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· Imágenes de Flavio Garciandía
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Tonino Guerra
Felipe Garrido
Frédéric Conrod
Eugenio Montejo
Jair Cortés

2 Il miele
7 Leer el mundo
17 Cómo nacen los monstruos
35 El duende
37 El mundo en que me tocó escribir.

FONDO
UHIVERSITARIO

Entrevista a Luis Cortés Bargalló

José María Espinasa

Ciprian Valcan
Christopher Domínguez Michael
Óscar David López

47 Un evangelio moderno:

la ballena blanca, el capitán Ahab
y la inspiración narrativa
53 La filoso/fu al alcance de los centauros
60 Las crónicas italianas de fray Servando
67 Paquidermo en la búsqueda y a /,a sombra pensándote

ANDAR A LA REDONDA
Manuel García Verdecia
Eduardo Espina
Bradley J. Nelson
Minerva Margarita Villarreal
Enrique Femández
Armando Hugo Ortiz

71
76
79
87
93
97

Carpentwr: primavera y consagración
Alejo Carpentier y el neobarroco mío
El fin de /,a historia: Lope de Miga y sus embl,emas de indios
Horacio Sal,azar Ortiz en /,a imagen del mento
La desmemoria política y los monumentos franquistas
¿Quién diablos es Encarnación Brondo Whitt?

DE ARTES Y ESPEJISMOS
Daniel González Dueñas 103 Vade retro

CABALLERÍA
Sergio Cordero
Ofelia Pérez-Sepúlveda
Jorge Saucedo
José Roberto Mendirichaga
José María Infante

107
108
109
111
112

La Andaluza y Koke

Andar sobre memoria
Los locos son los de afuera
Estudio de una narrativa híbrida
Debatir /,a democracia

Imágenes de Flavio Garciandía

�Tonino Guerra
Felipe Garrido
Frédéric Conrod
Eugenio Montejo
Jair Cortés

2

11 miele

7 Leer el mundo
17 Cómo nacen los monstruos

FONDO
lDflVERSITARIO

35 El duende
37 El mundo en que me tocó escribir.
Entrevista a Luis Cortés Bargalló

José María Espinasa

47 Un evangelio moderno:

la ballena blanca, el capitán Ahab
y la inspiración narrativa
Ciprian Valcan 53 La filosofia al alcance de los centauros
Christopher Domínguez Michael 60 Las crónicas italianas de fray Servando
Óscar David López 67 Paquidermo en la búsqueda y a la sombra pensándote

ANDAR A LA REDONDA
Manuel García Verdecia
Eduardo Espina
Bradley J. Nelson
Minerva Margarita Villarreal
Enrique Fernández
Armando Hugo Ortiz

71
76
79
87
93
97

Carpentier: primavera y consagración
Alejo Carpentier y el neobarroco mío
El fin de la historia: Lope de Higa y sus emblemas de indios
Horacio Salawr Ortiz en la imagen del viento
La desmemoria política y los monumentos franquistas
¿Quién diablos es Encarnación Brondo Whitt?

DE ARTES Y ESPEJISMOS
Daniel González Dueñas 103 Vade retro

CABALLERÍA
Sergio Cordero
Ofelia Pérez-Sepúlveda
Jorge Saucedo
José Roberto Mendirichaga
José María Infante

107
108
109
111
112

La Andaluw y Knke
Andar sobre memoria
Los locos son los de afuera
Estudio de una narrativa híbrida
Debatir la democracia

Imágenes de Flavio Garciandía

�IL MIELE

LA MIEL

Tanino Guerra

Tanino Guerra
Versión de Stefano Strazzabosco

CANTEDA QUATAR

CANTO CUARTO

Dounqua, una dmenga al pigri agli a smess ad magne:
al stéva sla testa spindléun soura e' pre
e al paréva ch'al durméss. E' lunde ídem,
e' martede li n vléva gnénca bai. L'e pas un mais
e al gambi agli éra dvénti di batécch ch'i tnéva so una carcasa svóita
sa i ócc ch'i sguiléva soura agli osi de' nes.
Óna a la volta agli e casche ma téra e la lena,
a tuchela, la i andéva in porbia.

Ahora bien, un domingo las ovejas dejaron de comer:
tenían la cabeza colgada sobre el pasto
y parecían dormidas. El lunes igual,
el martes ya no querían ni beber. Pasó un mes
y las piernas, hechas palillos, sustentaban el armazón vacío
con los ojos que resbalaban sobre el hueso de la nariz.
Una tras otra cayeron al suelo
y la lana se tornaba polvo al tocarla.

La Filuména tótt al matóini la ripét me su fiul scioch
la stória dal trénta pigri ch' la n'a pió.
E léu e' sta a santói a bocea vérta ch'l'a quarent'an
mo u n'i dimostra ch'u n rimédia gnénca i bafi.
Par salve! dal doni ch'a gli ziréva tla testa néudi
e u s féva dal pugnetti tótt e' de,
i i a détt ch'l'éra Cavalir de' Signour. E la speda duv'ela?
Bsogna aspite ch'la casca zo da e' zil. E léu l'aspeta
e intent la suma la i ripét la stória dal pigri.

Filomena todas las mañanas repite a su hijo tonto
la historia de las treinta ovejas que ya no tiene
y él se queda escuchando con la boca abierta. Tiene cuarenta años
pero no los aparenta y no alcanza ni bigotes.
Para salvarlo de las mujeres que iban rondando en su cabeza desnudas
y él se masturbaba todo el día,

Ale d'atonda, in do ch'i s mett disdai, u i e i saséun biench
ch'i s'e instiché ti chemp quand ch'l'e s-ciupe una muntagna
soura Pertichera e zo da e' zil l'a piuvéu iniquel.
Pu dop i s'elza e i s'avéa ma chesa. I m'a détt che dal vólti
i saséun biench i strésa soura l'érba
e i va dri ma lou come s'e' fóss cal trénta pigri mórti.

Allí cerca, donde acostumbran sentarse, hay unas piedrotas blancas
que se clavaron en los campos cuando explotó una montaña
bajo Perticara y del cielo llovió cualquier cosa.
Luego se levantan y se van hacia la casa. Dicen que a veces
las piedrotas blancas se arrastran sobre el pasto
y se van tras ellos como si fuesen las ovejas muertas.

le dijeron que era Caballero del Señor. Pero, ¿y la espada?
Hay que esperar a que caiga del cielo. Y él espera
y, mientras, su mamá le repite la historia de las ovejas.

�CANTEDANÓV

CANTO NOVENO

a Gabriel García Márquez

L 'avra piuvéu zént de e l'aqua ch'la s'e infiltréda
dri mal radóisi dagli érbi
la e arivata in bibliotéca e la a bagné tótt al paróli sentí
ch'a 1 steva ceusi drointa e' cunvent.

Habrá llovido unos cien días y el agua se metió
tras las raíces de la hierba
y llegó a la biblioteca y mojó las palabras santas
que estaban encerradas en el convento.

Quand ch'l'e avnéu fura e' bel témp,
Sajat-Nova ch'l'éra e' fre pió zovan
l'a pórt sal scheli tótt i lóibar soura i cópp
e u i a distois me soul. Pu l'a aspité che l'aria chelda
la sughéss l'aqua dla cherta mola.

Cuando salió el sol,
Sajat-Nova quien era el fraile más joven
subió con la escalera todos los libros a los techos
y los abrió al sol para que el aire caliente
secara el papel mojado.

L'e pas un mais ad bela stasoun
se fre ch'e' stéva in znoc zo te curtóil
ad aspité che i lóibar i déss un segn ad vóita.
E una matóina finalmént al pagini agli a tache
a zuclé liziri ma la brezza de vént.
E' paréva ch'e' fóss arivat un bózz ad évi soura i cópp
e léu u s'e mess a pianz parche i lóibar i parléva.

Pasó un mes de buen tiempo
y el fraile estaba de rodillas en el patio
a la espera de que los libros dieran una señal de vida.
Y por fin una mañana las páginas empezaron
a crujir ligeras en la brisa del viento,
parecía que habían llegado las abejas a los techos
y él se puso a llorar porque los libros hablaban.

�LEER EL MUNDO*
Felipe Garrido

Don José G. Moreno de Albo, director de la Academia Mexicana de la Lengua;
Dan José Luis Martínez, director honorario perpetuo;
Don Ruy Pérez Tamayo, director adjunto;
señoras y señores académicos;
señeros y señores:

A hora que las ruedas del tiempo van cerrando cuatro

la mayor hazaña que la Tierra ha visto, porque voy o

siglos de que, para pasmo del Sol y los rosados dedos

forzarlos que vayan al Toboso a servir a mi señora Dulci-

de la Aurora, para solaz y provecho de sus lectores,

nea ... " -palabra más, palabra menos decía mi podre,

para asombro del mundo mientras haya mundo, por vez

con lo cabeza envuelto en el humo de los Delicados, y

primera se dio noticia de los venturosos y los desventura-

nosotros dejábamos de hacer lo que estuviéramos ha-

dos pasos de aquel hidalgo Quijada o Quesada o Qui-

ciendo y nos sentábamos al pie de su sillón, emboba-

jana o Quijano o, según él mismo acordó llamarse, Don

dos ... El duelo con el vizcaíno, la jaula de los leones,

Quijote de la Mancha o, como lo nombró su escudero

Caballero de los Espejos .. . fueron

-pues "verdaderamente tiene vuestra merced la más malo

mis pensamientos. Algunos domingos, de lo mano y lo

el

voz de mi madre, doña María de los Ángeles, tan gran

no está por demás confiar-

lectora y cuentera como su marido, seguíamos las um-

les, solicitándoles discreción, pues es cosa para no sa-

brosas avenidas del bosque hasta los azulejos de la

figura, de poco acá, que jamás he visto" (1, XIX)-,

Caballero de la Triste Figura,

el

así ganando lugar en

berse fuera de este círculo de amigos, que por mucho

Fuente, que en aquel tiempo no necesitaba jaula. En

tiempo yo creí que el autor de sus andanzas no era otro

nuestra inocencia, nada nos extrañaba ver aquellos his-

más que mi señor padre.

torias familiares vueltas monumento público.

Acontecía que o veces, cuando en los noches don
Ignacio nos contaba un cuento, a mis hermanas y o mí,
aquel nuestro diminuto departamento de lo calle de San
Francisco, en la Colonia del Valle de esto ciudad, volvía
o iluminarse con la presencia del caballero manchego y
de su cauto escudero. "Uno mañana Don Quijote y Sancho iban por el campo, cuando vieron o lo lejos unos

Comienza la pesadilla: al apagarse la luz quedan en la
retina una niña y un niño descalzos que cruzan por un
puente de tablones desconcertados. El ángel que va a
sus espaldas alza la mirada, me guiña un ojo, sonríe
como si estuviera a punto de hacer algo bestial -pero
ya no hay luz, no puedo ver qué más sucede.

molinos de viento. Y entonces dijo Don Quijote: 'Miro,
Sancho, aquellos desaforados gigantes. Aquí cumpliré

Un día, comenzando la primario, vine con mi escuelo,
el Instituto México, a este Palacio de Bellos Artes. Re-

• Discurso leído por el autor el día de su ingreso o lo Academia tv\exicona de

cuerdo la profusión de mármoles, el altísimo plafón, la

lo lengua, el 9 de septiembre de 2004 en lo ciudad de México.

oscuridad de ]a sala, la acción en el escenario y, de

7

�pronto -vive el cuadro en mi memoria-, Clavileño alza

fuere posible, vencerlos y desbaratarlos en un pequeño ins-

el vuelo y cruza los aires hasta las tinieblas del tercer

tante. (11, Vi)

piso seguido por nuestros aspavientos. Fue la primera
vez que vi teatro: la adaptación que para niños hizo del

Qui¡ote -lo supe muchísimo después- Salvador Novo.

Seguirá por siempre Don Quijote, ofreciéndonos la
lección de su casi perfecto amor:

No atiné a preguntarme cómo habían llegado allí las
peripecias que yo atribuía a la invención de mi padre;

Mirad, caterva enamorada, que para sola Dulcinea soy

la emoción me ahogaba: yo conocía a los personajes,

de masa y de alfeñique, y para todas las demás soy de

sabía de qué trataba la historia, y eso me daba pode-

pedernal; para ella soy miel, y para vosotras acíbar; para

res; me inscribía en una cofradía extendida por la redon-

mí, sola Dulcinea es la hermosa, la discreta, la honesta, la

dez de la Tierra .

gallarda y la bien nacida, y las demás las feas, las necias,

En ese tiempo empezaba a leer y nos habíamos mudado a San José Insurgentes: el jardín escondía endria-

las livianas y las de peor linaje; para ser yo suyo, y no de

día y con quien he compartido empeños tanto burocráti-

guió como catedrático durante cinco lustros, a partir de

otra alguna, me arrojó la Naturaleza al mundo. (11, xuv)

cos como editoriales; don Salvador Díaz Cínlora, generosísimo, a quien profeso una irreprimible, aunque no

1940. Fue nombrado director de la Biblioteca Nacional
en septiembre de 1956. Hacía ochenta y nueve años

literal envidia -como me sucede siempre que alguien

que la Biblioteca ocupaba la antigua iglesia de San

sabe griego-, y nuestro admirado y respetado director,

Agustín: un edificio del siglo XVI, reconstruido a finales

don José G . Moreno de Alba -por segunda vez direc-

del XVII después de un incendio, siempre enemistado

tor para mí, pues lo fue antes en el muy querido Centro

con el subsuelo; en 1952, el riesgo de un derrumbe hizo

de Enseñanza para Extranjeros, de la UNAM.

forzoso cerrarlo. Apenas nombrado, Alcalá logró que la

gos y vestiglos, y las noches de mayo traían la sombra
perfumada de Dulcinea. Un día mi padre confesó sus
plagios inocentes poniendo en nuestras manos una edición infantil del

Qui¡ote y

contándonos otra historia que

en nada desmerecía ante la de Alonso Quijano el Bueno: poblada de corsarios, batallas y prisiones, en ella
vibraban el orgullo y la queja de Miguel de Cervantes:

Sigue la pesadilla: la ventana encortinada marca un
cuadro suave en la habitación a oscuras. Van apareciendo formas. El armario, la silla donde quedó la ropa,
la lámpara -una araña de sombra. Me¡or cierro los
o¡os. Apenas antes de cerrarlos, alguien, algo se mueve
detrás de la cortina. Los cierro con más fuerza.

Lo que no he podido dejar de sentir es que me note de

Giraron los días y las noches. Comencé a asomarme al

viejo y de manco, como si hubiera sido en mi mano haber

severo lomo, encuadernado en piel, con las obras comple-

detenido el tiempo, que no pasase por mí, o si mi manque-

tas de Cervantes que había en la casa y me fui aficionan-

dad hubiera nacido en alguna taberna, sino en la más alta

do a ciertos capítulos, que más me gustaban o más falta

ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni

me hacían

-porque Cervantes es buen amigo. Mucho des-

pués, en 1991, un día de buena fortuna, otro caballero espa-

esperan ver los venideros ... (11, PRólOGO)

ñol, don Eulalia Ferrer, no sé por quién felizmente aconsejaAquel libro turbó mis ocho o nueve años con otros

do, me pidió que preparara un

Gui¡ote para ¡óvenes,

del

lances: Altisidora, la cueva de Montesinos, el retablo

cual el gobierno de Guanajualo ha hecho dos ediciones.

de Maese Pedro, Sancho en su ínsula, la aventura

Cuando le entregué mi trabajo, don Eulalia me dijo

el Caballero de la Blanca Luna

"que más

que lo revisaría un amigo suyo - académico, asesor de

pesadumbre dio a Don Quijote de cuantas hasta en-

lenguaje en su agencia de publicidad. Era alguien a

tonces le habían sucedido", y la derrota final a manos

quien yo había leído, conocía y estimaba -nos había

con la muerte. ¡Tan fácil que habría sido cambiar la

presentado José Luis Martínez. Gracias pues a don Eula-

historia!, me decía yo, sin saber aún que los grandes

lia Ferrer, y a Don Quijote, tuve la buena fortuna de

personajes de ficción tienen vida propia; que son in-

contrastar mi trabajo con la erudición, el buen sentido y

mortales y su realidad acaba por ser más patente que

la cortesía de don Manuel Alcalá.

aquella con

la de sus creadores. Don Quijote seguirá por siempre
predicando su ideal:

Secretario perpetuo de la Academia -desde 1983-,
Alcalá ocupaba la silla XVII -antes de Rafael Gómez,

8

Que el buen caballero andante, aunque vea diez gigantes

Federico Gamboa y Alfonso Reyes-, la misma a la cual

que con las cabezas no sólo tocan, sino pasan las nubes,

llego yo ahora ... con el asombro y la emoción con que

y que a cada uno le sirven de piernas dos grandísimas

vi volar a Clavileño: no puedo evitar sentirme abrumado

torres, y que los brazos semejan árboles de gruesos y po-

por tan grande honor, ni que me colmen la alegría y la

derosos navíos, y cada ojo como una gran rueda de moli-

gratitud con ustedes, señoras y señores académicos, que

no y más ardiendo que un horno de vidrio, no le han de

acordaron recibirme en su compañía. Mi agradecimien-

espantar en manera alguna; antes con gentil continente y

to crece con quienes presentaron mi candidatura: don

con intrépido corazón los ha de acometer y embestir, y, si

Jaime Labastida, quien me anunció la posibilidad de este

Que diera ocasión el

Gui¡ote

para avanzar en la

Biblioteca reanudara, parcialmente, sus labores. Al rein-

amistad con don Manuel Alcalá fue una fortuna. Hubi-

augurarla, en 1963, informó sobre la creación de un

mos en adelante caminos seguros para iniciar conversa-

departamento para ciegos, laboratorios de fotoduplica-

ciones donde siempre tuve mucho que aprender. En

do, de restauración y, en 1959, medio siglo después de

1991 , cuando trabajamos en mi versión del Oui¡ote,

su clausura, el restablecimiento del Instituto Bibliográfico

Alcalá tenía setenta y seis años, veintisiete más que yo;

Mexicano -el actual Instituto de Investigaciones Biblio-

ocho después lamentaríamos su muerte, ocurrida en la

gráficas que, con la Biblioteca Nacional, dirige don Vi-

ciudad de México, la misma que lo vio nacer.

cente Quirarle.
Desde 1961, Alcalá incursionaba en la diplomacia.

En la pesadilla hay siempre algo más que no alcanzo a
Los gigantes son molinos, el castillo es una venta, el
Caballero de los Espejos es Sansón Carrasco, las due·
ñas barbadas son pa¡es ... O puede ser a la inversa: los
pa¡es son dueñas barbadas, Sansón Carrasco es el
Caballero de los Espejos, la venta es un castillo, los
molinos son gigantes ... detrás de Cervantes escribe Cide
Hamete Benengeli.
Leer los signos para leer el mundo; somos nosotros quienes les damos significado y sentido. El signo es el mismo:
Don Qui¡ote y Sancho hace cada quien su lectura:
-¿Cómo dices eso? -respondió Don Gui¡ote-.
¿No oyes el relinchar de los caballos, el tocar de los
clarines, el ruido de los atambores?
-No oigo otra cosa - respondió Sancho- sino muchos balidos de ove¡as y carneros. {/, XVIII)
Estoy en el mundo para leerlo. Y algo se mueve atrás de
la cortina.
ver.

Ocupó diversos cargos ante la UNESCO; fue embajador en Paraguay ( 1971-1974), donde la Universidad
de Asunción le otorgó el doctorado

honoris causa,

y en

Finlandia hasta 1983.
Más de una vez, en esos veinte años por el mundo,
debe haberse repetido aquella profesión de trashumancia que Reyes hace en

Parentalia, y

don Manuel cita en

su discurso de ingreso a la Academia: "Mi arraigo es
arraigo en movimiento. [ ... ]Mi casa es la Tierra. Nunca
me sentí profundamente extranjero en pueblo alguno,
aunque siempre algo náufrago del planeta".
Alcalá publicó una veintena de ensayos en revistas de
México, España, Paraguay y los Estados Unidos; tres

La odisea (1960), las Cartas de
relación (1960) y Utopía (1975); y dos libros: Del virgilismo de Garcilaso de la Vega (1946) y César y Cortés

minuciosos prólogos a

(1950). Ingresó a esta Academia en 1962. Su discurso
de ingreso, "El cervantismo de Alfonso Reyes" , fue con-

Alcalá obtuvo en Mascarones, con honores, los grados

testado por el director, don Francisco Monlerde, quien

de maestro ( 1944) y doctor en letras ( 1948). Se dislin-

había sido su maestro de la preparatoria al doctorado,

9

�y lo recordó entonces dueño de una precoz expresión
de gravedad "acentuada por la sostenida atención de
los ojos oscuros, que ven todo con hondura".
Dice don Manuel en su discurso que a Reyes el cervantismo le sirve "para apostillar, reforzar, apoyar, matizar, elucidar, ilustrar -según el caso - sus más variadas
páginas y preocupaciones". Así sucede con él mismo.
En el PRóLOGO a

La

odisea, por ejemplo, recuerda que

Cervantes dijo que las traducciones son "como quien
ven las figuras, son llenas de hilos que las oscurecen, y
no se ven con la lisura y tez de la haz". Y en la NOTA a

fario gloria en

pos de la cual fue, como su coterráneo Don Quijote ... " Y
luego: "Nace en

1485

1

relatos de viajeros ... y que marcaban los libros, escri-

mendarme. Di en Torreón una plática sobre la falta de

bían en ellos, ensayaban sus textos.

lectores en el país y al día siguiente tomé el camión para

Tuve la fortuna de nacer en un hogar donde era un

repetirla en Durango. Los 34 pasajeros viajaron leyen-

gozo jugar con las palabras: escuchar y contar historias,

do, y lo mismo hizo el chofer -un chamaco le leía-: la

dibujar, leer, escribir, resolver acertijos matemáticos, tra-

mitad, El Libro Vaquero, la mitad La Novela Semanal. En

balenguas y adivinanzas, consultar diccionarios y la

las más o menos tres horas del trayecto algunos acaba-

enciclopedia ... Había libros, historietas, revistas, un pe-

ron cuatro o cinco libritos, que intercambiaban con los

nos leían;

nos hablaban

vecinos. ¿Eran o no eran lectores? Leían por gusto; bus-

de su infancia, nos arrullaban con canciones y cuentos

caban comprender lo que leían -sin comprensión no

y, cuando pudimos leer sin ayuda, para ir a dormir, un

puede haber interés-; lo hacían a menudo; no les dolía

libro nos hacía tanta falta como la cama. De vez en

pagar por sus lecturas... En Durango tuve que modificar

cuando íbamos al sótano de la librería de Cristal, en la

lo dicho en Torreón.

Alameda, dedicado todo a la sección infantil : ante esa

en Medellín, población en la

infinidad de opciones qué placer, qué dudas, qué an-

margen izquierda del quijotesco Guadiana ... " Y ade1

que nadie lo hacía. La vida misma se encargó de en-

riódico. Mamá y papá leían, y

mira los tapices flamencos por el revés, que aunque se

las Carlas de relación dice de Cortés: "La

sobre el universo, novelas, poesía, cuentos, biografías,

gustia, qué felicidad.

lante: "Es el mismo temple de alma [el de Cuauhtémoc]

Cuando nos mudamos a San José Insurgentes -se-

que el de los numantinos tal como reviven en la pluma

gundo de primaria-, un condiscípulo vivía a unas cua-

de Cervantes". Y de modo semejante, con frecuencia,

dras de la casa. La amistad con Jorge Soto y su familia,

en otros casos.

en especial con su padre, don Clemente -dramaturgo
galardonado, poeta, guionista, cuentista pletórico de

Se abre la cortina y aparece el eclesiástico, de mal humor, seguido por alguien. No le gusta la atención que
sus señores prestan a los relatos fantasiosos . Viene de la
mesa de /os Duques. Me mira fi¡a y ferozmente y me
pregunta, como acaba de hacerlo con Don Oui¡ote:
"¿Dónde hay gigantes en España, o malandrines en La
Mancha, ni Dulcineas encantadas, ni toda la caterva de
simplicidades que de vos se cuentan?" (11, XXXI)

proyectos- se construyó en parte con los libros que nos

El sueño del camión: cabalgan a un lado Don Quijote y
Sancho, bajo el so/ abrasador de la Comarca. Sancho
va leyendo en voz alta: "Si yo fuera discreto, días ha
que había de haber dejado o mi amo. Pero ésta fue mi
suerte y ésta mi malandanza ... y, sobre todo, yo soy
fiel". Don Quijote se vuelve y le pregunta: "Sancho amigo, ¿desde cuándo sobes leer?" "Señor -responde el
escudero-, otros tiempos son".

prestábamos, nos contábamos, conocíamos de nombre
que "lo leído por ella ha tomado cuerpo en más de un
centenar de libros originales o traducidos [ ... ]; de estudios, ensayos y reseñas ... " Junto con estas palabras evoco dos epítetos de Cervantes para su público que me

lector curioso dice en El viaje del Parnaso
- curiosos lectores en La Galatea- y desocupado lector, en el Oui¡ote.

son gustosos:

Don Manuel Alcalá contestó el discurso de ingreso de

Resalto lo que acaba de sernos revelado: el trato con

doña Margit Frenk ( 1993), "Charla de pájaros o las

los libros acrecienta el saber; no hay mejores amigos que

aves en la poesía folklórico mexicana". Para celebrar la

los libros; con lo escrito debe tenerse un comercio asiduo;

devoción por la lírica medieval y las numerosas publica-

las lecturas que se haga deben encarnar en

ciones de la nueva académica, Alcalá empezó por re-

pia; debiera el lector ser

la obra

pro-

curioso y estar desocupado.

y algún día esperábamos leer... En la escuela, leer por

Mis compañeros de viaje eran lectores: hay muchas cla-

el goce de leer era preocupación de más de un maestro

ses de lectura. Para cada persona, según sus circunstan-

-aunque no fuera de español ni de literatura-; había

cias, no todas igualmente aceptables. Porque no es ver-

amigos, primos y primas lectores... Crecí engañado.

dad que dé lo mismo leer lo que sea. Hay literatura

Descubrí que no todo el mundo leía cuando comen-

chatarra y gran literatura; mamotretos soporíferos y pie-

cé a dar clases en el Centro Universitario México, mi

zas que nos cambian la vida; manualitos mal informa-

preparatoria. Ir encorbatado no evitaba que en los rece-

dos y peor escritos, y grandes obras de la historia, la

sos los conserjes quisieran mandarme al patio, donde

ciencia y el pensamiento. No es lo mismo un tomito de El

debían estar los alumnos. Aquellos muchachos, con quie-

Libro Vaquero que

Al filo del aguo, Pedro Páramo, El
o El rastro. ¿Qué hay de más en

nes jugaba futbol, me hicieron ver que los lectores eran

tamaño del infierno

minoría. Empecé a trabajar con ellos en algo a lo que

estas novelas de Agustín Yáñez, Juan Rulfo, Arturo Azue-

entonces no le daba nombre pero que ahora llamaría

la y Margo Glantz? Hay más ideas, más vivencias,

formación de lectores;

más ingenio, más oficio, más lecturas, más sorpresas, per-

c~rdar unos versos del rabí don Sem Tob de Carrión,

El tema me seduce. Se trata de un sujeto humildísimo;

escritos a mitad del siglo XIV:
"Gran lectora y sabia" llamó a doña Margit, destacó

tan modesto y cotidiano que se nos torna invisible: aun-

tos. Entre los alumnos de aquella preparatoria había

sonajes y estructuras más complejos; una conciencia más

que es de la mayor trascendencia. Hablo de la lectura y

también grandes lectores. Uno de ellos dejó testimo-

aguda del lenguaje; una mayor exigencia para el lector.

su "asiduo y prudente comercio con lo escrito", y apuntó

la escritura. Me preocupa que ahora comprar libros pue-

nio de nuestras clases en un librito,

da confundirse con hacer lectores, y que la importancia

son míos,

Quanto más va tomando

y la calidad de los maestros se sacrifiquen a la ilusión de

que yo, lo cual sigue alegrándome. Hablo de don

Lo habitual es iniciarse con lecturas sencillas y pasar a

con el libro porfía,

la tecnología.

Gonzalo Celorio.
Todos mis alumnos en el Centro Universitario México

otras más ricas. A veces conocemos al responsable de

tanto irá ganando
buen saber toda vía

Estamos

cerca

de nuevas pesadillas; algo me lo dice.

o sea, comenzamos a leer jun-

Los subrayados

Vivir, tratar gente, leer libros prepara a un lector para

y llegó a esta Academia un buen rato antes

leer otros libros -vida y literatura son la misma materia.

sabían leer y escribir -lo hacían muy bien -; pero pocos
eran lectores. Aunque una cosa sea imprescindible para

Por ende tal amigo

Un tiempo creí que todo el mundo leía -naturalmente,

non hay como el libro:

por placer: no hay otra razón para hacerse lector; exis-

esa iniciación. Dice Mariano Azuela:

la

otra, no es lo mismo saber leer y escribir que ser lector.

Estudiaba medicina y leía cuanta noveluca me caía en las
manos, y el día menos pensado hice el gran descubrimiento de esos años: di con lo que inconscientemente buscaba.

para los sabios, digo,

ten otras razones para leer, mas no para ser lector. Yo

El corolario de un desengaño suele ser atroz. De la con-

En cambalacho con un compañero a cambio de muchos

que con los torpes non libro.

creía que todos, cada día, leían libros sobre animales o

vicción de que todo el mundo leía pasé a la certeza de

Gaboriaux, Dumas y Ponson du Terrail, recibí un lote de

10

11

�otras novelas que no conocía, entre ellas tres tomitos de
lomo café y cabeza dorada: Honorine, Ursule Mirouet, La
cousine Bette. Y fue en una tarde de junio, al ponerse el sol,
cuando "poro ejercitar mi francés siquiera" abrí Ursule Mirouet y salí a leer en el balconcito de mi cuarto. A la primera
página siguió otra y otras más hasta que oscureció totalmente. Encendí mi aparato de petróleo, reanudé la lectura y cuando a medianoche me metí en mi cama y extinguí la luz, mi
corazón estaba muy alborotado y mi cabeza caliente 1•
También es posible que un encuentro casual revele
ese mundo nuevo. Cuenta Federico Campbell:
Yo tenía veinte años[ ... ] Una mañana, al atravesar el jardín, pisé un trozo de papel periódico semimojado [ ... ] Era
una hoja trunca de La Gaceta, la revista del Fondo de
Cultura Económica, y en ella [unas] líneas me llamaron la
atención: "Al rayo del sol, la sarna es insoportable", decía
al principio. Y luego: "Como buen romántico, la vida se
me fue detrás de una perra". Era el texto de alguien que
firmaba con el nombre de Juan José Arreola. Fue para mí
una revelación. En ese instante [ ... ] me di cuenta de que
las cosas se podían nombrar y decir de una forma que nunca antes se había formulado. Entendí que existía la literatura2 .

t
1

1

1,

'

La pesadilla del ¡ardín: Campbe/1 sigue caminando, distraído; no puede de¡ar de leer la ho¡a empapada con el
texto de Arreo/a. Dos camionetas blindadas se orillan
para cortarle el paso. Ba¡an unos pistoleros y el eclesiástico, agüerado, gordo, ahogándose -alguien lo sigue.
"Son sólo palabras, sólo palabras", grita y manotea exigiendo el papel. Federico corre. "Estamos hechos de
palabras", dice antes de desaparecer.
Mariano Azuela era ya un lector entusiasta y desocupado cuando su amigo le descubrió a Balzac; Federico
Campbell era ya un lector curioso cuando tropezó con
Arreola. ¿Dónde comienza un lector?
Aquellos alumnos míos del Centro Universitario México que eran lectores, seguramente -caben excepciones- venían de familias donde se acostumbraba leer y
escribir. El mejor sitio para que un lector se forme es su
hogar. Hay quienes, comoJean Hébrard y Delia Lerner3 ,

sostienen que, en realidad, ése es el único espacio donde puede formarse un lector. Algunos creemos que existen otras oportunidades. El segundo mejor lugar para
formar lectores capaces de escribir es la escuela, que
debería siempre incluir una biblioteca. Muchos lectores
se han formado y seguirán formándose en las escuelas.
A condición de que, como le ocurrió a Antonio Alatorre
en el Autlán de los años treinta del siglo Y.X, antes que
antenas y monitores nos preocupe tener buenos maestros,
que dediquen tiempo suficiente a practicar la lectura y la
escritura:
En mi casa, en Autlán, había libros que mis hermanos y yo
leíamos, por ejemplo Genoveva de Brabante, Robinson
Crusoe y la María de Jorge lsaacs. Pero fue lo escuela la
que más me sirvió. La primera hora, todos los días, era la
de lectura en voz alta; y dos o tres veces por semana escribíamos algo, a veces sobre un tema señalado por la maestra, y a veces con tema libre (que era lo que más nos gustaba). Yo salí de Autlán a los doce años, y un día, años
después, se me ocurrió hacer una lista de los libros que leí
entonces, y recordé como 300 títulos 4 .
Al terminar la educación básico -con mayor razón
los estudios medios y superiores-, como resultado natural del poso por los aulas, los alumnos tendrían que haber sido incorporados o la culturo escrito. Pero, en estos
tiempos en que la tendencia oficial es en muchos lugares
relegar la lectura o lo clase de español, ¿en cuántos
escuelas se dedico uno hora diario o la lectura en voz
alto y se escribe sobre algún temo, señalado o libre, dos
o tres veces por semana?

gramas especiales de lectura y escritura -como el que
seguía Alotorre en Autlán- 5 ; limitar estos actividades o
ejercicios en lo clase de español; no tener como meto,
desde un principio, formar lectores capaces de escribir
-lectores que hayan descubierto el placer de leer: no
hay de otros.
Los consecuencias sor. catastróficos. A mitad de los
noventas del siglo posado, cado año había más o menos 150,000 aspirantes o ingresar en los preparatorios
de lo UNAM. De los más o menos 35,000 que pasaban lo prueba de selección, 35 por ciento -entre doce
y trece mil- reprobaban los exámenes de comprensión
de lectura en el primer semestre de bachillerato: no podían hacer un resumen, relatar la tramo ni decir quién
era el personaje principal de un cuento6 . Esos cifras explican mucho de lo que sucede en el país . De los
150,000 aspirantes, sólo 23,000 (15 por ciento) pasaban los exámenes de lectura. Los 150,000 sabían leer
y escribir, pero 85 de cada cien lo hacían apenas en un
nivel utilitario que les había permitido aprobar los exámenes de seis grados de primaria y tres de secundario,
pero no comprender lo que intentaban leer.
Más allá de los usos elementales de lo lectura, leer es
o veces aprender, apropiarnos de la información del material leído. Y otros es formarse, compartir las ideos o los
sentimientos de un autor y dar al espíritu propio lo formo
intelectual o emotiva de lo que se lee. Leer puede ser
también afirmarse, definir lo personalidad propio ante
opiniones de las que discrepamos. Y con frecuencia es
enajenarse, salir de uno mismo y perderse en el mundo
creado por el autor. Cuando se lee, sin embargo, olvidarse de uno mismo es más uno manero de encontrarse
que de perderse7 . A Alonso Ouijono

El eclesiástico -así lo llama Cide Hamete- regresa
extenuado a su camioneta. Lo ayudan un enano y una
bru¡a. Los tres repiten "Sólo palabras, sólo palabras".
Lejos de hacerse lectores, en su poso por los diez grados obligatorios de educación básica lo mayoría ·de los
alumnos quedan apenas alfabetizados: este es el lastre
más pesado de nuestro sistema educativo, de nuestro
sociedad, de nuestro país. Lo razón es la falta de pro-

se le pasaban las noches leyendo de claro en claro y los
días de turbio en turbio, y así, del poco dormir y del mucho
5

los dos programas de lectura que se extendían a las escuelas de educo·

leer se le secó el cerebro, de manera que vino a perder el
juicio. Llenósele la fantasía de todo aquello que leía en los
libros, así de encantamientos como de pendencias, batallas, desafíos, heridas, requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles; y asentósele de tal modo en la imaginación que era verdad toda aquella máquina de aquellas
sonadas invenciones que leía, que para él no había otra
historia más cierta en el mundo. (1,1)
Embebido en sus lecturas, Don Quijote no se pierde,
se encuentro. "Yo sé quién soy" (1, v) responde a su vecino, Pedro Alonso, y llego al fondo de su locura: imponer
lo justicio en lo Tierra -antes que los leyes, por encimo
de los leyes, lo justicio.
Lo sé por mi pesadilla: hoy que ver qué hay tras codo
signo; leer el mundo, que es el mayor, el más complejo,
el más intrigante de los signos. Leer, explorar y transformar el mundo, que incluye o mi persona. Para ello nos
servimos de cuanto lo naturaleza, lo tradición, el arte, la
ciencia y la tecnología ponen o nuestro alcance. Nos
servimos, ante todo, del lenguaje. Pues el lenguaje,
con su fondo irracional e instintivo a cuestas, es -¡unto
con lo acción- nuestro primer recurso, el más importante.
En la relación con el lenguaje lo comprensión es esencial. Lo finalidad primera de escuchar, hablar, leer y escribir es buscar la comprensión. Entendemos algo - bien
o mol- cuando podemos atribuirle sentido y significado; cuando percibimos sus valores y en su presencio
reaccionamos. Nadie comprende de inmediato todo lo
que escucha ni todo lo que ve, ni todo lo que lee. Lo
comprensión se construye y se reconstruye. Codo uno de
nosotros, en lo medida en que se va volviendo experto
en el uso del lenguaje, hablado y escrito, interioriza los
mecanismos de lo comprensión. Sentir los valores sensoriales, connotativos, lúdicros del lenguaje, es parte de su
comprensión.

ción bósica en todo el país, Rincones de lectura (desde 1986) y Pronolees
(desde 19951, fueron suspendidos a partir de 2001. Hoy en día hay un
programa de dotación de libros poro formar en cada aula una biblioteca
de 150 títulos -60 serían ampliamente suficientes-, pero no hay meconis·
mos ni estrategias poro familiarizar a los maestros con esos libros, ni poro

Este era un gato
con los pies de trapo
y los ojos al revés.
¿Quieres que te lo cuente otra vez?

trabajar con ellos en clase. Se ha hecho ~n exceso que llega al desper·

de Culturo Económica.

dejado de lodo lo sustantiva: formar lectores.

• Alotorre, Antonio (2003). ' Un cero redondo', en Solano, Fernando

6

Sarukhón,José (2003). ' Poro la ciencia y el arte' , en Solana, 2003: 107.

Cuando un niño al que se le repite este cuento de
nunca acabar, termina por reírse o por tirarnos algo o
lo cabezo, podemos estar tranquilos: yo lo ha com-

(comp.) Leer, escribir, contar y pensar (163). México: Fondo Mexicano

7

loín Entralgo, Pedro (1958). 'Coloquio de dos perros, soliloquio de

prendido.

3

1

Azuela, Mariano (1960). 'El novelista y su ambiente', en Obras com-

pletas. Tomo 111 ( l 129). México: Fondo de Cultura Económica.
2

Campbell, Federico (1989). La memoria de Sciascia. México: Fondo

de Cultura Económica.

12

lerner, Delio (200 l ). Leer y escribir en lo escuela (90). México: Fondo

poro la Educación y el Desarrollo.

dicio y sin ningún cuidado editorial- la parte fácil, comprar libros, y se ha

Cervantes', en Mis páginas preferidos (48). Madrid: Gredos.

13

�El medio más poderoso para formar a un lector es la
lectura en voz alta. Así lo aprendí de mis padres y de
mis mejores maestros, de la primaria a la vida de trabajo. Alberto Godínez, Miguel López, Carlos Villalobos,
Julio Torri, María del Carmen Millón, Antonio Alatorre,
Luis Rius, Margo Glantz, Sergio Fernández, Margarita
Ouijano, Margit Frenk, Frank Thompson, Sergio Galindo, Alí Chumacero, José Luis Martínez, Juan Rulfo y Juan
José Arreola me enseñaron, por sobre todas las cosas, a
leer. Y lo hicieron leyendo en voz alta. Entre estos maestros se cuentan uno de geografía, uno de inglés, uno de
historia y un entrenador de futbol: la lectura corresponde
a todos los campos.

es crear belleza y escudriñar el corazón del hombre.
Bajo múltiples formas, del paredón a los impuestos, la
persecución persiste.

Aunque sea, como diría Perogrullo, una actividad de la
mayor utilidad, una actividad imprescindible, la lectura
utilitaria no crea la afición a leer. Los lectores se forman
cuando descubren la lectura por placer. En ese momento
ya no hacen falta otras razones: la recompensa mayor
de leer es la lectura misma. Como escribió Alfonso Reyes, "sin cierto olvido de la utilidad, los libros no podrían
ser apreciados"ª.
La palabra placer pone nerviosa a mucha gente. Juzga que no es compatible con el estudio y el trabajo. Le
halla una connotación de irresponsabilidad y relajamiento. Pero el placer se encuentra en todos los campos del
arte, el trabajo y el conocimiento, y es de los sentidos,
las emociones y el intelecto. El día en que nuestra escuela haga del estudio una fuente de placer habremos realizado un progreso formidable.
Las palabras poesía, imaginación, fantasía, ficción y
otras semejantes -literatura- acalambran al eclesiástico y a otras personas. Hay quienes, una vez aceptada
la importancia de la lectura por placer, se apresuran a
deck:irar que no hacen falta las obras literarias. "Hay
niños a quienes -dicen- les interesa más saber sobre
las piedras que leer cuentos o poesía." Pero un tipo de
lectura no tiene por qué excluir otros. Un niño puede ser
educado para interesarse de manera igualmente placentera en las piedras, la astronomía, las matemáticas... y
en la lectura de poesías, cuentos y novelas, que lo enfrentarán con otras maneras de estructurar el lenguaje y
le darán destrezas que se desarrollan sólo con la lectura

La bru¡a, el enano y el eclesiástico -atrás están los pistoleros con las metralletas - , asomados por una ventana
de la camioneta, a Rosario Castellanos, que lleva de la
mono o su hi¡o por una calzada arbolada: "¿Dónde hay
gigantes en España, o malandrines en La Mancho, ni
Dulcineas encantados, ni toda la caterva de simplicidades que de vos se cuentan?" Rosario se ríe y responde:
"En España, en La Mancha, aquí en Chopultepec. ¿No los
ven? ¿No tienen ustedes su propia Dulcinea?"

Siempre -dice Rosario Castellanos- me he preguntado
qué es lo que impulsa a una persona, en pleno uso de sus
facultades mentales, satisfecha de la vida, feliz y equilibra-

Lea estos libros y verá cómo le destierran la melancolía [ ... ]
y le mejoran la condición[ ... ] de mí sé decir que después
que soy caballero andante soy valiente, comedido, atrevi-

A buena fe que yo también gusto mucho de oír aquellas

do, blando, paciente, sufridor de trabajos, de prisiones,

cosas, que son muy lindas, y más cuando cuentan que se

de encantos; y aunque ha tan poco que me vi encerrado

está la otra señora debajo de unos naranjos abrazada con

en una jaula como loco, pienso, por el valor de mi brazo,

su caballero, y que les está una dueña haciéndoles la guar-

favoreciéndome el Cielo y no me siendo contraria la Fortu-

da, muerta de envidia y con mucho sobresalto

na, en pocos días verme rey de algún reino[ ... ] (1, L)

da, a leer. A leer libros de imaginación, aventuras ficticias,
por supuesto. Porque lo otro es muy fácil de contestar: busca los conocimientos de los que carece, la información
que le exigen en la escuela, en el trabajo, en el trato social. Es una actitud utilitaria que no necesita ser explicada .

Lo mismo opina Maritornes:

No sólo Don Quijote necesita los libros de caballerías. En el capítulo XXXII de la primera parte, el ventero
considera que no existen mejores libros en el mundo y,
emocionado, cuenta que:

En cambio, la otra ... 9

E igualmente la hija de los venteros. A ella le gustan,
sobre todo
las lamentaciones que los caballeros hacen cuando están
ausentes de sus señoras, que en verdad que algunas veces
me hacen llorar, de compasión que les tengo.

cuando es tiempo de la siega, se recogen aquí las fiestas
1 ,, ,

¡.

J1

'

!
t

'
1

.¡

de textos literarios.
La literatura ha sido siempre perseguida. Hay gente
que no puede admitir una actividad cuyo solo propósito
s Reyes, Alfonso ( 1983). La experiencia literaria. fv\éxico: Fondo de Cul·
tura Económica

14

El prejuicio contra la literatura, el placer y la libertad es
una consecuencia del pavor que le causan al poder -el
de un padre, una maestra, un obispo, un gobiernoquienes se atreven a explorar su conciencia y buscar sus
propios caminos.
Hay una añeja tradición de autoritarismo que se esfuerza por cerrarles el paso a la literatura, al placer e
incluso a una simple opinión adversa. Podemos rastrearla hasta el más remoto pasado, y es uno de los ejes en el
libro de Cervantes. El cura que organiza la quema de los
libros de Don Quijote lo hace porque, según lo dice en otro
capítulo, juzga que se trata "de cuentos disparatados que
atienden solamente a deleitar y no a enseñar". (1, XLVII)
Don Quijote se escandaliza y pregunta al canónigo si
puede haber mayor contento que leer la historia del Caballero del Lago, quien se lanza con todo y armadura "a un
gran lago de pez hirviendo a borbollones, y que andan
nadando y cruzando por él muchas serpientes, culebras y
lagartos, y otros muchos géneros de animales feroces y
espantables" para llegar a un castillo deleitosísimo donde
bellísimas doncellas lo bañan, le dan de comer, lo perfuman. Dice Don Quijote al religioso:
Q

Castellanos, Rosario (1973). "Lecturos tempranos•, en Mu¡er que sabe

latín (185-186). SepSetentos 83. fv\éxico. Secretaría de Educación Público.

muchos segadores, y siempre hay alguno que sabe leer, el
cual coge uno destos libros en las manos, y rodeámonos
dél más de treinta, y estámosle escuchando con tanto gusto, que nos quita mil canas; a lo menos, de mí sé decir que
cuando ayo decir aquellos furibundos y terribles golpes que
los caballeros pegan, que me toma gana de hacer otro
tanto, que querría estor oyéndolos noches y días.

El cura y el barbero quieren quemar dos libros porque "son mentirosos y están llenos de disparates y devaneos", pero el ventero los defiende y dice "antes dejaría
quemar un hijo que dejar quemar ninguno desotros". La
literatura -esto es, la imaginación, la palabra y la libertad- es necesaria para los seres humanos.

�Al decir que en México faltan lectores hablo de lectores

En el papel o en un medio electrónico, o aprove-

que hayan hecho de la lectura una necesidad vital. Esos

chando lo que uno y otro ofrecen como ventajas -que

no los forma la escuela, porque nunca se lo ha propues-

es lo sensato-, ir en busca de la comprensión es la

to. Más bien los teme o los considera superfluos, porque

condición para hablar de lectura. Aprende a leer y se

en sus manos la lectura deja de ser sólo un instrumento

aficiona a leer quien aprende a poner significado y sen-

para el estudio y el trabajo, se vuelve un fin en ella mis-

tido en el texto y convierte esa operación en un acto

ma y puede hacernos

demasiado libres.

Sufrimos un sis-

tema que pretende que la educación nos capacite para

placentero, una de sus formas de vida, uno de sus recu r-

~

COMO NACEN LOS MONSTRUOS

sos para leer el mundo.

Frédéric Conrod

el trabajo y considera innecesario -o peligroso- ir más
lejos.
La lectura y la escritura nos hacen más libres siempre
y cuando se practiquen con libertad. En un sistema autoritario - político, religioso, académico, económico, de
cualquier otra clase-, al través de la propaganda y la
censura la lectura y la escritura son instrumentos de sometimiento.
En 1989, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, vi por primera vez libros electrónicos: unas maquinitas semejantes a calculadoras de escritorio. Había
1

1,

1

El eclesiástico y la bru¡a y el enano y las alimañas que
los siguen alzan las manos con antorchas, cadenas, citatorios, y avanzan sobre nuestros pobres libros ... estoy
a punto de gritar para ver si despierto, cuando irrumpen
como el Sol que despunta Don Quijote y Sancho, los
dos de punta en blanco, y Rocinante y el rucio con alas
poderosas, y tras ellos un e¡ército flamígero que alza
plumas y lap tops y libros que relumbran como espe¡os y
los endriagos se desvanecen y yo leo de un libro que
llevo en las manos - Don Oui¡ote, qué tonto, qué loco,
cree que es para su Dulcinea:

una Biblia, un Shakespeare completo y dos diccionarios

fe convoco y te condeno a que no puedas cerrar los o¡os
sin verme, abrir los labios sin llamarme, saciar la sed sin
sentir en fu boca la mía, tocar fu cuerpo sin creer que me
acaricias, doblar una esquina sin la esperanza de hallarme, alzar el teléfono sin oír en mi voz tu nombre, abrir un
libro sin leer estas palabras, porque el único amor que me
hace falta es el tuyo, y lo necesito de esta manero desmesurada en que yo...10

Merriam-Webster, uno de los cuales pronunciaba la palabra consultada. Eran la avanzada de las TIC, las nuevas tecnologías de información y comunicación: las vías
para llegar a un mundo digital.
La influencia de estos instrumentos formidables alcanza todos los campos. Están transformando los modos de
aprender, de leer, de trabajar, de vivir... y harán proliferar nuevas habilidades. Lo que no cambiarán es nuestra
naturaleza: somos entes de lenguaje: pensamos, senti-

Laperspectiva que nos pueden ofrecer Ignacio de Loyo-

nor, 200 l: 122). Para el arqueólogo del

savoir,

Michel

la, Miguel de Cervantes y Baltasar Gracián es múltiple,

Foucault, entrar en el Barroco es entrar en un permanen-

pero es sobre todo una forma de aproximarse a una

te juego de la representación sobre ella misma, donde

transición epistemológica: la que ocurre en Europa entre

ya no se representa el mundo, sino uno representación

el Renacimiento y el Barroco. Con Loyola partimos de un

de él que guía al observador hacia otros formas de per-

Humanismo de primera generación y con Gracián aca-

cepción 1. Por su parte, Rolond Barthes señala en su aproxi-

bamos donde acabará la producción literaria del Siglo

mación estructuralista a la obra de Loyola tres conceptos

de Oro. Este análisis se concentra en tres textos donde

que se pueden aplicar a la obra de Cervantes y a la de

se puede observar la naturaleza transitoria de un perio-

Gracián: primero, la

E¡ercicios espirituales,
de Ignacio de Loyola; El ingenioso hidalgo Don Oui¡ote
de la Mancha, de Miguel de Cervantes; y El Criticón,

te faltante del signo a través de la percepción del mun-

do literario hacia el siguiente: los

semiofanía (o búsqueda de

la par-

do); segundo, la "máquina capaz de mantenerse sola",
es decir, una representación del ser humano dentro de

de Baltasar Gracián. Estos tres textos canónicos se ba-

un mundo en el que ha perdido toda confianza; y terce-

san en un mismo fenómeno de percepción doble del

ro, el papel del ojo como órgano principal de percep-

mundo; en Loyola se interioriza a través de la relación

ción en la estética jesuita. Consideraremos estos tres polos
teóricos como punto de partida de este análisis.

mos, aprendemos, imaginamos, recorda mos, proyecta-

Señoras y señores académicos, señoras y señores, por

que se establece entre el director espiritual y el ejercitan-

mos el futuro, hacemos amistades, peleamos con pala-

hoy no tengo nada más que decir muchas gracias.

te que sigue sus instrucciones; en Cervantes, el mundo

El fundador de los jesuitas advierte que el mundo

bras. Nuestras creencias, conocimientos, leyes, ideas son

toma forma en la relación que tiene el protagonista con

puede disolver el almo y condenarlo a los castigos eter-

palabras también.

su 'Otro dialéctico', Sancho Panza; en Grocián, el mun-

nales. Nunca se consideraron los

Aunque en pequeña o gran medida desplacen al

do revela su verdadera caro de monstruosidad a Andre-

de Ignacio de Loyola como un texto literario digno de ser

papel -más para escribir que para leer-, lo que segui-

nio por la forma que tiene Critilo de descodificarlo. Ade-

estudiado antes de la crítica que hizo Barthes de ellos en

remos haciendo en las computadoras será leer y escribir

más de esta dimensión de doble mirada, tenemos en

su yuxtaposición analítica de carácter estructuralisto Sade,

y, en la medida en que ocupen más espacios será aún
Garrido, Felipe 11992). ' Conjuro' , en la musa y el garabato 111 ). Nléxico:

más importante -para sacar más provecho de ellas-

10

dominar el lenguaje y ser un buen lector.

Fondo de Cultura Económica - Universidad de Guadaio¡ara.

E¡ercicios espirituales

cuenta el papel de la estética jesuita que ya se anuncia

Fourier, Layo/a.

en lo obra de Loyola y que afecta a las tres generacio-

texto del santo unos mecanismos comparables a los de

A partir de entonces, se descubren en el

nes de escritores que representan este último, Cervantes

los otros dos autores que Barthes cita. Loyola ni siquiera

y Gracián. La interiorización del mundo que se obtiene

escribió los

a través de una experiencia sensorial totalizadora es una

gar o un lector una representación de un mundo lleno de

receta estética fundamental paro entender la transición

tentaciones, sino que quiso dejar escrito, en la forma

epistemológica que se comenta en este análisis.

inevitable de un texto, las reglas, las direcciones y el

E¡ercicios con

la intención literaria de entre-

El historiador del arte suizo Heinrich Wolfflin (1864-

movimiento que tiene la práctica cristiana de relacionar-

1945) teoriza este cambio de la forma siguiente: "the

se con el dios que él había diseñado y experimentado.

relationship of the individual to the world has changed, a

16

new domoin of feeling has opened, the soul aspires to

1 Argumento

dissolution _in the sublimity of the huge, the infinite" (Mi-

en el análisis preliminar de 'Las meninas' de Velózquez.

inicial de les mots et les choses que Foucault ( 1966) anuncia

17

�El texto de Loyola no tiene la seguridad teológica del

do. Loyola evita todo tipo de referencias espacio-tempo-

texto de San Agustín, ni los elementos narrativos de auto-

rales. Dejar una huella de esas circunstancias haría de

biografía que tiene el texto de Santa Teresa de Ávila, ni

este texto una obra deliberadamente artística, un testimo-

el lirismo de San Juan de la Cruz. Lo que hoy nos permite

nio atado para siempre a un tiempo de caos espiritual:

mirar este texto bajo una perspectiva crítica es precisa-

la segunda parte del siglo XVI. La falta de temporalidad

mente el interés y la fascinación que autores de textos

histórica que da Loyola a su texto (gramática básica y

literarios no sólo españoles tuvieron en él.

1 ~•!

i:
~I

j

1

mínima, tono neutro, ausencia de emociones y de metá-

El texto de Loyola ofrece una dirección que conduce

foras, narrador sin historia, mandatos en serie sin transi-

a varias problemáticas señaladas por Barthes, fundamen-

ciones ni indicaciones) contribuye a preservarlo como

tales a la hora de acercarse al Siglo de Oro, y que

una referencia atemporal dentro de la orden. De hecho,

mencionaremos en relación con la representación. De

el texto existe para conservar la práctica 3 y pasarla de

hecho, Loyola escribe durante el Renacimiento, después

una generación a la siguiente. Su función es sencilla: el

de haber fundado una orden que tiene la pretensión de

sistema de representación que ofrecen los

E¡ercicios es-

solidificar una fe católica amenazada por la duda de

pirituales pretende sustituir la función imaginativa del ejer-

los debates teológicos de la época. Ignacio de Loyola

citante. Esta forma de invitar al lector a una práctica del

estudia en uno de los corazones mismos de las discusio-

cristianismo no deja de fascinar a los críticos literarios,

nes: la Universidad de la Sorbonne, exactamente al mis-

por supuesto. Para Barthes, se trata de un sistema totali-

mo tiempo que lo hace John Calvin 2. Los dos represen-

zador que es yuxtapuesto a sistemas equivalentes en los

logotetas;

tantes más significativos de la escisión eclesiástica entre

textos de Sade y de Fourier: los tres son

católicos y protestantes comparten el mismo ambiente

otras palabras, encajan a su lector en un discurso y to-

en

de intercambio artístico y cultural. La producción de tex-

man el control absoluto de la totalidad del territorio men-

tos en aquella época resulta significativa para medir el

tal del lector/ejercitante.

esfuerzo que hace cada parte por contribuir al debate

Loyola invita a contemplar los aspectos más horren-

teológico sobre la gracia. Con la ayuda del poder polí-

dos de la existencia del creyente dentro del mundo. Re-

tico francés, los jesuitas, "el Ejército del Señor", logran

sulta relevante destacar otro paralelismo establecido por

rápidamente controlar y restablecer la Santa Iglesia Ca-

Michel de Certeau en

tólica Romana en decadencia, y Loyola pasará los últi-

teórica también se analizan los escritos religiosos a la

mos años de su vida en Roma para poder desarrollar su

luz de una crítica secular. De Certeau propone una con-

La fable mystique.

En esta obra

armada. Por lo tanto, es importante considerar que los

tinuidad entre Ignacio de Loyola y Teresa de Ávila en su

E¡ercicios es un texto que pasa muy rápidamente las prue-

común interés por lo que el crítico define como el

bas que le impone la Iglesia de Roma, y que conoce un

corrupto,

tremendo éxito en el primer siglo de su existencia.

que pasar las pruebas del misticismo4 . Por ejemplo, los

1 ,.

Al contrario de muchos textos contemporáneos de los

E¡ercicios,

la obra maestra de Loyola no se inscribe den-

orden

es decir, el espacio donde el creyente tiene

desiertos donde los monjes van a confrontar los espíritus
del Mal u otros espacios de abyección, donde

la salva-

Georges Bataille, en su

jesuita será la de iniciar a su ejercitante en la salvación
de su alma

dentro de este

mundo, a través de una rela-

ción dialéctica que establece con él.

Expérience intérieure,

empie-

za su argumentación eliminando el término "místico",
problemático para la d inámica percepción/representa-

tro de una época determinada. El texto no quiere llevar

ción está ausente, todos forman parte del orden corrup-

La imaginación es la función que debe utilizar el ser

ción, y lo sustituye con "interior", lo cual nos permite evo-

la marca representativa de un mundo en un momento

to. Loyola señala la necesidad de descubrir esos espa-

humano para pasar de percibir un mundo a representar-

lucionar dentro de otro marco teórico, el del texto religio-

5

dado de la historia. Más bien, se trata de dejar a los

cios con el poder de la imaginación

y aunque lo haga

lo. Sin embargo, la imaginación también es la función

so considerado como texto literario. En este ensayo,

lectores de los siglos siguientes una receta para desen-

en una forma textual mínima, es allí donde empieza la

que lleva a los hombres al pecado. Es capaz de llevar

Bataille quiere contradecir la opinión consensuada que

cadenarse de la realidad temporal e histórica del mun-

complejidad de sus escritos. El mundo entero rec;opila

tanto al pecado como a la santidad. De esta manera, la

reconoce en los

imaginación debe ser controlada estrictamente por un

vo. Según él, a l contrario, este texto es un ejemplo del

director espiritual. El ejercitante ha de seguir las indica-

método

ciones de un director jesuita que ha adquirido la capaci-

representar(se) espacios y seres en su imaginación, para

dad de controlar la imaginación, y este director es quien

después formar parte de esta acción dramática6 . Los

,

las posibilidades del orden corrupto, y la función del
2

Monlred Borthel 119841 en su libro The Jesuits comento que: ' lgnotius wos

enrolled in the College of Sointe-Borbe, which wos offectionotely nicknorned

3

'the osshole of Mother Theology'. One of lgnolius's irnrnediole predecessors on

espirituales de Loyola, y el libro se publica en editoriales jesuitas.

Soinle Borbe's weory benches wos o Swiss studenl colled Jeon Chouvin, who

4

loter relurned to his nolive Genevo ond begon lo preoch o very oustere brand

d'autres ont desiré entrer dons un Ordre 'corrompu'. Non qu'ils sympothi-

por Loyola. Entonces,

of Prolestonl theology thot come lo be known lfrom the loter lorm of his nomel os

sent avec la décodence. /vlois ces lieux défaits, quosi déshérités représen·

Por esto rozón, hasta el día de hoy se siguen practicando los ejercicios

De Certeau (1982) comenta: ' lgnoce de loyolo, Thérése d'Avila, bien

Colvinism. The ideo thot lgnotius loyolo ond John Colvin mus! hove ottended

tent

sorne of the sorne lectures, perhops even sol in the sorne row, is cerloinly com-

5

pelling' 1321.

18

la situation effective du christianisme contemporain' (43).

Pero luego observamos hasta qué punto este poder está dirigido y orien·

todo.

E¡ercicios espirituales

dramático

un modo

discursi-

que obliga al eje rcitante a

debe leer el texto de los ejercicios espirituales dejado

escritos del santo son, en este sentido, casi teatrales y

la representación es una actividad.

anuncian la inclinación jesuita por esta forma de repre-

controlada en una cadena de vigilancia q ue une a Dios

sentación en el teatro europeo del siglo XVII. Esta activi-

con Loyola, a Loyola con el director, al director con el
ejercitante y, supuestamente, al ejercitante con Dios otra

6

vez, principio y fin de la actividad representativa.

erreur clossique d' assigner les

los palabras exactos de Botaille 11954) son: •A ce sujet, c'est une

Exercices de saint lgnoce ó lo méthode

19

�nes visuales intensas y explícitas es una forma muy jesuita de acceder al control de la mente (o del "territorio
mental", en los términos de Barthes), y se convierte en el
siglo XVII en el credo arquitectónico de las iglesias barrocas8. La imaginación, según Loyola, se transforma en un
nuevo lenguaje cuyo propósito es la representación de
lo irrepresentable: Dios. Presenta entonces la imitación
de la imagen divina, del acto de reproducir a Cristo: el
imitatio Christi. Primero, el ejercitante acepta el vacío en
el que está a punto de entrar; luego, la imagen divina
debe penetrar este vacío y rellenarlo con la presencia de
Cristo, a través de la narración implícita de su vida. Esta
dad espiritual consiste en representarse el mundo como
un teatro, y practicar su imaginación durante cuatro se-

1

~,¡,,
i::''
J,!i
'

1

1:

1·.

to múltiple que desarrolla en él. Nos invita a distinguir
cuatro niveles de intercambio textual en estos escritos de

penetración forzada, aunque aceptada, se hace principalmente a través de las cinco actividades sensoriales
del ejercitante, como lo señala el pasaje siguiente (Me-

tura que no deja espacio a la función imaginativa del ejercitante. No se trata en este caso de percibir para luego
representar lo percibido, sino de representar primero lo
que se va a percibir. De tal forma, Loyola ya señala en los
Ejercicios uno de los mayores cambios que sufrirá el arte
en su transición del Renacimiento al Barroco. La relación
básica que va de la percepción a la representación sigue
existiendo, pero dependerá desde entonces de una relación inversa: la representación puede sustituir la realidad
del mundo para ejercer como percepción, es decir, para
hacer que se totalice 11 .
No obstante, en la jerarquía de todos los sentidos
solicitados en la práctica de los ejercicios, es la vista lo
que parece predominar. La función imaginativa depende esencialmente de la mirada y de las imágenes percibidas, como su nombre indica . Conscientes de este fe-

manas con esta virtualidad.
Los primeros jesuitas se interesan muy rápidamente
en el poder de las artes y de la representación. Pocos
años después de la muerte de Loyola, los jesuitas ya han
adquirido el poder suficiente como para participar en el

su ejercitante (que podríamos considerar como la "base
aparente" de estos ejercicios)7. El tercer nivel (alegórico)

[66] l º puncto. El primer puncto será ver con la vista de la

Concilio de Trento hasta 1563. Una de las discusiones
más relevantes de este concilio es justamente la que quiere

se establece entre el ejercitante y la divinidad en un modo
de meditación. Y el cuarto (anagógico) es la respuesta

cuerpos ígneos.

que Christine Buci-Glucksman (2002) llama "apologie
post-tridentine des images et de l'impérialisme visuel

reglamentar la representación artística, después de la
experiencia del Renacimiento. Cada participante jesuita

de Dios al ejercitante, que tiene que tomar una decisión
en un modo de contemplación. De esta división pode-

[67] 2º El 2º: oír con las orejas llantos, a laridos, voces,

y contra todos sus

d'lgnacio de Loyola" (97)12 . En los Ejercicios, el ejercitante debe constantemente visualizar lo que le manda el

de esta primera generación de la orden tuvo que pasar
por una práctica de los ejercicios d irigida por el funda-

mos simplemente retener que existe una conexión que
abarca el evidente lazo entre el director y el ejercitante:
la de Ignacio con Dios. El que percibe el mundo es el

santos.
[68] 3º El 3º: oler con el olfato humo, piedra azufre, senti-

texto a través del di rector (que de director sólo tiene el
nombre); el texto requiere de él que tenga la capacidad
de imaginar (en el sentido de percibir la imagen) el in-

ejercitante, pero la representación que se hace de él
tiene que pasar por esta cadena significativa que existe

na y cosas pútridas.

entre Loyola-santo y el director-discípulo. Es muy probable que la representación que nace del cuarto nivel textual (anagógico), es decir, la respuesta contemplativa de

[69] 4º El 4 º: gustar con el gusto cosas amargas, así como

Dios, ya esté condicionada por las imágenes impuestas
al ejercitante durante la práctica de este texto, que dura
cuatro semanas.

[70]

El método transcrito en los Ejercicios es muy estricto
en este aspecto : Loyola prepara una regla para cual-

Loyola rompe con el modo místico unidimensional de

dor mismo. El modo dramático de tal práctica sobrevivirá en las artes después de Trento, más en concreto en el
arte "jesuita" que se exporta a donde están los artistas
(París en un principio, pero Roma y Venecia luego). Este
interés que los jesuitas cultivan guía al resto de la Iglesia
católica en su Contrarreforma estética. A partir de 1548,
el Papa autoriza la publicación de los Ejercicios espiri-

tuales, y muy rápidamente empiezan a circular en toda
Europa. Con ellos también viajan unos nuevos conceptos de representación del mundo que se desarrollarán
esencialmente en el arte "barroco" del siglo siguiente en
España, Francia e Italia. Esto hace de Loyola un escritor
fundamental tanto para seguir el estudio del Barroco como
periodo artístico como para desarrollar el análisis de la
representación en las obras de Cervantes y G racián.
Ahora que hemos determinado el valor estético del
texto de Loyola, podemos profundizar en cómo se hace
este tránsito de la percepción a la representación mediante una imaginación guiada. Barthes, por supuesto,
lleva el asunto a un nivel de análisis mucho más estructuralista , pero también fundamental para su noción de /ex-

Loyola: el primero (literal) se establece entre el escritor/
santo y el director espiritual (el verdadero receptor de
este libro). El segundo (semántico), entre este director y

quier tipo de situaciones que puedan ocurrir durante la
práctica. A pesar de que insiste mucho en la libertad del
cristiano y en el libre albedrío, el espacio de elección en
los Ejercicios no está abierto; la libertad viene después
de la práctica y de la contemplación . El ejercitante debe
entrar en un vacío lingüístico y aceptarlo. Se trata efecti-

ditación del Infierno):

imaginación los grandes fuegos, y las ánimas como en

blasfemias contra Christo nuestro Señor

lágrimas, tristeza y el verme de la consciencia.

5°

El

5°:

tocar con el tacto, es a saber, cómo los

fuegos tocan y abrasan las ánimas9 .

conexión visual del alma con el más allá, e insiste en la
importancia de los cinco sentidos durante la práctica. El
cuerpo del ejercitante debe participar en este proceso
por entero, como lo indica el sustantivo ejercicio, que se
suele aplicar a actividades corporales principalmente 10 .
Barthes ve allí un intento totalizador de formar una estruc-

o otro moda y orden poro meditar a contemplar, debe narrar fielmente lo

la visión . Por supuesto, la percepción del mundo es una
actividad peligrosa, pero necesaria e indispensable para
salvar su alma . Toda la estética postrenacentista, que
identificamos hoy como barroca , teoriza este proceso
de 'ver con la vista de la imaginación' (véase cita pre-

º Loyolo

1

establece lo comparación de la forma siguiente en el primer

exercicios corporales; par lo mesmo manera, todo modo de preparar y
disponer el ánimo paro quitar de sí todos las afecciones desordenadas y,
8

Ignacio explico esta relación de lo formo siguiente· 'lo persono que do

fierno tanto como la ciudad de Jerusalén u otros sitios
visitados por Cristo durante su estancia en la tierra. Desde el punto de vista de los protestantes, tanta percepción imag inativa representa un peligro, puesto que los
sentidos pueden llevar al pecado solamente. Pero , al
contrario, el jesuita quiere reafirmar que esta función es
la esencia misma de la relación católica que va del ser
humano a su Dios, y, por tanto, que la salvación está en

párrafo de los Ejercicios: 'Porque así como el pasear, caminar y correr son

vamente de un texto totalizador que requiere mucha pasividad por parte del practicante. La creación de imáge7

nómeno, Loyola y sus compañeros jesuitas optan por
una estética donde el ojo se hace el "órgano dominante
de la percepción" (Barthes, 1971: 68), hasta llegar a lo

Según el argumenta de Gilles Deleuze en su ensayo sobre ' El Pliegue'

después de quitados, poro buscar y hallar lo voluntad divino en lo dispo-

y el espacio barroco según Leibniz.

sición de su vida poro lo salud del ánimo, se llaman exercicios spirituoles' .

9

lo versión española del texto íntegro de los Ejercicios está disponible en

11

Guizó algunos críticos, como Baudrillard, reconocerían aquí el simulacro.
Curiosamente, Barthes (1971) hablo de 'un impériolisme radico! de

discursive: ils s'en remettent ou discours qui regle tout mois sur le mode

historio de la tal contemplación o meditación, discurriendo solamente por

la página web de los jesuitas españoles: www.jesuitos.es/eeee.htm To-

12

dromotique• (261.

los punctos con breve o sumario declaración".

das los citas de ese texto en estos páginas vienen de dicho versión.

l'imoge, produit de l'imaginotion dirigée' (691.

20

21

�1,

: 1 ,.

vio) prescrito por Loyola en sus meditaciones guiadas.
Barthes (1971 ) hace un paralelo interesante en su ensayo en torno a esta 'imaginación forzada': según él, "lgnace est bien un psychothérapeute qui cherche ó injecter
ó tout prix des images dans !'esprit mal, sec et vide de
l'exercitant, ó introduire en lui cette culture du fantasme
[ ... ] il faut accepter de 'névroser' le retraitant" (72). Esta
posición reconoce el esfuerzo inicial de los Ejercicios, pero
condena lo que motiva la progresión del ejercitante.
Junto a este punto de vista que tendremos en cuenta
también en nuestra discusión posterior de El Criticón de
Baltasar Gracián, John O'Malley señala que Loyola ofrece un método de conversión basado en su propia decisión de reformar su vida. Como otros santos, Ignacio
conoce una vida muy desordenada antes de escapar a
la muerte en una batalla contra los franceses 13 . Después
de haberse dado cuenta de que su forma de percibir el
mundo era equivocada, decide compartir esta 'revelación' con el resto de los cristianos y con los que todavía
no creen. En su análisis de los Ejercicios, O'Malley (1993)
muestra que Loyola intenta comunicar, sin contar su experiencia de forma narrativa, la esencia del acto de
convertirse a la fe católica y el papel que tiene la visión
en ello: "the essential elements of the Soiritual
Exercices
1
emerged and began to take form. The book was a kind
of simplified distillation of his own experience framed in
such a way as to be useful to others" (25). Entre esta
aproximación y la anterior (Barthes), perfectamente compatibles, existe un mundo entero de posibilidades. Lo
más cierto es que la práctica propuesta presupone un
orden corrupto en el ejercitante, que se puede asociar
con el desorden espiritual que vivió Loyola antes de empezar su vida de santo. La conversión exige del ejercitante que acepte familiarizarse con el dolor corporal
conceptualmente. Aquél, como Loyola en el momento de
la conversión, debe ser capaz de imaginar lo extremo
de su condición de pecador, de proyectarse en el otro
mundo para percibir éste:

13 John

O'Malley menciona brevemente la atracción del joven Íñigo hacia

los mujeres, mientras Monfred Borthel, en su historio alternativo de los
jesuitas, hablo de uno vida desordenado y un gusto incontrolado por los
excesos sexuales que llevo o loyolo o enfermarse de sífilis. Según Borthel,
esto enfermedad sexual sería la verdadero causo de su conversión, y la
rozón por lo cual loyolo no quiere que se hagan retratos suyos durante su
vida. De todas formas, el debate está abierto entre estos dos puntos de
vista.

22

asimismo, en el 2º exercicio, haciéndome peccador grande y encadenado, es a saber, que voy atado como en
cadenas a parescer delante del sumo Juez eterno, trayendo en exemplo cómo los encorcerados y encadenados ya
dignos de muerte porescen delante su juez temporal. Y con
estos pensamientos vestirme, o con otros, según subiecta
materia.

En este caso, el medio de percepción (el ejercitante)
se viste del pensamiento, recubre su alma con una visión
forzada y se pone en la posición de un condenado a
muerte. El dolor virtual es más eficaz que la mortificación
de la carne condenada por Loyola. Esta técnica consiste
en invertir el mecanismo del deseo que controla al pecador como máquina deseadora. En vez de sugerir un
mediador del deseo (imagen) que sugiere un objeto
(Dios) a un sujeto (el ejercitante), según funciona en lo
que René Girard llama el deseo triangular, Loyola elabora una inversión de este mediador: la imagen negativa (por ejemplo, la visua lización del infierno) funciona como mediador que aleja al sujeto de otro objeto
del deseo: el pecado. Asimismo demuestra que no
hace falta reformar la fe, sino repensar sus relaciones
con el mundo.
Al hacer esto, Loyola no inventa nada nuevo; es un
proceso que se ha visto por ejemplo en "11 lnferno" de
Dante Alighieri. Sin embargo, a través de la repetición
del proceso y de la totalización sensorial, el autor de los
Ejercicios llega a encerrar al ejercitante en un profundo
interior, supuestamente separado del mundo, donde la
realidad misma de este mundo exteriorizado se refleja
en la meditación de un más allá. El jesuita separa a su
ejercitante del mundo en el que vive con la intención de
prepararlo para volver a él, igual que la peregrinación
de Dante lo conduce a una vuelta final. Lo condiciona
para que su imaginación guiada siga funcionando fuera
de la práctica de los ejercicios, como un mecanismo. Al
salir de estas cuatro semanas de aislamiento, el ejercitante seguirá en el mundo, pero después de haber interiorizado las visiones de Loyola.
Barthes ( 1971) apunta aquí la malicia del texto de
Loyola: "C'est en effet le progres névrotique de I'obsession
que de mettre en place une machine qui s'entretient toute
seule, une sorte d'homéostat de la faute, construit de telle
sorte que son seul fonctionnement lui fournit son énergie
de marche" (73). Una máquina capaz de funcionar sola
después de haber sido condicionada, eso es el hombre
que se anuncia con el Barroco español, y particularmente con la obra de Miguel de Cervantes, que nace nueve

años antes de la muerte del santo fundador de los jesuitas. De la obra de Loyola observamos principalmente la
función que puede tener un texto para establecer relaciones dialécticas que guían el proceso imaginativo que va
de la percepción a la representación y viceversa. La obra
de Cervantes nos permite seguir este hilo dinámico y
observar cómo tal mecanismo se puede identificar, con
sus obvias variaciones, en la forma textual que ofrece la
novela como género naciente.
Georg Lukács (1968) analiza esta obra en su Teoría de la novela de la forma siguiente: la primera gran
novela de la literatura universal, Don Quijote, emerge
justo en el momento en el que el Dios cristiano empieza
a dejar el mundo, cuando el hombre se vuelve solitario y
tiene que buscar el sentido y la sustancia en un mundo
que precisamente está derivando en su propia falta de
sentido (99). Es decir, Dios brilla por su ausencia en el
mundo de Cervantes, pero la semiofanía, la búsqueda
de la parte faltante del signo, sigue motivando al sujeto
dentro de la dialéctica del texto.
A primera vista, el autor del Quijote no parece compartir con los jesuitas más que un cierto entusiasmo por
las ideas humanistas. Las posiciones religiosas de Cervantes han sido objeto de varios debates desde que la
crítica es crítica, sin que nadie sea capaz de resolver el
enigma que lo protege. No obstante, sabemos por boca
de Berganza, uno de los dos perros de la novela ejemplar titulada "Colloquio de los perros" en algunas ediciones de las Novelas e¡emplares 14, que los ejercicios espirituales derivados de Ignacio de Loyola se siguen practicando en las escuelas jesuitas de Sevilla:
No sé qué tiene la virtud, que, con alcanzárseme a mí tan
poco, o nodo, della, luego recibí el gusto de ver el amor,
el término, la solicitud y la industria con que aquellos benditos padres y maestros enseñaban a aquellos niños, enderezando las tiernas varas de su juventud, par que no torciesen ni tomasen mal siniestro en el camino de la virtud, que
justamente con las letras les mostraban. Consideraba cómo
los reñían con suavidad, los castigaban con misericordia,
los animaban con ejemplos, los incitaban con premios y
los sobrellevaban con cordura, y, finalmente, como les pin-

taban lo fealdad y horror de los vicios y les dibujaban la
hermosura de las virtudes, poro que, aborrecidos ellos y

amadas ellas, consiguiesen el fin para que fueron criados
(Cervantes, 1995: 316).

Se sabe que Cervantes fue huésped de los jesuitas
durante unas semanas en Sevilla, precisamente donde
la conversación de Cipión y Berganza toma lugar. Si
por una parte el texto de Loyola se ha convertido en un
'fenómeno de masa' en el año 1615, por la otra, no se
mencionaron las técnicas ignacianas de percepción del
mundo en la obra de Cervantes. Fuera de este pasaje,
no se halla ninguna referencia a los Ejercicios, la base
de la educación jesuita. Lo más interesante de la cita
anterior es la yuxtaposición que hace Cervantes: comenta el papel de la literatura en el proceso educativo jesuita y su complementariedad con la práctica de percepción del universo señalada anteriormente. Sería por supuesto demasiado radical e inútil establecer un paralelo
ideológico entre Cervantes y los jesuitas 15, pero por lo
menos no parece existir ningún tipo de oposición entre
ellos. Thomas Narran (1990)16 presenta un acuerdo continuo entre Cervantes y los moralistas jesuitas: en cuestiones tan controvertidas para la época como el libre albedrío, el deseo y su razonamiento, y la casuística, no
parece haber conflicto. Pero este crítico hace bien en
recordarnos también que la simpatía que puede existir
en 161 O entre Cervantes y la todavía reciente teología
jesuita forma parte de un todo que llama "the wide intellectual interests of Cervantes and his eclectic approach
to religious themes" (919).
Una falta de conflicto entre Cervantes y los jesuitas es
más relevante que una posibilidad de acuerdo en este
caso. Los dos parten de las mismas raíces del Humanismo. Con la obra maestra de Cervantes, Don Quijote de
la Mancha, se revuelve la percepción artística del mundo, y las leyes de la representación van a cambiar significativamente. Una de las expresiones que mejor traduce
este cambio viene de Foucault, en Les mots et les choses
(1966), cuando postula que: "Don Ouichotte dessine le
négatif du monde de la Renaissance; l'écriture a cessé
d'etre la prose du monde; les ressemblances et les signes
ont dénoué leur vieille entente; les similitudes dé&lt;;:oivent,
tournent ó la vision et au délire" (61 ). El término fotográfico escogido aquí refleja la transición hacia el arte barroco, que se basa en la técnica del chiaroscuro, como
15

14

Otros ediciones lo publican como porte de lo novelo ' El casamiento

Aunque se ha hecho en los trabajos de Rodríguez Morín y González

Amezúo, mencionados en el artículo de Kort Ludwig Selig.

engañoso', lo cual resulto problemático o lo hora de saber si el 'Collo-

16

quio" es uno novela independiente o no.

Morymount, los Ángeles.

Profesor de literatura de Siglo de Oro en lo Universidad de loyola

23

�ca al respeto. Sin embargo, la noción de diálogo es

mientras duerme, el diálogo entre el cura y el barbero

fenómeno que ya se observa en obras anteriores a la de

sino tam-

central en el proceso de percepción del mundo que nos

Cervantes. ¿Quién sería Sócrates si estuviese hablando

Novelas ejemplares) señala un interés nuevo por

ofrece esta obra. La novela de Cervantes, "premiere des

toma lugar.
El fracaso personal del Qui jote en encontrar en el

la vemos en los retratos de Caravaggio. Efectivamente,
la obra de Cervantes (y no sólo
bién las

Don Oui¡ote,

solo en el

Simposio de Platón? ¿Cómo iba Cristo a dejar

representar lo que este mundo tiene de violento. Se trata

oeuvres modernes puisqu'on y voit la raison cruelle des

mundo su 'Otro dialéctico' se compensa en este episo-

su enseñanza sin las preguntas de los discípulos? ¿Cómo

de 'dibujar el negativo' del arte renacentista para que

identités et des différences se jouer

a l'infini des signes et

dio con el 'diálogo en la biblioteca' y el comentario de

iba a hacer Dante-el peregrino el viaje a los infiernos sin

salgan los contrastes, la profundidad, el horror, para ofre-

des similitudes", según la expresión de Foucault ( 1966:

los libros, durante el cual el hidalgo está presente psico-

la decodificación de los signos que representa su guía

cer un contraste más obvio con esta 'hermosura de las

621, no sería posible sin el diálogo que se establece

lógicamente a pesar de su ausencia física y su falta de

Virgilio? El juego de identidades y de diferencias señala-

virtudes'. En este sentido, buscar una imagen negativa al

entre el hidalgo Don Quijote y su escudero Sancho Pan-

participación. Su presencia en la casa es necesaria para

do por Foucault no

nace con

la obra de Cervantes en

mundo que nos rodea, percibirlo por sus contrastes más

za. De este modo, la presencia de Panza es la base del

que pueda tomar lugar este simposio donde se comen-

este sentido. Pero a partir del momento en el que éste

que por sus armonías a la hora de representarlo, equiva-

sistema representativo que opera en esta obra, y por ella

tan las obras responsables de su locura, incluyendo las

encuentra la receta narrativa, la desarrolla en su punto

le a poner de relieve los mecanismos del deseo humano

se canalizan los modos de percepción de identidades y

del propio Miguel de Cervantes:

máximo. Si por una parte Loyola llega a proponer un

y las relaciones triangulares que lo motivan, de los vicios

diferencias señalados anteriormente por Foucault.

que lo provocan, de la ausencia de razón en el univer-

Vemos, por ejemplo, cómo Cervantes llega a una

sistema totalizador de percepción sensorial que impone

Fue a llamar a su amigo el barbero maese Nicolas, con el

una representación anterior a la imaginación de su ejer·

so. Por supuesto, la negatividad encontrada pierde la

crisis narrativa en la primera parte de

Don Quijote, antes

cual se vino a casa de don Quijote, [CAPÍTULO VI: Del

citante, Cervantes por otra parte no quiere establecer un

estabilidad representativa del Renacimiento. Como los

de la intervención de Sancho. En la primera salida de

ción desarrollada entre el Quijote y Sancho Panza. Lo

modo de percepción sistemático y unilateral en la rela-

jesuitas siguieron los pasos de Loyola, Cervantes sigue

Don Qui jote, la representación autoreflexiva del mundo

donoso y grande escrutinio que el curo y el barbero hicieron en la librería de nuestro ingenioso hidalgo] el cual aún

los pasos de un Humanismo ya de segunda generación

no lleva a nuestro héroe a una real ización completa de

todavía dormía. Pidió las llaves, a la sobrina del aposento

que puede parecer una relación paródica de director

que se interesa por una doble percepción del mundo, a

sus deseos. El viaje sin destino es imposible sin Sancho:

donde estaban los libros autores del daño, y ella se las dio

espiritual con su ejercitante sólo es otra ilusión de la no-

la vez positiva (los ideales siguen siendo los formulados

Don Quijote sale solo, y muy rápidamente "caminando

de muy buena gana. Entraron dentro todos( ... ) (1978 :

vela, porque el juego de identidades y de diferencias

por Erasmol y negativa (el cuestionamiento del origen de

nuestro flamante aventurero iba

109).

desplaza los papeles de un personaje a l otro mientras se

la violencia).

mo" ( 1978: 80. Las cursivas son nuestras). Ni la compa·

Don Qui¡ote,

hablando consigo mes-

desarrolla la acción: nunca se sabe exactamente quién
de los dos es el ejercitante en este viaje de iniciación.

Cervantes ofrece la oportunidad

ñía de un labrador al fina l de la primera salida llega a

A pesar de la misteriosa división de capítulos que

de enfrentar estos dos polos en un diálogo donde violen-

reestablecer un orden dialéctico; don Quijote vuelve a

tenemos aquí, vemos cómo es la presencia de Don Qui-

cia, deseo, albedrío, locura y razón vienen a participar.

su hacienda y se va directamente a la cama, simbolizan-

jote en la casa lo que motiva esta incursión en la biblio-

tado a una doble percepción del mundo. ¿Gigantes o

Se ha estudiado de mil formas esta problemática, y no

do a la vez la muerte de este héroe solitario que intentó

teca. Cuando el cura y el barbero acaban el comentario

molinos, encantadores demoníacos o frailes benedicti-

sería razonable querer sintetizar lo que ha dicho la críti-

ser y que no encuentra su sentido en el mundo. Pero

de las obras con las de Cervantes, no nos sorprende

nos, noble princesa o prostituta de venta? La doble mira-

que digan del autor que: "propone algo, y no concluye

da tal y como la tenemos en la novela, parte integral del

nada" (1978: 120). Es muy posible que Cervantes haya

juego de representaciones, permite sin embargo al autor

Con

24

En la primera parte del

Oui¡ote, el lector está confron-

llegado en este momento de la narración a un callejón

una cierta neutralidad. Para Marthe Robert ( 19721, esa

sin salida. En este preciso instante, y no por casualidad,

ventaja de la doble percepción le garantiza la seguri-

se despierta Don Quijote de su sueño y viene a atacar a

dad política: "Sans doute au temps de l'lnquisition la

los curiosos que están en su biblioteca. Es llamativa esta

dissimulation dans les ouvrages de l'esprit était-elle sim·

autocrítica de Cervantes en un momento en el que la

ple mesure de prudence, les idées devaient ruser, et mieux

novela parece haber llegado a un final. Lo que salva la

valait pour elles avoir l'art de le fa ire" (212). Así, al

historia del hidalgo de la Mancha en la crisis narrativa

presentar dos tipos de percepción esencialmente subjeti·

del capítulo VI es, como lo comentamos antes, la llega·

va (Don Quijote por su locura, Sancho Panza por su

da de Sancho Panza, que hasta este punto de la novela

'ingenuidad intelectual'!, y por lo tanto opuestos, los

no había sido mencionado y no parecía ser parte del

potenciales significados políticos de la novela avanzan

plan narrativo del autor. La segunda salida, que empie-

debajo de una máscara de neutralidad aparente. Eso es

za en el capítulo VII, durará hasta el final de la primera

el arte de representación de la primera obra moderna.

parte, es decir, diez veces más que la primera salida en

En este sentido, es un arte que se inspira ampliamente

número de páginas. De esta desigualdad podemos con·

en la técnica ignaciana de complementación del signo: la

cluir que el mundo narrado se percibe mejor en diálo-

semiofanía. A la novela de Cervantes podríamos aplicar

gos. A partir de entonces se podrá establecer un juego

también las palabras de Barthes (1971 ) al respecto de

de percepciones y representaciones basado en la rela-

Loyola, cuando explica que el santo "cherche

ción triangular Don Quijote-Sancho Panza-el mundo tal y

le signifié de l'image [ ... ]par les sens imaginaires, il essa-

como lo conocemos en esta novela.
La indispensabilidad del 'Otro dialéctico' y, con él,

ye de percevoir tous les attributs circonstanciels" .

de una forma narrativa que se base en un diálogo es un

pulo de Cristo antes de entrar en el de Cristo mismo,

a dépasser
En

realidad, Ignacio intenta entrar en el papel de discí·

25

�a través del imifatio Chrisfi. Barthes (1971 ) sigue comentando: "le theme christomorphique a toujours fasciné lgnace" (66). De la misma forma, Don Quijote intenta transformarse en el modelo que imita: "propuso de hacerse
armar caballero del primero que topase, a imitación de
otros muchós que así lo hicieron" (Cervantes, 1978: 79).
Se ofrece como significante de un significado que ha
desaparecido: paro Ignacio, Cristo no ha dejado el
mundo puesto que sigue viviendo a través del ejercicio,
y para Don Quijote, la caballería andante está a punto
de renacer. Christopher Braider ( 1993) conecta la novela de Cervantes con el concepto cristiano discutido anteriormente de la forma siguiente:

rl

the knight errantry of Don Quijote, luz y espe¡o de toda la
caballería andante, light and mirror to ali knights erran![ ... ]
increasingly assumes the character of an imitatio Chrisfi: on
attempt to leod, in the baffling realm of follen corporal appearonces, a life fully answering to the pottern laid down in
thot mirror and exomple that was the life of Christ (l 07).

..

M

f,

1 f ' .,

¡

Efectivamente, aunque disimulado debajo de la máscara de neutralidad cervantino, este paralelo es inevitable. De esta manero, Don Quijote es una máquina capaz de funcionar sola 17, un ejercitante cuyos ejercicios
espirituales han sido los libros de caballería. la lectura
de éstos ha llegado a ocuparle la totalidad del territorio
mentol. Su percepción del mundo también obedece a
las leyes de un sistema totalizador, puesto que le da un
significado diferente a cada elemento físico que encuentra en el camino. El hidalgo es simultáneamente ejercitante y director espiritual. Está en un proceso de percepción del mundo que quiere practicar como director antes
de haber cumplido con los requisitos que se piden a un
ejercitante, y allí está toda la contradicción del héroe de
Cervantes. Por lo tonto, debajo de su apariencia de director espiritual frente a Sancho Panza, el Quijote es en
realidad el ejercitante, y su búsqueda es la semiofanía
que señala Barthes en la obra de loyola: un proceso
que no concluye nunca, como el deseo que lo anima.
Irónicamente Ignacio de loyola reconoce en su autobiografía que fueron esos mismos libros los que lo llevaron a una percepción equivocada del mundo, pero
17

Véase la referencia a esle concepto de Barthes de la 'machine copable

que también lo inspiraron a combinar fe y guerra y a
hacerse general del "Ejército del Señor" (Camaro,
1974: 23).
El texto de Cervantes rompe con la lógica ignaciana
que se basa en un orden estricto de aprendizaje donde
no se saltan las etapas: un director debe haber hecho
los ejercicios varias veces como ejercitante para poder
dirigirlos. Don Quijote no tiene el tiempo de seguir esta
división de enseñanza puesto que su muerte está programada y eso es lo que condiciona la lectura de la novela
desde el principio 18 . Asimismo, en la segunda parte de
sus aventuras, escrita diez años después de la publicación de la primera, Don Quijote es a la vez personaje en
la novela y personaje de novela para los demás personajes. Combina por lo menos dos identidades y nunca
llega a ser una sola drama/is persona en un tiempo, por
eso puede conjugar la capacidad de ejercitante en el
mundo (trabajar en el renacimiento de lo caballería andante) y la de director espiritual que guío a Sancho Panza a través de un mundo sin sentido.
Ahora bien, esta comparación con el sistema imaginativo ignaciano no tiene la pretensión de ser exhaustiva, y no debería limitar nuestro análisis. loyola formula
un método de percibir el mundo que ya existe en el episteme de este fin de Renacimiento. la Contrarreforma está
proponiendo varios conceptos estéticos tanto en la teología como en las artes. Si observamos esos rasgos comunes, que podemos analizar en Don Qui¡ote en términos
de e¡ercicios espirituales, es precisamente porque ambos textos comparten esta base epistemológica. la percepción del mundo en la novela de Cervantes se puede
considerar desde varios otros puntos de vista. Digamos
que lo esencial en esta comparación es la semejanza
que existe en la inversión de la relación renacentista de
representación: en este episteme anterior, percibir era
necesario paro poder representar, mientras que en el
periodo de transición en el cual se hallan loyola y Cervantes se trota muchas veces de representar el mundo
primero para poder luego percibirlo, puesto que el mundo ya es una ilusión. Entonces, crear otra ilusión para
sustituir el mundo y orientar voluntariamente la percepción
hacia ello será una de las metas del arte barroco que solamente se está formulando en las dos obras que acabamos
de comentar. No obstante, en la novela de Cervantes la
percepción de lo real termina con el personaje.

Sería demasiado radical considerar Don Qui¡ote de
la Mancha como novela barroca. Sería olvidar que trasciende las leyes artísticas de su época mientras juega
con ellas. Sería olvidar también que Cervantes sobre
todo marca una transición entre dos epistemes, si aceptamos la división hecha por Foucault 19 • Por supuesto, Don
Qui¡ote ya tiene rasgos de lo novela barroca: mezcla
varios géneros, combina elementos opuestos, desprecia
o veces la claridad, y hasta cierto punto revela a su
lector la belleza de los artificios. También usa del exceso
lingüístico, como lo señala Paul Julian Smith (1988) en

Writing in the Margin:
1 would suggest, then, thot the success of the Qui¡ote obrood
(ond, inversely, the relative failure of Cervantes' other Works and those of his fellow Spaniards in the cenluries which
followed) may be explained by a tronsference of the principie of excess from means to the object of representa/ion
(184).

Al hacer esta transferencia, la novela de Cervantes
no sólo rompe con modelos anteriores, sino que también
sirve de vector para el género entero de la novela que
sigue buscando sus límites. En este sentido, el Qui¡ote no
es barroco, sino que señala el principio de la modernidad. Don Quijote lleva todo el exceso como lleva el
baciyelmo en su cabeza. la pareja dialéctica hidalgo/
escudero llega a ser una máquina capaz de mantenerse
solo, y a través de ella se realiza un distanciamiento
entre el lector y el mundo representado y filtrado tanto
por la locura del protagonista como por la extravagancia del autor ficticio (Smith, 1988: 184). Este distanciamiento con el mundo sirve, como en los ejercicios de
loyola en su práctica, de método de interpretación y de
complementación del signo.
En última instancio, y a pesar de todo, la novela de
Cervantes invita a una experiencia estético cuyo objeto
representado es la realidad misma, la del lector de la
época 20 . En este sentido, Don Qui¡ote también sigue la
tradición literaria realista y morco en ella otra etapa. Por
lo menos es el argumento de Erich Auerbach en MimeIQ

Foucauh 11966) señalo esta posición con una comparación con la obro

del marques de Sode: 'Peut-etre Jusline el Ju/ielte, ó la naissonce de la
culture moderne, sont-elles dans lo meme posilion que Don Quichoffe enlre

de fonclionner seule' en los páginas anteriores. Muy probablemente se

la Renaissance et le classicisme' 1222).

trato de presentar un signo lingüístico incompleto: Don Quijote es uno

20

palabro en busca de significoción, ' un long graphisme maigre comme une

18

lettre• lfoucault, 1966: 60).

manero que vino a perder el juicio" !Cervantes, 1978: 73).

26

'y así, del poco dormir y del mucho leer se le secó el cerebro, de

Aunque Paul Man Smith 11988) opine que Don Quijote es una novela

sis, un argumento que no sólo es relevante dentro de la
extenso crítica de la obra, sino que también inscribe a
Cervantes dentro de una arqueología del realismo que
lo sitúa entre Boccaccio, Montaigne y Shakespeare por
una parte, y la Bruyere, Goethe y Balzac por otra. la
realidad es lo que se opone de forma constante a las
fantasías del hidalgo manchego, de la misma forma que
los géneros literarios se enfrentan en la novela. Efectivamente, como hemos visto, Don Quijote no puede andar
por el mundo sin la presencio dialéctica de Sancho Panza . De la misma forma, la 'locura' de esta pareja no
puede existir sin hacer referencia a la realidad que define esta locura. Don Quijote es paro el mundo lo que
Alicia es para el País de las Maravillas, pero en un papel opuesto e invertido. Su incompatibilidad con el mundo es lo que le permite invertir los papeles de lo representación de éste. Por lo tanto tiene la capacidad monstruosa de percibir la realidad más que sus propios habitantes, y de alternarlo. Este poder, que no tienen los demás personajes, es lo base de la segunda porte de la
novela. Al respeto, Auerbach (1968) afirma que: "The
theme of the noble and brave fool who sets forth to realize his ideal and improve the world, might be treated in
such a way that the problems and conflicts in the world
ore presented and worked out in the process" (344).
Esta postura viene a complementar la teoría de Lukács
sobre la ausencia de Dios en la novela de Cervantes.
De hecho, Don Quijote es el único héroe en su época literaria que tiene esta capacidad de modificar el
mundo a través de una percepción propia basada en
una representación 'equivocado'. Hace evaluar la novela hacia su capacidad de combinar elementos opuestos,
de percibir el mundo a través de su hibridez. La dinámica del texto en Cervantes guío el género entero hacia
uno representación esencialmente monstruoso del mundo por no ser nunca 'ni una cosa, ni la otra'. Después
del Qui¡ote, lo novelo cuestiona su capacidad de representar el mundo. En El Guzmán de Alfarache, de Moteo
Alemán, el personaje totaliza la percepción del mundo
que representa en su relato, porque lo dispone a su alrededor para vigilarlo desde un centro elevado. No sólo
quiere el Guzmán una percepción panóptica de un mundo de pecadores, sino que también insiste en su proceso
de representación constantemente, o en las palabras de
Smith (1988): "to drow ottention to the process of its own
reoder the flattering 'recognition'

of o linguislic excess considered

typicol

destinado a un lector extranjero que puede compartir con Cervantes uno

of Spain ond the distoncing of thot excess by ils ottribution lo figures repre-

cierta mirada crítico hacia España: ' Don Quijote thus permils the foreign

sented within the fiction' 1184).

27

�writing" ( 107). El Pablos de

El Buscón de Quevedo,

por

Hacia el final de la primera mitad del siglo XVII este

ceso que Gracián intensifica: hace de ella una capaci-

cer los grandes factores que causan el desengaño gene-

ejemplo, representa el mundo y su realidad de forma

tipo de novela ha alcanzado su apogeo en España, y

dad humana mucho más caótica que lo conduce mu-

ral que sentimos en las artes. Otros dirán lo contrario,

más ideológica, condicionada por el cinismo de Queve-

pasa a influir el género en otros países europeos, sobre

chas veces a una interpretación alegórica. Por esta ra-

que el Barroco es una etapa necesaria, lógica e indiso-

do y sus posiciones políticas. Ocupa el centro del mun-

todo en Francia. En la península, la novela pierde la

zón su texto se acepta como 'barroco', debido a la ca-

ciable del Renacimiento. Una forma de volver a esta

do que quiere representar y deja al lector ante la pers-

orientación sugerida por

y hasta el propio

pacidad que tiene de combinar elementos opuestos que

cuestión podría ser la de comparar la representación de

pectiva de su mirada, que aparece como un plano en

Cervantes parece alejarse de ella, según lo propone Ruth

provocan una situación caótica. Gracián desprecia la

lo monstruoso entre estas dos epistemes. Desde los fun-

picado sobre la sociedad española. Estas posiciones de

El Saffar en

No obstante, po-

claridad textual porque el mundo como texto no es para

damentos de la cultura occidental, los monstruos han

la novela picaresca dejan la relación dialéctica entre

demos seguir nuestro hilo hasta los textos de Gracián. En

él un fenómeno claro. Como cualquier jesuita, reconoce

servido para determinar no sólo las angustias de las so-

dos personajes para centrarse esencialmente en la que

El Criticón (1667),

otra obra que trata de dos héroes

en él los 'dos caminos' señalados por Ignacio: el de la

ciedades que se sucedieron , sino también la mirada que

quieren establecer entre el personaje y su lector.

viajando por el mundo, la percepción de éste es un pro-

santidad y el del pecado. Al contrario de Cervantes,

éstas podían tener a la hora de imitar o representar el

que ofrece a su texto un lenguaje accesible, Gracián

mundo.

Don Oui¡ote,

From Novel fo Romance.

trasciende el límite semántico de las palabras para invi-

El Criticón

de Gracián es un texto híbrido donde se

tar a su lector iniciado a participar en el proceso de

vienen a confrontar la estética de una novela moderna

percepción universal. Es barroco también por su intro-

que se está construyendo y la estética barroca de la

ducción de neologismos en la lengua española, por el

Contrarreforma. Uno de los fenómenos que caracterizan

El Criticón con obras

la representación en el periodo barroco, en el cual aca-

canónicas estudiadas por este culto jesuita. En el mundo

bamos de entrar con G racián, es la angustia cosmológi-

que nos representa se mezclan varios géneros, se pre-

ca provocada por los descubrimientos científicos, el des-

sentan emblemas, se compite con la naturaleza.

orden político en Europa y los cambios socioeconómi-

constante intertexto en que se basa

No obstante, lo que hace de esta obra de Gracián

cos que afectan a estas sociedades. Frente a estas revo-

una muestra del Barroco español por excelencia es su

luciones, Gracián prefiere centrarse en lo que puede

capacidad de centrarse en los procesos de evolución

ayudar al hombre a percibir su presencia en el mundo y

(tanto del hombre como de la naturaleza que lo rodea),

representar el papel que le conviene. Alban Forcione ve

de metamorfosis y de deformación permanente del mun-

en Baltasar Gracián un autor que decide no seguir el

do que nos rodea. La piedra que lleva él a l gran edificio

paradigma literario del Siglo de Oro, cuando dice:

del género en construcción que llamaremos 'novela' es
su voluntad de torcer excesivamente el mundo percibido

Gracián's response to the decisive changes in the relation-

para poder representarlo tal y como es: naturalmente

ship of the individual to the cosmos was not in aesthetics, in

torcido. La lista de ejemplos en

El Criticón

sería dema-

siado larga para incluirla en este análisis, pero una for-

of

ma de aproximarnos a esta problemática es a través de

man in a world of his own moking. lt was rather in his

otro aspecto 'barroco' de su obra: la forma monstruosa

wordly philosophy, in his understanding

que tiene de percibir y representar el mundo. De este

tion in this period in man's consciousness of himself as a

Don Qui¡ote de la Mancha
textualmente El Criticón: el mundo

modo, lo que anunciaba
viene a concretizarlo

of a major altera-

social being (en Spadaccini, 1997: xxv).

es un fenómeno torcido y monstruoso, y sólo a través de

G racián escribe en un momento donde el orden cos-

una representación monstruosa y deformante de él pode-

mológico está por reconstruir. O por lo menos por de-

mos percibir su verdadera forma 21; esta obra de Gra-

construir. Advierte que en un mundo que ha perdido su

cián es ni más ni menos que un intento de 'descifrar el

sentido, el hombre sólo puede consolarse en los artifi-

mundo', como indica él mismo en la tercera parte.

cios de su sociedad. Gracián está consciente de que

En nuestra

22

arqueología del saber

,

nos gusta hacer

una distinción bien clara entre el periodo humanista y el

este juego de ilusiones sigue siendo un juego de la España absolutista. Por eso escribe

El oráculo manual, que es

'siguiente' que llamamos por lo general el Barroco. La

una verdadera lista de reg las para este juego, donde ya

problemática de muchos estudios ha sido justamente la

expone su voluntad estética de evitar las representacio-

de determinar la transición del uno a l otro y de recóno-

nes totales.
Estos aforismos siguen la forma de un ejercicio inte-

21

Parecido al proceso que Volle-lnclón llamo el 'esperpento'.

lectual y espiritual. Como el título de la colección indica,

22

'Archéologie du sovoir': expresión que utilizo Michel Foucoult poro de-

finir su investigación epistemológico.

28

epistemology or in literary innovations of the lype we associate with CeNantes and Góngora, two great visionaries

se trata de un oráculo, es decir, de un signo incompleto,
de un mensaje medio-dicho, de un esfuerzo que su lector

29

�tiene que hacer. Varios críticos han incriminado la tradición ignaciana por la forma de El oráculo, puesto que
Gracián, Rector de Tarragona, se había formado en la
tradición del Ratio Studiorum de los jesuitas y era padre
de la Compañía. De hecho esta doctrina de enseñanza
indicaba una predicación basada en conceptos reconocibles por los iniciados. El aforismo 25, que se titula
"Buen entendedor", nos recuerda que no todos son invitados a la comprensión del mundo cuando proclama:
"las verdades que más no importan vienen siempre a
medio dezir". Resume la filosofía del oráculo desde la
antigüedad griega hasta el texto presente. El oráculo es
el texto mismo de la naturaleza incompleta de la percepción del mundo: los signos son por esencia incompletos.
Gracián se considera desde hace mucho tiempo 'director espiritual' cuando llega a escribir los textos mencionados, por tanto, y por otras razones que vamos a
mencionar, tenemos que tener en cuenta el peso que
tienen en su obra los ilustres Ejercicios espirituales de
Ignacio de Loyola. Leer a Gracián a la luz de los ejercicios es tan útil como leer a René Descartes o al marqués
de Sade bajo esta misma luz, debido a que los tres
tienen en común una cierta 're-aplicación' de esos ejercicios en sus obras, y no sólo por haber sido educados
los tres en la tradición jesuita. Nicholas Spadaccini
( 1997) advierte que:

le souvenir de la premiere semaine des Exercices de Saint
lgnace?" (200), "C'éta it le fort d'lgnace de ne se communiquer que partiellement, progressivement, en ménageant toujours ses réserves" (205). Como lo hemos visto
desde el principio de este ensayo, lo que Gracián llama
medio dezir forma parte de la representación del mundo
desde los Ejercicios de Ignacio.
No obstante, el paralelo de Stinglhamber se limita al
análisis del contenido de los aforismos en relación a las
Reglas expuestas en los Ejercicios. En ningún momento
compara las dinámicas de los textos. De hecho, El oráculo manual y arte de prudencia se centra en la relación
aforismo-lector, exigiendo un encuentro de su parte fuera
del texto, es decir, en la percepción del mundo misma.
La forma textual de esta obra de Gracián y la del texto
dejado par Loyola son diferentes en este sentido, puesto
que los Ejercicios espirituales encajan a su lector en una
experiencia sensorial separada del mundo. El oráculo
indica una respuesta rápida e inmediata a una interrogación de su lector en un momento de crisis social, espiritual o política. No tiene la pretensión de guiar a través
de una relación dialéctica a un ejercitante durante cuatro semanas. Sin embargo, tiene la pretensión de ser tan
eficaz, lo cual hace de Gracián un enemigo de los jesuitas, a quienes pertenece. Censuran la obra del autor
aragonés muy temprano, pero éste se niega a aceptar
estas restricciones.

To understand Gracián ond the importance placed on rhe-

Con El Criticón, el viejo jesuita quiere llevar sus meditaciones a una prosa más épica. La Contrarreforma
artística, como lo hemos reconocido en el caso de Gracián, se caracteriza por su falta de claridad, por sus
experimentos de mezcla de géneros y los productos híbridos que derivan de ellos, por las confusiones voluntarias que puede ocasionar la representación. El texto se
tiene que situar justo donde se encuentran los varios elementos que provocan el caos del mundo. Por lo tanto, la
relación con el arte ya no es horizontal y armoniosa como
la teníamos en el Renacimiento, sino vertical y monstruosa. Hasta la propia monstruosidad ha perdido la singularidad de ser interpretada o leída como un texto, tal y
como lo indicaban los famosos libros de monstruos del
siglo XVI que compilaban las enseñanzas divinas23 . En
el Renacimiento, esos monstruos existían en la periferia
del mundo, y representaban los límites para el renacen-

toric, we might recall that the Jesuit order, to which he

be-

longed, was rooted on o controdiction that arose from the
very personality of lgnalius of Loyola, its founder. A soldier
and later on on oscetic, Loyola never seporated action from
contemplation (XXII).

Lo cual no quiere decir necesariamente que Gracián
imite a Ignacio de Loyola; por el contrario, está consciente de esta contradicción que lo define como figura
literaria. Roland Barthes identifica en su análisis estructuralista de los Ejercicios espirituales un mecanismo de
contemplación forzada y dirigida dolorosamente hacia
un interior, hacia un centro. En efecto y como lo hemos
visto antes, Loyola quiere demostrar al creyente cómo el
infierno es un fenómeno del 'adentro' y no una realidad
lejana o periférica. Gracián retoma esta idea de interioridad a la hora de representar su mundo, pero le cambia
sus parámetros. L. Stinglhamber ( 1954) establece un
paralelo entre El oráculo manual y los Ejercicios espirituales, y llega a la conclusión siguiente: "Comment cet
appel ó l'indifférence n'évoquerait-il pos invinciblement

30

23

lista que pensaba haber acabado de definir este universo. En el mundo de El Criticón, el monstruo deja esta
periferia precisamente para instalarse en el centro mismo
del universo: Europa, España, Madrid, todos son lugares que sitúan esta centralidad. Y el hombre es el que se
sitúa ahora en la periferia del mundo, en los márgenes
geográficos como la isla del principio de El Criticón,
donde Critilo, el héroe pesimista, llega después de un
naufragio. La mirada hacia el mundo percibido se origina de los límites del mundo, y lo interioriza.
Prácticamente todo lo observado par los dos peregrinos, Critilo y Andrenio, en su viaje desde el margen hacia el centro del mundo, es por esencia monstruoso. Los
monstruos de El Criticón son esencialmente entidades
alegóricas, en oposición a la concepción renacentista
de la monstruosidad literal del cuerpo verdaderamente
monstruoso que se descodifica. Volvemos a observar más
monstruos alegóricos después del Concilio de Trento,
parque la representación del monstruo es uno de los pocos
espacios no reglamentados que todavía deja un poco
de libertad a los artistas, o en los términos de Kallendorf
(2001), "a liminal space of artistic freedom in which the
arltst could paint whatever he pleased" (5). Tanto en pintura como en escritura, la monstruosidad deja de ser una
representación estable de los límites del conocimiento
humano para ser un verdadero caos de las fantasías
personales de los artistas del Barroco. Si ya no está permitido representar lo armónico del mundo, el único remedio es pintar su desequilibrio.
El proyecto de Gracián es bastante ambicioso si consideramos que quiere reconciliar filosofía y teología,
antigüedad y modernidad en su obra. Hay que hacer
una lectura paralela de El Criticón y del "lnferno" de
Dante (que también tenía la intención de reconciliar filosofía y teología) para ver hasta qué punto la ambición
de descodificar la realidad parte de un mismo afán de
los autores. Como Virgilio para Dante, Critilo interpreta
para Andrenio los monstruos que encuentran en el camino. No obstante Critilo y Andrenio, al contrario de Virgilio y Dante, caminan por un mundo de confusión geográfica total, sin tener una dirección establecida. Tenemos que tener en cuenta, entonces, las dos otras relaciones literarias comentadas anteriormente a la hora de estudiar la que se establece entre Critilo y su hijo Andrenio:
la del director espiritual de los Ejercicios de Ignacio-con

el ejercitante, y por supuesto la de Don Quijote con su
inocente escudero Sancho Panza. Andrenio aparece claramente como ejercitante de su padre, Critilo. Si el mundo se tiene que percibir como un constante enigma, la
doble mirada permite otra vez un intercambio dialéctico
que resuelve el misterio.
Los monstruos de su camino representan cada uno un
enigma que los dos hombres tienen que resolver; uno
con su conocimiento de cristiano viejo, y el otro con su
inocencia de 'buen salvaje' (como diría Rousseau). A
propósito del papel de las enigmas en el juego barroco
de la representación, Foucault comenta que: "Each reversal seems to be on the road to an epiphany; but in
fact each discovery only makes the enigma more profound, increases the uncertainty and never reveals an element except to conceal the relationship existing among
all the other elements" (en Carrette, 1999: 79). Gracián
(1944) confirma esta orientación cuando advierte al principio del capítulo "Moral anatomía del hombre" que:
"No hay salteadora esfinge que así oprima al viandante
(digo viviente) como la ignorancia de sí" (82). Así, cada
forma de monstruosidad debe ser interpretada únicamente
como elemento de una cadena simbólica que nunca llega a ofrecer ninguna contestación a las preguntas de los
dos iniciados. La primera capacidad del monstruo en
Gracián es por lo tanto la de ser él también un oráculo,
es decir, una imagen literaria enigmática, un significante
en busca de su propio signo. Allí está la continuidad
entre El oráculo y El Criticón, dos obras cuyas estructuras
textuales parecen oponerse.
Los dos peregrinos se necesitan el uno al otro para
poder descifrar el mundo que van penetrando para llegar a su corazón: la ciudad. Perciben esta realidad alegórica con una vista fragmentada, porque percibir en
totalidad es inaguantable para Andrenio el inocente. El
cuerpo monstruoso que se opone a su mirada está compuesto únicamente de suplementos. Como lo vemos en
el pasaje siguiente, los dos peregrinos se encuentran con
un anciano ciego que los guía durante una parte del
camino. En esta parte, los tres pasan al lado de varias
criaturas alegóricas sin entrar en contacto directo con
ellas. Cuando el anciano pide a Andrenio que le describa lo que está viendo, el inocente dice:

estos anomalías de lo noturolezo con los circunstancias histórico-políticos

da! No corresponde parte a parle, ni dice uno con otro en

del país. Los monstruos servían entonces poro interpretar el futuro. Por eso

todo él; ¡qué fieras manos tiene! Y coda una de su fiera, ni

no tiene ni pies ni cabeza, ¡qué cosa tan desproporciona-

Lo palabro •monstruo• derivo del italiano •mostro• (muestro!. En el siglo

XVI se editaban en Italia y en Francia libros de monstruos, como por ejemplo el famoso libro de Ambroise Paré, Des

monstres et des prodiges. En

estos libros se exponían claramente los relaciones entre

lo aparición de

Veo un monstruo, el más horrible que vi en mi vida, porque

se llomobon 'muestras'.

31

�bien carne, ni pescado, y todo lo parece, ¡qué boca tan de
lobo, donde jamás se vio verdad! !Gracián, 1944: 79).
Las partes extremas del cuerpo no se corresponden y
la sustancia corporal que normalmente une estas partes
tampoco se puede definir. Sin embargo, ésta es la primera visión que Andrenio tiene del monstruo en este pasaje. El anciano que lo guía también lo ayuda a descodificar este texto ilegible. El monstruo provoca entonces
una doble lectura dentro del texto mismo. El que dirige a
Andrenio lo puede guiar a través del caos visual sólo
porque él no está enfrentado con esta visión monstruosa,
al igual que la voz del director espiritual guía al ejercitante en su contemplación del infierno y de sus habitantes. Sin embargo el anciano no ve al monstruo: Andre-

1,

nio percibe y el anciano interpreta la visión del inocente. La representación llega a ser esencialmente textual. Esta función que cumple el anciano en este pasaje la cumple Critilo en la gran mayoría del texto. Aquí
tenemos un ejemplo de esta capacidad del podre de
Andrenio:
los hombres tienen unas entrañas más dañadas que las
víboras, un aliento más venenoso que el de los dragones,
unos ojos envidiosos y malévolos más que los del basilisco;
unos dientes de un perro, unas narices fisgonas, encubridoras de su irrisión, que exceden a las trompas de los elefan·
tes; de modo que sólo el hombre tiene juntas todas las
armas ofensivas que se hallaban repartidas entre las fieras,
y así él ofende más que todas !Gracián, 1944: 34).
En esta cita se plantea que la periferia del mundo
anterior renacentista (dragones, basilisco, elefantes, etc.)
sirve para definir la esencia misma del centro del univer·
so. 'presente' (el español del siglo XVII), es decir, la única
criatura que contiene características de todas las demás
y que, a la vez, ha perdido el control de sí misma.
Como lo mencioné anteriormente, su viaje guía a
Andrenio y Critilo al axis mundi del texto donde se origina la criatura sin control, es decir, la ciudad. Si aceptamos el argumento positivo de David Castillo, que reconoce en El Criticón "an allegory of man's peregrination
from animality to humanity" (en Spadaccini, 1997: 203),
también hay que considerar el argumento de Alban Forcione que señala el carácter esencialmente animal de
las ciudades descritas en esta obra: "lt is an 'agregado
de monstruosidades', a mass of coiling lines and twisted
forms, which grotesquely intermingles the animal and the
human orders of being and continually eludes the

32

observer's fixing glance in its restless movements and
metamorphoses" (en Spadaccini, 1997: 45). De la misma forma en que Virgilio lleva a Dante hasta el corazón
del infierno, Critilo lleva a Andrenio hasta Madrid, que
define como: "una Babilonia de confusiones, una Lutecio de inmundicias, una Roma de mutaciones" (Gracián,
1944: l 08). Es interesante que Gracián asocie París y
Roma con Babilonia, si consideramos que estas dos ciudades que dominan las estéticas barrocas son los dos
lugares sagrados de los jesuitas: París por ser donde
Loyola estudió y fundó la orden, y Roma por ser el centro
religioso de la Iglesia, en aquel entonces dominado espiritual y económicamente por los jesuitas.
La forma de auto-control que sugiere Gracián con El
oráculo manual o El Criticón es un sistema didáctico que
parece querer guiar al lector dentro de un universo ya
saturado de lo humano. El propio Critilo sigue repitiendo
a Andrenio que en este mundo no se topa sino con una
monstruosidad tras otra por esta misma razón, y sólo un
enfrentamiento total con una realidad urbana permite a
los dos peregrinos seguir en su afán de representación
del mundo. En este sentido, atraviesan el 'orden corrup·
to' mencionado por Michel de Certeau para describir la
base de los E¡ercicios espirituales de Loyola. Esta bajada a los infiernos es una etapa necesaria de la peregrinación, y al mismo tiempo una reverencia a los ancianos
que Gracián venera (Homero, Virgilio, Dante). Sin embargo, la percepción del mundo tal y como la tenemos
en la dinámica Critilo-Andrenio es moderna. El hecho de
revelar la monstruosidad del mundo corresponde también a las nuevas definiciones estéticas del Barroco, y a
su voluntad de eliminar también la oposición binaria positivo/negativo. Es parte del paradigma galileo-cartesiano que
Buci-Glucksman (2002) reconoce en El Criticón:
Aussi, dans cette grande somme romanesque du baroque
qu' est El Criticón 11667), "le grand théatre du monde avec
'son' balean du voir et du vivre" est-il spectacle et labyrinthe
des "prodiges" et des "merveilles". Andremio, cet erisauvagé humain, apprend le monde, so réalité et ses illusions
[ ... ]Choque objet est "une nouvelle merveille" et la vue, "le
plus noble des sens", obéit au lutur príncipe leibnizien des
indiscernables. Et pourtant, comme Critilo, l'homme du ju·
gement, lui apprendra vite, ce voir de la jouissance est
aussi lieu du leurre et de l'illusion (93).
Comme l'écrit Wolfflin: "Non seulement on voit autrement,
mais on voit cutre chose." Et encare : "En choque mode
nouveau de la vision, un nouveau confenu de l'univers se
cristallise." (99).

Se trata de representar un mundo donde los extremos se combinan: el mismo mundo que indica Loyola
cuando guía al ejercitante a través del orden corrupto
para llegar a la purificación del alma. Un mundo parecido al que existe entre Don Quijote y Sancho Panza, otros
dos extremos que acaban mezclándose también. De las
mezclas nace cada vez este 'nouveau contenu' que señala Wolfflin, y el arte (la arquitectura, la pintura, la
literatura sobre todo) debe permitir en el Barroco un efecto de cristalización.
Por supuesto, hemos limitado el análisis a los aspectos enunciados, y el tema de la relación artística en constante evolución que existe entre percepción y representación del mundo es inagotable. En cada obra, el ser humano se enfrenta en mirada doble a la realidad, perpetua mezcla de experiencias sensoriales, de signos incompletos o de elementos naturales. De Loyola a Gracián, el lenguaje utilizado se complica para reflejar las
infinitas combinaciones semióticas que componen el
mundo observado, la intertexualidad aumenta (pasa de
ser simple con el Evangelio en los E¡ercicios o ser un
indescifrable palimpsesto en la obra de Gracián), el centro
del texto se desplaza hacia sus márgenes y se esconde
en la oscuridad, como lo hacen Critilo y Andrenio. El
mundo de correspondencias y semejanzas establecido
por el Renacimiento se descompone progresivamente en
imágenes negativas, o en representaciones que reflejan
una infinidad de percepciones. Los principios de Wolfflin no bastan para encajar el Barroco que nace de esta
descomposición dentro de un marco teórico, pero por lo
menos dan direcciones para el análisis de este periodo
artístico. Al entrar en el siglo XVII, el pensamiento deja
de evolucionar en el sentido de una percepción definitiva del mundo para adoptar una conciencia de las oscuras razones de la confusión cosmológica. El Barroco es
la cara oculta de un Renacimiento que creía en represen·
lociones seguras y controladas del mundo. Hemos visto
en las tres obras analizadas cómo el sujeto de la percepción es llevado al extremo de su experiencia imaginativa
para poder sacar de ella la misma conclusión: el ser
puede convertirse en una máquina capaz de mantenerse sola, pero sin tener nunca el control de sí misma ni, en
el mayor de todos los caos, de este mundo.

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33

�EL DUENDE
Eugenio Montejo
a Chari y Francisco José Cruz

En esta misma calle, pero antes,
a bordo de mis veinte,
de noche en noche, con tabaco y lámpara,
escribía poemas.
Alrededor la multitud dormida
soñaba con dinero
y alguna que otra estatua recosía
el azul de su sombra.
Nunca supe qué duende a mis espaldas
-volátil e insistente-,
fijos los ojos me seguía
frase por frase y letra a letra.
No, no era aquel azul casi corpóreo
arrancado del mármol,
ni mi án_gel de la guarda anochecido
y en ardua vela,

ni tampoco un espectro hamletiano,
veraz hasta el misterio,
ni ninguna presencia subitánea
de aquella época.
Nada de nada ni de nadie,
sino yo mismo, yo mismísimo.
Pero no aquel de entonces: -éste
que cifra ya sesenta,
-éste era el duende...
El que aquí vuelve buscándome de joven,
en esta misma calle, a medianoche,
y me llama
y no es sueno.

�EL MUNDO EN QUE ME TOCÓ ESCRIBIR
ENTREVISTA A LUIS CORTÉS BARGALLÓ
Jair Cortés

Entrevistar a un poeta con las características de Luis Cortés Bargalló es acudir a una experiencia
similar a la de su poesía: deslumbramiento de las palabras por encima de éstas. La relación que ha
establecido con su oficio se pone de manifiesto en las respuestas a las preguntas que intentan develar
el misterio de un trabajo en el que se pone en juego la vida misma . Luis Cortés Bargalló ejemplifica
que la poesía es el equilibrio entre inteligencia y emoción, hay en este poeta el mensaje claro de que
cada instante es una experiencia que resulta ser un

más allá,

un terreno en donde la escritura es más

que una simple expresión literaria.

f n tu libro

adviertes que ha
sido la necesidad la causa de tu escritura y no una idea
o estilo predeterminados. ¿Oué características tiene esta
necesidad?

vés de las palabras se puede llegar allí y si éstas son

En la medida en que el espacio de la escritura, por sus

intento que me parece sorprendente: cuando se logra

propios y misteriosos medios, se empieza a definir como

una cierta visualización o cualquier otro tipo de acerca-

Por el ojo de una aguja

capaces de perfilar, destacar una imagen, una forma
que consiga dar sentido a todas esas fuerzas, porque en
su estado natural son eso, fuerzas. Hay algo en este

algo muy íntimo -casi secreto- , también nos damos

miento, es posible palpar que, aunque se trata de fuer-

cuenta de que su punto de origen es oscuro e indefinido.

zas que se mueven dentro de uno mismo y son el susten-

Ya que, en un principio, los medios expresivos suelen ser

to de la vida individual, parecieran tener una realidad

muy limitados, es difícil establecer una relación gozosa

objetiva más allá de la persona, ¿el indicio, la semilla

con la escritura, sobre todo si ésta tiende más a templar-

de un lenguaje? Es allí donde se pueden emprender una

se por la emoción que por el relato (para las fases inicia-

serie de operaciones que al sumarse, al ser inquiridas y

les, la emoción de relatar o el placer musical del poema

observadas, al enfrentarlas con sus símiles, sus contra-

son más característicos de las tradiciones orales y sus

partes internas y externas, permiten el desarrollo de un

procedi~ientos). No importa qué tanta faci lidad se ten-

instinto, el conocimiento de una nueva necesidad -en-

ga para escribir, la dificultad se manifiesta y todo el tiem-

gendrada por la primera- que ya podría calificarse de

po nos rem ite a ese origen oscuro e indefinido que nos

estética y cuya vocación fundamental es la búsqueda de

mantiene escribiendo. La primera necesidad tiene que

sentido.

ver con el intento de vislumbrar, arrojar a lgo de luz sobre

Lo que acabo de expresar podría leerse como una

aquella zona, probar -quizás por intuición- si a Ira-

derivación del psicoanálisis -que nunca he practica-

37

�do- o, de manera más puntual, como una exploración

Durante toda mi vida he sentido fascinación por las

siempre me gustó el bajo eléctrico que absorbería mu-

de las propuestas junguianas, cuya teoría básica me

formas poéticas tradicionales o modernas, y quisiera

chas horas de estudio y también de placer indescripti-

un proyecto. Estimo que en el proyecto puede caber una

parece muy estimulante. Sin embargo, es tan sólo una

pensar que mi manera de mantenerme en forma es la

ble. Inicié estudios formales de música y tuve la oportuni-

reflexión importante sobre la comunicabilidad de un de-

esquematización trazada para explicarme una serie de

nado, no quiero invalidar la funcionalidad de contar con

lectura y, en cierto sentido, la traducción -que es uno

dad de saber qué se sentía locar un instrumento con un

terminado trabajo artístico; sólo que el proyecto, por bien

fenómenos complejos con una historia llena de contra-

de los quehaceres del lector. Sé, por experiencia, que la

grupo; durante cerca de cinco años me embarqué en

fundado o definido que esté, no se puede convertir en el

dicciones, simultaneidades, préstamos, intercambios,

lectura es una de las motivaciones más fuertes para es-

este viaje. Sin embargo, entre más sabía y en la medida

núcleo de la obra. Son ámbitos muy distintos. El proyec-

naufragios y, en el mejor de los casos, algún hallazgo.

cribir y no dudo que la necesidad de escribir se relacio-

en que podía tocar mejor, mis limitaciones me parecían

to es un espacio especulativo o simbólico, si se quiere,

Lo que me interesa destacar, sin importar cuál es el tema,

ne directamente con esta actividad. Entre estas lecturas 1

insoportables. Siempre he amado la música y, en mis

en donde se pueden tomar infinidad de caminos, donde

la motivación inmediata, el proyecto de trabajo o los

constantemente reviso y consulto textos sobre versifica-

condiciones, esto no ayudaba mucho. Tuve que hacer-

podemos atender el antes o el después de un texto; con-

recursos formales empleados en la composición de un

ción,· poética o retórica, con el objetivo deliberado de

me muchas preguntas, a pesar de que aprendí mucho

tribuye a su significado y hasta puede estimular su creci-

texto que aspira a la condición de poema, es la impor-

alcanzar un conocimiento más completo de lo que leo.

de poesía mientras estudiaba música, a pesar de que

miento; no obstante, para que realmente cumpla con su

tancia y preeminencia del impulso primario, la necesi-

Sin embargo, a pesar de estas lecturas, sobre todo las

las relaciones que estableces con alguien con quien has

función, debe mantenerse en la exterioridad. Gastan

dad de mantener viva esta fuerza cuya continuidad y

de carácter más técnico, muy pocas veces he intentado

tocado son muy profundas. La pregunta más importante

Bachelard decía que: "Para hacer un poema completo,

dinamismo -en sus sucesivas transformaciones y bús-

escribir un poema bajo la mirada de la norma; cuando

tenía que ver con la necesidad interior, ¿en realidad debía

bien estructurado, será preciso que el espíritu lo prefigu-

quedas- nos brinda la posibilidad de una revelación:

esto ha sucedido, me resulta muy pesado el hecho de

expresarme a través de la música? Cuando me di cuenta

re en proyecto. Pero para una simple imagen poética,

porque, finalmente, ese lado oculto de las cosas, ese

saber que estoy realizando un ejercicio y en ese momen-

de que podía sobrevivir escuchando activamente un cuar-

no hay proyecto, no hace falta más que un movimiento

misterio que buscamos abordar, esa multiplicidad que

to siento que todo el esfuerzo se vuelve hueco y estéril,

teto de Ligeti, un concierto de Mazar!, un disco entero

del alma. En una imagen poética el alma dice su presen-

aflora en cada forma somos nosotros mismos y, en el

que todas las salidas se hacen previsibles. Recuerdo que

de Dylan o Tom Waits, una cantata de Bach o una larga

cia". Esta "simple imagen poética" es la que hace que

fondo, lo sabemos. T.S. Eliot nos dice en un verso de

cuando era un adolescente disfrutaba mucho los ejerci-

improvisación de Charlie Mingus, sabía que había lle-

ese conjunto organizado de palabras, sus indicaciones

"The Dry Salvages": "Tuvimos la experiencia pero perdi-

cios de metrificación que nos dejaban en la escuela,

gado a una respuesta, lo sabía por dentro, aunque me

o subrayados muestren su vocación de realizarse, de

mos el sentido / y aproximarse al sentido restaura la

investigué y ensayé con muchas formas que estaban fue-

doliera . Me pregunté lo mismo sobre la poesía e incluso

actualizarse como poema.

experiencia".

ra de mis deberes escolares; era un juego maravilloso

me puse a prueba. Imposible. Todo lo que sé en esta

La desmedida preocupación por el estilo puede con-

La primera vez que tuve en mis manos un ejemplar de

cuyas reglas eran el principal atractivo del juego, no sé

vida ha sido a través de la poesía. Para mí no hay super-

vertirse en una trampa . Todo artista requiere de una per-

Cartas a un ¡oven poeta

en qué momento le perdí el gusto, en qué momento dejé

vivencia sin la poesía; es allí donde puedo comunicar-

sonalidad y hace lo que sea por conseguir que ésta se

que se me fuera de las manos eso que mi amigo Luis

me conmigo mismo, con el mundo; la sola posibilidad de

manifieste cuanto antes y de la manera más visible. Has-

sentirme en sus cercanías me impide dejar de escribir.

ta allí no veo ningún problema. Los problemas aparecen

las

y llegué al conocido pasaje:

[ ... ] ante todo: pregúntese en lo hora más sereno de lo

Javier Herrera ha denominado con acierto y profundi-

noche: ¿debo escribir? Ahonde en sí mismo hacia uno pro-

dad: "el puro lugar común". Reconozco que en mis tex-

fundo respuesto; y si resulto afirmativo, si puede afrontar

tos aparecen con frecuencia resabios de estructuras es-

ton serio pregunto con un fuerte y simple "debo", construyo

tróficas, algunos endecasílabos aquí y allá, o eneasíla-

¿Crees que escribir ba¡o una idea previo puede limitar
el poema?

entonces su vida según esto necesidad; su vida tiene que

bos, cierta disposición de los pies rítmicos o distintos gra-

Creo que no importa si hay o no hay ideas previas al

la imposición de esta personalidad? ¿Cuántas no han

cuando al calor de este proceso de fascinación se olvida de que el hallazgo es apenas instrumental y, a veces,
inevitable. ¿Cuántas obras no han tenido que padecer

ser, hasta en su hora más insignificante, un signo, un testi-

dos de rima, pero me siento incapaz de resonar por com-

momento de escribir un poema. Estamos llenos de ideas

terminado por convertirla en su único motivo? ¿Cuántas

monio de este impulso[ ... ]

pleto con alguna de las formas establecidas cuyas exigen-

previas, de sensaciones previas, de palabras previas,

se marchitan tras sus barrotes de oro? La personalidad y

cias rebasen la configuración del verso; no tengo ese con-

así que lo más seguro es que todo esto se encuentre

lo que llamamos estilo son, en este punto, prácticamente

creí vehementemente que este era el punto y aun tardé

suelo y, por lo tanto, reconozco también que esta práctica

presente al momento de intentar un poema. El asunto es

lo mismo. No tengo impedimento alguno frente o una

mucho tiempo en darme cuenta que la necesidad y la fe

no es para mí la mejor manera, como dirían los pintores,

que el poema termina por llevar todo al plano de una

obra que es reconocible por su estilo, tampoco por uno

eran cosas relacionadas pero distintas, tal y como, en

de soltar la mano, de cultivar algún aspecto de ese amplísi-

experiencia completamente actualizada y organizada

que sea reiterativa, todo eso quiere decir que la obra

realidad, lo plantea el propio texto de Rilke. En la nece-

mo y demandante estado de alerta del que habla Edgar

de estos elementos. Organizada como sólo un poema

está al servicio de oigo. Cuando ese algo está petrifica-

sidad todo es interno y misterioso, pareciera que para

Bayley. Si tratara de responder a la pregunta que me hice

puede hacerlo; es decir, bajo condiciones muy distintas

do -bien sujeto-, cuando ha perdido sus aristas, sus

recompensarte, cuando surge y busca una cristalización,

unas líneas arriba, ¿en qué momento ... ?, diría que en el

a las que dan forma a las ideas, las sensaciones o las

contradicciones, lo obra que parecía sustentarlo sólo nos

su realidad es inobjetable. Construir una vida alrededor

momento en que sentí la necesidad real de escribir, apare-

palabras mismas.

reserva, como diría Boudrillard, el espectáculo de su

de esto, como indica Rilke, ya lo dije, es otra cosa, algo

jada, y quizá esto sea más relevante, con un grado de

que sin duda vale la pena, pero es otra cosa porque la

conciencia sobre el mundo en que me tocó escribir.

necesidad de escribir, por lo menos en mi caso y más

Atender las necesidades expresivas es un proceso de

allá de mi deseo consciente, no es una condición esta-

depuración que, así como revela paisajes interiores in-

ble. Mantenerse en forma, estar atentos, implica un acto

sospechados, puede poner en crisis los afectos y ape-

de voluntad encaminado a equilibrar el profundo des-

gos más arraigados. Esta necesidad no se detiene ante

asosiego que produce la falta de asideros, la imposibili-

ninguna expectativa. Durante algún tiempo quise dedi-

dad de plantarse sobre un terreno firme al momento de

carme a la música, lo quise en realidad, con mucha

escribir por necesidad.

fuerza. Desde joven había tocado algo de guitarra y

38

Cuando señalo que no he sentido la inclinación por

propia desaparición y, a veces, ni siquiera eso. Obvia-

escribir bajo el influjo de una idea o un estilo predetermi-

mente, hay formas de lidiar con un estilo que me pare-

39

�cen más activas: todas se relacionan con nuestra capa-

nada seguro. Hay un poema de William Stanley Merwin

hasta cierto punto, se trasmuta, se transfiere a sus posibli-

cidad para cuestionarlo, para no darle tregua alguna.

en donde habla de su encuentro con John Berryman, allí

Si la puerta estrecha, la única, es la vida individual y

nos dice:

lidades.
Hay una parte del proceso de corrección en la que

Cuando Baudelaire reflexiona sobre los posibles alcan-

ésta tiene la inclinación natural de expresarse a través

¿Qué diferencias encuentras entre el poema en prosa y
el poema en verso?

muchos de los problemas creativos ya están resueltos.

ces de lo que él llama "el milagro de una prosa poética"

de la construcción de una personalidad (cuya vertiente

apenas había comenzado yo a leer

Ésta se caracterizaría por la participación de las destre-

(algo que descubrió en el

estética sería el estilo), no debemos olvidar que este im-

cuando le pregunté cómo podía estar seguro

zas adquiridas y su carácter podría aspirar a cierta ob-

Bertrand y que de manera revolucionaria puso en prácti-

pulso tiene que ver con un movimiento interior que corre

de que lo que uno escribe es realmente

jetividad. Pero hay otrti parte que es una búsqueda de

ca en

a contrapelo: la experiencia más inapresable y honda

bueno y me contestó que era imposible saberlo

forma que colabora a esclarecer zonas oscuras, a desa-

completo sobre esta clase de poema: "musical, sin ritmo

de estar conscientes de nuestra soledad, nuestras limita-

Le spleen de París),

Gaspard de la nuit de Aloysius
consigue trazar el mapa más

rrollar estados embrionarios de la intuición. Esta correc-

y sin rima, bastante dócil y bastante quebrada para

ciones y contradicciones, nuestra miseria y riqueza, nues-

es imposible nunca puedes estar seguro

ción es esencialmente creativa. Muchas veces, apenas

adaptarse a los movimientos líricos del alma, a las ondu-

tra mayor o menor capacidad de reconciliarnos con la

te vas a morir sin saberlo de cierto

se cuenta con un trazo, con una imagen o un contorno,

laciones del ensueño, a los sobresaltos de la conciencia

incertidumbre y, por supuesto, con el otro que, supone-

si algo de lo que escribiste valía la pena

con un determinado patrón rítmico o emocional. Son

[ ... ] Nace sobre todo de la frecuentación de las ciuda-

mos -por eso lo llamamos semejante-, comparte esta

y si tienes que estar seguro mejor no escribas

partículas vivas imbuidas de energía, quisiéramos con-

des enormes, del entrecruzamiento de sus relaciones in-

misma -dolorosa- condición.

servarlas, pero para que eso sea posible hay que situar-

numerables". Un poco más adelante, Baudelaire advier-

El estilo quizá sea el medio privilegiado, si no es que

Si supiéramos que el poema que estamos escribien-

las en un medio de cultivo adecuado. Ese medio es un

te, sin dar más explicaciones, que se ha salido del mo-

idóneo, para reflejar la intransferibilidad de la experien-

do es bueno -para lo cual es necesario saber mucho

poema construido, corregido, modelado para servir de

delo, un "accidente del que cualquier otro que no fuera

cia individual; sin embargo, no se puede perder de vista

más de lo que se requiere para escribir un poema-,

soporte a otra cosa que no puede ser corregida, pero

yo se enorgullecería" . Con esta anotación, nos queda

que los estilos también son parte de la tiranía del sujeto

con toda seguridad sabríamos en dónde termina, cómo

que clama por una forma, movimiento palpable, por una

claro que Baudelaire había revelado una forma que se-

que, a como dé lugar, desea ser y hacerse, ocuparse,

y por qué sucede de esa manera y no de otra. A veces

transformación.

ría determinante para la poesía moderna y sus nacientes

llenarse, imponer, fijar el argumento de ese "maldito yo"

el poema tiene suficiente realidad como para indicarnos

del que habla Cioran y que, a mi parecer, dista mucho

que ya está listo.

del sujeto de la poesía.

necesidades.
En muchos terrenos de la práctica literaria actual sería más difícil demarcar las diferencias entre la prosa, el

¿El proceso de corrección es el mismo para todos los
textos?

zonas de intercambio entre unos y otros. El verso libre, el

Creo que hay muchos procesos de corrección y que la

flujo conversacional, la simultaneidad y la escritura más

Es difícil, porque un poema nunca está terminado. El

mayoría de ellos son parte del proceso creativo; por lo

allá de los géneros de la que habla Roland Barthes son

poema se acaba, se completa más allá del poema, y

tanto, cada texto es producto de su particular forma de

producto de este entrecruzamiento.

¿De qué depende que consideres que un poema está
terminado?

poema en prosa y el poema en verso que establecer las

eso no depende del poeta. Lo que sí es responsabilidad

irse construyendo. Me gustaría hablar de algún poema

Por encima de su plasticidad, el poema en prosa se

del artista es darle un "acabado", poner en juego un

escrito de una sola tirada y que no hubiera pasado ja·

nos propone precisamente como eso, un poema. Se tra-

conjunto de destrezas que te dicen, en medio de mil

más por ningún tipo de corrección; esto sólo me ha ocu-

ta, sin embargo, de un poema en el que -sin haber un

interrogantes, "ya quedó", "ya no puedo agregarle ni

rrido con algunos textos muy breves, con otros de cierta

rechazo frontal hacia el uso de los pies rítmicos ni de las

quitar nada". Tienes que creer al instinto y a lo que te

extensión que hasta la fecha me parecen impenetrables

figuras retóricas provenientes del poema en verso- ex-

dicen otros poemas. Hay un momento en que sabes que

y con algún fragmento, sobre todo de marcado carácter

perimentamos un sentido del ritmo más replegado, un

ya no puedes hacer nada más y que, independiente-

rítmico; de la misma manera, me gustaría pensar que los

ritmo que se amolda a la cosa, a la emoción, a la sin-

. mente de que sientas o no alguna satisfacción, el texto

textos de esta naturaleza tienen algo que los hace supe-

taxis o al pensamiento. Esta capacidad le ha permitido

como tal se ha fijado . Es en ese estado donde el poe-

riores a los que he corregido durante meses, pero no es

desarrollar muchas modalidades: desde la saga espiri-

ma te empieza a decir algo que no sabías durante el

así. Así que, en realidad, podría considerar que mi for-

tual de Rimbaud hasta los "poemas objeto" de Ponge y

proceso; cuando el poema alcanza este grado de in-

ma de escribir es una con mi forma de corregir. Miguel

Thoreau; desde la sátira deslumbrante del primer Giran-

dependencia quizás ya está listo para seguir su cami-

Ángel decía "aprende a modelar antes de dar por termi-

do hasta las modulaciones existenciales de "Trabajos del

no. "Acabar" un poema también es renovar la posibi-

nadas las cosas".

poeta", de Octavio Paz.

lidad de seguir, de "vaciar la taza", como dice el afo-

Para poder. corregir debería existir un modelo, pero

En mi propio trabajo -en un poema en prosa llama-

este modelo, el ideal artístico de todas las sociedades

do "Al margen indomable" -

Dylan Thomas se ha preguntado, ¿cómo es que algo

tradicionales, no existe para el artista de nuestro tiempo.

posibilidades, lo he sentido de manera "natural" porque

que no tiene un principio puede terminar de alguna ma-

De modo que una obra tiene que apuntalarse sobre sí

creo que ésta es su mayor virtud: se adapta, se acomo-

nera? No se pueden tener muchas certezas al momento

misma, corregirse sobre sí misma. Eso es lo que indican

da, es

de escribir un poema, esto vale también para las formas

las obras actuales que más podrían acercarse a un mo-

de terminarlo o darle un cierto acabado porque las ori-

delo.

rismo zen.

una

he sentido el influjo de sus

forma cálida y abierta:

luego, para convencerme, por encima de mí mismo, por

llas del poema están en muchas partes. Terminar un poe-

Braque decía que "la técnica corrige la emoción".

mí mismo una larga metáfora personal y natural; un espa-

ma se relaciona con la manera de empezarlo, no hay

Entiendo que la emoción sólo madura en la forma y,

cioso escenario, cualquiera: cicloramas; ciudad o playa,

40

41

�destellos acoso; bosques rosados de coral y de carne; imá-

Es necesario matizar qué entendemos por una "arcaica

genes rotos; mapas; itinerarios; portulanos; areno flojo y el

comunión" con la naturaleza. Creo que a lo l~rgo del

perfil insensato de una historia, insistente en la formo que

tiempo el ser humano ha tenido muchas actitudes fren-

desdoro: el poema en prosa.

te a la naturaleza: terror, sumisión, veneración; ouriosidad, odio, agresión, la necesidad de medir. fu~rzas,

Una "forma que desdora" porque más que buscar el
deslumbramiento, la fijeza, busca los cauces.
Por su parte, el verso contemporáneo -aunque sería

el impulso de dominio, rr;raléslfü, ·rechazó, condena-

neo manifieste tanta preocupación por la naturaleza hu-

bra se ha convertido en un surtidero que me permite, a l

mana, aunque no quiera, nos habla de lo mismo.

regenerarse, tomar otras decisiones. Sé que utilizo algu·

Gary Snyder tiene un poema que se llama "Lo que

nas formas de composición que podrían parecer "expe-

debes saber para ser poeta"; allí nos hace un recuento:

rimentales", pero yo no las veo así porque son producto

"todo lo que puedas sobre animales y personas. / todos

de una experiencia interna y no de un experimento pro-

los nombres de árboles y flores y hierbas. / nombres de

gramado o controlado. Son el resultado -y a veces la

ción, compenetración, amor, respeto, compasión, diá-

estrellas y los movimieñíos de los planetas/ y la luna. /

bitácora- de mi aproximación a los datos sensibles de

logo.

/ tus propios seis sentidos, con una mente observadora

una experiencia que no puede alcanzarse de otro modo

y elegante. / / por lo menos un tipo de magia tradicio-

que en el texto.

impensable sin sus relaciones con la prosa y el poema

Para el hombre contemporáneo todas estas actitudes,

en prosa- tiene una gran autonomía. Al tiempo que

aunque algunas sean muy recientes, son parte de la "co-

nal: / adivinación astrología,

Mallarmé concluye su audaz aventura poética y perso-

munión arcaica", y en todas ellas hay una pesada car-

taro!; //sueños. / los demonios ilusorios y los resplan·

nal, inicia la aventura del verso contemporáneo; al cues-

ga cultural y una provisión. simbólica abrumadora. "La

decientes dioses ilusorios; [ ... ] &amp; entonces amar lo huma-

¿Cómo se ha modificado tu visión de lo poesía con el
poso de los años?

tionar los fundamentos de la poesía de su tiempo, cam-

naturaleza" es, en estos términos, una invención del ser

no". ¿De qué nos está hablando? Creo que de un com·

Todo lo que he pensado de la poesía es verdadero y

bió el tiempo de su poesía porque la hizo acontenecer

humano que se siente y se· manifiesta "distinto" de ella.

piejo tejido que la poesía es capaz de imbricar, un teji·

falso al mismo tiempo. Verdadero en tanto que entraña

en un espacio nuevo. Este espacio es el que ha permiti-

No hay otra forma de romper ese cerco sin un profundo

do en que la naturaleza, su interioridad y exterioridad,

una experiencia real, un acorde con el mundo; falso en

do el aislamiento de la imagen, la visualización material

cuestionamiento de lo que nos llevó a construirlo. Esa

no difiere de la naturaleza humana .

la medida en que esta verdad está indisolublemente li-

de la palabra, el descrédito de la representación. Este

meditación, al calar sobre la naturaleza humana, nos

Si no somos cuidadosos al abordar un tema como

gada a sus contextos y muchos de ellos son vestigios

espacio inquietante, vacío, abismal, donde la palabra

puede decir algo-sobre la naturaleza del mundo del que,

éste, podemos llegar a estereotipos abominables; sin

inabordables. Verdadero y falso porque lo estoy pensan·

es más real e irreal que nunca, es el que ha demudado

en realidad, no estamos separados. El contacto con la

embargo, no podemos eludirlo. Me vienen a la mente

los versos (a los que con más frecuencia se les llama

naturaleza no se da en-~~ día de campo. Todas nuestras

unos versos de Mayakovsky que dicen: "lo que hoy deja-

do con mis propios pensamientos.
Lo importante es darse cuenta de que hay poemas

"líneas"). A partir de ahí las nuevas formas de construc-

relaciones son irüerdep~·ndientes, están marcadas por la

mos a medio amar / lo recobraremos / en las inconta-

que reflejan la poesía -por eso son poemas- y que los

ción han dado una fisonomía heteróclita al paisaje de la

actitud y mediadas por algún signo. Hay que buscar la

bles noches de estrellas". ¿Qué es eso que está por recu-

hay para todos los gustos y necesidades. Yo mismo he

poesía. El verso contemporáneo se ha vuelto depositario

manera de tener un mayor grado de conciencia al res-

perarse? Yo creo que el sentido profundo de pertenencia

pasado por una inmensa gama de gustos y no pocas

de un sentido primigenio del ritmo que se pone por enci-

pecto. Argunas sociedades tradicionales lo tuvieron y nos

y el sentido de comunidad. No es necesario que nos

veces he descubierto emociones completamete nuevas,

ma de los códigos clásicos y que busca restituir sus evo-

han dejado sus testimonios fragmentarios; muchos de ellos

pongamos frente a un hermoso paisaje; claro que no

casi ajenas pero verdaderas, al contacto con poemas

caciones más elementales. También ha rehuido la pre-

nos resultan incomprensibles, ya que estamos inmersos

estorba, pero todo está más cerca: la presencia soterra·

que bajo una determinada concepción estética o por

ceptiva de lo "poético" en su afán de abarcar y construir

en un mundo que nos plantea una forma distinta de esta-

da de la infancia, la lengua, la relación con los muertos,

efecto de su inevitable ficción podrían parecerme leja-

una realidad más amplia. La revisión formal que se llevó

blecer nuestras relaciones. Una forma que también nos

con el prójimo y con los propios signos vitales, con el

nos. Esto obliga a intentar nuevos enfoques, cambios en

a cabo durante el siglo ~ produjo toda clase de obras

parece impenetrable, y por eso le damos la espalda,

cuerpo. Todo está en el paraíso perdido de la mente.

e incluso permirtió que algunas formas tradicionales so-

como si hubiera otro lugar a dónde volver la mirada.

los puntos de mira.
La transparencia, tan ponderada y ejercida por Valéry, no descalifica la vívida opacidad de Gonzalo Rojas;

Cadenas, pero no la aniquilan. La musicalidad y el liris-

brevivieran en un contexto completamente distinto. La

Holderlin reconoció en los signos de su tiempo una

vocación crítica de este proceso, así como las propias

dramática e irreversible pérdida de la conciencia, una

el libro de los cambios,

el

demandas y expresiones de las obras creativas, consi-

reducción de la visión del mundo que en gran medida lo

guieron una perspectiva del pasado en la que se reubi-

abismó en la locura. Como una reacción al descubri-

En tu libro Al margen indomable se encuentra una in/en·
ción de experimentar con la palabra y sus significaciones; de ser así, ¿qué resultados arro¡ó para ti esta bús·
quedo?

caban los cimientos de una tradición redescubierta y viva:

miento de estos síntomas, uno de los anhelos más signi·

Más que experimentar con las palabras, he atendido al

Góngora, Blake, Ronsard. La necesidad de fundar el

ficativos y legítimos del romanticismo fue el de buscar

hecho concreto de la proximidad física o semántica que

mo desbordado de García Larca no restarían agudeza

verso contemporáneo llegó más lejos, a los mundos has-

una reconciliación con las fuerzas naturales. Los poetas

éstas tienen. Es algo que me ha permitido establecer

y sabiduría a los poemas narrativos de Enzensberger. El

ta entonces "excéntricos" del llamado arte primitivo o

que asumieron esta causa se convirtieron en los héroes

relaciones que amplían la visión de un determinado fe-

"deseando nada" de San Juan de la Cruz puede resonar

aborigen.

de una búsqueda que daría como resultado, por decirlo

nómeno. Pero es algo que está allí, no pretendo inventar

sin distorsiones en la poesía comprometida de Juan Gel·

Mientras el poema en prosa se ha vuelto más preci-

brevemente, el encuentro con estas fuerzas dentro de sí

neologismos -aunque alguna vez han aparecido- , sino

man. Louis Simpson dice de la poesía norteamericana

so, con una forma y un propósito más o menos defini-

mismos. La aportación del romanticismo en este ensan-

tan sólo establecer una relación más profunda con el

que "Sea lo que sea, ha de tener / Estómago para dige-

dos, el verso pareciera desplazarse hacia una misterio-

chamiento de la conciencia, como le llama Robert Bly,

lenguaje, una relación que a veces no nos propone la

rir / Hule, carbón, uranio, lunas, poemas. / / Como el

sa ambigüedad y a

la

constante proliferación de bús-

quedas formales.

La naturaleza y la pertenencia del hombre a ésta son
elementos que resaltan en algunos de tus poemas, ¿crees
que la escritura nos devuelve esta arcaica comunión con
la naturaleza?

42

la prolija imaginación constructiva de Lezama o los candelabros sintagmáticos de Haroldo de Campos se oponen a la sobriedad existencial de, por ejemplo, Rafael

ha sido enorme y su marca llega hasta nuestros días. El

sintaxis. No me gusta pasar por las palabras extrayendo

tiburón, lleva adentro un zapato. / Tiene que nadar mi·

arte, la escritura, creo que pueden contribuir en la medi·

de ellas su valor de uso corriente; ahí donde siento la

llas a través del desierto / Dando gritos que son casi

da en que el problema est~ en la conciencia. El hecho

presencia de una palabra clave, por llamarla de algún

humanos". Todo verdadero poema está sometido a las

de que la naturaleza y sus procedimietos hayan sido el

modo, aunque sea un vocablo de uso común, me deten·

turbulencias y contradicciones de su propia tradición y,

modelo para casi todo el arte que conocemos nos habla

go y pienso en sus ramificaciones y en su origen, me voy

a pesar de ello, es capaz de generar una poética pro-

de esta posibilidad; el hecho de que el arte contemporá-

a los diccionarios -etimológicos, ideológicos, de uso,

pia, es decir, una visión simultánea del mundo y de las

de símbolos, etc. - y tengo la sensación de que la pala-

funciones o el poder de la palabra. De modo que la

43

�car de poético, han vaciado en ellos un catálogo de

es poesía en estado amorfo; el poema es creación, poe-

Gastan Bachelard afirma que "la función de la poe-

vivencias, sentimientos, deseos, necesidades cuya au·

sía erguida. Sólo en el poema la poesía se aísla y revela

sía es transformarnos", y Tarkovski nos dice que "la poe-

tenticidad me sería muy difícil poner a prueba. Podría

plenamente". En el tránsito de lo poético al poema nos

sía tiene como única razón de ser el conmovernos". Pero

gustaría tomar en cuenta. Creo que todo mundo tiene

decir que -simplificando- toda esa gente sabe, de

enfrentamos al misterio múltiple de la forma. Múltiple

la transformación de la que aquí se habla, ¿hacia dón-

alguna idea sobre la poesía. Hay poesía en el mundo;

alguna manera, qué puede motivar el contacto con la

porque desde la forma se irradia, se señala y significa lo

de se realiza, de qué nuevo sentido debe proveernos?

"hay poesía -afirma Octavio Paz- sin poemas; paisa-

poesía, cuál es su "utilidad" en un momento de apremio,

poético. No es sólo cuestión de conocer las formas o de

La conmoción que nos produce la poesía, ¿es cualquier

jes, personas y hechos suelen ser poéticos: son poesía

soledad, exaltación, etc., porque en esta percepción

convivir con ellas, hay algo más. En el poema nada

tipo de conmoción?

sin ser poemas". Repito, todo mundo tiene alguna idea o

poética, se intente o no la escritura, hay un traslado, un

puede darse por hecho salvo lo que ahí sucede. Si tuvie-

experiencia al respecto; la mayoría de los textos que

movimiento, un intercambio que nos desahoga. Lo que

ra que explicar cómo ha cambiado mi visión de la poe-

llegan a los concursos literarios, por ejemplo, así lo refle-

muchas veces no está al alcance es el poema. En el

sía, estaría relacionado con mi mayor o menor compren·

los hay de dos tipos, los que nos llevan de un lugar a

sión de ese misterio.

otro y aquéllos como la telefonía, el telégrafo, que, al

apreciación que se pueda tener de la poesía será siempre sucedánea de esta condición.
Hay, sin embargo, otras consideraciones que me

jan. Sus autores, con un gesto que me atrevería a califi-

mismo texto citado, Octavio Paz concluye: "Lo poético

los llamados medios de comunicación

Hay otra aproximación que se relaciona más con la

crear la ilusión de un traslado, en realidad son genera-

resonancia que ciertos poemas tienen en uno, con los

dores de "fantasmagorías" . ¿Qué podría entonces sal·

efectos que generan. Cuando, por ejemplo, la resonan·

var a la poesía y a las artes en general de no ser un

cía que Vallejo me produce es infinitamente más rica y

medio generador de fantasmagorías, de no estar emu·

profunda que la que reconozco en Garcilaso, más que

lando a las fábricas ilusorias de los

mass media?

atender a ningún juicio crítico debidamente sustentado,

Creo que ante estas preguntas, la labor del artista en

percibo una inclinación, una empatía, una proximidad

nuestro tiempo, lejos de indagar los caminos de la fan-

de carácter personal. Desde esta perspectiva -que me

tasmagoría, deberá ahondar en las formas que desen·

importa mucho-, podría aventurarse un acercamiento,

mascaren los procesos subyacentes al estado actual de

un conocimiento de los propios intereses brindado por

las cosas.
José Ángel Valente ha escrito en

los poemas. Podría decir entonces que, por plantear un
caso, hay algo en

44

Pensemos en lo que planteaba Kafka en una de sus

Cartas a Milena:

Residencia en la tierra,

de Pablo

tribu que

Las palabras de la

"el fin de la etapa de las plataformas sociales

Neruda, que me atrae poderosamente; algo que en su

[ ... ] ha encontrado su manifestación literaria en formas

famoso texto sobre "la poesía sin pureza" se nos mani·

exasperadas de expresión de la subjetividad, de lo pa-

fiesta con toda claridad: "De ellos [de los objetos toca·

tológico, del absurdo[ ... ] en la sustitución de un univer-

dos] se desprende el contacto del hombre y de la tierra

so de seres próximos o prójimos por un universo de indi·

como una lección para el torturado poeta lírico. [ ... ] La

viduos adyacentes o contiguos clausurados en su expe-

confusa impureza de los seres humanos se percibe en

riencia personal y en la mitificación, por último, de la

ellos, la agrupación, uso y desuso de los materiales [ ... ]

incomunicabilidad de esa experiencia"; ¿se puede tras-

la constancia de una atmósfera humana inundando las

pasar esta barrera? Creo que éste es uno de los retos del

cosas desde lo interno y lo externo". Esta es una mirada
que, por inclinación y empatía, he deseado naturalizar

poeta contemporáneo.
La poesía puede contribuir a dotar de aquello que

en mi trabajo.
Y ya que he decidido pisar sobre un terreno tan res·

toria". No la historio vista desde la perspectiva protagó-

Walter Benjamín llamaba una "visión patética de la his-

baloso, me atrevo a externar en estos párrafos finales

nica o incuestionable, sino la historia intrahumana cuyas

una reflexión que se deriva de estas inclinaciones, pero

experiencias en verdad nos conmuevan hacia una con·

que, al mismo tiempo, quisiera reflejar una preocupa-

dición más compasiva y solidaria: el dolor es el dolor de

ción que en los últimos tiempos ha marcado, también, mi

siempre, hay que ahondar en él; la pobreza -en todos

visión de la poesía.

los sentidos- es el gran tema de nuestro tiempo.

45

�UN EVANGELIO MODERNO:
LA BALLENA BLANCA, EL CAPITAN AHAB
Y LA INSPIRACIÓN NARRATIVA
/

José María Espinosa

Se

ha dicho muchas veces que la narrativa, y en espe-

que es indiscutible que se trata de la más inspirada, la

cial la novela, sustituyó en la modernidad a los libros

que responde a una triple condición de excepción. Y

sagrados, despojando a la fabulación de su contenido

Moby Dick

tiene esa condición también. No se trata,

religioso. Ese concepto de modernidad es bastante am-

por lo tanto, de situarla en una historia literaria de la que

.•plio, de hecho desde el renacimiento, en donde se

se escapa y resulta ajena, excede su marco e incluso

empieza a dejar atrás un sustrato religioso en la obra

acaba negando su contenido, precisamente porque se

de arte, incluido el texto literario. Desde luego, el

trata de un libro que intuyó lo sagrado desde la ausen-

Oui¡ote

es la novela que marca el parteaguas, ese

cia de sustrato religioso, en cuya historia aparece algo

libro antisagrado que funda mucho de nuestra con-

incomprensible, dicho sin que pierda su condición de

cepción del mundo contemporáneo, incluso de aque-

indecible, o -para usar un concepto precisamente

llos que no lo han leído. Pero si el

Oui¡ote es

un libro

iconoclasta que erige como icono esa misma icono-

venido de la teoría religiosa aplicada a la estética-

numinoso.

clastia, en él hay todavía un aliento de esa inspira-

Empezaré por un breve recuento cronológico: Mel-

ción milagrosa, más divina que humana, que marca

ville nace en 1819, el mismo año que nace Whitman. Es

su condición única. Y es por esto, por la excepciona-

tentador comparar la obra de uno y otro, y en especial

lidad, que quiero hablar de

blanca,

Moby Dick

o

la ballena

Ho¡as de hierba con Moby Dick,

sobre todo por su con-

dición liberadora-fundadora de una nación en el terreno

de Herman Melville.

Por definición toda obra de arte es única e irrepeti-

literario, pero me parece que hay que resistirlo, pues

ble, su posibilidad de clonación o repetición sólo se

fundan de manera distinta. Me parece en cambio más

puede dar en la forma y no en el sentido. Así, tanto las

importante retener el lugar de nacimiento: Nueva York,

grandes cumbres literarias como las pequeñas obras

la ciudad que estaba predestinada a ser la gran urbe de

maestras son únicas, pero creo que estaríamos de acuer-

los siguientes siglos, y en cuyas calles seguramente ya

do en que entendemos de manera distinta

única cuando

Ou;¡ote que cuando se aplica

a la obra de

La ciudad migrante por excelencia, la fundada por

Pérez Galdós; y no se trata de jerarquías literarias, sino

aquellos que han abandonado su país como una prome-

de manifestación de la inspiración al interior de lo único.

sa de futuro más que como una nostálgica voluntad de

Hay pues grandes novelas, por ejemplo

recrear su patria abandonada, lugar pues de zozobra,

novelas muy inspiradas,

La regenta; hay
por ejemplo Cien años desole-

una ciudad como un mar. La Nueva York de Melville no

se refiere al

dad;

y hay novelas tocadas por la gracia de la excep-

ción, por ejemplo

Pedro Páramo.

se intuía ese destino.

tendría nada que ver con

la de Edith Wharton cincuenta

años después, ni con la de Henry James, que la llamó un

En el terreno de la literatura anglosajona hay,_ según

enjambre, pero tampoco con la celebrada por Whitman.

yo, tres ejemplos de esto último: El

Para él fue un lugar de sufrimiento, un nido de ratas, el

lourence Stern, la

Tristam Shandy de
mencionada Moby Dick y Ba¡o el vol-

espacio de la incomprensión. De todos modos, tal vez

de Malcom Lowry. Esta última es un buen ejemplo

no habría salido de ella para embarcarse si su padre no

cán,

de lo que digo. Nadie pensaría que es la mejor o más

hubiera quebrado y la familia no se hubiera visto sumida

importante novela inglesa del siglo 'ti., sin embargo creo

en la pobreza.

47

�1'
¡1

.,.

Nueva York se transformó en ventana al mar, ese mismo mar en el que Melville entrará veinte años después
de su nacimiento, cuando se embarca como marinero
en un navío mercante que se dirige a liverpool. El mar y
la marinería serán para él una segunda patria, a medias
imaginaria, pero tal vez más verdadera que la americana. Su vida sobre las olas lo llevará a distintas aventuras, y ya en 1842 ha desertado del barco en que viaja,
junto a otros marineros, y desembarca en las Islas Marquesas, convive con diversas tribus, entre ellas -nos
dirá él mismo- algunas caníbales, de las cuales escapa a Tahití; un año después - 1843- lo encontramos
en Honolulú, y en permanente movimiento, tocando diversos puertos, incluido el de Mazatlán. Y ya para 1844
decide dejar el mar y escribir sus aventuras. En 1846
aparecerá su primer libro, Typee, y al año siguiente
Omoo, ambos con considerable éxito de público.
Al igual que Cervantes con el Oui¡ote, Melville escribió mucho más que Moby Dick, y su obra literaria aledaña a sus libros centrales les habría ganado a ambos un
lugar muy importante en la literatura de su época, pero
-como dirían los manuales de retórica- sólo esos libros les otorgaron la inmortalidad. Curioso, pues se trata de dos libros que desembocan en la muerte. El mar
fue para el joven Melville una segunda patria, la más
querida y la más firme, en la que no era necesario echar
raíces. Esos marineros del siglo XIX tenían todavía un
eco de los marineros fenicios o de los portugueses y
españoles que descubrieron América. Las novelas que
produjo el mar, como las de Conrad un poco después,
tienen algo de crónica y algo de epopeya, son a la vez
La odisea y La eneida, las Cartas de relación y los testimonios de Lope de Aguirre; son una conquista que huye
de sí misma, que quiere negar su destino.
Un libro fundamental para entender la excepcionalidad de Moby Dick, por contraste, es la novela Chaqueta blanca, publicada en 1850, un año antes del libro
que hoy nos ocupa, y con la cual forma una especie de
díptico explicativo. Chaqueta blanca es una buena novela, pero es todo menos excepcional. Es probable que
Melville pusiera en ella sus ansias de cronista, su voluntad documental, su temperamento realista, precisamente
para liberarse de ellos y volcarse en el ejercicio libre de
lo imaginación en su persecución de la ballena blanca.
Hasta el color nos indica un nexo, sólo que el personaje del barco de guerra en el primer libro fabrica su
chaqueta como una necesidad más que como una manera de distinguirse, no va en busca de su destino. Sus
compañeros son marineros normales, con funciones pre-

48

cisas y deberes y obligaciones, así como vicios y deseos. Y sobre todo es un viaje de ida y regreso, no como
el del Pequod. Es un libro laico, mientras que Moby Dick
será un libro agnóstico. Su signo es diferente.
Antes de dejar atrás Chaqueta blanca vale la pena
señalar que todas las facultades de Melville como escritor ya están ahí: un gran poder descriptivo, capacidad
de conjugar la mirada global con el detalle, voluntad
exhaustiva en sus descripciones, sentido del humor, inventiva anecdótica. Uno piensa que la relación entre
ambos libros es como la de un ensayo o una puesta en
escena provisional, como ocurrió con el)ean Santeuil de
Proust en relación con En busca del tiempo perdido. Y su
lectura, que vale la pena por sí misma, también ayuda a
entender mejor Moby Dick. ·
Quince años después de la publicación de Moby
Dick, y habiendo publicado más de diez libros, sufriendo siempre serios problemas económicos que la aparición de sus cuentos y novelas, con poco éxito de público, no logran mitigar, Melville es nombrado inspector de
aduanas del puerto de Nuevo York con un sueldo de
cuatro dólares diarios, trabajo que desempeñaría durante los próximos veinte años. Nunca volvería a tener el
éxito de sus primeros libros. Pero Melville tuvo algo que
lo consoló. Algo que frente a los problemas familiares
que vivió parece fútil, pero que para él era esencial: el
reconocimiento de Hawthorne, el más reconocido e importante escritor de su tiempo y a quien Melville admiraba mucho.
Howthorne fue, además de un gran escritor, un gran
lector, y ciertos juicios que nos han llegado sobre Melville lo traslucen claramente. Por ejemplo: "No puede creer,
ni se siente cómodo en su incredulidad; y es demasiado
honrado y valeroso para no tratar de hacer lo uno o lo
otro. Si fuese un hombre religioso, sería uno de los más
verdaderamente religiosos y reverentes". Sin duda es una
muestra de su genio el descubrir en el colega ese sustrato de religiosidad arreligiosa que mencioné antes. El propio Melville era consciente: "¿De qué sirve elaborar lo
que, en su esencia misma, es tan efímero como un libro
moderno? Aunque yo escribiera los Evangelios de este
siglo, moriría en el arroyo". ¿Los Evangelios de este siglo? No deja de ser curiosa la claridad con que veía lo

familiares pagaban por publicar en algún diario o revista. Pero todo eso ahora nos importa poco, un siglo y
medio después de su publicación sabemos que Moby
Dick es lo novela más importante del siglo XIX americano, casi ese "Evangelio" moderno que él mencionaba, y
que es mucho más que eso, un libro que no hemos acabado de leer, que tal vez aún ni siquiera hemos empezado a hacerlo.
Una diferencia importante entre los libros que había
publicado antes y Moby Dick es la relación con su propia vida. Todos los críticos, estudiosos y biógrafos están
de acuerdo en que los años de correrías por los mares
del sur dieron a Melville material suficiente para textos
como Chaqueta blanca, Taipi, Las islas encantadas y
Ornee, pero el cambio en Moby Dick es abismal. Hay,
en efecto, un traslado de información de sus textos-crónica a este libro, pero el conocimiento del oficio ballenero
es en su caso sobre todo leído, y la anécdota misma se
distancia desde el principio de un contenido autobiográfico para adquirir uno plenamente imaginario. El barco
- el Pequod- es un mundo cerrado de una manera
más pronunciada que los navíos de otras novelas, su
tripulación es una síntesis del mundo a mitad del siglo
XIX, y es fácil homologarlo con barcos venidos de la
tradición fabuladora anterior, el barco de los muertos, el
de los locos, el de Ulises o el de Eneas, como se dijo
antes.
Desde el principio se trato de un descenso a los infiernos, pero no se tendrá guía ni será una gradación

conceptual histórico del pasado: se trata de un presente
que se desploma llevado por la voluntad de venganza
de Ahab, o la que los otros tripulantes se someten como
notas al margen de ese destino, nunca como verdadera
resistencia; y el sobreviviente, Ismael, adquirirá también
rasgos míticos precisamente por esa supervivencia que lo
hace el escriba, se salva para poder relatar lo ocurrido.
De hecho, se podría pensar que la suma de la tripulación es un catálogo de razas y creencias, una síntesis
de un mundo que se hunde como tal, de una diversidad
imposible y de un olor a muerte constante. A lo largo del
viaje, los pocos momentos en que alguno de los balleneros opone el discurso del sentido común a la furia del
capitán, lo hace para permitir a éste reafirmar sus razones, sus imperativas aunque enloquecidas razones. No sólo
Ahob está loco, como el ingenioso hidalgo, sino que todos
los marineros son una diversificación de Sancho.
Ahab va en busca de una batalla perdida, no tiene
posibilidades de ganar, y en ese nivel la novela no es
una narrativa de aventuras; es más, una buena parte del
libro es en realidad preparación del encuentro final,
poniendo a cada personaje en el lugar específico que
requiere su sentido, manifestando su carácter, haciendo
que aparezca en determinada situación y con determinada información.
Se dice que la novela toma como punto de partida
un acontecimiento real. No importa, el libro es pura imaginación y su referente real (o realista) no hace sino subrayar su capacidad de fabulación. Como el Oui¡ote,

que había escrito.
En l 891 , su muerte prácticamente pasó desapercibida, los periódicos tardaron en dar cuenta de ella y
con el nombre equivocado. Su último libro publicado en
vida había sido The Confidence Man, en 1857. Había
continuado escribiendo, sobre todo poemas, que sus

49

�Moby Dick es un horizonte de significación, una manera
de ver el mundo. Los personajes no están marcados por
ningún tipo de heroísmo, su valentía es destino, su com·
portamiento no tiene otro sentido que otorgarles lugar en
esa narración, no hay bondad posterior, beneficio que
se pueda aprovechar, enseñanza para la posteridad. Si
Ismael sobrevive para relatar el libro no es para ilustrar
ninguna moraleja.
Entre las muchas interpretaciones posibles de ese
microcosmos del Pequod o de esa síntesis del mundo
está la de la dictadura, la del hombre que lleva a su
pueblo -en este caso a su tripulación- a la muerte,
que lo hace basado en su capacidad de contagiar entu·
siasmo en una causa perdida, de manipular en un sen·
tido más profundo que el ideológico. No hay una razón
política, económica o religiosa que haga que los mari·
neros lo sigan hasta el final, su obediencia es querida y
aceptada. En cierta forma, Moby Dick es una novela
anticipatoria de la saga sobre dictadores que en Améri·
ca tendrá una gran y brillante prole literaria y una no
menos abundante pero triste familia en la realidad. La
novela del dictador tendrá en el que gobierna un territorio más pequeño -el Pequod- y un pueblo más reduci·
do -su tripulación-, el más terrible y absoluto de sus
dictadores.
Ahab es tan absolutamente aterrador porque no obli·
ga -con torturas y violencia-, sino convence -con
entusiasmo-. Su persona es de una extraña fascina·
ción y se le cree, se tiene fe en él, a pesar de lo absurdo
que propone. Y es que todos son ecos o repeticiones a
escala de Ahab, todos son capitanes de su destino en
una sociedad totalmente individualista, es decir, una sociedad que no lo es, que no se estructura en nombre de
un presente, sino en nombre de un futuro ya conocido.
Ahab es un Moisés sin tablas de la ley y sin tierra prometida. Pero el mar de Ahab tiene una diferencia con el de
Colón -incluso si podemos asimilar a la ballena con un
"nuevo" continente-: que el objetivo del Pequod está
muy claro, mientras que el de la Santa María fue deter·
minado por el azar.
Ese mar, por lo tanto, es un descenso. Supongo que
existen cartas geográficas que marcan el recorrido real
descrito en la novela, pero la sensación del lector es que
siempre bajan, que siempre se alejan, que ningún retor·
no sea el del cabo de Hornos o el de Buena Esperanza,
'
implica un volver a subir, sino un alejarse más para estar
más cerca de su destino. Ulises, en su regreso de Troya,
sufre mil y una aventuras, pero su destino tiene nombre,
es Ítaca -su patria- y Penélope -su amor-. Homolo-

50

gar ambas, isla y esposa, con la ballena es más bien
difícil. La ballena es agresiva y estéril, se la ha confundido, en efecto, con una isla, pero es un espejismo; a la
vez su destino es su horizonte, dado que debemos suponer huye del Pequod y del encuentro con Ahab, pero no
huye porque tema perder en el encuentro, sino porque es
por definición nómada.
La variada tripulación del barco es, se ha dicho mu·
cho, una especie de muestrario de razas y comportamientos, pero hay que recordar que el escritor hace más
énfasis en estos últimos que en las determinantes de raza,
las que adquieren un elemento descriptivo creando una
atmósfera particular, como los primeros capítulos aún en
tierra , antes de embarcarse, cuando se traba la amistad
de Ismael y de Oueequeg, con sus costumbres paganas, su ídolo y sus tatuajes. Más que una determinante
colectiva -todos pertenecen a la raza humana-, los
cohesiona el oficio, ya que todos son notables marinos.
Los arponeros en particular parecen jinetes del Apoca·
lipsis, figuras de un santoral pagano, y las premoniciones y señales de la naturaleza permiten observar el pronunciamiento de ese descenso al infierno. No es casualidad (sino necesidad) que el único sobreviviente sea el
escriba, el futuro relator, el que desde el principio nos ha
referido la aventura vivida como su vida, dándole un
subrayado de realidad ("nadie me lo contó, yo lo viví").
Hay que señalar que, Orfeo o Narciso, Dante o Jonás,
el que regresa de la muerte es el artista, toda su creación es un documento legal, el acta de defunción.
Es importante señalar que el libro de Melville se escribe en un momento en que la caza de ballena vive su
época dorada, su máximo desarrollo, ya que pronto
vendrá a ser desplazada por nuevas tecnologías y por
la sustitución de algunos insumos que el animal propor·
donaba, como el esperma o aceite de ballena. Es nue·
vamente tangible su equivalencia con el Oui¡ote, novela de algo que termina y que se vuelve puerta para
el futuro.
Es sintomático, sin embargo, que después de escribir
Moby Dick y ante la pésima recepción por parte de los
críticos y lectores -hay quien la tildó de documento dí·
nico propio de un demente-, Melville escogiera la poesía como forma para seguir escribiendo; ésta le permitía
una concepción distinta del oficio, y más que una reac·
ción ante los duros juicios de sus detractores, me parece
un paso natural en su evolución, más allá de que nunca
pudo encontrar en el verso -que por cierto publicó sólo
en ediciones privadas- la misma altura que en la narro·
tiva. De lo que se trataba era de practicar un lenguaje o

una forma teóricamente más allá de las circunstancias
históricas o del contexto social.
A ciento cincuenta años de publicada la novela me
gustaría sin embargo proponer la siguiente hipótesis: no
sabemos aún como leerla. El gran renacimiento de Mel·
ville como escritor1• a finales de los años diez del siglo
'/.X, hizo desde luego resurgir Moby Dick como libro cen·
trol en la literatura del siglo XIX. Desde entonces muchas
son las lecturas que se han dado de la obra - una de
las más importantes es la que el poeta Charles Olson
realizó en los sesentas con el título de Llámenme Ismael;
también sugiero a quien quiera conocer el contexto literario de Melville la lectura del libro Una procesión (Cien
años de literatura norteamericana), de Alfred Kazan-,
incluidas las muchas adaptaciones para niños y adolescentes, en cómic y en dibujos animados, en cine y en
teatro, y que no han conseguido aún hacerla un texto
plenamente comprensible; su tiempo se tiene que cons·
truir en parte por acumulación, en parte por saltos cualitativos.
Por ejemplo, creo que hay dos maneras de leer Moby
Oick, y una no puede prescindir de la otra. La primera,
eso que señalaba César Aira como característica de una
novela clásica, lo que se realiza en la adolescencia, y
que se va sedimentando en la memoria con infinidad de
variantes provocadas por nuestro imaginario. Una segunda, la que se relee por fragmentos, aquello en la que
se busca la descripción de cómo se obtiene el aceite del
cetáceo o aquella otra en que Ahab pierde la última
oportunidad de volver atrás, abandonar la búsqueda,
seguir siendo humano, o ... Hay una infinidad de momentos para elegir porque, a la manera del Qui¡ote,
está hecha de una suma de momentos privilegiados. Pero
la combinación necesaria de estas dos lecturas indica
algo que no ocurre siempre: el conjunto es más que la
suma de sus partes, pero también cada porte es más
que sí misma.
Una tercera forma de leerla es como la lee el especialista, intentando entender la conexión tanto estructural
como simbólica de cada fragmento, el funcionamiento
narrativo en su manera de proyectar el mundo. Ya se
dijo que la novela es una excepción aún mayor en la
obra ya de por sí excepcional de Melville, y que su
proceso de "integración" al imaginario colectivo es
más lento en función de esa misma excepcionalidad.
Lo que está claro es que cuando una obra cualquiera
entra en esa dinámica de la excepción se pone en
posición de no ser leída, sino imaginada. Algo así

ocurre con el Oui¡ote y está a punto de ocurrir con

Moby Dick.
El siglo XIX fue un periodo de enorme fecundidad
para la narrativa norteamericana, y además fueron en
general propuestas extremas las de sus autores: bastaría
pensar en Poe, además del propio Melville, pero tam·
bién en Nathaniel Hawthorne, George Eliot, Mark
Twain, Henry James, así como en otros terrenos en
Whitman, Emily Dickinson y Ralf Waldo Emerson . Se
tiene incluso la tentación de decir que el conjunto riva·
liza con las narrativas inglesas, francesas o rusas del
mismo periodo.
Los sociólogos de la literatura lo han explicado asu·
miendo que se trataba de una prolongación de la litera·
tura inglesa, una frondosa rama del mismo árbol litera·
rio. Yo creo que hay que hacer lo contrario, establecer
las diferencias que hay entre una y otra para profundizar
en ellas. los Estados Unidos no sólo serán un espacio
diferente -un nuevo mundo-, sino que hablarán otra
lengua, una otredad subrayada por ser en un sentido
formal la misma. Algo similar le pasó al español, pero un
siglo después, en el XX.
Muchas veces se ha dicho, no sin cierto grado de
resentimiento, que el gran problema de los Estados Uni·
dos es su ausencia de pasado, su poca "antigüedad", y
que eso mismo vuelve la promesa de futuro que es su
presente poco disfrutable. Ese pasado ausente se refleja
en un libro que, como se mencionó antes de pasada,
tiene algo de texto sagrado pero laico, donde el sentido
religioso no está ausente, pero es ya imposible. Por eso,
en relación a Moby Dick es fácil pensar en el Pequod
como una metáfora, ese crisol de razas que forma una
patria y que, a manera de profecía, se ha ido subrayando cada vez más en el tiempo, con todos los conflictos
raciales y culturales posibles.
No obstante quisiera que también se pensara en
Moby Dick como una prolongación de la tradición, bas·
tante rica, de libros de piratas, o bien como una crónica
extrema de un conquistador que va en pos de un continente que le huye, la ballena blanca. Melville así sería
heredero de autores como Pizarra y Lope de Aguirre,
seres poseídos por la ira o bien por el abandono del
buen Dios. Es decir, leer un libro de aventuras y en tono
realista, aunque ambas cosas después de la lectura sean
desmentidas por el libro. Por otro lado es evidente que,
salvo el caso de Olson en Llámenme Ismael, no ha habi·
do un trabajo de lectura "delirante", prendida en la propia hoguera del texto.

51

�LA FILOSOFÍA AL ALCANCE

DE LOS CENTAUROS
Ciprian Volean
- - - - - - --

Traducción de Beatrice Marina e Ilinca Ilian

Los que hoy en día procuran defender la importancia de

miento riguroso paro la perfecta asunción de una nuevo

la filosofía parecen desde el mismo inicio destinados a

ideología. Desambientodos, los que se dejaron tocar por

la derrota. Ninguna de las antiguas virtudes que anima·

la acedia misantrópica, los solitarios o los pesimistas in·

bon a los amantes de la sabiduría parece dejarse citar

curables quedan fuera del progresista y glorioso paiso·

en apoyo de semejantes preocupaciones excéntricas. Los

je. El sufrimiento se vuelve irremediablemente obsceno 1,

ideales fueron desahuciados desde hace tiempo, las uto-

sus señas parecen pruebas ciertas de inhumanidad o al

pías resultaron cursis, la metafísica fue convencida de

menos de falta de modales. La nueva definición del hom·

que era absolutamente vetusta y de que había de tener

bre, mucho más compleja y en extremo barroca, si no

la decencia de morir. Aunque vivimos en la época de los

rayando llanamente en la obesidad, impone la introduc·

gigantismos, época en que nuestro catequismo está con·

ción de un importante párrafo suplementario. De ahora

tenido en el

Guiness Book,

época orgullosa de su acti·

en adelante, el hombre es un ser condenado a la felici·

a// that is big is beauti·

dad, el hombre es un mamífero eminentemente extático.

fu/, el pensamiemto sigue totalmente otro rumbo, asumien·

Si los cuerpos hay que amaestralos para llegar al éxto·

do el desmedro, la fragilidad, el fracaso. Nos convertí·

sis, paro sentir todos los matices de la voluptuosidad

mos poco a poco en un linaje de colosos cuyos cuerpos

prescritos por los nuevos

se encuentran cada vez más alejados del peso de la

no se nos menciona casi nado, tal vez porque se consi·

tierra; aprendimos a adquirir costumbres de estirpe motu·

dera que ya no necesitamos semejante hipótesis. Los

salénica, proyectando con voluptuosidad un futuro de

pocos herejes que siguen insistiendo en que se les hable

tud desafiante al proclamar que

docteurs es vie sobre el

espíritu

jubilados del universo, de latas cuidadosamente conser·

también de oigo más que del funcionamiento de marca

vados para la digestión tardía de un monstruo descono·

de los cuerpos son dejados en manos de unos gurús

cido, un monstruo, eso sí, perfectamente integrable den·

orientales de tercero clase, ellos mismos desimpresiona·

tro de los límites de la materia. Con todo eso, nuestra

dos por completo, que se propondrán calmarles los te-

aparente marcha triunfal parece un tanto descerebrada,

mores y anestesiarles el pensamiento destilando encan·

y los récords que superamos no son sino unos pálidos

!amientos sutiles.

esfuerzos para la colonización de la nada. La expon·

des kaden.

Mantra, yantra, /antro

o más bien

do-

sión continúa, a pesar de que hemos olvidado su desti·

El lugar de la fi losofía llega o ser, de forma inevito·

nación. Sonreímos victoriosos, aunque preferiríamos pro-

ble, uno marginal, reflejando el reflujo general del pen·

bablemente que nos dejaran plañir. Proclamamos la li-

samiento. El proceso mediante el cual este último fue

bertad, sintiéndonos como unos deplorables títeres, como

asimilado en su totalidad a la rozón parece haberle re-

unos fantoches cuyo titiritero ha desaparecido. En seme-

sultado fatal, pues, siendo identificado como un guardia

jante contexto, Peter Sloterdijk (2000: 202) qui~á no se

mundial o bien como un distribuidor universal de crédi·

equivoca demasiado cuando intento convencernos de

tos, la razón se ha convertido poco a poco en una facul-

que hoy la filosofía equivale o hacer grandes esfuerzos

tad conservadora de manera eminente: preocupado por

para no escribir sátira.
El fondo hedonista de nuestro civilización impone una
búsqueda frenética y obligatoria del placer, un entreno·

1

Poro un análisis sutil de este problema, véase Bruckner, 200 l .

53

�la buena gestión de los problemas corrientes, ya no puede tomar en serio los grandes temas de la filosofía. Todo
se convierte en un juego vigilado con atención, en un
exquisito partido de ajedrez, pero a pesar de la formidable capacidad de cálculo de los protagonistas, a pesar
de las brillantes innovaciones teóricas, a pesar de la
satisfacción que experimentan los especialistas al hacer
de mirones del partido, el sentido global no está jamás
puesto en discusión. Los alfiles, célebres símbolos de la
transgresión, o las "reinas", minúsculos compendios de
la frivolidad, se vuelven en este caso humildes instrumentos en manos de los que conducen el juego, incapaces
de ejercitar su función de análisis acerca de las reglas
que rigen el movimiento. Ya que su papel está perfectamente establecido de antemano, no hay lugar para el
desdoblamiento, para la asunción de la escisión. Las
figuras de un juego de ajedrez no conocen la esquizofrenia, a ellas no les tocan las angustias, no les parte el
alma la geometría caótica de los instintos. Su religión es
racional de modo estricto, y el culto del dios Cálculo es,
al parecer, republicano, y lo ha inventado, quizás, SaintJust2.
La perfección matemática de la razón puede crear la
ilusión del desalojamiento del azar, entusiasmando a los
hinchas de Laplace, convenciéndolos una vez más -bien
que, al parecer, ya no era necesario- de que el progreso
es nuestra magnífica certidumbre, el corcel árabe al que
tenemos el privilegio de cabalgar. Los accidentes del
recorrido no se han de tomar en cuenta, la muerte es
sólo un problema estadístico, el sueño es un territorio
para colonizar, al que llegará el turno de inmediato después de la expedición a Marte planeada en detalle.
Haciendo caso omiso de nuestros infinitos caprichos,
podemos enorgullecernos de que lo tenemos todo bajo
control, de que nada se nos escapa, de que ya superamos la enternecedora ingenuidad de los principios. La
minoría de edad está abandonada para siempre, hemos alcanzado la plena madurez del espíritu. De ahora
en adelante ya no podemos nacer niños, sino ceñudos y
barbudos, preparados desde el principio para nuestra
obra civilizadora, desdeñando los melodramáticos dispositivos de las épocas pasadas. Si para los chinos, así
como nos hace creer Henri Maspero ( 1990), no había
mayor felicidad que la de reencontrarse hasta en el propio más allá ejerciendo de funcionarios, para nosotros

este ideal ya está alcanzado. Somos los controladores
generales de nuestras emociones, seres serios y prácticos como si no hubiésemos salido del cuerpo de la mujer, sino de la cabeza perfectamente amueblada de una
imbatible teoría, seres preparados para abandonar deprisa la actual realidad y desembarcar en un más sutil
tercer mundo popperiano.
"Existe, según dicen, en Londres un club muy exclusivo que requiere a sus miembros, bajo amenaza de exclusión, que no empleen al hablar más que clisés. Cualquiera que intente subir el nivel de la conversación o
emita una idea más o menos interesante está excluido
de inmediato. Peligroso ejercicio que no pide menor
agudeza de espíritu que una defensa o una competición
oratoria" (Bruckner, 200 l : 65). El ejemplo propuesto por
Pascal Bruckner describe con perfección el funcionamiento
actual del campa filosófico, donde todas las energías
están concentradas para mantener la hegemonía de las
vulgatas del momento, rechazando con irritación cualquier intento de agrietar la impenetrabilidad del sistema.
La filosofía se vuelve un juego de sociedad, un bridge
conceptual cuyas reglas han de permanecer inmutables
para no atentar contra el confort anhelado por todos los
que siguen cautivados por la dinámica del partido. De
este modo, el mantenimiento del statu quo se vuelve el
principal fin perseguido por los miembros de las diferentes sociedades filosóficas, y todas las inteligencias disponibles se esmeran en refinar la imagen general, introduciendo matices infinitesimales o puliendo las posibles
asperezas de las teorías varias reagrupadas bajo el
paraguas del todo, garantizando de esta manera el triunfo
absoluto de la perogrullada 3 .
La principal arma de los partidarios de estas diligencias defensivas es un criticismo feroz, que intenta rebatir
desde el principio mismo las pretensiones de las teorías
adversas de estar en posesión de la verdad. Las primeras víctimas de semejante método son la intuición y la

imaginación, consideradas residuos idealistas, mecanismos útiles sólo para agilitar la insinuación del error, trucos afortunadamente fáciles de desarmar propios de una
subjetividad que está en busca de una máscara plausible. Asumiendo con entusiasmo el modelo considerado
infalible de las ciencias exactas, la filosofía se encuentra
constreñida a replegarse bojo el estandarte de una objetividad casi patológica, defendiéndose con histeria contra cualquier desviación de esta nueva vía real. Se ha
llegado de esta manera a algunos de los más ridículos
momentos de la historia del espíritu. Primero, la filosofía
de Nietzsche fue refutada por culpa de su carácter demasiado literario, par motivo del risueño menosprecio en
que tenía la trivial contabilidad conceptual de los pensadores académicos. Aunque su impacto hoy en día ya no
se puede sortear, existen todavía numerosos "espíritus
selectos" que la consideran indigna de integrarse en una
historia rigurosa de la filosofía. El segundo momento llegó con la obra de Carnap, que utilizó todo su ingenio
lógico para demostrar que la filosofía de Heidegger es
absurda, que se constituye casi par entero de oraciones
sin sentido, opinión compartida con regocijo a continuación por unas escuelas adversos, como el analiticismo
anglosa jón. La conocida ironía de la historia arregló de
tal forma los cosos que el corpus de los textos de Heidegger se convirtió en uno ciudadela defendida celosamente par sus numerosos fieles, hasta tal punto que amenaza con reducir la entero filosofía continental a unas
glosas eternas sobre la obra pensada en Todtnauberg.
Si pasamos por alto las consabidas luchas por el
prestigio y el poder que se dan en todas las comunidades más o menos científicos4 , detrás de todas estas estrategias parece latir una terrible desconfianza en las
fuerzas del espíritu mismo, una extraña cobardía intelectual que impulsa a muchos de nuestros contemporáneos
a refugiarse bajo la sombra del nombre de un monstruo
cenobitas y onocorelos. El debate favorece siempre lo confirmación de los

3

Véase también lo posición de Michel Serres (1995) en relación con los

ideos existentes; los agravo, los vitrifico, y concentro los grupos de presión;

mecanismos utilizados por los portidorios de los diferentes vulgatas poro

en rigor contribuye o veces al cincelado de lo precisión, pero nunca al

reconfirmor sus teorías:
"Ni el debate ni lo crínco hocen avanzar, eso sólo sirve en el cuadro

decubrimiento. Pero o lo filosofía poco le importo recortar de nuevo
conceptos yo existentes, sólo en el coso de que se dedique al comenlorio

social y en lo conquisto del poder. ¿Gué extraño aberración llevó o lo

Lo discusión conservo, lo invención pide intuición rápido, lo levedod de lo

creencia de que ellos son fecundos, cuando, en realidad, ellos motan? Lo

falto de peso•.

que hoce progresar lo filosofía, así como los ciencias, es lo invención de

4

Poro uno descripción implocoble de este entero engronoje, pueden ser

sagrado, rehusando la confrontación, los potenciales
peligros que implica el esfuerzo del pensamiento. Aprovechándose de las sofisticadas teorías elaboradas para
justificar este derrotismo en nombre de un presunto agotamiento del pensamiento -el cual, después de haber
recorrido todos los grandes temas de la metafísica clásica y tras haber experimentado la vanidad de su empresa, adquirió la conciencia de la desmesura de su intervención, debiendo replegarse en fórmulas paro uso de
los pigmeos, siendo forzado a reconocer el acabamiento de sus esencias fuertes y aceptar el triunfo de su pariente pobre, "el pensamiento débil"5 - , a los filósofos
de hoy en día, resignados ante su propia impotencia,
les toco lo ayuda precioso del sutil determinismo que
intenta monopolizar todo el horizonte del pensamiento,
al establecer verdaderos diagramas de temas que pueden ser propuestos para reflexión en momentos históricos dados. Siendo el pensamiento sólo un esclavo sumiso del contexto, dependiendo hasta los más refinados
matices de la aglomeración de las condiciones históricos que lo hacen posible, sus límites son los del tiempo
en el cual se encuentra. Nuestros filósofos pueden respi-

nuevos conceptos, y esto se hoce siempre en soledad, en independencia

leídos y citados numerosos páginas llenos de ironía de Poul Feyerobend

Poro comprobar lo moniático necesidad de orden de Soint1usl es

y en libertad, sí, en silencio. Hoy no nos faltan los coloquios, pero ¿qué

(fn con/ro de/ método) y Peter Sloterdijk (Crítico de lo rozón cínicol, sin

suficiente echar uno mirado rápido o sus proyectos ( 19871. Quizá su

producen éstos? Repeticiones colectivos. En cambio, estamos terriblemente

olvidar el onólisis clásico de este temo debido o Thomos Kuhn en Estructuras

5

menesterosos de monasterios de celdas tranquilos y regios locilurnos, de

de /os revoluciones científicos.

los más antipáticos filósofos contemporáneos, el italiano Gionni Vottimo.

2

único rival verdadero en este sentido es otro froncés, el taxonómico Fourier.

54

Poro profundizar en este lema, es suficiente recorrer lo obro de uno de

55

�rar aliviados. Su epigonismo lastimoso no es una conse-

tuición, la empatía, el espíritu de finura, la estética, el

concepto, manteniéndolo en una presencia permanente

ciente de su terminología exuberante. Justo en contra de

cuencia de su propia mediocridad, y su preferencia por

erotismo. Pero dentro de una filosofía auténtica una fuer-

mediante la postulación de su reproductividad. Mirar un

esta tiranía de la objetividad impuesta por el modelo

una ontología de los buñuelos aparece como la única

te corriente integrada por todo eso no dejó de actuar

fenómeno no significa verlo, sino transformarlo en un

dominante del pensamiento de la época abogan los frag-

razonable. Aún más, su contención especulativa es el

siempre de forma eficaz; la corriente cálida de una espi-

ob¡eto visible. La mirada ve, pero su función más impor-

mentos de Sloterdijk, el verdadero niño terrible de la filo-

verdadero signo de la sabiduría, de una noble templan-

ritualidad convivencial y de una proximidad libidinal al

tante parece ser la de poseer y conservar, guardar. Ve-

sofía del momento8 , que hemos citado más arriba. Se

za, de la superación definitiva de unas pretensiones irri-

mundo, que contrapesa la pulsión objetivante enfocado

mos cuando est9mos sorprendidos por fenómenos que

necesita el reventón del blindaje conceptual vuelto auto-

sorias de entender el mundo y de encerrarlo en un siste-

a la posesión de las cosas, sigue traspasándola aun hoy

nos llaman de manera imprevisible, y así se hace impo-

suficiente y autorreflexivo, recobrar cierta proximidad a

ma. Al fin y al cabo, con su ayuda incondicional, la

en día (Sloterdijk, 1987: 184).

sible nuestro control sobre su manifestación; miramos

las cosas, hace falta un repliegue de nuestra subjetivi-

filosofía salió de la pubertad, perdió los signos vergon-

1.

cuando decidimos tomar en posesión el mundo que nos

dad dominadora hacia las estructuras de profundidad

zosos de la adolescencia, encaminándose, a paso len-

En el caso de los intelectuales aparece a menudo

rodea, midiéndolo con insistencia por medio de la vista.

del mundo, es menester dar un saludable paso atrás para

to, eso sí, pero seguro, hacia la plena madurez, hacia el

una extraña apatía de los o¡os, debida en gran parte al

El mundo del "ver" es un mundo de la donación, mien-

hacer lugar a otras formas de pensamiento, al triunfo

triunfo final de la seriedad, acabando de este modo el

hecho de que a lo largo del periodo de estudio los o¡os

tras que el del "mirar" es un mundo de los objetos.

misterioso e indispensable de la mansedumbre, de la

caprichoso cuento de las antiguas ingenuidades. Seme-

están forzados constantemente a leer cosas que no acep-

¡ante virtud salutífera les ayuda a mantener la cabeza

tarían si de ellos dependiera la elección. Los o¡os tienen

precisa, tratando de elaborar una fenomenología que

la aceleración sin límites que impusimos, el culto del ren-

erguida, incluso algunos de ellos se ven como héroes,

que servir como meros instrumentos de lectura y no es de

sobrepase la descripción de los fenómenos como obje-

dimiento y de la rentabilidad, todas estas fórmulas dis-

vitoreados por las muchedumbres que por fin aprendie-

extrañar que, acostumbrada a las líneas negras, la vi-

tos (Husserl) o como seres (Heidegger), para reconocer-

frazadas de la agresividad parecen haber agotado su

ron a aplaudir la lucidez. A ellos no parece importarles

sión que estos seres tienen sobre el mundo se ale¡en de

los en su pura donación, nosotros utilizaremos sólo la

encanto viril. En vez de estas frenéticas glorificaciones in-

demasiado que no hayan dado ni siquiera un paso fue-

la realidad. La ciencia cínica de los dueños, tal como se

distinción que él propone, sin dejar de emplearla no

conscientes de la hombría, empieza a insinuarse la nostal-

ra de la cueva6 .

acumula en las cabezas de los intelectuales, se delata

obstante en un sentido totalmente distinto, con el fin de

gia por unas virtudes más bien femeninas, vistas como más

por los o¡os inmóviles que parecen unos bloques de pie-

destacar mejor las líneas de fractura que atraviesan la

apropiadas para volver

dra y por la murria y el enfriamiento de la mirada. Esta

historia de la filosofía. De este modo, creemos que se

enajenado tanto. La recuperación del sentido parece nece-

fija las cosas que no penetra y cuya existencia no la

puede hablar, por un lado, de pensadores que se con-

sitar la mediación de una sensibilidad diferente.

11

.

'

Aunque el análisis de Marion tiene una meta muy

lentitud, de la pereza. Nuestro activismo desmesurado,

a

amansar un mundo que se ha

hace gozar de veras. En estos o¡os hay una expresión

tentan con ver, y que asumen con humildad la condición

La empatía, la intuición, el espíritu de finura, la estéti-

Para los que podrían reprocharnos el catastrofismo y la

que podríamos comparar con una sonrisa falsa. La cien-

de seres atrapados en el caos del mundo, de seres con-

ca, el erotismo, todas estas virtudes cuya expulsión la-

ausencia de unas soluciones, el establecer un diagnósti-

cia cínica da a entender a las cosas que ellas no tienen,

dicionados por los hechos y los acontecimientos que se

menta Peter Sloterdijk, a las que cabría añadir la ironía,

co severo falto de remedios eficientes, para los que nos

en lo que la atañe, ninguna existencia real, sino que

agolpan sobre ellos, aceptando el carácter paradójico

la imaginación, el

acusarían de sobrevolar de manera rápida y superficial

sólo existen como fenómeno y como información. las ve

y contradictorio de la existencia, refractarios pues a la

reintroducir con éxito en el campo de la filosofía echan-

unos horizontes intelectuales que abarcan cientos y cien-

como si ellas ya pertenecieran al pasado. Las clasifica,

idea de proponerse un alejamiento objetivante respecto

do mano de la mediación de un aliado muchas veces

tos de argumentos ingeniosos y matizados, nos afanare-

las registra, y piensa en su propia conservación. Claro,

a los fenómenos. Por otra parte, hay esos intérpretes que

injustamente tenido en menos: la literatura. La literatura

creen que saben mirar, cuya inteligencia introduce un

es el paradigma herético que empieza a faltar a una

suspense9,

en su conjunto se podrían

mos en esbozar, partiendo de las sugestiones de algu-

se siente ofendida porque las cosas responden a esa

nos de los pensadores a los que valoramos, otro modo

mirada, por calarnos ellas con la misma frialdad con la

filtro entre el mundo y las diversas teorías, que siempre

filosofía construida según el modelo eminentemente abs-

de entender la filosofía, tratando de librarla de la fun-

cual las miramos nosostros. Pero ellas no pueden enar-

dominan la materia y le imponen las formas que su ufano

tracto de la racionalidad, una filosofía ceñida en su ropa

ción de herramienta tecnocrática que parece haber ad-

decerse antes de que se haya derretido el hielo en los

ego considera las más adecuadas. Si en el primer caso

puritana abrochada hasta el último botón. Igual que una

quirido, tratando de devolverle una parte de su vitalidad

o¡os de los que se creen llamados para explotar el mun-

nos enfrentamos al desorden vivo del mundo, a lo abis-

muchacha educada en una pensión, la filosofía de nues·

perdida, tratando de volverla de nuevo interesante no

do, para administrarlo -para asolado (Sloterdijk,

1987:

mal del vivir, a la incapacidad de creer en una teología

tros tiempos vigila con nerviosidad cada uno de sus

sólo para los robots, sino también para sus destinatarios

191-192).

manipulada de una manera estrictamente conceptual,

movimientos, está aterrorizada por la idea del fracaso,

en la segunda situación estamos en presencia del cos-

le causa pavor la posibilidad de cometer una falta de

7

iniciales, esto es, para los hombres

:

En uno de sus libros más en¡undiosos,

Etant donné

(1997), el filósofo francés Jean-Luc Marion se fija a lo

mos, del orden ya instituido, de una esfera de cristal que

gusto. Las palabras que pronuncia están escogidas con

A lo largo de los siglos, la ciencia moderna ha eliminado

largo de algunas páginas en la relación entre "ver" y

eriza por su transparencia inhumana y que pretende

atención y son en particular sosas, las expresiones en

todo lo que es incompatible con el a priori de la distancia

"mirar", y propone una distinción que arrumbe en defini-

abarcarlo todo. Una filosofía plebeya cara a cara con

idiomas cultísimos se utilizan con la máxima voluptuosi-

objetivante y de la dominación espiritual del objeto: la in-

tiva la supuesta sinonimia de los dos verbos. De esta

una filosofía imperial, una filosofía impulsada por los

dad posible en su preciso contexto. Están prohibidas las

manera, él sostiene que para ver no es necesario tanto

pánicos del cuerpo oponiéndose a la serenidad de una

metáforas, las alusiones, el lenguaje crudo. Todo tiene

filosofía para los dioses.

que ser noble y hebén, todo tiene que parecer conve-

Véase Strauss, 2000: 24 : ' Mientras para los antiguos filosofar

percibir visualmente, sino que hace falta recibir lo que

significaba salir de la cueva, para nuestros contemporáneos cada actividad

por sí solo se enseña como una suerte de aparición que

filosófica tiene que ver con un 'mundo histórico', con una 'cultura', con una

no puede reproducirse y tampoco repetirse. En cambio,

una filosofía epígono de origen imperial, de una filoso-

'civilización' o con un Weltanschauung, es decir justa con lo que Platón

para mirar sería necesario poder mantener bajo control

fía retirada en su torre de concreto y acero (el marfil se

llamaba la cueva'.

lo visible, sin dejarle la iniciativa de aparecer o desapa·

volvió muy escaso para seguir siendo utilizado, aun

rebelde, el volumen-entrevista Essai d'intoxicotion volontoire (2000).

recer a su antojo, vedándole cualquier forma de varia-

metafóricamente, para las torres), una filosofía orgullosa

9

ción de intensidad que perturbaría su inscripción en el

del rigor de sus construcciones y de la complejidad ere-

más originales filósofos del momento, Michel Serres.

6

7

Probablemente los dioses habrán perdido el interés por semejante

preocupación justo después de que Epicuro se los imaginó filosofando.

56

El momento que vivimos es el de la hegemonía de

niente, todo debe llevar el sello de la honorabilidad. De
8

Véase, para un obtener un retrato bastante fiel de su manera de pensar

Esto última virtud está presente especialmente en lo obra de uno de los

57

�1•

esta manera, la educación selecta de nuestra señorita no
podrá pasar desapercibida, hablarán de ella con simpatía
en la sociedad, y no cabe duda de que le encontrarán un
novio a su altura. Sus representantes serán recibidos en
las academias, se harán acreedores de prestigiosos premios, se les construirán estatuas. Claro, ya no tiene importancia si, mientras tanto, la filosofía ha fallecido por motivos de aburrimiento.
La literatura lleva a la liberación del apremio, a la
eliminación de la censura . En vez del ideal severo del
cientificismo y del rigor, en vez de la supremacía del
método en relación con los contenidos del pensamiento,
ella propone la preocupación maniática por los matices,
el atisbo garboso de los más infinitesimales detalles, la
intrusión de lo concreto, la magia de una sensibilidad
atenta a las voces del mundo, la mixtura siempre difícil
de acertar entre lo ideal y lo real, la preferencia por un
pensamiento anárquico. Sometida sólo a unas leyes que
inventa sola y cada vez de forma disímil, la literatura
nunca se cansa de estar abierta a los experimentos, al
desafío, al peligro. Si la filosofía parece con frecuencia
una preocupación adecuada para los contables, el paradigma del burgués apacible, contento de poder refugiarse en un mundo que él considera es el de las ideas,
un mundo seguro y sin peligros, la literatura es cada vez
más una preocupación para bandoleros y condotieros,
un mundo de los espíritus desasosegados, un mundo
donde se llega a rifar la propia supervivencia de los que
aceptan entrar en el juego. La literatura es una ostentación del monstruo, una enciclopedia de los entes mortecinos que llevamos dentro, un catálogo de los horrores.
Justo por eso, escribir es antes que nada una preocupación para las bestias, una retórica atribulada, siempre
fallida, del exorcismo. La imagen que propone la literatura es a menudo insoportable, pero su verdad abisal no
puede ser negada, porque ella permanece siempre en
contacto con el mundo, ella remite siempre a las profundidades de difícil acceso de la existencia, apunta hacia
las verdades espantosas de las que con cautela nos
ponemos a salvo, refugiándonos en la tibia beatitud de
nuestros gestos diarios. Ella parece capaz de anonadar
la mentira de nuestra concepción convencional sobre el
hombre, reemplazando el modelo del hombre-paquete
con el del hombre ángel-y-animal1°, al proponer reencontrarnos en el extremismo de nuestras pasiones y de
nuestras necesidades, al obligar a reconocernos en el

10

Poro la diferencio entre estas modelos, véase Gellner, 1990.

58

compendio de las vanidades y de las excelencias que
encarnamos.
Más allá del atrevimiento de mirar en el abismo y de
dejar ver de esta manera una imagen que parece mucho
más cercana a la verdad, más olla del entero dispositivo
armado en nombre del espíritu de la finura, de quien es
fiel servidora, la literatura dispone también de los medios necesarios para ofrecer una visión más completa
sobre el hombre, sabiendo utilizar todos los recursos del
lenguaje para dar en el blanco. De esta forma las obras
de los grandes escritores revelan ser verdaderas summa
anthropologica barrocas, descripciones cuasi exhaustivas de la diversidad de las experiencias humanas, que
hacen uso de la palabra para pasar del otro lado de lo
expresable, para forzar los límites de la comprensión y
para abrirla hacia lo inefable. La palabra que pasa del
otro lado de la palabra, o sobre lo que no se puede
hablar: hay que sentir.
Probablemente existen sólo dos posibilidades de acabar con la crisis en la cual se encuentra la filosofía. La
primera consiste en la continuación y aceleración de las
actuales tendencias que procuran transformarla en un
inmejorable instrumento tecnológico, en una verdadera
álgebra conceptual que puede contribuir con el paso
del tiempo a la consecución del control total sobre la
sociedad. En este caso, los más insignes filósofos podrán ocupar sin reserva alguna sus puestos de trabajo
bien pagados en los futuros ministerios de la tecnocracia, e incluso es posible que algunos de ellos sean nombrados secretarios de Estado, dirigiendo departamentos
especializados en la buena gestión de los cerebros. De
este modo, nadie alucinará respecto a la verdadera función de la filosofía: su carácter burocrático estará establecido desde el principio y ningún crítico acérrimo se
atreverá a reprocharle la falta de preocupación por el
destino del hombre o por el déficit general de sentido. La
muerte de la filosofía en su sentido clásico será comprobada con testigos, y su cuerpo bien embalsamado será
transportado al mausoleo de Lenin, el cual recibirá de
este modo, si bien un poco tarde, otra destinación.
La segunda variante supone precisamente el éxito de
la mixtura que imaginamos, la realización de una alianza sin prejuicios entre la filosofía y la literatura, de tal
manera que a las virtudes de la filosofía se les alleguen
la vitalidad y la infinita capacidad de atención que dan
la especificidad de la literatura. Sólo así la filosofía podría sobrevivir a su propia muerte anunciada por cientos
y cientos de malos agüeros, sólo así la filosofía podría
volver a merecer la confianza de los hombres, tratando

de convencerlos de que está en juego justo la necesidad de arrancar las innumerables máscaras de la
nada, una meditación sobre el sentido de la vida y
sobre la verdad.
El éxito de esta delicada operación parece depender en gran parte de lo que Peter Sloterd jik (2000) llama
"el genio centaurésco" (32), es decir la aptitud de practicar tanto el idioma a menudo severo de 1a ciencia como
el lenguaje exuberante y particular del arte, la capacidad de verter toda la complejidad del vivir en los moldes
de un pensamiento que se encuentra siempre en las fronteras de las áreas, de un pensamiento rebelde, sin reglas ni límites, puesto en marcha sólo por el interés casi
monstruoso por la diversidad de lo real, por la revelación repentina de sus articulaciones imperceptibles, por
el afán de descifrar el misterio que siempre permanece
entero. Según el filósofo de Karlsruhe, el mucho eco de
Nietzsche hoy en día es una prueba de la nostalgia por
semejante "poliglotismo" (Sloterdjik, 2000: 32), es un
elogio secreto de la audacia con que rompe los límites
de las especializaciones estrechas, de la audacia con
que desafía todas las reglas confortables del juego para
enfrentarse al peligro del pensamiento, para buscar el
otro lado de la teoría y de los sistemas, para hablar el
único idioma idóneo para los espíritus verdaderamente
libres. Desde esta perspectiva la literatura no es más que
el aspecto general del fenómeno centauresco, el ámbito
que permite el desarrollo de semejantes espíritus duales,
el ambiente donde pueden evolucionar los más comunicativos y los más dotados temperamentos; y la enumeración
de Sloterdjik hace coincidir a E.TA Hoffman y a Freud, a
Kierkegaard y a Adorno, a Novalis y a Musil, a Heine y a
Alexander Kluge, a Valéry y a Octavio Paz, a Brecht y a
Foucault, a Walter Benjamín y a Roland Barthes.
La filosofía que debemos tratar de reconstruir es una
filosofía que funciona según este modelo, una filosofía
que no toma en cuenta las modas o la presión del sistema, los caprichos de los determinismos o la muerte largamente clamada de la metafísica. La filosofía que necesitamos es una filosofía atemporal, una filosofía donde asoman seres fabulosos, espíritus indómitos, una filosofía al alcance de los centauros.
Walter Benjamín (2000), probablemente uno de los
espíritus más inconformistas del último siglo 11, . nos dejó
una imagen sombría y obsesionante al describir la impotencia del ángel de la historia:
11

Sus ojos tienen una mirada lija, su boca está abierto, sus
alas están desplegadas. Su cara está vuelta hacia el pasado. Allí donde nosotros vemos sólo una serie de hechos él
1

ve una única catástrofe tumbando barco tras barco y arrojándolos luego a sus pies. El ángel querría quedarse, levantar a los muertos y empezar a rehacerlo todo a partir
de pedazos. Pero por el lado del paraíso estalla una tormenta que golpea sus alas con tanta fuerza que el ángel
ya no se las puede plegar. Y la tormenta lo arroja en contra
de su voluntad en el futuro al cual él había vuelto la espalda, mientras la montaña de pecios y despajos crece hasta
el cielo. Esta tormenta es

lo que hoy llamamos progreso

(434).
En vez de la impotencia del ángel de la historia prefiero imaginarme la sonrisa de histrión que se dibuja en
los labios del centauro.

Bibliografía

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Sontog, Susan (1985). 'Walter Benjamín", en Sous le signe du Soturne.
París: Seuil.
Strauss, Leo (2000). Droil naturel et histoire. París: Flommarion.

Para uno evocación de lo personalidad de Wolter Benjomin, véase

Scholem, 1978 y Sontog, 1985.

59

�volvió a embarcar rumbo a Lyon. Se asombró de parar

LAS CRÓNICAS ITALIANAS
DE FRAY SERVAND0 1
Christopher Domínguez Michael

trama, como en París, debió fascinar a sus eventuales

de los Papas cuando la tuvieron en Francia los setenta

anfitriones: se remontaba a tiempos bíblicos y a orde-

años que llaman los italianos de cautividad babilónica."

nanzas apostólicas, pasando por la descripción segura-

Atraviesa la Provenza "en la zaga de un coche, abrasa-

mente minuciosa de la tribu perdida de los antiguos

do del sol, hasta Marsella, y vi en Viena cien pasos

mexicanos.

fuera el sepulcro de Pilatos."

El autorretrato es picaresco. También lo es su facili-

Fray Servando, que se estaba convirtiendo en un aba-

dad para confesar pecadillos: indiferente a los inquisi-

te eclairé en el París del consulado, regresa a sus fanta-

dores que lo califican en 1819, escribe que durante ese

sías barrocas tan pronto se acerca a la Italia. Cuentan

viaje "yo me ayudaba con la limosna de la misa que

las leyendas que Pilatos fue desterrado a Viena, donde

decía, no en virtud de mis títulos, que el covachuela León
se tenía y tiene ... "

fue ajusticiado por órdenes de Nerón. Otros narran que

1•

única conspiración a realizar era la suya propia. Pero su

en el enclave perdido de Avignon, "antigua residencia

se volvió cristiano y que fue Tiberio quien lo mató. La

Comienza aquí la tragicomedia de los papeles per-

iglesia de Abisinia lo tiene por santo y la posibilidad del

didos de Servando. Si no tenía títulos, ¿cómo fue que el

suicidio ha fascinado a todos sus biógrafos y hagiógra-

severo monseñor Émery le dio una parroquia en París?

fos. Pero no es históricamente inverosímil que haya teni-

Culpa al doctor Maniau y

do una muerte violenta: una inscripción latina descubier-

haberlo despojado de sus "testimonios o dimisorias de

al

enigmático Corvide de

ta hace medio siglo en Cesárea parece probarlo. Esta

París", lo que embrolla más las cosas, pues carecía de

clase de precisiones acaso aburran al lector; el doctor

toda licencia desde 1795. ¿No era él quien utilizó los

Mier las hubiera agradecido.

papeles de Maniau para cruzar Francia? Olvida mo-

Lo franqueza y la rudeza, consecuencias naturales de lo liber-

momento, como un conspirador político cuyos exilios,

tad que sufren los repúblicas, y el hábito de los pasiones francos
no reprimidas aún por los costumbres de lo monarquía, mostrá-

forzados o tácticos, son sólo estaciones para regresar a

Tras meditar ante el sepulcro del más enigmático de

mentáneamente que misar sin licencia es delito gravísi-

su México, donde espera restablecer una honra que

los jueces, quien falló involuntariamente por el nacimien-

mo. A Mier le sobraba candor, pero no en el sentido

pasará de ser la propia a tornarse en la de la nación. El

to del cristianismo, Mier decide repentinamente autorre-

caritativo que alega. Además de dudar de la autoridad

experimentado viajero ya se permite dosificar al lector la

tratarse: "Tenía fortuna de que mi figura, todavía en la

dogmática de los obispos sobre los sacerdotes, tenta-

ronse al descubierto en el primer poso dado por el señor de ..
Stendhol, Crónicos italianos 118551

flor de mi edad, atraía a mi favor los hombres y las

ción jansenista, Servando gozaba de la discreta arro-

"Emprendí mi viaje de 300 leguas con una onza de

mujeres; el ser de un país tan distante como México me

gancia del escritor: su personaje solía colocarse por

unca perdía yo de vista México, deseando volver

oro, doble de lo que saqué de Madrid para París, y así

daba una especie de ser mitológico, que excitaba la

encima de sus intereses. La escritura le es tan indispensa-

a la patria", dice Servando cuando abandona París en

como llegué a éste en coche, también entré en Roma. Se

curiosidad y llamaba la atención; mi genio festivo, can-

ble como la actuación.

la primavera de 1802 con destino a Roma, donde trata-

deseará saber cómo sucedía esto, especialmente siendo

doroso y abierto me conciliaba los ánimos, y en oyéndo-

Todavía en Marsella se detiene a mirar a las mujeres,

rá de dejar de ser fraile.

yo incapaz de trampa, engaño o intriga. No acabaría de

me hablar, para lo que yo procuraba comer en mesa

que usan mantillas como en España, así como a los co-

Mier relaciona su partida con un correo que llamaba

contar las aventuras a que daban lugar mi pobreza y mi

redonda, todos eran mis amigos y nadie podía persua-

merciantes griegos y a los pescadores catalanes. Su in-

de regreso a la patria al ministro español en Roma, Var-

sencillez. Pero había mucha caridad, especialmente en el

dirse que un hombre de mi instrucción y educación fuese

sistencia en la admiración y catálogo del sexo femeni-

gas Laguna, para sustituir "en nuestra corte" al titular de

sexo compasivo y devoto de las mujeres, con los sacerdo-

un hombre ordinario."

no, invariable hasta el viaje a Filadelfia en 18 16, es

Gracia y Justicia, José Antonio Caballero, enfermo de la

tes, tan despreciados y perseguidos en la revolución."

crónica de sus aventuras:
11

N

Así como Casanova, el caballero de Seingalt, se las

hora de aclararlo, nada dice sobre su vida erótica. Es

vista. La suplencia resultó innecesaria, pues aquel servi-

Mier sugerirá más tarde que pedía caridad ampa-

arreglaba para convertir la seducción en una conspira-

improbable que Mier haya respetado el celibato -que

dor de Godoy fue curado de las cataratas por el padre

rándose en la confusión de su triple identidad como do-

ción femenina felizmente realizada en su contra, Mier

no justificaban ni sus ideas jansenistas ni las costumbres

Recocho de Guadalajara. Es notorio que Mier hable

minico novohispano, como sacerdote constitucional o

convence aquí a la posteridad de su "genio festivo, can-

del sacerdocio de la época-, pero lo contrario también

siempre de "nuestra corte", sea la de Carlos IV o la de su

como cura refractario, pues traía disfraces como para

doroso y abierto" y de su incapacidad de "trampa, en-

puede ser cierto. No hay ninguna referencia propia o

desgraciado hijo. La Corte es la casa del padrastro, el

presentarse con cualquiera de esas personalidades. Y la

gaño o intriga". No dudo que así haya sido mi héroe,

ajena que indique incumplimiento público y vistoso de

sitio real donde todo, pese a todo, puede repararse.

verdadera caridad no pide patentes ni títulos. La rela-

pero sorprende la unanimidad de sus comentaristas al

su voto de castidad. Si lo rompió, fue muy discreto, y

Así, al abandonar su vacación en París, decide "partir a

ción con Grégoire, esa parroquia en París donada por

aceptarlo como tal. En 1802 este apóstol americano de

con toda seguridad el erotismo jugó un papel harto se-

Roma para secularizarme" y regresar a España en com-

monseñor Émery o su expedita admisión como miembro

Santo Tomás "evangelizaba" las Europas con sus ya no

cundario en su vida. De lo contrario, un fraile como él,

pañía (y con la protección! de su amigo el embajador

del Instituto no resultaban suficientes para respaldar sus

tan juveniles treinta y nueve años, jactándose de ser flo-

carne de calumnia desde antes de 1794, hubiera sido,

Vargas Laguna.
Esa primera estancia suya en la Europa traspireneica

avatares de pícaro. Debe esbozar su propia guía turística

sólo podía ser temporal. Mier se comportará, desde ese

bajo costo de las diligencias francesas, de los carritos

1

Adelanto de lo

Vida de fray Servando, biografío de Servando Teresa

de Mier que Ediciones Ero pondrá en circulación o fines de 2004.

60

al

abandonar París, destacando la comodidad y el

rero de todas las mesas, presentado en esas cqsas ami-

de forma tan fácil como reiterada, acusado de libertina-

gas, orgullosas de tener a un hombre de fundamento

je o solicitación, falta tan común entre el clero católico.

como invitado.

Preso en Soto la Marina, o tras la última detención en
San Juan de Ulúa, se insinuó que viajaba en compañía

cubiertos de mimbre, que "vuelan", así como de los co-

Acompañado de un enigmático "literato sardo", Mier

ches de agua que "parten a horas regladas". Mier ha-

cruza la frontera entre Francia y las nuevas repúblicas

de mujeres. Eso nada prueba, pues como el propio Ser-

italianas sin ignorar que carece de lama o fortuna. Su

vando lo dijo: "Todo eclesiástico tiene su ama, que va

bría salido de París por vía pluvial hasta Sens, donde

61

�en Génova hacia Barcelona en 1803, Servando se

Es significativa su insistencia en carecer de títulos de

burlará de la servidumbre italiana ante Napoleón:

orden para refugiarse, como sería probable en algún

"Entramos en la capital en otro tiempo de una repúbli-

convento dominico, quejándose de que "no tenía hábi-

ca floreciente, entonces llena de miseria por los sa-

tos, ni papeles; porque en Europa es menester pagar lo

queos de los franceses, y sus delirios de igualdad en

que uno come en los conventos; porque con lo que yo

países viejos y corrompidos."

había padecido en ellos me causaban horror, como cue-

Servando no es Winckelmann, Goethe o Stendhal,

vas de cíclopes; y porque estaban arruinados por los

pero las magníficas páginas que dedicó a Roma, Nápo-

franceses, y en los que no lo estaban del todo se habían

les y Florencia lo convierten en un hombre de su tiempo

refugiado los cardenales, a quienes la mesa pontificia,

para quien el lourisme es italiano o no lo es. En su itine-

también destruida, no podía dar los 2,000 pesos o es-

rario se combina esa doble actitud ante Italia, tierra al

cudos romanos de alimentos. Toda Roma estaba en la

mismo tiempo de la belleza y de la perfidia. Anota que

miseria.

•

•

11

en Francia ser extranjero es la mayor recomendación,

Mier visita Roma poco después del concordato, cuan-

salvo si se es italiano, notoriamente pérfido y hampón

do Pío VII recupera por poco tiempo el poder temporal

donde se encuentre. Comprueba que tomar el cabriolé

sobre sus Estados. Recordando las invasiones francesas

en Italia es arriesgar la bolsa y la vida. Los conductores

de 1798 y 1809, a Mier le sorprende

cobran el tanto y la buena mano, y corren a una veloci-

los romanos ante los abusos de la autoridad, mientras se

la pasividad de

dad escandalosa, al revés de España, poniendo en pe-

toleran las andanzas del crimen con naturalidad. Pero lo

ligro la vida del pasaje. Peor aún es detenerse en el

que le preocupa es carecer de títulos de orden y de

camino, pues todo son "pantanos infectos" donde se

papeles, pues ha viajado a Roma con la intención de

puede adquirir "una terciana".

secularizarse, es decir, dejar de ser fraile dominico. Si

Menos hospitalaria resulta ser la Ciudad Eterna, cuyo

sus títulos, papeles o dimisorias se los sacaron con enga-

verano es pestífero, propio para que los monjes se en-

ños Joaquín Maniau y Torquemada, o el enigmático Juan

claustren: "Ni se sale de las casas por la noche, sino a

Corvide, o si ya le habían sido confiscados en Santan-

una hora después del anochecido, por la aria cativa

der o incluso en México, da igual. La ausencia de esa

que llaman , aire infecto, y así el paseo en verano co-

documentación le era útil como polizonte eclesiástico en

mienza a medianoche. Todos andan en ese tiempo mas-

el París de las dos iglesias, pero cerca de la tiara papal

cando quina, y el aspecto de la gente es corno si acaba-

el problema se agrava. ¿Cómo podía tramitar una secu-

ran de salir de un hospital."

larización alguien que no podía demostrar pertenecer a

con él con todas partes, hasta en sus viajes, y al cura se

ejemplo, se los llevan justamente con el recibo de paga;

Fray Servando, "recién llegado", nos cuenta que "uno

la paga el lugar. A veces tiene dos y hasta tres: una es el

y es necesario tomarlo, porque si no aunque lo reciban,

no atina con las horas, porque le dicen, verbigracia,

Servando oscila en Roma entre sus pretensiones aris-

ama, otra la costurera y otra la criada, y son, en lo gene-

vuelven otro día a cobrarlo con desvergüenza, y lo obli·

que son las quince o las dieciocho, pues no cuentan

tocráticas e intelectuales y su infeliz condición de píca-

ral, lo mejor parecidito de todos los alrededores."

gan a pagar de nuevo ante la justicia, sin detenerse en

como nosotros, sino como gran parte de la Alemania,

ro. Frecuenta "gentes muy distinguidas, especialmente

vienticuatro horas seguidas, comenzando a contar me-

literatas; pero incapaz siempre de descubrir a nadie mi

deado de piratas moros, frente a Civitavecchia, el puer-

perjurios."
El desprecio servandiano por esa Italia sin unidad

dia hora después del anochecer, y cuando es una hora

miseria, pasaba hambres mortales." Y entretiene el ham-

to del Estado pontificio, sitio inmundo donde Stendhal

política y sin dueño fijo delata al caballero castellano.

sueltan un repique." Pero lo más detestable acaso sea

bre, exiliado ya experto, en la biblioteca del cardenal Ca-

vivirá treinta años después:

Lo que hoy llamamos Italia le parece una mujerzuela mal

que Roma está en el mismo meridiano de Toledo: en el

sanate en la Minerva, convento matriz de los Dominicos, o

"Ya estamos, advierte, en el país de la perfidia y el

vestida con los trapos sucios y los surcidos baratos de lo

meridiano de la injusticia.

en la Biblioteca Angélica. Es hora de pedir ayuda.

engaño, del veneno; el del asesinato y el robo. Es nece-

Contrarreforma. Salvo por el Papa -que Carlos V y

"Ya estoy en Roma, sin títulos de orden, sin conoci-

"El cardenal Lorenzana, que por sus rentas en Toledo

sario en Italia estar listos con sus cinco sentidos, porque

Napoleón humillaron cuando fue necesario-, para un

miento y sin dinero. El sargento de España, pensando

no estaba en ella [Roma], me mandó hacer un vestido",

allí se mantienen de collonar, como ellos dicen, los unos

súbdito español aquella península valía menos que lo

que lo tenía, me alojó unos días. Se llama sargento de

dice Servando. El antiguo arzobispo de México (1766-

a los otros, es decir, engañarse. Y nada iguala al con-

propia Nueva España, sometida como estaba al eterno

España el que lo es de la guardia de su ministro, que

1772) y luego cardenal-arzobispo de Toledo ( 1772-

tento que ellos muestran cuando se han burlado de algu-

litigio de su propiedad entre ibéricos, franceses y aus-

tiene una compañía de soldados a sus órdenes, así como

1804), Francisco Antonio de Lorenzana y Buitrón, re-

no. Lo celebran como una hazaña de su ingenio. La

tríacos. Nuestro amigo es un viajero a quien disgusto

jurisdicción en el distrito de la plaza de España, que es

putado como el más ilustrado de los príncipes de la

lengua es la más a propósito para mentir, porque todo

la similitud, y en aquellos antiguos reinos conquista·

muy grande. No puede entrar allí la justicia de Roma sin

iglesia novohispana durante el siglo XVIII, pasó, en

es cortesía y exageraciones. Italia es la patria de los

dos y abandonados por los españoles sólo encuentro

su licencia, por lo cual las prostitutas, que no se permiten

efecto, los últimos años de su vida como cardenal en

tratamientos y de los superlativos; todos son ilustrísimos y

lo peor de la naturaleza católica, admitiendo la cen·

en Roma, y si mueren en el oficio se entierran fuera de

Roma. Allí murió en 1804, tras haber sido prestamista

excelencias, y se la dan a uno con sólo estar un poco

tralidad de la civilisafion francesa, como luego adrni·

sagrado, se refugian en dicha plaza."

decente. Si uno manda hacerse un par de zapatos, por

roró Inglaterra. Y al abandonar Italia, embarcándose

Volvamos al fraile, varado por falta de viento y ro-

62

Como puta en Roma, que él lo ha dicho.

una Orden? Ya lo veremos.

de Pío VI y donante generoso para el cónclave de
Venecia que eligió a su sucesor. Fue, también, uno de

63

�los conjurados antijesuíticos que ofrecieron algún sig-

traducirme en la comitiva de la infanta que iba a España

comparable a la de Constantinopla, dice, aunque nun-

no de contrición.

para ser mujer de Fernando VII". Pero cuando el exfraile

ca estuvo por allá.

Aunque fray Servando tenía menos de diez años cuan-

llega a su destino, la Infanta Moría Antonieta, princesa

Punto y seguido, y el doctor ya volvió a la cueva del

Servando, antes del 12 de diciembre de 1794, cuan-

do Lorenzana abandonó la Nueva España, es probable

de Nápoles e hija de los reyes de las Dos Sicilias, ya

Cíclope: "Yo había comprado un hábito viejo en la Mi-

do predicaba contra los impíos, usaba maneras seme-

que su casa haya auxiliado al desgraciado dominico

había partido a su compromiso con el entonces Príncipe

nerva de Roma; me lo puse, y extrañamente, un lector de

jantes, mismas que a Madame de Stael le parecían "re-

de Villanueva, re-

de Asturias. Ese viaje a Nápoles fue autorizado por el

Santo Domingo de Nápoles en la calle famosa de Tole-

tóricas exageradas" al estilo gerundiano, que en no po-

gistramos que Lorenzana procuró el círculo de los Monti-

embajador Vargas Laguna, quien el 21 de septiembre

do, nombre que le dió el virrey Toledo, que ahorcó al

cas ocasiones faltaban al decoro debido, se dice en

jo e introdujo al tomista valenciano en los asuntos ameri-

de

canos. Entre el Antiguo Régimen y la Restauración priva-

Nápoles.

mexicano. Leyendo la

1

'

' 1

1

..

~

r

fo genovés, qué tiene usted que objetar a mis argumentos."

Vida literaria,

l 802

le concedió pasaporte para que pasase a

último inca del Perú, llamado Sayri Tupac, porque así

Corina

conviene, me llevó a presentar a su provincial. Era pun-

origen suizo, prerromántica, le enamoraba esa devoción

o

Italia,

a la propia virgen . A la escritora de

ron los valores de la amistad jansenista, de la obedien-

Servando sólo desea volver a la vieja España, cami-

tualmente un español criado desde niño en Nápoles, y

popular que a su contemporáneo novohispano, por ser-

cia jesuita o del saludo masónico, formas sobrentendi-

no de la Nueva, con la misma necedad con la que lu-

me recomendó al convento del Rosario, a quien toca la

lo, le era indiferente.

das del espíritu de partido que la sociedad decimonóni-

chó por abandonarla hasta l 801 . A la distancia su con-

hospitalidad de los que vienen por agua. Los fra iles de

Uno vez contabilizado el estado eclesiástico, Mier

ca transformó.

ducta parece natural. México -y uno de sus inventores,

Italia tienen educación y son afables. Habiendo conoci-

se ocupa, con su invariable desdén, de la gente del

Mientras se regularizaba entre cardenales y arzobis-

Mier- es una nación sin exilios políticos prolongados ni

siglo, los llamados

pos, Mier pasaba miserias. Vivía en un cuarto decente

masivos. El destierro de Mier, uno de los más largos en

do mi instrucción, corrieron la voz, y logré entre ellos una
estimación general."

en Villa Borghese, "hasta que durando una vez la inedia

nuestra historia, se veía únicamente atenuado - como lo

En esta nuez Mier cabe entero: la obsesión por el

bles y arrastrarlos frente a sus casas, "pidiendo a gritos

absoluta cuatro días, me entró fiebre, y fui llevado con

demostrará al luchar con los ibéricos contra Napoleón

hábito, la aparición de un bienhechor misterioso (domi-

que les echasen de ella pan para comérselo, y se lo

un dolor terrible de cabeza al hospital de los españoles,

en 1808- por la idea de que las Españas eran, fatal-

nico), una puya de paso contra los virreyes españoles y

comían. Se vendía en la plaza pública a cuatro granos

llamado Monserrote [ ... ] Me quisieron dar vomitorio en

la ejecución de los incas, la consideración sobre el esta-

(cuartos! la lonja de carne humana, ancha de cuatro

el hospital, y yo les dije que primero me diesen papa

mente, un solo reino.
Las aventuras servandianas continúan camino de

do del monacato en Italia y, a l fin, la estimación inme-

dedos. Sólo a un obispo no se lo comieron; antes tuvie-

(así llaman en Italia a la sopa) para tener algo que echar.

Nápoles. Socorrido por "el exjesuita americano Norie-

diato de su instruida persona.

ron muy a mal que el rey lo ahorcase, cuando a los

En efecto: con solas las sopas me vomité; pero algo

ga", se embarcó en el río Tíber en un "barquichuelo ca-

Cómodo en su viejo hábito, durmiendo en una casa

debió de quedar; dormí y estuve bueno. Estando allí me

labrés", que lastrado por cojas de fusil ("cureñas") estu-

de su Orden, Servando explica que después de los rei-

Este apunte coloca a un Mier confundido en medio

llegó la noticia de una libranza de 300 pesos que me

vo a punto de zozobrar. Las dejaron en la isleta de Por-

nados napolitanos de José Napoleón y de Mural dismi-

de la situación política italiana. Políticamente favorable

mandaba mi hermano de Monterrey, porque con la paz

tolanzó, pues "por un tris no nos ahogamos", pero Mier

nuyeron los frailes en Nápoles. Pero que en 1802 eran

a la Revolución Francesa, gracias al obispo Grégoire, el

de Amiens se abrió la correspondencia. Con esto un

agradece guarecerse "al pie del Monte Circeo, donde

una "chusma mayor". Informa que los dominicos tenían

cura novohispano se escandaliza de las barbaridades,

italiano, hijo de un exjesuita español, me llevó a su casa;

yo pasé el resto de la noche recordando los pasajes de

conventos de tres Provincias en la ciudad, con 12 con-

no tanto de los

pero yo soy tan desgraciado que la libranza se frustró

Homero sobre Ulises y la encantadora Circe, que debió

ventos de frailes y 14 de monjas, sin contar a las beatas

gación de la Santa Fe (los

por accidente raro. Yo había escrito a mi hermano mis

de dar su nombre a aquel monte. Por la mañana fu imos

dominicas que en Italia llaman mantelatas.

rismo contrarrevolucionario que prefiguró lo mismo a la

Madame de Stael, la gran escritora europea del Im-

lazzoronis,

populacho especializa-

do, durante las guerras napoleónicas, en decapitar no-

nobles seculares se cortaba sólo la cabeza."

lazzoronis,

sino de sus ¡efes, la Congre-

sanfedisti),

forma de bandole-

guerrilla antibonapartista española (y a los M ina) que a

trabajos, y eso motivó la libranza; pero escribí también

a tener a la isla Poncia, que es una roca con una fuente

al doctor Pomposo, de México, y le decía que estaba

y una casa propia para destierro de mártires, y creo que

perio, dejó en su novela

bien, ya porque él no había de remediar mi pobreza, ya

monio de la Roma de principios del siglo XIX que con-

pistas y anticlericales, fueron dirigidos por Michele Pez-

porque con ella, si veían mi carta, no se alegrasen mis

lo fue de San Marcelino Papa ."
Marcelino fue un extraño pontífice cuya fiesta se cele-

trasta las opiniones servandianas sobre el estado ecle-

za -el legendario Fra Diavolo a quien Daniel Auber

enemigos. Éste le envió la carta a mi hermano, y creyen-

bra el 2 de junio, recordado por haberse plegado al

siástico en la Ciudad Eterna. Hija de Necker, el ministro

do más lo que decía a un extranjero que a él mismo,

primer edicto de persecución de Dioclesiano (25 de fe-

de finanzas de Luis XVI, Madame de Stael, exiliada por

dedicará una ópera en 1830- y por el arzobispo antijansenista Zondadori.

revocó la libranza."

brero de 303), al grado de destruir copias de las Escri-

Napoleón en 1803, vio Roma con los ojos, más curio-

Las actividades de estos neogüelfos, antimperialistas

El pícaro, con su hambre y su honra, desconfiaba de

turas y ofrecer incienso a los dioses paganos. Su caso es

sos y estetizantes que reprobatorios, de la intelectual pro-

precursores de Mazzini y Garibaldi, preocuparon más

quien aparentemente fue su más fiel amigo mexicano,

histórico aunque los rigoristas lo excluyen de la lista ofi-

testante que fue. Usando la Semana Santa como motivo

que a los invasores franceses, a las autoridades pontifi-

Agustín Pomposo Fernández de San Salvador ( 1756-

cial de papado porque fue utilizado como ejemplo de

dice: "Es en la noche, y con las luces apenas encendi-

cias, que acabaron por usarlos y abandonarlos. Esos

1842), descendiente del último rey de Tezcoco, lxtlixó-

mal sacerdocio por los herejes donatistas. Según la le-

das, cuando los predicadores de Roma se hacen escu-

lazzaronis,

chitl. El doctor Pomposo fue un literato de pueblo, na-

char, durante la semana santa, en las iglesias [ ... ] Hay

previnieron a Servando contra ese bandolerismo revolu-

cido en Toluca, que, aunque decidido partidario de

yenda, murió martirizado.
Y desde la roca que acogió a San Marcelino, fray

también una manera de lograr efecto de la que se sirven

cionario que, santificado por vírgenes en el estandarte,

los españoles, tuvo un hijo que se asoció con Andrés

Servando otea el mundo antiguo, en uno de los pocos

con frecuencia los predicadores ordinarios. Otean el

hará inaceptable a Hidalgo entre los primeros liberales

momentos en que reflexiona sobre lo que él llamaba,

bonete cuadrado que llevan sobre la cabe.za y lo mue-

europeos.

pendentista Leona Vicario. Una vez muerto Servando

con propiedad, las humanidades. Nunca fue un viajero

ven con una rapidez inconcebible. Uno de ellos acu-

en l 827, a Pomposo le dio por imitar hasta su mane-

ilustrado y el gusto por el paisaje -no digamos la natu-

saba a Voltai re, y sobre todo a Rousseau, de la irreli-

del imaginario occidental, la descripción de los

raleza-, esa mirada transitiva entre neoclasicismo y ro-

gión del siglo. Se quitaba el bonete en medio de la

nis

manticismo, le era ajena. Pero el desembarco en Nápo-

cátedra y lo usaba para representar a Jean Jacques, y

versión que rea lizó Mier durante sus via jes por Europa,

les lo conmueve por la belleza de una vista al mar sólo

en esa calidad, lo arengaba , diciéndole: Y bien, filóso-

creyéndose enviado de la civilización, obligado a per-

1

Quintana Roo; su sobrina y pupila fue la heroína inde-

ra de morir.
Repuesto de su indisposición, según él ya secularizado, Mier decide partir para Nápoles, "con el fin de in-

64

Corino

o

Italia (1807)

un testi-

los carbonarios de 1820. Católicos pero patriotas, pa-

también acaudillados por el cardenal Ruffo,

Si, como dice Roger Bartra, el salvajismo es creación

lazzaro-

napolitanos como caníbales prueba la profunda in-

65

�¡t

.,.

¡I

'

.- ,.

derse y reencontrarse entre los salvajes. En la siguiente
página, la Relación va más lejos en ese sentido.
El episodio napolitano es el más rico entre las crónicas italianas de Servando. Sus lecturas del abate Grégoire, ilusionado con un esperanto católico que a la vez
desapareciera las jerigonzas y el latín litúrgico, colocando al hombre antes de Babel, estimulan en Mier al lingüista aficionado. la lengua latina, nos explica, era la
usada en los reinos de España, Italia y Francia, pero los
bárbaros del Norte la bestializaron, al grado que la "jerga o patán" que habla el populacho es "muy desagradable". El novohispano se compadece de la gente culta
de esas latitudes, rodeada de graznidos.
Más allá de la figura del caníbal, Mier reprueba la
degeneración del latín por las lenguas romances y regresa al argumento político. Hasta en la propia Francia,
nos dice, las "pequeñas soberanías" hablan lo que se
les da la gana: los gascones y los borgoñeses no se
entienden con los parisinos, para no mencionar al "antiguo lenguaje céltico" de los bretones, o el catalán de
Provenza y languedoc. Ni la propia España, por supuesto, se salva de la docta censura servandiana. En
Burgos, la Mancho y Castilla la Nueva hablan "aunque
muy mal" el castellano, aunque nunca como en Madrid,
la ciudad abominable donde las calles se llaman Arrostraculos o Majaderitos anchos y hablan así: "Ve a llamar
al médicu que vengan a luna a curar a Manolo del estómado, y le daremos veinte maíz, por decir maravedises." En las Andalucías, Extremadura y Murcia toda está
"mixturado con términos árabes" . Maldito sea el catalán, el "lemosín" aragonés o el "patán" que pasó de
Galicia a Portugal, que se llamo portugués.
Casi veinte años de exilio refuerzan en Mier esa leyenda idílica que provocó su expulsión de la Nueva
España: por órdenes de Nuestro Señor Jesucristo, la verdadera cristiandad y la auténtica civilización fue americana. Su crítica de una Europa corrompida en su lengua
y en sus costumbres recuerda las teorías del dominico
Campanella en el siglo XVI: debe haber una Monarquía
Universal que, encabezada por Carlos V o por luis XIII,
imponga la utopía renacentista, esa Ciudad del Sol, un
convento en donde quedará desterrada tanto la confu-

66

sión de Babel como ese mundo de pequeñas soberanías
irresponsables, herederas de la desobediencia de Adán
y Eva.
No es inútil recordar que el conocimiento que Mier
tenía de su vieja patria era limitado. Adolescente, abandonó Monterrey, esa gendarmería, y se instaló en lo
Ciudad de los Palacios, a la que volvió para habitar una
celda en el edificio de la Inquisición. Era, como tantos
de sus predecesores, un europeo de América que abominaba de Europa por lo que tenía, caprichosamente,
de "americana". Madrid o Nápoles eran el pasado en
el peor de los sentidos, mientras q4e "la utopía en acto",
como la llamará Alfonso Reyes, estaba en esa América
universal y paradisíaca, el futuro absoluto en su medida
de tierra de la profecía de Tomás-Ouetzalcóatl, predica·
doren uno lengua de probable origen semítico o sirio·
caldeo, ese náhuatl en cuyos frasismos lo instruyó Bo·
runda . El resto era el siglo despreciable que prestaba
oídos al feísimo sonsonete, latín bestializado, de los
napolitanos.
En Nápoles, donde hasta el reino de Carlos 111 las
leyes se publicaban en español, Mier descubre, recon·
fortado, que la leyenda Negra es universal. Un canóni·
go le dice en un café que no sobe castellano pues ésa
es lengua de bárbaros. En Bayono salvó a un clérigo
francés emigrado de unos rapaces que lo perseguían
por creerlo español. Y un judío que pasaba le dijo que
ser español equivalía a ser "tonto, ignorante, fanático y
puerco". En el mundo anglosajón, dice Servando, las
madres, cuando tratan a sus hijos de puercos, los llaman
españoles. M isericordioso al fin, concede que más su·
cios son los portugueses y los moros.
El doctor Mier fue más que un propagandista de la
leyenda Negra. Él mismo la enriqueció con un costumbrismo que coloreó lo imagen pestilente de los españo·
les en lo huérfana imaginación liberal de las repúblicas
bobas latinoamericanas. Servando fue más lejos: exten·
dió el mapa peninsular o todo Europa, invirtiendo la doc·
trino de Campanella: la monarquía hispánica ero el mal
ejemplo sobre el que descansaba lo latinidad, condena·
da política y lingüísticamente. El europeo es el Salvaje,
concluye Mier.

PAQUIDERMO EN LA BÚSQUEDA
Y A LA SOMBRA PENSÁNDOTE
Óscar David López

No eran sólo las sombras o la puerta del baño,
el ir y venir del mesero,
la canícula encerrada como gallo de pelea,
eran mis ojos cayendo, abriéndose al infierno,
era la espera,
tu espacio, enredadera que me habitó,
penetración,
índice que se alargaba hasta obstruir, ahogándome
borbotones de aire y licor en la memoria.
Entonces pedí otra cerveza,
caballitos en galope hasta embrutecido caer,
padecer mi único plan: no salir afuera, a la avenida,
no cruzar más que los alcoholes y la sangre.
Amarrado. Fiel a la espera.
Prófugo estoy, caminado, sudoroso,
paquidermo a la sombra de haber regresado y no encontrarte,
haber cruzado una ciudad atiborrada de pantomima,
el lago enmohecido hasta el cementerio de acróbatas
y no volver a ver la punta de tus pies, mi delirio detenido.
Mis ojos como un faro subiéndote las olas de la falda,
escondiéndome en tus piernas, atento,
iluminando tu esbeltez, la caricia de tus muslos:
el cuerpo tuyo como un cisne.
Ave quieta en la memoria. En la idea de tu regreso.
En el espejo. E n la espuma que me revela solo.
Prófugo bajo la sombra de un elefante.
De un enorme árbol en la espera.
Enterrándome bajo la mesa. Bajo las seis de la tarde y el sol

�- ,.

calentando más fuerte
mientras más amplia tu sombra.
El clima ha instalado en mis venas
un álbum de mentiras,
la semana perfecta, si lo que debía quedar en tierra,
en la memoria,
permanecía;
pero un taladro, como una hoguera antes de la ceniza,
tu recuerdo sobre mi herida:
comencé a meter mi cabeza en cada agujero;
cavar, hurgar, pagar por tierra, oxígeno,
trozos para crear un puente,
una salida,
un hoyo para meterme y no meterme bajo el sol.
Cualquier cercanía para que mi piel.
Cualquier lugar el blanco del recuerdo.
Cualquier roce. Tu presencia.
Entraba al cine en desamor, esperando que la actriz mostrara un seno,
que hubiera una toma de los labios, del brillo de tus labios,
de ti en otra mujer dando la espalda,
de ti quitándote un zapato,
-quizá sólo para probarte otro
en una zapatería donde te habías probado decenas, pero nada.
Te marchabas dando una mirada lenta al vendedor que, ansioso y cabrío,
envuelto en su oscuridad,
se sorprende frente a la pantalla,
se sorprende en mí que velozmente me pongo de pie
para seguirte hasta un cubículo donde explota mi respiración,
tu fantasma deslizándose en mis manos.
Efervescencia, rombos y triángulos que el sudor diluye en mi pasmo.
Atajo donde las coordenadas no ayudan al vacío.
No encuentro tus piernas, tu largo doble cuello de cisne,

y es que en partículas cae tu imagen
carne mía envuelta en mí
a mitad de película;
esta avería en el recuerdo:
abrir los ojos antes de terminarme,
antes de abrir la puerta y salir.
Abandonar el cuerpo por un rato.
Un instante blanco acumulado en mis uñas.
Esta espera. Mi sombra proyectada hasta tu ausencia.
Sin embargo, reanudar la búsqueda.
Otro vaso, otro molde de mis manos.
Cuevas para cultivar caricias tras mis párpados.
Madurar imágenes. Gusanos hasta que sean alimento firme.
Piernas voluptuosas sobre la mesa.
Idénticas. Piernas tuyas. Deliciosos cisnes
que mis manos aguardan al frotarse.
Sólo una servilleta y el apetito hablará. Oí decir.
Era mi sombra vuelta un elefante.
Un elefante ebrio
crecido contra la pared,
convertido en su propia amante.
Trompa ebria que se aniquila.
Torniquete de la razón. Serpentina
que azota su sombra contra las mesas,
el corazón de su domador.
Mi sombra, perseguido elefante bajo el alcohol,
bajo el miedo de mis pasos.
Era la espera,
sometida bajo su propio látigo,
mirándome.

�ANDAR ALA REDONDA
Carpentier: primavera y consagración
Manuel García Verdecía

La obra novelística de Alejo Carpentier se ha ganado

la perspectiva de dos intelectuales que buscan, y sobre

reconocimiento internacional sostenido. Sin embargo no

todo se buscan, en esa vorágine.

La consagración de la

la cual se ha leído en muchos casos

La consagración de la primavera plantea el largo y
tortuoso camino que atraviesa el intelectual honesto en

con reticencia, cuando no con reprobación. Esta actitud

la comprensión y aceptación de un proceso que consi-

sucede así con su última novela,

primavera (1978),

tiene que ver básicamente con

la

posición afirmativa

dera justo y lógico. Esto se realiza mediante la historia

asumida por el autor respecto al tema que trata. la nove-

de sus dos protagonistas, pues es una novela de duali-

la aborda el encuentro del intelectual con la revolución

dades, Vera y Enrique. la narración arranca en los días

como entorno de crecimiento. Se ha llegado incluso a

de la guerra civil española, se retrotrae a momentos an-

señalar al novelista cierta concesión al realismo socialis-

teriores en la vida de ambos personajes, y avanza sinuo-

ta por esta asunción positiva.

samente hasta la victoria del e jército cubano ante la in-

Pienso que se ha cometido una lamentable injusticia.

vasión de Playa Girón en 196 1. Ella, bailarina rusa, se

Creo que se sobredimensiona un aspecto de la obra

encuentra de manera casual con él cuando viaja a Espa-

soslayando el resto de

la

misma. En la novela hay mu-

ña para visitar a su novio, miembro de las Brigadas Inter-

cho más que la exaltación de un proceso social; hay

nacionales, herido en combate. Enrique ha tenido que

una aproximación a importantes fenómenos históricos,

abandonar Cuba y refugiarse en Francia por oponerse

sociales, psicológicos y culturales en un arco de tiempo

a la dictadura machadista; allí se enrola para ir a pelear

que rebasa al momento de la Revolución; pero además

a España. luego de la derrota republicana, ambos per-

todo esto está hecho con innegable eficacia literaria. la

sonajes se reencuentran y participan en acontecimientos

novela es el encuentro de dos seres que se debaten por

que conformarán definitivamente su existencia: la Segun-

hallar un destino humanizado a causa de la belleza del

da Guerra Mundial, el batistato, la Revolución y la bata-

arte en medio de un siglo turbulento y, por esto mismo,

lla de Playa Girón.

pletórico de hechos diversos, incluso artísticos, que ellos
tratan de atender y aprehender. la novela es ante todo

La novela es un admirable friso de la historia y el arte
del siglo

'ti.. en su primera mitad. Recordemos que Car-

un recorrido por las ideas y prácticas artísticas e intelec-

pentier es un hombre de la cultura, del pensamiento en

tuales que transitaron las cinco primeras décadas del

torno a ella. Las revoluciones le interesan en cuanto cir-

'ti... Es de aquí la sensación de catálogo, de inven-

cunstancias extremas que enfrentan a los individuos con

tario, de catastro, que sentimos al sumergirnos en su lec-

las caprichosas fuerzas de la historia. Es ésta la raíz

tura. Es un balance cultural y humano, enfocado desde

prístina del

siglo

epos y es

precisamente este elemento el que

71

�moviliza las fuerzas creativas del autor. "Los años blandos, daban un Greuze, un Watteau; los años tormentosos producían un Goya" !Corpentier, 1979: 70), comento el protagonista, lo que representa la inclinación
corpenteriano. Pero de esas circunstancias le intereso
sobre todo lo respuesta intelectual, artística, que da el
hombre. Es así que por la novela transcurre la vanguar-

72

dio cubana de fines de los veinte; el México de Orozco,
Siqueiros, Rivera, lo pintura de la convulsa época revolucionaria; la España del Guernica, Lorca y los Intelectuales Antifascistas; la masacre nazi y el antitético mundo
de Goethe y Schiller. Escrita con desenfrenada prosa
barroca, La consagración de la primavera, por su desmesura al incorporar el mundo material y espiritual de

los personajes, no se aparta de los conceptos creativos
defendidos por el autor desde los días de El reino de
este mundo: •¿Pero qué es la historia de América toda
sino una crónica de lo real maravilloso?" !Corpentier,
1974: 59). Y es lo real maravilloso lo que enfoca y
presenta el autor, esta vez como una actualización de
nuestra historia en época posterior a la Colonia y en
contrapunteo con el devenir mundial. Corpentier pensaba que la maravilla, lo inusitado, real en América, era
inagotable, por eso lo examina en los hechos más recientes. La obra constituye un caso de lo que se ha denominado "la novela total": el intento de apresar y expresar la historia de ciertos personajes con lo mayor integridad en la referencia del mundo que los habito y circunda, mundo que se expande por media centuria - la más
convulso en los anales de la humanidad-, entre Cuba,
México, Francia, España, Rusia y Venezuela.
La historio, la más autobiográfica y cubana -sin dejar
de ser americano y universal- del autor, está narrada
según los procedimientos que desarrollara el novelista
para su teoría de lo real maravilloso. En esta obra los
mismos han sido concentrados y explotados de tal manera que la novela es una suerte de confirmación de la
teoría corpenteriona de los contextos y lo real maravilloso. Hay un morcado interés del autor por no repetirse en
sus estructuras compositivas, por adaptar la forma de la
narración al asunto que desea presentar. Es un texto exigente con el lector, por el nivel de elaboración del lenguaje, por la sinuosidad de su recorrido en el tiempo, el
espacio y los acontecimientos, y por la forma en que se
hilvana el relato. Novela para el lector mocho que reclamara Cortázor. Esto no responde o un artificioso capricho del autor; el adentramiento a un proceso tan complejo y multifacético como la realización personal en
concordancia con los más desaforados acontecimientos
externos demanda una formulación correspondiente a su
riqueza y dinámica.
Corpentier apela a sus mejores recursos para lograr
una obra realmente inusitada en su estructuración. La
historia es narrada entre los dos protagonistas, desde
una doble perspectiva. El autor elimina la intromisión de
un narrador accesorio y por encimo de los personajes.
Enrique, el convencido, y Vera, lo escéptico, alternan
sus voces para no sólo armar el universo ·de sus vidas
particulares, sino también enfrentarnos a sus distintos
modos de pensar. Sus respectivos relatos se suceden en
un sabroso contrapunteo que guía en el laberinto del
mundo externo e interno de los personajes. Lo trama no
avanzo con mansedumbre lineal sino que, atenida a la

concepción barroca del autor, se enrosca en retrospectivas, diálogos, monólogos interiores, así como referencias intertextuales, que crean un tejido de rica densidad.
A través de la obra podemos advertir el flujo caudaloso e indetenible del discurso acostumbrado por el autor. Sus construcciones oracionales complejas, que crean
un morco sintáctico propicio para que lo insólito gane
cuerpo y autenticidad. Su léxico, de uno riqueza y variedad extraordinarias, engarza con lo mejor de la tradición castellana, pero enriquecido por incorporaciones
americanas, así como por palabras y frases en otros
idiomas, de modo que conforma un sistema lingüístico
universal. Al describir el habla de uno de los personajes,
tal parece que describe el propio concepto de lenguaje
que asume: "sin embargo el sujeto se me fue acreciendo
por los giros singulares de un humorismo que, aunque
muy criollo en la expresión, lejos de valerse de los mecanismos de chiste y retruécano que eran moneda corriente
entre la gente de aquí, jugaba con los mecanismos de
uno real cultura manejada en perpetua burla de sí mismo. Citaba frases, pensamientos, versos clásicos" !Corpentier, 1979: 334). Corpentier huye del folclorismo
naturalista en la representación del habla, prefiere construir un hablante de norma internacional hispánica. Esto
posibilita una mayor comunicabilidad en cualquier zona
de este vasto ámbito lingüístico. Es indudable que ésto
resulta uno de las piezas de mayor exhuberancia léxica
en la obra corpenteriano.
La estructura y el lenguaje asumidos en la novela se
atienen perfectamente a las concepciones de lo real
maravilloso. Debe recordarse que, según su pensar: "Lo
real maravilloso no es algo inventado, tiene una existencia real y radica en las cosas extraordinarias que no
vemos como tales o fuerza de contemplarlos a diario"
(Corpentier, 1979). De modo que lo maravilloso es el
resultado de la conjunción de elementos reales que por
causas naturales, sociales, históricas o psicológicas producen un efecto inusual. Así los ejemplos tomados de la
realidad que da el autor: los ricachones que congelan
las aguas de una piscina para tener el lujo de presenciar
en nuestra isla tropical una exhibición de patinaje sobre
hielo. O los negros analfabetos, desconocedores de la
música clásica europea, que danzan intuitivamente a los
acordes de La consagración de la primavera con un
desarrollo coreográfico excepcional.
Lo barroco en la novela responde a las necesidades
expresivas del autor: mostrar, nombrar, dar peso y volumen a lo inusitado. Si tomamos lo justificación que da
Corpentier al conceptuar el teatro de Shakespeare como

73

�barroco, podremos entonces deducir cómo es de barroca su novela. De éste escribió Alejo que •se sitúa en el
espíritu barroco con su teatro tumultuoso, profuso, aparentemente desordenado, sin superficie vacía, sin tiempos muertos• (Carpentier, 1976: 48). Tal es La consagración de lo primavera: tumultuosa en sucesos, profusa
en su lenguaje, aparentemente desordenada en su construcción de idas y venidas en tiempo y espacio, de constantes sinuosidades entre el diálogo y el monólogo, entre el habla interna y la externa, pero que responde a la
voluntad de presentar un mundo convulso y complejo, y
pletórica de anécdotas y contenidos donde la historia,
la literatura, la arquitectura, la geografía, la pintura, la
música, la danza y el pensamiento conforman parte del
tejido narrativo, sin dejar espacios vacíos, tan renegados por los barrocos. Ábrase la novela en cualquier página, adéntrese en su lectura y se tendrá la impresión de
que entramos a un mar de leva, huracanado, revuelto,
habitado por los más insospechados inquilinos.
El barroco, que busca anular las visiones unilaterales, lineales, parciales, se cumple también con el reflejo
de las múltiples circunstancias que generan los hechos
presentados. A éstas Carpentier las denomina "contextos", asumiendo una teoría expuesta por Sartre. Extrapolando a Carpentier diríamos que se tata de "situar al
hombre nuestro en un paisaje nuestro, de centrar, ubicar,
relacionar su psicología", y paro eso, como él mismo lo
veía, "Todo lo que hay que hacer es dejarlo actuar" (Carpentier, 1974: 19). En otras palabras, dejarlo ser como
es, pensar como piensa, comportarse como se comparta en su entorno el hombre americano. La novela presenta un sustancioso entramado de condiciones en el que
se desenvuelven sus personajes. Hoy toda una goma de
contextos: geográficos (los Pirineos, París, México, la
Habana, las islas del Caribe, Venezuela, etc.), políticos
(izquierdas y derechas, fascistas y antifascistas, revolucionarios y reaccionarios), raciales (presencio del negro
en las Brigadas Internacionales, los bailarines de ritmo
arará, en interacción con los blancos), económicos (presentación del mundo burgués y el de las clases oprimidas, al igual que los contrastes entre el mundo europeo y
el americano, expoliado este último), culinarios (elogio
al boniatillo y al ajiaco, a los vinos, etc.), culturales (todo
el panorama de las vanguardias americanas, el surrealismo, la literatura española del 27, lo música contemporánea y la danza, etc.); en fin, todo un rico ámbito de
condicionantes y situaciones que han movido históricamente al hombre americano y europeo en esa etapa del
siglo '/Y... Estos contextos hacen creíble lo insólito de los

sucesos, pues son el sustento real de su devenir histórico.
De modo que Carpentier sigue atenido a la historia y su
verdad.
¿Qué se objeta a la novela? La admirada aceptación de la Revolución que asumen los protagonistas. La
voluntariosa y decidida participación de Enrique en Playa Girón. Sin embargo, se olvida todo el proceso de
dudas e incertidumbre que ha acompañado a los mismos. Hay que recordar que la revolución no es un elemento nuevo en Carpentier. Antes bien, viene a ser un
leitmotiv de toda su obra. En Ecue Yambo O es la lucha
antimachadista; en El reino de este mundo es la contienda haitiana; en Los posos perdidos es la rebelión contra
Juan Vicente Gómez; en El siglo de /os luces, contra el
colonialismo francés; en El recurso del método, contra el
Primer Magistrado. En todas, sus protagonistas se ven
involucrados y atraídos por estos tornados humanos. Siempre lo atrojo esa situación cataclismática donde los seres humanos se enfrentan o situaciones personales y colectivos extremas.
Carpentier pensaba que la maravilla surgía de una
"inesperada alteración de lo realidad". No es difícil
percatarse de que el novelista veía en la instauración de
un estado socialista en el último país que se librara del
colonialismo español a los ojos del país capitalista más
poderoso un acto de maravillo, o sea insólito. Yo había
expuesto en un ensayo esto convicción personal: "Hoy,
por tomar un ejemplo inmediato, la Revolución Cubana,
la épica de Playo Girón, ofrecen al escritor cubano un
contenido social, épico-social, que puede eximirse de
toda prédica personal por la veracidad y elocuencia de
los hechos presentados" (Carpenlier, 1974: 29). Nótese que el novelista se basa en la veracidad de una épico de los hechos en contraposición con una prédica que
respondería a la voluntad ideológico del autor.
¿Que hay un tono de entusiasmo por la Revolución?
Sí. Pero hay que leer con carácter histórico. Fue así como
tendencia general en su momento. El triunfo de enero del
59 abría un espacio de posibilidades que sobre todo
soldaban las atrocidades en que había derivado el batistato. Lo victoria de Playa Girón fue real y su desenlace
fue recibido con alegría por millones de cubanos que
veían en el triunfo no sólo un acto de justicio, sino también la imposibilidad de lo restauración de los valores
de la dictadura batistiana. Es lo que sucedió y es lo que
reflejo el autor. Es uno épica que responde de forma
precisa a su concepto de lo maravilloso; hombres mal
entrenados y pobremente equipados derrotaban a un
ejército sostenido por lo mayor potencio bélica mundial.

Recordemos que el autor nunca ha negado su condición
realista; asume lo que existe independiente a su voluntad, sólo que le busca la arista que lo hace insólito. Y
aquí está dado por lo insospechado de tal victoria. Puede gustarnos o no, podemos estor de acuerdo con esto
o no, pero tal fue la realidad y así la asume el autor.
¿Que hay segmentos del final que suenan a consigna?
~ierto, tal vez el autor pudo evitarlos, pero pienso que lo
hizo ex profeso; reflejaba un momento de fervor instintivo Yquiso presentarlo como tal; es parte de lo inexplicable de nuestra realidad.
lo consagración de la primavera es una pieza admirable y nado segundona en la obra de Alejo Carpentier.
Cubre un espacio de lo saga histórico americano que el
novelista se propuso forjar. Aparte de los elementos políticos que forman parte de ello y responden a su teoría
de los contextos, elementos que no se pueden enajenar
de la realidad, la novela se disfruta por lo rico prosa
carpenteriano retadora de la imaginación y del conocimiento. Asimismo, nos presento uno historio de amor paro

nado desdeñable, con todos los ingredientes que implico una pasión. Es un amplio fresco que recoge vigorosos sucesos de un tiempo implacable y tormentoso y, a
lo vez, lo complementa con uno riquísimo visión del arte,
los letras y el pensamiento que crecieron a su sombro.
En fin, una diversa, amplio y hermosa aventura humana
y literario.

Bibliografía
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- f.léxm: Siglo XXI.

Corpentier, Alejo 11979, julio 81. ' Polobros en lo presentación de Lo con-

sagración de lo primavera•, en Juventud Rebelde.

75
74

••

,.,

�ALEJO CARPENTIER Y EL NEOBARROCO MÍO
Eduardo Espina

Casi

mecánicamente y sin demasiada elaboración, la
crítica ha trazado la relación entre el neobarroco poético latinoamericano que emergió diáfano y contundente
a principios de la década de 1980 y la obra de José
lezama lima. Con esta apreciación inexacta y totalitarista quedaron excluidos de la lista de referentes otros
escritores tan o más influyentes que el cubano, como
Julio Herrera y Reissig y Oliverio Girando. En el caso de
mi escritura, debo decirlo otra vez, la presencia de lezama lima en ningún momento ha sido decisiva, ni siquiera cercana. Entre los cubanos encuentro más vasos comunicantes con Alejo Carpentier que con el poeta de
Paradiso. Todo escritor que uno ha leído amorosamente
entra de alguna forma en el pensamiento literario favorito, que uno utiliza y manifiesta cuando escribe creación,
ya sea una palabra, una frase o un libro completo.
De Carpentier, más que los temas de sus historias o el
rico vocabulario empleado, me ha interesado eso que
en otra parte llamé "cronotopia de la intimidad" y que
no es más que su especial manera de estar en el tiempo.
Carpe(ntierl diem. El protagonismo de lo "ideal
maravilloso", es decir, del tiempo como posibilidad infinita para prefigurar acontecimientos y realidades, tiene
relación directa con mi afán por hacer de la temporalidad una solución de estilo. Veo, concibo y ejercito el
poema como cámara atemporalizante, como entidad
descontinuada de la secuencialidad y saboteada por el
espacio (y viceversa). Esto es, cronos y topos enfrentados, acérrimamente incompatibles. la ilusión cronológica acepta una lógica alternativa, una sistematicidacJ
caracterizada a fondo por interrupciones. Reconfiguración, prefigurac[ón fantasmática: ante el espejo de su
experiencia, el tiempo se mira irreconocible. la persistencia de la .duración carece de continuidad.

76

Por lo tanto, en Carpentier, más que un referente (pues
recién vine a leerlo después de publicados mis primeros
poemas), encontré un cómplice de exploración, un compañero de viaje. En un pasa je fundamental de "Problemática del tiempo y el idioma en la mode rno
novela latinoamericana", uno de sus mejores ensayos
(me pareció bueno cuando lo leí por primera vez hace
dos décadas y me sigue pareciendo muy bueno hoy,
2004, año del centenario), afirma Carpentier: "Puede
decirse que en nuestra vida presente conviven las tres
realidades temporales agustinianas: el tiempo pasado
-tiempo de la memoria-, el tiempo presente -tiempo
de la visión o de la intuición-, el tiempo futuro o tiempo
de la espera. Y esto, en simultaneidad". Quizá la dificu~
tad que mi poesía genera en el lector deviene de este
afán de simultaneidad temporal librada de narración y
estímulos lineales complacientes de la razón y la lógica
cartesiana (no las otros). Extrañamente, o no ton extrañamente, cuando concluí lo escritura de La caza nupcial,
mi nuevo libro que saldrá publicado en 2005, pensé y
me dije: "Estoy seguro de que le gustaría mucho o Car·
pentier". Todavía estoy seguro de que sí.
Sobre Carpentier hablamos bastante en París con
Néstor Perlongher en el verano de 1990. Entre bague/·
tes y cabernets coincidimos en que lo síntesis de aceleramiento y derroche que se do tonto en lo poesía de Per·
longher como en la mío tiene uno afinidad manifiesta
con la obra del cubano, sobre todo también en la capacidad de absorción de percepciones y visualidades que
puede redondearse con uno frase de "Viaje a lo semi·
lla": "El universo le entraba por todos los poros" . la pre
sía neobarroca, en caso de que la de Perlongher y lo
mío lo sean, incrusta su voz justamente en ese punto de
inflexión y desdoblamiento, en esa intimidad irrepetible

Ysin pausas donde el tiempo cambio de velocidad para
observar y dejarse observar. Tiempo reversible, pero
además ignorable, acelerable, enlentecible y expandible (es decir, musical), corriendo hacia direcciones coexistentes, simultáneas y disimuladas. Tiempo que, al li-

berarse de los objetivos previstos por la inmediatez, deja
de ser reversible y también invencible. Sucede, pero su
duración es indecisa. Allí está el origen de la dificultad
neobarroca, pero también el placer asociado a sus variados sortilegios y criterios de composición.

77

�EL FIN DE LA HISTORIA:
LOPE DE VEGA Y SUS EMBLEMAS DE INDIOS
Bradley J. Ne/son

Aquí, senado, se acabo la historia del Nuevo Mundo
El Fénix

E n los últimos años, el creciente campo de investigación llamado "transatlántico• se ha centrado en la identificación, definición y análisis de las manifestaciones
visuales de las culturas europeas e indígenas. los espacios estudiados en sendos trabajos de críticos como Rolena Adorno, Serge Gruzinski, Mary louise Pral! y Petra
Schumm incluyen expresiones discursivas (Adorno, Pral!),
festivales y teatro (Paz, Schumm), mapas (Gruzinski), las
artes plásticas y pictóricas (Cuadriello) y la arquitectura.
Siguiendo esta tendencia, el objetivo de este análisis es
ofrecer el modo emblemático de representación 1 como
un modelo teórico y crítico para el análisis de los encuentros y desencuentros simbólicos entre el Viejo y el
Nuevo Mundo, en lo que Edmundo O'Gorman ( 1958)
ha llamado "el proceso ontológico americano" ! 15).
Nuestro objeto de análisis es la comedia -o auto2 - de
indios de lope de Vega, El nuevo mundo descubierto
1

•Tue

emblemotic mode of representolion• es uno frase inventado por

Peter M.

Doly poro referirse o los múltiples prácticos simbólicos relaciono·

dos más o menos estrechamente con el concepto más omplio de emble-

ma. los más comunes serían lo empresa , el jeroglífico, el blasón, lo diviso,
el enigma y el escudo.
• Utilizo los dos términos aquí porque, si lo estructuro argumental y

por Cristóbal Colón, en particular lo que se caracterizará como la fragmentación y reconstitución emblemáticas
a las que lope somete el máximo símbolo religioso de la
Contrarreforma: la cruz. En pocas palabras, quiero demostrar que el extrañamiento inicial que causa la apariencia de la cruz y la eventual aceptación, o reconocimiento, de la presencia de Cristo en la imagen de la
crucifixión por el indio americano revelan cómo la ideología barroca se estira en el tiempo y el espacio para,
primero, construir y, después, incorporar o, en términos
deleuzianos, "plegar" la otredad americana dentro de
su economía simbólica, y así convertirla en una arruga
dentro del tejido o cuerpo místico de la identidad nacional española. Esta "invención" de la imagen enigmática
del indio y la subsiguiente impregnación de su figura
con un significado alegórico trascendente se comprenderán mejor una vez que se tome en cuenta la mentalidad emblemática del barroco contrarreformista.
Así que, antes de hablar de la empresa lopesca, será
útil trazar en términos esquemáticos la invención y desarrollo del emblema. Sumamente populares por toda Europa, los libros de emblemas pronto se convirtieron en
una técnica y herramienta de educación y propaganda
en la España de la Contrarreforma !Campa, 1990). Su
uso de figuras visuales, lemas enigmáticos y comentarios
alusivos y morales atraía lectores de distintas clases. Debido a su estructura múltiple y su importancia en la ex-

lo

división en tres actos abogan por su categorización entre los comedias de

del símbolo de la cruz y la intercalación de una miso católica encaminan

honor de lope ICostillol, lo visión cosmológica, lo importancia primordial

lo obro hacía el escenario rel gioso

79

�pansión del mercado literario en lo que Fernando Rodríguez de la Flor (2002) ha llamado la alta modernidad,
el emblema se sitúa en un lugar híbrido y fronterizo, situado entre la palabra y la imagen, entre la ideología
organicista de la Edad Media y el absolutismo moderno. Mirando hacia la Edad Media, el emblema comparte lo que Walter Benjamin llamara el aura mística, que
se asocia con los orígenes misteriosos del jeroglífico o el
icono religioso. En el extenso prólogo de sus Emblemas
morales (1603), Juan de Horozco insiste en que "el origen de los símbolos es divino" (citado en Gállego, 1987:
90)3. Tanto Horozco como Juan de Borja, autor de las
Empresas morales (1680), ejemplifican la obsesión particular del emblemista, que se manifiesta en repetidos y
contenciosos intentos de (re)unificar el fragmentado cuerpo simbólico de lo que O'Gorman llama la "Ecumene"
-nuestro mundo- heredada de la Edad Media. En fin,
como concluyen Mario Praz, R. de la Flor y Karen Pinkus
( 1996), "los emblemas emergen de una caída condición humanista, en el momento en que el autor comienza
a sentir la pérdida de su poder" (37) (traducción mía).
Como se puede ver, lo que interesa aquí no es el añadido filológico que el estudio de los emblemas aporta a
nuestra comprensión del significado de la comedia de
Lope, sino las múltiples maneras en que la mentalidad
emblemática informa y constituye la imagen particular
del Nuevo Mundo y sus habitantes que el poeta lleva a
las tablas en los primeros años del siglo XVI. Consecuentemente, el emblema se analizará según lo que José Antonio Maravall ( 1967) entiende por una estructura histórica; es decir, nos enfocaremos en cómo "esa estructura
[ ... ] refleja la mentalidad de [una] época [y] al mismo
tiempo influye sobre esa mentalidad [ ... ] no como un
medio pasivo de expresión, sino como un principio activo que impone al pensamiento un conjunto organizado
de distinciones y valores" (19 l ).
Con respecto al emblema, tanto la palabra como la
estructura de la empresa son omnipresentes en la obra
de Lope4 . Desde las tempranas y numerosas alusiones a
las columnas de Hércules, las cuales invocan la doble
empresa de Fernando e Isabel y Carlos V - non plus
ultra y plus ultra- , a los paralelismos constantes entre
los hermanos Colón y otra pareja fraterna encargada
del éxodo de un pueblo elegido a su tierra de promisión
3

Benjamín ( 1977) cita a Pierio Valeriana: ' speaking in hieroglyphic mode

means unveiling the nature al things human and divine• (170).
4

Ver el artículo pionera de McCready pera un inventario del uso que

Lope hace de la empresa en sus comedias.

80

-Moisés y Aarón-, Lope compone una empresa mesiánica que cubre casi mil años. Partiendo de la seducción trágica de la Cava por el rey Rodrigo, aludida
por el resignado rey moro Mahomet en el primer acto, y
terminando con la muerte de otro Rodrigo sensualmente
cautivo, de apellido Terrazas, la obra es literalmente
milenarista. Esta fantasía emblemática llega a su apogeo en el desenlace de la comedia con la apariencia
de la nuevamente inventada empresa que se dedica de
manera simultánea a Colón y España. Recién nombrado
Duque de Veraguas, Colón lleva la bandera con sus nuevas armas mientras desfila delante de los Reyes Católicos, quienes piden que lea el blasón: "Por Castilla y
León, / Nuevo Mundo halló Colón" (Vega Carpio, 1980:
2960-296 l ). Con todo, el uso que Lope hace aquí de
la estructura de la empresa pide clarificación debido
tanto a su lugar en la genealogía del emblema como a
su especificidad cultural en España.
Por lo general, la empresa , o impresa según sus comentaristas italianos, se destaca como el más noble, ingenioso y culto de los tropos emblemáticos. Así, el objeto del empresario es comunicar de una manera inteligente y aguda -es decir, para los lectores más cultos y
agudos- , una intención individual, sea amorosa o guerrera. En España, sin embargo, el término se asocia desde una fecha bastante temprana con la "reconquista" de
Al Andalus; así que, desde tiempos inmemoriales la palabra empresa se emplea para referir un proyecto histórico-religioso de carácter más bien colectivo. Todo lo cual
informa la manera en que debemos leer la conflación
teórica que hace Juan de Borja (1680) entre la empresa
y el emblema, dos términos y prácticas entendidos por
los teóricos renacentistas como separados y hasta contradictorios. En oposición a los teóricos italianos, Borja
concibe la empresa como una herramienta para la enseñanza de costumbres, un fin eminentemente colectivo y
organicista.
Como ejemplo podemos tomar uno de las Empresas
morales de Borja, titulada Satiabor cum apparverit, o
"estaré satisfecho cuando aparezca" . El cuerpo, o imagen, de este emblema es la letra egipcia o jeroglífico
TAV, que aparece esculpida en la fachada de una pirámide. El comentario de Borja (1680: 442-443) interpreta la letra africana como una prefiguración de la cruz de
Cristo, apropiándose con un solo gesto del misterioso
origen de los jeroglíficos a la vez que proyecta la historia universal del cristianismo hacia los tiempos remotos
de los faraones y, más importante, sus sacerdotes. Según Walter Benjamin ( 1977), este traslado del signo ar-

caico a la homogénea página del libro vacía cualquier
significado "histórico" del mismo hasta tal punto que es
"incapable of emanating any meaning on its own" (183);
y, como consecuencia, cae bajo el control absoluto del
emblemista. Por otra parte, el alcance del símbolo religioso deviene absoluto en el momento en que el artefacto egipcio se abre totalmente a la intención del alegorista. Según este juego con el tiempo, el significado de TAV
siempre fue cristiano en su esencia. Esta extensión ideológica, y no la elucidación de la historia lingüística de
los egipcios, es lo que debe verse como el verdadero
producto de la labor simbólica del autor5 . En otras palabras, el signo enigmático -materia- encuentra su fin
"natural" -forma- al ser plegado dentro del tejido icono-místico de la Contrarreforma.
El emblema tendrá un papel idéntico en la comedia
de Lope, pues la información histórica que comunica la
obra sobre la realidad problemática del encuentro entre
el agente del destino español y el otro americano es
efectivamente nula; por otro lado, la extensión simbólica
de la corona española llega a ser absoluta a través del
juego repetitivo de imágenes y discursos alegóricos. La
mayor parte de esta "acción" ocurre en el segundo acto
de la obra, cuando los españoles llegan a las orillas de
uno isla. Para comenzar, tonto la postura pasiva del lector de Borja - "estaré", o mejor aún, "seré satisfecho" como la apariencia inaudita de la cruz se repiten cuando Colón planta uno cruz en las arenas de lo playa en
su primer acto de posesión imperial de una isla que bautizo como La Deseada. Comienza el héroe mismo exclamando que "éste el farol ha de ser / que dé al mundo
nueva luz" (Vega Carpio, 1980: 1570-1571 ). El padre
Buyl toma la palabra, bendiciendo la "Dichosa arena y
orillas / que tal planta merecéis" ( 1577-1578). Colón
prosigue: "cama ilustre, donde Dios/ hombre murió echado en ella. / Vos sois la bandera bella" ( 1580-1582).
Responde Buyl, "Árbol de la nove hermosa / de la Iglesia, tú que igualas / con jarcias y con escalas / la que
Jocob vio gloriosa, / ¿qué vela más venturosa / que
una sábana, mortaja[ ... ]?" (1589-1594). La fragmentación alegórico de la cruz resulta en su metamorfosis en
farol, planta, cama, bandera, mástil y la escalo de Jacob. Tal vez más interesante aún es la desterritorializa-

ción de lo mortaja y cuerpo de Cristo que se transforman
en vela y piloto. La fuga alegórica es continuada por los
otros exploradores y la cruz se metamorfosea en la vara
de Moisés, mientras que la corona de espinas deviene
un laurel de victoria; finalmente, la cruz se funde con el
arpa de David, cuyas cuerdas se fijan con tres clavijas.
El concierto barroco termina con una vuelta al motivo de
la sábana que cubre el sexo del Cristo muerto, representada en muchos cuadros renacentistas siendo levantada
por un viento, o pneuma. Según Leo Steinberg, esta vela
místico simboliza visualmente la resurrección de la carne
y el espíritu. En esta vena, Terrazas -más tarde Rodrigo- rezo: "Camisa santa, teñida / de aquella sangre
inocente / de Josef, que tiernamente / lloró Jacob y
María, / sed nuestro bandera y guía / entre esta bárbara gente" ( 1632-1637).
Igual que Borja coloniza el "jeroglífico" egipcio con
un latente significado religioso, Lope sitúa la cruz en los
momentos y los símbolos más reconocibles del Antiguo
Testamento. No obstante, lo que quiero subrayar en este
momento extático y estático del drama es, en parte, la
manera en que los cambios de locutores y sus perspectivas se asemejan a un pequeño libro de emblemas. Con
cada empresa somos, primero, extrañados y, luego, satisfechos con la interpretación manierista de otra faceta
maravillosa del crucifijo, lo cual efectúo un progresivo
estiramiento alegórico en el espacio y el tiempo que pliega una y otra ondulación bíblica en el cuerpo histórico
del descubrimiento. El número posible de aspectos o
características fácilmente prestables a la alegoresis6
emblemática parece infinito, todo lo cual cuadra con la
definición de Daniel Russell (1995) de la imagen emblemática: "an emblematic image [ .. . ] can be detached
from its setting with no loss of meaning to the argument it
is illustrating [ ... ]by the very fact that it can stand alone,
detached from the development it is intended to support
and illuminate, it is also independent from that development, and provides an open field for the free association
of the reoder" (7). De este modo, la cruz se cambia en
farol, la sábana en velo o bandera, los clavos en clavi6

Siguiendo el estudio de Maureen Quilligan, Diana de Armas W ilson

explica la diferencia entre alegoría y alegoresis: 'The ane is a technique
of fiction-vvriting, the other a method of interpreting literature. The lirst tradi-

5

Octavio Paz (1995) escribe: 'Otro y más extraño emblema sincretista:

tion -of narratives peopled by personilications and other similarly frozen

esa cruz no es otra que la llamada 'cruz egipcia', en forma de la letra tau,

agents moving about in a resonant world of language - we may call

que según la tradición se encontraba en el templo de Serapis. Un emble-

o//egory. The second -the tradition ol discursive interpretalian ar tex·

ma egipcia convertido en signo de las prefiguraciones cristianas del her·

tual commentary- 1 prefer to call o/legoresis, the term used by Mau-

metismo• (173).

reen O uilligan•.

81

,.,

�jas de arpa, Cristo en piloto y, finalmente, la madera en
árbol. En todo caso, aunque debemos apreciar el ingenio e inventio ágiles del poeta, los emblemas en sí no
deben sorprendernos, pues al fin y al cabo los españoles son cristianos ejemplares. Más importante, la prácti·
ca del cristianismo cristaliza en la creación de emblemas: es decir, lecturas alegóricas sobre el devenir tras·
cendental de unas experiencias subjetivas que eviden·
cian una autoconciencia de la naturaleza universal de
este encuentro. No diría, sin embargo, que la función
exclusiva de esta escena sea maravillar al espectador,
sino que también lo prepara para lo que viene después:
una escena estructuralmente paralela (Shannon, 2001 :
6). Pero en el siguiente caso los emblemistas son "esta
bárbara gente" introducida por Terrazas.
Recordemos que las primeras señales de la imprevis·
ta llegada de la flota -los arcabuzazos que celebran la
anhelada vista de la tierra deseada- interrumpen una
guerra, o duelo de honor, entre Dulcanquellín y Tapira·
zú, dos guerreros cuasi-épicos, el primero de los cuales
ha raptado la esposa al otro. Lo notable aquí es cómo la
apariencia ruidosa del otro logra pacificar a los recién
enemistados indios, enfatizando lo que Rodríguez de la
Flor (1995) llama la "naturaleza activa" de la imagen
emblemática. La subsiguiente producción de emblemas
procede de los intentos de los indios por aprehender
tanto la imagen como las palabras de los nunca antes
vistos marineros y sus maravillosas naves. En los ojos de
los salvajes, la flota se percibe como una maravilla, o
monstruosa o divina, cuyo significado llega a ser el objeto de los titubeos simbólicos de los indios. En cuanto al
espectador, ver la flota por los ojos de los indios permite
situar el viaje, ya una memoria lejana, dentro de posibi·
lidades abiertas.
El gracioso indio Auté inicia la especulación con la
siguiente adivinación lingüística: "Dios, tierra y Virgen
decían, / que deben ser sus casas, / si no es que Dios
y la Virgen / su padre y madre se llaman / y la tierra
algún amigo / que anda ausente de su patria" (Vega
Carpio, 1980: 1509-151 4). Poco antes, Auté había
identificado las naves como "casas", así que su siguien·
te confusión de los padres espirituales con las naves, o
edificios, de los barbudos agentes de esta visitación mis·
teriosa funciona perfectamente dentro de la economía
simbólico-teológica de la obra, a la vez que subraya la
simplicidad intuitiva de los indios. Dulcanquellín conti·
núa la especulación y aun parece diferir del gracioso al
llamar las naves "peces que braman, / que andando
por esas islas / a hartarse de carne humana / se han

82

comido esos hombres" (1515-1518). Ahora bien, las
posibilidades interesantísimas de esta sugerencia de an·
tropofagia hecha por un indio que más tarde prepara la
bienvenida de la hueste española, ordenando la prepa·
ración alimenticia de unos "criados", merecen un estu·
dio aparte. No obstante, lo que interesa aquí es cómo
Dulcanquellín "inocentemente" alude al monstruo bíblico
que se tragó a Jonás, una historia mencionada antes por
el fraile Buyl (Vega Carpio, 1980: 1043). Finalmente,
Tapirazú alude a una historia, o mito, de unos gigantes
"de la altura de un pino" que "vinieron a estas monta·
ñas" (1533-1534). El indio recuerda que en esta época
prehistórica en que "juntaban hombres con hombres",
"un día se abrió el cielo en partes varias/ y bajó dél un
mancebo/ con una camisa blanca/ que hizo con ellos
guerra / tirándoles muchas llamas" ( 1535-1546). En·
trambasaguas ( 1963) opina que Lope encontró esta leyenda en una de las crónicas sobre los araucos de Chi·
le, y puede que sea cierto. Por otra parte, tanto las abominaciones sexuales como la lluvia de fuego figuran en·
tre los motivos más reconocibles de la historia bíblica de
Sodoma y Gomorra. Además, el motivo de la camisa
blanca hace eco de muchos de los emblemas pasiona·
les de los españoles, en particular de la "camisa santa•
que menciona Terrazas. En vez de inclinarme hacia uno
posibilidad u otra, creo que es más útil considerar la
posibilidad de que Lope esté trabajando de manera alegórica igual que hace Juan de Borja cuando proyecta la
esencia (forma) de la cruz dentro de la materia acciden·
tal de la letra africana TAV. Entendido así, la llegada de
los españoles abriría paso hacia la realización y con·
cientización históricas de los indios en el mismo momen·
to en que la dualidad histórica entre el europeo y su otro,
en las palabras de O'Gorman ( 1958), "se cancela". Es
decir, la anécdota de los araucos funciona como un jeroglífico que sólo cobra su verdadero significado dentro
de una entelequia que la trasciende en el tiempo y el
espacio: el destino universal español7 . La apoteosis de
esta implantación de una casi vacía mentalidad protoeuropea en el cuerpo desnudo del indio americano ocu·
rre en el tercer acto. Una cruz milagrosa aparece, o

brota, crecida del hoyo del cual otra cruz había sido
arrancada por los ofendidos indios durante su abortada
masacre de los avariciosos y lujuriosos españoles -en·
cendida por los excesos sexuales del ya mencionado
Rodrigo Terrazas. No obstante, el injerto ontológico fun·
dador toma lugar en el segundo acto cuando los cristia·
nos vuelven a sus naves, permitiendo el acercamiento de
los indios al nuevo adorno en sus orillas. Para Entramba·
saguas ( 1963), esta escena es uno de los logros más
perfectos de la comedia: "admira la impresión produci·
da por la llegada de los españoles" (vn). Estoy de acuer·
do, pero no porque Lope llegue a representar de manera
'natural', o históricamente verosímil, a los indígenas amerindios. Todo lo contrario, lo que atestiguamos aquí es la
invención de lo que Moisés Castillo (1997: 397) ha
llamado un "nuevo espacio ontológico", cuyo protagonista es un indio cuasi·emblemisla, quien desde su inocencia adónico será capaz de intuir y comunicar -in·
conscientemente- los misterios más profundos de la fe
cristiana 8 .
Comencemos con los comentarios de los tres prota·
gonistas de la olvidada cuestión de honor matrimonial.
Tacuana, la raptada, exclama, "¡Qué lustre!" y Dulcan·
quellín, el raptor, remata la redondilla, "El mirarla ciega"
(Vega Carpio, 1980: 1749). Tapirazú, el ofendido, nota
que "Tres h!erros tiene clavados"; y Dulcanquellín especula que "Esta, con aquestos hierros, / en esta arena
fijaron [ ... ] para meter a la tierra / las casas desde la
mar,/ y en estos hierros atar/ aquellas cuerdas" (1752·
1762). Viendo las implicaciones colonizadoras de este
literal (y metafórico) boluarte, Tapirazú pregunta por qué
Dulcanquellín no manda que se quite ese dique de su
playa. Cuando todos comienzan a tirar, sin embargo, el
mismo Tapirazú sufre unos remordimientos inexplicables:
"¡Por mi vida que he pensado/ que nos hemos engaña·
do,/ y en quitarla yerro hacemos!" (1767-1769). Ta·
cuana hace eco de la intuición, diciendo "Que debe de
ser / alguna cosa sagrada" (25). Es ahora cuando la
8

Este •nuevo espacio ontológico•, según Castillo (l 9971, es una especie

de compromiso alcanzado par Francisco de Vitoria que sube de los intentos de éste de mediar y hasta silenciar aspectos fundamentales de los

7

Lo mismo dinámica se pone en marcho cuando Dulcanquellín habla de

las profecías misteriosas que sus padres le habían contado sobre lo futura
llegada o su tierra de unos visitantes extraños; y más tarde con el desafío,
tan épica como pastoril !estoy pensando en las églogas de Juan del Enci·
na), que Tapirazú echa en cara a su rival para ver quién puede sostener un
leño en los hombros, o llevar una peña, ambas pruebas figuradas con los
símbolos centrales de la religión cristiana.

tratados de San Agustín y Santo Tomás sobre lo razón, el funcionamiento
de ésta según los leyes natural y divino y la guerra justQ. Situándose entre

lo postura de Sepúlveda, que defiende un "indio sin olmo•, y la posición
de Los Cosos, que quiere reconocer un "indio como hombre con conoci-

fantasmagoría emblemática comienza de nuevo con otra
imagen preñada, la de una atalaya que los barbudos
extranjeros utilizaran "para subirse sobre ella[ ... ] y mirar
desde ella sus casas, ribera y playa" (25).
Debemos detenernos por un momento para resumir lo
que hemos visto en esta escena y considerar cómo está
relacionado con la anterior escena emblemática, por·
que la posición y la caracterización de los puntos de
enunciación y recepción han cambiado de manera sig·
nificativa. Primero, hay que reconocer que si los emblemas hechos por los españoles son maravillosos, no nos
sorprendemos de que esta gente conozca los rudimentos
teológicos del cristianismo; más bien quedamos admira·
dos por la secuencia anamórfica de imágenes y la erudi·
ción del poeta que los llena de significado. La metamor·
fosis del arpa de David en la cruz de Cristo, y viceversa,
es fluida porque, como en el caso de Borja, la figura se
somete de manera total al discurso del emblema (Daly,
1979). En términos estrictamente emblemáticos la ima·
gen es sólo un cuerpo, o instancia, accidental de una
palabra, o alma, trascendental.
En el caso de los indios, por otra parte, las figuras
que se introducen mantienen una dualidad intransigente
debido a la inocencia del hablante, o sea, lo que equi·
vale una falta literal de (auto)conciencia trascendental.
Cuando Dulcanquellín habla de cómo los clavos de la
cruz sirven para amarrar las naves, o cómo los extranjeros se suben a la cruz para mirar sus casas y riberas,
nuestra percepción de su entendimiento natural, no ilumi·
nado, de lo que él ha dicho queda inexorablemente literal. En su propia mente "vacía", el indio imagina unas
cuerdas físicamente extendidas entre las naves en el puerto
y la cruz en la playa; o unos hombres barbudos física·
mente subidos en la cruz mientras miran sus casas materiales. En inglés diríamos, "no pun intended". A diferen·
cia de la escena paralela de los cristianos, en este caso
es el espectador, adecuadamente enseñado por la
escena anterior, quien invierte el significado alegórico
en la inocente metáfora para rellenar y completar el
concepto aparentemente incompleto del indio.
Igual importancia tiene la percepción de que los in·
dios poseen una intuición natural de las verdades católi·
cas9 ; o, al revés, que las verdades cristianas son de
hecho universales, contenidas y comunicables en la mis·
ma materialidad de sus símbolos. Lope realiza en el es·
cenario lo que los emblemistas renacentistas buscaron
1

miento de lo que seo el bien y el mal", "Vitoria [ ... ) define un espacio
intermedio. El indio es un niño que ha de ser educado en lo fe paro

9

salvarse, por lo tanto su rozón no es completo• 11997: 400).

the gracioso, is copable of grosping the concepts of Christianity" 16).

Shonnon 1200 l) escribe, "Lope implies that even the simples! of natives,

83

.'

�constituye, menos propiamente americana es su historia, es

rona españolo . Lo falto del indio corresponde con el
exceso metafísico del europeo, y cuando entro el concepto -el dramático ocio de entendimiento emblemáli·
co-, se completa, o sea, se acabo lo historia del Nue·
vo Mundo" (Vega Carpio, 1980: 2973-2974).
Octovio Paz ( 1995) ha caracterizado el mundo barroco de Nuevo España como un mundo hermético, un
universo cuyo fin histórico es precisamente evitar los contingencias y los cambios que introducen el tiempo y lo
vida material. Lo metáfora que emplea el poeta mexico·
no para la peculiar mentalidad de los jesuitas omerica·
nos es "el mundo como jeroglífico" (212). Otros teóricos
del barroco han ofrecido diferentes metáforas de lo mentalidad, o estructuro histórica, del barroco, pero creo
que la imagen de Paz abarca los otros conceptos, mu·
chos de los cuales funcionan de manero emblemático.
Tenemos el pliegue, que Gilles Deleuze (1993) utilizo
paro explicar lo manero en que los discursos artísticos,
científicos, literarios y políticos del barroco se extienden
en el tiempo y en el espacio paro apropiarse de objetos
ajenos y plegarlos dentro de un movimiento constante de
curvas, velos, fachados, sombras y luces: "The Baroque
refers not to an essence but rother to an operative func·
tion, to o trait. lt endlessly produces folds. lt does not
invent things" (3). Ben jamín se centro en lo calavera como
lo imagen de uno naturaleza muerta, desconectada y
descontextualizado, cuyo devenir es llegar a (no) ser un
objeto absolutamente sometido a las manos del alegorista. Más reciente, Ornar Colobrese ha puesto en marcho
conceptos fractales y episódicos para describir lo fantasmagoría repetitiva que esconde el vacío sobre el que se
mueven los campos simbólicos de lo que podríamos llamar, haciendo eco a Rodríguez de lo Flor, lo baja modernidad. En todos estos cosos, los figuras y motivos de
fragmentación y congelación, ausencia y presencio, movimiento y stasis, nos vuelven a ese momento, ton pun·
tuolmente descrito por Pinkus, en que el escritor humonis·
to siente lo pérdida de su poder, que es en fin una pérdi·
do de sustancia en la palabro divino. Entro lo imagen
como uno especie de baluarte simbólico, alistado paro
un intento intensivo de detener uno creciente polivalen·
cio que señala la caída del universo univalente. En El

decir, menos americana es América, hasta que se alcance

descubrimiento del Nuevo Mundo por Cristóbal Colón,

el momento en que se cancela del todo el dualismo (95).

un mundo entero se convierte en bandero, blasón, ¡ero·
glífico, en un intento de levantar la melancólica mentali·
dad barroca de su obsesión con las crisis constantes,
revelando que lo que esto mentalidad más anhela es el

desde la explosión del neoplatonismo y la subsiguiente
(y errónea) fascinación con el jeroglífico: la fusión de la
idea y la imagen. Como escribe R. de la Flor 11995),
"Una recta intelección de estos conjuntos simbólicos y
de estas actividades [ ... ] alumbra la naturaleza verdadera de una imagen agente (imago agens)" (14). En
este caso es imposible que sea más recta la intelección
de los indios, pues nunca han visto tal cosa y el verdadero sentido de sus palabras está escondido de ellos mis·
mos. Es la enigmática imagen de la cruz la que actúa
sobre su imaginación vacía. En fin, la cruz llega a ser el
objeto de deseo de ambos culturas, estableciendo así su
semejanza esencial.
Como defiende O'Gormon, el reconocimiento de un
mundo nuevo no sólo no rompe con lo que él llama lo
tripartita Ecumene europeo, "nuestro mundo", sino que
resulta en la pura invención de un concepto adecuado
poro salvaguardar una mentalidad asediado de evidencio que desafía lo imagen tradicional del mundo. Podemos pensar en el indio que Lope construye, o invento,
cuando O'Gorman 11958), hablando del Nuevo Mundo, escribe: "no muestra sino su desnudez que indica su
ser natural vacío de toda significación, una muda promesa, una mero posibilidad en el orden de la cultura"
(88). Y esto promesa no significa más que la posible
realización de su potencia como Mundo Nuevo en el
acto de convertirse en uno versión mejorada del Viejo
Mundo (85): volviendo o Lope, "Por Castilla y León /
Nuevo Mundo halló Colón". En fin, la dualidad emblemático entre lo conciencio que el indio (no) tiene de sus
adivinaciones literales y la que "nosotros", los entendidos (y alegóricos) cristianos, tenemos de los mismas se
cancelo en un dinamismo histórico que tiene como su
propio fin un encuentro estático de lo mismo. En términos
gramaticales, el imperfecto indio bárbaro encuentro su
formo perfecta bojo lo luz del entendimiento agente del
poeta español (Castillo, 2002: 79). En las palabras de
O'Gormon (l 958):
Mientras más se realiza América en su historia, al ir actualizando con mayor plenitud la posibilidad original que la

Lo que falta al indio y, a lo vez, lo que excede su
capacidad de conocerse o sí mismo, o en los palabras
de Slavoj Zizek (1989: 74), that which is in him more
than himself, es su destino como futuro súbdito de la co-

84

11

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fin de la historia.

85

�HORACIO SALAZAR ORTIZ
EN LA IMAGEN DEL VIENTO
Minerva Margarita Vil/arrea/

Horacio Solazar O rtiz nació En Tlalchapa, Guerrero, en 1933 . Radicado en Nuevo León desde
1953, obtuvo el grado de licenciado en derecho por la Universidad Autónoma de Nuevo León,
donde ejerció la docencia durante 30 años. En 1986 obtuvo un Premio Nacional de Poesía convocado por el Ayuntamiento de Monterrey. En 1990 la Universidad Autónoma de Nuevo León le otorgó
el Premio a las Artes. En 199 1 fue reconocido con la Medalla al Mérito Cívico del Gobierno del

Breve canto a la aurora, En el nombre de
Eva, La cruz azul y otros poemas, Colección de poemas, A vuelta de rueda, Por las horas desiertas,
Elegía sonámbula y otros poemas, La canción que cantamos, Paisa¡es y canciones y Retrato de Bárbara.

Estado de Nuevo León. Entre sus libros de poesía destacan :

Entre lo poesía y lo esperanzo, lo incompatibili-

Así llegamos hoy, diez años después de producida

dad es completo; de este modo el poeta es vícti·
mo de uno ardiente descomposición. ¿Quién se

Ortiz. Un repaso de la obra y de la vida que la hizo

o/revería o preguntarle cómo ha experimentado

posible.

lo vida, cuando ha vivido gracias o lo muerte?

esta frase, a un nuevo repaso de la obra de Solazar

Maestro entrañable, líder estudiantil y sindical, son

Emile Mihoil Ciaron

sus poemas el elemento que más lo destaca, pues su

Como uno gota de aguo entre /os romos

ción lírica de Nuevo León. Y porque en ésta, si el estilo

evaporado bojo el sol de agosto.

es el hombre, el "estilo de hombre", o naturaleza vital,

Como uno gota de aguo entre los romos

que resplandece en su escritura es transparente y diáfa-

obra consolida un punto de lucidez dentro de la tradi-

en/roste en el silencio.

no. Este es el mayor engaño que puede hacer un escri-

Horacio Solazar Ortiz

tor, hacer su ficción tan rica y sustentada que no represente sino la verdad de muchos, que, por miedo, o por
desconocimiento de sí, siempre se leen como a través

"C

reo que la magnificación de las vanguardias ha

de un espejo, pensando que es el poeta el que transpa-

la

sido más bien obra de los críticos, que no del tiempo,

renta sus más crudas intimidades. Sea como fuere,

que es el juez inobjetable en esta materia" (Covarrubias,

obra de Horacio Solazar Ortiz no puede desprenderse

1994: 167). Aunque los críticos sean la personificación

del valor esencial que tuvo como hombre, como lucha-

o la puesta en marcha del mismo tiempo, en materia de

dor social, como pensador y activista del humanismo.

depuración estética esta aseveración de l:foracio Sola-

Así entendía las lecciones de Marx, ligadas intrínseca-

zar O rtiz es fundamental. El tiempo no es sólo obra de

mente a los paradigmas bíblicos. Hoy, a 71 años de

los críticos, sino del polvo mismo de la historia, del

su nacim iento, a 51 años de su llegada a Monterrey,

polvo y de la sangre, es decir, de los lectores o de los

le rendimos un profundo reconocimiento como una de

escuchas en general, en quienes un día se filtra el gusto

esas personas imprescindibles de las que hablaba

y la apuesta, el compromiso vital, por tal o cual poema.

Bertolt Brecht.

87

�la labor de Horacio Solazar Ortiz destaca dentro de

nostalgia y humor. Tampoco hay quien le gane en esa

Su obra se ubica como una de las fuentes de una

Covarrubias, a Poncho Reyes, a Armando lópez. Eso

la comunidad universitaria. Nace en el ejercicio del pe-

capacidad indagatoria de la realidad, en esa mirada

tradición poética satírica y lapidaria en el estado. Sus

tuvo un gran impacto en mí porque desarrollé una sensa·

Vida Univer-

nítida y fiel que transforma el trazo de la tinta en una

poemas más contundentes son pequeñas obras maestras

ción de pertenencia a ese mundo cultural.

sitaria de los años sesenta. Y trabajando, ya con respon-

imagen monumental. En él la tradición observa y apun-

de gozo y placer, de ironía y escarnio. Un Catulo extra·

sabilidades de familia e hijos, ingresa a estudiar leyes.

ta, toma nota del tiempo presente desde un remoto y

viado en nuestro siglo y en nuestro espacio, un Catulo

ALFONSO REYES MARTÍNEZ

Continúa en el trabajo docente pero no se reduce a él;

cierto saber. Ese saber que la lectura bíblica otorga a los

breve pero ~icaz y terco, como el romano.

A Horacio lo conocí hace muchos años. En los años

cumple con la condición de universalidad a la que todo

evangélicos. Y aunque, como en la poesía de Gabriel

universitario que se precie debería aspirar. Su construc-

Zaid, el sinsentido de la rutina lo conduzca a una duda

requiere su geografía literaria de Cartago y Mesopota·

dacción de

ción va más allá de las aulas, aunque en ellas haya dejado

constante, siempre encontrará aliento en la lucha amoro-

mio que de Montemorelos y Tlalchapa. la inmediatez y

literatura y periodismo. lo extraño porque fue un hombre

Tengo que preparar
notas de clase / y buscar el alma de los que me oyen.

sa. Sin embargo, el deseo en la obra de Solazar Ortiz

la distancia; lo que de entrañable vive en ambas, lo que

muy generoso y especial en su trato. Un trato que yo

es desbordante y plácido. No está sujeto por las cade-

de entraña reduce a sus horas desiertas, despiertas por

entendí de maestro. Después lo vi seguido, ya en la uni-

Su amor a la palabra parte de la fe en la Biblia y en

nas de la razón intelectual. Su razón poética es el filo

la sangre, por la tinta de la vida.

versidad, en la lucha universitaria, en el sindicato. Otra

los clásicos griegos y latinos, pero su fe no es ciega.

del sentimiento apuntando hacia la luz del mismo, tanto

de mis grandes coincidencias con él fue en

Indaga en los libros sagrados y en la literatura mitológi-

que en un momento dado hace que nazca Venus en la

Cuando entré, ya estaba la revista por terminar. En la

ca en cuanto manantiales de conocimiento, explora allí

misma calle del Correo: "El mismo tono epigramático y

riodismo, desempeñándose en el periódico

su alma buscando la de sus alumnos:

la condición humana para más tarde establecer vínculos

descreído siguió campeando en el cuaderno

y relaciones con la realidad. Desacraliza las lecturas y

ras desiertas.

redimensiona los acontecimientos en el viaje de la escri-

Ciudadano que habita en la ley de la palabra, igual

Tres impresiones

setenta. Yo era muy joven. Él trabajó como jefe de re·

Vida Universitaria.

Platicábamos mucho de

Apolodionis.

imprenta Vallarta, de Covarrubias, tuve muchas pláticas
con Horacio. Y después, la oportunidad de trabajar con

Por las hoLETICIA HERRERA

él en lo que era la Escuela de Verano, que en ese tiempo

tón, aparece en el mini-poema 'la muchacha del Co-

Pienso en él de manera recurrente como lo conocí en mi

se llamó "Ciclo de verano Francisco M. Zertuche", y que

mango,

adolescencia, cuando empecé a reunirme con él por las

se desarrollaba en las prepas l y 3. Eran las prepas las

Ese tono, para entonces ya medio jugue-

tura. Siempre el tránsito y el principio del desmorona-

rreo', la cual, entre paréntesis, era un auténtico

miento. Volver para partir. Partir para escribir el viaje.

no tenía nada que pudiera dar lugar a hacer un chiste

tardes para platicar sobre literatura, poesía y la vida en

que la organizaban, y Horacio fue el que la hizo. Fui-

Transformar, a través de la palabra, la realidad en otra.

con su belleza. Si el poema (de seis escasos versos)

general. Charlar con él, conversar largo y tendido, con

mos a México a ver algunas cosas. José Emilio Pacheco

Recurre a las formas clásicas. En su ruta poética des-

puede parecer un chiste, la muchacha que le dio origen

sus impresiones, sus opiniones; hasta llegué a tallerear

y Carlos Monsiváis vinieron entonces. Pacheco regaló

tacan el epigrama y la elegía. Y es el don del contraste

era real y yo la pude observar a mi placer, mientras ella

con él en ese tiempo. Duró poco este trabajo, supongo

su primer libro a Horacio y aquí lo presentó. Y yo tuve la

en su escritura, observado también en la cualidad de los

avanzaba por Washington hacia el poniente, cruzando

que porque yo no lo creía necesario, quizás por la cer-

fortuna de asistir al nacimiento de varios de sus libros:

géneros mencionados, el que congrega la complejidad

Zaragoza. Recuerdo que hasta me paré como quien

canía. Eran sesiones vespertinas de conversación y Ira·

de un laberinto emocional arrebatado por los fueros de

espera que cambien los semáforos, en esa esquina del

gos. Algo que él solía hacer con sus amigos. Era muy de

la ternura, el enamoramiento y la solidaridad ante el

Correo" (Covarrubias, 1994: 171 ).

despliegue constante del abandono y el escepticismo.

Breve canto a la aurora, que se hizo en la imprenta VaEn el nombre de Eva, que trae un dibujo muy

llarta, y

su casa, muy de estar sentado en su departamento. Vivió

bello de Armando lópez. En junio de 2000 llegó con

Hoy, a tres años de haber antologado su obra, y al

en pocas casas. Recuerdo la de Reforma, en la colonia

Andrés Huerta a mi casa. Reconoció todo bien, pero ya

Así, su lírica oscila entre el repaso lánguido de un paisa-

enfrentarme de nuevo a ella en

Por las horas despiertas

Acero. Después, los condominios Constitución. Su pa·

no muy bien, y tengo de esa fecha, el 7 de junio, el libro

je regional, de perales en flor e inviernos crueles y tenta-

(200 l ), descubro a un poeta esencial de nuestra tradi-

sión era la propia capacidad de pensar. Una de sus

Historias del norte y del sur,

culares, y la calidez siempre verde de las selvas del sur.

ción, un poeta que tuvo prisa por publicar sus libros,

máximas virtudes fue el discurrir sobre la realidad y la

de Nuevo león. Es un amigo muy querido de toda la

Con vértigo y violencia su palabra se encumbra en la

quizás defendiéndose de las garras tanáticas que se

literatura. Era capaz como orador. Discurría puntualmen·

vida, aprendí de él muchas cosas, sobre todo a querer-

desnudez epigramática. Y de una visión descarnada , la

acercaban, pero un poeta clave, depurado y alto en sus

te sobre lo que él quería o le interesaba. Creía en y

nos, y lo que más valoro de él son sus convicciones po-

vulgaridad le resulta prodigiosa para establecer con

cavidades sinuosas.

explotaba las posibilidades del lenguaje como orador, sien·

líticas, siempre muy firmes y admirables.

del Consejo para la Cultura

decoro las líneas y el contorno de la belleza a ponderar.

la fe de Horacio Solazar Ortiz recorre toda suerte de

do líder sindical, como poeta, como amigo. Entre los hijos

Horacio Solazar Ortiz atina en el filo de su irregulari-

pasiones; la más acentuada es la pasión por las adoles·

con los que se vinculó, su cercanía era, más que afectiva,

MIGUEL COVARRUBIAS Y SILVIA MUARES

dad. En la mayor parte de sus poemas prevalece un

centes. las mujeres ocupan un sitio vital en la poesía de

intelectual. No viví un acercamiento que se circunscribie-

Era un hombre inteligente, brillante intelectualmente, a

tono sensiblero que se endulza con un lenguaje predomi-

este autor. Y a las parejas de amantes se las encuentra

ra a lo familiar, lo que me parece que está bien.

pesar de su modestia de vida. Era un trabajador, que

nantemente gastado y del cual él mismo tiene concien-

en cualquier lugar; se invoca al amor hasta en el campo

Cuando empecé a escribir, me pesaba mucho el ape-

cia: "Tal vez deba disculparme por adelantado por mi

sitiado por la guerra. Y tal parece que la guerra es siem·

llido Solazar. Pensaba que iban a pensar que copiaba

tendencia a divagar, por las d ificultades que encuentro

pre y está en todas partes, pues los amantes encuentran

la escritura de mi padre o de mis hermanos, y que eso

los años sesenta. Fue editor de

para practicar la concisión y la pulcritud verbal, a tono

obstáculos permanentes para saciar su sed.

con tus cuestionamientos" (Covarrubias, 1994: 166). Sin

la preocupación por el conflicto social está presente

embargo, aun cuando en cada libro pocos poemas sa-

en su obra como una constante que deriva de una arrai·

len de ese patrón, es en esa desigualdad donde acierta

goda convicción ideológica: la sociedad no parece

su poética. Y acierta porque en ella hubo un riesgo, el

calmar a la barbarie que la habita . la guerra pone en

riesgo que implica el internarse a fondo en los abismos

marcha su lamentación: Vietnam y la nostalgia de la

de sí, en la miseria de sí, en la riqueza que las entrañas

guerra unen al hijo-niño y al niño-padre; bajo esta temá·

deparan. De su generación no hay quien le gane en

tica en sus textos padecen los horizontes del otoño.

88

tenía que trabajar mucho para resolver los problemas de

Vida Universitaria en
Interfolia, el boletín de la

su casa. Era ¡efe de redacción de

no me ofrecía la oportunidad de un espacio de aprendi-

Biblioteca Universitaria Alfonso Reyes, que en ese enton-

zaje autónomo. le pregunté si no le importaba que me

ces estaba ubicada en 5 de Mayo, entre Zaragoza y

quitara su apellido para firmarme como. escritora. Me

Zuazua, abajo del monumento de Mariano Escobedo,

dijo que por supuesto que no. Miedos de novicia.

entre los dos palacios. Era padre de familia , estudiante

lo más entrañable que recuerdo es una imagen muy

de leyes y, recalco, muy buen estudiante. Hablaba con

presente que se refiere a los años en los que él me lleva·

mucha contundencia y propiedad. Tenía lecturas de cues-

ba a las reuniones con sus amigos poetas y pintores. Ahí

tiones sociales, filosóficas, cosas fundamentales, y una

conocí a Rolando Guzmán, a Mario lópez, a Miguel

formación literaria. Su conocimiento de la

Biblia era

im·

89

..

�presionante. Se salía mucho del término medio. Era muy
buen conversador. Su papá fue profesor, se llamaba Te-

tos, como nosotros. Sus intervenciones eran escuchadas

lémaco, era maestro y le enseñó a leer. En su infancia

con mucha atención. Recuerdo que cuando estudiante,

apreciaban mucho los libros y su papá tenía una biblio-

Horacio era vicepresidente de Leyes (la facultad) y en-

teca. Él, Horado, era arriero, un hombre de campo.

tonces hubo una trifulca . El presidente abandona la asam-

Tenía unos pies muy bellos y caminaba como camina la

blea que preside y ésta queda a la deriva. Entonces

gente en el campo, con un paso suave, especial. Y una

Horacio toma la palabra y decide que, si aceptábamos

de las cosas más destacables es el hecho de que él no

el resto de los miembros de la asamblea, él entraría como

sufrió el mareo de lo novedoso.

el presidente en funciones; y ese es un ejemplo de la

Cuando yo lo conocí -dice M iguel-, lo vi como un

presencia que tenía Horacio, que se ganaba a la hora
de los discursos. No ganaba los concursos de oratoria

pareció que fuera a haber una relación de amistad entre

porque su discurso era un discurso que sonaba ríspido,

nosotros. Yo iba a entregar colaboración al tiempo que

amargo, directo. Causaba un gran impacto, era un dis-

!Tomado del Diccionario Enciclopédico

Apolodionis. Él

publicaba eventual-

curso muy lógico, sin adornos y muy esencial en lo que

abreviado de historia de los grandes ciudades

mente algún poema, y quizás lo conocí gracias a César

decía. Buscaba argumentar, razonaba de una manera

antiguos. T. XIV, p. 387, Madrid, 1689)

lsassi. El soneto "María", que está en el primer libro de

que se antojaba irrebatible, pero la gente, a la hora de

Horacio y después en otros libros, era a lgo que contras-

votar, votaba por los otros, que eran discursos más con-

taba con lo que hacíamos y creíamos que debía ser la

cesivos.

I,

HISTORIA DE CARTAGO

LA MUCHACHA DEL CORREO
para Fernando García Luna

Vi pasar uno muchacho
por la calle del Correo,
con las nalgas tan redondas

Hace tres milenios los fenicios fundaron Cartago.

y la raya tan en medio,

literatura . Horacio no estaba al día, era tradicionalista.

Aunque su mayor debilidad eran las mujeres, y no

Pero esto no tendría ninguna importancia

que parecía la obra

Y lo que él hacía eran cosas ya muy vistas. Primero era

discriminaba mucho, la más pronunciada era la debili-

a no ser por los pollos de Claudio Pulcro

maestra de un ingeniero.

muy solemne en su escritura y luego que se nos vuelve

dad por las jovencitas, por las muchachitas.

ahogándose en las aguas del Mediterráneo,

1

'r

Breve muestra antológica

hombre hosco, como que éramos agua y aceite. No me

hacíamos la revista

1

bre de trabajo. No caía en sentimentalismos ni arreba-

baquetón, hizo que interviniera el humor, el sarcasmo en

Era un político y era un poeta con gran sensibilidad

un inicio. Un poco por la incipiente amistad, por simpa-

que escribía una poesía disonante porque no era lo que

de revelar el fin de la Perla del Océano... )

tía, empieza Horacio en la revista como un colaborador

se antojaba que debía ser la poesía.

Mientras Pulcro, irritado, sentenciaba:

más; con el tiempo se vuelve un poeta fundamental. Ahora, en

Apolodionis,

(por negarse a comer en el momento preciso

1

15 de enero de 1980

"Si no queréis comer, bebed por lo menos".

aparece Horacio como una presen-

cia sólida, cuando al inicio no fue de los fundadores. Él
escribía con mucha seguridad, era muy bien hecho. Así

EL DELFÍN

LA SINFONÍA

Bibliografía

Era un delfín que jugaba con tu cuerpo

Nadie es indispensable, pero todo mundo hace falta.

en las olas azules

Cada individuo es un acorde de la gran sinfonía.

con las cla-

Covorrubios, Miguel 11994). "Los vanguardias siempre han producido

Aquel delfín parecía

La sinfonía más bella y trágica que se oye bajo el sol.

ses. Después deja el periódico, se concentra en las cla-

mucho ruido y pocos nueces: The 0/d Man. Conversación con

el poema imposible que soñé para ti.

La triste sinfonía infinita de la vida sobre lo tierra.

ses y más tarde en el sindicato. Conocía muy bien la

Horocio Solazar Ortiz•, en Junto o uno taza de café. Converso·

Pero el poema que soñé

vida de Stalin, y objetivamente la valoraba. Fue secreta-

ciones. Monterrey: Ediciones Castillo.

era tu cuerpo desnudo

Monterrey, 28 de septiembre de 1991

en la noche marina.

Reynoso, 27 de septiembre

fue que se ganó su sitio, a base de esa constancia.
Horacio no dejaba de escribir a pesar del periodismo.
Ingresa a la preparatoria como maestro, luego combina
el trabajo de

Vida Universitaria

e

Interfolia

The 0/d Man

Solazar Ortiz, Horocio 12001 ). Por /as horas despiertos. Antología. Prólo-

porque era mayor que nosotros y en ese tiempo, la ju-

go y selección de Minerva Margarita Villorreol. Monterrey: Uni·

ventud, siete años es una gran diferencia. Él era un hom-

versidod Autónomo de Nuevo León.

rio general del Sindicato. Le llamábamos

90

91

�LA DESMEMORIA POLÍTICA
Y LOS MONUMENTOS FRANQUISTAS
Enrique Fernández

por puro pragmatismo, la amnesia histórica se instituyó
como modus operandi de la política española en 1975,
cuando el último gobierno franquista cedió el poder con
la condición de que no se pidieran cuentas del pasado.
La guerra civil y las muchas injusticias de tantos años de
dictadura tuvieron que meterse en la caja de Pandora de
lo que se ha llamado la desmemoria, esto es, un olvido
voluntario y continuado del pasado reciente. Aunque la
transición a la democracia se concluyó con éxito a finales de los setenta, la práctica de la desmemoria sigue
vigente en España hasta hoy. En la década de los ochenta, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), a pesar
de haber ganado las elecciones por mayoría absoluta,
prefirió no reabrir el pasado porque ello hubiera supuesto poner en peligro la ¡oven democracia española, aún
frágil, como demostró el intento de golpe de Estado del
teniente-coronel Tejero. En los noventa, la democracia
estaba ya afianzada en una España totalmente integrada en la Comunidad Económica Europea, pero el neoconservador Partido Popular (PP) en el poder continuó sin
revisar la historia reciente. El PP contaba entre sus filas
con muchos descendientes directos del franquismo, como
es el caso de su ex presidente, José María Aznar, cuyo
padre había sido un conocido intelectual franquista. En
segundo lugar, las generaciones españok:is más jóvenes
no mostraban interés por revisar lo que consideraban un
pasado remoto e irrelevante. El PSOE acaba de volver
al poder en 2004. Es sintomático que sus primeros actos
conmemorativos hayan sido por las víctimas del atentado de extremistas islámicos el 11 de marzo en Madrid.

Es además poco probable que en el futuro este partido
reabra un pasado que poco puede rendirle electoralmente en el nuevo clima político de internacionalización.
Si la receta de la desmemoria parece haber funcionado en la hoy próspera España, su aplicación no ha
sido una tarea fácil. Al consensuado acto de amnesia
inicial de los años de la transición democrática ha seguido una estricta dieta de olvido en la vida diaria. En este
texto presentamos un caso concreto de cómo la sociedad española ha podido seguir olvidando durante los
últimos 30 años. En concreto, analizamos aquí cómo los
españoles se han confrontado día a día, desde 1975
hasta el presente, con los muchos monumentos que el
franquismo erigió para conmemorar a sus caídos en la
guerra civil, y que en su mayoría siguen en pie.
La España democrática ha tenido que convivir con
unos monumentos que conmemoran la guerra civil en los
términos con los que el franquismo la presentó, esto es,
como una contienda contra los enemigos de la patria,
cuya barbarie justificaba el levantamiento militar del general y sus 40 años de dictadura. Estas efigies son un
buen caso de estudio para analizar la desmemoria porque, al enfrentarse con ellas, ésta tiene que hacer frente
a la memoria en su manifestación más sólida y palpable: el monumento conmemorativo. En estos monumentos, el término memoria se escapa del campo escurridizo de la psicología y cobra el sentido concreto de una
praxis social concreta de erigir monumentos, celebrar
ceremonias, etc. Los muchos monumentos erigidos por el
franquismo varían en forma y tamaño. En su modalidad

93

�más sencilla y frecuente son simples cruces con una leyenda genérica dedicada a los "caídos por Dios y por
España" o con los nombres de los caídos franquistas del
lugar donde se ubican. Al otro extremo está su expresión
máxima, que es el enorme Valle de los Caídos en las
cercanías de Madrid, una de las mayores basílicas del
mundo, coronada con una ciclópea cruz de piedra.
Como el folleto oficial lo describió en su día, se intentaba hacer "una cruz que extendiera sus brazos, que abarcara la geografía [de España]" (Ministerio de Información y Turismo, 1959: 12, 39). El enorme Valle de los
Caídos y las miles de placas en los lugares más remotos
de España tejen una red de la memoria que evoca una
visión partidista de la contienda, una visión en la que se
excluye a los caídos del otro bando, a los que se considera enemigos de la patria y de sus valores tradicionales, especialmente de la religión.
No hay nada de excepcional en que el franquismo
erigiera monumentos a los muertos en el campo de batalla. Tras el baño de sangre que fue la Primera Guerra
Mundial, todos los países empezaron a erigir los propios, una práctica que sigue vigente. Lo que sí es excepcional del franquismo es la cantidad de éstos y su uso
continuado para fines políticos.
Esto se explica por la necesidad que el régimen franquista tenía de mantener viva su interpretación mesiánica del levantamiento del general Franco y así justificar
los cuarenta años de dictadura. El régimen quería legitimarse manteniendo viva la memoria de la guerra civil;
los monumentos servían de punto de reunión en sus ceremonias anuales. Por ello, durante el franquismo éstos no
siguieron la evolución típica de un monumento conmemorativo -es decir, ser lentamente olvidado hasta convertirse en parte del mobiliario urbano o del paisaje rural. A diferencia de los monumentos a los que murieron
en las guerras coloniales en Cuba o Filipinas, los erigidos por los franquistas no se han convertido en centros
de plazoletas donde la estatua de un señor con bigote,
héroe de una guerra olvidada, sirve de escondite en los
juegos infantiles. Los monumentos franquistas no han sufrido esta evolución, ni durante el franquismo, que se
esforzó en mantenerlos activos como iconos políticos, ni
durante la democracia, que se vio obligada a transigir
con la presencia de su interpretación partidista de la
guerra civil.
A pesar de la incomodidad que los monumentos franquistas causan en la sociedad española actual, la mayoría de ellos sigue en pie tras casi 30 años de democracia. Si el franquismo hubiese terminado de manera vio-

94

lenta, una damnatio memoriae habría tenido lugar y sus
monumentos habrían sido derribados, como ocurrió con
los monumentos nazis en Alemania. El Templo del Honor
en el Konigsplatz de Munich, donde Hitler hizo enterrar
a los muertos del Putsch de la Cervecería, fue derribado
al poco tiempo de acabar la guerra. En otros casos,
como el Reichsbank de Berlín, los símbolos nacionalsocialistas del edificio fueron suprimidos. En España, la
naturaleza pactada de la transición no permitió la destrucción de estos monumentos. Tampoco fue posible eliminar los símbolos franquistas de la mayoría de ellos,
pues no son un mero añadido ornamental sino parte estructural de su diseño. Los monumentos franquistas desaparecidos desde 1975 lo han sido más por la erosión
del tiempo y las reparaciones urbanas que por una actuación políticamente intencionada. Un caso revelador
de esta lentísima eliminación de la memoria del franquismo son las monedas con la efigie del general Franco,

que siguieron circulando hasta bien entrada la década
deaba el monumento [el Valle de los Caídos] hasta no
de los noventa, cuando fueron finalmente retiradas por
dejar rastro de él -cosa que nos parece una barbaridad- o se asume como lo que es, un conjunto escultórisu desgaste. Igualmente, algunas placas conmemorativas franquistas han sido arrinconadas con discreción
co-arquitectónico, producto de un pasado del que ya no
se puede renegar, colocado en nuestra Sierra Madrilecuando se remozan las fachadas o se derriban viejos
ña, bueno para visitar [ ... ]. Las mismas libertades que
muros. Otros monumentos han sido desplazados de sus
ellos se tomaron en su momento, nos hemos permitido,
prominentes ubicaciones a otras más discretas, como las
siguiendo un principio puramente barroco: el interpretar
estatuas ecuestres de Franco que ocupaban las plazas
la imaginería a nuestro modo de hoy día vestidos como
mayores de Valencia o el Ferro\, aunque aún permanetales" (Costus, 1987: 1). El resultado son fotos coloreacen en otras, como la de Santander. Pero si algunas
das al estilo de Andy Warhol en las que personajes del
estatuas del general Franco han sido reubicadas o elimimundo del pop madrileño de la época aparecen en
nadas, los monumentos a los caídos son mucho más diposturas que imitan la imaginería del Valle de los Caífíciles de eliminar por su carácter de monumentos funerados. Los ángeles que presiden la entrada de la basílica
rios. El caso más evidente es el Valle de los Caídos, mismo
se cambian por dos hombres jóvenes en ropa interior y
que contiene los restos de miles de cuerpos encastrados
provocativas poses gay; el león de San Marcos con su
con cemento en los osarios laterales del altar mayor, a esheroica melena al pie de la gigantesca cruz se convierte
casos metros de la tumba del general Franco.
en un perro afgano cuyo pelo ondula al viento, como si
Dado que eliminar estos monumentos es imposible,
fuera llevado en un auto descubierto a alta velocidad; la
desde 1975 la sociedad española ha aprendido a mitimonumental estatua de una Dolorosa con un Cristo yagar su inevitable presencia en la vida diaria. Ninguna
ciente, a la entrada de la basílica, es parodiada en una
ceremonia oficial se celebra en ellos y el público que los
foto de la cantante Alaska con un joven en sus brazos.
visita es escaso. Los trabajos de mantenimiento han ceEl cine español posterior a 1975 presenta la misma
sado, lo que es muy evidente en el Valle de los Caídos,
recontextualización
paródica del Valle de los Caídos. La
cuya bóveda excavada en la roca gotea copiosamente.
película Espérame en el cielo (1987) narra la historia
Pero ya que el proceso natural de deterioro es demasiaficticia
de un español de clase media que, por su gran
do lento, el pueblo español ha recurrido a otros procediparecido con el general, es secuestrado por los servicios
mientos de deconstrucción más expeditivos. Inmediatasecretos franquistas para obligarlo a hacer de doble en
mente tras la muerte del general Franco comenzaron a
situaciones peligrosas. Al final, Franco muere en los años
aparecer diversos artículos en la prensa y las revistas
sesenta y es enterrado en el panteón familiar del doble.
progresistas que criticaban el gusto estético del Valle de
Mientras
tanto, el doble continúa obligado a hacer el
los Caídos, que fue diseñado personalmente por Franpapel del dictador hasta su muerte en 1975, cuando es
co. Así, la revista Triunfo en 1975 hablaba de "desmonenterrado
en la cripta del Valle de los Caídos. La pelícutar pieza por pieza [el Valle de los Caídos] y estudiar su
la más reciente sobre el tema, los años bárbaros (1997),
significado dentro del conjunto, cosa nada complicada
presenta de manera cómica un episodio de los prisionepor el simplismo de su expresión" (Moreno, 1976: 38ros que fueron obligados a trabajar en la construcción
41 ). Las descalificaciones han abundado para este model Valle de los Caídos. La película se basa en la histonumento, al que se ha tildado de kitsch católico burgués,
ria real del luego famoso historiador Sánchez Albornoz
de megalomanía fascista construida con un estilo antiy otro compañero, quienes en 1948 escaparon del camcuado e, incluso, del gran falo que Franco no tenía. La
po de trabajos forzados en el Valle de los Caídos, disfrafamosa Movida Madrileña de los ochenta se enfrentó
zándose de turistas en un auto descapotable conducido
con el monumento en este mismo tono paródico. El equipor dos turistas americanas. En vez de tratar esta fuga
po artístico Costus publicó en 1987 una serie de fotocon
tono heroico, la película hace de ella un episodio
composiciones que es una parodia sistemática del Valle
cómico.
de los Caídos y su imaginería nacional-católica. En el·
La industria turística de España ha realizado también
prólogo del libro de fotocomposiciones, los autores exuna reapropiación de algunos de los memoriales del franpresan así su intención: "Cuando empezamos a pintar la
quismo al incluirlos como visitas en el circuito turístico de
obra, hacía años que la democracia se solidificaba en
las afueras de Madrid. La nueva guía oficial de la visita
España, los mismos que llevaba muerto el general [Franal monumento es prácticamente la misma que publicó el
co], y debido a su cercanía a la capital, o se bombar-

95

�Ministerio de Información y Turismo franqu ista en 1959,

frentadas de la que se alimentaba el franquismo. Ade-

pero ahora es publicada por el Patrimonio Real, organis·

más, el escepticismo moderno sobre las posibilidades

mo del que ahora depende el monumento. Frente a las

de representar el pasado en monumentos grandilocuen-

referencias a la guerra civil y al significado del monu-

tes los haría estéticamente inaceptables. Frente al con-

mento de la primera versión de la guía, ahora ésta se

cepto de un caído de proporciones míticas y abstractas

abre explicando cómo el Valle de los Caídos es parle

del franquismo y sus monumentos estandarizados, estos

del conjunto monumental de la Sierra de Madrid, que

nuevos monumentos son conmemoraciones puntuales de

incluye el Escorial o el palacio de la Granja de San

eventos concretos, erigidos por comunidades autónomas,

lldefonso. la descripción que del monumento se hace en

ciudades y toda una pluralidad de organizaciones, a

la guía no es muy diferente de la que en otros volúmenes

veces a iniciativa de familiares de los ejecutados duran·

publicados por este organismo se hace del Museo del

te la represión franquista . De este tipo son varios monu·

Prado o del Palacio Real. El Valle de los Caídos es pre-

mentas recientes a las Brigadas Internacionales, a los

sentado como obra única por sus colosales proporcio-

muchos fusilados que fueron enterrados anónimamente,

nes y por la complejidad de su simbología artística, no

el parque dedicado a Federico García lorca en Grana·

por su significado. El franqu ismo es eufemísticamente lla-

da o el monumento en Por! Bou a Walter Benjamín, que

mado "aquel régimen"; el general Franco es "el ¡efe del

se suicidó en este paso fronterizo con Francia ante la

Estado español desde

la

citada guerra civil hasta su

muerte", "el ¡efe de Estado anterior" y "un personaje his·

¿QUIÉN DIABLOS ES
ENCARNACIÓN BRONDO WHITT?
Armando Hugo Ortiz
- - - - - ---- - -

posibilidad de que las autoridades franquistas lo devolvieran a la Francia de Vichy y a la Gestapo.

tórico" (Sancho, 1999). En algunas de las guías publi-

El olvido consensuado del pasado no es una receta

cadas por editoriales privadas ni siquiera se menciona

inventada en España . la misma receta se ha aplicado

la presencia de la tumba del general Franco en el altar

en Europa desde 1945, donde el mejor ejemplo es Ale-

mayor. Al fi na lizar la visita a la basílica, el turista extran-

mania, cuyo pasado no sólo se ha olvidado: el país se

jero, que en muchos casos visita el monumento como

ha convertido en uno de los líderes de la Comunidad

parte de un paquete de excursiones organizadas, pue-

Económica Europea y de la resistencia frente a la políti-

de comprar artesanía de Toledo o muñequilos de toreros

ca de Estados Unidos. Igualmente, el exceso de la me-

y bailarinas en la tienda de la basílica y concluir el día

moria parece ser una de las causas de las guerras civiles

cenando mientras contempla la escenificación de un tor-

y las limpiezas étnicas que han asolado la antigua Yu-

neo de caballeros medievales o un espectáculo de fla-

goslavia. Es difícil pronosticar durante cuántos años más

menco. Entre los muchos turistas extranjeros que visitan

la desmemoria seguirá aplicándose en España y si este

¿Medicastro?

no que me intrigaba e incomodaba -

medicastros-,

dicho por un egresado de la institución. Se lo atribuía a
Supe por primera vez de Encarnación Brondo Whitt en

sí mismo como gesto de humildad, no para denigrar a

almo moler o

1998, gracias al doctor Hernán Salinas Cantú, catedrá·

su

tico de la Facultad de Medicina de la UANL. Como

chacota, en un estilo muy característico. Un rastreo en

responsable del archivo histórico de esa facultad, yo

varios acervos históricos me iluminó un poco más sobre

había rastreado algunas insinuaciones sobre la clausura

este escritor regiomonlano poco conocido.

de la institución que se dieron a principios del siglo

a sus colegas, con tono irónico y de

'/J...

En un simposium de historia de la medicina desarrollado en
ese mismo año, el doctor Salinas hizo esta referencia:

el Valle de los Caídos hay algunos pocos españoles que

pasado se archivará en el repositorio empolvado de la

El gobierno de Nuevo León, viendo lo raquítico de los estu-

Datos biográficos y bibliográficos
Encarnación Brondo Whitt nació en Monterrey, Nuevo

no pueden ignorar su significado, pero que se ven en-

Historia Nacional, a pesar de no haber sido procesado

dios de medicina (diremos los cosos cloros) que en Monte-

león, el 17 de octubre de 1877, hijo de Encarnación

vueltos por el espíritu festivo de aquéllos, que con fre-

en un debate a ese nivel. Mientras tanto, la receta de la

rrey se hacían, y que coda año salían de las aulas, al lado

Brondo y Mercedes Whitt. Cursó estudios básicos en

cuencia tienen que ser amonestados por los vigilantes

desmemoria sigue funcionando a pesar del adagio de

de los garbanzos de a libro, una avalancha de medicas·

Monterrey y la educación media en el Colegio Civil. El

para que guarden el respeto debido al gigantesco ce-

que las naciones que olvidan su pasado están condena-

Iros, determinó cerrar la escuelo y que el grupo que se

padre, introductor de ganado menor a Monterrey, tuvo

menterio en el que se encuentran.

das a repetirlo.

matricularía en septiembre fuese el último que estudiase en

recursos suficientes para costear los estudios de su hijo

Monterrey.

mayor, Tiberio, en la Escuela Nacional de Medicina, y

Además de estas estrategias de recontexlualización

después, de Encarnación, en la Escuela de Jurispruden-

de los monumentos franquistas, la sociedad española ha
hecho su presencia más llevadera con actuaciones más
contundentes. Nuevos monumentos a las víctimas de la
facción perdedora de la guerra civil se han erigido des·

memoria. Estos monumentos son de tamaño pequeño,
ya que nadie ha propuesto erigir una réplica gigantesca
al Valle de los Caídos. No sólo la desmemoria oficial
hubiera hecho difícil una obra de esta magnitud, sino
que entrar en confrontación directa con la versión franquista de la guerra hubiera supuesto reconocer la visión
trágica y cainista de las dos Españas eternamente en-

cia de la capital en 1896.
Una tragedia familiar, la muerte de Tiberio en 1897,

de Encarnación Brondo Whitt. Una posterior

a punto de concluir sus estudios, provocó el retorno de

costumbres.
Bibliografía

de 1975 para conmemorar una diferente visión del pa·
sado y romper así con el monopolio franquista de la

Nuevo León. Novela de
1896-1903. México, Nuevo León, Chihua-

Esta cita corresponde al libro

Costus Uuan Carrero y Enrique Naya) (1987). Valle de los Caídos. IWJ·
drid: Conse¡ería de Gobernación.
Ministerio de Información y Turismo (1959). Noto informativo sobre e/
Vol/e de /os Caídos. Madrid: lmnosa.
tw:Jreno, Juan (1976). "En el valle del Nacional Catolicismo', en Triunfo

721 (38-41).
Sancho, José Luis ( 1999). Santa Cruz del Valle de los Caídos. tw:Jdrid:

hua

inve~tigación documental corroboró ese dicho, con una

Encarnación a Monterrey y su matrícula en la Escuela de

corrección: el gobernador Bernardo Reyes ordenó la clau-

Medicina, carrera que originalmente deseaba, cursán·

sura de la Escuela de Medicina en 1898, pero no por_

dolo de 1897 a 1903. Recién titulado, optó por viajar

deficiencias académico-escolares, más bien por falta de

a la ciudad de Chihuahua junto a José Morales, compa·

alumnos; para el ciclo que iniciaba en septiembre no

ñero de generación, en busca de un mejor futuro profe-

hubo una sola inscripción a primer grado.
El doctor Salinas tuvo la gentileza de facilitarme el

sional, argumentando que en Nuevo león había "pléto-

citado libro de Brondo Whitt. Su lectura aclaró el térmi-

trataba de sed de experiencias y aventuras). luego se

ra de médicos" (el paso de los años confirmó que se

Patrimonio Nacional.

