es viejo y algo gastado.
Yo pienso, dice un crítico, que el pueblo, el
que forma el gran público, hoy no se identifica con
las obras de lia. escena, y fácilimente deja que le
ganen la vol'llntad y el gusto esos espectáculo&amp; de
h'.3'ja estofa, híbridas creaciones, productos de vanas artes :mezcladas con muohos vicios. Y la
parte selecta de la sociedad milta, los e.&lt;\PÍritus mejor educados, de gusto más puro y fino, nrefieren
~ozar ~ solas la belleza menos estrepitosa y más
simpática ,á, sus int4nas aficiones, más importante,
más espiritual, ,más profunda, anás humana que la
que ofrece el género é. la moda.
Muchos piensan que esta decadencia general del
teatro es iinevitable.
Y o opino con los más que para la sociedad presente, es la n01Vela género más propio que el teatro; pero no creo que estas fol1lllas distinbas del
Arte lhan de ser sucesivas, sino que pueden y deben coexistir, aunque unas ú otras predominen
seg{m •los tiempos.
Hoy, el .predomiinio es, sin duda1 de la novela;
pero no po--:- esto se anunciE! como necesaria la rui~ •del teatro, ni se diga que por estrecho¿ ini, ..di.mente p_ar~ l,a. misión del arte actual, y convencional, y hmitado, debe mo:ri.ir, ,pudiendo, como pue-de, mejorarse, ensancrhar sus moldes aspirar á
nueva vida, en restauración _proveohos~ para él y
para los progresos del .espíritu colectivo.

.Cuis &lt;;. Urbina,

Domingo 9 de Junio de 1901.

Fot. de M. Torres.

Tal era el cuadro. De su fondo umbrío
Se alzaban rachas de rugientes notos
Que hacían caer en el hogar vacío
Las aves muertas y los nidos rotos.

EVOCA...\.Cl ÓN.

Llauto y caricias en doliente coro
P.rinué á tu mal en su terrible exceso,
Mas no nudiste n i escuchar mi lloro
Ni responder á mi angustioso beso.

Mustia la faz, enmarañado el pelo,
La voz deshecha en discoroantes notas,
Y en la actitud de quien implora al cielo
De pie en el nido con las alas rotas.

Inútil era que en los firmes lazos
Que enca.denaban mi dolor al tuyo,
Te sacudiera en mis convulsos brazos
Y te incensara con ardiente arrullo.

Tal era el cuadro en que á mis ojos fuiste
Flor an-ojada á la aridez de un yerno
Donde se alzaban en connubio triste
)fi alma convulsa y tu cerebro enfermo.

. Luché ante tí por desgarrar la trama
De la tiniebla que á tu sér cubría,
Sin ver que tú eras la inconciente llama
Y yo la sombra que en la llama ardía.

Ese era el cuadro. Su recuerxlo deja
En mí una extraña sensación de espanto
En que te miro balbutir la queja
Y trás la queja modular un canto

Inquieta ó triste, ó aipacible ó ruda,
Siempre te hallé, mientras duró la brega,
Para la voz de nuestros hijos, muda,
Para el raudal de mis pesares ciega.

Mientras la fiebre en su furor dejaba
De:::-coloridas en tu faz las rosas,
Tu frente herida sin cesar giraba
E n un abismo de infernales cosas.

Horas eternas, pavorosos días,
Noches sin luz, cOIIllo el insomnio largas,
Como las cuencas del sepulcro frías
Y como el soplo del tormento amargas.

Como una flor descolorida y mustia
Te ví en mis noches de aflicción ardiente,
Trás un acceso de febril angustia
Sobre mi pecho doblegar la frente.
Jamás te he dicho que vertí mi llanto
F.IIl erupciones de dolor que ignoras,
Cuando alternabas tu Horoso canto
Con el clrumor de las nocturnas horas.
Jamás t,e líe dicho que ante tí de hinojos
Ví extremecerse, en tu inquietud de loca,
Con refulgencias de ansiedad tus ojos,
Con carcajadas de dolor tu boca.

Y en ese .mar de sensaciones rudas
:Miré caer mis esoeranzas yertas
Unas tras otras, como sombras mudas,
Sobre U'll osario de ilusiones muertas.
Por eso siempre en las memorias mías
Irá el recuerdo de esas noches largas~
Como· las cuencas del sepulcro frías ·
Y como el soplo del tormento amargas.

jJe11ifo Fen fa nes.

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F.L

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo_ 9 de Junio de 1901.

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Fot. de. M. Torr~.

\tr~-rno 1LUSTRA1)O

�'Una gran empresa &amp;tezicana.---clerrocarriles cXi6algo 9 cXor6este.

-Estación de Tizayuca.

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.

.

Estación de Somorriel

1

o.

Fachada de los Tallerce.

!'

•

Sr Lic. T,,mli.s \1 H 11cern,
~uperiutendente

Construcción del Pnente del Tecolote.

.A.t.entos á los adelantos del _eaís, tenemos la
satisfacción de presentar á nuestros lectores el grado de prosperidad que una empresa mexicana, la
de los .l!'errooarriles de Hidrugo y del Nordeste, ha
'aJ.canzado en el corto tiempo que tiene de explotar
las vías que ella construyó.
Los datos siguientes los adquirimos acercándonos á un alto empleado de la Compañía.
Las líneas que pertenecen actu.aJ.mente á los
Fel.1l'ocarriles de Hidalgo y del Nordeste tienen
una l-0ngitud totail. de 214 kilómetros. De ést-Os,
161 pertenecen al primreo y los restantes aJ. segundo. La,s dobles vías en las estaciones, alcanzan 'llila longitud de 19 kilómetros.
La línea más corta en proyecto hasta el puerto
de Tuxpan. tendrá una longitud aproximada de
250 kiil.ómetros, desde su unión c&lt;Jn la vía actual
en las cercamías de Santiago, de m-0do que el
pue!to de Tuxrpan quedará á 380 kilómetros solamente de la ciudad de México,
El anoho de la vía es 3 pies ingleses-914 milíimetros. El :menor radio de las curvas en la vía
construida es 150 metros, y la mayor pendiente 18
milímetros por :metro; en la línea por C-Onstruir,
según los estudi-OS hechos hasta hoy, el radio tendrá que reducirse á 80 metros y las pendientes llegarán á 25 a:nilimetros.
Los rieles son todos de acero, de 40 libras por
yarda, y los durmiente~ de encino casi en la tot.alidad de la vía, pues los pocos de ocote que aún
quedan se están substituyendo rá,pidamente.

V•
Las obras de arte de importancia, son el puente
sobre el Gran Canal, el del Tecolote y el de 'l'ortugas, éste úJtimo notable rpor su ligereza.
En nuestros grabados se ve uno que se refiere á 1a
construcción en el puente sobre el Gran Canal,
del pilotage que sirvió de cimiento á los estribos,
habiéndose claivado en cada lad-0 45 pilotes de 15
metros de largo y 45 centímetros de diámetro en
la cabeza. Otro grabado representa la construcción de la bóveda de ladrillo rpara recibir el terraplén en la barranca del Tecolote; se vf! el andamiaje oonstruído provisionalmente para dar
paso .á la vía mientras se terminaba el puente de-finitivo.
El número de estaciones actual.a:nente es de 20,
siendo terminales las de Paohuca, Irolo, Tortugas y México; ésta última, situada en Peralvillo,
y cuyo proyecto es obra del Ingeniero Antonio
Caso, está en construcción, y contiene Mnpliarmente todas las dependen-cías necesarias para un
buen servicio de pasajeros. Su fachada es de la
fü1111osa cantera de Pa.ohuca, con la que ahora se
construyen todos los edificios de importancia.
El Ferrocarril está provisto abundantemente del
agua necesaria para el servioio de sus trenes, habiéndose invertido un ¡fuerte capital en consegui1 lo, pues es provel'hial la escasez de agua en la
comarca.
Eu sus esplfodidos talleres de Peralvillo, const_ uye carros de carga y a,un de pasajeros y hace
_, reparación de sus locomotoras. Entre ~uestros

Estació.1 terminal de México. Peralvillo.

Sr. D. Ga brid Menctra,
Gerente Gmual.

Sr. Teodoro CheTannu:r,
Maestro u1ecánico.

~r. Fn1ncisco Barrera,
Ingeniero.

---Z:1"1:NtCO---

.

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,,.,,.,
•'C,.,..,"i.º

Plano~del trayecto

los:ft"rr oC'arriJes

arabados, e,;tá el de la .fachada principal de los
talleres construídos de ladrillo y tepetate, y los
que se ;,efieren al interior del salón de maquinaria. y á la fundición, estando tomada l?- fotografía de ésta última en el momento de salir del horno el metal fundido, viéndose á la izquierda del
grabado la operación de llenar las cajas con dicho
.metal.
El númer-0 de trenes que diaria,mente recor.ren
la vía es de 18, siefülo 6 de ellos especiales de p-a::;ajeros, 4 mixtos y 8 de mercancías. _Cad!l. trnn
de pasajeros camina en los días ordm,,t·w3 con
cinco coches; los trenes de pulque llevan de 15 á
20 carros. La Empresa posee actualmen~l' 24 locomotoras de los diversos modelos que mue3tran
los gra:bados, siendo 21 de ellas de la conocida
fabrica "Baldwiu Locomot1ve Works". Llanu1 la
atención el perfecto esta.do de estas máq~i1;1a.s, pu~
diendo asegurarse que en tan buena cond1c1ón esta
la número 1 oonstruída en 1883, como la numero
2-! que ent;ó en servioio el año próximo pasado.
número de carros de pasajeros es de 41, y de
carga 210.
La Empresa tiene establecidos ó subvencio1:a,dos
servicios de carruajes para Zacatlán, Huauchinango, Huascazaloya, lluayacocotla, l!ineral del
ühico y Cumbre de Pahuatlán. Ree1en_t~mente?
el señor Mancera ha cooperado con el Gobierno ~0L
Estado de Hidalgo á la apertura de un camino
carretero por Iluayacocotla á Zacua~t~pán, y de
su propio peoulio ha reparado 5 kilometros y

Ei'

abierto 4 nuevos en el crum.ino á La Cumbre de
1,ahuatlán. 'l'ambién ha construido 1ti en el de
l'a.clmca al :Mineral del Chico; la distancia entre
estos dos puntos, debido al nuevo camino_ se reuuce á las d.os terceras partes, y á la mitad en
t1runpo.
.
El número de personas ocupadas en los diversos ramos del Ferrocarril es 880; de ellos, 260
en "las estaciones, 230 en la reparación de la vía,
150 en los taJ.leres, 100 en los trenes, y el resto
en servicios diversos.
Jill número de pasajeros transportados en 1899
fué de 264,000, y en 1900, de 280,000. El número de toneladas de carga fué de 190,000, y de
240,000, respectivamente, en los dos años citados.
Las rntrada.s brutas al año, pueden estimarse en
$ 900,000. Esta cifra nos sugiere un sencillo
cálculo, que S011I1etemos á la curiosidad de nuestros lectores :
El flete actuaJ. por ferrocarril es, cuando más
una tercera parte del que _antes se cobraba en ca rros 6 diligencias; por consiguiente el público
ahorra anualmente haciendo uso del Ferrocarril de Hidalgo, $1.800,000. La. subvención total pagada hasta ahora por los Gobiernos General y del Estado ha sido de $ 2.000,000; de manera oue la Nación recibe ANUALMENTE la cantidad que el Gobierno ha dado una sola ve~. Haciendo este cálculo extensivo á los otros Ferocarriles, y teniendo· en cuenta gue la red actual en

•

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Locomotora núm. l.
Locomotora núm. 16.

�J)omingo 9 de Junio de 1901.

7

Construcción del puente del Cran Canal.

•

La riqueza de la co- ------ - marca que la línea
atravesará entre Santiago y Tuxpan, es
prodigiosa: 1Iagníficas
maderas preciosas y
de construcción, como
cedro, aguacatillo, caoba, ébano, zapote, chijol, etc., etc., maderas
de tinte como moral,
sangre de drago y
otras; adc,mái::, árbol
ele hule, carbón de
piedra, ohapopote y
petróleo. Respecto á
produotos agrícola~, el
terreno es inmejorable
uara el tabaco, café,
caña de azúcar, frutas de toda especie y,
por último, la ·vainilla, más y más apreciada cada día.
Publicamos los retratos de los señores
Don Gabriel ::\lancera, propietario y Gerente
General del Ferrocarril y tle su sobrino, el Sr. D.
Tomás, del mi:-imo upelliJo, 8uperinten&lt;l.ente General. El señor Don Gabriel ::\lancera es lp que

la Hcpúhlita es u.e 15,000 kilómetros y el Ferrotarril u.e llit1algo sólo tiene 200, re::;ulta que la
~ ación utiliza. auurumente $150.000,000.
Se
tomprende así que hi gran prosperidad que á
)léxico han tl.a&lt;lo ,ms vías ferreas, y la buena inn:r,-ión del dinero que un Gobierno progresista
como el nuestro, haee subveneionado los l!'errocarrile-,. El Ferrocarril de Ilitl.algo se principió en
Paelmca cl año t1e 187!), :;iendo propie&lt;lad del Gobierno tlel Bslado; en 18ti0 fué tra::;pasado al
Br. Don Gabriel )Ianeera, su actual poseedor,
habiendo llegado á !rolo en 1883.E: servicio de
pasajeros se hizo por el Ferrocarril 1'Cexicano ó
de Vcracruz hasta t::l año tle 1889,en que terminada la vía á 'rcoloyucan, los trenes de Hidalgo
pasu:han sobre los rieles del Ferrocarril K acional
ha~la la Ciudad de México. Construi&lt;la la vía
del S orJeste entre 'l'izayuca y la Capital en
li:&gt;90 c-e~ó el serYicio anterior; el año de 1893 los
riele;, llegaron á la ciudad de 'Í'ulancingo y en
1897, á Tortugas, punto te1.1min:tl actual del Ferrocarril 11 iua]go. ·
•
El ponenir de esle Ferrocarril es brillante.
Consti'uiJa la línea á Tuxpan, qne es la más corta de la Oiuclatl. de )léxico al Güllfo,y el puerto,
que 'quedará en condiciones análoga.~ ,al de Tampico, el cornerc:io einropeo seguirá forzosamente
este Jerrotero. El 11io de 'l'nxpan tiené en su tlesomboc:adura 500 rneLros de anchura y 7 metros
de profundidatl.; con;;truíclas las escolleT-:l.S y
dragada la barra, la corriente del río hará bajar
ol fonJo, y los vapores, aún de gnm calado, poJrán entrar al pueTto quedando completamente
al abrigo de los foertes vientos qne frecuentemenle azotan las cMtas del Golfo. En 'l'ux1)an y sus
eel'C·anías la fiebre amarilla es rarbima, siiendo
~ciialados los caBos que de ella se han conocido.
Puente de Tortugas.

Interior de los talleres.

se llama un carácter: muchos obstáculos sé han
presentado á su paso,
grandes dificultades se le
han ofrecido en su tarea,
y con admirabie energía,
con una constancia digna
de lodo encomio, ha continuado imperturbable su
empresa ha,;ta vencer to&lt;las la-1 etapas con satisfacción de propios y extraflos·. El Ferrocarril
ha siclo construído casi
rn ~u totaliclad por el señor l n "eniero Antonio
Caso, q;e ingresó á esta
empresa úl mismo año de
su fundación. Este r,eñor
ha sido hábil y eficazmente secundado por el señor
Ingeniero FrJJJ.oisco Ba-

Domingo~ 9 de Jumio de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO !LUSTRADO

VERANEANDO.
Hablábamos tres ó cuatro amigos, en amable paciente, y lo demostraba haciendo fulgurar sus
compañía, en uno de muchos sitios de reunión, negras pupilas.
Sobre úl pavimento de la calzada, las esferas
acerca ¡ naLurahnente ! de las mujeres y, muv
principalmente, de las mujeres hermosas, cuand; amarillas ó rojas rodaban al impul,;o del mazo;
uno de elloo, entusiasta é impulsivo como pocos · r&lt;'Ía Rosita l)ommier,-un bibelot precioso y juexclamó, dlirigéndose á mí:
' g-uetón--con una 11isa ele pájaro que escapa, y
-Si usted hubiese pasado, hace unos cuantos tnando yo pasaha cerca Je !Babel Zárate, ella tuvo
clías, el instante de complacencia de que yo he la galantería ele voher,:e á mí. para decirme, cirnbranclo su cuerpo como un tallo lilial:
gozado ...
Y me refirió Como, 1111 domingo
del mes de Mayo, pa~camlo por los
alrededores, había hallado en Coyoacán una plaza, y bajo hts enramadas del parque, una catlena de
rosas virientes v un coro lle :;onri~
sas argentinas. ·
Hablaba con rntu~ia"mo !al, exponiendo de tal modo sus impre~ione-s, enamorarlo cie~o de la belleza,
que creí ele buena fe en que el ca f&amp;
y el sofocante calor ele la estación
perjudicaba el e;::taclo ncrrioso de
nuestro amigo.
-Yaya usted y se conrencrrá; no
hay nada más he1111050 que esta estación en algunos de n nl',.;tro~ ¡meblos cercanos á la rapilal. ~\quí no
se respira, no se rive, no se Yen más

Interior de los latlt:res.

rrera. El último de los retratos que publicamo,
pertenece al Ji mHlo se flor 'l'eo&lt;loro Uhernnnier, q ne
()(·npú el pue.:to &lt;le maestro mecánito ha,;ta su
111 ucr! e en F\-h, éro &lt;lcl corriente año. La instalación de lo•s talkres y el
magnífico estatl.o de todo
el material roJante, son
debitlos á su pericia y actividad. Su hijo, el señor Francisco Chevannier, oeupa actualmente
el pue.sto ué maestro mecánico: es un j oYen instruítlo que perfeccionó
su;; conoei mi entos en la
Fábrica lle BalJwin, en
l'bi ladelphia.
La estimación que el
público demue,-tra á e~te
l'en'cl(•11Til y su estado
floreeiPnte, reconocen por
canrn el excPlente se1Tic:io y la complcfa regularitla&lt;l ·ele su~ lrenes, pue~
10;; horari&lt;)._~ se cumplen
con tocla exactitud. Respecto á accit1cntes, son
tan raros y ele tan poca
consideración, que basta
citnr el hec-ho de que en
l os 18 a fios que la vía
llern clú ~er explotada
por rapor, se han transportado no menos de
:3.000,000 de pa;,.ajero~.
sin lia.l,er muerto uno
solo.
Pant trrminar, una
p,nticularidr1d notable y
tal vez únie;t en los ferrocarriles del paí,: En las
J
líneas de Hidalgo,no hay
un solo empleado extranjero; todos, sin excepción, desde el Sr. M:anrern hasta. el último ele los opcrariw son mexicanos; el iN1zo y construc,ción han sido hechos por
Ingenieros mexicano.,;; la administración est.á á
rargo de empleados mexicanos, y en el serYicio
de trenes, locomotoras y taUC'1·es, sólo se emplran
_,. ~r han emplea.clo siempre obreros mexicano~.

***
Por esta amplia nota informativa que damos á
los leotore~ ele "El :\hrnclo Ilustrado", podiiá ver~P que la iniporla nl'ia de la c1mpn•fa clt' loo ]i'crrocanilr;; Ilitlalgo y :Xordeste, es verdadera y digna &lt;lp t,rner,c en c-on~itleración, para que sirva de
Pjcmplo á lo,; hon,bre~ tt11e, eontamlo con _potlcrosr'.~ rlomcnlos pecuniario,, ile1'C'c)noecn lo que purtleu llegar á valrr la.s g-ranch'~ empw;;,1s implantadas rn )léxico, á la hora cm que el florecimiento
inJ11Sirial empieza á cimentar:;,e y la protección del
Gobierno está peifectaiillente de acuerdo oon la:;
ideas de engmndecimiento y progreso del país.

to á la Belleza enciende sus pebeteros. Rosita
Pommier, 'l'ercsa Salgado, llevan en sí toda la
gracia del ingenio francés, todo lo picaresco y
enloquect:dor del espírih1 latino; Emmy Biitner
pa,a silenciosa y arrogante, la sombrilla abierta
sobre el homhro, como una encamación del arte
plástico.
l'uando el Yerano vuelca :sobre la capital el
ínc&gt;go Je todas ::u,- fragua,;, y lit eiuda.d se calcina
enn1elta por Ja roja clámide Jel incendio estival, Coyoacán abre de par
en par las Ycrja~ ele ,;ns '·l'illas", estallan sus ca pullM, ~acullcn st1 follaje los f1'&lt;•,no,; y Ju; ,:tuccs, Y, cuando' la ll'Ol"hC 11:g,~. al pie de cada reja
canta una estrofa tlc RlllOr.
Cuánto daríai,; pol' YiriT ali siempre; por lanzaro,; al rnh, llcvanJo
por el talle á Tcre., a Rivas; por
charlar al lado dr Emma Pommier,
de .To,efina Ilal'o, ele Tar,-ila. Sierra. flor c1e ingPnio v &lt;le virtud.
Cuánto diéi~ai,: ponrue las inmulah]e;; li.,yeg rle la nat11r,1leza, rornpienm ~t1;; t·,ulrua,: de e,-cla1·ihul, y
en l'l'Z de la ,:ucc,-ión da los ! iernpos
y tle la~ e.,.:lationc&gt;,:, qurclara utm etern,1 juwntud YÍYicla l·n un perpetuo
··r&lt;'nmeo'·.
Y cle.,pué" ele Yagar rn el grato
pnehkl'illn, junto á lns rosales en
flol' ~- rntre la pajarc,:ra algarabía.
dP ]a,: .i ugaclora.~ rle "ericket'', con
t111é enorme pe:-al' n· uno á lo lrjo,; la
grnn t:iu&lt;lad. la t",Íl1111,1cla en!re brum,1s lle p()lrn, ebria ele mm·imiento,
c-on su~ asfalto.~ enfel'lno,: ele insolación, con su,; largos arnnitlas barreteadas por la fiebre de embellecimiento ...
Y el monótono chirrido del trolev
finge una burla. para los que vol~
Yemo~ á la melrópoli, abandonanclo
fa plácicla Yi cla del pueblecillo veraniego.
A. González Carrasco.

1

•

que nubes dé polvo y edificios á medias; no se vcm
más que semblantes abrumados y trenes replutos
d e gente que se impacienta por todo ...
Y una mañana dominical en que el sol é.~plend.ía como una onza. ele oro'. hice mi eniracla en
COl)"oadm, trémulo de emoción y de anhelos,_ de
inquietud y de esperanza. E,-taba en el récmto
de la Belleza.
El cricket; ¡ qué hermo;,o pretexto! Allí en el
parque, bajo las arboledas ,c~·clú-claro, csb?lta ,Y
graciosa, llena de amable scnc11lez, fué Julut Zarate quien me dijo sonriendo_:
.,
,
- No llega ustecl en la meJor ocas1on; aun faltan muchas y no sé si vendrán á tiempo. .:i, ?
-¿ Pero es que usted cree lo que me w.ce.
-Sí· mire usted en derredor: falta Gila O' Gorman; f~ltan las Sierra; faltan. . . . .
•
,
La interrumpió Emilia l\Iiranda_ ~v1tándol'.'- a
tomar su puesto en el juego. Enuha estaba JJID-

-Aenérdese uslcd de que yo quiero mucho á
mi pueblo, para que no diga de él más que cosas
bonitas.
Y me lo l'ceomendaba todal'Ía ...
-1Iire usted, co,mpañero fotógrafo, mire usted
qué hermosa adquisición seria si lográsemos obtener una instantánea de Emmy, lanzando airosamente el "gallo", con un golpe de cesta ...
- ~i lo procure m;ted,-mc contestó el fotógrafo-allí se velan todas las placas.
•
-¿ Porque no hay luz suficiente .. . ?
- Al contrario: por sobra de luz; es cmno el
sol : hay que verht con cristales ahumados ...
Ante Emmy Biitner, grave y hermosa como un
monumento de arte, la admir ación estalla y_ el cul-

�Doming~ 9 de J un.io de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
con el noonbre del señor General Don I gnacio A. Bravo.
Subsanamos hoy esa equivocación, publicando
los retratos de los dos distinguidos militares.

D~mingo 9 de Juiruio die 1901.

\

LA PRÁCTICA TOPOGRÁFICA
DEL COLEGIO MILITAR.

SR. GRAL. IGllfACIO A. BBA VO.

Nuestros lectores advertirían de seguro la equivocación que sufrió el formador de este periódico,
haciendo aparecer en el número pasado, el retrato del señor General Don Abrruham Bandala

~
~

Año por año, los alumnos del Colegio :Militar,
pertenecientes á la clase de Topografía, excursionan por algunos de los lugares más á propósito
del Valle de México y más lejos aún, ejercitándo,;e e:q. la práctica del levantaonicmlo de planos y
demás trabajos concernientes á la Topografía -:-.lilitar y á la General.
Desde el día 6 del mes próximo pasado, los
alumnos de ref.erencia, divididos en dos grupos,
uno á las órdenes del scñór Capitán ele fütado
;1Iayor Especial, Grrgorio Zcrmeño, que es el que
practica la 'l'oipogrnfía General, y el . segundo,
mandado por el señor Capiüín de Ingenieros ·
Prancisco Aguilar, dedicado á la 'l'opogrnfía Militar, llernron á cabo los trabajos aludidos, teniend'o
el primer grupo, como Z-Ona de levantamiento. h1
región comprendida entre el pueblo de Cuajimalpa, Ranchos ele Santa Lucía y el Naranjo, camino .al sur de éste, 1\meyalco. Santa. Ro~a, 'l'la Henango y Cuajima.Jpa, llevando como fin el que 1-,
tria,ngulación correspondiente ha de qnccla r li~ t ·
cla con los vértices que fueron establecidos durante
la práctica del año de 1892 : Molino ele 13ezares y
Rancho de Santa Lucía, con&gt;titnyendo a,í uno ele
los lados de la rccl.
Los alt~m11os de Topografía 1[ilitar, en núnwro de 36, ;practicaron la Topogr:afía en los terrenos
eornpr,encliclos entre la Loma Horno, Rancho La
Ycnta, Contadero y Cuajimalpa,• por el Oe~te ;
por el Este, el camino de Cuajirnalpa, Tlaltcmango
y Santa Rosa, y por el Sur, Santa Ro$a, convento
del Desie1-to y Loma del IIorno. La línea divisoria
de ambos trabajos, estaba constituíd.a por el camino
de Cnajima.lpa á 'l'laltenango y Santa Rosa, y sobre ella se escogieron varios puntos como vértices trigonométricos que, ligando las dos triangulaciones, servirán para la rectificación de los trabajos.
'l'erminados el día 6 del presente los trabajos

LAS RUINAS DE MITLA.

____ __ ____

......,

_,__

..,,.._,.....

;_

EB. GJI.AL. A BJI.A.ll.A.lll BA.llfDALA.

de campo, los alumnos, después de una permanencia ininterrumpida de un mes fuera del plantel,
se entregan en éste á las operaciones de gabinete,
como son las de cálculos y construcción.

= = , o o o = = = ==

L as ruinas de los •palacios de Mitla, r.starían
próximas á desaparecer si el Gobierno, de;-;pués
del infonme que rin~ó el Inspector General eleMonumentos Arqueológ,i.cos, no hwbiera proced-ído con t.oda actividad á ordenar las obras necesarias para la conservación.
P ara dar una idea del estado que- guardaban en
el siglo XVII esas ,ma.rruvillosas obras del arte
tulteco, recurl'imos á 1¡na descripción hecha por

el cronista Padre Burgoa, que las visitó en
aquella é_poca.

Burgoa, nos dice a1 referirse .ai .~ fi.cio dle las
seis colwmnas, que los techos que ,cubrían aquellos aposentos estaban formados con "grandes lozas ta,n parejas y -ajustadas que, sin mezcla ni
vetún ,alguno, parecen en las junturas tablas traslapadas, y todas las cuatro salas siendo muy esipa.cios-as, están CO'll un mismo orden cwbiertas con
esta forma de ibovedaje", en la actualidad, ninguna de estas salas conserva sus techos, quedando tan
sólo techado desde aquella época el pasillo que
conduce -del salón de las columnas al patio interior.
Sigue el dommico su descripción y en ella nos
dice : ··las cuadras eran cuatr o altas y cuatro bajas". Así pues, á juzgar por lo que uos dice el

cn,.oiista, el erl i.dieio cwya parte exterio1 damos hoy
en nuestro ,pnmer gnhado, constaba de dos cuel.'pos
de los cuales hoy conserva sola.mente uno, del cual
tomamoo dos vistas, la primero ant es de las obras
de conservación que última.mente se le han heoho, :y la se,,"'ll'Il.da del estado en que hoy se en,cuéntra.
El otro piso de que nos habla el referido Padre
Buvgoa, &lt;lesa.pareció por completo, lo mismo que
lias grandes lozas que formaban la techumbre del
primero y el pi.so del segun.do.
Con anter.ioridad ,á las obras que hoy se han hecho, todos ,los muros del edificio estaban próximos
á derrumbarse, por la destrucción del muro de
sostén que formaba su plataforma y que era el

�Domingo 9 de J U!IlllO de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo fJ de Junio de 1901.

EL l\lUXDO ILUSTRADO

La Exposición Pan -- Americana
EN BUFFALO.
A juzgar por lo que n~ cuentan las crónicas de
los corresponsales mexicanos en el Certamen
Pan-Americano q1Ue en los actuales días se efectúa en la ciudad de Buffalo, las promesas de suntuosidad y de b'enéfico fruto están cumpliéndose
en ·la feria que pudiératlllos llamar del X uevo
)Iundo.
El acto de inauguración revi,,tió el ca.rácter dE:

. que aseguraiba la estaibilidoo de la construcción,
así como los sillares y primera guarnición de las
paredes exteriores que formaban el templo.
El te-rcero de los grabados que hoy publicamos
da á conocer el edificio de las colUJIIlnas, -la galería Sur, a1I1tes ;y después de habérsele practicado
las obras de que nos ocupamos.

Hoy todos ' ')S cerramientos de las puertas se
encu&lt;fütran asegurados con potentes viguetas de fie-rro, así como las lozas de la bóveda del pasillo,
entre el salón de las collltIIlnas y el patio interior,
todos los muros de la construcción han sido há-

bilmente reparados recobrando sus antiguos plomos y nivel€s.
Durante las obras que se emprendieron para
reparar estos edificios, se descubrió un notable sepulcro, que daremos á conocer próximamente.

nes. Los csfuerozs de los armadores alemanes en
e:;t-e ·sentido, habían lleo-ado á ta,l ptmto que §e
llegó á creer, por un mimento, que ha.bía'.n triunfado en la competencia, sobre sus rivales los ingleses. Al gigantesco "}Iajestic" inglés, opusieron los alemanes su poderoso "Kai:ser Wilhelm".
. La satisfacción del triunfo no duró rpor muoho
tiempo. El 4 de Abril del año en curso Inofaterra
lanzaba desdé sus astilleros de Belfast 'su l;ermano
' los na,víos
vaipor "Celt·
•1c.,, que es e1 más ar.anide ,de
que hay3ill.. cruzatlo la inmensa superficie de las
aguas, y ciertamente, pm:a un ojo ac0--,"'iumbrado
á rnr esos grandes Leviatanes, no impone tanto el
gran ,tamaño, co11110 la gracia y gallardía del gigantesco buque. :Xo iguala el "Celtic" en velooidaid Y lujo del decorado interior al "Oceanic" ·
pero sí tiene la seguridad y confo1i de éste.
'
El tonelaje del "Celtic'' será en conjuruto de
20,880 toneladas, e.s decir, 1,265 más que el del
'·Great Ea.,;tern". Su desplazamiento en la línea
de flotaeión será de 37,700 toneladas. Tiene 700
pie,;&lt; ele largo; 75 de ancho ,y 49 de pumtal.
La botadura al agua del gallardo navío, se hizo con toda solemnidad, ante millares de espeotaldorc0. que prorrnmpieron en entusiastas y espontaneos aplausos al ver deslizarse suavemente el
buque sobre la superficie &lt;le las ondas.
Altos personajes pre.0 enciaron el acto. Allí se
,eían entre otro~, la Conde1-a de Cadog-arn, Lord
Londonderry ~· el Lord Co1--regidor de Belfast,
quien. en men~aje ,c1e felicitación, dió cuenta ele
la botadura del "Celtic'·.

n11:1, una ~1rnpatía que á ,·eces ha pasado de todo límite.
Tal nos dicen las crónicas españolas, tal cuentan en -multitucl de chascarrillos los escritores
Iesti vos ele la península ibérica.

...

Nuestro cuarto grabado representa el costado
Noroeste del exterior del .Salón de las Columnas,
que ,amenazaiba su irumediato derrumbe, _puE:S tenía ,un desnivel de veinticinco centímetros, una
enorme cuarteadura y grandes huecos producidos
por las piedras que se habían. caído y de las cuales algunas haibían sido robadas ; en el quinto
grabado se ve ya el citado costado con las reparaciones que se le han hecho.

JULIO RUIZ.

.

Ya ~e no~ anuncia él fin ele la trarnsía del tra.,atlántico que trae á bordo el personal contratado
por la Empre,a
del RenacimientoJ •para inauru•
' o
rar, por pnmcra yez en }léxico, una temporada
ele c;:pectác:ulos en que entre por único elemento
escénico el arte cómico.
Que ello ~erá una novedad, está fuera de toda
eluda; pero l1ay que ver si los artistas correspon·,l en con :&lt;us facultades al honor de ser implantadores de un género de fiestas semejantes.
Ilay por de pronto una -promesa. La dirección
del cuadro artfatico e:;tá en manos del más reputado actor cómico e.spañol. Julio Ruiz es un cómico á quien se le anuncia una carrera sin ocaso.
Ha mantenido por el mayor tiempo que pueda
in·e.scntarse un actor nocbe á noche ante el mismo público, un nutrido aplauso, una risa conti-

Las cuatro salas se encontraban muy destruidas,
y los visitantes, tan numerosos en estas últimas
fechas, se larrnenta:ban de ello.
El señor Don Leopoldo Batres, Inspector y
Conservador de MonUlIIlentos Arqueológicos, procedió á dirigir las obras apropiadas para couservar estas valiosas ruinas ; recogió la mayor J!arte
de las i)iedras que se habían caído y las que habían sido robadas y fueron colocadas con toda escrupulosidad y cuidado en los huecos en que falta:ban; á los muros se les ha dado nueva solidez,
sin perder en lo más mínimo su carácter de antigiiedad.

JULIO B.lTIZ.

Sea ello Lodo lo que· dicen, sea menos, habremos
~iempre de eopé1rar una novedad que á su debido
tiempo justi.preciará. nuestro púhlico.
~;r--;::,.

En nue:::tra edición pasada dimos á nuestros
lectores los retratos de las damas que figuran en
la Compañía á que esta.moa haciendo referencia.
Con excepción ele la señora Roca de Chico, todas son desconocidas del público mexicano.

c ,a .pitá.u Sa.muel Ga.rcia. Cuélla.r,
Jefe del contingente militar mexicano en la Exposieión
de Buffalo.

CUENTOS NERVIOSOS
POR

Carlos Díaz Dufóo.
Correctarrnente impresa en Barcelorui., acaiba desalir de las prensas de J. Ballesoá y Coonp. Sucs.,
una colección de cuentos, que su autor ha llamado
"nerviosos". La edición fina, elegante y en excelente papel, se recomienda por su parte maiteriaL
La obra se halla de venta á
CINCUENTA CENTAVOS
en la Ll.brería de Boure.t, calle ,del 5 de Mayo, Librería Moadrileña, calle del Coliseo Viejo, la de
Mauricio Bu&lt;lin, calle de San José el Real, y en la;
oasa del Editor, calle id.e San Felipe de Jesús.
Se vende también en la Adn:nin.istración de
nuestro diario, en donde se reciben pedidos para
fuera de ,l a capital.

LA OBRA V ALE CINCUENTA CENTAVOS
EN TODA LA REPUBLICA
1
_,•

alta solemnidad que le correspondía, y la serie de
fiestas ha daclo p1,incipio, no sin ciertas notas de
chocarrero exotismo de que ya nuestra prensa se
ocupó, poniendo las cosas en rn verdadero lugar.
El contingente que la República .\lexicana ha
prestado al Congreso Pan-Americano es amrplio y
puede da¡¡- 1ma idea de nuestro ade'lanto moral y
material.
Ya los lectores de "El )fondo Ilustrado" conocen el proyecto según el cual se constru:r_ó el Pabellón donde )léxico exhibirá sus producciones.
La instalación estaba rpara terminarse en estos
días, y quizá á estas fechas la ina1le,&lt;mración se ha
efectuado.
fül confangente militar enviado por la República ha sido objeto de consideraciones por parte de
las aut01·idades aIIIlerica.nas, y está llamando poderosamente la atención todo el grupo ·de militares de las tres armas, que fueron al mando del
Capitán Samuel García Cuéllar, cuyo retrato inclnímos en estas líneas.

·-·

EL BUQUE MAS GRANDE DEL MUNDO.
No se conforma Alemania con que la vieja Inglaterra domine en absoluto con .;us buques, en la
vasta extensión del océaino, y ,sí e¿;tá convencida de
que Gran Bretaña es la señora &lt;le los mares, por
su marirna &lt;le guerra, con gram afán le ha disputad? en la mercante, la primacía en alcainzar el
l:ImUJlil en tamaño y velocidad -de las embarcac10-

rr:á-

"CBLTIC".-El buque mlis grande del mundo.
' 1

�Dom.iJJgo 9 de J ucnio de 1901.

EL ~IUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO I--NÚM. 24.
JHnctor: LIC. RAFAEL REYES &amp;PINDOLA,

~

MÉXICO, JUNIO 16 DE 1901.

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AUTORETRATO DE REMBRANDT.

Subscri¡,ci-On men,aual ford!l'ea, I 1.50.
I deni 1dem ,m la Cap1,t a?, 1.1!5.
Gerente: ANTONIO CUYAS,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Dom.iJJgo 9 de J ucnio de 1901.

EL ~IUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO I--NÚM. 24.
JHnctor: LIC. RAFAEL REYES &amp;PINDOLA,

~

MÉXICO, JUNIO 16 DE 1901.

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AUTORETRATO DE REMBRANDT.

Subscri¡,ci-On men,aual ford!l'ea, I 1.50.
I deni 1dem ,m la Cap1,t a?, 1.1!5.
Gerente: ANTONIO CUYAS,

�Domi~g? 16 _de Junio de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

LA AMENAZA.
-&lt;::::&gt;,--~
Aquella casita nueva tan cuca, tan blanqueada,
tan gentil con su festón de vides y el vivo coral
de sus tejas flamantes, cuidadosamente sujetas
por simétricas hiladas de piedrecillas; aquellos labradíos cultivados como un jardín, abonados, regados, limpios de malas yerbas; aquel huerto poblado de frutales escogidos, de esos árboles sanos y
fértiles, ,placenteros á la vista cual una bella matrona,-me hacían siempre volver la cabeza para
contemplarlos, mientras el coche de línea subía al
paso, levantando remolinos de polvo, la cuesta más
agria de la carretera. Sabía yo que esta modesta
é idílica prosperidad era obra de un hombre, pobre como los demás labradores, que viven en madrigueras v se mantienen de berzas cocidas y mendrugos de pan de a:naíz, pero más activo, más emprendedor, ·dotado de la perseverancia que caracteriza á los anglo-sajones, de iniciativa y laboriosidad, y aue, á fuerza de economía, trabajo, desvelos é industria, había llegado .á adquirir aquellas
productivas heredades, aquel huerto con su arroyo,
y .á construir, en vez del ahumado y desmant.elado
tugurio, 1a vivienda "&lt;le señor", saludable, capaz,
aspirando y respirando holgadamente por sus seis
ventanas y su alta chimenea. .. A veces, desde el
observatorio de la venta'Ililla del de.startalado coche, veía al dueño de la casa, el tío Lorenzo Laro•
co, llevando la esteva ó repartiendo con la azada
el n(\,&lt;JTO éstiercol fecundadol', exponiendo al sol
sin recelo su calva Sl1clorosa y su rojo y curtido
cerviguillo, y admiraba involuntariamente aquella
vejez robusta, aquella alegre energía, aquella
complacencia en la tarea . y en la posesión de un
bienestar f!anado á pulso y á puño, sin defraudar
á nadie, honradamente.
Un día,--1legando el coche al alto donde ya se
registran los dominios del tío Lorenzo,-noté con
sorpresa completa transformación. En las heredades en barbecho crecían cardos, escajos y ortigas; la mitad de los árboles del huerto aparecían
tronzados, secos algunos; el arroyo se había con,ertido en charca; y en la fachada de la casa solitaria pendía, á manera de colgajo de carne desrorendido por cuchillada feroz, una vi&lt;lriera que
desgajó sin duda la racha clel huracán. ~fi exclamación de asombro y pena determinó silenciosa
y astuta sonrisa en el aldeano Que, sentado frente
á mí, descansaba la barbilla en el puño de báculo
del inmenso paraguas rojo-el clásico "paraguas
de familia'' tan querido del campesino gallego.Guiñó los ojos sagaces y esperó con sorna la pregunta infalible.
-lfi amigo, ¿ sabe si es que ha muerto el tío Lorenzo de Laroco ?-pronuncié con interés.
-Morir, no murió-respondió el aldea1J10 pesando las palabras cual si fuesen polvillo de oro.
-¿ Pues cómo veo todo abandonado y hasta la
vidriera rota ?
-La casa se vende y las tierras también-declaró el buen hombre, con la misma solemnidad y
diplomática reserva.
-;. Pero y al tío Lorenzo? ;. Qué le pasa?
-El tío Lorenzo, ¡ pst. .. ! dicen que embarcó
para Buenos Aires.
-¿ Y por qué? ¡ Un hombre que le iba tan
bien aquí!
.
El labriego meneó la cabeza. adelantó el labio
inferior, se encogió levemente de hombros, apretó
el cayado del paragvazo, y al fin soltó con énfasis :
-¿ Y qul· quiere, señora? ¡ Cosas de la "fertuna", que "vira'' como el viento!
Conociendo algo la psicologí~ de uu~tra gente
aldeana, C(?mprendí que aunql1e. preguntase y repre¡-(untase, no sacaría en limpio· la historia dramática que me hacían presentir iiquellas truncadas
noticias. Por sne-rte, al día siguiente, cuando s.•
lía.mos de la misa ma:vor, me dí ele ma.nos i boca
con el médico Don Fidel, sujeto de habla expedita y bien informado de la chismo_gr,1 Et rural.
Apenas toqué el punto del embarque del tío l.orenzo, exclamó vivamente:
-Ahí tiene usted uno que no emig-r,1 ni por falta de recursos, ni menos por sobra de C"&lt;ii&lt;'ia. :::l,1tisfecho vivía él en su casita preciosa. v crin rns
frutales y sus hortalizas, y su hórreo rén,rtir11do
maíz, y su panera llena de trigo, como el emperador en su trono. Era un "filósofo" a:llá á su manera el tío Lorenzo, y comprendía que vale más
pájaro en mano. . . Pa-ra quien sabe ag-enciar y
vivir, América está en todas partes... ¡ No me 11)
dijo pocas veces, cuando veía emigrar á los mozos!
Y hasta aseguro yo una co;:a, y ]a aseguro porque

estoy en autos: que va ese hombre herido mortalmente por el golpe y la aflicción de dejar lo que
tantos trabajitos le costó adquirir, ¡ porque si cree
usted que allí hacía germinar las cosechas el abono, se equivoca: cada espiga era una gota de sudor
y un átomo de voluntad del tío Lorenzo ... !
-Pues si no se ha ido por 'D.ecesidad ni por lucro, ¿ á qué santo se fué ese hombre ?-pregunté
sintiendo que mi curiosidad se redoblaba.
-Se ha ido. . . ¡vel'á usted .. . ! por nada; por
una aprensión, por el fantasma de un daño ... por
una palabra, por algo que se desvanece en aire.
Se ha ido por una amenaza. . . ¡ Una amenaza de
muerte, eso sí! De verns espanta observar lo que
labra en nuestro cuerpo una lima espiritual, una
idea. ¿ Usted recuerda al tío Lorenzo? ¿No le
.eía todos los años al pasar? Pues ya sabe que era
un viejo de los que aquí llaman "rufos", colorado, listo como un rapaz, el primero en coger la azada y el último en soltarla, y chusco y gaitero él
con Jas mozas, y amigo de broma, y sin un alifafe
ni un humor, ni un dolor en los inviernos; como
que en diez años que llevo aquí sólo una vez me
avisó, para curarle una 'mordedura que le había
dado en el hombro un burro muy falso, un garañón que tenía. Pues si le ve usted poco antes de
embarcar, no cree usted que es el tío Lorenzo, sino
• su sombra ó su cadável'. Se había quedado en Jos
puros huesos; la ropa se le caía; Ia cara era del
color de este papel de fumar, y los ojos 1~ revolvía como los de un loco, así, á derecha é izquierda,
y la ,cabeza así, mirando si venía alguien á herirle
á traición ...
-¿ Y qué mala alma le había jurado la muerte á ese pobre diablo ?-murmuré, para atajar las
descripciones del médico.
-¡ Sí ahí está lo raro !-exclamó él, exaltado
por los recuerdos.--Nadie, ó poco menos que nadie; su propio :·erno, un majadero, un pillete de la
curia. El tío Lorenzo no tuvo de su matrimonio
sino una hija, muchacha muy buena y muy apocadit.a, que se enamoró de un escribientillo de Brigancia, y contra gusto del padre se casó con él, muriéndose de allí á poco, ó porque su marido la maltrataba, que es lo más pl'obable, ó porque ella era
de complexión delicadísima. No quedó sucesión.
El tío Lorenzo, entonces, ya empezaba á prosperar,
á hacer compras, á tener "pan y ,puerco".
En estas, el escribientillo se metió en no sé qué
gatuperios ó trnpisondas de falsificaciones, y lo
echaron de la notaría y de todas partes : se vió en
la mayor miseria_, y se acordó de su suegro, y se le
presentó una mañana, mientras el tío Lorenzo andaba arando. ¿ Le sacó ó no le sacó, de aquella
,ez, tajada? En la aldea dicen que sí, porque después se le vió por las romerías bien portado, muy
majo, de botas nuevas, jugando y empinando el
codo. PeTo ya sabe usted fo que son estas cosas: el
que chupó quiere seguir chupando. Parece que
cuando el tunante ese volvió á pedir dinero, el suegro levantó la azada y se la enseñó gruñendo: "Ahí
tienes lo Que te puedo dar: agarra ésta y suda como yo sudo, y comerás y lograrás remediarle". Y
el yerno, echando mano al bolsillo y sacan&lt;lo una
faca y abriéndola, contestó así mismo: "Pues en
pago ele eso que me das, te daré yo esto en las tripas; tan cierto como que se ha muerto mi padl'e.
Suela y revienta ·v junta ochavos, que el día que
estés más descuidado. . . con esto te encuentras.
Hasta la vista ... hasta luego".
Y usted preguntará: l. era hombre el yerno de
cumplir esta amenaza? Pu.es aquí está lo bueno,
Y por qué- dije que el tío Lorenzo emigró huyendo
del fantasma de un daño, y no más que del fantasma. X adie de los que conocen al escribiente le
suponía con ag-allas para cometer un crimen: porque una cosa es chillar v echar una bravata, y otra
hacer . . . ¡ Y quiá ! Si tampoco .Jo creía el tío
Lorenzo. Es decir, no lo creía con la razón; pero
como la razón es la que menos fuerza nos hace, y
como la imaginación estaba impresionada, y como
el tunante se dejaba ver en los alrededores y le
rondaba la ca~a )' se le presentaba de repente salienr1o de trás un árbol, el tío Lorenzo empezó á
guillarse. . . ¡ porque no somos nada, nada ! y le
enfró una especie de fiebre coticliana, y recuerlclo
(]Ue me llamó á &lt;'Onsulta. . . ¡ Una consulta bien
orig-inal ... , una consulta del alma!
"Oiga, Don Ficlel, Yo estov malo de una idea
que se me ha a.¡1;arrado ... y no piense: me hago
cargo, señor, de que esta idea del demonio es una
"tontidad ... " Deme algo. Don Fidel, porque
puede 'SeT que con una reretita se me quite: que yo
he oído que estas cosas de ]a cabeza también se
pueden quitar con remedio~. EUo enfermedad pa-

rece, porque cuando me siento algo mejor conozco
que estuve aloquecido, y que ni tengo pizca de
miedo á ese trasto, ni él es hombre para ponerse
conmigo cara á cara ; y si veo esto tan claro como
la luz que nos alumbra, ¿ en qué consiste que sueño
con "él" todas las noches, y de día, ouan&lt;lo salo-o
0
al trabajo, voy mirnndo siempre para atrás, y
hasta juraría que siento que me meten una cosa
fría por los lamos ... vé? aquí, aquí; que me duele, que ni respirar me ·deja ... " Yo, naturalmente, le desengañé. ¡ Esto no se cura en la botica !
Si fuese reuma, se lo quitaría con salicilato; si
fuese dolor de costado, vejigatorios y sangría . ..
¿ Pero cosa de allá del pensamiento? ¡ Sólo Dios !
Y el tío Lorenzo-que en medio de todo era terne-me dijo así, unos días antes de la marcha:
"Don Fidel, soy más hombre que ese malvado, y
se me pone entre las cejas que lo me cumple hacer, es,-antes que estar siempre con susto de que
me mate,-irme yo á él derecho y partirle ,la cabeza
con el azadón .. . y dejarlo en el sitio. Y ya no
sueño con la muerte que él me dé, sino con dársela yo; y tengo unas ganas atroces de verlo tendido ... y como no quiero perderme ... ni condenarme. . . ahí está, me voy á América. . . vendo todo. . . ¡ Al fin de mis años, á rodar por el mundo ... !" Y lloraba el viejo como un chiqui:llo, al
decirme esto . . . que, vamos, me conmovió también á a:ní.
-Según eso, hizo bien en marcharse ...
. -¡ Ay, señora !--1:ruspiró DO'Il Fidel.-Sí, haría
bien. . . Pero, ¿qué sabemos? El hombre no
puede huir de su suerte ... Ayer, en el vapor alemán, he visto embarcarse al yerno, al de la amenaza que estaba pereciendo de necesidad aquí ...
y también se larga á Buenos Aires.
.

€milia j)aroo ,Bazán.

AMAZONA.
Llevas la bota ceñida,
larga y a,ncha la polfora
y en un mechón recogida,
como serpiente dormida,
la &lt;lorada cabellera.
Tiembla impaciente el corcel
bajo el mandil con corona,
'
pero tú saltas sobre él
y le acaricias la piel
con el traje de amazona.
Tu cuerpo glácil se arquea
como el tallo de un rosal
y cuando el potro escarcea
lo tdominas á tu idea
con la espuela de metal.
Rutila al sol el miraje
de tu sombrero de copa
y das encanto al paisaje,
oorque eres en ese traje
la más gallarda de Europa.
Tu ma'D.o nerviosa y fina
que bajo el guante hormiguea,
tiene la rienda y damina,
porque e.s mano femenina
y aun hiriendo, lisoujea.
Y cuando el noble animal
se arranca en un torbellino,
tu cuerpo primaveral
parece el weño genial
de un artista florentino.

jrfanuel lfgarfe.

AMOR NORMAL

X o hay parn que traigamos á cuento
una vez más las cualidades de entendimiento, corazón y carácter que adornan
al señor Sierra, porque esas cualidades son
bien conocidas de los lectores de este semanario. Culto, con una cultura tan alta
como la que pocos, quiZJás ninguno, podrían presentar en el país; inteligente,
con una superioridad ele intelecto tan
electiva que en cualquier lugar del mundo llamaría la atención ; bueno, con esa
bondad que sólo tienen las almas grandes
y selectas, el señor Siena es una de las
más hermosas y conspicuas figuras de
nuestra patria.
Su instrucción en asuntos pedagógicos, su largo y fructuoso magisterio, el
amor con que la juventud lo mira y el
amol' que él tiene á la juventud, lo hacían
á propósito para ese nuevo y delicado empleo. El señor Presidente de la República ha comprendido bien esas cosas, y
por eso lo ha llamado á un puesto en que
el auxilio de sus luces puede ser más útil
que en parte alguna.
Enviamos nuestro Tespetuoso saludo al
:i\Iaestro Sierra.

Y AMOR PATOLÓGICO.
El amor es una ley natural, una necesidad del corazón, la base sólida é inconmovible de la famil.ia y ele la sociedad.
Por el amor se vive, por el amor se trabaja y se obtiene, se lucha y se triunfa.
Amol', en todos los modos y las formas;
á la mujer, á los hijos, á la madre, á los
amigos, á .Ja patria; es la función suprema, el arranque de todos los empujes, el
punto de apoyo de todas las fuerzas, el
foco de que irradian todas las eneTgías.
El mundo interiol' tiene su gravitación
como el mundo planetario, y esa gravitación es el amor. Estímulo de toda actividad y móvil universal de la acción, el
amor, como el ejercicio de todas ,las actividades humanas, d&amp;be ser un plaeer;
amal' debe ser un goce y una satisfacción.
El amor normal, natural, debe ser fuente
de goces y no semillero de dolores, foco
de luz, y no antro de tinieblas; estímulo
y energía, y no abatimiento y desolación.
Se debe amar riendo y cantando; derramando flores y entonando himnos. El
amor debe convertil'nos en atletas gozosos, en Juchaclores regocijados, en pailadines expansivos. Amar, como respirar
y como vivir, debe ser función y emoción
expansivas, plácidas y dulces.
En nuestra raza v en nuestro medio vemos generalmente otra cosa y á veces todo [o contrario. Cupido no es para nosotros un niño juguetón, rozagante, sonrosado y feliz, sino un Cíclope brutal, arrebatado, impetuoso y ciego. Para nosotros
el amor no es Venus esplendente y sonriente, mecida por las olas en su concha ele nácar, salpicada
de blancás espumas y circundada de iris matizados y brillantes; es Gorgona ceñuda, coronada de
víboras, espumante y furiosa. Nuestro amor no
es alborada, sino tempestad deshecha ó noche sombría.
Amamos como quien delira ; en medio de visiones y fantasmas; como quien enferma, en medio
de calosfríos y de ardores ele fiebrn. La época de
los amores es período de crisis, que anemía, que
devora y que consume. La virgen inocente y cándida se siente desfallecer y morir; f!alidece, se marchita, enierma, sufre y llora. Extrañas melancolías invaden su espíritu; un abatimiento profundo enerva su voluntad; la risa se borra de sus labios, las lágrimas empañan su mirada; huye de la
sociedad, busca el aislamiento, desdeña el placer. El adolescente, juguetón poco antes, alegre
y satisfecho de vivir, se siente sacudido por impulsos desconocidos, se hace irascible ó insociable,
abandona el trabajo ry se entrega á la meditación,
borronea estrofas, olvida .á sus amigos, desdeña á
su familia; un sentimiento nuevo excluye de su corazón todos los otros y, absorto y ensimismado,
pasa por la vida como distraído y exhaviado.
Apenas contrariado, el amor reviste formas furiosas y agresivas; celos, iras, enojos, furores inmotivados, desesperaciones injustificadas, sacuden
el espíritu como la tempestad el esquife, y se entreven inminencias de naufragio. No correspondido, el amor impele al vicio que aturde, á la orgía
que degrada, al crimen que infama, y al suicidio
que aniquila.
Es claro que nuestro amor es enfermizo, patológico, anormal; que trabaja á contra pelo y á
contra filo; que, alterado en su ésencia por nuestro
temperamento y nuestra educación, va contra sus
naturales fines y trabaja contra sí mismo.
En los países del Norte, en esas razas apacibles,
serenas y ,tranquilas, el amor es nol'mal, porque
aunque intenso es tranquilo; ,porque es creador y
no destructor; ,porque completa, endulza y corona
la vida, en vez de mutilarla y amargarla. Allí se
ama como se respira, apacible y dulcemente. Las
razas del Mediodía, impetuosas, ardientes y soñadoras sienten, como ciertos tipos orientales, la voluptuosidad del dolor; toda sensación intensa,
desmesurada ry brutal les procura goces, incomprensibles, pero reales, y hacen &lt;lel amor cilicio,
&lt;disciplina, potro y hoguera para mejor sentirlo y
mejor disd'rutarlo.
En esta modificación radical del sentimiento,

Domingo 16 de Junio de 1901

IMPRESIONES DE LA í'SEMANA.
R.ESUMEN: La lucha de los teatros. - Género grande.-La resurrección de la comedia. - R.eminiscencias de los viejos
tiempos.
Sr. Lic. Justo Sierra.
No:nbrado recientemente Subsecretario de Instracción Fúblioo.

han tenido entre nosotros más parte la educación,
que el temperamento y el medio exterior, e~pecialmente el literario, que la índole de la razn. Nuestras bisabuelas del régimen colonial no conocieron
ose amor que enferma á nuestras hijas y las tortura. Amaban apacible, dulcemente al esposo que
se las destinaba, le eran fieles y sumis-as, y se conformaban con la dosis de monótona felicidad que
se puede encontrar en el fondo del gineceo. La
juventud masculina de entonces era sosa, inerte,
tranquila, un ;pooo hipócrita; pero nada tumultuosa. La casaban con quien querían y se dejaba
casar sin protestas y sin rebeliones.
Con la emancipación rpolítica, la difu.;;ión de las
luces y la invasión de la literatura romántica, comenzó el amol' á hacerse eniermizo, teatral, extravagante y extremado, y sus formas anómalas se
difundieron como una epidemia, dominando casi
medio siglo T prolongando su acción hasta nuestros días.
Pero en fuerza ele ser agudo el mal, no ha podido ser dura&amp;ro; una reacción saludable comienza á sentirse y acentúa sus efectos. Bajo la
influencia de una educación menos literaria, ele
la difusión ele mejores usos sociales, ele la generalizaeión de ideas más sanas por más positivas y
más práctieas, la fiebre comienza á mitigaTse, los
fantasmas clel delirio á disiparse, las agitaciones
convulsivas á calmarse. El amor, gradualmente,
de enfermedad va volviendo á su categoría de
función, y de estado anormal del espíritu vuelve
á su carácter de sentimiento necesario y natural.
El romanticismo, pasado de moda, comienza á
caer en el ridículo, como los "cabriolets" y "manteletas" ele 1830. Se ama hoy con igual ardor;
pero con mayor sensatez; con la misma ternurn,
pero con más lucidez y Teflexión, y esa evolución
es· benéfica, porque toda pasión ciega, ingobernable é irrefrenable es perjudicia] al bienestar privado 3' á la felicidad social.

:Or. ]Yf. Flores.

D. JUSTO SIERRA.
Las últimas modificaciones en el lfinisterio ele
Justicia é Jnstruoción Pública, de que hemos dado oportuna euenta, han traído como una de las
novedades principales la entrada del señor Licenciado Don Justo Sierra á &lt;la Subsecretaría de
Instrucción Pública, una de las en que se dividió ese importante ,departamento.

Los teatros han entrado en lucha. En
d Principal se presenta el sainete líri1,o_.
acompañado de la petipieza y de la revista, ,trmfadas de melodías pegajosas; en Arbeu se anuncia la ópera italiana, que trae
uncidas al viejo repertorio de: V erdi, algunas
'f rías obras modernas. Este teatro sacude
sus palcos empolvados y se prepara. á rivalizar con
el Princiipal; y ambos son como dos ancianas coquetas que entran en lucha amorosa para conquistar al ,público, que suele ser un amante exigente
y descontentadizo. Sin embargo, miTadas, sonrisa.s, promesas, citas, nada escasean el Principa;l y
Arbeu para adueñarse del galán.
Emprenden la conquista de este trasnochador,
con todo el entusiasmo de la primera juventud, como antaño, en las buenas épocas de :Moreno y el
Currillo Pastor. Sólo que el Principal está seguro de su triunlo, por ser el mejor vestido y ,por
saber llevar, como la Eloísa de Argensola, "aquel
blanco y carmín", que esconde su vejez. "¡ Es
tanta la verdad de su mentira !"
Arbeu tieM, en cambio, y á pesal' ele su a.,pecto enfermizo y pobre, el atractivo de presentar un
espectáculo culto.
Bien es verdad que, ·á su vez, el vetusto coliseo
parece como que quiere despertar á las obras serias, á, las antiguas, á la:s que durmen, como los
gigantes dé los cuentos, un sueño de hechicería y
ma,leficio, en el fondo deil archivo. Quizá con eso
pueda el teatro del "género chico" enamorar al
público. Esas obras antiguas, de tres actos, tienen espíritu español; caminan caballerosamentey con bizarría, y aunque se les conoce que ya están,
entradas en años, revelan al instante su lejano yalto abolengo. Han venido á menos, pero poseen.
algunos rasgos de sus nobles antecesorns. Ya apenas se les conoce; pero fijándose bien y con interés, se les nota que son ele la familia de trovadores y castelJanas, de reyes y de cortesanos, con
los que llenó Don José Zorrilla toda una época
dramática. Tienen versos bonitos, discretos, sutilezas, arranques de honor, juramentos, y música seria. El recitado imita á Calderón y á Lope;
el canto á los maestros italianos; un poco á Rossini, un poco á Bellini, un poco á, Donizzetti.
¡ Bonita música! Cansada y envejecida, pero con
a,lgunos números inspirados.
Pero el Principal y .Arbeu no están solos en esta lu?h~- El Ren~cimiento, nuevo y emperifollado, s1 bien algo distante, espera la cita del novio
audaz y rondador. El Renacimiento es la novia
joven; Arbeu y el Principal son dos jamonas dé'
buen parecer todavía, pero á las que no les sienta.
muy ,bien ya el deseo de enamoramiento y aventuras.

�Domingo 16 de Junio de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
''La laguna.", como cariñosamente la llaman los
moradores de aquellos rumbos, está limitada, por
decirlo así, ipo-r una serie de pueblecillos ouya vitalidad estriba en la exuberancia de sus campos
y en el decidido amor de sus ,habitantes al comercio y á la industria.
Entre estos pueblecillos, se levanta ahora la
moderna población de Ohaipala, en primer término, con sus "ahalets" airosos y sus palacios veraniegois, pletóricos de luz y de aires sanos: allí acuden, año por año, las familias más distinguidos
de Guadalajara, y multitud de extranjeros, que
vienen en •busca de mejores climas, escogen aquel
lugar privilegiado como asiento de su residencia.
Tizapán el Alto, es otra de las poblaciones ribereñas que más seducen á los visitantes, por el
extraordinario desarrollo de sus elementos de vida, y lo activo de su comercio con las demás plazas de la laguna. Cuenta Tizaipán con bonitos jardines y oon un servicio completo de alumbrado
eléctrico.
J amaiy, que ofrece muoho interés por su producción agrícola, presenta á la curiosidad de los veraneadores un monumento--que damos á conocer
en grabado-erigido en honra y gloria de Pío IX,
en vida del Pcmtífice, por un Cura á quien sus feligreses vieron como á santo bajado del cielo. No
haJy entre ello,s quien tenga noticia cabal de su
ingreso á la parroquia; casi ni del tiempo en que
acaeció su muerte ; pero todos saben que el sacerdote, en la época de la Guerra de Reforma, recibía
«cargamentois de pesos", que tan pronto venían á

Domingo 16 de J unio de 1901

Departa m ento de est earina s,

del patriotismo indoma,ble, y la Isla de :Uexcala,
ahora abandonada, fué teatro de las más gloriosas
hazañas. Pocos años después, Don José de la

Cruz mandó construir un presidio en la I sla, que
es el que, en ruinas, representa nuestro grabado.
El laao, tal como muchos de nuestros lectores
lo con~n, es sin duda, como nos decía el americano amigo nuestro, el punto más pintoresco de
la Reuúhlica. La benignidad del clima que se
disfruta en sus riberas, la feracidad de los campos que se extienden por todos los rumbos y la
importancia que encierran sus elementos de vida,
son más que suficientes para levantarlo, no mu:y
tarde, á la ma,yor altura.

Incendio de una casa empacadora.
Don José de Tere:ta Y )iiranrla, nomhrado Ministro de México en Austri a, y :su C;,,posa señora Luisu Rorrero Rubio de Teresa.

¿ Y con qu~ ;piensa el Renacimiento vencer? Con
la comedia.
Desde- tiempos remotos, desde los tiempos legendarios de Guasp de Péris y de Galza, va perdiéndose en México la afición .á las compañía,s de
verso, á esas que solazaban á nuestros 'Padres con
los dramas de Peón Contreras y las comedias de
Mateos. Se iba, en aquel entonces, al teatro, para experimentar la emoción estética, suave como
una caricia. Todiwía el genio de Ecfüegaray, descompuesto y lívido, como un agonizante desesperado, no aleteaba en la escena española; todavía
no se sentían en el teatro los crispamientos trágicos, á que de veinte años acá, nos tiene acost umbrados el sublime forjador del "Haroldo".
Después de aquella .tranquila edad vino la decadencia, y en seguida, como era de rigor, la "invasión de los bárbaros".
Un.a furia inusitada, un frenético desvarío,
rasgó ;las ,decoraciones del "Trovador", arrancó
á los artistas los toneletes recamados, destruyó el
repertorio, hizo pedazos, hoja por hoja, los versois arrobadores de García Gutiérrez y de Peón,
los áticos y fáciles romances de Bretón de los H :rreros, las vivas y encantadoras escenas de Zorri•
na, y arrojó en el ,teatro los ,primeros gérmenes dt'
estas hortiga.s espinosas que invaden los tablaclJs
y amenazan ocultar para siempre los viejos telnnes, -los jardines bañados de luna, los castillos
coronados de peñascos, las columnas de jaapr;,
las prisiones sombrías, donde amaron y sufrieron
"Manrique" y "Don Alvaro".
Marí3 Guerrero, fué una hada del Arte, y con
su vara mágica, sacudió el letargo del drama español. Aún recordamos con una delicia mezclada
de tristeza aquella resurrección. Y ahora se no!3
presenta la comedia, mejor diremos el sainete, el
juguete cómico, la gracia española dramatizada.
La comedia nueva, cosmopólita, á esa que se
-viste iá la francesa, apenas ha coqueteado con nosotros; no,s la trajeron las compañías italianas. La
admiramos por nerviosa y por lo bien que sabe
interpretar nuestras penas y nuestras alegrías;
pero le hicimos poco caso cuando nos visitó; estábamos muy ocupados con las "barbianas" y los
..J'ohulos" de Chueca y Valverde, con "Pepa la

l!'rescaahona'' ? la "Menegilda" de "La Gran Vía".
Porque nuestro gusto iba bajando de nivel1 en un
declive peligroso; venía del "boulevard" ,pintoresco de la ópera francesa y entraba decidida en
las tabernas y barrios de Madrid; se cansaba de
estar en los brazoo de "Madarue Favart" y la
"Bella Perfumista'', y dedicábase á bailar flamenco con "Niña Pancha" :y la tía Antonia de la
"Verbena''.
El ta1lento perspicaz de Ricardo de la Vega, la
fina observación de Vital v la música de Caballero, solían ~ndemnizarnos
tanto de los ohistes
de cuartel y de eoplas de púrpura.
Alhora se no,s presenta en el Renacimiento Julio
Ruiz, que es un actor cómi.co muy c'hispeante, ingenua y ,burdamente gracioso, representando tipos
madrileños que le han conquistado en España
una fama popular. J uilio Ruiz, como el vejete de
la "bande joyeuse", viene danzando en medio efe
una fila de mujeres herrciosas.

un

y Austria-Hungría.

Se !ha designado al señor Don José de Teresa
y )firanda para que desempeñe el pUE:sto de Mini.stro de )féxico en Austria Hungría, al reanudarse las relacione;; diplomáticas entre los dos
países.
Este nombramiento no ha sido ratificado por la
Comisión péTmanente del Congreso de la Unión.
Podemos estar seguros id.e que nuestro país estará bien representado, pues el señor de Teresa
E:s un cumplido "gentleman", y la señora Romero Rubio de Teresa irá indudablemente á figurar
en primera línea en la corte vienesa, pues á ello
le a;yuda su belle:za y sus cuailidades morales.

POR EL LAGO DE CHAPALA.

~

¿ Cuiál de los tres teatros vencerá al :fin? ¿ Cuál
será el preferido ?
· Entre tanto el público del teatro, el público
inofensivo é inocente, se divierte.
Y es que un espectáculo teatral es 1la diversión
de la fantasía, un juego infantil del espíritu; es
la casa de muñecas, es la guerra de los soldados
de plomo de la imaginación. El mll!Ildo real se
vuelve ,niño ante nosotros y nos entretiene con
fingido,s sucesos que no son y seres que no viven.
Como mudhacho travieso que oo propusiera asustar á tímidos rapaces, se pone al máscara adolorida y nos hace llorar, ó bien se disfraza con la
máscara alegre y nos contenta.
Cuando al bajar por la última vez el telón nos
levantamos del asiento y atravesamos el vestíbulo
de cualquiera de ,los teatros, se nos antoja que
despertamos de un sueño.
Y, sin embargo, en esta lu.oha, el Arbeu, el Principa'l y el Renacimiento, puedoo hacer juntos la
conquista de su galán. El buen mozo t iene caricias para sus tres amantes.

.Cuis

LAS RELACIONES ENTRE MEXICO

g. Urhina.

"Créanme ustedes-nos decía un americano
mu.y conocedor del lago de Chapala,-que lo más
he11noso ~on que cuenta su ,país, tratándose de
puntos pmtoresco.s, es la "Laguna" : la conozco
por Jama y por Tuxcueca, por las mil rancherías
y pueblecillos que la rodean, ry por todas partes he
visto, en mis excursiones, los más encantadores
paisajes ry los más risueños panoramas".
Y en efecto, este buen ,americano da cuenta y
razón del lago y de sus alrededores, como quien
~b!a de su propia casa y de los rinconoitos que la
limitan. El nos ha llevado-en media hora de
agradable conversación---0.e Ohapala á Ocotlán, y
de Ocotlán á La P alma, una primorosa finca de
campo que se asienta sobre }as riberas de la laguna, en territorio miohoacano, sin que durant e
nuestra larga travesía hayamos e •rimentado
cansancio ó fastidio.
Lo que vamos á contar al lector tiene más de la
coseoha del "tourista" que de nuestro sayo : él nos
ha referido sus viajes, y no hacemos, al transcribir sus impresiones, más que dar á '1a ihoja tersa de
su narración una que otra pincelada.

Departamen to de j a bo nes finos.

sus manos como eran empleados en obras de benffiicencia ry ornato de la población.
Este monumento, por la manera con que están
trabajadas las figuras que lo a~ornan y l~s detalles de su arquitectura, esvá cub1er.to materialmente de inscripciones en relieve que recuerdan ora
los hoohos más notables del Pontificado de P ío
I X ora la declaración dogmática de la Inmaculada 'concepción, ó bien 1os rasgos más salientes del
sucesor de P edro.
Remata el curioso monumento, que mide más
de doce metros de altura, la estatua esculpida en
piedra, del Pontífice, es~ re"'.estido de u~a especie de estuco, y ,tanto la in:fimdad de motivos que
entran en su ornamentación, como el labrado de
los "nichos" ,y columrn1s, indican que fué obra de
lar_g-o tiempo ry de paciencia ex!remada.
.,
En Ocotlán los viaieros expenmentan sensac1on
mUJy distinta; el puebl~ esbá situado _á ipoca d~tancia del lago y se asienta á la orilla del R10
Gra.nde, an. el punto que toca el Central Me~icano. Esta circuMtancia, hace que se la considere
como un verdadero puerto, y las embarcaciones
procedentes de- los distintos pueblos que rodean la
laguna, acuden ,á. él, por el Río, para dejar á bordo de loo trenes su cargamento de frutas y verduras y los variadois productos de la pesca.
El lago dé Ohapa,la tiene tan:bién. s1!- e.popeya
en las luohas · de la Independencia. Alh se mantuvo durante cuatro a.ños- 1812-1816-el fuego

Un desastre producido por el fuego acaba de
destruir una de las casas empacadoras de México.
El siniestro fué terrible; las pérdidas ascendieron á. cientos de miles de pesos, y sólo por una
gran fortuna pudieron E:vitarse las desgracias
personaks.
Lois bomberois,--ese cuerpo de valientes,--desplegaron toda la actividad que el caso requería,
no tratando de sofocar el incendio, porque era
cosa imposible, pero sí maniobrando de mllJllera
de cortar al terrible elemento toda comunicación
con los edificios contiguos y algunos departamentos de la casa.
P odemos dar una idea del siniestro en los tres
grabados que se encuentran en esta página.

P atio de los depa rtament os de jamones .

��Domingo 16 de J unio de l!JOl.

EL lWNDO ILUSTRADO

E L MUNDO ILUSTRADO
.

De.mingo 1G de Junio de 1901

.

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ERA~(Jí11
YJr.
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o e~~- ,\11

~a cu~rilta forGra.

Pff .ft \

Vela el alzado seno la mantilla
ocultando el misterio del decoro
y eJ. ,pueblo alegre en resonante ;oro
grita al verla llegar : ¡ viva Sevilla !
En las ,gradas, la gente luce y brilla;
rueda la luz en cataratas de oro,
y al son agudo del clarín sonoro
rompe marcha la espléndida cuadrfüa.
De la plaza se eleva un clamoreo
al ver la gracia del gentil paseo
que marcan los toreros andaluces.
Y del bizarro andar á cada paso,
por los trajes brilllantes de oro J raso
corre un temblor de palpitan.tes luces.

lt

Pot. Ramoo.

Sofrador Rueda.

En el álbum de una pálida.
Como ro~ sin sangre, corno lirio c1e niere,
Como anémica luna que sus ráfagas llue,e
En el bosque sin hoja~ de un paisaje irn-ernaJ ;
Así muestra~ el órnlo de tu faz hechicera:
11e parece tle mármol, mú parece de cera,
Es su virgen blancura la blancura lilial.
Tú iluminas la n~he "&gt;T ob,cureces el día;
Nos a.bre,·as en ondas de inmortal armonía
Cuando hieres las cuerdas del sonoro laúd.
Como Ofelia á tu paso dejas mirtos dispersos,
Y cantando desgranas el collar de tus ,ersos
Empapados de aroma de feliz jurnntud.

¿ Por tu noble apostura, por tu rara elegancia,
Eres una princesa de la corte de Francia
Cttyo escudo blasona tu alta estirpe en su lis?
¿ Cómo un ramo de gracias donairoso y coqueto,
Al gemir de las violas has bai,la,do el minueto
En el rico palacio del galante Rey Luis?
Tú que tíenes los ojos de torcaz mexicana,
Tú que ostentas el cutis de camelia temprana,
Tú que envuelves tus formas en la nube de un tul ;
Tú que unciste á tu carro dos sagradas palomas,
Tú que todo lo allegras, ilumina.s y aromas,
Desposarte mereces con un Príncipe Azul.

Pot. Torres.

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La no,illada de los estudiantes de Medicina

DOLIENTE.

&lt;:::&gt;-.--&lt;:::&gt;

Ha llegado á ser u,n a nota no vulgar la de la

serie de fiestas tauromáquicas que vienen or~ani-

1- A la llegada de los pescadores.
2-Vlsta de Ocotlán.
3-Nlonumento á Pio IX en Jamay
4-Garlt6n del Presidio de Nlexcala ..
S•Orllla del pueblo de Nlexcala.
6-Ruinas d•I Preeidio.
[Véase el texto.}

zando los estwdiantes de 'las Escudas profesionales.
Las familias distinguidas que concurren á los
espectáculos; el tinte de elegancia que ee advier t€en los detalles de la organización; el personal d€
l.as cuadrillas y, sobre todo, la exquisita finura de
los grupos de señoritas que acceden á presidir la
1ksta, entra,ndo á ella en el tono necesario al
&amp;:an acorde de juventud que impera en los entu111astas espectáculos taurinos, hacen de unas tar.Ies que antes eran quizá inadecuadas á la catego~a mor al de los estudiantes, tardes de gr ata
ammación, de elegancia, de vida social.
En esta nota nos referimos especialmente á la
1k-sta que organizaron los estudiantes de M:edicilla. Fué, en verdad, toda una señora fiesta.
Engalanamos esta nota con una impresiór i el
J&gt;ailco de las r.einas: siete hermosas señoritas pertene:cientes -á muy distinruidas
familias de n ues0
tra sociedad y, complem entando, incluímos un
grupo de los improvisados toreros.

Y o la he visto en mis sueños oaliliada
P asar sin mirarme
Y per&lt;lernne en [ia sombra, d-ejaindo
Un vago recuero.o de aroma en el a,ire.
Y o la he visto, de blanco vestwa,
Etérea, &lt;listrunte ...
En sus ojoo azules mareaida .
De un duelo infinito la huella 1mborroble.
Y he sentido en el ailma angustioso
Aftán 1de irritarle :
· Oh doliente! Qa tierra aibandona,
Que' el cieno salpica, tu veste a,lbeam.te . . . 1
Aún la miro Y l.ia lloro: es la :misma,
La misma que mtes
Ha.s-ta mí descendió, eoronada .
De mirtos y r osas, risueña y tn unfa'IJlte ...
i Pavorooo misterio!-¿ Qué ocu1to
Poder iimplacaMe
Te arroj 6 dew~ el ci~lo, ial iabismo,?
¡ A quién ofenchste, s1 tu eres un angeil 1.
Fsrnangr-ana.

Y o me siento celoso de las flores de armiño
Que en la comba nevada de tu leve corpiño
Aprisionas y hieres con agudo fistol;
Y me siento celoso si tu mano de reina
El toisón de tu gato acaricia y despeina
Arrancando en lo obscuro como chispas de sol.
¡ 011, gentil rosa blanca, quiero ser luminosa
Ailba llena de fuegos y entintarte de rosa;
Darte un beso en el cáliz sin tu albura manchar r
¡ Oh, diamante lumíneo de sin par agua pura,
Quiero ser garra de oro de tu cruel montadura:
Oprimirte sin tregua, pero hacerte brillar!

Juan jJ. ~elgado.

�Domingo 16 de Junio de 1901.

Domingo 16 de Junio de 1901.

EL MUNDO ILUSTRAI&gt;O

EL MUNDO ILUSTRADO

LAS OBRAS EN E~ PUERTOjDE MANZANILLO.

-·

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DEFENSA Y SANEAMIENTO.
Los grabados que publicamos hoy, darán á
nuestros lectores una idea aproximada de la importancia de las obras que por cuenta del Gobierno se llevan á cabo en Manzanillo, con el fin de
hacer de este puerto uno de los principales de la
República.
Las obras á .q ue nos referimos, encaminadas al
saneamiento y defensa del puerto, consisten en la
construcción de un malecón y un rompe-olas y en
la apertura de dos amplios canales que establezcan la comunicación de las a.,,oUas del océano con
las de las 'lagunas que rodean la ciudad y que, por
sus condiciones especiales, son una amenaza
constante para la higiene.
El -primero de ,nuestros grabados representa,
por medio de una línea de pilotaje, la dirección
exacta del malecón con respecto á la playa. Su
objeto principal, como se ve, es el de impedir que
las olas sigan carcomiendo los bancos de arena
sobre los cuales está edificada la población.
En sentido vertical al muro del malecón y sirviéndoles éste de punto de arranque, se establecerán cuatro muelles de do.scientos metros de longitud por veinticinco de anchura, guardando entre
sí una distancia de setenta y cinco, para formar
los "docks", de manera que en cada uno de éstos
puedan refugiaIBe hasta cuatro buques de los más
grandes. El fondeadero tendrá una profundidad
de ooho y medio metros.
Hacia la parte occidental de la bahía, se constrnye el rompe-olas, que protejerá el puerto de la
invasión de arenas mQIVedizas que azolven el fondeadero, amenguando la acción de los remolinos
y contra-corrientes, para que las embarcaciones
puedarn acercarse y alejarse, acortando velas, sin
el auxilio de remolcadores.
Las obras de saneamiento son quims de mayor
importancia que las de defensa. Para llevarlas á
cabo, se proyectó y está ejecutando la apertura de
dos canales : uno que comunique la laguna de
Cuyutlán con el mar, á través del cerro de Ventanas, y otro que permita la inundación de la de
San Pedrito por el océano, aprovechando en parte
el lec.bo de un río.
El canal de Ventanas, que representa otro de
nuestros grabados, est.á aibiedo en casi toda su extensión en roca firme, ry tiene un desarrollo de
ciento cincuenta metros por nueve de sección media.
De· esta ma,nera se conseguirá que las lagunas dejen de ser un foco de infección; pues es bien sabido que el agua del mar, en las épocas de las altas mar~s, lleva á ellas multitud de animalP.s y
desechos, que entran al estado de putrefacción tan
pronto como pasan esas épocas y se evapora el
agua estancada.