97

96

�desplazó a la Sierra Tarahumara, hasta Ciudad Guerrero, donde comenzó a ejercer la profesión. Contrajo
matrimonio allí con Beatriz González en 1904, y procrearon una numerosa descendencia.
En 1914 tuvo de nuevo el deseo de recorrer mundo y
se incorporó a la Revolución, en la Brigada Sanitaria de
la División del Norte; participó en las campañas de Torreón y Zacatecas, dando la atención inicial a los heridos antes de su remisión a los hospitales. Esta experiencia le proporcionó material para uno de sus futuros libros: La División del Norte ( 1914). Un testigo presencial
(1940) 1•
Luego de esa incursión militar retorna a Ciudad Guerrero. A partir de entonces, afirma Héctor González
( 1993), "ha hecho una vida tranquila en la que ha mezclado las actividades propias de un médico de una pequeña población con el cultivo de las letras, pues tiene
gran facilidad para escribir, principalmente para hacer
diálogos y descripciones". De su perfil filantrópico, afirmó una hermana superviviente de Brondo:

Continuó como colaborador de El Heraldo, escribien·
do sobre temas muy variados prácticamente hasta su
muerte, el 17 de diciembre de 1956. Se publicó en
primera plana la nota luctuosa, que incluyó entre otras
reflexiones la siguiente:
De este magnífico literato debe decirse en justicia, que es
el cantor del Papigochi y defensor decidido de la tribu
discriminada y errante: la tarahumara. [ ... ) Descanse en

Nuestra vida [de estudiantes) era monótona y apacible;

ner en sus crónicas el sabor de la vida y la jovialidad de la

par la mañana, trabojar en el Hospital [González]; ense-

amistad bien entendida (De León, 1976).

guida comer en compañía y alegremente; par la tarde estudiar, alrededor de cuatro horas cada tarde; y por la no-

La misma nota de El Heraldo menciona estos títulos
como obra inédita: Los indígenas, Gente de bronce, La

che, con alguna frecuencia, irnos de parranda. Solíamos

Tarahumara, De Obregón a Calles, Nueve años de historia 1925-1933, Musa norteña. Relatos autobiográficos. 1929-1941.

de Cuauhtémoc, pero este lugar era el menos adecuado al

Hacía grandes caminatas para atender y vacunar a los
tarahumaras, durmiendo en plena sierra, bajo árboles, mal
comido, pasando a cabollo ríos crecidos. Llegaba a su
casa con la ropa empapada, lodoso pero feliz. Nunca lo
vimos mohíno, renegando de su profesión, que la siguió
con verdadero apostolado (De León, 1976)

En 1919 apareció su primera publicación, de la cual
sólo tenemos mínima referencia bibliográfica: El dios Pan
(San Antonio, 1919). En algún momento publicó reseñas de cacería en el periódico nacional Excélsior, donde era redactor su paisano y amigo Ignacio Morelos
Zaragoza, hijo. En 1935 se publica en México Nuevo
León. Novela de costumbres. 1896-1903. México, Nuevo León, Chihuahua, siendo su impresor Jesús Amaya.
Tal vez de manera inusual también aparece ese año otra
obra suya: Una visita a la Cascada de Basaseachi, publicada por el periódico El Heraldo, de Chihuahua ,
del cual ya era colaborador. Posteriormente publica Re-

gimontana. Jira autobiográfica, Chihuahuenses y tapatíos, La División del Norte (1914). Un testigo presencial
y Los patriarcas del Papigochi.
1

Hubo uno reimpresión por el Centro librero lo Prenso, de Chihuahua,

en 1996.

98

mos 'escaleta' en la estancia de los practicantes.
Pero una vez, para festejar a "Son Chano• (éramos
muy festejadores de los santos), trajimos unas botellas de
cerveza, abandonamos el estudio del gallo, y nos pusimos
a tocar y cantar de lo antiguo y de lo popular.
Salieron a relucir canciones de mucho tiempo enterra·

reunirnos a estudiar, a la sombra de un árbol, en la plaza

Gracias a su afición musical aparecen títulos de piezas instrumentales o cantadas, fragmentos de letras y
tonadas. Muchas de ellas aún persisten con alguna va·
riante, como la que le atribuye a Agapito Treviño, Caballo Blanco, el bandido fusilado en 1854:

caso, porque era necesario levantar la vista a cada mu-

Yo les digo a mis amigos

chacha que por allí pasabo.

que me la voy a robor
pa pasar la temporada,

Sus bondades para los necesitados lo elevaron. Curaba al
recibir un centavo, además de regalarles la medicina.

pañamiento de violín, guitarras, mandolinas y lo demás.
Con ese motivo, todas las noches nos reuníamos y hacía·

das, canciones románticas, épicas, corridos callejeros, etc.

paz el escritor y colaborador de El Heraldo, que supo po-

Nuevo León y Brondo
que tenía dinero, y a los pobres los atendía lo mismo, sin

condiscípulos, todos veinteañeros, en la Escuela de
Medicina de Nuevo León; pero advierte desde el princi·
pio: "ninguno de nosotros fue protagonista de un drama
terrible; a ninguno le pasó jamás algo que ameritase
vivir en las páginas de una novela de aventuras".
Basado en su sola evocación desde Ciudad Guerrero, a 26 años de haber abandonado Nuevo León, Brondo plasma el panorama del terruño en el fin del siglo XIX:

El manuscrito de Nuevo León. Novela de costumbres fue
concluido en 1929, seis años antes de su impresión. El
libro consta de 364 páginas de texto y 30 de álbum
fotográfico, en tamaño media carta. La estructura cronológica fundamental abarca los estudios profesionales que
cursó Brondo, concluyendo con su matrimonio en el esta·
do de Chihuahua.
Brondo aparece por lo general como protagonista o
testigo de primer nivel. En la cronología lineal de siete
años intercala leyendas, sucesos, costumbres, lugares y
personajes de épocas anteriores que persistían en el
imaginario colectivo de Nuevo León. Incluye además si·
tuaciones posteriores, como la inundación de Monterrey
en 1909, y la toma de Torreón en 1914. Sazona con
reflexiones y juicios, en apariencia farragosos, pero que
reflejan el modo de pensar de un médico provinciano de
un fin de siglo y principio de otro. El contexto encuadra
en general con la historia conocida de Nuevo León, por
lo que inferimos que es una obra realista, con mínimo de
ficción.
La primera etapa, México, reseña su estancia en la
capital al iniciar estudios de jurisprudencia, describien·
do la vida de la colonia estudiantil nuevoleonesa. Es la
más breve y concluye con la muerte de su hermano ma·
yor, Tiberio, y el retorno a Monterrey.
La segunda etapa, la más extensa, es una generosa
descripción de su vida escolar en Monterrey, junto a sus

Como la mayoría de los estudiantes, el "Manco" (apodo juvenil por una parálisis leve en el brazo derecho) y
sus compañeros esperaba~el fin de la jornada para irse
de juerga: tandas del teatro, bailes públicos y privados,
plática con la novia en el balcón, serenatas, cantinas de
arrabal, de vez en cuando llegar a la calle de Puebla,
zona de tolerancia, y regresar a las dos de la mañana al
Hospital González, alojamiento de los practicantes de
medicina, perturbando a los compañeros ajenos a la farra.
Junto a estampas de maestros y médicos de la escuela y hospital aparece una gama de personajes populares, como el doctor "Sofoques" (Melquiades Peña), el
licenciado "Colorete", don Jacobito, don Domingo Or·
tiz, el padre Narciso. Entre sitios reconocidos menciona
el Colegio Civil, la Quinta Calderón, el Parián (antiguo
Mercado Colón), el Degolladero (rastro de ganado ma·
yor), la Matanza (de ganado menor), el río Santa Cata·
rina, la Loma Larga, el Puente San Luisito, la Alameda
Porfirio Díaz (hoy Mariano Escobedo).
La música juega un papel notorio, pues el autor fue
integrante fundador de una murga -actual rondalla o
estudiantina- con alumnos de jurisprudencia (derechistas) e ingenieros. Brondo tocaba la guitarra, tal vez sin
mucha habilidad por su lesión en el brazo derecho, pero
describe un episodio:

luego se la vuelvo a trair.
Si no me lo permitiese
la trenza le he de cortar,
para que vaya sabiendo
del modo que sé tratar.

La panorámica de Brondo sobre la incipiente mancha urbana de Monterrey concluye, a la par, con sus
estudios en la Escuela de Medicina. La temporada de
vacaciones escolares sirve para un periplo de cacería
por los alrededores de Monterrey, entonces vírgenes y
hoy totalmente urbanizados: la falda del Cerro de las
Mitras (Hacienda los Urdiales), la Loma Larga, las faldas
de la Sierra Madre, a la altura del actual Valle Oriente.
Hay una última gira cinegética por Los Ramones, a la
orilla del río Pesquería. En estos capítulos aparece una
abundante toponimia decimonónica, de gran utilidad
para los cronistas contemporáneos.
El tono bullanguero se diluye para Brondo y sus con·
discípulos en 1903:

Se llegó el día en que todos los estudiantes de Medicina se
encontraron con su diploma, listos para ejercer su profesión. Como éramos los últimos de los que el gobierno per·
mitió que estudiasen en Monterrey, vimos que con nuestra

la Escuela. Notábamos que algo

La estudiantina (nuestra estudiantina) preparaba gallo, o

solido se desmoronaba

sea una serenata callejera a domicilio, y habíamos apren·

inmenso se ibo a levantar en nuestro grupa, para dividirlo,

dido cuatro o cinco canciones de las recientes, llegadas a

para aniquilarlo; y considerándolo así, un día nos reuní·

la casa de Teófilo M uris, de las más en boga, y con acom·

mos varios compañeros, e invitando a don Juan de Dios

99

�Treviño (director de la Escuela y maestro de Obstetricia) a

Estamos mejor así: Ellas en su casa y yo trepado sobre la

su texto maneja la ironía e irreverencia con una frescura

que nos acompañara al más próximo taller de fotografía,

barda de piedra, como Cristo ante la tumba de Lázaro,

que se antoja contemporánea. Gerardo de León men-

nos retratamos en compañía del venerable señor, suponien-

que ya hedía. Y estaba con mucha zozobra por lo inexpli-

cionó respecto a este autor:

do que, andando el tiempo, aquel retrato sería todo lo que

cable de mi actitud. Mi traje y la hora no me delataban

1896-1903. México, Nuevo León, Chihuahua. México: Lumen.

nos hablase de nuestros tiempos heroicos.

como ratero de gallinas; mi semblante no era de tenorio de

Cuántos modestos escritores de provincia, de grandes mé-

Brondo Whitt, Encarnación ( 19371. Regimontono. Jira autobiográfica.

cocineras [ ... ]

ritos, que han sabido vivir '):'..Sentir, y han podido transmitir a

La víspera de partir Morales y yo para Chihuahua nos

¿Quién pudiera imaginarse que yo era un soñador que

reunimos seis o siete flamantes médicos en nuestra vivienda
del Hospital. En aquella vivienda ya no había mandolinas,

sólo pretendía localizar un árbol?

cotidiano transcurrir pleno de historio y de auténtica convi-

ni guitarras, ya no estaban nuestros catres ni nuestros baúles. En el catre de Pfeifer [apodo de un enfermero] se veía
porte del esqueleto en que estudiamos Anatomía varios años

vencia, han tenido la desdicha de que sus esfuerzos y su

En la plaza de la Escuela de Medicina, hoy Cuauhtémoc y Allende:

obra pasen desapercibidos en vastos sectores intelectuales
y del pueblo, como el caso del doctor Encarnación Brondo

antes. El Hospital ya no tenía gracia para nosotros y le

Whitt. A él y a ellos, el voto modesto de nuestro reconociEn las casas de la rinconada, cuyas banquetas se apare-

diríamos adiós.

las generaciones coetáneas y futuras los pormenores de un

miento (De León, 1976).

cen regadas con harta agua, se ven tiestos y jaulas de

conversar formalmente. Hablamos de nuestros proyectos

pájaros canoros, como los de la niña Martínez. ¡Dios mío,

En cierta medida es explicable -no justificable- el

borrosos, para el porvenir. .. También hablamos de la ho-

si ella se ha de asomar a una de esas ventanas, que se

olvido de su obra, pues Brondo emigró en definitiva de

norabilidad médica, como cuando los diestros del coso

asome de veinte años de edad, esbelta y graciosa! Yo la

Nuevo León. Sin embargo, siempre será importante el

hablan de la vergüenza torera; y sin hacer ningún juramen-

contemplaré extasiado, desde lejos, sin ser reconocido bajo

rescate de testimonios valiosos, como el de este escritor,

to, sin amago de ninguna especie, convinimos, sencilla-

el disfraz de los años.

que nos proporciona su visión del esplendor del reyismo,
etapa clave de nuestra entidad, más allá de las frías

En este viaje a Monterrey no hubo entrevistas con la

sobre nuestra escuela nuevoleonesa, sobre nuestra patria

élite literaria, al parecer fue ignorado por la prensa y

mexicana.

sólo fue despedido por sus amigos de juventud. No loLuego de un rápido paseo a Villa de García (antigua

calizamos evidencia de un posterior viaje a nuestra ciu-

Pesquería Grande), terruño materno, Brondo viaja a

dad. Aparece su nombre en la compilación de Héctor

Chihuahua en la tercera parte de la novela, donde deta-

González, en una semblanza de Gerardo de León y en

lla sus impresiones de los primeros meses de adapta-

los diccionarios biográficos de Israel Cavazos.

ción. Sin embargo, intercala relatos de las invasiones
apaches a Chihuahua en el siglo XIX, y la participación
de los tarahumaras en su combate. Concluye, como ya

Olvido y recuperación

se dijo, con su matrimonio.
Sólo conozco la existencia de tres ejemplares originales
de

Nuevo León. Novela de costumbres.

Uno del doctor

El retorno

Hernán Salinas, otro de la Biblioteca Raúl Rangel Frías

En 1937 Brondo Whitt regresa a Monterrey, aprove-

de Nuevo Laredo, Tamaulipas. En la Sala Histórica de

(Fondo Santiago Roel Melo) y uno más de una persona
chando una promoción turística de las Ferias de Mayo,

la Facultad de Medicina capturamos el texto comple-

desarrolladas en esta ciudad. Retorna luego de 33 años

to, como parte de la historia de la institución. En el

de ausencia, con el dolor de su viudez reciente. Las inci-

mismo Fondo Roel Melo existe un ejemplar de

dencias de este viaje las plasma en

autobiográfica,

Regimontana. Jira

especie de colofón de la novela ante-

rior. Convive con algunos parientes y compañeros de

montana, de la División del Norte
ses y tapatíos.

y de

RegiChihuahuen-

Don José P. Saldaña publicó su primer libro de cróni-

Estampas antiguas de Monterrey,

juventud, todos sesentones y con descendencia. Descri-

cas,

be con emoción el paseo por varios sitios, como el para-

Whitt publicó el suyo en 1935. Lo catalogó como "no-

je de los

picnic:

en 1942; Brondo

vela", pero bien puede considerarse una serie de crónicas . Con toda justicia, se debe considerar al médico-

Las muchachas yo no sé si vivirán, ni quisiera que me vie-

escritor pionero de este género en el Monterrey urbano

ran. ¿Paro qué darles el espectáculo de mi individuo car-

no sólo de las clases adineradas, sino de personajes

comido por los años? Quizá ellas sean madres o abuelas.

humildes y de arrabal. Por otra parte, en gran parte de

100

Brondo Whitt, Encarnación (19351. Nuevo León. Novelo de costumbres.

Chihuahua: Imprenta Comercial.
Brondo Whitt, Encarnación ( 19391. Chihuahuenses y tapatíos. México:
Lumen.
Brondo Whitt, Encarnación (19401. Lo División del Norte /1914). Un testigo presencio/. México: Lumen.
Brondo Whitt, Encarnación (19521.

Los patriarcas del Popigochi.

Chihuahua: Imprenta Comercial.
Covozos Garzo, Israel (1996ol. Diccionario biográfico de Nuevo León.
Monterrey: Grafo Print Editores.

[ ... ] Nos pusimos, por primera vez en nuestra vida, a

mente, en no echar jamás un borrón en nuestros individuos,

Bibliografía

cifras y párrafos engolados de la historia oficial.

Covozos Garzo, Israel (19966). Escritores de Nuevo León. Monterrey:
Universidad Autónomo de Nuevo león.
Gonzólez, Héctor ( 19931. Siglo y medio de cultura nuevoleonesa. Monterrey: Gobierno de Nuevo león [primero edición: 1948].
De león, Gerordo ( 19761. 'Encarnación Brondo Whitt, cronista de Nuevo
León y Chihuahua' , en Humanitas. Monterrey: Universidad Autónomo de Nuevo León.

�DE ARTES Y ESPEJISMOS
Vade retro
.l'

Un

desgarrador llamado aparece una y otra vez en la

•

ron la voluntad para carecer de ella, o como si el único

de Abel Ferrara ( 1995): antes

uso que supieran dar al libre albedrío fuera deshacerse

de atacar a sus víctimas, los vampiros de esta cinta les

de él y cambiarlo por una serie de "fatalidades" conven-

piden, con una mezcla de esperanza y cansancio: "Dime

cionales (y adictivas). Es por esta sugerencia que

película

The Addiction,

The

que me vaya y hazlo con la suficiente convicción y auto-

Addiction es una película oscura (en términos demoníacos),

ridad, y me iré". Ninguna víctima potencial obedece a

y en este sentido acaso no exista otra que

lo sea tanto.

esa advertencia, ninguna siquiera lo intenta . Ni una sola

El propio filme establece sus términos: "Existe una

de ellas llega a musitar, aunque sea "de dientes para

naturaleza dual en las adicciones: ellas satisfacen el

"retrocede, déjame en paz". Esas

ansia, creada por el mal, pero también nublan nuestras

escenas del filme, tan dolorosamente esenciales, se rela-

percepciones de tal manera que podamos olvidar lo

cionan con aquel resorte mítico según el cual un vampiro

enfermos que estamos en realidad. Bebemos para esca-

no puede entrar en una casa a menos que se le invite.

par del hecho de que somos alcohólicos. La existencia

Entre ser invitado y no ser rechazado existe una intensa

es la búsqueda de alivio de nuestro hábito, y nuestro

relación, y la mitología de todas las culturas entrevera

hábito es el único alivio que podemos encontrar". En el

ese hilo: para la consecución del mal es necesario el

nihilismo de la cinta, sólo hay dos clases de seres huma-

libre albedrío, la entrega voluntaria.
Los vampiros de The Addiction sueltan la admonición

nos: los que están exclusivamente concentrados en su

con sorda violencia, casi adivinando de antemano el

cos que consiguen controlar más o menos el vicio y so-

resultado. Parecen recordar que, según las fuentes bíbli-

breviven infringiendo el mínimo daño posible a los de-

vade retro enunciado con la suficiente convicción y autoridad. El resto de las ocasiones,

más. Ante tal visión, esto último equivale casi a la santi-

en número casi infinito, han sido y son como las retrata

senta el resistirse a la adicción.

afuera", el

vade retro:

cas, sólo ha habido un

la película de Ferrara: el mal no es rechazado, e incluso

adicción individual, violenta y primitiva, y aquellos po-

dad, por el enorme y casi intolerable esfuerzo que repre-

la cinta de
todos somos vampiros. La filoso-

La palabra "vampiro" no se menciona en

se le invita a pasar. Las puertas le son abiertas desde la

Ferrara para sugerir que

voluntaria renuncia a intentar siquiera el no abrirlas. Si el

fía del filme no podría ser más oscura: luchar contra la

mal requiere la invitación, está reconociendo la existen-

adicción es luchar contra la propia humanidad; negar el

cia del libre albedrío, pero nadie más lo reconoce, y

vicio es negar la propia existencia. Según la cinta, el ser

menos quien lo posee. Los humanos son "débiles", se

humano succiona vida a cada minuto; la religión fue en

entregan en una mezcla de curiosidad mórbida y deseo

parte inventada para detener a los humanos de cometer

de sumisión y hasta de avasallamiento. Es como si usa-

suicidio; la sed de poder es también una paradójica

103

�búsqueda de escapar de ese sino fatal. No hay escape

si no hubiera contado con tal adversario que la obligara

invitarlo, o mejor dicho, que apenas unos cuantos se

es

a surgir. Vistas así, las tentaciones de Cristo en el desier-

permitirán

Oue el mito vive en su for-

desarrolla en el interior de ellas la magnitud que puede

acaso la más esencial película de todo el cine de horror.

to equivalen a su ulterior "ejercicio de abismo", a la

ma más vibrante entre nosotros lo prueba una pregunta:

oponerse al Mal. Cuando el vampiro pide: "Dime que

Sin embargo, ¿habrá en este resorte mítico algo más

máxima prueba de su humanidad. Cabría preguntarse

¿en qué otras cosas sino en la seducción y la persuasión

me vaya y hazlo con la suficiente convicción y autori-

que la pura tiniebla?

si la humanidad en sí es otra cosa que un ejercicio y una

se basan la política, la propaganda, la publicidad y los

dad", es como si secretamente ansiara por un milagro:

prueba constantes.

media?

el oír de nuevo el trueno fragoroso de un

de nosotros mismos. En este sentido,

The Addiction

En los Evangelios sólo Mateo y Lucas refieren el epi-

de¡arlo de invitar.

que, al aproximarse a sus víctimas potenciales, él mismo

vade retro ca-

sodio de la tentación en el desierto (la primera aparición

De ahí que la orden de "¡Retrocede!", y no la de

Para que el vampiro entre en una casa basta con no

paz de subyugarlo y hacerlo retroceder. El vampiro mis-

del demonio en el Nuevo Testamento), y únicamente aquél

"Ponte a mi lado", haya sido heredada por las ceremo-

rechazarlo: la ausencia de un "no" es tomada por un

mo quiere creer en algo superior, y si no lo halla, enton-

registra en 4: 1Ola famosa réplica

vade retro;

sin embar-

nias de exorcismo, en donde además debe ser expresa-

"sí". Pero el esencial llamado del vampiro no es "te de-

ces intenta crearlo. ¿Por qué no hacer lo mismo, por qué

go, en los varios exorcismos emprendidos por Cristo una

da con énfasis e incluso cólera, es decir, con "la suficien-

safío a que me venzas", puesto que él mismo sabe que

no aprender de ese enemigo que vale la pena?

fórmula similar será usada: "Enmudece y sal de este hom-

te convicción y autoridad". Esto se expresa de modo

no puede ser derrotado, sino "te reto a que no me dejes

bre", "Vete, espíritu impuro" (Marcos 1 : 25, 5-8; Lucas

claro en el encuentro climático entre el bien y el mal en

pasar". No parece haber aquí una verdadera dialécti-

lo

4: 35). Los teólogos han ampliado aquella réplica hasta

la película

Harlin,

ca: no hay bien y mal contrapuestos, no hay dos adver-

puede distinguir "a simple vista" a quien puede recha-

construir un impresionante conjuro cuya versión latina

2004); el sacerdote que había perdido la fe (mejor di-

Vade retro Sotana, nunquam suade mihi vana - sunt mala quae libas, ipse
veneno bibas ("Retrocede, Satanás, no me sugestiones

cho, la

con tus vanidades; malvadas son tus propuestas: bebe

parece proceder de San Benito:

tu propio veneno").
Según San Jerónimo, Cristo se propuso vencer al de-

The Exorcist 4. The Beginning (Renny

sarios de fuerzas más o menos equilibradas, puesto que

zarlo, y eso significa que busca algo interior, espiritual.

lo que haría las veces del "bien" es una mera acción

Parece decirse: "lo reconocería si fuera capaz de hacer-

tencia de su enemigo diabólico. En esta serie de pelícu-

negativa, un "no" enérgico porque el propio vampiro ha

me retroceder", y no espera a que mágicamente su vícti-

las, ningún exorcismo había adquirido en verdad la sufi-

pedido que así sea, un

una autori-

ma potencial adivine el único conjuro válido, no pierde

ciente convicción y autoridad; en este caso, el humano

dad que el mismo mal está concediendo. Lo único posi-

el tiempo esperando que aparezca la aguja en el pajar,

monta en cólera sagrada y su pronunciación de las fra-

tivo que queda en el bando del "bien" es la convicción

el supremo milagro. El vampiro no cree, pero quiere con-

(no importa si es llamada "fe" por las religiones o "cred i-

vencerse:

ses del

Ritual romano es representada

en pantalla como

media),

vade retro dicho con

un rugiente trueno que surge de sus cuerdas vocales:

bilidad" por los

to, hay quienes afirman que no debió proferir un repro-

resulta visible la potencia de esa autoridad que se mani-

yado en una certeza previa o ajena al conflicto, que

Theologica,

Summa

Tomás de Aquino enfoca esa objeción y

sostiene que C risto mantuvo la humildad mientras las ten-

infantil, ingenua. No

la recupera al atestiguar la omnipo-

convicción),

monio en el desierto por medio de la humildad; por tanche altanero como "Retrocede, Satanás". En la

El vampiro no puede crear a ese algo superior, pero

intenta, y además casi de forma

fiesta en su voz cuando literalmente retruena el

troy vence,

vade re-

lo que significa hacer retroceder al Mal a su

tiniebla eterna.

es decir, un libre albedrío apo-

consiste en decir "sí" o "no" por libre voluntad.

por eso abre sus cartas, revela el secreto de su

debilidad, pide de antemano el conjuro, expone la condición necesaria para

existe:

convencerlo de que algo superior

"Dime que me vaya y hazlo con la suficiente con-

El llamado del vampiro parecería, pues, de una inge-

vicción y autoridad, y me iré". ¿Oué otro enemigo ante-

nuidad apabullante, puesto q ue equivaldría a "te invito

pone a la contienda la descripción exacta del arma que
puede derrotarlo? ¿Qué otro ofrece a su adversario la
forma de mantenerlo alejado? La medida de su omni-

taciones eran dirigidas a sí mismo en tanto hombre, pero

La tiniebla es eterna mas esa victoria es efímera y, en

a que no me invites" . ¿Por qué, entonces, el "no" resulta

que montó en cólera cuando el diablo intentó usurpar el

efecto, el Mal volverá. Sin embargo, lo hará siempre

tan arduo que se necesitan los tamaños de un Mesías

lugar de Dios. Tomás incita a su lector a aprovechar ese

como indica el mito, necesitado de escuchar una vez

para pronunciarlo? Acaso el mal no puede ser vencido,

ejemplo y montar en una cólera sagrada en similares

más el milagro o, dicho de otra forma, cuando haya

pero puede

circunstancias. La ortodoxia católica apoya así uno de

decaído la convicción de su enemigo y éste se haya

"no" colocado a tiempo. En la historia de las artes narra-

los pecados capitales, la soberbia, aunque ello se limite

adormecido, debilitado, olvidado de sí. Casi podría

tivas, ¿cuántos "villanos" han procedido de manera simi-

lla Sciorra expresa a la perfección ese viejo resorte: lo

al caso de hallarse "en similares circunstancias". Pero

decirse que el Mal retorna cada vez para mantener des-

lar?, ¿cuántos personajes malévolos, cansados de su

que el vampiro quiere, más que entrar en tal o cual casa,

ellas no son inusuales en la vida de las sociedades mo-

pierto a su adversario. En la novela

que inmor-

omnipotencia, educan a quien pueda destruirlos en una

es encontrar a alguien capaz de no abrirle una puerta

dernas y, de hecho, tales "circunstancias" forman la esen-

talizó a Bram Stoker, se nos explica que "el vampiro,

especie de suicidio indirecto? Ni siquiera ellos son ca-

(busca a

cia misma de la modernidad.

aunque después puede entrar y salir de una casa cuan-

paces de vencerse a sí mismos: lo único que les resta es

más de las víctimas fáciles, sino ser subyugado por algu-

La teología es una eterna polémica consigo misma.

do y como quiere, la primera vez sólo puede hacerlo

enseñar a alguien cómo obligarlos a beber su propio

na de ellas (anhela escuchar

Así, otro padre de la Iglesia hace notar que la respuesta

por expresa invitación de uno de sus moradores". Un

veneno. Extraño juego de afirmaciones y negaciones:

película, pero gracias a la virtuosa actuación de Sciorra

de Cristo parece mansa, puesto que dijo "Retrocede" y

personaje llamado Renfield, aislado en la celda de un

por un lado, la ausencia de una negación es tomada

podremos imaginar su expresión de asombro y éxtasis si

no "Ponte a mi lado", pero de inmediato explica esa

manicomio, ve a Drácula del otro lado de la ventana.

por afirmación; por otro lado, si el mal puede ser defini-

la víctima potencial retronara de pronto un

Oráculo,

beber su propio veneno y basta para ello un

potencia es la de su necesidad de c reer, de recono-

oír.
The Addiction la vampiro

cer, de
En

alguien);

interpretada por Anabe-

no desea simplemente subyugar a otra

algo).

No sucede en la

vade retro

mansedumbre por medio del argumento de que el mal

Renfield narra: "Al principio no le pedí que entrase, a

do como un "no" (la suprema negación), helo aquí exi-

con la cólera sagrada de aquella primera vez en el de-

no puede ser redimido; ello es tan imposible que ni el

pesar de saber que era eso lo que quería ... siempre es

giendo otro "no" de igual poderío. ¿Este juego confirma

sierto. Entonces los arquetipos habrían sido tocados: el

propio Mesías lo intentó. Así pues, ¿lo más que puede

esto lo que quiere. Entonces empezó a hacerme prome-

el carácter absoluto del mal o es en sí la sutil e indirecta

vampiro habría enconrrado a alguien igual de poderoso

hacerse es alejarlo? De ser así se halla en esto una cla-

sas ... no meras palabras, sino realizándolas al punto".

invitación para de una vez por todas deshacerse de la

pero que no es su congénere y ni siquiera su adversario.

ve, porque acaso el único sentido del Mal es desarrollar

Para hacerse invitar, el Mal debe primero seducir y

idea de la lucha de opuestos, deshabilitar la lucha del

Luego de tan clamorosa pronunciación, lo único que

y probar la fuerza espiritual necesaria para hacerlo re-

persuadir; tiene que conquistar el libre albedrío, pero

bien y el mal, que tantos males en sí ha causado?

habría es uno que ha cumplido el más secreto objetivo

troceder. El Mal sería, entonces, en términos de don Juan

también ponerlo a prueba: al incidir tan insistentemente

A eso se refería el poeta zen Dogen: "El conflicto

Matus, el "enemigo que vale la pena", porque sólo al

en él, corre el riesgo de despertarlo y fortalecerlo. Y esta

entre el bien y el mal es la peor enfermedad de la men-

confrontarse con la absoluta tiniebla, la luz oculta puede

es quizá su secreta esperanza y a la vez su más cansa-

te". Si el Mal es un ejercicio de abismo, un adversario

La humanidad no es un "no", y tampoco un "sí" por-

brotar: ella habría permanecido en estado embrionario

da amargura, porque sabe que casi nadie se resistirá a

que vale la pena, habrá que agradecerle el hecho de

que, en la balanza, tanto la afirmación como la nega-

104

del mal, y otro que descubre la luz antes de las falsas
adicciones.

105

�CABALLERÍA

mientras la niña se dirige a la otra esqui·

Valores de París, obondona a su esposa

na para repetir la pregunta, las demás

y a sus cinco hijos para dedicarse de

niñas aprovechan para intercambiar ró·

lleno a la pintura, "vicio tardío" en el

pidamente sus lugares y mandarla de

que se iniciara después de cumplir los

una esquina a la otra, en busca de su

treinta años. Revaloró el sexo como una

esquivo Paraíso.
El siglo XIX, el de la Revolución In·

fuerza vital al servicio de la creación

dustrial, fue también el siglo de las uto-

cencia de las comunidades rústicas,

A través de una estructura novelística que

pías. Después del triunfo de la Revolu·

como la de Pont·Aven, en Bretaña, o

recuerda a La fía Julia y el escribidor, el

ción Francesa. muchos pensadores cre-

pnmitivas, como las de los mares del

escritor peruano cuenta en El Paraíso en

yeron pasible establecer en sus escritos

Sur.

lo otra esquino las aventuras de dos

un proyecto de nueva sociedad más

Flora buscabo fundar el Paraíso en

personajes: la activista Flora Tristón y su

justa y equitativa, donde la propiedad

el futuro. Paul lo ubicó en un remoto

nielo, el pintor Paul Gouguin. Dejando

privada fuese abolida, la explotación

pasado idílico. Ninguno de ellos pensó

los capítulos nones para ella y los pares

terminara y hubiese igualdad para hom-

encontrarlo en el presente Ambos se

para él, desmenuza con detalle y deleite

bres y mujeres.

creían bastante audaces poro trascen-

La Andaluza y Koke
El Paraíso en la otra esquina
De Mario Vargas Llosa
Alfaguara
México, 2003

ción necesitan de inmediato a su opuesto y terminan por
cancelarse mutuamente. Basta recordar lo más vieja de
los sentencias occidentales, y acoso lo única verdadero
(porque es lo único que surge con independencia de lo
dialéctica)

la

suma

de luz y oscuridad es luz en sí mis-

ma. Acoso el único vicio, la única adicción, estriba en

lo mentalidad binario, en la lucho de opuestos, en lo

artística y buscó inspiración en la ino-

la última etapa de la vida de ambos: la

Así Florita, conocida también como

der los mezquinos límites de la sociedad

gira de reuniones y conferencias que Flo-

la Andaluza, se inspiró en las ideas del

de su época, pero tropezaron con una

ra realizó de abril a noviembre de 1844

conde de Saint·S1mon y de Charles

propuesto de utopía que no buscaban y

en diversos ciudades del sur de Francia y

Fourier, abondonó a su despótico mari-

que, paradójicamente, ya tenía un lu-

los doce años (de 1891 a 1903) que

do, el grabodor André Chazal, luchó

gar, aunque secreto, todavía interdicto:

Paul -Koke, para sus amigos maoríes-

con todas sus fuerzas por mantener la

la homosexualidad.

pasó en Tahití y las Islas t-Aarquesas.
Flora y Paul conocían ese juego in·

custodia de sus h11os y se dedicó, pese
a no tener formación académica, a es·

marina se defendiera a puño limpio de

fantil (que proboblemente Vargas Llosa

cribir una serie de libros donde postula-

aquellos compañeros que quisieron usar

presenció en su infancia): un círculo de

ba que el afán por unir a los obreros en

su cuerpo para satisfacer una larga abs-

niñas con una, vendada, al centro. La

contra d~ la explotación y la lucha de

tinencia de lobos de mar, al poco tiem·

Paul, quien durante su juventud en la

dialéctico bien/mal. Si lo humano puede definirse de al·

niña vendada se acerca a una de sus

las mujeres por no ser esclavas de sus

po de l1egar a Tahití es seducido y po-

guna formo que no esté ya cerrado en sí mismo en los

compañeras del círculo y pregunta •¿Es

maridos eran la misma coso

seído por Jotefa, un joven leñador, su-

términos empleados, es 101 vez así: el salto, el desafío acep-

aquí el Paraíso?· A lo que le responden:

Medio siglo después, Paul Gauguin,

•No, señorita, en la otra esquina . Y

ex marinero, corredor de la Bolsa de

tado,

la cólera

sagrada. la humanidad ha aprendido de

mergidos ambos en las frescas aguas
de un arroyo en mitad de un bosque.

su oscuridad; acaso es tiempo de que aprenda de su luz.

107
106

�Desde su matrimonio con André Cha-

Andar sobre memoria

zal, el sexo sólo le inspiraba a Flora dis-

ria -aunque minúscula-deberá existir

gusto y repugnancia hasta que en París,
de regreso de ese viaje al Perú en el
que conoció a los parientes de su padre, fue invitada una noche a un baile
de disfraces y se encontró con Olympia

del relojero que sabe que su maquina-

y defenderse por sí sola.

Traslación de dominio
De María Rivera
Fondo Editorial Tierra Adentro
México, 2004

Al libro le debemos, al menos en el
panorama nacional, el que el lenguaje
vuelva a tener un lugar privilegiado en
el poema, y, desde luego, un triunfo en

Maleszewska, una hermosa polaca que

la batalla de construir una poética que,

trabajaba por emancipar a su país del

sin atrincherarse en los conceptos, inter-

imperio ruso, quien tenía un salón al que

La industria editorial mexicana ha reser-

cala lo cotidiano con lo experiencia! y,

asistían intelectuales, artistas y políticos.

vado las reediciones para títulos emble-

más allá, con una razón de escritura.

Invitada a esas reuniones, Flora recibió

máticos como El llano en llamas, La tum-

Además del universo de la escritura

de Olympia la sorpresa de un beso en

ba y Los amorosos. Desde esa realidad,

que se toma como tema poético, desde

la boca y una tierna declaración de

la expectativa de vida de los libros es

lo extraliterario, en efecto, tenemos al

amor.

siempre muy mediana, por decirlo eufe-

menos dos opciones para leer el libro

místicamente.

de María Rivera: el escenario de los pre-

Abuela y nieto reaccionaron de la
misma forma: dando un paso atrás, des-

En la celebración del 30 aniversario

mios Elías Nandino y el estrato genera-

concertados. Hallaron, en efecto, un

del Premio Elías Nandino, bajo la pre-

cional de los poetas nacidos en los años

Paraíso, pero no el que buscaban para

misa de que se trata de ediciones ago-

70.

sí mismos ni, mucho menos, el que de-

tadas y con el dato extraliterario de con-

Aunque en una reciente lectura exis-

seaban proponerle a los demás. Deci-

gregar a cinco autores que radican en

ten ciertas dudas sobre la honorabilidad

dieron buscar en otra esquina.

el Distrito Federal, Tierra Adentro, en

de los premios literarios en México, el

En esta novela, destaca más la mi-

colaboración con la Secretaría de Cul-

Elías Nandino sigue siendo el premio

nuciosa recreación de la época que

tura de Jalisco, reedita cinco premios

para los menores de 30 años que se

cualquier rasgo propiamente novelístico:

Elías Nandino; y, de entre éstos, el Elías

dedican a la poesía en México. En este

una trama compleja y llena de aventu-

Nandino 2000: Traslación de dominio,

sentido, la institución que es el Premio

ras, par ejemplo, o la excitante tensión

de María Rivera.

y los integrantes del jurado apostaron

En la contraportada del libro apare-

por una poesía que deconstruye, y

bien no por culpa del novelista, es que

ce una sentencia doble que sirve para

cuya certeza no está en lo que se dice,

las vidas de Paul y Flora no llegasen a

entrar en la lectura del paemario: "Libro

sino en el recorrido transitado para

coincidir, ya que la Andaluza muere

inicial de una de las voces mejor dota-

decir lo que se afirma, a diferencia de

cuatro años antes de que nazca su nieto

das de la nueva lírica mexicana, des-

otros premios -tanto anteriores como

el pintor.

punta esa forma terminal del exilio que

posteriores.

todo poeta enfrenta en nuestros días".

Otra particularidad estriba en la ca·

documentada y amena de la vida inte-

¿Es, en efecto, María Rivera, una de

pacidad de Traslación de dominio para

lectual de Francia y de la sociedad pe-

las voces mejor dotadas? ¿Es el exilio el

escapar del neo-barroquismo y de la

ruana en el siglo XIX, y también un retra-

pasaporte hacia la creación poética?

narratividad casi omnipresentes en los

to, hecho con admiración y afecto, de

Empecemos por el lenguaje.

poetas que a la fecha cuentan con me-

dos personajes de fuerte personalidad,

Traslación de dominio es un cuerpo

nos de 35 años, y que amenazan con

fieles a su búsqueda, enamorados de su

estructurado a partir de conceptos como

dirigir a la poesía a formatos tan o más

utopía.

luz, casa, escritura, mundo, jardín, me-

cerrados que el soneto.

SERGIO CORDERO

108

novela: dirigirse a la infancia para sus·

do de los vidrios. Un hijo, como un fruto

tentar su escritura y desentrañar el miste-

tierno. O un pájaro posado en lo venta-

gadores y jugadas.

rio de sus relaciones amorosas -en al-

no, o un pájaro

Para María Rivera, en este trabajo

gunos casos, la relación amorosa-,

que Paula Alcacer, Ernesto Lumbreras y

pero para fortuna del libro y de sus lec-

Mauricio Montiel Figueiras privilegiaron

tores, el tránsito no es el mismo, ni los

de entre otros 149, la escritura no surge

resultados semejantes.

de pasturas o concepciones preexisten·

"Cypressus", "Para decir lo que es

tes; ese tirarse a una caída casi segura

la luz" y "Traslación de dominio", los tres

que se convierte en vuelo opera desde

momentos del libro, insisten en la luz y

el territorio de las preguntas, del andar

en la escritura. Lo que en el primer mo-

sobre la memoria y sobre el nombre de

mento es Revelación como producto de

las cosas:

exploración, en el segundo se convierte
en Reconocimiento como producto del

Un día antes, en esta mesa, ordeno el
peso, la materia,
La hondura de nuestro desvelo:
Tantas desgarraduras, luces en la fronda

dolor y, hacia el final, en Escritura como

0FELIA P~REZ·SEPúLVEDA

Los locos son los de
afuera
Delirio
De Laura Restrepo
Alfaguara
México, 2004

resultado de la experiencia y la memoria.
Como en un juego de espejos y de

Lo que atrae en Delirio es el vértigo, la

dimensiones alternadas, el libro siempre

sensación de que no hay de dónde aga·

se cuestiona no sólo lo visto o aprehen·

rrarse cuando la desgracia ejecuta su

Tanta escarcha entre nosotros.

dido, sino su enunciación. En tal senti-

asalto. Una novela en cuyo epígrafe se

El amor está sosteniendo al mundo,

do, más que una propuesta del exilio,

anuncia la inviabilidad de su proyecto

A los gritos de los niños en el patio,

Traslación de dominio es una lectura-es-

narrativo: no es conveniente, según Hen-

Su alharaca, su entusiasmo

critura-deconstrucción del tema que le

ry James, que un loco sea el personaje

Cifrado en juegos indescifrables,

congrega: la Casa y su Luz, ya sea en

central de un relato; si no hay responsa-

el evento de una fiesta infantil de cum-

bilidad moral, no hay historia que con·

pleaños, en la ruptura con el Amado o

tar. Y el personaje que coloca Laura Res-

en la propia escritura que avanza:

trepa en el centro de su narración es

del día.

de la intriga. La principal decepción, si

Se ofrece, en cambio, una crónica

Traslación de dominio es la entrada a la
escritura, el alfil que anuncia nuevos ju·

mientras

Se nos va la vida, mirando la enorme
brevedad

Agustina, que está loca.

En su sonrisa.
Y así, en esta mañana, hurgo en las
cenizas.
¿Esto será realmente la vida, y si no la
vida, qué

Entonces habría que decir en
dónde está la casa,
pero la casa no está en ningún lado
(nunca ha estado)

El vértigo se manifiesta en un aplazamiento constante del sentido que subyace a esta anécdota: Aguilar volvió de
un viaje breve y encontró que su mujer,

sólo un féretro cubierto con azoleas, un

Agustina, había enloquecido. Y el senti-

Debe haber en algún leve intersticio,

pulmón colapsado por un coágulo: lo

do subyacente es un panorama cuyo

En la urdimbre del tiempo

cosa . Podría un jardín salvarlo. En ello

descubrimiento se dosifica en los respec·

Escrita la palabra, como un faro:

los llores celebrarían un rosario. Su ple-

tivos discursos de los narradores. Porque

entonces?

garia iría o tientas par los cuartos. Heri-

para hablar de una adivina, una mujer

Hasta aquí, esbozado, uno de los

ría un paso su soledad y una voz cual-

que dice ver y escuchar lo que nadie ve

elementos que la contraportada del li-

quiera, su antesala. ¿Cabe lo cosa en lo

ni escucha, para hablar de alguien que

bro destaca, el otro apartado correspon-

palabra, o lo palabra es más grande que

con seriedad absoluta atiende los designios inscritos en las arrugas de su sá·

de al exilio. ¿Es acaso la poesía un exi-

lo cosa? El sillón, su monótono repro-

moria, tiempo y día. Conceptos que tie-

En cuanto a la escritura, que se toma

lio en sí? ¿Están condenados los poetas

che; lo soledad de trapecio de lo lámpa-

bona, y para describir un pequeño mun-

nen una carga vasta y cuyos horizontes

como tema poético -el título y el desa·

contemporáneos a trabajar el tema una

ro, lo como, resignación de espalda, qué

do que pasó de la imperceptible norma·

de connotación son prácticamente inmen-

rrollo del libro-, a punto de extinguirse

y otra vez? Y, más allá de slogans edi-

dirían, si engarzan el sujeto con el verbo

lidad a la locura simple y cínica, para

sos y, al mismo tiempo, peligrosos.

en la tradición abreva un nuevo cami-

toriales, ¿cuál exilio y hacia dónde tran·

-alguien entendería oigo- oigo de su

eso no está de más echar mano de la

sita el de Traslación de dominio?

ilegible lamento. Podría también salvar-

voz de unos personajes que sirven de

lo un canario, un gato pequeño o un hijo,

testigos en lo que difícilmente podría

lo lengua de los

verse en exclusiva como una pequeña

La luz, la casa y la escritura, sin

no, el de turnar la perspectiva hacia sí,

embargo, en Traslación de dominio se

el Otro y lo Otro. Esto es, más allá de la

inauguran gracias al movimiento que tra-

búsqueda formal y de la indiscutible

hace el mismo viaje que hacen algunas

que lograra entender

za el poema, sin prisas, con la exactitud

dedicatoria que impera sobre el libro,

narradoras mexicanas en su primera

muros, pudiera descifrar lo opaca miro-

En términos generales, María Rivera

catástrofe privada.

109

�La habilidad de la autora para ocultar y revelar en una precisa proporción
los acontecimientos oscuros de la historia permite que la lectura se vuelva una
pesquisa, una necesidad de saber lo que
ya saben todos IAguilar, Agustina, la
Araña), menos nosotros. Ese panorama
que desvelan los sucesivos y alternados
narradores es un retrato familiar que
contiene la historia de una casa y las
relaciones subrepticias de sus habitan·
tes. Agustina, en apariencia trastornada
a causa de un oscuro accidente, aparece en el desarrollo de la narración cada
vez más inserta en uno especie de historia de la locura familiar. Locura erasmia-

como Sayonara, y a la vez, con el par·
te de la lucha de un pueblo contra el
afán colonizador de una compañía trasnocional. En Delirio, aunque la transformación de la protagonista parece ser el
acontecimiento detonante, es la vida de
una fotografía, su aparición y peregrinaje, lo que permite que haya historia
que contar.
El vértigo, el desconcierto, se manifiestan en una narración fluida. Hay detrás
de los narradores un Narrador que no se
anuncia, que interviene de pronto, por lo
que la tercera y la primera personas se
vuelven en esta coporticipación de narra-

na, dolencia de quienes desprecian la

dores maneras equivalentes de referirse a

nobleza del sentido común, de la línea

un personaje. Pero tal vez lo más vertigi-

recta como vía más corta, de la elemental congruencia. Porque Delirio es el relato de uno búsqueda de explicaciones.

noso y digno de celebración sea el humor
con que se comenta "la sangrienta parodia nacional• que aparece de fondo en

Y más allá, de la búsqueda de explana-

las calles de Bogotá, y más de cerca, en

ciones. La condición de Agustina es el

las reuniones de los colaboradores secre-

nudo que une los hilos narrativos, que

tos de Pablo Escobar. Homicidios relata-

enlaza a unos personajes encargados

dos con extraordinaria gracia y contuber-

de reconstruir los hechos; y esta recons-

Midas McAlister, narrador de estas

Sus libros Odiseas sin reposo. Ma-

zadora de Picón-Salas su propio queha-

líneas, amigo de Agustina, tal vez el

cer político dentro del Partido de Acción

po para enlazar las revelaciones sobre

riano Picón-Salas y Alfonso Reyes, correspondencia. 1927-1959 (Universidad de Los Andes, 200 l) y Mariano
Picón-Salas y México (Universidad Ca-

la enfermedad de la protagonista con

tólica Cecilio Acosta, 2002) son dos

mero de ellos. Zambrano considera que

los secretos a voc;s que comparten los

muestras del conocimiento de Zambra-

quizás una de las razones por las cua·

habitantes de un mundo delirante. La

no sobre la obra del ilustre venezolano.

les no se ha estudiado más a profundi-

participación alternada de este narrador

Su nuevo libro, Mariano Picón-Salas

dad la narrativa de Picón-Salas es por-

que habla cuando debería callar, el

y el arte de narrar, corresponde a un

que estas obras en su mayoría se hicie-

marido que no parece enterado de lo

exhaustivo y, a lo vez, profundo análisis

ron fuera de su país y hasta hace poco

que ya sabe y Agustina, que incorpora

de la narrativa de este escritor que plas·

tiempo se desconocían en la propia Ve-

las nimiedades diarias a una misa pro-

mó bellas impresiones de viaje durante

nezuela. Advierte que en estos cuentos

nunciada indefinidamente, es el meca-

su estancia en Monterrey, con motivo de

y novelas se da una tendencia a la con-

nismo mediante el cual Delirio atropa y

su participación en la Escuela de Vera·

ceptualización, una fuerte relación entre

obliga al lector a no dejar de enterarse

no de la Universidad de Nuevo León, a

la literatura y lo historia, "un modelo hí-

con vehemente curiosidad cómo fue que

la que acudió invitado por quien fuera

brido donde se mezclo lo testimonial y

los personajes de esta historia, más rea-

uno de los más fervientes promotores de

lo autobiográfico con lo ficcional y en·

les que ficticios, fueron arrastrados en

la Universidad del Norte: Alfonso Reyes.

sayístico" y "un sentido ficcional de la

un episodio de su vida, o confusa mez-

En la introducción, el autor nos des·

verosimilitud" (que coincide con el pe-

cubre que la narrativa de Mariano Pi·

riodo de la dictadura gomecista y con

eón-Salas ( 1901-1965) es "poco cono-

el exilio chileno de Picón-Salas), situa·

cida, y menos aún estudiada"; que fun·

ciones que determinaron que este autor

damentalmente este estudio de su narra·

quedara "fuera del canon literario lati-

tiva parte de las obras Mundo imagina·

noamericano".

de la legendaria prostituta conocida

nios vergonzosos aderezados eficazmen·

trucción permite descubrir una cadena

te con crema de chacota; personajes ad-

de mentiros: "Todos los secretos están

mirables por su aptitud para nadar con

guardados en un mismo cajón". Laura

naturalidad en el vendaval:

único personaje impelido siempre a hablar con franqueza, sirve a Laura Restre-

cla de carcajadas y clamores.
JORGE SAUCEDO

Estudio de una
narrativa híbrida

Silver, que esa noche estaba simpático,

y de evidencia, de prueba inobjetable

comunicativo que llaman, nos contó que

por su fidelidad a lo real, una fotografía

en lo embajada norteamericana, donde

es la elocuente muestra de que el mun-

trabajo, tienen un aparato que detecta

do que describe la autora ha sido copa-

explosiones y que sólo durante el martes

do por una creciente maleza de apa-

pasado en Bogotá estallaron sesenta y

riencias y se colapsa ante la vista de

tres bambas, Ah gringos huevones, dije

alguno de los secretos que a fuerza de
negarse porecían no existir.
En la obra de Lauro Restrepo, el uso

110

contra el techo, Pablo Escobar está de

de una imagen fotográfica como punto

mal humor, dijo tu hermano Joaco, tanta

de partida poro una narración remite al

bamba se debe o que el Partido Liberal

proceso que mediante la unión de ima-

lo acaba de expulsar por norco de las

gen, palabra e investigación se desa·

listas electorales para el Senado, Al hom-

rrolla en el trabajo periodístico. En su

bre no le gusta el título de Rey de la

novela La novia oscura, la fotografía de

Coca, dijo Silver, prefiere el de Padre

uno muchacha de enigmático belleza

de la Patria, No le falta razón, suena
más democrático, Suena, pero es la mis-

riodista a deslumbrarse con lo historia

ma vaina.

Zambrono confiesa en "La narración
autobiográfica", segundo aportado, lo
dificultad de situar la prosa de PicónSalas dentro de lo autobiográfico convencional, pero también que en ello hoy

Mariano Picón-Salas y el arte
de narrar

tal elemento, sobre todo cuando se alu-

Para Zambrono, en las narraciones

de la infancia, la presencia del viaje

De Gregory Zamhrano
Ediciones del Vicerrectorado
Académico,
Universidad de Los Andes
Mérida, 2003

de Picón-Salas hay elementos autobio-

como elemento estructurador, su concep-

gráficos. Y como sucede con muchas de

ción de la historia y el uso de los tiem-

Gregory Zambrano 1 ha dedicado años
al estudio del escritor venezolano Ma·

las obras de Reyes, es difícil trazar una

pos de la memoria afectiva, el peso de

línea divisorio absoluto entre la narrativa y

la geografía, los cargas psicológicas de

la ensoyística, sobre todo cuando en el

sus protagonistas, la nostalgia por el

venezolano se advierten claramente las

pasado sin renunciar al reto que el pre-

influencias del tradicionalismo, el costum-

sente plantea, y la socialización indirec-

brismo, el criollismo y el modernismo.

to o través de la escritura.

Zambrano define desde el inicio de

Lo sección siguiente, "El costumbris-

riano Picón-Salas, realizando trabajos

lo obra - apoyado en autores como

mo y la tradición narrativa venezolana",

críticos y compilaciones con comentarios

Michel de Certeau, Hoyden White y Paul

abordo de qué manera "el escritor tiene

Ricoeur - las coincidencias y diferencias

muy en cuento el hecho de que en el

de la narrativa de Picón-Salas con las

costumbrismo se manifiesta la intención

Poeta y crítico literario, doctor en literatura His·

de otros narradores venezolanos, toles

de fijar los elementos de la nacionali-

acerca de este autor.
1

desata la obsesión que lleva a una pe-

apartados: "El arte de narrar" es el pri-

ras del relato y lo novelo del siglo XIX".

yo, necesitan aparatos para detectar unos
bombazos que nos proyectan a todos

La obra se divide en seis grandes

narrativas "regresan o los fuentes prime-

Restrepo coloca en el centro del laberinto una fotografía. Símbolo de revelación

rio (1927), Odisea de Tierra Firme
(1931), Registro de huéspedes (1934),
Via¡e al amanecer (1943) y Los tratos
de la noche (1955), y que sus obras

Democrática.

pánica por El Colegio de Néxico e investigador-

como Teresa de la Porro, Rómulo Galle-

dad a partir de la valoración de múlti-

docente de lo Escuelo de Letras de lo Universidad

gos, Arturo Uslar Pietri y Bernardo

ples acontecimientos"; cómo su perso-

de los Andes en Nérido, Venezuela.

Núñez, integrando en lo escrituro totali-

naje don Pablo es clave paro la com-

111

�prensión de la realidad circundante; por

Joaquín Crespo, Antonio Guzmán Blan-

lógicos como en sus prácticas. En los

qué sus principales obras están confec-

co o José An_tonio Páez, junto con don

últimos tiempos, en especial en América

cionadas por conjuntos de cuadros que,

Venancio, Julián Avelino Arroyo, Pablo

Latina, hemos presenciado una especie

a diferencia de la narrativa del siglo XIX,

Riolid, Juan de Dios, Rafael Alarcón,

de desazón o desencanto por los logros

aquí "dejan abiertos los hilos mediante

Molías Solazar, Alfonso y Filomena Se-

de los sistemas democráticos, y en algu-

los cuales se extiende la narración"; de

govia, Margot, Eulalio Gutiérrez, don

nos países las preferencias por regíme-

qué manera este costumbrismo deviene

Eudoro, Mr. Cox, Mr. Gallard o la Tía

nes autoritarios o directamente totalita-

en un realismo, que luego toca el mo-

Doloritas.

rios alcanzan casi los mismos niveles que

dernismo y el decadentismo, y cómo el

Finalmente, en "Visión del mundo y

venezolano se parece a Reyes en las

proyección social", Gregory Zambrano

Quizá el origen de estas actitudes

prosas "encabalgados entre la narración

hace una síntesis de lo planteado y abor-

esté en la forma en que la democracia

y el ensayo", todo lo cual se ilustra con

da la importancia del tema de la movili-

realmente existente se ha formado en casi

bien selectas citas de Picón-Salas.

dad física del escritor venezolano, del

todos los países que hoy se definen como

las que se dan por la democracia.

Continuando con "Entre el ensayo y

viaje como concreción del deseo, del

tales. El ejemplo paradigmático proba-

la narración", con la guía de textos de

exilio como liberación y simultáneamen-

blemente sea Estados Unidos, donde los

Fernando Lázaro Carreter, M ijail Bajtin,

te como carga, y del mejoramiento co-

historiadores liberales consiguieron im-

Roman Jakobson y José Antonio Portuon-

lectivo a través de la educación y el

poner una visión acorde a sus principios

do, Zambrano deja claro que Picón-Sa-

conocimiento, actividad coincidente con

ideológicos sobre su origen y desarro-

las tiene como leitmotiv "la ficcionaliza-

la de otros intelectuales y políticos lati-

llo. En esta perspectiva, se enfatizó una

ción de la historia", que su obra narrati-

noamericanos, como Luis Alberto Sán-

visión de la historia estadounidense cons-

va es mucho menos amplia que la obra

chez o Rómulo Betancourt.

truida a partir de otorgar mayor impor-

garella, es un desarrollo de estas ideas

tad individual con ciertas formas de res-

de la posibilidad de participar en la

que no se limita a su presentación y acla-

tricción y coacción, asumiendo posicio-

autodeterminación colectiva de la comu-

ración, sino que incluye además postu-

nes que también aparecen como con-

nidad. Pero es imposible encontrar una

ras críticas sobre las mismas tesis del

tradictorias. Su postura es defender am-

salida adecuada al dilema de estas li-

republicanismo: la contribución de Will

bas a pesar de esas incongruencias.

bertades sin incluir una discusión profun-

Kymlicka intenta demostrar que republi-

Michael Sandel, por su parte, intenta

da sobre el concepto de dominación, y

canismo cívico y liberalismo procedimen-

responder a la pregunta sobre cuál es la

ello es lo que hace, en gran porte, este

tal no son posturas radicalmente opues-

filosofía política predominante en las

autor. Pero no se agota allí: el problema

tas, pero que, si se tratara de elegir, el

prácticas políticas y las instituciones de

de la ley y el estado de derecho tam-

liberalismo será siempre superior por su

los Estados Unidos, aun cuando la res-

bién puede ser un atentado a las liberta-

condena al trato injusto dado a los indi-

puesta no pueda decantarse por una sola

des, por lo cual Pettit dedica tiempo y

viduos en nombre del autogobierno o

filosofía, sino que afirma una pluralidad

espocio a tratar de aclarar este punto.

ensayística, y que la historia, la cultura

Una selecta hemerografía-bibliogra-

tancia relativa a los individuos y sus inte-

y la mirada hacia sí mismo "se comple-

fía, realmente utilizada y no sólo citada,

reses, dar mayor impulso al capitalismo

mentan, se alternan, se disponen como

da clara idea de que se trata de un tra-

y valorar de manera exagerada la am-

elementos fundamentales en la estructu-

bajo serio, resultado de años de esfuer-

bición individual y colectiva, bases fun-

ración de las obras".

zo, que completa y acota lo realizado

damentales de la concepción "liberal"

del bien común. Por otra parte, la tradi-

de respuestas. Para ello, comienza con

Otros trabajos de Cass Sunstein, Jür-

Avanzando en el desarrollo del tema,

por otros críticos de Picón-Salas, tales

de la política. A partir de la crítica histo-

ción de un pensamiento liberal de dere-

una crítica a la filosofía política kantia-

gen Habermas y Anne Phillips comple-

Zambrano llega a "La historia en el la-

como José Balza, Víctor Bravo, Simón

riográfica correspondiente, comenzó a

chas ha sido predominante en la esce-

na y a la ética que de ella se deriva,

tan esta valiosa compilación. Esta últi-

berinto", que tiene que ver con la forma

Consalvi, Sylvia Mohillo, Gabriela

presentarse no sólo una nueva interpre-

na política estadounidense, restring ien-

todo lo cual lleva a una contradicción

ma introduce una interesante revalora-

en que Mariano Picón-Salas entendía

Mora, Julio Ortega, Carlos Rama y otros.

tación de la historia, sino también la re-

do y aun oponiéndose al liberalismo

que el liberalismo parece no poder re-

ción de las ideas del republicanismo en

vitalización de doctrinas democráticas

esta visión o "impocto de las circunstan-

igualitario. Kymlicka finaliza con un

solver: la afirmación de los derechos in-

pro de la causa de las mujeres, que no

que no compartían la perspectiva libe-

llamado a igualitaristas liberales y a re-

dividuales al mismo tiempo que un alto

del feminismo, que muestra que las ideas

percepción de esa o/redad, y su percep-

ral, sino que, aún más, en cierto senti-

publicanos cívicos para encontrar solu-

grado de compromiso social.

centrales de la filosofía política poseen

ción de la América Hispana "como con-

do, se oponían totalmente a ella. Las

ciones creativas a los problemas de jus-

El liberalismo y el republicanismo son

una profunda dinámica y que, por lo

junto y unidad, así como en su perspec-

reflexiones tuvieron tres líneas principa-

ticia social y participación democrática.

posiciones diferentes y hasta opuestas

tanto, debemos ponernos en guardia

les de desarrollo: una crítica a los fun-

Pero también Alan Patten hace una

por razones históricas (el primero surge

sobre los juicios radicales.

influencia de Hegel en Picón-Salas, por

damentos filosóficos y teóricos de las

crítica profunda a lo que él llama el re-

en el siglo XIX y el segundo en Roma),

lo que se refiere a esta visión de la histo-

ideas liberales sobre la libertad, la recu-

cias sobre las utopías y los sueños", la

tiva procesual". Para Zambrano, hay

ria como algo dialéctico, en movimiento, donde se entiende el presente como
"resultado de un largo pasado": "La
paradoja de nuestra época es que el
avance de las máquinas y el ingente
desarrollo de la tecnología no han coin-

JOSÉ ROBERTO MENDIRICHAGA

Debatir la derrwcraáa
Nuevas ideas republicanas.
Autogobierno y libertad
De Félix Ovejero, José Luis Maití
y Robe1to Gargarella (comps.)
Paidós
Barcelona, 2004

Uno de los aspectos interesantes del

publicanismo instrumental, basado en la

pero también por su concepto de liber-

texto es observar cómo el fantasma de

peración de las teorías republicanas so-

idea de que, según la interpretación que

tad y el enfoque sobre el modo en que

Machiavelli está presente de múltiples

bre la virtud cívica y su importancia con-

se haga de él, puede haber o no oposi-

operan y deben operar las democracias

formas en los debates actuales. Para
quienes siempre hemos defendido la

creta en la vida democrática, y, por últi-

ción con relación al liberalismo (por lo

modernas. Esto es lo que presenta el tra-

mo, la defensa de una idea de demo-

menos a la versión del liberalismo que

bajo de Philip Pettit incluido en este volu-

idea de que el autor de El Príncipe es el

men: de manera similar a otros de los

creador de la ciencia política, esta reafirmación nos hace pensar que las co-

cracia que trascendiera la simpleza del

él parece postular, basada en Rawlsl.

votar y ser votado como la única condi-

Los otros textos hacen una defensa

también incluidos, Pettit pone énfasis en

cidido con una paralela evolución espi-

La vida política de las democracias no

ción definitoria de la vida democrática

de las tesis y prácticas republicanas.

que el liberalismo sostiene en general

sas parecen, por fin, volver a colocarse

ritual". Señala cómo en la obra narrati-

ha sido ni es uniforme ni tampoco estáti-

de una sociedad.

Quentin Skinner analiza dos tesis apa-

una visión de la libertad como negati-

en el lugar adecuado.

va de Picón-Salas se da una mezcla de

ca: en poco más de doscientos años de

rentemente paradójicas sobre la libertad

va, es decir, como ausencia de interfe-

personajes reales y ficticios, tales como

existencia, la democracia moderna ha

Nuevos ideos republicanos. Autogobierno y libertad, compilado por Félix

política: la que vincula a ésta con el

rencias en la acción personal; la liber-

Cipriano Castro, Juan Vicente Gómez,

cambiado tanto en sus fundamentos ideo-

Ovejero, José Luis Martí y Roberto Gar-

autogobierno y la que vincula la liber-

tad positiva, por el contrario, requiere

112

JOSÉ MARIA INFANTE

113

�LOS AUTORES
Frédéric Conrod. Ensayista. Catedrático de la Universidad de
Colorado, donde ha realizado estudios de literatura comparada.
Sergio Cordero (Guadalajara, 1961). Licenciado en letras españolas por la UANL. Fue becario del Colegio de México
para el doctorado en literatura hispánica (1990-1993).
Ha trabajado diversos géneros; en poesía sobresale Vivir
al margen, y en narrativa, Hermano Abel y Los ojos de

Anya.
Jair Cortés (Tlaxcala, 1977). Poeta. Realizó estudios de literatura hispanoamericana. Es autor de los libros A la Luz de
la sangre y Tormenta[. Actualmente es becario de la Fundación para la Letras Mexicanas en el género de poesía.
Luis Cortés Bargall6 (Tijuana, 1952). Poeta, editor y traductor.
Autor de Terrario, El circo silencioso, La soledad del polo,
Al margen indomable, entre otros libros de poesía. Ha
traducido a poetas estadounidenses como William Carlos Williams y Thomas Merton.
Christopher Domínguez Michael (México, 1962). Crítico literario y novelista. Autor de Tiros en el concierto, La utopía

de la lwspitalidad, Seroidumbre y grandeza de la vida
literaria y La sabiduría sin promesa. Vida y letras del
siglo XX. Colabora en diversas publicaciones, como Letras Libres.
Eduardo Espina (Montevideo, 1954). Poeta y ensayista. Obtuvo
un doctorado en filosofía en la Universidad de Washington. Entre otros, ha publicado los libros de poesía Coto
de casa y Lee un poco más despacio. En Uruguay ganó
dos veces el Premio Nacional de Ensayo: en 1996, por
Las ruinas de lo imaginario; y en 2000, por Un plan de
indicios. Actualmente es editor de Hispanic Poetry Review, revista dedicada a la poesía escrita en español.
José María Espinasa (México, 1957). Poeta, ensayista y editor.
Autor de los libros Triga (colectivo), Cuerpos y Piélago,
entre otros. Es editor de Ediciones Sin Nombre.
Enrique Fernández (Oviedo, 1961). Escritor y catedrático. Es
licenciado en filología clásica por la Universidad de Oviedo, España; maestro en literatura española por la Universidad de Calgary, Canadá, y doctor por la Universidad de Princeton. Es fundador y editor de la revista literaria electrónica Proyecto Sherezade.
Manuel García Verdecia (Cuba, 1953). Autor de numerosos libros de narrativa, poesía y ensayo, entre ellos La consagración de los contextos, sobre la novelística de Alejo
Carpentier. Ha traducido al español a Alice Walker.
Flavio Garciandía (Caibarién, 1954). Pintor. Ha sido profesor
de pintura en el Instituto Superior de Arte de La Habana, artista residente del Old Westbury College (Nueva

114

York) y profesor invitado en la Academy of Fine A.it (Helsinky). Su obra lo ha hecho acreedor de reconocimientos
por parte de l:Academie de Beaux Arts y la Simon Guggenheim Foundation; asimismo se incluye en colecciones de Cuba, España, Alemania, Polonia, Finlandia, Colombia y Nicaragua.
Felipe Garrido (Guadalajara, 1942). Es ensayista, nanador, traductor y ha sido catedrático por más de 30 años en la
UNAM. Es autor de Viejo Continente, Con canto no apren-

dido, Tajín y los siete truenos, La musa y el garabato,
entre otros libros. Es miembro electo de la Academia
Mexicana de la Lengua. También destaca su labor como
promotor de la lectura y promotor cultural.
Daniel González Dueñas (México, 1958). Ha dirigido varias
películas. Su Libro de Nadie fue acreedor al Premio de
Ensayo Hispanoamericano Casa de América/ FCE (España, 2003). Ha obtenido seis premios nacionales de literatura. Autor también de Luis Buñuel: la trama soñada, Las visiones del lwmbre invisible y Mélies: el alqui-

José Roberto Mendirichaga (Monterrey, 1944). Licenciado en
filosofía y maestro en letras españolas. Autor de los libros La letra y la tinta, La estética de ]osé Vasconcelos y

Patrimonio plástico de la UANL.
Eugenio Montejo (Caracas, 1938). Poeta y ensayista. Ha publicado Elegos, Muerte y memoria, Algunas palabras, Terredad, Trópicg absoluto y Alfabeto del mundo, entre otros
libros. Es autor también de dos colecciones de ensayos:
La ventana oblicua y El taller blanco. Ha sido embajador
de su país en Lisboa.
Bradley J. Nelson (Canadá). Es doctor por la Universidad de
Concordia, en Québec, Canadá, y profesor de lenguas
clásicas y modernas en la misma institución.
Armando Hugo Ortiz (Monteney, 1947). Investigador de música regional y conidos. Compilador del libro Vida y muerte
en la frontera. Cancionero del corrido norestense. Además, en el género de cuento publicó foera de lugar; y en
crónica, De rojo y negro. lsssteleón 93. Movilizaciones del

magisterio nuevoleonés.
Ofelia Pérez-Sepúlveda (Guadalupe, 1970). Es egresada de la
canera de letras españolas por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Ha publicado los libros de poesía

Doménico, De todos los santos herejes, Cuartos privados y
La inmóvil percepción de la memoria.

Jorge Saucedo (Monterrey, 1980). Egresado de la licenciatura
en letras españolas de la UANL. En 2003 obtuvo el Premio de Poesía Nicolaíta. También ha sido galardonado
en las ediciones 1998, 2000, 2001, 2002 y 2003 del
premio Literatura Joven Universitaria. Ha publicado poemas y reseñas en las revistas Hermes , de la Universidad
de California, y Cathedra.
Stefano Strazzabosco (Italia). Especialista en lengua y literatura italianas. Poeta y traductor de autores como Tonino
Guerra. Recibió mención honorífica del Instituto Cervantes (Milán) por su traducción de Águila o sol, de Octavio Paz.
Ciprian Valcan (Rumania, 1973). Es doctor en filosofía con una
tesis sobre Nietzsche, y realiza un segundo doctorado
acerca de E.M. Cioran en la École Pratique des Hautes
Études, en París. Autor de varios libros que lo han hecho
acreedor de becas y premios en su área.
Minerva Margarita Villarreal (Montemorelos). Poeta. En 1991
la UANL la distinguió con el Premio a las Artes. Entre
sus libros de poesía sobresalen Pérdida (Premio Alfonso
Reyes 1990), El corazón más secreto (Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines 1994), Adamar, De amor es
la batalla (en coautoría con Daniel Kenl) y La condición

del cielo.

mista de la luz. Notas para una historia no evolucionista
del cine.
Tonino Guerra (Italia, 1920). Poeta, narrador y guionista. De su
obra poética destacan ll miele (La miel), l scarabocc (Los
garabatos), escritos en el dialecto su pueblo Santarcángelo de Romaña (romañolo); La capanna (La cabaña); fl
viaggio (El viaje), entre otros. En narrativa ha publicado

L'equilibrio (El equilibrio) e l cento uccelli (Los cien pájaros), por mencionar algunos. Ha trabajado como guionista para directores como Michelangelo Antonioni, Federico Fellini y Theo Anghelopoulos.
Ilinca Ilian (Rumania, 1972). Ensayista y traductora. Ha recibido varios premios de traducción en Rumania. En 2001
fue profesora invitada por la UANL. Tradujo Rayuela, de
Julio Cortázar, autor sobre el cual elaboró su tesis de
doctorado en literatura comparada Julio Cortázar y la

novela europea.
José María Infante (Tandil, 1942). Sociólogo, investigador,
maestro universitario. Dirigió la División de Posgrado
de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL.
Óscar David L6pez (Monterrey, 1982). Es poeta, narrador, performancero, instalador y fotógrafo. Recibió el Premio de
Poesía Nicolaíta 2004. Fue director de Himen, hoja de
literatura erótica, así como director y editor del proyecto
editorial Harakiri Plaquettes.
Beatrice Marina (Rumania, 1976). Profesora de lengua española en la Universidad del Oeste de Timisoara. Es traductora de varios artículos y actualmente realiza un doctorado en historia de la lengua española.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��José Kozer
Daniel González Dueñas
José María Espinasa
José Javier Villarreal
Neus Aguado
Raúl Olvera Mijares

2
5
9
13
19
23

FONDO
llHIV~SffAtIO

Acta
Virtualidades
La tentación de lo autobiográfico en Marguerite Duras
Claridad furiosa
Poemas
El árbol de la vula.
Entrevista a Elíseo Alberto

Sergio Fernández
Miguel de Cervantes Saavedra

Enrique Verástegui
Víctor Barrera Enderle
Aurelio Asiain
Hugo L. del Río

29 Un mínimo de Cervantes
35 De los sabrosos razonamientos que cruzaron Don Quijote

41
49
57
58

y Sancho Panza durante sus andanzas y otros sucesos
de felice recordación
Música/ciudad: la ecología del sonido
Novo o la ciudad como posibilulad y representación
Haikus
Restifde la Bretonne, cronista de la sordidez

ANDAR A LA REDONDA
Pornpiliu Craciunescu
Javier Rojas Sandoval

61 Creación y transhistoria
69 Apuntes sobre la historia cultural de la naturaleza humana

DE ARTES Y ESPEJISMOS
Michel Guerrin
Ramón Cabrera Salort
Enrique Ruiz Acosta
J ano Mendoza

79 Pensando en Susan Sontag.
Leer y comprender las imágenes del tsunami
83 El consentimiento de ver (un visfíl::.o a la antmpowgía visual)
89 Lo que des/aparece en la foto
99 El cine de Korine

CABALLERÍA.,

,¡

Minerva Margarita Villarreal
Juan Jesús Charles
Miguel Covarrubias
Irvihg J uárez
Jorge Silva
Israel Buenrostro Sánchez

.,101 Creaciones yrecreaciones de Gabriel Zaid
l 02 La gracia vernácula de Gabriel Zaid
103 jeannette Clariond une sílabas de sombras
' 105 U!rsion;; originales dé la ironía
106' Com.edia y-costumbrismo· en Hernán Calinda
{07 ¿Jndividuo o comunidad? La importancia del capital social

Imágenes de Raúl Óscar Martínez
Dibujos de Héctor Cantú Ojeda

�José Kozer
Daniel González Dueñas
José María Espinasa
José Javier Villarreal
Neus Aguado
Raúl Olvera Mijares

2 Acta
5
9
13
19
23

Virtualidades
La tentación de lo autobiográfico en Margueri,te Duras
Claridad furiosa
Poemas
El árbol de la vida .
Entrevista a Elíseo Alberto

Sergio Fernández
Miguel de Cervantes Saavedra

29 Un mínimo de Cervantes
35 De los sabrosos razonamientos que cruzaron Don Quijote

Enrique Verástegui
Víctor Barrera Enderle
Aurelio Asiain

41
49
57

Hugo L. del Río

58

y Sancho Panza durante sus andanzas y otros sucesos
de felice recordación
Música/ciudad: la ecologi,a del sonido
Novo o la ciudad como posibilidad y representación
Haikus
Restifde la Bretonne, cronista de la sordidez

ANDAR A LA REDONDA
Pompiliu Craciunescu
Javier Rojas Sandoval

61 Creación y transhistoria
69 Apuntes sobre la historia cultural de la naturaleza humana

DE ARTES Y ESPEJISMOS
Michel Guerrin

79 Pmsando en Susan Sontag.

Leer y comprender las imágenes del tsunami
Ramón Cabrera Salort 83 El consentimiento de ver (un vistazo a la antropologi,a visual)
Enrique Ruiz Acosta 89 Lo que des/aparece en /,a foto
Jano Mendoza 99 El cine de Korine

CABALLERÍA
Creaciones y recreaciones de Gabriel Zaid
La gracia vernácula de Gabriel Zaid
jeannette Clariond une sí/,abas de sombras
Mirsion;; ;riginales dé /,a ironf,a
·Jorge Silva 106' Comedia y costumbrismd en Hernán Galindo
Israel Buenrostro Sánchez -107 ¿Jndividuo o comunidad? La importancia ael capiial social

Minerva Margarita Villarreal
Juan Jesús Charles
Miguel Covarrubias
Irvihg Juárez

..1O1
102
103
105

Imágenes de Raúl Óscar Martínez
Dibujos de Héctor Cantú Ojeda

�ACTA
José Kozer

Se apresta, ¿dónde poner la moneda? ¿En los ojos, sus entresijos? ¿Debajo de la
lengua? ¿Tres veces? Será flor o veleta,
muerte de cardenillo o crisantemo.
¿Conato? ¿Será posible mover el brazo,
tomar entre los dedos metal vivo,
circularidad? Tres aglomeraciones las
aleaciones de la Muerte. Ingente peso
de tres monedas, quizás. Será urraca o
genciana; conato de arbusto, contrariedad
del vuelo hecha urraca de porcelana sobre
un mueble de consola, el ebanista se ha
dormido, cerraron a cal y canto los galpones,
los cinceles subyacen bajo el eco, taraceas:
aún no sabe (todo resulta demasiado reciente)
si tiene que colocar esas monedas (¿dónde?)
(¿qué conato de circularidad se ha esfumado;
adónde?) o yacer maquillado, una moneda
en cada ojo, fomento circular para la muerte,
peso tranquilizador: ¿en nombre de quién
coloca la urraca bajo su lengua una moneda
de plata? Su destello no vale nada: muestra,
Caronte, tu geografía. ¿Hasta dónde? Muestra
los compendios del agua subterránea:
carecen de extensión. Ah, la que titubea es
la urraca; yo no. Punto muerto, devengo
cardenillo, crisantemo (caliza flor) urraca
de porcelana. El tránsito sólo exaspera a
Caronte, tres monedas, hedor, tráfago y la
otra orilla alejándose, tener que dar de comer
a las tres cabezas del perro, Hades, Proserpina,
Vulcano entre los metales (¿agentes de qué?):
dan lástima (Leteo, no) da grima mirarlos.

Nuez de haya me golpeó la cabeza, eureka la gravedad. Estoy vivo. El muerto
anterior soy yo (aún). ¿Razón de regocijo?
Miro una lámina: en marzo, amentos; cúpulas
de hojarasca, inaccesibles; drupas incomestibles,
¿y qué? No soy razón de ser del haya. Las
inscripciones de su corteza me sobrevivirán.
Vuelvo el rostro, da grima mirar ora a Cerbero
ora a Caronte, a Hefesto o Ares entre las redes:
un solo amento entre el follaje del haya, sólo
una drupa, y tres urracas: tras largo descanso
de décadas la urraca hembra sale disparada
a Oriente, se posa en el ciruelo (circular) del
patio (floreció): la urraca macho esta misma
mañana se posó entre la fronda de un endrino,
ebrio pajarraco (se le va la cabeza) no sabe
qué hacer con la Muerte: y la tercera urraca
(andrógina) voló a mi país, pronto se posa, no
podré decir el nombre del árbol, su localización,
características generales, señas particulares, sólo
el graznido y la participación del aire (escupir, la
moneda) el ojo de una contrafuga.
Se apresta. Tercera persona. Saluda, fuera de sí. Mejor así: ni un ápice de
irreverencia (tenedlo por seguro) ironía (ni un
ápice de tiempo). Y oye yo batir palmas yo o
no, aleteos, o quizás tampoco (¿y por qué no?)
tránsitos ni ceremonias, casullas o teologías,
sólo por metafísica intuye que aquel cincuenta
por cien que estaba en contra resultó a favor: y
está sentado, sumido en el primer asombro, las
piernas recogidas a la altura del vientre, las
manos rojizas en las rodillas, oye reír (campanas)
(campánulas) cárabos y herreruelos quizás de
ébano o escayola, o quizás por partes (pese a la
instantaneidad) podría ya carne palpar, tropezar,
aliento infundir, hálito (¿hacia dónde?) aprestarse.

�VIRTUALIDADES*
Daniel González Dueñas

1.

Bradbury: la elaborada ,ntrigo

oropéndolas, estos loros no fueron canarios". ¡Un día serás
como yo!

En la novela El vino del estío (1946), de Ray Bradbury,

- ¡No! ¡No! -dijeron los niños.

aparece un personaje memorable, la señora Bentley, una
ajada y marchita viuda de 72 años de edad que vive sola
en la pequeña ciudad provinciana de Estados Unidos en
donde Bradbury sitúa la novela en 1929. Dos niñas vecinas suelen visitarla y un día la afable anciana les comenta
que alguna vez ella también fue una niña. Las pequeñas se
niegan a creerle, y tampoco que su nombre sea Helen:
afirman que es la señora Bentley y que siempre ha tenido
tanto la edad como el aspecto actuales.

-¿Sí? - se preguntaron.

Para convencer a sus inconmovibles escuchas, la anciana les muestra los juguetes que utilizó en la infancia y hasta
una fotografía que le tomaran a los siete años, entre otros
objetos cuidadosamente conservados y catalogados por
la mujer a lo largo de las décadas. Las niñas aducen que
cualquiera puede conseguir objetos y fotografías como ésos
en cualquier parte; sólo podría convencerlas el testimonio
directo de alguien que hubiera conocido a la señora Bentley
desde la infancia, pero ella se ha mudado al pueblo cinco
años atrás y nadie en los alrededores la conoció antes. La
anciana dice a Jane, una de las niñas:
- Tienes que creer en estos cosos. Algún día serás viejo
como yo. Lo gente te dirá lo mismo: "Oh no", dirán, "estos
buitres no fueron nunca ruiseñores, estos búhos no fueron

* Adelanto de lo segundo porte (aún inédito! de Ubro de Nadie (20031, que
obtuvo el Premio Internacional de Ensayo FCE/Coso de Américo.

- ¡Esperad y veréis! -dijo lo señora Bentley.
Y en su interior pensó: "Oh Dios, los niños son niños, y
los viejos son viejos, y nado los une. No pueden imaginar
un cambio que no ven".
- Tu madre -dijo oJone-. ¿No notaste, con los años,
un cambio?
-No - dijo Jane-. Es siempre la mismo (Brodbury,

1987).
Estos diálogos llegan a ser tan firmes y repetitivos que la
señora Bentley termina por dudar:
Se quedó despierto, muchos horas, entre sus baúles y chucherías. Miró los ordenados pilos de materiales y juguetes
y plumas de ópera, y dijo en voz alta:
-¿Son realmente míos?
¿O ero aquello lo elaborado intrigo de uno viejo que
creía tener un posado?

A la mañana siguiente la anciana regala a las niñas los
juguetes que ha conservado y les pide ayuda para quemar
todas sus fotografías y documentos. A partir de entonces ya
puede llevar con las pequeñas una relación sin suspicacias:
- ¿Cuántos años tiene usted, señora Bentley?
-Setenta y dos.
-¿Cuántos años tenía hace cincuenta años?

Por un error de imprenta, en el número anterior de lo revisto, el artículo
'Vade retro•, de Daniel Gonzólez Dueños, apareció sin crédito de autoría. Ofrecemos uno sincero disculpo o nuestro colaborador y o los lectores
de armas y le/ros.

-Setenta y dos.
- ¿Nunca fue joven, no es cierto, y nunca usó cintos y
vestidos como éstos?

5

�regusto soberbio procede del hecho de que este ser
-No .

es único ("sólo yo soy hombre"), al tiempo que la divi·

-¿No tiene nombre?

nidad es plural ("todo lo demás es divino"). Mas tam·

-Mi nombre es señora Bentley.

bién existe una extrema humildad a partir del grado

-¿Y siempre vivió en esta casa?

de exilio supremo que alcanza esta soledad innom·

-Siempre.
-¿Y nunca fue bonita?

brable.
En la literatura mayoritaria , el sentido usual de sole·

-Nunca.
- ¿Nunca en un millón de trillones de años?

dad y de exilio se maneja respecto a inferioridades de

Las dos niñas se inclinaban hacia la vieja , y esperaban
en el apretado silencio de las cuatro de la tarde.
-Nunca -decía la señora Bentley- , ni en un millón
de trillones de años.

¿En dónde está la identidad sino en la memoria? La
señora Bentley se da cuenta de que sus recuerdos podrían en efecto parecer tan falsos -y que, de hecho, lo
son- como las niñas los contemplan. Todos los objetos
que minuciosamente ha atesorado por años representan
un esfuerzo por conservar una identidad que de pronto
se vuelve

intriga.

Las niñas dejan de considerarla una

embustera cuando se vuelve Nadie, es decir, cuando
por fin acepta que ésa es su única identidad posible: la
inalterable calidad de Nadie, que es

siempre la misma.

nivel: así, numerosos personajes afirman "sólo yo soy
hombre y todo lo demás es nada"; la superioridad es,
así, un aislamiento sólo alimentado por la conciencia de
tal superioridad. Sin embargo, la soledad del lnnombra·
ble es de signo inverso, puesto que para él la otredad todo lo demás- es superior. En otras palabras, no se
define contra lo diversamente inferior sino contra lo absolutamente superior, que sólo él puede contemplar. Hay
en

El innombrable,

pues, el testimonio trágico de la hu-

manidad contenida en un solo individuo, así como la
pavorosa sugerencia de que los demás individuos, si los
hay, son divinos sin saberlo. Porque podría no haber
individuos, y justamente la individualidad sería lo huma·

único individuo, es el único que carece de nombre -tod

no; por tanto, el único individuo verdadero es éste, que

lo demás tiene nombre porque es divino. El innombrabl:

se da cuenta de que la ilusoria individualidad de los
demás les impide ver su carácter divino: la diversidad.

es una _paradójica lucha llevada a cabo en el terreno del

sólo
es
1
, . el hombre" ' el Innombrable beckett·1ano a 1canza
a max1ma soberbia en la más desoladora hum·ld d
d,
f
i a ,
que po na para rosearse así: "las cosas, los nombres

l~ngua¡e: el esfuerzo por decir, a través de quien no

los hombres son divinos y sólo yo soy Nadie, el únic~

Lo trágico (contemplado por Beckett como cómico, o

tiene nombre porque carece de divinidad, todos los nom·

humano, el que les da su divinidad".

más bien como un juego viciado) estriba en que el único

bres de lo numinoso. Nadie, el carente de nombre pone

individuo verdadero, el único que podría testimoniar su

11. Beckett: la infinita soledad

nombre a Alguien. Acaso por ello, en el ciclo nov~lístico

excepcional carácter de humano, es individuo porque

del único individuo

carece de divinidad; es radicalmente

El innombrable precede a la última y
comple¡a de todas, Comment c'est2.
~in embargo, El innombrable guarda una sutil

Soy hombre: nado de lo que es humano me es extraño.
Terencio, El hombre que se castigo o sí mismo, 1, l , 25

otro y,

por tanto,

desconoce el lenguaje a través del cual su testimonio

de Bec~ett,

más

111. Broadcasting

dife-

La palabra inglesa

broadcasting

resulta interesante El

podría ser escuchado. En la novela de Beckett ya no

rencia con las otras cinco novelas, en las que los narra·

adjetivo

existe la noción de Nadie como una colectividad anóni·

dores-protagonistas parecen sólo ellos tener realidad y

general, claro, atrevido, esencial, comprensivo, abierto
como se nota en las expresiones

ma, sino la infinita soledad del

único individuo.

Qué

esta~ rodeados por pesadillescos fantasmas. Esta dife-

extraña relación dialéctica se establece entonces, pues·

rencia se expresa de forma clara en los propios títulos de

broad corr~sponde

a ancho, extenso, am~lio,

to que lo divino no podría identificarse sin esa solitaria

te voz narradora alcanza una iluminación: "Sólo yo soy
hombre y todo lo demás es divino" (Beckett, 1966). Esta

las novelas anteriores: todos sus protagonistas tienen

in broad daylight (" '
on broad lines (" en grandes líneas" "een
1
'
n
ineas genera 1es ").. Por su parte, casi, en tanto sustantivo,

voz humana: sería luz sin oscuridad que la resalte y dife-

nombre con excepción de éste, que es justamente in·

s1gnif1ca lanzamiento, distancia, apariencia, matiz na-

rencie. Ante Dios, Nadie tiene acaso esa función: de-

portentosa intuición podría enunciarse de otro modo:
"Sólo yo soy Nadie y todo lo demás es Alguien"; sin

n~m_brable. El conflicto del Innombrable es en esencia

t~raleza, disposición, jugada, cálculo; en cinemat~gra·

marcar a la divinidad por comparación. Si lo divino es

trag_1co, aunque su forma sea tragicómica, porque el su·

creativo por excelencia (y tal vez por necesidad), enton·

fnm1ento del protagonista no tiene sentido, del mismo

fia alude ~l. reparto, así como en tecnología al molde y
~n matemat1cas a la suma; refiere también a afectar tota-

ces el Innombrable ha sido creado para que exista una

modo en que carece de coherencia el mundo que habi-

lidades, como se ve en las expresiones

balanza y lo divino pueda existir en tanto noción contra·

ta. Y, a diferencia de sus antecesores, esta voz narrado-

(con¡unto de las facciones) o

puesta a otra. La misión del Innombrable es trágica: se

ra no basa tal conflicto en la dicotomía realidad-irreali-

trata del supremo paria a quien se ha concedido la ex·

dad, sino en la de humano-divino; éstos son polos opues·

-~n tanto verbo, casi corresponde a lanzar, proyectar,
em1t1r, dar, mir?r [to casi a look, "echar una ojeada"),

cepcional humanidad para que lo divino sepa que es

tos_pero poseen la misma realidad. Mientras que Robbe-

calcular, cambiar, vaciar, fundir, poner en duda (to

divino.
Esta anagnórisis indirecta o reflejada (por así llamar·

Gnllet escribía que "las cosas son las cosas y el hombre

En

El innombrable (1953), de Samuel Beckett,

la dolien·

embargo, aquí se encuentra un matiz que sitúa esta afir·
moción en un nivel superior al que tendría, por ejemplo,
decir: "Sólo yo soy nadie y todo lo demás es humano" .
El narrador de esta novela es Nadie porque está exilia·
do del nivel divino, pero a la vez resulta "Más que Na·
die" porque se hallo en el nivel de lo humano, y no en el
de

la

nada. Si "hombre" es una noción relativa y cam-

biante de acuerdo con el referente contra el que se establece, la afirmación del Innombrable se distingue por su
simultaneidad entre dos referentes opuestos: la máxima

la) se realiza, además, a través de las palabras. El In·
nombrable no es divino, sino el testimonio de la divini·

2,Murphy 11 938). Molloy 11 95 1), Molone meurt [1952) Woff [19531
L/nnommoble 11953), Comment c'estl 1961 ).
'
'

~1
eno

d'10")

o

doubt upan),

buscar (to

~n peso (to

casi loase),

light on); en

casi of features
casi of mind [mentalidad).

casi about for),

casi

deshacerse de

arrojar luz sobre algo (to

casi

marítima es hacer virar una nave, volver

sobre el curso o echar el ancla, e incluso naufragar (casi

dad. Y justamente resulta innombrable porque, siendo el

soberbia luciferina y la más impensable humildad. El

7
6

�LA TENTACIÓN DE LO AUTOBIOGRÁFICO
EN MARGUERITE DURAS
José María Espinosa

awayl, y

en magia equivale a hechizar (to costa

spem,
en la misma línea en que alude al poder de la mirada: to
cast one'.s eyes es mirar a alguien de forma especial, to
cast the evil eye es arrojar una maldición, "aojar", así
como to cast out devils es exorcizar. Un costaway es un
náufrago pero también un paria (outcast), al que asimis·
mo se denomina castoff, persona o cosa desechada (o

los manuales para la enseñanza del oficio de escritor

Transformó la manera de entender la secuencia na·

-sea esto lo que sea - decían que uno empezaba siem·

rrativa, convirtió en obra propia sus entrevistas, incluyó

vaciar. Se

pre escribiendo sobre la experiencia propia para de allí

fotografías en los libros, los armó como rompecabezas

hace un vacío para luego llenarlo. Tener personalidad

distanciarse -si suena a Bretch no importa- y conse-

sin modelo, hizo textos breves

da: entre tantos otros matices,

cast significa

-La enfermedad de la
muerte, El hombre sentado en el pasillo- que lo mismo

es irradiarla, deshacerse de ella como de un peso (to

guir una escritura neutra, pero la verdad es que abun·

casi loose).

dan los ejemplos de grandes escritores en los que suce-

podían ser relatos que ensayos o poemas, guiones de

y cada emisión genera en sí

de lo contrario. Por ejemplo, uno de los devaluados pero

cine que obras de teatro; ella -tan cuidadosa de su

cast es molde y en mate-

muy brillantes padres de nuestra modernidad ya vuelta

oficio- publicaba cosas de un descuido inverosímil, que

máticas es la suma). Del mismo modo en que emitimos

antigualla, Roland Barthes, terminó por hacer en el final

de pronto obtenían sentido precisamente en esa falta de
aliño, en donde mezclaba crónicas sociales, entrevistas
de nota roja, fragmentos de diario, relatos inacabados.

como sustantivo, emi·

of features), irradiamos nuestra
mentalidad (casi of mind). De ahí el poder sobrentendido que tienen los media -sobre todo en Estados Uni·

de su vida, truncada por un accidente vial, extraordina·

sión, y, como verbo, radiar, transmitir, sembrar al voleo,

dos-, que no sólo em iten la mentalidad de los tiempos

persona desechada como si fuera una cosa).

bre otras (to

Las miradas recíprocas arrojan luz unas so-

cast light on)

nuevas emisoras (en tecnología
nuestras facciones (cast

propalar, difundir un rumor o una noticia. El sustantivo

sino la forma en que cada personalidad debe, a su vez,

La cámara clara. Que
el autor de Semiologías, 5/Z y El grado cero de la
escritura hiciera después libros como Borthes por sí mis·
mo y Fragmentos de un discurso amoroso no puede sino

broadcasting es,

irradiar esa mentalidad.

inscribirse dentro de un retorno al individuo de esa mo-

evidente que él no entiende nada de lo que ella le pre-

dernidad que tanto renegó de él en nombre de su vaca·
ción científica.

gunta; a su vez ella no registra lo que Kazan contesta, y

De esta manera , la reunión de ambas poderosas
palabras en

broadcast significa,

siva, y se llama

pues, radiodifusión o transmisión televi·

broadcasting station a

una emisora.

Los elementos están ahí, y apenas existe juego de
palabras si se contempla a la persona como emisora. Lo
que cada persona transmite es su

personalidad y lo hace
broadcasting en

justamente como lo define la palabra

su rica trama de significaciones: de modo ancho, abier·
to, extenso y general; su transmisión es (o debe ser) cla-

La convivencia de emisores humanos y la constante
mirada de unos sobre otros (to cost one'.s eyes) mantiene
el hechizo (to

cast a spem

ciones tienen un alto contenido biográfico, fue hasta

al autor para que la corrigiera, uno tiene la sensación de

los náufragos, los pa·

después de su periplo cinematográfico en los años se-

que hubo un entendimiento en otro nivel entre ambos

castaway,

sonalidad es una apariencia lanzada a la distancia en

mitir, al dejar de sostener el hechizo, se han vuelto Na-

todos sus matices, es la "naturaleza personal" , o más

die, que para la sociedad equivale a cosa desechada.

precisamente porque, al dejar de trans·

de la naturaleza de cada quien, el

modo en que cada individuo dispone (adapta, configura) su naturaleza a través de una jugada, de un cálculo.

Bibliografía

Es un papel aprendido y es la transmisión de ese papel
tanto como su inserción en el reparto general (como se
habla de

casting en cine y

teatro).

La personalidad es un rumor o una noticia que se
transmite, se siembra. Esa transmisión depende de la mira·

8

en ciertos momentos parece un diálogo de lonesco en

cast out devils). La
cost

cosas

disposición

Los o¡os ver·

ella habla a Kazan de las películas de éste, y es

donde reina el absurdo. Pero terminada la entrevista ,
esa que cualquier jefe de redacción le habría regresado

ra, atrevida, esencial, comprensiva para todos. La per·

bien la

des:

Duras, que si bien ahora sabemos que todas sus narra·

rias (oulcasts), las personas desechadas como si fueran

(castofn,

el tiempo se volvió un clásico, incluida en

e incluso arroja fuera de sí

todo lo que pudiera exorcizarlo (to
sobre los

Por ejemplo, una conversación con Elia Kazan que con

Así como con Barthes, también ocurrió con Marguerite

sociedad, en efecto, pronuncia una maldición (to

the evil eye)

rios textos autobiográficos, como

Brodbury, Roy J l 987). El vino del estío. México/ Buenos Aires: Hermes/
Mnotouro [Cunde/ion Wine 11976). Nuevo York: Bontom Books].
Beckett, Somuel 11953). L'lnno(flmoble. París: les Éditions de Minuit [E/

innombrable 11966). Barcelona: lumen].

tenta que se descubre a sí misma como alma de la narra·

creadores, y que lo que se dijo allí sobre el cine de

ción, y que acepta como publicable -es decir, como
cualquier cosa que encuentra entre sus

Kazan y sobre el cine en general no se había dicho
nunca antes.

papeles. Quiero dejar bien claro que no es un reproche

¿Cómo funciona la escritura a partir de esa tentación

(aunque sería fácil hacerlo), sino el reconocimiento de

autobiográfica? Creo que tiene que ver con el reconoci·

un hecho que llevó a la publicación de textos esencia·

miento de los otros. Duras fue siempre una novelista re-

hecho literario-

les, situados en los límites de la significación. Creo, en

conocida desde sus primeros libros, obtuvo triunfos sona·

efecto, que la obra cinematográfica - me refiero sobre

dos gracias al cine, en especial como guionista de

todo a las películas que ella dirigió- de Duras fue esen·

roshima mi amor,

Hi·

pero ni sus libros ni sus películas, que

cial para ese reconocimiento del yo que se efectuó en su

le dieron un enorme prestigio y la volvieron una autora

escritura, y que marcó de alguna forma la transforma·

de culto, la acercaron a un gran público. Fue hasta la

ción de su concepto de libro, antes sobre todo vinculado
a la novela como género.

aparición de

El amante que esto ocurrió y de qué mane-

ra. Se podría decir que, unos más que otros, todos sus

9

�vechó para hacer libros extraños, como

Los o¡os verdes

-primeramente un número de Cahiers du Cinema en el
que gozó de absoluta libertad para armarlo-,
o ese inclasificable texto que llamó

El dolor,

Time Out

título que yo

pondría o todo su obro.
Hay, sin duda, un afán de exhibicionismo en los tex·
tos de los ochenta y primeros noventa; se pierde cual·
quier pudor en aros de uno intensidad que yo se había
intuido en textos anteriores. Si ella había conseguido
manejar magistralmente el diálogo en

roto contabile e Hiroshimo

mi

amor,

Le Squore, Mode·

después eso forma

dialogada tomará contenido de oración religioso en

Aghoto, ese capítulo agregado o El hombre sin otribu·
tos, de Robert Musil, o en los parlamentos de sus extra·
ños filmes, casi todos obras maestras. Su periodismo,
tan diferente, debe su diferencia precisamente o que man·
tiene en las entrevistos y los reportajes el mismo espesor
lingüístico de sus libros. Lo diversidad de registros que
tuvo en su obro

lo

llevan o que no acomode bien en

ningún compartimiento o dosificación histórico. Si bien
se le vinculó originalmente al

noveou romon de fines de

los cincuenta, con el tiempo se aprecian sobre todo sus
diferencias con Robbe-Grillet y compañía; si bien fue
uno activo feminista, su vida sentimental giró siempre en
torno o los hombres y la distanció de sus compañeros; su
libros fueron leídos y bien leídos, pero sólo

El amante

tuvo éxito. De la noche o lo mañana lo directora de culto
y la escritora difícil se volvió uno figuro mediático que se
peleaban revistas, periódicos y programas de televisión.
Cuando esto ocurrió fui de los que pensaron que ero
precisamente

El amante la

única obro realmente fallido

de esto escritora y que significaba uno traición o lo ver·
daderamente esencial de su literatura. Después vino lo
triste historia de su adaptación al cine, cursilizado hasta
el límite de lo soportable, mientras su autora se debatía
entre los crisis del alcohol y de su provocativo vida sen·
timental, enamorada de un joven o quien prácticamente
triplicaba la edad.
Marguerite Duros nunca, ni en los momentos más di·
fíciles de su vida, dejó de escribir, y nunca -ni siquiera

El amante lo proyectó a las candilejas de los
bestsellers- dejó de ser una escritora secreta. Y ése es

cuando

tal vez uno de sus mejores atractivos, ya que, si bien no
se pretende poner el secreto como condición de valor, lo
exigencia que hoce a sus lectores sí es de otra índole
que aquella implícita en cualquier aureola de fama y
prestigio. Lo que sí fue un cambio notable es su relación
con lo autobiográfico, que yo compararía a la que sufrió
Barthes. Duras se dejó querer por los medios, y los opro-

radicalismo político le atrojo muchos enemigos, su voco·
ción escénico -cine, teatro, rodio, televisión- acentuó
su singularidad; y al final no hoy dónde situarla, los na·
rrodores clásicos de lo segundo mitad de siglo -de
Comus o Tournier- la encuentran incómodo, los van·
guardistas no la entienden, la academia la detesto, los
editores se ven abrumados por la cantidad de cuartillos,
tantas que no hoy manera de hacer unas obras completos, y los poseedores de los derechos de sus películas se

da con la que ocurrió con la otro Morguerite, Yourcenor,

no del tiempo, su densidad existencial y emotivo. Y por

ven empantanados en pleitos legales de todo tipo. En

pero esta último escribió ella mismo sus memorias, mien·

eso no le importaba ni se ocupaba en corregir lo que

cambio, los biógrafos se han volcado sobre ella, sus

tras que Duras apuntó hacia uno escrituro autobiográfi·

pudiera ser mistificación o -incluso- puro invento. Lo

archivos y sus amigos, tal vez poro intentar una explico·

ca sin biografiado. Al menos dos extensas biografías,

biográfico, diría yo sin tener demasiadas ganas de bus·

ción de lo que significo la relación entre vida y obra.

uno de Alain Vircondelet y también un libro de Aliette

cor pruebas, pertenece a ese terreno de lo que, violen·

Los biógrafos se han encontrado con un terreno lleno

Morguerite Duras y la autobiografía.

A esto hay

tondo el pensamiento correcto, podemos llamar un pen·

de trompos, desde la propio capacidad de invención

que sumar M.

libro de Yan Andreo, especie de bio-

somiento femenino. A Duros le preocupaba profunda·

de la autora, que da diversas versiones de un mismo

grafío-novela-homenaje del que fuero su compañero en

mente el sentido de la sensibilidad femenino modelada

hecho, siempre como absolutos pero muchos de ellos

los últimos años. Sobre este libro volveré más adelante.

por los siglos de silencio y opresión, pero no le molesta·

contradictorios entre sí, hasta la de amigos y compoñe·

¿Una escrituro autobiográfico sin biografiado? Trota·

bon las armas que ese mismo posado le otorgaba a una

Arme!,

D.,

ros de aventuras artísticas, literarias y políticas. Poro con·

ré de explicar esto chirriante paradoja que propongo

mujer moderno poro expresarse y construir uno literatura

tribuir a esta llamada tentación autobiográfico, o lo muerte

como clave: mientras que o la autora de las

Memorias

fuerte, aunque extremadamente sensible -en sentido

de la escritora -y yo desde algunos años antes- los

de Adriano

biógrafos se han lanzado sobre ella, a la vez con un

como historio y como continuidad, a la escritora de

cariño y una saña incomparables, con uno voluntad de

vicecónsul le preocupaba

le preocupaba el tiempo como sucesión,

fotoquímico-, como la de Virginia Wolf, Cotherine

El

Monsfield o Djuna Bornes. Seguramente se darán cuen·

más bien la duración proustio·

to de que las tres escritoras citados escriben en inglés y

investigación exhaustivo, que sólo puede ser comparo·

11

10

�no en francés. Sí, creo que Marguerite Duras tenía poco
que ver con su tocaya francófona, la autora de Opus
nigrum, aunque tal vez más con Natalie Sarraute y sus
Tropismos, palabra que designa perfectamente la cualidad de ciertos textos de la última época de Duras, por
ejemplo, los reunidos en Escribir. Cierta condición histérica de su escritura los vuelve pasto de análisis psicológico, pero es evidente que están mucho más allá de ser
sólo eso.
Empecemos por una obviedad: Marguerite Duras
escribe para entender lo que le ocurre, su infancia en
Indochina, la vida de un doble desarraigo: oriental para
los franceses, francesa para los indochinos; su adolescencia, perversa o truculenta, como se la quiera calificar; las difíciles y conflictivas relaciones familiares siempre marcadas por el sexismo, mismo que sobre todo incuba en las mujeres, es decir, en las madres. Su llegada
a Francia, como ¡eune filie engage en los albores de la
guerra mundial, su rápida inserción en la vida intelectual
del momento y la tragedia de la guerra y los campos
vivida desde la espera de la mujer-novia-viuda en un
solo gesto. No sabemos si todo lo que vivió tuvo la estridencia que ella le da en algunos de sus escritos, pero sí
sabemos -gracias a ellos- que los vivió con esa densidad. Por eso es llamativo que nunca haya apelado al
expediente de ser mujer para validar sus creaciones cuando sí lo hacía con otras artistas y escritoras. Tampoco
recurrió a la queja, y la descripción de la agonía de su
madre, que sólo pensaba en despedirse del hijo varón,
es de una frialdad tan fuerte que es ella la que le comunica intensidad. Ni queja ni chantaje, simplemente una
mirada que ve cosas que a la civilización de siglos fundada en lo masculino se le escapan.
Al releer Escribir para preparar estas notas, me encontré con el siguiente fragmento que me exime de seguir abundando en lo que ella buscaba: "Debiera existir
una escritura de lo no escrito. Un día existirá. Una escritura breve, sin gramática, una escritura de palabras solas. Palabras sin el sostén de la gramática. Extraviadas.
Ahí, escritas. Y abandonadas de inmediato". Mi participación debería acabar aquí, pero uno de los libros que
no conocía de ella es el póstumo Esto es todo. Lo abrí en
su edición española y me encontré con ese mismo frag-

mento como epígrafe de un ensayo de Christiane BlotLabarrere, sólo que con un cambio de esos que se pueden considerar error de traducción pero que resultan muy
significativos: "una escritura de palabras solas", dice
Duras en versión de Ana María Moix; y en versión de
José Luis Checa, "una escritura sólo de palabras". No,
en español es claro que estar solo no significa estar solamente. En un caso, la soledad es esencial; en el otro,
una condición estructural. Sin cotejar con el original, estoy seguro de que la versión correcta es la primera, pero
el lapsus, como bien sabía Freud, es también una manera de precisar sentido.
Lo que queda claro es que, contra lo que postulan los
llamados estudios de género, la condición femenina reivindicada por Duras es la de la excepción. Algunos de
sus últimos textos son precisamente reflexiones desde ese
lugar no gregario de la escritura en donde se sitúa la
diferencia entre estar solo y solamente estar. El diálogo,
esa forma que al siglo X:X le resulta incómoda y que ella
logró manejar magistralmente, fue en realidad una manera de subrayar la condición de soledad. Y aquí regreso a la citada entrevista con Kazan: hay dos personas
que dialogan, pero la verdad es que no se entienden,
como ocurría con el viajero y la mujer de Le Square, o
como ocurre con sus entrevistados, sean un gran creador
, (como el caso mencionado) o un delincuente condenado. Ellos no se entienden, cierto, pero el lector algo escucha en su intercambio de palabras, barrunta en el
murmullo, en el ruido que se crea, en la fricción de las
palabras. Ella misma menciona un diálogo con Jean Luc
Godard, grabado en medio de una calle con tránsito, donde al ser escuchado ya en la película resultaba extraordinario "el entendimiento" por encima de ese barullo.
La tentación autobiográfica desemboca al final en una
curiosa situación. Duras hace de toda escritura, incluso de
todo hecho, un acontecimiento literario, lo transforma en
parte del discurso de lo que llamamos obra. No deja de
ser impresionante que muchos de los biógrafos, incluido
Yann Andrea (sobre todo él de forma inquietante), se mimetizan a un ritmo textual, en donde ella parece seguir escribiendo más allá de su persona, vampirizando la escritura
de otros, convirtiéndolos en médium de su manera de entender la creación. Pero ése sería ya otro asunto.

CLARIDAD FURIOSA
José Javier Vil/arrea/

A Gabriel Zaid (Monterrey, 1934) debo la lectura de
uno de los poemas que más me han conmovido y que
rPayor repercusión causaron en mis primeros años de
formación: el "Romance a lo divino", de Manuel Ponce
( 1950, 25-26):
Con el libro en la mano
Te amo.
Con las hojas abiertas
Te amo.
Y los ojos cerrados
Te amo.
Con el sol del quinqué
Te amo.
Y el bosque de la radio
Te amo.
Me sabes a pacíficas
tormentas.

A palomos en fórmulas
abstractas.

Amador de oficina,
Te amo.
Marino de agua dulce,
Te amo.
Continental y náufrago,
Te amo.

Este poema ha seguido resonando en mí a través
de otros muchos que he tenido en suerte haber leído,
y debo reconocer que la antología que preparara Gabriel Zaid de la poesía de Manuel Ponce fue una sacudida, un primer enfrentamiento a ese universo de
privilegio que guarda y obsequia, a la vez, la poesía
de Manuel Ponce. Es curioso que también le deba a
otro autor de la generación de Gabriel Zaid, José Emilio
Pacheco, el descubrimiento de la obra poética de otro
escritor de vastas minorías: Alfredo R. Placencia. Pocheco publica en 1970 su espléndida Antología del
Modernismo (1884-1921 }. En ella, entre los poemas
que selecciona de Alfredo R. Placencia, incluye el titulado "Con un poco de olvido" 1102), texto que me
sorprendió desde la primera vez que lo leí por su trágica claridad y que me urgió a conocer el resto de
la obra de este autor. El poema en cuestión es el siguiente:

¡Te amo en superficies
tan hondas!

Aquí tienes mis muertos, Señor.
Yo no te pido

En láminas ton linos
de sangre.

muchos ni grandes cosos; nodo más el olvido
de los simas oscuros en que hubieren caído.

�gracias a su determinante generosidad, esa noche en

Dicha edición incluía un cartoncillo donde se invita-

Relación de los he-

ba al lector a cruzar los números de página que contu-

te de ingenio fueron un obstáculo para mí, un ruido que

de José Carlos Becerra. Mis deudas con esta ge-

vieron los poemas que no le gustasen y a circular aque-

no me dejó encontrar la claridad; palabra clave ésta

Oye lo que te pido,

neración son fundamentales. Becerra, con sus carlas al

llos que fuesen de su agrado, dejando en blanco aque-

-claridad- en la poética de Gabriel Zaid y en la tradi-

oh, Señor:

final de

edición póstuma de su

llos otros que le resultasen indiferentes. El cartoncillo se

ción que él dibuja. Tener en cuenta a sus tres ya citados

obra que prepararan, paradójicamente, Gabriel Zaid y

doblaba por la mitad, y de un lado, impreso, estaba el

poetas católicos -lópez Velarde, Carlos Pellicer y Ma-

tu piedad me los premie con un poco de olvido.

José Emilio Pacheco, me aproximó a ese gran continente

nombre del autor y el apartado M 8534, México l,

nuel Ponce-, pero también a cierto Alfonso Reyes, a

D.F. Del otro lado figuraba la palabra

remitente seguida

cierto Octavio Paz, a Samuel Beckett y a Guillaume

El asalto de quien esto escribe a la poesía de Ramón

que es José lezama lima.
Zaid, parafraseando a

En tu amor solamente

y en tu piedad confiaron

y de tu mano sólo todo bien esperaron.

Tecale tuve la experiencia de leer

chos,

Por lo mucho que mis muertos te amaron

El otoño recorre las islas,

Tres poetas católicos.

T.

A la hora de leer

Cuestionario,

los poemas meramen-

S. Eliol, publica en 1993

de dos puntos. Ignoro si este apartado siga vigente, pero

Apollinaire. Me tropecé pues con los poemas de época,

Ramón lópez Velarde, Carlos

ahora sé, ya que el propio Zaid lo consigna en las notas

con las ingeniosidades e ironías, y no llegué a orilla

lópez Velarde era inminente. Si en este poema de Alfre-

sus

do R. Placencia la atmósfera que nos envuelve es cerca-

Pellicer y Manuel Ponce. Un triángulo escaleno de la

de

na al autor de "El retorno maléfico", en el caso del trans-

poesía escrita en México del cual podemos, con razo-

respondieron 1a la invitación. Yo no me conté entre ellos.

con bs noventa llegó

parente "Romance a lo divino", de Manuel Ponce, se

nes de más, enorgullecernos. Zoid con este libro cerra-

En aquel entonces mi forma de comprar libros ya mostra-

española de Ave del Paraíso como en la mexicana que

nos conecta, por medio de la sensualidad, con la subyu-

ba para mí -obviamente, sin él saberlo- una lección

ba vetas compulsivas a las que, hasta la fecha, soy fiel:

publicara El Colegio Nacional. Consigno las dos edi-

gante claridad de Carlos Pellicer. Y aquí de nuevo la

de generosa y amorosa lectura; una inteligencia senti-

comprar -siempre que se pueda- dos, tres, cuatro o

ciones no porque contengan diferente selección de tex-

presencia de Gabriel Zaid. Pero antes de dar tan tre-

mental cuya curiosidad se planteaba como blanco el

cinco libros a la vez. Seguramente eché un vistazo al

tos, sino porque éstas presentan "ligeras" variaciones en

mendo salto en el tiempo y en el espacio para llegar a

estudio del trabajo mayor, es decir, la exploración del

libro, pero no se estableció la química suficiente para

su ordenamiento, y esto, en la intención poética de Zaid,

fenómeno poético.

leerlo de principio a fin. Mis gustos y búsquedas, mis

reviste dimensiones altamente propositivas.

sus

Tres poetas católicos,

quiero cerrar estos primeros

Re/o¡ de sol (1995),

que fueron 57 lectores los que

alguna. Sin embargo, pasados los setenta y ochenta,

Re/o¡ de sol,

tanto en su edición

años de descubrimientos y asombros que se produjeron

hallazgos y arrobos siempre han orbitado sobre mí de

Gabriel Zaid apostó por el conjunto, por un corpus

en mí entre Tijuona, Tecate y Monterrey, y estuvieron bojo

una manera un tanto autónoma. Es decir, que no contro-

que presentara una obra, y no por poemas sueltos

lo y, a la vez, me rindo a los poderes de seducción que

que, si bien tenían cierto valor en sí mismos, empaña-

cada libro termina ejerciendo en mí; y en esto el tiempo

ban el rostro de una propuesta estética, la mirada de

la tutela de esta generación nacida a lo largo de la

11

década de los treinta.
Por esas fechas en que descubría, de la mano de

"No hay receta posible. Cada lector es un mundo, cada

encierra una dimensión develatoria. Aclaro que no leí

Gabriel Zaid y de José Emilio Pacheco, a Manuel Ponce

lectura diferente", escribe Gabriel Zaid al inicio de su

con la atención debida

Leer poesía (1993: 111 ). Y bajo este principio
Cuestionario, en su primera edi-

y Alfredo R. Placencia, un amigo de Baja California,

libro

Francisco Morales, me habló de un poeta que debía

emprendo mi lectura de

conocer; y fue tal la fuerza en la palabra "debía" que,

ción de 1976.

Cuestionario

sino hasta mucho

tiempo después.

término realidad porque ésta es precisamente el blan-

A manera de -ya segunda- justificación volveré a

co epifánico de la religiosidad con que la realidad se

Leer poesía.

Dice así: "Cuando

refleja ante la mirada del poeta. Si, al decir de Wallace

se lee por gusto, la verdadera unidad 'metodológica'

Stevens, el poeta ve el mundo como a una mujer, en el

está en la vida del lector que pasa, que se anima, que

caso de Gabriel Zaid el mundo es visto como un ges-

actúa, que se vuelve más real, gracias a la lectura" (Zaid,

to de la divinidad. De ahí su carácter epifánico,

1993: 111 ). Esto supone una comunión, un todo indiso-

revelatorio.

citar el primer texto de

luble entre la acción y la contemplación -que es tam-

14

una contemplación poética, el lirismo que evidencia
el enamoramiento por la realidad cantada. Y utilizo el

Dentro de la mística se da por sentado que la expe-

bién acción- por medio de la experiencia de vida. El

riencia de la revelación no puede ser trasladada, tal

mismo Zaid, cuando se refiere a la poesía de Alfonso

cual, al orden de lo profano. El místico desconfía, para-

Reyes, habla de que el poema debe producir un deteni-

dójicamente, de sus sentidos y de la imaginación, y apela

miento en su lector, una suerte de suspensión dinámica

a una inteligencia que

que toda contemplación contiene y suscita. Una lentifi-

zones que aparecen durante su arrebato. Desde otra

cación producida por el peso de lo leído; aquello que

perspectiva hemisférica sería algo muy cercano a la

se anidará y descansará en el centro de nuestra memo-

posesión helénica. En los dos casos el poeta, en su cali-

ria. Estamos hablando de la gravedad que emana del

dad de criatura, intentará un acercamiento, un proceso;

misterio que encierra la expresión poética. Misterio que

mas no un producto, un objeto acabado. Esto no tiene

emana de ciertas

palabras y ra-

comparte el poema con su lector o escucha. Grado muy

nada que ver con una incapacidad a nivel de lenguaje.

alto de comprensión que confirma la inteligencia sensi-

la expresión poética se concreta a cabalidad. Tiene que

ble e imaginativa del lector gracias, precisamente, a la

ver con una actitud y una posición. De ahí el lado "ocul-

revelación, y no a la comunicación que despoja a la

to" de las cosas que la claridad poética ilumina. De

palabra de su significación epifánica. Estoy hablando

ahí el ver el poema como un principio y desarrollo y

de una cima con "c" de genialidad y no de una sima

no como un fin cerrado en sí mismo. Se trata de convi-

con "s" de puro ingenio. De lo alto y no de lo bajo, y

vir con el poema para existir en la imagen poética

poro eso es necesario establecer contornos muy definidos.

que éste provoca:

15

�Así surges del agua,
clarísima,
y tus largos cabellos son del mar todovío,
y los vientos te empujan, las olas te conducen
como el amanecer, por olas, serenísima.
Así liegos de pronto, como el amanecer,
y renace, en la playa, el misterio del día.

de no dar la espalda a las razones de la fe que no son
otras que las del alma. Esa realidad que se manifiesta
día con día. O corno escribiera Czeslaw Milosz (19981
al referirse al haiku: "En japonés el haiku presenta con
frecuencia chispazos o vislumbres, y las cosas aparecen
corno relámpagos, o corno si estuvieran bajo la luz de
un destello: epifanías del paisaje" (61 1• lo cual equivale
a vivir en la gracia de los dioses, cualquiera que éstos
sean y cualquiera que sea su rostro:

Canta Gabriel Zaid (1995) en su poema "Nacimiento de Venus" (32).
Hay un verso emblemático que hace la función de
ors poetico en la breve, pero concisa, obro lírica que
Zaid se ha empeñado en dejar. El verso pertenece al
poema que lleva por título "Claridad furiosa", que, sin
duda, ha sido el postulado del autor a la hora de
seleccionar y ordenar su obra. Cito la pieza en su
totalidad:

No te levantes, temo
que el mundo sigo ahí.
Las nubes imponentes,
el encinar umbrío,
los helechos en paz.
Todo tan claro
que da miedo.

No aceptamos lo dado, de ahí la fantasía.
Sol de mis ojos: eternidad aporte, pero mía.
Pero se da el presente aunque no estés presente.
Luz a veces a cántaros, pan de cada día.
Se dan tus pensamientos, tuyos como los pájaros.
Se da tu soledad, tuya como tu sombra,
negra luz fulminante: bofetada del día.

IZaid, 1995: 53)
Ante lo dado, la conciencia de ser y pertenecer a un todo.

Bibliografía

A.A.V.V. (19701. Antología del Niodemismo (1884-1921 /. Tomo 11. Selección, introducción y notas de José Emilio Pacheco. México: Uni·

(Zaid, 1995: 49)

versidod Nocional Autónomo de México.

El verso al que me refiero es, obviamente, el primero.
Y la voluntad lírica del autor ha sido renunciar a esa
fantasía engañadora para sumergirse en la claridad avasallante que la realidad, al imaginar su expresión, revela por medio de la imagen poética. No se trata de ser
un místico del siglo XVI, tampoco de ser un rapsoda panhelénico. Se trata de no cerrar los ojos ante lo evidente,

16

Milosz, Czeslaw (1998/. A Book of luminous Things: an lntemotional An·

thology of Poetry. First Harvest Edition.
Ponce, Manuel ( 19501. El ¡ordín increíble. México: Jus.
Zoid, Gabriel ( 19931. Leer poesía. México: El Colegio Nacional.
Zoid, Gabriel 119951. Re/o¡ de sol. México: El Colegio Nacional.

1

lo traducción es mío.

�POEMAS
Neus Aguado

UNPASEO
a Enrique Eskenazi

La vida es tan amplia como un jeroglífico
sin piedra de Rosetta para descifrarla.
Adivinamos indicios; intuimos recorridos
pero lo hacemos cargando el enorme peso de las alas de Ícaro.
El sol no las derrite, aunque a menudo se oculta más que la noche.
Al tumulto no le sigue la calma
sino más ruidos que nos confunden,
las señales suelen estar equivocadas
y cuando de vez en cuando acertamos
y entendemos algo que siempre estuvo allí;
lloramos de agradecimiento e intentamos
seguir descifrando los pictogramas,
los colores, los sonidos, las texturas del mundo.
Ya sabemos que no estamos solos
en este juego del escondite hay muchos más
que lloran porque no logran ver la evidencia:
Esto es lo que hay, es un paseo, y más vale que cuides las rosas del jardín.

�ELGRAAL

TU VISTA DE PINTOR, QUE MIDE LAS ARISTAS DE 11I CUERPO

a Alejandro Hiisler

Me regalaste un cuenco de loza antigua
estaba muy descantillado y eso fue lo único que vi.
Hoy he visto en el fondo del graal una flor,
estuvo siempre allí pero yo no estaba preparada para verla.
Era la flor azul de lo imposible al alcance de mis labios.
Entonces supe por qué yo antes te había regalado
la flor de zafiro del hermafrodita,
la flor de zafiro de los alquimistas;
por qué te había regalado el zafiro cuyo reflejo tiñe la bóveda celeste.

Tu vista de pintor, que mide las aristas de mi cuerpo
gramo a gramo, sabe captar por donde se cuela el alma.
Quisiera ser un retrato de Dora Carrington,
trazar yo misma los perfiles de mi cuerpo
para que pudieses entonces pintarme como un icono,
el de una santa rusa perdida en Leningrado.
Quisiera ser la raíz del color del mangal
y ser la antorcha en que se prenden las mujeres cubanas
en su camino hacia el exilio definitivo.
Quisiera ser la flor que sabe abrirse y cerrarse
y darte la transformación de mi ser
en un ritual de veladuras y acrobacias,
ser yo misma y quien pinta mis días.
Aterrizar en un cuadro en el que los personajes oren
y saber el rezo preciso, el de la curación de la herida fundamental.
Y adorar el silencio y convertirlo en canto.

�EL ÁRBOL DE LA VIDA

EL PEQUEÑO ALTAR

ENTREVISTA A ELISEO ALBERTO
Raúl O/vera Mijares

Desmembrada locura que fustiga a los cuatro vientos
la apariencia inestable de lo que parece no ser
y nos asalta impune, arrasando si cabe, lo que parece ser.
Hasta cuándo esta orgía de fantasmas sin sábana,
hasta cuándo esta noche instalada en el día.
Permanecer impasible con un cuenco en la mano
y dar las gracias por lo que no se tiene y
no perder de vista a paciencia y silencio,
y que el vendaval no acabe con la vela blanca, la rosa de plata,
el agua limpia en la copa de los sacrificios paganos:
el pequeño altar que levantamos a diario para poder sobrevivir.

Si yo pudiera, quemando todos mis libros, conse-

barranco . Era la primera línea de ferrocarril que se

guir que leyeran a mi padre, lo haría sin dudarlo: él

había construido en la isla durante el siglo XIX. El tren

sí era un escritor, pero grande y de todos los tiempos

para mí era como un animal, una serpiente metálica

Elíseo Alberto

que llamaba fuertemente mi atención. La mía fue una
infancia muy feliz en ese lugar que se llamaba Villa

La eternidad ignora las costumbres,
le da lo mismo ro¡o que azul tierno,
se inclino al gris, al humo, a la ceniza.
Elíseo Diego

Berta .
O tro recuerdo importante, de cuando ya era un poco
mayor -tendría como siete años-, es el triunfo de la
Revolución . El día de reyes, el seis de enero de

1969,

entraron las tropas, "los barbudos" que les llamaban, y
esa misma noche a mi madre le dio de manera inespera-

Los reyes magos llegan a Villa Berta

da su primer coma por hipoglucemia.
Ni papá ni abuela ni nadie sabían de qué se trata-

¿Cómo se desarrolló tu infancia en el contexto de la
Revolución cubana?

ba, porque era una especie de ataque epiléptico, y mi

Mis primeros recuerdos tienen que ver con mi hermana,

finca estaba lejos de todo. Paró unos coches donde ve-

porque soy gemelo. Los gemelos tenemos sensaciones

nían unos barbudos que iban entrando por distintas arte-

extrañas, recuerdos quizá más profundos o más cerca-

rias. Uno de los barbudos era sanitario de la tropa; llegó

nos. Desde la panza, aunque de eso no me acuerdo.

y se dio cuenta de que mi madre sufría de hipoglucemia,

Los recuerdos más tempranos están unidos a la casa de

le dio azúcar y la sacó del coma .

abuela salió corriendo a la calle en busca de ayuda. La

mi infancia, que fue la de mi padre, el poeta Elíseo Die-

Pero nosotros no nos enteramos de nada, estábamos

go. Todos esos recuerdos son alegres, son las memorias

durmiendo. De pronto, los ruidos y las voces nos desper-

de una familia funcional, armónica, feliz, donde se culti-

taron y vimos a los barbudos. Entonces todavía creía en

vaba la amistad casi como una rel igión .
Mi padre, además, tenía amigos estupendos. Era una

los reyes magos y me pareció que eran ellos, aunque
bastante sucios, porque estos guerrilleros venían de la

casa en las afueras, una finca, el sitio de obligada re-

loma. Así que el triunfo de la Revolución está asociado

unión para pasar el fin de semana. Ahí asistían Lezama,

para mí con la salvación de mi madre.

Portocarrero, Cintio y Fina, por supuesto, y todos los
amigos que se integraron en algún momento a lo que se
llamó el grupo Orígenes.

Elíseo Diego, tercera edición

Como niño, quizás mi recuerdo más temprano es
la expectativa que me causaba oír pasar el tren junto
a mi casa, construida al lado de un barranco, acercarme a la ventana y mirar aparecer el tren abajo del

¿De qué manera influyó la presencia de un padre poeta
y su pertenencia a un grupo literario del nivel de Orígenes en tu formación de escritor?

23

�Comencé a leer muy temprano, nosotros en general,

noamericana, pero no alcancé los puntos porque en Cuba

porque papá era poeta. Lo que me quedó fueron las

hay unas tarifas muy extrañas, y tuve que estudiar perio-

una ocasión hice uno acerca de un viaje por la Sierra

augura mi carrera de novelista . Esta obra tiene que ver

lecturas que nos hacía papá, un especialista en literatu-

dismo. De lo cual me alegro infinitamente, porque el ofi-

Maestra, que es nuestra cordi llera principal; escribí alre-

con el mundo del circo. A mí me han interesado siempre

ra para niños; vivía de eso, traducía. Él nos leía en el

cio de periodista me ha ayudado muchísimo en la vida,

dedor de ochenta páginas, llené la revista completa. Es

los mundos marginales. Acaba de aparecer una nueva

jardín de la casa cuentos de los hermanos Grimm, de

incluso para la literatura, aunque no tenga nada que ver

casi un libro con las ilustraciones, unas fotos preciosas.

edición a la que anoté como "corregida y disminuida

Andersen; los leía muy bien, además.
Mis primeras lecturas ya independientes fueron un

una cosa con otra.
Por aquel entonces ya había descubierto la literatura

de la ba ilarina que quise tanto, y en medio de mi vida,

En mi familia hay muchos poetas, pero también hay

poco después. El primer autor que me fascinó, sobre

latinoamericana de esos años, el "Boom". Ya me había

que fueron los mejores años de mi vida, me movilizaron

una rama de la familia que era gente de circo. En mi

todos, fue Julio Verne. Mi hermano prefería a Salgari;

deslumbrado

al ejército. Pasé ahí cuatro años. Era oficial de tropa.

casa, una de las heroínas es una tía que fue la primera

yo, a Verne, un autor de novelas muy cultas, con mu-

Pedro Páramo o la novela maravillosa El
reino de este mundo, de Alejo Carpentier. Había leído

Eran los años de ... Es un periodo de mi vida del que

mujer en América Latina que intentó, por allá en el año

cha información. Me gustaba mucho leer también de

los cuentos y después las novelas de un escritor brasile-

nunca hablo.

de

cosas de ciencia, los inventos del hombre, los descu-

ño que se llamó Guimaraes Rosa, el autor de

brimientos.

sertoo: Veredas.

Quería ser constructor de barcos, ingeniero naval,

Recuerdo la impresión que me hizo leer

Se acabó y todo terminó mal. El día que me separé

novela,

Lo eternidad por fin comienzo un lunes, que

in-

por el autor".

1964, hacer un triple salto mortal en un trapecio y sin

Después de eso comenzó mi etapa de desemplea-

red protectora. Y sólo lo intentó una vez, no le salió bien

do. Me quedé sin trabajo. Ya la revista aquella había

y quedó toda destartalada. Pero era toda una leyenda y

Los cacho-

desaparecido. Había cambiado de dirección y casi to-

de eso trata también la novela.

me encantaba eso. De niño siempre me atrajo mucho la

rros,

de Carlos Fuentes. Des-

dos esos amigos eran perseguidos en ese momento. Todo

Siempre digo que, si a tía le hubiera salido bien el

gente que hacía cosas. No sé cómo se metió en mi

pués vino el descubrimiento de dos libros maravillosos

esto coincide con que un grupo de amigos -estamos

salto, la habríamos olvidado. "No importa el blanco,

cabeza que sería constructor de barcos. El descubrimiento

para mí:

El siglo de las luces y Cien años de soledad.

hablando de principios de los ochenta-, que trabaja-

sólo la flecha". Ésa es la obra más divertida que tengo,

de mi vocación de escritor vino bastante después.

Un siglo tiene cien años: luces y soledad. Al leer estas

ba en el cine -entre ellos mi hermano-, tuvo la posibi-

aunque comienza de una manera triste con la muerte del

A mi casa asistía Lezama con todo el grupo Oríge-

obras me di cuenta de que yo quería escribir así. Cuan-

lidad de hacer sus primeros largometra jes. Y me invita-

león de la Metro Goldwin Mayer. Su vida era tan triste

nes. Papá y Cintio Vitier estaban casados con dos her-

do estudiaba periodismo publiqué mis primeros libros de

ron a escribir guiones. No tenía la menor idea de cómo

que muere de una indigestión en la primera página.

manas, Fina y Bella García Marruz, mi tía y mi madre.

poesía, que fueron tres cuadernos.

se hacía. Ahí empiezo a trabajar en el cine, donde en-

de Vargas Llosa, y

Aura,

Grande

cuarenta, cincuenta páginas, para llenar la revista. En

Por eso los Vitier nos visitaban todos los domingos. Pero

Por entonces me enamoré ..8-erdidamente de una bai-

yo no tenía conciencia de que mi padre era escritor. Él

larina de ballet, que aún baila, es una gran bailarina.

fue siempre un hombre muy modesto. Para mí, era profe-

Fue el gran amor de mi vida. Cuando estábamos juntos

Ahí coincidimos también un buen grupo de escrito-

sor de escuela . Yo ya había comenzado a escribir algu-

escribía poemas, unos poemas horribles, porque todos

res: Manuel Pereira, Jesús Díaz, Norberto Fuentes, Senel

nas cositas. Recuerdo que comencé lo que creía que era

eran poemas muy felices.

Detrás de lo niebla.

cuentro mi otro gran oficio, del cual he vivido hasta el

hermanos. A papá le dieron el Premio Juan Rulfo en

día de hoy.

y murió inmediatamente, en

Paz -el guionista de

Freso y chocolate-

y yo. Ahí co-

En el periodismo tuve suerte porque, como me había

nozco a Tomás González Alea. Es entonces también que

Papá tenía su estudio, su biblioteca , sobre el garaje,

portado muy mal en la Universidad, me mandaron a una

conozco a una persona que cambiaría mi vida, Gabriel

en una construcción separada de la casa. Un día entré

revista insignificante de nula circulación. Se suponía que

García Márquez, con quien tengo la fortuna de trabajar,

ahí, seguramente buscando un libro, y me encontré con

nos mandaban a las embajadas, pero era una especie

de escribir a cuatro manos, en varias de las peores pelí-

de revista de castigo. Ahí estaban los mejores escritores

culas que se hayan hecho en

una novela,

un título,

El extraño pueblo, de Eliseo Diego.

Salí corrien-

do a contar a mi padre que había una tercera persona

de mi generación y de la generación anterior.

Todos vinimos a vivir acá: mi papá, mi mamá, mis

la

historia del cine.

1993

1994. Papá era un peso

mayor en la literatura, uno de los grandes poetas de la
lengua española de cualquier tiempo. La muerte de mi
padre me hizo, no sé, como una especie de roña con la
vida, y me puse a escribir como un loco.
Es cuando viene esta etapa en que publico primero
un libro de memorias que se llama

mismo.

Informe contra

mí

Al año siguiente gané el Premio Alfaguara de

Novela. Mis otros libros son todos títulos conocidos. Este

García Márquez me invitó a un proyecto bellísimo,

año saldrán tres libros más: una nueva novela, se llama

Ahí estaban Norberto Fuentes, que es un escritor de

que todavía existe, la creación de una escuela de cine

primera línea que vive en Miami ; Raúl Rivero, el poeta

en La Habana, San Antonio de los Baños. Fueron años

Estar en alguna parle; un libro sobre Cuba que se llama
Dos Cubos libres, que tiene en la portada dos vasos,

Entonces papá me dijo que era él mismo. Él era poe-

cubano que está preso, condenado ahora a veinte años

muy felices los que trabajé con Gabo. Para mí fue un

uno con un agitador con la giraldilla, que es símbolo de

ta, Lezama era poeta, el gordo también, todos eran

de cárcel; Manuel Pereira, novelista cubano importante,

maestro, aún lo es.

La Habana, y otro con un agitador con el murciélago,

poetas. Me fue presentando a los que eran mis tíos -yo

esposo de Zoé Valdés. Había un grupo maravilloso de

que es el emblema de Bacardi; y un libro sobre mi pa-

les decía tíos. Bueno, Cintio era tío tío. Ellos no hacían

gente. El ¡efe de redacción fue un hombre que aprecié

dre, que se llama

en el mundo que se llamaba igual que nosotros dos, y
que además había escrito un libro.

alardes de la literatura, eran amigos amigos Así descu-

mucho, era el hijo de Juan Carlos Onetti , se llamaba

brí que mi padre era poeta, casi por las mismas fechas

Jorge Onetti, uruguayo, un hombre con mucho oficio.

que me descubrí a mí mismo como escritor.

¿Oué te condu¡o hacia el periodismo y cómo se con¡ugó
este oficio con lo literatura?

en

una edición de lujo con fotos, donde hablo de la famil ia
de papá.

por muchos años, en

¿Oué propició tu solida de Cubo y o qué ámbitos le
condu¡o?

Cuba escribió novelas pornográficas con el pseudónimo

En esos años ocurrió otra vuelta de tuerca en mi vida: fue

del "Conde de Eros" . Era un personaje maravilloso, su

cuando García Márquez me invitó en

autor fue el que me enseñó a poner las comas, los pun-

mi familia -ya estaba casado de nuevo y con una niña-

tos. Era un hombre espléndido, un poco nuestro patriar-

a fundar una productora de cine, que todavía existe, aun-

¿Cuál es la imagen que conservas de tu podre y cómo
dialogas con su obra?

ca. El grupo era una partida de locos geniales.

que ya no trabajo ahí, Amaranto Producciones.

Los negros yoruba tienen un concepto muy bonito: todo

Había también un hombre a quien acabo de escribir
un homenaje en la revista

La segunda gran pasión

Éxodo y génesis

La novelo de mi padre, que saldrá

Nexos;

La sombra de Elíseo Diego

1989 a México con

Entonces ya estamos a mediados de los sesenta. Yo que-

La revista me dejaba cierto ocio. Onetti, para no tra-

Ya en México volví a escribir. Llevaba muchos años

lo q ue te curará en la vida, todo lo que aliviará tus pesa-

ría entrar directamente a estudiar letras, literatura hispa-

bajar tanto, me mandaba a que hiciera reportajes de

sin escribir literatura. Aquí terminé y publiqué mi primera

res, está en tu árbol de familia; ahí están las raíces, las

24

25

�frutas, los tallos, las flores, con que se confeccionan los

tiempo. Nuestros gobernantes deberían comprar cincuen-

remedios. En otros lugares las curas se consiguen en la

ta mil ejemplares de cada libro de poesía y ponerlos en

botica, por ejemplo, pero para los yoruba están en la

las aulas, en las bibliotecas, y que los niños conozcan a

familia.
Hay zonas de la vida de papá bastante complica-

los poetas. Y hacerle un monumento de tamaño natural,

das: su hermano suicida; la generación de mi padre fue

hombres maravillosos.

preferiblemente desnudos, para que vean que son unos

muy dura. El libro incluye una pequeña antología de los
poemas de papá dedicados a sus abuelos, a sus pa-

¿Hasta dónde vislumbras tu escritura?

dres, a su esposa, a sus hijos y a sus nietos. Se llama

Pues nada, yo no hago planes, porque soy padre soltero

Árbol de familia

y ya fue publicado uno vez.
Mi padre siempre fue un maestro, no le interesó mu-

y todos mis planes posan por las condiciones de la estu-

cho la fama, el éxito; no entiendo cómo ahora los edito-

a mi hija. Yo ello está grande, tiene 19, además está

res miden los méritos de un libro por la cantidad de ejem-

guapísimo. le hicieron un anuncio, ella estudia teatro y

plares vendidos, como si fueran aguacates. El mercado

la usaron como modelo. Siempre que paso por el perifé-

del libro es una porquería y eso incluye también a mis

rico casi choco por ver a mi hijo.
Mi última obro, Estar en ninguna

editores. Y pensar que me leen mucho más que a mi

penda mamá que soy. Todo lo que quiero es hacer feliz

parte,

padre, siendo que su obra es de más mérito.
Entre los papeles de papá encontré una novela que
dejó inconclusa. la novela cuenta la historia de un mu-

"lino Catolá quería tonto a Maruja Sánchez que le gus-

chacho que se fue a dormir y muere. Por supuesto, el

taba hasta verla envejecer. la primero vez que dijo esa

soñado no puede regresar porque el soñador ha muerto;

frase fue en el cuarto del hotel Plaza, donde pasarían lo

entonces comienza a ser jalado por los sueños que em-

noche de bodas, y fue cuando menos una confesión

piezan a soñar los demás miembros de la familia. A

prematura, pues acababan de cumplir veintitrés años.

través de sueños sus seres queridos se enteran de cuánto

luego la repitió en todos los aniversarios de matrimonio,

tiempo lleva muerto. Aunque es un conocimiento que no

en todos los brindis de Navidad, en cado cumpleaños,

amigos, muy triste, insoportablemente triste. Empieza así:

hasta que al cumplir un cuarto de siglo juntos en lo casa

Cuando pienso en mi padre, se me viene la palabra

de siempre Maruja le dijo que por fin la declaración

nostalgia. No hay poeta feliz. Quiero rendir público ho-

comenzaba a tener sentido: 'lino, me cago en tu madre,

menaje a todos los poetas, son los ídolos de nuestro

lo conseguiste, hoy me siento una anciano"'.

26

...,

es una nove-

la habanera sobre lo amistad. Es una historio sobre dos

les sirve para nada, porque ya está muerto.

.

\.

�/

UN MINIMO DE CERVANTES
Sergio Fernández

'

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j

!

/
..

Por primeras providencias me pregunto cómo conocí a Cervantes. me qué modo supe de él? De estudiante, en el viejo y bello edificio de Mascarones, muy
lejos de nuestra Ciudad Universitaria, hubo allí congregado un grupo de gente situada a una altura intelectual muy poco vista en la Universidad de México o
en cualquier otra universidad considerada de gran
prestigio intelectual.
No era una casualidad; se debió todo ello en gran
medida a la hermosa invasión que en México tuvimos de intelectuales españoles refugiados, debido a
Lázaro Cárdenas (a quien se reverencia en toda España): los científicos se fueron a otros edificios, diseminados por toda la ciudad, en esos viejos palacios coloniales del centro de la ciudad, en aquellos tiempos
muy bella, por cierto, por el hacinamiento de sus construcciones y su poca extensión, aún rodeada de canales.
Todas las asignaturas se dividían en "colegios" y la
Escuela de Mascarones consolidó su prestigio -con
importantes profesores mexicanos.
Éstos le dieron un florecimiento inesperado. A
excepción del Colegio de Letras Hispánicas, que por
mí fue elegido, los demás tuvieron la suerte de recibir en sus aulas a los más prestigiosos catedráticos.
En cambio nosotros recibimos clases de unos profesores muy medianos (la palabra mediocre les sentaba
mejor) que más nos apartaban de las letras que acercarnos a ellas. Sólo la profesora de italiano, Ida
Appendini, nos hacía leer en clase (después de dos
años de idioma) nada menos que La Divina Comedia,
con tal lujo de entendimiento y de cultura que todos
nos enamoramos de ella y del "Infierno", al que personalmente yo, aún a estas alturas de mi vida, no he
abandonado.

Entonces paseaba por el patio de Mascarones gente
de toda, ad hoc para el caso, pues había desde preciosas muchachas que venían de lugares lejanos -Polanco, las Lomas de Chapultepec, las colonias del Valle, Anzures y la Roma-; paseaban, digo, en cuchicheos junto a los profesores que, antes o después de
darse un saludo o besitos al aire, entraban al "Café de
la Facultad", a donde nos refugiamos escapados de
clase, o en intermedios, pues el sitio siempre ofreció
abrigo y nuevas conocencias. Estaba situado en los
grandes sótanos de nuestra casa de estudios y tan familiar y poco costoso nos resultaba que aquello estaba abarrotado por esas personas a las que nos adheríamos un grupo reducido de varones estudiantes de
humanidades, lo que en aquel momento resultaba aún
moralmente inoperante. Por eso se juzgó, desde siempre, una facultad rara, llena de individuos heterodoxos
-por llamarlos de alguna manera-, cosa que ha
operado, enriqueciéndose, hasta hoy, pues nuestra
facultad -con gente vestida digamos post-modernamente- es un ejemplo de pajarera inhabitual en el
circuito universitario. Todo mundo (iqué libertad espléndida!) se viste como quiere y la moda cambia perpetuamente con colguijos de ropa, pendientes inusuales, zapatos de varios pisos, cabellos de colores (del
naraaja y el violeta al amarillo, azul y verde), jovencitos guapos rapados al dernier crie con larga "cola de
caballo", muchachitas que escandalizarían a cualquier
director de Hollywood y tantas cosas más, como una
o varias ensordecedoras músicas en vivo con altoparlantes. No aplaudo estas extravagancias, pero me
asombran y divierten. Todo eso la vuelve una facultad excepcional, si a ello se agrega, por logística, que
en cada huelga, o en su caso en cada invasión de bár-

29

�baros, es la primera y casi la única en sufrir y aprovechar -como Celestina- desperfectos como muebles
rotos, inmobiliario escaso, salones sin renovación,
polvos de todos los lodos, magia negra, despedazados vidrios como en la época nazi, y otro tipo de cosas, como los tendederos de mercancías y viandas, con
sus ruidos inevitables, a los que los pobladores ya estamos acostumbrados. Todos vamos y venimos con el
entusiasmo de nuestro pequeño mercado oriental,
especialmente turco, maravilla de porquerillitas, si se
quiere. Y a pesar de que tenemos un nuevo café, se
venden frente a él todos tipos de café que uno prefiera, en bolsas, por kilo, pero también en tazas pequeñitas, a la moda italiana.
¿Quién hubiera sido un don Julio Jiménez Rueda, a
quien yo, como su alumno, lo quería fuera del salón o
muerto, para impartir la clase de "Literatura española
de los Siglos de Oro"? El asunto siempre me alucinó, ya
porque estudiara para mis tesis profesionales a Quevedo, ya por mi vocación -de memoria eterna- a los

30

clásicos. Y de tanto ambicionarlo un día asistimos todos
a su sepelio; él, tan barrigón como buena persona a quien
nunca le fue otorgado el don de la enseñanza.
Pero el segundo paso fue más ígneo quizás porque
al trasladarnos a Ciudad Universitaria, recientemente hechecita, me nombraron "Profesor de carrera",
puesto que todo mundo anhelaba, por intermediación de Edmundo O'Gorman. Al preguntarme, si tenía intenciones de impartir clases, qué deseaba impartir, entonces me quedó como anillo al dedo la suerte de contar con la materia proveniente de "las galas
del difunto" y otras dos, obligatorias, que no viene al
caso nombrar. Mi felicidad no tuvo límites porque
además el curso se ofrecía como lo que implicaba: una
verdadera libertad de elección en cuanto a la materia
literaria impartida. Y así me di el lujo de dedicar un
semestre entero a La Celestina y literatura adyacente
renacentista, a Lope de Vega, a Zorrilla, a Alarcón, a
Tirso, a Calderón, es decir al teatro, asignando a cada
uno un semestre.

Aquello fue un carnaval de conocimiento; yo me
encontraba feliz. Alrededor de 180 alumnos concurrían, contadas amigas mías, ricas y sofisticadas, varias actrices y un sinfín de variedades, como inquietos alumnos de arquitectura, finalmente dedicados al
arte. En cuanto a la poesía me dediqué exclusivamente
a Garcilaso, a Fray Luis, a Góngora y Quevedo, por
una parte, y a los místicos, por otra; en tanto que en
la prosa cabían cosas por demás sorprendentes, como
los escritos de los Soldados Contemporáneos de Cervantes, Loyola y la Contrarreforma, Gracián (que me
costó lágrimas ardientes), el inevitable Lazarillo seguido por toda la picaresca, que vence los mares y
llega hasta nosotros, Luis Vélez de Guevara, el inevitable politólogo y fraile Antonio de Guevara, los hermanos Juan de Valdés y Alfonso de Valdés, asistente
este último al llamado "Saco de Roma" hecho por
Carlos V a la Ciudad Santa. No tenía espacio para
nada y allá en la oscuridad -como el Himalaya entre
nubes- aparecía Cervantes sin que yo, por temor,
hubiera querido acercármele. Pero, ¿en qué consistía
ese temor si las dos veces que con verdadero regocijo
lo leí no sólo no me espantó sino que me acogió hermosamente enu·e sus páginas? Lo ignoro, pero por lo
pronto diré que es un escritor inexpugnable. Ante todo
no es uno solo, sino varios escritores con sus respectivas y singulares escrituras. La Galatea, siguiendo la
moda de la novela pastoril, nada aporta al género que,
por lo demás, poco añade al genio español literario;
al contrario, se diría que lo aparta de sí. Si sólo hubiera escrito esa novela, acaso ni siquiera sería recordado. Pero en el teatro así como en la poesía fue un
escritor menor, pues su talento -acaso sin él saberlo
aún- estaba indicado hacia otros lares. Era difícil, ya
que no imposible, pensarse un genio con estos sus
escritos menores.
A medias ignoro cuándo empezó la redacción de
las Novelas ejemplares, pero sé que a la par de El Quijote. De las novelas (de quien él tanto gustaba) siempre
hizo referencia en aquello de ser el primero, como
escritor del género, en lengua castellana, que lo fue.
Tales escritos son primeramente de plena diversión
y, con algunas excepciones, en ello quedan, no más;
aunque otra, La española inglesa, sea frustrada pues en
el tono alambicado de la novela no se percibe el temible enemigo, vencedor por más señas, que es Inglaterra pues hasta ahora ni siquiera ha dado la más mínima sena de cortesía política cediendo ese pico de roca,
Gibraltar, a sus verdaderos dueños, los españoles. Es

también el momento del vandalismo con que cayeron sobre Cádiz por más de tres días, sin que la caballería española, encabezada por el Duque de Medina
Sidonia, parapetado en lo alto de unas rocas, interviniera para salvar a la hermosa ciudad. Wellington hizo
lo que le dio su real gana, así, a la española. Y Cervantes, como el Duque, no intercala el saqueo en su
novelita, aunque debiera haber sido el centro de la
trama: el mal no estuvo nunca en sus haberes, y menos aún el de la llamada decadencia de España, sino
en el descenso del Imperio Español y la picaresca por
las calles, no en la novela.
En cambio tiene a su favor historias de gran mérito porque la trama en ellas expresada contiene novedosas ideas literarias; me refiero a tres de ellas: El
Licenciado Vidriera -que corre pareja, en cuanto al
tema de la enfermedad como centro, con El Qµijote-; y
por otro lado El casamiento engañoso y el Coloquio de los
perros. Por una parte la locura, compartida con Cardenio y el propio don Quijote, es una pica en Flandes, un golpe literario asaz maravilloso, donde ya
emerge un gran escritor, o un escritor de mérito que
se forma al propio tiempo de escribir sus Novelas. Por
la otra, en El casamiento aparece la enfermedad y a
ésta, audazmente, le sigue el famoso coloquio que,
por ser un diálogo (más bien monólogo) entre perros, enriquece la literatura de su tiempo con tan extemporáneo y candente escrito. Ya aquí Cervantes sabe
lo que trae entre manos. Por su parte -y salido de su
cautiverio, en manos de Azán Agá, quien no daña a
Saavedra, a pesar de que empalaba a uno y los otros,
ya que era por naturaleza asesino- escribe su ópera
máxima al tiempo de trabajar, de sol a sol, como alcabalero. Antes se dice que estuvo en la cárcel, pero es
imposible haber escrito una sola letra en la de Sevilla, repoblada, maloliente, sucia de piojos y liendres:
¿dónde estaba el Caballero, antes Hidalgo? Pues a
lomo de mula hace un triángulo en su recorrido entre Valladolid, Sevilla y, si mal no recuerdo, Toledo.
(Escribe, pues, sobre el lomo de alguna mula parda,
gris o blanca sobre la que un día, según Sancho, cabalgará Aldonza Lorenzo? Y si escribe, lo hace ¿para
quién? ¿Para sí mismo? Ningún escritor, que yo sepa,
anda sobre esta tesitura. No: escribe porque tiene
deseos de escribir un libro extraordinario, sobre las
hazañas de un loco también extraordinario. Tiene el
derecho, luego presto el mérito vendrá. Lo único verdaderamente en tinieblas, importantísimo, que aún
queda sobre su vida fue lo que le pasó en ese cautive-

31

�río que lo retuvo cinco años con seis meses. Ruy (el
personaje de "El capitán cautivo") fue esclavo de Arnaute Mami, quien atacó la galera "Sol" e hizo cautivo a Cervantes. Mi tesis -basada en los hechos y en
la imaginación- consiste en decir que Arnaute estuvo enamorado de Cervantes. Yo, como no soy cervantista, no he perseguido la literatura que sobre el tema
han escrito eruditos italianos en época reciente, hablando -no de paso- precisamente de su homosexualidad, sobre todo la supuestamente ejercida en
la entonces hermosa ciudad de Argel, donde tales costumbres estaban puestas a la luz del sol.
Pero basta de umbrales, aunque pequeños sean. Y
me dediqué en las vacaciones en turno a preparar mis
clases de Cervantes. Pero pronto observé que dice y
se desdice cuando quiere, cambiando los nombres de
sus personajes a placer (olvidos, nada); que su barroco -individual como todo barroco- es más suave
que el de Quevedo con toda la picaresca de por medio y sin el tono negro que el satírico tiene, desempolvándose del granujiento mundo de gente baja y soez
como médicos, sastres, genoveses y almas en pena,
aullando todo mundo en sus infiernos sin que se compare con la gravedad que les imprimió Alighieri. No,
no se comparan. A Cervantes hay que leerlo entre
líneas, pues allí está la eajundia, no sin desconocer
que la frase principal suele esconderse en un segundo párrafo o simplemente desaparece convirtiéndose en otra, a la que no esperamos, o se dispersa en
encrucijadas. Por eso la lectura debe ser tanto horizontal (si se va en busca de las aventuras) como vertical, si uno quiere encontrarse con el prodigio de los
fondos del libro: me refiero a su sedimento, a lo que
allí se va acumulando poco a poco, sin que se sienta
por parte del lector. Pongo el ejemplo de los narradores pues Cervantes tiene la manía de echar la piedra y esconder la mano. No quiere que se sepa que él
es el escritor, ni mucho menos el narrador, aunque
sospechosamente hable de sí mismo todo el tiempo,
pues su YO es inconmensurable y bien sabe él a lo
que se atiene.
En un estudio hecho por mí hace algunos años me
di el lujo de tropezarme con más de 30 narradores,
hilvanados, o intercambiados (Cide Hamete el principal); como no pongo aquí la lista, divertida pero
larga, me hago cargo que en su Prólogo a la "Primera
Parte" está la conjunción del libro y si uno pone atención, el "amigo" que se entromete para dizque ayudarlo no es sino un desdoblamiento que, como fuen-

32

te, regará por todas partes a los demás, tantos, que
llegarán a la cifra "N", o sea los infinitos ingenios de
la Mancha que se reúnen para hacer una especie de
archivo tanto de las hazañas que Don Quijote hizo
como de las que hará o no hará, dependiendo, claro,
del caprichoso humor del narrador en turno. Por eso
ya he dicho que la obra es la más fácil y la más difícil
de leer, tal sea la lectura que se haga.
Lo que en lo personal me parece un acertijo es
cómo puede combinarse El Quijote, en tanto libro escrito e impreso, con la vida de Cervantes, que en ningún lugar de la magna obra tiene cabida, a excepción
de la novelita del "Capitán cautivo", asunto seudobiográfico, parentélico, que lo que logra es aumentar
el susirio de saber cómo unir estas dos partes en extremo opuestas.
En la narración de "El cautivo" (Ruy Pérez de Viedma), el propio narrador menciona a un tal Saavedra (su
alter ego, si puede decirse: me refiero a ambos, al cautivo
y al propio Cervantes, hilos inextricablemente unidos,
torcidos, pues el par hace el uno) y afirma que:
[... ] al cual, con haber hecho cosas que quedarán en la
memoria de aquellas gentes por muchos años, y todas
por alcanzar libertad, jamás le dio palo [Azán Agá], ni
se lo mandó dat; ni le dijo mala palabra; y por la menos
cosa de muchas que hizo temíamos todos que había de
ser empalado" (Cervantes-Ruy), "y así lo temió más de
una vez )' si no fuera porque el tiempo no da lugar, yo
dijera ahora de lo que este soldado hizo, que fuera parte para entreteneros y admiraros harto mejor que con

el cuento de mi historia" (Quijote, l, 40).
La frase "y si no fuera porque el tiempo" enseña

más que esconde que su forma de novelar consiste en
cierto modo en el uso de la elipsis, es decir, no mostrando lo que desea ocultar. En este caso su penetración a la historia misma de "El capitán cautivo". Ahora -lo reitero- Cervantes se lava las manos sobre
todo cuando al terminar el capítulo VIII de la Primera Parte al Narrador I -pudiéramos decir- se le pierden los documentos que cuentan "la verdadera historia del hidalgo" y en el capítulo IX, por azar, un Narrador II se encuentra, precisamente en el "alcaná de
Toledo", con un muchachito que bajo su brazo lleva
unos "documentos en aljamiado" (castellano en caracteres árabes). Se los compra de inmediato y cuál
no será su sorpresa que en ellos escrito está que "Dulcinea del Toboso es la mejor saladora de puercos de

toda la Mancha". De allí a los "N" narradores no hay
más que un paso.
No hay cómo pescar al escritor. Él privilegia sobre
todas sus obras Los trabajos de Persiles y Segi.smunda que
si es rara, también es el caso que -salvo el erudito-no resiste una segunda lectura. Es la obra de un viejo
escritor, soldado, maltrecho y pobre, con muchos líos
con su familia y que, además, ya no tiene nada consustancial qué decir, lo cual le pasa a muchos escritores. El Persiles es la historia de una pareja de amantes
que sufren mil vicisitudes, como tantas otras novelas
de la época. No nos imaginamos por qué la sobrestimó Cervantes, pero el hecho es que por lo visto para
él El Quijote, ese trabajo magno, de una exquisita y
morosa escritura, queda en segundo término. Hará
falta que salga el pésimo Quijote apócrifo atribuido a
Avellaneda para que Cervantes estime su obra y acabe su Segunda Parte en muy pocos meses, para que a
las sargas de su héroe no les roben el valor que la
propia pluma les ha dado.
Lo cierto es que si como comienzo de su historia
escribe la famosa frase "En un lugar de la Mancha, de
cuyo nombre no quiero acordarme", la justifica en la
Segunda Parte afirmando que si no dice el nombre
de la villa, pueblito o lugar es para que no haya malos
entendidos, pues a la novela se la pelea todo mundo
como si de todo mundo fuera. Pero aquí le sale a Cervantes "la criada respondona" porque lo cierto es que
El Quijote nos pertenece a todo mundo, no sin envidia de los españoles, que la juzgan sólo para sí.
Terminaré esta disertación contando una anécdota al respecto. Después de haber escrito un prólogo a
una edición que hizo Trillas de El Quijote, lo intitulé
Esbozo para una estructura interna del Quijote, y lo presenté en Madrid en un palacio (ahora se me olvida el
nombre) cercano a la Fuente de Neptuno y a la Galería Tissen Bornemisa, que ya ha hecho un segundo
envío de obras importantes para el Reina Sofía.
Lo cierto es que quien me presentó el libro fue
una doctora de la Universidad de Madrid, seca, o,
más bien, indiferente. Pero como persona le gusté y
me convidó a cenar a su casa -nunca lo hacen en
Madrid- para presentarme a su marido y a su inmensa hermana, más simpática que ella. Como el
marido no apareciera, después del "coperío" fuimos
a cenar, hablando (lo recuerdo muy bien) de espiritismo. De tres ejemplares, dos de ellos los reservó para
sus hijos menores (acaso los mayores, como ella, no
lo habrían tomado en cuenta). Al despedirnos me dijo

textualmente que le daba las gracias a un extranjero
que, como yo, se ocupara de Cervantes. Yo hice un
mutis solo y silencioso para no volver a verla nunca
más en mi vida. De ello deducimos una frase vulgar,
que todo pasa en un viaje.
Pero la conexión con la posteridad es inmediata, y
no sólo es España, donde por fortuna el libro se leyó
por una parte con rigor y por la otra por diversión,
pues, como Quevedo afirma, hay, además del esqueleto (que no debe confundirse con la muerte), muchas causas más, entre otras la que causa un calambre, o la de risa, que es la que sufre el lector de El
Quijote. Y luego toda Europa: Francia, Alemania, Italia, Oriente.
Ella traspasa con cierta facilidad y llega hasta nosotros -finales del XX y principios del XXI-y así seguirá hasta que la humanidad se sepulte a sí misma en fuego, sinónimo de la guerra de Irak. Bush, en su inagotable tontera y maldad, nos hace considerar al diablo como
estúpido, y si es por el ejemplo, así debe ser.
Lo cierto es que no sólo en Inglaterra lo aplaudieron a rabiar, traduciéndolo previamente, sino también
en Francia, en Italia y así sucesivamente en Europa y los
Estados Unidos de América, donde los escritores de la

33

�DE LOS SABROSOS RAZONAMIENTOS
QUE CRUZARON DON QUIJOTE
Y SANCHO PANZA DURANTE SUS ANDANZAS
Y OTROS SUCESOS DE FELICE RECORDACIÓN
Miguel de Cervantes Saavedra
- - - ---- - -

Selección de Coral Aguirre

¡.
1

llamada Generación Perdida, cada quien lo asimiló a su
modo. Pero en las artes plásticas también se le ve representado lo mismo en cerámica y madera que en materiales que duran un instante, como los bellos castillos de
arena en las playas de todo el mundo. La universalidad
de ambos personajes entra al cine, al teatro (en algún
musical) y hasta en la música seria, como algún poema
sinfónico de Richard Strauss. El que todo mundo se lo
apropie se debe, indudablemente, a que todos somos al
propio tiempo don Quijote y Sancho, y en ese espejo
nos vemos cotidianamente.
Cervantes siempre supo de su inmortalidad y así lo
juzga en su libro magnánimo. Lo que nunca acertaré a
explicarme es cuándo lo escribió. Ya indiqué su empleo
de alcabalero, pero se me hace cuesta arriba que lo haya
escrito en sus viajes "españoles" tanto como en la cárcel,
que debe ser juzgado -este último caso- como simbólico, ya que todo escritor debe ser sinónimo de soledad,
de aislamiento, de concentración. Pero la mente de los
seres humanos, en estricto sentido, es incomprensible
para los demás, tanto más cuando se trata del cerebro
de un personaje que vira minuto a minuto, y que jamás
sabremos cómo habrá de responder en el siguiente paso.
Cen,antes es lo suficientemente astuto para interponer
una fina barrera entre el objeto y los ojos de don Quijote al hacer la metamorfosis de lo enfocado. El viento en
los molinos de la Mancha; el polvo cuando hacia él llegan dos manadas, de cameros y ovejas; la suave llovizna
al venir hacia ellos la "bacía de barbero" para Sancho y

34

el "yelmo de oro" para don Quijote, pues la lluvia sobre
el objeto lo hace reverberar confundiendo cosas de cosas, con lo que así se multiplica la verdad, o se hace
pedazos, más bien. Don Quijote es un midas de las metam01fosis, tan dolorosas con su alma llagada, tan llagada como la de San Juan. Así y todo, esta epopeya no
cabe en ningún sentido religioso, como tampoco en uno
místico: es agnóstica, aunque por tradición el personaje
-como toda España- sea católico. Por otra parte su
muerte nos lleva al llanto como persona viva fuera del
libro; y a la dicha como personaje de libro, pues lo retomamos cuantas veces queramos. ¿Será el genio un elegido de los dioses? Si fuera así, que ellos en todo momento lo asistan.
Pero diré algo sobre la posteridad de Cervantes: como
los libros sagrados, se halla en todos lados y no ha sido
necesario traducirlo del latín porque los múltiples narradores decidieron escribirlo tanto para los pobres como
para los aristócratas: en su propia lengua, el castellano,
aunque ciertamente Sancho lo vaya mejorando al lado
de don Quijote. Magia simpática se llama a este fenómeno que por otros nombres todos lo conocemos.
Como libro de cabecera, responde a nuestras necesidades, así como libro de viaje, de diversión, soledad o lecturas en grupo. Cervantes siempre es un deleite. Ojalá que este año se multiplique para que todos lo disfrutemos interna y externamente, en un todo
que -ya lo dije en otra parte- bien pudo ser escrito
por la energía del Universo.

"iDichosa edad y siglo dichoso aquel adonde saldrán a luz las famosas hazañas mías, dignas de entallarse en
bronces, esculpirse en mármoles y pintarse en tablas, para memoria en lo futuro!"
-Don Quijote
"Yo no quiero repartir despojos de enemigo, sino pedir y suplicar a algún amigo, si es que lo tengo, que me dé
un trago de vino, que me seco, y me enjugase este sudor, que me hago agua"
-Sancho Panza
"La ventura va guiando nuestras cosas menor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho
P'anza, dónde se descubren treinta o poco más desaforados gigantes con quien pienso hacer batalla y quitarles

a todos las vidas"
-Don Quijote
"A mi amo un niño le hará entender que es de noche en la mitad del día, y por esta sencillez le quiero mucho
como a las telas de mi corazón y no me amaño a dejarlo por más disparates que haga"
-Sancho Panza
"Todo el mundo se tenga, si todo el mundo no confiesa que no hay en el mundo todo doncella más hermosa
que la emperatriz de la Mancha, la sin par Dulcinea del Toboso"
-Don Quijote
"Lo que sé decir es que sentí un olorcillo algo hombruno y debía de ser que ella con el mucho ejercicio estaba
sudada y algo correosa"
-Sancho Panza
"Pero no apoques tu ánimo tanto que te vengas a contentar con menos que con ser adelantado"
-Don Quijote
"La ocupación de mis negocios es tan grande, que no tengo lugar para rascarme la cabeza, ni aun para cortarme las uñas, y así las traigo tan crecidas cual Dios lo remedie"
-Sancho Panza

35

�"Y si no me quejo del dolor, es porque no es dado a los caballeros andantes quejarse de herida alguna, aunque
se les salgan las tripas por ella"
-Don Quijote
"A buen seguro que entre los palos de mi señor se hallen los míos, porque nunca a su merced le tomaron la
medida de las espaldas que no me la tomasen a mí de todo el cuerpo"
-Sancho Panza
"Y que seas una misma cosa conmigo que soy tu amo, que comas en mi plato y bebas por donde yo bebiere,
porque de la caballería andante se puede decir lo mismo que del amor se dice, que todas las cosas iguala"
-Don Quijote
"Dios te guíe, nata y flor de los andantes caballeros; Dios te dé la victoria, pues llevas la razón de tu parte"
-Sancho Panza

"Así que bien puedo yo pasar entre tanta buena gente, que mayores afrentas son las que éstos pasaron, porque
quiero hacerte sabidor, Sancho, que no afrentan las heridas que se dan con los instrumentos que acaso se hallan
en las manos"
-Don Quijote
"Paréceme que vuesa merced es como lo que dicen: Dijo la sartén a la caldera: quítate allá ojinegra. Estáme
reprendiendo que no diga yo refranes y ensártalos vuesa merced de dos en dos"
-Sancho Panza
"Con todo eso te hago saber, hermano Panza, que no hay memoria a quien el tiempo no acabe, ni dolor que
muerte no le consuma"
-Don Quijote
"Yo soy, señor, tan desgraciado, que temo que no ha de llegar el día en que en tal ejercicio me vea"
-Sancho Panza

"Con todo esto, te has de sentar, porque a quien se humilla Dios le ensalza"
-Don Quijote

"Siempre deja la ventura una puerta abierta en las desdichas para dar remedio a ellas"
-Don Quijote

"Aquí trayo una cebolla y un poco de queso y no sé cuántos mendrugos de pan, pero no son manjares que
pertenecen a tan valiente caballero como vuestra merced"
-Sancho Panza

r

"Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados y no porque en ellos
el oro (que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima) se alcanzase, sino porque entonces los que en ella
vivían ignoraban estas dos palabras de 'tuyo' y 'mío'"
-Don Quijote
"Cuanto más, que desnudo nací, desnudo me hallo, ni pierdo ni gano; más que lo fuesen ¿qué me va a mí? Y
muchos piensan que hay tocinos y no hay estacas. ¿Mas quién puede poner puertas al campo?
-Sancho Panza

"Dios lo oiga, y el pecado sea sordo"
-Sancho Panza
"las feridas que se reciben en las batallas antes dan honra que la quitan, así que Panza amigo, no me repliques más"
-Don Quijote

"Al paso que llevamos, antes que vuesa merced se muera estaré yo mascando barro; y entonces podrá ser que
esté tan mudo, que no hable palabra hasta la fin del mundo, o por lo menos hasta el día del juicio"
-Sancho Panza
"Porque uno de los efectos del miedo es turbar los sentidos y hacer que las cosas no parezcan lo que son"
-Don Quijote

"Se instituyó la Orden de los caballeros andantes, para defender las doncellas, amparar las viudas, y socorrer a
los huérfanos y a los menesterosos"
-Don Quijote

"Mire, señor, que aquí no hay encanto ni cosa que lo valga, que yo he visto por entre las rejas y resquicios de la jaula
una uña de león verdadero, y saco por ella que el tal león, cuya debe ser la tal uña, es mayor que una montaña"
-Sancho Panza

"Que no hay mayor locura que la que toca en querer desesperarse como vuesa merced, y créame, después de
comido échese a dormir un poco sobre los colchones verdes destas yerbas, y verá cómo cuando despierte se
halla algo más aliviado"
-Sancho Panza

"Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro, si no hace más que otro"

"Mas el trabajo, la inquietud y las armas sólo se inventaron e hicieron para aquellos que el mundo llama
caballeros andantes, de los cuales yo, aunque indigno, soy el menor de todos"
-Don Quijote
"No debió de ser eso, sino que se debió de atener al refrán que dice que para dar y tener, seso es menester"
-Sancho Panza

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-Don Quijote
"Eso de gobernar bien no hay para qué encargármelo, porque yo soy caritativo de mío, y tengo compasión de
los pobres, y 'a quien cuece y amasa no le hurtes hogaza"'
-Sancho Panza
"El gran Homero no escribió en latín porque era griego, ni Virgilio en griego porque era latino. En resolución,
todos los poetas antiguos escribieron en la lengua que mamaron en la leche y no fueron a buscar las extranjeras
para declarar la alteza de sus conceptos"
-Don Quijote

37

�"Y vuesa merced sabe bien que más sabe el necio en su casa que el cuerdo en la ajena"
-Sancho Panza

"Señor, las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres: pero si los hombres las sienten
demasiado, se vuelven bestias"
-Sancho Panza

"Haz gala, Sancho, de la humildad de tu linaje, y no te desprecie de decir que vienes de labradores; porque
viendo que no te corres, ninguno se pondrá a correrte"
-Don Quijote
"Si vuesa señoría fuese servido de darme una tantica parte del cielo, aunque no fuese más de media legua, la
tomaría de mejor gana que la mayor ínsula del mundo"
-Sancho Panza

;¡

1
1

f'

"Hallen en ti más compasión las lágrimas del pobre, pero no más justicia, que las informaciones del rico;
procura descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas del rico, como por entre los sollozos e importunidades del pobre"
-Don Quijote
"Señor, bien veo que todo cuanto vuesa merced me ha dicho son cosas buenas, santas y provechosas; pero ¿de
qué han de servir si de ninguna me acuerdo?"
-Sancho Panza

~

.

Jd

"Porque la sangre se hereda y la virtud se aquista, y la virtud vale por sí sola lo que la sangre no vale"
-Don Quijote

"Los de hasta aquí, que han sido verdaderos en mi daño, los ha de volver mi muerte con ayuda del cielo en mi
provecho. Yo, señores, siento que me voy muriendo a toda priesa"
-Don Quijote
"iAy!, no se me muera vuesa merced, sino tome mi consejo y viva muchos años; porque la mayor locura que
puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir sin más ni más, sin que nadie le mate, ni otras manos le
acaben que las de la melancolía"
-Sancho Panza
"Y es mi voluntad que de ciertos dineros que Sancho Panza, a quien en mi locura hice escudero, quiero que no
se le haga cargo dellos sino que si sobrare alguno después de haber pagado de lo que le debo, el restante sea
suyo"
-Don Quijote
"Mire no sea perezoso, sino levántese desa cama y vámonos al campo vestidos de pastores como tenemos
concertado; quizá tras de alguna mata hallaremos a la señora doña Dulcinea del Toboso desencantada, que no
haya más que ver"
-Sancho Panza

"Y las necesidades del rico por sentencias pasan en el mundo; y siéndolo yo, siendo gobernador y juntamente
liberal como lo pienso ser, no habrá falta que se me parezca"
-Sancho Panza

J1

"Quiero decir que cuando la cabeza duele, todos los miembros duelen; y así siendo yo tu amo y señor, soy tu
cabeza y tu parte y por esta razón el mal que a mí me toca o tocare, a ti te ha de doler, y a mí el tuyo"
-Don Quijote
"Pero yo sé de qué calidad fueron las veras y las burlas, y sé también que no se me caerán de la memoria, como
nunca se quitarán de las espaldas"
-Sancho Panza
"Alcanzar a alguno a ser eminente en letras, le cuesta tiempo, vigilias, hambre, desnudez, vahídos de cabeza,
indigestiones de estómago y otras cosas a estas adherentes"
-Don Quijote
"No hay camino tan llano que tenga algún tropezón o barranco; 'en otras casas cuecen habas y en la mía a
calderadas'"
-Sancho Panza
"Come, Sancho amigo, sustenta la vida que más que a mí te importa. Y déjame morir a mí a manos de mis
pensamientos y a fuerza de mis desgracias"
-Don Quijote

38

39

�,,

MUSICNCIUDAD:
LA ECOLOGÍA DEL SONIDO
Enrique Verástegui

E1 mundo de la ciudad, lo mismo que el de la música,

su libro

La nueva alianza,

y es bueno que ello suceda

está ligado al fenómeno de la cultura que, a través de

así. Hasta la caída del muro de Berlín, el mundo fue una

diversos periodos históricos, se ha ido conformando una

cosa, y, luego de esa caída, el mundo sólo podrá ser

característica especial: la de una respuesta a fenómenos

otra cosa, aunque entretanto los caminos de una nueva

concretos, como pueden haber sido la política y la eco-

utopía (pues finalmente las utopías han sido, en cierta

nomía, por ejemplo. Si hablamos de cultura lo hacemos

medida, el motor de la historia) se reorganizan en torno

en el sentido de cultivo del espíritu, la mente y el cuerpo,

a un pensamiento libertario. Si el mundo se ha quedado

aunque también debemos recordar que hasta hace poco
- no más allá de 25 años- se hablaba de contracultu-

sin utopías desde Berlín, lo mismo no ha ocurrido con la

ra como el hecho que caracterizaba al fenómeno de

para sobrevivir. Por otro lado, el lugar natural de expan-

música, que, sin embargo, necesita también de utopías

sensibilidad y de inteligencia que surgía en las ciuda-

sión de la música ha sido la ciudad, donde, reciclada,

des. Por eso, el fenómeno de la contracultura y de una

ha iluminado las mentes y los corazones de millones de

sociología de la música hay que estudiarlo en su contex-

oyentes. Una historia de la música de las décadas re-

to, pues toda expresión cultural -poesía, narrativa, pin-

cientes no puede hacerse sin recurrir a una historia de

tura, teatro, escultura, afiche, cine, música, cómic, foto-

las ideologías que estuvieron (y, en las nuevas condicio-

grafía, música, happening, danza, arquitectura, entre

nes, continúan estando) en pugna, como la ecología,

otros- tiene un contexto sociohistórico que la sustenta.

los movimientos espiritualistas, los movimientos feminis-

En este caso, la música que se hizo en la época de la

tas, los diversos movimientos artísticos, los movimientos

contracultura, que fue la época de la guerra de Vietnam

libertarios: habrá que volver a Georges Politzer o, si se

- y por ello, la del surgimiento de una generación paci-

prefiere, a louis Althusser, que se enfrentaron gallarda-

fista- estuvo directamente ligada a la historia. En el

mente a la ideología dominante; pero también habrá

mismo sentido, la música que se hizo en las diversas

que reconocer que en las entrañas mismas del capitalis-

fases de la civilización occidental (me refiero, sobre todo,

mo se genera un arte vital, libertario, universal, y bello,

. a Estados Unidos y Europa) estuvo también ligada a los

como el rock and roll. El rock and roll como nueva uto-

procesos sociohistóricos que se vivieron en las diferentes

pía, entonces. Una utopía que, sin recurrir a la violencia,

épocas. Así, la Viena de los años veinte, por ejemplo,

ha diseñado la sociedad de tal modo que el pacifismo

pudo inventar tanto el positivismo lógico de Carnap y la

que moviliza a millones de personas en el mundo (o gru-

música de Alban Berg. Ese refinamiento en el análisis

pos más radicales, como los ecologistas) ha llegado al

(que, en buena cuenta, sería una de-construcción) de la

poder, como en Alemania, Austria y Suecia, para preci-

metafísica sólo podía homologarse con el refinamiento

sar el sentido de sociedad en la que queremos vivir: una

de la música dodecafónica, que encontraría en Shon-

sociedad humana que respete la naturaleza. El Pentágo-

berg, Alban Berg y Mahler a sus máximos exponentes,

no acaba de desembalzar un documento en el que se

sin citar a otros que pertenecieron al mismo círculo. Todo,

afirma que los nuevos enemigos ya no son las guerras

ciencia y arte, está relacionado, dice llya Prigogine en

convencionales ni el terrorismo, sino el cambio del me-

41

�deben deconstruirse hacia su esencia: lo música es un

periencias musicales que he vivido a lo largo de mi vida .

producto del alma que sin el cuerpo no funciono. Sin

Al hecho de ser peruano se agrega mi condición de

embargo, no es de mi filosofía de la que hablo, sino

latinoamericano: la música que he escuchado desde niño

que, o través de este ensayo, la expongo como un acer-

ha sido siempre una música proveniente de todos los

camiento a la música que, al final, no sólo ha diseñado

lugares del mundo y, por tanto, no sólo soy peruano y

los cuerpos (la esbeltez y la lucha contra el colesterol son

latinoamericano, sino también un hombre formado en

impensables sin el rock and rol!, por ejemplo), sino tam-

los

mass media:

periódicos, radios, televisión. Si bien es

bién las ciudades: los grandes rascacielos, que no sólo

cierto que a los cinco años una prima hermana, que me

se ubican en Manhottan sino o lo largo del río Sena, en

llevaba muchos años de edad, me hacía bailar rock and

París, y en todas las grandes ciudades del mundo, como

rol! con Billie Holiday y sus Cometas, también lo es que,

Tokyo y otras. Pero esas ciudades han tenido crecimien-

andando el tiempo, gustaba de los corridos mexicanos y

tos diversos, como los ciudades del Tercer Mundo o , sin

que, antes de lo pubertad, me deleitaba con las ranche-

ir ton lejos, la propio Polonia, donde el despoblamiento

ras de la Revolución mexicano que cantaba Nat King

de los campos desactiva la agricultura, creando corrien-

Cole en unas películas donde la voz aterciopelado de

tes migratorias hacia las ciudades que, tal como han

este mulato era lo que más me estremecía. La radio, por

sido diseñados, ya no abastecen en agua y energía a

tanto, era ese pequeño aparato de donde salían todo

sus pobladores. Sólo la música, tal como se ha expandi-

tipo de músicas que hacían que mi imaginación vagara

do, parece satisfacer las necesidades espirituales de la

por el mundo y que mi sensibilidad se extasiara con el

población mundial: ahora el rock and rol! ya no es norte-

sonido mismo, con la música misma que hacía que mi

americano sino universal, como su imperio, aunque este

espíritu se elevara por el cielo. Si hablo del corrido mexi-

imperio se encuentro coda vez más problematizodo con

cano, igual puedo hablar del longo, ese himno de gue-

los nacionalismos y la reivindicación étnica surgidos de

rra a los amores perdidos o prohibidos, que ha hecho

la pobreza que conlleva la mundialización de la econo-

que lo cantemos: "siglo veinte/ porquería", dice el lon-

mía. Habría q ue preguntarse si el imperio produce el

go "Cambalache", pero igual podemos volver con la

rock, o si, como parece más cloro, el rock ha producido

frente marchita, las nieves del tiempo poblaron mi sien.

el imperio. No lo sobemos, pero lo probable es pensar

Cada nuevo gobierno militar que se hace del poder en

que el rock es porte indisoluble de nuestro vida y que,

Argentina prohíbe "Combalache" precisamente porque

sin rock, no sentimos el mundo. No sólo sin rock, tampo-

es la eterna protesta del pueblo argentino ante el impe-

co sin cualquier tipo de músico que se hace ahora en el

rio de la barbarie. Ahora sé que el longo no es sólo una

mundo podemos pasarlo Ion bien. Sucede que somos

música de amores prohibidos, sino también una danza

producto de una civilización avanzada o, mejor dicho,

sensual que permite a los cuerpos expresarse libremente,

somos producto de

la

radio, el televisor, los videos, el

woodman

gran olvidada de los medios de comunicación masiva

dio ambiente en el planeta: se combatirá por agua y

década tras década, o periodo tras periodo, ha pro-

comida, afirman. En esas condiciones, la percepción de

puesto nuevas formas musicales. Unas formas directa-

stereo no somos nadie. Existimos porque escuchamos

es Chabela Vargas, eso guatemalteca residente en Méxi-

quienes hacen una música New Age se presenta como

mente ligadas a los avances de la tecnología que, des-

música: musicalizo, luego existo, diría el estudiante

co cuya voz, que surge de sus entrañas de mujer siem-

misteriosamente profética: sólo el Espíritu, como dice el

de el lejanísimo fox-trot, que se difundía a través de las

underground que asiste a

clase de filosofía en lo univer-

pre en busca de marido, constituye una imagen misma

La edad del

vitrolas, hasta el mismo jazz, surgido casi en la misma

sidad. Pero lo mismo diría el gerente, la mujer profesio-

de lo belleza. La radio y, después, los casetes y los cd

época, han sido una metáfora de la técnica que, para

han hecho que escuchemos todo tipo de música en esta

podrá salvar al mundo. Si quienes hemos tenido

nista, el ama de casa, el pequeño capitalista. Sin músi-

una formación musical académica, o clásica, dentro de

bien o para mal, ha revolucionado al mundo, entregán-

ca, y no necesariamente sin rock and rol!, porque, por

aldea globalizada, como la denominó Mcluhan. He

lo que cabe, no hemos querido alejarnos del mundo

donos la realidad de la belleza. Marx tenía razón en sus

ejemplo, en Perú, los pequeños nuevos capitalistas escu-

escrito todo un libro sobre la ciudad, en el que Henri

para no dejar de gozar la música del rock and rol!, tam-

análisis de la economía del mundo, pero no la ha tenido

chan músicas híbridas como la "chicho" (que es uno

Lefebvre sustento las bases teóricos, pero la música has-

bién habrá que recordar a los nuevos rockeros que la

tanta respecto a la cuestión política, como cuando de-

mezcla de cumbia colombiana y folclore andino), ya

ta entonces sólo me había servido de soporte para lo

cía que lo que había que hacer era "transformar el mun-

creación del proyecto de

música de la urbe que primó en los años setenta fue

que del fragor de esas ciudades que han recibido nue-

do", cuando todos los artistas sabemos que la chispa

vos inmigrantes llegados para capitalizarse han surgido

los tiempos, me intereso sobre todo por la estructura

precisamente el rock sinfónico. El que surgió, sin duda

que impulsa al arte es embellecer el mundo, presentán-

musical para darle ese sustento que tanto ha seducido a

alguna, por influencia de Yoko Ono sobre John Len non y,

esos nuevos tipos de músico que, como sucede en Lima,

dolo como realidad transformada . Se trata de un asunto

van dejando paso o los netamente folclóricos. Mi visión

mis lectores en lengua castellana. A los 22 años, en un

con eso diversidad de opiniones, dividió a The Beatles,

del método de la pre-ducción (un método inventado por

pasa por París y New York, pero no puede impedir dete-

apartamento de San Isidro, el corazón financiero de Lima,

que no pasaban a la amante del beatle asesinado.

El modelo

nerse en Lima, ya que, siendo peruano que ha recorrido

o la Manhatlan limeña, salvando las distancias, descu-

donde los cosos

el mundo, no puedo olvidar tampoco las diversas ex-

brí lo música afro-peruana que interpretaba Nicomedes

filósofo catalán Eugenio Trías en su libro

espíritu,

Sin embargo, no sólo las últimas décadas, sino todo
el siglo XX ha estado impregnado de nueva música que,

mí, el cual expongo en mis libros de filosofía

del teorema y Apología pro-totalidad),

ni lo música

a pesar de los reglas que lo conforman . Sin embargo, la

cine y, ahora, lo interne!: sin lo

Ética,

en el que, metáfora de

43

42

�Santo Cruz, formado en Limo y muerto en Madrid, con

había imaginado Malevicht, ese pintor soviético perte-

eso voz ronco a los Sotchmo que se lamentaba de lo

la

se materializaba su voz aterciopelada. Sin embargo, de

triste condición de los negros peruanos, pero también de

productividad. Lo ciudad del futuro se presento como el

este lodo del Atlántico las mujeres no se quedan atrás:

su esperanzo ("negro será Presidente"). No lo había es-

futuro de lo músico : antes lo fue el jazz y ahora lo es la

desde la Tormento argentina que cantaba "Aadiós chico

cuchado antes porque en caso se hablaba del criollismo

New Age, donde Kitaro, espiritualísimo, fusiona ritmos

de mi barrio" hasta la peruana Regina Alcover recuer-

como "músico de callejón" -uno solo colleja pequeño

orientales con quenas ondinas. Se troto de formar uno

dan oigo que no se debe olvidar: todavía, cuarenta años

nuevo conciencio: la lucho por

la

ecología -más par-

después de haber surgido como la "música de la nuevo

que tenían un solo caño de aguo, donde vivían los más

ques, más áreas verdes, más lagos- implico defender

ola", se sigue escuchando esa música de letras bellos

pobres de la ciudad-, hasta que se produjo la revolu-

al hombre, amenazado por su industrio. El hombre por sí

como el espíritu, que han forjado hasta tres generacio-

ción velazquista y la "música de callejón", igual que el

mismo no sabe defenderse y, más bien, se autodestruye,

nes de terranoutos: al ritmo de eso músico, por ejemplo,

pero creo elementos que lo protegen, como las compu-

han crecido las ciudades en Perú, donde los radios con-

rodeado de conventículos que no poseían desagüe pero

tongo que había salido de los burdeles, se pos~sionó.de
los estaciones de televisión. El Perú es un prns plurilin-

tadoras. Uno de esos elementos de protección con que

tinúan tocándolos y donde la gente continúa reuniéndo-

güe, multirraciol y mestizo. Nadie, que yo sepa, hasta

cuento el ser humano es lo música, siempre que seo

se en torno o esos chamanes, que eso son los cantantes

los años 60 escuchaba el folclore andino, salvo los campesinos que escuchaban sus huoynos a las 4 de

la

ma-

ñana por Radio El Sol en un programa dirigido por P1zar'.o
Cerrón: la música del Ande no se escuchaba en la ciudad -entonces ton pequeña, apenas un millón de habiel auge de los nuevos medios de información masiva, el
folclore andino ha llegado a las pantallas de los televisores. Hoy, el Perú está totalmente andinizado, pero la

Pacífico. Ya no existen "callejones de un solo caño",
pero la músico criollo se ha expandido o todo el. Perú,
siendo un signo de elegancia escucharla, como v1v1r en
los condominios (espacios arquitéctonicos más pequeños que las urbanizaciones, pero con todos los ~:anees
de la civilización, como una Vanlieuse). La mus1ca ha
cambiado al Perú, pues; pero igual podría afirmarse que
la músico ha cambiado el mundo: los nuevos espacios
arquitectónicos se han hecho en todo el mundo (y cua~do digo todo el mundo, me refiero sobre todo a

Ow-

dente) a ritmo de la músico, preferentemente el rock and
roll, pero también lo músico clásica. Sin mús'.co clási~o
no habría conciencia de música, dado que esto contiene todos los elementos que permiten que determinados
sonidos sean considerados como música, y estos elementos -al igual que los experimentos en pintura, y en
los demás artes- han permitido a los arquitectos diseñar un nuevo tipo de ciudad: uno ciudad ecológica (o
ése es el ideal) donde abunden los parques, jardines Y
áreas verdes, a imagen de una naturaleza tan soñado
como deseado. El mundo de la ciudad también es el
del cómic, al menos del cómic tal como lo disfruté en
París:

44

Metal Hurlant y Ah Nana,

donde el mundo del

debe hacerse en el levantamiento de uno nuevo urbani-

utilizaron helicópteros, como se vio por la televisión. La

zación. Esa música de la nuevo ola siempre me pareció

músico serial ha reciclado la ciudad: todo desperdicio

tan metafórica y extrañamente erótica que a mis quince

-llámese ruido ambiental -

años me seducía con letras tales como "sabor a salado

sirve para hacer música, y

la

indus-

/ de mor encrespado", donde, obviamente, el sabor a

trio contra la que tanto hablamos crea los elementos que,

salado que el cantante solfeaba con fuerza era el sabor

desde el campo del arte, permiten controlarlo. Lo ciudad

de la vulva mojado por la fruición del amor. Los de

ha crecido y la música también: hasta las computadoras

nueva ola son una generación que ha dejado hondas

la

- me refiero a su teclado- tienen su músico, y no falta-

huellas en el comportamiento de la gente: allí están, entre otros, Leonardo Favio, Sandro, Leo Dan, Piero y Pali-

un mundo robotizado- bailen al ritmo del rock and rol\,

to Ortega -que hizo uno carrera ¡;,olítico extraordinaria

futuro -un futuro que se aparecía deseoso y lleno de

que parece no envejecer, ya que no hay cuadra de la

en lo Argentina-, Enrique Guzmán, César Costa, lo

imágenes geométricos, como en Escher- estaba a la

ciudad que no posea sus adolescentes con la guitarro

mismo que el Rophael de "yo soy aquel / que cada

vuelta de lo esquina, con su revolución sexual y las mu-

eléctrico y la botería funcionando, como un corazón,

noche te persigue", o el Julio Iglesias de "lo vida sigue

chachas y los muchachos trenzándose en cada esquina,

poro crear nuevas canciones que enamoren a las mu-

igual", lo mismo que el Dúo Dinámico (una pizca de

mientras el ruido del rock and roll apagaba los gemidos

chachas. Esos muchachas que son también rockeras,

flamenco en el rock español lo hace enormemente atrac-

del orgasmo. Y es que la ciudad, desde lo Edad Medio

da conserva aún su señorío y su prestigio: esa música
des realizaciones del espíritu en este lugar del Oceano

de lo nuevo ola, quienes aconsejan sobre lo mejor que

rá el momento en que los robots -nos encaminamos a

música criolla, eso que realizó la gran Chabuca Granex~reso el Perú mestizo, el que ha hecho las más ~ron-

músico y no simple ruido, aunque el año 2004 el músico alemán Stockhausen realizó un concierto en el que se

de la buena. Todo está, pues, en interrelación:

tantes-, pero luego de la revolución velazquista, y con

...

espléndido, ese rostro bellísimo y esos gestos elegantes

neciente o todos las escuelas que tenían que ver con

como sus pares, y que hocen al rock más atractivo: en la

tivo) que cantaba "esa mirada tuya, que me turbaba, /

al siglo '/Y..I, ha

belleza de esos cuerpos sensuales nos deleitamos y has-

esa mirada tuya, maravillosa", siendo poetizados ade-

ido creciendo hasta abarcar todo el planeta. Baste leer

ta queremos aparearlas. Lo historio de lo músico (sobre

más por el poeta Félix Grande en

los novelas de Asimov para darse cuenta de que los

todo la del rock) hecha por mujeres está por escribirse:

sido, y son, adalides de una nueva sensibilidad que ha

ciudades proliferarán en los mundos intergalácticos, don-

allí está, por ejemplo, Potti Smith, que, desde el punk de

sentado las bases sobre las que se ha levantado esa

de los mentes serán el campo de batallo de nuevos Horry

fines de los setenta, ha desarrollado una músico lleno de

enorme civilización musical donde ahora las guitarros

Sheldon. El filósofo danés Soren Kierkegaard decía que

energía, sensualidad, belleza. Al lado de Patti Smith (o

eléctricas desgorran la atmósfera. Joe Danovo, Jimy Santi,

el poeta es alguien que pronuncio bellos melodías, pero

Modonna, que eligió un mulato cubano como padre de

César Miranda, los Sheins, César lshikowo y los Doltons

con uno angustio detrás: cierto, la músico es bello, pero

su progenie), españolas como Rocío Dúrcal, esa "gato

han determinado toda uno manero de ver las cosas en

al Renacimiento, y de éste al siglo

'/Y.. y

Blanco spirituals,

han

detrás de lo músico cuánto angustio, cuánto locura, cuán-

bojo la lluvia", Marisol, Rocío Jurado, Paloma Son Basilio,

Perú; y

to deseo no consumado. Sin embargo, lo músico es uno

o Massiel, esa cantante de la voz perfecta y el cuerpo

ahora impero entre nosotros le debe todo a este casi

la

civilización urbano, aunque ondinizado, que

realidad perfecto: más allá de ello, sólo los cielos

tan sensual que yo mismo he preparado mis maletas paro

inmenso grupo de cantantes que con una música casi

galácticos, como lo demostró, en estos dos casos, el

viajar a España no o conquistar otra coso sino el cuerpo

espiritual y con unas letras hermosos ha guiado el modo

matemático Pitágoras. Un arquitecto que no escuche

de Massiel, cuyo "brindaremos por él" realmente me

de ser de los peruanos. La ciudad se ha levantado, pues,

música es alguien alejado de la perfección, lo que tam-

parece fascinante: una vez, al cruzar unas cortas con

a ritmo de la música , y la músico ha sido hecho para

bién se plasmo en la pintura, que no sólo es uno utopía

Roberto Bolaño, este escritor me decía que prefería las

levantar la ciudad. Gerardo Manuel, caballero del rock

sino también uno imagen del porvenir. En el centro,

contantes de piernas delgadas, como las inglesas, pero

que mantiene vivo el culto por The Beatles, y Daniel F,

Georges Pompidou paro las artes observo, más de uno

yo le respondía que el cuerpo de Massiel me parecía

exponente del rock del siglo '/Y..I, se dan la mano en

vez, extasiado, los planos futuristas de ciudades que

tan sensual que me gustaría aparearla: en ese cuerpo

Perú, donde todos las mezclas son posibles. La fusión

45

�rock/folclore andino fue hecha por el grupo El Polen, y

libros de John Coge, que ahora en pleno siglo XXI están

su canción "Walicha" ha quedado como un himno de
combate, exactamente como el Desiderata que interpretaba Manolo Galván en la canción hablada . Una noche en un

pub

miraflorino alguien me presenta a

Miki

González, español nacionalizado peruano, que hace
una extraordinaria música fusión de muchas cosas, y estoy
seguro de que se da la mano con el también mítico Andrés Soto, sociólogo, compositor de música afroperuana
y de "El tamalito", que cantan Cecilia Barraza, Eva Ayllon
y Susana Baca, ganadora del Grammy latino. Augusto
Polo Campos, cuando canta sus valses criollos, dice:
"yo soy la Guardia nueva", en referencia a toda la tradición del criollismo peruano; y Eva Ayllon, que tiene una
voz potente, canta "que somos amantes, / que lo damos todo a la luz del alba" (vals de Jose Escajadillo).
Susana Baca sólo canta música hecha especialmente
para poemas y, en México, Tania Libertad, que ha grabado con Serrat, hace otro tanto, aunque me pone celoso cuando canta o dúo con Armando Manzanero. Los
cantautores, desde Pablo Milanés hasta Silvio Rodríguez
y la Revolución cubano, hacen otro tonto, aunque quizá
Atahualpa Yupanqui, que internacionalizó el folclore
andino, fue el primer cantautor de estos lados del Atlántico, a quien siguen Mercedes Sosa, Víctor Jaro, Daniel
Vigilietti, Patricio Mans, León Gieco y Zitarrosa, que identificó vida con ideología poro enfrentarse exitosamente
a las feroces dictaduras militares del cono sur. Ahora los
cantautores son legión , pero sobre estas bases se ha
fundado la ciudad, lo que, igual que un tulipán, se eleva
hacia el cielo, espléndida y misterioso. El mundo del
rock, que tiene mil y una variantes -no podemos olvidar las baladas de los sesenta y setenta, ni a Estela
Rabal ("la casa del sol naciente"), que se sigue presentando en los teatros de Buenos Aires con los éxitos de los
Cinco Latinos, o a Marta Serra Limo, que es "la voz que
se transforma en mujer" - , ha hecho posible una civilización más humano, a pesar de los guerras, determinadas
sólo por unas cuantas personas, contra las que se manifiestan millones en todo el mundo. Pero lo músico continúo y la ciudad crece: más allá de la música no hay
nada, sólo un silencio que investigó con fruición John
Coge en las muchos piezas musicales que creó y en

Silence,

ese libro sólo poro iniciados. De paso, una can-

ción que hizo furor o comienzos de los setenta, interpretada por Simon &amp; Garfunkel, se llama precisamente "The
Sound of Silence", después de que le dieron un sabor
especial a "El cóndor passo", de Daniel Alomias Robles.
Pero

Silence y 0el lunes en un año, los

más importantes

en boga, marcaron todo una época, y los experimentos
musicales se suceden día tras día: Jaime Oliver, en Perú,
hace música de computadoras empleando instrumentos
nazca. Arturo Ruiz del Pozo ha realizado conciertos de
música serial e instrumentos andinos en Marcahuasi, a
varios miles de metros de altura en las cordilleras limeñas,
donde se aparecen los ovnis. La música no sólo ha influido en la expansión de la ciudad, sino en todo tipo de
creación artístico: no hay poema, y cuando digo poema
me refiero a esa estructura capaz de contenerlo todo un poema total, donde se ensamblen las formas dramáticas, narrativas, líricas, ensayísticas-, no hay grupo de
teatro experimental, no hay nueva película que se precie
de serlo, no hay nuevo condominio, que no tenga que
ver con las estructuras de sonido y silencio, estudiadas
por Coge, Pierre Boulez, Stockhausen, Xenakis, Luigi
Nono y otros, que a su vez han sido influidos por el
jazz. El tango suena bellísimo después de Astor Piazzola;
hay que escuchar a Piazzola, quien le ha dado nueva
energía al tango y, además, un tono elegante. La ciudad
se ha construido sobre lo base de la música, que también es silencio, lo que se prueba si se estudia el

Burana, de Cor\

Carmina

Orff, por ejemplo. En todos los super-

mercados de la ciudad hay, adosados en las paredes,
parlantes desde donde se desprende la música, y también los hoy en los hospitales. Antes, en el colegio donde estudié, desde algún lugar que siempre supuse ero la
oficina de los profesores, se escuchaba la música de
The Beatles y The Rolling Stones, y yo me sentía en el
centro mismo de la civilización de Occidente. Sin embargo, tampoco olvido el Oriente: el alemán Lila, un
sacerdote de los Hare Krishnas, ha compuesto una sinfonía electrónica titulada

Meditación cósmica.

La música

electrónica avanza o toda velocidad y, ya en el siglo
XXI, nuestra sensibilidad, formado a lo largo de décadas por las diversas líneas musicales que se han desarrollado, se encuentra capacitada para unir computadora,
música y ciudad. Música serial, música aleatoria, músico electrónica: tres líneas paro definir uno sola estructuro: la urbe se encuentro globalizada no sólo por la economía, que ése es otro asunto, sino por la tecnología, y
eso viene desde Mcluhan, que volvió al planeta uno
aldea global. No obstante, eso utopía negativa dej. G.
Ballard,

Billenium,

donde la ciudad crece hasta ser uno

inmensa megalópolis que se traslada incluso al espacio,
y donde quienes deciden son las agencias inmobiliarias, parece haberse cumplido. ¿Hacia dónde nos dirigimos? Si hoy algo de conciencia en la pasión musical,

ésta tendrá que ecologizar la ciudad: más áreas verdes

de Holanda ("qué será, qué será, / lo que cantan los

y más lagos, unidos a una economía que permita el fun~

poetas más delirantes", como escuchaba en las radios

cionomiento de los parados; el funcionamiento artístico,

de París de fines de los setenta), otro extraordinario no-

quiero decir. Inmensas migraciones vienen produciéndo-

velista de la lengua brasilera . La música es planetario, y

se en todo el planeta, y quien tiene conciencio de esas

cuánto quisiera yo que las grandes disqueras pusieran a

migraciones es un músico, Jeon Michel Jarre, quien no

la moda en todo el mundo "El tamalito", de Andrés Soto,

sólo a través de

Equinoccio,

sinfonía que me seduce

desde mi época en París, sino también de

via¡e al extremo oriente y

interp retado por Cecilia Barraza, Eva Ayllon, Susana

Oxígeno, El

Baca -a quien conocí cuando, a comienzos de los se-

otras sinfonías, ha propuesto

tenta, cantaba en los bares intelectuales de Lima, y me

unir la televisión para millones de televidentes, aparte

dedicaba canciones a mí, que gustaba del bossa nova,

del millón de personas que asiste a sus conciertos, y los

el jazz y el mambo - y todas las mejores cantantes del

fuegos artificia les, para generar un nuevo estado de

mundo: la músico de mi país sería conocida y Andrés

conciencia que no es sólo conciencia social, sino tam-

Soto, igual que el Vinicius de Moraes de "Chica de

bién conciencia espiritual. La utopía negativa se transfor-

lpanema", sería considerado un gran compositor en las

ma así en utopía positiva y, en la experiencia de la mú-

caves intelectuales de París, como podría serlo José

sica de Jean Michel Jarre, encontramos una imagen de

Escajadillo. Igual que lo están Chico Huarque de Holan-

nosotros mismos: somos más perfectos porque la música

da, Gilberto Gil, Gal Costa ("ni bien matabas, / ni bien

nos ha perfeccionado, haciéndonos fuertes y delicados,

morías") y el poeta Caetano Veloso, que impusieron el

bellos y atroces, dulces y ácidos. Una conciencia univer-

bossa nova en el mundo quizá porque Vinicius de Moraes

la

The Wa/1 es

es también un eximio cronista de su lengua que lee a l

una flor misma de la mente. Esa misma conciencia la

poeta español Garcilaso. Para Navidad, Luisito Aguilé,

tiene Leonard Cohen, aparte de extraordinario músico,

que tiene varias novelas publicadas, me quedó con "ven

u·n extraordinario poeta y un extraordinario novelista.

a mi casa esta Navidad", y es que me suscita emocio-

También la tiene Lou Reed: eximio poeta, eximio músico,

nes nostálgicas por un mundo por venir. En mi país,

cuya voz delicadamente marcial se desgarra en catara-

Mabela Mortínez, una disk jockey que tiene la mente en

tas de terciopelo que nos envuelven y nos visten para

cloro, dirige un programa que se llama

hacernos más fuertes. También la tiene Chico Huarque

do,

sal

tiene, por ejemplo, Pink Floyd, cuyo

Sonidos del mun-

en Radio Stereo l 00, uno rad io en FM que paso

47
46

�NOVO O LA CIUDAD
COMO POSIBILIDAD Y REPRESENTACIÓN
Víctor Barrera Enderle
-----

continuamente músico de los años setenta: Mobela Mor-

hubiera sido igual sin la música: cado encuadre, cado
cado plano tiene uno bando musical que

tínez, que también ha trabajado en Canadá, ha llenado

flashback,

de nuevos sonidos el Perú con uno programación que

suscito no sólo lo atención, sino también lo emoción y

incluye músico de los cinco continentes. Ésa será lo mú-

el pensamiento. Todo está relacionado y, en eso rela-

sico del porvenir: músico de los cinco continentes, gra-

ción música/ ciudad, hemos hallado un destino que

bado por los grandes disqueros, poro disfrute de los

legaremos a nuestros hijos. Lo músico italiano lo dice

melómanos que no sólo quieren escuchar bueno músico,

bastante cloro: el "Volare" de Domenico Modugno bien

sino también vivir el ambiente en que ésto se produce.

pueden repetirlo Rito Pavone, o Angelo Carro. Al des-

Vivimos el siglo XXI, lo ero de lo mundiolizoción no sólo

cubrir la músico afroperuono, descubrí también lo can-

de la economía, sino de todo tipo de relaciones huma-

ción francesa: desde Edith Piaf, posando por Gilbert

nos; y sólo quedo pedir que lo músico se universalice o

Becaud, hasta lo octualísimo Nona Mouskouri. El

través de los medios de lo "reproductibilidad técnica",

mundo de la músico es tan importante que el matemá-

como llamó Walter Benjomin o los avances tecnológi-

tico Pitágoros estudió su escala, y Jeon Jocques
Rousseau, el mayor de los estilistas franceses, lo mis-

cos. En eso música, Locomía ("Gorbachov es garantía")
decepciono, a pesar de su coreografío de grandes abanicos, pero Roxy Music logro mover los entrañas, hasta

mo que Federico Nietzsche, otro de los grandes
estilistas del idioma alemán (así se considero el filósofo en

Ecce Hamo, su

último libro antes de caer en la

---------

La historia, su historia, se proyecta como un film, como

irracional, pero acepta y aprovecho los espacios que

uno narración de imágenes y, también, como uno pro-

obre al institucionalizarse como proyecto de noción y

yección de sueños. El autor es el personaje principal, o

como vía modernizadora. Él es, irónicamente, el primer

mejor: el espectador-protagonista; la estrello: su ciudad,

producto cultural de la Revolución: discípulo privilegiado

el espacio que habita y que no deja de sorprenderlo. Al

de la primero generación ateneísta (de Vosconcelos como

final quedo lo inevitable: lo historia de uno relación, es

promotor de lo culturo nocional; de Henríquez Ureño

deci r, el relato de uno construcción de sentidos, de signi-

como intérprete de dicha culturo); a lumno aventajado de

ficaciones. Estamos en la década de los cuarenta en un

los últimos poetas modernistas (los crepusculares López

país que aún cree en su juventud y lo entiende como

Velarde y González Martínez).

garantía. Lo fórmula aún es simple, país joven: país del

Lo década del veinte represento la apoteosis de trans-

futuro. Estado-noción que concentro en su capital todo lo

formación nocional, y, por vez primera, lo culturo (con

Nueva grandeza

todos sus múltiples y contradictorios manifestaciones) se-

prosa idóneo, y en Salvador Novo

ría el eje vital de lo nueva identidad colectiva (la estética

retórico progresista y que encuentro en

mexicana (1946) su

lo educación

- poeta que paro entonces "ya ha agotado" su poesía

de la plástica oficial, lo sustancio de

y vive ahora de lo escrituro cotidiano, forjado día o día

ca, el temo de lo narrativa revolucionario y el ritmo de la

bási-

y sexenio a sexenio-, su autor representativo. Ha sido

músico popular). Uno nuevo posibilidad de representa-

eso escrituro lo que le ha permitido incorporarse de

ción se abría poro las nuevas generaciones de lectores y

manera especial al espacio público del nuevo México

consumidores de arte. Pero también esos años represen-

lo voz irónico

de eso

tan la cumbre de lo experimentación vanguardista. A lo

modernización regional y selectiva mexicano. En ella se

largo de América Latino, la literatura se convierte en una

surgido de la Revolución. Novo es

expresan, ahora con mayor nitide~todos sus contradic-

formo de confrontación contra sí mismo: desde la revista

cuyo cantante de voz aterciopelada vuelve a poner

locura), escribió música. Así yo, guiándome también

ciones. Pero, antes de proseguir en lo descripción de

argentina

"Venecia" en nuestros habitaciones. Lo músico ha con-

por Nietzsche, escri bí no hace mucho una ópera New

esto relación sentimenta l, es preciso uno digresión o, si

el Perú, la creación se convierte en un problema ético,

tribuido, así, a la universalización de la belleza, que

Age titulada

es la ciudad: un lugar para la creación de todo tipo

canciones que buscan uno disquero paro que alguien

de actividad artístico y científica. Sin ciudad no hu-

-ese alguien debe amor la paz, lo vida, la belleza y

biera habido música (los chomanes de la tribu hacían

el conocimiento- las interprete: uno manero de con-

sonar sus sonajas para que cayera la lluvia), pero es

tribuir al sentido de lo lucho por un mundo mejor, un

el vanguar-

ta medido, con la fuerza revolucionario, con su vitalidad

seguro que sin músico no hubiera habido ciudad tal

porvenir ecológico y una ciudad sensibilizado respec-

dista que asusto y seduce con su conducto, el hetero-

contradictoria (motar poro vivir) y su dinamismo perpe-

como lo conocemos: inmensos rascacielos, aire acon-

to de todo lo humano. El grupo sueco Abbo tiene una

doxo sexual que provoco lo inevitable: hablar de él. Autor

tuo. El estridentismo fue, más que una experimentación

dicionado, grandes ventanales, calefacción. Uno mú-

canción que sintetiza muy bien el espíritu de este en-

y personaje de sí mismo, Novo se inventa a través de su

estético, un radicalismo literario que poco o poco se fue

sico en cierto modo ecológico ha sido lo de Bob Dylan,

sayo: "Gracias por lo música". El mundo de la música

propio institucionalización como figura pública. Testigo

cercando o sí mismo al imponerse muros y límites lingüís-

como lo de Joan Baez, pero "A mi manera", de Matt

es un producto genético y la ciudad también: interre-

involuntario de la transformación revolucionario, nuestro

ticos y temáticos: síntoma inequívoco de una de los dos

Monrro me lanzó a Europa, donde, entre otras cosas,

lacionadas, no quedo sino celebrar el paisaje musi-

autor-persona je rechazo su proceso violento, popular e

tendencias que poro este momento se estaban polori-

escribí mis libros y fui al cineclub. Tampoco el cine

cal que ha determinado nuestro destino.

que llegó Soda Stereo, Indochino, y los Hombres G,

Andrómeda,

que, en realidad, son diez

hasta la insuperable

Amauta en

flashback que

en uno postura ante la vida, tal como lo confirman las

intente iluminar la formación paralela que tanto el prota-

decenas de manifiestos estéticos que estos nuevos gru-

gonista como su estrella han padecido en los últimos

pos propagaban con furor publicitario o lo largo del

veinte años.

territorio. En México, la vanguardia se identificó, en cier-

seguimos en

lo jerga

Martín Fierro

cinematográfico, un

Nuestro autor también es un

adelantado,

49

48

�dovío de supervivencias del siglo XIX, Novo afirmaba casi
como un desafío su voluntad de ser moderno. Nos azoraban sus corbatos, sus juicios irreverentes, sus zapatos bo·
yos y chotos, su pelo untado de stocumb, sus cejos depila·
dos, sus anglicismos. Su programo era asombrar o irritar.
Lo conseguía (Paz, 2003: 9-1 O).

.,

..

zando en el campo literario. Una oposición fundamental
se instaló en nuestras regiones y marcó, al dividir, la
formación intelectual y cultural de nuestros países: el regionalismo versus el cosmopolitismo. Para la élite letrada I ésa era la única bifurcación en su camino: o se
describía la injusticia de los márgenes sociales, explotados por las oligarquías locales, o se recreaba en la ilusión de un isocronismo cultural que nos ponía a la par
de las manifestaciones culturales en Occidente. Sin embargo, para el precoz escritor Novo, la oposición aparecía como posibilidad de síntesis, como una innovadora forma de ser moderno sin dejar de ser mexicano. Ante
la desmesura chovinista del regionalismo y la estética
radical de las vanguardias, Novo opone un sentido crítico inusual, consistente en la selección y la recreación
de los elementos componentes de las dos visiones literarias. No es casualidad que el grupo con el cual se le
asocia a menudo (con cierta dosis de arbitrariedad: Novo
rehusó sistemáticamente ser incluido en éll, los Contemporáneos, sea el exponente menos característico de las
vanguardias hispanoamericanas: un movimiento sin manifiesto, sin ortodoxia creativa. Reunión de soledades, lo
llaman algunos; confluencia de voces críticas, podríamos añadir nosotros. Los Contemporáneos acceden al
espacio público abierto por la Revolución y se hacen
cargo de la burocracia cultural, colocándose a un tiempo dentro y fuera del sistema: nunca dejan de producir
una obra que sobrepasa las limitaciones temáticas y lin-

güísticas de la literatura oficial postrevolucionaria. Sus
confrontaciones (estéticas y personales) con los futuros
miembros de la liga de Escritores y Artistas Revoluciona1

rios confirman su espacio alternativo de enunciación •
Además, son los primeros en hacer de la ética modernista una forma de confrontación. Al describir su primer
encuentro con Xavier Villaurrutia en 1931 , Octavio Paz
hace un contraste con la figura de Novo, quien en ese
momento estaba a cargo de las publicaciones de la
Secretaría de Educación (donde Villaurrutia trabajaba
bajo su dirección); voy a citar la impresión que dejó
Novo en Paz porque creo que funciona perfectamente
como carta de presentación de aquél:
Alto, un poco caídos los hombros, yo ligeramente obeso,
Novo reinaba sobre sus dos amigos y subordinados con
uno indefinible mezclo de cortesía e insolencia. Vestía trojes amplios y de telas cloros, a la modo de entonces, más
como un alto empleado de uno compañía norteamericano
que como un dandy mexicano. En aquel México lleno to1 Aunque el primer antecedente de esta confrontación fue el artículo ' la influencio de la Revolución en la literatura", firmado bajo el seudónimo "José
Corral Rigán', los ataques contra Novo y sus contemporáneos comenzaron
con el artículo de Julio Jiménez Rueda, 'El afeminamiento de la literatura mexi·
cano', publicado en El Universo/ el 21 de diciembre de 1924. Posteriormente le siguieran el artículo de Francisco Monteverde: "Existe una literatura mex~
cano viril" (E/ Universo/, 25 de diciembre de 1924), y el de Carlos Gutiérrez
Cruz: "la literatura con sexo y sin sexo• (La Antorcho, 24 de enero de 1925).

Sobre esta primera polémico véase Díaz Alciniega, 1989.

Conforme la Revolución se institucionalizaba, sobre todo
después del sexenio de Lázaro Cárdenas, el campo cultural mexicano quedaba irremediablemente bajo la batuta del Estado. Nuevos espacios académicos, importantes proyectos editoriales y una naciente industria cinematográfica garantizaban el acceso a la cultura de una
clase media otrora inexistente. Y si en el resto de Occidente la modernidad otorgaba cierta autonomía al campo cultural, en México (y en América Latina, aunque en
menor medida) la actividad intelectual y artística tenía
en los presupuestos gubernamentales a su único mecenas. Novo aprendió a desarrollar su visión modernizadora del arte y la cultura desde las oficinas de gobierno.
Fue un intelectual-funcionario y no un funcionario-intelectual, la diferencia no deja de tener importancia. Posteriormente, y conforme los gobiernos revolucionarios se
fueron institucionalizando a través de políticas homogeneizadoras de corte excluyente2, Novo dejó temporalmente la burocracia y se refugió en el periodismo, nuevo
espacio para la experimentación formal; y así se lo confiesa, años después, a Emmanuel Carballo: "Tras largos
diez años, en 1934, abandoné la burocracia . Me dediqué a la publicidad, al cine y a actividades conexas"
(Carballo, 2003: 278). La petrificación de los espacios
oficiales lo orilló a la exploración de otros territorios sociales, menos rígidos, aunque, en contraste, más superficiales.
Pero su estrella también se transformaba. Después del
sexenio de Manuel Ávila Camacho, caracterizado por
sus concesiones a la industria privada, la ciudad de
México se moderniza a pasos agigantados. El ritmo se
acelera aún más durante el gobierno de Miguel Alemán.
La consigna de su campaña, "Modernidad y justicia
social", se transformó en una fórmula de progreso exclu-

2 En

1934 un grupo de intelectuales Uosé Rubén Romero, Mouricio Mogdaleno, Rafael Nwñoz, Francisco l. Urquizo, Ermilo Abreu Gómez, Humberto Tejera, Jesús Silva Herzog, Héctor Pérez Mortínez y Julio Jiménez Ruedo) firma un
documento dirigido al Comité de Solud Pública pidiendo uno purgo de los
empleados estatales de sospechosa conducta. Sobre lo condición homosexual
en el contexto de los primeros años del tv'éxico postrevolucionorio, recomien·
do ampliamente el ensayo de Daniel Balderston: "Vanguardia y homolobia:
f-.1'.éxico en los años 20 y 30' (en Balderston, 2004).

yente: urbanización e industrialización del país a cualquier costo. Era el desarrollismo en ciernes.
En 1946, el Departamento Central del Distrito Federal, a través de su Dirección de Acción Cívica, lanzó
una convocotoria para celebrar, en un ensayo, a la ciudad de México. Salvador Novo encontró la excusa perfecta para hablar sobre un tema favorito: su ciudad, y
escribe la Nueva grandeza mexicana para ganar el
certamen y aun para recriminar ciertos detalles a la Dirección, puesto que ésta:
convoco o concursos como el que tuvo la inesperada virtud de incitarme o escribir poro él este ensayo: concurso
que es ideo felicísimo, o que sólo atrevo el retobo de que
no debió limitar o ochenta el número de cuartillas , móximo, o que se sujetara el elogio-descripción de esta ciudad
de México. Porque -por mí lo digo- si hubiera "manos
libres", como en el box, no me habría yo exprimido el seso
en condensar, como vengo haciéndolo hasta lo vitamina
adjetivo\, cuanto acerco de esto ciudad idolatrado surgió
en mí al conjuro de aquello grato invitación a encomiarlo.
Si en fin, como espero y deseo (pues si no lo esperara no
habría concurrido), merezco el premio, he de ampliar este
ensayo y publicarlo (Novo, 200 l : 78)3 .
Su proyecto narrativo es contundente: tomar siete versos
puntuales de la Grandeza mexicana de Balbuena (1616)
y a partir de ellos entablar un diálogo con el pasado y el
presente para desde allí re-significar el espacio urbano y
proyectarlo a futuro. Novo sabe que la ciudad es siempre un proyecto histórico, un texto descifrable en sus diversas capas; cada una de ellas es una intención , una
razón para ordenar las divisiones sociales y los espacios
públicos y privados. Pero la ciudad también es siempre
una imagen material de su propio destino, y por ello
irremediablemente posee una dimensión utópica. En la
década del cuarenta la utopía capitalina residía en el
desmedido apoyo a la renaciente burguesía para después expandir los beneficios (a través de la intervención
del Estado) a las demás clases sociales.
Novo celebra la ciudad de México desde la perspectiva de un habitante enamorado de su ritmo y sus
contradicciones, reflejadas en ese panorama heterogéneo que mezcla los nuevos ricos (primeros beneficiarios
del "gran pastel revolucionario"), quienes ya comienzan
a "legitimarse" en las revistas y segmentos sociales de
3 A Emmanuel Carbollo (2003) manifiesto lo mismo convicción: ' En 1946, el
departamento del Distrito Federal convocó o los escritores a un concurso sobre
lo ciudad de tv'éxico. Resolví ganármelo' [278).

51

50

�nuevo que actúa de forma directa en los lectores. El en·

\agonista de su propio cinta . La misión es simple, aun·

sayo en su escritura es acción, o mejor: comportamien·

que no por ello menos complicada: resaltar todos los

to, una ética personal y provocativa que seduce a través

detalles particulares (los nuevos y los olvidados) de su

de la cadencia de las palabras hiladas en la oración.

amada ciudad; es decir, dar cuento de todos aquellos

No es la razón la que se expresa aquí, sino el deseo, la

elementos que hacen de la ciudad de México un espa·

voluntad de ser auténticos, aunque sea de manera efí·

cio privilegiado en la nueva etapa de la vida nacional.

mera. Novo es el fiel creyente de los rituales de la urba·

Es también la descripción del redescubrim iento de su

nidad. La vestimento, los sitios concurridos, la comida y

propio espacio vital: confrontación de la memoria con la

los centros de esparcimiento hablan tanto de nosotros

perspectivo actual, experiencia y posibilidad de renova·

como la educación y la religión adquiridas en nuestra

ción, esto es, de uno nueva forma de representación.

formación ciudadana.

Pero la ciudad posee, además, un ritmo, un corazón

El autor de

ha creado y

inasible que es preciso auscultar. Dos conceptos básicos

aprovechado esa dinámica con sus receptores, forjando

para leer la ciudad como texto: tiempo y espacio. "De

para sí la figura privilegiada del intermediario entre la

eso, tiempo y espacio - concluí en voz alta, para el

ciudad y el resto de sus habitantes. El recurso principal:

explicable desconcierto de mi amigo-, se compone

la ficcionalización de su relación con lo capital mexica·

nuestra vida, y la de las ciudades" (Novo,

de inmigrantes pobres que a diario arriban a ella para
engrosar las filas de los "desconocidos" y de lo~ "olvid~dos", reproductores de sus costumbres compes1na_s Y In·
bales en un espacio urbano que termina por exotiz~rlos
y volverlos una curiosidad más paro los turistas. As1, la
única posibilidad de lectura de lo ciudad es el ~espla·
zamiento por ella y a través de ella. Pero este v1a¡~ _requiere de un guía especializado, de un testigo ~nv1le·
iodo de las contundentes transformaciones recientes.
tte guía, además de su labor publicista, es un profeta.
En su entusiasmo presente se anuncian los maravillas del
mañana. Al respecto, Carlos Monsiváis (2000) hace una
interesante asociación: "Al desarrollismo, la ideología
capitalista de moda, Novo le aporta el viaje literario por
lo capital que es uno sociedad cerrada a punt~ de la
apertura. Novo congrega las anécdotas, los ~~1st?des,
las reflexiones urbanas y los conocimientos pnvileg1ados
que son , para sus lectores, el gran mundo por ~~tonoma·
sia" (l 29). Sin embargo, pienso que la relac1on _nº_:s
tan directo y que Novo también busca en lo descnpc1on
de los espacios urbanos una forma de representa'. su
propia condición moderna. La diversidad como ~OS1bd 1·
dad de convivencia. Lo moderno implica la coex1stenc1a
de elementos heterogéneos, armonizados al ritmo de lo
simultaneidad. Los siete versos de Balbuena -es decir
los siete capítulos del ensayo de Novo- :efle¡an ~o ri·
queza y lo variedad significativa de esta s1multane1dad

moderna: "Caballos, calles, trato, cumplimiento / Rega·
los ocasiones de contento / Letras, virtudes, variedad

2001 : 221.

na. Esta estrategia narrativa no era inusual en su escritu·

Él será ahora el cronista de esa antigua y renovada

ra; antecedentes importantes los encontramos en la na·

dualidad.

El ¡oven (escrita en 1923 y publicada en 1928),

Pero, ¿cómo lee Salvador Novo la ciudad, su ciudad?

donde se noveliza su regreso a la ciudad de México en

Pienso que en varios planos y ritmos; primeramente, como

1917 tras varios años en "provincia", y en las columnas

un texto cinematográfico: imágenes en movimiento que

periodísticas "La semana pasada" y "Side car" .

dotan de sentido los espacios de la urbe. Al desplazarse

rración

los periódicos, y los remanentes del pasado rural: miles

Nueva grandeza mexicana

En

Nueva grandeza mexicana

hay de nuevo una

en los medios de transporte populares -camiones o tran·

de.oficios/ Origen y grandeza de edificios / Gobierno

detonación imaginada: un amigo "provinciano" (de

vías- , las calles, los edificios y las personas desfilan

ilustre, religión, Estado / Primavera inmortal y sus indi·

Monterrey, por cierto. No deja de ser curiosa la manifes·

como secuencias en el rollo de película: "De pronto, como

cios / Todo en este discurso está cifrado" .

tación de esa ya clásica oposición México vs. Monte-

en una disolvencia cinematográfica, la pantalla de mis

Desplazamientos físicos, temporales, his:ór¡cos, :sté·

rrey que se ha mantenido hasta nuestros días y que po-

evocaciones esfumó la realidad inmediata de aquel ve-

ticos, literarios, histriónicos y hasta gastronom1cos, esos

dríamos definir como la lucha por el poder interpretativo

hículo" (Novo,

son los ritmos del ensayo, la fórmula secreta para descri·

entre dos espacios con modernidades diferentes: una

lugar al traspaso temporal. El

bir el progreso actual de su amada ciudad a través de

cultural y la otra material) llega a la ciudad por vez pri·

ficodos que yacen en las edificaciones presentes y con·

sus cimientos urbanos: la transportación, la diversión, la

mera, y Salvador Novo,

cultura, la historia y, en una palabra, la diversidad. Aho-

se ofrece como guía turístico:

solícito cual es su

"costumbre",

El desplazamiento físico dio

flashback articulo los signi·

tribuye a crear una lectura contrastante entre las distintas
épocas que esas construcciones han vivido. Las inmóvi·
les edificaciones porfirianas albergan hoy a las institu·

rabien, considero necesario, antes de proseguir con esta
historia o bitácora de viaje, hacer un breve comentario

200 l : 22),

Yo iba o disfrutar, durante uno semana, el privilegio de

ciones revolucionarias, lo elitesco se vuelve popular. El

y su función en

servir o mi amigo como guío de turistas: de llevarlo por lo

ritmo de lo modernidad otorga una nueva significación

la escrituro de Novo. Dos conceptos parecen definirlo

ciudad, mostrárselo, exhibir mi pericia y conocimiento de

a los territorios urbanos, los vuelve concatenación, enea·

aquí: vitalidad y cercanía. El ensayo es para nuest_ro

todos sus secretos frente al asombro de un provinciano que

denamiento. La cercanía -provocada por las innova·

y apasionado de tronsm1t1r

por vez primera la visitaba. Y al propio tiempo, iba yo

ciones en los medios de locomoción- aumenta la rela·

conocimiento: "El ensayo, tal como yo lo practico, es el

mismo a paladear lo añoranza de la ciudad que recorda·

ción vital con el entorno. Lo transportación motora facili·

injerto vivo", confiesa Novo a Emmanuel Carbal lo (2003:

ba desde hacía muchos años, con el fervor inédito con que

ta una contemplación más amplia de los espacios urba·

278) 4 .

Eso vitalidad -concentrada en la descripción

mi amigo descubriría -muchos veces al unísono conmi·

nos y los acerca y pone en contacto entre sí (así lo ha·

magistral del instante presente- transmite un conocimiento

go- su desarrollo, su transformación, su crecimiento (Novo,

bíon entendido, en sus lejanas crónicas y narraciones,

2001: 21).

Manuel Gutiérrez Nájera, el gran explorador de la ciu·

sobre este género literario -el ensayo-

autor una forma personal

dad porfiriana, y, antes que él, Luis G. O rtiz e Ignacio
• En eso mismo enlrevislo 1ambién explico las transformaciones de su prosa
cotidiano (sustancio vital de sus ensayos): "Lo gimnasio que entraño escdbir o
lentos rounds con límile de tiempo en los periódicos, mienlros se aspiro o
convertir O quien lo practico en un arleto, pu~e lambién ~on_facilida_d conducir O lo acrobacia. Mi eslilo se hizo cloro y agil; pero d1fen, engre1d~ en e)
columpio, el acomeler lo empresa más arduo de uno obro menos ef1mero
(Corbollo, 2003: 275).

Ese doble placer manifiesta también el desdoblamiento

Manuel Altamirano, los introductores, desde las pág inas

narrativo del ensayo. Novo es, a un tiempo, el guía y el

del periódico literario

turista del viaje (quizá ese "provinciano" sea un reflejo

las crónicas de viajes y urbana en el México de la Res·

tardío, desfasado, de aquel joven Novo que recupera·

tauración). Aquellos lugares marginales, descritos en las

ba su ciudad en el lejano año de

19 17),

director y pro-

El Renacimiento -

l

869- ,

de

andanzas del Periquillo Sarmiento, forman ahora parte

53

52

�de los recorridos cotidianos; barrios bajos y altos se conectan por las líneas del tranvía. lo que en los últimos
años del siglo XIX eran los recorridos y sitios privilegiados de la oligarquía, al paso de los años se ha transfor-

rutina cotidiana-, sino que procura el diálogo con los di-

cian de las otras; así lo expreso al comentar las residen-

rechazo parecido, aunque sin la carga ideológica; él

versos tiempos y espacios que conviven en un territorio dado,

cias de Coyoacán, tan valoradas que sólo están al al-

no es un flóneur porque también persigue la enseñanza

construyendo así un nuevo texto sin suprimir los anteriores:

cance de los extranjeros, aunque "apenas hay dos mexi-

y, por tanto, rechaza el anonimato. Nuestro autor posee

canos de alguna nota entre ellos, Dolores del Río y Sal-

una conducta superior, moderna, surgida de la inteligen-

vador Novo, dueños de grandes jardines por eso calle

cia y la sensibilidad, y es menester reparar en ella si es

de Santo Rosalía" (Novo, 2001: 89).

que deseamos comprender todas las posibilidades que

memoria y futuro en plena colaboración:

mado en encrucijadas de la vida moderna: contrastes
deprimentes entre los privilegiados por el sistema y los
desposeídos de la ciudad letrada. la inercia porfiriana
es sacudida por la explosión de la Revolución y sus proyectos modernizadores: las clases bajas y las etnias indígenas se convierten en la sustancia de la retórica revolucionaria, y la ciudad intenta abrirle sus puertas y los
incorpora como imagen, como estética exótica (el muralismo, las novelas de Gregario lópez y Fuentes). Y desde allí proyecta su originalidad: es la nueva ciudad, el
lugar donde se está forjando la nueva identidad mexicana, donde se ensayan, desde los muros de los edificios
públicos, las reformas educativas y agrarias. El esplendor actual sólo es comparable al de la gran metrópoli
prehispánica y, aunque en menor medida, al de la capital colonial. En esos momentos, los cronistas y poetas
que la visitaban y, en ocasiones (como en el caso de
Bemol Díaz del Castillo), la destruían, no tenían más
recursos que la expresión literaria para describirla, para
perpetuar su belleza pretérita. Ese gesto evocador se
mantendrá incluso durante los años de vida independiente. la tarea de mantener ese deslumbramiento pasado
- esa ciudad que ya no existe más que en costumbres y
fachadas residuales- será la consigna de las generaciones de cronistas anteriores a Novo. En su afán por
recuperar el pasado, su escritura anula el presente: es una
apología a la ciudad antigua y una diatriba al México
presente. la vida en el México actual requiere, por tanto,
de otra estrategia narrativa, fin último de su ensayo apologético. Por eso la fascinación por el estado presente, por su
vitalidad modernizadora, hace de Novo un cronista distinto, heterogéneo. Nuestro autor no evade el presente, lo
celebra; consulta, pero no se guarece en los añosos y pálidos documentos antiguos (corno hicieron sus pares y "maestros" luis González Obregón y Artemio de Valle Arizpe.
González Obregón como una forma de legitimar la jerarquía del estado porfirista, y Valle Arizpe como una manera
de evadirse ante la revuelta revolucionaria), sino que establece relaciones entre estos momentos, encuentra las causas de las significaciones actuales: sabe que las calles, los
teatros, los juzgados, etc., son proyecciones materiales de
proyectos racionalizadores del espacio y el tiempo. Porque, es preciso señalarlo, Novo nunca hace una apología
desmedida del progreso y su significación última -esto es,
la destrucción del pasado, la imposición del olvido como

Esto es: convivimos hoy en México gentes que añoran la

Como habitante de la moderno ciudad de México

colonia, que suspiran por don Porfirio, y que se enorgulle-

la ciudad ofrece.

cen de alojarse en un rascacielos: cada uno de esos tipos

Salvador Novo es mucho más que un flóneur (ese pers;

Así, la historia de su relación con la ciudad estruc-

aduce y fundamenta las muy buenas razones de una prefe-

naje anónimo surgido en el París del XIX y descrito a la

turada desde los sentidos de la inteligencia, se pro-

rencia personal que, en cuanto puede, se da el gran gusto

perfección por Wolter Benjomin, y cuyo característica

yecta como modélica, como una posibilidad para la

de satisfacerse. ¿Ouién le quita, digamos, a don Artemio,

principal, además de su visión panóptico, es su despla-

representación de los nuevos mexicanos, seres mucho

1

zamiento urbano sin interés particular ni preocupación

más tolerantes y capaces de descubrir la infinitud del

chimeneas con leyendas (mientras en mi casa me estoy, rey

alguna5 . Huelga decir que el flóneur requiere de uno

espacio local sin descuidar nuestro momento en el mun-

me soy), rejas primorosas, terciopelos, galones, sillones

metrópoli moderno, proveedora del capital simbólico

do. Por desgracia, su historia, su film, aún espera un

frailunos -pero con baño como Dios manda, y manuable

necesario para cimentar su conducta "despreocupada"),

final feliz.

máquina de escribir en que sólo hipotéticamente "moja la

es un elemento representativo, una de sus manifestacio-

el de habitar una casona con azulejos, cornisas labradas,

pluma"? (Novo, 200 l : 961

nes. Regresando al concepto de flóneur, señalo aquí de
paso que su figuro ha sido siempre problemática en el

Bibliografía

Digo aún más: es incluso en esa variedad, en esa

contexto latinoamericano. Un ejemplo: en l 846, duran-

posibilidad que ofrecen los tiempos que corren, donde

te su estancia en la capital francesa, Domingo Foustino

Bolderston, Daniel 12004). El deseo, enorme cicatriz luminoso. Ensayos

Novo encuentra la concreción de las luchas y de los

Sarmiento proclamaba su admiración por este persona-

sobre homosexuolidodes lotinoomericonos. Rosario, Argentino:

proyectos de reivindicación que durante tantos años ha-

je de la naciente modernidad metropolitana, pero tam-

Beatriz Viterbo.

bían agitado la opinión pública del país (y donde, por

bién su rechazo como sujeto social: "El flóneur persigue

qué no, habrán de discutirse las nuevas formas de repre-

también una coso que él mismo no sabe lo que es; bus-

sentación para individuos como él, dueño de su propia

ca, mira, examino, poso adelante, va dulcemente, hoce

conduela, tanto privada como social, y miembro de una

rodeos, marcha ... ", y más adelante, decepcionado, se

minoría sexual que iniciaba el reclamo de sus derechos):

pregunta: "¿Éste es, en efecto, el pueblo que ha hecho

"en la opción reside la esencia de una libertad de crite-

los revoluciones de 1789 y 1830? Imposible" (Sarmien-

Ben¡omin, Wolter 12001). 'El f/óneur', en Iluminaciones 11. Traducción de
Jesús Aguirre. Madrid: Tourus.
Corbollo, Emmonuel 12003). Protogonistos de lo literatura mexicano. Sepan cuántos ... 640. México: Porrúo.
Díoz Arciniego, Víctor 11989). Querello por lo culturo 'revolucionario'

(1925). México: Fondo de Culturo Económico.
Monsiváis, Carlos 12000). Salvador Novo. Lo margino/ en el centro. Méxi·

rio por la que tanto hemos luchado" (Novo, 200 l: 35),

to, 1996: 150). Para Sarmiento, quien en ese momento

nos confiesa sin ambages. la ominosa tendencia a la

pensaba en la urgencia de civilizar las poblaciones

homogeneización que el proceso de institucionalización

americanas, era imposible imaginar en el suelo materno

Novo, Salvador 12001 ). Nuevo grandeza mexicano. Ensayo sobre lo

estaba trayendo consigo podía ser combatida con la

una figura tan inútil políticamente. Con Novo sucede un

ciudad de Néxico y sus o/rededores en 1946. Prólogo de Carlos

diversidad de espacios enunciativos que la modernidad
regional estaba abriendo. Tal vez Novo veía aquí la
mejor oportunidad para contribuir a la riqueza del proyecto nacional advirtiendo a tiempo la vecindad de
México con el mundo. Él representa mejor que nadie
ese deseo de ser contemporáneo, habitante de un orbe

5

'El bulevar es lo viviendo del Aaneur, que está como en su coso entre fachados, igual que el burgués en sus cuatro paredes. los placas deslumbrantes y
esmaltados son poro él un adorno de pared ton bueno y mejor que poro el
burgués uno pintura al óleo en el salón. los muros son el pupitre en el que
apoyo su cuadernillo de notos. Sus bibliotecas son los kioscos de periódicos,
y los terrazos de los cafés balcones desde los que, hecho su trabajo, contemplo su negocio' IBenjomin, 200 l: 51 ).

co: Ero.

Monsiváis. México: Consejo Nocional poro lo Culturo y los Artes.
Paz, Octovio 12003). Xovier Villourrutio en persono y obro. México: Fon·
do de Culturo Económico.
Sarmiento, Domingo Foustino 11996). Viajes por Europa, Áfrico i Américo
[ 1849]. Argumentos 27. Madrid: AllCA/Fondo de Culturo Económico.

mayor a los dimensiones políticas e ideológicos. la "nueva" grandeza de México radicaría en su esencia libre (o
diferencio del espacio colonial y subordinado contado
por Bolbuena y dialogado por Cervantes de Solazar) y
comunicativa.
Esto nuevo territorialización requería de habitantes
nuevos: allí se hallo una de los causas principales de
esa novísimo grandeza. Novo no sólo alaba lo nueva
ciudad, sino que describe -tomándose por ejemplo-

ª

su nuevo habitante. Él es parte de esa vitalidad, de

esas particularidades que le dan prestigio y la diferen-

55
54

�HAIK[S
Aurelio Asiain

¿Has visto el viento
sobre los arrozales
quedarse quieto?

*
Me haría aire
ahora, aura, iría
raudo hacia ti.

*
Flotar, flotar,
cara al cielo: entre nubes,
felicidad.

*
Ciruelos secos.
En diciembre florecen
dentro del pecho.

*
Llueve en el bosque
con qué música antigua
nieve de anoche.

�RESTIF DE LA BRETONNE,
CRONISTA DE LA SORDIDEZ
Hugo L. del Río

Srempre será difícil la relación entre el periodismo y la
literatura ficcional. Una cosa es redactar notas de prensa que, se supone, son meros informes de hechos, y
otra, muy distinta, primero imaginar y luego escribir cuentos o novelas. Por lo general, entre el profesional de la
información y el autor de piezas de ficción existe un
abismo de profundo desprecio -mutuo, faltaba más-,
enconado porque unos y otros reconocen, a regañadientes, que tienen en común un par de cosas [Don Fernando
Benítez lo expresó muy bien. "los periodistas no me quieren", decía, "porque me ven como si yo fuera un intelectual snob; y los escritores me ven por encimo del hombro
porque pertenezco a esa especie inferior que somos los
periodistas").
Periodistas y escritores. Cada uno por su lodo. Pero
hay peores especies humanas [dicen): el escritor que se
vuelve periodista, y el periodista que se convierte en escritor. ¿Cómo se llevan todas estas tribus? Como hermanos cainitas, primos confederados por las afinidades,
amigos a quienes un gesto, una palabra, convierten
en enemigos a muerte. Todo junto. En este universo no
existen lo que las buenas conciencias llamarían personas normales. Tan vanidosos y neuróticos los profesionales de la prensa como los autores de ficciones. Gente
nada recomendable. Casi todos cínicos, envidiosos,
egoístas, mezquinos. Pero también generosos, solidarios,
valientes.
Falto el peor: el bicéfalo -bastante común y, desde
luego, corriente- que comenzó a ejercer al tiempo los
dos oficios.
Sí tenemos muchas cosas en común los redactores,
los escritores, los periodistas-literatos y los literatos-periodistas. Al grito de "Sartre siempre tuvo razón" - el reportaje, apunto en Situación 1, es pieza periodística y, a lo
1

58

vez, trabajo literario-, nos dejamos quemar vivos, a
condición de tener un auditorio que nos eche porras.
Somos banquete de psiquiatras. El escritor trabaja en
la soledad. Necesita un mínimo de silencio y tranquilidad. En cambio, el periodista no puede aislarse y trabaja inmerso en el barullo de la redacción. Pero, ¿quién
comprenderá o unos y otros? El periodista sabe que,
salvo excepciones históricas como el Yo acuso de Zolá,
su nota morirá en pocas horas; el escritor, en cambio,
apuesta a la eternidad. Pero en esto somos iguales: en
el fondo todos estamos solos, aunque nos rodee la multitud. Ni siquiera vale para nosotros lo que decía Kipling,
refiriéndose a los soldados: "Sólo Tommy puede comprender a Tommy".
En nuestro universo, Tommy le dispara a Tommy a
quemarropa y luego lo hace gigote con la bayoneta.
Ciertamente, esta tropa variopinta se merece las palabras que Nietzsche dedicó a los filósofos: "Su esencia
es tomar el camino solitariamente".
Algunos periodistas se hocen escritores de una manera no casual, pero sí natural, inevitable: Defoe, Fernández de lizardi, paro no ir lejos. Y también ocurre lo
contrario: Poe y Dostoievski ya eran autores reconocidos
cuando se orientaron hacia el periodismo.
Pero hay casos que rompen las reglas: el periodista
que desde el primer golpe de pluma está haciendo periodismo y literatura (Martín luis Guzmán es un ejemplo muy próximo). Convengamos en que se trata de gente interesante, y lo será más todavía si el talento, en su
doble manifestación, se encauza o exaltar lo sordidez,
los peores aspectos de la naturaleza humano.
Y quién si no Nicolás Restif de la Bretonne.
Nicolás nació en Sacy, Francia, en 1734, y murió
en París el año de gracia de 1804. En la capital fronce-

so se dedicó primero o un original género periodístico:
era el cronista de los burdeles.
la Revolución yo se probaba el gorro frigio, pero
r:ionsieur Restif de la Bretonne no se daba por enterado.
El ero un enamorado de la crápula. A las diez u once de
la noche iniciaba su ronda por los prostíbulos. No discriminaba: por igual los reporteaba todos, desde los más
sórdidos y miserables hasta los de, digamos, cinco pantaletas El hombre anotaba todo: nuevas pupilas (imposible olvidar al mayor médico Rinaldi, de Adiós o los armas. "Señora' , le dice a la madame, "sus muchachos
llevan tonto tiempo con nosotros que yo no las vemos
como putas, sino como viejos camaradas de regimiento"), cambio de dueño, tarifas, calidad del servicio, nombres de clientes -este punto era un tonto delicado y se
dice que constituía una fuente adicional de ingresos paro
monsieur De la Bretonne. Dato importante que debía ir
en la nota: las horas de visita de la rondo, cuyos soldados, ya bastante achispados, se soltaban a cantar por
las calles adoquinadas cuando estaba por amanecer:
Quién va o invitar / uno copilo o lo patrullo.

A la una de la mañana, minutos más, minutos menos, el
cronista llegaba o su cueva: redacción, oficina y taller al
tiempo. Escribía la nota y luego, con ayuda desde luego,
la paraba con tipo fijo. Era un faenón. Generalmente le
ayudaba su hija -lamento no recordar el nombre- , quien,
decían las malas lenguas, alternaba el noble oficio de la
tipografía con menesteres de mercenario de la alcoba.

En todo caso, luego de parar la tipografía, el señor
Nicolás se transmutaba en prensista. Tenía una buena
prenso y hacía un tiro modesto: quizá 50 ó 60 ejemplares de lo que hoy llamaríamos tamaño carta. los acomodaba bajo el brozo e iba a venderlos en los mismos
centros de trabajo donde había reporteado horas antes.
Existe el consenso de que las notas de nuestro hombre poseían una alta calidad literaria. Es seguro que así
fue Los periodistas franceses siempre han sido buenos
escritores o, por lo menos, redactores de primera. Algo
habrá oído el propio cronista y, sin duda, le despertó
alguna emoción que no fue la de desagrado, porque
ordenó la impresión de sus apuntes en forma de libros.
El señor resultó prolífico: las prensas imprimieron 150
libros y folletos. El más interesante: La filosofía de don Nicolás. El título es suficientemente explícito. Picardías desde
luego. Y por qué no. Es ilustre y larga la columna de sus
antecesores. Al fin y al cabo, las mejores horas en lo vida
del humano son los que nos brinda la nocturnidad
Periodista, escritor. Oué más da. lo único que verdaderamente vale la pena es tratar de escribir o redactar dos o tres párrafos, o doscientas o trescientas
páginas. Somos, como anotó Primo levi, "pequeños
como hormigas y soñamos ser grandes como estrellas•. Al igual que el leopardo de Hemingway, queremos subir a la cumbre. Algunos llegan· otros morirán
congelados quizá cerca de la cima, tal vez aún muy
le¡os. No somos dueños del destino. Sólo podemos
empeñar lo mejor de nosotros en coda golpe de tecla
.
,2
y con f1ar. .. ¿en que .

59

�ANDAR ALA REDONDA
Creación y transhistoria
Pompiliu Craciunescu
Traducción de !linea Ilian

A vida possa

sentación espacial y temporal-, presentida ya por el

Entre viver e ser

"número complejo" (Gauss) y luego traducida, bien en

Fernando Pessoo

la famosa teoría de la incompletitud (Godel) o del conjunto de Mandelbrot, bien en la misteriosa imbricación
caos-orden (Ruelle, Glick), así como en el movimiento

El otro infinito o "lo Finito sin límites"

flojo del pensamiento (Poincaré, Hadamard), esta complejidad, pues, no aboga sólo por la cosmología de lo

En la actualidad, Hegel ya no podría decir que "todo lo

vacío pleno regido por el principio de la discontinuidad

que es racional es real y todo lo que es real es racional";

y no separabilidad, sino también por "un mundo vibran-

en el umbral del siglo XX este corolario del pensamiento

te de emergencias creativas procendentes del espíritu"

clásico se veía ya derrumbado junto a la escatología

(Xuan Thuan, 1988: 442) 1•

utópica del cientificismo. La emergencia en el nivel más

Edificado sobre las bases del mundo discreto de la

profundo del conocimiento experimental de una cosmo-

partícula, el mundo macrofísico -igual que el mundo

logía tan insospechada como inasequible -la cosmolo-

biológico- aparece de esta forma como una manifesta-

gía cuántica-arruinaría la antigua visión identificadora-

ción de lo invisible. Este proceso expresa la liberación

armónica del mundo y, con ella, todo concepto unívoco

del dominio ejercido por las coartaciones de

(realidad, verdad, etc.). Lo

en

infinitamente pequeño,

la parado-

que

ja (sin que esto se convierta en una coartada para eludir

lo finito -lo que roza los límites de lo

sus secretos) en la medida en que admitimos que se trata

indecible y lo inconcebible- ha agrietado violentamente

de mundos reales pero que participan de niveles distin-

la tétrada que sostenía la racionalidad tradicional (no con-

tos de la misma Realidad 2 . En su intento de "amansar" el

tradicción, tercio excluido, identidad, razón suficiente).

otro infinito (microfísico, interior/psíquico), el pensamiento

se manifiesta

Aunque parece que se ha infiltrado por todos lados,
el positivismo revela ser hoy un palimpsesto traspasado,
agujereado por un irrefrenable torrente metafísico que,
junto al descubrimiento capital de Plank, iba a catolizar
la emergencia de la

multiplicidad comple¡a.

Esta dimen-

sión irreductible -por situarse más allá de toda repre-

1 la fórmula del físico se parece de manera muy asombrosa o la terminología
empleada o finales del siglo XIX par Émile Boutroux y Félix Bruneliére.
2 lo noción de niveles de Realidad ho sido formulado par Bosorob Nicolescu
paro, primero, complanar el carácter no contradictorio de lo lógica precon~
zoda par Stéphone lupasco. Por extropalacián, dicha noción resulto ser un
elemento fundamental en lo comp1ensión en todos los campas del conocí-

61

�tiene que abrirse hacia una "nueva racionalidad" (Edgar
Morin) que empieza por la ampliación del concepto ció·
sico de Realidad: de aquí en adelante la Realidad se
revela como interpenetración inextricable de lo real y lo
imaginario.
Al llegar aquí, la inclusión de la contradicción "en la
estructura, las funciones y las operaciones mismas de la
lógica" (Lupasco, 1978: 3)3 se impone de forma ineludi·
ble. A la luz de la lógica del tercio incluido, que se
desprende del mismo proceso. toda tensión creada en
un solo nivel de Realidad por la pareja de elementos
mutuamente excluidores del tipo A/ no A (onda-corpús·
culo) está proyectada en una relación dinámica de no
contradicción (A y no A) que no puede situarse sino en
otro nivel de Realidad (el quantón). Es lo que Lupasco
designa el "Estado T" (tercio incluido). Lo infinitamente
grande y lo infinitamente pequeño, por ejemplo, conver·
gen en un Estado T que anima una Realidad esencial·
mente distinta: lo psíquico. Después de un detenido exa·
men, esta materia (al lado de la materia macrofísica y
biológica) constituye lo "Real velado", punta de lanza
del Mundo, por ser la fuente de toda percepción/visión
del Mundo y receptáculo de los ecos devueltos por sus

r

''

'

regiones espacio-temporales.
La apertura de la escala de lo Real -propuesta desde
siempre por el pensamiento poético (vigía a la continua
espera de señales de parte de la razón razonadora), pero
generalizada sólo después de la muerte del demonio de
Laplace, esto es, por la rotura del determinismo y de lo
predecible- implico una nueva emergencia de lo metofísi·
ca. Dado que la epistemología misma ha probado que "lo
visible no es sino un ejemplo de lo real" (Paul Klee), resulta
de aquí que la naturaleza fundamental de todo acto de
conocimiento es transgresora. En su búsqueda del sentido y
de sentido, el pensamiento debe considerar una síntesis
dinámico de los proyecciones y de los visiones cosmo-bionoo-lógicos, de los tensiones en, por y más allá de los
niveles de Realidad/Verdad y temporalidad. Llamo o esta
síntesis conocimiento tronscosmológico.
miento. Esencialmente: dos niveles de Realidad son distintos sí, ol posar de
uno o otro, hoy ruptura de leyes/conceptos fundomentoles (como sería, por
ejemplo. lo cousolidodl (véase Nicolescu, 1996 y 2002). Físico y teórico del
CNR.S. y presidente fundador del Centro lnternocionol de Investigaciones y
Estudios Tronsdiciplinorios (C.1.R E.T., París), Basorob Nicolescu es asimismo
autor de un impresionante trotado de Teoremas poéticos (19941, doncle se
puede leei: 'El conocimiento poé:ico es el conocimiento cuántico del terc10
secretamente incluido" (129).
3 Sobre los consecuencias de lo reloción tercio 1ncluido¡:iensomiento poético
he insistido en otro porte (véase Crociunescu 1999 183-216; 2001 173-

2061.

A la luz del pensamiento transhistórico, relacionado
con este tipo de conocimiento (o, y lo que es más: exigí·
do por éste), el ser humano se revela como la articulación ternaria de lo visible, de lo "positividad secreta de
lo negativo• (M. Camus) y de sus vínculos (in)visibles. Es
a través de la temporalidad transversal que la reflexión
podría abarcar no sólo lo vivido, sino también lo no
vivido; en una palabra, el ser tronshistórico -tanto lo
vivido como lo no vivido, simultáneamente. No se trata
aquí de la integralidad temporal vislumbrada por Funes
el memorioso, de Borges, sino de un tiempo vivo en el
cual los varios tiempos de la historia (la temporalidad en
su armazón ternaria) se despliegan de repente, a semejanza de las verdades desplegadas en y por el pensa·
miento poético. Porque, si bien el arte es, según Marcel
Duchamp, "un camino que lleva hacia regiones donde
no rigen el tiempo y el espacio", él es también tiempo
vivo, sucesión y simultaneidad, verticalidad y horizontalidad -a la vez.
Pero, ¿qué quiere decir todo eso, verdaderamente?
En su Historia de la eternidad, Borges escribe que
"existir, es ser tiempo". Es cierto. Pero también hay que
observar que intentar aprehender e/ sentido de la exis·
tencia equivale a sobrepasar tanto el tiempo como la
eternidad. Es aprehender lo ultravida de la historia de lo
vivido, más allá del ~saje intersticial -"A vida passa /
Entre viver e ser" - captado por Pessoa. Es, asimismo,
levantar "el telón de acero ontológico" colocado por la
tradición filosófica entre la materia y el espíritu, entre lo
que "es realmente" y lo que no es. Tanto es así que hoy
en día el Mundo -independientemente de la connotación que otorgamos o este término: interpretación-representación (Gadamer / Nietzsche / Schopenhauer) o
"todo lo que ocurre" (Wittgenstein) o bien "potencialidad de evento-advenimiento" (événement·avenement)
(Guatarri)-, el Mundo, pues, no puede ser concebido
sino a través de lo perspectiva de una "metafísica expe4
rimental" (según lo expresión de René Doumal , cuyos
orígenes se encuentran en Bergson). De manera eviden·
te, tal metafísica exige lo transgresión generalizada del
pensamiento binario.
Vinculado o lo vida como a lo muerte, el ser humano
es sujeto también de su misteriosa imbricación, la cual,
en sí, es una superación-inclusión de los dos. Para que
tal situación altamente onto-meta-física -debido a la
• René Doumol (1908-19441. poeta y ensayista francés, ofiliodo inicialmente
ol circulo de Breton y creador, después de lo ruptura con el ¡efe der grupo
superrealista, de lo revisto le Grand jeu, es autor, entre otros, de un tomo
intitulado sugestivamente l'évidence obsurde.

11

desconcertante existencia de varios niveles de Realidad" - puedo aprehenderse en su complejidad profun·
da, el pensamiento debe franquear el algoritmo reductor
del famoso "ser o no ser", admitiendo su "doble": ser y
no ser. Se trata más bien de un enfoque distinto que de
una sustitución. Por más paradójico que sea, ser y no ser
ilumino las discretas potencialidades constitutivas de lo
fórmula shakespeariana. De aquí en adelante, el sentido
del mundo y el sentido del hombre pasan por los comi·
nos enredados de lo paradoja, ipso facto de la tempo-

ralidad transversal.
En suma, nuestro visión sobre el mundo (Realidad/
Ser) abre la puerta de la contemplación, puerta que
creíamos científicamente cerroda5 . Por más asombroso que parezca, es posible hoy en día concebir que
el pensamiento poético vaya más lejos que la razón
razonadora; es posible que "las nieves de antaño" de
Villon posean siempre su realidad, es posible que el
Conocemos lo retumbante concleno platónico de lo poesía: lo poesía está
'lejos de lo verclod', los poetas son 'fabricantes de lontomos', escribe el
filósofo en lo República. En nombre de 'lo verclod', Homero debe ser refutado. Adepto del logos·mzón, Platón limitaba el círculo de lo oletheio o lo
ver,bs (con el sentido de certidumbre!. mientras que Arislóleles, aunque promotor de lo no contradicción y de lo experimentación, admitía uno etopo
'inferior' de lo rozón -eulogon, lemtorio que se escopo ol saber rigurosamente constituido. Por causo de un temor innato o lo evanescencia y el coos
(el infinito repugnaba o los griegos). el Pensamiento europeo ho privileglOdo
durante siglos el rigor extremo del sistemo (de origen platónico! edificado
sobre el principio (orislotélico) del tercio excluido. En pocos palabras, hasta lo
aparición del universo cuóntico y de lo complementorieclod. scientia (ovotor
ele lo epistémél ho ocultado lo sopienlio y el mythos
5

sueño de Pessoa tenga el mismo peso de realidad
que el árbol. "No existe otro problema que el de la
realidad -escribe él-, y es un problema insoluble,
pero bien vívido. ¿Qué podría saber yo de la diferen·
cio entre un árbol y un sueño? Puedo tocar el árbol· sé
que poseo el sueño" (Pessoo, 1992: l 07). Situ~do
en el arco temporal que vincula a Platón con Feyero·
bend -pasando por Hegel, Descartes y Wittgenstein,
entre otros-, el problema de la realidad-verdad equi·
valdría a la aprehensión del núcleo mismo de un debate tan contradictorio como extendido. Porque, ¿quién
podría negar que la historio del pensamiento no es
más que la interrogación sobre el quién (el no referen·
te absoluto en la esfera del Sujeto) y el qué (el no
referente absoluto en la esfera del Objeto) y de sus
relaciones infinitamente complejas? Uno interrogación
sobre lo visible (el árbol), sobre la ipseidad profundo
(el sueño) y sobre sus vínculos (in)visibles.
Entender, en los límites de lo posible, en qué medido
nuestro visión sobre el mundo (o sea, la que debería ser
nuestro) podría iluminar uno de los aspectos del pensa·
miento creador (poético) -lo dimensión transhistóricabajo el signo de esta interrogación óntico-ontológico
fundamental es entender la doble cara de la realidad
- tanto el árbol como el sueño- y la ultrovida de lo
vivido.
No en vano observaba Roberto Juarroz: "la poesía
crea más realidad, añade realidad a la realidad, ella es
realidad".

63

62

�1

antiguo para el cual el tiempo apenas empieza a transcurrir" (Ungoretti, 1979: 216). Claro, este "momento muy
antiguo" (acontecimiento real, la irrupción del Vesubio),
conservado por el tiempo al nivel de la memoria cronomórfica [poética, por excelencia), adquiere un morcado
carácter de presente (y de presencia). Aun quedando en
el campo de lo racional, este tiempo vivo sobrepasa los
límites de la racionalización binario; "fugaz estremecimiento", él es lo más inconcebible porque contiene, aparentemente, tanto el pasado como el futuro, sin ser ni
esto ni aquello. Su naturaleza destacadomente paradójica ha sido descrita claramente por San Agustín: "En lo
que atañe al tiempo presente, si fuera siempre presente y
no pasara, dejaría de ser un tiempo, sería la eternidad.
Entonces, si el tiempo no es tiempo sino porque pasa,
¿cómo podríamos decir de él que es, cuando no es sino
por estar a punto de no ser más?".

.

Pompeya: estrategias fatales/estrategias fractales

1

Uno de los aspectos esenciales de la visión tro_nscosmo,
·ca del mundo concierne al problema del tiempo o,
1
og1
d' ·· d 1
más precisamente, o lo coexistencia poro opco e o
reversibilidad y de lo irreversibilidad; en pocos palabras,
el tiempo transhistórico. Lo famoso flecho del tiempo que
caracterizo el mundo mocrofísico y que se asocio ~ lo
entropía es equilibrado en el nivel microscópico y ps1qu1co por lo invariación temporal, asociado o lo neg_uentropío. Esto sutil consustanciobilidad de los t~m-~oral1da?es
mutuamente excluidoras [A y no A, revers1b1lidad e irreversibilidad) se manifiesto o la plosmoción de cado formo-suceso tanto en el campo astrobiológico como en el
sociohistórico, o, de manero todavía más sobrecogedo1 artístico. A estos consustancialidades corresro, en o
, f· ,,
1
de un tipo de "memoria metamor ico ' esto es, o
pon
. , de la oposición "relato-historio "lPouIR·icoeurl
superacton
d d ,,
, d·
por la inclusión de fracturas y continui a es mona . icas" que obran en lo historia de la cultura. Eugento
Montale ha visto de formo muy preciso:
Lo storio non si snoda
come uno coteno
di anelli ininterrotta.
In ogni caso
Molti anelli non tengono

La storia [ ... ]
Lascia sottopassgi , cripte, buche
E noscondigli. Ce chi sopravive
(Montale, 1976: 84, 8816
Lo historio no es, pues, uno flecho temporal, proliferación canceriforme de sucesos; o, más exactame~te, es
mucho más que eso. Así como nuestros cuerpos t1en~n,
más allá de uno estructuro macrofísico, una textura cuantica, secreto, que se sustrae o toda definición última y
que es contradictoria, la historio ~s funda~entalmente
tronshistórico. Es aquí, en esta ps1conoolog10 abismal,
donde la reflexión, el sueño y la percepción simultánea
de los distintos tiempos de lo historio (del Mundo y del
Ser) se integran como tiempo vivo.

Exempla docent
Las "ruinas en sueño, y reales" de Pompeya llevan a
Ungoretti o escribir: "El asombro que e~per_i~entamos
en esta ciudad es que la sentimos todav1a 11610 por el
aliento de sus habitantes; no se ofrece a uno como un
recuerdo ni como un sueño, sino como un momento muy
d
/ de anillos sin folla.
"lo historio no se desenvue1ve / como uno co enO
.
./ De todos modos / muchos anillos no resisten. (... ] Ello ?e¡a subterra
. ¡ y escond n¡os.
··
Algunos sobreviven .
neos, criptas, ogu¡eros

6

Perpetua implosión deslumbradora, insondable, el presente focaliza, para Ungaretti, la virtualidad de vivir y la
ilusión que vive, la ilusión de estar entre los habitantes
desconocidos cuyo aliento mantiene en vida la espesura
de la muerte. Como para ilustrar una de sus convicciones poético-existenciales - '1a morte / si sconta / vivendo "- , el autor del Sentimento del tempo sorprende de
manera impresionante el misterio de la vida y de la muerte;
el misterio que está allí en su integralidad, suspenso en
un presente transtemporal como un magma en el cual "lo
que no se presenta, en sí, ni como caos desordenado
[ ... ] ni sistema [ ... ] de 'cosas' claramente delimitadas y
fácilmente discernibles en el conjunto que forman" (Castoriadis, 1978: 210), se ofrece de repente a la realidad
de la imaginación. "El aroma del ser/ y el perfume de
la nada" sobre los cuales escribía Roberto Juarroz se
compenetran.
Extrapolando, podemos observar que la lógica del
pensamiento, de la existencia, es una lógica magmática, sostenida por las emergencias a veces frías, a veces
candentes, según su epicentro generador: macrofísico,
biológico, psico-noológico.
La noción de creada, tomada de la embriología (donde ha sido introducida por C. D. Waddington), podría
aclarar en parte la síntesis contradictoria de la existencia
"en términos de misterio y de revelación" (Lucían Blaga7). En la embriología, la creada denomina las estructuras estables (predecibles) de la progresión en "el poisaje epigenético", pero el proceso ontogenético incluye
7

lucion Blogo (1895-19611, poeta y filósofo rumano, es creador de un
sistema filosófico-metafísico en cuyo centro se halla el concepto de misterio irreductible.

también conexiones fundamentalmente misteriosas de
estas invariantes. Por esta razón, en la tentativa de modelar matemáticamente la morfogénesis debida a René
Thom, las creadas aparecen como "isletas de determinismo separadas por zonas donde el proceso es indeterminado o estructuralmente instable" (Thom, 1980: 13).
Se trata de una estrategia fractal llevada a cabo por los
"umbrales críticos" que posibilitan la selección de una
multitud de vías de expansión. Lo mismo ocurre al nivel
de la noología abismal, donde se desenvuelve el complejo proceso de la transgresión generalizada de la realidad y de la ficción, de la razón (noología manifiesta,
cristalizada) y de los abismos desde donde emerge la
razón. Los ritmos biológicos pueden crear a cada rato
"umbrales críticos" que permitan "la onda de crecimiento" de la catástrofe de la cual habla René Thom .
Por consiguiente, se debe forzosamente observar que
"las estrategias fatales" (Baudrillard) son, en el fondo,
estrategias fractales que brotan (y llegan a su manifestación cabal) de la inacabable riqueza de la noología
abismal, tanto tiempo obnubilada por el telón de acero
de la lógica binaria. Acercarse en la medida de lo posible a este mundo que roza lo inconcebible y lo indecible
equivale o poner en evidencio la línea fractal sobre la
cual surge el sentimiento de la temporalidad transversal.
He aquí otro ejemplo que, al menos aparentemente,
no tiene nada que ver con la poesía, sino sólo con el
pensamiento científico [sociológico, más precisamente).
Subrayando el orden no euclidiano, caótico, de la historia -caósmico, diría para seguir en el espíritu "no euclidiano" - , Jean Baudrillard vincula lo imaginario y la alucinación con el colapso temporal y con lo hiperreal. De
esta formo, "el suceso puro" sería lo instantáneo catastrófico que hoce coincidir (o crea esta ilusión), aunándolos, su origen y su fin.
Como por azar, Baudrillard se apoya en el efecto
Pompeya. Lo geometría de esta ciudad, escribe, "no
es la del espacio, sino es una geometría mental"; "lo
congelación del tiempo" es más penetradora todavía
debido "al calor de la muerte que sentimos aquí, hecha más vivo por los signos de la vida corriente [ ... ]
Ninguna historio se interpone entre esas cosas y nosotros [ ... ] Ni la monumentolidad ni la hermosura son
esenciales en Pompeya, sino la fatal intimidad de las
cosas, la fascinación de su instantaneidad como si
fueran un simulacro perfecto de nuestra muerte" . El
"vértigo de una dimensión que falta, la del tiempo" y
"la alusión de una dimensión que se añade, la de uno
transparencia de los más nimios detalles", hacen sur-

65
64

�gir "el efecto mental de la catástrofe" (Baudrillard,

1983: 30-32, passim).
Obviamente, para Baudrillard, la materialidad de la
transparencia mortífera sobrentiende tanto la materia
como el tiempo. La "presencia táctil de las ruinas", mental también, la congelación y el calor agudizan la percepción transhistórica del lado de la muerte, mientras
que en Ungaretti esto apunta al lado de la vida. Pero
todo eso no cambia con mucho la esencia de las cosas;
por el contrario, la imbricación inextricable del ser y del
no-ser queda intacta en ambos. Al fin y al cabo, el secreto de ese matiz de percepción -así como el de la coincidencia temática- debe de guardarlo la trastornadora
coexistencia reversible-irreversible, paradójica pero lógica desde el punto de vista de la noología abismal. Es la

cualitativo, de la historia visible, exterior, y a veces catastrófica, aprehende las "matemáticas del ser" que no
se someten a las mismas leyes que las de las certezas y
de la eficacia. Respecto a esto, Octavio Paz tiene razón
al referirse a la antihistoria cuando habla del arte, por
ser éste el espacio donde de forma más cabal se manifiestan los dos sentidos, horizontal y vertical. Tanto es
así, que "el poema es una máquina para producir antihistoria", como diría Paz, o, aún más, el poema contra-

lógica del tiempo vivo (y) de la vida.

Matemáticas del ser e "historias intemporales"
El problema del tiempo transhistórico no suprime en absoluto la razón cronológica, lo que sería absurdo, pero
indica a la dimensión metafísica que concurre en todo
acto de conocimiento -tanto poético como epistemológico- "el choque entre la razón y algo que no es la
razón" del cual hablaba Montale. En esta dimensión,
las valencias sagradas de la Realidad y del Sujeto se
encuentran (Es conveniente precisar que lo sagrado no
tiene una connotación religiosa cualquiera, sino que es
experiencia de la realidad y "la fuente de la conciencia
del existir del mundo", según la formulación de Mircea
Eliade. De hecho, etimológicamente, sacer tiene una
doble cara -sagrado y maldito-, que es la cara bifronte de la historia misma). La transhistorio concierne al
perpetuo agolpamiento de actualizaciones y potencializaciones temporales en el interior de la historia; en virtud
del teorema de la incompletitud de Godel, el hombre no
puede situarse fuera del tiempo, sino al contrario, él es (y
queda) el resultado de "la caída en el tiempo" (E. M.
Cioran). La metafísica del pensamiento creador, resurgida asimismo en el campo del pensamiento analítico, hace
resaltar la verdad abierto de la horizontalidad histórica,
con demasiada frecuencia considerada como mero despliegue de una verdad soberana. Conocemos muy bien
los resultados de los dogmas y de las ideologías fundados en la exclusión del tercio (la derecha o la izquierda,
el hombre o la mujer), verdaderos precipicios donde la
razón y el sujeto se han hundido en nombre de la objetividad erigida en principio absoluto. El sentido vertical,

dice y transfigura el tiempo.
Contradecir y transfigurar el tiempo significa proyectar tiempos distintos de la historia en una temporalidad
transversal, cuyo enigma estaría en abrirse en pliegues
inscritos en su propia perennidad y, al mismo tiempo,
hacer corto circuito los mismos pliegues; de esta forma,
la recurrencia de una secuencia de sentido (re-citatum)
puede ser simultánea con su propia desaparición. La
geometría resbaladiza de las realidades históricas (el
"plomo" social, político, religioso, etc.) desaparece sin
borrarse completamente: la alquimia artística la devuelve bajo la forma de geometrías fractales de significación del ser (como "oro" ontológico, si pensamos en
Shakespeare, Dante, Da Vinci). Dicho de otra forma,
aunque se podría hablar indistintamente de obras proféticas (Ernst Bloch), de obras-testimonios históricos (Dilthey, .
Gadamer) o de obras-encuentros con un nuevo paradigma (Dufrenne, Rorty), lo que queda irreductible en el entero edificio artístico es el génesis ininterrumpido de sentido, la "historia intemporal" de la esencia más profunda
del hombre. Por supuesto, se trata de un "plegado caósmico" en el cual el ser-cualidad heterogenética y el
ser-materia-nada homogenética se interpenetran mutuamente.
Decir la "historia intemporal" de ese plegado - "Escucho una paloma venida de otros diluvios" (Ungaretti)significa participar en varios niveles de tiempo y de realidad; en pocas palabras, experimentar el universo del
ser excluyendo lo que Hannah Arendt llamaba "el resentimiento por no haber creado el mundo". Por su permanente juego de actualización-virtualización semánticas,
el arte reemplaza el génesis y el apocalipsis, ausentes
del "libro del mundo", y al mismo tiempo establece entre
el caos y el cosmos una relación de coexistencia contradictoria. Además, las "cimas abismales" de la vida y de
la muerte, del misterio y del pensamiento en continuo
status nascendi vacilan sólo en las encrucijadas de la
paradoja. Paul Feyerabend no se ha equivocado: "Necesitamos un mundo onírico para descubrir las características del mundo real que creemos habitar" (Feyerabend,

1_?79: 29). A la luz de lo anteriormente tomado en discusio~, una perspectiva transhistórica de la historia del arte
sena deseable, e incluso posible por ser concebible. Con
una sola condición: aceptar el tercio incluido.
El alcance de la transhistoria, descrita de forma tan
rápida como fragmentaria en las líneas anteriores podría ser, si no puesto en claro, por lo menos ilumi~ado
de modo fulgurante por una comparación que reúne elemento~ _espaciales, mucho más asequibles para la represen,lac1on. O al _men_os en apariencia. La más palpable
sena la ant1nom1a rncularidad-círculo, uno de los lugares comunes de la filosofía, del arle y de las matemáticas. No sin razón, porque más allá de su austera hermosura, la simetría del círculo se funda en una deslumbrante anfibología.
En su "Oda triunfal"' el eterno viajero hacia adentro
Fernando Pessoa, escribe:
'
Na nora do quintal da minha casa
O burro anda

ó ronda, anda O ronda,

E o misterio do mundo é do tamanho disto
(Pessoa, 1992: 152)

En la década de 1880, Eminescu apuntaba: "El origen de toda grandeza imaginaria es el círculo, Jt (Eminescu, 1995: 283) 8 . Nihil negativum irrepresentabile.
Imposible en las geometrías euclidianas, el problema
de la cuadratura del círculo plantea el problema de lo puramente transcategorial. En el proceso de conceptualización
~lica, Jt -número trascendente desde el punto de vista
;stncta~ente m~temático- desempeña el papel de una
~tr~ctnz fractal que apunta a la inagotable multiplicidad
d1nam1ca de la realidad y del pensamiento. Este número
focaliza a la vez la visión de la realidad (parte cuantificab!e) y la realidad de la visión (sensación de perfecta armon1a, engendrada más allá de la imagen geométrica, a pesar
de la sucesión infinita de decimales).
Lo mismo pasa respecto a la circularidad temporal:
además del carácter reciclable de la historicidad (las
11

8

El ~ós grande poeta rumano, Eminescu ( l 850-18891, es autor de miles
de pagines en monuscrilo inédito durante mucho tiempo. lo publicación
mlegrol de su obro se llevó o cabo apenas en 1995. Esle verdadero
universo de esbozos pruebo el interés del poeta por los campos más vario·
dos -~nlologío, cálculo diferencial, hislorio, geometría, poético, polílico,
molemol1cos, demografía, mecónico, ele. - , cuyo finalidad sería el des·
:ubrimienlo de lo fórmula (ciencia) - •uno ecuación universal' , escribe
el~ _
capaz de o~rcor lodos los manifestaciones del conocimienlo y del
espmtu. Se trotona, pues, de lo que hoy en día llamamos ' lo nuevo alion·
za', según l. Prigogine e l. Stengers.

ideologías, P?r ejemplo), el eterno retorno posee rasgos
tocantes a lo impredecible y, por ende, a lo incuantificable. De otra forma, la historia sería una inmensa tautología, tan inútil como absurda. En este caso, el burro del
poema de P~ssoa no es tal vez tan estúpido y porfiado
como tendenamos a verlo comúnmente.
En resumen, las matemáticas del ser, para las cuales
Jt podr'.ª. servir de símbolo por excelencia, superan las
matemat1cas de las evidencias y hacen caer el famoso
muro del 2 x 2 = 4, denunciado por Dostoievski como
impostura, y por Pessoa y Daumal como absurdo. De
hecho, en un texto titulado "La mentira de la verdad"
René Daumal expresaba, en 1938, el gozo del fran~
q~eo de las evidencias, ipso facto de una plenitud extendida por la inclusión de algo que, afortunadamente, siempre escapa: "Si el matemático evaluara con exactitud el
número Jt, el mundo se derrumbaría, porque tendríamos
la medida común de todas las grandezas del espacio"
(Daumal, 1972: 163). En otros términos, por su naturaleza misma, el pensamiento vivo tiene y mantiene una
estructura godeliana, esto es, para siempre inacabada,
abierta. Desde esta perspectiva (y en perspectiva de esto),
el estupefaciente parecido entre Venus de Lespugue -escultura paleolítica descubierta en 1922- y la Princesa
X -escultura de Brancusi, retirada por obscena en 1920
del Salón de los Independientes de París (véase Nicolescu, l 99~: 28-31 )- sobrepasa y comprueba los poderes extranos de toda coincidencia, cuyos secretos escapan al pensamiento determinista. Atravesando los milenios,. l~s dos obras testimonian la misma búsqueda: hacer v1s1ble la esencia invisible del movimiento, el transcategorial puro del ser. Recordamos la multiplicidad impers~na~, de la cual habla Borges en "Everything and noth1ng : llegado ante Dios, antes o después de la muerte,
Shakespeare pide la unicidad de su ser y recibe esta
respuesta: "Yo tampoco soy; yo soñé el mundo como
tú soñaste tu obra, mi Shakespeare, y entre las formas
de mi sueño estabas tú, que como yo, eres muchos y
nadie".
Aunque sumaria, la conclusión general de estas líne~; se_ ~odría form~lar de la siguiente manera: aniquilar el v1tnolo de la logica binaria" (Edgar Morin) significa negar •:el fin de la historia" (una contradictio in ad¡ecto promovida por el posmodernismo) y afirmar "el fin de
las certezas" (llya Prigogine), lo que equivaldría a hacer
salir e! ser del olvido en que ha sido sumido por la ruptura ~aldeana y las catástrofes de la historia, porque el serob1eto es un ser olvidado. En este proyecto, la transhistoria podría ayudarnos porque si ella no es el ser mismo

67
66

�(en el amplio sentido del término), no dejo de representar el ansia más próxima a lo conceptualización, la apre-

to, la historia no tiene qué temer. Y la transhistoria
tampoco.

hensión más cercana a nuestro alcance, precisamente

APUNTES SOBRE LA HISTORIA CULTURAL
DE LA NATURALEZA HUMANA

por su infinito apertura hacia distintas temporalidades
de lo historia, hacia lo ipseidad del ser: ipseidod tras-

Bibliografía

cendente del hombre interior e ipseidod psico-noológica
del hombre exterior. Esta paradojo debería convertirse
en el signo mayor bajo el cual está el inagotable poder
del ser.
la tronshistorio -así como la visión tronscosmológico del mundo, a la cual se vincula- no es bojo ningún
concepto un

paraíso infernal,

como podrían creer algu-

nos, sino un paraíso vedado poro los partidarios con-

¡•

vencidos de la infalibilidad del determinismo, para los
que no se dejan regir sino por la eficacia triunfante, pero
ciego, olvidando que allí también hay escalones dudosos. Paraíso vedado, por fin, para los que se quedan
maravillados ante la belleza de las simetrías espociotemporales, sin admirarse en cambio por lo que los transgrede: el sentido vertical, cualitativo, sutil. Máscara de
la admiración, el quedarse maravillado está desprovisto
del poder del primer sentimiento, esto es, el poder de
vincular el árbol y el sueño a la verdad. la admiración,
pues, es la temperatura del tiempo vivo del efecto Pompeya, la temperatura de la existencia: "11 mundo esiste ...
Uno stupore / arresta il cuore" (Eugenio Montale).
En una escala mucho más reducida, pero altamente
significativa: el sentido mismo de

una vida

no revela sus

profundidades sino por la emergencia-proyección simultánea de todas sus etapas (anteriores y sucesivas). Extra-

estrategias del ser nacen de
lo conjunción/disyunción (contradictoras): estrategias
fatales (de la historia)-estrategios fractales (del pensamien-

polando por última vez: las

to y de la existencia, históricas y transhistóricas a la vez).
la historia obradora -la

transhistoria-

es la prueba

más portentosa de su indecible riqueza.
Stéphane lupasco decía que "la contradicción
es la salvaguardia de la eternidad". Si esto es cier-

Baudrillard, Jeon 11983). Les strotégies fatales. París: Grassel.
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Doumal, René (1972). ' Le mensonge de lo vérité' , en tes pouvoirs de la
poro/e. Essais et notes 11. París: Gollimard.

1.

El espíritu de la naturaleza humana

espíritu que logra extrañarse - término que debe leerse

Eminescu, Mihai (1995). Opere. Tomo YY, • Fragmentarium". Bucares!:

como la autoconciencia o la objetivación del sujeto que
Pareciera ser que nuestra visión binario de eso que el

sale de sí mismo- de su ser natural y asumir su reali-

Feyerobend, Poul (1979). Con/re le méthode París: Seuil.

sentido común suele identificar como realidad -reali-

dad, que es la cultura (Hegel, 1987: 290) .

Luposco, Stéphane (1978). Le príncipe de /'ontagonisme et lo logique de

dad natural y realidad cultural, naturaleza y sociedad -

Edituro Academiei Romane.

l'énergie. Mónaco: Éditions du Rocher (2a. edición).
Montale, Eugenio 11976). "la stario', en Satura !edición bilingüe). París:
Gollimard.

está enraizada en la característica dual del modo de

mundo de la cultura fue producto de la desobediencia y

organizar nuestro conocimiento, que proviene de la do-

el pecado; cuando comieron del árbol de la ciencia del

ble naturaleza del ser humano: ser de naturaleza física y

bien y el mal, Adán y Eva abrieron los ojos a la sabidu-

Nicolescu, Basarob 11994). Teoremas poéticos. Mónaco: Édilions du Rocher.

espiritual. Ya en el

Al

ría, y al mismo tiempo sintieron vergüenza de su desnu-

Nicolescu, Basorab 11996). ta lronsdisciplinarité. Monifeste. Mónaco:

principio de los tiempos existían lo tierra y los cielos como

dez: la hoja de parra vendría a ser el símbolo del tránsi-

Édílions du Rocher.
Nicolescu, Bosorob 11997). •Attitude lransréligieuse et présence du sa-

Génesis se esboza esta dualidad.

representaciones del mundo natural; el otro polo de esta

to de su ser natural a su ser cultural, el extrañamiento de

visión binaria era representado por el espíritu. El discur-

su ser natural. El acto de comer del árbol prohibido fue

so bíblico crea y re-crea el esquema de la doble reali-

un desafío porque el hombre pretendió rivalizar con Dios

Nicolescu, Basorob 12002). Nous, lo porlicule el le monde. Mónaco:

dad: la natural (lo tierra cubierta por las tinieblas) y la

en los asuntos de justicia, que no son sino asuntos de

Éditions du Rocher I2a. edición, revisado y ampliado).

espiritual ("mientras el espíritu de Dios aleteaba sobre la

cultura; Yavé Dios dijo: "Miren que el hombre ha venido

Pessoo, Fernando (1992). Obras completas. Tomo 11, 'Poesías de Álvoro

superficie de las aguas''). Esto representación incluye uno

a ser como uno de nosotros, pues se hizo juez de lo que

segundo dualidad cuyo origen se ubica en el sexto día

es bueno y es malo" . Al ser expulsados del paraíso, los

de la creación, cuando Dios hizo al hombre a su imagen

padres bíblicos de la humanidad recibieron castigo: Eva,

y semejanza; es decir, fue hecho de la mismo materia

parir con dolor -acto natural- y vivir bajo la depen-

divino del espíritu; con ello quedó fijada la naturaleza

dencia y dominio del marido -acto cultural-; Adán,

espiritual humana. El carácter natural del ser humano se

obtener con fatiga -con trabajo, acto cultural- el ali-

describe en el segundo relato de la creación: "Entonces,

mento de la tierra, y con el sudor de su frente comer el

Yové formó al hombre con polvo de la tierra". Con ese

pan de cada día. A partir del pecado original se formó

acto divino se completó la doble naturaleza humana:

la familia como unidad primaria de la reproducción cul-

cré", en 3• millénoire 43.

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1985; Frozer, 1981 ).

Se debe acotar al esquema bíblico que sólo cuando
el ser humano tomó conciencio de esa doble naturaleza
de su ser, cuando superó su naturalidad mediante el ocio

68

En el esquema bíblico el paso de la naturaleza al

tural. Con Caín y Abel nacen los símbolos de la historia
de la violencia intrafamiliar, la agresión entre hermanos
por el trato preferente del padre por uno de los hi jos,
Abel, y los celos de Caín por la herida al orgullo.
No es simple establecer una frontera tajante de los

la

de desdoblarse, que consistió en el extrañamiento de su

límites entre naturaleza y cultura en

humana naturale-

ser natural, en ese momento -siguiendo o Hegel- el

za, particularmente definir con absoluta precisión dónde

ser humano tomó conciencia de su realidad esencial,

empieza una y dónde termina la otra. Se puede hablar

que es el ser cultural. En otros palabras, la verdadera

de una doble naturaleza y una doble cultura: al la natu-

naturaleza originario y sustantiva del ser humano es el

raleza externa al ser humano -el mundo dado o no

69

�civil, la sociedad normada, civilizada , fundada en re-

creado por el ser humano-; y b) la naturaleza del pro-

glas creadas por la cultura (Hobbes, 1992:

pio ser humano -el ser biológico. La doble cultura es la

Otras expresiones del vínculo naturaleza y cultura se

cultura representada por los productos fabricados por el

pueden identificar en la concepción de la religión natu-

ser humano (pinturas, música, autos, ciencia, libros, et-

ral apegada al orden de la naturaleza , o al orden natu-

cétera) y la cultura desdoblada, que se expresa por la

ral distinto al orden sobrenatural, el establecido por Dios;

conducta en base a la razón y la ética, o sea, la repre-

de ahí la línea de la utopía agustiniana de

sión del instinto, y el mundo de los espíritus y de los

Desde otro perspectivo, que tiene que ver con lo an-

ni se piensa, sólo se actúa; de lo que sólo se piensa

tropología filosófica, se intenta abordar la relación entre

pero se calla.
El ejemplo bíblico es una de las formas de abordar el

naturaleza y cultura en términos de la naturaleza humana biológico; es pues una concepción antropológica

complejo problema de la doble naturaleza humana; la

biologista, que aparece como una estructura conceptual

prohibición de comer del árbol del Edén, como acto

muy coherente. Puede afirmarse que es una concepción

normativo que sanciona la trasgresión de una regla,

que re-crea lo que ya se sabe, pero no alcanza a expo-

creó la base que separa el mundo natural del orden

la

pre-

sencia de un orden social sometido a reglas, en particular la conducta relacionada con la producción de símbolos (Cassirer, 1993: 62 y ss). Como lo concibe LeviStrauss ( 1969): "En todas partes donde se presenten las
reglas sabemos con certeza que estamos en el estadio
de la cultura" (41-43).
La producción de pensamiento simbólico y la producción de reglas de comportamiento humano constituyen
el entramado cultural, son los términos de la expresión
que articula naturaleza y cultura. Justamente como lo
define Michel de Certeau, el vínculo entre naturaleza y
cultura es una relación articuladora que hay que concebir como unión, enlace, coyuntación y juntura. La acción
que articula la naturaleza y la cultura corre a cargo del
análisis histórico, que civiliza la naturaleza,

la coloniza

y la cambia (Certeau, 1993a: 84-85).
Se pueden rastrear otras huellas que expresan este
vínculo de articulación entre naturaleza y cultura o formas en las que se revela la presencia de la naturaleza
en la cultura, en el derecho natural o jusnaturalismo,
doctrina que sostiene la posibilidad de un sistema de
normas de conducta distinto y superior al derecho positivo creado por el Estado. El derecho natural se deduciría
de la idea de que lo "justo por naturaleza" -lo justo
definido por los dioses o por la "razón universal" -

es

superior a la justicia establecida por la ley de los gobernantes. En la versión del autor de

La Ciudad de

Dios.

sueños, de lo inconsciente: el mundo de lo que ni se dice

cultural, entendido el mundo de la cultura como

l

1
00-105) •

ner lo que no se dice y sólo se piensa. Se toma aquí la
argumentación de Mosterín y su texto

tura (Mosterín,

Filosofía de la cul-

1994: 19). Los términos de su argumen-

tación son que naturalmente nos crece cabello y es de
un color determinado. Por motivos culturales nos lo cortamos, peinamos y pintamos. Quedarse sin cabello es
perderlo naturalmente; en cambio, los monjes budistas o
los jóvenes que se rapan

la

cabeza realizan un acto

cultural. Por naturaleza poseemos un aparato biológico
que nos permite acceder a los actos del habla, desarrollar nuestra lengua y cerebro; por cultura somos capaces
de aprender o hablar un idioma extranjero. La naturaleza nos ha armado con lo capacidad para garantizar
nuestra supervivencia, de los actos de la respi ración y el
bombeo de la sangre en sincronía con el ritmo adecuado para el funcionamiento de nuestro organismo; lo mismo el control de la temperatura del cuerpo y la presión
sanguínea, lo adecuado concentración de azúcar, y
podemos hacer todo ello incluso en estado de desconexión con la vida activa. También sabemos hacer a lgo
tan complicado como reproducirnos, porque naturalmente
poseemos los órganos apropiados. La naturaleza nos ha
dotado de

la

capacidad para emitir fluidos como las

lágrimas o contraer los músculos faciales y esbozar una
sonrisa o fruncir el ceño cuando algo nos pone tristes o
alegres. Dichas habilidades superan los equipos más
sofisticados de la informática ,

hardware y software.

Pero

Leviatan, Thomas Hob-

bes, el derecho natural se origina no en la naturaleza
externa al ser humano, sino en su naturaleza constitutiva,
en sus pasiones naturales. Los seres humanos en estado
de naturaleza, dominados por sus pasiones, se verían
en la necesidad de ponerse de acuerdo para no extermi·
narse mutuamente, con lo que se fundaría

la

sociedad

a diferencia de los dispositivos computacionales, los seres humanos no requerimos de enchufamos o la corriente
el~ctrico paro funcionar, o de un

software especial

poro

reir o llorar; al nacer, potencialmente yo lo traemos incorporado en nuestro aparato fisiológico cerebral. Lo que
hacemos es asimilar y refinar los aparatos naturales con
la cultura por medio de la

1
1

Historia del tránsito del estado de naturaleza al estado de cultura

paideia.

Por el proceso del extrañamiento de su naturaleza

A partir de la visión dual, binaria, del mundo, de la natura-

al menos

-proceso cultural-, el ser humano aprende a montar

leza y el espíritu -la cultura- se desarrollaron

caballo o manejar bicicleta; despejar ecuaciones; con-

dos formas escriturarías de la historia o producciones histo-

vertir en pensamientos y emociones

la decodificación de

riográficas: aquella que trata de encontrar un orden de

las letras impresas en un texto fabricado de materia natu-

temporalidad en la sociedad similar al de la naturaleza

ral: tinta y papel. Por acción cultural se aprende o culti-

por ejemplo, el esquema historiográfico positivista - la his~

var tomates, o cocinar productos dados por la naturale-

torio evolucionista del objeto y el sujeto objetivado-, que

za o clonados por actos humanos culturales que permi-

aplica las mismas herramientas conceptuales de "lo cien-

ten manipular la naturaleza y adaptarlo o los humanos

cia positiva", que se obsesiona por la búsqueda de leyes

caprichos naturales y culturales.

universales y la explicación rigurosa de "causa y efecto",

Ambos procesos, naturales y culturales, se comple-

como el modelo nomológico-deductivo de Carl G. Hempel

mentan y se entretejen. De acuerdo con Mosterín es

(Durán et al, 1997); y la otra visión que intenta hacer una

frecuente que lo culturo ayude a la naturaleza.

historia del sujeto y su subjetividad -del mundo del espíri-

¿ el

caso cuando el ser humano tiene una naturaleza vi-

tu: el universo de los miedos, los deseos, los amores y los

sual defectuosa; entonces lo cultura crea instrumentos

odios, lo envidia, la ambición, el mundo de las pasiones y

que permiten a los ojos naturales mejorar la visión.

la locura-; también el mundo de la naturaleza humana

Cuando el corazón fallo por rozones naturales, la

enajenada de su naturalidad asumida como sublimación

medicina moderno -la cultura científica- acude en su

cultural, en el que el objetivo del discurso historiográfico no

auxilio paro superar la deficiencia con marcoposos, vál-

es ya la búsqueda obsesiva de la verdad de los hechos del

vulas y corazones artificiales. Lo mismo sucede con el

pasado, sino encontrar un tipo de verdad de los hechos

diabético cuando ya no dispone de su capacidad natu-

bajo la proliferación de las leyendas, vale decir del incons-

ra l poro controlar los niveles de azúcar de su sangre, " lo

ciente colectivo; en el que el hecho histórico -parafra-

cultura viene en su auxilio con el diagnóstico y el trata-

seando a Michel de Certeau (1993a: 25-26)- ya no

miento de insulina con que compensar la carencia" (Mos-

funciona como "signo" de una verdad, sino que la verdad

terín, 1994: 15-18).

cambia de condición y deja de ser lo que se manifiesta

Existen otros casos en los que la cultura agrede o lo
naturaleza -otra forma en que la cultura extraña su na-

para convertirse en puras expresiones discursivas, en formas escritas.

turaleza. Por factores culturales contaminamos nuestros

Puede afirmarse que la característica de la obra his-

pulmones, vías respiratorias, y forzamos el funcionamiento

toriográfica de Michel de Certeau es su orientación cul-

del corazón. Por cultura ingerimos alcohol y agredimos

tural, en el sentido de que su objeto de estudio son el

el hígado, el páncreas y el sistema nervioso. Por para-

sujeto y su subjetividad en su doble expresión: racional e

dójico que parezca, por cultura hay quienes acuden a

irracional 2. Hace una distinción clara entre naturaleza y

los drogas -blandas y duras- para asimilar cultura, es

cultura, pero asigna al trabajo del historiador la capaci-

decir, para hacerse más cultos. Lo mismo, por cultura

dad para transformar los objetos materiales -naturales-

existen personas capaces de producir dolor a sus seme-

en d iscursos históricos, por lo tanto en cultura. Conside-

jantes cuando no toleran que el otro piense y crea - de

rados estrictamente como materia prima con los q ue el

creer- en cosas diferentes.
Hobbes dice: • Los posiones que inclinan o los hombres o lo poz son el
temor o lo muerte, el deseo de los cosos que son necesarios poro uno vida
confortable, y lo esperanzo de obtenerlos por medio del trabajo. Lo rozón
sugiere adecuados normas de poz, o los cuales pueden llegar los hombres
por mutuo consenso. Estos normas son los que, por otro porte, se llaman leyes
de naturaleza' (Hobbes, 1992: l 00- l 05). Es decir, los normas positivos se
1

contextos, la génesis, la relación con el significado y
el significante.

Si bien el esquema descrito resulta impecable en

historiador fabrica la historia, los documentos de archivo, los muebles, los vestidos y los edificios -todo tipo

su lógica, no comprende, y por ello no se encuentran
incorporadas, la otra naturaleza y la otro cultura , la
de los sueños, la envidia, la ambición, el deseo, el
amor, el odio y los miedos; le falta historicidad, los

2

Me refiero o las obras de M ichel de Certeou La escrituro de la historio; la
invención de lo cotidiano. 1Arles de hacer; lo fábula místico (Siglos XVI -XVII/
e Historia y psicoanálisis.

fundan en los leyes naturales.

71
70

�de huella del pasado- son objetos que pertenecen a
una región cultural; ellos mismos son objetos culturales,
que una vez procesados pasan a formar parte de otra
región cultural [Certeau, 1993a: 82-83).
En otro texto fundamental, Historia y

psicoanálisis,

Michel de Certeau [ 1995: 94-95) propone una historio
de la naturaleza concebido como el rescate de los discursos excluidos por la Ilustración, como el sueño, lo fábula, el mito, o sea, los configuraciones simbólicas del
inconsciente. A partir del nuevo enfoque se puede hablar de uno nueva historia de lo naturaleza y la cultura, que incorpora cuatro elementos al discurso historiográfico: o) el temo de la irracionalidad; b) la otro
naturaleza , la del espíritu; c) los demandas que el cuerpo planteo o lo vida psíquica, las pulsiones, y sus expresiones lingüísticas -con lo cual se cuestiono el enfoque
tradicional de privilegiar el estudio de las relaciones entre los hombres (lo económico y social) y el papel pasivo
asignado a lo naturaleza como campo exclusivo de experimentación de lo ciencia-; y d) "el goce y el placer
como temas que subvierten el orden cultural" (Certeau,
1995: 94-95).
Además del aspecto estructural de lo relación entre
naturaleza, culturo e historio, Certeou desarrollo esa
misma relación a partir del enfoque narrativo historio¡•

•

gráfico en

La fábula mística,

un relato que se propone

dar cuenta de la historia de la místico cristiano europea de los siglos XVI y XVII, en sus cuatro expresiones
-"los cuatro modos de considerar lo cuestión" (Certeou,
19936: 13-14)-:
a) Lo sustitución del amor o Dios por el amor erótico
-el tránsito del misticismo religioso (locura por el cuerpo y la imagen divina) al misticismo erótico (locura por el
cuerpo y lo imagen humana).
b) Lo relación de la místico con la teoría psicoanalítica, en lo medida en que ambos discursos interseccionon
en más de un punto: la místico es una expresión del
inconsciente que se abre y produce formas discursivas
metamorfoseadas del deseo; expresiones que el psicoanálisis intento leer e interpretar, porque la historio de la
técnico interpretativo del inconsciente tiene raíces religiosas. Dice Certeau [ 19936): "Esta analogía de funcionamiento entre la místico y el psicoanálisis puede parecer reforzada por el papel que desempeña, en Freud,
la referencia religiosa y judío, o, en Lacan, subrayando
los momentos estratégicos del discurso, lo instancio mística" ( 18). Justamente Certeau analizo los puntos de ano·
logía no sólo en los fuentes, sino en los procedimientos
de ambos campos.

72

c) Un análisis de lo historiografía tonto de los grupos

NATURALEZA y CULTURA ENCONTRADAS

místicos como de lo literatura místico, en el que da cuento de las incursiones en los archivos en búsqueda de

Historia y taxonomía del
salvaje
,Desnudez
Ornamento (fiesta)

documentos de locura de los místicos, como el caso de
Surin, a fin de fabricar lo historio y realizar el acto de
duelo -mediante el acto escriturístico de la historiogro·
fío- por aquello que "no volverá jamás".
d) En cuarto lugar, el rescate de lo "fábula", que no

Pasatiempo, ocio, fiesta

es sino lo oralidad y lo ficción, la "fábula mística", lo
historio oral.
En La escrituro

Unanimidad,
proximidad,
cohesión
Placer

de la historio, Certeau dedico un copí·

tulo específico que sirve paro el propósito del presente
trabajo: encontrar las raíces de lo historio del paso del
estado de naturaleza al estado de cultura. El capítulo
quinto, titulado "Etnografía. La oralidad o el espacio del

vs. Historia y taxonomía del

civilizado
vs. Vestido
vs. Adorno (coquetería)
vs. Trabajo, oficio.
Profesión
vs. División, distancia
vs. Ética. Represión

otro: Léry", está dedicado al análisis de otro cuadrilátero -como el cuadrilátero de

La fábula mística-:

i) la

oralidad, lo comunicación de los habitantes de las sociedades salvajes o primitivos; ii) la espacialidad, "cua-

Otro t~rmino de lo relación que creo el contraste y
que permite expresar lo diferencio entre el mundo salvo-

dro sincrónico de un sistema sin historia"; iii) lo ideo en

¡~ Y__ el

lo forma de ser otro, lo alteridad o, como la llamo Certeou, "la diferencia que planteo uno ruptura cultural"; iv)

mundo ~ivilizodo: religión natural versus religión
c1vd1zado; el transito del ritual caníbal al simbólico acto

hombre en su estado físico natural tiene mayores recursos P?ra _sobrevivir que el hombre civilizado; es pues
uno historio del hombre primitivo, en lo cual el hombre
es feliz en su estado de naturaleza. Rousseou pretende
e:tudiar ~icho historia no en los libros de sus contempo-

lo inconsciencia. Se troto del análisis del acontecimiento

antropófago de comer y beber el cuerpo y lo sangre de
Cristo.

que unió el mundo salvaje o primitivo con el mundo civi-

En este punto del análisis se puede establecer un

lizado; es decir, el encuentro entre el Viejo Mundo y el

enlace con lo producción historiográfica del pensomien-

bre! C_
u~lquiero que seo tu patrio, cualesquiera que sean
tus ,opiniones, escucho: He aquí tu historio, tal cual he

roneos, sino en lo propio naturaleza. Dice: "¡Oh, hom-

'.º europeo ilustrado, fundador de la modernidad, que

cre1do leerla, no en los libros de tus semejantes, que son

InsIste en la historio del poso del estado de naturaleza a l

unos farsantes [Rousseou está pensando en Hobbes, con

ral gira en torno a los cambios que se produjeron duran·

estado de cultura o civilizado, acudiendo a los esque-

quien polemizo en el texto], sino en la naturaleza que no

te el tránsito de la Europa medieval a la Europa moder·

mas conceptuales de dos filósofos clásicos: Jeon:locques

miente jamás" [Rousseou, 1992: 11 l ).

na, la crisis de lo conciencia y el inconsciente, por ello
el análisis del discurso místico vinculado o la transforma·

Ro~s~eou y Emmonuel Kant, quienes, influidos por los
noticias de la vida de los primitivos habitantes del Nue-

dad con un discurso que pretende prescindir de los fuen-

ción de lo culturo religiosa: lo crisis del cristianismo y de

vo Mundo, intentaron hacer uno reconstrucción histórica

tes escritas, utilizando el recurso de lo rozón, reflexio-

La escritura de la

de los formas de vida del hombre salvaje como lo histo-

nando sobre los virtudes y vicios humanos. Sin embargo,

Certeau analizo el impacto del descubrimiento

rio del tránsito de lo historio natural a lo historio cultural.

Rousseou no logro prescindir de la influencio de las fuen·

Discurso sobre el origen de la desigualdad,

tes de su época. Su materia primo paro construir su histo·

Rousseou ~tilizo los narraciones de los viajeros por el

ria, poro recrear el estado de naturaleza o el estado de

Nuevo Mundo.
En La fábula

mística,

el análisis historiográfico cultu-

lo Iglesia, el movimiento reformista. En

historio,

del Nuevo Mundo en la mente de los pensadores euro·
peos. Certeou utiliza lo obra deJeon de Léry,

un via¡e hecho a la tierra del Brasil,

Historio de

publicada en 1578,

paro ilustrar lo manero en que el pensamiento europeo
invento al

salvo¡e,

En el
Cabo

en

Es decir, Rousseou trota de crear un efecto de reali-

Africo y Américo paro ejemplificar los costum-

salvajismo del hombre, son el argumento bíblico, los re-

b:es de los salvajes en estado de naturaleza y los cam-

l~tos de Herodoto, las crónicas de los viajeros [como

de donde nace el discurso sobre el

bios que hacen entrar en crisis las desigualdades natura-

Lery; el mismo Américo Vespucci, utilizado por Certeou

otro, lo alteridad, el discurso de la diferencio entre el

les ~aro ser sustituidas por otros desigualdades, las pro-

poro fabricar la metáfora de motriz cartesiano del papel

mundo salvaje y el mundo civilizado. En esto parte del

ducidas por la cultura, de donde nace lo otro historio: lo

d~I descubridor que llego al Nuevo Mundo para escri·

trabajo se encuentro la clave de lo historia del proceso

historio de la cultura 3. Su propuesto es demostrar que el

b1r,_ coloni~~r, en la página en blanco del cuerpo de la
mu¡er Amenca, la historia del salvaje) y finalmente el

de la división -o ruptura- entre naturaleza y culturo.
De ahí surgirá un doble discurso historiográfico: el que
pretende narrar lo naturaleza salvaje, lo extraño, lo primitivo, y el que narro lo historio de lo sociedad civilizo·
do, vale decir con cultura, lo que hace posible la com·
poración entre lo salvaje y lo civilizado, según el siguiente
esquema [Certeou, 19930: 224):

3
?ro de los textos de Rousseou fundamentales para comprender su análisis
crthco de la civilización de su tiempo es Discurso sobre las ciencias y las artes,
en el cual se encuentra la pregunta: • ¿El restablecimiento de las ciencias y de
las artes ho contribuido a modificor o a corromper las costumbres?•, en la que
puede observarse uno visión decadente de la historia. Poro ello, Rousseou se
r_efiere o las cosos de Egipto, Grecia y Romo, donde luego de conocer uno
epoca de esplendor terminaron en lo degeneración; unos por los invasiones,
otros por el efecto corruptor de los "costumbres naturales• que produjeron •el

recurso de la especulación, vale decir de

la

razón.

lujo y los orles:. Constantinopla, cuyo esplendor degeneró por las pasiones
humon~s -al igual que Romo- vía "lo traición, el crimen, el asesinato y el
veneno . Se troto de uno reflexión crítico que intento rescatar lo virtud, poro
que el hombre se reencuentre en sí mismo y •escuche la voz de lo conciencio
en el silencio de los pasiones' (Rousseou, 19921.

73

�El filósofo ginebrino hace notar que, desde Hobbes
y los contemporáneos del mismo Rousseau, no se había
dudado sobre la existencia real del estado de naturaleza, y lo que en realidad se estaba haciendo era especular sobre el estado de salvajismo, imaginando al hombre natural con los criterios del hombre civilizado. Dice
Rousseau: "Los filósofos que han examinado los fundamentos de la sociedad, han sentido todos la necesidad
de remontarse hasta el estado natural, pero ninguno de
ellos ha tenido éxito". ¿Por qué no han tenido éxito?
Porque, a juicio del autor de

El contrato social,

lo que

habían estado haciendo "los filósofos al tratar de imaginar al hombre en su estado de naturaleza era atribuirle
los vicios y virtudes del hombre civilizado". Es por ello
que Rousseau renuncia a considerar las investigaciones
existentes en su tiempo como verdades históricas y las
utiliza "simplemente como razonamientos hipotéticos".
Lo que hace Rousseau es inventar una historia de la
naturaleza del hombre en su estado de salvajismo, acudiendo a su imaginación -su razón -

y apoyado en

las noticias de los visitantes del Nuevo Mundo. Su objetivo es demostrar que en el estado de naturaleza los
hombres son iguales; iguales entre sí mismos, e iguales a
las bestias, a las que no temen y antes bien con las que
conviven libremente. Las desigualdades entre los hombres salvajes son las que provienen de la naturaleza, "la
que hace fuertes y robustos a los que están bien constituidos y suprime a los débiles" . La conclusión es que el
hombre salvaje ni es bueno ni es malo por naturaleza.
Rousseau fabrica una imagen del salvaje como un ser
feliz en su estado de incultura; esquema que será retomado dos siglos después por Freud en

cultura,

El malestar en la

para demostrar que una fuente de la infelicidad

del ser humano es la cultura: "gran parte de la culpa por
nuestra miseria -dice Freud- la tiene lo que se llama
nuestra cultura; seríamos mucho más felices si la reasignáramos y volviéramos a encontrarnos en condiciones
primitivas" (Freud,

198 l: 48). Texto que revela una seme-

janza de estilo crítico al progreso científico y tecnológico
del siglo 'IX, con el cuestionamiento que hace Rousseau del
orgullo de la civilización de su tiempo.
Hasta aquí la narración de Rousseau sobre el estado
de naturaleza de los pueblos salvajes. La segunda parte
del texto está dedicada a la otra historia: la historia de
la cultura, la historia no ya de la naturaleza humana,
sino la historia del espíritu que se extraña de su naturaleza. El hombre es concebido por Rousseau como una
máquina ingeniosa igual que los animales; pero, a diferencia de la bestia a la que la naturaleza predetermina

su comportamiento, el ser humano, siendo animal, posee la característica de ser libre. Siguiendo a Rousseau,
resulta entonces que el tránsito de la historia natural a la
historia cultural está marcado por dos momentos:
a) El libre albedrío, la posibilidad del ser humano de
elegir entre varias opciones - un gato puede morir de
hambre estando sobre un montón de frutas y de granos;
en cambio, el humano sobrevive. "La naturaleza -dice
Rousseau- ordena a todos los animales y

la bestia obe-

dece. El hombre experimenta la misma impresión, pero
se reconoce libre de ceder o de resistir, siendo especialmente en la conciencia de esa libertad que se manifiesta
la espiritualidad de su alma" (Rousseau,

1992: 116).

b) La facultad de autoperfección; mientras que el
animal está condenado a ser siempre lo que hoy es, el
ser humano tiene la posibilidad de convertirse en genio
o degenerar.
Según Rousseau, aquí arranca la historia cultural.
Desde el lento proceso de transformar el instinto en conciencia. Por ello los primeros momentos serón las pasiones que son fruto de las necesidades, y su progreso vale decir, su refinamiento- será producto del conocimiento. El hombre salvaje reduce sus pasiones a las necesidades que le dicta su historia natural; "sus goces se
reducen a la comida, la sexualidad y el reposo; y los
males a los que teme: el dolor y el hambre. El animal no
le teme a la muerte porque no tiene conciencia de morir". Uno de los primeros pasos que da el hombre para

una madera tan retorcida como es el hombre, no se pue-

~ su paso al uso de la razón, que se expresa en la

alejarse de su condición animal es la adquisición de la

de conseguir nada completamente derecho". Por ello

libertad de la voluntad; libertad que el ser humano

idea de la muerte. El otro paso hacia la historia de la

r:i_iega q_
ue en el orden social tenga que ver algún propó-

ejerce y no proviene del exterior sino del propio indivi-

cultura es el lenguaje y su propia historia, que va desde

sito racional del hombre, y trata de "descubrir en este

duo, lo que significa que la propia naturaleza dota al

las interjecciones hasta los razonamientos y la lógica del

c~;so contradictorio de las cosas humanas alguna intenc1on de la naturaleza para, valiéndose de ella, trazar

ser humano de la capacidad para acceder a la razón
y a la libertad.

te en demostrar que el origen de la desigualdad fue la

una historia de las criaturas semejantes, que proceden

Un segundo aspecto de la teoría kantiana de la histo-

introducción del derecho de propiedad, lo que dio lugar

sin un plan propio, conforme, sin embargo, a un determi-

a la fundación de la sociedad civil. Dice Rousseau: "El

nado plan de la naturaleza"

discurso. El punto final del esquema de Rousseau consis-

(39 y ss).

rio de la cultura es que la historia cultural no es historia
de los hechos duros y objetivos - la historia de la natura-

primero que, habiendo cercado un terreno, descubrió la

Para lograr dicho propósito, Kant pretende reprodu-

manera de decir: esto me pertenece, y halló gentes sen-

cir el método de las ciencias naturales en el análisis his-

o de las objetivaciones del sujeto: la historia económica

cillas para creerle, fue el verdadero fundador de la so-

toriográfico; está pensando en Kepler, de quien dice lo-

la historia del arte, la historia de la ciencia o la histori~

ciedad civil". Con ello se establecieron las bases de la

gró someter a leyes determinadas los movimientos ex-

política, historia de la guerra, de la familia de la reli-

ley y el derecho de propiedad, y de ahí nació otra histo-

céntricos de los planetas: el movimiento elíptico de

gión, de la Iglesia, etcétera- , sino la histori~ del sujeto,

ria, la historia de las desigualdades, lo que tiempo des-

éstos con el sol como centro; la proporcionalidad de los

pués sería retomado por la doctrina de la historia de la

tiempos a los radios vectores -Segunda ley de Kepler-;

pero no ~es~ naturaleza biológica, sino de su subjetividad: la historia de la razón.

lucha de clases.
En Kant, el abordaje de la relación entre naturaleza,

los cuadrados de los tiempos de las revoluciones plane-

Kant ofrece una historia de la razón -como historia

tarias; también piensa en Newton, "que explicó estas

de la libertad- no basado en noticias, sino estudiando

cultura e historia tiene otro contenido, el de buscar en la

leyes - las de Kepler- por una causa natural".

la naturaleza del propio ser humano y utilizando un "tes-

historia de las acciones humanas las mismas leyes gene-

Para Kant, el tránsito de la historia natural a la his-

rales que rigen en la naturaleza. Kant ( 1985) es pesimis-

toria cultural se da en la superación del instinto natural

leza ajena al sujeto, es decir no es la historia del objeto,

timonio sagrado" , la Biblia, su propia imaginación y las
alas de su fantasía (Kant,

1985: 67-93).

ta en su concepción del hombre, del que piensa: "con

75

74

�r

.

.1

1
t

El primer paso para llegar a la historia de la razón es
la historia del instinto, es decir, la historio de "lo voz de
Dios", que guió al ser humano en sus primeros posos.
Es, pues, el mundo de los sensaciones -la experiencia,
la percepción sensible- lo que determino la historio del
instinto: el olfato, el gusto. Desde el interior mismo de la
historia de la obediencia humano o lo voz de la naturaleza se formó la otro historio, lo historia de la rozón. ¿De
qué manera? Cuando se formó la conciencia de la posibilidad de sustituir los deseos impuestos por "la voz de
Dios" por los deseos antinaturales; por el paso de la
concupiscencia -deseo instintivo de la pura reproducción- al deseo imaginado y antinatural de la voluptuosidad, la erótica. Con la desobediencia al instinto surgió la libertad. "Lo hoja de parra fue el producto de uno
manifestación de la rozón". Con ello, la razón entró en
contradicción con la naturaleza, y de eso contradícción
nació la historia de la razón, la historio de lo culturo,
según el filósofo de la Crítica de la razón pura.
Se creaba así el esquema básico de lo historio humana como la historio del progreso, característico temático
de la historio del capital y su creación cultural, el capitalismo. La historia ero el registro de ese largo y controdictorio proceso ascendente de "peor" a "mejor", la historia
del progreso de las facultades racionales del ser humano; la lucha por alejarse de la tutela de la naturaleza para
ser más libre, más perfecto racionalmente, para hacer posible el ideal de la Ilustración: tener el valor de servirse de lo
propia razón sin la tutela de otro, único medio por el cual el
ser humano superaría la minoría de edad.

Certeou, Michel de (19930). Lo escrituro de lo historio. Traducción de
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�DE ARTES YESPEJISMOS
Pensando en Susan Sontag
Leer y comprender las imágenes del tsunami*
Michel Guerrin
Traducción de Sandro Cohen

Michel Guerrin es fotógrafo. Más específicamente: fotógrafo de guerra. El suyo es un ojo acostumbrado al horror y a la frialdad con que los seres humanos se ven obligados a matar a su prójimo en
situaciones que rebasan su control. Y también conoce de cerca el absurdo fervor de la crueldad
fundamentalista que justifica sus medios sangrientos con abstractos fines celestiales. Ahora , sin embargo, enfoca a otro objeto, a una mujer que ha sido reconocida mundia lmente como una de las
observadoras más agudas de la especie humana, Susan Sontag, quien falleció el 28 de diciembre de
2004, a

la edad de 71

años. Sus libros Agoinst lnterprefation,

On Photography, 11/ness os a Metophor

y muchos otros la pusieron a la vanguardia del pensamiento crítico de Estados Unidos. Nada mejor
que un fotógrafo para poner en perspectiva el pensamiento de una crítica de la fotografía . Lo que aquí
ofrece Guerrin a partir de lo que Sontag ya no pudo atestiguar - la desirucción causada por el

fsunami que mató a

más de 150 mil personas en el sureste de Asia en diciembre pasado- es tanto

un análisis del ojo crítico de Sontag como de lo que ella nos enseñó acerca de cómo ver aquellas
imágenes impresas que nosotros conocemos como fotografías. [S.C.]

T
odos los días las imágenes del maremoto en Asia
dan forma a un caos de signos visuales en los periódi-

un paso hacia atrás y transformaba una fotografía en
el espejo de una época.

cos y la televisión. Y ya nos hace falta la voz de Su-

Se apoderaba de imágenes porque era una intelec-

san Sontag. La novelista y ensayista norteamericana

tual comprometida con su tiempo. Y porque ella había

de izquierda -muerta en Nueva York el 28 de di-

comprendido, antes que muchos, que el ambiente visual

ciembre de 2004, a la edad de 71 años- se había

dentro de los países industrializados tiene la tendencia

acostumbrado, después de 30 años, a apoderarse

de sustituir la realidad. "El museo de la memoria de nues-

apasionadamente de las imágenes del tiempo presen-

tros días es esencialmente visual. Las fotografías poseen

te. Los atentados del 1 1 de Septiembre, la Guerra del

el innegable poder de definir lo que retenemos de los

Golfo, la ham_
bruna en Darfur, la saña dentro de la

sucesos", escribió al principio de su último ensayo, sobre Abú Graíb.

cárcel de Abú Graíb, en lrak ... Susan Sontag tomaba

A propósito de este tsunami, hace falta partir de una
* Texto publicado en Le Monde [jueves, 6 de febrero de 2005].

convicción que Susan Sontag definió a principios de los

79

�Susan Sontag, la iconoclasta

también la proliferación de imágenes de amateurs en los

weblogs y en sitios de

que dan lugar -en la prensa- a una literatura enorme.

miento, Susan Sontog va en contrasentido. Le ha d icho

"La guerra de imágenes", "Cuando la cámara miente",

Ponga atención o lo que usted ve; no considere
los imágenes como si fueran palabras del Evangelio; no
se deje llevar por sus emociones. Agrega que nuestra

"Imágenes y confusión" son títulos recurrentes de reportajes en los medios.

cultura y nuestros convicciones orientan nuestra percep-

enero, publica el reportaje "Cómo soportar las imáge-

ción de las imágenes de actualidad tanto como la mane-

nes de actualidad, cómo protegerse de ellas". El festival

ra en que los medios se posesionan de ellas.

Visa de la Imagen, en Perpignan -lugar de encuentro

al lector:

Esta actitud parece

normal

imágenes.

Y cuando el fotógrafo está pre~ente, ,,5u visión

se anestesia, rasgada entre dos imperativos: embellecer y decir la verdad". Ella tiene razón: a pesar d_e que
son terribles, las imágenes filmadas o las fotografias no
dan testimonio de los

145 mil muertos en la catástrofe.

A propósito de este maremoto todavía pensamos
en el concepto de la desigualdad de lo; aconteci,~
mientas y de los dolores en función de la cobertura
visual que se realiza. Toda catástrofe, desde hace un
siglo, ve la llegada de fotógrafos o cineastas arnateurs, testigos del drama. Con este maremoto, 1nd~pendientemente de su aspecto extraordinario, el fenorneno va bastante más lejos. Por primera vez, centenares de turistas sobreequipados de aparatos digitales
han grabado lo manero como "el mar invadi~ a lo
tierra" , y después, los amontonamientos de cadavere~
en las playos paradisiacas, los rostros de los sobrevivientes, llorando por un desaparecido.
Estos imágenes de ornateurs están en todas partes;
en

la televisión, en el internet, en lo prenso ...

Lo que nos

pega, más allá de que les quiten el trabajo a los profesionales, es lo frialdad de la mirada del amateur, capaz
de apilar los cadáveres dentro del visor, cuando tontos
fotorreporteros de medios, por su culturo, agregan el e'.ecto esteticista del encuadre que "minioturiza la experien-

80

Psychologies,

en su número de

mundial del fotoperiodisrno, que desde hace mucho tiem-

momento Sontag estaba sola, era una verdadero icono-

po ha mantenido viva la leyenda del fotorreportero testi-

clasta. Para pronto: los medios no le hacían caso y la

go- , organiza por su porte desde hace tres años un

despreciaban los historiadores e intelectuales. Los prime-

coloquio sobre la función de las fotos de prensa.

ros sólo creían en la veracidad del testimonio visual. Los

Es tal el vaivén entre la creencia y la duda ante los

segundos se mofaban de las teorías de una estrella del

imágenes, que llegó a inquietar hasta o Susan Sontag ,

pensamiento pero que ero amateur en materia de foto-

corno si ella hubiera creado un fenómeno que la rebasó.

grafía; igualmente se mofaron de Roland Barthes y de

Esto explica el viraje que loma en su último libro,

fotografía: La chambre e/aire
(1965), respectivamente.

que la representan .
.
.
Con frecuencia, los hechos más dolorosos existen sin

La revista mensual

hoy en día, pero en su

Pierre Bourdieu, quienes escribieron sendos libros sobre

70: la realidad es siempre más dura que las imágenes

interne! son sucesos y fenómenos

En los años 70, dominados por la confianza y el creci-

(1980)

y

Un ar/ mayen

dolor de los otros,

Ante el

donde interroga la iconografía del

sufrimiento.
"Siempre percibirnos al otro como alguien a quien

cia, transformando lo historia en espectáculo", según es-

Los especialistas de la fotografía tienen por qué sen-

hay q ue ver y no como a alguien que también ve", escri-

cribió Suson Sontog.
Todavía pensarnos en dos fotos que nos dejan estu-

tirse molestos. Los libros sobre fotografía que escribieron

bió ella perfectamente para dar materialidad a las imá-

Susan Sontag, Roland Barthes y Pierre Bourdieu han teni-

genes compasivas. Ella va más lejos cuando ataca a

pefactos, de formato panorámico, tornados por un am~-

do bastante más éxito entre el público que los suyos.

intelectuales franceses -corno Jean Baudrillard , el pen-

teur sobre una playo de Tailandia, publicadas en la pri-

Hoy otra razón. Desde su invención en el siglo

XIX hasta

sador de "la imagen simulacro" - cuya "actitud cínica"

/nternational Herald Tribune el 31 de
2004. Parece postal: cielo azul, mor azul,

nuestros días, los historiadores se afanan por zambullirse

denuncia porque "hace escarnio desde el sillón" de las

en la imagen: analizan su papel, el contexto de produc-

imágenes publicadas en los periódicos.

bañistas. Uno mirado rápido no verá más que felicidad.

ción, el contenido, las formas; interpretan, evalúan su

Un ojo atento se fijará en lo ola blanca que cae sobre

valor artístico, etcétera. Susan Sontag no se zambulle

los vacacionistas que huyen sobre la playa, excepto un

sino que permanece en lo superficie. No se preocupo

sueco que corre hacia sus tres niños, y quien -nos ente-

por saber lo que constituye un documento visual sino por

raríamos más tarde- les salvará la vida.
Nos habría encantado escuchar o Susan Sontag ha-

lo que éste dice de nuestro mundo, y su efecto sobre el
público.

la totalidad de su último texto sobre las fotos de Abú

blar de todos estos fenómenos. Ella no se especializaba

"Ella se burlo de los portisonos de lo interpretación

de poner en primer plano no las fotos, sino lo que ellos

en fotografía. Escribió muchas novelas y ensayos_. Su

profundo y se proclamo amante de superficies", escribió

revelan. Así, el sistema y el estado de las imágenes digi-

producción sobre lo imagen fijo se reduce a dos libros

justamente Suson Rubin Suleimon en

Le Monde el 30 de

tales -tomadas por soldados- que muestran prisione-

Sobre la fotografía (1973) y Ante el dolor de
los demás (2002). También hoy algunos artículos, sobre
todo en The New York Review of Books o el New York
Times. Pero su aportación y su influencia son inmensas.
Sobre lo fotografía, traducido a 25 idiomas, es uno de
los raros bes/ sellers del género que ha marcado genera-

dic iembre de

2004. Ella nos recordaba que el ensayo
más célebre de Sontag se titula Contra lo interpretación.

ros humillados corno si se tratara de su perro no le intere-

Se trota de la actitud lógica de una intelectual que se

Estado norteamericano que critica con una violencia rara

y que ama , por sobre todas los

por ese lado del Atlántico. Susan Sontag, que murió de

mera plana del
diciembre de

delgados:

precia de ser eficaz

cosas, "la real idad y la verdad".
partida. ¡Y de qué manero ! Comentar los imágenes de

ventado uno manera de hablar de imágenes, llevada

actualidad, ponerlos en tela de juicio , se ha puesto de

por "oigo inhabituolmenle brillante dentro de su es_critu-

moda. Las dos intifadas, los atentados del

ra", según el crítico literario del semanario estod~niden-

tiembre, la guerra en lrok, la sevicia de Abú G raíb, pero

New Republic,
New York Times.

gado por el

Graíb, aparecido en el

san

per se.

New York Times, recalca la

idea

Ella ve allí el resultado y el reflejo de un

cáncer, q uiso que lo enterraran en París. El título de su

Tenga la razón o no, Susan Sontag ha ganado la

ciones de estudiantes y fotógrafos. Suson Sontog ha in-

se de izquierdo

"Las fotos somos nosotros"

11 de Sep-

ensayo es de aquellos que permanecen: "The Photos Are
Us".

Nosotros, los estodunidenses, somos esas fotogra-

fías.

"Ellas son representativas de la política específico "

norteamericana. ¿De qué son representativas las imágenes del maremoto en Asia?

Leon Wieselteir, interro-

81

�EL CONSENTIMIENTO DE VER
(UN VISTAZO A LA ANTROPOLOGÍA VISUAL)
Ramón Cabrera Salort

Una secuencia de historia

no mostraban de modo total sus usos hasta que no

El término de antropología visual se empleó por primera

fuesen documentados "por el preciso registro cinematográfico".

vez en la década de los cuarenta. Fue precisamente la

Dos años antes, en 1898, el británico Alfred Cor!

antropóloga norteamericana Margare! Mead ( 1994)

Haddon, zoólogo de formación, dirigía una expedición

quien lo propuso 1. Pero aquellos que se han dedicado a

al estrecho de Torres con el propósito de estudiar una

trazar su itinerario histórico le reconocen una mayor anti-

población y su ambiente desde un punto de visto pluri-

güedad y protagonistas de orígenes muy diversos, que

disciplinar, con el empleo, entre otros, del registro cine-

no sólo antropólogos. Es así como, entre otros anterio-

matográfico. Esta expedición es reconocido por algunos

res, desde los experimentos de imágenes sucesivas de

como el nacimiento oficial de la antropología visual. De

un movimiento de Edward James Muybridge o el "fusil

aquí en adelante, se pueden citar los nombres del aus-

fotográfico" de Jules Etienne Marey, en tanto experien-

triaco Rudolf Poch y del inglés Walter Baldwin Spencer

cias de indagación sobre la dinámica fisiológica ósea y

en los primeras décadas del XX, sin que todo esto signi-

muscular del humano y el animal, se levantan los prime-

fique que la disciplina quedara con ello constituida y
aprobada.

ros indicios de una naciente historia de la antropología
visual.
También sería posible citar los primeros filmes de los

Existen, además, ejemplos que no nacieron directamente de la antropología visual como ciencia y a los

Lumiere, documentación visual primaria, que más valió

que hoy se les cita como un paradigma de ésta. Tal es el

en sus inicios como espectáculo de feria y como indicio

caso del norteamericano Robert Flaherty y su

Nanook, el

de avance tecnológico y científico, hasta que con Geor-

esquimal (Nanook of the North),

ges Melies comenzó a cobrar un sesgo artístico. Tanto

cribe minuciosamente

fue el valor prontamente alcanzado por la imagen en

Nanook es el nombre verdadero de un hombre que vive

la

en el que Flaherty des-

vida de una familia esquimal.

movimiento que el Congreso Etnológico Nacional de

en los glaciares y que combate a diario por su existen-

Francia, reunido en París en 1900, aprobaba una resolución relativa a la necesidad de que todo museo de

cia: la captura de la foco, lo pesca del salmón, la construcción del iglú, etc.

antropología contara con archivos de colecciones cine-

Otro ejemplo que pudiera citarse y que no pertenece

matográficas, pues no bastaba con la directa presencia

en forma directa al campo de la antropología es Dziga

de objetos etnográficos (vasos, armas o vestimentas); éstos

Vertov. Este realizador de origen polaco es reconocido
como el padre del documental soviético, y con su concepción del cine-ojo realizó, en 1922, pareja fecha a

1

En un ¡:moje de este texto se lee: "Cuando ploneomos nuestro trabajo de
campo decidimos utilizar activamente el cine y lo fotografío [ ... ]. lo decisión
que tomamos no porece muy trascendental hoy en día [ ... ] Así tuvimos que
esperar casi 25 años antes que nuestro investigación hiciese impacto en lo
disciplino antropológica• (217).

la

de Flaherty, su serie

Cine-verdad (Kino-Pravda).

Su

propósito era que el cine operara como un cine-ojo. Él
mismo se veía como un cine-ojo, como un ojo mecánico,
como una máquina que mostraba el mundo. Su teoría se

83

�funda en la premisa de que el documento visual es ca-

los planos secuencia. El uso del sonido sólo era reco-

plicar el hecho antropólogico. Hernández reconoce va-

parte, pronto los antropólogos comprendieron que ha-

paz de hablar de sí y de revelar realmente la realidad

mendado cuando provenía directamente de la escena

liosas colecciones fotográficas, obra de fotógrafos, no

bía zonas de la realidad cultural estudiada que difícil-

efectiva. Jean Vigo, en Francia, reconocía la importan-

captada, y evitando cualquier trabajo sonoro de pos-

de antropólogos, en el caso de las culturas indígenas de

mente podrían explicarse si no era con imágenes. Ya

cia del testimonio cinematográfico, mas sin pretender que

producción y las manipulaciones de todo género que

México. En cuanto al cine, es del criterio de que no es

luego la propia semiótica citada se encargaría de ir su-

éste pudiera ser un testimonio puro de la realidad y no

ello conllevara. Detrás de tal concepción prevalecen un

sino a partir de los sesenta que puede hablarse de ver-

"un punto de vista documentado".
A partir de 1930 se inicia un uso más decisivo del

criterio "objetivista" de la ciencia y una comprensión ex-

dadera colaboración entre cineastas y antropólogos. Cita

ministrando un aparato de "lectura" más preciso de dichas imágenes.

cesivamente estrecha de las informaciones que pueden

el caso de Guillermo Bonfil Batalla y Alfonso Muñoz, y

Como hablamos de imágenes genéricamente, cabe

cine en el registro etnográfico. Franz Boas, a los 70

extraerse de una imagen y las cualidades previas que

del auge que se vivió en un cine de ascendiente etnográ-

preguntarse cuáles de ellas son las que se constituyen

años y en su última expedición, empleó el registro cine-

ésta ha de cumplir para ello. Por supuesto, también una

fico en los setenta y ochenta del pasado siglo.

matográfico, sin ninguna concesión hacia la estética del

determinada concepción de la antropología y de sus

registro y con el solo propósito de salvar en imágenes

epistemes, en olvido de que esa ciencia siempre estu-

los testimonios de una cultura en declinación, la de

diará al hombre en su dinámica con el mundo y con

Kawakitul, en la Columbia Británica. Tanto Margaret

otros hombres y nunca desde la mirada distanciada y

Mead como su esposo, Gregory Bateson, este último

despersonalizada de un agente externo, extraño a los

la antropología visual, como hemos visto, es una disci-

rada al registro investigativo antropológico. De este modo,

naturalista de formación, utilizaron, con una profusión y

eventos captados. Hoy día ese concepto se pone en

plina bien joven dentro de la antropología, incluso con

a las imágenes que capta el antropólogo de una reali-

prolijidad nunca antes vista en un estudio antropológico,

tela de juicio, de modo que en la producción de filmes

una discutible constitución disciplinar. Para muchos es

dad en estudio se suman todas aquéllas de las proce-

las imágenes filmadas y fotográficas. Con un registro de

etnográficos prolifera un amplio rango de estilos y tipos

acaso sólo un modo de abordaje, una técnica o proce-

de realizaciones.
Para no hacer mucho más extensa esta historia, que

dimiento aplicado en estudios antropológicos. los que

dencias más diversas que puedan añadir nuevas aristas
de análisis y fuentes de información.

así piensan consideran que, dado que se apoya en el

Eso es lo que hace decir a Samain (1995: 19-47)

gaciones de 1936 lograron dar un nuevo sesgo a la

puede continuar recogiendo ejemplos ilustrativos de cómo

cine y la fotografía básicamente, pero sin develar un

que no existe fotografía que no sea por esencia antropo-

dimensión de las imágenes visuales en las pesquisas

se enriquece y se hace complejo el empleo de las imá-

objeto de estudio propio, no es posible otorgarle rango

lógica, y lo que permite al antropólogo español Deme-

antropológicas; pero esto no significó que su acepta-

genes audiovisuales en las investigaciones antropológi-

de disciplina . Vista de tal modo desde un flanco estre-

trio E. Bisset estudiar la problemática del matrimonio en

cas, citaremos, por último, la modalidad de lo que ha

chamente operacional, la imagen se sustenta sólo como

la España actual a través del análisis mediático de la

llamado uno de sus creadores, el antropólogo norteame-

herramienta, como referente de "un algo" que es lo que

transmisión televisiva de la boda de la Infanta Cristina

rias, como ya citamos, que tuvo que esperar 25 años

ricano Sol Worth, el "bio-documental", que no es más

resulta esencial y trascendente. Encarada de ese modo,

de Borbón, o lo que propicia que el mexicano Juan Soto

antes de que su investigación hiciera impacto en la disci-

que el registro visual del propio protagonista del hecho

no rebasa el estatus de documentación secundaria en

Ramírez analice la pornografía desde la foto pornográfi-

plina antropológica; y continúa más adelante diciendo

etnográfico indagado, una visión totalmente contrapues-

función de ilustración. Esto sucede en corresponde~cia

ca. Estos dos ejemplos citados no son para nada excep-

que en 1971 , cuando la Asociación Antropológica

ta a la gélida y pretendida objetividad del filme unicon-

con el predominio logocéntrico del discurso científico,

ción, sino más bien algo común en las investigaciones

Americana celebró un simposio sobre los métodos mo-

ceptual. Esto fue llevado a cabo por Worth en lo que se

también manifiesto en la antropología. la subestimación

de antropología visual de la actualidad, y caracterizan

dernos para usar y analizar cine y grabaciones, las pe-

denominó "El proyecto Navajo", a inicios de los 60, y

de los lenguajes alternativos no verbales ha hecho que,

una de las grandes áreas de aplicación de la antropolo-

lículas de Gregory sobre padres e hijos balineses y iat-

en donde, como él mismo dice: 'ln un bio-documental

incluso, a pesar de vivir en una era audiovisual, la ima-

gía visual, la que se centra en el estudio del sistema

mul se mostraron como ejemplos de lo que podía lograr-

acerca de la cultura del Navajo, el filme debe ser hecho

gen no sea admitida con facilidad como elemento fun-

visual o de la cultura visible de un componente de la

se con tales medios (Mead, 1994: 217). Cerca de cua-

por un navajo. Uno no sólo debe ver cómo los navajos

damental de análisis científico.

cultura humana. En ambos se analiza un fenómeno cultu-

tro décadas después aún se estaba en la tarea de divul-

viven, sino también cómo ellos se ven y ven las estructu-

Sin embargo, disciplinas como la narratología o la

ral complejo que no se agota en lo visual, pero que tiene

gación y demostración del valor de los registros visuales

ras de su vida y del mundo que lo circunda" (citado en

semiótica y, más recientemente, los estudios visuales 2 se

en éste un constructo esencial de significación. De ahí

Galato, 1993: 52). Con esto se erige el valor de la

han encargado de ennoblecer el protagonismo de las

que someter a estudio las imágenes de esas prácticas

mirada del otro sobre sí como referente central de análi-

imágenes en los estudios humanos. Hoy en día, una se-

resulte altamente revelador, en tanto hay facetas de sen-

sis y se contrasta con las nuestras, con la consiguiente

miótica de la cultura esclarece de qué modo toda ima-

tidos que sólo se revelan por medio de lo visual.

relativización de los juicios sobre otras culturas que no

gen €S un texto y cómo la intención del develamiento de

llegado a este punto podría resultar útil preguntarse

sean las occidentales, una razón más para rebatir argu-

sus significaciones acompaña su carácter textual. Por otra

qué imágenes leer y cómo hacerlo. Si aceptamos que

cerca de 25,000 fotografías y miles de pies de película
de 16 milímetros sobre la cultura balinesa, en sus inda-

ción fuera inmediata.
la propia Margaret Mead nos confiesa en sus memo-

en los predios científicos institucionales.
Un caso de enfoque singular de lo que debía ser la
captación de una imagen visual con fines científicos,
desde un paradigma enteramente positivista, puede ilustrarse en este bocelado decurso con el Instituto del Filme
Científico (lnstitut fur den Wissenschaftlichen Film) de
Gottinga. De aquí nació el criterio de filme uniconceptual (difundido como Single Concept Film), entendido
como un registro limitado a un argumento circunscrito a
una particular tarea científica o a un particular interés de
estudio, con la exigencia de que captara el campo completo de lo que se indagaría, con un encuadre fijo, con
la evitación de la diversidad que proponía el lenguaje
cinematográfico, limitando los movimientos de cámara,

84

mentos etnocentristas.
En México, el antropólogo Octavio Hernández, uno
de los estudiosos más interesados en el tema de la antropología visual en el país, ha aclarado cómo la mayoría
de las imágenes que documentan la existencia de otras
culturas se deben más a cineastas y fotógrafos que a
antropólogos, pues el antropólogo se queda por lo general atrapado en una cultura logocéntrica que concede
escaso valor a otros lenguajes, por sí mismos, para ex-

parte del discurso antropológico. Podríamos confesar que
todas, pues lo que hace valiosa a una imagen desde el

Itinerario de análisis

punto de vista antropológico no es que pertenezca originariamente a un propósito de indagación antropológica, sino que la imagen en cuestión sea leída e incorpo-

toda imagen pueda ser leída antropológicamente, deW. J. T. Mitchell (20031 se pregunto y se responde: •¿Qué es, después
de todo, lo que se puede considerar como perteneciente ol compo de los
2

estudios visuales? No precisamente lo historia del orle y la estético, sino lo
imagen técnico y científica, lo televisión y los medios digitales, además de
todos aquellos investigaciones filosóficos en torno o la fenomenología de
la visión, los estudios semióticos de los imágenes y las signos visuales, lo
investigación psicoanalítico de lo conducción escópico, los estudios cognitivos, fisiológicos y fenomenológicos del proceso visual, los estudios sociológicos de lo representación y lo recepción, lo antropología visual, lo
óptico físico y lo visión animo!, etc.• ( 15 y ss).

bemos reconocer que toda imagen está configurada
desde una dimensión tanto sintáctica como semántica, y
que ella, además, deja siempre implicada una dimensión pragmática, pues no es posible olvidar el contexto
comunicativo en que ella trabaja -lo cual también alude a un determinado "locus" -

y el modo en que se

recibe dicha imagen por un espectador dado. El cómo
aludirá, entonces, a estas dimensiones enumeradas y

85

�responderá a los particulares lenguajes de la fotografía

tanto entrenado como general. Estas imágenes y el re-

Las investigaciones de historia del arte centradas en

del diseño profesional corporativo. El resultado esperado

y del cine para develar las maneras de construirse como

gistro que de ellas resulta implican un grado de elabora-

un eje temporal dado estudiaban las obras de arte de

era el registro críiico visual de esos ámbitos urbanos recor-

ción y de pericia narrativa en el antropólogo que hace

determinados autores -aquellos de mayor fortuna críti-

tados por el punto de vista que ofrecían las ventanillas de

mucho más compleja la realización de tal producto vi-

ca- desde los métodos que les brindaba la historiogra-

los camiones. La asunción de tales "marcos" de visión apor-

sual, y que representa una de las polémicas que en la

fía y la iconología; pero no paraban mientes en lo que

taba sociológica y antropológicamente un sesgo caracte-

actualidad se tienen alrededor de los saberes necesa-

tales obras podían revelar de las condiciones en las que

rístico a las miradas de la ciudad y despertaba la atención

rios para la formación de un antropólogo visual.

se producía el arte de determinado periodo, desde la

sobre un paisaje que al transeúnte común pasa inadverti-

imágenes y los sentidos que revela, traducidos pragmáticamente en sentidos "para mí". En la fotografía, el encuadre y la luz se constituyen elementos centrales del
discurso fotográfico; como los planos y el montaje, entre
otros, se constituyen elementos básicos del discurso cine-

Lo usual es que el trabajo de antropología se haga

perspectiva de su productor, con un enfoque antropoló-

por el antropólogo, por un lado, y de otro se sitúe al

gico. Las imágenes serían cuestionadas, pero con la

do, aunque tal vez configure de forma inconsciente su imaginario citadino.

profesional de la imagen, que es quien capta lo que al

particularidad de que tales cuestionamientos se realiza-

Estos dos ejemplos de investigación en proceso breve-

primero interesa. Pero tal dicotomía muestra a la postre

rían desde la peculiar mirada de sus creadores4 . Amén

mente expuestos son indicativos de los amplios márgenes

sus falencias, en especial porque centro la interdiscipli-

de la revisión minuciosa de las reseñas y críticas de arte

de aplicación que puede reservarse a la antropología vi-

nareidad necesaria a estos estudios en una competen-

de las ediciones dominicales del periódico

cia no bien compartida entre antropólogos y técnicos de

de la revista

matográfico. A su vez, las imágenes derivadas tanto de
uno como de otro medio han de ser encaradas como
totalidades de sentido, o sea, como textos. El chileno
Lorenzo Vilches lo afirma del siguiente modo: "Las imágenes en la comunicación de masas se transmiten en
forma de

textos culturales que contienen un mundo real o

posible, incluyendo la propia imagen del espectador.
Los textos le revelan al lector su propia imagen" (Vilches,
1983: 9).
Ahora, como bien prosigue Vilches, la producción
de imágenes implica la existencia de un juego textual
que comprende el conjunto de formas y técnicas que
manipula un

autor,

la puesta en escena del producto de

ese trabajo del autor que es el

texto

propiamente dicho

y, por último, el modo en el que se le recepciona, que
da lugar a las imágenes del texto, o las múltiples y diversas versiones de los usuarios del texto, sus

lectores.

Las

El Tiempo y

sual. En el campo de las humanidades, ésta posee infinitas

en los noventa, eran sus

atribuciones. Recordemos junto a Gombrich que las huma-

grabación, que no se resuelve, por demás, como una

propias obras las que serían interrogadas antropológi-

nidades son tales porque se ocupan de seres humanos, son

simple sumatoria de funciones. Esto es lo que hace afir-

camente para develar grados de significación en cuanto

productos de hombres hechos para hombres (siempre in-

mar a Élida Moreyra que "no se alcanza a entender que

a: modos de percepción y categorización del mundo;

cluidas las mujeres). "Existen para provocar, de un modo u

de la suma investigación+ puesta en imagen no necesa-

normas de comportamiento y de pensamiento; niveles

otro, alguna reacción humana: placer, temor, instrucción,

riamente va a surgir algo que el investigador serio consi-

de personalización en lo realizado, y códigos visuales y

comprensión, admiración, veneración, por nombrar unas

dere construcción del conocimiento, ni el técnico un pro-

plásticos elegidos para la materialización de sus pro-

cuantas. Toda reacción semejante, por general que sea, en

ducto audiovisual valioso" (Moreyra y González, 2002:

ducciones. Todo esto, a su vez, se contrastaba con la

mi interpretación no es un hecho objetivo, sino subjetivo; es

2). A no dudar, en la competencia del antropólogo debe

mirada del observador (perspectiva eticl, identificando

un tipo de experiencia al que tenemos acceso privilegiado

considerarse el dominio de los modos de producción y

como tales a historiadores del arte' críticos , curadores ,
sociólogos, psicólogos, semiólogos u otros especialis-

porque también somos humanos" (Gombrich, 1993: 15).

tas, con lo cual se estructuraba una visión totalizadora

za para argumentar eso.

lectura de las imágenes.

imágenes que empleará el antropólogo, si éstas han sido
hechas por otros, si él no fuera su autor, se volverán
antropológicas por el modo en que éste hará uso de
ellas, por la manera en que él desgaje de ese determi-

logos visuales concretan su trabajo en un filme, éstos se
manejan, básicamente, con dos tipos de imágenes: de
exploración o de exposición . Las imágenes de exploración son registros que se emplean como borradores, cuaderno de trabajo para uso personal e interno, en donde
lo grabado, de preferencia en video por su comodidad
e inmediatez, sigue un tiempo y una sucesión ~e registro
real sin otras intenciones discursivas; lo que Elida Moreyr~ (2004) denomina como "el material para el trabajo concreto, y de donde se partirá para analizar datos,
discutir estrategias y reformular la hipótesis planteada
originalmente según el respectivo proyecto de investigación manteniendo una referencialidad constante con el
bas~mento teórico a que responde". De otro lado, con

Es innegable la ampliación incesante del campo de pro-

Bibliografía

vantaba, en medios profesionales de la antropología,

ductos culturales de la visualidad, con el compromiso

perplejidad y dudas; pues la imagen constitutiva de la
investigación no era la clásica captación de un hecho o

dopoguerra al biodocumentaria. Roma: Universitó La Sapienza.

estudio. La antropología visual se muestra como una dis-

evento etnográfico típico, sino las elaboradas imágenes

Gombrich, E. H. ( 1993). 'En foco las artes y humanidades', en Tributos.

ciplina que permite, por su propia juventud académica,

de la producción simbólica contemporánea.

Golato, Máximo (1993). L'antropologia visua/e americana da/ secando

Versión cultural de nuestros tradiciones. México: Fondo de Cultu-

una flexibilidad de aplicaciones y de cruce de saberes

Otro tanto podría decirse de la intención de construir un

de resultados insospechados.
Referiremos de forma muy breve cómo la antropolo-

itinerario visual crítico del diseño funcional de la ciudad de
Monterrey desde la ventanilla de los camiones, que es el

gía visual arroja una nueva perspectiva de análisis en

asunto de la otra investigación citada. Los orígenes de este

dos investigaciones: una tesis doctoral sobre las artes

indagar los reconocía su autor en una exhibición de diseño

plásticas colombianos en los noventa; y una tesis de

alternativo (popular) titulada "Sensacional de Diseño", ex-

maestría en Difusión Cultural que se centra en el estudio

puesta en el Distrito Federal, y de la cual desgajaba la

visual del diseño funcional (imagen para la comunica-

preocupación investigativa de mostrar en un ambiente de

Moreyra, Élida y José Carlos Gonzólez 12002). 'AntrofX)logío visual", en

ción) de uno ciudad contemporánea, Monterrey, desde

mezcla y pastiche tales diseños, junto a otros provenientes

Fondos de Escritorios /\rqueológicos, http://www.antrop:ilogio.oom.ar

la mirada que recorto la ventanilla de los camiones.

do tanto por los sujetos filmados como por un público,

Visuales de la UANL.

J

ra Económica.
Mead, Morgaret 11994). Experiencias persono/es y científicas de una

antropóloga. Barcelona: Paidós.
Mitchell, W. J. T. 12003, noviembre). ' Mostrando el ver: una crítico de la
cultura visual', en Estudios visuales l . Madrid.
Moreyra, Élida (2004). ' Focolización y punto de vista en antrofX)logío
visual', en http://www.antrofX)logia.cam.ar/

Sama in, E. 11995). 'Ver e Dizer no Tradi~éio Etnográfica: Bronislaw Mali4

como afirmo la especialista citada, puede ser observa-

86

antropología visual en esta investigación fue una nove-

cada vez más creciente de disciplinas diversas en su

Ambos investigaciones son dirigidos fX&gt;r el autor de este trabajo. Uno es uno
investigación doctoral de Oiga Lucía Olaya Porra, de Colombia, desenvuelta
fX&gt;r el Instituto Superior de Arte, en la Habana, Cubo; y la otra, una investigación de maestría de Fernando Moteas, desarrollada fXlr la Facultad de Artes

sultante de una investigación antropológica previa y que,

Tomar la propia obro de arte como documento de
dad que, como la propia autora pudo comprobarlo, le-

las imágenes de exposición se persigue construir un texto de intenciones narrativas visualmente organizado, re-

La antropología visual es una disciplina de indudable rique-

desde estas dos fuentes.

Investigación con antrop_ología visual: dos
experiencias en proceso3

nado texto una imagen que se leerá de forma dominante
desde un sesgo antropológico. Pero cuando los antropó-

Arte en Colombia,

En antrofX&gt;lagía, las estudios se hocen desde dos enfoques bósicos: en uno
se privilegia lo perspectiva del actor (enfoque emic); en el otro, la del observador (enfoque etic). Por la general, en las estudios antrofX&gt;lógicos ambos se
combinan.

nowski e a Fotografía', en Horizontes Antropológicos 2 119-47).
Porto Alegre: UFRGS.
Vilches, Lorenzo 11983). la lectura de la ima9en. Barcelona: Paidós.

87

�LO QUE DES/APARECE EN LA FOTO
Enrique Ruiz Acosta

Los fotografías son in¡ustos, terriblemente limitados,
ese/ovos de un instante perpetuamente quieto. Uno

fotografía es como uno estatua: copio de engaño,
consuelo del tiempo.
Jaime Sabines, Moltiempo

Estas fotografías fueron tomadas a principios del siglo 'ti.,
probablemente en un Monterrey modesto, regional, campirano, tal vez con la intención de conservar la memoria de
un ser querido recién fallecido, y mitigar así un poco la
pérdida irrevocable. Pero desconocemos estos motivos. Frente a la fotografía sólo podemos elucidar y configurar algunas ideas que nos permitan otorgar sentido y explicación al
atractivo que esta imagen ejerció sobre el fotógrafo, el
doliente y, ahora, sobre el espectador contemporáneo.

Hay algo en estas fotografías que resulta atractivo y
disonante al mismo tiempo, algo que perturba. Pertenecen a un conjunto de cerca de 50 fotografías del patrimonio de la Facultad de Artes Visuales de la Universidad Autónoma de Nuevo león. Fueron donadas por
Aristeo Jiménez, quien las encontró en un mercado de
pulgas de Monterrey. Son para otros un hallazgo extraño y accidental, en espera de ser valorado como objeto
y como documento.
Todas las fotografías son en blanco y negro. la mayoría de ellas miden 5 x 7 pulgadas. En el conjunto hay
fotografías de:
1] Niños fallecidos ( 17).
2) Adultos fallecidos (12).
3) Ceremonias funerarias de personajes de la vida
pública de Nuevo León, todas con fechas y firma (Sondova/ Fot. Monterrey ).
4) Diversas (un fusilamiento, un cristo, una foto de
estudio de lo que parece ser una familia , con la firma

89

�Sandoval Fot., tres fotos de un niño al parecer hidrocefá-

nidad de conversar telefónicamente a propósito de este

lico, etc.).
Algunas de las fotografías están fechadas dentro de

trabajo.
Estamos frente a un tipo de fotografía inusual, no con-

un rango que va desde el 12 de julio de 1902 hasta el

vencional, que sin embargo tiene la influencia de la foto-

3 de julio de 1930. Sin embargo, todas las fotos de
muertos carecen de datos, además de que no tienen el

grafía de estudio.
A decir de Berger ( 1975), la tradición pictórica de

tradicional margen blanco del papel, sino que son im-

Europa de 1500 a 1900, sobre todo la que se relacio-

presiones de contacto, probablemente de negativo de

na con la pintura al óleo y con la representación de la

lo que nos sugiere que eran prue-

riqueza, el poder y la distinción de clases, generó un

vidrio, descuadradas,

bas o impresiones de uso particular del fotógrafo. Mu-

modo de ver que en nuestros tiempos se ha continuado a

chas presentan signos de deterioro, debido a la hume-

través de cuando menos tres modelos de representación:

dad o-a que la emulsión se ha desprendido del papel.

el desnudo femenino, el retrato aristócrata y las alego-

Una parte importante de estas fotos, pensamos, se

rías mitológicas e históricas, que devinieron poco a poco

realizaron afuera de las casas donde vivían los familia-

en la fotografía erótica femenina y la publicidad, la foto-

res del difunto, para usar la luz de día. En casi todos los

grafía de eventos sociales y de personajes "importan-

casos se ha colocado un tapete, una sábana blanca, un

tes", y la fotografía de periodismo, respectivamente.

paño negro o un rebozo en el piso y en el fondo de la

Al aparecer la fotografía a mediados del siglo XIX,

a dar un ambiente de informali-

rápidamente se apropió del papel que tenía la pintura a l

dad, de improvisación, opuesto a los recursos esceno-

óleo hasta ese momento, y generó resultados con las

lo que contribuye

foto,

gráficos de un estudio de fotografía. Ello permiten ver

mismas fórmulas, pero más rápidamente y, sobre todo,

parte de las casas (¡acoles, casas de adobe o sillar con

con más "objetividad" . Desde sus inicios la foto usó los

el recubrimiento deteriorado, tejabanes) donde habitaban los fotografiados.
Los cadáveres yacen en ataúdes sencillos, en camas

modos de ver del

pasado, ante lo cual los pintores res-

pondieron con obras que abordaban otra semántica y
otra pragmática, dando origen paulatinamente al arte
Sin embargo, las fotos de muertos son diferentes, ya

ridad y de modernidad que posteriormente sería el deto-

bebés, casi todos visten de blanco, con gasas y tules, y

contemporáneo.
Brevemente dicho, la fotografía copió los esquemas

que se trata de una extraña combinación de nociones

nador del crecimiento urbano desorbitado. Para estas

en algunas de las fotografías los adultos participan to-

de representación de la pintura al óleo para resolver

como el formato del estudio fotográfico, el deseo pers;

fechas había casi tres mil autos en circulación y once

mándolos en el regazo, o en sus brazos, o aquéllos apa-

parte de sus tareas, dentro de las cuales estaban los

nal de los recuerdos, el registro concreto del evento so-

cines, según describe el libro

recen acompañados de otros niños. Es frecuente la abun-

retratos. Es fácil identificar las semejanzas entre una pin-

cial, la mirada del ser (y del no ser), etc.

dancia de flores, como sucede en estos casos; sin em-

tura al óleo académica y una fotografía de estudio.

pueblo, de Rodrigo Mendirichaga, publicado por el
ITESM en 1985.

o en mesas cubiertas con una tela . En las fotografías de

bargo, no siempre son arreglos especiales, sino plantas
de macetas, acomodadas por ahí.
Es interesante que parte de estas fotografías nos muestran a los difuntos en posturas no de reposo (la tradicional horizontalidad de los muertos), sino de" normalidad",
como si estuviesen vivos, sentados o de pie.
No podríamos afirmar que estas fotos fueron hechas
por Sandoval ni que sean parte de una práctica extendida, pero sí podemos decir que este conjunto, en lo que
se refiere a las fotos de difuntos, tiene gran cantidad de
elementos en común: la composición equilibrada y la
figura central, el uso de fondos y de muebles, y el nivel
económico de los fotografiados, entre otros.
¿Quién fue Sandoval? Nos referimos a Don Jesús R.
Sandoval, quien inició sus actividades en la ciudad en
1896, y que fue considerado fotógrafo de familias acomodadas y políticos de la época. Su hijo, Raúl R. Sandoval, desarrolló también la misma actividad a partir de
1927, al igual que su nieto, con quien tuvimos la oportu-

90

La reflexión que planteamos en este escrito tiene que
ver con estos sentidos, pero también con otras estructuras y otros significados, como se verá más adelante.
A principios del siglo XX, la población de Monterrey

Los cuatro tiempos de un

Es de suponer que, al igual que sucede hoy, la ciudad tuviera en aquellos días diferentes ritmos y distintos
aconteceres. Lo moderno que emergía se presentaba al

era de apenas un poco más de 62 mil habitantes, mien-

lado de lo premoderno, ya fuera en la forma de cons-

tras que la del país era de aproximadamente 13 millo-

trucciones, vehículos, medios de comunicación o vesti-

nes. Las principales industrias, como Fundidora Monte-

mentas, en lo que siempre ha sido una tónica de las

rrey, Vidriera Monterrey, Cementos Hidalgo y Cervece-

ciudades latinoamericanas: el contraste.

ría Cuauhtemoc ya se habían establecido para estas

Tal vez la idea de la fotografía, tecnología "moder-

fechas, o estaban en proceso de hacerlo. Los tranvías

na" en este contexto, fue una respuesta al deseo de con-

verdadera

eran tirados por mulas, y pocas casas contaban con el

servar una

servicio de agua potable y drenaje. La Revolución casi

do sincréticamente su sentido mágico, inexplicable pero

no tocó estas tierras, hasta que Carranza y la eferves-

pleno, pues se puede compartir como una experiencia
visual.

cencia coahuilense la obligó a hacerlo. El periódico de
mayor circulación era

El Porvenir,

imagen del ser querido, invocan-

y una estación de ra-

dio aparecía, la XEH. En total se contaba con cinco
hospitales. Para la década de los treinta, la población
económicamente activa era de 25 mil individuos en la
industria. Se introdujo el gas con el apoyo de una com-

Nunca conformes con el simple nivel de nuestras percep-

pañía texana, y en general se vivía un clima de prospe-

ciones, sabemos que estamos expuestos a múltiples niveles

91

�formación, pero también transformando esta informa-

Éstas son fotos que en nuestros días no están conven-

distinguen este tipo de fotografías. Hay que notar de

No es posible "leer" una imagen (es decir, un texto) si

ción y regenerándola.
Si interpretamos correctamente, podemos entonces apo-

cionalizadas, lo que estimula la producción de múltiples

nuevo el gran parecido que tienen con las pinturas al
óleo.

no lo hacemos en su contexto. Sólo existen los discursos

yar nuestra idea de que las fotos de muertos son un proceso

mente mayor impacto y fuerza que otras temáticas, pues

B. Un tipo de actividad distinta la practican en Fran-

cuando adquirimos los sentidos que los componen en la

atípico dentro del quehacer fotográfico (quehacer identifi-

estimulan la curiosidad o el interés de saber qué hay

cia quienes asisten a clubes o asociaciones de fotógra-

cado en categorías que explicaremos más adelante, siguien-

detrás del acto de fotografiar lo muerto. Ése es el carác-

fos aficionados. A la vez que es un pasatiempo, las prin-

do a Bourdieu), y que sus contenidos adquieren un sentido

ter perturbador al que nos referíamos.

cipales preocupaciones de los aficionados son lograr un

de interpretación de la realidad, que corresponden también a otros tantos niveles de construcción de la misma.

cultura que los genera.
Así, nuestro saber es siempre limitado por nuestro

interpretaciones y especulaciones. Contienen potencial-

especial, cultural, que no se limita a describir, sino que

Estas fotos nos obligan a detener la mirada cuando

aquello que nos es familiar, sea porque hemos crecido

sugiere nuevas interpretaciones. Su sentido no es simple-

notamos que hay algo singular, algo diferente. la idea

una fotografía

en grupo o porque hemos desarrollado alguna capaci-

mente referencial, sino que obliga al observador a trasla-

de la muerte nos toma por asalto y nos revela nuevos

posición, el colorido o las formas. Esta práctica, a decir

dad para decodificar algo que nos haya resultado aje-

darse a otras reflexiones, que pertenecen quizás al terreno

contenidos. Nos abre la puerta a identificar, buscar y

del autor del estudio, está influida por la creencia de

de lo filosófico o de lo metafísico.

encontrar motivos, razones, realidades diferentes, que

que la foto es el arte que busca la armonía entre compo-

lotman ( 1993) afirma que el lector no descifra los

expliquen el carácter de lo fotografiado. Sin ser objetos

sición y belleza para estimular la contemplación y el pla-

nimo dos veces, y por lo tanto provoca en su lectura

textos, sino que trata con ellos, lo cual implica que el

artísticos contemporáneos, estas fotos son portadoras de

problemas de interpretación divergentes, que tienen que

lector tiene diversas formas de acercarse a un texto, y

un significado que conmociona y desata nuevas inter-

cer estético (paisajes, bodegones, rascacielos, pájaros, etc.).

ver con la recodificación, los cambios en los puntos de

por supuesto, de usarlo, tanto para leerlo como para

pretaciones y reacomodos de sentido.

vista y la combinación de diversas interpretaciones.

redefinir su situación personal, para reelaborar la inter-

Hagamos ahora una breve referencia a un estudio

pretación de su contexto, o inclusive para generar nue-

sociológico de Bourdieu sobre la fotografía, con la fina-

nen de la luz, y de las posibilidades de construir espacios formales y discursivos sobre la superficie del papel.

connotaciones que las constituyen: la lectura de lo his-

vas informaciones.
lo usual es que la lectura de un texto o de un discurso

lidad de fundamentar los conceptos de estereotipo y convencionalidad en la fotografía.

Su preocupación tiene que ver con explorar posibilida-

tórico se suma a la lectura de la vestimenta y del am-

entender. Sólo alcanzamos a vislumbrar los sentidos de

no o extraño.
Todo texto (y toda imagen) está codificado como mí-

las imágenes son saberes, en tanto que aprehenden en su representación las diversas denotaciones y

dominio técnico y tecnológico por una parte, y obtener

C.

bella,

con temas que destaquen la com-

Un tercer tipo de práctica es el que realizan los

que reconocen que los problemas de la fotografía devie-

implique el uso de diversos códigos, con lo cual no se

Dicho estudio parte del principio de que el uso de la

des y limitaciones del lenguaje fotográfico específico. A

biente, al igual que a la interpretación de la concien-

espera que se realice una decodificación pasiva del texto,

cámara fotográfica es un hecho socialmente extendido.

ellos, el autor les llamo transgresores, en tanto que reali-

cia de los ojos del fotógrafo, y a la individualidad de

sino una activa interpretación, es decir, una recodificación

Como tal, es susceptible de ser investigado. De la lectu-

zan revisiones de las formas de ver de la fotografía con-

lo fotografiado, así como a la particularidad del ins-

que implica que el mensaje se reconstruya a partir de la

ra inferimos:

vencionalizada.

tante en que fue hecha la fotografía. No son saberes

interpretación, por lo que los"errores" son frecuentes y perma-

A.

la práctica fotográfica más usual es también la

Ahora bien, las fotos de muertos, según estos crite-

nentes. Mejor dicho aún, los errores son la esencia del

más eventual. En cada familia urbana del contexto fran-

rios, obedecen a criterios convencionales, tanto por la

to. Es algo que parte de un conjunto de significados

proceso comunicativo, de tal forma que la comprensión

cés investigado por Bourdieu ( 1989) se encontró cuan-

solemnidad del hecho como por el orden de los elemen-

específicos, pero que desarrolla complicadas relacio-

incompleta, parcial o equívoca del texto que llega a nues-

do menos una cámara fotográfica, lo cual habla de una

tos fotografiados, estructurado como una pintura al óleo.

tra percepción es lo que posibilita la recreación de los sig-

práctica ampliamente extendida, pero que se realiza sólo

Pero el documento resulta atípico (perturbador, decía-

nificados y la adición de otros nuevos.

en ocasiones especiales, en fiestas y reuniones familiares.

mos antes), por la inclusión innesperada de la visión de

absolutos ni universales, sino individuales y de contex-

nes con el contexto, y que por lo tanto crece en complejidad continuamente, siendo portador de cierta in-

92

la fotografía de un bautizo, por ejemplo, implica que

lo muerte.

los protagonistas aparezcan de frente a la cámara, son-

Según Jakobson ( 1963), la función esencial del sig-

rientes, situados en el centro del plano fotográfico, de

no es comunicar ideas por medio de mensajes. Pero,

cuerpo entero o de plano medio, asumiendo una pose

¿qué es un mensaje? Él lo entiende como el resultado de

acartonada y formal, demostrando la solemnidad del

un conjunto de significaciones que proceden de diversas

asunto. Dicho de otro modo, la foto que más frecuente-

fuentes que se definen a través de las funciones lingüísti-

mente se practica es la foto que sirve para perpetuar la

cas. la suma de todas ellas da por resultado el mensaje.

trascendencia de un evento significativo para la familia.

En este caso, lo que una foto representa tiene que ver

las fotos que rompen con estos esquemas, con una

con su capacidad de mostrar, de evocar, de volver a

actitud desenfadada o de juego, sólo comprueban que

presentar algo que está ausente físicamente de nuestra

el sentido solemne existe, y que puede ser quebrantado,

percepción, tal vez para siempre, como puede ser la

generando un disparate antisolemne.

vida o el tiempo; el instante de la fotografía es el instante

Por otra parte, los fotógrafos profesionales serían

evaporado sin regreso. la fotografía "comunica" porque

aquellos que, a diferencia de los inexpertos de la fami-

está construida con el mismo código con el que nuestro

lia, tienen los recursos necesarios paro representar la

ojo ve e interpreta la realidad.

elegancia estilizada del evento social, como es el caso

¿Hasta dónde podemos interpretar lo que el fotógra-

de la fotografía de una boda. Resaltar la belleza, usar

fo quiso comunicar? la composición es importante por-

maquillaje y peinados especiales, ponerse vestidos de

que los esquemas visuales ilustran nuestra relación con el

una única ocasión, tomar una pose, son elementos que

mundo: cierto halo de luz, efectos del vestido y de la

93

�sábana, colocar al centro de la imagen lo más atractivo
para el fotógrafo, nos inducen a pensar en visiones religiosas, dado nuestro contexto occidental católico. Pero
también interpretamos de acuerdo a lo que sabemos del
evento. Por ello, el momento en el que el fotógrafo accionó el obturador es quizás aquel que, a su parecer, le
permitió captar lo emotivo.
Nos conmueve reconocer que la difunta era joven,
como también nos impacta verla acompañada de sus
iguales, sean ellos sus hermanos, sus primos o sus amis-

tades. Nos perturba el hecho de que los vivos posan al
lado de los muertos, compartiendo un último momento,
tocándose con sus divergentes temperaturas, sin posibilidad de escucharse entre ellos.
No conocer nombres ni situaciones geográficas o sociales de los que aparecen en la fotografía sólo acentúa
el poder de evocación que tiene la imagen hacia la
intrascendencia de la vida; o la multitud de acontecimientos de los que somos ignorantes; o el desasosiego
que produce pensar en cómo se muere.

Barthes ( 1995) propone un estudio de la fotografía
amplio, diversificado, complejo, en su libro

lúcido.

lo

aquello que puede ser nombrado y que no resulta peli-

Su análisis inicia enfatizando que la fotografía es

groso para nuestra estabilidad. Así, vemos todos los días

luz, registro de luz, huellas sobre una superficie sensibili-

miles de fotografías que no nos inquietan, sino que nos

zado. Éste es el mismo principio con el cual funcionan

complacen, porque nos muestran lo que queremos ver,

nuestros o jos. Sabemos de los objetos,

y de la realidad,

porque podemos percibir la forma en que la luz incide
sobre ellos y viaja hasta nuestros ojos.
Así que una foto es una prueba de que la
Esta foto y las otras son documentos que conservan un
estilo propio de su época. Como todo lo vivido, es posible
sentir nostalgia, y

la foto tiene un peso enorme en este sen-

tido. Como objeto, como papel impreso, es atractiva en
tanto que

conservo

la cultura que la generó. Podríamos

decir que estas fotos son delicadas manipulaciones de luz
y sombra en condiciones difíciles, por ser hechas en espacios abiertos. Pero también reconocemos ahí elementos que
sirven para reafirmar la realidad (aquello que nombramos
realidad), la identidad o la pertenencia a un grupo.
Ante un espacio en blanco nuestras posibilidades de
comunicación se ven reducidas casi a su mínima expresión . lo mismo sucede con una pintura abstracta, por
ejemplo, que exige de nuestra parle la exploración de
otros códigos para comprenderla . lo caótico nos desconcierta y nos hace abandonar el intento de leer. Sin
embargo, con la fotografía esto no sucede. Nuestros
ojos recorren con una rapidez asombrosa todos los contrastes de tonalidad en el papel, reconociendo lo que
ahí está representado. Esto facilita y garantiza un nivel
de comunicación primario. Buscamos ávidamente ver lo

que ya sabemos que existe, para confirmar y reafirmar

convierte en información o en significados culturales. Es

cámaro

lo que ya sabemos que es la cultura, porque es trivial,
simple, son vacilaciones.
Sin embargo, esta actitud de lectura puede verse

realidad

perturbada por el

punctum, que

es como un pinchazo,

existe o, mejor dicho, de que existió en el momento en

una incomodidad, una casualidad, una herida que emer-

que fue registrada. Al ver una foto, percibimos las hue-

que las cosas son, o siguen siendo.
Es en este devenir donde se interrumpe el flujo, por-

ge y aparece sin que uno pueda anticiparla . Es un deta-

llas de la luz que iluminó lo representado. Vemos lo que

lle, en algún momento. Es fulgurante y tiene carácter ex-

la configuró y lo que existió en el pasado y que ahora ya

pansivo. Remite a recuerdos, a vivencias, a asociacio-

que nos enfrenta a una situación extraña. la joven del

no existe, en tanto que el tiempo transcurre irrevocable-

nes de imágenes inexplicables.

centro aparece sentada, pero no está viva. Nos sacude

mente. Ésa es la

y nos detiene.
Es posible ir sumando sentidos que expliquen la foto-

realidad que reconocemos.
spectotor, dice Barthes, recuperamos y comprendemos la mirada del fotógrafo, del operotor, como

porque para cada quien es diferente. Revela un deseo

grafía de muertos, en oposición a la foto con seres vivos

él lo llama. Podemos ver la mirada del otro gracias a la

que no está codificado, que no tiene nombre y que inco-

y el festejo de los eventos de la vida .
Se reconocen así, a través de la propia cultura, mu-

química que nos revela la imagen. Sabemos lo que vio

moda, que trastorna. Es tajante, pero recala en una zona

aquel que presionó el botón del obturador de una cáma-

incierta de uno mismo. Por eso, para ver bien una foto,

chos significados implícitos, que pueden parecer obvios

ra. Su importancia no es que haya tomado la foto, sino

es mejor la subjetividad absoluta que se consigue me-

o evidentes.
Esta foto y otras semejantes son construcciones deli-

que estaba ahí, frente a lo fotografiado.

diante un esfuerzo de silencio.

Vemos, pero más que eso, sentimos, notamos, pensa-

Una foto, entonces, da más de lo que se espera de ella.

beradas, fragmentos de cultura, documentos o testimo-

mos la singularidad, la pesadumbre, la nostalgia de lo

Revela una esencia, una verdad: permite ver lo que no está

nios de un ser querido, presentándolo en su momento de

que ha sido fotografiado. Reconocemos lo que conoce-

ahí. Es decir, la particularidad de un ser, el afecto que sen-

despedida, de su desaparición definitiva, como si en su

mos cuando exploramos una foto, siempre con una cu-

timos, lo irremplazable de una vida, la pérdida dolorosa.

Como

cuerpo aún fluyera la vida, aparentando lo que no se

riosidad mediana, general, en lo que Barthes llama la

puede ocultar.
la foto cumplirá una función de fetiche para los que

actitud de

amaron o respetaron al muerto, y tomará el lugar del

studium.

El

punctum no puede ser colocado deliberadamente,

oculto, algo que no ha sido asimilado del todo, algo

Una foto es a la vez trivial (todo mundo ve algo similar)

Es afanosa pero sin agudeza, y per-

y singular (una emoción que sólo pertenece a uno). Es algo

mite leer los mitos del fotógrafo, fraternizando, pero sin

que nos sacude, nos mortifica, nos inquieta. Algo que trata-

llegar a creerlos del todo. limita el efecto de la foto, la

mos con indiferencia hasta que explota frente a nosotros.

ausente.

95

94

�Vemos uno foto como uno "emanación" de luz del
referente, ese que ha estado ahí realmente, frente o los

a la muerte: el cese de la conciencio y la parálisis del
corazón.

ojos de quien tomó lo foto, al igual que los royos diferidos de uno estrello que ya no está donde la vemos. Su
poder de autentificación está por encimo de su poder de

111.

representación.
Una foto está llena, abarrotado de lo que fue. Nos
lo muestra y no puede ser negado . No hoy puri ficación ni catarsis. Barthes concluye: es la inmovilización
del tiempo. la foto es violenta porque no se formo

Sólo lo muerte se basto o sí mismo.

Se alimento de sus propios excrementos.
Tiene los ojos encontrados, mirándose entre sí perpetuamente.

¡Y el amor! El amor es el aprendizaje de lo muerte.
Jaime Sabines, Moltiempo

llenando a fuerzas la vista, sin dejarnos transformarlo

que nos horroriza. No hay nada que decir. Porque todo
foto es uno catástrofe que ya ha tenido lugar. Es un signo

joven del lado izquierdo en la primero foto (¿o así los
imagino?), aparecen penetrantes, inquisidores. Semejan-

como los recuerdos, paulatinamente, sino de golpe,
o rechazarlo.
la foto contiene la muerte llana y banal. Eso es lo

los ojos de mi abuelo paterno, parecidos a los del

tes también a los ojos de un amigo que perdió a su
padre en un accidente. Ése es el

punc/um inicial.

Afirmábamos al principio del texto que las fotos de muertos

tro de este joven, sereno, permite asomar una rabia con-

son una extraña combinación de diversas intenciones: lo

tenida, uno profunda molestia con

foto de estudio convencionalizado pero conmovedora; el

modidad que viene del desconcierto, del desasosiego y

la muerte, y una inco-

documento social de uno época; la idea de lo trascenden-

lo desorientación que produce lo irreversible. Hay algo

la suma de todos como especie, condenados a sucum-

cia-intrascendencia del ser en el contexto mágico o religio-

en su mirada que está desviado. luego este

so; y la ideo de la foto como uno representación que se

irradia a la joven de la derecha, que es de nuevo otra

bir. Pero la foto no sabe decir lo que nos da a entender.
Es uno imagen demente, barnizada de realidad, oigo
desesperadamente inerte y sin embargo disponible, con
lo que uno se embelesa, viajo, escruta, se impresiono.
Hasta aquí Barthes.
Nosotros diríamos que la foto que estamos analizando es una suma inefable de muertes, propios y ajenas.

mueve entre la apariencia y la realidad.
Barthes permite la posibilidad de horadar un comino

la adición histórica de la tristeza.
Y, por último, el puño del hombre que está al fondo,

ciones y conceptos que se resisten a abordar nuestra
conciencia. la foto es un vehículo que nos transporta o

indiferente ante la muerte de los que no se sienten ase-

lo oculto, a lo que significa porque se esconde, a lo que

diados por ella.

funciona como una revelación. Y sin embargo, el caudal

y hacerlo valer como una fuente documental. Así, esta

significado final, no puede ser nombrado.
Estas fotos nos mueven, nos desubican, nos detienen,

claro, el miedo que hemos cultivado desde pequeños

evocación, ahora de mi abuela materna . Su mirada es

que contribuye contundente a percibir el aire austero e

de imágenes, el recuento de los datos que despiertan, el

foto es la puerta abierta a lo que, por fin, aparece

punctum se

para el hallazgo personal, para la clarificación de no-

Por eso nos resulta perturbadora.
Con Barthes es posible explorar el mundo interior,

Resulta terrible que no estamos preparados para la
muerte, más allá del tenue escudo del catolicismo.

Bibliografía

Barthes, Rolond (1995). Lo cámaro lúcido. Noto sobre lo fotografío. Comunicación. Barcelona: Poidós.
Berger, John (1975). Modos de ver. Comunicación Visual. Borcelono:
Gustavo Gili.
Baurdieu, Pierre (1989). Lo fotografío. Un orte intermedio. México: Nuevo Imagen.
Jakobson, Romon (?). Fotocopio sin dotos. Traducción del original: Essois
de linguistique générale (1963). Cop. XI. París: Editions de Minuit.
lotmcn, luri M . ( 1993). "lo semiótico de lo cultura y el concepto de texto•, en

En fin, tratamos de nombrar lo que no es nombrable.
Tratamos de hablar de

da entre todos, de la incertidumbre.

El ros-

lo intrascendente, de

imperioso de la propia muerte, de

propia muerte, de nuestra preocupación, de lo que ron-

la

nitidez de los rostros, o de la

luz de la difunta, pero de lo que hablamos es de la

Escritos 9 ( 1993, enero-diciembre). Centro de Ciencias del lenguaje.
Mendirichoga, Rodrigo (1985). los cuatro tiempos de un pueblo. Nuevo

León en lo historio. México: Instituto Tecnológico de Monterrey.

nos hacen reflexionar.

97
96

�EL CINE DE KORINE
Jano Mendoza

Harmony Korine es uno de los d irectores norteameri-

sus casas, se cambió de país, prendió fuego a otro de sus

canos en verdad originales, es decir, poseedor de una

hogares y desapareció.

poética propia y, por lo tanto, de todo un universo regi-

Se inscribió en el quietismo; nadie sabía dónde an-

do por su tiempo y su lenguaje. Se convirtió en una jo-

daba, qué planeaba o a quién estaba ligado; única-

ven celebridad a raíz de su guión

Kids

(Larry Clark,

mente se tenía certeza de su transitar por las drogas.

1995); después él mismo dirigió un par de notables lar-

Quebró su retraimiento sólo para aparecer una noche

gometrajes

-Gummo (1997)

y

Julien Donkey-Boy

( 1999)- y, en últimas fechas, después de una tormenta
existencial, filmó

David Bloine: Above the Below (2003),

por las calles neoyorquinas provocando broncas. Su proyecto

Fight consistía

en orillar a transeúntes a una golpi-

za mientras su camarógrafo filmaba a escondidas. Se

con su amigo el prestidigitador como protagonista. Para

abalanzó contra el enemigo invisible, contra todos los

divagar en torno a su siguiente paso en la cinematogra-

ciudadanos y contra ninguno, olvidando dos factores: el

fía es indispensable revisar un poco su ritmo creativo,

archipiélago de heridas (su tobillo incluso quedó lastima-

porque Harmony, como todo genio contemplativo en Occi-

do por un tiempo) y la prisa de la violencia. El material

dente, estaba condenado a enfermar de melancolía.

era bueno pero escaso para un filme.

Sus primeras cintas fueron un espacio de exploración

Perdió entonces el interés por la cinematografía, por

y rotura, auténticos poemas con un ritmo de ecos, pau-

los amigos, por los romances, por la sociedad y por

sas y viñetas. Un mundo cerrado donde cada tentativa

todo lo demás. La vida le dio la espalda, ya no le decía

plástica era el inicio de un a lfabeto de la locura con una

nada, y se entregó de lleno a un largo naufragio; prefi-

sola constante: el signo de la muerte y la incertidumbre

rió la inocuidad al quehacer. A partir de este punto sólo

creciendo. El virus mortífero afloja los hilos de la moral,

podía haber dos desenlaces: su desaparición o su rena-

el sexo se vive como confirmación y exorcismo frente a

cimiento. Han pasado los años y de acuerdo con las

una esquizofrenia que ladra cada vez más fuerte. Con-

últimas noticias todo apunta a lo segundo.

templación y horror por lo irracional se entremezclan en
su obra, confundiéndose.

Un indicador claro fue su participación como guionista en otra película de su colega Larry Clark (Ken

Park,

Sus leyes lo llevaron a un callejón sin salida y pronto se

2002). Otro fue la noticia de su rehabilitación en París,

halló en una bifurcación creativa: en un caso, guardar el

donde -en el último de los desprendimientos- decidió

equilibrio sobre el frágil hilo de la demencia; en el otro, la

divorciarse de los estupefacientes. Ahora se reúne consi-

aniquilación o el silencio. Como todo cineasta nutrido por

go mismo, se detiene al borde del papel y escribe un

sus propias discordias, aborrecía la presión sobre el porve-

decálogo donde invertirán los franceses. El proyecto lle-

nir de su talento. En una entrevista incluso comentó que

va el nombre de Jokes y, como es lógico, ni el creador

prefería no hacer declaraciones sobre el futuro o pasado

sabe a ciencia cierta hacia dónde se dirige. Por lo pron-

de su obra porque él mismo no tenía mucha idea. Como

to debemos agradecer su supervivencia (de la fama, de

una consecuencia lógica de su travesía, pronto perdió el

las golpizas nocturnas, de la melancolía y de las dro-

control de su vida, rompió sus relaciones, incendió una de

gas) y cazar con celo sus siguientes aportaciones.

99

�CABALLERÍA
SOBRE SONETOS Y CANCIONES

cancioneros gallegos portugueses, confronto las limitaciones de la poesía occi-

De Gabriel Zaid
El Tucán de Virginia
México, 1992

ta que cada vez más va dejando atrás:
"Ráfagas crueles de lucidez". Recuerdo
"Teofanías" y celebro su tino, su sorpren-

Creacwnes
y recreacwnes

dente claridad, el ajuste de cuentas del

de Gabriel Zaid

libro en el cual se incluye creación re-

poeta con su siglo y con su ciudad, como
su ciclo vital; sin embargo, este nuevo
ciente, la reiteración del ritmo basado

Sonetos y canciones, de Gabriel Zaid, tie-

en la enumeración, en las equivalencias

ne tres apartados: "Sonetos en prosa", in·

de significados a través de los dos pun-

legrado par siete poemas del autor; "Can-

tos, la carga de conceptos que intentan

ciones de Vidyapati", que vienen a ser 14

colarse a la "reflexión" de la poesía, la

poemas -"recreaciones", llamaría el au-

adjetivación de los mismos conceptos -

tora la traducción de, supongo, algunos

"gratuidad furiosa", "eternidad fugitiva",

de los cantos de Love songs of Vidyapoti

etc. - , hacen visible, y peor: audible,

(traducción al inglés del poeta hindú Vid-

el formulario tesón del escritor que es,

yapati hecha por Deben Bhatacharya)-,

sin lugar a dudas, Gabriel Zaid.

además de un estudio revelador sobre las

Al llegar a las "Canciones de Vidya-

coincidencias y correspondencias entre

pati", lo rescata ble de la sección ante-

éstos y los primeros cancioneros hispáni-

rior se atenúa; al leer a Pessoa, desme-

cos; y por último, "Coplas al gusto popu-

rece por completo. lo razón es quizá

lar de Fernando Pessoa", poeta de quien

que los dos poetas extranjeros son yo

Zaid, para e! caso, resume lo siguiente:

clásicos, y el riesgo de Zaid de aventu-

"Su capacidad heterónima de ser otro es

rarse a incluir obra personal con traduc-

también una capacidad anónima de per-

ciones es muy alto.

derse, y encontrarse, en el gusto popular".

El estudio que sirve de introducción

Si bien en la primera parte encontra-

o los poemas de origen hindú es com-

mos de nuevo el carácter lúdico del ejer·

pleto y logro interesarnos de entrada en

cicio poético que caracteriza la obra de

lo poesía de ese complejo país. Para

Gabriel Zaid, desde el título, hay un ver·

Zaid, la obro de Vidyopoti 1, como los

so, o una línea, para mejor ajustarnos a
la "propuesta" del autor, que reseña de
alguna manera la enfermedad del poe-

1 Vidyopoti, considerado el gran poeta moithili
!nombre que derivo de Mithilo, quien formó un

dental, en la medida que ésto subyugo
el objeto, limita lo lírico al yo y señala
lo identidad del autor en el singular de
la primera persona; además de no caer
en lo interior en los "Canciones de Vidyopati", el sentimiento de lo mujer se
expresa desde la mujer misma. A diferencia de la "erótico o lo divino", que
desde el Cantar de /os cantares se perfila en un tratamiento erótico de lo espiritual -el alma, la Iglesia y Dios son potenciados en lo literatura como valores
exaltados hacia los que se pronuncia
deseo-, el erotismo de Vidyapati parte
reino entre el Gonges y los Himalayas), nació
en 1352 cerco de lo frontero de lo región Mo·
dhubani con Nepal. El podre de Vidyopoti, cor·
tesono y bromín, la inició en el sónscrito; sin
embargo, lo originalidad del poeta se do en
moithili (del sónscrito se derivo el moithili, que
existe desde hoce un milenio, sin ser lengua
oficial o pesar de que la hablan treinta millones
de personas actualmente), cuando es amigo del
príncipe Sivo Simho, quien luego ocupará el
trono. El sánscrito significó poro el hindi, el
moithili y el bengalí lo que el latín al castellano,
al gallego y ol portugués, que "parecían inca·
paces de expresiones elevadas". Al parecer, gro·
cios o lo influencio árabe debido o lo invasión
musulmana en lo Indio, lo actitud hacia los len·
guas del pueblo fue distinto, mucho más abier·
to, y posibilitó lo traducción de obras o dichos
lenguas. En ese sentido, lo actitud del poeta
Vidyopoti es similor o lo de Berceo y al Arci·
preste de Hito, que amaban, coda uno desde
su creación, la lengua popular, lo lengua vivo.
Así sintetizamos la introducción que Zoid nos
ofrece.

101

�de lo religioso, como sucede con el
mundo de lo sensualidad mitológico de
la antigüedad clásica. Vidyapati "desa·

La gracia vemácuw de

Gabriel Zaid

probable que se hoya partido de esto
perspectiva paro publicar este libro solamente con la firmo de Gabriel Zaid.
"Sonetos en prosa" consiste de siete

craliza las relaciones sexuales, y eso
en el mismísimo contexto del culto o

Oriente se muestra como un espejismo

poemas cuyos versos están dispuestos en

Krishna".

maravilloso ante los ingenuos e inoca·

lo formo del soneto (dos cuartetos y dos

Se supone que la relación de Krish·

bados ojos occidentales; tal cosa pare-

tercetos), pero de rima libre y sin la mé-

na y una de sus amantes, Radha, se

ce proclamar, tácitamente, Gabriel Zoid

trica fija y típica de los endecasílabos.

convierte en foco de un culto popular

en

Sonetos y canciones.

En este caso, el soneto es solamente un

arraigado en Bengala, según el cual la

Dicha vena oriental late en esta pu·

vehículo estético que otorga cierta direc-

salvación se logro a través de la unión

blicación más de lo que a primero vista

ción a los poemas; aquí el soneto sirve

sexual poro venerar o Krishna. En los

aparento: las tradiciones líricas y musi·

de molde, o manera de pretexto, a por·

canciones de Vidyapati, Krishna y Rad·

cales de España poseen una gran in·

tir del cual Zaid propone una poesía

ha serían "simples personas enamorados

fluencia de lo intervención árabe, grupo

contemporánea que es en esencia de

que en el amor encarnan lo divino". De

cultural que a su vez tenía muchos cono-

forma libre, pero que se ve como un

ahí la belleza de los poemas. Se trata

cimientos y objetos provenientes de la

soneto. En estos siete poemas, "que se

mós bien de celebraciones complejas

India (el instrumento antecesor de la gui·

ven como sonetos", los cuatro elemen-

desde la sencillez en que nombran al

tarro, la música que derivaría en el fla-

tos del mundo se funden con el mar, las

amor, la conjunción de éste con los os·

menco, y el ajedrez son excelentes ejem-

despedidas, la noche y la ira.

Iros, con la naturaleza.

plos de esto); de lo misma manera, en

La segundo y la tercera parte del li·

De las "Coplas al gusto popular de

los lenguas española y portuguesa sub-

bro, "Canciones de Vidyapati" y "Co-

Fernando Pessoa" no hay más que de-

yacen importantes elementos lingüísticos

plas al gusto popular de Fernando Pes·

cir: bellísimas, certeras, siempre atinan·

de origen árabe. Lo anterior viene a

soa", respectivamente, parecerían un par

do desde lo vista del testigo de la hon·

colación porque lo español, lo oriental

de artículos ensayísticos en los que, al

dura que viene a ser el poeta:

-India- y lo portugués establecen una

final de cada uno, Gabriel Zaid incluye

cad ena constituida por cado una de las

algunas traducciones.
En las "Canciones de Vidyopati",

Sonetos y canciones.
título en sí, Sonetos y canciones,

Zaid efectúa un pequeño análisis y un

Por eso nadie se curo

evoca lo más popular y vernáculo de

recuento de la tradición lírica del maithi·

y morir es darse de alta.

las tradiciones líricos de España; pudie-

li, lengua del noreste de la India, en la

ra pensarse que Zaid hubiese llevado o

antigua región de Mithila, y, en particu·

Leamos por último esta estrofa, tan

cabo una recopilación de los versos

lar, de un poeta de dicha región que

afín o nuestro momento, a ese consumís·

populares de su tierra. Por otra parte,

vivió en el siglo XIV: Vidyopati. Posterior·

mo propiciado donde todo se vende,

también sugeriría, por ejemplo, los

mente, tras aclarar algunos pormenores

sin que el amor esté etiquetado entre la

RiRoman-

mas y leyendas de Bécquer o el
cero gitano de Federico García

de la versión , Zaid incluye su propia tra-

Lorco;

ducción (e interpretación) de catorce

el mismo Zaid hace mención, precisa-

canciones escritas por el mencionado

Todo quisieras comprar,

mente, de esta última obra y se aleja de

Vidyapati.

nada más porque lo viste.

ello.

La vida es un hospital
donde casi todo falta.

oferto disponible:

Tengo ganas de llorar:
yo sólo compro estar triste.

Magnífico trabajo el de Zaid con las
versiones que nos ofrece.

MNERVA fvw.GARITA VILLARREAL

tres partes de
El

vemente (mucho más que en el aparta·

dolor que arrostran los humanos desde

nancible. Con todo, hay delicadeza en

do sobre Vidyapoti) acerco del gran

sus orígenes cargados de mochocamien-

medio de lo tormento. Tersura que nos

valor, la autenticidad y lo verdadera

tos de huesos, promesas endebles pero

equilibra merced a lo feminidad dolida

esencia popular de las coplas escritos

ofrecidos una y otro vez o su torpe y

pero sabedora de que hay un descendí·

por el poeta portugués Fernando Pessoa.

temblorosa esperanzo, océanos de llan-

miento tan natural y tan sobrecogedor

Igual que en lo segundo porte del libro,

to por lo pérdida de seres que nunca

como ninguno:

Zoid presenta al final su versión castellana

dejarán de ser carne de nuestro carne y

de veintinueve de los coplas de Pessoa.

sangre de nuestro sangre. Jeannette ha

la niebla se desparrama,

Quizá, y lo siguiente es solamente

escudriñada todo eso y se ha defendí·

mi madre se dejo asir.

uno suposición, el conocimiento que

do con los escudos del pensamiento

Gabriel Zoid está intentando comunicar

cuando los torrentes de luz amenazan

Quiero ahora recordar al poeta

Sonetos y canciones con-

con empaparlo y enraizada para siem-

que padece como hombre, como hijo,

siste en lo existencia de uno auténtico

pre jamás en los territorios de la percep-

la muerte del padre. Jaime se llama el

revelación poético que tiene lugar en el

ción finísima por aniquiladora. Pero tam·

hijo, y su padre es el Mayor Sabines.

lirismo nacido de lo esencia del pueblo;

bién de la escueta ciencia ha escapado

Y aquello fue la hora del tronido: un

una suerte de gracia vernáculo.

gracias a los vericuetos del arte más sua·

enhiesto árbol no es inmensa superpo·

ve, pero al mismo tiempo más soberana

sición de pétalos y verdes ramificacio-

- como corresponde a aquel que nos

nes. Cae el gigante y el hijo regresa o

dejo construirnos al modo que mejor nos

la insolvencia físico y moral. Su rabia

place y sin abandonarnos nunca, nun·

es más bien rabieta porque no acepto

ca, aun cuando los tiempos de nuestra

que la separación estaba pactado

realidad sean los más viles, injustos o

desde antes que naciera el abuelo de

sangrientos.

su abuelo y más atrás. Por eso lo im-

por medio de

JUAN JESÚS CHARLES

Jeannette Cwriond une
síwbas de sombras

atractivo- el tema central de los can-

Gabriel Zaid, la segunda y lo tercero

ciones: el amor erótico y encendido. No

parte son, en realidad, traducciones rea-

se aleja, por lo tanto, temáticamente

lizados por éste. La primera parte, "So-

de la tradición erótica en la poesía de

netos en prosa", sí es creación de Zaid

Oriente.

-aquí entraría la polémica sobre la tra-

De manera similor o las "Canciones

ducción como forma d e creación, es

de Vidyopoti", en la tercera parte de So-

decir, el punto de visto donde este que-

netos y canciones,

hacer consiste en una reinterpretación y

pular de Fernando Pessoa", Zoid pre-

una reconstrucción del texto original. Es

sento un artículo en el que reflexiono bre-

"Coplas al gusto po-

Y con ella llegaran devastación y

precación y el rostro descompuesto y
la dicción retadora:

Amonites

laceración, negrura y botadura de insom-

De Jeannette Clariond
Editores del Hotel Ambosmundos
México, 2003

nios y preguntas. Pero todo se resuelve

(Me avergüenzo de mí hasta los pelos

en canto, en palinodia del dolor que

por trotar de escribir estas cosas.

como piedra cerradísima, sellada por su

¡M:ildito el que creo que esto es un poema!)

naturaleza sorda y ciega, nada sabe

Todo antes de fa noche

de las dubitaciones segu idas por em·

De Jeannette Clariond
Pre-Textos
Valencia, 2003

pecinamientos del irritable humano, tan

hijo rompe con lo imagen endurecido

soberbio.

del varón que no se doblego, que no

Hemos pensado lo anterior tras leer

Todo antes de lo noche.
Lo que vive de lo materia muere antes
que lo materia. Lo que vive en lo lengua
vive con la lengua.

Porque el mita

Evidentemente, la brusquedad del

gimotea ante nado ni nadie - incluido
el amor, incluida la muerte. Aquí, de for-

la cruel pero

mo viril, se nos obsequia una impreca-

sabio realidad sin veladuras: allí donde

ción airado y no lo filigrana, la rebeldía

ha sentado sus reales Nuestro Señora la

desmedida, el amor filial que se apoya

vuelve a interponerse entre

Muerte. Y ésto nos despojo y nos que-

en la poesía más abrupta paro lanzar a

Korl Kraus

damos sin la mujer que nos parió, con

los cuatro vientos esta suerte de bitáco-

lo hendidura supurante, masticando uno

ra, despeñadero incesante donde sólo

Jeannette Clariond es uno escritora que

y otro vez lo pregunta innecesario. Me-

percibimos rostros del cloroformo, rugo-

Resulta llamativo -o en todo caso

Aunque el libro está firmado por

Lo tenía todo hasta que llegó la noche.

en la poesía ha encontrado lo montaña

jor será decir: "Nunca dicha es lo lla-

sidad en los gasas y agujos, muchas

que mejor se aviene con su firme deci·

ga". Hagamos caso de la ambigüedad

agujas visitando uno y otra vez los ve-

sión: entregarse a las emanaciones de

y quedémonos con el silencio: lo llaga

nas agotadas del paciente moribundo.

uno sensibilidad de gran altura. Pero no

no se dice, se vuelve uno ostentación en

se piense en

lo

sensibilidad abandono·

nuestro cuerpo avergonzado. De regre-

lo ambigüedad, esa laceración no
bo-

do o su suerte. Jeannette Cloriand no

so o

transige con lo piel estremecida por el

puede ser su apuesto, lo d ichoso o

Y es en vano llorar. Y si golpeas
los paredes de Dios, y si te arrancas
el pelo o la camisa,

103
102

�o desciende -elija usted- a las altu-

Pero por lo que hace a su calidad, a su

No vuelve nadie, nada. No retorna

ras de la serenidad después de que se

intencionalidad, los textos se acomodan

el polvo de oro de la vida.

nos removieron todas las vísceras, o a

en diferentes alforjas. los hay de muchos

los oscuras profundidades de la tierra

colores y sabores. Algunos son máximas,

antes de que pudiéramos informar a

sentencias, pensamientos. Otros, apun·

la interesada:

tes sintéticos, axiomas, proverbios. los

nadie te oye jamás, nadie te mira.

En Todo antes de la noche hallaremos, por el contrario, una intensa sordi-

de más allá nos remiten al dicho, al re-

na. Nada de aspavientos, nada de gritos despavoridos o enloquecidos. Habrá

madre, te están echando tierra.

frán, al adagio. Y con todo, el pega-

Quien ve claro en la caverna en la luz
se ciega.

~rsiones origfrzales de
la ironía

No hay final, nunco termina, es lo
blanco renaciendo.

No es hermoso quien yace a mi lado,
mas hermoso es que a mi lado yazga.

El materialismo histérico

más resulta ser uno persona que antes le

De Xavier Velasco
Alfaguara
México, 2005

había pedido un minuto de su tiempo
para aplicarle uno encuesta- su acto,
justificación por demás convincente que
deja al lector sin duda de que el asalto

Imita, no plagies; aprende, no finjas saber.

rá oscuras a pieles y miradas. Pero no

gazamiento o purificación -eso obte-

autora (entiéndase por ello voluntad lírico). Súmenle a lo anterior que las obras

se maldecirá, no se levantará la voz para

nemos del pancanto que gira en torno

semejantes a ésta suelen ser variopin-

Agua que no has de beber, pregúntate

aturdir a nadie. A la madre se le dirá

de la madre que es naturaleza que es

tas. luego ... Escuchen o vean algunos

que hay devoción en la tierra y "un vien-

muerte que es vida. Mirar a la cara de

títulos: Aforismos. La palabra es el falo

tre para la miel de lo perdido", mientras

nuestra madre es enfrentar - gústenos o

las hojas muertas son la sibilina imagen

no y más pronto que tarde- su contra·

de nuestra desolación y un conjuro para

cara. Vida y muerte, pues, se besan sua·

el destierro de las quebradizas ambicio-

vemente en esta versión del periplo hu-

nes del humano engreído y al mismo

mano que hoy hurgamos en el poema/

del espíritu (Gottfried Benn/José Manuel Recillas), El re/o¡ secreto del corazón. Apuntes 1973- 1985 (Elías Canet·
ti/Juan José del Solar B ), Máximos,
pensamientos, caracteres y anécdotas

dolor marcará más al esqueleto y volve-

Acendramiento o depuración, adel-

A manero de monólogo, un asaltante justifica ante su víctima - quien ade-

mento que los une se llama estilo de la

viento, y barro, y lluvia, y dolor. Sí, el

entonarse con el canto típico del merolico callejero.

es una formo de ganarse la vida:

You know that we ore living
por qué.

in a material wor/d

Soy el ladrón, ¿no es cierto? Tal vez len·

And I om o material gir/

ga razón, pero al menos yo no ando por

Madonna

la calle pidiendo permisilos poro hacer

A diferencia de Todo antes de lo

lo impermisible.

noche, en Amonites sí aparecen Dios y

Sí, los personajes que aparecen en este

los dioses. Entre éstos, por cierto, se

libro admiten con indiferencia y cotidia-

lo que empezó como una robadita

encuentra Ammón. ¿Y quién es Ammón?

nidad que, de seguir la utópica línea

de tiempo o un desconocido para apli-

Pónganle cuernos de carnero y ahí tie-

del "deber", no hallarían sentido a sus

carle una encuesta terminó en asalto.

nen ustedes al padre de los dioses con-

vidas. Para ellos, el horizonte se abre a

Para este asaltante, el tiempo vale oro,

libro de Jeannette.
Pero ahora el mayor refinamiento

(Chamfort-Nicolós-Sébostien Roch/ Antonio Mortínez Carrión), Lesebuch (Karl

vertido en un venerado dios egipcio. ¿Y

partir de uno tarjeta de crédito ilimita-

y se sintió agredido cuando esta perso-

puñado en nuestra contra por la negru-

poético lo constataremos con sólo acu-

Kraus), Aforismos (Georg Christoph Li-

quién era el padre de los dioses? Uste-

do, o con las utilidades de uno apuesta

na se lo pidió.

ra más intensa, emergerá la luz. Una luz

dir a dos páginas de esta obra. Adverti-

chten berg/J ua n Villoro), Tablettes

des lo saben, todos lo sabemos, nadie

entre familiares que se hizo sobre cuán-

dos están: en ellas hollaremos apenas

(Saint-Pol-Roux), Discurso a los ciru¡o-

mantiene en el olvido a Zeus -o Júpiter

do iba a morir "la abuela" .

dos líneas, dos versos huérfanos, dos

nos. Aforismos. Goethe (Paul Valéry/

según la denominación romana.

aforismos (el segundo ya fue citado en

Ricardo de Alcázar)

tiempo temeroso. Y cuando más convencidos estamos de que un fuete será em-

matizada después de todo:
Sangro en el vidrio, astillada,
la claridad.

Y si Sabines golpea, exasperado,

párrafo anterior):
Hay regiones que son sílabas de sombras.

las puertas o paredes de Dios, y si en

En las obras antes citadas hallaremos,

MGUEL COVARRUBIAS

Boudelaire se refiere a la ironía como
"uno forma de mortificación", Eliade lo

El libro (cuyo título es El materialismo

interpreto como uno ascesis, uno manero

histérico y su autor, Xavier Velasco) se

de descomponer al hombre vulgar y pro-

compone de varias historias tituladas con

fano paro dejarlo en manos del deber ser.

remarcada, la intención de pensar, de ra·

algún referente (ejemplo claro el de

El materialismo histérico es un libro iróni·

cionolizar, de sorprender. la poesía no

Marx) histórico y literario. Éstas tienen

ca, pero el resultado de su lectura no es la

siempre encuentra sitio en esos lares. la

estructura de cuento, diario, discurso de

liberación de lo profano; más bien no deja

diferencio, entonces, entre los libros de esos

merolico, testimonios judiciales, entre

ninguno opción para ello. la figura no es

autores de nuestro pasado inmediato y

otros. Cada una cumple la función de

estético sino explicativa: somos seres des-

Aunque para nuestro gusto existe una

Amonites, de Jeonnette Clariond, desean·

despertar en el lector un interés distinto.

preciables, óvidos de dinero y de

tará así. Literalmente -por lo pronto.

tercero línea, la que culmino el cuarto

sará, insistimos, en la invención de imáge-

Por ejemplo, hay cinco secciones cuyo

con él pueda conseguirse.

Abunda, eso sí, en colinas, árboles,

poema y que por méritos propios mere-

nes y, en los cosos más logrados, en el

título es "Confieso que he vendido", re-

ce obtener su autonomía. Vamos, de ese

parto de poemínimos (que no deben con·

ferencia obvio de la autobiografía de

nes la primera persona poro hacer un

de panteísmo se desplaza a lo largo

modo la trilogía de brevísimos quedaría

fundirse en manera alguna con los poemí·

Neruda; un discurso de mercachifle que

mapa de los actores del relato vistos por

de "esta armazón de sílabas aparen-

integrado:

otro momento pudo aceptar que el

Nunca dicha es la llaga.

encanto de Dios era suyo, Jeannette
en Todo antes de la noche no lo afron-

vientos, pájaros, huertos. Una especie

temente dispersas" (Gonzalo Rojas

dixit). Bien dicho. Porque el libro no es

Ceguera: ahí estarás.

De Amonites debe decirse: pudiera ser

es un Todo ... antes de lo noche. Quie-

el libro más homogéneo jamás concebi-

ro decir que no se recopilan poemas

do. Y también: dispara hacia blancos

aislados aunque éstos tuvieran un solo

muy disímiles en grado sumo. Expliqué-

eje mortuorio. Sus cinco capítulos:

monos.

"Raíz", "Fruto somos", "Rota espuma",

Si no fuera por el formato pequeño,

"Signos" y "Sustancia del cáliz", son

todos los textos nunca rebasarían un solo

los escalones por los que se asciende

renglón. Eso en cuanto a su extensión.

104

Su autor escoge en muchos ocasio-

nimos ingeniosos, jocosos, de Efraín Huer·

frota de vender la fórmula perfecta para

sí mismos. Y lo ironía es definitivamente

ta). Algunas muestras, algunos fósiles to-

ser felices, \lomada Lo Ma¡a Baroto.

el recurso esencial. Llevo lo contrarie-

mados del libro de Jeonnette:

Quien lo vende asegura que su infen·

dad hasta un punto casi irracional,

ción no es quitar el dinero a la gente;

pero completamente lógico para los

sólo pide lo necesario para los gastos:

ocontecim ientos:

un desfile de metros o de formas fijos
de la versificación castellana. El libro

lo que

La poesía no crea la vida, se hunde
en su extrañeza.

Se obre, no transcurre, el loto en el
estanque.

l O dólares, que cobrará a cambio de
ocho pesos el dólar, de manera que el

Por mi porte, la vuelvo loca desglosón·

costo total del método cósmico-gnóstico-

dole, uno por una, las lujuriantes canti·

filosófico será de ochenta pesos mone-

dades que nos unen

da nacional. Tiene la nota aclaratoria
Las ramas del laurel viento y sombra
entrelazan.

- a pie de página- de leerse en voz

Éste es el coso de uno chica que

alta, y esto supone que también deberá

cobra por su primera cita, por un beso

105

�de primera cita, y se suman los costos si

tumbristo hasta dramas oníricos, como

curre o lo reproducción casi exacto del

tono. Armando, un empresario yuppie

singular el tradicional Día de Muertos.

se quiere un noviazgo serio con miras a

Los niños de sal, o complejos ensambles
tipo auto sacramental, como Génesio:
de cómico o santo. Una constante en su

lenguaje coloquial regiomontono, y es

extrañamente aficionado o la mitología

Uno explosión en el cementerio de un

justo este apartado donde radico lo vis

clásica, resulto agraviado con una cor-

taba en declive. Lo que estaba en deca-

pueblito norteño •saca" de sus tumbas o

namenta cuando el dios Júpiter, lascivo

dencia eran los grupos de personas que

todos los difuntos. Los familiares, cons-

que la persona le deba: entre más deu-

obra, sobre todo en las comediás, ha

Con diálogos frescos e ingeniosos y

toda la vida, aprovecha uno largo au-

se reúnen para competir en equipos;

da, más amor. Cualquier cifrado misó-

sido encargarse de los asuntos norteños;

uno estructuro efectiva, Sóbado sin fin

ternados, trotan de encontrar respuesto

sencia de éste adoptando su imagen y

ahora se prefiere jugar solo y no en com-

a semejante designio: ¿la ira de Dios o

gino que pudiera interpretarse sería fal-

los diálogos, los ambientes, los temas y

es uno divertida y, o lo vez, emotivo re-

personalidad paro acostarse con su es-

pañía de otros. Para el profesor de lo

las corruptelas del poder? ¿el juicio fi-

los entornos que planteo resultan fami-

flexión sobre lo libertad del espíritu y el

Universidad de Harvord, Robert Putnom,

so, puesto que no se trata de mujer y

posa, curiosamente llamado Ariodno.

nal o la invasión industrial estadouniden-

hombre, sino de una relación interperso-

liares en estos regiones. Su universo lo

derecho a soñar. Tenemos en uno esqui-

éste es sólo un indicador más de la evo-

Bajo esta premiso se suscitan varios en-

se? Mientras son peras o son manza-

nal basada en costos, negociaciones;

integran tanto los "pueblitos", con suba-

no a Germán, el veinteañero irreverente

redos muy al estilo de la comedio clási-

lución de la sociedad estadounidense,

nas, el festejo de Día de Muertos se lle-

es decir, el amor como un negocio em-

gaje de costumbres y dichos, como la

que se quiere comer el mundo de un solo

yo que "durante las primeras dos terce-

ca. Un rasgo que sobresale es lo pro-

vo o coba más vívidamente que nunca;

urbe regiomontana, con sus propios con-

bocado; y en lo otro, a su hermano Fe-

ras portes del siglo '/Y., existía en Améri-

presoriol.

puesto multimedia que lo obra conllevo.

a lo por, los tejes y manejes del poder,

trastes sociales y culturales.

derico, profesionisto gris, amargado y

ca una corriente poderosa de participa-

A través de pantallas gigantes y otros

La sonrisa en el espe¡o, una antolo-

casi calvo. Lo filosofía del primero impli-

ción de la ciudadanía en lo vida de sus

recursos se busco dar a la obra otra di-

tanto político como religioso, se ponen
en evidencia.

tilísticas; conserva una severo formalidad

gía que contiene siete comedias de este

co el goce y lo despreocupación, un

mensionalidad.

lejos del mero entretenimiento o de

autor, se caracteriza por la diversidad

vuelo constante donde igual do crear

Si en Dé¡ame que te cuente se veía

tarde -de manera silencioso y sin avi-

de lenguaje y, por otro lado, sus perso-

la escritura por encargo, las comedias

de temas y tratamientos de los textos

cómics que interpretar o Shakespeore.

so previo- tal corriente se invirtió y se

najes bien podrían hollarse en otros au-

claramente expuesto el chismorreo de los

de Hernán Golindo gozan de un gan-

ontologados, y muestra a un autor que

Gracias o esto filosofía es que Catalina

señoras, en Cuando el gol/o ya no can-

ha sustituido por otra terrible en sentido

tores de la llamada literatura basura. Sin

cho infalible: lo identificación por porte

puede hacer concesiones en aras de la

(madre de Germán y Federico) descu-

contrario, que nos ha ido separando uno

embargo, su peculiaridad reside en el

to se ve lo propio con los varones: el

del espectador. Su crítica sutil, pero con-

sutil tratamiento que hace; parece que

riso instantáneo, sin que con esto me-

bre que la vida es mucho más que ver

del otro y de nuestros comunidades du-

albur, lo corrillo, las leperadas. A los

tundente, del norteño y del regiomonto-

telenovelas y cumplir con las obligacio-

rante lo último porte del siglo XX" (Put-

los actitudes de los protagonistas fueran

noscabe el asunto central a tratar o la

miembros del club del Pájaro Dormido

no dotan o su obra de un valor artístico

construcción de sus personajes.

nes de madre y esposa. Pero el universo

nam, 2002: 27), con este preámbulo y

completamente normales dentro de su

(compuesto par hombres de diferentes

nado desdeñable. Pocos autores tienen

con un sinfín de pruebas empíricas trato

matrimonio; el amor que ella pueda otorgar depende de la cantidad de dinero

Velasco tiene el atrevimiento de hacer literatura sin recurrir a las modas es-

cómico del texto.

un estudio confirmó que el juego no es-

comunidades, pero unas décadas más

discurso, pero eso mismo propicia la

Al igual que en la Commedio

de Germán también es regido por el

edades y profesiones) les sale cara una

la capacidad de observar y plasmar

de demostrar la hipótesis de su libro: el

reAexión. Somos contradictorios y para-

dell'Arte, donde encontramos persona-

destino; y aquí es donde, en un abrir y

fiesta de cumpleaños cuando el festeja-

su entorno con tanta precisión. En el

dójicos. Ésta es quizá la ideo más usa-

jes hechos o la medida de individuos

cerrar de ojos, la comedio se trastoca

"atrincheramiento• del individuo en el

do muere en pleno acto sexual con una

escenario vacío, un espejo dirigido al

ámbito privado y lo caída de la partici-

da de la segunda mitad del siglo 'tx en

específicos, en la producción de Galin-

en tragedia.

prostituta. Aquí también salen a relucir

espectador.

do encontramos a la tía, el abuelo, el

Un coso muy particular es el de Dé-

pación en las organizaciones civiles es-

el cine y en lo literatura, y difícil será

los secretos de los involucrados, ponien-

que desoporezco.

primo, lo vecina y, en un descuido, has-

¡ome que fe cuente, uno obra cien por

do en tela de juicio su hombría y su su-

ta a nosotros mismos. El espejo donde

ciento costumbrista que, desde las aco-

puesto camaradería, y evidenciado la

se reflejo lo sonrisa de Galindo es el

taciones, transporta a lo que podríamos

desesperada necesidad de conservar

mismo donde los norteños de México nos

llamar "lo provincia nuevoleonesa". Todo

ante los demás uno imagen respetable.

vemos reflejados.

pasa en un pueblito, un pueblo chico

Lo muerte es el tema en las últimas

En Todo quedo en familia, obra que

que resulto un infierno grande para Gla-

dos obras que componen esto ontolo-

inicia este volumen, Galindo obre la

diolo, uno mujer de mucho carácter que

gía. Por un lado está El búcaro azul, una

puerta de un hogar de clase medio baja

se ha visto relegado por los demás a

exploración del autor en los territorios del

típicamente regio. El festejo de la Navi-

causo del posado turbulento que llevo a

humor negro. Con una estructura de cua-

dad es la ocasión perfecta poro que

cuestas. La llegado inesperado al pue-

tro cuadros de impecable progresión

uno gran cohesión social gracias a una

La sonrisa en el espe¡o

confluyan en él veinte personajes, todos

blo de un escritor de telenovelas en ple-

vemos la historio de Eloísa, una mujer

democracia local y comunitaria que se

De Hernán Galindo
Universidad Regiomontana
Monterrey, 2004

familiares en lo sanguíneo o en lo políti-

no bloqueo creativo es el detonante poro

exitoso cuya vida, tanto en lo profesio-

co, y familiares también al lector/espec-

que uno serie de secretos y medios ver-

nal como en lo personal, empieza a

tador, por representar roles plenamente

dades salgan a relucir. Aquí Galindo

desmoronarse al tener bajo su cuidado

identificables en nuestro sociedad. Lo

nuevamente echa mano de uno de sus

las cenizas de la difunta madre de su

Hoy por hoy, Hernán Galindo es el dra-

sumo de los conflictos de los persona-

herramientas más frecuentes y efectivas:

desenfadada amiga Patricio, las cuales

maturgo más representativo de Nuevo

jes, aunada al microcosmos asfixiante

la recreación en los diálogos de lo ora-

están depositadas en un búcaro azul.

León , al gozar su obra dramática de

que represento la coso, hilvano una su-

lidad regional.

reconocimiento tanto nacional como in-

cesión de miniescenas que dotan al tex-

Con La noche de los cornudos el

resante, también está presente lo muerte

A principios de la década de los noven-

muestren que lo colectivo aún tiene sen-

ternacional. Su vasta producción se ca-

to de un ritmo vertiginoso y multiclimáti-

autor busca una puesta al día del Anfi-

como tema y como personaje. El festín

ta los propietarios de las salas de bolos

tido. De esta forma, lo que el autor rea-

racteriza por lo diverso de sus propues-

co, sobre todo en los primeros dos ac-

trión de Plouto (y otros autores posterio-

de las pelonas es una farsa estructurada

de Estados Unidos se percataron de un

liza es un esfuerzo empírico para demos-

tas, pues abarca desde la comedia cos-

tos. La construcción de los diálogos re-

res), ubicándolo en el contexto regiomon-

en 33 postales que festeja de manera

descenso en sus ingresos; sin embargo,

trar que el capital social (que es un re-

IRVING JUÁREZ

Comedia y
costumbrisrrw
en Hemán Galindo

106

tán provocando la pérdida del capital
JORGE SltVA

social, es decir, de las vínculos entre los
ciudadanos y las normas de reciproci-

¿Jrulividuo o
comunidad?: la
importancia del
capital social
Solo en la bolera: colapso
y resurgimiento de la
comunidad norteamericana.
De D. Robert Putnam
Galaxia Gutenberg
Barcelona, 2002

En el último texto, quizá el más inte-

dad y confianza derivados de ellos.
El primer observador de lo realidad
estadounidense que evocó el concepto
de capital social fue Alexis de Tocqueville, cuando escribió su libro Lo demo-

cracia en América. Según sus observaciones, en los EEUU del siglo XIX existía

basaba en la participación ciudadana,
considerando a ésta el mayor ·recurso•
(capital social) que aquella población
tenía. Con términos tales como "confianza", Putnam intento recuperar el legado
original de Tocqueville poro el desarrollo de ciertas actitudes cívicas que de-

107

�LOS AUTORES
curso equiparable al capital físico, eco-

culta la interacción cara a cara. Todos

mismo en los individuos, de modo que

nómico o humano) en Estados Unidos

estos son factores que contribuyen a di-

así serán moralmente más fuertes, com-

ha caído estrepitosamente desde la se-

sociarnos socialmente. Dicha seporación

petitivos e irreductiblemente crearán un

'/J.. hasta nuestros

es para el autor la quintaesencia del

nuevo sentido de comunidad. De esta

días. Utilizando dos fuentes básicas, la

deterioro de nuestra calidad de vida en

forma, la coordinación y la coopera-

Roper Social and Political Trends y la

todas sus dimensiones, ya que sostiene

ción producto de la cohesión social

DDB Needham Life Style, examina las

que entre menos lazos sociales, menor

que resulte reportarán beneficios mu-

tendencias políticas y sociales, el cam-

es la satisfacción personal. Por lo cual,

tuos tanto a la sociedad como al indi·

bio social y las transformaciones en el

en el plano individual y comunitario, la

vi duo en su vida privada.

estilo de vida que definen el bajo esta-

pérdida de capital social mantiene una

La obra de Putnam ha introducido

do de la participación política, el

correlación -estadística en este caso-

la noción de capital social en la agen-

asociacionismo, los lazos informales, el

con peores resultados educativos, emba-

da política y académica mundial; su

voluntariado, los cambios en el trabajo,

razos adolescentes, suicidios, mortalidad

análisis deja en claro que las socieda-

el voto electoral, la implicación en gru-

prematura, incremento de la delincuencio,

des de mediados del siglo XX no son

pos religiosos, etcétera. Sus resultados

aumento de enfermedades, etcétera.

las mismas que las actuales, y por

gunda mitad del siglo

lo

son taxativos: desde mediados de la

Ante un panorama tan desolador,

tanto necesitan nuevas ideas para su

década de los sesenta se produce una

no todo está perdido. Putnam apuesta

estudio. A la vez, su obra ha sido

cí-

por una nueva ola de entusiasmo ciu·

ampliamente debatida y criticada por

vica; por ejemplo, descienden el núme-

dadano similar a la de la "era progre-

intelectuales de distinto signo ideoló-

sista" de los EEUU. Plantea que es ne-

gico, especialmente por su inocuo sen·

y la colaboración directa con partidos

cesario un nuevo sentido de participa-

tido de comunidad (que tiende a ser

políticos. Asimismo, cada vez es menor

ción en todos los ámbitos de la vida

estricto e idealizado) y por no obser-

la interacción entre vecinos, las activi-

pública y privada, desde el hogar y

var un nuevo sistema de relaciones

dades de los padres en las escuelas y la

los diferentes tipos de familias que exis·

centrado en el individuo. Dejando de

formación de asociaciones. Por lo cual,

ten hoy en día hasta el lugar de traba·

lado las preocupaciones metodológi-

según Putnam, el estadounidense prome-

jo y la política partidista;

lo importan-

cas y el riguroso control estadístico de

te es recuperar el sentido de la partici-

los datos que presenta, el libro hace

Putnam focaliza la erosión del capi-

pación y de la comunidad en las per-

patente la eterna tensión entre indivi-

tal social en seis factores concretos: el

sonas. Bajo este panorama propone

duo y comunidad, y cómo las transfor-

cambio generacional que ha producido

un "programa para capitalistas socia-

maciones de ésta última influyen en el

una generación de individuos apáticos

les" , el cual abarque propuestas aso-

ámbito privado y viceversa. Sin embar-

(la llamada Generación X); las transfor·

ciativas en ámbitos como la juventud y

go, la mayor virtud de So/o

mociones que la televisión ha produci-

las escuelas, los puestos de trabajo, el

ra es el hecho de que el estudio de las

do en la vida privada; la aparición de

diseño urbano, la religión , las artes,

normas y valores que configuran el ca-

núcleos familiares profesionales en don-

la cultura, la política y el gobierno.

pital social sirve de análisis y adver-

de el trabajo es absorbente; el desarro-

Utilizando un tono demasiado econo-

tencia sobre los problemas de las so-

llo tecnológico, que provoca una menor

micista, plantea que la creación de

ciedades contemporáneas.

socialización, y la exponsión urbana que

capital social a través de estos cam-

promueve largos desplazamientos y difi-

pos supondrá un franco aumento del

drástica disminución de la actividad

ro de votantes, la asistencia a reuniones

dio se ha desconectado socialmente.

en la bole-

Neus Aguado (Córdoba, Argentina). Ha publicado, entre otros
libros, los poemarios Paseo présbita, Blanco adamar, Ginebra en bruma rosa y Aldebarán, y los libros de narraciones Juego cautivo y Paciencia y barajar. Reside en
Barcelona.
Coral Aguirre (Bahía Blanca, Argentina). Dramaturga y directora de teatro. Premio Nacional de Dramaturgia en su país
de origen, en los años de 1987 y 1997. En México, recibió el Premio de Guión Cinematográfico concedido por
la UNAM y el Instituto de la Revolución Mexicana en
1993. Es catedrática de literatura clásica en la FacuÍtad
de Filosofía y Letras de la UANL.
Aurelio Asiain (México, 1960). Poeta, ensayista, traductor y edit01: Es autor de República de viento, en poesía, y Caracteres de imprenta, en ensayo. En 1990 obtuvo el Premio
Internacional de Poesía Fundación Loewe a la Joven
Creación.
Víctor Barrera Enderle (Monterrey, 1972). Licenciado en Letras Españolas por la UANL. Maestro en Teoría Literaria
y candidato a doctor en Literatura Hispanoamericana por
la Universidad de Chile. Sus ensayos están reunidos en
los libros La mudanza incesante. Teoría y crítica literarias en Alfonso Reyes y Miscelánea textual. Ensayos sobre

literatura y culturas latinoamericanas.
Israel Buen;ostro Sánchez (Monterrey, 1978). Es licenciado en
Sociología por la UANL. Actualmente realiza estudios
de doctorado sobre dinámicas contemporáneas de transformaciones sociales en la Universidad Complutense de
Madrid. Ha publicado artículos en la revista Araucaria,
de la Universidad de Sevilla.
Ramón Cabrera Salort. Licenciado en Histmia del Arte por la
Universidad de La Habana (1972) y doctor en Ciencias
Pedagógicas en Arte por el Instituto de Investigaciones
Científicas de la Educación Artística de la Academia de
Ciencias Pedagógicas, en Moscú (1985).
Héctor Cantú Ojeda. Pertenece a sociedades de acuarelistas en
México y en el extranjero. Ha expuesto en México, EU,
Europa y Asia. Fue ganador en el evento Color, Agua y
Papel en las tres bienales Sun Chemical y recibió el Premio a las Artes de la Universidad Autónoma de Nuevo
León en 2004.
Miguel de Cervantes Saavedra (Alcalá, 1547). Poeta, novelista
y dramaturgo. La publicación hace 400 años de la primera parte de su obra maestra, El Ingenioso Hidalgo Don
Quijote de la Mancha, considerada la primera novela moderna, es hoy motivo de homenaje mundial.

Juan Jesús Charles (Monterrey, 1976). Licenciado en Letras
Españolas. Corrector y traductor de textos, y promotor
cultural. Sobre su poesía, dice haber sido traducida en
el mundo onírico. Es budista agnóstico.
Sandro Cohen (New Jersey, 1953). Es escritor y editor. Llegó a
México en 1973. Realizó estudios literarios en la Universidad de Rutgers. Fue director editorial del Grupo
Planeta México y de Editorial Patria. Entre sus obras se
encuentran Lejos del paraíso, Pena capital y Redacción

sin dolor.
Miguel Covarrubias (Monterrey, 1940). Ensayista y poeta. Obtuvo, entre otros, el Premio de Traducción de Poesía del
INBA y el Premio a las Artes de la UANL. Algunos de
sus libros son Junto a una taza de café, Papelería en trá-

mite, El rojo caballo de tu sonrisa, Sombra de pantera,
Antología o tiranía y Kurt Schwitters/Blaise Cendrars.
P!)mpiliu Craciunescu (Rumania, 1961). Es profesor de literatura de la Universidad de Timisoara, Rumania. Doctor
en literatura con una tesis sobre Mihai Eminescu. Entre
1996 y 2000 fue profesor asociado de la Universidad
Jean Monet, de Saint-Etienne, Francia. Es autor de varios libros y artículos sobre epistemología y hermenéutica. Actualmente continúa sus investigaciones sobre transdisciplinariedad y epistemología en sus relaciones con
la literatura moderna.
José María Espinasa (México, 1957). Poeta, ensayista y editor.
Autor de los libros Triga (colectivo), Cuerpos, y Piélago,
entre otros. Ha sido editor de Ediciones Sin Nombre.
Publica artículos en diversas revistas, como Fractal.
Sergio Fernández (México, 1926). Escritor, crítico literario y
catedrático en la UNAM. Algunas de sus obras son: Los

peces, Los desfiguras de mi corazón, La realidad de un
simulacro, el cine. En el 2004 la UNAM le rindió un
homenaje por su labor humanista y docente en esa institución.
Daniel González Dueñas (México, 1958). Ha dirigido varias películas. Su Libro de Nadie fue acreedor al Premio de
Ensayo Hispanoamericano Casa de América/FCE 2003.
Ha obtenido seis premios nacionales de literatura. Autor
también de Luis Buñuel: la trama soñada, Las visiones
del hombre invisible y Mélies: el alquimista de la luz. Notas

para una historia no evolucionista del cine.
Michel Guerrin (Francia). Crítico de arle y reportero de guerra veterano del periódico Le Monde , de París. Publicó un libro sobre fotografía titulado Exhibit A: GtLy

Bourdin.

ISRAEL BUENROSTRO SÁNCHEZ

109
108

�bro-reportaje. Actualmente es coordinador de prensa de
Ilinca Il an (Rumania). Ensayista y traductora. Ha recibido vaConarte.
rios premios de traducción en Rumania. En 2001 fue
Javie1
Roy1.
Sandovi.l Licenciado en Historia y maestro en
profesora invitada por la UANL. Tradujo Rayuela, de Julio
Metodología
de la Ciencia por la Universidad Autónoma
Cortázar, autor sobre el cual ha elaborado su tesis de
de
Nuevo
León.
Candidato a doctor en Historia por la
doctorado en literatura comparada Julio Cortázar y la
Universidad Iberoamericana. Maestro de tiempo comruwela europea.
pleto e investigador en la Facultad de Filosofía y Letras
Irvinb h,.. (México, 1978). Vivía en Cuemavaca hasta hace
de la UANL.
un año y se vino a Monterrey porque no consiguió trabaEllfl
(McAllen, 1953). Maestro de tiempo comjó allá. Actualmente realiza un proyecto de música llapleto
en
la
Facultad
de Artes Visuales de la UANL. Tramado Los Guana-bis. Ha publicado poco, especialmente
baja como productor independiente y recientemente exsi se le compara con Balzac.
puso su obra en Estados Unidos. Recibió el Premio a las
José 1'. :e (La Habana, 1940). Radicado en EU desde 1960. Su
Artes
de la UANL en 2003.
poesía ha sido traducida parcialmente a diversos idioJo11,
',1
(Monterrey,
1978). Dramaturgo, actor y director de
mas y ha sido publicada en numerosas revistas de lenteatro.
Fue
becario
del Centro de Escritores de Nuevo
gua castellana. Algunos de sus libros son Ánima, No busLeón en el año 2000. Sus obras cortas se han publicado
can reflejarse y Una huella destartalada.
en las antologías Teatro breve nuevoleonés y Contraseña,
Raú
(Monterrey, 1941). Estudió arquitectura.
nueva dramaturgia regiomontana. Actualmente imparte
Desde 1973 se dedica a la pintura. Vivió algunos años
cursos de teatro y literatura para la Secretaría de Educaen España. Su obra se ha difundido en EU, Canadá, Esción, Cultura y Deporte de Monterrey.
paña, Francia, Japón y Dinamarca.
Ennque
Ver;. , ,L (Lima, 1950). Entre sus libros destacan En
Jano Mendo:,a (México, 1979). Recibió el premio de literatura
los
extramuros del mundo, El mot-Or del deseo y el guión
de la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil, en
de
Cimarrones,
película de Carlos Ferrand, así como Étila categoría de cuento, en 1999, y el Premio Jaime Sabica. Realizó estudios de Sociología de la Literatura en la
nes de la Ciudad de México, en 1997. Actualmente traÉcole des Hautes Études en Sciences Sociales de París.
baja para el Museo El Estanquillo, colección Carlos MonEn 1976 se le confirió la Beca Guggenheim de Nueva
siváis, como investigador, guionista y redactor.
York.
Ra1
, (Saltillo, 1968). Ensayista y novelista. Ha
Josi
(recate, 1959). Poeta, ensayista y traducpublicado en revistas como Axiomathes, de la Universitor.
Es
autor
de
los libros de poesía La procesi6n, Bíblidad de Trento, y en el Anuario Filos6fico de la Universica, Portuaria y Fábula. Ha traducido textos de Ezra Pound
dad de Navarra. Puntos cardinales es su primer libro.
y Manuel Bandeira. Recibió el Premio Nacional de PoeEn la actualidad, en su natal Saltillo, se encuentra al
sía Aguascalientes, el Premio Alfonso Reyes y el Premio
frente de Lingua Franca, agencia de servicios editoriales
a las Artes de la UANL.
y lingüísticos.
Mir
En 1991 la UANL la distinguió con
Hui
!,
(Monterrey, 1936). Es periodista de profesión
el Premio a las Artes. Entre sus libros de poesía sobresalen
desde 1959; se formó en El Poroenir. Trabajó en El ExPérdida (Premio Alfonso Reyes 1990), El coraz6n más secelsior en la época de Julio Scherer. Fue cofundador de
creto (Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines 1994),
Proceso, Unomásuno, Época, El Dw y otras publicacioAdamar,
De amor es la baJall.a (en coautoria con Daniel Kent)
nes. Ha publicado dos libros: Marie y yo, una selección
y
La
condici6n
del cielo.
de cuentos, y Cultivo y captura de criaturas marinas, li-

Li'::&gt;re·la Fray Servando ~erer'.l de M _. Av San Pedro 222 Co "-'- ave e
Monterrey, Nt..3VO ...eür. 01 (81) 8335 03 1 9 y 7 1

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ACTAS
REVISTA DE HISTORIA
DE lA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Publicación semestral
editada por la Secretaría de Extensión y Cultura
y el Centro de Información de Historia Regional
de la UANL
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751803&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                    <text>Revista de la Universidad Autónoma de Nuevo Leon / No. 51

��FONDO
UNlVERSlTARJO
Julián Herbert
Eduardo Subirats
Daniel González Dueñas
Alda Merini
César Antonio Molina
Alfonso Rangel Guerra
Nuria Godón Martínez
Luis Aguilar
José Javier Villarreal
Sergio Cordero
Xitlalitl Rodríguez

Dos poemas de amor
De la reproducción técnica al espectáculo
Los medios del promedio
Poema
Cervantes: crónicas de sus remolinos de polvo
29 El Qy,ijote y la novela moderna
37 Distintas ejemplaridades para distintos lectores
en las Novelas ejemplares
43 Vulas ajenas antes y después de ÚL noveÚL
2
7
13
18
21

Entrevista a José Ovejero
47 La tradición múltiple de Francisco Cervantes
54 El Cervantes que rescatarla Francisco
56 Parcelas

ANDAR A LA REDONDA
José Garza
Hugo L. del Río
Humberto Martínez

61 Hiroshima, la piedra angular de un estilo
71 La literatura de la guerra
75 Carta a una amiga poeta

DE ARTES Y ESPEJISMOS
Ramón Cabrera Salort
Jano Mendoza

83 El diseño como utilidad humana (Una experiencia cubana
en la preparación de maestros y artistas)
89 Herzog, de la conquista de México al monstruo del lago

CABALLERÍA
Víctor Barrera Enderle
Rodrigo Guajardo
Laura Campuzano Volpe

91 La obra como apunte
95 O'oba -antropologfo en sepia
97 Del humanismo a la competitividad y, ¿después?

Imágenes de Rosario Guajardo

�FONDO
UHlVF.RSITARJO
Julián Herbert
Eduardo Subirats
Daniel González Dueñas
Alda Merini
César Antonio Molina
Alfonso Rangel Guerra
Nuria Godón Martínez
Luis Aguilar

Dos poemas de amor
De la reproducción técnica al espectáculo
Los medios del promedio
Poema
Cervantes: crónicas de sus remolinos de polvo
El Quijote y la nove/,a moderna
Distintas ejempl,aridades para distintos lectores
en /,as Novelas ejemplares
43 Vidas ajenas antes y después de la nove/,a

2
7
13
18
21
29
37

Entrevista a José Ovejero

José Javier Villarreal
Sergio Cordero
Xitlalitl Rodríguez

47 La tradición múltiple de Francisco Cervantes
54 El Cervantes que rescataría Francisco
56 Parce/,as

ANDAR A LA REDONDA
José Garza
Hugo L. del Río
Humberto Martínez

61 Hiroshima, /,a piedra angu/,ar de un estilo
71 La literatura de la guerra
75 Carta a una amiga poeta

DE ARTES Y ESPEJISMOS
Ramón Cabrera Salort
Jano Mendoza

83 El diseño como utilidad humana (Una experiencia cubana
en /,a preparación de maestros y artistas)
89 Herzog, de la conquista de México al monstruo del lago

CABALLERÍA
Víctor Barrera Enderle
Rodrigo Guajardo
Laura Campuzano Volpe

91 La obra como apunte
95 O'oba -antropología en sepia
97 Del humanismo a /,a competitividad y, ¿después?

Imágenes de Rosario Guajardo

�DOS POEMAS DE AMOR
Julián Herbert

MAC DONALD'S
Nunca te enamores de 1 kilo
de carne molida.
Nunca te enamores de la mesa puesta,
de las viandas, de los vasos
que ella besaba con boca de insistente
mandarina helada, en polvo:
instantánea.
Nunca te enamores de este
polvo enamorado, la tos
muerta de un nombre (Ana,
Claudia, Tania: no importa,
todo nombre morirá), una llama
que se ahoga. Nunca te enamores
del soneto de otro.
Nunca te enamores de las medias azules,
de las venas azules debajo de la media,
de la carne del muslo, esa
carne tan superficial.
Nunca te enamores de la cocinera.
Pero nunca te enamores, también,
tampoco,
del domingo: futbol, comida rápida,
nada en la mente sino sogas como cunas.

Nunca te enamores de la muerte,
su lujuria de doncella,
su sevicia de perro,
su tacto de comadrona.
Nunca te enamores en hoteles, en
pretérito simple, en papel
membretado, en películas porno,
en ojos fulminantes como tumbas celestes,
en hablas clandestinas, en boleros, en libros
de Denis de Rougemont.
En el speed, en el alcohol,
en la Beatriz,
en el perol:
nunca te enamores de 1 kilo de carne molida.
Nunca.
No.

�DON JUAN DERROTADO
Todas mis mujeres quieren estar con otro.
Me abandonan por un adolescente,
alaban a su esposo mientras yo las estrecho,
se van con periodistas,
con autistas,
con rubios bien dotados, con guerreros
y cantantes venidos de ultramar.
Todas son bárbaras, histéricas,
infieles: me acarician
con el filo azorado de un puñal de lencería
y se lanzan a bailar en la inmunda taberna
montadas en los ácidos corceles del calor.
(Siempre bailan con otro:
mi vida es un gazapo entre las pausas de la orquesta.)
Yo las deseo entrecortadamente,
como un caimán imbécil y violento
que gusta de la presa aderezada con veneno.
Yo las deseo en las cornisas más esbeltas del amor.
Abismos sucesivos y dádivas perpetuas,
sus cuerpos se prolongan en rrú hasta confundirse:

una compra corunas,
ésta me pide que por favor la abofetee,
aquélla está sentada en un parque vacío,
la mirada perdida, comiéndose un helado.
Yo les muerdo los cuellos,
les palpo cada legua de la piel,
les hablo con la piedad de un epiléptico
que habla a sus pesadillas.
Ellas no duermen nunca: su único empeño
es la traición.
Celosas. Inconstantes.
Me arrojan de sus vidas como a un príncipe azul
que es echado de la fiesta de disfraces
con nada más que un vaso desechable en la mano.
Todas me engañan. Todas.
En sus brazos,
yendo de unos a otros brazos,
me siento como César, que miraba
-mientras ardían en su pecho los cuchillosalgunos de los rostros que más amó.

�DE LA REPRODUCCIÓN TÉCNICA
AL ESPECTÁCULO
Eduardo Subirats

La recepción de la obra de Walter Benjamin, y en general

Benjamin en los más ramplones sueños del despertar de la

la influencia intelectual que ha ejercido en las décadas del

dimensión aurática de cualquier cosa. La propia estetización

conservadurismo postmodemista han estado condicionadas
por los temas preferentes de la crítica literaria y artística, la

de la política y la vida cotidiana en las modernas sociedades

estética, y a lo sumo por una filosofía de la historia y una
sociología marcadas por una voluntad expresiva, cuando no
por una vaga atmósfera estetizante. Benjamin ha sido el crítico literario, el miniaturista de la vida cotidiana, el ensayista
dotado de una intensa dimensión poética, el ffóneur. En suma,

industriales, integralmente dominadas por un concepto mediático de cultura, y de producción y consumo artísticos,
creaban la última horma a esta recepción blanda de los ensayos de Benjamin. Otros intelectuales y filósofos de la tradición crítica del siglo 20, Georg Simmel y Theodor W. Adorno por ejemplo, conrían una suerte pareja.

un escritor idiosincrásico. Sin duda alguna no podía soslayarse un impulso de resistencia a lo largo de su obra, atravesada
por una intensa confrontación con el nacionalsocialismo, y
con los fenómenos de la moderna cultura tecnológica y de
masas. Y atravesada asimismo por un espíritu mesiánico. Pero

Las tesis de Benjamin sobre Lo obro de arte en lo época de su

así como las interpretaciones de Benjamin de los años se-

reproducibílidod técnico no abordan, como problema nuclear,
la constelación estética de la pérdida del aura subsiguiente a
la reproducción técnica de la obra de arte en lo que considera los géneros artísticos modernos por excelencia: la fotografía y el cine. De manera explícrta, Benjamin· formula en
el "Prólogo" a este ensayo de estética que su objeto es el
estudio de la "transformación de la superestructura" (Benjamin, 1973: 18) en la civilización industrial avanzada, palabras
que señalan por sí mismas una problemática bastante más
amplia. La cuestión pertenece más bien a la teoría crítica de
la sociedad que a una teoría estética en un sentido estricto
de la palabra. Sin embargo, Benjamin descubre que esta adaptación de la "superestructura" al desarrollo tecnoeconómi-

senta y setenta incorporaban su teoría estética, su crítica
lrteraria y su teoría de la historia en el marco de un marxismo en lo fundamental doctrinario, así también en los ochenta las identificaron con un marxismo caprichoso, cuyas fracturas y fragmentos podían interpretarse y gozarse más bien
con ánimo dispersivo que asumirse como astringencia crítica. En ninguno de los casos quería plantearse que precisamente este rigor de una crítica articulada en una estética, en
una teoría de la experiencia o en una filosofía de la historia
se desprendía, en primer lugar, de una perspectiva metafísica y teológica.
El tenor diletante de las interpretaciones de Benjamin
como el filósofo de lo fragmentario, el microanalista de la
vida cotidiana, el poeta de los pasajes y el explorador romantizante de las modernas metrópolis industriales corrió a
favor de la corriente del pensamiento débil que ha distinguido el clima intelectual de los últimos años. El horizonte sentimental de la melancolía dejaba además abiertas las puertas
a una conversión de la crítica estética de la modernidad de

co de las sociedades capitalistas está íntimamente ligada a la
revolucionaria transformación ontológica de la obra de arte
moderna, subsiguiente a su incorporación en los procesos
de reproducción técnica. La repro~ucción técnica no es entendida en este contexto como un procedimiento añadido
y exterior a la obra de arte, sino como el principio constitutivo de la nueva naturaleza de la obra de arte moderna, y

7

�como la condición objetiva de su renovada función social, o
sea, de su "aspiración a las masas" (Benjamín, 1973: 45). Esta
última no se desprende, de acuerdo con Benjamín, de un
proceso ideológico, como tampoco de una intención política. Es más bien el resultado de la transformación cualitativa
de la naturaleza de la obra de arte, subsiguiente a su reproducción y difusión técnicas.
La originalidad y radicalidad del planteamiento teórico
benjaminiano reside, en primer lugar, en considerar la ruptura revolucionaria y la transformación estructural de la obra
de arte moderna no desde la perspectiva de la crítica de las
ideologías, sino a partir de los cambios de la percepción, o
más bien de las nuevas formas de la construcción social de la
realidad inmediatamente derivadas de las técnicas de reproducción. Es ésta la perspectiva teórica que distingue nítidamente la interpretación benjaminiana de las estéticas marxistas, e incluso de la crítica de la función afirmativa de la
cultura desarrollada por Marcuse tan sólo un año después
de la publicación de aquel ensayo de Benjamin.
El modelo analítico de la transformación de la obra de arte
en la era de la técnica lo ofrece el cine. Sus características formales -el predominio del "aparato" sobre la persona, y del
proceso "inconsciente" del montage sobre la experiencia consciente, la prevalencia del valor expositivo sobre la contemplación y la construcción de lo real como una segunda naturaleza- no solamente plantean para Benjamín la necesidad de una
nueva y revolucionaria aproximación estética al nuevo arte, sino
también la reformulación de la teoría crítica de la sociedad. Una
crítica social que cristaliza, por lo pronto, en el análisis del nacionalsocialismo. Pero que traspone el análisis del nacionalsocialismo precisamente del marco tradicional de la "crítica de las ideologías" al de la concepción de la politica como obra de arte, la
producción industrial de la conciencia y lo que hoy puede definirse como la construcción mediática de la realidad. El concepto bajo el que Benjamín resume esta perspectiva crítica es la
"estetización de la política''.

2
El sentido mesiánico, socialmente emancipador del análisis
de la obra de arte moderna bajo el aspecto de su última
consecuencia humana, o sea, la "estetización de la política",
desemboca en La obra de arte en la época de su reproducibilidad técnica en una crítica de la tecnología convertida en
hybris: la crítica de lo que Benjamín ( 1973) llama la "insurrección de la técnica" (57). En la recensión Teorías del fascismo
alemán se perfila de nuevo el motivo recurrente de esta
mirada negativa: la guerra como consecuencia de una tecno-

8

logía y un progreso tecnológicos no dominados por el ser
humano. Este es también uno de los motivos más relevantes
de sus tesis Sobre el concepto de historia. La otra dimensión
bajo la que se articula esta voluntad mesiánica es la experiencia. La teoría de la experiencia de Benjamín está ambiguamente ligada, en las tesis sobre la Reproducibilidad técnica, a la problemática del aura, pero en la declaración final de
este ensayo se formula bajo una conclusión inequívoca: "el
comunismo responde (a la estetización nacionalsocialista de
la política) con la politización del arte". El punto de partida
de una filosofía de la experiencia, de tradición ilustrada, permite formular una dimensión reflexiva social, histórica y política de la obra de arte.
Sin embargo, el problema de la experiencia en la era de
la reproducción técnica se plantea también desde un punto
de vista epistemológico y metafísico en una serie de textos
tanto del periodo juvenil como de la etapa madura de Benjamín. Uno de ellos, en los que la teoría de la experiencia se
despliega con todo el rigor de un impetuoso programa juvenil, es el ensayo titulado Sobre el programa de la filosof¡a veni-

dera.
Kantiano en su concepción fundamental, cercana a la discusión de la escuela neokantiana de comienzos de siglo, en
particular a Hermann Cohen, Benjamín plantea en este ensayo al menos tres tópicos de interés fundamental: la extensión del concepto kantiano de experiencia más allá de su
limitación a las ciencias, la integración del concepto crítico

de experiencia del conocimiento al sujeto empírico, 0 más
bien a la pluralidad social e histórica de sujetos empíricos, y,
por último, la ampliación de este concepto crítico de experiencia al conocimiento religioso. "Este nuevo concepto de
la experiencia fundada sobre nuevas condiciones del conocimiento sería de por sí el lugar lógico y la posibilidad lógica
de la metafísica" (Benjamin, 1974: 163).
Lo que Benjamin desarrolla analíticamente en La obra de

arte en la época de su reproducibilidad técnica, en el ensayo
sobre Baudelaire y en la obra de los Pasajes, en las tesis
sobre El narrador, así como en otros artículos, a saber, la
reconstrucción de las figuras históricas de la experiencia, se
eleva aquí a un programa metafísico de inspiración kantiana:
la transformación de la experiencia cognitiva, que el positivismo filosófico orienta en un sentido exclusiva o reductivamente cientificomatemático a una experiencia teológica y
metafísica. Esta nueva estructura de la experiencia la funda
Benjamin en una filosofía del lenguaje.

3
En su artículo Enseñanza de lo semejante, Benjamin recurre a
un símil para explicar la relación entre la nueva experiencia y
la teoría del lenguaje: la astrología. Lo que la astrología plantea para Benjamin es una percepción de las analogías suprasensibles entre las constelaciones estelares y la existencia
humana, para las que, sin embargo, ya el hombre moderno
ha perdido todo sentido perceptor. Pero Benjamin ( 1974)
añade: "Poseemos, no obstante, un canon que permite echar
luz sobre la oscura morada de la semejanza extrasensorial. Y
este canon es el lenguaje" (207).
La teoría del lenguaje que desarrolla Benjamin puede
resumirse con un lacónico enunciado: el lenguaje es mimesis. Benjamin ( 1974) cita a este propósito a Carl Leonhard: "Cada palabra es - y todo el lenguaje es- onomatopéyico" (207). Eso no significa en modo alguno apelar a una doctrina naturalista de la experiencia mimética
en el sentido en que, por ejemplo, la configuró de forma
negativa la moderna pintura abstracta. Aunque ciertamente
se trata de una tesis postestructuralista. En el ensayo de
Benjamin sobre Calderón y Hebbel se dice con respecto
al concepto de mimesis en la tragedia griega: el objeto de
la mimesis no es la "imagen ejemplar" (Vorbild), sino la
"imagen ancestral" (Urbild) ("El mayor monstruo los celos
von Calderón und Herodes und Marianne von Hebbel",
en Benjamin, 1974: 249). Y en el Origen del drama alemán
se subraya en el mismo sentido que "en la contemplación
filosófica la idea se libera como palabra a partir de lo más

interior de la realidad" ("Ursprung des deutschen T rauerspiels", en Benjamin, 1974: 217).
La teoría del lenguaje de Benjamin arranca de una concepción idealista del acto de nombrar, identificado con el
acto adamita de la creación de un mundo, y al mismo tiempo es una teoría del lenguaje como medium de una experiencia mimética de lo real. Como tal la desarrolla Benjamin
en su ensayo Sobre el lenguaje en general y sobre el lenguaje
de los humanos. En este trabajo, la experiencia o la participación mimética se definen en tanto que articuladas en el lenguaje como medium de una comunicación universal de los
seres espirituales. Ello significa dos cosas fundamentales. La
primera es la concepción del lenguaje como in-mediato o
idéntico con el ser espiritual. O bien, lo que viene a decir lo
mismo, el rechazo de la concepción instrumental del lenguaje como simple medio. Hablamos en el lenguaje, no a través
de él - subraya Benjamin. El lenguaje no es, en modo alguno, un sistema o aparato de signos exterior al ser humano y
a las cosas. Sucede todo el contrario. La entidad espiritual
de lo humano es precisamente "el lenguaje empleado en la
creación" 1• Es el lenguaje en el que el ser humano ha sido
creado con las cosas, y en el que ha sido creado a su vez

' En la oración onginal "Sein gesitiges Wesen ist die Sprache. in der geschaffen
wurde" (Benjarrnn, 1974: t 11, 1. 149), la forma impersonal del verbo "geschaffen" alude, de acuerdo con la versión española de R. Blatt. a la vez a la creación
del hombre en el medium del lenguaje y a la creación de las cosas, y del mundo, o también a la creación en un sentido genérico (cf. Benjamín, 1991 ).

9

�como creador en el lenguaje como medium de la participación mimética con ellas. En segundo lugar, este carácter me-

dial del lenguaje, o sea esta inmediatez del ser humano como
ser espiritual con las palabras, supone una participación mágica con el ser de todas las cosas. Más aún, es idéntico con
este ser espiritual de las palabras y las cosas. La brecha entre
el significado, el significante y el sujeto desaparece así en beneficio de una concepción creadora de la palabra como el
medium universal que comparte el lenguaje de los seres humanos y de las cosas. En una bella frase resume Benjamin
( 1974) esta concepción metafísica, idealista y antipositivista
del lenguaje como medium de una comunicación espiritual
universalista: "en el nombre, la entidad espiritual de los hombres comunica a Dios a sí misma" (t. 11, 1, 144).

4
En una de las páginas más emocionantes del ensayo Sobre el

lenguaje Benjamin interpreta el pasaje del Génesis que trata
sobre la caída y la expulsión del Paraíso. Éste es definido
como estado de completa anmonía entre el lenguaje de las
cosas y el lenguaje humano. En él podía el nombre cumplir
perfectamente su sentido creador. Pero la caída fue la escisión de aquella unidad a través de un juicio sobre lo bueno y
lo malo devenido exterior a una relación mimética originaria. "El saber de lo bueno y lo malo -escribe Benjamin
( 1974)- abandona al nombre; es un conocimiento desde
afuera, la imitación no creativa de la palabra creadora" (t.
11, 1, 152-153). Esta cita es algo más que una simple visualización de su teoría lingüística. Su apelación a una relación mimética que al mismo tiempo es una relación creadora en el
lenguaje encierra tanto una teoría de la experiencia cognitiva como un programa estético. Pero también recoge un
momento crítico, emancipador y mesiánico: la crítica de una
figura instrumental del conocimiento como juicio, la experiencia cognitiva de la mimesis como salvación, y la felicidad
y la anmonía del Paraíso como su último despertar. Es ésta
precisamente la perspectiva desde la que creo que debe
contemplarse el análisis de la desarticulación de la concepción aurática, cultual y ritual de la obra de arte por la obra
comprendida como producción técnica, como aparato y
como simulacro de la realidad en la época de la "fonmación"
o del "modelamiento" estéticos de las masas; bajo esta perspectiva de la experiencia como mimesis, la enseñanza benjaminiana sobre la obra de arte en la era de su reproducibilidad técnica logra articular una dimensión analítica con una
intención crítica, una filosofía del arte con una teoría crítica
de la sociedad, bajo un horizonte filosófico emancipador.

5
Unos años después del ensayo sobre el lenguaje, Benjamin
escribió la Crítica de la violencia ( 192 1). Las cuestiones respectivas de uno y otro ensayos, el lenguaje y la violencia, se
complementan en su clara polarización. En esta Crítica Benjamín desarrolla una reflexión sobre la violencia como el
extremo opuesto y el límite a aquella dimensión mimética
del lenguaje, de la comunicación universal de las cosas y el
ser humano.
"La crítica de la violencia es la filosofía de su propia historia" (Benjamín, 1974: t. 11, 1, 202) - tal es el espíritu que define el ensayo de Benjamín. En la perspectiva intelectual de
esta sentencia, que pone de manifiesto la violencia como
elemento fundador de las relaciones sociales de derecho, y
por tanto como constitutivo de su historia, se encuentran
ecos del ensayo de Georges Sorel sobre el mismo tema.
Allí, en la obra del crítico francés, la violencia es la verdad
que esconde la "sublimidad" de las relaciones jurídicas bajo
el ropaje del progreso y de la paz social. "La férocité ancienne tend a etre remplacée par la ruse et beaucoup de sociologues estiment que c'est lá un progres sérieux [ ...] tandis
que nous voyons régner aujourd'hui le mensonge, la fausseté, la perfidie ..." (Sorel, 1919: 288). La influencia de Carl Schmitt ( 1932) tampoco puede dejarse de lado a este respecto.
Benjamín asume en lo fundamental sus mismas tesis: la violencia interviene, incluso en los casos más favorables, en toda
relación de derecho, ya sea como violencia fundadora, ya sea
como violencia conservadora del derecho. "No existe igualdad
-escribe en este mismo sentido-. En el mejor de los casos
hay violencias igualmente grandes" (Benjamín, 1974: t 11, 1, 198).
Pero el interés de este análisis de la violencia no reside
solamente en la dimensión crítica subyacente al reconocimiento de relaciones de fuerza, violencia y crueldad bajo el
orden del derecho, el "sublime" orden de la justicia humana,
como escribía sarcásticamente Sorel. Más allá de la distinción entre el doble papel instrumental de la violencia fundadora o conservadora del derecho y del poder -lo que vincula históricamente su pensamiento con la tradición de filosofía del derecho de Hobbes, de Hegel y de Nietzsche-, el
centro de atención del planteamiento benjaminiano reside
en esclarecer el nexo entre mito, violencia, derecho y destino. "Fundación de derecho equivale a fundación de poder y
es, por ende, un acto de manifestación inmediata de la violencia. justicia es el principio de toda fundación divina de
fines; poder, el principio de toda fundación mítica de derecho" (Benjamín, 1991 : 198).
La comparación de la Crítica de la violencia con el ensayo

una polarización extrema entre lenguaje y mimesis como
comunicación universal, y violencia como medio instrumental del derecho. El lenguaje como expresión y participación
mimética en las cosas configura, en efecto, el límite más allá
o más acá del cual comienza el medio y el reino de la violencia. Pero del mismo modo que existe un lenguaje como
medium de una comunicación universal en la creación, así
también existe un mundo de relaciones no-violentas o un
mundo de violencia expresiva e in-mediata. Bejamin manifiesta explíótamente que también en el orden de la interacción humana existen nexos libres de violencia, por consiguiente, nexos de auténtica comunicación y participación:
"Dbndequiera que la cultura del corazón haya hecho accesibles medios limpios de acuerdo, se registra la confonmidad
inviolenta" (Benjamín, 1991: 191 ). Pero la comparación puede llegar más lejos: al lado divino a la vez del lenguaje y de la
violencia. Divino era el nombre en aquel estado en que su
armonía de las cosas lo delataba como principio creador: en
el Paraíso. Así también existe una violencia no definida como
medio instrumental de la fundación o la conservación del derecho. La violencia como expresión, la violencia como ira o furia
de los dioses, la violencia como manifestación de un destino.

6
El pensamiento de Benjamín recorre una crisis cultural que a
la postre se confunde con su propio concepto de modernidad. Sus signos históricos son el progreso y la ruina; sus síntomas estéticos, los cambios estructurales debidos. a la naturaleza objetiva de la obra de arte y a las nuevas formas técnicamente mediadas de percepción de la realidad. En ensayos como La obra de arte en la época de su reproducibilidad
técnica o El narrador esta crisis es analizada bajo una perspectiva definida: el empobrecimiento de la percepción de lo
real, la suplantación de la experiencia consciente por el procesamiento inconsciente del "aparato" reproductivo, la producción técnica del sistema de la realidad o de una segunda
naturaleza, consideradas como obra de arte. Pero quizás sean
las tesis de El narrador las que en este sentido arrojan un
cuadro más nítido. En ellas la contraposición de la narración
como experiencia, por una parte, y el universo comunicativo de la noticia y la información, por otra, arroja un negativo
balance: lo maravilloso y lo lejano, es decir aquello que se
corresponde a la dimensión arcaica del aura en las artes visuales, es desplazado por la noticia plausible, la reproduc-

Sobre el lenguaje no afecta solamente el aspecto externo de

11
10

�ción exacta u objetiva, y el dato susceptible de comprobación. Aquel mismo carácter de la objetividad exacta que distinguía la reproducción técnica es analizado y descnto_ en
estas tesis sobre la narración con relación al empobrec1m1ento de la experiencia individual de lo real. También la dimensión temporal que habita en la experiencia narrable y narrada es eliminada en el sistema de la comunicación mediática
en favor del valor instantáneo de la noticia. El fetichismo de
¡0 actual inherente a su valoración mercantil aparece, desde
esta perspectiva mediática, como el reverso de un tiempo
presente vacío desde el punto de vista de la vida. Por ~anto
tampoco en la noticia deja huella el sujeto, aquel m1sm_o
problema, a la vez epistemológico y estético, ~ue Ben1am1~
desarrolló asimismo en su artículo "Expenenc1a y pobreza
(cf. Benjamín, 1973: 165 y ss.). En fin, en el mundo de, la
información no se constit uye ya, como en el de la narraoon,
una comunidad en el medium de la experiencia. El sujeto
humano reducido a la función de receptor es redefinido como
la soledad sitiada de su constitución técnica (cf. "El narrador", tesis VI, VII, IX y XV, en Benjamin, 1991 ).
Estas tesis negativas esbozadas en los ensayos de Benjamín fueron punto de partida de uno de los aspectos más
importantes de la Teoría crítica de Horkheimer Y Adorno
( 1947): el análisis de la "industria cultural" 0 de la "Ilu stración como fraude a las masas", desarrollado en el tercer
capítulo de Dialektik der Aufk}drung ( 144 y ss.). Las categorías
centrales que formula este ensayo, en torno a la uniformación aislamiento y manipulación mediáticos de las masas, al
em~obrecimiento de la experiencia y la desarticulación del
sujeto del conocimiento como individuo autónomo capaz
de efectuar una experiencia de lo real, recogen, entre otros,
estos aspectos elementales de la crítica benjaminiana. H,oy
esta perspectiva teórica sigue siendo fundamenta! no solo
para el análisis del universo mediático, sino tamb1en para la

crítica de la moderna "sociedad del espectáculo". La teoría
de la comunicación de Habermas debe mencionarse en este
sentido más bien como una tentativa destinada, en parte, a
neutralizar desde su mismo interior las dimensiones negativas de esta teoría de la experiencia.
La fundamentación metafisica de la experiencia. la teoría de
la mimesis y la filosofía del lenguaje desarrolladas por Benjamin
en los mencionados ensayos encuentran en este contexto de
la teoría crftica de la sociedad industrial su adecuado lugar. Una
crítica filosófica cuyo "elemento marxista era algo así como el
vuelco boca abajo del elemento metafísico yteológico" -como
escribió Gershom Scholem (en Unseld, 1972: 87 y 134-1 35) a
propósito de Benjamín. Una filosofía y una metafísica_que arrojan al mismo tiempo un modelo analítico de la sooedad y la
cultura modernas, y una teoría de la salvación: aquella promesa
mesiánica que Benjamín anunció en el Ange/us Novus como la
dimensión espiritual de la ruptura revolucionaria del continuum
histórico.

Bíbliografia
Benjamín, Walter ( 1973). Discursos interrumpidos l. Madrid: Taurus.
Benjamín, Walter (1974). Gesommelte Schri~en. Tomo 11,1. Frankfurt a.M.:
Suhrkamp Verlag.
Benjamín, Walter ( 1991 ). Poro una critico de la violencia y otros ensayos.
Edición de Eduardo Subirats. Madrid: Taurus.
Horl&lt;lieimer, Max y Theodor W. Adorno ( 1947). Diolektik der Aufkléirung.
Amsterdam: Amigo.
Schmitt, Car\ (1932). Der Begriff des Politischen. Berlín: Dunker &amp; Humblot
Scholem, Gershom. Wolter Benjamín und sein Engel, en Unseld, Siegfried
(editor) ( 1972). Zur Aktuolitéit Wolter Benjamins. Frankfurt aM.:
Suhrkamp Verlag.
Sorel, Georges ( 1919). Rénexions sur la violence. Paris: M Riviere.

LOS MEDIOS DEL PROMEDIO
Daniel González Dueñas

En sociedad los paraísos deben volverse infiernos para ser
aceptados. Jorge Luis Borges ha dejado una escalofriante
muestra de ello; se trata del relato de una época en su vida
( 1937) en que, a los 39 años, por recomendación del padre
de Adolfo Bioy Casares obtiene un empleo en la Biblioteca
Municipal Miguel Cané en Almagro Sur, Buenos Aires, en
donde es destinado al departamento de catalogación y clasificación. Supremo amante de los libros, Borges preveía un
paraíso en ese trabajo; no obstante, iba a pasar en ese sitio
"nueve años de sólida desdicha", según escribe en su Autobiografía ( 1970). Emir Rodríguez Monegal cuenta: "Situada
en uno de los más feos suburbios de Buenos Aires, el trabajo en aquella biblioteca proveía a Borges de un salario pequeño y el equívoco título de primer asistente (por encima
de él, en jerarquía kafkiana, había no sólo un director sino
tres oficiales)".
En una entrevista publicada en 1985, Borges recuerda en
tono coloquial: "Éramos, creo, unos cincuenta empleados, y [...]
me dieron libros para clasificar el primer día [. ..]. Creo que clasifiqué casi ochenta libros; [entonces] uno de los compañeros
vino a recriminarme, me dijo que eso era una falta de compañerismo, porque ellos se habían fijado un promedio de cuarenta libros para clasificar por día [...] Me dijo que yo no podía
seguir así, y yo, al día siguiente, clasifiqué treinta y ocho, para no
quedar como presuntuoso. Bueno, y entonces, ¿qué sucedía? El
trabajo que teníamos que hacer se cumplía en, digamos, media
hora o en tres cuartos de hora; y luego quedaba el resto de las
seis horas, que estaban dedicadas a conversaciones sobre futbol -tema que ignoro profundamente-, o si no chismes, o si
no, por qué no, cuentos 'verdes'. Ahora, yo no me escondía
porque había encontrado una extraña ocupación: la de leer los
libros de la biblioteca".
Cabe imaginar con más detalle esa primera jornada Borges ha elaborado fichas de ochenta libros con atención y

esmero, y se dispone a ir por más volúmenes. Probablemente se dirige hacia la oficina de uno de los tres oficiales
cuando un empleado, que lo ha estado observando, lo intercepta y le transmite un mensaje que podría haber sido
emitido por este individuo o por cualquier otro miembro
del grupo: "Si trabajas a ese ritmo, nos haces quedar mal a
los otros". En cierta forma se trata de un mensaje colectivo:
la voz del "nosotros", sin perder ese plural, se ha canalizado
a través de lo singular.
En los días siguientes, Borges aprende lo que se espera
de él: no sólo que se ajuste al ritmo establecido de trabajo,
sino que no haga un desaire a sus compañeros. "Compañerismo" significa que dedique una parte mayoritaria de su
horario laboral (cinco sextas partes) a extenderse en la convivencia y la conversación. Si dedicara estos lapsos a leer los
libros de la biblioteca o a escribir, ello sería considerado como
una ofensa al grupo, un desprecio. La pura presencia de un
empleado que no se rinde a la rutina equivale a la denuncia
del mecanismo burocrático; de inmediato se genera en su
entorno, por sí misma, la pregunta "¿Y éste quién se cree
que es?". Será definido, pues, como un creído, alguien que se
da "aires" y que, por tanto, comienza a ahogar a los demás,
como quitándoles oxígeno (no otra cosa es un "desaire").
Todo aquel que va demasiado rápido, así como quien va
demasiado lento, es oportunamente "corregido". Lo mismo
sucede a quien sube o baja demasiado y, en general, a cualquiera que se desprende del promedio. El compañero de
Borges que lo intercepta "a tiempo", en ese instante no es
un individuo: es /a sociedad. O mejor dicho, está poseído
por ella. Fuera de ese instante de amonestación, es con toda
probabilidad un individuo honesto, simpático y generoso,
dotado con características propias, irrepetible en sus fulgores y sombras. Pero en ese preciso momento, aquello que
lo poseía se activa y lo convierte en severo fiscal, juez sin

13

12

�no se piense que deambulan libremente en un ocio tolerado por los jefes. En la entrevista citada, Borges indica: "Había
que simular que se trabajaba cada día". A la vista de las autoridades, la jornada de trabajo transcurre en febril actividad:
se trabaja sin cesar, se produce, se progresa. Sin embargo, el
nuevo empleado aprende pronto cómo simular que trabaja,
tal como lo hacen los demás. No se trata de una simulación
aislada: en la maquinaria social todo es representación, histrionismo, mascarada. Unos a otros se roban tiempo hasta
que no queda un verdadero transcurrir sino un estancamiento
sin aire, una falsa apariencia de inmutabilidad, de orden divino en donde se simula que se vive cada día. Lo refleja bien el
ámbito en que se desarrolla La biblioteca de Babel: el silencio
sepulcral, la vastedad del sinsentido. Robarse tiempo unos a
otros significa despojarse mutuamente de identidad; por eso
se ha llegado a afirmar que los verdaderos límites humanos
son las otras personas. "Darse aires" es "desairar": quitar
oxígeno a los demás, el poco que cada uno se ha resignado
a tener.

misericordia y verdugo eficiente. A eso se limita el compañerismo en la vida social: al resorte oculto que se echa a andar
ante la menor señal de lo excepcional, a la alarma que advierte a todos sobre lo no común, a la llamada de atención
acerca de lo no autorizado a creerse.
Podemos imaginar una variante: el director de la biblioteca escucha ese diálogo, se da cuenta de la situación, amonesta a los admonitores y les prohíbe volver a molestar al
nuevo empleado, da más libros a Borges y éste se convierte
en su "elemento" favorito, y no por ser el único que trabaja
por pasión y no por rutina, sino simplemente porque es el
más "productivo". ¿Implica esto que se cumplirá aquel paraíso que Borges anhelaba? En absoluto: se le abre un infierno
aún peor. Borges tiene ahora la autoridad concedida por la
señalización del director y por tanto es "intocable", pero los
medios del promedio son ilimitados. Los compañeros no le
dirigirán la palabra, le dificultarán todo, le pondrán obstáculos, lo sabotearán en cada oportunidad posible y no escatimarán el rencor y hasta el odio en sus conversaciones. Lo
volverán un paria.
El gran lema es "El que no se dobla, se quiebra". Si imaginamos que el director señala al empleado rebelde y le da
un trato preferencial, los sutiles métodos de tortura del grupo irán arreciando hasta que el paria se doble, como los
demás. Borges paga una parte del tributo cuando disminuye
su capacidad de trabajo (de ochenta a cuarenta libros por
día, "para no quedar como presuntuoso") pero no accede a

la otra parte, sostener conversaciones casuales para ganar la
aceptación del grupo. Y aunque hubiera hecho esto último,
la "sospecha" lo habría rodeado de todas formas y jamás el
clan le habría dado pleno acceso. Todo grupo social cuenta
con un sexto sentido, muy aguzado, que automáticamente
detecta no sólo a lo diferente y a lo "otro", sino a lo que
apunta en esa dirección sin serlo todavía, e incluso a cualquiera que tenga una mera apetencia, una simple curiosidad
por las alternativas, aunque él mismo no lo sepa. El máximo
pecado no es el anonimato, sino todo aquello que intenta
trascender la línea media. El pecador es quien "se cree" sin
contar con la creencia de los demás. Y este apoyo colectivo,
que en realidad es fe , se da muy rara vez y sólo como premio a haber vencido la mayor de las resistencias.
Borges se aísla, pues, para leer y escribir, y de esta experiencia surge La biblioteca de Babel; este texto, según advierte en la
Autobiografia, "procuró ser una visión pesadillesca o una magnificación de esa biblioteca municipal, y ciertos detalles en el texto carecen de una significación determinada. La cantidad de
libros y anaqueles que mencioné en mi relato fueron literalmente los que tenía a mi alcance. Críticos perspicaces se han
preocupado por esas cifras y las han dotado, generosamente,
de un significado místico. Tanto La lotería en Babilonia como La
muerte y la brújula y Las ruinas circulares fueron escritas, en todo
o en parte, robando tiempo a mis horarios allf'.
Pero todos roban tiempo. Si los empleados de la biblioteca cumplen su trabajo en una hora y les quedan cinco libres,

Se dice que un día, un empleado de esa Biblioteca Municipal encontró un libro acreditado a Jorge Luis Borges. "Mira", le
comentó, "éste se llama igual que tú. Qué curioso, ¿no?". Barges respondió: "Sí, qué curioso". En su nuevo empleo, Borges
no dispone de autoridad alguna: por ello es rotundamente imposible para ese compañero relacionar a Borges con el autor
del libro que lleva su nombre. Por tanto, lo que este novicio es
no proviene de sí mismo sino del consenso del grupo en que se
ha insertado. Desde "arriba", la autoridad es impuesta en un
acto de poder que todos acatan pero detestan; desde "abajo",
la autoridad se gana y ello es la más ardua de las faenas, la más
tasada y reglamentada
El director de esta Biblioteca Municipal detenta una autoridad que ha ganado penosamente con los años: nadie que sea
joven la posee, a menos que haya "jugado sucio" o disponga de
"influencias". Si ese director o alguno de los oficiales tratara mal
al recién llegado (que por cierto ya tiene como handicap haber
llegado por recomendación), los compañeros le tendrían lástima y podrían apoyarlo, siempre y cuando hubiera "hecho méritos" y se mostrara proclive a pertenecer al grupo y acatar
todas sus reglas (no escritas en parte alguna pero sobreentendidas en cada acto de los integrantes). Mas si se muestra soberbio o presuntuoso, si se da "aires", si se "cree ser" distinto o
superior a los demás, la lástima se trocará en franco rechazo... o
en algo peor si insiste pese a todo. Los linchamientos son simplemente el extremo de esa línea
Sin embargo, este grupo de medio centenar de personas
que trabaja en la Biblioteca Miguel Cané tiene, como todos, sus
razones, y ellas no son despreciables ni arbitrarias: si se permitiera al nuevo empleado trabajar a su ritmo, los otros "quedarían

mal" y tendrían que igualar ese ritmo; así, perderían lo único
que endulza su atroz rutina: los ratos de ocio, la lectura del
diario, las conversaciones sobre familia, deportes, sexo y política: el poco aire libre. Para ellos un trabajo resulta igual que otro:
es lo mismo laborar en una biblioteca que en un matadero, y
ello porque todo trabajo implica la misma humillación, que cada
uno acepta calladamente. La sociedad se basa en apocar, infamar, rebajar: quien quiera pertenecer a ella, o se dobla o se
quiebra Y esta humillación es concebida del mismo modo que
se contempla a la muerte.
Así como la mortalidad humana es aceptada únicamente
porque concierne a todos y cada uno, los sojuzgamientos,
despojos y rapiñas contra cada ser humano son tolerados
sólo cuando son compartidos por el grupo entero. Borges
es el único que no concibe ese trabajo como un infierno
inevitable: en ello consiste su máximo pecado. ¿Cómo es
posible que parezca gustarle y hasta apasionarlo? ¿Cómo
puede ser indiferente al oprobio que todos soportan sólo
porque es el mal común? ¿Acaso no es humano? ¿No contempla el sufrimiento de los demás, ese insoportable dolor
que paradójicamente se ha vuelto monótono? Éste no atormenta porque es genera/; sólo lacera cuando se individualiza.
No únicamente las burocracias sino todo grupo humano
podría ir más rápido, subir más alto, profundizar más hondo.
Sin embargo, cada nuevo integrante recibe una oportuna
re-educación: si va más lento, si cae más bajo o si se instala
en la mera superficie, no faltarán voces piadosas que lo reubiquen en el ritmo y el nivel de todos. Y es que la mentalidad
burocrática, base de toda célula (familia, escuela, equipo),
no consiste sino en una venganza callada, en una resistencia
pasiva: si esa mentalidad no va más rápido o más lento, más
alto o más bajo, más adentro o más afuera, es porque no le
da la gana. Y no le da la gana porque no le incumbe realmente y porque todas las humillaciones son una sola. No es
una fatalidad, un "ser así'', sino una decisión, acaso la única
que tal mentalidad se considera libre de tomar: la de resistir.
El oprobio se acepta porque 1) nadie protesta en voz alta;
2) es menos incómodo aguantar que afrontar; 3) todos los
órdenes en la sociedad son formas de la resistencia, mayor o
menor, contra una humillación única que tiene mil manifestaciones adaptadas a cada contexto.
¿Parece exagerado afirmar que la humillación es la base
de las sociedades? Basta ver más allá de la línea que invisibiliza a lo cotidiano; observar, por ejemplo, a esas personas
ataviadas con trajes de peluche y cabezas de animales emblemáticos de algún producto o de alguna industria de entretenimiento, o a aquellas otras metidas en enormes botellas de plástico, todas ellas contratadas para llamar la atención de los clientes en parques de diversiones o supermer-

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�cadas, y cuyos ojos esquivos son visibles a través de ranuras
en los disfraces. Los viandantes sensibles desvían la mirada,
afectados por lo que se llama "vergüenza ajena", pero igualmente podrían bajar los ojos ante otros seres que ni siquiera
disponen de máscaras para ocultar el oprobio. Mas sin duda
tienen otro tipo de caretas los cajeros de banco, los lustrabotas o los limpiaventanas, los mendigos que extienden
la palma de una mano, los burócratas detrás de su escritorio
o ventanilla, los taxistas cuyos ojos sólo pueden verse recortados en el espejo retrovisor, e incluso las "celebridades" y
políticos que presentan siempre la misma sonrisa feliz e inmaculada. Porque también la autoridad es una máscara.
Es justamente la humillación la que castiga a quien sale
de la línea media, en todos los niveles, desde el físico (el
individuo que destaca por obeso o delgado, por alto o bajo,
por bello o feo) hasta el intelectual: a lo que se llama medio
cultural es a la conservación de una línea media; en general la
crítica tenderá a encontrar virtudes a libros, pinturas, obras
de teatro o películas deficientes (con lo que los "subirá" al
promedio), y a basarse en los errores y defectos de obras
que destaquen por su extrañeza, impulso o singularidad (con
lo que las "bajará" a la línea media). Sólo será "intocable"
quien disponga de autoridad, es decir, de aires ardua y suficientemente impuestos.
Si cada integrante de cada grupo humano ha aceptado
perder tanto de sí mismo, si ha convenido en el infierno
inevitable, es porque existe algo trágico y heroico en la forma en que todos se apoyan unos en otros para resistir. Además, a través de la resistencia pasiva han logrado reclamar
pequeños o grandes momentos de desahogo: la hora del
café y la plática en los pasillos sirven para recordar que resistimos, que somos humanos pese a todo. Que no venga ninguno, pues, a trastocar un orden tan penosamente soportado; un paradójico orden que es tan precario como monolítico, tan fugaz como inamovible. Curioso pacto que ninguno
realmente aceptó, pero en el que todos coinciden porque
su trasgresión está severamente sancionada. En la sociedad
humana hay un sinfín de sanciones y penas de todos tipos, y
acaso puede decirse que no hay sino eso.
La inmovilidad esencial es una convención cuyo nombre
es línea media. A veces alguien cercano a nosotros cae en el
abatimiento, el dolor o la amargura; nuestro primer impulso
es ayudar a esa persona, "levantarla", y ya este impulso (independientemente de si lo conseguimos o no) nos hace
sentir buenos. Mas quizá lo único que hicimos (o quisimos
hacer) fue devolver al sufriente a la línea media que es la
esencia misma de la sociedad: evitamos que esa persona
destaque por su sufrimiento, que llame la atención por su
caída, que sea notoria por su depresión.

16

Hacemos lo mismo en el caso opuesto, por las mismas
razones. Cuando alguien comienza a diferenciarse por autosuficiencia, excesiva confianza en sí mismo o simple soberbia, nos invade un pensamiento que ha recorrido los siglos
con impresionante eficacia: "¿Y éste quién demonios se cree
que es?". El "demonios" cambiará según el idioma y la cultura, pero de todos modos aludirá a la indignación que nos
arrebata, a una ira que lrteralmente nos saca de nuestras
casillas porque en ese instante hemos dejado de ser individuos y nos convertimos en la sociedad. Y es que el corpus
social no "está" en cada individuo, sino que lo posee, en el
sentido casi demoníaco del término.
Creemos en quien se cree que es. O mejor dicho, fingimos creer en quien finge creer que es. Autoridad es no
suscitar la sospecha, ser inmune a la pregunta "¿quién se cree
que es?". Tanta admiramos y defendemos a las "figuras de
autoridad" (los que son), que sentimos necesario hacer infemalmente imposible el camino de quien pretenda poseerla (los que vanamente creen "ser"). Aceptamos que sólo
algunos llegan a la grandeza, pero únicamente los toleramos
porque se trata de aquellos que han triunfado en la gran
novatada, aquella que imponemos a los que se dan "aires de
grandeza".
Tanta en el caso de quien cae como en el de quien se
levanta, la sociedad nos posee y nos impele a restaurar el
"equilibrio", que simplemente significa retornar las cosas a la
línea media, al promedio, al medio. Cuando alguien baja de la
línea media, nos brota un rostro de samaritano; no buscamos las razones de la caída, no juzgamos: comprendemos
que esa persona sabe que no es. Cuando alguien sube del
promedio, nuestro rostro se vuelve de sancionador. no sólo
le buscamos las razones sino que las juzgamos y en un segundo pronunciamos la sentencia: condenamos a quien se
cree que es. La compasión de camarada en el primer caso se
vuelve furia de verdugo en el segundo.
No faltan razones, pues, al grupo que reacciona cuando Borges llega a trastocar sus normas. La "razón" primordial es que un rebelde, un outsider, un distinto, hace
dolorosamente consciente la humillación, base única de
la sociedad. Y si se sigue por esa línea podría revelarse la
mayor de las pesadillas: entonces cada uno se cuestionaría hasta dónde la humillación lo ha llevado a tener una
vida muy distinta a la que proyectaba cuando era niño, a
matar sus sueños uno a uno, a configurarse y conformarse con esa sombra que resiste callada. Entonces cada uno
se daría cuenta de que ha pactado no ser, y de que ese
pacto se basa en que nunca vuelva a creer en sí mismo
como lo hacía en la infancia, cuando era plenamente humano y no humano pese a todo.

�POEMA
A/da Merini

A/da Merini
Versión dP Jeannette L. Clariond

Apro la sigaretta
come fosse una foglia di tabacco
e aspiro avidamente
l' as sen za della tua vita.
E cosi bello sentirti fuori,
desideroso di vedermi
e non mai ascoltato.
Sono crudele, lo so,
ma il gergo dei poeti e questo:
un lungo silenzio acceso
dopo un lunghissimo bacio.

Deslío el cigarrillo
como si fuese una hoja de tabaco
y aspiro ávidamente
la ausencia de tu vida.
Es tan bello sentirte lejos
deseando verme
mas nunca escuchado.
Soy cruel, lo sé,
pero es ésta la jerga del poeta:
un largo silencio encendido
luego de un larguísimo beso.

�CERVANTES:
CRONICAS DE SUS REMOLINOS DE POLVO
/

César Antonio Molino

La tempestad de nuestros sueños
Don Quijote y Sancho dejaron el monte y entraron a media
noche en el Toboso. El pueblo estaba en silencio, pues to-

tancia destinada a las mujeres, y el dormitorio con una cama
de nogal que procede del siglo XVII. En la casa no había

dos dormían. La noche era entreclara y Sancho hubiera que-

comedor, pues en muchos hogares de aquel tiempo toda la

rido que fuera del todo oscura, "por hallar en su oscuridad
disculpa de su sandez". Sólo se escuchaban ladridos de pe-

comida se llevaba hasta cualquier sitio de la casa. Bajando de

rros. Al entrar al Toboso "dieron con la iglesia" parroquial
de San Antonio Abad. De gótico tardío, es de planta cuadrada con tres naves iguales, mientras que la bóveda, de cruce-

nuevo al zaguán se pasa a la almazara, y luego al huerto, el
corral y un extraordinario palomar que más parece ser un
columbario. Aun estando vacío en el momento de nuestra

ría, se apoya en majestuosas columnas cilíndricas. Su pórtico

visita, se ven restos de plumas por doquier y un olor que
confirma todavía su uso. Me parece una gran catedral de

es renacentista y su torre de tres cuerpos combina el plateresco con el herreriano. A un costado de ella se encuentra

to de nidos vacíos. Sin embargo los oídos de Don Quijote y

una casona que alberga la Biblioteca Cervantina, con edicio-

barro, una catacumba sin ser subterránea, un ancho laberin-

nes dedicadas por Mussolini (con una grande y ampulosa

el corazón de Sancho no escucharon nunca ese zureo, sino
sólo, en la noche del Toboso, el amplificado ladrido de los

letra) o Hitler (cuya dedicatoria y firma son muy tímidas),
junto a otros famosos personajes como Mitterrand, Alee

perros, el agrio rebuznar de los jumentos, gruñir de puercos
y maullar de gatos.
.

Guines, Gadafi o académicos como Menéndez Pidal, Gerar-

El Toboso tiene edificios señalados, como el Convento

do Diego o Riquer. Hay un Quijote en euskera y otro en

de las Trinitarias (del siglo XVII) o el de las Franciscanas (del

gaélico. La edición más antigua es de 1798. Don Quijote

XVI), varios pozos provistos de brocales y una puerta ojival
entre los restos del amurallamiento de la villa llevado a cabo

vino al Toboso a por la bendición y la licencia de la sin par
dama Dulcinea, y así afrontar nuevas aventuras, "porque ninguna cosa desta vida hace más valientes a los caballeros andantes, que verse favorecidos de sus damas". La Casa Museo de Dulcinea, junto al Convento de las Clarisas, perteneció a Doña Ana Martínez Zarco de Morales, la supuesta
Dulcinea (Dulce Ana). La casa es de la época y fue recons-

por la Orden de Santiago en el siglo XIV. En la plaza donde
se encuentra el convento de las franciscanas clarisas, un lugar recoleto y medio escondido, hay un monumento al escritor franquista Federico García Sanchís, bastante bello, que
contrasta favorablemente con el adefesio escultórico cervantino de la plaza de la iglesia parroquial.

truida a mediados de los sesenta del pasado siglo XX. Es

Dieron los árabes el nombre · de Manyá (es decir, sin

una mansión de labradores de dos plantas, y en ella puede

agua) a esta gran llanura. La grave falta de líquido hizo que se

verse, en la de abajo, una amplia cocina y la bodega, con

importasen los molinos de viento de los Países Bajos a fina-

tinajas antiguas de diversos tamaños, la mayor parte empo-

les del siglo XVI. En Campo de Criptana, Alcázar de San

tradas; mientras en la superior nos encontramos una pequeña sala dotada de mobiliario popular, un despacho con mue-

Juan, Mota del Cuervo o Consuegra, están los conjuntos
mejor conservados. En lo alto del pueblo, sobre un gran

bles de la época: mesa, sillón, un arca y un bargueño, la es-

roquedal, apenas queda media docena de molinos en Cam-

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�po de Criptana. Las casas construidas les han ido comiendo
poco a poco su espacio y ocultando sus caballerescas siluetas en el horizonte, pero por los restos que aún pueden
observarse, aquí debió de haber varias decenas moviendo
los vientos libres con sus aspas. En Alcázar de San juan, así
denominada por el nombre de los caballeros de esta orden
militar, se conserva una supuesta partida de bautismo de
Miguel de Cervantes, el lugar donde estaría su casa natal, así
como la pila de bautismo, un documento propiedad de la
Iglesia de Santa María la Mayor, con su bella portada renacentista. En la Mota del Cuervo vivió Cervantes cuando la
expulsión de los moriscos. El cerro deja divisar otros muchos pueblos. Aquí a los ya existentes se han venido a añadir
nuevos molinos blancos dotados de techo cónico. Ya no
muelen el grano sino que decoran el paisaje, sirven como
casas o se utilizan como reclamo publicitario. La Mota está
repleta de casas señoriales, siendo once en total los molinos
plantados en el monte Calderico de Consuegra. Aquí se alza
el castillo defendido por la Orden de San Juan de jerusalén
en donde murió Diego, único hijo varón que tuvo El Cid,
tras haber sido herido en la batalla de Alarcos.
En Argamasilla de Alba se encuentra la Cueva de la Casa
de Medrano, donde, según se dice, estuvo preso Cervantes
e inició su novela, así como la casa del Bachiller Sansón Carrasco (que se encuentra en estado ruinoso). La Cueva es
minúscula y parece imposible que alguien pudiese estar allí
dentro encerrado. Es una cueva como tantas otras que se
debieron utilizar como despensa. Además de la prisión de
Argel, hay constancia del escritor en otras varias. Así en Castro del Río ( 1592), en tierras de Sevilla ( 1597), y probablemente esta tercera a comienzos del siglo XVII. Como recaudador de alcabalas (antiguo tributo sobre las compraventas), Cervantes pudo haber estado preso por algunos problemas con la Hacienda Real. Al finalizar el capítulo LII de la
primera parte de El Quijote, su autor transcribe sonetos y
epitafios atribuidos a los Académicos de Argamasilla, siendo
el más tremendo sin embargo el que dedica a Dulcinea: "Reposa aquí Dulcinea; / y, aunque de carnes rolliza, / la volvió
en polvo y ceniza/ la muerte espantable y fea". La referencia
hecha por Cervantes más la del plagiario Avellaneda, que
dedica, en 1614, el Quijote apócrifo "al Alcalde, Regidores e
hidalgos de la noble villa de Argamasilla de la Mancha, patria
feliz del hidalgo caballero Don Quijote", dieron su origen a
esta tradición. El editor Manuel Rivadeneyra trasladó, en 1863,
parte de su imprenta a esta "mazmorra" para imprimir in situ
una edición de la novela prologada y comentada por Hartzenbusch. La Casa Medrano era por aquel entonces un caserón manchego de dos alturas construido en tomo a un
patio con corredor elevado. La casa estaba medio arruinada,

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y así también la vieron Azorín y Rubén Darío. Hace sólo
unos años, ante la grave situación de deterioro, se procedió
a rehabilitarla. El resultado ha sido tremendo. Pocos vestigios quedan de la antigua arquitectura, y el feísmo pragmático y utilitarista se ha hecho presente. Hay una biblioteca
(denominada Víctor de la Serna) y una galería de exposiciones (con donación de obras del pintor Gregario Prieto; la
mayor parte dibujos, no de lo mejor de su producción) junto a un auditorio que destroza lo que debió ser el enorme
patio del antiguo edificio. Otro lugar interesante es la Iglesia
parroquial de San juan Bautista (del siglo XVI), donde se
encuentra un curioso cuadro que sirviera de exvoto. Situado en la capilla de la Virgen de la Caridad de lllescas, a la
derecha del altar mayor, éste fue donación de Don Rodrigo
Pacheco. Allí está él con su esposa flanqueados por dos santos, y en el centro la Virgen con el Niño. El cuadro está
fechado en 1601, y en su inscripción se habla de tener "gran
dolor en el cerebro". Tanto la fecha como la dolencia contribuyeron a dar origen a la fábula de que inspirase la figura
de Don Quijote.
Por la ruta del Quijote, y acompañando a nuestro admirado escritor y viejo amigo Claudio Magris, llegamos a media
tarde a Villanueva de los Infantes, en Ciudad Real, en pleno
Campo de Montiel, la antigua Jamila antaño formada por
comunidades judías. El apelativo de "los infantes" es en recuerdo del infante don Enrique de Aragón y sus hermanos,

quienes, en 1421, concedieron a Villanueva la Carta Puebla.
Es un bellísimo pueblo renacentista repleto de palacios, conventos, iglesias, plazas porticadas y casonas como la de Don
Diego de Miranda, el Caballero del Verde Gabán, con quien
da Don Quijote en el capítulo XVIII de la segunda parte.
Cervantes la describe ancha como de aldea, las armas esculpidas en piedra tosca encima de la puerta, la bodega en el
patio, la cueva en el portal, y abundantes tinajas. Don Quijote las identifica como del Tobeso y entra en melancolía al
asociarlas con su señora Dulcinea. Suspirando y sin mirar lo
que decía, ni ante quién se encontraba, pronunció estos sentidos y admirables versos de Garcilaso: "¡Oh dulces prendas,
por mí mal halladas, / dulces y alegres cuando Dios quería!".
La casa de Don Diego era la de un caballero labrador y rico,
que incluso tenía seis docenas de libros. Por eso Sancho,
que ha estado allí bien cuidado y alimentado, considera aciago el día de partida. Por las trazas de su fachada debió levantarse en el XVI, como otros palacios de la misma calle hoy
denominada de Cervantes. Es una gran casa de sillería, construida en dos plantas, con largo balcón de hierro, y aun siendo de propiedad privada, accedemos a un patio que está
según lo describe el novelista. En tomo de este inmueble
hay otros que también son sobresalientes: la Casa-Palacio
de los Rebuelta, la del Duque de San Femando de Quiroga,
la de los Melgarejo, la de los Caballeros de Santiago, la del
Marqués de Camacho y un largo etcétera de buenos edificios construidos en ese mismo siglo.
La calle Cervantes, larga y señorial, va desde la Plaza de
San juan, donde se encuentra el Convento de Santo Domingo, hasta la Plaza Mayor, donde se alza la Iglesia parroquial, dedicada a San Andrés Apóstol. Se trata de dos puntos que marcan el último peregrinaje vivo y póstumo de
Francisco de Quevedo. En el convento, donde el poeta tenía una pequeña antesala que daba a su celda, murió Quevedo sin que su voluntad de que llevaran sus restos al Convento Real de Santo Domingo de Madrid, a la sepultura de
su hermana Margarita, llegara nunca a cumplirse. Dichos restos pasaron a la parroquia, hasta que desaparecieron mezclados con tantos otros. Tiempo después se buscaron, y
parece que algunos se encontraron para trasladarlos a Madrid, al fracasado Panteón de Hombres Ilustres. De allí tornaron al Ayuntamiento de Villanueva, donde quedaron en
un desván durante décadas. Finalmente se inhumaron en las
afueras, en la Capilla del Cristo de Jamila, donde se puso una
inscripción equivocada respecto de su fecha de defunción.
¿Pero esos restos, son los de Quevedo?
El Convento de Santo Domingo fundado en 1526, que
perteneció a los dominicos, sobrevivió a la desamortización,
Yhoy es la llamada "Hospedería Real El Buscón de Queve-

do". La estancia del escritor se conserva en el primer piso.
La antesala tiene una mesa y una silla de estilo castellano, y
una pequeña vitrina donde hay ediciones de sus libros. El
dormitorio da a la calle Frailes nº 1. Si Don Francisco se
asomase ahora, un sábado, cuando estuviera anocheciendo,
escucharía los gritos de un concurrido número de parroquianos que están viendo el partido de fútbol en un café
que hace esquina con la plaza. Lo mismo sucede con el cercano entresuelo, donde se ha instalado otra cafetería. Sin
embargo, la tenebrosa iluminación del espacio, los falsos
muebles de madera y las rojas baldosas carcomidas (que
son quizá lo único original) dan cierta solemnidad a este
recinto. Cerramos las contraventanas para evitar el ruido y,
a la luz de un mechero, Claudia (conectado por su teléfono
móvil con su hijo Pablo, en Trieste, gran conocedor de los
clásicos españoles) va leyendo con buena entonación y además casi sin acento el último soneto escrito en este lugar
por el poeta (murió en septiembre de 1645), que pende
enmarcado en la pared: "Ya formidable y espantoso suena/
dentro del corazón el postrer día; / y la última hora, negra y
fría, / se acerca, de temor y sombras llena. / Si agradable
descanso, paz serena, / la muerte en traje de dolor envía, /
señas da su desdén de cortesía; / más tiene de caricia que de
pena. / ¿Qué pretende el temor desacordado / de la que a
rescatar piadosa viene, / espíritu en miserias anudado? / Llegue rogada, pues mi bien previene; / hálleme agradecido, no
asustado; / mi vida acabe y mi vivir ordene".
La Plaza Mayor, bella y amplia, también data del siglo
XVI. En una de las corridas celebradas al poco de la muerte
de Quevedo, un caballero fue derribado y corneado hasta
perder la vida. Las espuelas se las dejó un sacristán, que a su
vez las había tomado prestadas del cadáver del escritor, La
Iglesia parroquial de San Andrés Apóstol preside la plaza
porticada y abalconada, de finales del siglo XVII, un espacio
que alberga diferentes estilos que van desde el gótico al herreriano, pasando por el renacentista y plateresco. De este
último estilo es la puerta que da al Norte y al Poniente,
sobre cuya parte superior, además del ojo portador de luz
filtrada· al interior del templo, existe un Padre Eterno, inscrito en el triángulo trinitario, que preside una enorme concha
de peregrino de las que marcan el camino de Santiago. Lo
que más me sorprende de su amplio interior es el bello
púlpito plateresco, en piedra tallada, afiligranado. Bajo la capilla de los Bustos, hoy dedicada a la Santa Cruz -antes lo
estuvo a San Juan Bautista-, se conserva una cripta donde
durante más de siglo y medio estuvieron los restos del Caballero del hábito de Santiago, Señor de la Torre de juan
Abad, teólogo, estadista, satírico, poeta y novelista, como se
hace constar en una placa.

23

�De retirada al coche, nos vamos encontrando con el
Hospital de Santiago ( 1500), la Alhóndiga del siglo XVI, posada de mercaderes y casa para el depósito y la venta de
trigo, casa de contratación para las Indias, y cárcel también;
más allá, en la calle de Nuestra Señora la Antigua, antes de
las Comedias, en el nº 2, estuvieron el Corral de las Representaciones y la Casa del Arco, o la Casa Solar de Santo
Tomás de Villanueva. Precisamente en la calle que lleva el
nombre de este santo local, en el actual nº 28, me llama la
atención un cartel hecho a mano donde pone: "Se vende
esta morada". Voy algo adelantado y me detengo a contemplar la fachada como si fuese un posible comprador. El dintel
se encuentra sostenido por dos fuertes pilares con rudimentaria gracia arquitectónica En el escudo vemos una cruz puesta sobre una calavera que está sostenida por dos tibias cruzadas. Ba10 todo esto yace además un cuerpo decapitado
de cuya falda sale una especie de rabo. Algo sorprendido,
me acerco para leer una pequeña placa que me da noticia
del establecimiento. Era la sede de la Inquisición. Se la muestro a mis acompañantes y Claudio echa a reír al observar
que aquello pueda ser hoy una morada. Una vecina acude a
nuestras voces, y al oír que se habla en otra lengua, resalta el
valor histórico de la propiedad: "No puedo enseñársela por
dentro, pues no tengo llaves, pero aún está la columna con
la argolla donde ataban a los herejes y les aplicaban el gota a
gota, para que 'cantaran' sus culpas. Dando entrada al patio
está la cueva que, en tiempos, sirvió de calabozo". La señora
lamenta no tener dinero suficiente para comprar la casa.
Hace algún tiempo en Gante y en Cartagena de Indias,
he visto dos museos dedicados a la Inquisición. La puesta en
escena del primero aún era más espeluznante que lo allí
exhibido. En cuanto al segundo, alguien que no había perdido el humor, como el propietario de este inmueble que
vemos en Villanueva de los Infantes, escribió esta advertencia: "Se ruega no hagan uso de los instrumentos".
El mago Merlín, según Don Quijote, a las hijas y sobrinas
de Ruidera las convirtió en lagunas; mientras que a Guadiana, su escudero, lo transformó en un río. Los nombres de las
mozas, coincidentes con estas extensiones de agua, son Blanca, Conceja, Tomilla, Tinaja, San Pedro, Redondilla, Lengua,
Salvadora, Retama, Batanas, Morcilla, Colgada, Morenilla,
Cénaga y del Rey, unas quince, yendo desde el embalse de
Peñarroya por todo el alto Guadiana, entre los límites de
Ciudad Real y Albacete. La abundante humedad de este
paisaje contrasta con la extrema sequedad del Campo de
Montiel que lo circunda Aquí nace el Guadiana El camino a
lo largo de la orilla de este mar interior es bello y sinuoso. A
lo largo de medio centenar de kilómetros, unas lagunas vierten sobre otras. Camino de la Cueva de Montesinos, cerca

de la laguna de San Pedro, están los restos del castillo de
Rocafrida o de Rochafrida. Es un cerro rocoso: "al castillo
llaman Roca / y a la fuente llaman Frida [ ...] / Dentro estaba
una doncella / que llaman Rosaflorida; / [ ...] Préndase de
Montesinos, de oídas, que no de vista, / a eso de la media
noche / gritos da Rosaflorida"; así dice el romance.
La cueva de Montesinos está en medio del campo, campo de tierra roja, sanguinolenta Es una hendidura en la propia tierra. Don Quijote la encontró llena de arbustos punzantes, higueras silvestres, zarzas espinosas que producen
las moras y abundante maleza El caballero entabló lucha sin
cuartel con estas malas hierbas, y de ellas salieron una infinidad de grandes cuervos y grajos, "tan espesos y con tanta
priesa que dieron con don Quijote en el suelo". Cuando el
caballero se levantó revoloteaban aún varios murciélagos.
Nada de eso hay ahora. La boca de la cueva está expedita y
en su entorno se mueven con el viento pinos, olivos y algunos alcornoques. En medio de este paisaje desolado, el silencio abruma, y el hueco de la caverna, a ras del suelo,
resulta imponente. Don Quijote tenía gran deseo de entrar
en sus fauces y comprobar con sus propios ojos cuantas
maravillas le habían contado del lugar. Cuando lo recobran
de esa honda bajada al otro mundo, regresa dormido. Para
reanimarlo lo sacuden y al despertar los reprende del modo
siguiente: "Dios os lo perdone, amigos, que me habéis quitado de la más sabrosa y agradable vida y vista que ningún
humano ha visto ni pasado. En efecto, ahora acabo de conocer que todos los contentos desta vida pasan como sombra
y sueño o se marchitan como la flor del campo". Ellos le
hablan entonces de un infierno, pero él de nuevo' los reprende negando ese calificativo. Don Quijote ha estado más
allá de la vida, en su paraíso de caballeros andantes. Al llegar,
Montesinos lo recibe (tal como Virgilio hizo con Dante), le
enseña el sepulcro de Durandarte y le habla de Merlín, que
los tiene encantados igual que a otros muchos. ¿Volver a la
realidad desde la imaginación, volver al infierno de la vida
desde el paraíso de los encantamientos? La vida es la tempestad de nuestros sueños, y el no soñar es desesperanza. El
tesoro que encuentra Don Quijote dentro de la Cueva de
Montesinos es el propio útero del sueño. Lucrecio dice que
la esperanza es una locura. Ni los dioses, ni la muerte, ni la
locura mantienen sus promesas. Nada hay que esperar en
absoluto. Pero, también, nada que temer. En efecto, una cosa
supone la otra: el que espera teme ser decepcionado; el que
teme espera ser tranquilizado. Don Quijote bajó al fondo
del abismo para perderse en el laberinto de su imaginación.
Las alas de los pájaros a los que espantó eran las alas de sus
pensamientos. Don Quijote no viaja al fondo del abismo
para hallar la verdad, sino con intención de renovar el deseo

de lo inalcanzable: cuanto más imposible le parece el objeto
de sus inquietudes (Dulcinea), más también le parece superior a todo lo demás. ¿Qué es la verdad? Si existe y podemos conocerla carece de valor, y resulta tan indiferente como
todo el resto. Don Quijote no busca la verdad; sólo busca el
ensueño que a la razón engaña Y éste es el deseo, y éste el
laberinto del vivir. 'Vueltas y más vueltas: el deseo consiste
en el esfuerzo de vivir", nos dice Spinoza Si la vida y la existencia fueran un estado satisfactorio, todos nos sumiríamos
a regañadientes en la inconsciencia del sueño y lo abandonaríamos con agrado. Pero, como comenta Schopenhauer,
es justo al revés: todos nos vamos gustosos a dormir y nos
desagrada despertarnos.
No tengo constancia de que Don Quijote y Sancho pasaran por Almagro, pero haciendo esta ruta, se hace inevitable el llegar a la patria de Diego de Almagro, conquistador
de Chile. Aquí estuvieron los Fúcares, los famosos banqueros del Emperador Carlos V, administrando las minas de Almadén. Aquellos personajes no cruzaron esta plaza de planta rectangular que estaba cerrada por el flanco donde se
encuentra el ayuntamiento y el flanco opuesto en donde se
alzaba la desaparecida iglesia de San Bartolomé, donde están los jardines con la estatua ecuestre del adelantado; pero
quizá lo hizo alguna vez Cervantes. Si así fuera, debió ver
alguna representación en el Corral de Comedias construido

a finales del siglo XVI, una bella muestra, hoy casi única, de
aquellos teatros del siglo de oro, provisto de un escenario a
dos alturas, palcos laterales con celosías para ver las funciones sin ser visto, e incluso un pozo. Al otro lado de la plaza,
frente al Corral, al fondo del llamado callejón del Villar, se
encuentra el Museo del Teatro, una especie de tienda de
antigüedades típica del XIX, cuyos más interesantes elementos son los teatrillos. Almagro está repleto de palacios y conventos majestuosos, como Santo Domingo, que fue universidad, como la de Toledo y la de Sigüenza, o como el convento de San Francisco, que hoy es un lujoso Parador. Otros
monumentos sobresalientes son el Hospital de San Jerónimo, la Iglesia de San Agustín y el Hospital de San Juan de
Dios. Junto a ello, me llama la atención ver a las encajeras
que, como en Camanñas, recibieron este legado cultural de
sus antecesoras flamencas.
Bolaños de Calatrava está a escasos kilómetros de Almagro. Por aquí pasaba la calzada romana que iba desde Mérida a Zaragoza y el camino real que unía Portugal y Extremadura con la región de Levante. Aún queda vestigio de estas
losas que superaron el peso de los siglos. El Santuario de
Nuestra Señora de las Nieves, patrona de Almagro, la Virgen a la que invocó Álvaro de Bazán en lo más arduo de la
batalla de Lepanto, se alza cerca de aquí, a campo abierto.
Junto a la Iglesia del siglo XVII, donde tiene la imagen su

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24

�camarín, suntuosamente adornado con lienzos barrocos y
frisos de azulejos de Talavera, se alza además una plaza de
toros. La Virgen preside las corridas desde un pódium y recibe el brindis de los maestros de la faena. Pero el pequeño
coso está desarbolado. Era de madera y ahora sólo se ven
piedra y cemento mientras las gallinas y algún pavo atraviesan el suelo sacrílegamente. Es un gallinero todo el resto del
año este altar del brillo y de la sangre.
En el Campo de Calatrava el rey Alfonso VIII entregó
tierras y viñedos a los caballeros templarios. Luego el monje
cisterciense borgoñón, Raymond de Citeaux, fundó la actual
Orden de Calatrava e introdujo las viñas del tinto de Borgoña, cuyo aprecio llegó a las mesas de los Austrias. Las arquitecturas más sobresalientes de Valdepeñas también son de
la época de Cervantes: sobre todo la Iglesia de los Trinitarios y Nuestra Señora de la Asunción.
En Puerto Lápice Don Quijote fue armado caballero.
Había aquí varias ventas que daban comida y alojamiento a
los viajeros que iban camino de Andalucía. Don Quijote se
imaginó una de ellas como un castillo "con sus cuatro torres
y chapiteles de luciente plata, sin faltarle su puente levadizo
y hondacava, con todos aquellos adherentes que en semejantes castillos se pintan...". En Puerto Lápice, por ser un cruce transitado de caminos, se ofrecían diversas aventuras a las
que Don Quijote deseaba acudir. El pueblo son apenas varias casas a ambos lados de la carretera secundaria, pues el
tráfico ha sido hoy desviado por una autovía. La Plaza Mayor
con su noria fue ampulosamente remodelada con escaso
buen gusto. La Venta del Quijote, la única que actualmente
se halla en uso, es grande y amplia, en forma de herradura,
con un gran patio interior y dependencias para comer sopas de ajo, así como asadillo, duelos y quebrantos, migas de
pastor o el guiso de las bodas de Camacho.
Las hojas plateadas de unos árboles tiemblan en tomo al
pozo de una venta que fue origen del pueblo. Es un lugar
donde temblaban con el viento los árboles. En el capítulo
XXXI de la segunda parte de El Quijote se habla de ir a
Tembleque y de regresar presto de él. La Plaza Mayor es de
las más bellas de la zona, pero Cervantes no pudo admirarla

así pues, cuando se inauguró, a mediados del siglo XVII, el
escritor ya había fallecido. Tiene forma cuadrangular con
cuatro frentes, en cuyas fachadas dominan la línea recta, la
disposición apaisada, los volúmenes cúbicos y el sistema
adintelado. El lienzo oeste está formado por viviendas de
tres pisos levantados más tarde. A los extremos de este
lado se sitúan dos de los accesos viarios a la plaza, con edificios a la entrada que actúan a modo de cobertizo encima de
la calle, mientras los otros tres frentes -norte, sur y estese completan con tres pisos superpuestos, con soportales
de columnas pétreas, capiteles y basas. Los pisos superiores
son balcones corridos que quedan sostenidos por columnas
y por anchas zapatas de madera. La cubierta general es de
dos aguas. Las placas de piedra rectangulares que adornan el
conjunto ostentan la cruz de la Orden de San Juan, que va
grabada en rojo sobre fondo amarillo. Esta decoración le da
su estilo y atractivo a la plaza, utilizada para celebrar las corridas de toros. En la parte norte, el acceso a la plaza de la
Orden se remata por un cuarto cuerpo a modo de templete rectangular. En el centro del flanco sur está el ayuntamiento, levantado en las mismas fechas que la plaza. Entre
otros edificios llamativos está la barroca Casa de los Toros,
construida en el siglo XVIII, que, a pesar de su abandono,
aún resulta muy bella.
La ruta de E/ Quijote se pierde más allá. Al sur por
Sierra Morena, mientras por el norte se alarga hasta Esquivias, donde no estuvieron los personajes cervantinos
sino su creador, que aquí se casó con Catalina de Palacios, en la Iglesia de Santa Maria, en diciembre de 1584,
cuando él contaba con treinta y siete años (ya era algo
mayor para la época) y ella diecinueve. La casona se conserva con su escudo de armas. Es una mansión discreta
de dos plantas, procedente del siglo XVI. Aquí, según se
dice, conoció a un personaje, tío de su esposa, don Alonso Quijada, dueño de la casa, que acabó sus días como
fraile. Este Quijada, en su juventud se aficionó a leer libros de caballerías, siendo de este modo otro posible
modelo -como el de Argamasilla de que hablamospara la novela de Cervantes.

Sueño de sombras, polvo, viento y humo
Al menos dos veces por semana, durante el curso, atravieso el barrio de las Musas. Pero no todo él, sino el cuadrado que forman la calle del Prado con San Agustín, y la
de Huertas con la de León. En esta pequeña encrucijada
vivieron cuatro de los más grandes escritores españoles
de todos los tiempos: Cervantes, Lope de Vega, Góngora

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y Quevedo. Y al menos los dos primeros también murieron aquí.
En la calle de Cervantes, que sube desde la del Duque
de Medinaceli hasta la de León, habitaron Cervantes y Lope.
La casa de Lope se salvó de milagro, mientras que la casa del
autor del Quijote fue ignominiosamente derribada. Lope

compró la suya en 161 O. Vivía entonces con su segunda
esposa, doña Juana de Guardo, y permaneció viviendo en
ella durante los últimos veinte años de su existencia, siempre entre alegrías y tristezas. Allí murió, a los siete años de
edad, su hijo Carlos Félix (al que dedicó una larga y desgarradora elegía: "Este de mis entrañas dulce fruto, / con vuestra bendición, oh Rey eterno, / ofrezco humildemente a vuestras aras; / que si es de todos el mejor tributo / un puro
corazón humilde y tierno, / y el más precioso de las prendas
caras, [ ...] / diréis, Señor, que en daros lo que es vuestro /
ninguna cosa os doy... / [ ...] ...a pesar de la sangre que procura / cubrir de noche oscura / la luz de esta memoria, / viváis
vos en la mía; / que espero que algún día / la que me da
dolor me dará gloria, / viendo al partir de aquesta tierra
ajena, / que no quedáis adonde todo es pena". Juana falleció
al dar a luz a la última hija legítima del poeta, Feliciana. Más
tarde, ya ordenado sacerdote, esa misma casa cobijó los
amores sacrilegos con Marta de Nevares, que murió en ella,
ciega y medio loca (Lope le dedicó numerosos poemas llamándola Amarilis y Marcia Leonarda, y lloró su ausencia con
estos versos: "¡Oh, luz, que me dejaste!, / ¿Cuándo será posible / Que vuelva a verte el alma / Y que esta vida animes?"). El perro del hortelano, El caballero de Olmedo, Peribáñez y el comendador de Ocaña, El castigo sin venganza o Fuenteovejuna, entre otros cientos de obras teatrales y poemas,
fueron concebidos y redactados entre esas cuatro paredes.
El edificio, restaurado en 1931 por Pedro Muguruza, recuperó muchos muebles y objetos del escritor que, tras su
fallecimiento, habían sido depositados en el vecino convento de las Trinitarias. Allí era monja Marcela, hija de Lope y
Micaela de Luján. Hoy la casa está casi tal cual la disfrutó su
habitante más famoso: salas, dormitorios, capilla, biblioteca.
También el huerto, el jardín, el palomar. La casa estaba muy
próxima a los corrales de comedias y a los mentideros de la
corte, su ciudad natal: "Hermosa Babilonia en que he nacido
/ para fábula de propios y de extraños, / centro apacible,
dulce y patrio nido. // Cárcel de la razón y del sentido, /
escuela de lisonjas y de engaños, / campo de alarbes con
diversos paños, / Elisio entre las aguas del olvido".
Lope murió en 1635 y fue enterrado, multitudinariamente,
en la muy cercana iglesia de San Sebastián, entre la calle de
Atocha y la Plaza del Ángel. "Entre los libros me amanece el
día / hasta la hora que del alto cielo / Dios mismo baja a la
largueza mía". Las musas, quizá incluso Dios mismo, inspiraron aquí al Fénix de los ingenios, que trabajaba sin parar
desde la madrugada hasta la noche.
Si seguimos calle arriba por la de Cervantes, a mano izquierda, antes de topamos con la de León, se encontraba la
casa donde se albergó en sus últimos años y murió en 1616

el manco de Lepanto. Pero Cervantes no era su propietario,
sino que ocupaba, de alquiler, una muy modesta habitación.
Antes esta calle se llamó de los Francos por el propietario
de una de las casas que allí hubo, la de don Pedro Suárez de
Francos, regidor de la villa a principios del XV. Era sólo un
camino que atravesaba los huertos anejos al monasterio de
San Jerónimo. Pero ésta no fue la única casa que habitó
Cervantes en Madrid; antes vivió en la calle Magdalena, y
también en la Plaza de Matute, y en la calle Huertas y en la
del Príncipe. A pesar de la campaña emprendida por Mesonero Romanos contra la demolición de su última vivienda en
la calle de León en su esquina con la calle de Francos, el
inmueble seria derribado en la tercera década del siglo XIX.
El rey Femando VII intentó comprarlo, pero al negarse el
propietario, renunció. Éste debió de ser el único gesto de
magnanimidad de un monarca fatídico y absolutista que en
otros muchos casos no dudó en pasar por las armas a quienes contravenían algunas de sus órdenes. Según se contaba,
el dueño se quejaba del escaso ofrecimiento recibido por
una casa "donde había muerto Don Quijote". En su lugar se
levantó un edificio de varios pisos con balcones de hierro.
Mesonero Romanos consiguió al menos que en la nueva
fachada figurase el busto del escritor, así como una lápida
que dice: "Aquí vivió y murió / Miguel de Cervantes Saavedra, / cuyo ingenio admira el mundo./ Falleció en MDCXVI".
Poco después de inaugurarse dicha lápida, el viejo nombre
de la calle de los Francos se sustituyó por el actual.
De la calle de Cervantes a la de Lope hay una pequeña
travesía, antiguamente denominada del Niño y ahora de
Quevedo. Se la nombraba así porque ahí hubo una capilla
donde se veneraba una imagen del Niño de la Guardia. Una
manifestación de antisemitismo, pues este niño, según se
creía, había sido martirizado por judíos en ese puebló de
Toledo. En la esquina, a mano izquierda, estuvo la casa propiedad de Quevedo (Picasso, en carta enviada a Apollinaire,
adjudicaba a Quevedo la autoría cervantina de la que él calificaba como extraordinaria novela, Et Licenciado Vidriera).
La casa del poeta daba frente por frente con el convento de
las Trinitarias. Pero antes, durante casi una década, vivió allí
alquilado Luis de Góngora. Quevedo la compró y echó a la
calle, en pleno invierno, a su rival. El poeta cordobés había
sido nombrado capellán de Felipe 111. Trasladado a la Corte,
su vida dispendiosa (se gastaba su sueldo y las rentas familiares en lujos y juego) le acarreó problemas económicos: " ...me
he comido / medio mes que aún no he vivido, / enviadme el
otro medio". Debido a la pérdida de influencia de sus protectores, el conde de Lemos, el duque de Lerma o el conde
de Villamediana (que fue asesinado), y a la ascensión al trono del nuevo rey Felipe IV, coincidiendo con la pérdida del

27

�albergue, don Luis se vio obligado a regresar a Córdoba, su

ingenio sin segundo; / con sus obras me alegro y enriquezco /

ciudad natal. Murió allí, pocos meses después, en el 1627.

no sólo yo, mas todo el ancho mundo".

Claro que el autor de las Soledades no sólo se llevaba mal

En el convento de las Trinitarias, en donde sería enterra-

con Quevedo: "Las puertas le cerró de La Latina / quien

do Cervantes, aunque no se sabe en qué lugar, profesaron

duerme en español y sueña en griego, / pedante gofo que,

una hija del soldado de Lepanto y también una del de la

de pasión ciego,/ la suya reza y calla la divina", sino también

Invencible. Sor Marcela de San Félix, que era la hija de Lope,

con Lope: "Por tu vida, lopillo que me borres / las diez y

fue la que mejor carrera hizo, llegando a ser priora del con-

nueve torres del escudo, / porque, aunque todas son de

vento, que se salvó de milagro del derribo. Hoy en estas

viento, dudo/ que tengas viento para tantas torres". Cuenta

calles solitarias se encuentran restaurantes y librerías de vie-

don Joaquín de Entrambasaguas que una antigua calle Góngora, que entraba por la de Gravina y salía a la de San Lucas,

jo, junto a pequeños comercios de comestibles.
Todas estas historias se las voy comentando a mi amigo,

se refería a un don Juan Jiménez de Góngora, un posible
pariente del poeta, valedor de un convento de mercedarias

el novelista portugués Almeida Faría, mientras lo acompaño
a la casa del Fénix de los ingenios. Ambos recordamos que,

que se llamaron góngoras por él. En todo caso, la expulsión

por aquel entonces, hubiéramos pertenecido al mismo país.

se mantiene hoy en día, pues el nombre inmenso del poeta

Almeida Faría, en su divertida novela El conquistador, convierte en protagonista al rey don Sebastián, culpable invo-

no figura en las calles del entorno. Tampoco estuvo en el
1 '

callejero madrileño hasta 1939. Es el destino de la poesía

luntario de esa unión y de los desastres que Portugal tuvo

EL QUIJOTE Y LA NOVELA MODERNA
Alfonso Rangel Guerra

Es opinión generalizada que la literatura se lee para pasar

leer para, como ya se dijo antes, hacer más llevadero el

el rato, como entretenimiento y distracción. La lectura así
entendida es semejante a la que se practica con revistas de

momento. Pero aquello que leíamos y con lo que logramos
entretenernos suele ser motivo de olvido. Puede ser tam-

oscura, culta, racional, barroca, impopular. Hoy al menos el

que compartir entonces con España: "Un mártir de la cris-

enemigo no te echa de casa, tan sólo te echa de las antolo-

tiandad probablemente obligado a lanzarse a una absurda

contenido vario, de divulgación o mero pasatiempo. Estas

gías, de las enciclopedias, y de las historias. Quevedo, que
fue un gran escritor pero un personaje sin entrañas, a dife-

batalla contra los árabes, en pleno desierto, en el mes de

lecturas de entretenimiento suelen ser de novela, nunca de

bién que lo leído no se olvide porque resultó algo interesante, es decir, una información interesante, pero nada más. Lo

agosto, y bajo un sol de cuarenta grados". La matanza sufri-

poesía, ensayo o teatro. Pero ahora ocurre que en medios

leído, por tanto, no tiene mayor significación en nuestra vida

rencia de su odiado Góngora, escribió obras ascéticas y

da por el ejército luso fue tremenda, así como la de los miles

y está destinado al olvido.

morales y textos edificantes y piadosos. Murió en Villanueva

de mercenarios que habían venido de distintos países. Ad-

diversos de comunicación, sea periódico, radio o televisión,
se nos recuerda que este año de 2005 se cumplen cuatro-

de los Infantes, en 1645, pero debido a su compleja activi-

vertido de semejante desatino por el duque de Alba, dicen

cientos años de la primera publicación de una novela titula-

der lo que la literatura es. Podemos llegar a la conclusión de

dad política, desde 1625, fecha en que echó a Góngora,

que Felipe 11, heredero legítimo del trono y que tenía pendiente el casamiento de su hija, prima carnal del rey de Por-

da El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Esta noticia

que puede haber literatura que sea únicamente algo para
pasar el tiempo, pero también debemos entonces entender

del Polifemo: "en el tamaño es dedal y en el precio, de plata".

tugal, Isabel Clara Eugenia, pensó: "Si Sebastián gana, gano

sible que una obra de ficción como esta novela, consecuen-

A pesar de que Góngora fustigó a Lope ("que con tus versos cansas aun a Job"), éste estimaba al autor de las Soleda-

un yerno; / si muere gano un reino". Parece ser que Don

temente reputada como lectura para distracción, se haya

que hay otro tipo de literatura que tiene un valor y una
significación de tal dimensión que su lectura puede ser tan

mantenido en el interés de la gente durante cuatro siglos? Y

importante para quien la realiza que alcance a tener una

des y el Polifemo. En cambio entre Quevedo y Góngora ha-

Sebastián tenía grandes ojos almendrados, el pelo medio
rubio, la cara oval, la quijada caída como los descendientes

no sólo eso, también se nos informa que habiendo sido es-

proyección tal que logre transformar su vida. Si esto es váli-

bía un odio a muerte. El primero escribiría sobre el otro

de Carlos V, los dedos delicados y el tronco corto, despro-

crita en español, ha sido traducida a la mayor parte de las

do, hay obras literarias que poseen este valor y consecuen-

denunciando sus orígenes de cristiano nuevo: "Yo te untaré

porcionado en relación a unos miembros demasiado largos.

mis versos con tocino / porque no me los muerdas, Gongo-

Faría añade en su magnífica novela: "Del real quinto miem-

lenguas del mundo; y además, para sorpresa de muchos, se
dice que es un libro publicado tantas veces que sólo la Biblia

temente son capaces de modificar nuestra vida, es decir que,
después de leídas, podemos tener una visión diferente de

rilla". Y sobre la compra de la casa, comentó en estos versos

bro, y de sus flujos constantes, hablaba con frecuencia en sus

cuenta con más ediciones que esta novela. Tal información,

insultantes: " ...Y págalo Quevedo / porque compró la casa

cartas el embajador español. Los físicos no encontraron re-

más otros datos que no es el caso ahora añadir, obliga a

nuestra existencia, otorgando significación a circunstancias,
sucesos, actitudes o acciones que después de esa lectura

en que vivías, / molde de hacer arpías; / y me ha certificado

medio al mal. Se lo atribuyeron al horror del comercio car-

el pobre cojo / que de tu habitación quedó de modo / la
casa y barrio todo, / hediendo a Polifemos estatíos, / cotur-

nal. De ahí provenía su abstinencia. Sufría tal frialdad en las

preguntarnos si aquella apreciación de la literatura como lectura de entretenimiento no merece una revisión que modi-

apenas volvería a utilizar este inmueble, del cual dijo el autor

nos enfrenta inevitablemente a una pregunta: ¿cómo es po-

Debe haber, en consecuencia, otro sentido para enten-

tienen para nosotros otro sentido y otro valor. Esta capaci-

fique dicha afirmación, pues más que un juicio valorativo se

nos tenebrosos y sombríos, / y con tufo tan vil de Soledades,

piernas que siempre las llevaba abrigadas".
La tarde amenaza lluvia y el viento, mientras caminamos,

dad y esta fuerza de la lectura deben corresponder, entonces, a la obra del Quijote, lo que explica que hayan transcu-

reduce a ser una mera opinión o creencia. En estas circuns-

rrido cuatrocientos años después de su publicación y en-

/ que para perfumarla / y desengongorarla / de vapores tan

levanta en torno nuestro remolinos de polvo: es todo lo

tancias, el problema ahora no es propiamente lo que la lite-

contremos todavía lectores atentos a lo que se dice en sus

que queda de la materia molida. "Polvo", la palabra, la metá-

ratura sea, sino más bien cuestionar si es correcto decir que

fora, el símbolo sobre el que Góngora ("en tierra, en humo,
en polvo, en sombra, en nada"), Lope ("sueño de sombra,

la literatura, en general, es una creación humana destinada a
entretener para pasar el tiempo.

páginas. Y no sólo eso, pues ocurre con las obras clásicas y el Quijote es una obra clásica- que el tiempo no las des-

tros anteojos / dicen que quieren traducir al griego, / no ha-

polvo, viento y humo") y también Cervantes o Quevedo

biéndolo mirado vuestros ojos. // Prestádselos un rato a mi ojo

("serán ceniza mas tendrán sentido, / polvo serán, mas pol-

Entretener, nos dice el diccionario, significa ''tener a uno
detenido o en espera". O bien: "hacer menos molesta y más

crasos, / quemó como pastillas Garcilasos: / pues era con tu
vaho el aposento / sombra del sol y tósigo del viento". Góngora, por su parte, respondió: "Con cuidado especial vues-

truye, antes al contrario, en el paso de las generaciones los
nuevos lectores encuentran nuevos significados que se suman a los anteriores y la significación de la obra literaria se
enriquece al paso de los años. Así puede ocurrir, como ha

réis cualquiergregüesco luego''. Cervantes sin embargo dijo del

vo enamorado") coincidieron al menos una vez. Pero ahora
me vienen a la cabeza unos sutiles versos de Emily Dickin-

llevadera una cosa". En otras palabras, quiere decir que hacemos algo para pasar el tiempo, lo que significa finalmente

ocurrido con el Quijote, que se hayan escrito tantos libros

cordobés: "En don Luis de Góngora os ofrezco / un vivo raro

son: "Polvo en el suelo / damas y caballeros".

que no tenemos nada importante qué hacer y, por lo tanto,

sobre este libro que podrían formarse bibliotecas enteras
dedicadas al estudio e interpretación del Quijote.

ciego, / porque a la luz saque ciertos versos flojos, / y entende-

que tenemos tiempo disponible destinado, por ejemplo, a

28

29

�.,

..

formando el espíritu, puede educar para la acción humana.

cos, esta literatura, entendida como un acervo cultural o,

En toda la tradición humanística, al menos hasta principios
de este siglo, la relación de la cultura literaria con la perfec-

corno él mismo dice, como "cultura literaria, humanística",
es "lo mejor que se ha escrito y pensado", hace posible

ción moral del individuo y de la sociedad ha sido evidente

ampliar y depurar los recursos del espíritu humano, es decir,

de por sí. En la idea humanista de educación late un irredento optimismo racional y moral. En el estudio de la literatura,

"la literatura, formando el espíritu, puede educar para la acción humana". Y aquí encontramos la otra idea fundamental

se dice, hay una fuerza moral que hay que saber localizar y

de Larrosa: mediante la tradición literaria es posible estable-

canalizar" (205).
En este texto de jorge Larrosa hay algunas ideas que es

cer "la relación de la cultura literaria con la perfección moral
del individuo y de la sociedad". Así llegamos a la compren-

necesario revisar. La primera se refiere a la tradición peda-

sión cabal del sentido y el valor de la literatura clásica, la

gógica humanista. Ésta procede, como es bien sabido, de la

antigua y la de todos los tiempos: mediante la lectura de

Antigüedad clásica. Incluso aquí se mencionan la paideia griega
y la humanitas latina. La primera se refiere a la formación

estos libros es posible que logremos superar y perfeccionar
nuestra vida. Y con esta conclusión podemos entender lo

educativa en el sentido que le imprimieron los griegos. Me-

que se afirma en el prólogo a la edición del Quijote de Fran-

diante la paideia era posible entender que la educación tenía

cisco Rodríguez Marín: que el libro de Miguel de Cervantes

que ver, de manera primordial, con la formación de la persona humana, es decir, el trabajo de ir modelando aquello

es un libro de sabiduría, entendienco aquí "sabiduría" como
un conjunto de conocimientos relacionados con el bien y

que es posible hacer emerger en el niño, como parte de un

con la prudencia, de modo que se posee el conocimiento

proceso mediante el cual los elementos más valiosos relacionados íntimamente con el sentido moral de la vida se

teórico y al mismo tiempo el aspecto práctico que permite
conducirse en la vida en forma adecuada y certera.

integran al ser de la persona. Concepción educativa que pasa
a la cultura romana y adquiere con Cicerón su expresión

Así llegamos a entender por qué El ingenioso hidalgo don
Quijote de la Mancha se ha mantenido como un libro vigente

más completa en la palabra humanitas, en la que es fácil

a lo largo de cuatrocientos años: por su valor esencial y por-

En esta continuidad de ediciones del Quijote que han

condición superior de las expresiones de la cultura occiden-

comprender que la educación tenía el alto propósito de ha-

que su lectura, al paso de los siglos, sigue educándonos en la

aparecido a lo largo de los siglos, encontramos ediciones

tal en las que se muestra y revela la condición humana y,

cer emerger lo humano en el hombre. Los antiguos realiza-

sabiduría y en el bien. Cuatrocientos años que, a fin de cuen-

populares, de lujo, con ilustraciones, etcétera. Las más reco-

como tal, es testimonio del hacer del hombre en su circuns-

ban esto mediante la lectura de los clásicos: Homero, autor

tas, no es un periodo muy largo si tomamos en cuenta que

mendables son la ediciones críticas, que ofrecen al lector

de la 1/íada y la Odisea, las tragedias griegas de Sófocles, Es-

aclaraciones y noticias que hacen posible una mejor lectura,

tancia vital e histórica.
De acuerdo con todo lo anterior, la novela del Quijote es

quilo y Eurípides, los poetas como Píndaro y otros. ¿Por qué

la 1/íada y la Odisea tienen ya 2,000 años de vigencia en este
largo proceso educativo de la humanidad. Esta antigüedad,

en la medida en que permiten alcanzar una mejor interpre-

un libro que posee sabiduría Esta afirmación nos ubica exac-

era posible fo~ar la persona humana mediante la lectura de

tación del texto, ediciones como la que se ha hecho recien-

tamente en el valor superior de esta obra, y a través de ella

las obras clásicas? Porque en la literatura es posible encon-

es preciso señalarlo, es a partir de su utilización en el proceso de la paideia, pues las obras mismas de Homero ostentan

temente con motivo de la celebración de los cuatrocientos

el juicio se puede hacer extensivo a la literatura en general,

trar los modelos fundamentales de la conducta humana, el

una antigüedad mayor desde su creación.

años del Quijote por la Real Academia Española y la Asocia-

dejando de lado, claro está, la literatura que se caracteriza

desarrollo del espíritu, las vías del saber y del bien hablar,

La 1/íada corresponde al género épico. Como bien sabe-

todo eso que hoy conocemos como valores y que están
relacionados fundamentalmente con la moral. Esta literatura

mos, este género épico, el lírico y el dramático son las tres

ción de Academias de la Lengua Española, con estudios muy

por su valor transitorio o pasajero. Esta visión superior de la

importantes sobre esta obra. La que le antecede en el tiem-

literatura nos lleva a identificar en ella los valores superiores

po como una de las mejores ediciones críticas del Quijote es

clásica es el conjunto de libros que Larrosa denomina "ca-

la de don Francisco Rodríguez Marín, de 191 1, en las edicio-

de la vida humana, y por lo tanto se puede identificar como
una creación humanista, en la medida en que es manifesta-

nes de La Lectura y que después pasó a los Clásicos Caste-

ción superior del espíritu. A este respecto, queremos traer

llanos de Espasa-Calpe. En el prólogo a esta edición de don

aquí las reílexiones de jorge Larrosa, que se ha ocupado de
analizar por qué la literatura posee ese singular valor de re-

modelos de representación de la vida humana, como un
ideal referido a lo más esencial de la persona. Así podemos

nónicos", es decir, aquellos que pueden reconocerse como

manifestaciones formales de la literatura desde sus orígenes
hasta nuestros días. Sin embargo, y refiriéndonos exclusivamente al género épico, en su estricto sentido es una forma
literaria extinta, pues desapareció con la misma época en
que surgió, pero sigue utilizándose por extensión y desde

comprender que la literatura, en su más alto sentido, está

hace mucho tiempo se aplica para identificar las obras narra-

velar la condición humana. Dice Larrosa (2003): 'Toda la

relacionada con la educación y consecuentemente con la

tivas, pues su estructura vino a reconocerse, no únicamente

guel de Cervantes Saavedra, en la que se cuenta la historia

tradición pedagógica humanística (aquella que se expresa en

persona humana. A esta literatura clásica, a estos libros ca-

del hidalgo que, de tanto leer libros de caballerías, perdió el

los conceptos de Paideia, Humanitas, Bildung) es como un

nónicos, Larrosa los identifica como "el depósito espiritual

pero sí de manera definitiva a partir de la época moderna,
en la novela. Antes de la novela, la épica se hizo presente en

juicio: "Lo menos es ridiculizar los devaneos de la Caballería

hilo negro en el que la educación, en lo que tiene de más

andante; ésta, ya tan sabrosa, no es sino la corteza de esta

noble, puede pensarse como una relación "formativa" y "hu-

de una comunidad humana". Estos libros son, en consecuencia, el patrimonio de la humanidad, el fondo o tesoro con el

las epopeyas medievales, de las que la más alta expresión
corresponde en la lengua española al Cantar del Mio Cid,

fruta sazonada del árbol provechoso de la Sabiduría: su meollo

manizante" con los libros canónicos que constituyen el de-

es mucho más exquisito, regalado y sustancioso" (Cervan-

poema heroico que cuenta la historia del Cid Campeador
en su lucha contra los moros y en el contexto de sus dife-

tes, 1941: XI). Este juicio nos permite identificar el valor de

pósito espiritual de una comunidad humana El concepto
primario de una cultura literaria, humanista, implica que el

que podemos formarnos y educarnos, acción que se puede
cumplir en el proceso de las generaciones, pues este patrimonio nunca se agota o se pierde, ya que permanece válido

rencias con el rey Alfonso VI, del que era vasallo. La novela,

la novela del Quijote, que, en opinión del estudioso Bartolo-

conocimiento de lo mejor que se ha escrito y pensado am-

corno veremos más adelante, está ya muy alejada de la vi-

mé José Gallardo, es obra de Sabiduría, es decir, posee la

plía y depura los recursos del espíritu humano. La literatura.

a lo largo del tiempo. Todavía hay otra visión que debe señalarse en este texto de jorge Larrosa: estos libros canóni-

Francisco Rodríguez Marín, cita al erudito Bartolomé José
Gallardo, quien dice lo siguiente, referido a la novela de Mi-

30

sión épica de la antigüedad; pero no sólo la novela, también

31

�la épica medieval. en lo fundamental, es radicalmente distinta
de la épica griega Este problema ya lo hemos estudiado en otra
parte, pero importa recordarlo ahora en esta exposición en
tomo a la novela
Quien señaló esta diferencia radical entre la épica antigua y la épica medieval fue George Lúkacs, quien en su libro
La teoría de la novela logró precisar en qué consistía esta
diferencia radical. Para Lúkacs ( 1963), en la epopeya antigua,
"ser y destino, aventura y término, existencia y esencia son

'ii
.,,

nociones idénticas" (21 ). Si observamos estos tres pares de
nociones, dice Lúkacs, son idénticos. Pero aquí es necesario
hacer algunas precisiones: la identidad la encontramos entre
ser y esencia, destino y existencia. En cuanto aventura, es el
total de un suceder; y término, el fin o conclusión de ese
suceder. En este sentido, el término es sólo una parte de la
aventura, o sea de la existencia, pero también el destino es
el término de una existencia. Todo, en última instancia, pertenece al ámbito del suceder y consecuentemente al ámbito
de la existencia. Pero hay otra noción diferente, que es la de
"ser'' y que corresponde a "esencia". Efectivamente. La esencia nos enfrenta al ser (de ahí que Heidegger contraponga
en el título de su célebre obra Ser y tiempo dos nociones
distintas entre sí: el ser que corresponde a lo esencial, y el
tiempo que es transcurrir y que por tanto pertenece al existir). Pues bien, en la idea de George Lúkacs se nos dice que
en la epopeya antigua todo es idéntico: ser y destino, aventura y término, esencia y existencia, lo que vale a afirmar que
ser es igual a existir. ¿Por qué ocurre esto? Porque aquél era
un mundo cerrado, destinado, establecido. Si ser y destino
son lo mismo, entonces el héroe de la epopeya no se enfrenta a un destino desconocido, y por lo mismo carece de
incertidumbre, carece de la capacidad de enfrentarse a lo que
ignora El héroe épico camina por la vida como una existencia
cuyo destino y término ya son conocidos. Por eso su existir,
que lleva ya consigo su destino, es su forma de ser. El héroe
representativo de esta existencia épica es Héctor, que va a
enfrentarse con Aquiles. Sabe ya su destino y no intenta eludirlo. Cuando se despide de su esposa Andrómaca, sabe que la
está viendo por última vez, va a la pelea y dice: "El corazón lo
sabe, ya en el alma mía no hay sombra de esperanza ni asomo
de ilusión". No sólo él lo sabe. Lo sabe Andrómaca su esposa y
lo saben todos los de su casa Dice el poema; "Llora su casa a
Héctor, que vive todavía, / mas nadie espera verlo salir de la
porfía, / que todos los aqueos lo acosan con furor'' (llíada, rapsodia VI, 512-529, en Reyes, 1963: XIX, 220).
Esta concepción épica no volverá a repetirse en la historia
de la cultura occidental. Corresponde a una visión del mundo
de la que la narrativa épica no es ajena, ya que todo se integra
en un suceder sometido a esa concepción de la vida Lo mismo

32

ocurre con Odiseo en su retomo a ftaca, y todas sus aventuras
no le impedirán, por más peligros a los que el héroe se enfrente
en ellas, llegar finalmente a su casa donde lo esperan Penélope
y su hijo Telémaco. Toda esta concepción épica perecerá al
dejar paso el mundo antiguo a otras formas y visiones del suceder humano.
Pasarán doce siglos después del inicio de la era cristiana
para que se escriba la epopeya del Cid en la lengua castellana todavía en formación, si bien ya antes se escuchaban estas gestas en boca de juglares. La obra prevalece como uno
de los testimonios mayores de la lengua, en la que se muestran no sólo la lucha por la reconquista frente a los moros,
sino también las características más importantes de la corona de Castilla en ese tiempo, las formas de vasallaje y singularmente se nos ofrece la figura de un personaje que por su
vigoroso perfil y sus hazañas se convirtió en representativo
del carácter castellano, en una dimensión capaz de otorgar a
este defensor de derechos propios y de los territorios del
reino el valor representativo del luchador del honor, de la
dignidad y del respeto frente a quienes intentaron someterlo, incluido el monarca.
El Cantar del Mio Cid cuenta la historia de Ruy Díaz de
Vivar, el Cid Campeador, su esposa doña Ximena y sus hijas
doña Elvira y doña Sol. Él sufre destierro, impuesto por el
rey Alfonso VI. El Cid parte y lucha contra los moros y más
tarde conquista Valencia. El rey perdona al Cid, pero antes

sus hijas se casan con los infantes de Carrión. El Cid lava la
afrenta que sus hijas sufren en Corpes y los infantes de Carrión son castigados. Esta historia se conoce como una epopeya, pero como ya se dijo antes, es una épica muy diferente de la epopeya griega, porque las circunstancias culturales
e históricas vigentes en la época antigua ya habían desaparecido en el siglo XII de la era cristiana En esta epopeya también encontramos, como en la /Hada, la despedida de los
esposos. Se trata ahora del Cid y doña Ximena. Van primero a misa y ella ruega por su esposo ante el altar. Después
de terminar la oración los esposos se abrazan y se despiden.
Entonces el Cid dice a su esposa: "a Dios vos acomiendo e
al Padre Spirital, / agora nos partimos, Dios sabe el ajuntar"
(Poema del Cid, 1913: 149-150). Es fácil establecer la diferencia entre la escena de la 1/íada y la del Cid. En la primera,
como ya se dijo, el destino está decidido y Héctor sabe que
va a la muerte; en el Poema del Cid, por el contrario, el personaje dice: "a Dios, Padre espiritual de todos, os encomiendo. Ahora nos separamos, pero sabe Dios cuándo volveremos a reunimos" (Poema del Cid, 1979). Ni el Cid ni Ximena
saben cuándo volverán a verse. Esta ignorancia del futuro
establece la característica fundamental de esta historia, pues
el héroe no tiene destino conocido. Entonces, si no se conoce el destino del personaje, no se sabe cómo terminará la
historia. Y puesto que no se conoce el término de la historia,
no se sabe qué pasará con el personaje, o mejor dicho, no
se sabe qué le pasará Esta diferencia entre la visión del mundo
griego y la visión del mundo medieval hace la separación en
estas dos clases de épica. Y hay otro elemento más en
esta diferencia, la cual va a pasar, como veremos más adelante, a la novela moderna: el lector asiste, en el desarrollo de esta historia, al proceso mediante el cual el personaje va haciéndose a sí mismo, pues si al principio del
poema el Cid es un caballero castigado y desterrado por
el rey, parte a luchar contra los moros y en cada batalla
va añadiendo a su persona el valor de sus triunfos, en tal
medida que el desterrado se convierte en un triunfador y
es perdonado por el rey. Así los lectores vamos viendo, a
través de la lectura, al Cid Campeador fo~ándose a sí mismo, como ocurre con los personajes de la novela moderna.
Y el primero que se hace a sí mismo dentro ya de la
estructura de la novela es el personaje de Miguel de Cervantes Saavedra, el ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. No sólo se hace a sí mismo sino que se inventa a sí
mismo, pues pasa de ser Alonso Quijano el Bueno a ser el
caballero don Quijote de la Mancha. Se inventa a sí mismo e
incluso se nombra a sí mismo, es decir, se otorga el nombre
con el que cabalgará por tierras de la Mancha. Ésta es, entre
otras muchas, la fundamental característica del personaje crea-

do por Cervantes. Por eso suele afirmarse que el Quijote
inicia la novela moderna.
Y en estos cuatrocientos años que han pasado desde
que se publicó por primera vez Don Quijote de la Mancha,
¿qué ha pasado con la novela? Si atendemos a su historia,
veremos que su capacidad de transformación es prácticamente infinita, pues pareciera que asistimos a una historia de
inventores sin fin. Casi podría decirse que hay tantos tipos
de novelas como novelistas y todos, sin excepción, se proponen reflejar la vida, es decir, mostrar una peculiar visión
de la vida. El proceso narrativo consiste en contar una historia y para hacer esto los caminos propiamente son inagotables. Toda narración adopta una posición desde la cual se
realiza. La más usual es la que se realiza a partir del conocimiento cabal de sucesos, situaciones, personajes y existencias. Quien posee ese conocimiento total es el propio novelista, que inventa la historia y cómo contarla. En esta circunstancia, el narrador tiene la clave de todo lo que ocurre en la
novela. Conoce por necesidad vida y milagros de todos y
cada uno de los personajes, lo que no implica que los personajes conozcan todo sobre los otros personajes, sino que
tengan de ellos sólo una visión parcial, como nos ocurre en
la vida misma con la existencia de otras personas, pues sólo
sabemos de ellas lo que puede conocerse en un suceder
real, donde ocurren o pueden ocurrir situaciones en las que
se nos permite conocer una porción de las vidas de los otros,
y quizá con el tiempo, por sobrevenir otros acontecimientos
que antes ignorábamos, podamos incluso cambiar nuestra
apreciación de un determinado suceso, que puede llevar a
cambiar nuestra opinión sobre otra persona. Así ocurre o
puede ocurrir en las novelas con los personajes, pues a medida que avanzamos en la lectura de la historia, llegamos a
conocer otras facetas de algunos pers&lt;?najes y consecuentemente nuestro juicio sobre ellos cambia. Es lo que nos sucede, por ejemplo, con la lectura de Don Quijote, pues al inicio
este personaje se nos muestra en una condición al parecer
tan indudable que optamos por afirmar que don Quijote
efectivamente perdió el juicio por tantas lecturas de libros
de caballerías. Pero a medida que vamos avanzando en la
novela, vamos cambiando nuestra visión del personaje, y esto
se facilita porque don Quijote dialoga con su escudero, y es
así precisamente porque Cervantes tuvo la genial visión de
contraponer a un personaje como don Quijote, lleno de
ideales y valores supremos de la caballería andante, otro
que es en todo su opuesto, no sólo por su apariencia física
sino también por su visión de las situaciones y las gentes, de
modo que Sancho Panza es cabalmente lo más opuesto al
caballero. Sin embargo, a medida que la lectura avanza, vamos descubriendo que el aparentemente loco suele tener

33

�diálogos entre don Quijote y Sancho empezamos a perca-

novela desde la posición de otro personaje, cambia su narración. Es la misma historia pero con elementos y circuns-

tamos de que estamos frente a alguien que posee un con-

tancias distintos, provenientes de esta otra visión del perso-

junto de conocimientos que nos ponen a dudar sobre la

naje de la segunda novela. Y todavía hay una tercera, donde

naturaleza y las características de este personaje.
Y así el autor empieza a jugar mostrando situaciones re-

un tercer personaje impone otra visión distinta. En las tres

con su escudero diálogos muy cuerdos, tanto que por los

de tal manera que terminamos por cambiar nuestro juicio

siones distintas de los mismos acontecimientos.
En la novela del Quijote este juego de personajes no se

sobre don Quijote. De la simpatía y compasión con que lo

nos presenta como ocurre en las novelas de Joyce Cary. Sin

veíamos al principio de sus aventuras, golpeado y apaleado,

embargo, la historia del Caballero de la Mancha posee tal

pasamos a asumir otra manera de verlo y juzgarlo, de tal

diversidad de situaciones que suele ocurrir que el lector que

modo que empezamos a admirar la sabiduría de este hom-

lee la novela por segunda vez descubre elementos y carac-

bre empeñado en cabalgar los campos de la Mancha para

terísticas a las que no accedió en la primera lectura. Veamos

desfacer entuertos, enfrentar injusticias y defender el honor

sólo un ejemplo de la variedad de circunstancias en que se

de las damas. Y así pasamos a otra visión del originalmente

ven envueltos los personajes. Don Quijote, un buen día,
decide convertirse en caballero andante, o mejor dicho, asu-

veladoras de un complejo mundo interior en su personaje,

considerado loco, cuando se nos ubica como lectores, en

'¡'¡¡

11

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1

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novelas aparecen los mismos personajes, pero hay tres vi-

frases como aquélla de "Yo sé quien soy", o situaciones correspondientes a la Cueva de Montesinos, el caballo clavile-

me esa personalidad. En esta situación busca en su casa los

ño o las mismas referencias a Dulcinea del Toboso. Y esto

su armadura, su adarga, su yelmo y demás componentes de

ocurre porque el personaje de Cervantes, como el del Cid
Campeador, se va haciendo a sí mismo, más un sinfín de

cura, entristecen ante esta transformación. Pero en estricto

situaciones en las que en verdad nos sorprende la capacidad

sentido debemos concluir que el mundo de la sobrina, del

lidad? Don Quijote no tiene esas ataduras. Al paso de sus

mismo del que se cuentan aventuras en una historia que

analítica, la visión superior de la existencia y la expresión de

cura y del ama es totalmente distinto al mundo de don Qui-

lecturas de los libros de caballerías va rompiendo aquéllas,

anda impresa y que se llama El ingenioso hidalgo don Quijote

los valores supremos de la vida humana que nos muestra

jote. Esta dualidad de mundos se hará más patente en la

va desatando una a una las ligas con el mundo real y un día

don Quijote en su tránsito caballeresco. Y más nos sorpren-

parte final de la novela, cuando el personaje acaba por en-

queda liberado, de tal manera que da la espalda a la realidad

de la Mancha (Cervantes, 1974: VIII, 226). Esta situación, no
habitual en la literatura narrativa, nos coloca en la circuns-

derá ver cómo el personaje de Sancho Panza va creciendo y

tender que su vida está terminando y con ella las aventuras

y se introduce -ahora diríamos: de tiempo completo- a

tancia de que un personaje identifica a otro porque leyó el

su figura adquiere, en el acontecer novelesco, otra dimen-

y locuras de don Quijote, para que permanezca sólo Alonso

esa ot ra realidad consistente en dedicarse a la defensa de

sión y otra presencia. Todo esto es parte del proceso narra-

Quijano el Bueno. Quien muere es Alonso Quijano y no el

los débiles, a luchar contra la injusticia. Quizá lo que ocurre

libro en el que se cuentan sus hazañas. Aquí Cervantes logra
plantear una situación extraña, pues los duques identifican a

t ivo utilizado por Cervantes, complejo y en ocasiones de no

Quijote, cuyas aventuras quedan y permanecen en el mundo de la ficción, la ficción novelesca y la ficción a la que dio

en don Quijote es de tal manera radical que responde inevitablemente a una especie de locura. Pues en la vida, en la

don Quijote como personaje de novelas y aquí la literatura

pie la locura del caballero. Pero aquellos dos mundos -el

existencia cotidiana, este idealismo no necesariamente rom-

ese momento la historia de don Quijote se enfrenta a una

de la realidad representada por la sobrina, el ama y el cura, y

pe con la realidad, aunque a veces ocurre. Pero aquí es don-

otra distinta, donde la narración se ubica en un personaje

el de la fantasía, con la que fue posible que se erigiera el

de nos enfrentamos con la condición más compleja del inge-

situación curiosa, pues de acuerdo a las instrucciones del
Duque, toda su servidumbre recibe indicación de actuar ante

que habla en primera persona y cuenta la historia desde su

mundo de don Quijote-, tal dualidad de mundos es, en
última instancia, la que llevamos con nosotros en el transcu-

fácil interpretación. Pero esto es al mismo tiempo parte de
la riqueza de la novela.
De la visión omnisciente del novelista podemos pasar a

elementos necesarios para la empresa que va a llevar a cabo:
la personalidad asumida. La sobrina y el ama, al igual que el

nioso hidalgo. Si atendemos a las circunstancias en que se

se introduce en la literatura misma, de modo que a partir de

el caballero como si ya conociera sus aventuras y supiera
quién era él.

rrir de la vida; es decir, estamos sometidos al acontecer co-

produce el proceso de transformación de Alonso Quijano
en don Quijote de la Mancha, llegamos a la conclusión de

de todo lo que ocurre, sino sólo y exclusivamente de lo que
ve y conoce el que narra. Esta circunstancia impone deter-

tidiano, pero en el interior de nuestra existencia, si no todos,

que se trata de una acción realizada en soledad o, aún más,

muchos de nosotros guardamos un mundo de ideales y de

minadas limitaciones que son resultado de la ignorancia que

circunstancias que van mucho más allá del mero acontecer

de que es algo que se realiza en el interior del personaje. Y
esta transformación interior de Alonso Quijano se enfrenta-

el narrador tiene de sucesos y personas, pues él sólo cuenta

de la realidad. Y así podremos enfocar otras visiones refe-

rá a las condiciones de la realidad exterior. De ahí que don

don Quijote vaya estableciéndose en el proceso narrativo,

lo que conoce y no puede contar lo que desconoce. Si nos

rentes a esta dualidad que hemos identificado entre el mun-

Quijote modifique esa realidad y vea gigantes donde sólo

trasladamos de la literatura española a la literatura inglesa,

do de la sobrina, el ama y el cura, y el mundo idealista del

hay molinos de viento, o ejércitos donde sólo hay cameros.

de forma que el propio lector empiece a dudar si el caso de
don Quijote de la Mancha es un simple caso de locura, para

encontramos en el siglo XX las novelas de Joyce Cary, de las

Quijote. Podemos afirmar, por ejemplo, que estos tres per-

Pero la situación del caballero andante se complica, pues

ir adquiriendo profundidad y características de tal dimensión

que sobresale su trilogía' donde la historia considerada des-

sonajes del mundo de la realidad no sólo desconocen el

inevitablemente acabará enfrentándose con personas y si-

mundo del Quijote, sino que incluso no lo comprenden.
¿Cómo esperar que haya un asomo de comprensión en quie-

tuaciones humanas. Toda la novela es la narración de ese

que al paso de los capítulos de la novela no podemos menos que reconocer en este personaje a una figura poseedo-

enfrentamiento, uno de cuyos momentos más singulares será

ra de sabiduría y conocimientos como pocos personajes de

nes, desde que amanece hasta que anochece, están inmer-

el encuentro con el Duque y la Duquesa y la estancia en su
castillo, situación que se vuelve peculiarmente significativa

la literatura universal.

cuando la Duquesa pregunta a Sancho si su señor no es el

del arte narrativo, nos muestra en su historia una variedad

personal visión de los acontecimientos. Esta forma de narrar
es también muy antigua y en ella no se t iene conocimiento

de la posición de un personaje, al contarse en la segunda

' Sorprendida (traducción de Guillermo Whitelow), La boca del caballo (traducción de Narciso Foura) y E/ peregrino (traducción de j. R Wilcock) (Buenos

sos en la realidad y sus exigencias, sujetos, por la necesidad

Aires: Emecé Editores. 1953, 1954, 1954, respectivamente).

de la vida, a atender los reclamos y necesidades de esa rea-

34

Así la narración de Miguel de Cervantes va llevando a su
personaje a situaciones propicias para que su visión del mundo
encuentre cuestionamientos y respuestas, de tal manera que
esta personalidad de Alonso Quijano convertida en la de

La novela, como género y como concepción moderna

35

�casi infinita de posibilidades en su composición, su estructu-

real es donde ocurren los excesos, las injusticias y las agre-

ra y su desarrollo. Al paso de las corrientes y escuelas litera-

siones. Para atacar estas injusticias, don Quijote emerge de

rias asistimos en la historia de la novela a una gran diversidad

su mundo ideal para enfrentar el que quiere corregir. Al

de concepciones novelescas. Así encontramos novelas rea-

menos en este aspecto hay una línea de comunicación entre

listas, novelas costumbristas, novelas psicológicas, novelas his-

el mundo de la realidad y el mundo de lo ideal. De éste

tóricas y muchas variantes más que nos ofrecen tantas visio-

proceden los principios y también la voluntad de atacartodo

nes del mundo como corrientes literarias hay. En todas, sin

lo que está mal en el mundo de los hombres. Esta relación

excepción, se nos ofrece el espectáculo de la vida humana,

entre ambos mundos se cumple en la medida en que lo

es decir, historias personales o colectivas donde el aconte-

desea don Quijote, pues su propósito de enderezar entuer-

cer humano se presenta a partir de sucesos individuales. La

tos procede del ideal caballeresco para aplicarse en el mun-

novela nos muestra la condición humana revelada a partir

do real, donde están presentes esos entuertos. De acuerdo

de destinos individuales, cumpliéndose así lo que Alfonso

con esto, la misma actitud humana es la que hace posible

Reyes identificaba en la literatura: ofrecer el valor vicario de

que ambos mundos se relacionen, pues es la voluntad la

DISTINTAS EJEMPLARIDADES
PARA DISTINTOS LECTORES
EN LAS NOVELAS EJEMPLARES
Nuria Godón Martínez

la vida, pues estas narraciones novelescas son ficción, pero al

que hace posible mantenerlos unidos. De los hombres

mismo tiempo son representación de la naturaleza humana
y por lo mismo de la existencia. Balzac, Dickens, Pérez Gal-

que se acreciente y aumente. Esto será posible en la me-

dós y Dostoievski proponen en sus novelas una peculiar re-

dida en que se logre mantener, en las ideas imperantes

presentación de la vida. El primero, Balzac, logró en su Co-

media humana una visión descomunal de miles de vidas que

de una época, la vigencia de este libro en el pensamiento
de los hombres. Al celebrarse en 2005 los cuatrocientos

corresponden a las costumbres y situaciones de individuos,

años de la publicación de la primera parte de El ingenioso

familias y una ciudad entera. También lo hizo Charles Dic-

hidalgo don Quijote de la Mancha, es ocasión de impulsar

kens en la literatura inglesa y Benito Pérez Galdós en la

este conocimiento de la obra maestra de Miguel de Cer-

Con el tópico de la falsa modestia comienza Miguel de Cer-

literatura española, o Dostoievski en la literatura rusa. Des-

vantes. En tal medida, estaremos coadyuvando al estable-

vantes el prólogo de sus Novelas ejemplares. Los personajes

leer las Novelas ejemplares, todas juntas o por separado, ya

pués vendrán los novelistas del siglo XX, inagotable ve-

cimiento de mejores actitudes entre los hombres para

marginales que aparecen en esta obra se crearon mientras

nero de concepción novelesca donde la vida transcurre

comprender el sentido superior presente en esta gran

en múltiples manifestaciones, desde Marcel Proust, que

obra, en cuyas páginas pueden encontrarse los principios

Cervantes todavía permanecía al margen como autor. No
obstante, el prólogo lo redactó ya consciente de su centra-

que su lectura como una sola obra resemantiza el contenido
que aparece en cada una de ellas, enriqueciéndolas como

en su busca del tiempo perdido retrató magistralmente, a

sustentadores de una mejor realización de la vida huma-

lidad y en él manifiesta un tono arrogante con el que el

Este trabajo se centra en una lectura que busca la ejem-

partir de historias individuales y sus costumbres y pensa-

na, cumpliendo y haciendo cumplir los preeminentes valo-

autor del Quijote se regodea de su éxito mientras saca a la

mientos, el paso de una centuria a otra y la desaparición

res que hacen posible enriquecer la vida

luz unas novelas que ya había escrito antes de la obra que le

plaridad en el contenido de las novelas2. A su vez esta lectura viabiliza otras debido a las "colas" o "rabos" por los que

dependerá que esta relación no sólo se mantenga, sino

Q uisiera yo, si fuera posible, lector amantísimo, excusarme
de escribir este prólogo, porcue no me fue tan bien con el
que puse en mi Don Quijote, que quedase con gana de segundar con éste (Cervantes, 1997: 50).

ción se ha intentado buscar, desde la publicación de estos
relatos, dónde radica su ejemplaridad. Tras la definición de
"ejemplo" como caso o hecho sucedido en otro tiempo,
que se propone bien para que se imite y siga, si es bueno y
honesto, o bien para que se evite si es malo 1, cabe preguntarse si el título de la obra es irónico, paródico o serio. La
respuesta depende tanto del lector como de la forma de

conjunto.

de un mundo extinto; o james joyce que hizo la novela

dio fama. Así pues, presenta de nuevo una forma muy poco

se aleja el autor de su narración. La atención, prestada o no,

donde se narra lo que transcurre en un solo día, culminan-

convencional de escribir un prólogo al mencionar, como ya

por el lector a estos apéndices dará lugar a los distintos sentidos. Asimismo, la ambigüedad de la narración posibilita tanto

do con el monólogo interior.
Y después vendrán otras visiones y otras formas de na-

Bibliografía

lo había hecho en el Don Quijote, no querer redactarlo. Es

rrar, como las de Virginia Woolf, William Faulkner, Robert

Cervantes Saavedra, Miguel de ( 194 1). 8 ingenioso hidalgo don Quijote de la

entonces, al romper las expectativas de lo que se halla en un
prólogo, cuando consigue captar la atención del lector. De

Musil y muchos más, donde se muestra la revelación del

Mancho. Edición y notas de Francisco Rodríguez Marín (RAE). Oási-

hecho, expone la literatura como un juego, como una "mesa

suceder en el ámbito de la psicología individual, y otras mu-

cos Castellanos. Madrid: Espasa-Calpe (4a edición).

de trucos" en la que el autor baraja unas interpretaciones

a los despistes narrativos del autor, los diferentes lectores
captarán distintos y contradictorios sentidos. La primera de

para que el lector, como jugador activo, desvele aquella que
su ingenio le permita. El autor, como un jugador con ventaja

las interpretaciones en la que nos centraremos corresponde
a una lectura alegórica que no admite "colas" anticlimáticas

chas maneras de mostrar la vida humana. A la novela, como
resultado de tantas formas de experimentar la posibilidad

1/íoda, en Reyes, Alfonso (traductor) ( 1963). Obras completos. Vol. XIX Méxi-

co: Fondo de Cultura Económica

la lectura alegórica como la literal. Veamos, pues, cómo partiendo del sentido alegórico o literal, y del caso que se haga

L.arrosa. jorge (2003). La experiencia de la lectura. Estudios sobre literatura y

sobre los demás, da a sus compañeros una serie de guiños

una vez realizado el deseado final feliz. En este caso, se atiende

desaparición, pero a pesar de todo la novela permanece

fonnadán. Espacio para la lectura México: Fondo de Cultura Econó-

que ayudan a descubrir una de las propuestas que se ofre-

a un final que en muchas ocasiones termina con el enlace

como un proceso inagotable que continúa demostrando su

mica (nueva edición revisada y aumentada).

cen y que dicha por señas suele ser entendida. Sin em-

matrimonial de la pareja, el ensalzamiento del honor, la restitución del orden o el establecimiento de una justicia poéti-

narrativa, se la condenó como género literario sujeto a la

capacidad de transformación, como si fuera un inextinguible
territorio donde la exploración humana nunca termina.
Concluyamos estas notas regresando a uno de los puntos expuestos sobre el Quijote, referente al sentido o significado que tiene o puede tener para el lector la posición del
caballero andante sobre la realidad, pues en este mundo

Lúkacs. George ( 1963). La théoria du raman. Bibliotheque Mediations 4. París:
Editions Gonthier.
Poema del Od ( 19 13). Edición y notas de Ramón Menéndez Pidal. Oásicos

Castellanos. Madrid: La Lectura
Poema del Od ( 1979). Prosificación moderna de Alfonso Reyes. Austral S. Madrid:
Espasa-Calpe (23a. edición).

bargo, no se facilita una interpretación clara a estos relatos sino varias ambiguas. La participación del lector consiste en dar sentido a una de ellas en el proceso creativo
de su lectura.
Cervantes ( 1997) comenta: "Heles dado nombre de
ejemplares, y si bien lo miras no hay ninguna de quien no se
pueda sacar algún ejemplo provechoso [ ...] así de todas juntas como de cada una por sf' (5 1). A partir de esta afirma-

36

' Definición recogida de la pnmera acepción de "ejemplo" en el Diccionario de
la Real Academia Española en su vigésima primera edición
2 Me coocentro en la ejemplaridad vista a través del sentido que cada lector da
a las novelas y dejo fuera otra posible ejemplaridad. la que radica en la forma
de las novelas, ya que esto requiere la elaboración de otra investigación y
estudio. Para cuestiones de forma véanse los estudios realizados por Barrenechea 1961: 13-32 y Baena, 1996: 68-80.

37

�1

"'

ca. De este modo propone su lectura Stalisnav Zimic ( 1984),
que lee la obra como un modelo altamente ejemplar, entendiendo por ejemplaridad "la exaltación, explícita o implícita, de la razón, del sentido común, de la virtud y de la
moralidad como guías imprescindibles en la vida" (444). Por
su parte, Lúdovik Osterc ( 1985) plantea también la lectura
ejemplar remitiéndose al sentido de la moral humana determinada por la denuncia y la crftica al mundo social político.
Se hace alusión a la afirmación aniba expuesta de Cervantes
como:
Evidentemente3 se refiere aquí a la ejemplaridad de sus novelas, así en el sentido de moral -humana y no religiosa- , como
en el que cada ejemplo encierra una enseñanza o lección de
vida, ya sea positiva, ya sea negativa (79).

La evidente ejemplaridad con la que este crítico sostiene
la lectura de las Novelas ejemplares se contrapone a otra
forma, quizá no tan "evidente", de leer las novelas. Nos referimos a una lectura literal del texto, donde las "colas" que
se cuelgan adquieren un importante papel al denibar el sentido serio de ejemplaridad para convertirlo en irónico.
3

La cursiva es mía.

38

La cola que queda grabada en la mente del lector es la
que se muestra en la historia intercalada de "La ilustre fregona". La cola del burro pasa a dar vida al burro entero puesto
que a dicha parte también corresponde "todo lo anejo y
concerniente, que era desde la punta del cerebro, contada
la osamenta del espinazo donde ella tomaba principio y descendencia hasta parar en los últimos pelos de ella" (Cervantes, 1997: 181 ). Esta cola funciona como suplemento denidiano, donde lo superfluo es necesario para completar el
todo. En efecto, la cola resulta esencial puesto que hasta
que el burro no tenga la cola no está completo. El personaje
de Lope Asturiano ofrece una forma de ver la realidad distinta a la de sus contrincantes: de forma literal el burro tiene
cuatro cuartos y la cola, y él cuenta con lo que nadie ha
contado, es decir, con el suplemento. Su interpretación abre
la puerta a muchos lectores para ver en los apéndices que Cervantes inserta en la obra el contenido que desvela otro sentido,
menos "evidente", de la narración. Estos apéndices están localizados normalmente tras el final feliz de la historia Se quedan
colgando como colas porque rompen con las expectativas del
lector. Éste espera que tras habérsele presentado el relato como
una novela ejemplar, bien se escriba un discurso moral, o bien
un final feliz donde la enseñaza moral venga determinada ya en
la propia narración. En otras palabras, tras una historia ejemplar,

o bien se halla un sermón moralizante o bien un final acabado
de manera perfecta
Por su parte, Cervantes termina muchas de las novelas
con un comentario suplementario que sustituye al sermón.
Estos apéndices, paradójicamente, cumplen la misma función del discurso moralizante: hacer reflexionar al lector sobre todo aquello que acaba de leer para poder guiarlo por
el camino de la "verdad". No obstante, la extrañeza que
sienten hacia estos apéndices algunos lectores hará que pasen por alto esas colas cervantinas, sin otorgarles la menor
importancia. En cambio, aquel que fija su atención y curiosidad en estos apéndices reconoce en ellos el desvelamiento
del sentido literal que conduce a la deconstrucción de todo
el relato ejemplar, ya que, en vez de fijar unos modelos de
virtud, los borra
Nos remitimos a los diálogos que se establecen en la
novela intercalada de "El coloquio de los perros" para ofrecer una lectura donde, de modo preciso, la evidencia del
sentido literal, "no entender en el sentido alegórico, sino
literal" (Cervantes, 1997: 347), nos ofrece la ejemplaridad
entendida irónicamente. Así sucede en "La gitanilla", donde
Preciosa, tras parecer feliz con la realización de su matrimonio, no lo es debido a la pérdida de la libertad que el mundo
marginal de los gitanos le ofrecía. El final feliz de la muchacha
se subvierte si el lector se remite al sentido lrteral de las
palabras "con vergüenza y con los ojos en el suelo [...] ya
había dicho que no tenía otra voluntad que aquella que ellos
quisiesen" ( 131 ). Esta adecuación implica su sumisión y falta
de voluntad. Preciosa se anula como mujer gitana y pasa a
ser una doncella paya, es decir, dócil como la mujer del teniente: "cordera mansa" (79), con todas las connotaciones
de sacrificio que este animal sugiere.
Con el sentido alegórico y literal se presentan las dos
caras de la época en la que vive Cervantes puesto que el
hombre optimista del Renacimiento ha quedado atrás para
dar paso al pesimista del Barroco. Estas dos actitudes son las
que se presentan en sus novelas. Si en un principio Cervantes recurre al ejemplo moral, al que asociaremos con una
visión renacentista del mundo, al final de las novelas se observa la subversión de dicha ejemplaridad y el punto de vista
se proyecta desde una visión barroca. Julio Baena ( 1996), en
su estudio dedicado a Rinconete y Cortadillo, apunta a las
"falsas pistas al buscador de significados, ocultando los significados en verdad profundos, en verdad significativos tras falsas
puertas" (68). En este sentido, cabe hacer hincapié en la palabra con la que se abre la primera novela de la colección: Parece,
palabra que ofrece uno de los posibles significados que se puede dar a la obra En estos relatos todo parece pero nada es,
debido a que todo se oculta debajo de ese verbo.

Cervantes presenta el ornamento y la apariencia que
revisten toda su obra con ejemplos, siguiendo, también aparentemente, la representación de una construcción arquitectónica barroca. La noción de pliegue deleuziana explica
cómo la ejemplaridad de Cervantes vela la intención de fondo. Sin embargo, el autor no permrte que el exterior del
pliegue selle el significado que se oculta en el interior del
relato y deja un descosido al final de sus narraciones para
que el lector que así lo desee entre en el interior de ese
pliegue y descubra el significado oculto en él. El ornamento
que presenta el final de "La fuerza de la sangre" hace pensar
en un final feliz: "No quedó rincón en toda la casa que no
fuera visitado con júbilo, del contento y de la alegría [...]
grande era el deseo de verse a solas con su querida esposa"
(Cervantes, 1997: 95), hasta que el lector entra por el descosido de:
quedó toda la casa sepultada en silencio, en el cual no quedará
la verdad de este cuento, pues no lo consentirán los muchos
hijos y la ilustre descendencia que en Toledo dejaron, y ahora
viven, estos dos venturosos desposados, que muchos y felices
años gozaron de sí mismos (95).

La algarabía que se presenta como final feliz se desvela como
fachada de una forma literal, ya que se sepulta, es decir, se
entierra para dar paso al silencio definitivo de la voz de Leocadia, que, al igual que su marido, gozará de sí misma en su
soledad y silencio. La lectura irónica de las novelas se hace
posible al poder entrar en esos descosidos, que se muestran
a través del exceso lingüístico que niega la ejemplaridad moral
que se ha ido construyendo a lo largo de toda la narración.
Asimismo, la ironía de estas ejemplaridades se hace notable al descubrir los mecanismos ideológicos de la construcción hegemónica. Miguel de Cervantes introduce al lector en distintos mundos de marginalidad. En su obra aparecen locos, pícaros, prostitutas, brujas, moriscos y gitanos como
figuras distantes a los lectores pertenecientes a la sociedad
dominante. Ramón Saldívar ( 199 1) advierte que desde los
márgenes se pueden ver las ideologías que controlan una
sociedad. Si nos remrtimos al centro no podremos ver la
ideología, ya que el punto central queda invisible. Sólo desde una mirada situada en los márgenes puede ser revelada.
Podemos argüir según este postulado que las ideologías se
cuestionan desde los márgenes debido a la distancia que se
establece. Cervantes emplea estas figuras para desvelar los
aparatos constructivos de la sociedad a la que él pertenece.
Siguiendo las ideas de Louis Althusser, no hay nada fuera de
un discurso, es decir que sólo existen construcciones a partir de las cuales se forma una ideología que presenta el mun-

39

�do real según unas ideas establecidas de las que el individuo
no se percata y que ejercen una función de control sobre él.
Por ejemplo, Cervantes ( 1997) se basa en una idealización
del mundo de los gitanos para desvelar, por oposición, los
aparatos ideológicos de la sociedad hegemónica desde la
presentación de un "otro" feliz, al cual sitúa en un mundo
utópico. Con ello presenta el "juego de bolos, donde con
presta diligencia deniban los que están en pie y vuelven a
alzar los caídos" (347), al que Cipión, uno de los personajes
de "El coloquio de los perros", hace referencia. Cervantes
funciona aquí como figura puente entre margen/centro debido a que no sólo sabía lo que era quedarse en los márgenes del mundo de la literatura, sino que también él mismo
había vivido con la etnia minoritaria de los gitanos. El manco
de Lepanto propone este mundo marginal como opción al
hegemónico. Partiendo de una figura puente se puede dirigir y fijar la mirada en un punto marginal, del que se tiene
conocimiento, para desvelar la ideología del centro e idealizar la del margen. Desde los márgenes se podrán denibar
los bolos que están en pie, es decir, las ideas dominantes
que imperan en el mundo que rige el poder hegemónico,

.....

'

para alzar los caídos, los mundos marginales en los que se
centran estas novelas. De esta manera se constata en "La
gitanilla" la mutabilidad que las leyes del centro poseen, pues
dependen de hacia quienes vayan dirigidas. Aquí se libera a
Andrés y a los gitanos de la cárcel por conveniencia del rey,
pese a estar acusados de delitos de asesinato y robo, mientras que "Recibió el tío del muerto la promesa de dos mil
ducados que le hicieron porque bajase la querella y perdonase a don Juan" (Cervantes, 1997: 133)1. Por tanto, se obliga
a la familia del fallecido a retirar los cargos contra el asesino
y, para tapar la irregularidad del caso, se le promete pagar el
desafortunado suceso con dinero, promesa que como muchas otras en las Nove/as e1emplares puede quedar sin cumplir. De esta manera se dejan a un lado las leyes nonmalmente establecidas por una justicia, aquí inexistente. De hecho,
las leyes que los payos instauran se rompen según sus intereses, en contraposición a lo que sucede en el mundo de los
gitanos, los cuales guardan inviolablemente la ley.
En otras ocasiones, el desvelamiento de los constructos ideológicos del centro viene determinado no por una
relación de oposición con el margen, como sucede en el
caso anterior, sino por una de semejanza. En estos casos,
lo irónico deja paso a la tercera posibilidad de lectura
mencionada aniba, es decir, a aquélla cuya ejemplaridad
se remite a la parodia. Cervantes recoge en sus narraciones elementos de la picaresca, de lo pastoril, del coloquio

o de lo bizantino para darles un nuevo enfoque al introducirlos en otro mundo. Se emplean los registros que
este tipo de relatos crea para resemantizar los elementos
temáticos propios de dichos relatos. En estos términos,
se establece una relación dialógica entre textos como una
suerte de intertextualidad entendida como la absorción y
transformación de otro texto. Cervantes utiliza y manipula estos registros para formar un nuevo código que redefine la forma de contar, con la intención de crear una
parodia. Por ejemplo, el autor se basa en el registro de la
picaresca para contar la historia de "Rinconete y Cortadillo", personajes a los que rápidamente saca del espacio
exterior al que pertenece el pícaro para encerrarlos en la
casa de Monipodio. De esta manera, el autor toma a los
personajes de relatos que ya se han establecido con unas
determinadas características para introducirlos en un
mundo donde se equipara la realidad del pícaro a la de la
sociedad dominante. En la casa de Monipodio se entremezclan elementos de ambos mundos y es aquí donde
surge la parodia no de los relatos picarescos, sino de la
vida de la Corte.
El jefe de la tropa de ladronzuelos recibe el nombre de
Monipodio, que remite al monopolio territorial de Felipe 11.
En uno de los famosos despistes cervantinos se sugiere dicha asociación: "Olvidávaseme de decir que así como Monipodio bajó, al punto todos los que aguardándole estaban le
hicieron una profunda y larga reverencia" (Cervantes, 1997:
212). Se conecta la casa de Monipodio con la Corte, al mismo tiempo que se desvelan los mecanismos de su funcionamiento. Felipe II pretendía tener bajo control toda la información que llegaba de las distintas partes de su imperio. Se
concentraba en revisar y anotar todo. Por esta razón se le
atribuyó la responsabilidad personal y directa de los muchos
crímenes cometidos en nombre del Imperio Español. En el
plano de la ficción, el libro de memorias de Monipodio se
vincula con el deseo de Felipe II de anotartodos los asuntos
pertenecientes a su imperio. Consecuentemente, cuando la
bolsa del alguacil desaparece y Monipodio no tiene constancia de quién ha realizado el robo, exclama: "¡Nadie se burle
de quebrantar la más mínima cosa de nuestra orden, que le
costará la vida! [...] viendo que se rompían sus estatutos y
buenas ordenanzas" (217). El lenguaje oficial y burocrático
que se emplea remite al del poder central. Además, la cifra
de ejecuciones por rebeldía, a la que aquí se alude, se elevó
en el periodo del mandato de este rey. Cervantes parodia y
se burla de la figura del rey al compararlo con el jefe de los
ladronzuelos de Sevilla para finalmente desvelar "cuán descuidada justicia había en aquella tan famosa ciudad" (240). El
autor recoge legados de la picaresca no para narrar las aven-

turas de los pícaros, sino para reflejar el mundo en que estos
pícaros se insertan. Por eso no se cuentan sus aventuras y se
prometen para otra ocasión que nunca llega. Lo que interesa no es el fin, no es la ejemplaridad que se puede sacar de
la historia que se suspende, sino deleitar y hacer reír al lector
que sea capaz de ver la parodia que aquí se presenta.
El final de "Rinconete y Cortadillo" conecta, debido a la
suspensión que en él se produce, con las dos últimas narraciones de la colección, "El casamiento engañoso" y "El coloquio de los perros", donde tampoco se llegan a contar las
historias de los personajes. En "El coloquio de los perros",
al igual que en el relato de los dos pícaros, se promete una
segunda parte en la cual se contará la historia de Cipión. No
obstante, la promesa queda desvirtuada por la incumplida
narración de la vida de los dos pícaros.
"El casamiento engañoso" es la novela que integra como
narración hipodiegética "El coloquio de los perros". En ella se
señalan los elementos que son necesanos para crear una narración. Primeramente se presenta al alférez Carnpuzano como
un buen contador de historias que estimula con sus palabras al
lector de su relato. Para ello ofrece una serie de "preámbulos y
encarecimientos que [...] encendían el deseo de Peralta" (Cervantes, 1997: 293). De forma similar, Cervantes incita el deseo
de sus lectores al escribir su prólogo y anunciarles que sus novelas "Algún misterio tienen escondido que las levanta" (53).
El persona¡e de Peralta, ansioso por escuchar una buena
historia, invita a cenar a Campuzano para que éste le relate
los sucesos que lo han llevado de manera directa al hosprtal.

De esta manera, la invitación no se realiza gratuitamente y,
en la sobremesa, el alférez debe pagar con la narración prometida. Campuzano cuenta la historia de su casamiento engañoso, del cual afirma: "quise engañar y fui engañado" (Cervantes 1997: 292). En primera instancia, el motivo del engaño, es decir de la mentira, se emplea para presentar la historia del primero de sus relatos, al igual que Cervantes hace en
el prólogo. En segunda instancia, este motivo abre un nuevo
preámbulo a la narración hipodiegética, "El coloquio de los
perros", en la que se narra como hecho verdadero la conversación mantenida por dos perros, Cipión y Berganza. Asimismo, Campuzano advierte de las tenibles condiciones a
las que se tuvo que enfrentar para oír lo que los perros
decían y poder entonces transcribir el texto. El personaje
señala cómo no sólo tuvo que enfrentarse a dificultades de
naturaleza física, como por ejemplo la pared que impedía la
clara audición de lo que sucedía en la habitación contigua,
sino que también apunta a problemas de naturaleza psíquica, en donde se ubica la sensación de sueño y fiebre que
padecía. Con todas estas alusiones se hacen patentes las
dudosas transcripciones de la época, al mismo tiempo que
se exhibe el texto transcripto como un artificio.
Contar una historia ficticia como un hecho real enoja a
Peralta, quien a partir de entonces se niega a creer que esta
historia haya sucedido y rompe el pacto engañoso del convite al levantarse de la mesa. Peralta no desea seguir escuchando no porque se le presente un hecho ficticio, sino
porque a ese hecho se otorga una seriedad que no posee.
Campuzano se percata de esto y decide ofrecerle esta vez
la historia por escrito, pues los libros de ficción acostumbran
presentar las historias como si fuesen reales. De este modo
consigue convencer a Peralta para que lea los hechos que
presenta como si fueran reales, pero a sabiendas de que el
libro recoge una ficción y por tanto no se pueden tomar en
serio los hechos relatados. En este sentido, se advierte el
poder de distracción y entretenimiento que tiene la palabra
escrita para el licenciado, quien decide leer la historia "riyéndose y como haciendo burla de todo lo que le había oído y
de lo que pensaba leer" (Cervantes. 1997: 295). La figura de
Peralta se revela como una imagen especular del lector, ya
que el de las Novelas e1emplares interrumpe su lectura para
leer aquello que va a leer Peralta Este personaje es el único
lector, en la obra, de textos que dichos como verdades son
leídos como engañosos. Por consiguiente, se puede establecer un lazo entre Peralta y el prólogo, puesto que el personaje se muestra como ese "lector amantísimo" al que Cervantes se refiere al comenzar la obra. De este modo se fo~a
una relación dialógica entre el prólogo y la última novela. De
hecho, s1 Cervantes se presenta a sí mismo en el prólogo del

• Las cursivas son mías.

40

41

�Quijote escribiendo el mismo libro, aquí apela al lector que

"resucrte" a una vida mejor al proponerle: "Vámonos al Es-

dibujará antes de que la narración tenmine. Peralta, como

polón a recrear los ojos del cuerpo, pues ya he recreado los

"lector amable", no lee para encontrar palabras de sabios

del entendimiento" (359). Peralta sigue y hace seguir a Cam-

dichas satíricamente a través de las voces de los perros, sino

puzano la sugerencia que el autor de estas novelas ofrece en

por el puro placer de la lectura.
El relato de los perros alude nuevamente a la lrteratura cuan-

el prólogo: "que no siempre se está en los templos [...] Horas hay de recreación, donde el afligido espíritu descanse [ ...]

do Cipión indica a Berganza cómo se debe contar una historia
Berganza introduce en su relato otros relatos, reprtiendo la ac-

Para este efecto se plantan las alamedas" (52). Así, la narra-

ción de Cervantes. Si Berganza narra su aventura con la bruja
Cañizares y dentro de ésta introduce la historia sobre la que

ENTREVISTA A JOSÉ OVEJERO

ción inacabada con la que se cierra la colección de estas
novelas remrte al que se puede leer como verdadero princi-

Luis Aguilar

pio de las novelas, es decir, el prólogo que artificialmente se

parece ser su madre, Montinela, Cervantes integra el coloquio

inserta en la misma ficción narrativa con la llamada de aten-

de estos dos perros en la historia de "El casamiento engañoso".

ción a ese lector al que se integra como personaje de las

Asimismo, el autor retrata la figura de Cipión siguiendo el mo-

Novelas ejemplares.

delo del cínico y satírico que dice a los demás cómo deben

En este estudio se han propuesto algunas fonmas de leer

narrar su historia De esta fonma, Cipión representa, por un
lado, al crítico lrterario, y por otro, al censor que juzga los rela-

las novelas a partir de su contenido. Cervantes fonmula de
modo magistral varias maneras de acercarse a su obra, bien

tos. Por tanto, cuando Berganza cuenta su vida siguiendo las

sea leyéndola buscando la ejemplaridad moral, la irónica o la

convenciones de un relato picaresco, Cipión no se lo permrte y

paródica. Aquí se considera que la ejemplaridad que plasma
Cervantes radica en la capacidad de leer el texto de diversas

lo intenrumpe para aleccionarle con un consejo o con una sen-

VIDAS AJENAS
ANTES Y DESPUÉS DE LA NOVELA

tencia a modo de sermón. De esta manera, en el momento en
que Berganza narra la historia sobre los pastores que despeda-

y contradictorias fonmas. El autor construye varias realidades

zan el ganado que ellos deben guardar con el propósrto de

detenminada historia para acabar contando otra totalmente

culpar al supuesto lobo, Cipión interrumpe y asevera:

diferente; hace de su narración un auténtico pulpo que cap-

y él mismo las deconstruye; apunta a la narración de una

tura el interés de todos los lectores.

Qué raros son los premios. Una escritura desenfadada que roza la irreverencia se vio
siempre lejana de un premio tan prestigiado como el Primavera de Novela. Hasta que
llegó José Ovejero. El escritor madrileño, radicado en Bruselas, fue galardonado a inicios de
marzo por Las vidas ajenas, una obra que se impuso sobre más de 400 procedentes de 27
países que aspiraban al premio que otorga Edrtorial Espasa. Ovejero es también autor de

Cuentos para salvarnos todos, Añoranza del héroe, Qué raros son los hombres, Huir de Palermo
y Un mal año para Miki, entre otras. Nacido en Madrid en 1958, es licenciado en Geografia
e Historia. Ha vivido en Alemania y ahora lo hace en Bruselas, donde trabaja de traductor para dedicarse el mayor tiempo posible a la escritura. Vive en una casa del centro de
la ciudad, con cinco pisos y un estudio espacioso que le permite inspiración y movilidad.

Y decías muy bien, Berganza, porque no hay más sotil ladrón
que el doméstico, y así , mueren muchos más de los confiados
que de los recatados; pero el daño está en que es imposible
que puedan pasar bien las gentes en el mundo si no se fía y

Bibliografía

confía. Más quédese aquí esto que no quiero que parezcamos

La vida es una mentira, según la visión de Las vidas ajenas.

que no iba a ser capaz. Era una novela compleja, que tenía

Rivkin, Julie y Michael Ryan (eds.). Uterary Theory. An Anthology (294-

La vida es una verdad, pero cargada de mentiras. Ahora que

lugar en un periodo de cincuenta o sesenta años, en dos

305). Oxford: Blackwell.

cambio no hace otra cosa que predicar cómo se debe rela-

Baena, Julio ( 1996). "Los naipes de rincone(te)s cortad(ill)os: hacia una lectura

dependerá ya de cada escritor a dónde es que quiere llegar
o a dónde se quiere meter. En mi caso, no me gustan los

tar una vida, cuando, finalmente, su historia queda sin con-

marginal de las Novelas ejemplares", en Revista de Estudios Hispónicos

héroes creados por la historia, ésa sí que es una mentirosa.

tar. Este perro no ilustra con su propio ejemplo sino que

30 (68-80).

Construye héroes para justificar lo injustificable, para poner

predicadores (Cervantes, 1997: 31 1)5.
Aquí Cipión afinma no querer parecer un predicador; en

critica y satiriza las narraciones de las historias ajenas sin haber contado nunca una; es pues uno de esos críticos de los
que Cervantes no se olvida en su prólogo: "que Dios te
guarde y a mí me dé paciencia para llevar bien el mal que
han de decir de mí más de cuatro sotiles y almidonados"
(53). En oposición a Cipión, se presenta a Peralta como aquel
que recibe con gusto y sin ningún tipo de crítica negativa la
obra que Campuzano le presenta. Con este "amable lector"

Althusser, Louis ( 1998). "ldeologogy and ldeologycal State Apparatusses", en

Barrenechea, Ana María ( 1961 ). "La ilustre (regona como ejemplo de la estructura novelesca cervantina", en Filología 7 ( 13-32).
Cervantes, Miguel de ( 1997). Novelas ejemplares. Edición de Hany Sieber. Madrid:
Cátedra ( 18a. edición).
Deleuze, Gilles (1991). "The Fold", en Hampton, Timothy (ed.). Baroque Topographies. Yale: Yale University.

artificio de la obra que lee y no intenta buscar ningún tipo de

ca Literary History", en Calderón, Héctor y José David Saldívar (eds.).

ejemplo. Tras haber finalizado su lectura hace que su amigo

Cristicism

in

the Borderlands: Swdies in Chicano Uterature, Culture ond

ldeology ( 11-27). Durham: Duke University Press.
Stalislav, Zimic ( 1984). "La ejemplaridad de los entremeses de Cervantes", en

42

¿Cuánto tiempo te llevó construir Las vidas ajenas?
Me resulta muy difícil responderte, porque la empecé en

salen en fotos, los que creyeron en las mismas ideas que los

1998. Desde entonces la he vuelto a empezar varias ve-

otros y que lucharon en las mismas trincheras, pero que por
alguna lotería cósmica no alcanzaron ni un párrafo en las

ces, me he documentado, le he dado mil vueltas, he eli-

páginas de la historia.

BHS LXI (444-453).

minado personajes, tirado no sé cuántas páginas a la basura.
La historia se me resistía, no encontraba cómo con-

Añoranza del héroe, cuya historia se basa en tu abuelo, es

Gemika.

la ejemplaridad se reduce a cero puesto que se reconoce el

s Las cursivas son mías.

santos en el altar que te valen para todo, con salones y
monumentos. A mí me gustan los héroes sin eso, los que no

Osterc, Lúdovik ( 1985). La verdad sobre las Novelas ejemplares. México:

Saldívar, Ramón ( 1991 ). "Narrative, ldeology and the Reconstrution of Ameri-

lugares distintos, en dos acontecimientos históricos a los que
no podía entrar con ligereza, sino que había que documentanme bien.

una narración en donde la heroicidad resulta casi subterránea.
¿Es una novela iniciática, que no inicial?

tarla. En otros casos, cuando me sucede esto, acabo decidiendo abandonar el proyecto, pero en el caso de Las

vidas ajenas había algo que seguía seduciéndome. Hace

Claro. No fue la primera historia que escribí, yo había escri-

año y medio decidí darle una última oportunidad: si tam-

to dos novelas muy malas que destruí y que cuando me
muera nadie sacará de mis cajones, pero si no escribí esta

poco estaba satisfecho, intentaría olvidanme definitivamente de ella. Y de pronto las piezas empezaron a encajar y

novela cuando se me ocurrió fue porque me di cuenta de

los personajes a cobrar vida.

43

�res. El compromiso es la participación en una promoción
más intensa de lo habitual, saber que desde que el libro salga
en España dejaré de ser dueño de mi agenda, cuando lo que
yo querría es ponerme pronto a escribir. Creo que otros
premios exigen el compromiso de contratar otros libros con
la misma editorial. Como nunca he querido comprometer
libros no escritos, me alegra que en este caso no haya tal
exigencia.

El proceso promociona/ no es muy distinto al proceso aeativo.
No lo había pensado pero no. Crear a final de cuentas es
soltar las amanras y dejarte ir. Un poco pasa así con la promoción. Son compromisos finalmente contigo mismo, con
todo y que te enloquezcan. Si lo escribes, es para contarlo,
lo contado es para que se lea y para que se lea, habrá que
promoverlo. En el proceso creativo ocurre algo similar. te
encierras, piensas y repiensas, planteas y replanteas cosas,
causas, motivos, personajes, y terminas sorbiéndote un poco
el seso.

¿Sientes algún compromiso social como autor leído en buena
parte del mundo?

• 1

En esos momentos complicados de una historia, ¿te dan temor
tus limitaciones?
En el caso de esta novela fueron muchos los momentos
crfticos. Tenía la impresión de tener una buena historia, personajes interesantes, y al mismo tiempo la sensación de no
saber contarla. Cuando decido que el problema con una
historia que no sale es que no me interesa lo suficiente, no
me duele desprenderme de ella. Las páginas escritas me valen como aprendizaje. Pero la sensación de impotencia cuando no eres capaz de contar algo que realmente quieres contar es muy desagradable. La solución suele ser intentar contarlo con una voz diferente, cambiar el tono, buscar aquel
que mejor se corresponde a lo que tienes en la cabeza y no
empeñarte en continuar por un camino que sospechas equivocado.
¿Qué proceso de búsqueda autobiográfica te marcaste para
llegar a ésta, que parece la más personal de tus novelas?
Creo que es mi novela menos autobiográfica, pero todo
mundo le ha buscado recovecos: La infancia, el abuelo, esas
cosas. Pero yo creo que ninguno de mis personajes se parece a mí, y los medios que describo no son aquéllos en los
que me desenvuelvo habitualmente. Precisamente. por eso

44

Con la literatura sí. Uno no puede ir por la vida dejando
libros contrapuestos, aunque algunos puedan resuttar superpuestos o sobrepuestos. Pero hay un eje congruente entre
lo que publicas y lo que cuentas. Por eso me gusta buscar lo
mejor de las historias, digamos, triviales, comunes al más
común de los mortales.

ha exigido un larguísimo trabajo de investigación, no sólo en
libros y documentales, también conversando con gente que
sí se mueve en esos medios: un industrial con explotaciones
madereras en el Congo, gente que vive en los barrios más
pobres de Bruselas.

intenté ese perfil. Construyo a partir de la mirada de otros

Una vez escrita y digerida, procesada una obra, ¿te representa
alguna otra exigencia como escritor?

para sumarme y no para sumarlas a mi mirada, que puede
desencarrilar. Los escritores dependemos de algo exterior a
la literatura.

Sí, hay exigencias posteriores pero no estrictamente literarias. La exigencia fundamental es participar en la promoción,
contar una y otra vez la historia a gente que no ha leído el
libro, responder a preguntas como estas (risas). No es un
trabajo literario, pero es necesario para que los lectores
potenciales tengan una idea de qué es lo que les espera
leyendo el libro.
Las entrevistas no siempre son tan agradables. Cualquiera termina por cansarse, por entrar a una etapa o estancia
cercana a la lectura con tantas respuestas; peor, a veces con
tantas y tantas repeticiones de las mismas.
¿Qué compromisos acarrea ganar un premio?
Yo he sentido una gran alegría No sólo por la recompensa
económica a un trabajo por lo general mal pagado, sino sobre todo por saber que mis libros van a llegar a más lecto-

La vida no está en los monumentos. Ya en otras novelas

¿Con esta novela puedes ya vivir de la literatura?
No, ni quiero. No hay derecho, no tienes derecho a vivir
de ella. Soy (somos) un artesano que hace una cosa que
le gusta. No eres un funcionario al que se le debe un
sueldo. Haces lo que quieres y si tienes suerte podrás
vivir de ello. Lo que yo he intentado hasta ahora y sigo
intentando, aunque parezca paradójico, es no vivir de la
literatura. Porque es verdad que si vivo de la literatura
tengo que producir un libro al año, como mínimo. Tendría que escribir una novela, y luego un libro para niños y,
sobre todo, si estoy escribiendo algo que no me gusta,
voy a ser mucho más generoso con eso, porque lo necesito para vivir. No conviene.

45

�/

/

LA TRADICION MULTIPLE
DE FRANCISCO CERVANTES
José Javier Vil/arrea/

LJ

na de las voces más particulares de la poesía mexicana
del siglo XX, sin duda, fue la de Francisco Cervantes (Querétaro, 1938-2005). Su expresión nos clava en una extrañeza que nos devuelve a una tradición interrumpida. Tradición
que en su riqueza revela varios rostros. Mismos que aparecen y desaparecen a lo largo de los siglos XIII, XIV, XV y XVI
en la península ibérica. Me refiero, por una parte, a las "canciones de amigo" que florecen en el ámbito galaico-portugués. Por otra, a cierta "poesía de cancionero", estrechamente ligada a la primera y que reconocemos bajo el marbete de "lírica popular". Esa poesía de arte menor que atraviesa dichos siglos de frente a la poesía italianizante estableciendo con ella puentes de coqueteo, pero también distancias de recelo. Asimismo se percibe otra tradición, doblemente particular y cancelada en su prosecución, la del bilingüismo que imperó, tanto en el siglo XV como en el XVI, en
la península ibérica Concretamente ese intercambio generador que significó para los poetas portugueses escribir y
leer en español. Tradición que se inaugura en el XV con el
condestable de Portugal y llega a su clímax, en el XVI, con
Gil Vicente y Luís Vaz de Cam6es.
Francisco Cervantes, conocedor y habitante de este cosmos tradicional que es, en sí mismo, un complejo entramado poético alimentado de múltiples poéticas, presentificó
expresiones insólitas en el ámbito de la poesía mexicana,
primero, y de la poesía en lengua española, después. Sin
embargo no está solo en esta empresa. Es interesante constatar que si bien los poetas portugueses fueron quienes más
incursionaron en este bilingüismo, sería en América, en concreto, en la Nueva España, donde se devolvería la atención
del diálogo en la figura ejemplar de sor Juana Inés de la Cruz.
Nuestra tradición, ha escrit o José Lezama Lima, es el misterio, y ante él, lejos de inclinamos, nos alzamos en un salto de
garrocha que nos ha conducido a alturas de sumo encanta-

miento. Cervantes hizo de este orbe su reino y lo tomó
absolutamente todo.
En el plano lingüístico cultivó tanto el portugués como el
gallego. Realizó combinaciones cuya sonoridad sigue limpiando y extendiendo nuestra capacidad de asombro auditivo.
Siguió los tópicos tanto de las "canciones de amigo" como
de los poemas de trovadores. Por un lado, el tono cristalino,
íntimo, "popular" y femenino de las primeras. Por el otro, la
aristocracia de las leyes de amor, el trobar clus, la cortesía
obligada por el aparato feudal y sus lazos de fidelidad; los
cruces de rimas y estrofas, la presencia musical y persuasiva
del estribillo y el tono conmiserativo ante la soberbia, altivez
y crueldad de la amada; propios del universo poético de
trovadores. Pero también hizo suyo el recuadro atmosférico
a la manera de los prerrafaelistas. Princesas, caballeros, espadas, castillos, pendones, insignias, batallas y prendas de caro
significado poblaron su imaginario poético sublimando una
Edad Media que, a su vez, generó una expresión que lo distinguiría radicalmente.
Francisco Cervantes fue un poeta donde la memoria lírica, propia del petrarquismo, se fusionó con una fuerza imaginativa que admiramos en las tiradas narrativas de la épica
medieval. Dicha fusión nos sitúa en la escalada lírico-imaginativa de la épica renacentista. Cam6es aparece dominando
la escena y Francisco Cervantes se sabe digno tripulante de
tan portentosa nave. Uno de sus últimos y más altos libros
da testimonio de esto: Regimiento de nieblas ( 1994). En él
encontramos uno de los poemas más ricos de esta poética
de poéticas, el titulado "Recordar mientras se reza". En él
hemos embarcado junto con Vasco de Gama. El destino no
es la India, ni, tampoco, luchar contra las huestes de Baco.
Aquí la plomada atina en el centro del pecho de doña Inés
de Castro, una de las obsesiones del universo poético de
Francisco Cervantes (recordar Los huesos peregrinos, de 1986).

47

�La dignidad emocional que respiramos en este texto -de
Regimiento de nieblas- lo hace ser una pieza de privilegio
dentro de su obra lírica. Los versos adquieren una respiración que se fusiona, muchas de las veces, con los periodos
de la prosa. Sin embargo, la semántica toda de la historia, sus
dobleces y recovecos, sus líneas y punteados se multiplican
en una riqueza cuya transgresión sentimental nos otorga un
decir poético donde sólo la imagen -esa imagen global que
conforma la lectura del texto- hace posible el temblor pasional de la historia Estamos ante una joya épica de la lírica
La épica, en la poética de Francisco Cervantes, se ha
puesto al servicio de la lírica. El canto domina la expresión
de la inteligencia imaginativa que rezuma esta razón creativa.
Razón que, en su ilimitada libertad y poco sesgo a la concesión, se vale de sabores arcaizantes que potencian, todavía
más, el aura de extrañeza que envuelve a este universo de
ficción. Utilizo el término "ficción" siguiendo a Juan Alfonso
de Baena y a Femando Pessoa. En los dos se pondera la
potencia del fingimiento como un rasgo alumbrador en el
entramado poético. La cacería no llegará a buen fin si no hay
un rendimiento, una entrega desasosegante que exponga al
imaginario del poeta en su empresa expositiva. Francisco
Cervantes fue fiel a ese principio y encamó todos los prototipos por él cantados. Sabedor de que el poema es un espacio vacío que acusa unas horquetas a las que se llama temas,
buscó la expresión de la materia para llenar dichos espacios.
La rogativa, muchas veces, se repitió, pero sólo para hacer
aún más profundo el surco del arrobo.
Dando de vueltas en tomo del circulado tronco de la
secoya nos aproximamos al centro. En él, el destierro y el
desarraigo con sus tiendas y banderas frente a la ciudad amu-

rallada y de espaldas al portentoso océano. La empresa exploratoria de Francisco Cervantes, sus arcaísmos, todos ellos
vitales y necesarios para el peso atmosférico de sus poemas,
enrarecen el universo por él cantado. Canto que se desdobla en la voz vulnerada y apasionada del desdichado. El poeta es la voz del monstruo, pero también la de la doliente
materia. Entonces es Polifemo, pero también Adamastor. Y
todas sus enamoradas serán esquivas y crueles como la ninfa Galatea. Universo de fábula que se cobija bajo la coartada
de los héroes de caballerías. El sino, que es decir el Fado con
mayúscula, es la desgracia, el desasosiego que impera en esa
voz torturadamente cínica, rebosante de inteligencia que pinta
de negro la palpitante conciencia del príncipe de Aquitania.
Sin duda, la de Francisco Cervantes, es una obra de no
fácil lectura que escapa de la asfixiante moda que dicta el
gusto de una época. Si edad hay, que sí las hay en su obra, es
la que se desprende de la médula de esa poética que conquista lugares poco frecuentados por la lírica actual. Esa modernidad que, al decir de Valéry, se conforma con poco.
Rúbrica la suya, la de Francisco Cervantes, de individualismo que nos contagia en su punto y aparte. En esa
disonancia tan necesaria que significó y significa su obra
dentro del concierto de la poesía mexicana del siglo XX.
Y que subraya su saludable aspereza en un entorno donde la fórmula tiende a imponerse sobre la forma, y donde
la pasión retórica es amordazada por una retórica de época
que acusa, inexorablemente, uniformizar la expresión de
lo poético.
Empresas como la de Francisco Cervantes nos remiten
al hallazgo y no al invento, al misterio generador de la imago
y no al argumento predecible de lo poetizante.

A continuación, como un homenaje al poeta, incluimos una reseña de
Regimiento de nieblas. Y con ella la invitación para revisar su poesía
completa que con el título de Cantado para nadie publicara el Fon-

do de Cultura Económica en 1997.

Una épica sordina
a José Luis Suárez

Una feraz tradición abre su verdor al canto -en este caso-,
enconado y apasionado decir que arroja su impronta, su testimonio al cuerpo mismo de la serpiente.
Definitivamente el mundo no está bien hecho. Por un lado
el dolor; por el otro, la impotencia, el desequilibrio a ultranza
-afrenta personal del poeta- , intolerable realidad que Francisco Cervantes, uno de nuestros más concentrados y persona-

48

les poetas, avisa, con todas las ironías del caso, en Reg,míento de
nieblas. Canta Lopo de Anes (Cervantes, 1997: 366):

,..

De estas nieblas surge la fantasmagórica visión de un viaje
que irá arropando y conduciendo el grito de la indignación por
húmedos y lodosos senderos de un sentir desbocado: "el estilo
del decir se asemejase al sentir'', diría fray Luis de León.
Estos poemas de Francisco Cervantes son monólogos
dichos a un tú que sufre la misma embestida que Carnees
patentiza a través de sus dolorosas confesiones al final de Os
Lusíadas. Monólogos de la vigilia comprometidos con su tiempo, con el extremoso clima que el cuerpo soportar puede.
"Nuestra espesa encamación" titula el autor la primera
parte de su libro. Gran apartado que presenta más de una
"espesa encamación". "Ciudades de las ánimas" (Cervantes,
1997: 336) es un texto redondo en su dosificación de recursos, en su condimento emocional que trasuda gracias a las
unidades versales que van azotando y, a la vez, pintando el
cuadro de una ciudad de moribundos, de ánimas recibiendo
a sus propios muertos:

... E assim nuvens e ceo juntam-se

un hombre sin sueño para siempre

Em tal maneira dao-se de balde á escuridao

un hombre que duele en los hombros de los que aún

E á issto chamam-lhe Regimento de Névoas.

vamos a gritar hasta que se rompan las esclusas
hasta que caigan las máscaras
no pasa nada madre no te agites

qué importa un hombre en el fondo del olvido

Até fechar-se num só vulto.

Francisco Cervantes, abrevando de una doble tradición
lingüística ~or un lado, el Poema del Cid y la poesía de
cancionero; y por el otro, Os Lusíadas y las cantigas-, construye un universo, en Regimiento de nieblas, donde se tensa
la encomienda de una voz preocupada por el entorno social
sin desatender la proximidad sentimental de la canción de
amigo. Las poesías portuguesa y brasileña del presente siglo
han utilizado con mayor frecuencia este arco semántico. La
española -a excepción de la Generación del 27 en España
y de Contemporáneos en México- prácticamente lo ha
olvidado. El uso de este tono suele dar al verso una sazón
menos rigurosa y más tierna, más cercana a la sencillez y
familiaridad de la canción propiamente dicha (Cervantes,
1997: 337):

podemos cerrar los ojos
un grito que llama un grito que golpea debajo de la lengua

¡me oyes madre? todavía no llegan.

Pienso en poetas como Vinicius de Moraes y, más apegados a las reglas métricas, características de la poesía de
cancionero, en el propio Femando Pessoa y en Joao Ca-

49

�poblado por primas pueblerinas que ninfas serían si de Garcilaso se tratase y en el Tajo habitasen. Pero el Tajo no es,
tampoco es el Jerez de la prima Águeda Cervantes, en pleno homenaje al poeta de La sangre devota, se zambulle en

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1:

las aguas del fingimiento, y "tinge tan completamente" que

....
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lo fingido se vuelve realidad, pasado que pronuncia la desolación del presente. Las primas se revelan sílfides que habi-

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1

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-,

.

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ca como semánticamente dentro de una lógica que escapa al plano utilitario y convencional del lenguaje, el poeta
hace a este lenguaje menos lenguaje, pero más materia
estética. Desde el Poema de Gilgamesh el hombre se declaró instrumento de la divinidad. Su canto abarcaría la
geografía de la realidad social, habitaría en la conciencia

tan las corrientes hervorosas del deseo; son el río, aquello

de los hombres. Por él se daría noticia de un mundo go-

que separa y deslinda, pero también son el puente, el camino que une y conduce. Ante tal seducción el encono de los

bernado por el deseo: esa fuerza que reanima y hace recobrar el sentido de la existencia. El poeta, conocedor y

primeros poemas da paso a un mundo íntimo que clava sus
pendones en los medulares territorios de la añoranza

propagador de este vértigo, sería el portador de la voluntad divina: puente entre los dioses y los hombres. Su can-

En los textos "El recuerdo es agonía" y "Fragmentos de
un poema autobiográfico" la maniera lópezvelardeana alcan-

to partiría del mito, de la manifestación de lo sagrado en
el mundo terreno, de esa cartografía del alma, como lo

za alturas que no sólo contienen el homenaje, propiamente
dicho, sino que éste integra tanto a la paráfrasis rftmica como

implorarían la venia divina para emprender tal aventura:

a la conceptual. López Velarde ( 1979), en "Mi prima Águeda" (90), canta:
Yo era rapaz
y conocía la o por lo redondo

t

en sí. Al recargar las palabras, al disponerlas tanto fonéti-

Cervantes ( 1997), en "Fragmentos de un poema autobiográfico" (349), escribe:

califica Antonio Colinas. El rapsoda, el druida y el bardo
la saga de nombrar el "otro" mundo, el que corre paralelo al nuestro, el universo de la noche, el de la comunión
total del hombre consigo mismo. Las musas, hijas de la
divinidad, serían entonces las encargadas de realizar este
milagro entre el poeta y su dios, entre el hombre y sus
demonios. Virgilio ( 1986: 25), raíz de la épica renacentista, interroga:
Cuéntame, Musa, las causas; ofendido qué numen

,.1
"

bral de Melo Neto. Y en esto, Cervantes gana por partida

Pero no, ya sin ira Fue desperdicio cantar ira,

doble.
El matrimonio entre un yo y un continente social va dictan-

Escribir ira Qué pena, tan linda que era.

do el ritmo, trazando el compás de un canto letárgico y letáni-

Ésta se le trueca en memoria, en "una gota que cae so-

Median casi ochenta años entre los dos poemas, sin em-

co. Un lenguaje que se continúa y establece como un discurso

bre el silencio y lo adelgaza". Y el poeta musita acerca de su

bargo la intención y la forma de expresarla, en el contex-

envolvente e hipnótico en su crecida Del siglo XIV el trovador

quehacer, de su condición de relator, de pregonero de las

to particular de los dos textos, son muy semejantes. Pero

Martim Codax alargando en espiral sus versos sobre el oscuro

nimias acciones que definen la vida de un hombre.
La escritura es exorcismo, pero también conjuro, ya que

Cervantes no se detiene. Más adelante, en el mismo poe-

y sensual mar de Vigo. De ayer Villaurrutia revelando la fría

Pues bien, yo era flojo, soñador,
Peleaba y bebía entre aulas.

ma, hace una especie de pausa cuyo efecto recarga de

llama de la estatua y su estigma de muerte por medio de un

el canto, en su rigurosa musicalidad, convoca, suma los ele-

confidencialidad el tono del discurso poético; "desacrali-

lenguaje que repta a la orilla del sueño. Exaltación de una

mentos diversos que integran la ficción lírica. En esas horas

za" así el carácter literario del mismo y establece una en-

intimidad a ultranza en una sensual religiosidad que Jorge de

donde se escribe y rescribe, donde la propia voz es la escu-

gañosa distancia que provoca exactamente lo contrario;

Lima establece como basamento para ese repiqueteo de

chada, se define la suerte del hombre solo que, si a escritura

es decir, una complicidad con el lector (Cervantes 1997:

ecos, de versos apuntalando un andamiaje repetitivo y de-

llegó, nunca se volvió gente. Y no le queda de otra sino

350):

moledor, punzante y certero. Atmósfera intimista sobre un

ensayar, ensoñar siempre, siempre ensoñar asiéndose a "las
alas del deseo", que ya antes señalara Juan Boscán: "lo sólo

plano fincado en lo exterior. Imágenes que parten de la soledad del solo y van y se clavan, horadan en el nervio social de la
tribu. Proeza que Alí Chumacero salva y afirma en la lírica

imaginado es lo que vive".

empujó a un hombre de insigne piedad, a hacef- frente
a tanta fatiga. ¿Tan grande es la ira del corazón de los
dioses?
Sin embargo, antes el poeta de Roma había confesado (Virgilio, 1968: 15):
Yo aquel que en otro tiempo modulé cantares al son de
leve avena, y dejando luego las selvas obligué a los vecinos
campos a que obedeciesen al labrador, aunque avariento, obra
grata a los agricultores, ahora
Canto las terribles armas de Marte [...]

Dejadme unos segundos
Tornar resuello,
No es que se me acabe el aire;

mexicana Mismo puñal, mas diferente mano la de Drum-

O poeta é um fingidor.

A mi alma no la alcanzará mi cuerpo.

mond de Andrade en la fusión de lo íntimo y lo público que

Bien. Ya estamos casi a tiempo.

Francisco Cervantes, en "Encrucijada", presenta entre el afue-

Finge tao completamente
Que chega a fingir que é dor

ra y el adentro. Esta realidad va enfilando sus naves a un

A dor que de veras sente.

puerto que, lejos de despreciar al mundo cívico, lo contiene

O dolida por qué la reina de los dioses a sufrir tantas
penas

Carnees (Camoens, 1973: 2), diecisiete siglos más tarde
al emprender Os Lusíadas, escribe:
Ninfas mías del Tajo, que habéis dado
a mi pluma un ingenio nuevo, ardiente,

Esta inverosímil y falsa modestia, recurso integral del
poema, encubre una intención de proximidad, de compli-

si siempre en verso humilde he celebrado
vuestra hermosa ribera alegremente,

y funde en una sola materia abrasiva Cervantes ( 1997: 33 1),

Dice Femando Pessoa ( 1996: 40) desatando en Francisco

cidad explícita por parte del autor con respecto a quien

dadme hoy un canto noble y elevado,

habiendo ya liberado las mesnadas de la ira:

Cervantes toda la saudade por un mundo lópezvelardeano

leyere. La poesía no es comunicación, es una presencia

un estilo sublime y elocuente,

50

51

�para que a vuestras aguas Febo ordene
que no envidien a aquéllas de Hipocrene!
Pero el paralelismo no termina con Cam6es y Virgilio,
sino que se prolonga en la poesía mexicana del siglo XX
cuando López Velarde ( 1979: 208), al comenzar su poema
"La suave patria", confiesa:
Yo que sólo canté de la exquisita
partitura del íntimo decoro,
alzo hoy la voz a la mitad del foro,
a la manera del tenor que imita

Te agradecemos, padre, que les hayas otorgado
El gesto que hemos visto
En el alma, acaso nuestra alma.
(Cervantes, 1997: 366)

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El camino emprendido en Regimiento de nieblas ha llevado a la voz poética al desnudamiento extremo, al despojo, a
lo otro, a ser Hugo Vida! o, todavía más allá, la furia e impotencia de don Pedro de Portugal. La realidad circundante de
los primeros poemas se ha ido transfigurando en la nostalgia
del yo poético a través de la ficción lírica. La verosimilitud
del discurso celebrado, superpuesto a la realidad social, avanza, se enrarece: soy yo, pero no soy yo. Soñé contigo, pero
eras otra, mas eras tú.

la gutural modulación del bajo,
para cortar a la epopeya un gajo.
A lo que Cam6es (Camoens, 1973: 2) anticipa:
¡Dadme una fuerza noble y sonorosa
que no haya de cantar en flauta ruda,
sino en trompa canora y belicosa
que el pecho enciende y el semblante muda!

La epopeya se presenta como un desmedido y pretencioso
intento del hombre por conformar una realidad íntima y, a la
vez, social. El pueblo encontrará su voz y estatura en el canto
del poeta; éste construirá y dará vida a la realidad del deseo, de
lo primario, la que conforma la identidad de un grupo social. De
ahí la necesidad del mito, de esa comunión entre los hombres
y la divinidad que lleva a cabo el poeta Destino que sería irrealizable sin el auxilio mediador de las musas.
Toda esta irascible materia viene a colación no sólo
con respecto a la posible "función" del lenguaje poético
frente al lenguaje convencional del discurso diario, sino,
también, con respecto al tono de esta "épica sordina"
que Cervantes emplea a lo largo de Regimiento de nieblas.
De la exaltación social de los primeros textos a la penetración intimista de los poemas "autobiográficos" de mediación del libro. ¿Dónde situar la voz, desde dónde se
desenreda este fluido emocional?
¿Desde dónde escribo,
Qué garganta
Es ésta que doy por mía inhabilitada
Hasta el momento?
(Cervantes, 1997: 354)
Y las veladas musas hacen su trabajo en esta canción
en la que a diferencia de Virgilio, Cam6es y López Velar-

52

Este poema es un puente para enlazar "Nuestra espesa
encamación" con "Edificios reflejos Homenaje a Borges y al
Insomnio", segunda y última parte del libro.

de, Cervantes no desdeña ni establece parteaguas alguno
entre la lírica y la épica. Cervantes, en Regimiento de nieblas, no intenta el verso heroico del cantar exaltado en
detrimento -o viceversa- del binomio tradicional del
dístico para exteriorizar un mundo de sustancia íntima. El
autor, en este libro, nos canta desde "una épica sordina",

Del verso al poema en prosa, de la musicalidad propia
del compás métrico a la cadencia atmosférica de la frase. El
autor ha llevado su juego al extremo. Yo soy Francisco Cervantes, quien ha escrito el libro; mi yo poético es Francisco
Cervantes, que ya no es más Francisco Cervantes sino Hugo
Vidal (homenaje rendido a Pessoa y sus heterónimos). Pero
el poema -en su lógica particular- corrompe la materia
anecdótica (la transforma, la lleva más allá de los dominios
de la "razón", o quizá de la misma razón los demonios ya se
han adueñado) para dar paso al cortejo fúnebre de doña
Inés de Castro y a la condena de los tres hidalgos eiecutores
del crimen ondenado por don Alfonso IV, padre de don
Pedro, este último viudo de doña Inés; endecha que Luís de

Cam6es al final del canto tercero de Os Lusíadas celebra. Y
la historia y la verosimilitud poética renacentista cierran en
alto este Regimiento de nieblas. Las musas de la épica campean entre los versos y líneas de sazón arcaizante (con respecto al desarrollo histórico morfológico del español, mas
no del portugués) que condiciona el mundo literario aquí
expuesto. La creación -sustancia orgánica- al corromper
revitaliza a la memoria histórica y la hace presente, presente
de indicativo, sin ninguna duda (Cervantes, 1997: 380):
En ondas se siente su presencia,
y crece dentro de mí sin nada que lo impida
o que lo impulse.

Bibliografia

Camoens. Luis de ( 1973). los Lusíadas. Edición de lldefonso-Manuel Gil. México: Porrúa.
Cervantes. Francisco ( 1997). Contado para nadie I Poesía completa. MéX1co:
Fondo de Cultura Económica.
López Velarde. Ramón ( 1979). Obras. Edición de José Luis Martínez. México:
Fondo de Cultura Económica.
Pessoa. Femando (1996). Poesias. Edición de Sueli Tomaz1ni Cassal. Porto Alegre: L&amp;PM.
Virgilio Maron. Publio ( 1968). La Eneida. Traducc1ón de Eugenio de Ochoa
Introducción de María Rosa Lida. Edición de Pedro Henríquez Ureña
Buenos Aires: Losada.
Virgilio Maron, Publio ( 1986). Eneida. Edición de Rafael Fontán Barreiro. Madrid: Alianza Editorial.

mezclando el arrebato divino con el rudo son de la zampoña. A cada momento lo íntimo y lo social se funden y
confunden. La tradición del cantar de gesta y de la poesía
de cancionero se integran en un solo cuerpo, en tesituras
de una sola voz. Y esta voz misturada con la aparente
objetividad de la poesía épica y la tan manida subjetividad
de la poesía lírica nos ofrece -en "Nuestra espesa encamación (O Aleijadinho)"- un homenaje al escultor
brasileño Antonio Francisco Lisboa ( 1730-18 14). El poema trasciende el plano anecdótico para configurar una
especie de credo estético-ideológico donde el poeta, a
través de un tono solemne, reposado, parco, justo en sus
metáforas e imágenes, levanta un discurso que, al continuarse, se devela en oración. Oración en la cual las preguntas retóricas subrayarán el desamparo que revela el
monólogo pronunciado desde la primera persona del plural, característica ésta, sostenida en todo el libro.

53

�Además de este breve cuaderno, se acaba de publicar

NI OÍDO NI HABLADO

una antología personal de Francisco Cervantes titulada Ni

EL CERVANTES
QUE RESCATARÍA FRANCISCO
Sergio Cordero

oído ni hablado. La selección que un poeta hace de su obra

Me habré sentado alguna vez

no necesariamente tiene que coincidir con las expectativas

a escribir y pensar

del lector aunque, como observó Jorge Luis Borges en el

o sólo copio

prólogo a su propia antología personal, a veces uno acepta

o acopio sólo.

incluir textos que ya no lo convencen porque la memoria

Tamb1én todo puede ser

colectiva los ha vuelto resistentes al paso del tiempo.

únicamente mi recuerdo.

Pese a ello, Francisco no teme excluir poemas que juzgo

Y el alma que despierta

esenciales porque para mí son inolvidables, como "Adsum"

a su paseo que le permiten

y "Leyenda de mi sable" de Los varones señalados, "Has de

en días de su prisión de años.

morir... " y "No ha nacido..." de La materia del tributo, "Convalecencia oh, descubrimiento" de Esta sustancia amarga,

¿Y tú estabas paseando por senderos de jardines,
como estatua destinada

"Sospiros, amigo", "Cantado para nadie" y el bellísimo "Pa-

a este detenido y rápido silencio

dre Atlántico" del Cantado para nadie, "Del séptimo sello" y

donde te encontré casualmente 1ntenc,onada?

A11á por 1983, le propuse al poeta Francisco Cervantes

Los primeros poemas [de F.C] revelan angustia existencial,

"Romance suicida" de Aulaga en la Mara/ta, "Museo quere-

No sé si hay alguien que me lea
o alguien que, al leerme, me comprenda
¿y tú, lo sabes?

(Querétaro, 1938-2005), quien en aquella época traducía a

lucidez y amargura (que para él son sinónimos), juicios conde-

tano" de Los huesos peregrinos, "Retrato hallado entre las

escritores de lengua portuguesa para la UNAM y el FCE.

natorios y enigmáticos [...). En los inmediatamente posterio -~s

páginas de un clásico", "Ni orgulloso ni humilde" y "Sor-

elaborar una antología de su obra, la cual podría incluirse en

penetra, integrándose en el trasfondo de las palabras, la anéc-

prendido in speculum" de El canto del abismo y "¿Qué dice

Más bien ¿existes tú?, o mejor dicho,

la colección de los "materiales de lectura" universitarios. Y

dota personal. Después se proyecta a través de un marco his-

tu corazón?" de Regimiento de nieblas.

tú, que existes, me imaginas

aunque elaboré la selección y hasta escribí un prólogo, di-

tórico remoto que termina por volverse cercano e inmediato

Pero creo que la intención de Francisco no fue hacer

versas circunstancias, ajenas tanto a Francisco como a mí

gracias a la fuerza con la que el poeta cree estarlo viviendo. Y

una muestra de sus textos más célebres. Esa tarea. al pare-

mismo, frustraron el proyecto.

sirviendo como· brújula para avanzar a través de la Historia, las

cer, la ha delegado en nuestro amigo Armando González.

Por eso, me dio gusto enterarme de que la serie Poesía

vivencias van trazando las fronteras de un tenritorio que el

Además, Cervantes mismo ya lo había hecho de alguna for-

No duermo n1despierto

Moderna del Material de Lectura de la UNAM ha publicado

poeta reclama como suyo: Galicia y Portugal, la posibilidad de

ma en Materia de distintos /oís (SEP, Lecturas Mexicanas, se-

ni simplemente estoy,

al fin una breve antología de la poesía de Cervantes, a cargo

cantar su poesía indistintamente en gallego, portugués, espa-

gunda serie, 104), donde también incluye una selección de

¿quién tiene el discurso

del joven poeta Armando González T arres.

ñol antiguo o moderno, los siglos XII al XVI y ciertos persona-

sus excelentes traducciones de poesía brasileña y portugue-

y así lo anota y lo pronuncia?

En perspectiva, hallo que mi antología resultaba un

jes: el caballero y el juglar, el hombre que muere y el que

sa. En cambio, pienso que en Ni oído ni hablado quiso plan-

tanto prematura. Hasta aquel momento, la bibliografía de

recuerda -padece- esa muerte, Femando Pessoa, Camoens

tear, con material extraído de sus libros anteriores, un libro

Francisco Cervantes constaba de los siguientes títulos de

y José Régio, la belleza mora y el vieJo castillo. Cervantes es un

distinto y autónomo y sometió de nuevo a la consideración

poesía: Los varones señalados I La materia del tributo (Li-

poeta contemporáneo que ha optado por exiliarse muy lejos

de los lectores poemas que tienen para él una significación

bros Escogidos, 1972), Esta sustancia amarga (Idea, 1975),
Cantado para nadie Qoaquín Mortiz, 1982; Premio Xavier
Villaurrutia 1983) y Aulaga en la Mara/ta (Oasis, 1983),
los cuales se reunirían más tarde en el volumen Heridas
que se alternan (FCE, 1985).

en el espacio, en el tiempo, en el lenguaje.

especial. Es el Cervantes que rescataría Francisco, no los lectores, los amigos o la posteridad.

Y González Torres (2000), en su nota introductoria, escribe:

Pero Francisco aún iba a publicar poemarios muy impor-

decía Gabriel Zaid al comentar Cantado para nadie, hoy el

tantes. Después aparecieron, además de un libro de relatos,

bilingüismo es un hecho comercial y no cultural, de ahí la sin-

de ensayos y de numerosas traducciones, Los huesos peregri-

gularidad de esta apasionada exploración de lenguas como el

nos (Universidad Autónoma de Puebla, 1986), El canto del
abismo Uoan Baldó i Climent. 1987), E/ libro de Nicole (Universidad Autónoma Metropolitana, 1992), Regimiento de nieblas (Aldus, 1994) y La obra soñada de su esquizónimo Hugo

gallego, el portugués y el español que busca rebasar las fronte-

Vidal ( 1995), obras nuevamente compiladas por el FCE.

menaje y asimilación de las lenguas, que va desde la utilización

La extravagancia de Cervantes comienza por el lenguaje: como

Y si no, quede como ejemplo el poema que da título a esta
antología:

a la que acudes por descanso
o inevitable suerte?

Bibliografla

Cervantes, Francisco (2001 ). Ni oído n, hablado. Antología personal. México:
Colibrí / Secretaría de Cultura del Estado de Puebla.
González Torres, Armando (selección y nota) (2000). Franc,sco Cervantes.
Matenal de Lectura. serie Poesía Moderna 202. México: UNAM.

ras físicas y temporales entre idiomas y generar una lengua
franca más cercana a los ritmos y las emociones que a los
significados. Mediante este ejercicio de experimentación, ho-

Revisando el trabajo de González T arres, concluyo que

de moldes y ritmos de la juglaría, pasa por los rigores de los

su selección es muy similar a la que hice -al menos, hasta

moldes métricos consagrados y llega hasta el cultivo de un

1983. Otro tanto ocurre con las opiniones que expone so-

engañoso verso libre, Cervantes completa una deslumbrante

bre la poesía de nuestro común amigo queretano. En mi

lectura y recreación no de una, sino de varias tradiciones em-

prólogo escribí:

parentadas (4).

54

Esta actitud desafiante y paradójica es una constante de
su personalidad y uno de los resortes profundos de su obra.

¿o soy una figura de retórica

55

�ci

Xitlalitl Rodríguez

MILPAS
A mi padre

.
''

''

..

Tu jornada se va haciendo
en una brecha de mil gallos encendidos que el sol canta
y sobre ella avanzas, con tu liviandad de ave,
hasta la cumbre que instaura la eternidad del día.
Bajo la espera circular de una piedra tallada en la saliva de los viejos
compartes tu agotamiento germinal con los hombres de sudores resignados
como un llanto de chúntaro ante la muerte-alacrán del hijo,
y juntos parten hacia la corola del mundo
y juntos parten hacia la parcela.
Son tus manos como la tierra,
hervidero de zanjas de luz,
de las que mil granos cayeron para arrojar sus instintos de raíz galopante,
y tras la semilla reblandecida por su cansancio de planta
vino la tregua con el azadón de los días
y luego milpas milpas
donde se aguzan los colores de mazorca
para clavar su risa en las miradas abatidas por la quemazón del hambre

milpas sobre tu espalda
macerada bajo lupas de los soles amapola,
milpas de luz al borde de tus dedos
milpas milpas y ya es la tarde, papá.
Es la hora punta
en la que tus manos abrasadas se arrojan en saludos
como niños de aire cabalgando a la velocidad del roble.
Tras de ti se abren los costales del tiempo a la cosecha de ahualulcos y talas,
se abren como la enrojecida cauda de la yunta al sonar trepidante de tus pasos
y cada miga de sol que sembraste viene siempre multiplicada en fruto.
Dime, papá, si cantas todavía
que ya no escucho tu silbido de Jara cayendo estrepitoso en la vigilia de un fresno,
dime si duermes en tus conversaciones de sauce con ancianos de esquina,
y habla de mí con las señoras de casa.
Sal ahora de tus milpas y cuenta mil veces tus pasos
y labra tus palabras de maíz hasta la mañana del regreso.

�RAMALA

Desde vesículas de ciudades ajenas
emerges como respiración de cántaro
en el mosaico circular que vertebra al exterminio.
Vienes desde los pies tejidos con devoción de pájaro,
de rodillas entrecortadas estás hecha, ramalá, la mujer de los adioses.
No fue tu vergüenza de madre el gajo de sal que inauguró la herida
sino 111 &amp;aSa.J s11 convicción de piedra
y el acecho de las bestias cayó con su lengua irrevocable
sobre tu estrechez antigua
sobre tus hijos de tábano.
Ahora recorres los tentáculos del mundo
y dilapidas tu vocación de tristeza incólume
en una fosa de luz, en los restos de París,
con tus ojos -centro de pluma pavo realy mil palabras de astucias liquidas y aves.
En las cal1es dolorosas
apareces inmaculada con tus cabellos subterráneos,
con la hiyab empotrada en tu cabeza como el signo de la mano alzada;
apareces con tus manos de meca
hora de sol en cada filo de la lllcha
mientras tus niños saltan como gotas de pulmón en el grito arrebatado a la sentencia.
Mueres en cada golpe y a cada palo te renuevas,
viras en la ponzoña del viento con la certidumbre de tu silueta
abatida por la amplitud de la tarde,
regresas, eres el goce y la amapola,
y tus caminos, ramalá
y tus caminos, ramalá.

�ANDAR ALA REDONDA
Hiroshima, la piedra angular de un estilo
José Garza

En 1946, john Hersey, corresponsal de Time en la Segunda
Guerra Mundial, publicó en la revista The New Yorker, Hi-

para recopilarla y, en particular, para reconstruirla, implican
una serie de decisiones cuyas consecuencias son detenmi-

roshima, un gran reportaje considerado por muchos como

nantes para la naturaleza, la composición, los propósitos y

el mejor escrito por un periodista norteamericano (la Uni-

los efectos de un relato periodístico. Esa serie de decisiones

versidad de Nueva York, por ejemplo, lo eligió como el nú-

pasan por la asignación de los puntos de vista. Un relato es

mero uno entre los cien del siglo XX). Hiroshima refleja la
vida de seis supervivientes de la bomba atómica desde los

otro si el punto de vista varía digamos de la tercera a la
primera persona del singular fundamentada en la experien-

momentos previos a la explosión hasta pasados los prime-

cia personal del narrador. La tesitura autobiográfica puede

ros meses. Cuarenta años más tarde el autor regresó a ja-

representar una limitante en la elaboración de los mensajes
periodísticos 1, pero resulta eficaz si se explica la historia en

pón para averiguar qué había sido de ellos y añadió un conmovedor capítulo final, que es el que aparece en la reciente
edición publicada en español (Hersey, 2002). La fuerza del
relato no reside en la exhibición de estilo literario, sino en la
fuerza narrativa que se apoya en la contención ante la gran
tragedia. No hay sobrecarga dramática. Baste recordar que,
de los 250,000 habitantes que había en la ciudad de Hiroshima antes del 6 de agosto de 1945, murieron 100,000 y otros
tantos quedaron heridos, muchos muy gravemente; además
de los daños materiales que dejaron a Hiroshima literalmente arrasada y la radioactividad en el agua y en el propio aire.
Ante la magnitud del mal, Hersey opta por la descripción
objetivista, de hechos, de situaciones, de escenas. Procura
evitar continuamente el adjetivo calificativo. Apela a la indiscutible fuerza de la propia realidad que mira y relata para el
lector, como un notario.
La participación del reportero en los hechos, como observador o como personaje, y su intervención en la realidad

un contexto adecuado y de un modo que sería imposible
contar con una simple enumeración directa de los hechos2•
Con el propósito de penetrar con exactitud en los pensarrnentos y en las emociones de un personaje, Tom Wolfe afirma en su libro El nuevo penodismo ( 1976: 51)
que lo adecuado es la utihzac1ón del punto de vista en tercera persona. es decir.
presentar cada escena al lector a través de los OJOS de un persona¡e en particular,
para dar la sensación de estar metido en la piel del personaje y de expenmentar la
realidad emotiva de la escena tal como él la está experimentando. Para estos
propósitos, Wolfe considera que el punto de vista en primera persona significa una
grave limitación en cuanto restringe el relato a una única perspectiva. Muchos años
antes de que Wolfe reflexionara al respecto en su obra en cuestión, Hersey aplicó
hasta sus máximas consecuencias estas posibilidades del punto de vista en tercera
persona para la elaboración en 1946 de H1rosh1ma.
2 Los reportajes del periodista norteamericano Hunter S. Thompson son, en
este sentido, ejemplares de la presencia del reportero como narrador protagonista. Mucho de lo que Thompson cuenta no hubiera ocurrido de no haber
estado él allí. Para sus reportaies, Thompson puso en marcha un método personal -"periodismo gonzo" lo llama él- de abordaje y elaboración de la
1nfonmación en el que el reportero no es un simple observador inerte sino un
participante central de los acontecimientos relatados.

61

�¿Cuáles son los criterios para tomar esa serie de decisiones?
Los criterios son inexistentes. Una respuesta puede encontrarse en el instinto postulante "los hechos determinan las
formas". Como procedimiento literario -o capricho- puede asumirse también la utilización de uno u otro punto de
vista El nivel de conocimiento de una información, la importancia y la trascendencia de la misma son otros factores a
considerar al respecto. john Hersey puso en juego esos aspectos para la elaboración de Hiroshima y decidió participar
en los acontecimientos: observó, identificó fuentes y preguntó, pero al momento de elaborar el relato desapareció
de la escena; concentró la atención en reconstruir su documentación, sus observaciones y, en lo fundamental, los testimonios recopilados3.
Hersey evitó el protagonismo como reportero en Hiroshima4. Esquivó esa tentativa de pintarse a sí mismo a través
de la elaboración de su experiencia vivida un año después
del lanzamiento de la bomba atómica en la ciudad japonesa.
Hersey guardó distancia de sus pensamientos y emociones
al mostrar los hechos por medio de la acción, al renunciar al
lirismo y a las explicaciones innecesarias que romperían con
la dimensión narrativa que registra Hiroshima precisamente
por esa visibilidad en la reconstrucción de los hechos, una
reconstrucción fundamentada en la naturalidad5, sin artificios ni preámbulos y con una puesta en escena inmediata.
Las consecuencias de la decisión de Hersey en cuanto al
modo de articular el relato son determinantes y contundentes: su estilo indirecto y libre elude lo impersonal al presen-

3 Tras

la publicación de Hirosh1ma, Hersey se conv1rt1ó en un critico acémmo
de las armas nucleares. Hersey nació en Tients1n. China. en 1914. donde VÍVIÓ
hasta 1925, año en que su familia regresó a los Estados Unidos. Durante la
Segunda Guerra Mundial trabajó como corresponsal de guerra para la revista
Time. En 1954 ganó el premio Pulitzer por su primera novela, A Bel/ for Adano.

tar los acontecimientos desde los puntos de vista de seis
supervivientes de la bomba atómica; son los puntos de vista
de las víctimas, de los derrotados; puntos de vista fragmentados, periféricos y hasta marginales. En la selección de estos
puntos de vista y no en otros, en la trascripción objetiva,
puntual y exacta de los mismos, se encuentra la subjetividad
del reportero y los propósitos y los efectos que pretende
brindar el relato. Al evitar transmitir de manera explícita lo
que pensaba y sentía y esconder la manera en que recopiló
la información, Hersey marcó el destino y la naturaleza de
Hiroshima como una pieza heredera de la novela realista del
siglo XIX y fuente de influencia para el periodismo contemporáneo, pilar de un estilo de aproximación a la realidad
como lo es el Nuevo Periodismo6 y, en particular, una forma
de ejercer la profesión como lo es la postulante de la revista
The New Yorker7: esquivar la presencia del autor como protagonista del relato, privilegiando la apariencia de objetividad y verosimilitud.
La estructura general de Hirosh,ma es la de un resumen, la
de una síntesis de reconstrucción de escenas, de testimonios y de informaciones basándose en fragmentos de diversas extensiones en una escritura sobria, clara y básica: tejido
de frases cortas y largas elementales: sujeto, verbo y predicado, como se podrá advertir a lo largo de la lectura del
relato con oraciones como: "La señora Nakamura abandonó a Myeko, que al menos podía respirar, y frenéticamente
lanzó los destrozos por los aires. Los niños habían estado
durmiendo a más de tres metros el uno del otro, pero ahora
sus voces parecían provenir del mismo lugar" (Hersey, 2002).

tas sus opiniones sobre los hechos" (200).
La profesora María jesús Casals Carro recomienda evitar cuatro aspectos
contrarios a la naturalidad, para lo cual H1roshima es también ejemplar. Citada al respecto en Cuaderno de reportero (Garza, 1999: 72), Casals Carro
considera que deben evitarse el tono formalista que implica atmósferas
frías e impersonales, la escritura hiperbólica con adverbios y ad¡et1vos enfáticos o pomposos, el exceso de lirismo y de retónca, y las excesivas afirma-

H1rosh1ma y otros artículos de John Hersey son considerados por Tom Wolfe
(1976: 69-70) como los antecedentes directos del nuevo periodismo y una
influencia considerable para otros escritores de The New Yorl&lt;er (donde Hersey
publicó originalmente el relato de H1rosh1mo), una revista que para Wolfe fraguó desde los años cincuenta esta modalidad periodística renovadora.
7
Los estímulos generados a partir de la publicación de Hiroshima en The New
Yorl&lt;er en 1947 pueden encontrarse en traba¡os 1nmed1atamente postenores,
también publicados en esa revista, como el perfil sobre Emest Hem1ngway de
Lillian Ross (1950), el retrato de Marlon Brando (1956) ye! reporta¡e "Se oyen
las musas" ( 1956) - sobre una gira por la URSS de una producción musical
estadounidense- , elaborados por Truman Capote. Tom Wolfe menciona en
El nuevo penodismo estos e¡emplos y otros más corno muestras claras de la
1nfluenc1a de H1rosh1mo. A la lista podrán agregarse La canc,ón de/ verdugo, de
Norman Mailer ( 1979), y A sangre (ria, de Truman Capote ( 1965). De hecho,
el propio Capote reconoció (en Grobel. 1986: 115) que se vio alentado a
hacer el penodismo que hizo gracias a trabajos como los perfiles de Ross. Del
mismo modo, el biógrafo de Capote, Gerald Clarl&lt;e ( 1996: 484), reconoce
que A sangre fría es un gran libro pero no inaugura un nuevo género -la no
fiwón- ni tampoco fue el pnmero en vestir los hechos con los colores de la
novela, dado que habría que remitirse ya no sólo a la histona de la literatura

ciones categóricas.

sino a ejemplos recientes como, en efecto, H,roshima.

Murió en Flonda en 1993.
• En su libro Literatura y penodisma. Una tradición de relaciones promiscuas ( 1999),
Albert Chillón dedica unas páginas al estudio de la obra de John Hersey. Chillón aclara que Hersey no fue siempre fiel a este procedimiento del punto de
vista en tercera persona: "Bastantes años después, en 1968, Pscrib1ó The AJ.
g1ers Motel lncident (El 1nc,dente del motel Algiers), un reporta¡e novelado de
franco tono sub¡etivo que contrasta vivamente con el escrupuloso objet1v1smo
de Hiroshimo. El libro relataba la e¡ecución de tres jóvenes negros por la policía
en un motel de Detroit. ocumda durante los graves disturbios que se desencadenaron a rafz del asesinato de Martín Luther King. Hersey sustituyó el compasivo d1stanciarrnento que había utilizado en H1rosh1mo por una actitud (...) consistente en revelar la naturaleza sub¡et1va de su observaoón y en hacer explíci-

62

El relato de Hersey está supeditado a los testimonios
recopilados y hace de éstos una gran paráfrasis: reconstrucción no en la primera persona de los personajes sino en ese
estilo indirecto fundamentado en la tercera persona del singular:
En el tren que llegaba a Hiroshima desde el campo (donde
vivía con su madre), el doctor Terefumi Sasaki, cirujano del
hospital de la Cruz Roja, iba recordando una desagradable
pesadilla que había tenido la noche anterior. La casa de su
madre estaba en Mukaihara, a cincuenta kilómetros de la ciudad, y llegar al hospital le tomó dos horas en tren y tranvía.
Había domiido mal toda la noche y se había despertado una
hora antes de lo acostumbrado; se sentía lento y levemente
afiebrado, y alcanzó a pensar en no 1r al hospital (Hersey, 2002:
22-23).
¿Cómo es posible que Hersey conozca un rasgo tan
íntimo y secreto como los recuerdos y los sueños de un
personaje? Por medio de un método simple y exacto, riguroso y exhaustivo, insertado posteriormente como uno
de los procedimientos de mayéutica ejemplar de las tendencias renovadoras en el periodismo contemporáneo:
preguntar a los entrevistados con insistencia a fin de enterarse a fondo y con detalles específicos de sus vivencias y de sus pensamientosª. Hersey recopila de esta manera la información pero el encanto está en la forma en
que la elabora: situándose como el "narrador transparente" o el "narrador supuestamente objetivo" según el ideal
de Flaubert, que pensaba que el autor es como un dios
que está presente en todas partes de su mundo ficticio
pero no es visible en ninguna de ellas. Hersey toma distancia de los testimonios en la tercera persona del singular y se instala en el firmamento de los acontecimientos.
Como Flaubert en Madame Bovary, Hersey penetra, desde las alturas, en el suceso de la caída de la bomba atómi· Este método que recurre a la entrevista escrupulosa hasta en los más mínimos detalles como fonna de recop1laoón de infonnación puede encontrarse
en obras como El emperador, de Ryszard Kapuscinslo, La noche de Tiate/o/co, de
Elena Poniatowsl&lt;a. y Relato de un náufrago, de Gabnel García Márquez. De
hecho García Márquez ha reconocido (en entrevista con Peter H. Stone, fechada en 1981 e incluida en The Pans Rev,ew: confesiones de escntores. Escntores
/atmoamericanos [ 1996: 144)) a Hirosh1ma como una gran pieza penodística,
"un artículo excepcional". Una obra de reciente factura que también refleja
este método de preguntar para que los entrevistados cuenten la historia al
contarse, al contar la histona personal y particular, es Los topos, de jesús Torbado Y Manuel Legu1neche ( 1999). Los topos es una 1nvest1gac1ón periodística
conformada por la reconstrucción de ambientes y atmósferas y, en particular,
la recopilación de testimonios transcritos en pnmera persona de los propios
persona1es: una serie de combatientes de la Guerra Civil española de 19361939, republicanos que huyeron de la represión franquista.

ca en Hiroshima y en las cabezas y corazones de seis supervivientes para reproducir la acción de la tragedia. Hersey sólo se asoma de manera implícita en la narración
cuando en el relato ese narrador invisible describe y pormenoriza los detalles, cuando proporciona información y
cuando aparece una explicación o cuando se advierte el
tiempo del relato y el momento en que particularmente,
ya lo apuntábamos arriba, ubica su elaboración: un año
después de la bomba que cayó el 6 de agosto de 1945 en
Hiroshima.
La combinación y la fusión de procedimientos, periodístico en la recopilación de la información - preguntar con
insistencia hasta los mínimos detalles- y literario en la elaboración del relato -ubicándose como narrador invisible-,
hacen de H1rosh1ma un relato cuya forma pone en duda su
clasificación como género: ¿reportaje o novela? Lo que no
está en duda, por fortuna, es que Hiroshima es una obra de
información, una obra periodística, creativa sí, que no literaria. Hirosh,ma está lejos de las ambigüedades propias de una
obra de ficción porque se levanta en la precisión de los informes de Hersey, la reconstrucción total de los testimonios
recopilados y una serie de descripciones específicas. Esos
gestos de la señorita Sasaki, girando la cabeza para hablar
con la chica del escritorio vecino, o del doctor Fijii, acomodándose con las piernas cruzadas para leer el periódico al
momento en que la bomba atómica relampagueó sobre
Hiroshima, son tan puntuales y concretos que resulta dudoso que Hersey haya mentido al respecto, es decir, que los
haya inventado. La verdad es exigente y Hersey responde
con exactitud y precisión, incluso con una prueba de verificación como lo significa un quinto capítulo - incluido en la
edición estudiada- que agregó a los cuatro originales del
relato; un quinto capítulo elaborado 39 años después de los
acontecimientos, que proporciona además una noción de
curiosidad del reportero y de compromiso moral y humano
para con los personajes del relato:
1. Toshiko Sasaki. Empleada de fábrica de estaño. Estaba a 1,462 metros de esa "luz cegadora" que fue
para ella el estallido de la bomba
2.

Masakazu Fujii. Médico. Propietario de un hospital
privado. Estaba a 1,4 16 metros del centro del estallido, "un amarillo brillante".

3. Hatsuyo Nakamura. Ama de casa, viuda de un sastre.
Se encontraba a 1,224 metros de aquello: 'Todo
brilló con el blanco más blanco que jamás hubiera
visto".
4. W ilhelm Kleinsorge. Sacerdote alemán. Vivió el "tenible relámpago" a 1,280 metros de distancia.

63

�S. T erufumi Sasaki. Médico de la Cruz Roja. Estaba a

de tener frío. El padre Kleinsorge la cubrió con su chaqueta. Ella y

1,508 metros de ese "flash fotográfico" que fue el

su hermana mayor habían estado metidas en el agua salada du-

relampagueo de la bomba.

rante un par de horas antes de ser rescatadas. La pequeña tenía

Kiyoshi T animoto. Pastor de la Iglesia Metodista. El

grandes quemaduras en carne viva; el agua salada debió de cau-

6.

resplandor "tremendo" que "parecía una lámina de

sarle un dolor espantoso. Comenzó a temblar y a repetir que

sol" lo sufrió a 3,200 metros de distancia.

tenía frío. El padre Kleinsorge tomó prestada la cobija de un vecino y la envolvió con ella, pero la niña se sacudía más y más, dicien-

Hersey subraya la exactitud. Los personajes aparecen ubi-

do "Tengo tanto frío", y de repente dejó de temblar y murió (74).

cados en distancias y en actitudes concretas en las que no
caben los aproximados ni las ambigüedades. Son datos exac-

Los personajes de Hiroshima se cruzan, conviven, se co-

tos, puntuales. Son datos, también, que revelan otro proce-

nocen y proporcionan la idea de que la selección de fuentes

dimiento del narrador invisible que todo observa y escucha.

de Hersey para el relato no fue arbitraria ni gratuita. Una

Los personajes están en distancias diferentes al momento

fuente lo llevó a otra y ésa a otra más hasta conformar un

de ocurrir el acontecimiento, acontecimiento que les afecta

perfil común, como lo apunta en una página final:

a todos por igual, y eso es, en efecto, lo que consigue el
narrador: hace coincidir a los personajes en una sensación

Las vidas de estas seis personas, que se encontraban entre las

de simultaneidad9 • Pero los personajes no sólo coinciden en

más afortunadas de Hiroshima, habían cambiado para siem-

esa simultaneidad, en esa dimensión temporal que es lo que

pre. La opinión que cada uno tenía de la experiencia y del uso

hacía cada uno en el preciso momento de la caída de la

de bombas atómicas no era la misma, por supuesto. Sin em-

bomba atómica. Los personajes se cruzan de manera cons-

bargo, parecían compartir una forma curiosa y eufórica de es-

tante en el relato: la señora Nakamura es atendida por el

píritu comunitario [...]: un orgullo por la forma en que ellos y

reverendo T animot o y el padre Kleinsorge; el padre Klein-

sus conciudadanos habían hecho frente a una dura prueba

sorge auxilia a la señorita Sasaki y se preocupa por el doctor

(Hersey, 2002: 107).

Fujii; la misma señorita Sasaki fue puesta al cuidado del doc-

actitud moral ante la vida y la muerte, como podemos

mil de los heridos se las arreglaron para llegar al mejor hospital

verlo en los párrafos siguientes:

Uno de los rasgos fundamentales de los personajes des-

de la ciudad, que no estaba a la altura de semejante invasión,

tacado por Hersey es, en efecto, esa voluntad al borde del

pues tenía sólo seiscientas camas, y todas estaban ocupadas.

Fue ala orilla del río y empezó a buscar un bote en el cual pudiera

heroísmo de rescate y supervivencia:

En la multitud sofocante del hospital los heridos lloraban y

llevar heridos más graves al otro lado, lejos del fuego que seguía

gritaban, buscando ser escuchados por el doctor Sasaki: "iSen-

propagándose. Pronto encontró una batea de buen tamaño arri-

Al final de la tarde, cuando pudo quedarse durante un rato

~ei! ¡Doctor!". Los más leves se acercaban a él y tiraban de su

mada a la arena, pero su interior y sus alrededores formaban una

po. Al pasar junto al edificio vio al padre Kleinsorge salir co-

en la orilla, el señor Tanimoto -de cuya energía muchos

manga para que fuera a atender a los más graves. Arrastrado

escena horrible: allí había cinco hombres casi desnudos y grave-

rriendo, en calzoncillos cubiertos de sangre y con una maleta

habían llegado a depender- escuchó que había gente su-

de aquí para allá sobre sus pies descalzos, apabullado por la

mente quemados que debían de haber muerto más o menos al

pequeña en la mano (Hersey, 2002: 31 ).
Alguien le contó al padre Kleinsorge que el doctor Fujii

plicando por algo de comer. Consultó con el padre Klein-

cantidad de gente, pasmado ante tanta carne viva, el doctor

mismo tiempo, porque la posición de sus cuerpos sugería que

sorge, y decidieron regresar a la ciudad para traer arroz del

Sasaki perdió por completo el sentido del oficio y dejó de

entre todos habían intentado empujar el bote hacia el río. El se-

había resultado herido, y había acabado por irse a la casa de

refugio de la misión y también de la Asociación de Vecinos

comportarse como un cirujano habilidoso y un hombre com-

ñor Tanimoto los alzó y los sacó del bote, y experimentó tal
horror por el hecho de molestar a los muertos impidiéndoles

Fukawa. El I O de agosto, el padre Kleinsorge pidió al padre

(Hersey, 2002: 52).
Para las tres de la mañana siguiente, después de diecinue-

prensivo; se transformó en un autómata que mecánicamente
limpiaba, untaba, vendaba, limpiaba, untaba, vendaba (36-37).

echar su nave al agua y emprender su fantasmal camino que dijo

Cieslik que fuese a ver cómo estaba el doctor Fujii (58).

ve horas seguidas de horripilante trabajo, el doctor Sasaki se

tor Sasaki:
El único edificio que estaba aún de pie era la casa de la misión
jesuita, que quedaba junto al jardín infantil católico al cual la
señora Nakamura había enviado a Myeko durante largo tiem1

•·

de un solo golpe; cien mil más estaban heridas. Al menos diez

verano de un amigo de nombre Okuma, en el pueblo de

en voz alta: "Por favor, perdonen que me lleve este bote. Lo

sentía incapaz de tratar una herida Junto a otros sobrevivien-

Hersey llevó hasta sus máximas consecuencias las po-

necesito para ayudar a otros que están vivos" (Hersey, 2002: 49).

fuegos recortados sobre el cielo, pero la más joven de las dos

tes del personal del hospital. el doctor Sasaki tomó unas este-

sibilidades de reconstrucción hasta en los más mínimos

Para un occidental como el padre Kleinsorge, el silencio

niñas que el señor Tamimoto y los curas había rescatado se quejó

ras de paja y salió a la calle ---en el patio y en la entrada había

detalles tanto del ambiente -que sabemos por el relato

en el bosquecillo junto al río, donde cientos de personas gra-

miles de pacientes y cientos de muertos-, le dio la vuelta al

que era "fresco y agradable" cuando "cortó el cielo un

vemente heridas sufrían juntas, fue uno de los fenómenos más

hospital y se escondió donde pudiera dormir un poco. Pero

resplandor t remendo"- como de la atmósfera de un

atroces e imponentes que jamás había vivido. Los heridos guar-

en menos de una hora lo habían encontrado; un círculo de

acontecimiento que se precipitó en una sensación que

daban silencio; nadie lloraba, mucho menos gritaba de dolor,

reclamantes se formó alrededor de él: "¡Ayúdenos, doctor!

Hersey transmite a través de esa repetición de palabras

nadie se quejaba; de los muchos que murieron, ninguno murió

¿Cómo puede echarse a dormir?". El doctor Sasaki se puso de

cuando el médico mecánicamente "limpiaba, untaba, ven-

ruidosamente; ni siquiera los niños lloraban; pocos hablaban

pie y regresó al trabajo (60).

daba, limpiaba, untaba, vendaba". Hersey llevó también

siquiera. Y cuando el padre Kleinsorge dio a beber agua a algu-

esas máximas posibilidades de reconstrucción en las ac-

nos cuyas caras estaban cubiertas casi por completo por las

Era una noche caliente, y parecía aún más caliente por los

• Los recursos para conseguir esa sensación de simultaneidad se deben en
mucho a Flaubert. En unas páginas extraordinarias de Madame Bovary. Flaubert
narra el cortejo de un amante a Emma mientras se desarrolla la ceremonia de
apertura de un concurso agrícola El intercambio de ambientes y emociones
también ocurre en otras páginas memorables cuando Flaubert hace de la carrera imparable de un cochero una metáfora del acto de amor; un cochero
intrigado por el furor que impulsaba a Emma y a su amante a no querer detener el vehículo que una y otra vez, en pleno día, aparecía por las calles del
pueblo con las cortinillas abajo.

64

En una ciudad de doscientos cuarenta y cinco mil, cerca de

tuaciones de los personajes, incluyendo sus sensaciones,

quemaduras, bebían su ración y enseguida se levantaban un

cien mil personas habían muerto o recibido heridas mortales

sus pensamientos y sus conductas que revelan incluso una

poco y hacían una venia de gratitud (48).

65

�chica del escritorio vecino. En ese mismo instante, el doctor

En la construcción de esos dos primeros capítulos inicia-

En estas reconstrucciones de los testimonios, en estas

Masakazu Fujii se acomodaba con las piernas cruzadas para

les en los que aparece lo que ocurre a los personajes antes,

grandes paráfrasis de los mismos, el narrador invisible se ad-

leer el Asahi de Osaka en el porche de su hospital privado,

durante e inmediatamente después de la caída de la bomba,

vierte, ya lo decíamos, en breves y fragmentadas acotacio-

suspendido sobre uno de los siete ríos del delta que divide

Hersey emplea una estructura circular. En la puesta en esce-

nes infonmativas o explicativas como las que vemos a conti-

Hiroshima; la señora Hatsuyo Nakamura, viuda de un sastre,

na, el primer personaje enunciado es la señorita Sasaki; con

nuación:

estaba de pie junto a la ventana de su cocina observando a un

la reconstrucción del testimonio de la señorita Sasaki, Her-

vecino derribar su casa porque obstruía el carril cortafuego; el

sey concluye los fragmentos relativos a lo que ocurrió a los

padre Wilhelm Kleinsorge, sacerdote alemán de la Compañía

personajes previo al momento exacto en que cayó la bom-

Las casas vecinas se quemaban; cuando comenzaron a caer

documentación como un rasgo verificable, fuera de dudas. En
este sentido, Hiroshima muestra reproducciones textuales de
declaraciones radiofónicas' 1, de informes' 2, cartas 13 y hasta trabajos escolares. De hecho, Hersey concluye el relato, en el
cuarto capítulo, con una cita al respecto:
Sería imposible saber qué horrores quedaron grabados en la
memoria de los niños que vivieron el día del bombardeo de

gotas de agua del tamaño de una canica, el señor Tanimoto

de jesús, estaba recostado ----en ropa interior y sobre un catre,

ba. El último de los personajes enunciados en esa puesta en

creyó que venía de las mangueras de los bomberos que lucha-

en el último piso de los tres que tenía la misión de su orden-

escena, el reverendo Tanimoto, es el primero con el que

ban contra el incendio (En realidad, eran gotas de humedad

' leyendo una revista jesuita, Stimmen der Zeit; el doctor Teru-

Hersey inicia precisamente esos fragmentos iniciales. En lo

condensada que caían de la turbulenta torre de polvo, aire

fumi Sasaki, un joven miembro del personal quirúrgico del

sucesivo, las posiciones de las reconstrucciones de los testi-

fue capaz muy pronto de hablar con libertad, incluso con des-

caliente y fragmentos de fisión que ya se había elevado varios

moderno hospital de la Cruz Roja, caminaba por uno de los

monios de cada uno de los seis personajes en el relato aban-

parpajo, acerca de la experiencia, y algunas semanas antes del

kilómetros sobre Hiroshima) (Hersey, 2002: 28).

corredores del hospital, llevando en la mano una muestra de

donan ese esquema circular pero se yuxtaponen una y otra

Dos minutos después de las once de la mañana del 9 de

sangre para un test de Wassermann; y el reverendo Kiyoshi

agosto, la segunda bomba atómica cayó, esta vez sobre Naga-

Tanimoto, pastor de la Iglesia Metodista de Hiroshima, se ha-

vez fortaleciendo esa sensación de simultaneidad que ya señalábamos.

saki. Pasaron varios días antes de que los sobrevivientes de

bía detenido frente a la casa de un hombre rico en Koi, subur-

En la reconstrucción de los testimonios prevalece el

Hiroshima se enteraran de que tenían compañía, porque la

bio occidental de la ciudad, y se preparaba para descargar una

radio y los diarios japoneses eran extremadamente cautelosos

carretilla llena de cosas que había evacuado por miedo al bom-

estilo indirecto, incluso en las escasas transcripciones de
diálogos:

en lo tocante a aquella extraña arma (79).

bardeo de los B-29 que, según suponían todos, pronto sufriría

Hiroshima. Superficialmente, sus recuerdos, meses después del
desastre, parecían ser los de una excitante aventura. Tosió
Nakamura, que tenía diez años en el momento de la bomba,

aniversano escribió, para su profesor de la Escuela Primaria
de Nobori-cho, un ensayo en el cual se ceñía a los hechos: "El
día antes de la bomba fui a nadar un rato. Caí sobre el lugar
donde dormía mi hermana pequeña. Cuando nos salvaron, yo
sólo alcanzaba a ver hasta el tranvía. Mi madre y yo comenzamos a empacar nuestras cosas. Los vecinos caminaban por ahí
heridos y sangrando. Hataya-san me di¡o que huyera con ella.

Hiroshima La bomba atómica mató a cien mil personas, y

A todos los niños del parque le resultaba dificil mantener el

Dije que quería esperar a mi madre. Fuimos al parque. Hubo

Hersey procura la claridad. Cada fuente siempre apare-

estas seis estuvieron entre los sobrevivientes. Todavía se pre-

sentido de tragedia Toshió Nakamura se emocionó cuando

un torbellino. En la noche se quemó un tanque de gas y yo vi

ce identificada para evitar confusiones y ambigüedades. De

guntan por qué sobrevivieron si murieron tantos otros. Cada

vio a su amigo Seichi Sato montado en un bote con su familia,

el reflejo en el río. Pasamos una noche en el parque. Al día

este modo también procura explicar los localismos en un

uno enumera muchos pequeños factores de suerte o volun-

y corrió a la orilla y lo saludó y gritó: "¡Sato! ¡Sato!"

siguiente fui al puente Taiko y me encontré con mis amigas

contexto en el que puedan entenderse sin dificultad:

tad -un paso dado a tiempo, la decisión de entrar, haber

Kikuki y Murakami. Buscaban a sus madres. Pero la madre de

tomado un tranvía en vez de otro- que salvaron su vida Y

El otro niño se dio vuelta y preguntó: "¿Quién está ahí?"
"Nakamura".

En Kabe, la mañana del 15 de agosto, el niño Tosió Nakamura

ahora cada uno sabe que en el acto de sobrevivir vivió una

"¡Hola, Toshió!"

escuchó que un avión se acercaba Salió corriendo y con ojo

docena de vidas y vio más muertes de las que nunca pensó

"¿Estáis todos a salvo?"

experto lo identificó: era un B-29. "¡Ahí va el señor B!", exclamó.

que vería. En aquel momento, ninguno sabía nada (Hersey,

"Sí. ¿Y vosotros?"

Uno de sus parientes le gritó: "¿Es que no te cansas de señores

2002: 9-1 O).

"Si, estamos bien. Mis hermanas vomitan todo el tiempo, pero
yo estoy bien" (Hersey, 2002: 66-67).

B?" (Hersey, 2002: 79).
Nakamura-san se esforzaba por vivir el día a día, y no tenía
tiempo para adoptar poses acerca de la bomba ni nada parecido. Cursiosamente, la sostenía una especie de pasividad resumida en una frase que ella misma solía usar: "Shikata ga nai",
que significaba: "Nada que hacer'' (115).

Esta puesta en escena inaugural de Hiroshima muestra
en pocas líneas ese procedimiento obsesionado por esos

Los flujos de coloquialismo que supone un diálogo son

detalles específicos y señala la posición que tendrá el narra-

breves en Hiroshima. El estilo indirecto limita la trascrip-

dor como un sustituto invisible de un dios que proporciona,

ción total de las conversaciones pero fortalece la ambi-

de entrada, significativos indicios de ese ambiente de trage-

ción de síntesis y resumen totalizador. Esta circunstancia

dia que se veía venir -la actitud del reverendo T animoto

provoca una sospecha: [Hersey recopiló los testimonios

Hersey inaugura Hiroshima con una puesta en escena

de evacuación por miedo al bombardeo inminente- y lo

de una fonma -¿sin grabadora?- que complica la repro-

monumental, directa y sin preámbulos. Una puesta en esce-

que acontece en el preciso instante en que cayó la bomba,

ducción fiel y textual de las palabras de los entrevistados?

na en la que establece la estructura y el ritmo del relato que

instante que subraya con un adjetivo en función adverbial:

Es posible, pero lo preciso de las reconstrucciones de los

vienen después:

"Exactamente a las ocho y quince minutos de la mañana" º.

testimonios, privilegiando los detalles específicos que in-

El mismo procedimiento es empleado por Hersey al abrir el

sistentemente subrayamos (incluso los breves diálogos), in-

f. Un resplandor silencioso

segundo capítulo, cuando cuenta lo que ocurrió a los perso-

dica también lo contrario, a menos que Hersey haya toma-

Exactamente a las ocho y quince minutos de la mañana, hora

najes en los momentos posteriores, indicándolo con otro

do infinidad de notas puntuales y exactas con las que, en

japonesa, el 6 de agosto de 1945, en el momento en que la

adjetivo en función adverbial: "Inmediatamente después de

efecto, construyó la síntesis de testimonios para Hiroshima.

bomba atómica relampagueó sobre Hiroshima, la señorita

la explosión".

Pero en el relato se advierte que Hersey fue más allá de los

Tashiko Sasaki, empleada del departamento de personal de la

testimonios. La documentación recopilada le permite propor-

Fábrica Oriental de Estaño, acababa de ocupar su puesto en la

cionar contextos a los mismos, atar cabos sueltos, complemen-

oficina de planta y estaba girando la cabeza para hablar con la

66

1

'º Las cursivas de esta cita y la siguiente son mías.

tar versiones y dar sentido a las anécdotas. Hersey expone esa

Kikuki estaba herida y la madre de Murakami, lamentablemente, estaba muerta" (Hersey, 2002: 11 1).

Hiroshima está marcado por el tiempo en el que el narrador
cuenta las historias: "meses después del desastre", "algunas
semanas antes del aniversario". El tiempo verbal en distintas
modalidades de pasado es utilizado por Hersey como un
recurso fundamental para la reconstrucción de los testimonios y para proporcionar al relato una identidad como obra
periodística fuera de sospechas.
1

Hersey (2002: 63) cuenta cómo la radio japonesa emitió, un día después de
la bomba, un breve anuncio. Y reproduce: "Hirosh1ma sufnó daños considerables como resultado de un ataque realizado por vanos B-29. Se cree que un
nuevo tipo de bomba fue utilizado. Los detalles están siendo investigados"
Más adelante (79), cuenta el momento en el que la voz sosa y desanimada de
Hirohito --la cual reproduce textualmente- habló a través de la radio por
pnmera vez en la historia para anunciar y reconocer la condición de derrotados.
2

Hersey (2002: 87-88) reproduce textualmente un informe escrito en alemán
del doctor Sasaki sobre las condiciones fisicas de una de sus pacientes -por
cierto, otro de los persona¡es del relato-, la señorita Sasaki, apuntando enseguida una traducción indirecta del documento.
3
En otro momento del relato, Hersey (2002: 107-108) transcribe literalmente una carta que el reverendo Tan1moto escribió a un amigo norteamencano,
en la que le describe con orgullo la fonma en que ellos -los sobrevivientes de
H1rosh1ma- habían hecho frente a la tragedia
'

67

�En ese plano temporal de un año, Hiroshima deja la vida

Un tiempo verbal en presente histórico, privilegiando el

de Hiroshima. La reconstrucción de los testimonios es re-

de los personajes afectados. Y deja en nosotros, lectores, la

aquí y el ahora de los sucesos, como si se contaran y se

trospectiva: arranca en los momentos previos al instante

incertidumbre de sus destinos. Para resolver esta duda de

leyeran en el preciso momento en el que ocurren, resultaría

exacto de la caída de la bomba, continúa con las acciones

proporciones morales --en cuanto compromiso con las per-

también efectivo para un relato como Hiroshima desde una

inmediatamente después de la bomba, pasa por los días y

sonas utilizadas como fuentes- y técnicas --en cuanto a la

perspectiva formal. Sin embargo, Hersey aparece consecuen-

vida propia, independiente y soberana del relato como tal,

te y acertado en su elección (y aquí volvemos a la importan-

las semanas posteriores y finaliza con lo que acontece un
año después, precisamente en el momento en el que

sugerentemente incompleto en cuatro capítulos-, Hersey

cia y lo determinante que resulta la decisión de adoptar tal o

Hersey se encuentra con los personajes, momento que

elaboró un seguimiento de los seis sobrevivientes y el resul-

cual punto de vista, tal o cual tiempo de narración). Un año

transcribe en pasado imperfecto, consecuente con el ca-

tado es un quinto episodio que da un nuevo sentido al rela-

después del estallido de la bomba atómica (o cuatro déca-

rácter cronológico del relato. Ya lo apuntábamos arriba:

to original: las historias tienen una vuelta -en algunos casos,

das, tratándose del quinto capítulo), el reportero busca nue-

el tiempo llamado presente histórico también es válido

total- que se disfruta demasiado en la lectura14.

vas y reveladoras facetas de la noticia y lo consigue a través

para la reconstrucción de los hechos, pero dotaría al rela-

Este quinto capítulo conserva los rasgos fundamentales

de la búsqueda de testimonios de sobrevivientes y la re-

to de otro carácter, de otra tonalidad. De haber escrito:

del relato original. El tiempo no modificó la voz narrativa,

construcción y la explicación de sus dramas en un estilo --el

"Un año después de la bomba, la señorita Sasaki está li-

que permaneció en su sitio y en su tono de reconstrucción

indirecto libre- que procura desarrollar una tensión narra-

siada", en vez de como aparece ("Un año después de la

de testimonios y reproducción de documentación, incluso

tiva -gracias a esa fusión de reconstrucción y explicación

bomba, la señorita Sasaki había quedado lisiada"), impli-

en su actitud de advertir el momento de la elaboración de la

de dramas- que proporcione la sensación o la ilusión de

caría hasta un cambio en la estructura, como lo sería ini-

nueva entrega: 1985, es decir, casi cuarenta años después

presenciar lo que se está leyendo. Pero ese narrador invisi-

ciar precisamente desde el presente en el que se encuen-

de la bomba15 • Lo que el tiempo sí obligó fue a unas variacio-

ble, que en Hiroshima escucha y observa todo como un dios,

tran tanto el narrador como los personajes, afectados en

nes en los puntos de vista de los testimonios relacionados

es honesto. Ese narrador está consciente de que sus reglas

efecto un año después de la bomba, y desde esa pers-

con los personajes que para entonces habían fallecido. Una

del juego como periodista no son sustituir a un dios que

pectiva reconstruir los testimonios. La reconstrucción de

cocinera permitió a Hersey, por ejemplo, reconstruir a tra-

inventa a los personajes y controla sus movimientos. No es

los testimonios y las acotaciones informativas y explicati-

vés de la paráfrasis del testimonio, en estilo indirecto, el des-

un dios. Es sólo como un dios y, por tanto, está supeditado

vas al respecto por parte del narrador, fusionadas en el

tino del padre Kleinsorge, que terminó solicitando la ciuda-

a aproximarse a la realidad con precisión en la información y

estilo indirecto libre a través de la tercera persona del

danía japonesa con el nombre de T akakura y murió en 1977:

en el lenguaje a fin de contarla de manera creíble. El narra-

singular, en el contexto de un plano cronológico lineal,

dor de Hiroshima reconoce, en una de las páginas finales del

ceñido al acontecimiento, desde los momentos previos al

En 1966, el padre Takakura tuvo que cambiar a sus cocineras.

cuarto capítulo, que cuenta las historias, en efecto, "un año

instante exacto del estallido de la bomba hasta un año

Una mujer llamada Satsue Yoshiki, de treinta y cinco años,

después de la bomba", pero el tiempo transcurrido con res-

después del mismo, eleva al relato, ya lo decíamos, a una

recientemente curada de tuberculosis y recientemente bauti-

pecto a los hechos aparece como una circunstancia favora-

serie de categorías y valores literarios que, sin embargo,

zada, había recibido la orden de presentarse para una entre-

ble en cuanto a la posibilidad para recolectar documenta-

fortalecen la condición de Hiroshima como obra periodís-

ción sobre elementos desconocidos -los testimonios de

tica.

vista en la iglesia de Mukaihara. La sorprendió, puesto que le

mutua y total, en la cual su papel era algo ambiguo: en parte

habían dado el nombre japonés del sacerdote, encontrarse

hija, en parte madre. La creciente invalidez del padre Takakura

sobrevivientes- que incrementan el nivel de conocimiento

con este gran gaijin, este extranjero, vestido con una bata ja-

la mantenía subyugada; ella lo atendía con ternura. La cocina

y sobre todo dan otros contextos de una noticia -la bom-

ponesa acolchada. Su cara redonda e hinchada (sin duda a

de ella era primitiva; el temperamento de él, caprichoso. Él se

ba atómica-

causa de las medicinas) le parecía la cara de un bebé. De in-

decía capaz de comer cualquier cosa, incluso fideos japoneses;

mismas páginas finales, el narrador revela también las condi-

mediato comenzó una relación que llegaría a ser de confianza

pero, en lo tocante a la comida de ella, se portaba con más

ciones fisicas en las que encontró a los personajes al mo-

dureza de la que nunca había empleado con alguien. Una vez

mento de levantar sus testimonios:

conocida con antelación -un año. En esas

habló de las "patatas al horno coladas" que su verdadera ma-

Bibliografía

Chillón. Albert ( 1999). Literatura y periodismo. Una tradición de re/ooones promiscuos. Barcelona: Servicio de Publicaciones de la Universidad Autónoma de Barcelona

dre solía hacer. Ella trató de hacerlas. "Esto no es como lo que

Un año después de la bomba, la señorita Sasaki había queda-

Clarke, Gerald (1996). Truman Capote. La biografía. Barcelona: Ediciones B.

hacía mamá", dijo él. Le gustaban los langostinos fritos y solía

do lisiada; la señora Nakamura se encontraba en la indigencia;

Garza, José ( 1999). Cuaderno de reportero. México: González.

comerlos cuando iba a Hiroshima para los chequeos. Ella trató

el padre Kleinsorge estaba de nuevo en el hospital; el doctor

Grobel. Lawrence (1986). Conversaciones íntimas con Truman Capote. Barcelo-

de cocinarlos. "Están quemados", dijo él. Ella se quedaba de

Sasaki era incapaz de hacer el trabajo que antes hacía; el doc-

formó en la hermana Dominique Sasaki. El doctor Fujii cayó enfermo en coma

pie junto a él en el minúsculo comedor, y las manos detrás de

tor Fujii había perdido el hospital de treinta habitaciones que

y murió en 1974. Y el reverendo Tanimoto se transformó en un activista por la

su espalda apretaban la jamba de la puerta con tanta fuerza

tantos años le costó adquirir, y no tenía planes de reconstruir-

paz y un crítico de las armas nucleares.
" Hersey (2002) cuenta que el doctor Sasaki logró levantar su propia clínica y

que poco a poco la pintura fue gastándose. Y sin embargo él

lo; la iglesia del señor Tanimoto estaba en ruinas, y él ya no

se deshacía en elogios con ella. le confiaba sus problemas, bro-

contaba con su excepcional vitalidad (Hersey, 2002: 107).

13

Este quinto capítulo responde a la intriga de conocer los destinos de los

personajes y nos informa que el padre alemán Kleinsorge obtuvo la ciudadanía
japonesa con el registro de Makoto Takakura y que murió en 1977. La señorita
Toshiko Sasaki, empleada de una fábrica de estaño que quedó lisiada por los
efectos de la bomba, hizo votos de pobreza, castidad y obediencia y se trans-

desarrolló una vida próspera que pensaba prolongar a través de proyectos que
"comenzó en junio de 1985" ( 133). Hersey no consigna cuál fue el desenlace

meaba con ella, se disculpaba cada vez que se ponía de mal

de esos proyectos, sólo subraya la fecha en la que los comenzó, fecha en la que

humor. A ella, él le parecía -bajo la brusquedad, que atribuía

Con este informe, Hersey revela el procedimiento li-

Hersey elaboraría este material. Hersey (2002) informa que "al acercarse el
cuadragésimo aniversario de la bomba" [que se cumpliría en 1985) el reveren-

al dolor- amable, puro, paciente, dulce, divertido y profunda-

terario con el que levantó los cuatro capítulos originales

do Tanimoto instaló en su hogar un centro de paz de Hiroshima ( 183).

mente bueno (Hersey, 2002: 141-142).

68

na: Anagrama
Hersey, john (2002). Hiroshima. Traducción de juan Gabnel Vásquez. Madrid:
Tumer Publicaciones.
Stone. Peter H. ( 1996). The Paris Review: confesiones de escntores. Escritores
/otmoomencanos. Buenos Aires: El Ateneo.
Torbado. jesús y Manuel Leguineche ( 1999). Los topos. Madnd: Ediciones El
País.
Wolfe, Tom ( 1976). El nuevo periodismo. Barcelona: Anagrama.

69

�LA LITERATURA DE LA GUERRA
Hugo L. del Río

La guerra es una maldición bíblica. Sus frutos envenenados
son el fango y la sangre, la muerte, el odio, el sufrimiento.

Su Abajo los armas es uno de los más conmovedores y con-

Cierto: en determinadas circunstancias hay que tomar las

vincentes alegatos contra la guerra. Impresionado por los
discursos y los escritos de Von Suttner a favor del entendi-

armas: la patria es invadida; o sucede que el despotismo de

miento entre los hombres, Alfred Nobel creó el premio por

un mal gobierno no deja al pueblo otra salida que la rebe-

la paz. La escritora recibió, desde luego, el galardón.

lión. Sí: existe la guerra justa. En estos casos tal vez sea correcto hablar de la gloria en el campo de batalla.
Tal vez.

Siempre hay quien se pronuncia por la paz, pero los hombres siguen haciendo la guerra. Y, además, insisten en escribir sobre ella.

Los hombres escriben sobre las guerras. Toda confrontación armada deja por lo menos un libro: análisis o reseña
de historiadores, apuntes de un cronista, novela o cuentos,

A fines de 19 14 o a principios de 19 15, algún publicista acu-

poesía. Después de la sangre, la tinta. Supongo que Homero

ñó la frase dirigida contra los imperios centrales:

fue quien abrió este camino. Algunos escriben novelas para
purificarse después de la carnicería: Remarque, nuestro Heriberto Frías. Los hay que pretenden justificar sus decisiones:

Hacemos la guerra a la guerra.
Sin duda algunas conciencias habrán ent rado en crisis,

los ensayos bellamente elaborados de Jenofonte, Julio César, Flavio Josefo. Otros, simplemente son escritores profe-

pero la matanza continuó: en Verdún murieron un millón de

sionales que vivieron la experiencia de los cañonazos y las
bayonetas: Tolstoi, Barbusse, Hemingway. Resultan intere-

hombres en seis meses. En la ofensiva del Somme perecieron 60 mil británicos en cosa de siete, ocho horas. La ciencia

santes los casos de Stephen Crane y Claude Farrere: escri-

y la tecnología se pusieron de rodillas ante Marte y entrega-

bieron dos clásicos ficcionales del género, Lo insignia rojo del

ron a los señores supremos de la guerra los más inteligentes

valor y La batalla, sin haber visto siquiera el fogonazo de un

artilugios creados para matar. gases venenosos, submarinos,

disparo. En este contexto habrá que mencionar a Noel

aviones, tanques, cañones que disparaban bombas de una

Coward, quien publicó In Which We Serve, texto polivalente,

tonelada a setenta kilómetros de distancia.
Nunca había sido tan rica la cosecha de la muerte.
Para empeorar las cosas, los generales no se molestaron

digámoslo así a riesgo de incurrir en un barbarismo. In
Which We Serve es, al mismo tiempo, obra de teatro, no-

en crear las nuevas tácticas y estrategias que demandaba el

vela, película; propaganda a favor del combatiente británico;
homenaje a su amigo íntimo Louis Mountbatten, entonces

armamento moderno. En formaciones cerradas, la infantería

capitán de la Royal Navy, y, last but not least, una buena

cargaba la bayoneta contra los nidos de amet ralladoras y las

fuente de ingresos económicos. De vez en cuando algún
Y está, claro -otros tiempos, otras guerras, las de fines

baterías de cañones de t iro rápido protegidos por campos
de minas y alambradas de púas. El ministro ruso de la Guerra, Sukhomlikov, despreciaba las armas de fuego y estaba

del siglo XIX-, la huella que deja a su paso por la vida la

convencido de que los cosacos, con sus lanzas, derrotarían a

hermosa e inteligente baronesa austriaca Berta von Suttner.

los alemanes. Los franceses fueron al combate vestidos con

cineclub proyecta el filme, que dirigió el propio Coward.

71

�A diez mil kilómetros de distancia, Charles Harrison Yale,
quien acababa de cumplir dieciséis años, cruzó la frontera y
se alistó como voluntario en el ejército canadiense. ¿Por qué
lo hizo? Bah: hombres de cuarenta, cincuenta o sesenta años
tenían la cabeza llena de humo. Había que matar al otro, al
enemigo y, como Aquiles, profanar el cadáver, humillar a los
deudos. Para probar el amor a la patria había que derramar
sangre, mucha sangre.
Pero, a veces, los hombres se hartan de matar. En el
otoño del 17, el soldadito Yale entregó a su comandante un
prisionero alemán todavía más joven que él y le suplicó:
Mi coronel, por favor, que no le hagan daño.

Yale había matado a bayonetazos al hermano de su prisionero.
En la trinchera, los dos muchachitos, asustados, con el corazón
lleno de dolor, lloraron abrazados. El hombre no nació para
matar a sus semejantes. "La guerra es un infierno", había dicho
Ulises S. Grant, quien algo sabía de estas cosas.

Hasta donde sé, el libro de Yale, Genera/s Die in Bed, no ha
sido traducido al español. Es una lástima. Estamos hablando
de una novela a la altura de las mejores piezas que escribieron algunos combatientes de esa guerra para exorcizar a sus
demonios: Sin novedad en e/ frente, de Remarque; E/ fuego,
de Barbusse; Adiós a las armas, de Hemingway. Novelas
poderosas que obligan al lector a sentir y a pensar: este asunto
de la guerra quizás no sea como nos lo cuentan. Una cosa es
defender a la patria y otra, muy distinta, matar o morir para
que suban las acciones de las grandes corporaciones. ¿En
qué relato escribió Faulkner, aviador voluntario, aquello de
"Habría que encerrarlos en un castillo a todos, los generales
pantalones rojos y tocados con quepís de fieltro. Perros lanudos llevaban al frente las ametralladoras montadas sobre
los carros lecheros dotados de llantas que usaba el ejército
belga. Gaiteros escoceses iban al frente de las columnas británicas: las melancólicas y a menudo incomprensibles baladas de los lagos y las tierras altas eran para los fusileros ingleses el canto de la muerte.
Y es que el mundo había enloquecido. Casi toda Europa
estalló en júbilo al conocer la noticia de la guerra. Envenenados por el nacionalismo, los pueblos deseaban asesinarse
entre sí. Las mujeres, como feroces amazonas, animaban a
los hombres a tomar el sendero del exterminio; al fin y al
cabo, aquélla era la oportunidad del desquite, de la revancha
y, además, la guerra sería corta: a más tardar en diciembre
los soldados y los marinos habrían vuelto a casa, henchidos
de orgullo, con medallas en el pecho y una aureola de gloria:

Yo maté a diez alemanes ... Yo maté a doce franceses.

Esto de matar hombres...