Para la ejecución de estas obras, la Empresa
contratista tiene actualmente insfalados más de
veintiún kilómetros &lt;le vía férrea y una maestranza montada conforme á lo.s adelantos modernos.
Con la realización de estas grandes mejoras,
que estarán terminadas dentro de dos años, el

Para este caso, se ha proyectado la prolongación
del muro de defensa de la bahía hacia el Oriente, para con.struir otros cuatro muelles de dimensiones iguales á los que dejamos apuntaidos, aiprovoohando otra ba!hía que se extiende hacia ese rumbo, separada por una hilera de peña,scos.

Un detalle de la misma fachada.

Fachada del Palado .\lunicipat dd Uro

departamentos _de )Iineralogía y Petrograiía, á
la izquierda., y Estratogra,fía y Paloontología á la
derecha. El centro de la •planta se desti"''Lrá á
La iniciativa de Hacienp.a, aprobada últimamen- )fuseo, constrwYéndose un espacioso salón, y hate por las Cámaras de Ja Unión, sobre empleo de cia la parte posterior se instalarán las secciones de
una parte de los sobrantes del Erario, en obras Vulcanología y Seismología y otras dependenci,as.
En el piso superior se construirá otra serie de
materiales que reclama el desarrollo y cultura de
salones
para las oficinas de la Dirección, el Archila capital, comprende entre sus puntos principales, ·
lo relativo á b construcción del Instituto Médico vo y los dapartamerntos de Geología, Fotografía,
Dibujo de fósiles y topográfico, Laboratorio, Esy del Instituto Geológico.
Del primero de esos edificios dimos ya una tadística. y Química, principalmente. Corresponidea, publicando en nuestro semanario una foto- diendo al salón del Museo, que se construirá en el
grad:ía del proyecto. El grabado que ofrecemos primer piso, se levantará otro de iguales dimenhoy á los lectores de "El Mundo Ilustrado" co- siones, en el piso superior, para la biblioteca.
El edificio, tal coono a.hora se encuentra en consrresponde al segundo.
El Instituto Geológico se construye hacia el trucción, da muy buena idea acerca de su suntuocostado Poniente de la Alameda de Santa l\íaría, sidad.
y es un bonito edificio, de corte moderno, compuesto de una plrunta de basamento y dos pisos.
Al primero de estos dos pisos se tendrá acceso
por una MD.plia escalinata que ocupará el centro
de la fachada, pasando imnediatamente al vestíSe an1mciaba para ayer la inauguración del Pabulo por tres puertas de rema.te ,smni-circular,
distribuídas en el muro del frente. Hacia el fon- lacio )funicipal oo. el mineral del Oro, pequeño
do del vestíbulo estam la comunicación con la pueblo que iha ido engrandeciéndose de poco tiemescalera, y á uno y otro lado las entradas 'Para los po á la fecha .

EL INSTITUTO GEOLÓGICO.

EL PALACIO MUNICIPAL DEL ORO.

Hace diez años, su población era ele mil habitantes, y ahora cuenta con algo nci.s de doce mil.
La ciudad puede considerarse .dividida en dos
partes: lo que fo-i;ma el antiguo pueblo, que ocupa un espacio reducido en la parte más baja, y
la nueva ciudad, que se extiende á la falda del
lomerío, con sus calles bien trazadas y orientadas,
y en donde se ven casas primorosas de estilo
americano, y hasta 1de cna,tro ,y cinco pisos. •

***

El Palacio Municipal es, como puede verse en
nuestro grabado, una construcciórn moderna.
El terreno para la construcción, fué cedido
gratuitamerute por el señor Augusto Shalber, Gerente de la negociaciórn "La Esperanza", y la madera empleada en el edificio, es regalo del señor
Hoster, Gerente de la "El Oro Mining Co." Puede calcularse el valor de los regalos e:o. cerca de
treinta mil pesos.
El Gobierno lleva gastados hasta ahora veinte
mil pesos en el edificio, sin contar el precio del
mobiliario. Dado el ,tipo de Jos salarios, el costo
del ma,terial y el precio que alcanza ahora la propiedad en esa población, puede asegurarse que el
Gobierno ha adquirido un edificio magnífico, á un
costo relativamente insignificante.

ir=
Vista general del Puerto.

Puerto de Manzarnillo que goza fama de insalubre
y que no ofrece para las embarcaciones las comodidades de una bailiía bien acondicionada, será
uno de los primeros de la República, puesto que
con la prolongación del Ferrocarril del Sur d€
Jalisco, hasta el Pacífico, aumentara considerahlemente el tráfico mercantil entre las costas de Sina:loa, Miohoaron y Tapie.

La reciente partida del señor Ingeniero Smoot,
contratista de•las obras, para los Estadoo Unidos,
parece que se relaciona con la mira de que los
,t rabajos se apresuren notablemente hastf). llevarlos á término. Según hemos sido informados, se
tiene también en proyecto la instaJación de un faro en el puerto.

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Facbt1.da del Instituto Geológico.

E,rplotación de canteras.
Canal de Ventanas.

�Domingo 16 de Junio de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
.AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 25.
:JMreotor: LIO, JU.FAEL REYES Sl'INDOLA.

MÉXICO, JUNIO 23 DE 1901.

Subscrlpcf.ófl, mensuai f orffflea, I 1.M.
Idem '46-m ,m la OapHai, 1..11.

Gerent e : ANTONIO OlTYAI.

Fot Felipe Torrea.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Amor normal</name>
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                    <text>Domingo 16 de Junio de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
.AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 25.
:JMreotor: LIO, JU.FAEL REYES Sl'INDOLA.

MÉXICO, JUNIO 23 DE 1901.

Subscrlpcf.ófl, mensuai f orffflea, I 1.M.
Idem '46-m ,m la OapHai, 1..11.

Gerent e : ANTONIO OlTYAI.

Fot Felipe Torrea.

�Domingo 23 de Junio de 1901

LA HISTORIA DEL HOMBRE
QUE SE HIZO SABIO
Hurb&lt;' en otro tiempo un mozo bueno como el
;pan 'Y guapo corno un San Miguel ,de retaJblo. Le
llamaban Homobono y era. la adoración de las
genws que le conocían.
iSe desvivía por prestar servicio á los extraños,
por -ayudar iá los amigos, por favorecer á los enemigos y por confort-ar á los desvalidos. Con él hallaban con.suelo los tristes, pan los menesterosos,
juguetes los niños pobres, amp~o las viudas, carida,d los perseguidos, iy los hastiados entretenimiento.
J,unto á Hornobono no era posible estar desazonado, porque las desazones se ,alejaban de él al
mirar €,•l resplandor de santa alegría que se escapaba ,d e su alma ,t ersa, ipura. 'Y unida como el agua
de un estanque limpidísimo, y de 8'11 :fisonomía inocente ry sencilla.
Pero Hoonobono, que hacía dichosos á tantos, no

EL MUNDO ILUSTRADO
Homobono se sentía ,conmovido; pero mucho
más conmovido se sintió cua,ndo oyó rdecir al Doctor : "Eso se puede obtener artificialmente, mediante una operación sencilla".
•
Al •día .siguiente, el chiquillo aquel, hecho de pasta de ángeles, ocurrió á la ca,sa de Aborym para
preguntarle qué operación eta aquella. Opuso el
Doctor algunos reraros, per.o al fin convini€-Ton en
que esperarían el momento propicio para hacerla.
Por esos tiempos murió en la ciudad run sabio muy
grande; un hombre que 'b.a,bía id.€-j ado :fama de conocer todo cuanto habían alcai11Zado los hombres,
y murió asistido ;por .Abo:nym, que estuvo en su
compañía ib.asta ,u n rato después que se hubo extinguido todo aliento vital.
A poco entró el Doctor 1á la caisa de Homobono,
y como lo encontrara dormido se apresuró á partirfo el cráneo y á sacarle el cerebro, substituyéndole cél,u la por célula, lóbulo por lóbulo, hemisferio por ihE!ll1isferio, el que !había arrancado al sabio que acababa de morir. Luego, aplicando no sé
qué ungüentos y pronunciando no sé qué frases de
1

EL MUNDO ILUSTRADO
críticas le escocían y molestaiban a1Unque fueran.
finas ry comedidas.
Y a no era el ;paño ,d e lágrimas de los tristes, ni
la iprovidencia de los irufelices, ni la admiración
de los buenos. En los mismos en quienes antes
había visto amigos y hermanos, vió des,pués émulos y enemigos; en los mismos labios donde estaba
~auro de cosechar ,alabanzas y bendiciones, estaba
seguro después 1de no alcanzar sino censuras y dicterios.
Al mismo tiempo se sentía triste, triste con rfiris•teza inacabable é infinita. Las penas de la vida
le habían asestado antes tiros que se embotaban ~
su co¡aza ,d e resignación; aihora lo herían con fle.ohas enerboladas que se le entraban por la carney se la &lt;lestrozcaban.
Cosas que antes ,n o sentía sino como rasguños
en la epidermis, ahora eran dolores que lo martirizaban, quitándole el hambre y el sueño.
.A!dioo su alegría, su mansedumbre, su bondad,
su equilibrio, todo lo que lo había acompaña.do en
su vida anterior. Problemas á que no había concedido ninguna importancia ó apenas importancia
teórica, después lo atormentaban y atenaceaban
sin descanso; negocios que le ihabían parecido insignificantes como granos de mostaza, después se
le :figuraban enormes como montañas de .h ierro;
personas en cUJya excelsitud había creído, se le presentaban como ruines y para poco, á causa de queno eran sino buenas, y no podían competir A::on Homobono que alardeaba de intelectual..
Y así, atovmenta.do por odios, ,pasiones, dolores,
problemas y penas, Homobono se atravesó un día,
con un tiro certero, aquel cerebro que no caminaha de acuerdo con su corazón, y que, por contera,
no era suyo y lo hacía sufrir ,t anto.

Y. Salaoo filvarez.

NOTAS DE VIAJE.
~

OS.IZABA.

era dichoso ni vivía contento. Le enMgrecía los
días y le turba.ha las noches la pena de no adelan.ta,r en sus estudios, el dolor de no saber tanto como otl'OS clricos de S'll edad, que lo dej,a,ban emboba.do con sus habilidades y con 'Sus discursos. Y
cuando Woo envi.diabam su ecuanimida.d, su looganimidarl, su pureza de intenciones ry la belleza
de su -alma, Homdoono sonreía pensando que mej_or le ihubiera valido -conocer el "trivium'' y el
"quardrivium", y discutir acerca ide si Aristóteles
había tenido ó no razón en tal ó cual pasaje de su
Etica.

•••
Conocía Homdbono á un gran :fisiólogo y anatomista de muoho fuste, á quien llamaban el Dootor
AJborym, noonbre igurul al de uno de los diaMos
IIDÓS terribles. Quizás lo hruya sido, coono se verá
rpor la obra.
U na. noche se hablaba del don de sabiduría y de
la importancia de tenerlo. Se mencionó á Salomón, que prefirió la ciencia •á la riqueza ry al poder; á los prafetas y á ,l os iluminados, que poseían la salbi!duría infusa; á la,s. pitonisas, que vaticinaban lo futuro; á los apóstoles, sobre quienes
descen:dió el Paráolito en lenguas de f,uego; á
Raymundo Lulio y Franci'Sco ide Asis, que de caballeros ,brillantes, ,pero llenos de ignorancia, se
habían conver,tido en pozos de ciencia, en varones
del ,Señor que vencían á los herejes y quitaban almas tá Satanás; á Cornelio .Alápide, que siendo un
niño casi idiota habí-a recibido una pedraida prnviden.cial que le ib.abía ,despeja.do el entendimiento,
de manera de poder descifrar con claridad nunca
vista los mi'sterios de la palabra divina.

abracadabra, dejó á Homobono, al perecer bueno
y isano.
,Cuando el mozo despert-6, smtía un ligero dolor de cabeza y nada más. Cogió s-u libro de texto,
y como si ihubiera desgarrado Ulla venda, empezó á
entender cooas que antes no alcanzaba., á vislumbrar horizontes que no conocía, á 'llotar reladones
que no !había distinguido nunca. Luego le vino
algo como flujo de pal.abras oon que lograba explicar elegante ry ricamente, con frase colorida y exac,ta, todo lo que sentía bullir en su interior, y se
conoció orador, poeta, estilista ry apreciador de la
belleza.
Los con.discípulos de Hom.obono caminaban de
sorpresa en soi:presa :y se hallaban acordes en que
al mudllacho le había "salido talmto". Hoy escu&lt;Jhaban una conferencia de Hoonobono acerca de
electri'.ciidad, luego ocurrían á gozar de 'll'llO de los
:famosos discursos con que arrebataoa al audi.torio,
después iban á la representación de uno de sus
dramas, 'Y cuail!do llegaban á su casa leían alguna
disertación en que el antes atraisa,do estudia,nte desenvolvía nociones y plantaba teorías nuevas sobre
derecho de ,gentes, :filosofía ó estética. Y lo -más
gracioso era que todos esos trabajos suyos parecían como la explanación, como el desarollo, como
€1 corolario de los que hrubía emprendido el in.signe Sapiens, el grande hombre ,difunto.
Iban todos los días á más la fama y el respeto
que rodea.'ban iá Homobono; pero él se sentía más
y más infeliz á medida q11e pasa!ba el ti€-mpo.
.A su serenidad, á su paz interior, 'á su nofile y
elevada ecuanimrdad sucedieron bien pronto el
hastío, el des€-ncanto 'J la duda.
Las a,laibanzas lo dejaban contento; pero las

.Al entrar en la ciudad, busqué en vano la elev~da cima que le da su nombre. No ,la. vi. Una
cortina de montañas de un ver.de oboouro cerraba
el ihorizonte; era u.na muralla ondulante en la queligeras gasa.s de nubes prendían sus estandartes
victoriosos.
Vista desde la avenida principal, .aquella serranía semejaba yawT en un sopor ,perezoso, en un 1~
ta.rgo solemne iy gra.ve.- Sin querer acudió á mi
meim.ori,'l; UI1a vieja impresión, á la primera lectura del Guillermo Tell ,de Schiller. De aquelloe
montes, austeros y -silenciosos, de aquel rincón de
illaturalezca absorto en su propia vida, bajaba ail
valle rumoroso, E-ntrecor.tado de bulliciosas corrientes de agua, un soplo ,de vaga melancolía., un
hálito de somnolencia impregnado de no sé en
qué extraña dulzura.
En las abras, un matiz violáceo se desleía á la
1-uz del sol, en tanto que harapos de ,b rumas se
colgaban en el ramaie ·de un cerro, ha,ciendo aparecer los árboles como en.vueltos en un velo· de:b.umo.
Desde e;l puente de la Borda vi al río desprenderse en cascadillas, huir entre guijas, lamer los
pulidos troncos de los platanares, sai1tar con su
crin suelta de espumas, inmovilizarse en un remanso y llenar pequeñas ipresas, dando mavi.mient&lt;&gt;
'á maquinarias cUJyo llllmOT sordo se armaniz;a;ba con
la muda severidad de las .m~tañas. Y por todas
partes el cerco de granito, la silueta. de aquellos
gigantes gibosos, como centinelas de la ¡población,
como EScudos arrojados por ti.tanes guerreros des•prendidos de allá, de la gran pirámide, del coloso
de blanco penadho perdido en el espacio.
Y el "rum'' "rum" del agua, el glutineo cavernoso de los molinos y de las fálbricas, con su nota
sorda, com.o de colmena, acusando UI1a vida enérgica, una actividad sostenido, en medio de la callada solemnidad de los montes.
A11 pie de las alturas, por misteriosos caminos,
'Pºr ,senderos ignorados, el agua -se ib.a desliw.do, á
- ocasiones á saltos 'bruscos, ya en callejones tort~osos. Viene blanca ry transparente porque el cielo se ha mirado en ella y las b\Strellas se ih an '8.SOmado á su cauoe; viene rápiida porque ,l a seduce
el vértigo; viene cantando _porque se siente alegre de romper su cár cel de hielo.

Domingo 23 de Junio de 1901

C001ocedores ,fa tan grandes mereEl hombre la espera abajo, la da
cimientos, varios literatos ocurriede :pa•letazos, forceiea con ella, la
ron. hace tiempo al Congreso de J adetiene en su curso, y acaba porr
lisco solicitando se pensionara · al
apresarla. Pero e¡la se hace la dóseñor Rivera, que gastaiba su fortucil, la mansa, se deja guiar, y á pona., por cierto no corta, en la impreco recobra su libertad, vuelve á ser
sión de libros útiles y ro la in.stru.cla señora de los campos, la que pasa
ción del pueblo; pero la Legislatucantando y recoge por un momento
ra, basándose en consideraciones
cuadros y espectáculos en su lienzo
que
desconocemos, negó lo que se le
líquido, ,para olvidarlos ,al momento,
pedía, y que en concepto nuestro
la inquieta, la 'Voluble, la tornadiza.
era de absoluta y extricta j,u sticia.
Y a ha saL.::.., de los subterráneos,
ya abandonó los reductos, y aihora
salta y se atropella €-n la llanura.
(i)
Ha trabajado mucho, y ahora descansa en su leoho, en algún prado,
en donde el beso del sol la transporEl sin'Vergii~un tipo social,
ta á los aires, para ciwr de nuevo y
tproteiforme, invasor, unüorecente y
s1:;T llevada al taller y de nuevo concaracetrístico de ciertas razas, puequistar su -independencia y de a:i.uevq
blos y épocas, si bien generalizado en
rodar y ser batida y hecha polvo,
todo el mundo y difundido en toda
vapor, incesantemente, eternamente,
la humanidad. Tratemos de defiatada á su cruz, suj€-ia á su martinirlo y comencemos ,p or distinguirlo de los tipos congéneres y análorio.
gos. Llámase sin vergiienza al homOrizaba es la ciudad del agua; se
bre que se ha echa.do á la espalda
la ve coagulada en lo alto de los
la d1gm.idad, por más que lleve de
montes, corriendo en sus ríos, sofoella la máscara ; que ivive sobre el
cada en sus pasadizos subt~rráneos,
rpaís, sin trabajar; que explota á sus
en el humo id.e las fábricas, €-n la neamigos, parientes y perso~as de esblina de los montes, en •l a savia de
timación1
les exprime el Jugo y les
las plantas; circula, va y viene, cochu,pa la sangre ; es el Tartufo de la
quetea, ,huye, se arremolina, brinca
honradez y del tra!baj o ; el Yago del
y apasionada ·de aquel pedazo de
jaque y del sablazo. .Distínguese
tierra no 'Puede abandonarlo nunca,
del mendigo en que no tiende 'la ma..y cuando ihwye rpor una senda vuelve
[10 sino que pone planes; del timapor otra y si se despide por la tarde
do~, en que no exipl~ta. la c~cia ó
regresa por la mañana.
1a ambición de sus 'VHJfamas, smo su
¿Qué son esas nUJbes? me preguncompasión y su buen oorazón, y del
táis. Son una promesa de regreso. 1•
ladrón, en que no en:i-plea ~ edios de
El agua se va r.iendo por el cauce L----------------::-------:-:--=:-----------1 violencia, sino de persuaci6n, y en
del río y vuelve llorando por la tarde
5r, Dr. Presbltero Agustln RIWJra.
que no despoja, sino rec~be. . .
en gruesas lágrimas.
Hay
tres
tipos principales: el ~mverguen~a
Está celosa id.al azul del cielo, de los dorados del siglo XVIII , ailgo á manera de un Feyjóo me- Heráclito, el sin vergiienza Demóonto y el sm
xicano. Como el insigne benedictino orbitense,
rayos ·del sol, da los parpadeos _de las €Strellas ; ha consagrado el Dr. Rivera su pluma al d.,;,_•u- vergüenza Catón. Heráclito se _presenta llor~,
qui.ere ser la venoedora~ la favorita, y por eso ~o gaño &lt;le errores comunes; como él, está dotado abatido envuelto en levitas grasientas; pero digdeja que el astro del día se en.señorée en el horide amplia y enciclopédica instrucción, y como él, nas. Víctima de la fatailidad, perseguido Y agozonte y por eso ,también se detiene agazapa:da en
posee un grande y sereno valor civil que lo impul- biado por el destino, su vida ha sido _Ulla no in~
las aÍtu.ras. Desde allí .acecha, desde allí vigila,
-sa á decir su opinión, aunque hiera intereses, con- rrumpida de contratiempos y desgracias. Cal~J!lly como el amor puede más que el despeoho, baja
traríe tendencias y ofenda á personas é institucio- c1ades inesperadas dieron al traste con. s:u patrunovelo::mente y posa su beso fresco en la tierra, que nes. La verdad es su ídolo y su noxma, y como el nio, pilladas é in:.fideli,da,des de sus asociados y deda esp€-Ta anhelante.
historiador romano, se ha formado el propósito pendientes disiparon en _h:i-rmo el fruto. de su trabajo; su abogado lo traic10n6, su médico le curó
No recuerdo quién_ha llamado á Orizaba el Man- &lt;le sentir lo que dice y decir lo que siente.
chester de México. Encuentro la frase exacta Y
Perteneciendo el señor Rivera al sacerdocio ca- la cura; su mujer, siempre en estado y con un
la ihago mía.-Desde la callle principal se me anto- tólico, que, como se sabe, es una corporación ce- niño en crianza se encuentra afectada de un ma,l
ja encontrarme sobre el puente de un gran "stea- rrada en que todo cuanto se ,pie~sa y se ejecuta es incurable y di~pen.dioso; le llueven los hijos !
mer'': una p.aJpitación interior conmueve el b~- conforme á pauta invariable, na sabido ser sin- las enfermedades; ti6ne siempre de turno dos ruco rechina Ja máquina, escá.panre hondos resoph- cero y honrado, sin contrariar los dictados de su ños con escarlatina, uno, por lo menos, en agonía;
d;., y toda la n3:-ve trepida y vibra mi ~dio de conciencia. Sacerdote ejemplar, es también es- en aquel momento na.die se ha desa:rinwo en
aquel océano verdoso en el que las m01~~anas se- critor liberal ejem'Plarísimo y tiene amigos y ad- la casa, ni haiy con que enterrar á la. cunada.
Todo el mundo lo a,bandona; nmg-una mano
mejan olas gigantescas.
.
miradores en todos los laudos.
se
le tiende; el ministro, antiguo compañero de
.Alllá va el navío, con su pesado cargament~ ;
Contar las obras que el señor Rivera. ha escrito,
las chimeneas vuelcan al espacio sus bocana.das c~- á partir del trabajo sobre la posesión que sa?ó á colegio, ínitimo de la familia y que debía tantos
lidas, la hélice bate el agua, la azota, y en medio la luz el año cuarenta y cuatro del pasado siglo, favores, le ha quitado el empleo por colo:car á un
del valle extático se iescUGha el eco aihogaido de una sería tarea imposible. Creemos qúe no bajan de ahijado; el otro ministro le ha prometido coloenorme cdlmena el coro grave de una poderosa cien los libros, opúscufos, folletos y hojas sueltas carlo; pero no ha.y vacante.
-Y aquí me tienes, en 11.1. última, sin cuartilla
eIDergía que mu~ve á aquella ~mbarca&lt;:ión, balan- que el sabio lagueru;e ha publicado. Too.avía hace
ceada por un hálito de las brisas marinas que .se pocos días, á pesar de sus setenta y siete añoe de y sin más apoiyo y protección que tú, que nunca
han abierto paso entre los cafetos y las gard,3n1:1;;; eda.d y cincuenta y siete de dedicarse al tr~bajo me has abandonado ni me dejarás perecer ... !
Dem.ócrito no gime, ríe; no solloza, oh.arla;_es
intelectual, el señor Rivera aca:ba de obsequiar á
d0 la tierra caliente.
Al pisar tierra orizabeña, en el fondo de 1~ .,i - sus admiradores 1::on un nuevo libro en que r ebate de una ex-pansibilidad y de una verbosidaid innalenciosa serranía buscando un all.to de las tnst1- á los deturpa.dores del hfaoe Moreno, cuya glo- gotables, ostenta gran aplomo, es con:fiazudo, da
zas del ''boulev;rd", ihe sentido un aliento con- ria el señor Doctor sacó de 1~ obscuridad en que palma.ditas em. los hom'bros y una espu.mi:t8, blanquiz.ca de triumfo brota siempre de sus labios. No
solador : aJlá arriba, la eterna, la ÍJD.acabreble fuer- yacía.
Pero si son de alabarse la amplia información, ostenta desgra.cias, exhibe esperanzas; si cuaja el
za que preside á la vida de la naturaleza; en la
ciudad crepitante, la redentora energí-a de un gru- el criterio honrado y el sincero a.pego á la ciencia negocio que trae entre manos, "se ar'ID.a" y sale
po humano que forja en el yunque las aceradas ar- que demuestran los trabajos del señor .,Rivera, más de apuros. Tiene confianza en el porvenir y admas que han de servirle en la gran lucha por la respeto merecen el patriotismo, el amor á la tierra miración y cariño por su víctima.
mexicana y el expontáneo y nob-le cariño que pro-¡ Pero vi.ej o ! ¡si estás famoso ! ¡,gordo, coloexistencia.
fesa á los hombres que han hecho bienes á Méxi- rado y con un por:venir brillante ! Por más que
&lt;!arios 2Jíaz 2Jufóo.
co cualidades que resplandecen en esos escritos.
te 'Veo poco sigo atento tu carrera y celebro tus
'Al revés de otr3JS ,personas de su ejercicio, el triunfos. Yasé ... yasé ... , no te hagas "guaje",
señor Rivera se ,distingue por su adíb.esión á todo que juega tu candidatm:a para cierto gobierno de
lo grande y bueno, sin curarse de que pertenezca Estado.. . Hombres cmno tú son los que neceó no á tal ó cual bandería ó fracción.
sita el país y oja;lá y todos 1os gobernantes fueran
En todos los libros del señor Rivera resplan- de tu talla; ¡ otro gallo nos cantara! ¿Y la direcHonramos hoiy las columnas de nuestro semana- dece un estilo puro, pero exento de amaneramien- ción del Banco,? Si no te la dan se hU!D.den !
rio reproduciendo el retrato del digno anciano que tos; ocurre muohais veces á la anécdota, al rasgue ¡ Qué saben los accionistas de finanzas! Contigo
hoy por 1hoiy es el decano de los literatos ~e la Re- típico, á la frase que anda en ·boca del vulgo, y sería otra cosa y ya verían si se prosperaba ó no.
pública. El señor Dr . Don Agustín Rivera, sa- de ese modo resultan su dicción expresiva, su
cerdote jalisciense ,de clarísimo ingenio y luces su- frase clara, su idea exacta y su conjunto armonio(1) Lease: Los sinvergüenzas.
periores, es 'lln polígrafo como los hubo á :fined so y bello.

"LOS GALEOTES"

1

.-.

EL SR. DR. PRESBITERO AGUSTÍN RIVERA.

�•
Domingo .23 de Junio de 1!)01

EL i\fUNDO ILUSTRADO
EL :MUNDO I LUSTRADO

Con que ·t e dejo ... porque tu t~ompó es preci~
so; si puedes, ,á,rmame con
a,lgo mientras se arregla
mi asunto ... ¿No obligarás á un ingrato?
Catón jamás _eide dinero. Austerv y digno,
se abochorna,ría de recibirlo. Busca trabajo honrado, no importa cuál,
J:!i.n,guno es dewonroso y
él no tiene pretensiones
ni preocupaciones. Una
jefatura de sección, una
curul, cualquier co,m en
la que eche los pulmones,
si es preciso; ipero que le
permita ma;ntener incól uane el nombre de su padre
y Jai!ignidad •de su fa.rnilia. Es desgraciado y pobre, no por pereza ni -por
vicios, sino por dignidad,
por eso dejó el empleo,
:por que lo humillaban y
lo trataban como trapo
del suelo. · Le ofrecieron
u.na colocación en la Casa
de Moneda; pero lo sometían al vei.amen de registrarlo al salir. En
una pagaduría en que había -vacante se permitie,
ron el lujo de exigirle .
que caucionara su manejo, á él, á Antonio Péxez ! Como si de antiguo
no fueran su nombre y su
familia conocidos y honxa,dos, aunque pobres!
El hecho es que tanto
HeI'áclito, como Demócr.ito, como Catón, son
;perezosos ó 'Viciosos, ó
ambas cosas; que ni la
fatalidad deja de persése¡,,o-uir a:l primero, que
suele tener que enterrar
dos ó tres ve&lt;!e's á su misma cuñada, ni se arregla
jamás el negocio del segundo, ni encuentra el
tercero fflllpleo J_ ocupación análogo á sus antecedentes y á su dignidad.
-Dispón del cadáver
de Sofía~os dijo exa1brupto Heráclito.
-¿ De Sofía? ¿ Pue;;
Mn,e. Blondel,
no la enterramos )'d. en
Bspos,i del S r. Ministro de F r ancia, llegado recientemente a l pafs.
Enero?
-No, tonto, á quien ente:rramos en Enero fué Don 1Iiguel, el honaohón crédulo, tan bu.eno como
lL Luda.
. tonto é-idea profuooamente r eal y humana,- Fracasó el monopolio de los nenepiles-ex- fomentador inconsciente y estimulador asiduo de
clamaba Demócrito--y rme he qu,ed.ado sin icuartilla. los íicios y de las malas mañas de los Galeotes.
-¿ Pues no piintaba tan bien?
El tipo de Don Miguel, con quien nos codeamos
-+Sí; pero el administrador sf! largó con el di- á diario en todas parte:s, entraña la filosofía de
nero y nos sentó á todos.
la pieza, á saber : que hay sin vergiienzas porque
-¿ Y los lrudrillos de arena. aglutinante?
hay quien practica el bien sin discernimiento, á
-¡ :Xada; que nos birlaron la patente y mi abo- ciegas, á troohe y moche, y sin saiber á quién ni
gado me cobra las perlas de la Virgen!
importarle cómo.
-¿ Y los automóv-iles de tracción animal?
J€iremías el bueno; pero un tanto cuanto pesi-Pues y la epizootia. .. Hemos perdido más mista y egoísta. En fuerza de pesimismo y de
de cinco mil del águila.
egoísmo adivina á los Galeotes, los presiente y los
Y así por ese orden.
denuncia, sin conse.:,o-uir otra cosa que hacerse reEsta clase de tipos y las situaciones económicas gañar y maltratar. Es, á nuestro juicio, el persoy .dramáticas que de su acción social derivan, son naje capital de la obra, por:que representa el buen
los que, de reoli€.ive, con una realidad palpitante, sentido y la prudencia en medio de cinismos sin
con una veroa festiva, con una vi-s cómi-oa vigo- escrúpulos y de virtudes y ben&amp;ivolencias sin mesura.
rosa, con un fon.do de profunda filosofía y una
En el desempeño, muy aceptable, y á ratos
f orma ir.reprodhable, nos ofrece y presenta la deli- iverdaderamente br,illante, desouella Julio Ruiz,
ciosa comedia "Los Ga,leotes", de los hermanos que hace un Jeremías magistral. Los demás cumQ uintero, representad.a últimamente en el Rena- plen ,y algunos como buenos.
ieimiento con un éxito colosal.
El núblico, llena .el teatro y hace bien; pel'o
Moisés Galeote enoarna á Heráclito ó Demó- hará mejor en aprender lo que la obra. enseña: el
crito, según el caso, y es el -tipo acabado del sin- tacto en el ejercicio df! lá. virtud. Sólo quemánvergüenza, vicioso y perezoso. Oaton, el sinver- doles el pasto, podremos acabal' con esa plaga de
güenza digno, altivo y ,p rofundamente J&gt;t,TVerso, parásitos que pululan en nuestro medio y en
-está simbolizado en Mario y trataido de mano nuestra época.
;naestra.
A~ !rudo de estos dos tipos del mal, evolucionan
2'r. jYf. flores.

Domingq ·23 de Junio de 1901

LIRA MACABRA

~

¡ Quién forjara la historia de aquella lira, lira macabra y primihva
que Safo hubiera tenido
por obra de las Furias !
Sirve de base al ateo y
de caja a,rmónica al propio tiempo, ,un cráneo de
mujer que aún conserva
restos de la corta, espeEa. cabellera.
Ofician de
brazos las astas ligeramente ai,queadas de una
cabra montés. Tr.icorde
es la lira como la del
Padre Apolo. El plectro desapareció, acaso
con la mano del artista
que la pulsaoa, joven
guerrero ó viejo agorero
a,nónimo, sacerdote de la
tribu. ¿ Fué d cráneo
aquel de una pulida etío;pe, estatua rudamente ta11.ada en un bloque de
carbón; ó de una Venus
cafre; ó fué sólo elegido
al Maso entr€· el osario
por más sonoro y resistente, al cabo de un festín de caníbales ?
Bestia de carga fué en
vida esa mujer, y animado iru;trumento que vibró
sólo al choque de rudas,
s-alvajes sensaciones. Ni
el sol que le caldeaba la
piel, ni la flora y la fauna cuasi monstmosas de
sus selvas, ni los lagos
que reflejaban sus formas, ni las estrellas que
iluminaban sus noohes,
encendieron jamás una
idea en la tinieola de su
mente. El terror á lo
ignoto, y la melancolía
de la vida esclava, fuemn los polos de su mundo psíquico.
Luego lo cóncavo de
su crráneo ,vaciado y blanqueado por la muerte dió
voz iá la lira, y lanzó á la
puerta de una cabaña, 6
á la riba de 'l1Il río bárbaras sonoridades, acentos de una lengua en la que los humanos expresan
emocion&amp;, e.speranzas é ideales, que no son para
traducirse en palabras, misteriosas radiaciones del
ailma que sólo el alma entiende, cos.as de ilusión,
de amor, de fe: suma poesía.
La voz de 1-a muerta que en vida no s"inquietó
de su fin, ni alcanzó ' á darse cuenta de que era
su sino dar de su seno nuevos guerreros &amp; futuras madres; la voz de la muerta conmovía, alentaba, elevaba el espíritu de su pueblo. En a,quel foco sonoro se concentraba cuanto la selva, el sol, y
lagos y estrellas d€'cían á a,quellas :mentes.
¿ O fué acaso el instrumento aquella lira sacra
que sólo rpara los dioses sonaba, cnáneo de la intocada hija de un rey, inmolada-como la Efigenia de Algamenón-en aras de rnna colérica divinidad á quien aquella sangre habfa de ruplacar?
¿ Por ventura _el mago-el sumo saoordote--no
más, hería sus cu€·r-das, y al resonar, post:rábase en
tierra la muHitud, iporque creía sus acentos eco y
remedo de la voz de fo infirrµto, de la universal
y suprema inspiración de todos, condensación del
ideal y de fa conciencia crepusculares ,de una.
raza ... ?
¡ Quién forjara la historia de aquella lira !

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• 1

Oésar Zu111eta.

R o m anza sin p a la b ras.
Cuadro genérico.

�"€/ ]YfuniJo :Jlusfrado,"

•

MOZAB.T EN CASA DE MADAME D

Junio 23 de 1901.

OMPADOVR, Cuadro de V. de Paredes.

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 23 de Junio de 1901

Domingo ~3 de J~io de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO

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,7

!WIH~l_~==·:.a .

Orquesta Lerdo de Tejada.

(;uadrilla de tore&gt;ros y Orquesta Lt-.rdo dt· T1•t1ula.

La orqu~ta que formó el popular :filarmónico mexicano Miguel
Lerdo de Tejada ya es conocida de nuestro público, y se recuerda que
nJ dejó mala i,mpre,$ión en sus ejecuciones.
; Los :filarmónicos lucen el traje de charro, que es típico en nuestro
país.
Es una de las exhibiciones que más se han aplaudido en las "Calles de México".

El día de la inauguración de las "Calles de M.éxico", la nota. más
llamativa fué la lidia de toros hecha por el espada español Eduardo
Leal y su cuadrilla, formada de los banderilleros Sevel'ino García, Francisco de Dogo, Luis Leal y Antonio Méndez.
Aunque la fiesta de toros no es netamente mexicana, sí está muy
aceptada en nuestro país, y de seguro por eso figura en el simulacto de
nuestras costumbres.

Orqueitta U:1,tca de Salterio~.

Verbena popular en las calles de l'tléxico.

La víspera de la inaU¡,"'llración de las "Calles de ~léxico", se organizó una verbena popular, en la que tomaron parte todas las personas
,contratadas para ~r á emibir sus habilidad€'S en la feria.
Todos lucían los vistosos t r ajes con que habían de presentarse en
.Público, y del pintoresco conjunto da una muestra la fotografía enviad-a
.:por nuestro con:es.ponsal.

..,

Marra Sore1, primera bailarina.

Desde que el correspoo1sal de los diarios que
edita la casa fundada por "El Mundo Ilustrado",
&lt;lió una crónica completa de la fiesta. que se efectuó en la inauguración de las "Call6s de México"
(un lugar que figura en la Exposición Pan-Americana de Bu:ffafo), creímos que en materia informativa el CU'ffi'Plimiento ha sido exacto, exce¡tuando aquello que corresponde á la informacion
,gráfica de este semanario.
A cumplir vienen estas páginas, que llenan las
fotografías enviadas por nuestro corresponsal y
que son una ex•acta. adición á las descripcion€S y
motivos que para sus cartas ha tenido.
Nos dedicamos en es.to á dar una noticia gráfica por excelencia : En aquella tierra extraña está
un grupo de compatriotas que si en su forma típica no Rueden dar más que una idea,--siempre
exótica,-de nuestra manera de ser, no dejan de
rpert6'1.1ecer á nosotros.
El danzón de Lerdo de Tejada y las desafinaciones de las que allá than ido á llamarse tiples,
son á veces nuestros aplausos. ¡ Quéjense los que
baten palmas sin tón ni son ; ellos llevan su pequeño contingente á lo que naciendo en lféxico en
d "género chico'', va á correr en . . . cualquier
género.
"El l\Iundo Ilustrado" trata de ser en estas veces una revista granea, tal cual la puede tener
una nación europea.
N,uestros lecto1'EJS deben e:;;tar impuestos de
ello, ya que por la adaptación que hemos querido
!hacer, tenemos en nuestro favor plácemes muy
respetabks.

El cuarteto de M1ulmb6u

El reel.amo, en e11pera del piibllco.

En el kiosco que aparece en esta fotografía es donde se exhiben las
"tiples" y ,bailarinas momentos antes de que dé pl1Íillciipio el ~pootá.culo
por tandas.
En la plataforma aparece todo el ek-mento femeni,n o ataviado con
los traj~ .mexicanos y .• . extranjero s con que se presentarán en el es-cenario.

Este "recla,mo" es como
barrio.

Aurora Rosetti. primera bailarina.

el "paseo" ó "convite" de

Formada por loo princiipales ejecutantes de saltéTio que hay en l\féxico y por los tocadores de guitarra y bandolón que se reconocen como
sobresalientes en 1-a manera d€· ejecutar en esos típicos instrumantos.
El conjunto de los ejecutantes es a,,,&lt;rradable, y recuerda los alegres
acordes que se pierden en las "ohi,nampas", en nuestros populares paseos de Santa Anita.

ll!l1

circo de

Formado por indiv-iduos oriundos tlel Estado de Chiapas, asiste á
la Exposición de Buffal-0 un cuarteto que ejecuta en un instrumento
llamado "Marimbón".
En la •Irul(YOr parte de nuestra República este instrumento es desconocido, y sólo de vez en cuando se exih&lt;i:be en algún circo ó espectáculo popular.
La música de este cuarteto es exótica, aun para los mismos mexicanos.

�Domingo 23 de Junio de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Junio de 1901

élue6la. - fi&gt;amas distinf.,uidas.

LA CREACION.
TEOGONIA TRIQUE.

(*)

I
... Y el viejo NEXQUIRIAO, grande iy radioso
De vida y de poder, tendió su inmenso
Ojo de luz sobre el obscuro y tmgico
Vacío de lo negro ...
Y vió-----ld.e sus pupilas
Inmensas á los vívidos destellosLa informe masa, oomo embrión estéri'l
Del vientre sin calor del Universo . . .
La tierra "no era'' a;ún, necesitaba
Para rvivir del creador aliento.

**•

Srlta. An,ella Hierro.

,

RESURGAM.

Los frutos rojos y aromadas rosas
Y en el erial sin fe, páramo yer'.o,
Urc:nrán otra vez las tuberosas.

¿Y es esa tu pasión? Nieves caídas
Que arrastran las lozanas tuberosas;
Ondas sin un rumor, ondas dormidas . ..
¡ Páramo sin claveles y sin rosas!

No importa el huracán de lo pa,sado
Si haiy algo que escapó de la porfía:
Se tiene más a;mor si se ha llorado
Hasta llorar á mares la agonía !

Remanso que no bulle ni murmura
Ni guarda los matices de la vida;
Arbusto desgajado que á la altura
Eleva su hojarasca entristecida.
Enhiesto ,peñascal, antro vacío,
Océa,no sin azul donde el mal flota,
Un corazón sin fe, muerto de frío !
Un mar que se esca;pó, gota por gota!
¿Y es ~a tu l)asión? ¿ Cómo la nieve
Podrá formar la vida de las almas?
Dile á tu corazón~on ansia bebe!
Dile al remrunso aquel-besa las palmas !
Presta cail.or y luz al oleaje

Srita. Sara Rodile••

Roon.pe con las mentidas convenciones
De los torpes ilusos del dereoho.
¡ Cómo puede sa!ber de corazont'S
El que iII.O lo ha sentido entre su peoho !

Srita. Esther Mlrua.

Y tiñe con a;Ll&gt;uras las corolas ;
Reviive con tus ,bé'SOS el ramaje
Y al m'cl,r de tu pasión vuelve las olas.
Entonces brotaran en el desierto

V en y reclina en mí tu ri;gia frente
Y deja que me asome en tu mirada;
Verás como retorna el Bien ausente
Cual de 'lill cielo meior otra albora.da.

Y así en mi corazÓID., decirte -¡-m ía !
liIJ.undarme en la fe de tus amores
Y beber en ,t us labios la ambrosía
En pago de miti versos y mis flores 1

,fidalberfo Carrieoo.

Y pensó Nexquiriác: ¿ Por qué estoy solo
Si solo me entristezco?
Sin los !hijos la vida no es completa,
Tener hijos "es bueno ... "
Y al influjo divino
De su creador, fecundo pensamiento,
Brotaron nueve dioses formidables
Y distintos también de su cerebro :
"Shischéc", dios de la Tierra; el luminoso
'íNaác", señor del Sol; tibio y sereno
''Yaihuí", dios de la Luna; el ígneo ry bravo
"Cuhuí", ,señor del Fuego;
"Cunmá", dios de las aguas; el tonante
"Na:néc", dios de los aires; el del hielo
Blanco ''Yu!huéc" ; el pállido y temible
"Nimá", dios de la muerte y el horrendo
Y tentador y cínico
"Chunguy", dios del Infierno 1
Y después N exquiriác miró gozoso
La creaci6n éll. su principio y, lleno
De esperanzas y amor, llamó á sus hijos
Que se agruparon obedientes luego;
Y díjoles :-"Sihisohéc---aher.mano vuestro-Se encuentra débill. y sin fuerzas para
Secar la tierra ... ¿guién su noble esfuerzo
Le prestar.á para aiyudarle .. . ?"_;y nadie
Contestó. Y N exquiriac, rugando el ceño,
Dijo á Cuihuí, su hijo,
-"¡ Oh, calor de mi cuerpo !
Baja á la tierra y •hasta que te llame
El lodo seca con tu ardiente fuego''.y sumiso Cu!huí bajó al instante,
De aa tierra introdújose hasta el centro,
Derramando tan inerte
Calor en ella que la tierra, ardiendo,
Hizo temi;T á Nexquiriiác tremenda
Formid1:11ble explosión y, con empeño,
Llamó al mismo Cuhuí; (que no le oía,
Y echaba más calor desde su cootro),
Entonces temeroso del peligro
Dij o á Cunml't, que apresuróse presto,
-"Oh, sangre poderosa de mis venas,
Desciende hasta la tierra en donde el fuego
De tu hermano •Cuhuí romperla amaga;
Arroja en ella tus torrentes frescos
De aguas á raudales, pero no ,t e irrites

Y ahogues á tu hermano que está dentro". Arm6le de sus amnas más temibles,
Raiyos y roncos truenos;
Y por si no bastara,n las corrientes
Del agua de Cun.má, por coro.pañero
Le dió á Yuhuéc, el imipasible y triste
Blanco dios de los hielos!
Y les dijo á los dos :-"Enfriad la tierra,
Apagad el incendio!"Derrepente la tierra, obscurecida,
Como en loo tiempos del vacío negro,
Miróse circundada por compact0;,,
Obscuros nubarrones gigantescos,
Que se agitl!Jban sin cesar sobre alla
En medio de relámpagos y truenos !
Era que el dios Cunmá cumpliendo estaba
El paternal consejo ...
Y llovió tanto, tanto, que las partes
Cocidas por al fuego,
Formaron las colinas, las montañas,
Las costas y los cerros;
Y el lodo blando aún, que se deshizo,
Convertido en torrentes y veneros,
Rodó á la parte ba,ja y se formaron
Lagos y ríos, mares y arroyuelos ...
Y Ywhuéc impasible, que hasta entonces
En futil inacción pasó su tiempo,
No teniendo qué haoer buscó un asilo
En los montes enhiestos,
Y formó los voilcanes,
Blancas y abiertas cúspides de hielo
Por donde, á veces, irritrudo, sopla
Ouhuí su aliento de ceniza y fuego !
•Mas temiendo otra vez ·nuevos peligros
Nexquiriac, ,padre tierno,
Dijo á Nanéc, á su impa]¡pable hijo,
-"Olh, de mi ser aliento 1
V e rápido á la tierra y soplo activo".y fué N anéc y con su soplo hizo
La -arl;mósfera y el viento.

*-

*

Y el equÍllibrio "fué ... " pero las sombras
Envolvían la tierra con sus velos;
Y del gran Nexquiriác ante el mandato,
El dios N aác y el dios Y a.hnú partieron
A derramar su luz y sus destellos;
Juntos salieron y, volam.do juntos,
.Miró Y ruhuí un conejo,
Imprudente detúvose
Y activo perai,gu:iólo hasta cogerlo;
Mas all querer recuperar la marcha
Y comerse el conejo á un mismo tiempo,
El animal se le aitoró en la boca,
Y al seguir el sendero
Por do Naác marchaba apresuraldo,
Ni le pudo alcanzar ni llegó á tiempo .. .
Era del mundo la primera aurora!
Ráfagas y reflejos
Inundaban la tierra, ail.borozada
Del sol al primer beso .. . !
Yahuí, la luna, desde entonces triste,
De honda aflicción y de pesar intenso,
Pálida sigue al sol y lleva siempre
En la boca el conejo!

II
(*) Pera la formación de esta Leyenda el autor se ha inspirado en un pequeño folleto publicado en l.893 por el Sr. &lt;;ayetano Bsteva qttien-según el Sr. Man.ne! M'artfn~z Grac1da
-recogió la tradición de boca de los indios entendidos de la
tribu llamada trique •Bl trique (dice el miamo Sr. Martfnez
Gracidal es idioma de la filiación mixteca y se llama aof porque muchas palabras terminan en trae, trec, trie, troc, true 6
en crac, cree. cric, croo, era.e Hay ~os trac1icioncs respecto á
la trib-a La primera es que eran m1xtccos los que la formaron
y qU.e, resentidos por algo, cambiaron s~ idioma. La .segunda, qne dich'&lt; trib11 ee un grupo de yaq!'11s q11c los mixtecos
t'raieron cautivos. Lo cierto es qne la tnbu es montarás. muy
valiente. de com plcxión robusta y que difiere mncbo en )os
12s0s y costumbres de los mixtecas, d.u.nque no en los rasgos
enrrales fisonómicoa. 1&gt;

Así la tierra "fué ... " pero falltaba
Algo que la creación engrandeciera;
Sin áiiboles, sin florEiS y sin hombres,
La tierra era una inmensa
Triste extensión sin :fin y sin objeto ...
Y, á la voz de la magna omnipotencia
Del viejo N exquirmc, los siete dioses
Obreros de la tierra,
(Pues Nimá el destructor jamás creaba

Y Chunguy sólo amaba sus blasfemias)
Reunidos en la atmósfera regaron
'
De gérmenes proilí:ficos la extensa,
La inhabitada y lúgubre
Arida superficie del planeta ...
Y surgieron las flores y los árboles
Los animales nobles y las :fieras, '
Y "N dajá" el pensador, el primer hombre
Y la primera mujer, "Numá", la excelsa! '
Ambos reyes del mundo
Mientras no contrariaran los mandatos
De la Deidad eterna !
Y con los dioses admiraron todas
Las grandes mar!IIVÍllas y bellezas
Y dominios inmensos que á sus plantas
Les brindaba la tierra;
Y los dioses pusieron en las frentes
De la gentiil pa.reja,
Una corona, símbolo de mando,
De gloria y de grandeza.
Y así los siete dioses les dijeron:
-"¡ Oh, N dajá., hermano nnestro 1
¡ Oh, N umá, corazón de la existencia!
Cuidad vuestra corona cada uno
Cual sin igual presea ;
El que mandó ponéroslas os sigue
Y vigila también, siempre, al pie -de ella,i
Si alguno de vosotros
'
O vuestros hijos á O'lvidarlas llega,
Las tomará quien os las puso ruhora
)
Y por siempre jamás vuestra grandeza
P erderéis ¡infelices ! mientras toquen
Vuestras plantas la tierra 1

•••
Y N exquiriác entonces, entusiasta
Con su obra magna, convocando á :fiesta
Al rebelde Ohunguy díjole :-"Llama '
¡ Oh, dios de los infiernos ! con p:resteza,
A cuanto músico halles en el orbe
Para que en grmde, universal orquesta
Cante la vida de la tierra; corre,
Para cum'J)lir mi mandamiento vuela";y viendo que Ohungu~, cual siempre cínico
No acataba su voz, tocando "¡ alerta !"
'
Llamó á cantores, músicos y bardos
Y clamó : derramad vuestra selecta
Armonía -de notas y de cánticos ...
Y aquel suolime himno gigantesco
De vida y de placer, la furia horrenda
Despertó de Chungu¡y que, en alarido
De embravecida :fiera,
Llorando por la dicha de los hOlffibres,
Sacudió su flamígera melena
.
Y, en vez de destruir como pensaba
La inusitada :fiesta,
Oía, con doilor de condenado,
La música soberbia...
Hasta que huyó, iracundo, á sus sombrías
Recónditas cavernas
En donde desde entonces vive oculto
Miímtras brin.da N aác su luz intensa,
Y solamente de Y aib.uí á los tibios
Ful~ores ó en las tétricas
Noches sin luz---&lt;!on la figura humanaTentando á los mortales se pasea!

Jr{lguel .}Jolaflos Cacho.
Chihuahua, 1901.

1

•

�,

Domingo 23 de Junio de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 26.

MÉXICO, JUNIO 30 DE 1901.

DtNctor: LIO, RAFAEL REYES S-PINDOLA.

GITANILLA.

Subscripcilm mensual for4nea, I 1A
Jaem ,aem ,m Ja OapUaJ, 1A

Gerente: ANTONIO ClJYAI.

)

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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Domingo 23 de Junio de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 26.

MÉXICO, JUNIO 30 DE 1901.

DtNctor: LIO, RAFAEL REYES S-PINDOLA.

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�Domingo 30 de Junio de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

MINIATURA.

Nuestro Ministro en París.

I

1

El señor Don &amp;bastián de Mier acaba
de ser nombrado Ministro de México en
1
Francia : nombramiento acerta.do honra
merecida. El señor de liier ama'profundamente iá su país, no pertenece al grupo, reducidísimo por fortuna, de los que
después de hacer ó de theredar aquí fortun as que el avance nacional ha triplicado
sin que ha.yan ib.eoho para ello el menor
esfuerzo, profesan por su tierra natal una,
religiosa indiferencia. Nuestro representante en París, ha hooho del honor mexicano ~a espe~ie de honor propio, no
desperoic1a med10 de poner de relieve los
esfuerzos gigantescos que ha hecho nuestra P atria bajo la dirección del Presidente, y ha Jogrado en las cimas de la sociedad europea en Inglaterra y Francia, rectificar muohos juicios hostiles disipar
muoha ignorancia desdeñosa y hacer volver hacia nosotros los ojos de muohos próceres de la ciencia y del poder.
Ant.es de ser el representante oficial de los Estad os Unidos Mexicanos, ha sido en cierto modo
nuestro representante social. Durante la Exposición, en que el buen suoeso de nuestras e:xihi'biciones debe tanto á su deseo de acertar y á su inteli-

l.

,,.

Desde ha tiempo el espíritu sabia
que ibas en él, 11 destilar tu encanto,
sin poderse ex,plicar, cuando sería,
ni tampoco por qué tardabas ta•nto.
Aquella soled.ad en que vivía,

y que piaidosa recogió mi llanto,
al oído también me lo decí,a,
endulzando mi eterno desencanto.
Llegastes &lt;á, mitad de mi camino . .. ,
en el instaJ:1ite en que sintió el anhelo
avidez de aspirar algo di,vino;
y fué itu aparición en mi ansia extrema:
un crepúsculo de iámbar en mi cielo,
ry en los laibios, la EStrofa de un poema.

II
Era mi corazón urna sagrada
á donde iba .sol tando á ca.da día,
gran.os &lt;le incienso que mi .amor prendía
oon el fuego que alienta tu mira&lt;la;
fué en mis sueños tu espíritu, cascada,
que ,de lo alto, á mi espíritu .c aía,
ry por la a,ltura misma constelada
un enjaa:nbre de estrellas parecía;
ry fuistes en la forma la escultura,
ca.paz de r evelar al sufrimiento
que aun existe Uilla gota de ventura;
y por eso después el pensamiento,
ail perderse tu blanca vestidura,
voló muy alto y se. abatió sediento.

III
¿,Cómo hablar tu• lenguaje, si no existe
en el ;-laibio, una frase que no lleve
a&lt;;a, cáld.encia entumecida ry triste
de la hoja seca, que la racha mueve ?

r.:.

¿ Córp.o enrontrar la frase que se viste
de fue/fo y de calor, y que se atreve,
á entreabrir el botón que se reSliste,
y á fundir los criistales de la nieve?

Y sin. embaDgo, icuando ví en tus ojos
la húm€id~ claridaid que ahí se hospeda,
ry tu faz, inundarse de sonrojos;
el amor tan.tas veces contenido,
al ESCaparse vacilan&lt;lo queda
de mis trémulos lalbios suspendido.

IV

,.
!

-

A medida que ha:Maba ; esa corriente,
fué más robusta, más nemosa y viva·
y el lino inmacula,do de t u frente
'
á €6$ pa,labms abatiéil!dose iba.
Seguí hablando, y después, así tu mam.o
semejante á una f lor qué abre el verano '
por la ihúmeda tihieza que almacena· '
'Y al sentir el oontaoto de la mía,
'
fué cerrando sus dedos, cua,l lo haría
con ¡sus débiles !hojas la azuoona.
'

V
¡ Qué ldelioiosa sensación aquella !

DAMAS MEXICANAS.--SRlTA. CONSUELO MOGUEL.

Ella que fortifica y que levanta ·
Y el molde perenne en que vacía '
el amor sus arrullos cuail!do c~ta •
e~la q~e ha:bla por fin, y que al oíd~,
viene '.1- ,decir, lo mismo que diría,
un páJaro, á otro pájaro en su nido.

VI
.Aspiramos la flor de los amores ·
nos oontamos las íntimas tristezas · '
y sin quererlo oasi, ·1as cabezas ·'
se iuclinan semejaa:i..tes á las flores.
Ha sabido miis íntimos temores
su~ sus iimantiles ligerezas;
'
y Slil quereTlo casi, las ca.bezas
se inclinan, semejaJ1tes á las f.lores.

abrió su ciliz l a truner estrella !

Luce el alba por fin en los alcores ·
nu~tras almas invaden las tristezas; '
y run quererlo casi, 1-as crubezas
se·inclinan, semejantes á las flores.

Aun de la tairde está. viva la ihuella
en las cimas que hospedan á ,l os hielos •

-Dame un beso y después uo haya temores.
-Toma un ·beso y después no haya tristezas.

¡cómo el iarrnor nos ÍIIl.undó de a'll1helos ·
y cómo, en lo irufinito de -los. cielos '

'

..

(f

.,.

.,

1

Y se agolpan los hondos desconsuelos
que no ham. de herirme, porque estoy ~on ella.

L a frase iha ibrotando lentamente :
since'ra, musical y persuasiva,
para e,gitar después convulsamente
el lago de tu a1ma pensativa..

':'

Sra. Guadalupe Cuevas d~ .Mier

y al decirnos adiós, nuestras cabezas
se inclinan semejantes á las flores.
_i Bie~ _sé que se~ así! mi amor lo e3pera,
nu esp1ntu lo abriga eternamente
que este canto naoido en primaive;a
iba de hablarte de mí cuando esté ausente.

Ha de hablarte al oído cuando muera
cuando se hunda la taDde lentamente '
cuan&lt;lo el otoño 'a rrastre en su carrer~
las muertas hojas que arraincó Ílll,clem~nte.
F~ un instante que amarrnos, y lo dsj'l,
mutilado tal vez, tal vez sin galas
cual una rama por el viento trunc; ·
al pensar qu: el recuerdo es el rreflej~
de un e~~urno de a,mor, que aunque sin alas,
y aun v1en&lt;lole ,mor&gt;ir, no muere nunca.

]Yliguel J&gt;ereyra.

gente laiboriosidad, el señor de Mier recibió, en
compañía de su bella y elegantísima señora á. tod? til París selecto de aquellos días de oos~opoli~smo, e~ el Pa,bellón de México y nadie ha olvidado m el serio encanto de aquellas fiestas, ni
la amabilidad exquisita con que hacían los ,honores de la casa mexicana el Comisario GenéTal y
su familia.
Lais relaciones que una coroial sociabilidad conquistó entonces a,l señor de :Mier han persistido,
su contacto con el mundo oficial é intelectual se
iha acentuado desde entonces y sólo así se explica
cómo ha podido reunir en un haz apretado el
grupo de personas conspicuas que van á encargarse de presentar ,á Europa al México de nuestros días en un libro que será de primer interés.
Todo cuanto hemos apunta,do es, aunque enco~t~co, justo. Pero tiene derecho á ser parcial
el v1aJéTO mexicano que encontró en la espléndida
mansión de Neuillry en que el señor de Mier reside en compañía de su venerable madre, de su esposa y sus hijas, deliciosos ejemplares de la flora
mexicana, tan noble y cariñosa hospitalidad de
esas que mitigan nostalgías ry siembran gratitudes
perdurables.

Sritas. Leon or y Guadalupe de :Mier y Cuevas.

EL AMOR ANIMAL
Y E L A M OR HUMA N O.

Cuando hundidos los flancos, secas las fauces,
inyectadas en sangre fas pupilas, husmea,ndo y aspirando las lentas y al'difJil.tes brisas del desierto, la pantera busca con ahinco y ya con rencor
la presa que íha de saciair su hambre, su instinto
predominante es destructoT; busca la ,lucha, ·a nhela el combate, se recrea de antemano con las
contorsiones ry il.a,s coil!vulsiones de su 1Víctima;
mira con anticipación su piel desgarrada 'Y cruenta, sus miembros fracturados y las entrañas esca,pándooe de las -0avidadt'S, los ojos salidos de las
órbitas, Jas vísceras arrancadas de sus alveolos, y
se baña en un ensueño de voluptuosa carnicería.
Llegado el -momento de la, acometida, su sarpazo es brusco y su dentellada bruta,l; desgarra,
fractura, destroza y disper&gt;Sa; baña en sa:ngre humeante sus fauces y sus patas; hun&lt;le la cabeza en
los restos palpitantes; mastica con furoT, y un
gruñido sordo ry -0ontinuo ·de sUiprema. sa,ti&amp;facción
se esca,pa de su garganta seca de placer.
IDl bipopóta'Illo sediento atraviesa como un proyectil el tupi'do juncal; huella flares, despachurra
.frutas, trunca espigas y destroza cañas; aniquila
laboriosas hoowigas, derriba a.divos colmenares, y
va indiferente, rectilíneo, impávido, sembrando
ruinas, en busca de la charca de fango en que se
baña, ó de la lima en que extingue su sed.
El ciervo (fil ibra.ma causa espanto; enhiesta la
coronada frente, •luminosa ry siniestra la mirada,
hirsuto el pelo, desaifía, aoomete, combate, siembra cadáveres de rivales á su ,paro y se rodea de
un círculo de 'Víctimas, y luego, victorioso y feroz, se a.podera de la hembra, la golpea, la mal-

J. s.

Sr, D. Bernardo de Mier y Cuevas.

Domingo 30 de Junio de 1901.
trata, y á cornadas la lleva á las esp&amp;suras de la selva y á las escabrosid11des
del barranco.
Así son todos los apetitos animalc~,
ciegos, rudos, destructores; el sér que ha
de satisfacerlos no es objeto de mimo, de
s~mpatía, de aiecto, sino miás bien de
odio y de rencor, ó de desprecio. El
cerdo se arroja sobre el barreño de desperdicios, lo rompe, lo tritura, coone y
Eisotea, parece como que necesita sazonar
el manjar con fango.
Hambre, sed, amor, todo es en los animailes estúpido y rectilíneo ; arrullos,
apenas las tórtolas; cantos, apenas los
ruiseñores; seducción y deslumbramiento, apenas los pavos. Los demás arumales tienen concubinas á quienes torturar y
no esposas á quienes amar; siervas de
quien€-S ha,cerse servir, y no compañeras á
quienes amparar. El amor que consuela,
defiende y proteje les es desconocido, y el
más refinado egoísmo preside la satisbcción de sus necesida&lt;les y de sus ¡q&gt;etitos.
El hombre, que tam.to ha poetizado el
3Jillor, que tantos himnos le ha cantado,
que de tantas flores lo ha coronado, tiene
á cada paso regresiones á la animalidad; impone
á la mujer sus ca.priohos; la encadena, esclava;, al
carro de sus triunfos; la roba, la engaii.a, la
pierde y la mata so pretexto de amarla.
Abunda quien crea que el amor no impone otro de-

Sr D . Sebastfan B. de 111ier.

ber que el de llagar á la posesión del sér amado, por
la astucia ó por la fuerza, y que su misión esiá
cU!Ill.plida cuando fa posesión se ha realizado.
DeshonDa, miseria, ·abandono, escarnio, sedioia,
todo eso viene después; ES el precio á que pagaa:nos
la abnegación de ,la, mujer, sus i,acrificios, su pudor de virgen, su prestigio, su virtud y su porvenir.
Don J uam., Lovelace, como la diosa de la India,
pa8€l!ln su carro triunfal sobre cuerpos vivos y
palpitantes de doncellas delumbradas y ciegas de
amor, y dejan tres de sí corazones desipedazados,
vifürs truncadas, esperanzas desgarradas, felicidades aniquiladas.
La mujer no es un sér con dE-Teohos mdiscutibles al rufecto, 11 la simpatía, ,á la compasión siquiera de su seductor; no, es un instrumento de
placer, un-a presa que i,e despedaza y se devora,
.una caña cuyo jugo se bebe con delicias y cuyo
bagazo seco se tira al •basurero.
·
Y cuando deshonra-da, perdida, condena.da :í la
vergiienza ry a,l dolor, l-a víctima pregunta á su
verdugo el por qué de su ·despiadada crureldad ·
éste contesta:
'
-Porque te amaba, ry 5610 haciéndote infeliz,
deshonrándote ry hundiéndote en la miseria y la
desgracia, ipodía hacerte mfa.
Eso, sí es amor, es el amor animal, at ributo •d e
la,s bestias y no de los hombres. El a.mor humano
es piadoso, oompasivo .y agradecido; es amor que
anhela y procura el 'bien del sér ama&lt;lo; que trabaja para que subsista, _que lucha y combate p.a-

�•
Domingo 30 de Junio de 1901.

EL :MUNDO ILUSTRADO
Domingo 30 de Junio de 19Dl.

EL :h1UNDO ILUSTRADO

ra protegerlo; qiie .liga ipor toda la vida; que obliga en justicia á pagar con sacrificios, con bondades, con dulzuras los goces que ha procurado y
los dolores y ,angustias que ha prodigado.
A-mar, es consagrarse á la felicidad del sfa
amado; ry quien por satisfacer su amor, impone
dolores y torm€-ntos &lt;y condena al objeto de su
amor al sufrimiento ry á la afrenta, ha renegado
de sí mismo, ha deiadci de ser un hombre para
convertirse en una fiera, se !ha segregado de las
leyes fri.umanas para encenegarse cu los apetitos
anima,les1 ry no merece más que el odio ó el desprecio de l,as gentes honradas.
La ete,rna, lucha ib.umana á través del tiempo y
del espacio, tiene un :fin supremo: substituir á
la organización. imperiosa el alma racional; al
instinto brutal, el sentimiento noble; al sacrificio de los demás, la filantropía; al deseo, el amor
á la lujuria, el matrimonio. al enjambre, la familia. Y quien abdica de los ·deberes que la humanidad impone, debe quedar fuera de las leyes
humanas.

J)r. )ti. Flores.

IMPRESIONES DE LA SEMANA.
RESU MBN.-La r esurrección de la música - Operas pooulares -La música anti~1Jaylos vicjoscant 1ntes -L,as obras
modernas - Bohemia. - Carmen. - Los Galeotes y Julio
Ruiz.

Ha sido esta semana para los dilettanti, á man.era de inespeI'ada fontana, de fresca y brillante linfa, abierta de improviso, á pleno sol, en la
arena tostada del .desierto.
Iban los caminantes fatigados y sedientos, y el
milagro bajó en un rayo de luz que hirió, como
un ,v¡;nablo de oro, la. tierra, para que de la herida 'brotase aquella sangre transparente.
Los melómanos esiim de plácemes. El aire se
ha llena.do de sonidos. U na estimulante ráfaga
de entusiasmo ha sacudido el viejo teatro de San
Fel-ipe. Tal parece que despertamos de un sueño
largo y alegre, durante el cual hubiésemos estado es{mchando ruido de cascabeles, serenata de
mandolinas, y pasacalles de bandurrias.
La zarzuela 1ha dominado el teatro, lo ha invadido, y se ha adueñado, como una conquistadora,
del gusto.
Sin emba;rgo, cuando nos ,isita la ópera pierde
la zarzuela una buena parte de su público.
La Compañía que ac.a:ba de visitarnos y 41ue ha
abierto la temporada de Arbeu, es de las que llaman populares y que, descle el punto de vista del
arte, prestan un gran serYicio á la cultura humana, en cuanto que democratizan las obras exquisitas y arrojan en las masas el germen fecunclísimo del amor á la Belleza.
Hemos oído ahora algunas óperas viejas. Y n os
confimnamos en nuestra opinión. Ya oara nuestro temptTamento e)lfermizo y neurótico, no tienen encanto las fiorituri, los arabescos de trinos,
las mallas sutiles de gorgeos, las explosiones de
"fermatas", todo ese aegre ju ego de las notas,
todo ese fino desgrane de escalas y apoyaturas en
que se deshace la vieja música, como una nube ,,e
deshace en rocío.
Los maestros modtTnos nos emocionan, nos ~ttcuden, nos subyugan con una música dolorosa y
fuerte, en la cual la YOZ humana entra como u;1
elemento de la polifonía.
Es claro; ya la voz no canta sola, cwno antes,
seguida sumisamente por la orquesta, como un.a
reina por los .cortesanos obedientes; ya no es
soberana y señora, iá cuyo mandato iban los instrumentos orquestales subrayando con timidez las
melodías; vibraban con delicadeza las CUtTdas, trinalban con dulzura las maderas, y de vez en cuando, los latones, á la sordina, intervenían en el
acompañamiento con sus quejas metálicas y duras.
Y a no es la voz humana la única todopoderosa
y expresiva en el concierto de los sonidos; ya está
descoronada, y aunque conserva la nobleza de su
linaje, ha perdido su omnipotencia. El arte antiguo se preocupó mucho en hacer de las gaDcrantas nidos ele ruiseñores, y de las aéreas tram~ de
esa música angélica y candorosa cuelgan, á manera ele ornatos y guirnaldas, las más jITTiales y
deliciosas sutilezas del canto.

Sr. Lic. Juan A. Mateas,
Dramaturgo que cel~br6 sus bodas de oro la noche del
martes 26 del actnal.

No -haibía entonces pasión sino ternura, ni
tristeza sino melancolía ... ¡oh! lan lágnml:l5 no
eran tan amargas, ni las quejas tan hondas, ni el
dolor tan ,desesperante y huraño. ¡ Oh, Bellirn.
Tubió como las mieses, dulce como los ángeles,
joven como la aurora, melancólico como el ocaso,
tú eres un símbolo. Tu música, corno la de Donizzetti nos aburre un poco y nos em1mlaga bast¡mte; es un rnso colmado de miel que cuan.do alguien lo acerca ,á nuestros labios nos repugna porque ~-a estabos habituados ,á los acres y malsanos
sabores. ).l;úsica sana pero sin nervios; sin vigor, sin estremecimientos, sin angustias, requiere cantantes educados hasta lo imposible, voces
sujetas á largos y difíciles estudios, vocaciones
decididas,, óDganos pri,ilegiados, que venzan á la
naturaleza iy ihagan del grito, del suspiro y del
sollozo, primores ·de notas. Para tal especie de
cantante,, toclo rumor debe quedar dentro clel pentágrama: es ésta una terrible gimnasia de las
cuerdas vocales, en las que se enredan y suben y
hacen los sonidos inauditos escarceos, como ágiles y pujantes acróbatas. Pero el ideal artístico
ha variado de rumbo. Las óperas nuevas no necesitan esos ,gloriosos esfuerzos.
Poner música á cuadros vivos, encerrar en la
pauta caracteres, dar á cada grito su nota, á ca.da
frase su entonación, pintar líricamente tipos que
vibran ,y Ee convulsionan cerca de nosotros, ha sido la asniración de los nuevos compositores. Las
tentativas han resultado soberbiag,
En esta época, al terminar un drama, cuando
cae el telón rápidamente, después del alarido de
"Carnllería" ó del sarcasmo de "Los Pa.yasos",
queda en nuestros oídos, por mucho tiempo, como un rumor de océano remoto, el eco persistente del gran dolor humano que se queja en las
óperas modernas.
Sin embai,go, para mí como para muchos, es
un placer amruble quedarme &lt;le vez en cuando,
en mi cuarto de tra1bajo, rodeado ele mis amigos,
y á charla de&amp;hilvanada y saltante, recordar entre risa y risa, burla burlando, mitad á ironía y
mitad á admiración, frases, motivos y melodías de
Donizzetti y Yerdi, música que cantó en nuestro
corazón los himnos celestiales de las ilusiones
recién nacidas.
Ahora no vamos á un teatro á soñar con las arcaicas inspiraciones &lt;le los maestros paganos; pero no ob,tante nuestros aplausos y nuestra decicl.ida admiración por los flamantes maestros italianos, no podemos menos de volver alguna que
otra vez á las óperas viejas, como se vuelve á un
parque abandonado que de tiempo atrás conocíamos primaveral y florecido.
Y 1he aquí que ha llenado la semana "La Bohemia" de Puccini. Nos visitó 1Iimí. Es imposible olvidarla, ni dejarla ele ver por muchos días.
'S'ada hay tan tierno ni tan conmovedor para nosotros que conttmplarla del braw de Rodolfo,
mientras cae la nieve en la mañanita gris y triste

en que prometen dejarse los dos bohemios cuando vuelva la tierra á cubrirse de flores.
Del idilio callejero nos queda siem_pre una memoria dulce. Van y vienen las gran.des óperas,
las opulentas, las magníficas; nos entusiasman,
nos arrebatan, nos sacuden; pero ~o bien desaparecen, cuando nos preguntannos : ¿Dónde está
}Iimí?
Ahora acabamos de llorar con ella; volvió, como
de costumbre, muy tierna, muy linda, muy sumisa.
La .fresca ry deliciosa música de Puccini fué interpretada de un modo exce1ente por los artistas
de la Compañía La,mbardi, sobre todo, por el tenor Rambaldi y la sopra,no Lery.
También, aunque un poco desgracia.da, hemos
vuelto á oir la "Carmen", que es como si dijéramos la clave &lt;le la música mod-ema.
lle aquí una sensación de la música de Bizet :
Sobre un muro blanco, del que se destaca el dosel del emparrado, cfuispea la luz: una luz fuerte, cruda, de tarde primaveral, que hiere los ojos
y sacude y quiebra en el aire la urdi1Illbre de oro
del sol. Las pupilas, lastimadas, se empeñan en
recrearse en aquella contemplación dolorosa, como si las hipnotizaran los resplandores. La claridad es una fuerza: atrae como eLabismo. El
resplandor ·se impone. La manifestación de la
vida, cuando es brillante y vigorosa, seduce y domina.
Sangre y sol; é'SO es Carmen. Resplandece y
d~slumbra. Las notas de esta partítura genial,
vibran como átomos luminosos. Tienen, en 1n.
pauta, la, inq\lietud de las luciérnagas en el follaje. Forman una música que oímos, y, por una
erlraña rela,ción--qui.2lá porque despierta rccuer,dos de cuadros y lecturas-"vemos". Es música que pinta. 1\Iás que ninguna otra, tal vez,
reproduce oon una pasmosa exactitud el color y
la línea. Los sonidos poseen matict'S y contornos.
Cada melodía se combina en la imaginación con
un lienzo en movimiento.
Canta y dibuja Bizet en esa obra, los t1pos de
una España que vive en los versos de Rueda y en
las pinturas de 1\Ia.drazo, c'olorida, apasionada,
viYaz, tierna ,h asta la caricia, impulsiva hasta el
asesinato, graciosa y bella hasta el encanto.
1Iuchas veces se me .ha ocurrido preguntar :
¿ es realmente española la iheroína? Parece que
no; parece que á pesar del man'tón, de la mantilla, del cla,vel de púrpura en el peinado y de las
pupila_s árabes, obscuras y pavonadas, Carmen es
una gitana que para engañarnos se vistió de andaluza.
La aplaudimos y logra conmovernos porqÚe es
humana. No es una española, es una mujer · es
la mujer.
'
El viejo Shakespeare clecía : Pérfida como la
onda. i Aill ! peDdone ustc-d, sEñorita, esas filosofías no vienen al caso v suelen ser faltas de educación.
·
)1e desdigo y me ac:Tui~ro á la opinión de usted :
el p◊tta inglés no· supo lo que dijo.
Y con "La Bohemia", y con las hermosas comedias ele los Quinteros, ''Los Galeotes" y uEl
Patio", que son por hoy el atractivo del teatro rlel
Renacimiento, la semana se ha pasado aplauaiendo, cuando no á los italianos, que tienen muoha
voz, á J ~lio ~uiz, que no tiene ninguna, pero que,
en camb10, tiene mucha gracia.

.Cuis

~

lfrbi11a

MYOSOTIS.
~

Cuando gima la brisa entre las frondas
Y en el bosque la tarde haya caído,
Como un canto de amor irá á tu oído
El amoroso ·arrullo de las ondas.
Y en l,ánguido vaivén tus trenzas blondas
Se mecerán, y -el pensamiento ;herido,
Bu;,cará como tórtola su nido
Para llorar con tus tristezas hondas.
Encubierta en su clámide sombría
V ~ndl'á la noche, y cual sentida quéja
Oirás que el viento esta canción murmura :
-No me olvides jamás ¡oh! amada mía ...
Y cual dulce esperanza que se aleja
L a canción. morirá, doliente y pura!
Antonio H. Altamirano.

CONTRASTES.
SOL Y SOMBRA.

"'.

En el palco, que era un ascua ele colores chillonc;., clestac-ábase una :figura ele mujer, más rubia. que el sol y más bonita que la Virgen c1el
Pilar, y á su laclo, acechánd~la sin piedad, abría
el varillaje de un abanico negro una señora demasiado joven y hermosa para vestir su jurnntud
y hermosura con el rugoso traje de suegra ...
En la arena, húmeda y removida, iba dejando
coágulos de sangre un caballo, herido traidoramente en el pecho. ("Palmas y olés"). De lo alto
caí.an mazos de puros, sombreros de ala ancha,
blasfemias irritantes y juramentos que chorreaban
odio ...
Cuando ella se miraba con timidez en un.os
ojos que no la perdían de vista, abríase el vari' llaje del negro abanico1 y aleteando pausa,damente, ocultaba la cara de aquella rubia, cara
de cielo sin nubes ni manchas. Era el mariposear
de la sombra sobre la luz ... el -aleteo de un murciélago sobre una florecilla azul .., .
El caballo, herido en el pecho, sacudía oomicamente la cabeza sobre un charco de sangre. De
arriba rodaban tempestades de entusiasmo, y el
,público pedía con vocés de muerte : ¡caballos ... !
¡caballos ... !
¡ Cuán bonita estaba! ¡ Con cuánta dulzura mirábase en los ojos que no la perdían de vista . .. !
El varillaje del abanico extendíase como una
mancha negra sobre una hoja de magnolia, y por
un espejismo de la c1istancia, semejaba un crespón de luto velando unos ojos que se miran todavía y seguirán mirándose á través de las sombras del tiempo ...

.,Cuis ]Jonafoux.

=--7c1
SritJi~ ..,az Cortinn, Lolita. L1tncla y Camacho, Lolit,L Rubio, Elena l'ortillo y'Cucv'ss Jo~efina Noñez Prida, Lolita de
Ja Vega. ,1 n ria Portillo y Cuevas, Luz Garcf°" 1... astañeda, Marra Tertsn. Limantoar, Josefina .Algara, Me.ría Algara,
y ~J "1'1,1. "'atilde ltuénte.

EL SOLLOZO.

De primera comunión.
.Niñas Bnetamantc, de Puebla.

LOS DOS CORAZONES.
Como fuente de luz y de poesía
se eleva el sol, y u divina llama
por la creación inmensa desparrama
ríos de amor y mares de alegría.
Como un eterno manantial, envía
misericordia á cuanto vive y ama,
y en luminosos piélagos inflama
almas y cuerpos, desatando el día.
Al corazón universal copiando,
ve ¡oh, corazón del hombre ! -derramando
del sumo bien ·l as bieruheohoras palmas.
Y ni apagado ni jamás rendido,
¡sé como sol sublime suspendí-do
en el cénit radiante de las almas !
Salvador Rueda.

H e nacido en los acordes de los tristes violoncelos,
fe forjaron mis arterias con gemidos de las violas
Y $Írviéntlome de nares las tranquilas barcarolas
Por un mar ele desengaño,; llego al mundo de los duelos.
Son guirnaldas de mi frente cabizbajos a&amp;fodelos
Y en las almas donde habito, almas triste:s, almas solas,
Cuando rompo entrecortados los suspiros de mis olas
Se de,granan las plegarias en sentidos ritornelos.
l~n las márgenes del Llanto, mis hamacas balancean
Y á su pe:,o, los Dolores, como sáuces cabc-cean.
Soy oepsible, quejumbroso como el ritmo del oleaje,
)Ie remedan los clamores de la brisa entre d ramaje,
)Ie remedan los lamentos de las fuentes que se quejan,
)Ic remedan los rumores de las alas que 1:e alejan!

José€. €/i~ondo.
CANTARES.

La infancia nos da sus lirios,
sus rosas la juventud ...
¡Y sirven sólo esas flores
para ornar nuestro ataúd !

El crepúsculo es mi hermano
porque siente mis tristezas.
Su recuerdo es breve tarde
su esperanza. . . noche n~ra.

T engo mil preoentimientos
que me torturan el alma;
v es que el aire de la muerte
está rompiendo las ramas.

Cuando la tarde se muere,
maclre, te &gt;b¡;·so muy triste,
porque la tarde me anuncia
que también has de morirte!
José M. Bust/llOB•

�Domingo 30 dé Junio de 1901.

.'

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 de Junio de 1901.

l. Hacienda de plifa en Tehua.,tepec • 2. o //, d 1
cán de Oollma.--s. Jardln de s. Marcos, •A;,,;as'::a1ie:,::e_~~o t,et!'::8
•
•
"

.
:,::,:::='•;•3.
En e!ria de Ooatzacoalcos.--4. El volis ongo.--,. Una parte de/lago de Zirahuén.

s. Plaza Principal de Aguasoallentes.--9. Un paso en el ria de Tehuantepeo.--to. En la Arameda de Bhlhuahua.--tt.
/Presa en el ria de Santiago.--12. Plaza de Frontera. Tabasoo.-•13. En las '"'albercas•• del Valle de Santiago; laguna e11 e/
cráter de un voloán.--t4. Wlárgene• del ria de Tehuantepec.
Las fotograllas que ilustran estas dos plari,nas, son propiedad de Waite, fot.

�EL MUNDO ILUST ~ADO

Domingo 30 de Junio de 1901.