La Primera Guerra Mundial estalló en agosto de 1914, pero los
alemanes la estaban preparando desde 1897, y los Estados
Mayores de Francia, Inglaterra y Rusia, más o menos a partir de
1904. Los ejércitos alemanes eran tan gigantescos que, para
invadir Francia, tuvieron que entrar a Bélgica El káiser Guillermo 11 pidió permiso al rey Alberto para ocupar el país y
desarmar al ejército. Sólo por un breve lapso, según el comunicado de Berlín. Guillermo II nunca entendió por qué razón
los belgas rechazaron su generoso ultimátum. Iracundos, los
generales prusianos incendiaron la biblioteca de la Universidad
de Lovaina y fusilaron a unos cuantos cientos de civiles.

y los presidentes, los ministros de todos los gobiernos, y
luego dejar caer las bombas sobre ellos".
La gloria, los héroes, el valor, el sacrificio supremo, las
medallas. Los canadienses que combatieron en Europa de
agosto de 1914 a noviembre de 1918 no ocupan mucho
espacio en los libros de historia: eran prescindibles. Estaban
destinados a morir, sin nombre, sin rostro: igual en el campo
de una gran batalla que en una pelea rápida, brutal, entre
patrullas que se encuentran en un ramal de las trincheras.
Da lo mismo, escribió Kipling, morir en Waterloo que en
una escaramuza de frontera.

Sí, para una madre no hay diferencia.
En ocasiones, el peor enemigo de los canadienses no
era el huno, sino los propios jefes inmediatos: el capitán,
el sargento. Cada uno, en la medida de sus posibilidades,
mandaba a la muerte a sus propios hombres. Como manifestación de poder, para lucirse o nada más porque sí.
Qué más da: los soldados mueren de todas formas. Quién
va a saber. Y si alguien se entera, es casi imposible que lo
denuncie.
Denuncias no había, claro está. Pero algunos oficiales y
suboficiales cayeron con una o dos balas en la espalda. Los
soldados de la compañía de Yale detestaban a su comandante. "Es un imperial", decían con tono de aborrecimiento.
A los canadienses los tenía sin cuidado ese imperio dueño
de una sexta parte del mundo que sólo se acordaba de ellos
para enviarlos a la muerte, y aquel capitán sentía odio y desprecio hacia la canalla, incapaz de entender que, en última
instancia, esa gentuza estaba obligada a dar la vida para mayor gloria del imperio.
La canalla no veía así las cosas y en un ataque el capitán
resultó muerto. En la confusión de la batalla nadie se iba a
detener a investigar nada. Moría tanta gente. Al volver a las
trincheras los soldados cantaban para no llorar: "La Madelone", "lt is a Long Road to Tipperary", "Lilí Marlene", "Over
There". Los dioses estaban enojados y se empeñaban en
destruir a los hombres.
Alguien, tal vez, recitó a fray Luis de León en alguna trinchera:
Y Dios destruirá desde el cimiento
su casa, esparcirá toda su gloria
con ira, igual que al polvo esparce el viento.

El 11 de noviembre de 19 18 terminó la Gran Guerra,
pero ya nadie creía en la paz. Como el minotauro emboscado en los pasillos del laberinto, el Horror aguardaba a sus
víctimas: Auschwitz, Hiroshima. La lista sigue al día de hoy.
Quizás nunca terminará. Tal vez estamos condenados a vivir
con los espectros de cien millones de muertos.
Es la guerra. Algunos la sufren y otros se enriquecen con
ella. Quizás sea el destino de la raza humana: aniquilarse en
una lluvia de fuego y acero. Pero, a pesar de todo, existe la
posibilidad de que un día aprendamos a vivir en paz. Hay
que creer en ello.

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�CARTA A UNA AMIGA POETA
Humberto Martínez

Bella locura la del lenguaje: gracias a él

el hombre baila sobre todas las cosas.
Nietzsche, Zaratustra

Entonces, ¿cuándo somos nosotros?
Rilke

que su experiencia única pueda ser comunicada y además
aceptada, comprendida y reconocida? ¿Puede ocurrir la verdadera comprensión? Quizás poco reflexionemos en ello.
Pero es el gran problema hermenéutico que la filosofía contemporánea nos ha planteado a partir de Nietzsche y que
Heidegger fecundó con gran éxito en el siglo pasado. Somos interpretación, reza el eslogan; cada uno en sí, inevita-

blemente.
Querida amiga: suponemos siempre que alguien nos entiende, pero, ¿es esto verdad? Acabo de leer sus libros de
poemas, no sin poco o ningún éxito con su lectura. Mi edad
y mi larga historia de vivencias podrían haberme supuesto
una ayuda para su comprensión; sin embargo, me di cuenta
de que también la impedían. Ayudar, porque hay más posibilidades; impedir, porque hay más individualidad. Todo artista o pensador auténtico se va definiendo por un extremo
grado de individualismo. Se nos ha dicho en esta época que
a mayor cultura, mayor individualismo, y mayor, por tanto,
es el egoísmo. La tesis es schopenhaueriana, pero es tan
vieja como moderna. No puede ser de otra manera. El verdadero arte y pensar son creación, y la creación siempre
trata de expresar algo novedoso, original. Contra ello, de
alguna manera, se levanta lo social, lo establecido e institucionalizado. Pero dentro del ámbito de lo artístico y el pensamiento creadores, por su propia esencia, también las individualidades se oponen. No poder ponerse en los zapatos
de otro es una metáfora más rudimentaria acaso que la otra
de que nadie puede meterse en la piel del otro. No se puede sentir, experienciar, igual que otro. Somos en verdad
unidades monádicas, individuos. Una creación, por original,
parte de una experiencia única, individual, un mundo, una
manera de ver y sentir singulares que se detenninan por
"estados de ánimo", por las pulsiones y estímulos que al
momento nos acogen. ¿Cómo es que el artista pretende

Poco reflexionamos, decía, porque damos por hecho la
comunicación con el lenguaje, con las palabras. Pero bien
sabemos que las palabras sólo son signos que expresan vivencias. ¿Pueden compartirse las vivencias? Los artistas, los
poetas, lanzan las suyas al público, a los demás, a la sociedad.
Pero es posible preguntar por qué quisiera o debiera alguien
sentir y experienciar de otra manera que como lo hace. Se
habla del "gozo" del arte, pero, ¿por qué podría ser de mi
agrado sentir de otra manera? Para los otros, bien sabemos,
pueden ser desagradables las vivencias de otro. Y aun así
estamos, en esta época de liberación casi total, en busca
siempre de nuevas experiencias. Estamos insaciablemente
abiertos, y curiosamente insatisfechos. No todos, por supuesto. La receptividad está en proporción directa con el
grado de la apertura del individuo. La lectura del discurso
poético requiere de una atención distinta: la poesía extrema, exagera y trastoca el uso del lenguaje en su búsqueda
por acertar con las particulares vivencia y visión que el autor
posee. Éste sabe que las palabras hacen común (general) lo
que es raro y singular, pero al mismo tiempo sabe que por
ese mismo proceder de abstracción de la lengua, se pierde
lo individual. Y el poema es lenguaje, y es la única herramienta que tiene el poeta para expresarse, y con las palabras se
trata de decir aquello que ellas mismas pierden, la vivencia
única e irrepetible. Las palabras son comunes, como las imágenes, pero son también ambivalentes y polisémicas. Las

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�vemos o leemos de acuerdo con la caja cerebral que portamos para ver y leer: interpretamos. Hay que hacerse al lugar,
a la situación descrita, a lo que está diciendo o a lo que está
tratando de decir el autor, hay que escuchar, y no como lo
hacemos normalmente. Pero, ¿por qué? Si hay esfuerzo en
ello, y siempre lo hay, se requeriría un estímulo y una compensación. Hablamos de lo útil por ampliar nuestra comprensión, acaso, o de un supuesto goce que nos resultaría
placentero. ¿Ocurre esto con la lectura de un poema, una
novela o un ensayo filosófico? Se habla de comprensión.
Puede o no ocurrir. La gente común, por lo común, no puede entrar en esa disposición, en esa empatía o estado de
ánimo que se requiere, y que supone un grado de educación, de cultura. Pero para quien es culto, y además poeta,
artista o pensador, para quien ha crecido en su individualidad, su propia estructura de ver, su egoísmo, lo más probable es que le impiden por principio también esa empatía Lo
más probable es que sobrevenga un choque. Se requiere
una fuerte "epojé", un poner entre paréntesis nuestro querido, inigualable e inevitable yo, para ponerse enfrente y hacerse receptor puro, dejar de ser uno, contrariarse. ¿Es esto
deseable y posible? ¿Cómo y por qué podría ocurrir esto?
El proceso de la comunicación nos lo facilita el lenguaje,
a un nivel. Pero aquí hablamos de otros niveles que se salen
de lo ordinario. La expresión poética es extraordinaria. La
comunicación a este nivel es muy relativa, ocasional acaso,
sumamente única y extraña. De hecho, la tesis hermenéutica nos ha avisado de su imposibilidad; de hecho, en sentido
estricto, la tesis nos dice que la verdadera y completa comunicación nunca se puede llevar a cabo. En su verdadero y
fundamental sentido es imposible. El lenguaje extremo de la
experiencia extrema del artista individualizado es el más imposible por su propia constitución de máxima subjetividad.
A mayor arte, menos comunicación; a mayor socialización,
menos arte, menos individualismo, menos verdadera comunicación. ¿Cómo enfrentarse a este razonamiento paradójico? ¿Cómo hay que leer un poema? Hay tantas estéticas,
tantas teorías inútiles. No tengo a la mano ninguna, y a la
hora de la hora ninguna se aplica. Sólo podemos enfrentarnos a un texto solos, con nuestra propia visión y la experiencia que nos soporta. Es, después de todo, un encuentro de
experiencias. Suponemos que estamos abiertos. No queremos preparamos de antemano con pre-juicios para así comprender, pero el caso es que los llevamos querámoslo o no.
Vamos siempre armados. Hay que ser alguien para poder leer y
comprender, y precisamente lo que pide un texto para su comprensión es que dejemos de ser lo que venimos siendo. Nuestra comprensión, si se da el caso, sólo puede surgir de una
experiencia vital semejante, en común, de una sintonía Pero

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esto es lo que es actual y realmente imposible, porque el
lector es ajeno al texto y a la experiencia que lo produjo.
Quisiera ahondar, con el riesgo de repetirme, en beneficio de mi reflexión. El pensamiento tiene la virtud o el defecto de no detenerse. Gran parte de la poesía reciente (la de
carácter juvenil carece de los dos componentes que decía
Eliot: lecturas y experiencia. O juegan a colocar palabras sin
la correspondiente experiencia detrás o caen en el lirismo
de la confidencia de su raquítico yo) se muestra espasmódica y descriptiva, tanto de lo exterior como de la interioridad
de su ego. Más sentir que pensar, conocer y meditar. Como
un ser y estar en el mundo, el autor quiere revelar lo más
íntimo y singular de su existencia, proponerse como "alguien".
Narcisismo puro. En un discurso pronunciado el 25 de agosto de 2000, en conmemoración del centenario de la muerte
de Nietzsche, el filósofo alemán Peter Sloterdijk decía que
"todo lenguaje, antes de convertirse en un procedimiento
técnico, permite a cualquier hablante ensalzarse y glorificarse". El individualismo es una de las características fundamentales de la época moderna, surge con ella. Se trata, metafísicamente hablando, del surgimiento y plasmación de la subjetividad. En el terreno de la moderna expresión lingüística,
el "autor" firma, se muestra públicamente y con reveladora
importancia en su discurso (Montaigne). Todo escritor, incluso cuando critica a otros, se auto-elogia Lo que un lector
de poesía puede preguntarse es si es posible que un asunto
tan individual de alguien pueda ser comunicado, y si fuese el
caso, compartido. ¿Por qué quiere ser comunicado? ¿Para
qué y por qué querría uno compartirlo si tiene y acaso le
bastan sus propias y únicas vivencias? "Quien utiliza un lenguaje -&lt;leda ahí mismo Sloterdijk- según su genuina función constitutiva, esto es, narcisista-primaria, expresa con su
discurso siempre lo mismo: al hablante no le habría podido
pasar nada mejor en el mundo que ser precisamente él o
ella misma y dar fe en este lenguaje, y desde este preciso
lugar, de la ventaja de poder estar en su propio pellejo".
Cuán cabal resulta esto para el tipo de discurso que hoy
llamamos poesía.
Suponemos siempre, así nos han prejuiciado, ciertos ritos culturales, ciertas creencias, valores impuestos. La comunicación es posible. ¿Lo es? Depende de en qué expresión
lingüística nos coloquemos, depende de qué queramos comunicar. Todo discurso dice algo, y el poeta dice, aunque a
veces sólo describa, fotografíe. Hay decires intrascendentes.
El lenguaje del poeta, el más subjetivo, el que pretende situarse en la esfera de la creación, e intentar expresar-comunicar una experiencia original y única, corre el mayor riesgo
del narcisismo y la banalidad. Heidegger señalaba en una
clase sobre lógica allá por el 34 del siglo pasado que "el

poeta no es, no debiera ser, aquel que compone versos
sobre lo que acontece, y ello según el día. No es un calmante para muchachitas exaltadas, no es un estímulo que excita
a estetas para los que el arte es algo para ser degustado y
relamido". Heidegger apuntaba muy alto, sin duda, o muy
profundo (cosa que siempre nos ha faltado por estas regiones, donde nos olvidamos además de grandes poetas jóvenes de antes, como Rimbaud en el siglo XIX, quien componía poemas en latín a los catorce años y para los dieciocho
había leído toda la poesía de su tiempo, y también dejó de
"decir" porque comprendió en un momento que no tenía
ya nada que decir), donde el poetizar y el pensar se unían en
la meditación reflexiva Heidegger nos hizo, continuando a Nietzsche, cuestionar, pensar y reflexionar sobre el hecho mismo de la comunicación humana, sobre su base de condicionamiento a través del mismo lenguaje que es asimismo condicionado histórica y culturalmente. Ha determinado nuestra manera de expresamos en esos géneros como el que
llamamos "poesía", siguiéndolos de una manera mecánica,
incluso tan servicial e institucionalizada, tan mediatizada, que
apenas se puede distinguir el grano en la abundante paja. La
expresión poética, por su esencia, exige para su comunicación una experiencia similar en el lector. Resulta con esto el
lenguaje especial del discurso poético. ¿Es posible comprenderlo? El discurso del poeta exige más que ningún otro, exige que nos des-individualicemos para ser otro. ¿Es posible

esto? Se trata de una experiencia que marca un ritmo propio de expresión y, para comprenderla y participar en ella,
no basta con quedarse en la literalidad del texto, sino que es
necesario seguir su movimiento y descifrarla conectando con
el movimiento pulsional a partir del cual el pensamiento discurre. Pues es siempre la actividad infraconsciente de los
instintos la que produce el sentido. Nietzsche es quien, en
uno de sus fragmentos póstumos del otoño de 1880, lo
entendía así: "Incluso al pensamiento más sutil corresponde
un entramado de instintos. Las palabras son, por así decir, un
teclado de instintos y los pensamientos (convertidos en palabras) son los acordes que sobre él se tocan". El poeta
elalbora su escritura de modo original y exige un tipo de
hermenéutica especial.
Pero la recepción de dicho discurso es otra cosa ¿No
suponen, mi querida amiga, los poetas de hoy algo muy cuestionable pero no cuestionado por ellos: que los otros, cualesquiera otros, quieren escucharlos, saber de sus intimidades, de sus "confidencias", en lo que la mayoría de las veces
se convierten sus supuestos "poemas"? Confidencias sería un
rescatable título para toda revista y libro de poesía actual.
Pero para ello hace mucho que se inventaron los confesionarios y los divanes con su secreteo. ¿Por qué, nos insiste la
pregunta, querría alguien, con sus propias intimidades, alucinaciones o ilusiones, alegrías o pesares, comulgar con las de
otros haciendo incluso el esfuerzo de desciframiento de una

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�mas, damos por hecho la mayoría de las cosas que sólo son
hábitos creados por tradiciones pasadas, epocales, heredadas y seguidas, y que pronto dejarán de tener el valor que
en un momento se les adjudica. No vayamos tan alto como
Holderlin y nos preguntemos para qué poetas en tiempos
de penuria, no hace falta. Simplemente debiéramos pregunintransferible.
tamos para qué poetas en el mundo de hoy, en la mismísiLa individualidad es el rasgo característico de la modernima sociedad local en la que vivimos, preguntamos qué fundad. La cuestión de la función social de la poesía está en
ción cumplen y cumplirán en el mundo que nos adviene. Si
función de una época y una imagen del mundo. La libertad e
ya no leemos poesía porque cada quien anda en su mundo
individualismo con los que se define la poesía moderna eny no nos interesa el mundo, mundillo la mayoría de las vetran en contradicción con lo social y consigo misma. El aedo
ces, de otros, ¿por qué se la sigue reconociendo socialmente
de antaño cumplía su función en un oficio entrenado desde
como un quehacer válido? ¿En qué sociedades? ¿En qué cirla infancia que comunicaba los valores religiosos y morales
cunstancias? ¿No es ésa la trampa de la modernidad de la
de la vida. Y de muchos de ellos mismos salían las nuevas
democracia liberal que asimila todo elemento que le resulta
perspectivas que abrían panoramas de cambio indispensaextraño y critico, reconociéndolo, asimilándolo y así nulifibles en la evolución de las mismas sociedades. ¿Cuál es la
cándole su fuerza, su poder de acción? El pez es cogido por
función social hoy del poeta? Extrañamente, él tiene ahora
su boca. Es a la intelectualidad critica a la que se la ubica,
como propiedad la individualidad y la libertad que antes no
domestica, se la compra, cortándole su principal arma, la
existían, pero no deja de querer intervenir en la sociedad y
libertad. La mejor manera es la institucionalización de la culacaparar su reconocimiento. Pero resulta que siendo en esentura,
la "Cultura de Estado"; se crean Consejos, su dirigencia
cia antisociales los poetas hacen hoy de su quehacer un ofiestá en la órbrta del partido del gobernador o presidente en
cio y quieren que se les acepte socialmente. Cuando a altumo;
nada tal vez que ver con la gente misma, el llamado
guien se le paga por medio de una beca, se le reconoce con
pueblo, su iniciativa privada. Ésta deja de producirla, se inpremios, la mayoría provincianos y de jurados amafiados, se
centiva la otra, la que se produce dentro de los límites
lo coloca en listas de los 100 o I Omejores, da lo mismo, se
aceptados por el estado, la que se administra y canaliza. Y la
lo encajona, identifica y caracteriza de una manera que lo
Institución lo es todo, no hay más dónde expresarse, no hay
contradice, se amolda y se domestica. Producto de ese nardónde publicar. Y nadie se lo cuestiona Y el intelectual y el
cisismo primario y de las ganas de sobresalir, de ser alguien,
artista caen en la trampa porque además de necesitar la paga
de no sólo auto-elogiarse en su propia escritura, sino de ser
anhelan el reconocimiento, el individualismo es extrañamente
elogiado por los otros, la mayoría de los poetas de hoy,
social y pretencioso, no se soporta solo. Suponemos que la
habría que reconocerlo, hacen, acaso inconscientemente, de
poesía debiera ser el último bastión de esa libertad, pero el
su quehacer o "don", si es que lo hay, un modus vivendi, y ya
poeta parece caer más pronto en las redes acaso porque se
no pueden desligarse de ello. El resultado es puro trabajo de
da cuenta de que es un "oficio" que poco paga si no es con
concesión, a la búsqueda de mayores prebendas del estado
ese reconocimiento. Y lo fomenta y se vuelve, lamentabley la sociedad, puntos en los currícula. Pero bien sabemos
mente, sólo un "gana-pan", cuando se da cuenta de que
que esos "libros de poesía" no se leen. ¿Por qué? Porque es
nada tiene que decir realmente, pero inventa y juega con las
un tipo de creación que responde a una época, la moderna
palabras, a ver si gusta, a alguien por lo menos. La mayoría
nuestra, que destruye en esencia la propia creación en cuande la poesía, bien sabemos, es fabricada, no sentida, es a
to nos descubre que la verdadera y profunda comunicación
veces demasiado elaborada, un juego que, estoy por decir,
no existe. Y si existe, lo es en un momento muy especial
ni el mismo autor entiende, porque ni le interesa entender,
que nada tiene que ver con lo social. La poesía no puede, de
simplemente lo lanza, al cabo que ya es reconocido, tiene
hecho, so pena de nulificarse, querer reconocimiento genealguna atención, y algún incauto u ocioso pescará algo.
ral. Sólo puede quedarse ahí, en el instante del milagro de
Es casi imposible que a la vanidad del poeta le pueda
una comprensión individual y muchas veces anónima.

particular expresión con palabras conectadas de una manera que se supone nadie más lo haría, porque es supuestamente original? Y aunque se quisiera, en el sentido más
profundo, la transferencia es imposible. Toda existencia,
de hecho, como nos lo enseñó nuestro Octavio Paz, es

El contexto social nos amaga, nos impide cuestionar,
pensar; pero se da el caso de que esto último tampoco lo
queremos, y demasiadas veces porque no nos conviene. De
hecho desconocemos que no pensamos. La más grande
penuria es que ignoramos que no pensamos, no cuestiona-

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llegar una crítica. Está por lo general amparado contra eso, la
egolatría ciega. Y esto es la cuestión central que nos invita a
intentar esclarecerla. Los individuos no pueden dejar de vivir
en un contexto social que influye y determina generalmente
la manera de ser y pensar. Aun así, la individualidad perma-

nece, pero de manera inauténtica como colectivos inconscientes, los "muchos". Es supuesto que son los artistas y los
pensadores los que de alguna manera se separan de esa
determinación social y reflexionan desde una situación alienada. Acrecientan su individualidad e intentan alcanzar su autenticidad y desde ella retomar al contexto social. Aparece
entonces la disparidad, la incomprensión que conlleva la individualidad dentro del contexto social. A mayor individualidad, mayor incomprensión social por cuanto se sale del contexto y valor de las ideas, sentimientos, valores, experiencias
y lenguaje en el que se expresa dicho contexto social. Y
ocurre que a mayor distancia de éste, en la individuación,
más particulares y diferenciadas se van haciendo las experiencias. Se singularizan al grado de que por necesidad tienen que chocar con las de los otros. La conciencia advierte
de un mundo propio que no es compartido por nadie más,
pero se lo oculta porque quisiéramos compartimos, está en
la naturaleza. Además suponemos que por ser el lenguaje
algo común nos podemos comunicar. Se nos olvida que la
poesía no sólo es lenguaje, es un decir, un decir muy especial
que utiliza al lenguaje sólo como una herramienta. Nos quedamos sin preguntamos si este decir puede o no ser comunicado. La comunicación exige entonces un compartir a sabiendas, un tratar de "simpatizar", de tener una empatía con
ese mundo que el poeta se ha fabricado y experiencia en su
individualidad, que trata de transmitir y exhibe. El artista parte de que sólo individualizándose a lo máximo, descubriéndose en su autenticidad, es decir, liberándose de cualquier
influencia de pensar y sentir comunrtarios que nuble lo original en él, sobre todo esas estructuras mentales impuestas
por la educación y la familia, podría expresar una forma de
ser diferente, única. Se trata de eso. Toda expresión artística
y original que se pretende como tal es contraria a un sentir
y expresar común. ¿Cómo se pretende entonces que ese
producto sea aceptado por un sentir y pensar contrarios?
Todo arte y pensar auténticos, toda auténtica cultura tiene
por fuerza que contradecir lo instituido. La sociedad y la
política tienen por función crear estabilidad y asegurar un
modo de vida; por el contrario, la verdadera cultura siempre
desasegura ese modo de vida. La cultura oficializada, instituida, es la negación de la cultura. La auténtica cultura está en
movimiento, abierta hacia lo nuevo; la sociedad, por el contrario, tiene que detenerse para constituirse como tal, no
importa que tan abierta o no sea dicha sociedad. La paradoja del artista es que sólo puede actuar ante esa sociedad que
contradice y muchas veces combate, pero quien a su vez es
la única que puede darle reconocimiento. Y cuando esto
ocurre, cuando se lo pone en lista y se le paga, cuando crea
por encargo, la creación obviamente tiene que detenerse,

falsearse, por perder la libertad, volverse acomodaticia La
sociedad incluso acepta que ciertos individuos sigan siendo
libres y expresen lo que quieran en su terreno particular y se
comuniquen en su grupo, ya que de hecho la sociedad no
los puede entender. Se crean ellos mismos sus éxitos relativos, sus premios, de secta, de capilla. Quedan así atrapados,
encajonados, en realidad no molestan, y la sociedad va tomando de ellos lo que le conviene, lo que le es útil, algo
necesario también para su misma evolución. Toda creación
inventiva que sea útil, que reditúe, que nos alegre incluso, es
aceptada. Poco tiene ya que ver con la auténtica expresión
creativa. Un cuadro puede servir de adorno en una casa.
Pero el caso de la poesía es que no inventa nada útil, nada
que pueda ser compartido realmente.
Toda tiene sus límites. El artista auténtico, creativo, si
quiere el reconocimiento que da lo social, tiene que ablandarse, adaptarse (de hecho lo hace la mayoría de las veces
inconscientemente) a los gustos (y en muchos, hoy, sus gustos no se distinguen de los meros gustos comunes), mimetizándose y proporcionando formas expresivas que puedan
ser aceptadas, aunque sean espurias. El artista se institucionaliza. Es su muerte. Como casta supuestamente aparte, sus
agremiados se defienden y se critican favorablemente, debe
haber prebendas para todos. Y entonces se está ya en un
juego diferente. El autor todavía rebelde a ello, inadaptado,

�es des-castado. Sin reconocimiento, el supuesto artista perece o no llega a serlo. Y la contradicción es ésa. La sociedad
moderna sabe asimilar a éstos cuando se dejan y, por lo
tanto, dejan de ser lo que realmente serían como verdaderos y auténticos artistas y pensadores, quienes mostrarían
las caras ocultas y equívocos de esa bienhechora estabilidad
social. Abrir las ventanas y las puertas es también necesario
a esa sociedad, no hay que olvidarlo, para ventilarse e ir
creciendo, evolucionando. De hecho esto ocurre por necesidad. El punto está en coincidir con ese momento de apertura. La voluntad humana está en constante acción, movimiento, creación. Existen dos situaciones ineludibles que
Nietzsche comprendió: el asegurar en la estabilidad y el desasegurarse para continuar. Si hay tiempo nada puede permanecer, pero tampoco hay el mero constante fluir que no
permita al Ser. Uno y otro se van alternando. Es el modo del
eterno retomo de lo mismo de la esencia metafísica del Ser
como voluntad de poder. La paradoja de la vida. Hoy más
que nunca el acento en el cambio se ha acelerado. Y dentro
de éste se trata de dominarlo para sostenerse aun a sabiendas de que lo es sólo temporalmente.
¿Qué ocurre con la expresión del artista y el pensador
auténticos? La paradoja de ser eso que va a contracorriente
de las influencias que turbian, anquilosan y pervierten, de los
mensajes que idiotizan y manipulan, de los medios de comunicación masiva, pero teniendo al mismo tiempo que ser
reconocido en su expresión para no caer en el vacío. El
problema es que cuando esto ocurre en vida del artista se
está en peligro de perder su autenticidad, su mismidad, su
fuente de creación. Desde esta perspectiva lo social es lo
inauténtico y el gran peligro, pero a la vez es lo que hace la
diferencia para identificar lo verdaderamente creativo y original. Sabemos que la comprensión del otro, en el grado
máximo de individualidad que es el artista, no puede tener
realidad. La expresión artística, por su propia esencia, no
puede ser verdaderamente compartida. Nadie puede ponerse en los zapatos de otro. Si cada individuo es un mundo,
su mirar, su experienciar, difícilmente puede ser comprendido y compartido con otro quien también tiene su mundo y
su manera de ver. El simpatizar, el tratar de sentir como otro,
experienciar como otro, se da muy poco o casi nunca, es
prácticamente imposible; y en caso de ocurrir nunca puede
ser ni completo ni exacto porque no puede dejar de ser una
transferencia mediatizada, y llega por lo común a ser una
"pose", una mentira y, sobre todo en el lector de "crítica
literaria", presentador a sueldo o amistosamente obligado,
un auto-elogio, en el fondo. Siempre interpretamos. Nos diferenciamos cada vez más y nos alejamos. La verdadera comunicación es imposible. Hay acercamientos, voluntad de

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comprender, hay eso de la compasión, y los intentos de algunos por integrarse al otro o lo Otro, y perder la individualidad, como en la unión mística Muy de moda en ciertas
épocas, pero que resulta en una enajenación pura y simple;
acaso casos que confirmasen la regla, pero inservibles por
incomunicables y psicológicamente privados.
Hay transmisión, sí, hay por supuesto comunicación por
el lenguaje, si no, no existiríamos como sociedades. Pero el
tipo de comunicación original y única, artísticamente creativa, es imposible, y si ocurre se tiene que falsificar necesariamente. ¿Cómo juzgar entonces? No existen normas generales para ello. Sería cuestión de una disposición anímica, un
temple, un estado particular y voluble que nos abra el oído,
y escuchemos, que nos abra los sentidos y la mente, y comprendamos, aunque siempre a nuestra manera. La expresión creadora es totalmente individual y privada, pero asimismo lo es la posible comprensión de ella. Entre más individuales seamos como artistas o pensadores más imposibilidad tendremos de compartimos y ser comprendidos. En
ese nivel nadie puede comprender verdaderamente la obra
de otro, sea un poema o un pensar auténticamente original.
Por más justificaciones y defensas que hagamos, dudo
que podamos salvar hoy la poesía tal y como se viene haciendo en estos ámbitos provincianos. ¿Para qué sirve realmente a la sociedad actual la poesía si no es para un dudoso
deleite de unos cuantos? ¿Por qué el estado subvenciona
esa actividad tan inservible? Quizás, como decía Heidegger,
en estos momentos históricos, más que nunca, debiéramos
pedir cuentas, cuestionar nuestro pensar que se resiste a
cambiar dentro de una concepción de cultura anacrónica y
en vías de una radical transformación.
Como no puedo estar en contra de mi propia individualidad y autenticidad, debo decirle, querida amiga, que honestamente no entiendo ni siento sus poemas, que no me llegan, no me dicen, y me sería un esfuerzo excesivo tratar de
encontrar sentido a esa personal concatenación de palabras,
no obstante mi afecto por usted, las cuales veo bailando
sobre tantas cosas que no me siento en capacidad de compartir. Un joven amigo chino, estudiante en México allá por
los ochenta, me dejó al despedirse, en amplia y antigua caligrafía, y en su habitual papel de arroz, una frase que según
recuerdo me tradujo como:
La distancia no aleja la amistad; por el contrario, la acerca.
Ojalá esa "distancia", que sabemos no es aquí espacial,
no nos aleje. Suyo,
Humberto Martínez

�DE ARTES YESPEJISMOS
El diseño como utilidad humana
(Una experiencia cubana
en la preparación de maestros y artistas)
Ramón Cabrera Salort

Algo de conceptos y de historia
Múltiples definiciones de diseño podemos encontrar en libros, diccionarios y folletos, ahora que se ha comprobado
su presencia en tantas ramas de la industria humana, desde
la moda hasta el ambiente. Someter algo a un proceso de
diseño es conformarlo, proporcionarle una estructura y un
orden, conferirle un sentido. De esta manera, la actividad de
diseñar está íntimamente ligada a la percepción como principio organizador, cuyas caracteristicas quedan englobadas
en la propia actividad de diseñar y en los actos que la constituyen. Actividad y actos remiten al diseño como acción
humana.
La acción, en griego pragmna, puede ser "inmanente"
cuando se termina dentro del mismo agente -como pensar o digerir, y "transeúnte" o "transitiva" cuando termina
fuera de él --como escribir o expresarse. La acción transeúnte puede ser, a su vez, productiva o improductiva. Y
como acción productiva puede ser creativa o reiterativa.
La acción humana de diseñar implica todos los tipos enumerados y se centra, fundamentalmente, en la acción
transeúnte productiva de naturaleza creadora. Es, por
tanto, poiesis y praxis, la primera que significa acto de
producir o fabricar algo y la segunda que implica trato
entre los hombres. Entre ambos conceptos debe moverse siempre el diseño como acción humana (cf. García
Olvera, 1996).

Diseño se deriva del latín designare, que significa marcar,
designar. La acción de diseñar es por ello marcar, dar una
significación a las cosas. Esta demarcación se da dentro del
universo de las formas, en tanto eidos y en tanto morphé, la
primera como forma pensada, interior, con una existencia
mental o intencional, y la segunda como forma cristalizada,
con una existencia real fuera de nosotros. Ambas deben ir
unidas; sin embargo, con frecuencia se hallan divorciadas y
en la enseñanza resulta usual que se trabaje mucho con la
morphé, en detrimento del eidos.
El diseño comprende innumerables especialidades; no
obstante, para hacer una distinción básica que precise el tema
que nos ocupa, estableceremos una diferenciación entre diseño bidimensional y tridimensional, entre su disposición en
un plano o en un volumen. Como diseño tridimensional citaremos los productos de interiores, industriales, arquitectónicos, el diseño de herramientas, etcétera, y como diseño
bidimensional, fundamentalmente el diseño gráfico o de imágenes funcionales. Según A Moles, éste abarca todo lo que
sea estructurar y confeccionar algo en el campo de la gráfica.
De los productos mencionados es el más cercano a la pintura, pues utiliza como ésta, en su sentido tradicional, la disposición de líneas y colores sobre un plano, y se sirve de recursos técnicos como la ilusión óptica. Destinado a comunicar
alguna idea o mensaje, comprende el diseño de revistas,
periódicos, carteles, envases, folletos, etiquetas, sellos, logotipos, etc.

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�Un boceto de historio
La historia del diseño podría ser muy joven si comenzáramos su estudio con la popularización del uso del término.
Hasta hace unas décadas, incluso en Cuba, como diseño
sólo se conocía, en el campo profesional de las artes plásticas, el planeamiento de determinado objeto, siendo su radio de acción extremadamente reducido. El cartel era conocido como dibujo comercial, las técnicas de grabado estaban
incluidas dentro de las artes gráficas, y como diseño gráfico
no se reconocía ninguno de los productos que en la actualidad lo integran. Sin embargo, aunque la popularización del
término es reciente, la actividad que satisface esta manifestación tiene sus comienzos en las primeras civilizaciones de
la antigüedad, de manera que, aun desconociendo el delicado proceso del grabado, una superficie pintada, fuera muro
o tabla, hacía de cartel anunciador o en ella tal vez se figuraba el antecedente de los libros ilustrados.
Por supuesto, el diseño gráfico ha cambiado y perfeccionado mucho su faz a través de los siglos, especialmente de la
Revolución Industrial a nuestros tiempos. Además, como las
ramas donde se utiliza han estado siempre tan unidas a los
procesos técnicos, si comparamos una hoja noticiosa, la primera publicada en América -México, 1541-, con periódicos actuales, podemos observar las enormes distancias existentes entre ese primer pliego impreso -donde no se hacía
un uso consciente de los "tipos", la confección de titulares o
su disposición- y las publicaciones de hoy en día, servidas
por las modernas tecnologías de impresión y difusión. Empero, una característica las une: esa primera hoja noticiosa, a
pesar de sus realizadores, estaba diseñada, lo que en ella
estaba impreso tenía un diseño, al igual que diseño poseen
nuestras publicaciones actuales, sólo que en éstas diseñar es
un comportamiento consciente, deparado a especialistas. Especialistas que, a mediados de siglo, comienzan a concebir la
edición de cualquier impreso como una unidad.
Según han pasado los siglos, el diseño gráfico ha modificado y enriquecido su campo de acción. Este transcunir en
una continua superación está en relación directa con la base
económica y las ideologías de las diversas sociedades. Sus
peculiaridades han correspondido a esas variadas formas de
vivir y apropiarse el mundo; la función y utilidad que podían
desempeñar un libro y su lectura en el siglo XI o XII, en una
sociedad analfabeta regida por la Iglesia y el señor feudal,
estaba deparada a los monjes y gobernada por ellos. Acorde
con esta limitada utilización, los procedimientos que posibilitaran su confección eran realizados en las oscuras y solitarias celdas de los conventos; los clérigos copiaban himnos y
pasajes bíblicos en latín sobre pergamino (delgadas láminas

84

de cuero). Este estado del libro permaneció estable durante
siglos y a partir de la invención de la imprenta y la difusión
del papel que provenía del Oriente fue ampliando sus horizontes hasta revolucionar por completo en nuestro siglo (cf.
Cleaver, 1963) 1•
Hemos de buscar los antecedentes de los diversos componentes del diseño gráfico también en la naturaleza, tanto
por los materiales que proporcionó al hombre como por las
formas que ellos condicionaron. La piedra, la arcilla, el papiro, la corteza de árbol, el pergamino y otros, hasta llegar al
papel, conformaron una grafía; de manera que al rollo de
papiro se adaptaron los ideogramas, como los caracteres
cuneiformes a la arcilla y los góticos al pergamino. Sin embargo, ¿hablamos con propiedad si calificamos el anuncio de
una lechería en la Roma antigua como diseño gráfico?
Los componentes del diseño gráfico tienen su antecedente en un principio humano: la comunicación. Pero hasta
que esta comunicación que recorre la historia de los hombres en relieves, pinturas murales, vasijas, etcétera, no se fija
por medio de la imprenta y las diversas técnicas de grabado,
no saldrá a la luz un nuevo ser: el diseño gráfico. Aquello
que proporciona una peculiaridad a éste es la unión entre
arte y técnica, unión que no se presenta en igual medida ni
en la arquitectura, la cual, dentro de las tradicionales "artes
mayores", es la más cercana al mundo tecnológico. De este
estrecho vínculo podemos extraer la explicación certera de
los antecedentes del diseño gráfico, tan antiguo como el
hombre si pensamos en su eidos y tan reciente si sólo nos
remitimos a su morphé.
Esta breve historia ilustra el ser de lo útil, que es un "ser
para", un ser medio. Pero, además, la manifestación de lo útil
como pura manifestación de su ser. De ahí que ese anuncio de
la vieja Roma al que nos hemos reíerido deja constancia no
sólo de un ser para, sino que, agotado o pasado el sentido de la
función para la que sirvió, queda como testimonio del ser del
hombre. Creemos que el diseño gráfico, mejor que otros diseños, ilustra lo que García Olvera ( 1996) destaca cuando afirma:
"en todas las cosas útiles que hace el hombre aparecen simultáneamente la utilidad y la inutilidad positiva, es decir el ser de la
cosa como satisfactor de una necesidad y el ser de la cosa
como manifestación del ser del hombre" (61 ).

Modos de su enseñanza

tan las dominantes en los currículos de formación de maestros y artistas, y porque tradicionalmente la ilustración y el
cartel se han sentido más cercanos a la pintura que el diseño
de un objeto al volumen escultórico. Desde la década del
40, la pintora y educadora cubana María Capdevila inició los
estudios de Artes Plásticas con un programa de Diseño. Su
presencia también se observaba en los cursos primarios elementales, de los cuales fue ella una de sus principales gestoras (cf. Circular 133 de 1944)2. Los modos de enseñanza del
diseño tienen como regularidad su cercanía con el diseño
básico y desde ese sesgo se lo desenvuelve, tanto en el ámbito de formación de productores y difusores como en el
de usuarios. A pesar de la diversidad de orígenes y fines que
para cada caso ha de cumplir esta enseñanza, en todos t iene
como ascendiente dominante pretender alcanzar con su
aprendizaje un desarrollo de capacidades y habilidades en el
manejo y la solución de problemas compositivos y en el
dominio de los principios de estructuración de formas y del
lenguaje de la plástica, resueltos fundamentalmente en el

2

Una dimensión más conceptual nos la ofrece Acha, 1988.

Un laboratorio de formas "puras"
El diseño básico, de común, se ha concebido como un laboratorio de formas puras. De esta manera se deduce que una
vez entrenado el alumno en el manejo de las formas en
estado de laboratorio, con el empleo de las figuras geométricas fundamentales en ejercicios donde el cometido central nace y finaliza en esas mismas formas, sin referentes a
función o utilidad alguna que pudiera desvirtuar el sentido
deseado de experimentar con las formas per se, se alcanza
un dominio trasladable a la multiplicidad de contingencias

3 Si comparamos

La historia bocetada se centra en el diseño gráfico por lo
mismo que las experiencias de diseño bidimensional resul1

plano3. Sólo a partir de la década pasada ha comenzado a
problematizarse más profunda y profusamente esta tiranía
del diseño básico y a replantearse el mejor modo de abordarlo.

Existe un análisis más puntual de esto en un ensayo mío: "Boceto histórico de
la educación Plástica en Cuba".

la presencia del diseño desde ejercicios o actividades aisladas
en los programas de la escuela primana hasta programas independientes en la
formación de maestros o en la de profesionales en las artes plásticas. asombra
anotar las semejanzas pautadas por el trabaJo con principios y elementos con
un marcado ascendiente abstracto.

85

�general, olvidada. Habría que añadir, además, que la mayoría
de las veces esos cursos fracasan en lo que Tomás Maldonado denomina como el puente entre los estudios básicos y el
diseño aplicado. Ese aislamiento platónico al que propende
el diseño básico obstaculiza la construcción de lo que Huff
llama "el puente", ya que, como él bien apunta, ese diseño
no se ocupa de los factores pragmáticos ni de los semánticos del mundo del diseño, sino sólo de la actividad sintáctica
o estructuradora. De ahí que su~a con fuerza esa carencia
de eidos en las realizaciones plásticas obtenidas.

Gestación de un cambio

con las que el hombre puede toparse en el universo de las
formas. Sin embargo, aquí radica el principal desacuerdo
entre morphé y eidos, entre forma externa cristalizada y
forma interna o espíritu de esa forma. El mismo que tal
vez se delineó en esa breve historia que hicimos del dise-

.1

ño gráfico.
El estudio de la estructura (en abstracto) es el equivalente de lo que se conoce como diseño básico o curso fundamental, nos anota William Huff ( 1980), y éste se halla dominado por el sesgo cientificista que han dictado las ciencias
naturales. Se supone que ese curso fundamental o ejercicios
aislados de él brindan el abe referido al mundo plural e infinito de las formas y desde el cual se derivan todas. Anni
Albers designa estos tipos de diseños así obtenidos como
"diseño inútil". Huff ( 1980) señala: "de modo más prosaico
y muy probablemente menos acertado, yo lo llamaré diseño
sin objetivo" (26). Aunque estos programas tienen su más
reconocido antecedente en los cursos básicos ofrecidos en
la Bauhaus por un lttens o un Moholy-Nagy (cf. Wick, 1986),
sin las críticas señaladas, porque en ellos la morphé se hallaba
intrínsecamente ligada a un sólido eidos y se les entroncaba
con la experiencia expresiva de los sujetos en su rica relación con materiales y técnicas.
El sentido de esencialidad de estos conceptos obedece
a lo que anota el estudioso mexicano Francisco García 01vera ( 1996). La morphé está en las cosas y el eidos en el
pensamiento, pero el eidos es la representación de la morphé en el espíritu (63). Esa unidad se preserva, en todo
momento, en las experiencias de los artistas maestros de la
Bauhaus; pero en su difusión, tal integración queda, por lo

86

Cuando en los programas escolares se hablaba de diseño o
cuando en la enseñanza especializada aparecían programas
de tal disciplina, ésta quedaba referida al diseño básico; tal
era su preeminencia. Los criterios anotados, entonces, hacían su aparición en el campo de la enseñanza y de los aprendizajes artísticos. Los cambios se iniciaron, con cierta coherencia y sistematicidad, tanto en la formación de docentes
como en la preparación de profesionales del arte.
A inicios de los 80, cuando se introduce la asignatura de
Diseño Básico en los currículos de formación de maestros
de humanidades para los grados So. y 60. de la escuela primaria (en Cuba), comenzamos a trabajar, a partir de los
maestros de la Bauhaus, con un sentido de cambio. El puente lo tendíamos al incluir dentro de las unidades del programa el análisis del diseño en los entornos, especialmente en
el medio escolar. Unida al propósito de acrecentar el grado
de discriminación de los elementos componentes de nues-

rísticas espaciales y cromáticas, la organización visual de las
aulas, etcétera. Y todo esto se hacía presidido por la utopía
de Moholy-Nagy ( 1968) de contribuir a "la creación de un
ambiente no meramente utilitario o racional, sino puro y
completo en su belleza" (55).
Cerca de una década después, a fines de los 80, con el
desarrollo de los currículos de la Licenciatura en Educación
Plástica4 , se inaugura otra etapa de renovación. Tras la configuración de los primeros planes, en 1985, se gestaron cambios en la concepción de los Talleres de Plástica para la formación de los docentes. Simultáneamente, en los currículos
de nivel medio de las escuelas de Artes Plásticas también se
experimentaron cambios sustanciales. Los autores de tales
cambios nos desempeñábamos como un equipo de trabajo.
El diseño dejó de ser, en tales casos, el programa aislado
ceñido al diseño básico.
En las carreras de formación de docentes se concibió
una disciplina de taller con un sentido integrador, superadas
las barreras tradicionales por manifestaciones (dibujo, pintura, escultura, diseño). Un buen ejemplo de esto se encuentra en los programas de Taller de Plástica desenvueltos experimentalmente desde 19885. Los principales cambios vividos se pueden resumir en lo siguiente:
• Aprendizaje visual contextualizado y actual.
• Acrecentamiento de los procesos de subjetivización.
• tipologización flexible de ejercicios encaminados al
desarrollo del pensamiento y la discriminación visuales.
• Ruptura del predominio de los métodos "extensivos" de aprendizaje.
• Ampliación del repertorio material y técnico para realizar imágenes visuales, haciendo hincapié en el uso
de un instrumental visual no convencional.
• Reconocimiento del papel del componente investigativo en la cristalización de imágenes.

tro campo visual y de superar vestigios de realismo gráfico
ingenuo en los alumnos, se perseguía también alcanzar una
más profunda comprensión de la presencia y la utilidad de
los principios del diseño en la realidad cotidiana.
Temáticas básicas como las referidas a los contrastes cromáticos y acromáticos, el equilibrio axial u oculto, y la proporción y el ritmo por medio de líneas o áreas de color eran
tenidas en cuenta para analizar el entorno escolar. Se recomendaba, entonces, que la misma aula-taller se convirtiese
en el espacio donde primero se observara una adecuada
organización visual. Por un lado se incentivaba la actividad
plástica de los alumnos y, por otro, se ejemplificaba de qué
modo se contribuye al diseño del ambiente con una adecuada aplicación de los principios del diseño. Dentro de las actividades del programa desenvolvíamos visitas a centros escolares, dirigidas, entre otras razones, a valorar el entorno
donde ellos estuviesen enclavados: la impresión que ofrecían las áreas que los componen, la apreciación de caracte-

Lo enumerado se manifiesta en esos programas en ejercicios de análisis visual, del natural o de experimentación.
Así, en el Taller II se propone la realización de acción corporal con 3 ó 4 personas, justificada plástica y dramáticamente,
con la creación de diversos tipos de equilibrio: radial, axial y
oculto. Se recomienda el uso de superficie plana y monocroma de fondo, con auxilio de iluminación artificial. En el
Taller IV los temas abordados van desde el estudio de una
imagen según sus medios de objetivación, pasando por los
cambios de entorno a partir de la modificación de los medios de objetivación, hasta concluir en el tema final con los
medios de objetivación de un medio total6•
Parejamente, por la misma época y con similares intenciones, el pintor y profesor Edel Bordón experimentó con
su programa de Diseño en la Academia Nacional de Artes
Plásticas "San Alejandro". Hay un registro videográfico que
refleja tres experiencias alrededor de los aspectos enumerados. En todos ellos morphé y eidos quedan atrapados en su
unicidad. La actividad de diseñar, de marcar y demarcar, se
constituye en una acción consciente, indagadora; pero más
allá de un ser para, esta acción de diseñar satisface un sentido más total, una utilidad cuyo fin se remite a sí misma, una
utilidad humana.

• Estos talleres fueron fuertemente 1nflu1dos por las indagaciones que en el
campo de la didáctica de la visualidad iba cristalizando por aquella época y. a la
vez, me aportaron nuevos sesgos de análisis. El concepto medio total que
venía trabajando halló adecuado engarce en un acercamiento visual de transformación ambital. (cf. "Escuela, imagen y medio total", "La escuela como proyecto" y "Para fundar la escuela de la imagen").

Bibliografía

Acha. juan ( 1988). Introducción a fa teoría de los diseños. México, D.F.: Trillas.
Cleaver, James ( 1963). A History of Graphic Art. Londres: Peter Owen.
García Olvera Francisco ( 1996). Refiexiones sobre el diseño. México, D.F.: Universidad Autónoma Metropolitana.
Huff, William ( 1980). "Consideraciones para el diseño básico", en 0nentac,ones metodológicas Diseño Básico. La Habana: Pueblo y Educación.

4

Desde 1985 se inauguró la primera Facultad de Educación Artística en el país.
En ella se formaron los primeros Licenciados en Educación Plástica y Educación
Musical para la escuela
5 Sus autores fuimos el pintor y educador Enrique Demetrio García y yo.

Moholy-Nagy, Laszlo ( 1968). La nueva visión y reseña de un artisw. La Habana:
Edición Revolucionaria.
Wick. Ra,ner (1986). La pedagogía de fa Bauhaus. Madrid: Alianza Editorial.

87

�HERZOG, DE LA CONQUISTA DE MÉXICO
AL MONSTRUO DEL LAGO
Jano Mendoza

Hace ya más de cincuenta años, en septiembre de 1942,
nació en Munich el cineasta Wemer Herzog, quien hoy respira sabiendo que es uno de los genios del séptimo arte.
Con más de cuarenta películas, arriba de diez libros y una
buena trayectoria dirigiendo ópera, su influencia y su originalidad no han cesado en lo absoluto. Sus proyectos siempre
sorprenden por sus inesperados contenidos y por su complejidad. Muchos de sus sueños también se han quedado, tal
vez por lo amplio de sus obsesiones, en los archivos de las
oficinas de preproducción, sin dejar de ser por esto ideas
dignas de revisión.
Hace apenas unos años, por ejemplo, en su visrta a México
platicaba entusiasmado en tomo a una nueva ficción sobre
la Conquista, una obra hablada en más de cinco idiomas,
pues los aztecas, si estuviéramos en Francia, hablarían en
francés, y en inglés en las naciones anglosajonas, de tal modo
que el espectador se identificaría con el invadido. En aquella
ocasión tuve la oportunidad de preguntarle cómo pensaba
recrear los islotes de la capital prehispánica; me contestó
que llevaba muchos años esperando la tecnología apropiada
y, a su parecer, al fin estaba disponible.
Desconozco los motivos por los que el proyecto de Tenochtitlan naufragó, tal vez tuvo ciertas preocupaciones estéticas, o lo más probable es que no haya conseguido un
productor dispuesto a invertir en la recreación de un mundo que no es el nuestro -imaginemos los canales, las miles
de canoas, los templos, los barrios agrícolas y las más de 100
mil personas que allí moraban.
Después de posponer este sueño fue por un ser no
menos evasivo que nuestro pasado; del Valle de México

marchó rumbo a Escocia tras las pistas del Monstruo del
Lago Ness. Su retomo al pasado sigue presente e incluso se
ha potenciado, pues hoy sabemos que filma en locaciones
conocidas por su valor prehistórico, busca también rostros
célticos y paisajes alejados de toda civilización.
Mientras realiza esta película, que en la actualidad no
parece estar muy clara y se rodea de un aire de misterio,
como casi todas sus producciones, otro equipo filma su proceso de creación. El ser del Lago Ness, tras su primer
"avistamiento" en 1932, jamás ha sido capturado y sin
duda a Herzog lo que menos le preocupa es fotografiarlo,
más bien parece inquietarlo "entender por qué necesitamos
un monstruo".
De nuevo crea sobre terreno seguro sin perder la esperanza en las ideas frágiles. Rompiendo la uniformidad del
género documental, al igual que en una de sus más recientes
aportaciones, donde se entrega de lleno a la mística religiosa
(Rueda del Tiempo, 2003), parece cazar el centro de una
leyenda dejando atrás otra, la del México precolombino que
tanto se antojaba ver desde sus ojos. Lo bueno es que el
cineasta no es sólo la memoria de lo que filmó sino también
es aquello que soñó filmar.
Herzog piensa sumergirse él mismo en las aguas del profundo y misterioso lago -tal vez para cuando se publiquen
estas letras ya lo habrá hecho- y busca así desintegrar e/
misterio para transmitir el postulado cuatro apuntado en sus
Lecciones de oscuridad ( 1999): "Los hechos crean normas; la
verdad, iluminación".

89

�CABALLERÍA

La obra corrw apunte
Apuntes para la teoría literaria
De Alfonso Reyes

UANL
Monterrey, 2005
Por vez primera se publican, de manera

los géneros literarios (más adelante vere-

ta), establece una lectura de corte compa-

independiente a las Obras completas, los

mos lo trascendental de este asunto para

rativo entre Emil Staiger (autor de un tex-

Apuntes para la teoría literaria de Alfon-

la reflexión literaria), las funciones forma-

to capital: Conceptos fundamentales de poé-

so Reyes. La Universidad Autónoma de

les en general y en particular y los oríge-

tica, de 1946) y Alfonso Reyes "porque

Nuevo León se encarga de publicar esta

nes de la obra literaria. Son, en cierta ma-

ambos plantean una visión de los géneros

bella edición y completarla con un inte-

nera, la consecución de los temas tratados

literarios al margen de las posiciones por

ligente e iluminador estudio preliminar

en El deslinde ( 1944); allí Reyes se ocupó

las que otros muchos autores han optado,

de Alfonso Rangel Guerra. El motivo pre-

de delimitar lo literario a través de la des-

en el sentido de considerar aspectos for-

cisa la celebración, pero también la ex-

cripción de lo no literario, dejando en pro-

males o históricos para identificar o esta-

plicación. ¿Cuál es (o será) la trascen-

mesa la tarea de abocarse sobre la esencia

blecer lo que son los géneros literarios".

dencia de una obra como la que hoy se

literaria en un futuro que nunca llegó. Aho-

He aquí un primer punto fundamen-

presenta a los ámbitos académico y lite-

ra, intenta dar cuenta de la literalidad de

tal. El asunto de los géneros da pie para un

rario? Los Apuntes aparecen hoy como

las ejecuciones verbales entendidas como

problema mayor, el cual está en todas las

una obra completa, independiente, y ya

artísticas. Empresa difícil y titánica. Es muy

páginas que sobre la teoría literaria escri-

no como un anexo de los trabajos capi-

probable que estos primeros trazos sean

bió Reyes. Lo que a lo largo de su estudio

tales de Reyes sobre el tema: La expe-

el testimonio más cercano del más alto

manifiesta Rangel Guerra es la sorprenden-

riencia literaria, El deslinde y los Tres puntos de exegética literaria, entre otros. Sin

esfuerzo, hecho desde la crítica latinoame-

te similitud de miras y enfoques, y la coin-

ricana, por definir los atributos (lingüísti-

cidencia de las producciones del suizo y

ese antecedente, la lectura del texto se

cos, estéticos, retóricos y un largo etcéte-

del mexicano: ambos reflexionan sobre el

presenta como meditación y reflexión.

ra) que hacen de un texto una obra litera-

tema al mediar la década del cuarenta.

Entramos en la privacidad del teórico y

ria. En su estudio preliminar, Alfonso Ran-

Reyes está reflexionando los asuntos lite-

leemos por encima de su hombro los ma-

gel Guerra, después de discutir con los

rarios en el momento justo en que se dis-

nuscritos de su pensamiento.

principales teóricos que se han hecho car-

cute en el ámbito occidental la necesidad

Estos apuntes se ocupan principalmen-

go del problema de los géneros literarios

de establecer una teoría literaria. El más

te de cuestiones vitales para el fenómeno

(destacando en ellos o su tendencia mera-

claro ejemplo: la empresa teórica de René

literario: el problema de los caracteres y

mente descriptiva o su postura esencialis-

Wellek y Austin Warren. En el primer ca-

91

�esfuerzo por sistematizar los estudios lite-

propia, Reyes experimentó la evolución de

llamar la dimensión histórica de los textos.

del asunto, del contenido. El aspecto se-

les, hayan acudido a la mente del lector

los estudios literarios") de 1948 dejan en

rarios y hacer del método el verdadero

los estudios literarios, llegó a conclusiones

Los caracteres generales tienen que ver con

mántico es importante para la concreción

algunas objeciones. Es posible que no se

claro la esencia de su proyecto: "Hemos

objeto de estudio de los especialistas.

parecidas, pero fue más precavido a la hora

la forma y la materia, esto es, con el pro-

del texto literario, pues lo conecta con una

sienta inclinado a aceptar nuestras deno-

pítulo de su Teoría literaria ("La literatura y

de establecer, ante todo, una distinción

En esa búsqueda por elaborar una gra-

de enrolarse en una empresa tan vasta y

ceso de la creación (tan cercano y familiar

comunidad específica de lectores, estable-

minaciones, singularmente en lo que a la

entre literatura y estudios literarios. Se trata

mática literaria, la abstracción del fenóme-

complicada como la formación de una cien-

a Reyes): vías de expresión y lenguaje; pero

ciendo una forma importante de comuni-

poesía se refiere. Aceptamos que tales de-

en efecto de actividades distintas: una es

no literario debería darse por un hecho

cia literaria. La causa: su relación con la

la obra no es sólo creación, sino· concre-

cación y garantizando la transmisión de una

nominaciones son objetables, y que nos

innegable.

creación. Reyes es un creador, y desde la

ción. Procedimiento y cumplimiento. "Al

experiencia precisa (única y subjetiva).

hemos dejado llevar por inclinaciones perso-

creación perfila su mirada crítica Su lectu-

deslindarlo de los otros productos, reco-

creadora, constituye un arte; la otra, si no
es precisamente una ciencia, es una espe-

Estos intentos, por cierto, no eran del

El teórico no se desprende del esteta:

nales, aunque en manera alguna nos sean pri-

cie de saber o erudición" ( 1953: 2). Esta

todo nuevos; al menos en la Europa del

ra es de índole doble: cuestiona y envuel-

nocimos dos valores principales en el pro-

he aquí la más importante lección de es-

vativas, pues muchos son hoy los que las com-

separación no es desde luego inocente. Los

Este se contaba con un sólido anteceden-

ve las palabras. Como lector, Reyes nunca

ducto literario: el formal, uso estético del

tos apuntes alfonsinos. El teórico no re-

parten, sobre todo entre los poetas. No las

te desde la segunda década del siglo pasa-

se queda en la pasividad de la repetición

lenguaje, y el psicológico, que resulta de la

nuncia al conocimiento poético ni mucho

proponemos como absolutas" ( 112).

ficción" (Reyes, 2005: 47). Ambos valores

menos lo trueca por un sospechoso saber

Y sin embargo estas manifestaciones
de su experiencia aparecen -por su vín-

críticos de marras pugnan ahora por un
discurso especializado, denotativo y unívo-

do: el formalismo ruso. Los formalistas, con

de un discurso ajeno transmitido por la

co. La meta de este capítulo propedéutico

Víctor Shkloski y Roman Jakobson al man-

escritura, sino que reinventa el texto leído

están vinculados por una relación de co-

objetivo. El constante manejo de su expe-

es clara: dejar de lado todas las aproxima-

do (desde dos frentes: el Opoiaz de San

y lo convierte en otra cosa: lo vuelve cer-

existencia, pero distanciados por procesos

riencia como lector lo convierte en un teóri-

culo personal y subjetivo- como compa-

ciones subjetivistas, hechas en su mayoría

Petersburgo y el Círculo Lingüístico de

cano y lo dota de vida propia Su crítica

de ejecución distintos. Uno es estético; el

co individual, con una historia propia, con una

tibles con la de los lectores. La teoría al-

por los propios creadores. Apartar el "co-

Moscú), pugnaron por una ciencia literaria

parte de una visión triple (impresión, exé-

otro semántico. El primero remite, en el

opinión personal. No es el científico deshu-

fonsina tal vez sea la única que persiga la

nocimiento poét ico" sobre la literatura y

que partiera de los aspectos formales de

gesis y juicio) que busca el diálogo antes

discurso fenomenológico, al pensar (o lo

manizado, objetivo y enfático que vimos en-

comprensión y el diálogo y no la tácita im-

reducir la obra de objeto estético a objeto

la obra, marginando los enfoques biográfi-

que la clasificación.

noético), el segundo a lo pensado (o lo

cumbrarse a lo largo del siglo XX. sino el

posición jerárquica Como sabemos, Re-

noemático). En este primer paso Reyes ad-

poeta, el ensayista que, estimulado por la lec-

yes no persigue la preceptiva, sino la descripción del fenómeno. No es un acadé-

lingüístico. La separación de la dimensión

cos y psicológicos, tan en boga al iniciar el

"Esta 'crítica creadora' ha solido repre-

estética alejaba cualquier aproximación que

siglo XX: "El llamado 'método formal' no

sentar una inútil duplicación, o, a lo sumo,

mite la ficcionalidad de la literatura, pero

tura literaria, se atreve a emitir un juicio, acep-

se jactara de no ser objetiva, porque se

resulta de la constitución de un sistema

la traducción de una obra de arte en otra

no concentra en ella la esencia literaria (la

tando de antemano la responsabilidad de este

mico, sino un explorador que no pierde la

eliminaba sumariamente la noción de va-

'metodológico' particular, sino de los es-

obra de arte, que por lo común era infe-

ficción es un recurso narrativo y su pre-

acto. En ese sentido su reflexión teórica es

capacidad de asombro. Y con esto no digo

lor de todo discurso crítico. El artista apa-

fuerzos por la creación de una ciencia au-

rior" (Wellek y Warren, 1953: 18). De

sencia penetra todos los discursos). Evita

una especie de creación, pero no de segun-

que sus páginas carezcan de rigor o de eru-

nuevo son Wellek y Warren los que ha-

la preceptiva y describe el movimiento in-

do orden (como afirmaban Wellek y

dición. Al contrario: sus indagaciones son

blan y censuran. Los he citado para con-

cesante del fenómeno literario, su guía no

Warren), sino una prístina forma de conoci-

profundas y cruzan con gran agilidad la car-

definen a la perfección la intención colec-

traponer los dos caminos hacia la teoría

es la erudición sino la intuición. No de-

miento: una sabiduría que se funda en el

tografía de la república de las letras. A di-

tiva del grupo. Los formalistas se oponían,

literaria que por aquellos días estaban

creta, intuye un camino.

aprendizaje continuo de la lectura

ferencia de los discursos teóricos acadé-

recía como un intérprete sospechoso que
se guardaba para sí el secreto de la creación y la esencia de las obras. Peligroso
personaje, dueño del misterio de la germinación literaria. Así, la principal estrategia

tónoma y concreta" (en Todorov, 1987:
21 ). Estas palabras de Boris Eichenbaum

en gran medida, a la visión simbólica de la

emprendiendo los críticos metropolitanos

La forma y el lenguaje son aspectos

Los Apuntes para la teoría literaria evi-

micos, que presumen una universalidad en

dencian al creador, al crítico y al lector:

su objeto de estudio y sólo se quedan en

del discurso teórico fue el llamado inma-

crítica modernista que operaba (o al me-

y Alfonso Reyes. Huelga comentar aquí los

fundamentales de la obra literaria y perte-

nentismo, esto es, la configuración o deli-

nos así lo afirmaba con orgullo) por imá-

alcances de ambas búsquedas: los prime-

necen al valor formal de la creación. "La

forman parte de su experiencia estética,

la descripción de literaturas nacionales (más

ros contaban con un soporte impresionan-

forma es necesaria, porque sin valor esté-

de su memoria literaria. Como creador,

precisamente: en la descripción de las pro-

te: academias, editoriales e infinidad de re-

tico no hay literatura (a lo sumo habrá

Reyes es capaz de reflexionar y describir

ducciones de sus naciones), la reflexión

ceptores. El autor de El deslinde trabaja en

materia bruta, cantera de documentos). La

las relaciones entre la forma y la materia,

alfonsina navega con soltura de la tradi-

los intrincados caminos que van de la in-

ción clásica al teatro español y de allí a la

mitación de su objeto de estudio hasta llevarlo a la "mínima potencia": la obra literaria. El especialista debía ocuparse sólo del

genes y no por palabras.
El desarrollo de esta ciencia, como sabemos, tardó en llegar a Occidente: el tras-

texto y dejar de lado al creador y al con-

lado se realizó a base de exilios políticos,

soledad, no tiene más material que su ex-

materia es necesaria, porque sin lenguaje

texto de enunciación. La obra era lo único

de la Rusia soviética (donde el estudio for-

periencia literaria ni más vía de expresión

no hay literatura" (49) Reyes defiende la

tención estética al proceso de la escritura.

novela mexicana o a la escritura experi-

Al describir el misterioso proceso de la

mental de las vanguardias europeas.

digno de análisis, el resto pertenecería, de

mal fue puesto bajo sospecha por eliminar

que el borrador de sus Apuntes, pero es-

dimensión estética de la obra, lo cual equi-

aquí en adelante, a otras ramas del saber

en el análisis la lucha de clases y el contex-

tos permanecen, y en la actualidad (y con

vale a decir que rechaza el inmanentismo

concreción literaria su propia formación

Reyes nos otorga un significado mu-

literario. Me explico: la teoría alfonsina

poética es el objeto de estudio: el mejor

cho más democrático de lo universal y, al

moderno: la psicología, la sociología o la

to de enunciación) a la Checoslovaquia

una edición como la actual) presentan una

historia de las ideas.

anterior a la invasión nazi y de allí a la aca-

vigencia insospechada Mientras la teoría

persigue una comprensión cabal del fenó-

ejemplo para la comparación. Diálogo con

hacerlo, ingresa nuestras tradiciones lite-

literaria "fría y dura" pertenece a la histo-

meno literario, pero a partir de la concep-

la experiencia. Como crítico y teórico,

rarias en el vasto mapa de la literatura

Reyes se remite a su propia enciclopedia,

mundial; no por nada fue siempre un lec-

El inmanentismo presumía la posibili-

demia norteamericana, donde se perseguía

dad de concretar un conocimiento positi-

el anhelo de concretar una historia litera-

ria de las ideas del siglo XX, las reflexiones

ción del objeto como obra de arte, y no

vo de corte científico sobre las creaciones

ria intrínseca que remitiera sólo a las obras

literarias de Alfonso Reyes continúan ilu-

sólo como ejecución verbal. Es cierto (y él

a su historial como lector precoz. Es un

tor atento (mas crítico) de Goethe. Su re-

minándonos hasta hoy con gran fuerza

lo recuerda siempre), sin lenguaje no hay

crítico con gustos y posiciones propias, que

flexión conlleva el mismo ritmo de la crea-

literarias. Despojado de toda impresión o

y nada más.

Reyes comienza su reflexión teórica

literatura Pero en su reflexión, el autor de

no teme manifestarlos. El siguiente pasaje,

ción: máximo logro de la inteligencia hu-

fonso Reyes de la experiencia personal con

distinguiendo entre los caracteres genera-

los Apuntes irá descubriendo que tampo-

que me permito citar en extensión, con-

mana. Presencia, ausencia y liberación.Tres

rantizaba el desarrollo de una ciencia lite-

la literatura (es decir. de Cuestiones estéti-

les y los particulares de la literatura Es decir,

co existe un lenguaje literario a priori, una

firma la posición dialógica de Reyes al ela-

movimientos y tres funciones formales de

raria Uustificación máxima para el desem-

cas, publicada en 191 1, a La experiencia

persigue una distinción clara entre las pro-

fórmula infalible poseedora de los secre-

borar su discurso teórico:

literaria, aparecida en 1942) al intento por

piedades que subyacen a la literalidad y los

tos de la literatura. También concede, y es

"Es posible que en el curso de las pá-

trategias de ataque, vías para la manifesta-

elaborar un discurso teórico. Por cuenta

factores otorgados por lo que podríamos

menester tenerlo presente, la importancia

ginas consagradas a las funciones forma-

ción escrita de la emoción literaria. Con

juicio de valor, aseguraba la objetividad y

El mismo lapso temporal llevó a Al-

la imparcialidad del crítico, y a la vez ga-

peño académico). Estamos en la antesala
del estructuralismo, a un paso del mayor

92

la literatura. Drama, novela y poesía: es-

93

�ellas la intención estética del autor (que

los estudios literarios y en la infinita movi-

con el grupo del cual surge. En el último

Wellek, René y Austin Warren (1953). Teoría lite-

na/ su carga justa: una pesada, por rica, tra-

do éste ocurre de una forma tan límpida

hasta entonces pertenecía al reino de lo

lidad del fenómeno creativo. La literatura

apartado de su texto, Reyes reflexiona

raria. Traducción de José Gimeno Cape-

dición que parece sólo del conocimiento

que ni siquiera es opacada por la severa

psicológico) puede encontrar sus vías de

cambia, ergo: los modos de conocerla de-

sobre los orígenes de la obra literaria. Su

lla Madrid: Gredos.

de iniciados pero que es de nuestro acce-

ausencia de "técnica" que el autor no se

expresión en cualquiera de las funciones

ben también cambiar. Por eso los Apuntes

interpretación parte de la imaginación, de

so por una palabra que reivindica el pasa-

preocupa por disimular (le interesa otra

materiales: prosa o verso. Reyes intuye la

también se ocupan, aunque en menor

la ficción literaria, para describir el paso de

do con su música, se tarda lo que el ojo en

cosa, creo2), fallas que en lugar de arre-

posibilidad de compenetración entre la

medida, de las formas particulares y de los

la creación como ceremonia o rito en la

aprehender la línea donde lo detiene: des-

prosa y el verso. El lenguaje literario posee

valores semánticos de las obras. La dimen-

antigüedad más remota a celebración o

cubre el transcurso de su fugaz apariencia

la libertad de la elección y la combinación,

sión histórica de los textos y el papel que

fiesta en la etapa premodema, hasta llegar

en una canción cuyo contenido gira de

el uso de las figuras retóricas o la llana des-

juega el contexto de recepción en la pro-

a la literatura como fin en sí misma, máxi-

tiempo, tupe lentamente de nuevo el oído:

cripción realista. Esa libertad manifiesta que

ducción de valores literarios. Creo que no

mo logró artístico de la modernidad. De la

su esencia está en el movimiento perpe-

hay mejor ejemplo que el problema de los

literatura ancilar y folclórica a la literatura

tuo de la escritura y la lectura: la literatura

géneros literarios. Previamente, Reyes ha-

en "pureza". La evolución confirma la trans-

es siempre presente, porque sólo ante

bía advertido que los géneros podrían en-

formación, propagando la dificultad para

nuestros ojos cobra vida. No existe en el

contrase en los dos valores, en el estilísti-

el análisis sistemático.

libro cenrado ni en el manuscrito guarda-

co y en el semántico, pero de manera dis-

Pero lo que deja en claro esta historici-

do celosamente en un cajón. Es comunión

tinta y cumpliendo funciones diferentes.

dad es que también los gustos y las nociones

y no decreto ni fórmula.

Una cosa son las funciones formales: -dra-

de lo literario cambian con el tiempo. Quizá

Las funciones formales, en cambio, no

ma, novela y poesía, que atañen, como ya

por ello Alfonso Reyes nunca pudo concre-

pueden compenetrase, pero sí yuxtaponer-

señalé, a maneras de afrontar la creación

tar una teoría literaria a la manera tradicional

se y combinarse de manera casi infinita. Su

literaria-, y otra las funciones particulares

y científica del siglo

Al norte

carencia evidente del ánimo y la educa-

ejemplo: la tragedia helénica donde "los

e históricas de los géneros literarios, mu-

una teoría más modesta, pero mucho más

Confabulación de nubes

ción para interesarse por ello (como tam-

héroes son el drama mismo, la literatura

cho más cercanos a la historiografía de la

significativa: una reflexión instalada en el tiem-

Al norte

poco la encuentra en su formación un ser-

de la acción. Los mensajeros son la litera-

literatura. Novela de la revolución mexi-

po y en el espacio. El estudio literario de un

Amanecer de tierras baldías

vidor), la responsabilidad de saber lo que

tura de la nanración, savia de la épica: men-

cana, teatro isabelino, novela policíaca,

hispanoamericano al mediar el siglo XX,

Al norte

de veras el norte es (que es lo que sería-

saje, noticia, novela (nouve//e). El coro, la

poesía simbolista, etcétera. "El género ex-

mientras el mundo se destruía en la Segunda

Escenario de montañas azules [ ...]

mos si no estuviéramos tan desfasados')

literatura de la contemplación y el desaho-

presa una reiteración, un hábito en el tra-

Guerra Mundial.

Al norte

no es un problema. Bitácora de ostros y

go, es la poesía" (80). De nuevo, la trage-

tamiento literario, cuya cristalización dura

Al final estos Apuntes para la teoría li-

Cartografía de la estrella polar

pedernal premia está inconsciencia: sus lí-

dia clásica le sirve como punto de partida

más o menos y es más o menos obedeci-

teraria aparecen ante nosotros como una

Al norte

neas sencillas, en forma (lo que en ciertos

para la mirada crítica. La comparación, des-

da por la literatura de una época. En cada

forma especial de creación, como la con-

Espíritus de Pancho Villa

poemas linda con el descuido), favorecen

de aquellos lejanos días de la publicación

época puede haber obras reacias a los ti-

fesión íntima (y universal en el mejor sen-

Al norte

por otra vía una sinceridad rotunda en su

de Cuestiones estéticas, ha sido una forma

pos genéricos en boga" (55). Tales son sus

tido del término) de un lector latinoameri-

Pedernal magnético

carga que no necesita más para decir el

ción se sucede a velocidad irregular y la sombra
que traza, poco a poco, toma intensidades de le-

innovadora de lectura que conecta a la

palabras y con ellas resuelve un malestar

cano que ha ejercido su derecho a la tradi-

Al norte

tesoro. La tradición es aquí esta carga y

tanía. Estos tropeles se apilan en ciertas ocasiones

creación con la tradición y hace de la teo-

profundo en la reflexión teórica que en-

ción literaria Lector agudo e intuitivo, que

Catán de recodo

-creo darlo a entender-, uno la redes-

ría una forma de relacionarse con la histo-

tonces estaba tan de moda: la confusión

confía en la liberación perpetua de la litera-

Al norte

cubre en el libro como por primera vez;

hasta un punto que la improvisación define, de
modo que la acumulación invocada detona, la

riografía literaria a través de la interpreta-

entre los géneros particulares (históricos)

tura como forma de conocimiento. Confe-

Karukinká

no hay ningún artificio (sí su tino por seña-

ción crítica. Con este desplazamiento, Re-

y los pertenecientes a las funciones for-

sor de nuestros deseos de diálogo, de co-

Al norte

lar el rumbo) de parte de López Carrera

so del que los talleres pretenden disuadir. ejerci-

yes establece un triángulo comunicativo en-

males. Poiesis y logos.

que contribuya al deslumbramiento cuan-

tando paraguas y descuidando relámpagos); es entonces cuando el genio del que me importa hablar

XX. aunque sí elaboró

municación y, al final, de reconocimiento.

VíCTOR BARRERA ENDERLE

Llueve,
la columna vertebral de una mujer

en sepia

se clava en la puerta de la tarde
y la incendia

Bitácora de astros y pedernal

Águila

tre tres modos de conocimiento del fenó-

Los géneros remiten a momentos pre-

Los Apuntes como pieza independiente

meno literario que solían estar separados:

cisos y se instalan en el diálogo con la tra-

nos han confirmado la fuerza de su reflexión.

Altai

la historia, la crítica y la teoría. En nuestro

dición (sea para confirmarla o sea para

Ante nuestros ojos, mudaron en obra con-

Al norte

ámbito, antes de Reyes, la historiografía li-

negarla). Pertenecen también a la historia

sumada La trascendencia apenas comienza

Oso.

teraria era un catálogo de nombres y obras;

de la lectura. ¿Cómo han surgido las nove-

y su vigencia está garantizada

la crítica, una reproducción al infinito de la

las, para quiénes estaban dirigidas en su

añeja tradición filológica; y la teoría repre-

estado primigenio? ¿Para quién escribió

sentaba una abstracción exagerada que se

Shakespeare sus obras, por qué utilizó el

Que la mayoría de nosotros no tengamos
esa voluntad de conocimiento (de lo que

mos en los ojos del mundo; pero sí hay problema
en no estar conscientes de que lo hacemos. Porque el mundo está en nuestros ojos como una
imagen, como un ensueño, como un fervor de fotografía que la distancia amplifica y hace más
hermosa: no vaya usted a buscar el mundo aquí,
donde usted está: parte de él; somos una profe-

cho de que ignoremos nuestro origen o la

cía hecha de nostalgia hipermetrópica y kitsch.
Ah, considero estas digresiones pertinentes porque este poemario de veras se interesa por el
norte -y no hay que dejarlo sólo en cancioncitas y poesía.
2

Las bandas de pueblo, el tlahualilo y los sones,
entre otras manifestaciones de las que no tengo el
conocimiento para citar, encuentran muchas veces en la ausencia total de virtuosismo (concepto
al que no aspiran ni digo yo que tengan por qué)
una posibilidad mayor para el contacto con el azar
en cuya intervención, a veces, el genio incide de
una forma poco usual --mucho menos esperada,
y más sorprendente-, que es su otra manera de
ser nuevos. Por ejemplo, el cuerpo de la reitera-

mayoría de las veces, a través de la irregularidad
del contorno o más bien por estas fisuras (proce-

acontece. No pretendo con esto excusar las deficiencias técnicas de Cristóbal: las señalo; pero sí
1

Bibliografía

cabrito, que ya nadie come, pero que sabe a norteño en Barcelona, en Nueva York o en Milán. No
es necesario cambiar eso, si nos funciona: ya esta-

nuestra desorientación es huella), el he-

Al norte

Quizá el problema es el desfase, la pretensión

fuera de lugar. Respondemos a un tópico de "personalidad" bastante americana, pero nos movemos

creo entender que la perfección de la poesía editada
o escrita no le interesa en absoluto. Las joyas con las

acá Es posible que, con nuestras ambiciones, fun-

que da al ser expresadas verbalmente, sólo podían
ser contenidas o dichas bajo una forma que la poesía

La trayectoria antropológica (que no es

cionáramos muy bien en alguna pequeña ciudad

por lo general ocupa (y cada vez con menos recu-

historia de suceso en el tiempo sino de

de la parte media de EU. pues estamos preparados para consumir estilos de vida que por natura-

hombre en la tienra) de Cristóbal López
Carrera se inscribe en una tradición que

negaba a asociarse con cualquier tipo de

teatro como vía de expresión? El cuestio-

producción específica.

namiento puede seguir infinitamente. Por-

Todorov, Tzvetan (editor) (1987). Teoría de la lite-

canta: la poesía. Así, el acervo vasto de este

Al entablar esta comunicación interna,

que lo que subyace detrás de ellas es la

rawra de los formalistas rusos. Traducción

norte que se recrea siempre a nuestras es-

Reyes repara en el carácter perfectible de

relación de la literatura con la sociedad,

de Ana María Nethol. México: Siglo XXI.

paldas tiene en Bitácora de astros y peder-

94

la distancia Hemos sido hasta capaces de importar una gastronomía cuyo manjar principal es el

O'oba --antropología

De Cristóbal López Carrera
Verdehalago
Monterrey, 2003

sí nubla. No hay ningún problema en estar fundando una mentira de lejos: podemos hacer construcciones a distancia que sean muy bien vistas, allá, en

rrencia): el poema. Ésa es la moneda de cambio -

leza no se ofertan aquí. Pero, a la vez, permanecemos aquí porque se ha promovido una raíz de su-

pero supongo que eso lo que él quiere: que volvamos la vista, como si ocurriera de nuevo, a la montaña Si yo me sintiera capaz de ser cruel, diría que el

perficie en el estado: somos regios, norteños y, el

libro de Cristóbal es un pretexto bellísimo para bus-

colmo, sinceros. Hacemos patria con la cabeza en

car, de veras, el norte -pero mentiría Su libro es
además el de un hombre que se volvió poeta en el
momento en que miró las cosas que nos dice.

las nubes estrellantes; entonces, el imaginario, afianzado allá, no llueve aquí, no hace fresco aquí, pero

95

�[...]

drar el fulgor del hallazgo son iluminadas

Llueve,

por éste en su austeridad, de tal forma que

el astro revela

se luce más poesía y menos poeta3. El iti-

una película del mundo

nerario de su lectura halla a peldaños un

en el nodaje de la carretera.

Vira el autobús y a la cordillera se la
lleva el tiempo,
veo y no veo estos paisajes:

guiño de misterio que se incrementa al
recorrerlo; de, por ejemplo, "¿qué será eso

O:

O:

No importan esas luces y sueños
de concreto, hierro y cristal.
uno siempre vive y muere
al ritmo de la naturaleza.

[...]

que suena tan bonito y arde de hielo en
las montañas Altai?", uno se pregunta.

Tu sangre es rueda de fuego

Nuestra ceguera, por virtud lírica, suena

y eco solar tu voz.

en Bitácora de astros y pedernal (y eso tiene más de un motivo) a inaudito. Esta trans-

Que Cristóbal, antropólogo nato, haya

figuración reside primordialmente en el

recurrido a la literatura para expresar una

encuentro de nosotros con lo que no sa-

vocación que no cabe sólo en el pasado

bíamos que tenemos, y en tal consecuen-

es algo que agradecemos; pero también

cia las facultades de la poesía algo tienen

una actitud muy valiosa que responde a

que ver, más si pensamos en que la pala-

una necesidad imperante. La historia, la

bra (música que piensa) y la imagen (pie-

antropología y la tradición mítica pue-

Tres líneas habrán dicho que supimos

análisis del discurso, el cual es hoy tan im-

del sol; que, por ejemplo, advertimos que

portante como lo fue la lingüística de Saus-

nos iríamos, que nos estamos yendo -tal

sure a principio del siglo XX.

es el significado de O'oba: los que se están

Pero, ¿por qué atribuimos tanta impor-

yendo. De esta antropología poética me

tancia al estudio del discurso? Para respon-

gusta su apuesta contra el futuro como

der en pocas palabras, cito a Julieta Haidar,

desaparición; su resistencia es una forma

quien nos dice: "Los discursos están siem-

Si lo que aquí nos convoca es la poe-

de cavar en lo contingente, de tupir más

pre antes, durante y después de cualquier

De nuevo el sol,

sía, antes que la publicación de libros que

lugar a favor del aire presente, de modo

práctica humana".

su faz tatuada en agonía gesta

la presuman, gracias a Bitácora de astros y

que haya espacio lo mismo para los que

De la Torre aplica las categorías de

una cicatriz de lumbre

pedernal podemos intuir que en un solo

estamos aquí que, no olvidando, para los

análisis pertinentes y los modelos opera-

collado o ribera de aquí, bien conocidos

que ya se fueron, y que es el mismo sitio

cionales del análisis del discurso, a fin de

(que no sólo vistos), es posible encontrar

para esperar a los que vendrán. Su actuali-

mostrar que los discursos de las institucio-

más poesía que en muchas "antologías del

dad no vive sólo el momento, piensa en la

nes educativas en cuestión producen y di-

norte"-para no ir más allá-; pero sería

eternidad; es un gesto humano, vaya.

funden la ideología de la sociedad compe-

[...]
-0, cambia: deja de ser en un vuelco
del giro:

cursi pensar sólo en el texturizado de la

titiva. Confronta la ideología de tales dis-

montaña. Y que si bien los poetas pueden

RODRIGO GUAJARDO

cursos con aquella de la sociedad educa-

dra del ojo) curten y vibran la memoria;

den resultar maravillosas y convocar, ser

un centinela cannbia el viaje del tren

recuperamos un pequeño eslabón del en-

un pararrayos, pues tienen madera de

y lo descarrila hacia el infinito,

hacer sus poemas, claro, sí es indispensa-

que están en una lucha por el poder des-

sueño, una visión irrumpe como si fuera

nosotros. Basta con alejarlas del ánimo

sin adiós ni bienvenida muere

ble la convicción y la gracia por lo que se

de hace un cuarto de siglo.

espontánea (pero irrumpe porque es raíz

de coloquio formal, de repartir medallas

y es salvaje) y se hace recuerdo en vivo,

eruditas; basta con sacarlas de sus archi-

de inmediato. En palabras más difusas pero

vos a orearse, y cantan solas. Si el agua

que buscan reflejarlo: la tradición es el sol

se queda en el agua se hace charco; si el

en Bitácora de astros y pedernal, y la poesía, su mera resolana.

la estación

[...]

poesía sin requerir, pero en absoluto, de
los poetas. Hace falta un esfuerzo o una

agua toma movimiento es lluvia, ola, bur-

el guardavías marca un rumbo

pasión para ganarse la palabra. Cristóbal

buja; porque el tiempo que pasa no está

de piedras, rayos y hachas estridentes

no se lo propuso y despeñó, acaso, algu-

muerto ni gris, en su condición mineral,

en que mude su piel de hierro el tren

nas vetas del oro local. Que nuestra t ierra

de la vida

mediodía actual, es un diamante de pre-

y abandones para siempre la estación.

En eso tiene que ver un desprendimiento total,
una indolencia muy sabia de parte del autor (el
hecho de que yo la señale ofende a quien la ejerce
con tanta calma y humildad: pero es ejemplar) respecto al ambiente diletantista de postmodemiños,
ex professo marginales, opinólogos y publirrelacionistas que suelen saturar la pasarela de la "literatura local" y que obligan a la crítica emergente a
sorteárselas para no ejercer el periodismo de farándula en el acto. Por otro lado, las certeras señales que Cristóbal ha logrado encontrar de norte
terrestre indican vías menos periféricas para dar
con él que aquellas que, ostentando esfuerzos por
hacer patria y entonando el himno de la descentralización (otra metáfora del onanismo irresponsable a distancia}, enhiestan una bandera cuya actitud rinde más el efecto de las bengalas que se lanzan desde barcos perdidos en busca de socorro o
tierra finme. Que este suelo está macizo no lo saben porque lo buscan de puntitas y asomando la
cabeza al "centro" que tanto vilipendian deseándolo, pero sus tropiezos o necedad sí conocen la
dureza.

96

esté más llena de tradición y hermosura de
lo que nosotros suponíamos y de lo que los
historiadores, cronistas, "literatos del norte"

sente. Así, la poesía de Cristóbal consta

da, propia de la modernidad, y encuentra

hace, y el compromiso. Por otro lado, y
mejor, la montaña (por ejemplo) tiene la

pulido contra su propio resplandor en el

3

no requerir exclusivamente de piedras para

Hasta aquí he señalado a grandes ras-

Del humanismo a la
competitividad y,
¿después?
Del humanismo
a la competitividad
De Miguel de la Torre

gos el contenido de esta obra. Destacaré
ahora algunos aspectos particulares.
En cuanto a la estructura del libro,
consta de dos partes. La primera es una
vasta formulación del marco teórico,
mientras que la segunda, aún más amplia, analiza e interpreta los datos. Con
tales nutridos antecedentes, De la Torre

DGEP-UNAM

nos arma muy bien antes de enviamos a

México, 2004

la guerra, es decir, nos prepara para el

-y mejor, diría él, quien jamás se propu-

Bitácora de astros y pedernal es tam-

so "hacerse" poeta por un libro que dice

bién una muestra de que sólo sabemos

con becas o sin ellas, no es mérito de Cristó-

las cosas que él ama y que son su pa-

acceder a la maravilla de lejos, o con el

bal. Sí el tener la extraña inclinación por sa-

sión- escarpada, transitada, asoleada

incierto presentimiento de que ya no está

ber dónde vive y quién es. Ha hecho algunos

en todos los días de esta región: aquí

aquí, o esté. La resistencia de Cristóbal a

viajes en los últimos 15 años y conoce a

cómo la ideología de la sociedad competi-

ría destacar su apego a los cánones de una

ocurre, incide, y en las coordenadas que

este fervor de aniquilación y destierro es

mucha gente de muchos lugares donde vive

tiva se ha impuesto en, por lo menos, tres

investigación rigurosa, en este caso aboca-

a su contacto, cruzándola, siguen de lar-

sabia en su reposo:

por temporadas. Vuelve, como quien trae

instituciones de enseñanza superior de

da a las ciencias sociales. El autor invaria-

piedras de río, talismanes, mezcal, fotos y el

nuestro país. Hay un reclamo, una denun-

blemente inicia sus secciones y capítulos

cabello enhebrado, cada vez con los ojos lle-

cia. Tal es el grito de esta obra.

con la definición de los términos que usa-

go más grandes, diferentes, mientras aqui
Era otra vez el fin de la ceniza

cambia:

junto al revivir del árbol,
el columpio del tiempo:

Viajannos rumbo norte a gran
velocidad...
la cordillera desfigura en sangre la cara

[...]

del sol.
A medio camino de la carretera
y el horizonte
gira un papalote de aire y la nosa
de los vientos
enfila el autobús rumbo al Ponto.

Me recuerdo feliz en esa temporada.

e intelectuales se han encargado de difundir,

en sueños

discursos educativos.
De/ humanismo a la competitividad analiza

En cuanto al marco teórico, me gusta-

nos de historias y, en ellas, la boca de música:

Para mostrar este fenómeno, su au-

rá a lo largo de su estudio. Además, sus

se propuso compartir, contar y, naturalmen-

tor, Miguel de la Torre, estudia cierto tipo

cadenas argumentativas son nítidas y sus

te, lo que dijo cantaba La poesía no nos ne-

de discurso: el que se ostenta como el pro-

conclusiones, por secciones y por capítu-

cesita, y ahí está: su luz es derrotero; en tal luz,

yecto de cambio educativo. Estos son: "Plan

los, siempre guían la lectura de su obra.

sobre la tierra, quedará en algunas palabras,

de Desarrollo 1997-2000", de la Universi-

Entre las definiciones que ayudan al lector

permanecerá de nosotros, pues

dad Nacional Autónoma de México,

por su sencillez pero sin banalizar su com-

"UANL Visión 2006", de la Universidad

plejidad están: "ideología", "cultura", las ca-

Aun nuestra sombra

Autónoma de Nuevo León, e "ITESM Mi-

tegorías propias del análisis del discurso y,

olvida su cuerpo

sión 2005", del Tecnológico de Monterrey.

en particular, el término "práctica discursi-

consumida por el sol.

A fin de analizarlos, recurre al campo del

va", cuya comprensión es imperativa para

con la fe de quien ve su muerte

y no reprocha cosas a la vida

estudio de la ideología expresada en los

97

�entender el análisis ofrecido por este estudio.
El autor explica cómo se gestó la

chos vivimos formulándonos a diario tal

Condiciones de producción-circu-

del texto y a lo largo de éste, para que así

realidad lo que hacen es informar. Basado

De la Torre hace honor a quien ho-

pregunta.

lación-recepción del discurso

su propuesta sea escuchada en función de

en los teóricos de la argumentación, iden-

nor merece. El análisis del discurso, en tanto

Tipificación del discurso

quien la expone. El aspecto de la legitima-

t ifica los tipos de enlaces más recurrentes

campo de estudio y metodología de in-

Estrategias discursivas

ción del sujeto de los discursos analizados

en los tres discursos, nos ofrece una foto-

vestigación, se consolidó en México a pe-

está desarrollado ampliamente, pues ello

grafía de las técnicas argumentativas em-

sar del escepticismo reinante cuando Teun

permite al autor nuevamente reforzar su

pleadas y de cómo éstas son selecciona-

van Dijk, uno de los primeros exponentes

das de forma calculada, con el objeto de

de este campo, llegó a este país en tiem-

Para el análisis de los documentos se-

ideología de la sociedad competitiva. Cita

leccionados, De la Torre se apoya no solo

múltiples estudiosos, los entrelaza y con-

en los discursos fundantes de este campo

fronta a fin de que el lector entienda

de estudio, como los de Althusser, Fou-

Me propongo describir cómo el autor

cómo la sociedad ha transitado de un

cault y Gramsci, sino también en las diver-

teje estos hilos, los cuales a su vez, dicho

tesis según la cual el discurso se construye

proyecto liberal clásico a un proyecto

sas propuestas que elaboran instrumentos

sea de paso, se ramifican en otros hilos

desde y para el poder.

neoliberal. Señala en qué consiste el fra-

de análisis a partir de dichos discursos. Se-

que representan otros aspectos del dis-

caso de la modernidad y cómo se insta-

lecciona básicamente tres propuestas: la

curso.

apuntalar la legitimación del sujeto del dis-

pos en que la mayoría de los estudiosos

Otro hilo que se sigue en los tres dis-

curso. Nunca es azarosa la presencia de

del lenguaje estaban instalados en la gra-

cursos educativos responde a cómo se va-

cierta estrategia discursiva en un discurso.

mática generativa de Noam Chomsky,

lidan y omiten saberes. Por ejemplo, al va-

Del humanismo a la competitividad es

quien abandonó su propia propuesta teó-

ló la posmodernidad. Desde esta revi-

de John B. Thompson, neohermeneuta

El primer hilo conductor corresponde

sión histórica de las ideologías, empieza

británico, la de Norman Fairclough, lin-

a las condiciones de producción, circula-

lidarse "el saber profesional como capital

pertinente porque ayudará a los que ha-

rico-metodológica décadas después. Me

a fundamentar una de sus tesis: los dis-

güista británico de la escuela de Halliday

ción y recepción de cualquier discurso. Sin

cultural", se invalida por fuerza la concep-

cen docencia a dar un nuevo significado

alegra ver a compañeras que se aventura-

cursos analizados se producen desde el

y hoy exponente del análisis crítico del

tal reflexión, no sabremos por qué cierto

ción anterior, a saber, "el saber profesio-

a su práctica y a los que hacen política

ron por este camino desconocido en Méxi-

poder para el poder.

discurso, y la de Julieta Haidar, y Julieta

discurso resulta significativo en un momen-

nal como instrumento para la realización

educativa a elaborar su respuesta cuan-

co a finales de los setenta. como es el caso

De la Torre nos conduce por un reco-

Haidar y Lidia Rodríguez, quienes adop-

to histórico determinado. Bien, ¿cuáles son

de intereses comunitarios". Y es que lo ex-

do les reporten que, usando una frase

de Julieta Haidar, y que ahora marcan la

rrido histórico de la universidad, desde la

tan la Escuela Francesa del Análisis del

estas condiciones necesarias para que el

cluido otorga tanto sentido a un discurso

ya popular, se cayó el sistema neolibe-

pauta a quienes reconocen que lo discur-

ral.

sivo es una perspectiva más que aporta es-

escolástica ("el proyecto de la educación

Discurso. Señala sus diferencias, explota

discurso político educativo se produzca y

determinado como lo incluido. Por ejem-

superior medieval") hasta el neoliberalis-

sus coincidencias y adopta como eje ar-

circule? De la Torre nos dice que estos

plo, del "Plan de Desarrollo 1997-2000",

En gran medida, la originalidad de esta

mo. Tal recorrido es relevante en la tesis

ticulador (así lo llama el autor), la pro-

discursos presentan al fenómeno de la glo-

de la Universidad Nacional Autónoma de

obra reside en que prescinde de estadísti-

puesta de Haidar.

bal ización como algo natural, necesario,

México, fue excluido lo que el autor nom-

cas y encuestas de opinión al estudiar el

Sólo me resta señalar que De la Torre

legítimo y positivo. Señalan que el conoci-

bra "el pasado y presente combativo de la

papel de las universidades. De la Torre

ha dejado la veta abierta para ulteriores

analiza las prácticas discursivas en tanto

exploradores, pues se ha centrado en la

del autor, pues aclara el proceso, explica
cómo las ideologías cambian y se hibridi-

Como lo propusiera Foucault, el autor

pecificidades del discurso que otras perspectivas pasan por alto.

zan. Con ello, el marco teórico cumple su

se aproxima al discurso como quien se

miento tiene un nuevo estatus, luego en-

UNAM en relación con movimientos po-

función de sensibilizar al lector y alertarlo

aproxima a un acontecimiento que incide

tonces se exige un cambio educativo para

pulares y de izquierda". Estos dos hilos, los

acciones que producen unos nuevos signi-

producción y la circulación del discurso
educativo de tres instituciones educativas.

sobre el condicionamiento social del dis-

en la producción y la reproducción de la

estar a la altura de la nueva situación. Vea-

valores impuestos y los excluidos son, a

ficados y en tanto acontecimientos que no

curso.

vida social, cultural e histórica, e impulsa

mos este ejemplo: si "ITESM Misión 2005"

mi juicio, los más finamente entretejidos

merecieron una revisión, una crítica o una

Para obtener un panorama completo, fal-

acciones correlativas. Por otro lado, no

persigue la formación de profesionistas con

en esta obra.

reflexión previa.

ta estudiar la decodificación de estos dis-

En el capítulo tercero se describe la ideo-

A mi juicio, el mayor logro del libro es

cursos por parte del receptor, es decir, la

logía de la sociedad competitiva y la nueva

aborda lo propiamente textual del discur-

una competitividad internacional, es por-

Atendamos ahora el hilo de las estra-

ética que propone. Ello es fundamental, pues

so, pues ése no es su objetivo. Lo que le

que la práctica discursiva de esta institu-

tegias discursivas presentes en estos tres

el siguiente: el autor analiza la parte espe-

llamada recepción. Considero que señalar

cífica, es decir, cierto hilo, sin perder de

caminos vírgenes es el mejor fruto que

sin la revisión de estos temas no habría ma-

interesa es la pragmática del discurso, es

ción reproduce la idea de la globalización

documentos. Dado que en éstos entra en

nera de identificar la voz de la sociedad com-

decir, el uso de éste en un aquí y ahora

como algo natural, necesario, legítimo y

juego la visión de las cosas -en particular,

vista el todo, y a su vez, al estudiar el todo,

puede ofrecernos la lectura de cualquier

petitiva y su sistema de valores en los

histórico. Ello induce a De la Torre a ana-

positivo. Es en este contexto sociocultural

una visión que comparten muchos pero

no olvida las partes. La obra ofrece un mapa

libro.

discursos estudiados. Con esto quiero decir

lizar el carácter multidimensional del dis-

que el proyecto de cambio educativo se

que no fue votada por la mayoría-, De la

de este tejido y, además de ello, tenemos

que la parte teórica del libro y la dedicada al

curso.

produce y circula. Tal propuesta busca

Torre nos previene contra estos documen-

una prosa clara cuya argumentación en nin-

"apuntalar" (palabra usada por el autor)

tos que parecen argumentar, cuando en

gún momento forcejea con el lector.

análisis e interpretación de los datos están

Para comprender esto del carácter

cuidadosamente vinculadas. Ni el autor se

multidimensional del discurso, imaginemos

pierde ni sus lectores son abandonados en

un tejido hecho de hilos verticales, hori-

Otro hilo conductor que se rastrea con

disquisiciones teóricas irrelevantes o de re-

zontales, diagonales, zigzagueantes, ondu-

cuidado y olfato entrenado es la llamada

lleno.
El postmodemismo, el neoliberalismo,

lantes, un sinfín de hilos con distintas for-

"tipificación del discurso". Se trata, nos se-

mas y trayectorias, que conforman un

ñala el autor, de documentos de política

la ideología de la sociedad competitiva y

conjunto, una unidad de tejido. Pues bien,

educativa que reflejan quién y cómo se

su correspondiente sistema de valores co-

cada uno de estos hilos representa una

legitima como sujeto del discurso, cuáles

bran suma relevancia cuando son fortale-

dimensión del discurso, un abordaje alter-

son los saberes que valida y cómo ejerce

cidos por el discurso educativo, pues en-

nativo de éste.Todos ellos explican el con-

su capacidad para excluir otros discursos.

tonces pareciera que tal situación es la

dicionamiento social del discurso.

Es sabido y ampliamente aceptado que el

las relaciones de poder actuales.

única viable. Si todos conocemos los efec-

Siguiendo a Haidar, De la Torre parte

llamado discurso ideológico se dice desde

tos devastadores del neoliberalismo, ¿por

de tres núcleos de análisis, los que, según

un lugar social y se dirige a otra persona

qué reproducir estos significados en las

nuestra metáfora, serían los tres hilos con-

que está en otro lugar social. El sujeto del

instituciones de educación superior? Mu-

ductores:

discurso busca legitimarse desde el inicio

98

LAURA V.MPUZANO VOLPE

99

�LOS AUTORES
Luis Aguilar (Tamaulipas, 1969). Escritor y periodista cultural.
Ha publicado los libros de poesía Elipses y otras penumbras y Tartana, y el de crónica Soberbia de cantera. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía Manuel Rodríguez
Brayda 1998. Fue becario del Centro de Escritores de
Nuevo León en 2004.
Víctor Barrera Enderle (Monteney, 1972). Licenciado en letras
españolas por la UANL. Maestro en teoría literaria y doctor en literatura hispanoamericana por la Universidad
de Chile. Sus ensayos están reunidos en los libros La

mudanza incesante. Teoría y crítica literarias en Alfonso
Reyes y Miscelánea textual. Ensayos sobre literatura y
culturas latinoamericanas.
Ramón Cabrera Salort (Cuba). Licenciado en historia del arte
por la Universidad de La Habana (1972) y doctor en ciencias pedagógicas en a1te por el Instituto de Investigaciones Científicas de la Educación Aitística de la Academia de Ciencias Pedagógicas, en Moscú (1985).
Laura Campuzano Volpe (Monteney). Inició sus estudios profesionales en Mount Saint Vincent University, en Canadá.
Es licenciada en lengua inglesa por el Tecnológico de
Monterrey y doctora en lingüística hispánica por el Colegio de México. Actualmente se desempeña como directora de Programas de Graduados en Humanidades y
Ciencias Sociales de la Universidad Virtual del ITESM.
Jeannette L. Clariond (Chihuahua). Es poeta y traductora. Es
licenciada en filosofía. Entre sus libros de poesía se encuentran Desierta memoria, el cual obtuvo el Premio
Nacional de Poesía Efraín Hue1ta en 1996; Todo antes
de la noche, Premio de Poesía Gonzalo Rojas en 2000, y
Amonites. Ha publicado en diversas revistas y periódicos nacionales y extranjeros.
Sergio Cordero (Guadalajara, 1961). Licenciado en letras españolas por la UANL. Fue becario del Colegio de México
para el doctorado en literatura hispánica (1990-1993).
Ha trabajado diversos géneros; en poesía sobresale Vivir
al margen, y en narrativa, Hermano Abel y Los ojos de

Anya.
José Garza (Monterrey, 1971). Periodista. Autor de los libros
Tierra de cabritos y Cuaderno de reportero. Dirige el periódico Vida Universitaria de la UANL y colabora en La
Jornada.
Nuria Godón Martínez (España). Realiza el doctorado en literatura española en la Universidad de Colorado e impaite
clases de español en dicha institución.

100

Daniel González Dueñas (México, 1958). Ha dirigido varias películas. Su Libro de Nadie fue acreedor al Premio de
Ensayo Hispanoamericano Casa de América/FCE (España, 2003). Ha obtenido seis premios nacionales de literatura. Autor también de Luis Buñuel: la trama soña-

da, Las visiones del lwmbre invisible y Mélies: el alquimista de la luz. Notas para una historia no evolucionista
del cine.
Rodrigo Guajardo (Monterrey, 1983). Le gusta viajar. Cree en
Dios.
Rosario Guajardo (Monterrey). Estudió diseño en Arte A.C.
Participó en los talleres de la Escuela de A1tes y Oficios en Barcelona, en el San Diego Art Institute y el
Printmaker's Atellier en San Diego, California, y en
Restauro, de la ciudad de México. Su mayor producción plástica es en pintura, aunque también ha desarrollado la escultura, la instalación, la pintura mural,
la serigrafía y el grabado. Ha expuesto en importantes
museos de México, Cuba, Venezuela, Estados Unidos
y República Dominicana.
Julián Herbert (Acapulco, 1971). Es autor, enn·e otros libros de
poemas, de El nombre de esta casa, La resistencia y Autorretrato a los 27, y de la novela Un mundo infiel. Obtuvo con Kubla Khan el Premio Nacional de Literatura
Gilberto Owen 2003 en el rubro de poesía, y ha sido
becario del FONCA-JC en tres ocasiones. Es vocalista
del grupo de rock Las Madrastras.
Humberto Martínez (Monterrey, 1942). Estudió filosofía en la UNAM,
es crítico literario. Fue profesor investigador del Depaitamento de Humanidades de la UAM-Azcapotzalco.
Jano Mendoza (México, 1979). Estudió letras clásicas en la
UNAM y guión cinematográfico en el CCC del Centro
Nacional de las Artes. Recibió el premio de literatura de
la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil, en la
categoría de cuento, en 1999, y el Premio Jaime Sahines
de la Ciudad de México, en 1997. Actualmente trabaja
para el Museo El Estanquillo, colección Carlos Monsiváis, como investigador, guionista y redactor.
A.Ida Merini (Milán, 1931). Poeta y traductora. Publicó su primer poemario, La presenza di Orfeo, a la edad de 22 años.
Ha escrito, entre muchos otros, los libros Delirio amoro-

ciencias de la información, y profesor de humanidades y
periodismo en la Universidad Carlos III. Es autor de una
treintena de libros de ensayo, prosa y poesía; Nostalgia
de la nada perdida es su último libro, el cual da materia
al segundo tomo de lo que él ha denominado "Memorias
de ficción" .
Alfonso Rangel Guerra (Monterrey). Preside el Consejo para la
Cultura y las Aites de Nuevo León. Imagen de la novela,
Historia de la literatura española, Mon6logo de la ciudad y El testimonio y las renovaciones son algunos de sus
libros. Estudioso de las obras de Alfonso Reyes y Agustín Yáñez, actualmente prepara las obras completas de
este último en el Colegio Nacional.
Hugo L. del Río (Monterrey, 1936). Es periodista de profesión
desde 1959; se formó en El Porvenir. Trabajó en El Excélsior en la época de Julio Scherer. Fue cofundador de
Proceso, Unomásuno, Época, El Día y otras publicaciones. Ha publicado dos libros: Marie y yo, una selección
de cuentos, y Cultivo y captura de criaturas marinas, libro-reportaje. Actualmente es coordinador de prensa de
Conai1e.
Xitlalitl Rodríguez (Guadalajara, 1982). En 2001 ganó el Premio de Poesía y Cuento del ITESO en la categoría de
poesía. Ha publicado en revistas como Reverso, Luvina,
Periplo y La raíz de la voz. Colaboró en el periódico Público-Milenio; actualmente estudia la licenciatura en le-

tras en la Universidad de Rennes como paite de un intercambio con la Universidad de Guadalajara. Sus poemas se incluyen en la antología Poesía viva de Jalisco,
publicada en 2004.
Eduardo Subirats (Barcelona, 1947). Es autor de una serie
de ensayos sobre teoría de la cultura, crítica del colonialismo, estética de las vanguardias y filosofía moderna: Da vanguarda ao pós-moderno, Los malos días

pasarán, El continente vacío, Linterna mágica, Culturas virtuales, Una última visi6n del Paraíso y Memoria
y exilio. Ha sido profesor de filosofía, estética, arquitectura, literatura y teoría de la cultura en universidades de Sáo Paulo, Caracas, Madrid, México, Princeton y Nueva York.
José Javier Villarreal (Tijuana, 1959). Es licenciado en letras
españolas por la Universidad Autónoma de Nuevo León,
obtuvo el Master of Fine Aits por la Universidad de Texas
en El Paso, y es doctor por El Colegio de Michoacán.
Autor de obra poética, ensayística y de traducción. En
1997 apareció su libro Los fantasmas de la pasi6n, ensayos sobre poesía mexicana, y en 2003 Fábula, su más
reciente libro de poesía. Ha traducido a Ezra Pound,
Manuel Bandeira y Oswald de Andrade. En 1987 recibió el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes y en
1991, el Premio a las A1tes de la Universidad Autónoma
de Nuevo León.

so, Vuoto d'amore, Le paro/e di A/da Merini e lpotenusa
d'amore.
César Antonio Molina (La Conu1a, 1952). Director del Instituto
Cervantes desde 2004. Es licenciado en derecho y en

101

�LIBRERÍA UNIVERSITARIA
( 111,h.d l niwn,itc1ric1 tdéfono: 83 7(1 70 83
Z, wgoza 116 !&gt;ur teléfono: 8~3 12 16 36
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Ciencias
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Revista de divulgación cientlfica y tecnol6glca de la Universidad Autónoma de Nuevo León

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Antropología en sepia</name>
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        <name>Cervantes: crónicas de sus remolinos de polvo</name>
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        <name>Dos poemas de amor</name>
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        <name>El diseño como utilidad humana</name>
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        <name>La literatura de la guerra</name>
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                    <text>���00 LA POÉTICA DEL SILENCIO /

00

El análisis del silencio poético a la luz de aquellos

ELIAS CANETII
Y EL SOL/ El uso de la

que lo han vivido como experiencia metafísica donde el vacío no existe.
LUIS ARMENIA MALPICA / 8

lengua alemana para de✓
fenderla de la condena
política y la destrucción
de las falsas defensas con✓
tra la propia historia son
dos aspectos de la obra
del escritor búlgaro trata✓
dos en este ensayo.

Poemas / ANTONIO CISNEROS 4
The Will / JOHN DONNE 22

00

EL POEMA, EL EXILIO:
LUIS CERNUDA / A través de los ver✓

sos del poeta español, MIGUEL ÁNGEL CUEVAS sigue el rastro de la lucha
que aquél libró con la palabra para con✓
vertida en poesía. / 17
EL PECADO FELIZ / La frase Fdix culpa!, de san Agus,

tín, es traspasada por la agudeza intelectual de
DANIEL GONZÁLE% DUEÑAS, que escarba detrás de
lo aparente para alcanzar la pluralidad de significados./ 26
LA DIOSA BLANCA DEL MERCANTILISMO
IMPERIALISTA Y EL YONGHY,BONGHY-BÓ / La obra

ANDAR A LA REDONDA
PEDRO PÁRAMO: EL PROCESO
DE LA MEMORIA La novela de Juan
Rulfo es propuesta como una narración
trabajada a la manera de la memoria:
con saltos cronológicos y visiones nun✓
ca vistas pero hechas propias desde las
referencias obtenidas.
FEDERICO CAMPBELL / 71
Alfonso Reyes y América Latina. El cuerpo cultural,
integración y utopía / GREGORY ZAMBRANO 75
Hasta siempre / CARLOS CASTÁN 80

de Edward Lear es analizada por ENRIQUE PÉRE%
de su clasificación de literatura infantil para observar los aspectos ideológicos y
las razones económicas que mueven a sus perso-najes.

CASTILLO, despojándola

/ 32

00

Bajo la luz sombría / JE%REEL SALA.ZAR 40
Nellie Campobello: la muerte erotizada /
MARGO GLANT.Z 43

Romance y política, similitudes y desencuentros /
DAVID MUIÑO BARREIRO 56
Lobos y ovejas / MANUEL SILVA ACEVEDO 65

TOBOSO
BIBLIOCLIPS
Verbo / RODRIGO FRESÁN 85
LETRAS AL MARGEN
La tercera vía / EDUARDO ANTONIO PARRA 87
NO HAY TAL LUGAR
El cigarri-yo / CRISTINA RIVERA GARZA 88

Te dMOS \as 1ractu ,~,e Santtstao pues s1Ktdio caut ■t t to PHro f1\ltcto y et p~r, nos tAVto, los
c1.1atro htr•1nos y •t ■Jdrt junto &lt;N et ftrttro par, su cruttana sepvltura en PtQ~ft1 barcna Por el
(;o\fo 6t C1\ttornh dur.,.tt hOras oscur11. un upitln bOrr~ho y u\ tttllPQ. lltJartdo, tterr, ftrM y 1
Oitn U t\Or,s ououts At&lt;ibe &lt;OIIO euutra de tteraa ffvocion , 1Jr10tcf•ftnto estt rtUblo. Sal\U
ttosa\1a I.C.S , ha. L,rfos Osun.¡ Entro 9 dtl 11\o lffl

ILINCA ILIAN / 106

DE ARTES Y ESPEJISMOS

CGI C•PRINT
44X38CM

EDICIÓN DE 5

PORTADA ARMAS Y LORAS
52/53 2005

CGI
22 X29 CM

El Barrio Latino de González,
Ruano /

FRANCISCO LARIOS OSUNA
LA RECOMPOSICIÓN DE LA METAFÍSICA
FRONTERIZA / La paradoja que Francisco Larios
descubre radica en la forma en que se acentúa en el
inconsciente colectivo la necesidad de una ínter✓
vención metafísica para arreglar y componer una
realidad cada vez más metafísica.

El golpe avisa / ENRIQUE RUIZ 91
8 luto policromo/ BERTHA WARIO
Consejo editorial
Carmen Alard!n,Jos~ Emilio Amores, Miguel Covarrubias,
Margarito Cuéllar. Roberto Escamilla, Jorge Garc\a
Murillo, Margo Glantz, José Marta Infante, José Kozer,
Alfonso Rangel Guerra, Humberto Salazar y José Ja\1er
Villarreal
Directorio
Rwor
José Antonio González Trevifto
Secretario General
Jesús Ancer Rodrigue.;:
Stcrctario de Exrrnsión y Cultura
Rogelio Villarrcal Elizondo
Director de Publicacion.:s
Celso José Garza Acuña

IX-VOTOS UMB 2002

MISCELÁNEA

Editor: Pablo Garcla
Diseño: Francisco Larios Osuna
Formación de portada: Francisco Barragán Codina
Formación: lrvingJuárez Gómez

103

FERNANDO IWASAKI 11 O

Carta desde Caracas /
DANIEL CENTENO 113

Nostalgia de las puertas /
JESÚS DE LEÓN 116

A 50 años del parto de Kátharsis /
JESÚS GERARDO DÁVILA 118

Cuarenta años de Protagonistas de la
literatura mexicana /
ROGELIO REYES 121

00

Dirección de Publicaciones de la UANL
Biblioteca Magna Universitaria Raúl Rangel Frias
Av. Alfonso Reyes 4000 norte, Monterrey, Nuevo león,
C. P. 64440 / teléfonos: 83 29 41 ll y 83 29 40 95.
Publicación trimestral hecha en Serna Impresos,
S. A de C. V.. Vallarta 345 sur, Monterrey, Nuevo león.
Número de reserva 04-200H03109500000-102.
Licitud de titulo y licitud de contenido en trámite.
armas y letras no. responde por originales o colaboraciones
no solicitados.
Todos los artlculos son responsabilidad del autor.
Direcciones electrórucas:
armasylerras@seyc.uanl.mx
publicaciones@seyc.uanl.mx

,

CABALLERIA
La estrategia culinaria /
FELIPE DÍA% GARZA 124

Gounnand y gounnet /
IVÁN MENDIOLA 125

El monumento y la desolación /
CÉSAR AWANDRO URIBE 126

La escritura en juego /
DULCE MARÍA GON%ÁU.Z 127

Andado y luminar /
ROMÁN CORTÁZAR ARANDA 128

El ahogo en el exceso /
GABRIELA CANTÚ
WESTENDARP 129

�POUIA

POUIA

Poemas

.FONDO
ttl1V.ERS1TARIO

Antonio Cisneros

El vuelo del murciélago

SIN TÍTULO 2004
GUl'ITO / PAPEL
21.5X21CM

1

2

Fue la noche de tu primera comunión (¿o de tu matrimonio?). El

Ahora está más clara la postal. Al fondo del paisaje se revuel✓

sacerdote llevaba, en todo caso, una casulla de color dorado y las

ven, veloces y agitados, contra el altar mayor. Las sombras de

grandes arañas de cristal chisporroteaban como las hojas de un

sus alas desordenan los pechos azulinos de la novia. Pero la

álamo temblón. Los rebaños pastaban apacibles en la frontera

novia, tabernáculo cegado por la felicidad, ni mira ni los ve.

de los acantilados. La nave principal tenía ese misterio que sólo

Son dos o tres murciélagos, pequeños, es verdad, pero más per✓

corresponde a los amores de jóvenes esposos o a los instantes pre✓

sístentes que las moscas borrachas en medio del verano. Se es✓

vías al domingo de la Resurrección.Ahora estoy seguro de que fue

trellan en su vuelo a la deriva contra los arrecifes y los montes

en pleno matrimonio. Y aunque nunca escuché ni un dime ni un

que sostienen la nave principal. Se hacen puré. Mira, dijiste,

direte, las luces se extinguían conforme remontaban a los cielos,

una bandada de palomas torcazas después del aguacero. Pue✓

igual que el verde pasto en los estadios cuando apagan la luz. Pue✓

do reconocerlas. Igualitas. Con el mismo plumaje tornasol, allá

do ver tu futuro entre las tripas de algún necio batracio partido en

revoloteando sobre los matorrales suculentos del valle del

dos mitades como un pan. Lo que ya no tiene la menor importan✓

Mantaro. Es el instante de la consagración. Allá revoloteando,

cía. La cosa es que esa noche, en los entretelones de la cúpula, una
medía toronja apachurrada, las sombras más oscuras se colgaron,
redondas y brillantes, como un racimo enorme y aguachento de
uvas de Borgoña.

SIN TÍTULO 2004
GUl'ITO / PAJIIL
21.5X21 CM

entre la aureola de los recién casados, sus frágiles membranas
cubiertas de pelusa, su corazón de palo, sus colmillos.

�POUIA

PODIA

Una visita arqueológica

Madrigal

No sé por qué razón, pero él estaba afanado en que mostrara un

1

miedo pavoroso ante la vista de ese cerro naranja, crecido y

Soy entonces en las dunas un cazador furtivo. Descolgándome,

arrumado como un caballo muerto entre los arrozales. "lNo sien✓

por el desfiladero (parajes de la altura), duro y desnudo como

tes que te devora el alma?", me decía y yo atinaba apenas a decirle

un melocotón. Entre los almohadones de plumas y tocuyo

que no y protegerme de los rayos del sol y la ventisca que viene de

reverbera un matorral de albahaca. Unos potros salvajes, de✓

los fardos funerarios. Después, bajamos a la playa y dimos cuenta

trás de los portones entreabiertos, se deleitan mirando cómo te

de un plato de cangrejos, mientras él insistía en sus rituales, más

miro (embelesado yo) ahí donde tu pubis se enmaraña, carmín

bien aparatosos, despojados de toda compasión. Y no cejó, hasta

enloquecido, entre tus muslos lisos y empapados.

la hora calma de los tumbos que anticipan a las mareas altas. Los
muertos, sin embargo, seguían en su sitio, holgados, bien dispues✓
tos y armoniosos. Mi pobre alma inmortal, a pesar de las salmodias
y el bochinche, permanecía intacta como el sol o un cactus vene-

SIN TÍT\ILO 2004
GUl'ITO / MPIL
21.5X21 CM

noso. Una moto veloz brilló, de pronto, entre los algarrobos ne✓

2

gros de la noche.

Si tenemos en cuenta la modorra (tan propia de mi edad) y este
SIN TÍTULO 2004
GUl'ITO / PAPIL
21.5X21CM

calor de 34 grados, eres una mujer casi perfecta. Me regodeo
entonces con tus muslos dorados y salados como el mar. Te
amo y te poseo con cierta convicción.Te miro. Ytambién miro,
de reojo, tu blue✓jeans desteñido y tu sostén de encaje
apachurrados al borde de la cama.

�La poética
del silencio
Un verdadero poeta se preocupa poco de la poesía.
Del mismo modo que un horticultor no perfuma sus rosas.
Jean Cocteau

LUIS ARMENTA MALPICA

ara Cocteau, un libro de poemas no es un libro de
imágenes, una sucesión de comparaciones caricatu-rescas de la realidad. Si así procediera el poeta, sería
un buen distractor para las almas gentiles, el dadi-voso bufón de la palabra. Un manipulador del sentimiento.
Pero una buena lágrima no aparece tras una página triste, sino
por el milagro de cierta palabra colocada en su lugar. El poe-ma debe ser pobre en adornos, pero se lo debería trabajar como
si fuera un artículo de lujo. Pobre, porque debe perder, una
tras otra, todas las ataduras que lo ligan al poeta. Y suntuario,
porque es preciso que, además de la adecuada colocación del
verbo, de la pulsación del ritmo, de la severidad en los adjeti-vos, el poema palpite como lo hace el corazón, con su sístole,
su diástole y los síncopes inesperados. Mientras el poeta crea,
su poema está múltiples veces en peligro de muerte. Y la vida del
poema es todo un lujo, un milagro, en el que interviene, de mane-ra preponderante, la sonoridad del mismo.
8

SIN TÍTULO 2005

ÓUO / PAl'IL
:SlxS0CM

�La perfección de la música radica en su esencia idén, concluido y nos asalta con el vértigo de su memoria,
en ese instante de eternidad que ocurre tras el tiempo.
tica al silencio que antecedió a su creación. También
Mientras -esto es, cuando el tiempo ocurre-, tiene
en aquel silencio la palabra se convoca eternamente,
sin principio y sin fin, ajena al tiempo. Palabra que al lugar la acción poética del cosmos, que no obedece sino
a un proceso que se inicia, se desarrolla y concluye; o
pronunciarse ocasiona el primer instante de la crea,
ción: la primera luz, el espacio físico y sus consecuen, la acción poética frente a nosotros, la que obedece al
cías: la materia, los espacios y sus seres (ideas, emo, mismo principio mencionado, nada menos que por
la similitud entre el tiempo literario y el tiempo de la
ciones, sensaciones). Pero, además de la música que se
desprende también de la poesia, lo que no se dice en creación.
Todo principia y concluye en un solo intervalo, a
un poema es tan importante como lo que se dice, por,
cada
instante: el universo, nuestra vida, la vida trans,
que el acto poético de lo que se nombra se hace pre,
sente debido a su ausencia. Lo oculto conforma la mi, figurada, y la transfiguración de lo que somos por me,
dio del acontecimiento que en el poema nos reprodu,
tad del poema, asi como al hombre lo completa su
expresión. Lo que no dice el poema es la única certeza ce, del que somos testigos y formamos parte. Yestamos
del poema. El poeta persigue una absoluta libertad. La en el tiempo, porque el tiempo pareciera enseñamos
que sólo hemos sabido sujetamos a través de la histo,
búsqueda creadora que hace al poema.
Las palabras que empleamos en la vida cotidiana, y ria personal; que en cierto modo hemos logrado redu,
muy especialmente las que son parte de esa sustancia cirnos a través de la historia del progreso humano, el
total de la literatura (en la que todos los elementos son de la humanidad entera. No es el tiempo nuestro guia,
sino el instante perpetuo, ese intervalo que perseguí,
el absoluto y sus particulas, que recíprocamente se
contagian: el espacio, la luz, los seres, las intenciones...), mos, y que el poema y la literatura de la vida y del cos,
no dejan de mostrar la esencia musical perfecta de su mos han de darnos, y nos dan en la medida en que se,
origen silencioso. Cuando la palabra habla antes de la pamos abrirnos y recibir, y perdernos, para encontrarnos,
creación y la creación se produce, inflama también las pues tal instante perpetuo sustancialmente se encuentra
palabras humanas, las palabras de la literatura y lo que en nosotros. En lo que expresamos y nos expresa. En
ella expresa. Ysi las palabras danzan en el texto, si se lo que presentamos y nos ausenta al mismo tiempo,
deslizan sin problemas por las barras de la página, es por sospecha, por correlación, por extensión de lo des,
conocido, de lo no completado todavia.
más probable que se realice un poema.
El primer momento de la palabra es anterior a la crea,
ción, como ha de ser el primer momento de la palabra EL INICIO DE LA CREACIÓN
poética: una y otra ocurriendo en un solo instante, ante, Tras la oscuridad, el caos y la nada, la luz, el espacio y
rior a que la palabra y las palabras se digan, porque se los acontecimientos. Sonido del silencio: la palabra, la
huella inconfundible: la creación: un orden instantá,
pronuncian desde una misma eternidad, por medio del
silencio y en el silencio. Antes de decirse, las palabras es, neo y de infinito encuentro. Este es el papel de la poe,
sia: desvela, con toda la fuerza del término, muestra al
tán dichas desde siempre para este instante en el que ahora
las escuchamos. Entonces, la poesia es la religión primera desnudo, bajo una luz que sacude la somnolencia, las
(por tanto última) de los poetas. La primera palabra del cosas, los actos y las emociones que rodean nuestros
sentidos. No se trata de lustrar los empolvados luga,
poema debe tener ya la sustancia de la palabra terminal.
res comunes, sino de iluminarlos de otra forma, con su
Yesa primera palabra, y última, ha de estar en cada ele,
mento, en cada momento luminoso, espacio, circunstan, fulgor de origen. Recordar, como decia Borges, lo que
cia y núcleo de los seres que dan sentido al espacio poéti, todos hemos olvidado: esa es la suprema creación.
La poesia no elude lo inmediato, lo ya dicho; al con,
co. Todo ha de estar en la palabra primera y última, que
erario, acude a lo actual para adentrarse y descubrir
es la palabra única de lo que somos, y del poema que es,
cuchamos y que nos revela. Poema que es con ysin noso, nuestra personalisima y más profunda circunstancia,
tros, aunque el poeta lo haya revelado o acercado de sus que no puede ser otra que la que da sentido de verdad
a todo lo existente, a los seres humanos que hoy so,
fuentes primitivas. El poema encuentra al poeta y no al
revés, aunque sea el hombre quien se diga inventor del mos, idénticos en esencia a los que hemos sido desde
siempre, lo recordemos o no.
alfabeto.
Si esa sustancia inicial y terminal, previa y poste,
También sucede que la poesia tiene lugar en otro
rior
al tiempo, no se mantiene presente, en tensión, en
instante, idéntico al que es previo y propio de la eter,
nidad: en un intervalo posterior, cuando la obra ha movimiento, mientras pasa el periodo llamado tiempo
10

001 2005
de este modo habrá de tener importan,
-tiempo del cosmos, tiempo de la litera, LIM80I
C-PRINT A NltTIR DI CGI
cia para el poeta, sus circunstancias, su
tura, tiempo de la vida-, entonces nada 127 x 105 CM
DICIÓN DI 1
tema, su actualidad, lo que ocurra cuan,
ocurre, y se mantiene la oscuridad; no es
do encuentre sitio el poema que lo persi,
imitado el silencio, sino el ruido, y la pa,
gue, el que contempla, poema que en el
labra encalla en el vacío humano que ig,
tiempo real, ahora mismo, existe frente a
nora el poema de la creación y la creación
él y dentro de él, para darle su identidad
del poema. Entonces la literatura no su,
profunda.
cede, salvo la farsa de la trivialidad sin
De cada poeta depende lo que desea
nada, el anecdotario de los ruidos ajenos.
crear
y, por tanto, ser: ruido o silencio.
Si procurase la imposible humildad y
redujera la desmesura de estos propósitos comparati, Por lo mismo, realiza la serie de acciones mediante
vos para atender exclusivamente al poema, de todos las cuales alcanzará el propósito deseado, indepen,
modos no puedo sino concluir que la acción poética es dientemente de la fama y/o el prestigio que consiga
obra exclusiva del poeta, y que tal acción dura el tiem, su trabajo o la promoción de su trabajo. La expe,
po preciso de la historia de un particular cosmos, o de rienda literaria es independiente de todo esto: nos
un mundo de artificio que es celebrado para él, para convoca desde el espacio poético y desde el espacio
que el poeta se reconozca: para que se viva durante su de nuestra alma a ser en verdad ese yo mismo al que
tiempo poético, hasta lograr ser verdaderamente aquél debemos perseguir, respecto al que absolutamente
quien es y quien se convoca o a quien se aniquila. Sólo debemos abrirnos; experiencia que confirma la con,

11

�tradicción cotidiana a la que nos hemos acostum, LA POÉTICA DEL SILENCIO
brado, la que solapamos, respecto a la cual preten, La poética del signo está basada en la traducción de
demos llegar por la experiencia del poema y del arte un poema. Ya que, poniendo a funcionar significantes
en general, y que se tiene a manera de modelo; apren, extranjeros en los significantes originales, se aventura
dizaje que debiéramos plantearnos en nuestra vida a unir significados virtuales, la polisemia; pero taro,
cotidiana: el ruido o el silencio. La poesia, como ex, bién, por su imposibilidad inherente, a restituir los
periencia a la intemperie, también tiene sus ruidos sobreentendidos (lo no dicho) y los silencios. La len,
y silencios. Pero toda ayuda exterior implica que el gua de la traducción genera otra poética del signo, otra
música, otro sentimiento de la lengua. Con base en los
poema no puede sostenerse por sí solo.
En caso de que el hacedor de ruido se preocupe por planteamientos de Michel Camus, me limitaré a bos,
mostrar un tema, una trama, un tratamiento, una suma quejar algunos aspectos de la poética del sentido en la
de recursos e incidentes, sin falta mostrará su incapa, poesía contemporánea posterior al surrealismo.
La modernidad logró imponer el dogma de que el
ciclad para dar a conocer en esencia aquello que pre,
tendia. Dicho hacedor ha puesto en práctica la misma signo precede al sentido, como para Jean Paul Sartre
voluntad equívoca propia de la vida cotidiana: para ser, la existencia precede a la esencia. Pongamos un ejem,
decidió hacer, sin prestar oído a lo secreto de su con, plo banal: la luz roja del semáforo aparece en el órgano
ciencia: al silencio que lo llama a descubrirse a sí mis, de los sentidos que transmite la información a la inte,
moya transmitir la flama de esa ausencia, de lo ausen, ligencia simbólica, la cual le otorga sentido y signifi,
te, a la voz interior del lector, quien perderá la cado de prohibición. Es una verdad de experiencia
oportunidad del reconocimiento, para el cual acude al natural. Después de la última guerra (1939,1945), ese
fue el credo y continúa siéndolo para el pintor Georges
poema.
La creación del poema culmina antes de ser, por, Mathieu: el signo genera el sentido. Las corrientes for,
malistas de la poesía francesa, los letristas, los post,
que desde antes está convocada; y asimismo termina
Mallarmé,
los usuarios de la escritura blanca, han tra,
cada instante previo al tiempo de la luz, de la palabra,
antes de que la creación se produzca, en atención a la bajado a partir del mismo criterio. Se deconstruye la
sustancia definitiva que tendrá tras el tiempo. Por eso lengua, se descarna la prosa hasta reducirla al esquele,
la culminación habrá de mantenerse intacta durante to de Dionisos, se la desintegra con el fin de destruir la
todo el tiempo del texto y durante cada uno de sus racionalidad del significado que guarda, para lograr
momentos y de sus instantes; en estado de alerta cada evocar un sin,sentido poético que se genera a partir
elemento, cada creador, cada lector y la obra en con, del juego aleatorio de los significantes.
Ese proceso ilógico no obedece menos a la lógica
junto, como si cada ser supiera que está en el tiempo
poético, y en el tiempo real de la vida, y que tal tiempo del tercer excluido, una lógica prisionera de un solo
es una forma de puente, de intermedio entre la perpe, nivel de realidad. Eso a veces desemboca, en el mejor
tuidad única, perseguida, experimentada gracias a la de los casos, en lo que Roger Caillois llamaba "sagrado
motivación insistente y apasionada del deseo que, du, de disolución" poroposición a lo "sagrado de cohesión",
rante el curso de la temporalidad interruptora, anhela que fue el de la poesía iniciática de los orígenes en las
el tiempo sin tiempo, cuando al fin se recupera la ar, grandes tradiciones orientales. En René Daumal, en
Edmond Jabes, en poetas filósofos como Maurice
monía perdida: la luz del poema.
La poesía no narra: sueña (está segura de su au, Blanchot, Georges Bataille o Roger Munier, es el sen,
sencia). Viaja en las cuerdas del tiempo. Camina tido el que genera al signo. Estos autores están habita,
sobre arenas movedizas. Porque se inserta en el si, dos por un conocimiento silencioso superior a las pa,
lencio que no pasa. Predispone, pues, a lo sobrena, labras. No hay poesía grande donde el silencio
tural. En estado bruto, la poesía da vida a quien la trascendental no es la fuente, al mismo tiempo, del sen,
siente como una asfixia. Paciencia del olvido, se tido y del signo que lo transporta. Esto no es una ver,
comparte como una fe (de allí que hay pocos lecto, dad de experiencia natural, es una verdad de experien,
res) que llena la soledad de palabras, la compañia cía trascendental a la que otros llaman mística, sin
de silencios. Yllena al hombre de Dios. Pero el poe, connotación religiosa específica. Estos otros poetas no
ta fiel no busca a Dios de frente; busca su espalda. pierden su tiempo -ni experimentan la necesidadLo oscuro de la luz. El fin a su principio. La sangre en asirse a la racionalidad de la lengua o en destruir el
de la página. Los poetas viven de milagros: para nom, sentido común de las palabras de la comunidad. Pasa,
ron a otro nivel. A sus ojos existen grados superiores
brar las cosas, les basta con amarlas.
12

antes de que la creación se produzca
de racionalidad abierta y no cerrada; estos grados co,
rresponden a niveles de percepción silenciosa de in,
tuición o de intensidad que escapan a toda prisión ver,
bal e incluso mental.
Esto es lo que hace decir a Georges Bataille: "No
puedo considerar libre a un ser que no tenga el deseo
de cortar en él las ataduras del lenguaje", dicho de otra
manera: escapar a la prisión de la lengua y a los muros
opacos de los signos. Edmond Jabes prefería hablar de
vocablos poéticos más que de palabras, porque el "vo,
cablo" evocaba para él la voz, es decir la intimidad viva
del sonido portador del sentido.
Cuando leemos de Hawad, el poeta beréber: "Es del
esperma del silencio que nacieron las montañas"; o de
Roberto Juarroz: "Hay una puerta abierta y aún así es
necesario forzarla. [ ...] Ahora hay que salir, ¿pero aca,
so hay un afuera?"; o de Adonis: "Tengo mis secretos
para vivir bajo las pestañas de un dios que no muere
jamás", o de Lucían Blaga: "El cielo abrió un ojo en la
tierra", las palabras como signos nos importan poco,
es el sentido virtual el que percibimos inmediatamen,
te. Un sentido virtual lleno de no,dichos y de silencio.
Un sentido potencial abierto a varios niveles de cono,
cimiento, de desconocimiento también, o de una lu,
minosa ignorancia.
El sentimiento poético, mientras es vivido más allá
de las palabras, genera su propia poética del sentido
encarnado en la poética de los signos. "El mundo sen,
sible -según Lucían Blaga- es un complejo de sig,
nos para decir la realidad misteriosa". Se podría decir
de otra manera: en el universo que percibimos todo es
signo de lo imperceptible que, como la ausencia, es el
ojo cerrado de la presencia. Lo que nos es dado por el
otro lado de los signos pasa por la fisura abierta en el
fondo de uno mismo, por el asombro del finito que se

abre sobre el infinito. O, como lo escribió Horia
Badescu, "el camino hacia las profundidades del ser".
Hay una poesía negra o blanca de los signos según ador,
mezcan o despierten. Los signos iniciáticos son aque,
llos que nos despiertan en el enigma absoluto o en la
presencia abismal del Sin,nombre o del Sin,signo.
Hoy vivimos en medio de una sobreabundancia de
signos al grado cero del sentido, e incluso en el grado
negativo e involutivo del sentido. En la sociedad del
espectáculo que es la nuestra (hago, claro está, alusión
a Guy Debord), la representación reemplazó a la ac,
ción. En esta sociedad sometida al reinado de la can,
tidad, los signos más triviales se reproducen por
todas partes como las células de un cáncer generali,
zado. "El último refugio de los insensatos: procla,
mar que el problema del sentido no tiene ningún
sentido -escribe Basarab Nicolescu, en sus teore,
mas poéticos-. En cuanto al no,sentido, hace la di,
cha de los que no tienen nada que decir". El poeta
Bernard Noel sensura (la que escribe con una s en
lugar de una e: la privación del sentido, que es "el arma
absoluta de la democracia: permite engañar a la con,
ciencia y vaciar las cabezas, sin molestar la pasividad
de las víctimas"). Noel evoca la lengua oscura y
pretenciosa que "priva al sentido de su sentido". Basta
abrir los ojos para ver que por todas partes la antipoesia
obra de manera mortífera.
"Cuando una sociedad se corrompe -decía Octa,
vio Paz- lo primero en corromperse es el lenguaje".
Desintegrar el lenguaje, como lo hacen ciertos poetas
"de vanguardia", es una empresa suicida, egocéntrica,
que permanece prisionera del espacio cerrado donde
se confina su caída hacia sus propios infiernos. De lo
que se trata, como lo pregonaba Roberto Juarroz, es
de limpiar el lenguaje, de limpiar nuestra mente y nues,
13

�tros modos de vida para romper con el lenguaje este, berro Juarroz llamaba «un mundo nuevo, el tercero",
reotipado, naif o convencional. Borges veia en ese len, infinitamente abierto y que pertenece a otro nivel de
guaje trivial una especie de poesia fósil. Pero es sobre realidad que el de la realidad sensible. No es un asunto
todo el sentido lo que es necesario desfosilizar para de creencia, sino más bien de experiencia interna, de
dar a los signos un sentido nuevo o, corno tan bien lo experiencia poética, de experiencia efectiva a toda
dice Lucían Blaga, «una nueva luz sobre un viejo carni, prueba.
En lo que concierne a la poesía viva, sólo importa la
no", un camino luminoso cargado de la intensidad de
"búsqueda
de sentido del sentido", es decir, la orienta,
sus propios silencios, un sentido secreto: "el secreto
-decía Artaud- es que no hay secreto más que ser ción y la evolución del sentido hacia el centro enigmá,
justamente aquello que no se es, y no es un secreto, tico o la fuente trascendental del "quién" y del "qué".
es más bien un alma". Porque el silencio poético es "¿Pero quién bebió en la fuente de la vida?", exclamó
un alto grado de silencio; él es el que nos libra de lo Antonin Artaud. "A la vida no le debo ningún recuer,
opaco de los signos y de las torpezas de la lengua. do, pero le debo mi vida entera", escribió Lucían Blaga.
No es un silencio vacío, es un silencio excesivarnen, No es una idea cerrada en sí misma, no es siquiera una
te lleno y hasta desbordante de sentidos silencio, idea, es una visión cuyo sentido global no depende del
sos, un silencio trascendental al que se refería el sentido de las palabras, sino del secreto de su comple,
jidad y de su salto cuántico a otro nivel
de realidad. Entre las vías de búsqueda
que convergen, cada una por su propia
vía de paso, hacia la inaccesible fuente
de vida, se podría llamar transpoética
la vía del poeta clarividente, orientado
hacia la unidad del conocimiento. Esta
búsqueda fue la de Lucían Blaga, quien
atraviesa y supera la poética del signo o
la poesía encarnada en la lengua.
En esta óptica, se podría decir que
el relámpago de la iluminación erradica
los límites del signo y del sentido, al mis,
y
mo tiempo que exalta el sentimiento del
infinito. Blaga escribe en un poema:
"Elévate al infinito sin develar jamás lo
que tus ojos adivinaron". Lo que los ojos
de Blaga adivinaron escapa, claro está,
a todo lenguaje. Yestá precisamente ahí
la paradoja de la poesía: evocar por
medio del lenguaje lo que, por esen,
cia, escapa al lenguaje. Es ahí que la
poesía nos señala que ella misma es
algo más que signos, algo más que
significantes, algo más que significa,
maestro Eckhart cuando evocaba la esencia de una dos. "La ilusión más tenaz: el sentido atribuido a las
"tercera palabra que no es ni dicha ni pensada, que palabras", dice Basarab Nicolescu, quien agrega este
jamás es expresada", un silencio ligado al sentido de la axioma esencial: "La interacción entre las palabras está
escucha: aquella de lo inaudible o del inaudito mur, más allá delas palabras". Por su trabajo sobre los sig,
mullo de la fuente, que en el fondo es la tercera secre, nos, por las interacciones de los signos entre ellos,
tamente incluida en el nodo dialógico del signo y del la intención de la poética del sentido es evocar el
sentimiento de lo indecible y, por imposible, el sen,
sentido, o del cuerpo y del alma.
Nietzsche en una carta a Overbeck le escribia: "No cimiento de la trascendencia inmanente. lnteraccio,
soy ni espíritu ni cuerpo, más bien una tercera sustan, nes que dan sentido a través, al lado de y más allá de
cia". Esta "tercera sustancia" se compara a lo que Ro, los signos.

En esta óptica, se po•
dría decir que el relámpago de la iluminación erradica los
límites del signo
del sentido, al mismo tiempo que exal•
ta el sentimiento del
infinito.

14

IIN TÍTULO 2NI
ÓUO / NPIL
31xlOCM

�~
111

Aquellos que aún hacen poesía sobre lo visible o queda de autoconocimiento, la vía de un yoga de la consobre lo aparente han perdido el camino que va de lo ciencia o, como en el caso de Djalal-od-Din Rúmi
visible a lo invisible y de lo aparente hacia el ser. Gaston -muy querido para Salah Stétié-, una búsqueda de
Bachelard veía en la poesía una "metafísica instantá- lo absoluto.
Es entonces, a mi manera de ver, la poética del
nea", así como un tiempo inmovilizado en el instante
poético vertical al que llamaba también andrógino. Una silencio quien genera la búsqueda de la poética del
"metafísica sensual" (para retomar la expresión de signo cargada de sentido. Búsqueda cuyas palabras
Oliver Apert utilizada en una mesa redonda dedicada clave son la precisión y, en poesía pura, la milagrosa
a Salah Stétié, que tuvo lugar en la Sorbona) no tiene armonía entre la música y el sentido: entre el silennada que ver con la metafísica escolástica o solamente cio y la luz que nos revelan las sombras de cada paconceptual. René Daumal vivió la poesía como una me- labra que se invoca. Si en un poema, por la necesitafísica experimental, como "un lenguaje silencioso en dad de evocar la paradoja de un proceso interior,
el que toda poesía es una traducción". Antonin Artaud, escribo lo siguiente: "El fuego desde ahora puede
él también, vivió la poesía como una metafísica en ac- unirse al mar sin morir", es con la preocupación de
tividad, "una identidad metafísica de lo concreto y llegar a una música de la lengua, en la cual el canto
de lo abstracto", "una metamorfosis de las condicio- de las palabras tiende a suprimir sus límites al misnes interiores del alma". Jean Wahl ahondaba en el mo tiempo que los abre a un sentido de alquimia que
mismo sentido cuando escribía: "No sabemos lo que los atraviesa y los supera.
la poesía celebra las uniones de los contrarios para
es la metafísica, ni lo que es poesía, pero el fondo de
la poesía será siempre metafísico, y es muy posible que acceder al presentimiento de su fuente enigmática.
el fondo de la metafísica sea, igualmente, siempre Existe un arte poética donde la poética del sentido
coincide con la oscuridad, y el conocimiento con el
poesía".
Hace unos diez años, al final de una intervención desconocimiento, con el propósito último de evocar
en el centro literario de la Abadía de Royaumont, du- esta "tercera sustancia" que no es ni la una ni la otra,
rante una reunión de setenta poetas de lengua france- sino que se encuentra en nivel más alto, entre el "a trasa, Michel Camus concluyó su ponencia con lo siguien- vés" y el "más allá" de ésta o de aquélla, la secreta prete: "La poesía que vendrá será metafísica o no será". sencia de un indecible tercer incluido.
En lo poco que conozco de su obra, en Lucían
Esa declaración fue un balde de agua helada y fue seguida de un silencio ambiguo, incluso reprobador. Sólo Blaga hay una tendencia que reúne el principio del
Pierre Oster le deslizó al oído algunas palabras de com- arte de Elias Canetti: "iReencontrar más de lo que
plicidad. Se puede decir que, salvo excepciones, los se ha perdido!". Blaga es al mismo tiempo poeta, fipoetas franceses no tienen la fibra metafísica. A falta lósofo, metafísico: un buscador de espíritu transdisde ser inspirados, muchos de ellos "hacen libros como ciplinario. Su claridad es tan enigmática y tan poése hacen zapatos" (la expresión es del marqués de tica como la oscuridad, lo que lo hace escribir este
Sade). La poesía por la poesía, o el arte por el arte, no paradójico verso: "Con mi claridad hago crecer lo
lleva a ningún lugar. La poesía francesa contemporá- inconocible". Es evidente que para Blaga la poética
nea tiende raramente hacia la unidad del conocimien- del signo y la poética del sentido son generadas por
to o a ese "sentido universal infinito" al cual se refería la poética del silencio. Es de esta manera que en su
Friedrich Scblegel evocando la relación del hombre en poema"Autorretrato", el signo (con s: sygne) se conel infinito. Muchos poetas también están tan separa- vierte en un cisne (con e) para llegar a su mutismo
dos de ellos mismos, separados de los otros y separa- (cygne). Lo que reemplaza a su palabra es la "nieve
dos del mundo, que sus palabras tienden a separarse de las criaturas". Su alma es una pregunta silenciolas unas de las otras por falta de poder unificarlas en el sa. Y la dirección de su búsqueda está evocada en
mismo sentido orientado hacia el interior infinito del cuatro versos transparentes: "Busca el agua o el arco
"centro", en el sentido mítico de la palabra. De igual iris / aplaca su sed, / la fuente que desaltera / su bemanera no pueden ver en el arte poético la virtualidad lleza y su nada". El silencio de un poema como éste
de un lenguaje transdisciplinario, el medio de una bús- habla por sí mismo y no necesita comentarios.

El poema, el exilio:

ernu
MIGUEL ÁNGEL CUEVAS

os convoca la memoria de Luis Cemuda para hablar de las
que se enuncian como sus dualidades, de lo que el poeta, en
"El intruso", de Vivir sin estar viviendo (1944-- 1949), nombró
su "conciencia / Desacordada" (Cemuda, 1975b: 247) en un
poema que concluye: "Para llegar al que no eres, / Quien no eres te
guía" (248); y en "La escarcha" (245), del mismo libro, alguien escucha:
17

16

�El debate agónico que opone palabra y poesia (aun
con momentáneas, confiadas identificaciones), la tensión entre la naturaleza del poema y la de la poesía, la
construcción y la contemplación al cabo del personaje
del poeta: este narcisista laberinto de espejos constituye uno de los más intensos acordes de la obra de
Cernuda, una de sus ~oces varias" ("Díptico español",
Desolación de la ~uimera [1956-1962], en Cernuda, 1975b:
337) en el interior de un "misterioso dominio donde
solamente nos es dado suponer pero nunca comprobar"
El poeta, la hipóstasis autorial o el personaje que pr~("Paul Eluard", en Cernuda, 1970: 39). Toda esta mateyecta Cemuda en su escritura, ha pretendido a veces uru- ria adquiere forma en sus versos, que pueden leerse como
ficar esa escisión permanente. También en Vivir sin estar las marcas de un enfrentamiento no resuelto entre el
viviendo, en "El poeta" (259), se leen estos versos:
canto y lo cantado. Conscientes de la ontológica parcialidad de cualquier interpretación, para cubrir tal itinePara el poeta hallarla ~a rosa del mundo] es lo bastante,
rario podríamos partir de una pregunta del joven poeta
[...] Cuando en ella [en la obra] un momento se unifican,
en sus Primeras poesías (1924-1927): "Canción mía, ¿qué
[...] Los eres complementarios luego y antes dispersos:
te doy[...]?" (XX, en Cemuda, 1975b: 22). En sus más
El deseo, la rosa y la mirada.
antiguas composiciones Cernuda hace propia la tradición simbolista al evocar el espacio del papel vacio o la
Se diría que la tarea del poeta es "Ver en unidad el ser iluminación de la palabra (cf. Primeras poesías,VUI, X, en
disperso" ("Río vespertino",Como quien espera el alba (1941- Cernuda, 1975b: 15 y ss.); parecería por tanto instaurar
1944], en Cernuda, 1975b). Pero contemporáneamente, a la suya entre las voces para quienes "el poema [es] la
propósito de su propio decir,escribe en un ensayo: "como tierra prometida de las palabras", como dijera Lezama
una sombra me arrastro entre el delirio de sombras, res- (1998: 16) a propósito de Mallarmé. Sin embargo, ya en
pirando estas palabras desalentadas" ("Escrito en el agua" Égloga, elegía, oda (1927-1928), el canto es '\meco, tan
(1942], en Cemuda, 1970: 198). Ver acaso será solamente, sólo; ya no siente / Quién le infundió tan lúcida hermoincluso en los "Poemas para un cuerpo", una tentativa en sura" ("Homenaje", en Cernuda, 1975b: 28). Se remonla noche: "Y entró la noche en ti, materia tuya / Su vaste- ta pues a los orígenes una sucesión de interrogantes y
dad desierta" (Con las horas contadas (1950-1956], en respuestas sustancialmente precarias, a menudo negaCernuda, 1975b: 313). Un intento -el de la visión, el de das de inmediato, contradictorias hasta tal extremo que
unificar la vastedad de lo disperso, el de la poesía- abo- pudiera decirse que de ellas sólo resta la contradicción:
cado a la insatisfacción lacerante a lo largo de toda la es- el poema acaba por ser a veces el escenario del co~bate
critura cernudiana: desde el "nada hay que no sea fracaso, entre palabra y poesía, entre instrumento y matena con[...] en primer lugar la poesia" ("Paul Eluard" (19~9], en vertidos en tema de la dicción; algunos versos de Como
Cernuda, 1970: 41), del escritor poco más que en ciernes, quien espera el alba ((1941-1944] en Ce~nuda, 1975b~ serhasta el gesto casi conclusivo, idéntico, cercano ya el virían, entre los varios posibles, para ilustrar seme1ante
tematización:
final:
o era en esos oídos
Adonde tu palabra
Debía resonar, ni era en esos lugares
Donde debías hallar el centro de tu alma.
Sigue por las regiones del aspirar oscuro,
No buscando sosiego a tu deseo,
Confiado en lo inestable,
Enamorado en lo enemigo.
1

Mejor que la palabra,
El silencio en que duerme.

El poeta conoce por presentimiento,por intuición, la poesía
[...]; pero al querer expresar ese presentimiento,al confiarlo
a la palabra [...], el poeta fracasa.

Sería vano el intento de inferir secuencialidad alguna en este superponerse de parciales enunciados,
inútil trazar un arco desde una quizá ingenua desconfianza post-simbolista en la palabra hasta la esperanza meditativa de su advenimiento1• Es la insistencia en
la perplejidad, la irresolución que se desprende del conjunto de la escritura de Cernuda, lo que cabe constatar. Maurice Blanchot ("Los caracteres de la obra de
arte", 1969) ha escrito:
La obra no es la unidad mitigada de un reposo. Es la intimidad yla violencia de elementos contrarios que nunca se
concilian ni se apaciguan [.. .]. Esta intimidad donde se
afronta la contradicción de antagonismos que son
inconciliables pero que, sin embargo, sólo tienen plenitud
en la oposición que los opone, esta intimidad desgarrada
es la obra (213 y ss).

[...] que en el fondo no hay fondo,
No hay nada, sino un grito,
Un grito, otro deseo
Sobre una trampa de adormideras crueles.
("Como la piel", 62)

Ysin embargo se retorna al canto, se acoge el canto a
pesar de que "cansa la vana tarea de las palabras" ("La
gloria del poeta", Invocaciones (1934-1935], en Cemuda,
1975b: 117). Este personaje del poeta heroico, solitario,
errante -de nunca desmentida raigambre románticaque afina su voz ante el desprecio, no puede sino aspirar
a una música fúnebre (118):
En este pecho sonoro y vibrante, idéntico a un laúd,
[...] La muerte únicamente,

Puede hacer resonar la melodla prometida.

El canto sin la respuesta previa acerca de su objeto,
acaso sin respuesta posible a tal pregunta, deviene el
propio objeto del canto. En "Sentado sobre un golfo
de sombra", de Los placeres prohibidos (1931), dice
Cernuda (1975b):

O a celebrar -ahora como un eco transparente del
Leopardi de "L'infinito", como en otros casos los vestigios lo serán de los himnos de Novalis o Holderlin- el
rito de la palabra, negándola:
[...] dulce será anegarse
En un abrazo inmenso,
Vuelto niebla con luz, agua en la tormenta;
Grato ha de ser aniquilarse,
Marchitas en los labios las delirantes voces.

Es una canción impersonal, exactamente pudiera ser otra
canción cualquiera, y ese es el motivo de que te sientas
atraído por el canto y su cantor (79).

Una vez aquí, en el espacio del canto objeto de sí
mismo sin objeto, de nuevo una pregunta se impone
sin respuesta; en los versos de Un río, un amor (1929):
" o sé por qué he de cantar / O verter de mis labios
vagamente palabras" ("Oscuridad completa", en
Cernuda, 1975b: 47), "Con una voz insomne" ("No intentemos el amor nunca", 52), en la "Noche que no
puede ser otra cosa sino noche" ("Razón de las lágrimas", 54), pero anhelando aún la reaparición del canto, aguardando "siempre en pie quién sabe a cuáles ruiseñores" (54), aunque el fin sea el ahogo, el alarido, el
cese de la voz fútil ante el fervor del ansia,

("Himno a la tristeza", Invocaciones, en Cemuda,19756:128)

¿Cuál es el ámbito desposeído de atributos en el
que el poema surge? ¿Qué es el poema?: "un fantasma, algo que se arrastra lánguidamente", anota
Cernuda en "El espíritu lírico" ((1932] , en Cernuda,
1970: 76). Y el poeta es el "extranjero" ("Como el
viento", Un río, un amor, en Cernuda, 1975b: 45), habitante de un no lugar perpetuo asentado en un decir que nada revela como respuesta a la conciencia desacordada, donde sólo persevera la presencia aguda
del desamparo:

("Juventud", 195)
("Gustavo Adolfo Bécquer" (1957], en Cemuda,1975a: 33 Y
[...] cuánto llevo luchando
Para que mi palabra no se muera
Silenciosa conmigo [...].

ss.)

Anútad del camino, en "Marsias", como en los viejos
mitos, "el poeta[...] ha de quedar vencido y muerto" (Denos
(1941], en Cemuda, 2002: 290).

Su siúo no está en parte alguna. Siempre deseará un lugar
diferente. Es el "extranjero". [...] Y su tentativa poéúca, un
reflejo enigmáúco y solitario de esa busca [...]. iQué fracaso!

1

Cifra respectiva de cada posición vendrían a ser las siguientes
afirmaciones: "sólo interesan las palabras, no la poesta" ("Paul Eluard", en
Cernuda, 1970: 40); · [...] mirada y palabra hacen al poeta. [...) quehacer de
mirar y luego quehacer de esperar el advenimiento de la palabra" ("Ocio"
[1952], Variaciones sobre cana mexicano, en Cernuda, 2002: 225).

("El esp1ritu llrico", en Cemuda, 1970: 76)

("Aun poetafuturo",207)
19
18

�De llamativa semejanza son algunas descripciones de
Blanchot ("La experiencia original", 1969) a propósíto de
Holderlin:

En el poema, no es un individuo solo el que se arriesga, una
razón la que se expone al peligro y a la quemadura
tenebrosa. El riesgo es más esencial; es el peligro de los
peligros por el cual, cada vez, se pone radicalmente en causa
la esencia del lenguaje. Arriesgar el lenguaje es una de las
formas de este riesgo. Arriesgar el ser, esa palabra
fundamental que pronuncia la obra pronunciando la
palabra comienzo, es la otra forma del riesgo (227).

El poema es el exilio, y el poeta que le pertenece, pertenece
a la insatisfacción del exilio, está siempre fuera de sí mismo,
fuera de su lugar natural, pertenece al extranjero, al afuera
sin intimidad y sin límite (226).

En Vivir sin estarviviendo escribe Cemuda: "Lejos de tí,/
[...] el centro/ Buscas afuera" ("El intruso", en Cemuda,
1975b: 247). Volvamos a Blanchot ("La experiencia original", 1969):
Este exilio que es el poema hace del poeta el errante, el
siempre extraviado, aquel que está privado de la presencia
firme y la residencia verdadera. Yesto debe entenderse en
el sentido más grave: el artista no pertenece a la verdad
porque la obra es lo que escapa del movimiento de lo
verdadero, que de algún modo siempre pone en duda, se
sustrae a la significación designando esta región donde
nada permanece, [...] lugar de la indecisión más peligrosa,
de la confusión de donde nada surge [...], afuera eterno [...]
(226).

SIN TÍTULO 2005

ÓLIO / PAl'IL
31xSOCM

Consciente de su ser de lenguaje, el poeta de los versos de Cemuda no puede sino invocar con la palabra la
ausencia o ínsatisfacción o simulacro de la palabra, en un
devenir sin tregua "Hacia lo lejos, más, hacia la flor sin
nombre" ("Cuerpo en pena", Un ria, un amor, en Cemuda,
1975b: 43); consciente asimismo de que la recompensa
que la Químera otorga a sus adeptos es "la aridez, la ruina
y la muerte" ("Desolación de la Quimera", en Cemuda,
1975b: 360).
Como el propío Luis Cemuda ("Góngora", Como quien
e.spera el alba, 1975b: 200) dejara escrito de Luis de Góngora, en un trueque de nombres al cabo,
Gracias demos a Dios por la paz de Cemuda vencido;
Gracias demos a Dios por la paz de Cemuda exaltado;
Gracias demos a Dios, que supo devolverle
(como hará con nosotros),
Nulo al fin, ya tranquilo, entre su nada.

Y de nuevo a Cemuda: "el poeta escribe sus versos
cuando no puede hallar otra forma más real a su deseo"
("El espíritu lírico", en Cemuda, 1970: 76), allí donde la
resignación a la palabra es señal de la ímposibilidad de
alcanzar "la gracia muda de las cosas" ("La adoración de
los magos", Las nubes [1937-1940], en Cernuda, 1975b: 172).
Un hondo, un abismal Cemuda se cifra en esta insistencia siempre contradictoria en dejar trazo escrito, en
construír el personaje de un ser inevitable de palabra, que
sólo a través de ella puede nombrar la fractura entre el
lenguaje y el mundo. Raramente se dan en el poeta, a pesar de sus propias afirmaciones, coros concertados (cf.
"Díptico español", Desolación de la ~uimera, en Cemuda,
1975b: 337). En Variaciones sobre tema mexicano se lee: "la
poesía, en definítíva, es la palabra" ("Lengua" [1953], Variaciones sobre tema mexicano, en Cernuda, 2002: 190), mientras que tantos lugares ofrecen testimonios cercanos a lo
enunciado ya en uno de los prímeros ensayos: "Es un triunfo de la poesía sobre la palabra, su mezquino ínstrumento" ("Dos poetas" [1931], en Cemuda, 1970: 71). El mismo
dilema írresuelto del que la obra toda surge. Una última
reflexión de Blanchot ("La experiencia original", 1969)
quizá resulte esclarecedora:

No en la tierra prometida; en el exilio: en el poema.

Bibliografia

Blanchot, Maurice (1969). El espacio literario. Buenos Aires: Paidós.
Cernuda, Luis (1970). Critica,cnsayosyevocacioncs. Barcelona: Barral.
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Editorial de Sevilla.
Lezama Lima, José (1998). "Nuevo Mallarmé", en S. Mallarrné. Antología.
Madrid (s/e).

21

�POUIA

POUIA

TheWil1

El testamento

.IOHN DONNE

.IOHN DONNE
Versión de José Luis Rlv■s

Before I sigh my last gaspe, let me breath,
great lave, sorne Legacies; Here I bequeath
mine eyes to Argus, if mine eyes can see,
if they be blinde, then Lave, I give them thee;
my tangue to Fame; to'Embassadours mine eares;
to women or the sea, my teares.
Thou, Lave, hast taught mee heretofore
by makíng mee serve her who'had twenty more,
that I should give to none, but such, as had too
much before.

SIN TÍTULO 2004
GRAFITO / PAPEL
21.5 X 21 CM

My constancie I to the planets give;
my truth to them, who at the Court doe live;
mine ingenuity and opennesse,
to Jesuites; to Buffones my pensivenesse;
my silence to'any, who abroad hath beene;
my mony to a Capuchin.
Thou Love taught'st me, by appointing mee
to lave there, where no lave receiv'd can be,
onely to give to such as have an incapacitie.
My faith I give to Roman Catholiques;
ali my good works unto the Schismaticks
of Amsterdam: my best civility
and Courtship, toan Universitie;
my modesty I give to souldiers bare;
my patience let gamesters share.
Thou Lave taught'st mee, by making mee
love her that holds my lave disparity,
onely to give to those that count my gifts indignity.
I give my reputation to those
which were my friends; Mine industrie to foes;
to Schoolemen I bequeath my doubtfulnesse;

Antes que exhale mi último resuello,
pemúteme que emita, noble Amor, ciertas mandas:
si ven, mis ojos se los dono a Argos.
Mas si son ciegos, Amor, te los cedo;
a la fama mi lengua; a los ministros, mis oídos;
a las mujeres, o al mar, mis lágrimas.
Hasta este día, Amor, a servirle a ella
me enseñaste; ella, quien veinte siervos tenía;
a nada dar sino a quien ya con creces tuviera.

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V

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I

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SIN TÍTULO 2004
GRAFITO / PAPEL
21.SX21 CM

Obsequio mi constancia a lqs planetas;
mi verdad, a la corte y a quienes ahí viven;
mi candor y franqueza, a los jesuitas.
A los bufones paso mi rumia melancólica.
Mi silencio, a cualquiera que vivió en lueñe tierra.
Heredo mi dinero a un capuchino.
Amor, con tus mandatos me enseñaste
a amar donde el amor es muy mal acogido;
a dar a quienes para recibir están tuncos.
Doy mi fe a los católicos de Roma;
mis buenas obras doy a los cismáticos
de Ámsterdam. Mis educados modales,
mi cortesía, a la universidad.
Doy mi modestia a los soldados rasos;
compartan los tahúres mi paciencia.
Tú, Amor, me has enseñado, pues me hiciste
amar a quien estima mi amor indigno de ella,
a colmar de regalos a esa que los desdeña.
Doy mi reputación a quienes fueron
mis amigos. Mi esmero, a mi adversario.
Mi incertidumbre cedo a los escolásticos;
mis achaques y excesos, a los médicos;

�CABED DE PLAYA A ■ C 2004 428 x 110 CM
C-PRINT A PARTIR DE CGI EDICIÓN DE 5

my sicknesse to Physitians, or excesse;
to Nature, ali that I in Ryme have writ;
and to my company my wit.
Thou Love, by making mee adore
her, who begot this love in mee before,
taught'st me to make, as though I gave, when I did but restare.
To him for whom the passing bell next tolls,
I give my physick bookes; my writen rowles
of Morali counsels, I to Bedlam give;
my brazen medals, unto them which live
in want of bread; to them which passe among
ali forrainers, mine English tongue.
Thou, Love, by making mee love one
who thinkes her friendship a fit portion
for yonger lovers, dost my gifts thus disproportion.
Therefore 1'11 give no more; But 1'11 undoe
the world by dying; because love dies too.
Then ali your beauties will be no more worth
than gold in Mines, where none doth draw it forth;
and ali your graces no more use shall have
than a Sun dyali in a grave.
Thou Love taught'st mee, by making mee
love her, who doth neglect both mee and thee,
to'invent, and practise this one way, to'annihilate ali three.

a la Naturaleza, lo que compuse en verso.
A mis compinches mi ingenio heredo.
Tú, Eros, haciendo que adorase
a quien primero indujo tal amor, me enseñaste
a otorgar como don lo restituido.
Al difunto por quien doblan ya las campanas,
denle mi vademécum. Mis volúmenes
de consejos morales encargo al manicomio;
mis medallas de bronce a quienes viven
faltos de pan; mi lengua inglesa,
a los que viven en el extranjero.
Tú, Eros, que me obligaste
a amar a una que juzga
su amistad dote idónea
para amantes más jóvenes, mis dones distribuye.
Nada doy más. Empero,
el mundo desharé, pues también Eros muere.
Y tus bellezas no valdrían más entonces
que el oro de las minas cuando nadie lo extrae;
y todos tus encantos serán igual de útiles
que un cuadrante de sol en una fosa.
Tú, Amor, me has enseñado, haciéndome que ame
a quien a ambos nos tiene en el olvido,
a crear y aplicar esta sola manera de abolir a los tres.

�eca
e lZ
DANIEL GON%ÁLEZ DUEÑAS

1poder enuncia su exégesis del Mal a través de ecos ~e ecos
de ecos cuyo origen parece absurdo rastrear. Por eJemplo,
qué misteriosamente resuena en el reino occidental de la
modernidad aquella exclamación de san Agustín acerca de
.___. la expulsión de Adán y Eva del paraíso: Fdix culpa! ("ifeliz
pecado!"). Los doctores de la iglesia se apresuran a c~1:egir equívoco~
y a subrayar el sentido en que san Agustín ~ronunc1~ tales p~~b~a~.
''feliz porque nos valió al Redentor". ¿Es posible cuestionar esa felic1-dad" en otros sentidos, situándose antes de los análisis de tal o cual
"especialidad"?
26

Quizá no sólo sea posible sino imprescindible: el
lenguaje del poder ha impuesto un básico sobreentendido, el de que la pluralidad de sentidos es equívoca en
sí, puesto que aceptarla es "atentar contra la coherencia", esto es, desvanecer la fuerza del dogma (religioso
o politico). Pero no hay lecturas univocas -exclusivas- y todo discurso navega en la pluralidad: examinada en otro nivel,la frase Fdix culpa! implica que el pecado es el inventor de la felicidad "Antes" de la calda no
habia "virtud" sino una existencia de cosa o -cuando
mucho- de animal: el estado de gracia de Adán y Eva
no correspondia a encarnar la pureza sino a carecer de
conciencia. Al sobrevenir el pecado nace la dialéctica:
en el negro puede contrastar el blanco. A partir de la
expulsión del paraíso ninguno de los descendientes de
Adán y Eva será feliz, pero todos podrán añorar la felicidad, hija del pecado.
Dicho de otro modo: caímos para saber que estuvimos en lo alto, pero tanto ese conocimiento como el
acto mismo de saber se traducen en castigo y lamento.
Lo corrobora Dante: Nessun maggior dolare/ che ricordarsi
del tempo / fe!ice ndla miseria ("No hay mayor dolor en la
desgracia que recordar el tiempo feliz") (La Divina Comedia, "Infierno", V, 121-123). Pero sobre todo, calmos
para saber que el retorno es imposible, por más que se
quiera abolir la conciencia, causante de todos los males
(es decir, causante del Mal).
Ecos de las grandes voces, ya parcialmente amnésicos: "Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido",
dice el refrán; perder es saber, y viceversa. Virgilio escribía: O fortunatos, nimium, sua si bona norint, Agricolas
("Demasiado afortunados los campesinos sí conocieran su suerte") (Geórgicas, II, 458-459); en primera instancia esta frase alude a "los que poseen una felicidad que no saben apreciar", pero en el fondo
equipara la felicidad con el estado "natural" (animalesco), aquel en donde están ausentes los contrastes, oposiciones y choques que procrean la conciencia siempre de modo violento. (En este caso la
naturaleza corresponde al bien, pero a un bien que
es sinónimo de la ignorancia, ese estadio anterior a los
despojos aleccionadores.)
Toda la moral occidental parte, pues, del "podría
ser peor" y no del "fue mejor". El lamento primordial
de la lirica no tiene otro origen que la célebre Et in Arcadia ego! ("iYo también he vivido en Arcadia!"), siempre dicho en pasado, siempre en equivoca -y a fin de

cuentas, artíficialisima- añoranza. ¿"Feliz pecado"
porque nos dio la conciencia, en sí un bien que vale el
precio del paraíso perdido? Sin embargo, iqué significa la palabra "conciencia" así definida? Es claro que no
se trata de la capacidad de darse cuenta sino de una mínima -y primitiva-porción de esta capacidad, la que
permite "distinguir entre el bien y el mal". Yesta "distinción", tqué tanta dificultad encierra si lo que debe
"distinguirse" son los polos del más grosero de los contrastes, el blanco contrapuesto al negro?
La conciencia definida por la moral es la capacidad
de distinguir lo que ya en sí era más que distinguible
(si la gracia se concibe como lo animalesco, aun para
los más rudimentarios sistemas perceptuales en el
mundo animal el blanco y el negro son diferenciables
en sí, sin que medie un esfuerzo de la conciencia). Haber perdido el paraíso, ¿vale la pena por tan superfluo
don? Una posible respuesta podría provenir del territorio de la lingüística: "Sí, porque permite la existencia de la metáfora, la posibilidad de manejar niveles
simbólicos en la realidad. El bien y el mal son nociones
abstractas (complejas) y no pueden equipararse con
el blanco y el negro". Pero aun como "símbolos", el bien
y el mal son tratados en la vida social (y por tanto en la
dramaturgia mayoritaria) con una mayor tosquedad
que en el nivel literal. Es a la inversa: la conciencia
moral existe para impedir toda lectura simbólica de lo
real; no hay sino un nivel de significación, aquel en que
las cosas son buenas "o" malas. Para Occidente no hay
matices: bien y mal son nociones complejas porque equivalen al blanco y al negro.
Otra posible respuesta procedería de la ética: "La
pérdida del paraíso valió la pena porque hizo al hombre responsable de sus acciones". Pero, tcuántas vías
abiertas a la elección implica en Occidente la gama de
las "acciones" posibles? El hombre adquiere la "conciencia" y gracias a ella ( es decir, por culpa de ella)
descubre que no le quedan sino disyuntivas: alinearse
u oponerse, doblarse o quebrarse, asentir o denegar,
hablar o callar, ganar o perder, arrebatar o ser despojado. La riqueza de la libertad ética se refleja en los géneros dramáticos a través del juego de los dobles papeles: un sujeto puede ser víctima de sus superiores y
victimario de sus inferiores, puede ser "bueno" con
unos y "malo" con otros, puede alternar luz y oscuridad: a ello se llamará la "rica ambigüedad" de un personaje, o bien el "antimaniqueísmo de las más hondas

27

�búsquedas dramáticas". En la infinita cauda de los en la "Carta del vidente": "iUnos débiles se pondrán a
números, la conciencia miope sólo alcanza a advertir pensar en la primera letra del alfabeto y rápidamente
se precipitarán en la locura!". Porque esa moral sucum,
hasta el número dos.
be
ante un lenguaje verdaderamente abierto (el que no
Así, ¿qué tan "responsable" de sus acciones es un
individuo que exclusivamente tiene dos caminos para se detiene en el número dos -o en la segunda letra del
seguir, el del héroe (que sirve de escarmiento) o el del alfabeto- y sigue adelante). Tal pensamiento moral demalvado (que sobrevive); el del bien (la inmovilidad pende de un lenguaje surgido de las fuentes mismas de
legislada) o el del mal (la rebeldia sancionada); el del la "conciencia miope": la que no posibilita ver lo que está
blanco (la nostalgia por una gracia que sólo es añorable sino sólo distinguir aquello que, como en una escenoporque está perdida y es ilusoria) o el del negro (la acep- grafía de teatro, se ha dispuesto deliberadamente a
tación de la desgracia, que es lo único real en un único partir del más burdo contraste: o la ausencia de los
mundo construido de un único modo y susceptible de colores -el negro, el Mal- o la suma de los mismos
una sola lectura, detrítica, condenada, de sí lamenta- -el blanco, el bien-, pero nunca la infinita gama
ble e inamovible)? Ycomo a fin de cuentas ni siquiera es cromática y cada uno de sus matices.
El verbo en Occidente está moldeado para que cada
posible la elección entre ayer y hoy, sol y luna, Dios y el
diablo, blanco y negro, bien y mal, el poder propone palabra que se pronuncie -independientemente del
idioma- transmita, manipulada, la misteriosa tesis del
(impone) el punto intermedio: el gris neutro.
Una tercera respuesta podría surgir de las discipli- "pecado feliz". Eco del eco de un eco, amnesia a la últinas teológicas: "La conciencia vale la pena porque tal ma potencia: de la teología a la moral social y de la líridon es en sí un bien divino". Cabe entonces pregun- ca al arte narrativo moderno (y de éste a los medios de
tarse: ¿"un" bien o el bien? Antes de pecar, Adán y Eva comunicación, vía las degradaciones que ya no saben
vivían en estado de gracia pero porque no veían el blan- -que ya no quieren saber- lo que transmiten); así se
co y el negro, que no obstante estaban ahí. lQué fue en- construye dia a dia, minuto a minuto, la "verdad sutonces lo que el pecado inventó, el acto de ver lo que ahí prema": el bien es el bien perdido.
La huella de esta "ley" está en todas partes y sobre
estaba? Aunque "en estado de gracia", Adán y Eva ya
eran dueños de ese acto al recibir la prohibición (pues- todo en ciertos refranes, esas cápsulas que "vulgarizan"
to que se les dijo "no se aproximen a lo que está ahf'). -pero nunca tanto como los media- una "sabiduría"
Acaso lo que el pecado creó fue la capacidad de distin- artificialmente modelada. Uno de ellos, "quien bien te
guir, que es en sí el bien. Éste consiste en poder discer- quiere te hará llorar", proviene de la locución latina
nir el mal... ly a la inversa? No: lo que "está ahi" es el ~ui bene amat, bene castigat, "quien bien ama, bien castiMal (el mundo, la naturaleza, el todo), mientras que el ga". La moral de Occidente exclama: "cuando se quie,
bien queda en los ojos (es "ver lo que está ahi"); no re a una persona -o a un pueblo- se le corrige y
resulta extraño, pues, que bajo el peso de tales arque, castiga por su propio bien". Pavoroso apoyo inferitipos en las espaldas, el divino, libre y metafórico hom, do al "dominio benévolo" ejercido no sólo a nivel
colectivo sino individual ( en cuyo caso podría lla,
bre occidental prefiera la ceguera.
Si los campesinos de Virgilio supieran el bien de marse "despotismo afectivo"). El poder es un mar
que disponen, se verían como "demasiado afortuna, que existe entero en cada una de sus gotas: la pirá,
dos"; y para el refrán, "nadie sabe lo que tiene hasta que mide del dominio se repite a escala en los más dimilo ve perdido". Por tanto, si estos campesinos supieran, nutos rincones; así, todo individuo con poder sobre
en ese instante perderían lo que tienen: sólo podrían otro actúa "inconscientemente" a través de la más viconsiderarse "afortunados" en ese pretérito que a par, rulenta de las ambigüedades del poder: lo que se llama
tir de ese instante añorarían con lamento y pesar. Y ya "desear el bien".
La retórica del pecado feliz modela el mundo; el
poseedores de la capacidad de discernimiento, acaso
lenguaje de las más exclusivas "esferas" del poder
se llamarían "afortunados" porque valió la pena.
Esta forma de pensamiento determina la moral en impregna las demás en una sola concepción del deOccidente, pero se trata de esa moral a la que el ira, seo: funcionarios con respecto a ciudadanos; padres
cundo Rnnbaud de Une saison en enfer llama la Jaiblesse y maestros con respecto a hijos y alumnos ... Las "fide la cervelle ("la debilidad del cerebro") y a la que alude guras de autoridad" desean el control de la razón,
28

Así, i.qué tan 1 'responsable'' de sus acciones es un
individuo que exclusivamente tiene dos caminos
para seguir, el del héroe (que sirve de escarmiento) o el del_malvado (que sobrevive); el del bien
(la inmovilidad legislada) o el del mal (la rebeldía sancionada); el del blanco (la nostalgia por
una gracia que sólo es añorable por ue es , erdida es ilusoria) o el del negro (la aceptación de
la desgracia que es lo único real en un unico mundo c
ruido de un único modo y susceptible de
una sola lectura, detrítica, condenada, de sí lamentable e inamovible)?
puesto que el mundo no puede ser controlado sino
en parcelas racionalizadas por el poder. La "autoridad" significa imponer el don de la conciencia miope;
aun con "buenas intenciones", se trata de abrir los
ojos del otro a "la realidad", "la verdad", "la objetividad": el mundo que inventó el pecado para haber
sido feliz en un pretérito que nunca existió como
presente. Y si el bien -según las voces de la anti,
güedad clásica- consiste en hacer ver, Occidente
traduce esto como abrir los ojos a ver nada, imponerse la miopía colectiva, regulada y aceptada.
Incluso en la "esfera" más íntima, la del amor, de,
sear al otro es también desear por el otro y tratar de
cambiarlo por su bien (controlarlo, enseñarlo a desear
igual). El despotismo afectivo implica considerar al otro
en un "estado de gracia" del cual debe ser expulsado
para que 1) adquiera la conciencia pero sólo lo suficiente como para "distinguir entre el blanco y el negro"; 2) añore la gracia -tanto la infancia como las
etapas iniciales de cualquier proceso- como bien perdido, y 3) para que se considere afortunado con fo que es
y tiene ("podría ser peor"). El pecado de la conciencia
será muy "feliz" pero no dejará de ser pecado: de ahí que
el individuo será menos infeliz mientras menos sedé cuenta (delo real, de lo inevitablemente atroz). El don de la
conciencia "vale la pena" porque, como un imán, ha
magnetizado todas las penas y se ha hecho sinónimo

de ellas. Usarlo lo menos posible es penar lo menos
posible.
Se desata la máxima paradoja: el poder, encarnación misma del Mal (porque así goza en considerarse), actúa como si fuera la encarnación misma de lo
opuesto, aduciendo que sólo desea el bien de su sometido. (Con la frase Felix culpa!, ünfiere san Agustín que el
bien es un mero pretexto del mal, un disfraz, un eufemismo deslavado por el uso?) El "hombre de la calle"
posee una conciencia que le permite diferenciar lo que
por otra parte está chillantemente diferenciado en sí
mismo (blanco-negro, alto-bajo, bien-mal, sueño-vigilia, realidad-irrealidad, normalidad-anormalidad, as,
censión-caída, ganancia-pérdida... ). Puesto que esa
conciencia es un pecado, la usa lo menos posible y disfruta entonces (porque es un "pecado feliz") de esa
pequeña parcela de "felicidad" que el aparato le ofrece
a cambio de un "precio que vale la pena": dejar de percibir los matices que hay entre los polos opuestos, aceptar la miopía y mirar siempre hacia atrás (donde "todo
era mejor") y nunca hacia adelante (donde "todo será
peor").
Ese precio incluye validar la pena, lo que significa
hacer del lamento la medida de todas las cosas y no
por una búsqueda de valor sino de valuación: "dime
cuánto sufres y te diré cuánta conciencia estás usan,
do". En la balanza occidental, la básica dicotomía ni

29

�INTHIOUS 017 2004
C-PalNT A NltTIR DI CGI
127 • IOICM
IDICIÓN DI 1

fieurs du mal (1861): "Es más dificil amar a Dios que creer
en Él. Por el contrario, es más dificil para la gente de
este siglo creer en el diablo que amarlo. Todo el mundo lo siente y nadie cree en él. Sublime sutileza del diablo". En otra novela de Ende, Momo (1973), un personaje denominado Maestro Hora, administrador del
tiempo de los seres humanos, relaciona el timor Domini
con el timor mortis:

siquiera es Dios-el diablo, sino mejor-peor; así, "es mejor saber lo que se tiene -aunque sea aparencial o fruto de despojo o de insultante dádiva- que perderlo
todo y luego saber lo que se tuvo y no se podrá recuperar". Es más poderoso el miedo a "perderlo todo" (porque detiene las espontáneas e imperativas búsquedas
de la conciencia individual) que el deseo de hacer lo prohibido (como Adán y Eva, que pecaron para nuestra felicidad). Con su exclamación, san Agustín implica que
Si los hombres supiesen lo que es la muerte ya no le tenel Mal está hecho de miedo impronunciable, y el bien
drian miedo. Ysi ya no le tuvieran miedo, nadie podria
de deseo vagamente enunciado.
robarles, nunca más, su tiempo de vida. [...] Yo se los
Y aquí surge otra lectura posible de la frase Felix
digo con cada hora que les adjudico. Pero creo que no
culpa!: si en el episodio arquetípico de la expulsión del
quieren escucharlo. Prefieren creer a aquellos que les
paraíso (y casi en cualquier otro discurso mítico occidan miedo. Eso también es un enigma.
dental) la Divinidad se manifiesta a través, primero,
de la prohibición y luego del castigo, el Mal basará su
La resultante de esa sublime sutileza del diablo se desborpoderío (y su imagen atemorizante) en apropiarse de
da por todas partes: quien ama desea el "bien" del otro,
esos dos atributos, mientras que el bien se limitará al
deseo de contravenir las prohibiciones y evadir "lo más pero como el gran sobreentendido indica que el bien
es el bien perdido, en lo que se traduce el deseo es en
posible" los castigos. En otra brillante inversión, el Mal
anhelar la perdición del otro, es decir, edificarle lo
se apodera del más antiguo resorte religioso: el temor
a la Divinidad (Initium sapientae timor Domini, "El prin- "mejor" pero en pretérito y en calidad de irrecuperable.
cipio de la sabiduría [es] el temor de Dios".) (Salmos, Fabricamos paraísos a cada instante para convertir el
CX, 10. Eclesiastés, I, 15. Proverbios, I, 7; IX, 10; XIV, 27). Mal en caída, la caída en conciencia miope y ésta en
Sí en todo binomio contradictorio hay algo profun- "bien cuyo precio valía la pena". Los términos se han
damente artificial y tramposo, el que supera a todos es invertido: la conciencia es un mal, puesto que obliga al
ese supuesto resorte "fatal" de la conducta humana: individuo a darse cuenta del Mal (y Occidente tiende
deseo-culpa. Porque en contra de las más "evidentes" a eliminar la conciencia en un pueril y retorcido intenrazones, el máximo mandamiento occidental es No de- to por recuperar el estado de gracia, esa ignorancia
searás, es decir, "no relacionarás conciencia y deseo", anterior al pecado de darse cuenta; porque en el fondo
"desearás lo deseable", "desearás lo que conozcas". Qué nadie cree que la conciencia miope "valía tanto la
pena"). En el otro extremo, el Mal es feliz puesto que
lejos queda, pues, de nuestra órbita de sensibilidad al
mito, aquel resorte mítico pulsado en una de las nove- "nos valió al Redentor". Supremo absurdo: la conciencia miope "redime" de un mal que resulta necesario
las más lúcidas jamás escritas respecto a la noción del
deseo, La historia interminable de Michael Ende (1979): para que haya conciencia miope -y para que ésta se
"Lo que no deseas te resulta inalcanzable", a su vez eco mantenga tan inmóvil como resignada a su "expiación".
En Occidente la conciencia es feliz porque mata a la
de Ovidio en el Arte de amar: "No se desea lo que no se
conoce". Ambas frases, a diferencia de la máxima pro- gracia posible y porque lo hace a cada instante. Sobre tcxlo
hibición occidental (y ya el mero hecho de prohibir im- lo es porque el mal presente será visto mañana como paplica una posibilidad concreta), no aluden a una im- raíso perdido. Darse cuenta es un pecado feliz porque
posibilidad sino a un imperativo: desear lo que no se permite ver perdida la gracia. Sólo queda festejar los "doconoce es hacerlo alcanzable, es conocer lo incognoscible. minios benévolos" a cualquier escala ("porque podría ser
Si bien los términos "mejor" y "peor" son los pilares peor": Occidente prefiere creer a aquellos que le dan miedo) y
en que descansa esa moral occidental que se jacta de desear el mal para que, así, el más gris de los pasados (el
su materialismo, tales pilares son en si religiosos. Lo Medievo, ayer, hace un segundo) brille en comparación yse
son, sin embargo, a través de la suprema inversión de convierta en el paradisíaco bien perdido.
El lenguaje del poder corresponde a un logos virutérminos insuperablemente expuesta por Baudelaire
en un esbozo de prefacio a la segunda edición de Les lento que permite la diaria rapiña del hombre y del
30

mundo al fomentar la mayor confusión entre los invariables polos que en el fondo nadie sabe (ni quiere) distinguir.
El emperador Adriano retratado para siempre por
Marguerite Yourcenar (1955) expone esa confusión
inferida: "Sabia que tanto el bien como el mal son cosas rutinarias, que lo temporario se prolonga, que lo
exterior se infiltra al interior y que a la larga la máscara se convierte en rostro".
El único nivel en que la exclamación de san Agustín
se libra por completo de equívocos es el de la poesía. Felix
culpa!, a la luz de las voces arcanas, afirma: "feliz la noche
y sus horrores porque nos vale el día". Que no es a los
niveles lingüistico, ético o teológico a los que pertenece
aquella misteriosa frase, sino al poético (precisamente por
no traicionar su misterio), lo prueba la entrevisión que
Carl Gustav Jung (1964) tuvo en África al presenciar el
fervor sagrado con que hombres y animales contemplan
en esas latitudes el amanecer:

Si la tiniebla es inconmensurable -dice san Agustín-, feliz quien la hace suya (y en ello consiste el pecado y radica el máximo peligro) pero con objeto de usarla
como trampolín (en el impulso está la redención: "Allí
donde hay peligro", escribe Holderlin, "surge también lo
salvador") y asi darse cuenta de lo que es la luz. La feliz ocurrencia agustiniana de calificar el pecado como "feliz" se
ha vuelto apoyo dela constante invención que Occidente
hace del Mal. Pero si un pecado puede recibir ese calificativo, entonces todos los demás pueden recibirlo, sobre
tcxlo el de desear lo que no se conoce, el de abrir la conciencia
más allá de lo permitido y hasta de lo imposible.

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Gcdankcn, 1961). Barcelona: Scix Barral.
#

En realidad reina otra oscuridad en el pa1s completamente distinta a la noche natural: es la primitiva noche psíquica, la noche de hace incontables millones de
años, en la que todo siempre fue como hoy es. 8 anhelo
de luz es el anhelo por la conciencia.
31

�La diosa blanca del mercantilismo impaialistay

el Yonghy/Bonghy/B0

1

ENRIQUE PÉRU CASTILLO

dward Lear (1812--1888) fue un personaje más que interesan-te, además de un poco misterioso. Tuvo una vida un poco
solitaria, aunque satisfactoria. Las circunstancias de su sale-dad mejor se dejan de lado para no interferir con la capaci-dad del sentido textual autónomo de su obra. Ilustrador y dibujante,
gran viajero, creador de versos y poesía nonsense, Lear escribió obras ya
clásicas, tales como "The Owl and the Pussycat", "The Scroobious Pip",
numerosos limericks, preciosos poemitas, como "Calico Pie", y por su-puesto "The Courtship of the Yonghy--Bonghy--Bo". A veces, las obras
de Lear se consideran como mera literatura infantil e intrascendente.
Pero, como podemos constatar con otras obras como las de Tolkien Y
las de Carro11, con Star Wars y con tantos anímés japoneses, las "meras"
obras infantiles tienen muchos y más profundos aspectos que los apa-rentes. Y muchas veces, los niños saben y entienden muchas cosas que
los adultos ya han olvidado o que prefieren desatender para no pro-fundizar ni preocuparse demasiado.
, Esto es una recuperación de un trabajo elaborado en Toronto para el lnternational Summer lnstitu~e for Semiotic and Structural Studies _hace ya
muchos años. En aquella ocasión conté con el apoyo y la simpatia de mi maestro Paul Bouissac: o~garuzador del ISISSS, ahora profesor eménto de la
Universidad de Toronto y editor de dos revistas en 11nea:SaniotiX y Sanioticon (http://www.serruoncon.com), altamente recomendables. Dedico esto a
Paul, con la idea de que lo dicho no ha perdido su vigencia, sino que se le agregan otras perspectivas tales como las de la ps1cologia transpersonal Yde
las ciencias cognitivas. 8 trasfondo sigue siendo mitoccttico, y las sombras de Jung,Joseph Campbell y Northrop Frye se pueden Vislumbrar en él.

mento, su manera
The Courtship of
de afirmarse sobre
the Yonghy,Bonghy,
el suelo físico, y vieBo fue escrito en
nen de atrás, de su
1877. Incluso,
linaje
y sus ancescuenta con una
tros. La vela de la
pequeña tonada
llama de su conmusical para aciencia es apenas
compañar el texmedia vela. Aquí
to, la cual fue esestá
presente lapacrita por el mismo
radoja cognitiva del
Lear. La trama se
medio vaso lleno o
desarrolla en la
el medio vaso vacío.
costa de CoroEn cualquier forma,
mandel, pero este
ya aparece la posisitio no sólo es la
bilidad de una con,
localidad geográciencia individuafica en la India
da, de una luz que
(llena también de
es la vida del inditradición místividuo,
distinta y
ca, por su parte).
separada de la
Esta costa virfuente universal y
tual, de la mente,
colectiva. Aquí aes un sitio limíparece un ego en
trofe de la conconstrucción.
ciencia, una franLa jarra es un
ja entre dos esta,
recipiente que con,
dos de ser, entre
SIN
TÍTULO
2005
tiene líquido, por lo general agua. De
el mar pleromático y primigenio y la tierra
ÓUO/MPIL
nuevo, el agua de la conciencia de la in31x50CM
de las diferenciaciones; dos fases del espec,
dividuación y la racionalidad está contetro de desarrollo (cf. Wilber, 1977).
nida en este recipiente. Pero esta concien,
Allí está nuestro protagonista, en medio
cia tiene apenas un desarrollo y una
del bosque... el bosque, la selva, el hábitat orisabiduría incipientes, y el asa rota; la ca,
ginal de los humanos primigenios. Allí soplan
rencia de un asidero y una forma segura
las calabazas tempranas, es decir, primigenias.
de manejar el recipiente es la señal de la
No crecen "grow", sino que soplan "blow", son
cualidad primigenia de ese conocimieninsufladas, son cargadas de espíritu y de una
conciencia cada vez más creciente. No es necesario for, to más intuitivo que reflexivo. El agua es un principio
zar la lectura de las calabazas para visualizar un per, femenino, de generación. Pero aquí está contenida densonaje cabezón como el de las viñetas dibujadas por tro del recipiente masculino que le "da forma, ahonda
Lear. El flujo del discurso poético establecelas calaba- y edifica" (Gorostiza, 1987). Recordarnos dos arcanos
zas como un elemento simbólico a-referencial, que del tarot: el XIV, La Templanza, en el que un ángel vier,
opera dentro de la totalidad del sistema de todo el poe- te agua de una jarra a otra, y el XVII, La Estrella, en el
ma, no como un elemento aislado, significante en si que la doncella vierte el agua sobre el suelo y sobre el
agua, simbolizando cómo puede aprovecharse o disimismo.
Las posesiones del personaje son dos sillas, media vela parse la fuerza vital.
Debernos por fin presentar al Yonghy-Bonghy-Bo:
y una vieja jarra sin asa. Estas son todas sus posesiones
terrenales, es decir, en el terreno de la manifestación, de podemos verlo como un habitante de Fairie, pariente
lo concreto y físico. Las sillas son su asiento, su funda- de pixies y brownies, como un ser no humano; pero
33

32

�también podemos verlo como humano, ya que sus mo,
tivaciones están muy próximas a las humanas. En esto,
está cercano a personajes más recientes, compañeros
suyos, tales como Hellboy, quien, ante la crítica de un
(otro) demonio quien lo acusa de haberse vuelto ya
"casi humano", le responde: "Bueno, eso me hace mu,
cho mejor que tú" (Mignola, 2000). No debe olvidarse
al hombre salvaje, que muestra el punto de equilibrio
entre la vida animal y la vida racional y que a menudo
aparece como los soportes bilaterales de un emblema,
en el que representan el balance de las fuerzas básicas
que soportan las formas superiores del espíritu. Ycasi
no hace falta mencionar el arcano cero (22) del tarot:
El Loco o El Tonto: el hombre apenas formado y que
empieza su desarrollo.
En cierta forma, el Yonghy, Bonghy, Bo es un hom,
bre primigenio o primitivo, un wild man, en el que
las fuerzas de la conciencia apenas empiezan a
afinarse; pero en otra, él es un hombre que ya ha lle,
gado a la etapa de establecer una vida racional y re,

En esa pila está sentada nada menos que una joven,
una Dama, hablándole a sus gallinas blancas. Las galli,
nas Dorking sí son blancas, pero pudieron ser Rhode
Island rojas o Leghorn. El caso es que estas gallinas
son el animal emblemático de la dama, quien campar,
te con ellas ese color.
JinglyJanes es una Lady (con rnayúscula),lo cual con,
trasta con el carácter infantil y gracioso de su nombre.
Detrás de esta cualidad dual, Lady Jingly Janes es una
atribución de la Gran Diosa Blanca de Graves (1975), y
una manifestación local (en esta zona de conciencia) de
la Gran Madre (Neumann, 1974; Whinnont, 1997), del
gran arquetipo femenino que viene desde la gran madre
fecunda del neolítico (y aun antes) y que pasa por todas
las madres, como Rea, Kali y Coatlicue, hasta llegar a
Galadriel, de Tolkien. Otra figura emblemática de la po,
sición de LJJ es el arcano II del tarot, La Sacerdotisa, más
que el III, La Emperatriz. La Sacerdotisa representa el
conocimiento pasivo, inconsciente, y La Emperatriz re,
presenta el aspecto creativo y vivaz de lo femenino, que

n cierta orma, el Yonghy- ong y- o es un hom re primigenio o
primitivo, un wild man, en el que las fuerzas de la conciencia ape•
nas empiezan a afinarse; pero en otra, él es un hombre que ya ha
llegado a la etapa de establecer una vida racional y reflexiva,
oI
Ira
ri
o símbolos
ne
flexiva, como lo muestran sus atributos o simbolos,
sus posesiones.
En el momento en que encontramos al Yonghy,
Bonghy,Bo, está caminando entre su bosque y sus
calabazas. Camina entre los árboles Bong, con los
cuales sin duda comparte una relación empática, de
pertenencia al grupo. Él llega a un escenario muy
diferente: un montón o una pila de piedras. Esto es
un dolmen, un altar, un túmulo de culto. Es impar,
tante que sea un montón de piedras: ellas como un
símbolo de cohesión, de fuerza y resistencia, y de
reconciliación con el si mismo. Las piedras siempre
han sido un fuerte elemento simbólico para los hu,
manos. Baste citar la piedra de la Kaaba, la de
Pessinus, la de la silla real inglesa. Asociadas, for,
man estructuras que pueden ser tan amplias como
un cromdcch del tipo de Stonehenge. En esta ocasión
no es una piedra, sino un montón, lo cual implica
que hay una cierta disgregación entre ellas, pero
también una cierta relación y cohesión.

busca entrar en el flujo de la vida sin importarle las con,
diciones o las consecuencias lógicas o razonables, aedo,
nes que, veremos, LJJ se rehúsa a efectuar.
LJJ está sentada en su pequeño túmulo, hablando con
sus gallinas, tan blancas como la leche. Hablar a las galli,
nas es un poco anómalo, pero es una forma de común,
unión (comunicación) de la "Diosa" con los elementos
naturales. Ella se sienta también en su "trono" de piedras
entre las calabazas, los psicopompos del desarrollo de la
conciencia. La conducta del "primitivo" YBB es sorpren,
dente. No ataca ni intenta violar a LJJ, sino que le declara
tiernamente su amor y le pide ser su esposa. Él está can,
sado de vivir solo en esa cos, unu WONDIU 017 2001
C-HINT A PARTIR DI CGI
ta pedregosa del ego primi, ,os Jl 127 CM
IDICIÓN DI 5
genio, y quiere encontrar una
forma de mayor integración.
El YBB ya busca esta integra,
ción con el "otro" femenino,
con su "ánima" que lo coro,
plernente y lo complete.

34

�La forma femenina de los mamíferos parece ser la nína y su lugar en un¡¡. jerarquía de dominación. De
básica de la especie, y un individuo con cromosomas nuevo, Inglaterra no es sólo el país, sino otra zona de
XY, los machos, en vez de XX, además de anómalo, la conciencia dominada por el ego superinflado, por el
parece ser una creación biológica de usos limitados. ego solar masculino, el cual afirma la sociedad indusEs decir que la forma femenina está más completa en trial, las naciones corporativas y el valor de intercambio económico. Esto sería lo que Beck y Cowan (1996)
sí, y la masculina busca su compleción con ésta.
El YBB está cansado de su vida solitaria e incom- llaman (por convención) los niveles de conciencia y
pleta, y la compañía de LJJ traería serenidad a esta vida. de existencia (o memes) azul y naranja, y que Wilber
El hijo, el hermano y otros machos han buscado esa (2000: 10) vería como los niveles de una exacerbación
serenidad a lo largo de la historia de la especie, con la del desarrollo egoico. Parece ser que a Lady Jingly no
madre, la hermana, la pareja, tanto en la práctica como la hacen muy feliz los pollos del criador transnacional
en el plano mítico, simbólico y psíquico (cf. Thomp- J ones, pero igual, aunque llora, rechaza las ofertas del
son, 1981). El hecho que parece indicar que todavía no YBB, declarando que sólo pueden ser amigos, y que si
se encuentra ese equilibrio lo muestra la triste condi- recibe más pollos, podrá darle tres a él, haciéndolo
partícipe de esta mancomunidad mercantil.
ción ecológica, social y cultural en nuestro planeta.
La descripción que hace Jingly del YBB a continuatQué es lo que el YBB le ofrece a LJJ para que sea su
compañera? Por principio, los frutos de la tierra (o del ción no es ni tan amistosa ni caritativa. Él tiene un
mar), camarones y berro, los cuales paradójicamente cuerpo pequeño, su cabeza es demasiado grande y en
son de ella como diosa telúrica (o como deidad marina resumen es un "peladito", pues su sombrero se lo lleva
y pariente de ninfas tales como Tetis). Pero también le el aire y le parece medio idiota. Aunque Hoddy Doddy
ofrece los símbolos de su presencia física y de su con- (Oxford English Dictionary, 1979) se refiere a chapaciencia, las sillas, la vela y la jarra; es decir que pone a rro y ancho, aburrido, tonto, simple y torpe (pero tamsu disposición la totalidad de su ser compuesto y com- bién a un marido cornudo), a veces los falsos cognados
plejo. Además, las consideraciones económicas no de- producen coincidencias inesperadas, y aunque hodido
berían ser de importancia, ya que el mar proveerá pe- o jodido procede de fototus, una persona que es violada
ces. El YBB ha despertado su libido y la ha elevado a o dañada, resulta una buena descripción de la condiun nivel de codependencia, en el cual su relación con ción final del YBB al ser despreciado por Jingly.
Aunque Jingly argumenta que quisiera poder haLJJ sería la de un amor y una jerarquía (holoarquía) de
crecimiento y no de dominación (cf. Wilber, 2000: 24 ). cer otra cosa, ella es quien se rehúsa a ponerle los cuerPero ... siempre hay un pero. LJJ llora y empieza a nos a Handel Janes, a pesar de que este marido ausendar argumentos: en Inglaterra ella ya tiene una pareja, te esté tan lejos, la desatienda, y todo lo que ella reciba
y la proposición del YBB llega demasiado tarde. Si no de él sean los pollos de su consorcio empresarial; y destempladamente despide al subdesarrollado y desconfuera así, ella con gusto sería su esposa.
¿En Inglaterra? ¿y qué hace ella sentada en medio solado YBB.
La opción que el YBB le ofrecía a LJJ era la de crecer
de una costa deshabitada, de la India (en el mejor de
los casos), y rodeada de pollos? Su pareja es nada me- juntos hacia un nuevo nivel de desarrollo de conciennos que Mr. Janes, (Handel es su nombre), de la firma cia. La etapa matriarcal era suficiente y nutricia en su
Handel Jones, Esquire, &amp;; Co. Un empresario. No olvi- momento, y el ego solar masculino fue necesario para
dar que Inglaterra fue el origen de la revolución indus- sacar al individuo primitivo de su condición de falta
trial, un país al cual le encantaron las empresas colo- de diferenciación. Pero se requiere de la voluntad de
nialistas y el cual sentó las bases para las modernas ambos factores en una cooperación integrativa que reempresas transnacionales y el comercio a nivel mun- base las limitaciones de cada uno y aproveche lo mejor
dial dominado por los grandes consorcios de países de los dos. Esto sería equivalente a lo que Beck y Cowan
herederos de Inglaterra y de productos tan indispen- ven como el paso a la fase "verde" (del sí mismo sensisables para la cultura humana como la Coca-Cola™ o ble y tolerante) y la transferencia o salto al segundo
las papas fritas Frito-Lay ®. tY qué hace Mr.Jones? Le racimo de niveles, los cuales no sólo trascienden, sino
manda pollos auténticamente ingleses y muy blancos que engloban e integran todos los anteriores (Wilber,
aJing!y, para recordarle su condición de sujeción feme- 2000: 13; Beck y Cowan, 1996).
36

El YBB está dispuesto a ello, pero LJJ no puede
destrenzarse de su dependencia de las condiciones
sociales y mercantiles (nivel naranja), y las convenciones pesan demasiado sobre ella, en la forma de Handel
Jones y sus pollos. No se consuma una conjunctio ni
sexual ni psíquica ni espiritual que supere lo meramente mundano.
"
Por ello, el YBB se ve impelido a un comportamiento en parte regresivo y va hacia el calmado y silencioso
mar de la conciencia primigenia. Resbala por las laderas de Myrtle (en donde el mirto es otra planta sagrada), y subido encima de una tortuga se dispone a cruzar el océano, el que pronto adquiere una ambivalencia
oximorónica (silent-roaring). En muchas tradiciones del
mundo aparece la tortuga, ya sea como la que porta el
universo en su concha o como el sustento de la tierra.
Sin embargo, con todos sus sentidos diversos, la tortuga es casi siempre un símbolo de la existencia material y no de algún aspecto de la trascendencia. Sobre
ella, el YBB emprende el viaje hacia el occidente, a las
islas del ocaso, de Boshen, equivalentes al Avalone
mítico, a la manera de san Brendan, a Haigh Breasil; o
como Frado cuando finalmente se dirige a Valinor. El
viaje al otro lado del mar es el viaje al otro mundo, a
otra vida, a una nueva dimensión de existencia. El YBB
se funde de nuevo con el océano primigenio, inclusive
con su triste gesto de despedida, en una vuelta hacia el
origen, y en una involución tanto como evolución. Sin
embargo, esta es una acción que el YBB emprende solo,
sin la contraparte de su lado femenino, su ánima, que
estaba representada por LJJ; y acaso esa mitad masculina incompleta es la única que logra llegar al otro lado
del mar, a un nuevo nivel de conciencia y existencia.
Por su parte, LJJ se queda solitaria y llorosa en su
costa de Coromandel, atorada en un nivel de existencia que ella no supo o no quiso superar ni trascender.
Su desprecio del YBB hace eco de otros famosos y con
sentido mítico semejante, como el de Galatea hacia
Polifemo. Este último, en forma parecida al YBB, era un
ser quien ya estaba empezando a situarse en el plano racional y reflexivo, y que cortejaba a la ninfa con.el uso
cultivado de la música de su zampoña y de su palabra.
Galatea, en cambio, en una decisión aun más extrema que
la de LJJ, no sólo desaira al cíclope, sino que elige estancarse en un nivel incluso más primigenio, el de una pertenencia arcaica-instintiva de lo sexual, elegida en el puro

atractivo físico y animal del joven Acis, con quien se limita a copular descaradamente.
LJJ, finalmente, ya no se halla satisfecha con su
membresía en el nivel racional de lo social y material,
por lo cual se queda sentada en su montón de piedras,
con los símbolos vacíos y desacralizados del YBB, por
quien llora y se queja todos los días. Las gallinas de
Handel, quien sigue distante, son su única compañía y
consuelo. El mundo del mercantilismo avícola logró
mantener cautiva la manifestación de la diosa, para que
ella no pudiera redimir o auxiliar la fase surgiente de
un YBB masculino, solar y egoico, quien, aunque apenas humano, podría con ella combinarse y proyectarse
hasta lo transhumano. Por una parte, LJJ ve al YBB
como un inferior, primitivo y subdesarrollado, aunque
protesta demasiado diciendo que a ella eso no le pesa
y no le importaría. Por otra, se rehúsa a salir de su nivel de conciencia (las convenciones sociales) y pasar a
otro de mayor integración de lo consciente y lo inconsciente. LJJ se da cuenta de su error demasiado tarde,
cuando el YBB ya partió, y sólo le queda llorar por él.
Cabe una aclaración desde el punto de vista
hermenéutico y de la estética de la recepción. Podrá
argumentarse que Lear no tuvo ninguna intención
de incluir estos símbolos y significados en su obra,
pero esto no es ninguna novedad para cualquier poeta y cualquier lector serio de literatura. Las posibilidades de resemantización y excedente de sentidos
siempre están presentes, y en mayor medida en obras
ricas en contenidos simbólicos. Los textos superan
continuamente las instancias de su momento de producción, y las instancias de recepción que aparecen
son ilimitadas.
También podríamos decir, con otro lenguaje teórico (cognitivista), que los marcos y esquemas conceptuales, que son actualizaciones de espacios mentales,
pueden reconstituirse ilimitadamente, por medio de
fusiones conceptuales (blendings), para dar resultados
nuevos, inesperados y ricos (Turner, 1996).
Por esto es que podemos afirmar que en el romance
del YBB y LJJ las consideraciones socio-económicas y
mercantiles externas pesan más al final que las necesidades internas del desarrollo de una conciencia más
amplia para ambos personajes, ineludiblemente contrapartes, correlatos y codependientes de la totalidad
del ser humano.

37

�The Courtship of the Yonghy-Bonghy-Bo
EdwardLear
On the Coast of Coromandel
Where the early pumpkins blow,
In the middle of the woods
Lived the Yonghy-Bonghy-Bo.
Two old chairs, and half a candle,One old jug without a handle,These were ali his worldly goods:
In the middle of the woods,
These were ali the worldly goods,
Of the Yonghy-Bonghy-Bo,
Of the Yonghy-Bonghy-Bo.
Once, among the Bong-trees walking
Where the early pumpkins blow,
To a little heap of stones
Carne the Yonghy-Bonghy;Bo.
There he heard a Lady talking,
To sorne milk-white Hens of Dorking,"'Tis the Lady Jingly Jonesl
On that little heap of stones
Sits the Lady Jingly Jones!"
Said the Yonghy;Bonghy;Bo,
Said the Yonghy;Bonghy;Bo.
"Lady Jingly! Lady Jingly!
Sitting where the pumpkins blow,
Will you come and be my wife?"
Said the Yonghy-Bonghy;Bo.
"I am tired of living singly,On this coast so wild and shingly,l'm a-weary of my lile;
Uyou'll come and be my wife,
Quite serene would be my life!"Said the Yonghy-Bonghy;Bo,
Said the Yonghy-Bonghy-Bo.
"On this Coast of Coromandel,
Shrimps and watercresses grow,
Prawns are plentiful and cheap,"
Said the Yonghy-Bonghy-Bo.
"You shall have my chairs and candle,
And my jug without a handle!Gaze upon the rolling deep
(Fish is plentiful and cheap)
As the sea, my love is deep!"

Said the Yonghy;Bonghy-Bo,
Said the Yonghy;Bonghy-Bo.
Lady Jingly answered sadly,
And her tears began to flow,"Your proposal comes too late,
Mr. Yonghy-Bonghy-Bol
I would be your wife most gladly!"
(Here she twirled her fingers madly,)
"But in England l've a mate!
Yes! you've asked me far too late,
For in England l've a mate,
Mr. Yonghy;Bonghy;Bo!
Mr. Yonghy;Bonghy-Bo!"
"Mr. Jones - (his name is Handel,Handel J ones, Esquire, &amp;; Co.)
Dorking fowls delights to send,
Mr. Yonghy-Bonghy-Bo!
Keep, oh! keep your chairs and candle,
And your jug without a handle,I can merely be your friend!
- Should my Jones more Dorkings send,
I will give you three, my friend!
Mr. Yonghy-Bonghy;Bo!
Mr. Yonghy;Bonghy-Bo!"
"Though you've such a tiny body,
And your head so large doth grow,Though your hat may blow away,
Mr. Yonghy;Bonghy;Bo!
Though you're such a Hoddy DoddyYet I wish that I could modi;
fy the words I needs must say!
Will you please to go away?
That is ali I have to sayMr. Yonghy;Bonghy;Bo!
Mr. Yonghy-Bonghy;Bo!"
Down the slippery slopes of Myrtle,
Where the early pumpkins blow,
To the calm and silent sea
Fled the Yonghy;Bonghy;Bo.
There, beyond the Bay of Gurtle,
Lay a large and lively Turtle,"You're the Cove," he said, "forme;
On your back beyond the sea,
Turtle, you shali carry me!"
Said the Yonghy-Bonghy-Bo,
Said the Yonghy;Bonghy;Bo.

Through the silent;roaring ocean
Did the Turtle swiftly go;
Holding fast upon his shell
Rode the Yonghy;Bonghy-Bo.
With a sad primaeval motion
Towards the sunset isles of Boshen
Still the Turtle bore him well.
Holding fast upon his shell,
"Lady Jingly Jones, farewell!"
Sang the Yonghy-Bonghy;Bo,
Sang the Yonghy-Bonghy-Bo.
From the Coast of Coromandel,
Did that Lady never go;
On that heap of stones she moums
For the Yonghy-Bonghy;Bo.
On that Coast of Coromandel,
In his jug without a handle,
Still she weeps, and daily rnoans;
On that little heap of stones
To her Dorking Hens she moans,
Forthe Yonghy-Bonghy;Bo,
For the Yonghy;Bonghy;Bo.

INTI RIORU on 2004
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IDICIÓN DI 5

Bibliografía
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39
38

�Bajo la luz so

ía

La palabra es lo mejor y peor que tenemos, lo que hemos hecho de nosotros.
Sin embargo, lo vital en la palabra es el silencio.
~

Jezreel Salazar

De la voz sólo podemos examinar su cuerpo, su maltratado cuerpo.
No todos pueden ver la verdad, pero pueden serla
Franz.Kajka

~

La nostalgia es un deseo que no pudo ser ni construido ni olvidado.
~

El aforismo es la expresión mínima del ensayo.
~

Sólo porque soñamos y mentimos es que somos humanos.
~

No es la proclividad al fracaso lo que determina mi porvenir. Ni la fe en ídolos o el mecenazgo.
Sí responder al vacío congénito, al abismo interior, ese insulso deseo de saber arder al finalizar cada día.

La esperanza sólo es el verbo del viaje. Nunca su destino.

~

~

La inocencia nunca nos es dada para sobrevivir. Sólo su pérdida lopermite.
~

La perfección es la eternidad del instante.
~

La adulación es la promesa del desamparo.
~uien conoce su arte personifica un tiempo futuro de infamias y despojos.

Hay que poner en movimiento aquello que por su fractura no puede seguir vivo. He ahí cuanto motivo existe.

~

~

El viaje a la fe da certezas pero cuesta miedos y fa tigas.

Nunca como hoy la vida de los hombres ha estado en contraste tal con la vida de los dioses.

~

~

El sueño profundo es el más conocido, codiciado, manoseado.
El dilema consiste en abocarnos al perentorio y hablar de nuestra insuficiencia.

Las palabras ya no hacen pensar: si pudiéramos desear, callaríamos.
~

Lo más seguro es que todos creamos en mentiras. El secreto está en no saber que lo son.
~

Los hombres prefieren siempre la noche, el abismo. ¿Por qué nos encanta la incertidumbre; qué hay en el vacío
que nos envuelve en la fascinación y el sueño?

El psicoanálisis no es la cura sino su degradación.

~

~

Si en algo te estimas no establezcas una lucha sin armas contra ti.

Para equilibrar no basta la lucidezniel talento. Mucho menos la balanza. Hace falta doblegarse.

~

~

Si no supiéramos que vamos amorir ya nos habríamos suicidado.

La coincidencia funda el destino.
Equivocaciones que no importarán son las que nos permiten hablar de cómo lo que daña encamina.

40

41

�&lt;7/R
Aquí sucede que cuando pretendemos conocernos montamos la escenografía de nuestra parcialidad
y no la de nuestros miedos.
&lt;7/R
"El que ama su vida la perderá" (San Juan, 12, 25). Por eso hay que amar sobre todas las cosas la muerte.
Así nada nos podrá ser arrebatado.
&lt;7/R
La venganza no es sino añoranza.
&lt;7/R
El amor es imposible sin un sentido religioso de la existencia. No m~ refie~o ala fe en Dio~.,
Me refiero ala esperanza unida a cierta certidumbre en algo que va mas_alla del~ comprenswn.
Es la posibilidad de creer en el misterio, lo cual es algo esencial ala vida:
"La fe forma parte de la esencia de todas las cosas, y no se apoya en nada", escribió Samuel Butler.
&lt;7/R
Escribir como si lo escrito fuera aser leído el día de tu muerte.

l. ¿VIRILIDAD? ¿AFEMINAMIENTO?
Es muy conocido el artículo escrito porJulioJiménez Rueda para
el periódico El Universal, aparecido en diciembre de 1924, sobre
"El afeminamiento en la literatura mexicana"; allí increpaba con
estas palabras a los intelectuales de entonces:"[...] hasta [...] el
tipo de hombre que piensa ha degenerado. Ya no somos gallar,,
dos, altivos, toscos [...] es que ahora suele encontrarse el éxito,
más que en los puntos de la pluma, en las complicadas artes del
tocador" (Schneider, 1975: 162). Hemos de convenir que se trata
de una acusación grave la de no reconocer o darle cabida en la

&lt;7/R
Recordar es una incompetencia y quizá la mejor.

escritura al "ambiente masculino de contiendas", totalmente dis--

&lt;7/R
¿Sólo será posible alcanzar la felicidad por el camino de la renunciación?

tintivo de la Revolución, en un momento en que aún resonaban

&lt;7/R
Una frase dilapidadora no da muerte, despierta.
&lt;7/R
¿Hay algo más frágil que la memoria? ¿Hay algo más enterrado y duradero que la memoria del dolor?
&lt;7/R
Iluminación no es verdad.Para vivir en la verdad la luzdebe necesariamente morir.
"Tuya es la luZ,pero mío esel llanto", decía León Felipe en su reclamo a Dios.
&lt;7/R
En ese entonces necesitaba a alguien. Pero en tal necesidad se hallaba el vacío. Se escondía e~ aquella súplica
el sentido de mi propia carencia. En realidad me necesitaba amí. Necesitaba mis P:opws brazos
y mi propio cuerpo, como ahora necesito mi propio corazón._ Mi alma era una au~encw qu: yo deseaba
y no sabía. Era la brevedad de mi sustancia. Mi hambre y el alimento que dentro mi? no podia yo alcanzar.
Vivía la soledad como un infierno y en realidad la soledad es un milagro.

e
•
e
N
e

en México los ecos de la contienda ar--

macla, reasumida poco tiempo después,

--

en 1926, con

la muerte erotizada

&lt;7/R
Nuestra sombra es superior anuestra luz
MARGO GLANT.Z

42

43

�Cabe señalar que este furioso dictamen dirigido no
sólo a la producción intelectual sino a los cuerpos mis,
mos de quienes la productan afecta de manera muy par,
ticular la recepción de varios de los textos contempo,
ráneos o de los que, escritos después, habrían de reunir
primero Berta Camino de Gamboa y luego Antonio
Castro Leal en cuatro volúmenes, bajo la etiqueta de
Novela de la Revolución mexicana en 1958, donde se inclu,
ye sólo a una mujer: Nellie Campobello.
Francisco Monterde contesta a Jirnénez Rueda en
los mismos términos:

volución", aunque la mayor parte de sus textos no fue,
sen propiamente novelas, según las clasificaciones de
época. Conviene subrayar dos hechos que ahora nos
parecen de excesiva obviedad: con esta disputa se con,
sagró a un escritor, Mariano Azuela, y a su novela Los
de abajo, y se sentaron las bases de una nueva forma de
narrativa mexicana, cuyo tema fundamental sería el del
movimiento armado y sus consecuencias.

2. EL CUERPO SEXUADO
En la disputa sobre la virilidad o el afeminamiento de
la literatura mexicana sobresale el problema del cuer,
No seamos pesimistas; el tipo de intelectual, entre no- po sexuado, el cuerpo viril, el cuerpo femenino o el
sotros, siempre ha sido de corta estatura, salvo excep- cuerpo afeminado. El cuerpo abierto, el cuerpo cerra,
ciones de fácil recordación, como la del maestro Sierra. do, o el cuerpo intacto o lacerado. En suma, "el cuerpo
[...]nuestros escritores nunca han sido "gallardos, alti, ofrecido", corno dice Nicole Loraux (1989), "a las ope,
vos, toscos" [...] No fueron colosos de estatura ni les hizo raciones del pensamiento, a las construcciones
falta. Es natural que el hombre que hace una vida de fantasrnáticas" (125).
En una literatura que habla de situaciones extre,
sacrificio -como es la del literato en nuestras latitudes, sin reposo de montaña, ni largos veraneos-, el hom- mas en las que los participantes están expuestos a la
bre que vive respirando el aire pobre de las bibliotecas, muerte y en donde esta es el terna principal -casi úni,
alejado de los deportes, sea un hombre pequeño, un hom- co, podríamos decir-, la hombría es un elemento
nodal. Y como bien sabernos, las mujeres carecen de
bre dtbil, fisicamente.
No vamos a medir, por la estatura de un escritor, la esa cualidad por el hecho mismo de serlo, en tanto que
los afeminados se colocan en una situación interrne,
talla de sus pensamientos (Schneider, 1975: 167).
día, contradictoria, anormal, y a la que se alude de
En la contestación de Monterde, además de otros manera indirecta en los textos, por ejemplo cuando se
problemas fundamentales, corno la condición preca, esboza la figura de Luis Cervantes en Los de abajo o la
ria en la que vivian los intelectuales mexicanos, la fal, del capitancito federal a quien uno de los leones de
ta de editoriales, de librerías, de crítica y de medios de San Pablo llama "señorita" en Vámonos con Pancho Villa,
difusión, problemas aún vigentes en otra dimensión, de Rafael F. Muñoz, y cuya notable muerte le hace re,
se privilegia un tipo de personaje, especúicamente a cuperar con creces la virilidad, a los ojos de sus enemi,
los señalados con el estereotipo de "ratas de bibliote, gos (y de los lectores). Cabria agregar que en la peli,
ca", enclenques, desvaidos, polvorientos, o a los "ex, cula que Fernando de Fuentes filmó sobre la novela en
quisitos", pertrechados en su "Torre de Marfil", es de- 1935 es Xavier Villaurrutia, el autor del guión, quien
cir, a los seguidores de los movimientos simbolista y resalta ese episodio.
En la batalla parecieran enfrentarse solamente dos
modernista de fin de siglo donde podría incluirse a
varios de los escritores porfirianos -algunos todavia categorías definitivas y tajantes de género, la de los
vivos entonces-, en cierta medida devotos de esas hombres viriles y la de las mujeres cuya actividad
"complicadas artes del tocador", por tanto, desprecia, sustantiva sería simplemente la de servidoras sexuados como afeminados, y en la época en que se publicó les y domésticas. El afeminamiento (como entonces se
el articulo, una alusión a los miembros del "Grupo sin le llamaba) estaría rodeado de una aureola de silencio
Grupo", luego conocidos como los Contemporáneos. y alusiones, a manera de eufemismo, en tanto que apa,
Con lo que quedaban fuera de la clasificación hecha rentemente la virilidad y la feminidad se presentarían
como categorías indiscutibles. En este contexto sobre,
por Jíménez Rueda quienes participaron directamente en las luchas revolucionarias y que, a partir de sale la narrativa de Nellie Carnpobello, quizá elegida
Mariano Azuela, escribirían las obras que habrían de para figurar en la antologia que publicó Castro Leal
agruparse como pertenecientes a la "Novela de la Re, por su primera compiladora, Berta Gamboa de Carni44

IIN TffULO 2NI
ÓUO / NNL
UxlOCM

�no, quien murió antes de concluirla. En un reciente
Inventario de José Emilio Pacheco (2003) aparecido en
la revista Proceso se lee lo siguiente, que reitera algunas de las cosas que he dicho antes:

el Diccionario de Autoridades lo subraya: "se trata de un
vidrio muy claro y transparente, que se pone delante
de algunas cosas, para reservarlas o defenderlas, dejándolas patentes a la vista".

Según Fernando Tola de Habich, el término "novela de
la Revolución mexicana" no fue inventado hasta 1935.
Es obra de doña Berta Gamboa, la critica y esposa de
León Felipe. Diez años antes y por hostilidad a los futuros Contemporáneos y a su opción sexual, se lamentaba la ausencia en México de "una literatura viril" yde una
narrativa que hablara de lo que acababa de pasar. Francisco Monterde respondió que habia ambas cosas y estaban
en la ignorada novela de un médico de Nonoalco. Gracias a Monterde, el triunfo de Mariano Azuela y Los de
abajo fue absoluto. En cerca de 80 años aún no se apaga

4. EL PARADIGMA DE LA HEROICIDAD
Tanto para Azuela como para la mayoría de los escritores del periodo que va -grosso modo- de 1925 a
1945, el paradigma de lo heroico se cifra en Pancho
Villa, el general por antonomasia, el más "bragado" de
los revolucionarios mexicanos. Pacheco resume: "En
México Pancho Villa perdió la guerra pero ganó la literatura". Y sigue sucediendo así, en muchos de los libros recién escritos sobre ese periodo el personaje central es el Centauro del Norte, baste citar el monumental
estudio de Friedrich Katz sobre Villa, publicado en la
editorial Era recientemente, y las memorias que bajo
el título de Pancho Villa/Retrato autobiográfico 1894-1914
salieron a la luz bajo el sello conjunto de la UNAM y la
editorial Taurus Qáquez, 2003: 6-13).
Para Nellie Campobello, Villa es muchas veces simplemente 'el general' y en ocasiones significativas alude a él con su nombre y apellido, en realidad el nombre de guerra que él mismo se había dado y el único
que cuenta en la historia, porque como recalcaba Nellie
en 1940, cuando publicó sus Apuntes sobre la vida militar
de Francisco Villa, "aunque la leyenda recompuesta diga
y afirme, antes de esa época -la insurrección de Madero en 1910- no existió Francisco Villa" (Campobello,
1960: 382). Y en el prólogo de ese mismo libro afirma: "Al
acercarme a través de la historia a los hechos de armas de
los grandes generales del mundo, encuentro situado a
Francisco Villa como el único genio guerrero de su tiempo, uno de los más grandes de la historia; el mejor de
América y después de Khengis (sic) Kan, el más grande guerrillero que ha existido" (377).
Aunque en casi todos los textos de Cartucho,su obra
más importante, aparecen soldados de bajo rango o los
oficiales que militaron bajo las órdenes de Villa, y a
veces sus enemigos, los carrancistas, y hasta en alguna
ocasión los orozquistas, en varios es también el protagonista. En el que intituló "La voz del general", el encabezado se confunde con el texto:

(172-173).

3. VIRTUDES Y DEFECTOS
Las acepciones de la palabra virtud ocupan más de dos
páginas en el Diccionario de Autoridades de 1737, término,
debe subrayarse, que aún no aparece en el Tesoro de la lengua castellana de Sebastián de Covarrubias, de 1611. En una
de las acepciones que destaca el Diccionario de Autoridades,
virtud significa fuerza, vigor o valor, o poder o potestad
de obrar, y la palabra virilidad es entre otras cosas la actividad ypotencia y lo que pertenece y es propio del varón,
así como la facultad y la fuerza de la edad varonil. En el
Diccionario critico etimológico castellano e hispano de Joan
Corominas la virtud se relaciona igualmente con la virilidad porque ambas son sinónimo de fortaleza de carácter,
cualidades del héroe español por antonomasia, el Mío Cid,
guerrero ejemplar. En el Diccionario de la Real Academia se
asienta que "lo viril es lo perteneciente o relativo al varón
y la virtud es la actividad y la fuerza de las cosas para
producir o causar sus efectos, o el poder y la potestad de
obrar, la integridad de ánimo y bondad de vida". Es importante añadir que según Corominas la palabra testigo
-y la Novela de la Revolución fue escrita principalmente por sus testigos- deriva de la voz latina testículos y en
el diccionario de Covarrubias se dice que "los testlculos
son los compañones y juntamente se llaman testigos". A
los testiculos se les llama también verijas y las mujeres
fuertes reciben el sobrenombre de virago, literalmente
mujer robusta. Yen Cuba la virtud es el miembro viril.
Muy interesante sería verificar el hecho de que la
virilidad está conectada asimismo con la fragilidad,
puesto que la primera acepción que da al término viril

La voz del general
Metálica y desparramada. Sus gritos fuertes, claros, a
veces parejos y vibrantes. Su voz se pod!a oír agran distancia, sus pulmones parecian de acero.

46

Y el cuento finaliza con una de esas múltiples voces
intercaladas que Nellie hace intervenir en su texto, una
de las tantas que suelen romper a medias su anonimato para redondear la historia y definir al personaje, en
este caso, aún un semidiós:

Dice Severo que aquel hervidero de gente, al oír la voz
de su jefe, se paró como un solo hombre, dejando todo
abandonado, sin probar bocado; que corrieron derechos
a sus caballos, y que en un abrir y cerrar de ojos ya nada
más habían dejado la polvareda.
"Los villistas eran un solo hombre. La voz de Villa sabía unir a los pueblos. Un solo grito era bastante para formar su caballería". Así dijo Severo, reteniendo en sus oídos
la voz del general Villa (Campobello, 2000: 134-135).
Y así termina a su vez la escritora esta magnifica relación sonora en ese breve cuento que se muerde la cola
y retorna hacia su origen.
La guerra, lo sabemos bien, la hacen (ola hacian)
los hombres, aunque podemos pensar que hay muchas excepciones. Podríamos suponer que un hombre lo es de verdad si en su contextura física y moral no se filtran los resquicios de lo femenino, o por lo
menos es a lo que aspiraría un crítico parecido aJulio
Jiménez Rueda cuando acusa a los escritores de afeminamiento en una época en que todos los hombres
hubieran debido demostrar que eran muy machos.
La división entre los sexos ha de ser tajante, "hacer
del sexo, no solamente un órgano que cumple con
una función determinada, sino también un signo que
indica las funciones que debe desempeñar en un sistema dado el individuo sexuado" (Loraux, 1989: 9). Esta
premisa parece sostener implícitamente el mundo revolucionario tal y como lo representan los novelistas
del periodo. Bastaría, se supone, con señalar las diferencias y apuntalarlas resaltando el papel social que
cada uno de los sexos juega dentro del sistema. Mantener tajantemente la separación tranquiliza, aunque
puede verse que cierta perplejidad asoma en los autores cuando en su narración surgen de repente personajes intermedios, dificiles de clasificar o cuya clasificación prefiere dejarse entre paréntesis, como
claramente se deduce de los ejemplos arriba inscritos. Pero en el caso especifico de Nellie Campobello
es mucho más evidente que las cosas no son asi de
simples. Sigamos por eso con la imagen que en sus
relatos ella construye de Pancho Villa.

47

5. LOS HOMBRES NO LLORAN
Pancho Villa es todo un hombre y, como dice el dicho, "los hombres no lloran" o por lo menos no deberían llorar si se sigue al pie de la letra el estereotipo. A pesar de ser un héroe paradigmático tan fuerte
y salvaje como Gengis Kan y, yo agregaría, siguiendo al Diccionario de Autoridades, como Rodrigo Díaz
de Vivar, el Cid Campeador, Pancho Villa suele llorar, insisto, insisto a pesar de que sus ojos sean tan
poderosos como su voz. Lo subrayaba Campobello
(2000) en un relato suprimido de la segunda edición de Cartucho, intitulado simplemente "Villa":
"Cuando Villa estaba enfrente sólo se le podían ver
los ojos, sus ojos tenían imán, se quedaba todo el
mundo con los ojos de él clavados en el estómago" (42).
Es más, Villa suele llorar, no una sino varias veces.
Es flagrante este hecho en una fotografía famosa, archivada en la fototeca de Pachuca del INAH, cuando el guerrillero llora la muerte de Madero, colocado en medio de dos señores barbados venerables y
bien trajeados, extiende su pañuelo que emerge de
un grueso suéter campesino para limpiarse las lágrimas y con la mano que aprieta el pañuelo se cu~
bre casi enteramente el rostro. En otro de los relatos de Cartucho, intitulado justamente "Las lágrimas
del general Villa", se narra uno de los peores momentos de la vida del guerrillero, cuando la mayor
parte de sus hombres se ha rendido, retirado o pasado a las huestes carrancistas:
Fue alli, el cuartel deJesús, en la primera calle del Rayo.
Lo vio mi tlo, él se lo contó a Mamá y lo cuenta cada vez
que quiere:
Aquella vez reunió a todos los hombres de Pilar de
Conchos. Éstos se habían venido a esconder a Parral.
Los concheros estaban temerosos y se miraban como
despidiéndose de la vida. Los formaron en el zaguán del
cuartel. Entró Villa y, encarándose con ellos, les dijo:
"¿Qué les ha hecho Pancho Villa a los concheños para
que anden huyéndole? lPor qué le corren a Pancho Villa? lPor qué le hacen la guerra, si él nunca los ha atacado?
lQué temen de él? Aquí está Pancho Villa, acúsenme,
pueden hacerlo, pues los juzgo hombres, los concheños
son hombres completos" [...]
Todos quedaron azorados, pues no esperaban aquellas palabras. A Villa se le salieron las lágrimas y salió
bajándose la forja hasta los ojos. Los concheños nada
más se miraban sin salir de su asombro. Yo sé que mi

�biado con ellos. Villa contestó: "Conchos, no tienen por
qué temerle a Villa, allí nunca me han hecho nada, por
eso les doy esta oportunidad; vuélvanse a sus tierras,
trabajen tranquilos. Ustedes son hombres que labran la
tierra y son respetados por mí.Jamás le he hecho nada a
Conchos, porque sé que allí se trabaja. Váyanse, no vuel,
van a echarle balazos a Villa ni le tengan miedo, aunque
les digan lo que sea. Pancho Villa respeta a los concheños
porque son hombres y porque son labradores de la tie-

tío también se admiró, por eso no olvida las palabras
del general y tampoco se olvida de las lágrimas (136).

Lo narrado sucede en el cuartel de Jesús en la calle
Primera del Rayo en Parral, localización fundamental
en los relatos de Cartucho; se trata aquí de una ciudad
verdadera, también paradigmática, un sitio localizado
muy cerca de la Segunda del Rayo, calle donde está
situada la casa de la narradora, quien, muchas veces, y
desde el balcón de su hogar, es testigo de vista o de oído
de lo que pasa en esos tiempos revueltos, cual si la Revo,
lución hubiese escogido su domicilio como teatro privilegiado de los acontecimientos: puede atestiguarse en
varios de los relatos y también en el que nos ocupa en
este caso específico. Por otra parte se advierte, por lo
general, un tono arcaico y a la vez familiar; no es de
extrañarse, la narrativa de Campobello está muy cerca de la tradición oral y hay que recordar, como dice
Borges, que "la palabra escrita no era otra cosa que un
sucedáneo de la palabra oral, en los tiempos antiguos,
o en los que siguieron siéndolo"; en el relato oímos
la voz de un pariente muy cercano de Nellie, quien
se lo cuenta a Mamá, personaje esencial de su narra,
tiva, casi de la misma estatura heroica -para retomar
los términos de la disputa que nos ocupa- que el general. Esa alternancia de voces escalonadas dentro de
los cuentos de manera magistral -recuérdese: los relatos son volitivamente muy breves- permite captar
no sólo la voz familiar emitida por la propia narradora
o por los miembros de su familia, sino la de los pobladores de la ciudad donde vive, la de sus paisanos; además, la
de los que pasan a menudo por esa calle, no sólo las tropas del General y las de los carrancistas, sino también,
como podemos verlo aquí y en otros cuentos, el propio
Villa, quien muchas veces juega el papel de pareja narrativa de la Madre en su función de Gran Padre.
Los concheños se esconden de Villa. Villa los arenga pero su tono esta vez ya no es el militar, es el de un
antiguo campesino; sabe que sus hombres deben reincorporarse a sus tierras, una vez acabada la Revolu,
ción o el momento revolucionario que les ha tocado
jugar junto al general, para retomar su estatuto primordial, el de labradores de la tierra:

rra" (136).

La voz del general se deja oír, ya no metálica y des,
parramada, sino conmovida, entrecortada, lacrimosa,
permitiendo atisbar que su personalidad tiene muchas
facetas, no únicamente la del militar salvaje, irreden,
to, insaciable, varonil al extremo, del que nos hablan
la Novela de la Revolución, la historia y también la leyenda en su inextricable relación, sino la del campesino sencillo para quien la labranza de la tierra es la ac,
tividad primordial, distintiva, antes y después de que
se produjera la contienda armada, sobre todo cuando
ésta empieza a perder su sentido. Villa les perdona a
sus hombres que quieran retornar a sus labores y castiga en cambio a quienes se le vuelven en contra o lo
abandonan, después de la derrota de las tropas
huertistas, justo cuando el grueso de los generales y
los soldados prefiere alinearse bajo el mando de Ca,
rranza, con lo que los villistas recobran su antiguo y
despreciado perfil de "bandidos".
La figura heroica de Villa ha adquirido tal densidad que hasta él mismo, cuando habla en su propio
nombre, se convierte en una abstracción: asume ple,
namente su estatuto de heroicidad. tPues no nos aparece, además, desdoblado, con su voz sencilla de campesino arengando a sus soldados para licenciarlos y a la
vez con la voz del Personaje Histórico y Legendario en
que las batallas lo han convertido? ''¿Pues qué les ha he,
cho Pancho Villa?", repite. Ycon esa su capacidad cirquera ·
y con muy escasas y exactas palabras, el habla popular,
compuesta de numerosas, distintas y sin embargo seme,
jantes voces, es asumida por s1N TÍTULO
Campobello para construir, ::!"º I PAPEL
concentrándolo, el paradig, 21.s x 2a CM
ma de un Héroe de la Revo,
Nadie se atrevió a hablar -cuenta Nellie que le contó lución, un héroe que empieza a dejar de ser el Padre
su Mamá, a quien a su vez se lo habia contado su tío.
"Digan muchachos, hablen", les decía Villa. Uno de Universal y fulminar con su
ellos dijo que le habían dicho que el general estaba cam- voz metálica y desparrama48

�da para asumir la voz compasiva, generosa, lastimera
y emocionada de una Madre cuando llora, acaricia y
protege a sus hijos. Villa, el Padre, se funde con la rna,
dre de Carnpobello, Mamá, inscrita siempre con rna,
yúsculas en el texto; a pesar de que, corno sabernos,
mamá sería un nombre cotidiano, familiar, casero, en
este caso ambos se vuelven los principios generadores
de la narrativa.
6. ANTECEDENTES
Corno Pancho Villa, Nellie reconstruye su propia vida,
cambia de nombre y altera a su antojo la fecha de su
nacimiento y también, corno su héroe, muere metafó,
ricamente asesinada o borrada de la Historia o de su
propia historia. Aunque ella decía que había nacido en
1909, existe un acta de bautismo que registra en 1900
el nacimiento de una niña cristianizada con el nombre
de María Francisca Moya Luna, hija natural de Rafaela
Luna Miranda, 'Mamá', vecina de Villa Ocampo, Duran,
go, y de su sobrino Felipe de Jesús Moya, originario de
Parral, quien, dice Blanca Rodríguez, autora de uno de
los libros más completos e importantes sobre nuestra
autora, intitulado Nellie Carnpobello: Eros y violencia
(1998), "se desatendió de ellas y al paso de los años se
adhirió a las huestes villistas corno soldado, aunque
Campobello difundió que había fallecido en calidad de
general en la batalla de Ojinaga en 1914" (71,72).
La madre, dice también Rodríguez, era probable,
mente de origen indígena, comanche por sus rasgos,
diferentes a los de la etnia tarahumara, según se ad,
vierte en una fotografía que posee el investigador chi,
huahuense Felipe Segura Escalona, quien también des,
cubrió el acta de nacimiento. Quizá hacia 1906 la
familia se trasladara a Hidalgo del Parral, Chihuahua,
para instalarse en la Calle Segunda del Rayo, lugar casi
sagrado desde donde la niña protagonista de gran parte
de los relatos observa la violenta actividad que se de,
sarrolla ante sus ojos. Y en esta ciudad, e intermiten,
temente en la de Chihuahua, transcurren la infancia o
la adolescencia de nuestra autora. En 1911 nace la her,
mana menor, Soledad, que luego se llamaría Gloria y
cuyo padre natural fue quizá Ernst Campbell Reed,
médico o ingeniero norteamericano, alto empleado de
alguna mina o empresa ferrocarrilera. Parece que la
familia residió en Parral hasta 1918, uno de los peores
años de la guerra. Jorge Aguilar Mora explica en su
prólogo a Cartucho, reeditado por la editorial Era en el
año 2000, que:

Para 1915 y en los años posteriores, la Revolución se ha,
bía convertido en guerra civil, en una guerra regional y,
peor aún, en una guerra local y hasta en una guerra fa,
miliar. Mexicanos contra mexicanos, chíhuahuenses
contra chíhuahuenses, parralenses contra parralenses,
hermanos contra hermanos. Y entre más personal, la
guerra se fue volviendo, a su vez, más abstracta.
Esta intensifi~ación de la violencia en un sistema de
círculos concéntricos era, en 1931, cuando apareció el
libro, otro elemento insoportable para propios y ajenos
en un momento en que los discursos políticos y cultu,
rales comenzaban, por un lado, a santificar (deformándola) la Revolución y, por otro, a satanízarla (ignorán,
dola) como una catástrofe social inútil. En medio o al
margen o simplemente fuera de lugar quedaban los "ban,
didos" (28).
La violencia que Nellie parecía vivir con asiduidad y
desparpajo acabó dispersando a la familia. En 1919 ven,
dia boletos en el Teatro de los Héroes en Chihuahua y ese
mismo año, en febrero,nace su hijoJosé Raúl Moya, muer,
to a los dos años de bronconeumonía y llorado en Manos
de mamá (publicada por primera vez en 1937) como si fue,
ra su hermano. En 1923 muere la madre:

Mamá murió a los treinta y ocho años, en Chiliuahua -le
cuenta la autora a Emmanuel Carballo-. Se llamaba
Rafaela. Conservo la última ropa que usó. Amamá no le
gustaba que la tocásemos;nos permitía, cuando mucho,
que le adoráramos la mano con la punta de la nariz. La
quise tanto que no he tenido tiempo de dedicarme al
amor. Claro que he tenido pretendientes, pero estoy muy
ocupada con mis recuerdos (Carballo, 1986: 411).
En 1923 Francisca y Soledad se trasladaron a la ciudad
de México y cambiaron sus nombres; la segunda, por .
Gloria, y la primera, por Nellie, nombre de una perrita
que "tenía mamá. Yo deseaba que me dijesen Francis,
ca. Mi primer libro, Yo, así lo firmé" (409); lo había
publicado en 1929 bajo el patrocinio del Dr. Atl, el gran
pintor de paisajes. Con su hermano Mauro -el
mudito- y un tío, quizá Campbell, el padre de Glo,
ria, o un tal Morton, se instalaron en la Capital e in,
gresaron, gracias a los oficios de los dos misteriosos
americanos con quienes estaban ligadas, a los círculos
de residentes norteamericanos de la ciudad; más tar,
de, Nellie se relacionó entonces fugazmente con Mar,

50

tín Luis Guzmán, quien posteriormente sería una fi,
gura fundamental tanto para su vida como para sus
obras. En 1925, las hermanas iniciaron su importante
carrera de bailarinas, campo donde ambas habrían de
destacar y por el cual se relacionaron con grandes ar,
tistas e intelectuales, como José Clemente Orozco,
Carlos Mérida, Agustín Lazo, Carlos Orozco Romero,
Roberto Montenegro,JoséGorostiza, Narciso Bassols
y Carlos Chávez, entre otros. Por su parte, Nellie em,
pezó a escribir y a colaborar esporádicamente en El
Universal Gráfico, gracias al apoyo de Carlos González
Peña y de Carlos Noriega Hope. Para finales de la dé,
cada las hermanas ya habían castellanizado su apelli,
do, y emprendido un viaje a Europa rumbo a la Expo,
sición de Sevilla, viaje malogrado interrumpido en La
Habana, donde permanecieron varadas algunos meses
y conocieron al escritor José Antonio Fernández de
Castro, quien les presentó a los poetas Federico Gar,
cía Larca y a Langston Hughes, traductor al inglés de
algunos de los primeros poemas de Nellie.
Un accidente llevó a Fernández de Castro al hospital,
donde lo visitaban las hermanas, y para distraerlo, Nellie
le leía sus relatos, como ella misma lo contó en el prólogo
a la primera edición de Cartucho, publicada en 1931 en
Ediciones Integrales, enJalapa, gracias a la ayuda del poeta
estridentista Germán List Arzubide, quien con los miem,
bros de su grupo había acompañado al General Heriberto
Jara a su aventura política enJalapa:

Ediciones. En 1940 Nellie reeditó allí Cartucho ampliado y
corregido bajo la influencia de Martín Luis Guzmán, y
también sus Apuntes sobre la vida militar de Frandsco Villa, es,
bozo ·de lo que sería después, en escritura de Martín Luis,
pero con el material que Campobello le había proporcio,
nado, las Memorias de Pancho Villa. Es interesante anotar
que, como lo prueba en su libro Friedrich Katz, Guzmán
le pagó durante mucho tiempo regalías a Nellie por ese
material. Gloria, quien había mantenido durante largo
tiempo con Orozco una relación sentimental, murió en
1968. Más tarde, en 1976, muere Martín Luis Guzmán.
Como sabemos, sin conocer bien los pormenores, los úl,
timos años de Nellie son un largo descenso a la clandesti,
nidad; secuestrada por gentes de su entorno que la de,
gradaron, vendieron y lucraron con sus valiosas e
históricas pertenencias: nunca se ha sabido exactamente
cómo fueron sus últimos dias.
7. UN LIBRO MUY BUENO
Cartucho -le explica Campobello a Carballo (1986)- se
terminó de imprimir en Jalapa, el 13 de octubre de 1931
Lleva como subtitulo Relatos de la lucha en el Norte de México.
Fue uno de los libros publicados por Ediciones Integrales.
Se reeditó en 1940. Lo escribí para vengar una injuria. Las
novelas que por entonces se escribían, y que narran hechos guerreros, están repletas de mentiras contra los hom,
bres de la Revolución, principalmente contra Francisco
Villa. Escribí en este libro lo que me consta del víllismo, no
lo que me han contado.
-lCómo reaccionó la gente frente a esa obra?
-Tu libro debe ser muy bueno, porque lo tiene mi
viejo en su buró, me dijo la esposa de Calles, recién pues,
to a la venta Cartucho. López y Fuentes lo guarda en lugar preferente en su biblioteca.

Así fue como cada tarde le llevaba mis fusilados escri,
tos en una libreta verde. Los leía yo, sintiendo mi cara
hecha perfiles salvajes. Vivía, vivía, vivía... Acostaba a
mis fusilados en su libreta verde. Parecían cuentos. No
son cuentos. Allá en el norte donde nosotras nacimos
está la realidad florecida en la Segunda del Rayo. En el
Cerro de la Mesa, de la Cruz, de las Borregas, de la Igua,
na y el gigante Cerro del Espía, allí donde han quedado
frescas las pisadas y testereando entre las peñas las palabras de aquellos Hombres del Norte. Mis fusilados, dor,
mídos en su libreta verde. Mis hombres muertos. Mis
juguetes de la infancia (Rodríguez, 1998: 79).

Campobello reprodujo sus visiones de infancia, dice.
Por momentos me inclino a pensar que verdaderamen,
te tenia siete años cuando presenció varias escenas re,
latadas en sus textos. Otras veces, me parece imposi,
ble, de acuerdo a las peripecias y circunstancias de su
vida y su carrera, que haya podido haber nacido en
1909. Pero en realidad no importa. Lo que sí importa
es que ha logrado adoptar en sus cuentos indiscuti,
blemente el punto de vista de una niña:

Nellie prosigue su carrera en el ballet como profesora y
coreógrafa y en 1937 publica su libro Las manos de mamá,
iniciado en 1934. Martín Luis Guzmán estuvo siempre
muy cerca de Nellie, a partir de su regreso de su exilio
español en 1936; en 1939 fundó, con el editor español Ra,
fael Giménez Siles, Ediapsa y la Compañia General de

A los cuatro años se me notaba impresa en el rostro la
tragedia de la Revolución -vuelve a decir a Carballo

51

�(1986)-. No me reia por nada del mundo. De peque-

ña, lucía plastas de pecas en la cara, me sudaba la nariz.
-¿Cuál fue su ocupación más deleitosa durante la
infancia?
- En el Norte dos eran mis ocupaciones, montar a
caballo y sufrir: los inviernos, la Revolución. Desde los
seis años corría por esos desiertos, por esas llanuras...
(410)
Al ser entrevistado poco antes de morir, el poeta List
Arzubide le respondió a Blanca Rodríguez (1998) que
no habia corregido Cartucho antes de publicarlo: "No
le agregué ni le recorté nada, salió tal cual, lo único
que hice fue agrupárselo por terna" y luego añadió: "Tenía todo el sabor de la niña que había escrito eso, yo
era diez años más grande que ella" (157).
Habrta que hacer una labor policíaca muy intensa
para saber la verdad. Atengámonos a la del texto. La
primera edición tuvo un tiraje de 1000 ejemplares y
fue ilustrada por el conocido grabador Leopoldo
Méndez. Estaba dividida en tres partes, ordenadas por
List Arzubide: "Hombres del Norte", que constaba de
7 relatos, "Fusilados", con 21, y "Fuego", con 5. En 1940,
bajo la supervisión de Guzmán, desapareció un relato,
el ya mencionado, intitulado "Villa", y se agregaron
veinticuatro más, es decir un total de cincuenta y seis
relatos. Muchos de ellos con sustanciales modificaciones, todas analizadas minuciosamente por Blanca Rodríguez:
El cotejo de las ediciones de 1931 y1940 reveló que los treinta y tres relatos originales del primer Cartucho habían sufrido en mayoría cambios en su lenguaje, hecho que también se reflejó en la organización oestructura de los relatos
y a veces en la eliminación de la subjetividad del narrador,
en particular la autobiográfica; se borraron, además, sucesos o menciones histórico-políticos, fueran reales o no, y
por último se eliminó algún motivo estético por cuestiones, supusimos, de índole moral[...] (159-160).
Después de este preámbulo, necesario para lo que
me interesa analizar, paso a revisar el relato que encabeza el libro y que originalmente se llamaba "El cartucho" por el apodo de su protagonista. La edición de
1940 cambió su nombre y lo dejó escuetamente en un
pronombre, el de tercera persona singular: Él.
El texto empieza con estas palabras: "Cartucho no
dijo su nombre". Pancho Villa y Nellie Campobello

tampoco decían su nombre: habían elegido otros, para
ellos mucho más representativos. Esta mutación onomástica es caractertstica: la vida de los personajes que
generalmente sólo existen para morir, quienes deben
pasar por otro bautismo, el del fuego. Estos hombres
del norte, título de la primera sección del libro, son
casi siempre personajes de los que se nos ofrecen apenas algunos datos, los mínimos, los necesarios para entender su muerte y la visión que de ellos tuvo quien
narra, una mujer que fue o quiso ser una niña.
Cartucho es presentado de manera anónima y negativa: "No sabía coser ni pegar botones". Su relación
con los habitantes de la casa, casi todas mujeres de diversas edades, es de pura domesticidad: Cartucho es
asistido en sus necesidades más cotidianas y es el primer personaje que inaugura la lista de quienes llevarán la Revolución a la casa situada en la Segunda Calle
del Rayo de la ciudad de Parral, a justo título verdadera protagonista de muchos de los relatos, y a la que
varias veces he aludido. Este dato es significativo:
Campobello hace que la Revolución se vuelva portátil
y doméstica, una revolución que a pesar de su anormalidad -la guerra debería ser una anomalía y no una
cotidianidad- se convierte en rutina. Por algunos
datos, su carácter juguetón y desvalido, sabemos que
era muy joven: "Jugaba con Gloriecita y la paseaba a
caballo"1• Joven pero no tanto como para no estar enamorado: "Un día cantó algo de amor. Su voz sonaba
muy bonito. Le corrieron lágrimas por los cachetes.
Dijo que él era un cartucho por causa de una mujer". Y
sin embargo lo suficientemente joven para jugar con
una niña como si fuera muñeca, como la propia
Nellie, que hace de los muertos sus juguetes. El tiempo del juego y el del amor coinciden con un momento de pausa, de espera: "Llegaron unos días en que se dijo
que iban a llegar los carrancistas. Los villistas salían a
comprar cigarros y llevaban el 30-30 abrazado". Para
Cartucho el juego sigue, sin importarle que pueda ser
mortal, no para él, un joven destinado a la muerte, sino
para la niña con quien juega: "Una tarde la agarró en
brazos. Se fue calle arriba. De pronto se oyeron balazos. Cartucho con Gloriecita en los brazos hacía fuego al Cerro de la Cruz desde la esquina de Don Ma-

1

Gloriecita habla nacido en 1911; es improbable que Cartucho hubiera
podido llevarla en brazos: su primera aparición en la casa de la Segunda
del Rayo serla hacia 1916 61917.

52

nuel. Habían hecho varias descargas cuanbre, como las mujeres de la casa cosen
do se la quitaron. Después de esto el fuego
UMIOI 002 2005
los botones descosidos de las camisas
C-PRINT A PARTIR DI CGI
se fue haciendo intenso. Cerraron las casas.
127x IOS CM
del joven que pronto morirá y quien
Nadie supo de Cartucho" (Campobello, IDICIÓN DI 5
durante la tregua juega, aunque tam1960: 53).
bién suspire por el amor de la mujer por
El texto sintetiza enormemente y apequien se ha metido en la contienda. No
nas menciona lo necesario para que el leces casual entonces que Carnpobello
tor pueda rellenar los huecos, un texto eshaya escogido como apertura de su licrito con palabras y con silencios, con una
bro este texto y le haya dado ese nompuntuación certera, adecuada, semejante al
bre: quizá lo más evidente de la Revoimpacto de una bala insertada en un cartucho. En efec- lución son las balas y los cartuchos que se vacían y
to, el texto tiene una magnífica sonoridad, la sonori- aniquilan a la gente.
dad que suele tener la poesía: reproduce el sonido de
La diferencia esencial entre los dos textos y la
las balas cuando se disparan. Las balas son también utilización de las balas está en la función social que
las protagonistas del relato, como puede verse a m~- separa a lo masculino de lo femenino. Cuando de
nudo en las narraciones revolucionarias; un ejemplo verdad las balas suenan, las casas, antes siempre
significativo sería el capítulo intitulado "La fiesta de abiertas para recibir a los soldados, se cierran herlas balas" de El águilay la serpiente, de Martín Luis Guz- méticamente. La narración adquiere otras dimensiomán, publicado en 1928: las balas no se limitan a tener nes y empiezan a poblarla numerosas voces, aquí la
un papel preponderante en este fragmento del texto, de José Ruiz de Baeza, a la que le hace coro Mamá,
son el verdadero hilván textual. Las balas cosen al horn- cuya voz es más arcaica y solemne y le otorga una
53

�dimensión de sacralidad y destino ineludibles: "Los
ojos exactos de un perro amarillo. Hablaba sintéticamente2. Pensaba con la Biblia en la punta del rifle ..." (Campobello, 1960: 53).
10. LA MUERTE EROTIZADA
Nellie Campobello -sintetiza Rodríguez (1998)- inaugura una forma de narrar y un contenido no abordados por la mujer hasta ese momento. Resquebrajaría el
monumento de la estética romántica a la mexicana, pues
no incurre en patrones didácticos, ni moralizantes, ni
críticos de las costumbres. Frente a la condición de limpidez social de las escritoras cristianas y las que educaban a las familias y a los ciudadanos, la literatura realista-naturalista de Campobello resulta fascinante porque,
a semejanza de cuanto movilizaron las masas revolucionarias, la escritora desacralizó un concepto literario
y una moral decimonónicos, pero sociedad y literatura,
lejos de preguntarse qué proponía Cartucho, permanecieron en la superficie de lo que ellos deseaban observar, para ningunearla a través de su silencio. Fresca y
desprejuiciada, Campobello en su actitud lírica ofrecía
no algo más que los endulzados cuentos que publicaban las mujeres de la época en las páginas del hogar,
sino un giro en semicírculo, para quedar ubicada,
solitariamente, en oposición a aquella prosa (65).

Sería necesario analizar concienzudamente cada uno
de los cuentos de Campobello en este espacio, pero me
limitaré, para finalizar, a mencionar un cuento que sufrió, probablemente a manos de Guzmán, modificaciones muy significativas, de tipo moralista, y que por lo
tanto implican una censura. Se trata del relato intitulado "Mugre". Sobresale lo erótico, un erotismo particular, describe sin tapujos lo que una ruña resiente ante la
muerte de un joven hermoso, aunque esa atracción se
movilice y se transfiera a una muñeca o a una muchacha
púber.
José Díaz es joven, guapo, elegante, claro de tez.
Hay, al verlo, un revuelo en la casa y en la calle, se subraya un tono de frivolidad, de moda: "De José se enamoraron las muchachas de la Segunda del Rayo. Cambiaba de traje todos los días, se paseaba en auto rojo"
(Campobello, 1960: 93). Se protege del sol para evitar

2

que su piel se oscurezca: "Un día le contó a Toña que
odiaba el sol, por su cara y sus manos... Yo nunca hubiera casado a mi princesa -su muñeca Pitafloridacon un hombre prieto" (93). Estética clasista que une
al mismo tiempo la elegancia, la limpieza, el color de la
piel, lo frívolo, el juego; enfrenta, maniquea, el blanco
con el negro, a manera de escudo protector que pone
entre paréntesis la guerra. Como en varios de sus textos, se produce de pronto en el centro del relato una
revolución: la tregua, el juego, la estética impoluta, el
coqueteo amoroso se interrumpen cuando la guerra,
siempre en acecho, reaparece, violenta el risueño panorama, y condensa la cronologia. Combaten como de
costumbre villistas contra carrancistas. La noticia de
que probablemente uno de sus hijos haya muerto en la
batalla hace que Mamá, acompañada de su hija, salga
al campo de batalla para buscarlo entre los muertos
después del combate. Los cadáveres se hacinan según
la colocación que los combatientes han ocupado durante la contienda. El lenguaje cambia radicalmente,
se torna escatológico y señala mediante un léxico cuidadosamente elegido las alteraciones producidas: en definitiva, la muerte no presenta los contornos tan bellos o
tan aseados -la blancura, por ejemplo- de una operación mental que abstrae y pretende identificar a un héroe
ylo asimila, según los ideales de los ateneístas (por ejemplo el mismo Guzmán), a un atleta griego. Al llegar a la
plaza Juárez la niña advierte que hay "unos quemados
debajo del kiosco, hechos chicharrón, negros, negros"
(94): son soldados carrancistas. El sentimiento que los
cuerpos hacinados, carbonizados, sucios, le produce
es de una profunda abyección, un asco ilimitado: las
palabras y las imágenes escogidas lo realzan:
Vimos a nuestra izquierda el cuartel valiente, estaba
cacarizo de balas. La banqueta regada de muertos
carrancistas. Se conocían por la ropa mugrosa, venían
de la sierra y no se habían lavado en muchos meses. Nos
fuimos por un callejoncito que sale al mesón del Águila,
que olía a orines -es tan angosto que se hace triste a
los pies-, pero al ver un bulto pegado a la pared corrimos; estaba boca abajo, el cabello revuelto, sucio, las
manos anchas, morenas. Las uñas negras, tenía en la espalda doblado un sarape gris, se veía ahogado de mugre, se me arrugó el corazón. "En este callejón tan feo",
dije yo al verle la cara. Me quedé asustada, iJosé Díaz, el
del carro rojo, el muchacho de las señoritas de la Segunda del Rayo, por el que Toña lloró! (94).

Como la propia Nellie, subrayo.

54

Es evidente: el sol ha dejado de brillar, los cuerpos se
ennegrecen, son pura mugre, determinan la obscena
realidad, no existe quizás ningún otro tipo de realidad
en la guerra, durante cuyas treguas es posible jugar o dedicarse a la frivolidad o al amor que para existir plenamente espera tiempos de paz. Creo que se trata de un
falso racismo el de una joven nacida en un territorio cuyos habitantes presentan ciertas características raciales
-altura, complexión, fisionomía- distintas a las de los
habitantes de otras zonas del territorio mexicano cuya
ascendencia sería fundamentalmente indígena: es decir
que la blancura no remitiría tan explícitamente a un racismo sino más bien a una estética del orden y la limpieza. El texto corregido es explícito en este sentido; el texto original lo era aún más: señalaba sin ambages la
coexistencia, la proximidad de lo abyecto con lo erótico,
el asco como componente posible de la sexualidad -su
despertar-, en suma, la fascinación por lo obsceno.
El texto original decía así:
En este callejón tan feo, dije yo, abriéndome de piernas para
poder volteado y verle la cara, pura curiosidad para que no
me siguiera en la noche. Me quedé quebrantada de susto.
tJosé Díaz, el del carro rojo... (Rodrtguez, 1998: 185).

SIN TÍTULO 2004

GRAFITO / PAPIL
21.5X2a CM

Blanca Rodríguez concluye: "al erotismo impregnado
de muerte y desaseo, que es un tema rector en la obra
de Campobello, se le extirpa su realismo extremo".
Su posible censor y extraordinario escritor, Martín Luis Guzmán, ha eliminado quizá la frase subrayada. La figura de una jovencita abriendo las piernas,
montada literalmente sobre el cadáver de un joven, alguna vez atractivo, es demasiado atrevida, violenta los
estereotipos de un código social de comportamiento
donde la división estricta entre lo femenino y lo masculino -la idea misma de la virilidad- pretende someterse a una legislación estricta que borre de raiz la
profunda alteración sufrida a causa de la Revolución.
Además, el quiebre de sentido tranquiliza, porque
transfiere a una mujer joven el despertar sexual de la
narradora, una ruña.
Dejo aquí estos apuntes: la belleza convulsiva de la
obra de Nellie Campobello exige una más profunda y
delicada atención.

Bibliografia
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Villa", en Ndlie Campobello. Mis libros. México: Compañia General de
Ediciones.
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Schneider, Luis Mario {1975). Ruptura y continuidad. La literatura mexicana en
poltmica. México: Fondo de Cultura Económica.

55

�Romance y política,
s . . . ,__.·_·tudes y
desencuentros
DAVID MUIÑO BARREIRO

I. EL PROYECTO NACIONAL MEXICANO
La valoración de la novela Astucia. El jefe de los Hermanos de la Hoja o los
charros contrabandistas de la rama (1865--1866), de Luis G. Inclán, ha venido
sufriendo múltiples transformaciones dentro del panorama literario
mexicano desde el momento de su publicación. Así, a pesar de la
popularidad alcanzada tras su aparición, la obra del escrito_r ~e~cano
tan sólo empezó a ser reconocida por la crítica letrada a pnnc1p1os del
siglo XX. Gracias a los testimonios de autores como Federico Gam~oa,
Carlos González Peña, José de Jesús Núñez y Domínguez, Manano
Azuela o Salvador Novo, Astucia pasó a ocupar desde entonces un lugar
de honor en la narrativa de México, siendo situada a la misma altura
que textos tan célebres como ElPeriquilloSarniento (1816), deJoséJoaquín
Femández de Lizardi, o Los bandidos de Río Frío (1889--1891), de Manuel

Payno.
56

Entre las razones de dicho cambio destaca princí,
palmente la consideración de la novela de Inclán como
una representación ejemplar del alma y el lenguaje del
pueblo mexicano. De esta manera, como índica Margo
Glantz (1997), Astucia es reivindicada por varias gene,
raciones de intelectuales mexicanos precisamente en
el momento en que cobra fuer:za un nuevo deseo de
institucionalizar la identidad simbólica del país (94).
Al igual que sucedería años más tarde con Los de abajo
(1915), el redescubrimiento del texto de Inclán deriva
de su inclusión en un discurso nacional que busca la
legitimación, una perspectiva que, en este caso, se basa
en la identificación del charro con lo más profundo de
la identidad mexicana.
Frente a las formulaciones de los autores ya cita,
dos, la presencia de lo mexicano en Astucia no deja de
ser problemática. Al tiempo que las escasas referen,
cías a México como país constituyen uno de los vacios
más evidentes de la novela, la representatividad de los
principales arquetipos que la pueblan parece provenir
más de un nivel regional que del ámbito de lo nacío,
nal. Asimismo, como intentaré demostrar, sí bien es
evidente la elaboración de un proyecto nacional en la
obra de Inclán, no es menos clara la constatación de su
fracaso.
El objetivo de estas páginas será, pues, el análisis
de las esperanzas y las frustraciones vinculadas con
dicho proyecto desde el punto de vista de las historias
de amor presentes en la novela. Indagaré, por lo tanto,
cuáles son las circunstancias que, a pesar de la falta de
correspondencia de Astucia con el género sentimental,
permiten interpretar tales historias como elementos
centrales del texto del escritor mexicano.

más obvia de la obra es la representación de la vida y
las acciones de los protagonistas en su condición de
contrabandistas. Tras dicha recreación se muestra un
explícito deseo de reivindicación, expresado ya desde
el prólogo por el autor:
Mi objeto es publicar los episodios de aquellos rancheros
que por desgracia la generalidad ha confundido con los la,
drones y bandidos, cuando no fue sino todo lo contrario;
perseguían de muerte y colgaban sin mucha ceremonia a
cuanto bandolero encontraban en su camino (Inclán, 1987: 3).

Desde el punto de vista de Inclán, estos rancheros
se constituyen en el modelo de los hombres de bien
"ajenos de fingimiento de falsa política" (3), paradig,
ma de virtudes como la franqueza, la hospitalidad, el
respeto o la amistad. Alejado de las plataformas habí,
tuales de la opinión pública, el escritor mexicano con,
densa en estos personajes las cualidades que deberían
definir el México de su época. Aunque tales opiniones
políticas no sean formuladas directamente de forma
continua, Inclán no deja de estar próximo a lo que Alan
Knight (1985) llama el "liberalismo ínstítucíonal"1, de,
sarrollado durante el período histórico coetáneo a la
composición de la obra y marcado por las reformas lle,
vadas a cabo por políticos como Juárez o Lerdo (60).
No obstante, el pensamiento liberal de Inclán destaca,
asimismo, por su carácter eminentemente popular y
por su deuda con el "liberalismo constitucional", típí,
co de los años posteriores a la Independencia y funda,
mentado sobre la reclamación de reformas políticas
profundas (Kníght, 1985: 60).
Dentro de este contexto ideológico, la posición del
escritor mexicano se opone a la situación política pro,
pía tanto del tiempo de la narración como del tiempo
de la escritura, esto es, respectivamente, la época do,
minada por Santa Anna y los años de la intervención
francesa. El grupo de los protagonistas se instituye
como una forma de crítica hacía el desarrollo del Esta,
do mexicano, convirtiéndose, al mismo tiempo, en una
amenaza simbólica, una nueva ley cuyo funcíonamíen,

II. CONTRABANDISTAS YAMANTES.
lA ÉPICA DEL FOLLETÍN
Al contrario de lo que ocurre en obras como Clemencia,
de Ignacio Manuel Altamirano, o María,deJorge Isaacs,
Astucia no se plantea, al menos estrictamente, como una
novela de amor. El texto de Inclán es, en su mayor par,
te, la historia de un grupo de contrabandistas de taba,
co y, sobre todo, la narración de la vida de Lorenzo
Cabello, cuyas aventuras aparecen ante el lector tanto
antes de la presentación de la banda de charros como
después de la destrucción de ésta. En consecuencia,
aunque el propósito de este trabajo sea confirmar la
extrema importancia del romance en la construcción
de la novela, resulta aceptable considerar que la base

1
Es importante señalar que en diversos fragmentos de la obra se subraya
cómo el grupo de bandidos supone una negación de una institución colo,
nial: "mal pueden quererse llevar al cabo esas malditas leyes [en contra
del libre tráfico de tabaco) que nos impuso el despotismo [...) y mucho
peor es agarrarse de ellas pata que nos azote el mismo látigo, y aún estemos uncidos al propio carro, cuando a voz y en cuello nos dicen nuestros
representantes que somos libres" (Inclán, 1987: 413).

57

�Astucia no es una novela de amor, pero todo en ella
to mejora y supera el del aparato estatal. De esta forse
funda
sobre el amor y su relato. El principio de igualma, la violencia ejercida por los contrabandistas responde a un proyecto legítimo, pero no legal, mientras dad que rige entre la mayoría de los charros deriva de
que la violencia derivada del Estado, ejecutada princi- la repetición de sus historias personales, caracterizapalmente por el Resguardo, esconde su ilegitimidad das por la admiración hacia los padres y las dificultamediante la máscara de la legalidad. En este sentido, des para llevar a buen término sus relaciones amorola figura del contrabandista se acerca a lo que Eric sas (no resulta gratuito, desde esta visión, que el criado
Hobsbawn ha dado en catalogar como "bandidos so- del protagonista, Reflexión, sea precisamente el único
ciales", definidos como campesinos fuera de la ley per- de estos personajes que carece de tales antecedentes y
seguidos como criminales por las autoridades, pero no disfruta de la oportunidad de narrar su vida). Los
apoyados por la comunidad, la cual los considera hé- contrabandistas dan forma, a través de sus relatos oraroes2. Tanto Astucia como sus compañeros son vícti- les, a una narrativa que da sentido a su reunión y justimas de diversas persecuciones (incluso la entrada del fica naturalmente su confluencia, hasta el punto de esprotagonista en la Hermandad es originada por un tablecer una cadena lógica de causas que conecta sus
enfrentamiento con un representante gubernamental), vivencias personales con su incorporación a la Herpero cuentan en todo momento con un claro apoyo mandad. Un buen ejemplo de ello es la conclusión de
popular, el cual legítima constantemente sus acciones. la historia de Alejo Delgado, donde se relata el inicio
Dicho enraizamiento en la comunidad será lo que les del grupo:
permita a los contrabandistas dar un paso más en la
Al mes después de esta ocurrencia, Maria era mi espoconstitución de un código propio y transformarse en
sa; un año después murió mi patrón; el albacea tenía
un auténtico espejo del Estado a nivel local.
empeño en colocar a un pariente suyo en mi destino;
La Hermandad de la Hoja cifra el intento de fundar
[...] me separé yéndome a radicar a mi antiguo rancho
una comunidad ideal. No obstante, su representación
de las Mesas [...] por no perder a mis marchantes emse aparta en múltiples ocasiones del modelo épico que
3
prendí un viajecito con tres mulas; entablé en el camino
habría de imaginarse asociado a los héroes charros . A
relación con Pepe y ya seguimos con más elementos; nos
lo largo de los capítulos en los que el grupo de contrajuntamos con Chepe y Tacho, que formaban compañía;
bandistas es el centro de la narración (VII-XXIV), los
después se nos reunió el Tapatio, hasta que nos propuepisodios que tratan las aventuras y los combates de
simos hacer nuestra sociedad (Inclán, 1987: 331).
los protagonistas son sensiblemente menos numerosos que aquellos que reproducen el relato de su pasaSi la comunidad surge tanto de lo público -las
do, dominado por conflictos sentimentales. Cabe decir, entonces, que la comunidad en la que se insertan actividades de los protagonistas- como de lo privaestos personajes nace no sólo de su estructura social y do - los amores originarios-, resulta lógico que esta
sus vínculos con los demás individuos, sino también duplicidad se extienda a los propios personajes, conde la producción de ciertas narraciones que explican trabandistas y amantes al mismo tiempo. Todos los
su origen, esto es, la serie de acontecimientos que ha charros oscilan en buena medida entre ambas versiones, poseyendo dos nombres, alimentando dos identideterminado su destino común.
dades, siendo miembros de un núcleo familiar y de una
banda de perseguidos. Durante todo el desarrollo de
la obra, el protagonista recibe el nombre de Astucia o
2 Me limito a parafrasear la definición del propio Hobsbawn (1981):
Lorenzo Cabello, según la situación en la que se des"[Bandits] are peasant outlaws whom tbe lord and state regard as
envuelve, sin que esto introduzca ninguna contradiccriminals, but who remain within the peasant society, and areconsidered
by theirpeople as heroes, champions, avengers, fighters for_iustice, perhaps
ción en su presentación. Astucia y Lorenzo no son
even leaders far liberation, and in any case roen to be adrnired, helped and
opuestos sino complementarios, ya que participan de
supported" (17).
.
.
1 Las expectativas en rorno a la épica, al igual que la supuesta pertmenc1a
los mismos valores, posibilitando que el narrador los
de dicho género en Astucia, derivan de su definición: "un tipo de relatos en
alterne sin dudar: "Cortemos aquí la carrera política
los que se narran acciones de 'héroes' que representan los ideales de una
clase guerrera o aristocrática y de toda una sociedad, que asocia a dichos
del coronel Astucia, y vamos a la vida privada de
héroes con sus origenes y su destino como pueblo" (Estébanez Calderón,
Lencho, o sea Lorenzo Cabello" (466).

A raíz de la unión del ámbito público y el espacio
privado, la misma narración adquiere un carácter doble e híbrido, producto de la coexistencia de los modelos de la épica y la novela de folletín. Así pues, el
lema que condensa los ideales compartidos por los
contrabandistas no es otro que el famoso "Todos para
uno, uno para todos", proveniente de uno de los
folletines más populares del siglo XIX, Los tres
mosqueteros, de Alexandre Dumas. Además, las aventuras básicas de cada uno de los charros se corresponden con algunos de los motivos principales del género
folletinesco, tal como los establece el análisis de Carlos Monsiváis (2001): reivindicaciones, héroes que no
se ufanan de serlo, cabos sueltos que se van revelando
como partes de una red minuciosa y fatal; fugas increíbles; enmascaramientos o disfraces de villanos y héroes. En definitiva, el belicismo épico da paso en buena parte de la novela al melodramatismo del folletín,
cuyas vicisitudes se transforman en un índice del esquema simbólico en el que tiene lugar la formación de
la comunidad contrabandista e, incluso, a un nivel más
alto, la presunta Nación mexicana. Las próximas páginas se dedicarán, precisamente, al estudio de la importancia del folletín en la novela y el significado alegórico de sus episodios.

Como ya he dicho anteriormente, el folletín invade
el espacio que parecía reservado al modelo épico dentro de la novela, demostrando cómo el patriotismo
mexicano asume una nueva vía de acceso a la conciencia de los lectores, más acorde con el sistema social y
literario del siglo XIX, en el cual el género folletinesco
desempeñaba ya funciones tales como el fomento de
la alfabetización o la creación de un público lector
(Monsiváis, 2001: 27). Luis G. Inclán se basa, en consecuencia, en una poética semejante a la que Monsiváis
descubre en la obra de Vicente Riva Palacio (29), de tal
forma que no fundamenta el atractivo de su obra en la
perfección estilística sino en la invención argumental,
identificando la vehemencia melodramática con la intención didáctica. Las complicadas historias de amor
de los charros contrabandistas subrayan, por lo tanto,
más allá del deseo por parte del autor de sorprender a
sus lectores, las dificultades a las que se enfrentan el
proyecto nacional y sus defensores, encadenados a una
realidad verdaderamente folletinesca5. Se da, entonces,
la gran paradoja de que aquello que ha de dotar de sentido a la sociedad mexicana dentro de la literatura no
es una forma "autóctona", sino un género importado
desde Europa, donde autores como Alexandre Dumas
o Eugene Sue habían empezado a producírlo6.
Los amantes que protagonizan los romances del
texto de Inclán se diferencian de, por ejemplo, los personajes de Clemencia por dicho origen folletinesco (muy
alejado, evidentemente, de la tradición romántica seguida por Altamírano) y, al mismo tiempo, por su rebelde condición de contrabandistas. Mientras que el
protagonista de la novela de Altamírano muestra su
ejemplaridad a través de su identificación con el ejército y su oposición a la intervención francesa, los héroes de Astucia son tales en tanto que se contraponen

III. EL ESQUEMA DEL ROMANCE
8 larguísimo título de Astucia se ve complementado por
un escueto subtítulo que marca la adscripción genérica
que, en opinión del autor, domina la obra: "Novela histórica de costumbres mexicanas con episodios originales".
8 texto de Inclán señala, así, su deuda con dos de los
principales géneros de la literatura latinoamericana decimonónica, la novela histórica yla novela de costumbres,
dos formas que, desde la perspectiva de autores como Ignacio Manuel Altamirano o Alberto Blest Gana, suponen
el soporte literario perfecto para la presentación de los
programas nacionales del momento (Sommer, 1991:230).
No obstante, si bien tales formas literarias influyen notablemente sobre Astuda, quizás sea otro el género el que
mejor explique la novela; me refiero, obviamente, a la novela de folletín, un género cuyo alcance masivo debía de
ser claro para Inclán, quien dedicó una buena parte de su
vida a trabajar en una imprenta publicando obras populares4.

excéntrica en el espacio letrado mexicano. Dicha situación hace que el
autor de Astucia represente una perspectiva ideológica y literaria claramente alejada de la propia de escritores como Llzardi o Altamirano.
5
Esta coincidencia entre la realidad mexicana y el género folletinesco es
subrayada por Carlos Monsiváis (1994) al hablar de Manuel Payno:
"Payno recurre al género más adecuado, el ámbito donde el melodrama, la historia patria, las pasiones, las traiciones y la aventura, combinados, lo explican todo o explican la ausencia de sentido" (241).
6
Desde el punto de vista de Fredric Jameson (2000), el origen externo de
las formas de representación subraya el carácter alegórico de los textos
producidos en el Tercer Mundo: "Al! third-world texts are necessarily, I
want to argue, allegorical, and in a very specific way: they are to be read
as what I will cal! national allegarles, even when, or prehpas I should say,
particularly whcn thcir forms dcvdop out ofprcdominantly western machinaics of
rcprcscntation, such as thc novel" (319, las cursivas son mias).

•Tanta por su trabajo en la publicación y la producción de obras populares como por su rechazo al ámbito urbano, lnclán ocupa una posición

2000: 154).

58

59

�ciclad en la novela es el que dispensan las rancheras
(Clarita, Camila, Mariquita, Lupe, etc.), quienes no
sufren de la falsedad y la lujuria que domina a las mu✓
jeres de la ciudad (Tulitas la Linda, Amalia la Bullí Bullí,
Adelita, etc.). La mujer ranchera representa una figura
tan alejada del centro (esto es, la ciudad corrupta y
viciada) como los contrabandistas, al tiempo que cons✓
tituye para éstos un ámbito familiar y de seguridad en
el que los charros conservan la base de su proyecto y
recobran las fuerzas y la convicción necesarias para
llevarlo a caboª. Esta última faceta de lo femenino es
indicada explícitamente por el simbolismo de los gran✓
des amores de Astucia, Refugio y Amparo: "la Refugio
en que tenías cimentado tu refugio, vino a refugiar a
De boca en boca se vulgarizó hasta hacerse pública la otro; esta Amparo en quien sueñas; sí, sueñas, esa es la
existencia de Astucia, y a los cuatro o cinco dias ocurrta palabra, encontrar amparo, deberá ser sin duda el am✓
la gente en camadas a saber el estado de su salud y lle- paro de quien merezca tan alto amparo" (472). Así, será
varle hilas, atole y cuanto podian para demostrar su sím✓ Amparo, personaje urbano adaptado al ambiente rupatía y cuidado por los Charros, ocasionando esto que ral, quien acompañe finalmente al protagonista, ofre✓
ciéndole la familia que acabará por sustituir su pro✓
llegara a noticia de los guardas (Inclán, 1987: 409).
yecto, su ley.
A pesar de lo dicho hasta ahora, Astucia no es una
Las virtudes asociadas a Astucia hacen de su cuer✓
po un icono que domina múltiples episodios de la no✓ novela de parejas, sino de tríos, de triángulos. Junto al
vela y articula las relaciones entre los personajes. La contrabandista y la ranchera, el esquema de los roman✓
figura física del charro se transforma en la forma visi✓ ces del texto de Inclán necesita una y otra vez la figura
ble de la ley instaurada por los contrabandistas, al del padre (o sus sustitutos), cuya actuación puede re✓
tiempo que queda marcada como el objeto de deseo de dundar bien en la afirmación, bien en la obstaculiza✓
diversos personajes femeninos, los cuales observan en ción de las relaciones sentimentales. Todos los cha✓
los "guapos charros" (411) la materialización de la be✓ rros destacan por la gran admiración que sienten hacia
lleza y la honorabilidad de sus ideales. La relevancia sus padres, quienes se encargaron de sus conductas
de esta atracción proviene del hecho de que no se tra✓ y de ofrecerles un sistema de valores coherente: el
ta sólo de una opción sentimental sino también de una predominio de la cultura oral, la defensa del honor
elección de tipo político; por lo tanto, la atracción que y la justicia y, sobre todo, el recuerdo de sus heroicas
irradian los cuerpos de Astucia y los demás contraban✓ actitudes durante la Guerra de la Independencia. El
distas es también el atractivo que sugiere un determí✓ legado paterno es común a todos los contrabandistas,
quienes repiten mediante sus actividades la historia
nado cuerpo político, una ley corporeizada.
Las mujeres que son seducidas por este modelo de sus mayores, entre los que sobresale don Juan Ca✓
bello, padre de Astucia, cuya historia da inicio a la no✓
amoroso✓politico asumen, igualmente, unos rasgos
concretos que matizan la visión de la Nación mexica✓ vela:

al aparato estatal de la época de Santa Anna, transfor✓
mada en imagen de un México igualmente alienado.
Asimismo, el personaje que da nombre a la novela de
Inclán no es únicamente el paradigma del ciudadano,
sino que también representa, literal y simbólicamen✓
te, la figura del soberano, esto es, aquel encargado del
buen gobierno de la comunidad. Convertido en el cen✓
tro de la organización social, Astucia ofrece su cuerpo
como un elemento aglutinador de todo el colectivo
7
popular, vistiéndolo con la ropa de sus compañeros ,
atrayendo con sus heridas, asimiladas a las de los hé✓
roes de la Independencia, a todos los individuos que
lo idolatran:

na presentada en estos episodios sentimentales. A la
luz de las historias de amor de los contrabandistas,
resulta obvio que el único amor que conduce a la feli✓

Don Juan Cabello fue en su mocedad uno de los más deci✓
didos insurgentes de los muchos que se levantaron en el
valle de Quencio, militando bajo las órdenes delos señores

1 Tras

aceptar a Astucia como contrabandista, los miembros de la Hermandad de la Hoja rompen las vestiduras del protagonista, cambiándolas
por las prendas que cada uno de ellos le ofrece: "Yo - dijo al último Tacho
Reniego- , le hice trizas su camisa y calzoncillos, pero fue porque tenla
empeño en que esas prendas fueran sustituidas con estas otras, con que
mi novia me ha dado a conocer el mérito de sus manos" (lnclán, 1987: 83).

Las figuras femeninas aparecen en la novela como un emblema pasivo de
las luchas por el poder y, al mismo tiempo, como un elemento opuesto a la
violencia de los conflictos masculinos, un espacio donde cesa el combate
y se acaba la politica.

8

60

Rayones [...] y, como la generalidad de los buenos patrio✓
tas de su época, sacrificó por la independencia de su patria
su florida juventud, su sangre y bienestar, retirándose a la
vida privada en 1822 a buscar de nuevo su subsistencia en
los trabajos del campo (5).

Como señala Margo Glahtz (1985), el resultado final
de las hazañas de estos padres es siempre la derrota, la
falta de crédito, el desconocimiento del mérito, "un pro✓
ceso que fue opacando alos que se creían los autores de la
patria, soslayados por los gobiernos que se habían apo✓
derado de ella, dejándolos fuera" (46). La plasmación de
dicho proceso toma cuerpo en los personajes que suplan✓
tan a los padres de los personajes (fundamentalmente,
los femeninos) una vez muertos, dando lugar al sufrimien✓
to de aquellos que quedan a su cargo, objetos de su tira✓
nía y sus ansias de riqueza. Si bien la presencia de estas
figuras puede ser detectada en la mayoría de las historias
de los protagonistas, me limitaré aquí a citar sólo dos de
ellas, las de doña Rufina y don Epitacio; la primera se en✓
carga del cuidado de Clarita, el amor de Pepe el Diablo,
intentando aprovecharse de los bienes de sus padres; el
segundo es el tutor de Refugio, y se enfrenta en diversas
ocasiones a Lorenzo Cabello a causa de sus conflictos tan✓
to conJuan Cabello como con la muchacha:
Don Epitacio siempre que podia se valia de extrañas
manos para perjudicar al padre y al hijo dándoles a co✓
nocer su vil rencor, poniendo en juego al propio tiempo
cuantos estorbos le sugería su encono para evitar la mu✓
tual correspondencia de los amantes, ensoberbeciéndolo
más el verse hecho albacea y curador, disponiendo a su
antojo de los intereses de su sobrina, a quien con el pre✓
texto de que la querta con exceso, no la dejaba menear,
teniéndola muy vigilada (Inclán, 1987: 29).

A través de estos personajes, que impiden el de✓
seado encuentro de los amantes, podrá leerse una
interpretación de sucesos históricos como la ínter✓
vención francesa o la invasión norteamericana, am✓
bos silenciados en la novela. La visión de Inclán acer✓
ca de tales acontecimientos es expresada, por lo
tanto, por un procedimiento alegórico, según el cual
las amenazas a la institución de la Nación✓Estado
mexicana son simbolizadas por los que usurpan la
posición de los padres. Desde la perspectiva liberal del
autor, la propia construcción del aparato estatal de la
época de Santa Anna supone una traición a los valores

que definían a los primeros insurgentes; el proceso de In✓
dependencia que culmina con la proclamación de Iturbi✓
de es visto como una rebelión que alcanza el triunfo gra✓
cias al olvido de las reformas que le daban sentido al
comienzo. De esta manera, el precio que tuvo que pagar
México por su independencia no fue otro que la acepta✓
ción de algunas de las ideas que habían motivado el le✓
vantamiento, una vez que las clases conservadoras coin✓
cidieron en la conveniencia de separarse de una España
en la que el liberalismo había logrado la victoria (Meyer y
Sherman, 1995: 368✓369).
El intermitente gobierno de SantaAnna no sería, pues,
más que una continuación de dicha situación, puesto que
el oportunismo del gobernante sólo disfrazaría el avance
de la ideología conservadora que se sitúa en la base de su
programa centralista. Tal etapa histórica parece prolon✓
gar el fracaso de quienes lucharon por los ideales libera✓
les (esto es, aquéllos reivindicados por la novela), sin que
un cambio pudiese ser vislumbrado hasta el surgimiento
de una figura como BenitoJuárez, cuyos deseos de refor✓
ma introducen una nueva esperanza para la renovación
de México. No obstante, los problemas económicos y
políticos que subsisten tras la Guerra de Refonna termi✓
nan por derivar en la entrada de las tropas francesas y,
con ello, la derrota del gobierno liberal y el predominio
de los conservadores, firmes colaboradores de la ínter✓
vención (Meyer y Sherman, 1995: 391). Es importante su✓
brayar, entonces, que el tiempo de la narración y el tiem✓
pode la escritura coinciden en un mismo sentimiento de
alienación nacional por parte de los liberales, hasta el
punto de que las incertidumbres sobre el futuro acaban
por dificultar la afirmación del proyecto nacional, con✓
tradiciendo incluso la reconciliación familiar que se pre✓
senta al final de la novela.
Una vez indicado el significado simbólico que se asig✓
na a las diversas figuras que forman el esquema de los
romances, resta señalar cuáles son sus consecuencias en
la delimitación de la estructura de la alegoría. La natura✓
leza de los obstáculos a los que se enfrentan los amantes
es siempre externa, es decir, derivada no del desamor o la
falta de correspondencia entre los personajes, sino de la
actuación de otras figuras o de las diferencias sociales que
separan a las parejas. Así, la esfera de lo político o lo so✓
cial no se limita a ser el significado último de las relacio✓
nes amorosas e interviene directamente en la evolución
de los romances, de tal fonna que la reunión de los aman✓
tes necesita para producirse la consolidación de la sacie✓
dad y la neutralización de los conflictos.

61

�Esta relación de necesidad entre lo sentimental y
lo político, especialmente visible en Astucia, es lo que
lleva a Doris Somrner (1991) a considerar las alegorías
que pueblan el panorama literario latinoamericano del
siglo XIX como una forma cualitativamente diferente
a la de los textos clásicos (49-50). En este sentido, Astucia podría ser incluida entre las llamadas alegorías
meton1m.icas o dialécticas, ya que en ella, siguiendo las
palabras de Sommer, "one meaning doesn't merely
point to another, unreachably sublime, register; it
depends on the other. The romantic affair needs the
nation, anderotic frustrations are challenges to nacional development" (50). No obstante, como se verá en
el próximo apartado, la particularidad de Inclán (al
igual que la de su pensamiento político) consiste en
que la solución definitiva de los problemas que encuentra la pareja formada por Astucia y Amparo tiene como
resultado la renuncia a la construcción de la comunidad, haciendo que la interdependencia de lo sentimental y lo nacional se resuelva en la contradicción.

sus subordinados); esta alteración en el orden social
queda expresada por el nuevo significado del lema "Todos para uno, uno para todos", indice ahora de una tajante separación entre el "Uno" y sus gobernados, los
"todos". Dentro del Valle de Quencio, Astucia se adapta
al papel de "padre" de un amplio grupo de personas
que requiere su ayuda y su guía, con lo que se instaura
un modelo abiertamente paternalista, cuyo buen funcionamiento da lugar a la idealización:

La aparente perfección de esta sociedad inserta un
IV. EL DIVORCIO DE LO SENTIMENTAL
nuevo modo de relación entre los individuos, en el que
Y LO NACIONAL
la violencia de los enfrentamientos es sustituida por
Las historias de amor de Astucia no parten del deseo de una violencia meramente simbólica, una simple insiconstatación de una Nación-Estado ya formada, sino nuación que disuade a los personajes de quebrantar la
del anhelo de afirmación de una sociedad mexicana que ley. Si el aprendizaje adquirido junto a los contrabanse proyecta hacia el futuro. Sin embargo, todas ellas distas es lo que posibilita el surgimiento de dicha flo(excepto la relación de Astucia y Amparo) concluyen reciente comunidad, también la experiencia amoroen la desgracia y la separación: Refugio sustituye a sa extraída de la relación con Refugio y de los relatos
Lorenzo por otro amante; la banda de contrabandis- de sus compañeros permite a Astucia alcanzar el
tas es exterminada por el Resguardo, impidiendo que amor incondicional de una mujer. La historia de
los personajes se reencuentren con el amor o continúen amor que Astucia vive con Amparo puede ser leída,
con su apacible vida familiar.
entonces, corno una reescritura del romance inicial
Al contrario de sus compañeros, Astucia dispone del protagonista, quien se enfrenta nuevamente a un
de una segunda oportunidad, una posibilidad de dar obstáculo externo, en este caso el diferente rango
un final feliz a todo aquello por lo que trabajaban los social de los amantes, una diferencia que resulta incharros y sus antepasados. Así, el protagonista escapa capaz de apagar la pasión despertada por el recuera la muerte y, tras huir de la cárcel, se ve en la obliga- do y la semejanza: "juraría yo que esta amable niña
ción de cuidar de las familias de los fallecidos, una ta- era la misma Refugio en persona, mi único y primer
rea para la cual debe alejarse nuevamente de la ley y amor" ( 468). La simetría de ambas situaciones es refalsificar el titulo que lo transforma en jefe de la Segu- forzada, además, por la repetición de la escena del rapto
ridad Pública del Valle de Quencio. La nueva posición "accidental", si bien su segunda versión será la única
de Astucia da lugar a un tipo de comunidad que en exitosa, siendo legitimada por la reunión definitiva de
buena medida reescribe la que habían construido los los personajes.
contrabandistas: más allá de las obvias diferencias de
Cuando el padre de Amparo se reencuentra con su
tamaño, la mayor variación que introduce esta nueva hija y aprueba la relación que ésta mantiene con Astusociedad es la ruptura del principio de equivalencia cia, la armonía se instaura por primera vez de forma
que regia entre los contrabandistas (no entre ellos y definitiva dentro del esquema de las relaciones amo-

rosas de la obra. Esta legitimación no sólo consuma la unión de los amantes, sino que también
neutraliza las oposiciones entre los miembros de
la ya extinta Hermandad y las figuras encargadas
del cuidado de las mujeres amadas por los charros. El padre de Amparo, trasunto de Benito
Juárez, no resulta más que un espejo del propio
Astucia, algo percibido por Amparo desde el inicio de su romance: "no sé qué le noto de semejanza con papá, pues hasta en lo chonguista y alegre
le da cierto aire, principalmente en su talla y proporciones tan esbeltas" (468). El parecido entre
ambos hombres no es únicamente físico, también
sus valores políticos son semejantes, ya que, a pesar de su condición de ministro del Supremo Tribunal deJusticia, el padre de Amparo demuestra
su rechazo hacia el panorama político que domina México: "apenas subí al poder, cuando los mismos que me elevaron comenzaron a quererme
derrocar, porque sus miras bastardas, falso patriotismo y conveniencias particulares se estrellaron contra mi modo de gobernar" (520).
No obstante, la confluencia de estos patriotas no redunda en la afirmación del anhelado
proyecto nacional, sino todo lo contrario, esto
SIN riTuLO 2"4
•IW'ffO/MNL
es, la renuncia a la vida política y la destruc21.5 X 21 CM
ción de la cohesión social que había caracterizado el Valle de Quencio. Una vez asumida la imposicon lágrimas de sangre, y ninguno era capaz de remebilidad de una auténtica transformación de la situación
diar aquella desmoralización de la gente que antes forpolítica del país, tanto Astucia como su suegro decimó la Seguridad Pública del Valle (530).
den refugiarse en el ambiente familiar y convertirse en
meros rancheros. Se acaba, así, la duplicidad que disEl desmoronamiento de la organización social del
tinguía a un personaje como Astucia, quien acaba con Valle de Quencio advierte sobre la ausencia de una
su versión pública para limitarse a ser Lorenzo Cabe- base común capaz de reunir a todos sus habitantes,
llo, ya ajeno al destino de los "todos". Al desaparecer la al igual que sobre los conflictos latentes que exisfigura del "Uno" corno elemento aglutinador de la co- tían dentro de su estructura anteriormente. El momunidad, ésta termina por desintegrarse a causa de las delo predominante de esta sociedad no resulta ser
diferencias que existen entre los individuos, de tal for- el estatal, sino el familiar, tal como lo demuestra que
ma que el resultado es el regreso a la violencia primiti- el protagonista hubiese optado por prestar ayuda al
va, el combate de todos contra todos en busca del po- padre de su amada para afrontar los peligros que
der y la dominación:
amenazaban a éste en el terreno político antes que
por mantener su posición al frente del Valle. AsiSe desató la más horrorosa anarquía y desconcierto; ni mismo, la ubicación de la propia casa de Astucia
con millares de reatas florideñas se les podía hacer en- supone un vacío en la conformación del espacio potrar al orden. Descontentos todos, amargados por las litico de la comunidad, ya que su alejamiento y su
necesidades, y tratando el gobierno de desarmarlos, des- difícil determinación por los restantes individuos
conocieron a las autoridades; casi todos se remontaron; (recuérdese, asimismo, el carácter nómada del pro[...] los todos tuvieron que lamentar la pérdida de su uno tagonista y su familia) subrayan la fragilidad de los

62

63

Todo estaba floreciente; mucho tráfico de los arrieros,
comerciantes, ganaderos, y el tránsito tan seguro que
nadie tenia de qué quejarse: si alguno tiraba alguna prenda en el camino, el que la alzaba la colgaba en un árbol o
matorral y alli se quedaba hasta que su dueño la recogía, porque la reata florideña del coronel infundía muchísimo más miedo, y por fortuna jamás la llegó a estirar con ninguno, aunque a todos amagaba con ella cada
vez que se ofrecia (Inclán, 1987: 464).

�POISIA

límites de la sociedad, algo opuesto a los fundamentos del concepto de Estado moderno9•
Al situarse por encima de los valores de la comunidad y fuera de sus fronteras, el romance, junto al ámbito familiar, lleva la catástrofe al Valle de Quencio y,
además, al proyecto nacional que allí intentaba implantarse. Con ello, la novela ofrece al lector su más sorprendente paradoja: el esquema simbólico que había
representado la búsqueda de la Nación-Estado mexicana se transforma, dentro de la narración, no sólo en
el indice del fracaso de dichas pretensiones, sino también, sobre todo, en la causa de su realización imposible10. De esta manera, la institución de la Nación habría de seguir siendo un sueño mientras siguiesen
dominando otro tipo de modelos o, como sucedía en
los años en que fue publicada la novela, el país estuviese inmerso en las luchas entre liberales y conservadores (y franceses), siendo el futuro todavía una incógnita.

todo ello es la imagen de un México conflictivo, un
país que aún está buscando (o creando) su identidad,
un Estado sin Nación donde el amor no siempre equivale a la políticau.

Lobos y ovejas
MANUEL SILVA ACMDO

Yo, la oveja soñadora
pacía entre las nubes
Pero un día la loba me tragó
Yyo, la estúpida cordera
conocí entonces la noche
la verdadera noche
Yallí en la tiniebla
Bibliografla

V. CONCLUSIÓN
Como han intentado demostrar las páginas anteriores, la conveniencia de analizar el papel del romance
en una novela como Astucia proviene de la posibilidad
de explicar la posición del texto de Inclán en el sistema literario del México decimonónico y, simultáneamente, de abordar las particularidades de esta obra en
el contexto de los proyectos nacionales de los países
latinoamericanos. Por un lado, Inclán descubre en el
folletin un género capaz de mostrar a las masas populares un producto literario atractivo, el cual representa perfectamente a la sociedad mexicana y fomenta la necesaria conciencia política. Por otro lado,
Astucia se sustenta sobre la contradicción entre el
deseo de presentar un discurso nacional alternativo y
la conciencia de su dificil aplicación, una contradicción expresada por la evolución del significado alegórico de los romances de la novela. La consecuencia de

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Porras Cruz, Jorge Luis (1976). Vida y obra de Luis G. Jnclán. Puerto Rico:
Universidad de Puerto Rico.
9 Asl lo señala Benedict Anderson (1991): "In the modern conception, state
Sommer, Doris (1991). Foundational Fictions. Berkeley: Universíty of Calisovereignty is full y, flatl y, and evenly perati ve over each square centimeter
fornia Press.
of a legally demarcated territoty. But in the older imagining, where states
were defined by centres, borders were porous and indistinct, and
sovereigncies faded imperceptibly into one another" (19).
11 Con ello, Astucia se presenta como una novela sustancialmente diferente
10 Al revelarse como el modelo dominante, el espacio privado queda anulado
de los textos analizados por Doris Sommer (1991). Más allá de la escasa
como vehlculo del significado nacional y se instituye en un elemento contraimportancia pública de su autor ylas especiales caracterlsticas de los perrio al desarrollo del proyecto poll.tico de Astucia. Finalmente, el abandono
sonajes, la obra de lnclán constituye una narración donde no sólo se cuespor parte del protagonista de su posición pública repite el retiro deJuan Cationa la construcción de la identidad nacional mexicana sino que tambello al campo, ligando ambas situaciones a un mismo sentimiento de fracaso
bién se problernatizan sus formas de representación.
y desesperanza respecto a la evolución de la Nación mexicana.

64

de su entraña de loba
me sentí lobo malo de repente.

iNo es menester un amo!
Amor es menester, amor lobuno
El lobo más feroz ama a su loba
y escarba y huele y hurga
y le clava los ojos y la escucha
y la loba celeste de las constelaciones
mueve la cola y ríe y lo saluda.

A Enrique Lihn

�POUIA

POUIA

Pasa el rebaño en fila funeraria

Lobo a penalidad

y atraviesa el pueblo con su fuente

lobo y a ciegas

Pasa el rebaño y pasa en seguimiento

lobo a fatalidad

de la oveja mayor, la más borrega

lobo a porfía

Pasa el rebaño en procesión sombría

lobo de natural

y tras la huella los lobos cancerberos

lobo de ovejas

van dejando un reguero de saliva

pastor a dentelladas

un rastro de sangre y poluciones

aullador de estrellas

Pasa el rebaño y pasa por el puente
Pasan los vagabundos y los trenes
Pasa la loba amarga con sus tetas
Pasa el rebaño y pasa lentamente
Pasa la loba vieja, la más vieja

Toda la tierra es tierra para el lobo

Pasa la oveja negra a guarecerse

Sí lluvias, lodo

Pasa la noche eterna, nunca aclara

sí soles, polvo
y de rumbo los montes, las estepas
SIN fflULO 20M
•URTO/NPIL

21.IX21CM

y de casa el umbral, la roca viva
y de pan el más duro de los panes.

Pasa el rebaño y bala hasta perderse.
SIN TÍTULO 2004

GRAFITO / PAPIL
21.IXH CM

�!~

POUIA

POUIA

Se declaró la peste en nú familia

El pastor y la loba buscaban la cordera

Vi a nús torpes madrastras

persiguiendo a la oculta treparon la ladera

gimiendo con la lengua reseca

Se encontraron los dos, báculo y zarpa

Murieron resignadas

el pastor fue más hábil, la loba derrotada

arrimadas unas contra otras

y a los píes del zagal, la cordera perdida

Yo resistí la plaga

surgió de los despojos de la loba abatida.

ayuné, no bebí agua
1
1

•

rechacé los cuidados
1

\
\

y una noche a matarme
vinieron los pastores armados de palos
A matar a la loba

la única en píe
en medio del rebaño diezmado.

IIN TÍTULO 2004
GUflTO / PAPIL

21,IXHCM

Déjenme a mí, la loba
Déjenme a mí, la fiera solitaria
Déjenme a mí, la bestia asoladora
Déjenme la cordera
Déjenmela a la puritana
Yo soy su sacramento
a mí me espera.

SIN TÍTULO 2004
GUflTO / PAPIL

21.1 X 28 CM

�INDAI A LA IIDONDA

/

aramo:
el proceso
de la memoria
FEDERICO CAMPBELL

Por lo que la memoria es lo mismo que la
fantasía ... y adquiere estas tres diferencias:
que es memoria, cuando recuerda las cosas;
fantasía, cuando las altera y transforma;
ingenio, cuando ks da farma
y pone en sazón y en orden.
Giambattista Vico, La nueva ciencia, 1744

SIN TÍTULO 2001
ÓUO/PAPIL
31xlOCM

124 de diciembre de 1999 el suplemento "Babelia", del diario
El país, consultó a diecisiete críticos literarios cuáles podrían
ser los diez mejores libros escritos en español durante el si-glo XX. Sin la pretensión de estatuir un carácter jerárquico
ni mucho menos un canon, los especialistas citaron 83 obras pertene-cientes a 43 autores de España y de América latina. Una de las conclu-siones del periódico madrileño fue "que dos de los grandes autores que
no recibieron el Premio Nobel de literatura aparecen como los más
citados por obras escritas a mediados de la centuria: Juan Rulfo por
Pedro Páramo (1955) yJorge luis Borges por El aleph (1949). la obra en
la que más coincidieron los consultados (12 veces) fue Pedro Páramo,
del mexicano Juan Rulfo".
71

�INDAI A 1A IIDONN

PLANTAS y ANIMALU 2-002 2003
C-PRINT A PARTIR DI CGI
105 x 127 CM

IDICIÓN DI 5

Así sucede con recuerdos lejanos: se asimilan a los sueños y~ co~o los
sueños, sin quererlo ni saberlo, acabamos restaurándo~os, _anadíendo,
les algo, creando o recreando los nexos pe~dídos ~ desdíbupd~s, en un
orden y una consecuencialidad que -a diferencia de los suenos- no
podían dejar de tener LEONARDO sc1ASc1A
'I

Su única, magistral novela vio la luz de la imprenta
el 27 de marzo de 1955, treinta y un años antes de que
el autor jalisciense -nacido en Sayula, se_gún el Registro Civil; en San Gabriel, según el propio Rulfo, el
16 de mayo de 1917- muriera el 7 de enero de 1986 en
la ciudad de México. A los 69 años.
"Al igual que López Velarde yJosé Re~eltas, Rulfo
es una estrella polar", escribió Jorge Aguilar Mora el
21 de abril de 1980. "Nos alejemos de él o nos acerque,
mos a él, no deja de ser un punto de referencia deslumbrante por su literalidad. Por encima de los sim?olos y
las interpretaciones de todo tipo que se le a~b_uyen,
su obra sigue empeñada en expresar sólo lo m~~ mmediato de la realidad: a pesar del poder de la enoca, todavía no hay nadie que le haga decir a Pedro Páramo
otra cosa que lo que literalmente dice".
.
Desde su primera traducción a un idioma extranJero, la que hizo Mariana Frenk de Pedro Páramo al ale-

mán en 1958, la obra de Rulfo fue saludada como "una
nueva y poderosa voz en la orquesta d~ la literatura
universal". Apartir de entonces, las versiones ~n otr~s
lenguas se acercan a la treintena y' al promediar el siglo, el autor mexicano más conocido en el mundo, con
el mayor número de estudios impresos sobre su obra y
citas en internet, es Juan Rulfo.
Lysander Kemp lo tradujo al inglés; Francisca
Perujo, al italiano; Roger Lescot y Gab~iel Ia~~lli, al
francés; Jean Lechner, al holandés; Ta11a Roinila, al
finlandés; Radoje Tatic, al serbocroata; Alenka Bole
Vrabec, al esloveno, YAkira Sugiyama, al japonés.
8 incipit de Pedro Páramo se lee asi en otros idiomas:
En alemán:
"Ich kam nach Comala, weil man mir gesagt hatte,
dass mein Vater hier lebe, eingewisser Pedro Páramo".
En inglés:
"I carne to Comala because they told me that my

72

father, a certain Pedro Páramo, was living here".
En italiano:
"Sono venuto a Comala perché mi avevano detto
che qui abitaba mio padre, un certo Pedro Páramo."
En francés:
"Je suis venu a Comala parce q1i'on m'a dit qu'ici
vivait mon pere, un certain Pedro Páramo".
Uno de los indicios más interesantes de su repercusión en el mundo es la que ha tenido Pedro Páramo
en un pueblo de mentalidad budista. Las traducciones
al japonés de El llano en llamas (1990) y Pedro Páramo
(1992) que hizo Akira Sugiyama fueron recibidas con
la naturalidad propia de una cultura que entiende el
karma como una sentencia por la cual uno queda flo,
tando como alma en pena mientras tenga algún pendiente en esta vida.
LA FICCIÓN DE LA MEMORIA
Ficción viene del latin fictum, que quiere decir mentira. Y
uno de los principios de la creación literaria, segúnJuan
Rulfo, es la invención, la imaginación, el otro nombre
de la memoria: "Todo escritor que crea es un mentiro,
so. La literatura es mentira, pero de esa mentira sale
una recreación de la realidad, pues es uno de los principios fundamentales de la creación". Leonardo
Sciascia lo entendia muy bien:"Así sucede con recuerdos
lejanos: se asimilan a los sueños y, corno los sueños, sin
quererlo ni saberlo, acabamos restaurándolos, añadiéndoles algo, creando o recreando los nexos perdidos o
desdibujados, en un orden y una consecuencialidad que
-a diferencia de los sueños- no podían dejar de tener".
No tuvo que esperar Frederick Bartlett las certe,
zas de la neurobiología moderna para darse cuenta, en
1932, de que el proceso de la memoria supone una re,
construcción imaginativa que modifica la materia re,
cordada. El factor añadido que, según insinuaba Marcel
Proust, impone la memoria a la experiencia real es el
que transfigura la realidad de la infancia y le inventa
otra categoría: la que puede organizarse en la creación
literaria.
Si para Marcel Proust la solicitud deliberada de la
memoria es muy racional, convencional y chata, sólo
la invocación no controlada, profunda, surgida de lo
más intimo, puede expresar la total calidad de la ex,
periencia infantil, en toda su inocencia, su asombro,
su terror.
"Encontrará más cercana la voz de mis recuer,
dos que la de mi muerte, si es que alguna vez la muer,

te ha tenido alguna voz", dice la madre al hijo en
Pedro Páramo.
En la oscuridad de los ojos cerrados puede surgir
esa voz, la voz de la memoria irrefrenable, la voz de los
padres y los ancestros, las voces primeras que fueron
dando al escritor en ciernes una primigenia y cambiante composición de lugar.
Juan Rulfo relaciona, recrea, recategoriza, generaliza, reconstruye esos caminos de las tinieblas y esa
voz: "Traigo los ojos con que ella miró estas cosas, por,
que me dio sus ojos para ver", dice Juan Preciado, que
imaginaba ver aquello a través de los recuerdos de su
madre. "Y su voz era secreta, casi apagada, como si
hablara consigo misma ... Mi madre". Unos ojos de sesenta años (los de la madre) resucitan en la renovada
mirada de veinticuatro años (la del hijo) que va
reinventando el mundo de los muertos que reposan
latentes en el cementerio oscuro de la memoria.
El rio de las secuencias de Pedro Páramo se va mon,
tando -desde la sabiduría de quien tiene un instinto
de la estructura fragmentada- con las piezas perfec,
tamente puestas para establecer e insinuar sutilmente
lo que vendrá después, a la manera fraccionada en que
opera la memoria: no en secuencia cronológica, sino en el
orden de la invención que transfigura el pasado y las vo,
ces de la infancia no lineal ni progresivamente, sino en
cuerpos de nubes inconexas y equívocas, en celaje. Ysiem,
pre, desde la primera hasta la última página, el contexto es la memoria, tanto como la emoción.
Entre la aparición primera de Abundio Martinez y
la última, en la que el mismo Abundio, medio hermano de Juan Preciado, mata a cuchilladas a su padre
Pedro Páramo, se tiende una estructura dramática clásica: la del planteamiento y el clímax final aristotélicos
en un espacio fracturado. Lo que queda comprendido
entre los dos extremos -la oquedad de la elipsis, el
blanco activo que separa las unidades narrativasconstituye los cimientos de un armazón desdoblado
en el que cada uno de los componentes del rompeca,
bezas embona en su justo lugar.
Wónde está el punto de vista? En todas partes y en
ninguna. Wónde está el tiempo? No en un transcurrir
horizontal, de izquierda a derecha, sino en una pro,
vincia de simultaneidad como la que aparentan los
sueños, en una frontera difusa, sin territorialidad de,
marcada, donde discurre el flujo de la memoria ínter,
mitente. El orden de las secuencias promueve otro de,
cir, otro significado, en medio de un tiempo inasible,

73

�lilNI A LA ilDollDA

ANDAR A LA UDONDA

aire, la luz, el color del cielo, el sabor de la tierra [...] Lo
que la memoria me devuelve son esas sensaciones, no
me devuelve hecho", dijo Rulfo en una entrevista con
Eric Nepomuceno (1983).
Más que reproducir, la memoria inventa. Recategoriza. Reclasifica. No repite: reorganiza. Siempre dentro de un cuadro emocional, el abandono, los cambios
y las separaciones de la vida encienden la memoria: el
lugar de los muertos que están vivos. Las muertes intermedias -el niño que fuimos y se desvaneció en
nosotros, las amistades fugaces, los desencuentros del
deseo- equivalen a las grandes discontinuidades de
Su modestia es demasiada para un artista, porque es la vida, que en Juan Rulfo se identificarían con la périmposible que las gentes hablen naturalmente con una dida del paraíso infantil y de su padre.

en una temporalidad inhumana que no se puede medir. Si el orden de los factores no altera el producto, el
orden de las palabras sí altera el sentido, porque el arte
literario (decía Arreola) se reduce a la ordenación de
las palabras que, bien acomodadas, provocan otro efecto de conjunto.
Desde que lo conoció en el Centro Mexicano de Escritores en 1953, Salvador Elizondo tuvo una polémica
con él. Elizondo decía que Rulfo inventa el lenguaje y
Rulfo insistía en que ese es el lenguaje que se habla
normalmente en el sur de Jalisco.

afinación literaria tan marcada que no se nota. Yo he
estado en Jalisco y nunca he oído hablar a nadie como
en los cuentos de Rulfo; lo que pasa es que él trata la
esencia de ese lenguaje y puede trasladarla a la escritura, que es el problema más dificil que existe: transcribir
un habla a un lenguaje literario escrito y que conserve

Vino a su memoria la muerte de su padre. [...] Nunca
quiso revivir ese recuerdo porque le traía otros, como si
rompiera un costal repleto y luego quisiera contener el
grano. La muerte de su padre que arrastró otras muertes y en cada una de ellas estaba siempre la imagen de la
cara despedazada; roto un ojo, mirando vengativo el otro.
Y otro y otro más, hasta que la había borrado del recuerdo cuando ya no hubo nadie que se la recordara.

su condición de habla.

El narrador implícito es la gente, la voz colectiva
del sur de Jalisco. Pero esa habla, que ha dejado una
huella perenne en la memoria del autor, pasa por una
transmutación que conserva el tono y la cadencia, las
pausas y los silencios, para reinventarse como la literatura.
Aquí la memoria opera como una suerte de elemento
transformador de la verdad, como una esencia intangible
que cambia los hechos, los deforma, hace de ellos una
materia con la que se construyenmentiras ocultando verdades para hacer de la historia un texto que se puede extraviar entre los folios de la amnesia.
Las palabras de la infancia, las que emanan primero de la madre y luego de los demás, se disuelven en la
bioquímica de la mente y nos ofrecen un escenario primitivo. Con el paso del tiempo establecen su domicilio en alguna parte del lóbulo frontal y se agitan con la
vecindad límbica del cerebro, pero no vuelven idénticas al entreverarse con otros pensamientos y otras
emociones. El proceso creador en la literatura podría
obrar de esa manera. Las voces que Rulfo escuchó de
niño retornaron transfiguradas en el adulto que sabia
escuchar cantos gregorianos, misas, réquiems, y se fundieron en su metabolismo literario.
"Conservé intacto en la memoria el medio en que
vivía. La atmósfera en que se desarrolló mi infancia, el

Padre y memoria reactúan juntos. Y de ese modo, escribe Oliver Sacks, "lo que pretendemos es tender un
puente, reconciliar o integrar las discontinuidades, mediante la memoria, y más allá, mediante el mito y el arte.
Todas, en definitiva, somos exiliados del pasado".
Para Luis Mateo Díez, la imaginación no es otra cosa
que la memoria fermentada: la maceración de la experiencia. En ella pervive "ese humus que salva del olvido o que merece perpetuarse en la escritura mientras
se macera, que rescata lo más significativo de lo que
vivimos y recordamos para nutrir la fabulación".
Pedro Páramo es una novela cargada de vida y verdad. Los cuerpos muertos copulan, se desmoronan o
empolvan como en una suerte de erotismo post
mórtem: palpitación de falos, olores vaginales,
efluvios de la lubricación primordial. Un mundo de
muertos llenos de vida: rencores, remordimiento,
pasiones, venganzas, deseos, una memoria ni dormida
ni despierta:
Esa noche volvieron a sucederse los sueños.
¿Por qué ese recordar intenso de tantas cosas?
¿Por qué no simplemente la muerte y no esa música tierna del pasado?

74

Alfonso Reyes y América Latina

~ cuerpo cultural,

mtegración y utopía
GREGORY DMBRANO

Supo birn aquel arte que ninguno
supo del todo, ni Simbad ni Ulises,
que es pasar de un país a otros países
y estar íntegramente rn cada uno
Jorge Luis Borges

ucho se ha señalado el hecho de que a Alfonso Reyes
se le admira e incluso se le venera como a un clásico.
Esto tiene una doble lectura, la de una conciencia real
de modelo, y la de permanencia en un nicho al que
sólo se acude por voluntad impuesta, o por mero ejercicio de curiosi-dad intelectual. En todo caso, se suele afirmar que no se lee suficiente-mente. Sin embargo, hay un sentido de permanencia en esa legibilidad
que se sustenta en la sólida catadura de su palabra, en sus conceptos
que más que bien aprendidos mejor enseñan. Y sin acudir a la pompa
terminológica ni al fárrago que él mismo se encargó de cuestionar.
75

�INDII A LA liDoiiDA

Alfonso Reyes comprende la heterogeneidad conEn su vasta obra crítica, filológica, ensayistica y poética, se permea un trabajo intelectual, en el amplio senti- flictiva que nos compone como pueblo, que se nombra
do de la frase, ejercido con el denuedo, la honestidad y en la lengua impuesta y reclama nuevas palabras para
la exigencia que transmuta el oficio en un acto de vi- comprenderla. En ese sentido, Reyes recupera el llamado de atención que tempranamente lanzó Andrés
vir, en experiencia literaria, como bien lo revela su lumiBello desde Londres, en 1823 con su "Alocución a la
noso libro de 1942.
Pero esa conciencia creadora tiene, entre otros poesía", y en 1826 con la silva "A la agricultura de la
correlatos que pasan por la amplísima erudición del Zona Tórrida", donde motiva a la intelectualidad a
regiomontano, la comprensión y la síntesis cultural de crear desde lo propio, a no imitar servilmente los molo que América Latina representa como unidad y al delos europeos. Con este llamado, a decir de Pedro
mismo tiempo como diversidad, más allá de una reali- Henríquez Ureña (1969), se estaba formalizando el
dad geográfica, política o social, sustentada sobre el primer manifiesto de independencia cultural -con lo
cual ha estado de acuerdo buena parte de la historiodenominador común del idioma.
En primer lugar, se trata de recuperar un locus de grafía literaria y cultural del continente. La palabra de
enunciación en el que puede reconocerse el hombre Bello asimilaba, transformaba y actualizaba una larga
americano. Así, él mismo fija ese locus en la recupera- tradición que había aprendido de Europa, y desde la
ción imaginística, social y antropológica de su Visión cual intentaba, utilizando un molde clásico, nombrar
de Anáhuac (1519) (1917), en la cual no hay una perspec- con palabras nuevas una realidad antigua, distinta,
tiva nostálgica sino más bien esperanzada, de puertas suficiente.
Ese reconocimiento y esa conciencia predicada
abiertas hacia el futuro, que él interpreta desde el presente. Allí se halla el soporte de un arco que se tensa por Andrés Bello fue no sólo asimilada sino fortalehacia el presente, conciliándolo con una perspectiva cida y más aún profundizada por pensadores como
sostenida hacia adelante, esto es, en clave utópica, pro- José Martí,José Enrique Rodó, Alfonso Reyes, Pedro
Henriquez Ureña, José Vasconcelos, José Carlos
yectada hacia un mundo mejor.
La historia es vista como un continuum donde no es Mariátegui, Mariano Picón-Salas y, más recientemenposible el recorte interesado o la fragmentación inducida te, por intelectuales como Baldomero Sanín Cano y
por asuntos coyunturales de interés inmediatista. Se tra- Ángel Rama.
Hay en todo el continente un mirador desde el cual
ta de ver, antes que el desmoronamiento de aquellas estructuras, el devenir de los hombres que las crearon, los superponer los planos temporales y espaciales. Pensar
rasgos desorientados del presente y las carencias que en en grande significaba sintonizar los tiempos históriel plano moral y político engendran otras taras sociales. cos sin complejos ni culpas. Allí Alfonso Reyes es proCon todo su rigor instrumental no deja que se le escape fundamente realista en el sentido cosmopolita. Es desu vuelo poético, su compromiso con la lengua creadora: cir, consciente de la riqueza múltiple, compleja,
"Préstenos la imaginación su caballo con alas y recorra- contradictoria de las fuentes de las que bebe. Allí radimos la historia del mundo en tres minutos", nos dice en ca también su universalismo. Más aún, un cosmopolitismo que se erige contra provincianismos castradores,
su ensayo "Capricho de América" (1992a: 227).
Reyes es el lector de ese pasado y su lectura es emi- y contra una visión autocompasiva de quien sólo se ve
a sí mismo con mirada acomplejada y peor aún, derronentemente histórica. Ese sentido de leer lo propio es
lo que tiene de novedoso, de pujante y decidor. Su lec- tada.
Su mirada contradice la de aquel aldeano vanidoso
tura pasa por la aceptación de los impactos, del choque cultural con España y por extensión con la Euro- que creía que el mundo era su aldea y con tal de que él
quedara de alcalde o le mortificara al vecino que le
pa toda. Yde ese choque, lo que quedó impregnado de
quitó la novia, o le crecieran en la alcancía los ahorros,
una naturaleza nueva, impresionante, muy lejanamente
ya daba por bueno el orden universal, como decía José
intuida, es lo que abole definitivamente la perspectiva
Martí en su ensayo "Nuestra América" (1980). Al connarcisista, purista, con la que se ha pretendido vender
una imagen latinoamericana más o menos caricatures- trario, de muy sobria catadura es el cosmopolitismo
de Alfonso Reyes. Es, como señala Rafael Gutiérrez
ca, cuando no folclórica, pasada por el tamiz de la "auGirardot, "asimilación, confrontación y suscitación. El
toctonía" y de la "identidad".
76

cosmopolitismo de Alfonso Reyes es lo que constituye
el fundamento y el mandamiento de todo trabajo intelectual y científico, es decir, el reconocimiento de que
el pensamiento es libre, de que no tiene fronteras y de
que sin esa universalidad postulativa el pensamiento
se sofoca y se províncianiza, se priva de su más fuerte
impulso" (Gutiérrez Girardot, 1992: XXII).
Si decimos que esa mirada del mundo funda una nueva utopía más allá de esa que ampliara en la mentalidad
renacentista de los conquistadores la "tierra de promisión",comprenderemos que el pensamiento de Reyes está
anclado en una mirada amplia de lo cultural, de lo social,
de lo político, por encima de los nacionalismos, apuntando hacia una futura asociación de los pueblos.

tras tituladas "México en una nuez", "El Brasil en una
castaña", o el magistral resumen de historia americana
que es su "Última Tule".

AMÉRICA ES UNA UTOPÍA
"La declinación de nuestra América es segura corno la
de un astro. Empezó siendo un ideal y sigue siendo un
ideal. América es una utopía" (Reyes, 1992b: 225), nos
dice el humanista. ¿Cuál es, entonces, ese sentido utópico que se funda en el pensamiento y se concreta en
la obra de Alfonso Reyes? Pues ese mismo que cimentó sus proyecciones recurrentes desde el pasado: la fe
en una vida mejor, más justa y humana. A esta utopía
no se puede renunciar y Reyes no lo hace. Tarnpoco
debernos nosotros renunciar corno herederos de ese
ARTE Y ESTILO
desvelo. La utopía basada en un futuro promisorio ra,
A un pensamiento claro, lúcido, corresponde una ex- dica en creer que de la abundancia colectiva nacerá
presión directa, amable, despojada de artificios mayor equidad y sentido de justicia. Por supuesto que
retóricos. Una página, cualquier página de Alfonso no hay la panacea, existe el sueño, la vocación optiReyes -incluso las de su reflexión teórica en torno de mista. Reyes pensaba en un "lugar de promisión, donla literatura-, evoca claridad, revela la riqueza de su de se realice la felicidad a que todos aspiran bajo dipensamiento y, sobre todo, la condescendencia, la con- versos nombres. Hoy por hoy, el Continente se deja
sideración para con su lector. Su estilo es expresión abarcar en una esperanza y se ofrece a Europa corno
cabal de su reconocimiento del otro. Yde allí el senti, una reserva de humanidad" (225).
do de amplitud cuando convoca a su lector a una aven,
Utopía no son los Estados Unidos en su orden rígitura intelectual, que se convierte de manera plena en do y sus previsiones, tampoco su tecnología, su abun,
un ejercicio libre del saber.
dancía material y sus miedos contagiosos. Ni es la gue,
En su prosa confluyen estilos y muchos géneros de rra para subyugar a otros pueblos e imponer una verdad
manera simultánea. Más que tratado, más que ensayo, única. Ni es la utopía apoltronada en una burocracia
más que relato, hay un sentido "poiético", es decir, crea- mal llamada socialista en la cual han sucumbido tantivo, de las potencialidades del lenguaje, que no mar- tos sueños y se han impuesto el silencio,la censura y el
can de manera rígida un perfil genérico definido sino, miedo como formas de vida. Ni los emergentes adalial contrarío, conllevan la síntesis de todo lo leído, de des del socialismo del siglo XXI, que justifican la potodo lo sabido, que se quiere compartir sin petulan- breza mientras se hunden en la opulencia, pontifican
cias ni ampulosidades. Por ello su prosa despierta fas, durante horas interminables con su verdad única, miocinación, goce, pero también reflexión e inquietud. pe e ínrnediatista, y envilecen a todo un pueblo que
Cada palabra precisa, en su lugar, cada giro, cada frase todavía compra promesas y recibe a cambio una limoscorrectísima, invitan a la lectura consciente de la cons, na con la que sacia su hambre de pan por unos días, se
truccíón gramatical, y nos prodigan con singular ge, da por satisfecho y se dispone a defender a sangre y
nerosidad la belleza intrínseca de una expresión bien fuego al nuevo mesías.
lograda. En ello radica el hecho -reconocido y agraLa utopía de Alfonso Reyes no tiene límites en el
decido por tantos de sus lectores- de que la lectura tiempo ni en el espacio, va más allá de los principios
de alguna página de Alfonso Reyes, y en especial las de justicia social, tolerancia,libertad y progreso moral
escritas sobre la historia cultural de nuestro continen- que subyacen en toda utopía (Gutiérrez Gírardot,1992:
te, es al mismo tiempo la invitación para una relectura XXXIV). Tiene que ver con el sentido de transparensostenida y gozosa.
cia. Si las utopías han caído en descrédito y todo pareSerían muchos los ejemplos que pudiéramos seña- ciera girar hoy en día en torno a las leyes del mercado,
lar. Basten aquí corno ejemplo las pequeñas obras rnaes, el dinero, el poder político y mediático, una hojeada,
77

�INDII A LA IIDONDA

LIMBOS 012 2005

C-PRINT A PARTIR DE
COI
127x 105 CM

EDICIÓN DI 5

una lectura atenta a un ensayo de Reyes, justifica el
valor de esa utopía reactualizada.
Aprender, comprender, saber, hacer, son formas de
una utopía que, como la de Reyes, nos hace creer y
desear un mundo mejor. Quizás no lo podamos ver nosotros, quizás lejos esté la redención y se mantenga
viva la expectativa que se creó hace ya muchos años
en torno al Nuevo Mundo. Porque se sigue diciendo
que América Latina es el continente de la esperanza.
Algún día los países que conforman esta parte del mundo dejarán de ser noticia solamente por la violencia, la
corrupción, la infancia desnutrida y abandonada, las
mujeres maltratadas o asesinadas, los políticos huyen,
do con el botín después o en ejercicio de altos cargos.
¿Hasta cuándo la confianza traicionada?
No hace falta más que mirar un poco alrededor o
dejarse envolver por los medios de comunicación, o
sumergirse en internet para convencernos cada día
y de manera inmediata de que este presente no puede
ser el punto de llegada, la teleología de una visión pesimista.

La obra de Alfonso Reyes sustenta una fe en que
esa utopía algún día será realidad y que por lo tanto no
debemos renunciar a ella. La utopía de América es también, como en Pedro Henríquez Ureña, creer que no
sólo hay que procurar un mundo mejor, alcanzarlo, sino
lograr su permanencia, y sea el continuum que moldee
el presente que subyace, implícito, en el mañana. Y
como le decia Picón-Salas en una de sus cartas: "en
nuestro Continente desmesurado y caótico necesita,
rnos esta labor de coordinación, esta alquimia de valo,
res. Bien por el humanismo de Alfonso Reyes cuya vo,
luntad de cultura se sitúa más allá del reaccionarismo
y la demagogia criolla" (Zambrano, 2001: 51).
LA AUTONOMÍA Y LOS VALORES
DELA CULTURA
La autonomía literaria latinoamericana, como llamó
Ángel Rama al proceso de autorreconocimiento en forma y fondo de una especificidad histórica que se sus,
tenta en la lengua, es una tarea pendiente que dará jus,
tilicación al proceso de ruptura y construcción de un

78

1

nuevo orden político-social que irrumpió con la creación de los estados nacionales, lo cual legitimó el largo
y traumático proceso de las luchas de independencia
y que hoy, para muchos países, revive la ilusión de
volver al vientre materno y buscar la madre patria.
Es, con varios matices, lo que se ha dado en llamar "el
retorno de las carabelas", con que sueñan muchos
connacionales que buscan o fabrican sus filiaciones con
los padres de ultramar, para hacerse de un pasaporte
comunitario que les haga posible el bienestar material, la tranquilidad económica y también política. Esto
equivaldría, con todas las diferencias y contradiccio,
nes, a anhelar un sueño posible -una forma de utopía, como muchos lo intentan cada día- al otro lado
del río Bravo.
Mariano Picón-Salas (1983) hablaba de una tradición dinámica que refundía el pasado en el presente,
lo actualizaba y enriquecía, frente a una tradición estática que solamente se regodeaba en las glorias del
pasado. Glorias que eran militares, héroes que habían
obedecido a su tiempo con el principio de las armas.
Hacía falta instaurar una tradición dinámica que deja,
raen claro el aporte de los otros héroes, los civiles, esos
que tuvieron ideas y proyectos, que aportaron sus haberes y saberes como formas invaluables de un gran
capital humano. En ese orden está la obra de Alfonso
Reyes, que por encima de toda actualidad representa
en ejemplo y magisterio "un ethos intelectual y político. El ethos de la transparencia, de la honradez intelectual, de la conciencia serena de patria, de la lucidez, es decir, un ethos que insiste con pasión, cortesía
y elegancia en mantener viva y en enriquecer la tradi,
ción latinoamericana fundada por los libertadores"
(Gutiérrez Girardot, 1992: XLII).
Los recientes esfuerzos por consolidar los merca,
dos comunes en América del Sur, los alcances políticos de las medidas de integración que se llevan a cabo
desde la Corporación Andina de Fomento, los impul,
sos de vinculación de Brasil hacia el resto del conti,
nente, son síntomas de que el camino posible de nues,
tros países sigue el riel de la apertura, el diálogo y el
intercambio. Economía, cultura, política son nuevos
rostros de una utopía integracionista que se cimentó
en el siglo XIX y que apenas en la aurora del XXI comienza a verse como una posible realidad. Alfonso
Reyes contribuyó con su pensamiento y esfuerzo personal a delimitar los caminos de esa necesaria unión
para posibilitar alianzas entre la cultura de los pue-

blos. Él estaba consciente de la necesidad de diálogo e
intercambio, mantuvo su fe en el trasiego cultural, sus,
tentado en una gran ventaja: la del idioma común. Para
Reyes (1990), "La cultura americana es la única que
podrá ignorar, en principio, las murallas nacionales y
étnicas [...] Las naciones americanas no son entre sí
tan extranjeras como las naciones de otros continentes. Tres siglos de elaboración; un siglo de azarosos
tanteos, desatados por las independencias y las nue,
vas organizaciones; medio siglo más de coherencia y
cooperación. Tal es, en su perspectiva general, la senda de América".
Al tiempo de valorar las recientes propuestas de integración, es necesario repasar los atisbos e intuiciones del pensador regiomontano que en su momento
pudo vislumbrar las carencias y postular en clave utópica lo que en el presente se comienza a mostrar como
posibilidad.
Y ello se suma a una trayectoria profundamente ligada al destino de América Latina, a la zaga de Simón
Bolívar yJosé de San Martín, pero también ligada a los
haberes de la civilidad, que reúne en una verdadera
constelación a Andrés Bello, Ferrnín Toro, Cecilio
Acosta, Benito Juárez, Domingo Faustino Sarmiento,
José Martí,José Vasconcelos, Eugenio María de Hostos
yJosé Carlos Mariátegui, quienes, entre otros, asumie,
ron como un proyecto de vida la tarea de servir y, más
aún, de construir la América Latina. A ese sueño se
sumó Alfonso Reyes, quien con vocación utópica, que
equivale a su vigilia optimista, la pensó como una Mag,
na Patria.

Bibliografía
Gutiérrez Girardot, Rafael (1992). "Prólogo", en Alfonso Reyes. última Tu/e
y otros ensayos (IX-XLV). Caracas: Biblioteca Ayacucho.
Henctquez Urefia, Pedro (1969). "La declaración de la independencia cultural (1800-1830)", en Las corrientes literarias en laAmtrica Hispánica (98115). México: Fondo de Cultura Económica.
Marti, José (1980). "Nuestra América", en Obras escogidas. Tomo II (519527). La Habana (s/e).
Picón-Salas, Mariano (1983). "Pequeño tratado de la tradición", en Viejos y
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Reyes, Alfonso (1992b). "El destino de América", en Última Tule y otroscnsayos (223-226). Caracas: Biblioteca Ayacucho.
Zambrano, Gregory (ed.) (2001). Odiseos sin reposo (Mariano Picón-Salas y
Alfonso Reyes. Correspondencia 1927-1959). Mérida, Venezuela: Fundación
Casa de las Letras Mariano Picón-Salas/Consejo Nacional de la Cultura/Universidad de Los Andes.

79

�lliNi a a

mow

CARLOS CASTÁN

finales de 2004 se celebró en Zaragoza una sesión del Café Euro,
pa, que anteriormente habia tenido lugar en ciudades como
Bucarest, Ljubljana, Estocolmo, Ámsterdam, Iowa y Barcelona.
En esta ocasión, bajo el título de Fronteras imaginarias, nos reuní,
mos los escritores Bashkim Shehu (Albania), Rolando Sánchez
Mejías y Carlos Aguílera (Cuba), Dimitri Pigrov (Rusia),
Krzysztof Czyezewski (Polonia), junto con la poeta española Míríam Reyes y yo
mismo para reflexionar sobre las geografías subterráneas que habían establecido
vínculos invisibles entre las personas de la Europa del Este, Cuba y la propia
España, en un ambiente de jazz en vivo y abundante vino del Somontano sobre las
mesas del público. Lo que viene a continuación fue mí aportación personal a un
encuentro apasionante y plural. Probablemente se trate del texto que más trabajo
me ha supuesto escribir, o probablemente debería decir que más me ha costado
firmar.
Ahora que el bailarin Antonio Gades ha muerto y he
visto en los periódicos la foto de su viuda en La Haba,
na, entregando a un soldado cubano la urna con sus
cenizas, he recordado algo que tenía olvidado desde
hacia tiempo: también mis restos mortales habrán de
volar a esa isla cuando terminen mis dlas. Al menos
eso le hice prometer a Sonia, mi camaradita, en un dla

de lluvia de 1976 al tiempo
que yo le juraba lo mismo.
Darla igual quién se inter,
pusiera, padres, autorida,
des, la Biblia en verso, aque,
llo quedó sellado con un
beso muy largo mientras es,

80

LJnU WONDIIS H9 2NS
c-PRINT A PARTIR DI e••
101• 127CM

IDICIÓN DI 1

�lllltAI A LA ilDOIIN

cuchábamos aquel primer LP de Silvio Rodríguez, Te
doy una canción, y la ciudad, bajo las ventanas, moría a
nuestros pies de mediocridad y cansancio. Éramos co;
munistas, como casi todos, con ese comunismo en sen;
tido amplio que incluía desde Bob Dylan hasta Joan

Miró, pasando por La Marsellesa y bailar descalzos
sobre la hierba del parque. En ese mismo sentido de la
palabra comunista cuando la utilizaba para insultarte
la "gente de bienn, los profesores, la policia, los tenderos, las señoras saliendo de las pastelerías.
El Este, así a secas, era una
inmensa extensión lejana y nevada, con torreras de control en
medio de los bosques y ríos
flanqueados por kilómetros de
alambradas, trenes detenidos
en estaciones mal iluminadas
y tabernas silenciosas donde se
leía el Pravda y se ahogaban en
vodka penas de otro mundo, un
país inabarcable de estepas y
cúpulas verdes donde la justicia
partía de cero y se almacenaba
el trigo en depósitos comunes
para la interminable travesía de
inviernos infinitos; pan y ópera,
los coros del ejército y esa sopa
triste que se toma con el abrigo
puesto, las colas derivadas del
derecho de todos, la misera dignidad, un cigarrillo que pasa de
manopla en manopla. Cuba, en
cambio, nos gustaba mucho
más. La veíamos como una ale;
gre confusión de música en la
calle y sábanas tendidas al sol
caribeño desde balaustradas coloniales venidas a menos, coches
destartalados de los años cín;
cuenta, guayaberas de todos los
colores, murales del Che y cierta joiedevivre ala que no eran aje;
nos el sexo ni el ron de míticas
bodeguillas ni esa sensación de
guerra contra todos, de barco de
PIQUIÑOI ARTISTAS 2004
ACMIAFUIRTI / PAPIL
H•IOCM
IDICIÓN DI 75

82

la esperanza anclado frente a las costas del mundo. Asi
era todo en un principio visto desde un instituto ma;
drileño a mediados de los setenta, con los ojos recién
abiertos al mundo y un dictador que no terminaba de
morirse nunca, la policía cercando las universidades y
la esperanza disfrazada de un mar de banderas rojas
que avanzaba a veces por las avenidas como lo hacía la
Historia, implacable y lenta, hacía el paraíso.
En aquellas aulas de entonces todos éramos comu;
nistas, a todos se nos había puesto la piel de gallina
con el Novecento de Bertolucci, los poemas de Brecht o
aquellas canciones prohibidas que llegaban del norte,
directamente de un mayo que convulsionó París y el
mundo mientras nosotros hacíamos la primera comunión, vestidos de marineros o princesas en filas de a
dos. Ahora cambiábamos el mundo en cafés destartalados, mirábamos a los obreros no concienciados con
una mezcla de compasión y displicencia, lo mirába;
mos todo desde muy lejos, desde lo alto de torres en
ruinas, sin sospechar que no tardarían en derrumbar;
se a nuestros pies. La gente podía optar entre el
revisionismo blando del PCE, la disciplina guerrera de
los maoístas con las tablas de gimnasia de su Joven
Guardia Roja, el trotskismo y su leyenda de pureza
asesinada o el comunismo libertario -a caballo entre
la columna de Durruti y los álbumes fotográficos que
nos llegaban de la cultura underground norteamericana.
Sonia y yo escogimos en un principio esta última variante, seguramente porque permitía conjugar mejor
cierta idea de la justicia social con las melenas al vien;
to y los discos por el suelo de la habitación y las bote;
llas de litro de cerveza Mahou que bebíamos sentados
en el bordillo de la acera. Pero en resumidas cuentas,
fuera de aquel breve catálogo de adjetivos, de distintos apellidos para una sola palabra mágica, nada era
válido: la libertad sólo podía ser eso, todo lo demás no
llegaba a ser más que sucias patrañas, trampas para
continuar con un régimen de ultraderecha que nos
había condenado a una infancia mediocre y en blanco
y negro, tan aburrida como culpable, donde no para;
han de sonar los himnos sacrosantos mezclados con la
música del NODO y los latidos de un miedo que se hizo
familiar como la sopa templada, las oraciones de antes
de dormir o los consultorios radiofónicos para señoritas. Quizá esa opción política, asumida en masa por
prácticamente una generación entera, no era otra cosa
que la forma que tomaba el resentimiento contra tan;
tas tardes de cine malo, de muchachas vistas tan sólo

desde lejos o tras lá celosía de una moral enemiga y
enferma. Más acá del levantamiento fascista de 1936,
de los barcos repletos hacia el exilio, de las siniestras
cárceles de Franco o de las cunetas donde se amontonaban desde la posguerra los cadáveres de los vencí;
dos fusilados; más acá de todo eso, lo que a Sonia y a
mi, como a tantos otros nacidos en torno al año sesen;
ta, nos tocaba de cerca eran aquellos desfiles con flo;
res a María y el confesionario en la madrugada y el de;
seo condenado y aquel silencio asfixiante y espeso que
lo envolvía todo, el amor culpable, los libros de "For;
mación del Espíritu Nacíonaln, las revistas francesas
escondidas bajo el colchón. Veníamos de todo aquello
y no podíamos casi ni creer la felicidad de tener ahora
una bandera roja que escupirles a la cara, una hoz y un
martillo para hacerlos temblar.
Entre nuestros amigos de entonces había muchachos huidos de Chile y de Argentina y de Uruguay y
cebábamos con ellos el mate de la nostalgia, de mane;
ra que no nos costaba trabajo meternos a vivir en las
páginas de Rayuela, inventar en cualquier piso de las
afueras un triste club de jazz, una biblioteca prohibí;
da, un templo de la esperanza. Dormíamos en colcho;
nes tirados por el suelo y en un rebullo quedaban nuestras camisas caqui compradas en El Rastro, un libro
de Mao, mi vieja boina como la del Che, que desde el
póster velaba nuestros sueños como el más bello dios.
Hoy sé que nuestro amor era poco más que eso, la ve;
locidad de una sangre que se moría por arrollarlo todo,
el cuerpo que me ofrecía cada noche, quizá sin ganas,
como venganza a las monjas que quisieron educarla
para todo lo contrario, su pelo enmarañado sobre la
almohada y un mundo que poner patas arriba.
La inercia de esa militancia borrosa hizo que todo
fuera rodando a su modo hasta mucho más tarde, en el
verano de 1989, cuando en España los socialistas ya
estaban cansados de tanto jugar al golf y apenas meses
antes de que los muros empezaran a desmoronarse y
se repartieran en pedazos como pisapapeles por las oficinas del mundo. Conocimos a un par de cubanos en
Bratislava que se encontraban trabajando allí como
"obreros especializados en alguno de aquellos estrafa;
larios programas de cooperación checocaribeña, y se
acercaron a nuestro grupo al oír que hablábamos en
castellano. Se consideraban verdaderos revolucionarios y echaban pestes de los trabajadores eslovacos, que
a su juicio no se entregaban lo suficiente en el trabajo
ni tenían auténtica conciencia de clase ni esperanza
83

�-m~IA

-

1•1

ni nada, sólo ganas de beber cerveza hasta quedarse y, a fin de cuentas, tanto "régimen". Dicho de otro
dormidos por mostradores y parques. Estaban decep- modo, lo que de repente vi claro es que me gustaba
cionados de veras con una clase trabajadora que para que Cuba existiera, que Cuba resistiera alli, o China, o
ellos no era más que un hatajo de descreídos, alcohóli- la Unión Soviética, pero que fueran otros quienes sucos individualistas y desagradecidos al Estado. Sonia friesen su infernal dia a dia, los perros policías, los poelos escuchaba cómplice, como si pensara: "elegimos mas quemados, el mismo silencio que tiempo atrás
bien en su dia el destino de nuestras cenizas", pero habia apretado mi garganta.
Entonces fue cuando Sonia me dijo que tenia alma
yo noté allí mismo algo parecido al horror. Me senti
de repente como un obrero siderúrgico de Bratislava, de "gusano". Yo, que en mi lista negra de seres despreborracho ya a esas horas de la tarde, habitante de un ciables habia escrito los nombres de los disidentes del
piso de cincuenta metros cuadrados en alguna de Este, y de los supervivientes de los campos de trabajo
aquellas colmenas como cajas de zapatos grises vuel- rusos, y de los intelectuales franceses que ya en los años
tas al revés, rodeadas de farolas rotas y parterres de cincuenta se desentendieron del llamado socialismo
maleza. Entre risas y tabaco compartido, aquellos real, empezaba a formar parte de aquella pandilla de
simpáticos cubanos me estaban abriendo los ojos, burgueses o renegados, deslumbrados de repente por
sin ellos pretenderlo, a un mundo de consignas y per- los neones de Occidente y la traidora tentación de salvarse a solas. En su nota de despedida me incluía unos
secuciones.
Aquel viaje no acerté a comentar con Sonia ningu- versos de "Ojalá", aquella vieja canción de Silvio que
na de mis dudas. Estaba claro que comenzábamos a se- escuchábamos a la luz de las velas años atrás, cuando
pararnos. No sabria decir quién de los dos se quedaba el universo entero era un inmenso campo de batalla
atrás. Por un lado me sentia un traidor ante la fe de que recorrer unidos contra el viento, codo con codo,
ella, pero, por otro, no podia dejar de ver sus ojos ven- mi camaradita y yo, toda una vida de su piel a las trindados a la evidencia desnuda de un horror que encar- cheras, agarrando fuerte una mano que -no me cabe
celaba poetas a cambio de repartir panecillos. Por al- duda- hubiera preferido mil veces un fusil.
Me estaba diciendo adiós sin sospechar lo solo que
guna razón, me negaba a creer que el precio del trigo
tuviera forzosamente que ser tan alto. Luego vendrian me dejaba, la magnitud del vacio que se abria ante mi.
las fotos de los escolares uniformados en La Habana, Creci en una habitación en la que un póster gigante
ridículos como los boy scouts a los que por obligación del Che Guevara sobre fondo rojo presidia la cama,
habia pertenecido en mi infancia. La imagen de cien- rodeado de libros prohibidos sobre el materialismo
tos de voces cantando a coro la misma canción iba histórico o de poetas fusilados en la cuneta. Creci againdisolublemente asociada en mi cabeza a la de una rrado a la cintura de aquella muchacha que ahora me
montaña de libros ardiendo en la plaza pública. Eso o abandonaba, más volcada que nunca en su sindicato y
algo peor, porque toda unánime camaraderia en la su- en la redacción del periódico revolucionario de siemperficie suele tener el contrapunto de la soledad en las pre que ya nadie quería leer, como si mi debilidad fuemazmorras subterráneas de todos aquellos que desen- se algo parecido a su fuerza.
Olvidamos deshacer aquel pacto secreto de llevar a
tonan al cantar o en algún momento soñaron con una
música propia, aunque fuese silbada a su manera, tara- La Habana las cenizas de quien muriese primero. Y,
reada apenas en paseos solitarios. Yvino también Fre- por lo que a mi respecta, no me importaría que siguiesa y chocolate y el realismo sucio de Pedro Juan Gutié- se en pie, porque desde mi vacio, desde este cuaderno,
rrez, algunas conversaciones con exiliados a los que ya sin renglones ni pautas, para escribir mis dias, pienmeses antes no me hubiera dignado a dirigirles la pala- so a menudo en ella y en todos aquellos años que son
bra. Y no tuve más remedio que reconocer algo terri- en realidad mi vida. Pienso en aquel viejo póster y en
ble: que yo en esa sociedad no hubiese soportado ni Sonia durmiendo bajo su cobijo. Pienso en ambos cuansiquiera unos meses de mi vida, que hubiera querido do la nostalgia me vence y entono para mis adentros:
morirme entre tanto lema y tanta ortodoxia combativa iHasta siempre, Comandantes!

84

BIBLIOCLIPS

tolOiO

Leer es -desde el principio- una forma incuestionable de
la victoria. He olvidado muchas cosas de mi infancia pero jamás podré
olvidar ese primer momento de
emoción -ese afecto especial por
encima de todo efecto especial- en
el que sentí que comenzaba a dominar la interpretación de esos menos
de treinta signos hechos de curvas
y de rectas. Signos cuya precisa
combinación los convertía enla perfecta contraseña para abrir todas las
puertas, y detrás de esas puertas
había, paisajes, personas, pasiones.
Todo eso viviendo dentro del formidable infinito de nuestras cabezas.
Todavía no entiendo cómo funciona
el acto de la lectura. No es grave:
tampoco entiendo la mecánica del
teléfono, del avión o de las mareas.
Pero hay una diferencia: todo lo anterior puede ser explicado por una
voz paciente y persuasiva y teórica.
El milagro de la lectura sólo puede
ser leído mientras se lo lleva a la
práctica. A la hora de leer sólo hay
pura acción. La regocijante práctica de abrir la puerta, de dar portazos, de dejarla entreabierta para espiar a través de la rendija. Recién
entonces, después, llega la teoría.
CUATRO Y no me parece casual
que el mecanismo de un libro sea
similar al de una puerta. El de una
computadora -con todo lo bueno
que tienen para ofrecer las computadoras, me apresuro a aclarar- es,
en cambio, el de una ventana cerrada que nos ofrece nada más y nada
menos aquello que es capaz de atrapar dentro de los límites de su marco. Las computadoras nos obligan,
siempre, a quedarnos del otro lado.
Un libro, en cambio, se abre para
que nosotros entremos en él y vivamos ahi adentro para siempre aun
que lo hayamos terminado de leer
TUS

Verbo
RODRIGO FRESÁN UNO Antes que nada:
la pregunta no es ¿por qué leer? sino ¿cómo no leer?
DOS La respuesta es: Cómo no leer cuando
leyendo se accede a una cantidad de vidas, pai-sajes, sentimientos, que bien pueden no ser los
nuestros pero que ahí están listos para que los
reclamemos y los hagamos propios. Leyendo
multiplicamos el tamaño de nuestra vida. Cada
libro es una vida nueva que se suma a la nues-tra y la potencia, la nutre, la hace más fuerte y
sabia. ¿Cómo poder negarse a perseguir una
ballena blanca con Melville, a pasear por el
Londres del siglo XIX de Dickens, a combatir
molinos de viento junto a Cervantes, a dar la
vuelta al mundo junto aJules Veme? Yesto es
sólo el principio. La lectura es, siempre, un re-galo. Y los regalos no se cuestionan. Un impro-bable lugar común dice que en los últimos mi-nutos de nuestra vida todo lo que nos ocurrió
pasa frente a nuestros ojos. Pregunta: ¿para qué
esperar tanto cuando se puede experimentar
lo mismo con un libro abierto y con los ojos
todavía más abiertos?
85

�TOIOIO

hace años. Porque si bien nosotros
podemos haber terminado un libro,
un libro nunca acaba del todo de
leernos a nosotros y así vuelve una
y otra vez, diferente y siempre útil,
a lo largo de nuestras vidas. Ybuenas noticias: los libros nunca se acaban, siempre hay otro libro que leer.
Y, cuando llega la hora de irse al otro
lado, el mapa de nuestras lecturas
acaba constituyendo una suerte de
biografia alternativa pero más que
fiel de nosotros mismos. Un ADN
de papel y tinta con el que -si hay
suerte- estará construida la trama
de nuestro particular paraíso.
CINCO Leyendo alteramos para
bien, para mejor, la velocidad de las
cosas y pasamos a formar parte imprescindible de una de las más nobles sociedades jamás imaginadas
por el hombre. Escribió Marce!
Proust: "El libro esencial, el único
libro verdadero, un gran escritor
no tiene que inventarlo, en el sentido corriente, puesto que ya existe en cada uno de nosotros, sino
traducirlo. El deber y la tarea de
un escritor son sobre todo los de un
traductor".
s1Is La lectura es la más democrática de las actividades humanas:
mi Don ~uijote -por más que lo hayamos leído en el mismo libro- jamás será exactamente igual al tuyo
y por eso, salvo contadas y honrosísimas excepciones, un libro siempre
es mejor que la película basada en
ese libro. Es más: el Don ~uijote que
leí durante mi adolescencia nunca
será igual al Don ~uijote que releeré
durante mi vejez. Lo de antes, lo de
Proust: los libros los empiezan los
escritores, pero los terminan los lectores. Yun libro es la más perfecta
máquina de realidad virtual jamás
ensamblada por el ser humano. Yes
mucho más barata. Si se lo piensa

un poco, la rueda y el libro -una
mueve al mundo, el otro mueve la
posibilidad de otros mundos- siguen siendo más o menos los mismos, no han evolucionado demasiado más allá de las estéticas y de los
credos.
Al final, el libro permanece.
sIn1 Y están los escritores que
leen y los lectores que escriben. Yo
pertenezco al segundo bando del
asunto yme considero muy afortunado por ello.
OCHO Leer -y su acto reflejo: escribir-es una delas pocas formas de
la soledad socialmente aceptadas por
un mundo que tiende a sospechar de
las actividades singulares. Poder decir "no me molestes, estoy leyendo" es
un escudo, y poder decir "lo leí en un
libro" es una lanza. Un libro es la más
sofisticada y pacifista y poderosa de
las armas ypor eso no es casual que si
algo que ha unido, une y unirá a todos los dictadores a lo largo de la historia, eso ha sido y es su temor hacia
los libros. Por eso los queman. Pero
los libros siempre resurgen de sus cenizas. Los libros están hechos de palabras a las que ningún viento se atreve a llevarse.
NUEVI El escritor norteamericano
Kurt Vonnegut explica en uno de sus
mejores libros el más alto grado de civilización al que ha accedido una
cultura extraterrestre. Y esa forma
sublime de la evolución se hace manifiesta en la lectura: "Los libros de
ellos eran cosas pequeñas. Los libros
trafalrnadorianos eran ordenados en
breves conjuntos de símbolos separados por estrellas. Cada conjunto de
símbolos es un tan breve corno urgente mensaje que describe una determinada situación oescena. Nosotros, los
trafalrnadorianos, los leernos todos al
mismo tiempo y no uno después de
otro. No existe ninguna relación en
86

particular entre los mensajes excepto que el autor los ha escogido cuidadosamente; así que, al ser vistos
simultáneamente, producen una
imagen de la vida que es hermosa y
sorprendente y profunda. No hay
principio, ni centro, ni final, ni suspenso, ni moraleja, ni causa, ni efectos. Lo que amarnos de nuestros libros es la profundidad de tantos
momentos maravillosos contemplados al mismo tiempo".
Eso.
Tal vez lleguemos ahí algún día,
cuando seamos mucho mejores de lo
que ahora somos.
DIEZ El verbo leer es aquello que
diferencia al hombre del animal. Lo
que lo convierte en especie única, diferente. El hábito de la lectura, la necesidad de poner algo por escrito para,
enseguida, leerlo. El final de un libro
es como un suspiro y por eso casi
siempre suspiramos cuando damos
vuelta a la última página de un libro y
lo cerrarnos. Llegar a la última página
de un libro produceuna suerte de triste felicidad. Felicidad por saberlo
todo sobre una historia y por habernos sentido capaces de creer en personajes con una intensidad con la que
nunca se creerá en una persona.Tristeza porque la historia y el tiempo se
han detenido. ffxistirá un libro a donde se van a vivir todos los personajes
luego de que sus historias terminan?
Espero encontrarlo algún día. Mientras tanto y hasta entonces, es muy
fácil dejar de estar triste: alcanza con
abrir otro libro yentrar en él para que
otra vida entre en la nuestra.
Leer es escribir con la letra de otro,
con mejor letra.
Leer es crear.
Leer es creer.
En el principio era el Verbo y el
Verbo era, es y seguirá siendo leer.
Pasen y lean.

LETRAS AL MARGEN

La tercera vía
EDUARDO ANTONIO PARRA En lite-ratura ha existido una disputa eterna entre los
narradores exquisitos -quienes se inclinan ha-cía la perfección formal y abordan temas donde
el análisis teórico y la metaliteratura son algunos
de los ingredientes principales-y los terrenales
-quienes intentan ordenar en sus escritos el caos
de la realidad, con toda su dureza, su crueldad y
sus aspectos desagradables.
Los primeros han sido clasificados
como habitantes de la Torre de Marfil: cultivadores de la prosa artística,
jueces insobornables de la tradición
que los precede, renovadores de formas y recursos técnicos, exploradores de una interioridad personal que
luego ponen frente al lector envuelta
en metáforas y abstracciones, tan obsesionados por aquella entelequia conocida como originalidad que son capaces de quedarse sin lectores con tal
de no escribir una sola línea que los
acerque al lenguaje común o abordar
un tema que los identifique con el vulgo. Los segundos son casi siempre realistas, desdeñan la reflexión teórica
tanto corno el intimismo ylas pretensiones de originalidad y, convencidos
de que la literatura además de arte es
un vehículo de comunicación, se arrojan al centro de la vida para tratar de
extraerle sus secretos más oscuros.
Saben que en literatura no existen temas ni formas que no hayan sido ya
abordados por algún predecesor, y
apuestan por la perspectiva personal

y una forma eficaz donde las estructuras, novedosas o no, se adapten al
desarrollo de la historia, yla prosa se
desenvuelva con precisión para trasmitir su pensamiento.
Si en nuestro país los paradigmas
sonJuanJosé Arreola entre los escritores de la Torre de Marfil, y Juan
Rulfo entre los Tipos Duros, resulta
evidente que ninguna de las dos preferencias es menos artística que la
otra. Pero la contraposición arroja
otra certeza: ningún narrador puede
ser totalmente puro, ni, por el contrario, totalmente impuro. Nadie tiene
domicilio fijo en la Torre de Marfil,
asi como nadie es duro de pies a cabeza. Los dos modos de ver y abordar
la narrativa se mezclan una yotra vez
en un mismo escritor, y_es de esa amalgama continua de la que se nutre la
buena narrativa ya sea en México o
en cualquier parte del mundo.
Para demostrarlo, sólo habría
que echar un vistazo a una tendencia literaria que, de unos años a la
fecha, comienza a tener muchos
87

adeptos entre los narradores (y los
lectores) delengua española. No sé
si los críticos le han puesto ya nombre, y tampoco sé cuál sería el nombre apropiado para ella. Se trata de
una manera de escribir que parte del
abstraccionisrno de los escritores de
la Torre de Marfil, pero que se sumerge en la realidad a través de historias que pretenden ir un poco más
allá de la simple verosimilitud literaria a la que está sujeto cualquier
relato. Es decir, son artificios literarios cuya intención es la de hacer
creer al lector que lo que se cuenta
en la narración ocurrió en verdad, y
que no son tan sólo imitaciones de
la realidad. En ellos se narra en primera persona, por lo regular el protagonista de la historia es un personaje que lleva el nombre del autor,
y la trama involucra hechos y personalidades conocidos por el público. Tampoco tienen nada que ver
con las non fiction novels pues, aunque la vida real los apuntala, todo
lo que en ellos sucede es pura especulación.
Entre las obras que en este momento acuden a mi memoria, y que se
ajustan a esta tendencia, se pueden
mencionar Soldados de Salamina, deJavier Cercas, Nombre falso, de Ricardo
Piglia, Bartlebyycía., de Enrique VilaMatas, y algunas otras más que rondan muy cerca de ella, como Respiración artificial y La ciudad ausente, del
mismo Ricardo Piglia, Los detectives
salvajes, de Roberto Bolaño, y quizás
El testigo, de Juan Villero. Todas ellas
derivan de ciertos hechos reales, sobre todo las tres primeras, y su desarrollo se lleva a cabo a manera de crónica que narra las peripecias del
protagonista-narrador mientras realizaba una investigación "verídica".
En Soldados de Salamina, por ejemplo,] avier Cercas cuenta cómo se le

�TOWo

TOIOIO
ocurrió investigar la identidad del NO HAY TAL LUGAR
soldado republicano que le perdo,
nó la vida al escritor falangista Ra,
fael Sánchez Mazas, a partir de una
mención del asunto encontrada en
un libro del mismo Sánchez Mazas;
enseguida narra el curso de esa in,
vestigación que, tras llegar a un
punto muerto, vuelve a tomar vue,
lo gracias a un tip que le da al autor
nada menos que Roberto Bolaño
durante una entrevista. En Nombre
Dejé de fu,,
falso, Ricardo Piglia utiliza su álter
ego de siempre, Emilio Renzi, quien mar el 28 de julio de 2003, a eso de las 2:35 de
busca un cuento inédito de Rober,
to Arlt, investiga, lo encuentra, y la tarde. Lo recuerdo perfectamente porque
después, con bastante audacia, lo uno no termina una relación de 20 años por
muestra completo al lector como si
en verdad (y asilo parece) fuera un casualidad o sin consecuencias. Pero sobre
original de Arlt. Finalmente, en
todo lo recuerdo porque ese fue el último día
Bartleby y cía., Vila,Matas constru,
ye una suerte de relato entrecorta, completo que pasé en los Estados Unidos de
do con puras citas a pie de página
América antes de emprender un regreso que
que se refieren a testimonios de es,
critores que por alguna razón han terminó convirtiéndose, a pesar de mí o a
dejado de escribir.
Autores como éstos están mar, sabiendas de mí, en El Regreso mismo.
cando una nueva pauta. Van más
Fumar, ese gusto o esa adicción, ricamente. La identificación nacía,
allá del realismo, para dar a los lec,
nal quedó asi intimamente ligada a
tares una ilusión de verdad -no es un verbo que encama de mane,
mi cigarro. Yo sentia que las consu,
sólo de verosimilitud- en sus es, ras por demás fisicas mi relación
rnia a las dos, a la identificación y
critos. Quizá respondan a un pos, cambiante, paradójica, encontrada,
a la nacionalidad, incorporándo,
tulado que Ricardo Piglia expresó con el vecino del norte. Fumar, la ac,
las a mi cuerpo, cuando el humo
más o menos asi en algún lado: "En tividad biológica que consiste en
raspaba mi garganta, y que las dos
la actualidad sólo es posible narrar colocarse un pitillo de tabaco entre
se quedaban junto a mi, prote,
un viaje o una investigación". ¿Será los labios con el único fin de aspi,
giéndome del exterior, cuando las
que el escritor argentino supo per, rar el humo para después expulsar,
madejas grises, elípticas, delga,
cibir que el lector actual ya está can, lo, es, en realidad, una actividad so,
das, danzaban alrededor de mi ca,
sado de la ficción y sólo quiere leer cial. Fumar, quiero decir, es politica.
Fumaba antes de llegar y fumé beza. Como bien lo dice Cristina
la verdad, o por lo menos su ilusión?
Peri Rossi en ese largo obituario a
¿O simplemente después de tantos todo el tiempo que estuve ahi. A
su relación con el cigarro que es
años y tantas polémicas literarias pesar de y/o debido a que la actitud
su libro Cuando fumar era un placer,
los Tipos Duros y los habitantes de pública ante el cigarrillo se volvió
el cigarrillo se convirtió en mi
la Torre de Marfil intentan dejar más rígida y más policíaca con el
confidente, mi hermano gemelo,
atrás sus diferencias para buscar paso del tiempo, nunca lo dudé. Yo
mi interlocutor, mi mano derecha,
una tercera via que represente la era una fumadora y fumaría. Aún
mi resistencia, mi manifiesto pú,
sintesis que pueda ser llamada sólo más: yo era una fumadora Mexica,
na y, por lo tanto, fumaria. Categó, blico, mi manera de estar afuera.
narrativa, a secas?

El cigarri/yo
CRISTINA RIVERA GARZA

88

El cigarrillo fue, ante todo, mi ma,
nera de enunciar, con cada una de
sus letras, esa palabra que Emily
Dickinson calificaba de salvaje: No.
No al cuerpo,máquina que promovían sus gimnasios.
No a la salud ficticia que defen,
dían sus filosofías y sus clinicas.
No a las alarmantes fotos de pul,
manes ennegrecidos.
No a las pieles lozanas y los dien,
tes blancos de los renuentes.
No a sus zonas prohibidas.
No al cuerpo intacto.
No.
No se me antojaba darles mi Sí.
Breve Cronología de un Amor
Verídico:
1) Al inicio estuvo ese ligerísimo
mareo que ocasionó la primera bo,
canada. Una especie de levitación.
Esa manera casi imperceptible de
perder el control.
2) Los amigos. Los otros. Los rebel,
des. Los creadores. Todos ellos fue,
ron llegando poco a poco, cigarrillo
entre labio y labio, pidiendo fuego.
Dándomelo.
3) Yel humo se elevaba en cuerpo y
el cuerpo se volvia sólo humo. Así
nacieron las letras. Abajo: una má,
quina de escribir. Arriba: la huma,
reda.
4) Una larga historia dentro de una
voluntariosa (y brevísima) falta de
ortografía: cigarriyo.
5) I rest rny case.
Cuando dejé de fumar, cuando
el cigarriyo se transformó en un ci,
garrillo, incluso en un simple ciga,
rro, estaba enferma. Padecía de
todo: me dolían las nubes y las vo,
cales y los bosques y las rodillas y
los anteojos y el sereno y los hora,
ríos y los murmullos y la falta de
voz. Me dalia el esqueleto. Me do,

DIIP WATIU 004 2005
C-PRINT A PARTIR DI CGI
127X 127 CM

EDICIÓN DE 5

han las uñas y el cabello y el océa,
no. Me dalia todo lo que no tocaba
México. Sabía ya que regresaba: un
año sabático interrumpía, de mane,
ra por demás azarosa, un viaje de
demasiados años. Yfue en ese mo,
mento, cuando decidí cruzar justo
por el centro del gran aro de la pa,
labra No, retándola de hecho, que
dejé de fumar. Abandonaba así una
larga historia de amor verídico e ini,
ciaba una inverosímil historia de
amor con el Sí. El mio.
El regreso.
De eso hace aproximadamente
un año y seis meses.Todavía lo sos,
tengo con cierta frecuencia entre los
dedos. Nunca dejo de aspirar su aro,
ma cuando alguien lo consume cer,

89

ca. Me continúa subyugando la at,
mósfera enrarecida que produce a
su alrededor. Aún lo describo como
elegante, alegre, balsámico. Lo sigo
queriendo mucho, mucho, mucho,
quiero decir. Lo querré hasta el úl,
timo de los últimos de mis días. Lo
sé bien. Pero cada que estoy a pun,
to de ceder, cada que casi estoy a
punto de encenderlo, cuando ya
toca mis labios con su misma escan,
dalosa caricia, recuerdo los muchos
años lejos y, de la manera más calla,
da, de la más firme también, desis,
to de mi locura o de mi esfuerzo.
En un país donde todo mundo
fuma, dejar de fumar, por cierto, me
ha ayudado a seguir diciendo, enfá,
tícarnente, No.

�DI AITU Y IINIIIMOI

DE ARTU Y UPUISMOS

FRANCISCO LARIOS OSUNA

La recomposición de la

•

MIGUEL GON%ÁLE% VIRGEN

Iolcity//:nature1representa objetos cuyas características
1
pertenecen a las leyes físicas de un ambiente puramenMarcando una inflexión radical en el contenido de sus
obras Francisco Larios inició, hacia fines de la década te digital: al observarlas, el espectador contempla ta~de lo¡ noventa, una serie de obras relacionadas direc- bién cómo se abre la puerta a la percepción de un umverso tan separado de nuestro mundo como tan
tamente con la tipología de los exvotos mexicanos.
Hasta entonces, el artista había estado trabajando en potencialmente real.
la descripción de objetos singulares, cuyas aparentes
propiedades físicas y visuales sólo po~an ~er rep~esentadas con medios digitales. La sene de nnpres10,
1 Centro de las Artes, Monterrey, Nuevo León, febrero de 2001.
nes fotográficas presentadas el 2001 en la muestra ve/
90

Dirigiendo su atención a los exvotos, Francisco
Larios decidió abordar de lleno la relación contemporánea entre la fragmentada meta-realidad virtual y las
aspiraciones metafísicas colectivas por la vuelta a una
realidad completa y coherente. Al tomar el exvoto tradicional mexicano como punto de partida, Francisco
Larios asumió un riesgo de no pocas proporciones, pues
se trata de uno de los objetos de la expresión popular
más complejos. Enfocando su mirada en estas expre,
siones de la piedad humana, Larios se encontró con
una forma artística colectiva que explora de forma inconsciente la relación entre metafísica y realidad, o
entre el espacio de la epifanía milagrosa y el evento
cruel de la realidad física. Esta forma artística ha sido
para el creador una herramienta con la cual emprender una exploración personal de la relación colectiva
entre la crueldad experimentada ante una realidad
cada vez más distanciada del observador, y la necesi,
dad de una manifestación metafísica que logre poner
en su lugar los mecanismos ocultos de esa dolorosa
actualidad.
Los exvotos de Francisco Larios son realizados a
través de programas gráficos digitales. Sus figuras, y
los objetos del ambiente, tienen una cierta torpeza gráfica, la que resulta de haber sido realizadas, de manera
aparente, por alguien con un manejo un tanto básico
del medio. La excelente definición de las obras digitales
anteriores del artista revela que esto no es así, y que
Larios ha optado conscientemente por una representación sutilmente burda de la realidad. Ni se trata de
representaciones con el realismo exacerbado que ya
permite la computadora, ni tampoco las imágenes derivan en un naíf digital. Más bien el artista ha optado por
este medio porque es quizás el que, en la actualidad, mejor que otro, representa la realidad cuasi-física en que nos
desplazamos, formada tanto por la asimilación incons,
ciente de lo que vernos en su relación con las imágenes
televisadas o computarizadas, como por la auto-representación que se hace cada persona de la vida propia corno
una película con efectos especiales. Si la imagen representada en el exvoto es de un cierto caricaturismo, es porque así estamos aprendiendo a percibirla -con el consiguiente desconcierto cuando el dolor aparece. La
paradoja que Francisco Larios descubre radica en la far,
ma en que se acentúa en el inconsciente colectivo la necesidad de una intervención metafísica para arreglar y
componer una realidad cada vez más metafísica. En otras
palabras, ante la creciente desintegración psicológica del

mundo físico por el embate de la realidad virtual, el
último recurso que queda a cada individuo es reclamar la presencia de una entidad divina para devol,
ver a la realidad su sentido, y a su propia vida su
destino. Pero esta paradoja implica el riesgo de que
la conciencia termine por no discernir entre la física y la metafísica, pues ya la intervención divina
solicitada no es para causar inflexiones en el devenir del mundo físico, sino para dar sentido a un
mundo cada vez más metafísico, o virtual. Este es el
peligro mayor que realmente corrernos corno individuos, y es sobre el que de forma evidente Francisco Larios quiere alertarnos con sus obras.

11
Aunque la historia de los exvotos en México ha sido
ya documentada con más o menos detalle, ha faltado
en realidad un análisis profundo tanto de su impacto
en la psicología colectiva como de su importancia en
la definición de la relación individual con la divinidad
y, a su vez, con el colectivo social. Que los exvotos pertenecen a la tradición que data del neolítico en la que
la representación gráfica se utiliza como un medio para
establecer lazos humanos con los dioses, ha sido también ya señalado2. Sin embargo, los exvotos presentan
ciertas características especiales que deben ser comentadas en relación con el papel que han tenido en la afirmación del inconsciente colectivo mexicano.
l. El exvoto hace visible lo que había operado o de
forma invisible, o visible sólo al receptor de la operación milagrosa. Es una forma de "desocultar", para
emplear la terminología de Heidegger respecto al papel de la obra de arte, lo que se había manifestado de
manera muy sutil y oculta. En este sentido, el exvoto
es una revelación de la revelación, un hacer público de
la epifanía que produjo una inflexión en el destino individual del oferente.
2. Al revelar la epifanía, el exvoto convierte un evento íntimo, derivado de la relación personal y directa
con la divinidad, en un evento público, pues al repre,
sentar el evento en el cuadro el oferente traslada el
suceso desde el espacio privado o circunstancial hasta
el espacio comunitario que es la pared de la iglesia
donde el exvoto queda a la vista de todos.

2 Véase, por ejemplo, "8 arte de la devoción", de Gloria Fraser Giffords,
en "Exvotos", ArtesdeMtxico 53 (2000).

91

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�DI AllTU Y U PUIIMOI

DI ARTU Y UPUIIMOI

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3. El papel simultáneamente milagroso y social de
los exvotos es claro desde que los cuadros, realizados
como muestra de agradecimiento a la divinidad por el
favor recibido -y de ahí su vinculación al milagro-,
permanecen a la vista de toda la comunidad en la igle,
sía. Los exvotos no se retiran de las capillas de devo,
ción donde cuelgan, sino que se acumulan sobre el
muro, formando verdaderos diarios de las intervencio,
nes sagradas en el destino de los miembros de la co,
munidad. En este sentido, permanecen como una
muestra del favor que la comunidad recibe de ciertos
santos, contribuyendo a la afirmación de la identidad
colectiva como un grupo identificado con divinidades
específicas.
4. En tanto la representación gráfica del evento re,
vela los detalles de la epifanía y sus consecuencias y es
el verdadero ofrecimiento a la divinidad -pues es la
manera en la que el oferente confirma a la divinidad
que sí entendió plenamente todos los detalles del su,

ceso-, la grafía escrita explica a la comunidad los de,
talles del milagro y sus circunstancias. Mientras que
la sola imagen quedaría como un testimonio confir,
mativo de las circunstancias que sólo el oferente al,
canzó a vislumbrar, la explicación escrita es el mensa,
je explícito para la colectividad.
5. El exvoto representa, generalmente, el momento
preciso de la actuación de la divinidad en el ámbito de
la realidad. Muestra la sucesión de hechos que culmi,
naron con la manifestación y la consecuente operación
del santo o virgen, evento que constituye una verda,
dera inflexión en el destino del individuo. Cambiar el
destino escrito de un individuo está sólo al alcance de
los seres superiores, y el agradecimiento que se expre,
sa en el exvoto se da generalmente en el sentido preci,
so de haber provocado una inflexión en lo que estaba
pre,destinado para la persona.
6. No hay ningún juicio en el exvoto sobre si la per,
sona que lo recibió era merecedora o no del milagro.

92

La intervención milagrosa se produce no a partir de
juicios de recompensa o castigo por el comportamien,
to anterior de la persona que la recibe, sino que se
subraya que la ayuda se produce por la compasión pura
de la divinidad. En este sentido, lo que el exvoto ex,
presa es una cierta crítica a la ortodoxia eclesiástica,
que coliga la bendición de los entes divinos al cumplí,
miento de los preceptos religiosos.

han elaborado el exvoto. Son solicitudes de interven,
ción futura para componer aspectos insoportables del
presente. Los exvotos digitales no son formas de
desocultar lo sucedido invisiblemente, sino que más
bien ayudan a desocultar y hacer visible una situación
imperceptible, metafísica, que afecta al oferente, sólo
evidente o perceptible por él o por ella, quien la repre,
senta para mostrarla a la divinidad.
2. Si el exvoto tradicional muestra claramente la in,
tervención de la metafísica para transformar una rea,
lidad cruel, los exvotos de Larios muestran una reali,
dad que se confunde con la metafísica de una manera
dolorosa. Distorsiones psicológicas de la percepción
del espacio, de la identidad personal, de las relaciones
sociales o del tiempo empujan al oferente no a un re,
greso por vía directa hacia la realidad coherente, sino
a un circuito que lleva, a través de la súplica, hacia una
metafísica superior con la que él pretende dar sentido
a la pérdida perceptiva.

III
El examen de estas características específicas del ex,
voto tradicional permite analizar a su vez las identifi,
caciones que tienen con los exvotos de Francisco
Larios, ayudándonos a arrojar luz sobre el papel de la
obra del artista.
l. Los exvotos de Larios no son para agradecer un
milagro sucedido en el pasado, sino para invocar y solí,
citar la intervención divina en una situación insoste,
nible por personajes hipotéticos que, hipotéticamente,

93

�DI ARTII Y UPUIIMOS

DE ARTU Y UPUISMOS
11

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3. Estos personajes pudieran ser llamados prototípicos de los habitantes -mexicanos y estadounidenses- de las ciudades a ambos lados de la frontera entre Estados Unidos y México. Es importante señalar
que estas personas, al menos las de origen mexicano
que habitan la zona fronteriza, están entre las más de,
votas de los santos y las vírgenes milagrosos que tienen su asiento en lugares distantes en el centro de
México. Hoy en día los templos de estas divinidades
no sólo están continuamente abarrotados de peregrinos transfronterizos, sino que incluso las imágenes
sagradas de los santos y las vírgenes son llevadas en
viajes de visita a lo largo y a través de la frontera. De
esta manera el ámbito de la identificación colectiva
hacia un santo o una virgen se ha ampliado considerablemente, pasando de la parroquia o de la comunidad
regional hacia espacios transnacionales.
4. Los exvotos de Larios se dirigen por esto a la expresión de una identidad colectiva propia del espacio

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geográfica y culturalmente ambiguo de la frontera.
Tijuana, Brownsville, Nuevo Mexico, Las Vegas, El
Paso, constituyen una trama espacial fuertemente en,
trelazada a través de experiencias y situaciones for,
madas o causadas menos conscientemente que inconscientemente.
5. A dilerencia de las circunstancias descritas en
los exvotos tradicionales, donde la causalidad que llevó al momento de la tragedia o del dolor no está descrita en términos de castigo o recompensa, el oferente
de los exvotos de Larios se da cuenta cabal de las circunstancias que lo llevaron a perder el sentido coherente de la realidad. El oferente del exvoto 080705-c
suplica al Santo Padre: "mi corazón está roto, en pedazos y sin consuelo, pues he conocido la vanidad y arrogancia de bella mujer [...] sólo me quedé con las manos
vacías, llénalas que ansiosas están de verdadero y sincero
amor, sincera ternura, no falsas ilusiones en cuartos y
muñecas frías"; así concluye la oración, realizada al pie de

94

lo que parece un frío cuarto de hotel, donde revistas pornográficas yacen en el suelo y una muñeca erótica está
inclinada sobre la cama. En otros casos, el oferente ha "vi,
sitado inframundos" probando drogas o sectas adictivas;
o ha caído en la locura por una decepción amorosa. Aún
peor, algún oferente no se da cuenta cabal de su propia
locura, como aquel que llevó a su esposa un cordero vivo
- o la ilusión de éste-para que lo cocinara, y no entiende la reacción de aquélla. En todos estos ejemplos la
realidad se ha empezado a desmoronar, provocando
en los actores la búsqueda de un ser trascendental que
logre regresar al mundo su estructura real: que la muñeca ya no sea de plástico, que el acontecer ya no sea
en el inframundo, que pueda entender el sentido de lo
que pasa, que le devuelva la razón.
6. la epifanía por tanto sucede en los espacios surrealistas o banales de quien ya no alcanza a ver un
sentido claro de lo que lo rodea. Sin ~mbargo, las
invocaciones que hace son a figuras kitsch de lo divino,

no a las verdaderas apariencias de las figuras milagrosas
específicas a ciertos lugares de culto. Se trata del deseo
de una epifanía que sólo puede ser concebida como la
aparición de lo que el oferente recuerda más cercanamente
como imagen dela presencia divina -las figuras de plástico o escayola que adornan los exteriores de las casas
fronterizas, o que alcanza a recordar de alguna película o
revista. En casos extremos, como en el de los braceros
que se internan por el desierto hacia Estados Unidos, el
santo es ya Memín Pinguín, figura del cómic popular, al
que suplican para evitar el racismo que pudieran encontrar del otro lado de la frontera. De esta manera la súplica 'no se hace al santo o a la virgen específico que
tiene un papel actual en el culto popular histórico, sino
a imágenes plásticas, también, de lo divino.

IV
la zona transfronteriza, y aún los lugares que no están cerca de la frontera pero que están afectados di-

95

�DI ARTU YIIPIJIIMOI

DE ARTU Y UPUIIMOI

Este desplazamiento o, corno la llama DavidJoselit,
"negociación incorpórea" -y en este punto la obra de
Francisco Larios opera como un velo que descorre el
telón para observar las tramoyas de la escenografíaconduce a la confusión psicológica: el individuo ya no
sabe lo que desea o quiere. No puede distinguir si lo
que desea es el objeto, lo que representa, lo que promete, lo que proyecta, o más bien lo imaginado, lo soñado, lo que pulsa inconscientemente. La súplica de
un oferente al Espíritu Santo es "que saques de mi
mente el sonido de un río que corre debajo de mi cama
todas las noches, el cual me llena de impaciencia y no
me deja descansar. Seca las aguas de este río o hazme
escuchar el mar". Al desplomarse la física del mundo,
y dentro de la confusión sobre lo que es real, al individuo le queda como último recurso el reclamo a una
entidad metafísica para que le devuelva coherencia a
su experiencia. Pero esta entidad metafísica puede ser
ocupada por cualquier "ser trascendental", ya sea la
imagen del jardín del vecino, el ángel del cuento de
hadas, o Memin Pinguín, si hay necesidad.
Los exvotos de Francisco Larios representan la
necesidad psicológica de los individuos fronterizos
-y cada vez más, de todos nosotros- de propiciar
una inflexión no en la realidad física, como antaño,
sino en la metafísica virtual que parece eliminar,
también, el sentido de destino terrestre. Por el contrario, el destino personal parece desvanecerse sin
control ante la no limitación del tiempo y la extensión del espacio virtual. Ante la falta de destino, o
de sentido existencial, al individuo sólo le queda
invocar la ayuda de un ente metafísicamente superior para que establezca, por medio de los límites
temporales y espaciales, el destino personal, de manera que la conciencia ya no se deje llevar por el río
de la inconsciencia. Pero recurrir al ser metafísico
desde la confusión metafísica, conlleva el peligro d~
acudir de nuevo a lo que no es físicamente perceptible - a la confusión total. Aunque quizás es una
confusión más dulce, porque en vez de escuchar el
paso del río, bajo la cama se escuchan las olas del
mar.

IX-VOTOS 2001-2004

C•PRINT A PARTIR DE CGI
44 I 31 CM e/u
EDICIÓN DI 5

rectamente por la dislocación de la migración -Zacatecas, Dallas, Las Vegas- , constituyeun espacio que por
su ambigüedad cultural y desarraigo geográfico provoca
un progresivo desmoronamiento de la coherencia de la
realidad. Quien sueña con cuatro tiburones que lo atacan al zozobrar el bote en el que intentaba cruzar ilegalmente la frontera (ArtBaselMiami_002.lo), siente
cómo se puede disolver su conciencia en un mar informe, y a donde lo condenarían a la muerte bestias desconocidas.
Pero el desarraigo y desmoronamiento cultural es
acentuado porque en la realidad transfronteriza las referencias o marcos estables de la realidad -la pertenencia geográfica, la comunidad que comparte actitudes, creencias y santos, la trama familiar, el sentido de
nacionalidad- han sido desplazados por la iconografía y la imaginería televisiva, virtual o comercial, que
aparecen en espacios con los que es imposible identificarse, y que empujan al individuo a considerar como

reales los productos o situaciones virtuales, aferrándose luego a espectros afectivos -muñecas eróticas,
personas en tránsito, drogas o personajes de cómicque terminan por socavar la coherencia de la percepción psicológica.
El espacio fronterizo, que pudiera parecer una singularidad dentro de la globalización, en realidad sólo
es un caso exacerbado del desplazamiento afectivo de
la realidad física hacia la irrealidad metafísica, fenómeno que nos afecta a todos. La frontera contemporánea, incapaz de proporcionar un lugar o refugio a quien
la habita, subraya cómo los referentes específicos a los
lugares y las culturas están siendo sustituidos por referentes que existen en un espacio metafísico, virtual.
En un reciente ensayo para Artforum, David Joselit
(2005) describe: «the symptoms of a new spatial order:
a space in which the virtual and the physical are
absolutely coextensive, allowing one person to travel
through sound or image while proceeding elsewhere

96

physically. Imaginative projection is as old as the histories of art, theater, and literature -in other words,
as old as humanity itself- but virtuality suggests the
sensation of inhabiting such projections bodily [...]
This experience of straddling two or more locations
simultaneously has caused the negotiation of both
physical and virtual worlds to become increasingly
disembodied" (276)3.

3

"los sintomas de un nuevo orden especial: un espacio en el que lo virrual
y lo fisico comparten la extensión absolutamente, permitiendo con esto
que una persona pueda viajar por medio de sorudos o imágenes mientras
que, fisicamente, se dirige hacia otro lugar. La proyección con la
imaginación es tan vieja como lo son las historias del arte, del teatro, o de
la literarura -o sea, tan vieja como la historia de la misma humarudadpero la virrualidad sugiere la sensación de habitar tales proyecciones
corporalmente [...] Esta experiencia de abarcar dos o más lugares
simultáneamente ha originado que la negociación entre los mundos fisicos
y virruales sea cada vez más incorpórea". Joselit, David (2005, verano).
"Navigating the new Territory", en Artforum (la traducción es mla).

97

�DI ARTU Y ESPUISMOS

DI ARTIS Y UPUIIMOI

on tantos acontecimientos, virajes y procesos
simultáneos en juego, no es posible realizar
afirmaciones categóricas o llevar acabo recuen--tos completos en las artes visuales. Son muchos los ries--gos que se pueden correr al tratar de explicar la com/
plejidad y la diversidad que las caracterizan.

ENRIQUE RU1%

Sin embargo, la disgregada condición a la que me
refiero no es una desventaja, corno podría pensarse. Por
el contrario, la disipación que vive el arte es la certidumbre de su existencia. Su considerable riqueza de
interpretaciones y reinterpretaciones artísticas (las
que se aceptan como tales), cuyo origen se encuentra
en una mirada sesgada (me refiero a los principales
paradigmas del arte de Occidente), forma un inusitado conjunto que se puede examinar como un vasto te1Titorio de acontecimientos y saberes propios.
Mucho de aquello en lo que ha devenido el arte contemporáneo tiene que ver con relaciones de exploración y reconocimiento que se han dado entre diversas
disciplinas y campos considerados en otros mamen;
tos no compatibles.

Cuando se desarrolló la relación palabras;imáge;
nes en la cultura europea, el paulatino hallazgo fue
construyendo diferentes modelos de representación
para poder desplegar travesías convergentes y divergentes, mayores y menores, necesarias y no tan necesarias, pero que acompañaban (y lo siguen haciendo)
en determinados momentos el surgimiento o el debilitamiento de ciertos paradigmas del pensar contemporáneo.
Tal vez por esto las artes visuales son relevantes.
Pertenecen al tipo de objetos (en nuestros días, a veces extraños) que forman parte del patrimonio o ri;
queza simbólica de un grupo. A través de ellos las regiones se reconocen mutuamente en sus sistemas de
representación, por sus semejanzas o diferencias, por

98

sus influencias o autononúas, o por sus circunstancias en las sociedades actuales, es fundamental para trasy contenidos, incluso a pesar de la vocación que tie- ladarse entre rincones y comarcas, espacios y territonen las artes occidentales de arriesgar constantemen- rios, especialmente por la proclividad que ello conllete su propia credibilidad y multiplicidad.
va para reconfigurar persistentemente procesos vivos.
Me refiero con esto a que los artistas, y sus entu- No es de extrañar que así sea, ya que una parte imporsiastas lectores, tienen que desplazarse con grandes tante del arte contemporáneo se ha tornado la tarea de
dificultades entre el placer sensible e intelectual del en- deconstruir sus orígenes, sus estructuras, sus procecuentro con el discurso artistico verosímil para luego com- sos, sus pretenciones. Es el campo por excelencia para
prender que el arte es también imposturas y absurdos, experimentar con los modelos, y para verter en él las
aspectos que conducen al mismo sitio pero de diferente pruebas de la existencia de lo negado/ocultado por la
manera. Yde forma adicional, darse cuenta de que su con- modernidad.
dición implica verse a si mismos flotando en medio de la
Hay mucho que discutir. Demasiadas iniciativas, y
vasta pugna mercante que impregna cualquier acerca- demasiada claridad en la oscuridad.
miento posible a estos acontecimientos, en gran parte
Todo intento, me parece, debe convertirse en expor la (ir)responsabilidad de los espacios de exhibi- tensión del caos, del desorden y de la confusión que
ción, que distorsionan y recortan los resultados, mar; implica un campo abierto a todo y a nada, a incluir y
cando cotos de poder e influencia, cimentando y de- excluir arbitrariamente, a premiar y desahuciar de mafendiendo templos de "virtudesn estéticas e ideológicas nera incuestionable, a otorgar y quitar según los prode ciertos artistas, para dar soporte
pios estados de las cosas.
a otros ambientes geopolíticos. Así Entender el arte contemporáEl golpe avisa, podría decirse.
ha sido intensamente vivido durante neo significa que hay que reYtras el golpe, hace su arribo el in;
los últimos cien años, por lo que ya currir a conceptos que no son candescente razonamiento que produ;
estarnos más que acostumbrados.
exclusivos del arte, sino de
ce la molestia de la colisión. Por algo
Elucidar es imposible ante la gran otros campos, como la lingüís- pretende la incomodidad el arte conconfusión de voces que invaden el tica, la filosofía, las ciencias so- temporáneo, ya que sus dificultades,
intento, cada una de las cuales trata, ciales en general y, en algunos mañas, provocaciones, sobrentendidos
a su manera y por su cuenta, de con- casos, los planteamientos de e inconsistencias exigen espectadotrolar el fuego provocado por las las llamadas ciencias duras y res-lectores resistentes y perspicaces.
las innovaciones tecnológicas.
trasgresiones, desarticulaciones e in¿Qué hacer?
exactitudes de un discurso del arte
Tal vez la mejor mirada para el arte
disgregado, y en ocasiones deliberadamente equivoca- es la mirada distraída, la que permite el juego y el descudo e impertinente, lo cual hace crecer más la incerti- brimiento, la que facilita lo obvio (y no lo hipercodificado,
dumbre del insólito y destructivo ritual liberador, sostenido por los argumentos de la propia cultura que lo
aquello que el arte reclama que es capaz de ofrecer al desea, como sentido o dirección); es decir, la mirada cómmundo (occidental) y a sus habitantes.
plice que reconoce el espejo en el que se mira, al mismo
Esta condición confusa, este discurrir entre textos, tiempo que distingue las fuentes de origen de las formas
imágenes, situaciones, acontecimientos y circunstancias, y los contenidos con las que los autores trabajan.
es lo único que se convierte en certidumbre. Es decir: en
Los objetos de arte, como construcciones, exigen
el arte resulta cierto que lo único que ocurre es lo que está del espectador una actividad cognoscitiva intensa y diocurriendo, aquello que pueda ser capaz de sostenerse en ferente, como nunca antes se le había pedido.
medio de todos los acontecimientos, contradictorios enPara_distintos modelos de pensamiento, diferentes
tre sí, junto a todas las frases prestadas y citas simultá- esquemas de representación.
neas, ocupando espacios vacíos o llenos, existiendo a traEntender el arte contemporáneo significa que hay
vés de los préstamos y apropiaciones conceptuales que, a que recurrir a conceptos que no son exclusivos del arte,
fin de cuentas, no son más que nociones, vagos intentos sino de otros campos, como la lingüística, la filosofía,
por dejarse atrapar entre sus redes.
las ciencias sociales en general y, en algunos casos, los
Saber especular y traficar, y no pretender descifrar planteamientos de las llamadas ciencias duras y las incuál es el "verdadero y único" papel que juega el arte novaciones tecnológicas.
99

�DI AITU YIINIIIMOI

DI AllTII Y UPUliMOI

...

Algunos procesos de acercamiento implican que los partir de segmentos o muestras representativas, sino
contenidos y las acciones presentes en el conjunto de los espacios que existen y los que se inventan o se
no alcancen a nombrar todas las posibles conexio- imaginan. No sólo de los que corren detrás del
nes entre las partes. Este amplio pero conectado acon- "maínstream", sino de los que lo ignoran, lo rechazan,
tecimiento simultáneo, en el que la yuxtaposición y o lo trasgreden.
La llamada globalidad, además de ser un enorme
entrecruzamiento de actividades, referencias, ideas, vivencias, encuentros y tecnologías aparece en la forma proyecto modernizante para construir un sueño (de
de caudales y flujos (a pesar de la distancia cultural, supermercado) entre naciones, es también el reconopolítica o geográfica), quiere decir que el suceso artís, cimiento de esta diversidad y esta concurrencia, que
tíco en la cultura occidental, en todo momento, &lt;lesa, requiere puntos de encuentro y momentos de reflexión.
Algo nos une y nos reúne, algo como la sensación
rrolla impulsos y deseos coexistentes, y aterriza en sítu acíones semejantes, a través de los miles de de pertenecer a un océano, donde producimos el efecto de oleaje y nos sumamos a las corrientes. Esto se
protagonistas que se influyen mutuamente.
Por ello es poco gobernable, y poco predecible, aun- manifiesta en la formación de artistas, en la emergen,
que aparece coherente y simultáneo. La coherencia de cía de ensayos simultáneos, en las repeticiones y los
la cultura en la que estamos insertados se da a partir descubrimientos desesperados, en la retórica que se
de los lazos y las relaciones que producimos, y por el emplea, en los excesos y los rituales, con o sin éxito, y
sentido que estas acciones conllevan. Y este sentido también en aquello que aún no se ha hecho, pero que
ya se desea o se imagina que será.
implica no solamente asumir las re,
Es interesante considerar, por
glas de la cultura, sino proponer las La llamada globalidad, adeejemplo, que dadas las escasas condí,
fracturas, las digresiones, las discre- más de ser un enorme pro•
dones que existen para que el arte
pancias, las rebeliones, las disloca, yecto modernizante para
prospere en términos amplios y no
dones, las desterrítoríalizacíones, construir un sueño (de superrestringidos (es el agudo caso de
los desplazamientos; es decir, las mercado) entre naciones, es
Monterrey, pero también el de mutambién el reconocimiento
continuas trasgresiones al arte.
chas otras ciudades), los artistas uti,
La noción de complejidad propo- de esta diversidad y esta
lizan modelos de autoorganización
ne entender (o por el contrario, re, concurrencia, que requiere
para abrir espacios en los cuales se
conocer la incapacidad para poder puntos de encuentro y mo•
puedan mostrar y discutir sus prue,
entender) la totalidad de estas sítua, mentos de reflexión.
bas y sus ensayos, espacios que no son
dones, influencias y pugnas simul,
del todo visibles, o apenas notables. En ocasiones esas
táneas, que ocurren en todos los espacios de arte.
Pero a esta visión del arte hay que agregar la pugna casas-talleres-antros-puntos de encuentro-hospedajes
del mercado que instituye a conveniencia de ciertos son los que sirven para elaborar las estrategias de re,
sectores sociales y con declaraciones de autoridad (que sistencia necesarias a los abordajes del orden que pro,
excluye) algunos fragmentos de esa complejidad que ponen las instituciones de arte, que no cesan de pre,
pretenden ser representativos, como sucede en las gonar el buen arte y el mejor jurado.
La autogestión permítela existencia de lugares doncuradurías de un arte "mexicano" o arte "joven".
La complejidad del arte contemporáneo es mucho de se cuestiona el estado de las cosas del arte y se planmás vital que sus muestras "representativas". Precisa, tea la necesidad de desequilibrar y rechazar el objeto
mente en este momento, en el mundo, hay miles de es, como mercancía suntuaria, para volverlo asequible a
cuelas, congresos, talleres, galerías y museos que si- otros públicos o artistas. La Casa de Elena, El Consul,
multáneamente tratan de especular sobre su sentido, torio y La Mikedríguera han sido algunos ejemplos en
y lo que ah1 se diga tiene que ver con el todo en el que Monterrey. Interesantes, pero expuestos a una desapanosotros estamos insertados; así nos determina, al rición silenciosa.
La intensidad del juego agrada y al mismo tiempo
tiempo que nosotros lo determinamos desde la peque,
ña regíonalidad que construimos, en todos los niveles, desencanta. Ante la complejidad y la dispersión, el ar,
como comunidades, como espacios geopolíticos. El re, tísta reacciona emotivo, astuto, especulador, oportusultado de esta complejidad no es posible medirlo a nista, igual que sus perseguidores. Sus proyectos son
100

cada vez más oscuros, más teóricos, más provocativos, es testimonio de la persistencia, según dicen los promás sólidos, más ambiciosos. Mientras esto pasa, los pios pintores. Persistencia de su mundo, de su ena,
galeristas proponen ascender cumbres junto con ellos, moramiento, de su deseo inalcanzable. Pero también
pero luego les da por empujarlos cuesta abajo, cam- hacer instalaciones, performances, intervenciones,
biándolos por otros deseos, otras configuraciones.
apropiaciones, es una especie de receta probada que
Del desorden y la complejidad al oportunismo y la ya no tiene fuerza. Se piensa el arte a partir de una
incertidumbre de las transacciones económicas. La ve, imitación de lo ya hecho, y no como un problema en
locidad de las apariciones sólo se compara con la velo- sí mismo.
cidad de las desapariciones; la renovación no es otra
Se busca la variedad en la obviedad. Y las huellas
cosa que el olvido permanente. Pocos sobreviven a la casi nadie las lee. El artista, el curador, el periodista y
descomposición.
el galerista recurren a los argumentos mínimos y ne,
La intensidad del tono con el que inició el arte mo- cesarios que permitan establecer la verdad a medías,
derno en el siglo XX, tal vez con los impresionistas, aquello que es suficiente para asegurar la continuidad
pero mejor con los dadaistas, se ha venido multipli- del discurso global del arte. Se parece a... , es como..., es
cando exponencialmente hasta llegar a los 70, para lue, lo que se está haciendo en..., alcanza el nivel de...
go entrar en la diversificación de los 90, que es una
Y las instituciones piensan que hay que tener uno
especie de divertimento que ha servido de transición de cada uno; o un par, que es todavía mejor.
para permitir que afloren una serie de propuestas que
Pero, bueno, el golpe avisa. Y las instituciones poestán cambiando el perfil de los obje,
nen reglas, elaboran políticas cultutos y las situaciones que se producen,
rales trasmutables, invitan al juego
Se
busca
la
variedad
en
la
como se apreció en gran parte de las
del poder, a la formación de cotos y
obviedad. Y las huellas casi
obras presentadas en Documenta nadie las lee. El artista, el mafias.
2002, en Kassel, Alemania.
curador, el periodista y el
Las instituciones ofrecen plataDespués de todo, de frente al sí, galerista recurren a los ar- formas, estructuras, recursos y medíos
glo XXI, el arte ya es un campo de gumentos mínimos y necesa- para catalízar el efecto social del arte,
rios que permitan establecer
conocimientos propio, un lugar para la verdad a medias, aquello para mantener vivo el interés, para usu,
discurrir, comentar, discutir, criticar, que es suficiente para ase- fructuar su valor simbólico. No cono,
especular, atacar, desbaratar. Des, gurar la continuidad del dis- cernos el arte si no es a través de los
curso global del arte.
pués de todo ya se sabe que en la pug,
espacios para ello destinados.
na con las instituciones no hay modo
Los gobiernos, los bancos, las inni motivo para demandarlas o destruirlas. Cuando dustrias, los institutos y los centros educativos inclu,
mucho, se desea obligarlas a ser incluyentes. Y entre yen dentro de sus proyectos de consolidación el conestos dos polos se construye el asunto.
tacto con las formas artísticas, como objetos para un
Decir campo de conocimientos significa en nues, gabinete de curiosidades; y también porque es indís,
eros días que se producen teorías por montones para pensable hacerse cargo del patrimonio de un grupo,
intentar explicar lo que sucede; los ensayos sobre el de sus tesoros, de sus objetos de identidad nacional,
arte abundan
como nunca antes·' la filosofía , la socio- de sus mitos.
.
logía y la semiótica ejemplifican en el arte sus teorías;
Pero la desavenencia siempre está frente a los ojos
las revistas de arte nacen y fenecen continuamente, de, de todos. Son las discrepancias, los errores, las diverjando rastros de trabajo reflexivo.
gencias las que crean el sentido en el arte. Es la necesi,
Pero al mismo tiempo que se vive intensamente, dad que _tenemos de clavar los dientes en algún lugar,
hay otra necesaria consideración: lo dicho hasta aquí es la cacería de las oportunidades y no el lugar entro,
aplica para una pequeña parte de lo que se hace en nizado lo que hace valioso al arte. Frente a la institula actualidad, ya que tal vez el 80% de lo que se acep- ción cabe el boicot, el aborto, la negación, el clandesti,
ta como arte es pan con lo mismo; los contenidos naje, la renuncia: ¿y sí no quiero participar?, ¿y si busco
del arte se han convertido en una especie de receta, en otro lado?, ¿y si no me incluyo?
rio que se observa y se regodea en su propia capaci,
Gran conflicto: junto a la complejidad, la intensidad de representar lo humano. Pintar, por ejemplo, dad y la obviedad, el único espacio del arte que parece

101

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. ...._,,---IINJ~~w,~~-- - - -

Di IITU YUNIIIMOI

tener organizado su panorama es el de la institución.
Sus becas, sus eventos, su consagración, sus policias,
sus tienditas, sus burócratas, sus defensores, constru,
yen el palacio para que el arte se instale, para que pa,
rezca estar conformado, en orden y domesticado, frente
al público que lo visita.
tQué pasaria sin ellas, las instituciones? Tal y como
lo conocemos, es poco probable que el arte fuese lo que
es hoy. El reducto del arte es su fuente de energia, es
su prisión, es su espacio de supervivencia. El zoológi,
co de los animales en proceso de extinción.
Tal vez la extinción ya ocurrió y el museo es el úni,
co lugar para ver el arte vivo, o lo que queda de él. O
quizás el arte es algo diferente a su obviedad, a su re,
tórica, algo más parecido a un inmenso laboratorio de
pruebas, en búsqueda de nuevas fronteras para la re,
presentación de la realidad. De ser asi, pocas institu,
ciones tienen la visión de considerarlo un vehiculo de
conocimiento ligado a otros procesos sociales, pues lo
consideran sólo mercancia, objeto de culto, y no un
algo articulado a los modelos de significación y
simbolización culturales que permiten representar y
reconocer aquello que denominamos la realidad.
El arte puede ser pensado como un proyecto que
ha buscado (y sigue buscando) comprender y repre,
sentar las cosas que nos rodean, hacerlas visibles, en
tanto que pugnan por aparecer en nuestros sentidos y
en nuestra conciencia. Cada espacio/tiempo constru,
ye sus instrumentos para saber; y la consolidación de
un modelo implica la desaparición de otro y la premo,
nición de uno más. El arte es el conocimiento de lo que
ha sido, y fue, de lo que dejó de ser, y de lo que conti,
núa siendo. El arte (como la ciencia) construye mode,
los de representación del conocimiento humano y de
aquello que pugna por ser y no consigue aún serlo.
Los nuevos artistas tal vez son los que modifican
nuestro entorno: anónimos hackers, diseñadores de in,
teractivos, cientificos que desarman el cuerpo y lo
reconfiguran, trasplantadores de órganos, ingenieros
genéticos, fotógrafos de sustancias negras allende
nuestro mundo, oscuros arquitectos de ciudades en
transformación: ellos construyen las imágenes de lo
que sabemos hoy, de lo que creemos y sentimos. Nue,
vos canales de TV, nuevas y engañosas tecnologias para
el cine, nuevos sistemas de comunicación y nuevos usos
de la tecnologia digital, por ejemplo.
Muchos de ellos no son llamados artistas, y no son
considerados dentro de la visión nostálgica del arte.

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IIRTHA WARIO

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HAll'TO / MPIL
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Otros sí lo son, los que encuentran las grietas del esta,
do de las cosas, se cuelan por esas ranuras y realizan
descripciones de las catástrofes que nadie escucha, pro,
fetas en su peor momento, artistas sin lugar, represen,
raciones no venerables.
El arte puede despegar la piel de las paredes, puede
mover de lugar las fronteras, invertir en humos parali,
zantes, perturbar, atrapar los deseos distraidos, volcarse
sobre el sujeto objeto, convertirse en el actante sin guión,
en la parálisis necesaria, la trayectoria errática.
Lo cierto es que el panorama luce congestionado,
arbitrario, desorientador, repetitivo, pero también es,
timulante, pleno, posible, oportuno.

102

El luto se volvió color con su pincel. La soledad encon
tró hogar en la piel morena de las mujeres de sus líen
zos, en eterna actitud de espera. Fue capaz de empa
tar, naturalmente, a los vivos con las ánimas. Y soñó
con un pueblo que, si existió, fue sólo por él.
Hay más si se trata de enumerar el legado de Ro
dolfo Morales, maestro oaxaqueño que durante 53
años, hasta su muerte a principios de 2001, ejerció con
disciplina y trabajo -la inspiración no existe, decíaun quehacer pictórico que hoy lo sobrevive más allá
de sus cuadros.

II
Es voz común que a más del medioclla / en ayunas la zorra
iba cazando. / Halla una parra, quédase núrando / de la
alta vid el fruto que pendía. / Causábale mil ansias y con
gojas / no alcanzar a las uvas con la garra, / al mostrar a sus
dientes la alta parra / negros racimos entre verdes hojas. /
Miró, saltó y anduvo en probaduras; pero vio el imposi
ble ya de fijo. / Entonces fue cuando la zorra dijo:/ iNo las
quiero comer! iNo están maduras! No por eso te mues
tres impaciente / si se te frustra, Fabio, algún intento; /
aplica bien el cuento/ ydi:iNo están maduras!, frescamente.

A Rodolfo Morales le fascinaba este texto que ha,
bía leído de niño en las Fábulas de Samaniego. Regu,
larmente lo citaba y asilo hizo en marzo de 2000, du,
rante su última visita a Monterrey a propósito de una
exposición que le montaron en una galería.
Entonces dijo que había dejado madurar las "uvasn
durante 25 años de trayectoria pictórica y que ahora
ya estaban al punto y las estaba disfrutando. Modes,
to, con las palabras exactas, no más, se mostró ante los
reporteros que lo abordamos en ese momento.
Más que introvertido, corno se lo ubica, Morales
era afable. Le daban risa, comentó, los artistas que se
creen genios y prestaba oídos sordos a la crítica, que
más de dos décadas atrás lo había recibido con ata,
ques, llamándolo pintor pueblerino. Los más benévo,
los lo señalaban por conservador y tradicionalista.
"No trato de impresionar a nadie, esto es lo único
que puedo hacer, no puedo hacer otra cosan, señaló du,
rante ese encuentro. Bajito, de bigote y cabellera espe,
sa, Morales confesó no creer en la felicidad y se decla,
ró adicto al trabajo. Más en su última etapa; hay
quienes aseguran que trabajaba en varios lienzos a la
vez, como si presintiera que el tiempo se le escapaba
como esas figuras volátiles que pueblan sus cuadros.
103

�DI lltU Y IINl111161 -

DI AiTb Y UiiültMot

Pintar para vender. Vender para devolver la dignidad
a las edificaciones centenarias de Oaxaca que él mismo
vio caer a pedazos durante su infancia. Como nadie, se
preocupó por armar los rompecabezas del pasado.
El Ex Convento de Santo Domingo de Guzmán, los
templos de Santa Ana Zegache, San Pedro Taviche, San
Felipe Apóstol y San Jacinto, entre muchos otros es,
pacios, recuperaron su rostro original con el apoyo de
Morales, que en 1992 creó una fundación cultural que
lleva su nombre y hoy sigue más activa que nunca.
Aquella noche de 2000 en Monterrey, entre abra,
zos de amigos y coleccionistas, vendió toda su obra,
cotizada en dólares, incluido un biombo espectacular.
Meses más tarde, a la vuelta del año siguiente, un cán,
cer pancreático casi fulminante le quitaría la vida. Y
él, con el racimo en la mano.

es, a no dudarlo, ese soplo de aire limpio que nos ha de
devolver nuestra alegría de vivir", comentó en esa ve,
lada al referirse a su colega y paisano.
Armado por la seguridad que nunca llegó en sus soli,
tarios días de infancia, cuando no pasó de ser el torpe del
pueblo, siempre ajeno a los juegos de sus contemporá,
neos, continuó su camino por la pintura. A la par de su
labor como maestro emprendió viajes a Europa y Suda,
mérica, donde recorrió gustoso museos ysitios históricos.
En 1985, justo en los días negros del terremoto, el
maestro jubilado tomó sus pertenencias del diminuto
departamento que ocupaba en la ciudad de México y
regresó a su Ocotlán. Compró una casa antiquísima,
ocupando la habitación más pequeña, con la idea de
habilitarla como centro cultural para su comunidad.
Yasilo hizo, encendiendo las primeras computadoras
que llegaron al pueblo.
Para entonces, su obra ya se exhibía con aceptación
en México y en el extranjero. Regresó, asi, a los colores,
ya no de los papeles y estambres que caían de los regazos
de las niñas y de su madre, sino de sus telas, donde la
presencia femenina se convirtió en una constante.

III
Había una vez un niño que veía correr las horas, a ras
del suelo, mientras su madre, maestra de manualidades,
instruía a un grupo de niñas en las artes del bordado y
la costura. Estambres, telas, papelitos de estaño e hi,
los coloreaban esas tardes. Desde un rincón, todo lo
observaba.
El padre era carpintero y poco lo veía. Pero era ob,
vio que la facilidad para el trabajo manual le venía de
ambos lados y eso quedó demostrado cuando, al aban,
donar sus estudios, en la infancia, se dedicó a fabricar
papalotes -estrellas, como les dicen en su natal
Ocotlán de Morelos, poblado a media hora de distan,
cia de la capital oaxaqueña- tan bien hechos que se
hicieron famosos.
Nada lo esperaba en aquel pueblo, le insistía suma,
dre, que por fin lo vio partir a los 23 años, rumbo a la
ciudad de México, donde terminaría por inscribirse
en la Acadenúa de San Carlos. Años más tarde se con,
virti.ó en profesor de dibujo de la Escuela Preparatoria
No. 5 de la UNAM.
Para entonces, su producción pictórica se gestaba
a la sombra. No fue hasta 1975 cuando protagonizó una
exposición individual en la Casa de las Campanas, en
Cuernavaca. Aterrado, Morales vio llegar a Tamayo a
esa su primera muestra. "Tardé un tiempo para creer
que a Rufino Tamayo le gustara lo que yo hacía", diría
después. Y es que Tamayo encontró en él, dijo, a un
artista que trabajaba no sólo con la mente, sino tarn,
bién con el corazón. "Este nuevo pintor, a quien me
complazco en presentar a los amantes de la pintura,

IV
La mayoría de las obras de Rodolfo Morales no tienen
título. Pareciera que incitan al espectador a gestar una
historia propia. Asi, está la novia que espera solitaria
en el atrio, las damas de rostro tan moreno corno enig,
rnático que se trenzan en una red solidaria, la Patria
que se deja ver más allá de la bandera tricolor que tan,
to le gustaba recrear. La muerte policroma. La nostal,
gia que se encaja en la mirada.
Los perros callejeros,los olvidados, los indeseables,
sin voz, están también ahí. Fieles por siempre, eternos
compañeros del artista que jamás compartió su vida
con alguien. Muchas parecen historias de dolor ilunú,
nadas con los tonos del paraíso, que no es el de Oaxaca
sino el de su universo interior, el que brotó de su pale,
ta. El gesto femenino que se antoja agotado por la so,
ledad, matizado con la amargura del abandono. Due,
len, sí, a pesar del juego visual.
Cabe detenerse también en la innegable ternura de
los collages inspirados en cuentos infantiles de la autoría
de Alberto Blanco. Ahí se puede ver al Rodolfo niño
que vistió de tonos festivos su niñez a pesar del silen,
cío que arbitrariamente lo marginó y que, vaya ironía,
hoy lo acerca a miles de espectadores a partir de su
obra. Porque a Rodolfo Morales hay que escucharlo.

104

,.. .,,,ía
Ml'hlNIÑMAltCO

- -- -

�MISCELÁNEA

or sus títulos, los tres libros autobiográficos de Ellas
Canetti parecerían dar una clave de lectura cuyo íntimo
centro sería el cuerpo del narrador. DiegeretteteZunge (La
lengua absuelta, 1977), Die Fackel im 0hr (La antorcha al oído,
1980) y Das Augenspiel (El juego de los ojos, 1985) no acen-túan tanto el universo de los sentidos, el despliegue
fenoménico captado por ellos o simplemente las acciones asociadas
con hablar, escuchar o mirar, sino el propio utensilio, intensamente
físico, que sirve para actuar en el mundo y reaccionar ante sus retos. El
acento cae en el lado orgánico del ser, en sus dotaciones con músculos,
nervios, venas y dosificaciones hormonales, en el oscuro dinamismo
que hace su juego silencioso debajo de la piel. Apesar de que esta trilogía
tuviera su introito en el primer recuerdo de Canetti -la falsa amenaza
de cortarle la lengua farmada por músculos y papilas gustativas-, la
materia .._. -... de estos
_
1

__

as

ane
e o

1i b ros ---~'~____
parece-ría negar totalmente esta clave de
lectura, y un resumen superficial no
podría justificar en absoluto esta rai-ILINCA ILIAN
gambre fisiológica. La historia de
una juventud, la historia de la vida
1921--1931 y la historia de una vida 1931--1937 -los subtítulos de la
trilogía- presentan un ser cuyo espacio privilegiado es la atmósfera
depurada de los libros, el espíritu en su más diversa manifestación. La
primera fascinación que producen estos tomos autobiográficos, sobre
todo los dos primeros, relacionados con los años de aprendizaje, está
provocada por la cantidad impresionante de estímulos intelectuales
que recibe Canetti desde su más tierna edad.

106

Primero, los estímulos lingüísticos: nace en
Rustschuk, Bulgaria, y oye en su alrededor una mezcla
babélica de lenguas donde los acentos del búlgaro, turco, rumano, armenio, yiddish, ladino y alemán producen en la oreja del joven judío como una anticipación
de las obras dodecafónicas que apreciará en la Viena
de su madurez. En la familia se habla ladino, o castellano antiguo hablado por los sefardíes, las criadas
cuentan historias de terror en búlgaro, en las fiestas se
reza en hebreo, los padres de Elias guardan el alemán
como lengua privada de enamorados, produciendo en
el futuro escritor que los oye hablar el sentimiento de
presenciar conjuros mágicos. Siguen los estímulos relacionados con la geografía lingüistica: a los siete años
sus padres se insubordinan ante el orden patriarcal y,
con una maldición paterna a cuestas, se trasladan a
Manchester, donde el inglés desaloja al ladino en la
familia Canetti. Bajo la supervisión afectuosa de su
padre, el joven Ellas lee sus primeros libros, en inglés.
INTDIOUS IH H . .
Ap~ende asimismo el francés porque su familia, pro C-NJNT
A Mma DI c..
127:s 105CM
veruente del espacio balcánico, considera todavía esta IDICIÓN
DI 5
lengua como el signo distintivo de la aristocracia intelectual. Si el español arcaico está relacionado con los
procesos sumamente dramáticos, con las prohibicion_es fundamentales relacionadas con la muerte (a los
crnco años Ellas está a punto de matar a su prima y su
inc_luso de forma inconsciente, la fuerza de su madre y
abuelo lo sermonea en ladino), el inglés es la lengua de
su rncomparable rigor intelectual. En las cartas que se
la afectuosidad paterna, el idioma de un corto periodo
envían la madre y el adolescente mientras éste realiza
~aradisiaco cuyo fin sobreviene con la muerte repensus estudios secundarios en Zürich, los principales
trna del padre. La madre de Elias decide trasladarse a
temas abordados giran alrededor de la literatura y de
Viena, no antes de pararse unos meses en Lausanne
las ideas, sin que esto signifique una forma de aisladonde enseñará a su hijo mayor el alemán según u~
miento en un universo paralelo: los detalles más minimos
método originalisimo: le lee frases en alemán, le pide
las observaciones más tangenciales, las inflexiones o lo¡
repetirlas y memorizarlas, y al final le da la traducción
gestos de los individuos serán comentados en profuninglesa. Esta "lengua materna adquirida tarde y con
didad, como problemas esenciales que llegan a ser cap
muchos esfuerzos" será la futura lengua de escritura
tados gracias al pulido de la sensibilidad por la letra
de Canetti. Años más tarde, cuando el alemán se asoescrita. Con todo esto, la madre tiene una ambivalencia
cie inevitablemente con el horror fascista, el escritor
marcada ante las letras, ella teme que "por causa de los
defenderá la dignidad de este idioma que para él quelibros y de las polémicas librescas [su hijoJ se vuelva
dará siempre relacionado con la alta intelectualidad
un ser indeciso y afeminado". Sigue otra expulsión del
de su madre, con su intransigencia respecto a la clari
paraíso: de Zürich, donde Elias había vislumbrado una
dad mental y con su rechazo de la superficialidad e
forma de eternidad feliz en un medio cuyo único manimprovisación. Paul Celan, al contrario, empleará el
damiento es el continuo aprendizaje, su madre lo trasalemán en sus versos con un imborrable sentimiento
lada a Frankfurt a fin de hacerlo enfrentarse con una
de culpabilidad respecto a su madre, cuya condenavida más dura y más "real".
ción a muerte se formuló con las mismas palabras que
En cada ciudad germánica, Zürich, Frankfurt, Viena
se pueden leer en las obras de Goethe. Canetti, escri(donde realiza sus estudios universitarios de químibiendo en esta lengua, no dejará nunca de homenajear,
ca) y Berlín (que visita en unas largas vacaciones), Elias
107

�MISCILANEA

MISCELANEA

capta los matices del habla, las palabras distintivas, una forma absolutamente única. Su pasión juvenil por
las inflexiones específicas. Es como si su oreja educa- Karl Kraus, el crítico más despiadado del mal uso de la
da desde la más tierna infancia con la turbamulta lengua, se funda en gran medida en el común interés
babélica estuviera siempre al acecho de la palabra re- por la expresividad auténtica, por el horror a los caudentora. Sólo que en el caso de Canetti, infatigable in- ces preformados y por la originalidad que nace esponvestigador de las religiones en vista de llevar a cabo su táneamente, sin afectaciones o rebuscamientos. Su
fundamental estudio sobre el concepto de masa, la re- madre ya le había insuflado el espíritu crítico ante los
dención no tiene nada que ver con las fórmulas de sal- juegos vanos de los estetas vieneses marcados por un
vación tradicionales. La única salvación está relacio- manierismo decadente; Karl Kraus le refuerza la desnada con la lucha continua contra la muerte. Lo afirma confianza respecto a la expresividad hueca, y Hermano
rotundamente: "Existen pocas cosas negativas que yo Broch le confirmará que el acto -artístico o vitalno haya dicho del hombre y de la humanidad. Y a pe- que sólo busca provocar una impresión de originalisar de todo me siento tan orgulloso de ambos que sólo dad, sin proceder de una necesidad absoluta, es kitsch.
odio realmente una cosa: su enemigo, la muerte". Yen Pertrechado con este saber, Canetti buscará siempre
otra ocasión: "No se trata de repetir como un loro que la unicidad de la persona, su forma de ser, imposible
todos los hombres hasta hoy en día han muerto, sino de reducirse a esquemas, su antikitsch radical. No se
se trata de decidir si aceptas de por sí la muerte o te rebe- trata de dar mayor relieve a las personalidades recolas contra ella. El derecho al resplandor, a la riqueza, a la nocidas -Brecht, Grosz, Kraus, Broch, Musil, Alma
miseria y a la desesperación de todas las experiencias lo Mahler, Alban Berg,Joyce y tantos otros que Canetti
conquisté por la rebelión contra la muerte". Si Hermano tuvo la suerte de conocer en su juventud. Su fuerza de
Broch, su futuro amigo, veía también la muerte como el retratista, su capacidad de inmortalizar el elemento
no valor absoluto, en el caso de Canetti esta rebelión no esencialmente distintivo, su curiosidad por la inflexión
es reflejo de una posición filosófica, ella no es una idea. única de una voz, de un gesto o de un pensamiento no
Tampoco es la consecuencia mecánica del trauma infan- disminuyen para nada cuando se trata de presentar
til provocado por el infarto de su padre. Para Canetti, la compañeros de estudios, profesores o vecinos de penmuerte es la cesación de diversidad, la congelación en un siones, que sólo por sus páginas alcanzan una fulguúnico molde, la imposibilidad de alternativa, el sentimien- rante posteridad. Es cierto que algunos le interesan
to punzante de que todas las puertas están condenadas y más: en Brecht destaca su teatralidad básica, su praglo único posible es la petrificación resignada. Contra todo matismo desapegado, su forma de apreciar a la gente
esto se opone la movilidad de los órganos sensoriales, los en la medida en que le resulta útil o "simplemente le
músculos de la lengua, el martillo, el yunque y el estribo fortalece su concepción bastante monótona sobre el
que trasmiten el sonido desde la membrana timpánica mundo". En Broch nota su original respiración, la forhasta el oído interno, los impulsos registrados ma única de "registrar los hechos sólo cediendo", como
sagazmente por el nervio óptico. Canetti no se cansa- si el autor de Los sonámbulos no quisiera retener nada
rá de agudizar hasta el extremo sus sentidos, ya de lo que no le pertenezca o no entre en consonancia
despertados desde muy joven hacia la disparidad, ha- con los humores que le animan el organismo. En Musil
cia el caos de las impresiones, hacia las diferencias de desprende el espíritu agónico, el hecho de que el palenguas, ropas, tradiciones y hábitos que confluyen mo- dre literario de Uhich no puede reaccionar al mundo
mentáneamente sólo para diseminarse con mayor irn- sino por "un activo sentimiento de participar en una
competencia" para la cual todas las fibras de su cuerpetu.
Es de hecho muy probable que la inmersión precoz po están preparadas por horas diarias de gimnasia fíen la diversidad tonal más asombrosa esté en la base sica y mental.
Entre los retratos se destaca una de las figuras más
de la aguda sensibilidad de Canetti por la palabra. Sin
embargo, él no la escucha como un poeta que juega con luminosas que haya producido la literatura central-eulas sonoridades, considerándolas en sí mismas mate- ropea, provocando en el lector de esta literatura la feria de investigación, sino que percibe la palabra como licidad de comprobar que este personaje no es una creaanalista, como buscador de la individualidad irredu- ción ficticia o imposible: el doctor Sonne, que resulta
cible de la persona que emplea su aparato fonador de ser el verdadero modelo humano de Canetti, la encar108

nación de la bondad absoluta y de la espiritualidad que
no necesita palabras para confirmar su superioridad.
El silencio que, a pesar de su inteligencia y su cultura
fuera de lo común, guarda el doctor Sonne, su capacidad de abstenerse de hablar de sí mismo, su manera de
pronunciar sólo las palabras necesarias y su inaptitud
de cometer la más mínima violencia por el habla son
para Canetti la prueba de que el verbo no sólo sirve
para criticar y denunciar (como en Karl Kraus, que se
parece a Sonne como un hermano gemelo). Por el doctor Sonne, cuyo nombre en alemán significa Sol, el escritor aprende que el verbo no sólo existe para desenmascarar un orden inaceptable -en última instancia,
toda la crítica del mundo se reduce al hecho evidente
de que la vida tiene que parar en la muerte-, sino que a
través de la lengua se opera aquella magia que consiste en ocultar y desocultar al mismo tiempo el carácter
fugaz, tensamente definitivo-huidizo, insoportablemente leve, de la vida. El novelista sabía que su Auto de
fe daba la impresión de expresar la más radical
negatividad, y poco podía replicar a las acusaciones
de Broch, según el cual esta novela no contenía sino la
demostración de que el infierno (miedo, desesperación,
muerte) se manifestaba hic et nunc, asociándose con una
plena justificación del suicidio. Canetti era conscien-

sistema antropológico actual, cuya característica principal es la de aceptar la muerte incluso cuando, en palabras, está negada. Mirar el sol directamente es un
heroísmo vano, la única consecuencia es la ceguera inevitable, lo importante es crear aquellas lentes felizmente deformadoras que hacen de la vida algo más
precioso que la presa inevitable de la depresión. Para
Canetti estas lentes están vinculadas con la capacidad
de agudizar los sentidos hasta tal punto que el sistema de
músculos denominado lengua esté a salvo de la amputación, que enla oreja se coloque una antorcha que ilumine
los sonidos captados a fin de aislar a los significativos y
posiblemente redentores, que los ojos guarden aquella
movilidad asombrosa que los haga capaces de continuar el juego de las miradas -miradas sobre un mundo que a pesar de las guerras, las muertes y los suicidios se presente todaVÍa como hospitalario.
Elias Canetti puede ser visto, en el centenario de
su nacimiento, como una encarnación de la sensibilidad central-europea, que sólo aparentemente se dedica a demoler y aniquilar -acciones asociadas con el
desocultamiento del mal que nos rodea, del pesimismo
inevitable afirmado más que refrenado por los falsos
seguros de la literatura del politically correcteness. La obra
de Canetti contiene tanto la demolición despiadada

11

Existen pocas cosas negativas que yo no haya dicho del hombre y
de la humanidad. Y a pesar de todo me siento tan orgulloso de
ambos que sólo odio realmente una cosa: su enemigo, la muerte".

te de la carga negativa de su novela, pero apenas
comunicándosele el reflejo de ella en el doctor SonneSol tiene la oportunidad de asegurarse de que la demolición de los falsos asideros humanos se funda más
en lo constructivo que en lo extintivo. El autor de Auto
de fe (que en su versión original se llama Die Blendung,
La ceguedad) parece comprender, por el comentario del
doctor Sonne respecto a su novela, que no se puede
reducir a la mera denuncia su crítica despiadada del

-Auto de fe, La comedia de las vanidades, La boda- como
la recuperación del valor auténtico que perdura, luminoso, indubitable y en cierta manera infalible,
después de la batalla más feroz contra él. La trilogía
autobiográfica aparecería como el reverso sorprendente de una obra ficticia que se pusiera al servicio del
mal sólo para comprobar sus peldaños rotos, su inseguridad de fondo, su incapacidad de pronunciar la verdad, que siempre estai::á asociada con el Sol - Sonne.

109

�MISCILANIA
MISCELANIA

cliferencia de Valle, Unamuno, Ramón
o Cansinos, César González✓Ruano ja✓
más fue un entusiasta de las letras bis✓
panoamericanas, sino un atento cazador de las
improntas europeas en los escritores de Amé✓
rica. No le interesaba Gómez Carrillo sino
Wilde, más bien Verlaine que Rubén y nunca
Huidobro sino Valéry. En su "Pasaporte" o pró✓
logo a El terrorenAmtrica (Madrid, 1930), Gon✓
zález✓Ruano lo admite al desgaire: "Comencé
a intuir a América con la música de las orques✓
tas bárbaras y con las gramolas.También fren✓
te a la mulata y la rubia, cuyas caderas son al✓
tas como un rascacielos [...] Su corazón, su gesta
contemporánea, su bronce criollo, me han lle✓
gado demasiado tarde".

El Barrio Latino de González---Ruano
FERNANDO IWASAKI

110

Sin embargo, las viñetas de autores ultramarinos
trufaban de tal manera sus memorias y sus artículos
que González,Ruano sucumbió a la coquetería de re,
unirlas en un libro que hoy resulta esquivo y rarísimo:
Veintidós retratos de escritores hispanoamericanos (Madrid,
1952). No es una obra de crítica, ni siquiera un inven,
tario de lecturas y en ningún caso una melancólica evo,
cación de amistades. No. Veintidós retratos es un álbum
de instantáneas, una baraja de cartas marcadas o un
aliño de hojas viejas adobadas con el vinagre de la me,
moria.
Así, los escritores convocados tienen más de cria,
turas literarias que de creadores de literatura, pues al
autor de Ni César ni nada no lo atraían tanto sus obras
como sus leyendas, sus trifulcas, sus romances y sus
fechorías. Por eso se recrea en la juventud mítica y sel,
vática del venezolano Rufino Blanco,Fombona, en la
vida bohemia y galante del cubano Eduardo Zamacois
y en la mala leche podrida del peruano Alberto Guillén,
muñidor de un proscrito libro de interviús: La linterna
deDiógenes (1921).
Merece la pena repasar los epítetos casi homéricos
con los que González,Ruano retrata a sus americanos
favoritos: "tigre cansado" (Gómez Carrillo), "sacerdo,
te indio hinchado" (Gabriela Mistral), "D'Annunzio
para negros" (Vargas Vila), "raro producto entre
Beethoven y Juan Belmonte" (César Vallejo), "achula,
do y dandy" (Felipe Sassone), "monumento de París"
(Ventura García Calderón) o "el que trajo las gallinas"
(Vicente Huidobro), entre otros. No hay divagaciones
literarias sobre sus obras, aunque en el oro de la prosa
de González,Ruano los perfiles de aquellos autores
adquieran la nobleza de las monedas antiguas.
Por otro lado, en sus Memorias. Mi medio siglo se con,
fiesa a medias (Madrid, 1951), González,Ruano dedicó
unas páginas a sus amistades americanas, donde halla,
mos al cubano José María Chacón, al chileno Augusto
D'Halmar, al venezolano Ángel Miguel Queremel, a la
argentina Blanca de la Vega ("Nada de bella, muy be,
lla, bellísima, cuando los españoles tenemos esa otra
palabra rotunda y redonda que llena toda la boca, como
una vela inflada, al decirla de una mujer") y a Rosa
Arciniega, novelista peruana a quien González,Rua,
no dedicó muchos libros y demasiado entusiasmo.
Socialista, partidaria de la República y más bien re,
volucionaria, Rosa Arciniega arrastró a González, Rua,
no por los cenáculos del izquierdismo peruano en Eu,
ropa, obligándolo a compartir veleidades progresistas

con los hermanos Abril de Vivero, Félix del Valle y el
sindicalista César Falcón. Fueron los años de sus cola,
boraciones en la revista Bolívar y de su célebre entre,
vista a César Vallejo en El Heraldo de Madrid, pero so,
bre todo fueron los años en que redactó El terror en
América: De Gómez a Leguía pasando por Machado. El "caso
lrigoyen" (Madrid, 1930), el libro más raro de la exten,
sa bibliografía de González,Ruano.
A caballo entre la historia y la crónica política, El
terror en América quiere denunciar los atropellos per,
petrados por los dictadores hispanoamericanos y para
ello recurre a un tono panfletario y populista, invero,
símil en el estilo elegante de González,Ruano. Para
muestra un botón: "la gravitación del imperialismo
norteamericano, interesado en convertir a cada uno de
esos países en una factoría comercial, tiene que ser
inexorable mientras cuente en ellos, como instrumen,
tos dóciles de predominio, con sus analfabetos y jefes
absolutos mesiánicos. Ellos son los lugartenientes
aprovechados de la Democracia del Dólar, los grandes
accionistas, los gruesos industriales del patriotismo,
los primeros propugnadores en congresos y conferen,
cias panamericanistas de la intervención yanqui". No
reconozco en este fragmento la escritura del más fino
articulista español del siglo XX
Cual discurso redactado por el asesor de algún ge,
neral con veleidades revolucionarias, El terror en Améri,
ca abunda en conceptos azarosos y grandilocuentes
como "imperialismo", "panamericano" o "bolivariano",
y resulta un prolijo compendio de acusaciones contra los
regímenes totalitarios de Venezuela, Cuba, Chile, Perú y
Argentina, para lo cual aporta nombres y testimonios
de periodistas, escritores y estudiantes torturados o
desaparecidos. me dónde salieron los telegramas de
las embajadas y los recortes de prensa latinoamericana
citados por González, Ruano? iPor qué dedicó este li,
bro "A la memoria del gran espíritu José Carlos
Mariátegui", fundador del Partido Comunista del Perú?
En Veintidós retratos de escritores hispanoamericanos,
González, Ruano evocó la figura de los hermanos
Xavier y Pablo Abril de Vivero, quienes fundaron la
revista Bolívar y le presentaron al poeta César Vallejo.
ffueron ellos los "negros" de El terror en América? Gon,
zález, Ruano lo admitió a medias, reconociendo que
"fue éste un libro absurdo, para el que yo no tuve más
información que la que me proporcionaron los Abril
de Vivero". Ello explicaría la diferencia estilística del
prólogo y los epílogos con respecto al cuerpo general

lll

�MIKILANIA

MISCELANU

.,

allo e
historia y la crónica política, El
terror en América uiere denunciar los atropellos
perpe ra os or os dictadores hispanoamericanos
y para ello recurre a un tono panfletario y populista, inverosímil en el estilo elegante de González•
Ruano.
necientes a la flor de la sociedad peruana, su juventud,
en la que entró París desde el primer momento, han
moldeado este tipo de americano, cuyo coxis no termina en cola, y cuyos trajes no hacen arruga en la espalda
jamás. Abril, pulido y natural, no es uno de esos mesti,
zos que caen con frecuencia por los cafés de Madrid, y a
los que vemos entrar una vez por semana en las pelu,
querías para que les recorten bien las plumas atávicas
que quieren disimular.

de la obra. Así, veamos cómo se presenta en El terror en
América el problema de la explotación de los indios
peruanos:
La servidumbre campesina, el problema del campo, la
explotación desmesurada del indígena por el latifundis,
ta peruano, acepta un paralelo comparativo exacto con
el régimen del salario, con los métodos capitalistas de
la Rusia zarista. El sistema de otrabotki ruso, o sea la
prestación de tierra a modo de salario, por los servicios
efectuados por el campesino en la tierra del señor, pago
siempre inferior a otras formas de salario, existe en el
Perú.
Aunque llama la atención el uso del artículo "el"
antes del sustantivo Perú (lo cual delata una redacción
peruana), se me antoja más chocante que el mismo
autor de la parrafada anterior sea capaz de dibujar la
silueta de Pablo Abril de Vivero en los siguientes términos:
Nuestro joven americano es un directo producto de la
aristocracia limeña. Español de origen, pulido en el
transcurso de las generaciones, el caballerito limeño que
os presento tiene la mano delgada y el dedo fino, que
puede ostentar su anillo blasonado. Sus antepasados
españoles con ejecutoria de nobleza, sus padres perte,

El terror en América es una obra extraña e incongruen,
te en la bibliografía de González,Ruano, quien no te,
nía nada que ver con los autores del catálogo de Edi,
dones Ulises ni jamás profesó un interés especial por
la historia o la literatura hispanoamericanas, ese
continente que Ruano comparó con un vecindario de
París.
En La alegría de andar (Madrid, 1943), González,
Ruano narra sus discusiones parisinas con unos esru,
diantes bolivianos, guatemaltecos y mejicanos, quienes ponderan la hospitalidad del Barrio Latino con
respecto a Montparnasse. Ruano los escucha displi,
cente y piensa que la diferencia que existe entre Euro,
pa e Hispanoamérica es la misma que observa entre
Montparnasse y el Barrio Latino: "Y como el otro con,
tinente estaba más lejos, me despedí de ellos y me fui
hacia Montparnasse".

112

s una real mentira decir que toda Vene✓
zuela estaba en vilo con el fallo final del
......... XIV Premio Internacional de Novela
Rómulo Gallegos. Ni siquiera al caraqueño co/
mún le interesa saber de la existencia de tan
importante galardón antes que conocer si hay
algún bateador venezolano disponible en el
juego en tumo de las Grandes ligas. Quizás
por esta razón resulte cuando menos cómica
toda la polémica subterránea que se ha desa/
rrollado tras la elección de El vano ayer, del es✓
pañol Isaac Rosa (Sevilla, 1974), como obra
ganadora del mentado certamen. Tan vana
como el título de la novela.

Carta desde Caracas
DANIEL CENTENO

113

�MISCILANIA

MISCILANIA

l país, como es de esperar, se ha mantenido tan lo más sensato hasta ahora sobre este avispero inteleccaótico e imperturbable como de costumbre, tual: "No me he pronunciado públicamente sobre el
con sus buhoneros, atracos varios, marchas cívi- premio. El jurado no era el mejor del mundo, desde luecas y salsa que chorrea por las calles y los parlantes de go. Pero el joven ganador, Isaac Rosa, es un interesanlos autobuses, sale de las ventanas y se instala en las te escritor y no merece ser denostado, sino felicitado".
No obstante, el trofeo aún parece empañado con el
plazas públicas. Sólo, y para no perder la tradición, la
nación se convulsiona por motivos políticos, vaho de las peleas ajenas. Y, probablemente, hasta el
trasnochos partidistas y noticias del erario público, del mismo Rosa tenga parte de culpa, y no por escribir la
dinero del petróleo, de los bonos comprados de otras novela sino por redactar el artículo "Convicciones índeudas sudamericanas y de la telenovela del horario timas". En esta respuesta a Guerrero, publicada en el
estelar. Pero, aunque duela escribirlo, a casi nadie le mismo periódico de antes, el joven autor andaluz se
interesa lo que pueda pasar con un premio para escri- centra en resaltar las evidentes imprecisiones en las
tores... Sólo al ego de los mismos y de los relacionados. que cae una y otra vez el hombre del réquiem. Ya en el
quinto párrafo cambia la dirección de su discurso, y
Nada más.
Por eso no se puede contener cierta mirada sarcás- termina por decir que le gustaría facilitarle el listado
tica hacia una pelea que no va a mejorar el país, por lo
imperceptible que resulta a los ojos de cualquier mortal que vive inmerso dentro de este valle de balas. El 15
de julio de este año Gustavo Guerrero (editor y crítico
literario venezolano) publicó un artículo de opinión
bajo el título de "Réquiem por un galardón". En el mismo, ubicaba al lector en el epicentro de la historia y el
significado del famoso premio. Hacía un repaso por los
títulos considerados en sus diferentes ediciones y por
el carácter de total amplitud de criterios de todos sus
jurados. Poco a poco, como sucede con el lead de las
informaciones periodísticas, el embudo se iba cerrando para caer en consideraciones más espinosas: la indefinida ideología imperante en el país, la escogencia
de personajes comunistas para que emitieran su veredicto y las simpatías castristas del joven Rosa. En síntesis: el premio sólo fue otorgado para recompensar
lealtades y enaltecer servidumbres.
Si todo hubiera quedado hasta allí... Guerrero, después de hacer honor a su apellido, seguiría siendo editor y crítico, pero ahora con un artículo publicado en
El País como parte de su currículo. Y eso no es poco
para un venezolano.
Pero no. Las olas van y vienen en el océano literario. Los dimes y diretes se suceden con pasmosa constancia; y sólo un pequeño reducto periodístico recurre a un universo que contiene a los casi ganadores del
actual certamen, a los amigos del triunfador y a algunos opinadores de oficio para llenar páginas y páginas
de una polémica en donde, para colmo de males, no
recae la menor luz sobre el joven autor y su obra.
SIN TÍTULO 2004
Un escritor que también recibió este galardón unos GUF1TO / PAPIL
21.5X21 CM
años atrás, y que pidió no ser identificado, quizá dijo

E

114

de los jurados que le han concedido otros premios recientemente, así como el de los críticos que han valorado positivamente su novela, y los editores que han
decidido contratarla para que sea publicada fuera de
España.
Es en ese preciso momento en donde es inevitable
caer en la tonta observación que nos avisa, por enésima
vez, que hasta ahora nadie ha hablado con profundidad de la historia premiada, ni el autor ni la legión de
personajes reales que protagonizan la comparsa
metaliteraria. Ylo que es peor aún: para algunos incrédulos lectores la polémica los invita a desistir de cualquier intento por buscar, aunque sea, la edición económica de El vano ayer, que acaba de publicar la editorial
venezolana Monte Ávila en 100 000 ejemplares.
En el fondo, muchas de esas dudas también están
asentadas en los momentos en los que este premio de
novela no ha sido infalible. Aunque aún se cuenta entre los galardones con una gloriosa y digna historia,
casi descubridor al resto del mundo del talento de
Bolaño o Vila-Matas, también ha reconocido a grandes escritores con obras menores, cuando no a algún
mal autor con un libro para olvidar y sin ninguna posterior reimpresión que merezca recordarse (Uslar
Pietri y su novela La visita en el tiempo, ganadora de la
VII edición del premio, pueden ser un ejemplo por demás ilustrativo).
A Rosa es cierto que la sorpresa se le habrá enquistado en su alma. Aunque su producción no es corta
para su edad (tres novelas, un ensayo y una obra de
teatro), es probable que a este ex redactor en jefe del
periódico Nexobús aún le falte un poco más de malicia
con los articulas que se publican diariamente en la
prensa.
Que el jurado, compuesto por el novelista ecuatoriano Jorge Enrique Adoum, el dramap.irgo cubano
Antón Arrufat, el catedrático chileno Nelson Osario y
los venezolanos Alberto Rodríguez Carucci y Cósimo
Mandrillo, haya considerado su texto superior a los
de David Toscana, Juan Villoro, Jorge Ángel Pérez y
Juan Claudia Lechín ya significa algo que va más allá
del premio en metal. Y más aún si el mismo jurado se
llenó la boca diciendo que El vano ayer convoca a "observar críticamente los modos posibles de leer la realidad, sin dejar de lado las tensiones que produce el encuentro con las ambigüedades provocadas por las

distintas versiones de los hechos narrados, inducidas
por las informaciones de prensa, por rumores, por relatos tendenciosos o manipulados de los acontecimientos". Palabras enredadas como ninguna, eso sí, pero que
irónicamente vaticinaron una historia dentro y fuera
de la novela, del premio y de los medios.
Hace algunos meses, una de las mejores periodistas
venezolanas comentó a un grupo de jóvenes estudiantes
del oficio la importancia de los reporteros en esta sociedad caribeña. Relató con un detenimiento de concurso
sus supremas batallas en más de treinta años de carrera.
Poco a poco, reconoció que la suerte de contar con una
tribuna, a la que no tenía acceso el resto de los venezolanos, la hizo reinterpretar el papel que tenía destinado
dentro de su grupo social. Yfue así como se le ocurrió la
idea de dejar de lado toda su instrucción y bagaje periodístico para aprovechar su protagonismo en los medios con el fin de difundir su compromiso, ya no como
profesional sino como ciudadana de una nación que se
desmigaja por un régimen fariseo.
Sus palabras suenan como piedras en bajada, las de
Guerrero las corroboran y las que leyó Rosa como final de su discurso de aceptación no hacen otra cosa
que completar el cuadro expuesto: "Al recibir este Premio Rómulo Gallegos asumo, por supuesto, otra responsabilidad, de otro tipo. Sé que sobre mi obra futura va a pesar este gran galardón. Sé que me abre las
puertas a la gran comunidad de lectores latinoamericanos. Sé que tengo que merecerlo, en cada libro que
escriba, sé que tengo que estar a la altura de esta impresionante lista de ganadores. Espero no decepcionarles" (Caracas, 2 de agosto de 2005).
Yes por eso que en esta correspondencia, Isaac, se
ha evitado escribir sobre las virtudes y miserias del libro ganador. Sólo el tiempo, la calidad de tu obra y tu
constancia permitirán saber cuán merecido o no estuvo el premio otorgado por un jurado no exento de polémica. Una buena obra se defiende por sí sola si tiene
con qué contrarrestar ese mismo olvido que confinó a
La visita en el tiempo. Un artículo no destroza los méritos d,e un gran libro, de esos que desarman y vuelven a
armar al lector desde su último nervio, y menos aún en
un país en donde el Premio Rómulo Gallegos, como no
podía ser de otra manera, fue entregado el mismo día
del enésimo desenlace del culebrón más truculento de
la parrilla televisiva.

115

.

�MIKILlNIA
MISCELANIA

¿QUÉ ES UNA PUERTA? Si lo vemos en térmi,

nos muy generales, es la aduana entre el inte,
rior y el exterior, lo que hace la diferencia en~e
andar errante y desprotegido y quedarse qme,
to y protegido. Pero también una puerta es el
paso de un ámbito a otro. Porque, sin lugar a
dudas, a otras voces responden otros ámbitos
y es por lo que cerramos la puerta cuando bus,
camos silencio y soledad o la dejamos entre,
abierta para que se filtren, con la luz polvorien,
ta, los ruidos y las conversaciones que vienen
del otro lado, de lo que está más allá.

Una puerta no es simplemente el pedazo de madera o metal que tapa un agujero hecho en un muro, que
comunica dos habitaciones o que nos permite entrar o
salir. Hay mucho de nuestro comportamiento que se
expresa a través de las puertas, de su uso, de su forma,
de su tamaño.
Hay puertas permanentemente cerradas, hechas de
material sólido, sin postigos, que cuando mucho tendrán una pequeña mirilla a través de la cual se asoma
un ojo inquisitivo, como el de La Santísima Trinidad,
para averiguar quién ha tocado, qué quiere, a quién
busca y terminar siempre diciendo: "No, aqui no vive",
a falta del consabido letrero: "Este hogar es católico y
aquí no aceptamos propaganda de otras religiones o
de otros servicios de televisión por cable".
En cambio, hay otras puertas que están siempre
abiertas. Uno piensa, claro, en las entradas de las antiguas vecindades, donde la puerta sólo se cerraba de
noche y habia que pagar a la portera para que abriera a
altas horas de la madrugada. Pero hay otros casos, el
de la familia numerosa en donde todos entran y salen
o el de aquellas casas que para escapar del calor dejan

•

delas uertas
JESÚS DE LEÓN

IIN TÍTULO 2004
•UFnO /MPIL
21.5X21 CM

la puerta abierta, pero cubren su intimidad con una
cortina. O aquellas curiosas casas que de dia tienen el
portón siempre cerrado, pero de noche dejan la hoja
de puerta pequeña entreabierta y una discreta luz a la
entrada. Esas son las casas que cargan al barrio en peso.
Pero el uso más desconcertante que puede tener una
puerta y que se acerca peligrosamente a lo irreal, a lo
fantasmagórico, es el de esos enormes portones que
resguardan lo que hay detrás de un gigantesco y fuerte
muro. Uno podria imaginarse muchas cosas terribles
y prodigiosas sucediendo del otro lado, hasta que un
madero roto, una hendidura o la hoja mal cerrada por
una cadena floja y un candado herrumbroso denuncian la verdad: del otro lado de esa puerta majestuosa
no hay nada; sólo mala hierba, escombro, muros derruidos, una auténtica tierra baldía.
Hablemos ahora de la forma de las puertas. ¿Quién
no extraña el arte de los viejos portones? Siempre con
su arco de medio punto con trabajo de herrería en la
parte superior y ostentando la fecha en que la construcción fue terminada. Eran puertas de madera labrada, pesadas, gruesas y sólidas. A veces reforzadas con
detalles de metal en los bordes, o con esa especie de
pezones de color bronce que le daban un aire de castillo medieval a las viviendas.
También hay puertas pequeñas con un arco mínimo y un dintel profundo y espacioso, como si fueran
confesionarios o ataúdes verticales. Puertas de madera oscura que protegerían el secreto de la intimidad y
no como las puertas de ahora, tras de las cuales los
habitantes se mueven como peces lentos y torpes o se
quedan quietos como maniquíes, mientras ven televisión, sentados en el sofá.
Las puertas modernas no tienen gracia, pequeñas,
rectangulares y con mosquitero, parecen la entrada de
una jaula o de una gigantesca pajarera.
¿Por qué hemos perdido el arte de las puertas? ¿El
arte de saber dividir lo interior de lo exterior? ¿Un
ámbito del otro? Cuando abandonamos ese arte, perdimos el secreto de nuestra intimidad. Y ahora, aunque estemos encerrados en nuestro cuarto, sentimos
que el mundo nos invade de muchas formas, a través
de pantallas, de cámaras, de micrófonos. Lo interior
ya no existe, sólo hay exterior.
Busco todavia una puerta lo suficientemente fuerte, grande y duradera que sirva de dique para poder
resguardarme de la terrible invasión de todo lo que me
es ajeno.

117
116

�MIICILANIA

MISCELANEA

Todo gira para nosotros alrededor del poema, y el poema no es, no puede ser artificio, vana retórica ondulante en donde se adormezcan los sentidos, poesía es verdad, es dar a cada cosa su palabra exacta por encima de
todo; lo poético es lo verdadero, a su luz, diáfana y perfecta, redescubrimos a cada paso el universo. Poema es
el poder embriagador y diabólico del hombre, elegante
manera en el absurdo y énfasis desbocado en la certeza.
Ante el fracaso, renovado a cada intento, de Ciencia
y Filosofía, sólo el arte esplendente del vocablo está en
pie. Alrededor del friso poético todo se derrumba, sólo
permanecen la prístina alegría de la palabra del poema,
sólo la encendida creación que alimenta de entrañas a
los dioses, sólo el eterno diálogo del hombre.
El verbo ha de salvar o hundir al universo, él lo puede todo, desde astillar el mundo hasta hacerlo de nuevo
diamantino. Aquí estamos nosotros, pues, oscuros adoradores de la palabra. Vayan así nuestros vocablos, no
han de astillar el universo ni redondear el mundo, pero
vayan.

ASO años del arto de

•

JESÚS GERARDO DÁVILA

En octubre de 1955, un grupo de alumnos de diversas
facultades de la Universidad de Nuevo León rompía el
cerco literario regiomontano publicando Kátharsis:
118

Cosignando el primer número estaban Hugo Padilla
como director, Arturo Cantú en el editorial, Homero
Garza, Raymundo Ramos, Carmen Alardín y Ramiro
Garza, con ilustraciones de Jorge Rangel Guerra; trabajaban como club de lectura y taller literario, juntándose los sábados en el semisótano de la Biblioteca Universitaria frente al palacio de gobierno por la calle 5 de
mayo.
Jorge platicaba que el significado del vocablo griego kátharsis era el de una especie de purga anímica, y
que lo había propuesto Homero Garza, quien tenía conocimientos de psiquiatría; Hugo Padilla encontró
después que en las tesis estéticas de Aristóteles tiene
el concepto de "purificación por medio del arte. Así,
confirmaron que la palabra kátharsis expresaba claramente sus intenciones: revalorar lo hecho, tirar la mugre, soltar las amarras.
Prolongaron la vida dela revista hasta mayo de 1960,
publicando 22 números con periodos irregulares de entrega. Alas de los fundadores se fueron agregando colaboraciones de Jesús Polanco, Alfonso Rangel Guerra, Jorge Cantú de la Garza, José Ángel Rendón,
Salomón González Alrnazán, Ernesto Rangel Domene,
Ario Garza Mercado, Samuel Flores Longoria, Mario
Arras, Enriqueta Ochoa, Gabriel Zaid, Abigael
Bohórquez, Rafael Estévez, Francisco de Ávila, Amílcar
Uralde, Antonio Montaña, Lazlo Javier Moussong,

Rubén Bureta, Albertina García Quintana,Jorge Palacios Rebollar,José María Lugo,Juanita Soriano, Fernando Sánchez Mayáns, Alfonso Reyes, Octavio Paz,
Carlos Fuentes, María Amparo Dávila,José de la Colina e Isabel Fraire.
El núcleo del grupo se formó desde la preparatoria con Arturo Cantú, Hugo Padilla y Homero Garza, que eran los más activos. Arturo se inclinó por
estudiar derecho, Hugo ingeniería civil, y Homero
medicina. Conforme se involucraban con la revista
despertaron su vocación por carreras afines, interrumpiendo sus estudios para estudiar Filosofía en
El Colegio de México en 1956, gracias a la amistad,
las gestiones y el apoyo de don Alfonso Reyes, de
Octavio Paz y de Raúl Rangel Frías, siendo ya gobernador del estado.
Esto fortaleció su formación y amplió las relaciones del grupo, favoreciendo la calidad de las entregas
a Kátharsis y a la revista institucional de la UANL, Armas y Letras, con la que gradualmente habían comenzado a colaborar y que luego dirigiría Hugo Padilla,
siendo jefe del Departamento de Extensión Universitaria.
A principios de los 60, volvieron a hacer grupo y
publicaron cada domingo El grillo verde, suplemento
cultural de El Porvenir, retirado de circulación antes de
cumplir un año por ofender a la púdica sociedad regiomontana con colaboraciones que reflejaban posiciones
contestatarias, como las de los patriarcas beats Allen
Ginsberg, Jack Kerouac, Gregory Corso, Ferlinghetti
y Burroughs.
En la gestación de Kátharsis influyeron la libre discusión y la confrontación de ideas alentada por la última generación romántica de maestros del Colegio Civil, entre ellos, Plinio D. Ordóñez, Mateo A. Sáenz,
Ricardo Covarrubias, Francisco M. Zertuche, Ernesto
de Villarreal Cantú, Genaro Salinas Quiroga,José María Díaz, Salvador Villarreal y Vicente Reyes Aurrecoechea, el impulso que al humanismo diera Raúl Rangel Frías durante su rectorado (1949-1955) y el hecho
de que algunos fueran ajefistas.
Vale señalar el acontecimiento fortuito de una
doble coincidencia con quienes en 1959 publicaron
Apolodionis y, en 1956, estudiando preparatoria, con
quienes habían integrado el club cultural y deportivo El Libre Pensador, e interpretar este fenómeno
ideológico como una muestra cualitativa de la enseñanza recibida.

119

�MIICILANIA

MISCELANEA

La Universidad vivía, quizá, la etapa de mayor efervescencia cultural de su historia. Ala Escuela de Verano llegaban personajes de la cultura hispanoamericana, eran fundadas la Facultad de Filosofía y Letras, las
Escuelas de Matemáticas, Economía, Biología, Agronomía y Danza, el Instituto de Investigaciones Cientificas, el Museo de Historia Natural y los Cursos de Invierno; la revista Armas y Letras era reconocida
internacionalmente; se luchaba por los terrenos de
Ciudad Universitaria y se soñaba construirla; la Biblioteca Universitaria fortalecía su acervo; arrancaba la Es,
cuela de Teatro y se becaba a sus mejores alumnos; otro
tanto hacía el Taller de Artes Plásticas, contando con
exposiciones todo el año; se presentaban las primeras
películas del Cine Club, florecía el periodismo estudiantil y se preparaban los festejos del Centenario del
Colegio Civil en 1957.
Al fuego de La Brújula, periódico de su época debachilleres, sucedió la reflexión, la revaloración de lo que
habían hecho y lo que pretendían hacer. Las barrocas
y coherentes disertaciones del maestro Francisco M.
Zertuche, el sentimiento libertario y el dolor del exilio
de Pedro Garfias, la pulcritud de Alfonso Reyes, el
mundo onírico de Arreola y Rulfo, la poesía y la claridad de Octavio Paz en sus ensayos, lecturas de Kafka,
Joyce, Proust, Sartre, Faulkner, Saroyan, Emilio Prados, Miguel Hernández, Luis Cernuda, Francisco Rojas, Aleixandre y García Larca, y las enseñanzas de la
Escuela de Verano alumbraron el sustrato de la novel
aventura.
Kátharsis se publicó de octubre de 1955 a mayo de
1960, teniendo varios responsables: Hugo Padilla (oc,
tubre de 1955 a marzo de 1956), Hugo Padilla y Homero
Garza (abril a septiembre de 1956),Jorge Cantú de la
Garza, su más joven director (octubre de 1956 a enero
de 1957),José Ángel Rendón (octubre de 1957 a octubre de 1958) y Salomón González Almazán (mayo de
1960).
En esencia, los veintidós números de Kátharsis, re,
vista literaria independiente, convidan a la reflexión
filosófica sobre el desastre existencial del hombre
en la historia; pero hay algo más, un dejo de huma,
nismo que nos conduce al rescate cultural. Su labor
marcó el rompimiento con los cánones y señaló nuevos caminos.

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SIN TÍTULO 2004

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ORIGEN, PROCESO Y ACTUALIDAD DE LOS
PROTAGONISTAS DE CARBALLO
rotagonistas de la literatura mexicana, del cual ce--lebramos su 40 aniversario, tiene hasta la fe--cha seis ediciones. La primera de ellas se pu--blica en 1965, marcando con ello todo un
acontecimiento cultural en la década de los 60 por la
ruptura que marca su originalidad al abordar la litera--tura mexicana de la primera mitad del siglo XX. Y so--bre todo, por demostrar con creces la profesíonaliza--ción que ha hecho Emmanuel Carballo del periodismo
cultural en nuestro país y en América Latina.

'• 4

Cuarenta años de
Protagonistas de la
literatura mexicana
ROGELIO RfflS

120

121

�ILANIA

MliCILÜIA

debatia en un nacionalismo galopante que no aceptaba ideas del mundo exterior. En este apartado apreciamos a un Octavio G. Barreda irónico, aparentemente
helado y angustiosamente demoledor; un Carlos
Pellicer que proyecta su vitalidad como en su obra
poética, de gran peso físico por esencias fuertes y originales. Un José Gorostiza huraño, tajante; un Torres
Bodet equilibrado, mesurado, sereno, erudito y ameno
en su jugosa prosa, en su lirica perfecta en la forma y
en el fondo; un Salvador Novo radical, inestable en sus
estados de ánimo, irónico hasta la genialidad.
En el apartado de "Narradores de la Revolución y
posrevolucionarios" advertimos a un Rafael F. Muñoz
escueto y tan recio como sus obras, que apuntaban
batallas y muertes; una Nellie Campobello enigmática, poseedora de una fuerza llena de ingenuidad,
maniaca, supersticiosa, bondadosa, envenenada por la
nostalgia de sus héroes norteños de la Revolución; un
Agustin Yánez de cuerpo entero, preocupado por lograr la perfección en su arquitectura novelistica para
atrapar los ritmos y los ambientes mexicanos; un
Mauricio Magdalena levitando en cuerpo y alma en la
RECUENTO CRÍTICO DE LAS CONFESIONES
plena frontera de la vida y la muerte; y, asumiendo un
GENERALES DE LOS PROTAGONISTAS
Las entrevistas (auténticas confesiones generales) co- papel de "ángel y demonio más que un ser de carne y
rrespondientes al Ateneo de la Juventud, según lama- hueso", un Ramón Rubin aislado, que refleja su persoyor parte de los críticos, son las más redondeadas y nalidad sencilla y cordial.
En el último apartado, "Los nuevos maestros", hace
profundas en calidad y las más exhaustivas de todo el
volumen, por ser las más rigurosas y estudiadas. Emma- su aparición Octavio Paz, presentado mediante una
nuel Carballo tuvo de sobra tela de dónde cortar por- especie de collage, valiéndose Carballo de la entrevista,
que supo muy bien aprovechar la oportunidad; Vas- la critica literaria y la polémica que sostuvo con él a
concelos, Martin Luis Guzmán, Reyes y Torri se raiz de la crítica que hizo a la segunda edición de El
muestran, gracias a la inteligencia de Carballo, reto- laberinto de la soledad; como dice Emmanuel en su prózones, vigorosos por su intelecto, sabiduría, pasión y logo, se presentan aquí los encuentros ydesencuentros
oficio, y de personalidad sin par, logrando conformar con uno de sus maestros, un Octavio Paz con sus de,
fectos y virtudes.
una sinfonia de voces.
Enseguida aparece Elena Garro, a quien Carballo
En el apartado del Colonialismo hacen su aparición
Artemio del Valle Arizpe yJulio Jiménez Rueda, quie- entrevista mediante la correspondencia que mantuvo
nes, presentados en su jugo "colonial", confiesan sus con ella, cuando residia en Madrid. Las cartas nos resingularidades como "avis raris" de las corrientes lite- velan "las huellas del desamparo y de la inocencia, como
rarias en México, haciendo gala de su erudición, por- una mujer anterior al pecado original". También con,
que se saben raros, únicos y aislados por haber nacido templamos a una Elena Garro mitómana llena de fan,
en época tardia en relación a sus compañeros de gene- tasmas; siempre insatisfecha con el cuerpo que habita,
resentida con su pais, molesta por las miserias huma,
ración.
Los Contemporáneos, que en la década de los 30 nas; una mujer que se adelantó asu época y que se equirepresentaron una vuelta de tuerca en la cultura mexi- vocó de patria.
Una anécdota: en 1991, cuando Elena Garro regrecana nacionalista, eran considerados por la mayor parte de la critica como "exquisitos", por las ideas tan ex, só a México después de su autoexilio de más de 20 años,
trañas que tenían de la cultura mexicana, que se el gobierno de Nuevo León le organizó un homenaje en la

uchas de estas entrevistas ya habian sido
publicadas por el autor en suplementos culturales, diarios y revistas de la ciudad de
México en el transcurso de ocho años (1958-1965), pero
al integrarse al cuerpo formal del libro se redondearon
y complementaron con entrevistas posteriores y apéndices, siendo ordenadas cronológicamente, partiendo
de las edades de los entrevistados y por los grupos literarios a los cuales pertenecieron. El Ateneo de la Ju,
ventud es el primero, seguido por los escritores del Colonialismo, los Contemporáneos, los narradores de la
Revolución y posrevolucionarios, para concluir con los
"escritores jóvenes".
19 protagonistas de la literatura mexicana dd siglo XX es
un mapa crítico-vivo en su género, un mapa exacto, a
escala y relieve de la narrativa y la poesia del México
del siglo XX, porque representa el latido y la respiración de esa literatura. Con este libro Carballo inauguró en nuestras letras el género de entrevista-ensayo.

M

122

DIIP WATIRS 001 2003
C-PRINT A PARTIR DI CGI
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EDICIÓN DI 5

DIIP WATIU 002 2003
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127X 127CM
EDICIÓN DI 5

DIIP WATIRS 003 2003
C•PRINT A MIITIR DI CGI
127X 127CM
EDICIÓN Dl5

ciudad de Monterrey el dia 12 de noviembre, e invitaron ce, además, una explicación sucinta o sumaria de las
a Ernrnanuel Carballo, entre otros escritores, para parti- técnicas empleadas en cada una de ellas.
cipar en dicho evento; en lo personal tenía mucha curioLos procedimientos ylas técnicas que Carballo aplicó
sidad por presenciar el reencuentro, razón por la cual en las entrevistas-ensayo son múltiples y distintos, seacompañé a Emrnanuel al Teatro de la Ciudad, sede del gún él mismo lo comenta en el prólogo del libro, de acuer,
homenaje. Tras bambalinas se dio la reunión, y al salu, do a las circunstancias, características de la personalidad
darla Emrnanuel le dijo: "Elena, en la guerra y en la paz", y la vida pública y privada de cada escritor. Así, a unos
expresión profunda que reflejó el recuento de los daños aplicó el diálogo, la conversación amistosa; a otros, el ride la amistad que mantuvo siempre viva.
gor del cuestionario, epistolar o no, o la grabación mag,
Rulfo (caso único en el libro) es presentado a par- netofónica. Hubo que entendérselas con la verbosidad de
tir de los recuerdos de su relación de amistad, y me- unos y los silencios cerrados de otros; con los primeros
diante la confrontación de los puntos de vista de Rulfo tuvo que desbrozar, cernir y separar la paja del grano; a
con los del propio Carballo en relación a la discutida los segundos tuvo que extraerles las palabras a tirabuzón
creación de Pedro Páramo; además, Emmanuel integra para lograr reunir a cuentagotas la suma de ideas sufí,
en este texto el ensayo crítico de la recepción literaria cientes para mostrar de revés parte de su personalidad,
de la obra rulfiana desde los años 50 hasta los 80, así convicciones, ideas, tribulaciones. Este es uno de los grancomo un recuento crítico totalmente desmitificado de des servicios prestados por Emmanuel a las letras mexila vida y la obra del escritor jalisciense.
canas: construir en gran relieve su mapa.
Después siguen Juan José Arreola, orfebre, inteliDada la diversidad de técnicas aplicadas con escrigente, el estilista de las palabras que estruja con guan- tores tan opuestos en casi todos los aspectos, no es de
te de seda; y Rosario Castellanos, quien se muestra pro, extrañar que Carballo, según la critica, se nos presenfesional, inquieta, con una insatisfacción perpetua, te desigual en su conjunto: asistirnos a entrevistas so
preocupada por las raíces culturales indigenas. Carlos berbias, por las confesiones profundas que sustrae de
Fuentes cierra el libro con sus comentarios llenos de José Vasconcelos, Martin Luis Guzmán,José Gorostisustancia intelectual, con una permanente y renovada za, Salvador Novo, Carlos Pellicer yJuanJosé Arreola,
inquietud. Observamos también a un Carlos Fuentes por ejemplo; y a logros un poco atenuados, corno lo
de múltiples influencias confesadas y bien asimiladas. son sus entrevistas a Genaro Fernández McGregor,
Julio Jíménez Rueda y Octavio G. Barreda.
LA DIVERSIDAD DE LA TÉCNICA
El libro de Carballo ha servido de punto de partida
ENTREVISTA-ENSAYO
para abordar la vida y la obra de esos escritores, pues
Un aspecto sorprendente de Carballo en Protagonistas revitaliza el conocimiento profundo de sus letras: marde la literatura mexicana es que, no conforme con pre- ca una ruptura y continuidad en la investigación de
sentarnos las reveladoras entrevistas-ensayo, nos ofre, nuestra literatura.
123

�manera sistemática a estudiar las va
riadas expresiones de la cocina.
En sus experiencias vitales en re·
lación con la comida siempre estuvo
abierto a las novedades, a lo deseo
nacido, a lo insólito y a lo excepcio
nal. Este puede ser uno de sus prin
cipales legados. Lo que buscaba, en
su práctica y en su reflexión sobre la
TÍTULO A la mesa con A1fonso Reyes
comida, era el placer. Y, como lo ha
AUTOR José María lnfante
expresado tan bien ese gran chef
EDITORIAL LA;-..:L
francés, Alain Ducasse "Además, en
AÑO 2005
el fondo, ¿qué seríamos sin la noción
de placer? ffendría ya algún sentido
la vida7".
Obligado por una sociedad repre·
siva negadora del placer, como la de
su natal Monterrey, la de su circuns
tancial ciudad de México y la del
mundo, que lo procrearon y acogie·
ron como "intelectual de altura" pero
que le prohibieron ser un "pecador ~e
llano", el triste Alfonso Reyes convrr
rió el gusto por la comida en una es
trategia, que sin duda fue exitosa
1
aunque haya sido enfermiza, para
buscar la diversión y para, de alguna
forma, dar a lo que hacía la "excusa
I
a proposición que José María nómica y no se permitió, en ninguno \ divina del placer", con la cual el mar·
Infante nos hace es asociarnos de los textos capturados en 1?53 en qués de Sade justificaba incluso el
con nuestro Alfonso en la búsqueda Memorias de cocina y bode?ª' monvo del asesinato, el asesinato individual, no
"los vulgares asesinatos masivos".
1 trabajo de Infante, la libertad de un
de1pacer.
1
•
1 1
Reyes no alcanza la perfección del
8 mismo Infante, comprensivo de I amoroso e~cuentro en ?areJa en a
marqués, no es tan atrevido, no es
las ocultas y encantadoras frivolida
mesa ~bertma, ~~ que senala el ~utor
des de Alfonso, bautizó su trabajo en la mtroducc10n_ de su glosario de nada atrevido, por lo que sus comí·
das, las literarias y las literales, fue·
. vi·tador título A la mesa con
la obra gastronórmca de Reyes.
ron el lll
b··
Alfonso Reyes. La invitación es indivi • \ Infante apunta tam 1:n que en ron siempre sociales y jamás se die
dual, dirigida a cada uno de sus lec· sus textos Alfonso propoma gozar la ron en la placentera y pecaminosa
sensualidad de la pareja, entre cuyas
rores en lo personal. Con ello perci vida más ~ue hacer_~~ ~ozo p0r la
dos partes todo está permitido. Por
bo, quizás con más imaginación vida un obJeto de a~ális_1s_11:~ele~tual,
cómplice que conocimiento real, que s~mántico o una disqms1c1on filosó· eso no hay grandes creaciones gas
tronómicas, ni vinos de abolengo, ni
e] autor alivia, tal vez medio siglo más fica.
la enorme variedad de quesos que
tarde de lo que era necesario, la re·
Por ello, "los textos d~ Alfonso
hacía difícil, para Charles de Gaulle,
presión que obligó a Reyes amante
Reyes no parecen muy_cm~ado~ ~n
ner su afición aastronómica en la es• este aspecto: es como s1, mas alla e el gobierno de Francia.
En la obra de Alfonso, descubrió
las precisiones
eala soci·al co1º
ectºva
1 .
. lingüísticas
. o concep·
d
Infante,
hay placer, especies alboro
Sólo en la colectividad era posi tuales, su mterés es_tuvi~ra centra o
tadoras y picantes y pimientas afro
ble que pasara desapercibida a sus en transmitir experiencias, en hacer·
disíacas desconocidas para sus con·
contemporáneos la sensual oralidad se pedagogo o apó~t~l de la buena co·
de la dieta pecaminosa de Alfonso. mida más que u~ filosofo de ella. _Sus temporáneos, ante cuyos ojos la pe
caminosa oralidad gastronómica de
Jamás entendieron los represores la análisis y reflexiones g~stronó~cas
Alfonso pasaba así desapercibida,
ozosa energía de la orgía. Por eso se debieron a sus propias e~er_ien
~onso se remitió a la orgía gastro· cias personales y no se dedico de concentrados como estaban en la cul \

_CAi

LA ESTRATEGIA CULINARIA

L

ta recreación de Ifigenia, en la que no
habia lugar, claro que no, para la diversión, la frivolidad y la lujuria con
las que unos tlacoyos de Oaxaca o
una bullabesa de Marsella alborota·
ban la reprimida hormona alfonsina.
Reyes debe haber sido un perso·
naje de lo más encantador, divertido,
frívolo, hermosas condiciones huma·
nas -más cuando van agregadas a la

...el triste Alfonso Reyes convirtió el
gusto por la comida en una estrate~
gia, que sin duda fue exitosa aunque
haya sido enfermiza, para buscar la
diversión y para, de alguna forma,
dar alo que hacía la "excusa divina
del placer", con la cual el marqués
de Sade justificaba incluso el asesi·
nato, el asesinato individual, no "los
vulgares asesinatos masivos".
inteligencia, como era el caso de
nuestro Alfonso- que éste no pudo
nunca expresar, ejercer y disfrutar,
obligado por su forzada vocación de
humanista. Mas esa feroz vocación,
social más que personal, no le impi·
dió, aunque a escondidas, ser un humorista, como si hubiera algo más
humano que el humor.
Hay que aplaudir a José María Infante por la morbosa acuciosidad con
la que metió el bisturí a los textos de
Reyes. Hay que felicitarlo por el mag•
nífico apunte de su introducción. Yhay
que agradecer el mundo de placentera
y pecaminosa cultura humana con la
que nos enriqueció su glosario de los
textos gastronómicos de Reyes. Pero
más hay que aplaudirle, felicitarlo y
agradecerle por la generosa piedad con
la que mira a Alfonso Reyes y a todos
sus iguales, los pobres hombres obligados a ser dioses y a separarse por
decreto de la lasciva vida humana.
F ELIPE D!Az GARZA

GOURMAND
YGOURMET

L

a alimentación ha sido y será
una preocupación humana. La
búsqueda del alimento es una cons•
tante de todo ser vivo, como lo es la
procreación. La primera preserva
vivo el ser, la otra preserva la espe·
cíe. En ambas, el ser humano ha modificado el mensaje inicial a un asun•
to de placer. Así como el sexo no es
tan sólo para reproducirse, la comida no es tan sólo para alimentarse.
José María Infante nos advierte en A
la mesa con Alfonso Reyes que los humanos somos los únicos animales que
procesamos los alimentos. Así, trans·
formamos las semillas en panes, pas·
teles, tortillas. Nos comemos todo lo
que sobre la tierra existe. Incluso nos
hemos comido los unos a los otros en
los tiempos más primitivos por el
deseo de ser como el otro. Comer su
corazón para ser tan valiente o su ce•
rebro para ser tan inteligente como
el adversario. En la actualidad, la pro•
hibición cultural nos lo impide y sólo
podemos soñarlo o lo simbolizamos
en la eucaristía y nos comemos el
cuerpo de Cristo.
Se inventó el fuego, el fogón, el
horno, el hogar, con todos los signi·
ficados que hoy le damos. Alrededor
de la comida se ha desarrollado la
cultura. llamamos hogar al lugar de
residencia aún cuando no tenga uno.
Las diferentes culturas pueden distinguirse por su comida.
Como en el sexo existen desvía·
ciones, en la alimentación también.

- ___.

t____

124

125

La obesidad, la anorexia y la bulimia
dan constancia de ello. En la actuali·
dad, el concepto de fast food está en
boga y ha distorsionado el sentido de
la comida familiar y la sobremesa.
Hoy en día, un gran problema de sa·
lud pública es la perversión de comer
comida llamada "chatarra".
Alfonso Reyes dice que no se pue•
de obligar a las mujeres a volver a los
tiempos antiguos y que en lugar de
usar la batidora eléctrica batan a
mano y en vez del horno de gas se
pongan a prender leños. La moder•
nidad ha facilitado a las y los cocine•
ros la labor culinaria, pero no tienen
por qué hacer una comida desabrida,
de lata o mal hecha.
Ha sido tan importante esta
transformación de los alimentos
que se han desatado guerras por la
sal y se han descubierto continentes en búsqueda de condimentos
que hagan más placentera la comí·
da cotidiana.
Comer, además de ser necesario,
es un placer. El gusto es un sentido
que se refina con la cultura. 8 placer
no se ubica exclusivamente en el gus·
to, sino también en la vista, el olfato,
el tacto. Cuando escogemos una fru.
ta en el mercado, cuando vemos un
plato ricamente decorado, cuando
paladeamos una sopa, chapeamos un
aceite de oliva, oteamos la comida al
llegar a casa.
La cocina mexicana se encuentra
entre una de las mejores del mundo,
pero para que podamos decir esto,
alguien o algunos se han dedicado a
compararlas, a saborearlas. Se buscan
nuevas recetas. Se experimenta con
nuevas rombinaciones de ingredientes.
Se hacen concursos. Existen cofradías
que viajan a lugares remotos para tan
sólo probar otras cocinas. Se compar·
ten secretos. Hacen escuelas. Existen
críticos que califican los restaurantes y les ponen tenedores, cucharas,
gorros, estrellas o números para ca·
lificarlos. Y no paramos de comer.
Es sobre gastronomía ("conjunto
de conocimientos y actividades rela·

�infernales no tiene otro fin más que
donados con comer bien", según
desasnar. Por ese motivo este tipo de
Moliner) de lo que se trata Memorias
escritos resulta incómodo. Reyes fue
EL MONUMENTO
de cocina y bodega.
generoso con su erudición; tenia que
Y LA DESOLACIÓN
Después de leer el libro de Alfonserlo para aplacar los rebuznos, pero
TÍTULOS Una ventana inmensa
so Reyes quedé abrumado con la cansu crítica cicatera preparó, sin deLos infiernos helénicos
tidad de datos que menciona. Dice
searlo, el culto alfonsino en su tierra.
AUTOR Alfonso Reyes
Infante:"¿Cómo comprender adecuaLos infiernos helénicos, al igual que
IDITORW UANl
damente una serie de textos (breves,
AÑO 2004
el resto de su especie, es apenas un
por otra parte) que contienen refepeldaño que, como en un viejo
rencias a más de cien autores, a más
puente colgante, una vez hollado
de cincuenta personas o personajes,
con firmeza se desmorona. Es
a más de treinta vinos o tipos de viarriesgado volver y asomarse al vanos y a cientos de sustancias y platicío. Sólo queda seguir hacia adelanllos?". Me parece muy valiosa la forte; mas si se sabe resistir el vértigo
ma en que decide desenmarañar el
y la vocación trágica es intensa, léalibro de Alfonso Reyes. Explica el
se "Ifigenia cruel" como una suma de
método llamado deconstrucción de
no no acaba de sentirse del saber griego.
acuerdo a Derridá. Desglosa los difetodo a gusto entre los libros de
rentes contenidos del libro YexpliAlfonso Reyes: no se sabe muy bien por
ca, con referencias bibliográficas, todónde empezar ni tampoco cómo lledos los datos proporcionados por
gar al final. La monumentalidad de sus
Reyes en el libro.
Obras completas -estatua de sol en una
Creo que Infante es una de las \
plaza desolada-brinda una gran so~
personas más indicadas para esta labra para quien fija la vista en ellas; sm
bor y sé que lo hizo con amor Ypaembargo, las flores depositadas en su
sión. Es un iniciado en la gastronopedestal -que atraen un enjambre de
mía. Cada año viaja a Europa en un
insectos alrededor y algún pájaro que
tour gastronómico de una asociación
El otro libro de Reyes es la segunse posa en la cabeza nada más para enllamada Slow Food, yendo a diferensuciarla-, las volutas de incienso da edición de Una ventana inmensa, antes lugares a catar vinos y degustar
mundano ylos exvotos pintarrajeados tología preparada por Gerardo Deniz
diferentes platillos de igual número
en la basa otorgan un sabor hierático para la editorial Vuelta en los n?ven:
de chefs. Se requiere paciencia, curioal cuadro. No, hay que bajar a Reyes ta, quien ha podado la Constancia poesidad y gusto para dedicarse a esta
del nicho, aunque en el intento se vaya tica permitiendo ver más allá del "Sol
actividad cultural.
de las manos y sea necesario recoger los de Monterrey" y de "lligenia cruel". El
En el libro hace la distinción enpedazos del suelo. Tal vez sea as~, en- resultado es un libro impensable en la
tre gourmand y gourmet y dice que el
tre ruinas, como se pueda apreciar la actualidad: la obra alfonsina en verso,
primero es la persona que ama la bueal igual que la escrita en prosa, abarca
na comida y come con o por placer, Y obra.
Como ejemplo de recopilar reta- cualquier tema por pedestre que sea
gourmet es quien muestra un cierto
zos, la Universidad Autónoma de ("Minuta"), valiéndose de cualquier
refinamiento en el comer o el beber.
Nuevo León ha publicado dos libros de recurso del lenguaje, ora antiguo ("DeEn este contexto, Infante es ambas
Alfonso Reyes: Los infiernos hdénicos y bate entre el vino y la cerveza"), ora
cosas. Por eso su libro se lee como se
nuevo ("Jitanjáforas"); pero hay que
Una ventana inmensa.
prueba un delicioso bocado que no
El primero es uno de tantos artí- preguntarse si todo eso es poesía.
puede uno dejar de saborear.
Quizá el apelativo de poeta -paculos que muestran la afición a Grecia del autor de La crítica en la edad labra tan grave que embaraza la boca,
IvAN ME!\'DIOLA
ateniense. Se trata del típico texto de iay, de los partos prematuros!- dedivulgación helénica del reinero: des- dicado a Reyes sea considerado desmenuza el tema dejando carne pega- medido para más de uno, pues como
da al hueso, mastica con cuidado para dice en "Teoría prosaica":

U

1

no morderse la lengua y arroja el bolo
a la boca del lect~r -~in una pizc~ de
crítica. La expos1c1on de los rrutos

126

***
Guardo mejor la salud
alternando lo ramplón
con lo fino,
y quizá, para no herir plumajes, serta
más adecuado referirse a la obra lírica de Reyes; además llamarlo poeta ya
es una forma de encumbrarlo, cuando muchos movimientos de sus páginas no son más que scherzi, pero no
por serlo pierden valor. Ante todo
hay que reconocer que el autor de
textos como "Rima imposible" jugó
con la poesia; mas nunca jugó a ser,
es decir, parecer, poeta.

La obra alfonsina en verso, al igual
que la escrita enprosa, abarca cualquier tema por pedestre que sea
("Minuta'\ valitndosedecualquier
recurso del lenguaje, ora antiguo
("Debate entre el vino y la cerveza"), ora nuevo ('1itanjáforas');
pero hay que preguntarse si todo eso
es poesía.

Si todo cabe en el zurrón alfonsino (formas, tradiciones, bromas),
corresponde al lector escoger los granos que guste: un verso, una imagen,
una evocación; en suma, tratar la obra
de Reyes como fragmentos entre ruinas, pero no con la mirada del turista cegada por la cámara, sino con el
ojo dispuesto a encontrar singularidades por los suelos.
Sin embargo, al pie del altar, frente a la estatua derruida del regiomontano, cual Ifigenia desmemoriada,
esta tierra de bárbaros la adora y si
un Orestes viniera a sonsacarla de su
culto, diría con firmeza: "No quiero".

y O prefiero promiscuar

en literarura.

CBAR ALEJANDRO URIBE

LA ESCRITURA
ENJUEGO
El turno dd escriba
Graciela Montes y Emma Wolf
IDffOIIAL Alfaguara
AÑO 2005

TÍTULO
AUTORAS

uando Rustichello de Pisa, viejo
escriba de las cortes europeas del
siglo XIIl que permanecía encerrado en
la prisión de Génova por simple olvido, escuchó hablar a Marco Polo acerca de sus viajes, supo que tal encuentro significaba una oportunidad para
conseguir su liberación. Su boleto de
salida consistía en incitar al mercader
veneciano a escribir un libro que, posterionnente, Rustichello pudiera ofrecer a algún príncipe. El mundo voltearía a verlo, sus viejos empleadores
recordarían que aún se encontraba en
prisión, esperando que alguien reclamara su libertad. Toda dependía de
escribir ese libro.
Por su parte, las argentinas Graciela Montes y Emma Wolf, escritoras de literatura infantil de fines del
siglo XX y principios del XXI, se toparon un buen día con un personaje
histórico llamado Rustichello, oriundo de Pisa. El tipo había escrito las
aventuras de Marco Polo y, al encontrarse con él, las argentinas supieron
que estaban ante la oportunidad de
que el mundo volteara a verlas. El
asunto era escribir un libro.
La doble mancuerna (Marco
Polo-Rustichello de Pisa, Emma
Wolf-Graciela Montes) dio por resultado dos libros. El primero de ellos
narra las aventuras del veneciano; el
segundo narra las aventuras del es,
criba que realizó el primero. Estamos

C

127

entonces ante el trabajo de cuatro
cabezas, cuatro narradores, cuatro
visiones del mundo que dan lugar a
dos libros. Rustichello consiguió su
libertad; Marco Polo, la inmortali,
dad; Wolf y Montes obtuvieron el
Premio Alfaguara de Novela 2005.
Un negocio redondo.
Tornando en cuenta todo lo anterior, no es raro que El tumo del escriba
aborde una serie de situaciones, detalles y singularidades en torno al
acto de la escritura. En sus páginas,
ambas novelas, la que escribe Rustichello dentro de la historia y la que
tenemos entre las manos, avanzan simultáneamente, develando los pormenores del proceso: el acopio de infonnación; las dificultades iniciales
para encontrar el tono, la forma, las
palabras; el desarrollo de acciones,
situaciones y personajes una vez que
se han tomado confianza y ritmo; el
aceleramiento cuando se ha vislumbrado el final; la búsqueda del titulo,
etcétera.Todo ello ubicado en un tiempo en el cual el mundo moderno, tal
como lo conocemos, se encuentra, también, en proceso de formación. No
olvidemos que la novela se sitúa en
los albores del Renacimiento.
Hablamos de una realidad estrecha, pero en proceso de apertura, en
la que no se ha descubierto América
y cuya cotidianidad se desarrolla a
partir de oficios y dinámicas de trabajo que hoy han pasado al olvido. En
la Génova donde se lleva a cabo la
historia, centro del mundo conocido
en ese entonces, nos encontramos
con personajes de cuya existencia
estábamos enterados, pero no sabíamos los detalles. La importancia, por
ejemplo, de los juglares que llegan a
contar historias en un mundo donde
nadie sabe leer, donde los libros son
objetos extraños que sólo poseen los
nobles, analfabetas en su mayoría,
pero con el poder necesario para contratar los servicios de un sirviente
educado. Un mundo donde nadie es
capaz de leer un letrero ni ha tenido
jamás un libro en las manos o, en el

�caso de los empleados que trabajan la mezcla dialectal adecuada a través
para la administración de la ciudad, de la cual comunicarse con Marco
ANDADO Y LUMINAR
no conoce otro tipo de libro que no Polo. Otra de sus decisiones cruciales
AUTORA Dulce María González
sea el de los registros de los embar- se relaciona con el idioma en el cual
debe
escribir.
Toda
una
serie
de
proTÍTULO Mercedes luminosa
ques, los impuestos y las cuentas.
EDITORW Conarte
blemas
relacionados
con
la
comuniEn este mundo en el que no se ha
AÑO 2005
inventado la imprenta, escribir es un cación y los signos, los cuales se aúoficio más que exige una especializa- nan al problema central de la
ción determinada. La diferencia en- escritura como traducción humana \
tre un tintorero y un escriba no es del mundo.
Es interesante la manera en la que
significativa, excepto por el hecho de
que este último entra en contacto con las autoras abordan detalles como el
la clase dominante, dadas las caracte- espanto de Rustichello, inicio de su
rísticas de su oficio. Sin embargo, tal proceso de apertura y comprensión,
como sucede con Rustichello en la al enfrentarse a lo narrado por Marnovela de Wolf y Montes, se trata co Polo, la angustia ante lo descono- \
bserva Thomas Mann que la
a final de cuentas de un artesano cido, el descubrimiento de que el
infamia más monstruosa paremás, susceptible de ser olvidado en mundo posee misterios nunca imace
llena
de promesas y encuentra caun calabozo, sin mayores culpas o 1 ginados y es más vasto de lo que se
pensaba, el movimiento a través del duca la ley moral. Los anales de la liproblemas.
teratura nos ofrecen, de forma más o
La exhaustiva investigación rea- 1 cual va ensanchando su horizonte de \
menos copiosa, una colección de perlizada por las autoras se refleja a lo \ conocimiento y la maner~_co_mo ello
sonajes infames; infelizmente, poinfluye
en
su
transformac1on
mterna,
largo del texto, de manera que, al lado
dríamos llamarlos también personade la historia de Rustichello, o inte- su búsqueda en relación al lenguaje
jes oscuros: Octave en Roberte esta noche,
grada a ella, es posible advertir la o su nueva necesidad de disciplina en
Henry Miller en Trópico de Capricornio,
bonanza comercial de la peninsula el trabajo, elementos que lo llevan a
Von Aschenbach en La muerte en
itálica, condición que diera lugar a la desvelar la escritura como expresión
Venecia, Lord Henry en El retrato de
Europa moderna. Se advierte, tam- de lo propio, como creación.
Este camino, a través del cual el Dorian Gray, Mr. Hyde en El extraño
bién, la utilización de nombres y tércaso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Es ineviminos relacionados con objetos que, escriba se transforma de copista en
table mencionar al marqués de Sade,
como deciamos antes, han perdido su creador, implica un sinnúmero de \
detalles. Uno de los más interesan- cuya vida y obra conjugan la perverutilidad.
tes consiste en que, si en un princi- sión no con poca simetría. Es ineviEs interesante la manera en la que pio su proyecto dependia totalmen- table decir también que estos persono son siniestros todo el tiempo
las autoras abordan detalles te de Marco Polo, al paso de los meses \ najes
y
esto,
sin duda, les ha concedido su
en la cuenta de que es él el verdacomo el espanto de Rustichello, cae
dero narrador y que puede, incluso, feliz permanencia por encima del lainicio de su proceso de apertura y prescindir del veneciano. Rustichello borioso desgaste del tiempo. No secomprensión, al enfrentarse a lo se convierte en escritor a medida que ría del todo inverosímil afirmar que
toma seguridad y empieza a transfor- la literatura puede resumirse como la
narrado por Marco Polo.
mar, tergiversar, agrandar, empeque- historia de la infamia.
Mercedes luminosa, de Dulce María
Pero es el asunto del lenguaje, de ñecer y desvirtuar lo narrado por
González,
repite el mismo vicio de
la comunicación, lo que resulta más Marco Polo, hasta el punto en el que
sus precursores: la atracción de lo
interesante en este intento de com- este último, en el momento de leer el
misceláneo o, dicho de otra manera,
prender la época. Nos referimos a los libro, desconoce su propia historia.
el tratamiento del conflicto entre el
problemas de comunicación del O bien, esa otra toma de conciencia
bien y el mal. Sin embargo, no son las
mundo premoderno, constituido de en la cual la escritura del libro cobra
tinieblas, o por lo menos no solamencomunidades aisladas que hablaban un significado tan esencial para el
te, sino las claridades de Mercedes el
sus propios dialectos, provenientes escriba que incluso su deseo de libertema de esta novela. Es imposible
del latín, y que durante largos siglos \ tad pasa a segundo plano.
negar que soporta excesos que la deshabian permanecido sin apenas estafiguran; insidiosamente, sospecho en
DULCE MARIA GONZÁLEZ
blecer contacto entre ellas. Tal dili- \
ellos la inexperiencia de todo primer
cultad obliga a Rusticbello a buscar

O

128

ensayo (otras obras suyas son Donde
habitan los dioses (1994) y Elogio del
triángulo (1998). Ambas ensayan la
narrativa breve). Tampoco es inextricable para el lector advertir que la
atracción del mal se resuelve en Mer,
cedes no como caducidad de la ley
moral, sino apenas como roce de la
transgresión.
Aprovecho para repetir unos ver,
sos de Leopoldo Maria Panero:
Oh temblor del dolor
espuma contra el labio
en que un hombre mea
con dolor en el metro
creando asi la cerveza
y el dolor en el centro del dolor,
en el centro de la espuma.
La cita de Panero no es meramente
caprichosa, pues si Mercedes presume alguna carencia es justo la de los
versos primero y sexto: le falta dolor en el centro del dolor. Ella no
tiembla; no, por lo menos, desde la infamia.
Que yo sepa, nada obliga a ninguna novela, incluso a una realista como
ésta, a descreer de los arrebatos poéticos:
Café Paraíso, repetí por lo bajo al
tiempo que agarraba un cigarro;
una yotra vez paraíso,paraíso yextraía trozos de hielo del vaso y los
llevaba a la boca. Despreocupada
por el chorreadero que caía mitad
sobre mi ropa y otro tanto en las
piernas paraíso. Mamá-paraiso,
aventuré y me volvi loca: chupé,
niordí, succioné trozos de hielo
hasta que mis labios endurecieron
de fcto. Entonces pensé que no es
tan terrible esta ciudad. No tanto.
Cuando una narración, con incorregible fervor, no recala en los descubrimientos posibles y más bien se
pasa de largo para sentarse en el desierto, desatiende entonces su sensibilidad. Hay en este libro no sé qué
implacable obsesión por esgrimir

imágenes originales. Es evidente que
la autora toma en serio la palabra. Por
desgracia, no es menos evidente que
toma en serio el internet. Ciertos pormenores narrativos, de orden dudosamente azaroso, colocan a Mercedes
frente a la pantalla en blanco. Como
tantas veces ocurre (la poesía de
Panero constituye un ejemplo feliz), la
palabra busca salir de su laberinto para
hacer temblar la hoja. La ingeniosidad
de cambiar el papel en blanco por la
pantalla en blanco es una risueña variación. Este énfasis en los mundos
probables, aún antes del dominio
de los mundos posibles, contamina,
por desgracia, varios capítulos.
Es conocida, pero no menos admirable, la supersticiosa vocación de
ciertos autores por escribir hechos
verdaderos o verosímiles inscribiéndoles un rasgo de memoria inexacta
o de fantasía. "Tajimara", de Juan
García Ponce, y La obediencia nocturna, de Juan Vicente Melo, constan
como ejemplos. A ellos, por no abundar en un grosero catálogo, se les
suma Mercedes luminosa: "Así recuerdo la historia o así me la invento".
Para el buen desempeño trágico
de la obra, convendria la presencia de
algún agente violento, de modo que
no fuera menos que sospechosa la
metamorfosis de Mercedes, su radical giro interior. Es evidente que el
final de la narración, en tercera persona, se impuso una falsa obligación:
definir con mayor precisión la incipiente libertad de la protagonista.
Es posible que los lectores sinceramente interesados en una narrativa que
ensaya su propia fragilidad al desnudo
prefieran ese rictus de humanidad que
descuelga del erotismo sucedido entre
Manuel y Mercedes, y que no se halla
de modo tácito en el dibujo.de escenas
habitadas por tomates, refrigeradores
blanquísimos y pláticas por intemet:
Nos dio por besarnos y entonces
caímos a otro estado que es un estado de gracia donde se hace imposible pensar: la dicha del cuerpo

129

no conoce el pensamiento. O quizá sucede que pensamos de otra
manera, o que la carne posee su propia manera de pensar y se hace presente en un estar estando; porque a
medida que el cuerpo toma presencia nosotros vamos a otra parte, y
sin embargo estamos en el cuerpo.
En fin, cómo decir, qué enredo.
RoMAN CoRTAzAR ARANDA

ELAHOGO
EN EL EXCESO
AUTORA Lucia Rivadeneyra
TffULO Robo calificado
IDITORIAL Colibri
AÑO 2004

R

obo calificado, de Lucía Rivadeneyra
y merecedor del premio Efrain
Huerta 2003, está formado por cinco
partes: "Los suicidas", "Sol y sombra",
"Robo calificado", "Vagabundeos" y
"Los sentidos". Es la primera de ellas
la que llamó mí atención y me llevó a
leer a Rivadeneyra. El libro abre con
una imagen que evoca unos versos de
Xavier Villaurrutia, aunque el lenguaje sea distinto:
El disparo retumbó en tu boca
después en las paredes,
en la calle, en la colonia entera.
Un segundo antes de apretar
el gatillo
ltu mente estaba en blanco?
lQué sentiste al estar lleno
de pólvora?
Cuando me lo contaron, envidié
tu gran valor de miedo

�tu decisión tajante
tu ropa de fin de año.
Te fuiste, y tu familia se quedó
con sangre en los talones
y con la duda abierta.
En su poema "Nocturno en que nada
se oye", Villaurrutia comienza diciendo: "En medio de un silencio desierto como la calle antes del crimen / sin
respirar siquiera para que nada turbe
mi muerte / en esta soledad sin paredes". Rivadeneyra tiene la calle, la
mente en blanco y el momento antes
del crimen. Sin embargo su lenguaje
se emparienta más con el del poeta
chiapaneco Jaime Sabines, especialmente en "La muerte del Mayor
Sabines", donde dice: 'Te fuiste no sé
a dónde. / Te espera tu cuarto. Mi
mamá, Juan y Jorge / te estamos esperando".
En esta primera parte de Robo ca,
lificado, las construcciones gramaticales son directas y sencillas, no hay
frases muy elaboradas, las imágenes
son claras, aunque algunas más logra,
das que otras. A lo largo de esta sec,
ción seguimos recordando al Mayor
Sabines. El poeta de Chiapas reclama
la muerte de su padre, Rivadeneyra
reclama directamente al que decidió
quitarse la vida:
Grandísimo cabrón ya te nos
fuiste.
No avisaste, carajo.
Y alú nos dejas arañando lágrimas
enredando las causas
buscando las preguntas
queriéndote, queriéndote.
Es el poema VI de esta sección el me,
jor del libro. Escrito en segunda per,
sona y un tanto narrativamente, el
texto está marcado por una anécdo,
ta que se entreteje en la atmósfera de
lo que parece ser una estación de me,
tro. Es interesante el final que cons,
truye la autora, pues después de ha,
blarte a "ti", en el sentido de que está
reconocíendo a un sujeto que le es fa,

miliar (pues le sabe sus secretos), al
final resulta que nadie sabe "tu" nombre ni "tu" apellido:
Nadie en las escaleras te detuvo.
Llegaste al andén
con un reloj de muerte
en la muñeca. Con olor de acero
en la saliva. Decisión azul
muy matuúna. A cuestas un secreto:
coquetear con el túnel,
jugar a las carreras.
Sólo mil toneladas
color anaranjado, te volvieron
etéreo. Barato fue el boleto,
dos pesos acaso, y a otro lado.
Ante tu decisión,
tan urbana, de adelantar la cita,
sólo quedó un pendiente, descubrir
tu nombre
y apellido.

"Robo calificado" es la tercera
parte y la que da titulo al libro. Riva,
deneyra regresa un poco al tono de la
primera parte pero con menos úno.
Aquí aparecen algunas frases gasta,
das como: y las niñas de mis ojos de antes
y flor de un día. Y aunque creo que su
uso es premeditado, se sienten impostadas. Por otra parte, de nuevo
emplea en algunos casos un exceso
de adjetivos que ahogan los textos:
Se vuelve a escuchar
la úlúma campanada herida,
el ruido cardiaco entre las venas,
y a remendar instantes
deshebrados.
Creo que la estrofa estaría más lim,
pia si se optara por:
Se vuelve a escuchar
la campanada,
el ruido entre las venas
y a remendar el instante
deshebrado.

La segunda parte, "Sol y sombra",
hace referencia al ruedo taurino. Ele- Cuando se habla de campanada ya
mentos como los toros, los caballos, la se nos anuncia el final, por lo que
tarde, el corazón, la muerte y por su- no hace falta "última"; y los finales
puesto el sol y la sombra se entrelazan comúnmente duelen, así que tam,
en estos textos. Está formada por siete poco hace falta "herida". En el terpoemas en los que se deja ver un recur, cer verso, de acuerdo a la lógica del
so nerudiano que ya se asomaba en la mismo poema, ¿qué otro ruido poprimera parte pero que aquí se hace dría ser sino el cardiaco?, así que
más contundente. Esto se percíbe no también se puede prescindir del
por el ambiente del arte taurino que se adjetivo. En el último verso el adjequiere construir -que en todo caso lo tivo si nos da una imagen distinta,
acercaría más a García Lorca, incluso sin embargo en singular le da más
por un poema en parúcular en donde contundencia, nos lleva al desasousa onomatopeyas al estilo del poeta siego por un recuerdo o un instanespañol-, sino por el uso de adjetivos te en particular, mientras que en
y de formas adjetivantes, que en este plural se disipa la imagen entre tancaso, no en el de Neruda, me parece tos instantes.
excesivo:
Los poemas de la cuarta parte del
libro, "Vagabundeos", se presentan
Banderillas de lujo son los celos.
como fotografías de disúntos lugares
Piquetes agobiantes de colores.
de la ciudad. Los versos parecen ser
una serie de flashes de una cámara.
Madera con acero filosísimo,
Este mecanismo debiera, al final de
a cada movimiento lacerante.
cada texto, arrojarnos the big picture,
pero observemos qué sucede en el siHerida no mortal, insoportable.
Epitafio sin tumba, enmascarado.
guiente poema:

130

El cruce de miradas fue sinfónico.
El martini, muy seco, la obertura.
Aliento, cuerda y percusión,
testigos,
bajo el calor del pan y del aplauso.
Ardores, restauración de silencios,
llagas y, a la intemperie, el reloj.
En este poema, cuyo título es "Desconcierto", cada verso nos lleva a distintos escenarios. El primero de ellos
nos dice de miradas que se cruzan y
nos agrega el adjetivo sinfónico, lo que
nos puede dar la idea o la sensación
de que algo amoroso ocurre en aquel
encuentro de miradas. El segundo ver,
so nos habla de una bebida, lo que nos
puede llevar a un bar, pero luego con
la obertura no sabemos si se trata del
inicio de un encuentro amoroso o de

un pieza musical. Si fuera el primer
caso, entonces estariamos en un lu,
gar ínúmo y no en uno público. La
siguiente estrofa nos lleva a un concierto, entonces regresaríamos al lugar público, aunque aparece el calor
del pan, ¿qué sentido tiene el calor del
pan? La última estrofa nos dice de los
ardores, del silencio y de las llagas.
ffs esto en verdad un encuentro amoroso? ¿Por qué luego está a la intemperie? Antes podríamos haber pen,
sado que estábamos en un bar o en un
lugar cerrado. ¿Es que el reloj -es decir, el tiempo- es el que está afuera, a
la intemperie, y los sujetos que cruzan
la mirada están dentro, ignorando el
paso del tiempo? No sé, pero, aun cuando un texto ostente en su título el desconcierto, debe haber un hilo conduc,
tor, un algo de dónde asirse, y me
parece que este poema sólo arroja
imágenes débiles e inconexas.

La última parte del libro hace alu,
sión a los sentidos: oído, olfato, vista, tacto, gusto. En esta sección, el
ritmo y las construcciones gramati,
cales se acercan a las canciones o a
las rondas infantiles, pero el lengua,
je corresponde a otro tono:
Pequeña es mi pupila ante la luz.
Mis solidarios párpados
reúna y esclerótica
dilatan y contraen el antojo
por verte de los pies a la cabeza.
Lucía Rivadeneyra termina su libro, según dice su penúltimo poema,
deshidratada ("y yo deshidratada"),
sin embargo creo que es todo lo contrario, se desborda por el exceso de
agua que lleva.

r----

'&amp;t Trayectorias
REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

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1

131

GABRIELA CANTú WESTENDARP

�AUTORU

CÉSAR ALUANDRO URIIE (Monterrey, 1976).

Licenciado en
letras españolas por la UANL Ha colaborado en _la
publicación independiente Pa~eles de la Mancusp1a.
Actualmente se dedica a la docencia.
Poeta, narrador y ensayista.
Director de Mantis editores. Ganador de una ~tena de
premios y reconocimientos nacionales e internac10nal:s.
Autor de 10 libros de poemas y cotraductor de cua~o mas.
Libros y poemas de su autoría han sido traducidos al
francés, inglés, italiano, rumano, árabe y ruso.

LUIS ARMINTA MALPICA.

FEDIRICO CAMPalLL ([ijuana, 1941). Entre sus obras ~e
cuentan La clave Morse (novela), La ficción de la memoria
(antolog1a de textos criticos sobre Juan Rulfo) _Y
Transpeninsular, novela por la que recibió en 2000 el Prermo
de Narrativa Colima, otorgado por el INBA y la
Universidad de Colima. Ha pertenecido al Sistema
Nacional de Creadores y en 1995 obtuvo la bec~ J. S.
Guggenheim. Ha traducido teatro de Harold Pmter,
David Mamet y Leonardo Sciascia.

AUTO
MIGUEL ÁNGIL CUEVAS (Alicante, 1958). Profesor de
literatura italiana en la Universidad de Sevilla. Poet~ _Y
traductor. Entre sus libros de poemas están Celebr~cwn
de la memoria, Manto, Incendio y término y Silbo. Estudio~o
de la obra de Pasolini, ha traducido Ragazzi di vita y ~rgta.
Ha publicado, además, numerosos ensayos y traduc~10nes
sobre autores y obras de literatura renacentista y
contemporánea.

Editor de La Rabia, re:ista
literaria estudiantil (1963), y de Ciudad de Cristal,
suplemento urbanistico ~e El. Po~e~ir (1964).
Colaborador de Universidad y Vida Umvers1tana. Autor de
El Mediterráneo, antiguo barrio de Cantarranas y Los Pegasos de
Arquitectura.

JHÚS GERARDO DÁVILA.

FILIPI DÍA% GAUA (Monterrey, 1945). Periodista. Se ha
desempeñado también como actor, director de t~a~o y
dramaturgo. Actualmente es columnista de los penódicos
El Norte y Reforma.

(Gran Bretaña, 1572-1631). Poeta, prosista y
clérigo inglés, considerado como el más importante de
los poetas metafisicos y uno de los mayores poetas
amorosos. Nacido en Londres, a la edad de 11 años ingresó
en la Universidad de Oxford.

JOHN DONNI
GURIILA CANTÚ WUTENDARP (Monterrey).

Licenciada~~
estudios internacionales por la UDEM. Estud10
diplomados en lenguas, periodismo y ~teratura. Se ha
desempeñado como periodista de televisor~s locales y
nacionales y como docente en el área de literatura y
lengua inglesa. Ha publicado el libro de poesía El efecto.

(Huesca, 1960). Es autor de los libros de
relatos Frío de vivir y Museo de la soledad. Sus cuentos han
aparecido además en las antologias de más relieve de los
últimos años.

CARLOS CAITÁN

DANIEL CENTENO (Puerto La Cruz.1971). Periodista_ cul~ral.
Doctor en ciencias de la información por la Uruvers1~d
Complutense de Madrid Ha sido bec'.1110 de la Fundac1on
para un Nuevo Periodismo Iberoamencano.
ANTONIO CISNIROS (Lima, 1942). Poeta y doctor en letr~s.

Entre sus libros se cuentan Destierro, David, Com~n~anos
reales, Canto ceremonial contra un oso hormiguero y Cromca_~el
Niño Jesús de Chilca. En 1978 fue becario de la_ Fund~c1on
Guggenheim de Nueva York. Ganó el Prem10 Nacional
de Poesía del Perú José Santos Chocano y el concu~so de
poesÍ a Casa de Las Américas·, también obtuvo la Pnmera
Mención Internacional de Poesía Rubén Darío.
ROMÁN CORTÁZAR ARANDA. Estudió letras

españolas en
la UANL Becario del Centro de Escritores de_Nuevo León
en 2005. Ha dictado conferencias sobre literatura en
México y Argentina.

RODRIGO FHSÁN (Buenos Aires, 1963). Es

autor de Historia
argentina, Vidas de santos, Traba1os manuales, _Esperanto y
Mantra. Es también editor de La geometna del amor,
antologia de relatos de John Cheever.
MANO GLANU. Escritora y profesora emérita dela Facul~d

de Filosofía y Letras de la UNAM. Entre sus o~ras estan
Síndrome de naufragios, Premio Xavier Villaurruua 1984, El
de novela
rastro, que fue finalista del XX Premio Herralde
.
. - 1y
Premio SorJuana 2003 e Historia de una mu1erque camino por a
vida con zapatos de diseñador. Considerada una de_stacada
. . ta pertenece al Sistema Nacional• de Invesugadores
SOIJUaillS &gt;
d ,
desde 1989 (emérita desde 2004) y es m1embro e numero
de la Academia Mexicana de la Lengua.
DULCE MARÍA GONZÁLEZ (Monterrey).

Licenciada en letras
españolas por la UANL, institución que en 20?3 le otorgó
el Premio a las Artes. Actualmente es coordinadora del
Centro de Escritores de Nuevo León y mae~~ra de
Apreciación de las Artes en la Facultad de_ ~edicma ~e
la UANL Por su novela Mercedes luminosa recibió el Prerruo
Nuevo León de Literatura en 2002.

(México, 1958). Ha dirigi~o
varias películas. Su Libro de Nadie fue acreedor al Prerruo

DANIIL GONXÁLEZ DUEÑAS

132

de Ensayo Hispanoamericano Casa de América/FCE
(España, 2003). Ha obtenido seis premios nacionales de
literatura. Autor también de Luis Buñuel: la trama soñada,
Las visiones del hombre invisible y Mélics: el alquimista de la luz
Notas para una historia no evolucionista del cine.
MIGUIL GONZÁLUYIRGIN (Colima, 1964). Bachelor of Arts

y Master of Architecture por la Universidad de Harvard.
Autor del libro Of Games, thelnfinite and Worlds, the Work of
Gabriel Orozco. Desde 2003 ejerce una práctica
independiente como arquitecto y critico de arte y
arquitectura.
ILINCA ILIAN (Rumania). Ensayista y traductora. Ha
recibido varios premios de traducción en Rumania. En
2001 fue profesora invitada por la UANL Tradujo Rayuela,
deJulio Cortázar, autor sobre el cual ha elaborado su tesis
de doctorado en literatura comparada, Julio Cortázar y la
novela europea.
FERNANDO IWAIAIU (Lima, 1961). Realizó sus estudios de
licenciatura y maestria en la Pontificia Universidad
Católica del Perú, y los de doctorado en la Universidad
de Sevilla. Es Premio Copé de Narrativa (1998),
Conference on Latín American History Grant Award
(Nueva York, 1996) y Premio de Ensayo Alberto Ulloa
(Lima, 1987). En Sevilla, es director de la revista literaria
Renacimiento y director de la Fundación Cristina Heeren
de Arte Flamenco.

Santiago de Compostela, donde actualmente realiza su
doctorado. Ha escrito varios estudios sobre literatura
latinoamericana, centrándose en las obras de Julio
Cortázar, Ricardo Piglia yJuan Rulfo, entre otros.
1DUA1tDO ANTONIO PAIIU (León, 1965). Narrador yensayista.
Estudió letras hispánicas en Monterrey. Ha escrito los libros
de cuentos El rio, el pozo y otrasfronteras, Los límites de la noche y
Tierra de nadie. Por el relato breve Nadie los vio salir ganó el
Premio de Cuento Juan Rulfo 2000. Fue becario de la
Fundación Guggenheim en 2001 y del Sistema Nacional de
Creadores de Arte.
INRIQUI PÍRIZ CASTILLO. Licenciado en letras inglesas
por la UNAM y doctor en literatura comparada por la
Universidad de Toronto. Especialista en hermenéutica
fenomenológica y ciencias cognitivas. Actualmente es
profesor titular del posgrado en ciencias del lenguaje del
ICSyH de la BUAP y director de la revista académica
Morphé, del mismo instituto. Autor de diversos artículos
(literatura y teoría) en publicaciones como Neohelicon,
Hennes Criollo y Crítica.
ROGILIO RIYIS (Loreto, Zacatecas, 1959). licenciado en
letras españolas por la UANL. Fue becario del Centro de
Escritores de Nuevo León en 1989 y maestro visitante de
la Universidad Panamericana de Texas. Editor de
Emmanuel Carballo, protagonista de la literatura mexicana.

.IOIÍ w11 RIVAi (fuxpan, 1950). Poeta. Entre sus libros se
(Guaymas, Sonora, 1960). Artista encuentran Tierra nativa, Río y Un navío un amor. Ha obtenido
multidisciplinario, becario del Sistema Nacional de los premios Xavier Villaurrutia, Carlos Pellicer, Ramón
Creadores 2003-2006, Primer Premio en la Xll Bienal López Velarde y Aguascalientes. Su labor de traductor
Tamayo, Primer Premio en la III Bienal del Museo de abarca las obras poéticas completas de T. S. Eliot y de Arthur
Monterrey, Primer Premio en la VIII Bienal de Cuenca, Rimbaud, Omeros de Derek Walcott y la poesía erótica de
Ecuador, y Premio de adquisición Omnilife 1999.
John Donne, entre otros. Forma parte del Sistema Nacional
de Creadores de Arte desde 1992.
Juús DI LIÓN (Saltillo, 1953). Narrador, dramaturgo y editor.
Es licenciado en letras por la Universidad Autónoma de CRISTINA RIVIU GARZA. Es autora de Desconocer, La más
Coahuila y maestro en lengua y literatura españolas por la mía, La guerra no importa, Nadie me verá llorar, La cresta de
Escuela Normal Superior del Estado de Nuevo León. Entre Ilión, Ningún reloj cuenta esto y Lo anterior. Su obra se ha
sus libros se cuentan Afuera hay un mundo degatos y Pamela del hecho acreedora al Premio NacionalJosé Rubén Romero
Río por nosotros mismos obajo el rencor.
(2000) y al Premio Sor Juana Inés de la Cruz (2001). Es
maestra del ITESM Campus Ciudad de México.
IVÁN MENDIOLA (Nuevo Laredo, 1946). Médico con
especialidad en Psiquiatría por la UANL y psicoanalista INRIQUI RUIZ (McAllen , 1953). Maestro de tiempo
por el Instituto de Psicoanálisis de la Asociación completo en la Facultad de Artes Visuales de la UANL
Regiomontana de Psicoanálisis, A.C. (componente de The Trabaja como productor independiente y recientemente
lnternational Psycho~Analitical Association.)
expuso su obra en Estados Unidos. Recibió el premio a
las Artes de la UANL en 2003.
DAVID MUIÑO IWlRIIRO (Santiago de Compostela, 1979).
Ha desarrollado su carrera académica en la Universidad JIZRIIL SAL.AZAR. Imparte clases en la Facultad de
de Colorado, en Boulder, EU, y en la Universidad de Filosofía y Letras de la UNAM y en la Universidad del

FRANCISCO LARIOS

133

�AUTORES

Claustro de Sor Juana. Obtuvo el Premio Nacional de
Ensayo Alfonso Reyes 2004 por su trabajo La ciudad como
texto. La crónica urbana de Carlos Monsiváis.

(1942). Hizo estudios de
castellano, filosofía y periodismo en la Universidad de
Chile. En 1972 obtuvo el Premio Luis Oyarzún y en 1997,
el Premio Eduardo Anguita. Algunas de sus obras son
Perturbaciones, Mester de bastardía, Palos de ciego, Canto
rodado, Suma alzada (antología) y Cara de hereje.

Periodismo convocado por el lnjude. Fue reportera del
periódico El Norte. Actualmente labora en el Museo de
Arte Contemporáneo de Monterrey y se desempeña como
periodista independiente.

MANUEL SILVA ACEYEDO

BERTHA WARIO (Monterrey, 1974). Egresada de la Facultad
de Ciencias de la Comunicación de la UANL En 1996
obtuvo el primer lugar en el Certamen EstatalJuvenil de

GREGORY ZAMBRANO (Mérida, Venezuela, 1963). Ensayista,
crítico literario y editor. Magíster en literatura
iberoamericana por la Universidad de Los Andes. Doctor
en letras hispánicas por El Colegio de México. Ha sido
colaborador de la Revista Nacional de Cultura, la Revista de
Literatura Hispanoamericana, Casa de las Américas, Guatapique,
~uademi-Iberoamericani y Nueva Revista de Filología Hispánica.
Actualmente es director de la Escuela de Letras en la
Universidad de los Andes.

Libros de texto

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134

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de la UANL

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San Nicolás de los Garza, N. L
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8329 4000, ext. 537'

euANL

Visión 2012

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751803&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad Autónoma de Nuevo León, 2005, No 52-53, Julio-Diciembre </text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��t
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�Franz Joseph (Versión de Miguel Covarrubias)

oo

MUJER Y ESCRITURN La génesis de la
mujer ilustrada en occidente se interpreta
a través de la vida de Madame de Stael y el reflejo de ésta
sobre la vida de una mujer inventada.

ALBERT CAMUS: EL ABSURDO Y LA
REBELDÍA COMO FUNDAMENTOS
PARA UNA ÉTICA DE LA 'HUMANIDAD/

SALVADOR ELIZONDO
(1932✓ 2006): IN MEMO~
RIAM/ La figura, la escri✓

COllALA.C■lau/•

A partir de una reflexión sobre el suici/
dio, se busca interpretar el sentido de
la vida desde el punto de vista del escri/
tor francés. / TIRSO MIDILLfM/ 14
Globahzación y cultura

tura y el "constante
rechazo al mundo de los
cuerdos" de Salvador
Elizondo, son evocados
por uno de sus más cer/
canos amigos, CARLOS

LAS QUIMERAS/ El lamento por las teogonías perdidas
compuesto por Gérard de Nerval, se presenta en esta
versión comentada por el poeta TOMÁS l■COTIA. / 12
Rayuela en azul per quel cammino ascoso
ROMÁ.M COllTÁli■ / 20

Drama en la corte (Versión de Miguel Covarrubias)
1A.Ce■■1•m■n/2a

LEONA- ICLISIAS / 11

PillOMAIUÁ

ÓUO/TIU.
120XIHCM,

MOMSIYÁII / 87
Arturo Uslar Pietri: la pasión
de conocer

ooTOBOSO

LA DINÁMICA
DE LO PERMANENTE
El filósofo español
■■C■MIO TRfAI habla
con Miguel Angel
Quemain de sus esfuer,
zos por establecer una
nueva tradición filosó,..
fica cercana a la litera,
tura./ 31

se

ME

ooA DA.R A. L.A. REDONDA.

llillL U.AH/ 4

CUCOH liM■llAMO / 91

Biblioclips: Los motivos del vampiro

Primo Levi~Alda Merini:
dos formas de dolor

RODRICO . . .IÁM/71

00

Letras al margen: El rescate de la memoria
■HA.DO A.NTOMIO • ......._ / 73

No hay tal lugar: En cuestión de lecturas como en
cuestión de gustos se rompen géneros

JliMMl'ffl CLA.RIOMD / H

BÁRBARA FUENTES: POÉTICA DE LA VITAL!~
DAD ESCONDIDN El universo pictórico de

México en Madrid
Fti.MCIICO TAUÚ TUTIÑO / . .

Bárbara Fuentes se conforma de símbolos de
la creación: mujer, flor y lienzo, tres procesos
en incesante cambio y perpetua renovación.

CRlfflMA. RITlllA CA.llli / 71

Cuando un Quijote nos habita, ¿nos
reinventa?

YfCTOR ■ARRlli IMDIRLI / 77

A.LMA. llAMÍUZ / 103

Joseph Beuys: escultor social/ ■mi■• LIIA.L •A.RW / a

Sólo para incondicionales intoleran,
tes a la intolerancia
TfCTOR N■CO MA.llTÍMU COMIÁLD /
111

Mondo Porno
NIN TA.LDÍI / IH

Siete veces panero

CONSEJO EDITORIAL

RICA.DO c■A.DROI / H

carmen Alardin, José Emlllo
Amores, Miguel Covarrublas,
Margarlto Cuéllar, Roberto
Escamllla, Jorge García Murtllo,
José María Infante, Humberto
Martínez, Alfonso Rangel Guerra y
Humberto Salazar

~ MATOMÍA. DE L.A. CRÍTICA
El ensayo latinoamericano: tradición y trasgresión
lnDIL IAL414R IICA.LA.Mn / 43

Un acercamiento al valor de la obra crítica de Antonio
Candido
.AI.NIIIIO RA.MUL c■■RllA/ 49

DIRECTORIO
. . . . INCnUA
61Ht'IILA
MXINQI.

MUCffllN
P.UICAC..IIHI
Celso José Garza Acuña

MlllC'NMl l■ll'MIAII
Victor Barrera Enderte
......IIAI
Jesslca Nieto
MIIMI
Franciseo Lartos Osuna

............

lrvlng Juárez Gómez

llKftlll
José Antonio González Trevlño

IIClllTAllMI
Jesús Áncer Rodríguez

IIICIUT. . . . N IXftMl!létll
'YC.lftlil
Rogello Vlllarreal Blzondo

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de la UANL
Biblioteca Magna Universitaria
Raúl Rangel Frías
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y83 29 4095.
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Serna Impresos, S. A. de C. V.,
Vallarta 345 sur, Monterrey,
Nuevo León.
Número de resetva

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Acerca del arte nacido de una ilusión
(o de un defecto del ojo)
JIIIICA MlffO / 107

�•OHA

NH(A

Franz.Joseph

Poemas

YIRll6M •■ MIC-■L COYA.U.al.U

liRL 11:llA•I

Franz.Joseph
¿Cómo era? Hnteligente? ¿Tonto?

Wie war er? War er dumm? War er gescheit?

lQué sentía? ¿Pudo realmente alegrarse?

Wie fuhlt' er? Hat es wirklich ihn gefreut?

ffra un cuerpo o solamente un traje?

War er ein Korper? War er nur ein Kleid?
W ar eine Seele in dem Staatsgewand?
Formte das land ihn? Formte er das Land?
Wer, der ihn kannte, hat ihn auch gekannt?
Trug ein Gesicht er oder einen Bart?
Von wannen kam er und von welcher Art?
Blieb nichts ihm, nur das Wesen selbst erspart?
W ar die Figur er oder nur das Bild?
W ar er so grausam, wie er altersmild?
Zahlt' er Gefallne wie erlegtes Wild?
Hat er's erwogen oder frisch gewagt?
Hat er auch sich, nicht nur die Welt geplagt?
Wollt' er die Handlung oder bloE. den Akt?
Wollt' er den Krieg? Wollt' eigentlich er nur
Soldaren und von diesen die Montur,
von der den Knopf nur? Hatt' er eine Spur
van Tod und liebe und vom Menschenleid?
Nie pragte machtiger in ihre Zeit
jemals ihr Bild die Unpersonlichkeit.

........,....

UAFITe / PAPIL
leI'3CN

¿Era un alma con vestidura de Estado?

.....,....

.......,

. . . . . . , ,. .11
21.1 I n CM

¿Lo moldeó el país? ¿Él le dio forma al país?
lQuien lo conoció lo asimiló también?

ff uva un rostro o una barba?
¿Cuándo apareció y de qué manera?
lNada suyo permanece, sólo su esencia se conserva?
¿Era una figura o sólo imagen?
¿Fue tan cruel como luego apacible en su vejez?
¿Contó a los caídos como caza de venado?
¿Ponderaba en demasía o se arriesgaba?
¿Se fastidió a sí mismo, no sólo al mundo?
¿Quiso la acción o el puro acto?
¿Quiso la guerra? lQuiso nada mas
soldados y de su uniforme
el botón solamente? ¿Dio pruebas
de amor y muerte, de aflicción por la humanidad?
8 poder de su tiempo nunca pudo
imprimirle el sello de la impersonalidad

�El prólogo
la luz de las catástrofes que han ensombrecido el año pasado
(2005), las dimensiones de nuestra conciencia se han achicado
otablemente. El mundo observa con verdadero estupor el nú-mero de víctimas y su diversidad en la nueva era de la globalización y
ve con espanto que todos hemos sido dañados. No obstante, un inters-ticio curioso se ofrece a nuestra mirada: las novedades aportadas con
el tsunami, por ejemplo, donde los antropólogos ven con estupefacción
a ciertas etnias, las más primitivas y quizás antiguas del mundo, espe-cialmente en África, ajenas a la vasta devastación; y ven, en ciertos sec-tores, la ausencia de cadáveres de animales que pareciera que en esa
parte del planeta se borraron como por arte de magia para subir los
cerros y los montes, no sin antes denunciar con gorjeos, murmullos,
barritares y otros códigos lo que iba a suceder a quienes podían y que-rían escucharlos. En oposición a los turistas, quienes antes del fenó-meno corrían hacia sus cámaras, videos y equipos de grabación míen-tras el mar se alejaba de las costas. Quizás la arrogancia cultural de
occidente quiso ver en la conciencia humana, lo cual significa la con-ciencia blanca, europea y racional, la conciencia del mundo. Quizás
despojamos de toda otra conciencia a quienes no son como nosotros.
Quizás ésta sea la mayor responsabilidad que hoy pesa sobre la cultu-ra occidental y su orden, leyes, normas. Y quizás el orden patriarcal
instituido como conciencia del mundo esté en plena agonía.

Mujer y escritura
COIIALAC•IRD

La plenitud de ser es un estado difícil de sostener
cuando se está encerrado. Esta enunciación de Coetzee
cabe tanto para los campos de concentración, las cárceles, las jaulas, los manicomios, los zoológicos, las
reservaciones, los intérnados, corno para los continentes donde se subsume la humanidad, las regiones asoladas por la codicia de los poderosos, los conventos,
los gineceos, las casas patriarcales, los espacios
circunscriptos a la libertad bajo palabra.
En este mundo donde el poder político, el poder
religioso y el poder militar se ejercen por hombres aún
en nuestros días, no cabe duda que lo femenino nunca
acaba de integrarse a la polis, a la ciudad, al Estado.
Entonces lcórno pudo ser que tenernos escritoras? Por
prepotencia de trabajo, por tozudez de vida, corno Jane
Austen sin un cuarto propio, corno las tres Bronte
muriéndose de hambre literalmente, corno Virginia
Woolf conjurando la locura a cada instante. Y corno
"las siete cabrit as", según las definiera Elena
Poniatowska: Frida Kahlo, Pita Amor, Nahui Olin,
María Izquierdo, Elena Garro, Rosario Castellanos y
Nellie Carnpobello. De las siete, cinco escribían. Pita
Amor termina loca paseándose por la zona rosa del D.F.;
Nahui Olin, del mismo modo que Pita Amor y al igual
que la Garro, rodeada de gatos que consideraba más
queribles que los humanos; Rosario Castellanos con
una muerte dudosa que se supone suicidio; Nellie
Carnpobello desaparecida; Elena Garro, quizás la más
grande escritora latinoamericana, con imputaciones
dudosas. La marca de la diferencia es muy fuerte: pertenecemos al lado oscuro, a la zona lunar, al mythos,
esa palabra que en griego significa no la palabra efectiva corno es la del logos, sino la palabra afectiva.
Katherine Mansfield relata los avatares de su educación alrededor de la segunda década del siglo pasado y señala que sus padres la llevan de Nueva Zelanda
a Inglaterra, y con dificultades para hallar un colegio
femenino la inscriben en una escuela regenteada por
varias mujeres mayores, viudas o solteras1 que sin otra
fuente de ingresos para subvenir a sus necesidades
burguesas no hallaron mejor forma que crear un colegio para señoritas -fenómeno que se dio en Inglaterra y en otras partes de Europa. Allí pasa Katherine
varias temporadas hasta que se escapa, no por desinteresada, sino porque las pobres mujeres, amén de los
consabidos trabajos de punto y costura, algunas nociones mínimas sobre matemáticas y una visión superficial de la gramática y la redacción, nada más podían

hacer por ella. Esa fue toda la educación que la gran
escritora inglesa recibió. El resto tuvo que hacerlo
como autodidacta. Estaba encerrada en el orden que
había legitimado la educación masculina en universidades y academias y renegado de las virtudes de la formación para la otra mitad del mundo, es decir, las
mujeres. Eso ya lo sabemos, pudiera replicar el lector.
Es cierto, lpero lo sabemos vivencialrnente? lNos darnos cuenta que hasta 1920 las mujeres carecían de toda
formación académica? me verdad comprendemos que
nuestros juicios, valores, saberes, estaban sujetos a la
decisión del orden patriarcal? lPercibimos la impotencia de cada mujer que desde el Renacimiento, y aún
antes, se irguió escandalizada para clamar por una educación femenina íntegra? ¿Somos conscientes de hasta
qué punto en las cámaras del poder legislativo, en las
asambleas de los sindicatos, en los foros académicos,
en los salones de la élite, se proclamaba una y otra vez
que dar este tipo de derechos a la mujer era menoscabar su tarea sublime y prioritaria, los hijos y el hogar?
¿Advertimos que la mujer en las diversas épocas, sea
en la del amor cortés de la Edad Media o la del surrealismo, el movimiento que nunca reparó en lo femenino, cuando se la quiere enaltecer ha sido en estos términos; y por no existir nada más que "en rosa", como
una musa, como fuente de inspiración y como guardiana del hogar, le fue negada una y otra vez la educación que hubiera hecho de ella un sujeto pleno? La plenitud de ser es un estado difícil de sostener cuando se
está encerrado. Permítaseme insistir con esta proposición.
En su célebre conferencia de 1926, Un cuarto propio,
Virginia Woolf señala la ausencia de la hermana de
Shakespeare en la literatura, naturalmente una metáfora, a causa de la falta de un cuarto propio, vale decir,
de una economía propia. La conferencia que luego se
publicó en forma de ensayo, está dedicada a las mujeres que no habrían podido asistir por tener que ocuparse de sus niños, la casa, la tarea doméstica. En mis
clases sobre este mismo tema en la universidad, he trabajado este material de Virginia una y otra vez. En una
ocasión una de mis alumnas, por cierto una mujer mayor que me sorprendía por su obstinación en el estudio, elige como tema final de la materia precisamente
Un cuarto propio y concluye así: "Ella tiene ese cuarto
propio pero NO LO HA HABITADO NUNCA, tiene
casi 62 años, tiene inmensos deseos de habitarlo pero
no tiene puertas ni ventanas, NO TIENE POR DON-

7

�DE ENTRAR; ella está terriblemente consciente de
ello, pero tiene la esperanza de Virginia Woolf de poder hacerlo a través del conocimiento, poder tener su
cuarto propio en su mente, el que no se construye con
ladrillos y cemento" (sic).
Su lectura me sobrecogió. Había vislumbrado una
instancia que la propia Virginia Woolf no me había
revelado tan acuciosamente.
"Pensar, analizar, inventar no son actos anómalos,
son la normal respiración de la inteligencia" dice en
Pierre Menard Jorge Luis Borges. ¿Cómo puedo hacerlo
cuando se me ha destinado a la repetición? me qué
manera acceder a mi normal respiración si han decidido por mi que pensar, analizar e inventar, no es mi ejercicio? Que lo mio es repetir los actos de engendrar y
ser magnánima, es decir pensar en los otros y en sus
necesidades y deseos. Ycómo puedo ser magnánima si
tengo tan poquito para dar; dar qué, no mi sabiduría
ni mis conocimientos, ni los bienes espirituales adquiridos en el estudio, el análisis, la exploración, el rigor
científico o estético o filosófico. Dar qué, ¿mi incondicionalidad? ¿y qué es eso? El orden patriarcal redujo a
la edad adolescente, a la edad que no ha devenido adulta, a la mitad del mundo. El proceso civilizador ha operado sobre un solo sexo. Y este sexo encarnado en La
ley, es la autoridad del Padre fundada sobre la propiedad y la herencia. Cuando Simone dice "No se nace
mujer", pone toda la cultura en cuestión, a partir de
allí, ser algo será sospechoso, porque no se es, se llega
a ser. Lo mismo hombre que mujer, lo mismo bárbaro
que civilizado, lo mismo católico que mahometano.
Quiero decir que hemos convenido en una manera de
ser esto o aquello, que lo hemos construido y queda
legitimado, se sanciona y punto. Y así fue con nosotras.
Las que escribieron en todos los tiempos son aquellas que estaban preparadas para poder hacerlo. No
bastaba tener un cuarto propio. Quienes escapaban a
la pobreza, las niñas de familia, no tuvieron mejores
oportunidades salvo excepciones.

LA FÁBULA
Se trata de la historia de Madame de Sta.el. Sucede entre 1766 y 1817, es decir en un lapso de cincuenta años.
Su existencia marcará los comienzos del siglo XIX,
porque Germaine se erigirá como la protagonista del
romanticismo en Francia. Cuando aludimos a los albores del siglo XIX y su carácter, nadie puede dejar de

nombrarla. Pero no basta hacer su historia ni reflexionar a propósito de su andar por el mundo: resulta revelador observar su reflejo en otra mujer de cuya invención me hago responsable.
Había una vez un mundo que no me concernía ni me
involucraba. Donde quedaba al margen al mismo tiempo que Germaine lo habitaba, tan ajena a mí como ese
mismo mundo. Ella desconoce que las academias y los
liceos no se han hecho para nosotras_Tampoco advierte, todavía, que ella tiene una mamá, una casa, un padre prominente, una economía estable y generosa. Y
que hay una gran diferencia entre ser mujer a secas a
ser mujer con títulos y riqueza.
En 1768, dos años después del nacimiento de
Germaine y del mío, comienza el debate sobre "la
instrucción femenina", cuya crítica de la educación
de los conventos resulta en beneficio de sistemas
más completos en cuanto a la educación femenina.
El inspirador nato de la rebelión en contra de la formación conventual es Jean Jacques Rousseau, quien
influencia a las madres cultas a organizar una verdadera cruzada de conocimiento a favor de sus hijas. Al carecer de una mamá con educación y de un
padre con fortuna, no me beneficio de ello para nada
y pasará más de un siglo antes que alguna novedad
me alcance.
Las mamás son muy importantes en la vida de las
hijas, como se darán cuenta al advertir que Susanne
Necker, la mamá de Germaine, toma en sus manos su
educación, influenciada por los aires que soplan en la
segunda mitad del siglo XVIII y que no son para mí.
En el convento aprendo religión y las artes del hogar
mezclado todo como en un buen puchero (que sí aprendo a hacer muy bien) con un poquito de ortografía y
matemáticas gracias a la devoción de las monjitas, y
que me servirán en las tareas de la casa.
Los papás también son importantes, no tanto como
las mamás que son el modelo de mujer que una va a
tomar; sin embargo, gracias a Monsieur Necker, banquero, ministro de hacienda de Luis XVI, Germaine y
su mamá Susanne pueden habitar el mundo. Cosa que
no me sucede a mi que, bastarda, hija natural, con madre analfabeta, sólo puede ponerse a trabajar en sitios
como cloacas, minas, galpones, sótanos, donde no hay
luz que rasgue las tinieblas. Tampoco tengo primos o
hermanos cuya educación cree la necesidad de unos
estudios especiales. Germaine si, además de su madre

8

y mi cabeza; siento que al tiempo que se endurece el
cuerpo se me endurece la vida interior, lo que pudiera
imaginar, sentir, soñar, vivo tan sólo al servicio de los
otros. Ella pronto emulará a su propia madre y al llegar
a su primera juventud opinará, decidirá, optará ya por
esto ya por esto otro. En plena adolescencia ha escrito
su primer ensayo sobre el severo Montesquieu y su Espíritu de las Leyes que todo el mundo aplaudirá porque
viene de una "luciérnaga" que sólo brilla en la oscuridad. Porque Germaine poquito a poco advertirá que
brillar sólo un instante es lo que más conviene a una
mujer.
Yo por mi parte, me escabullo de la mirada de los
otros y me oculto en la soledad de un pasillo, una escalera o la bohardilla. Allí me prendo furiosamente a las
historias que me cuentan esos hombres que no sé quiénes son. A las cartas de mujeres con nombres aristocráticos de las que nunca me acordaré y de cuánta leyenda, cuento o folletín caiga en mis manos. Como mi
madre antes, trabajo en una fábrica de textiles. De sol
a sol. A destajo. Sin embargo, en la noche mi deseo no
es mi necesidad. La necesidad de sobrevivir va por un
río y mi deseo por otro. No se encuentran nunca. Tengo hambre y frío y no obstante me olvido de ello con
un libro entre las manos. Escindida, no tendré armas

roussoniana tiene un primo para quien se crea una especie de academia familiar donde también se incluye a
las niñas de la familia. Si aprender a leer será mi tabla
de salvación, el río por el cual fluyan los sueños y la
imaginación, para Germaine hacer teatro con sus primas y su primo nacido el mismo año que ella será, además, uno de los modos de saber mejor la historia. Yo
me esconderé en la bohardilla todas las veces que pueda para leer apasionadamente no a Tácito y a Tito Livio
como ella, sino los folletines que lleguen a mis manos,
y nadie vendrá en mi socorro para explicarme una palabra que no entiendo, un giro idiomático que no utilizo o una costumbre que me es extraña.
Por el contrario, Germaine desde pequeña tiene permiso para discurrir entre escritores, filósofos, científicos, que asisten todos los viernes al salón de su madre.
Pasará de las rodillas de Marmontel a las de
D'Alembert. Impulsada por los enciclopedistas aprenderá a escuchar y a discernir. Luego hará preguntas que
habrán de sorprender a Diderot, a Voltaire y sus colegas. Esos intelectuales se inclinarán sobre ella con admiración y ternura. Beneplácito de los hombres cuya
generosidad se ve compensada por la sonrisa y la gracia de la niña, Germaine crece en espíritu y talento.
Yo, en esfuerzo físico que vuelve rígidos mis miembros
9

�que alcanzará en los
con las cuales defen,
años siguientes pero sí
derme para hacer pre,
con el sino de todas las
valecer mi deseo.
mujeres que salidas del
Madame Necker
brillo nocturno de la
decia que "las luciérluciérnaga, se ven des,
nagas son la imagen de
provistas de espacio
las mujeres; en tanto
propio y son señaladas
permanecen en la os,
con toda suerte de de,
curidad, uno se siente
fectos. "La gloria para
conmovido por su bri,
una mujer no es sino el
llo. Pero apenas quie,
espléndido luto de la
ren aparecer a la luz
felicidad", proclama
del día, se las despre,
Germaine a la vuelta de
cia y sólo se ven sus de,
los años en su novela
fectos". ¿Pasó eso con
Corina.
Germaine? Al princi,
Me junto a los quin,
pio,mientrassorpren,
ce años con un obrero
día por su rara y sensi,
de la construcción por,
ble inteligencia en las
que así lo quiere mima,
conversaciones de sa,
dre, quien necesita ver,
lón y en los juegos de
me protegida lo más
una sociedad que bus,
pronto posible. Ella
ca brillar por los aspa,
sabe lo que me convie,
vientos del lenguaje y
ne.Los hijossesuceden
la retórica, su brillo era
uno a uno sin pausa y yo ya no puedo leer.
comparable al de una luciérnaga nocturna, ,....
N NS1lllff
u»ne l •.U■L
De tarde en tarde trueco alguna de mis no,
alli adentro, en el salón, a resguardo de los
11 x 21 c11t1
velas en los puestos de libros usados y al,
grandes públicos y lejos del destino común
canzo por unos pocos centavos y unos po,
de una masa infinita de gente como yo. Sabia
cos segundos el placer de verme convertida
cuándo callar y cuándo manifestarse, en qué
en duquesa o cortesana. Por esos tiempos
momento acercarse a uno o al otro, qué decir
estalla la Revolución. Mi marido se pierde
frente a un silencio o un comentario inoportu,
entre la diosa razón y los continuos sobre,
no,cómo responder alas sutilezas de la plática
y el buen gusto, y de qué manera ser sutil ella misma. saltos de un movimiento que pareciera no tener fin. Se
Pero luego, entre los avatares de la última década del levantan las barricadas, se abren las puertas de los pa,
siglo y abriendo la boca para dar cuenta de sus opinio, lacios reales, se lucha en las calles y en las asambleas;
nes, todo comenzó a girar vertiginosamente. En esa ins, él corre del bulevar en donde se enfrenta a los leales al
tancia careció de la protección de mi silencio y mi pa, rey a las interminables sesiones en donde se discute la
sividad. Yo muda, inmóvil, anónima, siempre he pasado ley nueva. Un buen día desaparece y me deja sola con
desapercibida. No se espera de mí que critique, que cinco hijos que debo criar sin apelación. Mi tiempo de
elija, que condene o asienta. A la luciérnaga no se le leer ha terminado. Por oposición, para Germaine los
perdonó que quisiera habitar el día y la Historia. Que tiempos revolucionarios inauguran su tiempo de líber,
pretendiera ser una protagonista como Napoleón o tad. Nada queda en su lugar, todo parece estar en tela
cualquier hombre con las mismas virtudes en educa, de juicio y ella se aprovecha. Su salón, que sólo trataba
de filosofia y literatura, deviene un salón con ideas po,
ción, talento, familia, linaje y prestigio.
Al desposar al embajador de Suecia en París tiene líticas en el seno del cual todo se pone en tela de juicio
veinte años y sigue reinando en el salón de su madre y donde se agrupan los oponentes a los regímenes au,
convirtiéndose en Madame de Stael, aún no con la fama toritarios. Publica Cartas sobre d carácter y los escritos de
10

Jean Jacques Rousseau. Dará a luz tres hijos, pero eso no
le impedirá separarse de su marido poco tiempo des,
pués. Germaine se busca un destino diferente.
Tumultuosamente por su sangre joven y libertaria se
anuncia el paraíso y ella quiere \'Ívirlo a fondo. Sin
embargo, con el correr de los años se verá cercada por
más prisión que paraíso y finalmente añorará aquella
otra libertad de los salones y los enciclopedistas, de la
filosofía encerrada en libros que nada tienen que ver
con la \'ida y muerte de la Revolución del Siglo de las
Luces. Esa revolución en que, antes de sucumbir a su
destino, Luis XVI llama por última vez a Necker para
que lo asesore y lo apoye, el padre de Germaine.
Yo no tengo la menor idea de cómo Germaine hace
coincidir los oficios de su padre con su propia manera
de vivir la Revolución. No sé qué piensa de esa guillotina emplazada en el corazón de Paris que echa a rodar las cabezas de todo el mundo. Asisto espantada de
todo espanto a la decapitación del rey y la reina. Sobre
todo me impresiona esa reina extranjera, vituperada
por amantes y fiestas, cuya cabeza se desploma sin el
menor sentido. Al fin de cuentas una mujer, pero tan
lejos de mí y de lo que yo soy que no atino a llorar por
ella. Sólo estupor y terror. Nos morimos de hambre mis
hijos y yo; las largas colas en busca de un puñado de
cereales me ocupan la vida y el pensamiento.
Germaine se protege de tantos desbarajustes
exiliándose un año antes, en 1792, en el castillo de
Coppet, propiedad de su padre, entre Ginebra y
Lausana. Será su fortaleza, alli regresará una y otra vez,
toda vez que las circunstancias la opriman. La nostal,
gia la acompañará permanentemente. Quiso que la re,
volución igualara los destinos de hombre y mujer, soñó
con ser poeta y política, anda husmeando al amor, quie,
re ser musa y maestra. Como Lou Andreas Salomé 100
años después, desea hacer temblar a un Nietzsche, en,
caminar a un Rilke y ser la amiga dilecta de un Freud.
Encuentra su Rilke en 1794. Se llama Benjamín
Constant, devoto de las ideas más radicales·' esteta' sólo
espera la mano femenina que lo impulse a escribir.
Halla a su Nietzsche en el furioso debate con Napoleón
y a su Freud en la amistad con Chateaubriand. Como
Goethe y Schiller, a los que traduce al francés,
Germaine, fiel al movimiento denominado Sturn and
Drang, apela, en sus actos y en sus escritos, al sentí,
miento. Y sus sentimientos le proponen una
tumultuosa relación con Constant. El que será más
tarde el jefe del partido liberal francés no se deja sedu,

cir tan rápido, compartiendo la de\'OCÍón por la nueva
filosofía alemana, tiene miedo de comprometerse sen,
timentalmente. El vínculo se rompe y será la literatura
la que recogerá la experiencia y lo más entrañable de
ambos: en 1816 Constant publica Adolfo, su obra maes,
tra, que contiene gran parte de sus amores con Madame
de Stael. Adolfo deviene un ~lásico del romanticismo.
La novela de Madame de Stael, Corina, inspirada en la
misma relación, es casi desconocida y nunca será paradigma de ningún movimiento.
A mi me queda el sabor de algunas novelitas. Allí,
yo, la mujer, soy como una maga, el sueño que sueñan
los hombres. Pero, ty mis propios sueños dónde que,
daron? Envuelta en el rigor de un tiempo apocalíptico
y unas condiciones miserables, quiero soñar, quiero ser
yo y solamente oigo el reclamo de mis niños que se
cuelgan a mí como si fuera una hada. O una fiera que
dando un zarpazo trae el alimento necesario para que
la manada sobreviva. No hay otro horizonte en mi con,
dición.
EL EPÍLOGO
Hoy en día las condiciones son otras. Sin embargo,
cuando nos dimos cuenta que la unión hace la fuerza,
y con el ejemplo de las luchas populares comenzamos
a reunirnos y obtener a cambio legitimidad, justicia,
libertad, era casi siglo XX. En la mayoría de los casos,
lo cual es completamente comprobable, toda la legis,
lación que en la letra beneficia a la mujer rara vez se
practica. Teniendo en cuenta que los hacedores de la
ley no habitan el cuerpo femenino, es natural que no
adviertan tantas posibilidades de vivir libres que se nos
han perdido.
En este lento proceso el primer momento escritural
femenino delinea el mundo doméstico, el hogar, la hija.
El segundo momento produce el folletín, la historia de
amor, los obstáculos familiares, a la sombra del orden
patriarcal y generalmente con seudónimo masculino.
El tercer momento es el de la escritura femenina: la
otra escritura, la deJean Rys, Virginia Woolf, Beauvoir,
Castellanos, Garro. Yel cuarto momento es este de hoy
mismo. Pero como aquel personaje de Kundera, quien
se pregunta dónde está el adelante, para nosotras aho,
ra, señala la escritora regiomontana Dulce María Gon,
zález, el adelante puede encontrarse a 300 grados a la
redonda. De esos adelantes posibles, utópicos, hablan
las escritoras de este nuevo siglo.

11

�Las quimeras
C.r•r• •• M•"•I
......111, IIL■cc1•111 Y MOTAS
DI TOMÁS SICOYIA

ElcksdichadíY
Yo soy el Tenebroso, ✓elViudo✓, el Sin Consuelo,
Príncipe de Aquitarúa3 de la Torre abolida:
Mi única Estrella ha muerto, ✓mi laúd constelado

También lleva el Sol negro de la Mdancolía4.
En la nocturna Tumba, tú que me consolaste,
Devuélveme el Pausílipo5 y la mar italiana,
La flor que prefería mi pecho desolado,

Yla parra en que el Pámpano con la Rosa se une6.
¿Soy Amor7 o soy Febo...? tLusignan o Biron?
Mi frente aún está roja del beso de la Reina8;

En la gruta en que nada la Sirena he soñado...
Yvencedor dos veces traspuse el Aqueronte9:
Modulando tan pronto en la lira de Orfeo
Suspiros de la Santa ✓como gritos del Hada1°.

Los doce sonetos de Las quimeras ~e~on inclui~?s
por Nerval, con ese título, en apendice a Las h11as
]
el fuego. Anteriormente Nerval había publicado
versiones ligeramente diferentes de siete de ellos:
"Délfica" (una vez con el título "Versos dorados" y otra
con el de "Dafne", ambos utilizados más tarde para
otros sonetos), "Versos dorados" (con el título de
"Pensamiento antiguo"), y los cinco que forman "Cristo
en los Olivos", y que constituyen un grupo, bajo el título
general de "Misticismo", incluido en los Petits chateaux
de Bohtme (1853).
2 De este soneto, uno de los más famosos de la lengua
francesa, existen dos manuscritos. Uno de ellos, llamado
manuscrito Lornbard, fue enviado seguramente por
Nerval a Dumas,junto con una carta, durante un ataque
de locura, en 1853. Es sin duda el texto que utilizó Dumas
para reproducirlo en su artículo sobre Nerval publicado
en Le Mousquetaire el 10 de diciembre de 1853, que
constituye la primera edición del soneto; a ese artículo es
al que contesta Nerval en la importante dedicatoria de
Las hijas dd fuego mencionada en la nota anterior. El otro
manuscrito, llamado manuscrito Éluard (porque
perteneció al poeta Paul Éluard), fue probablemente el
que se utilizó para la impresión de Las hijas dd fuego. El
Lornbardva acompañado, corno el anterior, de"Artemisa"
en dos hojas numeradas 2 y 3, yse conserva junto con una
carta de tres páginas que lleva el título La carte du Diable.
Se trata del arcano XV del tarot, que puede relacionarse
con el signo zodiacal de los gemelos, que es el de Nerval.
Algunos autores han encontrado alusiones al tarot en todo
el texto de este soneto.
El título está en español en el original. Todos los
comentaristas coinciden en que Nerval lo tornó de
Ivanhoe, de Walter Scott (capítulo VIII), aunque no
parece constar que él mismo lo haya declarado nunca.
Es también notable la unanimidad con que casi todos
repiten, siguiendo a Scott, que esa palabra significa
"desheredado" (desinherited en Scott), y que en tantos
años sólo Paul Bénichou haya señalado que
"desdichado" no ha significado nunca tal cosa en
español (cabe incluso la duda, confieso que un poco
especiosa, sobre si Scott dio de veras esa traducción:
en el capítulo VIII de Ivanhoe puede entenderse que es
el conjunto del dibujo del escudo -un roble
desarraigado y el lema El Desdichado- lo que significa
"desheredado", y no directamente esta última palabra;
y en el capitulo XII, cuando la multitud corea
"iDesdichado! iDesdichado!", Scott añade
precavidamente: "cuya consigna tomaban del lema que
llevaba el escudo de su caudillo"). En el manuscrito
Éluard el titulo es "El destino".

3

El príncipe de Aquitania alude a una de las fantasías
genealógicas de Nerval, que hacía derivar su apellido
(Labrunie) de la Tarre de Labrunie en Aquitania, y
pretendía descender de un noble de la región.
4 Hay una probable✓ alusión al célebre grabado La
melancolía, de Durero, que Nerval admiraba.
5 El Pausílipo o Pausilipo es un promontorio cerca de
Nápoles del que Nerval hizo uno de sus símbolos
obsesivos. Por su etimología significa "cesación del
dolor", que es una referencia a la muerte. Por su
cercanía con el Vesubio el poeta lo asocia con el fuego
subterráneo, otro símbolo central en su mitología
personal. Además, cerca de él se encuentra la supuesta
tumba de Virgilio, que encarna para Nerval todo el
paganismo y su misterio, en una primera síntesis de
cultos occidentales y orientales que anuncia el
sincretismo mitico✓religioso del propio Nerval.
Finalmente, la región napolitana evoca siempre para
él el culto a Isis (véase "Isis" en Las hijas dd fuego), en el
que veía no sólo el culto a la mujer (madre y amante),
sino el ejemplo excelso de esa contaminación de los
cultos y de la unidad, bajo diversas formas, de las
mismas divinidades, prueba de la unidad de toda la
experiencia religiosa de la humanidad.
6 Hay en el manuscrito Éluard una nota de Nerval:
"Jardín del Vaticano", que ayuda a entenderlo corno
una imagen de la unión del paganismo con el
cristianismo.
7 "Amor" es aquí nombre propio: el dios romano; Febo
está escrito a la latina en el manuscrito (Phoebus), lo
cual es tal vez alusión a Gaston Phoebus, una de las
identidades imaginarias de Nerval; Lusignan es un
personaje histórico sobre el que se formó enla Edad Media
la leyenda de Melusina, rnujer,serpiente enamorada de
este personaje, que desaparece con un grito cuando el
amado.rompiendo la promesa de no espiarla, la sorprende
ensu forma de serpiente (la etimología de Melusina parece
ser Mere des Lusignans, pasando por Merlusignans y
Merlusigne). Véase nota al verso 14. EncuantoaBiron,hay
un personaje de Shakespeare y varios personajes
históricos con ese nombre; según Jean,Luc Steinmetz
(edición de La Pléiade, 1993), se trata del duque de
Biron, almirante de Enrique IV, decapitado al ser
acusado de traición; en todo caso parece formar pareja
con Lusignan (humanos ambos), como Amor la forma
con Febo (dioses ambos), y simbolizar al amante de la
reina corno Lusignan al amante de la sirena.
8 Nota de Nerval en el manuscrito Éluard: "Reina
Candacia", nombre genérico de las reinas de Etiopia.
Alude pues a Balkis, reina de Saba, otro personaje central
en la mitología nervaliana (véase nota a "Anteros").
• ,A.IIA.II IMT■Rlea
UÁPITe / •U■L

•x21.aCMI

Se refiere seguramente a las crisis de locura (reducidas
aquí a dos, aunque ya habían sido más numerosas) que
Nerval comparó varías veces con descensos al infierno,
y de los que hasta entonces había regresado
"triunfante" (como Orfeo, mencionado en el verso
siguiente).
10 Nota de Nerval a la palabra "Hada", en el manuscrito
Éluard: "Melusina o Manto"; "hada" está usada más en
el sentido de hechicera que en el sentido más cursi y
hoy más frecuente.

9

�--· -- . - -

-

POIITA

Horus16

Myrtho11
Me acuerdo de ti, Myrtho, hechicera divina,

El dios Kneph17 sacudía temblando el universo:

Del Pausílipa12 altivo, brillante de mil fuegos,

Isis, la madre, entonces se alzó de su yacija,

De tu frente inundada de las luces de Oriente,

Hizo un gesto de odio a su esposo sañudo,

Del oro de tus trenzas mezclado de uvas negras.

Yel ardor de otros tiempos brilló en sus ojos verdes.

Fue también en tu copa donde hallé la embriaguez,

"¿Lo veis?" dijo, "se muere, ese viejo perverso,

Yen el rayo furtivo de tus ojos sonrientes,

Toda el hielo del mundo ha cruzado su boca,

Cuando a los pies de Iacchus13 me veían rezando,

Atad su pie torcido, apagad su ojo bizco,

Pues la Musa me ha hecho un hijo más de Grecia.

iEs el dios del volcán y el rey de los inviernos!

Yo sé por qué a lo lejos el volcán volvió a abrirse...

"El águila ha pasado, me llama el nuevo espíritu,

Es que lo habías tocado ayer con un pie ágil,

Por él me he revestido del manto de Cibeles...

Ycenizas cubrieron de pronto el horizonte.

iEs el amado hijo de Hermes y de Osiris18!"

Rompió un duque normanda14 tus deidades de barro,
Ydesde entonces, bajo el laurel de Virgilio,
Siempre la hortensia pálida se une al mirto verde15.

eao•f■li SliFITe / PAPIL 21.1 X 28 CNI

■IÁL8UI SliFl'n / PAPIL 21.1 X 28 CNI

u El

nombre que sirve de título (que en francés suena a nombre antiguo netamente femenino) es inventado,
seguramente para evocar una vaga antigüedad y a la vez al mirto, planta asociada a los muertos en la antigua
Roma y relacionada siempre, para Nerval, con Virgilio.
12 Véase nota a "El desdichado", verso 6.
13 Iacchus es otro nombre del dios que más a menudo llamamos Baco; ya en la antigua Grecia, Iacchus había sido
asociado a Osíris, y Nerval se adelanta a su época al asociarlo constantemente con Cristo.
14 Según Henri Lemaitre, en su edición de las obras de Nerval (Carnier, París, 1958), ese "duque normando" es
Roger de Hauteville, que en el siglo XI se hizo coronar duque de Apulia, Calabria y Sicilia por el papa Anacleto
11, aunque ése normando sometió más bien a los sarracenos, que no tenían "dioses de arcilla".
15 El laurel, la hortensia y el mirto son evidentemente simbólicos: la tumba de Virgilio en el Pausílipo estuvo
cubierta antiguamente por un laurel; la hortensia representa sin duda la Europa moderna, entre otras cosas, porque es
una flor artificial cultivada en el siglo XVIII y nombrada asi en homenaje a la reina de Holanda.

Horus es el dios egipcio, a la vez hermano e hijo de Osiris, y vengador de éste. Es sin duda una figura
solar, y se comprende todo lo que puede significar para los mitos filiales y napoleónicos de Nerval. Una
versión griega de Horus, Harpócrates, era también considerado en Grecia como hijo de lsis. El soneto
entero, centrado principalmente en la mitologia egipcia, pero no sólo en ella, es un buen ejemplo del tono
profético y apocaliptico con que Nerval baraja divinidades de diferentes religiones encarnando en ellas
imágenes de su vida y de su tiempo.
17 Kneph o Knef: "primera persona de la trinidad teológica egipicia. Representaba al ser supremo de cuyas ema~
naciones había nacido Fta, dios del fuego y segunda persona de la trinidad. Knef era el dios sin principio ni fin,
la luz que brilló en la noche primitiva". Tomado de C. Caytán (1975). Diccionario Mitológico. México: Diana.
18 No es que Horus sea hijo de esos dos dioses, sino que los dos dioses son uno solo: Hermes, "intendente de las
almas" y dios principal de la mística isiaca helenizada, había sido identificado con Osiris ya en la antigüedad
griega.

16

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Nlli.A

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UAFW. / IIAIIIL
21X21 CNI

UIIACl6MAWUFLeR
UJ.IIW./IIJ.IIIL
21.S X 21 CNS

Anteros19

Délfica26

Preguntas por qué tengo tanta rabia en el pecho,

¿La conoces tú, Dafne, esa anógua romanza,

Y sobre un cuello dúctil una cabeza indómita;

Debajo del sicómoro o los laureles blancos,

Es que soy descendiente de la raza de Anteo20,

Bajo el olivo, el mirto, o los sauces temblones,

Devuelvo los venablos contra el dios vencedor.

Esa canción de amor que siempre recomienza... ?

Sí, soy uno de aquellos que inspira el Vengador21,

¿Reconoces el Ternplo27 de perisólo inmenso,

Me ha marcado la frente con su labio irritado,
Bajo la palidez de Abel, ensangrentado,
De Caín tengo a veces el rubor implacable.
El último, ioh Jehovahl, vencido por tu genio,
Que desde los infiernos gritaba "iOh tiranía!"
Era mi abuelo Belus o mi padre Dagón...22
Tres veces en las aguas del Cocito23 me hundieron,
Ycuidando a mi madre amalecita24 solo,
Siembro a sus pies los dientes del anóguo dragón25 .

Nerval parece entender el nombre del título en el sentido de anti/Eros; hay sin embargo un dios con ese
nombre en la mitología griega, pero que representa más bien el amor correspondido. El cainismo de Nerval es de
inspiración masónica: según las tradiciones de Asia Menor recogidas por la masonería, Caín representa la
industriosidad y la artesanía de la ciudad frente al nomadismo pastoril de Abel. Representa también el amor
prometeico a la humanidad que despierta los celos de Jehová: por eso destierra a sus descendientes al mundo
subterráneo, donde mantienen el fuego y enseñan al hombre la forja y las otras artes. Nerval desarrolla amplia/
mente esas leyendas en la "Historia de la Reina de la Mañana" incluida en el Viaíe a Oriente, donde se ve clara/
mente la relación que hay para él entre el progreso, la artesanía, el arte y la rebeldía de los trabajadores.
20 Anteo (por si el lector no lo recuerda de momento) es el hijo de la Tierra que recobra fuerzas cada vez que toca con
el pie a su poderosa madre, y al que Heracles vence manteniéndolo en vilo mientras lo ahoga metódicamente.
21 Nerval da aqui a Caín el nombre que la Biblia suele dar aJehová: Vengador. Esa confusión entre Satán yJehová
se encuentra también en William Blake.
22 Belus y Dagón son dioses prebiblicos destronados por Jehová.

19

POISTA -

El Cocito es uno de los cuatro ríos del infierno en la
mitología griega, formado por las lágrimas de los con/
denados y por cuyas márgenes lloraban durante cien
años las almas de los insepultos; probable alusión tam/
bién a los "viajes a los infiernos" de Nerval.
24 Los amalecitas fueron un pueblo semítico enemigo
de los israelitas; según tradiciones musulmanas, son
los gigantes que poblaban Palestina antes de que los
expulsaran los israelitas.
~5 Los dientes de dragón aluden por supuesto a la Tebas
griega, ciudad del rey Cadmo nacida de tal semilla. Hay
dos pasajes de Ovidio donde semejante siembra hace
nacer guerreros que se enzarzan en luchas civiles.
26 En la primera publicación se llamaba "Dafne", y es/
taba fechado en Tívoli, 1843. En los Petits chateaux de
Boheme se intitula "Versos dorados", títulos que Nerval
les pasó a otros sonetos. Dos de las Otras quimeras,"Ala
señora Aguado" y "Erythrea", utilizaron los cuartetos
y el último terceto de ésta.
27 El templo es seguramente el templo de lsis en Pompeya.
18 La gruta debe ser la "gruta de las sirenas", de Tívoli,
también aludida en el verso 11 de "El desdichado".
29 Cf. Virgilio, Égloga IV: Redeunt Saturna regna (Regre/
sa el reinado de Saturno).
30
Cf. Virgilio, Égloga IV: Magnusabintegrosaeculorumnascitur
ardo (Nace de nueva cuenta un gran orden de siglos).
31 El arco de Constantino conmemora la derrota de
Maxcencio y simboliza el fin del paganismo.
~3

Los amargos limones con marcas de tus dientes,
Yla gruta28, fatal al incauto, en que duerme
Del dragón derrotado una anógua simiente...?

iVolverán, esos dioses que lloras todavía29!
Va a hacer volver el óempo el orden de otros días30;
la óerra ha óritado bajo un soplo profético...
No obstante la sibila con su rostro laóno
Aún debajo del arco de Constanóno31 duerme:
- Ynada ha perturbado el pórtico severo.

�N■IU

N■IU

Artemisa32
32

La decimotercera vuelve: otra vez primera;
Y es la Única siempre -o el único momento:
¿Pues eres Reína, oh Tú, la primera o postrera?

¿y eres tú Rey, tú el único o tú el último amante?
Ama a la que te amó desde la cuna al féretro;

La que yo solo amé me ama aún tiernamente:
Es la Muerte -o la Muerta... iüh delicia! ioh tormen

La rosa que sostiene es una Ma1varrosa

33

•

Santa napolitana con fuegos en las manos,
Rosa de alma violeta, flor de Santa Gudula,
¿Has hallado tu cruz en el yermo del cielo34?
iCaígan las rosas blancas, insulto a nuestros Dioses!
Caed, fantasmas blancos, de vuestro cielo en llamas:
-ila Santa del Abismo es más santa a mis ojos35!

Entre las listas de obras proyectadas por Nerval hay una "Artemisa o El sueño y la vida" (sin
duda la futura "Aurelia o El sueño y la vida"). En el manuscrito Lombard, este soneto se llama
"Ballet de las horas", y en el manuscrito Éluard, una nota en la primera frase dice: "la XIIIª Hora:
pivotal". Pero la decimotercera que vuelve se refiere sin duda a otras cosas además de a una
hora. Los comentaristas han mencionado que Nerval poseyó un reloj de mesa adornado con una
estatuilla de Artemisa. El manuscrito Lombard lleva después del texto una nota de Nerval:
"¿No comprende usted? Lea esto:
D.M. - LUCIUS, AGATHO, PRISCIUS. Nec maritus."
Todo ello tachado excepto las dos últimas palabras. Artemisa es, naturalmente, la diosa
lunar y virginal, pero es también, con otra etimología, la inconsolable viuda de Mausolo (la
grafía habitual francesa distingue los dos nombres: "Artémis" y "Artémise", pero es sabido que
Nerval, como todos los poetas de su época, se tomaba bastantes libertades con las grafías arcaicas o exóticas).
33 La malvarrosa reaparece a menudo en Nerval asociada con el fuego, que a su vez él asocia con
la región napolitana; a esa simbología alude sin duda la nota de Nerval a esa palabra en el manuscrito Éluard: "Filomena" (santa de esa región), así como la "santa napolitana" del verso 9
(sin duda santa Rosalía) y la santa Gudula del verso 10 (también napolitana), como también la
nota que mencionamos en el verso 14.
34 En el manuscrito Éluard hay a la mitad de este verso un dibujo de una rosa y una cruz.
35 Nota de Nerval a "Santa del Abismo", en el manuscrito Éluard: "Rosalía".

�Rayuela en azul per
quelc_____
o ascoso
•

••••• C.rtáz•r Ara■tl•

Lo duca ed io per quel cammino ascoso
Entrarnmo a ritornar nel chiaro mondo;
E, senza cura aver d'alcun riposo,
Salimmo su, ei primo ed io secondo,
Tanto ch'io vidi delle cosa belle
Che porta il ciel, per un pertugio tondo;
E quindi uscirnmo a riveder le stelle1
Dante, Divina Commedia,

"Inferno", XXXIV

Escribir es mentir
es el drama del camaleón al despertar
entre mis manos
Román Cortázar

Los ascetas dicen que la belleza es la trampa del diablo: sólo la belleza,
en efecto, hace tolerable la necesidad de desorden,
de violencia y de falta de dignidad que es la raíz del amor.
George Bataille, Madame Edwarda

El guia y yo por el camino oculto / Entramos a volver al claro mundo;/ Y, sin tener cuidado de ningún reposo, / Subimos, él primero y yo segundo, /
Hasta llegar a ver las cosas bellas / Que lleva el cielo por un hueco redondo; / Yluego reencontramos, fuera, las estrellas.

1

20

allá de aquel caos sublime sonó un prolongado y suave
arpegio en modo mayor que, ganando un medio tono,
pasó al menor y en él se disolvió, expirando en medio de
melancólica inquietud (2001: 738).

11 ARTISTA ANTI 11 IIPIIO

Había sido expulsado fuera de la comunidad, e impelido en la más desnuda, perversa y bárbara soledad del
torbellino de los hombres; había sido echado de la sencillez de su origen, corrido hacia el ancho mundo, hacia
una multiplicidad siempre creciente, y cuando, por ello,
algo se había tornado más grande o más amplio, era solamente lafüstancia de la verdadera vida la que única y
realmente había aumentado: sólo al margen de sus campos había caminado, sólo al margen de su vida había vivido; se había convertido en un hombre sin paz, que huye
de la muerte y busca la muerte, que busca la obra y huye
de la obra, uno que ama y que odia, un vagabundo a través de las pasiones internas y externas, un huésped de
su propia vida (Broch, 1996: 11).

De Hanno Buddenbrook a Gustav von Asc~enbach,
el artista de La muerteen Venecia, hay un trecho que pueblan Tonio Kroger, el príncipe Klaus Heinrich y Felíx
Krull. Todos son prestidigitadores, estafadores, porque para Thomas Mann el artista es ante todo un estafador. Pero hay entre Hanno y Von Aschenbach otra
relación de identidad: esconden ambos un vacío interior y el decaimiento fisiológico.
El héroe de la novela, Gustav von Ascenbach, es un
dilettante que, agobiado por la disciplina, escucha el clamor de la aniquilación (vuelta al origen). Esta novela
En La muerte de Virgilio Hermann Broch hace que el poe- ostenta sin pudor la poética de Thomas Mann: implita romano medite así sobre su propia condición, que ca un arte amatoria de la muerte como medio único
para el encuentro de la forma pura que es la Belleza.
es la del artista.
En alemán, la muerte está caracterizada por la viriPor su parte, el narrador alemán Thomas Mann dedicó buena parte de su obra al tratamiento del arte. lidad: el sustantivo es masculino y su representación
Esta obsesión temática contaminó tan tenazmente su corresponde con el género gramatical. A través de suliteratura que lo obligó incluso a escribir en su diario, cesivas encarnaciones simbólicas del Tentador, la
con franca incertidumbre, una dolorosa reflexión: si muerte guía oscuramente al escritor. Al principio de
Die Buddenbrook no es el único libro entre todos los su- la novela, aparece por primera vez en el cementerio:
yos que está destinado a vivir. Amador de Holderlin y
-[...] acaso la altura del lugar en que se hallaba reforShopenhauer, de Nietzsche y Von Hoffmansthal,
zaba ~a] impresión-daba a su altura un aire dominaThomas Mann es también un poeta del entresijo, un
dor
e imperioso, temerario y hasta fiero; pues ya porque
escritor de ímpetu filosófico y abismática textura.
los reflejos del poniente lo obligaran a hacer muecas, ya
A pesar de la variedad de formas y tentativas, su
porque tuviere una deformación permanente en el rosnarrativa siempre está señalada por el tema que es uno
tro, sus labios parecían excesivamente cortos: se habían
y el mismo y está presente, implícito o explícito, en
replegado por completo detrás de los dientes que, blantodas sus novelas. En Die Buddenbrook aparece por pricos y largos sobresalían en el centro, descubiertos hasta
mera vez la figura del artista: Hanno, el último de los
las encías (Mann, 1999: 17).
Buddenbrook, que morirá en la niñez no sólo de tifo,
sino más que de tifo de falta de ganas de vivir, de deseo
La aparición de aspecto extranjero (la patria de la
de la muerte, luego de sentarse al piano a improvisar a
pesar de haber sido advertido. Mann nos revela el últi- muerte es el mundo entero) excita en el protagonista,
feligrés de la forma y del trabajo disciplinado, el deseo
mo sentido de esta rebelión:
de emprender el viaje a la decadente Venecia. El TenHabía algo de brutal y loco, de ascético y religioso, en el tador mudará poco más adelante en un marinero jorofanático culto de aquella nada, de aquel pequeño frag- bado con barbas de chivo y aspecto de director decirmento de melodía, pequeñísimo, pueril... Y un placer co a la antigua.
La estilística de Thomas Mann se caracteriza por el
morboso, también, en la inmensidad e insaciabilidad
con que era gozado y sublimado. Tenía mucho de cínica uso de retruécanos (Von Aschenbach desciende en el
desesperación; era un deseo de placer, un afán de ocaso, barco a una cabina bajo cubierta, como sí se apresurara
un anhelo de muerte, pero aspirado en una postrera hacia el ínframundo). En su escritura hay, además, un
dulzura, gustada hasta la extenuación... Y, al fin, más maridaje de la ironía y el símbolo. En este lenguaje la
21

�YISl6M CliFl'N / IIAIIIL 4&amp; X 21,1 CMI

mismo personaje: un Virgilio martagón que persiste en
su elegido. El gondolero aproxima a Von Aschenbach a
la orilla, a esa tierra ignota donde aprenderá la palabra
dionisíaca como si cosa nueva y donde encontrará al fin
el epitafio de su destino. La importancia simbólica de
estas figuras no es de ningún modo menor; aún más, a
través de tales personajes adviene el espíritu religioso
que posee la obra. La necesidad de lo sagrado es la única
certeza que se tiene luego de la muerte de Dios y esto
convierte al mundo en el escenario de una frenética reyerta entre el orden y el desorden. Sin embargo, es precisamente en el orden donde el deseo y la tentación de
interdicción por la violencia enloquecida aguardan con
silencio de sombra para hacer florecer la ruina. Tal el
sentido religioso de la vida, que es aceptación y vivencia
de la muerte por Eros. Así, el gondolero, semeja un heraldo de la muerte. Es un sacerdote con su propio ritual
siniestro.
Los griegos, que en sus dioses dicen y a la vez callan la doctrina secreta de su visión del mundo, erigieron dos divinidades, antítesis estilísticas: Apolo y
Dionisia. Aquél era el dios del arte, y de acuerdo a su
raíz, "el resplandeciente": en su cepa más honda es el
dios del sol y de la luz, que se revela en el resplandor.
La divinidad de la luz domina la bella apariencia del
mundo onírico. Para Nietzsche es el sueño el primer
principio a partir del cual se forjan las artes: "La bella
apariencia de los mundos oníricos, en cuya producción
cada hombre es artista completo, es el presupuesto de

palabra no es gratuita, siempre muerde en ella un trasunto. El descenso a la cabina y el aspecto titubeante y
temeroso del marinero nos señalan el instante en que el
protagonista puede retractarse y dar la espalda a la incitación del Tentador. Pero la interdicción lo tienta. Paradójicamente, el conocimiento profundo del carácter
de Von Aschenbach nos permitirá conocer profundamente la estética de Thomas Mann.
El malestar que crece en el alma del personaje emerge
de una profundidad que él mismo atisba y que sin embargo no puede precisar, porque se engaña, subsumido como
está en las galimatias de la apariencia. En tanto que artista él sabe que la forma tiene dos caras: "¿No es moral e
inmoral al mismo tiempo?" (29). El héroe se pregunta cuál
es la verdad del arte e intuye que tiene dos máscaras,pero
sólo ha vivido abrigado por aquella que nos distrae de
nuestra angustia, de la sabiduría de que el placer es la
misma cosa que el dolor. Von Aschenbach, el artista disciplinado, el espíritu ascético, sólo conoce una de las realidades del arte,la apolínea. En La muerte en Venecia se hallan en conflicto la forma apolínea de la apariencia y la
verdad profunda e irracional dionisíaca.
AltOLO Y DIOMIIIO O U RISA Y I L LLAMTO

Cobran importancia las figuras del Tentador y del
gondolero (especie de Caronte), pues no son meramente glosas de la narración, sino más bien se ajustan a un
andamiaje mítico. Ora el extranjero y el marinero, ora
el grotesco barítono y el peluquero, todos son uno y el
22

todo arte figurativo". Sin embargo, en "la vida suprema
de esa realidad onírica, tenernos el sentimiento traslúcido de su" apariencia (2000: 42-43). Así, el dios-escultor, guardián de la frontera entre la ornitología de las
formas y la de las patologías, exige la mesura, el sosiego
para estar exento de los impulsos salvajes.
En oposición franca está el arte dionisíaco, que descansa en el juego de la embriaguez y del éxtasis. El mito
de Dionisia fue por su génesis una extranjería para los
griegos pretrágicos: llegó con los paseantes asiáticos,
pero fue en Grecia donde adoptó su forma más pura y
refinada, su verdadero sentido enigmático. Este nuevo
dios del panteón olímpico realmente trastornó los cimientos de la teodicea griega, pues se trataba de un
adversario sumamente fuerte capaz de destruir a los
dioses mismos, ya que en su interioridad albergaba la
verdad del enigma de la vida. Dios de la irracionalidad, de la pulsión vital, Dionisia participó a sus servidores el secreto del mundo, mudando en harapos el
principium individuationis (principio de individuación):
Cantando y bailando maniliéstase el ser humano como
rrúembro de una comunidad superior: ha desaprendido
a andar y a hablar y está en carrúno de echar a volar por
los aires bailando [... ) se siente dios, él rrúsmo carnina
ahora tan estático y erguido como en sueños veia caminar a los dioses. El ser humano no es ya un artista, se ha
convertido en una obra de arte: para suprema satisfacción deleitable de lo Uno primordial, la potencia artística de la naturaleza se revela aqu1 bajo los estremecirrúentos de la embriaguez (46).

De qué modo se habrá estremecido la casa de los
olímpicos con el arribo de un huésped tan feroz, un
dios que además participa de la verdad más profunda,
que subvierte los misterios del oráculo de Dellos y convierte a Apolo en un mero apéndice del mediodía de la
sabiduría, aunque fuera este dios quien le dio unidad y
sentido a la existencia de un panteón con características tan netamente humanas. Al contrario de Apolo y
su música de sonidos insinuados, de su arquitectura
de sonidos, Dionisia revela la voluntad de lo profundo, del grito, de la emoción palpitante, del pathos más
hondo y terrible, capaz de demoler el principium
individuationis sobre el cual edificó Apolo el laberinto
de la sabiduría helénica.
Subsumido en la verdad de la vida, el dios extranjero hace que en pleno estado orgiástico los individuos

23

retornen al estado natural de unidad con la naturaleza.
Exaltados y extasiados, los participantes en las bacanales rompían su propia subjetividad para entrar en
armonía con la totalidad y así, como hasta antes de su
nacimiento (desgarramiento de la vida unitaria) en que
eran uno en unidad con lo Uno primordial, poder regresar a ese escenario donde es posible la comunicación con las bestias. Casi en todos los sitios la parte
central del festín dionisíaco consistía en un desbordante desenfreno sexual, cuyo poder abolía la institución familiar y todos los estatutos que le emanaban;
aquí eran desencadenadas precisamente las bestias
más salvajes de la naturaleza, hasta llegar a la
sublimación, aquella atroz mezcolanza de voluptuosidad y crueldad.
El éxtasis del estado dionisíaco, con su aniquilación de
las barreras y lirrútes habituales de la existencia, contiene, en efecto, rrúentras dura, un elemento letárgico,
en el que se sumergen todas las vivencias personales del
pasado. Quedan de este modo separados entre si, por
este abismo del olvido de la realidad cotidiana y el mundo de la realidad dionisíaca. Pero tan de pronto como la
primera vuelve a penetrar en la conciencia, es sentida
en cuanto tal con náusea; un estado de ánimo ascético,
negador de la voluntad, es el fruto de tales estados (80).

Del vértigo a la calma. El estado de re-individuación es el que exacerba el desencanto del mundo, pues
luego de que el griego ha sido capaz a través del ritual
dionisíaco de anegarse en la naturaleza, despedazando peregrinamente su individualidad, no puede sentir
otra cosa que aversión al mundo de la apariencia. La
náusea habrá de transfigurarse en amor por lo sublime
y lo ridículo. Aquél, como un sometimiento artístico
de lo espantoso; éste, corno una descarga artística de
la náusea de lo absurdo. Empuñando ambas armas es
como Grecia llegó a la sublimación y la redención de
la vida. A esta manera tan peculiar de encarar el problema de la existencia Nietzsche la denominó como
"pensamiento trágico". En la visión trágica del mundo, vida y muerte, nacimiento y decadencia de lo finito se encuentran entrelazados. El pathos trágico no es
un pesimismo huero; es más bien una afirmación de la
vida, un asentimiento jubiloso ("jovialidad griega")
incluso a lo terrible y horrible, a la muerte y a la ruina.
En la tragedia es donde se realiza la gran sintesis, la
alianza perfecta de la forma de la apariencia apolínea y

�más allá de la vida de la apariencia. La sublimidad del
llanto se impone a lo ridículo del absurdo.

dad. Este último subterfugio de Apolo para no perecer
ante el poderoso enemigo de cuna asiática, logra el
equilibrio armónico con la verdad de Dionisio, el cual,
LO ■ILLO ISTÁ IN IL ÁR■OL •MIYIRSAL
silencioso, palpitará horrorosamente bajo la máscara
•• LOI IMl•■•Tos
apolínea. Tadzio "se volvió antes de cruzar el umbral y
La deslumbrante apariencia propicia el engaño de los sus extraños ojos, de un gris crepuscular se encontrasentidos, exactamente como en el sueño. Lo que con- ron con los de Aschenbach que estaba sumido en la
ducirá al artista a la verdadera vida, la vida en la muerte, contemplación" (Mann, 1999: 49). ¿Ojos extraños o
al trasunto de la apariencia,
extranjeros? ¿No era
es la belleza. Cuando Von
Dioniso un extranjero en
Aschenbach apenas se ha
Grecia, un extraño para
instalado en un hotel
Apolo?
veneciano tiene su primer
El servidor de Apolo
y•
acercamiento con Tadzio, el
quiere reposar en la perfecadolescente polaco, su pri1■
c■ll■n 1■ doc■
ción, anhela alcanzar lo sumera contemplación del hoblime, sin embargo, solatrln■ secret■
rror de lo bello. Pero ocurre
mente alcanzará el estado
que para este artista la verde sublimidad mediante la
dadera forma es inasible e inembriaguez. Paulatinamendo mes ticable, habituado
te, el protagonista, el artiscomo está a trabajar con forta, héroe de la novela, acaba
dlYlnld■des, ■ nti•
mas aparentes, con las artes
con los extravíos de su arte
e1tlli1tlc■ 11
figurativas dela plástica yla
y corta el hilo de Ariadna
palabra. Tadzio encarna, y
para
encontrarse, en alguno
y
por esto es radical su evanesde los tantos vericuetos del
cencia, la verdad de la forma
laberinto, con el Minotauro:
dionisíaca. A su vez, Von
Aschenbach, practicante de la apariencia apolínea, reEn un arrebato de entusiasmo creyó abrazar la belleza
sulta un hacedor de la palabra (como el protagonista de
misma [...] la forma como pensamiento divino, la perla tragedia griega), un constructor de meras represenfección pura y única que vive en el espíritu y de la cual,
taciones, de sonidos insinuados, un artista de la mesupara ser adorada, se había erigido allí una copia, un símra.
bolo lleno de gracia y ligereza. iEra la embriaguez! (74).
Cuando conoce a Tadzio ocurre en su alma una
sombría agitación. Presiente lo sublime, pues sólo la
Poco más adelante, Aschenbach siente apesadumfisonomía del adolescente es una figuración, una espe- brado "que la palabra sólo puede celebrar la belleza,
cie de arte figurativo como la escultura. Gustav von no reproducirla" (83). ¿Acaso no es esta la conclusión
Aschenbach adivina una fuerza superior en el joven de la estética apolínea? En la palabra, la esencia de la
que lo seduce y lo incita a transitar por sus pasiones cosa, simbolizada por el sonido y por su cadencia, por
más oscuras y sus abismos interiores. Insoslayable re- la fuerza y el ritmo de su sonar, y la representación
sulta, pues, el misterio del oráculo de Delios: "Conó- concomitante, la imagen, la apariencia de esa esencia,
cete a ti mismo". Apolo invitaba así a investigar el lí- son simbolizadas por el gesto de la boca. Así, la bellemite del ser humano, pero al no ser dioses, los hombres za no puede ser sino celebrada en tanto representaestán destinados a la huida de la verdad, para poder ción.
adorarla desde lejos. Los hombres están condenados a
La vida de Van Aschenbach era, hasta antes de su
la verdad simbolizada que se sirve de la apariencia y estación final en Venecia, una vida basada en el autopor ello puede y tiene que usar las artes de la aparien- dominio y en la obstinación, "una vida ardua, hecha
cia. La apariencia no es gozada ya en modo alguno de perseverancia y abstenciones, transformada por
como apariencia,sino como símbolo, como signo de ver- él en símbolo de un heroísmo refinado e intempesti-

Los 1rle101, 1111e en
1111 dioses dicen
Yez
de 111
Ylsl6n del 11111ndo,
erigieron dos

tesis
Apolo

ILHl6M
tece en el escenario es público; el protagola forma real-vital dionisíaca. El drama áti&amp;liFITO / PAPIL
21 X 21,1 CMI
nista no puede esconderse nunca del coro,
co comienza con la música, el canto rítmico
para el que nada puede ocultarse. Al final,
del coro, que pone en movimiento los cuerla música del coro absorberá al individuo.
pos de los cantantes y de los oyentes. En
La tragedia griega pone en escena la reconsecuencia, se crea un denso estado de
lación de poder entre palabra y música. El
ánimo que provoca, cuando las fuerzas parprotagonista domina la palabra, pero es la
ticulares aparecen en el escenario, el surgimúsica del coro la que domina al hacedor de
miento de la visión común. Ante el coro se
encuentran los protagonistas, al principio uno, luego palabras. El sentido más profundo del drama ático es el de
de Tespis, varios. Pero siguen siendo individuos que en la representación de la apariencia. El protagonista, más
su singularidad se afirman temporalmente frente al coro cercano a Apolo, es un dominador de la palabra, un ser en
colectivo. Destacan en primer plano, son, como dice estado de individuación y, por lo mismo, un amante de la
Nietzsche, "la disonancia viva". Ycomo toda disonan- música insinuada. Sin embargo, el sonido de la palabra es
cia, surge un arco de tensión en el escenario: "los prota- absorbido por el coro que representa la multitud, la totaligonistas se separan del coro como voz particular, desa- dad de la vida sin parcelaciones, la música sonora y rerrollan su juego disonante para hundirse luego en el verenda, esa voz que no es palabra, sino verdadero grito.
unísono del coro" (Safranski, 2001: 64). El singular El coro representa la vida en su totalidad y al individuo
disonante no puede mantenerse mucho tiempo y, cuan- sumergido en ella y reintegrado a ella. Consta finaldo se hunde, se reintegra a la totalidad dionisíaca del mente como la representación de Dionisio.
Nietzsche consideraba que lo apolíneo es tan sólo
coro. Se hunde de nuevo en el seno de la música. El coro
y su música permanecen omnipresentes. Lo que acon- un momento estético de lo dionisíaco, verdad profunda

24

Dlonlslo

25

�hundiéndose las varas espinosas en la carne y
lanúéndose la sangre que corria de sus miembros. Pero
el durmiente ya estaba con y dentro de ellos, poseido
también por el dios extranjero. Si, ellos eran en realidad el mismo cuando se abalanzaban sobre los animales matando y desgarrando, cuando devoraban trozos
de carne humeante, y cuando sobre un suelo revuelto y
musgoso iniciaron, como ofrenda al dios, una cópula
promiscua e infinita. Ysu alma conoció la lujuria y el
vértigo de la aniquilación (104-107).

vo" (91). Una vida propia de cualquier escritor ascético.
La novela traba una relación definitiva con el pensamiento estético griego, particularmente con la transformación dionisiaca que opera en el artista apolineo.
Cabe la copia del siguiente fragmento, a pesar de su
extensión, para evitar paráfrasis oportunas:

Quien está fuera de si nada aborrece tanto como regresar a si núsmo [...] Comenzó sintiendo miedo, núedo y
deseo y una atroz curiosidad por lo que pudiera venir.
Ya habia mencionado que la música apolinea era
Era de noche, y sus sentidos estaban a la escucha;
pues de muy lejos se acercaba un estruendo, un estré- una música insinuada, pues se basaba casi exclusivapito y retumbar de truenos apagados, chillidos de jú- mente en el uso de la citara y en las tonalidades suabilo [...] todo ello entremezclado y dominado, con si- ves. En cambio, la música dionisiaca era explosiva y
niestra dulzura, por el son arrullador, inicuo y profunda, producida por el sonido dulce de la flauta y
persistente de una flauta, cuyos ecos impúdicos pare- con su contrapunto de cimbalos y timbales. Ambas arcian hechizar las entrañas. Él sabia una palabra oscu- quitecturas se oponen aún en la música como reprera, pero que designaba la inminente aparición: "El sentaciones disimiles y antitéticas. Pero, además, el
dios extranjero". A la luz de un resplandor confuso largo párrafo hace alusión al "dios extranjero" que lledivisó entonces un paisaje montañoso similar al que ga presentido por el rumor de lo infernal, de lo terrible
rodeaba su casa veraniega. Yentre jirones de luz, des- desconocido. ¿No fue Dionisio un dios proveniente de
de cimas boscosas, vio precipitarse cuesta abajo, la tierra de Asia?
En la fiesta dionisiaca, las bacantes se caracteriremolineando entre troncos de árboles y peñascos rotos cubiertos de musgo, un tropel de seres humanos y zaban por su decorado de serpientes, pues el indivianimales, una turba frenética que iba inundando la duo, al ir destruyendo paulatinamente su propia inpradera con cuerpos y llamaradas confundidos en un dividuación, era capaz de entrar en diálogo con las
delirante vértigo de rondas.Tropezando con sus vesti- bestias; desaprendia el lenguaje de la palabra asenmentas de pelleja que, excesivamente largas, pendian tada sobre la luz de Apolo y encontraba la atroz
de un cinturón, grupos de mujeres agitaban panderos palabra de la naturaleza. Por esta razón, las bacantes
sobre sus acezantes cabezas, echadas hacia atrás; blan- bailaban, pues la palabra, el logos olimpico, cedia
dian antorchas chisporroteantes y puñales desenvai- ante el lenguaje del pathos, de la gestualidad, es denados; llevaban serpientes de agudas lenguas asidas cir, el de la representación de la vida y de sus impulpor la mitad del cuerpo, o bien, ululando, portaban sos vitales.
A un lado de las bailarinas yacen los hombres y los
sus senos en ambas manos. Vio hombres velludos, con
taparrabos de piel de fiera y cuernos en la frente, do- efebos, estos últimos aguijando machos cabrios. E drablar la nuca y agitar brazos y piernas al son de ma ático, el festtn de Dionisia, surge del sacrificio de la
broncineos cimbalos y del furioso redoblar de unos bestia como ofrenda al dios, tal es la razón de los cuertimbales, mientras imberbes efebos aguijaban machos nos que se usaban en las procesiones hacia el bosque.
Gustav von Aschenbach mediante el sueño se ha
cabrios con varas hojosas [...] lNo lo incitaba a él, renuente espectador de la escena, a participar de la im- desintegrado en la totalidad, ya está con y dentro de
púdica fiesta, en la desmesura de aquel sacrificio su- ellos, poseido por la potencia luminosa y escalofriante
premo? [... ] En su corazón retumbaban los redobles del dios. Él es uno en unidad con los otros al entregardel timbal, el cerebro le daba vueltas, y, presa de la se a los placeres de la cópula desenfrenada, al espíritu
furia, la ceguera y una voluptuosidad embriagadora, orgiástico. Gustav von Aschenbcah hace su ofrenda y
su alma ansió integrarse al coro del dios [...] Echando cae al abismo, lleno de vértigo. Ha sido aniquilado. El
espuma por la boca se excitaban unos a otros con ges- artista, el hombre, se ha entregado a la fuerza omnipotos lascivos y manos lúbricas, entre risas y genúdos, tente de la vida y ha vencido su individuación en fran26

ca alianza con los otros que ya no son otros, sino uno y
el mismo en identidad.
IL lllTOllMO DI TODOS LOI AmlMOI AL dllMO

Parafraseando a Thomas Mann el conocimiento simpatiza con el abismo, es el abismo; carece de dignidad
y de rigor; no tiene forma ni postura algunas. Por eso
los poetas lo rechazan y mejor enderezan su camino
hacia la Belleza. Pero la forma conduce a la embriaguez y al deseo; pues bien, los poetas lo prefieren. Es
su manera particular de encontrar el abismo.
Ensimismado, Von Aschenbach se abandona a
Tadzio, cuya complexión espiritual es la del psicagogo,
quien le enseña el camino a la muerte y lo guia "hacia
una inmensidad cargada de promesas. Y, como otras
tantas veces, se dispuso a seguirlo" (116).
Garcia Ponce pensaba que la verdad irónica de esta
novela es la contradicción que el autor logra entre la
muerte que se hace vida, que encuentra
su forma en el arte y el hecho de que éste, para lograr
serlo de verdad, se alimente de aquélla; pero entonces
vida y arte descansan sobre esa base común que es en
realidad la muerte y es dirigiéndose hacia la muerte donde el lenguaje se encuentra y sale a la luz articulando la
vida (1972: 40).
Será la poderosa voluntad de muerte, que aparece como
consecuencia de la indispensable fidelidad a los instintos para tocar esa parte auténtica también de la vida,
la que transfigurará a Von Aschenbach en un
contemplador de la forma pura. Sólo la muerte vincula
al espiritu con la forma. ¿No es esa la enseñanza que
nos dejó Von Aschenbach, no es ese su testamento espiritual, que por otra parte nos enseña la imposibilidad de una alianza entre la materia y el espíritu?
A través de la aniquilación el artista hallará finalmente la raíz del lenguaje, donde la palabra pierde sentido frente a la palabra, al Verbo lleno, sin resquicios ni fisuras, sin sombras ni espejos; la palabra
que está más allá del idioma. Habrá caldo en el abismo. Y será libre.

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J. M. Ripalda sobre traducción de A. Grigori (Alianza literaria).
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Hemerografia

•EJ artista como héroe (Mann, Hesse, Broch)" (1965), en Revista mexicana
dclitcratura 1-2 (enero febrero).

27

�........

Drama en la corte
lact1u•1 Prfyert

'YIRIIÓIIII DI MICIIL CO'YA.RRl■IA.I

PIRIOIIIIA.JII

EL BUFÓN
Charada: Su primerrrúnistro es un imbécil. (Risa del rey) Su segun✓

ELBUFÓN

do rrúnistro es un idiota. (Aprobación del rey) Su tercer rrúnistro es

ELREY

un cretino. Su cuarto rrúnistro es...

MARINA
UNAVOZ

EL REY lo interrumpe.
...un golfo. (Ríe) Pero, lcuál es la solución, bufón?

Elreyaparecesentado ensu tronoyde

caraalpúblico. FrenteaéLpero
sentadaunpocomásabajo,suhijala

EL BUFÓN
La solución... Majestad, usted es el rey de los cons...

malvados, trágico destino, trágico destino, quieren perforanne la
barrica.

voz
Abajo el rey de los inútiles. Le vamos a cortar las... orejas. iABAJO
EL TIRANO!
ELREY
iQué...!Hablan de cortarme las orejas.Tendremos que escaparnos
rápidamente, sin perder un instante, huir enseguida, partir inme✓

excelentehumor.Escuchaasubufón

EL REY, enderezándose.
iQué! El rey delos... Pero es una infamia tratar al rey así... (Al bufón:)

queleproponeunacharada

Es una revuelta.

pnncesaMarina.Elreyestáde

Trágico destino... Destino trágico... Mis súlxlitos se han vuelto

EL BUFÓN
No, Majestad, es una revolución. (Seescapa.)

diatamente y lo más pronto posible. Levántate, hija mía; levánta✓
te, Marina.

Ella se levanta, siempre de espaldas al público.
Gritos de los amotinados.
EL REY, después deun momento.

Voces del populacho tras bastidores.
iAbajo el tirano! iAbajo el rey! iMuera el rey!
EL REY, asu hija.

iAh...! Marina, si no estuvieras aquí, yo me quedaría con el fin de
enseñarle a este populacho vil cómo sabe morir el rey. 5 y 3 son
ocho y ocho son 16 de Hungría. (Marina, inmóvit su padre se leaproxi✓

ma.). Pero antes de huir debo decirte toda la verdad Tengo un se✓

�NIIIA

creto de Estado que confiarte. Escucha, pero sin flaquear, Marina,
se trata de ó. Marina,he guardado durante largo tiempo este gran
secreto, escucha la verdad atroz. Marina, tú no eres mi hija (Mari~

ente

na petrificada). Tú eres mi hijo...

'

La princesa se vuelve: lleva~ gran barba negra.
. \1

MARINA, con voZmuy g¡ave.
iAh, Dios mio...! (Luego muy áulcemente, como alguien que busca enten~

da:) iSiempre lo sospeché!

Telón

Enlreyisla •

E■genio

Trias

MIC•■L ÁMCIL O•■MAIM

l encuentro con Eugenio Trías tuvo lugar en la Universidad
Pompeu Fabra, mientras el filósofo aplicaba un largo y duro exa-men. Conversamos acerca de la escritura de la filosofía, su pa-sión por el cine y sus trabajos sobre la lógica del límite.

E

31

�¿Cuál es la relación entre escritura yfilosofía? Me parece que su
palabra no está empeñada en transportar ideas sino en ser la
idea misma.
Mi intención es encontrar un punto en donde los conceptos broten de las propias formas lingüísticas. Me
importa mucho que no sea fácil hacer esta distinción
entre el plano filosófico y el trabajo lingüístico, el de la
forma literaria y el de los conceptos. Intento crear y
perpetuar una tradición lingüístico-filosófica en lengua castellana o española. Esto implica tomar en serio
a la propia lengua. Y por esto me interesa que los conceptos se generen de las propias estructuras lingüísticas. En este sentido hago lo imposible por no crear
neologismos extraños al espíritu de la lengua. Creo que
El tratado de la pasión es un buen ejemplo de esa voluntad, y donde quizá se pueda ver más clara esta búsqueda que en otros trabajos. Cuido tanto la forma literaria como la forma conceptual, y mi ideal sería que no
hubiera distinción entre las dos, que de algún modo
tuvieran el mismo espíritu.

río, el cual, por otro lado, quizás es la forma de pensamiento más viva que repercute en la propia universidad española.
8 lenguaje del perdón es un libro de enorme actualidad frente alo que está sucediendo en Europa: las preguntas que se plantea son completamente vigentes. Su ejercicio filosófico se inscribe claramente en un momento histórico de España al proponer
una filosofía que ilumina la re.flexión en nuestra lengua. No olvido que su pensamiento inicia en el momento de transición de
la dictadura franquista.
Sí. Los primeros ensayos que escribí datan de la época
del franquismo. El primero que escribí fue en 1969,
aunque un poco dentro de la onda generacional de
mayo de 1968. Pero realmente los ensayos principales,
que son El tratado de la pasión, El artista y la ciudad, La
memoria perdida de las cosas o Lo bello y lo siniestro, coinciden con el periodo de transición.
En este sentido, el pensamiento que he desarrollado ha estado a la par de una serie de cambios que han
tenido lugar en la sociedad y en la cultura; y, tal vez,
de una manera consciente o inconsciente, es probable
que este tipo de cambios hayan tenido su incidencia
en las formas de pensamiento. Pero sí, tiene usted razón, yo me siento muy al compás de esta gran transición elaborando un pensamiento filosófico que refleja
dichos cambios.

El lenguaje del perdón. La fenomenología de Hegel es
un trabajo muy apasionado; tanto, que es difícil pensarlo en el
orden de la academia.
Creo que en España, como en Latinoamérica, el mundo académico es muy endeble, o sea, tiene poca tradición. Está bajo un impacto colonial. Los que marcan la
pauta son aquellos lugares donde verdaderamente hay
Usted ha tratado de fincar una nueva tradición filosófica muy
una academia, como Alemania, Francia, o el mundo
cercana a la literatura y de derrumbar los límenes fronterizos
anglosajón. Entonces, sobre todo con mis primeras
con otras especialidades. Me parece que su labor se corresponde
obras, hubo un rechazo por parte de ciertos sectores
con la certeza de que siempre se necesita de un maestro, de un
universitarios o de filosofía universitaria; rechazo que
guía, para entrar al terreno de la filosofía. ffs cierta esta idea?
atribuyo a esta debilidad de las propias estructuras
Si es así, ¿quiénes son sus maestros?
universitarias en el campo del pensamiento, en el camHablaría de maestros de lenguaje filosófico en el supo de la filosofía, que, en el fondo, tienen una estrucpuesto de que opero en un mundo con poca tradición
tura colonial.
-porque este es un dato fundamental, hay poca traPuede parecer sorprendente o pretencioso o irridición. No es que no haya, hay poca, y que haya poca
tante trabajar un pensamiento filosófico que no cuaes mucho, por lo menos ya hay alguna. Apelo al magisdra con ninguna escuela, con ningún paradigma de los
terio de la filosofía en lengua castellana. Haría refeexistentes, sea analítico o filosófico, como la escuela
rencia a figuras como Unamuno, Ortega y Gasset,
de Frankfurt o el marxismo, sino que brota de la proEugenio D'Ors, o Zubiri, autores de muy distinto estipia tradición lingüística; en mi caso, de la lengua espalo, pero que tuvieron siempre el interés de ejercer el
ñola. Durante un tiempo, esta manera de entender el
pensamiento filosófico en lengua española. También
pensamiento me ocasionó muchas dificultades con el
ha habido grandes ensayistas del mundo latinoamerimundo universitario; pero tengo la impresión de que
cano, como Alfonso Reyes.
esto, al menos aquí en España, ha amainado mucho.
Creo que ahí encontraría una serie de influencias
Mi caso no es un caso aislado: se ha generado una traque pesan sobre todo en el terreno del lenguaje. Lo que
dición de un pensamiento más ensayístico, más litera32

me es más difícil es hablar de influencias filosóficas.
La verdad es que tengo muchas, desde la tradición hermenéutica hegeliana y la filosofía de Heidegger, hasta
el estructuralismo francés o el posestructuralismo.
Sobre todo en mis primeros libros, Filosofía y carnaval o
en La filosofía y su sombra, esto es muy patente. La vía
que sigo, no obstante, la he ido montando yo. Por supuesto que siempre en diálogo con ciertas tradiciones,
pero que dependen, en cada caso concreto, de lo que
cada libro en particular me propone.
Yo no he tenido un maestro o dos. Lo que puedo es
hablar de una serie de influencias diversas. He procurado siempre rehuir de la adscripción a alguna línea o
a una escuela. Siempre he tenido muchas fobias. En
primer lugar, hacia toda esa suerte de filosofía , de corte positivista o analítico, que me produce una enorme
aversión y siempre he procurado situarme muy
polémicamente frente a ella. Hacia ciertas formas de
marxismo también, pero no en general, sobre todo si
hablamos del marxismo en términos generales, amplios, sobre movimientos y figuras que han pesado
mucho. Por ejemplo Ernst Bloch, y en general los filósofos de la Escuela de Frankfurt. Walter Benjamín me
ha interesado mucho. Adorno menos, me parece exageradamente dogmático. Pero no me siento adscrito a
una escuela determinada, más bien he intentado construir mi propio universo; esto quizá se exprese de una
manera más clara en mis últimos libros que son más
ambiciosos porque tienen la pretensión de una construcción mas organizada: Lógica del Límite o La aventura
filosófica.

Entonces, la cuestión de la idea del sujeto ha sido
una de mis intenciones, y creo que donde la he elaborado más es en los últimos libros, sobre todo en Desde
los límites del mundo. Ahí construí un concepto que llamo "el fronterizo" o "el habitante de la frontera", que
se refiere a la idea de sujeto que responde al problema
de la subjetividad, y que está en diálogo con otro concepto al que le doy un estatuto ontológico, que es el
concepto del límite, centro estratégico de estos últimos libros.
Esta reflexión procede, en gran medida, de textos
anteriores, en los cuales, de alguna manera, el concepto de límite estaba ya bastante determinado. Tal vez
no había centrado la reflexión en él, y hasta ahora adquiere su sentido a través de una teoría del sujeto. Esto
sería casi el final de todo el proceso que he ido siguiendo. No me había atrevido todavía a realizar una reflexión ontológica ni una teoría del sujeto. Estaba insinuada, esbozada en El tratado de la pasión. Pero no me
había aventurado a una construcción más ambiciosa.
Los límites del mundo fue mi primer intento, y Lógica del
límite fue el desarrollo.

Usted es lo que llamaría un hombre disperso: la multiplicidad
de intereses que lo signan es enorme. En este sentido, ¿La dispersión es una declaración de principios, una farma de liberación?
Para mí fue una liberación. Fue un libro que escribí
como liberación de una serie de modelos de pensamiento que hasta entonces me dominaban y de los cuales
quería desprenderme; fue como una especie de catarsis, un recuento de las cosas que había que destruir
En esos últimos libros hay muchos elementos que se adscriben a antes de abrir un marco de pensamiento. Ese ámbito
la indagación sobre una teoría del sujeto, una teoría de la subje- nuevo creo que lo empiezo a dibujar en El tratado de la
tividad que cruzó el siglo XX en la obra de algunos teóricos fun- pasión, donde ya me atrevo un poco a formular la idea
damentalmente alemanes, ingleses y algunos franceses. Una Ji, de la subjetividad o a formular una idea de realidad.
losofía que propone una ética y una teoría del sujeto.
La dispersión fue una especie de purificación o eliLo que me interesaba era destacar componentes olvi- minación de ideas recibidas que nos impiden pensar y
dados en la subjetividad, concretamente el componen- vivir, con la esperanza de que de ese derrumbe surgiete pasional, componer una ética que tuviera en el con- ran posibilidades de pensamiento nuevas. En fin, fue
cepto de pasión su centro de gravedad, y ejecutar una un libro de transición escrito con bastante fervor y denoperación inversa a la que se suele hacer: elaborar una tro de una onda nietzscheana. Quizás es el libro que
serie de acción pero que brotara de la idea del sujeto tiene más caracteres nietzscheanos. Para mí fue un lipasional. Este es el terna de El tratado de la pasión y de El bro necesario, espero que también lo haya sido para
Lenguaje del perdón. Generalmente la construcción de la los lectores; aunque yo le doy más valor a El tratado de
teoría de la acción se hace a costa del sujeto pasional, la pasión, o a Lo bello y lo siniestro, o a los últimos, ya que
como si el elemento pasional fuera una rémora en rela- en ellos no me limito a la demolición, sino que además
intento orientar la reflexión en otras direcciones.
ción con la actividad o con la libertad.
33

�¿~ué de filosófico puede haber en su manera de ensayar y qué de
ensayístico puede haber en esta manera de filosofar?
A mí me ha interesado probar muchos géneros. Hay un
libro que escribí antes de La memoria perdida de las cosas que
se llama Meditación sobre el poder, donde ensayo el género
meditación. Es un libro estructurado en ocho meditaciones, y empleo unas formas estilísticas muy características; por ejemplo, repeticiones a manera de insistencia en
algunos puntos. Pero mi intención era jugar a abrir géneros. Todo arte tiene que ver con la palabra, y la filosofía
sin la palabra y sin la escritura no tiene ningún sentido.
Siempre y cuando se entiendan palabra y escritura como
expresiones de una forma de vida.
Últimamente mi maestro es Platón. Aparte de su propia filosofía, me interesa su escritura y su invención de
este género fenomenal que es el diálogo filosófico. El Banquete no tiene nada que ver con Fedón, ni literaria ni
estilísticamente, a pesar de que los escribe en la misma
época; y lo mismo podemos decir de los diálogos de madurez, que son tratados metafísicos, y siempre mantienen esta forma dialogada. Siempre me sentí mucho más
afín a la tradición platónica que a la aristotélica. Cuando
hablo de un tratado, por ejemplo, de El tratado de Ia pasión,
está claro que no se trata de un tratado en el sentido
aristotélico, sino de una concepción muy personal que,
además, en el mismo libro explico.
Me siento más próximo a esta tradición que abre
Platón y que luego encontramos a lo largo de la historia de la filosofía constantemente. A veces también en
esto se ha subrayado exageradamente la vecindad de
la filosofía con lo que modernamente llamamos ciencia, cuando la filosofía esta muy cerca de la literatura,
y al arte en general.
Precisamente en estas ocho meditaciones sobre el poder hay una
declaración oculta, un procedimiento, un proceder bajo la forma musical de la variación.
Siempre acudo a los modelos musicales, quizá por afición. Meditación sobre el poder es un libro que tiene muchas claves. Una es la musical, y el tema de la variación
como una forma musical es lo que asumo como una
forma de entendinúento de la manera de pensar y de la
manera de vivir, o sea, como un modelo filosófico. Mi
encuentro con la música fue muy temprano, casi simultáneo al encuentro con la filosofía, y siempre he
intentado hacer un tipo de reflexión que tenga que ver
con el mundo musical. Por eso en todos mis libros hay
un proyecto de filosofía de la música.

ffs posible reflexionar desde Ia filosofía sobre Ia literatura? ffs
posible verla como un Iogos, como un ethos? ¿~ué ofrece Ia literatura desde ese campo?
Yo no veo una distinción de fondo entre logos y ethos.
Pienso que las fronteras entre lo filosófico y lo literario están, por suerte, cada vez más borrosas. Quizá el
problema es que hoy lo que se nos ha desgastado son
las palabras; quizá la palabra en la literatura misma ya
no nos dice nada, como tampoco es probable que detrás de las palabras estén las cosas. En el fondo lo que
ocurre es que quizá las teorías de los géneros que hemos tenido hasta ahora ya no son válidas, y esto afecta
a la literatura y afecta a su vez a la filosofía. Siempre he
estado en contra de las divisiones y clasificaciones académicas que se hacen de la filosofía. No veo mucho en qué
se distingue la ética de la estética, o ambas, de una serie
de conocimientos. Para mí la filosofía es un hecho unitario, es un acontecimiento que tiene que ver con el pensamiento. Ylo que se llama literatura seguramente también,
sólo que en el terreno de la literatura hay una forma de
argumentación que no es estrictamente lo que llamamos
una argumentación lógica, la que opera en los textos llamados filosóficos. Con esto tampoco quisiera crear confusión diciendo que todo es lo mismo. Además, hay
ciertas tendencias actuales que abonan esta dirección.
No todo es lo mismo, lo que pasa es que estamos en un
momento de crisis viva en ese sentido en la que se impone inventar nuevas formas tanto de pensamiento como
de relato-narración. Quizá los modelos muchas veces nos
dificultan la comprensión de los hechos. La distribución
del saber tiene que ver más con las estructuras universitarias, y eso crea, a veces, artificiosas distinciones que
pueden ser muy gravosas, e incluso muy dañinas.
Yo ahi sería bastante anarquista. Creo que muchas
veces las divisiones son efecto de la inscripción institucional del saber. Tienen también su lado necesario,
evidentemente, para la organización de la docencia o
para la estructuración misma del saber en la universidad, pues a veces es necesario distinguir los cursos de
literatura comparada de los cursos de historia de las
ideas. Pero cada vez soy más sensible a los
entrecruzamientos. Un texto, por ejemplo, el gran libro de Galileo, El diálogo, en estilo platónico, es un nuevo concepto de ciencia o de saber, pero también es un
texto literario. Eso quiere decir que, a la hora de examinar en concreto los textos, nos encontramos que
muchas veces los marcos críticos que tenemos son insuficientes. Yo soy partidario de desafiar esos marcos.

34

La verdad, cuando escribo, soy sensible a estos problemas, por eso me interesa crear un tipo de forma
donde pueda discurrir una idea que he tenido, pero
procurando que sea ella misma, la propia forma, la que
genere, por así decirlo,,el género. En mis libros, el género se ha dado por la propia dinámica de pensamiento y escritura que de ahí ha nacido. Entonces, he compuesto tanto un tratado sistemático (Lógica del límite),
como un conjunto de aforismos (La dispersión).
La vecindad de estas formas es mayor; en todo caso,
lo que sí hay es mayor o menor intensidad, es decir,
hay formas de pensamiento creadoras y hay otras que
tienen un carácter de repetición para entender las literaturas secundarias.

Hay también en su trabajo una insistencia por reflexionar acerca
de cómo se producen ciertas farmas de pensamiento.
En Lógica del límite lo que pretendía era establecer una
cosmogonía: cómo nace el mundo en el pensamiento,
pero de tal manera que el pensamiento no sea algo separado del mundo sino que de algún modo lo acoja y le dé
forma. El utilizar el llamado sistema de las artes -con
cierta ironía, pues yo sabía que pensar en un sistema
de las artes es una empresa casi nostálgica- fue un
pretexto. Torné algunos aspectos del discurso musical, de la arquitectura, del mundo de las imágenes, del
mundo literario o poético, con el fin de sugerir que la
construcción del mundo es como una especie de
fenomenología; pero sin hacerla como suele plantearse en términos ortodoxos de fenomenología, sino situándola en una posición como de supuesta ingenuidad. Aunque yo creo que no es posible, porque no hay
tal ingenuidad. Estamos demasiado impregnados por
los contextos hermenéuticos o por las formas de lenguaje y de cultura que nos determinan.
En realidad, lo que trataba era delimitar una
cosmogonía sobre cómo surge el mundo en el pensamiento teniendo como base el hilo conductor de las artes; y
trataba de poner a prueba una idea, la idea del límite.
La "cruz' del pensamiento filosófico es la lentitud con Ia que pasa
la vida. ¿Cuál es su "cruz' como filósofo?
Es la filosofía que llega tarde, como decía Hegel. Uega
tarde y al mismo tiempo demasiado pronto: anticipa o
sintetiza. Hay filosofías que son más anticipadoras y
otras que son más sintetizadoras. La de Hegel probablemente es un fin de trayecto. Hay otras que en cambio abren: la del último Schelling seguramente es una

filosofía más auroral, abre vías que ni él mismo sabía
que las estaba descubriendo. Me gustaría estar acaballo entre estas dos formas.
Creo que la filosofía siempre ha tenido este carácter,
por eso los mejores momentos de la filosofía, como cuando Aristóteles o Leibnitz, se saben grandes herederos de
una tradición, pero al mismo tiempo están entre la crea,
ción de una nueva filosofía y el repliegue a la anterior.
Aristóteles se sabe heredero de toda la filosofía de los
presocráticos; Platón, del pitagorismo, con lo que construye una línea, un modelo nuevo. Yo, sobre todo en mis
últimos libros, vivo con la conciencia entre estas dos formas. La filosofía no puede evitar aquello que hereda. Para
cambiar es preciso recorrer de nuevo caminos que ya se
han trazado porque, de otro modo, no se da la verdadera
reinvención, sino que uno se pone a inventar lo que ya
está inventado. Pero, por otro lado, quedarse en este nivel es lo peor que le puede ocurrir a la filosofía: una filosofía puramente historicista o de pura erudición o simplemente nostálgica.

En el último de sus libros reunió varios artículos publicados en
El País, y aparece una reflexión sobre el periodismo, ¿podría
abundar sobre eso?
Esto lo tomé de W alter Benjamín: sobre la desintegración de la experiencia y el desencaje. Hablo de un mundo hecho de puros flashes e islotes de información donde se nos pierden siempre las verdaderas tramas, como
si de un relato hubieran quedado sólo los títulos de
capítulo y le hubieran amputado lo que viene antes y
después. Entonces las cosas no tienen continuidad ni
tienen antecedentes. Yo creo que este no es un problema exclusivo del periodismo, sino de todos los medios
de comunicación actuales que crean dicho efecto destructivo. Se distorsiona completamente la medida temporal: se crea una especie de instante eterno, siempre
perpetuado pero siempre anulado por la novedad. Es
decir, la novedad es siempre la misma, siempre como
Saturno comiéndose a sus hijos. El efecto final es que
queda banalizado todo aquello que de alguna manera
comparece como novedad.
Entonces tengo la impresión de que esto destruye
la experiencia, y que, incluso, en lugar de dar un relato
fidedigno de lo que ocurre, lo que hace es generalizar y
banalizar. Luchar contra ésto es posible; no obstante,
yo jamás haría un discurso en contra de los medios de
comunicación de masas como tales. He visto fantásticos reportajes en televisión, pocos, pero fantásticos.
35

�N■IIA

Siete veces Panero
RICARDO C■ADROI

Sonámbulo

Ochenta y cinco

A él se le dio el horror
de un estómago alanceado
por el voltio clínico. A mí
se me da la interferencia
en sus dolores, el apretón
de sienes en la niebla.

Primero estaba Panero desnudo,
un hombre que se quító la ropa
y echaba humo por el ombligo.

Con las pastillas se le formó
un parque de entretenciones
en el intracuerpo. Yo despierto
con la risa y él huye de mí cama
dejando un vaso de agua.

Primero se callaron todos, dijo,
la mujer entró en puntillas y puso
la oreja en el ojo de la humareda.
Primero apareció el búho en la repisa,
las baldosas eran ochenta y cinco,
exactamente iguales. 8 pájaro abrió
el pico y se oyó su canto, la mujer
dejó de forcejear y parecía contenta.

La hoguera gritona de su cabeza

dobla la esquina de la comísaría:
"iEscribe; güevón, escribe!"
Meto el dedo en el frasco
de lágrimas, pierdo el nombre
en otro viaje al más allá
y vuelvo con un oso de trapo
ganado en el tiro al blanco.
A él se le dio la lengua cero
del demonio. Amí se me da
la madrugada rumbo al hospital
con un oso de trapo bajo el brazo.

Primero déjenme tranquilo, dijo Panero,
y entre las flores del papel mural
comenzaron a reventar, uno por uno,
ochenta y cinco globos azules.

�NISlA.
NISlA.

Albatros
Cadena negra sacudida
por el viento de la botella,
hija del huracán sin dios
riel cortado que arde
más alto que las antenas
y cae al mar haciendo
ssssh, serpiente de acero
entre los dedos, cargando
las cinco vocales con
pólvora roja, cadena
que cambia de piel
en la botella, huracán
sin dios, arenas de alcohol,
sábana seca, vacía, para que
duerma tranquila el ave.

Cuerpo
No aparece por ninguna parte.
Noapareceporninguna parte
y cuando alguien dice ahí está Panero
im.unpeuncamióncargadodemelones.
AhíestáPanero,murmura uno que sabe
y los poetas se encogen de hombros,
la panera, dicen, eso encima de la mesa
es una panera. Feliz, Panero,no aparece.

�NIIIA

NIIIA

Convalecencia

Retratodel ojo

Panero se repone del siglo XX
bebiendoparafinaendulzada
consemen, escribe yfuma negros

Esos ojos turbios,
esos ojos machacados
por la ira de España

como si alguienlo estuviera esperando
alottoladodelamontañasilvestre,
más allá del más allá delapromesa.

deshechos por el aliento
delángel de la guarda

Como siunlectordeseosodesusmanos
sehubierapuestoen cuatropatas
para quelerayara un verso en el coxis,
Panero garabatea sonidos enlacúpula

delwater. Solamentesunombreesfinne
enla eternidad Como si alguien fuera aleer
algúndíasusregw:gítacionesdeilurninado
sinluzniotro destino más inmediato
que la terapia, escribeyresucita,
muereyescribe,enlasillafría delwater.

enla caverna donde
desayuna laputa
del bien,la puta
delmal
en los patios duros,
esos ojos que vieron
la separación
estrellados enla losa
delporvenir.

�El ensayo
latinoamericano:
..
VacaNegra

tra~ición
sión*

Cuando murió Panero yo estaba
de espaldas durmiendo la siesta
pero salí ala calle, al patio, ala
calle por temor aque la casa
mecayeraencima.
"Esto es peor que el día en que
murió Teillier'', me decía yo
buscandolavereda dela sombra:

IURHL SAi.Ali■ ISCAUMTI

cuando cae un tipo como el que acaba
demorir en Canarias todo setransfonna
de manera tanradicalque sólo queda
enpie la cáscara del mundo.
Debajo de la cáscara no hay nada,
Panero dijo que había unos sapos
jadeandoycuando llegué a la plaza
reconocí su abrigo, eraTeilliertomando
vino en un copón de oro. Era Teillier
bebiendo la orina de Santa Tcresa
"Lárgate" me dijo, "pájaro de mal agüero,
Leopoldo María está más vivo que tu propia
madre". Dijo la orina de una santa es agua
enel infierno, y vi un camino abierto entre
los nogales, una vaca negra echada
en la lluvia, rumiando, los ojos dulces
ydesorbitados deunavaca negra.

• Cómo dar cuenta de la gran tradición de ensayistas latinoamerica-) nos? lQué papel juega el ensayo en la historia del pensamiento y la
l, literatura de América Latina? lCómo explicar en nuestras letras la
vitalidad y vigencia de un género por muchos considerado menor? ¿Cuál
es su funcionamiento y su motivación secreta frente a otros discursos
(académicos, periodísticos; institucionales) con lógicas distintas y
muchas veces antagónicas? Deseo esbozar algunas aproximaciones en
torno a la escritura ensayística del subcontinente que aborden, aun-que sea de manera tangencial, estas preguntas.
* Ponencia presentada en las Jornadas del Colegio de Filosofia, Letras y Humanidades: Filosofia y Literatura: Llmites y puntos de encuentro, llevadas
a cabo en la Universidad del Claustro de Sor Juana, del 11 al 14 de mayo de 2005, en la Ciudad de México.

43

�•A11AJI A. ftA.ffl N LA. II.IIYIA......,,., . . .11 ,1 X D CMI

En principio quiero resaltar dos características del
ensayo que han creado un prejuicio en torno a este
género como escritura menor: su dimensión pedagógica y su carácter de urgencia. Comencemos por es~e
último rasgo. Habria que decir que en el ensayo la~noamericano existe una voluntad incesante por desc1,
frar la inmediatez. CuandoJuan Bautista Alberdi postula la necesidad de una filosofía americana,la supedita
a los problemas de su tiempo. Lo mismo ocurre con
Andrés Bello, quien afirmó la urgencia de lograr u~a
emancipación espiritual, más allá de la independen~1a
política, para las -en ese entonces~- ~uevas na~10nes americanas. El ensayo ejerce un JUICIO sobre ciertas tramas y sucesos de un contexto particular Yde un
momento especifico. Su relación con la historia su~one un apego a la contemporaneidad, y en ese senndo
evidencia su dimensión moderna. Se trata de una escritura que interioriza la contingencia del presente, su
novedad, pero sin renunciar a la posibilidad de conformar una totalidad autónoma perdurable. Podría

decirse que el ensayo busca aprehender lo eterno d~sde lo transitorio, lo inmutable a través de la connngencia, la sintesis artistica que Baudelaire fundó Ypropuso para el escritor moderno.
. .
Esta dependencia y cercania respecto de la histona
inmediata le otorga al ensayo un carácter fundamental: ser un discurso provisional, inconcluso, aún en
movimiento. Los ensayos son textos que están realizándose en la palabra, que no pueden concebirse como
obras concluidas y cerradas. De ahi que estén escritos
en tiempo presente y no en pasado, como algo terminado. Se trata de una escritura en devenir, abierta a un
debate todavia no finiquitado. Eso explica el tono -más
que subjetivo- personal del ensayo; ese discur_so que
ostenta orgullosamente su parcialidad, que exhibe sus
limitaciones no por falsa modestia sino por un fuerte
sentido de responsabilidad frente a la verdad. Michel
de Montaígne, el padre fundador del género, afirma que
el juicio sobre la realidad circun~te de~e ser sometido continuamente a prueba: uqmenqmera que me

44

sorprenda en ignorancia nada ha de hacer contra mi,
pues difícilmente seria yo responsable por mis ideas
frente a los demás, yo, que no soy responsable ni estoy
satisfecho por ellas ante mi mismo". Hijo del escepticismo, el ensayo se erige como un discurso siempre en
busca de conocimiento. Es una conciencia moderna en
el sentido cartesiano: la duda permanente como forma
de escritura.
Aunada a esta pasión por lo actual, el ensayo en
América Latina posee también una vocación pedagógica. La Cartilla moral de Alfonso Reyes quizá sea uno
de los mejores ejemplos, pero la misma tentativa por
forjar conciencias puede encontrarse en Roberto Fernández Retamar que en Pedro Henríquez Ureña, y recorre la historia del pensamiento latinoamericano desde Domingo Faustino Sarmiento hasta Ernesto Sábato,
pasando por la obra de José Carlos Mariátegui o del
propio Octavio Paz. Ala par de constituirse como creación estética, el ensayo posee un afán crítico irrenunciable. Durante el siglo XIX esto se explica por el reto
de inventar las nuevas naciones. El escritor concibe su
labor como un deber civico. Contribuir a la conformación de la nacionalidad se engarza con la necesidad de
educar a un país colonial. En el siglo XX el proyecto continúa. En México, por ejemplo, la tentativa se reproduce
en la búsqueda de formas innovadoras de esclarecer el
presente e imaginar el futuro luego de la lucha revolucionaria. El afán moralizante del Ateneo de la Juventud y el
surgimiento de nuevos mitos de identidad serían inexplicables sin esta perspectiva pedagógica. La raza cósmica
de Vasconcelos, a pesar de su delirio basado en el cul,
to a la figura del mestizaje, constituye un claro ejemplo de esta búsqueda. No sobra recordar la importante labor de Vasconcelos como secretario de educación
pública durante el gobierno de Álvaro Obregón y como
gran impulsor del muralismo.
El intelectual imagina y concibe la nación a la par
que la obra, en una especie de relación simétrica con la
obra. No es otra la intención de Ezequiel Martinez
Estrada cuando escribe La literatura y la formación de la
conciencia nacional, o la de José Martí cuando, en Nuestra América, realiza su llamado continental al "despertar de la aldea" en busca de un porvenir común. Y aquí
es importante destacar la relación entre moralidad y
escritura corno eje de la escritura ensayística. En el fondo de todo gran ensayista existe un moralista en el
mejor sentido del término. Un moralista es aquel que
concibe la actividad moral como la clave de interpre-

tación de la realidad. Los ensayistas latinoamericanos
realizan una valoración y crítica constante de la conducta pública. Este sentido moral de sus textos tiene
que ver con una concepción en torno a la literatura: la
escritura como una actividad que imagina y posibilita
formas distintas de actuar y de concebir el espacio
público. La literatura ya no sólo como la construcción
de universos simbólicos ajenos y exentos del contacto
con lo real, sino también como una producción de sentidos sociales. Así, el ensayo latinoamericano constituye no sólo una interpretación moral sino una propuesta ética. Esto lo realiza -en palabras de Liliana
Weinberg- al "poner en valor" la realidad que interpreta en relación con el yo del ensayista y su sociedad,
al examinar a la luz de un horizonte ético el mundo
que lo rodea. El valor del ensayo radica entonces no
sólo en el juicio que extiende sobre las cosas, sino en la
forma en que enuncia ese juicio.
Como mencioné al principio, la dimensión mo,
ral y el apego al tiempo presente son los rasgos del
ensayo que han sido, de un modo u otro, utilizados
para colocarlo en un espacio marginal frente a otros
discursos. Respecto a la novela y la poesía por ejemplo, los criticas literarios lo consideran un género
menor por este contacto con el mundo real, como si
lo que definiera que un texto es literario o no tuviera que ver con la distancia frente a la historia, con
su grado de realidad o irrealidad. Se trata de un prejuicio que sitúa al ensayo fuera de toda consideración estética debido a su carácter no ficticio. Alfonso Reyes, al hablar sobre el "centauro de los géneros",
aclaraba esta cuestión. Si el propósito del ensayo no
es literario, posee sin embargo valores estéticos. Para
Reyes, el ensayo está inscrito en la "literatura
ancilar", que en oposición a la "literatura en pureza", consiste en ser prosa de no ficción, "literatura
de ideas", un género mitad lírico y mitad científico.
O como quería Mariano Picón-Salas, "el matrimonio entre la poesía y la filosofía, entre el mundo de
las imágenes y el mundo de los conceptos".
No obstante, tampoco respecto a la filosofía se le
reconoce al ensayo una legitimidad equiparable a la
del tratado metódico. Se le objeta su falta de sistematización del conocimiento y su estado anterior al de las
ideas propiamente filosóficas, considerándolo, en
suma, sólo como un tipo de esbozo o reorganización
de lo ya sabido y no como discurso capaz de generar
nuevo conocimiento. Aquí el prejuicio consiste en es45

�extraliteraria fue desapareciendo, en Latinoamérica el
análisis politico y cultural se encuentra apenas en germen, de ahí que siga teniendo vigencia el ejercicio de
la crítica ejercida por los escritores, quienes encarnan
la figura clásica del intelectual. Durante el siglo XIX
esto era aún más evidente, cuando algunos de los me,
jores ensayistas fueron también grandes líderes poli,
ticos (pienso en Sarmiento, Bolivar, Martí, Altamirano,
Prieto e incluso, más adelante, en Vasconcelos). Sin
embargo es posible otra explicación. Es la que propone Lauro Zavala. Si la hibridación textual del ensayo
responde a la necesidad de que la escritura cumpla una
función a la vez crítica y artística, esto se debe a que
los escritores en países de filiación latina forman parte de "una tradición comunitaria, donde se les exige
un compromiso histórico y político que no se exige a
O■l•r• ..•clr
•scrllllr
, ........ u■ ••ll•r, ... I• •1tllc•cl,n ... •• los escritores en la sociedad [europea o] norteameri........, ..., ••1■1
lsclpll• cana" que poseen una tradición más individualista.
Por otra parte se nos revela unhecho: más allá de estar
•• ••1t•ciflc•, sin• ... ••• r•fl•II'• 11••
■•e• ..., l•ll•r•••rl• •• I• flccl,n y 11•• interpelados por un compromiso histórico, el que los gran,
••1t••• •Ir••••• ... l•c•■r•, l■t•r••• ..• des ensayistas latinoamericanos sean también escritores
•• •'•• •• •• sl1nlflc•..• ... les
sine de ficción o de poesía implica un posicionamiento parfr
cular, una dimensión propia del ensayo contenida en su
•• I• ,.,... ••
c••••r•l..•s
concepción y ejecución. Yes que se trata no sólo de grante es la capacidad de este género para incluir en su in- des escritores sino de grandes lectores (pienso aquí en
terior diversos discursos, por el hecho de ser una es, Reyes, Borges y Paz). Por ello es que sería necesario pencritura fronteriza donde la división tradicional entre sar si existe en la escritura ensayística una relación entre
crítica y ficción queda rebasada. En Borges, por ejem- los escritores y la crítica que pasa por la ficción; si existe
plo, la reflexión convive con la narración y el relato, lo en el género del ensayo una forma de leer, evaluar y repremismo que en muchos textos de Ricardo Piglia, Ro- sentar el mundo que es el resultado de la experiencia con
berto Bolaño o Sergio Pitol. En Monsiváis ocurre algo la ficción o del trabajo con la poesía. Quiero decir que
parecido: su escritura conjuga el registro de la crónica escribir ensayos no depende de un saber, de la aplicación
con el impulso interpretativo, a tal grado, que se han de un método, del seguimiento de una disciplina especídenominado muchos de sus textos como croni-ensayos. fica, sino de una reflexión que nace del laboratorio de la
Y es que desde la Conquista la elaboración del pensa- ficción y que supone otro tipo de lectura, interesada no
miento en torno a la sociedad se ha llevado a cabo a sólo en el significado de los textos sino en la forma en que
través de un lenguaje cercano a la ficción, incluso an- están construidos.
El asunto no es menor. Lo que afirmo es que la histes de la llegada de Bernal Díaz del Castillo. Esta tradición sin duda tiene que ver con el papel del escritor toria del pensamiento latinoamericano está fuertemente ligada a la historia de la literatura, a las reflexiones
y el intelectual en la historia latinoamericana.
A diferencia de lo que sucede en otras literaturas, que se han dado en torno a las formas de la ficción.
el escritor en América Latina ejerce la crítica como una Estas dos tradiciones se sintetizan en el ensayo, génede sus ocupaciones primordiales. Lo que en el siglo ro híbrido que ha permitido conjugar un proyecto esXVIII sucedía en Europa -el que la literatura fuese el tético con un imaginario político, una narrativa histómedio de expresión de la crítica a las instituciones- , rica con un lenguaje literario; en suma, una propuesta
sigue siendo un fenómeno habitual para los escritores de crítica cultural a través de la creación de un univerde nuestros países. Si en Europa, conforme maduró la so artístico. El ensayo concebido así, constituye un
diferenciación de las disciplinas, esta función medio estético capaz de ejercer una función crítica y

tablecer una jerarquía valorativa en la cual la reflexión
metódica es lo que definiría si un texto es filosófico o
no. La mejor crítica a esta idea la ha elaborado Octavio
Paz cuando afirma que el ensayista "no tolera las simplificaciones de la sinopsis" (como en el aforismo) ni
el congelamiento categórico del tratado, sino que busca explorar y no agotar un tema, llevando a buen término el "arte difícil de los puntos suspensivos", único
modo de no quitarle vida al lenguaje de la prosa. En
este sentido, para Paz, el lenguaje literario del ensayo
sustentaría un discurso polisémico que se resistiría a
la referencia unívoca del concepto.
Dando por descontado la validez de los prejuicios
que se erigen contra el ensayo, lo que sí hacen eviden-

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••••Y•• •• ....
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46

el hecho de que se desenvuelva con tal libertad en estos ámbitos disímiles hace suponer que es infértil tratar de encapsularlo en sólo uno de ellos. Por ello lapolémica sobre si el ensayo es arte o no, si es filosofía o
no, me parece infructuosa y rebasada. Más interesante
es rastrear los modos en que el ensayo adquiere una
función transgresora.
me qué manera logra incidir el ensayista en la apertura y reconfiguración del espacio del debate público? Más
allá de su contenido temático, el ensayista trabaja sus textos a través de códigos literarios que es necesario descifrar.Toda escritura supone estrategias, posicionamientos,
ejercicios de sentido en relación con un espacio social y
frente a otros discursos. Por ello, la forma exterior de un
discurso posee importancia en la medida en que constituye ya una organización que puede ser interpretada corno
compromiso estético y político. Según Fredric Jameson
la forma siempre se capta corno contenido. En el caso del
ensayo, su condición escurridiza tiene que ver con ese
carácter híbrido que le permite abrir sus fronteras e insertar en su interior otras formas de narrar la realidad. El
hecho de ser un "género intermedio", como lo denomina
John Kraniauskas, provee el sentido político del ensayo.
Su carácter anticanónico proviene de esa voluntad por
infringir o violentar las reglas, los límites establecidos por
las convenciones genéricas. Si los géneros representan
normas literarias que establecen el contrato entre un escritor y un público específico, la escritura ensayística,
guiada por una voluntad de conciliar discursos disímiles,
transgrede las normas y rompe con tales sistemas tradicionales de regulación. Al ser un género transdiscursivo,
el ensayo resulta ser un relato que desafía de manera cons,
tante la estabilidad del canon recibido, así como los usos
apropiados de los artefactos culturales tradicionales.
Además, al situarse fuera del centro, el ensayo lo,
gra hacer de la marginalidad un elemento de impugnación. Eso le permite transgredir las pautas autorizadas y romper el contexto de subordinación en que
se halla tanto el sujeto de su discurso (lo marginal, lo
otro) corno su propio discurso, que funciona fundamentalmente por su posición respecto al canon. La hibridación (o transdiscursividad) funciona así como
método de transgresión pero también corno búsqueda
de nueva identidad. Su inherente voluntad
transgresora es el origen de su ambivalencia. Si se trata de una escritura genéricamente ambigua, no es tal
desde el punto de vista político. Podría decirse que en
el ensayo hay un traslado de las preocupaciones terná-

ticas a las preocupaciones formales, de modo que el
sentido deviene forma. Tal es la razón del porqué el
ensayo constituye un texto que rebasa las fronteras tra,
dicionales de la escritura de ficción y de crítica, far,
jándose corno una forma cultural esencialmente
dialógica.
Por último quiero terminar refiriéndome al sentido utópico contenido en el ensayo latinoamericano. No
sólo temáticamente los ensayistas han hecho de la uto,
pía un asunto central. Su manera de escribir también
la presupone. Por una parte, la forma del relato supone cierta definición ante dos problemáticas en correlación: el lenguaje y la sociedad. La forma híbrida del
ensayo supone la existencia multicultural y fracturada de la vida social, así como del discurso que expresa
a ésta. Su heterogeneidad escindida reproduce en la
narración los conflictos que fracturan a su comunidad.
En este sentido, además de una escritura de frontera ,
estamos frente a una narrativa de la crisis, un tipo de
texto que busca representar el conflicto cultural que
la sociedad vive. Pero si la fragmentación del espacio
público ha traído consigo una fragmentación del discurso y de la conciencia que versa sobre él, el ensayista
busca restablecer cierta unidad a través del sentido que
le otorga su escritura: se trata de un ejercicio de cohesión social.
Arturo Andrés Roig afirma que el ensayo latinoamericano se caracteriza por tres momentos: el diagnóstico,
la denuncia y el proyecto. Crisis, crítica y creación dándose la mano. Es en este último momento (en el que, luego del examen y el juicio, el ensayista lanza una propuesta) donde se hace más evidente un tipo de creencia sobre
la que se erige el ensayo, un sentido utópico que es al fin
la tensión entre un ideal y la realidad Esta creencia consiste en suponer que la escritura constituye una forma de
conocimiento, una manera de alcanzar cierta verdad, dis,
tinta a la que otros discursos elaboran. Al ensayar sobre la
realidad y crear un universo simbólico, el ensayista sintetiza no sólo diversas visiones, ideas y sentimientos respecto a lo real, sino también expresa una visión disidente
sobre su lugar y tiempo históricos. En todo ensayo existe
un fondo de insatisfacción, un sustrato de inconformidad En ese sentido, la fantasía literaria puede constituir
un arma para combatir lo que nos disgusta del mundo y
de nuestras propias vidas. Cuando la imaginación abre
un abismo entre lo que somos y lo que deseamos ser, es
cuando logra representar una tentativa por concebir el
mundo de otra manera.

47

�Un acercamiento
al valor de la obra crítica
de Antonio Canclido
1

.AUOMSO liMCIL c•■RII.A

lfonso Reyes llegó a Brasil como embajador extraordinario y
plenipotenciario de México, el año de 1930. Tres años después,
en 1933, escribió un pequeño texto dedicado al primer encar-gado de negocios en México designado por el Imperio de Brasil, cien
años antes, Duarte de Ponte Ribeiro, médico eminente. Este texto fue
motivado por el conocimiento que tuvo Alfonso Reyes, en archivos de
Río de Janeiro, de un escrito que el ministro de negocios extranjeros
de Brasil dirigió al doctor Ponte Ribeiro, el 2~ de mayo de 1834, pidién-dole obtuviera información sobre una flor existente en México, cuya
virtud curativa contra el cólera--morbo la hacía valiosa, y se deseaba obte-ner para Brasil. Esta flor era conocida como "amapola silvestre". Y afinna
Reyes en el escrito de referencia: "Es así nuestra amapola silvestre nues-tra flor de amistad cambiada entre México y Brasil" (1959: 93--94).
1

Documento leído en la entrega del Premio internacional Alfonso Reyes 2005, en el marco de la XV Feria internacional del Libro Monterrey, el 8 de
octubre del 2005.

49

�Hemos recogido esta cita de Alfonso Reyes para iden, presar su experiencia personal de este bello país. Tamti.ficar la antigüedad de las relaciones de nuestros paí- bíén quedan su correspondencia y sus referencías a
ses, confirmada y ratificada hoy al entregar a un dis, escritores y poetas brasileños: Manuel Bandeíra,
tinguido escritor y crítico literario, don Antonio Renato Almeida, Ronald de Carvalho y otros.
Todo el saber de Alfonso Reyes sobre la vida y la liteCandido de Mello e Souza, el Premio Internacional
Alfonso Reyes. Como aquella primera "flor de amis- ratura, más la belleza de su prosa y la visión del mundo
tad", expresión de las nacientes relaciones de México convertida en palabras que es su poesía, se entregan como
y Brasil hace ciento setenta y dos años, hoy se unen los expresión suprema de las letras mexicanas en el premio
que lleva su nombre.
nombres del Regio,
Quien lo recibe ahora,
montano Universal
don Antonio Candido,
Alfonso Reyes, y el de
se ha distinguido por
una de las principales
una tarea sostenida y
figuras del pensapermanente a lo largo
miento crítico y lite,
de los años, en un tra,
rario de Brasil, don
bajo de crítica literaria
Antonio Candido.
dedicado a analizar la
Son numerosos
obra de autores brasilos textos que Alfonleños y de la literatura
so Reyes dedicó a
universal.
Brasil, país en el que
Mediante la crítivivió seis años de su
ca se analiza la obra
vida, de los cuales el
literaria. Pero es ne,
más conocido es "El
cesarlo que el crítico
Brasil en una castaesté consciente de
ña", visión íntegra de
que la obra literaria
su naturaleza, su hisno está estructurada
toria, su economía y
siempre de la misma
su pueblo, expuesto
manera; es decir, se
todo en pocas págimanifiesta en formas
nas. Su "Salutación al
diferentes y también
Brasil" es otra visión
en ellas cobran expre,
de conjunto, donde la
sión distintas visioprosa de Alfonso Re,
nes del mundo o ciryes se desborda genecunstancías
rosa en la mirada
relacionadas
con
la
vida humana indiviNACIMIIMTO DI TIMH
puesta en este país que lo conquistó y al
CILUITO / P,OIL
dual y social. Esta diversidad de la natu23X21CMI
que admiró: la cortesía de su gente, la feraraleza literaria se mueve, según Antonio
cidad de su naturaleza, el espíritu de or,
Candído, en lo que él llama "textos
den y de belleza que su pueblo otorga a la
translúcidos" y "textos opacos". Entre esvida de todos los días. Su "Historia Natu,
tos extremos se mueve una serie de posiral Das Laranjeiras", crónica dispersa y plubilidades a las que debe atender el critiral de los varios elementos componentes de
co. Sí un texto se acerca a lo "translúcido"
esa zona de Río deJ aneiro donde se ubicaba la residencia del embajador mexicano. Dejó tam, es porque en él se ofrecen los datos de la realidad como
bién una visión certera de la poesía indígena brasileña se nos presentan; pero también puede ser que el texto
y otros textos diversos que muestran el amor que tan- en cuestión se muestre más como algo "opaco", es deta belleza y tanta naturaleza generaron en el corazón cir, que requiere la revelación de su contenido. Pero
del mexicano, que se entregó sin límites a vivir y ex, todo esto se desplaza en variantes que exigen valorar
50

si estamos frente a un documento o una fantasía, o sea,
si estamos frente a la realidad o la ficción. Esta circuns,
tancia obliga a la crítica a tomar en cuenta las condi,
ciones en que está concebida la obra y adaptarse a sus
condiciones para poderpenetrar su contenido. De ahí
que Antonio Candido afume que es necesario identi,
ficar la crítica de "vertientes", la que es adecuada a la
naturaleza de cada texto e implica el ejercicio de la
crítica con tolerancia intelectual. Esta concepción per,
mite valorar en su cabal dimensión el trabajo de la crí,
tica literaria.
En consideración a la diversidad de las obras literarias, el crítico -afirma Antonio Candido- debe ser
capaz de enfocar su acercamiento desde diferentes
puntos de vista y posiciones, a fin de permitir, en ese
respeto que debe merecerle toda obra literaria, la vi,
sión integrada como resultado final. Es por eso que
propone para la crítica una condición "integrativa", lo
que además implica dejar de lado todo dogmatismo y
exclusivismo. En consecuencia -concluye Antonio
Candido- el crítico "tanto puede investigar de qué
manera las condiciones de la sociedad se incorporan a
él [el texto analizado], cuanto buscar ese vínculo con
la personalidad del autor, o pretender el levantamien,
to de su organización formal, teniendo siempre en mira
la combinación consistente de la dimensión histórica
como dimensión estética" (2000: 13). Esta reflexión de
Antonio Candido nos permite entender cómo el trabajo del crítico literario se ubica por necesidad en una
visión íntegra del proceso creador y de la obra que ofre,
ce la comprensión de conjunto de esa compleja tarea,
que a su vez hace posible la diversidad de caminos y
formas que asume la literatura.
Las dos tendencias hacia las que puede desplazarse el espíritu humano en el campo de la creatividad
literaria, son para Antonio Candido el localismo y el
cosmopolitismo. El localismo acentúa los valores, las
formas y las expresiones propias; el cosmopolitismo,
por el contrario, se abre a la dirección unive~sal de la
experiencia y las manifestaciones literarias. Mucho tiene que ver, en este problema, el nacionalismo como
valor cuya fuerza es la visión del desenvolvimiento de
la propia historia, que muchas veces propicia tendencias hacia el exclusivismo y la sobreestimacíón de las
manifestaciones locales en el campo de la cultura. Por
su parte, el cosmopolitismo tiende, por esa inevitable
convivencia de pueblos, sociedad, cultura e historia, a
integrar lo propio en un marco más extenso, donde se

dan cabida, junto a las experiencias locales, las de otros
ámbitos y latitudes. lCómo resolver estas tendencias,
que en algunos espíritus son irreconciliables y definí,
tivamente opuestas? Antonio Candido tiene al respec,
to una visión de equilibrio, es decir, frente al exceso
de uno o de otro extremo, propone la suma y la convi,
vencía feliz de ambas posiciones, pues estima que esta
división se da "en el ámbito de los programas, porque
en el de la psicología profunda, que rige con mayor efi,
cacia la producción de las obras, vemos casi siempre
un ámbito menor de hesitación, acortando el aleja,
miento entre ambos extremos"(45). Y da como ejemplo de esta posición la de algunas figuras importantes
de la literatura brasileña, como Gorn;alves Días, Machado de Assís,Joaquim Nabuco y Mario de Andrade,
cuya obra y vida "representan el equilibrio ideal entre
ambos extremos". Podríamos añadir que todos los
grandes escritores ofrecen la misma actitud
integradora. Alfonso Reyes es en México no el único,
pero sí quizá uno de los primeros en asumir esta actitud refrendándola además con las ideas que dejó es,
critas en su texto titulado A vuelta de correo, respuesta a
unas acusaciones recibidas, en el sentido de haber
abandonado la atención a la literatura propia para en,
tregarse al conocimiento y valoración de otras literaturas. Este texto marcó un hito en la visión de la lite,
ratura mexicana y su posición frente a la literatura
universal. "lQué tendremos los mexicanos -escribió
Alfonso Reyes- que no podamos ir a donde todos los
pueblos van? lQuién nos impide hurgar en el común
patrimonio del espíritu con el mismo señorío que los
demás? ¿Quién, en Cuba, en el Brasil, en la Argentina,
echan en cara a sus escritores el tener autoridad, diga,
mos, sobre el tema de Maquiavelo, la antigua Grecia,
las monedas romanas o el culto errabundo de Astarté
durante el pasado siglo? No y mil veces no: la única
manera de ser provechosamente nacional consiste en
ser generosamente universal, pues nunca la parte se
entendió sin el todo" (1958: 430). No en vano se reconoce a Alfonso Reyes como el mexicano universal.
Hay un elemento más en el pensamiento de Anto,
nio Candido al referirse al problema entre localismo y
cosmopolitismo: lo califica como un problema dialéctico
porque se retrata de una "integración progresiva de la
experiencia literaria yla espiritual[...]" (2000: 45). Hacemos referencia a esto porque no suele hablarse de estos
dos tipos de experiencia, la literaria y la espiritual. Iden,
tíficar por separado estos dos tipos de experiencia impli51

�ca reconocer los procesos interiores de la creación que
hacen posible la obra literaria, pues suele identificarse ésta
como la expresión misma de la literatura, desconociendo
muchas veces todo aquello que hace posible llegar a la
creación misma de la obra. Se trata, finalmente, de un
problema de teoría literaria.
La extensa obra crítica de Antonio Candido deja
ver una visión integral de la literatura, la historia, la
sociedad, la economía y otros factores integrantes
de la vida del país a los que pertenecen el escritor y
su obra. Sin este cuadro de conjunto sería difícil tener la posibilidad de interpretar el complejo fenómeno de la expresión literaria, donde confluyen por
necesidad todos los factores antes mencionados. La
literatura es una expresión donde se muestra una
parte de la vida individual o colectiva. No importa
que el escritor acuda a la ficción para narrar cuentos y novelas, o para llevar al escenario una obra de
teatro. Esta ficción, sin embargo, no contradice el
valor de lo real, pues paradójicamente, a pesar de

y valorar. De ahí que esta otra visión de conjunto
del contexto plural y diverso de lo colectivo de una
nación, no puede ser desconocida por el critico literario. Tal es el acervo cultural que ha permitido a
Antonio Candido revelar y mostrar los valores fundamentales de la obra literaria que ha sido sujeta a
su examen crítico.
Pero no vasta esta visión del contexto histórico,
social y cultural del país al que pertenece la obra. Se
necesita además poseer una capacidad analítica para
juzgar el contenido de las obras literarias. Podemos
señalar, como ejemplo de esto, su estudio sobre la poesía de Manuel Antonio Alvares Acevedo, poeta romántico del Brasil de la primera mitad del siglo XIX, cuyo
poema "Mi sueño" es sometido a un riguroso estudio
de sus elementos y formas, pasando de la revisión de
versos y estrofas, a niveles profundos de interpretación que describen el significado último del poema.
En su libro Estruendo y liberación puede leerse uno de
los ensayos más lúcidos y certeros de Antonio Candido.

L•s dos l•ntl•nci•s h•cl• l•s 1111• pu•tl•
tl•spl•z•r•• el •spirllu hu•••• •• •I
c••P• ti• I• cr••IIYltl•tl lll•r•rl•, son
p•r• Antonio C•ntlltl• •I loc•lls•• y el
cosmopolillsmo

Lo escribió cuando tenía 26 años de edad y apenas había pasado un año de la muerte de Mario de Andrade,
a cuya obra y vida está dedicado. Es un testimonio de
su capacidad para entender y comprender la vida; la
vida revelada y mostrada en la vida de otro, en este
caso, la de un escritor con la fuerza y vitalidad de Mario
de Andrade. Su visión de los matices, los pliegues, las
secretas manifestaciones del rumbo y conducta de la
persona, muestra cómo es fundamental en la labor del
crítico la capacidad para ver la compleja integración
de todos los elementos de una vida conducida por una
alta inteligencia. Entender las relaciones de la vida,

ser narraciones creadas por la imaginación, y a pesar de que esas historias sólo son el acercamiento a
una porción de la vida en su conjunto, la ficción literaria logra ofrecer al lector una verdadera forma
de ser, en sus múltiples posibilidades, de la vida
humana; es decir, la obra literaria es un testimonio,
a veces más cercano a la verdad que la historia misma como exposición de hechos reales, debido a eso
que Alfonso Reyes denominó en la literatura el valor vicario de la vida. Esta capacidad de representación de la vida humana a través de la ficción literaria, es la que el crítico debe ser capaz de interpretar
52

poder descifrar los profundos impulsos de la existencia, es primordial para interpretar y valorar la obra que
será motivo de la crítica. Algo semejante ocurre con el
estudio dedicado por Antonio Candido a Gilberto
Freyre, el autor de·casa grande e senza!a, pues como en el
caso de Mario de Andrade, es un rico ejemplo que
muestra la capacidad de visión de Antonio Candido,
para encontrar las claves secretas en las que se integran visión, estructura de la obra y comprensión del
fenómeno complejo de la realidad en la que se manifiesta y expresa la vida colectiva. Sorprende la agudeza y la certeza del juicio del crítico que hace posible la
interpretación y valoración de una obra y el pensamiento que la anima, para mostrar su valor y significado en
el contexto de la cultura nacional. La parte final de este
ensayo merece recogerse para captar la dimensión del
texto de Antonio Candido. Después de afirmar que
Gilberto Freyre rompió tabúes y propuso otro modo
de ver las cosas, escribe Antonio Candido:

les. El primero es el de la impresión, resultante del efecto primero que la obra produce en el lector. Es, para
decirlo de otra manera, la reacción producida por la
lectura inicial del texto literario. Esta impresión puede derivar o no hacia la crítica. Sí conduce a ella, aparece la crítica impresionista. La crítica, sigue diciendo
Reyes, puede utilizar el método histórico, el psicológico o el estilístico. Finalmente, llegamos al nivel más
alto de la crítica: el juicio. El juicio se mueve libremente para alcanzar la valoración de la obra, sostenido en
el equilibrio de la sensibilidad, de la emoción, la experiencia y el conocimiento literario. Son pocos los que
llegan a este nivel de la crítica, pues para ello se requiere el transcurso de una vida en contacto con la literatura. El juicio pone en juego el libre ejercicio del
espíritu, y esta dirección del espíritu hace evidentes
los valores humanos de la obra y finalmente, esta valoración se cumple en el marco general de la cultura. Esta
dirección del espíritu a la que hace referencia Reyes,
como él lo precisa en su texto, tiene su origen en el
pensamiento de un escritor portugués, llamado
Fidelino de Figueiredo, quien vivió prácticamente en
los mismos años que el escritor regiomontano, pues
nació en 1888 y murió en 1967. La conclusión de Alfonso Reyes es precisa: "Si el fin sumo de la Literatura es
una investigación del hombre por la vía de la belleza
verbal, el crítico y el creador se confunden al llegar al
término del viaje" (1962: 384).
Por todo esto, que se expresa en una larga e importante obra crítica, cuyo valor le otorga sin duda un lugar prominente en el ámbito de la literatura latinoamericana, el eminente escritor Antonio Candido recibe
hoy el Premio Internacional Alfonso Reyes. Nos felicitamos por la feliz conjunción de estas dos figuras, cuyos nombres desde ahora permanecen unidos en el
extenso campo de las letras iberoamericanas.

Por eso, fue temido y tratado como radical, inspiró revisiones, acabó de una vez con la visión basada en la supuesta jerarquía de las razas, consagró el respeto al arte
del pueblo, a su cocina, a su vida diaria. Y todo ello por
medio de una escritura sorprendente, nueva, de una belleza como no se había visto antes ni se vio después en
los estudios sociales, volviendo pálidos los estilos a su
alrededor. Escritura marcada por los ritmos proustianos,
abundante y necesaria que sugiere la complejidad de lo
real en el caprichoso arabesco de su marcha (2000: 222).

Esta organización de elementos (la capacidad analítica, el comprender la diversidad de las obras) es lo
que permite exigir respeto a esas diferencias y puntos
de vista, el establecer además la necesidad de tornar
conciencia de la tolerancia del crítico frente a la obra,
la visión integradora del contexto socioeconómico y
cultural en el que surge la creación literaria y finalmente, esta capacidad para comprender y v_alorar la
vida y la existencia del escritor, en la complejidad de
todos los elementos que la hacen posible y al mismo
tiempo la conducen y encauzan a la creatividad de gran
aliento: por la presencia de todos estos factores que se
conjuntan en la obra crítica de Antonio Candido, se
puede afirmar con certeza que dicha obra merece ubicarse en el estrato superior de la crítica literaria, según la concibió Alfonso Reyes. En su visión integral
de la crítica literaria, Reyes dividió ésta en tres nive-

Bibliografia

Candido, Antonio (2000). Estruendoy liberación [Edición de Jorge Ruedas
de la Serna]. México: Editorial Siglo XXI.
Reyes, Alfonso (1958). "Avuelta de correo", en ObrasCompletas. Tomo lll.
México: Fondo de Cultura Económica.
Reyes, Alfonso (1959). "La amapola silvestre, simbolo de la amistad entre
México y el Brasil", en "Norte y Sur", en Obras Completas. Tomo IX.
México: Fondo de Cultura Económica.
Reyes, Alfonso (1962). "Apuntes para la ciencia de la literatura", en Obras
Completas. Tomo XIV. México: Fondo de Cultura Económica.

53

�us:
El absurdo y la rebeldía como
fundamentos para una ética de
la humanidad
TIRIO MIDILL(M

54

I
"No hay sino un problema filosófico realmente serio:
el suícido". Estas son las palabras con las que Albert
Carnus ínícia El mito de Sísifo. En plena Segunda Guerra
Mundial, en medio de la ocupación nazí en Francia,
sería dilícil para el ciudadano francés no presentarse
la muerte corno el úníco cuestionarniento digno de ser
planteado, incluyendo todas sus consecuencias. Quízás Carnus exagera: en esas condiciones el suicidio
supera a la filosofía, es cuestíón de vida o muerte. Sin
embargo, él sabe que la solución a tal plantearniento
es una respuesta vital, por ello escríbe: "Si me pregunto por qué juzgo tal cuestión más urgente que tal otra,
respondo que por las acciones a las que compromete"
(2001: 13). Es decir, las consecuencias de dicha respuesta son imponentes: morir, matar, asesinar, o vivir. Dar
una respuesta al problema del suicídio es comprometer la vida. En los años cuarenta (El mito de Sísifo
fue publicado en 1942) el razonamiento anterior
aparecía invertido: "la guerra ha comprometido
nuestras vidas, les el suicidio una solución?". Tal vez
esto se entienda mejor si ahondarnos en el "suicidio". En principio, es una negación y responde a un
vacío de algo, a una ausencia o a una carencia. El
suicida piensa o síente que la vida no vale la pena de
ser vivida. Pero tal pensamiento responde a una condición que le antecede: la ausencia de sentido. Éste últímo es el verdadero sígnificado de morir voluntariamente bajo las propías manos. Así, enfrentarse al
suicidio es enfrentarse al sentido de la vida; por tanto, quíen haya pensado en suicidarse se habrá deslizado, aunque sea fugazmente, por los terrenos de
dicho sentido. Ahora podemos terminar el razonamiento: "donde aparentemente la muerte es la única realidad, ltiene la vída algún sentido?". En condiciones de guerra este razonamíento posee una
fuerza pasmosa, pues la muerte comíenza a ser la
misma vida: vivir no es más que estar muriendo espiritual, emocional, racional y físicamente. En tales condiciones cuestíonar la vida adquiere un peso abrumador. Aquel que decidía vivir en la Europa de mediados
del sigo XX implícitamente aceptaba que la vida tiene
tanto sentído como los extremos de sufrimíento que
ímplica. Lo mísmo puede decirse de los aproximadamente cien mil civiles iraquíes que muríeron en el primer año de la segunda invasión estadounídense a Irak.
Pero cabe aclarar una sutileza. Aceptar la vída, negar
el suícidio, no implica necesariamente aceptar que la

vida tenga una razón para vivirse. Y es precisamente
esto lo que exíge Albert Camus: reclama la absurdidad.,
el limbo del pensamíento, la espera eterna de la razón,
para hacer de ello una toma de posicíón y reanudar el
camino.
Pero antes de decídir entre el sentido o el sinsentido
de la vida, Camus se diríge hacia el momento prirnígenio de la cuestión en el contexto cartesiano. Ante todo
hay que dudar de ambas respuestas y ubicarlas únícamente corno partes de una cadena que conduce hasta
la raíz del asunto. Para ello es necesario asir el enlace
más fuerte. Entre ambos términos, sentído y sinsentido, la base más sólida es el primero, pues contíene un
significado positívo por sí rnisrno. En cambío, el sinsentido sólo es, por el momento, una negación de su
contrario. Así, pues, "sentído" es "entendimiento, razón" y "sentir, percibir". "Percibir" proviene del latín
percipere que sígnífica "captar plenamente, saber con
certeza". En consecuencia, la raíz del "sentído" es la
razón, el conocimíento. Pero aún hay otra fuente de
"sentido"1: la pasíón, la alegría de sentirnos ciertos de
nuestra exístencía o la angustia de sentir que se nos
escapa; angustia de nuestra finítud frente al ínfiníto
temporal y espacial.Todo ello se expresa en el lenguaje cotídiano cuando decimos, por ejemplo, que sentimos (nos da pena) el sufrirníento de otro, es decir,
cuando se experimenta compasión2; o cuando se utili-

1

Sentido 'cada una de las funciones animales de la percepción;
entendimiento, razón; significado'. Sentir 'percibir, experimentar
sensaciones o impresiones; lamentar, tener por doloroso': lat1n senrirc
'sentir, percibir'.
2
Compasión 'sentimiento de lástima por una desgracia ajena: lat1n tard!o
compa.ssionem, ac. de compassio 'compasión', de compassus, part. pas. de compati
'tener compasión' (sentimiento impllcito: 'sufrir con' ), del lat1n com- 'con'
• -pati 'tolerar, soportar; sufrir'.
Milan Kundera explica un sentido humanista de la compasión y su
relación con el sentir: "Todos los idiomas derivados del latin forman la
palabra 'compasión' con el prefijo 'com-' y la palabra pa.ssio que significa
originalmente 'padecimiento'. Esta palabra se traduce a otros idiomas, por
ejemplo, al checo, al polaco, al alemán, al sueco, mediante un sustantivo
compuesto de un prefijo del mismo significado, seguido de la palabra
'sentimiento'; en checo: sou-cit; en polaco: wspól-czucie; en alemán: Mitgefühl; en sueco: med-kansla. [...] En los idiomas que no forman la palabra
'compasión' a partir de la ralz del 'padecimiento' (passio), sino del
sustantivo 'sentimiento', estas palabras se utilizan aproximadamente en
el mismo sentido, sin embargo es imposible afirmar que se refieran a un
sentimiento secundario, malo. El secreto poder de su etimología ilumina
la palabra con otra luz y le da un significado más amplio: tener compasión
significa saber vivir con otro su desgracia, pero también sentir con él
cualquier otro sentimiento: alegria, angustia, felicidad, dolor. Esta
compasión [...] significa también la máxima capacidad de imaginación
sensible, el arte de la telepatia sensible; es en la jerarquia de los
sentimientos el sentimiento más elevado" (1993: 23-24).

55

�pectiva, que el problema de la vida es un problema de
za la palabra sentido para indicar la sensación carpo,
conocimiento. Pero, a su vez y en consecuencia, es un
ral. Finalmente todo esto tiene un fundamento común,
problema de asimetría entre el mundo real y el mundo
3
un acto fundamental: no hay sentido sin conciencia . Pero si
inteligible. Mas cabe aclarar que la asimetría no quie,
la conciencia es una condición del sentido, necesariamen,
re decir contradicción, esto es, que la negación de uno de
te el sinsentido también es una consecuencia de la mis,
los términos no implica su contradicción. En el vocabu,
ma. Por lo tanto, el primer momento en el conocimiento
lario kantiano se diría que la asimetría es sintética y no
del absurdo (lo cual no implica que haya un orden tem,
analítica. Así, pues, el absurdo surge del enfrentamiento
poral entre los momentos) es la conciencia. Se trata deun
del mundo y el hombre, específicamente del aspecto ra,
reconocimiento, o, al menos, de una sospecha: la vida no
cional de éste. tCómo es dicho enfrentamiento? En prin,
tiene sentido de ser vivida. Que la conciencia es, para
cipio no hay que olvidar, aunque Camus no lo aclare ex,
Camus, el instante fundamental del hombre absurdo,
plícitamente, que sólo se trata de un enfrentamiento en
queda claro con las siguientes palabras: UPara enten,
el plano de la vida. Desde este punto de vista, la rela,
der a Don Juan hay que referirse siempre a lo que sim,
ción del hombre con la realidad es como un diálogo de
baliza vulgarmente: el seductor normal y el mujeriego.
sordos. El hombre, quien es racional por naturaleza,
Es un seductor de lo más normal. Con una diferencia:
se enfrenta a la irracionalidad del mundo,
que es consciente y por dio es absurdo" (96)4. Ala concien,
cía sigue la pasión como segundo momento. uA partir
se halla ante lo irracional -comenta Camus-. Siente
del momento en que es reconocido -escribe-, lo ab,
en si su deseo de dicha y de razón. Lo absurdo nace de
surdo es una pasión, la más desgarradora de todas"
esta confrontación entre el llamamiento humano y el
(35). Es claro que Camus se acerca a la fenomenología
silencio irrazonable del mundo. Eso es lo que no hay que
husserliana y a la filosofía cartesiana. Comienza con la
olvidar. Aeso hayque aferrarse, pues toda la consecuen,
puesta entre paréntesis, con la duda; luego pasa a la
cía de una vida puede nacer de ello. Lo irracional,la nos,
conciencia (el ~ienso, luego existo") y con ello al ab,
talgia humana y lo absurdo que surge de su cara a cara,
surdo. Mijail Malishev ve muy claramente la influen,
he aqui los tres personajes del drama que debe terminar
cía de esta segunda filosofía. ucomo el cogito de Des,
necesariamente con toda la lógica de que es capaz una
carees -comenta-, [el absurdo] es la primera e
existencia (2001: 42).
innegable evidencia del espíritu pensante" (2002:124).
La duda es para Camus, como para Descartes, sólo
La presencia de la filosofia kantiana es evidente. El
el comienzo. Todavia falta el desarrollo de lo absurdo,
hombre tiene que ser consecuente con lo que la razón
el establecimiento de sus bases. Sólo entonces el pro,
le permite conocer; lo que está fuera de tal alcance, lo
blema del suicidio se volverá filosófico. Para ello hay
que sobrepasa los límites de la razón humana, tiene
que volver a la primera raíz del usentido": la razón. Es
que ser ignorado. Al menos no podemos basar nues,
importante notar que la razón del escritor francés es
tras actitudes sobre ello. Tampoco podemos negar la
la razón del filósofo de Kónigsberg. Kant late en el ab,
razón por el hecho de que no puede abarcarlo todo y,
surdo camusiano. Bien podria decirse, desde esta pers,
específicamente, no podemos fundamentar nuestra
vida en una realidad ficticia producto de la necesidad
humana. UBuscar lo que es verdadero no es buscar lo
1 Es importante mencionar que la conciencia pue~e referirse al
que es deseable". Esta necesidad, este deseo, no se ocul,
conocimiento externo o al conocimiento interno. En el pnmer caso nene
ta a Camus, es la eternidad, Dios, la otra vida y la espe,
un sentido gnoseolOgico; y, en el segundo, posee un sentido psicológico,
en tanto que autoconciencia. Albert Camus no señ.ala cuál de los dos
ranza que acompaña a tales creencias. La razón, en el
sentidos maneja al hablar de conciencia. Aparentemente utiliza ambos
hombre consecuente, no permite ceder ante la incerti,
indistintamente. Asl, por ejemplo, la conciencia es la causa del absurdo,
dumbre. La convicción del individuo comprometido
como dice del DonJuan, porque es candente de su condición.
La conciencia es la causa dd absurdo de cuatro maneras: !}en cuantoque
con su racionalidad, es, pues, el siguiente:
la conciencia como facultad cognoscitiva posibilita pensar el absurdo; 2) en
cuanto que la conciencia como acto cognoscitivo permite la realizaci~n ~
absurdo a nivel teórico; 3) en cuanto que la conciencia como autoconoenaa
posibilita el cuestionarse acerca delavida; 4) en cuanto que la conciencia como
autoconciencia realiza ese cuestionamiento.
• 8 subrayado es núo. "Es consciente y por ello es absurdo" no quieredecir
que no haya un proceso para llegar al absurdo. Ver nota anterior.

no quiero basar nada sobre lo incomprensible. Quiero
saber si puedo vivir con lo que sé y solamente con eso.
Me dicen también que la inteligencia debe aqui sacrifi,

56

car su orgullo y la razón debe inclinarse. Pero si reco,
nozco lo llmites de la razón no por ello la niego, pues
reconozco sus poderes relativos (56).

cías de asumir el absurdo?uLa rebelión, la libertad y la
pasión". Cuando se ha negado una realidad basada en
la incertidumbre, en lo incognoscible, el hombre ad,
quiere la libertad de realizar su vida, la única que cono,
ce y que quizás conocerá. Hay que ser lo que se es aho,
ra. Después está la muerte, el límite absoluto de nuestra
libertad. Pero la libertad recurre a la rebeldía. Rebelde
es quien dice uno", quien niega el estado de cosas. Más
tarde, en una de sus obras de madurez, Albert Camus
nos dice:

Las antinomias de 1a razón han pasado a ser paradojas
de la existencia. Si la eternidad, el infinito, etc., son
cuestiones irresolubles para la razón, al hacer de ellas
algo necesario para la vida hacen de la existencia algo
igualmente irresoluble. La cuestión está en que aque,
llos términos de infinitud, eternidad, Dios, le dan un
sentido a la vida; pero el que la razón encuentre
antinomias en ellos implica que los sostenes del sentí,
La rebeldía metafísica es el movimiento por el que un
do de la vida han sido minados. En otras palabras, la
hombre se levanta contra su condición y la creación
vida no tiene ningún sentido, simplemente se la vive.
entera. Es metafísica porque contesta los fines del hom,
Si no hay nada más que este mundo, si nosotros y la
bre y de la creación. 8 esclavo contesta contra la condi,
humanidad pereceremos por igual, y si llegará el mo,
ción que se le impone dentro de su estado; el rebelde
mento en que no queden vestigios de la existencia del
metafísico contra la condición que le es impuesta en
hombre, entonces qué sentido tiene vivir. Pero es esto
tanto que hombre (2002: 35).
precisamente lo que reclama el hombre absurdo: quie,
re elegir la vida a pesar de ese panorama desalentador, Finalmente, tras reconocer que lo único que tiene va,
extermina la esperanza, busca ser racional dentro de lar es la vida misma sin nada que le proceda, el hombre
lo irracional; busca mantener el conflicto entre los dos debe agotar todo lo dado en ella. Así, para Camus, la
términos de la contradicción, pues sin ello el absurdo calidad (cualidad)6 de las experiencias debe ser susti,
desaparece, lo cual, equivale a morir. Algo similar su, tuida por la cantidad. En función de ésta debe estable,
cede con el amor. UNo hay amor eterno si no es contra, cerse una nueva moral, tal cual Nietzsche lo esperaba.
riada-escribe Camus- . No existe pasión sin lucha". En este sentido, pretende realizar el proyecto nietzs,
El hombre absurdo "reconoce la lucha, no desprecia cheano, esto es, la construcción de nuevos valores
en absoluto la razón y admite lo irracional. Abarca asi opuestos a la moral cristiana. Pero falta aún aclarar el
con la mirada todos los datos de la experiencia y está concepto de cantidad. No parece poder concebirse una
moral de la cantidad. En realidad, el escritor francés
poco dispuesto a saltar antes de saber" (53).
Saber. Pero en el saber no se agota la vida, apenas ha cometido un error. En el plano de la existencia, la
comienza con él. Para el hombre absurdo la vida ini, cantidad no puede separarse de la cualidad. Desde
cía, por decirlo de algún modo, en cada etapa: duda, Aristóteles, con la forma y la materia, hasta Hegel, con
conciencia,conocimiento. Ahora sigue la acción, asu, la medida (cantidad y cualidad), esto queda bien da,
mir la vida5• Realizar el absurdo renunciando al ro. No obstante, tal postura no carece de cierto sentí,
suicidio. uLa creencia en el absurdo de la existencia do. La cantidad también nos conduce, según Camus, a
debe, pues, regir su conducta". El absurdo exige, en · la intensidad de la experiencia, a la pasión con que se
consecuencia, una toma de posición. uLo que antecede vive. Asi, pues, la cantidad es la profundidad de las vi,
vencías, y, en el plano de la vida, es el número de expe,
define sólo una forma de pensar. Ahora se trata de vi
vir". Mas la vida siempre exige pautas. Camus intenta
extraerlas consecuentemente de aquel estado de sin,
sentido al cual ha llegado. tCuáles son las consecuen

Si bien la calidad no es lo mismo que la cualidad, la pnmera está unplicada
en la segunda, pues la calidad es un grado de una cualidad cualquiera, es
decir, la valoración de una cualidad. Segun la Real Academia de la Lengua
Espal'lola, la calidad es la "propiedad o conjunto de propiedades inherentes
a una cosa, que penruten apreciarla como igual, mejor o peor que las
restantes de su especie"; y la cualidad son ·cada uno de lo caracteres,
naturales o adquiridos, que distinguen a las personas, a los seres vivos en
general o a las cosas• Etimológicamente ambas palabras pro\ienen del
lat. qu1aliras.

' Mediante el salto al ámbito de la \ida se resuelve el conflicto entre
intelecto y realidad. Se resuelve de tal modo que la paradoja del
rawnamiento camusiano, a saber, la vida, es abandonada porque carece
de una razón "interna" aunque es aceptada por esa misma carencia, pierde
su carácter paradójico.

57

�riendas que la agotan. Un pequeño detalle ha sido ig- Cuando sólo queda lo presente no puede existir otra
norado por Camus: si la cantidad de las experiencias actitud que la que reconoce la responsabilidad de los
es la norma de conducta, en consecuencia, habría que actos. Mersault, el personaje de El extranjero, no intenaceptar la muerte o, en todo caso, el asesinato, corno ta eludir las consecuencias de su acto, el asesinato. Se
experiencias de vida tan valiosas como la creación de sabe culpable y es consciente de que su culpabilidad
una obra de arte. En pocas palabras, será válido matar no tiene explicación. En este sentido, es inocente.
siempre y cuando sean suficientes asesinatos. SimpleEl hombre absurdo sólo puede admitir una moral, la que
mente, la cualidad es inseparable de la cantidad.
no se separa de Dios: la que se dicta. Pero él ve justaEn este momento Carnus abraza el nihilismo de
mente al margen de ese Dios. En cuanto a las otras momodo un tanto inconsciente o, más bien, inocente. El
rales (e incluso también al inmoralismo), el hombre abhombre absurdo de El mito de Sísifo se ve precipitado en
surdo no ve en ellas sino justificaciones y no tiene nada
el vaáo, pero, al menos -piensa-, es el vacio de la vida.
que justificar. Aquí parto del principio de su inocencia
Hay suficientes razones para creer que Camus no pensa(Camus, 2001: 90).
ba que lo planteado en este libro era definitivo. Deseaba
continuar su ensayo, cosa que hizo en El hombre rebelde.
Camus no habia madurado el problema y por eso no lo Pero Mersault es consecuente porque no espera nada.
expuso. En todo caso, el nihilismo no estaba al alcance Cuando no hay esperanzas sólo nos queda lo que tede sus objetivos, ya fuera porque no se habia percata- nernos, lo que somos. Por ello, este asesino no espedo del problema que implicaba, o ya fuera porque no ra expiar su pena. Hacerlo equivaldria a negar su
estaba preparado para tratar el tema. Él mismo lo dice: vida. No le importa el porvenir en otro mundo. Para
él no hay apuesta, sólo vale la certidumbre de sentir
este ensayo considera a lo absurdo, tomado hasta ahora que nos agotarnos en esta vida. El azar de Pascal no
como conclusión, como un punto de partida. En este es una opción. Antes morir que apostar por la exissentido cabe decir que mi comentario tiene algo de pro- tencia de Dios. Lo que Pascal no veía es que en toda
visional: no se puede prejuzgar la posición que adopta. apuesta se sacrifica algo, y ese algo es una actitud;
Aquí se encontrará sólo la descripción, en sentido puro, en este caso, la actitud ante la vida. De aqui, Carnus
crea una de las escenas más fascinantes de la literade un mal del ánimo (2001: 11).
tura7. Mersault está en su celda cuando entra el caEs por ello que no es posible criticar todavía una ética pellán para pedir su confesión.
en Camus, pues aún no la hay. La interpretación que
"¿Por qué, dijo, rechaza usted mis visitas?" Contesté que
propone Malishev es correcta y clara.
yo no creía en Dios[...]
[...] su mirada no vacilaba. Tampoco vaciló su voz
cuando me dijo: "{No tiene, pues, ninguna esperanza y
vive con el pensamiento de que va a morir totalmente?"
-"Sí", respondí.
[...] Comprendí que estaba emocionado y le presté
atención.
Me confirmaba su certidumbre de que mi petición de
indulto seña aceptada, pero yo cargaba con el peso de un
pecado del que tenía que desembarazarme. En su opinión,
la justicia de los hombres no era nada y la de Dios, todo. Le
hice notar que era la primera vez que me hablan condenado. Me contestó que esa condena no había lavado, sin embargo, mi pecado. Le dije que no sabía lo que era pecado.

El mito de Sísifo nos ofrece una descripción de lo absurdo
que, sin embargo, pone un veto sobre el suicidio y no nos
dice nada en relación a la prolúbición de matar a los demás. La rebelión del hombre que tiene conciencia de lo
absurdo está dirigida contra su destino inminente, que le
impone dos salidas irrelevantes: el salto trascendental y el
ajuste de cuentas consigo mismo. Pero en El mito de Sísifo
está ausente la base valorativa para el establecimiento de
las relaciones con los demás. Más que eso, los principios
que ahí se proclaman no son suficientemente firmes para
evitar el solipsismo moral... Desgraciadamente, Camus suministró a 'su' Sísífo pocos instrumentos morales para coexistir con sus congéneres {2002: 134-135).

El hombre absurdo niega toda otra vida que no sea la
que vive. Reconocer este valor es ser consecuente.

7

58

Albert Camus publica El extranjero un año antes que El mito de Sísifo.

Me habían comunicado tan sólo que era culpable. Era culpable, pagaba, no se me podía pedir más...
Permaneció de espaldas bastante tiempo. Su presencia
me pesaba y me irritaba. Iba a decirle que se fuera, que me
dejase, cuando gritó de pronto como en un estallido, volviéndose hacia mi: "No, no puedo creerle. Estoy seguro de
que ha sentido alguna vez el deseo de otra vida." Respondí
que era natural, pero que eso no tenia más importancia
que el deseo de ser rico, de nadar con mucha rapidez o de
tener la boca mejor hecha. Eran cosas del mismo orden.
Pero él me detuvo porque quería saber cómo imaginaba yo
esa otra vida. Entonces le grité: "Una vida en que pudiera
acordarme de ésta", e inmediatamente añadí que ya bastaba. Quería hablarme todavía de Dios, pero fui hacia él y
traté de explicarle por última vez que me quedaba poco
tiempo. No quería perderlo con Dios. Trató de cambiar el
tema preguntándome por qué le llamaba "señor" y no "padre". La pregunta me irritó y le respondí que no era mi padre: estaba con los otros.
"No, hijo mío, dijo poniendo la mano sobre mi hombro. Estoy con usted. Pero usted lo ignora, porque tiene
un corazón ciego. Rezaré por usted."
Entonces, no sé por qué, algo reventó en mí. Empecé a
gritar a voz en cuello, lo insulté y le dije que no rezase. Lo
había agarrado por el cuello de la sotana. Volcaba sobre él
todo el fondo de mi corazón con estremecimientos de alegría y de cólera. Parecía tan seguro. Sin embargo, ninguna
de sµs certidumbres valía un cabello de mujer. Ni siquiera
tenía la certeza de estar en vida porque vivía como un muerto. Yo parecía tener las manos vacías. Pero yo estaba seguro de mí, seguro de todo, más seguro que él, seguro de mi
vida y de esa muerte que iba a llegar. SL era lo único que
tenía. Pero, al menos, yo tenía esa verdad tanto como ella
me tenía a mi... Qué me importaba la muerte de los otros,
el amor de una madre, qué me importaba su Dios, las vidas
que uno escoge, los destinos que uno elige, puesto que un
solo destino debía elegirme a mí y conmigo a miles de millones de privilegiados que, como él, se decían mis hermanos. ¿Lo comprendía, comprendía al cabo? Todo el mundo
era privilegiado. No había más que privilegiados. Álos otros
también los condenarían un día. También él sería condenado (1997: 15H57).

II
Mersault es un hombre que ve las cosas con indiferencia. No le importa lo demás, está encerrado en si mismo. He aquí el punto fundamental que se levanta en el
59

pensamiento de Carnus: ser indiferente es ser nihilista. Pero siendo estrictos, el hombre absurdo que se
entrega apasionadamente a la existencia no puede ser
nihilista más que en un primer momento, aquel que
constituye la rebelión metafísica. Aún más, el absurdo es
la rebelión metafísica, el reconocimiento del sí mismo
como hombre, es decir, el reconocimiento de la propia
dignidad. Ahora, como ya hemos visto, se trata de caminar hacia la vida, de unificar el pensamiento y la existencia, de ser absolutamente consecuentes. La vida es
la unificación de aquel mundo inteligibley aquel mundo real que
Kant había dejado separados. La praxis es la llave que
permite hacer efectivo aquel punto de partida, pero
con ello se abre una nueva dimensión: la histórica. Al
"ahora se trata de vivir" de El mito de Sísifo, se superpone "hay que vivir la humanidad".
El hombre rebelde es "una superación de la experiencia absurda" como dice Julio Lago Alonso
(1968), pero no es una "superación" que olvida el
absurdo, sino que lo asume dándole su verdadero
valor. Para valorar lo humano primero hay que re,
conocerle ese carácter humano al individuo. Este ha
sido el proceso de la modernidad, desde el Renacimiento, en que se comienza a reconocer al individuo, hasta la Proclamación de los Derechos del Hombre y
del Ciudadano en 1789, donde la dignidad adquiere reconocimiento universal. Actualmente una parte importante del debate sobre los derechos humanos se
centra en los derechos de los pueblos, lo cual es un
síntoma de la ampliación de la dignidad. Tal ampliación tiene un carácter histórico, pues lo verdaderamente humano está en la historia, en el curso del
pensamiento y en el curso de las acciones. Se postula, pues, la rebelión histórica, donde la vida adquiere
efectividad. Hegel y Marx no han pasado en vano
sobre el siglo XX, ni tampoco sobre Carnus.
Por de pronto -escribe-, he aquí el primer progreso
que el espíritu de rebeldía hace efectuar a una reflexión
primero penetrada de lo absurdo y de la aparente esterilidad del mundo. Enla experiencia del absurdo, el sufrimiento es individual. A partir del movimiento de la
rebeldía, cobra conciencia de ser colectivo, es la aventura de todos. El primer espíritu imbuido de un espíritu
de rareza consiste, pues, en reconocer que comparte esta
rareza con todos los hombres y que la realidad humana,
en su totalidad, sufre de este distanciamiento con respecto a sí y al mundo. El mal que sufría un solo hombre

�se hace peste colectiva. En la prueba cotidiana que es la
nuestra, la rebeldia presenta el mismo papel que el cogito
en el orden del pensamiento: es la primera evidencia.
Pero esta evidencia saca al individuo de su soledad. Es
un lugar común que funda en todos los hombres el primer valor. Me rebelo, luego existimos (Camus, 2002: 31).

plina pierden su dirección si niegan el "Existimos".
Yo solo, en cierto sentido, soporto la dignidad común
que no puedo dejar envilecer en mi, ni en los otros.
Este individualismo no es goce, es lucha, siempre, y
alegria sin par, a veces, en la cumbre de la compasión
orgullosa (2002: 344-345).

Pero antes de alcanzar ese estado donde la rebeldía
se vuelve histórica, hay que resolver un problema: el
absurdo, ante todo, conduce al nihilismo, y éste no ha
sido superado. El nihilismo es la negación absoluta, al
menos asi se perfiló desde el Marqués de Sade. Ypues,
to que no hay ninguna verdad, entonces podemos ha,
cer todo. Con Nietzsche, según la interpretación de
Camus, tal lógica desaparece. Karamázov decta "si nada
es verdad, nada está permitido"; Nietzsche sustituye el
segundo término de la oración por un "nada está per,
mitido". De esta manera reluce un pequeño nicho en la
condición humana, la necesidad de valorar. Por ello
Nietzsche pasa del nihilismo a la transmutación de los
valores. El ser humano no puede sobrevivir en el vacto,
hacerlo seria perpetuar el sufrimiento. Sisifo ha hecho
de la repetición infinita un valor, al igual que lo hace
Mersault al responsabilizarse de su vida. Sin embargo,
esos valores son ficticios si no responden a algo más
amplio. Vivir por vivir no responde al espiritu de rebe,
lión. En el mundo no se puede ser inocente. La politica,
que es la acción humana por excelencia, comienza con
la astucia. Quien dirige a los pueblos es aquel capaz de
engañar.
En tales condiciones, donde lo humano es el fin de
las acciones y del pensamiento, la misma humanidad ~a
sociedady la historia) debe convertirse en criterio ético. Camus
no establece los fundamentos de esta ética, al menos,
no lo hace explicitamente. Ello se debe a que su pro,
puesta no es precisamente una ética, sino un análisis
de la condición humana. Tal análisis conduce al reco,
nocirniento de lo humano y, con ello, al postulado de
un nuevo individualismo. ¿En qué consiste? Camus lo
deja muy claro.