EL BUEN CONSEJ.O
Santiago, 26 afios.-Francísc.Íl, berm'lna de Sanft:ago,
1 7 años

[ En e .sa de S.aotiago J

SANTIAGO.-¿ A mí es á quien visitas?
.FRANCISCA.-Si, hermano mío.
SANTIAGO.-¿ Y á mi mujer también sin duda?
FRANCISCA.-No, puesto que no está aquí.
SANTIAGo.-¿·Cómo lo sabes?
FRANCISCA.-Acabo de verla en nuestr-a casa.
SANTIAGO.-¿ Ha ido á casa de nuestros padrE.-s?
FRXNCISCA.-En este momento. Aún apostaría

\
I

J

que está allá todavía.
SANTIAGO (fastidiado).-¿ Y te ba hablado
de .. . ?
:F1UNCISCA.-Ha hablado y llornc1o.
SJ.:-;TIAGO.-¿ Y te ha puesto, al corriente?
FRANCISCA.-¡ Sí, Dios Santo! y por eso me h e
apresurado á venir ; n€.cesito que hablemos larg uillo.
SANTIAGO.-Ya te escu0ho.
FRAXCISCA.-¿ E s verdad que querfas divorciaros?
SANTIA.Go.-Pura verdad. Estoy de ella basta
el copete.
FRANCISCA.-Pura comedia.
8ANTIAGo.-No; drama, verdadero drama.
FRANCISCA.-¡ A los dos añ os solamente !
SA:-;TrAGO.-P€.TO ¡ qué par de años!
Fn.A.NCISCA.-Ella ~e queja de tí y mucho; y si
lo que me diee es exacto ...
SANTIAGO.-¿ Qué te ha dicho ? .

:FRA.NCISCA.-Ha soi,prendido lllla carta. ¿ LTam¡is · á 0t10 nece.dael ?
S..1ÑTIAGO.-¡iCómo ! ¿ Se ha atrevido á refe-.
rirte la historia de la carta ?
FuNCISCA.-Sí. ¿ Qué te admira?
· "SAN'l'LI.GO.-Es inconveniente . mezclarte, á tí
que no eres. casada, que no sabes nada ele la vida, en todas estas "manipula_ciones" lntimas.
FRANCISCA.-¡ Si tú crees que ella me ha enseñado algo y que me ha arrancado ilusiones con
la historia de tu carta, bien que te equivocas!
¡ )lis ilusiones ya volaron, y qué tiempo hace!
SA.KTIAGO.-¡ En todo caso, no deberías gritarlo
tan alto!
FR..1xcrsc.-1..-1Iarta ha hec,ho mal en tomar la
cosa por lo trágico. En su lugar yo habría reído.
P ero, ¡ vao·a ! Es excusable : encuentra una carta
de mujer, una carta de amor dirigida á tí . ..
SA.N'l'IAGO.-¿ Y dónde la encuentra, si te
place?
FMXCISCA.-Ei;¡. un caj ón.
SAXTL\.GO.-¿ Qué cajón? El de mi escritorio
cuya llav€ se me olvidó sacar. Revuelve mis papeles, y yo no admi to eso.
FR.lNCISCA.-Buscaba.
SAXTIAGO.-¿ Qué, qué buscaba ? )Iolestarme,
no otra cosa.
FRAX0ISC.A.- Es posible. Pero, ¿ de quién es la
culpa? Twya.
SAXTI.AGo. -No, hermanita. Esta car ta .. ..,
puesto que es necesario que me explique contigo
acerca de ella . ..
FR.Axcrsc.A. ¡ S í, vamos ! con franqueza; te lo
suplico.
SA.NTIAGO.-Pues bien, eso no es de a,h ora . . .
¿ ComprendE.is? Eso es viejo.
F1L-1.NCISCA..-¿ D e alguna anterior?
SL'\'l'IA.GO.-Sí, justamente. Yo la guardaba
como r ecuerdo.

- ·'

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 de Junio de 1901.

··LA EXPEDICION MILITAR CONTRA

#os· MiYAS.

LA TOMA DE BACALAR.

U n a gabarra blindada.

Con muy importantes detalles, nuestros diarios dieron á sus lectores un extracto de las principales perirpecias ocurridas en la expedición militar que marohó á someter á los indios mayas sublevados en la región occidental de la península

Gran Guar dia en la entrada N. de la plaza.

tos días en que la recupera nuestro Gobierno para
incorporarla á la maroha de la civilización.
En la agrE.-ste s11blimida-d. _de aquellas abruptas
serranías, el ti~mpo 'Y la ignorancia hicieron ruinas; el primero, pasando lb.oras monótonas, golpeando con su martillo ..silencioso .sobre los techados y sobre los muros de la ciudad perdida; la
segunda, imponiendo inmotivados rencores en
contra de la maroha de la ciivilización.
Consid€rese, juzgando ipor lo que s-e ve en los
grabados que representan 1'8.S Grandes Guardias
en el Norte ry Oeste de la p laza, cual sería ·aquella vida. de salvajismo, pasada entre ruinas y ma-

r a penetrar en 3b"1las poco prc!undas; son bastM1te grandes para con.teñer los hombres necesarios para la defrnsa. y el a.taque ; tienen además
un blinda.j e que preserva á las fuerzas de los
efectos del fuego del enemigo.

á

)
FRANCISCA.----Oon su retrato. 1Iarta me ha dicho que con la carta había un retrato.
S.AKTIAGO.-¿ Tu ba dicho eso también?
FRA.NCISC.A.-De una m uc:bacha muy guapa, según parece.
S.A:-;TIAGO.-:No fea, en efecto. ¡ P ero tú comprendes, cuando vohí á casa, :Marta estaba furiosa, con una cara! Supuse luego que haibría algún

Ho.

FRANCISCA.-Todo.
SANTIAGO.-Uarta está l oca.
~RAKCISCA.-De, pe$aI".·
SANTIAGO.-No. Loca ele locura, ele celos. Busca cosas imposibles y sospecha necedades.

pobre muchacha, de quien guardaba un papelillo
de cuatro líneas !
FM.NCI~cr-¿ Te atrer~rías á jurar que no h as
amado.sino á una mujer antes que á la tuya? ¿ Te
atreverías?
·
SAXTIAGo.-:~fo.
FRAXOISCA..-¡ V aj'ª ! Siquiera er es menos
~entiroso de lo que creía. Además, conmigo,
bien sabes que no pasarían tus mentiras.
SANTIAGO.-¡ Bonita conversación la nuestra!
FRAxc1scA.-Acuél'Clate de tus tiempos de estudiante, á partir de tu curso de Retórica . .. ;
las cartitas, los guantes, los pañueloo, que tú me
dabas á guardar en mi r opero de luna, bajo mis
camisas de dormir, para que papá y mamá no
las pescaran.
SANTIAGO.-¡ Cómo! ¿ Hacía eso? ¿ H e hecho
eso?
FR.-1.xcrscA.-;iIuchos años.
SAN"TIAGo.- P erdóname. ¡ Qué inconciencia !
FnANCISCA..-Pno no pongas esa cara de entierro. Es curioso. Allí he aprendido la vida,
sin tener que experimentarla yo misma. Eso me
ha formado de la mejor manera que pudiera desearse. ]ifo ha avispado ... fraternalmente. Los
ih.ermanos graneles son la verdadera escuela de las
muchachas.
S.ANTI.AGo.~ Cállate. No hables así.
FRA.NCISC.A.-Sí; volvamos á )farta. Hay que
hacer una cosa: besaros.
SANTI.AGo.-Nunca. L a mordería.
~~.AKCISCA.-~lordeos, pero besaos. Ya que
estais casados, hay que aguantarse, cueste lo que
cueste. ~oy conservadora. Cada vez que haya
un agrav10 de uno para el otro, éste debe decirse : " H e aquí una ocasión para probar mi superioridad mostrándome generoso''
SANTIAGO.-Estás terrible.
FRA.NCISC.A.-Estoy despojada de artificio.
S.AXTIAGO.-:No hay ideal para tí.
FRANCI~CA.-:-Y rpara tí el ideal es la hipocresía;
no para m1. Digo lo que es. Juntaos tú y tu mujer. T endréis todavía muchas eswnas muchos
gritos, mucihas lágrimas y después alo-~nos momentos felices, por esto ó por lo otro, pesar de
todo. No apuntéis en vuestra cartera más que
los m~m~n~os felices. La vi-da es un t riste pe:scaclo, ms1p1&lt;lo y con espin as . . . lo que hay que
hacer poco más ó menos es variar las salsas. P ero es preciso comenzar por aceptar al pescado sin
protestas y humildemente.
SANTI.AGo.-Pero tú ¿ te casarás?
FRA~CISCA.-----No me inclino muoho. Pero, vamos, s: me caso será como morirme, para larguísimo tiempo. ~li marido hará todo lo que quiern, no flaqueare nunca; firme hasta el ú ltimo minuto. ¡ Alh ! ni se des!haní de mí tan fácilment~. Y? le devolveré todo lo que me b aga; pero
sm deJarle.
SANTIAGO.-¡ Tendrá para divertirse!
FRA~CISC.A.-Volviendo á lo otro, ¿ nos hemos
entendido? ¿ Puedo ir á buscar á Marta y arrojarla de nuevo en tus brazos?
SANTIAGO.-Tienes modo tan singular de arreglarnos que, por lo h ermoso del procedimiento no
puedo resistirte. Ve á busoor á l\Iiarta.
'
FRANCISCA.-"¡ All r ig'ht !" Y no elogies mi
manera de obrar. :Me ha servido para otros, antes que para tí.
SA.NTIAGO.-¿ Quiénes otros?
F~:-;crsc.A.- Pa:pá y mamá, vamos. L os he reconCJ hado más. (Saca su reloj) . Fúmate m paz
un haibano; ,dentro de media hora te t raeré á mi
cuñada. (Sale).
'

FRAXCISCA.-Toda una madeja, dil1ás.
SA.XTI.AGO.-La be abrumado á preguntas ; ha
estallado y me ha montado en justa cóltTa. H an
salido unas palabras ...
FR.A"NCJSCA.-¿ Desa,graelaibles?
S.ANTI.AGO.-Algo más que eso; y de palabra en
palabra . . .
FRANCISCA..-Han llegado hasta querer separarse .. .
S.ANTI.AGo.-Precisamente. T e confü-saré que
estas escenas se repiten con demasiada frecuencia
y ya estoy cansado, molido.
'
FRANCISC.A.- L o mismo me decía ella, hace
una média hora apenas. Sin embargo, no veo
que esto sea tan grave.
SA.NTIAGo.-¿ Qué le falta para serlo?
FRANCISCA.-Uarta ha sido una tonta con registrar ~s cosas en tu ausencia. Pero ¿ no eres tú
un imb~cil-si lo que dices es verd~d-al guardar cartas y retratos de tus "ant€.Tiores", ya que
te-ha$ casado?
~-tXTI.A?-º·_:_i ?I is "anteriore, !" ¡ Diríase qu e h e
temdo trernta mil ! ¡ Todo se reduce á una! ¡ Una

€nrique .Caveoan.

Curioso árbol incrustado en el muro de una casa en minas.

Gran Guardia en la Entrada O E . de la plaza.

yucateca. :Ca toma de Bacalar, so_bre todo,_ ha
sido descrita con el interesante colon do que tiene
· la carta íntima de un militar que concurr ió á la
ocupación y que narra sus impresiones á su espos;~ca-lar es una vieja ciu d,a,d de la península, y
cuenta en su historia !haber sido invadida y casi
d6-struída por los indios mayas á mediados del
siglo que pasó.
Las fot&lt;&gt;oo-rafías que aquí publicamos dan u~a
idea de lo vetusta, de lo abandonada, de lo salvaJe
que ,h a vivido lá poblaciói;i de Bacalar hasta es-

Choza d e j?Uano de los indios rebddls.

J'equeño puesto en Jas trincheras.

lezas ~ ensombrecida por la ausencia de _horizontes, que la esp€sura de la serranía se obstina en
hacer.
No insistiremos en contar á nuestros lectores los planes d~ ataque
que ideados desde esta capital por el
señor General Díaz y el señor General RE-'}'es, y puestos en práctica
por los ,señores Generales Bravo y
de la Vega, bastaron para tomar posesión de aquella importantísima
parte de la República. "El Mundo Ilustrado" llega con su nota
gní:fica y cumple así los compromisos que de E.-sta n-aturaleza tiene para con sus lectores.
Entre las ilustraciones que en esta plana habrán de encontrarse, está una de las gabarras blindadas
que entraron á la laguna de Bacalar en la ocupación de la plaza.
Las gahanas son una especie de
canoas descubiertas, construídas pa-

Estas embarcaciones fueron muy útiles en la
torna de Bacalar, aunque cuatro de ellas encallaron por lo hajo de las lLc,"1las.
Otra de nuestras ilustraciones bien sugestivas
es un pequeño puesto en las trincheras de la población tomada. Tiene además el curioso detalle
de un árbol que ha crecido sobre un angosto y
ruinoso muro, abrazándolo con sus raíces que le
sirven de sostén.

Barraca Ftrmada en el centro del Fuerte.

�..
Domingo SO de Junio de 1901.

• t

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

HISTORIA DE LA DAIIA

LA ULTIMA FIESTA DE TOROS.

DEL ABANICO BLANCO.

Casi no hay agrurpación de cierto carácter que
se haya quedado sin llegar al redondel de la plaza de toros para hacer una :fiesta con pretexto de
lidiar novillos.
La última tarde de toros en la plaza "México" la prepararon los artistas del Teatro Principal.
Todos tan conocidos, todos gozando de simpatías en el público de México, era natural que la
fiesta resultara animadísima y en extremo concurrida, quizá exageradamente concurrida, puE1sto
que los diarios nos dan noticias de varias desgracias ocasionadas por la impetuosa ola de entusiastas que forzaron las puertas de la plaza para
penetrar á los tendidos.
En éstos se notaba una concurrencia escogida,
y con mayor razón en las lumbreras de ambos pisos.
Los artistas del Principal hicieron una verdadera fiesta bula y no se espera:ba, ni ellos querían,
que fuera de otro modo.
En la caricatura tauromáquica abundaron detall~ chuscos, muy chuscos y muy arriesgados; es
decir se demostró valor y magnífico deseo de hacer pasar una tarde agradable á los numerosos
invitados.

Tchulllllg-Tsen, del país de Soung, era un literato que llevaiba la saibiduría hasta el completo
desproodim~en.to d€.· todo lo perecedero, y que, como buen &amp;tino que era, no creí&amp;. en las oosas eternas. !No tema, para dai: gusto á su alma más
que la oonciencia de que "era distinto de los' otros
hombres, que se fatigan por adquinir inútiles riquezas y vamos honores.
Y tan honda era esa satisfacción, que después
de su wuerte lo proclamai'◊n diohoso y digno de
en,vidi,a.
Una mañana que andaba ,á la ventura por las
márgenes floridas de la montaña N am Hoa, insensiblemente se encontró en el cementerio en que,
conforme á los uros del pafo, reposan loo muertos
bajo montículos de tierra removida. Mirando
aquella innumerable serie de .tumbas, el l~terato
meditó sobre el destino de los hombres.

PARÁFRASIS DE STECCHETTI.
PÓSTUMA.

LA MARGARITA.

HIEl:.O.

Si cuando llegue la nocturna sombra,
Al a1rir con sigilo la ventana,
Piensas que escuchas una •voz lejana
Que se queja doliente y que te nombra;
Si de los prados en la verde alfombra,
Cuando brille la luz de la mañana,
En la flor que tus tren.zas engalana
Sorprender una lágrima te asombra,
No imagines que es gota de rocío
Y que te engaña un triste pensamiento;
Sabe que aquel es llanto, y llanto mío,
Que no se queja entre la sombra el viento,
Que yo me muero, y al morir te envío
Mi última trova y mi último lamento.

SOIJ la blanca sibila de los prados ;
DOIJ respuestas de armor, ry con mis hojas
Digo si son queridos ó engañados
Los que me cuentan íntimas congojas
Soy la blanca sibila de los prados.
Vive amor entre dudas ry temores:
'J.1:iemo y esquilvo, triste r:f venturoso,
Une á la claridad de los albores
Las sombras del ocaso misterioso,
Vive amor entre dudas y temores.
¿ Me quiere ó no me quiE-Te ? es el problema
Tormei:.to y dicha de la vida humana;
NosoJras resolvemos el dilema,
Pero vosotros preguntáis mañana:
¿Me quiere ó no ... ? y eterno es el problema.

Deja que mis dolores te confíe:
La páli,da beldad color de cera
No llora nunca, ni jamás se ríe,
Aunque en mis •brazos se abandone entera.
La nieve de su ser no se deslíe
.Al claro sol de voluntad sincera;
No haiy en sus ojos faro que me guíe,
Ni entre sus besos alma que me quiera.
¡ .Ary ! cuántas veces en mi obscuro lecho,
.Ardiendo en la pasión que me devora,
Entre mis brazos con furor la estrecho,
Y me sorprende la indiscreta aurora
Llorando, al contemplarla, á mi despeoho,
Helada siempre, y siempre tentadora.

Francisco fi. iJe ::Jca~a.

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:::¡:~, ..."!. ....,;,,.

'":._.:·

Edlflclo de la Aduana Fronteriza de Nogales, Sonora.

- . ;:-:~~

Propiedad de Waite, fot.

-V'lllIIlos, dijo, este es la encrucijada en que
rema.tan todos los caminos de la vida. Quien llega á la mansión de los muertos, puede estar seguro 1de no volverá 'lll'irar la luz del día.
Na.da tiene de extraordinaria ·esta ii.dea; pero
resume !bastante bien la :filosofía de TohuangTsen ry [a de los clunos. Los ohinos sólo creen en
una existencia, que es aquella en que ,:en :florecer
las ,adormideras al beso dE.•l sol. Segun que son
inclina.dos á la melancolía ó á la seren~dad, los
consuela ó los desespera la igualdad de los humanos ante el sepulcro.
.
Por eso tienen, para distraE.TSe, una multi_tud
de ,diosecillos verdes ó rojoo que suelen resumta.r
á los mueritos ,y ejercer la magia entretenida. Pero Tohuang-Toon, que pertenecía á la secta orgu1-losa de los :filósod'os, no pedía consuelos á dragoncillos &lt;le poroela;na.
Paseando un ,día sus pensa;mientos entre aquellas tumbas encontró á una j◊'Ven que vestía tra~
je de luto,' es decir, larga túnica .blanca de hechura sencillia y sin ·adol'J'.l.os. Sentada cerca de
una tumba, aig.i,taiba un aibainico MaJ?-co sobre la
tierra aún Írffica del túmulo funerario.
iSintíendo -curiosidad de conocer los motivos de

acción tan extraña, Tchua.ng-Tsen saludó á la joven oortesmente y le dij o :
-¿ Me atreveré, señora, á preguntaros qué persona yace en e.sta ,tumba y por qué os tomáis la
molestia de hacer que desaparezca la m.erra que la
cubre? SOly :filósofo; inve.stigo las causas y he
aquí una que ignoro.
·
La joven continuó moviendo su abanico; se
ruborizó, bajó la cabeza y murmuró algunas palabras que el sabio n.o entendió. Renovó muchas
veces su pregunta; pero en vano. La jov€.n no
hacía caso de él, y parecía que su alma había pas~do por completo á la ma;no que agitaba el abanico.
Tchuan,g-Tsen se alejó contrariaido. .Aunque
bien supiese que todo no es ,sino vanidad, era, por
costumbre, inclinado á busca;r -los móvü.les de las
acciones huma.nas y particularmente de las de las
.mujeres; esta especie de criaturas le inspiraba
curiosidad malévola pero muy• viva.
Proseguía len.ta;mente su paseo, volviendo la
cabeza para ver tod.aivía el abanico ibatien:do el aire como las alas de una gran IDl!-riposa, cuando, le
sorprende una mujer vieja, en quien no se había
:fij.aido al prinoipio, haciéndole señas para que le
siguieTa. Le llevó á la sombra de un mon,umento
más elevado que los otros y le dijo:
-He oído que hicísteis á mi ama llPA pregunta
á la que no ha contestado. Pero yo satisfaré vuestra .curiosidad por un sentimiento natural de simpatía y esp€.TM1do que me da.réis en recompensa
con qué comprar á los sacerdotes un papel mágioo que prolongará mi vida.
Tchuarug-Tsen sacó de su bolsa una moneda, y
la vieja habló en. estos términos :
"La dama que •habéis visto sobre una tumba es
la señora Lu, viuda de un letrado llamado Tao
que murió, hace quince ,días, después de larga enfermedad, y esa tumba es la de su marido. Amábanoo con gran tel'nura; aun, casi agonizante, Tao
no podía resolverse á abandonarla, y la idea
de dejarla en el
mundo, en la :flor
&lt;le su edad y de
su belleza, le era
completamente
insoportable. Se
1'eSignaba,sin embargo, porque era
de caráckT muy
dulce y su espíritu se sometía
fácilmente á la
iilecesidrud. Llorando á la cabecera de la cama
de Tao, la que no
había abandonado durante la enfermE--élad, ponía
á. todos los ,dioses por testigos
de que no le sobreviviría y de
que con él partiría su .sepulcro como había partido su leoho.
Pero Tao le 1d ijo :
-Señora, no juréis.
- Al menos, replicó ella, si debo sOlbreviviros,
si estoy ooILden.ada por los Genios á ver todavía la
luz del día cuarriido vos no la iv~is, sabed que no
consen,tiré nunca en ser la mujer de otro y que
no tendré más que ll'l1 esposo como no tengo más
que una alma.
Pero Tao le ,dijo:
-Señora, no juréis eso.
-¡Oh! Too, Tao, dejrudme jurar al menos que
en. cinco años 001nrpletos no me 'Volveré á casar.
Pero Tao le dijo:
-Señora, no juréis eso. Jurad solamente que
guai,daréis :fielmente mi 1memoró.a mientras no se
ihaiva secado la tierra que cubra mi tumba.
Lu lo juró sol0mnemente y el buen Tao oerró
los ojos para no volverl.os á a:brir. La desespE.Tación de Lu exoedió á todo lo que pueda imaginarse. Ardientes lágr,imas devoraban sus ojos.
Rasgaba, oon los puñalillos de sus uñas, sus juegos de porce1a.na. PE-TO todo p.asa, y el torren~t:l
de su dolor acabó de correr. Tres días después
de la muerte de Tao, la tristeza de Lu habíase

Domingo 30 de Junio de 1901.
vuelto más humana. Supo que UJJ1 joven, discípulo de Tao, deseaba manifestarle cuán,to participaba de su pesar, y juzgó {X)tn razón que ella no
podía excusarse de recibirlo. Le recibió suspirando.
Este joven, que era mur elegante y de hermosa

,r

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I

\._

apariencia, le ,habló un poco de Tao y mucho Je
ella; le. dijo que estaba encantadora y que ya la
amaba, y ella le dejó decir.
El prometió volrnr, y esperándole Lu pasa todo el día sentada cerca del sepulcro de su marido,
donde la ihaibéis visto, secando con su abanico la
tierra que cwbre la tumba.
Cuando la anciana ,terminó su relato, el sabio
Tahuarng-Tsen pensó:
-La juventud es corta; el aguijón del deseo Ju
alas á "ellas" y á "ellos". Después de todo, Lu
es una honrada persona que no qui€.Te violar su
juramento.
Este es un ejemplo para las mujeres blanCM de
Europa.

flnafolio France.

LIBERTADOR.
--;::,,.J"-&lt;::,

Ser ó no ser, jamás fué para él, como para el
trágico, problema pavoroso : no le intimida la
muerte ni la desea; la vida ni le seduce ni 1e pesa,
y en la alta serenidad de su mente las mira con
igual indiferencia. El oro no tiene para é'l tentaciones, nunca lo preocupó. La glor&lt;ia no le
atrae, ni le deslumbra : él es su,perior á ella.
.A'llla la libertad : toda la libertad, la suya y
la ajena : no concibe unos derechos y unos deberes, sino la plenitud del derecho y la plenitud del
deber.
En donde él comparece y los encuentra cerceniados, protesta, evangeliza, inflama la multitud
con el verbo de su apostolado, la arra&amp;tra, arma á
los desposeídos, y al reflejar de su espada fulgurante; más temible d'eSpués de cruda revés, lleva
sus legiones por entre lagos de sangre, por sobre
ruinas iy lb.ecatom'bes, á la victoria sin nombre del
derecho sobre la fuerza.
Como el dios de llllS leyen1das orientales, crea
de la nada, hace la luz, fulmina, habla de entre la
zarza ardieTu~e, cruza en un carro de fuego d€S1umbrador por entre las genites asombra.das. Tiene de César y de Es,parúaco, de .Arminio y de BóIívar, su ju&amp;ticia es asoladora, y su generosidad
fecundísima.
Cuando asienta el ,pie en las nubes de la dumbre, impone á los pueblos redimdios la libertad,
la libertad intolerante, sin coo:npromisos ni remiendos, la que arrasa el templo, y leva:nta la escuela; la que silencia los embaucadores; la sublime atea que le reconoce y le respeta á la vida
todo lo que a, de ella; lo que es del cerebro, la razón; lo que es del corazón, el amor; lo que es del
'Vientre, el hrumbre. La que tala la maTaña primitiva, riega el suelo .con 1a samgre de los ~rugados
rebeldes, y desde el zenit, sol sin ocaso, calienta al
aimor de sus rayos los venideros gérmenes, y hace
brotar de la calcinada tierra las razas nuevas.
No ha venido aún el libertador.

C!ésar 3umefa.

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Domingo 30 de .Turno de 1901.

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;EL MUNDO llJU,STRADO

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FONDO
HICPRDO COVARRUBIAS

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��BIBLIOTECA UNIVERS\T/&gt;.Rl~
K ALFONSO REYES"
FONOO RICl&lt;RDO CO'l/&gt;.RRUBl'-S

�MUNDO )LUSTRADO
•
J

Subscripción mensual foránea , 1 1 50
ldcm . Jdem. en la ca.pits.1, ,. 1.25

MÉXICO, ENERO 5 DE 1902.

Gerente: LUI&amp; RtTf&amp; ftPINDOU.

Dlrecton LIC. RAfAfL RfYt&amp; &amp;PINDOLA.

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PARA ElL A:Ñ'O NlJ EVO

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FONDO
RlGARDO COVARRUBIAS

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..
Domingo 3 de Enero de 1902.

EL

:-.re~no

..

"

ILUSTRADO

,;.

EL MU~DO ILUSTRADO

Domingo 5 de Enero de 1902.

r

El poeta.-No, no es obrar prwdentemente, porJUJcio. el más racional y el solo verdadero, el a~coholismo no es, en suma, sino una forro! _de sm- que dan á aquellos cuyos hijos matan, el don del
cidio lenta de la humanidad. El aloohollco se sufrimiento.
El rey.~Pcro ¿ crees tú que el don üel sufriaplica la doble corr.iente; unos meses, y por exmiento sea una buena cosa?
cepción,
unos
años,
vive
más
aprisa,
se
finge
goEn el fondo de todos nuestros grandes vicios
·E l poeta.-Sí, señor. '
radica siempre una virtud. Aquéllos no son, en ces artificiales, se provee de momentáneas y ficEl rey.-Islandés, hay como dos hombres en tí.
ticias
energías
y,
luminaria
en
medio
d~l
hura~án,
rigor y por regla general, sino_ exageracione~ 6
6 se extingue de súbito al soplo del v1ento, o ve Estás entre la muchedumbre, en algún alegre festorpes aplicaciones de ésta, y s1 alguna explicatín y pones un manto . sobre tus pensamientos.
.
ción, ya que no justificación, tienen nuestr?s. ex- pronto reducido á cenizas su combustible.
Se ~stá á solas coñtigo, y te asemejas á los raros á
Tal
es
el
hecho.
¿
Cuál
puede
ser
su
e~~bcatravíos, es precisamente el hecho de que :11c10 Y
quienes voluntariamente se escogería por amigos.
virtud suelen no ser sino dos momentos diferen- ción? ¿ De dónde nos vieue er,e afán d_e v1vll' de
¿ Por qué es así?
, .,
_
prisa,
de
agotar
nuestras
:fuerzas,
de
bnllar
como
tes del mismo fenómeno, de la misma manera que
El poeta.-Señor, cuando os quere1s )ianar en
el
relámpago
un
instante,
de
calentar
com?
la
las enfermedad.es no son otra cosa qut funcioel río, no os desvestís cerca de donde pasan los
nes fisiológicas excesivas en cantidad, ó ~jerci- chispa un segundo, para volver después al ~no Y
que van á la iglesia, sino que buscáis un lugar soá
la
obscuridad
definitiva
?
Por
qué
no
resignardas fuera de las condiciones normales de tiempo
litario ...
se
á
gastar
moderada
y
paulatinamente
la
vida
á
y de lugar.
El rey.-Naturalmente.
fin
de
prolongarla
largo
tiempo
como
lo.
manda
Así la avaricia, vicio feo y manía repugnanEl poeta.-¡Y bien! yo también tengo el pudor
te n~ es en suma más que una exageración de la imperiosamente el instinto de la conservación?
del
alma y por eso es que no me desvisto cuando
En
nuestro
concepto,
ese
concepto
de
la
vida
te;dencia sana y laudable á la economía y á la
hav mucha gente en la sala.
previsión; la gula no es otra cosa que el hambre intensiva, en oposición con la vida extensiva y duEl rey.-¿ Eh? Cuéntame, • J atgeir, cómo nas
templad.a á un diapasón más ~gudo; Lovelace y radera, es de origen social. La vida moderna, tal
D. Juan son patriarcas que ofician fuera de casa y cual la han hecho el industrialismo, la compe- llegado á ser poeta y quién te ha enseñado la
fuera de ocasión, golosos del amor, en suma; Car- tencia la constitución de las grandes agrupacio- poesía.
El poeta.-Señor. la poesía no se aprende.
touche y Rostchild se codean en pu1:1to á amor á. nes u;hanas, reviste una intensidad extraordinaEl
rev.-¡ La poesía no se aprende! Entonces,
ria.
Ideas,
actos,
paBiones.
emociones,
goces
y
poseer, nuestros reñidores de barr10 y de pulquería no son sino grandes soldados fu~ra de dolores se atropellan, se empujan, giran como un ¿ cómo has hecho?
El poeta.-Hc recibido el don del sufrimiencuadro, grandes capitanes y grandes ?onqmstad?- torbellino en rededor nuestro, nos arrastran como
res sin escenario adecuado, y no media diferencia el ciclón á la hoja muerta y nos imponen una su- to v así he lJegado á ser poeta.
ma de esfuerzo una cantidad de trabajo, una doEl rey.-Así, pues, ¿ el don del sufrimiento es
esencial entre un tahur y un agente de cambio.
Un vicio tan sólo parece escapar á esta ley, y sis de emoción 'superior á las fuerzas y á la resis- necesario al poeta?
El poeta.-Para mí fué necesario; pero hay
es el único que no hay manera de ex])licar como tencia humanas.
Caminamos á marchas forzadas en la existen- otros á quienes ha sido concedida la alegría, la fe
el simple extravío ó como el desempeño heterotópico ó extemporáneo de una función natural, 6, cia, doblamos las etapas, gastamos en un día más 6 la duda.
El rey.-¿ Aún la duda?
como la práctica extremada ó inoportuna de una fósforo en el cerebro, más musculina en las :fibras,
más
oxígeno
y
carbono
en
las
vísceras,
de
los
El poeta.-Sí; l)ero es preciso que sea la duvirtud. Ese vicio es el alcoholismo.
que pueden dar el organismo y el medio. Para da de la fuerza y de la salud.
A primera vista parece que el alcoholismo es tirar de la carreta en ese atascadero, necesitamos
J~l rey.-¿ Y ·cuál e$ la duda que no sea la de
á la sed lo que la gula es al hambre; pero una yo- látigo, y para salvar el obstáculo desmesurado, el la fnerza y de la salud?
ca de reflexión permite cerciorarse de que s1 al aguijón de la espuela.
.
El poeta.-Es la duda que duda aún de su duda.
!roloso lo estimula á comer el hambre, el bebedor
Como el soldado durante el combate. oonsUIDIEl rey.-Paréceme que eso debe ser la muerte.
~s totalmente extraño á la sed y que, salvo el mos en un día la substancia acumulada en un
El poeta.-Es más horrible que la muerte misagua lo único que no se bebe por sed es el alcohol. año; vivimos más vida y duramos menos años que
ma: son las tinieblas profundas.
El bebedor no busca satisfacciones estomacales el patriarca 6 el campesino. El luchador moderni palatinas sino malsanas excitaciones del espí- no busca en el alcohol el valor que le falta, la
€nrir¡ue :Jbsen.
ritu y repr~bados y contraproducentes estímulos fuerza que se le agota, la resistencia que lo abande sus funciones vitales que, á la larga, acaban dona y á la hora del descanso, la emoción intensa
por consumirlo, enervarlo y embrutecerlo.
á que está habituado, el goce excesivo y desmesuEl alcohol parece, pues, un enemigo incondicio- rado en medio del cual ha vivido y el olvido comnal. implacable é irreductible, de la humanidad, pleto y absoluto de la lucha encarnizada y de la
v el alcoholismo el único vicio no explicable ni angustia torturadora. Como el gladiador, sale de
Y o no me inspiro en lo que otros dicen,
Justificable por necesidades físicas, morales . 6 so- la taberna para entrar al circo y sale del circo payo
no me inspiro en lo que otros piensan,
ciales imperiosas, y por lo mismo, el ~ás och?so y ra entrar en la taberna. El alcohol, pérfido, lo
yo no me inspiro en lo que otros sienten,
repugnante de_ to~~s ellos. Aho_ra b1~n; es 1~~d- ceba momentáneamente, como el ogro, para demisible, en prmc1p10, que la existencia de VICIOS vorarlo en seguida y gira en el círculo vicioso de ni tampoco me inspiro en los que sueñan ... !
de ese género, sin origen fisiológico, sin :finalidad beber para poder combatir y de agotarse y aniMi musa aplaude lo que mi alma admira,
moral, sin contrapeso en el ~ien indirecto y le- quilarse á fuerza de beber.
busca su inspiración en lo que ama;
jano que producen al mal ·directo y actual que
ella se inspira á veces ,en lo que odia,
causan, sean compatibles con la conservación de
pero siempre en sí misma: ¡ es soberana!
la especie humana. La vigencia y generalizaMi lira no es hermosa, pero es mía,
ción crecientes de un vicio a!'lÍ, esencialmente
y como tal sensible y altanera:
destructor. durante al~nos siglos hubiera acabendice á la mujer que me comprende,
bado con la humanidad.
y á la vulgar y frívola desdeña.
La subsistencia y progreso de la humanidad á
pesar de la desastro.c:a -plaga, ha inducido á alguNatura, es su ideal : ella le inspira,
nos pensadores fisiologistas y T,&gt;sicólogos á buscar
con sus galas, trist.ezas y misterios:
á todo trance las funciones físicas y psíquicas á
siente el ¡ ay! de la rama cuando cruje
que pueda cooperar el alcoholismo y á explicarlo
y del nido que cae los lamentos.
en virtud de una necesidad. fundamental de nuestra organización, única manera de exnlicarse cómo
Siente del arroyuelo los murmullos,
no ha acabado ya con la humanidad y cómo es
de la brisa que pasa los arpejios,
FRAGMENTO.
que cada día se generaliza má.s y más.
de las flores marchitas el perfume,
En estos últimos tiempos han aparecino una
de la ola que espira los acentos.
serie de estadísticas curioi::as y "muy hechas",
El rey Skule.- ire hablarás de eso dentro de
M1 musa es caprichosa: le entusiasman
que tienden á probar que el alcoholismo es ron- poco.
los locos de la historia, sus loqueros,
1'€rvador de la. vida. En ellas se compara 1a viPero dime. Skalda, tú que has errado tanto por
da media de lo~ sobrios con la de los bebedores. países extranjeros, ¿ has visto 1~na mujer qu~ ame los que arrastraron grillos 6 cadenas
la de los sacerdotes de Baco entre sí. y ~~ t:ree al hijo de otra? Y cuando digo amar, entiendo y en el cada.loo 6 en la crnz murieron.
llegar á la conclu~ión, altamente consolaciora p:1ra amar no con un sentimiento pasajero, sino amar
Hay veces que se inspira en los palaeios
los cantineros y los consuetudinarios, de qne se con todas las ternuras del alma.
y otras veces se inspira en las tabernas;
vive en prouorción éle lo que se bebe y de que se
El poeta J atgeir.- Eso no acontece sino á las que en todo hay poesía, sólo basta
puede parodiar el aforismo: "dime lo que comes, mujeres que no tienen hijos.
saber sentir; digamos, ser poeta ... !
te diré lo que piensa~". en esta forma: "dime
El rey.-¿ A ellas solamente?
Siempre se inspira en la Virtud, la exótica,
cuánto bebes, te diré cuánto has de vivir''.
El poeta.-Sobre todo á las que son estériles.
A estas estadísticas, como siempre sucede. resEl rey.-¿ Sobre todo á las que son estériles? y en la sublime, Caridad discreta,
ponden victoriosamente otras que prueban preci- ¿ Aman entonces á los hijos de otra, con todas las en el pudor de la Honradez, la rara,
y en las cenizas de mi I&lt;'e, ya muerta ... !
samente todo lo contrario, y que evidencían que ternuras de su alma.
el alcohol agota y destruye la vida, que si artiEl poeta.-Sí, á menudo.
7omás lfíos &lt;;on~á/ez.
ficial y momentáneamente le da pábulo, en rigor y
El rey.-Y, ¿ no es cierto?, sucede que esas muen definitiva la consume más pronto, como la do- jeres estériles matan á los hijos de otra, despecha"......, "'• ~ wr- ..... ,
ble corriente, que da más brillo á la lámpara; pe- das de no haber tenido ellas.
'f
~:.1~$ÍV l
ro que acaba más rápidamente con el petróleo que
El poeta.-Sí. Pero eso no es obrar pruden- 1
la alimenta.
temente.
Según este modo de ver, que es, á nuestro
El rey.1 / Prudentemente?

Origen. social del alcoholismo.

1

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.

MI NÚMEN.

EL REY Y EL POETA.

¿ij!) ~ ~

1.-Sra. Luisa L. de Morla Vicuña.
2.-Sra. Julia Balmaceda de Toro.
3.-Sra. Eugenia H. de Errázuriz.
4.-Sra. Elisa L. de Walker.
5.-Sra. Emilia Toro de Balmaceda.
6.-Sra. Isabel Bello de Pinto.
7,-Sra. Ana Bello de Balmaceda.

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EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 5 de Enero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

LA PRIMERA~ PIEDRA DEL MONUMENTO ÁLA INDEPENDENCIA.
.
.
j en que el señor Cencr~l de División D. Porfirio

l)íaz Presidente Cofütitucional de' los Estados
Uniclos )Iexicano:;, proc:e&lt;lerá á coloc~r la primera
l piedra del ~fonumento ConmemoratiYo ele la In1 dependencia de )léxico.
I
E} proyecto ha ,_; (~O fornmlo por el ?eñor .L\rquitecto D . .Antonio füYati .i\Ierca&lt;lo, quien umge la
eontitrucción.
La ceremonia se verificó :-:egún el programa que
~e acrrecra. á c,ta aeta, que se deposita en un cofre,
~rm~1ch~ por el ~eiior Pre8idente de la Repúbiiea,
,ns Secretarios de Estado, los Reprc:-cntantes del
Concrrcso de la lJnión y ele la Suprema Corte ele
,Justicia, el Cuerpo Diplonhitico Extnuíjero, Tos
Subsecretarios de E,;ta&lt;lo. los Delegados de la Se,runtla Conferencia Pan-Anu,ricana, el Gobernador
lel Diiatrito, el Presidente clcl .\yuntamiento de
esta capital, el Arquitecto de fa obra y los emplea.los superiores de la Secretaría de Comunicaciones
.v Obras Públicas.''

El Seilor Presidente de la República y los Secretarios de Estado llegando á la glorieta.

Xo hace mucho tiempo que "El Uundo Ilustrado'' publicó el proyecto del Sr. l.ngeniero D. 7~ntonio RiYas ::\[ercado, que mereció la aprobac10n,
para levantar un monumento á los Héroes de nuestra Independencia.
Entonces dimos una descripción detallada, que
hoy nos permite hacer simples referencias, que
nuestros lectores ampliarán á su deseo.
El lugar elegido para levantar el monumento, es
la cuarta glorieta del Paseo de la Reforma, y desde
que dieron principio las obras de cimentación, se
levantó un cercado que limita el lugar en que
pronto ha de erguiroe la elegante columna conmemorativa.
La altura total del monumento es de cuarenta
metros, contados desde el piso del Paseo hasta la
punta de las alas de la figura que simboliza la
Independencia.

***
El jueves 2 del mes en curso se efectuó la ceremonia de colocar la primera piedra de este gran
monumento.
El señor Presidente de la República llevó á cabo ese solemne acto, en presencia del Cuerpo Diplomático, de los señores Delegados á la Segunda
Conferencia Internacional Americana, y de las representaciones de los Poderes nacionales.
A las diez de la mañana se encontraban allí los
seiñores Embajador Clayton, 11linistros de Inglaterra, .Francia, Salrndor, España, Chile, Paraguay,
Perú, Uruguay, Bolivia, Guatemala, Costaríca,
Ecuador, Encargado de N"egocios del Brasil, Primeros Secretarios de las Legaciones de Francia y
Guatemala, Attachés de .Alemania y Chile; todos
los señores Delegados, las comisiones nombradas
por la Comisión Permanente, la Suprema Corte de
Justicia, el señor Gobernador del Distrito, el Presidente del Ayuntamiento y Regidores, los altos
empleados de la Secretarl? de Comunicaciones, la
mayor parte de los Ingenieros que residen en esta
ciudad, diversas comisiones de las Sociedades
Obreras y :.Iutualistas, los representantes de la
Prensa y gran número de familia1:1 invitac1as.

pcnuienle ele una grúa, la piedra cuidadosamenle
pulida, que e,; la primera del monumento.
El señor Presidente, acompañado de sus ~Iini:;tros y de lo~ .demás t-011t-urrentcs. ~e dirigió a
a.que! sitio; ~e le presentó una curiosa cubeta de
plata )' una cul'hara de alba1Yl del mismo metal.
é inmediatamente tomó a&lt;¡uellos ifütrumenlos, baLió la argmuar.a; é inclinándose cuanto era necesario, la extendió en la superlieie que quella ba baJO
la piedra su~penllida, la cual fué bajada en el momento oportuno para que quedara adherida al cimiento del pedestal. Se depositó después un cofre
en un hueco que se había dejado en la parte superior de la piedra.
En seguida se cubrió con otra piedra, y la cerradura se soldó perfectamente, en presencia de
todos los circunstantes.

Esta acta, dc,;pué, de firmada, fué puesta dentro
del cofre, acompañada de un ejemplar de "El Imparcial," "El 'l'iern po," ")Iexican Herald" y "El
:.\fondo Ilustrado."
Se pusieron tamhién una colección de monedas
ele :México, una lira peruana que depositó el señor
:mnistro del Perú, y los retratos del señor Presi-

El Señor Presidente acompallado del Ingeniero Salazar dirigién
dose á depositar el cofre con el acta.

•••

dente de la República y los Secretarios de Estado;
retrato del señor Arquitecto y copia de su título
El cofre contenía el acta que daba fé de la so- profesional.
lemnidad, y que está conceb'ida en estos términos :
"En la ciudad de )léxico, a las 10 h. 30 m. a. m.
•••
del día dos de Enero del año de mil novecientos
La ceremonia reYistió gran solemnidad, y termiclos, se reunieron los subscrito~ en la Gran Glorie- nó con un lunch.
ta de la Calzada de la Reforma, á invitación del seEl señor Pre:;idente ab-antlonó el local en medio
ñor General D. Pranci~co Z. .:Uena, Secretario de rle una cariñosa ornción que le hacía el pueblo que
Estado y ele! Despacho de Commlicaciones y Obras h'.1-bía concurrido á las calzadas cerc~nas á la gloPúblicas. Mn el objeto lle a,ü,tir al solemne acto? !r1cta dondE¡_ se efectuaba la ccremoma.

•••
El ,programa de la solemnidad se reducía á escuchar un discurso del Sr. Ingeniero lbarrola; una
poesía el el in:;pirado Juan de Dios Peza; varios trozos musicales, ? pre,enciar el acto de la colocacTón
de la primera piedra.
Las piezas literarias fueron muy aplaudidas, las
musicales se escucharon con gusto, y dió principio la ceremonia principal.
Frente á la plataforma que debe ocupar el plano
de la base del monumento. se veía en el centro el
cimiento ya construido, y en uno de sus ángulos,

•.

El Seilor Presidente colocando la primera piedra.

L

•

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Domingo 5 de Enero de 1902.

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••

•

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 5 de Enero de 1902.

asilo voluntario, que diera abrigo y recogimiento
á las muchas matronas y doncellas que vivían desamparad-as, y en el cual las señoras de edad y de
saber pudieran instruir á las doncellas en las labores propias de su sexo; y haciéndolas amar el trabajo, las alejasen, por este medio, de los peligros
de la ociosidad.
El 23 de Febrero de 1734, se concedió licencia
para oomenzar la construcción del edificio en el extenso terreno que hoy ocupa en la plazuela de las
Vizcaínas, disponiéndo-ae €11 a,quel entonces de la
suma de $G0.000, para la fundación y dotación del
establecimiento, y la primera piedrn la puso el l l
de i\Iayo de 1734:, el Dr. Don ..\fortín de El izacocchea, Obi.;;po de Durango.
Refiéresc que la idea partió de los señores Don
Ambrosio ?.fea,ve, Don Francisco Ecl1e,·e~te y Don
:llanuel de Aldaco, acaudalados guipuscoanos del
comercio de México, que paseando una tarde por el
sitio en que hoy se lennta el Colegio de la Paz,
vieron un grupo de niñas hermosas y entregadas á
la ociosidad, y de allí, compadecidos de la falta de
educación y el desamparo en que vivían aquellos ·
séres, resultó el propósito de fundar el colegio
subscribiéndose respectivamente con la suma d;
$80,000, $66,000 y $36,000.
Este capital se aumentó en breve tiempo hasta
un millón de pesos, la obra duró unos veinte años,
y con el fin de lograr que la institución fuera independiente en lo absoluto del clero y del Estado,

7-n:--

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i

Patio principal del Colegio de la Paz.

de la escuela primaria, así como en las llamadas especiales, que son destinadas á la enseñanza ae oficios ó conocimientos útiles para desempeñar empleos propios . para señoras y señoritas, haya un
movimiento anual de 800 alunmas.

• ••
La fiesta, simpática por su buena organización,
fué también conmoYedma y significativa, porqu_e
durante ella los Estadistas extranjeros que nos visitan actual~ente, han podido apreciar la laboriosidad, el arte, el buen gusto, y las aptitudes de la
mujer mexicana, que si en las aula~ ~e ilust~·a, eleva su nivel moral y aprende en el hermoso hbro de
la ciencia, cuanto es capaz de hacerla ser estimable
en sociedad, en las horas en que abandona esta empresa, dedica su imaginación y su labor física, penosa y abnegada, á conquistar conocimientos que
la consagran, ante el más exigente criterio, como
bendita reina del hogar.
Decorados con multitud de flores y de plantas
el vestíbulo, el espacioso patio principal y las amplias escaleras que conducen á la planta alta, el
aspecto del edificio no podía ser mejor: unían los
extremos de los -arcos y rodeaban las columnas,
gruesas guías de encino sembradas de flores rojas,
y tanto en los cornisamentos como en los mu:ros y
barandales, se pusieron guías de ramos de flores
exquisitas, completando el adorno grandes lazos de
tela; verdes, blancos y rojos.
Los pasamanos de las escaleras se cubrieron con

En el Colegio de la Paz.

•••

Terminada la visita, que duraría cerca ele una
hora, los invitados pasaron á la sala de Juntas, en
cuyo centro se colocó una gran mesa, }' en ella se
sirvió un lunc-champagne.
Después de esto, lw invitados v-isital'on algunos
de los departamentos del plantel, del cual .:alieron
después de la una de la tarde.
Centro de la E:,:Posición.
Adorno de:Ja escalera.

¡------------------------------

tuvieron los fundadores que sostener una lucha
prolongada, y que requirió grandes esfuerzos contra A u!oridades y Prelados, hasta que por
llegaron ~ ,lograr su objeto, después de invocar la
protecc10n de la Corona de España y de la Sanla
Sede. Esto no fué sin vencer positivas dificultades,
al gra&lt;l,o que alguno de los fundadores llegó á proponer a sus colegas que de no conseo-uir
la inde0
pcn~encia que tenían ideada para la inversión de
su drncro, deberían prender fueo-o á lo que tanta
lucha les había costado, y que
correspondería
e:n sus efectos á los fines que se habían formulado
s1 el esta°?lecimiento no _quedaba bajo las bases ele
absoluta. mdependencia antes citadas.
Desde 1732 hasta 1766 duró la controversia y
fué hasta el último año citado cuando se abrió' el
Colegio de San Ignacio de Loyola, para viudas
honradas y doncellas devalidas.
D~s~e aquella remota fecha al presente, el establ~crmiento ha pasado por una serie de aconteciIlllcnto~ que en alguna vez han hecho temer por su
porvemr; pero no han faltado nunca personas tan
abnegadas y caritati vas como los fundadores que
comprendiendo la utilidad del plantel y el respe~
que se debe á los capitales de los fundadores y á su
v?h~n.tad, hayan sostenido la existencia del establec~1ento, que al presente sirve de centro de educación á más de doscientas internas, y en las clases

fui

:o

Grupo do alumnas del plantel,

Un extremo de la Sala de la ExPosición.

pito, bordado á la acuarela, se veía una Virgen de
los Angeles que colocaron los fundadores en el coro de la capilla particular del Colegio, y que es una
verdadera joya de tanto valor artístico como material. La escultura está revestida de plata con esmalte azul; sus dos peanas son de plata maciza
con adornos dorados á fuego, y llama la atención
lo -artístico de su adorno. El rostro de la imagen es
bellísimo, las ropas perfectamente imitadas, y la
corona de oro que ostenta la Virgen en su cabeza, es un trabajo de mérito y de riqueza verdadera.
Adornan tanto la corona como la vestidura, 151
grandes esmeraldas, 201 esmeraldas más pequeñas,
413 perlas grandes, 986 medianas y 1,177 pequeñas, 14:1 diamantes, 23 rubíes y otras perlas muy
bellas y valiosas, así como adornos y cadenillas de
oro.
La imagen tiene en conjunto 2,293 piedras preciosas, se conserva en el plantel con gran veneración, y sólo tratándose de un acto como el que Re
celebra, se puso en exposición.

Exposición de Labores Manuales
. Los señores Delegados á la Segunda Conferencia Pan-~m~ricana, vi~.taron el antiguo Colegio
de las V1zcamas, la marrana del 26 de Diciembre
próximo pasado.
Con este motivo se dispuso una exposición de labores manuales, ejecutadas por las alumnas del
plantel, y fu_é, un_ éxito q1;1e habla muy alto en pro
de la educac1on ae la muJer mexicana.
El Colegio de las Vizcainas, conocido también
con el nombre de Colegio de la Paz es una de las
instituciones de beneficencia é instr~cción más an~
tiguas de México.
Tiene una curiosa historia, que narraremos á
grandes rasgos.
En el año de 1671. los vascono-ados residentes
en Nueva España, idearon la fu~dación de una
H~rmandad que sir_v~~se de centro á sus compatr10tas, la cual adqmno en breve espacio de tiempo
lustre :y renom?re, y ~ué de entre sus hijos de donde nació también la idea de fundar el Coleo-io de
San Igna?io _ó de las :Vizcaínas, con capital "particu,!a~, y s~n mteryenc~ón en_ su sostenimiento, adm11lli!trac16n y dirección, m del Estado ni de la
Iglesia.
La idea primitiva fué la de fundar una casa de

Domingo 5 de Enero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

preciosos ramos de pionías, rosas, violetas y otra
mfi.nidad de flores, y en los descansos, lo mismo
que al pié de las escalinatas, se colocaron tupidas
"serrés'' formadas con plantas exóticas de delicado
fullaje.
?-'odos los departamentos del patio principal, arcluvo, clases, sala de juntas, refectorio oratorio
particular y dormitorios, estaban abiertos y una
ojeada al pasa_r por enfrente ele sus puerta;, bastaba para apreciar en todos ellos, el aseo más cuidatl•oso y el orden más perfecto.
..\. las once de la mañana comenzaron á Deo-ar las
familias invitadas, que no fueron en tan gr~n número como se hubiera deseado, porque se tuvo que
tomar en cuenta la capacidad de la sala de la J&lt;~xposición, suficiente solo para unas doscientas personas.. Los concurrentes, tanto señoras como cabü~leros, esperaron en los coredores de la planta baJª la llegada de la señora Doña Carmen Romero
R;ubio de Djaz, que á las _?nce y ~inutos se presento, acompanada de la senora Sofia Romero Rubio
de Elízaga.
El salón de la Exposición era verdaderamente
templ? del trabajo femenil, donde lo más escogido
de la Juventud estudiosa depositó como inestimable ofrenda el producto de su labor manual cons. tante y delicada. E~ la plataforma del fondo, sobre un pedestal cubierto con un rico paño de pul-

Un lote notable,

�Domingo 5 de Enero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

La Revista y Maniobras Militares de fin de año.
);uestro ejército acaba de unir á las notas de
l.mllaute educación y disciplina que desde hace
mucho tiempo ,,iene ciando, una más, con las orlJlantcs maniobras militares y gran revista efectuadas en lo:, campos de la , aquita la mañana del
domingo 22 de Diciembre próximo pasado.
La ovinión de los térnicos más autorizados, y la
impresión agrau.abilís:ma de lo,; numerosos concurrentes á la solemnitlacl de armas á que nos refcmos, deben ~er tunbrl's de sati~fa(;c1ón para los
ameritados Jefes de nuestro ejército, y de orgullo para las tilas de oueclientes y aplicados ciulladanos, que forman l a clefcnsa ele la patria.
A la!&gt; !J h . 30 m . a. m. se presentó en el campo el
señor Pre:úlente de la Hepública, acomoañado de
los scüo re~ ) linistro de la Uncrra, Generales Ramírez, Villarcal y liuerta, lo~ '"attachés" militares
extranjeros y los J efes y Oficiale;; ele los Estado~
Mayore; del propio Primer "\l agistrado y Mini~tro
&lt;le
Uuerra;
á e,;ta comitiYa la ese:olta de
Guardias
deseguía
la Presidencia.
L n aaludo de honor al Primer )Iagistrado de la
).ación, ~ué hecho por una batería, con una saha
&lt;le .\ll eanonazos.
.A cabalio atrnYe~ó el campo el señor Presidente
con su comitiYa, y recorrió al trot e las líneas re-

1901

(*)

Requiescat in pace.

11111, .lll l l lll ·llllllllt tll
La Tr ibuna de honor.

E l Sedor Presidente de la República dirigiéndose á efectuar la revista.

vistando las tropas, y regresó á las tribunas, donde
era esperad~ por gran número de Generales y Coroneles, y siendo saludado por el Himno Nacional, que tocaron las bandas militares que estaban
á l os lados de las tribunas, y por un nutrido y prolongado aplauso, que partió de las mismas tribun as y de los diYersos grupo,, de concurrentes.
El señor General Reyes, ::\linistro de Guerra se
retir ó hácia el fondo del polígono, ¡me~ por gal~ntería para los señore, DellgaJos al Congreso PanAmericano, que a~istieron á la fiesta de armas, tomó el man e.lo de las fuerzas per;;onalmente.
Dieron principio la; maniobras de combate. Se
hicieron dos_ eJa::;es de movimientos: los primeros
en orden alnerlo por medio de un cle;;,pliegue de
com bate, y los segundos en orden cerrado.
Unos y otros alcanzaron el mavor lu icimento
y fuer on e:omentados c-on entusiasmo.
'
Terminó esta hermosa tiesta militar, con un so-

Parte del campo antes de principiar las ma11iobr as.

berbio desfile de las fuerza~, en colmnn-a de honor
por Regimientos, pasando al frente de las tribuna~
paraT h~;er los_ l~onores al P rimer )Iagistrado de
la li: ae1on, rehranck,~e en seguida para sus cuarteles.
Las_tril~unas de derecha á izquierda, y la numerosa s1llena coloc-a&lt;la en la prolongación de la línea, estaban l iteralmcnte llena~ por .familias de las
clases alta y me&lt;l ia de la so(;ieclad, y rotleando el
campo, ~oh~c toda la línea ele circun rnlación, inmema cantidad ele gente pre,enció las maniobras.
Frente ú las tribunas, á una distancia de 50 metros, se .levantó un~ graderh1 que fué ocupada por
los Oficiales Hcse_rnsta&gt;' y otras per,onas, que aeseosas de prc..,eneiar de cerca los movimientos despreciaron el rigor del sol y perm anecieron allí hasta que terminó el desfile.

está alerta, y contemplará. satisfecho la marc9a
tlel que sigue.
El, que ha logrado tantas conquistas,'! que realizó tantas proezas, en el orden c1entifieo Y moral nos ha enseñado la verdad de aquel hermoso
ap~tegma ele .Pe}letán: "el mun~_o marcha".
¡Adiós ... ! ): o. ¡Alerta! ¡ 1, umes !
La nue,,a aurora c,;plenderá sus tinta~ nacaradas, semcjam1o las con rnlsi-o nes del incendio;· la
naturalez~ de,;pertará conmovida por_ ~l piar ~e
los pájaros cantores; y las -flores abrmrn i:us caliee.3 y de~plegarán sus corolas derrochando sus
galas y pcrl'umes.
Pre1)arémomos no¡;otros al igual que la Xaturaleza.

El salmo de la muerte, el aclios al año que se extingue . .. . hé aquí la dolorosa misión encomendada {1 mi torpe palabra.
P erdón seiiorcs. Yo 110 puedo haeer traición á
mi;; convicciones, y tliré lo que picn,;o y lo qt~e
sien to, aum1ue rompa en pedazos una creencia
arraigada y profunda .
Desde las nod1es misteriosas del Apocalipsis,
cuantlo el Corclero J'a,;l:ual se dió en ouentla de
redención al Padre de la vid,1, ya el viejo ~ ocl enviaba su húlito sombrío de,;lle las regiones hiperboreas hasta las tibia,; campiñas tropicales. Y caían
las hojas y encaneeían los árbole~, y una mortaja 1
blanca cubría lo,; montes y los valles inundánu.0- 1
los con el hielo e::;panto~o de la muerte.
l'ero eso era en los tiempo~ del Apocalipsis.
Hoy, debajo de los c-opo" niml}atlos de la meve, se elabora la gcsta(;ión del reino vegetal. Cabe su manto genmnan los trigales, y la. dorada espiga yergue su fruto bienhechor, como una ofrenda de regocijo á la natumlcza fecundatla .
Hoy, la muerte es un accidente ilusorio. La
eternidad ha des,anecido su aspecto funerario, y
la vida la ha vencido, la ha connuistado, y la utiliza solamente como elemento de transformación
para sus fines eternales.

Domingo 5 de Enero de 1902.

La Plaza de la Constitución.
A Y }:,~ R Y HOY.

La plaza de ,.\rma.&lt;: de Méxic? ha sufrido á trarés de los tiempos trafütormac1one-s eomplet?s 9-ue
se acentuaron principalmente durante el ultimo
siglo. Entre los aconl,ccimiento.s qt~e en ella se _l1an
-e han cle$,UTollaclo, figura la erecc1ón ele la e~t~lua
ect1estre ele Cario., IV, i11augura,tla el 9 &lt;le D1c1emhre tle 17'.)6, en el centro de una ampla elip$e oue
oeu paba todo el e.spaeio comprendido entre _el Pa,
lacio Xae:1onal, la Catedral, el Parián y el Portal
ele las Flores.

¡ 1901 !
El primer vástago ele esa fainilia de cien niños
que c--01nponllrían la tribn gigante del vigébirno
1
siglo. . . ¿ ~e irá, perecerá:, ¡Oh, no'! ¡ cien veces
no! ¿ Cómo podrá alej,ll'~C quien toma su puesto
ent re nosotro,;? Y no es una ficción del simboL a actnal Plaza de la Constitución en el a11o de 1796. (Oleo antiguo. )
lismo. Reflexionadlo. Ya no marcha, es Yeru.ad;
pero es que ha cumplido su destino, y queda firme
l'ara ese día se levantó en el centro de la elipse
y redivivo como atalaya de mil generaciones,
Xuestra ofrenda bohemia será también granLll1 m.agnílieo pedestal cuya descripción se dió al
prendido en nuestro corazón, fotografiado en diosa.
público; per6 sólo pudo colocarse en ~lla una esuínuestra memoria y flotando en nuestro espíritu
¡ Oro, ineiell::io y mirra . . . !
tua provisional.
como los rayos bienhecliores que proyectan las lurara darle mayor atractivo á las fiestas que se
ces del inextinguible sol de su existencia.
celebraron, el Dr. Don José Mariano Beristain de
E l tiempo es inmutable.
¡Tan, tan!
E l caduco símbolo que nos lo muestra como un
¿ Oís? Ya 11 ega, ya toca á nuestras puertas. La Sonsa, Canónigo de la Metropolitana de México,
anciano de luenga barba y de rugosa tez, olvidó rnblime escena de Nazaret se reproduce, y un abrió un concurso poético el 24 de Noviembre, poque el tiempo es infinito y que como la esfinge -de coro de ángeles custodios conduce hasta nosotros cos días antes de la erección de la estatua, ofreciendo seis premios : para la mejor inscripción laGizeh sólo es mudo testigo tle la sucesión de las ,i1 divino niño.
tina; para el mejor soneto en elogio de Carlos IV;
cosas.
Acompañamos al año viejo para recibir digna- para las tres octavas reales mejores, alabando la geY o me imagino á los siglos, á los años, á los mente al q ne llega. ¡ Ilos,anna !
nerosidad de Branciforte, que costeó la estátua;
días, á los instantes, como á las unidade¡¡ tácticas
¡ Salve, anhelado heredero de los teso1'&lt;ls con- para un epigrama latino en honor de Tolsa, autor
de un gran ejército en revista. Dad Ia voz de quistados!
de ella; para una oda y para el mejor romanee
"alto", y cada soltlado, cada compañía, cada esPara tí son los clones que han acumulado los que describiera la P laza, pedestal y estátna.
cuadrón, cada brigada }' cada división, se irán
siglos, y tú los disfrutarás y lo.- aumentarás con
poniendo en orden de pie firme, sin que esa tregua majestuosa signifique la muerte del ejército. usura.
Que pase, que entr e; abrid las puertas ele
DeF-can1oando, pues, el año de 1901 no perece,
Para que se vean la, transformac:ones de la Plavuestra alma y que llegue ~1 heraldo, el paladin,
za
Principal, damos a&lt;lemá.s de la fotografía que
el nuevo _Lohengrin que nos lo viene á presentar.
representa á ésta, á raíz de la inaugura.cwn de la
[*] Despedida pronunciada por su autor en una fiesta intima
..finfonio €nríquez.
cstátua, otra del estado que guarda actualmente.
l a noche del 31 de Diciembre.

• ••

• ••

El Señor Miuistro de la Guerra y su Estado Mayor en el campo de las maniobras.

_L·a tribuna de honor .estaba oe:upada por los
rniembvos ~el Cuerpo Diplomático, la mayor part~ de los sen~res Delegat'.OS á la Segunda Conferencia lnternae:1onal ..\mer e:ana, y los más altos empleados_de la Fcdcrarión, á muchos de los cuales
a('ompnnaron :;us d1~tinguiclas familias .
. ~in primera línea á derecha é izqnierc1.a ele los
,.:1hales que O(;uparon lo~ seüores Secretarios de R,latlo, tonrn~·on a~icnto e_l señor Embajador Claylon, los ~f m1s~ros PllJrnpotenciario$, loa Eneargaclos ele 2' egoc10s, los Sc,cretarios de las Leo-acio0
nes Y los seiiores Generales del Ejército.
, A la~ _doce del día, el señor General Díaz v sus
Se~retar10.,: ele Estado-, abandonaron el campo; despue:; ele haber prese;1ciado el desfile de la columna
&lt;\e honor, que querlo al mando del señor General
\ élcz, pues el Hñor Ocneral Re)·es, que fué felicitado cal_nro~amcnte, rcgrc~ó del campo al terminar
la~ mm~1obn1,-, y ocupó rn lugar, á la izquierda del
•en or beneral Díaz, en la tribuna de honor
La conrurrenc-ia presenció la salida clel Primer
)lag.stratlo, y después comenzó á retirarse.

-.

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.

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'·

La Plaza de la Constitución en la actualidad.

�EL MUNDO ILUSTRA.DO
Domingo 5 de Enero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

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. ~":':
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t

Xarciso, era llamado así, porque se parecía naturalmente á esta flor; no le gmlaba hacer más
qne l? que era bello, y no le complacía nino-ún
O
trabaJO. Ahora bien, mientras Xarciso era un
muchacho, su madre lo alejó del techo paterno y
lo &lt;:onfió á un maestro de escuel muy severo conocido por el señor Trabajo. Los g_ue le /onocían .. fond?, afirmab~n que el señor Trabajo era
u?- pers.onaJe -~uy digno, que había het ho más
1,!c_n!"' a l~s mnos y á los hombres que otro cualqtuera. O1ertamenle, no le ha faltado tiempo pa-

m ello, po:rque, según dicen, se halla en la tierra
&lt;les~e el d1a en que ~\.dán fué echado del Paraí,o.
Esto, no obstante, el señor 'rrabajo tenía una
figura se:era_ y fea, sobre todo, para los chicos y
grandes mclmados á la ociosidad, su voz era áspera y sus modales lo parecían muy desao-ra&lt;l.ables
á nuestro amigo Narciso. Durante tod~ el día
este ~e~rible maestro estaba sentado en su bufe~
te, vigilando á sus discípulos ó paseando por la
escuela con una varita en la mru10. Tan pronto
descarga?ª u!l latigazo en la espalda de un niño
sorprendido Jugando, tan pronto castigaba á una
clase entera, 9.ue no sabí~ la lección; en una pa111:bra! no temendo los, OJOS clavados en el libro,
nmgun muchacho podra gozar de tranquilidad en
la escuela del señor Trabajo.
-Jamás me podré acostumbrar á esto-pensó
Narciso.
Hasta aquel día :Narciso hahía vivido junto á
su madre, que tenía una fisonomía mucho más dulce que 1~ del anciano señor 'l'rabajo, y había sidio muy !ndulgente con su hijo. Por eso no es
de extrauar que el pobre Narciso estuviera triste
cuando ~ambió i.-u suerte y se vió alejado de la
?ue~a senora, confiado al pícaro maestro, que
JaJnüs le daba manzanas ni r.aslelcR crevcndo al
pareeer, que los niño;i y los· homh;·es l1an n;cido para _aprender y trahajar.
, Imposible que yo permanezca aquí-cuando hah1a pm,ado una semana en la escuela. Y o me ese-aparé p~ra irá l!uscar á mi madre, y al menos no
lr~pezare co:~1 qu:en 8ca tan insoportable como el
senor TrabaJO.
Así, al día siguiente, huvó K arciao y comenzó
-ms peregrin.acionc¡:¡ por el ·mundo, sin n1ás recu~~o que un poco lle pan y queso para almorzar y
un corto número, &lt;le monedas para sus gastos.
Pero aun no hahrn anda{lo mucho camino cuando_ trope~ó con un hombre ele grave porte que cammaba a pasos lentos.
--Buenos_ días, ru:iiguito, dijo el extranjero; y
aunque su : oz parec1a severa, no carecía de cierta
benevolencia. ¿De dónde viene usted tan temprano y á dónde va?
Na_rciso er_a muy franco, y en su vida había
1:°-entrdo, vaciló un momento, pero acabó por conf~ar que Re h~bía _salido de la escuela por la avers1on que le msp1raha el señor Trabajo y que
estaba decidido á bui,car por el mundo' un sitio
donde no volviera á v~r, ni oír h1:1blar del anciano
maestro.
- Perfe?t~mente-:-contestó el extranjero ;-en
ese ?aso, v1aJCrE:_rnos Jtmtos, porque yo también me
queJ0 ele ese senor, y celebraré haJlar algún punto
en que nadie haya oído nombrarle.
Xne~tro amigo Narciso hubiera preferido un
co~11panero ele su celad con quien coO'er flores á
?nl las clel camino, cazar mariposas ó ~osas seme.1ante~. Pero era bastante discreto para comprender que le sería más fácil recorrer el mundo
con un__~,omhre de e;x;p_eri~ncia. Aceptó, pues, la.
propos1?10n, y los dos s1gmeron su ruta como buenos amigos.
Pronto pasaron por un prado donde los seo-adores cortaban ~·erba y la extendían para que ~e secara.
K arciso respiró el ·perfume ele la yerba recién
segada, y_ pe~só que sería más agradabie aquella labor al aire libre, cerca ele los árboles en que gorj?aban los pajarillos, que aprender, encerrado lece.1_o~e,, y_ Rer 1·epre"!1-dido continuamente ~r el
, ieJo senor TrabaJo. Pero en medio de tales

p_cm;amicntos, mientras c,lalia mirando por encuua de la pared, retrocedió de n:ipente y Re apo¡deró de la mflno de su camara•da.
·
-¡ _Pronto, pronto !--exclamó.-¡ l [uyamos, porque sr no, nos cogerú !
-¿,Quié_n ?-¡1regu_ntó el extranjero.
-~l senor 'IrabaJO. el maestro de e&gt;cuelarcspon&lt;lió Xare;:so ;-¿ 110 lo distinp1e usted enlre log segadores?
Y_ Karciso señalaba con el cledo á un hombre
de cierta edad, que pa"recía el ,11110 de la pradera
Y de las gentes que ~egahan. !:-e había qu1tauo la
le~·1ta y el cl1aleco, y ,e pm,eaba en mangas de c--J1_111rn. El sudor corría por su frente; p~ro no JeJaba por e~o de meter pri,;a ú ::n1 o·ente mientras
e~·a_ de día: ¡ Y cosa extraña! I.A1~ faccioues llel
v1eJo granJero emu las misma¡,. del anci,mo señor
'l'rabajo, que debía á aquellas hora, estar en su
sala de estudio.
-Ko tem~ usted nada. Ese no es el mae,;tro
de ~uela, smo uno de sm hermanos que e,, el
granJero. Y se diCJ:C que éste es el más insupor~able de los dios. Sm embargo, no le incomoclará
~ usted, á menos de tomar trabajo en su granJa.
~arciso dió crédito á las J:!alabras de su acompanante; ~ro se alegró mucho de perder de vista _al granJero, que tanto se parecía al señor TrabaJO.
Los dos viajeros llegaron pronto á un sitio en
que, e~taban oonst:uyendo una casa. Narciso le
rogo a su acompanante que se detuviera un insta~te; porque daba gusto ver con qué de~treza trabaJaban dy manejaban sierras, hacha, y martillos,
Y no pu o men?s de pensar que él tomaría con
~-lacer aq~ellos mstrumentos para edificar para
~1 ~na ca-sita; porque entonces el viejo señor TrabaJo no se atrevería á molestarle en ella.
. l'ero cum~;ki le sonreía esta idea, nuestro Xarc1s0 aperc1b10 una cosa que le aterró y le hizo coger la mano á ;u c·amaracla.
·
-;-i Vámonos pronto, pronto !-o'l'itó.-·
0
1.\.quí
esta otra vez!
. -¿Quién? preguntó tranquilame11LCl el extranJero.
-i El seño_r 'Trabajo, reaponclió Xarci 80 ternbland_o. i Alh, aquel que vigila á Jo~ trahajatl1res '.
Es m~ m~estro de escuela; ¡estoy tan ,co-uro
e;omo
0
ele mt mismo!
1~1 extranjero siguió con la vi~ta la dirección
md1cada por Karciso, y vió á un hom hre de cierta ed~d, que tenía en la mano una reo-la
y un
0
campas.
•
_E~le perso~aje recorría la casa sin concluir,
nuilienpo madera~, dando instrucciones y exhortando ~ los otros a no perder el tiempo. Y donde
aparec13; su figura rugosa, los obreros sentían
~ue teman ~obre ellos u1;1 amo, y f\C ponían á ailenar _y martillear como s1 les fuera en ello la existencia.
-¡Oh~ aquél n,o es el maestro de escuela-dijo
el extranJ~ro.- Es un hermano suyo, que ha tomado el oficio de carpintero.
-Me al_egTO &lt;le eRo- rcpuso N arcii\o ;- pero si
usted qmere, celebraré el apartarme de aqui
cuanto antes.
9ontinuaron su viaje y oyeron muv pronto el
r~iclo &lt;~e un tan~b?r,y una corneta. Xarci~o aplico el 01do Y excito a su compañero á apresurar el
paso para ver á los Roldados. A~[ lo hicieron y
enconLraro~ una compañía de infantería, lujo'samente vestida, con sus fusiles al hombro. Delante marchaban los tambores y dos cornetas, que
toca?an ~na marcha tan bella, que :N"arciso se
hubiera JClo ele hucna gana tras ellos ha~ta el
fin del mundo.
. -¡ Si yo fuera soldado! se d'jo · el señor Traba10 n~ ~ atr~yería á mirarme á '1a' cara.
'
- ¡l aso bJero ! ¡:Marchen! gritó una voz fuerte
y ronca.
.
, N arc1so
se asust?, porq~1e la voz que se dirigía
a lo~ ~oldado~ tema el mismo timbre que la del
mae,~b? de ::~cuela. , Y_ ,cu_ando miró al Capitán
ele la Companrn, ¿ que vio smo el verdadero retra-

Domingo 5 de Enero de 1902.

habían andado mucho, habían marchado circularto del señor Trabajo, con un hermoso sombrero deros sombríos á través de risueños pueblos; pero mente. Vamos juntos, volveremos á la escuela.
de plumas en la cabeza, una. ca.saca galoneada, un rn t-Odas partes se veía la imagen del señor Trabar
La. voz del extr-a.njero tenía cierta cosa que recinturón de púrpura, y en la mano un sable en jo; se les aparecía como espantajo en los campos. cordó Narciso en aquel momento, siendo raro que
Si entraban en alguna casa lo encontraban sen- no lo recordase antes. Levantó los ojos y vió ....
vez de vara? Y aunque llevaba la cabeza erguida y se cantoneaba como un pavo reaJ, sin embar- tado en la saJa; si echaban una ojeada á las coci- las facciones del señor Trabajo; de manera que
go, parecía fea é insoportable, como cuando to- nas, allí estaba también. En toda cabaña parecía el queriendo huír del maestro, había permanecido
amo, y siempre tenía algún disfraz para deslizarse
maba lecciones en la escuela.
ttodo el día con él.
-Aquel es indudablemente el viejo señor Tra- en las más espléndidas regiones. En todas partes
Algunas personas afirman que el viejo señor
descubría
Narciso
alg(m
semejante
al
señor
Trabajo-dijo Narciso con voz trémula.-Iluyamos,
'l'rabajo era un mágico que tenía la habilidad de
bajo,
y
que
seg(m
el
extranjero,
era
un,o
de
los
inno sea que noo aliste en su compañía.
tomar el disfraz que le convenía, y que había que-Se engaña usted otra vez má,s-replicó con numerables hermanos del viejo maestro de escuela. rido demostrar á Narciso y á los que supieran su
Narciso
se
moría
de
fatiga
cuando
vió
á
algunas
calma el extranjero.-Ese no es el maestro de eshistoria, que la. asiduidad y el trabajo no son más
cuela, sino uno de sus hermanos, que está siem- gentes tendidas muellemente á la sombra á orillas penosos que el juego y la ociosidad.
del
camino.
El
pobre
niño
suplicó
á
su
compañepre de servicio. Dicen que e.s muy severo, pero
ro que se detuviese para descansar.
)Yaffaniel .)"lwf'7orn,.
nosotros no tenemos que temerle.
-¡Tanto mejor!-dijo Narciso;-pero no im-El señor Trabajo no vendrá nunca aquí, porque detesta verá la gente ociosa,-dijo el extranporta, yo no quisiera ya ver más soldados.
El niño y el extranjero se volvieron á poner en jero.
Al decir esto fijó la vista en el que parecía más
marcha y llegaron en seguida á una casa en que
se regocijaba una sociedad numerosa. Señoritas indolente y apático entre todos los apáticos é inde sonrosadas mejillas, hon;i.bres con la sonrisa en dolentes que estaban tirados en el suelo. ¿Y quién
era sino el retrato del señor Trabajo?
los labios, bailaban al compás del violín.
Este era el golpe de vista más agradable de que
-La familia del señor Trabajo es muy numerohabía disfrutado Narciso, y el que lo recompensa- sa, observó el extranjero. Ese es otro de sus hermanos, educado en Italia, donde ha contraído esos
ba de todos sus desengaños.
-Oh! Parémonos aquí !--dijo á su camarada- hábitos de ociosidad y tomado el nombre del "sigporque cl señor Trabajo no osará mostrar su cara nor Farniente." Pretende que vive cómodamente;
á un tocador de violín y á gentes que bailan y se pero en realidad es el más desgraciado de la familia.
divierten. . . . Aquí estamos muy seguros.
-¡ Oh! Vuélvame usted, vuélvame usted,--exPero estas últimas palabras espiraron en los laclamó
el pobre Narciso Uorando. Si sólo hay trababios de Narciso, que volviendo la vista por acaso al
músico, había descubierto la imagen del maestro; jo en todo el mundo, prefiero volver á la escuela.
-Héla aquí, dijo el extranjero; porque aunque
teniendo un arco en lugar de vara y manejándolo
con tanta destreza como si nunca hubiera hecho
otra coza que tocar el violín. Aunque tenía cierto
aire francés, se parecía, facción por facción, al señor Trabajo; y Narciso se imaginó que le invitaba
por señas á bailar.
-¡ Dios mío !-murmuró palideciendo.-Cualquiera diría que no hay en el mundo más que el
señor del Trabajo. ¿ Quién hubiera creído que
tocaba el violín?
-No es el maestro de escuela,-diio el extranjero.-sino uno de sus hermanos que ha aprendido
..;,_,,
en Francia á tocar el violín. Se averguenza su familia y se hace llamar el señor Placer; pero su
, ,;;h
nombre es el señor Trabajo, y los aue le conocen
-~bien, le juzgan peor y más d€Sagradable que sus
..........~"'hermanos.
-Le ruego á usted que continuemos,-dijo Narciso.-No me gusta nada la fisonomía de tal músico.
Prosiguieron su marcha por el camino real, sen-

r:.

..

~~

binete de la humilde costurera, sobre el tocador
sencillo ó en la democrática ·mesita á mil usos
destinada~ me gusta verlas en la rulcoba nupcial,
como testigos mudos de la ansiedad creciente del
novel esposo y el rubor de su dama palpitante; me
LAS FLORES.
gusta verlas, en fin, donde el amor ríe y vierte
perlas; donde canta con música ele besos.
Así, así me gustan las flores!
Son el símbolo de la hermosura y del amor.
Un ramo pequeño, bello, artístico es el obseLas flores, sobre el pecho de las béllas, seducén; quio que más aprecio.
en el ojal del saco de un joven, gustan.
Si descansan sobre el seno de unai anciana, se
vuelven cursis; en el iojal de la levita del teñido
vejete, causan risa.
LO QlJ'E ME DIJO MI B:ADA.
Han nacido para la juventud, para realizar el
idilio.
Sobre un féretro pierden su belleza; en la orgía,
repugnan. Su aroma sua,e, delicioso, se torna en
.... Invoqu_é á mi Hada y mi Hada apareció,
acre, insoportable. Es que entonces huelen á carne envuelta en ligeros tules, semejantes á la niebla
de cortesana.
que flota sobre la campiña de los países brumoMe gustan mucho las flores. Si fuera poeta, á sos.
ellas cantaría; si músico, para ellas compondría
Inclinó su frente pálida sobre mi rostro demamis romanzas más sentimental.es; si pintor, las crado, y quedo, muy quedo, me dijo al oído:
trasladaría al lienzo.
-¿ Qu~ deseas? ~ Quieres flores, perlas, pieSobre la planta que les ha daclo vida, en el ex- cl!as P;·ec1osas que b7;1~en con la luz del rayo; instremo de la ramita bambaleante donde reposan, pirac10n para_tus pagmas, pergaminos para grabañadas por el rocío, besadas por el sol. . . ¡ así bar tus ensuenos negros de escéptico sin esperanza?
me gustan las flores!
-No.
En el florero de lujosa sala, donde se espanden
sentidas notas musicales, donde r epercuten &lt;iarca-¿ Qui.eres una paletai prodigiosa con todos
jadas argentinas que brotan de hermosas gargan- los matices del Arco Iris? ¿ Quiere; el don de
tas de alabastro, me gusta ver las flores.
t:asladar sobre la tela inse1:5ible una gota de roY me gusta verlas también en el modesto ga- c10, temblando sobre la hoJa de una violeta? O

PAGINAS CORTAS.

quieres pintar la luz que se agita la ola que se
quiebra, la mina que estalla.
'
~No. N~ quiero flores, ni perlas, ni piedras
P!ec1osas; m los colores del Iris para mi paleta,
m la gota tembladora del rocío ni la ola que se
quiebra, ni la mina que estalla. '
-¿ Qué quieres, pues?
- Quiero ver, por un instante el alma de una
mujer; de una mujer que ha dos lustros adoro
por su perfil de estatua griega y su sonrisa de
quernbe.
Y ento~ces m\ Hada_Azul hijo un gesto que no
comprendi, sonnóse tristemente y me tliio:
-:Ah! mi _niño po~ta, d_esheredado de cítara y
de lJra ! QU1eres lo 1mpos1ble; quieres lo que no
puede el Creador. Eres sacrílego ... ! porque el
alm~ de la mujer es algo tan puro, tan etéreo, tan
sublrme, tan perfecto, que tu pensamiento solo
podría empañar la. de esa niña que amas por su
perfil de estatua griega y su sonrisa de querube.
Y e~ Hada se desvaneció lentamente, C'Omo esas
nu~ecillas blancais que flotan en el fon.do azul del
honzonte.
Leonardo A. Bezzano.

�Domingo 5 de E ner o de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL /Y\UNDO ILUSTRADO

-~-~u~

-~

AÑO IX.--TOMO I.--NÚM. 2.

N

Director: LIC. RAf'AtL Rtn&amp; &amp;PINDOU.

MÉXICO, ENERO 12 DE 1902.

Subscripci6n m easual for4!1ea, f
J&lt;km. /dem. en la oap1tal, "

Ge rente: LUI&amp; Rtlt&amp; &amp;PINDOLA,

J~,,tán &lt;·on::titm·enclo actualiclacl las corridas de toros en la
l'laza "}Jéxico'", ·en que alternan los matadores Mazzantini y
Fue11te:-;. Por ese motiYO, damos en etita página algunas instantánea:: loma&lt;1a~ en la última torricla.
1.-Uua buena vara de uPepe Largo."
2.-Mazzantini perfllll.ndose en su primer toro.
3.-Fuentes entr Ando ll.' matar el segundo toro.
4.-Calda en deecuMerta y Fuentes 1&gt;reparando un magnifico quite.
5.-Mazzantini entrando á matar su segundo toro.

POB.FIBIO DIAZ, General de División y Presidente de la Repú blica Mexicana.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 5 de E ner o de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL /Y\UNDO ILUSTRADO

-~-~u~

-~

AÑO IX.--TOMO I.--NÚM. 2.

N

Director: LIC. RAf'AtL Rtn&amp; &amp;PINDOU.

MÉXICO, ENERO 12 DE 1902.

Subscripci6n m easual for4!1ea, f
J&lt;km. /dem. en la oap1tal, "

Ge rente: LUI&amp; Rtlt&amp; &amp;PINDOLA,

J~,,tán &lt;·on::titm·enclo actualiclacl las corridas de toros en la
l'laza "}Jéxico'", ·en que alternan los matadores Mazzantini y
Fue11te:-;. Por ese motiYO, damos en etita página algunas instantánea:: loma&lt;1a~ en la última torricla.
1.-Uua buena vara de uPepe Largo."
2.-Mazzantini perfllll.ndose en su primer toro.
3.-Fuentes entr Ando ll.' matar el segundo toro.
4.-Calda en deecuMerta y Fuentes 1&gt;reparando un magnifico quite.
5.-Mazzantini entrando á matar su segundo toro.

POB.FIBIO DIAZ, General de División y Presidente de la Repú blica Mexicana.

í

i·ig

�Domingo 12 de Enero de 1902.

EL 1\1UN"DO ILUSTRADO

El gran baile ofrecido por el Señor Presidente de la República
A LOS CONFERENCISTAS PAN-AMERICANOS.
Quedará en los anales de las grandes fiestas celebradas en :México, el suntuoso baile
ofrecido por el señor Presidente de la República á los señores Delegados á la Segunda
Conferencia Pan-Americana, la noche del sábado 4 del mes en curso.
Según nuestros recuerdos, es la primera vez
que el señor General Díaz ofrece oficialmente
un baile, y tal distinción ha recaído en los representantes de las naciones que marcan ¡:us
territorios en nuestro mismo continente.
Rada más ll(!ertado y digno de elogio. La
fiesta en sí tuvo todo el brillo de la snntuosiclacl que quiso dársele.
La espaciosa fachada del Palacio Saeional
anunciaba la fiesta, con la ilnm:nación eléctrica que se usa en las grande~ Rolemnirlacfos.
Los carruajes tenían acceso por la puerta
c-entral, excepción hecha de los que condujeron al Señor Presidente de la Repúhliea ~' Señor Embajador ele los EstadoR T'nido,, que
penetraron por la puerta de Ho11or, donde daha guardia el Batallón de Zapadore~, vestido
de gran gala.
Los carruajes llegaban hasta el arco que
queda frente ·á la escalera presidencial, ~· loiinvitados pasaban inmeiFatamente á un Raloncillo tapizado de tela rosa y decorado con
multitud de plantas.
Luego se a•cendía por la amplia escalera
para penetrar al departamento destinado á la
fiesta.
El señor General Díaz, con una exquisita amabilidad, hizo á cada uno de los invitados los primeros honores de recepción, y éstos se tornaron en más estimables por la coopernción de la respetable señora esposa ele
nuestro Primer Magistrado, quien personal-

Extremo:del salón principal, con la entrada al Salón de Embajadores.

m~.al;e atendía á las damas en el Salón Amarillo, que fué designado para antesala del
baile.
Todos los departamentos públicos de la
presidencia, se dispusieron para recibir á más
de mil personas invitadas á la gran soirée.
Al lujo que ostentan los salones, se unieron
detalles artísticos de muy buen gusto, y se dispusieron, además, varios departamentos necesarios para hacer cómoda la recepción.
El baile fué de lo más animado que se ha
visto. Las numerosas parejas que se deslizaban suavemente como persiguiendo la on&lt;l'&lt;l
del ritmo, eran como la visión de un sueño de
juventud.

El Salón Rojo.

Los magníficos tocados de las damas, el brillante traje de los diplomáticos, el uniforme
respetabilísimo de los militares y el riguroso
contraste blanco y negro de la clásica etiqueta,
se confundían, entonando un cuadro que era
como una explosión de oro, pedrería y colores.
El suntuoso obsequio ofrecido por el señor
Presidente ele la República á los señores Delegados á la Conferencia Internll(!ional Americana, resultó dignísimo del respetable obsequiante y de los distinguidos obsequiados.
La sociedad mexicana debe estar orgullosa
del realce que prestó á la fiesta, y los señores
Representantes de las naciones de América
deben llevar á su patria el mismo grato recuerdo que de la gran fiesta queda entre nosotros.

EL :MUNDO ILUSTRADO

Domingo 12 de Enero de 1902.

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 12 de Enero de 1902.

EL :MUNDO ILUSTRADO

La moralidad del "Don Jnan Tenorio."
La prensa diaria nos da cuenta de haberse
trad~1cido al alemán y representado en Ale-mama, con e2..iraordin:uio éxito, el "Don Juan
Tenorio" &lt;lb Zorilla. El hecho en ,si mismo
no nos llama demasiado la atención. En estos últimos tiempos, países de otra habla que
la €spañola y que se habían mostrado esqui~º~ ~ la literah~ra y al arte ibero, en general,
1.mc1~n un movimiento de reversión y comienzan a hacer buena acogida á las producciones
de ese arte y de c~a literatura. En Italia se
ha cantado ya la ")[arina" · en los Estados
Unidos, repres-~-ntado "Eledtra." si bien aligerada de sus pormenores .filosófico~relig'osos;
en París mismo, ''La Gran Yía" tuvo un éxito
considerable, , "El dr,1ma Xue,o" ha sido traducido_ en va'i·ias lenguas y representado en
las capliales europeas, con gran aplauso. Tenía que llegar, pues, su turno á '·Don Juan
'!'enorio." Este turno ha llegado, respetándose
a tal punto el uso, que la presentación se verificó precisamenile un Día de Muertos.
Ese advenimiento del 'Tenorio á los teatros
de Alemania, no es, pues, lo repetimos sorprendente, ni lo es tampoco, en sur:ia el
aplauso entusiasta y el inmenso interés ~on
que fué acogido. La figura eterna é inmortal
d~ Don Juan se destaca más ó menos clara y
vigorosa en todos los literatos, porque es la
imagen misma de la vida y porque ella pone
de bulto y de relieve las pasiones aesbordantes, los ímpetus irrefrenables, los inevitables
extravíos inherentes á la juventud, coronados
y desenlazados por el amor y por su misión
redentora y regeneradora.
To~os, en grande ó en pequeña escala, en
palacios los unos, en cabañas fos otros ceñida
al cinto la espada, flotantes al viento'ia capa
y la pluma del chambergo, hemos sido ó so- f~1
ñado ~er, ;1no~ Tenorios seductores, como he- y;_'mos sido o sonado ser unos D'Artagnanes bi-. ·:zarros y animosos. Todos, en la juventud, he- '1.
mos amado aquí y allá, como liban néctares 1 ~
los coli?ríes en las flores ó como se posan_,,_',
las manposas en los árboles. Todos á se- ·• ·
mejanza de los ciervos, á la vez que 'hemos ,
sentido el amor, hemos buscado el combate;

Domingo 12 de Enero de 1902.

DR. DON JEt:&gt;ÚS ORTlZ,
Nuevo Arzobispo de Guadalojara.

afrontad.o y prorncado rivales, vencido ó soñado vencer enemigos; ceñido ó soñado ceñir
aureolas de gloria y sentido pesar sobre nuestra .frente á la vez las rosas y los laureles; y
para todos ha llegado un momento supremo m
que _el amor r_e~mplaza á los amores, en que
sentimos definitivamente :fijado nuestro destino y trazada nuestra ruta, en que la poderosa. é involuntaria sugestión de la mujer amada nos trae al arrepentimiento y á la regeneración; nos retrae de los dernneos, de las aventuras, de los vicios, y nod inclina al trabajo,
á la virtud y el bien, y en que, así como Doña
Inés saca á Don Juan del fango de sus vicios para llevarlo con ella al paraíso, así la
mujer amada, la única y verdaderamente
amada, nos arranca al mundo exterior, á la
vida ruidosa y aventurera, á la degradación
posible y á la decadencia probable, al vicio

Salón de baile adjunto al Departamento del Se~ado.

cierto y tal Yez al delito y al crimen, y nos
lleva de la mano, sonriente é inefable, á ese
nneYo y delicioso paraíso que se llama un
hogar tranquilo y feliz.
'l'otlo eso está muy bien, y es, además,
profondamente bello como profundamente
tilosófico y verdadero. 'l'odo eso explica la
popularidad del Tenorio, especialmente en
los pueblos ardientes, impresionable$ y soñadorea, y todo deja comprrntlcr cómo el drama
,1rranca aplausos y lúgrimas, atrae mullitude,, y cómo ha sido bastante á hac:er inmortal y glorioso al poeta que $Upo cantar ese
canto del poema univcr~al.
Pero lo que ~e entiemle menos, lo que Re
explica difícilmente, lo que casi raya en lo
inexplit·able y en lo ah,urdo, es que, el drama, bello en la forma y profundo en el fondo, tenga reputación ya hecha de un drama
moral, ejemplar. al que ninguna madre de familia deja de llenu á su~ luja,;, y sobre todo á
sus hijos, y en cuyas representaciones no $e
da {!l ca$◊ de que las señoras ni los caballeroi-:
más melindroso:,; abandonen los palcos y trinen luego escandalizados en la prensa, contrn
la decadencia y perversión refinadas dal arte teatral.
Es desde luego evidenLe que en el Tenorio
nada hay que ofenda los sentidos, y que lo
ol.,sceno, lo escabroso, lo verde y lo colorado
110 ~r~lan ni se ostentan
con el impudor y
el cw1smo que suelen ostentar en el género
chico y á veces también en el género grande.
En ese sentido; pero sólo en ese, el Don Juan
Tenorio es intachable.
Pero lo qn,e- sí clama al cielo, lo que subleva el sentido moral, lo que constituye un atr~
p_ello á todo sentinliento de equidad y de justi~1a ~, lo que c~mstituye, por consiguiente, la
fundamental mmoralidad del drama, es la
suerte diversa y contrai·ia que el dramaturgo
depara á sus personaje,;, y el hecho tremendo
&lt;le condenar al fuego eterno á las víctimas, y
de llevar al empíreo, entre luces de apowósis,
al nrdugo.
Don J nan ha deshonrado, herido, matado
á. lroche ~ moche, "un peu partou," como
chcen los frauce,;es, un tanto por dilebmtismo y no poco por siemple apuesta. En tiempos menos heroicos C]Ue los de capa y espada,
hubiera parado justamente en la horca ó en
el pre~iclio. Yíctima3 suyas, entre otras son
Don Luis )Jcjía,. que no rnlía, mo-ralment~ hablando, más que él, y el nobilísimo y caballeroi-:o Comendador, padre de la divina Inés.
Pue, bien, el noble Comendador da con todas
i-us virtudes y antecedentes en el infierno, y
Don Juan hare su maleta ele \"icios y se embarca para el cielo con el billete de favor que
Doña Inés le facilita.
8e dirá que el Comendador murió inconfeso é incontrito, en tanto que Don Juan e$capa de_ l_i~ ~~1ema á ben~ficio ele un "punto de
contnc1on . La especie es de todo punto falsa. Cofüta en autos ele una manera irreeusablc. que tan incontrito é inconfeso mnr10
Don Juan, malvado, como el Comendador
virtuoso. Cuando Don Juan va al cementer:i~
á _t~n~?r el fr~sco, en el último acto, ya "el capitan le babia matado "á la püerta de su cai-a ". El Comendador tiene buen cuidado de
poner á e,;te respecto los puntos sobre h
"ies"; y tan está seguro de lo que asevera,
que toma de la mano á Don Juan y á tirones lo invita "á pasaT á la caja", el-' ·decir. al
i11füirno.
Interviene e~tonces DoJia Inés y sir, preoc~par;;e poco m mucho &lt;le la angustiosa situac1on clel autor de sus días, excita á Don Juan
al arrepentimiento, al que ésw se presta de
buen grado. se lo echa á la espalda y lo lleva
ú gozar de las indefinidas delicias del paraíso
dejando al ComendadoT en la "purée" y co~
un palmo de narices.
¿ Es esto justo, es esto equitativo, es esto
n~or~~? Don Juan obtiene su perdón, arrepmhendose después de muerto y probablemente por la valiosa intervención de Inés
¿ cómo es, pues, que esta hija, modelo de virtudes, aunque enamorada, deja condenM' á su
padre por salvar á su amante que fué quien la.

sumió en la orfandad? Puede dm:se inmoralidad mayor, :iniquidad más grande, injusticia más inaudita? ¡ Qué se salven todos, enhorabuena! Pero pocas escenas pueden darse
en el teatro más corruptoras y más degradantes del sentido moral, que ver á ese perdulario entrar al c:elo, sin tener sus papeles en
regla, del brazo de la hija de_ un hombre, á
quien ha dado mu~rte, y_ á 9.Uien .P?:.- habersela dado sin preYio aviso m reqUisitos ltgales ha condenado al fuego etern:,.
El drama de Zorrilla, pues, en punto á moralidad, es irreprochable en la Í~rma, ;;:ll vo la.
eseena del primer acto entre Don J uau v su
pad,re; pero puede decirse de é~ que, como los
Fepulcros de que hablan los libros sagrados,
está blanqueado por fuera y hiene en gusanos por dentro, ó en términos más familiares,
que tiene la música por dentro.

Dr. y Lic. Don Joa quln U r-la ,

OROPELES LITERARIOS
Et artículo de la semana.

¡

De domingo á domingo se tiende la semana,
como de orilla á orilla de un río se encorva
un puente. No me desagrada del todo _este
símil, encontrado á la ventura en la pnmera O'Ofa de tinta que mojó mi pluma, porque
puedo seguirle, y hacer con él mis voltejeos,
mis prestidigitaciones, las obligadas suertes de
mi magia blanca. Gusto de encontrar un vocablo hermoso, refulgente y pulido como una
hoja de acero; me extasío al hallarme en los
rincones del entendimiento, hurgando y removiendo en el bazar empolvado del lenguaje,
un epíteto claro y sonoro, como una placa
de cristal á través de la que se vean las cosas
en o-astadas en iris; pero, cuando tropiezo por
ac~so con una metáfora cualquiera, viéneme
una aleo-ría loca, infantil, cosquilleante, y me
entran desde luego tentaciones de ampliarla,
de entretenerme con ella, de hacer como los niños que rompen un jugu:~e para SOIJ&gt;render
su mecanismo. ; Os acordais de aquel Jugador
•lel poema de Coppée? 'J'.,,-Lo lo había perd,·
~10, todo1 y se paseaba en la alta noche, pen.-;ando en el suicidio, por )Mi enarenadas callas de un jarclín público. N eva~a · _erl\ m~,~
noche de invierno, una noche de Navufad. 'i.
de pronto, el poeta de loa humild~s pone á S!l
héroe desesperado freute fi., una lmch mend1guilla que duerme el dulce snr-110 de sn inocencia, sobre un colehón de nieve en una de
las hancas del parque. ¿ Recordáis ahora los
divino~ ,·er~oú Junto de la niña está un
zueco en cuyo fondo ríe un luiz de oro: alguna 'mano carita ti va arrojó aquel sol brillante en el abismo tle un zueco. Cuando la rubia mendiga dejara de retozar, en sueños, con
los ángem, la moneda le diría: "mírame, perer.ocilla, que he estado esperando á que despiertes para darte pan fresco, leche blanca,
fuego sano. abrigo y felicidad. Soy el regalo
del hucn Dio,;; me trajeron tu;; amigos los
querubines que hoy bajaron al mundo cargado;; de recuerdos para las madres sin hijos, y
ele chucherías para los niños sin madre."
Y el jugador hurta el luis de oro á la mendiga, y huye con él, y se acerca á la mesa verde, y lo apuesta. La esfera de marfil corretea y brinca C'Omo una locuela, por la rueda
arlequinesca de la ruleta, saltando obstáculos
y recorriendo divisiones, en persecución del
número donde la fortuna le ordenó que ha de
reposar un instante. El jugador gana diez
luises, cien luises, mil luises, montañas de
luises, y cuando ha desmontado al banquero,
la mañana se asoma lentamente á los cristales del balcón, para recordar al crimin1il que
ya es preciso ir á despertar á la infeliz criatura. El jugador se levanta, corriendo atra-

Dean de la Catedral de México, muerto el martes 7
del mes en curso.

cloi-. Algunas monedas no salen tan mal;,~ª
prueba es que vosotros no me las rechazaJ.s
al instante; m-as, para aseguraros de que las
hice, restregacllas, sonadlas. . . ¿No es ve!dad .que son falsas, caballeros? Il'oy arr?Jº
este luis, encontrado á la ventura en ~ rmcón de la memoria: de domingo á dommgo se
tiende la semana, como de orilla á orilla de
un río se encorba un puente. Ilay semanas
tristes semanas solitarias, que infunden pavor y 'llenan el ánimo de melancolías_. Hay
semanas que son el Puente de los Suspnos.
Encajonadas entre los sucesos, unen lo presente y lo porvenir con un a~co_ de piedras n~gras, en las que resaltan _tetncos y_ fantás~;~
cos labrados. como "pesadillas petrificadas ,
abajo corre, obscura y quieta, c?mo un canal
ele Yenecia la corriente de la vida. A lio lejos vienen bogando l~s góndolas enlutadas en
que viajan los abatidos desenganos, Y que
sirven de ataúd á esas vírgenes muertas: la~
esperanzas. Cuando paso por ,un puent.E: as1,
mi literatura toma la monoloma del hor~~nte, el colór del agua_ y la_ tristez~ ~el sitio:
a,poyado en una maciza pilastra o asido á las
toscas barras de una reJa, me pongo á pensar, mientras contemplo la corri~nte dormida,
en jardines olvidados y marc~itos, en palacios deshabitados, en templos rumosos, en mujeres enamoradas y trisws. He aquí la causa
de que, en ocasiones, tengan mis artículos la
displicencia y el desaliño de la amante que no
espem al novio, porque llueve á la hora de la
cita, y que, no obstante se asoma á la ventana poseída de una re~ota y te~ca esperanz~Al escribir recuerdo mvoluntanamente la nma de Becquer, el poeta de mi juventud, destronado en mi admiración por los modernos y
artificiosos cantores:

viesa las calles, busca, encuentra á la muchacha y la sacude para despertarla: va á devolverle un tesoro por una moneda, á vestirla de
brocado, á casarla con un príncipe, como á las
niñas de los cuentos; y el jugador la llama,
la sacude, le alza la cabeza, le da un beso en
la frente; pero en van'◊ : la mendiguilla no
abre los ojos, está rígida, helada, ya la maló
la nieve; se tardó tanto el ladrón, que primero
vino la muerte; ya no despertará por no senUn cielo gris, un horizonte eterno,
tir el hambre, ni el frío, ni la soledad, ni la
y andar. . . anclar ...
desdicha ...
Pues así, como el jugador del poeta, s4lgo
Andar sí · la imacinación camina, entorpe' fuerzas,
'
º
· d'10 de
muchas Ycces de la literatura: he apostado y
cicla y sin
oblig1:1da
como e1 JU
perdido mi última metáfora, el último endela leyenda cristiana, á no detenerse: só.lo que
casílabo que me quedaba, la postrera frase que
cuando las semana, pasan sin ruido, cuando
tenía, los doblones de un poema, el luis de un
los días á semejanza del desierto, son monósoneto, el escuelo de una redondilla; nada me
tonos y'sin acic¡lentes, mi Ashaverus encuenqueda y voy desesperado, imaginando recurtra más pe:;ada ~u carga, más doloroso su cansos y abriendo tomos, en busca de una imasancio, más clespia.clada. su maldición. Cruza
gen con que pagar mis deudas. De pronto,
las asperezas del tiempo, ciego y abandona31 volver una página, al levantar los ojos al
do; es un Rdipo sin Antígone.
cielo, al Yer cruzar un pájaro, miro el luis de
En cambio, en las semanas ailegres y fosteoro--la metáfora, la frase, la estrofa-y se lo
josas las que atmvie$a altas y ligeras, cohurto á la nube, al libro, al ave, que, como el
mo ~ puente colgante, la bulliciosa corriente
ángel rubio ele Coppée, no saben lo que tiede la existencia, surcada de navíos empavenen. ,Tuego--¡ por supuesto !-y gano á vesad'OS, me place adornar la poesía, hacerla esces no sin grandes sustos y desconfianzas;
trenar vestido nuern, ataviarla con guiñ.apos y
mas, á la postre, vuelvo á quedar tan pobre
colorines darle el encargo de que componga
como siempre, porque en esta banca literaria
trofeos, ~uelgue oriflamas é improvise _arcos
todos entran ricos y salen miserables. No
de triunfo para que pase el suceso sensacional,
trato, por consiguiente, de devtolver con creel c1rama aplaudido, la ópera de música insces lo robado; antes, torno á cometer el depimda, la arti~ta célebre, el risueño y cascalito cada vez que encuentro oportunidad y
1.,eleado epis-o-clio. Tomo el goce, la animaes necesario. Bien quisiera decir á los que me
ción, el entusia:-irno de la atmósfera, saturaven llegar á la mesa de juego con el relucienda ele alegría. Y allá va el período cantante luis de oro y echarlo á rodar con :indifete, la voz recientemente pulida, el giro airorencia sobre el tapete: Caballeros, esta moneso y coqueto que se mueve como la falda de
cla no es mía; me la encontré en el arca de
una duquesita "siglo clieciocho"; allá va la
bronce de Ilugo, en el saco de viaje de Byimaginación, como el chico del cuento, "conron, en el "pequeño vaso" donde Musset betemplativa y rirneña, mirand'O con fijeza disbía genio y absintio. Pero no lo digo, con
traída cómo palidece en el horizonte el rosila esperanza de ganar y ele devolver el hurto,
cler de la mañana"'. La vida me compromesin que nadie se entere de mi falta. Creo
te ;me oh.liga á expresarme en un idioma menotar, sin embargo, que toclos me miran con
nos burdo, y hasta me aconseja las palabras
aire burlón y malicioso, como si me quisieque debo u~ar. Claro es que el pensamiento,
ran indicar que están en el secreto. Como
torpe y fatigado de continuo, deseara realime urge jugar, me Yeo precisado á dármezar los versos de Zaragoza:
las del desentendido y del inocente. ¡Eh! naA la sombra del árbol de la vida
da me importa, que cuando no hallo á mano el
Tendámonos henchidos de esperanza.
luis de oro entre los alejandrinos franceses ó
entre el viejo tesoro de nuestros prosadores,
Pero ya que no es posible, al menos, logra
apuesto uno mío, poniéndolo con aparente
divertirse, 4rrancando flores silvestres, aspidesfachatez, pero con exquisito cuidado, sorando frescas fragancias y viendo volar gobre el tapete Yerde. Aquí, para nosotros,
londrinas...
•
confesaré que soy monedero falso: suelo tener buenos troqueles, pero n'O metales preciosos; de suerte que, á hurtadillas, fabrico mis
luises con viejos latones, con estaños teñidos,
con rondanas de plomo, y me paso las horas
muertas, puliendo los relieves, aclara.ndo loo
bustos, igualando y abrillantando los dor~

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�Domingo 12 de Enero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO
el medio rápido, cientí.ficamente, para matar,
con la poosión de un botón eléctrico, á la
mitad del género humano.
K obel es inmensamente rico, se asegura
que no sabe con precisión el capital quo po-

Participamos á nuestros
lectores que tenemos en preparación importantes ntejoras para este semanario, y
que las pondremos en práctica desde el primer número
del mes entrante.

EL PREMIO NOBEI~.
LO'S premios que el célchre Xobel, ha
puesto á (lispo,:ición Je las letra, :· de la filantropía. han sido ganatlos I)0r el ilustre Sully-Prudhornrne, y por el gran filántropo Fcderic Passy.
Ambos agraciados, son gloria~ francesas reconocichis por ,2;1 mundo entero y la opinión
de los de::;ignadores, ha ::-ido muy bien acogida.
Kohel es declarado conio el más raro y brillante tipo de la filantropía moderna.
Célebre hace veinte años, su personalidad
moral ha sido discutida de mil maneras preocupando hondamcnt!e los círculos políticos,
comerciales, artísticos y aún al pueblo mismo.

-J&gt;ero ¿ quién es Nobel?
Todo el mundo lo ~abe : es el autor de los
e-xplosi\-o., más k.rribles : nitro-glicerina, dinamita, 1júhora sin humo, el gran destructor
tle la tierra y ele. los hombres y, ¡ vaya una

Domingo 12 de Enero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

NOBEL.

paradoja!... es un filántropo, un hombre
que tiene horror á la sangre, un apóstol de
la. paz, que está conwmcido d:e, que las guerra)&lt; terminarán el día que sus consecuencias
~ean tan de,:a;:;tro,:a,: que equivalgan á una
hecatombe gcnN·al. Jrnagina, inventa y busca

see.
;:\u físico es extraordinariamente insignificante; pero don&lt;le quiera que se le V•~, produce la serie más rnriada ele sensacionJE:·s, se le
respeta, ~. le e1widia, se le admira, se le
critica.
X ació en ¡\ oruega; pero ~ le tiene por un
cosmopolita. De~tle su infancia no ha vuelto á
pisar las playas del Báltico. Sus gustos le
atraen hacia los Bst,a&lt;los U nidos; Prancia le
ocupa; Italia, es su R,"Sidencia; Inglaterra, le
interesa algunas ,".eces, por su espíritu práctico, y Ale1fü111ia le preocupa científicamente.
En el fondo es un hombre indefinible; soltero recalcitrante; ene-migo de las tradiciones
sociales que arreglan la cuestión de herencia:s;
decidido á no clejar su fortuna colosal sino á
personalidades merecedoras y simpáticas, con
exclusión de colaterales indiiereJltes é interesados.
Henry de Ilou:x, dice en una semblanza de
Kobel :
"Es preciso notarlo: el espíritu de Nobel
se ha vuelto hacia lo práctico. Ha excluído de
sus beneficios á los matemáticos puros, á los
músicos, pinto1,es, escultores y grabadores.
Para él, la ciencia de las cantidades y de
lo~ tamaños abstractos, no t iene utilidad, sino cuanilo se concreta á un d~cubrimiento
material ele fí,:ica ó química. En cuanto á los
artistas, parece haberlos considerado como los
proporcionaclores dJe diversión que venden más
C'aro el placer que procuran, ie.n tanto que los
poetas, los filó~ofos y los historiacfores le parecen los benefactores más desinteresados die
la ciencia moral."
Los premios d,3 Nobel, no significan más,
que las letras heredando la fortuna adquiridai
por la ciencia v la humanidad.
Los millonles de ~obel, son el patrimonio
ele lo8 que combaten por la más bella gloria
del pemamiento humano.

DE "ESBOZOS."
Sobre la enhiesta roca el sol de.-;ata
!os rayos ele su frente enrojecida,
pugna en las yemas por surgir la vicla
y ruge la pujante catarata.
(luebrados hilos de luciente plata
cruzan 1-a alfombra en el vergel tendida,
y en la fuente serena .Y adormic1a
el arhol opulento S(&gt; retrata.
Fn derroche de savia e~p011ja el grano
los bofonCf-l hincha .... rnmbalea
ia c1e:muda bacante en el cerca.uo
juncal que Flora con su aliento orea,
v en el lunar exúhero del llano
'un enjambre de besos aletea.
y

José 66mez Ugarte.

M. Sully Prudhomme recibiendo del Presidente de la Academia Francesa la felicitación Por el premio Nobel,

En la primera página de este número publicamos un r~trato del Sr. Gral. Don Porfirio
Díaz.
Es un cuadro mural del pintor Cusach, regalado al Señor Presidente de la República
por iel Estado 1de V eracruz. Figura en uno de
los salones en que se efectuó el baile á los Delegados Pan-Americanos, y atrajo la atenci6n
de los concurrentes á la fiesta.

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-•

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1

~

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1

&amp;~tomada desde el ángulo Norte de Palacio
ostenta toda su magestad y grandeza, y
da la mejor idea de
la arquitectura de
la Basílica
El Vafü, visto
desde lo alto del Peñón, es un panorama nuevo en que se
&lt;livisa la ciudad casi en toda su extJe,n 1
sión.
La planicie extensa y tristemente solitaria hace. contraste
con la vida que se
presiente en la Metrópoli.

Nuestro País.

1

...

-,._~•
--: f

·~·

Panorama del Valle, desde la cima del Peílóa.

◊&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;o
◊

La fotografía ha
sorprendido tres novedades de perspectiva que nos apresuramos á dar en est"J.
pagma para continuar la serie de
"Kuestro País."
El "P iop o c a t e1:ietl'' visto desde e]
pueblo ele Amecameca, es expléndidamle!llte hermoso. E!
turbante de nieve se
antoja la cofia de
una anciana que se
asoma á ver la vida
del pueblecito.

"

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&lt;&gt;&lt;X&gt;&lt;&gt;&lt;X&gt;&lt;X&gt;&lt;&gt;Og

La Catedral ele M~xico.

O&lt;&gt;OOOO&lt;X&gt;&lt;X&gt;

�EL MUNDO ILUSTRADO
_ Domingo 12 de Enero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

ANTÍTESIS.

-¿ Qué quieres, niña?
-Es para unos zapatos.
Hasta entonces, el zapatero se decidió á le,antar los ojos. Miró la gentil cabeza blonda de Lilí, que apenas pasaba del mostrador
de la barraca, y, con gran sorpresa, vió sobre
el mismo mostrador á otm per:;onita, muy
bien vestida, ¡ d.everas ! cuyas enagiiilla;;, un
poco levantadas, dejaban á descubierto uno~
piececitos muy bien calza&lt;lm:.
- ... los zapatos de mi muñeca, continuó
Lilí sin desconcertarse.
I&gt;apá Kolbus hubiera podido ,onrcir, ciwogiéndose de hombros, ó lanzar el di,cur,o ,;iguiente:
-Señorita, sois una tontuela. ,o ~ di,trae á un obrero honra&lt;lo por ,emcjantl', bagatelas. ¿ Acaso tengo tiempo que pcrcler remendando unos zapatos de muñl·c·a ~
En vez de sonreír ó regañar, ahandonó la
obra, se caló bien los anteojo~ y ,e pu~o á examinar con toda seriedad lo, pcqueño5 borceguíes. Les daba vueltas y mí1s vueltas entre los dedos, ennegrecidoA por el betún y el
oerote; los palpaba con sus ancho~ pulgarc:S
en forma de espátula.
-¿Los empeines? ¡H um! ¡Hum ... ! 1,Los
contrafuertes? ¡ Pchs ! ¡ Pchs ... ! ¿ La~ sue• 1as . .. ? ¡Oh! ¡Oh!
H izo toda una consulta ele doc-lor. con fruncimiento ele cejas y mueca de labio superior;
las sordas interjecciones dedamban la gravedad del diagnósfüo.
-Esto se ha ar-abado.
-¿ Costará muy caro? preguntó eon an,icdad Lilí.
-NI'.&gt; te preocupes : de toda, manera,- noo
arreglaremos.
-Pero ¿tardará mucho la obra?
-:Muchísimo. Yuelve mañana á la mi~nrn
hora.
-¡Bueno; pero sin faltar al compromiso ... !
Y convencida de la irnportaneia del negoeio
que acababa de tratar por sí sola, como una
p€rsona grande, Lilí se alejó estrechando á
su muñeca contra el pecho.
Al siguiente día:
-Buenos días, señor Kolhus; ¿ya está
eso?
-Aquí está, querida cliente.
Y colocó sobre el mostrador el par de zapatitos, no sin antes haberles dado un buen
golpe para quitarles el polvo.
-¿ Cuánto debo, señ'Or Kolbus?
-¡Hum .. . ! recoser los empeines ... reforzar los contrafuertes . . . untarlos con cuidado. . . Es una obra laboriosa.
Lilí de sonrosada que era orclinariamentc,
enrojeció como una amapola y halbutió:
-Es que .. . n'O tengo más de dos sueldos
que mamá me había dado para pasteles y los
guardé porque creía que con eso . . .
Y temerosa de una afrenta, se le veían asomar las lágrimas á los ojos.
P apá Kolbus meditaba con el aplomo de
un saca-muelas. En realidad, no había ni tocado los zapatitos de la muñeca, porque estaban casi nuevos y en excelente estado. Pero
no era de esos pedantes insoportables que pretenden ser necesario que se hable á los niños
en razón desde la edad más tierna, destruyendo sistemáticamente sus inocentes ilusiones.
Con su sabiduría de humilde zapatero, pensaba que las medicinas de los herbolarios tienen como mejor estimulante la. imaginación,
y fiado en esto, tomó más en serio su papel
en la infantil comedia.
-Bueno, chiquitita,-le dijo-guarda tus
dos sueldos y en substitución, déjame darte
dos besos, uno en cada cachete. Rs un precio de vecinos y quedaré bien pagado.
Lilí aceptó con la mejor voluntad del mundo, y papá Kolbus le dió los besos convenidos.
Mientras, el remendón reía de buena gana
y, bajo el tejado de la barraca, los zapatos viejos colgados en :festón, tenían aspecto de
" r eir" también.

..

LOS ZAPATOS DE LA MUÑECA.
~

Es~~:; eran u_n~ muchathibi que se llamaba Lih, y un v1eJo remendón que se llamaba
"papá" Kolbus.
La barraca del viejo remendón se apovaba
en el ~uro ~e la casa de los padres de la ·muchachita, y s1 esto, realmente no embellecía h
fachada, en cambio era muy cómodo para lo's
1!1orador,~, porq~e cuan~~ un zapato se "enj rr1~aba ' $.e tema el medico á la mano.
y luego que el vecindaje de papá Kolbus
no era del todo desagradable: de la mañana á

l.1 !1oche, d buen hombre cortaba cuero emJHIJaba la lezna, chiba tirones á la~ pitas' á la
_rez que _aco~pa~aha to_clos esto:; trabajo~ con
algu~a rnnc1onc1Jla ant:gua. lo c·ual daha animacwn y alegría á ,1quel rincón de la tranquila ralle ele provincia.
. Cierto &lt;!ía, dando martillaz·o~ á un tacón
,e acompanaba Ullll arieta má~ vieja que él: '
}largoton, Yida mía
}Iargoton, corazón
Bastará un panec·ito
l'am vohcrte, pura Yolverte
el apetito,

?~nJot, en me?io lle una bella floritura final
ue m errump1clo por una voz el•,1ra. y a fl au-,
lada.
-numo~ días, ~cñor Kolbus.
--Rucno_~ día~, muchachita mía -conte,tó
po:que e;;tmiaba justo que una p~lítica f;es~
))~i:,ada con otra, aparte de que hab' .
c1do en la voz á su
. .
ia 1econooducada y jamás ¡ec1mta, q~rn era muy bien
c·on sus deb
' a paAAr, deJaba de cumplir
eres.
JJero
como
la
obra
, no qmso
. d·sponer.
, l l
urg,a,
se a e 1ar ar.
·
Sin :,rnbargo, Lilí illtiistió:
-Senor Kolbus, señor Kolbus.

€~mundo Franl(.
Traducción especial :ae}EL MUNDO!]:Ll!STRADO.

..

Domingo 12 de Enero de 1902.

REFLEXIONES.

Sucede con las ideas lo que con los lienCada espectador los interpreta á su modo y ve en ellos lo que su
fantasía, su ignorancia, su conocimiento de la
materia, su particular estado de ánimo en un
momento dado, sus inolinacione~, y á veces la
O}Jinión ajena, cte., etc., ponen en las tales.
Y, sm embargo, la verdad, como el lienzo,
es una. ¿ Por qué, pues, tan variadas interpretaciones? A mi juicio, comiste en que estamos habituados á yer las cosas más al través
del prisma de nuestro temperamento, que
por el prisma de la reflexión. Cuesta mucho
más pensar que sentir y nos anticipamo, á
formar juicio en todo, mucho autt&gt;s que h1.
¡ Qué caprichos tan raros
meditación obre.
tiene el sino altanero!
T e;to, que corrobara el hecho necesario de
~on caprichos ele príncipe loto
las variadas interpretaciones, no quiere elccir,
barajando patricios y siervos,
sin embargo, que é~tas sean forzosament~
y poniendo con mano nervio,,a
ajustadas á la verdad, sino que la mayor pa:·la :flor en el cieno
te de las veces son prematuras, que la refiey la perla en los mares obscuros
xión no hizo todo su camino en el cerebro
y en las tumbas el último flll•go;
de cada intcrpretante. De haberlo hecho se
y estampando con furia
obtendría mayor homog.cneidad, mayor unide la noche en el lóbrego lienzo,
dad en el pensamiento colectivo.
pinceladas de luz-los cometa,Todos queremos pre&gt;'('ntarnos ante el públiy gotitas de sol-los lucerol'- !co un poco más sabib:- de lo que realmente somos, y de ahí la prcmaturidad al emitir nues¿Por qué la Pobreza
tras particulares opiniones y por consiguiente
es la madre de todos log sabio~;
la mayor disparidad de ellas.
madre seca de frente callo8a
Pero como esta '·mayor clisparidad." enjeny senos chupados,
dra á su yez "mayor suma de apasionamienque bautiza con sangre á ,-u,; hijo,
tos", y éstos obstaculizan más la lucha por el
y los deja después en el charco . ... ?
progre~, la realización de una Yerdad, de una
¿ Cuál será la pupila suprema
idea justa, es más difícil y tarda mucho más
que inspecciona este loco fanclango,
tiempo en actuarse del que realmente tarday no se obscurece
ría, si en todos 10:; cerebro, dominara más la
cuando Ye que en el polvo de P~Íl' a~l ro
reflexión que el sentimiento.
el sabio sólo halla
Por superiores, intelcctuailmcnte hablando,
un pesebre y después un calvar:o,
que
nos creamos al resto de los demás mortaal nacer un puñado de hierba.,;
les, presentaremos siempre este idéntico fey al morir una cruz y tres clavos ... ?
nómeno de la disparidad de interpretación
fenómeno pe&lt;:uliar en todos los partidos
Pensar ¡ay! que el hombre,
en todas las ideas. Y á veces el fenómeno es
que tiene alas de fuego y no mela,
mayor, precisamente porque, no obedeciendo
es puñado de polvo, lo mismo
á otra autoridad que la de nuestra razón
que la planta, y el bruto, y la piedra!
nuestra libertad de acción es también mayor. '
Pensar que la hermosa
Sugiéreme f:stas reflexiones el ver cómo se
de curva opulenta
ha interpretado la "libertad" en nuestro tiemserá. polvo, fué polvo y es polvo,
po.
com'o el bruto, la planta y la piedra!
Interprétenla unos en su sentido más ab¡Ah! Me:fisto se ríe de Fausto
soluto, sin fijarse que lo absoluto no existe·
.
, .
'
que pide cal ores y fuerzas,
sm ver que umcamentc se adquiere cada día
cuando ve á Margarita impasible
"mayor suma" de liberlad, pero "no toda" la
hilando en la rueca;
libertad. Tomada en el sentido más absoluto
porque el diablo agudísimo i::al)e
les lleva á negar la libertad ajena.
'
c¡ue toda esa inefable belleza
Otros
la
interpretan
sin
querer
tener
en
pasará como pasan las formas
cuenta ~a noción de tiempo y espacio que la
en la planta, y el brulo, y la piedra!
acompana, y su empeño llega al suicidio.
Otros aún la interpretan en el sentido inÜ{Jrazón arrugado no puede
dividual y egoi~la y para nada quieren tener
perder sus arruga¡,. ...
en cuenta que su libertad está íntimamente
El licor de l\Iefisto
unida á la libertad de los demás seres, que la
si en el vaso hecha nueya;; c~pumas,
liberta~, _ante todo, debe ser sociable, y por
no por eso el vaso transforma
ende hmitada por la libertad ajena y por la
la ya vieja y troncha,la figura .. .
idea de relatividad.
Podrá el sol al morir lanzar rayos,
Y otros aún hanla interpretado en el vulmas no pued€ escapar de la tumba ...
gar sentido de que si su libertad daña á los deIlusión, Ilusión: ereR múltiple!
más, éstos deben .fastidiarse como si la debiJ uvenlud, J m·entucl: eres 1ma !
lidad ajena no tuviera de;echo á vivir.
. Esta ;prematuridad de interpretaciones algo
Cuando en pesos icruales
ureflex1vas e~ s1e~pre dañosa, y aunque puese equilibre la eterni~ balanza
da que _JO mismo mcurra en tamaño defecto,
y hacia el humo las glorias
vayan;
esloy, sm embargo, perfectamente convencido
y la carne no vaya hacia el polvo
de una cosa, y es la siguiente: que pa1a ayu.
cuando todo tranquilo,
dar á que la cultura media de la masa se eleolv1_dando las fiebres pasadas,
ve, más cada día, debernos esforzarnos aig&lt;i
~ucne Fólo el ensueño profundo
mas en ser más reflexivos, cuando se trate dtJ
de una vida sin fin y sin vallas ...
avent~ar una opinión, y mucho más si el que
¡oh! entonces, entonoes
la emite lleva sobre sí la responsabilidad de
podrá haber la igualdad anhelada·
tener un público que le escuche. El escri~&lt;&gt;r
que mientras nos clave
'
co.m? el orador, es responsable de los errore~
sus dientes la Parca
que mculca al lector y al oyente; la buena vohabrá siempre esa antítesis :fij~
luntad no es bastante para disculparle
de todos los cuerpos con todas las almas!
Tengámoslo en cuenta.
·

El alma que estudie
las leyes eterna!\,
sentirá hacia la vida un de:&lt;preeio
que no habrá ya mayor en 1~ tierra;
y si abre los ojos
á la luz de las lunas serenas,
mirará que la sombra es precisa
para hacer resaltar las estrella~;
y amará ele las sombra,
]a!' masas inmensas,
al saber que la estrella no Yive
si no YÍ.Ye también la tiniebla ....

ics de los pintores.

y

n;

:José Santos Cl¡ocano.

J . Prai.

�Domingo 12 de Enero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO lX.--TOMO I.--NÚM. 3.

MÉXICO, ENERO 19 DE 1902.

Subscrlpcióa measual foránea, t I 5 V
Idem. ldem. en la ca pital, ., 1 .2 5

Gerente: LUI&amp; Rtl'I&amp; &amp;PINDOLA.

Dlrecton LIC, RAFAIL Rll'f&amp; &amp;PINDOLA,

Corrida del Domingo 5 de Enero de 1902.
1.-Mazzaotioi pasando de muleta.
2.- Fuentes rematando una suerte.
3.-Fuentes sacando el estoque á su segundo toTO.

-------- ---·-_)

4.-Una vara de ºAgujetas."

5.-"Lagartijillo" tirándose á matar su primero de Veraguas.

•

fot,lL u percio~Guadalajara.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 12 de Enero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO lX.--TOMO I.--NÚM. 3.

MÉXICO, ENERO 19 DE 1902.

Subscrlpcióa measual foránea, t I 5 V
Idem. ldem. en la ca pital, ., 1 .2 5

Gerente: LUI&amp; Rtl'I&amp; &amp;PINDOLA.

Dlrecton LIC, RAFAIL Rll'f&amp; &amp;PINDOLA,

Corrida del Domingo 5 de Enero de 1902.
1.-Mazzaotioi pasando de muleta.
2.- Fuentes rematando una suerte.
3.-Fuentes sacando el estoque á su segundo toTO.

-------- ---·-_)

4.-Una vara de ºAgujetas."

5.-"Lagartijillo" tirándose á matar su primero de Veraguas.

•

fot,lL u percio~Guadalajara.

�Domingo 19 de Enero de 1902.

EL TBRREMOTO.

EL :MUNDO ILUSTRA.DO
En la tierra se abren grietas como fauces
dev•orndoras; los lineamientos de las montañas
caru bian y se disfiguran; las colinas se transforman en valles, en montañas. Húndense ~n
los mares las islas y surgen de las ondas tierras, antes sumergidas. Los rebaños, presos
del pánico, se despeñan balando por la_s ladera.s; despréndense aludes d-e. las cordilleras;
huyoo los hombres c}3mando y rezando; _tod_o
vacila al rededor; todo amenaza, todo amquila; arriba, la morutaña que aplasta; abaj?, la
grieta. que. devora; y elcielo y losastrosas1sten

EL MUNDO ILUSTRA.DO
que el hombre C'On su labor le prepare presa
mejor cebada.
¡ Oh ! Ei-ta 8ólida corteza que pareoe bastante. á llevar el peso de nuestra grandeza Y, que
sirve de cimiento á todas nuestras empresas y
á tod11 nuestra civilización, es frágil, quebradiza movediza é inconsistente, y puede hundir~
se' y desquebrajarse en un instante. Soñam?s
en el mañana lucubramos sobre el porvemr,
proyectamos para dentro de millares de siglos,
é ign'Oramos ó nó sospechamos que la m~ntaña puede sepultar en un segundo, y la tierra
devo:raJ: en un m'Omento todos
nuestros sueños de gmruleza y todas nuestras esperanzas de furturo.
¡ Qué importa! Lo ~ejor _d~ la
vida es creerla eterna, mdefimda.
Nuestro mentir es romo el de las
estrellas, nadie, ni nosotros mismo~. vendrá á repr()l('harnos que
habíamos edifi&lt;·ado con arcilla y
C'oni::truído tan sólo. castillo.; en el
aire. En e,:pe1,a1Ml terremoto que
ha de aniquilarno;;, lo más seguro,
ya que no podemos preverlo, ni
evitado. ni atenuarlo, es seguir
,,iyiendo romo si jamá-; hubiéramos &lt;le morir.

No creo que existe calamidad compara~le,
peligro más inminente, ni plaga más temi?le
que el terremoto. Las víctimas de Chilpancmgo podrán á este_ respec~o reforzar el t~s~imonio de las de Lima, Lisboa, La Martimca y
otras tantas, que á mil~ares J?erecieron al capricho de un esperezanuento o de un estreme~imicnto de la corteza terrestre.
Contra cada una de las grandes
calamidades que puedan abat~rse,
como buitres, sobre la humarudad
y amenazarla de aniquilamiento y
de muerte hay un recurso, un salvamento probable, un medio posible, una escapatoria conoebibl~
un refugio im11ginable. contra la
inun&lt;l.a,ción, hay el arbol ó la montaña· contra el naufragio, la tabla
lecre~daria, el srulvavidas, la balsa° de "La Medusa;" contra la
erupción volcánica, el islote indemne de toda lava, 6 la fuga precipita:da, fuera del alcance de las
cenizas de los lodos y de las escorias; c~ntra el fuego del enemigo,
~r. ]Yf. Flores .
el baluarte v el parapeto; contra
la epide&lt;mia,'el cordón B"anitario, ó
la cuarentena; contra el hmmb:re,
las distribueiones de víveres y
hasta el canibalismo; contra el terremoto, nada ....
EL CARNAVAL.
Comienza por no ser })revisible,
por ser solapado y traidor, por
El Carnaval está gastado, no
acometer de súbito, de improviso,
nos sirve: como á viejo traje de
sin anunciar por medio a,lguno
saltimbanco se le ha caído illos
su llegada, ni dar su tarjeta de vioropeles y se ha rasga.do la seda;
sita.
nadie se atreve á disfrazarse con
La tempestad se anuncia de leesos harapos brillantes olvidados
jos, con sus nubarrones negros y
sus relámpagos lívidos; el b~ l'"en un rincón del tiempo. La humetro, oficioso, la anuncia antes
manidad no se satisfM!e ya con esde que despunte en el horizonte;
bis remini.scencias paganas, porel incendio comete siempre la imque oo ell-as ha bajado hasta
prudencia reveladora de dejar ver
fondo los vicios, y tornado á la visus espirales de humo, y de hacer
da sin secretos y con hastío. Ya
sentir sus olores empireumáticos
con el Carnavall no se sueña: no
el volcán, ruje, brilla y humea,
hay miesilerios en_ él. ! todo pl.!1-antes de acometer; la sequía pre~
cer ne~ita un nusteno. El sueno
oode meses enteros al hambre; la
rodea la tierra como una atmósguerra se declara y estipula antes
fera del espíritu. Desd,e los ángede desencadenarse; el terremoto
les blancos del cielo cristiano hasse arrastra, se disfraza, se oculta
ta. las huríes del paraíso de :Mahoy se disimula antes del asalto;
ma se tiende la arqueTia de los
el terremoto es una vil emboscaSr. Don José de Teresa y Miranda, Ministro Plenipotenciario y Enviado Extraordinario
su:ños. Lo entrevisto en la. fanta,.
de México en Austria, t el dia 11 del mes en curso.
da de la naturaleza contra el homsía, sin contornos precisos y en un
bre.
abismo de plata virgen, se impoEl pensa;dor medita, el poet-a. sueña. el jorne á lo que perciben nuestros ~tid?5 en
apacibles y sonrientes á tanta desolación y tannalero trabaja; el ave canta en el árbol, la fruel bullicio de la vida real, con lineamientos
ta ruina.
ta madura en la rama, el botón se abre en la
marcados y tintes aeguros. Loo azuil.eos lívidos
No; no hay nada igual ni nada peor. Necima del tallo; el ool irradia, el firmamento
deil crepúsculo seduoen ail. espíriitu contemrón, incendiando Roma ha.ce ópera cómica; el
esplende; todo canta, luce y sonrie ail. rededor
plativo: hay en ellos muchos e ~ _desconomar, sacudinedo y desmartelando el esquife se
nuestro. Astros y flores, hombres y animacidas, muchas vaguedades del inf~to que
eleva apenas al drama. La verdadera tragedia
les, montañas y valles, lagos y mares, cumplen
despiertan ideas extrañas y emociones nuecon todo su horror y toda su grandeza, está en
su tarea, consuman apaciblemente su destino,
vas.
el terremoto.
llenan tranquilaimente su misión. La gran
La joven casta que en la 3il.coba tibia, den~
Lo que tiene de más terrible, es que es subtraidora parece acariciarnos y adormecern'Os,
tro
de las cortinas del lecho, sueña con un
terráneo. No sé qué de grande y de noble, auncon sus celajes nos deslumbra, con sus perfupórtico
de resplandores, t~as el 3:bierto zafir
que sea asouad'Or, tiene todo lo que viene de
mes nos embriaga, con sus susurros nos adordel
ciclo,
y en él ve fa tunica de rueve de Sanarriba. El rayo el huracin, el fuego destructor
mece, con sus himnos noo deleita. Desenvuelta Cecilia, la esbelta, la purísima, la _qu~ en
éLe
Sadoma.
y
de
Gomorra,
son
en
el
fondo,
cave ante nuestra vista sus mágicos panoramas;
la clave divina deja posar sus manos mv1olatástrofes nobles. El hombre gusta de ser helas ninfas juguetean en las ondas, las hadas
das, que perpetuamente prelu~an el_ bimn_o
rido
de
frente
y
en
la
frente.
El
terremoto,
coaJ-etean en los aires; todo. gérmen se agita y
de
los .ángeles, está unida con vmculo mtangim'o el r,eptil, muerde el talón. Se combina y
fermenta, toda activioad se acelera; todo en
ble, al árabe sCJ1litario que ba,jo la techumbre
conlabula,
como
una
conspiración,
en
el
fonrededor nuestro canta el suntuoso poema de
polícroma y frente al amplio ventanal qll:e
do de los antros y de las cavernas.
la vida y todo nos convida á vivir.
corla un pedazo de azul profundo y lum~Y a es una secular asimilación de gases, lenDerrepente, un sordo rugido, un estremecinoso en el cielo que se encorva sobre la franJa
tamente desprendidos, que hace estallar las ca,..
miento brusco, y el nido se convierte en sepulde ópalo de una muralla de pa,lmeras, medita
pas profundas, como el vapor las calderas; ya
cro, el poema en elegía, la populosa ciudad en
delirando en el harem orientrul, en las Fá.una. combustión que, como un explosivo, escementerio, el idilio en hecrutombe; desplótimas inmortales que aguardan á los eternos
talla en la gruta subterránea.; ya la coIT'Oción
manse pesadas y 11gobiadoras las magestuosas
desposados con los ojos lánguidos y el beso
lenta de los pilares de sostén de un continente,
bóvedas, desquícianse las toCTes y húndenoo
qu:e nunca acaba, palpitandq sobre el carpor la imperturbable corriente de un río sublas naves del templo, sepultando á los fervienmesí de los labios. "La leyenda de oro" Y
terráneo; ya la precipitación oculta de un lago
tes y á los devotos, en medio de sus plegarias
el
''Korán" unen su poesía mís~ica en 1~ t!3-nen la hornaza de un volcán.
ail. Dios de las CaJtástrofes; en el taliler, las flequilidad de la noche; el incienso cristiano
ohas desquiciadas, aplastan al obrero y al paTodo ésto, oculto, igniorado, misterioso, traimezcla en las alturas del espacio sus nubes
trón; bajo los escombros de la cabaña
se
dor y pérfido. Arriba la paz, el trabajo, el proempapadas de ora,ciones, con las columnas de
oyen lamentos y gritos; los muros desplomagreso y.la grandeza; ahajo el trabajo de zapa y
humo impnignadas en voluptuosos deseos de
dos dejan desprender lienzos eI+t~ros y pesade mina, la combustión, la corrosión, la deslos pebeteros orientales. En el fondo de todos como rocas,
truoción ¡,reparada si~los antes, eri espera d~
do espíritu a.letea el 6ueño, Y por ~o, lo

Domingo 19 de Enero de 1902.

El Sr. Don José de Teresa y Miranda
Nuestro 11:[inisti'o Plenipote_nciru_;io. en la
corte austriaca, acaba de morir, v1ctrma de
una violenla enfermedad.
El señor de Teresa y 1fü'll.Jlda, fué muy estimado por 1-a sociedad l;l~xicana, y lo unían
lazos de parentesco pdht1~0 con la respet~ble familia del señor Presiden te de la Re.publica.
. .
.d di l
Damos á los deudos del distmgu1 o p omático el más sentido pésame.

El último deseo de Lord Byron.

,, 1

COSAS MUERTAS

/

...

:1

DAMAS DISTINGUIDAS.-Sra.•Alicia Goetschel de Goetschel.

•

los que ha bruñido el placer, l'OS que encendió
mismo en nuestros amores que en nuestras
el rumor, los que la gloria buscada ó E:l triunfo
tristezas buscamos á esa hermosa prometida
fugitivo prendieron entre las obscuridades de
que á ~da instante nos ofrece venir: la Fela tristeza,. Sumemos esos momentos, ag.rupelicidad. Ya en el Carnaval, estamos seguros
mos esos átomos de tiempo, y, de seguro, pode no poder ser felices.
dremos formar una lápida bastante grande
Agotamos la locura de los goces, y todavía
para. esculpir en el.fa la palabra Felicidad.
con la copa exbausta en la mano, p~imos
como la ebria de Campoamor, más Rhm, GaLa queja a:marga no debe estar C'Il nuestra
nimedes. ''E morto il carnavale." Nuestras asboca como un reproche cornti.nuo. Hay rayos
piraciones han cambiado de rumbo. Desdeñade sol en todas las lluvias del a,lma. En el remos una costumbre pensando que en la otra,
gazo de la amada, en k,s ojos de la novia, en
en la flamante, en la recién inventada por
la carta del ausente, en el aplauso sincero,
nuestr_os caprichos, vam'Os á encontrar la feen el libro flamante, junto á las mujeNS herlicidad.
mosas, frente á la copa, en cuyo fondo ríe el
vino delicioso, en todas parbes, á todas horas
¡ La felicida,tl l El probleo:na perpetuo, el
sentim'OS la caricia esperada de la maga bue;
monólogo de Hamlet recitado á todas horas
na.' Cuando llega el. dolor, es cierto que. despor ese "yo" trágico que llevamos siempre en
pedaza y tritura, que se detiene mucho para
nosotros. La Margarita del Fausto deshoja,
péta1'o á pétalo, una flore,cilla de las que Sierobarnos, que nos lleva al suplicio ~entamente; pero ved ya al extre'1D.o del cammo, como
bel puso en su ventana, para buscar la felicillega entre una nube de polvo el heraldo de la
dad. Aquella alma buena decía : ser feliz es
ser amado. Lady 11Iacbeth, ante las sombras
felioidad: -el olvido.
de una galería, pone un puñal en la mano tréSomos ingrrutos con la dioha. Musset tuvo
mula de un cobarde. Aquella ambición, hecha
razón. Hay recuerdos meteoros qu~ iluminan
mujer, pensaba: ser feliz es ser poderosa.
nuestra noche. ¿ Que son rápidos? ¡Bah! La
Harpagón, el a.varo clásico, tiende su mirada
existencia no dura mucho.
vidriosa al agujero de su hucha, y oprimiéndose con las manos la negra entraña, murmura :
¡ la felicidad! ¡ la riqueza! La calva cabeza de
* **
F'a'U.Sto, bajo el birrete diootoral, entre loo "infolios" y retortas de su en.te.nebrido gabinete,
Ha muerto el CarnavaJ.; pero no os asusreflexiona: la felicidad es la verdad. J ua.n
teis; nos queda tiempo toda-vía para inventar
V ailjea.n repetía á Cosetta : ¡¡i quieres ser feliz,
otra cosa con que soñraT en ser felices. La vida
sé bue.na.
con ser tan corta, tiene este lado bueno.
Y la verdad es que somos descontentadizos:
todos hemos sido felices. La dicha se agazapa
en los rincones d:e nuestra vida, pero no puede ocultarse tanto que alguna vez no la sor-,
prenda la memoria. Sobre ese lienzo brumoso
de los días que pasan, aquí y allá hay brillos
de lentejuela: son los instantes de felicidad,

"Entierra. mi corazón en Grecia, mano piadosa que cierras mis ojos, dijo lord Byron en
su último día; quiero que mi corazón quede
cruardado en el altar del arte.''
0
Esto era 11issolonghi, á principi!Os del_ siglo XIX, y mientras Grecia, d~sde las orillas
del Lepanto, se levanla,ba her61camente de la
tumba de su pasado glorioso.
.
"Cuando toques mis párpados, mano piadosa que cierres mis ojos, dijio ~or~ Byron en su
último día, no te arre&lt;lres s1 sientes temblar
tus dedos; 1;11is ojos se opondrán ~enazmente
á que los pnves de luz. llero ten piedad Y. valor al mismo tiempo, y ocúltame, ya exárume,
las miserias de la vida. La luz deil mun&lt;lo ha
tenido para mí todos los atractivos y todos los
desencantos· a.hora ya sólo tiene el pavoroso
hastío. ¡ Cie~a pronfo, por piedad, mis ojos!"
Esto era Missolonghi, á principios del siglo XIX, y mientras Grecia, en las orilas del
Lepanto, resurgía beróican:i,eni,,e de su pasado
glorioso.
''Cuando hayas juntado mis párpados, mano
piadosa que cierres mis oj,os, dijo lord Byron
en su último día, no los dejes, por piedad, hasta que ya no vuelvan á abrine. Mi alma luchará bajo tus dedos, y querrá. aún sail.ir, rebelde y altiva, en la postrer mirada. Pero la
mirada ha sido siempre fatal para mi deseo, y
por ella sie. ha extraviado mi espíritu en las
torturas de la impaciencia. Ahora a.nsío que
quede para que acompañe á mi corazón. ¡ Cierra, por Dios, las puertas por donde se extravía el alma!"
"Cuando abras mi pecho, mano piadosa que
cierres mis ojos, dij-0, lord Byron en su último
día, saca mi corazón, sin :fijarte en lo deleznable de sus fiffi'M, y entiérralo en Grecia, en
la urna del arte. Entiérralo pronto, antes que
lo toque el aire del mundo y su soplo corruptor. El aire del mundo trajo á mi pooho placeres hasta el cansancio y amarguras hasta la
desesperación. . . . Hoy ya tan sólo me trae los
duros ecos de la lejana patria, y el hiriente
3}amoreo de la constante envidia. Yo guardo
m mi corazón el más duro de llos recue:rdk&gt;s.
Protege, por Dios, mi recurdo contra la perlidia del mundo !"
Esto era en Uissolonghi, á principios del siglo XIX, y mien tras Grecia, desde el sagrado
Lepant o, reconquistaba heróicamente su independencia y nuevos lauros para su inrmortalidad.

SRA. ALICIA GOETSCllEL DE GOHTSCHEL.
Nuestro amigo el conocido concesilcxna.rio
de anuncios, Benito Goetschel, contrajo matrimonio e.n París con la dist inguida y hermosa dama Alicia Goetschel, su prima, y la feliz
parej-a hra venido á radicarse entre noooúros.
La colonia -e.xtranjera, que cuenta en su sen~. con damas de ~otable_ belleza y de singuJ.an&amp;IJllas ,dotes sociales, tie~ una nueva joya
en la señora Alicia Goetschel, y ''El Mundo
Ilustrado" se complace en -adornar SUB páginas
con el retrato de tan behla d!lilil.ll&lt;.

�Domingo 19 de Enero de 1902.

Et :MtTNDO ILtfSTRADó

EL MUNDO ILUSTRADO
puertas del palacio. Deberían ir para investigar la opinión que se tuviera del rey.

•••

1

Una lección para los Reyes.
(Cuento búdhico.)
Cuando el futuro Budha vino la décima
quinta vez á la vida, nació en Benarés, bajo
la apariencia del hijo menor de un rey. A ,;u.
nacimiento toda la corte fué al templo para
dar gracias á las divinidades, de haber dado
un sucesor á la corona, y colooa.rlo bajo su
poderosa protección.
Celebrada así la llegada del Bodisat al
mundo, fué después confiado á los vigilantes
cuidados de los brabamanes, de manera que
creció á la sombra del templo, haciendo hoorar con sacrificios cotidianos la presencia del
dios que le protejía.
No aJ.canzaba aun toda su viril juventud,
ni el pleno desarrollo de sus fuerzas había
llegado, cuando ya oonversaba con los sacerdotes y las gentes de todas condiciones que
atraía su pa.labra sagrada; en sus ojos brillaba
una luz de verdad y de gracia y un tinte de
bondad iluminaba de tal manera su semblante, que la multitud permanecía días enteros
escuchando sus consejiOS y mirándole, inmóvil,
fijos los ojos sobre él.

•••
Su reputación era ya universal en Benarés,
cuando abandonó esta ciudad, á la edad de
dieciséis años, para ir á Takassila, y educarse
en todas las artes.
Allí acsbó tranquilamente de desarrollarse,
difundiendo en su derredor el conocimiento
del espíritu y de la ciencia del alma, como
una dulce luz que guiase á los que anhelaran
seguir el buen camino.
Fué en aquella ciudad bienaventurada, llena de jardines siempre perfumadios con el

aliento de las flores, en medio de la pura armonía de la naturaleza y de los hombres, donde el futuro Budha llegó al tiempo de la primera santidad. En aquella época llegó á Takassila la noticia de que el rey de Benarés
acababa de morir .....
Cuando Bodisat ll€gó á su ciudad natal
vió que en signo de duelo, todos los bazares
los jardines y los arsenales estaban cerrado~
y que los arqueros sin armas, velaban
silenciosos bajo las arcadas que coronaban
las puertas del palacio. Atravesó la ciudad
desierta con la cabeza velada y, sin detenerse,
fué hasta la cámara donde reposaba el cuerpo
de su padre. Pasó arrodillado un día y una noche, orando, sin _querer to/mar aJ.i.mJento y
sm hablar á nache. Cuando terminó el segundo día, salió del palacio, vestido con gran
túnica de duelo y llevando la cabellera al modo de los ascetas para asistir á los sacrificios.
Luego que fueron observadas todas las ceremonias prescritas por las Santas Escrituras.
y d espués de la ascensión del fuego, que man~
daban los ritos enseñados por Zoutra de Kalpa, el nuevo rey volvió á su pal-aicio conducido por todo el pueblo. Tiraban guirnaldas
de flores á su paso, y con velos de todos colores hacían sombra á aquella marcha triunfaJ, porque aunque el extínto rey había dejado el más puro recuerdo de justicia y de verdad, se esperaba más aún del futuro Budha.
. . . Pensando que si hacía merecer á sus
súbditos una condición superior en otra vida,
él mismo merecería una nueva existencia más
feliz, resolvió dirigir personalment e el curso
de la justicia, sin permitir que alguien abrigara la más pequeña duda. De todas partes lle¡:raban comerciantes, soldados, servidores y
mujeres, reclamando justicia, y todos volvían
á sus·hogares satisfechos, alabando la sabiduría, la ciencia, la imparcialidad del nuevo
rey. Oomo el monarca reinaba con tanto
acierto, sus ministros mandaban de la misma manera, interpretando bien las leyes, sa,.

hiendo reconocer y respetar el espíritu que
las había inspÍ'rado y nadie maldijo de sus resoluciones. :Rápidamente los testigos falsos,
los perjuros y los que perseguían el vano fin
de la chicana, desaparecieron, y con ellos, el
ruido y el tumulto que generalmente acompa•
ña á los debates de un proceso. Aun cuando
los jueces permanecían sentados todo el día
en el palacio, no veían á alguién que los ocupase, y esto motivó una cosa extraordinaria,
que el palacio fuese clausurado y la corte de
justicia suprimida.

•••
Entonces el futuro Budha pensó así: "He
llegado á formar la concordia entre mis súbditos. Los campos están cubiertos de mieses
que prometen ópima cosecha, las calles murmuran con el ruido del trabajo; todos esMn
contentos con ~u suerte y con la del vecino,
tócam~ ahora_ mi;errogar á mi conciencia, y
despues de baJar a lo más profundo de mi ~er,
no mlver á la vida, sino purificado por la
abstinencia."
El rey se instaló en lo más recóndito de su palacio y, sólo, en la sombra de su . cámara, pasó un día y una
noche, meditando sobre su propia vida.
No encont!ó algo que pudiera reprochar; pero descon~1ado de este juicio, resolvió ve6tirse
con el traJe más burdo é ir por la ciudad pre~tando á los unos y á los otros su opiIDÓn.

Cuando volvió al palacio, no había oído más
que alabanzas á su sabiduría á su ciencia y
á la bondad reales. Ent one~ quiso saber lo
que se pensara en todo su reino hasta en las
fronteras ~s lejanas, par a ve..; si se encon~r~ba . a~gmen que le pudiera reprochar una
1D.Justic1a.
Con este fin, hizo venir cuatro correos reputados por su fuer za y su -a!tllidad y les ordeno' que marchase cada uno., por 'las cuatro

Los cuatro envia&lt;lios reales vol vieron algunos meses después; ninguno había encontrado alguien que se quejase. y sí, por el contrario, oyeron cómo el rey era alabado y cómo
todos los días se hacían los votos más ardientes por su felicidad.
El Budha, llegó á creer que se le alababa por
temor ó por ganar sus favores y vistiéndose
de la manera más sencilla, acompañado de un
sólo servidor, montó en un coche y abandonó la ciudad. Muchos meses pasó viajando
por sus dominios y en todas partes preguntaba la opinión que se tenía del rey y no ha•
hiendo oído más que alabanzas, decidió volver
á Benarés ....
Pero en aquella época, en el reino de Kossala, v,ecino al del rey de Benarés, había un monarca llamado Malika, cuya reputación de
justo y equitatiV10, había llegado á los puntos
más remotos de la tierra indiana. Cuando ascendió al trono, hizo paces con todos los reyes vecinos, y habiendo oído habla,r de la soberana justicia de Bodisat, glorificando los
rasgos de humanidad de este rey, le gustaba
compararse á él, no creyendo que le excediera
en algo.
Había visto que poco á poco, gracias á sus
consejos, la paz y la riqueza reinaron entre
sus súbditos; el hambre no asoló las comarcas; la peste no diezmó las ciudades y una cordial fraternidad, basada en la justicia y en el
respeto á los derechos de cada quien, unía todos los corazones de aquel reino para bendecir la profunda sabiduría del rey Malika. Este para asegurarse de que ni el más remoto
de sus dominioo había escapado á su justicia,
envió cuatro embajadores, por los cuatro puntos caroinales, para que interrogasen á sus
súbditos. Volvieron contando las alabanzas
que se hacían del rey, diciendo que nunca sobre la tierra había existido un monarca semejante. . . Entonces Malika, se disfrazó de
campesino, y acompañado de un sólo sirviente, montó en un coche para viajar y darse
personalmente cuenta de los pensamientos
de sus gobernadcs. Cuando pasaba cerca de
una ciudad, bajaba de su coche, se mezcl:a~
ba en las conversaciones, hacía que las mujeres le platicaran, preguntaba á los niños y
á los hombres, y luego abandonaba la ciudad,

sin haber oído más que frases de respeto y
amor.
Después de haber viajado así muchos meses, por todas las ciudades, villorios y aJ.deas,
aun las mM insignificantes de sus Estados,
no pudo encontr:ar una alma que le reprochase
una falta, y decidió volver á Kossala.
Pero el conductor del c-oche real ignoraba
el camino de aquella paJrte de la provincia á
que lo había llevado la voluntad de su amo,
y se extraviaron. Iban á trvés de una planicie,
cuando la noche comenzó á caer; á derecha é
izquierda los bosquecillos de tamarindos salvajes detenían el paso de las alas murmuradoras del viento. Detrás de los viajeros brillaban algunas estrellas; pero delante de ellos
las nubes iban acumulando la sombra.
Los caballos, fatigados y cubieroos de polvo, comenzaron á detener la ma,rcha; el sueño
les hizo abatir la cabeza.
Entonces el servidor 8€ puso á cantar dulcemente una improvisación sobre un aire del
país, que había aprendido hacía mucho
tiempo, y que se llamaba "Kizava'', es decir:
''lo que quita la tristeza." ....
Durante aJgunas horas enoontraron abrigo
en una cueva y deseansaron antes de buscar
el perdido ca.mino. Cuando surgió el alba,
iluminando la cima de la montaña, vieron
á sus pies una serie de planicies, montes, riachuelos; pero ni una ciudad, ni un techo, nada que les anunciase la presencia del hombre. Tristes y descorazonados volvieron á emprender la mar-0ha; el silencio de aquella soledad desconocida, pesaba dolorosamente sobre sus corazones y les infundía te,rror.
Llegaron al borde de un precipicio tan
profundo y tan negro que no se le podía distinguir el fondo. Crecían zarzas en las paredes y cuando una piedra se desprendía con
la pisada de alguno de los caballos, rodaba hacia el fondo, dejando oír durante muchos minutos, su chocar con las otras piedras; después el ruido di~minuía hasta perderse.
Una corriente de agua debía mojar las raíaes de aquella vejetación que se levantaba con
todas sus fuerzas hacia la luz; pero debía ser
profunda, tan profunda que no se percibía ni
su rumor. En una de las paredes del precipicio había una banda de tierra p or donde se
podía caminar; pero era tan estrecha que
apenas daba paso á un coche.
Ma'1ika se aventuró por allí y al volver un
recodo, los cabailos se detuvieron, rul mismo
tiempo que un ruido de ruedas se dejó oír sobre el mismo camino y apareció un coche ti-

:Domingo 19 c1.e Enero de i90~.
rado por dos caballos blancos, y ocupado por
dos guerreros. Uno era mucho más alto que el
otro, llevaba una coraza de oro y plata, un
casco pulido y su brazo robusto se apoyaba
sobre una lanza. Su rostro encuadrado en una
barba negra, tenía la gravedad serena de un
rey.
Los dos coches llegaron frente á frente y
ninguno de los cocheros podía pretender pasar primero.
.
Entonces el servidor del rey de MaJika
avanzó algunos pasos y gritó:
-¡ Quien quiera que tú seas, deja el camino
á mi amo el rey de Kossala !
Pero á su turno el cochero interpelaido contestó:
-¡ Sabe que mi amo, el rey venerado de
Benarés, no cede el camino á nadie !
Los dos servidores se detuvieron un instante. v los dos reyes se miraron sin cólera y sin
despr.ecio, admirando sus fuerzas y su belleza y sorprendiéndose de encontrarse igualmente grandes.
U no de los cocheros preguntó al otro la
edad de su amo, para que .el más ioven cediera el paso al de más edad; pero resultó
que ambos tenían los mismos años. Pregunt ó
en seguida la extensión del reino, y resultó
que ambos Estados eran igualmente extensos. También se averiguó que su~ ejércitos,
fuerza, renombre, casta, tribu, familia y número de mujeres, eran iguales.
Entonces el cochero dcl. Budha preguntó:
-Qué clase de jushcia es la que imparte
tu señor?
Y le contestaron:
-Conquista al bueno con la bondad; al
fuerte con la fuerza y ail mail vado con el castigo que merece. Y si taJ. es la justicia de mi
amo apártate de su camino.
Pero el servidor de Budha replicó:
-1\fi amo gana al sabio por la sabiduría;
al justo por la justicia; venoe al malvado por
la fuerza y al fuerte por la dulzura.
Dichas estas palabras, el rey de KossaJa y
su servidor bajaron del coche, desprendieron
. los caballos y libert&amp;ron el camino para que el
rey de Benarés, pasara.
Malika vo:lvió á sus Estados alabando al futuro Budha y el rey de Benarés puso como ejemplo al rey de Kossala, porque el verdadero sabio y el verdadero justo, es aquel
qne de día en día lo es más.

Juan }Jouchor.

��Domingo 19 de :Elnero de 1902.

LOS "MOMENTOS"
DE SAN S.4.LVADO&amp;.
La mañanita se levanta coma siempre, después de dormir de un solo tirón sus diez horas. Gris al primer bostezo. Se despereza,
opaca, sin ganas de levantarse; pero, tras las
cortinas, punza el Sol sus primeros rayos.
h'spía curioso el ojo redondo del viejo verde.
Es así siempre el Sol. Y con mucha más razón todavía, tratándose de una mozuela, fresca y deliciosa, como es el Alba; un capullito
de rosal en punto de abrirse.
Durante toda la noche ha llovido. Y cómo ha llovido! A cántaros. Y tras la ducha,
aparece el cielo de un delicado y húmedo color de "no me olvides": un cielito desleído de
acuarela. En el horizonte, el Volcán., venerable, se ha ceñido, como un árabe üejo, su
albornoz de neblinas. Vela el fornido viejo
en su letargo de años, el sueño y el día de su
pequeña ciudad, su cascarón de huevo. A
fuerza de tiempo, las. barbas se le han reverdecido, como á un dios de río y su joroba parece más deforme.
Los techos de zinc tienen reflej,os acerados,
opacos. De las rojizas tejas se desprende todavía, tardíamente, una que otra gota, que va
á estrellarse, como salivazos de borracho, sobre las aceras r~baladizas unas, llenas de huecos colmados de agua otras. Las calzadas están imposibles de lodo é inmundicias. Enmedio, el limoso resto del agua fangosa de la
"creciente", ofrece moldes de pies descalzos ó
huecos de cascos; entre las piedras, han quedado prendidos restos de basuras arrastradllS:
pedazos de periódicos, hojas, cortezas de naranjas, cabos de puros ...
Las calles tienen un aspecto nada simpático, nada poético.
Pero el despertar de San Salvador, no deja de ofrecer impresiones, á pesar de todo;
motivo para distraerse y hasta para borrajear
una crónica ó enfocar una maquinita fotográfica.
Se toma un tranvía de la línea del "Coro"
ó San Jacinto, ó Mexicanos, y se va á respirar,
á las afueras, un poco de aire fresco y saludable. Es lo mejor. Airecito recién salido de
la alberca. Vida nueva!
El callejo no presenta grandes atractiV'Os.
Si no sois, lector, amigo de la poesía bucólica, la del padre Virgilio, quedaos mejor en cama hasta las ocho, por lo menos. Si no, aprovechad el tiempo. Quien más temprano sale
del sueño, más vive. La ganancia es de horas, que enfiladas producen días y sumados,
años.

Et :MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
pobre bestia camina. lentamente, con la cabeza baja, como ramoneando algo que no encuentra nunca, ó tal vez recorriendo un hilo
de filosofías amargas, á pique de que resulte un discípulo de Schopenhauer. De cuando en cuando lanza un pujido seco, un fuerte resoplido, y su hocico va dejando un rastro de espeso vaho. El chiquillo no se preocupa de su cabalgadura, entretenido en gritar
á un compañero que se le adelanta, ó en silbar
un trow de "'l'c volví á ver'' ó algunos compases marciales de "Los Parranderos". De
cuando en cuando, vuelve la vista al "Pardillo", que le ve fijamente con sus n,cloudas pupilas, como sonriéndole. En una esquLila, el
carretón de una fábrica de hielo, deja ver en
su fondo, enfilados como largos libr'OS nuevos
en su tosco anaquel, las tranaparentes marquetas, mientras el mozo, de pie scbre el pescante y arrolladas las mangas de la camisa,
asierra una pieza, que gotea copiosamente. A
lo lejos, suena la campanilla cascada del afilador que -anuncia el paso de su mollejón ú los
dueños de herramientas que afilar. Un coche
tempranero, con el pescante lleno de maJetas,
rueda traqueteando hacia la Estación d~: Ferrocarril de Occidente, en tanto que ~obre el
lomo escuálido de los caballejos cae una lluvia de latigazos. Atraviesa la boca calle una
mujer que lleva sobre la cabeza un enorme

canasto de · verdlll"aS, y está á punto de ser
atropellada por el caballejo trotón de un leatropelladas por el caballe~o de un lechero,
que va á horcajadas enmedi~ de lo~ dos ~bollados cántaros de lata. BaJo el cielo triste,
tiznado de luz cenicienta, tiene la nota fresca y primaveral del canasto d~ la verdulera,
un irresistible encanto. El r0J0 apel1loso de
los rábanos, asoma entre el verde tierno de la
lechuga corriente ó la hoja acolochada y obscura de la "romana"; el apio, yergue su lanza
coronada, y entre las hojas del berro, todavía
húmedo y o-oteante asoma la cabeza del nabo
acuoso, red~ndo co:Uo una bOlla de marfil viejo. La mujercita, anudado el "rebozo" á la
cintura, camina ligera, á zancadas, con ese paso trote de nuestras indígenas, meciendo el
brazo que le queda libre y sin de~nerse para
tomar algún aliento. Va prec1Sa, porque
cuando llueve por la noche, la mañana se levanta tempraruto y de ~al humor. E_l reloj
de la Iglesia de San J ose, ha dado las siete de
la mañana. 'l'al vez no hay que creerle, porque anda siempre á la diabla y como si echase
sus ''tragos". ¡ Tiene ella tantas que le hagan
competencia!; sobre todo ese "español" de
los demonios, ese don Isidro, que todo lo da
casi regalado. Pero sus verduras se venden;
no hay cuidado. Sería un crimen venir de
Soyapango para no vender "ni medio!"