Sin embargo, ni la historia es absoluta, ni la condi,
ción humana puede ser una utopia. Cabe la posibi,
lidad de revelarse ante la historia misma. Tan sólo
hay que saber entregar el presente a ella, entregarle
la vida. Actuar pensando en la historia (en la tras,
cendencia) es engañar la vida, pues ésta sólo adquiere su verdadera profundidad en la búsqueda del si
mismo. "Llegar a ser lo que se es" constituye, pues,
la primera y única regla de vida. Sólo de ahi podrá
venir la verdadera grandeza, en medio de la espon,
taneidad de las condiciones, en medio del apego a la
realidad. "La verdadera generosidad con el porvenir
consiste en darlo todo al presente", escribe Albert
Camus. Es entonces cuando el hombre deviene ar,
tista, creador. Más allá de eso no hay nada dicho. El
porvenir está abierto. Europa y el mundo, en 1951,
se levantaban de las cenizas. Medio siglo después,
la angustia persiste ante el fortalecimiento de un
imperio que impone sus condiciones y que es dirigido por una nueva clase constituida por las gran,
des corporaciones transnacionales. Ante la incerti,
dumbre de este porvenir hay que confiar en la
humanidad. Con las siguientes palabras Albert
Camus concluye El hombre rebelde: "El arco se tuerce,
la madera cruje. En la cima de la más alta tensión
surgirá el impulso de una recta flecha, del tiro más
duro y más libre" (2002: 356).

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Malishev, Mijail (2002). EnbU.1Cadcladignidadydclscntidodelavida. M~co:
Editorial Plaza y Valdés.

"Existimos" ante la historia, y la historia debe contar
con este "Existimos" que, a su vez, ha de mantenerse
en la historia. Necesito a los demás que me necesiten
a m1 y a cada uno. Cada acción colectiva, cada socie,
dad suponen una disciplina, y el individuo, sin esta
ley, no es más que un extraño doblegado bajo el peso
de una colectividad enemiga. Pero sociedad y disci,

60

Glob · ación
y cultura
LIOMARDO ICLISIAS

ahistoria económica del mundo registra que
desde medio siglo antes de la Primera Gue✓
rra Mundial había un flujo intenso de capi✓
tales y personas, reducción de las barreras
de intercambio, yun intenso proceso de expansión co✓
mercial. La Primera Guerra conduce a un proteccio✓
nísmo comercial con restricciones al movimiento del
capital; en cambio, la Segunda Guerra es seguida por
la reducción de aranceles y barreras al comercio. Para
los setenta del siglo XX toma fuerza el mercado global
de capitales y el comercio internacional. Se abre un am✓
plio mercado laboral dando impulso a grandes migra✓
ciones de trabajadores -algo semejante a lo sucedido
a finales del siglo XIX.
61

�De los acuerdos de Breton W oods de 1944 surge la
base ideológica del proceso económico que se conoce
como globaljzación (Friedman y Ramonet, 1999: 119). Esta
concepción se apoya en la afirmación de que toda acción
enla sociedad y la cultura ti.ene como móvil intereses económicos, haciendo eco de la concepción materialista de
la historia de Marx. la idea de la globalización expresa el
carácter indeterminado, ingobernable y autopropulsado
de los asuntos mundiales, con ausencia de un centro.
Anteriormente, la modernidad buscaba la universalización, con la intención de crear un orden mundial (Bauman,
1999: 81).
Ya en 1848, en el Manifiesto Comunista se afirmaba
que el capitalismo, con su modo de producción, había
desplazado un estilo de vida, sometiendo a las estructuras sociales a un incesante cambio, con tendencia a
la configuración de instancias mundiales que sustituyeran a lo nacional1• Se describe el constante desarro-

llo económico que trae como consecuencia un intercambio universal de personas liberadas de sus lazos
locales, lo que da origen al individuo histórico-universal
que se corresponde en otro contexto con d ciudadano
del mundo2. Estas afirmaciones de hace siglo y medio
describen la realidad que vive el mundo contemporáneo, en otro momento histórico; por tanto, la condición actual es una repetición de la escena a una escala
mayor.
El movimiento económico globalizador se traduce
en cambios en los diversos ámbitos de la civilización
(sociedad, política, religión, ciencia, arte, técnica, entre otros), aquellos que impactan en los criterios
valorati.vos y principios normativos, se expresan en la
tradición de los usos y costumbres, y se objetivan en
instituciones y obras materiales que responden a un
momento histórico dado. Lo anterior constituye la cultura, la que se instrumenta por v1a de lo ínter y lo
transpersonal, y crea un espacio intersubjetiva que se

1

"La burguesía, al explotar el mercado mundial, da a la producción y al
consumo de todos los países un sello cosmopolita. Entre los lamentos de
los reaccionarios destruye los cimientos nacionales de la industria [...).
Brotan necesidades nuevas que ya no bastan a satisfacer, como en otro
tiempo, los frutos del pals, sino que reclaman para su satisfacción los
productos de tierras remotas. Ya no reína aquel mercado local y nacional
que se bastaba a si mismo y donde no entraba nada de fuera; ahora, la red
del comercio es universal y en ella entran, unidas por V!nculos de
interdependencia, todas las naciones" (Marx y Engels, 1961: 76-77).

2 " ... sólo este desarrollo universal de las fuerzas productivas lleva consigo

un intercambio universal de los hombres, en virtud de lo cual, por una
parte, el fenómeno de la masa 'desposeída' se produce simultáneamente
en todos los pueblos ( competencia general) haciendo que cada uno de
ellos dependa de las conmociones de los otros, y por último, instituye a
individuos histórico-universales, emplricamente mundiales, en vez de los
individuos locales" (Marx y Engels, 1958: 35).

62

constituye en pautas observadas por las mayorias. Es
resistente a la modificación, en tanto proporciona una
base de sustentación emocional, por lo que todo cambio
cultural se traduce en ansiedad y conductas defensivas.
En su dimensión temporal la cultura es principio de historia; y al estar asentada en un territorio y pertenecer a una
civilización particular, es base de identidad Al mismo
tiempo forma parte de un proceso de fragmentación y
relativismo que la convierte en fuente de prejuicio.
la modernidad histórica comprende desde el siglo
XV al siglo XIX. Su mentalidad se fundamenta en la
lógica determinista, la razón crítica, el individualismo,
los ideales humanísticos y los valores y verdades universales orientados a la emancipación humana (Best y
Kellner, 1997). La cultura occidental se halla en constante cambio desde finales del siglo XVIII con el empuje de la Revolución industrial apoyada en la c::iencia
y la tecnología. Dentro de este proceso se ubica lamodernidad capitalista que abarca de 1850 a 1950, y está ligada estrechamente a la industrialización y a diversos
procesos sociopoliticos: educación masiva, especialización ocupacional, burocrati.zación y desarrollo de las
comunicaciones. Con el predominio de los criterios de
sentido, subjetividad yseguridad (Inglehart, 1997),la globalización inicia desde el siglo XIX, toma forma después
de la Segunda Guerra y adquiere un fuerte impulso en la

63

década del ochenta. Los cambios culturales inducidos por
la globalización coinciden con la posmodernidad. "El
movimiento posmodemo está íntimamente ligado con la
globalización y a las vicisitudes del capital transnacional" (Best y Kellner, 1997: 13), y se traduce en la aparición de los valores posestructuralistas y modificaciones en el sistema de creencias. Las nuevas tecnologías
son el más importante factor de cambio e impactan
sobre los diversos ámbitos de la cultura.
Ya en los sesenta se da un rompimiento entre sociedad moderna y cultura, expresado en los movimientos de contracultura. En éstos se busca renunciar al
ethos materialista y al éxito capitalista, oponiéndose
con actitudes pesimistas y nihilistas inspiradas en la
posición de Nietzsche contra la modernidad.
La exigencia fundamental de la modernidad ha sido
la construcción de la realidad material que proporcione al individuo una sensación suficiente de seguridad.
La posmodernidad aparece una vez que han sido resueltas estas exigencias y predominan las necesidades
de seguridad. La ambigüedad es el componente central de sus valores, y se asocia a la incredulidad hacia
toda metanarrativa corno la ideología o la religión. Las
grandes religiones pierden autoridad y son sustituidas por la diversidad, la pluralidad y la calidad de vida
(Inglehart, 1997: 20-21).

�emergiendo gradualmente las valoraciones y criterios
propios de los cambios de paradigmas entre la modernización y la posmodernización.
En la Encuesta Mundial de Valores se hace la dís,
tinción entre los valores materialistas concebidos como
t1n set de metas que son enfatizadas después de que la
población ha disfrutado de seguridad material, y porque ha logrado seguridad material" (Inglehart, 1997: 35).
Cuando la seguridad disminuye, como es la condición
de los países con escaso desarrollo, reaparecen las prioridades materialistas. El posmaterialista no cambia
prioridades, no le quita valor a la seguridad económica o física, pero da mayor prioridad a la autoexpresión
y a la calidad de vida. Hay que hacer notar que el desarrollo globalizador es desigual; y de las diversas regiones del mundo, los más posmodernos son los países
nórdicos y Holanda. Se aprecia que la población de más
de 65 años prefiere los valores de la modernidad, mientras que la de 14-25 años, los de la posmodernidad
(Inglehart, 1997). Esto puede interpretarse como una
brecha generacional; y muestra que para un momento
dado coexisten mentalidades variadas correspondientes a diversos momentos del desarrollo histórico. Dichas mentalidades son origen de conflictos
interpersonales y se convierten en trastornos
LOS YALORII Y LÁ CLO■ÁLlliCl6M
Para propósitos de análisis es necesario precisar que intrapsíquicos y de personalidad.
El individuo tiene una identidad insuficiente, a lo
el esfuerzo aplicado es lo que determina el valor de una
realidad determinada. La pauta que sigue la aplicación que contribuye la discontinuidad generacional. Antede la fuerza es la norma seguida en la consecución del riormente había una identificación de los hijos con los
valor. Dicha fuerza -física, mental, emocional, espi- padres en criterios, valoraciones, modos de vida; que
ritual- es el lado económico de la valoración; lo espe- ahora se ha perdido. El individuo fragmenta su expecífico de la pauta varía de acuerdo al sector de la cul, riencia y su identidad se hace difusa. La alienación del
tura. La aplicación tecnológica a la solución de los sujeto es sustituida por la fragmentación de la expeproblemas exige menos fuerza para la consecución del riencia Qameson, 1997: 14). Así, aparece la patología
valor, con lo que disminuye el significado y la intensi, de la posmodernidad caracterizada por los trastornos .
dad de la valoración. Por otro lado, las valoraciones de identidad y la defensa narcisista.
El desarrollo de las sociedades industriales avan,
quedan sin sustento cuando no se les proporciona un
fundamento económico. Tal es, por ejemplo, el valor zadas se asocia a un proceso de secularización de la
de la soberanía nacional cuando no se tiene una eco, cultura; mientras, en los países de África, América La,
tina y Europa del Este la sensación de inseguridad ge,
nomía autónoma.
En la actualidad hay un conjunto de cambios cul, nera la necesidad de certeza religiosa. Lo que lleva a
turales que son una defensa ante la realidad de la globali, una actitud de aseguramiento que se logra por práctización que se percibe fuera de control, no manejable, cas mágicas que implican una regresión a lo arcaico.
El rasgo básico de la mente posmodernista es el
no tolerable y caótica. Dichos cambios son opuestos a
los que la globalización promueve y su efecto se pro- perspectivismo radical, para el cual el mundo no existe
duce ante el impacto inicial de aquella. Tales son, por como una cosa en sí mismo: sólo es tal a través de la
ejemplo, el fundamentalismo, el nacionalismo, el et, interpretación. La religión sufre el impacto de este
nocentrismo, entre otros. Al mismo tiempo van proceso y decae en sus prácticas. Con el individua,

El paradigma de la posmodernidad es la aceptación
del caos, la contingencia, la incertidumbre y la espontaneidad; contra todo fundamento absoluto, la verdad y la
objetividad. La mentalidad es de escepticismo,
relativismo y nihilismo; su foco es la otredad, la dife,
rencia y la heterogeneidad. Dicho paradigma no ha
surgido en su totalidad y permanece activo contra es,
tructuras cerradas y significaciones fijas. Está contra
el realismo ingenuo y la objetividad inmediata, y a fa,
vor de la interpretación multiperspectivista, la hermenéutica,
la intertextualidad, la simulación, el relativismo y la
deconstrucción.
En conjunto, la cultura posmoderna tiende a ser
más inclusiva, enfatiza la pluralidad, la diferencia y la
aceptación del otro, y se organiza alrededor de la sub,
jetividad individual e integra la multiperspectiva y la
múltiple interpretación. Sin embargo, hay dos impul,
sos antitéticos en la posición intelectual: por un lado,
una deconstrucción radical de las creencias y concepciones del mundo (unmasking), y por otro, la búsqueda
de una integración y reconciliación de contenidos
antitéticos (sujeto/objeto, humano/naturaleza, lo cons,
ciente/lo inconsciente).

64

lismo surge la "autonomía espiritual", que con una
sensibilidad revitalizada busca experiencias
numinosas sin Dios. La autoridad religiosa es susti,
tuida por una ética situacional con reglas flexibles,
con énfasis en el signifieado y los propósitos de la
vida (Tarnas, 1993).

greso: dar a cada quien lo que corresponda de acuerdo
al esfuerzo realizado.
Alrededor del veinte por ciento de la población no
es productor ni consumidor. Su ingreso no alcanza para
satisfacer las necesidades fundamentales. El hecho
básico de esta realidad es la carencia de empleos sufí,
cientes y adecuadamente remunerados que permitan
a las poblaciones estar dentro del proceso de produc,
ción y consumo de bienes y servicios; lo que las coloca
fuera de las pautas culturales. Se conforma así un modo
marginal de cultura.
En esta última condición, el pobre no sólo carece
de recursos sino que se modifican sus valoraciones, criterios, intereses, deseos y motivaciones. Como ejemplo, la carencia de alimento es sentida psíquicamente
como carencia de afecto y estima: el individuo no se
siente digno de ser tomado en cuenta. Ante lo cual
puede optar por tolerar, demorar y organizarse para
lograr lo que pretende; o adoptar una actitud compasiva extendiendo la mano para recibir caridad; o reac,
cionar con el coraje de vivir necesario para destruir una
realidad y conformar otra nueva.
La carencia de recursos deviene en la carencia de
satisfacciones que conduce a un debilitamiento de la
personalidad. Aparece la "pobreza espiritual" ligada a
la escasa o nula inserción del individuo a la dinámica
de la cultura en que se encuentra. De manera reactiva
aparece el apego a tradiciones y a formas mágicas de
conducirse; se regresa al pasado ante una realidad que
es origen de impotencia. Por otro lado, se genera una
nueva subjetividad caracterizada por terror a la exclu,
sión (del trabajo, por ejemplo), la conformación de una
identidad autodestructiva y la aparición de la violen,
cía en la competencia (Rebellato, 2002: 194).

LA ICOMOIMIÍÁ

La dinámica cultural básica es la siguiente: la globalización basada en el libre mercado tiene como criterio
fundamental el predominio de los valores económicos, lo que
desestima al resto de los sectores de la cultura. El libre
mercado se asocia al individualismo que induce a la
conformación de una realidad social polarizada: para
grandes sectores la preocupación es la sobrevivencia y
para unos cuantos el consumo. La racionalidad de la producción propia de la modernidad, que implica el uso
adecuado del esfuerzo y el recurso, es desplazada por
la especulación del consumo. Ahora, se ha perdido racionalidad, pues para unos alimentarse requiere un esfuer,
zo enorme; en cambio, otros díspendían enormes re,
cursos para vivir en la opulencia. La incongruencia
entre los medios usados y los logros reales en la vida es
lo que marca el principio de irracionalidad de la economía actual. En este modelo la economía se guía por
el extremo del mercado, a diferencia de la modernidad
que se asentaba en la producción. El intercambio entre vendedor y comprador es el que organiza la pro,
ducción; y que está, a su vez, determinado por la dís,
posición del dinero. Este modelo parte del extremo del
consumo, que es el goce del objeto/mercancía o servicio. La fórmula es: primero es el goce (en el crédito,
por ejemplo), luego viene el esfuerzo por pagar aque,
llo que se ha disfrutado, a diferencia de la modernidad
en la que el esfuerzo está primero. El que no tiene dinero ni es capaz de crédito queda marginado del proceso.
El criterio economicista proviene de la tecnología.
En ésta, la realidad es abordada con instrumentos que
prolongan la estructura y función del cuerpo humano
y permiten un mayor rendimiento (eficiencia), lo que
exige un menor esfuerzo que induce a la comodidad. El
predominio de la valoración económica opera con normas contrarias a lo social. La economía pide el menor
esfuerzo y el mayor logro; y es vista como expresión
del egoísmo, en tanto promueve la distribución individual del ingreso. La sociedad pide el mayor esfuerzo,
privilegia lo colectivo y la distribución social del in-

LA IOCIIDAD

La sociedad se conforma en lo consciente de la mente, y

se constituye por intereses, formulaciones, planes.
Mientras, la cultura se localiza en lo inconsciente. Por
ejemplo: el desempleo se refiere a la carencia consciente
de una actividad remunerada que haga posible que el
individuo satisfaga sus necesidades para sobrevivir y
gozar de comodidad. Inconscientemente se expresa en
la sensación de desprotección, inseguridad y ansiedad,
y quizá "desamparo". La sociedad es la realidad humana en
la que se construye la cultura. Contiene un centro alrededor del cual se organizan los diversos sectores y gru,
pos humanos que participan, con su fuerza específica,
65

�con criterios de corresponsabilidad y de lealtad, orienAl atenuarse el valor de la política para dirimir los
tada su acción a la construcción de una realidad colec- problemas, el dinamismo institucional y de los grupos
tiva.
de poder se hace más rígido, tiene menos posibilidad
En el ámbito mundial, la globalización conduce a de maniobra. Se genera tensión que deriva en la corrupla desintegración de los estados nacionales, lo que se ción, válvula de escape que permite, por un lado, manmanifiesta como atenuación de la soberanía nacional tener las cosas sin modificar; y por otro, evitar que los
y del criterio de patria, de historia. Por otro lado, el problemas lleguen a ser un conflicto serio al interior
impacto globalizador que conduce a la desaparición del sistema político. Por esto, la globalización se asodel Estado benefactor se realiza contra lo colectivo y cia a lo que se denomina fracaso ético, expresado en la
en favor del individualismo. En este último se enfatiza corrupción, en particular la del sector público, que se
lo privado sobre lo público y convierte la tendencia en ha convertido en un obstáculo para el desarrollo
algo colectivo. Los estratos y grupos sociales dejan de (Kaufmann, 1997). La desaparición de las ideologías
cumplir con su función específica dentro de la totali- de la escena política deja al sujeto actuante expuesto
dad social; esto conlleva la desintegración social. Dicha al juego de intereses, quedando su acción sin sustento
desintegración deteriora la cultura, pues el lenguaje, intelectual o histórico. La concepción ideológica de la
el pensamiento, las normas y las valoraciones son de realidad aparece como el antídoto de la corrupción.
naturaleza social; y al faltar ésta, las pautas culturales
Desde la década del sesenta del siglo XX surgen gruvigentes pierden validez. Al perderse el marco de refe- pos políticos fragmentados para dar origen a formas
rencia social se abre paso la perspectiva individual, la de micropolítica, que opera con una base subjetiva y niecual, por definición, lleva a la subjetividad. La actitud ga la transformación social como objetivo de la partiindividualista en su dimensión social "representa la cipación social y política. En los setenta y ochenta apacolectividad privada por oposición a la colectividad recen nuevos movimientos sociales que practican la
politica de identidad múltiple (raza, sexo, universitapública" (Kahler, 1988: 530)3.
rio, feminista, gay, lesbiano, ambientalista, pacifista).
En
estas estrategias multiperspectivistas predomina
IIIOLfTICA
La política se hace ineficiente cuando su foco de inte- la posición del sujeto, el que se ubica fuera de la culturés se halla en lo económico, y cuando dicho interés ra, centrado en su identidad particular.
La modernidad proporcionaba al individuo un marlleva a plantear la idea de una sociedad despolitizada con
un Estado pequeño que busca ante todo administrar, co de referencia consistente que le generaba una base
sin pretensiones sociales o históricas. Así, el predomi- de sustentación emocional expresada en una sensación
nio de la economía transforma a la política en admi- de seguridad. En la globalización el Estado se replienistración; y, al final, de los modelos de justicia social ga, suprime la seguridad social y la sociedad queda
se llega a los modelos privados de la empresa. "Es pa- desprotegida. El caos e incertidumbre de la realidad
radójico que la teoría liberal haya desembocado en una se convierte en sensación de inseguridad. La seguridad
teoría del fin de la política: en efecto, el liberalismo aparece, entonces, como el principal reclamo de las
nació como un movimiento de emancipación política poblaciones. El trabajador no siente que su esfuerzo
contra el influjo de la religión o del poder absoluto que, dé resultados; el estudiante no tiene seguridad de emuna y otro, reducian el espacio de deliberación" pleo al terminar sus estudios, no puede imaginar el
futuro; el votante no tiene control sobre el resultado
(Tenser, 1991: 60).
final de la conducta del gobernante.
Con la desaparición de los estados nacionales, la globalización facilita la aparición del individuo apátrida, esto
3
"Lo que distingue al individualista moderno del moderno colectivista o
es, el individuo sin una identidad de pertenencia local
socialista es, por tanto, no un mayor o menor grado de colectividad en su
modo de vida sino, simplemente, una diferencia en la forma de colectividad cercano al individuo universal, sin la nacionalidad como
en la que cada uno participe y una diferencia en la interpretación o
mediadora enla relación con otros ciudadanos del munconciencia de los hechos [...) lo que representa en realidad no es en absoluto
el individualismo, sino una colectividad privada por oposición a la
do. Como reacción a esta tendencia, la identidad tiende
colectividad pública, el interés de una empresa colectiva privada o de una
a ser reforzada y aparece el etnocentrismo, en donde lo
vida privada colectivizada en contraste con los intereses del pueblo como
extranjero es extraño, no confiable, o peligroso. Así,
un todo. Confunde lo 'individual' con lo 'privado'" (Kahler, 1998).
66

paradójicamente, la nacionalidad se asocia con la idea
de sociedad y modernidad; mientras, la
pluriculturalidad se ubica cerca de la comunidad y la
tradición, que se ubican en el pasado. Aeste respecto, la
identidad de la Nación-Estado hace énfasis en criterios locales (geografía, historia, tradición, religión, lengua,etnia) formulados en el transcurso histórico; a distinción de los comunistas previos a la Segunda Guerra
que pregonaban los criterios internacionalistas. La
globalización necesita del desapego, lo que destruye la
identidad cultural y orienta hacia la uniformidad; así, favorece la aparición del individuo universal, que asumiría la
identidad del género humano.
Por otro lado, al desintegrarse la sociedad se refuerza
el reconocimiento de los derechos humanos individuales en detrimento de los sociales. La expansión de la
economía globalizadora, el flujo de capitales y sus consecuencias, como la criminalidad (tráfico de drogas,
dinero, personas), y la migración en masa favorecen la
internacionalización del derecho y su influjo en las legislaciones locales. Cuando la economía deja de tener
una orientación hacia el fin nacional, predomina la orientación individual del derecho.
ARTI

Ala rnitad del siglo XIX, Baudelaire, Rimbaud, Pound,
entre otros, inician la búsqueda de la novedad estética por medio de lo que se concibe como "destrucción creativa". Se trabaja por la autonomía del arte
con respecto a la religión, la moralidad, la política y
la ideología social. Se aspira a las metas estéticas
puras, contra el realismo de la representación y contra el concepto de arte como mimesis (Best y Kellner,
1997: 126). En síntesis, se busca la innovación y la
pureza creativa en las diversas esferas de valor, lo que
corresponde al ethos capitalista que constantemente
crea nuevas necesidades. Aparece un conflicto entre
la autonomía estética y el imperativo de dar un valor
monetario a la obra; y surge el avant-garde (vanguardia) contra el modernismo, que vio al arte como una
vía de transformación social con su incorporación a
la vida diaria (Best y Kellner, 129). Los artistas trabajan con un extremo individualismo que termina
alineándolos con las fuerzas politicas, científicas o
tecnológicas que prometían cambios emancipadores.
Ejemplo de esto son el expresionismo, el futurismo,
el dadaísmo, el surrealismo, que llevan al modernismo experimental contra el realismo o mimesis.

67

Desde los cincuenta del siglo XX, asociada a la sociedad posindustrial y la globalización, aparece la revuelta
contra el orden, el sistema de significaciones y las representaciones, con tendencia al eclecticismo, la parodia, la
ironía, yla autoreferencia. Se renuncia a los grandes sistemas con la deconstrucción y desmitificación del significado; y, contra la idea de que el lenguaje está sobre la
realidad, se propone, por tanto, el valor del significado
intertextual y la construcción social del significado. Se
está contra el individuo activo como agente y contra la
idea del lenguaje que revela la verdad.
Con la desaparición del sujeto individual,la no disponibilidad de un estilo personal lleva al pastiche, el
cual, como la parodia, es la imitación de un estilo peculiar, único, idiosincrásico; el uso de una máscara lingüistica en un lenguaje muerto, el lenguaje del simulacro Qameson, 1997: 17). Los eventos de la realidad son
representaciones tan omnipresentes que no se pueden
distinguir del simulacro. Se construyen asi signos e
imágenes de lo real que constituyen un nuevo reino de
la experiencia: lo hiperreal, resultado de un proceso de
simulación histórica en el que el mundo natural y sus
referentes han sido reemplazados por tecnología y signos autoreferenciales (Best y Kellner, 1997: 101).
La concepción de Jacques Derrida relativiza todo y
va contra la tradición occidental del pensamiento racionalista dominado por la metafisica (Appignanesi y
Garrar, 1999). Se rompe con el logocentrismo en la búsqueda de certeza, contra el lenguaje de la razón que
garantiza la presencia del mundo. La razón
logocéntrica afirma que las palabras pueden ser literalmente la verdad de las cosas, como en el caso de la
racionalización de los hechos. La deconstrucción afirma
que el significado está en la relación entre la palabra y
el referente, por lo que implica al observador; lo que
quiere decir que ninguna significación es exhaustiva,
y la deconstrucción va revelando capas de significado
hasta llegar al "grado cero de sentido". En el uso de la
tecnología esto es sustituido por la imagen de los medios, contra la palabra que es conciencia engañosa.
Al estar contra la "fe" en el progreso histórico, la
posmodernidad es un nihilismo anti-intelectual en el que
se enfatiza: lo apocalíptico (muerte de la lectura, del
autor, de la historia, el fin del hombre); las formas experimentales (hacer primero y luego buscar la forma)
contra la mimesis y la psicología profunda (el autor es
visto como sujeto extraño al proceso de creación); la
oposición bajo/alto del arte, entre fantasía y realidad;

�la diferenciación, al desaparecer la barreras entre el artista y el espectador, la diversificación de formas; la
hiperreahdad, en la que lo original es indistinguible
de las copias, y no es más real que las representaciones
(Bullock y Trombley, 1999:134).
En la literatura se está contra el orden y la representación; a favor de la narrativa con tendencia al eclec,
ticismo, la paradoja, la cita, la autoreferencia y la indeterminación. En arquitectura se va del funcionahsmo
al eclecticismo, como respuesta pragmática al mercado; predomina el uso del color y estilos pasados. En
los edilicios no hay limites espaciales claros, se evitan
comienzos o finales. Se siguen los principios de contradicción más que los de pureza, unidad o armonía
de la forma. Se tiende a la asimetria, a las formas paradójicas del espacio en oposiciones que subvierten relaciones de jerarquia. En la pintura predomina el
expresionismo abstracto (pop-art, conceptual art, bodyart, vidw-art). En la música, los efectos tecnosónicos,
el minimahsmo y el anti-art.
Una vez lograda la seguridad material aparecen las
necesidades posmateriahstas, entre las que se halla el
cultivo y exaltación del cuerpo: cultivo del físico asociado
al bienestar, la salud y la estética de la figura, las dietas, la ahmentación light, el fisicoculturismo; la cirugía
estética, el antienvejecimiento, el rejuvenecimiento, la
longevidad, el incremento en la expectativa de vida, el
tratamiento de la disfunción eréctil, el deporte en grande escala, el deporte extremo, el descubrimiento del
genoma humano, los trasplantes; todo va encaminado
a mantener un estilo corporal: la estética del cuerpo. En
cuanto a la personalidad, ante la carencia de identidad, predomina el egocentrismo y la actitud light ante
la reahdad. La vida ordinaria se proyecta en el espectáculo como afirmación de la realidad de la apariencia.

Históricamente, la perspectiva única representada
por la figura de Dios termina en el siglo XIX. La interpretación científica y tecnológica desplaza a la con,
cepción teológica. Luego aparecen las múltiples perspectivas, y con ello las múltiples interpretaciones que exigen al ser
humano tolerar las múltiples visiones y la ambigüedad
normal de la realidad En tanto la realidad es múltiple, los
objetos de dominio ylas certezas también lo son. No hay
fidelidad auna sola realidad Se considera la materia como
elemento activo en el que el proceso vital sigue una dinámica de autoorganización -autopoyesis. Del reduccionismo se pasa a la teoría de la complejidad como nueva visión e
interpretación de la realidad. Para el pensamiento
posmoderno la indeterminación, la aleatoreidad, el
azar y el desorden revelan la posibilidad de una nueva
forma de orden (Best y Kellner, 1997).
LA TjCNICA

La técnica es uno de los pilares fundamentales del de,

sarrollo globalizador. Ha generado cambios radicales
en el modo cultural, y se puede considerar como el elemento distintivo de la época contemporánea. La interpretación tecnológica de la realidad opera con principios
separados de la verdad o la certeza científicas. Dicha interpretación está guiada por el impulso y la imagen, y
contiene subyacentes el criterio económico del mayor
logro con el menor esfuerzo y el criterio de comodidad en
la eficiencia de la acción. La racionalidad es ahora instrumental. Aparece la paradoja en la que la tecnología contemporánea requiere ante todo fuerza intelectiva no tanto motriz o sensorial-; y por otro lado, coloca
al individuo en procesos no intelectivos, como la fan,
tasia, con sus componentes mágicos e irracionales.
La esencia de la tecnología es su capacidad de revelar lo real de lo que está 'más allá" de la sensibilidad
humana. Como en el caso de las realidades micro y macroscópicas, en las cuales se potencia la capacidad sensorial. La tecnología es objetivación del cuerpo con ampliación de la función, la fuerza y la eficiencia. Los diversos
sentidos, movimientos y órganos son configurados tec,
nológicamente y se convierten en el medio para tomar
contacto con la realidad y develarla. El desarrollo computacional permite disponer de medios para realizar
diversas funciones cognitivas con eficiencia que eran
sólo un supuesto metodológico antes de su aparición.
Lo artificial es tecnología, y la cultura por definí,
ción es algo configurado por el hombre como artífice,
a distinción de lo natural que es lo dado en la reahdad

LACIINCIA.

La concepción científica de la posmodernidad va contra
la racionahdad de la Ilustración, el mecanicismo, el reduccionismo y la visión progresista de la historia. En
conjunto, es la construcción de un paradigma transdisciplinario con una visión antideterminista a la que
contribuyen: el análisis del desorden molecular en la
entropia, el principio de incertidumbre, la teoria de la
relatividad - contra lo absoluto del tiempo-espacio de
Newton-, la teoría cuántica, la teoría del caos -contra la idea de Laplace de la probabilidad determinista, contra la certeza absoluta.

68

material original. La tecnología es el elemento funda, identificación de la locahdad como globalmente for,
mental para la transformación de la reahdad, y, a su
macla" (McMichael, 2000: 269). La globalización opevez, es objetivación de la condición interna del homra con un criterio desmitificador, homogeneiza proce,
bre. La pregunta esencial de la técnica es el cómo; en la
sos y los sujeta al criterio económico. De esta manera
ciencia es el qué y el porqué, que son los contenidos y fun, los diversos sectores de la cultura adquieren su tasa
&lt;lamentos de la acción. Traducido esto al contexto
económica. Aparecen nuevos criterios valorativos y
posmoderno, lo que importan son las formas en el discur- normativos que son asimilados en los medios de coso, enla acción y en la concepción de la realidad. Los con- municación, predominantemente; mientras, las institenidos pasan a segundo término. "La principal caracte- tuciones conservan los propios de la sociedad tradi,
rística de la tecnología es que no tiene valores finales, cional y la modernidad.
tiene poca relación con los valores últimos de la vida".
Gradualmente van emergiendo los criterios propios
Sus valores son instrumentales: procedimientos, téc, de la globalización que apuntan hacia la totalidad connicas, procesos, modos (Keniston, 1965: 253).
tra una reahdad y un individuo fragmentado; afirman
El uso de la tecnología ha conllevado cambios im- la interconexión con interdependencia de las zonas del plaportantes en la dinámica de la mente y de la personali, neta, yla diversidad (identidad, significado, comunidad,
dad durante la segunda mitad del siglo XX. La exis- sentido de empoderarniento, autonomía, fortaleza). Se
tencia transcurre básicamente en la dimensión temporal: hace énfasis en la interconexión de todo, en la armo,
el espacio físico ha sido anulado. La expansión de los nía con la naturaleza y la autorrealización individual.
medios visuales centra el trabajo mental en la imagen, que Se busca un cambio de locus de la autoridad y de la
se asocia a la declinación en el uso del lenguaje y los me- percepción de la causa, de externa a interna. De acuer,
dios escritos. Estos últimos acercan al proceso intelecti- do con esto, cada quien como totalidad crea su propia
vo y al pensamiento lógico-racional; mientras la imagen reahdad (Harman, 1998).
se asocia a los sentimientos e impulsos que radican en la
parte inconsciente de la mente. Al final, aparece la virtua,
lidad, en la que el individuo proyecta en una pantalla lo
que desea en sus fantasias. Esto expresa niveles pri- Bibliografla
marios de la función mental, que pueden ser equipara,
Appignanesi, Richard y Chris Garrac (1999). IntroducingPosmodcrnism. USA:
dos a los de las primeras etapas de la vida del niño.
IconBooks.
Con el desarrollo tecnológico y el libre mercado, la Bau~an, Zygmunc (1999). La Globalizaci6n. Consecuencias Humanas. Argennna: Fondo de Cultura Económica.
globalización conduce a la declinación de los indica,
Bese, Sceven y Douglas Kellner (1997). The Postmodem Tum. New York:
dores de bienestar asociados a la desintegración de la so,
Guilford.
ciedad; mientras los índices de marginación, corrupción, Bullock, Allan y Stephen Trombley (1999). Th, Ncw Fontana Dictionary of
Modem Thought. London: Harper Collins.
delincuencia, drogadicción, analfabetismo, divorcio, Harman, Willis (1998). Global Mind Change. USA: Berree, Koehler.
desempleo, escapismo, homicidio-suicidio son indica, lnglehan. Ronald (1997). Modcrnization and Posmodcmizf¡tion. USA: Princeton University Press.
dores de desintegración de la cultura. Ante esta reahdad Jameson, Fredric (1997). Postmodcrnism, or,theCultural Logic oflate Capitalism.
USA: Duke University Press.
se tiende a volver a modelos del pasado; por lo que se
Kahler, Erich (1988). Historia Universal del Hombre. México: Fondo de Culpuede decir que la reacción a la globalización es una
tura Económica.
regresión cultural. Por otro lado, aparece la defensa y el Keniscon, Kenneeh (1965). Thc Uncomittcd. USA: Delta Book.
David (1997). "Corruption:The Faces•, en Forcign Policy
reforzamiento de las diferencias, manifestándose _el plu, Kaufmann,
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ralismo cultural.
McMichael, Philip (2000). Dmlopmental Social Change. Pine Forge Press.
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La globalización se impone y genera movimientos
Marx, Carlos y Federico Engels (1958). La Ideología Alemana. Uruguay:
en contra, como el fundamentalismo, con tendencia a volPueblos Unidos.
Marx,
Carlos y Federico Engels (1961). Biografía dd Manifiesto Comunista.
ver a la simplicidad y seguridad de los códigos tradiMéxico: Compaftla General de Ediciones.
cionales de conducta, el reforzamiento de los valores Friedman, Thomas Le Ignacio Ramonee (1999)."Dueling Globalizations",
en Forcign Policy (Fall).
étnicos y religiosos, y el énfasis en las relaciones homRebellato,José Luis (2002). "Globalización neoliberal. Ética de la liberabre-naturaleza. Esto se manifiesta en lo que se deno,
ción y construcción de la esperanza•, en Anthropos 194.
mina el localismo cosmopolita que contiene "la afirma- Tarnas, Richard (1993). Thc Passion oh che Western Mind. New York:
Ballantine Books.
ción de la diversidad como derecho universal y la Tenzer, Nicolas (1991). La Sociedad Despolitizada. Argentina: Paidós.
69

�....

,..
BIBLIOCLIPS

Los motivos
del vampiro
Una de las
preguntas que más se le formulan a un
escritor es una pregunta rara; una pre--gunta que le clavan como sí fuera una
estaca de madera, y es la siguiente:
¿Qué estilo tiene lo que escribe? Y el
lector la escucha y sonríe y tiembla, y
dice lo primero que se le ocurre, claro.
O dice lo que dice siempre, lo que tíe--ne tan bien ensayado, lo que le sale au--tomátícamente de la boca pero no del
cerebro. Un reflejo casi espontáneo e
inevitable, como la patada al aíre de esa
pierna cuando un pequeño martillo
golpea su rodilla. Algo parecido alo que
contesta cualquier soldado cuando es
tomado prisionero. Lo mínimo: rango
y batallón y número de serie.
RODRICO FRESÁM UNO

71

DOS Piénsenlo: un lector deviene
en escritor que conecta con otro lector y así el ojo y el cerebro y la mano
y otra vez el ojo y el cerebro y la
maravilla de conseguir que todo un
mundo físico y sensorial sea construido y destruido con la fuerza
eléctrica de las neuronas hechas
memoria. Y, en ocasiones, ese lector -contagiado para siempredecide escribir. Esa misma fuerza es
la que, a su vez, ayuda a la evolución de quien lee y escribe. Y una
pequeña digresión sobre esto: tal
vez -como en esos gráficos en los
que se muestra cómo el simio va
enderezándose hasta alcanzar la
vertical del hombre- el ser que lee
y escribe y se nutre de la fuerza de
otros, también pase y pasea por varios estadios. Al leer y al escribir
-con el correr de los años y de los
libros- primero nos absorbe la figura del héroe; después nos intriga
la trama; más tarde nos interesamos
por el escritor; y, finalmente, si somos verdaderamente audaces, arribamos a la gloria de la preocupación
por el estilo, que no es otra cosa que
la digresión de la acción: el puro lenguaje, las ganas de ser otro y de ser
diferente a los demás, de estar solo
que -en realidad- es el núcleo
primero e indivisible a la hora de
sentarse a inventar o destruir
mundos.

TRIS Y en más de una oportunidad, cuando se trata de la formación -o la deformación- de un
escritor, ciertas ausencias claves
marcan el estilo tanto o más que
ciertas presencias recurrentes y
asimiladas. Voy a ir más lejos: tal
vez el estilo finalmente sea eso.
Tal vez, ahora que lo pienso, el
estilo de un escritor no sea otra
cosa que el fantasma de sus caren-

�cías más que la realidad de sus vir,
tudes. A ver si me explico: uno
acaba resignándose a lo que sabe
hacer, va arrojando por la borda
aquello que nunca hará bien, y asi
los demás perciben como logros lo
que en realidad es el sedimento
aprovechable y, con suerte, cada
vez más ennoblecido y depurado
y perfecto de los fracasos. Lo que
un escritor acabó haciendo cuan,
do en realidad queria hacer otra
cosa y que, con el paso del tiem,

sión práctica; puedo comprender y
admirar aún más el valordeDrácula.
En Drácula todos leen, todos recor,
tan articulas de periódicos, todos
graban impresiones por el sólo
placer de transcribirlas más tarde,
todos envian cartas y consumen
journals, todos los que cuentan no
pueden dejar de contar. De este
modo, Drácula -máquina de leer
plagada de máquinas de escribirse propone como un ingenioso in,
genio literalmente literario donde

e••••••••• ••

CIMCO Yla otra pregunta que los
escritores no nos hacemos nunca
(tal vez por cábala, porque de cier,
tas cosas no se hablan, porque qué
sentido tiene preguntarse algunas
cosas cuya respuesta está en todas
las otras profesiones que no busca,
mos, en todos esos hipotéticos mé,
dicos y economistas y jugadores de
fútbol que se sacrificaron para que
nazca y crezca un escritor), pero
que nos hacen siempre, es: ¿Por qué
escribe? Interrogante tan torpe e

Y ••••
tr••l•tl• •I IHler -al l•Tll•tl.,.....•I•• •r••
e••• ••• •••• ••lerl•• e•• Ter•c•t1•tl •••..•••r si■ te••r
cl•r• •• le
11.... •• •• tl•rret• • •• T•cter••

••Y ••
ti•• ..,••,.,•.

t1••

no sólo la sangre es vida: también innecesaria como la de preguntarle
lo es la tinta. Yesta compulsión se a Drácula por qué muerde gargan,
traslada al lector -al invitado- tas y bebe sangre.
Pero si todo sale bien, la res,
quien procesa todo este material
con voracidad pendular sin tener puesta correcta -ya lo dije- de,
muy en claro si lo que desea es la hería estar, también, en los libros.
derrota o la victoria del vampiro. Asi la práctica le muerde la cola a
Drácula es transfusión y succión. la teoria y centrifuga el misterio.
Con Drácula, Stoker consigue -por Pero, claro, es una respuesta de,
encima de su estilo por momentos masiado larga para una pregunta
tan breve. Así que yo, cada vez que
c•ATRO Y detrás de todo desti, arcaico y en ocasiones torpe- lo
me enfrentan a ese espejo interro,
no hay un origen. Un momento da, que muy pocos escritores han con,
gante, a modo de despedida, siem,
ve y definitivo y decisivo. En el caso seguido. La trascendencia no es la
pre respondo lo mismo, una res,
de los escritores, ese instante suele misma pero el "efecto" es similar:
puesta que no es mia y que le
ser un determinado libro fundo, Stoker -al igual que Proust,
robé al vampirizado Thomas
nando como big bang o como llave Joyce y Mann, cumbres
Edward Lawrence, mejor cono,
penetrando en el ojo de la cerradu, novelisticas del siglo XX- cons,
cido como Lawrence de Arabia.
ra. En mi caso, creo, ese libro fue truye a su lector ideal a la vez que
ese lector avanza por su libro. Es Una vez, un periodista demasía,
Drácula de Bram Stoker.
do tonto o demasiado sabio le pre,
Descubrí a Drácula el verano de decir: el mismo libro es la herra,
guntó a Lawrence por qué le gus,
1971, a los ocho años. Drácula ocu, mienta imprescindible para la lec,
taba tanto el desierto. Lawrence
paría el sitio privilegiado de ser mi tura del libro. Es un proceso ex,
sonrió y le respondió con tres pa,
primera lectura inequívocamente traño y poco común. Decir que la
labras igualmente tontas o sabias:
adulta. Siempre me habia gustado lectura de Drácula vampiriza es
"Porque es limpio", dijo Lawrence;
leer, pero nunca habia leido algo así algo tan obvio como inevitable,
y se alejó montando su camello
ni leido así algo. Aqui y ahora, pue, apropiado. Decir que todos los es,
hacia el horizonte de la página si,
do intelectualizar una teoría de critores son un poco vampiros, tam,
guiente.
aquello que entonces fue pura pa, bién.

po, se fue solidificando en lo úni,
co que éste puede hacer bien, en
aquello que hace como nadie. Asi,
el estilo seria como la antimateria
y quizá, quién sabe, en otra di,
mensión, al otro lado de un aguje,
ro negro, hay un Rodrigo Fresán
que sólo se dedica a escribir no,
velas de vampiros.

72

LETRAS AL MARGEN

El rescate de
la memoria
EDUARDO AMTOMIO PARRA Siempre
me he preguntado cuál es el proceso que se sigue
para qu: ~na ~~ra del pasado se considere digna de
'rescate . lQuien toma la decisión? lUn editor nos,,
tálgi~o d~,sus p~eras lecturas? lQuién propone la
publicac.io~ a quién y cuáles son sus argumentos de
convenclffilento? A lo largo de mis incursiones en
las bibliotecas particulares de parientes y amigos,
en los puestos callejeros, en las librerías de viejo en
la calle Guerrero de Monterrey, o en Donceles del
D·~·, he encon~ado libros fascinantes, olvidados por
vanas generaciones de lectores, que bien merecerían
una nueva publicación. Pero, la quién acudir? De
pronto uno se topa en algún evento con un editor.
Le co.menta el libro que descubrió. "Oye, eso suena
m~y mteresante", dice el editor... , y no agrega nada
mas. Se topa a otro. Cuenta el libro con detalle in,,
clus~ propone_nombres de autores conocidos ~ue
podrían escnbrr un prólogo o una presentación. El
editor parece interesado. Mas en cuanto se mencio,,
na que el autor es extranjero, o que murió hace al,,
gunos años, todo se viene abajo: "No, lo de los dere,,
chas es un problema. Si no está traducido hay que
pagar la traducción, y si sí, a quien la revise. ¿y cómo
vamos a promoverlo, si ya murió el autor? No ten,,
dríamos prensa".
73

Asi, lecturas como las de
Derboranza o Cumbres de espanto de c.
F. Ramuz, o El canto del mundo, Nadmiento de laOdisea, Eseredondo senoesuna
colina o Batallas en /a montana de Jean
Giono, suizo el primero y francés el
segundo, e influyentes ambos en la
obra de nuestro Juan Rulfo, perma,
necen entre el silencio y el polvo de
ciertas bibhotecas, o en los estantes
olvidados de algunas hbrerías de vie,
jo, porque "las tendencias de lectura
han cambiado" o porque sus autores
no pueden venir a hacer la promoción
delhbro. ¿Qué se puede hacer, si cuan,
do el mismo Rulfo las recomendaba
nadie le hizo caso? Es cierto, cuando
él vivía sus últimos años por lo me,
nos dos de esos hbros aún circulaban
en ediciones no tan antiguas (Cumbres
de espanto, 1973; Ese redondo seno es una
colina, 1978), pero los otros ya se ha,
bían quedado estancados con su pie
de imprenta fechado en la primera
mitad del siglo XX, con excepción de
la única obra de Jean Giono que cir,
cula en español en la actualidad, la
novela El húsar en el tejado, que la edi,
torial Anagrama pubhcó en 1995.
Otro caso es Gentes profanas en el
convento, del Dr. Atl. Ficción armada
en tomo a unas supuestas cartas que
el autor encontró en la tumba anti,
gua de una monja durante la restau,
ración de un convento, pero que en
realidad compuso basándose en las
cartas de amor que la pintora Nahui
Olin le envió desde la oscuridad fe,
bril de su locura, esta novela es uno
de los pocos testimonios con que
cuenta la narrativa mexicana sobre el
descenso de una mujer a los infiernos
de la pasión Fue pubhcada por Edi,
ciones Botas hace más de medio siglo
y, por supuesto, para los nuevos edi,
tares duerme el sueño de los justos.
Sin embargo, hay que reconocer,
lo, de vez en cuando se llevan a cabo

�redescubrimientos valiosos que ha, ta y, en dias recientes, iTierra, Tierra!
cen que los lectores recuperemos la Las seis primeras conocemos hasta
fe en las editoriales contemporá, ahora de este escritor. Cada una de
neas. Uno de ellos es el del narra, ellas cala hondo en algún sentirnien,
dor húngaro Sándor Márai, quien to, en alguna situación humana.
nos ha sido presentado, en lengua Todas son distintas y, no obstante,
española, por la Editorial Salaman, cada una de ellas se parece alas otras.
dra. Burgués de pies a cabeza, per, Alleerlas, uno va reconociendo las es,
teneciente a aquella clase que con, trategias del autor, que se repiten sin
cebía su existencia como una misión repetirse, es decir, se renuevan y en,
de salvaguarda de las tradiciones, de riquecen, adaptándose al tema trata,
los valores culturales y la estabilidad do: el amor de una mujer hacia un
social, Máraí nació en 1900. Como es hombre despreciable (Ezter); las con,
lógico, tras las convulsiones de la Se, secuencias secretas de un inocente
gunda Guerra Mundial y el adveni, cruce de miradas ocurrido muchos
míento del comunismo en su país, se años atrás entre un hombre y una
vio obligado a exiliarse. Vivió en San mujer (Divorcio); la nostalgia de una
Diego, California, muy cerca de la sola noche de amor en la memoria de
frontera con México -sobre la que Casanova (Bolzano); la decadencia de
escribió alguna vez, casi en el anoni, una clase en la primera mítad del sí,
mato, añorando su tierra y los años glo XX (Confesiones); y la búsqueda
de su juventud Víctima de una iro, vana de la total conexión entre se,
nía del destino, al no soportar más la res del sexo opuesto (Lamujerjusta).
Márai, pues, es un verdadero res,
espera para volver a Hungría, se sui,
cicló pocos meses antes de la caída cate de una memoria ajena que al fin
y al cabo se integra, a partir de su
del Muro de Berlín, en 1989.
La primera novela de Márai que lectura, a la nuestra. Existen otros,
Salamandra publicó es El último en, por supuesto, como el que llevó a
cuentro. Tema: la amistad. Un hom, cabo Tusquets Editores con Lino
bre viejo se dispone a recibir a su Novás Calvo -genial cuentista cu,
mejor amigo después de más de tres bano arrojado al olvido también,
décadas de separación. Dejando de como Sándor Máraí, por las autori,
lado su estructura, un tanto deci, dades revolucionarias de su país-,
monónica en apariencia, tras un ini, al publicar hace un año Otras mane,
cío lento el lenguaje de Máraí ad, ras de contar. Pero en realidad estos
quiere poco a poco fuerza, redescubrimíentos resultan escasos
penetración; el discurso se tensa, y ante todas esas obras maestras del
explora todos los aspectos de la re, pasado que, de ser arrancadas de las
lación amor,odio que se dan entre bibliotecas de nuestros abuelos,
dos seres, hasta dejarnos convencí, dejarían plenamente satisfechos a
dos de que la amistad no se rompe los lectores actuales. Para rescatar,
nunca, bajo ninguna circunstancia. las, quizás habria que preguntarles
Se trata de un relato breve, de una a los ejecutivos de Tusquets y Sala,
mandra cómo llegaron esos libros a
intensidad pocas veces vista.
Tras El último encuentro, vieron la sus escritorios, quién les habló de
luz en español La herencia de Ezter, ellos y cómo los convenció de aña,
Divorcio en Buda, La amante de Bolzano, dirlos a su catálogo. En resumen,
Confesiones de un burgués, La mujer jus, ¿cómo?, ¿a quién hay que acudir?

74

NO HAY TAL LUGAR

En cuestión de lecturas
como en cuestión de gustos
se rompen géneros
CRISTINA RIYERA CARIA Desconfío

de los libros que se dejan leer rápida,,
mente.
Sucede más o menos así: el lector
toma el libro por la recomendación
de un amigo o por la atractiva por,
tada o por la fuerza del primer pá,
rrafo o por el prestigio de la
autoría de sus páginas. El lector se
sienta y abre, no sin cierta parsi,
monia, el libro. El lector lo huele,
embebido. El lector pasa las yemas
de los dedos sobre las letras im,
presas como si de verdad no pu,
diera ver nada. El lector empieza.
Y ahí, justo en ese momento, se da
inicio un vertiginoso viaje en un
tobogán de letras que no termina,
rá sino dos o cinco horas después.
El lector no se levanta para comer
o contestar el teléfono. Lo que es
peor: el lector no interrumpe la lec,
tura ni para hacerse del lápiz con el
que subrayará, es decir, con el que
reescribirá el libro que lee.
¿Una lectura ideal? Lo dudo.¿ Un
buen libro? A veces. ¿Un libro fácil
de leer y digerible? Seguramente.
Tres confesiones en un párrafo
minúsculo: sospecho del libro que
se lee de una sentada y que me pide,
como un amante celoso, una aten,

ción única y, además, pasiva. Sos,
pecho del libro que, aspirando a
borrar el mundo que hace posible
su lectura, cree que puede sustituir,
lo.
Mi lectura ideal: tomo el libro e
inicio una lectura atropellada y
zigzagueante. Creo que puedo leer,
lo sin lápiz, pero pronto entiendo
que no será posible. Interrumpo la
lectura, busco el proverbial lápiz
que nunca encuentro, veo el cielo,
pienso en el libro dentro y fuera del
mundo del libro. El libro me saca de
quicio: es demasiado esto o muy
poco lo otro; en todo caso lo avíen,
to contra la pared. Juro que no vol,
veré a abrir sus páginas. Salgo. Afue,
ra no hago otra cosa más que pensar
en el libro -en su escritura que es
un obstáculo, en su estructura que
me asquea o me asombra, o las dos
cosas juntas, en todos y cada uno de
los elementos que me imposibilitan
bajar por sus páginas como si estu,
viera en un tobogán. Pienso, quiero
decir, en todas y cada una de las
cosas que me obligan a pensar en ese
libro y no en cualquier otra cosa. Un
par de horas después lo tomo de
nueva cuenta. No sólo lo subrayo

75

una y otra vez -una vez por el
acuerdo, otra vez por el desacuer,
do- sino que también escribo pe,
queños mensajes inentendibles en
sus márgenes. Es ahí, en ese mamen,
to, que empiezo a pensar en otro li,
bro: el mío. El hijo o clan o residuo
de esta lectura que se convertirá, eso
creo, en el aquí y ahora de mi apa,
sionamiento, en mi próximo libro.
La convicción es tanta que, sin re,
parar en detalles, sin darme cuen,
ta de lo absurdo de la situación,
inicio la escritura de ese otro en,
gendro en las últimas páginas,
usualmente vacías, del libro leído.
A medida que se acerca el final,
cuando ya quedan sólo quince o
diez páginas por leer, empiezo a
sufrir -es un pesar absurdo,
como todo en esta lectura, pero
real- y, por eso, interrumpo la
lectura una vez más. La postergo.
Salgo. Me comporto como si no
pasara nada, como si no estuviera
yo dentro de las páginas de un li,
bro. Hablo. Sonrío. Hasta puede
que piense en el clima o en mis
obligaciones cotidianas. Todo o
cualquier cosa con tal de no cerrar
sus páginas. Pero las cierro. Even,
tualmente todo libro debe cerrarse.
Cuando lo hago, me consuela saber
que lleva consigo, a través de los
subrayados y los ilegibles mensajes
en sus márgenes, mi marca. Es un
libro mío. Se trata, a final y a prin,
cipio de cuentas, de un libro mío.
Un libro apropiado. Un libro fuera
de si.
¿Una lectura ideal? Lo dudo. ¿Un
buen libro? Con mucha frecuencia.
¿Un libro fácil de leer y digerible?
Nunca.
El libro que me gusta es un libro
con otro tipo de velocidad.

�Poética dela vitalidad
escondida
YÍCTOR ■ARRlllA IMDIRLI

ntíendo a la plástica de Bárbara Fuentes (Monterrey, 1975) como una propuesta
universal, con un estilo muy particular, al cual podría calificar como inconfundi,
ble, pero sin que esto signifique para nada repetición, sino variación permanente.
Universal en cuanto anhelo de comunicación estética; individual por la esencia de tal
manifestación y la voluntad de dicho anhelo. Invención constante con la misma sustan,
cía misteriosa. Contemplar su obra representa, en otras palabras, el descenso al interior
de nuestra propia naturaleza, con toda la dotación de asombro que eso lleva consigo. El
universo interior, tan maravilloso y tan vasto como el exterior, se presenta aquí como
oscura materia primigenia para el arte, como esencia estética. Bárbara Fuentes ha explo,
rado esa materia, esa vitalidad escondida; la conoce, puesto que, de muchas maneras, la
ha inventado con sus propios trazos, en un conjuro privado que, al mutarse en arte, se
vuelve colectivo, comunicativo y nos involucra a todos. Sus obras transmiten múltiples
mensajes, seducen a través de su carácter inquisitivo, cuestionador. En cierta manera,
son ellos, los cuadros, los que nos observan y nos interrogan. La pintura deja de ser aquí
representación y se vuelve búsqueda, anhelo de expresión (y, al final, interpretación). La
voluntad de asumir una actitud artística ante la vida acerca su obra al ímpetu de los
movimientos estéticos más representativos de la modernidad. El medio: la analogía; el
soporte: el distanciamiento crítico (y, añado, el contraste: su rechazo al simple afán de
ruptura que, como suele suceder, termina siendo, en un campo cultural dominado por los
intereses de mercado, más un gesto tradicionalista que cualquier otra cosa). Voluntad de
expresión y trascendencia, en pocas palabras.

E

77

�Nill'IIITIUIIIIIRN

ceMITILACl6M &amp;lllMIMAL 6Ue/ TILA •• x .... CNI

loca fertilidad que es el progreso (crear, pues, una poé,
"¿Quién se atrevería a asignar al arte la función es,
tica individual y representativa de cada espíritu
téril de imitar la naturaleza?" Esta afirmación categó,
auténticamente artístico). La esterilidad de lo
rica, disfrazada de pregunta, es de Charles Baudelaire.
atemporal es trucada por la efímera euforia de la ma,
En ella se encierra tácitamente la contradictoria visión
quinaria contemporánea. Baudelaire lo sabe: ~ara tras,
de la modernidad cultural: vitalidad y muerte de un
cender el artista debe ahora ser más producnvo, pero
instante siempre presente, que persigue cancelar el Pª'
también mucho más selectivo: todo debe ser preciso,
sado, pero sólo lo proyecta hacia el futuro. El arte tal
el lenguaje, la imagen, la experiencia estética. La eva,
vez ya no imita a la naturaleza (en realidad _nunca la
sión romántica ha terminado: surge ahora un creador
ha imitado, sólo ha descrito al ser humano mterpre,
critico, un filósofo de la vida cotidiana. No imitar, sino
tándola, inventándola en cada época), pero en cambio
crear. Nunca como entonces la desdicha y la soledad
describe la transformación humana sobre ella (esa an,
ante un mundo cada vez más indiferente se hace más
sía de poder que termina por aniquilar cualquier uto,
notoria, nada queda para festejar, salvo la voluntad de
pía). Baudelaire formula esta vi~ión dual en s~ ensa:o
seguir creando. La naturaleza ya no aparece co~o per,
fundamental "El pintor de la vida moderna , escnto
sonaje en el paisaje artístico de la segunda ID1tad _del
en 1863' en ese momento el poeta habita una ciudad
siglo XIX, sólo persiste un atisbo, una sombra del 1~,
nueva: Parts reformado por los proyectos urbanisti,
lico y seguro espacio que le otorgara la preceptiva
cos del prefecto Haussman. Bulevares, cafés y ~n uní,
neoclásica; pero la eliminación no es completa y pron,
verso distribuido en vitrinas, al alcance del meJor pos,
to adquiere una significación distinta: la ~e_nte. de
tor (anticipo de la mercanólización del campo artístico
poder para la creación. Baudelaire ne~~ la ~tac1ón
que vivimos hoy). El artista ha perdido su "aura" sa,
de la naturaleza a cambio de una creac1on mas "natu,
grada, dejándola caer, como bien describe el poeta, en
ral" y menos mecánica. En su balance final, el cr~ad~r
el fango de las nuevas calles, para ser luego pisotea~a
moderno dejó de ser una pieza más de la maqumana
por los veloces carruajes que ya no resp~t~n a nadie.
moderna para convertirse en el lado humano, natural,
En su oposición, el artista resalta la tradicional lucha
entre la tecné humana y el gran árbol de la vida: el mun, del progreso.
Esos deseos, temores y reflexiones están presentes
do natural. Su canto anuncia el triunfo de la técnica,
y se convierten en movimientos, desplazamientos con,
pero también sus limitaciones. El p~gr~ de la vida
tinuos en la producción de Fuentes. Planteo, pues, es,
moderna: perder para siempre la inspiración: la salva,
tas lineas como la bitácora de un viaje plástico. Un re,
ción: hacer del arte la interpretación y la crtnca de esa

cl

corrido a través de las distintas etapas de la obra de
Bárbara Fuentes. El trayecto es retrospectivo y parte
del estado presente, del momento fugaz donde origi,
nalmente se instala toda creación auténtica. Ese ins,
tante actual se encuentra en Fuegos Fatuos. Un plano
horizontal, una mujer yaciente, apariencia y evasión
tejidos con la misma materia para crear una ilusión
consciente de su propio embuste. La fatuidad, sin em,
bargo, no impide la presencia, el contacto directo con
los diversos matices que envuelven la textura. Cada
trazo contiene un detalle vivo, trabajado, si se me per,
mite el término, manualmente, como si los pinceles
fuesen dedos de una sola mano experta, que obedece
sólo a pulsaciones internas en lugar de acatar los frt,
volos dictámenes de metodologías predispuestas. Los
colores son la presencia de la sustancia vital que los
anima y los dota de vigor. Así, la energía se concentra
en Fusión, un díptico que sugiere la dualidad como con,
dición, como principio creativo. Luz y sombra; presen,
cía y ausencia, pintura y vida. Tales son los opuestos
(y compuestos) de esta visión plástica. La obra Pistilo,
por ejemplo, sugiere el centro de una flor universal
como un origen, un punto de partida.También es, y de
manera notable, una excelente muestra de la poética
de Bárbara: la esencia de su cosmovisión, el elemento
primigenio de su pintura. Allí convergen los símbolos
vitales de la creación. La flor es la alegorta del nací,
miento, del devenir. Pero esta flor no es ningún reflejo
de alguna planta exterior, es decir, no es la descrip,
ción de la naturaleza, sino un propio proceso natural.
Vicente Huidobro, el gran mago del creacionismo lite,
rario, había entendido el parto poético de similar ma,
nera al arengar a los poetas a no describir las flores en
sus poesías, sino a hacerla nacer en ellas.
Constdacióngmninal y Línea de vida son la contrapar,
te de las expresiones que aluden a la fugacidad. Sus
trazos indican la permanencia a través del cambio y
van del germen a la manifestación. De nueva cuenta
aparece esa "técnica" que insufla la identidad de la obra
de Fuentes. He dicho técnica, quizá deberta decir, si,
guiendo la visión de Baudelaire, tecné para enfatizar la
índole humanística del proceso y dejar de lado, de una
vez, cualquier sugerencia a simples procesos mecáni,
cos o disciplinarios. He aquí una de las fuentes de su
poética: la voluntad de eliminar, en la medida de lo
posible (de lo humanamente posible), el soporte, el
aspecto meramente material. En Bárbara Fuentes no
hay apología a la técnica porque ésta es parte sustan,

cial del proceso estético comunicativo. Hay, sí, un es,
fuerzo por reducir cualquier tipo de mediación. Píen,
so sobre todo en el rechazo a rebajar al artista a simple
productor de objetos ornamentales para un público
que cada vez más se aleja de la condición de especta,
dor y se convierte en consumidor de objetos manufac,
turados a través de fórmulas garantizadas.
El artificio es aquí un proceso inverso que retoma
los elementos primordiales de la pintura (en plena era
de la manipulación digital), para desde allí construir
su propio lenguaje. Kandinsky hablaba de la imposi,
bilidad de revivir principios artísticos pasados, y te,
nía razón: Bárbara Fuentes nunca busca la repetición
(ni la reproducción) de las formas establecidas, sino la
exploración de los materiales básicos, para desde allí
crear imágenes inusitadas, cercanas y extrañas a un
tiempo (véase por ejemplo La playa). Nunca mimesis,
sino podsis.
De un contacto más "orgánico" con la realidad, pro,
dueto de su estancia artística en Oaxaca, proceden las
obras Semilla Negra y Tránsito Escarabajos. La primera es
un encausto sobre papel y en ella convergen elemen,
tos y tonos diversos: espinas, arenas y una amalgama
de colores oscuros provocan la sensación de introspec,
ción, de origen. El oscuro principio de la vida, punto
de encuentro de todas las posibilidades. La segunda
obra complementa a su manera el proceso interpreta,
tivo: procesiones de escarabajos transitan de la vida a
lo inanimado. La pintura se transforma en la ordena,
ción del bestiario doméstico. Vasto jardín de
experimentaciones formales.
La fuerza ylas posibilidades expresivas de un solo co,
lor (en su infinidad de matices cromáticos), se percibe en
Mutación de color, óleo sobre tela, o en Marino, donde tam,
bién se sugiere la perspectiva monocromática y se fun,
den, en solitario esfuerzo comunicativo, lo abstracto y
lo figurativo, dos extremos (o mejor: dos tiempos) que
en Fuentes se tocan y combinan en diversos niveles.
La abstracción es, en teorta, un estado "superior", la
adultez contemplativa; aquí, no obstante, aparece
como el punto de partida, el múltiple y heterogéneo
origen que luego se manifestará en figura, y ésta se con,
vertirá en símbolo (para más adelante completar una
alegoría). Así, hasta llegar al relato, a la combinación
de imágenes y sentidos, como en Inmersión, que bien
podría ser la crónica de su poética plástica Nuevamente
descenso e iluminación. Flora y fauna a un tiempo, voces
intermitentes de una vida oculta. De lo monocromático a

79

78

�.w,.
la historia en un solo y variado trazo indefinido. Encumbramiento de la imagen, de la figura; pero nunca reflejo
hiperrealista, sino interpretación y transfiguración
(reto constante del artista moderno).
La expresión figurativa alcanza un grado mayor en los
dos murales (Florde Loto y Nadmiento de Venus). En ellos es
posible contemplar la transformación radical y la superación de las imágenes abstractas. Un té.nnino los une: el
de gestación. El artificio secreto del autor moderno: el
poder y la conciencia de la creación, a pesar de la ceródumbre de finitud, del impulso de muerte que todo origen trae consigo. Los colores aumentan, las figuras se vuelven más nitidas, sin embargo, lo básico permanece antes
como ahora. Hablo de la textura propia, vigorosa, que
produce una armonia compleja en el que cada trazo ocupa un lugar significativo. De esta manera, un cuadro sugiere al siguiente, pero sin determinarlo. Dos personajes

NllTUYIUUIIMei

principales ocupan estos lienzos: mujer y flor, organismos vivientes y creadores, a su manera, de universos pro✓
píos, paróculares. Un punto anterior y constante es el
proyectado en Microcosmos: la constelación de fuerzas ordenadas y equilibradas que dan sentido al cuadro y exploran energias secretas, latentes en todas las imágenes
de Fuentes.
El desplazamiento inicia y termina en la constitución de tres manifestaciones florales, la primera en
proceso de ser (Floración), la siguiente en pleno estado
abstracto (Flor Nocturna), y la úlóma en total fusión
con la mujer (Flor del Desierto). He aqui el punto de
partida de la poética de Bárbara Fuentes. La metáfora
del nacimiento es más compleja de lo que parece, y más
adelante ahondaré en el tema, por ahora sólo menciono que su uso no se reduce simplemente a un impulso
o a una energía vitalista, sino a un proceso de aprendizaje, de conocimiento. Fuentes ha asumido
el reto de la creación plástica como un proceso reflexivo que abrirá nuevas formas de
comunicación. No busca un comportamiento sustentado en la fragmentación, en la desintegración del ser, sino una estética fundada en un principio de totalidad. Mencioné
al principio el carácter moderno de su obra,
ahora debo añadir que dicho carácter se cimienta en la noción de sujeto, de agente capaz de no sólo de crear sino de transformar.

NINFA

•u•1nu.
MllHCMI

Sujeto dueño de una capacidad de acción y reflexión. sitoporelmundodelarte,seconvierteenunaexperiencía
En muchas maneras, su producción responde a las ex- iluminadora. Es siempre el acto de descifrar, de descubrir
pectativas, estéticas y filosóficas, que Baudelaire había el mundo personal, intimo y profundo, el que ayuda a
fincado en el creador moderno: la posesión de una vi- establecerestedíálogoestético.
talidad propia, escondida en la misma creación.
Mujer, flor ylienzo: tres procesos en incesante cambio
Los elementos fundamentales de su arte poética son, y perpetua renovación. Cada uno es la extensión de los
como recién sugerí, esas figuras femeninas que se fun- otros y de las otras. Su pintura se presenta como un libro
den con las plantas y demás seres orgánicos que pue- infinito que siempre nos muestra una página distinta. Ni
blan sus obras. Ninfas, sirenas, diosas de la naturaleza, principio ni final, sólo esencia y presente.Tampoco evocadeidades domésticas: personajes de la ficción y la mi- ción, sino ensoñación. Para ingresar al mundo plástico de
tología, sin embargo, aquí ellas cobran una dimensión BárbaraFuentesdebemosañadiranuestraperspectivauna
de realidad, pues, a su manera, se humanizan. Tanto sensibilidad especial. Requerimos de un aprendizaje alen la obra Viento como en Nirifa, la fusión entre estas ternativo: la lectura de los sueños (en su doble significafiguras y la fauna fantástica es contundente, aquí no ción: corporal e espiritual), el rescate de ese mundo onírihay rechazo o invasión, sino nuevamente armonía. co e intelectual, y la interpretación de esas simbologías
Afortunada combinación de materia y significado.
nocturnas presentes en su lectura. Es una suerte de viaje
Añado a esos elementos una serie de términos capita- de Orfeo, un descenso que al final se torna en ascenso.
les, imprescindibles en las creaciones de Fuentes: el des- Sólo enla medida en que recorramos ese derrotero interno
pertar, la gestación, el sueño, la trasgresión, el origen. podremossalirycontemplarelmundodemaneradistinAhora bien, si reparamos un poco en ellos, nos daremos ta
cuenta de que su punto en común es el nacimiento, la crea,
Así, el recorrido concluye y nosotros salimos del
ción como un acto permanente de vida y, principalmente, viaje cambiados, hemos presenciado el devenir de
como el sustento del arte. Pero ese proceso creativo con- una estética múltiple, lo que equivale a decir, helleva desde luego una dimensión crítica.Todo acto de crea- mos accedido a una cosmología poteJl_te (la vitalíción es, al mismo tiempo, una forma de reflexión. Las obras dad latente en sus trazos), y ella permanecerá aquí
de Bárbara Fuentes transmiten ese conocimiento poéti- como un registro visual del universo, como un diáco, el cual se expresa por medio de la seducción (expre logo con el campo artístico y sus vastas formas. Intento supremo por contrarrestar la hegemosión exquisita del racionamiento), del encantanía de la razón instrumental con una estétimiento. La seducción implica comunión, diáloca comunicativa, y ese vigor nos confirma,
go entre creadora y espectador. Ese diálogo se
finalmente, el poder y las posibilidades de
despliega a través de una simbología propia,única, que cada cuadro establece con nosotros. De .,.
..,AYA
la pintura en la era de la manipulación
•ue/TILA
esta manera,la sensación del recorrido, del trán- ,... I H cM1
digital.

�Joseph Beuys:

Escultor Social
IITNIR LIAL FÁRÍÁI

sí llegué, relativamente tarde, al arte. Ya era bastante mayor cuando
me matriculé en la Academia de Bellas Artes, tenía una guerra entera
a mis espaldas y 28 años, también el tiempo durante el que fui prisio✓
nero hay que reconocerlo. A partir de este punto, en Düsseldorf, empecé a tra✓
bajar sistemáticamente para ampliar el concepto de arte con la consecuencia
de que, allí donde fui estudiante, se me pidió ser profesor. Hice mucho ruido
desde la oposición hasta que el Estado me despidió. Ello me sirvió para crear
mis propias organizaciones: el Dcutschen Studentenpartei, la Organización para la
Democracia Directa mediante el voto popular, en 1971, la Universidad Libre
Internacional para la Creatividad y la Investigación Interdisciplinaria en 1977.
Tras ser despedido, en 1972, me querellé contra el Estado y gané el juicio. Así,
junto a otras agrupaciones e iniciativas ciudadanas de diferentes lugares y for✓
madas por diversos motivos, llegamos a conformar [...] el Partido de los Verdes
que, como ya se sabe, ha cruzado las fronteras del país y se extiende. 1

A

1

Joseph Beuys en la entrevista realizada por José Lebrero Stals para la revista Lclpiz en 1985.

83

�.a.w v ■•••u••
Joseph Beuys, irreverente y apasionado, se convir- tos de Schiller, Novalis, Schlegel,Joyce, Paracelso, le pertió, a lo largo de cuatro décadas de carrera en el ámbi- mitió cimentar sus planteamientos.
Durante la década de los sesenta, en un primer moto del arte contemporáneo, en una figura pública. Sus
obras, sus múltiples cátedras, debates y presentacio- mento con su adscripción a Flu.xus, y posteriormente
nes en las que declaraba sus ideas sobre el papel de la con sus "acciones-happening", Beuys se convirtió en el
obra artlstica en la sociedad, aunado a su carisma y su centro de las acciones vanguardistas en Düsseldorf.
posición utópica, le permitieron posicionarse como Sinfonía Siberiana (1963), El silencio de Duchamp se sobrepilar del arte contemporáneo, tanto como Duchamp y valora (1964), Cómo se explican los cuadros auna liebre muerta (1965), Manresa (1966), Bastón de Eurasia (1968), SupePicasso lo fueron para el arte moderno.
2
E.legado deJoseph Beuys incluye sus pronunciamien- rad, por fin, la dictadura de los partidos (1971) , le sirvieron
tos verbales yescritos, el registro de sus múltiples accio, para cuestionar y transgredir la noción tradicional de
nes y sus trabajos artísticos. Lenguaje e imágenes que arte, defendiendo su concepto de "arte ampliado", conhasta el clia de su muerte, el 12 de enero de 1986, formuló cibiéndolo como vía de salvación yelemento redentor del
y reformuló. Dibujos, acuarelas, objetos, fotografías, pro- hombre contemporáneo, y reivindicando el derecho de
yecciones, textos, esculturas, 7000 mil árboles con su res- todos a ser aróstas. Esta postura lo llevó a asumir el rol de
pectiva columna de basalto plantados en Alemania y shaman para curar las deficiencias en la audiencia del arte,
Nueva York; acciones ydeclaraciones, una obra comple- la falta de fantasía, creatividad, sentimientos o amor, y
ja, una postura flexible, una mitología individual, que re- un entendimiento imperfecto de la relación entre el cuer,
quieren de una aproximación no tradicional al objeto ar- po y la mente en la naturaleza. Para Beuys, el arte debia
despertar todas las fuerzas adormecidas para ayudar al
tistico y que exigen el abordaje interdisciplinario.
Aveinte años de su muerte, aprehender una persona, individuo a curarse a sí mismo. A diferencia del shaman
lidad como la de Beuys, enfrentarnos con sus propuestas convencional que cree que las fuerzas externas dan cura,
y sintetizarlas en unas cuartillas se plantea como una ta- Beuys, como shaman, creía en la curación tanto a través
rea dificil. Como tantas otras individualidades en la his- del proceso artístico como a través 3del encuentro con el
toria del arte,Joseph Beuys tiene su leyenda. Nació el 12 arte (Von Graevenitz, 1996: 63-76).
Sin que estén desligados de sus "acciones", los ob,
de mayo de 1921 en el seno de una familia católica; se crió
en el campo; vivió fascinado por la naturaleza catalogan- jetos, las vitrinas, las instalaciones y sus intervenciodo a las plantas y a la vida salvaje de su entorno. En su nes a los espacios, es decir, sus obras tridimensionales
juventud soñó con ser médico, proyecto truncado por la -su "escultura social"-, nos permiten aproximamos
guerra y el enrolamiento militar. Siendo piloto de com- a la concepción beuysiana del objeto artlstico,
bate, su avión se estrelló en Crimea. Un grupo de nómaThe most important thing to me is that man, by virtue of
das Tártaros lo encontró y trasladó asu campamento. Para
bis products, has experience of how he can contribuye to
ayudar a su restablecimiento lo untaron de grasa animal
the whole and not only produce articles but become a
y lo envolvieron en un manto de fieltro, nutriéndolo con
sculptor or architect of the whole social organism (...]. My
alimentos lácteos. A los di.as fue descubierto por un co,
concept of organization is an artistic one insofar as it must
mando alemán que lo envió a un hospital militar. Ya re,
come to fruition according to the laws of organism and in
cuperado, regresó al frente de guerra, siendo herido cua,
tro nuevas veces. Fue condecorado, pero su desde
entonces carácter indisciplinado le valió la degradación
a condición de soldado raso. Antes de la conclusión de la 2 La última de sus acciones la desarrolló en mayo de 1975 en la inauguración
Segunda Guerra Mundial, fue hecho prisionero por los de la galerta Rent Block en Nueva York: I lik,AmtricaandAmtrica lika m,,
en la que se mantuvo rres dias encerrado con un coyote denrro del espacio
ingleses. Al regresar a su hogar cayó en una profunda de, de la galerta, utilizando los materiales frecuentes en sus acciones: fieltro,
presión. Su trayectoria como arósta comenzó entonces periódicos, paja, etc., y para la cual fue trasladado en ambulancia del
aeropuerto a la galerta y de regreso, sin que sus pies pisaran el suelo
en la ciudad de Düsseldorf, donde asistió a los cursos de estadounidense. La pieza aludia al "trauma americano" relativo ala relación
escultura deJoseph Enseling y Ewald Mataré. Entre 1958 entre la polltica del pals y los pieles rojas.
3 La autora hace un profundo anilisis del rol de Beuys como shaman tanto
y 1961 se apropió de los materiales que conformaron su en relación al uso y significado que dio a los materiales que utilizaba, como
vocabulario plástico: el cobre, el fieltro, la grasa, la made- a las diferentes etapas que, como en los titos de iniciación, se sucedlan y
ra, huesos, sangre y miel E. diálogo personal con los tex- sumergtan al espectador en las obras.
84

orgarúc form. And that is what concrete plastic art &lt;loes.
Sculpture is more abtract, geometrical, a matter of
assernbly; concrete piastic art fulfils itself in elemental
~rganic ways, like animals devenloping, like blood working
1ts way through the veins or the moving water of a river
[.. .]. Art can be learned, though certain talent is a
prerequisite, but hard work is part of the process (en
Harrison y Wood, 1999: 890-891).

Beuys no fue el único que en ese momento se replanteó
la _escultura. Rosalind Krauss explicó en su articulo publicado en 1979, "La escultura en el campo expandido"
(1988), cómo en los últimos diez años una serie de "cosas
sorprendentes" estaban recibiendo el nombre de esculturas, desde estrechos pasillos con monitores de televisión, fotografías que registraban excursiones campestres,
hasta espejos situados estratégicamente en las habitaciones, leños serrados y transportados a las galerias, toneladas de tierra desplazadas en campo abierto, libros, reconstrucciones parciales a edilicios. Al decir de la autora, la
escultura se volvió pura negatividad absorbiendo el pedestal para sí misma; el antiguo carácter monumental que
la identificaba cambió por la identificación en el "no ser":
lo que enfrente de un edificio no era el edificio, o lo que
estaba en el paisaje y no era el paisaje. La producción
escultórica quedó suspendida entre lo natural y lo cultural. E. "campo expandido" aludía entonces a la práctica
de los artistas individuales tanto como a la cuestión de la
utilización del medio. La escultura se identificaba en relación con las operaciones lógicas en una serie de términos culturales, para los cuales cualquier medio (fotografías,
espejos, fieltro, grasa, cera, arena o escultura) pocha utilizar,
se. E.campoproporcionaba ala vez una serie expandida pero
finita de posiciones relacionadas para que los artistas las ocu,
paran y exploraran. La obra ya no era dictada u organizada
por las condiciones y limitaciones de un medio en particular, del material o la percepción del mismo, sino en el
juego de posiciones generadas al interior de un espacio
lógico dado, en el que se poclia utilizar cualquier material
y en el que todo artista independiente podía ocupar con
éxito cualquiera de las posiciones (59-74)4.
Beuys se denominaba a sí mismo "escultor social". Sus
obras, aunque quizá sea más preciso decir el conjunto de
su obra, lejos ya de la función meramente estética, intentaban sumergir al espectador en una reflexión critica, pro-

piciar una reforma sociopolítica. Creía firmemente en la
democracia, criticaba abierta y duramente al régimen de
la Alemania occidental ycondenaba la opresión de la Alemania oriental, por lo cual buscaba que sus obras influye,
ran en el mundo que le tocó vivir: todos a través de la
creatividad tendrían el potencial del cambio. Describía
su trabajo como una batería: el fieltro, material con el que
se vestía y que fue una presencia constante en sus obras
tenía la función de aislante (insulator), guardando la ener~
gía y el calor (wannth); mientras que el cobre, otro material constante, funcionaba como conductor que podrta
transmitir la energía más allá de los mismos objetos. En
igual forma, incluía el acero asociándolo a la masculini,
dad y a la guerra. Otros metales suaves hacían referencia
a Venus y la feminidad; el oro a la magia, la alquimia y la
transformación; la miel yla cera fungian como sustancias
espirituales que permitían alcanzar la armonía. Estos materiales y sus cualidades físicas funcionan como metáforas de los procesos y cambios a los que se debería llegar5.
En una obra de 1980, Economics Values, Beuys acomodó una serie de productos alimenticios, hospitalarios y otros básicos comprados en la República Democrática Alemana, sobre una serie de anaqueles de más
de diez metros. En las paredes detrás de los anaqueles,
pidió que colgaran pinturas de la colección de la Tate
Gallery que correspondian al período de vida de Karl
Marx6. Con el tiempo, los alimentos se desintegraron y
los empaques se deterioraron. La obra habla de los valores que representan a la burguesía y cómo estos, al igual
que los objetos seleccionados, no se salvan del paso del

' Como en FOND Vll/2, I want to su my mouncains, Th, Pack
6
Estas pmturas pueden variar de acuerdo con las que posea la colecc16n
del museo en el que se presente la obra.

' Como las obras de Roben Morris, Robert Smithson, Richar Serra, Sol
le Wit, Bruce Neuman, Christo; en Mtxico, Helen Escobedo.

85

�.-iiti•4telA
tiempo, cambian radicalmente. De acuerdo con Beuys, el
individuo requiere de "production of spiritual goods":
ideas, arte y educación, más que "commodities". "We do
not need ali that we are meant to buy today to satisfy
profít,based prívate capítalísm", declaró, y añadió, al
hablar del proceso propio de la obra: "My sculpture is
not fixed and finíshed. Processes continue in most of
them: chemícal reactions, fermentations, colour
changes, decay, drying up. Everythíng is in a state of
change"7.
En muchas de sus más de 130 exposiciones individua,
les, lo expuesto incluía objetos utilizados previamente en
sus "acciones", o de su uso personal (I want to see my
mountains 1950,71), o residuos de manifestaciones públi,
cas (Sweeping Up 1972,85) dispuestos ya fuera en los cuar,
tos de la galena para articular una nueva obra, o en vitri,
nas como las que poseen los museos temáticos: agujas
hipodérmicas, frascos, platos, animales disecados, som,
breros de fieltro, paneles de cera, bloques de grasa ani,
mal, tinteros, papeles, escobas, muebles; así como varios
pizarrones con diagramas y dibujos que alguna vez le sir,
vieron para explicar sus teorías sobre la democracia, la
cultura, el arte o la econonúa. Lejos están todos estos ob,
jetos de ocupar el espacio como ready mades, a diferencia
delos primeros. Con sus objetos, Beuys ha mantenido una
relación íntima: están cargados, trabajados, subjetivados;
son sus esculturas, su arte, las que inciden tanto en el es,
pacio como en el espectador.
Beuys participó en la Bienal de Venecia en 1976 y
1980, en la Documenta en 1968, 1972, 1977 y 1982. En
ésta última edición de la Documenta, su postura utó,
pica se expandió hacia la relación entre arte y natura,
leza, arte y ecología. En el marco de la VII de Kassel,
propuso plantar 7000 robles para generar un "desper,
tar ecológico". Para lograrlo, habia que realizar un pro,
cedirníento "alquímico": cada árbol plantado debia de
ir acompañado de un monolito de basalto, piedra de
origen volcánico asociada a la energía de la tierra.

understanding which should increase more and more
while years go by and because it is our intention to
proceed with this activity continuously.
For the present the planting of the 700) Oaks nothing
but indicates a symbolic beginning. For the symbolic take
off Ido need a "boundary,stone," in this case represented
by a column of basalt. Since the action should yield to a
complete modification of the way of life as well as to the
reorganization of human society and to the whole
ecological environment... (1982)8

Al siguiente año, utilizando las piedras de basalto que le
sirvieron para la obra en la Documenta, realizó El fin del
siglo XX, en la que dispuso los monolitos sin orden apa,
rente en el piso de la sala, como tumbas de una antigua
civilización acabada. Las "hirió" con una incisión cónica,
y las "curó" insertando cerámica y fieltro antes de volver
a cerrar la herida. Estas cavidades sugertan la capacidad
de sanar y regeneración, aluchan al fin del materialismo,
al fin de un mundo violento y destructivo, y, como siem,
pre, a su concepto de arte ampliado.
A veinte años de su muerte, Beuys y su extensa pro,
ducción forman parte de una época en la cual la
desmaterialización de la obra prevalecía (expresada en
movimientos ygrupos como Fluxus, performance, enviroment,
hapenning, arte conceptual, Land and Earth Art, body,art, etc.),
donde lo formal dio paso a la reflexión individual, al com,
prorniso social, político, al uso de nuevas formas de re,
presentación, de soportes tecnológicos. Una época en la
que, antes de hablar de "anti,arte", la búsqueda estaba enea,
minada a mantener el espacio privilegiado con fuerza
comunicativa, activa, corrooi.va; nunca inerme, nunca inerte.

Bibliografía
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Krauss, Rosalind (1988). "La escultura en el campo expandido", en Hal
Foster. La posmodernidad. México: Kairos.
Lebrero Stiils,José (1985). "Entrevista ajoseph Beuys", en Revista l.á¡,iz.27
(verano).

I do think it is like this: planting those oak trees is not
only an achievement of urgent necessity to the biosphere
and to the pure matter of ecological coherence, but
demonstrates likewise merely during the procedure, a
much wider understanding of the ecological idea. An

8 El proyecto fue financiado por diversos patrocinadores, dándole
seguimiento la Free lnternacional University (FIU). Llevó cinco afios su
realización. Los últimos tres árboles se plantaron en el marco de la
inauguración de la VUI Documenta de Kassel en 1987.

Tomado de Joseph Beuys: Actions, vitrínes and enviroment, en http://
www.tate.org.uk/modem/exhibitions/beuys/.

7

86

Salvador Elizondo
(1932✓ 2006):

memo

•

CABOS MOMIIY.ÁII

• Cómo se empieza una nota necrológica? Acudo al método casi inevitable:
) lcuándo, en qué momento de la ciudad o del país, en compañía de quiénes,
\.. conocí a Salvador Elízondo? Respuesta memoriosa: fue en 1957, en casa de
Rafael Ruiz Harrell, en una reunión donde también asistieron Víctor Flores
Ol~a, Porfirio Muñoz Ledo y Carlos Fuentes. Se inicia la segunda etapa de la
revista Medio Siglo, antes dirigida por Muñoz Ledo y en donde colaboraron en✓
tre ot~os Elíz?ndo, Fuentes y Sergio Pítol. El momento es de transición O algo
parecido: la ciudad cultural divide sus espacios al inaugurarse la Ciudad Uní✓
versítaría, la política nada más le concierne al PRI, el cosmopolitismo es la con✓
signa de la hora, Fuentes es el protagonista enérgico de la modernidad, Octa✓
vio Paz es la gran referencia literaria ynacionalista (se lee El laberinto de la soledad con la
intención de hallar las claves de México), la izquierda y la derecha parecen una
soberana lata, don Alfonso Reyes, en palabras de José Luís Martínez, es "la
versión mexicana de la cultura de Occidente", la pasión por el cine resulta an✓
tes que nada en los círculos literarios una obsesión literaria (a las películas se
les ve y se les lee simultáneamente), y descubrir un autor o una tendencia equí✓
vale al cambio firme y transitorio de la sensibilidad.
87

�NIHILÜIIA

iiiiiUiiA

En la aonósfera cultural que contradice al riono burocrático y al nacionalismo siempre a la defensiva, Elizondo es la contradicción última, el excéntrico que vive
parte de su niñez en la Alemania nazi, el europeizado
por los viajes y el mexicanizado por el cine (su padre
es un productor importante), el admirador belicoso de
Nietzsche, Julio Veme, Valéry, Pound y Edmundo
D'Amicis (autor, como ya apenas se sabe, de Corazón,
diario de un niño), el espíritu inclasificable que se detiene por minutos a describir y evaluar una palabra, y se
inconforma ante el lugar común (uiCómo pueden decir que Eisenstein es politico? Eso es mercaderia estalinista. El gran cineasta ruso, no soviético por favor, es
la estética que sube y baja las escalinatas de Odesa"),
el aficionado al cine que dirige Apocalipsis 1900, el dibujante que entre risas (suyas) se azora por la semejanza
de sus dibujos con los de Picasso. Sobrino nieto del
poeta Enrique González Martinez, admirador de J aime Torres Bodet, Elizondo, sin embargo, adopta la tradición de estudiar a Joyce, habla de Artaud con veneración, lanza provocaciones y las disuelve o acentúa
con carcajadas y con su voz peculiar, que de tan imitada se vuelve un santo y seña generacional. Elena
Poniatowska (La Jornada, 7 de abril de 2006) reproduce una entrevista con Elizondo de la época en que éste
maneja con mayor humor o mayor seriedad sus provocaciones (recuerdo que entonces sus desafíos me parecian grandes fantasías humoristicas; ahora no sé):

eso tengo resistencias contra las curaciones siquiátricas,
porque me obligarían algún día a aceptar el mundo en
el que tú vives; el mundo de los cuerdos, el mundo de
los que viven en la realidad, y esto me aburre mucho.
Prefiero mi mundo imaginario, si quieres llamarlo así.

A continuación Elizondo persiste en su "asalto a la
razón", en el delirio como el remedio contra el adocenamiento o la rendición ante los convencionalismos:
Cuando veo que la ciudad se paraliza durante un juego
de futbol; que toda la gente está detenida en la calle viendo la televisión de los aparadores, creo que todo eso es
sintomático de la pobreza de espíritu de la masa. Creo
que este país es tan verdaderamente indigente espiritualmente, que muchas veces me he puesto a pensar en
la carencia, por ejemplo, de traidores. En México el delito de traición no ocurre jamás, y eso, por una sencilla
razón: porque no hay nada que traicionar. ¿La Universidad? No existe tras de ella una idea de "universitas". tEl
Movimiento de Liberación Nacional? ¿El Movimiento
sinarquista? No se pueden traicionar porque son expresiones pigmeas políticamente hablando. iNo existen! ¿La
Iglesia? La Iglesia en México tampoco constituye un
valor lo suficientemente elevado para que cualquier
atentado contra ella constituya una traición capital. iNo
se puede traicionar al Estado, porque el Estado patrocina olimpiadas y juegos de futbol!, tno?

Téngase presente que el tamaño de la provocación
impide que se le tenga por un reaccionario supremo
sino, más sencillamente, por un excéntrico, alguien que
se afana en no dejarse envolver por lo previsible, enredado en la lógica del nonsense, y de la simple pero notoria inversión de términos (uDonde dice blanco debe
decir Mueran los colores"):

-Oye Salvador, ty cómo te atreviste a decir que habías
estado en el manicomio?
-¿Por qué no decirlo?
- Es que más que una experiencia vivida, la relatas
como una experiencia literaria.
-Creo que mi experiencia en el manicomio la viví
realmente, porque fue uno de mis primeros encuentros
con la realidad. No creo saber lo que es la realidad. En el
manicomio no había la necesidad de tomar una decisión; estaba yo servido de cabo a rabo, para decirlo así,
tno? Nada me hacía falta. Estuve bien.
- Pero, ttú estás loco?
-No.
-Pero, tquieres estarlo para asombrar a la gente?
-No.
- Pe.ro siempre has dicho que consideras terrible la
cordura.
- Sí, en mi caso el estado normal es el rechazo de la
realidad y por eso tengo miedo a volverme cuerdo, y por

-A mí me parece que la tragedia máxima de México fue
la caída del Imperio Habsburgo en México. iFue absolutamente cretino matar a Maximiliano! iEstartamos mucho
mejor con Maximiliano que con Benito Juárez! También
estoy con Porfirio Diaz. Hizo muchas cosas, tno? Yo creo
que introdujo, aunque no sea más que indirectamente, los
buenos modales en las mesas de las familias mexicanas.

menta el día que intento comentarle el libro). En 1965,
Farabeuf, una exploración de las verdades que nunca
se convierten en tales, la confusión entre Ella y el torturado, el juego del método chino de adivinación mediante hexagrarnas simbólicos, las "rebanadas de cuervo" (la droga), la identificación de los cuerpos, la lucha
entre la memoria y el olvido quizás entendido como el
eterno combate entre el bien que es rencoroso y el mal
que todo lo perdona con el "no me acuerdo", el tránsito del lenguaje por épocas y países, la tensión inevitable entre el amor y el suplicio, la relación morosa del
descuartizamiento en Pekín, las variedades de la tortura china, el coito que ni se interrumpe, ni empieza,
ni termina. Farabeuf, se sabe desde el primer momento,
es un libro perdurable.
En 1966, en la serie coordinada por Emrnanuel Carbailo y editada por Rafael Gírnenez Siles (Nuevos escritores mexicanos del siglo XX presentados por sí mismos), Elizondo publica su primera (y única) autobiografía. No
evita, ni podrta hacerlo, la declaración de principios:
Mi visión esencial del mundo es poco edificante; en realidad no para ser difundida. En esto no creo ser una excepción a la regla o si lo soy, soy la excepción que la
confirma. Nuestra idiosincrasia está hecha de los prejuicios que se resumen en nuestras opciones y ni siquiera por lo que respecta a mi propia persona me considero
en posesión de una visión clara.

Ese viaje por los borrones y las brumas distingue a
la literatura de Elizondo porque él escribe para verse
narrando recién emergido de un sueño clásicamente,
concentra lo que le importa (real o ideal, él no discutiría el término) en el acto ante el espejo de las páginas.
Así, narra en CamaraLucida (1983):
... El hombre que da vueltas en torno a la mesilla con el
cuaderno y la pluma-fuente se convierte poco a poco, a
fuerzas de dar vueltas, en el hombre que camina contando sus pasos a lo largo del litoral de la isla. Allí, sólo
hay palabras, presente de indicativo, la posibilidad de
una escritura que da cuenta de una tentativa: la de imaginar y escribir un texto de tal índole que se va creando
a si mismo. La pregunta se plantea entonces en términos diferentes:

***
En 1960 Elizondo publica Poemas, que desaparece casi
al instante ("No llegó siquiera a proferición", meco88

89

iSe sabe observado mientras escribe?
Se da cuenta de ello en el momento de morir.

Elizondo no se atiene a un solo modelo de escritura:
no es un cultor de lo inaccesible. En Narda o el verano
(1966), una colección de cuentos, incluye textos casi
tradicionales en su escritura y en El hipogeo secreto
(1968), de prosa extraordinaria, el vértigo lo es todo.
Otros libros: El retrato de Zoe y otras mentiras, El grafógrafo,
Camera lucida, y Elsinore, el relato de su estancia en un
colegio militarizado en Estados Unidos. Le importa el
estilo más que las técnicas narrativas y nunca es, ni le
interesa ser un "profesional de la novedad". Su trayectoria a partir de la década de 1970 así lo muestra: maestro durante 25 años de la Facultad de Filosofía y Letras, participante en el grupo Nuevo Cine (década de
1960), y en la revista con ese nombre escribe un ensayo memorable "Moral y moraleja en el cine mexicano".
También dirige la revista de vanguardia Snob. Luego,
ingresa a la Academia de la Lengua y al Colegio Nacional. Pertenece a la élite de la República de las Letras y
no desiste de su amor a la paradoja, la contradicción,
la excentricidad, el espíritu contenido en su declaración: "Es por ello que deifican su mierda -la deificamos todos- y le darnos el nombre de orden, paz, armonia".

***
A Salvador Elizondo lo evoco en las reuniones en el
instante de emitir consignas ("Ucello pa los
huicholes"), indignado contra los malos silogismos de
la realidad, divertidísirno a cuenta de la expresión que
descubrió en la mañana, entusiasmado con sus devociones (Fenellosa, el estudioso de Pound que lo inicia
en la pasión por la caligrafía; J oseph Conrad y El corazón de las tinieblas; Juan Rulfo y Julio Torri, dos maestros de la brevedad; Orson Welles y John Ford;
Flaubert y Céline). Estrictamente literario en primera
y última instancia, en esta despedida del amigo (nunca del lector), repito el principio de su autobiografía:
"Beda el Venerable compara la vida humana al paso de
una alondra extraviada que penetra en un recinto, lo
cruza fugazmente y vuelve a salir hacia la noche".
Casi todo lo demás, diría Salvador, es bullshit.

�NIICI

11A

Arturo Uslar Pietri:
,

.
a _as1on
~-e conocer
ca■CORYZAN■llAMO

ocas intelectuales en nuestro continente tuvieron la suerte, o la des✓
dicha, de ver transcurrir un siglo entero. Uslar Pietri, nacido en 1906
y fallecido en el 2001, mantuvo y expresó su lucidez hasta el final de
sus días1. Ylo hizo con el acierto de escribir sobre los acontecimien✓
tos más destacados del siglo XX: las dos guerras mundiales, la conquista del
espacio, el derrumbe del muro de Berlín, y sin duda se hubiese inquietado mu✓
cho por la destrucción de las torres gemelas de Nueva York, hecho que ha dado
el pulso a los cambios del mundo venidero. Nacido en el seno de una familia
caraqueña, supo desde muy temprana edad disfrutar de la lectura y la escritura
en los resquicios de una ciudad venida a menos y a punto de entrar en un ma✓
rasmo histórico que atrasó la llegada del siglo XX: la dictadura de Juan Vicente
Gómez. Como pocos de su generación, Uslar Pietri tuvo la fortuna de entrar en
contacto con buenos libros y rodearse de una serie de estímulos intelectuales
que muy tempranamente le abrieron los caminos a su curiosidad.

1

Arturo Uslar Pietri nació en Caracas el 16 de mayo de 1906 y falleció en la misma ciudad el 26 de febrero de 2001.
1

91

�MIHIIÜIIA

LA C•RIOIIDAD IMTILICT9.il

lano, tales como César Zurneta, Caracciolo Parra Pérez
y Laureano Vallenilla Lanz. En París conoce también a
otros escritores y artistas que se estaban alineando a
las nuevas tendencias, como el surrealismo. Frecuenta
a André Breton, se reúne con Paul Valéry, Robert
Desnos y Rafael Alberti, entre otros.

Su inicio en las letras se registra cuando el joven Uslar
tenla catorce años de edad y colaboró en el periódico
Paz.y labor de Maracay, la ciudad donde su familia se
había trasladado en 1915. Sus primeros cuentos aparecieron en la histórica revista Billiken, en Élite: y Cultura
ve:ne;zolana. También algunas )&gt;rosas liricas" se publicaron en El Universal, El Hogar y El Nue:vo Diario, todos •N TWIRO SIN FROMTlllAI
en Caracas. Esos primeros cuentos conformarían el Esos años son también fructlferos para iniciar un perivolumen Barrabás y otros re:Iatos (1928) que, al decir de plo por países y ciudades emblemáticas de Europa:
Domingo Miliani (1968), renovó el cuento venezolano Inglaterra, España, Egipto, Marruecos, Italia y Suiza,
así como por el Medio Oriente. El diálogo con aque,
y se vinculó así a una primera vanguardia.
En las aulas de la Universidad Central de Venezuela llos amigos escritores que acometen sendos proyectos
comenzó sus estudios en Ciencias Políticas en 1923. narrativos, lo nutre de fortaleza para iniciar una tarea
Aquellos fueron también los años en que circulaban ambiciosa: mientras que Alejo Carpentier trabaja en
por América Latina los textos inquietantes de la Revis- su Ecué-Yamba-0, Asturias pincela su Señor presidente:,
ta de: Occidente:, y se lefa con interés el gran compendio Uslar lee la historia de su país, se adentra en el tuétade Guillermo de Torre, Literaturas e:urope:as de: vanguar- no de los héroes militares y reconstruye una epopeya
dia (1925). Los años de sopor dictatorial coinciden con cuya lectura comparte con sus amigos: el sostenido
el desarrollo de su carrera universitaria y una aventu- relato de Las lanzas coloradas, que publica en 1931, y que
ra editorial que se redujo al único número de una re- tiene inmediatamente un excelente reconocimiento
que se manifiesta en traducciones al francés y al alevista, válvula (1928).
Uslar Pietri comenzó a construir un liderazgo in- mán. Se imprime en Madrid y se reimprime en Santiatelectual que no se detendría a pesar de sus múltiples go de Chile. En Caracas, y no es para extrañarse, la
detractores -políticos e intelectuales- que en lugar recepción fue bastante fria a juzgar por las escasas
de amilanarlo lo hicieron más agudo, más perspicaz e notas de reseña. Este intenso relato epopéyico le gana
inagotable en sus temas y maneras de expresarse. De notable renombre en su temprana madurez corno es,
aquellos años de búsquedas, sueños y silencio quedó critor profesional.
El retorno a Venezuela estuvo marcado por un
el editorial de la revista válvula que se convirtió tamacontecimiento
esperado por muchos. La muerte del
bién en el manifiesto de toda una generación: .,.Somos
un puñado de hombres jóvenes con fe, con esperanza general Juan Vicente Gómez en diciembre de 1935
y sin caridad" (Uslar Pietri, 1982: 113-120). No decia lo abrió nuevas expectativas, sobre todo entre los jóve,
suficiente, pero expresaba nuestra desazón, nuestro nes. Uslar Pietri, quien había regresado al país en fe,
repudio a la hora y al ambiente y nuestra aspiración de brero de 1934, comienza una intensa labor periodístisalir del pasado y abrir un nuevo tiempo. Luego, un ca que lleva acabo especialmente enlos diarios El Universal y
largo paréntesis abstrae a Uslar de aquella Caracas ale, Ahora. En este periódico, para el que escribe editoriacargada y lo mantiene en París, ciudad donde lee, estu- les, se publica la ya emblemática frase de .,.sembrar el
dia, aprende y se relaciona con un medio que también petróleo", con la cual titula el editorial del 14 de julio
repercutiria en su manera de mirar el mundo: la músi- de 1936 (1961: 37). En este texto llamaba la atención
ca, la historia, el contacto con juristas y hombres de sobre la necesidad de una alternativa no para captar y
estado, pintores y, sobre todo, escritores que como él aprovechar mejor los resultados de la explotación pehabían abandonado un día sus lugares americanos para trolera sino para canalizarlos por la vida de una inver,
recorrer el mundo en busca de la palabra nueva. Así sión productiva.
La participación política llama a su puerta e inicia
conoce y hace amistades entrañables, que se manten,
una
carrera de funcionario público que lo llevó a ocudrian a lo largo de toda la vida, especialmente con escritores corno Alejo Carpentier y Miguel Ángel par importantes cargos, tales como secretario de la
Asturias. Esos son también los años en que traba amis- presidencia de la república y ministro de hacienda y
tad con baluartes del pensamiento moderno venezo, relaciones interiores, en el gobierno de lsaías Medina
92

IMMIHI.M
Angarita. Poco antes, entre 1937 y
.IN/ TILA
ll e I H CMS
1938, había comenzado su labor
magisterial, fundando la cátedra de
economía, así como la Escuela de
Ciencias Económicas y Sociales en
la Universidad Central de Venezuela.
El ejercicio político tiene su anverso y su reverso. La
reestructuración del país tras la larga dictadura no se
había correspondido con un periodo de paz que pudiera considerarse duradero, por el contrario, representa
una fase inestable de la historia que se sacudiría en 1945
con el golpe de estado contra el general lsaias Medina
Angarita, lo que representó el camino de un exilio que
llevó a Uslar Pietri hacia Nueva York donde, de manera
intensa, se dedicó a impartir clases de literatura venezolana e hispanoamericana en Columbia University, y
a escribir la que más tarde fue una de sus obras capitales, Letras y hombres de: Ve:ne:zµe:la (1948).
En este libro esboza de manera general, aplicándolo
al cuento venezolano, el sentido de lo que luego se
redefiniría como realismo mágico: .,.Lo que vino a predominar en el cuento y a marcar su huella de una manera
perdurable fue la consideración del hombre como misterio en medio de los datos realistas. Una adivinación
poética o una negación poética de la realidad. Lo que a
falta de otra palabra podría llamarse un realismo mágico" (1987: 287).

MHTlli.11 1 IDINTIDADI INTIRROCARH
■AITA

IL INFINITO

Pero también, y de manera específica, son significativos
sus aportes para definir las complejidades del mestizaje cultural. De ello se podría hacer un seguimiento a lo
largo de su producción literaria: .,.Este ha sido un tema
constante y obsesivo en mi obra de escritor. Toda ella
puede considerarse como la expresión de una búsqueda de esa realidad, a veces subyacente y borrosa, de esa
identidad frecuentemente contradictoria y elusiva"
(1986: 8)2. Alo largo de su dilatada trayectoria, podrían
sumarse las distintas facetas de sus inquietudes inte-

Al respecto véase "8 mestizaje y el nuevo mundo", en su compendio
titulado En busca del Nuevo Mundo (1969) México: Fondo de Cultura
Económica; •EJ mestizaje cultural", en su libro La invención de la Amtrica
mestiza (1996). México: Fondode Cultura Económica, y La creación del Nuevo
Mundo (1999) Caracas: Centro de Estudios Litinoamericanos Rómulo
Gallegos.

l

93

�NIICILÜIIA

lectuales: de profesor universitario a funcionario de alta
jerarquía en distintos momentos de la historia de su
país; de columnista frecuente en medios impresos de
varios lugares de Latinoamérica, hasta presentador de
un programa de televisión. Por sus vastos registros
escriturales se le puede considerar poeta, ensayista, narrador, dramaturgo y legislador.Todo su bagaje cultu,
ral parece refundirse, buscando nuevas definiciones que
pennitirían revelar claves para interpretar lo latinoame,
ricano: su historia, su literatura, el mérito de sus hom,
bres y mujeres, los altos valores humanos.

••••r ,._.,., ce■ •• ••·
c•ll•z, ••t•Y• ••••pr•

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,,••c.,, •.•••,••.

NIHILÜIIIA

(1964 ). Luego publicó Oficio de Difuntos (1976); labio,
grafía novelada de Simón Rodríguez, La isla de Robinson
(1981), con la cual gana por segunda vez el Premio Na,
cional de Literatura; y La visita en el tiempo (1990); así
como sus ensayos fundamentales Letras y hombres de Ve,
nezuela (1948), De una a otra Venezuela (1949), Breve his,
toria de la novela hispanoamericana (1955), Petróleo de vida
o muerte (1966), En busca del Nuevo Mundo (1969), Vista
desde un punto (1971), Manoa (poemas, 1972), Fantasmas
de dos mundos (1979), entre otros.
De Uslar Pietri puede decirse lo mismo que él es,
cribiera sobre la trayectoria de Bertrand Russell: usu
obra fue tan larga y varia como su vida. Pertenecia a
esa especie indisciplinaría que en otros tiempos idos se
llamaba un pensador. Un hombre de escudriñar, du,
dar,buscar, repensar y proponer sobre todas las cosas
conocidas y alguna más" (1971: 233).

Primo Leví✓Alda Merini:

Dos farmas del dolor

....11 •• .......,,••

P••..•••, •• -"•c•c•'• Y
fer••c•'• c••t•r••• T••
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••e• 11• •• c•ll•r•■
•NA. YIDA. DI ••■MIOS Y UCONOCIMIINTOI

Uslar Pietri tuvo eso que puede llamarse una vocación
heroica de escritor. Fue miembro de la Academia de la
Lengua, de la de Historia y de la de Ciencia Políticas y
Sociales. Le fueron otorgados numerosos reconocí,
mientos, como el del primer concurso de cuentos del
diario El Nacional (1943); el Premio Arístides Rojas de
novela (1950); el Premio Nacional de Literatura (1953),
compartido con Mariano Picón-Salas; el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos (1991), siendo la
primera vez en la historia de ese galardón, instituido
en 1967, que era otorgado a un venezolano. Ese mismo
año recibió el Premio Príncipe de Asturias. Al desta,
car su producción literaria no podemos dejar de men,
cionar, además de las obras ya citadas, las colecciones
de cuentos Barrabás y otros relatos (1928), Red (1936),
Treinta hombres y sus sombras (1949), Tiempo de contar
(1954), Pasosy pasajeros (1966), Camino decuentos (1975);
entre sus novelas cabe destacar Las lanzas coloradas
(1931) y El camino de El Dorado (1947). En 1962 publica
la primera novela de una trilogía que llamó El laberinto
de fortuna, de la que sólo se publicaron dos volúmenes:
Un retrato en la geografía (1962) y Estación de máscaras

IL YA.LOR IC■N-NICO DI U C■LT■li

Arturo Uslar Pietri, con su lucidez, estuvo siempre en
estado de alerta. Le preocupó siempre el destino de
nuestros pueblos, su educación y formación cultural.
Tenía un sentido ecuménico de la cultura. Le importa,
ba el destino del ser colectivo latinoamericano y a es,
timular interrogantes dedicó muchas de sus páginas,
sobre todo si el sentido controversia! de sus opiniones
propiciaba una polémica creativa. Le importaba el
bienestar espiritual y material de sus conciudadanos.
Estuvo al tanto de los avances de la ciencia y la tecnolo,
gía, de la información, de la madurez política y social•
que se desprenden del bienestar educativo y económico. Fue, en síntesis, un observador atento, un espectador de su tiempo y, al mismo tiempo, un intérprete de
sus crisis. Los años, la experiencia, su obra inmensa,
son la expresión exacta del ímpetu que le movió siempre: la pasión de conocer.

Bibliografía
Miliani, Domingo (1968). Arturo Uslar Pictri, rrnovadordd cuento venezolano.
Caracas: Monte Avíla.
Uslar Píetrí, Arturo (1961). "Sembrar el petróleo", en Revista Shdl 41 (diciembre).
Uslar Pietrí, Arturo (1971). "La pasión de conocer", en Vista desde un punto.
Caracas: Monte Avíla.
Uslar Pietro, Arturo (1982). "Mi primer libro", en Fachas, fechas y fichas.
Caracas: Ateneo de Caracas.
Uslar Pietrí, Arturo (1986). "8 mestizaje", en Medio milenio de Vcnczuda.
Caracas: Cuadernos Lagoven.
Uslar Píetrí, Arturo (1987). Letras y hombm de Venczuda. Caracas: Edírne.

94

IIA.NNlffl CURIOND

los seis vi por primera vez un suicidio, un
derecho ala muerte que me ha llevado toda
una vida reconstruir: mañana soleada de
abril, su cuerpo, una mitad en el lecho, la
otra, sobre las duelas y frascos vacíos de una habita✓
cíón que fui llenando de silencio. Aprehendí el mun✓
do, y de él me sostuve para traducirlo. ¿Qué se sabe a
los seis? Quizá nada, o mucho: se vislumbra un cami✓
no solo, sordo.
95

�NllinilllA

NIHIIÜIA

A esa edad -en casa de la abuela el idioma era el
árabe y, por su parte, mi madre buscaba inculcar, en
mi hermana y en mi, que aprendiésemos inglés- com,
prendí que todo empieza por la lengua: el dolor, la des,
integración de la materia, el rostro de lo real. Mi sueño
recurrente era una enorme lengua extendida a lo largo
de la calle. La lengua tenía vida; podía ver cómo mi
cuerpo, muy pequeñito en el sueño, desplazaba su
asombro por el mórbido tejido. Los puntos blancos en
su borde eran huecos muy profundos que yo debía com,
pletar, espacios en un océano de luces intermitentes
prolongándose bajo un puente.
Aprendí a llenar la ausencia -vacíos de aquella len,
gua del sueño- con voces que consideré esenciales.
En este texto deseo compartir dos que por su historia
son muchas: Primo Levi y Alela Merini. El dolor de la
poeta alivia, conmueve. El sufrimiento de Levi es nues,
tro, su soledad también. De ahí la dificultad para tra,
&lt;lucirlos. El dolor del otro oscurece la propia raíz lle,
nándola de sombras. Pero la palabra, eso que une
naciones y mundos, debe mantenerse como puente que
ve en la poesía un único lenguaje común.
Escribir poesía es un acto de fe. Traducirla es la
creencia, muy cercana a la plegaria, en que esa otra voz
será capaz de traducir y transformar la parte más frá,
gil de nuestra vida. El traductor presta su voz y asume
como propia la voz del otro. La poesía de Levi -en
parte debido a los cortes, a la sintaxis y a la métricaexige una cierta distancia con respecto a su vida (cua,
renta años transcurridos desde Buna,Monowitz), por
lo que el reclamo y la autocompasión se desvanecen en
una suerte de ironía amorosa. Levi rechaza los actos
inhumanos a través de metáforas que se abren entre
las sombras para nuestra reflexión. Él asume que hay
una vía, solo una, como la del tren, y una sola voz.
Transcribo algunos versos de "Hacia el valle":

lHasta cuando habrá de obedecerme
este cuerpo amable?
Es tarde ya para vivir y amar,
Para penetrar el cielo y comprender el mundo.
Es hora de descender
Hacia el valle, con rostros cerrados y mudos,
Para ampararnos bajo la sombra de nuestros cuidados.
Levi cede su dolor a la belleza, se abandona, nos
hace callar e inclinar nuestros rostros buscando bo,
rrarlos en las trincheras que él arrastra desde una do,
ble estela: su doliente rojo mar y aquel vino amargo
que fue Auschwitz. Paul Ricoeur expresó: "Textos que
admiro mucho son los de los grandes profetas del exi.,
lio: Ezequiel y Jeremías [...] violentos y en lucha con,
tra el Estado [...] esa relación entre profeta y príncipe
todavía nos habla hoy"1•
Ezequiel fue quizá el primer judío desesperado.
Mas, como Job, se doblega ante la voluntad de Yahvé.
Si bien Levi pertenece a dicha estirpe, él exclama: "Exi.s,
te Auschwitz, entonces, no puede existir Dios". Torna
su estoicismo de Séneca, su visión de la historia de
Plauto y de Plinio, de Catulo su dualidad. Con parca
ironía eleva el dolor a la condición del hombre que ama
y que sufre, un dolor que se asienta en la cultura
hebraica desde el primer Ezequiel.
Ad ora incerta, verso que Levi toma de Coleridge, y
éste a su vez de Shakespeare en Ricardo III (Acto 1, es,
cena IV: 9,63; y Acto 1, escena II: 232,268) y que he,
mos traducido como A una hora incierta, es un libro bru,
ñido desde una sublime claridad que muestra el lado
oscuro del hombre, pupilas en las que pocas veces nos
miramos. En su poesía se percibe esa sobrevivencia del
texto que vislumbró Shopenhauer: "Maravilloso poder
interior como tesoro inagotable que por egoísmo nues,
tros oídos no oyen y nuestras mentes no sienten ni
comprenden", fuerza interior que quizá Levi tomó de
Coleridge.
Alela Merini, por su parte, usa la religión para crear
vida:

Arrancan los furgones hacia el valle,
Se estanca el humo glauco y amargo de las ramas secas,
Una abeja, la última, ronda los lirios.
Lentas, túrgidas de agua, se derrumban las tierras.
La niebla avanza ligera entre los alerces,
corno si convocada:
En vano la seguí con mi grave paso carnal,
Pronto descenderá de nuevo en lluvia:
la estación terminó,
Nuestra mitad del mundo navega hacía el invierno.
Y pronto todas nuestras estaciones acabarán:

Y nosotros grandes poetas
adheridos a la liquida estirpe

1

Los profetas Ezequiel e !salas crelan que Yahvé se habla servido de
Babilonia para castigar a los israelitas por sus pecados y que, por lo tanto,
él tenía el poder de liberarlos del cautiverio, si es que se arrepentían. Nace
as! una verdadera religión monotelsta, en la que el Dios de Israel era visto
como el que dirige la historia universal y el destino de todas las naciones.

96

de este inconsciente Naviglio
que nutre héroes de poca monta
con amplios veleros de delito,
nosotros que acampamos aquel deseo vital
de ser puros más allá de todo
tenemos fe en que las piedras vuelen
por debajo de los viejos muelles.

desde donde otra vez miro, atónita,
los muros de la antigua Jericó.

Ella nos religa a algo superior, a una fuerza in,
mensa como el amor, árbol del que se sostiene para
pronunciar sin denunciar el cuerpo de un sufrimien,
to trascendido. Levi se suicida una mañana de abril
de 1987, cansado de luchar. Alda, ¿es comparable su
sufrimiento de más de veinte años entre manicomios
y electrochoques, y cuyo primer internamiento se da
apenas cumplidos los dieciocho años? El arte no ad,
mite comparaciones, son sólo distintas intensidades
dela luz.

La vida de Alela fluye en su canto con potencia y
vigor como cuando dice:
Las ingles son la fuerza del alma,
tácita, oscura,
germen de hojas
que hace brotar el semen de la vida.
[...)Perderse en la selva de los sentidos,
asfaltar el alma de veneno,
mas de las ingles puede germinar Dios
y san Agustín y Abelardo,
entonces en comunión las voces
descenderán por nuestras carnes
hasta arrancar el oscuro gemido
de los nacimientos ultraterrenos.
Considero el erotismo como una de las tantas for,
mas del dolor. Si bien en Levi no hay ese discurso sal,
vador en relación con el otro, algún ligamen que le
hubiese permitido salvaguardar su existencia, inven,
tada, recreada o acaso deseada, la propuesta de Merini
es vital en tanto sagrada, propiciando la belleza por el
sacrificio, en el más humano de los significados:
Un día desde dentro de la tumba
también yo desperté
y también como Jesús
tuve mi resurrección,
mas no ascendí a los cielos
bajé al infierno

97

Leerla es la experiencia de un dolor compartido. En
ella, los equívocos de la vida recobran la fuerza de una
anchurosa corriente que pule tiempo y raíz. Como todo
gran poeta, enseña a transmutar el dolor -en otras
imágenes, otras voces, otras vidas- desde un si mis,
mo transustanciado. Acercarse a su obra reclama hon,
dura y altura como planta que busca, y a la vez niega,
la luz. Su decir nos previene contra la indiferencia:
"Manicomio es palabra mucho más grande / que las
oscuras vorágines del sueño". El arte se crea desde la
penumbra. Alda Merini escribe y nos inscribe en esa
penumbra que ha sido su vida. Mas su intuición poéti,
ca le permite guardar la distancia requerida para plas,
mar en los contornos de sombras claras imágenes, si,
luetas, rostros, propiciando la belleza por el sacrificio
y siempre cercana a la plegaria del arte.
Alda Merini nace a las cinco de la tarde de un vier,
nes lluvioso de marzo de 1931: "Naci el 21 en primavera
/ mas no sabía que nacer loca / abrir el surco / pudiera
desatar tormentas ...". Algo en su autobiografía, Reato
di vita (Delito de vida, 1994), -primero de sus libros que
traduje-, irradia la certeza de que el poeta es un ele,
gido por la vida. Deberá, pues, aceptar, como los san,
tos, la gracia de sus calamidades. ¿Qué es para Alda
Merini ser poeta? "Una sombra hostigosa,
imprecatoria, algo muerto en vida". Aun así, algo en su
formación le permite una clara conciencia de su voca,
ción, además de entender al manicomio como uno de
los sitios donde con mayor dolor se percibe la &lt;legra,
dación de la condición humana: "Lo que me salvó fue
el asombro, la capacidad de asombrarme más que de
encolerizarme ante la pérdida de dignidad del ser hu,
mano".
Su primer internamiento data de 1947, cuando era
la poeta joven del grupo al que, entre otros, pertene,
cieron Giacinto Spagnoletti, David Maria Turoldo,
Salvatore Quasimodo, María Corti y Giorgio
Manganelli. Ya entonces este último veía en la escrito,
ra "su natural infierno de vivir", que ni en los inicios
inhibirá el rigor heredado de la sensibilidad de un pa,
dre que en la temprana infancia le inculcó el amor por
las letras y el saber, y que apenas cumplidos los cinco
años le regaló su primer diccionario: "Aupada en sus
rodillas, le pedía cada noche el significado de por lo
menos diez palabras y él me las explicaba".

�Alos ocho repetia de memoria extensos fragmentos
de La Commedia (y "soñaba, soñaba sobre todo ellnferno"),
de la cual en su casa se apilaban diversas ediciones; pero
ella prefería la ilustrada por Doré que, según cuenta, la
habia traumatizado: "Se trataba de un libro enorme con
el cual me deleitaba hasta ya honda la noche. Sobre todo
me angustiaban aquellas figuras desnudas eternamente castigadas, siempre llenas de frío y soledad". Estas
aparecerán como una constante de su obra.
He aludido a Ricardo lll -a decir de los críticos más
melodrama que tragedia- por ser nudo y fuego tanto
de un Levi sobreviviente como de una Merini que nos
presenta el fulgor emanado de la primer y única herida. Levi acepta que es tarde para vivir y amar, que una
mitad nuestra navega siempre hacia el invierno. Brillan en su poesía las imágenes del dromedario, el elefante, la hormiga, el buey....; este último en tono contestatario al poema "Pio" de un Carducci atento a la
naturaleza, visión alejada de la parte oscura del hombre ante la que Levi se alza:

Hay que leerlo, no desde la condición fragmentaria de
la historia (Auschwitz), sino desde una mirada ultrajada y a la vez trascendida, humillada y reconciliada, alerta y alumbradora de lo que el hombre es, y si el hombre
es, tes esto un hombre?, tes esto una mujer? ergo, "el
hombre también es una cosa triste".

Pío buey un comino. Pío por obligación,
Pió contra mi voluntad, pio contra natura...
La castración, la violencia, la indefensión del hombre puestas en el animal remiten a toda tierna criatura
ultrajada sin piedad, esa a la que alude Levi en un bello
verso: "pobre, tenaz, semilla humana". No son cuarenta años exactos los que aguarda Levi para nombrar su
vivencia en Auschwitz. El primer poema data de 1943;
otros de los sesenta, de los setenta; unos cuantos más
de los ochenta; uno, escrito meses ante de su muerte,
dice:
El lugar al que vamos es silencioso
O sordo. Es el limbo de los solos y los sordos.
la última etapa debes recorrerla sordo,
La última etapa debes recorrerla solo.

Cavad: hallaréis mis huesos
Absurdos en este lugar nevado.
Venia cansado por la carga y el camino
Necesitaba calor y hierba.
Encontraréis monedas y armas de guerra
Sepultadas por las avalanchas: iabsurdo, absurdo!
Absurda es mi historia y la Historia.
La visión de la vega de huesos secos ilustra otro símbolo fundamental: que el espiritu de Dios es la fuerza
animadora, creadora de la vida en el seno de la muerte.
Traducir es una suerte de muerte temporal, tanto del
traducido como del traductor. Retengo la imagen de
las palabras corno si puestas a la intemperie en un hilo
donde al y el temblor del rocío quisieran recuperar, ºsi
algo hay de real en el lenguaje, su única realidad Traducir a Alda Merini, poeta que muestra que cuando se
rehacen sentido y significación, fe y descreencia se
vuelven un solo surco, ha sido para mí decantar, dejar
que dolor y belleza restauren su brillo.
Pienso en ella y me vienen a la mente las palabras
de Kierkegaard en su Tratado de la desesperación: "Estar
enfermo de muerte es no poder morirse". Pero Alda
Merini no acumula desesperación, no hay en ella muerte esperando muerte, sino vida y fuerza suficientes para
pronunciar sin denunciar el cuerpo de su dolor. Hay
pasión sin destrucción y una palabra mesurada que no
elude el riesgo. Alda Merini conoce el camino del ascenso, y de la orilla se sostiene para mantenerse sin
derrumbarse:
En lucha entre tú y la poesia,
no puedes arrancarme esta dimensión de luz,
ni derribar el dolor de la fe
perdida, esta fe tan grande
y transparente como el roble
que semeja un bello árbol infinito,
y la luz estalla desde las venas
en el secreto seductor del canto.
En lucha entre tú y mi agonia,
ahora huye el amor: es canto pleno...

Este fragmento de su poema "Voces" anticipa una
muerte que ha llevado a muchos a descalificar su obra.
A pesar de que Camus consideró el suicidio como la
cuestión más seria de estudio para la filosofía, yo diría
que el modo de muerte elegido por el poeta, o por cualquier ser humano, no debería siquiera presentarse
como tema de discusión. Menciono lo anterior luego
de leer varios artículos en torno al suicidio del poeta en
1987. Su sola obra, prosa y poesia, bastan para amarlo.
98

nacido de una vida que colma
de honda piedad mi pobre cuerpo.
Dos voces, dos modos de padecer el vacio, dos modos que restauran en nosotros la piedad revivida en la
palabra. Si cada noche nos acompañaran dos una
media linea de poesia, algo dentro se reharia. L~ poe~
sia transforma la vida, la hace más nuestra, más alejada del mundo y más próxima a un mundo particular,
ese que arna y muere solo, sordo. Estas dos voces cargan su ~niverso de belleza, por amarga que aparezca,
y ademas, la alaban. Levi canta:
Idos lejos de aqui, los caidos,
Alejaos. Yo nunca suplanté a nadie,
Ni usurpé el pan de nadie,
Nadie ha muerto por mí. Nadie.
Regresad a vuestra niebla.
No es culpa mia si vivo y respiro
Ycomo y bebo y duermo y visto ropa.
No debe siquiera cuestionarse el suicidio de un ser
entregado a contemplar la vida, al hombre, al mundo,
luego de Auschwitz. Lo escribo y me pregunto: ¿fue
Auschwitz? No lo sabernos, nunca lo sabremos. Tampoco importa. Interesa su obra, su voz, la reflexión legada: Todos somos Auschwitz. Me pregunto qué se
dirá de nosotros en sesenta años, tan próximos y tan
sordos ante el dolor de los demás. En poesia nada se
pierde. Se va el hombre pero queda su palabra, voces
que nos arrastran, corno todo, hacia lo incierto. Un solo
verso cada noche nos hará inclinar el rostro, sea por
vergüenza, dolor, desolación o quizá por el deseo de
oírnos asumiendo nuestra hueca oscuridad. Las voces
de Alda Merini y Primo Levi educan nuestro corazón
humanizan nuestro saber; afirman un aspecto de nues~
tra condición, el más humilde, el que sabe que la vida
es incertidumbre, y que otros seres humanos, aparentemente distintos de nosotros, los ahogados y los caídos, existen y perviven en y por la poesía, nuestro único lenguaje común.

�NIICILÜHIA

,

•

eXICO
FRANCISCO YALDÍI TUYIÑO

n México en Madrid, plano de la capital espa✓
ñola editado por la embajada de México y la
comunidad de Madrid, se puede apreciar la
....... numerosa cantidad de monumentos a per✓
sonajes históricos mexicanos erigidos en ésta ciudad y,
desde luego, también su ubicación. En primer lugar, se
encuentra el dedicado al padre de nuestra patria, don
Miguel Hidalgo y Costilla, en el Parque del Este. Podría
parecer irónico que en la capital de España exista un
monumento a quien inició la lucha para que México se
independizara, precisamente, de España; pero no es sino
una prueba de que éste país reconoce la trascendencia
histórica de don Miguel Hidalgo y Costilla.
101

�NIHILÜIA

CICUI (11111 CRIIII)
6L■e/ TILA.
11.CXMCNI

CUANDO UN QUIJOTE NOS
HABITA, tNOS REINVENTA?
TfT•w Filosofía del@.uijote. Un estudio de antropología axiológica
AIITOR Agustín Basave Fernández del Valle
■imeaw.

UANL
Aale 2005

En el Parque del Norte -situado en La Vaguadaexiste una estatua en memoria del general Lázaro Cárdenas. Fue colocada por el ayuntamiento de Madrid y
por la agrupación de españoles que encontraron refugio en México en la década de los treinta, gracias a las
disposiciones que al efecto emitió el ex presidente
mexicano. En México en Madrid aparecen transcritos los
textos contenidos en dos placas colocadas en la base
del monumento. Una de ellas dice: "El pueblo de Madrid a Lázaro Cárdenas, presidente de México de 1934
a 1940"; en la otra se lee: "El exilio republicano español
con hondo reconocimiento y gratitud a Lázaro Cárdenas, Presidente de México". Con respecto al refugio
mexicano otorgado a los españoles en la época de la
Guerra Civil -muchos de ellos intelectuales y artistas-, el 22 de octubre de 1999, el Principe de Asturias,
heredero a la corona española, expresó en una ceremonia efectuada en Oviedo: ..En España no olvidaremos la deuda de gratitud que hemos contraido con el
pueblo mexicano que acogió con generosidad y cariño
a nuestros emigrantes y a los exiliados de la Guerra
Civil".
Existen también monumentos a insignes figuras de
la literatura mexicana como Sor Juana Inés de la Cruz
y Juan Ruiz de Alarcón; del arte musical, como Pedro
Vargas, cuyo busto se encuentra en el famoso Parque
del Retiro; y el monumento de cuerpo entero de Agustin Lara, ubicado en el barrio de Lavapies, al cual menciona en su inolvidable chotis titulado precisamente
Madrid. A propósito de esta composición musical, recuerdo que durante la celebración de una de las
verbenas madrileñas se acostumbra realizar un con-

curso de baile de chotis. En alguna ocasión tuve oportunidad de presenciar dicha competencia. Las eliminatorias tuvieron lugar en un barrio de Madrid, sin
embargo, la gran final se efectuó en la Plaza Mayor.
Pues bien, para definir a la pareja triunfadora se interpretó el chotis Madrid de Agustin Lara. Menciono lo
anterior como prueba de que la calidad artística del
compositor es reconocida y admirada en la capital española, puesto que, en la cuna del chotis, optaron por
seleccionar la composición de un mexicano para la
culminación del concurso.
El plano México en Madrid indica que existe un paseo denominado México -localizado en el interior del
Parque del Retiro- y sendas calles dedicadas a cuatro ilustres mexicanos: Juan Ruiz de Alarcón, Carlos
Pereyra, Amado Nervo y José Vasconcelos; y una más,
la calle Méjico (sic). Además, señala que hay una plaza llamada Presidente Cárdenas y otra denominada
Virgen Guadalupana. También da cuenta de los luga,
res en que vivieron 18 mexicanos personajes de las le,
tras, la pintura, la historia, la educación y la diplomacia. En dos de esos lugares existen placas
conmemorativas que constatan la estancia de los mexicanos que ahi vivieron. Una se encuentra en donde residió Amado Nervo y la otra en el último domicilio que
tuvo en Madrid Alfonso Reyes.
Por todo esto puede afirmarse que México se ha
ganado, a lo largo de su historia, el respeto y la ad.mi,
ración de Madrid -y de España entera- a través de
sus hombres y mujeres destacados en las luchas
libertarias, la diplomacia, las letras y las artes plásticas. México en Madrid es una prueba fehaciente de ello.

102

El Caballero de la Triste Figura, el
Hombre de la Mancha, el Ingenioso
Hidalgo Don Quijote de la Mancha,
Alonso Quijano. Tocios para uno y uno
son todos. Emanado dela imaginación
de Miguel de Cervantes Saavedra el
'
personaje que sintió el avasallador llamado de la aventura que un buen día
decidió calzarse un maltratado yelmo,
armarse con la adarga yla lanza ymontarse sobre un famélico jamelgo llamado Rocinante, para luchar en pro de
los menos favorecidos y victimas de la
injusticia, reinstaurar los valores y res,
plandor de la caballería andante, hapo,
larizado las opiniones demillones de seres humanos de todo el mundo. Loco,
idealista, visionario, temerario o perde,
dor, lo cierto es que la obra maestra del
Manco de Lepanto ha trascendido su
tiempo y espacio, ganándose a pulso
un lugar en la literatura universal.
La tinta ha corrido por metros
cúbicos a la hora de explicar, criticar
o defender a esta figura entrañable,

deleitando a sus seguidores, sembrando la curiosidad en quienes no le co,
nocen y, en el peor de los casos, envolviéndola en las brumas de la
solemnidad, arriesgándola a parecer
inaccesible o complicada para potenciales lectores. Se diga lo que se diga, lo
ciertoesqueEIIngeniosoHidalgoDon~ijotedela Mancha plasma con gloriosa y perturbadora a ratos- nitidez la
esencia del ser humano, a 401 años de
distancia. Tan es así que el año pasado
la humanidad entera le celebró sus
cuatro siglos de existencia.
Aunque Cervantes no sea filósofo
es lo cierto que expresa artísticamen ~
te una profunda ypeculiar visión del
hombre. No tan sólo se trata del "horno
hispanicus" -esfuerzo, coraje, ímpetu, fe apasionada y enérgica, intensidad imaginativa, ideas que se tornan
ideales-, sino del hombre en lo que
tiene demás humano (9).
En 1959 se publica por primera vez,
en la prestigiada colección Austral de

.

103

la Editorial Espasa, el libro Filosofía del
~uijote. Un estudio de antropología
axiológica, de Agustin Basave Fernández del Valle (1923-2006). Filósofo,
diplomático, jurisconsulto, educador y
humanista que, como Alfonso Reyes,
fue jalisciense de nacencia pero
regiomontano por esencia. 46 años
después Filosofía... ha sido reeditado
por la Universidad Autónoma de
Nuevo León. Convencido de que en
El ~uijote se encuentra toda una an,
tropología axiológica y que además
constituye un valioso instrumento
para el estudio del ser humano
Basave proyectó su Filosofía del hom~
bre. Fundamentos de antroposofía metafísica (1957) en la obra cervantina.
Así, arriesgándose a caer en lugares
comunes y en ..la fosilizada interpretación", Basave nos deja un estudio
dinámico, claro y consistente en torno al Quijote, Dulcinea, Sancho Panza y claro, al mismo Cervantes, desde
los frentes de la filosofía, la historia, la
literatura, la ética, el derecho, la estética yla poesía.
Con gran preocupación por una
interpretación filosófica y antropológica del hombre, Agustin Basave sustenta una filosofía política de raíz cristiana que le permite remontarse al
origen del ser humano. Está plenamen,
te convencido de que lo más importante ysatisfactorio para el hombre en
esta vida es conocer a Dios, figura to,
ral para el Quijote, puesto que es en él
en quien el caballero andante deposita toda su confianza y encomienda todas sus acciones. Luego sigue el Rey
en su jerarquía de obediencia.
Una de las grandes batallas del
Quijote, más allá de su pelea contra
los molinos de viento, encantadores
y rivales, la constituye el intento de
transmutar la era de hierro del Renacimiento en la que vive a la áurea
Edad Media, en una España que lu,
chaba contra infinidad de complicaciones políticas, económicas y sociales. Apelando al cristianismo, la
cosmovisión cervantina se co~stitu,
ye por una trinidad: lo real, lo fan-

�tástico y lo ideal, donde la génesis,
desarrollo y culminación de El ~uijote se desenvuelven. Sin embargo, señala Basave, el Quijote, a pesar de
su idealismo, no deja de ser realista,
porque "no trata de cambiar cosas;
espera hacer fructificar su inquietud superior en el corazón humano"
[36].
Alo largo del libro se lanza el cuestionamiento acerca de si El ~uijote es
un libro ejemplar de la decadencia española, a lo que Basave responde: "Un
hombre esforzado luchando contra la
adversidad -tal es don Quijote y tal
es Cervantes- suscita en nosotros la
idea de tragedia, no de decadencia. [...]
Cervantes escribe El ~uijote, no para
escarnecer los valores caballerescos,
sino para pintar un mundo cruel y renuente a los altos ideales" [86]. Hay
algo mal en el mundo, pareciera decir
aquel soldado de la Armada Invencible, pero no lo dice, aunque resulta evidente el lamento de que su
tiempo no haya valorado sus empe,
ñas quijotescos y el amor que maní,
festó a su personaje. Yese amor, a los
ojos de Basave, no tiene nada de de,
cadente.
Se dice que el Quijote se negaba
a ver la realidad tal como era, que
prefería revivir una época conside,
rada oscura y dogmática en lugar de
vivir acorde a las luces del Renacimiento. Tal vez habría que despegarse de la literalidad e ir más allá,
porque también se dice que el gran
acierto de Cervantes en El ~uijote es
darnos héroes con la energia sufí,
ciente para determinar el sentido de
la vida y oponerse a las resistencias
provenientes del medio social y político.
Casi a la mitad de Filosofía del
~uijote, en el capítulo "Realidad aparente y sub-realidad en el mundo
quijotesco", Basave explica que el
principio filosófico quiero, luego exis,
to, bien pudiera haber sido dicho por
el Quijote, producto de una volun,
tad de acción resuelta y justa, solamente provocada por la voz interior

que todas y todos llevamos dentro; abandona porque le tiene fe. Sancho,
puesto que donde inicia el esfuerzo dice Basave, vendría siendo el espíritu
se encuentra el yo. "Yo actúo, yo quie- redimido y purificado por don Quijoro, o pienso la acción: luego yo soy te, su primero y mayor triunfo, el diacausa, luego yo existo, existo real- mante pulido que gracias a él accedió
mente a título de causa o fuerza" a la inmortalidad.
Tras proporcionarnos contexto
[115]. Querer y pensar, entonces, son
parte del mismo proceso. Yademás teórico e histórico y diseccionar al
de querer existen otros elementos, Quijote, su génesis, estructura, tacomo lo que me rodea (circunstan- lante, personajes secundarios y sicia) y la condición del ser (situa- tuación humana, la segunda mitad
ción), que se ofrecen a la contem- del libro se introduce hasta el tuéplación (teoría) y luego a la acción tano, donde define, describe y re(praxis), estructura de la flexiona en torno a la filosofía de los
valores y El ~uijote, manifestando,
cosmovisión del caballero andante.
entre otras cosas, que el amor a los
demás, el espíritu de sacrificio, la
generosidad del alma y el desprecio
de éxito es algo muy quijotesco e hispánico. Fiel a esto, el Quijote "obra
... Yltl• está IIHII• ... •e•
acorde a su conciencia -norma
c16■ y I• •cc16■ •• I• 1r••
próxima a la moralidad- y esto le
ti• I• Yltl•, r.tl••
salva, aunque tuviese conciencia
r• &gt;.1■stf■ ••••Y•, 1t•r le
errónea" [166], porque "el amor sin
111•• ce■fenn•n• sel• ce■ la fuerza no puede mover nada, y para
•Ylt•r
si ■ h•c•r
medir bien la propia fuerza nos hará
■•ti• 1t••ltlYe •t1■IY•I• •
falta ver las cosas como son. La verac••r •• •• er1■He, ••
cidad es deber inexcusable [171].
qef••• y 1• ••ll•rlll•, y
La vida está hecha de acción y la
•• O■ll•t• ••1■r••••••
acción es la gran escuela de la vida,
••t•rf•
•c■•rtl• ce■
refiere Agustín Basave, por lo que
conformarse sólo con evitar el mal
1tnH■tH •• tetl•s l•s n•
sin hacer nada positivo equivale a
H1le11•1 ■■IY•n•IH Y ne
caer en el orgullo, el egoísmo y la
■•ti•••••••• crlstl•••••
soberbia, y el Quijote seguramente
estaría de acuerdo con estas ideas que
están presentes en todas las religiones universales y no nada más en el
cristianismo. Al Quijote le mueve el
amor a los desamparados, a las víctiBasave dedica un capítulo entero mas de la injusticia, a todo aquel que
al fiel Sancho Panza, el escudero-con- sufre. Yaunque a final de cuentas el
traparte-equilibrio del Quijote. Fren- anciano adicto a las novelas de ca,
te a él, Sancho es pragmático, no cree ballería es derrotado, apaleado y rien príncipes ni magos, ni en si mismo; diculizado, no ceja en sus empeños,
para él la vida, cuanto más apacible y porque sabe que es el amor que ponsencilla, mejor. Adiferencia del Qui- ga en sus obras, y no el reconocimienjote vive del hoy y no del mañana. Su to y la adulación de los demás, lo que
humanismo,señala el filósofo, está he- le mantendrá vivo y vigente al paso
cho de tolerancia, amistad, respeto so- del tiempo. Porque de lo que hablacrático a las leyes, de lealtad a su país. mos es de un deseo irrefrenable de
Sigue a Quijano y le sigue la corriente valores universales: libertad, paz,
en sus alucinaciones, pero jamás lo amor, solidaridad, pluralidad, tole,

••e••••

•I ••I

....................
ti•

...

104

rancia, búsqueda de la belleza. Yeso,
lamentablemente, no se totalizó ni
entonces ni ahora.
Basave refrenda que todos y cada
uno de nosotros tenemos a un Quijote dentro que nos hace rebelarnos
ante el status qua, la injusticia, el
sistema, la desigualdad. Y que, así
como él, somos derribados por Caballeros de la Blanca Luna o por molinos de viento; somos motivo de burla e incredulidad. Yafortunados son
aquellos que no han menguado el
ímpetu de su lucha en pos de la verdad. "Nuestro deber es armarnos y
luchar..." [192]. Después de recorrer
las páginas de Filosofía ... , queda claro
que ser Quijote, entonces, no equivale a ser loco, idealista o fracasado.
Equivale a ser alguien que tiene fe
en que lo que ve no es siempre todo
lo que hay, que cree en otras formas
de pensar y vivir armónicamente en
un mundo que la mayoría de las veces, no coincide con el que habita en
nuestras mentes. Ser Quijote es cabalgar en busca de la otredad. "Somos cada uno de nosotros -sepámoslo o no- un don Quijote, lanza
en ristre y sueños en la cabeza y el
corazón. Al lomo del flaco rocinante,
fustigados por el sol de medio día,
nuestro corazón va ahí dentro de ese
inmortal ente de ficción, más real
que muchos fantoches y muñecos que
transitan a nuestra vera" [31].
Para finalizar, en lo personal me
quedo con uno de los mensajes más
significativos que Agustín Basave
desarrolla a lo largo de este libro, y
que me parece retrata fielmente al
Quijote: "Loco estaba porque no
pensaba como el resto, porque no se
acomodaba a la realidad de todos
aquellos 'cuyos pensamientos jamás
habían sobrepasado la altura de sus
sombreros"'.
Lo loable es que se atrevió, hizo lo
que pudo. Al final la muerte lo derribó
como a todos. Pero sus aportaciones lo
han vuelto ya inmortal.

Alma Ramírez

SÓLO PARA
INCONDICIONALES
INTOLERANTES A LA
INTOLERANCIA
TfT•LO Cortázar sin barba
AIITOR Eduardo

Montes-Bradley
Debate
AH 2005

■-nolUAI.

Sobrado de razón, Kundera advertía
"que ante la inmortalidad no hay igualdad entre las personas". Para algunos
es pequeña (el recuerdo del hombre
en la mente de quienes lo conocieron),
para otros, grande (el recuerdo del
hombre en la mente de quienes no conoció personalmente). La de Julio
Cortázar, con un poder sin fin para
convertir a cualquiera en aprendiz de
cronopio, es, vaya redundancia, gran,
dísima. Ytodavía más: indestructible
a los propios claroscuros del escritor
¿argentino? En eso, tras iniciar retando a preguntas la nacionalidad del
mayor jugador literario, recala, premeditadamente en sus conclusiones,
la exhaustiva biografía Cortázarsinbarba de Eduardo Montes-Bradley.
El Cortázar biográfico, tan se sabe
como se degusta, abre al lector territorios ascendentemente mágicos. Las
plumas de Goloboff, Cousté, Peri Rossi
o Herráez, como si participaran de un
torneo competitivo, comparten así la
caza por la revelación de la anécdota
más increíble. Encantados con el per,
sonaje, estas y otras muchas biografías
giran alrededor del misterio y la dimensión secreta que Vargas Llosa atribuyera a la existencia de Cortázar.
Para recordarlo. Para contagiarlo. Para
inmortalizarlo.

105

Distinto de ese camino, nada hay
empero más cortaziano que rendir un
homenaje a este escritor desde otra
orilla. Para sacarle mitologías de encima. Para liberarlo de honores que
coquetean con la academia. Para in,
mortalizarlo mejor después de demostrar que la única inmortalidad de
Cortázar, la de su literatura que arrebata noches a sus lectores, sobrevive
a sus misterios y secretos íntimos, los
quizá estratégicamente inconfesados. Cortázar sin barba hace eso irreverentemente: desbarbado para efecto de que su inmortalidad sea aún
más grande. El aliento: hurgar donde otras biografías fueron ciegas ¿por
amor? El método: una bestial investigación por archivos que ostentaban
virginidad. El resultado: un libro de
394 páginas que, a riesgo de irritar a
los no intolerantes a la intolerancia,
compensa en goce a los cortazianos
más militantes: los (anti)solemnes,
los (pro)desorden, los de buen humor a prueba de indagaciones políticamente incorrectas.

Cortázar sin barba es, en verdad,
ürrespetuosamente? (para nada)
prolijo en su (contra) mirada. Aquí
unas de sus transgresiones a la tra,
dición. Uno: Cortázar no nació, como
hacen fama las solapas de sus libros,
"accidentalmente" en Bruselas. El
accidente, alusivo al carácter
transitivo de la familia Cortázar por
Europa, es un equívoco que la siguiente perlita dilucida. Dos: el padre de Cortázar, así lo hayan dicho
el escritor y sus biógrafos, no era un
diplomático de paso por la Legación
Argentina en el entonces reino belga
de Alberto I. Archivos hasta ahora
inexpugnables, descubren que Julio
José Cortázar, padre de Julio
Florencia Cortázar Descott, era un
comerciante que alentado por su suegro expandía en Bruselas un negocio
de moblaje.Tres: decretado el ¿aban,
dono? del hogar por parte de Julio
José, Montes-Bradley alimenta sospechas de que dicho abandono no fuera

�tiempo, además, se crea la sugestión
tal sino un destierro forzado por la
de que la mirada no sólo puede verlo
madre de Cortázar. Venga, qué atretodo a placer, con una morosidad muy
vimiento. Pero no demasiado. Lamaad hoc para registrar la mecánica
dre de Cortázar, su hermana y el missexual con sus variantes, sino también
mo autor, aportan fechas
que se acompaña de una voz que pueirreconciliables sobre la supuesta desde expresar con gran precisión y coaparición paternal. De modo que, como
nocimiento todo lo que ve. Por otra
hipótesis de trabajo (de las que se
parte, y pese al efecto de proximidad
comprueban tanto como se desque sugiere una narración asi, la voz
echan), la del destierro paternal,_ auparece retraerse al interpretar los monado a que las biografias conocidas
vimientos de los personajes, descuamplifican las voces de las mujeres
briendo cosas significativas en actos
(promotoras de la tesis de la desapatan sencillos como tocar los objetos;
rición) en la vida de Cortázar y aca\ mientras que aquéllos, a su vez, ya lillan los ecos de todo referente masbrados a su propia suerte, tratan de
culino, bien vale un estudio. Los
\ comprender el escenario que pi~an, las
volúmenes de cartas de Cortázar,
habitaciones donde se refugian, el
1
tres editados y dos más en prepara
mundo en que viven: algo que escación -aqui otra sospecha para la
VíctorHugoMartíne;zGonz(Ílez samente tiene sentido.
(anti)tesis-, ocultan registros ~e un
Victoria lo advierte asl al descuCortázar joven que sostiene un mter
brir aspectos de su amigo que ignocambio epistolar con su progenitor.
raba por completo. Pero, ¿podrla ser
y cuatro: aunque no inédito en su
de otro modo donde rigurosamente
aclaración, el aserto de Montes
nada es lo que parece, constelado, al
Bradley sobre la falsa "erre" francesa
decir de la madre de Mario, de "tande Cortázar al hablar, desnuda aque
tos hombres que no eran hombres Y
lla otra mitologia conforme a la cual
MONDO PORNO
\ tantas mujeres que tampoco eran
un Cortázar con acento francés re
min.e Nostalgia del lodo
1 mujeres. Pero todos convertidos en
sulta más simpático y atractivo que
A.,... óscar David López
su propio sueño"? Un universo, pues,
uno con dislalia, esto es, una patolo
■•no•IAL Conarte/ MEET Saint Nazairc 1 donde hornos y heteros se escarnecen
gla articulatoria que imposibilita
Ah 2005
duramente entre sl, como si reprousar correctamente la lengua para las
bando la vida del otro enjuiciaran la
"erres". Cortázar, en entrevista para
suya, nunca ejemplar. Las ~áscaras
la serie AJondo de Televisión Españo
y disfraces sucesivos de Mano se ~ala, habla reconocido ese defecto.
\
ducen en sus desencuentros con VicPero si Cortázar arrastraba o no
toria, esa serie de pequeñas traicioel idioma francés en sus palabras, si
1
nes que los van separando hasta
sufrió O no el desprecio de su padre,
situarlos en un punto sin retomo,
si de éste creyó O quiso creer su falaz
fuera del cual sólo existe el adiós delaburo diplomático, si nació o no
finitivo. En su fuero interno, Victoimprevistarnente en Bruselas, al final,
ria enfrenta entonces el dilema de
y es Montes-Bradley el primero en áscar David López propone en Nosexpresar
O no el reclamo esencial
talgia del lodo una breve novela_-viaje
defenderlo, no resta un pelo a su ver
contra Mario: por qué la condenó a
dadera altura: no la del individuo en la que Victoria, una estrella mterquererlo si él no iba a fijarse en ella,
mitológico por el misterio y sec~eto nacional de cintas pomo, hace un alto
dedicándose en cambio a un sinfín de
alrededor de él, sino la del escntor en su jornada de glamour para volver
hombres ocasionales.
monumentalmente fantástico en sus por unas horas a ~u ciu~ad n:tal,
Paradójicamente, una vez que
Monterrey. "Recomdo agndulce hacreaciones.
Mario se transfigura en la exuberanDe este nuevo y apetitoso trabajo, cia el pasado en común de la actriz c_on
te Betsy, Victoria parece estar más
tal vez sus lectores podamos coincidir un amigo recientemente muerto,~cerca de él/ella, compartiendo y coen señalar, de menor a mayor impor- fectado de sida, el texto se desliza
tejando sus cuerpos en el espectácutancia, tres legados muy apreciables: con sinuosa elegancia gracias al em \
lo
que montan en el lodo y tras del
l) sus frutos concretos de investiga- pleo del presente. Por obra de este
ción, a contrapelo de datos insuficientemente examinadosporlasbiografias más
difundidas; 2) la corroboración, como
lo dijera Simmel, de que las obras ~roducidas por el hombre, como el suJeto
productor mismo, conquistan, es~cialmente en el caso de creadores msuperables como Cortázar, una aut~nomla que traviesamente suele evadir
la aburrida discreción de los hechos
reales; y 3) la celebración de la inde~tructible inmortalidad de Juho
Cortázar por fundarse ésta, luego del
develamiento de ciertos claroscuros
personales, en la potencia de una literatura que amenaza milagrosamente
la marcha mediocre e ininterrumpida
de quien lo lee.

..

-

lo que montan en el lodo y tras del
cual debe verse, más bien, una suerte
de barro original donde pueden ser
puros e inocentes de nuevo. La lucha
en el lodo como sucedáneo de una
tarde de novios. Pero la fiesta del
cuerpo es pasajera. Otro a fuerza de
ciruglas; otra a fuerza de voluntad,
Mario-Betsy será siempre inasible
para todos, como Élrner Arellano,
protector y amante de aquél/aquélla,
se lo hace ver a Victoria casi al final
del libro.
Uama la atención que áscar David destine a un personaje como Victoria a ser tiranizado por el cliché literario o, mejor, cinematográfico,
desde el momento en que se propone amar lo imposible -un gay que
no le corresponderá-, como si siguiera un programa, un proyecto de
infelicidad. El caso es que estos
sofisticados y deseables actores
sexuales que se aterrorizan ante la
sola posibilidad de encontrarse con
sus progenitores (como nota curiosa, Victoria es refractaria al tuteo
cuando habla por teléfono con su
madre) encuentran asi un motivo
para hacerse de preocupaciones
existenciales que rebasan la mera
genitalia en la que medran, pues dan
la impresión de vivir, no obstante su
prosperidad económica, afianzados
apenas a un bolso Gucci, a unos lentes para sol Calvin Klein, a una palmera en la memoria, a un libro impreciso sobre los sueños: riqueza
abstracta que subraya sólo su desnudez.
Sin embargo, no sabrán muy bien
por qué dolerse: si por la ausencia
definitiva de otros, por no haber sido
parte de una historia convencional,
o por el convencimiento de que la
"vida normal" no era jamás para ellos,
pero que en castigo por haberla pasado de largo deben añorarla como si
hubieran deseado tener una. Al cabo,
Victoria regresará al lado de RoccoRoberto Garza, donde tiene una casa,
un trabajo estable y un gato al cual
cuidar, no un remedo ni sucedáneo

~e vida. Acaso nunca deseó, ni por un
mstante, comportarse como una persona convencional, pero es seguro
que tampoco deseó, ni siquiera por
un segundo, parecerse a eso tan
evanescente y críptico que fue, que
acabó siendo Betsy.

petuidad de la imagen y la infinitud
de su movimiento. Con el tiempo, la
imagen se sonorizó, ambientada por
una música que parecia venir de ninguna parte; y se iluminó con colores
provenientes de un arco iris llamado
technicolor.
El cine surge como un milagro.
HugoValdés No lo es, pero como si lo fuera. Es una
invención humana con toques divinos: por medio de ella se crean fantasias. Su esencia, entonces, es fantástica, pues representa las cosas ideales
ACERCA DELARTE
en forma sensible e idealiza las cosas
NACIDO DE LA ILUSIÓN reales. El cine torna visible, tangible
y audible al monstruo, a la sirena, al
(O DE UN DEFECTO DEL fantasma,
al vampiro; materializa
OJO)
planetas remotos; hace posible civilizaciones
maravillosas, y a la realiAnea Guillermo Cabrera Infante
Tfnlw Cinc o sardina
dad la vuelve glamorosa, misteriosa,
■Nrealü Santillana Editores Generales
divertida, absurda, e incluso, terrible
.Aie 2004
al grado de no poder vivirla. Esto es
lo que no debe olvidarse: la fantasia
que es el cine y las fantasias que origina. Aunque hoy en dia el cine ya no
es como en sus primeras épocas, aunque ahora recurra más al simbolo, a
la metáfora, al tiempo quebrado y al
pluriperspectivismo; aunque ahora
los géneros se multiplican, los avances tecnológicos le' quitan lo especial
a los efectos, y las otrora estrellas son
seres humanos comunes con necesisiglo XX no habrta sido lo que dades básicas; a pesar de todo, la
&amp;ue sin la presencia del cine: el esencia del cine permanece. Sin la
primer siglo de la historia de la hu- fantasia, el cine no es.
manidad en ser filmado. Todos sus
En Cine o sardina, Guillermo Casonidos, sus voces, sus sucesos, sus brera Infante recuerda y le recuerda
rostros, sus escenas y actos quedaron al lector -que en este caso también
registrados para siempre en la pleni- es espectador: ve el cine como lee las
tud de su emisión, de su movimien- letras- cuál es la esencia del cine. El
to, de su color, de su alegria y de su escritor cubano lleva al lector-especsufrimiento. El cinematógrafo es casi tador de lo primigenio a lo contemuna invención poética, aparato mila- poráneo del séptimo arte desplegangroso que moviliza lo estático, que do ante sus pies una alfombra roja
conmociona al ojo con la danza de por la que desfilan estrellas rubias,
imágenes fantásticas. Cuando las fo
pelirrojas, morenas, latin lovers, directografias se dinamizaron el mundo tores, músicos, y, ¿por qué no?, los
fue otro, y otro fue el siglo XX, gra- inventores del cinematógrafo, cuyo
cias a la inventiva de visionarios desvelo fue el inicio de una industria
como Edison, Eastman y los herma- que no por nada es llamada la fábrica
nos Lumiere, poetas de la tecnología de los sueños. Cabrera Infante lo ha
que compusieron un canto a la per- escrito: "El cine lo sueña -como nos

-1

107
106

1

�A•TOR■I

sueña a todos: no hay arte más vicario,
más hecho de ilusión".
Cine o sardina se compone de se,
tenta y ocho articulos repartidos en
seis apartados, y es, a grandes rasgos,
una breve historia del cine
hollywoodense. Pero no es únicamente
eso: es la narración en primera persona
de alguien que ha vivido el cine entendiéndolo como la condición de ser del
siglo XX; yes, además,la apologia de esa
esencia fantástica yglamorosa que acompañó al cine en sus primeras épocas y
que se ha ido diluyendo debido a que
hacer cine se ha vuelto algo muy común.
Por eso Cabrera Infante se concentra en
el cine primero, el silente, el incoloro, el
que proyectaba estrellas imposibles de
tan perfectas, el cine inocente, arte des,
lumbrante que asombraba. Por eso, y
porque sostiene que u...para mi el cine
en blanco y negro es el verdadero cine,
o el que me gusta de veras". Ese ~ara
mi" denota al sujeto detrás del texto:
Cabrera Infante está irremediable,

mente inmerso en las peliculas que
cuenta, en las anécdotas que narra, en
las biografias que relata, porque, tal Y
como lo señala el titulo del libro, se
acostumbró a decidir entre comer sar,
dina o ir al cine. Ver cine es una cuestión vital, vital para él que preferta
comer cine.
Tocio el libro está determinado por
dicha defensa de lo esencial, la cual se
concentra en una serie de definiciones
de cine que se encuentran disemina,
das en los articulos. Así, la más o me,
nos extensa relación de historias, fe,
chas, nombres y demás datos, sirve para
enunciar una idea de cine que se ha
estado olvidando: el cine es producto
de la ilusión y su esencia es fantástica.
Sin embargo, la ilusión del cine no es
únicamente un devaneo de la imaginación. 8 movimiento, elemento fun,
damental en el cine, es también una
ilusión, udebida, como se sabe, a un
defecto del ojo: la persistencia de la
imagen en la retina". De modo que,

~

visto desde cualquier ángulo, el cine
es ilusorio, o como diria Guillermo
Cabrera Infante: "8 cine no es la vida.
Ni siquiera es real".
Cine o sardina es un libro no sólo
para cinéfilos. De hecho, es más bien
un libro para aquellos que todavía
no se enamoran del cine, para quie,
nes no han buscado -en vano, por
supuesto- un rostro como el de
Greta Garbo o Marlene Dietrich
entre la gente, para quienes no han
escuchado a Gene Kelly cantar bajo
la lluvia, para quienes no han temido la aparición de un cuchillo en su
regadera, para quienes no han visto
un cohete aterrizar en un ojo de la
luna. Porque, si, la luna tiene ojos, y
nos observa. Eso es la fantasia del
cine, fantasia que Cabrera Infante
nos invita a consumir como alimento
diario, de la misma manera que lo
hacia él.

•

Trayector1as

JessicaNieto

(Bahia Blanca). Dramaturga, directora de
teatro y catedrática de literatura clásica en la Facultad de
Filosofia y Letras de la UANL Premio nacional de
dramaturgia en Argentina en 1987 y 1997. En 1993 recibió el
prenúo de guión cinematográfico concedido por la UNAM
y el Instituto de la Revolución Mexicana. Finalista en el
Prenúo Nuevo León de literatura 2003 por la novela Larga
Distancia. Forma parte de la antología: Filosofía, Cultura y
Diferencia Sexual, editada por Plaza y Valdés.

COIW.AHIUI

yfcTollu.11a• 11MNllll (Monterrey, 19n). Ensayista ycrt,
tico literario. Doctor en literatura hispanoamericana. Ha pu,
blicado La mudanza incesante. Teoría y crítica literarias, Miscelánea textuaL Ensayos sobre literatura y culturas latinoamericanas y
La otra invención. Obtuvo el Certamen Nacional de Ensayo
Alfonso Reyes 2005 por su trabajo Dela amistad literaria. (Ensayo sobre la genealogía de una amistad: Alfonso Reyes/ Pedro Henrií¡uez
Urdía, l'XX5-1914). Actualmente se desempeña como investigadoryacadémicoenlaFacultaddeFilosofía yLetrasdela UANL

ROMÁN coa,wa

(Quintana Roo, 1980). Estudió letras
españolas en la UANL Becario del Centro de Escritores
de Nuevo León en 2005. Ha dictado conferencias sobre
literatura en México y Argentina.
MIHI L COYARH■IÁI

Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frtas
Av. Alfonso Reyes 4000 norte. C.P. 5 44oo
Monterrey. México.
Teléfono y fax: 8329 4112

trayectorias@ccr.dsl.uanl.mx

arte gráfico artlstico en el Instituto Statale D'Arte Firenze.
A lo largo de su carrera ha asistido e impartido diversos
cursos de arte en Guanajuato, Monterrey, Oaxaca y
Edimburgo, Escocia Su obra ha sido expuesta en Holanda,
Inglaterra, Escocia, España y México. Actualmente se
realiza un libro de sus primeros once años de carrera
profesional
IHM.ilN ICLIIUI (Higueras). Médico psiquiatra. Se ha
dedicado a la docencia, la investigación, la administración
de servicios educativos y de salud. Su ámbito de interés es la
temática conceptual limitrofe entre la cultura, la mente y la
personalidad. Actualmente se dedica a la práctica privada y
trabaja en el análisis de la psicologia de la religión. Algunos
de sus títulos publicados son Antropología médica, Cultura,
religión y sociedad en el fin del milenio, La alienación, tragedia de la
voluntad de poder y Psicología de la voluntad de poder.

(Austria, 1874~1936). Periodista, ensayista,
poeta y dramaturgo. Es reconocido como uno de los más
talentosos e influyentes escritores satiricos del siglo XX.
En 1906 publica sus primeros aforismos, en 1916 su
primera colección de poemas Worte in Versen 1, y en 1919
una colección de ensayos en contra de la guerra. Sus obras
más famosas son Los últimos días de la humanidad (1919), La
tercera noche de Walpurgis (1933) y Los forros de la vida.

IWlL 04.H

(Chihuahua). Es poeta y traductora.
Es licenciada en filosofia. Entre sus libros de poesia se en,
cuentran Desierta memoria, el cual obtuvo el Premio Nacional
de Poesia Efrain Huerta en 1996; Todo antes de la noche, Premio
de Poesia Gonzalo Rojas en 2000,Amonites, ?Visiones, coedi,
ción con Gonzalo Rojas y Nombrar en vano, antologia perso,
nal, en Conarte y Mantis ediciones. En 2005 publicó su ver,
sión de A una hora incierta, de Primo Levi.

lliMMIITTIICL41UOM•

REVISTA DE CIENCIAS SOCIAIES

INFORMES Y SUSCRIPCIONES

liRliliFHMTII (Monterrey, 1975). Realizó estudios en

(Monterrey, 1940). Ensayista y
poeta. Obtuvo, entre otros, el Premio de Traducción de
Poesia del INBA y el Premio a las Artes de la UANL.
Algunos de sus libros son Junto auna taza de café, Papelería en
trámite, El rojo caballo de tu sonrisa, Sombra de pantera, Antología
o tiranía y Kurt Schwitters/ Blaise Cendrars.
(Concepción, 1955). Poeta, narrador,
traductor y ensayista. Es autor de los poemarios Navegar
el silencio (1984) y Poemas del hambre y su perro (1993), la
novela Orientación de Celva (1993) y el libro de narrativa
Constelación del Monte.

a1C.ilNHAHOI

ROHICO FRIIÁM (Buenos Aires, 1963). Es autor de Historia
argentina, Vidas de santos, Trabajos manuales, Esperanto, La
velocidad de las cosas y Mantra. Es también editor de La
geometría del amor, antología de relatos de John Cheever.
Ha traducido a Denis Johnson. Actualmente prepara una
edición anotada de las Lyrics de Bob Dylan.

IIT■IRillCIALULFARIAI (Monterrey, 1961). Catedrática e investigadora en los departamentos de humanidades y
de arte de la Universidad de Monterrey. Realizó estu,
dios de maestrta en humanidades (Universidad de Mon,
terrey) y posgrado en neuropsicología (Instituto de Es~
tudios Neuropediátricos) Ha realizado trabajos de inves,
tigación para el Museo de Arte Contemporáneo de Mon,
terrey, la Colección FEMSA y la Colección UdeM. Ha
publicado en Veritas de la Universidad Regiomontana,
Movimiento Actual y publicaciones del CIRAV.

Doctor en ciencias
politicas por la Facultad Latinoamericana de Ciencias
Sociales. Actualmente es profesor en la UNAM donde
imparte cursos de sistema politico mexicano, sociología
politica, metodologia y senúnarios de investigación.

YfCTOR •••• MARTfMII COMIÁLII

TIRIO M■HLLfM (Monterrey, 1983). Es egresado de la
licenciatura en filosofia de la Facultad de Filosofia y
Letras de la UANL Sus áreas de interés y estudio son la
teorta del conocimiento, la estética, la epistemologia y la
problemática de la filosofia como disciplina.

(México, 1938). Periodista, cronista,
ensayista y narrador. Sus crónicas se han recopilado en libros

CIJlLOI MOMIIYÁII

109
108

�Á■TORII

como Días de guardar, Amor perdido, De qué se ríe el licenciado,
Entrada libre, crónicas de la sociedad que se organiza, Escenas de pudor
y liviandad y Los rituales del caos. Ha recibido el Prenúo Nacional
de Periodismo, en 1988, el Prenúo Mazatlán por Escenas de
pudor y liviandad, en 1988, el Prenúo Xavier Villaurrutia, en
1995, el Premio Anagrama de Ensayo por Aires de familia:
Cultura y sociedad en América Latina, en 2000, y el Premio
Nacional de Ciencias y Artes en 2005.
CliH,H -■ NIHAL

(Paris, 1808-1885). Realizó una
traducción libre del Fausto de Goethe en 1827. En 1854
apareció su colección de novelas cortas Hijas del fuego. Ese
mismo año publicó Las quimeras, colección de sonetos
simbolistas que prefiguró la poética de Baudelaire y
Mallarmé. En 1855 apareció Aurelia, considerada una de
las obras fundacionales de la literatura moderna.
(Monterrey, 1982). Egresada de la
licenciatura en letras hispánicas por la UANL. En 2005
obtuvo el segundo lugar en el primer concurso de reseña
Árido Reino convocado por Conarte.

11111cA NIITO

IHAHO ANTONIO PARRA (León, 1965). Narrador y
ensayista. Estudió letras hispánicas en Monterrey y ha
colaborado en diferentes periódicos y revistas del pais. Ha
escrito los libros de cuentos El río, el pozo y otras fronteras, Los
límites de la noche y Tierra de nadie. Por el relato breve Nadie
los vio salir ganó el Premio de CuentoJuan Rulfo 2000, que
convoca Radio Francia Internacional. Fue becario de la
John Simon Guggenheim Memorial Foundation en 2001
y del Sistema Nacional de Creadores de Arte.

IACOIIU Pllff■U (Francia, 1900-1977). Poeta, guionista de

J ean Renoir y de Marcel Carné, amigo de Picasso y de
Montand,fueuna de las figuras ineludibles del mundo cultural
parisino dela posguerra. AutordeParoles,Histories, LaPluieet le
Beau Temps, Lumitres d'homme, entre otros.
111111c•■L ÁNC■L OHIMIAIN Es egresado de la licenciatura en

periodismo y comunicación colectiva de la UNAM y de
la maestrta en psicoanálisis clinico. Ha sido periodista
cultural e investigador literario. Ha colaborado en
distintas revistas y periódicos europeos y
latinoamericanos. Es autor de los libros Reverso de la
palabra, Voces Cruzadas, procesos de creación en la narrativa
europea contemporánea, Feminidad y literatura, Pierre Bourdieu,
inteligencia en llamas. Actualmente trabaja sobre la
vinculación entre psicoanálisis y literatura tratando de
responder el por qué y cómo de la creación artística.

Á■TORII

participado en el ámbito publicitario para las agencias Tarín y Contreras y Oxígeno. Analista eventual en la Comisión
Estatal Electoral. Freelance en ratos libres.
ALNNIO IIAMC■LH■DA (Monterrey, 1928). Director de la

CHCOHUIMl■RANO (Mérida, 1963). Ensayista, crítico
literario y editor. Doctor en letras hispánicas por El
Colegio de México. Ha sido colaborador de la Revista
Nacional de Cultura, la Revista de Literatura

Hispanoamericana, Casa de las Américas, Guatapique,
~uaderni-Iberoamericani y Nueva Revista de Filología
Hispánica. Actualmente es director de la Escuela de
Letras en la Universidad de los Andes.

Cátedra Raúl Rangel Frias en la UANL Fue director del
Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León en el
periodo 2003-2006. Es autor de las obras: Imagen de la novela,
Historia de la literatura española, Monólogo de la ciudad, El
testimonioy las renovaciones, Agustín Yáñezy su obra, entre otras.
cmmMARlffliCABA Es autora de Desconocer, La más mía,

Laguerra no importa, Nadie me verá llorar,Lacresta deilión, Ningún
reloj cuenta esto y Lo anterior. Su obra se ha hecho acreedora al
Premio Nacional José Rubén Romero (2000) y el Prenúo
Sor Juana Inés de la Cruz (2001). Es maestra del ITESM
Campus Ciudad de México.

Librería Fray Servando Teresa de Mier, Av. San Pedro 222, col. Miravalle
Monterrey, Nuevo León. 8335 0319 y 71

IDHIL IALilil IHALAMTI (México, 1976).

Académico
de la facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y de la
Universidad Claustro de Sor Juana. Obtuvo el Certamen
Nacional de Ensayo Alfonso Reyes 2004 por su trabajo
La ciudad como texto. La crónica urbana de Carlos Monsiváis.

CIENCIA

(Valencia, 1927). Poeta, dramaturgo,
novelista y traductor. Dirigió la Revista Mexicana de
Literatura. Publicó sus primeros poemas en 1950
obteniendo una beca Guggenheim. Fue profesor de la
Universidad de Princeton y director de importantes
revistas americanas y europeas. Ha publicado los libros
de poesia La luzprovisional, Apariciones, Cuaderno del nómada,
Cantata a solas, Lapso, Noticia natural y Fiel imagen. Ha
obtenido los premios Xavier Villaurrutia 1972, Magda
Donato 1974, Alfonso X de traducción 1982, 1983 y 1984,
Octavio Paz 2000, yJuan Rulfo 2005.

HIMIÁI IICOYIA

U A N L
Revista de divulgacl6n cientlflca y tecnol6glca de la lhv"'51dad Autónoma de Nuevo León

www.uanl.mx/publlcaclones//clenclHanl/
rclencla@mall.uanl.mx
Tel: 01 (81) 8329 4000 ext. 6622 fax 6623

FRAMCIICOYALDlil (Monterrey, 1937). Fue maestro en las

Facultades de Economia y en la de Filosofía y Letras, asi
como en la Preparatoria 1de la UANL Consejero cultural
en las embajadas de México en Venezuela, Cuba y
España, y delegado regional del noreste de la Secretaria
de Relaciones Exteriores. Entre otros titulos ha publicado
La inversión de la Comunidad Europea y de España en México,
Alfonso Reyes,diplomático y La diplomacia mexicana. Cancilleres
y Embajadores de Nuevo León.
■ICOY.uDlil (Monterrey, 1963). Autor de las novelas The

•

LIBRERIAUNIVERSITARIA
Ciudad Universitaria / teléfono: 83 76 70 85

Monterrey News, Días de nadie, El crimen de la calle deAramberri
y La vocación insular. Ganador del Quinto Certamen
Nacional de Literatura Alfonso Reyes por su ensayo El
laberinto cuestístico de Sergio Pito!, en 1998. Ha sido becario
del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes y del Fondo
Estatal para la Cultura y las Artes de Nuevo León.

ALIMIA RA1M1fan (Monterrey, 1978). Periodista desde 1997
en medios como Vida Universitaria, Milenio.com, MVS Radio
y las revistas Tercer Sector y Mandarina, entre otros. Ha

110

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euANL

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Barrera Enderle, Víctor, 1972-, Director Editorial</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��UANL

Dirección de Publicaciones

SIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN □ Secretaría de Extensión y Cultura

. •· ,.. ..

. . ...
AUQNSO REYES

¡ ..

CARTIU.A MORAL

DEPOUTICA
Y DEMOCRACIA

CoNcaNclA bEl.""""""

--

--

LIC1"UlAS UNIVllSITAlfAS

El Vendedor de Felicidad
Alfonso Reyes
(Ensayo)

LICTUllAS UNIVIBISITAUAS

Cartilla Moral
Conciencia del Entorno
Alfonso Reyes
(Ensayo)

De Polftica y Democracia
Seavando Teresa de Mier
(Ensayo)

FEUPEOUERI\ACASTIIO

Pl,Dl()OAAflAS

)OS8 ELEVTERIO OON7AW

RAÚI.AANOEl.rnAS

POEMAS

ENTRE lA PROSA
Y EL VERSO

DE HISTORIA
Y DE MORAL

UNIVERSIDAD,
HUMANISMO Y POLlnCA

--

UCTUI.AS UlOVH.SITAIIAS

--

t.lCTUkAS UMIYIRSITAR.IAS

�Poemas (traducción de Juan Pablo Roa)
■•C■IIII MOMTAU / 4

Discurso del Premio Cervantes / SIRCIO Pl'l'OL rememo, ~ AMDAR A LA REDOMDA
ra el inicio de su vida en la literatura, sus maestros y sus Entre la barbarie "civilizacional" y la reducción de la
primeras lecturas, entre ellas El ~uijote, al recibir el que se complejidad humana / Desde Paris, Edgar Morin,
considera el Premio Nóbel de las letras hispánicas. / 10
acompañado de Raúl Motta, responden los cuestioSemejante a los dioses/ n
namientos de 1'101111111 c•T1ilaau C"8flll sobre la
Odios (fragmentos) WRCOlll'Ú/22
educación en el Pensamiento Complejo, la tendencia
De Artífice lldlL IIÍ / 24
hacia la izquierda en los gobiernos de América Latina
Tiempo de iluminados ■■co YAINI / 32
y la distinción entre oriente y occidente./ 73
El lenguaje iluminado IDIIJJlDO IIPIMA/ 34
El Eros tanático en la poesía de Agustini, Mistral y Storni
AUCL\ SALOMOMI 'I MATALL\ CllftRMA / 4e

\

ooMISCELÁMEA

___

RUBÉN DARÍO EN SU
NUEZ / El crítico y edi~

tor ÁDOLFO CA.STMIIÓM
devela el mito de la
geniahdad del poeta
nicaragüense a través
de la relación de sus
lecturas con su vida y
sus obras./ 107

~14 THft4/ MJXG.3CN

~

DE ARTES Y DE ESPEIISMOS

La obra gráfica de Vicente Rojo busca la correspon,
denc1a de las artes bajo el concepto de "obra coro,
partida". Poesía y diseño se unen para generar lo
que IAIMI MORIIIIO YILl.4RRIAL llama "la música
luminosa"./ 90

De Herida Luminosa
MIIIIIRYA MÁSC/JUTÁ TILL4RR14L / 48

~ TOBOSO

~DELARTEDE
(RE) CONSTRUIR HISTORIAS.
ENTREVISTA A DAVID
TOSCANA/ El más traducido de
los escritores regiomontanos de la
actualidad, David Toscana, conver~
sa con ·
acerca de su últi~
ma novela, El ejército iluminado, la
cual es comentada por el poeta y
editor i..,1,,~1,;.;A..,¡...u...u y el escritor

Demandas cruzadas: hteratura de la
diáspora caribeña en Estados Unidos

BIBLIOCLIPS: En vivo y en directo
RODRICO FUIÁIII / U

L•CfA ITIC■ IR / 114

LETRAS AL MARGEN: Los últimos hombres-mito ■D•.lllN ÁIIITOIIIIO PÁRRÁ / U
NO HAY TAL LUGAR: iPor qué no tendria
derecho a hablar de medicina sin ser médico
si hablo de ella como un perro? CRlfflMA
RIYIIIAC4R14/U

l'TTT-l_.....,.-.'h_ / •

~

Alfonso Reyes y el duelo de la historia / Con "La sonrisa" y "Visión de
Anáhuac", Reyes buscó constituir un aparato cultural que otorgara a
México una conciencia de sí tras la Revolución mexicana y fundar la
modernidad literaria en nuestro país. ICMACIO IÁMC■U PUDO/ u
Revolución, compromiso y lectura: un cuento de Abdón Ubidía
WMI 'IIU 4•HAL/ A

IILYIA Pliff / 12e

_......,.
--- -------._....,_
---·-·
---

La profanación como deber político
IOS!li AIIITOIIIIO IALIMAI / 123

At.tli~~ulio Galán 1958--2006 IC!Zd aa.1.MaC♦1 ¡ M
· La leyenda de un horrible tormento (ni tanto)
J-~

CONSEJO EDITORIAl

~

La traducción como enigma revelado

..M1111N . . .P ftCK

C....Allrlila_WE--. .....

~ AMATOMIA.. DE LA CRITICA..

ooCABA..LLERÍA

fotográfíás

._, ....... ,_,,..,,.

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Dhctor de Pvblcecbms:

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YfCTOR ■ilRlli llllDIRLI/ ID

Patetismo y literatura. Sobre El ejército iluminado de David Toscana
IR1'1MC 1•íau /

)'832940 95.
Pnlucliebtaestralhldl•

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Valarta 345 .... Moatemy,

Editora:

......... ma'YI

Fruc:llcoUrlolOl!Mt

DIRl..,CTORIO

iDe qué hablamos cuando hablamos
de identidad?

04-2001-103109500000,.I0Z.
Llclbld • tiWo , lctbNJ de

Fonoac16o:

Elaslllmrl . . . . .

armas y letras • ,........ por
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Dlncd6I de Puf+ :,

IOldtadot.

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---

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.....,..,, ..._ lá, C. P.
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�NUÚ

NUÚ

Hacia Viena

Poemas
l■CINIO

YIRIIÓN DI l■AM PilLO ROA.

MOllff.A.1.1

Verso Vienna
11 convento barocco

El convento barroco

di schíuma e di biscotto

de espuma y de bizcocho

adombrava uno scorcio d'acque lente

ocultaba un remanso de aguas lentas

e tavole imbandite, qua e la sparse

y mesas acicaladas, salpicadas aquí y allá

di foglie e zenzero.

con hojas y jengibre.

Emerse un nuotatore, sgrondo sotto

Emergió un nadador, se escurrió

una nube di moscerini,

bajo una nube de mosquitos,

chíese del nostro viaggio,

preguntó por nuestro viaje,

parlo a lungo del suo d'oltre confine.

habló por largo rato de su otro allá.
Dft. . •ARA LAaatMN J
(IM UIUI) ftllffA 27 X JI CN

ISft. . .AllA .......MNI
(9M Ulla) llllffA 27X 19.a CN

Addito il ponte in faccia che si passa

Señaló el puente enfrente que se pasa

(informo) con un solo di pedaggio.

-informó- por unas cuantas monedas de peaje.

Saluto con la mano, sprofondo,

Se despidió con la mano, se sumergió,

fu la corrente stessa...

fue la corriente misma...

Ed al suo pasto,

Yen su lugar,

battistrada balzo da una rimessa

cual mayoral brincó por un costado

un bassotto festoso che latrava,

un basset vivaracho que ladraba,

fraterna unica voce dentro l'afa.

fraterna única voz dentro del bochorno.

De Le occasioni

�NIIÍA

NIIÍA

..,... . . • AIU. U.Ualllffe"

L' educazjone intdlettuale

La educación intelectual

Il grande tetto ou picoraient des focs

El grande techo ou pícoraient des focs

eun'immagíne ídillíca del mare.
Oggí la línea dell'orízzonte escura

Es una imagen idílica del mar.

e la proda ríbolle come una pentola.

y el litoral hierve como una olla.

Quando dí qui passarono le grandí locomotíve

Cuando por aquí pasaron las grandes locomotoras,

Bellerofonte, Oríone í loro nomí,

Belerofonte, Orión y sus nombres,

tutte le forme erano líquescentí

todas las formas eran líquíescentes

per sovrappíü dí gíovínezza e íl vento

por exceso de juventud y el viento

píü violento era ancora una carezza.

más violento era todavía una caricia.

Un ragazzo col ciuffo sí clúedeva

Un muchacho de copete se preguntaba

se l'uomo fosse un caso o un'intenzíone,

sí el hombre fuera una casualidad o una intención,

Hoy la línea del horizonte es oscura

(11111 UISU) TlllffA 'D X 19.1 CM

un lapsus o un triunfo... ¿pero de quién?

se un lapsus o un tríonfo..., ma dí clú?
......... • AIU. u.aalllffe •

Se íl caso sí presenta in un possíbíle

(11111 UISU) TlllffA %IX 19.1 CM

Sí lo casual responde a lo posible

non eintenzíone se non in un cervello.

no es intención sino en un cerebro.

E quale testa universale pub

¿y qué cabeza universal puede

fare a meno dí noí? Cera un dílemma

prescindir de nosotros? Había un dilema

da decid.ere (non per glí ínnocentí)

a resolver (no por los inocentes).

Dícevano y Garantí che íl vecchío lagos

Decían los Garantes que el viejo lagos

fosse tutt'uno coi muscolí dei fuoclústí,

fuera un único todo con los músculos de los fueguístas,

con le grandí zaffate del carbone,

con las grandes tufaradas del carbón,

con l'urlo deí motorí, col tic tac

con el grito de los motores, con el tic tac

�casi dactilográfico de la Ultranza.

quasí dattilografico dell'Oltranza.

Yel muchacho de copete no sabía

E íl ragazzo col cíuffo non sapeva

sí tirarse al mar a grandes brazadas

se buttarsí nel mare a grandi bracciate

como sí fuera verdad que no se baña uno

come se fose vero che non cí sí bagna

dos veces en la misma agua.

due volte nella stessa acqua.

El muchacho de copete no era entonces

ll ragazzo col cíuffo non era poi

un infante sí surgían a su lado

un infante se accanto a luí sorgevano

las Quimeras, las larvas de un premundo,

le Chímere, le larve di un premondo,

las voces de videntes y de insanos,

le vocí dei veggentí e deglí insaní,

los rostros de los sapientes, aquellos que tuvieron un nombre

í voltí dei sapientí, quellí ch'ebbero un nome

y lo han perdido, los Santos y el príncipe

e che l'hanno perduto, í Santí e íl prínceps

de los locos, aquel que ha besado el hocico

dei fallí, quello che ha baciato íl muso

......................

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~ MllALdllll.... l

de un caballo de tiro y fue huésped desde entonces

'lllff4n.lJlD CN

di un cavallo da stanga e fu da allora l'ospíte

de una luminosa oscuridad

di un luminoso buio.

Ypasó mucho tiempo.

E passo molto tempo.

~

Pero todo había cambiado. El mar mismo

Tutto era poi mutato. ll mare stesso

.

s'era fatto peggíore. No vedo ora

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crudelí assaltí al molo, non s'in.fiocca

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píu di vele, non eíl tetto di nulla,

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había empeorado. Veo ahora crueles

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ataques contra el muelle, no se engalana

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neppure di se stesso.

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ya con velas, no es el techo de nada,

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ni siquiera de sí mismo.
De ~ademo di quattro anni

�Discurso del
Premio Cervantes
IIRCIO ltlTOL

Majestades:

1primero de diciembre del año pasado, ese
mágico día que pareciera haber
transfarmado mi vida, la ministra de
cultura de España me anunció que había sido
otorgado el Premio Cervantes; eran las nueve de la
mañana y una hora después mi casa estaba atestada
de una muchedumbre: un equipo de televisión, la
radio, los periodistas locales, mis familiares, mis
amigos, mis colegas de la universidad, mis vecinos
y una cantidad de transeúntes desconocidos que
entraron por curiosidad.
10

Por la tarde fui a la ciudad de México para hacer una
tregua; llegué a las doce de la noche a un hotel donde
siempre me alojo. Al entrar en el vestíbulo me encontré
con un equipo de Televisión Española que habia llegado
a la Feria del libro de Guadalajata y al saber la noticia
del premio volaron a la-capital para entrevistarme. A las
tres de la mañana subí a mi habitación como un sonámbulo destrozado.
En el viaje de Xalapa a la capital dormí profundamente, quizás una hora, pero en las cuatro siguientes, aletargado, entre el sueño y la vigilia, aparecían visiones de
infancia, personas de un pueblo al que no he visto desde
casi sesenta años, mi abuela con un libro, algunos festejos en casa o en el campo, la nana de mi abuela que llegaba a pasar temporadas con nosotros a los noventa años,
jardines espléndidos, mi hermano jugando tenis y montando yeguas, trozos de conversaciones sobre el mal precio del café y de los cultivos que por sequías o inundaciones siempre dejaban pérdidas, familias sentadas
alrededor del radio para saber la noticia de la guerra civil española, que siempre terminaban en estruendosas
discusiones.
Desde ese primero de diciembre he recordado
imprevisiblemente fases de mi vida, unas radiantes y
otras atroces, pero siempre volvía a la infancia, un niño
huérfano a los cuatro años, una casa grande en un pueblo de menos de tres mil habitantes. Un nombre, tan distante a la elegancia: Potrero. Era un ingenio de azúcar
rodeado de cañaverales, palmas y gigantescos árboles de
mangos, donde se acercaban animales salvajes. Potrero
estaba dividido en dos secciones, una de unas quince o
diecisiete casas, habitadas por ingleses, americanos y
unos cuantos mexicanos. Había un restaurante chino,
un club donde las damas jugaban a las cartas un día por
semana, una biblioteca de libros ingleses y una cancha
de tenis. Esa parte estaba rodeada por bardas altas yfuertes para impedir que a ese paraíso se introdujeran los
obreros, artesanos, campesinos y comerciantes minúsculos del pueblo. Aquella zona era tórrida e insalubre.
Estuve enfermo de paludismo durante varios años, por
lo cual salía poco de casa; en verano, mi abuela, mi hermano y yo pasábamos un mes en un balneario a tomar
aguas minerales, de donde regresábamos mi hermano
sano, como lo fue casi en toda su vida, mi abuela con
reumatismo disminuido, y yo sin ninguna mejoría. De
vuelta pasábamos ciudades prósperas, con excelentes
restaurantes, luces de neón, comercios bien surtidos y
movimiento en las calles, pero cuando llegábamos al lu-

gar donde vivíamos me quedaba siempre deslumbrado.
Mi abuela vivía para leer todo el día sus novelas. Su autor preferido era Tolstoi. La enfermedad me condujo a la
lectura; comencé con Verne, Stevenson, Dickens, y a los
doce años ya habia terminado La guerra y la paz. Alos dieciséis o diecisiete años estaba familiarizado con Proust,
Faulkner, Mann, La Wolf, Kafka, Neruda, Borges, los
poetas del grupo Contemporáneos, mexicanos, los del
27 españoles, y los clásicos españoles.
A esa edad, saliendo de la adolescencia encontré algunos maestros excepcionales. Estoy seguro que sin ellos
no hubiera llegado a este día, elegantísimo como estoy,
en el paraninfo de la prestigiosisima Universidad de
Alcalá, ni poder dar las gracias a sus majestades, al rector de esta Universidad, a los jurados y a ustedes, señoras y señores.
LOS MA.UftOI

Llegué a la ciudad de México a los dieciséis años para
cursar estudios universitarios. Me inscribí en la Facultad de Derecho y frecuenté la de Filosofía y Letras. Pero
la que definió mi destino, mi camino hacia la literatura,
fue la Facultad de Derecho, y concretamente un maestro, don Manuel Martínez de Pedroso, catedrático de
Teoría del Estado y Derecho Internacional. Los alumnos
más comprometidos con la carrera, los más ordenados,
los de óptimas calificaciones en todas las asignaturas,
desorientados ante la ausencia de un programa previamente establecido, desertaron a las dos o tres semanas
de haberse iniciado el curso. Don Manuel Pedroso fue
una de las personas más sabias que he conocido, y, quizás por eso, nada en él había de libresco. Cuando en el
salón no quedó sino un puñado de fieles, el maestro sevillano inició realmente su paidcia. La impartía del modo
más heterodoxo que en aquella época pudiera concebirse la enseñanza del derecho. Pedroso solía hablarnos del
dilema ético encarnado en El gran inquisidor, de
Dostoievski; del antagonismo entre obediencia al poder
y el libre albedrío en Sófocles y Eurípides; de las nociones de teoría política expresadas en los tantos Enriques
y Ricardos de los dramas históricos de Shakespeare; de
Balzac y su concepción dinámica de la historia; de los
puntos de contacto entre los utopistas del Renacimiento con sus antagonistas los teóricos del pensamiento
político, los primeros visionarios del Estado moderno:
Juan Bodino y Thomas Hobbes. A veces en la clase discurria ampliamente sobre la poesía de Góngora, poeta
que prefería a cualquier otro del idioma, o de su juven-

11

�l
tud en Alemania, donde había realizado la traducción al
español de poemas de Rilke, algunas obras de Goethe y
tambíén la de Despertar de primavera, de Franz Wedekind,
uno de los primeros dramas expresíonístas que círculó
en el ámbíto híspáníco. Don Manuel era un narrador espléndído, nos relataba sus activídades durante la guerra
civil, de sus experiencias en el sobrecogedor Moscú de
las grandes purgas, donde fue el último embajador de la
república española. A menudo nos vapuleaba con cáus,
tico sarcasmo, pero ígual celebraba nuestras primeras
víctorías. Pedroso nos íncítaba a leer, a estudíar ídío,
mas, pero tambíén a vívír. Dísfrutaba de los relatos que
le haciamos, ínventándole algunos detalles y exageran,
do otros, de nuestros recorridos nocturnos por antros
de los que parecía un milagro salir ilesos. Al termínar el
curso uno sabía Teoría del Estado con más clarídad que
aquellos alumnos que desertaron para abrevar en fuen,
tes más convencionales. Carlos Fuentes ha escrito sobre él págínas excelentes.
En el mísmo período, frecuenté devotamente los cur,
sos de don Alfonso Reyes en el Colegía Nacíonal, sobre
literatura y filosofía gríega, y leí gran parte de sus libros.

Los leía, me ímagíno, por el puro amor a su ídíoma, por
la ínsospechada músíca que encontraba en ellos, por la
gracia con que, de repente, aligeraba la exposícíón de
un tema necesaríamente grave. Borges, en un poema en
memoria del escritor mexicano, afirma:
En los trabajos lo asistió la humana
esperanza y fue lumbre de su vída
dar con el verso que ya no se olvída
y renovar la prosa castellana.
Era tal su díscreción, que muchos aún ahora no acaban de enterarse de esa hazaña portentosa: transformar,
renovándola, nuestra lengua. Releo sus ensayos y más
me asombra la juventud de esa prosa que no se parece a
nínguna otra. Cardoza y Aragón sostiene que nadíe que
no hubíese releído a Reyes podría afirmar conocerlo.
Debo a nuestro gran escritor y a los varios años de
tenaz lectura de su obra la pasíón por el lenguaje; admí,
ro su secreta y serena orígínalidad, su ínfiníta capacidad combinatoria, su humor, su habilidad para ínsertar
refranes y una radíante levedad reñida en aparíencia con

el lenguaje literario, en medío de alguna sesuda exposí, bíerto que coincidíamos en curiosidades literarias y que
ción sobre Góngora, Gracíán, Vírgílio o Mallarmé. Sí la teníamos amístades comunes. Tal vez lo que fundamenrazón teórica en Reyes topó con mí sordera, le soy deu- talmente nos unía era nuestra devoción al humor y a la
dor, en cambio, del acercamiento a varios terrenos a los parodía, en la que él era maestro. Aquel modesto gramáque de otra manera quizás habría tardado en llegar: el tico español, salvado por la embajada mexicana de un
mundo heléníco, la literatura española medíeval y la de campo de concentración y transportado a México des,
los síglos de oro, la novela del sertón y la poesía vanguar, pués de la hecatombe en España, me transmítió su padísta de Brasíl, Sterne, Borges, Francísco Delicado, sión por el ídíoma, que el convertía casí en una religíón.
Goethe sobre todo, la novela policial culta, iy tantas co, Con frecuencia salíamos a comer en los varios paraísos
sas más! Su gusto era ecuméníco. Reyes se movía con gastronómícos, no de lujo, que había detectado cerca de
ligera seguridad, con extremada cortesía, con curíosídad la edítoríal, y en cada una de esas ocasíones asístí a una
ínsacíable por muy varíadas zonas literarias, algunas aún lectura de literatura y gramátíca, enunciada con gracia y
poco ílumínadas y entonadas. Acompañaba el ejercicio sin pedantéría. De él aprendí que el mejor estimulo para
hedóníco de la escrítura con otras responsabilidades. El un escritor se lograba acercándose a las épocas de ma,
maestro -porque tambíén lo era- concebía como una yor esplendor del ídíoma. Por eso habria de tener a la
especie de apostolado compartir con su grey todo aque- mano a los clásicos mayores. Me explicaba, líbro en
llo que lo deleítaba. Lo que mí generación le debe ha sído mano, que el estilo era una destilación de los mejores
ínvaluable. En una época de ventanas cerradas, de na- segmentos de la lengua, desde el Cantar del Mio Cid, hasta
cionalismo estrecho, Reyes nos incitaba a emprender el lenguaje de nuestros días, pero en el tránsíto se pasea,
todos los víajes. Evocarlo, me hace pensar en uno de sus ba por los fastos del Síglo de Oro, las cadencías del moprimeros cuentos: "La cena", un relato de horror inmer- dernísmo, las audacias vanguardístas de los años veínte
so en una atmósfera cotidíana, donde a primera vísta todo y treínta del siglo pasado, hasta llegar a Borges. Escríbír
parecía normal, anodíno, hasta podría decírse un poco -decía Garzón del Camíno- no signilicaba copiar medulzón, mientras entre líneas el lector va poco a poco cánícamente a los maestros, ni utilizar térmínos obsole,
presíntiendo que se interna en un mundo demencial, quí- tos como lo habían hecho algunos neocoloníalistas mexizás en el del crimen. Esa "cena" debe haberme herido en canos. El objetivo fundamental de la escrítura era
el flanco preciso. Años después comencé a escríbír. Ysólo descubrír o íntuír el "genío de la lengua", la posíbilidad
hace poco adverti que una de las raíces de mí narrativa de modularla a díscreción, de convertír en nueva una
se hunde en aquel cuento. Buena parte de lo que más palabra mil veces repetída con sólo acomodarla en la
tarde he hecho no es síno un mero juego de variaciones posición adecuada en una frase.
Tal vez el mayor deslumbramiento en mí adolescensobre aquel relato.
Mencioné a don Manuel Pedroso y a don Alfonso cia fue el idíoma de Borges; su lectura me permítió darle
Reyes como mis maestros. Ambos eran figuras ímponen- la espalda tanto a lo telúríco como a mucha mala prosa
tes en el mundo mexicano académíco y cultural. Toda la de la época. Lo leí por primera vez en un suplemento
vída tuvíeron condíciones óptímas para desarrollar- cultural. El cuento de Borges aparecía como un ejemplo
se, venían de familías opulentas, habian víajado y co- en un ensayo sobre literatura fantástica hispanoamerinocido a las mayores fíguras de la cultura por donde cana del peruano José Durand. Era "La casa de Asterión";
pasaban. Mí tercer maestro, Aurelio Garzón del Ca- lo lei con estupor, con gratitud, con ínfíníto asombro. Al
míno, era en cambío modestísímo, baldado físícamen, llegar a la frase fínal tuve la sensación de que una co,
te, pobre, oscuro, pero como los otros dos vívia ple, rriente eléctrica recorría mí sistema nervíoso. Aquellas
palabras: "¿Lo creerás, Ariadna? -dijo Teseo-, el
namente en la literatura.
En 1956, a los veíntitrés, comencé a trabajar como Minotauro apenas se defendíó", díchas de paso, como
corrector de estilo en la Campaña General de Edíciones. por casualidad, revelaban el misterio oculto del relato:
En esa edítoríal híce amístad con Garzón del Camíno, la identidad del extraño protagonísta y su resígnada ínun traductor ínfatigable que vertió al español la entera molación. Jamás habia llegado a ímagínar que el lenguaComedia Humana de Balzac, más todas las novelas de Zola je pudiera alcanzar grados semejantes de intensídad, ley muchos otros libros franceses. Era dírector de correc- vedad y extrañeza. Salí de inmedíato a buscar sus libros;
tores en la edítoríal. Al poco tiempo habíamos descu- encontré unos pocos, empolvados en los anaqueles de
13

12

�brano y José Gaos; en la teoria de la música, Adolfo
Salazar yJesús Bal y Gay; en la lústoria de las artes plásticas, Juan de la Encina; en el cine, Luis Buñuel; y en la
literatura, Luis Cemuda,José Moreno Villa, Errúlio Prados, Manuel Altolaguirre, Mar Ar,José Bergamín, al principio del exilio, el latinista Millares Carlo, y muchísimos más. Nosotros estudiamos con pasión a los clásicos
españoles desde siempre, por ser también nuestros clá~ sicos. Leíamos al ~uijote, las Novelas ejemplares, La Celesti::i
~ na, El buscóny gran tacaño, la literatura medieval y la de los
~ siglos de oro con el mismo interés que lo hacíamos con
\:)
~ las literaturas contemporáneas. Fuera de los clásicos,
~ sólo me interesaba Valle-Inclán, Ramón Gómez de la
z
2, Serna, Antonio Machado y los poetas del 27. La literatu~ ra del XIX no la toqué en la adolescencia, tenia fama de
mojigata y de un costumbrismo regionalista. De golpe,
§ los españoles exiliados me descubrieron la grandeza de
í2 Galdós. Marta Zambrano, Luis Cernuda,José Bergamín, escribieron ensayos extraordinarios en aquel tiempo sobre
ese
novelista. Después de Cervantes estaba sólo Galdós.
una librería: en aquellos años los lectores mexicanos de
Borges se podían contar con los dedos, como en todas Para ellos no había una novela española que hubiera podido superar a las cuatro de Torqucmada, o a dos Episodios
partes, hasta en la misma Argentina.
En el tiempo que descubrí a Borges comenzó a inte- Nacionales: "Bodas realesn o "Los duendes de la camariresarme la narrativa hispanoamericana. Leí a Alejo llan. Buñuel filmó tres de sus novelas: Nazarín, Tristana y
Carpentier. Del escritor cubano lo que me atrajo fue el Halma, a la que tituló Viridiana. El discurso que leyó Ocritmo, la austera melodía de su fraseo, una intensa músi- tavio Paz en este lugar en 1981 fue dedicado a Galdós, al
ca verbal con resonancias clásicas y modulaciones pro- último de la segunda serie de los Episodios Nacionales: "Un
cedentes de otras lenguas y otras literaturas. A la cali- faccioso más y algunos frailes menos". El ensayo de Paz
dad de su idioma, Carpentier añadía los atractivos del es magistral. Trata de la semejanza de la lústoria del siCaribe, su intrincada geografia, la apasionante lústoria, glo XIX en España y en México: la permanente guerra
el cruce de mitos y de lenguas, la reflexión política; todo entre liberales y conservadores en los dos países, entre
ello integrado en tramas perfectas. El Siglo de las Luces es fanatismo contra tolerancia, Inquisición contra libertad,
una de las más excepcionales novelas de nuestra lengua, legionarios celestiales contra la vida pública laica.
un relato sobre la influencia iluminista tanto en las islas
del Caribe como en tierra firme, y una amarga y profun- LA U■IRTAD IM I&amp; 0•1,on
da reflexión sobre los ideales políticos: la revolución, su Uno de los ejes fundamentales de El ~uijote consiste en
triunfo, su transformación en razón de Estado; ideales la tensión entre demencia y cordura. En la primera parte
mantenidos en proclamas públicas pero negados y com- de la novela sus andanzas terminan en desastres, se exbatidos en la práctica. En nada de lo que Carpentier es- travían a cada momento, en cada aventura el cuerpo de
cribió después encontré la misma tensión.
don Quijote yace descalabrado, apaleado, pateado, con
El exilio español enriqueció de una manera notable a huesos y dientes rotos, o sumido en charcos de sangre.
la cultura mexicana. Las universidades, las editoriales, Esos acontecimientos hacían reír a sus contemporáneos,
las revistas, los suplementos culturales, el teatro, el cine, quienes leían el libro para divertirse. Lo cómico allí es
la ciencia, la arquitectura, se renovaron. Aquellos pere- aparente, pero en el subsuelo del lenguaje se esconde el
grinos, heridos por una guerra atroz y derrotados, crea- espejo de una época inclemente, un anhelo de libertad,
ron una atmósfera intelectual mejor, nos enseñaron a de justicia, de saber, de armonia. Cervantes fue desde
entender y amar a la España que ellos representaban y joven un lector y admirador de Erasmo, por lo que logra
ampliar nuestros horizontes. En la filosofía, María Zam- intuir la superioridad de una vida interior que vencerá

j

14

acogimiento que hacéis a mí y a mí escudero. Que aunque por ley natural están todos los que viven obligados
a favorecer a los caballeros andantes, todavia, por saber
que sin saber vosotros esta obligación me acogistes y
regalastes, es razón que, con la voluntad a mí posible,
os agradezca la vuestra.

al fin de vacuidad de los cultos exteriores. Convierte la
locura en una variante de la libertad. La libertad que
define en El ~uijote:
La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones
que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden
igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre, por la libertad así como por la honra se puede y
se debe aventurar la vi.da, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venirle a los hombres.
El autor se permite algunas libertades que pocos se
atreverían. En un discurso, uno de los más soberbios del
libro, pronunciado a un grupo de cabreros totalmente
ignaros, compara los tiempos pasados con los detestables en los que ellos vivían, donde el mundo se ha pervertido, manchado y corrompido. Es un discurso de
aliento humanista, renacentista, libertario. Todos W:,te
des lo conocen porque se ha citado muchas veces. Comienza:
Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los an
tiguos pusieron nombre de dorados, yno porque en ellos
el oro, que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima, se alcan=ase en aquella venturosa sm fatiga alguna,
smo porque entonce&lt;; los que en ella \ivían ignoraban
estas ctos palabras tuyo y mío.
Y en cl cuerpo del monólogo se encuentra:
Todo era paz entonces, todo amistad, todo concordia...
Entonces se declaraban los conceptos amorosos del alma
simple y sencillamente, del mismo modo y manera que
ella los concebía, sin buscar artificioso rodeo de pala
bras para encarecerlos. No había el fraude, el engaño ni
la malicia mezclándose con la verdad y llaneza. La jus
ticia se estaba en sus propios términos, sin que la osasen turbar ni ofender los del favor y los del interés, que
tanto ahora la menoscaban, turban y persiguen. La ley
Jel encaje aún no se había sentado en el entendimiento
del juez, porque entonces no había que juzgar ni quién
fuese juzgacio... Y ahora, en estos nuestros detestables
siglos, no está seguro ninguno. Para cuya seguridad, an
dando más lrn, tiempos y creciendo más la malicia, se
mstituyo la orden de los caballeros andantes, para de
fender las doncellas, amparar las ,iudas y socorrer a los
huérfanos y a los menesterosos. De esta orden soy yo,
½crrnanos cabrero::.. a quien agradezco el agasajo)' buen

Salvo las nueve últimas disparatadas y regocijantes
líneas que descienden a celebrar la orden de los caballeros andantes, la lección de don Quijote sería casi un fragmento de La Ciudad del Sol, la utopía de Campanella, a
quien, por escribirla, recluyeron varios años
atormentándolo hasta ejecutarlo en las cárceles de la Inquisición.
8 capitulo donde Sancho Panza encuentra a Ricote,
el morisco, quien relata todos los sufrimientos de él y su
familia en el extranjero debido al edicto del rey de des/
terrar a cientos de miles de su raza es el más atrevido de
toda la obra. Thomas Mann se asombró de la valentía de
Cervantes para tocar aquel asunto, entonces muy reciente, y de que en -la novela llegara a permitirse hablar de
libertad de concienna.
Cervantes ejerce también una libertad absoluta en
la estructura de El ~uijote. La demencia le ofrece un marco
propicio y la imaginación se la potencia. Hay espléndidas novelas cortas esparcidas en el viaje de don Quijote
y Sancho, algunas sin relación con la trama, por ejemplo, una oscura historia de amor y muerte, "El curioso
impertinente", que sucede en la lejana Florencia, encontrada por un sacerdote en una venta y leída a los viajeros
ylos mozos de servicio; de pronto surgen monólogos filosóficos, discusiones sobre literatura y teatro en términos académicos. Es muy dificil para un autor armonizar
una trama donde la tragedia o la crueldad estén integradas al carnaval, a la parodia y la caricatura. Y aún más
arduo que esas infinitas imbricac,:iones logren un resul
tado de esplendor, de veracidad y de grandeza.
Cervantes es un adelantado de su época. No hay
ninguna ulterior corriente literaria importante que no
le deba algo a El ~uijote: las varias ramas del realismo,
el romanticismo, el simbolismo, el expresionismo, el
surrealismo, la literatura del absurdo, la nueva novela francesa, y muchísimas más encuentran sus raíces
en el libro de Cer\'antes. Víctor Sklovski, en 1922, descubrió que la novela no sólo fue la más nueva en la
época de Cervantes, sino que en el siglo XX, en la época de las vanguardias, seguía siendo la más contemporánea de todas.

15

�-Semejante
a los dioses*
IIRCIO PITOL

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'feLCÁM IMCDl•N TlliffÁ 'f U9AClll / 47 X ff CN

16

·

sta historia, como casi todas las que cuenta Sergio Pitol, se
ubica en un estado fronterizo. O más bien, en esa cicatriz que
queda en la memoria después que pasan las cosas. Es como
congelar el tiempo para detenerse, pero sin saber hacia dónde fluirá de
nuevo la historia, ni siquiera tener la certeza de que habrá historia.
Los personajes, atrapados por su propio destino, caen en una ''reah-dad" subvertida y cuestionada a través de una prosa densa, en un ejer-cicio mordaz y demoledor. La culpa juega un papel importante y, aun-que no siempre es reconocida, el lector sensible la especula mediante
la lectura.
Dice Pitol: "Escribir es, pues, un resultado del azar, del instinto, un
acto involuntario, en fin, una fatahdad" que cuenta o describe esa cica-triz doble, como lo son las aduanas, las puertas, las ventanas que ter-minan por poner siempre en tensión dos espacios, dos personas, dos
reahdades.

E

Carlos Arredondo

·Tornado de Pito!, Sergio (2004). Obras reunidas m. México: Fondo de Cultura Económica (65-70).

17

�La celadora observó que sus ojos -iy acostumbra-

,.

', 11

1:
,¡

da como estaba al paciente e incesante escrutinio del fluir
de la descomposición, no logró reprimir la mueca de repugnancia que invariablemente le producían!- se posaban en la hoja amarillenta y sucia de un periódico dificultosamente levantado de la banca sobre la cual yacía.
La vacilante mirada pareció prenderse de un trozo de
papel entre cuyas arrugas, manchones y demás deterioros, destacaban unos signos que aprehendieron y
unificaron los dispersos destellos de su atención, como
si en cierta zona remota de la conciencia se hubiera
registrado una ligera fisura.
Sorprendida, la celadora llegó a considerar la posibilidad de que dentro de aquella carne blancuzca hubiese surgido al fin un impulso que desde hacía tres
años (desde aquella noche alucinante y trágica en que
todo lo que bullía dentro de él se había cumplido, en la
que su ser había sido colmado en toda la capacidad
que le estaba permitido) tanteaba sotda e infructuosamente por emerger a la luz. Mas el impulso, si es que
alguno hubo, se detuvo sin llegar a plasmarse en ningún movimiento determinado, vencido ante el primer
obstáculo de los muchos que interrumpían una larga
jornada. La incapacidad para sobrepasarlos explicaba
el que ahora, a los trece años de edad, se encontrase
allí, detenido, cercado, derrotado por un sino que lo
había manejado desde que tenía uso de razón y cuya
manifestación primera había sido ese desbordado, abominable empleo de la memoria con que había logrado
hacer que sus padres y correligionarios lo confundiesen con el portador del Milagro. (El número de
versículos monótonamente recitados era para su madre motivo de un siempre renovado asombro.) Pero la
raíz de su orgullo personal no estribaba en el amplio
conocimiento que podía ostentar de las Escrituras, sino
en el cúmulo de oraciones y plegarias prohibidas, cuyo
arduo aprendizaje sus padres ignoraban, y en el acervo de rencor y de contenida violencia que supo ocultar bajo la máscara de una mirada sumisa y de una sonrisa un tanto servil cuya bondad se hubiese juzgado
aborrecible poner en duda.
Y no era del todo errado pensar que algo se había
sacudido en él ante aquella borrosa fotografia contemplada en una deteriorada página de periódico, cuyas
palabras impresas no le transmitían ya mensaje alguno, pero en la que se aplicaba hechizado y absorto para
inspeccionar una boca abierta, donde dientes como
granos de mazorca se erigían y acentuaban un gesto

de impotencia, y también unos fusiles que apuntaban
al cuerpo de la mujer que poseía esa boca, y además,
un pequeño bulto sostenido por los brazos exangües,
marchitos, de la mujer portadora de esa estúpida boca
delirante, en que se exhibían sin recato alguno,
despiadadamente, unos granos de maíz implorantes y
una lengua aguda, estéril, paralizada ante la perspectiva de aquellos negros caños de acero que le apuntaban y cuyo vómito de fuego le haría arrojar aquel bulto
arrebujado en su manta, que seguramente sollozaría
al caer, con un llanto amargo y estridente, para después permanecer ya inmóvil, sin que el menor gemido
denunciara su existencia, en la espera de que una bota
llegase a oprimirlo y el casco de un caballo enloquecido por el humo y el crepitar del fuego lo penetrara para
teñirse de un color guinda violento y espeso que el
polvo inmediatamente convertiría, para deleite de las
moscas, en una costra áspera y viscosa.
Un grupo de imágenes sueltas y confusas buscaban dura, torpe, empecinadamente, el camino que las
llevara al exterior, logrando tan sólo producir un estupor imbécil, una rapaz perplejidad dentro de aquella
amorfa mole de carne incolora en cuyo interior uno se
imaginaría que los huesos se mantenían flotando sin
orden ni concierto en un líquido espeso (imposible
pensar en sangre, sino en un agua ponzoñosa y repugnante), sin que a sus ojos lograra transminarse algo
distinto de su habitual idiotez; pleno de incomprensión y de temor ante aquel mundo de bocas violentas y
agitadas que de vez en vez, ante un estímulo externo,
lograba fugazmente vislumbrar, de gentes en desbandada, de cascos de caballos en que la sangre, la carne y
la sangre de sus hermanos se adherían para prestarle ese color rojizo que obsesivamente lo atormentaría en los días que sucedieron al desastre. (El mundo comenzó a tomar un color carmesí y la desolación,
el horror y los gritos estridentes que precedieron a
su noche, se hicieron acompañar siempre por las más
trepidantes tonalidades del púrpura.) Cuando aún
no lo intentaba en su presente morada y vivía en una
choza mínima de techos de paja, al cuidado de una
sucia y anciana mujeruca que lloraba con la misma
frecuencia con que le pasaba una mano descamada
y áspera por el cabello, insistiendo en su invitación
a dormir, a comer, hasta hacerse entender, pues ya
para entonces él comenzaba a no comprender, a perderse en un laberinto intrincadísimo en el cual se
sabía vivir a la vez el papel de mosca y el de araña;

18

los datos más sensin lograr siquiera
cillos se le escapatransmitir la urgenban velozmente,
cia de un consuelo
de que algo en él
que no le podían
negábase a retener
prestar las lágrimas
los elementos que
y caricias de la viela realidad le ofreja, sino que tenía
cía, y antes de enque provenir del
trar en esa noche
Verbo
mismo,
total que presentía
transferido y reflele
estaba destinajado por Él a la conda y suponía
ciencia de alguno
próxima, necesitade sus siervos, aunba la caricia, no la
que sería necesario
que entregaba ese
que le repitieran
mimo de las manos
una y mil veces
que se le ensortijacada frase (no obsban en el cabello,
tante que en un
sino una que debía
tiempo, un entonprovenir de la voz,
ces apenas pasado
una voz que alinmediato o un preguien (que cualsente que no acabaquiera) emitiese y
ba de desvanecerse
lograra persuadirdel todo, él había
lo (la noche avansabido de memoria
zaba con una celemás salmos que
ridad que no
cualquier
otro
podía, o él no quemiembro de la coría, o sencillamenmunidad, además
Uft. . PilA
te no le importaba, disminuir), de que el únide infinidad de oraciones del credo que no Plllffllti4
co
culpable, y por ser Él no se le podía llamar
era el suyo ni el de sus padres, sino el de ffMTA/
28Xl9.ICIMI
culpable, era el Señor. Pero el relámpago de
aquellos que habían logrado su expulsión de
gracia de la palabra redentora no apareció
las escuelas, de las madres de sus compañejamás, a no ser en su propia boca,
ros que con turbias palabras lo arrojaban de
mascullando hacia adentro, sin despegar
sus casas, y el de los hombres y mujeres que
apenas
los
labios, constituyéndolo en actor y escuuna noche de octubre impelidos por la demencia, el
calor, la urgencia de imponer sobre el suelo que pi- cha a la vez para que si se produjera el error fuese
saban una ley y un castigo que estuviese más cerca únicamente él quien pudiese advertirlo, pues ni aun
de sus convicciones y protegieran lo que ellos con- entonces lo abandonó el orgullo, y no se hubiera persideraban sus derechos, y posiblemente por una bue- donado -aunque el perdón y la soberbia y en últina dosis de aguardiente, habían dado cauce a sus pa- ma instancia el mismo preponderante orgullo pusiones, conjugándose con él y su ilimitado rencor diesen en tales circunstancias, frente a la sangre
para proceder a que aquel pequeño grupo que enve- derramada y el llanto de los suyos, y la ira que su acto
nenaba con sus cánticos de perdición y su soberbia desencadenara, y las cenizas de las paredes violentas
humilde el aire de San Rafael expiara sus pecados). por el rencor de Aquel que está desde siempre y para
Él, que usufructuó una memoria prodigiosa, él, que siempre en las alturas, parecer pueriles- ninguna
sabía idear los más sutiles ropajes con que revestir equivocación que mancillara, a los ojos de los demás,
la humillación y la perfidia, se daba cuenta de que su reputación de precoz genialidad.
19

�Así, prefirió no hablar, mantener ese mutismo
alerta en la espera del mensaje furtivo que le otorgaría la redención y el perdón.
Posiblemente ese desesperado acecho a la esperan,
za fue el que dilató su agonía y retardó su ingreso al
mundo de las sombras, en el cual ahora, casi inerte,
yacía bovinamente frente a las imágenes sueltas que
arrojaba un diario y que pugnaban por introducírsele
y proporcionarle el hilo con que atar unos recuerdos
borrosos de los cuales, de la misma manera que había
olvidado qué efecto correspondía a qué causa, qué
momento era resultado fatal e ineludible del otro, tam,
poco llegaba a distinguir si debían producirle alegría o
temor. Aun en el instante en que lo recogieron de
enmedio de la calle aquella media noche maldecida en
que arrastrado por un frenesí que le relampagueaba en
la boca del estómago, en el corazón, en el cerebro, en
las entrañas todas, vociferaba injurias a los suyos y cla,
maba a los otros y los urgía para que hicieran correr la
sangre hasta que los crímenes cometidos contra la fe
hubiesen sido enteramente lavados, hasta que la purificación se cumpliera, él ya no podía reconsrruir del
todo los hechos; cuando de la sangre y las cenizas y las
llamas a través de las cuales había creído distinguir la
mirada tremenda de su madre lo vinieron a rescatar
los fuertes brazos de un hombre que lo entregó a otros
brazos, que lo depositaron en otros, que a su vez transmitieron a otros la encomienda, para venir al fin a interrumpirse la cadena en una casucha miserable de las
orillas de San Rafael, donde una mujer sucia y triste,
tan sucia como los tablones de su mezquino jacal, cuya
tristeza la asemejaba a su árida parcela, le pasaba una
mano por los cabellos, mientras sus ojos secos y hundidos lo miraban sin amor y su voz, en lugar de emitir
el perdón, lo instaba a menesteres de un contenido
moral nulo, tales como el comer, el dormir, el tratar de
cortar los sutiles hilos de la memoria, icomo si aquello
fuese tan sencillo, que uno sólo necesitase proponérselo para que una vida, años enteros con sus meses,
sus semanas, sus días y sus horas entregados a la ex.al,
ración y el logro de una idea que con fijeza le obedecía,
quedasen total y definitivamente borrados! Porque no
era solamente un acto, el de la delación, el que había
necesariamente que olvidar para quedar en paz con uno
mismo (un momento que en sí a la gente podría parecerle monsrruoso, porque no lo relacionaba con la idea
absoluta de la gloria de Dios, frente a la cual toda pequeñez humana venía a resultar insignificante, banal),

sino un conjunto infinito y complejo de momentos casados entre sí, que surgía desde el instante mismo en
que nacía su conciencia, ya que el germen habitaba en
él desde un principio, desde que trataron de introducirlo a los elementos de la fe, e iluminado puso en duda,
y ya para siempre, no sólo su grandeza sino también
su veracidad. Así, cuando más tarde, llegado el momento de asistir a la escuela, sus compañeros comenzaron
a señalarlo y hacerlo víctima de tan inimaginable variedad de injurias que el propio director, llegándolo a
considerar como la fuente del desorden, se negó a te,
nerlo más en la escuela, no les guardó rencor, ya que
por el contrario cualquier otra actitud más concilia,
dora o fraternal le hubiese parecido de una tibieza repulsiva; y después, cuando la palabra persecución aplicada a los otros (a los hasta entonces sujetos activos
de toda relación en que tal término entrara en juego)
adquirió un sentido palpable e inequívoco, y aquellos
que antes lo repudiaron sentían el temor de la humillación de ser vigilados, y los templos ofrendados al
culto fueron convertidos en cuarteles o simplemente
cerrados, y los santísimos corazones de Jesús se reti,
raron a los escondrijos y ahuyentados, y a algunos
muñecos groseros se les vistió con sotanas y casullas
para exhibirlos desvergonzadamente a la mofa públi,
ca, y el escarnio se ciñó sobre iglesias y santuarios, y
las viejas chillaron en las plazas y mercados, y las acti,
vidades de su padre crecieron intempestivamente, y
sus visitas a celebrar el servicio en los pueblos vecinos, Peñuela, Amatlán, Coscomatepec, San Rafael, con
la complicidad de las autoridades y los ojos acechantes
de los fieles del culto perseguido, y la cárcel y el paredón fueron la diaria ración del dolor y sacrificio para
un clero que él veía demasiado sumiso y abnegado, y
frente a él y su pretendido candor recayó lo más acer,
bo que guardaban las miradas, y se les escupió y vejó
por considerarlo enemigo de Dios, cuando en verdad
era su instrumento, su fórmula de castigo, su flamígera
espada, el ángel portador de su venganza, sintió de,
seos de confesar su amor, decantado a través de tantos
años de almacenaje clandestino, por el credo en des,
gracia, pero el sentimiento de que ello hubiese sido
obrar con alocada precipitación lo detuvo justo a tiempo; tenía que soportar la máscara hasta que el mamen,
to señalado se acercara; seguro, confiado en resultar
invicto sobre el temor o el remordimiento que tal acción pudiera producirle, pues no contaba entonces
sobre su conciencia la abrumadora dolencia que pro-

20

duce la duda; y fue por eso, por no estar más tarde se- convirtió los ojos de los hombres en un espejo cobrizo
guro de la bondad de un acto cuya consumación había del incendio, y tres señores rubios, de pesadas botas,
propiciado, que exigía (sin que nadie respondiera a su dispararon sus fusiles contra las puertas cuando los
ardorosa súplica), aunque fuese sólo en murmullos, la fieles intentaban escapar del humo y de las llamas, y la
palabra redentora. Sumido en el fuego de su duda, multitud crecía y el odio se agigantaba, se reforzaba,
atenazado por la brasa que lo consumió hasta su en, corría fraternalmente de una mano a otra, de una boca
trada en las tinieblas, donde paulatinamente el miedo, a la siguiente, y una mujer, tal vez Ignacia, desesperala duda, los colores, las imágenes fueron diluyéndose, damente intentó salir con un pequeño bulto que llora,
borrándose, hasta dejar escapar el recuerdo siniestro ba entre sus manos, y se oyó una descarga y el bulto
de aquel tiempo de exaltación y cólera en que una tar- cayó y luego uno de los tres hombres rubios al correr
de, con las entrañas incendiadas y la orina paralizada lo aplastó, y un caballo de pronto ya tenía un casco
en los riñones escribió con su letra firme de colegial rojo, mientras él, desde la acera de enfrente, hincadas
aplicado, a las personas a quien convenía, unos ren, las rodillas, en las duras baldosas, inmutable al estruen,
glones donde hacía cons,
do que lo cercaba, pedía
car que habían sido los
que el Señor reforzara el
suyos los que denunciacastigo a los impíos, rogaba que el fuego los cu,
ron a las autoridades el
escondite del padre Cresbriera, cuando la cara de
su madre emergió de en,
po (a quien apenas captutre una ventana en lla,
rado habían colgado de
mas y una piedra la gol,
un árbol en la alameda), y
peó en la frente y su
al día siguiente la casa fue
mirada
se fijó aterrori,
seleccionada con gran
ti•
cuidado y el servicio reli,
zada en él que exaltado
acogía con unción pro,
gioso hubo de hacerse
más en secreto que nun,
funda la agonía de los
d•Nlrl'UNYenlaH
pecadores, la purificaca porque su padre sentía
ción del pueblo. Presen,
que el clima era propicio
ció todavía el derrumbe
alos desórdenes y él pudo
de los techos y sintió la
comprobar que su carta
ceniza quemante en la
había surtido efecto, y
cara y aspiró con horro,
ellos aparecían en la boca
rizado deleite el vaho
y en la conciencia de to,
que aquel hacinamiento
dos como los victimarios
del sacerdote ahorcado. Después, cuando aún podía de escombros humeantes y cuerpos carbonizados des,
hacerlo, recordó que esa noche había dado voces en la prendía, y ya no pudo ver más porque un hombre lo
calle, pidiendo que prendieran fuego a la casa de Sera, arrebató de su delirio y luego de rodar por varias ma,
fin Naranjo donde su padre celebraba el servicio, y nos, ásperas y extrañas, fue depositado en la choza de
habían llegado unos con fusiles, otros con antorchas y una anciana mentecata en donde la comunicación con
otros con piedras, y otros con nada, con sólo una boca el Señor se interrumpió del todo, y de allí lo habían
vociferante y recios puños, dispuestos a que nadie sa- conducido a aquel edificio en una de cuyas bancas yaliera de la casa, en tanto que él, con voz que la pasión cía ahora, contemplado embelesado la fotografía bole había vuelto poderosa y que sobresalía de entre el rrosa de un viejo periódico, sin siquiera saber por qué,
rugido general, clamaba justicia para los sacerdotes golpeando con furia a la celadora cada vez que intenasesinados, de cuyo martirio, juraba, eran responsables taba quitárselo, sumido en una nada total a la que obs,
esas casi veinte personas reunidas para entonar en voz tinaclamente trataba de incorporar esa boca que veía
baja sus cánticos y plegarias. Y luego ya todo se volvió enfrentarse a un fusil.
México, 1958
fuego, que de las antorchas pasó a las paredes y que

••1alta 11u• ••
fu._• los cultrl•ra,
cuando la cara
su •adr• •••r1l6
•nlla•a1

21

�NUÚ

IV

Es el rencor la cicatriz,
la herida gana terreno en la memoria
núentras el olfato percibe un extraño aroma a trigo quemado.
lQuién olvida a su verdugo?
lQuíén puede olvidar el portentoso aguijón del que nos agrede?

la parte que también se hereda es el resentínúento:

el leproso levanta la vista,
y en el más pleno de los silencios
renuncia a Di.os.
. . . . . . Mtiuaalllffe (&amp;Aaf)
(IN UIRI) lllff.A/ 'DX 21 CN

Odios
(Fragmentos)
IAIR COffll

III
Ní el manto bordado de la castidad
nílos lados perfectos del cuadrado
ní el cuervo en su nústerioso vuelo

níla locura de los ríos al anegar los campos
ní la cópula bajo el velo del matrimonio

ní su juego inútil de rompecabezas
ní la risa del niño que juega con el revólver de la inocencia
Nohaynada
que no pueda ser tocado por la ofensa.

IIIWle MUL.AaUJllffe
INllaWI A &amp;Aaf)
- - ) lllff.A/ 'DXJI CM

�NUiA

De Artífice
llillLIIÍ

III
En esta embarcación redonda

Si Dios no fuera una idea tan alta

donde se tejen y destejen

Si no llevara también el nombre de Padre

los asombros

le diríamos:

donde la muerte

Vagabundo

dicen

Hijo pródigo

está imantada en la planta de los pies

Hermano universal
Ven a beber con nosotros

En esta isla,cosmo
si Dios no fuera tan alta

Si Dios se pareciera

y nos ahorrara la fatiga

a mi madre y a mí

del género

con nuestra capacidad para la desgracia
y el disimulo

de los problemas fronterizos
de no entendernos más

la redonda y húmeda tiniebla
de sexo

Si dejara
el papel de destino

con estas cosas que nos brotan

y nos ayudara a recordar las promesas

Semanas

a resolver la fórmula

Voz

para hacer hermandad

Semen

con el extranjero

Memorias

Nos ayudara a sonreír

Fe

hasta enseñar todos los dientes

Silencios

a sacar del estómago
como si estuviera lloviendo el miedo

Si Dios no fuera tan sólo

el miedo de matarnos

una sensación de encuentro

unos a otros

�(RE)CONSTRUIR HISTORIAS
EMTREYISTA COM DAYID TOSCANA

1más traducido de los autores regiomontanos
-después de Alfonso Reyes-, David Toscana
(Monterrey, 1961), ha escrito una novela en la
que consolida su estilo y su cosmogonía:la geografía y
la historia regionales como escenarios literarios. Al pie
del cerro del Obispado, conversamos sobre su obra El
ejército iluminado (TusQuets, 2006), una historia sobre
la frontera: la frontera del tiempo, la frontera de la
historia, la frontera de larealidad y los mitos,la frontera
de la memoria y el olvido, lafrontera de laidea de Texas,
otrora territorio mexicano por recuperar.
26

"La grandeza de la literatura está en que, a través
de la imaginación, a través de eventos que quizá nunca ocurrieron, se te revelan un montón de verdades",
me ha dicho el narrador que, con El ejército iluminado,
patenta como "toscanianos" una serie de elementos
constantes en sus obras (Estación Tula, Santa Maria del
Circo, Duelo por Miguel Pruneda y El último lector): el escenario y la historia regionales, la muerte, la imaginación
como motor de los personajes que permanecen en un
ámbito ordinario, pero sin renunciar a la posibilidad
de sublimar esa condición. Asimismo, vuelve a evitar
las concesiones de la gramática y escribe a favor de la
oralidad: los diálogos son escasos; aparecen de manera poco convencional, fundidos en la narración en tercera persona.
Ubicado en el recuerdo de su infancia, en un barrio
regiomontano, con juegos en torno a El Obispado, un
palacio en la cúspide de un cerro, en otro tiempo casa
de reposo de un obispo, cuartel y hospital, hoy es un
museo de historia imaginada por David Toscana.

rece el nivel promedio, en el que un personaje dice que
cada regiornontano debe matar a un gringo. Como terna
para mí ha sido importante: lo he tenido desde la infancia por una tradición familiar antiyanqui, por haber nacido aquí, en la colonia María Luisa, donde jugaba muy seguido en El Obispado, sabiendo que éste
había sido un lugar donde nos habían dado balazos
los gringos, que habíamos perdido y que, con mucha
rabia, veías esa imagen del edificio con una bandera
gringa. El libro aparece en un momento en que está el
tema con los reflectores, por todo este movimiento de
los inmigrantes, sobre todo mexicanos, en Estados
Unidos, y por esta reacción, a favor y en contra, del
gobierno de Estados Unidos, porque parece que responde favorablemente a las marchas y da una respuesta de si, pero no: Sí vamos a ganar unos derechos; pero
en cambio voy a tener un muro y voy a militarizar la
frontera. Entonces el gobierno trata de darle gusto tanto a los liberales como a los conservadores.

¿Cuándo inició el proceso de escritura de la novela?
¿Cómo valoras la coincidencia de El ejército iluminado con La idea es la más vieja que tengo, en cuanto temas para
el ambiente social y político en tomo a la inmigración a los Es- novela. La idea nace desde aquella infancia, en la que
jugaba en El Obispado y soñaba con algún día juntar a
tados Unidos,y con el clima antiimperialista?
El antiimperialismo existe desde hace bastantes años, un grupo de amigos y marchar al norte para recuperar
desde el siglo XIX. Con los Estados Unidos mantene- Texas. Como escritor le he dado vueltas a esta idea.
mos una relación amor-odio que, con mucha frecuen- Nunca me animaba a escribirla porque no tenía los
cia, se carga hacia el odio. México ha sido victima de personajes idóneos para contarla. En Berlín me tocó
imperialismos. Lo hemos sido de España, lo hemos sido vivir enfrente de un Instituto de Iluminados, donde en
de Estados Unidos, lo estarnos siendo de algunas po- la calle me encontraba con personajes como Eduardo
tencias comerciales económicas, China, sobre todo; Comodoro y Azucena, y dije: ellos son los que van a
siempre hemos sido victimas del imperialismo y siem- invadir Texas y sobre todo descubrí que son los indipre hemos tenido este sentimiento. En mis libros apa- cados, porque le daban a la novela el exacto sabor de

La Idea nace desde a1111ella Infancia, e11 la cwue
J111alla e11 11 Olllspado Y soñalla COII al1ú11 día
j1111lar a 1111 1r11po de a111i1os y marchar al norte
para recuperar Texas.

27

�aquel sueño infantil, que era una cosa descabellada
y quijotesca; con personajes racionales no se podía
cometer esta aventura.

funciona como metáfora: el ejército que va hacia una
frontera y el corredor que va hacia una meta. Las
dos líneas un tanto inalcanzables; sin embargo, se
persiguen ambas. El maratón es la prueba deportiva
que está mucho más cargada de historia, de leyendas, de espíritu, de sacrificio y corno tal funciona
como analogía de otras cosas.

¿La novela El ejército iluminado es resultado de un propósito revisionista o de un esfuerzo literario?
Sí hay revisionismo en mi novela Dudo por Miguel Pru,
· neda porque sí se habla un poco más en forma de lo
que ocurrió en el pasado. En El ejército iluminado no. Si la fuente de El ejército iluminado está en tu infancia, en tu
Alos personajes no les importa la historia: no la com, memoria biográfica y literaria, ¿cómo podemos distinguir la
prenden. Saben que hay un territorio en algún lugar documentación? ¿Cómo es tu proceso de documentación?
que hay que recuperar, pero lo que les llama la aten, La Historia está llena de historias. La Historia es el
ción es el heroísmo. En el Instituto, alguien les pro- lugar donde muchos escritores vamos a parar, no
pone que su vida sirva para algo más que para armar sólo en la literatura, sino en la propia historia, y no
rompecabezas o aprenderse una rima; entonces sólo en la historia, sino en la metahistoria. Seguraabrazan el proyecto con un patriotismo muy primi- mente en la historia de México nunca se menciona
tivo, pero muy auténtico, y marchan hacia donde la colonia María Luisa, y, sin embargo, para quien
vivió ahí es muy importante; es muy importante tu
ellos creen que está ese territorio.
barrio, tu calle, que evoca pasado, nostalgia, leyen,
¿Consideras que El ejército iluminado consolida la das y relatos de familia. Cuando hablas de literatura, tiendes a citar autores clásicos como si fueran la
cosmogonía de Tosca na, estilo y temas?
Existe un interés por novelar la región, por novelar gran fuente de temas; los autores te dan una visión
la ciudad, por rescatar lo que se pueda de ese pasa- estética, una visión del mundo, una forma de artido y abordarlo a través de la literatura. Es el tema; cular las palabras, pero casi todos a la hora de recues el ambiente; es la necesidad de recrear este lugar. rrir a los temas nos vamos a la infancia.
Un lugar que quizá conocimos en la infancia o el que
imaginamos. Nadie puede estar seguro de conocer En tus novelas Duelo por Miguel Pruneda y El último
la historia; todo se mira a través de los filtros de la lector advertimos esa escritura transparente consolidada
en El ejército iluminado, en la que el uso del diálogo es
subjetividad. Pero ahí está Monterrey.
escaso y esta fundido con la narración.
Las últimas tres novelas las he escrito desde esa pers,
Eso explica que permanezcas en los terrenos de la ficción.
Con el término ficción hay que tener mucho cuidado. pectiva oral, de tal modo que la novela funcione lo
Parece sinónimo de entelequia, o de mentira, de irrea, mismo si la escuchas que si la lees. Es la voz de un
lidad. La'ficción no es más que un código de comuni, solo narrador que nunca se calla para darle la voz a
cación distinto para hablar de las mismas verdades, y los personajes, y cuando parece que hay diálogos, es
de la misma historia. Es algo que transforma las cosas, el mismo narrador que está citándolos, que está quiy, sin embargo, seguirnos hablando de lo mismo. Aquel zá citándolos textualmente, quizá no, tampoco lo
famoso espíritu regiomontano del que nos jactamos vamos a saber. La ambigüedad es el signo de la notodavia está, por ejemplo, representado en el vela. Si lees El ejército iluminado con un espíritu inmaratonista Márquez, ese hombre sacrificado, corre, fantil, aceptarás todo; si la lees con un espíritu es,
dor inmortal de Monterrey, siempre asumiéndose, más céptico, empezaras a cuestionar si en verdad esos
chicos podían hablar de ese modo o es el narrador el
que corno mexicano, como regiomontano.
que está imaginando lo que ellos imaginan. Todo
Ese personaje es parábola del escritor. La figura de Márquez, esto corresponde a juegos literarios. Yo espero que
como corredor, como atleta, es una parábola de la carrera del el lector tenga una actitud infantil. No creo tanto
en el concepto de la verosimilitud, sino en el con,
propio escritor.
El maratón está ahí como una hazaña física, que tam- cepto de invitación al juego. No se trata de si, cuanbién tiene su propia dosis de heroísmo. El maratón do leemos Las mil y una noches, vamos a creer o no. No
28

llay grand•• r•daclor•s ctu• son muy malos
•scrllor••• Como •scrllor n•c•silas dominar la
palallra, ••r un lector d•I diccionario.

es cierto que haya un pacto de verosimilitud con el tagonistas: construyen. Hay grandes redactores que
lector. La metamorfosis te dice que Gregario Samsa son muy malos escritores. Como escritor necesitas
amaneció convertido en un bicho; ahí yo no veo nin- dominar la palabra, ser un lector del diccionario.
gún pacto. Yo no veo que el narrador haya dedicado
al menos una línea en establecer un pacto. Simple- ¿Cómo valoras la poesía?
mente me dijo: amaneció convertido en un bicho. El No soy un buen lector de poesía. No tengo esta se,
concepto de verosimilitud es lo que más estorba a la ducción de leer libros de poesía. Cuando la leo, aculiteratura. Yo prefiero omitir el término y hablar del do a los clásicos, antologías, pero difícilmente estoy
juego. Vamos a jugar a que alguien se convertía en muy al tanto de los poetas.
bicho: tquieres jugar a eso? Si. tLo crees? No, por
supuesto que no lo creo, pero me encanta el juego y Y el cine. Tus novelas ofrecen escenas visibles, con detalles
me encanta la belleza de las cosas que se pueden de mucha precisión, muy concretas en sus descripciones.
No me gusta hablar de lenguaje cinematográfico, pordecir a partir de ese juego.
que lo visual nace del ojo, no nace de la cámara. Si tú
observas algo que resulta muy visual dentro de una
/Cuál ha sido el mejor adiestramiento como escritor?
novela,
hay que ver que esta facultad la tengan las paHay una doble disciplina: la lectura y la escritura.
Cuando leo un libro a veces ni siquiera me entero labras, y entonces la palabra se relaciona con el ojo.
bien de qué se trata, a veces no puedo hablar de él Me parece que invitar a un camarógrafo entre el lector
en términos de que se me haya quedado muy graba, y el libro es una obstrucción que no habría que motida la historia. Pero voy leyendo todo el fraseo, y digo var. Lo visual en la literatura existe mucho tiempo anque a veces es maldición, porque entonces una mala tes de que exista el cine; sin embargo, el cine parece
prosa te estorba y te estorba y estoy poniéndole co, que quiere tornar derechos de antigüedad que no le
mas y estoy cambiándole una palabra por otra. Cada corresponden. En la cultura de hoy se acostumbra tanlibro lo leo con una pluma roja y termino rayándolo to a ver las cosas a través de una cámara, que olvidacomo si fuera un corrector, y no porque tenga erro, mos que el ojo estuvo ahí antes, que no necesita guajes
res, sino que la misma lectura ya es un ejercicio para nadar. Por supuesto que me gusta lo visual a tra,
estilístico en el que digo cómo lo hubiera hecho yo. vés de la pincelada; las descripciones detalladas no me
Hay quienes piensan que las palabras y el lenguaje gustan. En mis novelas difícilmente podrás enterarte
sólo son herramientas para contar, pero son los pro- cómo son los personajes físicamente; nunca tendrás
29

�muchos elementos más que a través de la pincelada
del detalle que motive esa imaginación, y sobre todo el
detalle visual que resulta relevante dentro de la historia.
Si te digo que Eduardo Comodoro es gordo es porque su
gordura tiene mucho que ver dentro de la historia.

Un viraje extraliterario. Cada novela tuya ha sido publicada
por una editorial distinta. iCuál es tu relación con el mundo
editorial? lCuál es tu noción de lealtad con los agentes?
Hay una voluntad de lealtad de los escritores que generalmente está por encima de la voluntad de lealtad
de las editoriales. Las editoriales, sobre todo las trasnacionales, funcionan muy inhumanamente, solamente
a través de datos numéricos. Es imposible ser leal a
una de esas editoriales, y hay pocas editoriales en México que pueden generar una lealtad. Era sería una excepción, donde el grupo de gente que la maneja ha estado ahí siempre, donde publican más con corazón que
con números, publican lo que les gusta, y ellos han generado una lealtad que tuvieron las editoriales cuando eran manejadas por un editor. TusQuets tiene también esta posibilidad, que desde su nacimiento ha sido
una editorial de editor. Todo mundo conoce quién es
la editora de TusQuets, pero uno no sabe si le puede
ser fiel a una editorial como negocio o a un editor como
persona. La cuestión de las lealtades es muy complicada porque generalmente la deslealtad nace desde la editorial, y no desde el autor. Creo que los autores tienen
mucha más vocación de lealtad que las editoriales.
&lt;Agobian todos estos asuntos extraliterarios?
Queremos vivir de la escritura. Parte del oficio es buscar contratos, promoción, presentaciones. Yo espero
que si alguien lee esta entrevista se interese por leer el
libro. Hay, si, unos limites éticos del escritor para manejar su mercadotecnia, y hay otros que, de pronto, nos
pueden parecer excesivos, explotando una vida privada, anunciando calzoncillos en una revista.
Al anunciarse El ejército iluminado como la historia de la
cofradía que parte rumbo a la frontera de Texas, me surgía la
idea de ubicarlo en esa tendencia de libros de sociedades anónimas, de templarios, de códigos...
Los dos grandes vendedores de libros son Cristo y
Hitler. Todo lo que tenga que ver con el cristianismo,
ya sea para irnos derecho o para torcerlo, es una gran
veta. Hitler sigue siendo un tema que se ha explotado
desde hace muchos años, y no sólo desde la perspecti-

va judia, sino desde la perspectiva histórica, novelesca. Hitler es un vendedor de libros seguro. La idea del
titulo viene sobre todo por una postura irónica sobre
los personajes, que ante la opinión general son todo,
menos iluminados. Pero decidi darle la vuelta y final,
mente, dentro de la novela, esto que parecía ironia ya
no es tal. Al final resultan iluminados: le ponen luz a
muchas de las cosas, y a mi me llama la atención que
frecuentemente escucho que a chicos con retraso, con
sindrome down, les empiezan a llamar iluminados.

Trabajas desde Monterrey sobre Monterrey. lPor qué seduce el
regionalismo?
La obra seduce en función de su contenido, y no por,
que fue escrita en el D.F., Monterrey o Guamuchil.
Lo que ha importado, si, en un momento, ha sido
demostrar que ciertas ciudades fuera de la capital
tienen la capacidad para producir. Porque la novela
requiere una madurez de la ciudad o del país. Noso,
tros vemos, por ejemplo, como en el siglo XIX se
escribian obras maestras en Europa, y en México se
escribian chambonadas, cosas muy pintorescas, cosas muy costumbristas. Generalmente el pueblo pequeño de la ciudad inmadura tiende al
costumbrismo, no tiende a la universalidad. Cuando hablamos de escribir sobre el barrio, sobre el
pueblo, inmediatamente pensamos en nuestras novelas que decían: "Doña Jesusita se levantaba muy
temprano para ir a sacar la leche de la vaca y...".
Cuando no hay madurez, se tiende al costumbrismo.
Había que ver la ciudad, la periferia, el desierto, desde una perspectiva mucho más civilizada, civilización que veiamos que se daba en Europa, en las grandes metrópolis, y que hacia falta todavía evolucionar
hacia una madurez y tener sobre todo una falta de
complejos para decir: voy a hablar de mi pueblo y
voy a hablar desde la universalidad y no desde el provincianismo. Podemos hacer nuestras historias provincianas, pero nuestra visión del mundo no puede
ser provinciana, tiene que ser universal. Entonces
eso es lo que a veces generaba muchos prejuicios del
centro hacia la periferia, generaba también complejos de la propia periferia, pero ahora ya le decimos
al centro del mundo: chinguen a su madre, porque
desde cualquier lugar se puede tener una visión completamente universal. Por supuesto que se escribe
mucho provincianismo en los pueblos del norte, pero
también se sigue haciendo en el D.F.

30

�TIEMPO DE

lejército iluminado, quinta novela del escritor re✓
gíomontano David Toscana, surge de un par
de temas esbozados ya en Duelo por Miguel Pru✓
neda. Al igual que el viejísimo Juan Capistrán en Esta✓
ción Tula o el propio Pruneda, Ignacio Matus es un ilu✓
sionista de tiempo completo, ducho en involucrar a
los demás en sus obsesiones personales, sin importar
hacía dónde los lleve esa suerte de alucinación colectí✓
va, urdida y dirigida por él mismo, a la que se imantan
cuantos están a su alrededor.
32

Desencantado y a un paso de la demencia senil,
mientras se ejercita descubre en la endorfina que lo
irriga una mezcla de panacea universal y fuente 1nti;
ma de la eterna juventud, pero la lucidez que le procu;
ra toma un sesgo que definirá el libro: Matus se engan;
cha en el proyecto de la toma de Texas, la reconquista
del territorio robado a México por los norteamerica;
nos, como lo proponia de forma indirecta José
Videgaray en Dudo por Miguel Pruneda, al sugerir que
cada regiomontano debía matar un estadounidense
para limpiar el oprobio de la invasión de 1846.
Matus halla en unos niños con retardo, indeseados,
los elementos idóneos para desarrollar su idea fija y no
separarse más de ella, en una suerte de eco de las fan;
tasías infantiles que el narrador chileno José Donoso
describió en Casa de campo o en Este domingo. Profesor
en el colegio Franco Mexicano del obeso y analfabeto
Comodoro, del narcoléptico Cerillo -aquejado igual
que Balo en Santa María del Circo-, de Ubaldo, de Azu;
cena -incapaz de contar hasta el número 10- y el
inefable Milagro -baldado a raíz de un accidente
automovilístico-, Matus "siembra" las imágenes ade;
cuadas en sus adeptos y ellos se sumergen en rios
inhóspitos, luchan contra ejércitos profesionales,
triunfan, sucumben, sobreviven... De hecho, la imagi;
nación que todos ellos convocan, dado su papel de lo;
cos, puede asumirse como un catálogo de breves alu;
cinaciones, o bien como pequeñas historias probables
que enriquecen a las principales.
Por otro lado, gracias a la técnica de abolir los sig;
nos que anteceden al diálogo directo, y por obra de la
cual se despliega un vertiginoso continuum que recuer;
da las novelas Un asesino solitario y El amante de Janis
Joplin, del sinaloense Élmer Mendoza, Toscana puede
exhibir con gran eficacia los pensamientos, ocurren;
cias y el habla sui generis, improbable, de estos persa;
najes, logrando incluso que al regodearse en sus pre;
juicios accedan a la esfera de lo mágico. Mas si
expediciones como las emprendidas por Lope de
Aguírre en busca de El Dorado iban desquiciando pau;
latínamente a sus integrantes, lqué pasará con ésta,
una verdadera cruzada de locos? ¿Se volverán cuerdos
al final de su saga?
Enmarcada entre dos fechas clave, 1924 y 1968, El
ejército iluminado prosigue la tradición toscaniana de
echar mano de la Historia en mayúsculas sólo en calí;
dad de recurso, como un simple elemento más que ser;
virá para dar soporte a su historia, la única que en rea;

lidad le interesa contarnos. Así, pese a la importante
significación mundial del año 68, signado en México
por los eventos trágicos que culminaron en la matan;
za de cientos de universitarios en Tlatelolco, David no
historiará por ejemplo la participación de los estudian;
tes nativos en este episodio, sino que creará el suyo,
tan excéntrico y poético como risible y delirante. Si
hay revueltas en la calle, lpor qué no iniciar una dis;
tinta a todas?
Adictos a rituales solitarios, a presidir ceremonia;
les ante nadie o bien a enfrascarse en rutinas monóto;
nas, inerciales -reflejo quizás del vacío y la inaliena;
ble soledad del ser humano-, los personajes de El ejército
iluminado derivan desde all1 hacía sus propias batallas,
siempre paralelas, comprometiéndose en meros rounds
de sombra como si su vida dependiera de ello.
Mitad tontos, mitad lúcidos, confrontados con su
soledad y su momento limite, inmersos en la acción,
sin tiempo de reposo, se querellan asi contra seres que
ni siquiera los hacen en este mundo, como Matus en
1924 al competir contra Clarence DeMar, el departís;
ta norteamericano al que "derrota" en la carrera
maratóníca que reproduce en Monterrey al mismo
tiempo que la celebrada en París durante los Juegos
Olimpícos.
Apremiados por esa forma inmediata del futuro que
es el día de mañana, con un carrusel dentro su cabeza
alimentado por las tres o cuatro ideas, por los tres o
cuatro prejuicios que los obseden y definen, los ilumí;
nadas ni siquiera cruzan la frontera para hacerse de
Texas: confunden un arroyo con el río Bravo y una ca;
sona abandonada con el Álamo.
Pero la suya, según lo advertirá Matus, es "una lo;
cura sustentable" que les permite proseguir con la fan;
tasia hasta el final: una pizca de conciencia le dice que
la tentativa de tomar el verdadero Álamo era rigurosa;
mente imposible, no se diga ya rendir Texas con ape;
nas cinco mocosos a su cargo. La angustia del cerco se
convertirá así en la antesala de la gloria.
Espejismo de otro espejismo, lúcida metáfora de la in;
sanía que se enseñorea en las guerras auténticas, en las
que, enloquecidos literalmente, los hombres se inmolan
por defender una idea, la patria o de plano por llana am;
bidón, David Toscana logra en esta novela eso mismo
que se propusieron Juan Capistrán, Miguel Pruneda,
Ignacio Matus o su admirado don Quijote: involucrar a
los demás en sus fantasías más personales, volviéndolas
territorio común, universal, por obra de la literatura.

33

�upuestamente, en todo comienzo de novela debe ha--ber una frase famosa. ¿Cuál es el mejor comienzo de
novela? Quienes no han podido terminar de leer Cien
años de soledad o tienen memoria corta, recordaran al menos el
memorable inicio de la novela; pero también hay otros, tanto
o más celebres, como el de El hombre sin atributos (Robert Musil)
que siempre viene a la cabeza cuando hay que hablar de gran--des comienzos. Vladimír Nabokov creía que el mejor comien--zo era el de Ana Karenina, y por eso Ada oel ardor empieza de la
misma manera: una frase genial. El comienzo de El ejército ilu✓
minado es atípico, imprevisto, pero magníficamente premedi--tado. Hay una ocurrencia de oralidad instalada al servicio del
desprevimíento mediante, precisamente -vaya paradoja-,
la impostada falta de sorpresa. El narrador parece estar allí,
despojado de efectos literarios, hablando como respuesta a
una información previa, sin desvíos ni ornamentales derivas.
•••••. . IIPIMA

34

Dice: "En el 467 de la calle Degollado hay un con,
sultorio médico. Su fachada fue renovada de tal modo
que es imposible reconocer en él la vieja casa donde
vivieron Ignacio Matus y el gordo Comodoro". El co,
míenzo evidencia que la historia viene de antes, por lo
que el libro ocupa un espacio lapsario que contradice
la fórmula tradicional del "Había una vez". La tan ma,
nida frase, en todo caso, estuvo antes o bien no necesi,
ta estar. Éste es uno de los datos fundantes de la mo,
dernidad literaria; las historias, igual que los poemas
(algo que el reseñista uruguayo Lauxar tanto criticó a
Julio Herrera y Reissig) carecen de un comienzo espe,
cífico, porque todo parece haberse iniciado antes de
que el libro comenzara a escribirse y porque, además,
la historia aún no concluye, ni siquiera con la llegada
de la última página y de ese final epifánico a contra,
mano que tiene El ejército iluminado, donde la vida ter,
mina antes de comenzar nuevamente.
En la nueva novela de David Toscana, contar es ve,
rificar una realidad informada. Es, pues, una historia
de la historia. La novela como metahistoria, como re,
cuento mínimo de una intimidad exterior asediada por
el tiempo actuando en varios tiempos simultáneos que
parecen ser más porque en verdad lo son, 1908 (época
del personaje Dorando Pietro), 1924, 1968 y 2005. En
este aspecto, estamos ante una novela de aspecto ci,
nematográfico, con un tiempo imposible a punto de
serlo. Un tiempo que se puede ver, en cuya visualidad
están contenidas las horas. Tal como sucede en el cine
de Antonioni o de Tarkovsky, el tiempo es la ficción
humana suprema y, por tanto, con base en su fluida y
constante identidad, puede apresurarse o tardarse,
igual que un reloj que se cansa, o se entusiasma y no
puede parar.
El narrador de El ejército iluminado no es el inventor
de la trama, sino el intermediario de una historia ocu,
rriéndole a otros, "con" otros, la cual ha sido apropia,
da por el relato y que, sin embargo, puede ser modili,
cada. Se trata de algo incluso más contundente que la
ficción; se trata de la gran modificación (dice el narra,
dor: "acaba por inventar una historia"); esto es, la re,
paración necesaria de un plan en apariencia cumplí,
do. La precisión de datos que maneja el narrador
convierte a la ficción en documento. Así pues, la nove,
la es la reanudación de un punto de vista colectivo, la
entrada a un lugar donde quizá se había estado antes
aunque no había sido visto, y ahora en cambio sí. "Todo
lo que existe fue imaginado alguna vez" Qohn Donne).

Como todas las mejores novelas que conozco y creo
haber leído, El ejército iluminado ensambla una prolife,
ración de miradas tratando de establecer el tiempo que
corresponde a sus accesos. La historia, para poder ser
vista, debe primero ser iluminada, pero antes debe ser
vista nuevamente por primera vez. Perseverancia de la
cautela. La tarea del narrador es hacer que las palabras
presten atención, y la precisión de Toscana para que
su narrador preste atención es sencillamente magis,
tral. Sus claves siempre llegan a la meta. Nabokov, que
era coleccionista de mariposas, sabía también, y bien,
que el novelista es un coleccionista de miradas, esa
especial taxidermia visiva que embalsama para ver
mejor y desde no tan lejos; no es mirar ni ver ni otear
ni vichar ni fisgonear (el idioma español tiene muchos
verbos asociados a la actividad de los ojos); decía que
no son todos esos verbos sino este: observar. Hay una
ontología visual retrospectiva. La novela comienza, y
sigue, y así termina, con una actividad visiva ocurrien,
do donde es más difícil hacerlo, en el tiempo. Veo, lue,
go conozco. El viaje al mundo de la memoria, con sus
tiempos entretejidos, implica activar miradas dorrni,
das que dejaron de ser vistas y reconocidas, y que ca,
recen, por tanto, de un destino actual.
La historia proyecta en la conciencia del protago,
nista un tiempo que ha sido reconstruido luego de ser
pulverizado. En esta ficción fenomenológica, el plan
por alcanzar el tiempo donde la historia aun no ocu,
rrió del todo termina modificando la realidad, insis,
tiendo en su disposición a ser transformada. El plan
por reconstruir las emociones de los momentos que ya
fueron encuentra zonas de existencia inadecuadas en
las cuales relucen las paradojas del comportamiento
humano. Las confesiones del tiempo, nada derivativas,
ponen en marcha un acto retrospectivo verdaderamen,
te quijotesco. La vuelta al pasado no es para mirar sólo
aquellas imágenes que aparecen en el espejo retrovi,
sor, pues el tamaño desmesurado de los sentimientos
que están allí no caben en tan poca extensión.
Las vivencias que el recuerdo hizo predilectas ad,
quieren dimensión de permanencia inesperada, recu,
perando todo lo que tenga que ver con la existencia de
los personajes para preguntarnos: ¿no será la vida la
búsqueda de ese momento de felicidad y luego, si lle,
ga, el intento por recuperarlo, actualizarlo, cuando ya
la realidad lo dificulta? Pero, ese momento, ¿cómo será
posible recuperarlo? La paradoja de la observación se
transforma en acción hacia algo de lo cual se sabe casi

35

�PACIIADAI (AMlftUAM) (111 UIIU)
ffMl'Á / 21 X H CM

todo, día, hora, cualidad de las emociones, pero no se
sabe cómo recuperarlo, salvo en los atajos de la irnagi,
nación. El viaje llega a un lugar temporal que es la suma
de todos los lugares, la entrada en el detalle, en los elementos de la trama que unidos devuelven a la vida su
vigencia porque, después de todo, la vida siempre tiene razón.
La voz narrativa especula y rebobina; sabe que es
posible hacerlo, reconstruir las incomparables emociones de un momento a punto de ser monumento, ese
momento, un instante en fuga, cuando todo el tiempo
cabe en un instante que dura 233 páginas. La escritura
se instala en un estado transitorio, pues asocia la tern,
poralidad con la búsqueda utópica de la conciencia,
ansiosa por detener los estados ideales. Yse pregunta,
¿cómo encontrar una nueva versión de la misma felicidad en su estado ideal? De ese monstruoso rompeca,
bezas, monstruoso pues el tiempo lo es (cambia vidas
y caras), de ese puzzle a la mexicana y de su máquina
epifánica salen fantasmas apresurados por la necesi-

dad de reencontrar el inicio, las oportunidades del
tiempo en sus etapas menos visibles, cuando las ruinas de ciertos sentimientos se expresan para dejarse
conocer donde todavía es posible.
No en vano el trabajo para interrumpir lo incorrup,
tible ocurre al Sur de la resurrección menos probable,
al Sur del río que divide el Norte con la otra dirección,
porque siempre hay un río en el limite y un Sur para
no tener que arrepentirse. Allí, en el magnífico y olvi,
dado Sur, hasta el tiempo se muestra diferente, animándose a cambiar los elementos cruciales de su au,
tobiografía en constante proceso. El tiempo se mira en
la variedad de sus espejos, donde ha podido elegir. En
esta reeducación de la temporalidad, los personajes son
víctimas vivas del espacio que no pueden cruzar, porque todo pasado lo es: blindado coto de caza, espacio
en ruinas donde los recuerdos hacia delante han que,
dado para ser interpretados.
La observación es también imaginación; respuesta
de entendimiento de la realidad a partir de lo que se
desconoce de ella. El narrador traduce a un tiempo
menos doloroso, o quizás no tanto, los conflictos de la
reminiscencia, justo allí donde la inocencia mantiene
la distancia con lo que aún, incluso en su imposibili,
dad, puede ser posible. Todo, pues, en la trama, resul,
ta incomparable. El viaje hacia la inocencia perdida sólo
puede ser posible en la imaginación interviniendo
en el tiempo para traerlo más cerca, para hacerlo re,
tóricamente probable, esto es, visto en un lugar ilu,
minado.
Al ser reinventado, detenido y acelerado, el tiempo, como itinerario de la vida, adquiere una condición
refractaria, parentética, sobreviviendo por estar en me,
dio (la vida es un paréntesis inconcluso), contenido
en el logos de una distorsión que no pide perdón por
las cosas que no han ocurrido, como si hasta el propio
sonido de la temporalidad actuando hubiera sido intervenido, desarmado a la manera de un motor de ánimas, con su daguerrotípica permanencia alterada: tactic, tac-tic. Las agujas del reloj, lo mismo que las que
relatan el regreso de Marcial en "Viaje a la semilla", de
Alejo Carpentier, van ahora hacia donde ya estuvieron, pero van diferentes, nada lozanas, pues esperan
encontrar lo mismo tras haber sido iguales sólo en apariencia. Yhay tiempos más veloces que otros, porque,
¿no será así el tiempo de la memoria?
El ejército iluminado, a partir de su magnífica maquinaria que retrocede y avanza a los saltos, invita a res,

36

ponder: el tiempo, ¿es una invención de la memoria o
al revés? El tiempo, como la vida en todos, queda inconcluso, agazapado tras la máscara de su
novelización, porque el acecho es novela y siempre
novel, espacio privado de explicaciones que transcu,
rre en su propia velocidad, bajo el ritmo catafórico de
sus mutaciones. Sin embargo, a pesar de pautarse un
cambio sin derivas, la novela puede ser leída de una
vez en el mismo viaje descubridor. Esta estrategia de
condensación no resulta arbitraria y es más bien partícipe de ciertos mecanismos de la duración. La historia capta los parpadeos de la memoria mientras están
sucediendo sin saber hacia dónde; ¿de ida o de regreso? La memoria, como sabemos, tiene un accionar es,
pasmódico: llega el recuerdo y se marcha, y en lo me,
nos previsto vuelve a serlo, recuerdo, antes incluso de
ser recuperado. La novela, no en vano, vive en el lector,
en el tiempo de un recuerdo que dura todos los instantes antes de serlo.
El ejército iluminado no es, afortunadamente, una épica interminable, lo que sería una totalización excesiva
de las expectativas. El doctor J ohnson cortó El paraíso
perdido porque "ningún hombre lo deseó nunca tan lar,
go". A diferencia de la novela típica de estos días, que
son casi los mismos desde que el género novela existe,
la cual busca totalizar el uso y transcurso de la vida
desde el origen hasta su fin, aquí se capta el momento
exclusivo y eclosivo de una emoción que pervive en
los ecos de la experiencia, conmemorando el momen,
to mismo del acto de recordar. El momentum del mo,
mento, el carpe diem de la memoria, disminuyendo la
velocidad del recuerdo para que algo, al menos, pueda
convertirse en huella, en museo del sentimiento. La
memoria escribe graffitis, caracteriza su actuación ne,
gándose a demoler el tiempo por donde la vida pasó
dejando que las palabras se ocupen de sus trazas. Sin
embargo, y este es otro plus a celebrar, la novela no
expande los bordes de la memoria en vacuas posdatas
del mismo relato. Se acepta el valor traumático de la
síntesis. El tiempo es corregido por el lenguaje para
ser reconocido, iniciado como tema y por lo tanto fa,
miliarizado, incluso en sus falsas verdades.
Así pues, con recuerdos que forman parte del tiempo, la novela sigue el curso de sus interpretaciones en
observación, situando la realidad en una mesa de di,
sección, allí donde las posibilidades de reinicio hacia
atrás no son suprimidas. En esta memorización serial
de ciertos días, que todos juntos son una vida y que

por eso no han perdido su influencia (son coda de una
posteridad), la narración existe como consecuencia y
sitio de una epifanía que dejó de ser remota, porque el
itinerario del relato depende de la ficción, elemento
ausente en un texto autobiográfico. Se trata de una fíe,
ción que transforma y que driblea para no perder su
elusividad, su idiosincrásica manera de dejarse rodear
por la experiencia. De esta forma, las peculiares pau,
sas de la memoria son representadas una y otra vez a
la manera de una fábula de la reconstrucción, con el
tiempo bajo control.
Dice este pasaje de Alicia en el país de las maravillas, de
Lewis Carroll:
-iViviendo para atrás!- Alicia repitió con gran sorpresa. -iNunca escuché tal cosa!
-Pero hay una gran ventaja en eso, que la memoria de
ambos trabaja en ambas direcciones.
-Estoy segura que la mía funciona sólo de una mane,
ra-. Destacó Alicia. -No puedo recordar cosas antes
de que sucedan.
-Es un pobre tipo de memoria, esa que sólo funciona
hacia atrás-, destacó la reina.
-lQué clase de cosas usted recuerda más?- Se animó
a preguntar Alicia.
-Oh, las cosas que sucedieron la semana después de la
próxima-, respondió la reina en tono despreocupado.

Privilegiando el tiempo que ocurrió alguna vez hace
mucho, pero también "las cosas que sucedieron la semana después de la próxima", El ejército iluminado pre,
senta una ejemplar unidad temporal (al mejor estilo
de "El Sur", "Jacob y el otro", y"Viaje a la semilla", cuen,
tos con magistral uso del tiempo), marcada sin distracciones por una pulsión narrativa que se sostiene
ininterrumpidamente, instalando el suspenso de lo que
está sucediendo en un plan reconocible, exhaustivo, y,
sin embargo, disfrutable. La narración instala al lector
en un tiempo claustrofóbico, pero también propio de
una performance, en tanto los recuerdos tienen una única frecuencia y no se repiten. Todo lo que ha sido no
volverá a ser de la misma manera. En una instantanei,
dad lineal se establece el panorama de una desapari-

37

�ción a ser reparada con sus fantasmas a bordo, pues se
escribe corno acto consolatorio de un destino accidental en el cual el pasado influye en el futuro de tal forma
que este se convierte en el presente. El destino será
proléptico, es decir, corretea hacia delante, porque de
otra forma sería imposible, porque correr al lado de la
historia es siempre ir detrás.
Aquí, esa probabilidad queda resuelta por la forma
en que la novela, con dinámica de cuento o novella, expande la actividad del tiempo. Éste, con sus objeciones móviles, es el universo del "casi", de una realidad
que da cabida a mundos imaginarios que acompañan
a los recuerdos. Detrás de la historia de amistad, idealismo, patriotismo y rnonurnentalidad de cada momento de los personajes, hay una meditación sobre el implacable sentido del tiempo de la imaginación. El ejército
iluminado es eso: el viaje acotado a través de la historia
de la imaginación, un viaje convertido en maratón a
punto de concluir, porque la trama representa la extensión temporal en movimiento; y corno es un
maratón, el tiempo corre para conocer una meta, que
también es metafísica.
El peregrinaje de la supervivencia encuentra un territorio de sinónimos asimétricos donde el recuerdo
se disemina no en forma paralela, sino como superposición de temporalidades que, unánimes, apuran la salida causal del tiempo. La vida tiene los días contados
en sentido literal, pues los días que se cuentan son los
que están asociados a la cifra de su momento, el cual,
por ser un mes, un año o un momento con fecha específica, es rescatado de aquello que hizo inadvertidos a
sus detalles. La escritura es, pues, el alter ego del tiempo, las respuestas a sus propósitos de subjetividad, a
la compañia de todos sus momentos cuando pueden
ser identificados.
Conviene también destacar esto: el abandono del
orden lineal del acto de recordar a favor de una cronología que no excluye los saltos y desvios de la memoria
es, no obstante, una forma de redimensionar la
secuencialidad. Los vacíos de ésta son reparados y la
evocación es encarada a partir de una unidad aleatoria.
Las visitas de la memoria ocurren de manera fragmentaria, en forma similar a como actúa la visión, intensificando su actualidad en las interrupciones, en las distracciones que son su manera de conocer todo.
La narración transcurre por instantes
contrastantes, en los cuales se establece la equivalencia entre los intervalos de tiempo y los espacios ocu-

pados por la narración. Esta saca a los intervalos de su
abstracta condición mediante el relato de acontecimientos con duración cero, esto es, que han comenzado antes de terminar, y que fueron relegados por la simultaneidad de momentos que legitima la
imparcialidad del tiempo para ocurrir en el instante
menos esperado. Se le atribuye a Albert Einstein la frase
"¿Se detiene Oxford en este tren?". Para el caso de la
novela de Toscana, la respuesta es afirmativa, pues aquí
la realidad se detiene en el tiempo que la habita, interrogándola, ocupando sus excepciones para hacerlas
menos evidentes.
De ahí que en el leitmotiv de un pasado indeciso, la
narración diversifica sus centros de atención, privilegiando la autonomía de los fragmentos. No en vano la
novela carece de capítulos, pues de esta forma marca
el aceleramiento virtual de los instantes reales. La novela existe por pasajes, puesto que la percepción del
tiempo condensa perspectivas que contienen otras. La
memoria no generaliza en la misma dirección, sino que
salva episodios de su disolución para verlos desde otra
perspectiva. Convierte a la visión en re-visión, en promesa inacabada de la continuación.
En este aspecto, el magistral uso de la especialización de las unidades narrativas, la inclusión de la
proliferación en la condensación, otorga al relato una condición de arritmia armónica, con detenciones y retornos
a las posibles evidencias, todo lo cual plantea la contrapartida del sentido, lo que sería la resolución final del argumento. Pero esta es pospuesta justamente por el carácter no lineal de la composición, pues ésta no va en busca
de una conclusión sino de una síntesis ilusoria definida
por la heterogeneidad de motivos, por un estado de la
existencia cuyo momento decisivo aún no ha sido determinado. La cita de Hans Reichenbach resulta pertinente:
El tiempo, como el espacio, no es una entidad ideal de
una existencia platónica percibida por un acto de la visión, o una forma subjetiva de orden impuesto sobre el
mundo por el observador humano, como creía Kant. La
mente humana es capaz de concebir diferentes sistemas
de orden temporal. Entre la pluralidad de estos posibles sistemas, la selección del orden temporal que sostiene a nuestro mundo es una cuestión empírica. 8 orden temporal formula una propiedad general del
universo en el cual vivimos; el tiempo es real en el sentido de que el espacio es real, y nuestro conocimiento del
tiempo no es a priori, sino resultado de la observación.

38

En tanto mecánica de resistencia a la disolución, el
relato construye vestigios, instaura con su método retrospectivo la irremediable condición del tiempo de la
memoria, solo accesible en una distorsionada versión
de la formula cartesiana, "imagino luego recuerdo", y
la imaginación, por su inconformista condición altera,
de/sitúa, pone en duda, se identifica por si misma: es en
las formas de ver que al instaurar arranca de la
causalidad. Establece pistas sin restricciones de puntos de vista que son a su vez las paradojas de un misterio, la entrada a un estupor desviado por la irreversibilidad alterada de los instantes que todos juntos son la
ilusión de totalidad temporal, porque en esta historia
todos los instantes anteriores a los personajes pueden
sentirse resueltos, ocupados hasta que les llegue el fin.
Pero el tiempo no es una instancia catastrófica,
puesto que en su inefable desplazamiento permite la
interpretación de lo que podría haber sido, la hipótesis de una intriga sin resolución desviada de la cuestión central, de la pregunta de su abordaje; ¿de qué otra
manera podrían haber sido las cosas después del debut de su final sin conclusión?
En ese tiempo prematuro de la infancia de los personajes, la curiosidad por descifrar destinos ordena un
pretérito que perdió su invencibilidad y su linealidad,
habiéndose habituado al fisgoneo del cual es objeto,
uno ahora problernatizado. lSe acuerdan de Memento?
Pues es algo así.
La memoria interviene en la contigüidad temporal
alterando la hermenéutica del regreso, de esos momentos definidos a medias cuando la culminación pregunta emulando la diversidad del archivo, convertido en
diáspora del souvenir. Es que la memoria viaja acumulando, estableciendo la evocación de las equivalencias
de los principales sentimientos restituidos por última
vez. De esta forma, en la narración en proceso se
reencuentran imaginación y memoria de situaciones
que fueron resueltas antes de ocurrir, en ese epígrafe
de la regresión, activado como ha sido por una errancia
efusiva que ocurre en un tiempo paralelo.
Allí, el tiempo se abre a sus capítulos, a esa conversación inacabada con ciertos momentos que regresan
como eco de un comienzo que no pudo ser librado de
sus consecuencias. La amnesia hubiera sido preferible.
Pero, lcómo puede ser posible obligar a la imaginación
a olvidar, a hacerla victima de amnesia?
Exasperada por las implicaciones que supone interrumpir la sucesión, la historia rompe los precarios

ensambles de la realidad, pues ésta, al ser interiorizada,
es puesta en tela de juicio. La modificación se reanuda
una y otra vez, hasta el gesto extremo de poner en duda
lo que la memoria, imaginando, transforma en circunstancia especifica. El pasado resulta una instancia precaria del presente, porque este es el único sitio desde
donde puede verse para ser explicado, al menos constatado. La narración, no en vano, degrada sus hipótesis, haciéndolas vulnerables a distintas razones del
desconocimiento. Y esto sucede pues la escritura, la
novelización de las expectativas, representa el acto
propio de recordar. Al escribirse las palabras recuerdan, definen la intriga de un acontecer suspendido
donde ciertas figuras en estado de desaparición son
salvadas, puestas por encima de la ambivalencia del
acto de recordar. La escritura conjura el pasado, inaugurando y augurando su espacio, reconvertido por/en
la imaginación. La catástrofe de la experiencia es subsanada por una impostura: al pasar por el cedazo de la
imaginación, la memoria olvida los momentos que no
han sido del todo, y en su desaprendi.zaje cumple con la
condición que le ha tocado, esto es, ser collage de casualidades que se han propuesto convertirse en la única causa.
Con El ejército iluminado, David Toscana actualiza el
placer de la lectura. De algo en apariencia simple ha
logrado una lectura tierna, emocionante, lírica, de la
condición humana. Pero, lo más sorprendente, (porque no es fácil hacerlo y mas bien dificil, pocas veces
posible), ha construido un universo real donde no
había ninguno; incluyendo en los datos de la imaginación un testimonio al borde de la verosimilitud,
estableció un tiempo fuera de la cronologia temporal, y una historia dentro de la historia. El valor agregado de esta experiencia de literatura en los limites
de la realidad no resulta menos que exacto. El pasado ha quedado transformado por sus momentos
cruciales, por la debacle generalizada de una perspectiva temporal inconclusa, por la biografía de un
balbuceo que encontró por fin un relato donde inscribirse y ser escrito, convirtiendo con su actividad
a la ficción en documento y a éste en perplejo testirnonío de la vida.

Bibliografía
Toscana, David (2006). El ejército iluminado. México: T usquets.

39

�Eros tanático
en a
DE AGUSTINI, MISTRAL Y STORNI
ALICIA IALOMOMI Y MATillA CIITIIIMA

IMTERTEXTUALIDADEI Y CEMEALOCfAI EM LA ESCRITURA DE MUIERES

aín Nómez

(1998), al abordar la poesía de mujeres de
comienzos del siglo XX en Chile, nos insta, por una
parte, a considerar estas escrituras con relación a su
contexto de producción, caracterizado por el despliegue de un
proceso de modernización / modernidad limitado y excluyente,
en especial respecto de los sectores populares, los sujetos mar-ginales y las mujeres. Al mismo tiempo, nos propone revisar di-chas textos desde el tejido mayor que configura la poesía de
mujeres en todo el continente: desde Delmira Agustini a Dulce
María Loynaz, desde Juana de Ibarbourou a Alfonsina Storni,
cuyas obras instalan voces que hacen patentes los procesos
expansivos, y a la vez represivos, que son propios de nuestra
peculiar modernidad.
40

Estas propuestas críticas nos impulsan, por nuestra parte, a intentar una reflexión sobre una serie de
textos producidos por Delmira Agustini, Gabriela
Mistral y Alfonsina Storni, explorando los modos en
que se configura en este corpus la relación entre amor y
muerte, tanto desde el punto d~vista ideológico como
de su plasmación estética. Con respecto a lo primero,
en esta serie textual se pone en evidencia una cierta
tensión y evolución, que va desde la identificación de
Eros con Tánatos, en la escritura de Agustini, al posicionamiento de un Eros pos-Tánatos, en los "Sonetos
de la muerte" de Mistral, para derivar en una demanda
de separación entre Eros y Tánatos, en ciertos textos
de Storni. En cuanto al devenir estético, esta evolución corre paralela a un progresivo desplazamiento de
la escena erótica moldeada bajo patrones modernistas
hacia otro tipo de articulaciones formales, desde las
cuales las autoras buscarán abrir nuevas posibilidades
para configurar subjetividades femeninas que se sitúan
en tensión frente al rol pre,asignado en la performática
amorosa tradicional.
Delmira Agustini (1886-1914) es un referente im,
portante tanto para Storni como para Mistral, quie,
nes la consideran una precursora de sus respectivas
obras y, a la vez, un hito en la escritura de mujeres latí,
noamericanas. Gabriela la recuerda en un recado que
escribe sobre Alfonsina en 1926:

menos en las que aquí estamos, y pensemos a María
Eugenia [Vaz Ferreira], alma heroica y clásica, que en
lo heroico y en lo clásico hubiera querido pastoreamos
a todas, pero que se nos fue demasiado pronto. (En Gue,
rra y Zondek: 2005: 222)

Storni, por su parte, no sólo sostiene acerca de
Agustini el mismo tipo de consideraciones que hace
Mistral, sino que aventura un juicio crítico acerca de
su obra, en el que tempranamente observa una subje,
tividad femenina que se aparta de lo normativo (una
"feminidad avasallante", dice), que habría llevado a
Agustini a producir una poesía "nueva" y "cálida", cuya
nota distintiva era la presencia de una voz erótica
("suerte de llamarada ardiente"); discurso que, desa,
fiando los límites de lo permitido en el decir de las
mujeres, habría producido su consagración como poe,
ta. Ello, agregamos, en el contexto de la permisividad
que había instalado el modernismo con respecto a la
expresión del deseo erótico. Dice Alfonsina:
...esta feroz feminidad avasallante, que la hizo producir
una poesía nueva, cálida, porque es la expresión viva de
un temperamento humano excepcional, suerte de lla,
marada ardiente que se levantó como un volcán de este
suelo, iluminó el cielo americano, se corrió hacia Espa,
ña y levantó en el mundo de habla castellana un rumor
de admiración, de aplauso, de consagración. Nunca la
amaremos bastante. (En López Jiménez: 267)1

Tuve con Alfonsina el momento de mayor compenetración cuando me hizo el elogio total que debemos a
Delmira Agustini. "Ella -me dijo- es la mayor de nosotras, y no debemos dejar que se la olvide". Me dio alegría o1rla: es cosa desusada en la América dar su valor
exacto a los vivos y seguir dando la admiración a los
muertos. (Mistral, 1978: 39)

AC.ITIMII IROTIIMO II DOLOR Y M•■an

La identificación entre Eros y Tánatos es una relación

que se va construyendo progresivamente en la escri,
tura de Agustini y que la crítica de los últimos años ha
interpretado, al menos, desde dos perspectivas (Cf.
Escaja, 2000). Por una parte, ella deviene del tráfico
de la poeta con ciertos imaginarios culturales propios
del fin de siglo XIX europeo, en los que aparecen re,
presentaciones femeninas activas, agresivas,
transgresoras, por lo general vinculadas con las figuras de la serpiente o la vampiresa: esa mujer
sexualmente intensa que destruye la fortaleza física y

Yse refiere nuevamente a ella en 1938, en la confe,
rencia que lee en el encuentro poético que la reúne jun,
to a Storni y de Ibarbourou en la Universidad de la
República en Montevideo:
La ocurrencia feliz de reunirnos aquí a Juana, Alfonsina
y a mí, es muy uruguaya, es decir, muy llena de gracia.
Ya dije antes que el Esp1ritu Santo es la Divina Persona
que más llueve sobre nuestra raza. Recordaremos, en
primer lugar a nuestras dos grandes muertas, tan nues,
tras como vuestras, uruguayos. Pensaremos a Delmira
Agustini, maestra de todas nosotras, raíz hincada más o

1

Alfonsina Storni, fragmento tomado de Agustini, Delmira (1969).
Correspondcnda íntima. Edición de Arturo S. Visea. Montevideo: Biblioteca
Nacional (49).

41

�moral del varón. Por otra parte, complementando el del otro lado de la armonía, en un exceso pleno pero
argumento anterior, se ha observado cómo el ero- terrible donde el placer se iguala al dolor.
En el poema "El vampiro", de un libro anterior al
tismo de los poemas de Agustíní se nutre de las configuraciones estéticas modernistas, desde Rubén citado, Cantos de la mañana de 1910, la figura de la
Daría a Julio Herrera y Reíssíg, sí bien en los textos vampiresa ya había aparecido configurada de made la poeta se hacen reapropíacíones productivas nera clara, a través de la voz de una mujer que reflexiona retrosque desplazan
pectivamente, y
aquella escena
desde un diserótica original.
tanciarniento
En un estucrítico
de resodio particularnancias irónimente sugerencas, sobre una
te, Silvia Molloy
escena que ha
(1985) descubre,
protagonizado.
a partir de dos
En su relato, de
poemas de Los
un detallismo
cálices
vacíos
obsesivo, ella
(1913): "El cisne"
nos hace partíy "Nocturno",
cipes del acto
cómo Agustíní
de sometimienrescríbe el cisne
to de su amante:
daríano,
un sujeto al que
resernantizando
hirió en el cuersus signos, con el
po para beber
objeto de inscrisu sangre, motibir una pulsíón
vada
por "un
erótica distinta.
mal sin nomEllo, en tanto es
bre" que la imla hablante / mupulsaba a saciar
jer, ya no el ciscon él las mil
ne o el lector /
bocas de su "sed maldita". Adquiriendo cavoyeur que observa la escena, quien dirige el
movimiento de una pasión que, corno había ad- &amp;HMII■ T LÚII / racterísticas narrativas, el poema avanza en
MXMCN
el recuento de las acciones de la hablante:
vertido Alfonsina Storni, necesitaba decirse,
"invoqué tu dolor", "tu herida mordí", "exmarcarse en el texto. En particular, en "El
primí más, traidora, dulcemente / tu coracisne" queda de manifiesto cómo la hablanzón herido mortalmente", y, de este modo,
te va dejando fluir un erotismo in crescendo,
ella evidencia cómo se construye a sí misexpresado en imágenes de fuegos y de rojos,
en alas blancas que trenzan abrazos apasionados. ma, interviniendo en forma tanática el cuerpo del
Este erotismo deviene finalmente en una suerte de otro.
A través de esta confluencia de las pulsiones
vampirismo, el cual, suplantando el habitual verterse
masculino en un cuerpo femenino, abre paso a la ac- contradictorias de Eros y de Tánatos, el poema de
tuación de una mujer que llena al cisne con su pro- Agustini pone en escena una particular conexión
pia materia y, en ese gesto, se vacía a si misma y agota entre deseo, cuerpo y escritura. Esta relación se
al objeto de su deseo. De este modo, corno dice expresa, por un lado, de manera pragmática
Molloy, alejada de la armonía o la dicha final que mediante el papel activo que asume la hablante en
subyace en el modelo dariano de erotismo, la escri- el texto; por otra parte, ella se refuerza, desde el
tura de Agustini nos deja del otro lado de la dicha, plano metafórico, con la inclusión de las imágenes

.......

42

de la sangre, habitualmente ligada a lo vital y
productivo, de "la sed", asociada a la urgencia del deseo,
y también en la alusión a esas "mil bocas insaciables",
figura en la que resuena particularmente la doble
asociación entre pasión y voz poética. Por último, en
los tres versos finales del poema, el vínculo deseocuerpo-escrítura se hace discurso explícito cuando, en
un pliegue reflexivo, la hablante se interroga por su
identidad y su autodefinición corno poeta, apelando
al símbolo maldito del vampiro: aquel ser que sólo
puede existir parasitariamente a costa de consumir la
vitalidad del otro.

Da a las dos sierpes de su abrazo, crueles,
Mi gran tallo febril ... Absintio, mieles,
Viérteme de sus venas, de su boca...
iAsí tendida soy un surco ardiente,
Donde puede nutrirse la simiente,
De otra Estirpe, sublimementeloca! (243)
,.IO■RI

T• T•IMl■A ■■LADA, L•MA ■IRIMIOIM'1 2
IL ■ROi l'O.MOaT•M DI IMIIITliL

Casi contemporáneos a los poemas de Agustini son los
"Sonetos de la muerte" de Gabríela Mistral (en verdad, un largo poema, corno ha demostrado Grínor Rojo
[1997]); los que fueron compuestos aparentemente en
¿Por qué fui tu vampiro de amargura?
1912, tres años después de la muerte del que ha sido
¿Soy flor o estirpe de una especie oscura
llamado "el primer suicida" rnistraliano: Rornelio Ureta
que come llagas y que bebe el llanto?
Carvajal. Este texto, construido desde patrones que
(Agustíní: 1993: 186)
abrevan en un romanticismo agonista de larga data y
en las estéticas del melodrama y el folletín, nos entreEn el poema "Otra estirpe", de Los cálices vacíos, gan un tipo de relación entre amor y muerte que difiere
la asociación entre Eros, Tánatos y producción del modelo propuesto por Agustini, aún cuando no dejan
escritural se retoma, alcanzando una de las expre- de revelarse coincidencias en el tipo de sujeto femenino
siones culminantes en la textualidad de Agustiní. transgresor que ambas autoras construyen.
En este soneto, que va cobrando velocidad creciente hasEn estas dos escrituras estarnos ante representaciota obligar a la poeta a eliminar la cesura de los dos últi- nes que, por uno u otro lado, logran eludir o escapar de
mos tercetos, es la hablante quien, interpelando directa- ese femenino normatizado que pautaba en las mujeres la
mente a Eros en su calidad de autoridad paterna, pero al pasividad y la sumisión frente a la figura masculina, conmismo tiempo evidenciando la incapacidad que le impo- figurada ésta como la portadora de todos los sentidos. En
ne su ceguera, le pide a aquél la entrega del cuerpo del los textos de Agustini, corno en los sonetos rnistralianos,
amante. Por otra parte, desde una puesta en escena que lo que observarnos son sujetos activas que, aunque muy
ya no instala al yo desde la imagen transgresora de diversas entre sí, dirigen el movimiento de las acciones
la vampiresa sino desde la típica actuación femeni- narradas, se hacen cargo del relato y hasta pueden incluir
na destinada a la seducción del otro ("La eléctrica en él pliegues reflexivos acerca de lo acontecido. Los
corola que hoy despliego / brinda el nectario de un interlocutores a quien van dirigidos sus discursos, por otra
jardín de Esposas"), la hablante busca consumar con parte, no son muy distintos a pesar de las diferencias apaél, en el vértigo de un erotismo frenético y voraz, la rentes. Si en Agustini la contraparte de su diálogo puede
unión que daria origen a una genealogía nueva: "otra ser una figura paradigmática de la cultura occidental
Estirpe sublimemente loca".
(Eros, esa entidad a quien la hablante nombra corno un
Esta última rnetáfora, que vertebra el texto en la Padre inhábil) o el implícito público lector (masculino)
medida en que lo encabeza desde el título, revela este moderno, en el caso de Mistral, el personaje ante quien se
poema como un auténtico proyecto poético, en el expresa la hablante es el significante absoluto en la tradi3
que la hablante vislumbra una poesia nueva, enten- ción cristiana occidental. Corno queda evidenciado en
dida como una "locura sublime". Un tipo de crea2
Poema publicado por Mistral en el periódico La Constitución, de Ovalle,
ción estética que debería surgir de la confluencia el 4 de septiembre de 1910. Citado por Jaime Quezada, en el "Prólogo" a
entre cierta tradición cultural, aludida doblemente Mistral,.Gabriela (2005). A 60 años dd Nóbd (1945-2005). Santiago de Chile:
Coclelco (7).
en el Eros / Padre ciego y en el cuerpo del amante, y 3 Al respecto, Grtnor Rojo, desde una lectura lacaniana, sostiene que la
esa voz propia, femenina, cuya nota distintiva es la imagen de Dios representada en el texto de Mistral no es sino una
transfiguración de El-Nombre-del-Padre, del Significante Trascendental
pulsión erótica ("surco ardiente").
(Cf. Rojo, 1997: 94).

43

�el fínal del último soneto, la contraparte de su réplica es nada menos que el Dios cristiano, a quien
ella confiesa directamente el crimen que deseó y
perpetró de modo consciente: la muerte del amado;
figura trascendental ante quien ahora comparece
para defender la legitimidad de sus actos.

amoroso consciente, mientras que por otra parte preserva la integridad de un deseo inconsciente; el que
subyace en sus actuaciones aparentemente contradictorias y le permite conservar inalterados su cuerpo y su subjetividad. Así, es en esa particular ligazón entre Eros y Tánatos, en ese aplazamiento
permanente de la concreción del vínculo erótico,
como la sujeto lírica de los sonetos mistralianos se
abrirá paso en el espacio de la palabra, en un movimiento que, sin desautorizar públicamente el principio de autoridad masculina sobre la letra escrita,
en los hechos suspende sus efectos sobre ella.

ASÍ, MIRANDO ESA FICURA OUE DUPLICA Y AL MISMO TIEMPO ESPEJEA
SU PROPIA
IMACEN, li 11.ABliNTE DENUNCIA ESA SIMBÓLICA OUE DE•
.,,.
FIMIA AL C■IRPO FIMIMIMO COMO UN SICNIFICANTE CONSTRUIDO
POR EL DESEO MASCULINO

En 1925, más de una década más tarde de que Agustini
y Mistral produjeran sus respectivos textos, Alfonsina Storni publica Ocre, su quinto poemario. En este
texto desde el primer poema se hace explícito el deseo
de saldar cuentas con la tradición poética que ligaba a
Storni al moderrúsmo y a sus derivaciones pos, a fin de
crear configuraciones estéticas que le posibilitaran
articular nuevas representaciones de subjetividades
femeninas, las que en su escritura se estaban distanciando cada vez más de las modalidades
androcéntricamente construidas.
Esta reflexión metapoética de Storrú se despliega en diversas partes de su libro, pero interesa destacar, particularmente, la propuesta que despliega
en un poema dedicado a Delmira Agustini, un texto
que es gemelo de otro dedicado a Rubén Daría. El
primero de esos poemas, desde una dimensión explícita, es un homenaje a la poeta precursora ("Palabras a Delmira Agustini"). Pero, desde una dimensión simbólica, puede ser leído como un texto
programático, en el que la hablante se distancia de
cierto discurso erótico femenino. Un posicionamienY yo le dije al Señor: -"Por las sendas mortales
to que, en el discurso de Storni, se vincula con una
le llevan. iSombra amada que no saben guiar!
toma de conciencia acerca de las implicancias que
iArráncalo, Señor, a esas manos fatales
tiene, para una enunciante mujer, situarse dentro de
o le hundes en el largo sueño que sabes dar!
una escenificación erótica androcéntricamente formulada.
iNo le puedo gritar, no le puedo seguir!
El poema sobre Agustini, a diferencia del texto
Su barca empuja un negro viento de tempestad.
homólogo que iba dirigido a Daría, que oscila entre
Retórnalo a mis brazos o le siegas en flor". (125)
la complicidad y la ironía frente a ese modelo maLo particular en el caso de los sonetos mistralianos, es gistral, instala un decir trágico y agónico, en la meque es precisamente ese estado posmortem del amado el dida en que la hablante, incardinando su discurso,
que posibilitará a la hablante desplegar un discurso opta por representar a la poeta uruguaya a través de

su cuerpo en tránsito de muerte, sobre el cual ella se reclina de confirmar el impulso de dar cauce a su renovación
y habla.4 Así, mirando esa figura que duplica y al mis- existencial y estética.
mo tiempo espejea su propia imagen, la hablante denuncia esa simbólica que definía al cuerpo femenino
Estás muerta y tu cuerpo, bajo uruguayo manto,
como un significante construido por el deseo masculiDescansa de su fuego, se limpia de su llama.
no (y que eventualmente podía ser destruido por él);
Sólo desde tus libros tu roja lengua llama
Como cuando vivías, al amor y al encanto.
una representación que el modernismo no había creado pero que, sin duda, habia reinstalado en todo su
Hoy, si un alma de tantas, sentenciosa y oscura,
esplendor.
Con
palabras pesadas va a sangrarte el oído,
Ahora bien, si por un lado, el discurso de la hablanEncogida en tu pobre cajoncito roído
te se distancia críticamente frente a los modelos femeNo puedes contestarle desde tu sepultura.
ninos impuestos por cierta literatura canónica, por otro
lado, extiende su cuestionamiento hacia la propia esPero sobre tu pecho, para siempre deshecho,
critura de Agustini. De este modo, ella se desliga proComprensivo vigila, todavía, mi pecho
gresivamente de la palabra erotizada de la poeta preY si ofendida lloras por tus cuencas abiertas,
cursora (de su "roja lengua"): una voz que si aún parece
viva en los libros del pasado, al punto de provocar cierTus lágrimas heladas, con mano tan liviana
to escozor en algún alma moralista ("sentenciosa, osQue más que mano amiga parece mano hermana,
cura"), para la hablante ella ya no puede articularse
Te enjugo dulcemente las tristes cuencas muertas.
pues la subjetividad que ella expresaba es prácticamen(Storni, 1999: 295)
te inexistente ("encogida en tu pobre cajoncito roído /
no puedes contestarle desde tu sepultura"). Su mirada
frente al cuerpo / texto de esa poeta-hermana que, en DIL ■ROi COMO TÁMATOI, AL ■ROi
el descanso de la muerte, poco a poco se saca de enci- COMO PRO'YICTO NfflCO YffAL
ma el peso del discurso erótico ("se limpia de su lla- Es interesante observar el modo en que Alfonsina
ma"), sin embargo, no es censuradora. Por el contra- Storni representa la figura de Delmira Agustini, mosrio, junto a la figura yaciente de la poeta, la hablante trándola como un cuerpo que acoge al cuerpo y la voz
no sólo se vuelve compasiva con la trayectoria de de la sujeto que enuncia. Sin embargo, la poeta uruAgustini, sino que esa actitud parece volverse sobre sí guaya ya está muerta y, por eso mismo, de su ser ya
y sobre su propio vínculo con el discurso erótico. Esta no pueden salir esas palabras o imágenes que pocomprensión, sin embargo, tampoco le impide a la ha- drían dialogar con el presente escritura! de Storni:
blante distanciarse del cuerpo muerto de la otra y sus "cuencas vac1as" le impiden mirar y, de este
remerger como un ser plenamente vital, que es capaz modo, tampoco pueden proyectar hacia al futuro,
en palabras de otras, su propia palabra. Observada
desde este ángulo, la figura de Agustini aparece, en
el discurso de Storni, como la expresión más clara de
• La imagen de Agustini en el texto de Storni es cercana a la que propondrta
un
proyecto poético e identitario cancelado. Ella reaños más tarde Marta Luisa Bombal con su novela LA amortajada. Un texto
donde se representa otra figura femenina en tránsito de muerte, cuyo
conoce el valor genealógico de Agustini: ese papel de
cadáver, situado en el centro de la escena textual, metaforiza esa palabra,
raíz profunda que también le reconocía Mistral y que
amortajada (la expresión es de Adriana Valdés), que da cuenta de uno de
los modos paradigmáticos de representar la experiencia femenina en esos
había permitido que voces otras de mujeres se disemiaños. (Cf. Valdés, Adriana (1995). "Escritura de mujeres: una pregunta
naran y afincaran en esta parte del continente. Pero, al
desde Chile", en Composición de lugar. Escritos sobre cultura. Santiago:
mismo tiempo, Storni parece entender que en los
Universitaria (194).

44

45

lQué no sé del amor, que no tuve piedad?
iTú, que vas a juzgarme, lo comprendes, Señor! (Mistral,
1997: 125)

Tanto enla escritura deAgustini como enla de Mistral,
lo que tenemos por delante son hablantes que disputan
en el terreno de el padre el acceso al poder de la palabra;
una posibilidad que les es negada de antemano en virtud
de una ley ancestral que, en tanto mujeres, les ordena otros
deberes: los de la esposa humilde y la madre dedicada y
deserotizada. Por otra parte, si bien en sus textos ninguna de las dos autoras niega programáticamente aquella
legalidad, sin embargo, ésta es puesta en entredicho en la
escritura mediante la acción performática de unas sujetos femeninas que se rehúsan a acatar el mandato sociocultural establecido.
Ahora bien, si Agustini recurría a la fórmula delafanme
fatal, representación paradigmática de la transgresión femenina finisecular en el imaginario patriarcal, la sujeto
femenina que se pone en juego en los sonetos mistralianos
no hace gala de teatralidades de este orden. Por el contrario, parece adherir fervientemente al deseo de entregarse
por completo al amor del otro, bajo la fórmula canónica
consagrada por la tradición. Sólo que ese varón ante el
que parece decidida a resignar todo deseo propio, a enajenarse en cuerpo y en espíritu, es un sujeto masculino
ausente. Peor aún, es un ser que ya no existe pues ha muerto por deseo de la misma hablante.

ITODII. NO O•l■RO •MA M•■llTI COMO LA Tll'YA,
DILMIU.

�LA ESCRITURA DE ACUSTIMI SE APROPIÓ DE MON BRILLANTE DE LOS
MODELOS TRADICIONALES OUE DESPLECAIIAM LO ERÓTICO FEMEMI•
MO, Y FUE CAPil DE RE.ARTICULARLOS DE MODO CRliTIYO.

nuevos tiempos que inauguraba la modernidad ya
era posible, y deseable, superar esa articulación erótico-tanática de la subjetividad femenina que había
instalado la escritura de la poeta uruguaya.
Las imágenes poéticas de Delmira Agustini se habían reapropiado creativamente de los moldes
patriarcales de la vampiresa y la Jemme fatal, inscribiendo "negativamente", es decir, transgresivamente,
un cuerpo femenino erotizado y activo. De este
modo, ella fue capaz de escenificar el despliegue de
un erotismo femenino, así como de ciertas subjetividades, que marchaban a contracorriente del cuerpo domesticado y maternizado que promoVÍan los
discursos tradicionales de género. Sin embargo, y ahí
radica la agudeza de la mirada de Storni, esas mismas imágenes subversivas inevitablemente cristalizaban en un tipo de ecuación que coincidía con el
modelado clásico que la cultura occidental entregaba para estos efectos: el sexo femenino equiparado
con la muerte. Una ecuación que, en el caso de
Delmira Agustini, traspasó dramáticamente los limites de la representación poética para plasmarse
en su propia vida.
La escritura de Agustini se apropió de modo brillante de los modelos tradicionales que desplegaban
lo erótico femenino, y fue capaz de rearticularlos de
modo creativo. El problema del que esta textualidad
no puede hacerse cargo, sin embargo, es que aquellas estructuras ideológicas y estéticas sólo contemplaban la posibilidad de actuaciones femeninas activas desde la perspectiva de una corporalidad
naturalizada, la que, por propia definición, inhibía
el despliegue de una subjetividad crítica. Ahora bien,
es precisamente la presencia de este rasgo lo que sitúa a la escritura de Alfonsina Storni en un lugar de
enunciación otro, en la medida en que ella pone en
juego a una sujeto que ya no puede ni quiere negociar con las construcciones simbólicas utilizadas por
Agustini. Así, la hablante de la poesía de Storni asume un papel activo, que se diferencia al mismo tiempo de la actividad femenina Jata! de Agustini y de la
otra, igualmente fatal, que es característica de la

estética erótica de los sonetos mistralianos. Y que,
contrariando esas otras posibilidades, opta por un
tipo de activismo simbólico que hace eje en el desarrollo de la autoconciencia individual y colectiva, y
en la asunción de una corporeidad que buscará configurarse libre de los mandatos subalternizantes impuestos al género-sexual femenino. Así, su mano libre, proyección de un cuerpo pleno, no codificado
bajo los pliegues del androcentrismo, es el que limpia las lágrimas heladas del cadáver de Agustini. Un
gesto último de sororidad, que también es un gesto
de clausura, en el cuerpo seco de la poeta uruguaya,
de un proyecto poético que, para poder circular, necesariamente debía pagar los altos costos simbólicos que la cultura le imponía.

Bibliografía
Agustini, Delmira (1993). De/mira Agustint Poesías completas. Edición de Magdalena García Pinto. Madrid: Cátedra.
Escaja, Tina (ed.) (2000). De/mira Agustini y el Modunismo. Nuevas propuestas de
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47

�NII
NUÚ

De Herida Luminosa
MIMIRYA MARCAIUTA fllli■llllL

XIV
Sola en lo oscuro donde te posas mí lengua repasa tus labios
y lentamente bebe tus mejillas hasta hundirse en el lóbulo

mientras la catedral anuncia su descenso y las campanas doblan
[de extravío

dejarlo ser porque el río se aleja

la casa sembrada en los confines de la luz

El cielo bebido de tus ojos mientras enciendes el hogar en los
[dentros del cuerpo

Crece mí vientre en secreto entre las flores los insectos cuando tu

[pelo irradia

cada gota de estrella
cada señal de paraíso

cuando la lluvia arrecie
en su felpa húmeda y caliente

un matrimonio consumado en el sueño

l.

Adormecido en tu regazo en la quietud revuelta de la noche
bendícelo con la leche de tus pechos Ámalo en el silencio

como una anunciación

y te repite en cada alumbramiento

la gruta hacia el final

que bañe tus sentidos

una mañana que despierta goteando

Porque la inmensidad penetra

la corza cruza a la velocidad del viento bajo gotas inmensas

Dejarlo entrar dejarlo abrirse en el follaje

El cielo es un estallido de alas blancas

y el aire te protege aquí dentro

la corza cruza a la velocidad del viento

la lengua repasa entre su pelo

El amarillo que el desierto hace dunas
por su voz apagada
y esta canción que arde

Así te espero
adormizada entre los huesos que tus ojos alcanzaron a ser

�NUfA
NllfA

El horizonte que levanta mí cuerpo es nuestro hogar que alumbra

El palacio se abre se abre el templo

el amarillo de su fuego

Las palomas

el líquido de la música cuyos pliegues lastiman

Los vitrales gotean

lEscuchas mí saliva?

llegas a la sonoridad de este árbol a mitad de la lluvia

¿Oyes palomas por mí sangre?

vienes con el fulgor del sueño

La luna se deshace

porque la voz es Dios a oscuras

Penetra la quietud

Dios en tus manos ardiendo

Tiemblo contra las paredes de tu pecho

llegas a la sonoridad de este árbol

Tiemblo del miedo de quedar no de partir

y encima de este cuerpo que se desvanece

¿Cómo iniciar el camino que nos lleve a casa?

algo anterior te une a mí principio

¿Cuándo apoyarme en ti?

Soy tu principio

El instante en que tus cabellos se deslizan por mis dedos

tan intenso y real

el sabor de tu cráneo que a mi lengua alimenta

como el canto de este árbol a mitad de la lluvia

Por tus ojos la dimensión del fuego

�ALFONSO REYES Y EL

•

•

_ _ _ stona
ICNACIO M. SÁMC■n ltllADO

así al mismo tiempo en que la revolución mexicana iniciaba
su proceso de consagración institucional bajo el
carrancísmo, Alfonso Reyes publica dos textos que
permiten entrever una fundación ideológica alternativa dentro del
campo literario mexicano: "Visión de Anáhuac", quizá su texto más
leído, y El suicida, una colección de ensayos filosóficos y textos
misceláneos, del cual destacaré particularmente el denominado "La
sonrisa". En estos dos textos se encuentran las bases de un
contrapunto a la cultura oficial que comenzaba a formarse bajo el
carrancísmo y que, en su conjunto, plantean una concepción de la
cultura y, específicamente, de la literatura, fundada en el
inconformismo y la rebeldía. Escritos desde España, es decir, fuera
de las querellas de poder que ocupaban a los contemporáneos de
Reyes, estos textos se encuentran atravesados por un ethos
intelectual que plantea una ontología de la nación mexicana que
pone en entredicho las narrativas de los grupos nacionalistas que
operarán entre la Constitución de 1917 y el debate de 1925.

e

52

En los momentos más radicales y menos leídos de
su pensamiento, Reyes inscribe en el corazón de lamo,
dernídad literaria mexicana la crítica a esa moderní,
dad: precisamente por ser un autor tan central e influ,
yente en el canon literario nacional, podemos
presenciar en su obra y en la consecuente recepción
de ella una importante tensión entre momentos que
cuestionan la narrativa nacionalista desarrollada por
el campo literario y el establecimiento de una institu,
ción literaria en México. Por ello, Reyes representa el
punto fundacional de la tradición crítica en México:
por un lado, sus primeras obras articulan un complejo
proyecto alternativo de cultura nacional (y continen,
tal) que antagoniza con la cultura oficial de los veinte
y los treinta; por otro, su rol en el establecimiento de
las instituciones culturales de los años cuarenta será
crucial en la constitución de espacios autónomos den,
tro del campo literario.
Dentro de este marco, un texto como "La sonrisa"
constituye una forma de escritura critica muy por fue,
ra de los cánones del pensamiento mexicano. Se trata
de un ensayo que postula un concepto dialéctico de la
historia fundado en un punto de origen, la sonrisa, que
equivale al desarrollo de la conciencia de si de un suje,
to histórico. Retóricamente,1 el ensayo sopesa el tema
de la sonrisa a través de una serie de referencias filosó,
ficas y anecdóticas cuyo denominador común es el pro,
ceso de adquisición de la conciencia, como se puede
ver en el siguiente pasaje: "La sonrisa es la primera
opinión del espíritu sobre la materia. Cuando el niño
comienza a despertar del sueño de su animalidad, sor,
da y laboriosa, sonríe: es porque le ha nacido el dios."
(1997b: 238) El texto opera por un continuo desplaza,
miento del mismo argumento a través de metáforas y
conceptos distintos. Este argumento es la identifica,
ción de la sonrisa como la emergencia del "espiritu",
término que Reyes toma de la fenomenología de Hegel,2
y su consecuente ubicación en el origen de todo pro,
ceso de toma de conciencia. En este pasaje particular,
entonces, la sonrisa es el momento de emergencia de

la conciencia al articular "la opinión del espiritu sobre
la materia", es decir, lo que Reyes llamará, en muchas
de sus obras posteriores, "la critica". Este término es
crucial, puesto que, como apunta Evodio Escalante
(1998), en el primer Reyes, un Reyes imbuido por la
filosofía del romanticismo alemán,3 "la critica" es una
exposición del espiritu y, si se equipara al espiritu con
la toma de conciencia de la historia, "la crítica" sería,
por tanto, una exposición de la dialéctica de la histo,
ria. De esta manera, el objeto de la crítica es ese mo,
mento fundacional de la conciencia, el punto donde el
sujeto histórico despierta "del sueño de su animalidad"
y descubre el "dios" en sí mismo. Puesto en otras pa,
labras, el ensayo de Reyes busca explorar el punto
preciso donde un sujeto oprimido, extrahistórico
(prosiguiendo aqui con la retórica hegeliana4) , ad,
quiere conciencia de sí y, en este proceso inicia no
sólo su propia inscripción de la historia, sino la his,
toria misma.
Aqui se hace necesario tener presente que Reyes
no se entendía a sí mismo como filósofo sino como en,
sayista. Con esto, quiero decir que la lectura de sus
textos no se debe fij ar ni en el "rigor" de su uso de los
conceptos filosóficos5 ni en una lectura estricta de su
vocabulario. Más bien, la cuestión radica en las apro,
piaciones estratégicas que Reyes articula con relación
al archivo filosófico de occidente. Es en este punto don,
de se establece uno de los momentos de mayor distan,
cía entre Reyes y sus contemporáneos, enfrascados en
las querellas de la cultura nacional: más que un "inte,
lectual mexicano" Reyes se comprende a si mismo
como un intelectual periférico a la tradición occiden,
tal cuyo movimiento crítico radica no en la constitu,
ción de un sistema de signos que dé cuenta legítima de
"la nación", sino de una ontología critica del movimien,
to mismo de su historia. Dicho de otro modo, lo que se
puede extraer de "La sonrisa", un texto

3
Para el influjo del romanticismo alemán en la obra de Reyes, véase Castro
Gómez "América Latina y la nueva mitologla de la razón".
4 Es en este punto donde se articula la referencia, planteada en el articulo
"Reyes, raza y nación" de Joshua Lund, a Hegel, quien lee a Reyes en la
clave de la filosofia hegeliana de la historia y, al comparar "La sonrisa" con
"Visión de Anahuac", plantea una filiación de Reyes a un concepto
contradictorio de slntesís: la slntesis del mestizaje trazada desde Gabino
Barreda·hacia "Visión..." y la protesta presente en "La sonrisa". Este articulo
es parte de una conversación extensa entre Lund y yo respecto a Reyes,
por lo que referiré constantemente su trabajo en esta cuestión.
5 Una cuestión que Carlos Montemayor ha señalado respecto a las fuentes
grecolatinas de Reyes. Véase "El helenismo de Alfonso Reyes".

1

El mejor estudio retórico sobre Reyes es el de Eugenia Houvenaghel
(2003). Su trabajo, sin embargo, es más formal de lo que intento ensayar
aqul, pero algunas intuiciones sobre la forma de la escritura de Reyes
descansan sobre él.
2
La referencia a La frnomrnología... de Hegel respecto a "La sonrisa" ha sido
explorada por Evodio Escalante (1998) en Las metáforas de la crítica (4057). En este punto en particular, al que regresaré a lo largo de este texto,
mi trabajo acusa deudas importantes con la reflexión de Escalante.

53

�sintomáticamente libre de cualquier referencia a México, es que la pregunta de Reyes no es "¿qué es 'lo nacional' después de la Revolución?", sino "tqué es la
Revolución en sí?". El punto crucial de esta diferencia
radica en que, mientras para todos los intelectuales de
la época la Revolución es un hecho dado, un acontecimiento incuestionable de emergencia de una nueva
cultura nacional, para Reyes, la Revolución y sus consecuencias en el proceso de toma de conciencia de sí
del país vis-á-vis la tradición occidental son una pregunta abierta. Por ello, mientras todos los intelectuales nacionalistas entre 1917 y 1925 se ocupan de cuestiones como la literatura y la cultura nacional en el
contexto de un mismo concepto de nación, Reyes plantea la pregunta por la ontología nacional en términos
de la dialéctica entre opresores y oprimidos. Más aún,
la existencia o no de una "literatura nacional" es irrelevante en este punto de la reflexión de Reyes, puesto
que para él la práctica escritural tiene una función distinta: mientras los nacionalistas fincan la función de
la literatura en la expresión de una nación previamente dada y su memoria histórica, para Reyes se encuentra en la imaginación de una nación en constante movimiento y conflicto. En consecuencia, "La
sonrisa", junto con todas las reflexiones sobre la libertad del volumen El suicida, puede entenderse como
la articulación teórica de esta última operación y, por
ende, de un nuevo concepto de nación cuyas ramificaciones se verán en los debates posteriores de la cultura nacional.
Por lo pronto, vale la pena subrayar la manera en
que el archivo filosófico occidental es manejado por
Reyes. El común denominador de todas estas referencias es una tradición que se preocupa por la relación
entre libertad y sujeto, es decir, por lo que Jean-Luc
Nancy (1996) ha llamado "la tradición de la liberación
de la libertad con respecto a su apropiación subjetiva", tradición que, como apunta el propio filósofo francés,"[s]e trata de una llamada a la existencia." (44-45)
Una primera referencia es al Discurso de la servidumbre
voluntaria de Étienne de la Boétie, en el siguiente pasaje: "Toda actividad libre, toda nueva aportación a la
vida, tiende a incorporarse, a sujetarse en las esclavitudes de la naturaleza. Es la servidumbre voluntaria, como
iliria Étienne de La Boetie (sic). Lo libre sólo lo es en
su origen, en su semilla, en su inspiración." (Reyes,
1997b: 238) El peso de esta referencia en el proyecto
de una ontología de la revolución mexicana es de con-

sideración, puesto que, como observa José de la Colina (2001) en su prólogo al Discurso... , de la Boétie "quiere
mostrar las fronteras que la naturaleza, la razón y Dios
asignan a la tiranía, advertir que la paciencia de los
pueblos no es ilimitada y que al acabarse se convierte
en rechazo, en furia, en necesaria revuelta y guerra".
"La idea capital", continúa de la Colina, "es que el poder abusivo no existiría si no se nutriese del consentimiento de los súbditos, si éstos no fueren el basamento del poder del Uno." (xviii) A la luz del Discurso... ,
entonces, los términos de Reyes se cargan de una significación distinta a la que se asumiría de entrada. En
una lectura superficial del pasaje citado de Reyes, sería fácil pensar que la "naturaleza" hace referencia a la
barbarie. Sin embargo, si seguirnos la ilación del argumento, es decir, que la libertad implicada en el acto de
la sonrisa se sujeta a la esclavitud prevía y que este
proceso es análogo a la "servidumbre voluntaria" de
De la Boétie, podemos concluir que en este punto de la
reflexión Reyes hace un distingo, crucial a mi parecer,
entre el movimiento revolucionario en sí y su reincorporación a estructuras de sujeción. La consecuencia
de esto es que, dado que la servidumbre es voluntaria,
el mismo sujeto que adquiere conciencia de sí renuncia a ella en el momento de articulación del poder. El
punto al que quiero llegar es que el proceso descrito
por Reyes en su ontología del movimiento revolucionario es estrictamente análogo a la fundación de la "cultura nacional" en México: la toma de conciencia de sí
de los sujetos nacionales deviene en una re-sujeción
voluntaria al poder por parte de las clases intelectuales
a la institución del poder. Reyes, efectivamente, articula una distinción esencial entre la idea de "revolución" y su proceso de institucionalización, entre el
movimiento dialéctico de la historia y su fijación en
un imaginario de poder. Sobre esta base, entonces,
Reyes comienza a imaginar una versión "otra" de la
cultura y la literatura nacional en un concepto de escritura que busca ubicarse consistentemente en el
movimiento libertario de la sonrisa y no en la sujeción
de la conciencia a la servidumbre voluntaria de poder.
En otro texto de El suicida, titulado "La conquista de la
libertad"6 Reyes pone esta vocación en términos más
directos:

Cabe decir que en este texto aparece también la referencia a la
servidumbre voluntaria y su contraposición con la libertad y la toma de
conciencia (Reyes, 1997b: III, 250).

6

54

Una vez al menos, yo he podido evocar la lluvia [metá,
fora que, en este caso, se refiere a la inspiración que la
lluvia causó en su escritura en una anécdota narrada en
el párrafo anterior]. ¿Cómo hacer para adquirir definitivamente ese don? Ya no descansaré mientras no aprenda a evocar la lluvia [mientras no tenga el poder de controlar la escritura]. Ya vislumbré los caminos de la
emancipación. O me apodero de ellos, o quiero morir en
el asalto. (1997b: 261)

za, por el contrarío, la pasión por la cual pasa el alma a
una menor perfección. Además, llamo al afecto de la alegria, referido simultáneamente al alma y al cuerpo, placer o regocijo; al de la tristeza por el contrarío, dolor y
melancolía. (2001: 113)

De esta manera, la "tristeza" de Calibán se da precisamente por su condición de esclavo previo a la conciencia, como podemos extrapolar de la proposición
LV de la misma sección de la Ética... : "Cuando el alma
La posibilidad de este proceso intelectual se en- imagina su impotencia, por eso mismo se entristece."
cuentra, en parte, en la posición exilica de Reyes, quien (147) Reyes, por supuesto, está lejos de la idea del
escribe estos libros desde París y desde España. Ilus- Calibán que maldice a su amo, pero su concepción del
traré este punto con mayor extensión al hablar de "Vi- mito arielista se mantiene en una tensión entre la idea
sión de Anáhuac". Por el momento, me interesa más de la cultura como camino a la conciencia (por lo cual
enfocarme en la otra condición de posibilidad de su Ariel, el intelectual, tiene "alegrías") y la comprensión
crítica, a saber, su ejercicio del occidentalismo en re- de que la sujeción de Calibán se encuentra por su calación con la formación de lo que él llamará, en sus tex- rácter externo a la conciencia. Aquí, entonces se entos de los treinta, la "inteligencia americana". La ope- cuentra un desplazamiento clave respecto a Rodó: leíración crítica que Reyes funda en la década del diez, y do desde la conceptualidad de Spinoza, Calibán no
que en "La sonrisa" adquiere peso específico, es la apro- necesariamente se identifica con la supuesta masa espiación de la tradición americana y de la tradición eu- tadounidense, como planteaba el intelectual uruguaropea como parte de un mismo continuum discursivo yo, (Rodó, 1982: 56) sino con la idea de un sujeto his(del mismo "banquete de la civilización", como Reyes tórico que, alejado de la cultura, no conoce el camino
mismo dirá más tarde). El engarzamiento de la tradi- ético de la conciencia. Aquí es crucial observar que
ción americanista con el archivo filosófico es claro, no Spinoza dedica toda una sección de su Ética, la cuarta
casualmente, en su referencia a Ariel y Calibán: "La son- parte, al desarrollo de un concepto de "servídumbre".9
risa es, en todo caso, el signo de la inteligencia que se Dentro del aparato intelectual que vengo describienlibra de los inferiores estímulos; el hombre burdo ríe do, se puede extrapolar de este punto una idea que será
sobre todo; el hombre cultivado sonríe. Calibán igno- guía para la posterior práctica intelectual de Reyes: la
ra las alegrías profundas de Aríel. Calibán es un 'ani, relación entre cultura y conciencia. Asi como para el
mal triste'. 'La carne es triste'." (1997b: 237) La metá- sujeto americano la cultura es el camino al "banquete
fora de Aríel y Calibán, evidentemente, proviene del de la civilización", el cuidadoso trabajo de Reyes en
Arid de Rodó, un texto que Reyes conocia muy bien7. sus últimos años se encamina a la constitución de un
Por su parte, la dicotomía alegría-tristeza proviene de aparato cultural que permita a México la adquisición
una fuente no explicitada por el texto: el escolio a la de una conciencia de sí.
proposición XI de la tercera parte de la Ética demostraLo que podemos ver en operación en los ejemplos
da según el orden geométrico de Spinoza: 8
anteriores es una característica del trabajo intelectual
de Reyes respecto a sus fuentes: la apropiación estraPor alegria rntrndcré, pues, en lo que sigue, la pasión por tégica de elementos del archivo filosófico. Ciertamenla cual pasa el alma a una mayor perfección. Por triste- te, de la Boétie, Spinoza y Hegel provienen de posiciones históricas, prácticas políticas y genealogías
7

Véase el prólogo de Fernando Garc!a Calderón a Cuestiones estéticas (Reyes
1, 12). Una discusión de la relación intelectual Rodó-Reyes se encuentra
en Conn (2002: 82).
8
Cabe decir que Spinoza, aunque no mencionado explícitamente en "La
sonrisa", era un filósofo muy apreciado en el contexto del Ateneo de la
Juventud. En un ensayo de 1911, titulado "Las ideas sociales de Spinoza",
Hennquez Urena (1998: 56-67) sustenta también una lectura del filósofo
muy cercana a lo que intuye Reyes en "La sonrisa".

Por supuesto, también hay que tener en mente que para Spinoza la
servidumbre no se comprende con relación a un Estado, sino •a la
impotencia humana para gobernar y reprimir los afectos". Sin embargo, el
recurso a Spinoza por parte de Reyes se debe a que su reflexión es parte
de la misma constelación del origen de la conciencia de si, ya que "el
hombre sometido de s1 no depende de los afectos, sino de la fortuna." (173)
9

55

�intelectuales muy distintas, pero Reyes trabaja sus
obras en la constitución de una línea de pensamiento
propia de las problemáticas que lo ocupan. En otras
palabras, puesto que el centro de la reflexión de Reyes
está no en su adscripción a un edilicio filosófico dado,
sino en el trabajo crítico sobre un problema específico, y puesto que el método de esta crítica es el ensayo
y su consecuente capacidad formal de sopesar argumentos desde distintas perspectivas, Reyes actualiza
el aparato de ideas europeo para una práctica crítica
mexicana y americana al convertirlo en un repertorio
de prácticas intelectuales al que uno puede acudir selectivamente para el desarrollo de posiciones intelectuales propias. Aquí se puede invocar, corno ejemplo,
la diferencia entre risa y sonrisa que Reyes articula al
principio del ensayo: "En concepto, corno quiere
Bergson, podernos considerar que la risa es una rnanifestación social. La sonrisa es solitaria. La risa acusa
su pretexto o motivo externo, corno señalándolo con
el dedo. La sonrisa es más interior." (1997b: 237) Precisamente en tanto Bergson articula una ontología que
cuestiona radicalmente la idea de materialización de
la conciencia (García Morente en Bergson, 1998:
XLVIII) y cuya operatividad se piensa más en términos de flujos que de confrontación dialéctica,10 se vuelve inutilizable dentro del canon efímero de Reyes. Asi,
Reyes no sólo identifica puntos del pensamiento crítico que le permiten articular su trabajo crítico, sino realiza un trabajo de "deslinde" (término que él utilizará
en su trabajo homónimo de los años cuarenta) de otras
líneas filosóficas. De esta manera de habitar la tradición emerge la conciencia intelectual de Reyes: la articulación de la crítica, operación fundamental en la
construcción de su proyecto, funciona en buena parte
a partir del conocimiento de la tradición intelectual
de occidente y, sobre todo, su actualización al constante movimiento de la historia mexicana.
Mientras tanto, quiero cerrar la discusión sobre "La
sonrisa" invocando el momento crucial del ensayo:

culo como una trinchera de la tribu contra los ataques
de las fieras? Pues entonces funda la civilización y empieza con ella la historia. Mientras no se duda del amo
no sucede nada. Cuando el esclavo ha sonreído comienza el duelo de la historia. (1997b: 242)
La fuente filosófica de este pasaje es el fragmento

de la dialéctica entre el amo y el esclavo (o el señor y el
siervo como normalmente se escribe en las traducciones castellanas) de la Fenomenología del espíritu. de Hegel.
Corno es sabido, Hegel articula en este pasaje la idea
de la emergencia simultánea de la conciencia de ambos agentes por medio del reconocimiento mutuo.
Como ha observado Jean Hyppolite (1946) a propósito de este pasaje, "c'est seulement dans ce rapport des
consciences de soi que s'actualise la vocation de
l'hornrne, celle de ce trouver de soi-meme dans l'etre,
de se faire etre." (161) En otras palabras, Hegel concibe
las relaciones de dominación como una dialéctica de
dos conciencias parciales que en la síntesis de su mutuo reconocimiento emergen como sujetos.U De las
muchas interpretaciones canónicas que se han hecho
del pasaje, me interesa rescatar la idea de que el sujeto
sólo puede emerger como resultado de una lucha que
no puede ser reducida a un amistoso reconocimiento
mutuo. (Rauch y Sherman, 1999: 92; Pinkard 1994: 5455) Es en este punto donde Reyes articula a Hegel para
su propia ontología: la idea de la historia como un conflicto agónico entre dos sujetos irreconciliables. Esto
nos permite trazar una trayectoria intelectual de la
forma en que Reyes entiende el concepto de conciencia en este ensayo: primero, la sonrisa como el momento
en que la conciencia despierta y da inicio en la historia; segundo, a través de De la Boétie, la reinscripción
de la humanidad en la servidumbre voluntaria al rearticular la libertad a un sistema de poder; tercero, desde la lectura spinozista de Calibán, la importancia de
la cultura como parte de la emergencia del espíritu (las
"alegrías" de Ariel) y el empeoramiento del espíritu del
sujeto dominado (la tristeza de Calibán) y, finalmenEl hombre sonríe: brota la conciencia. Y el hombre se te, un concepto de la historia cuyo punto de origen es
nutre de los elementos que le da el miedo. ¿Sonríe por la toma de conciencia de sí del dominado a partir del
segunda vez? Protesta, no le basta ya la naturaleza. ¿Emigra, o siembra, o conquista, o forma las carretas en círu Aqul puede leerse la detenida glosa de Hegel hecha por Terry Pinkard
(1994: 53 y ss.). El pasaje de Hegel está en La fenomenología del espíritu
(2002: 117-121). Habrla que decir también que Reyes antecede las
interpretaciones fundacionales del pasaje y que en su momento no se lela
como particularmente importante. De hecho, la primera interpretación
de La fenomenología... con este pasaje como centro está en Kojeve.

°Como se ve claramente en el conocido Materia y memoria. En cuanto a la
referencia de Reyes en la cita, se trata del texto La risa donde Bergson
(1988) explora las categortas de lo cómico.

1

56

reto al amo
risa", en suma, es
("cuando el esuna teoría del declavo ha sonreído
sarrollo histórico
comienza el duedel país en tenlo dela historia").
sión directa con
Aquí, sin embarlas teleologías de
go, hay que tolo nacional que
mar en considecaracterizaron al
ración
una
positivismo.
inversión fundaFrente a textos
mental llevada a
como la Oradón cícabo por Reyes:
vica de Gabino
mientras
en
Barreda (1979) o
Hegel la concienla Evolución política
cia de sí es la síndel pueblo mexicano
tesis de un procede Justo Sierra
so dialéctico, en
(1977), que entenReyes es el inicio
dían la historia
mismo de la diadel país como una
léctica. Por ello,
suerte de movipara Reyes el demiento teleológisarrollo histórico
co ascendente hano es lineal sino
cia la autonomía
recurrente. Si la
de la nación, Relibertad adquiriyes plantea esta
da en una sonriautonomía como
sa se sujeta a una nueva servidumbre volunta- NNIINA.l■ A 111.1■ una toma de conciencia que ocurre en momenria, se implica que eso construye el potencial ~~~ CN
tos precisos de emancipación de la historia y
para una nueva liberación: "El hombre, anheque desemboca, al parecer necesariamente, en
lando liberarse, se está sin cesar emancipannuevas sujeciones. Por ello, para Reyes, la prodo; y, para volver a la frase de que partimos,
testa no es la síntesis de un proceso dialéctiestá tendiendo incesantemente a la no-exisco, sino su origen y condición de posibilidad.U
tencia; si, mas para extraer de alli existencias nuevas.
En este punto viene a colación "Visión de Anáhuac",
puesto
que es, a mi parecer, el texto cuya lectura acomEstá desapareciendo sin cesar, mas para realizar su vida
cada vez de otro modo." (1997b: 242)
paña "La sonrisa": si éste es la escritura de una ontolo,
El significado preciso de esta recurrencia de la his- gía de la nación mexicana a través de la protesta, "Vitoria, recurrencia con la que Reyes cierra "La sonrisa" sión..." es una reconstrucción historiográfica del origen
puede plantearse en términos de la experiencia histó- de la dialéctica colonial que constituye la base de la
rica misma de México. Si la conquista es el origen del nación mexicana a partir de una adopción de las persconflicto entre amos y esclavos, la historia anticolonial pectivas viajeras de los diversos agentes históricos que
es una secuencia de sonrisas que continúan este ciclo:
la independencia, la reforma liberal de 1857, la revolu- 12
Esto lo discuto en relación con los argumentos planteados por Lund.
ción mexicana, son todas etapas que marcan la emer- Ciertamente tiene razón al decir que la "historia, sin embargo, es la que
gencia de una nueva conciencia nacional y su conse- permite a la conciencia ser pensada•, pero este argumento no implica que
la conciencia no pueda ser previa a la historia. Por ello, no creo necesario
cuente atadura a nuevas servidumbres voluntaria. "La pensar, ·como presupone Lund, que la protesta sea una "s!ntesis" en el
sonrisa", entonces, puede concebirse como una onto- pensamiento de Reyes, sino, más bien, habría que ver las consecuencias
de la posibilidad de que la protesta no sea el resultado, sino el origen de la
logía, como un desarrollo de las condiciones filosófi- dialéctica, algo que parece más consistente con la vocación anticolonialista
cas de la posibilidad del ser histórico del país. "La son- del pensamiento reyista.
57

�se enfrentaron al continente. De esta manera, Reyes
completa su estudio de la ontología histórica de Méxi,
co al construir un discurso que se ubica en las diversas
posiciones subjetivas de aquellos que constituyen su
dialéctica histórica: conquistadores, conquistados,
observadores. La lectura de "Visión...", por lo tanto,
tiene que ver con dos estrategias literarias
fundacionales que operan en el texto, cuya influencia
tendrá consecuencias importantes en el discurso lite,
rario del país. Primero, "Visión..." es el primer momen,
to significativo de un concepto critico esencial al
americanismo filosófico: lo que, a partir de Edmundo
O'Gorman (2002), se conoce como "la invención de
América". En Alfonso Reyes aparece entonces la pri,
mera instancia en que la idea del continente como
construcción de una mirada que debe ser descentrada
emerge. Los cuestionamientos más importantes a la
idea de "lo mexicano" y del "ser nacional", sobre todo
en los años cuarenta, provienen de este paradigma. La
segunda operación, relacionada intimamente con la
primera, es la inversión de lo que Mary Louis Pratt
(1992) llama "los ojos imperiales": la toma de concien,
cía histórica de México y América, su sonrisa, se da en
el reconocimiento de su posición propia desde la mi,
rada del colonizador. En el espejo de los ojos del domi,
nador, emerge la historia del dominado.
Al contrario de "La sonrisa", "Visión..." es un texto lei,
do por prácticamente cualquier autor que se acerca a
Reyes y, quizá, el texto de Reyes más canonizado hacia el
interior de la literatura latinoamericana y mexicana. Sin
embargo, su canonización misma ha hecho que su lectu,
ra siempre esté sujeta a un conjunto de preocupaciones
que ponen un velo sobre el peso propiamente teórico y
pohtico del texto. Desde su consagración temprana, en la
Historia de la literatura mexicana (1928) de Carlos González
Peña, como un texto canónico en la tradición mexicana,13
"Visión" ha sido el objeto de un juego más o menos pare,
cido de temáticas críticas. Para poner sólo los ejemplos
de la crítica reciente, podemos reducir estas temáticas a
tres. En primer lugar, se ha discutido mucho sobre la na,
turaleza genérica del texto: González Peña lo cataloga
como "ensayo histórico", Paz y Monsiváis lo incluyen en
el canon del poema en prosa y, en años recientes, Ruiz
Soto simplemente lo ha considerado inclasilicable.14 Se,

gundo, se encuentra el énfasis en la manifestación de
la ideología hispanista de Reyes en el texto, tópico que
en años recientes se ha manifestado en ideas como el
análisis argumentativo como intento de conciliar pos,
turas panhispanistas y antihispanistas (Houvenaghel,
2003: 87,90), el peso de la filología española en su es,
critura (Conn, 2002: 115,126) e incluso la incapacidad
de Reyes de comprender el lado indígena de su ecua,
ción colonial (Monasterios: 231). Finalmente, encon,
tramos las complicidades de "Visión de Anáhuac" con
la tradición histórica del discurso del mestizaje en
México (Lund). Si bien la primera de estas discusio,
nes me parece agotada y, sinceramente, de poca rele,
vancia, creo necesario hacer un par de precisiones so,
bre las otras dos.
Por lo que respecta al hispanismo, me parece que la
pregunta ha sido equivocada. Si Reyes acusa, o no; una
preferencia de lo español sobre lo autóctono me pare,
ce irrelevante, considerando que Reyes en efecto se
encontraba en España por estos años y buena parte de
sus fuentes culturales eran, necesariamente, españo,
las. En el contexto de esta investigación, creo más productivo preguntarse por el mecanismo de dicha in,
fluencia del hispanismo, que, en la critica reciente, ha
sido analizado cuidadosamente sólo por Héctor Perea
(España en la obra de Alfonso Reyes, 1990) y, sobre todo,
Robert Conn (The Politics ofPhi!ology, 2002). En térmi,
nos de la dimensión occidentalista, el punto que me
interesa enfatizar es que la cultura española, junto con
el edificio filosófico que invoqué para "La sonrisa",
constituye el archivo privilegiado que Reyes actuali,
zará para contrarrestar las ideologías nacionalistas.
Respecto al mestizaje, Lund tiene razón en afirmar que
su ensayo acusa huellas de una ideología positivista al
respecto. En su tiempo era imposible no hacerlo. Pero,
a diferencia de su contemporáneo Manuel Gamio y su
volumen Forjando Patria (1992), trabajo fundacional
tanto de la aproximación al mestizaje como de la coro,
prensión de las culturas indígenas en el siglo XX, Re,
yes estaba muy alejado del discurso antropologizante
y protofascista que desembocaría en la ideología de la
"raza cósmica". El análisis de Lund, como el de Evodio
Escalante (1998), descansa sobre una contraposición
entre un hegelianismo progresista que se manifestaría
en la sonrisa (y su lectura de la Fenomenología) y otro
hegelianismo responsable del borrado histórico del
indio y la proyección de América al futuro, producto
de una concepción más cercana a la filosofía hegeliana

u Véase González Peña, 1998: 255-256.
1• Este rastreo lo hace Amella Barili (2000: 148).

58

de la historia_lS Me parece dificil imaginar que un au,
tor tan preocupado por la consistencia intelectual
como Reyes escribiera dos textos que se contradijeran
de tal manera prácticamente al mismo tiempo y me
parece que la pregunta, más bien, es por la continui,
dad entre ambos problemas. Más aún, pese a las hue,
llas que el tema del mestizaje deja en "Visión..." creo
que el punto es que el texto no se ocupa en lo absoluto
de él: su problemática simplemente está en otra parte.
Por estos motivos, en mi lectura siguiente intentaré
distanciarme de las tres aproximaciones a la lectura
de "Visión..." y buscaré leerlo en términos del proble,
ma de la ontología de la historia.
Un punto adecuado de partida para el análisis de
"Visión..." en los términos que me interesa enfatizar
aquí se puede encontrar en la lectura propuesta por
Rafael Gutiérrez Girardot (1991). Cito in extrnso:
Alfonso Reyes describe el condicionamiento utópico de
la historia del Nuevo Mundo, es decir, él señala un ras,
go sustancial de esa historia, que como tal exige su rea,
hzación. Pero esa exigencia no se satisface una sola vez
o en un lejano o próximo futuro, porque esa exigencia
es permanente, es no sólo una fuerza correctiva de las
acciones y acontecimientos sociales y politicos que se
han opuesto a la realización del rasgo esencial utópico
de América, sino un motor incesante no sólo para llegar
a un mundo mejor, sino para vivir siempre en un mundo
mejor. Y ese motor seguirá formulando sus exigencias
igualmente en ese mundo mejor que lleva en si el peli,
gro de la rutina, de la indiferencia social y de la inercia
vital, es decir, de una realización parcial de la Utopía
que es al mismo tiempo su negación.(...) la Utopía de
América de Alfonso Reyes no sucumbe a esos peligros
Uos del totalitarismo]. No en vano antepuso a una de
sus muchas obras maestras breves, que es a la vez uno
de sus más poéticos y amantes homenajes a su raiz mexi,
cana, Visión deAnáhuac (1917), este lema: "Viajero, has lle,
gado a la región más transparente del aire". Pues su Uto,
pía de América consiste en que el viajero de la historia,
que es el Nuevo Mundo y gracias al cual se llegó al Nue,
vo Mundo, tenga conciencia de que su patria es la "región más transparente del aire" que debe merecer y conquistar. La "región más transparente del aire": Colón se

1
'

De hecho, esta contraposición entre un "buen• y un "mal" Hegel es un
tópico bastante comün en los estudios hegelianos relacionados con el
problema de América.

sintió embriagado por el "aire paradisiaco -con un vo,
cablo de Holderlin que delata su nostalgia de la Utopía
se podrta decir por el "éter"-que envolvía serenamente la entrada al Nuevo Mundo. Frente a esa percepción
de Colón, la embriaguez y el culto a la naturaleza de los
románticos alemanes son inevitablemente artificiales y
domésticos. ("Prólogo•: XXXIV)

De este extenso análisis, me gustaría extraer un
conjunto de ideas para entender el rol de "Visión..." en
la constitución del proyecto intelectual de Alfonso
Reyes. En primer lugar, vemos que Gutiérrez Girardot
intuye en el texto una concepción de la historia seme,
jante al de "La sonrisa": la nunca realizada utopia y su
constante "exigencia" recuerdan sin duda a la manera
en que "la sonrisa" emerge en momentos dados de la
historia para sumergirse en su negación y volver a emer,
ger nuevamente. El concepto de "Utopía de América",
que para los años cuarenta, en última Tule, ya era ex,
phcito en el pensamiento de Reyes, se encuentra aqui
en su momento de fundación. El punto crucial es, pre,
cisamente, la naturaleza de esta fundación: se trata de
la apropiación de un concepto que tiene, simultánea,
mente, un complejo historial en el pensamiento de oc,
cidente (desde Moro y Campanella, pasando por las
utopías morales de Hobbes yJonathan Swift, hasta las
utopías dialécticas de Hegel y Marx), y una función
precisa en el origen de México, puesto que el discurso
utópico será uno de los puntos de articulación de mi,
tos originarios de América, como El Dorado.16 Dicho
de otro modo, Reyes hace una apropiación estratégica
de un concepto profundamente imbricado en la retó,
rica colonial y en el pensamiento moderno para su pro,
yecto de emancipación histórica. Y aqui hay que enfa,
tizar la naturaleza de su inversión conceptual: no se
trata ya de una heterotropía imaginada ni de la culmi,
nación de una teleología histórica. Lo utópico en Re,
yes es el imperativo ético de la práctica intelectual: el
posicionamiento constante en el momento de la son,
risa. De esta manera, ..Visión de Anáhuac" y ..La sonri,
sa" hilan un discurso histórico,ético cuya práctica se
contrapone al proceso de institucionalización de la
cultura mexicana de 1916 a 1925. Si los nacionalistas
de este periodo conciben una función intelectual or,
16

Véase, por ejemplo, Ainsa, Fernando (1993). "Invención de la utop1a y
destrucción de la realidad". La dimensión utópica de "Visión" es analizada
por Ruiz Abreu (en Dlaz Arceniega, 1990).