En los alrededores del Mercado, bulle la
muchedumbre como en una colmen~ las ab~jas. Por esas cuatro cal_les, el tránS1to es_ difícil. El tranvía, va repicando su campanilla,
pidiendo paso; mientras las carretas y carretones, encaraman sus ruedas·sobre las aceras,
ó se detienen, como atascadas por la ola humana. Entre el comprador y la vendedora, se
entablan diálogos .á gritos. Ruedan, por _los
suelos, los apiñamientos de doradas naranJaS,
ó las limas, de un verde de es1?1eralda mu;r
fresco y muy flamante; los rac1ID.os de iruneos, atraen las miradas é incit3.?- los l~b~os;
deslumbra el escarlata de una pila de p~tahayas", en contraste cercano con el oro caliente de las piñas coronadas. En los canastos,
brilla la blancura del ar110z, ó el azabache de
los frijoles, ó el marfil del maíz desgranado.
y no es extraño, entre un puesto de cebollas
y ajos y un amontonamiento de camarones Y
pescado seco, ver algunos ramilletes de f;ores,
ahogando sus aromas en aquel zahumer10 de
acres emanaciones. De un puesto á otro,_ pasa
la cocinera económica ó amiga del "siseo",
buscando lo más barato. Con su cesta al brazo Mademoiselle 'fourillón, trata con una
fr~tera mientras examina, con ojo avez~do,
las nar'anjas que "ese día están muy paliduchas" ó los "guineos que no han madura~o
bien". Mademoiselle 'Dourillón, no se deJa
engañar jamás. J&lt;Jn su hotel se come espléndidamente.
''¡ Sorbetes de leche!", grita un helade!o,
con su tubo colgado al brazo. ¡ Tan de manana!
Humean los puestos de comidas en el 1fercadito de Santa Lucía y en derredor, acun:ucados ó sentados en taburetes, los parroqIDanos deVlOran su taza de café con leche, su pedazo de torta de yema ó sus gruesas "pupuzas" de queso con "lorocos". Papini corre las
maderas de su puesto-sucursal, con su estantería repleta de botellas y latas, y trás el ID:ostrador de Escobar y Soundy, entr~ las pilas
de mantas y fardos. de zaraza~, discurre el
criado, regando el piso y barriendo.

¡ Estos amaneceres san salvadoreños !
El día se va entrando; pero el sol no asoma
su respetabilísima nariz. ¿ Habrá trasnochado?
.d ,,
Sigue el cielo de color de "no me olvi es ;
pero el Volcán se ha quita.dio Sil turbante de
neblinas.
Los relojes públicos campanean las ocho.
·1A casa ! El
café espera. Basta por aho•• ,
ra de "flanene· .

firfuro firr¡brogi.

Domingo 19 de Enero d.e 19◊2.

La destrucción en el lado de sombra.

La destrucción de la Pllza de Toros
de Puebla.
El escandaloso fin que tuvo la. corrida, d_e
toros efectuada la tarde del dommgo proximo pasado, en el coso de la ciudad de Puebla, ha merecido toda suerte de reproch';S por
parte de las autoridades, la prensa y el publico
en general.
Aun cuando no es el primer escándal? ~ue
se registra en una fiesta taurin~ en Meneo,
si puede conceptuarse como el prim.ero en sus
proporciones, éste á que nos refe~rm.os.
Nunca será justificado que un publico sensato se "cobre" el aburrimiento de una tarde
de toros, cometiendo actos que redund~n en
menoscabo de la cultura del pueblo. Le3os está la sociedad angelopolitana de merecer en
su seno á los promotores y "cultivadores" de
los reprobados actos cometidos lf!, tarde del
domingo pasado; pero Je ha cabido en desgracia, tamaña suerte y es de llllIIlentarse con
toda sinceridad.

•••
"El Mundo Ilustrado" cumple con sus lectores dándioles una serie de aspectos del coso
dest;uído, tomados de fotografías que expre-

Fot. Bustamante.

samente hizo para nuestras págin_as, el inteligente fotógrafo de Puebla, senor Busta.mante.
Los grabados dan una idea exacta del estado en que quedó la plaza después del es~án~alo y completan. p~rfect~~ente la d~scnpción
que nuestros diarios hicieron á raiz del lamentable asunto.

E:úOGIO A UNA ARMONIA.
Tú fuiste, en un remoto país, una armonía,
una nueva armonía brotante de la flauta
de Pan, sonora y suave como la melodía . .
que encierran los compases de una divma
(pauta.

Mi sér, entre la bruma de una melancolía,
en los mares lejanos que desconoce el nauta,
ansiaba aquel misterio profundo de poesía
de la nueva armonía brotante de tu flauta.
Y al misterio supremo, en la reveladora.
cantata dulce y suave como el verbo de un ave;
al amparo esplenden.te de una sangrienta au(rora,
sonó la rima muda en verso acorde y grave,
como aquella armonía de tu flauta sonora,
cantata dulce y suave como el verbo de un
(ave ... !
PEDRO N. ULLQA •

•••
Vamos ca.lle arriba ó calle abajo, como prefiráis, lector.
Poca gente transitando por las aceras; pocas puertas abiertas; ninguna tienda todavía
en servicio. La criada que, con el "pichel"
colgado al brazo va por la leche, hila su párrafo, que resulta pelambre de sus '·patrones",
aposta.da en alguna esquina con otras tantas
del servicio; ó "pela la pava", al fresco del
cielo caritativo, con su galán, que va con el
"tanate" del pan. En el dintel de los "zag"Janes", los cajones de basura, esperan el paso del tren de asoo, y en más de alguno, escarbando famélico con el hocico los desperdicios, algún perro flacuchento. Los vidrios
de alguna ventana cerrada, vibran al paso
resonante y pesa.do de alguna carreta. En
medio de la calle, á tropezones, marcha camino del Mercado, un chiquillo sucio y desarrapado, que guía un macho con sus dos arganillas á cuestas, repletas de carnes. Carne
Íl'€sca, ofreciendo sus colores sanguinolentos
á un escuadrón de moscas y moscardones que
marchan al par y rondan alrededor, se posan en las ancas lanudas del paciente animal
ó en las orejas, movidas a compás. (Asunto
para un booeto de pintor impresionista). La

EL CRIMEN.
Vivo en la sombra de infinitos maJes;
Negro es mi traje, mi cabaña roja
Iluminada por la luz que arroja
El vivo resplandor de mis puñales.
Mis cantos son salmódias funerales,
Mi verso la blasfemia que sonroja
Y mi hálito el viento que deshoja
Las vidas, como flores otoñales
De la sangre que riego, se hallan llenas
Las negras cavidades de mis venas
Y en mi afán de destruir, lucho y batallo
Abriendo heridas y segando frentes
Por eso amo el veneno en las serpientes,
Por eso adoro la explosión del rayo!
José F. E/izando.

....
CABEZAS DE GRIR:GOS.
Esculturas de Longinos )i"úll.ez.

El patio de los caballos despnés de la deetrncción.

Fot. Bustamante.

�Domingo 19 de Enero de 1902.

EL MUNDO I LUST RADO
Domingo 19 de Enero de 1902.

ASÍ E S LA V IDA..
-¿ Por qué te desesperas así ?-preguntaba con acenuo burlón cierta araña, que acababa, de tender una tala entre dos ramas de
un viejo árbol tapizado de coquetas trepador as, á una infeliz mosca que pataleaba desesperada al verse prisionera en el centro de la
red.
-¡ Quiero huir de esta prisión !---clamaba

BL MUNDO ILUSTRADO
manecía insensible é inmóvil, y la destrozó
con un golpe de su oola.
Un montaraz que trabajaba en la vecina
selva y que había observado atentamente
aquella tragedia, exclamó, .rupoyando su,
brazo derecho sobre la enorme hacha que descansaba en el suelo:
-Los fuertes devoran á los débiles y siempre encuentran excusas . . . ¡ Así es la vida!
Y empuñando el revólver que t raía en el
X

DESTRUCCION DE LA PLAZA DE TOROS DE PUEBLA.-El lado de sol.

aquélla, estremeciéndose de miedo al descubrir cerca de sí á la araña, que avanzaba cautelosa, resbalando sobre los hilos de su tela.
- P ierde cuidado ... ah10ra mismo vas á librarte de ella.
Y sin perder más tiempo, hirió mortalmente con sus pinzas á la mosca, cuya sangre
serviría de pasto á su voracidad.
-¡Asesina!-gritó desde una rama próxima una hermosa calandria, afligida al ver
desangrándose á la mosca.-¡ Caro vas á pagar
tu delito, infame y asqueroso insecto !-añadió indignada.
Y abriendo las alas, voló sobre la araña,
le dió un feroz piootazo y se la tragó.
Saltó luego de rama en rama lanzando armo:niosos trinos, coono festejando su obra;
pero de repente una voz desconocida la hizo
enmudecer.
Miró azorada á su alrededor y sus oj:os inquietos no tardaron en descubrir una serpiente, que, enroscada al tronco de un árbol, le
decía con voz iracunda:
-Satisfecha debes ha,ber quedado de tu
crimen, ¡ oh calandria aleve!. al dar muerte á esa araña infeliz y laboriosa.

Fot. Bustamante.

cinto, lo descargó sobre el mísero lagarto, que
expiró á sus pies, mientras el montaraz r epetía con sonrisa feroz :
-Así es la vida!

Jllaría Jll. }'edemonfe.
ARGENTINA.

EL CARACOL Y LA ORUGA.
-¡A los piés de usted, señora oruga!
-¡ Beso á usted los cuernos, señor caracol!
-}Ie alegro de verla á usted tan de mañanita en sus verdes mafas .. . .

ELEGIAS.
-¡ Galante es el molusco!
-El . . . . ¿ cómo ha dicho usted?
-MO!lusco. . . . ¿ n'O ha sido usted clasificado entre elllos?
-¡Bah! motes que nos ponen los sabios.
-¿ Y qué mira usted con tanto deleite
'
que se le cae la baba?
, -Aquella rosa encarnada, que se ha abierto al naoer el día y que parece haber empapado sus brillantes pétalos en la luz de la aurora .. . .
-¡ Calle! ¿ es usted poeta?
-Debiera usted haberlo sospechado, al ver
mi vida "arrastrada" . ....
-¡ Ay, tru:nbién me arrastro yo! Mientras
mis hermanas, las mariposas, andan de gran
"toilette" y lucen por ahi deslumbradores trajes de raso, yo me veo en la última miseria.:..
expuesta al pico de algún gorrión famélico . . ·.
-Decididamente, la Naturaleza distribuye
muy mal sus favores, pero me parece que exagera usted en su estado, señora oruga; no debe encontrarse usted tan en la última miseria
cuando va cubierta de terciopelo. ¡ Que m;
quejara yo, que ando en cueros vivos!
-Pero, en cambio, ¡usted tiene casa!. ...
-Es verdad, soy propietario, pero tengo
que nevar mi domicilio á cuestas, lo que no
deja de ser molesto.
-¡ Se queja usted de su suerte!
-"¿ Suerte" llama usted al trabajo penoso
de arrastrarme con este edificio enóma? Le
aseguro á usted que á consultarme antes no
'
era yo el que nacía cairacol.
-¿ Y qué hubiera usted deseado ser?
-Más bien .. . . oruga,.
-¡Jesús! ¡ vaya un gusto!
-Compare usted, señora: usted vestida de
terciopelo, y yo. . . . ¡ yo sin camisa! Usted
durmiendo en blandos lechos de flores., bañad~~ por los resplandores de la luna, y yo en
sitios húmedos y obscuros, sin más candil que
ailguna menguada luciérnaga trasno;chado;ra.
Usted libre y agil, y yo abrumado bajo la carga de este "chalet" de arquitectura churrigueresca, que la Na.tu.raleza ha echado sobre mis
hombros. ¡ Cáspita! tlodavía no me he expli-cado tan raro capricho. ¡ Tiene unas cosas la. Naturaleza! ....
- No la critique usted, señor molusco.

I
'l'ú, racimo maduro y vaso lleno,
mujer de ojos azules y de carne
triunfantemente blanca; tú has venido
al ladlo mío á sonreír, cortando
con la curva hocecilla los colgantes
moscateles, riqueza de la parra . . . .
Se abre el pañuelo 1iajo, que colocas
como un jirón de sol en tu cabeza,
y se descoge, bajo de él, el rico
tesoro de tus trenzas despeinadas,
soonbreando tu cara, donde ríen
todas las alegrías de la vida.

II

Fachada'.de la:;:Flaza de Toros de Puebla.

-¿ Que no la critiqu e? Creo que me sobra
razón para . .. .
J&lt;)l ga~terópoJClo no terminó la frase; una
bandada de gorriones se precipitó sobre ellos,
y se apresuró á ocultarse en su vivienda ambu1
lante, para no ser víctima de la rapacidad de
aquellos bandoleros de las frondas, per o no sin
ver antes á la desdichada oruga en el pi® de
uno de ellos . .. .
Y entonces comprendió por qué la Naturaleza le había puesto "chalet."

burgo y de Ooburgo y de la gran duquesa María de Rusia, tía del tzar Nicolás.
Los divorciados t ienen una sola descendiente, la princesa Isabel, de cinco años de
edoo..

.-.

IWIIRO PRIETO.

DIVORCIO Dll PBINCIPRS.
E}l tribunal superior del gran ducado de
Hesse, acaba de declarar el divorcio del gran
duque y la gran duquesa.
Descendientes de una antigua casa de soberan os de Alemania que ha hecho un gran
paipel en la historia del Santo Imperio romano de las rui.ciones germánicas, el gran duque de Hesse-Darmstadt, es nieto, por parte
de madr e, de la extinta reina Victoria v her-

Gran Duqu e de Hesse-Darmt adt.

Todos los esfuerzos que se hicieron para
evitar la separación, fueron inútiles ante la
resolución de los dos esposos, á Jos cuales,
una incompatibilidad absoluta de caracteres
y de temperamento, hacían la vida común
imposible.

...

....

LA MUSA.
Ardorosa, profética, eloouente
viene al mundo la musa encantadora;
su blasón es el arpa 'fibradJora
que fecunda los sueños de la mente.
Bella como las hadas del Oriente
y envuelta en rósea claridad de aurora,

***
La avecilla quiso echar á volar, pero le fué
imposible: el terror paral_izaba sus miembros
Y se sentía subyugada por la mirada fascinadora del repiil . . .
-Grande hazaña ha sido la tuya al quitar
la vida á la reina de nuestra selva,--decía
poco después á la serpiente un lagarto, que
p~r entre un grupo de árboles había presenciado el nuevo y bárbaro crimen.
Y sin añadir palabra se lanzó con rapidez
sobre aquélla, q ue enroscada en el suelo per-

surge su inspir-ación fascinadora,
como Dios para el alma del creyente.
Princesa Vlctoria-Melita.

DESTRUCCION DE LA PLAZA DE TOROS DE PUEBLA-C
. orral de ¡ os toros desech..dos.
Fot. Bustamante.

mano de la Emperatriz reinante de Rusia..
Casó á los 16 años, con su prima la princesa Victoria-Mal.ita de Saxe-Coburgo-Gotha,
hija del hermano del rey de I nglaterra,
FJduardo VII, el difunto duque de Edim-

El estro de sus rimas interpnita
en inmortales versos el poeta
que en arias de la turba se levan.ta;
y ella, que es nervio, movimiento y vida,
sin agitar su frente enardecida,
como la alondra, sus anhelios canta.
Ct,16CIIIO IIOC,,

Hueles á mosto nuevo: eres profunda
conoeed1ora de las frutas ácidas,
y muerdes, cuando ríes, las jugosas
aristas de las hierbas en ,el huerto.
Sé de tu C8$a humilde. Te he seguido
por los largos rastrojos, hasta el blanco
pilón, donde descalza, estremeciéndote
cuando el agua r ebosa y te salpica
la piel nevada de los ipiés, te Lavas
las tentadoras manoo, con delicia
hundiendo los dos brazos hasta el codo
en el blando caudal, que los envuelve
con un murmullo de piedad.

III
Descienden
las nevadas pallomas á tu falda,
y esconden en el horno de tus labios,
para aprender á amar, el pico, ansioro
de besos incitantes. Se estremece
moviendo noblement e la cabeza,
en el silencio del establo, el potro,
cuando la falda r ecogida llena
de la avena crujiente, lo acaricias
hundiéndole en las crines abundantes
la blanca mano . . . Cabras y corderos,
y chiquillos menudoo, y gallinas
de crestas encendidas te conocen
y se acerean á. tí como se acer can
las doradas abejas á los anchos
rosales de los huertos; te re&lt;)iben
como un rayo de sol t us compañeras
en las fiestas del pueblo, y cuando charltl.Il

lios mozos abrazados á las mozM,
tu voz es como un ruido de.campanas
que hace saltar el corazón ...

IV
No esquiva,
no extraña á mis palabras desmentiste
la vida, que rebosa en tus labios
como una bendición. Te hablé de amores
y fuiste como tiierra que recibe
gustosa las semillas. La grandiosa
fermentación de la caliente siesta
hacía hervir la sabia en las delgadas
hebras del musgo, y en el huerbo espeso
los opacos olivos se morían
inflamados, rendidos baio el largo
beso del Sol. ¡ También mis besos fueron
largos, como el del Sol, copa de olivo,
cabeza de mujer, boca die niña
florecida de risas, hembra augusta,
que, al estrecharme contra ti, dejaste
colmados mis deseos! . . . . . ¡ Pairecía
que montañas y campos y verdura,
de húmedas grutas y redondos pinos,
recibían entonees mis caricias
y me daban, en cambio, su grandeza!
~IJUARD(! (W/jflt;lf!III~,

�Domingo 19 de Enero de 1302.

EL MUNDO ILUSTRADO

~l MUNDO ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO I.--NÚM. 4.

MÉXICO, ENERO 26 DE 1902.

Sub~crlpd6a mez,.suaJ /orbe•, 1 l 50
Idem, ldem. ea I• capital, ., l.:15

Gerente: UJI&amp; Rl'.Y~ &amp;PINHlA.

Dlrecton LIC. RAl',UL Rtl't&amp; &amp;PINDOU.

PARROQUIA O~ CHILPANCINGO, destruida por el temblor .del 16 del corriente.

Ba.30 &amp;u na.ve se r~\l~Ó el rñmer Con8rllsQ Co~titil1.~te de la n.e?úbliQa,.
PLACER Y TRABAJO.

...
Cuadro de C. Larv,.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 19 de Enero de 1302.

EL MUNDO ILUSTRADO

~l MUNDO ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO I.--NÚM. 4.

MÉXICO, ENERO 26 DE 1902.

Sub~crlpd6a mez,.suaJ /orbe•, 1 l 50
Idem, ldem. ea I• capital, ., l.:15

Gerente: UJI&amp; Rl'.Y~ &amp;PINHlA.

Dlrecton LIC. RAl',UL Rtl't&amp; &amp;PINDOU.

PARROQUIA O~ CHILPANCINGO, destruida por el temblor .del 16 del corriente.

Ba.30 &amp;u na.ve se r~\l~Ó el rñmer Con8rllsQ Co~titil1.~te de la n.e?úbliQa,.
PLACER Y TRABAJO.

...
Cuadro de C. Larv,.

�Domingo 26 de Enero de 1902.

''ZULEMA."
La audición de Zulema, poema orienta!!, letra de Rubén M. Campos y música de Ernesto Elorduy, ha sido un verdadero acontecimiento musical. Todios conocíamos á Elorduy,
gustábamos de su música fácil, inspirada, original; en todos los pianos habían resonado su
deliciosa ''Aiirem," y en todas las reuniones
de sociedad sus danzas, lánguidas ltis unru:
como las que inspiran las brisas, los celajes
y las ondas d~ü Pacífico, y bulliciiosas y juguetonas las o,tras, como las que surgen de las
esmeraldas y las espumas del Golfo.

dulantes como gasas, En su instrumenuwión,
á la que Ricardo Castro dió toques magistrales, suenan las guzlas, vibran los flautines,
redoblan los tamboriles como en las ferias musrulmaruis y en los :regocijos africanos.
Pero lo que entre todo y sobre todo impregna su música, es un fuego devorodor, una pasión, intensa y wbrasadora, una inspiración
poderooa, espontánea, desbordante, como lo
son el fuego, la pasión y lia inspiración orientales.
Ehlas mediant.e, y dejándose arr-ebaitar por
su ímpetu y devorar por su ardor, el poema de Elorduy, toca á. veces á la grandeza
épica y arranca lágrimas y sollozos. Su sensibilidad es tan exquisita y su intuición artística tan profunda, que en fue.rza de sentir y
de vivir su propia músioa, se alza á las más
altas cimas del art-e y en allas de la fantasía,
que lo eh;va á las nubes, suele codearse con los
más grandes y con los IIL.c'lS sabios.
Si me hubieran dicho que Elorduy era capaz
escribir una página Wagnerian:a,jamáslo hubiera creído, y Elorduy ha escrito, sin embargo, el admirable preiludio que precede al dúo
de amor, y que es incomprurable. Si me hubieran dicho que era cwpaz de llegar á la grandeza épica y á la intensidad pasional de Verdi, lo hubiera siempre dudado, y esto no obsta:nte, ha concebido uno de los más arrebatados y ardientes dúos de amor que pueden
darse, dúo que eri1,a los cabellos, hace correr
ed. cailosírfo por todo el m1erpo, agolpa los sollozos en el pecho y a(!aba por transportar de
ent11&amp;iasmo.
En cambio nunca dudé de que hubiera podido eooribiT esos bailab1-es tan caraoterísticos,
en que se des~ñan en sus cascadas de plata
los trinos y gorjeos de los flautines, s1Jilpioodos de chispas de diamante por los pizzica-

SR. ERNESTO ELORDUY,
Autor:de la música de "Zulema."

Eilorduy, era un estimable músico de salón, ligero, agradable, un tanto superfic"ia[,
y su reputación estaba ya hecha en nuestro
mllllido musical íntimo, por decirlo así, en el
que venía. imperando por completo, haoe ya
años, y en cl que brilliaba oomo una de los
más amenos y más fáciles. Mas que todo, ern
una especie de "divebte," de cupletista, como
hemos dado en decir, impregnado de gracia
y de chispa, poco picarezco á la verdad pero
en suma medianamente profun@ y se.ntimimtal. Acu11relista de la música, pintor de
género, á quien nadie diroutía el tailento; pero de cuyos vuelos y mnpuje podía., en suma,
dudarse, por no haberle visto recorrer órbitas
amplias y vastos horizontes.
Los e.spíritus observadcmes, habían podido, sin embargo, discernir en él, grandes cuailid&amp;les y,en sus creacionle'S ''mignonas" y aparentemente frívolas, se encontraban notables
indicios de un talento superior; y desde luego: una personailidad y un estilo. Entre los
músi,cos de su género, se destacaba por
el vigorÓ60 colorido de sus composiciones
y por el. acentuado orientalismo y acentuado
relieve de su música; pero en suma, si á la
masa del público se le hubiera dicho que era
capaz de escribir Zuil.ema, casi todo el mundo hubiera movido esooptioa.mente la cabe?Ja.
Y sin. embargo, la ha escrito, y oon ella ha
triunfado y subyugado. 'Desde luegú, tuvo el
a.cierto de hacerrse componer un poema ori.e·noo.l. Elorduy es, en efecio, nuestro músico
orientalista. Sus persona:les aficiones, la índole de su talento, y. sus dilatados viajes á los
países del Levante, lo han impregnooo de luz,
de sol y de fuego. Su música respira las tibias brisas de las costas africanas, refleja la
luz candente y cintfü1.nte de los a$tros levantinos, las cálidas fosforescenoias v las blancas espumas de aquellos mares. En sus melodías campean la lánguida onduliación de los
flexibl€S talles de la~ haya&lt;leras y de las voluptuosas danzas de las al meas; sus armonías son
rica;,. rC&gt;mo ve,:;tidunas ele sultanas, bortladas
de oro, recamadas de pedrería, flota:nt.es y on-

tt MtrNDO

EL MUNDO ILUSTRADO
y enamorada Zulema, la artista espontánea. y
vigorosa que es la señor.ita Roig, se hubiera
r.evt1lado en lo que es, como una alma apasionada y orientaJ, si le hubiera sido dable representar á la vez que cantar su papel.
Conformémonos con haberle oído; la música vale lo bastante por sí misma para consolarnos de no haber gustado de las pompas
escénicas que supone y exige y formulamos,
para concluir, un iuicio sintético del auoor
v de la obra.
• Un renacimiento musicail viene hace años
inic:iímrlose en México, y á redimirnos de
la insulsez, del trndicionalismo y del bajo espíritu de imitación que impregnó mucho
tiempo nuestro arte lírico y lo degradó. Lentamente las orugas van horadando sus capullos para valar ya mariposas, agitando sus
pintadas alas. Tres habían visto la luz y volado libres en el e.spacio, libando nécro.res de
giloria: Yillanueva, muerto casi ail nacer para el arle; Ricardo Castro y Gu.stavo Campa.
F.lo,rduy ha roto á su Vlez el capullo, y la
mariposa no es menos brillante y pintada
que las otras.

)

"Historia de nn Pierrot."
H emo.s asistido en México, por primera vez,
á uno de los espectáculos modernos más amables y sugeremes que se conocen. Es una rara
di versión, de apariencia corrient-e y tosca, que
oculta, sin embargo, un fondo de arte y de
belleza verdade:ramernte admirables. Pudiera
compararse €Sta obra de Mario Costa á una
vasija de barro, fabricada á la buena de Dios
por algún alfarero primitivo, que poco se
cuidó de la simetría y esbeltez de los contornos y de la tersura y pulimento de la arcilla.
A primera vista no parece otra cosa que el
cacharro vulgar en dtmde abreva la sal T)()CO escrupulosa de la miseria. Pero el curioso inteligente, que venciendo su repugnancia de refinado, acerque por un instante sus labios al
borde del trasto innoble, experimentará una
sorpresa encant.arlora: el vaso de mal cocida
tierra, que no bruñó ni cinceló la mano del
artífic-e, está lleno de miel, olara, dulce y fragant-e como hecha oon jugo de nardos y zumo de azu~nas.
En efecio: en la "Ilistoria de un Pierrot,"
fa música no piercle, antes bien, precisa y
reafaa su caJ."áoter vulgar y frívolo, su forma

contrar un pájaro educado,_ de esos. que volruda y descuidada. De improviso, no cabe
tejeia11
en diminutos trapecios y brincan por
duda1,lo-es una impresión rápid11 y seg~ra,aros pequeñines. Y no : era el ave del pa~1s0,
oímos esos temas de circo, esas quebrad1z1:s Y
el ave rara, la de plumas de iris y los trmos
efímeras melodías callejeras, que acompanan
inmortales.
el gesto embadurnado del ''cl?w~1'' el. salto de
1.ta música de :Mario Costa suena á cascabeave del acróbata, ó la academ1c~ figura _de
l€S que retozan sacudidos por la mano de Mola ecuestre qUJe iingidamenie sonri&lt;: á un ~mo · pero dentro de cada cascabe!l se agita,
Yisible ado1rador. El oído no se engana: es mupar; producir el ruido, una lágrima endusica de pantomima, músi~a de cristal corr:~nrecida.
.
te, mús.ica cuyas metlodias, apenas anunciaSólo en la superficie es vulgar esta msdas se adivinan como los gastados consonantes
piración. Está dentro del molde áspero y d~de una e;trofa o:rxlinaria.
.
fectuoso como la mariposa dentro de la cn)las e,cucha&lt;l, de.•pués d-e una Yem,te&lt;na
sálida j el almiba.r de la fruta dentro de la
de comp-ases, e:&lt;ta mus_i9.uilla pegatsa Y
cásc~. De la pantomima tomó el nombre y
tristona. ¡Ah! ya escuoh3::s con atenc101;1, coel estiilo · la Musa se vistió de Pierrot, se
mo atraídos, como seducidos, por no se que
blanqueó' al rostro radi8lllU:, y salió rul tablado
sutil y exquisita melancolía, que surge lenta y
.
doliC'adamcnre de la burda trama sonora, co- • á hacer piruetas y contorsiones.
Pero abajo; en la orqueista, estremecida
mo en la noche, á traYés d,e los ramajes obspor un ailiento poderoso y fecundo, cama el
curos, pasa la claridatl amba;r(na de las ~streamor todas sus ternezas, solloza el dolor tollas lejainas. rn so,plo (1e poes1a vaga y tierna
das sus quejas, vibra la col.era todas SUB desescomienza á acariciar nuestro espíritu, y una
:pei,wiones, murmura la esperanza tedas sus
onda fresca y diáfana de amor, sube poco ~
plegarias, recita la ilusión todas sus estropoco hasta el corazón y lo refaerea como SI
fas.
fue~e un divino bálsamo.
Es una música hecha de luz y ensueño;
De aJ.Jí en adelante, el hechizo cada vez
una música que despierta las memorias dorm:ís violento realiza sin esfuerzo el milagro.
midas y las tristezas aJetawarlas; una músiLa de Mario' Crn,ta, no es una conquista; es
oa sonámbula, que, á tientas, va tocand~ oon
una seducción. No nos llama para combatir
sus manos ingrávidas muchas penas íntimas,
con nosotros; no nos dice quién es; no nos promuchos desenoanios ignorados, muchos ideavoca. :No,; dioe: mi obra es triviail, es llana,
les rotos y escondidos entre la sombra de nuesfácil acC€6ible, insigniíicante; es una histotra alma.
rieta' musicada con grada infantil y sencilla,
Hay un pooo de vioo nuestra en ese peruna de esas comedias grotescas, que de visonaje de circo, en ese pálido loco amante de
llorrio en villorrio, represeman ·los sa1timbanla luna, en ese Pierrot ca:riaoontecido que se
quis enharinados, ante la atónita imbecilidad
enamora de cuanto ve: de una costurera, de
de los aldeanos. Venid á ver y á oi:r mi panun deseo, del vino que sonríe en el fondo
tomima; Pierrot y Pierrotino, gesticuJ.arán á
compás de estos preludios de mandolina con
que pretendo describir las cómicas pasionE:5
de un histrión enamorado. Burlaos un tawtico vosotros -los habituales admiradores de lo
!&gt;e'no, de esta ingenua y alegre travesura liri,
ca que con un grueso encaje de notas envuelve una contrahecha payasada. ¿ Arte? Sí, el
deforme, el bufonesco, el grueso arte que
mueYe á risa á las multitudes y les enciende el
ánimo con un intenso goce de animalidad
satisfecha.
¡ Ah, embustero hipócrita, ah, pérfido engañador, que llegas con tu fingida mansedumbre, ofreciéndonos falsas pedrerías, sedas descoloridas y d-eshilachados oropeles! ¿cómo te
:figuraste que podrías embaucarnos con tus
embustes y hacernos cómplices de tus suwroherías?
Y lo comprendemos. La mentira de Costa
es sólo un subterfugio, un inocente ocultamiento, una ingenio::a travesuTa, un hábil
juego, una coql1etería. La inspiración del
músico canta en jau.la.
Dentro de las varillas doradas, empavesadas
de moños de listones chillanites, creíamos enSR. GEN ARO ARISTI,
Tenor inbérprete de "Zulema."

del vaso, de la mucha.cha que atravÚ!sa la caHe y que bajo su cofia de espuma, va haciendo
guiños picarezcos, deil naipe que le ofrece una
fortuna, del vicio que le ofrece un placer, de
la paloma que le recuerda la libertad, del
mundo entero que le promete la dicha y que,
como siempre, no c-umple jamás su compromiso.
Cuando el blanco iluso torna COIIl la mandolina á la espalda y el desengaño en el corazón, de su.s mil y tres aventuras tontas, entonces la música habla de nuestras angustias
y nuestros desconsuelos, y brilla humedecida
y salpicada por nuestro llanto.
c·omo esfuerzo artístico, es admirable la obra
de Mario Coma. En ella solamente falta una
cosa mperior á cualqui-er música, más emocionante que cualquiera melodía, más sonora
que cualquier instrumento, más elocuente
que cualquiera malla a!Tillónica; una cosa
que no puede suplir el gesto por más exprl:'&amp;ivo que sea, ni la orquesta por más rica y
bien combinada que se le supong-a : la voz
humana.

SRITA. GUADALUPE ROIG.
Primera intérprete de "Zulema" en México.

te de los violines y coloridas por los acordes
de las arpas; como no podía dudar de que llegara á traducir fielmente y con intenso y caraclerí&amp;tico color, cantos de baya.deras y melodías de bateleras orientades, ni esas barcarolas y malagueñias que mal disimulan en la
on,du~ante languidK;z de su por,te y de su andar el origien morisco, de donde provienJEm.
A mayoT abumfamiento, Elordruy es un músico romántico, impregnado de ternuras exquisitas, á ratos, y de nostalgias melancólicas,
á veoes. TO&lt;h) esto que, cronológ'ca y topográficamente, parece disparatado, se · funde en
una unidad de belleza, de poder y de pasión
incomparables, que hacen del poema uno de
los más ardien&lt;tes é inspirados que en el
país se hayan escrito.
¡ Cómo hubiéramos querido oírlo en escena, en las decoraJCiones y con el suntuoso vestuario q:iie exige! C~mo la música de Elorduy
es esenc1&amp;lmente pas1onrul y descriptiva, exige
el .escenario a.dreuado, el movimiento la. acción dramática, que vendría á compl~tarla y
á :realzarla, Y cómo la triunfadora, la. ardiente

tLtrSTRA:bó

SR. RICARDO CASTRO,
Instrumentista de la obra de ·'Zulema."

SR. PANTALEON ARZOS,
Director de la orquesta en la audición de "Zulema."

.Culs g. lfrblna.
madode '' l Jueves de El Mu¡¡do,"

bom1ngo 26 de Enero ~

H,O~.

,PENTELICA.
Te he visto, hermosa mía, he contemplado,
sin la odiosa y avara vestidura,
las curvas de tu cuerpo sonrosado,
la noble majestad de tu escultura.
Un sol de fuego en su zenit ardía,
como ciclópea, formidable fragua,
r el aire, que abrasaba, no movía
ni la flotante túmca del agua.
La bóveda celeste se incendiaba;
y en la playa rojiza,

SR. RUBEN M. CAMPOS,
Autor del libreto de "Zulema."

mustio el ganado, con pesar pastaba
el césped y la yerba, hechos ceniza.
En los bosques vecinos,
d&gt;ormía el tigre; el ave no poblaba
la triste soledad con dulces trinos:
sólo el silencio su dolor paseaba ... !
El calor te agobió, quemó en tus venas
la noble sangre que tu tez colora,
y tu frente, que fuera de azucenas,
rojo olavel tornóse. Llegó la hora
en que Venus volvióse á ser Señora
de las hodas serenas . ...
Tu.s manos agitadas desciñeron
el jubón y el oorsé de tu cintura,
y á tus plantas cayeron
las nubes de tu blanca vestidura,
fingiendo pedestal de mármol pario
á la estatua de carne perfumada
que el divino estatuario
en sus noches de amor tuvo soñada ...
¡Oh! blanca aparición, más blanca y pura
que las eternas nieves del Sajama,
déjame que contemple tu hermosura,
y si el loco deseo mi alma inflama,
que intente dibujar, virgen ó diosa,
tu desnudez gloriosa ... !
Suelto el cabello, negro cual la pluma
del jilguero que canta en la floresta;
la ooja negra, que el "Amor'' esfuma
en arco obtuso de mortal ballesta,
sobre los negros ojos,
mejillas de arrebol y labios rojos,
que ocultan perlas en coral prendidas;
soñadora la frente, que retrata
ilusiones de amor siempre queridas;
griega nariz, que la pasión dilata;
cuello de Diana que esculpió Falguiere,
braoos robados á. la Venus Milo,
seno de virgen que ser madre quiere
y que, al hincharse en pubertad fecunda.
se agita en intranquilo,
oculto anhelo de emoc:ón profunda ...
Mas, ¡ qué veo! ¡ oh dolor!: la tibia linfa
se estremece con plácido murmullo,
y es que la diosa ó ninfa,
del divino escultor gloria y orgullo,
como la Venus griega,
lejos de mi, entre las hondas juega. .. ,

R. ~qrl• Qalvarro.

�Domingo 26 de Enero de 1902.

LA VIUDA.
lill mundo entero parecía que se desplomaba sobre "eNa" paira aplastarla. con su inmensa pesadumbre. Todo caía. arruinado de
un golpe &lt;ksquicia.do en un solo estallido;
todo se desva.nooía como miserable humareda.
dejando p or único recuero.o de la rea.lid.ad
a.dora.ble de un rastro de dolor, el su.reo profundo de una amarguísima. pena; el dolor de
una vida segada. en primavera temprana, de
un amor mUJerto en albores de sol nacient.e,
de un hogar sepultado en la. sombra, asesinado . . ... ¡ Oh, qué grande, qué tremenda
ca.ida!
No fué el gdlpe rudo, brutal, de lo inespemdo. La desgracia, se anunciaba· desde hacía ya bastant.e tioon.po, y avanzaba paso á paso, sosega.damenite, como segura de que la
victima no escaparía de su zarpa. La enfermedad hacía sus progresos ILaJturaJJ:es, apagando
un átomo de vida cada día, desorganizando
urui. fibra, matando un rayo de virilidad; ca.da nueva aurora traía para el enfermo y para
ella la seguridad de un día perdido para la
esperanza, de un paso de avance hacia la
muerte. Pero en aquella lucha de la. agonía
pro1ongada, del dolor lento que nunca. acaba de herir definitivamente, encontraba el.la
consuelos para su pena, un resto de esperanza. que la alentaba.-Que viviera. "él," fuera
como fuera, y el.la quedaba contenta. Enfermo y todo, postrado en la canna, él representaba ahlí la vida, e.l porvenir seguro, el hogar
firme en su base.
Cuando el médico, llamándola apa;iie con
misteriosa reserva, dejó caer en su alma
aquel.las fatídicas palabras: "Esto se va. ...
Es necesario prepararle. Aquí sobra el médico .... ," sintió ella que todas sus energías se
derrumbaban, y ya no tuvo ánimo más que
para ll()lrar.-No; no era el médico el que sobraba; muerto él, sobraba también ella, ¿Para qué vivir, si con él se acababa todo, su
a.mor, su casa, su dicha? . . .
Las angustias del presente traíanla á la memoria las imágenes del pasado. Mi.raba hacia
atrás y encontrábase en su vieja casa de soltera, COIIl su madr.e viuda y sus hermanas, luchando con fieras inoertidum.b1'1€6, trabajando para sostener su _dec?rosa miser~a, y_ sofümdo con el porv001r dichoso del idealismo
eterno. El camino en sombras se do.minaba
después con duloes clal"i~arl.€8, y ella realizaba
sus sueños en aauella umón de las aJmas, S3Jlltifi.ca.do por Dioo en un día, inolvida,ble. Casada no hubo ya para el.la más que santas alegrías en el 88.Il!tí.s.imo hogar de sus amores.
Era un idilio monótono, soeo, como decían
sus hermanas, pero ¡ tan tierno, tan risueño y
ta.n honrado!. . . . Ella fué para él el ídolo,

la vírgen eternamente adorada en el altar de
su aJma, él para eilla, su vida entera, su ahna,
su Dios. El intenso amor ha.bíalo borrado todo, pasado y porvenir; vivía sólo para el presente, para él, que fundía en su cariño toda
la existencia.
Llegaba luego la lucha ruda de la enfermedad, soportada por el.la oon entereza admirable, sin sentir el menor cansancio, más solícita y más cariñosa cuando mayor debía ser la
fatiga. Noches de vela interminable; días de
trajín sin tregua; horas de agudo dolor, lar-·
gas como siglos; momenix&gt;s de terror que parecían UM eternida.d. Firm.e e-.n su pu.esto,
iortaJ.oo:iila por su cariño, que lentamente se
convertía en infinita piedad para aquella pobre juventud amenazada de muerte, suiríailo
todo con vrulor heroico, sin separarse un instante del lado del enfermo, recibiendo todas las punzadas del dQllor contínuo, CO!IItplaciéndose en devorar todas las angustias d,e
BU drama, amarrada al banco de su pena, por
las ligaduras de hierro de un amor sin límites. Cada momento de aquellos era una pena
más, una nueva angustia, porque cada golpe
&amp; tos y cada quejido del enfermo parecíale
un poco de vida que se perdía, una esperanza
que se escapaba. En medio del lento martirio,
agonía de su alma, iwariciaba, sin embargo,
una esperanza, la triste esperanza de aue no
concluyera el torm-e.nto, siéndole arrebatada
la preciosa vida.
En presencia del marido, disimulaba sus
fieros temores; los ojos acostumbrados ya á
'1a hipocresia, quedábanse enjutos, y el doilor
de dentro a:iil.uía á los labios en sonrisas cariñosas, para dar valor al enfermo; para dar valor á ella, que estaba muerta de miedo. Redobla11do su heroísmo, mientras la lucha conitinuaba_ sordamente en lo hondo, le a:lentaba
con ammosas palabras, engañándole como á
un niño con mentidas esperanzas. El, agradecido, confortado por las frases de ternura sonreía tristemen_te, frunciendo con grarr{ esfuerzo l,o~ labios en una sonrisa que era una
amargmsuna mueca.
Llegó, al cabo, el supremo trance sin dolor
sin asomo de angustia. J!ué un trá;sito de l¡
vida á la _m~erte rápido, tranquilo, sin un
solo retorcum~mto, en el suspiro de un sueño
sosegado _Y duloe. :Era al amanecer, un amanecer bnllante de lozana primavera· ol~das
de luz multicolor. inva?ían el esroo'io, atropellán~ose c~o s1 ~vieran gran priesa por
conquistar el mi peno de los cieilos · las negras siluetas de las casas y los árbol~ destacábanse vigoror,as, y la tierra entera su;gía del
océano de sombras, coronada por la,s aureotl.as
de flores de su santa. inagotable fecundidad·
e1;1 el ambiente respirábase, como esencia d~
vida, el poderoso vaho de salud que se escapaba de los robust06 senoo de la madre tierra.
Todo revivía con energía indomable, en lo-

Domingo 26 de Enero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

zanos brotes, mientras fa pobre vida del enfermo se escapaba del pecho, en un sollozo de
niño, apagado, imperceptible. . . . Vióle ella
entornar los ojos y sintió que le apretaba las
manos con fuerza; después hizo el enfermo
dos hondas inspiraciones de aire, suspiró y
quedóse dulcemente dormido. No tuvo fuerzas ella. para gritar; ni una queja siquiera se
~capó de su garganta; indinada sobre él, se
quedó también dormida, agobia.da por la fatiga, vencida por la pena . .. . .

•••
El de:sperta.r fué un sacudimiento de terrible crisis nerviosa. Como imágen de una pesadilla, acudió á su memoria la figura demacrada del muerto. Con ojos de loca vió en torno suyo, pero el muerto había desaparecido;
desolada, corrió por toda la casa, buscando al
esposo, como leOIIla que busca sus cachorros,
registrando por todos los rincones, creyendo
encontrar el cadáver escondido en cualquier
resquicio; pero el pobre muerto, durmiendo
ya en la sagrada tierra, había.se perdido para
siempre. Cuando se convenció de ello, los nervios ootalil.aron en formidables convulsi.ones
que hicieron tel1l€r también . por su vida.
No se la pudo hablar en muchos días. Aprovechando un descuido, se encerró en sus habitaciones para esquivar las miradas de todos,
huyendo &amp; sus hermanas, de su madre, en la
triste compañía de su duelo. Obstinada en no
responder á ningún llamamiento, negándose
á todo, permaneció cerca de dos días sin tomar alimento, como si se condenara á morir
de hambre; all segundo día hubo que echar
la puerta abajo. Encontrándola casi exánime,
y á viva fuerza le administraron unos caldos;
después hubo necesidad de llamar al médico.
A la desesperación rabiosa de los primeros
días, suceidió el dolor tranquil.o, silencioso,
más hondo y más amargo que el dolor que
esilallaba en la locura. En inalterable quietud
vivió semanas enteras, á sotl.as, recordando las
páginas adoi-ables del idilio y las dolorosas
del drama, encontrando en ca.da cosa y en cada detalle un motivo para ahondar su pena.
Como en los días felices, entraba ella en el
cuarto del esposo para arreglarlo con amorosa
sohcitud; limpiaba los libros, los que fueron
únicos amigos del mue,rrto; arreglaba los cachivaches del escritorio y ordenaba los pape•les, como si él hubieTa de venir á ocupar su
puesto en aquella meoo, á leer en aquellos libros v á escribir con aquellas plumas. Y _el
despacho del mar.ido era. para todos santuano
que nadie osaba profanar, donde sólo ella penetraba para adorar el recuerdo del companero. y llorar á mares sobre loo objetos que él
acarició con sus ojos y con sus manos.
Eran inútiles cuantos esfuerzos se hadan
para saoarla de la triste soled.ad en que se con-

sumía poco á poco. Cariñosamente ~on.sejábanla la madre y las hermanas, l?°ruendo en
el empeño todas su ternura, pero mfructuosamente. "Es una locura hija mía . .. Te estás
matando. . . Es necesario que procures conSQllarte que te distraigas. Ya que no lo hagas
por tí' hazlo por nosotras . . . "
Todo inútil. Obstin.ábase ella en V?,VIT ~
su soledad y nada podía toroer su resiste1;1cia
pasiva. Llegaban las pa~ie_ntes~ y las a.IDI~as
á visitarla, y á nadie rec1:Ha. _.todo le era m diferente; todo le produc~a dis_gusto Y repulsión. y así, viviendo en ai.sl.arrruento absoluto,
á solas con la imágen adorada, evoca:n.~o memorias del pasado, recordando de cont:11uo el
triste amanecer de primavera q~e se~aJ.ó el
ocaso de su dicha, pasaba los dms, S1n dar
más señales de existencia que las de su ~ant?,
como si toda la vida de aquel cuerp~ sm alma se hubiese enc001trado en los OJOS para
deshaoorse en lágrilrul.s . . .
._ .
El médico lo dijo terminantemente : '·(¿~ce días más &amp; igual vida y esto se h,t concl~do . . . Procuren ustedes que saJ.ga, 9-ue se distraiga, que olvide . . . . El sol y E:1 aire son los
únicos 11emedios. Esto es sencillamente un
suicidio .. .. "
,
Ante sentencia. tan decisiva no pod1a haber ya vacilaciones. Primero in teutaron r ~ucir la volunta.d indomable por la. persuac10n,
repitiendo las palabi~as del doctor, in vocando
otras mil cons1derac1ones; :p.6f0 la tenaz ~esistencia continuaba como &amp;P tes. . . . ; Morir!
Eso quería ella. Esta?3 de sobra. en el mundo
y quería irse m~y leJOO, muy leJOS, donde no
la molest-azra nadie.
Hubo entonces necesidad de a,pelar á ;a
fuerza sin consideración alguna. Y un dia
sacáro~la de su encierro casi arrastrando, Y
entre la madre y las hermam.as p~siéronle el
traje de luto y prendiéronle el triste manto
de viuda. . . No había remedio. Era necesario salir, tomar el sol, respirar el aire. Además estaban quedando mal con todo el mundo· había que devolver visitas; la gente murm~ía de ella y hasta pondría en duda pasión tan extrema.da . ...
Ella se dejó llevar á la fuerz~, coono _si la
condujesen arrastrada; abandono el encierro
y salió con sus hermam.as. . . . _Al atrayesar un
gabinete la luna de un espeJo refleJÓ su figura entem: el cuerpo desmadejado, vestido
desgarbadame-nte, como si la ropa fuese colgada en una percha; la cabeza mal peinada,
COill las ondas en desórden; el rostro huesudo
y terroso, que parecía salido d~ un sepulcro.
Mir óse ca.usualmente en el espeJO y se encontró horrible, casi repugnante . ...
Súbitamente rea.nimáronse en su espíritu,
los instintos de mujer cuidaidosa de su belleza y volviendo atrás, echó á correr rupresura-d;mente. Tras ella corrieron las herm.ahas,
temiendo alguna locura de la viuda incoruolable · pero la tranquilidad renació momentáI1Jeam'ente . .. La ''viuda" había coori.do el puesto á la "mujer," que en un impulso de femenil coquetería flrreglaba frente al tocador, l~s
descuidadas ondas del cabello y ocultaba ha.Jo
blanco polvo el terroso color de la cara enflaquecida... . .

.Ceón ifoch.

MADRIGAL.
Rosa que mustia y ajada
miras á tierra, apenada,
vuélvete á alzar orgullosa,
pues no hay una -Jilor, ¡ oh rosa!
que junto á tí valga nada.
Porque tú que te has erguido
entre la mata de pelo
de mi dulce bien querido,
puedes decir que has tenido
un trono encima de un cielo.
Cielo incomparablmnente
más hermoso y esplendente
que el de Dios, pues el de Dios
tiene un sol unicamente
y en el tuyo ¡ brillan dos!

Jo•

DOS SONETOS.

MISTERIO
I

SU AL MA
Su a.lma era un jardín abandona.do,
en cuya exuberancia caprichosa,
á la par que del bien la húmeda rosa
florecía Ja adelfa del pecado.

Y o fuí el horticultor enamorado
de su belleza agreste y misten~;
yo transformé en dorada manpooa
al torpe buho que asolaba el prado.

Formada con luces d,e estrellas y púdicamente velada por rayos de luna, de desliza
gentil y vaporosa entre las ennegrecidas ruina2 de una alma muerta parra ,la esperanza.
Una estela lUininosa deja á su breve paso
y huyen espantadas, á refugiarse entre las
sombi'll.S, las mariposas negras de mis dolores.

•••

Yo en mis felices horas de terneza,
arranqué de sus cailles la maleza
y en ca.da verde rama colgué un nido.
Y o arroyuelos formé de linfa_ clara;
mas no logré impedir que gei:mnara.
1-.i. espontánea simiente del olvido.

SU CUERPO.
Ou.ando triste y sólo me veía,
ella acercóse á mí, llena de anhelo,
ante mis ojos desgarrando ei velo ,
que sus caru1ootes formas enoubna.
Tal cual enciende la pradere. el día,
el amor inmortal venció mi due1o,
y en mis carnes clavó su gar;ra el celo,
en la torpe ambición de hacerla mía.
Loco aspiré ,el perfume de su seno;
loco bebí en sus labios el veneno
&amp; su falsa pasión; mas el delito
era la viida de su carne impura,
y sucumbió mi férvida ternura
.
en la hoguera bestial de su apetito.
A. González Carrasco.

EUNICE.
De la Academia en el pensil frodoso,
aspirando feliz auras serenas,
discurre en abandono deleitoso
la :reina d,el Cerarnico de Atenas.
Liberta jonia de sin par cultura,
la ailegre :hlunice con razón se uia.na
ail. ver cómo reiailza su hermosura
la prestigiosa eduieación lesbiana..
Saio la doctrinó, Safo la hizo
señuelo de la mente y de la vista,
ser enloquecedor á. cuyo hoohizo
no hay efebo ni anciano que resista.
Acompáñail.a Efipo, aquel v.alient.e
doríforo de riza cabellera
que conquistó el pentapio noblemente
venciendo al gimnasio en ai carrera.
Conocióla una tarde en que tañía
con gracia sin igual kelis sonora,
bajo el rojo velamen que lucía
largo trirreme de encorvada prora.
La juventud de Atenas agitaba
ramas de mirto en graito clamoreo,
mientr-as la nave hermosa se allejaiba
de los marmóreos muros del Pireo.
Iba llevando á Chipre la rienroe
turba de peregrinos bu!l.liciosa,
que ansiaba prosternarse reverente
de los amores anile la alba diosa.
FA la vió doolizándose ligera
por el ático mar, absorto y mudo,
y desde entonces de la blonda hetera
la dulce imagEn ahuyentar no puedo.
Porque su amor con el desdén no anuble
y al fin se muestre á su anhelar propicia,
Efipo entrega á la beldad voluble
el rico istmión que oon afán codicia.
Helios llega á su ocaso. EstaJla un beso,
nuncio probable de venturas hondas,
y ríe con erótico embeleso
un fa.uno que aparece entre las frondas.
Manuel A. San J uan.

Son sus O'jos de un encanto indefinible, sombreados por pequeñas manchas que los circundan: sus pupilas recuerdan ese ligero tinte verdinegro que colora al firmamento cuando descendiendo el wl á su ocaso, empieza á dibujarse en lontananza la hora. creprucular : sus pestañas son largas y sedosas : sus
miradas semejan relámpagos que rasgan el seIl'o de la nube tempestuosa, 6 rayo de luna
que besa dulcemente el rostro de virgen soñadora . ..
Un capullo entreabierto y ,en cuyos pétalos
a~ brillan las gotas del rocío; un era.ter, a1go
que condena; al~o que infunde es~rauza,tail
es su boca: ablSIIlo sin iond'O de dueloa y
miserias, cima deslumbradOT'a que acerca á
los espacios infinitos. . ... .
_ Cai~a flotante de delga.dos hilos de oro;
mestncable_ red en donde yacen prendida,., locas y trev1das esperanzas; piélago inmenHo en donde los hacecillos luminosos se quiebran, se bifucan ó se pierden; tal es su cabellera : manto sedoso y ondulante qu.e cubre
apenas las formas de virgen soñadora, . .

•••
; .. Líneas de incomparable pureza .. . ;
!11onstruo que debora cerebros y existencias... .
'ñait lux'' en donde la hum.anidad se pierd~ se extruj_a y se -consume .. .. . ; la eterruda.d en el instante . . . ; la creación dentro
del lodo ... . . ; locura .. . . .

II
Incógnita VIaJera de otros mundos ¿ qué
buscas en mi alma .. .. ?
'
A doquiera que tus miradas se dirijan encontrarán desolación y ruinas;. . . pedazos de
esperanzas . .. . , tedio, tristeza maldicio-

nes ... .. !

'

Nada ha quedado en mí de lo que en otro
ti;mpo . ambicionaba: en al pasad'.o, cenizas
aun oahentes por el recuerdo . . . . en el porvenir el fantasma siniestro de la' duda . ...•
¡ d~ la nada .. .. 1

•••
Incógnita viajera de otros mundos, ¿ qué
quieres tú de mí . . .. ? ¿ Qué buscas en mi
alma . . . .. ?
Agustl n Monterde.

DESDE EL TENDIDO.
Prende cárden'O sol sus flecos de oro
en los ternos de luz de los toreros
y . deja tm
mantillas y sombre;os,
mzado maúiz multicoloro.

!as

Al toque agudo del clarín sonoro
abren sus negras b~as los chiqueros,
y ya, garr'OOha en ristre los piqueros,
salta á la arena el arrogante toro.
Y comienza la lucha de la fiera
que el_ castigo ail sentir ,se desespera.
Y _embiste, y brama, y con furor se agita;
Illlentras el pueblo, en incesante broma,
c~o en los tiempos de la antigua Roma,
ebno de gozo y de entusiasmo grita.
Salvador Gut/ér rez 1111/era.

�Domingo 26 de Enero de 190! .

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO I LUST RADO

Los marinos del "Sz~hetJar:"

El "Szighetvar" anclado en Veracrnz.

te ca.ñcxo.es del cruooro, funcioniaron durante
los ejercicios, y tanto los oficiales como los
sirvientes de las piezas, demostraron destr.e-

La Comisión Militar .Mexicana á bordo del "Szighetvar."

za y conocimiento poco comunes en el maniej o de ellas.
A bordo de un carro especial del Mexicano, emprendieron su viaje el 16,
los distingui.d.oo h uéspedes.
Los varios pa.isajes del camino, reputado como el más
pintoresco de la República
produjeron la más gr.i.ta
impresión á los marin0s. A
Buenavista, estuvieron á recibi:r'1os poo: la tarde, los
señores Barón de Kaska,
Dr. Isidro Glu-ck, J osé Sanesching, y varios otros
mr€!1Ilbros de la colonia. El
señor Genera,I Francisco A.
Vélez Comandante Militar
de la Pla2a, y algunos ,Jefes de adta graduación en el
ejército, esmvie:-,lll en la
estación á d!l.r la bienvenida á los tripulantes
Además deil Comandante, Sr. Proprotnik.
c~b~1Mero· muy correcto, y marino notable,
vm1eron á la ca.p ital los siguientes individu~

Ayudante Brano,n, Francisco Pruschen, Dr.
Estanislau Burczinsky, Tenientes: 1\faximiliano Seltz, Marimiliallo Korb, Adolfo Potocnik, Edler von Lang, J&lt;"riederich Paugger,
Ingeniero Maquinista Franz Coci-ancig.
Cadetes : Bro:liin, Halm von Hrulmenbook,
Víotor Skublies de Pasenyo, .Alfredo V essel
C!lll1los Edier von Unosovski, Eugenio Tausch
y Barón Heine Geldern.

Las reformas anunciadas
Después de nueve año.s de vida con que
cuenta este semanario, y en los cuades se
ha estudiado con gran interés el gusto é inclinaciones de sus lectores, nos partec,e tener
muy indicadas las reformas que Llevaremos
á cabo desde el mes entrante.

Y alargando un poco este discurso, y cincelando con cuidado los arabescos retóricos, ya
puede buscarse coyuntura para finalizar, eso
si, porque es de cartel y exigido por el uso,
con estia frase chusca y gastada en fuerza de
IIIB.nosoos, como las monedas : ¡ El rey ha muerto, viva el Rey 1

"LOS M:ISEBABL.ES"
Con este número se reparte le p,enúltima en-

REGALO DF U# TOMO OUl#CE#AL

Desde el mes entrante, se repartirá -entre
los abona.dos aJ MUNDO ILUSTRADO y
CADA QUINCE DIAS, un tomo OOIIl1pleto
y encuadcrna,do, con ilustn:aciones. Así se
habrán reunido al fin del año, veinticuatro
tomos, cuyo vailor en librería exoede con seguridad al precio de la suscrición á n uestro
~ari_o.
Comenzaremos en la próXlma qumcena, con la colección de novelas ~ f &lt;mson_ du T.errail, ofreciendo que
por Illllgun motivo, la dejaremos trunca.
En Febrero se reparlirán "La Herencia
Misteriosa" y "Sor Luisa ó La Hermana de
la Oa.rida,d," en 11arzo, ''El Club dt' los Explotadores" "Turqlli:!63. la Peca,dora" y así sucesivamente.

La s ección para las Damas

Sobre la cubierta del "Szighetvar.'•

•••

PARA ESTE PERIODICO.

trega del penúltimo tomo, y lo que falta para
concluír la oh:ra, será repartido en cuadernos de_ á 32 páginas cada mes, excepto el_ finaJ. del tomo, que se repartirá con el
P;óxi:110 númer.o. Dicho reparto, corumi.tu!i.ra una verdaidera prima de compromiso y
se haoe por no dejar trunca la obra c o ~da; pu~ ~ cambiar la organización en nuestro p1mód1co, _n~ proponemos seguir aumentando la biblioteca de nuestros abona.dos,
p,ero no y~ ?ºn o~ras que por costosas, requieren larguuumo tiempo para su conclusión.

Sei:3- ampliada y se mejorará notablemente,
lo nusmo que otras secciones del periódico,
pues estamos preparados para haoer un gran
esfuerzo, con el objeto éoo halagar á nilllstros
suscritores.

de Enero de 1902.

con las ramas tensasydesnudas,pintada.al "estufino" sobre la franjacon tonodesepiadel horizonte ;~[a rugosacrestería, enrredadas y flotantes, á modo de girones de velos gris.es, anchas cintas de niebla, y, encima de todo ello,
un cielo de tinte indefinible, falto de luz y
carga,do de nublazones. Oon esto, y con decir
que el viejo Neva en el bolsón mill.,ares de
esperanzas y des.engaños, de sucesos tristes y
de ilusiones muertas, ya está el bro:?to del
primer cuad,ro trazado con pinceladas enérgisas exóticas y raras, cuadra poco con las vuldiría cierto amigo mío que, amant.e de las cosas exóticas y raras, poco á poco con las vulgaridades y lugar.es comunes. Para el segundo
cuadro, ya tiene que ser düerente la "factura," y empkarse un prooedimiento distinto,
y hasta si se quiere, antitético, bien que quizá
en esta pintura hayan de usars.e oolo.res emplearlos con más frecuencia, y líneas qwe requieran menos ejecución y :maestría en el
artista. Hay que tramr, con ''brooha gorda" para que dé el efecto buscado, á un joven rubio, imberbe, sonriente, en cuyos atavíos luzcan los áureos bo:rcla.dos, los reflejos
de las piedrr-as preciosas y los cambiantes de
seda. Adelánitase á pasos lentos, y con aire de nobleza distinguida, por un parisa.je invarnal, p,ero lleno de toques d,e luz y de suaves
dlaridades celestes. A este personaje se encara el poeta escritor, y en deprecación aca,démioo, ruégale, en nombre de los tristes, de
los desconsolarlos, de los buenos, que desate
los cordones de su escaroeJa de púrpura, y derrame á manos llenas las horas felices y los
dichosos presentes durante su reinado.

VISITA A LA CAPITAL.
En los primeros días del corriente, ancló
en Veracruz el Crucero "Szighetvar,'' uno de
los mejores buques de la escua,dra austriaca.
La. noticia de que el ComandaDJte y Oficiales de la tripulación visitaría:n la capifa1
tras una corta estancia en el puerto, fué recibida por la colonia austro-húngara con el mayoo: entusiasmo. Los miembros más prominentes, orgaruzaron en honor de loo maTinos, una serie de festejos, qu,e como el banquete y el baile en el Oasinlo Memán, fueron
la nota saJiente de la pasada srema.na.
Jill. crucero, que trae una misión simpática
á las aguas de México, por ser de paz y confrnitemidoo., es uno de los más modernos de
la flota austriaca. Fué construído en los Astilleros de P o.la, de donde salió el 29 de Noviembre dieíl. año. pasado, para harer su viaje
de prueba.
El buque desplaza dos mil trescientas toruj]adas, está dota.do con veinte cañones, y
811 t ripulación es de trescientoe diecimreve
hombres.
En presencia de una comisión mexicana,
que presidía el señor Brigadier José Maria
Pérez y que nombró la &amp;c:reitaría de Guer ra, se -rerificruron el 15, en Vera.cruz, ejercicios de fuego, muy notables. Loo w.in-

Domingo 26

¡ Y tan satisfechos que se quedan los ''buenos burgueses" !

Señorita Isabel Murúa.
de premios y en los discursos de fiestas cívicas.

LAS CRÓNICAS DE ENERO.
.Fin y principio de año : he aquí una oportunidad no desaprovecha,da jamás por ga,cetiHeros y cronistas.
Estos últimos, sobre ibdo, se la dan de
filósofos con sus puntas y ribetes de poetas
y en gram.des tiradas líricas, despiden el año
que se extingue y saludan al que llega, no
sin lanzar graves cargos al que deja el puesto,
y entonar hosanas y deshaoerse en cumplidos
para el que sienta sus 1'€2iles un instante después de las doce de la noche del 31 de Diciembre.
La retórica d,e estas piezas, (¡ buenas piezas!) literarias, no ha cambiado de mucho
t iempo atrás, y mucho me temo que no haya
esperainza alguna de trarufon:nación en ella,
asi como tampoco la hay en los brin&lt;lis políticos, en las revistas de teatros, en los versos

El añejo y usa.dísimo molde no ha cambiado, y la rereta para "oofeccionar'' esta el.a.se
de lllrtículos joco-serios, es traída y lilevada
por cuantos mozalvetes andan por ahí en las
librerías y redacciones, echándosela de escritores y periodistas sin permiso de la gramática, del sentido común y hasta de sus respectivas familias.
Ya sabe bien el que sobre. tan arduo y trasoend:entad. asunto va á exprimir el magín para
Menar una ó dos columnas de periódico, 1ue,
ante todo, debe personificar el año que terminia, en un vejete agrio, barbudo, mal encarado
y andmjoso, que con tosco bordón y .raída
y pesada bolsa de viaje sobre las espaldas, baja por la tortuosa cuesta de la montaña, holiando la rueve con pies desnudos, entumecidos y nudooos.

El fondo en que debe eneua,drar Ja figura,
tiene que ser triste : un campo árido, embl.mquecido por el hielo y esmaltado por el oro
viejo de las hojas secas-persistentes vestigios
del colorido Otoño-una veintena de troncos

X.

Y. 3 .

E N LUTADA.'
Pareces una virgen doilorida
De suave y meláneoliea. hermosUTa,
Y llevas en tu frente la tristura
de todos los qtre sufren en la vida.
¡Oh! divina sonámbula! Vencida
Por tenaz y constante desventUl'a,
Pareces una virgen dolorida
De suave y melancólica hermosura.
Con tu negra y doliente vestidura
Caminas por la selva obscurecida,
·
Y en medio del silencio y la pavura,
Por tu rostro de pálida blancura,
Pareces una virge,n dolorida.
P e d ro R. Zavala.

'

�Domingo 26 de Enero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

~es tem6lcres en Suerrerc.
Por la información que han publicarlo nuestros diarios en los últimos días, cou respecto
á los temblores ocurridoo la tarde de: lli del
corriente en una extensa zona del país, habrán visto los looto:res de "El Mundo Ilustrado" las propo.rciones que alcanzó el ienómeno en la histórica ciudad de Chilpancingo,
y en algunos otros puntos del Estado de Guerrero.
Las primeras noticias, difundidas por la

tos de la catástrofe, de los m01Tadores de aquellas comarcas, fu.é indescriptible: los edificios,
al derrumbarse, sepultaban aquí á una madre; aillá el artesano entregado á su tarea;
en el templo, á los que con sus plegarias demandaban el pan de cada día. Enmedio de la
confusión espantosa, del estruendo, las familias corrían á refugiarse á los campos vecinos, mientras un grupo de hombres arma.dos
con zapapicos y aza&lt;lones removía:n. los escom-

prensa con la vclocida.d del rayo, y ratificadas
en su mayor parte, después, por despachos
:particulares, y por telegramas del enviado de
"El Imparcial," produjeron como era de ~perarse, profunda sensación en todos los círculos sociales. El Observatorio MetoorOtl.ógico,
se vió luego invadido por una multitud ansiosa de noticias, y no fué sino después de algunos días, cuando comenzó á calmarse la excitación.

bros, para desenterrar á los infelices que habían quedado bajo ellos sepuJ.tados.
Cuanto aceirca del desastre han dicho los
diarios de la capital, resulta pálido, si se le
compll!l'a con el estado en que se encuentran
en estos momentos, Chilpancingo, Iguala,
Ta.xco, Tepecoo.cuilco, Chilapa, y otras poblaciones.
En· Chilpancingo, se celebraba el 16, eil pri-

bitó el Benemérito J uárez; pero en ésta no
se registran sino ligeros desperfectos.
El cuartel del H Batallón quedó reducido
á escombros y la tropa, provisionalmente, fué
á alojarse á una finca de la calle Nacional. La
estatua de Don Nicolás Bravo, que se levantaba en la plaza principal, sobre una columna
ele cantería, de seis metros, cayó incrustándose en el pavimento de la glorieta.

•••

Barrio de la estación del Ferrocarril, en Jojutla,
casi destrnida.

Estatua del General Nicoh!.s Bravo, derribada por el temblor,

mer aniversario de la toma de posesión del
señor Gobernador Mora, y momentos antes
de que ocurriera al fenómeno, recibía el funcionario en su despacho, las felicitaciones de
los representantes de los dist:rritos. Del Palacio
de Gobierno, sólo quedaron útil€8 algunas piezas del departamento de la Secretaría y del
Conserje; pues lo demás que no se derrumbó,
quedó á tal grado averiado, que amenaza desplomarse de un momento á otro.
La Es'C'Uela Normal de Profesoras y la Escuela oficial de niños, sufrieron tarrnbién averías de con$ideTación. La primera fué un bonito edificio. Cuando ocurrió el sini,estro, los
niños, Je la segunda, safü!ron á un jardín donde practican sus ejercicios militaxes, para ponerse á salvo.
En cuanto aJ Colegio Profesional y Normall. del Estado, está próximo á clausurarse,
debido á que por el derrumbe de algun-as paredes y las cuarteaduras de otras, está inhabitable. El Director y el Se.cretario del establecimiento, estuvieron á punto de perecer.
A hacer más triste el ou.adro que ofrecía
Chilpancingo, al o&gt;bscurecer contribuyó la
falta de alumbrado, debida á que con el temblor la maquinaria de luz eléctrica quedó inservible. Las calles, por la noche, presentaban un aspecto aterradcxr.
De las fincas históricas que se conservan
en Chilpancingo, la d·e Morelos, sufrió pocos
desperlectos; pero la del General Bravo, resultó muy averiada. En la primera, se firmó
la doolaración de la Independencia Nacional,
eil 6 de Noviembre de 1813. Hay en la capital
de Guerrero, otra casa histórica: la que ha-

•••

La intensidad del fenómeno, causó, además,
otra multitud de perjuicios, cuya enumeración no cabe en los límites de nuestro semanario. Algunas fincas particulares, quedaron
convertidas en montones de escombros y otras
amenazan venir por tierra.
Las familias, como dijimos antes, salieron
al campo, temerosas de que volviera á sentirse
el fenómeno, y algunas han plantado allí sus
tiendas, resistiéndose á volver á la oiudrud.
En los suburbios, se han instalado la mayor
parte de las oficinas públicas, y para no entorpecer los asuntos de Gobierno, se improvisó un jacalón de madera y zacate, que sirve
de despacho al señor Mora.

•••
Existe en la capital de Guerrero, un templo
de construcción muy antigua, ligado íntima~
mente con u_na ~e las páginas más gloriosas
de nuestra, historia. Ha.ce algunos años, el párroco trato de reformarlo, y hasta llegó á colectarse una buena cantidad de dinero; pero
se levantó entonces una ruda oposición y hubo de limitarse el sacerdote á la reco~rucción de una torre caída á consecuencia de un
temblor, hace varios años.
El templo á que nos referimos es la Parroquia, sitio en que se reunieron' los individ~os de la junta de Zitácuaro, con otroo pat:iotas, para formar el primer Congreso Constituyente, uno de los más preciados lauros ele
Don José María Morelos.
Los restos del General Bravo y de su esposa, se encuentran sepultados al pie de uno
de los altares. El templo está también vinculado con otros hechos salientes de la historia y se le_ considera como una reliquia de
eque~los tiempos en que los insurgentes, perseguidos por todas partes, sin recursos mantenían J?alpi~ante en el corazón del p~eblo, el
amor a la libertad y á la patria.
En la Parroquia existe también un objeto
histórico, de valía: es una campami. fundida.
á principios del siglo pasado. Esta campam.a
fué la que llamaba á congregarse en aquel recinto, á los miembros del pTimer Congreso
Constituyente.

Palacio del Gobierno en Chilpanci.ngo, destruido en su totalidad,

Este lugar, decimos, fué también sacudido
por el terremoto : sus paredes se ouartearon,
dos de sus bóvedas cayeron á tierra, con estruendo, y otras hay, que cruzadas por grietas enormes, vendrán también por tierra. La
historia sufre una gran pérdida.

población más de seiscientas casas inhabitables, á consecuencia de los desperfectos ocurridos en ellas y causados por el temblor. Las
pérdidas sufridas se calculan en más de tresoientos mil pesos.

•••
El empeño del señor Gobernador Mora, por
aicorrer al auxilio ele las víctimas, ha hecho
que éstas encuentren, si cabe, un lenitivo á
su infortunio. Personalmente ha reoorrido la
ciudad, el funcionario, distribuyendo cantidades en numerario entre las famriJ.ias necesitadas, y dando alojamiento seguro á los infe1:ices que en un momento quedaron sin hogar.
La filantropía particuilar ha puesto asimismo
en juego, todos sus recul'SOS, y aun de las poblaciones lejanas, se remiten sUJilas que las autoridades se encargan de distribuir á los pobres.
Para que nuestros leotores tengan una idea
de lo que el fenómeno del 16 significa para la
capital de Guerrero, diremos qoo hay en la

El centro del t.errible fenómeno, sin precedente en Chilpancingo, fué según datos
de la oficina Meteorológica, el Estado de Guerrero. En la carta de la República, señaladas
con curvas cerradas, se ven cuatro zonas: la
primera, que comprende eil territorio mencionado, donde el temblor se hizo sentir con
mayor intensidad; la segunda, donde se sintió
muy fuerte; la tercera, donde la intensida&lt;l
fué un poco menor, y la cuarta, donde el fenómeno fué débil. Las últimas curvas comprenden parte de los Estados de Moreil.os, México, Michoacán, Colima, Guanajuato, Querétaro, Distrito Federal, Hidalgo Jailisco, y Oaxaca.
El 17 vOilvió á sentirse el temblor en la
capital, en Tuxtla Gutiérrez y en Tehuantepec, repitiendo en este último punto el 18,
y en Chilpancingo el 19 y el 22.

Patio del hotel de Iguala, destruido por completo.

•••
En ningu.na de las zonas que abarca el plano formado por el Observatorio, causó el fenómeno destrozos y consternación tan grandes
como en Guerrero, donde ciudades entregadas
en plana paz, á una laboc de progr-eso y de
oTden, han visto en ruinas sus más preciados
edificios; destruidos sus templos, y rotas, por
tierra, sus estátuas; toda una suma de actividad y de trabajo incesantes.
El pánico que se apoderó en los momen-

Domingo 26 de Enero de 1902.

Casa del General Bravo, en Cbilpancingo, deteriorada por completo.

Parroquia de Iguala. [Se destruyeron sus torres.]

Sin alcanzar las proporciones á que llegó
en Chilpancingo el desastre, en otros puntos
d~l Estado, como decíamos, se lamentan pérdidas de más ó menos consideración y que
sól-0 podrán repararse á costa de nuev~ y contínuos esfuerzos.
Los relegramais anuncian que €n algunas p0bl11Ciones, el pánico llegó á S'U más alto grarlo.
En Iguala, además de un portal y la escuela
de niños, se denumbaron las torres del templo Parroquial, que se enouentra en la pintoresca plaza de los Tallllarindos. Como se verá
por nuestro grabado, las torres eran de construcción ~ moderna que el resto del templo, y. constituían _un bonito ornato para la
pobla.c1ón. La Ha01.~n~a de Atlixtoc, propiedad del General Fnsb1e, que iba á ser inaugura.da al día s.iguiente, sufrió grav€S averías,
sobre todo en la capilla, cuya cúpula se derrumbó por efecto de la sacudida.
Otr~ ta:1-to puedie decirs,e de Clúrlapa, donde
se registro el despJome de las torres de San
José y San l!'ra~cisco, sepultando bajo las ruinas á un estudiante y á una señora. Se derrumbaron también loo po.rtaJ.es y multitud de
fincas.
En Tupecoacuilco y en Copanatoyac las
casas del Ayuntamiento, son hoy moi::tones
de escombros. El templo de esta última pobl~.

�EL :MUNDO !LUS'l'RADO

Domingo 26 de Enero d.e 19ó2.

Domingo 26 de Enero de 1002.

EL MUNDO ILUSTRADO

ron a!lgunos derrumbes en las montañas, de
cmya.s cimas se desprendieron grandes rocas,
que se precipitaban sobre los valle.s y los barrancos.
En algunos puntos, las aguas del río Mezcala, salieron de su cauce, damamándose por las
riberas, y en otros lugares, los campesinos tuvieron ocasión de observar un curioso fenómeno : el alumbramieruto de corrientes de
agua subterráneas, debido á Jas grietas que
se abrieron en el terreno.
El camino de Iguala á Chilpanóngo, quedó
cubierto de predra.s, árboles arrancados de
cuajo por el temblor, etc. El cuadro que
ofrece toda la coma.rea es desgarrador.

cCas demolicioqes en j'lléxico.
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Interior de la Parroquia.

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Sexta calle de Rea.

ción y la Escuela de Niños, a.sí como otras fincas, quedaron también reducidas á polvo.
Zumpango y Coatepec sufrieron grandes
averías. En eJ primero se derrumbó la escuela, resu:l.hl.ndo lesionadas la. DirootOTa y
ailgunas alumnas.
Una veroadera coincidencia c001tribuyó á
que Zumpango quedara casi totalmente destruido; P U€S en los momentos en que el seísmo se dejaba sentir con más fuerza, y cuando
sus habitantes salían en ma;;-a, en busca de
lugru·es seguros para. alojan:;e, se declaró un terrible incendio en una choza, que no tardó
en propagal.'f'e á los jaca,les cercanos y á aJgu n11s de las casiias que quedaban en piie.
Durante el fenómeno seísmico, se registra-

Aspecto de la demolición de la manzana donde se encontraba el templo de Santa Isabel,

EL TEMPLO DE SANTA ISABEL.
Damos en esta plana una fotografía del
camp o, lleno ahora de escombros, en que se
levantará el futuro edificio del Teaitro Na,.
cionaJ.
Toda una manzana, de las dos que adquirió
nuestro Gobierno para demolerlas y erigir
en su lugar el Teatro, ha sido derribada : vigas, vidrieras, capiteles rotos; masas informes;
es lo único que sobrevive á esa. labor lenta,
¡xaro destructora, de la. pica. En confuso des-

orden, operarios cubiertos de polvo, y carros
que orujen al peso de su carga de escombros,
cruzan en todas direcciones el campo· . . . Dentro de breves días no quedará de aquel hacina.miento de casas que todos conocimos, ni la
huella más leve !
Con la demolición de esa manzana, ha desaparecido para. siempre un viejo templo, el de
Santa Isabel; una de aquellas construcciones,
valga la frase de nuestros abuelos, hechas para toda la vida : recilllto de{,tinado, primero
01l culto religioso y d€Spués á necesiid.ades de
la vida comercial ordinaria.

Sa.nta. I sabel, como casi todos los templos
antiguos, estaba consagrado por tradiciones y
anécdotas y quizás, su desatparó.ción, para ailgunos, coneiñtuya una pérdida irreparable.
Nosotros quisimos guardar, del viejo templo, una impresión fotográfica para ofrecerla
á nuestros 1€-clores: -es la última faja de sus
muros, en los momentos en que va á desploma,rse. Y creemos que nuestros abonados
la verán con gusto, porque las aceras del frente de Sta.. I sabel y la esquina de S. Francisco,
estaban en ese instante llenas de espectadores.

QUERELLABAN LAS FLORES......!
Y así rimó sus quejas el lirio: Estoy muy triste
poirque este blanco traje con que el señor me viste,
no ee el más eucarístico ni el más inmaculado:
He visto algo más blanco !
Y el mirto enardecido, temblando de coraje
me dájo : Ya la púrpura. sangrienta de mi traje
ha sido superada por otra.; estoy celoso :
Yo he vieto allgo más rojo.
Crispando sus a-rterias la. viuda pasionaria.
gemía: No es tan negra mi ropa fune-raria.!
Y tengo mucha envidia, y tengo muc,hoo celos
porque hay algo más negro.
Y la magnOilia histérica, que lenta se consume,
l'lomba la derrota de su gen,til perfume,
diiciendo: Ya no impera la esencia de mi oolos,
Hay algo q11e es más suave !
¡ Oh pobres derrotadas! Depongan sus agravios
que mi sultana pasa, y ell. roio de sus labios,
la sorrnbTa de sus ojos, su aliento v su blancura.
son siempre más hermosos oue todas vuestras túnicas!

Aspecto de las bóved.;;, ele la Parroquia.

Cnsa Municipal de Tenango del Río, completamente
destruida.

...

~

Con detailoo tan sensibles como los que hemos transcrito, podríamos lJena;r nuestras
columnas; que tantos son los sucesoo lrumentahles de que fué víctima. el Estado Suriano,
y tan dolorosas las escenas que se desarrollaron en los momentos angustiosos de la catástrofe. Cuentan los ancianos de Chilpancingo, que no tienen memo.ria de sini,estro semejante, y que n'UilCa, por efecto de un temhl.or, ha.bían pre...&lt;&gt;enciado el espectáculo que
hoy ofrece la. ciudad de los Bravos.

Mucho ha perdido Ohilpancingo á consecuencia del terrible fenómeno, y mucho pierden también las pequeñas pohlacionles que
han visto desmorona¡rge las chozas de sus moradores, sus escuelas y sus templos; pero ese
carácter batallad{ll}' de sus hijos, tanto en la
guerra como en la paz, hará, no lo dudamos,

JOBE F. ELIZONDO•

•••••

TRÉMOLO.

Estarlo en que quedó la e~tatua del Gral. Bravo.

Palacio Municipal de Cbilpancingo, con notables desperfectos.....::l

que la reconstrucción de lo perdido sea pronto un hecho ha:lagador, para bien de aquellas
oomarcas dignas por sus antecedentee, del
más a,lto grado de prosperidad y de progreso,

La caida del último pilar.
Instantánea de ''El Mundo Ilustr1&lt;do."

D11ro, duro, duro, cual martillos en la fragua,
Los dedos crispados arrancan notas vibrantes
One suenan y men11n cual cayendo chorros de agua
Baio frondas blondas en las ondas incesantes.
Zumban y Ti tumban las notas graves del piano
Cual ck·lón que emerge de profunrl.a catacumba
~
'
-1 en roncos y broncos acentos habla el arcano
Con són seco y hueco como el eco de una tnmba.
Gárrulas, ligeras, cantan las notas centrales
I ,a canción perenne ele misteriosas ternura,:,
Y hablan, hablan, hablan con sus fáciles vocales
Hasta que se pierden en extrañas tessituras.
Entonoo, repican cual divinas campanitas
Las tiplei,-las niñas que aman los gráciles trinos- '
Y ríen )' trinan cual guijas que tienen citas
En límpidas linfas de murmullos ar¡rentinos.
Y fü\1 triunfa el trémolo. retreteante catara.ta
Como tiroteo fiero, frágil, raudo, seco;
Y el trémolo artista que los trémolos desata
T rema en las muñecas sus falanges de muñeco.
/IIIANUEL M . BERMEJO

�Domingo 26 de Enero ele 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

[L MUNDO ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO 1.--NÚM. 5.

MÉXICO, FEBRERO 2 DE 1902.

Subscripción au:,uual forli.nea,

S1

Gerente: LUI&amp; Rtl'l'.5 &amp;PINDOLA.

Director; LIC. RAf'AlL Rtl'l&amp; &amp;PINDOLA.

P~RFUME D~ INYl~RNO,

60

Idt:m. ldem. en la c-.plts.1, ,. 1.25

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 26 de Enero ele 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

[L MUNDO ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO 1.--NÚM. 5.

MÉXICO, FEBRERO 2 DE 1902.

Subscripción au:,uual forli.nea,

S1

Gerente: LUI&amp; Rtl'l'.5 &amp;PINDOLA.

Director; LIC. RAf'AlL Rtl'l&amp; &amp;PINDOLA.

P~RFUME D~ INYl~RNO,

60

Idt:m. ldem. en la c-.plts.1, ,. 1.25

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 2 de Febrero de 1902.

UN ALTO DE ASHAVERUS.
(Traducciones espeoiale@..,de "El Mundo Iluatrado.")
Era el día lo. de Enero, el cielo en calma,
terso; parecía de plata mate. Un planeta brillaba: Júpiter, el que no se extingue antes de los
fríos del alba. Llegó el tiempo de que se apagase. Lentamente, por el Este, del lado de París, ascendía un resplandor de luz rosa y malva. Después al nivel del camino blanqueado
por la nieve, aparecía u,na pequeña esfera de
oro.
-El Sol, murmuró Ashaverus tiritando.
Un pajarillo de larga cola emprendió el vuelo. Y con voz melancólica, extraña, arcáica,
Ashaverus repitió:
-El Sol.
Sacó luego esta consecuencia:
-Son las siete y cincuenta y oois minutos.
¡Pobre del viejo Judío Errante! Nunca había tenido relox, pero estaba acostumbrado á
reconocer los fenómenos que sucedían en el firmamento, y en ellos sabía leer perfectamente
la hora.
No se equivocó cuando dijo que eran las
ocho menos cuatro minutos. Luego abrió desmesuradamente loo ojos y la boca, y arrojó un
hondo suspiro.
Era natural; había caminado toda la noche,
y caminaba desde hacía tantos y tantos siglos,
que estaba verdaderamente cansado del largo,
del sempiterno camino. Aquel suspiro delataba mil y mil años de lasitud.
Pero aquella mañana el milenario vagabundo no estaba solamente agotado por la fatiga,
también se sentía transido de frío y acosado
por una hambre atroz. En Saint-Germain, en
Laye, en Croissy, en Malmaison, en Suresnes,
por todo eso que acababa de atravesar penosamente, no había podido comprar algo que comer, porque las tiendas estaban cerradas Y
hasta ·10s mozos de las tahonas dormían. Y
ahora, desde el Bosque de Boulogne, el Judío
Errante se enoaminaba hácia París, que el sol,
como un puñado de oro, perecía señalar allá
detrás de los árboles cubiertos de nieve.
Muy bonitos eran aquellos árboles, y tenían
algo de cómico. Algunos, en su blancura parecían pierrot ó muchachas que iban de boda,
de otros se hubiera dicho que tiritaban en camisa. Las altas ra:mazonoes cubiertas de copos
recordaban los gorros de algodón; la nieve que
pendía se antojaba flotante barba de anciB.llO
graciosamente pensativo. Pero con la nariz
amoratada como una berengena, el estómago
vacío, los piés deformes por el frío de la nieve y las correrías inmemoriales, Ashaverus no
tenía humor para divertirse con aquellos fantasmas blancos. Con la cabeza inclina.da, caminaba viendo únicamente sus pobres piernas
que no tenían reposo entre aquella agua congelada; de vez en cuando estornudaba á la antigua usanza.
-¡Atchil Brr .... brr ... ¡Por mis deseos!
Sus deseos, su triple deseo: comer, calentarse y descansar. Probablemente comería aun
cuando fuese un poco tarde; quizá el sol de
medio día le diese calor; pero descansar ....
¡Oh! no, descansar, nunca. No había conocido,
no conocería jamás la dulzura del reposo, el
goce de la inmovilidad. Lanzó un nuevo suspiro arcaico; después levantó la cabeza.
Precisamente llegaba á la puerta de la Muette, y aapirando el aire, pereibió olor de vian-

Domingo 2 de Febrero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

das. Se le exitó de tal mroiera el hambre, qu{\
llegó á olvidar la excesiva fatiga; aipresuró el
paso, y sacando de la bolsa sus cinco sueldos legendarios, los llevó en la diestra nudosa, dispuestos para darlos al primer vendedor de comida que se presentara. De esta m,mera ~ internó en la calle de Passy, casi desierta y todavía silenciosa.
De pronto- dió con una panadería: de cada
lado de la puerta, en las mesillas, h&lt;tbía biscochitos, panes dorados y roscas calientes. El Ju
elfo Errante hizo un gesto de pla~er. Se aproximaba, con la mano ya extendida para tomar
cinco roscas, cuando se presentó á su vista una
muchachita de aspecto miserable que, con la
boca abierta y los ojos húmedos, admiraba
con extraordinaria codicia la mercancía del panadero. Era blonda, pálida como la nieve_ virgen que, á través de los bosques, acababan de
hollar los piés túrgidos é inquietos de Ashaverus.
El Judío experimentó un sentimiento desconocido. Retiró la ávida mano con que iba á tomar el pan, y bruscamente dió los cinco sueldos á la muchachita blonda y pálida. Después,
pronto, muy pronto, siguió su camino.
Sacó de nuevo cinco sueldos de su bolsa fatídica. Más y más apremiado por el hambre,
miraba á derecha é izquierda buscando otro
vendedor. En la esquina de la calle Guichard,
en el suelo de la iienda de un frutero, vió un
gran cesto de mimbre cargado de manzanas y
de naranjas mandarinas. ¡ Admirable suerte:
"Dos por cinco francos" decía una etiqueta.
Y rebosante de gula Ashaverus, se apresuraba
á tomar dos de aquellas naranjas perfumadas,
cuando se le puso delante la misma pobrecita
de antes, con los labios descoloridos y los ojos
llenos de lágrimas.
-¿ Qué quieres? le preguntó con dulzura.
Había corrido tras de él para darle las gracias por la limosna. Por segunda vez experimentó una gran sensación, y por segunda vez
también, dejó caer sus cinco sueldos enlamanita de la niña. Después, alejándose, volvi6 la
cabeza y le gritó :
-No puedo detenerme, pero si me sigues, t.e
daré más sueldos, muchos sueldos, para que
festejes el primer día del año. Quiero que hoy
comas pasteles ¡ toda clase de dulces. También
comprarás juguetes.
Y siempre caminando, llevaba á cada momento la mano al bolsillo, de donde sacaba cada vez cinco sueldos y los daba á la pobrecilla, que lo seguía maravillada, radi8lllte de alegría. Aunque pasaban cerca de muchos vendedores de comida y de fruta, el hambriento viejo vagabundo no compraba nada para él y, taciturno, se sorprendía de su valor, de su generosidad, de su insólita y magnánima caridad.
De cinco en cinco sueldos había dado una
docena de francos á la muchachita. Esta, por
su parte, ya dudaba de tener donde guardar
aquel tesoro, y además, ya estaba jadeante, sus
piernecitas se negaban á correr por más tiempo detrás de aquel viejo que era tan piadoso
como apresurado en su marcha. Dispuesta á
regresar bUSC!aba algunas palabras con que hacer patente su gratitud. Ashaverus estornudó:
-Atchí.
-Dioe oa bendiga,--dijo la niña blonda.

,/ ,

Y sin añadir más, hizo un guiño cariñ
y presentó al viejo su frente pálida. El Ju.
dio Errante comprendió la ternura de aquel
gesto; pero también comprendió que para ~
sar aquella frente le sería necesario detene
un poco. ¡ Detenerse, era imposible! lo sab
Sin embargo, hizo un esfuerzo supremo,
cuanto pudo sobre sus piés, se inclinó . .. •
La niñita volvió á decir sonriendo:
-Que Dios os bendiga· ....
¡ Oh milagro! Ashaverus se había dete
Abrazaba á la niña y permanecía inmóvil. F.
tupefacto, se frotó los ojos, se pellizcó la
riz. ¿ Soñaba? No soñaba. Entonces ¿iba
minando? Tampoco caminaba. Se sentía
trastornado con aquel prodigio, que no a.ce
ba á explicárselo, ni á regocijarse por él.
cuerpo se doblegaba al peso de tal cansa.nci
que instintivamente dejó caerse en el
lo. . . . ¡ Se había sentado 1
Era cierto, estaba sentado cerea de
banqueta, sobre un montón de nieve. La m11
chachita blonda y pálida se mantenía de pie
ante él, y en absorta beatitud, comenz6
nuevo á darle sueldos, con los que ella iba
nando su delantal que tenía recogido por
puntas inferiores. Ambos callaban, y cu
el delantal estuvo bien lleno, dijo la niña:
-.Ahora es necesario volver á casa, y e
parece que esta.is de menos prisa que an
debeis venir conmigo. Conocereis á mi m
Es tan buena como vos, aunque mucho
pobre. En nuestro hogar falta el lujo, pero •
duda que estareis más bien sentado que sob
este montón de nieve.
Ashaverus vacilaba. La muchachita insi
con las manos unidas en actitud suplicant.e
-Vamos, buen anciano,un poco de valO?
Levantaos y seguidme.
El Judío Errante se puso en pie con un m
vimiento casi automático, y siguió á la ·•
Atravesaron dos ó tres calles estrechas y eoli
tarias. De pronto la muchachita se detuvo.
-Aquí es. Esta es mi puerta .... T
tan, tan.
Una mujer abrió; el anciano entró solemnemente. Miró una silla y se acercó á ella co
esta preocupación angustiosa:
-¿ Podré detenerme de nuevo? ¿ Podré se
tarme otra vez?
Se sentó, y un gran suspiro de satisfacci6
llenó su pecho. En un momento se hizo
de lo que era aquel hogar, y tan pobre co
era, lo encontró agra.dable y suntuoso.
pués cruzó los brazos, cerr6 los ojos y se p
á reflexionar, para explicarse el milagro
que era objeto. Comprendió todo lo caritati
que había sido para con la niña, y que por
recibía una recompensa tal.
-Si, sí,- insistía, -he sido sublime. J
el mundo ha tenido un ser ta,n caritaitivo
roo yo.
Y para seguir mostrándose caritativo Y
blime, llamó á la mujer que había abierto
puerta, y comenzó á arrojarle sueldos, ¡ los e·
co sueldos! una, dos y muchas veces.
Sin embargo, sin que él lo previese, su gen
rosidad fué siendo menos y menos pura. Se 1
mezclaba la vanidad, y poco á poco el ego
mo. No era un sacrificio el que se imponía
J udio Erre.nte; todo lo oonirario, pa.lpa.ba

provecho que le traia su largueza, y también
el que le traería más tarde. Decía:
-Tomad esos sueldos, tomadlos 'Pronto buena mujer, porque tengo frío: Id por leña y encended un fuego muy vivo; tengo hambre:
Id por proviciones y preparad un copioso festín. Levantad esos sueldos, siempre los arrojo,
é id por vino; ahí teneis para comprar los licores más finos; traed cigarros de á. . . . cinco
sueldos, naturalmente. Es el primero del año,
dia de gusto !
Encendido el fuego y dispuesto el festín,
Ashaverus se sentó á la mesa de una manera
ruidosa y caballeresca. ¡Sublime! ¡Estaba sublime ! ¡ Había conquistado qué diablo! el derecho de sentarse, de calentarse, de sustentarse
como todo el mundo, y de beber mejor que
todo el mundo. Y apoltronado en su sitio, con
la espalda vuelta á la lumbre, comía con apetito brutal. De vez en cuando lanzaba verdaderos chorros de risa; se echaba hacia atrás y
se daba palmaditas en el abdomen anormalmente redondeado. Llenaba hasta los bordos ~
vaso, y lo desocupaba de un solo trago.
-A mi salud !-brindruba.-Estoy sublime!
Y o soy quien ha pagado el fuego, la comida y
la bebida; ,sí, yo lo he pagado todo!
A veces afectaba aires protectores; miraba con
soberbia la pobreza del tugurio; contaba historias que eran mentiras; aseguraba adorar
los viajes, los largos, los interminables viajes,
y que si hasta entonces con todos sus sueldos
no había comprado caballos y berlinas, era
porque le gustaba caminar á pié: en lo sucesivo quería reposar ¿ En dónde? Qué había de
hacer, por necesidad se quedaría en aquella
pobre casa. Sin embargo, exigía que la adornaran un poco; necesitaba tener un buen sillón, un buen diván y una buena cama. Sería
necesario también que las comidas estubiesen
á su hora, y el fuego encendido siempre.
-Quiero ser sublime, quiero pagarlo todo.
Pero ....
Pero en su entusiasmo, Ashaverus no advertía que poco á poco se iba levantando, y
que ya no estaba cómodamente sentado. Y,
dando un violento golpe sobre la mesa, dijo
con un tono lleno de jactancia:
-Pero creo que se me servirá bien!
Y acabando de pronunciar esas palab::as,
dió, á su pesar, un paso en la sala. Un gato le
rozó una pierna, é indignado tomó al felino y
lo arrojó por la ventana. Des'Pués quiso volverse á sentar, pero no pudo. Se puso lívido.
Sus piernas se agitaron, haciéndolo marchar.

El Presidente de la República Cnbana.
La República de Cuba, constituida hace poco tiempo, acaba de proceder á la elección de
su primer presidente.
Tomás Estrada Palma, que es en quien recayó el sufragio de sus compaitriotas, nació en
Bayamo, parte oocidental de la isla, el año de
1837. Comenzó sus ,estudios en la Habana, y
fué á terminarlos en Sevilla. España, volviendo luego á la isla para desempeñar por algún
tiempo la profesión de abogado.
Cuando estalló el movimiento separatista,
en el año de 1868, figuró personalmente, con
el fusil en la mano, entre los más ardientes
partidarios de la causa. Su respetable madre
lo había querido acompañar, dividiendo con él
las fatigas y los peligros de la campaña. Desgraciadamente la anciana cayó en poder de las

•

Vuelto en sí repentinamente, comprendió que
el anhelado reposo tocaba á su fin, y murmuró con desesperación :
-Yo tengo la culpa. Tan corta como ha
sido la tregua, ha durado más tiempo que mi
caridad.

Luego caminó á lo largo de la sala y salió,
avergonzado y con la frente baja.
Tomó la calle y se alejó á gran prisa, tan
Judío Errante como antes.

fuerzas españolas, y fué llevada á pié, por caminos fatigosos, bajo los rayos de un sol im-

resolvieron atarla á un arbol y aibandonarla.
No tardó en sucumbir á las privaciones, y sin-

J(enry ~aufl¡ier Vil/ars.

tió el agotamiento con todos sus síntomas horribles. Su hijo llegó para estar en su agonía.
Poco tiempo después, Estrada Palma debía dar
una prueba hermosísima de la generosidad de
su caráober, defendiendo á un comandante español ante el consejo de guerra. Obtuvo gracia
para su enemigo, y como la defensa calurosa
llamase la atención de sus compatriotas, les
dijo: "Adoraba tanto á mi madre, que no era
posible abrigar en su memoria el menor sentimiento de venganza."

placa.blie, y como era natural, sus energías la
vencieron al grado de que los jefes españoles

Fué despué.s tomado prisionero cuando el
gobierno revolucionario lo proclamaba Presidente de la República. Lo llevaron á Guibarra y luego al Castillo del Morro. Durante sú
prisión tuvo un rasgo que corre con la celebridad de lo -ainecdótico: Cuan.do se pasaba lis-

�Domingo 2 de Febrero de 1902.
ta en la prisión, se citaba su nombre,
y nunca contestó como los presidiarios: ''Presente," sino que ~uivo-

EL MUNDO ILUSTRADO

Et :MtJNDO !LtrSTRA:bó
dolores apenas salpicada aquí v :illá
de cont·1'1os goces. Vivimos toda una
vida aspirando, proyecta.neo, inten.
tando, tuchando y en el momento de
lograr no nos queda ID.ás que d
amargo resabio de haber emprendido mucho para lograr casi nada. La
dicha es e&amp;pejismo que suele desvanecerse cuando se cree haberla conquistado; el goce se evapora y se disipa al tocarlo; el dolor subsiste y
dura como el úniro medio sólido de
la existencia.

ca.ndo la palabra contestaba: 'Presidente,-agregando,-de la República. cubana."
Allí supo la conclusión de los t ratados de paz, fundados en las promesas liberales del General Martinez
C~pos, con los cuales se pnia térmmo á la guerra de Diez años
Fué puesto en libertad luego que
terminaron definitivamente las hostilidades, y luego salió para Honduras, donde el presidente Soto le dió
•••
el cargo de Director General de Correos. Algunos años después marchó
Los filósofos uar. vendo !Jl auxilio
á los Estados Unidos, para fundar
de los pesimistas y han dicho: la vida
un colegio en "Central Valley."
tiene necesariamente que ser mala
En 1895, los cubanos, seguros de
para el hombre; con solo ciue le pa1~ ª}'.U-da de los Estados Unidos, proreciera buena y con mayvr razón si
siguieron la obra de emancipación.
lo fuera, ¡ adiós progreso! ; adiós lup residiendo E:;trada Palma el Cocha por la vida! ¡ adiós selección namité Revolucionario de :Nueva
tural! ¡ adiós mejoramiento humano!
York, reemplazando á José Marti
~l hombre, satisfecho ch la vida, no
que había muerto en el comba~e de
Eerá jamás ese luchador heróico, ese
Dos Ríos.
trabajador infatigable, ese ambicloso
Recogió fondos, organizó la proinsaciable que conocemos como el ti.
paganda, dirigió los envíos de armapo más acabado de la especie. Satisment o, de municiones y de medicifecho y contento de lo que existe no
nas, destinados á los insurgentes. Y
propendería á reformarlo ni á meluego que se hubo realizado el triunjorarlo y quedaría reducido, como
fo de la causa, tomó tranquilamenfakir oriental, á la muda contempl:it e en camino de su colegio de "Cención de su propio vientre. El protral Valley."
greso tiene por látigo el dolor, y
Tal es el hombre á quien sus compor espuela el descontento, y puee
patriotas han te'nido la seguridad de
que el hombre progresa, y pues que
reconocer como enérgico y desintemientras más progresa más quiere
resado, y cuyos eminentes servicios 1--------=---:---:---:-:----:---- ----::--::--- - -1 progre~ar, no puede dar&amp;e mayor
lo elevan á la presidencia de la
Sr. Federico Henrlquez OarvaJal11
Delegado de la Répública D.)minicaoa, á l a 2"! Conferencia Pan-Americana.
prueba de su profundo, radical y
nueva República.
fundado descontento de la vida ni
Representa el partido conservador que juzga
mejor demostración de que la vida en sí misreforzar las huestes de los optimistas, probanque la independencia de la ''Perla de las Antima es mala. Y lléraclito gime.
do por a más b que el sufrimiento en sus dillas" no era viable ni profícua. sin la protec¿ De parte de quién está la razón y á quien
versas formas: neuralgia, desencanto, miedo,
ción de América.
asiste la justicia? Los psicologistas han terambición burlada, amor no correspondido,
proyecto fracasado, bancarrota propia, deslealciado en la contienda. Para ellos la vida no
tad agena, pesimismo, es una pérdida de fueres mala realmente; pero tiene necesariamente
que parecerlo. Una ley del aspíritu quiere que
za orgánica y de vida, y del placer en sus diversos géneros: ambición satisfecha, amor
el recuerdo del dolor y la memoria del sufricorrespondido, fortuna. acroot1D.tada, vigo.'r,
miento sean más prtin11ces y más vivos gue
salud, alegría, es un incremento de fuerzas
los del placer. A través del tiempo, de todo
y de vida. Siendo esto así, dicen, forzoso es
lo que hemos gozado queda pues, huella en
Desde que existe la humanidad ó por lo
que el incremento de vida supere á la dismila memoria. Llevamos un inventario casi
menos desde que el hombre ha. ~omenzado
nución ó merma de ella para que el hombre
completo de todos cuantos dolores y penalidaá da!se cuenta de ~a vida y de sí mismo, á
pueda subsistir y para que pueda -conservarse
des hemos sufrido y en nuestro activo de sa~arla Y, á, analiz!lrse, á juzgar de ella y
ca.da día mayor número de años. De otro motisfacciones y de goces faltan innumerables
á Juzgarse ~ s~ propio, dos principios opuesdo agregan, si en la cuna comienza el dolor,
partidas.
tos, dos criterios contrarios dos tendencias
es decir, la pérdida, el "egreso" de vida, y si
A semejanza de un mal tenedor de libros
div~rgentes se en-cuentran f~ente á frente y
el placer ó goce, que son la ganancia ó "inhemos anotado todo el egreso y solo una que
se disputan el derecho de valorizar la vida y de
greso" corespondientes, no vienen á compenotra vez y como por mero accidente el ingreso
calificarla de buena ó de mala, de aceptable
sarlo y superarlo, ¿ cómo es que el niño llega
en balance, resultamos en bancarrota, sin
ó de despreciable.
á adolescente, el adolescente á joven y éste á
estarlo realmente. Es e.;;te el primer origen
~ lado, los optimistas juzgan que sin
hombre adulto, acumulando siempre vida, videl pesimismo. El segundo consiste en creer
pe11wc10 de los contratiempos, de los dolores
gor, energía, talento, ciencia. y actividad?
que el verdadero goce consiste en "poseer,"
y de las crisis que entrañan y forman parte de
cuando en realidad el verdadero placer está
Mala la comparación: á los ojos de los fisiosu esencia, la vida es, en el fondo, a.oeptable,
en ''adquirir." Poder, gloria, riqueza, amor,
logistas el concepto primitivo de la . vida
~evadera, buena, en suma. No es el paraíso,
todos los bienes de la. tierra que nos parecen
equivale al absurdo de suponer un tlll~co
sm duda; pero tampoco el infierno. :No es jaudeliciosos, mientras bregamos por alcanzarlos,
agujereado que oiercle más agua que la que
ja, evidentemente; pero tampoco el muladar
suelen parecernos insignificantes cuando 'y&amp;
recibe y que puede, sin embargo, conservar
de J ob. Verdad es que existen la -enfermedad
los hemos logrado y nos juzgamos, equivoca·
por años su caudal líquido y durante muchos
y la muerte; la guerra y el vicio; la epidemia
da.mente, chasqueados cuando nos hemos sade ellos acrecentarlo hasta. colmarse. Y Hey el cataclismo; el desengaño y el hastío; pero
crificado por llegar á ellos, olvidando que el
mocrito ríe ... .
no lo es menos que existen la juventud y la
verdadero placer consistió en conquistarlos
.A estos razonamientos contestan los pesisalud; la paz y la virtud; la fuerza y la cieny en acrecentarlos.
mistas con el testimonio universal y apelan
cia; la ilusi?n y la esperanza; el amor y el
Ante estas razones los optimistas baten
al de los mismos optimistas. No; la vida es
p1~r; la riq~eza y el poderío. Para los optipalmas
y cantan victoria; pero en realidad
dolorosa y trisbe; y lo es no sólo para Job lemistas, el ego1smo humano, la sed insaciable
los
triunfadores
son sus adversarios. En
proso y miserable, para Hamlat ca.rcom;i.do
de goces y de satisfacciones, la falta de estoiefecto,
¿
de
qué
puede
servirnos, ni qué conpor la duda, para Otelo devorado por los cecismo y de filo&amp;&lt;&gt;fía práctica, son la causa de
suelo
traernos
el
saber
que la vida es en rea·
los, sino también para César glorioso y podeque la vida nos parezca, sin serlo en realidad,
lidad
buena,
si
á
la
vez
resulta evidente _que
roso, para Creso archimillonario, para Don
dura, triste, amarga, dolorosa é insoportable.
siempre nos ha de pareC'cr mala? Al hipoJuan
siempre
amante
y
siempre
amado
para
Si fuéramos un poco más "je m'enfichistas"
condriaco no le consuela saber que sus males
Napoleón siempre victorioso; y es más dolorocomo dicen los franceses, todo nos parecería
son imaginarios, si sus sufrimientos s~n
sa
y
cruel
para
los
más
grandes:
para
el
Danmejor y más estimable y la vida nos resultaría
efeotivos y á nadie se le cura una neuralgia
te, para Miguel Angel, para Felipe II, para
dulce y llevadera; pero da la desgracia de que
rliciéndole, como alguno~ médicos lo hacen:
Torquemada,
para
Ignacio
de
Loyola,'
para
nos pasa lo que á los inapetentes y á los dis"fü,
puramente nerviosa.'' Basta que una cosa
el Sultán de Turquía, como para el Czar de
pépticos, que echan la culpa á la cocina y al
parezca mala para que lo sea realn:ente _á los
Rusia,
sin
que
deje
de
serlo
para
los
desherecocinero de lo que, en suma, no es más que
ojos del interesado, y nos tiene sm cuidado
dados y para los humildes.
au.lpa de sus propias enfermedades, -cuan.do
el que la vida sea una fuente _brotante de
no tienen hambre, que el manjar es detestable
Basta tan sólo volver la vista atrás y resugoces si nos aparece como un semillero de doy cuando n,o lo digieren, que está mal condicitar en la memoria el pasado para quedar de
lores. Las observaciones psicológicas á ~
mentada.
ello convencido. El período más dulce de la
respecto podrán hacernos más justos Y eqlll·
Los :fisiologistas modernos han venido á
existencia nos aparece como una cadena de
tativos con los hombres y las cosas á que acba•

OPTIMISMO YPESIMISMO.

J?e.

Domingo 2 de Febrero de 1902.
decía el excén~ico español, hace unos cuantos centenares G.e años.
De entonces acá creo que no han variado
mucho las cosas.

camos nuestras desgracias y á que atribuimos nuestros dolores; pero no &amp;e ve cl~o como ellas basten jamás á. hacernos considerar
mejor la vida y á hacernos á nosotros más
felices. Sólo, acaso de un modo: haciéndonos
más sufridos y resignados.

~aqiel €ysseffe.

MADBIGAh.
Sea t u palidez la de los lirios
castos; no la. mortal de triste Ofelia
torturada por todos los martirios.
El óvaJ.o impecable de tu cara
tenga. el viviente albor de la camelia,
no la muerta blancura de Carrara.
Y en tu alma de luz caiga mi verso
como un rayo de luna sobre el terso
crú.stal de limpia fuente.
¡ Oh tú ! la pura
floración iderul. de la blam.cu:ral

HUMOR LIJERO.
LOBOS Y BUITRES.

'ii

Hay en todas las cosas una alma de verdád,
decía el filósofo. IIay en todos los tinterillos
una alma de maldad, digo yo que también
suelo ser filósofo, aunque mayormente no lo
parezca.
El bueno de IIugo en uno de sus juveniles
arranque de jacobinismo, escribió aquella frase, gastada en fuerza de mano&amp;eos periodísticos como una moneda de cobre: en todo pueblo hay una luz: el maetro de escuela ; y encima de ella una boca que sopla : el cura. Pues
este relumbrón retórico puede también parodiarse, aplicándolo al caso: en todo juicio menor hay una 1uz; el juez: y encima una boca
que sopla: el tinterillo.
El mal es muy viejo y aquí y en todas partes, mientras los códigos ''hagan" metafísica.
será irremediable. El criterio jurídico, según
aseguran los hombres serios, no ha tomado
aún con toda firmeza el camino positivo. El
Derecho, dicen eoos gentes, arrastra en su corriente muchos errores, sutilezas y arcaísmos
de las antiguas legislaciones.
Pero como á mí los hombres serios me dan
risa, sigo pensando en que es eternamente
cierto el aforismo de Don Luis Mejía: las leyes se han hecho para los débiles, como las
telarañas para las moscas.
Los patios del Palacio de J usticia se miran
á diario repletos de estos expoliadores famélicos que husmean al "cliente" ignorante,
asustadizo y torpe, para enredarlo en la maraña de un juicio y en actitudes vampíricas,
chuparle lentamente el dinero, la vida y la
conciencia.
Estos séres que se han pegado al Código
como insanas escrecencias, se denuncian por
el rostro, por la voz, por la indumentaria.
Los podéis ver recargados en las püastras
de los patios, incrnstados en las mochetas de
las puertas, retorcioos en las barras mugrosas
de los barandales; en corillos de ''kermesse,"
por corredores y pasadizos, decorando por todas paifus las desnudrui paredes del exconvento.
Da tristeza contemplar cómo el abogado decente, de modales finos, de caTa afeitada y ca. misa limpia, &amp;e roza y se codea con el rábula
.. i'
barbudo y sucio, de hongo informe, levitón
ornado de manchas y ,costurollleS, pantalón
raído y pringoso y zapatos chine&amp;cos.
•.. - · Antes, según reza el refrán, el estudiante
perdulario tenía su fin natural : llegaba. á boticario ó á ser sacristán. Los tiempos han
cambiado y ahora el desaprovechado preparatoriano toma dos caminos distintos de los de
antaño: ahora se hace periodista ó tinterillo.
Y así, de los de&amp;eehos de las e&amp;cuelas, del
'
comercio, de las oficinas, se ha ido formando
este batallón de rábul-as que, bajo la bandera
desplegada de la desverg¡ienza, explota á los
tontos y á los analfabetas.
El tinterillo, para lucrar -entra en los juzgados menores, en horrible contubernio con
un odioso personaje: el usurero. En el matrimonio fecundísimo de e;;tos. perVtrsos, el tint~rillo es como la hembra_ ~el usurero. Lo persigue, lo seduce, lo acaricia, s se acoje á él,
como para haoerlo un fuerte cómplice de sus
abusos. Un recibo, un pagaré, una libranza
un documento cualquiera, les sirven, reco~
en él los más sutiles arabescos legales.

.

Guillermo Eduardo s,monda.

PRIMAVERA.
Y a del Norte hermoso por los confines
el invierno su triste capuz repliega
y en su carro de ftor;;s torna triunf11.nte,
empapada. en perfumes, la primavera;
á su beoo fecundo todo palpita,
todo fulge radianie, todo &amp;e alegra,
y hasta. el cielo .se viste con desulmbrante,
de zafir y de fuego, túnica. regia.
Y al par que los celajes se tornasolan
y las flores derraman su pura esencia,
de'l. ?ansa.do cerebro por los rincones,
luminosa y potente, surge la. idea:
un hálito divino, de ondas vitales,
su raudal misterioso vier te en las venas,
.y anégase en ensueños la fantasía.
y en amor el espíritu mira el poeta.
~go: sie:nte en .su seno gestar el alma;
la msp1ración enciende nervios y arterias :
todo lo que sentimos nos adormece,
todo lo que m/ramos nos embelesa,
todo lo que soñamos nos acaricia.
y brota en nuestros cantos, hechos cadencias,
aur~as y crepúsculos, risas y llantos,
tealida.des y sueños, cielos y tierras.
Columpiado en la. hamaca de mis delirios,
mi ser eternamente dormir quisiera,
distanciado de un mundo que no comprendo
y el que nunca consigo que me comprenda,
ó acabar para siempre la eterna lucha
en que, autómata imbécil, lucho á la fuerza,
ya sin cota ni casco que me resguarden
y sin armas ni aliento que me defiendan.
Arturo Re,ea.

CLAVELES.

Cada vez que el rábula se ve atacarlo, se
enc~e de hombros y murmura: tengo libertad
para 'ejercer mi oficio. Convenido, amigo mío,
pero por lo mismo se necesita el funcionario integro que, dentro del criterio de la. ley,
haga las distinciones de justicia, y prohiba
que se confunda la ganancia lícita con el
producto Cl#:ll engaño, con la explotación dolosa, con -él despojo.
Los bu¡tres y los lobos que merodean por
el Palacio de Justicia, irán poco, dejando garras y colmillos entre esta,i, enérgicas resoluciones y sentencias.
Aunque, juzgando el caro con el pesimismo
de Mejía, el mal no tiene remedio: es la gota
de los Códigos. Las leyes se han hecho para
los débilea como las tela.rañas para las moscas,

Pugnas en vano y sin razón te engríes
cuando, por parecer más hechicé):a,
sueltas la. deslumbrante cabellera,
constelada de perlaa y rubtes.
Si sólo por tus labios carmesíes
Venus envidia. y despl~er sintiera,
pedazos mil su ceñidor hiciera
al ver tu sien ornada de alelíes.
Y se impondría tu hermosura ufana
si enseñan de tu busto entre las cintas,
del pétalo la egregia filigrana,
del cáliz la urna de olorosas mieles,
y de sus rojas ó nevadas tintas
el primor y la gracia los claveles.
Moisés llama Oaatellanoa.

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�Dooningo 2 de Febrero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Juego de lfiíl.a.s.

Por las víctimas de los terremotos del Estado de Guerrero.

PILAX, ocho a!'los; BLANCA, nueve; JULIA, once. Una
miso; una fraulein. En el invernadero de un hotel aristocrético.
[Las dos ayas cuchichean en un rincón; la alemana hace
labor de gancho; la inglesa esta. mano sobre mano, con aire
s~ilorial y dominador. Las tres nillas hablan muy animadas.]

Pilar.-Mirad, aquí en el banco lo ponemos
todo; :figura que son los regalos y el "trousseau." Yo me voy á casar, ¿sabes? Como la

hermana de Jacobita, vosotras venís á mi ca-sa á verlo todo; ésta (señalando á Julia) es la
mamá, y tú eres mi amiga. Bueno, todavía
no habéis venido; ahora lo arreglo yo todo, como en casa de Jacobita; yo estuve ayer con
"fraulein" por la mañana.
Julia.-Hija, tú lo ves todo.
Blanca.-Ve todas las funciones que oohan
en los teatros por laB tardes.
Julia.-A nosotras no nos llevan más que
al circo; no quiere m.am.á,; dice que es pecado.
Pilar.-Tu mamá. dice que todo es pecado.

Actual Casa de Correos en Chilpancingo.

Casa donde fué muerta la Srita. Felicitas Guevara.

nuestros corresponsales no tienen exageración
alguna.

Los últimos telegramas que llegan de la asolada ciudad de . Chilpancingo, nos informan
que los terremotos ocurridos haoe pocos días
destruyeron seiscientas catorce casas, cuyo importe, inclusos los muebles y mercancías de
los COilllercios, asciende á más de un millón de
pesos.
Las informaciones gráficas que han aparecido en "El Mundo Ilustrado," y que hoy
completamos, dan idea de la magnitud del siniestro,. y claramente se ve que las notas de

Estatna del Gral, Bravo y Palacio del Gobierno, destrnidos.

Una esquina del Jardín Central.

•••
Pero en medio de la impresión causada por
el desastre, llega la hermosa actitud tomaida
por la caridad siempre :p_ronta á concurrir á
las grandes desgracias.
U~ llamamiento hecho por ''El Imparcial"
ha sido bastante para que la sociedad niexicana y el pueblo y las colonias extranjeras que
residen en México, hayan aprontado un contingente para aliviar, siquiera en parte, la situación, aflictiva de los hijos del valiente Estado del Sur.
¿ Qué menos se podía esperar del buen corazón que abriga nobles sentimientos? La catástrofe ha sido tremenda, casi irreparable; grande, muy grande debe ser la voluntad para remediarla.
Se suceden en la redacción del diario aludido, escenas que fortificarían al que pensase
con mayor escepticismo. Hemos visto llegar á
ese obrero de traje desgarrado, que lleva sobre
sí el enorme peso de la luoha diaria, terriblemente diaria, porque ignora cuál será la vida
del mañana, lo hemos visto llegar á poner en
la columna de valores que está formando la
caridad, su humilde suma: unos cuantos centavos extraídos, con sacrificio, del jornal, pero
que resultan estimables hasta el extremo, dado que los tiende una mano franca y generosa.
Otras veces es un enjambre de chicuelos
que ll0i:,"'Bn sonrierulo,-dijérase que presienten la buena acción,-y depositan con franqueza la suma que sus padres les han puesto
en la manecita caritativa.
No ·ha faltado ni esa "cuidadora" de buena
cepa que en su a.ipasible anci~dad llega á ver
al niño encarg!IJdo á sus cuidados como algo

Tu:co, donde se sintieron con más intensidad los temblores.

propio, familiarmente cariñoiSO. Llega á depositar la menor suma, por ella y la mayor,
por su "bebé."
Los humanitarios sentimientos aunque
constituyan un deb~r, son conmovedoramente
gratos. Las víctimas de los terremotos de
Guerrero, han heoho vibrar la fibra noble del
pueblo, y la gratitud ya tiene tiempo para
conmover los buenos coraz,pnes.

Dooningo 2 de Febrero de 1902.
¡Ay, hija 1 ¿Vosotras no habéis visto nunca
un "trousseau? ¡Qué pavas!
Julia..-No lo he visto, pero sé cómo es.
Pilar.-Mira, aquí está la ropa bla.nca: las
camisas, los pantalones ..•.
Blanca.-Bueno; pero la ropa interior no se
enseña nunca en casa de la novia; se ve en la
tienda.
Pilar.-Pues en casa de Jacobita está todo;
hasta los corsés.
Julia.-Porque son unas cursis. No se enseñan más que los vestidos y los regalos.
Pilar.-Bueno, pues ento,nces quito todo
esto, que era la ropa interior, porque yo no
quiero ser cursi.
J ulia.-Oye, ¿ qué le ha regalado tu mamá
á la hermana de Jacobita?
Pilar.-Un imperdible todo verde con muchos brillantes.
Blanca.-¡ Qué tonta eres! ¡ Todo verde! De
or-0 verde, que es la moda, son las alhajas modernistas. Mamá le ha regalado una medalla
• de la Virgen del Perpetuo Socorro.
Pilar.-¿ Y eso pega para una boda? Tu
mamá regala medallas á todo el mundo. Ya
está arreglado; ahora entrais. . . . Pase usted,
¿ 'rú qué quieres ser?
Julia.-Yo, duquesa.
Pilar.-Ahora sí que eres cursi: ¡ como que
te voy á llamar yo duquesa! te llamaré por tu
nombre; ¿no ves que somos iguales? Digo si
quieres ser casada ó soltera, para preguntarte
por tu marido y los niños ....
Julia-Yo quiero ser viuda, como tía Teresa, y no tengo hijos.
Pilar.-Entonces tu hermana, ¿ qué va á ser
tuyo?
J ulia.-Eso, mi hermana.
Blanca.-No; yo soy tu am;~. · es muy soso
ser lo mismo de siempre. (Saludos, besos, etc).
Pilar.-El traje de boda. Lo he encarP.'ado
á París.
Blanca.-¡Pero tonta! si el traje de boda lo
regala el novio ....
Pilar.-Ya lo sé; ¿pero dei ~ ...~ de encarP-arlo donde yo quiera? ¿Lo va á comprar hecho?
¡ Tú sí que eres tonta .... !
Julia.-¡ Precioso! ¡ de mucho gusto! ¡Lástima de traje para un día!
Pilar.-¡ Hija! no digas eso; eso sí que no
lo dice n!IJdie. ¿ A tí qué te importa que el
traje no sirva más que para un día? ¡No eres
poco aprovechada .... ! Un vestido de baile,
de tul "naillete ;" otro de paseo, verde almendra, con piel de nutria; el abrigo -1.ra este
traje, todo de piel para alternar. . . . ¿Y esta salida de teatro ? ¿Y esta .... ?
Julia.-Bueno. Y á. todo esto, ¿ con quién
te casas?
.
Blanca.-Es ve.rdad; ¿_quién figura que es
tu novio?
.
Pilar.-¡ Mira que sojs tontas! Yo qué sé.
Ahora estamos jugando á esto; ¿ qué nos importa el novio ? . . . . El novio es lo de menos.
Va:mos á jugar con fonmalidoo, cQmo si fuéramos mayores. Aquí están los regalos .....
(Y sigue e.nseñando el trousseau imaginario).
Jacinto Benavente.

LA CORONA DE ILUSIONES.
Columpiado por manos amorosas
de la vida al vaivén meces tu nido, '
y en él duermes, feliz reciénnacido .
los mismos sueños que t endrán las' rosas.

..,

Entre un desfile de hadas vaporosas
una se acerca hasta tu ser d ormido
y tiende un velo sobre tí, t eJido
'
con vivas y esplendentes mariposas.

f t

Es la tela de puras ilusiones,
con la que vela Dios los corazone¡;
de.id.e el misterio de la tierna cuna.
¡ Niño ideal, corónate con ellas,
y ·llévalas cual círculo de estrellas
sin que se caiga de tus sienes una!

Esquina del Palacio de Gobierno donde es taba el De■pacho del selior Gobernador,

Colegio de Varones, situado en la 3a. Calle Nacional,

EN LA FAENA.

Salvador Rueda.

�º

Domingo 2 de Febrero &amp; 1 9 2•
Domingo 2 de Febrero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

con sus pinzas, una robusta Araña 1ud~tr
arranca un pedazo de su m~nto
e sa n
azul, y, por último, un Muroiéla~o le rompe
los riñooes de un aletazo. La Mariposa cae ~erida de muerte. . . . y mientras que agomza
sobre la hierba, las Ortigas se alegran y los
Sa os dicen: "¡ Bien hecho!" .
~ la hora del alba, las Hormigas, que _van
al trabajo con sus saquitos y sus calabaci_tas,
encuentran el cadáver al_ bor~e del camino.
A nas lo miran y se aleJan SI~ querer e~tepe;¡ Las Hormigas no trabaJan gratuita::~; Por fortuna, una Cofradía de Necróforos pasó por allí. Sabido es que los Necr6foroo son unos bichos negros qu~ hacen vo-to de enterrar á los muertos; piadosamente
Es una pradera el escenario. La CocLinilla está dentro de
una tirita de sombra proyectada p0r una hoja de zacate. La
Marip0sa habla desde las primeras ramas do un rosal. El sol
ha pasado e l zenit, y va de prisa A su palacio de Occidente.

La Mariposa.-¿ Qué es eso?¿ Ya te vas? ..
La Cochinilla.-¡ Cáspita l Es preciso que
regrese esta tarde; considérelo usted.
La Mariposa.-¡ Qué diantre! Espera un poco; nunca es tarde para volver al propio domicilio. Y o, por mi parte, me aburro en casa.
¿ Y tú ? ¡ Son tan bestias una puerta, una pared, 11D.a ventana! Pero fuera están el sol, el
rocío, las amapolas, el aire libre y. . . Si es
que no te gustan la.s amapolas, dilo.
La Cochinilla.-¡ Cómo señora, las adoro.
La Mariposa.-Entonoes no seas tonta y no
te vayas todavía. Quédate conmigo. Ya ves,
la tempera~~ es b~ena, el aire es b\18.Ve.
La Cochlnilla.-S1, pero .....
La Mariposa, (poniéndola en la hierba).¡ Anda! Revuélcate en la hierba; nos pertenece.
La Cochinilla, (resistiéndose).-No, déjeme
u.sted; ¡ con formalidad l Tengo que irme.
La Mariposa.-¡ Chist! ¿Has oído?
La Cochinilla (asustada).- Qué hay?
La Marip06a.-Aquella codorniz que canta
con entusiasmo desde la cepa que vemos desde aquí. ¡Ah! La canción es muy propia de
esta hermosa tarde de estío, y desde el sitio
en que hablamos se oye perfecta.mente.
La Cochinilla.-Es verdad; pero ...
La Mariposa.-Cállate.
La Cochinilla.-¿ Qué ocurre?
La Mariposa.-.Mira á aquellos hombrei:;.
(Pasan algunos hombres).
La Cochinilla (en voz baja y después de
unos instantes de silencio).-El hombre es
muy maJ.o, ¿no es verdad?
La Mariposa.-Muy malo.
La Cochin:illa.-Yo estoy siempre temiendo que uno me 11-plaste al andar. ¡ Ya se TI!!
Sus pies son tan enorme y mis lomos tan débiles ... Usted, ¡vamos!, usted no es grande,
pero tiene alas. ¡ Esto es horrihle !
La Mariposa.-¡ Por vida del . . . Si esos
pesados campesinos te asustan, súbete á mi
espalda; mis lomos son fuertes, mis alas no
son de cáscara de cebolla como las de las libélulas y puedo llevarte á donde qiueras y durante el tiempo que desees.
La Coohinilla.-Muchas gracias, señora.
~o me atrevo ....
La Mariposa.-¿ Te parece difícil subir sobre mí?
La Cochinilla.-No, pero ....
La Mariposa.-Trepa entonces, inbécil.
La Cochinilla.-Pero con la condición de
que me ha de llevar usted á mi casa. Si
no .....
La Mariposa.-Dicho y hecho.
La Cochinilla (trepando sobre su compañera).-En casa tenemos la costumbre de rezar
por fa noche. ¿ Entiende usted.?
La )fariposa.-Sí ¡Un poco hacia atrás!
Así. Ahora salgo á escape. Silencio á bordo:
(Prrrt ! Se marchan. El diálogo continúa en el
aire). Nunca hubiera creído que yo era tan
fuerte.
La Cochinilla (asusta.da).-¡Ay, señora!
La :Mariposa.-¿ Qué sucede?
La Cochlnilla.-Pierdo la vista, siento vértigos; quisiera bajar.
La Mariposa.-¡ Qué tontería! Para evitar

cl mareo hay que cerrar los ojos. ¿ Los has cerrado?
La cochinilla (cerrando los ojos).-Si.
La Mariposa.-¿ Te sientes IMjor?
La. Cochinilla (con esfuerzo).-Algo mejor.
La Mariposa (riendo con disimulo).-Decididamente en tu familia no hay buenos aeronautas.
La Cochinilla.-¡ Oh! Sí.
La Mariposa.-Verdad es que voootras no
tenéis la culpa de -ue no se haya encontrado
la dirección del globo.
La Cochinilla.-¡ Oh, no!
La Mariposa.-VaIDOS, señora mía, ya hemos llegado. (Se posa en un lirio).
L1L Cochinilla (abriendo los ojos).-Usted
perdone, pero no es aquí donde vivo.
La Mariposa.-Ya lo sé; pero como todavía
es t.emprano, te he traído á casa. ck un Lirio,
amigo mío, donde podemos resfrescar; pa-semos.
La Cochinilla.-Si, pero no tengo tiempo.
La Mariposa.-¡ Bah! Nada má.s que un segundo.
La Cochinilla.-Además, aun no he sido
recibida en el mundo.
La :Mariposa.-Ven, te haré pasar por bastarda mía y serás bien recibida; vamos.
La. Cochin.i.lla.-Pero es tarde.
La Mariposa.-¡ Qué! No es tarde; escucha
la Cigarra.
La cochinilla (en voz baja).-Ademá.s ..•
yo . . . no tengo dinero.
La Mariposa (empujándola.-Ven el Lirio
convida.
(Entran en casa del Lirio. Cae el telón).

•••
Cuando el telón se levanta y el segundo
acto comienza, es casi de noche. Las dos
coonpañeras salen &amp; casa del Lirio. La Cochinilla está ligeramente embriagada..
La Mariposa (poniendo la espalda).-Ahora en marcha.
(Prrrt. Salen á escape. El diálogo continúa en el aire).
La Cochinilla (trepando con ardimiento.)
-En marcha.
La Mariposa.-Díme, ¿ qué tal te parece mi
Lirio?
La Cochinilla.-Amiga mía, es excelente;
entrega á usted su bodega y todo sin conocerla.
La Mariposa, (mirando al cielo.)-¡ Oh,
oh! Febo oculta ya la nariz tras la v,entana.
'l'enemos que anresurarnos.
La Cochinilla.- ¡Apresurarnos! ¿ Por qué
motivo?
La Mariposa.-¿ Ya no tienes prisa para
llegar á tu casa?
La Cochinilla.-Con tal de que llegue á
la hora del rezo. . . . Además, ya no está lejos .... á la vuelta.
La Mariposa.-Pues si tú no tienes prisa,
yo tampoco.
La Cochinil1a (con efusión.)-¡ Qué buena
eres! Ve:daderament.e no coonprendo por qu,e
no te quiere todo el mundo. Algunos dicen de
tí: es una bohemia, una refractaria, una poetisa., una danzante.
dice eso?
La Cochinilla.-¡ Vaya! El F..scarabajo.
La Mariposa.-Me llama danzante porque
tiene mucho vientre.

La Cochinilla.-Te advierto que no es el
único animal que te detesta.
La. Maripooa.-¡ Ah! ¡Diantre!
La Cochini1la.-Los Caracoles tampoco son
amigos tuyos, ni los Escorpiones, ni las Hormigas.
La Mariposá..-Es verdad.
La Cochinilla.-No hagas nunca la corte á
la Araña; le pareces feísima.
La Mariposa.-La han informado mal.
La Cochinilla.-¡ Ah l Las Orugas son de la
misma opinión.
La Mariposa.-Lo creo; pero dime, en el
mundo en que vives, porque al fin tú no perteneces al mundo de las Orugas, ¿ soy también
mal vista?
La Cochinilla.-¡ Diablo! Según las familias. La juventud está de tu parte; pero los
,iejos creen que no tienes bastante sentido
moral.
La Mariposa (tristement.e).-Veo que no
tengo muchas simp13,tias. En suma ....
La Cochinilla.-¡ Por vida mía! No pobre
amiga. Las Urtigas te aborrecen; el Sapo te
odia, hasta el Grillo cuando habla de tí dice:
"Esa. ma .... m ... m ... mariposa."
La Mariposa.-¿ Y tú me odias como esos
pícaros?
La Cochinilla.-¡ Y o, yo te adoro; se está
tan bien sobre tus hombros I Y además, tú me
llevas á casa de los Lirios .... ¡Eso es muy
bueno! Pero dime; si te molesto pudiéramos
descansar en alguna parte, ¿ estás cansada?
La Mariposa.-No hay inconveniente; me
vas pesando ya demasiado.
La Cochinilla (señalando aJ.gunos Lirios).
-Entonces, entremos y descansarás.
La. Mariposa.-¡Ahl Gracias. ¡Lirios!
¿ Siempre lo mismo? (En voz baja y con un
tono libertino). Preferirla entrar al lado ....
La Cochinilla (ruborizándose).-¿ En casa.
de la Rosa? ¡Oh, no, nunca!
La Mariposa (obligá.ndola).-Ven, nadie
nos verá. (Entran discretamente en casa de la
Rosa. El telón cM).

•••

Cuando empieza el tercer acto, es de no-che .... Las dos compañeras salen juntas de
casa de la Rosa ..... La Mariposa quiere llevar á la Cochinilla á casa de sus padres, pero
ella se niega; está completamente embriaga.da, hace cabriolas sobre la hierba · lanza gritos sediciosos .... La Mariposa se ve obligada
á llevársela consigo. Cuando llegan á la puerta se separan, aunque prometiendo volver á
verse pronto. . . . Y entonces la Mariposa se
va sola ¡ y de noche! También se halla aliro
embriagada; pero su embriaguez es triste: recuerda las cooúidencias de la Cochinilla, y se
pregunta con tristeza por qué la aborrecen
tantas gentes sin haber hecho daño á nadie ..... lill cielo está sin luna. El viento ru•.! la campiña está negra.
La Mariposa tiene miedo, tiene frío; pero
se consuela. pensando que su compañera e:;tá segura, en el fondo de una camita caliente .... Entre las sombras se distinguen algunos pajarracos not'turnos que atraviesan la
escena con vuelo silencioso. Brilla el relámpago. Perversos animaluchos emboscados en las
piedras se presentan á la vista. de la Mariposa, mofándose de ésta. ''Ya la t.enemos," dicen. Y cuando la infortunada, llena de terror,
corre de un lado á otro, un Cardo la da 11D.
pinchazo, un Escorpión la hiere en el vientre

agarraron á la Mariposa,.. difunta Y la arra&amp;traron hacia el oomentei:io · · · ·
al
Una multitud de cunos06 se agolpaba
paso y cada uno hace reflexiones en voz alta. Los obscuros Grillos, sentados al sol delante de sus puertas, dicen con gravedad: ''Le
detestamos cordialmente." '&lt;Vaga mucho por
la noche " añaden los caracoles; Y los Escar1Lbajos d; abultados vientres,_ -0ont_o~~dose
en sus trajes de oro, re~unaban._ ,~pemasiado bohemia l ¡ Demasiado boheIDla. .
.
Entre toda esta gente no se pronuncia m
una palabra de duelo por !ª pobre mugta;
solamente las Azucenas se merran á las iga1Tas y estas dejan de cantar.
.
La última escena pasa en el cementeno de

las Mariposas. Cuando los Nooróforos co~~~
yeron su obra, un SaJtón so!emn:
y
seguido el convoy, se apro:nm~ nza el e1o'gio
d.ejá.ndose caer de es~daad, coID.lt! la memoria
de la difunta. Desgra.ci amen
al
le
infiel; pernlB,nece con las patas
to gesticulando durante una hora ya.de
'
riodoe Cuando el or or condose en sus pe
·
b d nando
cluyó y los acompañante~ fueron a an ~ á .la
el cementerio, se ve salir de una tum a
Cochinilla de las primeras escen~. Deshecha.
en lágrimas, se arrodilla en la tierra fre5&lt;:a
de la fosa Y recita una conmovedora plegaria
por su pobre coonpañera que yace allí.

[:fosa

es

:Eil.án:

filfonso j)au~ef.

SABIDURIA ÁRABE.
Ali Mouna., que debía partir pare. Teherán,
á donde le llamaba la voluntad de Omar, Chá
de Persia, hizo pregonar qu: compraria á buen
precio cuantas piedras preciosas se le presentaran.
d
.
Una. tarde se presentó en la tienda e1 neo
joyero un hombre haraposo agobi~o por los
años. Llevaba en la mano un saquito que podría contener, á lo sumo, mil monedas de plata
y otras tantas de cobre, si fuese saco de guardar dinero.
-¿ Has hecho anunciar que comprabas todos los tesoros?
-Sí.
-No sé si tendrás bastante dinero para
comprar el que traigo.
El mercader se sonrió y, mirando la bolsa
del vendedor:
-Aunque estuviese llena d~ diaman~,exclamó con orgullo,-sobra dinero en IDl arca para pagarla diez ~eces.
.
-¿ y si lo que traigo fuera más precioso
que los diamantes?
_
-Ni que fueran perlas negras, del tamano
de una avellana, puedo pagártelas.
-Paréceme que te equivocas.
Con tanta seguridad hablaba el vendedor,
que el merca~er, a1;1~ioso ya de ver lo que contenia el saqmto, diJo:
-Está bien. Enséñame tu mercancía, y veremos si es tan precio...o.a como ase~. .
El hombre abrió el saquito con infimtas
precauciones. El comprador quedó pasmado.
Dentro de la bolsa ha.bia tres ó cuatro paipeleg
muy viejos, muy arrugados, muy manosead~;
dos ó tres ricitos de pelo; unas flor~ marchitas· un manuscrito empezado; la hoJa da.ma.sq~ada y rota de una ~ a ; una. moneda de
oro en que relucía el creciente; un trozo de
seda. verde grue~ y tupida como la del estandarte sagr~do; un caracol marino y otros cachivaches sin valor aiparente.
-¿ Y es este el tesoro que tanto me ponderabas, buen hombre?
-Te ríes, porque no comprendes. Sabe que
esos papeles, esas_ flores, ;sa m?n~a, esas cositas que desprecias, son 'Las _il~s1on~ de los
pobres." Gracia.e; á ella~, han vivido felices generaciones enteras de hombres que tenían que
doblar la e!'palda para trabajar la tierra, empuñar un arma para defender á_ su señor, pedir limosna. para. sustentar su Vlda. Por ellas.
la muchacha fea ha vivido resignada. y contenta. La divina Ilusión, madre de la Esperanza y de la Dicha, está encerrada en este 811.qUito,'Ya. ves si es precioso el tesoro que te ofresco. ¿ Tienea dineró buta.nte para pagarlo?

.\

.

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1, ot{c[ X-t,

Alma pura.

-Te sobra razón, hermano; ni en mis arcas ni en las de Omar, que Alah guarde, hay
oro suficiente para -adquirir este tesoro. Pe
ro. . . . ya que á mano lo tengo, quiero comprar una parte de él.
-Nó. O todo ó nada. Quédate con la riqueza; pero no tendrás ni una sola de las ilusiones
de los pobres. El poder y el oro para vosotros;
para nosotros la divina Ilusión, madre de la
Esperanza y de la Dicha.
Marchó e) hombre. Cuando hubo aalldo clel

bazar, sintió que el viento del desierto soplaba sobre la villa, y vació al aire el contenido
del saquito, que bien pronto se esparció en
distintas direcciones.
Los que cavan la tierra, los basureros, todos
los que comen buscando por si mismos el sustento, son los que encuentran las Ilusiones
que i!l hombre haraposo no quiso vender al
mercader opulento, y que jamás anidarán en

el hogar de loa poderoeoa.
~

�1'omingo 2 de Febrero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO 1.--NÚM. 6.
alrecton LIC. RArAtL Rnr&amp; &amp;PINDOU..

MÉXICO, FEBRERO 9 DE 1902.

S ub~crlpd6a mu,•ual lorAnea, 1 l. 60
Idem. ldt:m. en la capital, .. 1..35

Gerente: LlJI&amp; RU'~ &amp;PINNU..

j)or las víctimas de los ferremofos de f uerrero.

1

'. ,

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r

.

Un colegio particula(depositando su contins-ente en ta R~dacción de "El Imparcial,"

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>1'omingo 2 de Febrero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO 1.--NÚM. 6.
alrecton LIC. RArAtL Rnr&amp; &amp;PINDOU..

MÉXICO, FEBRERO 9 DE 1902.

S ub~crlpd6a mu,•ual lorAnea, 1 l. 60
Idem. ldt:m. en la capital, .. 1..35

Gerente: LlJI&amp; RU'~ &amp;PINNU..

j)or las víctimas de los ferremofos de f uerrero.

1

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'• r
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r

.

Un colegio particula(depositando su contins-ente en ta R~dacción de "El Imparcial,"

�EL l\IDNDO ILUSTRA.DO
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 9 de Febrero de 1902

.

e1 (¡{fimo 4a6re-nuesfr o.
Cuando Luis Bermúdez creyó formadas
sus nuevas convicciones; cuan.do, habiendo
llaanado su conciencia á examen severo é imparcial, encontróla capaz de la prueba, resolvió con tranquila entereza ajustar :fielmente
su conducta á las nuevas ideas que entraban
á regir su espíritu, y mirando de frente la ardua cuestión, deolaró llegado el momento de
dar un austero adiós á sus convicciones adquiridas en el raciona.! estudio de los problemas filosóficos.
Entrado á la Universidad cuando el espíritu ti-erno y maleable todavía admite sin
gran violencia nuevos moldes; adáptan.dose
sumi."o á las distintas formas que la enseñanza .JS capaz de imprimirle y cuando el entusiasmo juvenil impulsa á la adquisición de
nuevas verdades; impuesto por la autoridad
de la palabra de aquellos catedráticos que
con su científico descreímiento le a.parecían
tan superiores á los del colegio; influenciado
por el ambiente positivista que flotaba en las
aulas, empezó á avergonzarse un poco de sus
ínfimas creencias de niño, que en aquel "medium" saturado de ciencia abstracta y de
dOlcirina analítica sentía encogerae en el fondo de su espíritu, desautorizado hasta el ridkulo.
Sucesivamente fueron llevando á su fe repetidos y fuertes ataque.s la Historia, que,
desdeñando el criterio J:!rovidencialista, subordinaba la evolución social á ciertas in:flluencias, menos que humanas, simplemente
naturales, iniciándolo de paso en los seductores misterios de la teoría darwiniana; la Zoología, después, con un descarnado y desoon-solador estudio dd proceso del organismo á
través de las especies; la Geología más tarde,
llevándole á buscar en las entrañas de la Tierra el desmentido de las tradiociones bíblicai;, y, por último, la Filosofía, madre de la
duda, que apenas le dejó una débil creencia
en el espíritu, probándole en camb:o la soberana omnipotencia de la razón, dwlumbrante foco de la religión del libre examen.
Así, á los veinte años, el filósofo Luis Bermúdez creyó llegado el momento de romper
los lazos que le unían á las leyendas del hogar
quiso creer conscientemente, sobre la base
del ''por qué," y después de asiduo estudio y
largas meditaciones, erigió su razón en juez,
llamó á juicio ante ella al Dios de su infancia, y lo encontró falto de substancia divina y
de grandeza abstracla.
Quería para su espíritu un Dios sin otro
culto que el de la cr%ncia, sin más relaciones
con los mortales que las de toda primera causa con los efectos de ella derivados; un Dios
inconmovible á la súplica, indiferente al ultraje, una soberana abstracción, más grande
cuanto más inaccesible; un Dios ail cual había que respetar sólo porque ésta era una de
las manifestaciones del deber, :va que el deber
debía cumplirse porque es el deber, según la
austera máxima de la teoría socrática.
Bien pensado y discutido el punto, acept6 este Dios y proscribió al otro, el que escucha los ruegos de los padre; por los hijos, el
que premia á los buenos y castiga á los malos, el que promete la vida eterna en la contemp}ación de sus perfecciones; como supremo consuelo de la muerte y suprema esperanza de la vida terrenal.
Antes de echar los dados en la margen de
este Rubicón filoaófico, Luis Berrnú~z, niño
creyente, había rezado durante muchos años
su "Padre-nuestro," implorando las bendiciones del Dios bueno para su hogar al ir á en tregarse al sueño en aquella su cama de adol escente juicioso, donde su madre, cuando
\'ivía, lo arropaba todas las noches con el ing®uo amor de las madres, Que ven un dulce arcángel en el hijo dormido.
Nada de extraño, pues, que cuando, pros-

Domingo 9 de Febrero de 1902

cripto al Dios de sus primeros años, vi6 que
era forzoso suprimir aquella oración, experimentara cierta angustia, cierta opresión de
mela,nooilía indefinible.. como la que se siente
a1 renunciar un dulce afecto, al abandonar
para siempre una ilusión en el áspero camino de ll!I vida.
Encontró que aquel buen Dios amoroso del
"Padre-nuestro," aque,l Jesús lleno de mansedumbre y de luz, había llegado á ser así
como un fiel y benévolo amigo, un afable compañero que desde sus primeros años hubiera
marchado con él por la senda, defendiéndole
cuando pequeño, aicompañ.ándole después,
simpre abierto el pecho para recibir la ingenua confidencia de sus tristezas y sus alegrías;
y llegado el momeruto de abandonarlo, parecía
que aquella imagen amiga iba á quedarse en
medio del camino, muv triste, siguiéndolo con
profunda mirada de afectuoso reproche cuando se aJejara solo por el largo sendero del porvenir.
Sin embargo, Luis Bermudez procedió como sus convicciones de espíritu fuerte querían
que procediera, y se separó de aquel buen amigo con tristeza, pero sin debilidad; seguirle
amando cuando su razón lo negaba, equiva,lía
á forjarse un ídolo, á consumar una ridícula
superchería sentimental.
Con todo, en la noche del día que el joven
pensador eligiera para decisivo examen de
conciencia, resolviendo definitivamente el gran
problema de su nueva religión, Luis Berrnudez se encontró, por fuerza de la costumbre,
sentado en su antigua cama de adolescente
juicioso, sentado como para rezar, como cuando pedía las bendiciones del Dios bueno antes
de entregar-se al sueño.
Recordó bien pronto que la noche anterior
había pronunciado su última plegaria, y sonrió benévolamente; pero, sin sentirlo, cedienclo á ese natural impulso que nos lleva á l'ecapacitar sobre lo que dejamos atrás al emprender una nueva etapa de la vida., siguió sentado,
pensando, con la mirada fija en la luz de la vela, que ardía silenciosa y alargada en la sÓledad de la habitación. Entretanto, sin que él lo
advirtiera, como una emanadón de su pensamiento, las palabras del "Padre mwstro," de
la antigua oración de su niñez, iban saliendo,
suaves y ealladas, unas de su mente, otras de
sus entreabiertos\ labios.
"Padre-nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre ... . "
Lis palabras flotaban en el silencio y se
iban, se iban como prulomas blancas, hasta
perderse en la penumbra de los rincones, y
Luis, con la mirada :fija siempre, inmóvil y
meditabundo. las miraba alejarse pareciéndole que con ellas se iba algo de sí mismo, quizá
lo mejor.
"El pan nuestro de cada día dánoslo hoy..."
Rl ingenuo reclamo de una protec.ción que
á él nunca le había faltado; el pan de su casa,
el pan que repartía su padre en la mesa b endecida por la paz de Dios, junto á su madre,
que había muerto ya ....
"Y perdónanos nuestras deudas. así como
no~otros perdonamos á nuestros deudores ...."
Las palabras de la oración seguían flotando
en el sil.encio, y se iban. se iban como palomas blancas muy humildes que de pronto se
que&lt;la.ran sin casa; y Luis Bermudez l as miraba irse, lejos, lejos, y sentía que con ellas se
iba aJg-o suyo. su infancia. el cándi:do perfume
de la juventud. la sencilla poe.sía de su alma.
"No nop dej es caer en tentaiciones, mas líbranos de maJ, amén."
Después de este "amén" era cuando su madre le besaba en la frente, con un beso que al
niño le parecía sentir posarse allí como una
bendición, como una égida santa para r~uardarle de los malos sueños que atormentan á
los inocentes.

.. ¡jfr:f-"),.
...
'•

Aquí sintió Luiis Bermud-ez nue se le h
decían los ojos y que le saltaba dentr o del
cho el corazón, como queriendo salirse
bién y seguir tras las palabras amigas del
dre-nuestro.
Fué creciendo la angustia en la soledad
la noche con tales pensamientos, con la · •
de todo aquello que se iba para siempre:
cuerdos, cariño, bendiciones; la niñez, los
tos besos de su madre, todo con el Padre-n
tro; y por :fin, niño otra vez, Llús rompió
llanto, en un llanto fuerte y sincero, y en
tad de su lloro, como una satisfaicción á
nuevas convicciones, quizá como una exc
su razón, á su nuevo Dios insensible, ¡q
sabe á qué! el pobre, triste como nunca en
soledad de la noche, don.de flotaban toda:
como palomas blancas arrojadas del hogar
últimas palabras del "Padre-nuestro", ·
balbuciente como un pequeñuelo afligido:
''¡:Me lo había enseñado mamá!. . . . " Y
guió llorando largo rato.

firfuro Jiménez J)asfor.

DERROCHE DE ILUSIONH
La conoció en un bazar de caridad.
Retirábase Marcial de la Facultad de
dicina, y preocupado dirigíase á su domic
cuando oyó que una vocecita dulce y acari
dora le llamaba.
Alzó los ojos y vió un grupo de herm
niñas, una de las cuales, la más interesante
todas, le ofrecía unas "cedulillas."
Su boca, que semejaba pequeño estuche
terciopelo rojo para guardar besos, se pl
en un gracioso mohín de coquetería; sus o·
suplicaban para los pobres, y su manecita,
na y aristocráticamente enguantada, le
dió unos rollos pequeñitos, ''con una bue
suerte," como decía ella.
Marcial titubeó.
O le daba los pocos céntimos que en su
sillo tenía y se quedaba sin comer, ó desd •
ba el ofrecimiento, :v se quedaba sin el pl
de haber hecho una buena acción.
Pero á nueva insistencia de ella, decidí
y después de pagar las cedulillas, que no ac.
tó, y de saludar á su angelical desconex:1
que se quedó sonriendo, siguió su e .
preocupado con la celeste visión que le 1n
captara el paso.
Desde aquel día, Marcial fué otro; inco
cientemente volvió á pasar una y muchas
ces más por delante de los balcones d&lt;inde
bía visto aquel ser que hiciera palpitar
vez primera su corazón; pero ¡nada! los
eones permanecieron cerrado~ y jamás vol
á encontrarla en aquel sitio.
Marc1a1 sintió que una secreta pasión
menzaba á ba-tir alas en el fondo de su P
quiso ahogar los latidos de su corazón.
cual un torrente precipitado se desparr~mó,
ést e se rebeló, y con toda fa impetuos1d~.
todo su ser , manifestándole en cada pulsac16
en cada estremecimento, en cada vibrad
que amaba, que amaba locamente, v no _á
~er real, á un ser palpable y tangible, sin.o
un ser ideal, á una ilusión, á un im-pos1
romo era la hermos:1 desconocida del b
de caridad.
Pa:::aron muchos días .... "Marcial había
flaquecido y la. terrible obsesión aun con
nuaha golpeándole en el alma.
Una tarde dorada de sol, fuese á Pale
para distraerse, para despejar su inteligen
y embriagarse con las aleg-rías que brota
de los trinos d~granados de las avecillas,.
las explosfoneR de perfumes y de las br
vagarosas de la playa.

(Fot. Manuel Torres.)

Caminaba al azar; su alma se rejuvenecía

y un nuevo ser germinaba en el antiguo, pero
más sereno y vigoroso.
De pronto, cuando más distraído iba "pis•
pando" amores de insectos de plateadas corazas y mariposas de alas esmaltadas, sinti4 la
carrera precipitada c1e un carruaje,
Alzó los ojos y vió que en dirección hacia él
y derecho al río venía un "dockar," tirado por
un soberbio caballo alazán, que, echando espuma por las fauces y fuego por los ojos,
arrastraba aquél en vertiginosa carrera.
Marcial comprendió que el animal se había.
desbocado é hizo la tentativa de detenerlo,
pues de 1o contrario iría á sepultarse con el
''dockar" en el río.
De un salto plantóse en mitad de la calzada, y cuando el caballo pasó rápidamente por
su lado, prendióse de la brida, y aferrándose
con ambas manos y con riesgo de ser despedazado,. dejóse llevar un buen trecho hasta que
el an1IDal, exhausto de fuerzas y rendido de
cansancio, disminuyó su carrera, y fué á
caer pocos metros antes de llegar al agua.
Cuando Marcial, lívido por el esfuerzo hecho y con las _manos ensangrentadas, se dió
cue:nta de su situación, lanzó un grito gutu-

Sri t a . Ori s tina Oleara y Oer ve r a .

-ral, un grito de alegría. y estupor, al ver junto á sí á la bella desconocida del bazar de caridad, que era la que dirigía el "dockar" y
que, á no acudir en su auxilio nuestro joven
con tal coraje y sangre fría, hubiera muerto
trágicamente.
Jtlla no le reconooió; se limitó á estrecharle la mano y á sonreirle como sólo ella
sabía hacerlo, en tanto que el lacayo aligeraba al caballo de sus guarniciones para levantarlo y una multitud de gente acudía de todas partes para socorrerla.
¡ Qué hermosa estaba!
¡ La belleza del terror iluminaba su cara
con reflejos irisados!
La joven subió á otro carruaje queíe ofrecieron unas amigas y se alejó en diracción al
corso de Palermo, en tanto que Marcial se lavaba las manos, rojas de sangre, y contemplaba á través de un velo de lágrimas á la mujer aleve que le había hecho soñar con un cielo, y que se alejaba sin volver el h echicero
rostro, sin mirarle, sin dejarle una mísera esperanza.
Pasaron otros muchos días.
Triste y amargada su existencia por los
desengaños sufridos, ya sin esperanz11s, una

noche, al pasar por delante de un templo, se
le ocurrió entrar, ansioso de buscar en la
oración calma y sosiego para su atribulado
espíritu.
Pero al penetrar en la anchurosa nave,
q~óse_ deslumbrado ante el lujo y la magnificencia que se desplegaban ante sus ojos;
frente al altar mayor, gentil pareja de novios
recibía la bendición episcopal de un anciano
cubierto de purpúreas insignias.
Marcial avergonzósede sí mismo al versetan
pobremente vestido en medio de tan brillante
concurrencia, pero la curiosidad le clavó en
aquel sitio y aguardó el final de la ceremonia
oculto tras un pilar.
Las. notas ala.das de una marcha nupcial
anuncian que el acto ha terminado; el templo
se puebla de perfumes, alegrías y murmullos;
la concurrencia, elegante y distiguida, se desborda por las naves, y Marcial tiembl1l; una
fugaz sospecha alumbra cual lívido relámpago
su cerebro, su corazón late con mayor violencia: la feliz pareja se acerca, va á pasar junto á él, cuando pálido, desencajado, con la
mirada estúpida, r econoce en la novia á la
hermosa desconocida, cuya boca semeja rojo
estuche para guardar besos, y saliéndole al pa-

�Doming-0 9 de Febrero de 1902

EL MUNDO ILUSTRADO

sin quitarle la vista, señalándola con m.a.n-0
tie.mblorooa, coono un_ idiota, prorrumpe -en
una estrepitosa carcajada, entre el estupor de
los novios, el asombro de los invitados y el
ritmo de las notas orquestales, que llueven en
el templo, mezcladas con azahares deshojados' . . . .

S-O,

Domingo 9 de Febrero de 1902.

CRUELDADES DE CIRCO.
LOS NIÑOS ACBOIATAS.

.-.

Oaslmlro Prieto Ooata.

PUEBLOS QUE CANTAN
Y PUEBLOS QUE 8111&amp;1.
A Luis G. Urbina.

La voz expontánea y natur.lll. d.., ~98 pueblos,
su verbo colectivo, su palabra, en ~' e~ el
canto. Seudid-0s p-0r las emociones, m~a&lt;½dos
por el entusias~~, la ira, el _amor pat~10_ o el
sentimiento relig10so, su prrmer movlIIllento
es el baile, y su primer acento el ca.Il.to. Ca.I:to y baile acompañan tod-OS los grandes re~oc;jos públioos, iestejan_ los grandes hechos hist~ricos, celebran los trmnios
y &lt;)oronan las erru.
graciones y las. cO'Ilq~,
Ante la lluvia de mana estallan en 'hossanas ·" en plegarias ante los rayos y trlle'Il.os del
Sin~í · en ''De proiundis" ante el aterrador espec~ulo de la muerte ó ~te ].as desolaci~es
de la peste, de la inundac10n ó de la erupc1on
voloáni.ca. Los pueblos han. cantado ante el
ara, ante el area, ante el becerro de oro;. han
cantado en celebración de las fiestas nac1on~les en honor de sus próceres y de sus márt1~ - con cantos han acompañado sus marebas
al ~ombate; sus regresos d~ victoria; con ca.ntos han implorado á los dio~, honrad~ ~ los
muertos conjurado las calamidades publicas.
Lo qi{e la palabra es ~l individ:uo, es el canto á la multitud. El himno nacional, la canción popular, el ro~cero lí_rico, son como
el romancero litera.no, y la literatura u~nal,
:ti.el trasunto de los sentimientos del pueblo,
de sus emociones habit uales, de giro de sus
irleas die la índole de sus aspiraciones, y en la
músi~ de las multitudes, puede, á través del
tiempo y del espacio, adivinarse: y leeTse su
historia.
Los himnos griegos son simétricos, armónicos a.compasados como ritmos gimnásticos, se
d~nvuelven tontamente como sus teorías, y
revisten la olímpica simplicidad y la armoniosa proporción de las estátuas y de las const~i:~ciones he'l.énicas son himnos de pueblos rauces, iestetas y ~antes de la harmonía y la
proporeión.
.
y gime ~l dolor; son cantos dolientes de pueblos oprimidos y miserables. Como las salmodias y los "alabados" de nuestros indígenas,
parecen arrastrarse, esclavos, en el ipolvo,
ha.jo el látigo amenazanhe del capataz.
En los pueblos orientales el canto es por
esencia voluptuosa y usual. Exhala perfumes
de pebetero y emanaciones de har~; y s1_1~e
tener mllI'lilullos discretos de surtidor tib10
en fueDite de mar.mol. En Andalucía la música popular es festiva, bulliciosa, alegre, turbulenta; ardiente como el sol, perfumada como la huerta, multicolora, reoarrnada, como el
traje y como la im3-ocrinación de aquel pueblo,
y se oyen en ella resonar los cascabeles y lw
campanilla~, como en las arneses de gala.
En Alemania la música popular es seria,
pro:ñmda, armoniosa. Los orfeones del pueblo
corren ma.gestuosos como las ondas del Rhin,
y sugiieren ideas grandes, emociones filosóficas, pensamientos profundos. En Francia el
pueblo tiene un doble verbo musical; el verbo
picaresco, mal hablado, salpimentado, irónico
y burlón; caricatura lírica de todo y de todos;
látigo costante que fustiga y alecciona la
"chrumunette" entrometida en todo, en lo político, lo social, lo moral y lo :financiero; especie de locura que agita sus cascabeles y ríe á
carcajaidas.
El otro vex.bo es eseneialmente bélico, es
el canto guerrero, entusiasta, ''Le chant du
dipart, La. Marsellesa,'' que han ganado batallas, conquistado pueblos, repelido invasiones,

EL MUNDO ILUSTRADO

Señor O. Agust í n Mora
Gobernador del Estado de Guerr ero.

y llevado á .b'rancia en alas de su entusiasmo
y de una fe casi sin ejemplo, á las más preciadas glorias y á los más tremendos desastres.
El canto popular anglo-sajón es, en el orden
religioso, severo, magestuoso, puritano, austero como su cuaquerismo, impregnado, como
toda la raza de respetabilidad, de circunspección. El canto popular proiano es rítmico, po-bre en armonía, de melodía escueta, é insulso,
semigangoso, propio para resonar en el taller
y dar compás al vaivén del trabajo, es canto
de fogoneros y de obreros mooánicos.
La canción popular italiana es ardiente,
apasionada, tierna, amorosa. El italiano canta
cc:n igual intimidad de pasión el amor, la patria, la naturaleza. Su música despide destellos como su cielo, llamaradas como sus volcanes, fulgores como sus astros; palpitan en
ella entusia.smos, ternuras, ardores. Acaricia
como un pétalo ó hiere como un cardo. Está
en ella toda el alma italiana, más aún toda el
alma latina.
'
Como la música, especialmente el canto popular, es la expresión de las pasiones de los
ideales y de las circunstancias del pu'eblo correspondiente, cambia, se modifica varía según él y según ellas. En los cantos de los pueblos marítimos se percibe siempre da cadencia
monótona del oleaje; en los de los pueblos
guerreros se oyen siempre las llamadas de los
clarines y los redobles de los tambores en los
de los pueblos rústicos :resuenan si.emp;e acordes de órganos.
~l canto como_ ~ª. palabra, se ahoga y se
e.xtmgue con la virilidad y la vitalidad de los
pueblos. En tanto un pueblo entona himnos
cantares bélicos y marohas triuniales e ~
vigoros~ y sano al progreso, á la vict;ria, á la
pr06pendad. Sus cantos son el trasunto de su
iuerza, y no solo su trasunto sino su exitan!Je
n_atural y adecuado. Un queblo fuerte canta
s1e~pre, y cantando se da iuerza, vigor y entusiasmo.
El ca~to gemebundo y sle:giaco d!enuncia 1n
c1ecadencia de los pueblos y el abatimiento de
13:-9 razas. Cuando los pueblos en vez de cantar
gimen, traducen el deca:i:rniento de sus energías .Y sus mismos gemidos consuman su enervarmen,to y su decadencia. Para medir el abis~o que separa dos razas, y comparar sus energ1as, basta tan solo comparar sus cantos popul~res. "La M~ellesa" y el "Alabado" caracterizan respectivamente los_ cantos propios de
los pueblos fuertes, entusiastas viriles llenos
de ie en su destino y seguros d; su po~enir y
l~s razas abatidas, descorazona.das fatalistas
s~n espera_nza~ ~ il~siones, y por ~onsiguien~
sm empuJe ru v1tal1&lt;la.d.