59

�gánica al estado emergente, Reyes piensa en una filosofía que dé cuenta del momento revolucionario
mismo. En una situación extremadamente paradójica, esto hace que en el contexto mexicano el trabajo de Alfonso Reyes sea mucho más revolucionario que el de sus contrapartes nacionalistas en el
doble sentido de la palabra: por un lado, comprende de manera más directa la significación del proceso revolucionario; por otro, plantea una ruptura más
clara tanto de las estéticas como de los conceptos
de historia que primaban en el México
prerrevolucionario y, por tanto, una innovación estética e intelectual clave para comprender las direcciones de la producción literaria del país a lo largo
del siglo XX.
La desautorización de la mirada conquistadora
y la construcción del tópico de la "invención de
América" son el punto neurálgico de la revolución
literaria de Reyes en este momento de su producción. Para comprender la forma en que se construye
esta desautorización, se puede enfatizar un recurso
retórico que Reyes utiliza constantemente en "Visión ...": la localización específica en un personaje
dado de cualquier opinión establecida sobre México-Tenochtitlan. Veamos algunos ejemplos: "Pocos
pueblos -escribe Humboldt- habrán removido
mayores masas" (1997a: 19); "Los gigantescos ídolos
-afirma Cortés- están hechos con una mezcla de
todas las semillas y legumbres que son alimento del
azteca" (19); "el zumbar y el ruido de la plaza -dice
Bernal Díaz- asombra a los mismos que han estado
en Constantinopla y en Roma." (22) Este uso particular del discurso libre indirecto deja entrever un desplazamiento particular de las crónicas de la conquista
de documento histórico a opinión. De hecho, la desautorización de la historicidad misma de las crónicas es
también un tópico constante en el texto: "La historia",
observa Reyes ya en la segunda frase del texto, "obligada a descubrir nuevos mundos, se desborda del cauce clásico, y entonces el hecho político cede el puesto
a los discursos emográficos y a la pintura de las civilizaciones." (13) Reyes muy rápidamente enfatiza que
muchos de estos discursos son indirectos ("los cronistas de Indias del Seiscientos (Salís al menos) leyeron
todavía alguna carta de Cortés en las traducciones italianas que ella contiene" (13]) o, incluso, figuraciones
literarias de un activo imaginario europeo ("Una imaginación como la de Stevenson, capaz de soñar La isla

del tesoro ante una cartografía infantil, hubiera tramado, sobre las estampas del Rarnusio, mil y un regocijos
para nuestros días nublados."). (13-14) "Lo que Reyes está haciendo notar", comenta Amelía Barili
(2000), "es el límite impreciso entre historia y literatura en las crónicas de la Conquista, y la creación
de imágenes estereotipadas construidas por la fantasía europea alimentada por el desconocimiento:
advierte sobre el peligro de adoptar esas imágenes
corno propias y les opone su visión de americano
originada en su experiencia vivida." (151) Si bien me
parece que la "experiencia vivida" no es necesariamente el punto aquí, el comentario de Barili deja ver
el desplazamiento que Reyes hace de las crónicas:
de textos constitutivos del discurso histórico del
continente a "imágenes estereotipadas construidas
por la fantasía europea." Por ello, Reyes hace muy
clara la oposición entre el discurso silvestre y
exotizante del paisaje americano y su realidad histórica:

una reversión tanto de la invención de América llevada a cabo por los europeos del siglo XVI y XVII y
su "re-invención" 17 por parte de los naturalistas del
XVIII. "Alexander von Humboldt", escribe MaryLouise Pratt, "reinvented America first and foremost
as nature. Not the accessible, collectible, recognizable,
categorizable nature of the Linneans, however, but a
dramatic, extraordinary nature, a spectacle capable of
overwhelrning human knowledge and understanding"
(1992: 120). Esta América, junto con la Tenochtitlan
que a la mirada del viajero parece "un espejismo de cristales" (1997a: 17) es suplantada por Reyes por una historia mexicana cuyo movimiento es, nada menos, la desecación del paisaje, que a su vez se convierte en el
punto en común de toda la historia del país:

Alfonso Reyes alegoriza la historia de México en
un rHuento de cómo la técnica, es dHir, la ciYI•
llzaclón, doma y destruye ese mismo paisaJe.

Nuestra naturaleza tiene dos aspectos opuestos. Uno,
la cantada selva virgen de América, apenas merece describirse. Tema obligado de admiración en el Viejo Mundo, ella inspira los entusiasmos verbales de
Chateaubriand. Horno genitor donde las energías parecen gastarse con abandonada generosidad, donde nuestro ánimo naufraga en emanaciones embriagadoras es
exaltación de la vida a la vez que imagen de la anarquía
vital(...).
Lo nuestro, lo de Anáhuac, es cosa mejor y más tónica. Al menos para los que gusten de tener a toda hora
alerta la voluntad y el pensamiento claro. La visión más
propia de nuestra naturaleza está en las regiones de la
mesa central: alli la vegetación arisca y heráldica, el paisaje organizado, la atmósfera de extremada nitidez en
la que los colores mismos se ahogan. (1997a: II, 16)
El punto que se desprende de esta contraposición es precisamente que, mientras que la selva de
Chateaubriand "naufraga en emanaciones
embriagadoras", Anáhuac permite "tener a toda hora
alerta la voluntad y el pensamiento claro". El paisaje de América, en sus versiones estereotipadas, constituye entonces un oscurecimiento de la inteligencia (una "tristeza de Calibán" para invocar el
lenguaje de "La sonrisa"), mientras que el paisaje
"real" de Anáhuac sería el marco perfecto de las "alegrías de Ariel". El texto, desde esta perspectiva, es

60

nacimiento humano, Alfonso Reyes alegoriza la historia
de México en un recuento de cómo la técnica, es decir, la
civilización, doma y destruye ese mismo paisaje. Por supuesto, la metáfora es la historia misma de Anáhuac: desde la construcción de las primeras chinarnpas y la emergencia de la capital azteca sobre el lago de Texcoco, hasta
la desaparición completa de sus aguas por el crecimiento
constante de la metrópoli.
Antes de cerrar esta sección con las consecuencias
de este concepto de la historia de México, es importante detenerse en el proceso a partir del cual Reyes
articuló esta mirada viajera. "Visión de Anáhuac" es
parte de un conjunto considerable de textos escritos a
partir de 1913 durante las estancias de Reyes en París y
Madrid. Específicamente, "Visión..." es paralelo a un

Abarca la desecación del valle desde el año 1449 hasta
el año de 1900. Tres razas han trabajado en ella, y casi
tres civilizaciones -que poco hay de común entre el
organismo virreinal y la prodigiosa ficción política que
nos dio treinta años de paz augusta. Tres regimenes monárquicos, divididos por paréntesis de anarquía, son aquí
el ejemplo de cómo crece y se corrige la obra del Estado,
ante las mismas amenazas de la naturaleza y la misma
tierra que cavar. De Netzahualcóyotl al segundo Luis
de Vdasco, y de éste a Porfirio Díaz, parece correr la
consigna de secar la tierra. Nuestro siglo nos encontró
todavía echando la última palada y abriendo la última
zanja. (14-15)

conjunto de crónicas, recogidas bajo el titulo de Las
vísperas de España, donde el viajero Alfonso Reyes registra comentarios sobre experiencias cotidianas por los
rincones del país ibérico. En general, podria decirse
que en estos textos Reyes hace el mismo viaje de descubrimiento que los españoles hicieron en América
siglos atrás, es decir, "descubre el Mediterráneo", como
el mismo diría años más tarde. "Olvido la historia de la
ciudad" dice Reyes en una crónica de Burgos. ..Pido el
secreto al sentido de la orientación" (102) .Este "olvido de la historia" es la marca de la experiencia viajera
de Reyes: la experimentación de las ciudades españolas y francesas a partir de su propio acervo cultural.
Reyes, el americano, visita la vieja metrópoli española
y le da forma desde sus propios referentes: la operación de los conquistadores de Anáhuac aquí se ve invertida y el viajero mexicano transforma la metrópoli
imperial en un conjunto de estampas provincianas.
Aquí vale la pena recordar que la obra de Reyes, más
allá de la impresión que pueda dar el carácter
monumentalizado de su figura, está compuesta de pu-

Puesto en el vocabulario tradicional del
latinoamericanisrno, para deconstruir el mito de la barbarie americana fincado en el paisaje que desborda al co-

17

Mary Louise Pratt llama al trabajo de Alexander von Humboldt, una de
las referencias centrales de Reyes en este texto, "The Re-invention of
America" (111-143).

61

�ros géneros menores: crónicas, ensayos menores, estampas costumbristas, en una palabra, misceláneas:
"Una obra miscelánea es un texto escrito en que se tratan muchas materias inconexas y mezcladas" es una
de las definiciones que Margo Glantz (1994: 61) da de
la obra de Reyes. El trabajo misceláneo está presente
en "Visión...". Se observa tanto en las diversas referencias invocadas corno en el lenguaje mismo: cuando
Reyes habla de un "Eolo mofletudo" (1997a: 13) hay
también una miscelánea que ubica en el mismo espacio el registro culto con el habla popular. Esta miscelánea, que le permite moverse en los registros cotidianos de la vida española, es el género ideal para
desmitificar al sujeto colonizador. La operación, por
supuesto, no es nueva: es la misma que la planteada
por las crónicas de fray Servando Teresa de Mier en
los albores de la independencia de México.18 La conexión aquí no es fortuita: el propio Reyes (1997b)
considera las páginas de Fray Servando sobre España
"uno de los capítulos más inteligentes y curiosos de la
literatura americana." (437) La conexión entre Reyes
y fray Servando ilumina un punto central de la trayectoria intelectual del polígrafo mexicano: en su proceso de construcción de un pensamiento mexicano y
americano emancipado, la escritura de Reyes recrea
una forma de emancipación intelectual en la base misma de la independencia de México. La consecuencia
de esto es, precisamente, una reactivación de la tradición ernancipatoria iniciada por los escritos de fray
Servando.
"Visión...", en este orden de ideas, es la contraparte
de este trabajo: el viajero que conoce el lado cotidiano
de España, utiliza dicha cotidianeidad para volverse
hacia América. La nostalgia de Reyes debe entenderse
desde esta idea: no se trata simplemente de un intelectual exiliado añorando su país. Se trata, más bien, del
distanciamiento necesario para comprender la naturaleza de un pensamiento revolucionario mexicano
lejos del proceso de institucionalización y domesticación de dicho pensamiento.
Aquí entonces vale la pena volver al concepto de
historia planteado por "Visión...". Bajo la idea de la utopía, la conexión principal entre "La sonrisa" y "Visión

de Anáhuac" se da en su proyección al futuro. "Lo
que hay en el hombre de actual, de presente y aún
de pasado, nada vale junto a lo que hay en él de promesa, de porvenir", dice Reyes en "La sonrisa". (240)
La interpretación de la historia en "Visión..." responde a esta premisa. En tanto existe una identificación
entre utopía como imperativo moral y la promesa y el
porvenir del hombre en este paisaje, la interpretación
histórica de "Visión. .." privilegia aquellos momentos
de la historia que conducen a los momentos de anarquía. Es esta idea la que se encuentra detrás de la afirmación: "Cuando los creadores del desierto acaban su
obra, irrumpe el espanto social." (1997a: 15) Esta caracterización de la Revolución no es tan ominosa como
parecería a primera vista, porque los sistemas politicos anteriores del país son calificados por Reyes como
"tres regímenes monárquicos" y el porfuiato es una "ficción politica". (14) Ciertamente, la noción de "espanto social" habla de los horrores mismos de la guerra
revolucionaria, que en la biografía de Reyes se encarnaron en la muerte de su propio padre. Sin embargo,
lo que queda claro de este pasaje es que, si comprendernos la Revolución como uno de los momentos de
torna de conciencia histórica, la narrativa de la desecación de los lagos conduce, en el recuento de Reyes,
directamente a ella. Se trata, a fin de cuentas, de un
proceso dialéctico (hombre-naturaleza) que, al concluirse ("cuando los creadores del desierto acaban su
obra"), da paso a un nuevo conflicto histórico. Hay que
decir, para concluir, que esta otra dialéctica, la del hombre y la naturaleza, es también un punto de conexión
entre ambos textos: Mientras en "La sonrisa" Reyes
(1997b) declara que "El albor de la historia es un desequilibrio entre el medio y la voluntad humana, así
corno el albor de la conciencia fue el desequilibrio entre el espectáculo del mundo y el espectador humano" (242), en "Visión..." este proceso se ilustra en la
constitución misma del sujeto histórico: "nos une con
la raza de ayer, sin hablar de sangres, la comunidad
del esfuerzo por domeñar nuestra naturaleza brava y
fragosa; esfuerzo que es la base bruta de la historia."
(1997a: 34) De esta primera sonrisa hacia el mundo
surge el sujeto nacional: "El choque de la sensibilidad
con el mismo mundo labra, engendra un alma común." (34) La síntesis del alma común se rompe cada
vez que el esclavo sonríe a su amo: la independencia, la guerra de reforma, la Revolución, hasta que
se establece una nueva monarquía.

Estas crónicas estAn recogidas en la antologla de fray Servando
compilada por Héctor Perea (1997). Christopher Domlnguez (2004), por
su parte, documenta extensamente el viaje de fray Servando a Espaiia en
su biografia Vida de Fray Savando.

18

De su lectura de "Visión..." y de El suicida, Robert
Conn concluye:
Reyes, in a similar gesture that incorporates Spanish
philology, overcomes the categoríes of his colleagues by
identifying philosophic and literary modernity with the
ethos of nonelite romantic subjects located in the past
or in an archaic, picturesque present. In both cases,
Reyes creates a vision of Culture that complements and
thus legitimizes the action of his Hegelian-inspired, liberal State. (2002: 134)

A partir de la lectura que he realizado hasta aquí,
considero que la visión de la cultura sustentada por
Reyes en este periodo es parte de una función mayor:
no la de un Estado como plantea Conn, sino la de un
proyecto emancipatorio. La identificación, correctamente señalada por Conn, entre la modernidad filosófica y el ethos del esclavo en "La sonrisa" es crucial en
tanto el proceso de institucionalización revolucionaria se articula como la reconstitución de una élite que
dicta "lo nacional" al resto de la población. El proyecto intelectual de Reyes, entonces, imagina una comunidad dada por la cultura y la domesticación del paisaje, comunidad cuya ontología se sustenta siempre por
el conflicto y la reinvención dialéctica de los diversos
momentos de reemergencia de la conciencia de si. El
mensaje, aquí, es claro. La revolución mexicana necesariamente desembocará en la construcción de otra
"monarquia" y la responsabilidad de los intelectuales
es el mantenimiento de la dimensión moral de la utopia, es decir, de la posibilidad de una nueva sonrisa de
la historia. En la comprensión de este proceso, y en su
posterior papel en la construcción de un campo literario
autónomo, Alfonso Reyes funda lo que propiamente se
podría denominar la "modernidad literaria" de México.

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�REVOLUCIÓN, COMPROMISO Y LECTURA:

Un cuento de
Abdón Ubidia
IAIMI YILLAllll■AL

No se espera de los criticas, como se espera de los poetas, que nos
ayuden a hallar sentido a nuestra vida. Les corresponde tan sólo
intentar la hazaña menor de hallar sentido a las formas en que
intentamos hallar sentido a nuestra vida
Frank Kermode

oda texto, no importa si se trata de literatura
o no, despliega una tesis, implícita o explícita,
ingenua o especializada, acerca de la lectura.
Así, en un extremo, un recetario de cocina
comúnmente supone una asimilación "literal" de él
para seguir las instrucciones "al pie de la letra". Y, en
el otro lado, la literatura admite múltiples lecturas e
incluso puede constituir a la complejidad de la
lectura como un tema manifiesto de la ficción.
65

�Esto sucede en el cuento "La historia de los libros
comestibles" (1989), del ecuatoriano Abdón Ubidia.1
El narrador Ubidia nació en Quito, Ecuador, en 1944.
Entre sus libros se encuentran tres volúmenes de cuento y una novela; además, ha obtenido premios nacionales de narrativa en su país. Es ensayista y antólogo
dedicado a ternas de literatura ecuatoriana, en esta linea de trabajo ha publicado: El cuento popular en el Ecua,
dor, La poesía popular ecuatoriana, Tendencias de la literatura ecuatoriana y Antología del cuento ecuatoriano
contemporáneo. Fernando Burgos opina sobre la narrativa de Ubidia:
Su cuentística se conecta a las búsquedas posmodemas
de los ochenta, espíritu en el que se genera el título de la
extraordinaria colección Divertinvcntos; neologismo que
apunta al doble carácter lúdico e imaginativo de la escritura así como a la realización, en el fondo utópica, de
lo literario. (Burgos, 1997: 270)
Entre los escritores hispanoamericanos más reco,
nacidos hay ejemplos de relatos que presentan proce,
sos de lectura y comprensión: "Continuidad de los parques", de Julio Cortázar, o un buen número de cuentos
de Jorge Luis Borges. Pero así corno han sido reconocidos por la crítica y el mercado, también han sido muy
estudiados. Entonces, la poca atención de los estudiosos a un narrador contemporáneo como Abdón Ubidia
fue uno de los incentivos para comentar su texto. En
este caso interesa observar cómo presenta el relato de
Ubidia al proceso de lectura, de qué maneras la fíe,
ción literaria sírve para comprender una actividad tan
compleja.
Su relato se puede clasificar corno una metaficción
(el término es de la investigadora canadiense Linda
Hutcheon): narraciones que presentan algún aspecto
de los procesos de producción (escritura) y lecturacomprensión en términos de ficción. En cuanto al concepto de metaficción, el investigador Lauro Zavala
ofrece una definición simple y útil:

cuento o novela cuyo tema, principal o secundario, es
precisamente el acto de leer o escribir un cuento o novela. (Zavala, 2004: 120)
"La historia de los libros comestibles" trata acerca
de un poeta que deja la escritura para dedicarse a la
producción editorial con mucho éxito gracias a que
inventa un novedoso tipo de libro comestible. Es un
relato que, entre otras cosas, muestra la transforma,
ción de la actividad lectora causada por el éxito de estos libros-alimento que reemplazan a los tradicionales ejemplares hechos de papel y tinta.
En síntesis, en este relato se narra la historia de un
escritor, Blüm, que, en contra de sus ideales de juventud, se convierte en empresario editorial y se enriquece gracias a su invención de diversos tipos de libros
comestibles. El editor tiene que enfrentarse con su
pasado cuando recibe la visita del poeta Gray, compañero de juventud que le propone diversificar aún más
la producción de los novedosos libros. Después de tres
años de colaboración exitosa, Gray decide dejar la
empresa y como último favor le pide al empresario rea,
lizar la presentación de su más reciente poernario
acompañado de las personas más prominentes del "reino". Esto desencadena la desconfianza de Blüm y la
acusación en contra del poeta por intento de asesinato de los asistentes a la presentación de su libro.
U. lllllftllTDTIIALIDAD

Entre las muchas herramientas de análisis útiles para
esta exploración del tema de la lectura en el cuento de
Ubidia se encuentra la intertextualidad2 esa relación
interna y externa entre textos. En el sentido más restringido la intertextualidad es la relación de
copresencia entre dos o más textos (Genette), cuya manifestación más concreta es la cita, y en el sentido más
general la intertextualidad atiende a una coincidencia
estructural entre textos que se puede manifestar incluso por préstamos léxicos o gramaticales, citas, alu,
siones, géneros, etc. (Riffaterre, 1979/1997: 151) Así, el
intertexto, unidad de análisis, debe considerarse un
Por otra parte, una definición mucho más sencilla, ex, texto entre textos, es decir, un fragmento sustraído de
presada desde la perspectiva del lector de textos litera- un texto y transformado e insertado en otro. El
rios, podrá ser, simplemente, que la metaficción es todo
2 Hice una exposición más amplia de la teorta intertextual en •Análisis
intertextual: 'El libro de Garcta', de Mauricio José Schwarz". En Morpht
23-24. Revista del Arca de Cirncias del Lenguaje. Puebla: Instituto de Ciencias
Sociales y Humanidades, BUAP: julio 2001-junio 2002.

Cuento incluido en la antología El curnto hispanoamericano en el siglo XX
(UI), de Fernando Burgos (Castalia, 1997). Originalmente en Divertinventos:
libro de fantasías y utopías (1989).
1

66

intertexto, pues, es el fragmento que se identifica en la
lectura como insertado en otro texto mayor.
El relato de Ubidia no presenta una densidad mayúscula de citas claramente identificables. Sin embargo, hay algunas alusiones muy claras y varios aspectos
destacables que se expondrán y explorarán en la si,
guiente descripción intertextual del relato. Enseguida se presenta el recuento de fenómenos intertextuales
siguiendo el orden del cuento.
IIICRIPCIÓM IMTlllTIXT.AL

Al inicio hay una intervención del narrador que se sitúa
claramente desde el punto de vista del personaje Blürn,
poeta que cambió la escritura por la labor editorial:
Un día a Blüm le pasó lo que a tantos: se cansó de ser
pobre. Y en lugar de escribir libros, se puso a fabricarlos. De un día para otro amaneció convertido en editor.
Pero -ni su hambre ni su ego podían permitir otra
cosa-, editor de libros muy originales: libros comestibles. (Ubidia, 1997: 271)
Esta situación del narrador en tercera persona situado desde la perspectiva del personaje Blürn se mantiene
todo el relato. El inicio de la narración de Ubidia alude a
la tradición cuentística europea, su frase de apertura "Un
día..." permite a un lector con experiencia mínima situar
al texto corno un cuento, en el sentido más habitual. Después de una descripción del material y demás características de los libros comestibles, se consigna la cita de una
frase que Blürn rescató de su etapa corno poeta para convertirla en "cuñan publicitaria de los libros comestibles:
"AMIGO MÍO, SI USTED ill UN UBRO, EL UBRO PASA A FORMAR
PARTE DE USTED, INrENTE SACÁRSELO DE ADENTR0."3 (271)

Este
fragmento presenta un fenómeno de intertextualidad fíe,
ricia o de cita apócrifa4 porque se incluye citado un texto
existente sólo dentro de la ficción del propio cuento. Dicho intertexto ficticio es importante en este trabajo porque muestra directamente la cualidad de metaficción
del relato, por medio de esta citación se establece la
lectura como tópico del cuento. Dado que se trata de
un relato acerca de escritores, editores y libros, el tema
de la lectura se encuentra implicito en todo el texto,

pero en este fragmento se presenta directamente una
afirmación acerca de la lectura que afecta al sentido
de toda la narración. Sólo después del análisis podrán
desplegarse algunas de las implicaciones surgidas de
la relación entre esta cita ficticia y el resto del relato.
El narrador hace un repaso de las distintas lineas
de producción que generó Blüm para aventajar a sus
competidores (libros de sabores, libros comestibles no
impresos, libros no comestibles y libros cuyos sabores
estaban relacionados con su contenido). Enseguida
describe el día en que llegó el poeta Gray a la oficina
de Blüm: "Una tarde de invierno -un vaho helado en
los cristales de las ventanas y una gran lápida de hielo
en el cielo-, golpeó a la puerta el poeta Gray, antiguo
camarada de los tristes tiempos." (272)
Hay en este fragmento dos aspectos destacables,
primero la descripción del poeta Gray, personaje que
por sus características puede ser comparado con el típico héroe de la literatura del romanticismo; y, segun,
do, la mención de la frase "antiguo camarada" refirién,
dose al mismo Gray. La expresión "camarada" se
utilizaba bastante en el lenguaje de la izquierda lati,
noamericana para identificar a los compañeros de cau,
sa revolucionaria (también se utiliza entre soldados),
en este caso se trata de dos personajes que se han dis,
tanciado (han dejado de ser camaradas) porque Blüm
dejó de pertenecer al ámbito revolucionario y se convirtió en empresario. Este sentido intertextual se reafirma en los siguientes pasajes en que se muestran más
elementos léxicos de ese ámbito: "Devuélvete a tu pasado y tu miseria. Y a tus afanes subversivos"5 (272); "No
soy más el poeta de la palabra y de la vida, el profeta de
los sueños y de las utopías que jamás se cumplen." (273)
En estos dos casos no hay una referencia a textos
explicitas sino alusiones al lenguaje de la literatura del
romanticismo y al léxico identificado con el grupo de
intelectuales y activistas de izquierda, tendencia ideo,
lógica muy favorecida antes de la caída de los gobiernos socialistas. En el caso especifico del aspecto que
evoca más directamente a la literatura del romanticismo, la descripción de Gray, se trata de un poeta (la
lirica fue el género literario característico del romanticismo y el escritor de poemas, el héroe típico de este
movimiento) rebelde, revolucionario, solitario y utó-

1

En mayúsculas en el original.
' Basado en Plett, Lauro Zavala define a la citación como: "Estrategia
intertextual por excelencia. El pre-texto (texto de origen) puede ser real
o apócrifo" (Zavala, 1999: 138).

s Los subrayados son mios.

67

�pico. Vítor Manuel e Aguiar e Silva (1972) sinteóza así
la figura del protagonista romántico:
La aventura del yo romántico presenta un aspecto de
declarado titanismo, y el personaje romántico se configura como un rebelde que se yergue, altivo y desdeñoso,
contra las leyes y los limites que le oprimen, y desafia a
la sociedad y a Dios mismo. (333)
Estas alusiones, al romanticismo literario y al lenguaje de la izquierda, sirven en el texto no corno modelos a seguir sino como referencias con las cuales
disiente el sentido del relato, es decir, la narración no
reproduce el estilo del romanticismo ni puede ínter,
pretarse tampoco corno un relato propagandístico de
izquierda.
Como ya se ve, en esta parte del cuento Blüm tiene
un encuentro no deseado con el poeta Gray. Este último le propone venderle una idea y, contra su volun,
tad, Blüm escucha al poeta, quien le sugiere uañadir
estimulantes a los libros comestibles", adecuados según el género literario al que pertenecieran:
"Afrodisíacos a las novelas eróticas, alucinógenos a las
fantásticas o mágicas, excitantes a las de aventuras,
depresivos a las de miedo." (Ubidia, 1997: 272) El ofre,
cimiento estaba complementado con la idea de privilegiar en dicha serie de libros a la literatura de las llamadas "corrientes verbalistas" que se caracterizan por
los juegos de lenguaje más que por el material narrativo o anecdótico. La oferta agradó al editor no sólo por
su novedad sino por venir de quien le recordaba su
anterior vida, ahora, este ex camarada se integraría en
el mundo de los negocios, dejando atrás su previa condición rebelde.
El trabajo de Gray es exitoso y así pasan tres años,
hasta que el poeta presenta su renuncia. Blüm le cuestiona entonces sus razones para dejar el puesto y Gray sólo
expresa su hartazgo y le pide al editor un último favor:
presentar su libro de poemas, escrito tres años antes,
acompañado de los hombres más poderosos del ~eino".
El editor acepta con gran desconfianza: el narrador refie,
re las sospechas del empresario acerca de las razones de
Gray para dejar la editorial en pocas palabras, Blüm cree
que será traicionado de alguna manera, y por eso le pide
al poeta que le muestre el poemario que presentará.
El poeta le entrega a Blüm el primer ejemplar de su
poemario titulado uFactura", le pide que lo lea y no lo
pruebe para que permanezca como recuerdo. Así, el

editor encuentra en el libro, rústico y parecido a los
ejemplares de papel común, la misma poesía rebelde
de antaño del poeta Gray y reconoce unos viejos versos: uque las palabras quemen / que las palabras recorran las entrañas corno ácidos coléricos / que las palabras hieran y maten como...". (276) Los versos habían
sido escritos en su juventud por el mismo Blüm. Este
es otro caso de un intertexto ficticio, el relato incluye
una cita extraída de los versos pertenecientes a la etapa subversiva de Blüm. Todo esto incrementa la desconfianza del editor acerca de la presentación de ese
libro de poemas: el título uFactura", que sugiere un acto
de cobranza o venganza, la solicitud para que el editor
no probara las páginas del libro y los versos de su
autoría recuperados por Gray y que hacen mención
directa de la frase ~alabras que hieran y maten".
Esa desconfianza desemboca en una acusación que el
empresario hace en contra del poeta Gray en la misma
presentación de su libro ante los prominentes invitados:
-Señoras y señores. No probéis esta obra. Hojeadla con
cuidado. Vosotros habréis conocido acaso esa novela en la
que un monje asesina a otros monjes con las páginas envenenadas de un libro. Pues bien, el autor de "Factura" ha
querido envenenaros. Las páginas de su libro están envenenadas. Guardad este poemario como un recuerdo yuna
advertencia. A último momento he descubierto su plan.
Os he salvado la vida. El rencor de este individuo no tiene
limites. Nos considera a todos nosotros, los aqu1 reunidos,
responsables de las tristezas de este mundo. Inclusive anú
que quise ayudarlo. Pero no temáis, la policía se encargará
deél. (277)
Dos aspectos destacan en esta intervención
acusatoria del editor: primero el lenguaje, se trata de
un discurso estructurado en la persona gramatical vosotros (probéis, hojeadla, habréis, envenenaros, os he
salvado, etc.), que caracteriza al español utilizado en
España. Aquí cabe hacer la aclaración de que el texto
adicional a este fragmento tiene pocas marcas regionales de lenguaje, pero entre esas pocas hay alguna expresión utilizada en el español sudamericano (uchancho": cerdo) y la única marca clara de utilización del
pronombre personal vosotros está en este fragmento.
Por lo tanto es posible hacer una interpretación acerca de la presencia de esta forma pronominal característica del español peninsular en el relato. Sin embargo, la función del ~osotros" en esta acusación no es clara: puede
68

M4Hlll•MIIMN
mencionarse que la utilización del pronombre le
a la abadía más monjes aparecen muertos. Los
TIMl'A/
añade a la intervención de Blüm cierto carácter
27X21CM
encargados de la pesquisa descubren que los
arcaico, representativo de las obras épicas, hereligiosos murieron víctimas de las páginas
roicas y grandilocuentes, típico de las obras naenvenenadas de algunos antiguos tratados. De
rrativas en español antiguo (se menciona antes la pala- aquí la alusión a El nombre de la rosa, según Blüm, los
bra ~eino" como referencia a ese mismo lenguaje). Dicha ejemplares de uFactura" del poeta Gray están envenegrandilocuencia es contraria al posterior descubrimien- nados como los tratados que causaron la muerte a los
to de la falsedad de las acusaciones y al lenguaje y contex- monjes de aquella abadía. Se puede destacar una conto del resto del relato: las acciones suceden en una época sonancia entre el lenguaje arcaizante, con la utiliza,
similar a la moderna en que impera la labor publicita- ción del pronombre ~osotros" y la alusión a esa narraria y la producción editorial en serie. Este fragmen- ción de tema medieval.
to resulta extraordinario sobre todo en contraste
El relato continúa cuando el narrador consigna
con el resto del cuento. También puede tratarse de las reflexiones del editor, quien dos semanas más
una señal que remita a la literatura española del ro- tarde sostiene una plática en la cual el jefe de polimanticismo, perteneciente al siglo XIX.
cía le confirma que los libros del poeta Gray no esPor otro lado, en este pasaje se alude a la novela El taban envenenados. Blüm comprende que la hipónombre de la rosa (1980) del narrador y semiotista italia- tesis de los libros mortíferos fue sólo un invento
no Urnberto Eco, que trata acerca de un monje fran, suyo, además concluye que el poeta Gray represenciscano, Guillermo de Baskerville, que en el año 1327 ta ese pasado que ununca acabaría de marcharse de
realiza la investigación del asesinato del miniaturista su vida." (278) En esa charla el jefe de policía le inAdelmo de Otranto, ocurrido en una abadía benedic, forma al editor que los libros de Gray estaban hetina situada en Italia. A Guillermo de Baskerville lo chos de papel y tinta como cualquier otro, no eran
acompaña Adso de Melk, su discípulo y quien relata la comestibles. Al final de este encuentro el oficial le
historia. Después de la llegada de estos investigadores pide a Blüm que se entreviste con Gray.

69

�Asi, el editor visita al poeta en su celda, "quien
luego de los consabidos interrogatorios parecia un
cristo de iglesia amoratado y sanguinolento." (278)
El poeta sólo rechaza a Blüm diciéndole: "-Lárgate, lárgate ya." (278)
En este fragmento tenemos otra mención
intertextual: el editor ve a Gray como "un cristo de
iglesia amoratado y sanguinolento" cuando lo aborda en su celda. La comparación con este personaje
biblico es significativa no sólo como una inserción
más en este relato, sino porque esta semejanza entre el poeta Gray, golpeado en su celda, y Cristo
torturado es narrada, como todo el relato, a través
de la perspectiva del mismo editor, antiguo compañero de causa de Gray. Ya se había mencionado antes en este análisis la utilización de aspectos pertenecientes al lenguaje de la izquierda ("camarada"),
además de haber destacado que estos dos personajes se distanciaron porque Blüm dejó la militancia y
se convirtió en empresario.
Entonces hay dos apreciaciones de Blüm acerca
de su ex compañero aparentemente incompatibles:
el editor lo considera primero como un militante
obstinado de la causa revolucionaria izquierdista:
"Devuélvete a tu pasado y a tu miseria. Y a tus afanes subversivos" (272); y, después, como un mártir
redentor espiritual, a la manera de Cristo. Y estas
dos causas, la revolucionaria y la religiosa, resultan
contrarias: la revolucionaria favorece el cambio social y se opone a cualquier conservadurismo, tendencia identificada con los intereses de la iglesia.
Esta vinculación de la causa revolucionaria y de la
religiosa cristiana producto de la valoración procedente de la perspectiva del personaje Blüm sugiere
una comparación de la labor del poeta Gray con el
sacrificio de Cristo a favor de la humanidad. La gran
diferencia entre las dos empresas es que Gray no tiene éxito en la suya, y no lo tiene gracias a la acción
del editor.
En uno de sus trabajos críticos acerca de autores
mexicanos de literatura, el poeta y ensayista mexicano Octavio Paz (1994) destaca la misma unión
contradictoria de religiosidad y marxismo en las
obras del narrador mexicano José Revueltas: "Aunque mi nota subraya la religiosidad de Revueltas, no
describe su carácter paradójico: una visión del cristianismo dentro del ateísmo marxista. Revueltas
vivió el marxismo como cristiano." (358) Sirva este

comentario sólo para ilustrar el tipo de discordancia producida por la yuxtaposición de apreciaciones de Blüm acerca del poeta Gray.
Este episodio desemboca en el pasaje en que
Blüm, después de vagar por cafés y bares, vuelve a
su oficina de madrugada y a oscuras "pudo armar el
imposible diálogo con el hombre malherido que lo
mirara desde un rincón de su celda." (Ubidia, 1997:
278) En este diálogo imaginado Blüm descubre, entre muchas revelaciones, que Gray: prefirió tener a
esos ilustres invitados porque eran los de costumbre en los actos de Blüm; que imprimió los libros en
papel y tinta para que perduraran; que tenia la intención secreta de introducir los ejemplares a las
casas de esa gente poderosa para que sus hijos y sirvientes los leyeran y sintieran asco de sus padres y
de sus amos; que incluyó el poema de Blüm para que
no se perdiera, "aunque ya no tuviera autor", y que
nunca tuvo la intención de envenenar los libros.
El cuento culmina con dos cuestiones: primero
el balance del destino del poeta Gray, quien luego
de salir de la cárcel quedó en el anonimato, estigmatizado por una acusación sin aclarar, y, por último, la descripción de la gradual sensación de vacío
en que cayó Blüm. En ese proceso, el editor llega incluso a soñar con el derrumbe de su editorial, la de
los libros comestibles y, curiosamente, dentro de su
sueño observa el suceso con la indiferencia y el mismo menosprecio que el poeta Gray, su antiguo camarada, hubiera sentido. Al parecer el editor se ve
afectado por la figura del poeta Gray, símbolo de su
pasado como artista rebelde y revolucionario, tanto
así que desarrolla un efecto creciente de vacío y en
su sueño es capaz de observar la ruina de su empresa con la misma indiferencia de su ex compañero de
causa.
LICT■li

COMPRONITIDA

En este momento es posible retomar las alusiones al
romanticismo y al léxico del grupo de activistas de
izquierda, antes descritos en este análisis. Se había
mencionado que esas alusiones no sirven al texto
como modelos a seguir sino como referencias con
las cuales disiente el sentido del relato. Esta historia no trata acerca del triunfo de un personaje representante de la revolución artística de vanguardia, dado que el poeta Gray termina en el anonimato,
estigmatizado por una acusación sin aclarar y sin

70

cumplir su objetivo de ocasionar la repulsión de los
empleados y los dependientes de esas personas prominentes, a través de la distribución de su poemarío en sus mansiones. En este sentido el relato no es
propagandístico.
Por otro lado, este poeta rebelde, solitario y utópico sucumbe por un tiempo ante las normas de los
poderosos, aquí representadas por la empresa editorial y su primordial interés de vender sus productos comestibles, desechables. Esta debilidad es impensable para un héroe romántico. Además, se
refiere el olvido y la deshonra en que terminó sus
días el poeta Gray, pero ese infortunio no es de ninguna manera heroico. Por todo lo anterior, puede
afirmarse que el relato no reproduce las pautas de
la literatura del romanticismo, aunque las tome
como referencias intertextuales ante las cuales puede contrastarse y diferenciarse.
Aquí se debe profundizar en la exploración de la
efectividad de las acciones del poeta Gray. El sueño
final del personaje Blüm es significativo por varias
razones: el editor, quien vive una gradual sensación
de vacío, observa en su imaginación la ruina de su
empresa con la indiferencia que hubiera mostrado
su ex compañero de causa, Gray. Entonces es posible afirmar que la presencia y acción del poeta afectaron al editor, de hecho hay un momento en que
Blüm, antes de visitar a su antiguo camarada en la
cárcel, comprende que Gray simboliza ese pasado
que no se marchará nunca por completo de su vida.
En este sentido, la labor rebelde y revolucionaria de
Gray obliga al empresario a actualizar ese pasado
del que tanto renegó. El poeta no tiene éxito en sus
afanes por cambiar socialmente al ámbito de los
poderosos, pero logra que Blüm entienda su proceder (en ese diálogo imaginario) y adopte su perspectiva (en el sueño).
En este momento puede completarse el comentario acerca de la frase que Blüm rescató de su etapa
como poeta para convertirla en lema publicitario de
los libros comestibles: "AMIGO MIO, SI USTED LEE UN LI-

lectura sugeridas por la misma frase que son contrastadas: la concepción original, una lectura profunda y comprometida, y la posterior, una lectura
superficial y hedonista.
Como resultado de esta exploración intertextual,
puede concluirse que dicho lema ejemplifica muy bien
el proceso que el mismo editor experimenta en este
relato: a pesar de su intento por olvidar su etapa como
escritor y lector comprometido con la revolución y la
rebeldía artísticas y sociales, no puede evitar entender
y pensar de la manera en que lo hacía cuando era compañero de causa de Gray. No puede "sacarse de adentro" esas viejas lecturas suyas. Y en esta conclusión
radica la exploración más profunda del relato acerca
de la actividad de la lectura: la lectura intensa, apasionada, comprometida, revolucionaria y excepcional, la
que Blüm realizó en su juventud, es mucho más efectiva y actual que la lectura superficial, comercial, desechable y perecedera de los libros comestibles.

Bibliografía

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interpretante", en Desiderio Navarro (comp.). Intertextualitt. Fran,
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cuento hispanoamericano en el siglo XX. Vol. III. Burgos, Fernando (ed.).
Madrid: Castalia (271-279).

BRO, EL LIBRO PASA A FORMAR PARTE DE USTED, INTENTE
SACÁRSELO DE ADENTRO." Esa

antigua máxima de Blüm
acerca de la lectura es extraída de su anterior contexto: en su origen se refería a la lectura apasionada, atenta y comprometida, y en su etapa de editor
es utilizada como eslogan publicitario de los libros
comestibles. Es decir, hay dos concepciones de la

Villarreal,Jaime (2002). "Análisis intertextual: 'El libro de Garcia', de
Mal!ricio José Schwarz", en Morphé 23-24. Revista del Area de Ciencias
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Zavala, Lauro (1999). La precisión d, la incertidumbre: posmodernidad, vida
cotidiana y escritura. Toluca: Universidad Autónoma del Estado de
México.

71

�IMTREYIITA EM PAIÚI COM EDCil MORIM Y RAÚL DOMIMCO MOftA

onocer el estudio de un escritor, poeta, filósofo o pensador es algo
que se mantuvo presente entre mis grandes deseos, porque imagi-nar el acto de la creación y la reflexión te lleva a pensar sobre cómo
serán los lugares propicios en donde un hombre, o una mujer, puede estar y ser,
para entregar su vida a tratar de hacernos más comprensible la compleji-dad que nos rodea. Poco puedo describirles sobre la particularidad del caos
creativo de Edgar Morin (como él mismo lo nombra), porque me doy cuenta
que no puedo describir la singularidad de ese cuarto ubicado en la Ruede
Saint Claude en París. Pero sí puedo contarles que entrar a ese espacio re-pleto de libros por todos lados, me hizo comprobar que la realidad siempre
supera la ficción, porque los lugares donde transcurre el tiempo de las men-tes y las sensibilidades de
personas como él, que in-tentan redes cubrirnos el
mundo y aportar algo para
su entendimiento más pro-fundo, es toda una expe-riencia, que si no quedara
registrada en fotografías,
después de desearlo tantos
años, pareciera apenas un
fugaz paso por otra habita-ción; pero este es su estu-dio ubicado precisamente
en el Barrio Le Marais (Pa-rís XI), donde antiguamen-IYOMMI CIITIÍllllD CAaÚM
te radicaron los monjes
Templarios y muy cerca de
la sede del Museo Nacional
Picasso, instalado en el se-Somos de la materia de la que están hechos los sueños
William Shakespeare
ñorial Hotel Salé.

e

ENTRE LA BARBARIE
"CMLIZACIONAL"
YLA REDUCCIÓN DE
LA COMPLEJIDAD
HUMANA

73

�La maravillosa objetivación de la escritura ha per,
mítido que desde la lejania mexicana conozcamos las
palabras, los conceptos y, en suma, las vísiones del
mundo de Edgar Morin, un luchador y pensador nací,
do en los principios del siglo pasado, que ha publica,
do más de 30 libros en francés y quien a sus 86 años
posee una mente lúcida y en rnovímíento para recor,
darnos lo siguiente: "Los puntos centrales de hoy son
re,lacionar, re,pensar, re,articular, re,generar, re,in,
terpretar, re,hacer lo humano frente al crecimiento de
la barbarie". Es verdaderamente impresionante su ví,
calidad porque parece 20 años más joven, y al parecer
la fortaleza de su cuerpo y espíritu dará de qué hablar,
pensar y reflexionar en este nuevo siglo, y milenio, del
que ya transcurrió el primer lustro.
Bajo este devenir continuo, surgió la posibilidad de
entrevístar a los dos protagonistas principales del Pen,
samíento Complejo, que se reunieron en este mes de
marzo para evaluar las activídades anuales del Insti,
cuto Internacional para el Pensamiento Complejo
(IIPC), cuya sede central se encuentra en la ciudad de
Buenos Aires, Argentina, siendo Edgar Morin su pre,
sidente y Raúl Domingo Motta, su director ejecutivo
y también director de la Cátedra Itinerante UNESCO
"Edgar Morin" para el Pensamiento Complejo
(CIUEM).
Se cuestionó a estos dos pensadores planetarios
acerca de los acontecimientos del mundo contempo,
ráneo y, aunque ellos mismos han repetido que apenas
se pueden dar pistas sobre el devenir de la historia, no
está de más saber cómo vísualizan o analizan (sin frag,
mentar), lo que está pasando en nuestros días, y lo que
puede pasar, incluso con el PC en los próximos años.

y los poderes articulados desde la izquierda, porque
quizá hay algunas condiciones de posibilidad para que
se den mínimos cambios. Por ejemplo, Lula (Brasil) y
Kichner (Argentina) empezaron a realizar algunas co,
sas y se puede continuar en otros paises, pero es eví,
dente que se puede dar de maneras muy diversas por
las especificidades de cada pais en América Latina.
Pienso que la idea bolivariana de conjuntar las fuerzas
y los poderes de América Latina es bastante buena,
pero yo no tengo buenas ilusiones en relación con lo
que dice y propone Chávez (Venezuela), aunque va,
mos a ver, porque algo parecido pasa en Cuba, pues
también se pueden hacer cosas alli -más allá de no
estar de acuerdo con el régimen de Castro y lo que éste
ha hecho dentro de su pais-, pero también ha sido
importante resistir a las presiones de tantos años de
Estados Unidos de Norteamérica. No sé si será posi,
ble la unificación de los paises de América Latina, no
tengo elementos para afirmar mucho a favor de esta
hipótesis, pero lo improbable sigue siendo posible des,
de mí óptica, porque en Bolivía con Evo Morales, en
Chile con Michelle Bachelet y en México, si llega a ser
presidente (Andrés Manuel) López Obrador, puede
darse algún camino distinto, con los movímíentos y
cambios en los lideres que detentan el poder; aunque
quizá falta mucho tiempo para ver algún resultado al
respecto. Con todo y mis grandes dudas sobre Améri,
ca Latina, creo que es más posible esa unificación pro,
funda de los pueblos latinoamericanos que en los de
Europa, porque para rrú acá estarnos paralizados.

una policultura con raices ideológicas de subordina,
ción, de humillación (por los imperialismos de cual,
quier pais), de las dependencias, de la incapacidad de
aprender de los azares y la incertidumbre de la vída
humana. En este
sentido, pienso
que se debe
reconsiderar y
revaluar la histo,
ria humana, para
refocalizar mu,
chos aspectos de
los modelos de
1
desarrollo y sus
1
consecuencias
en los cambios o
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paralizaciones
1
de las sociedades occidenta,
les, tanto de Eu,
ropa como de
América.

EM: Exacto, pienso que la cuestión es tan problemáti,
ca que ni el concepto tradicional de crisis ni la noción
de sustentabilidad, son suficientes elementos para
comprender este desafio. Hay mucha ceguera y poca
comprensión
real y profunda
de los procesos
que estamos vi,
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viendo actual,
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mente.
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IGC: We alguna
manera están di,
ciendo que se agotó
la '1orma tradicio,
na!" de hacer política o las categorías
con las que hoy se
piensa la política?

EM: Así es, porque acá no se ve la relación entre po,
breza y desarrollo capitalista mundializado, dicho
como se conoce comúnmente en Europa y en occiden,
te, con la economía globalizada y su modelo capitalis,
ta; se sigue propiciando el mantener a ciertos sectores
Edgar Morin (EM): Pienso que es muy difícil hacer re, sociales en su proceso de enriquecimiento, frente al
formas hondas en las condiciones actuales de la eco, empobrecimiento continuo de otros sectores, aparte
norrúa planetaria. Corno percibo las realidades en oc, de los que ya existen. Yo hago la distinción entre pocidente no me parece fácil el giro hacia la izquierda, breza y miseria, porque no podemos detectar o entenpero si hay un conjunto de cosas que se pueden hacer, der únicamente a la pobreza de forma cuantitativa o
como la confederación entre paises de América Latina desde el punto de vista economícista, porque víene de

EM: Si bien la
política es una
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dimensión don1
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RDM: Yo agrede se expresa la
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garía que a pesar
complejidad hu,
de todas las crt,
mana, las visioticas que se vienes actuales de la
nen haciendo
politica, muy su,
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desde los prime,
jetas
a las estruc,
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ros años del siglo
turas de decisión
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XX a la idea de
tecnocráticas,
desarrollo im,
parecen haber
perante, en el
perdido aún más
fondo nada ha
esa cualidad de
cambiado, ni siquiera con la aparición de la
percibir la complejidad y la multiplicidad e
problemática local y global de la crisis eco,
interrelación de los problemas. La ausencia de
IIIGIIUCIII I
(IMUISIS)
lógica y de los limites ambientales del pla,
complejidad en la percepción politica de los
llllfb./
27X2HM
neta para soportar una vísión,acción perma,
asuntos humanos conduce a la generación de
nenternente consumista del actual sistema.
más barbarie, y observarnos muy pocos indicadores de que la tendencia hacia ese aumen,
Incluso la izquierda actual pareciera que
busca un remiendo más que una alternativa distin, to de la barbarie se modifique de forma sustancial.
ta y superadora sobre la situación de pobreza y mi,
seria creciente. Tal vez, porque no se puede encon, RDM: Muchos hablan del secuestro de la politica, y
trar la clave para imaginar una nueva alternativa que tal vez lo que quieren decir es que, además de desapa,
retome los grandes proyectos de emancipación y recer _el espacio público y semípúblico para la partid,
transformación social, luego de las frustraciones y pación ciudadana, se ha producido hace tiempo una
errores producidos por los movímíentos revolucio- ocupación de los espacios politicos y de sus dinámicas
de decisión por sistemas, orgarúzaciones, consultoras
narios a lo largo de todo el siglo XX.

74

75

Raúl Domingo Motea (RDM): Octavío Paz y Cornelius
Castoriadis, en referencia a esto, hace tiempo habla,
ban de un conformismo europeo generalizado que im,
pedia toda posibilidad de cambio profundo o búsque,
da de alternativas a la situación imperante.

Aafrlc• Latl■-1 ¡1t•cl• c■ál btil■l•Ñ•T

Ivonne Gutiérrez Carlín (IGC): Edgar, lqué opinas o qué
ves detrás de la supuesta vuelta a la izquierda en varios países
de Latinoamérica (Bolivia, Chile, México, Argentina, Brasil y
Venezuela), será real y profunda o por el contrario, superficial
y simplemente se trata de líderes neo-populistas, como apuntan
algunos analistas conservadores?

1

1
i

�y grupos profesionales con una mentalidad principal,
mente mercantilista, tecnocrática y reduccionista de
la vida y las sociedades. Nadie niega la importancia de
la mirada profesional de los asuntos adrninistrati,
vos del Estado, pero no se puede reducir a esto la
política, y menos reducir a una pura dinámica
tecnocrática la reflexión sobre el destino político de
sus propios protagonistas; es decir, de lo que todo
este proceso de simplificación está afectando directa,
mente a los ciudadanos en las democracias actuales.
EM: Hay una ausencia de capacidad estratégica in,
dividual y social porque a pesar de hablar de carn,
bios continuos en todas las sociedades, se siguen
aplicando recetas y no se fomenta ningún espacio
para impulsar la imaginación, la creatividad y la
complejización de los asuntos, justamente porque
estarnos sometidos a valores tecnocráticos de producción en todas las dimensiones de la vida social y
politica. Por ejemplo, se repite en todos lados la
cuestión de la necesidad de pensar en la sustentabi,
lidad del sistema, pero se piensa a los sistemas na,
turales y sociales en forma reduccionista o mera,
mente sistémica, que es una forma de percibir la
complejidad pero de forma restringida. Por ejemplo,
se piensa lo sustentable y se deja de lado el terna
principal que son las estrategias de regeneración
natural y social, para bien y para mal. Como lo se,
ñalo en El Método 5 (La humanidad de la humanidad), el
juego del devenir comporta también el desvío del
sentido de las acciones, lo que nombro como la eco,
logia de la acción, cuyo primer principio es que una
vez iniciada una acción en un momento dado, esta
acción entra en un juego de ínter-retroacciones que
modifican, desvían e incluso pueden invertir un cur,
so, y todos estos procesos escapan a la propia vo,
luntad del autor de la acción, y hasta puede volver,
se contra él, como el efecto boomerang. Esa es la visión
de la complejidad que no alcanzan a distinguir los
que la entienden, como dijo Raúl, bajo una óptica
restringida, porque ellos ven el avance de la historia
como una sola corriente, y no perciben la interven,
ción de las desviaciones que pueden suscitarse por
eventos externos e internos, y por eso su curso pue,
de ser perturbado, modificado e incluso contraría,
do. Curiosamente toda evolución viene a ser el fru,
to de una desviación que ha tenido éxito, por eso he
dicho muchas veces que en toda evolución hay pro,

cesos de desorganización y reorganización, lo que
finalmente puede lograr las transformaciones como
rnorfogénesis.
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IGC: Entrando a otro tema, quiero exponerles que observo una
especie de degradación y simplificación de la propuesta del Pen,
samiento Complejo, a partir de la aparición de los libros que
enfatizan la cuestión educativa, o que de alguna manera se re,
lacionan con los distintos proyectos institucionales y educativos que se están gestando en América Latina en general, y en
México en particular. En esta linea, de lo que he entendido de tu
propuesta originaL encaminada a comprender más profunda,
mente la complejidad humana, ¿qué se puede hacer al respecto?
EM: Pienso que se puede mantener el camino y la es,
trategía de rearticular un Pensamiento Complejo,
rnultidimensional y transdiscíplinar, a pesar de todas
las limitaciones y lecturas superficiales que en el fon,
do parecen jugar en contra. Es verdad que hay muchos
que no han comprendido o lo han hecho parciahnen,
te, la revolución epistemológica que propone la visión
del Pensamiento Complejo, porque hay quienes afir,
man que están utilizando mí propuesta pero en reali,
dad se quedan en el paradigma funcionalista antiguo,
y ello implica una visión restringida de la complejidad
que sólo percibe sistemas complejos dentro de la visión clásica de la epístemologia y son absolutamente
ciegos para percibir una complejidad ampliada, por,
que implicaría abandonar el paradigma del Instituto
de Santa Fe (Santa Fe Institute NM). Por ello, y para
contrarrestar ese problema, se creó la Cátedra
UNESCO que lleva mí nombre. Tarnbién hay que pensar que los distintos proyectos que se encuentran rea,
lizando en diversos lugares de América Latina (Brasil,
Colombia, Argentina), y particularmente en México,
son exploraciones que debemos seguir y esperar sus
resultados, sabiendo que muchos pueden dar como
consecuencia probablemente todo lo contrario de lo es,
perado, en fin, eso es parte de la ecologia de toda acción.
RDM: Tarnbién es cierto que otros intentan tomar la
propuesta del Pensamiento Complejo e introducirla u
homologarla a un modelo sistémico, a un pensamiento
holístico y en algunos casos pseudomísticos, que pasan por alto el profundo y continuo tratamiento crítico y epistemológico que ha realizado el Pensamiento
76

Complejo. El otro problema es que sí bien se tienen
noticias de la existencia de los textos epistemológicos
donde están las tesis principales y sus
fundamentaciones críticas, por ejemplo en los distintos volúmenes de El Método, sólo se quedan en la lec,
tura de textos escritos que son circunstanciales e
incompletos, por pertenecer o ser parte de ciertos
proyectos institucionales en el campo educativo,
como Los siete saberes necesarios para la educación del Ju,
turo, solicitado por la propia UNESCO, sobre el que,
por cierto, ya pronto contaremos en el IIPC con una
nueva versión revisada y ampliada para su publica,
cíón. Pero volviendo a las "degradaciones" del Pen,
sarníento Complejo, creo que la gente ha leído más
libros o versiones más light de éste, que se han he,
cho con el fin de difusión, sobre su propuesta cen,
tral en relación con los aspectos educativos, y por
razones específicas no contienen los fundamentos
y la información crítica correspondiente que perrní,
ta comprender la faceta revolucionaria que señala
Edgar. Por ejemplo, todo el mundo piensa que el
tema principal del Pensamiento Complejo es básica
o únicamente la complejidad y no es cierto. Uno de
sus más importantes ternas ha sido siempre el intento de comprender la Humana Condición, cuya
principal característica es el problema de su com,
plejídad inherente, cosa que llevó a investigar y profundizar no sólo acerca de lo que es la complejidad,
también bajo qué condiciones es posible pensarla.
Yesto es lo que generalmente se les escapa a los educadores que siguen este tema, porque implica un
cambio de paradigma en las formas de pensar y no
sólo un cambio curricular funcional. Tampoco el
terna principal es el asunto de la articulación de sa,
beres por arte de magia, sino que, por el contrario,
se trata de una reflexión crítica y continuada sobre
los procesos de convergencia y divergencia de los
productos de los campos de conocimientos científi,
cos, en particular, y del saber, en general. Pero so,
bre todo quiero destacar junto con Edgar que el tra,
bajo del Pensamiento Complejo se trata de la
búsqueda de conceptos y ejes articuladores, no
reductivos, de la dispersión de los conocimientos y
de actualizarlos para la enseñanza de los ciudada,
nos, como por ejemplo: el universo, la humanidad,
lo humano, la Tierra, donde la noción de complejidad es imprescindible. Lógicamente no es fácil porque se requiere mucha infonnación cruzada y, al mismo

tiempo, rigurosa,lo cual implica, a su vez, un proceso con,
tinuo de autoformación y un componente nada despre,
ciable de formación filosófica y epistemológica que po,
cos están dispuestos a mantener y desarrollar.
IGC: Vuelvo ainsistir en cómo creen que se puede hacerpara que la
enseñanza del Pensamiento Complejo pueda realizarse sin tantas
deformaciones, que por otra parte parece inevitable que se den por
el propio proceso de divulgación al que ustedes aluden.
EM: Para eso hay tres asuntos que focalizar o distinguir
para evitar mayores confusiones: la visión de la complejidad simplificada, la visión de la complejidad restringida
y la visión de la complejidad general. Digamos que la vi,
sión de la complejidad restringida, la más divulgada hoy,
como decía antes, viene del Santa Fe Institute porque ellos
hacen investigaciones sobre lo que llaman sistemas
complejos, es decir, sistemas con muchas interaccio,
nes, retracciones y con poca predictibilidad; pero ellos
no perciben que en realidad todo sistema es complejo,
en el sentido epistemológico, porque hay una relación
compleja de las partes con el todo, y viceversa, sobre
todo en relación con las emergencias. Pero ellos se
quedan en un simple primer nivel de la complejidad, y con esto creen que "comprenden" la comple,
jidad de todo lo que nos rodea y no es asi.
RDM: Lo que sucede es que muchos de ellos piensan
los sistemas corno estructura y no piensan con pro,
fundidad lo que significa la complejidad del sistema.
EM: Exacto. Por eso es inevitable la degradación de la
visión de mi propuesta, pues hay muchos científicos y
educadores que mantienen la estructura del "pensa,
miento normal", porque lo único que buscan son leyes
que puedan aplicar o descifrar de manera fragmenta,
ria y compartimental, y pienso que eso les imposibilita tener una visión más amplia de la complejidad, por,
que en ésta no hay que buscar leyes ni modelos ni
recetas. Además, pienso que no conocen mí propuesta
y tampoco han leído ni profundizado en lo que se expone en mis obras principales, porque lo rechazan ·en
principio, pues yo no busco leyes. Pienso que ellos no
están dispuestos ni pueden comprender la real com,
plejidad de los sistemas, sino solamente pedazos muy
pequeños de esa realidad que pretenden conocer, y es,
tán ciegos, porque siguen dentro de la visión normal o
clásica de las ciencias. Por eso fue terrible que yo no
77

�pudiera asistir a un encuentro con científicos en
China [donde han traducido ocho de sus libros], pues me
enfermé, y allí quería exponer las grandes diferen,
cías que hay en las distintas visiones sobre "la com,
plejidad", empezando por la estadounidense, la fun,
cionalista y la que se divulga generalmente en
educación, y la mía. La complejidad restringida no
es sólo la simplificación de mi propuesta, es una
adaptación funcional del problema para remendar
problemas organizacionales, porque hay mucha gen,
te que vende ideas de complejidad a las empresas, a
las instituciones educativas, a las de salud, y en este
sentido hay una degradación, pero también tengo
la esperanza de que ese mismo proceso de degrada,
ción mantenga la idea de que lo que no es capaz de
regenerarse, se muere. Dicho de forma sintética, has,
ta mi propuesta sobre el Pensamiento Complejo si
no se regenera tendrá que morirse; entonces se curo,
pliría el principio de la termodinámica, porque mi
paradigma, como cualquier otro, es biodegradable.
La complejidad no sirve sólo para comprender los
sistemas, no es un modelo, una receta única y con
leyes para aplicar a lo que sea; sirve sobre todo para
entender la complejidad del mundo humano y so,
cial. Si recordamos la historia tenemos los ejemplos
de la degradación de las propuestas de Marx y de
Freud, de Kant y de Platón, porque también han sido
simplificadas y deformadas, pero hay posibilidades
de regeneración al volver a las fuentes originales, si
alguien las sabe reinterpretar y retransmitir desde
su propia creatividad y sus propias riquezas y co,
nocimientos.

IGC: Yen los estudios de las ciencias humanas y sociales, ¿cómo
perciben el papel actual de la filosofía y del relativismo cultu,
raL que parecen esconder el proceso de la mercantiljzación en
todos los ámbitos?

EM: Es evidente la mercantilización en casi todo y
por ejemplo en la cultura trae problemas muy serios
de degradación y confusiones. Una de ellas es, lamentablemente, la creciente difusión de la propuesta del relativismo cultural que hoy se confunde con
la idea de diversidad cultural. Es una degradación
por su forma de concebir las relaciones entre las
culturas. En realidad no existe la idea de la
interrelación entre las culturas para esta forma de
ver las cosas, pero en el fondo esconde un problema
mayor, porque si no hay formas de relación entre lo
diverso, existe el peligro que entonces se reduzca
todo a buscar la forma de unidimensionalizar lo di,
verso; de esta forma se degrada la percepción de esas
diferencias o diversidades culturales y sociales en,
tre los distintos países de occidente y oriente, res,
pecto de la búsqueda de una forma no reduccionista
para gobernarnos en un pequeño planeta que sos,
tiene una humanidad cada vez mayor y compleja. En
el Método 5 (La humanidad de la humanidad) señalo que
hay diversidad cultural, pero también unidad cul,
tural; hay diversidad biológica, pero también uní,
dad biológica, porque no hay unidad sin diversidad
y viceversa. Y ese el problema sobre las culturas que
hay que profundizar investigando y formando a los
ciudadanos con el Pensamiento Complejo, desde una
óptica que no excluya o siga fragmentando más la
complejidad.

RDM: Por eso creemos que es estratégico para noso,
tros el proyecto de diseño, creación y gestión acadé,
mica de un Doctorado en Ciencias Humanas y Pensa,
miento Complejo, que estamos llevando a cabo en la
Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autó,
noma de Nuevo León (UANL), en colaboración con el
Instituto Internacional para el Pensamieto Complejo
(IIPC) yla Cátedra Itinerante UNESCO "Edgar Morin"
(CIUEM), en la ciudad de Monterrey. Con este pro,
yecto pretendemos formar investigadores y profeso,
res que alcancen a introducirse a la comprensión, real
y profunda, de la complejidad humana y de la episte,
mología compleja. Por el momento contamos con un
gran apoyo y entusiasmo de las autoridades de esa
facultad y de las máximas autoridades de la universidad

RDM: Desde mi punto de vista, este es el problema
central que debe guiar las discusiones y las activi,
dades del proyecto del Foro Mundial de las Cultu,
ras y la Sociedad del Conocimiento que está organizando el gobierno de Nuevo León para el 2007. Por
esto, paralelo al proyecto del doctorado que mencionamos, se están elaborando publicaciones rela,
donadas con las ciencias humanas, como el proble,
ma de la diversidad cultural, se pretende realizar un
análisis crítico de la Agenda XXI de las culturas, que
se presentó en el Forum de Barcelona 2005 [ambos
trabajos en prensa de la UANL]; y hacer un trabajo so,
bre las condiciones de posibilidad de una Sociedad
del Conocimiento, y otros temas asociados, como la

78

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gestión del conocimiento, el lugar de la
filosofía en la era planetaria.

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IGC: Yya que estamos centrados en la cuestión educativa, en el libro Educar en la era
planetaria, que escribes con Raúl D. Motta
y Emilio Roger para la UNESCO, hablas de
la "doble hélice" de la mundialjzación alter,
nativa, y una de ellas la relacionas con los
movimientos sociales, a partir de la articula,
ción de redes y grupos ciudadanos, que busca,
ban o buscan una planetarjzación (globaliza,
ción) distinta ala visión unidimensional de las
leyes del mercado. Krees que dichos movimientos han disminuido o se han inhibido por
la situación generalizada de desencanto y es,
cepticismo, ante la imposibilidad de lograr
profundos cambios o transformaciones sociales?

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EM: Hay otra idea que mantengo, que es
la de seguir en la construcción de una red
de redes, no de unificación sino de ínter,
conexión, sin poder central y, aunque sea
paradójico, creo que la esperanza está en
relación directa con el progreso de las ca,
tástrofes, porque cuando éstas son muy
grandes, muy evidentes, la reacción a todo
esto también puede crecer o llegar a ser
mayor. Ya lo dijo Holderlin: donde crece
el peligro, crece también la salvación. Para
mí los avances serán casi siempre pequeños, marginales, dispersos, pero no por
ello menos importantes, y seguirán su
curso. Pienso que hay varias mundializaciones
(globalizaciones): la democrática, la económica, la hu,
manista, las culturales, entonces, desde un punto de
vista las cosas no se pueden reformar tan fácilmente
en el sistema actual, porque no hay instituciones ver,
daderamente planetarias, ni la ONU tiene verdadera,
mente un alcance mundial. Todavía existen controles
y poderes que dominan demasiado el orden de cosas,
pienso que los cambios más profundos y reales se lle,
garán a dar si ocurren verdaderas metamorfosis, como
cuando un gusano se transforma en una mariposa. El
problema es que no podemos saber antes de tiempo
sobre los procesos de metamorfosis y por eso cendre,
mos que seguir intentando rearticular y proponer algunas líneas de pensamiento y de acción. Pienso que a

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79

�eso es a lo único que podemos aspirar y sobre lo que
podemos trabajar, porque se necesitan muchas refor,
mas interdependientes e interconectadas sobre el pen,
samiento y el conocimiento, así como de la sociedad,
de la economía y, sobre todo, de la vida humana. En,
tonces esos momentos de transformación están lejos,
porque tiene que darse un proceso de confluencias si,
multáneas, que no son fáciles de darse en muchos as,
pectos. Ybueno, en cualquier nivel es importante pen,
sar y hacer cosas, unas en Monterrey, otras en
Veracruz, en Argentina o en Francia, casi todo proce,
so de transformación profunda empieza desde lo pe,
queño y marginal, y poco a poco va creciendo.
IGC: En este mismo sentido de la violencia, ¿piensas que han
aumentado los riesgos de que vivamos una regresión hacia la
barbarie de la especie humana, y qué alternativas visualizas
para resistir esta tendencia?

listas, como si fuera un gran centro de cultura para
la vida, porque la esencia fundamental es que los
conocimientos sirvan para vivir humanamente me,
jor todos.
RDM: En estos momentos el IIPC está buscando di,
ferentes alianzas para encontrar la forma más ade,
cuada de desarrollar una red de este nuevo tipo de
centros y que cuenten con una adecuada perspectiva del Pensamiento Complejo en sus actividades y
propuestas.
EM: Pienso que es necesario seguir intentando rearticular estrategias de redes ciudadanas para la vida
que no se deben academizar.
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EM: Debemos reconocer los problemas y las dificulta,
des con claridad y profundidad, para regenerar la idea
del humanismo, porque la barbarie siempre es altamen,
te probable que se dé. Ya lo digo en mi nuevo libro
Culture et barbarie européennes (2005) [no se ha traducido al
castellano]. En mi vida siempre mantengo una apuesta
sobre lo improbable, aunque sea poco posible. Todas
los grandes pensamientos han sido rechazados en sus
inicios: Sócrates, Galileo, da Vinci, y todos los grandes
movimientos han empezado de manera marginal y con
unos pocos seres humanos, por ejemploJesús o Gandhi,
y nosotros estamos en otro periodo inicial de muchas
transformaciones que no sabemos a dónde nos lleva,
rán, pero que tenemos que luchar porque nos lleven a
mejores etapas, estadios o épocas.

IGC: ¿~é piensan de las protestas juveniles de hijos de inmigrantes en París, en octubre,noviembre del 2005?

EM: Hay muchos jóvenes de origen magrebi que son
musulmanes ypara ellos ha sido más difícil la integración
en Francia. Sin que pueda negar que en mi país haya deja,
do de haber mentalidades coloniales y más o menos racistas, también es cierto que esos procesos de la verdadera integración de los inmigrantes tienen diversos aspectos
que es necesario detectar y analizar, porque todos esos
jóvenes son de la segunda o tercera generación y si están
naturalizados con papeles franceses, pero se sienten rechazados socialmente ymás porque su religión es islámica.
Ellos saben que en el occidente no se tiene una actitud
abierta para los que son de origen islámico, y esta mentalidad viene desde el pasado, pero antes se veían corno caIGC: De acuerdo con lo que afirmas, la llamada Sociedad del sos aislados y hoy, que las protestas son mayores, se
Conocimiento está dentro de esos procesos lejanos que todavía visualizan estos problemas con mayor atención, porque
no son factibles; asimismo, la transformación de la condición van in crescendo.
humana hacia la Humana Condición; entonces, ¿qué recomen,
RDM: Creo que en el fondo se puede decir lo mismo sodarías que se efectúe en relación con todo esto?
bre el problema de los Maras [Salvatrucha], provenientes
EM: Pienso que debemos diagnosticar que hoy en de Centroamérica, y sobre otros fenómenos de violencia
día hay una sociedad de los conocimientos separa, juvenil menos visibles en todo el planeta. Hay toda una
dos, no "del conocimiento", y debemos seguir ac, nueva generación de seres humanos que a pesar de sus
tuando en el sentido de religar los conocimientos, diferencias culturales, económicas y sociales, coinciden
pero no sólo en el nivel académico, sino también en en el hecho de que para ellos no hay futuro, porque ya lo
el nivel popular, abierto a todos: de la gente que tra, visualizan en sus padres, y en rechazar el discurso
baja, de las mujeres, de los jóvenes, de los sindica, futurista de sus mayores por considerarlo hipócrita, so,
80

bre todo el de los sistemas educativos. Pero esto no
significa que puedan encontrar por sí mismos una
alternativa distinta, porque muchos de ellos sólo
quieren incorporarse al actual estado de cosas de la
mejor manera posible y reproducir el sistema que
los excluye y que ellos mismos critican.

favor de cambiar el curso del entendimiento entre
las diferentes visiones y culturas de los mundos que
coexisten en este planeta. Si fuéramos pesimistas
enfatizaríamos el aspecto catastrófico que se está
viviendo en estos tiempos, pero tratando de mante,
ner nuestra visión de que lo improbable sigue sien,
do posible, entonces podemos tener la esperanza de
que ese choque no es inevitable. Porque también es
necesario decir que en occidente nosotros tenemos
tolerancia para nosotros y nuestras ideas, por ejem,
plo en Francia, pero no para los otros o la otredad
del mundo no considerado occidental. Porque mu,
chas de los otros mundos, por ejemplo el musulmán,
mantienen situaciones de subordinación y de humi,
llación cuando observan que el occidente acepta
todo lo hecho por Israel o los israelíes, y rechazan o
atacan todo lo que viene de Palestina o los
palestinos, cuando sabemos que hay atrocidades de
unos y otros. Lo que vernos ahora es la agravación
de esa situación conflictiva entre el mundo árabe o
el medio oriente y occidente.

leltn ••• c■rlc■l■r•• •••--••

IGC: ¿~ué reflexión harías, Edgar, sobre la publicación de
las caricaturas danesas, que ridiculizan al Dios Alá?
EM: Me parece que es un indicador de una situa,
ción bastante grave entre las relaciones del mundo
occidental y el mundo musulmán. Pienso que es la
muestra de un pequeño fuego que después puede
incendiar toda la selva, sobre todo por la manipula,
ción de algunos líderes religiosos que exacerban los
sentimientos de ofensa y humillación.
IGC: ¿y qué vale más: el respeto a la libertad plena de ex,
presión o el respeto a la otredad en las creencias religiosas?
EM: Pienso que la mayoría de la gente del mundo
islámico vive tres siglos atrás, porque todavía man,
tienen la unión entre el Estado y la religión, no vi,
vieron una laicización, y para nosotros, en Europa,
la libertad de la conciencia fue una conquista de "las
luces" del siglo XVIII, que obtuvo corno resultado
positivo la visión de un mundo laico, pero todos ellos
no han vivido esa separación y entonces no hay un
cambio significativo en su percepción de las cosas.
Por otro lado, también es cierto que los países de
occidente mantienen una situación de incompren,
sión general hacia la visión musulmana; entonces no
hay entendimiento ni mucho respeto entre unos y
otros. Es evidente que nosotros debemos mantener la
importancia del valor de la libertad de expresión, pero
también es cierto que debemos aprender a respetar en
algunos casos los símbolos de otros, para no aumentar
las posibilidades de que el incendio que ya persiste sea
aún mayor, o que se queme la selva, como decía antes.

IGC: En relación con lo anterior, ¿crees que a partir del 11
de septiembre y después del 11 de marzo en Madrid, y en general el avance del terrorismo y la respuesta bélica de Estados Unidos, hay una clara determinación por aumentar la
violencia?
EM: Casi todo parece indicar que la situación se
agravará. Por ejemplo, es evidente que si hablarnos
de Irak, la política de los estadounidenses, el espíri,
tu bélico e imperialista de occidente, en general, y
el de Estados Unidos, en particular, ha empeorado
la situación de violencia. Aunque se pretenda rnos,
trar que se quiere democratizar a Irak, porque es
cierto que se libera el control sobre 13 etnias que
mantenía Sadam Hussein, ahora hay tantos o más
conflictos internos como antes de la guerra en Irak.
Además, eso ayudó para instigar al terrorismo de
otros lados; y en este sentido pienso que también el
occidente está ciego, porque las situaciones de vio~
lencia regularmente están bajo un esquema de
corresponsabilidad, y en esto occidente y oriente tie,
nen su parte de responsabilidad, porque lo que ha,
cen unos promueve las reacciones de los otros y se
entra a un proceso circular de repetición, y, además,
no podernos eliminar la locura de un jefe de Estado
en ninguna parte del mundo.

IGC: ¿Crees entonces en "la visión de Huntington", sobre que
hay probabilidades en el futuro de un "choque de civiliza,
ciones"?
EM: Bueno, no se pueden descartar los choques en,
tre religiones y civilizaciones, si no hacernos nada a

81

�BIBLIOCLIPS

En vivo
y en directo
,,.

RODRICO FRESAN UNO Para empezar a dis-

cutir este oscuro asunto, una cosa está clara: la práctica de la literatura es una actividad privada, solitaria, secreta. El lector -el espectador de la
cuestión- no tiene por qué saber mucho sobre el
escritor. No hace falta. Y si se siente especialmente
curioso, ahí están las biografías o intemet. A diferencia de lo que ocurre en otras ramas de la cultura
y del arte, en la literatura la obra no es el obrero. No
hace falta que el mago haga una reverencia luego de
haber realizado su magia blanca o negra. Y tampoco es que haya mucho para ver: una persona sentada inclinada sobre papel y pantalla con mala postura y más o menos buenas intenciones. Aún así - de
un tiempo a esta parte, y cada vez con mayor intensidad- se le pide al escritor más y más veces (algunos contratos con editoriales llegan a reclamarlo
como cláusula inviolable) que aparezca, se muestre, opine, sea una figura pública porque los alquimistas del marketing han dictaminado que un escritor fácil de reconocer es más fácil de vender -de
ahí que por estos días un escritor muerto "valga menos"- Ya no es suficiente la distante familiaridad
de la foto de solapa. Ahora hay que presentar libros
propios, ajenos, participar de congresos y de rectangulares mesas redondas, escribir en los medios sobre no-ficciones para volver más atractivo lo ficticio y, si se puede, conseguir un papelito en una
película o casarse con una estrella de cine.
83

Tal vez la culpa de todo la tenga
el inventor de la fantasmada en
cuestión, Charles Dickens, quien
-cualquier excusa era buena
para no estar en casa y con una
esposa a la que detestaba- se
embarcaba en continuos tours y
lecturas en las que, de algún
modo, se convertía en actor de sus
propios libros ovacionado por
multitudes. El que semejante es/
fuerzo acabara matándolo -un
contemporáneo lo diagnosticó
como usuicidio por lectura en pú,
blíco"- no significa que Dickens
lo hiciera mal. Todo lo contrario:
parece que era genial -hacia llo,
rar hasta a los candelabros- al
leer el fragmento de The Old
Curiosity Shop en que se descubre
que la pequeña Nell ha muerto. Lo
que no impide, claro,- que no
abunden los escritores como
Dickens. Y es que por lo general,
los escritores no suelen pasarla
bien en los auditorios ( a menos
que esta actitud se profesionalice
hasta extremos patológicos; y ya
hay profesores de actuación espe,
cializados en escritores que los
preparan y los acompañan en las
giras); y así tenemos el detallado
registro de inolvidables papelo,
nes de Francis Scott Fitzgerald,
Truman
Capote,
Ernest
Hemingway y Charles Bukowski
por citar a unos pocos a la hora
del qué hago yo aqui, del qué he
hecho yo para merecer esto, o del
rompan todo.
DOS Si, la situación es compleja:

los escritores quieren estar solos
y, al mismo tiempo, ser reconocí,
dos por multitudes. Pero Salinger
hay uno solo y hay lugar para un
solo Salínger quien -sus privile,
giados royalties asi se lo permi,

�EL A.UTOR EN Sf MISMO ES UNA DISTRACCIÓN, UN MALENTENDIDO,
UNA EOUIYOCA.CIÓN: A.LCUIEN OUE DEBE SER LEÍDO ESCUCHADO-PERO NO YISTO■

ten- ha llegado al extremo de no
publicar lo que, se supone, sigue
escribiendo sin necesidad de lectores, de salir a buscarlos y, ay, encontrarlos.
De ahí que, de tanto en tanto,
relea una antología editada por el
poeta Robin Robertson -unlibro
terriblemente divertido- que se
preocupa por el estigma y el sintoma bajo el titulo de
Mortifications: Writer's Stories of
their Public Shame (Humillaciones:
Relatos de escritores sobre sus
vergüenzas en público) y donde se
solicita a setenta escritores contemporáneos que narren su momento más terrible en público. Y
todos no demoran en recordarlo
porque, claro, jamás podrán olvidarlo. Malos tragos y pésima digestión; el poeta Simon Armitage
lo explica en su breve ensayo con
tan envidiable y, como se nota,
curtida precisión: "La literatura
ofrece un infinito de oportunidades
para la humillación y la vergüenza,
porque opera en esa frontera donde el pensamiento intimo se enfrenta a la respuesta del público. Los
eventos literarios 'en vivo' constituyen el frente de batalla, la linea
en la que se enfrenta lo que se escribe con lo que se lee. En ocasiones, estos dos campos se combinan
con gracia, en otras se repelen como
el agua y el aceite, y a veces resul-

tan en un cocktail asqueroso." De
la lectura de las múltiples anécdotas del libro, se comprende enseguida que las humillaciones de los escritores fuera de sus escritorios se
dividen en varias situaciones recurrentes. A saber:
1) que no vaya nadie,
2) que, sin previo aviso, te descubras sentado en una mesa junto a un colega que te odia desde
siempre o al que vas a odiar en
cuestión de minutos,
3) que vayan nada más esas personas a quienes no quieres ver por
nada del mundo,
4) que vayan varios locos,
5) que el escritor esté borracho
hasta el vómito o nervioso hasta las
náuseas y que acabe comportándose
de manera poco correcta, y...
6) que la persona que te entrevista
y/o presenta no haya leido tu libro o
que, directamente, te confunda con
otro escritor, o que te pregunte por
cualquier tema que no sea tu libro.
Yseguro que hay varias opciones más.

TRIS Cerca del final de
Mortifications ... , el británico John
Lanchester define el despropósito
con las palabras justas: "Los eventos
-así los llaman los editores- incluyen a las firmas de libros,las lecturas
84

de libros y las presentaciones de libros y a los programas de libros. Todos tienen una tendencia hacia el desastre. Así que, por eso, de algún
modo, todas las historias sobre el
tema son la misma historia, y todas
se producen por la misma causa. Lo
cierto es que el asunto está basado en
un error. Yese error es la idea de que
queremos conocer a los autores que
admiramos porque suponemos que al
verlos en persona percibiremos algo
extra e imprescindible que no está en
sus libros, algo que completa la experiencia de haberlos leido. La creencia de que el escritor es la 'cosa real',
mientras que lo que escribe es una especie de excrecencia. Lo que no es
verdad La obra es la 'cosa real' y es a
ella a quienes los lectores deben dedicar su atención. El autor en sí mismo es una distracción, un malentendido, una equivocación: alguien que
debe ser leído - escuchado- pero
no visto. Si quieres conocerlo, la página es el mejor sitio para la cita. El
repetido fracaso para percibir
esta obvia realidad es el motivo de
que las presentaciones de libros
tiendan a salir mal; y la melancólica verdad es que, cuando salen
bien, tienden a ser muy aburridas."
Después de todo, aunque nos
gusten tanto las hamburguesas,
jamás sentimos la necesidad de
conocer a la vaca de donde salieron, ¿no?

encarnación del sueño nacional,
para seguirla representando con
el transcurso de las décadas; de
quienes son el vértice donde confluyen los anhelos colectivos, el
espejo aspiracional en el que se
miran todos los hombres en algún
momento de su vida.
En una época en que la televisión, la radio y el cine son
omnipresentes, los ídolos surgen
prácticamente
a diario; pero se
PARRA
trata de ídolos fugaces y endebles
que a los pocos años (sino meses)
desaparecen por donde vinieron
sin haber llegado a ser el sueño
más que de cierto sector de la población, sin calar hondo en el imaginario nacional ni, mucho menos, trascender nuestras fronteras
hacia otros imaginarios. Con los
políticos sucede algo similar.
También ellos son fugaces, no importa el grado de popularidad que
hayan alcanzado, porque en
México la política, más que una
serie de anhelos cumplidos, ha
sido una larga cadena de frustraciones populares. Nadie les cree.
A ninguno. Y una de las condiciones para la existencia del mito es
precisamente la fe. Los
futbolistas, y los atletas en general, corren con una suerte equiparable a la de los políticos y las esquerido elevar a categoría de mito, trellas del espectáculo: rápido se
como el narcotraficante, el políti- convierten en ídolos, la población
co priísta o el empresario regio- deposita sus esperanzas en ellos,
montano. Me refiero a esos seres sueña con ellos, desea ser como
de carne y hueso que en épocas ellos, pero de pronto, cuando paespecíficas anduvieron por este recen a punto de conseguir la
país, llevaron a cabo acciones trascendencia, sobrevienen las
encomiables o reprobables, y cuya primeras derrotas corno señal de
leyenda mezclada con su biogra- una decadencia inevitable. (Eso
fía corrió de boca en boca hasta sí, en el caso de los futbolistas, no
quedar fija, indeleble, en el imagi- se atraviesa un campeonato del
nario de la gente. Hablo de varo, mundo, es decir, una debacle se,
nes que un día representaron la gura.) Y otro de los presupuestos

LETRAS AL MARGEN

Los últimos
hombres--mito

Nadie pon-dría en duda que México es un país rico en
tradiciones,en mitologías que perduran des-de hace siglos o incluso milenios, en leyen-das vivas trasmitidas de forma oral de gene-ración en generación. Tampoco que los
mexicanos poseemos una fantasía fértil, ro-busta, rápida para la burla y la ironía, o para
extraer la moraleja edificante de cualquier
acontecimiento. Por esto mismo resulta cu-rioso, y quizás ésta sea una de las grandes
paradojas de la vida nacional, que entre no-sotroslafigura delhombre--mito se desdibuje
cada vez con mayor velocidad
EDUARDO ANTONIO

No me refiero aqui a los venerados héroes y mártires -más héroes que mártires- de la historia patria, cuyo culto fue
"insuflado" en nuestra mente, lo
mismo que las tablas de multiplicar y las capitales de países que
ahora ya ni siquiera existen, gra,
cias a repetidas lecciones de
maestros bien adoctrinados. No
me refiero, tampoco, a ciertas
abstracciones, oficios o actividades que algunos sociólogos han

85

�Ye&amp;.CÁN NIMll'lffe TlllffA / lff ll 31 CM

del mito es la ausencia de derrota
y, por lo tanto, de decadencia. Los
elegidos de los dioses mueren jó,
venes, dice la frase. Jóvenes, sí, y
en la cúspide de su gloría.
Al ser México un país religio,
so, nos quedan los santos. No los
canonizados por Roma, como san
Felipe de Jesús, de quien ya nadie
se acuerda, o san Juan Diego, san,
to cacofónico que subió a los al,
tares por una suerte de imposi,
ción papal, ni la ristra de cristeros

anónimos recién canonizados,
sino los santos laicos: Malverde,
Fídencio,Juan Soldado. A ellos los
consagró el culto popular y el culto
popular los mantiene vivos, como
muestra de que en un país católico
no es la Iglesia quien tiene la últi,
ma palabra sino la gente. Sin em,
bargo, como su culto es deliberada,
mente religioso, cuentan con sus
ministros y sus milagros son evi,
dencías para muchos, escapan a la
categoría de hombre,míto de la que

86

he venido hablando. Ellos son san,
tos, a secas; santos del pueblo.
De todos los grandes hombres
que vivieron en México durante
el siglo XX, la memoria popular
retiene la imagen de dos, por en,
cima de los demás. Uno es el gue,
rrero por antonomasia, otro la
personificación de la simpatía.
Uno fue delincuente, abigeo, san,
guinarío asesino y, más tarde, co,
mandante en jefe del más podero,
so ejército que haya pisado esta

tierra; el otro fue carpintero,
maríachi, actor de cine e ídolo de
la pantalla. Uno vivió en los albo,
res del siglo y murió en 1923, el
otro vivió la primera mitad y mu,
rió en 1957, pero ambos siguen tan
frescos en el recuerdo de los mexi,
canos como si hubieran desapare,
cido apenas ayer. Por supuesto,
me refiero a Pancho Villa y a Pe,
dro Infante, cada uno de ellos ver,
dadera encarnación del sueño
colectivo perma,
nente.
Villa ha perdu,
rado en nuestro
imaginario gracias
tanto al trabajo de
historiadores, ero,
nistas y novelistas,
como a las tradicio,
nes orales del pue,
blo que siguen na,
rrando sus acciones
del mismo modo
que antaño lo hicie,
ron los corridos
que aún se cantan
en todos los rinco,
nes del país. Ha
perdurado, asirnis,
mo, gracias a nues,
tra religiosidad,
pues el Centauro
del Norte es vene,
rada en ciertas re,
giones de México igual que un
santo o, por lo menos, como un es,
píritu rector al que acuden curan,
cleros, brujos y espiritistas. Nací,
do en tiempos de miseria y
realizada su labor en tiempos de
guerra, es sin discusión nuestro
mayor personaje épico. Su calidad
de mito es incuestionable, mas
como desde su muerte, y aún des,
de antes, han corrido ríos de tin,
ta sobre sus hazañas y fechorías,

cualquier cosa que se diga sobre él
sonaría a repetición.
El otro mito que aún nos queda
vivo es Pedro Infante. Nos queda
vivo; esto es: no ha muerto. La frase
ha sido repetida un millón de veces
con respecto a él. Según algunos, el
mito es tradición alegórica cuyo
fundamento es un hecho real. Bien,
Pedro Infante vivió poco menos de
cuatro décadas y murió hace casi
cincuenta años. Su cuerpo, su car,

mamacita o si levantaba pesas to,
dos los días, se trata de detalles
cuya única función es apuntalar la
imagen que México guarda de él.
Ambos, Pancho Villa y Pedro In,
fante son fantasmas que flotan en
torno a nuestra idiosincrasia y di,
cen más de ella que los tratados de
psicología y sociología. La consis,
tencia de su mito se nutre con la
suma de los anhelos egoístas de to,
dos los mexicanos, y también con
nuestras aspi,
raciones de no,
bleza. Sus per,
sonalidades
reúnen lo mejor
y lo peor de un
gran rasgo na,
cional masculi,
no ahora en
franca deca,
ciencia: el ma,
chismo. No son
humanos. Al
vencer al olvido
y permanecer
en la memoria
de un pueblo
se convirtieron
en semidioses
que están ahí
porque aún
existen miles
de seres que
desean, aun,
ne, sus huesos, como los de Villa, que sea en lo más íntimo, aseme,
anduvieron por el mundo. También jarse a ellos. Son los grandes
como en el caso de Villa, se han es, chingones, los que nunca se en,
crito varias biografías, incluso no, frentaron a situaciones degradan,
velas, se han rodado documentales tes, los que hicieron lo que qui,
sobre él, y sin embargo, aunque sus sieron y nunca tuvieron limites (y
admiradores la conocen de memo, si los tuvieron, eso sí ya lo hemos
ria, su vida real es lo de menos. Si olvidado).
tomaba o no tomaba, si fue carpin,
Buenos o malos, símbolos de lo
tero o mariachi, si comía como niño positivo y lo negativo al mismo tiem,
huérfano, si tuvo muchas mujeres po, ojalá hubiera más como ellos para
y muchos hijos, si adoraba a su alimentar nuestra nostalgia.
87

�NO HAY TAL LUG AR

¿Por qué no tendría derecho a
hablar de medicina sin ser
médico si hablo de ella como un
perro?
Tenía
tiempo de no leer a Deleuze.
Recuerdo haberlo hecho por
primera vez hace bastantes años
cuando, convencida por los
mismos Deleuze y Guattari,
quienes argumentaban que
El anti✓Edipo era una lectura es✓
pecialmente dirigida a lectores
de entre 15 y 20 años, me aven✓
turé en sus páginas como quien
se prepara para un largo viaje.
Un viaje sin regreso.

CRISTINA RIYERA CARZA

88

La casualidad o la coincidencia
(que se trata de cosas distintas) lo
traen ahora de regreso a ese sin regreso que es todo viaje verdadero.
No sé qué me llevó a elegir, de
entre todos, el libro de las Conversadones de Gilles Deleuze, pero sí sé
qué me detuvo ahí, entre estupefac,
ta y alegre, con la extrañeza de un
lejano reconocimiento como otraotro, dentro de los vericuetos
argumentativos de su "Carta a un
crítico severo". Poco importan en
realidad las acusaciones de estancamiento y atraso que blande contra él el crítico que, después de es,
cribir un libro sobre Deleuze,
planea su propio desmoronamiento. Poco importan, digo, porque el
desmoronamiento, el flujo constante, la incertidumbre y la improbabilidad son todos términos caros al
pensamiento deleuziano. Importan, en cambio, las súbitas síntesis
que aparecen ahí sobre el trabajo en
equipo, la lectura, la escritura, la
crítica. Importa la máquina
deseante que abre la boca.

I m p o r t a la revitalización del
deseo y del deseo, sobre todo,
político.
Todo parte, dice Deleuze, del
"placer que cada uno puede experimentar diciendo cosas simples en
su propio nombre" -un propio
nombre que no hay que confundir
con el yo maniqueo y solipsista del
relato confesional, sino con la más
radical despersonalización que sólo
se consigue cuando el individuo se
"abre a las multiplicidades que le
atraviesan enteramente, a las inten,
sidades que le recorren". Luego, al
menos en su propia narrativa, está
el encuentro. Del nombre-propio y
el decir de las cosas simples, al nombre-otro y el pensar, provocando, la
realidad impensable del otro.
Dice: "Después tuvo lugar
mi encuentro con Félix Guattarí,
y el modo en que nos
entendimos, completamos.nos
despersonalizamos el uno al otro y
nos singularizamos el uno mediante el otro, en suma, el modo en que
nos quisimos." Y tal vez ahí, en esa
escueta descripción de la dinámica
de su trabajo en conjunto, de sus
orígenes y sus fines, de su entre,

cruzamiento, se encuentre resumido ya el punto de partida de su idea
de la lectura amorosa:
Esta manera de leer en intensidad,
en relación con el Afuera, flujo
contra flujo, máquina con
máquina,experimentación, acontecimientos para cada cual que nada
tienen que ver con un libro, que lo
hacen pedazos, que lo hacen funcionar con otras cosas, con cual,
quier cosa.

Porque, a fin de cuentas, también esto lo sostendrá Deleuze en
su "Carta al crítico severo":
Escribir es un flujo entre otros,
sin ningún privilegio frente a esos
otros, y que mantiene relaciones
de corriente y contracorriente o
de remolino con otros flujos de
mierda, de esperma, de habla, de
acción, de erotismo, de moneda,
de polltica, etc.

En contra de los pensamientos que
aspiran a convertirse en jueces
de lo pensado, elitistas por voca,
ción y jerarquizadores por mero
instinto de réplica, autorizadores
por gracia del poder que buscan

ejercer, si es posible con violencia, Deleuze pasa a apoyar el pensamiento que se hace en términos
de incertidumbre e improbabilidad. Un pensar no especializado
ni especializador; un pensar que
busca el punto de fuga que es, con
frecuencia, el punto del placer; un
pensar que es un pensar-con-otro,
en su contra, y de vuelta. Un pensar que no avanza en dirección a
la identidad (yo soy esto) sino en
contrachoque a la identificación
(yo deseo ser lo otro). Y sí, en contra de los que piensan en términos del soy-esto, están las preguntas: ¿Por qué no tendría yo
derecho a hablar de medicina sin
ser médico si hablo de ella como
un perro? ¿Por qué no podría hablar de la droga sin ser drogadicto si hablo de ella como un pájaro? ¿Por qué no podría inventar un
discurso sobre cualquier cosa, incluso aunque se trate de un dis,
curso completamente irreal o artificial, sin que se me tengan que
reclamar los títulos que para ello
me autorizan?.
Eso me pregunto yo hoy. El perro. El pájaro. El delirio.

DELEUZE PASA A APOYAR EL PENSAMIENTO OUE SE IIACE EM
TÉRMINOS DE INCERTIDUMBRE E IMPROBABILIDAD. UM PENSAR MO
ISPECIALIZADO MI EIPECIALIZADORp UM PENSAR OUE BUSCA EL
PINTO DE FICA OUE El, CON FRECUENCIA, EL PUNTO DEL PLACER

89

�IAIMI MOUMO YILLA■IIIÁL

a obra plástica de Vicente Rojo posee cualidades de escri-tura. Su pintura serial, que se centra en las transfonnacio-----~ nes de trazos, marcas y caracteres muy propios, en espe-cial durante las décadas de los sesenta y setenta se cargó de
alusiones a las farmas de representación verbal, asunto que en
1974 llevó a Salvador Elizondo a considerarla como una
textualidad que plasmaba un texto no propiamente legible sino
visible. Lector voraz de literatura y amigo de escritores, creador
de tipografías, virtuoso diseñador de planas, carteles, revistas y
libros, socio fundador de una de las casas editoras más impor-tantes de México, Rojo ha sabido conferirle a la escritura valor
de imagen. Oficial de la letra impresa, la literatura es también lo
suyo. Durante décadas, los escritores han buscado su colabora-ción para crear revistas o concebir libros, para diseñar un nuevo
periódico o una colección editorial, o para hacerlo su consejero.
En el mundo editorial mexicano le sigue una generación sobresa-liente de diseñadores gráficos que se formaron con él no en el aula
sino en la imprenta. Rojo es reconocidamente un artista del libro.
90

'111Lk

AN4M.t. (NIS■LAI) TIIICTA T C.IUU / 3e X 24 CN

91

�Por el costado literario, en su apego a la letra Rojo estuvo atento, desde joven, a la
cauda de la poesía concreta y la poesía visu al, como lo deja ver su trabajo de
diseñador. El cubismo, dadá, el futurismo y
el surrealismo proveían las fuentes del rompimiento plástico y tipográfico. Una de las
ambiciones de estos entrecruzamientos de
letras e imágenes que campearon a lo largo
del siglo XX en las publicaciones impresas
de los movimientos de vanguardia, era conciliar las artes mediante la creación de nuevas equivalencias en el plano de la expresión que dieran forma y cauce a nuevos
contenidos. Los poetas hacian obra gráfica
y plástica; los artistas, poesía. Juntos: música visual
Por raro que parezca, no se suele clasificar a la literatura corno un arte entre las
demás artes. La añeja distinción entre bellas artes y literatura mantiene aún su repartición, de modo que hablamos grosso
modo de artistas por un lado y de escritores por otro. Artes y letras formaron categorías aparte, instituciones aparte propiamente dichas, que obedecieron en su origen a la
partición de las artes liberales del medioevo (donde el
estudio de las artes de la letra y la expresión constituía el
trivium; mientras que la música, un arte del número, se
alineaba con la aritmética, la geometría y la astronorrúa
en el quadrivium) y a la institución de las academias de
bellas artes en el siglo XVII. El modelo francés se impuso:
por un lado las belles lcttres (gramática, elocuencia y poesía), y por el otro las bellas artes, les beaux art (pintura,
escultura, arquitectura). Con el tiempo, se añadiría a las
bellas artes la música, la danza, el teatro y aun la poesía.
Entretanto, el calificativo de "artista" distingue particularmente al pintor, al escultor y al músico; pero sólo por
extensión y débilmente al poeta.
No obstante, cuando el artista y el poeta coinciden en
un proyecto, sea cual sea la modalidad, emprenden una
búsqueda poética unificada. Varios de los poetas y escritores con los que Vicente Rojo ha producido libros a dúo
son o han sido editores de revistas, libros y suplementos;
es decir, se trata de gente especialmente tocada por el afán
de la página bella, si no es que perfecta. El acento, pues, se
marca en la composición entre dos artistas. Por encima
de clasificaciones, la poética - el estudio de lo que
Jakobson llamó la función estética de la lengua- ha pro-

•ASN N IAIII JILUI (19 N A. .SM) -IUCll■/ 31 X 31hl

Si su imaginación visual está en buena medida
sobredetenninada por la tipografía, también lo está por
la música. Los ritmos de su mano, las pautas de progresión y secuencia en sus obras se emparejan aquí y allá con
el orden combinatorio de los viejos caracteres móviles
grabados en relieve, mas parecen aproximarse en virtud
de una digitación precisa, recurrente, envolvente, al
m.inimalismo musical, por ejemplo en su serie de los años
ochenta "México bajo la lluvia". Las soluciones gráficas
de Vicente Rojo hacen soñar con cadenas sintácticas cuyas reglas de juego serían las de la invención del cuadro o
la plana mediante gradaciones de una frase generativa:
visual, gramatical, melódica que al repetirse muda en otra.
El mundo de los signos se fuga al de las notaciones: cajas
tipográficas, tipos y familias de letras, renglones, columnas, planas, pero también teclados mecanográficos y aun
puntos y lineas de la clave Morse o códices pictográficos
precolombinos con valores colorísticos, son apariciones
que proveen patrones sobre los que Rojo procede armando en cada pieza una cuasi partitura. Si bien desde muy
joven el pintor se orientó hacia el abstraccionismo, no por
ello dejó de acoger las corrientes nutricias del pop, que
diera valor a la señalización urbana, y del letrismo, ese
movimiento emanado del surrealismo que unificó poesía
y pintura, dándole valor de escritura al trazo pictórico, a
partir de los trabajos caligráficos de Christian Dotremont.
92

visto modelos de correspondencia entre las
bellas artes, consideradas autónomas, mas
homólogas; correlativamente la poesía se ha
trasvasado corno contenido de artes en apariencia distintisimas, digamos la arquitectura y la danza. Esto mantuvo a lo largo de
la modernidad la confianza en que, a través
de diversos medios, expresiones diversas
apuntarían a un fin estético común. Artistas y escritores se comprometieron a indagar en "correspondencias", "sinestesias",
"lenguajes comunes", "interdisciplinariedad", "isotopías", "multimedia", etcétera, al
encuentro de mundos posibles. En sus primeras concurrencias modernas, la pintura
y la literatura aportaron dos grandes fundaciones en la primera mitad del siglo XIX,
que hasta el día de hoy se mantienen corno
verdaderas tradiciones: la crítica de arte y el
libro de artista. Pertenecen a impulsos paralelos. En ambos, la literatura ocupa su lugar como un arte entre las artes. Si la crítica
de arte, en el sentido baudeleriano, va al encuentro de
una poética de la obra plástica, los libros de artista, que
surgen poco a poco conforme en la poesía moderna se
instaura el dominio de la imagen, representan el tercer
grado de la obra compartida.
"Obra compartida" llama Vicente Rojo a los libros que
ha realizado en colaboración con poetas y escritores. Algunos entre ellos son libros de artista, otros son librosobjeto (según la denominación que se impuso en los años
setenta para designar libros concebidos como objetos de
arte plástico, no necesariamente editorial), algún otro es
un libro ilustrado, pero todos participan de una voluntad
de encuentro para producir algo que no existiría sin esa
interrogación abierta en los confines donde artista y escritor ponen en juego tanto sus imágenes como sus exploraciones topológicas. El encuentro es único en cada
caso. Cada libro plantea la apertura de un campo donde la percepción visual entrará en sintesis de algunaforma con la lectura literaria, un campo en el que la dinámica del diseño implicará en primerísimo lugar al lector
que funge, necesariamente, como operador del muevo
objeto estético.
Notables son los libros de Rojo que calan
acentuadamente en la función del operador. Son artefactos combinatorios y manejables: útiles para la mente y
mano. En ellos hay algo de juego escolar, de sueño indus-

93

MIN N IAIII NIAM (2SNA&amp;effe) NUalll/31X31hl

erial y de invento. No se trata de libros de artista tradicionales. Los cuatro primeros libros realizados por Rojo con
los poetas Octavio Paz.José Emilio Pacheco y José-Miguel Ullán, entre fines de la década de los sesenta y principios de los ochenta, participan de las búsquedas contemporáneas del libro-objeto y de la obra-libro (libros
únicos con una estructura no lineal, a la manera del artista Dieter Roth), plantean movimientos peculiares que,
de tanto en tanto o intempestivamente, subvierten el
modo en que un libro ordinario se articula. Más que meras ojeadas y hojeadas, implican recomposiciones del orden, giros, reflejos, extracciones de partes, lecturas cruzadas, manipulación de papeles, dispersión de objetos,
signos en rotación, diría Octavio Paz. En ellos, la página es
sólo uno entre otros sopones (o mejor dicho, es el soporte potenciado al plano de objeto). La función del operador desborda la lectura ordinaria, atávica, propiamente
mecánica, y la transforma en sinestésica: enlaces y operaciones mentales posibilitan nuevas intervenciones en las
que el lector realiza la operación poética.
Aqui conviene hacer algunas distinciones. El livre
d'artiste se desarrolló en Francia en continuidad con el énfasis que históricamente marcó en ese pais el uso de imágenes para la confección de libros, desde los manuscritos
iluminados del medioevo hasta los libros ilustrados con
grabados ylitografías. Se considera que el Fausto de Goethe

�con litografías fuera de texto por Delacroix (1828) es el gina, dando forma a un sistema sintáctico alterno medianantecedente inmediato del libro de artista, pues es el pri- te el escalonamiento de cláusulas dentro de otras cláusumero que reúne obra gráfica como tal y texto literario. las con diversos valores tipográficos. Ahora se trataba de
Según este modelo, el lector del libro de artista realiza desbordar la sintaxis lineal del libro y con ello la de la
una lectura fundamentalmente lineal; su juego manual, propia lectura, desbordar incluso el libro enfrentando al
cuando más, se aventura a compulsar imagen y texto o a lector-operador con una variedad de objetos textuales y
desprender los grabados por su valor de originales. Un visuales sobre los que podria proceder electivamente. No
libro asi se confecciona en páginas encuadernadas o suel- se trataba de un libro-objeto en tiraje limitado o de una
tas, se guarda en cajas y estuches y consta de un tiraje obra-libro única, Marce! Duchamp (1968) fue una edición
fionado y limitado. Su precio suele ser alto, tan alto que comercial que constó de 3000 ejemplares que se agotalos bibliófilos más tradicionalistas suelen descartar los ron con éxito. Era una matriz de posibilidades, ya no un
libros de.artista como objeto de la verdadera bibliofilia, estuche de hojas volantes sino de objetos volantes. El sipues son obras cuyo precio depende, más que de cuali- guiente paso fueron los Discos visuales (1968), proyecto que
dades de estamp,\ción, tipográficas o editoriales, de la co- no recurria propiamente a la forma-libro sino que se intización del artista en el mercado del arte, que desata la clinó más hacia el objeto, conservando, sin embargo, la
posibili~d de desbaratar el libro para especular con la función de la página -más bien una doble página circuobra gráfica. Entre los más famosos libros de este tipo se lar y "mecánica" que al girar sobre su eje producía poehallan las Poesías de Mallarmé ilustradas por Matisse, la mas dinámicos mediante el desplazamiento del texto.
edición del Antiguo Testamento por Chagall y La Tauro- Estas dos obras compartidas con Octavio Paz fructifimaquia de Pepe illo, por Picasso. Aunque Rojo ha realiza- caron para Rojo en experimentación y libertades que
do algunos libros de artista, se declara renuente en espe- han ido granando piezas en cada nuevo proyecto.
Los valores musicales de las obras compartidas por
cial a la especulación con la obra gráfica yla desintegración
del libro. En cambio, todo lo que sea juego, recomposi- Rojo, es decir, aquel tercer grado del encuentro entre
ción y construcción dentro del coto del estuche entra en artistas, se fundan en la armonia: la estructuración de
acordes de texto e imagen, a veces perfectos, a veces
sus afanes: del libro de artista al libro-objeto.
El primer libro surgido de la colaboración entre Octa- disonantes, manejados como objetos de lectura en cada
vio Paz y Vicente Rojo fue al encuentro de una alternati- página, que traban enlaces con otros acordes en págiva radicalmente plástica, donde escritura, pintura y obje- nas sucesivas. El primer libro que realizó con José
to se desplegaban como "cosa artlstica". Se trataba de Emilio Pacheco, Jardín de. niños (1978), es de composieditar un ensayo de Paz sobre Marcel Duchamp y, en cuer- ción casi contrapuntística: el poeta y el pintor extienpo aparte, una antología de los textos de éste (traducida den dos versiones encontradas de la infancia, dispuespor Tornás Segovia) reunidos en una caja que fuera, al tas a modo de cuaderno escolar y álbum de recuerdos.
mismo tiempo, la realización de uno de los proyectos del Ambos artistas calan en lo más personal, en lo primeartista francés. La "maleta" donde reunió un pequeño mu- ro, en el origen. Para Rojo este libro fue la ocasión de
seo que contenia sus propias obras. "En lugar de pintar hacer un recuento de su infancia en la Guerra Civil
algo -contó Duchamp en una entrevista con James española. Quiso reunir dibujos y memorabilia en una
Johnson Sweeney-, se trataba de reproducir esos cua- pequeña galeria personal transportable (siguiendo un
dros que me gustaban tanto, en miniatura y a un volu- poco a Duchamp) que asentara, con lápices que son de
men muy reducido. No sabia cómo hacerlo. Pensaba en los colores de la bandera republicana, y en papelitos
un libro, pero no me gustaba esa idea. Fue entonces cuan- sueltos unidos al libro con un clip, un resumen de la
do se me ocurrió la idea de la caja en la que todas mis precariedad y el horror que hubo enfrentado: ésas fueobras se encontrartan reunidas como en un museo en re- ron las primeras luces ofrecidas a sus ojos. Ahi se reveducción, un museo portáti.L y por eso lo instalé en una la, entretanto, la motivación del juego infantil como
maleta". La senda era clara: el objeto total y al mismo acto creador que será una constante recuperada en su
tiempo portátil. Este artefacto provenia en alguna medi- obra plástica. Algunas obras compartidas posteriores,
da del poema Un coup de dés, de Stéphane Mallanné, una como el libro Pakta de die,zcolores (1992) con Fernando
escritura semejante al cielo estrellado, imagen del universo del Paso, y Escenario Múltiple (1996) con presentación
que desborda la caja tipográfica y, en consecuencia, la pá- de Rugo Hiriart, lo refrendan. Esta última obsequia
94

un teatrino de cartón construible diseñado para los jue- objeto textual y el visual hubiese una isotopía o ligos y los sueños del lector infantil. El desarrollo musi- nea de significación sondeable. Ocurre en especial con
cal, que reaparece en varios libros compartidos, quizá los textos poéticos -y pienso en Prosa de.l Popocatépetl,
se hace más evidente en Tardes de. lluvia (1991), con José con Francisco Serrano, donde el texto generado meMiguel-Ullán, en el que verso por verso el poema ma- diante fuertes frases recortadas, cadenciosas, que se
nuscrito se tiende como una linea melódica en lo alto precipitan formando un amplio triángulo tipográfico
de cada página, en cuyo campo, nuevamente a modo en la página, corresponde a los grabados que ostentan
de armonización, Rojo extiende una obra gráfica, un largas lenguas del volcán que entra en erupción, texto
acorde. Y ése es el nombre que lleva el primer libro de e imagen se hacen lenguas de fuego; pienso también
realizara con Ullán:
en Cuatro volcanes
Acorde (1979/1982),
iluminados, con Colibro de artistas, así,
ral Bracho, donde a
en plural, donde
partir de circulas y
ambos juegan a la tilineas Rojo establepología a partir de
ce redes de equiliEl placer ele Yer y leer
un espléndido poebrio y cromatismo
se centra en un efecto
ma serial y visual al
de imprevisibilidad
11ue me atreYeria
que Rojo responde
semejante a las imácon acordes comllamar cósmico, un
genes poéticas de
plementarios, papeBracho que abren el
11ue Ya
les recortados y dojuego visual de la
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carpeta. Y asi como
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interpretación mucontemplación, es la
En ocasiones
sical de las seudomúsica luminosa ele
posteriores, Vicennotaciones que
la
conjunción.
te Rojo se ha sujeRojo despliega a altado a formatos
turas e intervalos
más tradicionales:
ritmicos, puede
carpetas
de
soñarse también
serigrafia, libros
con un canto, con
con grabados suelun responsorio de
tos o la edición de un grabado único (Bocas de .fue.go, tema y respuesta. Ida y vuelta. En los últimos tiempos,
con extractos de un texto de Joseph de Acosta). Al aparte de las carpetas, Rojo ha colaborado en la conigual que su obra pictórica, sus carpetas de graba- fección de libros de poetas. Con Alfonso Alegre
dos se alinean en series, que abarcan desde la muy Heitzmann logra cuatro grabados hechos de concisión
notable "México bajo la lluvia", de la que derivaron y claridad, generados por los versos de un soneto; con
dos Lluvias, con Alvaro Mutis y David Huerta, hasta Rafael-José Díaz, ocho gráciles dibujos de edilicios; con
la colección reciente de los "Volcanes", con textos Coral Bracho, dos grabados de luz en el espacio.
de José Emilio Pacheco, Andrés Sánchez Robayna,
El placer de ver y leer se centra en un efecto que
Alberto Blanco, Bárbara Jacobs, Francisco Serrano me atrevería llamar cósmico; un fluido elástico que
y Olvido Garcia Valdés, entre otros, y "Paseo de San va del tacto a la visión, de la palabra a la contemplaJuan", con Enrique Vila-Matas y Juan Villero; con ción, es la música luminosa de la conjunción. La obra
este último realizó también Tie.mpo líquido. Estas co- compartida de Vicente Rojo despierta la reflexión
laboraciones, que desde luego sellan el gusto y la especular sobre el dominio de las imágenes; ahi donamistad literaria del artista, demuestran cómo in- de parece confluir toda expresión de arte cuando se
daga en los signos: las series parecen aludir a las ar- toca con otra, cuando toca lo imposible, que es su
ticulaciones del lenguaje escrito, como si entre el verdadera materia.
95

�Acerca de

1958- 2006
UTIIIR LliL FAa.fAI

Puse mí genio en la vida y mí talento en mis obras.
Osear Wilde

1 universo de signos con que Julio Galán
construyó sus obras no penníte pasar de
largo frente a ellas sin un mínimo de re,,
flexión. El dilema, la incertidumbre, surgen al verse
confrontados con lo ilógico, el equívoco, la ambigüe,,
dad, de los que el artista se valió para concederle un
carácter propio a sus obras.
96

Sí bien es cierto que la obra de arte como es independiente de su creador, en el caso de Julio Galán llega un
momento en que es dificil no hacer mención de ambos
en mutua relación. Los cuadros de Galán son
autoreferenciales: él utilizó su "representación" para
construir imágenes ambiguas cargadas de signos. De
igual manera, la presentación que el artista hacía de sí
mismo cuando se encontraba a la vista del otro, fue
una "representación" en la que todo él y en él se volVÍa
signo, creando entonces un juego de reflejos artista,
obra. Sin embargo, en muchos momentos la obra es
eclipsada por la fuerte presencia del "creador".
Durante la década de los ochenta se presentaban
todo tipo de exposiciones; en ese momento "obra de
arte" era un término totalmente abierto. En un tiempo
en el que todo era posible para los artistas, se imponía
detenerse y reflexionar ante lo que se producía. Cada
artista encontraba ciertas posibilidades visuales anteriores a él, a las que estaba ligado, por eso aún el talen,
to más original no podía sobrepasar ciertos límites que
estaban fijados para él de acuerdo con la fecha de su
nacimiento. Toda es posible significa, entonces, que no
hay constricciones a priori acerca de cómo debe manifestarse una obra de arte, por lo cual todo lo que sea
visible puede ser una obra visual. Significa en particular que es absolutamente posible para los artistas apropiarse de las formas del pasado y usar para sus propios
fines expresivos pinturas de las cavernas, retablos, retratos barrocos, paisajes cubistas, paisajes chinos en
estilo Sung, o lo que sea. (Danto, 1997)
En México, en el tiempo de la posmodernidad, la
etiqueta de neomexícanismo sirvió para definir, deli,
mitar, lo que se producía; en momentos parecía que se
confundían ambos términos. Una serie de coincidencias temáticas en lo que algunos artistas producían,
destacando el resurgimiento de la imaginería religiosa
y nacional, lugares e imágenes que pintores y artistas
gráficos de la primera mitad del siglo utilizaron, la
búsqueda en los álbumes familiares, el retomar íconos
del cine nacional o a la misma Frida Kahlo recién redescubierta por las feministas y por el mercado, dieron por resultado una pintura nostálgica, pero también paródica e irreverente. Obras cargadas de
visualidad, de kitsch, hacían confluir el retomo de la
imagen figurativa con el ascenso de lo banal y lo popular al utilizar una amplia gama cromática, empastes,
ejecución descuidada, un espacio pictórico con uso libre de perspectiva o sin ella, heterogeneidad en la elec-

ción de los materiales para la composición de la obra.
Ala luz de ésta destacaron en México y en el extranjero las obras de artistas como Adolfo Patiño, Germán
Venegas, Reynaldo Velásquez, Ricardo Anguía,Javier
de la Garza, Lucía Maya, Alejandro Colunga, Marisa
Lara, Arturo Guerrero, Nahum B. Zenil y Julio Galán.
La elite gobernante que se había mantenido en el
poder, herederos de la Revolución, sabían de la importancia que las producciones simbólicas (entre éstas las
plásticas) tienen para construir o mantener una iden,
tidad nacional; en tiempos en que lo global amenazaba con diluir las identidades, no fue extraño que se
premiara a las recuperaciones nostálgicas ypopulacheras en las que superficialmente se podían encontrar
imágenes digeribles y hasta deleitables para los propios, y como un objeto de consumo con un dejo de exo,
tismo para los foráneos.
Sin embargo, estos nuevos artistas no son los hijos
de la Revolución; la televisión, los comics, el rock, la
comida rápida, y el fantasma del sida los formaron y
los acompañan. Su visión de México es ya otra, con
humor, ironía y hasta con sarcasmo toman lo que encuentran por ahí para expresar "el espíritu de su tiem,
po". Un tiempo en el que se cuestionan las identida,
des: nacionales, raciales, sexuales, de clase.
En el caso de las obras de Julio Galán, sobre todo a
partir del segundo lustro de la década de los ochenta,
la inclusión de muchos de estos elementos religiosos,
nacionales, de apropiaciones, citas, referencias, fueron
destacados por los que escribieron sobre él y su obra;
estos contenidos de origen mexicano-nacional van a
continuar apareciendo en algunas obras del artista
hasta en fechas recientes, como Danza del amor II (1999)
y China poblana (2000).
El artista presentó obras que por lo contundente
de la imagen a primera vista pudieran leerse como to,
talmente nacionales-mexicanas, por el uso que hacía
de ex votos, de la hagiografía religiosa, de imágenes
tomadas de pulquerías, cantinas, almanaques, cajas de
cigarros, del retrato español. Más al introducir la fantasía de su origen, su inmortalidad y sufrimiento personal, permite ver una serie de hechos y particularida,
des del vivir y sentir mexicano en relación con la
religión, la sexualidad, el nacionalismo y la búsqueda
de identidad, cuando se analizan a detalle se ve claro
el juego performatívo con el que nos confronta. Véase
Me quiero morir (1985), Mientras el cielo ríe la tierra llora
(1986), China poblana (1987), Los cómplices (1987), Sofía
97

�vestida dechina poblana (1994), Danza con d amor II (1999), al permitir múltiples acercamientos, lecturas, interpretaciones.
i~uién te manda? (1999) y China poblana (2000).
La época en la que el artista estaba produciendo,
Un nuevo significado, una nueva forma de presentación, Galán buscaba la identidad a través de reto- nuestra época, ha exaltado el espectáculo, ha premar de entre las imágenes del recuerdo; requirió de 'ci- miado el narcisismo, la banalidad y hasta la fragmentarlas' para sentirse mexicano en el exilio, real o tación: un carnaval continuo de máscaras regionaimpuesto al desvanecerse las fronteras en el nuevo plu- listas con afán universalista. Las certezas, los
ralismo; requirió de la ironía y la parodia para demos- cánones, ya no se mantienen: han sido o pretendido
ser deconstruidos; las
trar lo falsa que había
dicotomías, las polarillegado a ser toda la sedades que los sosterie de estereotipos imnían, entre otras occipuestos desde el orden
dental-no occidental,
ideológico, político y
blanco-no blanco, cosocial.
lonizador-colonizado,
A partir de la década
hombre-mujer, mascude los noventa, en ambos
lino-femenino, no son
lados del océano se realiya definitorias en si.
zaron exposiciones, foros
Dentro de este cthos,
de discusión y publicalas obras de Galán fueciones críticas y académiron fácilmente asimilacas que versaron sobre el
das. De entre las
arte en la posmoderniambigüedades que
dad, en la globalización,
contienen, la sexual o
el arte en la posguerra
más específicamente
fría, de la especificidad, lo
de género es la que se
subalterno, lo periférico,
mantuvo como conslos cruces culturales, lo
tante a lo largo de su
híbrido, lo sincrético,
producción, confronel mercado y el
tando al espectador en
coleccionismo.
forma directa o disimuSe dieron prácticas
lada. Algunos llegaron
curatoriales desde lo
a mencionarla como parte de su rebelión a
aAIIL
local, lo continental, lo internacional. En
MN / TB.A
lo establecido, como su problemática psi12e:U. . CN
unas y otras, las obras de Galán fueron
cológica, alegorías de su mundo personal.
incluidas por su condición de artista y
Usando
principalmente
la
obra liminales, por la intertextualidad
posmoderna, y, sobre todo, por su carácter frag- autorepresentación, Galán cuestionó las normas tramentario en el más amplio sentido del término, com- dicionalistas, las convenciones burguesas, religiosas,
puesto de fragmentos, incompleto, no acabado, parcial sociales y hasta nacionales. Incluyendo, como ya
Utilizar fragmentos de imágenes, objetos, narra- mencioné, motivos del arte popular, de los retablos,
ciones, no siempre da por resultado una creación los almanaques, vestidos tipicos como el de la
híbrida. Galán se sirvió, para elaborar sus obras, de tehuana y el charro, mostraban la ambigüedad
géneros, técnicas, elementos de diferentes culturas, sexual.
Al ver que sus obras contenían entre otras cualitradiciones, identidades. Estas representaciones en
las que toma, copia y recrea, muestran obras "abier- dades ambos códigos: la ambigüedad sexual y la natas" que dialogan en diferentes niveles con lo que cional, la crítica de Estados Unidos, Holanda, Itales antecede y de lo que son herederas, y por su con- lia, Francia e Inglaterra se interesó por el trabajo del
dición exploratoria, con lo que se pudiera producir artista. Era un latinoamericano que cuestionaba y
98

se mostraba de acuerdo con su deseo en el momento
en_que se debatía sobre el poscolonialismo y sobre
la igualdad para los grupos minoritarios.
Grupos feministas, teóricos de lo queer y políticos hablaban de que estaba disminuyendo la discriminación basada en raza, género y preferencia
sexual, el hecho de que las obras de Galán fueran
expuestas en galerias y museos de países occidentales puede ser tomado como ejemplo de ello.
En la mayoría de sus obras, la representación ambigua permitió a Galán ir mostrando el deseo de una
manera sutil y disfrazada. El simbolismo, muchas veces totalmente personal, disimuló el deseo
homoerótico, lo que permitió que al ser expuestas,
en especial en México, no se reparara en este aspecto; en contraste, Galán realizó otra cantidad importante de cuadros donde la sexualidad se encuentra
totalmente expuesta y confronta directamente al
espectador. Explícitas escenas sexuales muestran en
primer plano la imagen desnuda del artista en
lúdicas situaciones; en estas obras el remordimiento, el sufrimiento y la fragmentación son menos evidentes, pero sexualmente más abiertas, como The
purplc hat (1989), Anal e Isis (1991), Dark music (1991),
Sin título 231 (1992), Una semana (martes) (1992), Mes
de Julio (1992), I'm gonna wash you with soap (1995),
Splendido (1997), L'inizio (1997), Vida bailando a la
muerte (1998).
. Al ir adquiriendo una madurez como artista,Juho Galán mostró un mayor atrevimiento en sus
obras, aumentó la cantidad de elementos incluidos
en los soportes, los cuales enriquecieron lo iconográfico, la construcción formal y la serie de significaciones sin dejar de ser autoreferenciales.
Este atrevimiento no se limitó sólo a las producciones plásticas, su presentación personal se volvió
un espectáculo en si misma. Galán comenzó aparecer travestido, a mostrarse como una representación
él mismo. Artista y obra en conjunto muestran los
dramas psíquicos a la vez que la insatisfacción contra las imposiciones sociales. A través de la parodia
~ el pastiche jugó con el sexo anatómico y con la
identidad. Nos llevó a reparar en la imposibilidad
de una única definición en relación con el género,
sea ésta esencialista o construida socialmente.
A través del espejo, el sujeto tipifica una relación
libidinal esencial con la imagen del cuerpo, la primera vez
que se enfrenta a ella, en su prehistoria personal, experi-

�menta la vivencia de un sentimiento de agresividad, sus, completitud, o la perfección originaria e indiferenciada
citada por la paradoja de verse completo al mismo tiem, del ser, como en El Banquete, de Platón; a la conjunción
po que se experimenta fragmentado. Esta relación del dolor con el erotismo del melancólico, como en el
ambivalente que involucra erotismo y agresión permitirá Narciso de Ovidio, al que tan frecuentemente acuden
que se vaya formando el yo, la identidad del individuo, escritores y artistas. Pensando en ti (1992), Brazil (1993),
mas siempre persiste el amenazante recuerdo de la sen, Sin título (1993), Fascinación (1995), Rado (1996), Candisación de fragmentación originaria, misma que vuelve en les y molestias (1996), Sin título 481 (s/f), están dentro de
las imágenes de castración, mutilación, el ser devorado, esta esfera.
desmembrado y hasta con el estallido del cuerpo, imáge,
Es necesario remarcar la presencia de estas imáge•
nes que aparecen en los procesos no gobernados por la nes de fragmentación, castración, mutilación, desmemconciencia, entre otros, en el ensueño y quizá en el arte.
bramiento, dolor y muerte en los cuadros de Galán, ast
En un sentido, imagen es la construcción que el indi, como de las múltiples identidades entre las que ha
vi.duo hace de sí mismo, el reflejo que el espejo le devuel, transitar su imagen pictórica. Todas cargadas de e
ve, a la vez que el reflejo de su conducta en los gestos tismo. Todas llenas de sí mismo, Narciso y el espejo,
imitativos de los demás, paradójicamente reconociéndo, artista y su obra, fuera y dentro, masculino femenin
se uno y lo otro al mismo tiempo. Ilusión, fascinación y alma cuerpo, imagen y representación, yo y el otro.
seducción con efectos en lo real: ilusión que no es ficción,
Galán expuso sus obras, su obra, un mise en abi
que no se puede descartar. Se establece el orden imagina, donde a través de sus imágenes, reflejo una de o
ria en el que la identificación y el narcisismo son caracte, juego de espejos confrontados (enfrentados) nos s
rísticas que le permitirán, en primera instancia, la maní, mergió en su propia «demencia", su juego narcisis
festación del plano sexual, las apariencias superficiales en el que, de manera por demás exacerbada, reflejó
que son los fenómenos observables y engañosos que echos de la época, ya que en las postrimerías del si
ocultan estructuras subyacentes de deseo. Este orden XX el cuerpo devino en objeto de culto, de amor,
imaginario sólo será descifrable si se traduce a simbo, pasión, el cuerpo que se transforma, se viste, se cuí
los, es decir, si es atravesado por el orden simbólico.
se representa, las más de las veces como una alego
El orden simbólico se hará presente a través de la re, de los conflictos que el sujeto tiene con el otro, sien
presentación, ese algo que desplaza o sustituye, produc, entonces esta representación enarbolada como símbo
ción de signos que por medio del lenguaje se podrán in, de emancipación sexual, de género, de raza, de ideo
terpretar. Signos resultado de convenciones sociales que gías religiosas, una defensa de la individualidad,
se internalizan dentro de la cultura. Encadenamiento de ser universal, único, sin binarismos.
metonimias y metáforas, significantes que mantienen in,
Galán artista, Galán imagen, ambos se superpon
el pintor representa en el lienzo la representación
admisible lo real en su carácter de imposibilidad.
Conforme los discursos feministas y de si mismo ha construido y que es la que muestra
deconstructivistas se posicionaban, la parodia, el pas, cialmente: una mascarada. Galán consiguió su obje
tíche y el simulacro, es decir, la copia de la copia, en un vo al exponer su obra y al exponerse él mismo en co
afán de desmitificar las posturas de género binarista, in, tante performance, mostrando una representad
vadieron las representaciones. De la pose se pasó a la mas, subversiva en la que remarcó la contingencia, don
carada, del lujo a la decadencia y de la banalidad a la vul, todo lo que dejó ver es y no es, consiguiendo así la an
garidad. La metamorfosis ha sido desde siempre una de lación de las diferencias, la imposición de su deseo.
las obsesiones del ser humano, a menudo ..la representa"
patente y brutalmente con el fin de subvertir lo estableci,
do y una de las formas más populares ha sido, precisa,
Bibliografía
mente, la androginia.
En gran parte de su producción, la representación Danto, Arthur (1997).Desputs del fin del arce. España: Paidós.
andrógina permitió a Galán ir mostrando el deseo de Imágenes tomadas de:
una manera sutil y disfrazada. En el arte, muchas ve, Cervantes, Miguel y Beatriz Mackenzie (coord.) {1994). julio Galán.
sición retrospectiva. Mtxico: MARCO / Museo de Arte Moderno.
ces esta ha sido una forma elegante y hasta intelectual, Galán, Julio (2002). Carne de Gallina. México: Museo de Arte Conte
ráneo de Oaxaca / Conaculta / INBA.
mente elevada de representar el deseo. Se alude a la

100

��NI ffl■H .....a

.... ,nu. IUX 187CN

_·o Galán:
La leyenda deun horrible tormento (ni tanto)
IOlllliüUA

a vida y la obra deJulio Galán están marcadas por un cerco lumino-so, un halo de fantasías y leyendas terribles y maravillosas. El artís-ta nacido en Múzquiz y radicado en Monterrey, donde murió el 4
de agosto a los 47 años de eda4 creó todo un mundo en el que mezcló
ficción y realida4 y en el que procuró confundir la verdad con la mentira:
una infancia tormentosa de la que quedó dolido, afectado; una vida solita-ria y triste, agudizada con la muerte de sus padres; los personajes creados
a través de disfraces y su proceso creativo intuitivo, inconsciente y salvaje,
desembocado en autorretratos ingenuos y perversos.

L

105

�El fallecimiento de J ulio Galán ocurrió en ese
trance. La vida privada y secreta de la persona -y
del personaje mismo- ha tenido consecuencias en
el personaje -y en la persona misma-: su muerte.
Persona y personaje son una simbiosis en Julio Ga,
lán. El disfraz nunca fue una máscara. Julio Galán
fue un performance eterno. Su existencia ingresa, asi,
a otro ámbito, el ámbito de la memoria y el ámbito
de la leyenda. Porque lo mejor de Julio Galán, como
artista, estaba por venir, en plena apertura de su eta,
pa de madurez. No obstante, su gran momento ocu,
rrió en 1985 cuando pintó Me quiero morir, un gran
óleo de un metro y medio de ancho por casi dos me,
tros de largo: un autorretrato con ojos cerrados y
los brazos extendidos con las manos abiertas a la
altura de la cabeza, sobre la que aparecen papeles
de china picados con la leyenda del título del cua,
dro y una bandera mexicana.
Otro cuadro célebre de esa
gran época es Paseo por Nueva

que adquirieron algunas de sus piezas, como el
Witte de Rotterdam y el Stedelijk de Amsterdam.
Mientras tanto en México su obra seguía siendo pro,
movida por Guillermo Sepúlveda, mientras que en
Estados Unidos la famosa Annina Nosei se agencia,
ba los derechos que, sin embargo, luego pasarían a
manos de Robert Miller y Ramis Barquet.
Barbara Farber lo exhibió por primera vez en Ho,
landa en 1986, en tanto Thaddaeus Ropac lo ha mos,
trado en Paris y Timothy Taylor en Londres.
"Lo primero que se antoja decir de la pintura de
Julio Galán es que se trat a de un artista desconcer,
tante y cuando se le conoce en persona, la sorpresa
se afirma, toma cuerpo, intriga más", ha dicho la crí,
tica de arte Ida Rodriguez Prarnpolini quien advir,
tió que, cuando visitó al artista en su estudio, había
entrado en un campo minado del cual ni él mismo
sale ileso. Y es que después de es,
cuchar t antas veces "no sé, no sé,
no sé" como respuesta, la crítica
POR LAS EXTRA•
York con dolor de cabeza y barajas de
supo evidentemente que el pin,
lotería, un óleo de dos metros de
tor no es consciente de lo que
YACAMCIAS DEL
largo en el que aparece
hace. "No sabe dónde colocó la
PERSOMAIE PO•
autorretrat ado como un gigan,
dinamita; su pintura la impulsan
DRÁ
PENSARSE
te en medio de las calles y rasca,
las oscuras fuentes del incons,
OUE EL AUTOR LE
ciente."
cielos de la urbe de acero con la
ROBÓ FAMA A SU
imagineria del juego de azar
La obra de Julio Galán evolu,
cionó por caminos sorprenden,
mexicano por excelencia.
PROPIA OBRA
Por las extravagancias del
tes: depuró su estética y consoli,
dó sus planteamientos que
personaje podrá pensarse que el
aut or le robó fama a su propia
liberaron muchos pruritos en el
obra. Quizá una clave para entenderlo esté en la ins, arte mexicano al abordar temáticas universales des,
cripción que hizo en uno de sus óleos pintado en de su mundo interior y autobiográfico.
En otro gran cuadro, emblemático de su produc,
1984, Juego de barajas y calabaza y yo y yo, y que dice:
ción durante los años ochenta, Los cómplices, escribe
"Soy adicto a mí".
De familia de abolengo, de padre dedicado a los que le gustaria prender fuego a un museo. Para él, el
ranchos y a las minas y una madre concentrada en fuego es un recurso para advertir y subrayar lo va,
el hogar, con cuatro hermanos, Julio Galán fue exi, lioso por sobrevivencia. Poreso-"iclaroquesi!"-Ga,
gido por su gente a cursar una carrera (arquitectu, lán prenderla fuego a un museo, "porque lo que no se
ra) que no deseaba, en una situación que le obligó a destruyera es lo que no quiere morir, o porque no
un rompimiento que llevó hasta Nueva York para puede; y de eso trata la vida y el arte".
exponer en las galerías alt ernativas en el East
El fuego ha consumido la vida de J ulio Galán.
Ante su muerte, alguien, incluso el mismo Julio
Village.
Desde sus inicios, la obra de Julio Galán atrajo la Galán, se podría preguntar:
-¿Cuándo piensas en este juego lo sabes jugar?
atención de importantes galeristas neoyorquinos,
La respuesta, ni duda, incluso por el mismo Julio
franceses y holandeses. Criticos y coleccionistas se
unieron al gusto por su trabajo, también artistas fa, Galán, sería:
-Ya gané.
mosos como Andy Warhol, y museos importantes

lgo sucede con los cerebros de los ge/
níos después de que mueren. Es sa/
bido cómo el cerebro del físico Albert
Einstein anduvo escondido en la maleta de
un admirador, el Dr. Thomas Harvey, que lo
llevó paseando de hotel en motel durante años
a lo largo y a lo ancho de los Estados Unidos,
luego de haberle tocado en suerte hacerle la
autopsia en el Hospital de Princeton donde
muriera el científico (Paterniti, 1997).

106

107

RUBÉNDARÍO

ensunuez
ANUO CASTAAóM

�IL CIRIBRO CIMIAL DI RUBÍN DARÍO FUI IXTRAÍDO DI SU CUIRPO
Y DURAMTI ALCÚM TIIMPO SI IXNIBIÓ IM LA CIUDAD DI LIÓM, IM
MICARACUA

Al cerebro de Rubén Darío (1867-1917), poco después de su fallecimiento, se lo disputaron casi físicamente su amigo el doctor Luis H. Debayle quien lo llevó a la ciudad de León en Nicaragua donde moriría y
un médico de Granada, el doctor Juan José Martínez
quien -como asienta Jaime Torres Bodet (1966) en
su biografía de Darío- "publicó un folleto con los resultados que hizo en masa encefálica tan notable". Y
cita Torres Bodet algunas líneas: "El cerebro fue extraído 28 horas después de la muerte del poeta. Lo recibi el 16 de febrero a las 10:00 a.m. Había sido habia
sido muy bien preparado, inyectado y bañado con solución de formalina pero me llegó seco en una urna de
vidrio(...). Según me han asegurado, el cerebro alcanzó el peso extraordinario de 1,850 gramos, al que apenas llegaron los cerebros de los insignes Cuvier,
Abercrombie y Dupytren." (299)
El cerebro genial de Rubén Darío fue extraído de
su cuerpo y durante algún tiempo se exhibió en la ciudad de León, en Nicaragua, donde murió el 7 de febrero de 1916. Una fotografía de esa masa encefálica se puede ver en el centro de una de las páginas que la
publicación mexicana Revista de Revistas dedicó a "la
casa natal y el entierro de Rubén Dario" con motivo
del "VI Aniversario de la muerte" del poeta, el domingo 5 de febrero de 1922. La fotografía, en sí, no dice
mucho pues el cerebro del liróforo parece un melón o
una col partida en dos. Pero la hoja de esa revista es
elocuente de la calidad y dimensión del mito que rodeó al poeta. Ala vuelta de la página donde aparece el
cerebro, la ceremonia de velación y entierro, la casa
donde fue a morir figura, expuesta en dos fotografías
tornadas por el fenicio nicaragüense Gregario Rodríguez la reproducción del "cuerpo enfermo que alentó
un alma exquisita" y se ve "la agonía del magno poeta
y su explotación fotográfica". En ellas se puede contemplar el cuerpo exhausto de Rubén Dario expirando con los labios abiertos sus últimas bocanadas. Estas imágenes indiscretas y no exentas de vulgaridad
fueron allegadas al periódico por el escritor mexicano

Juan B. Delgado, entonces ministro en Colombia. Me
las vengo a encontrar insertas en la Antología de Rubén
Daría que preparó y prologó para el Fondo de Cultura
Económica y para la UNAM, el mismo Jaime Torres
Bodet en 1966, en el libro que se publicó paralelamente
a la biografía que el escritor y diplomático mexicano
le dedicara al nicaragüense, en el marco del 50 aniversario del fallecimiento del poeta. Las fotografías, la
agonia, el entierro, y aun el cerebro del padre de la literatura y la poesia hispanoamericanas moderna son
expresivas de la forma en que la figura pública del poeta
fue recibida, despedida, mitologizada y aun degradada y mercantilizada por aquella sociedad nicaragüense e hispanoamericana donde ya podía darse un fotógrafo muy listo que le robara al poeta su imagen
moribunda y luego prohibiera su reproducción para
poder enriquecerse él mismo. Dario sería enterrado con
todos los honores reservados a los altos jefes militares
o a los ministros de guerra y con la pompa exclusiva
para la inhumación de los príncipes de la iglesia. El 13
de febrero una procesión solemne y nutridísima lo
acompaña a la catedral de esa ciudad donde luego lo
abrigará un monumento adornado por el León (emblema de la ciudad), y no el cisne ni el centauro
(emblemáticos de su poesía).
Rubén Darío llegó a campear como una eminente
figura pública por todo el orbe de habla hispana y aun
más allá. Su nombre encabeza una marcha triunfal de
la poesía y la literatura latinoamericana por todas las
latitudes de América y por las de Europa. Los políticos y soldados que figuran en su guardia de honor, las
multitudes que acompañaron su entierro resultan apenas un débil indicio de la forma en que este poeta Y
prosista alcanzó a tocar el corazón dividido de las
américas con su prosa y con su verso.
tQué había y qué hay en las letras producidas por
este autor que se le han consagrado plazas y calles, estatuas y monumentos? tQué había y que hay en las páginas de su obra que ha sufrido innumerables ediciones de todo tipo, pero sobre todo el honor polarizado

108

de las innumerables ediciones piratas y de las ediciones de lujo, sin haber alcanzado hasta ahora una edición consistente y actualizada de sus obras completas? tQué hay y qué había en los versos de Rubén Darto
que su nombre mágico y santo evoca para muchos la
recitación en público de legiones de niños que mueven los labios y los brazos en las casas y en las escuelas
al ritmo de "Los motivos del lobo" o al compás de "Margarita está linda la mar" tQué había y qué hay entre los
pliegues de esa estatua verbal ante la que han llegado
a rendir tributo poetas tan diversos como Efrén Rebolledo, Luis Carlos López, Rafael Arévalo Martínez, tan
diferentes como Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas,
Leopoldo Lugones, Gabriela Mistral, Alfonso Reyes,
Octavio Paz, Raimundo Lida, Ernesto Mejía Sánchez
o Luis Cardoza y Aragón? tQué le hizo Rubén Dario a
la poesía y a la literatura en español? tSe puede decir
que a éstas les sucedió con Rubén Dario algo parecido
a lo que le pasó a Roma con el Emperador César Augusto que encontró a la ciudad capital del Imperio levantada en adobe y barro y la dejó edificada en mármol? tPor qué sigue vivo Rubén Darío en su verso, en
su prosa y aun como personaje de biografías y novelas? Una respuesta a estas preguntas la da Jorge Luis
Borges en su Mensaje en honor de Rubén Dano·:
Cuando un poeta como Daño ha pasado por una literatura, todo en ella cambia. No importa nuestro juicio personal, no importan aversiones o preferencia, casi no importa
que lo hayamos leído. Una transformación misteriosa, inasible y sutil ha tenido lugar sin que lo sepamos. El lenguaje
es otro. A lo largo del tiempo, Chaucer, Marlowe,
Shakespeare, Browning y Swinburne fueron modificando
la lengua inglesa; Garcilazo, Góngora y Daría hicieron lo
propio con la española. Después vendrían Lugones y los
Machado. Variar la entonación de un idioma, afinar su
música, es quizá la obra capital del poeta.
Muchas páginas deleznables sobrelleva la labor de
Daría, como la de todo escritor. Fabricó sin esfuerzo
composiciones que él mismo sabia efimeras: A Rooscvdt,
Salutación del optimista, el Canto a la Argentina, Oda a Mitre y
tantas otras. Son olvidables y el lector las olvida. Quedan las demás, las que siguen vibrando y transformándose. A Francia,Metempsícosis, Lo fatal,Verlaine, son las pri-

· Enviado al ll Congreso Latinoamericano de Escritores y publicado en El
Despertar Americano 2, vol. 1(mayo de 1967), M~x.ico.

meras que acuden a mi pluma, pero sé que son muchas
y que una sola bastaría para su gloria.
La riqueza poética de la literatura de Francia durante
el siglo diecinueve es indiscutible; nada o muy poco de ese
caudal había trascendido a nuestro idioma. Daño, tout sonore
mcore de Hugo, de los otros románticos, del Parnaso y de
los jóvenes poetas del simbolismo,tuvo que colmar ese hiato. Otros, en América y en España, prolongaron su vasta
iniciativa; recuerdo que Leopoldo Lugones, hacia mil novecientos veintitantos, solía desviar el diálogo para hablar
con generosa justicia, de "mi maestro y amigo Rubén Daño".
Los lagos, los crepúsculos y la mitología helénica fueron
apenas una efimera etapa del modernismo, que los propios
propulsores abandonañan por otros temas. Véase a este
respecto el estudio definitivo de Max Henríquez Ureña.
Todo lo renovó Daño: la materia, el vocabulario, la métrica, la magia peculiar de ciertas palabras, la sensibilidad del
poeta y de sus lectores. Su labor no ha cesado y no cesará;
quienes alguna vez lo combatimos, comprendemos hoy que
lo continuamos. Lo podemos llamar el Libertador.

Como Mozart, Rubén Darío fue un niño prodigio y
como tal sufrió. Niño genial sorprendía a sus parientes y vecinos con su memoria y su capacidad de improvisación y articulación. La "iniciación melódica" de
Rubén Dario fue temprana como fue precoz su iniciación en el oficio de vivir huérfano y desarraigado, errante y peregrino por el mundo. Como un profeta del antiguo testamento, Rubén Dario nació en una casa
humilde en la ciudad nicaragüense de Metapa el 18 de
enero de 1867 y vino a morir casi 49 años después en la
también nicaragüense ciudad de León. Entre esas dos
fechas transcurre el itinerario fulgurante y milagroso
del primer poeta y escritor hispanoamericano moderno que sabe arraigar en la modernidad, es decir, en el
desarraigo y en la innovación como ninguno, desde la
fidelidad creadora al sueño del alma romántica y la entrega a la vocación poética como un ministerio religioso.
Rubén Darío huérfano, educado por unos tios que
luego sabría que no son sus padres verdaderos, es un
caso singular de autodidáctica. Fue formado por los
pocos libros que había en la casa familiar -El ~uijote,
La Biblia, Las mil y una noches- y luego por los volúmenes innumerables que fue a encontrar en el archivobiblioteca del cual le tocó ser muy joven el entusiasta
guardián. Ya antes de salir de su nativa Centroamérica rumbo a Chile, en un viaje que duraria prácticamente
toda su vida y que lo llevaría a Argentina, Nueva York,

109

�Cuando aparece Rubén Darto la literatura lírica y
La Habana, París, Madrid, Barcelona, Roma,
Hamburgo, México, el joven Rubén Darto era identifi, prosística española se encontraba incubando somnolencado como alguien especial, por no decir providencial cia y postración mecánica tanto en el orden estrictameno aun genial. En el Salvador descubre la poesía de te formal y prosódico como en el plano de la experiencia
Víctor Hugo y con ella el trasfondo místico y pagano, transcrita y dela semántica sentimental e intelectualpracticable. El mismo Darto en el periodo de su iniciación
órfico y pitagórico de su empresa poética.
Corre la voz que Rubén Darío fue un genio, pero la melódica -para expresarlo con la voz de Alfonso
generación suspicaz y aburrida que somos se pregun, Méndez Plancarte primer editor de unas Obras poéticas
ta algo malhumorada: lPor qué? Nuestros padres nos completas- aprende poco a poco a seguir a Rubén Darío
responden con tácita impaciencia: toma y lee, reconó- y va salvándose a sí mismo de la selva y la hojarasca de
celo por ti mismo: Empieza -por así decirlo con Oc- sus primeras Rimas y abrojos, cargados de frescura y entutavio Paz- a oír el ritmo de la creación -pero así, siasmo, sentimentalismo y de retórica civil
Entusiasmo es una palabra clave para evocar lo que
mismo verlo y palparlo- para construir un puente
mueve a Darío y lo que nos mueve hacia él Entusiasmo es
entre el mundo, los sentidos y el alma.
lo que esta habitado por el dios, por los dioses y hay en
efecto algo de inefable, eufórico, divino en esa canción
Juventud, divino tesoro,
ruben-dariana que desde sus primeros balbuceos empieiya te vas para no volver!
za a transfigurar en oro memorable todo lo que toca. Pero
Cuando quiero llorar, no lloro
también será un lector y un seguidor de dos figuras clay a veces lloro sin querer.
ves para comprender la experiencia de la poesía y el arte
Un fragmento de la uña del tigre, puede sugerirnos europeo y occidental: me refiero a la teosofía y a Isis sin
la dimensión feliz, felina, enigmática y siempre otra velo de la intrépida vidente rusa Helena Petronila
del que supo reconocerse a sí mismo entre la multitud Blavatsky y a los escritos y las obras de Ricardo Wagner
de las voces posibles y traer del fondo de su corazón y quien, más que Nietzsche, al que por supuesto Daría leyó,
del más inaccesible rincón de la vetusta biblioteca un tuvo sobre la imaginación lírica y rítmica de Rubén Darío
aire nuevo y perdurable, un aire raro que por décadas un ascendiente decisivo.
Las estaciones de su bibliografía poética son conofecundaría y polinizaría para decirlo con una voz de
cidas
y se pueden decir de memoria: Rimas,Abrojos, Azul
Juan Goytisolo, los campos yermos de la letra castella,
na hasta lograr que en toda ella y en su obra se diese y otros poemas, Prosas profanas, Cantos de vida y esperanza,
El canto errante, El poema de otoño. La poesía póstuma y
"buena cosecha".
Rubén Darío es como el niño perdido y luego el no reunida que edición tras edición y casi año con año
hijo pródigo de una familia o constelación de auto- va enriqueciéndose con nuevos hallazgos. Este, entre
res raros, a veces excéntricos, a veces atípicos y mar, otros motivos, ha sido uno de los que han impedido
ginales que vinieron a prosperar en la Europa rap- que se cuente hasta ahora con una edición cabal de
tada al promediar el siglo XIX y al despertar el siglo sus poemas, sus narraciones, crónicas, artículos y enXX. Rubén Darío, lector y discípulo de Víctor Hugo, sayos para no hablar de su caudaloso epistolario. Aun
Gérard de Nerval, Paul Verlaine, Edgar Allan Poe, hoy se siguen descubriendo de tanto en tanto en los
Charles Baudelaire, Theophile Gautier, contempo- pequeños periódicos de Centroamérica, textos perdi,
ráneo de Julián del Casal y de J .J. Asunción Silva, de dos del altísimo poeta.
El cuerpo poético de Rubén Dario se podría dividir
Walt Whitman, y de José Martí -a quienes supo
reconocer- y de Guillaume Apollinaire al que no en tres partes: la inicial que corresponde a Rimasy Abroconoció, ni reconoció aunque sea por demás jos donde el poeta va haciendo sus armas, la medular Y
modernistas -y no se olvide que el término de modersintomática su coexistencia.
Rubén Darío inicia, encauza y deja encarrilado el nismo fue inventado por él- que abarca los tres libros
tren del movimiento modernista que él mismo bauti, principales Azul, Prosas profanas y Cantos de vida y espeza y condena, del cual sabrá apearse oportunamente ranza, y la final que inicia con el Poema de otoño, sigue
para seguir los senderos más secretos de su vocación, con El canto errante y desemboca en los poemas póstumos. Entre estas tres partes hay ruptura y continuide su íntimo llamado.
110

dad. Tal es quizá uno de
los datos sorprendentes
de la fisonomía
plural de este poeta
proteico que se va
reinventando, salvando
y reencarnando a cada
paso. Pero además de
poeta, Darto fue un prosista excepcional como
muestra el libro Perfiles
y siluetas que publicó en
Buenos Aires en 1896
con el título de Los raros.
El libro participa de al,
gún modo del manifies,
to y de él se desprende
la afirmación dibujada
de una serie de actitudes estéticas y vitales,
políticas y artísticas. Se
ha dicho hasta el cansancio que una de las fi,
guras que influyeron a
Rubén Darío fue Paul
Verlaine. Se ha dicho
M&amp;Mcélllft2(11111UISU)UUClll/28X21CN
menos que ese aseen,
diente se ejerce no sólo
sobre la obra poética entre los versos de un poeta y padre fundador de una nueva gramática para la poe~
otro sino también y más allá en las correspondencias sía: como se sabe en la obra del francés se prosigue y
que existen entre Los raros de Rubén Darto y las obras ahonda un proceso de dislocación del verso romántien prosa de Paul Verlaine, como son: Charles Baudelaire co heredado de Hugo, Lamartine y Vigny. Otra figura
y algunos hombres de mi tiempo y más particularmente Los de referencia esencial para Rubén Daría será Théophile
poetas malditos; de hecho hay algunos autores, como Gautier -el amigo admirado de Nerval y
Villiers de L'Isle Adam, que Rubén Darío retomaría de Baudelaire- quien inició a través de sus Esmaltes la
Verlaine y, más allá, una serie de atmósferas entre bo, idea de la religión y del arte por el arte, y la revelación
hernia, decadentes y marginales. Pero hay en los raros de que en el principio fue éste. Darto retomará asun,
otros dos elementos excéntricos: el arcaísmo, el amor tos y temas de Gautier coincidiendo también con él en
por las figuras de la Edad Media y el Renacimiento el cultivo de una sensibilidad atraída por el lujo y las
como expresa la silueta del italiano fray Domenico geografías reales e imaginarias de oriente. Los raros es
Cavalca que no hubiese desentonado entre los perfiles un libro que reúne en sus páginas retratos literarios de
prerrafaelitas, que gustaban a los ingleses Dante León Bloy, Paul Verlaine, Villiers de L'Isle Adam, el
Gabriel Rossetti y William Morris. El otro elemento conde de Lautréamont -entonces completamente ig,
excéntrico es el de la preferencia por los poetas belgas norado-Jean Moréas, -su amigo- Catulle Mendes,
católicos que tan importantes fueron para la configu, Leconte de L'Isle, Edgar Allan Poe y otros autores hoy
ración de la sensibilidad modernista hispanoamerica, menos conocidos como Jean Richepin, Rachilde o
na, como Theodore Hannon. Volviendo a Paul Verlaine, Laurent Tailhade para no hablar de la figura enigmátirepresentaría, además, para Darto un modelo vital, el ca del poeta italiano fray Domenico Cavalca. A esa lis,
lll

�DE HECHO, SERÍA UN EJERCICIO INTERESANTE NACER ALCÚN DÍA
UNA EDICIÓN DE RUBÍN DARÍO ANOTADA POR ÉL MISMO TOM~NDO
COMO BASE ESTOS LIBROS TANTO COMO SUS AUTOBIOCRAFIAS Y
SUS CARTAS.

ta se añaden los nombres de el cubano José Marti, Au- contraron un nuevo cortesano. Dario se erguiria con ese
gusto de Armas, francófono corno Heredia, y Eugenio libro todavia eléctrico como un nuevo Baltazar de
de Castro cuyo perfil le sirve a Dario para romper la Castiglione que era capaz de enseñar a la muchachada
frontera entre la literatura española y la portugue- burguesa y de clase media americana y española cómo
sa. Estos autores imprimen al libro un inconfundi- habia que conducirse en los nuevos cenáculos, en los
ble giro, un movimiento Iberoamericano. las ausen- nuevos espacios de la bohemia europea, es decir, muncias son también elocuentes pero la más evidente es dial. Perteneciente a la primera generación modernista
la de la literatura española de su tiempo: aunque hispanoamericana -corno Ricardo J airnes Freyre,
cuando escribió este libro Dario ya conocia a Emilio Manuel Gutiérrez Nájera, Julián del Casal, José
Castelar y a Gaspar Núñez de Arce, no se incluye en Marti-, Rubén Dario fungió, por la muerte inespesu indice ningún autor peninsular. También es cier- rada de todos ellos, como un intermediario con los esto que el mismo Dario remediará con largueza esta critores hispanoamericanos y españoles de la segunda
falta cuando en 1901 reúna los articulas de España generación -como Salvador Díaz Mirón y Amado
contemporánea que representan un minucioso y ani- Nervo en México o Guillermo Valencia en Colombia.
mado paisaje de los últimos dos años del siglo XIX Pero esta función de enlace no hubiese sido posible
(1898-1900) y una crónica en vivo de la literatura para Dario sí cuando muy joven no hubiese puesto sus
pies en el polvo del camino: de Nicaragua sale a Salvaespañola de la que él llegaria a formar parte.
Los raros fue publicado y escrito en Buenos Aires en dor y luego a Chile, a Argentina, la Habana, Nueva
1896 Cuando Rubén Dario tenia menos de 30 años. York, Roma, Florencia y en los últimos años Paris,
Además de ser un libro atrevido e impregnado de en- Madrid, Mallorca, el primer regreso a Nicaragua y el
tusiasmo inteligente y vivacidad, Los raros es un libro viaje a México en 1910 que no llegó a realizarse comclarividente que apuesta y pone sobre la mesa de la pletamente pues Dario sólo alcanzará Veracruz,J alapa
discusión autores que luego serán indisociables de la y Teocelo. Darío no hubiese podido cumplir su funmodernidad. No sólo eso. En Los raros, se acumula el ción de enlace generacional y literario si no hubiese
código de conducta y el código de honor del moder- sido un infatigable y casi frenético viajero que iba denismo, se acuñan actitudes y curiosidades -el arcais- jando sembrados a su paso poemas, articulas y crónimo el descubrimiento de la Edad Media, la invención cas, amigos, admiradores, novias y amantes, anécdodel.arte como una religión. Se trata en cierto modo de tas y leyenda. Pero tampoco hubiese podido cumplir
un museo, pero de un museo que se construye al calor esa función sin un agudo sentido politíco y una conde happening y que tiene la virtud estremecedora de ir cepción muy clara de su condición de estadista de la
renaciendo las cifras del instante presente que serán literatura cosmopolita, de Ambassador at large de Hisperdurables en el tiempo. El éxito de Los raros fue pa- panoamérica en Europa como lo muestra su febril acralelo al de libros corno Cantos de viday esperanza. No sólo tividad editorial desde los tiempos juveniles en Ceneso. En cierto modo, ese libro de prosa sirvió a sus jó- troamérica hasta los tiempos finales en Paris donde le
venes lectores como un manual de urbanidad, un libro toca dirigir la Revista Mundial, pues el sumo pontífice
por asi decir de etiqueta literaria, donde los jóvenes del modernismo no se cansaba de tender lazos y puendecididos a ser modernistas podrian encontrar mode- tes de tinta y sangre. Dario era un talento profesional
los y antimodelos de conducta critica y artistica. Véa- que sabia hacer valer su talento y su profesión. Fue un
se el texto sobre Max Nordau en Los raros, los jóvenes gran prosista, un profesional de la pluma como supiede España y América en los albores del siglo XX en- ron reconocer los editores de los periódicos -La Na-

112

ción de Buenos Aires, el Mercurio de Chile para los que Matamoro (2002) y la del peruano Julio Ortega, quien
trabajaba infatigablemente. Aunque hay una edición en su biografia de Rubén Darío expresa y detalla esta
española de cinco volúmenes que contiene la poesía y necesidad de reunir adecuadamente su obra (2003).
la prosa de Rubén Darío, falta todavia mucho por ha- Mención aparte merece el libro póstumo de Juan Racer en ambos campos, pero sobre todo en el de la prosa món Jiménez Mi Rubén Daría (1901-1956), (armado por
que se encuentra dispersa y que es preciso leer para la Antonio Sánchez Romeralo en 19.90). Aquí también
mejor comprensión de la poesía y del poeta. Los raros, cabría mencionar los inapreciables libros de Raúl SilLa España Contemporánea, Opiniones, Parisina son algunos va Castro y de G. Alemán Bolaños: La juventud de Rubtn
de los titulos donde se recoge la escritura en prosa de Daría sobre los primeros años del poeta, en el que se
Rubén Darío, y quien los haya leido sabe que en esos recogen textos periodistícos que hasta donde sé no se
libros hay claves y pistas para adentrarse más y mejor encuentran reunidos en forma autónoma.
en su verso y su poesía. De hecho, seria un ejercicio
Desde luego, una personalidad tan avasalladora y maginteresante hacer algún dia una edición de Rubén Darío nética no podía dejar de solicitar a la imaginación noveanotada por él mismo tomando como base estos libros lesca. Sergio Rarnírez (1998) en Margarita, está linda la mar
tanto como sus autobiografias y sus cartas. Pero si la recrea con cierto afectuoso desenfado, no exento de senprosa de Rubén Dario está todavia parcialmente dis- tido del humor y de alguna vulgaridad, la vida tormentopersa, ello se debe también a que en su última etapa, sa y atormentada del poeta junto con algunos de sus epicuando dirigia desde París la revista Mundial, corría la sodios tragicómicos. Pero no recurriremos aquí a la novela
voz de que en algunos de los articulas firmados por de Ramirez para concluir estos trazos, sino a la biografía
Dario se había dado alguna colaboración de algún ayu- del argentino Blas Matamoro (2002), quien en las págidante y se suscita la cuestión de las atribuciones en nas finales de su Rubén Daría expresa:
algunas. Otro cantar es la correspondencia. De hecho,
se trata, por así decirlo, de un cantar de afrenta pues la
(...) Rubén murió el 6 de febrero a las diez y cuarto de la
edición del valiosísimo epistolario de Rubén Darío es
noche. Sus restos se hallan sepultados en la catedral de
una tarea que se encuentra a medio hacer. En 1943 AlLeón.
berto Ghiraldo recogió para la Editorial losada un
Él, que había orillado la religión del arte yjugado con la
Archivo Rubén Daría que se compuso en buena parte residea de hacerse monje, acabó, tras su muerte, tratado como
un santo, cuyas reliquias se disputan las distintas cofracatando los papeles que guardó la devota, sencilla y
dias. Hecha la autopsia, Debayle se guardó el corazón, la
abnegada Francisca Sánchez. Pero desde entonces no
urúversidad se reservó los riñones y la viuda se quedó con
se ha hecho mucho y no se han podido reunir
el cerebro, que fue objeto de estudios neurológicos, los cuaepistolarios importantes corno pueden ser, por ejemles mostraron una circunvalación de Broca (ligada a la
plo, los que Rubén Daría sostuvo con el guatemalteco
memoria) de extraordinaria dimensión. (222)
Enrique Gómez Carrillo o con el poeta dominicano
Fabío Fíallo, tan amigo de Rubén y tan injustamente
En efecto, como se ve, algo sucede con los cereolvidado. la edición del epistolario de Rubén Dario es
todavía una asignatura pendiente y es uno de los hue- bros de los genios después que se mueren.
cos que deberá llenar, junto con el de la prosa, el futuro editor de las obras completas de Rubén Darío.
Una personalidad tan rica corno la del autor de "El
Coloquio de los centauros" no podía dejar de suscitar es- Bibliografía
tudios críticos y biografias. Entre los primeros, deben Matamoro, Bias (2002). Rubén Darío. Madrid, Espa~a: Editorial Espasa
Calpe, S.A. Biografias.
citarse los de Pedro y Max Henríquez Ureña, Pedro
Ortega, Julio (2003). Rubén Darlo. Barcelona, España: Ediciones Omega.
Salinas, Octavio Paz, Raimundo Lida, y Ernesto Mejía
Vidas Literarias.
Sánchez lo dijo tres veces, Cathy L Jrade. las biogra- Paterniti, Michael (1997). "Driving Mr. Alben:A trip scenes America whit
Einstein's Brain", en Harpa·s Magazine N'1V York 1769, vol. 295 (octufías disponibles de Rubén Daría son la del mexicano
bre) (35-58).
Jaime Torres Bodet (1966), Edelberto Torres (La vida · Ramlrez, Sergio (1998). Margarita, estd linda la mar. Madrid, España: Grupo
Santillana de Ediciones, S.A.
dramática de Rubtn Daría), la del español Antonio Oliver Torres Bodet,Jaime (1966). Rubén Darío: Abismo y cima. Mbcico: Fondo de
Cultura Económica UNAM.
Belrnás, Este otro Rubtn (1960), la del argentino Blas
113

�DEMANDAS CRUZADAS:
Literatura de la diáspora caribeña
en Estados Unidos
UICÚ ITICIIIR

I have crossed an ocean
I have lost my tongue
from the root of the old
one
a new one has sprung
Grace Nicho!

n su último libro, el crítico chileno Grínor Rojo (2006) nos recuer-da que entre los griegos "la pena de extrañamiento, esto es, el cas-tigo al infractor de la regla co~ el retiro de su derecho a acogerse ~
la protección de la comunidad de los iguales(... ) era la peor de las d~~gra
cías pues ella importaba ni más ni menos que una merma en el ser. ~51-52) 'Aún cuando las formas de concebir las r~ciones entre presenc~ ~
pertenencia, identidad y comunidad, han sufrido ~o.tables transfo~acio
nes en los siglos transcurridos desde la época ~eleruca,_ las connotaciones
, elida profunda asociadas al desarraigo siguen vigentes en nuestro
de per
1 . . 1 xili 1
imaginario cultural. Pero el balance no es unívoco. E ~aJe, e e . o Y a
distancia, también han sido concebidos por e~ pensamie~to occi~ent~~
sobre todo desde el romanticismo y el moderrusmo, como mstancias pn
vilegiadas para la reflexión y el posicionamiento crítico ~on r~specto a la
comunidad ahora observada desde la lejanía. El ciclo se cierra, idealmente;
con el retomo y la reintegración a la comunidad de orige~, 1~ ~ual se vera
también afectada por la reincorporación en su _seno de~~ mdividuo o gru-po que ha sido transfarmado por la experiencia del exilio.

E

114

En este ensayo me propongo desarrollar un conjun,
to de re.flexiones sobre la producción intelectual y li,
teraria de autores caribeños residentes en Estados Uni,
dos, sobre todo en Nueva York. Estas reflexiones
surgen principalmente del análisis de la narrativa de
escritoras que llegaron corno niñas o adolescentes a
los Estados Unidos, provenientes de distintas áreas del
Caribe,' asi como de la recepción de diversos debates
contemporáneos sobre temáticas identitarias en situa,
dones de contacto cultural. La creación literaria y en,
sayistica de autores pertenecientes a lo que Pérez,
Firmat ha llamado Generación 1.5 o lo que en Cuba se
conoce como Generación Peter Pan -conformada por
personas que dejaron su pais natal durante la infancia
por iniciativa de sus padres- resulta especialmente
interesante para abordar una serie de interrogantes
relacionadas con demandas planteadas desde muchos
frentes a escritores que la industria editorial
promociona como "étnicos". A su vez, los miembros
de esta generación han ido abriendo nuevos espacios
para debatir, desde distintas perspectivas, temas de
pertenencia, identidad y expresión literaria.
A nivel estético e ideológico, una de las demandas
más frecuentes y también ambiguas a las que se ven
enfrentados estos escritores es la de autenticidad.
Muchas miradas parecen permanentemente orienta,
das a evaluar el grado de correspondencia entre la pro,
ducción artística de los caribeños diaspóricos y lo que
vagamente es considerado corno la experiencia cultu,
ral que compartirían todos aquellos que provienen de
un mismo lugar. De esta manera, recupera fuerzas una
tradición de critica literaria que nadie esperarta en,
contrar ni cultivar en otros contextos. Me refiero a la
lectura de los textos literarios como si su función fue,
ra la de re.flejar la realidad, como si en lugar de crear
sus propios universos de ficción debieran documentar
fielmente lo que ocurre en el mundo exterior. Si bien
esta formulación puede parecer un poco exagerada,
considero que difícilmente algún otro grupo de escri,
tores se ve cuestionado con tanta frecuencia por no
expresar en forma "adecuada" una determinada expe,
riencia cultural.
1

Este ensayo se basa en los análisis real.izados para mi tesis doctoral "Salir del
pals natal para poder regresar: desplazamientos y búsquedas identitarias en ,
la escritura de mujeres caribeñas contemporáneas". El corpus de estudio lo

confonnan novelas de las escritorasJamaica Kincaid {Antigua), Michelle Cliff
Üamaica), Edwiclge Danticat {Hait1), Cristina Garcta {Cuba), Esmeralda
Santiago {Puerto Rico) yJulia Álvarez {República Dominicana).

No es muy claro cuáles son las características y los
limites de esa experiencia cultural. Por un lado, los que
leen la obra de sus compatriotas emigrados desde su
propia permanencia en el territorio nacional, suelen
condenar la presencia en ella de cualquier traza de
contaminación con la cultura de la sociedad recepto,
ra. Por otra parte, el público norteamericano masivo
acostumbra esperar de esta producción que satisfaga
sus necesidades de exotismo. En el primer caso se ubi,
can los crtticos que, arrogándose una pertenencia más
legitima a su comunidad cultural, asumen una actitud
de sospecha cuando un autor que reside desde niño en
los Estados Unidos escribe un texto ambientado en la
ciudad caribeña en la que nació. Esto es ejemplificado
muy bien por uno de los comentarios negativos que ha
recibido la novela Dreaming in Cuban de Cristina Gar,
cia: "Garcia nunca ha visto a una mujer en un porche
mirando por binocular(...). Sus memorias de Cuba se
restringen a las dos semanas que pasó allá en 1984."
(Hillel en Ween, 2003: 137,138)2 Pretender que los es,
critores sólo pueden escribir sobre la base de sus
experiencias personales es condenar a la literatura a
perder todo su potencial creativo. Pero esta condena
-y este tipo de criticas- generalmente no se dirigen
a la literatura en general, sino que se orientan especifi,
camente a la producida por miembros de grupos mi,
noritarios. Probablemente esto se pueda atribuir al
auge experimentado a partir de los años sesenta por el
género testimonial y autobiográfico, el cual contribu,
yó a la visibilización de las historias de vida persona,
les y colectivas de miembros de sectores marginales
de la sociedad. Esto, sin embargo, no tiene por qué sig,
nificar que desde estos sectores sólo se pueda esperar
una producción de corte autoreferencial.
Las criticas dirigidas contra escritores que, como
Garcia, ubican sus narraciones en espacios o momen,
tos históricos en los que no pudieron participar direc,
tamente, muestra cuán extrema es la exigencia de mi,
metisrno que se le plantea a la literatura "étnica". Pero,
como ya vimos, se espera también que los autores ins,
critos en esta corriente representen experiencias de
identidad cultural en forma "auténtica". La paradoja y
las tensiones asociadas a esta doble demanda son evi,
dentes. Por un lado, se espera que del ejercicio mimé,
tico surja una obra que de alguna manera encame esa
2

115

---

-

-

-

-

Todas las traducciones de textos en inglés son m1as.

-

-

�literario seria prueba de la autenticidad
de los sentimientos identitarios representados. Así, se espera que en la obra de un
caribeño o latino sea posible encontrar
ciertas "marcas" de caribeñidad (la imborrable, y ciertamente indescriptible,
"mancha del plátano", por ejemplo) o latinidad, respectivamente. Estas marcas
son explotadas como signos de diferencia por las industrias culturales, las que
desde los años ochenta han descubierto
en la "otredad" una nueva mercancía de
alta rentabilidad.4
Basta echar una rápida ojeada a las
portadas de las novelas de escritores
caribeños publicadas en Estados Unidos,
así como a los comentarios seleccionados
para promocionarlas, para reconocer sus
claros sesgos exotizantes y sus tendencias
a neutralizar sus dimensiones políticas e
ideológicas más inconformistas. Así, por
ejemplo, la novela TheFanningofBones, en
la que Edwidge Danticat reconstruye la
matanza de trabajadores haitianos bajo la
UCU14■.. lllliMeUM (1111 WSU) MIIAC■I/ MXM CM
dictadura de Trujillo, es publicitada en
una de sus ediciones como una historia
de amor entre dos jóvenes separados por
la violencia. Lo que constituye el tema principal de la
caribeñidad, o identidad nacional, de la que el autor
novela, es rebajado a la categoria de escenario emociodebiera ser portador y portavoz a la vez. Pero, por otra
nante para el desarrollo de una historia de amor, que
parte, se cuestiona que quienes están fu~r~ del terri~opodria haber tenido lugar en cualquier otro periodo
rio nativo puedan efectivamente transIIlltrr lo que sighistórico y locación geográfica. Al nivel de las ilustranifica formar parte del colectivo que cotidianamente
ciones de portada, ocurre exactamente lo contrario a lo
practica esa identidad nacional.
que observa Borges con respecto a la indudable filiación
Además de algunos esfuerzos de inspiración
árabe del Alcorán, la que quedaría precisamente demosdetectivesca,3 orientados a corroborar la adecuación
trada por la ausencia de camellos desfilando por sus páentre el mundo fi.ccional y sus referentes en la realiginas. Siguiendo el razonamiento borgeano, la profusión
dad, se puede encontrar en las criticas y reseñas de la
de palmeras ypaisajes tropicales en las portadas, más que
obra de escritores "étnicos" la tendencia a prestar atendemostrar la indudable "caribeñidad" de muchas de las
ción a aspectos tan indefinibles como el "sentimiento
novelas publicadas en Estados Unidos, debiera hacernos
0 sentido latino" (Latín feel). Su presencia en un texto

J No puedo describir de otra manera el comentario incluido en otra reseña
critica de Dreaming in Cuban de Cristina Garc!a: "Me ?fenden el
primitivismo, los procesos mentales rudimentarios y la cursil~a qu: la
autora nos atribuye a los cubanos... Me molestaba también la distorsión
del folklor y las costumbres. La sospecha que lo~ rituales de sant~a del
libro no tienen correspondencia alguna con la realidad me llevó a verificarla
con una santera, cuyo diagnóstico fue que [la novela debla llamarse]
Soñando en Americano." (Duarte 1993: 10)

◄ De hecho, a partir de los años ochenta es posible reconocer en Est~dos
Unidos un desfase entre los procesos del mundo pol!tico y académico Y
los impulsados por las industrias culturales. La década de los ochenta

significó un notable retroceso en los avances obtenidos por los
movimientos por los derechos civiles de los sesenta, lo que conllevó una
crisis de la sociedad multicultural. Por el lado de la cultura com~&lt;;1al, ~~
embargo, lo que se observa es un verdadero auge ~ la mercantilizació
de obras artísticas y literarias catalogadas como étrucas.

116

sospechar, por lo menos, de su función como ganchos co- parares." (en Torres Saillant, 1999: 48) Estas actitudes
merciales.
explican también que movimientos culturales, como
El principal problema de esta tendencia a resaltar los el de los "nuyoricans" en Nueva York, tengan entre sus
contenidos exóticos de las obras de grupos minoritarios principales reivindicaciones la rehabilitación del
radica en que puede llevar a algunos artistas a spanglish, del cual se sirven no sólo para comunicarse
"otrizarse" a si mismos, es decir, a caer en un en las calles, sino también para expresar poéticamenautoexotismo5 en respuesta a las demandas de te sentimientos de fractura identitaria asociados a los
"primitivismo" y diferencia planteadas por la indus- procesos de migración y de socialización escindida
tria editorial. Las celeentre dos universos culbraciones de la diferenturales.
cia como un valor en si
La vida entre dos culmisma, pueden ser meturas en las que se hablan
nos liberadoras de lo
idiomas distintos lleva
LA YIDA ENTRE DOS
que parece a primera
asociada la necesidad de
vista, contribuyendo
CULTURAS EN LAS OUE SE
embarcarse en permaen última instancia a la
nentes esfuerzos de traHABLAN IDIOMAS DIS•
consolidación de preducción. TradicionalTINTOS LLEYA ASOCIADA
juicios y estereotipos
mente se asocia el
sobre sectores que por
original con lo auténtico
LA NECESIDAD DE EM•
su posición marginal
y la copia con lo inautén■ARCARSE EN PERMA•
han tenido escaso accetico. En las reseñas y anáso a la representación y
NENTES ESFUERZOS DE
lisis de obras de literatugeneración de discur,
ra uétnica" esta relación
TRADUCCIÓN
sos propios. No deja de
de original-copia no sólo
ser problemático que
se establece con respecactualmente su proto a la lengua en que se
ducción artística se vea
escribe un texto y aquésometida a la exigencia de mostrarse como lla a la que posteriormente es traducido, sino también
uauténticamente otros."
con relación en la lengua en que se vivió una determiLa demanda de autenticidad también está estrecha- nada experiencia y aquélla en la cual posteriormente
mente ligada al idioma de escritura y suele enraizarse es expresada. Habría entonces, sobre todo en la obra
en concepciones de la relación entre lengua y cultura de los miembros de la Generación 1.5 que suelen escriheredadas del romanticismo alemán. Según éstas, la bir en inglés, múltiples procesos de traducción asocultura sólo puede ser expresada en forma auténtica a ciados a la escritura. Al elegir el inglés -idioma en que
través de la lengua original. Es por ello que entre los fueron escolarizados y que, por lo tanto, constituyó
principales cuestionamientos dirigidos a los miembros la principal puerta de acceso al universo letradode las comunidades diaspóricas, se encuentra el refe- para escribir sobre experiencias vividas en su idiorido a la pérdida o deformación del idioma natal a raíz ma natal, estarían realizando una primera traduc,
del contacto cotidiano con el inglés. Así, para la lin- ción. Ésta ciertamente escapa el ámbito estrictamengüista dominicana Irene Pérez, los dominicanos ausen- te lingüístico para abarcar lo cultural y nacional.
tes constituyen '\m agente nocivo para la salud de la Porque escribir en inglés también tiene implicancias
lengua"; mientras para la periodista Lucy Placencia el con respecto a la audiencia a la que, en primer lu,
spanglish hablado por los dominicanos en Estados gar, se dirige el texto. Así, las experiencias vividas
Unidos es "una mezcla de inglés y español llena de dis- en la lengua natal no sólo tendrán que ser expresa,
das en una lengua adquirida posteriormente, sino
que, además, deberán ser descritas y presentadas de
5
El curador cubano Gerardo Mosquera advierte de este peligro con
tal manera que el lector anglo pueda comprender,
relación en los artistas plásticos que forman parte de lo que se conoce
como el "boom de la periferia".
las. Por otra parte, muchos de estos escritores par117

�tícipan activamente en la traducción de sus escri,
tos al idioma de su niñez, de tal manera que taro,
bién sean accesibles a los miembros de su comunidad natal.
1.a pretensión de distinguir tan nítidamente entre la
lengua en la que se vivió una experiencia y aquella en la
que se la representa literariamente no deja de ser proble,
mática. Los recuerdos, la memoria, no tienen una existencia exterior a las personas o colectivos; no permanecen, por lo tanto, inmunes al acopio de nuevas vivencias y
a la adquisición de nuevos discursos o conocimientos a la
luz de los cuales pueden verse continuamente
resignilicadas. Los escritores y escritoras que en la edad
adulta recurren a otro idioma para narrar su infancia, se
relacionan con esa etapa de su vida desde la perspectiva
que les otorga el haber núgrado, entrado en contacto con
otra cultura y aprendido otra lengua. No se trata enton,
ces de reconstruir una infancia suspendida en un pasado
que permanece intocado, sino de reelaborarla y
reinterpretarla a través del prisma de recuerdos y apren,
dizajes posteriores. 1.a tarea de la crttica debiera ser precisamente dar cuenta de la complejidad y riqueza resul,
tantes de la interacción de distintos registros lingüísticos
y culturales, reconociendo que entre lo referido y las formas de representarlo no es posible establecer fronteras
tan claras.
Por lo general, cuando se afirma con respecto a una
obra que refleja en forma auténtica una identidad cul,
tural, se asume que también puede ser considerada
como representativa de las ideas, costumbres, formas
de ser de las personas y colectivos que se identifican
como sus referentes en el mundo real. Ésta, que podríamos llamar como demanda de representatividad,
lleva asociados problemas semejantes a los referidos
con respecto a la de autenticidad. Yno porque yo crea
que la literatura no tiene nada que decir sobre el mun,
do de lo real, sino porque, en sus mejores realizado,
nes, lo hace en forma más sutil y enriquecedora de lo
que se asume desde una perspectiva estrictamente realista. El énfasis excesivo sobre la representación conduce muchas veces al descuido de otros aspectos cen,
trales de la creación literaria, los que muchas veces
pueden aportar sentidos más interesantes para la com,
prensión de los contextos en los que nace la escritura.
Autoras como Jamaica Kincaid y Edwidge Danticat
reclaman en su narrativa y en sus comentarios persona,
les, que sus creaciones sean leídas como manifestaciones
singulares de experiencias que, si bien surgen y refieren

a contextos culturales concretos, no aspiran a ser total,
mente representativos de ellos. Así, Lucy, la protagonista
de la novela homónima deJamaica Kincaid, reacciona negativamente cuando su empleadora y anúga intenta consolarla de sus penas de infancia recurriendo a teorías universales para explicarlas: "(Mariah habló) de mujeres en
la sociedad, mujeres en la historia, mujeres en la cultura,
mujeres en todas partes. Yo no podía hablar, así que no le
podía decir que nú madre era nú madre y que la sociedad
y la historia y la cultura y otras mujeres eran algo totalmente distinto. (...) Mi vida no podía ser explicada por
ese grueso libro que me hacía doler las manos núentras
trataba de mantenerlo abierto." (Kincaid, 1990: 13H32)
En cambio, el libro que tiene el lector de Lucy entre sus
manos, parece trazar un canúno más adecuado para comprender la vida de la narradora, en la que claramente destaca el esfuerzo por construir una identidad autónoma,
creativa y singular. Esta novela muestra, así, si bien son
importantes los referentes externos en torno a los cuales
se organizan inevitablemente las identidades raciales, de
género, nacionales y étnicas, también es posible escapar
a sus determinaciones y relacionarse en forma creativa
con ellos.
Por su parte, Edwidge Danticat agrega, a la segunda
edición de Breath, Eyes, Memory, una carta dirigida a
la protagonista de su novela: Sophie Caco. El relato
de la vida de Sophie pone de manifiesto las tensiones que pueden generarse entre los contenidos de
una cultura dada y la construcción de una identidad personal al interior de ésta. Este tipo de tensiones también puede estar presente en la relación entre la interpretación de una obra literaria como un
hecho singular y la pretensión de establecerla como
alegórica o representativa de una generalidad más
amplia. Es decir, la obra particular producida al interior de un contexto cultural dado (o de diversos
contextos culturales) se construye ciertamente a
partir de los materiales que éste pone a su disposición, pero no tiene por qué ser leída como un reflejo
de la totalidad de una cultura. La carta que Edwidge
Danticat le dirige a Sophie Caco se presenta como
un epílogo a la historia narrada en el texto principal y su inclusión persigue una clara finalidad: la de
explicar ("Cansada de protestar, siento que debo explicar", Danticat, 1998: 236) a la crítica y los lectores que han querido ver en Sophie un personaje representativo de todas las niñas y mujeres haitianas,
que se trata de una historia individual, que no aspi-

118

ra a tener un carácter paradigmático ni mucho me,
nos alegórico:

Incluso crtticos caribeños que buscan sinceramente
abrir los debates sobre literatura nacional a la produc,
ción de sus comunidades diaspóricas, se preguntan si real,
Siempre pensé que esta historia que es tuya, y solo tuya, mente "¿es posible expresar un sentido de pertenencia a
siempre serta leída como tal. Pero algunas de las voces un país en un idioma extranjero?" (Fornet, 2002: 101) Esta
que llegan a mí, a ti, a estas montañas, responden con pregunta muestra una vez más la tendencia a evaluar la
un tipo de comprensión distinta a la que yo esperaba. producción de los emigrantes que han necesitado adapAsí que te escribo esto, Sophie, como me lo escribo a mi tarse a otra cultura y otro idioma -pero que no por eso
misma, orando porque a la singularidad de tu experien, dejan de sentirse parte de su comunidad de origen- en
cía se le permita existir, junto a tus propias peculiarida- los mismos térnúnos en que se analiza la de los que no
des, inconsistencias y a tu propia voz. (236)6
han debido dejar el país (porque es importante recordar
que la mayor parte de los emigrantes deja su país por una
Danticat responde de esta manera a las lecturas de su acuciante necesidad). Porque claro que sería bizarro que
obra que, como muchos análisis dedicados a la produc, un cubano de la isla elija escribir en inglés. Pero no lo es
ción literaria del "tercer mundo" o de los escritores sí, como mencioné antes, ha sido alfabetizado principal,
"étnicos" que habitan en Estados Unidos, la ubican en el mente en esa lengua y ha crecido en un mundo en que lo
c~sill~o ~ representativas de una cultura, de una expe- anglo y lo hispano conviven cotidianamente.
nenc1a nacional o, en el caso de las mujeres, de las probleAsí como con la lengua, es de esperar que la experienmáticas de género en un contexto tradicional. Ya sea que cia migratoria transforme las concepciones y recuerdos
se la alabe por su capacidad de dar vida narrativamente a que el autor o autora tienen de su cultura natal No se
la experiencia "haitiana", o se la critique por presentar puede esperar entonces que expresen literariamente una
costumbres haitianas retrógradas que perjudican la ima- pureza cultural que, en realidad, tampoco puede exisgen de sus compatriotas en Estados Unidos (crttica es- tir en las sociedades emisoras. Para poder comprender
grimida principalmente por estos últimos), Danticat con, la obra de estos escritores -y toda la literatura en ge,
sidera que "sería irrespetuoso de mi parte reducir la neral- es preciso ampliar las nociones de culturas e
expresión de toda nú cultura a nú voz."7 1.a autora consi, identidades nacionales, de tal manera que en lugar de
dera su cultura de origen demasiado compleja como para excluir y uniformar permitan acoger las complejas y
aspirar a representarla entera. Por lo demás, reclama el muchas veces contradictorias expresiones asociadas a
derecho de dar vida a una historia particular, singular, diversas formas de vida. Sólo de esta manera se podrá
que exprese muchas de sus propias vivencias, recuerdos superar la dolorosa asociación heredada de los griegos
Yfantasías,a través de un proceso de escritura que es des, entre desarraigo y merma del ser.
crito como un "viaje de sanación(...) que hemos empren,
dido juntas." (236)
Los reclamos de Kincaid y Dantícat expresan las
Bibliografía
resistencias desarrolladas por muchos escritores
"étnicos" frente a las demandas y presiones que su, Danticat, Edwidge (1998). Breath, Eyes, M,mory. New York: Vintage Books.
fren desde diversos frentes. Probablemente, una de Duarte, Patricia (1993). "Cultura/ Reflexiones sobre dos novelas: No todo
lo que brilla es cubano", en Mundo Hispánico (15 de abril).
las mayores dificultades que estos escritores han
enfrentado en las últimas décadas -una vez supe, Fomet, Ambrosio (2002). "The Cuban Llte:rary Diaspora and Its Contexts:
A Glossary", en Boundary 2 29: 3.
rada, claro está, la de encontrar una casa editorial
dispuesta a publicarlos- es la de liberar su obra de Kincaid,Jamaica (1990). Lucy. New York: Farrar, Strauss and Giroux.
lecturas que rápidamente las encajan en una cate- Hillel, Italia en Lori Ween (2003). "Translational Backformations:
goría que restringe sus potencialidades expresivas.
Authenticity and Language in Cuban American Llte:rature" en Comparative Liti:rature Studies no. 2, vol. 40.

6

Las cursivas son mías.
Entrevista a Edwidge Danticat, en www.readinggroupguides.com/
gu1des/breaht_eyes_memory_author.asp#interview. Consultado el 22 de
septiembre de 2005.

'

· Rojo.' Grínor (2006). G!obali,zación, identidades nacionab y postnacionales...
1de qut estamos hablando!. Santiago de Chile: LOM.

7

Torres Saillant, Silvio (1999). El retorno de las yolas. Ensayos sobre diáspora,
danocracia y dominicanidad. República Dominicana: Ediciones Ubrerta
La Trinitaria yEditora Manatl.

119

�ranza. Me quedo con esta versión, al
igual que Thomas Bulfinch, autor de
La edad de oro del mito y la leyenda, quien
arguye que seria ilógico que la espe,
ranza compartiera el mismo sitio con
las calamidades.
Así que, con esta última idea, en
actitud pandórica abro con cuidado
uno a uno los cajones, y localizo va,
TffULO Archivo de traducciones
ríos legajos en donde miro una leyenAUTOR Miguel Covarrubias
da que indica "traducciones". Mi inI DffORIAL UANL
terés crece por instantes, ya que como
AÑO 2006
oficiante en estos territorios
lingüísticos o idiomáticos sé lo que
significan estos textos para
Covarrubias. En un arcón diminuto
descubro el epígrafe de Maurice
Blanchot, el cual es un presagio de lo
que voy a descubrir: "el hombre decidido a traducir está en una intimidad
constante, peligrosa, admirable, con
el poder unificador que está en ejercicio tanto en cada relación práctica
como en cada lenguaje, y que lo expone al mismo tiempo a la pura escisión previa; esta familiaridad es lo que
le da el derecho de ser el más orgulloso o el más secreto de los escritores,
con esa convicción de que traducir es,
o oculto provoca sus~ic~, además, asombro, y devela las in,
cía. Siempre. Y la cunos1, cógnitas que para los legos repre, a fin de cuentas, locura." Yyo agregaría: bendita locura.
dad es parte de esta expe, sentan las lenguas extranjeras.
En el primer legajo encuentro los
Contemplo el archivero de
riencia humana. Se encubren
textos de escritores franceses que
enigmas y presagios que augures y Covarrubias. Me acerco lentamente
sibilas pueden vislumbrar. Un orá, mientras vienen a mi memoria cier, centraron su atención en Alfonso
culo ofrece valiosos contenidos. tas reminiscencias del mundo grie, Reyes, como Jean Cassou, Marce!
Brion, J ean Péres, Edmond
Pero también hay otras formas de go. Reflexiono sobre las dos vertien,
Vandercammen y Francis de
ocultamiento: el arca de la alianza, tes que conservamos del mito de
Miomandre, quienes de manera
Pandara:
la
que
narra
que
Prometeo
el cofre de la isla del tesoro, la caja
acuciosa
analizan el espíritu humachina de sorpresas, acaso el baúl de dio a guardar una caja a su hermano
nista de este regiomontano universal.
la abuela, o, en nuestros tiempos, Epimeteo, advirtiéndole que por nin,
Me parece interesante reflexionar
un moderno archivero: continente guna circunstancia debía abrirla;
respecto a la traducción como factor
y contenido, como una unidad in, pero su esposa, a causa de una cu,
básico para establecer un vinculo indisoluble, y aquí podríamos aludir riosidad exacerbada, la destapó pro,
tercultural. Sin haberse transferido a
a la metáfora de Gorostiza del vaso vacando que todos los males que ha,
la lengua francesa, la obra del maesy el agua. Pandara misma cobija bía en su interior se dispersaran por
tro quizá no hubiera llegado a otros
esta relación de significados encu, el mundo con excepción de la espe,
lectores, sino únicamente a un deterbiertos y Miguel Covarrubias no se ranza; la otra historia refiere que
minado sector que supiera español.
queda atrás. Archivo de traducciones Júpiter envió para el hombre a dicha
Por otra parte, si Covarrubias no hucompendia esto que estamos abor, mujer, quien llevaba una caja en la
biera vertido a nuestra lengua el pendando, pues enriquece el amplio que los dioses habían guardado do,
samiento de los mencionados autores
espectro literario que va de la crea, nes como regalo de bodas; sin quecon respecto a Reyes, quienes descoción a la traducción, ésta última rer, la destapó y escaparon todas las
nocen la lengua francesa no tendrían
como acto genésico que alberga, gracias, excepto la mencionada espe-

LA TRADUCCIÓN
COMO ENIGMA DEVELADO

L

acceso a estos trabajos críticos. De
este modo, Covarrubias crea una es,
pecie de efecto bumerán, es decir, la
obra de Reyes se abre al mundo y re,
gresa a los mexicanos y a los hispa,
nohablantes en general a través de la
óptica extranjera ahora traducida.
Una especie de espiral del conocí,
miento, de vaivén inagotable de la
dimensión cultural diversa.
Cassou, en su "Retrato de Alfan,
so Reyes", observa los relatos de este
autor como un medio de recreación
de la existencia y del conocimiento
de las cosas, y se refiere a su bibliote,
ca interna; afirma que el arte de Re,
yes es seguro y preciso, y lo conduce
a ser él mismo, pues realiza frente a
las cosas una transformación de su
ser: la obra artística. Considera El plano oblicuo el testimonio de una inteli,
gencia y un arte sorprendentes, cer,
ca de la perfección. Brion en "Alfonso
Reyes: narrador, ensayista y poeta",
razona sobre El testimonio deJuan Peña,
sobre la presencia del indígena silen,
cioso y distante, su misterio, y la manera en que el escritor trata de pene,
trarlo. La considera una obra literaria
perfecta que destaca por su lirismo
"contenido y subterráneo". Se remite a los ensayos de Tren de ondas, donde pone de relieve la poesía inmanente, vinculada con el acto mismo de
vivir, y aborda Romances del Río de Enero, en donde destaca "Río de olvido",
del que dice podría equipararse con
El cementerio marino de Paul Valéry.
Por su parte, Jean Péres en "Sobre
Cuestiones estéticas" argumenta acerca
de la relación entre lo antiguo y lo
moderno en el libro de Reyes, quien,
de la variedad de ensayos que van de
Esquilo a Góngora y hasta los refranes de la sabiduría popular, de ese
constante vinculo vida y arte, ofrece
una concepción artística personal.
Aborda la ley más antigua y esencial
para la poesía, la cual debe resistir la
prueba del canto pues, ¿no es así
como el ritmo armoniza con la pal,
pitación de la vida? Vandercammen,
en "Alfonso Reyes ajeno al énfasis"

señala que nuestro escritor tiene un
lugar en la poesía por su "ascenso
hacia las esferas de un lirismo univer,
sal que hace olvidar su voluntad de
hiperconciencia frente a los procesos
trágicos." Piensa que Reyes descubre
al hombre yla profundidad de la vida;
alaba de él la amistad y la forma de
cultivar su alma. En "Los últimos libros de Alfonso Reyes", Miomandre
subraya el profundo contenido lírico del maestro, su erudición en los
asuntos hispánicos, su conocimiento de Góngora y su pasión por el ámbito existencial.
Mientras tomo en mis manos la
segunda carpeta, rememoro las palabras de Gogol, quien opinaba que la
traslación de textos "debe asemejarse a un cristal totalmente transparente; tan así debe ser, que el lector no
debe percatarse de que es una traducción." En efecto, Covarrubias logra que el léxico se deslice como si se
tratara de materiales que hubieran
sido escritos en nuestra lengua. De
inmediato encuentro autores france,
ses que examinan a una tríada lati,
noamericana: Jorge Luis Borges, Oc,
tavio Paz y José Emilio Pacheco.
Textos relevantes, a mi parecer, por,
que la mirada de los escritores franceses revela aspectos novedosos a
nuestro conocimiento.
Descubro a Madeleine Chapsal,
quien conversó con Borges en uno de
sus viajes a Francia, en febrero de
1963. La entrevista "Un poeta torpe ...
pero un poeta, espero" es cautivadora. Entre palabras escucho la voz del
argentino discurriendo sobre la rima,
sus sonetos, la metáfora; sobre sus
autores predilectos, el interés por la
épica en su poesía, así como sobre la
memoria y cómo transcurre el tiempo cuando se ha perdido la vista; su
atracción por las lenguas germánicas
y el anglosajón antiguo es evidente,
así como sus relecturas. Comenta la
opinión de un amigo suyo con respecto a lo que se podía detectar en
su persona: "Un viejo que habla todo
el tiempo de laberintos, de etimolo-

121

120

gias, que vive en un universo helado."
Afanosa continúo mi lectura de
"Himno entre ruinas: la reconciliación
con el mundo", de Christiane TarrouxFollin, puntilloso estudio del poema
de Paz. En este momento evoco aquella idea paciana que sostenía: "la traducción introduce al otro, al extraño,
al diferente, en su forma más radical.
Un lenguaje distinto. Y un lenguaje
distinto significa una manera distinta de pensar y sentir, una visión otra
del mundo." Aquí una vez más la es,
piral que mencioné se reitera. Una
vez más aparece la mirada del otro,
el vínculo entre dos culturas diferentes, y Covarrubias nos devuelve una
visión enriquecida. Así, penetramos
plenamente en el terreno de la
otredad, concepto postulado por Paz,
y que en este punto se vuelve palpable. Es el turno de "Nuevo relato del
holocausto judío" de J ean-Marie
Saint,Lu, dedicado a Pacheco, en el
que medita acerca de la novela Morirás lejos. Saint-Lu comenta que la obra
está excelentemente traducida porque el mayor acierto es que logra
transmitir el sufrimiento del autor
mexicano al narrar una terrible his,
toria. Por eso me parece pertinente
recordar lo que Eugene A. Nida expresaba en cuanto a que el traductor
debe comprender las sutilezas del
significado, pero también "los valo,
res emotivos de las palabras y las ca,
racterísticas que determinan 'el sabor
y la carga emotiva' del mensaje."
Abro otro portapliegos que alberga catorce trabajos de escritores fran,
ceses que se ocupan de sus
homólogos galos, entre los cuales hay
cinco entrevistas. Es un verdadero
recorrido por la literatura francesa.
"Carta a Jenny Colon" es representa,
tiva de la pasión de Gérard de Nerval
por la actriz; fue tomada de una compilación de cartas de amor, realizada
por Irene Frain. En la "Carta a Roger
Blin", Jean Genet hace comentarios
sobre su obra teatral, las imágenes
que la vida le ha hecho crear para un
personaje o para un acto, la ilumina,

�ción, los actores y su "ser en escena".
Continúo leyendo sin interrupciones. "Lo interior de lo exterior" de
Paul Morand es el prefacio a Du monde artier. Poésies completes 1912-1924, de
Blaise Cendrars. En la "Cronología de
Francis Ponge", de Christian
J acomino y Marcel Spada, encuentro
un desglose muy puntual de la vida
del poeta de 1899 a 1988. Y precisamente Jean-Frarn;ois Louette en
"Sartre lector de Ponge" nos revela
cómo "las obras sartreana y pongeana
tienen -para Sartre- el mismo tema:
la evidente relación del hombre con
las cosas"; además sostiene que la
poesia de Ponge es la que Sartre hubiera deseado escribir. Por su parte,
André Séailles escribe "Las neurosis
deJ ean-Paul Sartre", donde aborda la
melancolía sartreana, el drama del
"ser en el mundo" yel cuestionamiento ante la "inquietante extrañeza" de
la existencia. De pronto descubro
que se va forjando un entramado entre los textos. En "Sobre el erotismo",
de Maurice Merleau-Ponty, se parte
de la pregunta: ffl erotismo es una
especie de valor intelectual y libertad?; se habla del tema en el ámbito
surrealista y del amour fou como via
para el gozo de dominar, asi como del
erotismo en tanto asunto literario.
Roland Barthes en "Catálogo:
Eisenstein. El arte conceptual,
Crepax" ofrece notas de investigación y significativas reflexiones.
Por su parte, en "Roland Barthes
perdido y reencontrado" Edgar
Morin brinda un panorama de la
vida y la palabra del critico del estructuralismo, quien veía la literatura como placer y el suyo era justamente la literatura.
Considero que en su ámbito estético, la entrevista concilia conceptos de poéticas que permiten el conocimiento más preciso de los
autores. Es un género que me seduce
sobremanera. Las cinco conversaciones subsecuentes desatan mi curiosidad; dos de ellas realizadas por
Madeleine Chapsal: "Georges

Bataille en persona" y "Entrevista con
Jacques Prévert". El primero se ocupa del erotismo como la via que permite entrar en el instante y vivir en
él; otros temas relevantes como la
angustia, el psicoanálisis, el surrea,
lismo, la risa, el miedo, la muerte y el
sufrimiento son vetas insoslayables:
"yo mismo he llegado a pensar que la
risa -en el plano filosófico o
para.filosófico- es la risa de la muerte", lo escucho decir. La charla con
Prévert se realizó cerca del MoulinRouge, en 1963; el poeta habla de sus
inicios en la escritura instigado por
Michaux, y de cómo le divierte lo que
sucede en el mundo literario; se refiere a su gusto por el teatro y por el
cine, y también se remite al amor.
Critica a los poetas de "relaciones
públicas" porque tienen la convicción de "hacer subir y descender a su
capricho el curso de la poesía." Destaca a Dostoievski, Victor Hugo,
Balzac, Eugenio Sue, porque eran
personajes de novela y tenian vida, no
como otros, a quienes considera "funcionarios del intelecto."
Estoy de acuerdo con el poeta
quebequense Jean Royer, quien ha
realizado más de doscientas entrevistas a escritores de diversas nacionalidades, en cuanto a que la verdadera
entrevista literaria (no la anecdótica
o circunstancial) es una crítica de
acompañamiento, si se compara con
la crítica absoluta, y ofrece el cues,
tionamiento analítico a través de las
preguntas del entrevistador al que
reacciona el escritor con sus respuestas. Nathalie Sarraute y Simone
Benmussa conversan en "Acerca de
Virginia Woolf y otros escritores".
Sarraute aclara que no le gusta leer
traducciones y afirma: "los buenos
traductores son los que tienden a
aproximarse lo más posible al ritmo
de la frase." Apoyo esta premisa que,
por supuesto, Miguel ha aplicado sistemáticamente. A su vez, André
Malraux tiene una conversación con
Roger Stéphane, intitulada "Un
maestro de energía", en la que se

122

aborda la figura de Napoleón como
forjador de un Imperio, como creador
de las naciones europeas, como hombre de una naturaleza excepcional.
Una última plática de Marthe Roben
con Henri Ronse y Roger Borderie,
"¿La obra de Kafka se puede adaptar
al teatro?", plantea la imposibilidad
de poner en escena las obras de tan
ejemplar escritor, para quien la literatura era la única justificación de su
vida. Covarrubias tradujo estas piezas con verdadero espiritu literario,
además de que consiguió preservar la
oralidad que implican. Es importante contar en México con estos testimonios porque son un medio para
que el lector redescubra al autor o
identifique ecos de algunas obras que
seguramente ha leído y que
reverberan en el diálogo.
Antes de continuar hurgando en
el último legajo de este Archivo de tra,
ducciones, evoco a José Marti, quien
expresa un postulado fundamental:
"Yo creo que traducir es transpensar
(... ) traducir es estudiar, analizar,
ahondar. La traducción debe ser natural para que parezca como si el li,
bro hubiese sido escrito en la lengua
a la que lo traduces, que en esto se
conocen las buenas traducciones." En
Miguel Covarrubias el texto "suena"
a español, hay fluidez, cuidó no sólo
el contenido sino su espiritu
totalizante. Otro punto que deseo
comentar es el uso de notas del tra,
ductor. En nuestro oficio, se suele
abusar de ellas. García Márquez sos,
tiene que éstas son el recurso menos
válido y muy empleado por los ma,
los traductores. No es el caso de
Covarrubias, quien las emplea salpicándolas como si fueran gotas de
la más fina esencia para que
coadyuven a darle cuerpo a la dimensión lingüística.
Un último fólder porta el rótulo:
"traducciones del alemán". Yesto me
conduce a pensar en las versiones que
Covarrubias ha hecho de la poesia
germana, adentrándose desde luego
en los recovecos del idioma. Bien afir,

maba Goethe: "Al traducir se tiene
Archivo de traducciones de Miguel
que llegar hasta lo no traducible para Covarrubias es un compendio de cindir del lenguaje: es posible valerse de las imágenes para expresar la
percatarse de la nación extranjera y
sabiduría. Autores latinoamerica- realidad, pero sólo es posible explide la lengua ajena." Leo "Presencia
nos Yeuropeos de gran relieve conactual de Ho!derlin" de Hans-Georg vergen y transfiguran el espacio li- carla Yexplicárnosla en palabras, en
tanto que no es posible pensar éstas.
Gadamer, qmen sustenta las interroterario de otras lenguas que Para proporcionar bases firmes y clagantes sobre el porqué Holderlin es
desembocan en la nuestra. Trasla- ras a los cimientos del discurso y evicomparable con las figuras de
dar de una lengua a otra es revelar
Schiller y de Goethe, o bien, qué lo Ydevelar, el espíritu mismo delco~ tar así malentendidos, es necesario
hace distinto ante nuestros ojos. El nacimiento. Y Miguel Covarrubias indagar Y elucidar el significado de
los significantes: la filología se vuel"Discurso por Else Lasker-Schüler"
realiz~ este oficio con pasión y ve- ve al mismo tiempo objeto de rede Gottfried Benn está dedicado a neración, aunque modestamente
~uien él considera la mejor poeta lí- haya expresado en su "Adverten- flexión Ycimiento de la filosofía. En
algunos textos que componen
nea de todos los tiempos en Alemacia" que recogió estas páginas para Profanaciones, Giorgio Agamben hace
nia, cuyos temas eran judíos, su fanreelaborarlas en lengua española
tasi~ oriental y su lengua alemana, y "por el mero placer de divulgar el precisamente del lenguaje el objeto
a quien sus correligionarios no valo- arte y el pensamiento de autores de su análisis, y lo convierte así en
raron en su dimensión precisa. Torno para él dilectos y admirables". Y, punto de partida para pensar la reael último texto: "Nacido en por supuesto, lo ha conseguido a lidad. Remontándose a las etimologías de las palabras y rescatando
Hannover" de Kurt Schwitters, en el plenitud.
acepciones que se van olvidando con
qu~ ha?!ª de sí mismo, de lo que para
Silvia Pratt el transcurso de la historia, el filóso~ ~ignifica el arte, es decir, crear y no
fo amplía la gama de significados de
lIDltar la naturaleza o a otros artislos
significantes.
tas. He de preguntarle a Miguel de
Giorgio
Agamben, considerado
qué idioma prefiere traducir, si del
LA PROFANACIÓN
como uno de los filósofos más imfrancés o del alemán.
portantes
de nuestro tiempo, en
En un pequeño entrepaño del arCOMO DEBER
1966 Y1968 toma cursos impartidos
chivero descubro, como corolario a
POLÍTICO
por
Martín Heidegger en Le Thor,
todo lo que he leido, una serie de fiTÍTULO Profanadon,s
e~ la provincia de Provenza (Franchas biobibliográfi.cas de los autores
AUTOR Giorgio Agarnben
c~a~
-en Alemania se le había prop~es~tes en este volumen: trabajo
Traducción de Edgardo Dobry
~bido
enseñar debido a sus simpaIDITORW Anagrama
mmucioso, pero muy ilustrativo. He
nas, aunque no explícitas, hacia el
AÑO 2006
aquí el final de mi travesía por el arnacionalsocialismo.
Ala influencia de
chivero de Miguel Covarrubias. CieHeidegger,
que
después
Agamben
rro la caja de Pandora, esa sugerente
verá como "venenosa", se opondrá
arca de palabras y lenguajes que
más
tarde la influencia de otro pennuestro traductor-autor celosamensador alemán, Walter Benjamín, cute fue llenando durante años. Sé que
yas
ideas representarán el "contraveal abrirla me he impregnado de los
neno". En Idea de la Prosa (publicado
1 dones ahí ocultos y pretendo comen
1985 en italiano) deja claro la impartirlos con los futuros lectores de
portancia
que le concede a la obra de
la obra de la que ahora me ocupo. Sé
Benjamín: "Es muy peculiar que un
~ue ha sido una experiencia muy en~que~o
grupo de obras filosóficas y
nquecedora y que ineludiblemente
literarias que surgieron entre 1915 y
me remite a un pensamiento de
n uno de sus ensayos, 1930 sigan conservando en sus manos
Heidegger: "una traducción no sólo
Bertrand Russell afirmaba la llave de la sensibilidad de nuestro
consiste en facilitar la comunicaque numerosas discusiones tiempo."
, ción... es en si el esclarecimiento de
filosóficas se derivaban, no de la conEn los 10 textos de diversa extenun problema planteado en común. frontación de maneras distintas de
Sirve para la comprensión reciproca ver el mundo, sino de malentendidos sión ygénero -algunos tienen carácen un sentido superior. Y cada paso lingüísticos. De ahí que la filología ter de ensayo; mientras que otros, los
que se dé en este camino es una ben- pueda brindar un buen servicio a la más breves, se acercan al género
del aforismo- que componen
dición para los pueblos."
filosofía, porque ésta no puede pres- Profanaciones, son ciertas ideas de

E

123

�Benjamín y Foucault las que se
constituyen en puntos de partida
para reflexionar sobre diversos temas. En "Genius", ensayo con el que
abre el volumen, Agarnben discurre, remontándose a la antigüedad,
sobre el genio. Genius, que para los
latinos era el dios al que se le confiaba "la tutela de cada hombre en
el momento de su nacimiento", representa lo impersonal, y no sólo
alude a la esfera intelectual.
"Genius es quien rompe la pretensión del Yo de bastarse a si mismo",
nos dice el filósofo. En el transcurso de la historia, el Genius se desdobla. Para los griegos existe el
Genius negro (el malo) y el Genius
blanco (el bueno). El cristianismo,
con su ángel bueno y ángel malo, representa el equivalente del Genius.
Una idea similar está también presente en la angeología iraní, en la
que Daena, una hermosa niña que
es el arquetipo de cada persona, irá
alterándose de acuerdo a los actos,
palabras y pensamientos de la persona, de modo que al morir, Daena
tendrá la forma que le ha dado la
persona con su propia conducta a
través de su vida. Y, aunque no lo
menciona Agarnben, este desdoblamiento de Genius podr1a tener otro
equivalente en el Ello y el Superyó
freudiano. Partiendo de una afirmación proferida por Benjamín bajo la
influencia de la rnezcalina, en "Magia y Felicidad", Agamben reflexiona sobre el vinculo entre estos dos
temas. Si la felicidad no se puede
lograr siendo consciente de la misma, afirma Agarnben, la magia supone su excepción: permite ser
consciente de la felicidad y experimentarla al mismo tiempo. En "El
dia del juicio" el autor de Horno Sacer
habla de la fotografía; en los "Ayudantes" sobre esas criaturas, los
ayudantes, que aparecen en las novelas de Kafka y abundan en la literatura infantil. En "Parodia" analiza el uso de este recurso en la La
isla de Arturo de Elsa Morante; pero

esto no parece más que un pretexto para realizar un profundo análisis filológico del término "parodia",
y dilucidar su relación con la teologta, la ficción, la prosa artística,
etc. En "Ser especial", ateniéndose
a una de las acepciones "especie",
revira el significado cotidiano de
"ser especial": ser especial es ser
cualquiera, afirma Agamben, pues
"especial" no refleja lo individual, lo
que caracteriza a un sólo sujeto,
sino que comprende las características que pertenecen a un conjunto
de seres. En "El autor corno gesto",
Agamben parte de una conferencia
de Foucault pronunciada en 1969,
"¿Qué es un autor?", para indagar en
la distinción realizada por Foucault
entre el autor corno individuo real
y la función-autor. En un par de
páginas, en "Los seis minutos más
bellos de la historia del cine" inventa una historia en la que don Quijote, viendo una pelicula de caballeros en un cine, descuartiza con
su espada la pantalla para intentar
salvar a una mujer del film que estaba en peligro. La pregunta derivada: "¿Qué debernos hacer con
nuestras imaginaciones?". "Elogio
de la profanación" es el ensayo más
extenso que integra el volumen y
quizás uno de los más valiosos.
Como en sus otros textos, el análisis del terna está acompañado por
una exploración filológica. Realizando un acto de "profanación"
linguistica, da otra vez un vuelco a
los significados: rechaza de manera tajante religio como derivación de
religare ("aquello que une y liga lo
humano a lo divino"). Religio
deviene de releegere, es decir, de "la
actitud escrupulosa y atenta que
deben adoptar las relaciones con
los dioses, la inquieta vacilación (el
'releer') ante las formas -y las fórmulas- que deben observarse para
respetar la separación entre losagrado y lo profano. Religio no es lo
que une a hombres y dioses, sino lo
que vigila por rnanternerlos sepa

124

rados". De ahi que se profane cuando se mantiene una actitud negligente o distraida ante la observación de las normas que separan lo
sagrado de lo profano, cuando se
hace un uso distinto de las cosas,
como puede ocurrir mediante el
juego. Pero, les sólo profanable lo
que tiene que ver con la esfera
religosa? No, el niño que utiliza
como juguete un objeto que pertenece a la esfera de la economía, la
guerra, etc., también realiza un acto
de profanación. Y como ilustra el
fotograma de El discreto encanto de la
burguesía utilizado en la portada del
libro, es incluso profanable un acto
tan profano corno la defecación,
mismo que ocurre cuando se le da
un uso distinto a las heces, cuando
se alteran las normas que rigen lo
público y lo privado. Recurriendo
nuevamente a Benjamín, específicamente a su obra El capitalismo como
religión, Agamben afirma que el capitalismo, que en su versión extrema separa todo, no deja lugar a nuevas separaciones, elimina la
posibilidad del uso o de nuevos
usos, sólo ofrece la posibilidad del
consumo; de modo que apunta a
erigirse como lo Improfanable. Sin
embargo, Agamben nos deja la esperanza de profanar: "quizás existan, aún hoy, formas eficaces de
profanación." También la pornografia, convirtiéndose en un medio
puro, neutraliza su carácter
profanatorio, erigiéndose como un
casi improfanable. Es, por tanto,
asevera el filósofo, el deber polttico de la siguiente generación
profanar lo improfanable.
Los textos reunidos en este volumen dan muestra dela lucidez del pensamiento agambeniano. Aunque la
densidad de algunos de ellos exige un
lector atento, poseen una cualidad de
la que carecen numerosos escritos filosóficos, y que el lector agradecerá: la
claridad de su prosa.
José Antonio Salinas

dad han proliferado en los últimos dicados. Tal esencia actuaria a
tiempos; cuestionar nuestro tiempo priori, constituyéndose a la vez
y nuestras circunstancias.
lDe qué hablamos
como antecedente y referente de su
El vehículo para tal ejercicio es la identidad. En contraparte, se nos
cuando hablamos de
crítica, la cual aparece en este libro muestra la elaboración "negativa"
identidad?
no sólo como una estrategia reflexi- de la identidad basada en la diferiTuLO Globali_zación e identidades nacionales va, sino como una de las más altas
rencia. Tradición rancia también
y posnacionales... ide qué estamos hablando?
expresiones de la ciudadanía y la de- que va de Platón a Plotino, pasanAUTOR Grinor Rojo
mocracia (de alli la peligrosidad del do luego a Nietzche, Freud y
IDITOltW. LOM Ediciones
texto para los guardianes -cons- Heidegger, dando un ligero cambio
AÑO 2006
cientes o inconscientes- del orden con Adorno para culminar en
o desorden establecido). Una acción Derrida y su famosa charla de 1968:
concisa: desacralizar el supuesto co- "La différance". La esencia y la prenocimiento especializado que en- sencia se difuminan en un despla
vuelve a los términos en discusión zamiento infinito del significante
(globalización, identidad, Estado (la apropiación derrideana de
nacional y Estado posnacional) y ter, Saussure), convirtiendo a la idenmina por inhibir y neutralizar "los tidad esencial en una falacia de la
intentos y hasta los deseos que los "metaflsica de la presencia". No hay
ciudadanos tienen o podrtan tener ninguna correspondencia -que no sea
para participar en los debates que lingütstica, esto es,ficcional- entre el
atañen a la vida de sus comunidades". sujeto y sus predicados. No hay ser
El libro de Rojo se explaya sobre
onsidero urgente tratar crt- una serie de aspectos fundamentales sino negaciones del ser (yo soy en
ticamente los temas y asun- que hacen las veces de capítulos in- la medida que no soy otra cosa).
tos que de un tiempo a esta dependientes y a la vez relacionados Rojo apunta acertadamente los exparte pululan y circulan con total entre sí: la identidad y la diferencia, cesos de tal lectura y los peligros
desinhibición a través de los medios las categorías o niveles de la identi- que conlleva (y hablo no sólo de un
de comunicación, los discursos polí dad, la nación, la globalización, la relativismo sospechosamente coticos y las seudo teortas tecnócratas, ciencia y la técnica en el desarrollo operativo con la última manifestafortaleciendo confusiones, lugares histórico (con énfasis en el estado ción del capitalismo: el neoliberacomunes y privilegios minoritarios. presente), el capitalismo ysu contex- lismo, sino de una terrible
Por ello celebro la aparición del últi- to actual, para luego ir aterrizando en reducción de la capacidad agencial
mo libro del crítico chileno Grínor los puntos centrales: las identidades de los sujetos), acertadamente anRojo: Globaljzación e identidades nacio nacionales y una reflexión sobre el tepone una perspectiva diferente
nalesy posnaeionales... ide qué estamos ha posnacionalismo habermasiano. (ni esencialista ni exclusivamente
blando? El titulo anuncia la intención Como un generoso obsequio final, diferenciadora) que va desde Hegel
de poner los puntos sobre las ies en este ensayo nos ofrece un a Edward Said (sin descuidar
relación con ciertos términos usados iluminador "epilogo nostálgico" so- a los grandes criticos del
(y abusados) en la actualidad. Rojo bre identidad y literatura (alli, en anticolonialismo con los cuales
pretende pasar del indiscriminado la literatura -nos sugiere el criti- Rojo refuta y complementa esta inuso de términos técnicos a la confi- co chileno- y sobre todo en la lite- terpretación: José Marti, Franz
guración de conceptos, esto es, a ratura latinoamericana, se han lleva- Fanon y, con más reservas, Gayatry
"ideas claras y distintas sobre lo que do a cabo avant la letre las discusiones Spivak; y la gran experiencia de la
literatura latinoamericana, en su
los seres humanos somos y hacemos y reflexiones que hoy nos ocupan).
doble
faceta: intelectual y creadoy, en particular, sobre lo que somos y
Principia Rojo reflexionando so- ra, que tanto nos dice de la relación
hacemos en el marco de una circuns- bre la noción de identidad como sustancia histórica con cuyas verdades tancia y para ello describe y explica crítica con su referente, sea éste
entendido como esencial o diferena medias (y con cuyas mentiras a me- las teorías de Aristóteles y Leibniz
dias) tenemos que tropezarnos a dia- sobre la construcción esencial o en si cial), para aterrizar en una discurio." Más que decir "algo nuevo", bus- misma del sujeto, que no puede sino sión conJürgen Habermas. Partienca exponer las contradicciones de los ser él mismo en todas las circunstan- do de que la realidad no es una
lugares comunes que sobre la identi- cias: agente indiscutible de sus pre- solamente ni mucho menos estática, Rojo articula la dialéctica

e

125

�hegeliana para potencializar la capacidad crítica de los sujetos: son
ellos quienes pueden o no hacerse
cargo de sus antecedentes (su memoria, individual e histórica), de
sus diferencias y de sus acciones o
predicados, para así configurarse
en una o más identidades, pues, según esta perspectiva, podríamos
muy bien hablar de tres niveles
identitarios: individual, particular
y general. De la primera se ha dado
cuenta; la segunda es de suyo conflictiva: atañe, entre otros, a los
conglomerados llamados nacionales. Nuevamente encontramos la
necesidad de deslindar y reflexionar sobre las dos posturas antes
mencionadas: la esencialista ( que
en este nivel ha llegado ha extremos como el nazismo, la xenofobia
y un racismo cotidiano que hoy, por
desgracia, cuenta todavía con infinidad de adeptos) y la negativa,
cuya interpretación conocemos
bien: la reducción de los contractos
c o n s t i t u c i o n a 1 e s a meras
ficciones homogeneizadoras,
afirmando con ello su inexistencia.
La identidad particular no es
exclusivamente la nacional (hay infinidad de posibilidades: regionales, urbanas, de barrio, de equipo
deportivo, etc.), pero tampoco es
puramente ficcional, se construye
(o debería construirse) a través de
diversos procesos comunicativos
(lingüísticos, literarios, estéticos,
históricos, ideológicos, culturales),
por lo tanto tampoco representa un
a priori ni mucho menos la condición esencial para la formación de
los sujetos. Esta interpretación desplegada por Rojo no olvida y reconoce, desde luego, las bien cimenta das quejas de la critica
posmoderna a la elaboración discursiva de los modernos Estados
nacionales. De hecho aquí yace uno
de los deslindes más importantes
del ensayo: la distinción entre
nación (revisión de las distintas
etapas de su desarrollo: la

premoderna, donde la presencia y
la pertenencia a la esencia nacional
iban unidas; la moderna, sustentada en un contrato social y racional,
donde la soberanía ocupa un lugar
destacadísimo, y cuya expresión
máxima es el Estado-nación; y la
"posmoderna", la cual parte de la
"desintegración del sujeto y de la
pérdida de representación del Estado nación") y el Estado ( explicación y descripción de su configuración moderna, con su actual crisis),
resaltando el potencial para la convivencia y la comunión de la nación
y la necesidad del articular al Estado de acuerdo a esas demandas comunitarias, sin imponer intereses
ajenos a ellas.
El nivel general implicaría cierta noción de lo universal y podríamos definirlo como nuestra pertenencia a un mismo planeta. Sin
dejar de ser individuos con una
identidad propia y otra u otras colectivas, también somos parte de un
género más amplio y como parte de
él debemos reclamar una vecindad
más democrática y tolerante. Se reserva aquí un papel destacado para
la noción de igualdad en el mejor de
los sentidos: el del entendimiento
entre seres humanos.
Trato en un mismo punto las reflexiones de Rojo sobre el capitalismo, la tecnologia y la globalización. La asociación no es gratuita:
la burguesía y el desarrollo tecnológico han estado relacionados desde hace quinientos años, teniendo
como uno de sus fines la globalización del planeta bajo sus propias
condiciones (su lógica interna). Ni
las tecnologías de la información ni
las nuevas leyes mercantiles que
tienden a la eliminación de las
aduanas nacionales (sin la clausura de las oficinas de inmigración)
son apariciones instantáneas de la
"era posmoderna". Al contrario:
constituyen la etapa actual de la expansión capitalista, que no ha cesado de crecer de manera antropó-

faga ( con todo y crisis periódicas)
desde el siglo XV. Se dimensiona en
este punto el papel de la tecnolo,
gía en dicho avance huracanado. la
ciencia y la técnica no han sido, por
desgracia, un digno impulso de la
superación humana, sino un instrumento para el desarrollo de ciertos
modelos económicos e ideológicos
(sin negar que, por su mismo carácter instrumental, puedan ser utilizadas de modo diverso y contrario.
la internet sería un ejemplo reciente. Nadie cuestiona el papel que ha
tenido este medio en la resistencia
y contestación mundial a los embates del nuevo imperialismo global
norteamericano, pero de allí a decir que por sí sola la internet es revolucionaria hay mucho trecho).
La revisión da pie para la reflexión final sobre las identidades
nacionales en la coyuntura actual.
Nos enfrentamos, de entrada, con
dos visiones en apariencia opuestas
y negativas. Para los discursos oficiales y tecnócratas (esos que escuchamos cientos de veces a través de
los medios) la identidad y la nación
son cosas obsoletas y habría que
deshacerse de ellas lo más pronto
posible. Los posmodernos más
"pos" (incluidos los poscoloniales)
también nos advierten de la necesidad de clausurar dichas nociones
simbólicas y eliminar cualquier noción de sujeto (para quedarnos solamente con ciertos deseos medio
anarquistas que nos confirmaran
que el poder se encuentra en ~odas
partes y es casi inútil luchar contra
él), pues tales conceptos impiden
"los derechos y anhelos de la diferencia".
A continuación, Grinor Rojo se
hace cargo de una tercera alternativa teórica (la cual reconoce la crisis y la pérdida de centralidad del
Estado nacional, incluso afirma la
pronta existencia de una realidad
posnacional, pero sin caer en los
extremos recién mencionados). Me
refiero a las reflexiones de Jürgen

Habermas, sustentadas en la defensa de cierta "episteme moderna" y
expuestas en lo que él formula
como el "patriotismo de la Constitución" (una apuesta por la convivencia contractual de corte moderna bajo la premisa de la razón
comunicativa como soporte de una
futura e inevitable realidad multicultural). Muy bien, pero pronto
nos advierte Grínor Rojo: "es en
estas condiciones que se torna imperativo reflexionar sobre la clase
de salto hacia el posnacionalismo
de que se está hablando. El que
Habermas tiene en mente implica
conservar pero también ampliar. De
allí que lo defina en su planteamiento no como una llamada a la
'suspensión' de los estados nacionales clásicos, esto es, como su liquidación pura y simple, sino como
una 'redefinición' y un (posible) 'relevo'." El dilema presente: se establecen las leyes comerciales
supranacionales, pero todavía no se
define al ciudadano supranacional.
Otorgar suprema prioridad a la
efectividad del derecho democrático y a la representación multicultural serán los deberes de los Estados nacionales en la hora actual
(hacer realidad la "nación de ciudadanos", el viejo deseo de la mejor
tradición republicana moderna).
Mantener los fundamentos éticos y
políticos de la modernidad (aquellos que garantizarían una "convivencia común libre e igualitaria"),
pero respetando las diferencias culturales. Sin duda son muy buenas
las intenciones de Habermas ( que,
quiero creer, compartimos la mayoría), no obstante, hay puntos pendientes y el ensayo de Grínor Rojo
los complementa denunciando sus
debilidades: la falta de reflexión
sobre el capitalismo y el imperialismo y sus efectos en la formación y
consolidación de una ciudadania
autónoma; se echa de menos también una discusión sobre la ideología y sus estrategias de difusión y

penetración. El espacio público,
a literatura pocas veces debe
por ejemplo, está desde hace tiemacercarse demasiado a lo lipo "intervenido" por la distorsión
terario.
Cuando
uno
y perversión mediática. El Estado líteraturiza la palabra cae en el artilinacional contemporáneo debe me- cio, algo así como una artesanía cuya
diar entre estas fuerzas de merca- función está relacionada a la imitado y poder privado y privatizador ción y a la serie. En su último libro (y
para garantizar la autodetermina- en los otros, hay que admitir), David
ción de los individuos.
Toscana se vale del lenguaje como un
Sin embargo, la capacidad de ac- artificio, hace que la historia
ción, de transformación no llegará subyazga a la palabra; sin embargo,
por sí sola. Se precisa de la crítica y mantiene un ligerísimo margen: sus
la manifestación de los individuos
niños iluminados hablan así porque
de los lectores, de los ciudadanos'. se entregan al discurso poético, el
Tales son las enseñanzas de este discurso del ideal.
ensayo. El último libro de Grínor
En la novela ocurren dos tramas
Rojo nos advierte de manera magis- principales, el maratón de 1924 que
tral la vital necesidad de preguntar- se llevó a cabo en las olimpiadas de
nos las viejas preguntas en la hora París, pero al que uno de sus particiactual: lquiénes somos, dónde es- pantes no asistió y lo compitió desde
tamos y qué haremos? Es momento México y de manera anónima; y la del
de reflexionar sobre las respuestas. ejército de niños retardados llamado
"iluminado", tal vez por la segunda
Víctor Barrera Enderle acepción del DRAE, dirigidos por ese
mismo concursante anónimo: Ignacio Matus.
Se trata de un homenaje al ideal
quijotesco, una idea absurda llevada a
lo increíble que choca con una realidad
Patetismo y literatura.
tan simple, llana, que es risible. La miSobre el Ejército Iluminado sión principal del ejército es recuperar
Texas. Ignacio Matus es un profesor de
de David Toscana
primaria que tiene en su salón un mapa
TÍTULO El ejército iluminado
antiguo, en el que aún se ve que Texas
AUTOR David Toscana
y otros estados pertenecían a México.
EDITORIAL TusQuets
Convence
a un grupo de alumnos, enAÑO 2006
tre ellos el Gordo Comodoro que vive
con él, llenándoles la cabeza de sueños
de gloria: de recuperar ese territorio
perdido antes.
El ejército parte hacia El Álamo,
lugar simbólico por una batalla histórica, en burro y con escasas provisiones. A ellos, Comodoro, Azucena "su
mujer", el Milagro, Ubaldo y el angelito Cerillo, siempre de blanco, no les
importa si regresan o no, van en busca
de ganarse un lugar en la historia, basado en las ideas de un antiyanquista
La literatura moderna no es
salvo excepciones, una escritur.: comoMatus.
[placentera:
Al parecer el antiyanquismo de
surge del tedio y del ascetismo.
Matus comienza con el odio que le tieRafael Lemus ne ~ maratonista Clarence del Mar:

L

126
127

�AUTORII

las principales distracciones de la obra.
Italo Calvino, por ejemplo, hace una lista de seis propuestas sobre lo que él
piensa que debe ser la literatura del
nuevo milenio (el que ya vivimos), y en
una de ellas menciona la rapidez. Se
opone a la lentitud como ese estado en
Matus compite desde Monterrey el que no se puede disfrutar la trama
contra un Clarence que corre en Parts, por las distracciones que bien pueden
este último pretende ser el más rápido estar en la manera de contarla:
maratonista de los juegos olímpicos.
Sin embargo Matus, desde la ciudad
Escucha, Comodoro, Cerillo está lloque lo vio nacer, tratará de vencerlo
rando. Ve a ver qué le ocurre, a las
haciendo el recorrido de igual kilomemujeres les corresponde apagar los
traje y en igualdad de condiciones.
llantos nocturnos, para eso nacieron
Gracias al uso pertinente de la
con voz aguada y manos suaves.
elipsis la novela comienza con una
Anda, Clarence, corre lo que quieras con tus zapatillas lustrosas, que
yo estaré aqul, detrás de ti, sin dejarte ni a sol ni a sombra hasta que
al fin te desplomes ...

serie de cuadros escénicos a manera de película. Asi, inicia en lo que
puede suponerse como la actualidad, luego se va a otro tiempo 1968,
y luego a otros más.
La novela se ve en exceso ensamblada. Sus personajes, a pesar de ser
simpáticos por sus emociones, hablan
un lenguaje que jamás pudiera imaginarse para unos niños y este es una de

Esto le dice Azucena a su futuro
esposo Comodoro. Se trata del discurso de una niña, y pareciera que es una
mujer sacada de algún cuento rulfiano.
Este ejemplo aislado parece ser inofensivo aprimera vista, pero hay un ruidito
que sacude y es que una niña de ocho
años no habla así, vamos, no podemos
imaginarla.

Tal vez Toscana escoja este estilo
en sus personajes para ser irónico,
provocar risa, o para mostrar un
mundo completamente falso, un
mundo donde los niños hablan como
adultos y sueñan como tontos, o tal
vez porque quiere un lenguaje más
literario o, como diría Roberto
Calasso refiriéndose a los poetas que
citan dioses desordenadamente, para
parecer escritor.
No es la primera vez que David
Toscana hace esto, desde las Historias
de Lontananza sus recursos han sido
muy similares. Bueno, antes eran mucho más visibles y desagradables.
A pesar de estos inconvenientes
que son de forma y afectan al contenido, la novela tiene momentos de mucha intensidad en los puntos clave de
su desarrollo. Es una obra que entretiene de manera ágil e inteligente. Sin
embargo, es bien sabido que la literatura no sólo es eso y no sirve nada más
para entretener.
Irving]uárez

,&amp;,,, Trayectorias
REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES

. . . . _ .An1ll1■ll1

(Monterrey, 1950). Maestro e investigador
de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL Ha dirigido
diversos talleres y publicado cuento, poesla y articulas de
diversa mdole.
fn■1l111 . . . . ., . . (Monterrey, 1963). Ha expuesto su obra
fotográfica en México, Estados Unidos, España y Costa Rica,
tanto en forma colectiva como individual. Se desempeña como
diseñador gráfico en la UANL

TfdN aw.wa ....... (Monterrey, 1972). Ensayista y crttico

literario. Doctorenliteratura hispanoamericana. Ha publicado
La mudanza incesante. Teoría y crítica literarias, Miscelánea textual
Ensayos sobre literaturay culturas lati.noamaicanas y La otra invención.
Obtuvo el Certamen Nacional de Ensayo Alfonso Reyes 2005
por su trabajo De la amistad literaria. Se desempeña como
investigador y académico en la Facultad de Filosofía y Letras
delaUANL
......_ So I H■ (México, 1952). Traductor y editor. Trabajó

como editor para el Fondo de Cultura Económica. Ha
publicado La campanay el tiempo (poanas 1973-2003). Actualmente
se desempeña como investigador en el Colegio de México y en
la UNAM. Es miembro de la Academia Mexicana de la Lengua
desde 2004. Ese mismo año fue investido con la orden de
Caballero de las Artes y de las Letras por parte del Gobierno
de la República Francesa.

.._... a.lar• (Santiago de Chile, 1970). Critica yensayista.
Es doctora en literatura por la Universidad de Chile. Es
coautora del libro de ensayos Modernidad en otro tono. Escritura
demujereslatinoamaicanas:1920--1950ycoeditoradeAméricaL.atina
y el mundo. Exploraciones en torno a identidades, discursos ygenealogías.
lalr ...._ (Tlaxcala, 1977). Poeta. Becario de la Fundación

para las Letras Mexicanas. Ha publicado A la Luzde la sangre,
Tormental, Contramor y A contraluz. reflexiones y poéticas de la poesía
mexicana actual, en coordinación con Rogelio Guedea. Obtuvo
el Premio Nacional de Poesla Efrain Huerta 2006 por el libro
Caz.a.

por la Universidad Complutense de Madrid Autor de Tierra
de cabritos (1995) y Entrevista adioses y danonios (2002).
Investigadora en el Instituto de
Invesúgaciones y Estudios Superiores Económicos y Sociales
de la Universidad Veracruzana Catedrática de la Facultad de
Ciencias Administrativas y Sociales. Consejera editorial y
colaboradora del periódico La política desde Vaacru_z. Ha
publicado El discurso noticioso. Mediador de la Realidad, Pólvora en
la Boca. /Chiapas, qué hay detrás de las máscaras?; y es coautora de
Complejidad y Transdisciplina: acercamientos y desafíos.

1..... WHa ....,_

lnlal ...._ (México, 1978). licenciado en letras españolas
por la UANL Actualmente realiza un proyecto de música
llamado los Guana-bis. Ha publicado poco, especialmente si
se le compara con Balzac.
■olllH LNI ••rfao (Monterrey, 1961). Catedrática e
investigadora en los departamentos de humanidades y de arte
de la UDEM. Ha realizado trabajos de investigación para el
MARCO de Monterrey, la Colección FEMSA y la Colección
UDEM. Ha publicado en annasy letras, Vaitas, Movimiento Actual
y en publicaciones del CIRAV.
1aaa ........ 11■1■•

(Fontainebleau, 1964). Su obra se ha
presentado en múlúples exposiciones individuales en México,
Japón y Estados Unidos. Ha participado en la Séptima Bienal
de Fotografia, en el XI Encuentro Nacional de ArteJoven y en
el Instituto Católico de Parts, entre otros. Ha sido becario del
FONCA.
.... Nella. Director de la Cátedra Itinerante UNESCO Edgar

Morín para el Pensamiento Complejo. Director ejecuúvo del
Instituto Internacional para el Pensamiento Complejo.
Director de la revista Complejidad.
...... N1■1■I1

(Génova, 1896-Milán, 1981). Poeta, traductor
y crttico. Premio Nóbel de Literatura en 1975. Tradujó a
Cervantes, Marlowe, Melville, Twain y Faulkner. Publicó
Huesos de sepia (1925), Las ocasiones (1939), La tempestad y otras
(1956), Satura (1971), Diarios del 71 y el 72 (1973) y Xatia ll.

llla■rN ....._

IMNRMII T t•ICIUKleM■I

Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frias
· Av. Alfonso Reyes 4000 norte, C.P. 64400
Monterrey, México
Teléfono y fax:

un•HI

. trayectorias@ccr.dsi.uanl.mx

(Montevideo, Uruguay). Editor de Hispanic
Poetry Review. Ha publicado los poemarios Valores Personales
(1982), La caza nupcial (1993), El oroy la liviandad del brillo (1994),
Coto de casa (1995), Leeunpoco más despacio (1999), Mínimo de mundo
-visible (2003); y los libros de ensayo El disfraz. de la modernidad
(1992), Las ruinas de lo imaginario (1996), y LacondiciónMilliVanil!i.
Ensayos dedos siglos (2003). En Uruguay ha ganado dos veces el
Premio Nacional de Ensayo por Las ruinas de lo imaginario (1996)
y Un plan de indicios (2000). Sus poemas han sido traducidos a
más de cinco idiomas.
............ (Buenos Aires, 1963). Autor de Historia argentina,
Vidas de santos, Trabajos manuales, Esperanto, La velocidad de las cosas
y Mantra. Editor de La geomaría del amor, antologia de relatos de
John Cheever. Ha traducido a Denis Johnson. Actualmente
prepara una edición anotada de las Lyrics de Bob Dylan.
leN ..,_ (Monterrey, 1971). Periodista. Reportero cultural

de los diarios El Porvenir, El Norte y la Jornada Participante
en el taller de periodismo de Gabriel Garcta Márquez. Doctor

._._ ...,._ fflal'fNI (México, 1956). Escritor, traductor y

editor. Fue editor de la revista La Gaceta del Fondo de Cultura
Económica; de la revista Biblioteca de México del Conaculta y
miembro del Consejo de Colaboración de la revista Vuelta. Fue
director de la revista Paráttesis. Es colaborador de la revista
Letras Libres. Es editor asociado de la revista MMuseos de México
y del Mundo. Es miembro del Sistema Nacional de Creadores.
Loo últimos diez años se ha dedicado al ensayo sobre cuestiones
de arte.
..._...,._ (Parts, 1921). Filósofo. Precursor de la teorta sobre
el Pensamiento Complejo. Ha publicado, entre otros,
Introducci6nalPcnsamimtoComplejo(l990),LaComplejidadhumana
(1994), Los siete saberes necesarios para una educación del futuro
(2000), Educarat laEraPlanaaria (2002), Laviolenciaendmundo
(2003). Ha sido distinguido con la Legión de Honor por el
Ministerio de Ciencia y Técnica (1981) y homenajeado por la
UNESCO y por el Ministerio de Educación de Francia (2001).
Este año, la UANL le ha otorgado el doctorado Honoris causa.

129

128

�AUTORES

N■■,..Á■INle._n■ (León, 1965). Narrador y ensayista.
Ha publicado El río, d pozo y otras fronteras, Los límites de la
noche y Tierra de nadie. Por el relato breve Nadie los vio salir
ganó el Premio de Cuento Juan Rulfo 2000. Fue becario de
la John Simon Guggenheim Memorial Foundation en 2001
y del Sistema Nacional de Creadores de Arte.

Culturales de la Facultad de Filosofia y Humanidades de la
Universidad de Chile. Ha publicado Alfonsina Storni: mujeres,
modernidad y literatura (2006, en prensa), Modernidad en otro
tono. Escritura de mujeres latinoamericanas, 1920-1950 (2004, en
coautorta), Postcolonialidad y nación (2003).
••••••• N. 1,■-h• llr■tle

(México, 1933). Escritor. Ha publicado No hay
tal lugar (1967), Infierno de todos (1971), Los climas (1972), El
tañido de una flauta (1973), Asimetría (1980), Nocturno de Bujara
(1981), Cementerio de tordos (1982), Juegos florales (1985), El
desfile dd amor (1985), Domar a la divina garza (1988), Vals de
Mefisto (1989), La casa de la tribu (1989), La vida conyugal (1991)
y El arte de la fuga (1996). Ha sido acreedor al Premio Xavier
Villaurrutia (1981), el Premio Herralde de Novela (1984), el
Premio de Literatura Iberoamericana y del Caribe Juan
Rulfo (1999) y el Premio Cervantes (2005).

Profesor de literatura
latinoamericana y estudios internacionales en la
Universidad Washington de St. Louis, Missouri. Ha
publicado El canon y sus formas: la reinvención de Harold Bloom y
sus lecturas hispanoamericanas (2002) y el poemario Poesía para
nada (2005). Ha editado los volúmenes colectivos Alfonso
Reyes y los estudios latinoamericanos, con Adela Pineda Franco
(2002), América Latina en la literatura mundial (2006) y El arte
de la ironía. Carlos Monsiváis ante la crítica, con Mabel Moraña
(2006). Es director de la serie "Pensamiento
Latinoamericano" de la Universidad de las Américas.

111•1• llr■H (Ciudad de México). Poeta, traductora e

1.■d■ -.... (Arequipa, Perú, 1972). Maestra en lingüística

intérprete de conferencias. Ha publicado, entre otros,
Encendido espacio (2000), Espiral irrepetible (2003), Isla de luz
(2004) y la plaquette Trazos (2005). Algunas de sus
traducciones son Bahía crepitante, de Robert Lalonde; Muros
de niebla, de Yolande Villemaire; Cuatro ecos de lo oscuro, de
Claude Beausoleil; Oleajes, de Fredric Gary Comeau; Camino
a Trieste de Nicole Brossard; la plaquette Oh maravilla, de
Louise Warren.

y literatura por la Universidad Libre de Berlín y candidata
a doctora en literatura por la Universidad de Chile. Su tesis
de doctorado versa sobre la narrativa de mujeres caribeñas
contemporáneas migrantes en Estados Unidos.

...... llllel

(Oaxaca, 1976). Poeta. Ha publicado la plaquette
Ecos y otra voces, y forma parte de la antologia de literatura
joven universitaria El vacío de las calles no vacías (2006),
editada por la UANL En 2002 recibió el premio Literatura
Joven Universitaria por el segundo lugar en el rubro de
poesía.
ININI H

CrletlH lllftn -■n■

Es autora de Desconocer, La más mía,
La guerra no importa, Nadie me verá llorar, La cresta de Ilión,
Ningún reloj cuenta esto y Lo anterior. Ha recibido el Premio
Nacional José Rubén Romero (2000) y el Premio Sor Juana
Inés de la Cruz (2001). Es maestra del ITESM Campus
Ciudad de México.

Libros de t•xto
Ciencias
Letras y humanidad•
Polillca y sociedad
Diccionarios
Enciclopecllas
CI■••• ••lflnltarltl / U 7e 7e U

llln.... He s■r / U

"11e se

CIENCIA
Revista de divulgación cientilica y tecnológica de la Universidad Autónoma de Nuevo León

-■Tltl 'hN■-■

(Monterrey, 1961). Escritor. Ha publicado
Las bicicletas (1992), Estación Tula (1995), Historia del
Lontananza (1997), Santa María del Circo (1998), Duelo por
Miguel Pruneda (2002), El último lector (2004) y El ejército
iluminado (2006). Su obra ha sido traducida al alemán, árabe,
griego, inglés, serbio y sueco.

1■■■ ..~•• ...

Poeta, editor y traductor. Fundador y
director de la revista de poesia Animal Sospechoso. Ha
publicado Ícaro (1989) y Canción para la espera (1993). Sus
poemas han sido editados en las revistas Realidad Aparte,
Ulrika, Mississippi Review, Barcelona, Armas y Letras, Turia y
Alforja.
fl-■te . .,. (España, 1932). Realizó estudios de escultura,
pintura y cerámica. Ha presentado exposiciones
individuales en México, Estados Unidos y España. Ha
realizado carpetas de grabados con poetas y escritores. Es
cofundador de Ediciones Era, donde se desempeñó como
director artístico hasta 1996. En 1991 obtuvo el Premio
Nacional de Arte y el Premio México de Diseño. En 1994
ingresa como miembro a El Colegio Nacional. En 1998, la
UANL le otorga el doctorado Honoris causa.

■••• T■ltlft (Monterrey, 1963). Autor de las novelas The

Monterrey News, Días de nadie, El crimen de la calle de Aramberri y
La vocación insular. Ganador del Quinto Certamen Nacional
de Literatura Alfonso Reyes por su ensayo El laberinto
cuestístico de Sergio Pitol, en 1998. Ha sido becario del FONCA
y del FONECA.

rciencia@mail.uanl.mx

Tel: 01 (81) 8329 4000 ext. 6622 fax 6623

www.uanl.mx/publicaciones//ciencia--uanV

••••• flll■rrNI

(Monterrey, 1974). Crítico literario y
promotor cultural. Maestro en ciencias del lenguaje por la
BUAP. Ha publicado textos académicos y crtticos, además
de reseñas, artículos y entrevistas en publicaciones como
el Diario de Monterrey, El Norte, Paso de gato y Agenda cultural de
Nuevo León.

INf Mte■I• l■IIN•

(Monterrey, 1977). Estudiante de la
maestría en Estudios de España y Latinoamérica de la
Universidad de Bielefeld, Alemania. Coeditor del
suplemento cultural Lectofilia. Algunos de sus ensayos,
reseñas y entrevistas se encuentran en Revista de Literatura
Mexicana Contemporánea, ~uimera, La Tempestad, Matices y
Lateinamerika Nachrichten. Actualmente reside en Berlín.
Allcl■ ... _ (Buenos Aires, 1961). Doctora

LIBRERÍA UNIVERSITARIA

en literatura
hispanoamericana. Profesora del Centro de Estudios

Librería
Fray Servando Teresa de Mier

Ml■en■ M■Pl■fll■ flll■nNI (Nuevo León) Poeta. Maestra

en la Facultad de Filosofia y Letras de la UANL En 1991 la
Universidad la distinguió con el Premio a las Artes. Entre
sus libros de poesía sobresalen Pérdida (Premio Alfonso
Reyes 1990), El corazón más secreto (Premio Internacional de
Poesía Jaime Sabines 1994), Adamar, De amor es la batalla (en
coautoría con Daniel Kent) y La condición del cielo. Fue
directora de la revista armas y letras durante 2004 y 2005. Es
directora de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria.

130

Av. San Pedro 222 Col. Miravalle
Monterrey, N.L.
8335 0319 y 71

�Es el tiempo de colaborar con tu universidad...
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EX•A•

Red de
Benetactores
de la UANL

Pedro de Alba sin
Ciudad Universitaria, C.P. 66451
San Nicolás de los Garza, N. L.
Tel. / Fax (81) 8329 4256
8329 4000, ext. 5374

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115

UANL

~

"Ed11caclón con visi6n,
visión con futuro •

FUNDACIÓN
UANL A.C.

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Armas y Letras, Revista de la Universidad Autónoma de Nuevo León, 2006, No 55, Abril-Junio </text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Barrera Enderle, Víctor, 1972-, Director Editorial</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Alfonso Reyes</name>
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        <name>Irving Juárez</name>
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        <name>Jaime Villarreal</name>
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        <name>Julio Galán</name>
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        <name>Música luminosa</name>
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        <name>Odios (fragmentos</name>
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        <name>Premio Cervantes</name>
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        <name>Rubén Darío</name>
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        <name>Tiempo de iluminados</name>
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                    <text>��ión de Publicaciones

The Monterrey. News
HUGOVALDÉS
(Novela)

Elrnetodicón
~~----

FERNANDOJ.
ELIZONDO GARZA
(Cuento)

La cicatriz del JOSÉ JAIME RUIZ
(Poesía)

Luna trashumante
SILVIA TOMASA
RIVERA

liwaaldad Aut6nana de Nuevo
Sl ITl1 Jl t:/ f.7f:S

lkwaailllia, fa1e al Eslliü&gt; Universitark:&gt;
0051 y8B!4828
y k.laaaiOrnaltnlmx
de

\yQ.,A.OJa,Ql lkMnlaria

~ . Mty. N.LTel..f") 8344&amp;&gt;y 83421636

//
Riúl flangel Frías, Cd. Ufivelalaria

J&lt;R llmundn (,aau

�,•
1P

La infancia redimida (traducción de Jorge Lobillo)

03 ANDARA LA REDONDA

LIDOIY0/6

Robert Musil y la reinvención de los valores / En este ensayo,
ILIMCA ILIAM presenta la perspectiva musiliana sobre la
imaginación como base de la creatividad ética que abre la
entrada a "otro estado"de carácter poético fundado en el
amor, el origen de los valores éticos. / 8
Primera marea JOSé JUAM ZAPATA PACHECO / 30
Las armas de las letras o el poder de la poesía
CRfMOR ROJO/ 32

La virgen del baño

HIMERYA REYMOSA /40

No pude detener los elefantes / El universo poético de Carmen Alardin y sus elefantes es desversado en un homenaje escénico compuesto por el dramaturgo MARIO
CAMTÚ TOSCAMO / 59

Beckett y Brecht en la escena latinoamericana I Con el
pretexto de la coincidencia del natalicio de Beckett y
el deceso de Brecht en un año terminado en seis,
CORAL ACUIRRE describe la influencia de los dos
dramaturgos europeos en el teatro latinoamericano / 69
Prácticas posmodernas en la dramaturgia mexicana de los noventa ELYIRA POPOYA / 75

•

• ••
.,, ., ,,. ,
,

03 MISCELÁNEA
Raros, atípicos y locos
(Lo tramposo y lo transparente)
DA.MIEL COMZÁLEZ DUElilAS / 96

THE HIISilMC POI.KA.

DOTS / ACRIUCO SOBRE

VALÉRYYLA TEORÍA
DE LA SIMULACIÓN

ÁLBUM DE FAMILIA
ANTONIO RAMOS relata la
historia del nacimiento,
crecimiento y la tradición
del Centro de Escritores de
Nuevo León, a 20 años de
su formación / 103

TELA./70X90CM

o-!

03 TOBOSO

Para Paul Valéry, la obra literaria no
expresa el ser del autor sino su
voluntad de parecer. La creación es
siempre producto de la simulación, es
la falsedad que permite la existencia de
la verdad, pero no porque se le oponga
sino porque la integra en sí misma para
trascenderla.

BIBLIOCLIPS:
iE1 terror! iEI terror!
RODRICO FRESÁM / 81

LETRAS Al MARGEN
El lenguaje de Occidente
EDUARDO AMTOMIO PARRA/ 83

NO HAYTAL LUGAR
Interrumpir, dice
CRISTIMA RIVERA CARIA/ 86

OJ DE ARTES Y ESPEJISMOS

LA INMENSIDAD DE LO PEQUEÑITO/ Dibujar
sin pensar es el principio que sostiene a la obra de
PILAR DE LA FUENTE. Principio lúdico relativo a lo
propuesto por DERRIDA acerca de que el pintor
pinta como si fuese un ciego frente al lienzo, PILAR
expande el instante del juego y lo traduce en
creaciones. / JESÚS MARIO LOZANO/ 89
EL CINE SEGÚN WILLIAM BURROUGHS

(SÓTANO BEA1) / ALAN PAULS / 93

CIPRl.4.M VÁLCA.M / 21

03 CABALLERÍA
La cultura del norte mexícano o no sólo de
carne asada vive el regio
ODYIDIO REYMA / 108

Bonsái: una novela en escorzo
LUCERO DE YIYAMCO ROCA REY
/110

Apuntes sobre la indecisión
DA.MIEL CEMTEMO / 110

El pasado y el olvido
JOSll!i EMRIOUE PéREZ Tll!iLLEZ / 111

03ANATOMÍA DE LA CRÍTICA

Victor P..arrera Enderle

""1,uiwc..u,,,

Jes.ica Nkto

Roberto-

Jorg..,Garda Murillo,JOllé Maña Infante.
Hurnberto Man::inez, Alfonso Rangel
Gum-a y Hwnberto Salazar

La teoría literaria como ofrenda latinoamericana

I&gt;= Editorial
Editora:

Ja,t Antonio Goozález Tl'l'Viño

Colombianos relacionados con Alfonso Reyes

Secretario:
j&lt;S(,,Ano,- Rodrlgoc,

TO FÉOR MOT TO FÉ
A.CRiuco SOBRE TEU. / 100 X 100 CM
COLECCIÓN PATRIMONIO ART1fflCO
DE MUEVO LE6M

Secrttario de Extensión y Cultura:
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Director de Publicaciones:
Cdso José G.u::za Aruna

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y83294095.

P"hli-wmlm,

�POESIA

A infáncia redimida
LINIYO

A alegria, crío-a agora neste poema.
Embora seja trágica e íntima da marte
A vida é um reíno -a vida é o nosso reíno
Nao obstante o terror, o extase e o milagre.
iComo te sonhei, Poesía!, nao como te sonharam. ..
Escondo-me no bosque da linguagem, corro em salas de espelhos.
Estou sempre ao alcance de tuda, cheio de orgulho
Porque o Anjo me segue a qualquer parte.
Tenho um ritmo longo demais para louvar-te, Poesía.
Maior, porém, era a beira da praia de minha cidade
Onde, meníno, ínventei navíos antes de té-los visto.
Maior ainda era o mar
Diante do qual todas as tardes eu recitava poemas
Festejando-o com os olhos rasos d'água e á vezes sorríndo de paixao.
Porque grande coísa é descobrir-se o mar, vé-lo existir no mundo.

ó mar de minha infancia, maior que o mar de Homero.
Brinco de esconder-me de Deus, compactuo comas fadas
E com este ar de jogral mantenho querelas com a marte.
Depoís do outro lado, há sempre um novo outro lado a conqmstar-se...
Por isso te amo, Poesía, a tí que vens chamar-me para as californias da vida.
Nao és senao um sonho de infancia, um mar visto em palavras.

POESIA

La infancia redimida
TRADUCCIÓM DE JORCE LOBILLO

La alegría, yo la creo en este poema.

Aunque sea trágica eíntima de la muerte
La vida es un reíno -la vida es nuestro reíno

No obstante el terror, el extasís y el milagro.
iCómo te soñé, Poesía!, no como te soñaron. ..
Me escondo en el bosque del lenguaje, corro en galerías de espejos.
Estoy siempre al alcance de todo, lleno de orgullo
Porque el Ángel me sigue a cualquier parte.
Tengo un ritmo extenso además para alabarte, Poesía.
Mayor, sin embargo, era la orilla de la playa de mí ciudad
donde, de niño, inventé navíos antes de haberlos visto.
Mayor aún era el mar
Frente al cual todas las tardes yo recitaba poemas
Festejándolo con los ojos llenos de agua y a veces sonriendo de pasión,
Porque gran cosa es descubrir uno el mar, verlo existir en el mundo.
Oh, mar de mí infancia, más grande que el mar de Homero.
Juego a esconderme de Dios, tengo pacto con las hadas
Ycon este aire de juglar mantengo querellas con la muerte.
Después de otro lado, hay siempre otro nuevo lado para conqmstarse...
Por eso te amo, Poesía, a tí, que vienes a llamarme hacia las californias de la vida.
No es sino un sueño de infancia, un mar visto en palabras.

�y la reinvención de los valores

cierto momento la aporía parecía encontrar una solución en el
concepto de la inacabable hermenéutica que por un periodo se había
~ansformado en la manera obligatoria de abordar lo estético; y un
eJemplo entre muchos es el famoso libro de Gilles Deleuze, Proust et
les signes, donde se articula la teoría del estatuto completamente distinto
de la escritura respecto a la existencia. la tesis de este libro es
conocida, tanto más que por un lado es la estructuración coherente
de toda una orientación intelectual imperante en los años sesenta y

ILIMCA ILIAM

1arte moderno, cuando no es puro ejercicio narcisista o
manierista, tiene como objetivo principal el encuentro de
unas alternativas frente al fatalismo que hace que, a la corta
o a la larga, el aparente avance de los eventos se dé a
conocer como un incesante repaso de la circunferencia del mismo
círculo, y la inicialmente agradable diversidad de los fenómenos se
transforme en una implacable equivalencia de éstos. Tal afirmación
podría parecer una consecuencia directa de la visión sobre el arte
como producto de la imaginación, sí no consideramos a ésta "la
loca de la casa" ni la productora de imágenes esfumadas en la
conciencia, sino con Ernst Cassírer, la propia matriz de la
percepción y de la memoria, la condición misma de las operaciones
mentales realizadas por el ser humano. Así vista, la imaginación
sería la modalidad por excelencia de salir del círculo y llegaría a
equivaler a la creación incesante de nuevas formas de vida. Conforme
a esta perspectiva, el arte en general y, debido a su capacidad crítica,
el arte moderno en particular sería el propio laboratorio de las
formas simbólicas innovadoras, donde se lleva a cabo la infinita labor
de reorganización de los datos -otramente monótonos- de lo
sensible. El problema que se plantea, no obstante, es en qué medida
tales farmas simbólicas instituidas por la letra pueden transferirse
más allá de las fronteras textuales e instaurarse en el espíritu. En
6

P?r otro la~o _porque ha desencadenado multitud de imitaciones, y
solo nos hIDltamos a recordar que el filósofo francés funda su
argumentación en la idea de que la profesión del narrador es la de
"egiptólogo" que interpreta los signos. Dispuestos en una jerarquía
que v~ desde lo m~s insi~cante hasta lo más válido, los signos
del umverso proustiano se refieren al mundillo aristocrático al amor
al mundo sensible y al arte; entre éstos, apenas los último~, por se;
desmaterializados y apuntar a la esencia ideal, son los que consiguen
transformar a los demás y transmutarlos en la verdad. A la célebre
frase de La Prisonniere
7

�Le monde des différences n'existant pas a la surface de
la Terre, parmí tous les pays que notre perception
uniformise, aplus forte raison n'existe t il dans le «mon.de». Existe t-il, d'ailleurs, quelque part? Le septuor de
\'inteuil avait semblé me dire que oui. Mais oü? (Proust,
1999: 1811)1,

Deleuze (1996) responde concluyendo que el arte es
"la Différence ultime et absolue" (53)2, mientras que
en la tierra no se halla sino la inútil y penosa repetí
ción de lo mismo. La lección de Proust es, por consiguiente, incitativa: volviéndose él mismo egiptólogo de
los signos del mundo, el creador sorprende la Idea encarnada en el signo y produce en el lector una emulación no sólo participativa sino \irtualmente productiva, "en tant que l'oeuvre d'art émet des signes qui le
forcera peut-étre a créer, comrne l'appel du génie a
d'autres génies" (119)3.
Dos objeciones pueden aducirse a la visión
deleuziana que transforma la producción y la recep
ción del arte en una felicidad a la Lessing, en un esfuerzo continuo de alcanzar un nuevo horizonte con
la conciencia clara de la intangibilidad del real horizonte. La primera, como ha mostrado Anne Simon en
uno de los más apasionantes libros de exégesis
proustiana escritos después de Deleuze, hacer una distinción tan tajante entre los signos del arte por un lado
y lo sensible por otro lado significa afirmar una visión
idealista donde el espíritu y la materia son considera
dos entidades completamente heterogéneas y el valor
propuesto es la transmutación sin resto de la materialidad en idea descarnada. Negando la posibilidad de
una profundidad y de una verdad explícita (112)4, reduciendo la literatura a una producción de signos
desmaterializados inscritos en una superficie textual
y postulando que la única objetividad posible está en

"la structure formelle signifiante de l'oeuvre, c'est-adire dans le style" (134) 5, Deleuze, en tanto critico paradigmático de cierta orientación, resbala en un platonismo sui generis 6. La segunda objeción está
relacionada con el estatuto de la lectura, que por esta
perspectiYa se reduciría a mero impulso hacia una hermenéutica incesante, anulando así la dimensión festiva. Ahora bien, la relación humana con el arte moderno se fundaría, según Gadamer (1991), en tres rasgos
de igual importancia:·juego, simbolo y fiesta. Con otras
palabras, el arte no es sólo una invitación a un juego
donde el productor y el receptor tienen papeles complementarios; no es sólo símbolo, con la especificación
de que aquí el simbolo no representa a un sustituto,
no remite al significado sino que lo hace estar presente y de esta manera provoca un crecimiento en el ser;
la obra de arte es también una salida del tiempo común que dedicarnos a una actividad (aun la
interpretativa) y una inmersión en el tiempo pleno de
la fiesta: "La esencia de la experiencia temporal del arte
consiste en aprender a demorarse. Y tal vez sea ésta la
correspondencia adecuada a nuestra finitud para lo que
se llarn~ eternidad" (122).
Nos servirnos del libro de Deleuze, cuya belleza y
validez en muchos aspectos sería desatinado poner en
duda, sólo para resaltar una óptica filosófica con consecuencias trascendentales sobre la recepción de la literatura. Una visión corno la de la interminable hermenéutica, ¿no equivaldría a la transformación de
todos los valores en puntos transitorios hacia otros
valores?, ¿no seria una conversión del medio en fin y
del fin en medio? Si la respuesta es afirmativa, el efecto directo es un Yacío depresógeno que la modernidad ·
ha intentado en muchas ocasiones, con resultados nulos, a elevar a rango de felicidad. Por otro lado, hicimos hincapié en el libro del filósofo francés en tanto
paradigma interpretativo porque lo considerarnos uno

Si el mundo de la\ diferencias no existe en la tierra, entre todos los países
que nuestra percepción uniformiza, con mayor seguridad aún no existe
en el "mundo". ¿Pero de hecho existiría en alguna parte? El scptuor de
\'intcuil parcela decirme que si. ¿Pero dónde? (en el texto, "monde" hace
referencia a la sociedad aristocrática, al ·mundillo").
2 La Diferencia última y absoluta.
1 En tanto que la obra emite signos que le forzará tal vez a crear, como el
llamamiento del genio a otros genios.
'"Nous a\'ons tort de croire aux faits, il n'y a que des signes. Nous avons
tort de croire a la vérité, il n'y a que des interprétations. Le signe est un
sens toujours équivoque, impliciteet impliqué" [Nos equivocamos al creer
en los hechos, no existen sino signos. Nos equivocamos al creer en la
verdad, no existen sino interpretaciones. El signo es un sentido siempre
equivoco, implicito e implicado].

1

~ La estructura formal significante de la obra, es decir en el estilo.

Anne Simon (2000) sorprende perfectamente, a nuestro parecer, la
sobrepujanza deleuziana del sentido desmaterializado: "prendre la
profondeur sensorielle pour la simple manifestation d'un ailleurs ou pour
un pur prétexte ala virtuosité productrice me semble dénier ala poétique
proustienne la faculté de rendre compte d'une présence mondaine qui ne
se confond certes pas avec une représentation simpliste de type
mimétique" (84-85). (Tomar la profundidad sensorial como simple
manifestación de un más allá o como mero pretexto para una virtuosidad
productiva me parece negar a la poética proustiana la facultad de dar
cuenta de una presencia mundana que no se confunde, por cierto, con una
representación simplista de tipo mimético].

6

8

de los más válidos esfuerzos de desmalezar el problema de los valores certeros que la literatura es capaz de
proponer. Es un problema tan arduo que los intentos
de resolverlo por otros medios, especialmente los de
orientación sociológica, lo suman en un mar de
ingenuidades que resultan casi conmovedoras.
Rayrnond Bourdon, por ejemplo, considera que el valor estético de una novela corno Madame Bovary o de una
obra de teatro corno Tartuffe se debe a nuestra común
repulsión por no-valores como la ensoñación vana o la
hipocresia, repulsión que no se debe ni a la cultura ni a
la natura sino que se funda en la razón axiológica (una
norma está aceptada porque es [racionalmente] prescrita y es prescrita porque está aceptada socialmente).
La visión del gran socíólogo francés es más que esquemática y sólo la aludirnos para poner de relieve en qué
medida un no especialista en literatura, y que además
adopta una posición pragmática para contrarrestar el
relativismo generalizado, necesita un suelo firme para
enfocar una obra literaria en su calidad de productora
de valores éticos. El abismo pareceria infranqueable,
pues, entre los literatos que instauran de por si un valor inherente a la obra literaria y los que buscan valores éticos palpables, al límite generalizables. Entre las
dos direcciones del discurso ético referidas por
Habermas en Moral y comunicación, la dirección
subjetivista (Maclntyre &amp;:. comp.) y la dirección
cognitivista -que, en tradición kantiana, sigue fiel a
la idea de que los problemas prácticos son "susceptibles de verdad"-, los puentes son tan deleznables
que, a la hora de la verdad, parece mejor evitarlos.
Volviendo al punto de partida de nuestro articulo,
querernos dejar en claro que si aceptamos que las alternativas propuestas por el arte moderno tienen mayor validez que su continua autogeneración y modificación, entonces podriamos suponer que en su esencia
ellas señalan la posibilidad de crear valores. A continuación nos proponernos discutir los dilemas suscitados por la creatividad ética tal como se reflejan en la
obra de uno de los más grandes prosistas modernos
-y también uno de los menos leidos fuera del círculo
de literatos y filósofos-, Robert Musil. Para circunscribir su esfuerzo de emitir desde el terreno de la literatura un juicio sobre los valores éticos, hay que recordar que la poética del autor austriaco, diseminada en
ensayos y notas del diario, pone el acento en el
entrelazamiento denso de la ciencia, filosofia y poesía.
La acusación que Sartre llevaba a la literatura llamán-

dola "actividad secundaria" le habrta provocado al escritor austriaco corno menos la admiración porque,
pese al disgusto que le provoca la literatura ejercitada
por espíritus indolentes y a pesar de la ironia respecto
a los autores que conciben el libro corno fortaleza de
su subjetividad ("My book is rny castel"), Musil concibe la literatura como más apta que la filosofía o la ciencia para proponer salidas del atolladero en que se ha
estancado la conciencia moderna. Su proyecto novelesco no tiene nada que ver con el catastrofisrno en boga
a esas alturas, y, en una entrevista dada a Osear
Mauros-Fontana en 1926, lo expresa en términos tajantes: "el enseñorarrúento del mundo por el espiritu".
Musil ataca los problemas fundamentales: lo axiológico, la sistematización de las ideas, el alcance de una
nueva etapa antropológica, "la vida recta"; su objetivo
más alto es la instauración de lo nuevo en materia de
interioridad. Frente al orden fatal que hace que incesantemente se repitan los mismos hechos (Seinesgleichen
geschieht es el titulo de la segunda parte del primer libro), frente a la entropía absoluta en que se ha transformado el mundo, Musil se afana por encontrar la variación, la alteridad, la alternativa. Pero lo que ya
podernos señalar es que esta alternativa no la concibe
corno relacionada con un plano superior respecto al
mundo habitual, sino corno una revivificación del mismo mundo por una inserción de sentido y, por eso, de
felicidad. Lo que no deja de ser peligroso es que este
sentido puede revelarse puro producto de la imaginación, o sea de la autoilusión solipsista, si no se transforma en una agresión cabal en el momento en que se
asocia al poder político, por encerrar el mundo en un
esquema apremiante y asesino. En un caso mediano,
esta inserción de sentido puede darse sólo en el nivel
de la escritura, donde la coherencia de los signos provistos de una función ideológica virtual produce varios efectos superficiales. Por un lado, en el autor crea
la ilusión de tomarse la revancha sobre el desorden y la
precariedad de los signos de lo sensible, por otro lado,
en el lector puede desencadenar sea el puro placer estético (momentáneo e ineficiente) sea el impulso hacia una hermenéutica siempre inacabada, pero que sólo
se detiene en la superficie textual, quedando sin repercusiones mayores sobre la psique y tanto menos
sobre la sociedad humana. O sea, un juego de los abalorios propio de los especialistas, cuya penosa gracia
delata Musil cuando habla de su cobardia a la hora de
interiorizar sus descubrimientos conceptuales. Al con9

�trario, la lección de la literatura debería llegar a ser
estimuladora en el más alto sentido de la palabra, por
que, considera el autor, a diferencia de la filosofía y de
la ciencia, ella propone un modelo axiológico en que
las verdades no se congelan nunca en un sistema cerrado, pero tampoco caen en un territorio asequible
sólo a los iniciados cuya obsesión por ampliar su pro
pío ámbito de conocimientos no representa sino un
desplazamiento de los confines, una expansión pero
nunca una explosión de la mónada. La ventaja de la
literatura es que mantiene en estado de potencialidad
las verdades una \'ez descubiertas, sin reducirlas a con
ceptos rígidos, y asimismo sin transformarlas en puras
creaciones de lo imaginario, volviéndolas aleatorias y
circunstanciales. La literatura, según Musil, debe adquirir precisión, así como debe ayudar a la
estructuración de la realidad sin con\'ertirla en una
abstracción. De aquí la doble coacción del escritor, la
de ser al mismo tiempo inteligible y desencadenante
de la fantasía.
8 mundo de los personajes musilianos es en sí un
reflejo de la dificultad de inno\'ar en materia de inte
rioridad humana. Exceptuándose el protagonista

Ulrich y su hermana Agathe, la gente que gravita
fantasmalmente alrededor de ellos se reduce no sólo a
tipos previsibles sino, más aún, a una colección de citas7. Entre estos seres con consistencia de sombras, dos
figuras se destacan para evidenciar los escollos de la
creatividad y los peligros de la caída en los extremos
de la inteligibilidad total pero vacía y respectivamente
de la fantasmagoría pura: Arnheim y Clarisse. Es sugestivo que el protagonista de la novela, inicialmente
concebido como escritor, se vuelve en la versión final
de la novela un pensador sin obra. La tentación de la
escritura ,i.sita al locuaz Ulrich pero queda sin consecuencias porque "él quería vivir sill seccionarse a si
mismo en una parte real y otra espectral" (HSA, I, 123,
675)8, o como dice él mismo "a mí me parió mi madre, y

7 En su Diario Musil expone su intención de construir "un hombre sólo de
citas", ·entes compuestos de reminiscencias de los cuales no son
conscientes".
8 Emplearemos la abreviación HSA seguida de los números del tomo, del
capitulo y de la página para \,fusil, Roben (2004). El hombre sin atributos.
Edición definitiva revisada por Pedro \1adrigal. Traducción de José :--.1.
Sáenz (primer tomo), Feliu Formosa y Pedro :,.1adrigal (segundo tomo).
Barcelona: Seix Barral. -.; otamos que esta edición no es completa, el

10

no un tinteron (HSA, I, 102, 500). A Ulrich se le opone
tal ser engendrado por los renglones escritos, Arnheim,
"el gran escritor", que es precisamente el hombre que
sacrifica totalmente su parte real y se deja reemplazar
por un discurso asequible cuyo máximo logro es traerle a su autor una transitoria celebridad. Arnheim acepta pues la tiranía de un sistema simbólico del cual se
deja manipular para dar la impresión de intervenir en
la creación de éste. Pero sin hacer otra cosa sino especular, mercantilmente, con las ideas, porque "para él
no existían subversión espiritual ni renovación de principios, sino que sus problemas continuos eran sólo el
enlazarse con lo existente, la torna de posesión, lasco rrecciones suaves, el resurgimiento moral del desfigurado privilegio de los poderes constituidos" (HSA, I,
86, 396). Arnheim es el típico escritor egocéntrico y
ambicioso que se propone -y durante su \ida consi
gue- llegar a ser director de conciencias, infiltrando
en las mentes sus propias ideas, comirtíendo en masa
al "arnhcimisrno". En un contexto en que, debido a una
lectura truncada de Nietzsche, la irracionalidad es la
palabra clave de la mentalidad colectiva, los textos de
Arnheim, descritos como inspirados por un \italismo
de pacotilla, seducen principalmente porque no
desestabilizan demasiado el sistema de ideas ,igentes
en el aíre del tiempo. Convencidos de que avanzan en
el saber y cultura, los lectores no hacen de hecho sino
pasar revista la misma colección de nociones sacadas
a la subasta en ropaje más o menos remendado. Tienen la impresión de descubrir la novedad en las pági
nas de Arnheim, pero no dan sino con las mismas "pa
rábolas congeladas" (HSA, I, 114, 586). Musil no
comparte el optimismo de Cassirer respecto a la capacidad de la imaginación de crear la interfaz simbólica
cuyo fin es ayudar al hombre a adaptarse en una reali
dad fluctuante; para el escritor, el edilicio de símbolos
creado por la humanidad por razones de pragmatismo
y economía es menos una estructuración de la reali ·
dad que un trastero atestado de chirimbolos. Por lo
tanto el tipo de literatura practicado por Arnheim es
visto corno inútil, si no pernicioso: la aspiración a la

total inteligibilidad sólo da satisfacciones narcisistas
pero no crea nada nuevo, mantiene lo vago en materia
de interioridad y conduce, en suma, a la mayor falta de
precisión. En otro orden de ideas, Arnheim es el típico
intelectual que, pese a su cultura impresionante, al
estar confrontado con un acontecimiento trascenden te de su destino, el amor por Diotima, no sabe sino acu dir a un esquema prefabricado, el mal llamado amor
platónico. No encuentra en los diálogos con su amada
sino las citas tal ,·ez inconscientes pero sumamente
sensibleras. ~o lleva a cabo esta experiencia, ni física
ni psíquicamente. Del "encuentro silencioso de dos
cumbres", Arnheim y Diotima, queda sólo esto: el si
lencio. Inexpresivo.
En el polo opuesto, Clarisse, con la exaltación típica de una histérica nutrida desde joven con lecturas
de Nietzsche, se propone el abandono cabal de los ca
minos ya recorridos, en tal medida que cultiva, delibe
radamente, su locura. No es escritora, no aspira a dejar tras sí una obra, sino sólo transformar su ,ida en
arte, más precisamente en un paradigma del heroísmo
necesario para dar el paso del hombre al superhom
bre. En la economía de la novela el papel de Clarisse
no es en absoluto carente de significación, siendo ella
más que el blanco de un desmesurado sarcasmo corno
lo son Diotima, Bonadea o Arnheím, fantoches cons
truidos por puros lugares comunes. La importancia de
Clarisse es tanto mayor cuanto Musil tiene una actitud llena de ironía respecto a la tendencia general que
impone "comportarse delicadamente como ante el le
cho de un pobre enfermo" (HSA, I, 12, 64). A través de
este personaje exaltado, histérico y marcado por crisis
patológicas graves, Musil pretende sobrepasar la cri
tica de la mala interpretación del nietzscheanismo y
e\idenciar la incoherencia de un mundo despro\'Ísto
de un fundamento moral sólido. La \'Ísión del escritor
sobre el mundo "normal" como un caos de opiniones
personales elevadas a rango de explicaciones, corno un
desfile de fantasmas carentes de interioridad real, corno
una demora en lo insustancial, es juzgada por algunos
críticos como reflejo de un nihilismo total. Musil, no
obstante, concibe su misión como la de un posible
sanador y en el Diario anota su proyecto de una novela
que "deje de contar como el enfermo le habla al rnédi
co" y que narre "corno los médicos entre ellos o al menos como el médico que explica claramente al enfermo" (Musil, 2004: 283 4). No será incomprensible por
qué a los transgresores del orden del Seinesgleichen

coordinador y los traductores dejaron de lado muchos capítulos
póstumos y bocetos que Adolf Fmsé, el editor alemán de las obras de
\ 1usil, integró en su edición de Dcr \fann ohnc Eigenschaftcn. Para las citas
que no aparecen en la edición española. acudimos a nuestra traducción
del alemán, empleando la edición Dcr :\fa1111 ohne Eigcnschafccn (2003)
Rowohlt Taschenbuch \'erlag, Hamburg (abrc\"iación \fo E seguida del
número de página).

11

�literatura, resulta significativo que la mujer de Walter
da una interpretación completamente extemporánea
a este proyecto: "iLo que habtia que hacer es cantar!"
(HSA, I, 84, 374). Explícitamente, lo que Ulrich proponía sólo en términos negativos, como un abandono
del yo para abrirse hacia un orden centrado en lo significativo, está percibido por Clarisse como una
potenciación hasta lo máximo de la individualidad y
por ende como una "teatralización" del yo con la ayuda de la mera imagínación. La "isla de la salud" en la
cual desenvuelve libremente su locura se vuelve un
escenario donde, junto a Ulrich, juega su existencia
como un espectáculo hasta que esta trama patológica
se diluya en poemas de índole superrealista, y éstos a
su vez se desvanezcan paulatinamente hasta volcarse
en la "química de las palabras" (MoE, 1753). La amenaza de la locura que Hegel señalaba respecto a los experimentadores que cultivan una conciencia escindida
está sugerida en la novela musiliana de forrna indirecta, a través de la atracción ejercitada por Moosbrugger
y Clarisse sobre el protagonista que ve en ellos unas
tentativas desesperadas de interrumpir el mecanismo
deprimente del Seinesgleichen geschieht. Sin embargo,
todo intento de contrarrestar un exceso por el recurso
a un exceso contrario (en este caso la rigidez de la lógica por el desenfreno verbal y poético) es una garantía del fracaso. El escritor lo hará patente por dos medios: porun lado, comentando la inanidad de los juegos
verbales en la "isla de la salud", donde las palabras deslízan poco a poco en un balbuceo inexpresivo; por otro
lado, señalando que el texto que Clarisse intenta escribir en el momento de máxima crisis patológica no
es sino un hilvanado de citas y clisés mentales. El desarreglo sistemático de todos los sentidos conduce al
sumergimiento en lo preverbal e inexpresivo o bien, al
contrario, lleva a la falsa originalidad, que es de hecho
la reproducción inconsciente de un sistema simbólíco
infiltrado hasta las fibras más profundas del individuo
-lo que de hecho descubrieron los propios
superrealistas. Como la literatura de Arnheim,
declarativamente fundada en lo irracional pero sin conseguir sino reduplicar una serie de clisés racionales,
las alternativas radicales de los trastornos mentales
llevan asimismo a la repetición, al Seinesgleichengeschieht:
"los asilos de alienados ( ... ) tienen algo de la falta de
fantasía del infierno" (HSA, II, 33, 353). La contribución de Clarisse a la creación es nula, así como nula
resultaba ser la de Arnheim. El exceso de la

geschieht les sea concedido tanto interés y al protagonista le sea atribuida una visión moral según la cual
"lo bueno es un lugar común casi por su misma naturaleza, y (... ) lo malo será siempre una crítica. iLo inmoral adquiere su derecho de ciudadanía actuando
como una critica radical e implacable de lo moral!"
(HSA, 11, 30, 324). Uno de los temas mayores de la
meditación de la novela musiliana está relacionado con
el "buen mal" que anima la transgresión de los dos hermanos (simbólicamente parricidas, falsificadores del
testamento del padre, potencial o efectivamente
incestuosos), como reverso del "mal bien" (encarnado
por el orden del padre y sus representantes Hagauer,
Lindner y en cierta medida el marido de Clarisse,
Walter). El escritor prolonga la concepción
nietzscheana respecto al menester de favorecer el
inmoralismo en vez de malgastar su entusiasmo por
"una naturaleza de la moral en la que unos pájaros rellenos de paja se posen en árboles muertos", subrayando la capacidad de las acciones malas ("que no están
tan gastadas como las buenas") de aportar mayor "fantasía y apasionamiento" que la ejecución mecánica del
bien como "cuando se pagan los impuestos" (HSA, 11,
18, 175). Con todo esto, el espectro del mal absoluto se
acusa tanto en la osificación en un esquema falsamente moral como en los experimentos morales
incontrolados: "el mundo había entonces la posibilidad de elegir entre sucumbir por causa de su moral
paralizada o de sus vitales inmoralistas". Es por esto
tan interesante explorar la locura y sus dos figuras
marcadas por ella, Moosbrugger y Clatisse. Los dos
representan los polos opuestos de la idea de responsabilidad, el primero el punto nulo, porque está movido
sólo por sentimientos inconstantes, la segunda el punto álgido, pues concentra su voluntad a fin de llevar a
cabo la misión en que había fracasado Nietzsche y asume ante la situación decaída del mundo, "la responsabilidad de una enorme irresponsabilidad" (MoE, 1754).
Ahora bien, para Musil, tales experimentos extremos
no se pueden reducir a lo irrisorio.
· El error de Clarisse consiste en poner inmediatamente en práctica un ideal que, según una idea que el
autor austriaco subraya repetidas veces en los ensayos, diarios y capítulos del libro, se comporta paradójicamente, pues todos los ideales se transforrnan en su
contrario cuando uno quiere seguirlos escrupulosamente. Si una de las utopías concebidas por Ulrich es
la de acceder a una vida construida únicamente por la
12

deconstrucción como su reverso, la ambición desmesurada de fortalecer el edilicio simbólico vigente, llevan al mismo resultado deprimente: nihil novum
Los dos personajes creados por Musil ponen de relieve los peligros de la falsa imaginación, la que por más
que dé la apariencia de la creatividad -ética o artística- no hace sino multiplicar el número de representaciones y abrumar la vida bajo el peso de unos conceptos ( en el caso de Arnheim) o de unos juegos
solipsistas (en el caso de Clarisse). Para Musil, en cambio, tal como lo nota en un bosquejo, lo importante es
aislar "la horrnona de la imaginación", que no sólo es la
base misma de la creatividad ética sino también la que
abre camino hacia lo que llamará, en la segunda parte
de la novela, "el otro estado" (der andere Zustand). Es en
su busca que parten los autodeclarados gemelos
siameses Ulrich y Agache, decididos a internarse en
una forma de vida en que la horrnona de la imaginación tenga la dosificación rigurosamente ajustada, ni
sobrante (conduciendo a la histeria) ni careciente (lle-

13

vando a la sequedad interior). Es fundamental subrayar que Musil considera la literatura un velúculo privilegiado para el encuentro de esta dosificación.
Ulrich forrnula uno de sus programas utópicos en
estos términos: "nuestra vida no tendría que ser más
que literatura" (HSA, !, 84, 373), especificándose que
en Musil la literatura debe comprenderse como "una
forma espectral de vida" donde lo insustancial está
omitido así como en la lectura se prescinde de lo que
no comunica directamente con el lector. El tipo de
amor que experimentan los dos hermanos es "como el
entre los personajes de un poeta", y ellos se proponen
"vivir como hermano y hermana, si no se comprende
por estos términos su significación de documento de
estado civil, sino el encontrado en un poema" (MoE,
1504). Vivir como en un poema significa vivir en lo
esencial, en la pura significación, donde los criterios
dejan de pertenecer al "paso siguiente", la moral falsa
de la eficacia y de la realización social, moral fundada
enla repetición inconsciente del mismo mecanismo in-

�terior y responsable del empobrecimiento vertiginoso
de la interioridad:
A nuestra época le sobra energia por todas partes. Ya no
quiere ver ideas, sino únicamente acciones. Esta terrible energia se debe a que no hay nada que hacer. Interiormente, quiero decir. Pero, al fin y al cabo, todo individuo no hace más que repetir un único acto durante
toda su vida, también en d aspecto externo; entra en
una profesión y progresa en ella (HSA, II, 10, 87-8).

El despego cada vez más marcado de sus propios
atributos había llevado a Ulrich a observar que, a diferencia de la mayoría de sus próximos, a los cuales "les
gusta la sucesión bien ordenada de los hechos porque
parece una necesidad; y gracias a que su vida les parece un 'curso' se sienten amparados de alguna manera
en el caosn, él "había perdido el sentido de aquella épica primitiva" (HSA, I, 122, 662). Pero es sólo al lado de
Agathe que esta salida del curso primitivo de la vida
cambia de signo y deja de ser aceptación del caos para
transformarse en un poema donde los hechos más anodinos acceden a la condición de símbolo. Interesante
es, en cambio, la revalorización de la imperfección, de
la intrusión de lo común y corriente en el estado de
profundo enamoramiento de los dos hermanos. La ruptura del ritmo, la disipación del encanto _nes como si
una diosa corriera tras un autobús pidiendo que la
dejen subir. Una conducta desprovista de todo misticismo, una debacle del delirion- se vuelve un mensaje
de felicidad: "Con todo esto, éstos son los instantes
que nos hacen realmente felicesn (MoE, 1420). Es significativo que el hombre que en la primera parte de su
"año de vacaciones" vivia hipotéticamente y se declaraba incapaz de decir un Si sin reserva ante nada, al
recobrar el amor por sí mismo a través de su hermana,
llega a conocer "aquel maravilloso y absoluto estado,
increíble e inolvidable, en que todo es un 'sí'n (HSA, 11,
18,180). Es precisamente el estado enteramente ético
"en que uno no es capaz de efectuar otro movimiento
espiritual que el moraln, donde la maldad y la bajeza
son imposibles dado que, como en el trance mistico,
"nada puede ocurrir que no esté en armonía con él"
(HSA, 11, 12, 118).
Este "otro estadon, estado de significación que está
en contacto con lo axial, es un orden poético, pero no
tiene nada que ver con un romanticismo desordenado,
bohemio y sentimental que, reflejo del disgusto de

Musil por un impresionismo con tendencia a lo "indecible, había alejado a Ulrich de sus preocupaciones
juveniles por la poesía. El "otro estadon no es un vivir
esquizofrénico entre dos planos, por un lado el del ideal
y de la perfección y por otro lado el de la vida común
formada por el trabajo y las satisfacciones dudosas. En
principio, apenas la hormona de la imaginación, en su
dosificación precisa, podría actuar sobre el espíritu
para armonizar estos dos niveles vitales, produciendo
entre lo ideal y lo común (entre la moral y la conducta
por ejemplo) un cortocircuito semejante al operado por
una metáfora en una poesía. Porque "iun poema no debe
limitarse a ser un estado de excepción, como tampoco
lo es un acto de bondadin (HSA, 11, 30, 326) Hemos
comprobado que el poema de la vida de los dos hermanos se vuelve significativo cuando lo prosaico acomete intempestivamente en el orden perfecto creado por
los enamorados, que "la debacle del delirion es una condición de la felicidad. El estado de acorde perfecto no
se puede concebir en tanto principio estático; no es
posible separarlo de lo contingente por un esfuerzo
estrictamente intelectual ni crearlo artificialmente por
una exacerbación de la imaginación, la cual, dejada a
rienda suelta, no hace, como hemos visto, sino reproducir el edilicio simbólico ya existente.
El acceso al acorde perfecto es irrealizable sin el
concurso de la imaginación ética, sólo que: "La moral
es imaginación. Eso era lo que Ulrich quería hacer ver
a Agathe. Ylo segundo era esto: la imaginación no es la
arbitrariedad. Si se confía la imaginación a la arbitrariedad, se paga caron (HSA, II, 38, 401). Si
parangonamos esta concepción sobre la moral con la
identificación metafórica entre la vida y la literatura,
podríamos comprender que el peligro señalado aquí
es la sobrepujanza de lo analógico en detrimento de lo
concreto unívoco. Ahora bien, lo analógico es válido
mientras queda alternativa y no único recurso. La guerra, la tiranía, la violencia (de Moosbrugger), la locura
(de Clarisse), así como el incesto efectivo de Ulrich y
Agathe (transgresión de la ley básica de la sociedad
humana), son, en su conjunto, los efectos de la arbitrariedad que atrae en su torbellino a los "vitales
inmoralistasn. Por supuesto, Musil no combate la transgresión ni sugiere la vuelta a una moral supuestamente perenne, sino simplemente subraya que la necesidad de un principio es imperiosa, a pesar de que toda
tentativa de verbalizar este principio lo mutila completamente. Se debe actuar "sólo por un principion

14

_ny aquello era algo totalmente distinto a lo que había deseado decir. Era algo que venía nuevamente del
mundo de los mellizos siameses y del Imperio Milenario, donde la vida crece en una calma mágica como una
florn. El "principion que propone Ulrich no se puede
decir sino por la metáfora y hace referencia al otro estado, a cuya esencia pertenece. Recobrado este estado
cuyo atributo es la concavidad si lo aparencia! es convexo, la exigencia fundamental de la moral se resorbe
en un silencio mistico: "Si, en aquel segundo, Ulrich
hubiese dicho algo más o hubiese posado su mano en
ella, habría ocurrido algo, algo de lo que un instante
más tarde ella ya nada podía decir, porque de nuevo
había desaparecido". No obstante, este silencio necesita un contraste para quedar significativo: "Se sentía
feliz porque la distancia que antes le había separado
aún de su hermana se había fundido en una proximidad sin medida; pero también se sintió contento cuando, en ese preciso instante, les interrumpieron. Era el
general" (HSA, II, 38,402). La capacidad de dar cuenta de la "excitación de la rectitud" en que viven su amor
los dos hermanos se mantiene con la condición de quedar "ni separados ni unidos", fuera de la sociedad pero
tampoco completamente aislados de ella. De nuevo la
metáfora sugiere la respectiva exigencia: la verja del
jardín es un símbolo del oxímoron separación-unión,
que Ulrich y Agathe interpretan como la casi prueba,
borrosa sí pero aliciente, de que "el mundo, tal como
es, deje translucir por doquier un mundo que hubiera
podido ser o hubiera debido hacersen (HSA, 11, 63, m).
La tensión, la necesidad de contraste es lo que se vuelve evidente al final de la aventura de los hermanos, retraídos en la isla del sur para hacer la experiencia directa del "otro estado", internándose en un universo
cuyo fundamento ya no es lo sólido sino el flotamiento
ilimitado, donde los límites entre exterior e interior se
borran y el principio de la identidad cede ante la analogía. Pero precisamente la pérdida del primer término de la comparación, justamente la falta de contraste, es la causa del fracaso de su experiencia extremosa:
Un amor puede crecer por testarudez y espíritu de contradicción, pero no puede subsistir por oposición. Sólo
puede existir inserto en una sociedad. El amor no es un
contenido de vida. Sino una negación, una excepción
de los contenidos vitales. Pero una excepción necesita
algo de que sea excepción, No se puede vivir sólo de
negación (HSA, II, 865).

El "otro estadon no da soluciones para la vida, repite Musil, fijarse en lo cóncavo es la locura o la guerra,
una utopía realizada se transforma en su contrario. El
escritor mismo, confrontado con este resultado que lo
reincluye entre los escépticos -de los cuales se había
distanciado por su rechazo de adherir a un
catastrofismo lamentoso-, se pregunta en su diario
si su esfuerzo no ha quedado en la mera averiguación
de la imposibilidad de fundir el ideal y la realidad. Pero
la tarea del poeta es otra; él no emplea el pensamiento
conceptual (declarativo) sino el algorítmico (procesal); él no expone sino "interpela", no re-presenta
(¿cuánta vez?) el "formato" del que habla Míchel Serres
(2004) en Rameaux, sino, encadenando las operaciones y avanzando desde acontecimiento a advenimiento, construye singularidades en que lo universal puede encarnarse. Puede provocar mutaciones, puede
llevar a la superación del pensamiento utilitarista, almacenista del saber, egoísta y nulo y abrir hacia el "pensamiento vivo", l'escient, como dice Serres:
il n'y a pas de connaissance que cette naissance, que cet
avenement. Tout le reste se réduit a des transmission
de cailloux, de poche en poche, a des communications
d'information sans changement, jeux vides a somme
nulle, échanges dormants a somrne morte (69)9•

De hecho, todo el intento de saber más es una
apuesta por una posible metanoia, el problema es
que la regla general es comportarse como aquel que
quiere imponer su "guijarrito" que enarbola como
verdad. Ahora bien, Musil lo decía: "la verdad no es,
claro está, ningún cristal que se puede meter en el
bolsillo, sino un fluido ilimitado en que uno cae
(HSA, I, 110, 545).
El hecho de que la moral a la cual hace referencia
Musil en la segunda parte de su novela esté siempre
formulada en términos metafóricos conduce a menudo, sobre todo entre los críticos que no se declaran especialistas de El hombre sin atributos, a la conclusión de que el escritor, tal vez impedido por su
muerte prematura o incluso por la incapacidad, no
ha podido encontrar una solución viable y no ha

9

No hay otro conocimiento que este nacimiento, que este advenimiento.
Lo demás se reduce a la transmisión de guijarros, de bolsillo a bolsillo, a
comunicaciones de informaciones sin cambios.juegos vaclos de suma nula,
intercambios adormecidos de suma muerta.

15

�Sobre la base de la discusión respectiva a la identificación entre la vida y la literatura, podríamos parangonar sin miedo a equivocarnos esta descripción
con la experiencia de la lectura: la lectura de un
mundo atravesado por la significación, animado por
la motivación individual, pero una motivación vivida "alocéntricamente". No se trata de la lectura
"egiptóloga" sugerida por Deleuze, ni de la continua reescritura operada por el lector como creador
segundo. Simplemente porque el "texto" que se debe
leer, el mundo, no está cifrado en jeroglíficos
aprensibles sino cuando se reduce·a la deplorable
Seinesgleichen geschieht, donde los peligros de la falsa
imaginación son fatales. Al contrario, tal lectura nos
parece que supone una inmersión total en el texto
del mundo, pero una inmersión desapegada y
participativa al mismo tiempo. Sí, animada por el
deseo de arrancar un sentido a este desfile de apariencias. Pero sin la obsesión de construir un cauce
artificial (arbitrario) con la ayuda de la pura imaginación que engendra conceptos, interpretaciones y

conseguido sino llevar a cabo, incomparablemente,
la labor de la deconstrucción antropológica. No obstante, el despojamiento de los "atributos" que dan
al yo social su aparente y lastimosa unidad, proceso
descrito en la primera parte, está concebido por el
autor sólo como la fase negativa de su empresa; en
la segunda parte, cuando el protagonista vive el amor
como una incesante tensión entre el deseo y la rea
lización, existen sugerencias de una posible apropiación de la "unidad". Pero se trata de una unidad
que se olvida radicalmente de sí misma y renuncia
activamente a su centralidad. En un esbozo el autor
propone la teoría de lo alocéntrico:
Ser egocéntrico significa sentirse como si llevaras el centro de la propia persona en el centro del mundo.
Alocéntrico significa más que nada dejar de tener un
centro. Participar en el mundo sin ninguna reserYa y no
ahorrar nada para ti. UeYada a su extremo, esta actitud
significa dejar de ser. Podría decir que el mundo se n1elve
adentro y el yo se \'Ue!Ye afuera (MoE, 1407).

16

verdades -"desmaterializados". El protagonista de
El hombre sin atributos está lejos del espejismo
esteticista cuya encarnación es el ridículo persona,
je Meingast, imbuido por un nietzscheanismo desfigurado conforme al cual la única justificación del
mundo es estética y no moral. Pero Glrich tampoco
se abandona ante un stream of consciousness donde los
pensamientos, muestra el autor, están más bien recibidos desde el exterior y no dan prueba de originalidad ni de interés real por el acceso a una Yida
recta. Ni azar ni necesidad -tal vida entretiene con
la literatura una relación como la de los dos términos de una metáfora, donde lo diferente se vuelve lo
mismo sin dejar de ser diferente.
Consideramos que esta metáfora cuyos términos
son la vida y la literatura (en el sentido alto que le
atribuía Musil) puede ser considerada un valor de
la modernidad. Ella debe comprenderse como el
imperativo de mantener constantemente la tensión
entre la efectividad y el magma prolífico de la \ir
cualidad, entre lo sensible y las construcciones de
la imaginación sin la cual la vida pierde su gusto y
sus colores. Se trata de una vida enriquecida por la
imaginación ética, así como hablamos en la química
de uranio enriquecido -un elemento que no aban
dona su lugar en el tablero de Mendeleev pero tiene
propiedades distintas del elemento natural. Proust
llamaba este enriquecimiento renacimiento en la
imaginación, renacimiento que no significa en ab
soluto la anulación de la existencia, siempre capi
tal, sino una ecuación cuyo resultado es la realidad
recobrada: "Ne pas oublier l'idée d'EXISTENCE (capital) joínte dans ces résurrection al'imagination = réalité"
(en Simon, 2000: 44)10• De hecho, si leemos de otra
forma la célebre frase "La vraie vie, la vie enfin
découverte et éclarcie, la seule vie par conséquent
pleinement vécue, c'est la littérature" (Proust, 1999:
2284)11, A la recherche du temps perdu propone, asimismo, la transmutación de la vida en lo significativo
asociado a la literatura. Así como nos ha convencí
do la estudiosa francesa de Proust, la literatura para
este escritor no significa una transposición de la vi-

vencía en un plano superior sino un intento de instituir y de instaurar aquella distancia interior que no
es una tara de nuestra relación al mundo sino, al
contrario, una condición de la felicidad. Y estamos
de acuerdo con Anne Simon cuando destaca una fra
se capital de la novela proustiana donde el narrador
entra por fin en la sociedad de la familia Swann des
pués de muchos meses pasados entre meras proyec
ciones imaginarias sobre esta felicidad creída inalcanzable:
Sans doute dans ces co'incidences tellement parfaites,
quand la réalité se replie et s'applique sur ce que nous
avons si longtemps revé, elle nous le cache
entierement, se confond aYec lui, comme deux figures égalcs et supperposécs qui n'en font plus qu'une,
alors qu'au contraire, pour donner a notre joie toute
sa signification, nous voudrions garder a taus ces
points de notre désir ( ... ) le préstige d'etre intangibles
(428) 12.

La felicidad sería pues una equivalencia
metafórica entre la proyección y la efectividad, es
fuerzo de convergencia del uno hacia el otro, sin que
esta convergencia se realice totalmente. Porque se
trata de encontrar la felicidad y no una verdad que
ya se declare tiránicamente definitiva, ya asuma su
condición de relevo hacia otra igualmente provisio
nal. Si Musil asocia la verdad con la fluidez que con
lleva al hombre en su discurrimiento, Proust la relaciona con el silencio: "la vérité n'a pas besoin d'etre
dice pour etre manifestée" (1123) 13•
En unos esbozos de su novela inacabada, Musil
llega a dar al "otro estado" el simple nombre del
amor, con la especificación de que este nombre es
sólo una convención que todo el edificio humano
trata de comprender:
Cada vez que un ser humano encuentra el amor no
como una experiencia de \'ida sino como la vida mis-

12

Sin duda, en estas coincidencias tan perfectas, cuando la realidad se
repliega y se aplica a lo que hemos tanto tiempo soñado, aquélla nos lo
oculta completamente, se confunde con éste, como dos figuras iguales y
superpuestas que se reducen a una, mientras que, al contrario, para dar a
nuestra felicidad toda su significación, querríamos guardar para nuestro
deseo(... ) el prestigio de ser intangible.
ll La \'erdad no necesita ser dicha para ser manifiesta.

10

No olvidar la idea de EXISTENCIA (capital) sumada durante esas
resurrecciones a la imaginación realidad.
11
la verdadera \ida, la vida por fin descubierta y aclarada, la única \'Ída
por lo tanto plenamente vivida, es la literatura.

17

�ma, o al menos como una forma de vida, él conoce Yarías verdades. El que juzga sin amor las llama opiniones, concepciones personales, subjetividad, capricho;
pero el que ama sabe, él no es insensible frente a la verdad, sino hipersensible. Se halla en un entusiasmo del
pensamiento donde las palabras se abren hasta la más
recóndita profundidad (MoE, 1415).

El problema es que este amor no se construye
volitivamente, aunque, cuando se da, es la propia embajada de la verdad: "la entera verdad era difícil oírla
en palabras; porque el lenguaje del amor es un lenguaje secreto y su mayor perfección es igual de grandiosa
como un abrazo" (MoE, 1217). Lo único que puede hacer el poeta es trasmitir este abrazo, porque a pesar de
que el mundo del amor "es un mar que conocen sólo
los que se ahogan en él y no los que viajan en él" (MoE,
1253), "todo la belleza del mundo tiene su origen en
hacer comprensible el amor" (MoE, 1409).
Igual que la felicidad proustiana, el amor musiliano
es visto como el origen de los valores éticos, o sea de
aquellos valores que hacen que el mundo sea más que
una permanente preocupación por no infringir los varios mandatos de varias morales y más que un cortejo
aparatoso de los innumerables estados anímicos que
enriquecen la nada. Tal principio expresado en el registro metafórico, porque sólo así es capaz de insuflar
entusiasmo y no interdicciones y preceptos, es tal vez
desechable para un cognitivista empedernido. Pero seguimos creyendo que es capaz de oponerse tanto al
catastrofismo pasivo (típico de aquella modernidad
que, como notaba Musil, no cesa de lamentar que sus
sueños cumplidos no tienen en absoluto la forma que
tenían antes de realizarse) como al hiperactivismo cuyos laureles (reconocimiento, dinero, reproducción) se
ven tan lúgubres con los ojos de la depresión. El abrazo de lo real con el sentimiento de la imposibilidad de
agotarlo, pero también con el deseo de darle una
estructuración por un sentido que no se sobreañada
sino surja de sí mismo, es una metáfora del amor. La vida
vivida según el modelo de la literatura, propuesta como
horizonte utópico por Musil, es pues el redescubrimiento
de la misma vida, transfigurada por el amor que se
reinventa incesantemente gracias a una imaginación que
no hace sino escandir las etapas de su inacabable entelequia.
Sólo que la relación entre la vida y la literatura debe
comprenderse como en el texto de Borges sobre la carta-

grafía, donde el mapa y el Imperio llegan a sobreponerse
sin dejar de ser no obstante dos entidades distintas, una
construida y otra natural El error de las generaciones que
han heredado esta creación inestimable consiste en que,
perdiéndose la sabiduría de la disciplina geográfica, han
abandonado el mapa a las intemperies, considerándolo
inútil, sea mero mapa (signos desmaterializados, principios, '\•erdades") sea sólo Imperio (efectivida4 realidad
consensual -Seinesgleichengeschieht). Apenas la tensión
entre el saber que el Imperio es mapa y el mapa Imperio
es capaz de señalar la condición del sujeto y del objeto
vigorándose mutuamente en el "anillo" de la metáfora del
cual hablaba Proust. Metáfora que no es en absoluto vana
o vaga, sino que es el producto del rigor de la ciencia. El
título del apólogo de Borges es precisamente éste:
Del Rigor de la Ciencia
... En aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró tal
Perfección que el mapa de una sola Provincia ocupaba
toda una Ciudad, y el mapa del Imperio, toda una Provincia. Con el tiempo, esos Mapas Desmesurados no
satisficieron y los Colegios de Cartógrafos levantaron
un Mapa del Imperio que tenia el tamaño del Imperio y
coincidía puntualmente con él. Menos Adictas al Estudio de la Cartografia, las Generaciones Siguientes entendieron que ese dilatado Mapa era Inútil y no sin Impiedad lo entregaron a las Inclemencias del Sol y de los
Inviernos. En los desiertos del Oeste perduran despedazadas Ruinas del Mapa, habitadas por Animales y por
Mendigos; en todo el País no hay otra reliquia de las
Disciplinas Geográficas.
Suárez Miranda. Viajes de varones prudentes.
Libro cuarto, cap. XLV, Lérida, 1658. (El Hacedor)

Bibliografla
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Prcsses Universitaires de France.
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ción de Bolsillo: 1993).
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por Pedro Madrigal.Traducción de Jost M. Sáenz (primer como), Feliu
Fonnosa r Pedro Madrigal (segundo tomo). Barcelona: Seix Barral.
Musil, Roben (2003). Dcr Mann ohnc Eigaischaftcn. Rowohlt Taschcnbuch
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Serres, Michel (2004). Ramcaux. Paris: Le Pommier.
Simon, Anne (2000). Proust ou le rtcl retrouvt. Paris: PUF Ecritures.

18

y la teoría

dela simulación
CIPRIAN VÁLCAN
TRADUCCIÓN DEL RUMANO POR BEATRICE MARINA

n consonancia con toda una tradición francesa de orientación
clásica que favorece la regla, la convención, la manera, tanto en el
nivel social como en la creación artística, Valéry trata de ofrecer,
mediante sus escrituras, un reducto contra el asalto cada vez más
fuer.te de los partidarios de aquella forma de arte que se propone retratar la
realidad de_snuda, ~a _ver~ad sin disfraces, el natural puro, aquel arte que
para sus fines pnvileg1a la efusión sentimental, la exaltación de la
autenticidad, la celebración de la vida en todos sus aspectos, por más crueles
o bárbaros que sean. De este modo, él se opone a la insólita mezcla de
romanti_cismo, na~ralismo y vitalismo que había conseguido imponer una
desconfianza creciente acerca de las producciones de la inteligencia y del
entero contexto cultural del racionalismo europeo, tratando de demostrar
que no existe producción superior al espíritu sin la presencia del filtro
indispensable del intelecto. Sus ingeniosos y diversos argumentos se
encaminan hacia la puesta en evidencia de la ingenuidad teórica propia de
los adeptos a la trascripción fiel de la realidad, ingenuidad parecida a la de
los filósofos materialistas, los cuales, fascinados por su visión de la
independencia del mundo en relación con el espíritu, hacen caso omiso de
que la re~pectiva imagen es también una construcción de la mente, pues el
acceso directo a las cosas supone, de hecho, y de manera necesaria la
mediació~ d~ las fac,ultades de co~ocimiento del individuo, mientras ~ue
la palpac1on 1nstantanea de la realidad es una ilusión simple e infantil.
19

�r
,,

Como reacción a esta actitud cada vez más difundida a finales del siglo XIX y especialmente a principios del siglo XX, Valéry orienta sus esfuerzos hacia la
. explicación más clara posible de la genuina labor del
espíritu, afanándose por demostrar que la espontaneidad, la autenticidad, la naturalidad no existen sino
como figuras estilisticas particulares, engendradas al
cabo de un proceso igual de laborioso de la inteligencia. Y porque detrás de estas actitudes se encuentra
generalmente la exigencia de la sinceridad, de la presentación de la verdad desnuda, Valéry se para a lo largo de numerosos párrafos en la visión tradicional de la
verdad, indicando su caducidad y señalando la preeminencia de lo artificial, de la simulación y de la falsificación en el proceso de producción de la verdad. Para él
parece evidente que la verdad no es una cosa dada, sino
un producto obtenido al cabo de una labor extremadamente compleja de filtración de los elementos de la
realidad, asi como, de hecho, todo lo que puede ser
conocido es falto de inmediatez, pasando por la mediación y la elaboración de las categortas del intelecto.
Para Valéry conocer significa fabricar, coger el flujo
caótico del vivir en una serie de formas que pueden ser
identificadas por la maquinaria conceptual del individuo y que le sirven para la pacificación y gobernación
lúcida del mundo.
En el mundo de Valéry uno de los axiomas fundamentales es que "'chacun dissimule quelque chose a
quelqu'un, et chacun, quelque chose a soi-meme"
(Mauvaises pensées et autres, 1966b: 891)1, pero esto no
implica una condenación de la hipocresia del hombre,
de los vicios desencadenantes de su naturaleza
corrupta, como ocurría en el caso de Pascal o de los
moralistas, sino solamente la necesaria constatación
de los verdaderos principios que gobiernan las relaciones entre los individuos, lo que permite el desalojamiento de unas nociones puramente ficticias entre las
cuales se destaca la muy pregonada sinceridad. La imposibilidad de ésta queda demostrada como consecuencia natural de la enunciación de tal axioma, porque si el disimulo funciona tanto en relación consigo
mismo como en relación con los demás hay, necesariamente, .,.deux versants de 'sincérité'" (891)2: la posibilidad de relativizarla ya indica su imposibilidad e implica prácticamente su disolución.

Aún más, Valéry presenta una multitud de ejemplos a favor de la idea de que la simulación es una propiedad natural de la gente, contribuyendo tanto a su
inserción en la sociedad como en la construcción de la
personalidad de los individuos. Según esta perspectiva, ella aparece como un indicio de la normalidad, de
la salud mental, pues "l'homme saín d'esprit est celui
qui porte le fou a l'intérieur" (848) 3, o sea, el hombre
sano es aquel capaz de tener bajo control las diversas
pulsiones anárquicas, instintos desordenados, deseos
arbitrarios, manteniendo la demencia difusa presente
en cualquiera de nosotros en proporciones razonables,
imperceptibles y sobre todo aptas para el disfraz.
Valéry está convencido de que la distinción entre cordura y locura es sólo de grado, y no de sustancia, la
gente poseyendo el mismo potencial enfermizo, las
mismas reservas de mamas, delirios o fobias, la diferencia siendo producida por la inexplicable coagulación que se da en unos de estos casos y que revela lo
patológico hallado hasta ese momento en un estado
latente, e impide el camuflaje de ciertas manifestaciones que anteriormente habrtan sido consideradas simples bizarreartas. Pero si el individuo no siente la necesidad de disciplinar su comportamiento cuando está
solo, la presencia del otro funciona como una coacción,
obligándole a recurrir a una serie de actitudes artificiales, tratando de corresponder a las expectaciones
exteriores y atenuando de este modo su singularidad
(cf. L'idée fixe, 1966a: 258-9). La sociedad precisa de la
consistencia de los personajes que la gente asume, no
puede tolerar demasiada fluidez de las manifestaciones y de los caracteres y privilegia, al contrario, la estabilidad y la convención, desalentando la originalidad, el exceso, la incoherencia:
Il y a un mensonge et une simulation "physiologiques~
qui définissent l'état normal et raisonnable. Le núlieu
social exerce une sorte de pressiqn sur nos réactions
immédiates, nous contraint a etre et a demeurer un
certain personnage identique alui-meme, dont on puisse
prévoir les actions, sur lequel on puisse compter, qui
conservera assez mtelligible... (Mauvaises pensées et autres,
19666: 848-9)4

El hombre de espíritu sano lleva al loco en su interior.
• Hay una mentira y una simulación "psicológica" que define el estado
normal y razonable. El medio social ejerce una suerte de presión sobre
nuestras reacciones inmediatas, nos apremia a ser y a seguir siendo cierto

1

11

:
:
1(

leza, a la que
quiere camuflar o
supnmu (cf.
Mélange, 1965b:
381) 5, al final la
apariencia
canibaliza al ser,
siendo la única
que sobrevive.
Mas la dinámica
de esta relación
es mucho más
compleja de lo
que se puede
imaginar el que la
desencadena animado por la
creencia de que
podrá controlar
por completo la imagen que proyecta, obteniendo
el efecto anticipado, logrando ser percibido tal como
lo desea. De hecho, el personaje creado se escapa
siempre del control, porque la impresión producida
en los otros no puede ser anticipada rigurosamente,
y su apariencia no es idéntica con la intención que
ha presidido su modelación, sino que es la resultan
te de las percepciones exteriores, es una suma de
las impresiones de los demás sobre uno mismo, "un
effet de l'effet qu'il produit sur w1 grand nombre d'inconnus"
(Variété, 1965c: 562) 6. Ésta es la apariencia, la que
se traga al ser y no la sencilla proyección inicial, siendo el cálculo del individuo constantemente contradicho o al menos modificado por la experiencia del con
tacto con los otros. El hombre está obligado a
conformarse a la imagen que va adquiriendo, a replegarse cada vez más ante el personaje, permitiéndole ocupar todo el escenario y volviéndose cada vez
más dependiente de él: "Dans toute carriere publique, une fois que le bruit qu'il fait revient a son
auteur et luí enseigne qui il parait -celui-ci joue
son personaje- ou plutot son personnage le joue,

Imponiendo
esta
presión
constante sobre
el indh·iduo, la
sociedad contribuye al despeje de
su personalidad,
cuya génesis no es
un proceso natural, un resultado
inmediatamente
perceptible, sino
representa el final
de una refinada
decantación, del
laborioso afianza
miento de unos
rasgos relativa
mente invariables
para cuya imposición es necesaria la superación de to ·
das las caracteristicas fortuitas o accidentales, la re
nuncia al caos de impresiones, de gestos y formas in
suficientemente asimiladas, la superación metódica de
lo fortuito a favor de la traza definitiva de unos con ·
tornos firmes y fácilmente reconocibles. Apenas ellos
representan la marca de un comportamiento consoli ·
dado, vuelto de este modo previsible e identificable con
facilidad, situado más allá de todo tipo de fluctuaciones mayores. La simulación es el mecanismo respon
sable del cumplimiento de este amplio proyecto, in
dispensable para la buena función de la sociedad,
mecanismo de tipo especular que tiende a armonizar
hasta una perfecta superposición la imagen de sí mis
mo con la imagen de otros sobre uno mismo tras un
sutil juego de reflexiones cuya dinámica aparentemente imprevisible lleva siempre al mismo resultado, esto
es, el desvanecimiento de etre a beneficio de paraftre, la
captura del ser por la apariencia, su vampirización
hasta la casi disolución, de tal manera que el artificio
inicial se trasforme en naturaleza y la máscara se con
vierta en la única y verdadera expresión del rostro. Si
al principio del proceso hay entre erre y paraftre un verdadero abismo, si las diferencias parecen irreconciliables, si la puesta en escena resulta precisamente de una
reacción del individuo en contra de su propia natura-

\'oici un home qui se présence a vous comme rationaliste, froid,
méthodique, etc. Nous allons supposer qu'il est tout le contraire, et que
ce qu'il parait est l'effet de sa reaction centre ce qu'il est [Aqul está un
hombre que se presenta ante ustedes como racionalista, frío, metódico,
etc. / Supondremos que es todo lo contrario, que lo que parece es el efecto
de su reacción en contra de lo que es).
6
El efecto del efecto que produce sobre un gran número de desconocidos.
5

1

Cada uno disimula algo a alguien y cada uno algo a si mismo.
2 Dos vertientes de la "sinceridad"

1

20

personaje idéntico a si mismo, cuyas acciones se pueden pre\'er, con el
cual se puede contar, que se mantendrá suficientemente inteligible.

21

�et ne le lache plus" (Mélange, 19656: 392)7. El proceso concluye sólo cuando los límites de la individualidad han sido definitivamente delineados, cuando
. todos los matices de la personalidad homologada socialmente han sido fijados, rematando de esta manera su complicada génesis:
Meme notre personne, en tant que nous en tenons
compte, est une simulation. -On finit par etre plus soi
qu'on ne l'a jamais été. On se voit d'un trait, dans un
raccourci, etl'on prend pour soi-meme l'effet des actions
extérieures qui ont tiré de nous tous ces traits, qui nous
font un portrait (Td qud, 1966c: 708)8.

ningún tipo de concordancia entre ellos y el resto de
la humanidad, horrorizados con sólo pensar que podrian pertenecer a una especie compuesta por ejemplares que se repiten casi al infinito, tratan de conser\'ar la impresión de su singularidad mediante la
invención de una obra destinada a separarles para
siempre de los demás, erigiendo a través de ella un verdadero reducto destinado a mantenerles a distancia
de la gran masa de los mortales. Detrás de esta obsesión, considera Valéry, no se hallarta sino precisamente el miedo a la muerte, la incapacidad de aceptar la
identidad esencial entre ellos y los demás, entre ellos y
aquellos cuya cotidiana desaparición manda señales
sobre la omnipotencia de la muerte:

Valéry advierte que si, en general, el conflicto entre
Refuser d'etre semblable, refuser d'avoir des semblables,
etre y parattre no es uno que provoque grandes convulrefuser l'etre a ceux qui sont apparemment et
siones, el ser siendo obligado a inclinarse frente a la
raisonnablement nos semblables, c'est refuser d'etre
apariencia, apremiado a prestarle sus rasgos e imitarla
mortel, et vouloir aveuglement ne pas etre de meme
hasta llegar a ser idéntico con ella, en el caso de los
essence que ces gens qui passent et fondent l'un apres
grandes espíritus este enfrentamiento es violento, pol'autre autour de nous (563)1°.
niendo cara a cara lo que él nombra "dos instintos capitales de la inteligencia" (Variété, 1965c: 562): de un
Con todo esto, independientemente de la dirección
lado, la inclinación de seducir, de obtener la admiración de los demás, de adquirir la gloria, y, del otro lado, por la que optan los grandes espiritus e independienel deleite de estar solo, de sentirse único, incompara- temente de su motivación, el resultado es la creación
ble, de no depender sino de si mismo. Esos autores que de una obra que si bien se pone al servicio del deseo de
ceden ante la primera tentación entran en un mundo gloria y de reconocimiento, y se subordina a la volunde la exhibición, de las comparaciones, de las evalua- tad de separación y de internación en la zona de lo inciones reciprocas que los transforman en unos titeres accesible y de lo incomparable, nunca debe considede la opinión, del gusto público, volviéndose de este rarse una expresión fiel de la naturaleza de su creador,
modo incapaces de mantener su independencia y sien- sino que debe juzgarse como un producto de la simudo presionados a adaptarse al fin y al cabo a la imagen lación, como una creación necesariamente artificial,
que han engendrado: "L'homrne connu tend a ne plus que no tiene ningún vinculo con la vida, con los accietre qu'une émanation de ce nombre indistinct dentes biográficos, con la realidad del hombre que está
d'inconnus, c'est-a-dire une créature de l'opinion, un detrás de ella. Para Valéry es evidente que la obra no
monstre absurd et public auquel le vrai homrne peu a expresa el ser del autor, sino su voluntad de parecer,
peu le cede et se conforme" (562)9. Los otros, que cuen- su arte de domeñar lo fortuito, de eliminar lo accidentan con su irreductibilidad radical, que no reconocen tal, de construir con obstinación una imagen sobre su
propio pensamiento que contradice flagrantemente su
verdadera naturaleza, siempre instable, inconstante,
7 En toda carrera pública, una vez que el rumor que produce vuelve a su
desordenada,
inclinada hacia lo vago y hacia arbitra· autor, cl le muestra lo que parece -éste juega su personaje- o mejor
rios juegos mentales. Compareciendo ante los demás,
dicho su personaje lo juega a cl y no le deja.
Nuestra persona misma, en la medida en que la tomemos en cuenta, es
el creador quema las etapas, esconde las dificultades,
una simulación. -Llegamos a ser más sí mismo de lo que nunca lo hab1amos
8

sido. Nos vemos a partir de un rasgo, en un escorzo, y tomamos por
nosotros mismos el efecto de las acciones exteriores que han sacado de
nosotros todos estos rasgos, que nos hacen un retrato.
9 El hombre conocido tiende a ser sólo una emanación de ese número
indistinto de desconocidos. o sea, una criatura de la opinión, un monstruo
absurdo y público ante el cual el verdadero hombre va cediendo y con el
cual va conformmdose.

--

-

-

- --

-

-

---

--

" Negarse a ser semejante, negarse a tener semejantes, negar el ser a los
que aparente y razonablemente son nuestros próximos, es de hecho
negarse a ser mortal, y querer ciegamente dejar de ser de la misma esencia
que la gente que va pasando y se esfuma uno tras otro alrededor de
nosotros.

22

oculta las contradicciones que le persiguieron el espíritu, enmascara las intuiciones iniciales imprecisas,
proponiendo un edificio destinado a chocar por su solidez, claridad y coherencia, dejando la impresión de
una inteligencia sin fisuras, dueña de sus medios y
poseedora de una facilidad para resolver las dificultades que excluye cualquier posible vacilación. Por esta
razón, el intento de reconstruir las personalidades de
los grandes pensadores a partir sólo de sus escritos
"conduit a l'invention d~s monstres" (817)11, así como
la tentativa de explicar la obra mediante unos episo
dios biográficos es absolutamente inútil, revelando sólo
una serie de manias, de detalles sórdidos, de debili
dades puramente humanas, haciendo hincapié exactamente en aquellos elementos que el autor había
tratado de superar:

nar paulatinamente el parasitismo de lo anodino, lle
gando a una imagen esencializada, a la liberación de la
forma. El alcance del resultado, el cuajar de la obra,
puede producirse sólo después de que el autor logra
dominar el impulso inicial que lo empuja a la creación
y lo pone bajo el control de la razón cuya tarea es corregirlo, moderarlo y construir a partir de él, arrancán ·
dolo de esta forma de su estado bruto e introducién ·
dolo en la maquinaria del lenguaje, sometiéndolo a las
constricciones draconianas de la expresión ( cf.
Introduction á la Méthode de Léonard de Vinci, 1965a: 1205).
Desde la perspectiva de Valéry, no hay ninguna
duda de que "le \Tai a l'état brut est plus faux que le
faux" (1203)14, que la verdad factual, obtenida por la
simple aglutinación de unas impresiones fugaces, por
la mezcla fortuita de unos datos filtrados arbitrariamente por los sentidos, por la reproducción mecánica
de unos episodios yuxtapuestos, impone una imagen
parcial, empobrecida y desprovista de cualquier necesidad, cuya aceptación signilicarta capitular frente al
azar sin sentido. La verdad no se adquiere a través de
un pasivo registro de los hechos, a través de un ensar
te perezoso de gestos y fórmulas, sino justamente por
la transformación de la avalancha brutal de los even
tos, por la separación de su núcleo significativo, por la
imposición triunfadora de la forma. La verdad no es
un algo ya dado, sino una construcción laboriosa; no
es algo perceptible inmediatamente, sino el resultado
de un trabajo lento del espíritu; de tal manera que su
producción se realiza gracias a la simulación, gracias a
aquella intervención de la intención que se halla de
trás de cualquier creación que no sea casual. Para po
der existir la verdad necesita la falsedad, mas no para
oponerse a ésta o para demarcarse en relación con su
contrario, sino para integrarla en su composición, para
sobrepasar la banalidad informe de la verdad factual:

Mais le biographe les guctte, qui se consacre atirer cette
grandeur qui les a signalés a son regard, de cctte quantité
de communes petitesses et de miseres iné\itables et
universelles. I1 compte les chaussettes, les ma1tresses,
les niaiseries de son sujet. Il fait, en somme, précisément
l'inverse de ce qu'a voulu faire toute la vitalité de celuici, qui s'est dépensée contre ce que la vie impose de vi•
les ou monotones similitudes a tous les organismes, et
des diversions ou d'accidents improductifs a tous les
esprits (Mauvaises pcnsées et autres, 19666: 836)'2.
En su intento por describir el mecanismo de la creación, Valéry parte de constatar que ésta implica una
actitud situada exactamente en los antípodas del comportamiento natural, una orientación antinatural, pero
cualquier actitud de este tipo "implique l'effort, la
conscience de l'effort, l'intention, et done l'artifice"
(Variété, 1965c: 570-1) 13• Para alcanzar la excelencia de
la visión genial, el creador ha de desprenderse de la
banalidad del vhir desnudo, de su insignificancia manifiesta, de la verdad esquemática de la vida cotidiana,
comprometiéndose a una labor que le permita elimi-

Le vrai que l'on favorise se change par la insensiblement
sous la plume dans le vrai qui est fait pour paraitre vrai.
Vérité et volonté de vérité forment ensemble un instable
mélange ou fermente une contradiction et d'ou ne manque
jamais asortiruneproduction falsiliée (Variété, 1965c: 570)'5•

Conduce a la ÍO\'ención de monstruos.
· Pero el biógrafo que se dedica a explicitar la grandeza que ha llamado ,u
atención sobre ellos [los elementos biográficos]. les extrae de esa cantidad
de comunes pequeñeces y de miserias ine\itablcs y uni\'ersales. Él cuenta
los calcetines, las amantes, las estupideces de su sujeto. Él actúa, por
consiguiente, exactamente al revés de lo que quiso hacer toda la \italidad
de éste, que se ha des1ivido para oponerse a lo que la vida impone en
materia de \'iles o monótonas similitudes a todos los organismos, y en
materia de diversiones o accidentes improducnYOs a todos los espiritus.
1
· Implica el esfuerzo, la conciencia del esfuerzo, la intención y por
consiguiente d artificio.

1◄

lo l'erdadero al estado bruto es más falso que la falsedad.
Lo verdadero que favorecemos se transforma así imperceptiblemente
bajo la pluma en lo verdadero que está hecho para parecer verdadero.
Verdad y voluntad de verdad forman JUntas una mezcla donde fermenta
una contradicción y de donde nunca deja de salir una producción falseada.

15

23

�El ejemplo que le
parece el más signifi,
cativo a Valéry es el de
los autores de confe,
BE.AR
siones o de diarios, an,
TRIPTICO
(HTALLE) TINTA
siosos de impresionar
IOBREPAPEL
115X21C/II
a los lectores con la
promisión de presentarse despia,
dadamente en la más completa verdad de
sus· vidas, crean?º una expectativa de la
revelación por el descubrimiento de los
detalles chocantes o excepcionales. Mas
porque una persona real no dispone de
una reserva suficientemente significativa
de hechos o gestos remarcables, porque
sus vivencias son en la mayorta anodinas,
ellos caen presa de la propia tensión que
han suscitado e inventan un personaje a
la medida de las expectaciones del públi,
co, alejándose así, necesariamente, de la
verdad llana y banal:
HUMCRYUllEA
WOLF
HORMYUllEA
RAIIBIT
ILEEPY UllE A

on sait bien qu'une personne réelle n'a pas
grand'chose a nous appendre sur ce qu'elle
est. On écrit done les aveux de quelque autre
plus remarquable, plus pur, plus noir, plus
vil, plus sensible, et meme plus soi qu'il n'est
permis, car le soi a des degrés. Qui se confesse
ment, et fuit le véritable vrai, lequel est nul,
ou informe, et, en général, indistinct (571)16.

Valéry cree que el peligro más impar,
tante que debe enfrentar el artista es el de
ceder a la presión de los sentimientos, de
apostar por la transcripción fiel de lo que
siente, sucumbiendo así fatalmente a una
solución fácil, dejándose caer en la tram,
pa de la banalidad. Para poder proponer
una obra importante, él tiene que alejarse
de todo lo que es directo, tiene que utili,
zar sus talentos con el fin de travestir todo

16
Sabemos perfectamente que una persona real no tiene
gran cosa al enseñarnos sobre lo que es. Escribimos, pues
las confesiones de alguien más destacado, más puto, más
negro, más vivo, más sensible, e incluso más s! mismo de
lo que esté pennitido, porque el s! mismo tiene grados.
Quien se confiesa miente y huye de la verdadera verdad,
que es nula o informe, y en general indistinta.

24

lo que tiene que ver con la naturalidad, apartándose
de los apremios inexplicables de los afectos y cantan,
do con la intercesión de la razón. El arte es simula,
ción, artificio, triunfo de la inteligencia en contra de la
insignificancia de lo cotidiano, victoria de lo excéntri,
co contra la realidad insípida de la vivencia regular y
es justamente por eso que él no se da en las emociones
desnudas, que son "aussi faibles que les hommes tout
nusn (Te! quel, 1966c: 546)17• Puesto que nuestra alma
es el pensador más necio (500), porque "l'ame n'a pas
d'esprit" (Mélange, 1965b: 377)18, el creador está obliga,
do a distanciarse de sus progenituras sosas, sea elimi,
nándolas para escapar de las posibles turbulencias, sea
contradiciéndolas y transformándolas conforme con
las usanzas del intelecto.
Privilegiando, para describir el proceso de la crea,
ción, el modelo de la construcción, de la labor pacien,
te y lúcida, Valéry quiere infirmar la tesis según la cual
para producir una obra importante se necesitarían una
serie de experiencias espectaculares que generen a su
turno impresiones fuertes: "Je ne pense pas que les
esprits puissants aient besoin de l'intensité des
impressions. Elle leur est plutót funeste, étant ceux
qui de rien font quelque chose" (Te! quel, 1965c: 497) 19.
Incapaz de creer en el poder del delirio, en las virtudes
benéficas del absurdo o de la incoherencia, él es tam,
bién un adversario decidido de la noción de inspira,
ción, utilizando la entera virtuosidad de su espíritu
cáustico para atacarla cruelmente. Su argumentación
sigue, principalmente, dos direcciones. Según la pri,
mera, la aceptación de la idea común sobre la inspira,
ción, que supone que una entera obra podrta ser dicta,
da al autor por los caprichos de una divinidad
misteriosa, conduciría a la conclusión de que es per,
fectamente posible que el "inspirado" escriba en una
lengua que desconoce y sin tener en cuenta en absolu,
to el contexto cultural del momento, los gustos litera,
ríos de la época y las obras de sus predecesores. Mas,
porque algo así no ocurre nunca, Valéry nota con iro,
nía que la inspiración se revela como un poder "si
déliée, si articulée, si sagace, si informée et si
claculatrice, qu'on ne saurait pourquoi ne pas l'appeler
Intelligence et connaissance" (628)20. La segunda di,

rección argumental se centra en la constatación de que
sólo muy pocos de los innumerables impulsos de la ins,
piración pueden ser considerados importantes, la ma,
yorta siendo meros desperdicios mentales inmediata,
mente ignorables, desechos llegados por casualidad al
borde de la consciencia, faltas de cualquier significa,
do o de cualquier finalidad. Pero aun los que se mues,
tran prolíficos adquieren valor apenas después de la
elaboración, apenas después de que sobre ellos se ha
ejercitado una laboriosa actividad de la inteligencia:
!'esprit nous souffie sans vergogne un million de sottises
pour une belle idée qu'il nous abandonne; et cette chance
meme ne vaudra finalmente quelque chose que par le
traitement qui l'accommode a notre fin. Cest ainsi que
les minerais, inappréciables dans leur gites et dans leurs
filons, prennent leur importance au soleil, et par les
travaux de la surface (Introduction á la Méthode de Léonard
de Vine~ 1965a: 1208)21•

Para Valéry, la distinción más evidente entre un in,
dividuo común y un creador puede ser advertida en el
nivel de su actividad mental. Si el primero no es capaz
-y tampoco eso lo preocupa mucho- de controlar el
desorden natural de su propia mente, a la que deja en
libertad del más cabal vagabundeo intelectual, perrni,
tiéndole dedicarse a las divagaciones o a las más ex,
trañas obsesiones que le ofrece el azar, si este indivi,
duo obra sólo con pedazos de ideas halladas siempre
en estado incipiente, nunca continuadas o
sistematizadas, yuxtapuestas de manera aleatoria y
faltas de coordinación, incapaces de cuajar en una vi,
sión global coherente, el segundo violenta de modo
programático los compases naturales del espíritu, imponiéndole forzadamente una serie de reglas y de coerciones que le limitan drásticamente la libertad, obli,
gándole a tender hacia el orden, desarrollándole la
capacidad considerada extremadamente escasa "de
coordonner, d'harmoniser, d'orchestrer un grand nom,
bre de parties" (L'idée fixe, 1966a: 261) 22 . El resultado de
este difícil proceso de disciplinar el espíritu que supone

no sé por qué no la podriamos llamar Inteligencia y conocinúento.
El esp!ritu nos inspira des\'ergonzadamente mil millones de tonter!as
para sólo una idea bella que nos regala; y esta suerte no valdrá interés
finalmente sino por el tratamiento que lo adecua a nuestro fin. De la misma
forma, los minerales, sin precio en sus yacimientos y en sus filones,
adquieren importancias al sacarlos al sol, y por trabajos en la superficie.
21
De coordinar, de armonizar, de orquestar un gran número de panes.
21

17

Tan débiles que los hombres completamente desnudos.
El alma no tiene esp!ritu.
19
No creo que los esp!ritus fuenes necesiten la intensidad de la impresión.
Ella les resulta más bien funesta.
:?O Tan fina, tan aniculada, tan sagaz, tan informada y tan calculadora que
18

25

�un esfuerzo sistemático supervisado por la intensa concentración es el alcance de una configuración mental
favorable a una construcción inteligible, una capacidad de juntar de las ideas según sus afinidades de orden interno, de tal modo que éstas se organicen y se
impongan a la consciencia, que se vuelvan
comprensibles en tanto formaciones psíquicas que han
obtenido su independencia respecto a los accidentes
espirituales "perdus dans les statistiques de la vie locale
du cerveau" (Introduction á la Méthode de Léonard de Vinci,
1965a: 1208)21. Aunque es perfectamente consciente del
carácter absolutamente imprevisible del nacimiento de
las ideas, si bien reconoce que pensar se parece la más
de las veces a un intento de consultación de los espíritus (Mauvaises pensées et autres, 1966b: 795)24 y que la inteligencia puede ser comparada con un juego del azar
(870)25, Valéry insiste en la preponderancia que tiene
la labor consciente, disciplinada, lúcida en la configuración de una obra. Sin negar que hay dias "con ideas",
días en que las ideas "tour a coup naissent des rnoindres
occasions, c'est-a-dire de RIEN" (Mélange, 1965b: 313)26,
él pone el acento en la receptividad del espíritu para
con éstas, en las operaciones complejas que organizan
todo un engranaje capaz de acoger el germen del impulso recibido, asegurándole las condiciones de desarrollo, creando el medio oportuno para la verdadera
eclosión del pensamiento, para la realización de las
conexiones que permitirán destacarlo. Pero a diferencia de los partidarios de la inspiración, a diferencia de
los que celebran el momento del nacimiento de la idea,
Valéry privilegia el final del proceso, la aparición del
pensamiento neto, preciso, inscrito en una constela
ción productiva, capaz de generar otras ideas y de alimentar una visión sistematizada. Para él, al limite, cual-

quier percepción puede ser útil y cualquier impulso
exterior puede ser valorado, pero lo esencial es el arranque de la maquinaria del espiritu, la captura de esta
excitación casual y su transformación en algo útil gracias a la capacidad de procesamiento del intelecto, a
su inmensa capacidad de planeamiento y de cálculo,
en suma, a su dimensión técnica (Introduction á la
Méthode de Léonard de Vinci, 1965a: 1205).
Por esta razón, es absolutamente legítima la utilización de las obras de otros autores como apoyo para
la fomentación de la propia visión, la utilización de la
inspiración que un pensamiento ajeno puede ofrecer,
pues la materia bruta conseguida a raiz de semejante
frecuentación es pasada por el filtro corriente del espíritu, nutriendo así la aparición del pensamiento propio y facilitando su delineamiento. Igual que las sensaciones, las percepciones o los retozos de ideas que
soportan la acción del espíritu, las influencias de otros
creadores sirven sólo corno punto de partida, sólo
como factor desencadenador para el desenvolvimiento de la labor de la inteligencia, ahorrándose
energia que de este modo podrá ser utilizada en la
etapa final de la construcción. Según Valéry, existe
una serie de libros que
me sont des aliments dont la substance se changera dans
la mienne. Ma nature propre y puisera des formes de
parler ou de penser; ou bien des ressources définies et
des réponses toutes faites: il faut bien emprunter les
résultats des expériences des autres et nous accroitre
de ce qu'ils ont vu et que nous n'avons pas vu (Td qud,
1966c: 483)27•
La metáfora de la digestión le parece a Valéry la más
apropiada para describir la manera en que un autor
recepta la influencia de otros espiritus. Convencido de
que la exigencia de la originalidad es un mero prejuicio, una cuestión de moda, la obsesión de aquella gente que no hace sino demostrar así su espíritu mimético en relación con los que les hicieron creer en
semejante idea (631)28, persuadido de que "ce qui ne

Perdidos en la estadlstica de la vida local del cerebro.
Je réfléchis...Est-ce la chose bien différente de cette pratique qui
consistait (et consiste toujours) aconsulter les ·esprits"? / Attendre devane
une table, un jeu de carees, une idole, ou une dormante et gémissante
pythie, ou bien devane ce qu'on nomme "soi-mtme"... [Reflexiono... iEs
esto tan distinto de esa práctica que consistla (y sigue consistiendo) en
consultar a los "esp!ritus"? Espetar sentado en la mesa, frente a unos naipes,
a un !dolo o a una durmiente y quejumbrosa pitonisa, o al contrario frente
a lo que llamamos "si núsmo"].
25 L'intelligence...c'est d'avoir la chance dans le jeu des associations et des
souvenirs a- propos. / Un home d'esprit (!atoa srricto scnso), ese un homme
qui a de bonnes séries. Gagne souvent. 0n ne sait pourquoi. ll ne sait
pourquoi. [La inteligencia... es tener suerte en el juego de las asociaciones
y de los recuerdos adecuados. / Un hombre de espiritu (lato a stricto scnso).
es un hombre que tiene buenas series. Gana con frecuencia. No se sabe
por qué. Él no sabe por qué].
26 De repente nacen de las núnimas ocasiones, es decir, de NADA.

23

2◄

Son para mi alimentos cuya sustancia se hará mla. Mi naturaleza
propia extraera de ellas formas de hablar o de pensar; o bien recursos
definidos y respuestas ya dadas: hay que acoger los resultados de las
experiencias de otros y crecer con la ayuda de lo que ellos han visto y
nosotros no supimos ver.
28 ll ese des gens, j'en ai connu, qui veulenr préserver leur "originalité". lis
imitent par la. lis obéissent a ceux qui les ont fait croire a la valeur de

TI

26

ressemble aríen n'existe pas" (Mauvaises pensées et autres,
1966b: 878) 29, él afirma que la diferencia entre un
plagiador y un creador se puede comprobar no partiendo de sus fuentes, a menudo idénticas, sino por el
análisis de los resultados a los que llegan, por el examen de la manera de dejar su huella en los materiales
prestados, o bien reproduciéndolos como tales o bien, al
contrario, incorporándolos de modo orgánico en su propia visión y volviéndolos de esta manera irreconocibles:

statistique; et par conséquent, des éléments qui ne
peuvent entrer sans controle dans une construction ou
opération exacte de l'esprit, qu'ils ne la rendent vaine
ou illusoire (L'idée fixe, 1966a: 238)3'.
Igual que en el caso de la cristalización de la personalidad de los individuos, que supone un largo proceso de
simulación, disimulación e integración de aquellos rasgos validados por la sociedad, en el caso de la creación es
necesaria cierta estabilidad de la manera, cierta constancia del procedimiento propio a cada creador, de tal modo
que se pueda llegar ala edificación de una obra, que Valéry
considera '\me entreprise contre la mobilité, l'inconstance
de l'esprit, de la vigueur et de l'humeur" (Td qud, 1966c:
632)12. Ahora bien, para no fracasar en este intento el artista tiene que saber imitarse a sí mismo, garantizar la
continuidad de su estilo, utilizar como modelo las más
sobresalientes de sus producciones, esforzarse a prolongar su resplandor y asegurarles la integración en una visión sistemática. Asi, él debe disipar cualquier barrunto
en relación con su posible nacimiento accidental, con su
aparición debida al azar, imponiendo la impresión de un
proceso consciente y controlado con virtuosidad hasta el
final (633-634). Así, él contribuye decisivamente al triunfo
absoluto de su deseo de parecer sobre su propio ser. Constatando la existencia de una tendencia cada vez más marcada de obtener por la obra de arte no tanto un cierto
efecto estético, sino sobre todo el reconocimiento de su
autor, Valéry nota con malicia: "Si une loi de l'Etat obligait
a l'anonyrnat et que ríen ne püt paraitre sous un norn, la
littérature en serait toute changée, -en supposant qu'elle
y survécüt" (Mauvaises pensées et autres, 1966b: 805)13.

Plagiaire est celui qui a mal digéré la substance des
autres: il en rend les morceaux reconnaissables.
L'originalité, affaire d'estomac.
Il n'y a pas d'écrivains originaux, car ceux qui mériteraient
ce nom sont inconnus; et meme inconnaissables.
Mais il en est qui font figure de l'etre (677)v:,.

El alcance de la perfección es una operación laboriosa, un episodio privilegiado de la cuasi infinita epopeya
de la simulación. Ésta supone situarse a igual distancia
tanto en relación con la espontaneidad pura, con lo arbitrario insignificante, sobre el cual han de ejercitarse las
facultades constructivas del espiritu encargadas de crear
un disfraz feliz del impulso inicial, como en relación con
la producción enteramente \'Oluntaria, sin gracia, que todavia exlúbe las huellas de las dificultades de la labor. De
hecho, el trabajo apunta a una reorganización profunda,
destinada a apartar todas las señales visibles del esfuerzo, de eliminar los indicios visibles del cálculo, del proyecto, del consciente, haciéndola parecer natural (Td qud,
1966c: 591). El logro de semejante tentativa depende en
gran medida de un justo tratamiento aplicado a las palabras, de su rigurosa reexaminación, de su atento pesar,
de su utilización de acuerdo con las exigencias de una
lucidez que no hace concesiones a los hábitos del sentido
común o a cualquier forma de inercia mental. Muchas
palabras, trivializadas y vaciadas de contenido, son
contraindicadas:

31
Las hemos aprendido; las repetimos. creemos que tienen un sentido...
utilizable; pero no son sino creaciones estadísticas; y por consiguiente,
elementos que no pueden entrar descontroladas en una construcción o en
una operación exacta del esp!ritu para que no la vuelvan vana o ilusoria.
"Una empresa contra la mo\ilidacl, la inconstancia del espiritu, del vigor
y del humor.
33
Si una ley del Estado obligara al anonimato y prohibiera que las
obras aparecieran bajo un nombre, la literatura cambiaría por
completo -suponiendo que sobreviviera.

Nous les avons appris; nous les répétons, nous croyons
qu'ils ont un sens... utilisable; mais ce sont des créations

Bibliografia
Valéry, Paul (1965a). Introducrion á la Mtthoded,Uonard de Vinci en Ocuvres l.
Paris: Gallimard.
Valéry, Paul {1965b). Mtlangc en Oeuvrcs l. París: Gallimard.
Valéry, Paul (1965c). Variért en Oeuvrcs l. Paris: Gallimard.
Valéry, Paul {1966a). L' idéc.fixc en Oeuvrcs II París: Gallimard.
Valéry, Paul (1966b). Mauvaises pcnstes er aucres en Ocuvrcs 11. Paris:
Gallimard.
Valéry, Paul (1966c). Td qud en Oruvrcs ll. París: Gallimard.

"l'originalité" [Hay gente, yo la conoc!, que ansia preservar
su"originalidad". Obedecen a los que les hicieron creer en el valor de la
"originalidad"].
29
Lo que no se parece a nada no existe.
30
Plagiador es el que ha digerido mal la sustancia de otros: la devuelve en
pedazos reconocibles. La originalidad, asunto de estómago. / No existen
escritores originales, pues los que merecerian tal nombre son
desconocidos; e incluso desconocibles. / Pero se las dan de serlo.