El espectáculo de moda como en el p ·
piar de todos los años, es el Circo. Es u.na
surrección de invierno. Ya desde que te
el crepúsculo, el reflector arroja su clari
deslumbradora á lo largo de las calles. En
punta de la erguida torrecilla de la mu
qu,e se adelanta atrevidamente en la fac
como si quisiera despren&lt;l.eroo de la gran barraca, el foco reluce y envía en todas d ~
ciones sus manojos de raiy-OS. Los hilos de 1
Wanca surgen de aquel punto radiante y pai:ten rígidos, inflexibles, trazaidos en el aire co
p11€1Cisión y .finura, á pl'en&lt;l.er sus púas vívidas
en las azules obscuridades de la noche. Enfil&amp;dos en esa línea de calles los transeunhes bullen dentro de aquella ráfaga, que prolooigándose y abriéndose como una ala, va palidecien.
do y se desvanece al fin en las opacas lonta:.
nanzas. Este es el anuncio pomposo de los
hermanos Orrin; eil astro eléctrico del Circo•
el llamamiento de luz. Rácia él van las gentee
apresura&lt;las como los insectos hácia la llama.
El esplendor conquista y poco antes de laa
nueve, el jardín del pórtico apenas puede contenel' en sus angostas calzadas á la muohedumbre inquieta : la aristocracia penetra en grupos compactos por las anchas puertas de medio punto que dejan escapar la iluminación interior, lanzando bocanadas de reflejos sobre
las manchas verdes del parquecillo. Y por 1aa
fachadas lateral-es, hechas á modo de bardas de
lámina y ~on dos ó tres vanos asimétricos y
despropore1onados, se filtra la concurrencia
plebeya. Al entrar, la impresión es muy agra.dable: un desbordamiento inmóvil de cabezas
en el descenso de las gradas; una coniusión de
colores y de rostros entre la vaguedad de la
penumbra; una mezcla aibigarrada de contornos; trajes de tonos chillantes, salpicaduras
de rojo y netgro en los largos espacios blancos
de las camisas; la multitud descendiendo y
alejándose hasta tocar las barras de la techumbre. Luego, dentro del círculo de los palcos,
en cuya barandilla se yerguen, de trecho en
trecho, los dedgados mástiles que sostienen su
campánula de luz, erecta y brillante, bustos
de mujeres hermosas, cabrilleos de seda, vuelos de encajes y listones, caprichosas formas
de tooados f emeninos, aleteos de sombreros y
gorras, artificiales florascencias, y aquí y allá
e~ tembleteo de luciérnaga de las piedras pre,.
cwsa.s. Después, en las butacas, la tonalidad
seca y monótona. de los abrigos obscuros y las
sorb~ras lucientes bajanuo en su.ave declive,
en curvas concéntricas, para detenerse en derredor de la "pista," cuyo gran círeulo queda
fuerte,mente iluminado por chorros de claridades. Al frente, el reducido foro ostenta su telón, flamante, su inverosímil carrera de carros, destacándose en un horizonte verdioso y
sereno. Es allí donde 1m ''Rómulus" cualqui-era exibe su torso .de "Hércules Farnesio" en
atractivo y triunfo de la temporada.
La compañía de funámbulos está variada y
bien escogida. No he visto sin embargo, en las
noches en que he asistido .al circo, ''reinas del
aire," niños traipecistas ni juo-J.aires d~ seis
años. Debe de haberlos. El público gusta mucho de que la iniancia en peligro lo divierta.
"La reina del aire,'' aquel lindo artículo ds
Gutiérrez Nájera, se reproduoe al natural e'Jl
todas las épocas del Circo. Por mi parte siempre lo he vsto; año por año, he aquí lo que sucede ante mis ojos. Suena un timbre y la piña
de músicos, colocada junto á la muralla del
escenario, comienza á porue·rse en movimiento,
á levantar y á batir los arcos de sus violines,
á. enderezar la flor de metal de sus instrumentos, á hacer saltar los bolillos de cuero en el
parche de los timbal€s al compás de algún
"wals" lento y quejumbroso que produce extraño efecto en aquel lugar. De la puerta que
cubren las cort;nas carmesíes, sale la niña
acompañada de un séquito de robustos hom-

•
M aña Lo isa Vertiz.

Hermenegildito Telle,,.
Elena A risti.
Contribuyentes para las victimas de Guerrero.

bres, todos ellos vestidos con ?asaca de terciopelo y calzón corto, como la hbrea de los lacayos. ¡ Y está bien ataviada! El raso die la
suelta blusita azul e3-pejea entre las rosas de
loo listones; sobre las medias tersas, que siguen
con precisión el dibujo de las pie.mas delgaduobas, brilla una lluvia de granos d~ plata; y
resplandece también el rubio dulce de la cabellera suelta que flota á. espaldas de la niña, como un alquicel de oro. Y a en medio de la
pista el s-emblante de ojazos claros yllenos de
asombro, ha.ce una mueca de saludo, y los bracitos desnudoo, de blancura ,sin morvidez, se
alzan hasta los labios para mandar un beso á
la mlllltitud.
¿ Qué ha.ce la niña? con una agilidad nerviosa salta, sube por cl cordel que ooaban de
ofrecerle unos gigantes, se ase á las altas argollas pendiemues de la armadura de hierro, y
meciéndooe en el aire, ejecuta su "atrevido acto" correctamente, á tiempo, con la función
precisa de una máquina; voltea, se descoyunta, aibre los brazos alejando las argollas de su
cuerpo, coono un pájaro abre las alas, se columpia, reclinada como en un lecho, entre las
dos cuerdas del aparato; y después, cuanido
ha terminado su trabajo, se enTeda al cabl~
por donde ha subido, y gira en vértigo loco,
perdiendo la forma, confundiendo los colores
del traje, y tendiendo su cabellera como un
harapo amarillo batido por el viento. Sigue la
queja monótona dcl "wals ;" se interrumpe
por un aplauso monótono, y la chiquiilla, en
pié sobre la alfombra de la pista, hace reverencias á ese público, donde, de seguro, hay
niños felices y madres tiernas que gozan con
ver aquella debilidad en peligro, aquel ser
brutalmente educado, arrancad.o á los pañales
de la cuna y puesto de improviso sobre los
aparatoo del acróbata, en perpetuo riesgo--no
importa! ¡ tanto mejor !- para divertir á los
buenos burgueses, á los que lloran con los dramas de Bouchardy, y ayudar á un saltim9anco
y una suripanta á ganarse la vida! Hay tristeza fil! ese rostro, y nadie la nota : una tristeza seca que empaña y no humedece las pupilas. La concurroocia ríe y aplaude.-¡ Muy
bien ! ¡ Qué atreivimiento !
·
Y en tanto que salen los "pierrots'' á tirarse el sombrero de cabeza á cabe2a, que aparece "Bell", el "clown" favorito, que corre el
caballo con el atrevido ''jockey'' en el lomo,

que los payasos haoen juegos mrulavares cou
bolas y cuchillos, que caen y se levantan torres de hombres, que se preparan los funámbulos á dar;;e ca.cheites en la pantomima, yo
me quedo pensan.do en aquella niña rubia, de
ojos asombrad.os y cuerpecito enflaquecido,
']Ue se balancea y vuela describiendo en el
viento sesgos y curvas .de ave, como si ante la
multitud indiferente, avara de sentimientos y
de ternuras, una hada invisible y compasiva,
la sostuviera por los aires!

MARIA AZPIROZ.
La semana que acaba de transcurrir adornó
una o.te- sus noches con la nota elegante y simpática de un concierto de caridad, organizado
en favor de las víctimas de los terremotos de
GUie'ITero, por un grupo de distinguidísimas
v caritativas damas di~ la sociedad conspicua
de México.

Los niños y la Caridad.
Entre las escenas simpáticas r1i...~ sa pruoiencian en la red.a.cción de "El lwp:i.rcial/' con
motivo d e la co.Locta eé,ablecid11. para minorar
las desgracias ocasionadas por los terremotos
en el Estado de Guerrero, se a,_,~rncan c0n Yivos detalles las llegadas de los colegios á depositar su contingente en la caja dedicada. á la
caridad.
La primera página die esta edición de "El
Mundo Ilustrado,'' reproduce la fotograffo. de
una de las escenas á que nos r,,fer imos. Son
en extremo gratas.
La algarabía de los peiquieñitos educandos,
el aire de noveda,d que se pinta en sus ;;emblanbes en l,e momento de hacer el donativo;
las earas risueñas que se ven po1. todas pJrtes,
los cariños, todo haoe un momen~o die alegría
1€\Il la vida de la labor diaria, ) al dejar una
lill1-06Ila para los desvalidos de lo material,_ deja un socorro de a;;peranza para los desvalidos
moralmente.
En esta página damos los retratos de tres
encantadores donantes, de cuyas edades ape,nas se podría ha~r una de aquellas que el poeta s-erñ.ala por abriles.
Dos de 1~ donantes soo caipulloo de reinas,
el otro es toda una esperanza para las lucha.a
de la vida, y los tres son reyezuelos del hogar,
déspotas adorados que descienden de su trono
para venir á alargar la mano á los diesvalidos.

En esa agradable fiesta se presentó ante el
público la niña violinista María Aspiroz, una
promesa para el arte, neconocida por varios
públieos europeos.
La niña Aspiroz ajecuta con corrección, dice la obra tal cual la siente á través die sus
años, y la siente con esa misma ia:irlecisa hermosura con que un botón de flor que está por
abrirse, deja escapar el per.fume que ha de ser
más tarclia su eualidad preciada.
La pequeña artista fué muy aplaudida, y
más dabe serlo, cuando su presentación ante
121 público mexicano iué debida á la idea de
socorrer las desgracias de nuestros paisanos
del Sur.

�e, Jtl.u,,do J/usfraao.

Febrero 9

DEL BAUTIZO,
O DE A, RiCCI,

ce 1902.

�Domingo 9 de Febrero de 1902.

Domingo 9 de Febrero de 1902

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

ll TiL.RGRAFIA SIN HILOS
A TRAVES DEL ATLÁNTICO.

Entre Poldhu, punto situado en el extremo
Sudoesti~ de la costa inglesa, cerca del cabo
Lizardo, y la isla de Terranova, Marconi acaba de efectuar sus expe11.1encias de telegrafía
sin hilos, á través del Atlántico.
En la estación de partida sa- izaron veinte
mastiles de 70 metros de altura, y se centuplicó la energía necesa11.a para el funcionamie.nto de loo aparatos.
En Terranova, estación de llegada, un gigantesoo "papelote" fué 121 encargado de recQger á 135 metros de altura, las ondas eléctricas
muy atenuadas por la enorm.:: distancia.
A la hora convenida, las seis de la tarde en
el meridiano de Greenwich, dos días seguidos,
el 11 y 12 de Diciembre, la estación de Pol•
dhu tel,eg:rafió cierto número de veces, con in•
tervalos diferentes y que variaban entre doa y
treinta y dos transmisiones por minuto, la letra S, que en el alfabeto de Morse está representada por tres puntos y corresponde á tres
golpes breves sobre el manipulador.
Marconi y su ayudante, que se encontraban
en Terranova, aseguran haber notado distintamente esas señaJ.~ á la hora oonv::enida y con
los intervalos convenidos.
Este resultado fué transmitido por cable á
los reyes de Inglaterra y de Italia, y al gobierno de los Estados U nido-s.
Igualmente, 1farconi hizo ainunciar que la
transmisión de despachos por roedio del telégrafo sin hilos, limita.da hasta hoy á una distancia de 300 kilómetros (Cabo Lizardo á la
isla de Wight) podía ser logrado en. todas las
distancias, y que por tanto iel problema de la
telegrafía trasatlántica sin hilos, estaba resuelto.
Las experiencias de Marooni han dado lugar á numerosos comentarios, y á vivas discusiones. Una compañía anglo-amerwana que explota un cable submarino, ha contribuido á
esos comentarios, so pretexto de que se aten-

La Catedral.

Zócalo y Palacio del Gobierno.

GUADALAJARA.
Los señores D2:legados á la 2a. Con:ferencia
Pan-Americana, visitan la más hermosa cÍlldad del Occidente de nutstro t:•rritorio.
GuadaJ.ajara es, como ha mucho tiempo se
dice, una perla engastada -en un girón de oro
cLe la América.
Pocas poblaciones mexicanas podrán contar con mejores elementos de büm1estar, como la que es capital del espacioso y rico
Estado J.,e, J alisc:o. ü n clima agradab1e, casas
amplias de aspecto alegre y pavimentadas de
manera que la limpieza die los suelos puede
compararse, sin gran hipérbole, con la traída
y llevada limpieza de las patenas. Los habitan úes tién,en un cai-ácter franco, hospitalario
y cariñoso. Las mujeres gozan fama de hermosura y, en realidad, la "tapatía'' es el más
bello tipo mexicano.
Los ~eñores Cctnferencistas Pan1Ame'l1.canos, tendrán una vez más oportunidad de conocer las vías de ad,danto en que marchamos.
La 11ecepción que se les ha hecho á los distinguidos huéspedes, manifiasta ;entusiasmo,
estimación á las prominentes personalidad.is
que han venido á nu~tra patria para marcar
con los sellos de la. alta civilización el programa de los vinculas internacionales en América.

Marconi y sus ayudantes.

ta á los &lt;lerechos c1e comUilli:3.Ción que ella
tiene contratados. En muchas partes de Europa, pero €specialmenbe en Francia,-Francia
ha tenido la desgracia de apaneoor en estos úl◄
timos tiempos como una obstruccionista de
los •grand.es diescubrimiwtos; J.Weuérd€Sel el
incidente Dumont-allí. se habla de "bluff''
y de superchería.
En algo quizá pudiera tenerse razón, y eso
sin quitar la menor validez á las afi.rmacionies
de un sabio de la talla de Marconi.
Sin duda que hubiera sido pr~erible tram.smiiir en vez de una sola letra, una palabra
convenid.a. Además, la elección de la lclra S
no fué del todo acertada; los tres golpes breves que la compon1en pueden confundirse con

Estación transmisora en Poldhuc.

RONDEL.

El Salto de Juanacatlán antes de aprovechar sn fuerza.

Si mucho se tiene qllle ver en la capital tapatía, no menos hay en sus alredledores 6 á
poca distancia de ella.
'
El Salto de J uanacatlán la hermosísima
cascada q~e en detonante de~rumbe p.recipitaen otro tiempo una ienol'Dlle cortina de agua
Y iue aihora parece dormida, c;&gt;bijada con el
penascal cortado á pico.
Si antoo iera un iespectá.culo admirable esa
joya de la naturale-¿a, hoy no lo &amp;s mcm,s,
transformada en joya de la industria.
Si .antes nec11zaba la vista, hoy fortifica el
espíritu, porque se ve la poderosa mano del
hombre iem.pu.ñando una foerza qu~ autes era
inútil para la vida y pa.ra el progreso.
1

El Salt&lt;, después de aprovechada su fuerza. [Fotografías de A. A. Adams.]

P~ sobre mi alma -soñadora
la incurable tristeza de la vida,
y atravi,eso mi ruta ensombrecida
e;;perando el encanto de la aurora.
Y la miré cruzar por la sonora
playa del ideal, de sol vestida,
cu.ando las amarguras de la vida
agoblaban mi aJ.ma soñadora!. ...
¡ Y desde qU1e cruzaste la sonora
playa del ideal, de sol vestida,
deliro por tu amor, noble señora!. ...
¡ 'rú, que enoonder bien puedes una aurora
sobre la inmensa noche de mi vida!. ...
Rafa.,! Martinez Rubio.

los efectos a.uá.logos que producen en loo circuitos tel,e,gráficos las descargas de electricidad atmosférica. ¿1Iarconi y su ayudante, bajo la in:fluencia de la emoción indispensable
en aqll!2Uos momentos, pueden haber creído
oír las señales indicadas ?
Se cree que la contimuación y &lt;}()mprobación
de los ensayos pueden disipar esas dudas.
No obstante, Marconi se manifiesta satisfecho y declara que 1e. bastan los resultados obtenidos.
Dentro de poco tiempo se propone haoor un
viaje de Liverpool á Nue1Va York, llevando á
bordo del navío un aparato para manteneme
en continua comUll1icación, sea con la costa inglesa, sea con la americana.

Estación receptora en Terranova.

i-';}..-'1',-'l't,..:;i..-'l't,.~-'1',~-'l't,,-'l't,,.,,,.,-?t,~.,,,.,.,,,...::,...,,.._,,,._.,,._.,,...:;,...:;,..~...::,...:;,....,,,..~...,,,....::,...:;,..~..::,..~..:;,...:;,..,,,...::,...,,.

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NUESTROS OFRECIMIENTOS.
•Como habrán visto nuestros lectores, hemos concluido de repartir,
con el número .pasado, el penúltimo tomo de Los Miserables· el siguiente
será repartido como prima al mes, enentregas de 32 págin~.
En .. ~bi~ de~e . e~te ,número aumentaremos páginas al cuerpo
del per1od1co, Y se d1str1bu1rá con el del próximo domingo, la primera novela del mes, entera y encuadernada, y la segunda, en iguales condiciones
quince días después.
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La reforma agradará seguramente á nuestro abonados, pues resultan
los tomos de obsequio, una prima extraordinaria, como nunca la había dado ningún periódico en México.

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�l)omingo 9 de Febrero de 1902

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 9 de Febrero de 190t

CARNAVAL.
Para cantar las verdades, parece condición
precisa taparse la cara. Las leyes no le permist:n al cm&lt;iaclano que use antifaz, sino en los
dichosos chas de Carnaval. Así es que pocas veces hablan los hombres como sienten, como
deben hablar. ¿ Uuáles la cau;;a que impide que
unos á otro,; se digan loshombres las verdades i'
:b;l temor, el temor pueril, vergonzoso; el temor heredado, el que sentían nueslros abuelos y que llemo::. heredado nosotros; el temor
que hace que un hombre cargado de razón, n_o
se atreva a contradecll' á un tio cargado de dinero; que uno que ticM edu(;~i~n, no ose
chocar de .frente contra un estup1do brutal,
que no la ha recibido jamás. Atavismo de raza que parallza las lenguas, embota elvalor~s
sereno detiane las inwit1vas más audaces, solo du;ante unos momentos puede vencerse.
..J:!jn la antigüedad, durante 1~ ~aturnales, los
esclavos se atrevían á decir á sus amos las
grandes verdades. Durante los Carnavales,_ los
esclavos modernos intenta,n alguru1 vez mutar
á sus progellltores. .61 atav1smo, resulta así para el oien como para el mal. l:'or él han progresado algtlllas razas; bajo su influjo han degenerado otras. "Lo:; peoo&lt;los de los padres
caerán sobre los hijos, y los hijos de los hijos,
hasta la cuarta gE.ller.ac1ón."
Ya que hubo en la antigiedad quien dijera
las verdad&lt;IS del barquero, no sé por qué no ha
de haber hoy día qUien rmite á los a,nuguoil.
Todas-esas reflexione::. me hada yo un domingo de Uarnaval, sentallo en un paseo público, cuando se me acer(;Ó un hombre desconocido y sID ca.reta. ~a.tudóme con gran cortesanía tomó asiento á m1 la.do, dejó pasar unos
mom~ntos antes de tolllar la palaora, sin duda
para que tuviera ocasión de exwm.inarle despacio, y al cabo, y en cuanto me hub~ entera.do de que tenía un a,;pccio nada distmto
del común de los monale;;, me miró de hito en
hito y habló así:
-"'l'e extrañas que no haya gente capaz de
rendir culLo á la veru.t&lt;l. .ti.ace.,; mal. ¿ !las
"""nMrlo
alo-una
vez en lo que tú, mismo haces;
~
o
t
· 'l'e has confesado alguna vez a t1 Illliimo us
debilidades i' 'l'ú has mentido de niño á tus pa-dres para ocultar tus faltas; ha;;; mentido á
,
tus maestros,
haciéndoles creer que sab'ias una
lección jamás estudiada.; mentiste en tus mocooades á las mujeres, :eara lograr de ellas
cuanto deseabas, y jamas sentiste remordimientos por tus menüras. Cuando un hombre
se encolerizaba. en tu pi-esencia, temblabas
ante la justa cólera y disimulabas tu miedo,
pegando el primero. Después, engañaste miserablemente á tu mujer, y cuando ella te engañó á su vez la a.sesmaste. Quisiste dominar á
tiñe pelo y barba para remedar al mozo; la
los hombres' y predicaste las doctrinas que die"barmaid", que se ruboriza al oír nombrar
cinueve siglos antes había predicado el Homuna chambra; -el sádico, que acaricia. á un mubre-Dios, y cuando esa predicación dió sus fruchacho; la celestina, que hace limosna; el getos, cuando los hombrei:;, á. fuerza de obedecerneral, con alma de ranchero; el pintamonas,
te te elvaron, obraste de muy distinto modo -que aparece como un genio, merced á las merque hablaras. Tú quisiste que la lll,l.Illa.nidad
cedes que otorga á los de- tu oficio; el negrefuera humilde, para mejor dominarla; amoro, que ha.e-e obras pías; el bandolero, que lerosa, para que fuera más débil; animada del
vanta campanarios con el dinero roba.do á los
Santo amor al J\l"Ójimo, para vencer sus escrúincautos; todos esos no son más desprepulos con .facilidad mayor. Tú lloraste con los
cia,bles que tú lo eres. Ellos, como tú, vivís en
ojos, mientras reías con el corazón. Acudiste á
un Carnaval perpetuo. No hay quien os haya
los templos, sin fe; á las reuniones públicas,
visto la cara, porque la que mostraís al mundo
sin convicciones. Y, sin E!mbargo, los que te
no es la vuestra, es una careta que s~ contrae,
veían en la Iglesia) hubiesen afirmado tus
que ha.ce visajes, qu á voluntad llora ó ríe; pecreencias; los que te oyeron perorar, apostaron
ro que jamás, jamás refleja, coono el agua, coen favor de tu hombradía de bien. No sabes
mo el cristal, la imagen verdadera. que se le
nada, y has pasado por un sabio. Na.da puedes,
presenta. El Carnaval no dura unos días, sino
y sin embargo te temen. No has obra.do jamá~
que perdura toda Ja vida. Y ya que no tienes
conforme á justicia, y te tienen por justo. Has
ninguna buena calidad, ten á lo menos un poestafado á tu prójimo, y pasas plaza de honquito de indulgencia."
rado. ¿Por qué extrañas 9.ue los demás te imiten, que obren como tú, que como tú mientan? La disipada, que aparece como mogigata;
el ladrón que, burlando las leyes, roba sin emAsí dijo mi interlocutor, y se largó, dejánpacho y sin :remordimientos; el orarlor, que
dO'lD.,e convencido; pero no convertido. Pensé
cuenta con la estupidez de sus oyentes; el coque era un bromazo de Carnaval; mejor dicho,
barde, que sabe que no hay quien pueda descuno lo pensé, pero me convino creerlo, y lo creí.'
brir su cobardía y aparece CO'lD.O valiente; el
imbécil endiosado, el viejo tu.no que se
A. RIERA.

•• •

ECOS DE LOS TERREMOTOS EN GUERRERO.

Templo de San Mateo (Chilpancingo.)

CallelNacional (Chilpancingo.)

.A. los productos de la subscripción se unen
los que allegan las fiestas de beneficencia, y es
de esperarse que antes de un me.s se cuente ya
con una suma considera.ble.
El Sr. D. Agustín Mora, Gobernador del

La República. entera se ha sentido conmovida por las catástrofes ocasionadas por l~s _t~•
rremotos en Guerrero, y se hace una activ1s1ma propaganda para remediar aun cuando sea
en parle la desgracia de las víctimas.

Calle del 5 de Mayo (Chilpancingo.)

Estado de Guerrero, ha manifestado gran interés por aliviar la situación de sus gobernados,
y á él se deben los primeros auxilios.
La actitud del Sr. Mora, como gobernante
y como humanitario, es muy digna de aplauso.

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DOS RICOS.
Cuando ante mí se celebra al arehimillonario Rothschild, quien, con sus inmensas rentas, consagra sumas cuantiosas á educar niños, curar enfermos y fundar asilos para los
ancianos, también yo le e1ogio y le admiro.
Pero, al alabarle y admirarle por eso, no
puedo dejar de acordarme de una pobre familia de labrieg08 que había recogido á una
huérfana en su miserable choza.
-Si nos hacemos cargo de Ka.tia,-decía la
ca.mpesína,-nos deja sin nuestros últimos
céntimos y ni siquiera tendremos para com-,
prar sa1 con que sazonar la sopa.
-Pues bien, Ja comeremos sin sal,-contestó el marido.
¡ Cuán lejos está toda.vía Rothchild de ese
labriego!

Dos de las calles más destruidas en Chilpanciogo.

Ivan Turguenef.

Casa de Correos en donde fué muerta la Sr;ta. CPntó,

Casa de Telégrafos.

�Domingo 9 de Febrero de 1902

EL imNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO .
AÑO IX.----TOMO 1.----NÚM. 7.

MÉXICO, FEBRERO 16 DE 1902.

Sub!lcrlpci6a mUJ!lual lorAIJea, 1 l 50
Idem. /dem. ea la capital, ., 1.25

Gerente: LIJI&amp; Rtl't~ &amp;PINDOU.

Director: LIC. RAl'AtL Rtl't&amp; &amp;PINDOU,

UN CIGARRO.
E11Ba10s fotogriftcos de Lu-i,ercio.

¡CAT.A.STBOF:E!

Cuadro.de M. Karvalu,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1902, Año 9, Tomo 1, No 6, Febrero 9</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 9 de Febrero de 1902

EL imNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO .
AÑO IX.----TOMO 1.----NÚM. 7.

MÉXICO, FEBRERO 16 DE 1902.

Sub!lcrlpci6a mUJ!lual lorAIJea, 1 l 50
Idem. /dem. ea la capital, ., 1.25

Gerente: LIJI&amp; Rtl't~ &amp;PINDOU.

Director: LIC. RAl'AtL Rtl't&amp; &amp;PINDOU,

UN CIGARRO.
E11Ba10s fotogriftcos de Lu-i,ercio.

¡CAT.A.STBOF:E!

Cuadro.de M. Karvalu,

�EL MuNDO ILUSTRADO

Domingo 16 de Febrero lde 1902.

ello al conde una prueba de su ,perspicacia.
-Exaclaimen,te, mi. lbue.n Claivin, :respooidió el con.de si,n ,poder IOOilltener Ulill8, son.ns&amp;.
-¿Y qué más?
-Que mi petición :tué rechazada ...
-¡ Ah, d,ia,nd;re ! . . . ¿ Y ella no le corra;pondía?
-Es de su.poner que ;no, puesto que se casó con otro, el señor baron de Korbon.
-Ya comprendo. Resenilianiento de rumor.
-1No Clmn oo acierrta ,usted. Espere 'US·

'
UIJl. 'poco.
.
-Ya escuclio, señoT conde, 'Y !D.O diré un.a
pSJlabra más.
-Desde aquel mOID.enito, sigu,i,6 diicienido e~
oonde, compreilldí que halbía. aoabaldio prura mJ
1a ifelreidad . . . Paxís oon sus pla.ceres V,8Jll.OS
con sus decoraciones ficticias, su tUlllllltlituoso torbellino me ins.plil'IÓ ,de l"€ll)6Dlte ihorror,
y resuelto á huir de la sociedad, une 8 l l l ~
á rclu,g.ia:rme en esta finca que U111 ,painentE
acaibaiba de -legarme. . . .Aiqu.í iviví dos años
tra:nquilarmente, ocupándome tle ·arrenid.am.ientos, ,de laborés agríicolas, ()8,Z8Jill(]..o, dando J:argos tpaseos á caJbaifüo; en UJIJ¡8, I_&gt;alrubra,.
adomneciendo lo mejor que ip'Ulde mu oolo1
!fatigándome lo 'IIlQ1S ípoSIÍible, cuamido. : ..
-¿ Ouando?. . . rapiti:ó ,Olruvín ag111,1Joneado por Ja curiosida.d, como el lector de un folll€ftín cuaaiido Uega al "00111tinuará en el número próxó.!mo."
-Owanido corrió por -lia OOII18ll'Ca el .r umor
,de que U!ll,8, ta[ señoru de Korbon, v,iuda joven aieab-aiba de comprar el castillo del BooFlorido, que estruba en venta desde ~acía
1D1Uoho.s me;;es. por defunción de su prap,ietario.
-¡ llol-a. hola !
-Sí ¡ hola, ho!Ja ! . . . Tuto mismo exclarrné
yo, como coonprendereis. . . .AiqjueUa. nortici,a
me ¡produjo eil efecto de un raiyo ... Gisela,
tal es el !IWIIDbre de la ha,ronesa, ere, pues, vinda, cosa que yo igin.ora:ba. ¡ Qué d:ioha ! Y la
cuuaJlidaid, ese dios de los eD.Mnoo:aldoo, hací-a.
que precisamente viinier-a á imsooila¡rae á pooos
k,iilómertros de mi casa. . . ¡ Lha, ipor consig.wie.nrl:ie, íi venla, ! . . . ¿Y quién sabe? Trul vez
,la, silmpaitía q111e no haibfa sa;bildo inspirarle el
rparisiense, podJrí,a el hilda.lgo ~ o ...
-; COIIIlprend:ildo, com¡prenilioo !, e:xclamJÓ
O1avín, ilmpaáente por llegar al momento
psi.oológico.
--¿ Qué hacer en situ.aJción samtj.rurute?
¿ Q,ué :wtitud aidoptar ?'. . . En CU8JD.to estuvo
inshailarla .mi v.ecina, ipresen.téane en su casa
y le ,hice pa.sar mi tarjeta, en la que ihaibía esori-to: "El IOOlllde de Courvail. ten,dria vivísÍ!ml8
S3Jti&amp;faoción, á. título de vemo, en od'rooer sus
respetos á. la seño.ra ha.ron.esa de Korbon ; se
pone oompleta!ffien,te á sus émknes, y se oonsiideraria IID.'111)' diohoso si :pudiera, serle .de algama uibi.li.diad en i:roodio de las ,d,ificuilitad.e:
qnie forzosa-mente habrá ,de encOllltrn,r en su
instalación en una 00lll8JJ'Ca rpara ehl.ia desooIJJOcida."
--¿ Y le recilbió á usted?
-No; me ,hizo contestar por un criado q~
1-leva,ndo to,da¡ví,a luito ¡por su IIDl8lri.do, se babia :impuesto oomo -regla !de oon,diucba el ,no
ver á nadie.
-Hai&amp;ta aqiu.í oo veo rtod:aví.a qué ofensa.
-Espere usted. . . Y o, !LD.ooe.nrtl6n coono
soy, creí de hu.en.a fé lo que IID.e decía, y prosé: "¡Paciencia!. . . El lut.o illO será eterno ••.
-¡ Mru,y -bien razonado !
-¿ Lo ere.e ,usted ,así? . • • Pues ,va usted á,
ver. . . Ocho días despué.s de aiq,uella visita
:nos encontrallllos á la erutra.d.a del pueblo .. :
La s,aluidé, oomo era n:l!Jt,ura,l. . . y ni siquiera se di'glllÓ correspooder á :mi S811udo sino
que ,pasó s:irn voliver fa OaJbeza.
'
~¡ Dia.ntre !
~En'ÚOOlces me dije: "Bueno, ya sé ,á qué
atenemne. Quiere hacer ver que no ,me ocmoce."
Después de UJD. insta.n.&lt;te ,prosiguió diiciendo
el ccmde :
-Hllí,ta aqlllÍ, era solo el silencio, aJca&amp;&gt; el
-desdén. . . Pero no tardó en ,venir la hostillidiad declru.,ada •... La -baronesa me ha desipo-

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El casti'llo de la Colina Ve11d:e y eil de!
Bosque Florido, ambos si-tu-rudos en el Sarthe.
no lejas 1de Sa.blé, &lt;diist.ain ooo de &lt;1too cua,tr,c;
k.i,lámetros ,a,proximadamente.
TOidos los dí.as, cuando el OODJde P(fu-o de
Oou..rv~ sale en su bogg1y para dax su paseo
matutino, pasa por delante de 1-as iparooes de
ceroa del castillo vecino IQ-ue lindrun ron La. carretera ry están sepaooldas ,de la oailzada por
un pequeño foso.
Todos los días, también [a ibarro11€S8. de
Korbon, propietairiiia del Bosque :F1lorido y"
C11IlllJ&gt;lid~ amawna, .al ipasar al galope de su
OaJbaill.o "Strapontín" por [os oonlderos del
bosque,_ ,distingue al través de alltgún ola.To
q'lle deJa;n Jos árboles, las -torrecillas de la casa oolariega ri'V'a~ en la vertienw de fa colima.
S,wede asia:ruí,;,mo, á vooes, que ~l oonide y
la ba:ronesa se en-cuootra.n,.
¿ Qué ~ entonces?
¿ Que se saliudrun oe.remon;io_,::arrneD.Jte ó que
IC8lmbi'&lt;l1J1 algunas palabras, cruan deben J:i.arerlo dos oru:Mlllhllos de ,la misma ooona,ma,?
¡ Error oompleto 1
El oonde y la baronesa vu~lvoo la oaJ007AÍ.
á lia ldereclia, lo cmal, yendo coono van en d'ireooiión contraria; les permite a.parentar ique
no ~ han visto, y eiguen su crumimo.
Sm amba;i,go, 1a .actitud ide u!l10 ;y otro IJlO
es 1a misma.
Asi oomo ila baronesa, en su afool:ado tlesden, rpra.reoe burlania, oonritnte el oonide se
muestra furioso y aun se le p~ede ver des~
pués de ail•g.unos pasos, voliverse y t-Xamiinar á:
1a anmzona 'Y al .caiballo, hasta t¡mie una ry otro
'han dooaip11Jrecido de su vista.
-¡ Condena,do pícaro, pí.caro condenado !.
exclaima con :rebia.
·
Y ooono en la nailuraleza 'humairra está el !hacer ~aga,r siempre á llOS dwnás el :mal humor
propio, de .aquí que sea "Trottine," su ryegua
norma-nda, 1'a qrue pague ilos v:ikl.rios rotos.
-¡ A1lda, ~i.p, ma1dñoo. ! 1Corre! ¿H-a-

Y el con&amp; a.fulíde, ,haiblalI!ido consigo mismo
y teniendo ,t,ooo,-víia delante de sus ojos la
im-a.gen del alaz:á:n oobeJ.,bio •que acaba de en.contrar :un momento antes:
-¡ Qué fuego! ¡ Qué sangre! ¡ Y ouam.do
:prenso que esa mala pécora tiene 'la suerte
de pooeer un anwmal semej8lll&lt;te !
.Su cólera ha ca,mbiooo ya de obj€1to, y ces:am:do ,de fustigar á "Trotine," ~(mese á. imsuJta'r ,á ,aqiu.e4la mafia pécora, por otro nlOIDbre la ha.ron.esa de Kor'.bon, indigm;a tle poseer aquel calballo.
¡.Arrida rulá, presunttrosa ! ¿ Cuiánido podre
drurme el gustazo de j;u~le um mala ,partí~
d,a.?
•

II
-;Pero seño,r oo:nkle, objeta1ba El! n.o-talnio
del 11ugrur, excelente su(ieto, 'hdmlbre p,acífioo
!Í. q'll!Í-en su clierute hrubía llama,do á itoida p ~
le asegiuro que nada indica, oorrro rusted :ooTe:
ce creer, que €Se oamitno qiue oonJdluoe de 1la
granja al •río, sea de ,propiedad exclusiva de

U.slted.
-Dispense ust.ed., iquerido notario. Los tí-

tullos die propieda:d . . . Las ;ooi,vi)d'lllmhres
OODGig.ruiifus en -el catastro. , .
-Sí, &amp;í, lo sé perfootame.nre. . . Toldo eoo
puede oñscmifu5e... Pero ~ga ust.ed en cuen~
ta que 11a baronesa, que tiene .J:mis interés q111e
usted en poder ,pasar por ese icamino ,porq'lle
ello le ev:i'ba tener que oo:r ~llll ~ par el
calmÍIIlo real, no cederá sim iresistencia lio cua,]
dlalrlá lugaT á UJ1 pleito.
'
-Penfectamerute, €Sto es lo q-ue quiero mi
buen D.O'baTio.
'
-¡Oih!
-Sí, contiln'll!Ó ld!ioienklo el conde sÍIII. dejair de reir, una pEqueña vaJla de 'Illlllilem no
mu, a1lta, IJ)0l"O sólida, claivaid,a en tierra.' . ..
Y ou.a,nJdo 1ia baronesa llegue y se encuentre
oon. es.te dootácuJo, trul ~ sin esperairlo si el
alguacil no le iba entregald.o tddruvfa '1a ciitación, no ¡podirá pasar adela,nte y se verá. obligaicm -á vo1verse atrás.
-A no ser que :a¡pl-iMn.do un ,b uen latigazo
á "Strapointín," iq¡ue no tiene rifvail 000:00 sa.1tailor, pase por en,cima de -1a vrullJ.a, mofámdose de usted.
-¡ Ra(yos ry rf:ruenoo ! ...
. !El ron:de, fuera de :sí ial oír ital observa?
otón, púsoise encamaido coon.o 1llll ifmruilte • 81
pooo más ~ herido por mi ·~taque de apople-

Domingo 16 de Febrero id€ 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

jía. ¡ Era verdad que "Straipontín.'' sería m
capaz !de juga.r-le esa mala prurtida !
Y ipa:rooióle presenciar rya la escarna., v.ió
k baronesa. ,venci'f-,ndo aq,,uel obstácu!Jo y
su .bwrloma oaTcajalda.
'
Y á .medida que su raibia se 8JOO.D.tuaba.

tía crecer sus mSJlos i1J1stim,tos.
'
. -Tiene. oot.ed. razón, Clruvín., dijo con
lig.n,a SOilJWl,, y ,ha,oe ust.ed bi'f-,n en mve
me; por esto daIDé á mi vahla se lo ~~t'Bi
uma .alilura suficiente pana d~azoniar á
más intrépidas a:m.'azo:oos 'Y ¡panid:ré e ·
pum.tas de hierro y oascO.: de 1ootehlas · de
te ,modo? ~ la señora Korbon, im¡pul~
u.n sentmu.e.nto de provocación quiere inUm
~ el esoru1amienlto, habrá m~has probaibi
li.oorl€s lde ,que um,a ,buenia ,caída. ...
-¡ Oh, 1Señor oonde ! . . . ¿Es, ¡pooiible? ..•
¿ Llega:rí.a su mailidad á este pu.nito? .. .
. -¡ Mia,!Kfuld, maldad ! No soy yo el ,zoo.l
smo u.a -b aron~.
Al oír ES-to, el Sr. Olavín juntó las
escandaliuirlo.
¿,El,la. m.a.la? ¡Esa mUJjer tan idig.rua tAm
buena, tain coonpasiva ,pam todos los q~ sufren ! ¿ Pero iqué es lo que le ha ihooho
usted para que .así Jiaible de ehl.a?
-¿ Qué lllle iha hooho, Sr. 010/VÍJD.?. . . ¿
ll,(} fo salbe ust.ed ?
-¡ Qué Ji_e de sa:ber, señor c&lt;mde ! .. .
-iP.ues 1hwn, Clavin, óigame, que ivoy
oontá:rse1? 1~ - Y ·liuego me diriá usted
conowoo~a st rtengo mortiivos .ipa,ra detEstar
esta mUJJer.
La ~is~ria debía ser Ia,ga, ,porque el Sr.
~~ _ihizo que les swvieran &lt;JenV~,
C1;0 un mganro á &amp;U mterloowtor, ito!m.ó ,él
b1án UJD.O, y senlf:ánd.ose en una o6moda
ra, OOim.enro su relato.

III
-Sepa usted, ,pues, mi buen ,OLavín 6i

qiue l18i gen te de esta tierra n,o ise lo ha
~ ya, que n,o siempre he habitado el ca.sti
&lt;ltLV ~ la Verde Ooliina, en donde ,me vé
tea !J!IWtalooo. Dueño absol'llto de mi fo:rit
desde .q~e Uegué á mi Il'.UllJOr edad, emipec6
pOir. V:IJVlr ~ Pa.rís, en donde, viéndO'.rll.e rioo
Y sm 1;1-ecesidad de ;pl'iva'l1Ill.,e ,de ,n:arlia,, Ueri
UJili8. vida ,:por ~ a1legre, divirtiénd
ouan~ puede divertir,se un homlbr.e no .
:pa,rec1do_ Y q~ no repara en ,tirar el dine
Esta e~01a. ihabría qui7Jás contÍlnuado, •
1a casu:a:li,d.aid .no me hu:biese ipuesto Uiilll, noche, en ,UJD. -b8Jl,le, en presenJCia de 111.11a jovell
de sobtmn.a belleza, por ,la qru,e senití ií!lllllediatan:nen:te un amor looo.
-¿ Y ila ipiiliió usted en lll1atr.iimonio ?, pregunw Olasvín interrumpiéndole, or
por haber a.divinado lo oou.rrü,d,o, .dam.&lt;lo COJl

qW:

j a.do del lugar que OOU!paba yo en '1a oomalrca. . . 'l'en.ía yo mis pobres, que me estalban
agradooidoo por 1o qrue hacia yo ¡por ellos; la
fort1lllla. d,e la baronesa, cmás consiJd~Ta.ble que
la mía, le perimiite drurles más, y me priva.
hasta de. su agraidecimienrto ..• ¿Cómo ilo hace? Lo ignoro.
.
El conde se haibía ,pu.esto eru,a.rnado de ira.
-¡ Y esta ,vi,da dm,a, desde hruoe dos añ.os 1
¡ Y estoy harto y.a de ella 1. . . ¡Y voy á itarnar
el desquite 1. . . ¡ Adielamt6, ¡q¡u.e_ esta vez .habré dado oon el verdadero c8JIU'D.O 1. . . Paipel
sel1a'&lt;io v un.a valla, ¡una iva11a ! . . . Toodrá
que dar ·-un rodeo, pues tal es 'lil!i. voluntrud, un
ilia.rgx&gt; rodeo, y se verá db'ligaida á pasar por Ulll
canni.no lhl.eno de po1vo, aibra.saido por el sol y
sin 'l1Jl mal arbol que ,l e dé sombra, ... Y si
sad.ta ... , ¡peor paira. ella! ... , ¡cui.c1ado con
tla voltereta 1

IV
Desde hace dos años, es oocilr, df.Sde que la
barones.a de Korbon se instailó en ila ooma.rca,
aq111eil día es el ipriunero en que el oon.de de
1Counval 1pareoe SS1tisfooho; y hace ll1!ll anoment.o, cm.ainld.o encontró á su enemi,g,a IID.Oilltadia. en
"Htraipontin," €ID. vez del grufudo so~ co~
que suele acoger su rupruri.ción, se scmno .malioiooamente.
-¡ Anda, ve, oorre en línea recta, herunosa. w:nawn,a 1 ¡ D.i!ríjet.e Mci.a el laido del río!
¡ Ya veremos la -cara que pones !
Y preciso es creer lq!Ue aquehla sonrisa exoopm¡onail tenía :rea¡l!mente u.na. 1,ignifi,cación
extraña, puesto,¡q¡u.e la. ooronesa, á. pes,rur de la
ve1ooidad oon que pasó por dellal'.llte del oon.de,
no hahí,a, dejado de obseuwrurJ.ia.
-¡ Hola, ,ho1a ! ¿ Qué es llo que estará prepairandio mi enemigo?
Pero sin que esta idea fuera 1bastalllte á deoonel'lla, siguió SU ,caJU,Í[lO.
liada '11.D. tiemipo mganífioo, y iá pesar de ser
tod,avia anu'Y it.e.mipra,no, el sol calem.talha de lo
lindo.
"Hemnoso pase.o, ,pm-o algo cal'UDOISOpoosa.ba. ,1a ,aimiazoma ;-,rufortl1Jll,'3Jdarrrumte ipronto voy á llega,r á la wmbr.a, ipasa.ndo ipor el ca,mimlto que con,duce al río.''
¿ Qué !hacía el conde en aq,uel 1ID.&lt;nn.eruto?
Acaibaba de dewnerse en J..a carrerera.
" ¿ Q,ué paisará cu.a:nido llegue deliainte de lia
vaJila ?-,pensó.-Lo mismo si salta que si da
ll1Jll, rodeo no SSJbré lo que hruya, ocurrido ...
Y según'.apite por unia ó ipo-r otr.a xesoi1ución.
el resu.lrtiaido ha. de ser muy diferente : ó seré
yo -quien me bU!I'le de el,la, ó ellla quien se
burle ,de mí ... ¿Cómo saibetlo? ¡.Aih, se me
ocurre 'Ullla idoo. ! .... "
Precisamente cerca de iaihí haibfa UJD. muohaoho ; el con,de bajó del .coche, y confia.rudo s,u
y ~ ''Trottine" •a!l crudaldo de aquél, le dijo:
-Toma, ooge las riendas y ~ ; á
mi vuelta te druré '11111a tprop.im.
Y echando á correr á can:nipo traiviesa, dirigióse aJl sitio del oomba.te.
-Va á ser u.na cosa curiosa!. ..

V
,Al!J.i está el conde, sentooo en el hatllCO de
piedlra, y ifmn:am,do su ciga.rrilllo
De prcmto se oye el rruildo del galQpe de un
cabahl.o.

'. ~
r,.

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/ /

~

. ~ ¡;; . -

&lt;:Jd
&gt;~

'-#,,.

-

Es 1a baioonesa que se para d:e repent.e. . .

'Strrupanitín" retrocede

'l1IIm línea, llSUStado
ante aquel dbstooulo, iprura él descon~ido.
La ama.zo:nia se ha hecho en seguida cargo
de 1la situación.
·
'
-¡ Hola, hola 1. . . Trabajos de defensa del
enemigo!, e:x.clrum,a en alta voo a.n,tes de haber
advertido l.a ipresen.ci'a d€ll oon.de.
Si el Sr. de &lt;Jaru,vSJl no hubiese estaido allí,
segurrummte iha1bria vuelito gru¡pas y ¡preferid.o
dar oo rodoo ; esto era lo que 1a moon aocxnsej alba.
¡ Paro el Sr. CoUI"Vall ila está obsartva.ndo 1

Ellltorroes l,a, arma.zoma se a,íirttna sólida.mente oobre la si!lla, sujE-ta. fuertemem,te ,las riendas con lia mano, y aJmndo el 1láltigo parece itcimar terx.eno para dar el sa.1to.
_
"&amp;upcxngo que no salitará"---dlire pa:ria. sus
adentl"OIS el conde, que se ha ipuesto extrao.roinari81ID.enite páliiéLo.
La baronesa pron.iwroia aJgUJru1S palS1bra.s
~ arumiar al caibaillo, ,l e acaricia el cuello
para h,rulaga.rlo, y al fin gri.ta:
•
-"¡ Ifop Jia !"
Pero el oonde se lanza á su E/lli!uentro.
-¡ Señora, no c011J1etem usted esa locura !....
Se expone 'usted á maJtrur,s,e !
-1'al vez.
-¡ Deténgase lIBwd le m:go !
-No.
-¡ Corriente 1. . . ¡Pero en tal caso, oorramos el riesgo juntos!
Y el oonde, des-cubierto y rupoyooo en la. valla, va á. haioerse a¡plastar ·l a cabeza por los
ca.seos del calbahlo.
.
Insmte de emooión, como se comprenderá,
,por u.na y otra p8Jllte.
El oonde 'Y ila ,baronesa re contemplaiba.n largo raito en siJencio.
-Confiese us1Jed, señor.a, que me odia, dice el Sr. de ,Oourval.
·
-¿ Y usted? ... ¿ No hace acaso algo peor?
¡ La imiferenci.a más doodeñosa !
¿ Indiferenci,a ?'. . . ¿ De.,,dén?. . . ¡ Oh, este
es demasiad.o ! . . . Ante ta.l acusación, el ooñde se revuelve :iindig;n,aido.
-¿ fudi.feren-te ! . . . ¡ Yo que 1a he ooorádo !... ¡ Yo que la ad,oro toda:vía, á ipesar de
todo!
·
-¿Usted?. . . ¡ No diga ,usted ffiO I Si fuese cie.rto, ¿cómo haibrí.a usted pemnitido que
me casrura con el señor lde Ko:r1bon., ICl1!8ill00 .mis
semi-confesiones indicrubwn demasia!d.o ....
-¡ Pero si fueron loo ~ de usted los
q111e me .negaron su anruno, d,icien,do iq¡ue me h.a,..
tbía iforjado iiilusiones iaceroo de sen,tiJmieDJtoe
que ja.mÍis ioobfa usted exrperimeintaoo ipor .mí 1
-¡Oih!. ..

VI
-Pero ¿qué b-aoo el ronde? se ipregmnita.n
las gentes de la. Co1i:na Verde.
-Pero ¿qué halbrá siklo ,de J.a. baromlS&amp;?
piansan las del Bosque Florido.
Inú,til es decir que se va á. qllliitar ,la, V'ai11a
ipa-r.a dejaT el paso liiboo á la señora de Korbon, y gue el Sr. de Courvail. podrá rproporoionia.rse también de cua.ndo an oo'8Jildo el gustazo de drurse u.n paseo monitado en "Stm¡pontín" que iha sido :pu.esto á, su disposición.

J. ~err iJ~ 7uri((ue.

�Domimgo 16 de Febrero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

.,.,te ,amor dooventuraido que SIÍ1'1Ve de
ouento """
·
que si:rnas
fonido al cuadro,. porque 14!U1600
, Edh-r
como en casi todo el teatro de
~
que tú
femenirey, , es decir, tu sexo, el "etel'tll.o
.j.n~;te_
no,,, tiene 'l1U €llloontadar represenl&gt;&lt;W,J,

])amas Salvadoreñ,s.

LA INFLUENCIA .MORALIZADORA
OEL ARTE.
Un &amp;migo illl.Ío me decia. días ipasado,, _á
propósiito id.e "Quo va.d.is" : "Es tlVW.ente 4ue
~ien.ki.ewiez se propuso en su obra. hacer 1:3
apología. de J,a doctrina, evangélica; que qlllso poner en contraste la dooadencia, el sensu.atismo los vicios de orgainización y .de costllJIIliores 'del I'ID/Pfil'io; la triste oond.J,ción del
pueblo, 1a su.e.rt:.e cruel reservada wl esclaivo,
la ser.vidl]JJil)bre de la mujer, los honrores de la
ergástula, el env,iloo.i.m.J.ento del ,patríruxiaido,
'Y &lt;p&lt;&gt;r efwt.o de oontraste h.aoor resaJ.ta.I· l,a. pu.1-e.za y J.a nobleza de la. nueva doctriru.a: , de
ca.ridad, de a.mor, de libertad y de redencwn.
Frente á fa .sensuaili.dad el a&amp;eetism.o; fo;noo
al ~ticismo la ifé; frente á la ~dúerenci.a
ó el odro ei lliII10I; frente á 1a -serw.u:1u.m.bre la
li:berta.d · frente á la. faltatlid,a,d Dios; tal es
todo "Q~o vatlis," y -baJ.es son Nerón y Petronio .al la.do de Sa.n Paiblo; .Pqpea aJ. Laido de
Ligia; J.os penseguidos al ,.La,do de los pretoria,no.s, y la Roona de los Césares j1ll1to á la. Ro'.lll.,8, de Han Ped:ro. Y sin embargo, agregaba
:mi amigo, Sienkiewícz no logra. casi otra cosa que dejar en el espíritu un CUJa¡dJro esplendmte una im,presi'Ón imborraible de aquella
civ:illiación ipagrun,a, tam. cruel ,para. los débiles
y para los bá.11ba.ros, tan COJ:rom¡pida. aJ. fin y
tan odiosa, true. repugllil.'.ll,te á los OJOS de la
mor.atl; pero tam. intensa. y tam. !Profu.n:iliumente
bella. El autor lllllllortaJ. id.e "Quo mdis" no
logra hacérnosla odiar, iy coopera á hacérnosla adiurirar; oo:rufuma al moraJ.ri.stia, y el sociólogo en sus OOillViooionas de que aquello fué
cruel é i:njusto; a.firma aJ ~yente. en su, certidlll!llJbre de que la redención se un¡poma, Ji
en su ad!miración por loo aipóstoles y los
mártires que con sus doctrinas, su ej amplo y
sus sacrificios, la di:fuooera.n y propa,,,a-a:ran.
Pero es inidiudable que en el espíritu de los
leotores queda un fondo de aidimiración ~ srun.a., de delootaoión ilicita; que la. obra dera
en el alma un vago a.:n.helo de aquellos goces,
hoy ved.arlas; infunde a:nalas tentaciones de
volver á iaquel medio y á a.q~clla. eyoc3:; que
dej-a. un vago deseo de haber sido Petromo antes que Paiblo, y en, SUIILa, trabaja.nido á oontramma y á contrapelo, ila. obra, para el vu:1go, es amrt:.es una. apología. que un.a censura. del
odiooo régirrnen.."
Mi amigo salvo un poco de ex,agera.ción,
tiene iraoon ~n el fondo; s:ólo que el cargo,
enderezllido wn:bra Sienkiewics, debe ser ge-'
neraJ. y formlWl'OO ~tra. wdos _loo poetas
y los literatos que gmeren mor:81izar oon la
novela el d:r,a.rna, la poesía, la literat"uim, antes qu~ con el catecismo, el ejemplo y la educación.
Hay algo de particu!l.ar en la !ILatlll'aleza
,hu:mam.a que se Qpone en prifllcirpio á_ que la
(literatura ;pueda ejerctT U.Illa ,wam. ~lWD.cia mor,ailiza;dora.. El hterato, iá. ld:iieren.c1a del
filósofo, no puede ,dar lecciones de_ moral, sino rpor el iprocedilmiento que- corunste en. ib.aoer oorutrasta.r 1as ventajas de t1a V'inbud oori_
los inconvenientes del vi.cío. Para establ~
este contraste, si no quiere que el ,p úhlioo S€
ría de su candide,z y le vuelva, por f.also ! ,por
inverosí.mil, ,la espalda, le es forzoso pmtar
loo atractivos falsos y transitorios, s:in
del vicio· los goces moo:nentáneos, ,f ugitivo,,
y maJ ~oo que procura; _las secluooi~es que
pone en juego; las atrare1°1'.e.s que eJeree; y
después pintar las 1degrad.aci0Il.0.5 iá que conduce los m:aJes tremendos que de él derivam.,
los ~vilecimientos, 1~ miserias, el desprecio
de loo demás y de -sí mismo, y la. o:"llJÍn1a anateri.atl ó;nt,eleciuaJ y füica. á que con'dluoe.
Áhora biE.n, en la m.a:yoría de la.s gentes,
en ilos, espíritus que no son superiores, en los
corezones que no pueden 4Jrecia.rs,e de un
temple escepcional, en las imaginaciones mal
reprimidas y mal orientadas, y son las más
el pr.imier Ollilldro deja U!Ilt8. ilm.presión más viva y 'V€.Tdadeva que el segundo. El hltdo pla-

"?-~,

Damlimgo 16 de Tubrero de 1902.

•••
D
José se ha en.amo:ra.do hasta la loou•r a d': estas mujeres cán~, de .es~~l
jere,., a¡pasionaidas y herówa.s que oo
,oonil.wto oon su muerte ó desa~ el
loo crispamientos de la, angustia.
es
rrn. dor ..lel "Gra.n Gailooto" las he.roínM
.u100
a u
•'
·
d fa.
de Eahegaray se parecen. Tienen arre e
m:i:J.:ia. Se dioen que son ib.ell.rn,a,nas.
. No las viste llorar sobre todos los dolores,
~ t.Qdoo los i.nfortun.ios, est~har á. su rorazón todas las t r ~ , rezar
,á
t1as a.gon.ias mooir con rodas Jias w.rel:1' ·
Ya sé q¡e no sois a.sí, Fi:ro sé ~bién qu€
·así qui.sieriais ser y que ~ os sonann~ D~
José .Eob.egar&lt;IIJ 'Y yo. DeJ 84noo : .no e;; ~ l~
vida; pero esa &lt;lebia. .ser; ro es ~ ~ m~Jér ;
.mas 1a ·piedad, el rumor, la misencovdia., 81
.
'Í La 'bonda.d tooru1 una forma bella, se
sonªº .
. •
oon
hare palpa.ble y rvisib,le, nos !lffil'lCll8., ,n os
•
suela.. . . . ¿q'lrién es? Una :mujer de .Eohegarruy. ¿Verdad que os ruma mucho este gran
hOIIJ1hre?
f te
La crítioa asegura que es un gr,aive de ec.
este iid-1aJismo : que la Naitm.raleza no pro~ruc1rá j ainras estos séres carga.dos de t.erm,ura, qm,
p-a.san por Joo drrunas del !POOta, oom.o la Beatriz por la. selva obsoum. La crítica afirnia
que los oara&lt;ctéres de Eohei:,O'füra.y son falsos,
que su teatro es i.:olverosímil y _abstruso .... .
todo eso ipuede ser cierto, amiga l!Il.Ía.; ro.as
como no deseo dIBgustaii,te par'.1' haiblar ~e. l.¡¡
.Eug€1lllÍa del "Estigma," no qUiero ser Ol"lttLCO.
No la &lt;lñ.scuto: podrá Sl,.T f.ailsa., •p ero es 8tdor8ible. Es un centro de rumor en tol'.JlO del cuaJ
.,.ira el dra.ma un drama. ilógico ry monstruo:o tan fuer.a
J.a realidad hu:mattm, que ta:l
p¡re,ce el sueño de •U!ll fahricitaio.~, no J.a. abr:
pensa&lt;lia de llll. cerebro saino y VIgoroso.

;uditta

J-~';°

"

Seiiora Concepción González de Regalado.

oex, en La imaginación., tiene más seducciones
,q ue horrores y ~&lt;Yilli,'Wl.S el 1aido dolor•; la
vista interior y la contemplación S'Ulbjetiva, y
oon ellas el deseo, e,1 .anhelo y la ,aspiración,
se vuelven más fáciilimente del liado del deleite. que del laoo del sufrimiento. En eepíritu
se viven dos vidas suce.siivas en esos liilbroo: la
del triu:n:fo, 1a de Qa oi,gía, la del anwr, la. d-e
la riqueza, la de todas las sa,tisfoociones de
-La rvanidia.cl, del ,apetito y .de la '0011-cll(pi.ooencia y Ja del r0Il'.10l1dio:nieruto, •la. del hastío, la
del des-precio, la de la. miseria, 1a del dolor,
pero ¡cuánto .mJás intensa, ,t.entarlora ry seductora la p.riane.ra, que an:nenaz!lldora, odio.sa y
dclorosa la segun.da. ! En la V!ida reail, el quE
en el vicio ha vivitlo y con el c ~ n gozarlo,
á la hoTIL del castigo encuentra éste d.esproporcionaoo, desmesurado en rel8&gt;ción con el
l})lacer; se i:;ioote defraudado, en iplena bancarrQta., y raro as que no acabe ipor reconocer
CJJUe más le valiera h-aiber iviviildo en ~a virtud y
marchado ipor el recto sen'dero, que haber torrna.do por el atajo y .marohaJ&lt;ki por los veriouetos del mal, en donde sólo se enouenitman som•b ras ante ila, vista y espinas bajo 1a plruruta..
Pero f-'ll. ila virla ima,g.i:n.a:nia qu~ nos ihaoon
vivir los poemas, los d.rannas, fas novelas, los
términos de esta relia.ció.n se invierten. Lo bello nos parece más be1lo, el placer más mtenso, el goce más delicioso, la satisfllJOción más
oompleba., y el dolor, la afrenta, La miseria,
menos crueles, menos 8b"'Uidos, menos temibles
de lo que 60'Il en realidad. En halan.ce, puE."S,
,cua¡ndo ,l,a. ol&gt;ra ,literaria, como no puede menos, 11100 ha tpill'.1tado después Id.e las seduociones del adiulterio, los horrores del aibaindono ;
después de los paraísos ·a.rtiñcia:les de la. morfuw, ó del aloohol, loo mfiernos e:feotivoo de
tremens;"
1la eniermedrul y del".delirium
~mando de.¡pués de ·l as ñíciles opulencias del
juego il'.lOS ofrece las 01'.l'Íse.r,i,!16 'Y l,as degradaciones de la ruina, iha hecho un doble trabajo de
a.tracción hácia el mal y de :atracción hácia el
•bien : pero en principio aquél ea más eficaz que
éste, l,a ¡primera de estas aitra.ooiones más poderosa; y por ese oaJm.im.o ry dentro de lllila. exoeJente inl:en.ción, se h,aice más bien obra de desmovaJiz.ación que de ,regeneración.
Para huír de ese peligro, no hruy más remedio que pmtar tan sólo las delicias de -la via-tud, ó únican:nente los 'horrores y wplicios

que el vicio oondena.. Pero '.Para el gu;;;t.o modertll.o, ese ,proceder no ipuede ser populia:r. ~
,g entes enoont:mrían damasiaJdo soso lo pn.m.ero, demasiado tétrico lo segumio, y falSOI
-r adicalmente lo primero y lo segun.do.

de

•••

1

a

t!~

Impresiones Dramáticas.
"EL ESTIGMA."

DE GUADALAJARA.-Had. Burle.

Un joven '.Poeta, en un delicioso "t-éte á téte" con una arlmriradora suya., lia. &lt;preparaba
,,,__..
''
a.si' para la re.prt00nta.oión. de "El .c,.c:,1,l~
de Ecliega.raiy, primera obra con la cuail abrió
su temporada. M.an:ía Guerrero. ¿ El argum~to? Amiga mía, el argumento es UJ1a. ~
Se trata de u:na injusticia social, de uoo lll•
fa.miia de la masa, de U!I1a. imq1l.1ldaid de ,la
multitud.
Un .hom1bre, es deciir, .no fll'.ll ih&lt;Xll1bre, _oo ar•
quetipo, un en.te metafís.ico, oomo casi todos
-los id.e ,Eohegaray, va á presidio ,por_ sa.Lvar
la honra de su padre, 'Y sale de él lllli.sera,ble
y degrada.ido, y en.ira en Madrid y lucha ~
el iha:rnhre ry la vence, y ipelea. con el est~
y lo domina, ry se encaira. oon 1a a,ris_~raelll
y la subyruga; Hega á. poseer reputación, posición y dinero, y -después de itodo ry sobre _todo, 'llega ,á, ,p oseer el oo:ra.zón de U1Da muJel'·
N aidie sabe de dCYn.de surgió este a.dorul.or Y
Mbil político; 1pero no ib.ay quien no le ~pete. Es un vencedor : se ha impuesto.
Y la enwi.dia, entonces éoan.ieoza su labor
de topo : remueve el lodo, mina el s,uelo, fab:rnca galerías sUJbtfilmneas y logra. eo.contrar
-¡ es claro !-el tesoro esoondido: ila. ca.l~nia. Emipieza el coro fúnebre de las a.cl.lS8Cl&lt;&gt;nes. Bst.e hambre no es honrado, es oo la·
d.rón, es un parricida, robó á. su (Paidxe
ageno, y 611 ,pa;dre que no tuvo fuerres pa;&amp;
sobrevivir ,á la desdiclra, se -a.mmoó la eXIBtenciia, maldiciendo al hijo. Es u.n delirn.oll811·

runero

te cuídat:.e socieJ;ad; es un ipenvei-oo, cuídate' fomili.a.'- es un &lt;h:ipócr.i.ta, oui&lt;la,te, lllliujer !
'Un día 'la pr~ recoje los áUll'oos .des,perilicioo que ar:roja. ail arroyo ~a. rmaledioe_ncia, y fu-rana oon elJo.s _lllll ~riab.~ eooa.Je,
ll!lla red de '&lt;lJTaña para mv.aJdir á loo lilOO.'ll~,
oomo á moscas de pa.tas torpes, y á :loo frágiles. Oaen, en efecto, muohos. Los enemigos
aplauden, los an:nri.gos . ~ , ~~ ooofiesa 1a
afrenta, sin miedo, sm vaic:i1aic1on; y alrededor .del herói.oo personaje, se foran.a el vacio.
Queda. sepa,m,do .del resto de la humam&lt;lad.
Cae sobre él la can:n.pam.a, ill.eumática del desprecio. Todo se hunde en tomo suyo, todo,
menos el \lllil.or que lo e.caricia, que lo consuela, que lo eleva, que fo fol'lti.fi.ca; 1:a mujer
adore.da, está .ahl oer,ca, a¡band&lt;Xnada. en ouerpo
y aJ.ima. á J.os arrebatos de la. pasión.
· Oh l ¿ t:.e oc.ueridas de loo 8.llllOffl! etemos?
Cazy-ó pesada piedra del ·ten:ruplo, y Ra.daimiéa
está ootermdo ; IIDrul se oyen en . medii.o de las
calla.das ooIDibra.s loo pasos frurtivos 'Y los débiles Jla:roaroo• de .Ari..da.: ¡morireo:nos j'llllltos hien illl.Ío .. . . !
al verse annaido, de tIDa1D.era ta.u in.tensa,
al sentir otro vida, u.na vida cast.81 y joven,
embebida en la suya, raqruél que surfrií&gt; la. infumante crucifixión ¡pwnumci8!1ldo un.a. de
las siete ~bres : "Paidre, ;pér.dlánalloo •••• "
ia.quél que 1rWU'idlÓ avar8llll~te su secreto 0011
'IUlla. infernail coonpl.acenm,a, de ¡perdeme, d'E
arruinllll'OO, de sacrificanie por el pobre suicida
que murió lbenoiiciéndole y aa:nándole, aquel

Y

•

hombre que vió sus .amgustias reg~ de caricias a.brió su oorazón á las lá,grnmas de 1a
piedad cwno una rosa al rocío a:natilllaJ, y enooñó su te;oro :-Soy ioocente, mirai !-le
gritó ,á ,l a aan.aida.
Y alla, en ra¡pto de admiración l? rev~a.
á voz en cuello ,p or todas partes, á. qllllen q'lllere oí.rlo; y él viendo lltiga,~ de n.uev~ á ,la.~timación oon losbrazos albiiertos, arrepentido,
proclaanamdo su inocencia,
ee siente aitenaoeado ¡por el remordiil:n!itm.to :-~e .he ~ado--dice--,á costa. de 1a ,:me:mona de m1 padre · ihe OOilSe!rurido el ap.reoio, el amor, lai
fo~a, la felicidad, á C'a1Il1bio de una ing~atitud; he ffiCUiPido sobre l\lill cadá'Ver; he violado um.a tumba.
Y ebrio de desooper,a,ción, ain te los cariños
de&amp;pE-!l'tailos ry las ~ i o n e s resucitadas, se
arra.nea la vida.
U:n beso, el soñado, el prometido, desciende de 'UJIJ.00 laihios trémulos y exangües ihasta
la :frente €1IlS1l!DJgrentada, pa.ra borrar 1a
afrenta injusta, el i.m,pl.ooaible y cruel "estig-

m.a."

•••
Te estJy C&lt;X11taindo el drnrma pasional, a.mi:mí,a, .porq,rue J.a tesis fil,osófica. me €1II11brollaría á mí, y á ti te ca;rumía eruf!lldo. 1Sé que
1as mujeres se mteresai:o. por a.hi, ipor iLa fibra
que late, no por ua ce1d!illa. que vilil'a, y te

ga.

Con ser de Edhegrurruy, dicho queda qu.e la
obra a;;tá escrita llll.8.Ta.villoollillll:ID'te, en J.enguaje sohni.o, sue1to, de una eleg,aJD.te ,n,a.tu~a1idad: ol'll'.laldla &lt;p&lt;&gt;r tooas 1partes de obsenv~J.Ones ,p rofundas, Id.e ideas orig~es y exactas.
1lenas de imágenes hermosas, LIIl,preg,nada de
ailta poesía., cubierta id.e diiál~oo. y parl~entos que son UJI1. prodigio de .dicción sencilla y
c001movedora .... ¡ay! y no obsta.nite ese len
guaije y €1:l6' ,talento, Wl6 ,bellezaa están derni,
madas en un veroadero IC8.0S drrumátioo en el
que se agiita.n los iperrona.jes con co.ruvruJsiones de enagerraidos.
iEn genera.i, loo idu-annJas de Eohegaray, de
ll!ll Jinismo desen:fren!lldo, son 'lilás bien ipoelJ'.l'.UlS dtialogado.s ; Jos tipos gua:oo.a;n entre ~llOi
una des,pro¡porción :i.nmensa; los iprotagon~
no cruben en el oocen'ario i en fuerza de oír'lo.delirar, Jos ver.a.os perde,T sus co:ntol'\llOS, desmenuzanse en el aire y,q¡uedar, como dije ei,
un principio, entes me tafísicos, casos de conciencia ó si se quiere, espíritus ldesoroana.do.s
y locos.
Pero así y todo, cómo agarra y sacuide de
repente, este 11I100J.Btruoso Ec.hegara¡y, icómx) nos
empuja hacia el enorme engr3Jrullje de su máquina, y ,a,llí nos tmitura y nos ,pUJl.iverú.za..
Sus gol.ipes dramáticos SOOl za:r,padas de
león. Tiene mUiy duras y muy atrevidas las
gal'll"as. Después de la con.tem.pla.ci.ón de una
de sus obras, el espíritu r8t,&lt;:rresa, faibi.ga.do y
contuso, oomo si hubiese c3llll.Íllil:do por un
largo camino fatigoso.
¡ Oh, Echegaray es gra;nde, gI'lllUde ! Ve al
"Estiguna."

�et JlfuniJo j/usfraiJo.

,

•

Cuadro de Hermann Koob,

Febrero f6 iJe f9~2-

�EL MUNDO ILUSTRADO
D&lt;XIIrl:ngo l6 de Tubrero de 1902.

Domingo 16 de Febrero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

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$rita. Luz Brizuela,

Srita. Paz Moreno.
Srita, Elena de Quevedo.

Srita. Conchita Corcuera.

�Dam.ingo 16 de Febrero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EN GUADALAJARA.

ÉGLOGA.
Ham. de eristi!r pailabms que fo expliquen
ó mús,ica ba.l vez que lo sugiera..

.-.

VISITA DE LOS DELEGADOS Á LA SEGUNDA CONFERENCIA PAN-AMERIC AN A.
Guadalajara, la Perla de Oooidente, abrió
puerlas para l'EXlibir en días pasados la visit.a. de los señores Delegaielos á lo. 2a. Conrferenicia Int.ern.a.ciona.l Americana. Todo lo que
en aquella tierra hay de ipoétiro y de hemnoso,
desplegó el hec.hi.w de sus gu-acias: 1a ciudad
se .miJmó como por en.caa:i.to, y :fueron los ou:atro días de e.stn.cia en el suelo t.a¡paitío, u.na serie de gmtas mipresiones.
3UB

1Co.u.io flores blamcas
grandes, que el viento llibaite y vuel,ve á erguir;

Las familias de los señores Delegados concurrieron iá la espléndida fiesta, Luciendo pri•
marosas vestidos de :rri.cas 1.el:as. Llamaron la
atención por el buen gusto de su "itoilette,"
sobre todo, las Señol'Írbas Reyes, 1Cha.vero y
Allvarez Ca1derón.
La ooncu.rrencia. de caballeros fué también
de lo más oooogi,do.
Entre otras disti.n.gu.idas personailid&amp;des de

La exposiciónen el ..Liceo de Ni.nas.'

El .;untuoso baile en el Palacio del Gobieroo, cwyo patio principal se tra!llSlforunó en lujoso salón, don.de no se sabía qué -admixax
mAs, si la profusión de luz ó las avtístioas colgail,UJ'8.S que ,le d:albam ll!Il aapooto fainbástioo,.
fué, sin duda, la nota saliente de las fiesta.s.
Los amplios car-redores del edificio, oo.or•
nados de trecho en itrooho oon haces de hainderas que enoerr.aiban los retratos de los hom-

Domingo 16 de Febl'('ro de 1902.

la Coruferenci:a. foterna.cion.aJ ,de la Adm.in.i,;.
t~&lt;xn del Estado, idel Cam~oio ry la fudro.snría, se enoontra.han los señores Delegados
Pey,per, Ohavero, Calderón yPa.roio, el Señor
Gobem~or CUJI'iel, Diputados tá la Legislatura 'Y nnembros del Tribu.na.l Superior; Sres.

Don Diego Moren.o, D. J u.sto Fernán.d€Z del
V.iihle y otroo .muchos.
.ID! 1baile t.ermi.nó de.-:;J&gt;ués de la cua;tro de la
mañana, hora en que l1lS familias, llevando ~
más ,gra,tos reoue:vdos, lliband0tI18,110ll el salón.

oomo 'Visiones de piirutor
v.agas, i:.uaves, amplísimas;

dEJ:lP!l,m111:nanrlo ipor la senlda. obaclLI'a;
saliiéndose, gtloriosas, de la senda,
bs mujeres swbíia.n.

•••
Obra. nota miu¡y· digna de oonsiprse oou
enJCOmio.s para. los organizadores. fué la a.pertWM. de la .Expooi'Ción Regional, que se vei,.ifioo el ciooo por 1a. maña.na ante .numerosa y
escogida ooncurreooui.. El loca.l destinado para
cl certamen, fué el edificio del Liceo de Niñas. Graind.es lienzo.s de •los colores naciona:lES,
festones, e.seudos y .a.tributo:, de la agricultura
y de ,la indiu.stria, &lt;,'On.,,tiJtuían el adorno del es:
_pa.ciooo recirnto.
En e.e tornw del tr&lt;1bajo inoe.,;a.nte y regenerador, ~tán representada:; rtodas Ja.s f uerzae
-vivas de aquella impo:vtainte región del país:
ciencias, in.du.,trias, Bel1&amp; Artes, ..1gricuLtura; itodo !P€1rfoota.mente d:i.5iputtito, ,pa.ra despertax el estímulo y fortaJ.ooer lo.; Jazo.,; de paz
y de concordia que nos u:oou oon todos los
pue.blos. Un grupo de jóvenes entlllilaota.; lir.i.gido por loo l::ires. Ingmi.eros l"Ul!Íael &lt;le la
)lora y .lfanuel Cuesta Gallardo, fué el ,que
organizó esa fie:.--ta del traba.jo, .;;ignifioat1va
por 0000:; oonceptos.
El Dr. Don Agustín Rivera, ese ancia:no vener.able ,que ha COJ:JSa.grado ,:m vida á la civilización del puclllo, ihabló en €'1 acto de apertura con fr~ tan en·tuaiastas y sentidas, que
&lt;&gt;lllPO OODqll.ls.tarae ll!Ila ovación.
A: medio día se si:twió un banquete de 300
cubiertos en el Palacio de Gobierno, y por la
noob.e se &lt;lió una gna.n serenata en ,la Plaza de
Amn.as. .M bam¡u.et.e oon.cwrr,im-on ios Sres.
Delegados y _sus faa:nilias, así oomo prominentes per.son.alid:ades de J ali.seo, y distinguidas
d:a.mas de la sociedad tapatía.
Dos cosas llamaron an.uoho la atenoión de
los visitantes: la soberbia i•l'llllil:Ínación del Palacio de Gobierno, y la Banda. de la Gendarmería. del Estado. El edificio estaba. 1iteraJ.mente oubierto oon focos de luz blan.oos roj os, verdes y azules, que siguiendo las
de ola arqnrikcluira dom.immte, Jo envolvían

bres ilustres de Jalisoo, y oon p1'1ID.Orosa.s piezas forma.das con flores artificiales, ofl'leCÍan

lineas

Tú en medio, tú 11'.Ilás alta.,
tú ,mru, fina que todas las ,IDJ\ljeres.
En Ja, luz de la luna, ipa:recías
aoolgazarte 'Y disiparte, ,amad.a.
Y yo, en d monte, más arrilia, solo,
¡ sacudido, tuntlirlo, -m1lg'llllado,
oombaitiido deil ,vien.to 1

Ein. aquel ¡pUillito, tdd06 los ~ ,
tiirahan de mi espíritu ; ¡ aquel 01elo,
aquel gran maII' que fo .invailia wdo 1

Población del Salto de Juanacatlán.

en una 'Profusión de matices. Era_ ~ue'IJ.o WUI
oTgia de luz, iIIDposible de descnbir.
La banda que dirige el .maestro PaJyén, se
compone de cerea de sesenta músioos, Y está
dotada con el instrumental alemán más moderno.
"T
,,
La ejecución del tercer acto de la . osca
fué u:n. deooo 'Para. la ooncurrenma, que
aplaudió e.ntusias,mada á los ejecutaintes. Se
tocó también música de M'800Ilett y de otroe
autores de los más celeb:ra,do,,.

•• •

El -seis por la anañana, en_ trenes epecial~,
salieron loo Señores Congresistas Y sus faan1lias aoom,pañados del Sr. Gobernador y de loe
mie~bros de la CoIDMión respectiva, n-umbo &amp;
los m.an.am.tia:le.s de Los Colomos, que surlen
ruhora. de agua ipotablf: la 'Parte más imrporl,an~
te de la ciudad. En el depllJI!bannento de la Administración. los visitantes fueron obsequia.dos oon un l~oh, durante el C11811 rein:ó 1a ~
íranoa animación. El Sr. W aJker Martine.-:a
pronunció allí un enrtu.&lt;:iasba. brinldis, que le

conquistó ir.a.neas si,mpa.tias.
La concum-encia recorrió los distimtos depaJ!tamentos de la. :instalación hidráulica, elo!rl.am.do a,l Gobierno que llev6 iá. caibo kis obras
; al :pueblo de J aliisoo. La &lt;i'llStala.ción ~
'magnífica.. Para elevaT el agua á los ta:n.quee
repami&lt;l.ores, se hac.e ~ de ipoderosas ~ -

Los rviajeros quedaron altannente oom¡placidos de los 1progiresos de aiq¡uel&lt;la ,población industrial llamaoa á ser, no anwy ta:rde, un
gran ce~itro de prod~ón y _actiividad. A lea
ciooo de la taro.e se dió ,la, sena.! de IIIlBJ."Oha, y
los huéspedes de Ja.1i.soo a~~ran. el territorio del Esta.do, pa,ra. dinguse á Monterrey, ciudad dispuesta para recibírl«;, oon sn
ca.nwterística magnmcencilll...

J. M. LUPERCIO.
N"os oomplaoe ilustrai- e.te número _de nu~
tro semanario, con algunas fotogra.fias de?1das aJl a.Ttistia J. M. L U!porcio, de Guadal.aiJara, tan ventajosaan.ente oonooi.do ipor su buen:
gusto y conocimientos en el arte.
Lu.percio es, sin dud.a. algrun.a, uno de los
fotógrrufos que más secrclos han anra.ncado á
la cá,mara: sus clichés ;pueden llamarse obra
maestra, y no ihay trabajo, de los suyos, que
no llevé' un rasgo de novedooa originalidaid.
Sobresale en los asuntos típicos, de los que es
partiida.rio decic1i.oo; pexo, cu,amdo logma. sorprender las lineas de lliilll m11jer ihertI0068., produce figuras tan belfas, como las que ahora
damos á conocer bajo el nornbre "De la tierra
tapa.tia."

La ola:ridad opaca de rra looa
me estaba haciendo el mundo desellible;
y [as yerbas, oon luz, se me entregaban.
Y las mujeres, movedizas, blancas,
subían ondulaba.n á mis. ipiES,
reían, 'jarleaiban, era:n ellas !

¿ Qué haoer, qué b.arer si?- iti, Custodia mía?
¡ Tú mi sostén, t ú el único desoo!lSO
en tan desesperada luoha. !
Súbi,ta.mente, al1 veroo luwen su iesta.ru:ia
en tu agradable pe.rwooión mis ojos;
y toldo ,lo divino de lias cosas
se deposita. en ti, y en ti lo adoro!

Descansa, el mar, hU!lldiénrlooe en tu seno;
las ramas de los é.11boles se cubren
de fina piel e,n tus ,delgados brazos ;

aas mlllljere.s se

a:m,aJ'.188¡ll y se qued'll,Il.
línea de flores blanoas á. lo -lejos ....

Y sota así, la lUlll.8, te cor&lt;ma
y yo te hago canciones y te beso.

has movidas ,por electricidad, y que estuV1eron
trabajando durante la visiha..
El viaije de regreso se emipren&lt;li•6 á fas doce
del día.
Por la noche. los di;,,tinguw.os huéspedes
concurrieron á la función &lt;lrraimá.tica dispuesta en su honor ,por la Compañia Alba, y que
se verificó en el Teatro Dpgolla.do. El sail6n
e$taba hendhido ,de especia·&lt;lom,.

un soberbio golpe de vista, que rea.lzlllba. la
multitud de focos de luz ~ eaprurciida en el recinto. En la clruve de los e.reos de
la. plan.ta baja., se veían los retratos de los
Pre,;;identes de Jas Reyúblicas de América rodeados de banderas, y en los de la, p l~
alta los escudos de las respecti,vas n.a.ciOD.es del
Continente.
El retraito del Gra.J. Dí.az, de cum:po en.t.ero, ocupaba el centro del 6Jllllón. Sobre este
cuaKltt-o se oolooó el :monogranna C. P. A., for~ o con luces bla.noas, rojas y verdes, del
meJor efooto.

•••
Muy agradable ,para ilos Señores Delega-

La hemnosa escalern 1p111imci¡pal estaba también a.dorna1da. con buen gusto. Ero el descanso se colocó un m.agn.i:fi.co retrato del señor
G-0bern:ador Curiel. Los artistas Fiélix Berna.T&lt;lelli y Luis de la. Torre, en.cavga.dos del adorno del salón, fueron justa.ment.e ruplaudidoo,
. En cuamito á. la conou.r:rencia., poldemoo dec1 r que se en.contraiba lo más sekoto de la
sociedad baipatia.. Entre obras da.mas di.stinguidas, vimos á Jas Seño11i tas Corcuera, Moreno, de Quevedo, Nieto, -Madrid Cuesta y
Señoras ll~norat de Galiván y O ~ de (k_

cuera, ataviadas toda.s oon lujosisimos trajes.
Saló11 de bail,o e11 el Palacio del Gobierno,

dos fué la visita que el día siet.e ipor la mañana. y ya de r€g!'CSO, hicieron á ,}.as Mbricas del
Salto de ,Tuian:a&lt;'atlán. donde fueron O&lt;Jl'ltes·
mente atendi&lt;loo. por 1~ prapietaros idel estaMecimienit.o ;.n:&lt;lu;:tl'iail más impo;ritainite. El
Salto. iha('(' ooho años, era 11rw1 randheria iJil.
signifkank·; i:u!'. rasas de zacate, se rontahan
por idoc.ena!',, y ,no h.abfa en ru:iuel lugaT, por
rlerirlo a~í. señales &lt;le 'Viida.
Ahoro es una primorosa pdbla.ci6n de estilo moderno, con grnciosoo oh:alets; ,de calles
am'Plias y •rectas, y de un movimient.o extraordinario. Haiy ani una gr.an fábrica. de hilados
que da traba,jo á más de ani,l qperarioo, ,um molino d~ harina, de l~ mejor~ del ]Mado, y
otnis fin&lt;'M no menos imporila.ntes.

Pl\lacio d~I Gobierno, iluminado para la rf)l)epción de los Conferencistas.

e. Jlfarqui11a,

�EL MUNDO ILUSTRADO ·

DOl!ll!irngo 16 de Febrero de 1902.

LL MUNDO ILUSTRADO

LOS TERREMOTOS EN CHILAPA
Unia de Jas poblaciones que s1llfri.er001 más con
los últimos teromotoo . habidos en el Estado de
Guel.'ll'ero, fué Chi,lapa, impoo-tain!t.e ciudad. de
la Entidad Swreñ.a, que tiene mayor e.x:tensi&lt;&gt;;n
que Chilpamcingo, y cuenta con 1liD. comermo
rmís rumplio.
Las destruociooES en Ohilaipa. dan á la suma de ,las pérofud,as, ll:Il. CODJtirnge!llt,e llllíll,y
grande. Muoh.ais fuero~ las fincas qllil no su~
frieron las consecuenoras del terremoto, ¡pero
están en ma¡yor número las que quedaron destruidm; ó curuntlo menos inha1bitaibles.
Las 'filusltradone!S •que aoompa:ñaai á estas
Hneas, q&gt;onen de marui.fi0,,'io la importancia de
los desastres.
Por íortUJ1a las swbscrilpcioo.es, las fiesbas
&lt;le ibooefiooncia y las aiyudas pa~bi.oulares, ~táin arrojando -á diario en la OOJa de la candad S111Ill.'a6 considtTaibles, y hlllJ que tener es•peraawa. en lo rposible que será prestar una

AÑO IX.--TOMO 1.--NÚM. 8.

MÉXICO, FEBRERO 23 DE 1902.

Gerente: LUI&amp; Rtl'f&amp; &amp;PINDOI.A.

Dlrecton LIC. RAl"AU Rn'r&amp; &amp;PINDOLA.

ª~ª jm¡port.ainte.

ifuohas otras pOlblaciones han S'lllfrido taa:i-

to como Ohil!pancin:go y ChiQa,pa; pero naturailimente en relación oon los elementos, vailor
'
.
de la prqpiooad,
OOSW de construoc10MS
y
precio de mueblajes.
Pero esa relrutividaid naida si,grrrifioa, to'da vez
que '8/U.Il :represenitando u,rua SUID1a corla, rernlita, tp:rácticrum®te, igual á Ja que rE1presenta la swnwt mayor. Y quizá la sobre pasa: Sa-

Templo de San José y Hospital de Chilapa.

hido es que mientras llllenorei; elementos de
vida tiene Ull pueblo, IIIIBJJOI' a; el valor de 108
que posee, y por consiguiente mayor el valor
de la aidquisici6n, del fomento, d el encarrilamiento, de los negocios ;y de los capitales.

Torre de San Francisco.

Los pequeños poblados ide la zona en que
mayores &lt;lesastres produderon los iterremot&lt;le:
deben ser a.ctlll!llmente loo más awba:dos iJOr la
miseria y la desgracia,.

El Obispado.

-~

HAZ O .E FLORES.
Suzón, rantan las aves; despierta, ya su broche
abre la aurora, fosa ·de ensueño y poesía;
oomo un inmenso párpado de tiniebla., la No che
se aleja, y resplandece la pupila del día.
Despierta, y que tus párpados se replieguen vencidos
por la luz, bajo el areo sombrío de tus ceja.e:;
hay hin:n:nos en los bosques, gorjeos en los nidos,
y en torno de las flores revuelan las abejas.
Despierta, hoy es tu día; mi débil homenaje
te traigo, y es por eso que á. tu ventana llamo;
son flores que ,en el grato misterio del follaje
busqué ipa.ra dejrurt.e IIIris besos en un ramo.
Suzón, dicen que dejas que todo amor sucumba.
¿Por qué viv~ tan poco l as rosas de tus huertos?
Suzón, ¿es cierto?, dicen que es tu pecho una tumba
que guarda los despojos de tus amores muertos.
Recibe este haz de flores, que tlUave aroma exihala:
son jazmines tan blancos como tu blanca sien;
son pélldos mioeotis, y r0$lt$ &lt;le Bengala,
-,

. ... .

DE CARLOS ORTIZ•

y lirios, albos príncl.pes de lírico Rubén.
Y jUJ1to á una azuoena, virgen de los vergeles
una gracil gardenia se estremree confusa;
'
y ,en medio de estas flores revientan los claveles
como los rojoo versos de una sangrienta musa.'
Rallé en lo IIIlás oowllto · d~ las selvas secretas
bajo la fresca sombra de un sauce, este muguet, '
y flota en el perfume que esparcen las violetas
oo ensueño de Guido y el alJma de Mus.9et.
La Aurora entre harmonías derrama sus fulgol'ES·
el lúgubre palacio de sombras se derrumbe.•
'
despierta, hoy es tu día; Suzón, toma estai: flores
ponlas sobre tu peicho oomo sobre una tumba.
'

·'Nuestros subsc:iptores recibirán con éste núJ11ero la primer
no:vela. de la serie de «Rocambole,» titulada: «La Herencia
~stenosa.» De esta manera co:m~n~amoEJ ~ eumplir el ofreciJV1ept9 que les hemos hecho,
·

Sub~crlpci6a meaaua/ /orblea, t 11 ~5u
I dem , /dem. ea /a capital, " ....

BRISA DE CARIDAD.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO ·

DOl!ll!irngo 16 de Febrero de 1902.

LL MUNDO ILUSTRADO

LOS TERREMOTOS EN CHILAPA
Unia de Jas poblaciones que s1llfri.er001 más con
los últimos teromotoo . habidos en el Estado de
Guel.'ll'ero, fué Chi,lapa, impoo-tain!t.e ciudad. de
la Entidad Swreñ.a, que tiene mayor e.x:tensi&lt;&gt;;n
que Chilpamcingo, y cuenta con 1liD. comermo
rmís rumplio.
Las destruociooES en Ohilaipa. dan á la suma de ,las pérofud,as, ll:Il. CODJtirnge!llt,e llllíll,y
grande. Muoh.ais fuero~ las fincas qllil no su~
frieron las consecuenoras del terremoto, ¡pero
están en ma¡yor número las que quedaron destruidm; ó curuntlo menos inha1bitaibles.
Las 'filusltradone!S •que aoompa:ñaai á estas
Hneas, q&gt;onen de marui.fi0,,'io la importancia de
los desastres.
Por íortUJ1a las swbscrilpcioo.es, las fiesbas
&lt;le ibooefiooncia y las aiyudas pa~bi.oulares, ~táin arrojando -á diario en la OOJa de la candad S111Ill.'a6 considtTaibles, y hlllJ que tener es•peraawa. en lo rposible que será prestar una

AÑO IX.--TOMO 1.--NÚM. 8.

MÉXICO, FEBRERO 23 DE 1902.

Gerente: LUI&amp; Rtl'f&amp; &amp;PINDOI.A.

Dlrecton LIC. RAl"AU Rn'r&amp; &amp;PINDOLA.

ª~ª jm¡port.ainte.

ifuohas otras pOlblaciones han S'lllfrido taa:i-

to como Ohil!pancin:go y ChiQa,pa; pero naturailimente en relación oon los elementos, vailor
'
.
de la prqpiooad,
OOSW de construoc10MS
y
precio de mueblajes.
Pero esa relrutividaid naida si,grrrifioa, to'da vez
que '8/U.Il :represenitando u,rua SUID1a corla, rernlita, tp:rácticrum®te, igual á Ja que rE1presenta la swnwt mayor. Y quizá la sobre pasa: Sa-

Templo de San José y Hospital de Chilapa.

hido es que mientras llllenorei; elementos de
vida tiene Ull pueblo, IIIIBJJOI' a; el valor de 108
que posee, y por consiguiente mayor el valor
de la aidquisici6n, del fomento, d el encarrilamiento, de los negocios ;y de los capitales.

Torre de San Francisco.

Los pequeños poblados ide la zona en que
mayores &lt;lesastres produderon los iterremot&lt;le:
deben ser a.ctlll!llmente loo más awba:dos iJOr la
miseria y la desgracia,.

El Obispado.

-~

HAZ O .E FLORES.
Suzón, rantan las aves; despierta, ya su broche
abre la aurora, fosa ·de ensueño y poesía;
oomo un inmenso párpado de tiniebla., la No che
se aleja, y resplandece la pupila del día.
Despierta, y que tus párpados se replieguen vencidos
por la luz, bajo el areo sombrío de tus ceja.e:;
hay hin:n:nos en los bosques, gorjeos en los nidos,
y en torno de las flores revuelan las abejas.
Despierta, hoy es tu día; mi débil homenaje
te traigo, y es por eso que á. tu ventana llamo;
son flores que ,en el grato misterio del follaje
busqué ipa.ra dejrurt.e IIIris besos en un ramo.
Suzón, dicen que dejas que todo amor sucumba.
¿Por qué viv~ tan poco l as rosas de tus huertos?
Suzón, ¿es cierto?, dicen que es tu pecho una tumba
que guarda los despojos de tus amores muertos.
Recibe este haz de flores, que tlUave aroma exihala:
son jazmines tan blancos como tu blanca sien;
son pélldos mioeotis, y r0$lt$ &lt;le Bengala,
-,

. ... .

DE CARLOS ORTIZ•

y lirios, albos príncl.pes de lírico Rubén.
Y jUJ1to á una azuoena, virgen de los vergeles
una gracil gardenia se estremree confusa;
'
y ,en medio de estas flores revientan los claveles
como los rojoo versos de una sangrienta musa.'
Rallé en lo IIIlás oowllto · d~ las selvas secretas
bajo la fresca sombra de un sauce, este muguet, '
y flota en el perfume que esparcen las violetas
oo ensueño de Guido y el alJma de Mus.9et.
La Aurora entre harmonías derrama sus fulgol'ES·
el lúgubre palacio de sombras se derrumbe.•
'
despierta, hoy es tu día; Suzón, toma estai: flores
ponlas sobre tu peicho oomo sobre una tumba.
'

·'Nuestros subsc:iptores recibirán con éste núJ11ero la primer
no:vela. de la serie de «Rocambole,» titulada: «La Herencia
~stenosa.» De esta manera co:m~n~amoEJ ~ eumplir el ofreciJV1ept9 que les hemos hecho,
·

Sub~crlpci6a meaaua/ /orblea, t 11 ~5u
I dem , /dem. ea /a capital, " ....

BRISA DE CARIDAD.

�Domingo 23 de F.ebrero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 23 ,d e Febrero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

BERTHE LOT.

-·-

}fal&lt;lecía del clima de París, y estábamos
en plena primavera de calendario; los castaños .de la India habían pasado, es cierto, del
ramaje de.snudo y frecuentemente eneapuchonado de encaje blaID.co ,p or la nieve, al brote
verde tierno, al ramillete de h&lt;Yjillas del retoño, y por último, á los elegantes oa.ndelabros
vestidos de gruresas _frondas de esmeralda que
alegraban el alma. Cierto era ,todo ello, y yo,
detrás de ,mi vidriera, en una ~ n a de la
plaza de la Magdalena, haibía observado día á
dí.a esta evolución demasiaido lenta á mi a'Ilhelo. El calor de la chimenea, las d•anzas de
la llruma crepitante sobre los tueros carbonizados no me hacían feliz. Al medri.o día, 'Il.i
aquel caliente hogar podía llrumarse así para nú: los mexicanos llrumamos ihogar á 'llD. foco de vida donde son los combustibles el cariño y el sol.
Y haibfa fuego en IIIli chilillen~ ~ plena
primavera, porque la posdata del mv1erno ~ra
larg,uisó.1ID.a, porque no se iba1 porque su. ultilID.o aliento apagaba al solecillo que &lt;tía:n.idane'Ilte sacaba la rubia oabeza entre sus mantos de nUJbes, y ooagulruba en las puntas d_e las
ramas la somisa de floreal que paJ.p1ta:ba
en las savias haciendo solloror y crujir los árboles.
Entre el fastuoso wrnplo similigriego y yo,
rolía ponerse un estúpido cortinón de bI'll!Illa
y de lluvia; ganas me daban de llevarle U'Il
paraguas al pobre señorón de bronce que. ,de..
cla:maiba un discurso de Club de los Jacobinos
frente á 1mi balcón, y á quien ,rupellidahan
Lavoisier oomo ihll!bieran podido llamar Ro'bespierre ; trun banal y sin sello ,me parecía la
estátua del insigne sabio q&lt;tHl a.oabó c~n la.
"Ea.ad Media de. la Q,uímica descompomendo
los antiguos elementoo iprimordfales de la.
cienci,a. aJejamdrina.
.
.
.
PaTa quitarme la murria nostálgi~, nns
amicros IIIle enviaban, en gu,i~a de oertificado
pr~·averal, 1ID.agní:ficas "gerbes de lila...•:_" que
embalsamaban mi es.tancia, oomo se dice en
veTso viejo; pero ni p-OT esas. ¡ Aquella . llu;
vi.a, ecncajooada entre esoaiparates de cns~
empañados de vaho, entre muros de un gris
más trisre que una poesía de Balart ; ruquellas
calles en que los cocheros rein~m en medio de
1m perpetuo salpicamriento de lodo: aquel lodo gelatinoso que pareoe hecho con UJ:J-a. solución de las zuelas de los zapatos de todo un
pueblo; y a,q;uellos edificios negruscos, (la
Ma1gdalena color &lt;le alcarraza, la Opera como si se hubiese difundido 'l)Or too.a ella la
m-am.cha del grupo de "la Danza'' de Ca~peauxnm; y aquel ci0lo ! ¿ Pero esta esp&lt;m,Ja
1.e agua s.e llama cielo ?
Eso sí; deslícese de impToviso en aq~ella
penumbra :húmeda una ráfag-a de clandad
solaT : que el Re:m.bmndt omnividenite, que
se lleva en torno suyo y quién srube á dónde el
coro danzante de los ,planetas, em"badnrn.e oon
su pincel de luz aristas, oornizas, á~gulos,
volutas, ribetes, rvitrales, orl-as 'Y n.ervios de
árboles y ojqs y labios humanos, y. una expl~
sión de movimiento, de deseo y dioha de V'lviT se apodera de París; el suelo se seca,
fnlgul'an los escaparates, huelen los é.rboles,
cantan las flores sus concertantes de aroonas,
brincan todos los muchachos, corren enseñando las pantorrillas ta:dos las mujeres, desbordam de gente las baíllquetas, cierram. los paraguas lc.s apretados imperiales de los wagon.es,
bajan las victorias sus capotas y surgen los
gorros fantásticos 'Y las ci'I.litas abigarradas;
como si ifuera una i-nmensa pompa de cristal
límpido que el sol hubiese soplado en su siringa de oro, el cielo dilatia su domo diáfano
fugaZ1JIJ..ent.€ estriado por el vuelo dt• las primeras golon.driillllS y. . . . vayan ustedes á
-ver eso y llévenme.

..

•••
No recuerdo que día de los comienzos de
i\íayo :m.1é aquel; era u:n ipoco tavde, había vi~to "FedTa'' la noche a.nterior en la Cooned.ia
Francesa á la. Seoond-Weber, y sobre -todo á
la Lerou.x, una. señora bruna que :insufla un
huracán de ipasi.ón en los ,tubos del órgano delicioso tle Raoine, y mi sueño 'ha,bía sido interrumpido por el estado 1lr gico de mi sistema
nervioso y por una endiabla.da too de esa.s que
llaman las S€ñoras y los 1ID.édioos en México
"frutos de la estación," y que son frutoo mUI}'
doloo-osa.mente sazonados. En suma, era. un poco tarde. El camarista, corriendo las ,cortinas,
complicó al sol, un buen gra'Il sol de yema de
1
huevo incandesc~mte, en mi perezoso despertar.
~fou Dieu ! Eran las once; á las dos se abría
le sesión del Instituto, y debía á ,la exquisita
am0ibmdad de M. Gréar&lt;l, el eminente Tector
de la Universidad de París, un :billete privilegia,do. Apenas tuve tielIIlpo de vestirme, almorzar metel'IIIle en 'l1Il fiacre y partir por la
rue Royale, la ,p laza ,de la ,Concordia, flanquear el Jardín de las Tullenas, enfilar por el
Louvre llIIl puente y costeando los malecones,
llegar, dei:;;puffi de un cortés sailu~o á. M. de
VoJtaire que reía con.su ri.sa sarcistooa de bronce penetrar en el vet\k.-to edificio q!ll.e en aquel
m~ento como los cometas de los pirotécnicos de ~i tierra, tenía cuatro ó cinoo colas
y una esbelta cú,pula negrusca y grave, que
UJna hora después iba á semr de tiara á. la
Academia. Franoesa que recibía á un archiduque ,de la ciencia moderna., á M. Bertíhelot.
Cuatro ó cinco colas; en las puertas exteriores u.nias, y u.na sola en el ,patio, jUTuto á ~a.
e,;c.a.lera reserwa.da ipor donde se entraba al ciclo. ( el hemiciclo dicen aquí, :pero como es UD
doble homiciclo, yo digo al nclo, ¿ no os pa,.
rooe bien?) En mi cola, situados en oroen
de llegada por uoos gendarmes de muy buen.as
maneras, verdackTos gendarmes de Aoa.derma,
á mí me tocó el segundo .tra1ID.o &lt;le la escalinata· detrás de mi ondulaba ,l llll.a gran cauda de'señoras IIIlUY bien vestidas, de caballeros rigorosiamente 4llbotona.dos ; mux:mos prO'ÍeS-Ores al!1111los poetas Hamuoourt, Ohantavoi' menores ; h e olviºdado
ne, ¿,quéº sé yo ? Dioses
sus caras y sus nombres. De oWllilldo en cuando un magnífico "equipaje" aparecía en el patio; dhispeaban las rpied:ras, los caballos quedaban tderrepente rígidos, el cocheTo, en.vuelto
en su espesa librea de invierno, al'.l!aoo la fusta en vertical perfecta, el laicaiyo abría prontamente la iportezuela, y una ó dos da.mas ~camente empingorotada.5, toni.a.baJD, no sm
mortificación, su lugaT. Entre tanto, un.a media compañía de ,u n batallón de líne'a, penetró al recinto, aún oerrado para nosotros, para haicer los ihonor~ á ,l as palmas a.cadémfoa.s
y mioo-r del o:r,den.
Las dos ! Abriéron.se las ipuertas; la mvasi6'Il de 1a redonda sala, n.o por ser f:r'a.o!JIJilentari,a, fué menos tumultuosa; los se,.,crmentos
de areo que unen las odho altísimas oolumnas,
~ llena.roo. instaninneamente ; Las trtbunas
bajas y el he1miciclo ·d esignado á los invitados, lo mismo. Me instalé á. mi sabor, y vi y
me pregunté : ¿hay aquí hombres? Claro ·que
sí; estábaID1os yo, los 'llgieres, un oficial y U'IlOS
cuantos soldaidos; uno de estos presidía..
Sí, ,presidía ; al pie de la IIIlesa, en. esos momen,t.os desguarnecida de académicos, lo l)l'O,pio qu€' el hemiciclo destin·ado á estos emin.ert~
t.es funcio.narios de la literatura fran~,
p~,ro rn el p{'lda1ío má.~ alto estaba u ,n sold'8&lt;lo. ;, Qué ha.cía allí ese hambre, qué illada. ese
fusil? Era un homenaje á M. Ber.thelot, l
la Academia? Xo sé, ,pero desentonaba rerriblemente en aquel lugar. ¿ O rtpresentarí,a á
la Patria? Pues sí, para los franceses, un soldaido es la representación de la Patria ....

{*) Del libro EN I,A °EUROPA I,ATfNA que pró1dmamente-public11n\ l11 CRSII Ar11luce 811 México "f Barcelona.

que h81C0n pensar en los dibujos de Gavarni;
rechonchón, bonaohón, gastronómioo ! Daban
ganas de faltarle al re.speto, pero no á la sim-

tJ'n reouerdo académico. (*)
Para nú también, á veces. . . Bien está; pero
deberían ha:ber escogido illil tiipo hermoso para aquel lugar, un Aquiles 6 un estudiante de
St. Cir, un efebo ...
Atderrms de estos hombres había otros, pro•ba.blemente, yo no los vi; yo no -veía más que
p1umias, flores, sombreros y aibrigos de pieleit
más 6 menos boreales, y entre la nutria y el
fieltro, anteojos de teatro ú ojos sin na.da delante, y esos ojos no ha.bla.ba.n de filosofía, ni
de ciencia, ni de liteTatur.a, sino de 1IDalicia,
curiosidad y alboroto ; es.a es la filowfía. y la
ciencia de los ojo.s de las francesas.
La. invasión contin'Wllba; una. señorona. que
esta.iba. á ~ Jado, redactora de 11I1a gran
revista según la llamaba el mancebo quincuagenario que }a acompañaba, decía los no.mbrea
de las damas que entraJban; la faiIDilia del sabio, la, de M. Bertrand, curo elogio debía hacer
el sa:bio, l-as daimas mstocráticas enemigas
del saibio y ,pa trorras de las conierencias de
M:. Brunetiere, un crítico superior convertido
al catolicismo recient.emrnte, y que me pare-Oe que tiene el secreto designio de ser Papa, y
que tiene al saibio por un M. Homais sa.hio.
Estas &lt;liruma:s, 1-a. marquesa &lt;le Portalés, la
pr.i'Iloesa de León, la &lt;lrn.quesa de Aremberg,
la vizoondesa de Castellane ( nacida J ay
Gould) y otras cien que no ,recuerdo, iban con
el caritativo objeto de preseru::ia.i- la. felpa soberana que Julio Lemaitre, uno de los jefes
del "na,ciooolisrno," iba á propinar al sabio
hereje y de 1p aso al gobierno, de que ÍOrill&amp;ban parte loo amigos íntimos del sabio. Pro..
metía ser ,delioiooo el •vapuleo, ¿'IlO está convenido que Lemaitre es el hombre de ,más ta.lento q,ue M!Y en Fra;ncia?
Y seguía la inrvasión. Lleno todo el centro,
se pusieron tablas sobre la escalinata para que
se sentaram. las dalmas; era U'Il oleaje inmenso
de plumas que cornvel'tia iá la saJa en el almohadón del cuchicheo y dd "flirt." Y más
y :más "toilettes ;" ¿ de invierno? ¿de pri.ma'VCra? ¿ Era el fin de Abril ? ¿,pero el fin del
invierno ? No sé ; ,-todo era. claro, ibrillante,
espléndido, ipero no mucho; la tcm.alida.d general erra sumve, esquisita, de gran gusto, de
buen gusto ... 01111ndo apareció la Academia
por la,s puertas del fondo, la mesa. y su. soldado desapartieían entre la seda. y los tocados,
er,a aquello una. oesta inmensa de flores viV'as . • • • y muertas.

•••
Cortooo el andho rostro opimo por el pompón del militar que allí hacía de centinela
de visia. de la ciencia, de la belleza y &lt;lel desorden ( de Ulll ama•ble desorden femenil) Julio iLa.maitte se instaló en La presidencia :
es amplio, tS un hombre airnplio, de cuerpo,
de fioononúa, de mirada, de voz; entre el ma.rco iplare·a:do de los c.ahellos 'Y la barba, 1-a. t,ez
rosada, 8l!Danmn.ada como la de u.na nor.manda, los ojos bus.ca.dores, irónicos y risueños,
detní.s de los cnistales del binoclo, pómulo..
fuerles y boca de labios delgados, pero sen&amp;uales, sin ffillbargo, y rojos, tal me a,pareci6
enltre unia pirá.m.ide de• mujeres el Brahma
de la. trimidad que completaban., á la derecha,
mi a;quis-ito 8l!Digo Claretie ( que es el :francés
en quien el talento de AltaimirllilllO dejó impresión JDM honda) ,y M. Gaston Boi&amp;i.er, el
•agradaibilísimo erudito y maestro en arqueo]ogíia psfoológioa._ (1~ usredes fl"eCOIIlStrmctor
de almas de antíquñsilmos muertos) cuyo
-nOOI11bre es familiar y silm'pático é. cuantos estudiamos !historia romana, á l:a faquierda.
¡ Qué e.ara tan genuinaanente frrunoesa y epi&amp;úOpal la de Boissi&lt;;T; IIl1á.s ,bien. cural, de cura
de aJdea, ílorjda, ,r ozagante, al"\mada de una
semipitema sonrisa, su.brrayada por nmas patillas de senaclor del tiempo de Luis Felipe,

-¡¡atía..
Antes que los president.es de la Asamblea
que vestían sus grandes casacones verdes ornados de ipalmas, haibían 0D.trado por entre las
faldas, y á trJvés &lt;le los ugier~, á la derecha
los Académicos, á la izquierda las comisiones
del resto del Instituto, sobre todo de la Academia de ciencias, ,de que ~L Berfuelot es secretmio perpétuo. Por el lado de la Academia el primero que saltó ó asaltó, fué Hercdia,' vigoroso, grandes ojos cubanos, barba gris
de conquistador. Luego los demás; era fácil
reconoceT á algunos, tanto así nos son fam,i lia006 sus retratoo. Bumeticre, el 0neunigo personal en el itTreuo filosófico de Bcrbhelot y ique se
ha metido á católico recientemente por pesimi,-mo, porque cne que en la maldad fundamental &lt;le la e;;pecie humana, maldad t an
profunda que sólo el sacrificio de todo un
Di-OS puede redimir, y eso á medias, ó á tercias, mi/&gt;ntras •que Berthe~ot &lt;&gt;ree en la bondad
nativa del hombre redimido de la miseria por
la ciencia ( como suele suceder en estos cai;os,
ninuuno &lt;le los dos tiene razón) Coppée, fcme;il, e-,:pecie de mujer elegante que fué bonita 'Y que aún es -coqueta; afuo-ra la insigne
coquetería de €Ste partidario es la conversión y
la polític,a militante, es el clarín &lt;le órdene~
del geneTal Julio La,maitre, cuyo ministro de
la guerra es )1:. Roohefort ; Diablo de p:ran
país a,mable en ,que ,:e ven esta¡: cosas profundamente &lt;livertidas ! Sardou, v-iejecito chis•
¡x;-ante, especie de brujo, ó Famsto imberbe de
70 años; Paul Bourget, 1111 elegante pensador
ó pensativo que par.ece ver á Renan on.ientras
contempla á BeJ1bhdot; Anatole France
abajo un -poco "poseur," viéndolo todo coml)
quien no quiere ser sorprendido en pleuo trabajo de obse1wación, s,ubrrayado el bigote por
la sonrisa del profesoT Bergeret y á quien le &amp;
manifiestameD1te "ca m'e:stgal" el ora.dor
Lema.itre, su enemigo politioo; porque Fr8Jlce
qu¡;, al contrario &lt;le Brumetiere, se ha hecho
anti-católico ferviente por pesimismo tarrnbién ha ido á iparar al .:ocialismo militante
porq~e ha· crefdo que el rojo de la floT de lis
de la divina Florencia e, el de la lba:ndera retórica y teatral &lt;le M. Jaurés-¡ A.lb.! E-pi.curo,
Epicuro tápate los ojos !-Eu el lado opuesto
cerca d; la puerta, alto. pálido elliÍel'IIDÍZo. interesmi.temente tocado de una cabellera a:bunal oobo de tres cuartos de hora el ilustre quídante y romántica y ornado •d e ,prO'ÍU'Il.dos ojos
mrioo, con la biografía critica del matemático
obscuros y traviatesoos, Rooband. . . ¿Y lo.:;
Bertrand, su antecesor en el sillón académico.
delllBS ? N o los recuero.o ,bien, se IIIle i.mipreci-¡ Bendito \Sea Dios, &lt;lli.jo la gente de labios
881D (¡lb.orror va á darle á la Academia este
para dentro, casi para fuera. ! Querido grande
irreverente verbo) se me improoisan en la
h om:bre, ¿ por qué no tu.va usted mejor voz?
1emoria.
No me illaibía obligaido á r€fone contra mi volu:nitad y oon ooroje, de las críticas irreverenDe un sillón de la segunoo grada, frente á
tes del amrigo de 1a eleg.ante y añosa bachi·
un atril, se levantó 'llil señor, alto, moreno.
llera que tenía á mi la&lt;lo ...
un poco encol'bado, fuerte big;ote militar bajo
la gran nariz, se. caló las gafas y coonenro un
Lo conozco á usted desde hace mucltos años
discnn;o con voz apagada, nadie oía, yo no oía
mi respetado señor; ·ahora llena usted el m'llD~
á pesar de mis gra:ndísiimos deseos, y estaba
do científico con su nombre, péTO cuando yo
á tleis ú ocho metros de él : en estos casos hay;
surpe de usted, cuando supimos de usted 1-0!,l
dos victimas, el oradoT 'Y el público. Ese lJI18Juhombres de mi generación, ¡oh! sí, ya era usdihJe lector á quien la ¡rran casaca ipalm~a
ted un gran sabio (ihaoo 32 ó 35 añoo) Decían
Pllrecía pesax, era M. BertJhelot; sus hiJos,
que iba.cía usted en su laboratorio lo que ha.ce
hombres ya oonsideTables en el mundo de la
la naimreleza, "sintetizaT," al revés de lo que
ciencia, estaban allí de"baijo de él, visiblemente
había hecho la química desde los tiempos de
emocion ados.
J,ruvoiStier, IQ'lle eTa "analizar," dividir y r¡,,p.iviMientras la gente -por respeto al sabio ~
dfr, como él decía, y agregaban que si no hablaba en voz "baija, y }a señorona ique y~ tenfa
cía ,u sted celdillas orgánicas si creaba usted lo
al la.do dalba quejas demasiado expresivas á
-que oo ellas había. Y podía entreverse el día
un íntimo suyo, porque no ib.aibfa._ido á verla,
en que U'Ila celula y un tejido de celula.s sayo contemplaba á uno de los pa,drmos de! 7:-u~liere del fondo de las retortas de ust.ed, y de
vo académioo, á M. ,de Freycinet, ¡qué -v1eJec1allí. &lt;le allí lá la creación del "Homuncut.o más fla,co ! León XIII no es ta,n fla,co colu.s''. . . PaTa nosotros eso rtenía que suceder
mo él; Pablo iMaced.o á su la:do, presentaría
infaliblemente; para usted también, estoy seel mismo contraste que yo al lado de Maced-0.
!rul"O que eso ve usood en el 'J)orveni.r.-Pero
i Y ta•n pálido y ron tanto es,píritu reconcen~o era como sabio, como más lo admirába1ID.oe
tra.do en los ojos! 1\-f. BerthPil_ot e,&lt;; 11no ele los
á usted los lectores asiduoo de ''la. Revue do
qlle ihan aralba,do con la añeJa ontología del
deux mondes" qu€ era donde usted vulgairiza"'!Wismo. lo que iba.y de !ÍU~r7.a vital en los
ba su ciencia, era como filósofo ; usted era paOJOS de M. de Freycmet es, sn: :m,.bargo, for•
ra nosotros el hombre de la carta á Renam:
mi,lab1e. ';,,
•
¡ oh ! 1-a de Ren,a'Tl era una :ma1'8JVÍJla de arte.
Fati,g;wo.:,~€l\Tmes de haber~ sentaid? doo
y su fe en ]a ciencia se cOODJplica.ba de una proveces en el tra-nscurso del discurso ( !) di6 fin
digiQSa poesía de únagin~ión y de ensueño;

•••

la conttStación de usted era un. credo cien.tí,
fico '.q_'lle no tenía una sola ,p alabra que no tuviese .por médula un !hecho coonprobado, y hacía usted ¡oh! maestro veneTado, su " de na.turerum," en forma piTamidal, y decí,a. usted
'hasta este grado se ha llegado" y no se 'VeÍ8
el vértice, pero sí reoonocía 'Usted que 'II1áa
aHá del vértice podía el hombre vislumbTan
el esplendor del ideal supremo. Y sin disfrazarlo con sinónimos, en ese esplendor Jeía usted la cifra suiprema "Dios." Y la ciencia tomaba entonoo, en los fa•bios -de usted la sublime gr8ivedad de u.na revelación y la emoción
religiosa, la que asoma nuesfu-a. alana á. los
boTdes del rubis.mo infinito se apoderaba de nosotroo y nos crispaba de anhelo, de supremo
·a.nhelo . . .
¡Oh! Maestro, yo no ,p ermitiré á .Tulio Lemaitre, que os oye risueño y paciente, que 0€
falte al respero, soy capaz de tirarle á loe
an~j°':S á esta baohille:ra pandorga que tengo a Jill lado y ...

;ª

•••

La. voz de Lem.áitre resonó clara vibran.te
e89Uisitamente ,modula.da, y un 'estremecí~
nuento de pl,a cer corrió por el a.uditorio · era
la caricia física dd talento, si puedo e:x,pr~me así, y puedo ¿ no es cierto?
La ex-rosa que tenía junto á IJIIÍ, y las duquesa.&lt;\ y las marquesas, todo el público habit~al de las_ coDiferencias católicas de Brunenere, tendió la orej~, el hereje, el jacobino
llLBe:rthelot, iba á oír de aquel camta.-claro el
regaño más espiritual que se haya. difundido
(l-n ?nda.s armoniosa!&lt; bajo la cúpula del
J_,;~titut.o . .. y ef~ivamente, la. pri.meTa aluc1on al papel •p ohtico del saibio partió oomo

�"

••

.,

Domingo 23 de Febrero de 1902.
una flecha de oro y ra;yó de l'llZ la vero.e casaca del académico.
Luego se verificó ese "cresoondo" del silencio que es un "diminuendo." Lemaiitre com.enzwba el elogio del sabio, &lt;lespués del elogio vino la ovación, el triunfo, el apot,eosis;
nunca panegírioo de santo fué más caba,l, razonado y justo, la Asaanblea lo sentía;
y las miradas que ihacía UJ11 momento se di1,igí,alll distraídas U111as y hostiles otras,
al ministro ra.dicalista, se volvíam ahora con
curiosidad simpática y á compás de los períodos rotrnndoo ry elocuent.es del disourso, al ancianv venerable que lo escuoh,aba densamente
pálido; y la curiosidad se convertía en a,d,miraeión, "I" la admiración en emoción intensa.
Cuando.Lemáitre haibló del ,hombre, de la ro,
hu5ta y ibuen,a y útil familia :francesa que había foNna&lt;lo, riléi cabezas de los :hijos se indinaron. y todias las gentes sip;nieron el movi111i("I}fo, é inclináronse también. Un momento
rleRpué-~ ,.e levantaban, ~c &lt;."riuían. El omclor
ill'Cía cómo aquel trabaja·clor g-enial. j-amás había utilizaido .;us invenciones en su provooho,
eomo halbían producido millones para otros, Y
ni un ~blo íranoo para él, con qué noble de:&gt;prrn&lt;limiento había c&gt;.eclido todo á su patria Y
ú la -hmmami&lt;la,rl, todo cl mll'n,clo iba. á poner~&lt;' ele pi~, ~e nibujó el movimiento, se adivinó
&lt;&gt;l homenaje á aquel grrun magnate de derecho
diYino &lt;le la ari~tocraC'Í'il int.electual. á a11uel
l'mperador en el mundo moral.
'Pero. &lt;'lHlJl&lt;lo la e;-t,upe.fa.cei,ón de mi vecina,
&lt;1ue había dejado de -0hacotear ...,, g~"llear, Y
rle la señora oonde$8 de P .. y de la iprrncesa de
L ., ry del yemo de J ay Got'.ld tocó en 1~ _id'i.oPia fué ouan.do Lernáltre hizo su 1profes1on &lt;le
· edul'
.J_.:i ce·J61Ilefil1;- -"
fé ' religiosa: duda, mcr
· 1=,
c,hisme" filosófico! Todo ello dicho en un estilo a,dmira;ble; claro y delicioso como un_ len,
to arroyo, hijo de impoluta nieve, rorr1ernclo
entre rocas de mannol ; -mlás cielo reflejado.
más. profurndidad para acobar la tra'l1Sparencia
&lt;&gt;on el misterio, :más poesía. en !;luna, y el recuerdo del veribo maravilloso de Renan ha,bría,
"ido ,palpi1Ja.n.te. ¿.A.n.atole Fmnce, sonreía ne¡rligen.te:mente bajo su bi1gote rmientras el or~dor desconoertaba a.sí á s,us nruevoo y aristocratioos t&gt;at ronos?
Lo ·ignoro, pero las conquistas que loo co~servadores están •haciendo en el campo enemigo son curi.osísimas.. ¡ Bourget, Lemáitre,
B runetiere ! Este último es el que m á
da:rles aniás guerra, porque se ib.a dedarado
m4s francamente católieo, po-rque es rrnlis erudito que los otros, y se le ha metido en la oabez,a reconciliar el catolicismo con las ideas
modernas y hacerl o evolucionista. Muy bien.
mas ent.o~ces dejará la religión cristiana de
ser lo q,ue es; el día, que Dios no esté peripétuamente ¡presente en su obra para hacer y
desharer, la noción de la Providencia se de:;vanecerá, el cristia.nismo no es ,un monotei &amp;mo, es .un providencialismo antes que todo.
Mientras tendía yo á la div.aigación, la evocación que hacía, Lemáitre de Renarn, el gr111r
amigo de Bertfuelot, le ser:via paira cerrar su
bellísimo discurso solemne, no ipor lo •académico del estilo (eÍ orador es lo menos académico que puede ha,ber en su estilo) sino por
la magnitud de los títulos á, la gratitud humana del saibio, y por la profunda emoción q,ue
la pintura de sus virlooes provocaba, el recuerdo de Renlllil, decía.mos, le traía á los labios las dos divinas pala.bras que escogió por
divisa Berthelot desde joven, y á la que conforma 6U l ~ ry gloriosa vida.-Patria y verdad.-

• ••
Se disolvió la reunión en grupos íntimos.
y éstos fueron desocupando el salón. Cada
u.no de nosotroo llevaba de seguro un,a grarn
ma&lt;leja de pensamientos é impresiones dentro del cerebro; yo, por aquel &lt;lrepúsoulo insola.do á lo largo del Sen.a, me fuí devianaooo
lenta.mente la mía.

SANTIAGO REBULL.
El 12 ,del oorrit.nte de.ió de existúr en la
Oap1'tall., el notable ipin~r Don .Santigo R~
bull, catedrático mu,y antiguo de la Academia
de San Carlos, y artista celebrado por su fecundidad. y Wento.
Don Sat1tiago na'Ció en ) l éxico por los años

Domingo 23 de Febrero de 1902.

tl:L ,JtfUNDO !LUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

=============================sido elogiada no sólo en el país, ~ino en el ex.
tranjero. Del año de 1861 iá esta parte, fué el
maestro de los escultores, gra'lmdora; y dibu.
jantes, y últimamente des-empeñruba. las elaEes de di,bujo en la F.l!'oue-la
las Vi7,caínas.

ne

•••
Cua'Il&lt;lo por orden clel Sr. ,Subsecretario d
Im,trucción Pública S€.' celebraron juntas de
profesares de dibujo, para introducir alguna,
re.formas en la en~eñan,za de este ramo en 1

.

... •. ."~.-..

..::·:-:;~: ·~:-&gt;.: . ·.-.}

. . &gt;:-....;-

......

-o

,

. ~--

Mascarilla del pintor Rebull.

de 1826 á 1828, y desd.€ joven mo,;tró un.i.
a,plicaoión decidida á la pirntura. E ntró como
alumno á la Aca,demia, donde rooiibió lección
y en.señanz..a del célebre maestro Don Pelegrin Clavé, y ,poco después, con el carácter
ele pcru;iona&lt;lo •por el Gobi.erno, pasó á Roma á
perfeccionar sus estUJdios. Allí conoció al eminente pintor catalán Forton'.}7, ry :al maestro
Pina, actuial profesor &lt;le pintura €'D la Academia, oon quienes lo ligaron lazos de franca y
silnoera amistad, y ,p asados algunos años, volvió á redicarse en 1Iéxico.
En 18lil, 'á la entnada de Don Benito J uárez á la Oa·pi.tal, Rooull fué nombra.do par
Don Ignacio Ramírez, :Ministro de fostrucción l 'ública €'D aquella época, Director de lia,
Aoaderrui.'a, en reoornpenea de sus vastos conocimientos. D os años depués, ouando los
franceses oucparon la Capital, renunció el
cllll'go, dedicándose á trelbajos y cl'aseS pa.rtioulares.
Estableci&lt;lo el gobierno lIJll!)erial, el Sr . Rebull fué designado para desempeñar el p uesto del pintor de cámar,a d€ Maximili0iD.o. Hizo d.uranre el tiempo en ·qrue sinvió la pl,am referida, multitu,d de cuadros notables, entre
los que figura un retrato dd Emperador,
que se conseI1V'a en MiramaT, y que fué reproducido en grabaido y elogia.do con entusiasmo en Euiropa.
'Más taTde, el Sr. REJbull volvió á servir en
l.a Academia, donde figuran, entre otras obras
suyas de mérito indiscutible, ll!Il 'C118'dro titulru:lo "El rocrificio de Abr.aham," y un Cristo. ~tos dos trabajos del pi,ntor ,m exicano,
confirman su farma de acabado dibuj•a'Ilte y
colorista de prirmer orden. La~ líneas están
tr-a7Atdas con verdadera maestría, ,y la OOIDJPOsieión es magnífica.
Como obras suyas, talmbién muy notables,
prueden citarse "Cain y &amp;bel," tela que se con;;erva en San Carlos. v la '')fuerte de María," pintura •qrue poo~ el Sr. Lic. Alfreclo
Chavero. Esta últi,ma, en opi'llión de loo conQcedores, es una obra de 195 más aca:bado que .,e
cono·ce.
El Sr. Rebu11 .sirvió ,á la Áoademia cuarenta y un años, en la clase de dibujo de d€SD.udo. ~n sus vas~ conocimientos, con la perfecc1 on de su estilo y con su a:fán en pró del
arte1 f OTIPó en est.e ramo ima. escuel:a. que ha

e,;ta,blecirrniontoo oficiales, el Sr. Rebull, por
a.clMilllJCión, fué elocto P residente de las refe.
r,iclas junt.M. .A e.u muerte, y oomo un premio
ú &lt;f;US servicios, el gobierno dispuso que sua
funerales fueran por &lt;lnenta del Erario.

ÉGLOGA.
Las •tres oorría[l por el val,le aJIDeno
dam.do música al valle;
lleno ·de flores el intacto seno
y Ull:idas, con lia.s maiD.OS, por el taille.
H aiblé con la ,primera y, noblemente,
oon -gesto oobe-rano,
me pidió de la fruta iq¡ue pendiente
aJianentia en sus ramas el ma:nza:no.
)íoví la ,plam.rba., COIIl el alma herida
&lt;le u:n. an:n•c11D.te despecho,
le hice don de la ifruta apetecida
y dejé su deseo satisfecho.
Ha:blé con ,l,a segunda ,,, dulcemenire,
con ojos t.ein.ta.d.ores,
me demandó, ,para ceñir su trente,
un.a ooron.a de encen.di,das f.lores.
Bajé los ojos, oon el alirna herida
de un a.mante 'de,,-ipecho,
le c.-oroné fa frenfo aipetecida
y dejé su deseo .sa,tisfuaho.
Hablé con la tercera ry, sa:utameute,
oon la tez ,sonrosada,
movió los ojo.&lt;\ ainwrosamente
y v:o1vió e-1 rostro sin ped~l'me na.da.

Y yo •lla ví mirarm€, y contunbad.i
el alma por un loco devaneo,
aún me estoy r~alan.do en su mirada
sin dej11,r ~tisfooho su .deseo.
E ,, NIAROUlflA,,

Sr/ta,, E.lena Oo1■cuera,,

IMPRESIONES DRAMÁTICAS.
"EL DESDEN CON EL DESDEN.''
ApaTeCió un fraile en la escena del Renacimiento. Tras una misteriosa vida de av6n,tura.s, que en vano han tratado de enib.ebr.ar erudit_os curiosos, Agustín Moreto y Cabañas, si~endo la m:1:1-ella de loo gran&lt;les genios de stt
tiempo, se hizo sacerdore. Quién sa!be cuáles
ocuJtas desdidhas ó qué mudos remordirrnientoo lo obligaron á poner w su testamento la
~traña cláusula de qllle su cadáver tb.aibía de
rn:h~arse en un sepulcro i,o,nominioso en el
pradillo d~ los ajusticiados ~ Toledo. De alú
~na lill!Ulb1tud de suposiciones, de caiprichos
Juegos de i.rnaginación, de eutiles hipótesis
acerca de la existencia, un trunto :tru.b.am.~
Y rara &lt;le seguro, ~e este in.mortal y faJII1()6()
autor de la comedia más acabada y li,mpia
del siglo XVII.
iMoreto no es un original, es, más bien, un
arreglador del teatro de su época; sólo "1Ue
!&lt;On tales su t~lento iy su gracia para este géner~ de traibaJo, pone tmto de su pro¡pio penS81ID.lento en esos arreglos, derrruma tal en.cant,o y •~ oomica'' iingénita en los sueltos y

-WO "ºl o~ 11!1 uoo "e;)()'.J.~J 'sofur~rp SO[&gt;JilJJ
dros escénicos, mueve oon tan lig,ero desenfado los rufectos Íhll!ID.anos, que dos ó tres obras
&amp;uyas son un modelo ,de perfección drrumática :'1-º s~rado Lodavía. Sus imitaciones son
oas1 creac1on€.S. Todo lo renueva '.Y lo purifica.

El More-to serio, el grave, el de loi; dramas
ca:oallerescoo y dolorosos el creador del "Valiente justiciero,". ~ 'á menos altur-a que
el am.tor de comedias mtencionadas y brillan.tes, .~ri~ -con :iJiloorn,parable sal ática. é in~nc10n p1~te, a.laida y dulce á la vez, intención de _abeJa eneolerizada por el sol. H¡ey
mucha vida y mucho :movilIIliento en esas caricaturas sociales, en esas sátiras e.nrvu.eltas en
donosur~s, en esos epígramas coloridos que
van Y Vlent'\D. por la fragil y cristalina uraidU!llllbr€ de las sutilezas.
. Lo~ ~~ene la a:v,as,alla&lt;lora sencillez del ge..
mo; vivw dentro de su época; TiTSO, l,a, inmor~l alegría de su raza, rió ron la risa de
s~ _trem~; ,Calderón, el 6€:vero juicio del catóhoo y la austera y oal,ouladora jovialidad
clel :filósofo, ~ ó con su siglo.
n'foreto tomó todos estos materiales los
de.sen.volvió en un mecanismo regula:r
preciso, salvó los escollos, limó las asperez.as, y

y

leva~tó con agenos materia.les, delicados y
groc1osos palacios dram.áticos.
U~ comec1ia de Mord,o, la que acaiba.imos
de o.1r, es .la joya más rutikm,t e de esta rumenia
O?,~ del. teatro clásico español. T iene pas1JOn, mgen1~, yerd,ad, entusiastas ,p inturas del
amor, gallardía burlesca, ainá.lisis perspicaz
del eorarz6n ,humano y gran,de,ca, poética. E,;tá
e_n ella &lt;le cuerpo entero. Es W1a obra magnífica. Y _perdurable que rivaliza, e:n belleza oon
cuahqU1era, de las de más eleva.do mérito de
sus contemiporáneos.
'
De este prin:oore&amp;&gt; j,u.guet.e de oro y dü!mantes, de este ramillete de discreteos y galanur.as, la Oo.m.pañía del Renat'imimto iba hecho un .!laman.te trinnufo.
_María Guerrero, Ullla deliciosa princa;a
Drana, una fun.a Y encantadora desdeñosa dijo
con suma elegancia, ooono el1a suele f-n, esta$
obras, e~ 9-'Ue tam.to se necesita la -delicadeza
~ 1~ ~•1oc1ón, los flerilbles 'J &lt;ron.060S %TSOS
-0el msigne Moreto. La Guerreo detalla estos
pa:peles ~e ~-ama de las viejas oomedias, con
~xtraordinarro talento, .lo cual da excelente
idea de su cultura y de su estudio .. ..

•••

�Do.mingo 23 de Febrero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

"LA DE SAN QUINTIN."

EL LAUREL ROSA.,

¡oh, qué explosión de calma
tan súbita y clemente!
¡ Cómo brilla esa luz alegremente
y qué illlJJl.€.nso descanso para el alma !

Llenó el verjel .A.polo de armonía,
y, recostado en s~lo floreciente,
á la imargen dUl'!Illlóse de un.a .fuerute
que entre lirios y céspedes corría.
Salt1 entonces callada, ,de 1a umbría,
desen.TOScando el cuerpo, una serpiente
y ib.unde su corvo, emponzoña.do diente
en el pecho del Dios de la ipoes.ía.
Las aves que ipobla,brun la espesu¡ra,
á la queja de .&amp;polo dolorosa
respondieron con gritos de pavura.
Y elJ1 la tierra, que lllilgió la generusa
sam.gre de la traidora mordedlll'a,
vió la primera luz el lruurel rosa.

Pérez Galdós tuvo un día el caipricho de
·'oír'' los a_plausos, y hé aquí cómo ry ipar qué
este hambre genial escribió para el teatro.
El ipúblico, por supu~sto, no hubo de escatimarle las ovaoio.nes, ICJUe un literato de ta.n
fuertes vuelos logra siempre do.minar á. _la
"llu1titu.d y obligarla á sentir donde q1Uera. que con la •pluma. translade al papel las :iJnpréSÍones de la vida.
·
.
Mas en verdad que, como dice un escntor
nuestro, Pérez Galdós si bien lleva al teatro lo
que no puede dtjar en casa nunca, el tal('¡Thf?
analítico, la m.i1J1uciosa observación, las c ~ nia.ntes extraor&lt;l.iru.trias cualidade-,s de exuruo
novel~ta, está en €:l. teatro como en t:i.e,rra extraña, sin poder hablar pulcra y suelta.mente
el i&lt;lioma de sus habitan¼s, y con la torpeza
de quim al dedillo no se sabe los usos y cos,tumbres de la ciudad qu,e visita.
.
El excelso novt&gt;,lador hiispano, es '11Il.a gloria
del Arte. Su consagración está hooha ya,; sus
libros ha.o. sido un perpetuo deleitR¡ de los contemporáneos, y de su límpida pluma han manado, coano de la vara de ,una hada, las ,más
prodigiosas fantasías.
No hay ninguno oon más fuerza "f maiyor
El-videncia que él para observar la realidad, retenerla y copiarla. con una precisión fotográfica.
Coono todos los grandes ingenios,. Pér~
Galdós suele ser simbolista. Un mwter10so ai~ simbólico flota por en.cima &lt;le todas sus
concepciones. Mira siempre mucho y mu.y
ihondo, y su mirada penetra ipor los lugares
mru3 escondidos del espíritu b.u.manio.

El camino aún es largo
y la luz aun incierta resplandece;
pero se ensanciha el ánimo y parece
que la sombra sacude su letargo.
La distancia decrece,
y aunque la cuasta dru.ra y empinada
está 1'0.$baladiza por la ihela:da,

Jl{anue/ l(eina.

,

•••
"La de San Quintín" es un modelo de alta
comedia.
Gent.EI de baja alcurnia enrri.quecida, explota
á gente aristocrática que viene á menos. Y un
hijo bastardo, un ,obre ser que ~,stá en los
peldaños últiimos de lia escala s_oej.a 1, alza la
mira.da hasta una de aquellas nobles ique, pooo á poco, va sintiéndooo poseída de Uila swprerna simpatía por el huérla.no del a:nu,ndo y el
desheredado de la m.iseriia. Del simbólico conflicto brota ry resulta~ amor. La aristocracia

y que el calor defiende,
cl frío un frío corta.dor que hiende
la res~ante crústula del roble
reseco ya pero en la CUIIIlbre inmoble.
y en
que se extiende,
poi: la callada bóveda del cielo
un cristalÍ!llo ry acerado velo,
y vibra sobre aquéllas
soleda,des que inunda
ténue y azul diafano.dad prod:imda
el divino t.emblor de las estrellas;
parece que del fondo
del silencio y la sombra
.
.
re eleva ha.sta las cumbres IIllSterrosas,
donde se ve ,b rillar intensamente
la eterna zarza aridiente,
el o!ITatn clal!D.or del alma de las CQSru!••

tanto

Y pasará la noohe y_ la alborada,

y ya fortalecido el camlilante
emprenderá de nuevo 1~ jornada
,p or llanlll'as y ,montes siempre errante.
:Mas al dejar el cálido rescoldo,
el ool glor.ioso y samto
desde su ardiente excelsitud le envuelive
en su llama innnorta.l, coono en U'Il mamto;
y desde el más ,profuooo
.
abismo de su duelo y su congoJa,
el hombre re SUJblia:na, á Dios ala~a
y exúltase en un caiD.to, COIJil.O arroJa
su onlda el torrente iy el volcán su lava:
"Señor, divmo Jluego,
tú eres Misericor:dia, yo soy mE:go !"

•••
El teatro, con .su convencionalismo, oon su
aparent.e y frágil y fatídica ex.istenoia, le viene ohioo. El 1bronce "iU-cen:dido de su talento
cae en el molde, y lo llenia y ·aca:ba por romperlo.
El conc:i;be y traza 6US planes dramáticos
con una oormp:nw.sión ry poder im~oin.ativos,
notables; pero lo.s desarrolla, oomo novelista
que es, con gran fuerza expansiva que se sale~
por oornpleto en ocasiOIM.S, de la ~trecha proporción que el teaitro re:i:uiere.
Sm embal'lgo, á. pesar de todo cuanto ha dicho .así la crítica menuda, como la seri•a, y reflexiva, á pesar de los esca.;;oo "efectos," de 1a
absoluta carencia de relumbrones y golpes es-cénicos, de esos que ponen frenética á la multitud sugestionada, las coo:nedias de Pérez Galdós son intew,santísimas y conmovedoras, por
lo que tienen ide verda:d, ide smcerida,d, de rec:niita y atractiva henmoslll'a en caracteres, diálogos, ideas y pasiones que son :fidelifilmo
trasunto de la vida que oonooomos. Esos personajes sí ,que no so.n llJULilf'!CJ.UÍes; se les ve palipitar el músculo y buJlir la S!U'.l.t,"Te; son de
carne y hueso; los conocemos; hemos 'Vivido
con ellos; son hombr(:',S; La acción no d:iivertirá ni sacudirá á lia muchedumbre; es lenta Y
le ha de pare~T monótona, el desenlace ipodrá no ser ,tampoco de su agrado, no acaba,
como las oomedias de aJI1taño, en matrimonio
y perdón final ; pE&gt;,ro á los grupos selectos
los arrebata, ¡preocupa á los pensadores, admira á los literatos con inUBitados arrainques
y hace asomar á los 0jos de las mujen&gt;tS alguna&amp; lágrittruis si.ru:ieras.

Domingo 23 de Febrero de 1902.

"De inextinguiible luz et.emo faro,
yo soiy desolaciÓill, tú eres rurI1Jparo."
A Victoriano Salado A:lvarez.

Noche muy negra. U:n paso : la cañada
defendida por ásperos pretiles.
.AJblllj o la. iplruniada;
arr.ioo, envuelto entre la sombra helada
el eno:rone talud de loo ca.n;tila;.
Ni follaje, ni abrigo que proteja
al viajero perdi&lt;lo en 1a negrura;
que hMe cieDJtos de años, tail vez miles,
l&gt;a.jaron, irruyendo la llanlll'a,
los lárboles oerriles.

se confunde con la gleba para p:oo.ucir una
nueva y vigorosa humanidad. El asunto tiene
una ri&amp;ueña ry :marcada tendencia socialista.
Es un ,pmmor, una :filigrana, una joya dt'¡ múltiples y luminosas facetas.

BALADA DEL ARCO.

Por la mujer brindemos; lo más bello
De todo cuanto creó Naturaleza·
Por la causa de todas nueiltras di~has,
Por la razón de todas nuestras penas.
Cuanto hay de bueno en la exisetencia hu.
(mana
El hombre srem_pre por seguirla deja;
Que ella la glona, fué, para el artista;
Que ella es la impira.ción ¡para el ipoeta.
Ella en el cielo azul de nuestra vida
Es para el alma luminosa estrella·
Es la flor siempre abierta que ;pecluma
La esperanza inmorta que nos alienta
Por vosotras señoras, que sois todo:
Causa y razón de dichas y de penas
La i.nsipiración, la gloria y la espimmza
Flor de la vida y luminosa estrella.

Co.n los rubios ca,bellos de la muerta
se hizo el trovador un arco, para
que eternaimente en su violín la yerta.
nota de aquel ,amor triste ~ibrara.
Y lloraban las ouerdas oua.nrlo el arco
sedoso las rozaba con d1LZura,
y era su melodía oomo un ,barco
que llevaba á la.;; .almas 'á la obscura,
región en &lt;loo.de yacen las ama.das
de quien la Pare.a, aleve y envidio.,;,a,
apagó ila.s plllpilas 'atzuladas
y marehitó los páDpados &lt;le rosa.
·M as ivolvió á. amar el trovador lllil día,
sepuJ.trundo el recuero.o de la ausente
como su cuerpo ~ pultado había ... .
oih ! no . . . más, mucho más profumdament.e l
Y cmando su pasión decirle quiso,
con entrenecedoras vibraciones,
á .aquella que le abría un paraíso
de nuevas, de iignora&lt;las emociones,
los doraidos cabellos St' rompieron,
cual serpienbes rabiosas palpitaron,
en rugidos de oolos prorrumpieron
y. del infiel el rosfao fustigaTO'Il.

a. Oasasús.

Manuel Puga y Aca1.

.Cuis

g. lfrbína.

LA MlJ'JE it .
(Brindis pronunciado por sn autor en
el banquete de la Delegación Peruana.)

Joaquln

Ni un hueoo entre las rocas que no ye=,
el frío boreal, ry hay un reposo
en fas oosas, tam lóbrego y medroso,
que ihasta el silencio duerme.
Y á medida que ava,nz-a.
la nodhe y crece el frío,
se pieroe la mirada en el v.acio
de un,a. enumebreci.da lontananza.
Nunca como agobia.dos de fatiga,
la noche cerrada immensamente,
sin lllil sólo eco que á la voz responda
y en medio de los pára.II10S, se siente
desolación tan honda.
A. través de la, r4,aida malem
se enooje el corazón, se ihu,nde la frente
y se ahoga el espíritu dolierute,
nán.1.fr.ago entre la noohe y la tristeza.
Mas, cuando ya pe.rdi&lt;la la esperanza,
ccmtinú.a el iviajero
:ramontando €11 sendero
curyo mb.elado nn jamás alcanza,
á ciegas, tropeza.nido
por la m01I1ta:ií.a dura,
tan sólo abandooá.n!dose al instinto
de la oobalgadUl'a;
cuando la carne sin piedad desgarran
cactus y espinos por la esca.roha tiesos
y la helada ,b rutal sus estiletes
i'libilanrte y sutil ihinca en los huesos;
si eutonoe.s aparare de improviso
allá, sobre la negra cordillera,
el rojo pinoelazo de una ib.oguera
cuya luz jumta, oom.o ardiente broohe,
el velo del abismo al de la noche, . ...
mi

"Porque en la noohe a:nás J!rofu;;da brillas,
la creación te aclama de rodillas.
el recio casco en el peñón se aferra;
cua.ndo surge la roja llaJID.arad.a
ffil un brusco repliegoo de la sierra.
Y a en la cuenca del monte
por la piadosa hoguera calentada.
se ool111IDbra el albergue rocalloso
dm1de ha encontrado el montañés reposo,
como si fuera el dueño de la tierra.
Se destacan al pie de los cantiles,
do crepitan aroie.nido los tizones,
de piedras y troncones
los trémulos perfiles,
y en. las vmas se siente
la srun.gre circular á bor:botones,
aceleradarnenoo.
Un paso IIIlás. La. inmensa lcmtam.anza
iru.vo límite al fin, ¡ y Dios es bueno !
Ha entrado ya el espíritu en el pleno
triunrfo de la esperanza.
El fatiga:do ,es¡píritu se alivia
y un sopor de los miembr.os se apodera.

¡ Qué caricia tan tibia
la de esa alegre y corllSCail'.Lte hoguera !
¿ Qué descMIBO, qué sueño
mlás d'ulce ry regala,do
que el de ese monitañés que &lt;luemne al lado,
la oabeza rendida sobre un leño
y el pa:bellón del cielo por techa:do ?.. .
En él y cerca de él, ¡oh, ca.mirumte !
si'lÍ q1U.e -aillora sospeabe tu OO!llJ)aña,
tienes, para tus penas, un amigo;
en ese foego, salvador a,brigo
v 'Ull inmenso ,p alacio : la montaña.
A ooscansar. j Qué blanido
es el lecho de tierra endurecida;
qué ruba,ndono tan grato de la vida,
qué desprecio del "no durable mando!''

•••
Oalma. Sil(:'J:J.Cio. "En. d€Tredor, ;pemumbra.
Fuera del oorco ,que la llama alumbra

"Porque á la ardiente Hama
driste poder de con:fortar al hombre,
mi oor~ón te !IIIIla
y beso hasta la:s letras de tu nombre."
"Porque en la soledad p~tas abrigo

y calor r cOillSUelo, te bendigo;
y porque hiciste el sol de foogo y oro,
¡ oh, Señor, yo te aidoro !"

"¡ Yo te a.doro, Señor! Débil y triste
soy; ;pero fuerte y oon valor me hiciste."
"PaTa. luchar con épico aroimiento,
hay iq.ue fortalecer en tu alabanza
lo mismo el corazón que el pensaa:niento.
¡ No se 1lega á las &lt;:imas sin aliento
'D!Í á. tí sm esperanz.a l . . .

�Domingo 23 de ~ebrero de 190~.

:ffit :MUNDO ILtrSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Febrero de 1902.

,

.....

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R11DUt'&lt;?I Ol'{E~ 1~r&gt;[&lt;:IAL1~

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Llwt

--=---- tU.)1RADÓ

La jov~ Llevaba ~n g:·an ,haz de rosas, y_ e1:3-n ta,n d'lllces. Y. tristes
sus ojos opalinos al !Jllll18Jr a Hemn.a-1;1~, ,que .difícilmente su hwb1er.a podido soñar €-n una anás hermosa aip&amp;l'lc1ón.
Ella pertE'Ilecía á la raza. odiada, ,pe.ro no obstante, Her-ma.nn la tomó ¡por esposa, olvidan.do su Jummento.
,
.
Par.a domin:ar ·aquellos músoulos •q,ue su abuelo habia quendo :bam
fuertes, Hermann se erntregruba á los placeras violentos de la oaza.
\
Pasa.Iba días enteros oobre .u n ·c1.rroga.nte careel negro, se armaiba. co,i~\ mo ,para la guerra, cubríase 1-a C!liOOZ.ª oon 1UiD casco que tenia por cimere
'- ),,¡~:::;~,.,.~~~'f/
))1 UJDa tórtola de plata, la. espada .al omto y la balle;;ta á .la 'ffillJ!lO.
~
,,, ~
Cierto día. :hizo una dilatada gira por el bosque, sm encontrar u.na
~
sola ,p ieza de ca.za; púsooo dé mal humor, dió un eepo~,azo ~ raballo, y r
lj
~' la bestia oorrió desbocaida á través del bosqille. En la. v10len01a de la ca\\ rrer.a la cimera dió contra la rama de un al'l&gt;ol y cay6 al suelo, rota. / ~
Cuando el noble volvió al castillo,-por:q¡ué ruba y ('OU q~é ~bóli~a
velocidad -no era .aún la. hora ia,oostumbraida. HeJ'IOODn ooho pié á tie- . J
rra se qititó el caseo, y al miralo se detuvo sor,prendido y a.terroriz11Ldo.1r. ·
lugar de la bla.noa pa:lom:a, y eoano un Temaclle de acero luciente-,
1
esta.ba 'll'Il cue:r:vo. Y aiq¡uel siniestro 8.'JliJIDal se ,puso á. craooitar---crac,
C:ra(l, crac,--00n cierto aire de picardía.
Ave del irrlierno, ¿1qué desgracias me anuncias? El c1i.er;vo no ooai-

?J
J .

..

.

, _,:~,_-__

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"

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u¡

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test6.
-¿ Acaso el honor de .mi hogar? ...
El cuervo crascitó coono si riera, y dijo: Ve á reunirle con tu duloe
lliIIllg,a., la hija de los nol'1ID8.ndos, que son ahora tus ¡parientes.
De 'l1Il go1pe s,e abrió la .puerta de la cámara nupcial. La mujer esta,ba oonta&lt;l:a. en u.n cojín de terciopelo, y á sus pies ,u n paje le haiblaiba de
a.mor. Her.IlllUllil tiro de la daga-la daga .de la tUlD'ba,-y de 1liD goLpe
dejó al paje tendido, muerto á. sus pi.es, y después, sin vacilación, hundió

Con exeapción de su !hijito Hermann, na.da interosaiba al viejo ba-

·éxn de Rouvre.
Hemnann era soberbio, lfuerte, mdependi.ootista y gritón.
A los quince años era perfoito, hemnooo, arroganiE y fiuerte. El
:1.buelo lo alejó del maestro de letras 'IJ le di~ trE.S escuder.os pa:ra que. le
enseñasen el arle de montar á ca.bailo, de tirar ron el arco y de grwar
haJ.cones.
A pesar de sus ochenta años, el ,brurón se r~eIWÓ el cui&lt;liarlo de e~ñ.ar al javen el rudo manejo ~e 1~ espad~.
.
.
Los &lt;lb.is cllas dd acero diverl1am a:l Joven, sus OJOO brillruban con
más viveza que el relámpago de llll&amp; ~pa,da,. ~ pronto llegó ~ ser e,pto
p-ara .derribar en campo oerra:do al ÍlleTte ,ID11Itar de Ale.marua y al esbelto espadachín de Italia. Era el momento que esperaba el anciano, y
cierto día después de colgar los aceros -mellados por las furiosas mtocadas
á He:ronann de la mano y, silencioso, lo oon:dujo á. la capilla.
' En la iparcimon,iosa daridad de las veladoras se detwvo j llllto á una
tumba, donde, talla.da en mamnol, u.:na larga for.ma blanca dormía su
religioso y eterno sueño.
_ _
iEra Ullll3. figura de m\ljer q,ue el escultor habia :reproducido oon sorprendente realida:d, y le h.a,bí,a pu€6to hundido en el cuello •u n puñal que
y.a el tiempo ihabfa oom&lt;Yhecido.
-Esta es la tuml&gt;a de ani esposa, tu abue1a.
Cierto día le tendieron un Luo. Un ihombre, un ¡príncipe no:rnnaindo,
¡uizo iaJb1168,f de esta sa:nta; no pu,do lograrlo, y lleno dl:l ira, le elav6 un
pufraJ en la garganta.
Debí-el :Rey nuestro Seño1 me lo ordenó,~onder mi venganza
m el fondo de mi oorazón, por.que ooabruba de fir.m-rurse la ipaz oon loo
~ omnandos. Lo juré así, pero ese jurannento no ialca.maba á oodie más
¡ue á mi sólo. Tuperé por Jango tierrupo esta hora e.n que te veo valienoo
y robusto; te lego m1 odio y mi vengamz,a.
Diciendo esto .s,a,c6 de la vaina tele ma.r:mol el puñal, ry ee lo tendió
i Hermann. Este lo tomó y lev.a,nbó el brazo ,pa'l"a pronunciar un sombrío
juramento 18!Il.te el Cristo que se destaoaba en la obsourildad del coro.
tA la mañana siguiente, el viejo barón fué enoontr.ado muerto en su
looho. Había ,rermmado s,u tarea..
El desfile de los visitantes dtll'ó cinco días, porque el ,ancla.no era
muy estimado •p or su valor y su l&gt;ondad, y se hacian. los prepisrativoo
-Jara oolocar el cachiver en el ataúd, cuan,do se presentaron tres visitantes más. Era unia joven y dos cal&gt;dleros, todos he:rnnainos y de origen
normrundo.
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el puñal en el c1rello de la mfiel... Bn el si-tio mismo en donde, allá
en ,la iglesia, estaba herido el ma.:rnnoJ. de la tumba.
Irumiediatament.e Herman,n fué á ccmifesarse con el obispo de Rennes. Con loág,r imas en los ojos le _contó su hi.storia, maJ.diciendo su suerte, acusándose de no ha,ber cumplido el juraimento, lrunentáondose de la
inoonstamcia de las mujeres, y oondenarudo la traici&amp;n de los siervos.
El obispo le contestó oon dmlzu-ra :
-El reneor odioso de vuestro abu.elo,-1por :mJás j,UBto que fuera.,no podfa ser acogido faivoraiblemente; el cielo no lo pernlitió, y Dios no
pudo oonooderos la relicidad, y mucho anás siendo, oomo sois, perjuro, ·
m la ,p romesa lb.echa ante su hijo cru:cifioado ..•
¡ El destimo marca YUestro corazón con un sig,no fatal !....

r-----------:::_....,_-:...-_-:__-_-"T-_,-:..-_-_-_-r,--r77.'""'-rn=--rr~--- ;r---~.---------__.;,-;rr~

-~

-

�Domingo 23 de Febrero

&lt;le 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

Dooru.ngo 23 &lt;le Febrero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

SAN SALVADOR.

..

DE CURDOBA A HUATUSCU.
NUEVO FERROCARRIL.
Pronto queclará realizada UlUI, mejora de
notoria imporlaiD.cia entre las poblooiones de
Córdoba y Hu.atuse&lt;&gt;, en el Estado de Vera,.
cruz, oon la terminación de 'llla. nueva rvia férrea ·que desde ha.ce algún tiempo se tenía en
proyecto construir; ¡pero que una serie ,de dificultades Jiaibía impedido su realización.
En la .actualidad los señores Ingenieros
SantacrulZ y Olivier que tienen á su oargo estos trabajos, han ,presentado y fueron a.proba,.
dos por la Secretaría de Comunicaciones,
veintitrés kilómetros, á. partir dE\ la Estación
de Córdoba.
El desairrollo total de esta nueva via férl"M
hasta. Huatusco es aproximada.mente de setenta kilómetroo.
El camino es su,ma,mente pmtoresoo, pero
ofrece serias dificultades para la con.struoción
del nuevo ferooarril, las cuales están sien.do
vencidas. Atraviesa una zona de e:Xlhuberames

Preliminares para instalar el puente sobre el rio de San l ntonio.

avanzoa.n. con rapidez los de herraje recorriendo loo itl'8ll€S de obaliastre ,m gran tra1mo de
este nuevo Íer:rooarril, que será de gran iimportancia ooonercial, 'Pues a.tl'81VÍesa una extensa región ricia por sus produotoo n:atuxa.les
ry que has.ta la fecha no lia,bí,a po&lt;l,ido explotarse ipOr la oompleta falta. de medios de ,trams-

El Cuartel de Artillería,

porte.

DOS -NOVEDADES.
Entre la literatura que lleva este número,
nu&amp;Stros lPiCtores encontraráin un hellísi.mo artículo e.cerito ipor el Sr. D. Justo Sierra, y
'41lle fo:ro:na parte del libro ''En la Europa LatilJla," rpróximo á publicarse.
La composición "Psa.lmo de fuego," del
poeta Mam.uel Ofuón, rP¡une á su artístico va,.
lor, otro de iguM precID: el producto de 1a
obra lo ha destinado el a,u1Jor á las &lt;víctimas de

l!:l Teatro "Morazao."

Guerrero.
Coo. gra:n gll6to oire:oe:Ill06 á IliUP,Stros lecto-

La Ca1a Blanca.

Armando el puellte.

El Oua,-tel de Artlllerla.

. •Esta ihe~ fo1:18,l~ d~ ~pecto impoo1€:llte, ha si:do ,testigo de muah.os ~:ioodios ihistór.wos de itrasoendenoia pa.Ta el Sa.1v~r Se emmen.tra ocupaindo .la maa:iza.na, situada enJtre Las averuda.s eexta y séptima, ry las calles oobava y novena.
El Teatro 16611/lorazán.!l!I
Este ediñc.io se enooentra s~tuado frente 1Í 11Il.O de los parques m~ h~osoo de 1a ~públi&lt;:1- &lt;lel SaJwador. Tu&gt;¡r:re doo pisos,
Y en su mter.i.or ihey esipacro sufi.c1ente para contener ooh-0eientas
í)e:rson.as en los dos palcos en que se divide.
Oentrallzaol6n de lloore•.
.
. Umo de los más ·annplios y ,bien construí.dos. edilicios de la CaP1baJ!. del .S8;1vrudor, es el que ocupa la Oficina .de Centralización
de licores, síltuado en una de las callas céntricas de la ciudad.
OatedraldelSalvador.
Este ~~o, .destinado aJ. owlto rcligiooo, ~ 11Il.o de los más
elegantes QJltenormente, de todos los t.emplos ide •la lw¡pu,bl!ica Se
conservan a1gunas reliquri.as que son '11D. vero.a~ ,tesoro. ·
La Oa•• Blalfloa.

'
Centralizacióll
de licores,

Es Ulil hermoso edilicio de constru.oción enterdllllente moderna~ ~ encuentra s~tuaido en la esquina Sur-este de la Plaza
PriooiJpa.1, en la caipiltal ~el SaL~ador; ry lo rodea i1lll ipequeño jar,dfu. oerrailo po~ ,u na re;¡~ de. hierro. A ,principios dd año de
1889, se dp,,olaro -~ lt.err11b le I:™JElndio en el Paolacio Naciooial, y
~ entoo~ ~ hizo necesario lgiue las oficinas públicas se esta,.
blec1eron en ~mtos pu.nitos de la ciudad. La casa Blanca, oUJya
fot.ograff:1 p11blica,mos hoy, era entonces residencia verrunie~
,del Pl"OS'lden.te, y oon ese moti.vo qued;ó constituido en Palacio
del Gobierno, estableciéndose en él el despa.oho del Poder Ejecutivo y los de los Miniisteri06,
,

res esas dos aica.badas piezas literarias.

vegetación y el terreno en una gran 'Parte es
sum.aa:nente quebra;do. La n1J.€\Va rvia atraivesa.rá
importantes ba.rranoas como las de Xamapa
y Tomatlán, ipara lo cual se están construyendo grandes y resistentes puente;;. En general,
el panoram&lt;a que se admlira. es surrnallllen,te
bello y constit11,ye por sí solo un alic~te para
un viaje de recreo.
En nuestros grabados se encuentra representa.do el puente que, bajo la. dirección .del señor Ing€.'llÍero Ju,an M. Navarro fué oolocado
el 21 del mes próXÍl!no ,pasado, con positiva
admiración ,de los ih.a;bitantes de las Ci:'rcanía;;
del lugar.

l!Jl referido puente· se halla robre el río
de S•an Antoruio; se encuentra sostenido por
:;ólidas ,pilastras de mampostería de grueso espesor, es de fierro, mide treinta metros de
largo y tiene un p€SO de cincuenta tooela:dM.
Esta obra fué oele¡brada, á su con&lt;clusión,
con un b.anquete que dieron Ios ooncesicmarios
á los em¡pleados de la línea.
Los trabajos de terrac6TÍa se hallan ya termín,ados en una gran extensión de t.erreno y
Perspectiva del puellte termillado,

�bomingo 23

de

Febrero

de 1902.

~t, MlJirnO tLtrSTtano

~L MUNDO ILUSTRADO
MÉXICO, MARZO 2 DE 1902.

AÑO IX.--TOMO 1.--NÚM. 9.

Sub1Jcrlpci6• mu•-1 lerblea, 1 1 6 •
Idem. ldera. ea la oapital, "1.:l!S

krc•tet UJI&amp; RffD &amp;l'INNU.

•ncten LIC. RAr,UL Rtl't&amp; &amp;PINIIOU.

.

.
.

.

Trabajos do construcción del rompl'-oltt~.

MANZANILLO
Las obras que se llevan actualm'.!1..-00 á c,ibo en el ¡puerto &lt;le Manzamillo, para protcjer la bahía oontra la invasión de la;; arenas
y los fuertes vientos, así como haoer de aquel
lugar ,UJ11 punto sano, libre de epidamias, son

C'onsta,u estfü; obras, &lt;le un rompe-olas y
un .malecón, en curya constru.oci6n ,:;e vcupllJl
,LCLua1mente nu.merosa,- c:ua&lt;lnllas &lt;le operarios. El rompe-ol.as, destinado á protejer el
puerto contra las crecientes y las borrasoas,
está colocado al Oeste &lt;le la Bahía, apoyándose en un ,pouwntorio fo:rana.do por gramdes
rocas. Tal oorno en definitiva quedó proyecta-

"'

Por ~u ventajosa. posición, el rompe-ol.as
:;erviná ta,mbién ,de per,man-énte &lt;l€&lt;feDJSa contra las are.nas que invaden el puerto, permitiendo, sin embargo, la libre circulación de
Las corrientes.

.,.

En cuan.to •al malecón, que coonpleta el sistema de defensa del puerto, se extiende desde la cooexión ,del rompe-olas ihasta la playa,
siguiendo 1a longitud de este frente del puerto.

1

***
Par.a 1a ejecución de ffil;a,s grandes obras,
los conoetlionario.s han ruta,blooido en )fa.nz,anillo vías férreas que ponen en comll'nicación
loa depósitos ,de mat.eriales y cri.a-deros de piedra con el puerto, talleres 'Y e;ampairuentos de
trabajadores, provistos de todo lo indÍl:lpensable para su objeto. )1~-;; de ocho kilómetros de
ferrooarril ha tendido la Empresa, logra,ndo
así surtir de agua potable, que se lleva en barricas, desde un JlUliil.aJltial si.tu.a.do á. larga
distiancia, lo.s pun0;, de la Costa en que se
alojan los oper.aTi&lt;►-'.
Las fotografías que ofrecemos á. nuestros lectores, ,d;m una idea de la magnitud de la,,
obras, así oomo del positivo interé;; que encieJTan para aquel puerto del Pacífico llamado,
no muy ,tarde, á ser Ulil centro mercantil de
primer orden.

La babia y parte de la ciudad de Manzanillo.

una ;prueba mu.y clara del emipeño oon que
nuestro Gobierno atiende á todo lo que directa ó ñ,ndirectamente está llama,do iá influir en
el porvenir de la República.

da su construcción, el enorme muro a:briga
una cOMiderable area del 4füerto, 'Y 1h.aoe más
aocesibles los varaideros del Oeste pa:ra los
grandes bareos.

El deseo de los concesionarios es que la
ter.rnina.oión de las obras coincida oon la del
'&lt;)Stahlooimiento h.asta Manza,nillo, de la línea del ferrocarril Central que hoy -atraviesa
las más riicaa comarcas del Sur -de J aliooo.

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EL DE LA PB.:ESA.

Un extremo de la bahia.

Reventazón en la boca de Ventanas,

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1902, Año 9, Tomo 1, No 8, Febrero 23</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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