27

�....a

"ªª

[primera marea]
JOSÉJUAM ZAPATA PACHECO

llevo algunas noches abrumando la culpa el delirio de persecución la luz incierta
diluye mi impaciencia la embarcación de los demonios hasta donde tú te encuentras

no me hice anáfora me hice verso que expira poros epidermis blancuzca satín

soy tan azul marino como el bullicio de luces bendecidas por la apología
ni un rastro de niebla ni una torre a donde asirse en una noche de Aztlán

extraño que piense en ti cuando el caligrama de tu trazo perfuma corpóreos meses

eres demasiado espejo como para aspirar a la constancia del jardín

desintoxicaciones vitales la fiesta fluye en paz y siempre es la ley del deseo

no me he cansado de exhalar

soy demasiado observador demasiada estrella finna manuscrita al fin de un pasillo

inhalar desierto color epopeya desgajada
por el rastro del calor por el doblez de una sábana exudo incienso
y sin embargo no soy demasiado mutis no soy demasiada ausencia
como para partir otredades partir de costas azucenas rumor que lucha y destruena

te yergues exagerada salomónica para mi gusto inundada de exilios nada en especial
sumergida de buzos de esporas de playa magnética rumores que sitian la causalidad
eso es todo
un estado de sitio vital sigma enferma sinónima sincera salado sabor de esferas

soy invitado de honor al fuego bandera ondulación que rima mi derrota

te grafía adornada de impresionismos tallo tu boca en la inundación de pinos el alba

enciendes dos velas a cada trazo a cada buhardilla que sobresale al universo

como si fueras demasiada nieve demasiado rto demasiado fluir demasiado deleite

ah ni un indice afirma

una infamia gélida nos construye y nos desemboca al mismo Babel al mismo retorno
marimba matraca percute costillas finnadas de humus

soy de tierra hueca soy de estrella frugal de océanos y de costas de rumor de meses

no reparé en las constelaciones nunca creí en destronar mi lado pagano mi herencia sanguinolenta
me hice matorral en llamas aspiré tu llamado en una piedra circular
más la cúspide responde a la desgracia a la espada cuadrante de mimético lexema

extraño que piense en ti cuando el reloj vibra y permuta las calles sin salida

no mujer no seas cuerpo no seas dimensión rasante no seas trazo voluta de humo humedad que se

un cántico urbano que brota de nuestras revoluciones volteretas místicas desnudas arcaicas

(evade

únicamente somos en el momento de la soledad carnalidad cualquiera que sea tu gusto
mentiría si los pájaros me intimidaran cada mañana con su telegráfico ocio

extraño que piense en ti cuando me escabullo violáceo en un graznido trazado por los faros

�Las armas de las letras o del poder de la poesía
Cri■er

••Je

n la premodernidad, la poesía y el arte en general

aGMU (DETALLE)/ ACRiLICO IO■RE TELA/ 100 X 100 CM

se instalan en la mansión de lo sagrado o, dicho
___, etimológicamente, en la mansión de aquello que
hace sacro, que consagra (me refiero a aquello que les
ofrece a quienes integran el colectivo del caso la ocasión
de purificarse dándose un baño en el neuma de lo divino
o lo numinoso ). Esto significa que en el escenario
histórico premoderno el lugar que ocupan las actividades
de los poetas y artistas en general es un lugar que existe
a resguardo de cuestionamientos y que su supervivencia
se encuentra también garantizada: se garantiza en efecto
en ese medio la legitimidad de la práctica tanto como la
de los individuos que se sitúan por detrás de la práctica,
la del objeto conjurado o creado tanto como la del agente
que lo conjura o lo crea. Este último es, ni qué decirse
tiene, un miembro útil de su tribu, incluso profitando
muchas veces de márgenes excepcionales de respeto de
parte de sus vecinos, y simplemente por ser él quien es y
por hacer lo que hace.
31

30

�C'n par de los elementos que caracterizan el orden so- rías y del más alto rango, como el conocimiento del
cial moderno son, como todos sabemos, la seculari universo y la regulación del comportamiento de los
zación creciente de la vida cotidiana y la no menos hombres entre ellos y dentro del cuerpo de la nación y
creciente profundización de la división del trabajo. En el Estado, lo único que el proyecto kantiano concede
,irtud de este segundo fenómeno es que se produce que podría provenir desde el costado de la representauna compartimentalización de la cultura en campos ción artística es una excitación de los sentidos. No otra
distintos y múltiples. Con lo que quiero decir que la cosa es lo que se nos deja saber en las primeras páginas
cultura baja por fin, en la época moderna, desde la de la Crítica dd juicio, cuando Kant (1952) prepara el
mansión de los dioses hasta la casa de los hombres y departamento dentro del cual poco después él va a
que mientras mayor es la di,isión del trabajo más pe domiciliar al· arte. Escribe entonces; "ese lado subjeti
queño es el sitio que a ella y a cada una de la prácticas vo de la representación, que es incapaz de llegar a ser un
que ella comprende se les reserva dentro de la infinita demento de cognición, es el placer o el displacer que se codiversidad de las que forman la trama social. El resul necta con ella; a través de él, yo no conozco nada del
tado es que no adelantaremos mucho en este ensayo objeto de la representación, aunque él puede ser fácil
reiterando, a la manera de los materialistas culturales mente el resultado de la operación de una u otra cog
ingleses, como Williams o Thompson, que la cultura nición" (29)'.
Con el desplazamiento funcional que acabo de es
es entre nosotros el espacio donde las prácticas socia
les, todas las prácticas sociales, acontecen, y concluyen bozar, que es un desplazamiento de la práctica del arte
do, como bien diceJameson (1995), que "todo" en nues- (la de todas las artes, y la del arte de la poesía en partitra vida social, "desde el valor económico y el poder cular) y sus agentes desde el ámbito de la historia
del Estado a las prácticas y a la estructura misma de la premoderna al de la historia moderna, lo que se ha pro
psiquis, deviene hoy por hoy 'cultural' en algún sentí &lt;lucido es un fenómeno doble de separación y reducción.
do nuevo y todavía no teorizado" (48). En el fondo, la El arte se desprende y distancia de sus antiguas faenas
cultura genérica o antropológica, sobre la cual les in- consagratorias, que en lo sucesivo van a ser del cuida
teresa a los ingleses poner el acento y que es la misma do y responsabilidad de la religión, tanto como de la
a la que Jameson apunta (Culture and Society de búsqueda de la verdad, que es algo que en el nuevo or
Williams, que se publicó en 1958, contiene, en más de den de cosas le estará destinado a la ciencia, así como
un sentido, una respuesta al arístocratismo de las No también de la formalización de la conducta, lo que se
tas para la definición de la cultura de Eliot, que es de diez constituye en el tema de la moralidad y la ley. Al cabo
años antes), no es la misma de la que estamos hablan· de este ajuste de cuentas, el radio de pertinencia de los
do nosotros, pues para ellos el despliegue de la activi- quehaceres artísticos se angosta ostensiblemente quedad cultural no es mucho más que un despliegue de la dando circunscrito a unos trabajos asaz modestos, y
que la historia misma que se los confía al artista no
costumbre o el hábito.
Pero la cultura es también, en el mundo moderno, siempre estima que deben considerarse como tales. La
una práctica (o un conjunto de prácticas) especializa- presunción de los burgueses que ahora se han hecho
da, y no hace falta ser un secuaz del aristocratismo del cargo de esa historia es que las del artista son acthiautor de Tierra baldía para que convengamos en ello. A dades improductivas, esto es, supernumerarias o de
este respecto, puede que no constituya una ofensa a la pura entretención, y que por lo tanto no merecen los
buena educación de los lectores recordarles aquí que desvelos de las personas sensatas. Es esa la mirada
la división del trabajo y las compartimentalizaciones empequeñecedora que los nuevos tiempos arrojan tam
consiguientes fueron teorizadas por primera vez en bién sobre el trajín de los poetas, y aunque éstos no la
Europa en la segunda mitad del siglo XVIII, en la filo- compartan (tampoco algunos teóricos importantes, de
sofía de Kant, cuando en la Crítica dd juicio éste separó Schiller a Hegel y Adorno) y se rebelen contra ella, es
los campos amplios y sustantivos que en el mundo con ella, como quiera que sea, que van a tener que con
moderno pertenecían a la ciencia, la moralidad y la ley vivir en los tiempos de la modernidad.
del no tan amplio y no tan sustantivo que ahí mismo
delimitó para el arte. Si en los tres primeros campos lo
que se despliega son prácticas representacionales se 1 El subrayado es suyo.
32

El modo de convivir con los recortes que la bur- no tiene poéticamente ningún sentido" (42)2. Ese es,
guesía le hace al arte sin morirse de pena es mante
sin duda, el retorno de la idea de la lengua poética
niendo, contra viento y marca, un contacto o al menos como una lengua otra, distinta de y a la vez superior
el ademán de un contacto con la trascendencia. Pero, a las demás, pero no por lo que con ella se dice sino por
aun cuando algunos filósofos de campanillas como el cómo lo dice. Con algunos matices que les son pecu
Martín Heidegger lo rehindiquen y recomienden en liares, no cuesta mucho comprobar que la opinión de
los términos de una panacea ontológica indispen- los rusos, los checos y la de Valéry será compartida
sable para la salud espiritual de los modernos, lo después por pensadores tan distintos como Roman
cierto es que para esos mismos modernos éste es, no Jakobson y Paul de Man.
puede menos que ser, un vínculo de segundo orden,
Por otro lado, los poetas modernos han acudido
incluso vergonzante, y por lo tanto no es raro que el también a los cantos de sirena de la especialización,
propio poema lo asuma con una dosis grande de es- ejercen su práctica con el convencimiento de que eso
cepticismo y lo exprese sólo de una manera negati - que les empuja la mano es una fuerza misteriosa de la
va. Estoy pensando en la resistencia del significante que ellos (y sólo ellos) disponen, una fuerza que se aca convertirse- en el vehículo de un significado al que tualiza por medio de ciertos estados de gracia y a trase habrá juzgado com·encional y desechable de an- vés de unos ensalmos que son comunicables sólo o de
temano, haciendo el poeta entonces que su poema preferencia a las almas gemelas. Entre esas almas gese doble sobre sí mismo, que se zambulla en los re- melas, las de los colegas son, por razones que al parecovecos de su sustancia lingüística, para así buscar cer no requieren de mayores explicaciones, las más gey descubrir, dentro de ese fondo presumiblemente melas de todas, y van a seguirlo siendo de una manera
reacio y definitivamente no automatizado del sig • que será cada vez más restrictiva durante el tránsito
no, una traza del paraíso perdido o por ganar. Esta que conduce del romanticismo al simbolismo a la vanapuesta a un fondo virginal de la palabra, a la exis- guardia y a la posvanguardia. Pierre Bourdieu (2002)
tencia de un fundamento primero y último, que es describe desmitificadoramente este proceso cuando
taría por debajo de la significación o de las signifi habla de la declarada voluntad de los creadores literacaciones y que la poesía se las habría arreglado para rios europeos, desde el romanticismo en adelante, "de
preservar mágicamente en medio de la degradación reconocer solamente a ese lector ideal que es un alter
y el despojo generalizados; es la apuesta de ego, es decir, otro intelectual, contemporáneo o futuro,
Heidegger desde luego, pero también es, creo yo, la capaz de seguir en su creación o comprensión de las
que alimenta las reflexiones de los llamados teóri
obras, la misma rncación" (15). En la literatura laticos formalistas. Por ejemplo, la de los formalistas noamericana, se trata de una actitud que alcanza su
rusos y los funcionalistas checos, que en sus inves
primer momento de auge con el Rubén Darío de Prosas
tigaciones partieron de la base de que sí, que la poe- profanas, el que nos advierte que su literatura es suya
sía era un lenguaje en efecto, pero un lenguaje que en él, y nada más que en él, y que el único otro que con
no tenía nada que ver con el que ellos empleaban en algo de suerte podría prestar oido a sus canciones es
la cocina de sus casas. Leemos en las Tesis checas de su compadre "el ruiseñorn (Dario, 1977). Pero aun an
1929· "Es necesario elaborar principios de descrip- tes de eso recordemos nosotros que el romántico coción sincrónica de la lengua poética, evitando el lombiano Jorge lsaacs (1966) les había dedicado su
error, cometido a menudo, que consiste en identifi- María "a los hermanos de Efraín", y el buen lector de
car la lengua de la poesía y la de la comunicación" esa novela se percata en el acto de que una red de pre(Mathesius, Mukarovsky, Jakobson, Troubetzkoy, su posiciones y complicidades se ha tendido entre
s, f: 28). Parecida es la perspectin de Paul \'aléry Isaacs, su personaje y los lectores ideales que partici(1998), quien argumenta en 1935 que "El poeta dis- parán de la anécdota contada, es decir, aquéllos cuyas
pone de las palabras muy diferentemente de lo que propias historias de \ida son "hermanas" de la historia
lo hacen la costumbre y la necesidad" y que "la im- de Efrain ("mon semblable, mon frcre", es lo que exclama,
posibilidad de reducir a prosa su obra, de decirla, o
de comprenderla en tanto que prosa son condiciones
imperiosas de existencia, fuera de las cuales la obra : Los subrayados son suyos.
33

�el sujeto moderno es él mismo un sujeto nostálgico Y
tocando en esta misma cuerda, el autor de Les fteurs du
profético a la vez. Esto significa que es un personaje
mal [Baudelaire: 1986: 28]).
enormemente contradictorio, que chapotea en el ba
Ahora bien, algunos pueden considerar que es un
sural del presente, como a todos nos consta y algunas
acontecimiento paradójico el que no obstante su secveces por experiencia propia, que en ocasiones hasta
tarismo confeso la novela poética de Jorge lsaacs haya
se precia de hacerlo, por lo pronto cada vez que el ne
acabado transformándose en un best seller transepocal
gocio se antepone a la poesía -y la novela es pródiga
del sentimiento (lo mismo sucederá con los poemas
en testimonios al respecto-, pero que también conje·
de Dario poco tiempo después, dicho sea de paso, cuantura que, antes o después del basural del presente, en
do los declamadores aficionados o de oficio se apodealgún jardín que por cierto no es el suyo, ha de haber
ren de ellos y los expriman ad nauseam). Pero yo opino
algo que es un poco o muy mejor.
que la paradoja en cuestión no es ni infrecuente ni de
Todo parece indicarle al sujeto moderno que ese
difícil despeje. Primero, porque los poetas modernos
algo mejor existió alguna vez en el pasado o que po
habitan también, aunque eso poco les agrade y porque
dría existir, de nuevo u originalmente, en el futuro. De
no tienen manera de evitarlo, en el territorio de la prohecho, flanerean por su barrio unos fulanos un tanto
ductividad capitalista. Por eso, o la práctica poética se
estrambóticos que se ríen de él, que se burlan de sus
asocia en sus conciencias con un modo de existir
ocupaciones, ésas que son tan mezquinas, tan monóesquizofrénico, con el día y con la noche, para decirlo
tonas y tan insatisfactorias, y que aseguran encontrar,
con una metáfora que no por ser un tópico romántico
se ellos en posesión de un pasaporte que les autoriza
deja de tener un fondo de verdad ("Como hombre he
la entrada en aquel otro mundo, en un mundo alternavivido en lo cotidiano; como poeta, no he claudicado
ti,·o que estarla hecho de verdades que resuenan como
nunca", se jacta Darío -1977- en las "Dilucidaciones"
cántaros. Esos fulanos son los poetas. El sujeto mode El canto errante, en tanto que el Neruda -1987- de la
derno no les impide que se dediquen a lo suyo porque
segunda Residencia habla de el "día lunes que arde como
le llama irresistiblemente la atención ese visado de acel petróleo" y que lo ve llegar a la oficina con su "cara
ceso a la trascendencia del que le soplan ser portadode cárcel"), o sencillamente se la libera de los deberes
res, y porque además se da cuenta, cuando es astuto y
de la luz y se le permite deslizarse por los corredores
no pocas veces lo es, de que reducirlos kantianamente
de la sombra o, dicho con otras palabras, por los an
es matarlos y que esa muerte es también la muerte de una par
tros tenebrosos de la destitución y el abandono: "asute de sí mismo. Así, cuando el sujeto moderno contrata a
men la mirada congeladora que les dirige la sociedad
los poetas para que toquen el organillo en los saraos
como único medio de recuperar una jerarquía de signo
capitalistas (como en "El rey burgués") o cuando los
contrario, y son decadentes, borrachos, sucios,
poetas lo tocan por necesidad o por gusto, porque eso
asociales, improductivos, en el sentido que el medio le
es lo que deben o lo que quieren hacer, puesto que pienconfiere a la palabra" es lo que escribe Angel Rama
san que ésa es su obligación republicana; o bien para
(1970: 59) en Rubén Daría y el modernismo... La bohemia
conseguir determinadas prebendas (alguna subjefatura
es, por supuesto, el estilo de vida que abarca y nombra
de servicio público, alguna asesoría en algún ministeel conjunto de las desobediencias a las que Rama se
rio, algún puesto de tercer secretario en alguna embarefiere en esta cita. Es ese el "falso azul nocturno de
jada, alguna más o menos interesante recompensa ofiinquerida bohemia" (Darío, 1977) del que hablaba el
cial), de acuerdo a cualquiera sea la estrategia que para
doliente Rubén de los años postreros y en cuyo culto
tales fines empleen, su virtud (su poder), desaparece.
de dulce y de agraz lo acompañaron tantísimos de sus
Por eso, yo considero que la solución para el poeta
predecesores metropolitanos y sucesores regionales
de hoy consiste en emular no tanto la teoría como la
hasta por lo menos los años cincuenta y sesenta del
práctica dariana, ocupando en la sociedad aquellas posiglo pasado. De todas maneras, ahí es donde hay que
siciones cuya eficacia la lógica del capital desconoce o
ir a buscar las dos posibilidades que a los poetas les
desdeña pero que no logra suprimir por completo porsuministra la carta de navegación con la que ellos se
que, en rigor, no las puede ni las quiere suprimir. Esas posiadentran en las aguas equívocas de la modernidad.
ciones no sólo no tienen nada en común con el amparo
Pero, en segundo lugar, si eso es o ha sido posible,
metafísico que al poeta le estarían dispensando alguello se debió a que la modernidad lo quiso. Ocurre que
34

nos dioses que escaparon al filo de la guillotina moderna, manteniendo su antigua fidelidad por los acordes de la lira, sino que éste las va a encontrar sólida,
mente establecidas sobre los puntos asistemicos que
devienen para él detectables en el interior del sistema.
Más precisamente: sobre los puntos de contradicción
que han sido originados por las operaciones mismas
del sistema, por su propia legalidad empobrecedora, y
que por lo tanto no se encuentran fuera del mapa del
discurso, como pregonan los propagandistas de la escritura en los "márgenes", en los "bordes", en el "entre
lugar" u otras lindezas del mismo tenor, que no son
sino un reflejo del desencuentro que tales personas
mantienen consigo mismas, sino que están insertos en el
adentro de ese mapa, pero como el factor de su negación
o, en todo caso, como el factor de la negación de todo
aquello que le confiere al statu quo su homogeneidad
degradada. Si el poeta de hoy no se percata de esta dialéctica, a Ih1 me parece que está frito, que sus preferencias son y que seguirán siendo las mismas que se
registran en la superficie mimética de los cuentos de
Azul...: o el servicio del príncipe, cualquiera que éste
sea, o el aislamiento paralizante, la bohemia, la
autoanulación y, en el último capítulo de este trampa,
so derrotero, el silencio y la muerte.
Tampoco cabe pensar que las estrategias de perfume derridiano constituyen un antidoto aconsejable. Me refiero ahora a esas estrategias que nos hacen ver que las contradicciones están ahl, que son
contradicciones reales y que, como si eso no bastara, poseen un carácter jerárquico y opresivo pero sin
que sea posible erradicarlas y que lo que hay que
hacer en cambio es "deconstruirlas", exponiéndolas
al bochorno público en el mejor de los casos. Esta
especie de lucidez ecléctica, que no se resuelve en
una síntesis superior, a mi no me convence en lo más
ntlnimo. Cuando no es sen·icial para con los designios del sistema, ella representa una suerte de rebeldla deficitaria, verdadero coitus interruptus en el
desarrollo de una posible trayectoria de cambio. Se
trata, por lo tanto, de entender que "lo visible" no
es lo que es y, aún más concretamente, de entender
que eso que es tampoco es dueño de una cualidad a
la cual no se pueda desenmascarar y desafiar eventualmente. Por el contrario, lo que es no existe sin
la amenaza desestabilizadora de las contradicciones que le son consustanciales, de esas que lo cruzan
desde adentro y que lo fragilizan por necesidad.

En defülitiva, aceptemos de una vez por todas que
no hay más mundo que el mundo ni hay más espacio
del discurso que el espacio del discurso. Pero al mismo tiempo entendamos que ni el mundo ni el discurso
acerca del mundo son lo que ellos pretenden ser y que,
por el contrario, para fijar el empaque monolítico y
confiado con que se aparecen frente a nosotros, ambos
necesitan negar, necesitan excluir, y que en esa negación, en esa exclusión es donde se aloja la oportunidad
de una segunda, de nuestra segunda, negáción.
Para el poeta chileno actual (para los que lo son de
veras, en cualquier caso), el saldo de nuestras observaciones nos está sugiriendo que éste ha de caminar sobre el proscenio recién descrito con pies de plomo. La
circunstancia que vivimos los chilenos contemporáneamente es aún más embustera que la que se vivió
durante los años de El Capitán General. Chile ha entrado desde hace ya un rato largo en un periodo de su
historia marcado por el signo de la reacumulación capitalista, lo que obliga al sistema económico imperante a extenderse más allá del radio de funcionamiento
que le es propio y con una avidez a la que nada detiene. Una de las zonas donde este nuevo sesgo del capitalismo chileno se siente (y se resiente) con mayor
energía es la de la producción cultural y, más
ceñidamente aún, la de la producción artística. El productor chileno de arte es cada vez más un productor
de bienes para el mercado, su producto es una mercancia y el receptor es un consumidor de objetos por
cuyo disfrute ha pagado un cierto precio. Y esto es algo
que se lleva a cabo en nombre de un nuevo modelo de
ciudadanla, el que estaría basado precisamente en los
placeres que a la población le depara su afición por el
consumo, unido al goce de la más amplia libertad gracias a un diestro ejercicio del zapping.
De ahi que la circunstancia que hoy vivimos sea especialmente engañosa, porque es más hipócrita, porque nos dice que es lo que no es. Recordemos que en
los años de El Capitán General el poeta Zurita pudo
escribir sus excelentes dos primeros libros, donde acorralada por el terror la metáfora del cuerpo herido era
el corazón de la página y de una manera que no admitía duda alguna respecto de su potencia y pertinencia.
Todo eso mientras que Tomás Harris daba forma a las
varias secciones de su no menos excelente Cipango, en
el que un muchacho beodo y delirante descubre las
"zonas de peligro" que brillan en los rincones interdictos de la ciudad periférica. Elvira Hernández, entre
35

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"lo que parece hacernos falta es una lectura
integradora, capaz de asumir que ellos fueron vlctimas y victimarios de si mismos, tanto como de una
cultura que no sólo ha disociado el arte y la vida, sino
que además se siente insatisfecha y acaso culpable de
tal compartimentalización" (117, 12H25). El hecho es
que, aun cuando se ejecute en nombre de un hipotéti·
co redescubrimiento futuro, lo cierto es que nada de
esto es, cuando sacamos bien las cuentas, otra cosa que
una mueca de consentimiento para con la sospecha de
la propia redundancia.
Ninguna de tales opciones a mí me parece apete·
cible, en consecuencia. Ni bufones en casa rica ni
bonzos tibetanos, de esos que se prenden fuego en
el altar del capital, los poetas chilenos de nuestro
tiempo debieran saber que para protegernos de los
empresarios, de los tecnócratas, de los burócratas,
de los curas, de los políticos, de los soldados, de los
futbolistas, de los ingenieros comerciales y los
comunicólogos, nosotros, los habitantes de este país,
los necesitamos a ellos hoy día más que nunca, que
ellos son, que bien pudieran ser, la última y tal vez
la única tabla de salvación que nos queda en esta
hora de tantos y tan lastimosos naufragios.

tanto, nos hacía ver poco después las operaciones si•
níestras con que, apelando a la "arnodazada" bandera
de Chile, justificaban sus actos los asesinos y
torturadores. Me atrevo a asegurar que no encontra·
remos nada que sea comparable a esos libros espléndidos en la etapa antiheroica que hoy día padecemos. Los
viejos poetas republican tesoneramente las epifanías
neosimbolistas y los artefactos pop que ellos pergeñaron
en y para otras primaveras, mientras que los nuevos se
debaten en un estado de perplejidad que más que una
fase transicional nos produce muchas veces la sensación
de esrarse transformando en un callejón sin salida.
Porque en el Chile de los años ochenta, noventa y
más aún en el de los dos mil los puntos asistémicos
que anidan en el interior del sistema son cada vez más
escurtidizos, menos detectables, y no porque hoy haya
menos de los que hubo en el pasado sino porque se
metamorfosean, porque se borran, porque nos eluden. Al
poeta chileno de este tiempo lo visita entonces la ten·
tación de la renuncia, esto es, el llamado al recono•
cimiento de la imposibilidad contemporánea de rea·
tizar su tarea de la manera en que él entiende debe
realizarse, por una parte, y eso con la zanahoria consiguiente de una nueva "carrera" como "animador
cultural" en alguno de los "medios" que se encuen·
tran listos para darles un empleo más lucrativo a sus
talentos (o como "asesor cultural", lo que es aún
peor. Tal era en los relatos de Darío la función del
"filósofo al uso", de la "alondra" y el "burro"). Por
otra parte, se sigue exhibiendo perturbadoramente
expuesta frente a sus ojos la alternativa del suicidio
y no sólo eso, ya que ella se viste en las circunstan·
cias actuales con los oropeles de un falso hero!smo.
Es la misma alternativa ante cuyo turbio embeleso
cedieron los jóvenes Armando Rubio y Rodrigo Lira
hace un cuarto de siglo, en medio de la barbarie de
la dictadura pinochetista, pero peor, convidando ahora al poeta a hacer un mutis espectacular del escenario
de El Burgués, de un escenario que a causa de ello que·
da sólo para ese Burgués y aprovechándose este último
de la franquicia que los liróforos suicidas le regalan con
el gesto de su inmolación. Eduardo Llanos Melussa
(2000), que ha estudiado este tema porfiadamente
durante años, y que por eso sabe muy bien lo que dice,
nos informa que "sólo en nuestro idioma existen unas
seis antologías de poetas suicidas" y que en lo que respecta a Chile sus investigaciones arrojan "la friolera
de unos veinte casos". Concluye diagnosticando que

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NiilA

La virgen del baño
MINERVA REYMOSA

el baño de la virgen

el baño virgen
pez de célula úrica disparo de chorro escurre
gota óxída de musa impúdica

menguar en el brillo filo del ardiente sólido

en cuclillas fértil

clámide voto frente al huésped vista
la blancura en los colores desprendida
1

el baño virgen

fiel testigo eres

f '

alce feromonas
1

el baño de la virgen

calma el tul de tu ropaje
y alcance yo en mis muslos

cabe en la mirada la retina

rómbica

el vaho cubre nubes telarañas

tu carne

ondeante fiesta en viñas algodón el roce de limpieza
camareras a su cama de salubre lago
la sustancia de tu aliento en la blanca rogativa
la ensucia del ropaje
truene o cruja aquí
unida
la mitad nos falta

el baño virgen
deseosa del cerillo en la pelvis mojándole el foliculo:
piel tersa bajo el manto
la flora rosada de su clitoris
cavidad burbujeante de mucosidad salada
SIM TITULO (DE LÁ SERIE P01.11'.Á DOT STORIU) / TÍICMICA MIXTA SOBRE Tlil.Á / l20 X 200 CM

�La teoría literaria
como ofrenda latinoamericana
YICTOR BARRERA EMDERLE

a elección del título para este ensayo exige al menos una
breve introducción, la cual, más que un inicio, deberá ser
forzosamente una digresión. O tal vez se precisan dos, pues
en realidad son dos los términos que, unidos, entran e~ c~~,
flicto. Teoría literaria y Latinoamérica. El primer concepto s1~,
ca, a primera vista, una asociación clásica y ya gastada. Me ~efiero a
la idea que solíamos tener de la "Teoría Literaria" con mayu~cu~as.
Un concepto hegemónico, universal y deshumanamente obJenvo.
Históricamente deshistorizado, en pocas palabr~s._ No me exte~,
deré aquí describiendo las transform~ci~nes y ~ns1s que la teona
literaria ha padecido y sufrido en las ul°:111-a~ decadas (problem~s
conocidos por todos y que para muchos ~di_can la llan~ desapan,
ción de esta especialidad), sólo remarcare la IIDportan~1a q~e tu~o
en sus días de gloria. Un periodo ya delimitado por la ~stonografía
literaria y que bien podríamos "encerrar" entre los anos que van
del fo~alismo ruso (en los albores de la revolución soviética) a ~a
moda estructuralista francesa, detonada en la posguerra y conclID,
da en la década del sesenta, antes del famoso mayo p~sino. Ha?l~
de medio siglo de prestigiosa presencia. Dije P:esen~1a, pe~~ quiza
debí haber dicho "búsqueda", porque la teoría literana su~?1º como
un anhelo, un deseo de concreción, y como tal permanec10 a lo lar,
go de su corta existencia.
40

Su gestación se dio fuera de los cafés y cenáculos de la
vida literaria finisecular. Fue el primer movimiento surgido en la academia, aunque en esencia fuese
antiacadémico o, mejor dicho, antifilológico. Principio y
fin de los estudios literarios, la mejor prenda del especialista, ese nuevo personaje surgido del progreso occidental Si bien es cierto que la literatura era, desde el siglo
XIX, una materia impartida en las instituciones de educación superior, nunca antes de este periodo se le había
visto como "objeto de estudio". Previo a los revolucionarios cursos sobre lingüística, impartidos por Fetdinand
de Saussure a principios del siglo XX, dificilmente se podria pensar en estudiar a la literatura desde su "autono-mla•. O se la comprendía como la manifestación de la vida
de un autor en particular (influenciado por el medio, la
herencia sanguínea o la nacionalidad), o se la enseñaba
como la genialidad de un pueblo en general. Los estudios
literarios, donde los habla, no eran sino el complemento
del extenso proyecto de configuración de los modernos
estados nacionales: la literatura como manifestación (y
confirmación) de la nacionalidad Si bien es cierto que
los creadores y ensayistas modernos (acaparo aquí a toda
una red de manifestaciones estéticas cuyo vinculo principal serta la autonomia del arte y la obsesión por la forma) hablan desarrollado una critica, que algunos tacharían de simbolista y otros, más despreciativos, de
impresionista, la realidad es que la literatura no contaba
con una rellexión "especializada• (entrecomillo el término para hacer énfasis en su particularidad histórica), o no
completamente.
La revolución teórica surge del rechazo a esa crítica
autodenominada moderna. Primera queja del cientúico
en ciernes ante el artista aficionado que defiende un modo
de vida en apariencia, y sólo en apariencia, ajeno al mode,
lo industríal y autónomo del capitalismo finisecular. Los
famosos ataques de Victor Shklowski a las ideas de
Pobtenia referentes a la visualidad del discurso poético
(un entendible rechazo a las poco rigurosas "divagaciones simbolistas") cirrúentan el principal deseo de la teo-r!a literaria en estado germinal: establecerse como una
ciencia particular, capaz de emitir fórmulas de validez
universal No necesito recordar aquí las palabras de Boris
Eichenbaum sobre el método formal, sólo remarco sus
iotenciones de establecer una disciplina en el romántico
universo literario.
A contrapelo de la tradicional filología, abotagada
de afanes etimológicos y deseos de legitimidad polltica, los nuevos estudios literarios apostaban por la re-

41

flexión sincrónica y apartaban ollmpicamente a las
manifestaciones biográficas del autor. Labor titánica
que intentaría esclarecer de una vez por todas el antiquísimo dilema: /cuáles son los elementos que hacen
de una obra una creación literaria? El primer esfuerzo
es denominativo, la creación de un neologismo que
concentrará todos los misterios por resolver:
"literariedad" (o "literaturiedad") para luego anclar en
una obsesión metodológica por describir estructuras
y descifrar sistemas. Eso en un extremo de Occidente,
en el otro, el desarrollo era distinto ...
La segunda digresión tiene que ver con la aparente
contradicción que representa la delimitación geográfica de una ciencia en progreso. Universalidad trocada
por regionalismo. La asociación entre teoría literaria y
América Latina conlleva invariablemente la formulación de un desafio. Demostración doble. Primeramente, la relación implicaría el ingreso de esta región en el
campo de los estudios literarios modernos en términos de igualdad. Después, seria la confirmación del
propio desarrollo cultural (prueba de autonomía y carácter propio). Si en el siglo XIX, la literatura representaba, para los paises latinoamericanos, la prueba
irrefutable de la existencia del alma nacional, en el XX,
la teoría literaria constituiría la reafirmación del desarrollo intelectual (manifestación cristalina del éxito de
las instituciones paridas por los estados nacionales).
Yes aqui donde se inscriben los esfuerzos teóricos de
Alfonso Reyes.
Dos ideales, correspondientes entre si, distinguen
a la generación intelectual de Reyes: la profesionaliza,
ción (o mejor: el esfuerzo por conseguirla) y la consagración de la carrera de las letras en el espacio público. Son ellos, los jóvenes literatos que al despuntar los
primeros años del siglo XX reconocen el paradigma
modernista, pero advirtiendo las limitaciones del medio (son, por lo general, sujetos obsesionados por la
comparación), quienes inician la consagración de la
crítica como actividad legitimada y necesaria en el
nuevo ámbito cultural que se desea imponer en las
naciones hispanoamericanas, en un movimiento cercano -mas no idéntico- al rechazo de los formalistas a la crítica simbolista.
Juventud privilegiada, destinada a constituirse en
la aristarqu!a soñada por José Enrique Rodó unos cuantos años antes en el Arid: los guardianes de la cultura,
sujetos no mutilados de humanidad. Su labor
reformadora empieza por la transformación del medio

�1•

11

local. Precisan el cambio de las políticas culturales; es para
dios fundamental iniciar una democratización de los es·
tudios para acercar al "pueblo" a la alta cultura occidental y garantizar así un público para sus acó,icbdes.
Tales son los afanes del jm-en Reyes, escritor y critico en ciernes que deberá enfrentar las adversidades
para concretar su vocación (hablo aquí no sólo de las
desgracias personales que todos conocemos, sino de
obstáculos diversos: falra de espacios, de
interlocutores, de medios). Sus primeros ensayos dan
cuenta de ese anhelo iluminador. ün proceso de ordenamiento y delimitación tanto de las literaturas nacionales hispanoamericanas, como de los principales
movimientos culturales de Occidente.
Adiferencia de los formalistas rusos, Reyes no des
precia la critica modernista ni enfoca su preocupación
solamente en el aspecto lingüístico o formal de los ob
jetos literarios (tampoco comparte el optimismo por
los mo\'imicntos de vanguardia, y sobre este punto sólo
señalo la juvenil devoción de Roman Jakobson por el
fu turismo). La razón es simple: su preocupación es más
amplía y busca la comprensión del espectro cultural
(las redes comunicacionales entre los diversos espa
cios y discursos que unen y desunen los confines oc-

cidentalcs) a través de la interpretación de obras estéticas. I.a reflexión de Reyes partió, desde sus inicios, de la comprensión del creador ante su obra, sin
caer desde luego en la anticuada concepción de corte biológica o biográfica del arte. Me explico: no es
que Reyes pretendiera la descripción de la obra a
través de la \'ida del autor, sino el entendimiento (\'ía
la comparación de todos los impulsos creadores) de
los procesos de producción literaria y artística. Pienso en sus·ensayos primigenios: "Las tres Elcctras del
teatro ateniense", "El paisaje en la poesía mexicana
del siglo XIX", "los poemas nísticos de ~1anuel José
Othón". En los tres trabajos la preocupación por el
uni,·erso de la creación es mayor. Tengo presente la
exbtencia temprana ele una reflexión casi exclusiva
sobre el lenguaje poético: su ensayo juvenil "Sobre
el procedimiento ideológico de Stéphane ;\lallarmé".
Pero creo que podemos estar de acuerdo en la am
plia ,·ocación humanista de esos primeros días de
labor ensayistica. La especialización era, para él
como para sus compañeros de ruta, ampliación en
d mejor de los términos: anhelo de unidad y cohe
rencia De nuevo, la paternal presencia del Próspero latinoamericano: José Enrique Rodó.

He aquí el principal contraste del desarrollo mte- ria alfonsina se sustenta en el conocimiento adquirido
lectual y literario de la América Latina durante la pri- a través de una relación personal (pasional, añadiría
mera mitad del siglo XX. La especiilización europea yo) e intensa para con la creación y la crítica literaria.
contrasta con el afan integracionista de los hispano- Ciertamente, el camino hacia la teoría alfonsina parte
americanos. Esto es evidente en la propia formación del deslinde entre teoría y ciencia de la literatura, pero
de Alfonso Reyes. Después de su etapa inicial de mi- con la conciencia de que ambas se reencontrarán de
sión, ,·icne una búsqueda por el lugar de América en el manera ine,ir.,ble. Reyes aceptará la dimensión lin logos occidental. De Visión de Anáhuac a última Tu/e el güistica del fenómeno literario, pero no reducirá a eso
pro\'ecto es parecido: la síntesis como resultado ele la solamente la concreción de la literatura.
fusión de un:i. herencia impuesta y aceptada con el de
L1 teoría literaria aparecerá como la culminación
seo de reconocimiento propio. La referencia inmedia- de una sociedad (la mexicana en particular y la latita es la famosa y tergh'ersada "decadencian de Occi- noamericana en general) que ha apostado (o debería
dente; el proyecto continental: la concreción de la haberlo hecho) por la democratización de la educación
intdigencia americana. Ella sería el aporte principal y y por la condición humanista de los estados nacionatotalizador.·
les. La redacción de El deslinde surge a la \'ez como un
He aquí el meandro del asunto. El deber de su ge- ejercicio académico riguroso y como una política culneración y el suyo propio al desptmtar la década del tural de altos vuelos. Fruto exquisito de la inteligen
cuarenta. Mientras Europa (y el resto del mundo con cia americana. Digna ofrenda del "nuevo mundon a la
ella) se enfrasca en una nue\'a contienda supranacional, tradición (la episteme) occidental. Su concreción preAlfonso Reyes regresa a casa para elaborar los prime- tende modernizar los estudios especializados y a la vez
ros esfuerzos por concretar una teoría literaria desde difundirlos más allá de las cortas miras del centralisesta región del planeta. La empresa precisa de todas mo endémico que muchos de nuestros pa1ses padecían
las energías y el primer paso son las delimitaciones del y aún padecen. "Los dos mayores peligros -nos dice
campo de estudio. Tal ser;1 el objeti\'O de su libro cm · en el prólogo- que amenazan a las naciones, de que
blemático El deslinde. Prolegómenos a la teoría literaria, todos los demás dependen, son la deficiente respira
publicado en 1944. Debo añadir que las preocupacio- ción internacional y la deficiente circulación interna"
nes alfonsinas por el fenómeno literario c:ran antiguas (Reyes, 1980: 17).
y que, al menos, se habían manifestado claramente en
El deslinde surgió como un libro anunciado y espeuna tríada de ensayos fundamentales. Me refiero por rado no sólo por el vasto público cauti\'o de la pluma
supuesto a "Apolo o de la literatura" (1940), "Aristar- de Reyes sino por una incipiente comunidad acadéco o anatomía de la crítica" (1941) y ~Jacob o idea de la mica que se esparcía por toda Latinoamérica. La gran
poesía" (1933). Aquí se encuentran las tres rutas que expectati\'a se resumía en una pregunta. ¿cómo daría
él retomará un poco después para intentar un estudio Alfonso Reyes el paso de la cómoda y graciosa prosa
sistemático de la literatura. Tres preguntas subyacen ensayística a la rigurosidad del paraloquio teórico] El
a los textos: ¿qué es la literatura, qué la crítica y qué la desconcierto fue casi unánime para todos y pocos quecreación? Las respuestas abrirán el camino para la es daron satisfechos con el resultado. Para su público la
pecialización al demarcar los espacios de estudio. Por escritura especializada y reacia a la ambigüedad causó
un lado quedarán, dentro de la denominada por él extrañeza y desconfianza; para "los especialistas" los
"ciencia de la literaturan, las fases particulares y espe- procedimientos y métodos alfonsinos (carentes de toda
cíficas de la recepción literaria (la crítica con sus ni\'e• imposición y guiados principalmente por intuiciones
les -impresión, exégesis y juicio- y la historiografía de difícil explicación) no satisficieron la dosis de preliteraria); y por otro la teona que se ocupara de su con sumida obJethidad que para ellos es preciso ostentar
dición más general. Reyes infiere que todo esfuerzo a la hora de embarcarse en tales empresas. ;\lcnciono
teórico debe necesariamente partir de un largo proce- solamente la recepción latinoamericana, pues la mes0 de experiment1ción y e~tudio. A diferencia de los tropolitana fue y es casi inexistente. ¿Qué fue realmente
teóricos metropolitanos (pienso \Vellcck y Barren, lo que desconcertó de estos prolegómenos a la teoría
sobretodo), para quienes la creación y la crítica eran literaria? Primeramente están ciertos indicadores de
aspectos secundarios de la reíle:-.ión sistemática, la ceo- la pretensión total de la empresa: una demostración
43

�1

l

más allá de lo literario, una prueba de la inteligencia
americana y un deseo de cambiar la cartografía delconocimiento occidental. Más que describir las generalidades de su teoria literaria (que, salvo detalles, no
son muy distintas de las otras empresas teóricas de su
época y a las cuales podriamos definir, siguiendo a
Jonathan Culler (2000), corno elaboraciones de una "explicación sistemática de la naturaleza literaria y de los
métodos que han de analizarla" [ll]), me referiré a los contornos, al cómo la entiende nuestro autor desde su perspectiva triple (de teórico, critico ycreador). Desde el principio del texto nos desafía el ensayista: "Reduzco al
rnlnimo mis referencias bibliográficas -puesto que la
primitiva exposición se ha convertido en una tesis personal-, procurando que ellas correspondan a la necesidad
de mis argumentos y sin entregarme a ostentaciones inútiles." Y más adelante aventura uno de sus objetivos inlplicitos: "Nuestra América, heredera hoy de un compromiso abrumador de cultura y llamada a continuarlo, no
podrá arriesgar su palabra si no se decide a eliminar, en
cierta medida, al intermediario." (Reyes, 1980: 18)
No es pues un afán mimético, sino de distanciamiento el que mueve la empresa. Reyes no busca ernu,
lar a sus pares ingleses o alemanes, sino partir de su
propia experiencia corno escritor mexicano. Hay una
relación inlplicita entre la tradición literaria y el teórico y ella es fundamental para elaborar cualquier hipótesis que se pretenda de validez universal. No es casualidad por tanto la selección de algunos procedimientos
de la fenomenología de Husserl para efectuar la elaboración de El deslinde, ni la mención de ciertos autores
latinoamericanos (corno José Martí o Manuel Gutiérrez Nájera) para corroborar sus teorias. El carácter
aprioristico de la fenomenología y la transformación
metodológica que inlplicaba (esto es, la supresión de
todo conocimiento ajeno a la propia experiencia) resultaron de suyo útiles para la legitimación enunciativa
del proyecto alfonsino. La fenomenología le permitía
dejar momentáneamente su condición marginal dentro del panorama académico occidental. Más que un
instrumento era una estrategia. Yello se evidencia con
la posterior transformación del término fenomenología
por "fenornenografía", con el cual se distanciaba de la
estrechez del lenguaje filosófico para entrar en el amplio mundo significativo de la equivocidad literaria. El
deslinde como teoria literaria tradicional es atipico no
sólo en su metodología (donde "se procede en marchas
cíclicas y por redibujos sucesivos"), sino incluso en sus

pretensiones finales: "Nuestras conclusiones tienen un
carácter de aproximación y tendencia; gracias a eso
serán rigurosas." (31)
La plena conciencia de la inlposibilidad de sacarse
de encinla las consideraciones pragmáticas acercan al
libro con las "reflexiones repulsivas" del
posestructuralisrno más desenfadado, pero sin caer en
sus conocidos excesos. El autor de La experiencia literaria no negará, y en este "acto de fe" se encuentra inlplicita la aceptación de su "fracaso" teórico, la dimensión
estética de la obra literaria, tampoco se contentará con
definir lo literario corno una convención lingüística
(una fórmula exclusivamente formal).
La lectura de estos prolegómenos es un rastreo, un trazo que intenta marcar y delimitar una superficie acuosa.
La dilatada descripción de las manifestaciones de
ancilaridad (lo no literario) y la infinidad de posibilidades de préstamos y empréstitos que la literatura estable,
ce con otros discursos sólo retardan la certidumbre
alfonsina de la inlposibilidad teórica. La peroración final
del texto, verdadero testimonio de honestidad intelectual, es la tácita aceptación alfonsina de la condición vital y (fatal) del pensamiento latinoamericano. Casi podriarnos definir tal condición corno "pasión critica", o más
especificamente corno "pasión teórica": deseo de pertenecer pero reconocimiento de las propias deficiencias. Y
en última instancia: rechazo unánime al pretendido
objetivisrno que, desde ese momento y durante varios años
más, inundará los recintos escolares en los inquietantes y
desconfiados días de la guerra fria (y que hoy ronda nue,
vamente por universidades e instituciones educativas,
sólo que disfrazado con relucientes neologismos).
"Armonía intelectual" corno destino de la cultura latinoamericana, ese fue el anhelo expuesto en las reflexiones alfonsinas sobre la inteligencia americana. Y tal fue la
búsqueda que Reyes se inlpuso al elaborar El deslinde. Delinear y establecer (esclarecer) de una vez el carácter unificador (en el sentido más "humanista" del término) de
nuestra vida intelectual y artística. Anhelo de plenitud
para una nueva sociedad, compuesta de ciudadanos ca,
paces no sólo de discernir y resolver sus vicisitudes cotidianas (económicas, sentimentales y políticas), sino de
apreciar, aprender y gozar de las manifestaciones estéticas y criticas. Esa es la pretensión de la teoría literaria
alfonsina: congregar todas las experiencias, inlplícitas y
explícitas, del fenómeno literario y hacerlas aparecer en
su compleja y misteriosa totalidad (en lugar de separarla en cornpartinlentos estancos). Aspiración totali-

44

zadora que trararia de cuhninar un largo proceso de
modernización que había empezado cuarenta años
antes, cuando un "diletante" uruguayo proclamó para
los latinoamericanos el derecho a la tradición y al goce
estético.
La obra alfonsina posterior a El deslinde resulta en
apariencia, una vuelta hacia atrás, un regreso a la ~radicional y elegante prosa de Reyes. Y lo es, pero sólo
en parte, pues hay aquí un rechazo al descuidado
inrnanentisrno que de a poco se empezó a inlportar en
nuestras universidades y que a la postre llevaría la discusión sobre la teoria literaria a niveles de abstracción
conocidos (y padecidos) por todos nosotros.
No, por fortuna no fueron por ese camino las pretensiones sisternatizadoras de Alfonso Reyes. Al contrario: la aportación que intentó legarnos con su obra
fue de carácter critico, de vitalidad y enriquecimiento.
Más que instalarse en el ámbito académico, el proyecto teórico alfonsino pretendía incorporarse a la experiencia cultural más amplia de nuestras sociedades. Literatura y su recepción corno derechos de los
ciudadanos. En ese sentido, su teoría literaria -su
pasión teórica- se aviene más con las múltiples "teorías" que desde hace cuarenta años han aparecido en

45

diversas partes del planeta y las cuales se han manifestado más corno prácticas culturales que corno hipóte·
sis universalistas, corno expresiones heterogéneas de
las diversas formas de producir, recibir y difundir bienes culturales, artísticos e intelectuales por parte de
lectores y creadores de procedencia variopinta.
Hoy como nunca, la recuperación de los esfuerzos
teóricos de Alfonso Reyes representaría la confirma,
ción de la rica y fecunda experiencia literaria de los
creadores y críticos latinoamericanos. Un valioso punto de vista que continúa siendo a un tiempo revelador
y desafiante.

Bibliografía
Barre:a Enderle, Víctor (2002). La mudanza incesante. Tmría y crí!ica literanas en Alfonso Reyes, Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo
león.
Culler, Jonathan (2000). Breve introducción a la teorfa literaria. Traducción
de Gonzalo García. Barcdona: Editorial Critica.
Eagleron, Terry (2005). Después de la teoría. Traducción de Ricardo Garcfa
Pérez. Barcelona: Debate.
Reye~, Alfonso (1962). La experiencia literaria y Tres puntosdeex,gética /ita-ana. Obras Completas. Vol. XIV. México: Fondo de Cultura Económica.
Reyes, Alfonso (1980). El dcslínd,y Apuntes para la trorfa /ita-aria. Obras Completas, Vol. XV. México: Fondo de Cultura Económica
Reyes, Alfonso (198!). Al yunque. Obras Completas. Vol. XX!. México: Fondo
de Cultura Económica.

�Colom . . . .ianos
relaciona~os con
______onso
SEBASTIÁM PINEDA BUITRACO

Preludio
unca visitó Colombia. Mas las fronteras de
los países no son más que ficciones de tipo
mitológico--literario--lingüísticos, figuras de
prosopopeya o antropomorfismo que se supone
viven y obran como otras tantas personas
determinadas (cf. Reyes, 1997b: 94). Lo que importan
son los hombres, los individuos. Así que tomaremos
a los escritores colombianos que gozaron de la
amistad literaria de Alfonso Reyes, trazando a la par
rasgos de la cultura colombiana.
47

�la pérdida de Panamá (1903), disperso en provincias
ya de por sí variadas y paradójicamente organizado
bajo el sistema centralista. Se le apodaba el "Tibet
suramericano"; era el Macando de Cien años de soledad.
El exilio de Barba J acob consistió más bien en una suerte de trashumancia: vagar "sensual y triste por islas de
su América". Nunca estuvo en Europa -no se concibe
en ella, dice Fernando Vallejo. El estruendo de la capital mexicana lo asustó y se encaminó a Monterrey, llevando en su equipaje mental el modernismo respirado
en la Bogotá nocturna del reciente suicidio de José
Asunción Silva. Muchos años después, en prosa
modernista, recordaría su primera impresión de aquella ciudad norteña: "montañas únicas, todo el imperio
de la fantasía de la tierra, todo el caudal de matices, de
la luz refractada y envolvente, todo el símbolo, toda la
fuerza ... iEspectros de una amistad elevada, sencilla,
noble...! A su estímulo vital comencé a trabajar..." (Barba J acob, 1942: 10). En efecto, con el apoyo de don
Virgilio Garza y bajo la dirección de Barba J acob, la
publicación de la Revista Contemporánea, señala Fernando Vallejo (1997), abrió un hito en los anales literarios
mexicanos: impulsó el modernismo en tierras
regiomontanas.

IL MIMIAIIRO COLOMBIANO IM MOMTIRRff

Fue Porfirio Barba Jacob el primer colombiano con
quien Alfonso Reyes entabló una amistad literaria.
Ambos se conocieron a través del director de El Espec,
tador de Monterrey, Ramón Treviño, diario donde el
poeta colombiano había comenzado a trabajar como
redactor en 1908. En carta de 27 de noviembre del mis,
mo año, fechada en Monterrey, Barba Jacob invita al
joven Reyes, que entonces cursaba leyes en la capital
mexicana, a participar en la fundación de la Revista
Contemporánea que será, según sus propias palabras,
"una vasta obra de cultura mental". La interesante relación epistolar entre el "mensajero colombiano" y el
"mexicano universal" consta de aproximadamente
ocho cartas enviadas por aquél a éste entre 1908 y 19101•
Por esos años el poeta colombiano firmaba como Ricardo Arenales, aunque en realidad se llamaba Miguel
Angel Osario. Más tarde decidió bautizarse Porfirio
Barba J acob en homenaje al célebre dictador mexicano y también en alusión a Barba Jacobo, uno de los
heterodoxos españoles que documenta Menéndez y
Pelayo. Pocos tan heterodoxos como él. Se parecía a
Colombia, que también había cambiado varias veces
de nombre en su historia republicana y que suele producir algunos de los escritores más contestatarios de
la lengua española: el Indio Uribe, Vargas Vila, el mismo Barba Jacob, Fernando González, Gutiérrez
Girardot, los nadaístas, Fernando Vallejo. Todos con
un amor-odio hacia Colombia, anárquicos o rebeldes
al excesivo formalismo.
Barba Jacob o Ricardo Arenales venía de Cuba
cuando llegó a México hacia 1908. Con él venía la "lira
antioqueña", músicos bohemios que regaron el
bambuco, los pasillos, la cumbia y el vallenato por Centroamérica y el Caribe. Había descendido de su
"antioqueña cumbre" y, con veintitrés años, se había
embarcado para Costa Rica sin ningún objetivo ni ningún porqué. Contaban quienes lo despidieron en el
puerto de Barranquilla que, mientras el barco se perdía en el horizonte, aún se escuchaba su voz tísica
maldiciendo contra su país, un país desgarrado después de la guerra civil de los Mil Días (18 99-1902) y de

El nombre fue tornado de otra revista que publicaba en
1907 Baldornero Sanín Cano en Bogotá. En la apartada
Monterrey, en el límite extremo del mundo hispano,
Ricardo Arenales levantaba una tribuna de cultura
abierta al mundo y a los ternas de su tiempo. A su alrededor se agruparon todos los escritores, poetas y artistas de la ciudad, jóvenes en su rnayoria: Joel Rocha,
Fortunato Lozano, Alfonso Reyes, Enrique Fernández
Ledesrna, Héctor González, Francisco Rarnírez Villarreal, Federico Górnez, Juan B. Delgado, los hermanos
Henriquez Ureña, David Alberto Cossío, Carlos Barrera, Eduardo Martínez (... ). Muchos años habria de perdurar en la ciudad el recuerdo de esé joven extranjero
de aspecto quijotesco, brusco en sus expansiones amistosas, emprendedor ydecidido, yque hablaba de su obra
poética con una seguridad rayana en la petulancia (69).
En carta de 10 de marzo de 1909, BarbaJ acob le pide
a Alfonso Reyes que invite a escribir en la Contemporánea a sus amigos del Ateneo: Antonio Caso, Vasconcelos, Henríquez Ureña, Rafael López, Gravioto. "Vea si
puede animarlos a que colaboren con estos provincianos" (1992: 22). Tal vez ahora no se le reconozca la me-

En adelante nos referiremos a dos fuentes fundamentales para precisar
las relaciones entre Barba Jacob y Reyes: 1) las Carcas de Barba Jacob,
recopiladas y anotadas por Fernando Vallejo en la Revista literaria Gradita,
en Bogotá, 1992 (antes las había reproducido fragmentariamente Leonardo
Shafick Kalm); y 2) La biografta Barba Jacob d mensajero, también de
Fernando Vallejo (1997).

1

48

recicla importancia a la Revista Contemporánea, puesto
que la mayoría de los estudios continentales sobre las
revistas literarias se reducen al ámbito de las capitales, olvidando a las ciudades de provincia, pletóricas
de sorpresas. Es el caso de Monterrey en México y de
Medellín en Colombia, ciudades que dieron origen a
otro tipo de intelectualidad: menos pendiente de la
metrópoli, por lo tanto menos cosmopolita y refinada,
pero más universal por lo auténtica y afirmativa2.
La permanencia de BarbaJacob en Monterrey fue una
de las más azarosas de su vida. iY ello es mucho decir! En
1910 lo encarcelaron seis meses por publicar en El Especta,
dor artículos incendiarios contra el recién nombrado gobernador de Nuevo León, el generalJosé María Mier, opositor del general Bernardo Reyes, quien había renunciado
a su cargo por presiones del gobierno central3. Días atrás,
el veintiuno de agosto de 1909, se salvó de morir ahogado
cuando el río Santa Catarina arrasó con los barrios obreros matando casi quince mil almas. Barba Jacob escribió
varias crónicas al respecto, y leía y urdia poemas o ideas
de poemas, en medio de la tragedia y sus escándalos de
marihuanero y homosexual. Lo que más admiró Barba
Jacob en Reyes fue justamente lo que a él más le faltó:
disciplina. En varias ocasiones le comenta a su amigo proyectos literarios que nunca llevó a cabo: una oda a Monterrey en versos heroicos, una novela sobre quién sabe
qué tema, un ensayo sobre Jesús, otro sobre Bolívar y un
drama que pensaba titular "Los tres caminos". Mientras
tanto, Reyes presentaba su tesis Teoría de la sanción, al tiempo que se sumergía en el teatro ateniense, interpretaba
la poesía de Mallarmé, meditaba en el estilo de la prosa,
espejo del pensamiento, reprochando de paso el numero,
so rodeo de los oradores hispánicos. Serían los temas que
encerraría en su primer libro, Cuestiones estéticas, publicado en París a comienzos de 1911 y cuya primera edición se
vendió casi toda en Colombia4• Cuando en 1912 Barba

2

Las relaciones entre Antioquía y Nuevo León, respectivas patrias clúcas
de Barba J acob y Reyes, no se acaban allt. Ambas fueron regiones de poca
población indtgena, de poca influencia colonial, que sólo vinieron a
despertar entrada la era republicana para convertirse en líderes
industriales y económicos frente a las capitales tradicionales de sus pa!ses.
Son tal vez los grupos humanos más dinámicos de Hispanoamérica.
1
Liberado a los seis meses por los motines de la Revolución, el poeta
colombiano coincidió entre el grupo que, en 1911, acompañaba al general
Reyes, padre de su amigo Alfonso, después de su exilio en Par!s. Según
Fernando Vallejo, Barba Jacob viajó a San Antonio, Texas, donde ayudó a
la redacción del Plan de Soledad, Tamaulipas, que proclamó al general
como candidato presidencial (cf. Vallejo, 1997: 87 88).
' Cf. Reyes, 1990. Reyes, aparte de confesar este dato, explica que esa fue una
de las razones para que Colombia le otorgara la Gran Cruz de Boyacá en 1945.

49

Jacob recibió Cuestiones estéticas, carente de toda envidia, señaló asombrado: "no es propiamente un precoz,
pero el saber que ha atesorado a sus veintitrés años
corresponde al que atesoran por lo general los hombres de letras de nuestras Américas al llegar a la mitad
de la vida" (1996: 8). iQué cierto! El joven Reyes asimiló lo que leía a lo que vivía; no vivió en los artificios del
intelectualismo sino que afirmó e integró el pensamiento a su vivencia personal. Gozó de grandes dosis de
realidad, que recomienda Baruch Spinoza. Y dosis de
realidad había de sobra en Barba J acob, sólo que a él lo
dominó una psicología avasalladora y cambiante, un
espíritu disperso o, por decirlo con su poesía, la "desazón suprema" de querer estar donde no estaba, ser lo
que no era. En vida tan desordenada nunca pudo editar un libro completo con sus poesías, ni una reunión
de sus ensayos. Se lo devoró el periodismo5.
La disciplina intelectual de Alfonso Reyes, sin embargo, no podemos entenderla opuesta a la "indisciplina" de Barba Jacob; fueron temperamentos distintos. En ambos la obra corrió paralela a la vida conforme
a sus propios ritmos internos. "No seas literato -se
había dicho Reyes a sí mismo-: que el centro de tu
vida sea la vida misma" (1997a: 152). Tal vez aquí hay
algo de las ideas de Bergson sobre la intuición creadora en contra del positivismo o racionalismo. Mas, si se
ve bien, tales reflexiones surgieron del contacto fraterno con Barba Jacob, cuya poesía es levadura de sensualidad, forma parte de la vida y es como una compensación. Lo recordaría más adelante Reyes en la carta
ulterior que se cruzaron más de quince años después,
en marzo 3 de 1931: "mi mujer es mi mejor amigo( ...)
no hay otro como yo para huir de la gente que se toma
en serio, o para escapar de la compañía de los intelectuales, si hay al lado cualquier otra cosa de la vida que
solicite mi apetito" (en Barba Jacob, 1992: 136). Sí, Reyes había aprendido esa enseñanza en contacto con el
patetismo vital que Barba J acob le transmitió en las
cartas de juventud, en una de las cuales (la del primero de abril de 1909) se atrevió a confesarle lo mal que

5

Aunque últimamente se han recogido y editado en libros varias crónicas
P~~od!sticas de Barba Jacob, en las que sobresale su prosa de sintaxis
diafana y de tono contestatario, lo cierto es que él mismo concibió el
periodismo como un arte menor. "Consiste en escribir muchos articulas
cortos con desenvoltura comedida, opinar sobre todos los temas que uno
no conoce, saber ponerse romántico todos los dtas de distinto modo
profesarle horror a la ver?3d, y urdir todos los dtas pequeñas trampa;
donde caigan los lectores mgenuos, que aún quedan algunos" (1942: 16).

�se sentía al saberse feo. No en vano Rafael Arévalo
Martínez lo apodaria más tarde El hombre que parecía un
caballo. A vuelta de correo, impresionado por sus confesiones, Alfonso Reyes escribió en su honor el poema
usalutación al romero" (1909), que Barba Jacob ya recibió en la cárcel, preso por sus artículos panfletarios
en El Espectador. La hondura humana de su respuesta,
escrita desde la penitenciaria de Nuevo León, muestra
las dificultades que pasaron los dos amigos por tratar
de armonizar con sus vidas la vocación literaria, tan
incompatible con el medio social.
De manera, pues, que los presos son exactamente igua
les a m1 y a todos los hombres. Quizá tal aserto es un
poco depresi\'o para nuestro orgullo. Una potencia en
acción, una virtud heroica bien desenvuelta en la vida,
es lo único que pueda sustentar nuestra creencia de que
somos mejores. &lt;Dónde está la obra realizada? Yo no pue
do mostrarla. Si mañana viene alguien aquí por robo,
por asesinato, por delito contranatura, por beodez o por
adulterio, lcon qué certidumbre podría redimirme?
Nuestra creación artística es un sueño de vanidad. Ymuy
bien pueda ser que no tengamos fuerzas para el arte.
Queda, sin embargo, un recurso supremo: hacemos cada
día más comprensivos por el estudio. Ser comprensivo
es ser creador, de una manera muy digna (Barba Jacob,
1992: 36).

esos instantes sino para templar su alma en una dolorosa ucomprensión". Se entregó a la "venganza creadora" esto es a urdir más de veintiséis volúmenes que
'
'
honrarian la inteligencia mexicana de todos los tiempos. La literatura, como antibiótico más que como
anestesia, obró en su personalidad.Alfonso Reyes duró
once años sin pisar suelo mexicano, mientras Barba
Jacob recoma embriagado el Caribe y Centroamérica.
En vidas tan dispares la amistad se mantuvo. Se volvieron a cartear cuando el mexicano publicó uLas
jitanjáforas", su ensayo sobre aquellas poesias sin aparente contenido o donde lo semántico, por lo expresivo, se difumina o pasa a segundísirno plano (cf. Reyes,
1993). En tal ensayo Reyes tuvo el cuidado de señalar
cómo BarbaJ acob ya las concebía de niño y era su principal inventor, aprovechando para mencionar las múltiples nacionalidades del poeta, su múltiple psicología y su nombre cambiante, que ya en ello sólo revelaba
una conciencia de la casualidad lingüistica. Recordaba que Toño Salazar, amigo en común de ambos, solia
deleitarlo en París recitando aquellas poesías extrañas
de Barba J acob. Éste leyó el ensayo en el número uno
del correo literario Monterrey, en julio de 1930, que Reyes despachaba desde Rio de Janeiro, y no tardó en
escribirle agradecido, curiosamente, un 9 de febrero
de 1931 acaso en alusión al 9 de febrero de 1913, fecha
del asesinato del general Bernardo Reyes. A lo que el

,,MUMCA PODRÉ OLVIDAR LA SACUDIDA ELÉCTRICA QUE
RECIBI AL ACERCARME A USTED EL PRIMER DIA, MI PODRA
BORRARSE EM MÍ LA SEÍIAL DE MUESTRA AMISTAD"
~

~

~

embajador de México en Brasil le recuerda lo siguiente: ~unca podré olvidar la sacudida eléctrica que recibí al acercarme a usted el primer día, ni podrá borrarse en mi la señal de nuestra amistad" (136). Se
encontraron personalmente cuando Reyes volvió a

Estas últimas palabras _user comprensivos es ser
creador, de una manera muy digna"- habrian de tener un sentido profético sobre Alfonso Reyes pocos
años después con el asesinato de su padre. Preguntémonos para qué le sirvió al joven Reyes la literatura en
50

México después de su periplo diplomático por
Suramérica. El poeta ~erdido y marihuana", ya también ciudadano hispanoamericano, vagaba de hospital en hospital, a ,·eces enfermo u otras ,·eces porque
no tenía donde quedarse. Eran sus últimos días en los
que, con su voz aun más tísica, recitaba entre los ami
gos que lo visitaban, Heliodoro Valle, Vasconcelos,
Pellicer, González Martínez, Reyes ....

problemas internos, reclamó soberanía sobre Leticia,
\'iolando anteriores com·enios limítrofes. A su turno,
Colombia, con gran esfuerzo y frente a cierta apatía
de la población ci.\il, desplazó tropas para la defensa.
Los combates fueron mínimos. El conflicto pasó a planos jurídicos. Entre la delegación colombiana que viajó a Río se encontraba el poeta senador Guillermo
Valencia (1873-1943). Grato debió ser el encuentro para
Reyes, que desde los tiempos de Barba Jacob admiraba Ritos (1899), esos poemas de adjetivación casi perfecta, con imágenes marmóreas donde la emoción se
vuelve lógica. Aunque en Mallarmé entre nosotros (1938)
reprochó que las traducciones hechas por Valencia del
poeta francés se parecieran más a los nocturnos de Silva, en el ensayo ulterior de La experiencia literaria (1941),
"Perennidad de la poesía", defendió al autor de Ritos
contra los ataques de "parnasiano" y "frío" que le propinara Eduardo Carranza para afianzar la nueva generación de Piedra y Cielo6• Valencia, reclama Reyes, reaccionó contra los excesos del romanticismo pero sin
perder la emoción, pues la pureza y la objetividad poética son también fuentes de excitación. Pero acaso esos
reproches poéticos provenían más bien de reproches
políticos (Valencia era conservador por familia, mas
librepensador por espíritu) Por lo demás, el conflicto
de Leticia cesó gracias a que el nuevo presidente peruano, Óscar Benavides, dio estabilidad interior a su
país, pero no sin dejar de extender su territorio hasta
las orillas del rio Putumayo. A despecho de estas disputas fraticidas, el Amazonas, pulmón del planeta, sigue padeciendo la rapiña internacional por falta decirculación cultural y politica. Penetrar en sus selvas aún
equivale a descender al inframundo. Piénsese en Lavorágine (1924) de José Eustasio Rivera (1888-1928), que
Reyes tanto admiró -la puso sobre la mesa de El deslinde con las principales obras literarias. Rivera dio luz
a estas regiones marginadas de Latinoamérica, marginadas por organizaciones macrocefálicas. '\Jo despachó el problema catalogándolas corno regiones en
donde hay naturaleza sin historia. Insistió, más bien,
en que la historia oficial de Occidente niega a la naturaleza del trópico y a sus habitantes y que, por lo

... escuchadme esta cosa tremenda: iHE VIVIDO!
He vivido con alma, con sangre, con nen'los,
con músculos,
y \'O}' al ohido (1991: 87).

Hacia 1942, refiere Fernando Vallejo (1997), Barba
Jacob le pidió a Reyes que lo despidiera en el cemente
río. uEn el Panteón Español ante la ,·eintena de perso
nas que acompañan el féretro, don Alfonso empieza a
hablar, se le anudan las palabras y se calla" (95). Lo
mismo le sucede al poeta Enrique González Martínez.
Silencio.
I N LÁ DltlRIINCIA LATIMOAMIRICAMA

La deficiente circulación entre los países larinoameri
canos era patológica: Alfonso Reyes llegó a representar la primera embajada mexicana en Buenos Aires de
1927 a 1930, cuando si acaso existía un encargado de
negocios. Porque generalmente los latinoamericanos
se conocían o estrechaban contacto a través de Euro
pa. Incluso para que los libros obtuvieran mayor difu,
sión dentro del propio continente americano tenían
que publicarse en París, \fadrid o Londres. Sólo hasta
la caída de la república española el polo de atracción
comenzaría a girar en tomo a Buenos Aires y México
por las importantes editoriales que surgieron. Rio de
Janeiro se proyectó como el siguiente polo latinoamericano en el cual se situó Alfonso Reyes como embajador ele México. En ese momento se estrechó su relación con Colombia. Había estallado el conflicto
colombo-peruano (1932-1934) por cierta franja del trecho amazónico. Brasil, pendiente de sus límites, se ofreció como conciliador. También \1exico, en propuesta
ele su embajador don Alfonso Reyes. Existe en Misión
Diplomática 11 el informe intitulado ULa conferencia
colombo-peruana para el arreglo del incidente de Le
ticia. Rio deJaneiro, 25 de octubre de 1933 a 24 de mayo
de 1934" (2002: 146). El conflicto se originó porque el
presidente peruano Luis Sánchez Cerro, por obviar

~

Emn: gu~tos no hay d1sgu~1os. También Eduardo Carran::a aunquL
simpatizante del franquismo, dejó varios ensayos apologéticos sobre
Alfonso Reyes publicados poco después de la muerte de éste: cf. "Genio y
figura de don Alfonso Reyes· (1968). "La poes!a natural y refinada de don
Alfonso Reyes· (1967), "Los tres mundos de Alfonso Reyes" (1967).

51

�tanto, se requiere una arrnonia pronta a fin de evi,
tar tantos desastres.
En agradecimiento al servicio conciliador de Alfon,
·so Reyes, y en muestra de la recepción por su obra, el
presidente liberal Alfonso López Purnarejo lo conde,
coró con la Cruz de Boyacá en 19457. La noticia de la
condecoración se la comunicó por carta uno de sus ad,
miradores más entusiastas y con quien coincidía en
muchos puntos sobre la historia de América: Germán
Arciníegas (1900,1999). La correspondencia entre
ambos ensayistas se recogió recientemente por Serge
I. Zailzeff con el titulo Algo de la experiencia americana
(1998). Mucho antes, James Willis Robb había corn,
parado la visión de ambos en Imágenes de América en Alfonso Reyes y GermánArciniegas (1964), señalando cómo:

zas mejor que denuncias. Denunciaron en privado. En
carta de diciembre 23 de 1950, Arciniegas le escribe a
Reyes desde Nueva York para proponerle liderar una
reunión en México por la libertad de la cultura.
El caso es, mi querido don Alfonso, que yo miro con te,
rror cómo se nos va inclinando nuestro mundo ameri,
cano hacia el falangismo de un lado, hacia el comunis,
mo del otro, sil: que al menos los escritores hagamos
una declaración muy clara de nuestra vieja devoción por
la libertad, por la justicia que comience reconociendo la
dignidad del hombre y su condición de ser libre. Me
parece que nuestra obra se ha movido hasta hoy dentro
de esa condición previa, y sufrirá una merma, una cas,
tración cuando quedemos reducidos a vivir una vida
dirigida por las dictaduras que ya apuntan en medio
continente (en Zaitzeff, 1998: 67).

los grandes ensayos de Reyes de evocación del descu,
brinúento de América y de preocupación por su destino
futuro -Visión de Anáhuac (1917) y los de Última Tule
(1942)- encuentran una resonancia de hermandad espiritual y estética en ciertos libros de Arciniegas de temas afines como El estudiante de la mesa redonda (1932),
Biografía del Caribe (1945) y América y el Nuevo Mundo
(1955) (Willis Robb, 1964: 255).

,,

No obstante, Reyes fue escéptico de poder llevarse a
cabo ese congreso, no en vista del puro ideal, sino en vista
de la probabilidad práctica. Sabía que las buenas inten,
ciones a menudo conducen al infierno, y más en estos
países ebrios de escándalos y excentricidades, proporcio,
nales al leguleyismo y la burocracia. Ante las insistencias
de Arciniegas, en carta del 25 de enero de 1951 Reyes ac,
cedió a medias dejándole en claro que su escepticismo
era el mismo.

En sus textos históricos ambos ensayistas se acer,
can a la narrativa y a la poesía sin hacer novelas ni poe,
mas, sino tornando el uso constante de giros literarios.
Por cada concepto ponen dos imágenes. Por cada idea
dos metáforas. Hasta la geografia en ellos se hace lite,
raria8. Sí el investigador estadounidense compara los
ensayos históricos de ambos desde el punto de vista
estético, Eugenia Houvenaguel (2003), en Alfonso Re,
yes y la historia de América, los compara a través de la ar,
gumentación según la retórica clásica. Observa cierta
posición demasiado diplomática en Reyes y en
Arcíniegas -diplomacia que es más bien escepticis,
mo- por cuanto no se comprometen demasiado ni
protestan lo suficiente con los problemas pohticos,
_económicos y sociales del continente, dando esperan,

Me dirá usted que tenemos que manifestamos, y yo le
contesto que para eso somos escritores, cada uno con
su cañoncito y trabajando por su cuenta, como dice la
historia. Pero no quiero defraudar ese entusiasmo juvenil que usted conserva y yo le envidio (75).

Arciniegas, que toda la vida se consideró un estudian,
te, se desanimó una vez más porque el tal congreso no
obtuvo el apoyo suficiente del gobierno mexicano.
Latinoamérica es el continente de'los proyectos a me,
días. De hecho, con el titulo de un pequeño articulo,
"Nuestra América es un ensayo", en Cuadernos (Parts, 1963),
Arciniegas juega con el concepto de "ensayo" en cuanto
género y en cuanto esfuerzo o experiencia. Deduce ade,
más que el género del ensayo no nació propiamente con
Montaigne sino con los cronistas de Indias y aun con el
Diario de Colón, cosas que Montaigne leerta más tarde.9

7 Esto consta en el diario inédito de Alfonso Reyes: "México. Viernes, 20
julio 1945. Recibí de manos del Embajador de Colombia Jorge Zalarnea,
hoy, aniversario de Colombia, la gran cruz de la orden de Boyacá, en el
centro militar donde daban la de gran oficial a los generales Francisco
Urquizo, Leobardo Ruiz, Gustavo Salinas, a cuyo nombre agradecí"
(noticia suministrada por Alicia Reyes, en la Capilla Alfonsina).
8 Arciniegas publicó textos del mexicano en Revista de las Indias, publicación
que fundó y dirigió mientras fue Ministro de Educación.

Para una documentación adecuada del ensayo hispanoamericano
recomiendo consultar tres textos claves: 1) Teoría del aisayo (Cuadernos

9

52

3
1
M

1

Por cierto que esta autoconfesión había que dejarla muy
clara frente al fascismo occidental tanto continental
(Italia, Alemania), como insular (Inglaterra, Estados
Unidos), que aún extiende un velo de indiferencia o
inferioridad sobre Latinoamérica. Ninguna inferiori,
dad; empezando porque Europa no es ajena sino que
forma parte integrante de Latinoamérica. El mundo
moderno comenzó con el Descubrimiento y la Conquista. Arcíniegas lo demostró superando complejos
de inferioridad en América en Europa (1975) y en El con,
tinente de los siete colores (1999), notas de sus cursos en
universidades norteamericanas y europeas. A su tur,
no, mientras representaba por segunda ocasión la ern,
bajada mexicana en Buenos Aires (1936,1939), Alfonso Reyes participó en la primera reunión internacional
del Instituto para la Cooperación Intelectual, donde
tuvo ocasión de leer sus "Notas sobre la inteligencia
americana" (Buenos Aires, 1936). Sugiere también alli
que el ensayo es el género más propio de nuestra inte,
ligencia, pues huye de la especialización excesiva del
espíritu y, diáfano, desafia y se abre a todo tipo de in,

Americanos,1992) deJosé Luis Martlnez, 2) Eleruayo,aitmlparaíso ye! infierno
(Fondo de Culrura Económica, 2001) de Liliana Weinberg, y 3) El ensayo:
aitre la avaitura y el orden (Taurus, Bogotá, 2002) de Jaime Alberto Vélez.

fluencias. Frente a una gran cantera de documentos
de todas las culturas, la inteligencia latinoamericana
busca variantes, recorta caminos hasta ejecutar la estética del salto, esto es, ser cultos sin encerrarnos en la
rigurosa especialización o en la estrecha técnica. Lo
cual, en un mundo borracho de información, no signi,
fica superficialidad sino capacidad de síntesis. Varios
intelectuales europeos, sin embargo, no entendieron o
renegaron de ello. No los latinoamericanos, presididos
por Francisco Romero y Baldomero Sanin Cano (18611957), éste último el ensayista colombiano por antonomasia. Su conferencia fue acaso la más diciente. Sen,
tó cómo en Argentina, contrario al odio europeo entre
nacionalismos y fascismos, gentes que hablan llegado
de diferentes partes de Europa viVÍan pacíficamente.
La vocación de Latinoamérica, dijo, apunta hacia la
universalidad10.
Acababa de caer la república española, y el éxodo
de la inteligencia peninsular buscaba su segundo ho,
gar: Hispanoamérica. Alfonso Reyes, desafiando el fas,
cismo internacional, inició labores diplomáticas para
albergarlos, si no en Argentina, en México o en cual,

mCf. El humanismo ye! progreso del hombre,

53

1955.

�'

1

''

quier otra nación hispanoamericana simpatizante con
la república". Fue dificil. Por ejemplo en Colombia,
cuya posición geográfica se ofrecía como centro de
operaciones para el mercado editorial del continente, el ministro de relaciones exteriores del gobierno
de Eduardo Santos, Luis López de Mesa, y el politico conservador Laureano Gómez, les negaron asilo
a los "rojos" por temor a la expansión del comunismo. (Ese temor, en todo caso, degeneró en la guerrilla más duradera y próspera del mundo.) Sí los albergó, en cambio, el presidente mexicano Lázaro
Cárdenas. Gracias a esa respiración internacional se
creó el Colegio de México y el Fondo de Cultura
Económica, instituciones que impulsan los estudios
históricos, filosóficos y literarios. Algo parecido en
Colombia, por seguir con las comparaciones, lo suplió la fundación del Instituto Caro y Cuervo en
1944 por el presidente liberal Alfonso López
Pumarejo. Pero Miguel Antonio Caro (1843-1909) y
Rufino José Cuervo (1844-1911) eran de esplritu conservador, por lo tanto, el Instituto se ha centrado
en los estudios descriptivos, lingülsticos". La oligarquía colombiana ha sido muy cuidadosa del idioma, en cuanto vigila la politica y la jurídicaB Recordemos que todas las guerras son semánticas,
como dijo Montaigne. Proporcional al espíritu formalista colombiano se ha dado el espíritu contestatario, rebelde. Conviene aclarar que esa rebeldla no
implica falta de estudio o investigación; tienen que
ver con falta de serenidad. De ahi BarbaJacob. Ypor
acá nos encontramos con Rafael Gutiérrez Girardot
(1928-2004), el segundo colombiano en merecer,
después de Arciniegas, el Premio Alfonso Reyes
(2000).

U.FAIL C■TlllliRRII c••··••T• IL
CIRMAMlliDO

e••·····

Fueron compadres. Gutiérrez Girardot se casó en
México, y Reyes apadrinó su boda. El joven ensayista colombiano acababa de publicar en Madrid La
imagen de América en Alfonio Reyes (1955). Y ya antes
habían publicado juntos en la revista Mito (19551962), fundada y dirigida por Jorge Gaitán Durán
(1924-1962) 14 . Gutiérrez Girardot venía de Bogotá,
donde habla cursado filosofía en la Universidad
Nacional y Jurisprudencia en la Universidad del
Rosario. En la primera universidad fue compañero
del cura guerrillero Camilo Torres; en la segunda, lo
echaron por polemista. Partió para Alemania resentido por esa dispersión intelectual. Aunque impulsó la obra de Reyes y de Borges entre los alemanes,
lo perjudicó el eurocentrismo de Heidegger, de quien
fue alumno y amigo. Acaso de ahí su idolatría por
todo lo alemán (véanse sus ensayos Estudios alema-

nes, Nietzsche y la filología clásica, Entre la ilustración y el
expresionismo). Se diría que fue un hombre de extremos. Por dicha brilla en su obra cierto término medio, que es su perfil americanista. Incluso en su último libro de ensayos publicado en vida, Heterodoxias
(Bogotá, Taurus, 2004) ataca, no tanto el eurocentrismo de los propios europeos como el de los latinoamericanos, pendientes de las modas
estructuralistas, formalistas, teorías que ya no sirven a la práctica y que, segün él, sepultan la fe que
Rodó, Alfonso Reyes y Pedro Henríquez Ureña depositaron en la cultura de las humanidades. Sólo que
Gutiérrez Girardot, aunque simpatizó con el humanismo latinoamericano, siguió más bien la linea de
la filosofía alemana (Hugo Friedrich, Benjamín,
Trakl, Celan, Benn). La teoría literaria de Alfonso
Reyes, El deslinde, la valora en cuanto la encuentra
similar a La obra de arte literaria, de Roman Ingarden.
Igualmente, en su estudio sobre d modernismo hispanoamericano cifra éste, no en la influencia francesa o inglesa, sino en la alemana, de la que menos
recibió. Ataca la obra de Ortega y Gasset, en cuanto
la juzga "simulación majestuosa" de la filosofía ale-

Para profundizar en la función diplomática por la cultura que Reyes
cumplió durante su embajada en Argentina, recomiendo consultar Alfonso
Reyes y d llanto de. España en Buenos Aires, de Alberto Enriquez Pe rea.
12 De haberlo conocido, Rufino José Cuervo hubiera sido las delicias de
Alfonso Reyes. El lingüista colombiano fue amigo personal de Mallanné
en Parts -mientras rastreaba el uso correcto de cada giro y cada palabra
para su Diccionario de consrrucción y rtgimcn- e incluso, cuando José
Asunción Silva se hospedó en su casa por los dlas del entierro de Víctor
Hugo (1885), llevó al joven moclemista alas tertulias en que el poeta francés
hablaba de los oficios de una nueva lirurgia poética destinada a transformar
los cánones estéticos de la poesía en varios idiomas. Existe, además, una
edición de A rebours, la novela de Huysrnans, en cuya portada hay una
dedicación de Mallarmé a Silva (d. Jost. Asunción Silva, una vida en clave de
sombra. Ricardo Cano Gaviria. Monte Ávíla Editores, Caracas, 1992. Y la
biografía de Fernando Vallejo: Chapolas negras. Punto de lectura, Barcelona,
2002).
"Cf. Dd poder y la gramática de Malcolm Deas (Bogotá, 1993).

11

Reyes formó parte del Consejo Directivo de la revista Mito, al lado de
Borges y león de Greill. De Mito salieron García Márquez y Alvaro Mutis.
Gaitán Durán, amigo personal de Sastre, se perfilaba como uno de los
mejores poetas del continente, pero murió en un accidente aéreo. Y con
él, se acabó Mito.

1~

54

DE LO CONTRARIO
HISPANOAMÉRICA. SECUIRÁ SIENDO LA. TORRE DE BABEL,
NO POR EL DESORDEN DE LENCUA.S,
SINO DE PENSAMIENTOS.

mana; también ve como simulación majestuosa la
obra de Octavio Paz, a quien considera mera "caricatura de Alfonso Reyes" ( cf. Guriérrez Girardot
1998). Lo consumió la polémica intelectual. Guard;
razón en ciertos aspectos. Pero se observa en su obra
cierto desequilibrio, ausencia de serenidad, carac,
terística de todo gran pensador. Le faltó al aplomo
de Alfonso Reyes.

guien que anhele ser verdaderamente hispanoame,
ricano!? Aceptarla la slntesis. Acabaría, suave e implacable, con las poses; pensaría dos veces en perpetrar buenas intenciones. Los hispanoamericanos
se leerían y se conocerían. Porque la inteligencia reside en la integración, en la sensatez.

EPfLOCO

Este ensayo ha querido ser, pues, un intento para la
mtegración intelectual latinoamericana. A México
segün lo vio Barba J acob con su tono heroico, "co~
rresponde la dirección ideal de este sagrado movimiento de las almas".
México está al norte, en los confines del mundo de
Bolívar; tiene ralees que se prolongan hasta más allá
del advenimiento de Colón; posee una fisonomla confusa, pero propia y auténtica; se desborda con el paso
huracanado de sus guerrilleros, que no es sino indicio de fuerza sin cauce; ha sepultado dos imperios, y,
lo que es más importante, acepta la suprema delegación que le hacen con tácita voz los pueblos fraternos.
Que México responda, pues, a esta confianza fraterna
y vital, con la efusión de su espíritu en las más elevadas manifestaciones. Enlácese a América y que América se enlace más y más a él, por medio del trabajo
iluminado, de la acción idealista (1942: 30).
De lo contrario Hispanoamérica seguirá siendo
la Tarre de Babel, no por el desorden de lenguas, sino
de pensamientos. Todas querrán hacerse modernos,
Y serán al mismo tiempo hispanistas,
antihispanistas, francófilos, germanófi!os,
norteamericanizados. Preguntémonos con un signo
de exclamación, de esperanza iiCuándo llegará al-

55

Bibliografia

Barba]acob, Porfirio (1942). El corazón iluminado. Bogotá: Biblioteca popular de cultura colombiana.
Barbajacob, Porfiri~ (1992). Cartas de Barba Jacob. Recopilación y notas de
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de Nuevo León No. S.
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aa entre Alfonso ReyesYGermdn Ardnicgas. México: El Colegio Nacional.

�.

.. .

No pude
detener
los elefantes
(Homenaje escénico a Carmen Alardín)
MA.RIO CAMTÚ TOSCANO

Personajes:
Carmen
Jaime
Silvia
Elefantes

Unos tambores africanos anuncian la inminencia de los elefantes.
Carmen: Puedo jurar que hice lo posible.
Jaíme: Incluso lo imposible.
Silvia: Pero ellos fueron más poderosos.
Jaime: Un día llegaron sin que nos diéramos cuenta.
Carmen: De pronto salieron de todas partes. Brotaron por las vitrinas.
Silvia: De las alcantarillas.
Jaíme: El primero que yo vi salió de mí taza de café.
Silvia: Ypor más que hice ...
Jaíme: Aunque traté con todas mis fuerzas ...
Carmen: Por más que lo intenté...
Los tres: No pude detener los elefantes.
S7

�Carmen: A los elefantes les gusta el dinero, yo creo
que por eso llegaron a mi oficina.

Elefante 1: Carmen, soy un elefante y debes montar
sobre mi espalda si quieres cruzar la calle sin que otro
elefante te aplaste.

·Jaime: Carmen, las facturas.
Carmen: Sí, compañero elefante.

Elefante 2: Y las sandias, porque tiene la semilla ne,
gr.i, igual que los humanos.

Elefante 1: Desde ahora sólo se permitirá comer
membrillos.

Carmen: Ya sabía yo de su existencia...
Silvia: Carmen, los depósitos.

Jaime: Pero aunque cambiaron todo para dejarlo igual,
nadie estuvo de acuerdo con los cambios.

Jaime: Los elefantes ya sabfan que me gustaha la poe,
sía de Pellicer.

Carmen: ...incluso los había visto en las noticias...

Carmen: ...pero cuando al fin llegaron...

Silvia: Hacíamos juntas secretas en los baños para
conspirar.

Silvia: (En secreto aJaime) Pero los membrillos no sir,
ven para conspirar.

Elefante 2: Carmen, hemos descubierto una conspira,
ción contra los elefantes.

Jaime: (Igual) Por eso lo hacen.

Silvia: Carmen, la verdad.
Elefante 1: Y sospechamos que tú eres la que lo en,
cabeza.

Carmen: ...me causaron un temblor en la parte occipital
del ombligo.

■

Jaime: Carmen nunca nos delató...

Carmen: Esculcaron la oficina y la dejaron patas arriba.

Silvia: ...pero...

Jaime: Carmen, tienes llamada en el corazón por la lí,
nea dos.

Carmen: Compañeros elefantes, nadie conspira con,
tra ustedes.

Elefante 2: Si mi memoria no me falla -y efectiva,
mente nunca me falla- ayer por la mañana encontré
cáscaras de naranja en los baños.

Carmen: Lo primero que hicieron fue cambiar todo
para que todo siguiera igual.
Silvia: Igual no.

Elefante 1: Y los humanos sólo comen naranjas en el
baño cuando están conspirando.

Carmen: Igual, pero mejor... o peor, no sé.

Elefante 2: Es un síntoma inequívoco de elucu,
braciones.

Silvia: Los elefantes impusieron el ISO 9000.
Jaime: Los elefantes se tragaron los archivos y guarda,
ron todo en su memoria.

Carmen: (Igual) Porque al estar así nos obligó a poner
más atención en lo que hacíamos.

Silvia: Hoy he decidido que nunca más voy a olvidar.

Elefante 2: Pero amarillos.
Carmen: Así se hará.

Jaime: Carmen, el reporte.

Jaime: (En secreto a Carmen) ¿y eso cómo nos ayudó?

Carmen: Los elefantes sahl:m que los memlxillos nos
roban las ideas y nos dejan la cabeza seca.

Carmen: "Trópico, ¿para qué me diste las manos lle,
nas ele color?"
Jaime: Y sospecharon que era admirador de Amado
Nervo.
Silvia: "Si tú me dices ven, lo dejo todo."

Jaime: Ylo único que podíamos hacer era pensar en el
trabajo.

Jaime: Nunca he sido un hombre de la iglesia, pero ten,
go quizá algo de espiritual.

Silvia: Pero yo, para contrarrestar su efecto puse ca,
lendaríos de gatiros en mi oficina. Y traían un chiste
para cada día. Sólo así pude sobrevivir.

Las dos: iAmén!

Jaime: Estábamos hartos...

Jaime: Será acaso porque mis dos ficciones favoritas
son En busca del tiempo perdido y la Biblia.

■

Silvia: Jaime, el tiempo ya se encontró.

Carmen: Pero un día huho elecciones y el gobierno
cambió.

Jaime: A los elefantes les gustan los cuentos de la selva.

Jaime: Los mercados colapsaron.

Carmen: Y las historias de terror donde el asesino es
atrapado al final.

Carmen: Pero los elefantes nos salvaron porque im,
pusieron a su candidato.

Silvia: A los elefantes les gustan los finales felices.

Carmen: Yo no quiero decir que estén en un error,
porque los elefantes nunca se equivocan. Y nunca se
equivocan porque tienen memoria. Por eso no los píen,
so contradecir.

Carmen: Arrasaron con los demás candidatos.

Elefante 1: ¿Pero?

Elefante 1: iSalten! (Los tres saltan)

Jaime: Los elefantes aplastaron a la competencia con
sus patas grandes y mullidas.

Elefante 2: ¿Pero?

Elefante 2: iRueden! (Los tres ruedan por el piso)

Carmen: Los elefantes me ascendieron de puesto y des,
pidieron a todos los ejecutivos que se rehusaron a comer
nieve de limón o que tuvieran más de cincuenta años.

Carmen: Desde ahora estarán prohibidas las naranjas
en la oficina. Y las manzanas, porque sólo avivan los
deseos.

Elefante 1: iSentados! (Los tres se sientan)

Jaime: Quise espamarlo con un matamoscas, pero los
elefantes tiene la piel dura y la cabeza helada. Salí a la
calle para ver si me seguía...

Elefante 2: ila patita! (Los tres le dan la mano alos elefantes)

Silvia: ...pero las calles estaban llenas de ellos.

Silvia: Los elefantes me obligaron a usar teléfono celu,
. lar bajo amenazas de hacerme comer una grapadora si
no lo hacía.

58

Carmen: Donde haya besos o el malo muera de fatalidad.

Silvia: Ysu fuerza fue aplastante.

Jaime: El primer elefante de mi vida salió de mi taza
de café, pero el segundo lo encontré vagando en mi
librero.

■

59

�Carmen: Algunos hacían manifestaciones contra la
inseguridad.
Silvia: Otros hacían picnics en los parques.
Carmen: Unos más se subian a los techos de los autobuses para predicar la palabra de Rudyard Kipling...
pero solían omitir la parte de la masonería.

Jaime: Pero no dejaron que la obra continuara. Y en
lugar del musical, ellos se pusieron de acuerdo para
hacer un teatro kabuki que contaba la historia de una
diosa elefanta que se bañaba en miel para atraer la buena fortuna y así poder conquistar la tierra de los noelefantes. No tenia mucho sentido, pero eso si, tenia
mucho canú.

■
Elefante 1: ¿Tienes un libro que me prestes?

Jaime: Pronto se apoderaron de las iglesias y de las bibliotecas, de las universidades y los teatros... en fin,
cualquier lugar que tuviera un texto sagrado y un foro
para recitarlo.

Jaime: Me dijo una vez un elefante con quien solía jugar ajedrez.

Silvia: Jaime, cuéntame otra vez del día que fuiste al teatro...

Elefante 1: Es que los que me han prestado les falta canú.

Carmen: Si, Jairne, ese día en que veian Jesucristo
Superestrella...

Jaime: Te puedo prestar la Biblia.
Elefante 1: Le falta canú.

Jaime: Y un elefante se levantó de su asiento. Detuvo
el espectáculo barritando y se subió al escenario.

Jaime: Tengo un poemario de Octavio Paz.

Elefante l: Es que no salen elefantes.

Elefante 2: Se dejan llevar por los anuncios luminosos, por los sermones de papel y los tiempos com,
partidos.

Carmen: Danos la palabra que vienes a predicar.
Elefante 2: Pero no les voy a dar la palabra, ks voy a
dar el silencio, que es de donde se originan las palabras.
Silvia: iÉl tiene el silencio!

Elefante l: Se han cegado ante la inteligencia suprema, ante la estupidez grandilocuente, ante los vestidos de novia y el perdón dhino.
Silvia: Yo confieso que he \Ísto muchas películas de
Julia Roberts.

Carmen: Elefante, danos el silencio.
Jaime: Fue cuando se comenzaron :i apoderar de todo,
derrumbaron las paredes de las escuelas y se comieron
los libros de las bibliotecas.
Silvia: Yde pronto, en todas las esquinas había elefan
tes predicando el silencio... y todos sus discursos esta

ban llenos de camí.
Carmen: Las iglesias se \'aciaron porque la gente se
había hartado de las palabras y prefería que las cosas
tmieran camí.

Elefantes: iPecadora!
Carmen: Confieso que me gusta pagar en abonos chiquitos para pagar poquito.
Elefantes: iPecadora!
Jaime: Admito que he leído libros de Isabel Allende.
Elefantes: iPecador!

Elefante 1: Le falta canú.
Elefante 2: Yo no soy un elefante de circo, pero sé perfectarnente cuando un espectáculo tiene canú, y éste Jaime: ¿Una novela de Garcia Márquez?
no lo tiene.
Elefante 1: Cero canú.
Silvia: (En vozbaja) ¿Qué es canú?
Elefante 2: Acérquense compañeros, que quiero predicar.
Carmen: iShhhh!
Silvia: ¿y ése qué se trae?
Jaime: Señor elefante, podría bajarse del escenario ...
pagamos por ver una obra, no un elefante que ni si- Carmen: No sé. Namos a ver?
quiera es de circo.
Jaime: ¿Un estudio de Lacan?
Elefante 2: Esto no es un espectáculo, porque no tiene canú alguno. Y por favor, no vuelva a llamarme Elefante 1: iAnticanú!
señor, porque eso es ofensivo en doce idiomas y seis
dialectos.
Elefante 2: Ustedes han venido por la palabra.
Elefante 1: Yo concuerdo con el camarada elefante.

Silvia: Yo quiero oir la palabra.

Elefante 2: Gracias, elefante.

Jaime: Te puedo prestar Pedro Páramo.

Elefante 1: De nada, elefante.

Elefante 1: Tiene canú, pero no sé...

Carmen: Los elefantes son muy educados.

Jaime: ¿Qué7

60

Jaime: Los elefantes comenzaron a editar libros sin
palabras, libros sin historias, libros sin hojas, pero eso
si, llenos de canú.

Elefante 2: Ahora tenemos que seguir con el cine y los
teatros.
Elefante l: Camarada elefante, tienes toda la razón, les
falta canü a todas esas cosas.

Silvia: Admito que he adorado falsos dioses como Erich
Fromrn,Johnny Depp y George Bush.

Elefantes: iEstúpida!
Carmen: Yo he comprado productos para adelgazar,
audiolibros, sartenes multiusos, y el perdón de mis
pecados.
Elefantes: ilnfame!

Jaime: Enséñenme a leer el camí, a creer en el camí, a
Jaime: Confiésome, padres elefantes, que creo en Dios,
verlo y respirarlo.
en BucL, Santa Claus, y Sigmund Freud.
Silvia: Compañero elefante, icómo pudnnos ser tan ciegos!
Carmen: Jaime, ¿quién te enseñó a apreciar el canú?

Elefantes: iPromiscuo!
Jaime: Yasí los elefantes nos fueron liberando de nuestras ataduras mentales.

■
Elefante 2: ustedes confían demasiado en las palabras,
en los íconos, y en los desayunos incluidos.

Carmen: \'os despojaron de nuestros prejuicios.
Silvia: Para ponernos los suyos y forjarnos otras
ataduras.

Elefante l: Ustedes confían demasiado en los discursos acalorados, en las promesas de otra vida y en las
baratas de Liverpool.

Jaime: Elefante, si tú me dices ven, lo dejo todo.

61

�Carmen: No volveré siquiera la mirada.

Silvia: Me aterraba el hecho de que alguien pudiera
verme los calzones.

Los dos: No te entiendo, en verdad que no te entien- Jaime: Hasta que un cha tuvimos una fiesta. Metimos
do, mujer.
alcohol de contrabando y...

Jaime: Silvia, ven a la desolación.

Silvia: Pero un dia los elefantes decretaron una nueYa ley.

Silvia: ...obvio...

Silvia: Mis pezones me daban vergüenza, mis nalgas
eran carne sin sal, salia a la calle temerosa de que alguien
me fornicara en una esquina tan sólo con la mirada.

Jaime: A los elefantes les gustan las películas tristes
para poder llorar sin ser vistos.

Carmen: ... terminamos llorando y cantando canciones
de Fito Páez, que no son tristes ni melancólicas, pero
cómo me hacen llorar. Yo tuve suerte y alcancé a esconderme, pero ellos...

Silvia: Que tu voz, como toque de llamada ...
Jaime: ...levante mi alma de su lodo.

Carmen: Si tú me dices ven...

Silvia: ...todo lo dejo.

Carmen: Ven a donde está el sabor.

Jaime: Ah cómo fui pendejo.

Jaime: Que se derrite en tu boca, no en las manos.

Carmen: A los elefantes les gusta romper los
cacahuates, pero no para comerlos, sino para llorar sin
ser oidos.

Elefante 2: (A Jaime y Silvia) Ustedes dos, se les condena a la pena máxima:

Carmen: ¿Hasta dónde quieres llegar hoy?

Silvia: Los elefantes detestan el color rosa y el alcohol,
porque el alcoho_l los hace verse de ese color.

Jaime: A los elefantes les gusta el amor.

Jaime: "Lo que pasa es que el silencio es relativo".

Jaime: Conectando a la gente.

Jaime: A los elefantes les gustan las zapatillas de ba;

Elefante 1: Se les condena a fornicar...

Carmen: "Pero el canú es absoluto, porque el canú es la
base de la democracia".

Carmen: Sólo hazlo...

Silvia: Deciamos frases como "el silencio no se crea ni
se destruye, sólo se transforma".

Los dos: ...y hazlo ya.
Jaime: Lo que pasa es que el canú está instaurado en el yo.
Silvia: Pero el dio sólo es silencio.

Silvia: Veia sexo en cualquier lugar y eso me causaba
una punzada en el lugar más secreto del corazón.

Jaime: Y todo lo demás es literatura.

Jaime: Estuviste bien anoche, pero...

Carmen: Pero la literatura no depende del escritor, sino
del silencio del lector. Es decir, sin elefantes no hay
drama. Fin de la discusión.

Silvia: ¿Pero qué?
Carmen: ¿y qué te dijo?

Jaime: (Pausa) Pero un cha, después de toda esta m~a; Jaime: Como que no estabas presente.
ña, encontré un viejo libro, de ésos que todavia se lill;
primian en papel, de un autor con cero canú, c~n p~a- Carmen: ¿Cómo pudo decirte algo asi?
bras que hostigaban el silencio, donde no habia ru un
solo elefante, del cual todos desconfiaban... lo lei... Y Silvia: (A los dos) Si, ¿verdad?
estaba repleto de canú.
Carmen: ¿Pero tú cómo te sientes_?

■

Silvia: Ahora puedo contar -pero antes no- que yo
era muy humilde en mi sexuar.

llet para llorar sin ser sentidos.

Silvia: Los elefantes son perversos.
Carmen: A los elefantes les gusta eructar durante la
comida, pero no por satisfacción, sino para llorar sin
ser olidos.
Silvia: Los elefantes odian los ratones porque parecen
elefantes pero pequeños, y ellos odian verse pequeños.
Fue por eso que impusieron una ley que dice...

■
Elefante 1: A todo aquél que se le sorprenda bebiendo
para llorar...
Elefante 2: ...llorando por beber...
Elefante 1: ...o dándole una medalla al mérito chico a
un ratón...

Elefante 2: ...frente a los elefantes.
Jaime: Yo creo que por eso a los elefantes les gusta la
música de Barry \Vhite.

Comienza a escucharse la canción "You are my first, my last,
my everything", de Barry \Vhite. Mientras, los elefantes obligan
aJaime y Silvia a desvestirse. Ambos se van quitando las ropas
ejecutando una coreografía junto con los elefantes. ~11edan ocul
tos detrás de algiín elemento escenográfico pero las piernas y
los brazos quedan a la vista. Con ello se pone de manifiesto que
el acto es sumamente pasional. Los elefantes contemplan
extasiados mientras siguen bailando. Al final de la canción se
retiran a un rincón de la escena. Jaime y Silvia se visten.
Silvia: No sé por qué, pero sentir la mirada de los elefantes me abrió la vida.

Elefante 2: ...será condenado a la pena máxima.

Jaime: ¿No te gusta cómo soy?

Jaime: ¿La muerte?

Jaime: El hecho de que fuera un castigo y no un placer
lo hizo más placentero.

Silvia: (A los dos) No sé.

Carmen: ffl exilio?

Carmen: La mirada. La mirada cura.

Carmen: ¿Alguna vez has tenido un orgasmo?

Silvia: ¿Una auditoría?

Elefante l: La mirada está prohibida.

Jaime: Silvia, ven a la cama.
Silvia: Que mi relación con los hombres, las mujeres,
las quimeras y los alicantes, estaba constipada.

Jaime: Si quieres podemos dejar de vernos.

Carmen: Silvia, ven al rincón.

Silvia: (A los dos) No.

62

■
Silvia: Nadie lo supo por un tiempo y se nos olvidó.

Elefante 2: Todo aquel que mire de forma lasch·a, concupiscente o feromonal...

Carmen: Seguimos con nuestras vidas como si nada.

Elefante l: Toda aquel que se deje mirar...
63

�'

..
■

Elefante 2: Todo aquel que ejerza la mirada ...
Elefantes: ... será sentenciado a ser aplastado por los
elefantes.

■
Silvia: Pero necesitábamos la mirada sobre nosotros.
Carmen: Yo necesitaba mirar.

Carmen: Y hubo un momento en que dejamos de ver a
los elefantes.
Silvia: Ahí estaban, pero ya no los veíamos.
Jaime: Pasaron a ser parte de la vida, de la intimidad y
del paisaje, de la memoria colectiva, que es la que se
olvida de tanto que se mira.
Carmen: Porque ya no eran una parte de la vida o de la
ciudad, no eran parte de nosotros ... no eran parte, eran
el todo.

Jaime: Así que tuvimos que escondemos.
Silvia: Y eso fue más fuerte, porque la mirada es una
cosa, pero la mirada secreta es más densa.
Carmen: Nos ocultamos para hacer y mirar... para mirar el hacer... para hacer la mirada.

Jaime: "No puedes ver el bosque porque los elefantes
te tapan".

Carmen: iLa del culo emancipado?

cuando te admitieron?

Jaime: Esa mera. Pues que nos mandan juntos a la pre- Carmen: Si habla ocasiones en que no parabas de hasentación del nuevo producto. Ya en el hotel, me pide blar de ello. iQué pasó?
que le ayude a desempacar y comienza a mostrarme
toda su ropa interior.
Jaime: Nada.
Silvia: iEres un cabrón!

Carmen: iCómo nadal

Jaime: Lo siento, no pude detener los elefantes.

Jaime: Nada ... es sólo que no pude detener los elefantes.

Silvia: Pues te me vas a la chingada.

Silvia: Y un día volteamos y se habían ido.

Carmen: iQué íbamos a hacer sin los elefantes?

Silvia: Pero yo ya no siento nada por ti.

Jaime: Comenzaron a mudarse a la siguiente ciudad.

Jaime: No es cierto.
Silvia: " Más vale elefante en mano que un ciento en la
calle".

Silvia: Lo prohibido nos arrojó hacia los cuartuchos
de hoteles lejanos.

Carmen: "No hay elefante que dure cien años ni alguien que aguante su peso".

Jaime: Nos vertió por las alcantarillas, a donde no pue-

den llegar los elefantes.

■

Carmen: Una vez tuvimos que metemos los tres en la
cajuela de un carro para explorar nuestros límites.

Jaime: Y cuando creímos que habíamos llegado al límite, otra vez nos dábamos cuenta que había otro límite más lejano.

Silvia: Nos estábamos quedando sin elefantes. Desaparecían. Un minuto estaban en los almacenes y al siguiente ya no estaban.

Silvia: Se murió, ya no me haces brillar.
Jaime: iPero dime en qué fallé?
Silvia: En nada, no eres tú ... es sólo que ... no pude detener los elefantes.
Carmen: Me voy a mudar con Raquel.

Silvia: tEn seriol

Silvia: Pero habíamos quedado en que ibamos a compartir el departamento.

Carmen: Quizá hablan cumplido un ciclo.

Jaime: /Renunciaste?

Carmen: Yo sé ...

Silvia: Quizá se fueron a desovar.

Carmen: Pues sí... es que ... simple y sencillamente no
pude detener los elefantes.

Silvia: No entiendo por qué haces eso.

Jaime: Alguien díjo que se fueron a motir al monte.

Carmen: Lo siento ... no pude detener los elefantes.

Carmen: El caso es que por más que hice ...

Jaime: Me di de baja en la maestría.

Silvia: Por más que lo intenté ...

Carmen: Pero te estaba yendo muy bien. Tenías el
mejor promedio de la generación.

Jaime: Con todas mis fuerzas .. .

Elefante 1: Hay que prohibirles las cosas para que las
puedan explorar.

Silvia: Hoy venía caminando por la plaza, hacía un calor de los demonios en el convento, te lo juro que me
estaba derritiendo. Cuando pasé por la fuente me le
quedé viendo unos segundos ...

Elefante 2: Si uno no les prohíbe algo ...

Carmen: ¿y qué hiciste?

Elefante 2: Pero es la única forma en la que entienden.

Jaime: Dimos aviso a los medios de comunicación se hi'
cieron campañas, marchas, incluso intentamos encadenarlos a los hidrantes, pero nada. Se iban. Se esfumaban.

Silvia: Con todas las flaquezas .. .

Silvia: Ya estabas haciendo la tesis, la tenías muy avanzada
Silvia: ... como no pude detener los elefantes, me metl a
bañar.

Elefante 1: ... o les dice que no se puede hacer .. .
Elefante 2: ... o que es una meta inalcanzable .. .

Jaime: iSe acuerdan de la nueva chica que llegó a la
oficina?

Elefante 1: ...no lo hacen. iPobres humanos!

64

Carmen: Veías a cinco en un taxi y luego, al doblar la
esquina, ya no estaban.

Carmen: Hoy andaba de malas y el jefe nos salió con
su misma pendejada de siempre, asi que le dije sus verdades, agarré mis mugres y me fui.

Silvia: Yse convertía en reto para alcanzarlo.
Elefante 1: Pobres humanos.

■

Jaime: Fue sólo el momento, no significa nada para mí

Carmen: Por mucho que traté .. .
Carmen: iNo te acuerdas lo emocionado que estabas
con el proyecto que tenías planeado?

Los tres: No pude detener los elefantes.

Silvia: iNo nos pagaste unas cervezas para celebrar

Oscuro.
65

�'

1

•

I

,

y
en la escena latinoamericana
COR.U ACUIRRE

Uno lleva cien años de haber nacido y el otro cincuen✓
ta de haberse muerto. Dos B dos bordes: Beckett y
Brecht. ¿Por qué los reúno? La ocasión hace al ladrón;
este 2006 ambos sufren toda clase de homenajes. Y digo
sufren a propósito, porque ambos en sus diferencias
se burlaron siempre de las solemnidades, los homena✓
jes, los despliegues de la burguesía ilustrada, los inte✓
lectuales, las élites y la mar en coche.
67

�clamaba por la justicia social, la libertad de expresión,
el rechazo de los regímenes fascistas entre otras prioridades, nos distrajimos golosamente en Beckett. Y
seguramente salimos ganando, no lo niego.
México por su parte recibe a Beckett de la mano de
Salvador Novo, aquel cosmopolita que por no poder
estarse quieto realizaba por sí mismo o a través de sus
amigos una acuciosa pesquisa respecto de los hitos del
teatro europeo. Así, gracias a Jaime Torres Bodet, a
quien había expresado su deseo de conseguir una obra
de teatro que él mismo le había recomendado, puede

Pero no basta, ipor qué los reúno? Porque para nosotros latinoamericanos despojados de centros y metrópolis fueron nuestra condena y nuestro regocijo. Con
total impunidad y sin el menor decoro íbamos de
Brecht a Beckett o viceversa, porque así lo exigía nuestra ansia de parecernos a los europeos. Lo cual conllevaba a su vez razones tan espurias como aquella, es
decir, no por razones estéticas sino ideológicas. Como
sea, en ellos pusimos nuestros ojos aunque a uno comprendiéramos apenas y al otro demasiado.
/Por qué los reúno? Porque en sus diferencias filosóficas existe una, grande, entera coincidencia: la ruprura de la normativa clásica. Ypor muchas razones más
que tienen que ver con mi índole de americana a la
manera de Alfonso Reyes. En el borde, con Bde Beckett
y de Brecht, en el borde digo, en la zona liminal, en el
umbral que me permite ver de un lado a Europa y del
otro este universo mio mestizo, indígena, mezclado,
criollo, el continente sesgado por nuestra propia
otredad frente a nuestro mismo talante occidental. Así
asumirnos a nuestra manera a ambos en las mismas
décadas y con el mismo furor o desconcierto.
Por todo ello el lector ya advierte que no va a encontrar aquí las fórmulas que hicieron famoso a uno y
a otro, las poéticas que establecieron, los cánones a los
que dieron lugar. No es mi intención exponerlas, nombrarlas o esrudiarlas, eso lo hacen mucho mejor que yo
sus congéneres los del otro lado del Atlántico y por
cierto que en estos días de homenajes y celebraciones
hay que ver cómo los citan y con qué excelencia enumeran sus virrudes. No, mi intención desenfadada es
encontrarlos aquí en mi América, en mi propia piel,
verlos cómo han circulado, de qué cosas de ellos nos
abastecimos y hasta qué punto nos influenciaron y están en nuestros huesos, como los griegos.
En ptincipio, me gustaría imaginar que en Argentina, la filosófica, la europea, nos fuimos detrás de
Beckett y aquí, en México, donde América Latina se
huele en cada esquina, Brecht se impuso en toda la linea, pero no fue as!. Ni lo uno ni lo otro. Allá en el sur
Esperando a Godot nos saltó a las barbas como una década antes lo hiciera La náusea de Sartre. Es decir, así
como entonces nos impusimos sentir el asco
existencial cuando nuestra historia y nuestra realidad
eran otras , del mismo modo la necesidad de estar al
día o ser europeo, que era lo mismo, nos llevó a hacernos cargo de la espera, la soledad, la alienación, la muerte que proponía Beckett. En un mundo, el nuestro, que

:::b:::;:~:::~::::~:

~~

sin resolverlo en más que la espera, el problema de la
existencia? /Seremos capaces, los actores y yo, de cargar a esos dos pobres diablos simbólicos de toda la humanidad, de todo el contenido trágico, grotesco, ridículo y patético que rezuma la obra -sin actuar su
importancia; sin autocritica en los personajes-; con la
inconsciencia con que se vive -o se existe-, y sin más
teatralidad que aquella que refrende a cada momento el
valor simbólico y profundo de cada palabra, de cada si·
lencio, de cada gesto? 1

/De qué hablan estos hombres? /Qué problema plantean?
/Qué siruación exponen, si lo habirual es que al principio de toda obra teatral, desde Aristóteles hasta nuestros días, el primer acto exponga, el segundo anude y el
tercero desenlace?

piente comienza a regodearse de sus ganancias sociales y económicas, la movilidad social tan mentada, el desarrollo en la economía; en fin, una posguerra benéfica que permite, a partir del gobierno de
Alemán y especialmente de Ruiz Cortines, la mirada a los propios asuntos, y por ende a la constitución de una dramaturgia nacional. Alli están para
probarlo los herederos de Usigli, Magaña principal-

Críticos, espectadores, productores le dieron la
espalda. Debía pasar tiempo a pesar de la obstina-

1
o
i,

¡
•'

1
:

,
,I
1

Corre el año de 1955, es decir, dos años después del 1
estreno de la obra en la aclamada puesta en escena de
1
Roger Blim en Paris.
Yla respuesta viene pronto al correr de los días del
mes de junio cuando Novo estrena la obra en La Capi· 1
lla. El público que asiste regularmente está acosrum·
1
brado a un teatro europeo ligero que sólo le permita
estar a la page y no preocuparse. Esto es otra cosa. "Los
valores" de la tradición teatral han sido trastocados.
He aquí un escenario vacío, apenas unos pocos tras·
tos, un árbol en la pura soledad y la galería de /vaga·
bundos, viejos, errantes, clowns, enfermos, sombras,
fantasmas?, ¿quiénes son estos que no transcurren, que
si pasan no queda el recuerdo o por el contrario sólo ,
hay memoria de algún hecho fortuito que ninguno !
puede reconocer como cierto? /Dónde está la historia?
/Cómo se ha tejido la trama? /Cuál es· el conflicto?
Las preguntas de Novo se repiten en el esrupor con
que se asiste a la obra. Veamos.

¡

1

Tornado de La vida en México en d periodo presidencial de Adolfo Ruiz Cortints
(1994) México: Conaculta.

68

ción de Novo, con las novedades de los años sesenta
y las puestas de Jodorowski de Final de partida y Acto
sin palabras, para que el público mexicano dejara de
desdeñarlo.
Merece mención aparte el hecho de que quien se
hizo dueño de verdad del escenario nacional fue sin
duda Ionesco. El paródico lonesco, al que importa
poco comprender o no puesto que resulta tan cómico. El absurdo cómico es mucho más digerible que
el absurdo trágico, ya bastante pesado en Camus e
insoportable con Beckett. Basta observar la profusa
producción de aquél en la misma década.
Muchas razones para este rechazo implicito de
Beckett. Los tiempos en que una clase media inci-

69

mente, y luego Carballido, Mendoza, Luisa J. Hernández y otros. Sus obras de corte naturalista,
piénsese en la deslumbrante Los signos del Zodíaco de
Sergio Magaña (1951), responden más que a las poéticas de la vanguardia europea a las necesidades de
los tiempos en esta parte del mundo.
A pesar de una censura encubierta que va a sufrir, antes de convertirse en el vocero oficial, el propio Novo', Beckett no sirve de coartada, no se le
aprovecha para decir entre lineas, para fingir demen1

Novo debió modilicar el ciclo de tcleteatros, en Televicentro, ya que no
pudo hacerlo con Los signos del Zodíaco de Magaña por ser considerada
poco amable y destructiva.

�'

.

'

cia y escapar a la opresión de los organismos de se- la realidad de la escena como tal. Así los signos reemguridad del Estado. En un país donde la muerte se plazan a los íconos, la síntesis y la abstracción al
carcajea de la justicia y la libertad, el dramaturgo naturalismo y las formas del cabaret y la revista política al costumbrismo.
irlandés resulta una complicación innecesaria.
Preciosa victoria que durarta muy poco, a pesar del
Supongo que lo mismo pasa en el cono sur, salvo
que allá la poderosa clase media se aprovecha para sen- interés que promueve en los dramaturgos y de la influentirse más europea ensayando sentir la incomunicación cia manifiesta en algunos textos de la década de los sey el fracaso. Atributos que América Latina conoce hasta senta. Pensar en Luisa Josefina Hernández, en Emilio
el hartazgo pero por razones políticas y económicas, Carballido, en Vicente Leñero, y también en Jorge
no por viajar del ser a la nada en vuelta completa como Ibargüengoitia, en donde se resume el apogeo y la caída
de Brecht en México: El atentado, profundamente
podía permitirse la elite rioplatense.
Seguramente, a la postre Beckett dejó marcas influenciada por Brecht, reluce como una perla en su proimborrables para las dramaturgias del sur y del nor- ducción dramatúrgica donde reina el canon tradicional,
te de nuestra América. Pero estas fueron motivo de muy lejos de las rupruras de tiempo y espacio, de la escereflexión o de catarsis no para contagiarnos de sus na autónoma que no depende de un antes ni un después,
grandes temas puesto que, como ya lo he dicho an- en fin, de los efectos de distanciamiento propuestos por
tes, nosotros estábamos en medio de otras cuestio- el alemán y que lbargüengoitia había explorado con arnes. Podíamos, de corazón y espíritu, vislumbrar los dor en esa única obra.
Si Brecht pierde la partida en México es a causa
alcances de un pensamiento que se ejercía con la
desnudez del lenguaje, en la espera, la no-acción, la de las condiciones de censura creciente, de un orinmovilidad, el estertor, no obstante era imposible den disfrazado de democrático, de la ausencia de una
estarnos quietos así como los fantoches del irlan- clase pensante y radical. Los españoles llegados con
dés. Una aguda y urgente realidad nos arrojaba a las la guerra civil española si bien realizaron una tarea
de formación filosófica y crítica no fueron suficiencalles, a los debates, y a la esperanza.
El fenómeno Brecht, por su parte, se da con dife- tes para dinamizar la tan mentada exploración de
rencias notables en los polos de nuestro continen- las verdades propuesta por Brecht. La impronta que
te. Al observar la programación de las obras presen- se graba en el organismo mexicano desde los tiemtadas entre 1952-1961 por el teatro universitario de pos de la Conquista es el silencio, la anuencia, la
la UNAM, vemos con estupor que no hay una sola servidumbre. En el siglo XX, la Revolución sacude
puesta en escena de Brecht. Sin embargo La ópera de los cimientos de la costumbre, pero vueltas las aguas
tres centavos fue estrenada en 1943, lo cual no alcan- a su cauce el nuevo orden resulta más nefasto en tanzó a fungir como vinculación a su teatro y sus pro- to pretendidamente liberador, ya que realiza por
puestas en la medida en que su reestreno sucedió debajo una labor devastadora censurando, coartansólo catorce años después, en 1957. Es recién a par- do, esgrimiendo la violencia, generando el miedo.
Hoy, ahora, cincuenta años después, cuando el
tir de esta fecha en que su obra comienza a encontrar una cierta atención entre los creadores. Y final- Teatro de la Ciudad propone un subsidio para el
mente su consagración en nuestro país sucede en montaje de una obra de Brecht, no hay tradición que
1961 cuando Héctor Mendoza estrena Terror y mise- sostener, no hay bases de confrontación, nadie se
rias del Tercer Reich obteniendo el premio de la criti- presenta y la beca queda desierta. Brecht iluminó
ca a la mejor dirección del año asi como a la mejor algunos textos, renovó la escritura escénica ocasioescenografía realizada por Arnold Belkin. Pero es un nalmente pero nunca fue santo de la devoción de
éxito momentáneo y producido a causa de la exce- nadie por estas tierras.
Salvo como en todas partes de Latinoamérica
lencia tanto del director de escena como de su
escenográfo que con gran lucidez trabajaron el tex- dentro de los movimientos populares en donde los
to desde una poética acorde con los postulados teatristas llegaban a las comunidades para hacer prebrechtianos, prescindiendo de los elementos ilusio- valecer los sueños aprovechando ese Brecht que
nistas tan odiados por aquél y haciendo hincapié en acorde con sus sentires y necesidades proponía un

70

teatro como herramienta de conciencia critica para objetivos. No al naturalismo burgués clamaba el
el pueblo. Pero esta es otra historia, creo que donde nuevo teatro. Así, las obras de Breche, su poética,
hubo necesidad aquí, en esta región del mundo, in- sus ensayos sobre las nuevas propuestas estéticas
ventamos a Brecht aún antes que parte de su obra y que lo caracterizan, inundan las librerías de Buenos
su ejercicio poético y antiaristotélico llegara a no- Aires, Montevideo, Santiago. Nueva técnica de la represotros. Y los que se alinearon en este teatro no con- sentación, escrita por el alemán en 1940, se traduce
forman ningún canon ni ninguna historia teatral le- por el teatro independiente Fray Mocho y en una
gitimada por las instituciones. Están fuera. En estos edición rotaprint se publica en 1952. Pequeñas edimárgenes, otra vez los bordes, Brecht se suma con una toriales con el impulso de traducciones hechas por
teatralidad y visión politica y social ya existente.
los mismos creadores teatrales independientes ediNo obstante tengo que reconocer que del mismo tan por ejemplo Para un teatro épico. Otras importanmodo que en el Arte Poética de Horacio subyace tes como Compañía General Fabril editora publiAristóteles, lo haya conocido o no su autor, del mis- can sus novelas, sus textos dramáticos e incluso
mo modo tanto Beckett como Brecht han rasguña- ensayos sobre el mismo Brecht.
do la superficie de las cosas y han marcado esta parA veces, cuando recorro las viejas librerias aquí
te del mundo.
en Monterrey, o bien antes en el D.F., restos de aquel
De más está decir que Brecht fue inventado y esplendor llega a mis manos. Viejas ediciones con
reinventado, creado y recreado en el cono sur. Fue las tapas y contratapas que conozco tanto me haparadigma, icono, lider, demonio y santo. Alli más cen guiños desde los anaqueles cargados de polvo y
que en ninguna otra parte era a causa de las luchas las hojas amarillentas siempre me anuncian que alpopulares una teatralidad preexistente. Valga la guna colección de allá vino a parar vaya a saber cómo
anécdota. Está la dramaturga chilena Isidora hasta aqui y que colecciones, traducciones, ejemplaAguirre, en su primera etapa claro, jovencita, con res sueltos, cuadernos, respiran aún aquella utopía
un grupo de compañeros en la Universidad de Chile del teatro al servicio del pueblo como quería Brecht.
y llega su maestro y comunica: -Un gran dramaHoy tanto Beckett como Breche nos dicen adiós
turgo alemán acaba de morir hoy. Corre el año de suavemente. Desde sus diversas perspectivas fueron
1956. -/Quién esl- exclama lsidora. La respuesta tan contundentes que poco es lo que podemos agrellega pronta -Alguien que escribe como tú.
gar a lo que fuera su pensamiento o su acción. RomLas primeras obras de Breche en Argentina se pre- pieron la tradición teatral cada uno a su manera·
sentan en idish, como Madre coraje en 1953 en el tea- hicieron añicos el teatro clásico; nos dieron prueb~
tro de la comunidad hebrea. Sólo al año siguiente el de que apestaba y nos obligaron a inventar nuevos
teatro independiente Nuevo Teatro la estrena en modos no sólo de escritura dramática sino asimiscastellano mientras la Madre coraje chilena se pre- mo de escritura escénica. Con su aporte nuestras
senta por primera vez también en el mismo año. Por dramaturgias actuales han salido robustecidas pero
su parte La ópera de tres centavos se conoce el mismo no por contagio sino por reservas.
año que en México se reestrena, 1957, y El Galpón
Hoy se los celebra. Por mi parte más bien celede Montevideo aborda a Brecht con El círculo de tiza bro la manera en que pesaron menos y más que la
caucasiano en 1959.
vieja tradición porque no pudimos o no quisimos
Pero allá en el sur Breche llegó para quedarse. No copiarlos sino más bien reinventados. Celebro que
podía ser menos, aquella región sesgada por las lu- nuestra inteligencia los haya descubierto y nuestra
chas obreras cuyos ideales anarquistas, socialistas sensibilidad se haya hecho cargo de lo que nos poy luego comunistas conmovieran el mundo, aquella día enriquecer. Celebro la apasionada defensa o el
sensibilidad politica auspiciada por tanta inmigra- crítico rechazo. Celebro en fin esa manera de ser
ción que lentamente había sensibilizado la estruc- americanos que nos puso en la disyuntiva de dejartura mental de la clase media en ascenso, encontró nos fascinar o darles la espalda. Puesto que venían
en el auror alemán las bases de un teatro popular, de la geografía que nos seducía pero también de la
politizado, critico, que convenía perfectamente a sus que queríamos renegar.

71

�ILVlli POPOYA

La situación cultural de los años noventa del siglo
XX tiene un carácter singular. Tanto en el teatro
universal como en el mexicano cohabitan
tendencias, herencias y prácticas teatrales de
diferente condición. Los investigadores del teatro
mexicano han clasificado a los representantes de
la dramaturgia actual bajo diferentes criterios: los
modelos de escritura dramática (Armando
Partida); la presencia o ausencia de compromiso
social (Rascón Banda); la correspondencia con una
"realidad virtual" y no con 'una posmodernidad
mexicana inexistente" (Enrique Mijares).

Prácticas posmodemas
en la DRAMATURGIA
MEXICANA
de los noventa
David Olguín, Luis Mario Moneada, Gerardo Mancebo, Vidal Medina

73

�Aqu! cabe destacar también la opinión de la investigadora argentina Esther D!az (1999), según la cual
en la literarura posmodema "se númetizan otros textos ... se cita falsamente o se copian fragmentos de arras
autores sin pulcrirud ni pudor. La realidad es vista
como lúpertexto con varias entradas" (28). Justo esta
variedad de entradas hacia un núsmo hecho (o realidad) predetermina la multiplicidad de códigos
interpretativo~. as! como los umbrales personales de
cada lector / espectador en la percepción del texto / representación. En este sentido, hablar de los escritos para
teatro arriba mencionados y no relacionarlos con sus
respectivos montajes resulta un poco abstracto, pero
como el centro de este esrudio son los textos, omitiremos
cualquier mención de las puestas en escena.
Terry Eagleton (2001) sostiene que "la típica obra
de arre posmodernista es arbitraria, ecléctica, hibrida,
descentrada, fluida, discontinua, similar a un pastiche.
Desdeña la profundidad metafísica a favor de una especie de forzada superficialidad, travesura y falta de
afecto, un arre de placeres" (272).
En sintesis, el posmodernismo no crea modelos, no
pretende ser original; usa con irreverencia citas y referencias literarias; se sirve con insolente libertad de todo
lo que necesita; amasa en una libre convivencia el espacio y el tiempo; borra los limites entre lo sagrado y
lo profano; lo erudito y lo kitsch coexisten en un collage
único. En este sentido, "la obra y el texto no 'representan' son el acontecimiento núsmo. El arte y la realidad' se unen / mezclan en el simulacro. El vac!o moral
y existencial se acepta con irreverencia y cinismo"
(D!az, 1999: 41).

Resistiéndose a cualquier sistematización, los núsmos
autores rechazan tales denominaciones por su carácter esquemático y poco individual. Como lújos de la
televisión y del cine, y huérfanos de modelos de identificación y de utopías orientadoras, se niegan a ser
etiquetados para reinventarse constantemente. Como
señala la crítica teatral Ana Laura Santamaría (2001),
son "una generación que creció entre los cadáveres de
las ideolog!as y se hizo adulta en el mar del nihilismo y
la desesperanza" (45). Por su parte, Jaime Chabaud
comenta que ellos son "de una generación amamantada primordialmente con el biberón del cine y la manúla de una lengua que es la televisión".
En algunos textos de cuatro novísimos dramarurgos mexicanos no sólo se encuentran elementos
posmodernos ( como los hay en textos de Jaime
Chabaud o Estela Leñero, por ejemplo), sino que estas
piezas están escritas bajo una óptica posmodema de
pensar el mundo. Es decir, en Dolores o la felicidad de
David Olguin, Superhéroes dela aldea global de Luis Mario
Moneada, Las tranendas aventuras de la capitana Gazpacho
de Gerardo Mancebo y Garap de Vida! Medina, el posmodernismo es una práctica, en lo que se refiere a estrucrura, lenguaje, discurso, (de)construcción de personajes.
Afinnar que existe un modelo posmodemo de escrirura dramática sería un sinsentido porque desnúente la posmoderna multiplicidad de interpretaciones,
el eclecticismo de formas, estilos y géneros y el libre
juego de imaginación; paradigmatiza lo que se rehúsa
a ser canonizado. Hablar de teatro yposmodernismo significa discutir sobre lo lúdico y lo espectacular, sobre lo
esencial para el arte teatral: el "aquí y ahora" y la posmodema reafirmación del presente. La tangente entre teatro y posmodernismo es la espontaneidad, el juego en su
más amplia connotación, el mundo al revés, la irreverencia. Lo inherente a la visión posmodema: el reciclaje
(paródico) dota al viviente cuerpo teatral de una nueva
dimensión: la simbiosis entre texto y representación
que priva al texto escrito de su autonomía y lo modifica en texto-para-escena. Como apunta Patrice Pavis
(1998: 72), "los autores o los directores buscan
desnarrativizar producciones, eliminar toda referencia narrativa que permita reconstruir una fábula (.... ).
El texto está como vaciado de su sentido númético inmediato. En la perspectiva posmoderna, el texto ya no
es el depósito del sentido en espera de una puesta en
escena que lo exprese, lo interprete, lo transcriba".

DOLORES O LA FELICIDAD
o oulli PASA COM EL LIBRE ALBEDRÍO

Según afirma V!ctor Hugo Rascón Banda (1997), Dolores o la felicidad es "el único caso, en el teatro mexicano,
donde el posmodernismo hizo su aparición" (16). Era
1995. El muro de Berlin ya no existía. Como dice un
personaje de Talk show de Jaime Chabaud, "Gorbachov
vende Pizza Hut en la Plaza Roja". Ha llegado el tiempo del unmaking (Ihab Hasan): descentranúento, diseminación, desnútificación, discontinuidad, diferencia,
deconstrucción son los nuevos términos. En los ochenta el director de cine alemán Wim Wenders ya había
reflexionado a través del lenguaje cinematográfico, en
su película Las alas del deseo, en tomo a todas estas "des"
y sus efectos: la enorme soledad para la profunda y fun74

damental toma de decisiones cruciales, las dudas Plásticas se preocupan por cuidar de la belleza fisica,
existenciales: "iPor qué yo soy yo y no soy tú; es la ,1da tratando de detener la juvenrud externa; a Lola Sola,
sólo un sueño? iPor qué estoy aqu! y no allá; cuándo Lola Mearrastro, Lola Mento y Lola Asústame las unen
empezó el tiempo y dónde acaba el espacio?" Las los sentimientos en un reality show en donde el anonimicro historias de los habitantes de Berlln de los ochen- mato de lo \fuual no impide la enorme fragilidad hu
ta son simultáneamente relatadas/percibidas/sentidas mana; después, el autor se sirve de la familia como una
por el ángel, quien decide rechazar la eternidad y so- posible solución del dilema de la felicidad. La madre,
meterse al dolor de vivir y sentir como ser humano. la abuela y la bisabuela quieren conservar el decoro en
Wenders desnútifica un mundo sin dios en donde el una época donde cada vez más se devalúa la familia
tema del libre albedrío toma otro significado y la pell- "como la célula más pequeña de la sociedad"; el poder
cula se com~erte en afirmación del humano y sencillo y el placer tampoco contienen el secreto de la felicideseo de ,~vir y no sólo existir.
dad para Dolores. El autor yuxtapone las acciones, no
En 1995 el autor mexicano David Olguin retoma el las construye paralelas, sino sobrepuestas-descompersonaje del ~ngel caldo, pero aqu! la protagonista es puestas en universos paralelos que coexisten en el preuna mujer: Dolores, quien en un acto de depresión de- sente; no hay pasado, ni se busca el fururo; no hay recide lanzarse del techo de su casa. En este momento trospección, sino introspección. Olgu!n detiene el
crucial interviene su ángel de la guarda quien quiere tiempo y desenvuelve la "historia" en un espacio entre
salvarla y acude a las Parcas para reestablecer el hilo la vida y la muerte, en un tiempo sin tiempo. El instande su vida. Las Parcas le conceden al ángel una hora te real se dilata hasta lograr dimensiones de eternidad.
para encontrar aquello que diera sentido a la vida hu- Toda sucede en un intervalo cuando el tiempo real se
mana, la felicidad, y le permiten la entrada a todos los ha inm0\1lizado y el cuerpo de la joven se encuentra
mundos y tiempos; pero a cambio le piden su identi- en su calda hacia el suelo. Desnútificando el poder didad: sus alas. La visión del dramarurgo mexicano es la vino sobre la vida de los humanos, el dramarurgo hace
del cinismo de fin de siglo. Su ángel tiene el ala rota, de las tres tejedoras del destino una parodia. Las tres
cojea, es "uno de los últimos mensajeros de un Dios Parcas de Olguin están demasiado ocupadas con sus
muerto" (Olguin, 1995, acto 1, escena 2: 93); y a pesar discusiones personales como para sostener el signifide que apuesta sus alas a cambio de la vida de Dolores, cado de su labor. "Humano, demasiado humano", diría
no duda en ofrecerle el polvo blanco como posible ca- Nietzsche.
mino hacia la felicidad. A diferencia del ángel de los
ochenta, quien recorría un circo, una biblioteca, de- SUPERHlliROES DE LA ALDEA CLOBAL:
partamentos de un edilicio berlinguense, las calles de POSMODERMISMO EM ACCIÓN
la gran ciudad, el ángel de la obra de Olguin cambia También de los noventa (escrito en 1993, con últi los tópicos y recorre un spa, un prostíbulo, una sex ma versión de 1995), este guión escénico de Luis
shop, una oficina, una cabina de radio. Cada lugar del Mario Moneada está empapado de posmodemismo
recorrido del ángel es algo tangible e intangible al nús- desde el titulo hasta la última acotación. Con una
mo tiempo: el dinero, la preocupación por la belleza expresión muy visual, como si siguiera el movimienfisica, las drogas, el sexo, el poder, la depresión. David to de una cámara cinematográfica, el autor mira a
Olguin maneja la realidad desde un punto de vista través de una pantalla la imagen nocrurna de la ciuposmoderno, es ahistórico, no hace crítica social, so- dad de México contrastando la vista "como de poslamente ofrece un posible cuadro del presente. El tono tal" con la de una rata que sale de una coladera de la
intimista, la visión reflexiva de los ochenta que trata- calle. Desde aqu! lo real e irreal hacen su mancuerba el cineasta alemán, es desplazado por lo espectacu- na. La gran urbe da el marco de la obra y de alguna
lar, lo placentero y superficial como características de manera es pretexto para agrupar a los personajes en
los noventa. El esp!riru humanista, sutil y susceptible seis áreas y dividirlos en cuates, camaradas y punks.
de la pellcula se ha esfumado y el texto Dolores o la feli- Pero al fin y al cabo el significado de la ciudad especidad está lleno de escepticismo e irania hacia el obje- cifica desaparece. En la aldea global donde todos
tivo principal del ser humano: "ser feliz". Olguin des- vivimos los nombres no importan, siempre pertenecompone la personalidad de la protagonista: las Lolas cemos a un grupo, lugar o clase; ya no existen hé
75

�roes porque cada uno es superhéroe de su propia historia; en la aldea global se dispersan muchos
microrelatos en un gran relato no muy claro. En esta
obra de Luis Mario Moneada, personajes de un área/
relato intervienen en otro y así la fidelidad histórica se destruye de la misma manera que se destruye
la linealidad en el desarrollo de las acciones simultáneas. Por ello, este texto del dramaturgo mexicano es claro ejemplo de rompimiento total con el
modelo aristotélico. El manejo de los personajes
"históricos" es libre y, en efecto, son descontextualizados, disociados de su propio entorno y ubicados en un nuevo contexto. A través del video, de
la pantalla y el videoclip, el autor relaciona presentes, no relata pasados; recicla personajes como Mike
Tyson, Desiree Washington, Fidel Castro, el Che,
Sid Vicious, y ve todo y a todos con mirada irónica.
Fidel parece fuera de lugar y tiempo como abogado
de Desiree con sus ideas de justicia y compañerismo; Sid (integrante del grupo "Sex pistols") no encaja en la idea de ser mensajero y esperanza de los
viejos revolucionarios, quienes lo quieren "seducir"
con ideales e ideas, cuando el vado moral y
existencial ya no se puede llenar con estas ilusiones. Los modelos de identificación han cambiado:
antes los padres o los personajes de algún libro personificaban ideales, eran los héroes para identificarse, ahora lo son las estrellas de televisión o del mundo de los medios masivos. Los ideales no han
cambiado, han muerto. En la aldea global no cabe el
concepto de camaradería porque ha desaparecido el
sentido de fraternidad y solidaridad. Así, el texto
de Moneada concuerda perfectamente con ios conceptos del fin de los grandes relatos de verdad, razón y justicia.
En los ochenta, con Alicia detrds de la pantalla Luis
Mario Moneada introdujo en la dramaturgia mexicana un lenguaje poco explorado: el del video. Desde entonces, éste se ha convertido en medio importante en
las obras de Moneada: lo visual ofrece un mosaico de
posibilidades y rompe la unidimensionalidad;
"deconstruye la estructura objetiva de la imagen" y así
deforma la realidad; el control remoto es otro personaje, no simple recurso tecnológico. El teatro de Luis
Mario Moneada no es narrativo, es intelectual; no
conmueve, ni busca compasión (en el sentido de
Eagleton de "falta de afecto"). Es un teatro "eruditamente" lúdico y diverso.

U. CAPITAMA CAZPACHO
O DE CÓMO LOS ELEFAMTES
APREMDIEROM A JUCAR A U.S CAMICAS

Las tremendas aventuras de la capitana Gazpacho de Gerardo
Mancebo del Castillo es un hibtido bohemio de géneros y referencias artísticas recicladas de una manera
arbitraria y placentera. Desde Don ~uijote, Alicia en el
país de las maravillas y La Fierecilla domada, hasta La rosa
púrpura de Cairo, Esperando aGodot, El burlador de Sevilla y
el Orinal firmado de Duchamp, la imaginación de Mancebo juega con paradigmas, rompe unidades
aristotélicas, combina tristeza con alegria y commedia
dell'arte con teatro del absurdo. Como en espejo cóncavo los personajes y los ambientes de Cervantes,
Lewis Carroll, Shakespeare, Tirso de Malina, Beckett
y Woody Allen se reflejan grotescos e irreverentemente
burlados. Don Quijote es repuesto por una "caballera
andante ... teporocha de profesión, demente por convicción y descubridora porque le da la gana"; su Rocinante es un excusado y va en busca del Quersoneso
Áureo -una versión indefinible del Santo Grial, del
Nuevo Mundo, de los ideales perdidos o lo que ustedes quisieran leer. En este bricolaje posmoderno,
Gerardo Mancebo enreda trasgresión, humor grotesco, deconstrucción del sujeto y de los roles tradicionales, la muerte de Dios, la libre coexistencia de tiempos y espacios. En su espectacular mundo al revés
desaparecen la autenticidad y la profundidad como
medidas del sentido; la disfuncionalidad se instala cómodamente: la embarcación de la capitana es una balsa de vieja madera sobre ruedas, con remos y timón
como de juguete; el reloj no puede marcar las cinco de
la tarde porque las dos hermanas se frustran por la
ausencia de la hora inglesa del té porque así no pueden lograr la identidad anhelada; el amor de Mina Fan
hacia su "antihéroe de celuloide" es inútil e ilusorio
como lo es el de Catalina hacia la Gazpacho. Las citas
culturales son múltiples, pero nunca determinadas,
como comenta Esther Diaz, la realidad es vista como
hipertexto con varias entradas y cada quien puede interpretarlas a su modo, según sus propios umbrales
cultorológicos.
CARAP

La obra del más joven (1976) de los cuatro dramaturgos,
el tamaulipeco radicado en Monterrey Vida! Medina,
Garap, es un texto inspirado en Baudrillard y su sistema
de los objetos, en donde el "gran sacerdote del

76

posmodernismo" explora sobre el nuevo sistema de
consumo masivo.

riencia, porque mimetiza a sus cantantes favoritos.
Todos ellos están sujetos al egoísmo, lo único que
les interesa es la salvación personal. No tienen a
quien querer ni en que creer. No existe Dios, ni valores morales; se relacionan casi impersonalmente,
como señala Esther Diaz (1999), con relaciones de
microondas, por intervalos cortos, pero intensos.
Las situaciones son típicas para la cultura urbana
de finales del siglo XX; los personajes son paranoicos;
han perdido la fe; viven en soledad y miedo del otro.
Todo se tira al bote de basura: valores morales, amor,
ideales. La ironía de Vida! Medina es amarga: en el
mundo globalizado consumo, luego existo.
Como conclusión podemos señalar que estos dramaturgos mexicanos: David Olguín, Luis Mario
Moneada, Gerardo Mancebo y Vida! Medina afrontan
en sus textos no sólo temáticas propias de la posmodernidad: muerte de las ideologías, ausencia de Dios,
desencanto frente al mundo, sino que adoptan formas
dramáticas alineales, antiaristotélicas, antinarrativas,
proponiendo un juego de tiempos y espacios, una parodia irreverente de otros textos, una deconstrucción
de la historia y del rol tradicional del personaje. Estamos, por tanto, frente a un teatro que refleja nuestro
nuevo tiempo, convulso y desencajado.

Una mañana en las noticias televisivas anuncian
a Garap. En las calles carteles misteriosamente avisan su próxima aparición. Cada uno deposita en
Garap sus esperanzas y conceptos: para algunos, es
un nuevo modelo de automóvil; para otros, un nuevo centro comercial; para terceros, un partido nuevo, un aparato doméstico. Garap es objeto de deseo
y odio, en palabras del mismo Baudrillard, citado en
el programa de mano del montaje: "significante puro,
sin significado, significándose a sí mismo ( .. .) Por
su insignilicación misma ha movilizado todo un colectivo imaginario". Nadie sabe qué es Garap, y esta
ignorancia provoca una cadena de acontecimientos,
que termina con el supuesto fin del mundo. El joven
autor exhibe personajes carentes de contenido. Los
guerrilleros son parodia de las falsas ideologías que
suenan hueco. Los locutores de la televisión en vez
de informar a la sociedad, tienen como objetivo el
acto sexual como ejercicio de poder. En el torbellino de imágenes cohabitan guerrillero-homosexual,
locutora de TV-pedófi!a, padre-superhéroe, mendigo-portador de la verdad. La vida no tiene fines ni
metas. El único sentido se encuentra en llenar el
vacío existencial con cosas materiales. El
consumismo produce placeres. El autor prefiere que
un mendigo sea el guru que tiene la última palabra
sobre la verdad. De esta manera el autor construye Bibliografla
una metáfora en el sentido de que Dios es dogmático y está en decadencia. El Dios de las grandes narrativas está muerto para dar lugar a la pantalla Chabaud,Jaime (1999). Talk show Tijuana: CAE:-: Editores.
grande. "La caja idiota" es el personaje mayor (iThe Dlaz, Esther (1999). Posmodernidad. Buenos Aires: Biblos.
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Big Brother?) quien controla todo y a todos en el
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"el espectáculo no es una colección de imágenes sino Mancebo del Castillo, Gerardo (2002). Las tremendas avcnruras de /a Capira
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fieles. Cualquier cosa que se transmita no está suje- Moneada, luis Mario. "Percepción y nuevos lenguajes: una perspectiva
ta a dudas. Es palabra de Dios.
teatral_", en ~du~~ción ª':ística. Gaceta de las escuelas profesionales y los cenEn Garap el autor no se sirve de figuras literarias
para parodiarlas sino encuentra en lo urbano modelos que parodia y recicla. Nos encontramos con un
comandante y sus guerrilleros quienes no tienen
contra qué luchar; una ama de casa a quien lo único
que le interesa es si estará entre los primeros en comprar el nuevo producto; el joven punk es una apa-

77

tros de m~c.sc,ganon del li\BA. Año 3 (julio-septiembre 1995).
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�. ..
:

BIBLIOCLIPS

iEL TERRORJ
iEL TERRORJ
RODRICO FRESÁ.N UNO En algún momento

del 2002, el escritor norteamericano John
Updike entregó al editor de ficción del medio
donde publica lo suyo desde hace décadas -el
semanario The New Yorker- un formidable relato titulado "Varieties of Relígíous Experience".
El cuento en cuestión estaba dividido en cuatro
bloques narrativos: el primero lo ocupa un maduro abogado de Cincínnati de visita en New
York el día en que los aviones se estrellan con~
tra las torres; el segundo transcurre en un stripclub de Florida al que acude el terrorista e inminente mártir por Allah, Muhammad Atta,
para sumergirse en la inmoralidad y corrupción
de Occidente y así, asqueado, acceder a la inspiración divina; el tercero transcurre en uno de
los rascacielos del World Trade Center donde
un fínancista que ha quedado atrapado se dispone a saltar por una de las ventanas; y el cuarto segmento cuenta lo que sucede dentro del
vuelo 93 de la Uníted Aírlínes. El texto era magistral pero a la gente de The New Yorker les pareció un tanto arriesgado; decidieron pasar, y
Updike no demoró en colocarlo en las páginas
de The Atlantic y, seguro, no dejará de incluirlo
en su próxima y afortunadamente inevitable colección de piezas breves.
79

Casi tres años después, TheNcw Yorher
no ha tenido problema alguno en incluir -en su Travel /ssue del pasado
abril- "The Last Days of MuhaITllTuld Atta",fiction non-fiction de Martín Amis. Los tiempos están cambiando y John Updike, quien llegó ali!
antes, publica ahora Terrorist, su libro
más comentado en mucho tiempo.
Terrorist es una inequívoca no\'ela
marca Updike donde tres personajes
principales se relacionan, se cruzan,
se juntan y se separan como en un
minué peligroso donde lo que rige las
reverencias y giros es la pasión primera y original, siempre escrita con
el inglés más exquisito y nutritivo
después del de Yladimir Nabokov. Y
estos personajes, habitantes de New
Prospect, New Jersey, son el adolescente y aprendiz de terrorista Alunad
Ashmawy Mulloy (hijo de egipcio e
irlandesa, orgulloso poseedor de un
credo entre robótica y zombie), su
madre la pintora-enfermera Teresa
Mulloy, y el judío y sexagenario Jack
Levy (consejero estudiantil del primero y súbito amante de la segunda).
Y es la tensión constante entre estos
tres vértices de un triángulo ideoló
gico -donde la fe o la falta de fe son
dos caras de una misma monedalo que marca a rerrorist como más que
un eficaz thriller doméstico e
intimista. Hay que destacar el valor
de Updike -lo que ya le ha costado
criticas indignadas y el desprecio de
sus lectores en forums como el de
Amazon.com donde las acusaciones
van desde el "oportunista" hasta el
"traidor"- de escribir desde el punto de vista del \1ctimario en potencia
y no dela ,1ctimaimpotente. Hay que
destacar también el manejo de maestro que hace Updike para racionar e
intensificar el S11Spatse. Un tono y un
ritmo que en ningún momento le
obliga a sacrificar sus caracter!sticas

�1

y exquisitas descripciones o sus in,
teligentes y originales reflexiones
acerca de casi todo y que, aún asi, pro,
vocan que las páginas de Terrorist se
pasen veloces para llegar al final y
averiguar si Alunad ha abrazado su
destino de héroe islámico a bordo de
un camión cargado de explosivos. O
sí -en cambio y mal que le pese
como ciudadano de ese país amplío y
generoso y carnal conocido como
Upclikeland-sólo el sexo podrá sal,
varlo a él o a los que se crucen en la
trayectoria de su jihad privada. Por,
que es bien sabido que en
Upclikelandia, las hurtes de ojos os,
euros -nunca del todo virgenes, eso
sí- están en la tierra y no en el cielo.
Disfrute ahora, pague después.
DOS Y pasados cinco años del

1
1

l ,
l '

asunto era inevitable que alguien
hubiese escrito -entre otras- la
novela matrimonial,fi.tzgeraldiana
sobre el 11,S (The Good Life de J ay
Mclnerney), que alguno hubiese
reclamado para sí la novela epifánica,
salingeriana sobre el ll,S (Tan fuerte,
tan cerca de Jonathan Safran Foer), o
que otro se haya lanzado a la novela
viajera,neoconradiana yendo a dar al
11,S (The Third Brother de Nick
McDonell). Pero lo que de verdad
intrigaba era si alguna vez -¿cuánto
tiempo tiene que transcurrir y cuál
es la fecha en la que se permite reírse

de algo por lo que todos lloraron y
siguen llorando?- aparecería el
escritor norteamericano que se
atreviera a firmar la novela de humor
negro del U,S.
La espera ha terminado y aqui vie,
nen Ken Kalfus y posiblemente uno
delos libros más incorrectamente po,
líticos de los últimos tiempos: A
DisorderPeculiar to theCountry. ¿y cómo
surgió la idea? Fácil. Kalfus lo explí,
có así en una entrevista: "Apenas
transcurridos los ataques terroristas
yo sentí que estábamos deshuma,
nizando a las víctimas, a los muertos,
convirtiéndolos uniformemente en
héroes y mártires. Yo me dije que, te,
niendo en cuenta lo que sabemos so,
bre los actuales índices de divorcios
y la amargura que acompaña a seme,
jantes procesos, era un poco cínico y
absurdo no pensar que, si murieron
tres mil personas en las torres, por lo
menos habria tres o cuatro maridos
o esposas felices de que alguien no
haya vuelto a casa ese día".
Conozcan entonces a Joyce y
Marshall Harriman. Se odian. Se
odian mucho. Y se están divorcian,
do. Pero sus abogados los obligan a
continuar compartiendo el mismo
departamento hasta que se dirima la
cuestión. Y el 11 de septiembre del
2001, Marshall se va a su oficina en el
World Trade Center y Joyce tiene
que tomar un avión que acabará es,
trellándose en las afueras de Pennsylvania.
Pero Marshall se salva
yJoyce pierde su vuelo
y, por unas horas, uno
y otra son tan pero tan
felices pensando en
que el otro yace destro,
zado en un amasijo de
acero. El primer y ma,
gistral y negrísimo ca,
pítulo de A Disorder...

80

trata sobre esta "felicidad". El resto
del libro -cuya trama se extiende
hasta junio del 2002 y la "liberación"
de Irak- trata del odio de los sobre,
vivientes y de todo un país enloque,
ciendo. Sin anestesia ni pruritos por,
que -explica Kalfus-"los artistas
tienen licencia absoluta para encon,
trarle, como sea, cierto sentido a las
peores cosas que le suceden a la gen,
te". De ahí que -cada vez más pare,
ciclos a los Itchy &amp;:, Scratchy de Los
Simpson- Joyce fantasee con acostar, M
se con un bombero de la Zona Cero 1
para recibir la dosis de "Terror Se)t
del que ya disfrutan varías de sus ami,
gas de la oficina; y Marshall, mientras
se indigna porque no apareció en nin,
guna de las fotos tomadas en las fl.a,
mantes ruinas, se convierte en una es,
pecíe de talibán doméstico o
planeando pequeños atentados como 1
el sabotaje de la boda de la hermana
de su esposa y armando bombas que ►
no funcionan con la ayuda de un site J
en internet en árabe. Mientras tan, f
tos sus hijitos, Vic y Viola, se convier,
ten en víctimas inocentes y juegan al
World Trade Center arrojándose
desde el porche de la casa de la abue,
lita. Y todo el asunto puede sonar a
una versión politizada de Laguerra de
los Roses. Pero no. Lo que prima y se
agradece aquí es el retorno del espíritu y la carcajada agria de escritores
como Joseph Heller, Thomas Berger
y BruceJay Friedman. La línea dura,
durísima, del humor judío. Por su,
puesto -darse una vuelta por
internet- a muchos norteamericanos de esos que sólo miran el Fox
Channel, esta novela les parece fuera
de lugar y de mal gusto. Que no se
quejen: alguien ya está escribiendo
-inverosímil y con lenguaje torpela novela patriotera,tomclancyana
sobre el U,S que más les gusta a ellos.
Su autor se llama George W. Bush

LETRAS AL MARGEN

El lenguaje de
Occidente

!

EDUARDO AMTOMIO PARRA Según los

enterados -yo lo escuché en labios de una
agente literaria internacional-, el
desequilibrio en la difusión de la literatura del
orbe es tal, que de la totalidad de los libros
originados en inglés se traduce aotros idiomas
el cincuenta por ciento, mientras que del resto
de la producción mundial tan sólo el siete u
ocho por ciento es vertido a esa lengua. Son
las ventajas de farmar parte del imperio, en
este caso, del imperio lingüístico: quienes
pertenecen a él pueden elegir, no lo mejor del
universo, sino aquello que vaya de acuerdo
con su gusto, con su cultura, con su
idiosincrasia. Si no te adaptas, ni siquiera
existirás. También pueden imponer sus
costumbres y su modo de vida a los de afuera
sin ninguna consecuencia para ellos.

Un ejemplo que no es del ámbito
literario: los turistas norteameri,
canos que viajan a otros países.
Casi todos son monolingües, no se
cansan de calificar de "exótico" lo
que encuentran diferente o de
compararlo con lo que tienen en
casa, nunca se preocupan por en,
tender la esencia de lo ajeno ni se
compenetran con quienes no con,
sideran sus semejantes, se hospe,
dan siempre en hoteles de cacle,
nas norteamericanas -hoteles
para gringos- y todo lo contem,
plan desde su perspectiva inamo,
vible. Los que no formamos parte
del imperio atestiguamos sus ac,
titudes con cierto resentimiento,
y en ocasiones incluso llegamos a
compadecernos de ellos por "todo

�oMdado, lo que hacía que los es
lo que se pierden", por todo lo que tad del mundo en la época con- tudiantes nos formáramos la idea
permanece oculto a su estrechez temporánea, reduciéndose a una errónea de que la pobreza intelecde miras, tratando de disimular serie de títulos canónicos de Oc- tual de esas culturas los había denuestra envidia ante semejante cidente. Los maestros nos habla- jado sin producción literaria irn
autosuficiencia y falta de humil- ban y nos hacían leer sólo a escri- portante desde hacía cientos, o en
dad. No obstante, aun sin que nos tores europeos, estadounidenses
ocasiones miles de años.
demos cuenta, sus formas de vida y latinoamericanos, y si por caIncluso dentro de Europa la
y pensamiento llevan décadas in- sualidad aludían a alguna novela, distinción entre lo oriental y lo
colección de relatos o poemario
fluyéndonos. Aceptarnos sus cá
occidental era tan tajante, que
nones sin chistar y a veces hasta oriundo de otro contmente, lo
únicamente las obras de la narracon gusto con tal de sentirnos hacían de oídas -salvo escasas

CIRL .AMD DOe ■mMC: ■ov / TIMTA IO■RE PAPIL / 5.5 X 7 CM

parte, por lo menos, de sus satélites , con tal de sentirnos en verdad
occidentales.
\'uelvo a los libros.
Desde que, como estudiante de
Letras en una facultad ya desaparecida de la Universidad Regiomontana, comencé a interesarme
por las obras escritas en diferentes latitudes, me llamó la atención
que tanto los programas como los
manuales literarios soslayaran las
obras que se generaban en la mi-

excepciones-, o porque el autor
lo había escrito en una lengua
"culta", es decir, occidental. Esto,
lo repito, sucedía en lo que respecta a la literatura contemporánea. Ciertos clásicos antiguos de
otras culturas sí eran conocidos,
aunque fuera de modo superficial,
como Las mil y una noches de los árabes, el Bhagavad Gita de los hindúes o el Libro de los muertos egipcio, alguna saga japonesa y otra
novela china cuyos nombres he

82

tiva rusa habían podido salvar esa
cortina de hierro imaginaria impuesta por la aceptación literaria.
Pocos escritores polacos se conocían entre nosotros, uno que otro
checo (hasta la aparición de
Kundera), casi nmgún yugoslavo,
ni húngaro, ni búlgaro. Los griegos daban la impresión de haber
agotado su talento en la época clásica y ahora, sal\'O cierto poeta
galardonado con el premio ~obel,
parecía que Grecia se conforma-_

ba con ser destino turístico para
occidentales ricos.
Sólo cuando dejé la escuela de
Letras (es decir, la tutela de mis
maestros) y con el paso de los
años empecé a permitir que mis
lecturas fueran dirigidas por el
azar, los intereses personales y la
oferta de las editoriales, pude darme cuenta de que los autores no
occidentales siempre habían estado ahí, pero que por falta de difusión muchos lectores ni siquiera
habíamos oído hablar de ellos.
Entonces, picado por la curiosidad y por cierta sensación de
vergüenza por reconoct.:r un gran
hueco en mi cultura literaria, me di
a la tarea de leer a algunos de ellos.
En general, primero me provocaron asombro: se trataba de
obras literarias concebidas desde
una perspectiva novedosa, que reflejaba idiosincrasias desconocidas para mí, códigos culturales
que diferían mucho o poco de los
nuestros, de los occidentales. Sin
embargo, la mayoría de ellas estaban escritas con estrategias narrativas muy semejantes a las utilizadas por los autores europeos,
estadounidenses o latinoamericanos. Sobre todo los grandes novelistas japoneses -Kawabata,
Mishima, Oé, Abe- me dieron
esa impresión trataban temas
propios de la cultura nipona, sí,
infiernos personales que no podían vh irse más que en Japón,
dramas locales, pero se esforzaban en "traducirlos" a la percepción de Occidente mediante téc-

nicas narrativas y recursos aprendidos en una tradición que para
ellos, forzosamente, debía resultar ajena. ¿Por qué? ffra un reconocimiento tácito a la superioridad literaria occidental? Leí algún
autor chino: igual. Dos o tres hindúes: lo mismo. Luego exploré un
poco a los africanos y mis impresiones no ,·ariaron.
Con el transcurso de los años,
he tratado de seguir leyendo, de
,·ez en cuando, autores no occi
dentales. Algunos no llegan a con
quistarme como lector, otros me
han entusiasmado, pero siempre,
im ariablemente, me reafirman en
la idea de que los que más reconocimiento obtienen en la parte
oeste del mundo son aquéllos que
se expresan de un modo que se
ajusta a nuestras concepciones li
terarias. ¿O será que las editoriales -en este caso las españolas,
pues no leo en otros idiomassólo ponen en circulación obras
que puedan ser asimiladas con facilidad por nosotros, obras que
aludan a Yalores culturales con los
que de antemano estamos familiarizados? Tal vez. Quizá en África,
en Asia y Oceanía existan escritores fieles a una tradición propia,
tanto en lo que se refiere a la temática como a los procedimientos
narrativos, cuyas obras puedan
parecernos tan extrañas que nin
gún editor se atreve a publicarlas.
En los últimos meses he estado leyendo a un narrador turco
excelente, Orham Pamuk. Hasta
ahora he podido conseguir cinco

novelas de él, La casa del silencio, El
astrólogo 1 el sultán, La vida nueva,
Me llamo Rojo y Nieve, recien publicada por Alfaguara. No puedo negar que se trata de un escritor que
me hipnotiza. Sus libros me atra
pan por completo desde la prime
ra hasta la última página. ¿Por
qué? Porque, aunque trata de la
historia y las problemáticas tur ·
cas actuales, siempre está alu diendo a los conflictos entre
Oriente y Occidente a lo largo de
los siglos, entre el cristianismo y
el Islam, porque escribe con téc
nicas que asimiló de los clásicos
rusos o de Faulkner y sus estrate
gias me resultan fácilmente
digeribles; y porque su visión del
mundo tiene una gran semejanza
con los existencialistas franceses.
~o es necesario decirlo tiene una
gran aceptación en Europa y en
los Estados Cnidos. También en
mí. Orham Pamuk escribe en lengua turca, por supuesto, pero su
lenguaje narrath·o es occidental,
por donde quiera que se le vea.
lEn el fondo es esto una \i.rtud o
un defecto? ¿Siquiera lo conoceríamos si escribiera en turco~turco?
Uno de sus personajes de La
casa del silencio afirma: "Hay que
cambiar nuestra mente para en tender el mundo". Es obvio: se re
fiere a "ellos", a los orientales, no
a nosotros. Nosotros, los lectores
occidentales -como los turistas
gringos a quienes criticamos sus
hoteles-, seguiremos buscando
novelas escritas en el lenguaje de
Occidente.

,,HAY QUE CAMBIAR MUESTRA MENTE
PARA ENTENDER EL MUNDO"
83

�. ..
:

NO HAY TAL LUGAR

Interru

'

En el ensayo
que Piglia le dedica a Kafka en El último
lector, se señala una y otra vez el gusto
(¿ola manía?) kafkiana por la interru~✓
ción. Ciertos finales que son en reali✓
dad una suspensión brutal. Descripcio✓
nes que se convierten, de súbito, en una
distracción blanca. Libros que no ter/
minan, en el sentido tradicional del tér/
mino. Al mismo tiempo, Piglia cita va✓
rías entradas del diario de Kafka en que
éste se queja de las interrupciones que
amenazan continuamente el acto de la
escritura que, para él, habitante de una
cueva ideal y subterránea, tendría que
ser un acto ininterrumpido. Un acto in✓
cesante. Un acto eterno.
CRISTINA RIVERA CARIA

84

iAh, el siglo XIX!
Y yo, que leo a Piglia en la silla
que está justo frente al escritorio
donde se encuentra la pantalla que,
anti-cueva como la que más, me
conecta al mundo, no puedo evitar
ver de reojo (porque para mirarlo
todo no hay como ver oblicuamente
varias cosas a la vez) el manuscrito
de la-novela-in-progress que aparece-desaparece (cual vela tarkosvkiana) de la unknown zone; la barra
donde se esconden, momentáneamente, las cµentas abiertas de tres
direcciones electrónicas distintas;
el link donde investigo, cuando me
acuerdo, la posición exacta de
Wyoming; y las dos ventanas por
donde me llegan "voces" de otras
latitudes a lo largo del ella. Todo
esto, núentras escucho el murmullo de los estudiantes por los pasillos; el comentario que, dicho con
la entonación adecuada, hace reír a
más de uno en la oficina de enfrente, y la penúltima discusión entre
un alumno y una alumna a los que
unen, todo parece sugerirlo, lazos
de suyo complicado.
iAh, la idea núsma de lo incesante, lo eterno, lo ininterrumpido!
iAh, ese trayecto (de preferencia lineal) al que no lo detiene obstáculo alguno!
Me doy cuenta, quiero decir,
que escribo en la interrupción con- terrupción que me desdice (y, luetinua. Para la interrupción, tal vez. go entonces, me hace ser "des-diCon ella en mente y con ella en cha"). La interrupción como princuerpo. La interrupción, esa ame- cipio narrativo, como estructura
naza ciertamente, que acelera el textual, como eje semántico. El lectrazo o concentra la atención de tor, siempre interrumpido. La intemaneras a veces escandalosas, en rrupción: una manera relacional del
todo caso urgentes. La interrupción sujeto en la era de la muerte de la
beatifica. La divina interrupción muerte del sujeto.
que me lleva a encontrar lo que no
iAh, la pureza del Espacio, el
sabia que buscaba (que es, si me lo Tiempo, el Ser!
preguntan, la única manera en que
(iAh, las Mayúsculas!]
algo puede "ser encontrado"). La inLa interrupción: una amenaza
85

que se busca. La interrupción y su
consecuente adrenalina, ese fix. Interrumpir el discurso: vacilar. El
que interrumpe tergiversa (o estaba a punto de cuando ... ). Interrumpir como quien seduce a la otra opción (que siempre existe).
Interrumpir para cambiar de rumbo (o para no tener rumbo). El paréntesis de la interrupción. El
chasco de la interrupción. Lamanía de la interrupción.
iAh, Kaika!

�JESÚS MARIO LOUHO

1ver el conjunto de la obra de Pilar de la Fuente a través
de los años, uno descubre que en realidad cada una de
sus piezas son sólo parte de un elaborado y más extenso
universo de materialidades, texturas, trayectorias físicas e
imaginarias llevadas a cabo por la artista y su intersección
con distintos planteamientos teóricos que de algún modo
tejen y sostienen su obra a través del tiempo.

A

87

�1
1
1'

dónde o cuándo inicia o
termina dicho universoobra que aparenta ser el
conjunto de sus piezas
vistas en retrospectiva, y
cuál es el sitio donde se
"encuentra" la propia artista.
En este universo,
obra de Pilar de la Fuente, una de las constantes
más evidentes que podemos encontrar si nos
adentráramos sólo un
poco, es sin lugar a dudas esa insistencia obsesiva en revelarnos, a cada
momento, en cada mate,
rialidad, una minuciosa
exploración de lo insignificante o mejor dicho, de lo aparentemente insignificante.
Esto lo podemos apreciar claramente en las ampliaciones pictóricas de sus minuciosos dibujos, que como
la propia artista comenta fueron inicialmente "hechos
con pluma Bic y realizados sin pensar y casi sin ver durante mis clases teóricas cuando estudiaba la carrera
de artes visuales y después ampliados a través de la
pintura". Pequeños dibujos que al transformarse y au,
mentarse en pinturas de amplio formato nos presentan una múltiple red de trazos que reinventan el diminuto dibujito inicial proyectándolo en toda su nueva
complejidad y extrañeza en el lienzo.
Pero habría que enfatizar este "sin pensar" del
que habla la propia artista con respecto al dibujo,
modelo, hecho con pluma Bic, del cual parte la obra
y que posteriormente será proyectado en el lienzo.
Porque independientemente de que haya sido planeado o efectivamente haya sido producto de un "sin
pensar", que en realidad ocurrió "sin pensarlo" (lo
cual a final de cuentas queda siendo de poca importancia) lo que se aumenta y se expone en la repetición agrandada es un planeado y minucioso ejercí,
cio en el que se muestra, no sólo un pequeño dibujo
figurativo agradado, sino un "sin pensar" que ocu,
rre en pintura y que precisamente se ofrece al es,
pectador para paradójicamente ser pensado en la
pintura misma.

Este universo lleno de personajes que se transfor,
man de acciones determinadas y azarosas, de trazos
que ~ontínúan de una pieza a otra, de decisiones y es,
cisiones pictóricas, de colores o, en su caso, de ausen,
cia de colores, se conforma en una gran obra en marcha, fragmentada, mitad virtual, mitad factual, en parte
atemporal y en cierto modo atópica, que ante todo reflexiona acerca de sí misma de un modo lúdico, así
como también de su estatuto como arte y de su posibilidad de existir como tal.
Nos enfrentamos a una obra que está incompleta
ya que la artista la sigue conformando. Una configuración mulrisensorial en continua reestructuración en
la que también la propia arrisca, su "persona", aparece
y desaparece: directamente, como en sus performances,
videos en los que ella participa, o incluso sus colon,
dos autorretratos primeros; o indirectamente en sus
dibujos blanco y negro que de modo infantilizado reflejan de cierta manera la "persona" de la propia artista, a pesar que, de acuerdo a sus propias palabras, "esas
piezas no sean autorretratos".
Dicha ambigua y provocadora aparición de la ar,
cista en el conjunto de su obra, interviene en la misma
logrando proponer al espectador una autorreflexión
de la obra de arte sobre sí misma problemarizando el
complejo sitio del artista con respecto a su obra, frente/ en/ desde ella. Con esto logra insertar una duda en
el espectador acerca de los limites y las fronteras de
88

Este pensar a través de la pintura un pequeño dibujito hecho "sin pensar" me recuerda ese libro fantástico de Jacques Derrida acerca de la ceguera titulado Mémoires d' aveugle. L'autoportait et autres ruines, donde
en cierto momento se trata el tema de ver sin ver. En
dicho texto el filósofo desarrolla el planteamiento de
cómo el pintor pinta como si fuera un ciego frente al
lienzo en blanco. El artista no ve lo que ve sino parte
de un pintar "en blanco", de mover sus manos con los
ojos cerrados. Derrida nos da un ejemplo: cuando a me,
dianoche mientras descansa en su cama con la luz apagada en su cuarto, recibe una llamada telefónica durante la cual le piden apuntar un teléfono y su única
opción es hacerlo a oscuras, sin poder ver lo que escribe, deja qué su mano trace en el papel algo a ciegas,
que muchas veces al verlo la mañana siguiente ya a plena luz descubre que lo que escribió era algo sumamen,
te distinto a lo que esperaba.
Pero precisamente este ejemplo de escribir sin ver,
de hacerlo a ciegas, es el que relaciona Derrida con lo
que es el pintar para el pintor: un trazar a ciegas, in-

89

tentando forjar en el lienzo una aproximación visual
de algo que antes de hacerlo no puede ver hasta después de que lo hizo.
Los trabajos de Pilar de la Fuente podríamos decir
nos invitan a explorar algo que se hizo sin pensar y
casi sin ver. Incluso la narrativa que plantea resulta
interesante. Mientras está en una clase teórica, ella
dibuja primero sin pensar pero al utilizar este insigni,
ficante evento como modelo de su obra artística, defi,
nitivamente más que un juego absurdo, apela a una
tradición del dibujar sin pensar. Expandir esa insignificancia nos lleva a nuevas significaciones cuyo resultado no sería un elogio al dibujar sin pensar, sino
precisamente una invitación pensar este "dibujar sin
pensar" que es la base inicial de dicha pintura.
La obra se vuelve una confrontación a la tradición
pictórica, una apuesta por revertir las tradiciones
hermenéuticas, semiológicas, iconográficas e
iconológicas en donde se busca y presupone cierto
"sentido" de la pintura pero no en contraposición sino
a partir de ellas mismas. Con esto, lo que Pilar de la

�Fuente logra, es precisamente poner en la mira "este
dibujar sin pensar", este momento de la pintura donde
los trazos mínimos al hacer un dibujo con una pluma
Bic mientras se hace otra cosa, se vueh'en un paisaje
insospechado, sí,
en su textura y
materialidad, pero
sobre todo en su
persuasión a pen,
sar lo no pensado
y ver lo que no fue
,isto al hacerlo.
Por otra parte,
no es casual lo que
nos presenta. Son
pequeños dibujos
infantilizados
que, dentro del
dispositivo, más
que otra cosa, bus
can hacer visible
precisamente este
no,pensar, que evidentemente fue tan pensado por el
artista. Sin embargo estos dibujos son reflejo de su
"persona", tal como se muestran en sus diferentes
obras. Un reflejo de la propia artista dentro de la obra
que también marca el
ejercicio de proyección
y aumento no sólo como
parte del dispositivo
antes explicado sino
también de la propia
persona del artista y su
entorno. Aquella misma
que en su video entierra
a su padre en el desierto
de CiudadJuárez o hace
una especie de gira a
través de distintos res,
taurantes del Barrio An
tiguo de la ciudad de
Monterrey. Una apari,
ción velada de la propia
artista que, como en el
libro de Derrida, canfor,
ma un autorretrato no sólo del acto artístico o espe
cíficamente pictórico sino incluso, el suyo propio,
el de su propia persona.

En la obra de Pilar de la Fuente lo aparentemen,
te exiguo se propaga, se deforma y se expande ofre,
ciendo al espectador no sólo una revaloración del
sentido de cada figura que aparece en un lienzo, en
alguna pared o
algún performance, sino la subver,
sión radical de su
significado. Lo
inocente se ofre,
ce a la vez, mons
truoso; lo lúdico
aterrador; lo ni
mio se vuelve ex
cepcional; todo
simultáneamente
según el punto de
vista o la distan
cía que se tome
para observar la
pieza con detenimiento.
De los primeros coloridos autorretratos figura,
tivos realizados entre 1995 y 1996 hasta la sobriedad de sus dibujos en blanco y negro o incluso en
sus pcrformances más recientes, se aprecia en el tra
yecto estético de la
artista un decidido
viraje hacia la intros,
pección. Las figuras se
desnudan en trazos
informes expresando
incógnitas no sólo del
devenir de una imagen
especifica, que pare,
ciera ser la de los múl,
tiples reflejos de qui
zá una sola -de un
único autorretrato
multiplicado indistin tamente- sino tam,
bién la autorrefe,
rencialidad de la prác,
tica pictórica en sí, en
donde el juego de las
proyecciones infinitas en ocasiones conmueve, en
otras aterra, pero sobre todo nos seduce insistente
mente.

90

fines de los años cin,,
cuenta, cuando París
era una fiesta por se,,
gunda vez en el siglo, el
pintor Brion Gysin
cortaba una tela con vistas a mon,,
tarla en un bastidor cuando presio,,
nó más de la cuenta con su navaja,
abriendo una ventanita rectangular
en la capa superior de la pila de día,,
rios que usaba para proteger su mesa
de trabajo. Nunca una página del
New York Herald Tribune fue tan poé,,
tica como ese día: gracias al pulso un
poco desorbitado de Gysin, viejo
adepto a los energizantes artíficia,,
les, el texto de una noticia remota
ascendía de las profundidades, re,,
aparecía por azar y, enmarcado por
el primer ejemplar de la pila, que le
proporcionaba un contexto nuevo,
despabilaba inesperadas reservas de
sentido. Fue una suerte que el des,,
liz ocurriera en el Beat Hotel de
Madame Rachou, la guarida de la
rue Git,,le,,Coeur que Gysin campar,,
tía con William Burroughs, su fla,,
mante amigo beatnik. Burroughs,
que acababa de poner punto final a
los alucinados cortocircuitos de Al-muerzo desnudo, casi no necesitó che,,
quear el hallazgo de Gysin para pa,,
ladear su encanto: "Cualquiera que
tenga un par de tijeras puede ser
poeta", diagnosticó.

.El
según

William
Burroughs
[Sótano beat]
ALAM PAULS

91

�1.

La voz con que lo dijo -metálica, nasal, casi sin mo- veres exquisitos del surrealismo, los caligramas de
dulación: una voz más de máquina que de gargan- Apollinaire y hasta el montaje de Eisenstein (verta- es la misma que suena en las bandas sonoras de sión hardcore en la que la inspirada o torpe casuali,
Towers open Jire (1963) y The cut-ups (1967), sin duda dad era sustituida por el programa enfático del malas vedettes de la pequeña colección de rarezas que terialismo dialéctico), y proponía someter cualquier
deparó la incursión de Burroughs en el campo del material, artístico o no, a la misma operación de corcine. A la vez radicales e ingenuos, escolares y des- te y pegado involuntario, inintencional, con que
Gysin había recomenfrenados, los dos
paginado de macortos -en los que
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Burroughs pone el
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digno de ese nombre
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si era expandido, es
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ticket que explotó y
decir, si desbordaba
Nova Express), Bu,
las fronteras de las
rroughs, que ya endisciplinas, los metonces habla decladios y los géneros y
rado la guerra a lo
diluía toda lógica
que veinte años
"propia" en la lógica
después se llamamadre de una exisría "sociedad distencia límite, sigciplinaria", aceptó
nada por una perprobar el cut•up en
cepción y una conel campo de la
ciencia que sólo
imagen cinematopedían ir más allá,
gráfica, precisahacia la Inmediatez
mente ahí donde
Total, y hacia allá
1
los nuevos métoiban a menudo, a bordo de cualquier procedimiento que desmontara los dos de control social empezaban a imponerse bajo
goznes de la "vida cotidiana" para reorganizarla en el nombre de "espectáculo". El resultado es esta serie de bocetos cinematográficos, menos "películas"
un paisaje de intensidades puras.
Como la heroína, el hasch, el free jazz, las expe- que maquetas experimentales, a la vez armas,
riencias de Fluxus, los torrentes de afecto de John psícoacontecimientos y esbozos de un posible
Cassavetes, el "cine concreto" de Brakhage o las de- neuroarte político que buscaba desmantelar los efecrivas situacionistas, que fueron sus contemporáneos, tos de dominación con la retórica paradoja! de una
el cut-up fue uno de esos procedimientos. Descubier- manipulación que sólo aceptaba las órdenes del azar.
The cut-ups retoma ( destrozándolo con
to por Gysin pero popularizado por Burroughs, pertenecía a un linaje vanguardista en el que confluían desapegada fruición) el metraje de un proyecto nunel azar inabolible de Mallarmé, el collage, los cadá- ca concluido, Guerrilla conditions, un material docu-

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mental que Balch había rodado con Burroughs y
Gysin en el Beat Hotel de París, en Tánger y en el
Chelsea de Nueva York, y que incluía, dicen, algu,
nas escenas de una adaptación de Almuerzo desnudo.
Balch puso el material en manos de una montajista
para que lo compaginara según un método perfec,
tamente matemático (dividirlo en cuatro partes
iguales, extirpar el
primer minuto de
cada parte y pegar
los cuatro pedazos
juntos, extirpar el segundo minuto y pegar los cuatro pedazos juntos, etc.) y
perfectamente mecánico (la montajista
no tenía voz ni voto:
sólo ejecutaba). Hoy
vemos The cut-ups y es
difícil no confundir
su testarudez, su
compulsión a la repetición, su maniaco
desdén del relato y
hasta de la frase, su
pasión por los interrogatorios y las en,
tonaciones imperativas, con una variante
arty, bendecida -es
cierto- por el dandismo irresistible de
Burroughs, de los
programas de lavado
de cerebro y disciplinamiento sublimina! que se proponía sabotear.
Lo que persiste de estos tanteos parado-jales es
la frescura extraña, determinada, incluso suicida, de
una filosofía artística capaz de apostarlo todo a una
sola ficha -el principio de que la verdad nunca está
en las cosas sino en las conexiones fortuitas en que
entran las cosas-, que sólo se imaginaba consumada en otro mundo -un mundo sin relatos, ni personajes, ni diálogos, ni salas de cine- pero que sólo
en éste podía producir algún efecto. A diferencia de
Warhol, que cuando filmaba Sleep o Kiss no soñaba

93

sólo con otro arte de la imagen sino también con otro
dispositivo socio-arquitectónico, otra institución,
Burroughs y Balch estrenaron The cut•ups en una sala
comercial que ni siquiera programaba cine de van,
guardia, la Cinephone Academy Moviehouse de
Oxford Street, en Londres, de la que el público no
tardó en huir. El closet de objetos perdidos no reventó por milagro, atorado de
carteras, zapatos,
pantalones, abrigos y otros efectos personales que
la gente, completamente desconcertada por la pro,
yección, había olvidado en la estampida. "Un ejercicio mecánico e
insensato", dijo el
Monthly Film Bulletin. Apedido del
proyectorista y el
gerente de la sala,
el film pasó de durar 20 minutos a
12. Pero quedan
también la voz, la
elegancia glacial,
el magnetismo deshidratado y amenazantede William
Burroughs, quizás
el único escritor del siglo XX
-con Beckettque haya rivalizado en imagen con Marce! Duchamp.
Y queda el olvidado Anthony Balch, cuyo rostro de
muñeco de ventrílocuo deletrea los textos de
Burroughs en Bill &amp; Tony y cuya vida -groupie de
Bela Lugosi, distribuidor de la prohibida Freaks en
Inglaterra, exhibidor de Kenneth Anger y de Russ
Meyer, autor de Secrets of Sex y Horror Hospital, dos
gemas del cine de explotación y el gore, y de un
proyecto de comedia imposible: La vida sexual
de Adolf Hitler- no habría desentonado en una
pelicula de Ed Wood.

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(Lo tramposo y lo transparente)

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DANIEL COMZÁ.LEZ DUEtlAS

11

Una de las pruebas más duras que se presentan a veces al
poeta, al artista, es la aceptación de su marginalidad. La
sociedad actual está hecha para que luzcan las "estrellas", para
que se promuevan las motivaciones del día. Hasta podría ser
una cuestión de ritmo: los ritmos aparentes, hijos de los
intereses momentáneos, de las seducciones comunitarias o
circunstanciales, no hacen juego con lo que uno es. Los medíos
masivos implican una falta de caridad humana. Y aparte del
aspecto comercial, ofrecen esencialmente espectáculo, algo
que la poesía y el arte no son.

Roberto Juarroz
94

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Una de las características de la mentalidad binaria
occidental es la trampa dialéctica: resulta irnposi
ble concebir lo "alto" sin lo "bajo", lo "lejano" sin lo
"cercano", lo "antiguo" sin lo "moderno". Cualquier
adjetivo implica, por contraposición, a su contra
río. Por eso se dice que el poder depende de sus detractores: sólo una mentalidad binaria puede afirmar, con total convicción, que la excepción confirma
la regla. Este mecanismo se presenta, desde luego,
en la esfera del arte. Así por ejemplo, cualquier eu
fernisrno que intenta calificar a la literatura
"heterodoxa" reafirma (o recrea) a la ortodoxa.
Cuando Rubén Darto usó la denominación "raros"
para aludir a artistas irreductibles a fórmulas o corrientes, no desconocía que esa misma palabra con
sagraba indirectamente a le opuesto: los "normales".
Incluso la frase "escritor secreto" parece destacar automáticamente, quiérase o no, a aquello que no es
secreto, es decir, a lo que tiene divulgación.
Por lo demás, si la palabra "secreto" resulta peli
grosa, no es sólo porque con ella parece sugerirse
que se trata de escritores que no llegaron a publicar
sino, peor aún, que se escondieron de la sociedad. Y
sin embargo podria tratarse del eufemismo que me
nos equívocos convoca, puesto que una de sus acep-

ciones es "esotérico", esto es, parte de una corriente
intemporal cuya sola existencia prueba que es perfectamente posible trascender lo binario. En los casos en que se hace trampa, llamar "subterránea" a
esta corriente no hace sino afianzar el reinado de lo
superficial; pero existe otra forma que podría llamarse "transparente", para la cual la literatura secreta (si querernos transparenternente llamarla asi)
es un poderoso testimonio de lo inclasificable, de lo
irreductible, de lo paradójico, de lo simultáneo.
Buen ejemplo se halla en un libro aparecido en
1996 que reúne ensayos sobre escritores latinoamericanos "poco conocidos": Atípicos en la literatura latinoamericana (ILH-Oficina de Publicaciones del CBC,
UBA, Buenos Aires), compilado por Noé Jitrik. El
libro propone, pues, su propio eufemismo:
"atípicos". Lo curioso es que, cuando en cualquier
medio de comunicación se usan frases de cajón corno
"escritor de reconocido prestigio", brinca por detrás
una especie de autoridad que parece totalmente independiente de esos medios: si algo es mencionado
con respeto (aunque éste sea formal y de mero trámite), y de modo repetido, se provoca de inmediato
en el escucha un sobreentendido correspondiente a
"Por algo será". Toda mención acerca de lo divulgado y lo desconocido se hace siempre pensando que

96

sucede en un mundo abstracto, puro, desapasionado, en el que el reconocimiento se da por sí mismo,
"por méritos propios", y que por lo tanto no depende -como en realidad sucede- de una avalancha
de factores sociales, culturales y políticos, y sobre
todo de mecanismos de propaganda y publicidad,
corno en el caso de cualquier "producto".
Resulta aun peor, pues, utilizar la denominación
"atípico", porque entonces se crea un "tipismo" a
partir del cual puede destacarse lo no típico. Decir
"escritor secreto" implica a todos los que no son se
creeos, mientras que decir "escritor atípico" vuelve
"típicos" a todos los demas. Al revisar el indice de
Atípicos en la literatura latinoamericana resulta notable
que sólo tres de los autores de estos ensayos usaron
esa palabra en el título (Susana Cella. "Atípicos: literatura-escritura"; Michel Lafon: "Una escritura
atípica: la escritura en colaboración", y Nicteroy
Argañaraz: "Tradición atípica en la poesía uruguaya"), como si en los demás ensayistas suscitara una
especie de pudor, de incomodidad.
Sin embargo, lpor cuáles palabras ha sido sustituido el término "atípico"] Sonia Romero Gorski da
a su articulo sobre Felisberto Hernández el título
"Excentricidades al borde del agua". Graciela
Gliemmo presenta el texto "Somos geniales, locos y
peligrosos: el nadaísmo colombiano". Otros ensayistas optan por eufemismos más intrincados; así, Ana
María Zubieta llama a Arturo Cancela "un best-seller
olvidado". Mas aun estos textos se hallan incluidos
en un libro con un nombre determinado que los baña
a todos; así, el lector sobreentiende que "atípico" es
algo entre excéntrico, genial, loco, peligroso u olvidado.
En la lista de autores estudiados en este libro que como todas es incompleta y arbitraria-, se sobreentiende que cada uno de estos autores detenta
una muy personal "atipificidad"; sin embargo, aún
así puede sorprender a ciertos lectores la inclusión
de nombres corno los de Sih'ina Ocarnpo, Elena
Poniatowska, \.1artín Luis Guzmán y Juan Gelman,
quienes a todas luces disfrutan de esa difusión y renombre que se consideran injustamente ausentes en
los demás escritores ("atípicos"). Los autores de los
respectivos ensayos podrían aducir que, aunque
Ocarnpo, Poniatowska, Guzmán y Gelman son "típicos" (es decir, dentro de la inferencia general del
libro, son "conocidos"), hay zonas en sus obras que
bien pueden considerarse "atípicas", en el sentido

de partes marginales, zonas subversivas, textos poco co
ncx:idos que son heterodoxos o de difícil comprensión.
Sin embargo, lno puede aplicarse este mismo razonamiento a cualquier escritor "conocido", y sobre
todo a los más célebres? Si se aceptan "áreas atípicas
en escritores típicos", lpor qué entonces no incluir
a Borges, por mencionar el ejemplo más inmediato
de un autor "tipificado" por la celebridad y desconocido en sus laderas menos estudiadas? Cualquier
gran nombre de la literatura, por lo tanto, podría
incluirse en el libro. lQué es, entonces, lo "atípico"?
Cuando se dice "blanco" o "negro", estos conceptos se sobreentienden como polos de una escala que
los conecta: entre ambos se localizan los "matices
del gris" tan requeridos por quienes rechazan el
"maniqueísmo". El libro mencionado crea, pues, una
escala que iría de lo "más a lo menos atípico", pero
ello, en lugar de dar armas al lector, lo invita y casi
obliga a establecer la escala contrapuesta: la que va
de lo "más a lo menos típico". Ambas escalas seco
necearían en un punto medio en el que podría encontrarse a escritores que son a la vez "menos
atípicos" y "menos típicos". Puede sustituirse el adjetivo: escritores "más bien conocidos que desconocidos", "más amables que peligrosos", "más superfi
ciales que subterráneos", etcétera. En ese caso
estarían Ocampo, Poniatowska, Guzmán y Gelman,
autores que también resaltarían en una imaginaria
antología de lo "típico".
Pero todos estos acomodos resultan arbitrarios en
cuanto se examinan casos particulares. Miguel de
Cervantes luchó por ser algo más que "el autor del ~uijote"; lo mismo hicieron Michael Ende respecto a La
historia interminable o Julio Cortázar respecto a Rayuela.
Numerosos ejemplos podrían añadirse. Pocos son los
autores "típicos" que no hayan luchado contra la
tipificación (que significa ser petrificados, encasillados, vueltos previsibles), y el resultado es que la crítica utiliza esa actitud con el fin primordial de
tipificarlos con redoblado ímpetu. Más aún, en la balanza de la mentalidad binaria se incrementa el sobreentendido de que todo escritor "atípico" necesariamente aspira a ser tipificado. ¿y no es el término "atípico"
la peor tipificación imaginable, casi diríase la más impune porque surge desde fuera, generalmente sobre
autores que ya no pueden defenderse?
En el mundo de la ciencia, estudiar las excepciones sirve para probar la fortaleza y resistencia de

97

�las reglas, y ulteriormente para confirmarlas; lo nús,
mo sucede cuando se analiza la obra literaria de los
"atípicos". Lo típico no es concebido como lo define
el diccionario, "característico de un tipo" o "peculiar de un grupo, país, región, época", sino tajante,
mente como la norma. De nada sirve la frecuente certeza de que, apenas se analiza a fondo lo más típico,
puede encontrarse ahí multitud de elementos
atipicos; de nada sirve que las excepciones abunden
en las reglas más monolíticas; de nada sirve que la
heterodoxia se revele a cada paso no como "falencia" de lo ortodoxo sino como su base núsma. Lo
atípico sigue viéndose como caos, es decir, amenaza
a lo típico, que es el orden.

2.
Otro similar libro antológico, también surgido a fi,
nales del siglo XX con un aura de summa, rompe to,
das las expectativas de mesura y no sólo por sus dimensiones (está dividido en dos gruesos volúmenes,
uno de 1676 páginas, el otro de 2376). Se trata de

Locos, excéntricos y marginales en las literaturas latinoamericanas (CRLA-Archivos, Poitiers, 1999), coordinado por Joaquín Manzi. Aquí, pues, los eufemismos no se consideran necesarios: este título ya no
parece consagrado a la escritura secreta y ni siquiera a la "atípica", sino a la locura (primera palabra
del título). Sin embargo, a esta última se le asocian
la excentricidad y la marginalidad, que son dos ca,
racterísticas de lo "atípico". Es decir que se habla
de lo núsmo pero con menos escrúpulos.
Así, se habla de Mercedes Cabello de Carbonera
a partir del rubro "Una locura anunciada", o de Lima
Barrero como "Dipsomanla y frecuentación de la lo,
cura", y a Francisco Matos Paoli se le califica como
"loco de poesía". Independientemente de la calidad
o apresuramiento de los juicios respectivos, una
organicidad en este primer volumen parece avanzar
por sí núsma: ella depara que a lo secreto, atípico o
excéntrico se asocien térnúnos como locura y vanguardia. Por más que los diversos autores intenten
situar al autor a quien estudian en un determinado
registro de esta escala, los demás rubros lo rondan.
Esto sucede con la inclusión de Juan José Arreola
y Efrén Hernández junto a nombres como los de Quiroga, Huidobro, Girando, Mistral, por un lado y, por
otro, los de Qorpo-Santo, el Vizconde de Lascano
Tegui, Juan Emar, Machado de Assis, Barba Jacob o

Roberto Arle. Por más "vanguardistas" ("atipicos")
que sean estos autores, puesto que son incluidos en
este volumen reciben diversas combinatorias (que
el lector no se molesta en medir individualmente)
de tres elementos: "locos", "excéntricos" o "margi,
nales". A escoger.
El volumen II incluye ensayos cuyos títulos aportan nuevas inferencias de sinonimia para la escritu,
ra secreta: heterodoxia, margen, rareza, periferia,
locura benigna. iLocos, excéntricos, marginales o
todo juntol Algunos de los autores estudiados, como
Guimaraes Rosa, Pizarnik, Lihn, De Rokha, Vargas
Llosa, Lezama, Revueltas, Monterroso, Lilian
Hellman, Clarice Lispector o Marechal, son o no son
marginales, de acuerdo a como se les quiera ver.
Todo depende, pues, de la carga de significado que
se dé a las palabras. Hasta Borges podría llamarse
marginal; incluso a Miguel Ángel Asturias o a Agus,
tín Yáñez se les podría calificar como excéntricos;
también, si se quisiera, podria colocarse a Octavio
Paz en el rubro de la locura. Al término de estos vas,
tos volúmenes, el lector ya no puede dejar de ver al,
guna forma de rareza en cualquier escritor, en cual,
quier ser humano. Y quizás no le falte razón.

3,
Libros como los mencionados intentan "separar" del
canon (lo típico) a escritores inclasificables, hura,
ños en sus generaciones, poco manejables por la crí,
cica ortodoxa. A fuerza de hurgar en estas obras, lo
que estas interpretaciones terminan haciendo es
presentar al lector una nueva tabla de tipificación.
Ante tanta rareza, quien lee estos libros antológicos
no concluirá que esos escritores son desconocidos
por no divulgados, sino porque carecen de los méritos de los que sí son "conocidos". En el círculo vicioso, se sobreentiende que estos últimos son conocidos precisamente por sus· méritos; por tanto, se
está fuera del canon, o bien por falta de méritos, o
bien por indiferencia en hacerlos.
Sin embargo, también se concede a lo minoritario una mínima forma de la autoafirmación: así, brota
el sobreentendido de que existe algún mérito en no
dejarse clasificar, aunque ese mérito no conduzca a ser
conocido sino por pequeños grupos de lectores (la
forma tramposa de esta afirmación es el culto de la
excentricidad por si núsma; la forma transparente
es la necesidad de salir extrañado de la extrañeza).

98

Si no hubiera este tipo de concesiones, no habría interés en editar libros como los mencionados; pero
tampoco existirían si no se intuyera, en el fondo, una
llamada de otra naturaleza o, mejor dicho, el hecho
de que es necesaria otra mentalidad para acceder a
la otredad.
Por más que el lector intente clasificar ("este es
raro", "este otro es excéntrico", "aquel es genial"),
tendrá que reconocer que los rubros inferidos están
en todos los escritores, conocidos y no conocidos,
en una u otra medida: loco, marginal, peligroso, van,
guardista, periférico, olvidado, subterráneo o hete,
rodoxo. En el segundo volumen de Locos, excéntricos
y marginales ... , Claudia Canaparo aporta una clave
cuando describe a Elías lngaramo como "un escritor caído del mapa". Por supuesto: los mapas son ofi,
ciales y es una oficialidad (la autoridad, el poder) la
que decide a quién incluir en las cartografías. Pero
además Canaparo no dice que Ingaramo simplemente "no está" en el mapa, sino que cayó de él. Nuevo
sinónimo inferido para un escritor secreto: la caída.
El simple hecho de no ser una celebridad es conver,
tido en la ominosa caída en el anonimato.

99

Sólo por ello la única extrañeza que en verdad se
genera en el lector mayoritario de este libro en dos
tomos es aquella que surge de la sorpresa de constatar que puede haber escritores a quienes no inte,
resa estar en el mapa oficial. Lo único extraño que se
les reconoce es la excentricidad de no haber dedi,
cado toda su vida y esfuerzos no sólo a estar en el
mapa literario sino, sobre todo, a no caerse de él. El
único secreto que interesa de estas figuras es el por,
qué no huyeron horrorizados, como todos, del atroz
vacío del anonimato.
De aquí puede obtenerse una pregunta crucial:
icómo llega un escritor secreto a ser -paradójica y
contradictoriamente- conocido) A veces lo es por
una sola persona, por lo general otro escritor secre,
to que escribe uno o varios textos con la total segu,
ridad de ser el único que conoce a aquel autor y que,
por tanto, se vuelve por sí mismo "autoridad", es
decir, especialista. Si se reunieran libros como los dos
citados y se hiciera una especie de censo de nombres repetidos, iello indicaría mayor veracidad en
su catalogación como "raros"l Sólo hay unos cuantos autores mencionados en ambos libros: por un

�lado Elena Poniatowska, una escritora bastante conocida, y por otro los secretisimos Qorpo-Santo y
el Vizconde de Lascano Tegui. Sin echar mano de
demasiada irania puede decirse que se han salvado
quienes no fueron estudiados (entre tantos otros,
Francisco Tario), y eso, sin duda, por puro desconocimiento (o porque la convocatoria no llegó a escritores que conocen y se han ocupado de la obra de
tantos otros escritores secretos).
Se dice, acaso sin demasiada exageración, que cada
escritor que llega a la "marquesina" desbanca a sus antecesores y representa (u oculta) a otros cien que permanecen en la sombra y que "naturalmente" luchan denodadamente por ocupar el mismo sitio. Quien analiza
el panorama a partir de esta mentalidad se basa en un
razonamiento que no parece, en principio, falso: no hay
escritor que voluntariamente se autodefiníria como
"secreto". Ergo, la meta de toda literatura es la marquesina, ya sea (en un extremo) por ansia de poder o
(en el otro) por necesidad de divulgación. Y si todas
las motivaciones -éticas o no- tienen una sola meta,
el rubro "escritor secreto" surge siempre desde fuera e
implica a aquel cuya estrategia de poder falla (en un
extremo), lo mismo que a aquel otro que no tiene los
medios para promocionarse (en el otro).
Todos los escritores, pues, estarían jugando el
mismo juego, independientemente de sus respectivas motivaciones: un juego de poder. Parte de ese
juego, entonces, es que todo jugador acepte (más
implicita que explicitamente) que si carece de "méritos" se le atribuyan rubros que jamás habria elegido para sí mismo o para su obra y que provienen
siempre desde fuera: excéntrico, marginal, heterodoxo, inclasificable. Todos estos adjetivos están en
la misma linea que loco, peligroso, olvidado..., y estos últimos se dirigirán a todo aquel que quiera jugar el juego, para advertirle de los peligros que corre
si en verdad quiere dejar el anonimato.
Resultaría curioso analizar el modo en que los
especialistas incluidos en estos libros se relacionan
con los autores a quienes estudian. El análisis será
subjetivo, sin duda, pero aún asi se presenta una
escala que va desde la admiración y el fervor hasta
la sorna y el escarnio, y que en su punto medio manifiesta una suerte de indiferencia académica "objetiva"; una gran parte de los textos se sitúan en ese
punto medio, unos necesitados de un "alejamiento
brechtiano", otros en busca de retratos desapa-

100

sionados para que sea el lector quien se forme una
"opinión". Sin embargo, puesto que el nombre del
juego de ambos titulas es lo "excéntrico", en casi
todos los textos habrá una cierta forma de la estupefacción: en un extremo de la escala, cuando la devoción se topa con zona oscuras o inexplicables; en
el otro extremo, cuando el especialista se cansa de
verlo todo a través del cristal de lo pintoresco. Conclusión: no hay lenguaje ni estilo capaz de describir
la verdadera extrañeza.
Aquel sobreentendido según el cual todo escritor
heterodoxo necesita por fuerza de la ortodoxia, se apoya en la obviedad de que aun los escritores secretos
publican, es decir requieren lectores, buscan reconocimiento. Sin embargo, tse trata de lo mismo? tSerá posible intuir una diferencia, aunque sea dificil especificarla en cada caso, entre los escritores que demandan
ser reconocidos en todos los niveles, y los que publican para encontrar lectores, en el más alto sentido del
término? Si existe, tal diferencia puede acaso
enunciarse de otro modo: hay escritores que hablan
para ser notados, y existen aquellos que "hablan como
no debiendo hablar", esto es, que son vencidos por lo que
dicen. (Es esa la afirmación del maestro ítalo-argentino
Antonio Porchía: "Cuando digo lo que digo es porque
me ha vencido lo que digo".)
tQué queda luego de la lectura de estos libros, además del extrañamiento en el lector? Acaso una respuesta contundente es ofrecida por un texto firmado por
Hervé Le Corre e incluido en el primer volumen de
Locos, excéntricos y marginales...: "Del degenerado al raro
(critica psiquiátrica y modernismo)". Un titulo así
pierde la "seriedad" y se vuelve displicencia, patemalismo pedante, casi conmiserativo hacia la extrañeza, y
este registro se extiende a todos los autores recopilados
en estos volúmenes. La imagen final es tristeza y ruido.
Nadie se preocupó por lo sensacionalista del titulo
Locos, excéntricos y marginales en las literaturas latinoamericanas. De hecho, debe haber sido elegido con cuidado
para buscar lo que se llama "una estrategia de mercado". A fin de cuentas este libro no difunde a escritores
secretos, sino vende formas más o menos pintorescas
de la locura -y a veces, como en el caso de Le Corre,
formas llamativas de la degeneración. tCuántos de estos
autores se horrorizarían de verse metidos en esta
coctelera, y sobre todo del hecho de que la posteridad
haya terminado concibiendo sus visiones del mundo como
degeneración, como excentricidad, como demencia?

• •

m

-ª
ANTONIO RAMOS

ace veinte años Nuevo León era
gobernado por Jorge Treviño. La
macroplaza era apenas una
infante sin rasguños ni historia. La
Fundidora Monterrey aún guardaba tras
sus enrejados una derrota que se apilaba,
silenciosa, hacia la ciudad. Fue en esas
circunstancias anímicas en las que surgió
el Centro de Escritores de Nuevo León.

del Centro de Escritores de Nuevo León
101

�UN PRESENTE CASI PERFECTO

1987, EL AÑO QUE HACEMOS CONTACTO

Año con año el Consejo para la Cultura de Nuevo León
extiende a sus creadores, en el área de literatura, un
abanico de oportunidades para trabajar. Las becas del
Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Nuevo
León, en su categoría de Creadores con Trayectoria y
Jóvenes creadores se disputan de forma acérrima, lo
mismo que los Premios Nuevo León de literatura en
sus cuatro fases: poesía, cuento, dramaturgia y novela.
Otro tipo de apoyos, como los de Financiarte en letras, para programas de difusión de la literatura, también resultan excelentes vehículos para construir proyectos donde el creador atisba otras maneras de ver la
literatura: ya no sólo como creadores de la misma, sino
también como creadores de público, de lectores. A eso
le debemos sumar dos programas más: el Encuentro
Internacional de Escritores de Monterrey que año con
año nutre, de formas insospechadas, las relaciones entre los escritores del estado con los de otros usos horarios del continente y la bonanza en ediciones del mismo Consejo para todas las áreas literarias.
El estado de los creadores de literatura en la entidad es, sin lugar a dudas, estimulante, fresco y sobre
todo, con un futuro favorecedor. Monterrey cuenta ya
con una geografía no sólo "real" sino también con una
geografía ficticia. El rio Santa Catarina aparece con
toda su violencia, por siempre, en Estación Tula de David Toscana, lo mismo que la colonia María Luisa del
mismo Toscana en su última novela: El Ejército iluminado. Monterrey cuenta también con noches violentas en
las obras de Joaquín Hurtado y Eduardo Parra, con un
Monterrey ochentero en The Monterrey News y con un
pasado decimonónico en Un paso más lejos, opera prima
de Cristina Elenes.
A esto agreguemos el hecho de que sus creadores,
una franca mayoría en comparación a otros años, publican en editoriales nacionales y obtienen premios y
becas internacionales. iAlguna vez, en un ejercicio de
franco optimismo, pensaron los creadores
regiomontanos que habría tres premios latinoamericanos de cuento Edmundo Valadez surgidos de sus fi,
las, lo mismo que un Premio Aguascalientes?, ique tendrían entre sus contemporáneos a dos premios
Internacionales de Cuento Juan Rulfo de París y un
finalista del Premio Latinoamericano de Novela
Rómulo Gallegos? Si la respuesta es sí, son de los más op-timistas entre los optimistas. Hace veinte años ese futuro
era, en cuanto a la infraestructura, deficiente, escaso.

102

En el origen de todo proceso creativo siempre existe
un visionario. En la base de todo ejercicio de la cultura
siempre existe una institución o persona que genera
más a su alrededor. El Centro de Escritores de Nuevo
León es la institución que vino a encauzar ese magma
diverso en el que se puede agrupar a los creadores de
literatura en nuestro estado. Un magma expulsado con
violencia al desierto, magma brillante, luminoso, que
sólo necesitaba un camino para llegar a buen puerto y
no desperdiciarse, violento, en el mar.
Desde su inicio, el Centro tuvo un eje rector: la visión de Jorge Cantú de la Garza. Jorge había sido becario en la ciudad de México de una de las institucio,
nes fundamentales del quehacer literario nacional, el
Centro Mexicano de Escritores. iQué vio Jorge Cantú
de la Garza en el CME? iCómo germinó la idea de crear
un Centro para los Escritores en Nuevo León?, es una
pregunta que se antoja interesante. Pero la idea surgió. Se mantuvo acunada, esperando el momento de
volverse realidad. Y se hizo. Fue en febrero de 1987
cuando finalmente nació el Centro a instancias del
gobierno de Jorge Treviño. Su primer director y lo sería a veces interrumpidamente, por más de 17 años, fue
el escritor Héctor Alvarado.
Las reglas del Centro de Escritores de Nuevo León
eran sencillas y mantienen su sencillez. Se basan en el
trabajo. Nada más simple y al tiempo complicado. Durante diez meses el escritor seleccionado se avocaría a
la escritura de un libro en el género propuesto por él
mismo. El escritor no debería de haber sido publicado
con anterioridad ni obtenido reconocimientos nacionales. Se quería forjar una nueva familia de creadores,
dar paso a las voces que, desde el fondo de las casas,
bajo el sofoco del calor regiomontano, intentaban crear
una obra, mostrar una visión del mundo.
Durante estos años, la vida del Centro, auspiciada por el gobierno estatal resultó una experiencia
rica. El Centro se convirtió en la institución regente de la escritura en Nuevo León. No había convocatoria a la que no se aplicaran un numeroso grupo
de escritores aunque el ingreso era poco. En 1987 la
beca consistía en tan sólo ochenta mil viejos pesos
mensuales. Al cuarto año de instaurado el Centro,
la beca ya había ascendido a quinientos mil viejos
pesos mensuales, incrementándose el monto otor,
gado a los creadores hasta los tres mil quinientos
pesos actuales.

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ENTRE CIERRES

Mantener instituciones no ha sido fácil. Héctor
Alvarado renunció como director del Centro e.n 1992
por motivos de cambios de residencia. En su lugar en,
traron Margarito Cuellar, Fidel Chávez y José Javier
Villarreal y posteriormente regresó Héctor Alvarado.
En 1994 el Centro vivió un cierre momentáneo pero
ante la unión de los escritores locales éste se evitó. Fue
un momento de tensión ya que el Centro se. había convertido en la única salida para la creación en los creadores del estado. Cartas, charlas y reuniones después
se logró salvar la institución. Se mantenía con el apoyo de la Subsecretaría de Cultura del Estado pero, al
iniciar las gestiones del Consejo para la Cultura de Nuevo León, éste absorbió el mantenimiento del centro.
Las reglas al interior también se han ido modifican,
do con el tiempo. Los autores no pueden repetir la beca.
Los autores, ya pueden tener libros y reconocimientos. Antes, esta cláusula respecto a las publicaciones
llevó a dos jóvenes escritores a cuestionar que se les hubiera quitado la beca, cuando se vio que ambos tenían

103

libros publicados por e.llos mismos. Estos jóvenes fueron
Annando Alanís y Gabriela Rive.ros. El asunto se subsanó con la confirmación de la beca a ambos.
Más tarde, se agregó también una beca especial en
crítica literaria, con el afán de apoyar trabajos ya no
sólo de creación, sino de estudio sobre la literatura, similares a las becas Alfonso Reyes que el mismo Centro tenía en años pasados, sólo que éstas dirigidas, concretamente, al estudio de la obra del regiomontano universal.
Encontrar un sitio de trabajo tampoco fue algo sencillo. Es tal vez la generación 91-92 la que más sufrió
en ese aspecto. Las revisiones de sus trabajos se hicie,
ron hasta en ocho sitios distintos, entre aulas, secciones de la Casa de la Cultura y cafés. Fue esta misma
generación una bastante complicada, no tanto por el
material, sino por los problemas a los que se vio sujeta
ya que, además del conflicto para encontrar un lugar,
tuvieron que sufrir retrasos en los pagos de su beca.
Esta generación estuvo conformada por José María
Mendiola, Genaro Huacal, Irene Uvas, Ubaldo González, Julio César Méndez y Romualdo Gallegos.

�Toscano, Jorge Silva, Luis Aguilar, Rubén Soto, Luis
Felipe Gómez Lomelí, Luis Valdés, Gerardo López
Moya, Cristina Elenes, Roberto Maldonado Espejo,
Bernardo Chapa, Lidia Rodríguez Alfano, José María
Mendiola, Cuitláhuac Quiroga, Jacqueline Zúñiga,
Romualdo Gallegos, Cristóbal López, áscar David
López y Minerva Reynosa forman un largo etcétera,
parte de ese amplio número de visiones sobre la literatura apoyadas por el centro en nuestro estado.
Durante algún tiempo, el Centro de Escritores de
Nuevo León fue la única instancia en el país, junto con
el Centro Mexicano de Escritores, en otorgar becas a
jóvenes creadores. He ahí parte de su importancia. Para
el noreste, para Monterrey en especial, el Centro ha
sido también una losa para muchos creadores que obtuvieron la beca pero después, ya no se supo nada de

CENERACIONES MÁS Y CENERACIONES MENOS

La primera generación estuvo conformada porJoséJ aime Ruíz, Horacio Salazar, Mario Anteo, Arnulfo Vigil,
Gabriel Contreras, Carlos González Covarrubias y
Sergio Cordero. A partir de estos siete creadores, el
número de becarios hasta la generación 2005-2006, la
número 20, ha sido alrededor de cien. La generación
actual está compuesta por Zacarias Jiménez, Noherní
Zavala, Jennifer Adcok, Ana Kullick, Gabriela Cantú
y Herman Hill.
Hablar, acaso mencionar los nombres y proyectos
de los becarios del Centro de Escritores de Nuevo León
no es tarea fácil. Tan sólo este año, por motivo de los
veinte años del Centro, María Belmonte se dio a la tarea de entrevistar a cada uno de los creadores que ha
pasado por las mesas de la Casa de la Cultura donde

NO SE PARTE DESDE LA. CENIALIDAD AL MOMENTO DE
ESCRIBIR, SINO EN REALIDAD, DESDE LA. MODESTIA,
ACASO DESDE EL SONROJO DE QUERER ENCONTRAR
EN LO HUMANO, LA.S HISTORIAS QUE CONMUEVEN O
REVELAN, QUE NOS ORDENAN EL MUNDO.

sesiona el Centro. Exhaustivo, el documento que prepara María Belmonte es un verdadero ejercicio de la
memoria, intento por mantener las impresiones, el fresco de veinte años en la historia de esta institución.
Casi cien nombres hace forzoso una lista de autores que se encuentran dentro del hacer y quehacer literario de la ciudad. Sólo, en un intento vago por hacer un recuento, habría que poner los nombres de
muchos autores que recibieron el apoyo del Centro y
encontraron en él cobijo e ímpetu para seguir sus carreras que, también hay que decirlo, en muchos casos
serían con o sin el apoyo del Centro. Joaquín Hurtado,
Eduardo Antonio Parra, Dulce María González,
Patricia Laurent Kullick, Hugo Valdés Manríquez,
Mario Anteo, David Toscana, José Eugenio Sánchez,
áscar Efraín Herrera, Leticia Herrera, Felipe Montes,
Ofelia Pérez Sepúlveda, Ramón López Castro, Pedro
de Isla, Gabriela Riveros, Armando Alanís, Gabriel
Contreras, Arnulfo Vigil, Gerson Gómez, David López,
Armando Joel Dávila, Hernán Galindo, Mario Cantú

por mencionar uno, sería la novela El reyno en celo, de
Mario Anteo. Al final es la literatura, de lo que no he
hablado aquí, el centro del centro, el corazón delator del
Centro de Escritores de Nuevo León. Casi cíen proyectos
se han pensando gracias al apoyo de esta institución.
Cien proyectos de libros en veinte años es en realidad
un ejercicio amplio, voluntarioso. Muchos, también es
cierto, no vieron el punto final pero dieron pauta a otros
libros que permanecen en el cajón o aún en la mente de
cada creador. El saldo es importante aunque pueda ser
breve. Ninguna beca ha formado a un escritor, comenta
Carballo en una entrevista al diario La Jornada el día de
hoy, lunes 18 de septiembre. Es cierto. Las becas no han
dado a los grandes escritores pero han formalízado a un
grupo que in~enta dar lo mejor de sí. No se parte desde la
genialidad al momento de escribir, sino en realidad, desde la modestia, acaso desde el sonrojo de querer encontrar en lo humano, las historias que conmueven o revelan,
que nos ordenan el mundo. Yvendrán más becarios, más
formas de entender la realidad mediante la palabra, de
entender la ciudad o el entorno mediante el ejercicio
de la oralidad y la musicalidad de la palabra. El centro
se mantendrá ahí para darles lo mismo que tantos otros:
una oportunidad de encontrar un sitio dónde trabajar
y que su esfuerzo como creadores, sea remunerado.

ellos. Permanecen en el silencio o bien, alejados ya del
ejercicio de la escritura. No todo el becario tiene abiertas las puertas de la escritura. También, dentro de estos cien nombres hay muchos cuyo trabajo han desaparecido. lDónde quedó gente como Ubaldo González
e Irene Livas o Juan García Alejandro, sólo por mencionar algunos nombres? Tal vez pronto se reintegren
o tal vez decidieron simplemente alejarse del mundillo literario para ejercer su obra en el silencio o bien,
simplemente desapareció su aliento literario en los
embates de la vida diaria.

104

HACIA UN RECUENTO FINAL

Casi cien becarios ha tenido el Centro de Escritores
de Nuevo León. Siete tutores: Héctor Alvarado,
Margarito Cuellar, Fidel Chávez,José Javier Villarreal,
Dulce María González y actualmente, Miguel
Covarrubias. El sitio por tradición para revisar los trabajos es y ha sido la Casa de la Cultura de Nuevo León.
Muchos libros importantes han salido del Centro, sólo

105

UNA REUNIÓN DECEMBRINA

En diciembre del 2002, Ofelia Pérez Sepúlveda, becaria en el rubro de poesía en la generación 1992-1993,
organizó, siendo la directora de la Casa de la Cultura de Nuevo León, unas mesas de lectura con motivo de los quince años del Centro de Escritores de
Nuevo León. Asistieron tutores pasados y presentes y la mayoría de los becarios. Fueron dos días de
escuchar el trabajo de tantos otros creadores. Era
interesante ver cómo muchos, la mayoría, seguían
trabajando y llevaban novelas bajo el brazo. Los autores se sentaron en una mesa larga con mantel verde y leían con fluidez, mostraban textos o informaban del más reciente premio obtenido. Al finalizar
el día los tutores pasados y presentes hablaron sobre ese largo periodo de trabajo. El Centro se hacía
día con día. Hacía frio en la ciudad pero dentro de la
Casa de la Cultura de Nuevo León se sentía un aire de
familia. Al final de cuentas, toda institución está hecha más que de normas y escándalos, de familias y gente
que encuentra puntos en común. La familia del Centro de Escritores de Nuevo León ha pasado muy pronto a la madurez. Se hará vieja con sus creadores y muchos libros después cerrará su ciclo, pero no importa.
Ha estado llena de vida. Ha estado llena de la palabra.

�roblema real es el pensar la
cultura. Para muchos y muchas la cultura es sólo aquello que se sustenta en los altos vuelos de las bellas artes. Esos muchos
y muchas se sorprenden ante quienes "osan" declarar que la cultura, en
efecto, es eso pero no en los términos así planteados. Cultura es cualquier manifestación humana que
permita la identificación entre sus
habitantes, que les significa y los significa. La artesania, los bailes
folclóricos, el habla popular, la poesía recitada en los foros gubernamentales o en las plazas públicas, la arquitectura o las tradiciones y rituales
de la gente -como la carne asadason elementos culturales ya que forman el entramado mediante el cual
una sociedad plural logra hallar entendimiento, más allá del rechazo o
la aceptación (esas ya son cualidades, juicios personales totalmente
válidos pero que no deberían intervenir en la valoración de lo que es o
no cultural).
A José Vasconcelos se le atribuye aquel juicio de que "la cultura termina donde inicia la carne asada". A
veces muchos y muchas, en desplante citadino mientras se intenta habitar esta ciudad durante algún juego
de futbol de los equipos locales,
acompañamos a Vasconcelos en su
declaración. Este sentimiento también se vive cuando se acude a alguna actividad cultural que debería tener ocupado el mínimo de su
asistencia pero esto no sucede, ni siquiera están presentes los demás
creadores ni de casualidad un solo
estudiante de la Facultad de Filosofia y Letras (claro, afortunadamente
hay honrosas excepciones, mas debería ser general). Sí, Vasconcelos, múltiples son las ocasiones en que te acompañamos en tu directo y lúdico juicio:
ya se sabe, fin de semana más cerveza
más carne asada, cita obligada.
Pero esto no es criticable. De ninguna manera podemos mandar al infierno que la mayoría de la gente de

P

RIA

'

LA CULTURA
DEL NORTE MEXICANO
O NO SÓLO DE CARNE ASADA VIVE EL REGIO
TfTuL01

Colección Lecturas Universitarias. Nuestros Cldsicos
AUTORES! Varios
EDITORW.I UANL
ÁÍ40SI 2005-2006

nuestro "árido reino" disfrute del fútbol, la carne asada, la cerveza y el
"compadre" por aquí y por allá (que
fonéticamente
se
escucha
"compa're"). El problema radica en
sólo entender por "cultura regia" tal
hecho. Esto es el extremo contrario
de quienes aún siguen enarbolando
la bandera tan sobada y desgastada
del "arte por el arte".
Afortunadamente la Universidad
Autónoma de Nuevo León entra en
escena y hace lo que siempre debería estar procurando: la tarea social
yde compromiso con la difusión y fomento de la cultura nuevoleonesa en
un sentido integral y desde el papel
que le corresponde a través del conocimiento y la pluralidad Por ello
recibimos con gratitud la colección
Lecturas universitarias. Nuestros clásicos,
que nos recuerda a la Biblioteca del estudiante universitario de la Universidad
Nacional Autónoma de México por
las características que ambas com-

106

parten: una orientación clara hacia el
público universitario, una recopilación de textos fundantes de la cultura, un muestreo seleccionado para
que el lector ideal se enganche y despierte en él la curiosidad de la
alteridad, el descubrimiento de una
otredad que de entrada le puede parecer ajena pero que le pertenece y llama a su descubrimiento.
En esta primera tanda de títulos
encontramos a seis autores que indiscutiblemente son reconocidos
forjadores de nuestra identidad cultural: Alfonso Reyes, José Eleuterio
González - el famoso "Gonzalitos"-, Servando Teresa de Mier, Felipe Guerra Castro -máximo acierto de esta revaloración, a mi gusto-,
Pedro Garfias -el español regiomontano-, y uno de los hombres más
importantes para nuestra universidad, Raúl Rangel Frías. Afortunada
selección para esta primera remesa
resultan estos nombres, pues muchos

y muchas descubrirán que no sólo
son los inspiradores de algunas calles, avenidas y estatuas importantes
de nuestra metrópoli.
El texto de "Gonzalitos", De historia y de moral, recoge fragmentos que
versan sobre diversos temas como la
moral y el compromiso ético de los
médicos o la fundación de Monterrey
y los problemas político-sociales
para unificar al reino, con el abuso a
los "naturales" de estas tierras: "el
mismo Montemayor comenzó a introducir el desorden, dando seis tribus de indios en encomienda al
Ayuntamiento de Monterrey, adoptando aquí el malhadado sistema de
encomiendas(... ) que era la causa de
la destrucción de la Nueva España".
Alfonso Reyes también nos es
ofrecido en una selección de fragmentos de varias de sus obras
ensayisticas, entre las que destaca
integra la Cartilla moral y la visión del
autor que perfila la necesidad de dialogar con nuestro entorno, nuestro
contexto cultural, conocer la plataforma sobre la cual nos vamos a presentar al mundo. Cómo suenan las
siguientes palabras en el período que
atravesamos: "El respeto a la Patria
va acompañado de ese sentimiento
que todos llevamos en nuestros corazones y que se llama Patriotismo
( ... ). Este sentimiento debe impulsarnos a hacer por nuestra nación
todo lo que podamos, aun en casos
en que no nos lo exijan las leyes".
En el libro de Servando Teresa de
Mier, De política y democracia, asistimos a una lectura vertiginosa. A través de los fragmentos seleccionados
podemos familiarizarnos con ese sentimiento de caos en la instauración
de un orden político democrático
(ojo, estamos leyendo palabras del
siglo XIX y nosotros estamos a inicios del XXI): ..Desde las cinco de la
mañana se apoderaron los yorkinos
de las casillas de las diferentes parroquias donde debía votarse, y se nombraron a sí mismos secretarios y
escrutadores", y dice de dos periódi-

cos: "La Águila ha tenido la desvergüenza de publicar que todo se ha
hecho en regla; pero El Sol le ha demostrado su embuste, los cohechos
y las violencias", y remata con: "Estamos en una crisis terrible y casi se
puede asegurar que tendremos para
salvarnos una revolución".
Las ideas estéticas del romanticismo son ofrecidas por la selección de
Poemas de Felipe Guerra Castro. En
este libro la pasión poética se desata
y el sentimiento amoroso nos aferra
para no soltar la lectura: "Amor, alma
del mundo, imaldito seas!". Quizá,
entre los versos más afortunados estén éstos, donde el poeta se sabe y se
burla de los tormentos románticos
dando cabida a otra característica d~
tal momento literario donde la comunión con la naturaleza y el origen son
el destino que se pretende abrazar:
Montañas de mi tierra, mis mon
[tañas
(...) que si hoy nido de búhos y de
[arañas,
sabéis, montañas mías,
que, en épocas mejores
ituve mirlos, libélulas y flores!
Más poesía tenemos con Pedro
Garfias. Esta selección, titulada Entre la prosay el verso -con fragmentos
incluso de su famosa "Primavera en
Eaton Hastings"- , da testimonio de
las fronteras: físicas y lejanas, causantes de la nostalgia; genéricas y cercanas, causantes de melancolia, también. La cultura se forma y Garfias es
testimonio de ello:
lnmovilicense las fronteras.
Un momento.
Unos minutos de silencio en el
Mundo.
Que unos hombres conversan sobre el porvenir de la cultura.
(...) yo voy a hablar de un poeta
auténtico que en el silencio de un
Madrid hostil, de piedra sin entra-

107

ñas, va formándose su mundo de
poesia con los plumones de sus días
y de sus noches en soledad.
Por último, está la selección de
Raúl Rangel Frías: Universidad, humanismo y política. Textos escritos con
claridad y elocuencia demostrando
que la construcción de los discursos
bien pensada es la clave para conciliar contenido y forma. Rangel Frias
hace un repaso por temas indispensables a nuestra cultura: la politica
como resultado y objetivo, el humanismo como necesidad y prioridad, la
educación universitaria como logro
y exigencia social, tres elementos que
se pueden tratar por separado pero
que confluyen en unidad indisoluble.
Respecto a este tema y al asunto central e introductorio de esta reseña
que busca destacar la importancia
cultural de la edición de esta colección, Rangel apunta justo en el blanco cuando afirma: "Y si al llegarnos
el turno creyésemos que no hay más
que hacer, sino agradecer la fortuna
de haber tenido tales antepasados, en
ese preciso instante estaríamos destrozando el monumento que merece
su fama. Sólo se conserva en el tiempo lo que se somete a su mudanza".
Y para continuar con la mudanza
necesitamos conocer tales antepasados, descubrir que nuestra cultura se
forma de más cosas además de la carne asada y el ritual que la acompaña.
Ojalá y este esfuerzo de la Universidad no termine aquí y nos sorprenda
con más volúmenes de gente como
Irma Sabina Sepúlveda, Carmen
Alardín, Agustín Basave, José
Alvarado, Carlos Ortiz Gil, Alfonso
Rangel Guerra, Horacio Salazar
Ortiz, Andrés Huerta,Jorge Cantú de
la Garza, Israel Cavazos, Herón
Pérez, Minerva Margarita Villarreal,
Agustín García Gil, incluso los textos
periodísticos que Genaro Saúl Reyes
publicó en El Norte o la novela Nosotros, los de entonces de Cris Villarreal

Odvidio Reyna

�pacto entre narrador y lector:

BONSÁI.

UNA NOVELA
EN ESCORZO
TfTul.01 Bonsái
ÁUTOR.I Alejandro Zambra
IDffORIÁLI Anagrama
~01 2006

-a.u;

◄

:

.l..n

B

onsdi es el relato escorzado

de él y ella. Como en una pintura, el recorte ejercido so~
bre la historia despliega en el papel
la plenitud de su dimensión. Él y ella
sonJulio y Emilia, dos estudiantes de
literatura que emprenden una traves1a amorosa sustentada en la lectura
de textos literarios. Amedio camino,
Tantalia, de Macedonio Fernández,
marca el inicio del fin: confundidos
con los personajes del cuento de
Macedonio, Julio y Ernilia develan
con su lectura el final ya escrito de
su propia relación.
Es que Bonsái es una novela que
se escribe y se lee a sl misma, que convierte el acto de escritura (y de lectura) en espectáculo y que explicita
el entendimiento de la literatura
como una convención. En la superposición de planos textuales, la tra·
ma se va tejiendo con los hilos que
ofrecen las otras historias convocadas en la narración, los conflictos
conllevan diversas alternativas de
resolución, y actores y situaciones
sólo adquieren una forma definitiva
en la lectura que hacemos del texto
bajo la incansable renovación del

1

El marido de Anita se llamaba An·
drés, o Leonardo. Quedemos en que
su nombre sea Andrés y no
Leonardo. Quedemos en que Anita
estaba despierta y Andrés semidor,
mido y las dos niñas durmiendo la
noche en que ímprevistamente llegó Emilia a visitarlos.
De esta forma, él y ella pueden ser
cualquier él y ella: son los personajes
de Tantalia pero son también él y ella
de la novela de Gazmuri -un novelista consagrado con el que Julio ticne un esporádico contacto Son
Emma y Charles Bovary pero tam
bién María y Andrés, Anita y Miguel.
Como dobles especulares, todos quedan discretamente adheridos al mis
mo viaje amoroso, transfiriendo mutuamente sus experiencias para
intentar consignar en el otro su derrota definitiva. Bonsái mantiene, entonces, sus páginas abiertas, de la
misma forma en que la lectura inconclusa de En busca del tiempo perdido ha
dejado aJulio y Emilia con la garganta abierta en la página 373.
Dentro de una historia que se
sabe fingida (que se sabe literatura),
la mentira y la verdad juegan roles
protagónícos. La mentira fundacional entre Julio y Emilia es, preci' samente, acerca de la lectura de
Proust: ambos se engañan cuando
afirman haber leido su novela y purgan su falta haciendo converger su
atención sobre las páginas de ese li ·
bro como sí fuera una relectura. Pero
no es esa la única instancia donde el
fingimiento ocupa el lugar de la rea·
lidad. Julio aparenta estar ayudando
a Gazrnurí a transcribir su novela y,
travestido en ese escritor, remeda su
acto y fabrica su propia historia (que
es también la de Tantalia y la de Bonsái).
Por otro lado, lo verdadero, lo
absoluto, lo definitivo, lo eterno, (la
felicidad), han sido llamados para
vincularse únicamente con la ironía.

Estas categorías (parodiadas) traspa•
san los llmites de la sustancia amorosa para ingresar, por el camino de
1 la literatura, a otros ámbitos de la
existencia. Más aún, parece que la
novela no sólo se erige sobre una
1 aporía sino que busca rendirle culto:
"la vida sólo tenía sentido si encontrabas a alguien que te la cambiara,
que destruyera tu vida".
1
Instala~ la relectur_a sobre l_a escritura, la nsa sobre la mmortalidad,
el extravío por la ciudad sobre el arri·
bo al hogar; orientar el árbol hacia el
1 precipicio (como el bonsái-dibujo) y
poner la historia en abismo (como el
• Bonsái-novela) es la manera en que la
obra de Alejandro Zambra -con
muy buena pluma- conjura las hojas marchitas, la raíz podada, las sobras, la muerte. Pero, sobre todo, tra·
tándose de una novela en escorzo, las
páginas perdidas.

l

Lucero de Vivanco Roca Rey

APUNTES
SOBRE

LA INDECISIÓN
Th'UL01

Pasenow o d romanticismo

•u:ro1t.1 Hermann Broch
■DITORl.ill

DeBolsillo

~ , 2006

e

uando se habla de Hennann
Broch es imposible no percibir a manera de prendedor
el título de La muerte de Virgilio. Obra
entre las más complejas y acabadas
de la literatura del siglo pasado, en
cuanto a contenido y forma, supuso

el encumbramiento y gloria del au- venes mentales del patriarca. Por su
tor en la narrativa universal.
parte, Bertrand es un personaje íns
Sin embargo todo tiene un co- talado en los incesantes cambios ex
mienzo, y en las creaciones de Broch perimentados en su país, prototipo
se halla en lo que escribió casi quin- del hombre astuto, que no deja esca·
ce años antes de tratar las dudas del par ninguna oportunidad y que elipoeta romano en sus últimas diecio- gió renunciar a la escuela militar para
cho horas de Yida. En esa época, aun- dedicarse a los poco aristocráticos
que su genio todaYía dejaba reposar negocios. La sumatoria de todo esto
en algún piélago de su mente las \1· arroja un resultado en donde el joven
cisitudes del padre de La Eneida, el Pasenow debe contemplar la toma de
autor austriaco le daba el punto y fi- decisiones con respecto a su enlace
nal a su primera obra: la trilogía Los con Elisabeth, una joven hija de ha
sonámbulos.
cendados con títulos nobiliarios, su
Estos textos, escritos gracias a los consecuente asentamiento en las tie
estímulos de la hermosa periodista rras de su familia y la despedida deEa von Allesch, antigua modelo de finítiva de la vida militar que esto
desnudos, inspiración de Roben acarrearía.
Musil y amante del mismo Broch, no
:'vtucho se ha hablado de la imporsólo representan una visión de las cri- tancia de esta obra. Algunos la sitúan
sis políticas y de valores de las clases al mismo ni"el de trascendencia que
medias germanas, entre los años 1888 Los Buddenbroo/1 de Mann y El hombre
y 1918; sino un mapa de ruta para com- sin atributos de ~1usil. Todas aparecieprender el espíritu de su autor. Ya con ron casi al mismo tiempo y poseen
el primer libro de la trilogía, Pasenow o j idénticas calidad y temática: la con
el romanticismo, hay tela para rato.
, tinua decadencia de la sociedad ale
La novela gira en torno a la figura mana que luego se transmutaría en
del joven Joachim von Pasenow, se- una catástrofe mundial de alcances
gundo hijo de un aristocrático po· impredecibles.
tentado, ya sus eternos demonios. Este
Broch lo hizo mediante su eterna
distinguido militar de la Alemania de máxima: "El arte que no es capaz de
Bismarck encarna al personaje insegu- reproducir la totalidad del mundo no
ro, abúlico y ocioso por excelencia. Su es arte". Por ello, al asegurar que la
apacible vida transcurre alrededor de única tarea de la literatura era tratar
problemas, acusaciones y cuestiona- con los problemas cuyas soluciones
mientos que sólo germinan en su men- elude la ciencia, se sirvió de una pro·
te sin solución de continuidad.
sa precisa y con un gran poder de e\'O•
Las razones de sus laberintos cación. De allí que no critique abierempiezan por Ruzena, siguen en la tarnente, sino que insinúe y coloque
persona de su padre y desembocan en a sus personajes en situaciones y resu amigo Eduard \'On Bertrand. Cada soluciones que puedan describirlos
uno representa algo que va más allá sin una palabra más.
Muy en el fondo su vida también
de la simple enunciación de sus nombres. La primera, una bella y noble fue escrita con la misma pluma.
prostituta checa, simboliza la sen- , Escudado en su título de ingeniero,
sualidad, la toma de senderos cohe- y como directÍ\'O de la compañía tex
rentes y el erotismo a niveles deseo- til de su acomodada familia, Broch
nocídos para un joven con tan rígidas tuvo que consumir 45 años de su\ida
y discutibles normas morales. La fi- para dejar de comportarse como
gura paterna significa despojarse de Paseno\v y asumir el compromiso de
su escudo, dejar el traje militar que la escritura. Sólo una empresa,
le brinda tanta seguridad y seguir las aupada por una mujer muy parecida
estrictas pautas dictadas por los \·aí- a Ruzena, podía hacerlo criticar a la

i

clase privilegiada a la que él mismo
perteneció. Y éste lo consiguió de la
manera más acerba y satírica posible:
mostrándolos como sonámbulos que
transitan entre los cambios sociales
que se estaban gestando en su país.

Daniel Centeno :\f.

EL PASADO
Y EL OLVIDO
1

Abril Ro)O
Santiago Roncagliolo
EDITORW: Alfaguara
~o, 2006
TITULO:

ÁUTOR:
1

1

T

odos poseemos dos histo
rías, una que se escribe por
medio de nuestras \"Í\'encias
y otra que tiene como único testigo
la soledad; la primera nos une al mundo, la segunda nos aleja de nosotros
mismos. El pasado siempre nos persigue esperando el momento de que
las reminiscencias adquieran fuerza
y evoquen aquellos recuerdos.
En el thrillcr Abril rojo de Santiago
Roncagliolo, ganador del premio Alfaguara 2006, se manifiesta el miedo
y la muerte como perpetuas reminis ·
cencias, cualquier indicio de ellas nos
hace conscientes de que existen } son
aberrantes para nosotros. La historia
inicia el 9 de marzo de 2000 en Perú
durante la Semana Santa con un ase•
sinato que parece tener como prece·
dente la forma de ejecución de los
terroristas de Sendero luminoso, lo
cual altera al fiscal de distrito de

�AUTORES

nombre Fclix Chacaltana. Ese temor
a un nuevo brote delictivo aumenta
cuando el pais se encuentra a algunos días de las elecciones y a ese asesinato se empiezan a agregar otros
efectuados de manera similar.
En dichos crimenes se combina la
brutalidad con la religión, además de
obedecer a ciertos intereses políticos,
por lo que la violencia se justifica, son
sacrificios y las víctimas sirven para
purificar un país y a la vez como
ofrenda al creador. Hay una mezcla
perfecta entre la superstición y los
conflictos politicos para crear una
historia que contiene la esencia de la
cultura hispanoamericana, con todas
sus tradiciones y el culto a la muerte
que también es vida: "Vivimos la experiencia de la muerte en otros, pero
no la asumirnos en nosotros. Queremos vivir para siempre. Por eso guardamos los cuerpos para la resurrección." Chacaltana lucha contra sus
propias creencias, tanto las que son
producto de la investigación y son
supuestos, como las que posee acerca de sus experiencias de vida y son
certidumbres.
Sin embargo, esas certidumbres
son ficciones, como si sus recuerdos
no le pertenecieran y se inventara
una historia para no sufrir, ya que
cuando la mentira nos beneficia hacemos el esfuerzo por creerla. A medida que avanza la investigación las
pistas no llevan a ninguna parte, pero
los asesinatos se suceden y las víctimas poseen una sutil conexión lo
cual complica aún más el caso.
Chacaltana tiene un pasado lleno
de culpas y su vida es una analogía
de la historia; al final se revela esa
verdad de la que se dan atisbos a través de cada capítulo. En el desarrollo
de la historia Chacaltana debe poner
en tela de juicio las acciones de cada
personaje que le ofrece su ayuda.
Pero, len quién creer si por doquier
observas indicios y lo único que cree
son fantasías? Por eso es que lleva la
investigación hasta las últimas consecuencias, tratando de buscar por lo

menos una certidumbre ya que toda
su existencia han sido mentiras.
La novela es como un diario que
tiene como última fecha el 3 de
mayo de 2000, durante ese periodo
sucede la historia con todos sus
contrastes, momentos de aparente
felicidad e ilusiones que de pronto
desaparecen pues la realidad es
siempre cruel y no tiene compasión
de nosotros. Aun así hay tiempo
para bellas reflexiones y una forma
muy poética de ver el mundo, la atmósfera se convierte en uno con las
emociones del detective, como si
fuera una pista más para resolver el
caso. La única compañía que tiene
Chacaltana es su soledad, como si
el mundo estuviera en su contra;
sólo él tiene el deseo de conocer la
verdad, los demás son obstáculos y
viven una mentira, ocultan un pasado lleno de culpas y temor a morir.

Entonces, es por medio de la
muerte que somos conscientes de la
realidad, es la única forma capaz de
disipar el velo de la ficción, "pero nosotros sabemos que moriremos y vivimos obsesionados con combatir la
muerte, lo cual hace que tenga ella una
presencia desmedida, a menudo aplastante, en nuestra vida. El ser humano
tiene alma en la justa medida en que es
consciente de su propia muerte." Es por
eso que pensar en que vuelva la violencia a un pais con un pasado que se desea olvidar alerta a las autoridades;
aunque ésa es sólo una creencia, por eso
el temor se intensifica, tememos más a
las probabilidades que a lo manifiesto.
Al final, o todo fue mentira y los indicios son sólo eso, o encuentras una terrible verdad, la que tanto has buscado y a la vez temes encontrar.
José Enrique Pérez Téllez

CORALACUIRRE (Bahía Blanca, Argentina). Dramaturga, di-

rectora de teatro y catedrática de literatura clásica en la
Facultad de Filosofía y Letras de la UANL Premio Nacional de Dramaturgia en Argentina en 1987 y 1997. En 1993
recibió el Premio de Guión Cinematográfico concedido por
la UNAM y el Instituto de la Revolución Mexicana. Ha
publicado la novela Larga Distancia (Conarte 2003), y los
dramas Silencio hospital y La cn¡zen el espejo (INBA, 1988).

DANIEL CONZÁLEZ DUE~S Estudió dirección de cine yha rea-

(Monterrey, 1972). Ensayista y
crítico literario. Doctor en literatura hispanoamericana. Ha
publicado La mudanza incesante. Teoría y crítica literarias, Miscelánea textual. Ensayos sobre literatura y culturas latinoamericanas y La otra invención. Obtuvo el Certamen Nacional de Ensayo Alfonso Reyes 2005 por su trabajo De la amistad literaria.
Actualmente se desempeña como investigador y académico en la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL

lizado varias películas. Su Libro de Nadie fue acreedor al Premio
de Ensayo Hispanoamericano Casa de América-Fondo de
Cultura Económica (España, 2003). Ha recibido seis premios
nacionales de literatura, entre ellos el de Novela José Rubén
Romero 1987, el de Cuento San Luis Potosí 1995 y el de Ensayo
LiterarioJosé Revueltas 1998. Ha publicado, entre otros libros,
Luis Buñuel: la trama soñada (1986, 1988, 1993), Las visiones del hombre invisible (1988, 2004), Mélies: el alquimista de la luz Notas para
una historia no evolucionista del cine (2001), Las figuras de Julio
Cortázar (2002), Libro de Nadie (2003) y ónfalo (2004).

(Monterrey, 1973). Licenciado en
letras españolas por la Facultad de Filosofía y Letras de la
UANL Becario del Centro de Escritores de Nuevo León de
1998 a 1999. Recibió el Premio Nacional Obra de Teatro
(1998) del INBA. Obtuvo el primer lugar en el Concurso
Nacional de Dramaturgia Teatro Nuevo (2000), organizado por la Sogem. El montaje de su obra El anticristo en el
D.F. mereció el quinto lugar de las mejores doce obras de la
temporada, según la revista capitalina Dónde Ir.

(Rumania, 1972). Ensayista y traductora. Ha
recibido varios premios de traducción en Rumania. En 2001
fue profesora invitada por la UANL Tradujo Rayuela, de
Julio Cortázar, autor sobre el cual ha elaborado su tesis de
doctorado en literatura comparada Julio Cortázar y la novela
europea.

VÍCTOR BARRERA ENDERLE

MARIO CANTÚ TOSCANO

(Puerto La Cruz, 1971). Periodista cultural. Doctor en ciencias de la información por la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido becario de la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano.
DANIEL CENTENO

(1972). Artista multidisciplinaria. Su
trabajo se ha enfocado en el dibujo, y a partir de ahí ha explorado diversas vertientes como el performance, la escultura y la instalación. Estudió en la Facultad de Artes Visuales
de la UANL Su trabajo se ha expuesto en Estados Unidos,
Perú, España, Portugal, Francia, y en diversos espacios culturales y museos de Monterrey, México, Guadalajara,
Tijuana, Mérida, entre otros. Ha recibido múltiples premios
y becas. Actualmente es profesora de historia del arte en el
CEDIM. Becaria del FONCA en la promoción 2006-2007.
PILAR DE LA FUENTE

(Lima, Perú) Ensayista y
crítica literaria. Es candidata a doctora en literatura hispanoamericana por la Universidad de Chile y directora de la licenciatura en literatura de la Universidad Alberto Hurtado.
LUCERO DE YIYAMCO•ROCA REY

llO

(Buenos Aires, 1963). Es autor de Historia
argentina, Vidas de santos, Trabajos manuales, Esperanto, La velocidad de las cosas y Mantra. Es también editor de La geometría
del amor, antología de relatos de John Cheever. Ha traducido a Denis Johnson. Actualmente prepara una edición anotada de las Lyrics de Bob Dylan.
RODRICO FRESÁN

ILINCA IUAN

LIDO IYO (Brasil, 1924). Poeta, narrador y ensayista. Es una
de las figuras más destacadas de la moderna literatura brasileña. De su obra destacan sus novelas As alianras (1947) y
Ninho de cobras, su libro de crónicas A cidade eos días (1957), el
poemario Finisterra (1973) y sus memorias Confissóes de um
poeta (1979). (0 Francisco Castellón).

(Xalapa, 1943). Poeta y traductor. Algunos
de sus poemarios son Provisión en fuga (1971), Mutilación del
agua (1981), Las migajas y los pájaros, con prólogo de Ledo Ivo
(1992). Forma parte de las antologías Azoro de voces (1986),
Veracruz dos siglos de poesía (XIX y XX) (1991), entre otras. Ha
traducido poemas de Pierre Dhainaut, Ledo Ivo, Marie
Chistine Thomas, Georges Schehadé, Nazim Hikmet, José
Agostinho Baptista, Jean Antonini. También tradujo y
prologó Las gavetas de invierno, de Alejandra Pizarnik (texto
aparecido originalmente en francés en La Nouvelle Revue
Franc;aise, número IB, París, France, mai 1962). Ha recibido varios premios nacionales por traducción de poesía.
JORCE LOBILLO

(1971). Profesor en la Facultad de Artes Visuales. Doctor en filosofía por la Escuela Europea de
JESÚS MARIO LOZAMO

lll

�AUTORES

Graduados. Director de cine y teatro. Fundador de la compañía independiente Xul Producciones. Ha dirigido, escrito y producido la pellcula Así (2005), estrenada en la 623
edición de la Mostra de Venecia, y los cortometrajes A la
salida (2004) y Blancas Mariposas (2004).
(León, 1965). Narrador y ensayista. Ha colaborado en diferentes periódicos y revistas del
país. Ha escrito los libros de cuentos El rio, el pozoy otras fronteras, Los límites de la noche y Tierra de nadie. Por el relato breve Nadie los vio salir ganó el Premio de Cuento Juan Rulfo 2000. Fue
becario de la John Simon Guggenheim Memorial Foundation en 2001 y del Sistema Nacional de Creadores de Arte.
EDUilDO ANTONIO Pilli

(Buenos Aires, 1959). Ha enseñado teoría literaria en la universidad, ha sido guionista y crítico de cine y
actualmente trabaja como periodista en "Radar", suplemento dominical del diario porteño Página/12.
ÁLÁN PAULS

(Monterrey, 1984). Licenciado en letras españolas por la UANL Ha impartido clases a
nivel bachillerato. Actualmente estudia la maestría en lengua y literatura en la Facultad de Filosofía y Letras.
JOSÉ ENRIQUE PÉREZ TÉLLEZ

(Medellin, Colombia, 1982).
Estudió Literatura en la Universidad de los Andes. Su tesis
de grado, La musa crítica. Teoría literaria de Alfonso Reyes, será
publicada por el Fondo de Cultura Económica. Ha publicado en Lettrcs franraises, en la Gaceta del Fondo de Cultura Económica filial Colombia y en diarios y revistas de su país y del
exterior. Actualmente trabaja como investigador literario
en el Instituto Caro y Cuervo con sede en Bogotá.
SEHSTIÁN PINEDA BUITHCO

(Monterrey, 1982). Egresado de letras españolas por la UANL Ha participado en talleres con Felipe Montes, Carmen Alardín, entre otros, y en los ciclos de
lecturas "Versos veraniegos" y "Días feriados". Ha publicado en Milenio, Oficio y Cathedra y en el libro El vacío de las calles no vacías (UANL, 2006). Actualmente integra los grupos
literarios Posmografía e Intemporales y un grupo de lectura
sobre literatura mexicana dirigido por Genaro Saúl Reyes.
ODYIDIO REYMA

MINERYA_REYNOSA (Monterrey, 1979). Segundo lugar en el
Certamen de Poesía Alfredo Gracia Vicente (2001). Sus
poemas se encuentran en las antologías Literatura Joven Universitaria 1999-2001 (UANL); Caja de viento (Ediciones El Arbol, 2003); y Antología de Versos Veraniegos. Poetas de Nuevo León,
(Conarte, 2004). Ha publicado el poemario Una infanta necia (Harakiri Plaquettes, 2003). Es miembro del colectivo
editorial independiente Harakiri Plaquettes. Realiza una
investigación titulada Las poéticas de Gerardo Deniz,

Autora de Desconocer, La más mía,
La guerra no importa, Nadie me verá llorar, La cresta de Ilión, Ningún reloj cuenta esto y Lo anterior. Su obra se ha hecho acreedora al Premio Nacional José Rubén Romero (2000) y el Premio
SorJuana Inés de la Cruz (2001). Es maestra del ITESM Campus
ciudad de México.

Libros de texto
Política y Sociedad
Letras y Humanidades
Ciencia e investigación
Enciclopedias especializadas
Cd. Universitaria/ 8376 7085

Zaragoza 116 sur/ 8342 1636

CRISTINA RIYEH CÁRZÁ

(Santiago de Chile, 1941). Crítico y ensayista. Autor, entre otros títulos, de Dirán que está en la gloria...
(Mistral) (FCE, Santiago, 1996), Diez tesis sobre la crítica
(LOM, Santiago, 2001), y Globalización e identidades nacionales
y postnacionales... lde qué estamos hablando? En la actualidad dirige el Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Chile.

Revista de divulgación cientlfica y tecnológica de la Ufiiversidad Autónoma de Nuevo León

CRfNOR ROJO

rciencia@mail.uanl.mx
Tel: 01 (81) 8329 4000 ext. 6622 fax 6623
www.uanl.mx/pubticaciones//ciencia-tlnl/

ELYIH POPOYA Teatróloga e investigadora del teatro mexi-

cano. Egresada de la Academia nacional de teatro y cine de
Sofía, Bulgaria. Es maestra de la Facultad de Artes Escénicas
de la UANL, donde imparte las materias de Historia de teatro y Análisis de textos dramáticos. Participa con publicaciones en revistas especializadas como Paso de Gato, revista
mexicana de teatro, y Latín American Theatre Revicw, Cultura.

CIPRIÁM vilCAM (Rumania, 1973). Es doctor en filosofía con

una tesis sobre Nietzsche, y realiza un segundo doctorado
acerca de E. M. Ciaran en la École Pratique des Hautes
Études, en París. Autor de varios libros que lo han hecho
acreedor de becas y premios én su área.
(Torreón, 1984). Estudiante
de la licenciatura en letras hispánicas de la UANL Reportero cultural, ha colaborado en el diario La Opinión Milenio,
Revista Artefacto y el periódico Entretodos, de Torreón. Premio Estatal de Periodismo Cultural Armando Fuentes
Aguirre de la Universidad Autónoma de Coahuila 2006.
Primer lugar en poesía del Certamen Literatura Joven Universitaria de la UANL 2006.
JOSÉ JUÁN UPÁU PÁCHECO

(Monterrey, 1977). Egresado de la licenciatura en letras españolas. Becario del Centro de Escritores de
Nuevo León 2001-2002. Becario del Centro Mexicano de Escritores. Premio Nuevo León de Literatura, género cuento 2003
y Premio Nacional de Cuento Joven Julio Torri 2005. Ha publicado los libros Todos los días atrás y Dejaré esta calle. Becario de
la Fundación para las Letras Mexicanas 2005-2006.
AMTONIO RAMOS

112

PERIÓDICO DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

�Red de
Benefactores
de la UANL

Pedro de Alba s/n
Ciudad Universitaria, C.P. 66451
San Nicolás de los Garza, N. L.
Tel. / Fax (81) 8329 4256
8329 4000, ext. 5374

UANL
"Educación con ,•i.tión.
visión roa fu111m ·•

FUNDACIÓ
UANLA.C,

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                <text>Barrera Enderle, Víctor, 1972-, Director Editorial</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>~[P[n] o

u~ t-~t.:·r/~; • · ·
'l t:L ..1.:-'i:.. l :e, i.:Z.la

·

L~l:-l.{::L~
l~!.:. 'l ti.:. ll::l.l:.t.:. L'"'
: ..,
_ ~. ~-

���Calzoneando / SAÍL IBARCOYEM / 4
La ficcionaljzación de "lo real": en torno a la metáfora ince,
sante / Las posibilidades de representación de lo real a través del lenguaje es uno de los debates más importantes en
la actualidad. A razón de esto, TERESA PORSECAMSKI
muestra las oposiciones entre dos modelos discursivos:
el periodístico y el literario, su relación con la verdad, con
el lector, y con la propia escritura, "estado de incesante
metáfora"./ 6
Poema / FRAMCISCO SERRAMO / 16
De norte a sur/ CRACIELA SAL.AZAR/ 18
Tres reflexiones desde la incertidumbre. En el centenario del
nacimiento de Hannah Arendt / Un repaso a la _filosofía de la
pensadora alemana y su contribución al estudio del ser.
En sus obras La condición humana y La vida del espíritu, acción
y juicio revelan el valor filosófico de dos aspectos del
espíritu humano, la voluntad y la política. / ARMAMDO

Carta de fray Servando Teresa de Miera Andrés Bello / Poc
documentos registran la amistad entre Servando Teresa de Mier y el escritor, poeta y gramático Andr
Bello. Esta carta, poco conocida, es comentada por
VICTOR BARRERA EMDERLE, quien describe el contexéo histórico y político que permitió la existencia
de esta amistad. / 81
La Atlántida en América: ideología de un mito / JOS&amp;
FRAMCISCO ROBLES/ 57

DE LA SERIE 101 FORMAS PARA NO
PEMUR EN YOS / PINTURA.

.4.CRIUC.-. SOBRE PAPEL (HOJA
POST 1T} / 10 X 15 CM

BIBLIOCLIPS:
Wi!liam Styron: Una fuerza única

HAR0/20

Así hablaba Zinganol/ MAMUEL RAMOS MOMTES /
En la yerba/ ÓSCAR DAVID LÓPEZ / 36

El lenguaje narrativo de Orhan Pamuk
EDUARDO AMTOMIO PARRA expone,
en este articulo, los motivos por los
que un autor no occidental escribe con
lenguaje narrativo occidental, toman,
do como ejemplo la escritura del Pre,
mio Nobel de Literatura 2006, Orhan
Pamuk./N
OrhanPamuk: El maldito refulgirdeunapie,
dra / DAMIEL CEMTEMO / 92
Breve preludio o "Filosofía es cuando se ríe"
/ MAMFRED CEIER ( traducción de
JOSÉAMTOMIO SALIMAS) / H

30

RODRICO FRES»I / 65

LETRAS AL MARGEN:
Una carrera de resistencia
EDUARDO AMTOMIO PARRA/ 68

VOZ EN LA ESCRITURA: sujetos marginados en
la narrativa de Joao Guimaraes Rosa y José María
Arguedas / KATIA IRIMA IBARRA / 39

NO HAY TAL LUGAR:
Gennady Aygi:
"Sueño-Traducción-Incesante"
CRISTINA RIVERA-CARIA/ 73

LAS SEIS Y UNA NOCHES; A partir de las Siete
noches de Jorge Luis Borges, ROMÁN CORT.ÁZAR
ARAMDA exphca el mecanismo borgesíano de enriquecer la escritura con múltiples voces. La ensayística de Borges las invoca desde su bíbhoteca, la Bi,
bhoteca de Babel: voces venidas de hbros para
expresar aquello que quiere decir. A 20 años de su
muerte, sirva este ensayo como recuerdo a su me,
maria inagotable convertida en hteratura. / 47

OOL KIDS NEVER THE TIME/ Inscrita en una
eneración que exorciza la exportación de una
anguardia cxoti,zada para el extranjero y la analogía
e lo contemporáneo, Jésíca López "Lanegra"
ropone el amalgamíento de nuevas formas
ulturales. / MINERVA REYMOSA ¡ 71
ARTOGRAFÍA DE LA FAMILIA MODELO
NA MERUAME / 82

La vigencia y la actualidad
del teatro de Carballido
LUIS MARTIM / 98

Lula y Perla (más la justicia):
un canto a la vida
HERMAMDO CARIA/ 99

Educar al progreso
CABRIELA TORRES
OLIVARES/ 100

a.-

CONSEJO EDITORIAL

C,,,,,,,-;,, Emilio Am,,,.

c.i..-...,
...._Cudi,,,Rooou,_,_Alla,;o_
.PS'
M;g,,I

Gan:!a Mwilb,JO!t Marta Infante,

Gum;¡yHumbemlSalazar

DIRECTORIO

Rtttoc

)&lt;,, Aramlo °"""'2 Tresiro

DE LA. SERIE 101 R)RM.U PARA. MO
ltEMSAR EM YOS / PIMTURA.

A.CRiUCA SOBRE PAPEL (HOJA
POST 1T} / 10 X IS CM

Sttretari.,

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JESSICA MIETO / 102

Horizonte al trote
CABRIELA CAMTÚ
WESTEMDARP / 104

�POESÍA

POUIA

Calzoneando
SAÚLIBARCOYEM

Son trapos como cueros emblanquecidos
Por gracia de uñas mancilladas
Ypálidos jabones.
iSon?
Son o fueron o están siendo y serán
Telas modeladas sobre el pubis universal
O solamente oloroso a mañas terrícolas
De mero goce o brutal supervivencia.
/Eso son?

iSon eso?
Son formas que caen o se arrancan
O envejecen o se encogen

Son torpes copias sin derechos de autor

Entrequemadas por los jugos

De dobles mariposas
Cuyas colas se juntan
En el inevitable punto
Del bigbang humano.

Del cuerpo natural.
iEso son?
Son máscaras triangulinas con ojos
Nada más para la interna oscuridad
O estandartes ciegos
En un viento clausurado.

iSólo eso solamente son?

�en torno a la metáfora incesante'
TERESA PORZECAMSKI

Sin embargo, definir lo ficticio corno

no escribe como un viajero que atraviesa diversos tiempos
y mundos: los del recuerdo, los de la perc~pción, lo~ d~_la
emoción los de la imaginación. La escntura de ficc1on
puede ser abordada ~orno una ~~riencia de ~gra~ió~ en el espacio
y en el tiempo, migración enla vigilia y en el sueno, trans1~0 que reco1:e
varias dimensiones y descentra a su autor de su c1rcunstanc1a
específica, lo disloca, y lo proyecta a un destino de tra~:sía perenne.
En términos generales, toda intención de representac~on de lo real
asume, de por sí, un sesgo esfumado, distorsionado o difuso.
6

"no real" supone no
pocos problemas
epistemológicos.
La ficción, corno
resultado de los
actos intencionales
del fingir (!ser,
1996), puede ser
entendida corno
tarea de descornp os i ció n,
recombinación y
reacornodarniento
de elementos que
han estado configurando marcos convencionales de descripción pero
que pueden, a partir de las operaciones reordenatorias
de la escritura, ser utilizados para desafiar las maneras
canónicas de representar el mundo (aunque la propia
idea de que el mundo sea representable es en si misma
problemática y objeto de múltiples debates filosóficos).
En el marco de la discusión contemporánea sobre
las intermediaciones entre la realidad y su representación, pueden encontrarse diversas posturas, desde
aquellas que sostienen que es posible una correspondencia más o menos ajustada entre ambas dimensiones, hasta otras que niegan tajantemente al discurso
la posibilidad de representar lo real, habida cuenta de

7

la opacidad del lenguaje, aún en los géneros que se han
venido llamando "realismos" desde el siglo XIX. En
todo caso, el problema, por ser mayor, no será objeto
de análisis exhaustivo en esta oportunidad, si bien es
inevitable mencionarlo corno cuestión abierta a la reflexión epistemológica'.
Por un lado, la hipótesis de la "traducción" concibe
al discurso narrativo como posible "traductor" de alguna cosa que existe en la realidad, aunque pertinentemente se ha seiialado que lo único que el discurso
puede traducir es apenas una interpretación ofrecida
desde otro discurso (visual en el caso de la fotografía o el
cine, o verbal). En términos menos pasivos, sin embargo,
"la capacidad que tiene el lenguaje de crear y estipular
realidades propias (es) su constitutividad" (Bruner, 1996:
74). En este sentido, según Bruner, "crearnos advirtiendo, estimulando, poniendo títulos, nombrando, y por el
modo en que las palabras nos invitan a crear 'realidades'
en el mundo que coincidan con ellas" (74).
Embretados de todos modos en la dinámica cíclica
y en cierta medida "cerrada" de la condición discursi-

1

Algunas ideas de este ensayo han sido adelantadas en Porzecanski, Teresa

(1997). "Breves reflexiones entorno a la divergencia: periodismo y
literatura", en Foro Hispánico 12. Amsterdam-Atlanta, Georgia: Editorial

Rodopi.
1

"los textos ficcionales constituyen sus propios objetos y no copian algo
que ya existe. Por esta razón no pueden tener la determinación plena de
los objetos reales y en realidad, es el elemento de indeterminación el que
induce al texto a "comunicarse" con el lector, en el sentido de que lo
inducen a participar en la producción y en la comprensión de la intención
dd trabajo" (Bruner, 1996: 36).

�va es necesario tener en cuenta que ambas dimensione~ la de "lo real" y la del discurso que se propone
su :epresentación, conservan relativa aut~no.mla. E~
mundo de "lo real" como instancia "muda o enmu
decida" conlleva su propia existencia fáctica, en tanto el ámbito del discurso produce, a través de la
construcción y negociación de interpretaciones que
compiten, el cúmulo de significados colecnvos que
otorga sentido a las cosas.
.
. ._
En este contexto, reflexividad e 1magmac10n son
dos propiedades por las que el ser humano puede Uegar a emanciparse de su determinación b10lógica,
fáctica, y alcanzar así un cierto grado de autonomía
(Bruner, 1991). La reflexividad nos pernute "volvemos
al pasado y alterare! presente en función de él",en tanto
la imaginación nos permite "idear otras formas de ser,
actuar, luchar" (109).
.
La escritura del siglo XX ha sido pródiga en digresiones y transgresiones de lo que tradicionalmente se
ha entendido como géneros literarios, desafiando especialmente el llamado "realismo" decimonónico, y lo
ha hecho no solamente a partir de la mcorporación_ de
la subjetividad y de los puntos de vista. La distorsión
deliberada de los mecanismos canórucos de descnpción e interpretación, y el ejercicio de la imaginación,
han hecho posible la disolución de los contornos previstos en personajes y situaciones y el borranuento
parcial de ese cuidadoso y precario converuo por el cual
se describe consensualmente el mundo. Disolución de
límites, ambigüedad, una fantasla que exacerba l_a descripción y la desintegra, todo ello apuntó a la mtención de mostrar las problemáticas impllcitas en la mtención de representar "lo real" como sustancia, en su
carácter ontológico.
EL DISCURSO "RECLADO"

Si es que hay un discurso sometido a regbs estrictas,
además del de la ciencia, es el discurso per10disnco d_e
noticias, el que presenta algunas caracterlsticas pamculares en su proceso de producción.
.
Mucho se ha escrito con relación al tipo de soCiedad que emerge en las grandes ciudades a fines de sil de milenio: una sociedad ltipercomurucada
goy
. . .en la
que la aspiración unánime de sujetos e msntuc10nes
parece ser comunicar algo a cada uno, quienqmera que
sea durante todo el tiempo. Aún la parcial concreción
de dicha aspiración darla lugar al cruce de infinitas llneas comunicativas donde mensajes de todo npo se

intercambiarlan abundantemente entre gentes, mentes y máquinas.
.
Es sabido que, dentro de este tipo de sociedad, el
periodismo escrito y visual adquiere un rol central en
la tarea de tejer y mantener armada tal trama
. 0.va. La nu·sma supone equipos profesionacomuruca
.
les y técnicos especialmente dedicados a construrr la
información transmitida, supeditados a una vasta red
de factores económicos, ideológicos y psíquicos que
resultan difíciles de delimitar y definir. "Los encargados
de preparar las noticias", por ejemplo, "informar sobre ellas
o editarlas (. .. ) se ven estimulados a darles una forma que
atraiga a la audiencia, y a veces a fomentar, con el :ontenido o en la forma, determinadas interpretac10nes ' confiesa un comentador político (cf. Gergen, 1992: 162)..
La competitividad entre los medios penodlsncos
contribuye a reforzar la necesidad de vender. El resultado es un tipo de relato, descripción o narración, que
intermedia entre lector y realidad, con pretrnsiones
de representación de "lo real", y que conlleva '.°evita
blemente cierta interpretación del mundo -sistemas
de valores, ideas, interpretaciones- que no aparecen
expllcitos en el mismo.
. _ .
Por un lado es seguro que la actividad penodísnca
"produce" ciertos tipos de discursos caracterlsticos. Por
otro, no parece tan claro que los lectores queden mdem·
nes frente a la ingerencia repetida de los nusmos. Cuan
do Kenneth Gergen habla de "multifrenia" se refiere exac
· ·ón del yo", que, invadido
tamente a un tipo de "coloruzaci
por la ltiperactividad comunicativa,_va saturando la sub
jetividad e individualidad hasta casi su anulaCión.
Puede entenderse el trabajo penodlsnco como
comportamiento que produce un tipo de discurso
vinculado a los "acontecimientos" (Alsma, 1993),
definidos éstos segün la óptica de toda una tradición periodlstica, la que determina génesis y fun·
ción primaria de los mencionados discursos: mfor·
mar sobre alguna cosa. Ello conlleva un_ c1ert_o
protocolo en la producción del discurso penodisn·
co -icónico o escrito- el que ha configurado una
reducción de la discrecionabdad (124), de tal ma·
nera que, por ejemplo, los discursos informat'.vos
en los distintos medios tienden a resultar seme¡an
tes entre si en forma y contenido.

fa

Esto denota que, por encima de las diferencias ideológi·
cas de diarios, las nonnas de producción de los discur
sos periodlsticos infonnativos son asumidas por los [111S

8

mas. La determinación de un acontecimiento, las fuentes, y el trabajo periodlstico en si, son elementos de un
proceso de producción institucionalizado.

lugar de decir que una persona es alta, o gruesa, será
mejor precisar cuál es su estatura o su peso", sigue el
manual, y "si una palabra tiene dos o más sentidos,
deberá usarse siempre con el mismo sentido (... ) para
Más que ningün otro, el discurso periodístico está no confundir al lector." (48)
constreñido por su intencionalidad de "dar cuenta"
Otra de las condiciones preferentes que se le pide
de los sucesos, sin hacer manifiesta ( ni al discurso periodístico es la impersonalidad ("Deberá
problematizar) la relación entre acontecimiento y redactarse de manera impersonal, huyendo del promanera de comunicarlo. "En cualquier caso, una de nombre personal de primera persona" [49]), y aunque
las principales funciones de los mass media es la de
en crónicas y reportajes se admite un mayor
dominar el acontecimiento." (127) Y aún cuando la protagonismo del autor, se deja bien en claro que éste
construcción de la noticia pueda verse como un pro"no está reñido con la despersonalización expositiva" (52).
ceso cuasi independiente del que ocurre en una reaUna mlnima reflexión sobre este tópico sugiere al menos
lidad "exterior", las implicancias de la noticia y de dos puntos delicados. 8 primero es la intención de hacer
su interpretación impllcita en la manera de "presen- pasar un discurso escrito por alguien particular, en algún
tar" la realidad no pueden omitirse. La selección de
lugar y en un preciso momento, por un discurso "sin aulos aconte~imientos sobre los que se informa, el "con- tor", o sea, un texto que no muestra su genealogia o que
trol de su relevancia" (128) relativa, los aconteci- no la inscribe dentro del texto.
mientos informados, el control de los "grados de verEn este sentido, se pretende mostrar al lector una
dad" en las aseveraciones que componen la noticia, "objetividad" que resulta más aspiración que logro,
la jerarquización relativa de la misma mediante el
pues se velan deliberadamente los marcadores del disespacio a ella asignado, la inserción de la noticia den- curso que la relativizarlan. Ello presenta ciertas
tro de un contexto y el cúmulo de alternativas in- implicancias formales: un discurso que no hace visiterpretativas que son ofrecidas o sugeridas al lec- bles sus rasgos de autorla aparece como un discurso
tor/audiencia 3, configuran parámetros que en algün sentido "totalitario", un discurso que instala
nonnativizan el discurso periodistico consolidándo- una cierta versión de los hechos• con el peso de aquelo como un modelo característico.
llo instituido en un "tiempo sin origen", a la manera
del mito o del estereotipo, como si estuviera construi"PRECISO, CONCISO"
do por nadie, desde ningün lugar. Este aspecto sutilEsta normatividad en la producción del discurso pe- mente manipulador del discurso periodístico trabaja
riodístico es la que produce la homogeneidad en la ter- con los mismos elementos que las mitolog!as populaminologia, las referencias, y los códigos estandarizados, res o el folklore -que por definición no reconocen un
y es lo que va consolidando una suerte de rutina dis- autor particular- coadyuvando a interpretaciones y
cursiva que permite escasa variación léxica, semántica emociones colectivas que "estarían latentes en la psiy metafórica. "Todo texto destinado a publicarse de- colog!a colectiva", tales como el miedo, la euforia, la
berá estar redactado en términos simples, directos y compasión, la sospecha, a las que apela a través del disefectivos. Deberá huirse de ambigüedades, abstraccio- curso que produce o reorganiza.
nes y generalidades no respaldadas por hechos", reza
el libro de estilo del periódico ABC (1994: 48). Esta DENSO, AMBICUO
intención deliberada de escapar de la polisemia es la En tanto que la tecnolog!a de los mass media y los comque funda el estereotipo del discurso periodístico de promisos de quienes los manejan -económicos, pollnoticias, haciendo a la "ilusión" de que la realidad está ticos u otros- condenan al discurso periodístico a la
"allí afuera" esperando apenas por la palabra precisa rigidez e invariancia del estereotipo, "el arte se ha hunque la traduzca y la estampe en la primera plana: "en dido cada vez más en el relativismo estético" (Sarlo,

4

1

Para un análisis exhaustivo de la implicancia de los relatos en la forma
de construir la historia (el. Faye, 1974).

Todas operaciones del trabajo informativo, según Alsina (1993: 128)

9

�1996: 156-7) a partir del siglo XX, y la pluralidad de
estéticas, así como su maleabilidad, desarman cualquier modelo que pretenda validarse como duradero. Puede afirmarse que, si bien a lo largo del tiempo
la literatura ha conformado "estilos" reconocibles a
manera de modelos -en narrativa, la novela romántica decimonónica es un buen ejemplo-, es justamente una característica de la escritura del siglo XX
la deliberada trasgresión de los mismos, la descomposición y recombinación de los elementos constitutivos de esos modelos y el dinamismo y fluctuación de sus fronteras. Es por la libertad creativa que
las fronteras estilísticas se mantienen difusas y siempre a punto de disolverse. En este sentido, el discur,
so periodístico de noticias, y la literatura llamada
"ficción", configuran modelos opuestos tanto en su
forma como en su intencionalidad.
Si es válido lo que Goodman (1990) sostiene res,
pecto de los cinco síntomas que identifican la obra
de arte, densidad sintáctica ("según la cuál la más mínima diferencia en ciertos aspectos puede constituir
una diferencia entre símbolos"), densidad semántica
("según la cuál se le suministran símbolos a aque,
llas cosas que se diferencian de acuerdo a las más
mlnimas diferencias en ciertos aspectos"), plenitud
relativa de los símbolos utilizados ("según la cuál son
significativos y pertinentes bastantes aspectos de un
símbolo"), ejemplificación ("según la cual un símbolo,
posea o no denotación, simboliza en la medida en
que funciona como una muestra de las propiedades
que posee literal o metafóricamente"), y referencia
miíltiple y compleja ("según la cuál un símbolo ejerce
diversas funciones referenciales que están integradas entre si y en interacción"), las normativas del
discurso periodístico de noticias se oponen a los atributos de la literatura como tanto arte.
Se requiere que la noticia esté escrita sin
barroquismos semánticos o sintácticos, en una com,
posición lisa y llana -la más "sencilla" posible-,
que sus significados sean unívocos -la concisión es
lo deseable-, que sea pertinente para cada caso solo
alguno de los aspectos de los símbolos que utiliza, y
que su marco referencial sea esencialmente directo
y no esté intermediado por otros símbolos. A excepción de la exigencia obligada de incluir
ejemplificaciones -siempre lo más obvias posibles- el discurso periodístico de noticias se propone las metas justamente opuestas a la obra de arte.

En tanto que Goodman enfatiza la cualidad de "no
transparencia de una obra de arte", y "la primacía de la
obra sobre aquello a lo que ella misma refiere" (101) el
discurso petiodístico se presenta a sí mismo como representación (traslúcida) que informa del acontecimiento y en sujeción y dependencia con respecto a él.
En contraste, la narración de ficción tiene como
principal función hacer comprender algún acontecimiento incorporándolo a una estructura de sentido, sea
ésta cual fuere, y por ello, construye posibilidades interpretativas para el lector en el marco de su cultura y
subcultura especificas. Tal como sostiene Bruner
(1991), "pertenecer a una cultura viable es estar ligado a un conjunto de historias interconectadas, aunque esa interconexión no suponga necesariamente
un consenso." (98 y ss.)
La transformación de una cultura estaría entonces
profundamente ligada a la discusión sobre "qué es lo
canónico y qué es lo divergente" dentro de cada generación. Las narratividades tanto dentro de Occidente
como en los pueblos ágrafos constituyen temporalidades
que codifican y condensan el significado de las
norrnatividades sociales, y cuya función distintiva ha sido
proponer nuevos modelos del mundo.

completo y exhaustivo de la realidad, como si ésta
fu era reductible al recorte selectivo que inevitablemente hace la versión periodistica.
La selección y el descarte operan siempre en todo
discurso, aún en aquel que pretende dar cuenta de
la Historia. Hayden White (1992), haciendo un análisis de las narrativas históricas sostiene que "cada
narrativa, por aparentemente 'completa' que sea, se
construye sobre la base de un conjunto de aconteci,
mientos que pudieron haber sido incluidos pero se dejaron fuera" (229). Ello ocurre tanto en narraciones
"imaginatias" como en las narraciones "realistas".
S_i se concede que este discurso se desarrolla bajo el
signo de un deseo de realidad, (... ) hemos de concluir
que es un producto de una imagen de la realidad, según la cuál el sistema social ( ... ) está sólo
mlnimamente presente en la conciencia del escritor...
(... ). Para este observador, la realidad lleva el aspecto
de adjetivos que desbordan la capacidad (... ) de re•
sistir a su determinación (229).

DAR CUEMTA nDE TODO"

Una ulterior disyunción entre ambos modelos, el periodístico de noticias y elde la literatura "de ficción", sería la
que refiere a la completitud o incompletitud relativas de
los universos narrados por ambos discursos.
Umberto Eco (1992) hace referencia a Dolezel que
sostiene que en literatura "los mundos narrativos son
incompletos y semánticamente no homogéneos; son mundos
impedidos y pequeños". Afirma Eco que "en cuanto im·
pedido, un mundo narrativo no es un estado de cosas
maximal y completo" (227). Ello quiere decir que el
discurso novelistico deja expresamente en silencio
múltiples aspectos, detalles, digresiones y derivacio· 1
nes de la trama, en tanto que la intención por cubrir 1
exhaustivamente el acontecimiento hace del discur·
so periodístico de noticias un texto que aspira a una
completitud que nunca logra en virtud del espesor!
de la realidad "real". Se ofrece al lector como una 1
narración que pretende dar cuenta "de todo" el acon·
tecimiento, como si no hubiera en él aspectos des· I
conocidos, ambiguos, inciertos, omitidos, inaccesi· j
bles, o decididamente indescriptibles. Se le vende al i
lector la creencia de que obtendrá un conocimiento '

I
i

¡

LA UCOMPREMSIÓM" DEL nLECTOR MEDIO"

"Toda palabra desconocida es un obstáculo para la
comprensión del texto, lo que incomoda al lector.
(Cuando no haya más remedio que utilizar términos
poco frecuentes, deberá explicarse su significado)",
recorruenda la norma periodistica (ABC, 1994: 46),
aunque no se aclara cómo se determina -a priori-cuál
es el repertotio vocabular que suscribe el "lector me,
dio" en sociedades cada vez más interpenetradas por
rep~rtonos vocabulares diversos, lingüística y
semanncamente, producidos desde adentro y desde
afuera, donde otras culturas, lenguas, disciplinas y
avances científicos, introducen continuamente neologismos que los transforman, y donde definir un núcleo
"integrativo" se hace continuamente más difícil.
No sólo entonces ese repertorio está tomado como
~re~amente ~gente, por todos conocido, y como algo
f130 ( omlt!endose sus transiciones y procesos de
transformación, incorporaciones y aprendizajes que
hacen de la lengua un universo permanentemente
abierto), sino que se lo piensa como instituyendo el

�un sujeto capaz de interpretar y analizar lo que lee, la
pretensión de memorización no se sostiene.

imaginario social dominante, compuesto por las his,
torias canónicas (Bruner, 1991) establecidas y reafu,
madas. En esta tesitura, se elude la cuestión de la in,
fluencia deliberada que tiene el discurso periodístico
en la tarea de implantar y mantener ese modelo canó,
nico de la realidad, que se sostiene por la difusión abrumadora y reiterada del propio estilo normativo de dis,
curso periodístico y sus reglas.
La amplitud de esta temática llevaría a cuestio,
nar las propias categorizaciones, clasificaciones y
ordenamientos, los rótulos' que el periodismo mili,
za para dar cuenta de los acontecimientos y que instala dentro de la agenda pública. Son estos etiquetajes
sociales los que conllevan no pocas implicancias in,
terpretativas y estereotipos, y adquieren, a la pos,
tre, una cuota no menor de poder social.
Pero, además de la pobreza semántica de un repertorio vocabular redundante, -porque se inventa para
ser reiterado y fundar un espacio "cerrado" de referen,
cias codificadas-, se estimula la pobreza formal pues
"deberá preferirse la palabra corta a la larga; la simple
a la compleja; la concreta a la abstracta; la castellana
(en este caso) a la escrita en un idioma vernáculo o
extranjero." (ABC, 1994: 47) Ello implica un sistema
adicional de categorización que delata otro aspecto de
la ideología que subyace la normativa del discurso
periodístico de noticias: menor esfuerzo de lectura, llaneza, reducción de la amplitud expresiva e interpretativa
para un lector "pasivo", "no problemático".
Todo ello conduce (por la redundancia o repetición), en definitiva, a un desgaste inevitable de los
repertorios comunicacionales y a la simplificación
de los conceptos, lo que, a su vez, repercute en la
falta de sorpresa, aburrimiento e insensibilización
de lectores y audiencias.
Según se consigna, "experiencias sobre la
legibilidad y la memoria demuestran que en una frase
de longitud media, el lector retiene peor la segunda
mitad que la primera; si tiene más de 40 palabras, gran
parte de la frase no suele memorizarse." (48) No se
explica esta última preocupación que asoma indirec,
tamente: ipor qué habría el "lector medio" de memorizar frases -una o varias- del discurso periodístico?
Salvo que ese "lector medio" sea considerado apenas
como un "consumidor" de periódicos, y nunca como

~

Algunos personajes de mi novela Felicidades Fugaces
(2002) saben de la lectura más que yo misma, y ofrecen sus recomendaciones.

LEER EN LA PENUMBRA

Muy otra es la actitud que se le pide al lector desde la
obra narrativa de ficción. Ligado a la lectura silenciosa, iniciada en los scriptoria de los monasterios medievales entre los siglos VII y XI, lectura que suscita una
elaboración de sentido individual por parte de cada
lector, el libro, entendido como "aventura individual",
encuentra su culminación en la modernidad, cuando
influye en la construcción de la subjetividad moderna
y, con ella, la de los suenos y deseos más íntimos del
hombre y mujer contemporáneos.
Incursión abierta en el campo de la interpretación,
la lectura invita, en primer lugar, a la exégesis, a la in,
vestigación y comparación de los sentidos, al debate
interno frente al texto. En este sentido, la lectura es
vista como una tarea "de reconocimiento donde el receptor produce la individuación del sentido" (Verón,
1999) y todo libro se presenta como una estructura
destinada a ser finalmente desestructurada de manera
particular por cada lector.
Inscripto como objeto y lugar de temporalidad,
el libro es parte de la construcción de la biografía
de cada lector: "el recuerdo de las lecturas es como
el álbum fotográfico de familia, salvo que no constituye una memoria familiar, sino estrictamente indi,
vidual", y su contenido envejece con aquel. Este vínculo biográfico indisoluble se hace extensivo a las
publicaciones llamadas "de bolsillo", las que surgieron de una constatación por parte de los editores, la
de que existe una oculta y sólida relación entre identidad personal y libro.
Para Verón, el placer de la relectura "tiene mucho
de la visita a una casa conocida, del retorno a un lugar
que tiene algo de familiar pero en el cual descubrimos
con asombro aspectos en los que no habíamos repara,
do antes." Creo que los viejos libros son casas que hemos habitado. A ellos nos ligamos con un sentimiento
de carifio o rechazo, que permanece a través del tiempo. Según Verón, "cada vez más gente lee un libro una
sola vez", ya sea porque hay mayor cantidad de libros
a disponibilidad, ya sea porque declina ese vínculo biográfico -amoroso- entre el libro favorito y la historia de uno mismo, a partir de que los textos electrónicos invalidan la temporalidad instalándose en un
presente aparentemente "eterno", sin edad.

Esta temática está ampliamente desarrollada en Goffmann (1980).

12

Porque la lectura, me explicaban una y otra vez, debía
hacerse en la penumbra, sin demasiada claridad y con
la justa medida de sombra como para no identificar totalmente aquellos objetos del mundo cotidiano, ese
mundo profano, y fatuo, que nos rodeaba (!00).
La lectura posibilita, entonces, no solo la interpre-

tación, que nunca es única ni unívoca, sino, además y
especialmente, propulsa la imaginación e invita a ver
lo invisible, a pensar lo todavía no pensado.
Por tal razón, "demasiada luz conspiraría contra la
capacidad de imaginar, decían, contra la posibilidad
de ver transformarse, desde el pensamiento, la forma y
el sentido de las cosas."(100) Era por esas razones que
(... ) leíamos en la penumbra. Y digo leíamos porque a
pesar de que era mi voz la que flotaba, avanzaba o se
deterúa en el aire, la escucha de ellas se hacía tan alerta,
tan minuciosa, que era como si las voces de ellas
insuflaran energía a la rrúa, y sólo fuera un apéndice, un
mecanismo adicional de la lectura que ellas hac!an en
sus mentes. (101)
Si bien el escritor construye, a partir de la organización semántica y poética del discurso, un mundo y
sus personajes, también, por su parte, el lector "construye" a partir de su lectura y desde su propio repertorio de imágenes y sentidos, contando con la codificación de múltiples experiencias de vida, reales o
imaginarias, la versión finalísima de una novela o un
poema. A través de estas operaciones de lectura, en que
están implicadas al mismo tiempo la comprensión, la
interpretación y la sugestión, el lector deviene el creador último de la obra literaria.
LLA. VERDAD O nuMA. VERSIÓN" DE LA VERDAD?

En un sentido básico, las atribuciones que caen sobre
el discurso periodístico de noticias lo atan a una pre,
tensión de "verdad" que radicaría en la capacidad
-supuesta- de representar, adecuada y
exhaustivamente, el "acontecimiento". Representar,
transmitir (algo que ha sucedido), comunicar, son ac,
ciones de intermediación de algo que se supone
representable y transmisible: la "verdad".

13

En el extremo opuesto, el discurso literario, aún el
tradicionalmente denominado "realista", se entiende
como ficción que busca apenas verosimilitud: "toma
lo que te digo como si fuese verdadero" (228), aunque
sepas que no lo es.
Según W. !ser (1996), más allá dela existencia irreversible de un mundo fáctico, si el discurso se libera
de la pretensión de representación, una vez "descartada la concepción substancialista de la realidad, eso significa que "la realidad es algo que se establece, en vez
de encontrarse" (189).
En tanto que el discurso periodístico persiste en
la ilusión de que "transmite" la realidad como una
sustancia existente de antemano, el discurso litera,
rio aspira a producir su propio objeto, o al menos a
desatar, desencadenar, en el lector su construcción
o exploración imaginaria. En él, el lenguaje deja de
ser solamente un medio que transporta información, para
transformarse en la construcción misma -sintáctica,
semántica- del objeto por parte del escritor y del
lector. Lo que comunica el discurso literario es la
posibilidad de fundar y desatar en el receptor, un
proceso al mismo tiempo conciente e inconsciente,
de creación imaginaria que no necesariamente refiere a un referente exterior previamente constituido que lo antecede. De allí que, sin perjuicio de lo
canónico, la aparición de lo insólito y excepcional
puedan ocupar un lugar central en la narración literaria.
Para Bruner (1991: 99), "nuestro sentido de lo
normativo se alimenta en la narración, pero lo mismo sucede con nuestra concepción de la ruptura y
de lo excepcional". Es en esta conceptualización que
se resume la divergencia. Si, por un lado, entonces,
el discurso periodístico de noticias acentúa formalmente lo canónico-estereotípico, lo crea y lo sostiene, por el otro, es el discurso literario que establece
la ruptura, preserva la discontinuidad y la incertidumbre, condiciones necesarias al arte, estimulando así la divergencia en su calidad de transformadora
de los modelos interpretativos del mundo.
Al pretender inquietar al lector, al estimular su reflexión, al ofrecerle diversidad de códigos, al remover
su postura pasiva, la ficción narrativa invita a una forma de conocimiento convulsivo de lo real con
implicancias nada menores en el desafuero de los
autoritarismos que "implantan" modos y maneras de
estereotipar y clasificar acontecimientos.

�ción o de la interpretación de referentes a los que se
apela aunque no estén presentes.
Uno de los debates contemporáneos más importantes de las últimas dos décadas del siglo XX tiene
que ver con la investigación de las posibilidades Y

LREPRESEMTAR O COMSTRUIR
A PARTIR DE LA ESCRITURA?

El acto de narrar se genera por la ausencia y el desplazamiento de un objeto o acontecimiento a un lugar
invisible que es espacio de la memoria, o de la inven-

14

condiciones de la representación, en todos sus tér- ble con ellos, empezaría a hablar de Dios, bajo ese nomminos. La tradición que, en algunas religiones, pro- bre o bajo otro" (Derrida, 1997: 27) sostiene el autor,
hibía la representación de Dios, se asentaba en la por lo que toda frase que no pudiera afirmar ningún
idea de que aquello sagrado, omnipotente y atributo respecto de su sujeto, remitiría, debido a la
numinoso es siempre, en última instancia, prohibición bíblica, a la divinidad o al nombre de Dios,
irrepresentable. Al devoto no le era dada la posibi- que no deberá ser pronunciado.
lidad de "ver el rostro de Dios"; menos aún de
En el mismo sentido, para Julia Kristeva (1993: 245),
figurarlo o sustituirlo por una descripción.
"la literatura se nos aparece como el lugar privilegiado
"El amor es, antes bien, esa religión del rostro que donde el sentido se constituye y se destruye, se eclipsa
prohíbe su representación. No hay que dejarse enga- cuando se podria pensar que se renueva." Hay ciertas
ñar por los interminables cantos del lirismo amoroso. áreas donde opera la metáfora y en las que no puede
El rostro amado escapa a todo (. ..) el rostro amado es operar ningún otro recurso,
irrepresentable", escribe Finkielkraut (1993: 45). Un
ejemplo es la estructura de circunloquio de los textos
como si fuera necesario que no se dijera todo sobre el
amatorios que da cuenta de las infinitas maneras de
deseo, para que el amor, y por tanto una cierta idealizarodear, con el discurso, a un objeto amado sin llegar
ción del otro, persista y sea la condición de esta ampununca a poder representarlo en su "esencia" última y
losidad semántica que es la metáfora en el estricto sencaracterística.
tido del término. (244)
En el intento de representar lo irrepresentable,
Edgar Morin (1996: 23) encuentra una paradoja deciDe este modo, entre el decir y el no decir, entre el
siva, cuando escribe "el amor al mismo tiempo proce- rodear con eufemismos y alusiones aquello que debede de la palabra y precede a la palabra." Porque el len- ría poder ser dicho y no puede serlo, radica el proceso
guaje está ligado a la clasificación y categorización, y de construcción de toda literatura. Escribir es, por lo
porque construye su sentido a partir de sistemas de tanto, permanecer siempre en ese estado de incesante
oposiciones binarias, la dicotomía entre emoción y metáfora.
expresión verbal, se vuelve problemática, cuando no
imposible o paradójica, ya que la necesidad de representación, de descripción del propio estado anímico,
por ejemplo en el caso del enamorado o el devoto, es Bibliografía
parte de la propia construcción del objeto amado. Se Alsina, M.R (1993). La constnicción de la noticia. Barcelona: Paidós.
define el objeto amado a través de un recorte del dis- Bruner,J. (1991). Actos de significado. Madrid: Alianza Editorial.
{1996). Realidad mental y mundos posibles. Barcelona: Geclisa.
curso, recorte que opera eligiendo algunos atributos y Bruner,J.
Derrida,jacques (1997).Cómo no hablar y otros tcxros. Barcelona: Ediciones
Proyecto,
omitiendo otros. De alli, la idealización modélica de la
Eco, Umberto {1992). Los límites de la interpretación. Barcelona: Lumen.
figura amada.
Faye,Jean P. (1974). Los lenguajcstotalitarios. Madrid: Taurus.
De allí, también, que solo se pueda hablar/escribir Finkielkraut, A. (1993) La sabiduría del amor. Generosidad y posesión. Barcelo~
na: Gedisa.
del amado en términos de metáfora, o sea en términos
Gergen, K. (1992). El yo saturado. Barcelona: Paidós.
de aquello que remite o reenvia constantemente a otro Goffmann, E. (1980). Estígma. La identidad dru:riorada. Buenos Aires:
Amorrorru.
objeto, el que a su vez remite a otro y a otro, como bien
Goodman, N. (1990). Maneras de hacer mundos. Madrid: Visor. Col. La balsa
ha sostenido Jacques Derrida que ocurre en cualquier
de medusa.
Iser,
Wolfang (1996). Oficticio e o imaginário. Perspectivas de urna antropología
texto. Para este pensador, el texto instaura un lugar
litt:rária.
Río de Janeíro: Universidad do Estado do Ria de Janeiro.
vacío y disperso.
Kristeva,Julia (1993). Historias de amor. México: Siglo XXI Editores.
La desconstrucción alude a la permanente Libro deestilo deABC. (1994) Barcelona: Ariel.
Morin, Edgar (1996). Amor, poesía, sabiduría. Montevideo: Editorial Trilce.
"incompletitud" del texto, o a "la ausencia inscripta Norcross,
Paul (1997). Dictionary of Cultural &amp; Critica/ Theory. London:
Blackwell.
en las mismas estructuras del lenguaje" (Norcross,
1997: 14!), algo equiparable a lo que puede denominar- Porzecanski, Teresa (2002). Felicidades Fugacrs. Montevideo: Planeta.
Sarlo, Beatriz (1996). Escazas de la vida posmodrrna. lntdmualcs, arte y
se una teología negativa. "Cada vez que digo X no es
vidrocultura en la Argentina. Buenos Aires: Ariel.
Verón,
Eliseo (1999). Esto no es un libro. Barcelona: Ged.isa.
esto, ni aquello, ni lo contrario de esto o aquello ni ( .. .),
White, Hayden (1992). El contenido de la forma. Na1Tativa, discurso y represen~
siendo absolutamente heterogéneo o incorunensuraración histórica. Barcelona: Paidós.

15

�POESIA
POEIIA

y las cosas que valen la pena sin sentido,
amo el sueño que invade mi cuerpo hasta la ausencia

Poema

Yel final que me acosa con oblicuo latido

FRANCISCO l.t..VIER SERRANO

aJosé Jaime Ruiz

espero sin moverme cual zafado badajo
de una sorda campana que olvidó su presencia,
en las horas iguales de un ruinoso trabajo.

Eran las estaciones amistad y tibieza
que amé'n albos parajes de inocencia dudosa,
yo que tuve de un lado la gracia y la firmeza
y del otro la lira por su llanto famosa.

En noches admiradas por la naturaleza

amé también la danza de miserias undosa
y hoy que tiembla mi mano y nublado ceño mesa,
que hallo leve lo eterno, sin encanto la rosa

�POESI&gt;.

..• ..• --.--

• ••
• • ••••
•
• • • ••
•

POESI&gt;.

• •• • •••

' ...·

'.· ..-·.•~·

•••••
'
De norte a sur
CRACIELA SALAliR REYMA

• •••••
••
•• • ••
•••

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••••
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•••••
•• • •• •
•• • • •
•

I

• •••
•

• • • ••••

••

•
Al norte de tu espejo azul el menor indicio nos estrena

•

• •
• ••

pájaros de acero batiendo sus brazos como golondrinas
adioses que deciden el tiempo en otra dirección

allá un zigzag deletrea la vida pasa y sueña

II

sueños diminutos que tejen espacios prohibidos
agujeros donde sacian la imaginación los carpinteros

Al sur de tu caja de plata luceros con rabo tallan

cuando resuelven a plena luz florecer dormir esperar

toda la intención del crepúsculo en una mirada

están alú pica y pica dale y dale al corazón que

se hunden sin saber bien dónde quedarán esos

se rompe de ganas ellos lo saben

humedecidos aparentes nuevos recuerdos
prenden un Cabo de hornos o Sri Lanka ya estiran
la Buena esperanza y se atan a cualquier otro cabo
aminorando distancia entre las tribus y los nombres
intentan apenas escribir la fragmentación del segundo
al pie de una nube que se detiene

�TRES REFLEXIONES D

E LA INCERTIDUMBRE

ARMANDO MARO

EN EL CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE HANNAH ARENDT (1906-1975)

igura materna de abuela que se levanta afanosa cada mañana para dar continuidad a la milenaria labor de conciliar el pensamiento contemplativo con la
actividad del corazón. Figura de cera marmórea tallada por los cinceles de brisa
de palabras: la tetera en la cocina, el noticiario parpadeante en la televisión, calmantes

F

para las seniles molestias, café para los recuerdos de quienes amó. Longevo sentimiento
de madre que no tuvo, o que a sabiendas de su extensión no debería a los hijos propios
sino a aquellos a quienes debía comprensión. Entre el enjuague mentolado de la prótesis
dental y la lupa sustanciosa y profunda de unos lentes, hay apuntes ordenados en su
caos que ya empezara a fraguar en su mente la vigilia, madrugadas durante las cuales ha
recorrido los pasajes del espíritu que le resulta ajeno sin juicio y el cual ya no concluiría.

�La labor del pensamiento es rocío matutino de la ex,
tensa producción de una vida, pero imprescindible
para oxigenar la utilidad que ésta acumula. iSe siente satisfecha? iHa encontrado lo que con tanta in,
sistencia ha buscado? iO tan sólo ha sido otro es,
fuerzo fútil por conciliar el corazón de su sociedad?
Piensa, y su mano ligeramente vibrante por el
parkinson lleva a su veteada boca el esperado sorbo
de café, para que los recuerdos le devuelvan una vez
más las respuestas que con íntima fraternidad un
dia le compartieron, aquellos amantes luminosos, los
magos, o el sensato hombre que su pensamiento ex,
tenso hizo huir al interior de sí misma; aquel esposo
al que sobrevivió, el pensador indiferente al que se
habla dedicado, o el traductor de las voces metafísicas para los mundanos. iA quién? iA quién realmente
dedicó su vida? La respuesta vendrá con la incerti,
dumbre, acompañada de las dolencias con las que
su cuerpo pone a prueba su paciencia de abuela, y
en algunos momentos hace más lúcida y clara, como
ha ido aprehendiendo durante años en el ejercicio
de la comprensión de su propia mortalidad.
/Compasión por la ignorante tecnocracia l Se preguntó. No, iel perdón? Sí, pero en su transformación,
performatividad sensible de la apariencia. Es lo que
su mente había estado buscando, a través de su cuer·
po de niña judía, de adolescente germana, de mujer
activista, de esposa exiliada de Europa, de vieja
desasistida en América, y de la deuda que la muerte
de sus seres queridos le cobra. Y es finalmente aho,
ra, en que la sofocante caricia de la calefacción le
hacía palpitar los recuerdos y el ansia de preguntarse una vez más, mediante el hipnotizante golpeteo de las teclas, el porqué milenario que se pregunta
a sí mismo por qué. Y por qué ahora, cuando en la
ventana los destellos rubi de las ruidosas sirenas en
la calle le parecen más placenteros que alarmantes,
y esa calma silenciosa que ahora le ocupa, le prepara para volcar en papel toda esa ansia y ese palpitar
que misteriosamente le parece sensato. Propio de
una niña, se dice por dentro, mientras atraviesa el
vaho del cristal con la palabra sohn, que suena tan al
sein como el arrojado ahí, pero que está en el ahí sin
que necesite de él como lugar, tan desarraigado,
como lo es un hijo para su padre, que no necesita
juicio sino comprensión, no sentencia sino ejemplo.
Quizás no sea uno más padre que hijo ahí, y posible ejemplo de quienes también su intuición aperci-

be como común a sí mismos. iQuién más común a
mi que yo, en la autopercepción como hijo que no
puede estar consigo? iQuién más sino el ser ahí que
encuentro en mi propio anhelo por la proyección del
otro? A la comprensión se debe la actividad, porque
amar la vida desde las ideas puede convertirse fácilmente en amor por las ideas por las ideas mismas,
que por la transformación que pueden en la vida y
de la cual deberían ser producto y generador, haciendo cierto que la sordera a los significados en el
uso cotidiano de nuestro lenguaje haya tenido como
consecuencia un tipo de ceguera ante las realidades
a las que corresponden (Arendt, 1973). iHabrá un
espíritu, o una voluntad, una energía alquímica que
pueda producir en el hombre la cordura, una ética,
un manual, un chip programado para que la gente
reaccione frente a la ignorancia de su propio conoci·
miento? Su mente dívaga, mientras en la ventana el
hijo se desvanece, la tetera chifla; y ya por la tarde
es que -departiendo con algunos amigos, calenta·
dos los ánimos por tabaco, tinto y café- sus manos
y su hálito se fueron con el hijo nonato, huérfanos de él,
pero dejando hijos numerosos su pensamiento.
Y es a este pensamiento tan extenso y poco co·
nocido, tan accesible y poco practicado, tan mater·
na! y poco paternalizado, que dedicamos estas es·
cuecas reflexiones, a la verdadera emancipadora del
pensamiento por la acción, política y civil, a Hannah
Arendt en el centenario de su natalicio. Reflexiones
que tratarán en lo posible de dibujar apenas la si,
lueta de una línea de pensamiento cada vez más en
desuso, y no más por la ignorancia de quienes ape·
nas accedemos a él, que por el propio raciocinio de
aquellos que creen defenderlo desde las alturas de sus
cátedras, negando muchas veces lo que tiene de vida,
su experiencia, y los prejuicios que sólo en ella pode·
mos encontrar, para así aspirar algún día a tener legi·
timos juicios, aquellos únicos certeros, los de la incer·
tidumbre de una filosofía de la vida basada en el amor,
comprensión de la condición humana en la generosi·
dad del perdón, a nosotros mismos, constructores de
la maquinaria de nuestra destrucción. Sólo así, en esa
redención que permite el re-conocimiento de nuestra
vana maldad, es que podremos aspirar a desmontarla,
o modificarla, para el único fin (sin finalidad) que debe
ser la experiencia de nuestra existencia en común en
la contemplación de una obra de arte que, como tal
debe ser el Estado, el auténtico ser-ahí.

22

FILOSOFÍAS OUE EVADEN LA VOLUNTAD

En la espera dejamos abierto aquello que esperamos, diría
Heidegger (1998), pero el esperar así, en el puro pensar la futura contemplación de lo esperado nos lleva
a la pasividad tan pronto como a las más profundas
reflexiones, que, sin embargo, en lo cerrado de aquello esperado, es decir, a lo una vez conocido, no po,
dremos aplicar. La actividad del pensamiento con·
lleva de esta manera una contradicción, no es
actividad pues se produce precisamente por la con·
templación reflexiva, divina, que entume al que
piensa en el asombro y admiración de aquello que
percibe y que puede ser verdadero pero no real. En
este sentido es que "la antigua etimología derivó re·
petidamente la palabra clave, theorein, e incluso
theatron, de theos", cuando de acuerdo con Platón en
el Banquete, "ninguno de los dioses ama la sabiduría ni
desea ser sabio, porque ya lo es." (Arendt, 2002: 151)
Y aún cuando el hombre no es un ser divino en
su estar arrojado ahí, accede al mundo de los dioses
gracias a esa admiración ( the6rein) que posesiona al
poeta y que el filósofo utiliza para poder transmitir
mediante la palabra (lagos) aquellos conocimientos
que sólo la experiencia extática le permite poseer, y
aún cuando "no son idénticas, ( ... ) emanaban de la
misma fuente: el pensamiento."(34) Pero este pen•
samiento, nous o espíritu, término originado en
Homero y que de acuerdo con Aristóteles significa
"el dios en nosotros" (Protréptico, B110), y que
engloba todos los procesos mentales del hombre,
poco puede ser comunicado, pues la palabra, o lagos,
no es divina, ya que aquel no se debe a razonamien,
to discursivo alguno, siendo el criterio del discurso
filosófico la homoibsis por oposición a la doxa u opinión (Arendt, 2002). De manera que el pensamiento filosófico en rigor es origen de la actividad pensante, que surge de la visión divina y vuelve a la
cotidianidad para establecerse, en algunos casos,
como el motivo racional de la sociedad, de la polis
griega o del Estado moderno.
La función político-social de la filosofía, sin em,
bargo, no se ha generado espontáneamente, pues
como dijimos es esencialmente pasivo-contemplativa,
sino que tuvo que pasar una serie de estados previos de los cuales no se puede alejar totalmente por
ser sus esencias, siendo uno de ellos, y tal vez el más
fundamental, el estado teológico, que cómo hemos
visto, por la misma relación con la contemplación o

23

theórein, es a partir de la cual se estableció el estudio del
Ser, y que, como nos explica Hannah:
Si el Ser reemplazó a los dioses del Olimpo, entonces la
filosofia sustituyó a la religión. Filosofar se convirtió en
la única "via" de piedad posible, y el rasgo más novedo,
so de este nuevo dios consistía en que era Uno. Que este
Uno era de hecho un dios, y por tanto radicalmente diferente de lo que entendemos por "ser", resulta eviden•
te al ver que Aristóteles denominó "Teología" a su "Fi,
losofia Primera", entendiendo por tal no una teoría sobre
los dioses, sino lo que mucho más tarde -en el siglo
XVIII- se llamó "Ontología". (158)

En todo caso, tanto la teología como la ontología, e
incluso la fenomenología moderna, se ocuparon del
estudio de las ideas más que de las acciones humanas, o al menos, de ideas que tenían más relación
con las propias ideas que con dichas acciones. Pero
que evidencia la variedad de conceptos con los que
ha tratado a partir de una necesaria fundamentación
de la trascendencia o inmortalidad del pensamien·
to, logrando ambas metas por el establecimiento de
éticas, manuales o simples reflexiones de la situa,
ción terrenal de sus autores.
De esta manera, podemos contar con la República
de Platón, la Política de Aristóteles, La Ciudad de Dios
de san Agustín o el Leviatán de Hobbes. Autores que,
como diría Pascal (1966) de los primeros dos, "si han
escrito de política, era como si trataran de arreglar
un hospital de locos; y si han aparentado hablar de
ello como de una gran cosa, es que sabían que los
locos a quienes se dirigían pensaban ser reyes o emperadores." De cualquier manera, la utilidad de la
filosofía está puesta en entredicho tanto como la de
la poesía, cuando el origen de una y otra, como lo
hemos visto, es fundamentalmente el mismo, a saber, su origen está dado en la contemplación del
mundo de lo divino, y como en la ciencia, poniendo
su vista en las estrellas para traer a la tierra su luminosidad, como Prometeo, para dar una explicación
cálida de lo que ha sido por siempre un frío e indife,
rente misterio, y que Einstein identificó con la inte,
ligibilidad del mundo que la ciencia debe descubrir
(Arendt, 2002).
Inteligibilidad que no es de manera alguna
constante para la descripción del mundo y a la vez
para la descripción del Ser del hombre, pues

�principalmente la huida de la realidad que, como en
el caso de Séneca, sufrian las victimas de los
caprichos imperiales, o bien, para el caso del mismo
Cicerón, servia para atenuar e.l peso de la vida
licenciosa que promovía el confort de la seguridad
económica de
la República.
Ello llevó consigo que la filosofía reconsiderara la contingencia de la
voluntad
humana, ya es•
ta ble.cicla por
Aristóteles
como el hekón
en contrapo·
sición del akón,
o lo involun•
tario, para de·
finir la esencia
de la culpa
cristiana,
eximiendo la
voluntad
humana del
dominio de la
voluntad de
D i o s ,
"elaborando
una doctrina
según la cual
(... ) la voluntad
[del hombre]
es libre y de.terminada( ... ) por el poder de la propia
voluntad." (Hobbes, 1841)
Libertad y voluntad, que "fueron descubiertas en
toda su complejidad por primera vez por Pablo de
Tarso" pero que tuvieron que esperar "hasta la últi·
ma etapa de la edad moderna para que la voluntad
empezara a sustituir a la razón como la facultad es·
piritual más ele.vada."(Arendt, 2002: 252-3) Y todo
ello porque la filosofía buscaba más bie.n costreñir
la libertad de la cual venía impregnada la voluntad
a favor de la constitución teorética propia y de la
polis o el Estado, pues "tampoco [cabia] esperar de
los pensadores una estimación más justa de la va·

mientras existe un refugio de términos universales
donde el Ser en abstracto se encuentra, no hay tal
para los asuntos humanos, por lo que el pensamiento
en abstracto se aleja tanto del hombre concreto e.n
toda su contingencia que, como diría más tarde.
Hegel (1999:
43),"la consid e.ración
filosófica no
tiene otro designio que e.liminar lo contingente.", y por
lo tanto eliminar del pensamiento los
asuntos
humanos. Sin
embargo,
podemos
considerar
que la vuelta a
la visión abstraída de la
filosofía se da
precisamente
con la re.consideración del
concepto
teológicoaristotélico,
pero que durantela República y el Imperio romanos,
tomó el carácter de "ciencia", o como le dirá Cicerón
(Tusculanae Disputationes, III, iii, 6) de animi medicina, donde
el pensador, según el mismo autor, era un dios terrenal.
De esta manera, la filosofía romana cambió los
motivos por los que la filosofia existía hasta
entonces, y el ámbito de lo divino, lo intangible y lo
inmortal se trasladan al ámbito de lo humano, lo
tangible y lo mortal, provistos por el orden de la lex
romana y el primado de la actividad pública sobre
la privada. Y es as[ que en esta sociedad totalmente
politica, la filosofia "debía demostrar, en primer
lugar que tenía alguna utilidad" (Arendt, 2002: 181).
Dicha utilidad, para la saga de los estoicos, fue

24

!untad de la que hartan si se tratase del cuerpo" cios respecto a los actores que participan, pero nun(258), incluyendo entre ellos a Spinoza, el filósofo ca podremos incluir en dicha discusión nuestra prode la corporeidad. De esta manera es que pare.clan pia idiosincrasia, como la opinión de que Juan Diego
deberse las pasiones y el mal más al exceso de liber- sea milagroso o que cierto producto del mercado
tad producido por la voluntad individual que al pro- tenga efectos milagrosos sobre nuestro cuerpo. Yello
pio entendimiento del Ser que cada vez parecia es- porque de inmediato cualquier persona más o metar aún lejano de una definición certera.
nos consciente pudiera resaltar lo fuera de lugar de
Definición que para los "pensadores profesiona- nuestra intervención si queremos generalizar nuesles" es más importante que la acción que implica y tras intimas creencias. En todo caso, la politica de
obliga a una voluntad libre por el propio hecho de nuestros dias utiliza las creencias del pueblo para
conocerse a sí misma y, por tanto, de proveerse de manipular su idiosincrasia y así generar una ideoloopciones frente a la contingencia de la naturaleza gía a favor de sus intereses particulares, lo que nos
humana y que le llevarían a actuar. Sin embargo, tan pone en la dinámica de hacer objetivo para todos lo
pronto como Schiller, Schopenhauer o Schelling, los que pertenece. a un interés subjetivo a través de la
grandes voluntaristas, establecieran la igualdad del transformación de los prejuicios sociales en perjuiSer con la voluntad, surgiria la postura cios de la conciencia de sí, y "contra" el juicio que es
existencialista que tiene como fundamento el nihi- la esencia de lo político (215).
lismo nietzscheano, cuyo fatalismo, como en el caso
Una suerte de "comedia macabra" es la que ocupa e.]
de la cita de Heidegger al principio de este aparta- escenario de la política en nuestros días, donde:
do, espera lo esperado sin buscar querer hacer algo
al respecto de eso que se espera, pues si la memoria
los estereotipos, las frases hechas, ]a adhesión a lo conrecoge el pasado, podria decirse que la voluntad prevé
vencional, los códigos de conducta estandarizados cumlo futuro, "y por e.llo desprecia el pensamiento puro, cuya
plen la función socialmente reconocida de protegernos
entera actividad depende de 'no hacer nada'." (271)
frente a la realidad, es decir, frente a los requerimientos
que sobre nuestra atención pensante ejercen los aconPREJUICIOS ELEMENTALES PARA ADQUIRIR JUICIO
tecimientos y hechos en virtud de su existencia. Si siemCuanto mds libre estd un hombre de prejuicios menos apropia•
pre tuviéramos que ceder a dichos requerimientos, prondo es para lo puramente social (Arendt, 1997: 53), porque
to estaríamos exhaustos. la única diferencia entre
"quien esté preso en los prejuicios siempre puede esEichmann y el resto de la humanidad es que él pasó por
tar cierto de algún resultado, mientras que lo
alto todas esas solicitudes. (30)
idiosincrásico apenas puede imponerse en el espacio
público-político y sólo tiene validez en lo privado e
Y así, el fin de la filosofía de Hannah es la aplicaíntimo." (53) Este estar certero de "algún resultado" ción práctica del pensamiento en la dinámica políse refiere a que en general podemos estar de acuerdo tico-social del Estado contemporáneo, pretendiencon ciertas cuestiones a partir de aque.llos prejuicios do evitar en el futuro actos de "vana maldad" que
que impregnan la opinión común, como el hecho de alimentasen maquinarias como la de la muerte funque cierto partido político pertenezca a ultranza a la dada por el Tercer Reich. Además su profunda conderecha y, por tanto, al discurso oficialista, y que otro vicción política la llevó incluso a negarse como
en apariencia tendiente a la izquierda esté fuera de ese filósofa, porque a la vez también deseaba evitar que
discurso; sin embargo, como sociedad sabemos lo que se le aplicara el irónico término kantiano de "penimplica tanto derecha e izquierda en política, tenien- sador profesional", para definirse dentro del libre
do dudas o prejuicios tanto del partido en el poder, campo de la acción cívica tan popular y tan poco
oficialista, como de la contraparte, que no teniendo el po- entendida en nuestra época, y de la cual el pensader puede perfectamente participar de dicho discurso miento como "no actividad" parece alejarse, neganpara obtenerlo, o bien, que yendo en apariencia contra él do muchas veces tanto el cuerpo como su voluntad.
pudiera perfectamente, una ve.z obtenido, ejercerlo.
Por tanto, Hannah Arendt fue más que una filóloga
El asunto es que en esta dinámica de discusión de primera categoría, una mujer de su tiempo que
político-social podemos identificar nuestros prejui- buscó en esos estudios del pasado los alivios nece-

25

�sarios para su torturada memoria por las atrocidades
que vivenció, y por la incongruencia en la postura que
ciertos pensadores tuvieron ante dichas atrocidades.
De manera que ha formulado un aparato, que no un
sistema, de silogismos, uno entre la labor, el trabajo y
la acción que está representado por su primera gran
obra, La condición humana, y el último, inconcluso, entre
pensamiento, voluntad y juicio, que representa su última obra, La vida del espíritu; tratados donde acción y
juicio, en última instancia, revelan el valor filosófico
de los conocidos términos de voluntad y política, siendo dos aspectos del espíritu humano que la filosofía
en específico ha tratado de separar de su interés, pues
como vimos son aspectos demasiado mundanos y contingentes para ser tomados en cuenta dentro de su seriedad abstraída. Será Jaspers (1958-9) quien ratificará para el desesperanzado hombre contemporáneo la
necesidad de la volición para el pensamiento al decir:
"debo querer porque no sé. El Ser, que es inaccesible al
conocimiento, sólo puede ser revelado a mi volición. El
no conocer es el fundamento de la obligación de querer."
Y qué mejor ejemplo que Sócrates para demostrar
este hecho, pues el filósofo que afirmó que "yo sólo sé
que no sé nada" resulta ser el gran activista de la historia de la filosofía política, pues en esencia, él no fue
quien llevó la realidad política de la filosofía al mundo de las ideas, sino que nunca consideró que ellas
fueran el mejor modelo a seguir para la educación
de la sociedad, pero sí Platón, quién "utilizó a
Sócrates como el filósofo, no sólo en los primeros
diálogos socráticos, sino también después, cuando
le convirtió en portavoz de teorías y doctrinas del
todo asocráticas." (Arendt, 2002: 191) Así, como le
respondería a Critias en el Cdrmides (165b ): "te pones ante mí como si yo afirmase que sé aquello por
lo que pregunto, y que, tan pronto como lo quisiera,
estaría de acuerdo contigo; cosa que no es así."
El ejercicio de la filosofía se establece así como el
ejercicio del pensamiento que en actividad se pregunta por las cosas por estar permanentemente cargadas
de prejuicios, como en el caso de la política, abriendo
el método aporético de inacabamiento que sólo el examen interno de la conciencia puede resolver y que, sin
embargo, acepta las propias injusticias que le impone
la polis a favor de su permanencia al comprender que
dicho examen no puede generalizarse sin que esté expuesto a dichos prejuicios de los cuales depende. Finalmente al Sileno de Atenas se le acusó de irnpie-

dad cuando ejercía la más piadosa de las actividades de su época, y que cómo vimos sustituyó incluso el ejercicio religioso, y ello porque "Sócrates, tábano, comadrona, torpedo, no es un filósofo [o un
pensador profesional al menos] (no enseña nada ni
tiene nada que enseñar), ni tampoco un sofista, pues
no aspira a convertir en sabios a los hombres.'
(Arendt, 2002: 196) Pues en esencia sabe que el pensamiento es como los vientos, de acuerdo aJ enofonte
(Memorabilia, IV, iü, 14): "en si mismos no se ven, aunque manifiestos están para nosotros los efectos que
producen y los sentirnos cuando nos llegan.'
Y es en este punto donde precisamente la labor del
poeta y del filósofo se diferencia del trabajo producti-

26

:o, del mador o del político, pues no se obtiene ningua utilidad de ambos, e incluso, para el caso del filósofo ' "e1pensalillento
·
tiene inevitablemente un efecto
deStructivo, socava los criterios establecidos, todos los
valores y las pautas del bien y del mal, en suma, todos
los h'b'
ª itas Y reglas de conducta que son objeto de la
moral y de la ética.' (Arendt, 2002198) Lo cual no implica que fundamente la transvolarización elaborada
recientemente por el nihilismo, y su fuerte carga de
convencíanalismo, smo
· que al obligarnos
.
deshacernos
de todo convencionalismo y todo prejuicio, al indagar
enpr
· · so bre ellos, construyamos para sí, y sin
. mcipio
la fmalidad a priori de compartirlo con otros uni·uiCTopropw
· que haga que, como Jaspers, no nos
' falte -

27

mas, al menos, a nosotros mismos.
Vemos entonces que lo dicho al principio de este
apartado
.
_ es verdad
. ' en el sentido de que el que piensa
para s1 queda libre de prejuicios, y, por tanto, también
queda fuera de la sociedad, pues el pensamiento, como
tal, la beneficia poco y a su vez , aún cuando "una vida
S!Il pmsamiento es posible, [..] no logra desarrollar su
esencia; no_ sólo porque carece de sentido, sino [porque] ademas no es plenamente viva. Los hombres que
no piensan son como sonámbulos.' (214) Así,
Eichmann, el autor intelectual de la maquinaria nazi
de producción de la muerte, no es culpable tanto de
actuar en este sentido como en no estar conciente de
sí, de no pensar, y de volverse una herramienta útil para

�los. fines ideológicos que a él mismo tuvieron que reducir a un autómata. No es, por tanto, raro que en la
práctica diaria de nuestra conciencia política nosotros seamos objeto de tal transformación, por lo que
el pensamiento y la conciencia de si, si no la invertimos como los nibilistas, son las únicas vías en las
que la actividad político-social aún tiene esperanzas frente a la creciente especialización y virtualidad del Estado contemporáneo.
ABSOLUCIÓM DE U. EXPERIEMCIA POSMODERMA

Si la muerte puede ser aniquilada, ello significa que no hay
nada para hacer morir. Ni siquiera d nombre de judío (Lyotard, 1996: 121). Quizá el rasgo fundamental de la
mal llamada edad posmoderna, reside en el impacto
que para la conciencia del hombre tuvo la mecanización de la muerte, y, sobre todo, la actitud indiferentemente irracional que sus ejecutantes asumieron. Edad mal llamada posmoderna porque evoca a
una superación de la modernidad que aún no se ha
llevado a cabo, pues el mismo holocausto judío evidencia que, al igual que en la Edad Media, el Estado, como paralelo al Estado Eclesial, sigue gobernando a través de la violencia y la intimidación, y
no a través del conocimiento y el ejemplo, evidenciando el verdadero estado deyecto de los sistemas
político-sociales que no han superado la misma deyección del individuo automatizado producto de la
vana maldad que hace de la ignorancia el motivo
mismo de la educación cívica.
Y aún cuando la respuesta de la humanidad frente
a este acto ha demostrado tener intenciones de no volver a cometer ese error, vemos que la creciente
virtualización del espacio y el tiempo ahondan en esa
falta de autoconciencia tanto como las necesidades
inmediatas del consumo aumentan, frente a la gama
cada vez más grande de productos por consumir, haciendo evidente que, si en el pasado aún teníamos el
derecho de juzgar a alguien por sus actos cometidos
contra la humanidad, en el presente ya ni siquiera tenemos a nadie a quien atribuirle dichos actos. Porque
en el presente "la conducta ha devenido el sustituto
de la acción" (Birulés en Arendt, 1997: 22) y el valor
mercantil el del juicio, y así, no puede haber voluntad
donde se establece el conductivismo ni conocimiento
de si sin los medios económicos para legitimarlo, pues
al parecer lo que importa en nuestra época no es tanto
el qué se piensa sino para qué sirve eso que se piensa y,

finalmente, cuánto vale en su utilidad lo que se cree
que se piensa.
Lo cual hace más complicado que como hombres
presentes tengamos un ejercicio activo de la memoria,
pues el olvido es el motor principal del sistema de consumo que va contra la voluntad, y ello en aras de "la
Era del Progreso que está tocando a su fin ahora en
nuestros días (pues el Progreso se aproxima a los límites que constriñen a la condición humana en la tierra)" (Arendt, 2002: 262), haciendo obvio que nuestra
condición es aún más desesperada que antes, pues lo
que no se garantiza es precisamente la trascendencia
de dicha condición a través de la tecnología, pues es
ella la principal promotora de la destrucción que se
está realizando del habitar. Así, como sabemos, son
los "hábitos" los que regulan la administración de este
hogar que es la tierra, y que de no modificarlos podrían
ser los medios de un trágico destino para la humanidad entera cuando en esencia deberían protegerla precisamente de ese destino.
Sin embargo, /cómo restablecer una ética general
cuando en la Rusia estalinista y la Alemania nazi
"se invirtieron las normas básicas de la moralidad
occidental"? (Arendt, 2002: 200) "La respuesta que
sitúa al hombre en el punto central de la
preocupación presente y cree deber cambiarlo para
poner remedio es profundamente apolítica; pues el
punto central de la política es siempre la preocupación por el mundo y no por el hombre." (1997: 57)
De manera que se hace evidente que fueron
precisamente las pretensiones de humanismo de los
predecesores sistemas filosóficos al existencialismo,
y su consabido nihilismo, los que fundamentaron la
construcción de todo el sistema sociopolítico
conductivista que en apariencia contribuía a la
emancipación de la voluntad humana, cuando en
realidad lo que hacía era constreñir esa libertad a
las decisiones tomadas desde el totalitarismo, la
violencia y la coacción, llegando a la instauración
de Nadie en el poder, y, con ello, la incapacidad de
"nadie que pueda hablar con este Nadie ni protestar
ante él." (49)
La respuesta que buscó con tanta dedicación
Hannah frente a tal estado de cosas, es precisamente
la vuelta a los valores que han fundamentado la filosofía desde sus inicios, y que tiene su fundamento en la
reafirmación de una voluntad humana no
individualizada, parcializada, relativizada o cuantifi-

28

cada, sino social, vivencia! y activa a través de retomar ciones herramientas fundamentales donde se ejerce el
nuevamente la tan abandonada conciencia de sí en bien político, negoc10s faniiliares que poco reditúan a
pro del mundo. Ello llevaría no al cambio de los hom- la tan desgastada intención por cambiar el mundo.
bres sino a_l cambio de su gobemabilidad por ]a vía
Actitud que complementa la visión tecnocrática
de la conc1ennzac1ón de dicho estado de cosas Jo hackndo más patente "la ausencia de profundidad de
cual, debido al est~do despótico de los gobier~os, sentido (. .. ) en la que la política está anclada." (45)
hace de esta solución algo más que imposible en Pernutamos, entonces, que vuelva a nosotros el Ser
nuestros días, pues el "hábito de establecer distin- más allá de las apariencias de las cuales depende, del
ciones no es popular en el mundo moderno, en el mundo que está en medio de nosotros, para salvar de
que la mayoría de los discursos están rodeados de la deyección inicua al Estado, y, por tanto, a nuestra
una suerte de contorno verbal borroso."
existencia de la cual depende todo, y volvamos as! a
Se hace evidente que no hay por lo visto otra vía preguntamos nuevamente lo siguiente:
que el rescate de una memoria en desuso, cuando "la
n~stalgia del relato perdido ha desaparecido por sí
/Has elevado alguna vez tu esp!ritu hasta considerar la
rrnsma para la mayoría de la gente" (Lyotard, 1993: 88),
existencia, en y por si misma, como el mero hecho de
pues tan sólo en este rescate es que podremos devolexistir? iTe has dicho alguna vez a ti mismo, meditánverle el valor real al futuro frente a la apariencia de un
dolo, "iesto es!", indiferente en tal momento a lo que se
presente eterno que no nos permite madurar ni polítiencuentra ante ti, ya sea un hombre, una flor o un grano
ca ni socialmente, y sobre todo en paises, que como el
de arena, en dos palabras, sin referencia a éste o aquel
nuestro, están tan ~xpuestos a la admiración por un
modo de existencia? Si en verdad has llegado a alcanzar
hedorusmo consurrusta carente de sentido, y del cual
este estado de ánimo, habrás sentido la presencia de un
somos las principales victimas, al proveer tanto de las
misterio que paralizaría tu espíritu con temor y sorprematerias primas para su realización como de la activisa. las mismas palabras "iNo hay nada!", o "iHubo un
dad consumista para su perpetuación. De manera que
tiempo en que no habla nada!" son una contradicción
la comprensión es la otra cara de la acción, pues es en
en sí. Hay algo en nuestro interior que rechaza tal proella donde ésta realmente se fundamenta, reconociposición con el brillo y la fuerza de una luz que niega la
rrnento de nuestra participación en esta terrible culpa
eVJdencia en nombre de su propia eternidad.
que ha sido la conformación de la sociedad tardo-moNo ser es, entonces, imposible; ser, incomprensible.
derna, puede ser el primer paso para realizar la neceSi has dominado esta intuición de existencia absoluta
saria experiencia del perdón, y que "tan imprevisible
habrás aprendido igualmente que fue precisamente ésta:
como la misma acción" ha de "liberar a los individuos
y no otra, la que desde el inicio de los tiempos se apodedel peso del pasado concediéndoles, as!, la posibilidad
ró de los esp!ritus más nobles, los elegidos entre los homde un nuevo inicio en las relaciones entre sí." (Birulés
bres, con una suerte de horror sacro. Ésta fue la que, por
en Arendt, 1993: 26)
vez primera, les hizo presentir dentro de sí mismos algo
Yde relaciones que vayan más allá de los parentesmefablemente superior a su propia naturaleza divina.
cos establecidos por la política moderna, en los que se
(Colerigde en Arendt, 2002: 167)
fundamenta ante todo la política de los países en desarrollo, ya que si "las faniilias se fundan como albergue Yfortificación en un mundo inhóspito y extraño
en el que uno desea establecer parentescos", es preci- Bibliografta
samente "este deseo [el que] conduce a la perversión
fundamental de lo político, porque, a través de la in- Arendt, Hannah (1973). Crisis de la república. Madrid: Taurus.
troducción del concepto de parentesco, suprime, o más Arendt, Hannah (1997). i~ué es la política? Barcelona: Paidós.
Arendt, Hannah (1997). De la historia a la acción.
bien pierde, la cualidad fundamental de la pluralidad." Arendt, Hannah (2002). La vida dd espíritu. Barcelona: Paidós.
(46) Este aspecto nepotista de la política lo vemos re- Hegel, _G.W:F. (1999). Lecciones sobre la filosofía de la historia universal. Ma,
drid: Alianza.
fleiado claramente en las instituciones públicas donHciddeger, Martín (1988). Serenidad. Barcelona: Odós.
de quienes luchan por el conocimiento verdad~ro de Hobbes, Thomas (1841). The ~uestion Concerning Libaty,Ncmsity and Chance.
Vol. V. Londres.
sí ª. través de los propios medios, pierden cualquier
Jaspers,
Karl (1958-9). Filosofía. Vol. 11. Madrid: Revista de Occidente
posibilidad frente a la ventaja de aquellos otros que
Lyotard,
~r~cois (1993). La condición postmodmia. Barcelona: Plane~a,
sonbenefíc1a
· dos por di·cho estado de parentesco con
Agostim.
los que ostentan el poder, haciendo de dichas institu- Lyotard, Francois (1996). La diferencia. Barcelona: Gedisa.
Pascal, Blas (1966). Pensamiaitos, 294. Buenos Aires: Aguilar.

29

�Así hablaba

los treinta años de edad Zaratustra escapó del armazón tramado por las
convenciones urbanísticas y tuvo a bien resguardarse en el útero de una
cueva. Allí volvería a la imperturbabilidad del feto, con la suficiencia de
poder meditar sin exabruptos. Dos lustros más tarde la soledad fraguó una filosofía
nueva en la mente del asceta. Supo éste que había llegado el momento de revelar su
verdad a los hombres. Sin embargo, poco antes de que abandonara la caverna que
había sido su monasterio, Zinganol lo retuvo de súbito, con dislate. Zaratustra le
dio una calurosa bienvenida y se aprestó a escucharlo.

MAMUEL R. MOMTES

OBRA MAESTRA
(DEL HIJO Y DEL MATRI MOMIO)

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30

Hablaron, primero, de la paternidad. Zinganol entor·
nó los ojos. Aludió a su misantropía y a la dificultad
que representaba para él el hecho de estar enamorado.
Reticente al desplazamiento, atrapado en el círculo in·
finir.o de sus cavilaciones, rondaba a Isaura, su deposi·
taria platónica, como un centinela, sin hablarle, sin
aventurar el movimiento preciso. Comprobaba con ello
su teor!a de que el soltero, "para avanzar, necesita ser
padre". "Y la paternidad asusta -deprecó Zinganol,
porque sus responsabilidades son eternas".
Zaratustra no pudo sino ofenderse -el recién lle·
gado le pareció, de entrada, un pusilánime-, por lo
que adelantó la primera interrogativa: "Tengo para ti,
hermano rrúo, una pregunta, que arrojo como sonda
para conocer la profundidad de tu alma: /Eres tú un
hombre que tiene el derecho de desear un hijo?" Zinganol
contestó: "Con un hijo, yo perdería la paz para siem·
pre. No es que yo quiera dirimir esta cuestión con or·
gullos o necias pretensiones. /Quién enmendará la pla·
na de fa fecundidad?" Zaratustra le atajó con otra
pregunta: "/Eres un victorioso, vencedor de ti mismo,
soberano de tus sentidos, dueño de tus virtudes? Eso
es lo que te pregunto".
Zinganol sacudió la cabeza. En el arsis de su gesto
anidó la incertidumbre. Iba a manifestar su perpleji·
dad con un comentario lacónico de emergencia, pero
el profeta lo fulminó con un dardo imperativo: "Yo
quiero que tu victoria y tu libertad se perpetúen en un
hijo. Debes erigir monumentos vivientes a tu victoria
Ya tu liberación. No solamente se debe reproducir la
raza, sino superarla. Debes crear un cuerpo de esencia
superior, un primer móvil, una rueda que gire sobre sí
misma; debes crear un creador".

31

Zinganol, capcioso, le explicó al profeta que un vás•
tago podría nutrir sus ideales desde la incubadora in·
tangible de la conciencia. Que ser hombre no obligaba
a procrear hombres. Que Cristo, por ejemplo, hacia las
veces de padre sin haber disgregado su simiente.
Zaratustra se inflamó: "iQuédese lejos de rrú ese dios
cojitranco que bendice lo que no ha unido!", a lo que
su interlocutor, permitiéndose el aumento de volumen
en su voz, se aprestó a replicar: "Pero mi hijo negativo
lleva tiempo de existir. Existe en la gloria trascenden·
tal que ni sus ojos ni su frente se agobien con las pesas
del horror, de la santidad, de la belleza y del asco. Aun•
que es inferior a los vertebrados, en cuanto carece de
la dignidad del sufrimiento, vive dentro de rrú como el
ángel absoluto, prójimo de la especie humana. Hecho
de rectitud, de angustia, de intransigencia, de furor de
gozar y de abnegación, el hijo que no he tenido es mi
verdadera obra maestra". Zaratustra, levemente estre·
mecido, reconoció en Zinganol un alma sublime, em•
pero, al sopesar la verosimilitud de un ser inexistente
tildado de primogénito, balbució para sí, compadecien•
do a tal criatura nonata, encarcelada tras los barrotes
de una idea perversa: "/Qué hijo no tendría razón de
llorar a causa de sus padres?", tras lo cual no hubo en la
caverna sino una prolongación inmarcesible de mutismo.
MI PECADO
(DE LA CASTIDAD)

Como a todo asceta, a Zaratustra le asaltó la imagen
de una mujer cuya belleza despedazó el concreto de
sutiles reflexiones hasta entonces amasado. Al abrir
los ojos se percató de que Zinganol seguía siendo su
acompañante, encorvado frente a él, observando su
rostro con la paciencia de un niño. El profeta apostó
una pregunta: "/No es preferible caer en las manos de

�un asesino que en los sueños de una mujer ardiente?"
Zinganol, luego de asentir con el educado descenso de
su cuello, habló de su pasión contenida, de su lascivia,
del coito visual que saciaba, patéticamente, su insospechada lujuria. Trajo a cuento su experiencia con la
hija de cierto notario: "Desde la siniestra imparcialidad con que estoy mirándola, me confieso traidor,
egoísta, necio". Su evocación lo embutía en un presente anacrónico y, en efecto, parecía ver a la muchacha
aludida, estacionada con su "cabellera goteando constelaciones" entre él y Zararustra. "En las efemérides
de mi flaqueza, es ella, en realidad, mi único pecado".
El profeta no logró disimular su irritación. Las palabras de Zinganol carecían de sentido. iCómo sentirse culpable de un acto meramente hipotético? Despreciando en su fuero interno a los hombres que no podían
aplacar sus instintos a causa del estorbo llamado moral, Zararustra profirió: "iSi al menos fueseis animales
perfectos! Pero para ser animales hace falta la inocencia. iEs que os recomiendo que matéis vuestros sentidos? Os recomiendo la inocencia de los sentidos. iEs
que os recomiendo la castidad? En algunos la castidad
es una virrud, pero en muchos otros es casi un vicio,,_
Zinganol se supo aludido, y esquivando la torva mirada del profeta, declaró que su encuentro con la hija del
notario lo había marcado para siempre: "A partir de
entonces hay alguien que puede hablarme de arriba a
abajo,,_ Zaratustra, a regañadientes, le explicó a
Zinganol lo que él denominaba como perra sensualidad:
"Ese animal les sigue (a los hombres) con su discordia
aún en las alruras de su virrud,,, y el escucha, ensimismado en su pesadumbre, recitó: "Viejo pecado ... te
ofrezco mi voluntad de permanecer inferior a ti. Quiero hablarte siempre desde abajo,,. El profeta se quedó
pensativo. Luego, recargando su mano en el hombro
de Zinganol, dijo: "Verdaderamente, hay quienes son
castos por esencia: son de corazón bondadoso .. ."

remedio, por más que la divinidad nos penetre".
Zaratustra, si bien deploraba el suicidio, coludió:
"Hay muchos que mueren demasiado tarde, y algunos demasiado pronto. La doctrina que dice: 'muere
a tiempo', parece extraña aún ... Cierto es que el que
jamás supo vivir a tiempo no sabrá morir a tiempo.
iQue no nazca jamás!" Zinganol echó en cara al profeta su falta de coherencia, recordándole la conversación anterior sobre la paternidad. Argumentó que,
si alguien no nacía a tiempo, no viviría ni moriría a
tiempo, tal como su "hijo negativo,,. Acudió al ejemplo de los infantes que mueren al nacer, "inocentes
degollados,, que "teñirán de tragedia su arco sin estrenar,,, en contrapartida a los que desaparecen en
la cumbre de su decrepirud: "La vejez será, en conclusión, una sombra de flechas,,_ Zaratustra se negó
a refutar la observación de su escucha, que era justamente atinada, y asimilando la metáfora de
Zinganol, que veía al tiempo como una flecha, apor•
tó este comentario a propósito de la vejez: "En algu·
nos envejece primero el corazón, en otros la inteligencia". Zinganol, desmenuzando aquellas palabras,
descubrió que su edad le era desconocida, que tan·
to su corazón, atravesado por las incontinencias
amorosas, como su intelecto, cultivado con prema·
rura artesanía, hablan envejecido paralelamente.

La apresurada disculpa de Zinganol sorprendió al
anacoreta. Hablándole de su misterioso carácter, consecuencia de su vena antisocial, le explicó que sus reacciones eran involuntarias, y que su personalidad se
atenía de formalismos. "Yo, en realidad -confesó después-, me considero un sacristán fallido".
Zararustra manilestó que nada había mejor que ser
un sacristán fallido, puesto que ese fracaso significaba
la victoria del instinto sobre la moral. Servir al sacerdote era una labor consecuente para los débiles, no para
los virruosos. La sola mención de un oficiante católico
alteraba el pensamiento de Zararustra, quien aplaudiendo la melancolla de Zinganol, recitó: "iEsos sacerdotes me inspiran lástima! Me son antipáticos ... Me
han_ hecho sufrir y me hacen sufrir... Porque su creencia ordena esto: 'iVosotros, los pecadores, subid los es·
calones de rodillas!' En verdad prefiero ver una mirada
impúdica que esos ojos azotados por la vergüenza y la
devoción,,_ Zinganol observaba casi con miedo la frenética arenga del profeta, a quien se le incendiaban los
ojos como cirios. Sin atreverse a decir nada, se limitó a
trazar un enunciado en la plana oscura del silencio:
"Los que no sois clericales (ioh hazaña!) no estáis capacitados para sentir la tragedia de un sacristán .. ."

MEDITACIÓM EM LA ALAMEDA

LA. SOMRISA DE LA PIEDRA

(DE LOS DESPRECIADORES DEL CUERPO)

(DEL COMOCIMIEMTO IMMACULADO)

La presumible afinidad entre Zararustra y su visitante

volvió a descoyuntarse cuando éste último recayó so·
bre el tema de la descendencia. Zinganol, dado a los
soliloquios, balbuceó: "Vale más la vida estéril que pro·
longar la corrupción más allá de nosotros".
Zararustra le recriminó, como era de esperarse, que
negar la continuidad de la vida empequeñecía al hom·
bre y que su abstencionismo lo degeneraba: "Detrás de
rus pensamientos y de rus sentimientos, hermano mio,
hay un amo más poderoso, un guía desconocido. Se lla·
ma 'uno mismo' y habita en ru cuerpo; es ru cuerpo".
Zinganol, desatendiendo las palabras del profeta,
reculó: "/Para qué abastecer el cementerio?" Y
Zararustra volvió a insistir en la importancia de la su·
peración a través de la progenie, pero Zinganol no qui·
so escucharlo, abstraído como estaba en las sinuo·
sidades de su imaginación. Resignado, el profeta cortó
el diálogo diciendo: "Menosprecias aquello a que de·
bes ru autoestima,,, y le dio la espalda.

LA ÚLTIMA FLECHA
(DE LA MUERTE VOLUMTARIA)

Zinganol siguió con sus alocuciones. Confesó haber
planeado el suicidio en renovadas estratagemas que
estancaron su meta, a veces, en el llanto. Aún as[,
envalentonado contra esa despechada aceleración de
la muerte, Zinganol admitió que el desgaste era irrefrenable: "Hemos sido suicidas y lo seguiremos siendo. Sólo los inmortales no se suicidan. Nosotros,
pobres Anquises y míseras Ledas, nos gastamos sin
32

SEMAMA MAYOR
(DE LOS SACERDOTES)

Hasta el resquicio de la cueva en que el profeta y su
visitante se hallaban empotrados resbaló el filo denta•
do de un haz lunar. Zinganol no habla reparado en la
consistencia de la roca sobre la que recargaba su espalda, por lo que, al verla, de su boca brotó esta plega·
ria, dirigida, quizá, a su ángel guardián:"Depura nuestras almas y enséñanos a fijar en la piedra de la
adversidad la sonrisa heroica".
Zaratustra no pudo contener la risa. Descifró el ros·
tro de su huésped enfrentando la penumbra y dijo
pluralizando, como era su costumbre: "Os ofrezco esta
parábola, a vosotros los que buscáis 'el conocimiento
puro'. A vosotros os llamo yo lascivos". Zinganol obje·
tóquela necesidad de pureza no podía ser tachada de
inmundicia, y recriminó a Zaratustra diciéndole que,
de ser cierta su calificación, él también era lascivo,
puesto que se había recluido en aquella cueva buscando la purificación de su alma palurda.
El profeta volvió a reírse, dando a entender que su

33

sonrisa era tan heroica como la sonrisa que Zinganol
evocara en su plegaria. Para ser un héroe, sostuvo, no
es necesario dejar de ser hombre. Zinganol argumentó
que la pureza de que hablaba se refería a la esterilidad,
ante lo cual Zaratustra reviró, en lo que ya parecía un
tema inagotable en ambos i.nterlocutores: "/Dónde hay
i.nocencia?; donde hay voluntad de engendrar. Yel que
quiere engendrar algo superior a sí mismo, ese posee, a
mi modo de ver, la voluntad más pura,,_ Zi.nganol no
halló cómo defenderse, y el rayo de luna que alumbrara su rostro se escurrió fuera de la cueva. Su encono,
extrañamente, fue sorbido por las tinieblas.
LO SOEZ
(DELAMICO)

Tardaron dias en volver a hablarse. Zaratustra sostenía que el hombre, para ser virtuoso, debía seguir sus
i.nsti.ntos, o al menos sublimarlos en un acto de creación que superara sus cualidades. Zinganol, indispuesto a tales escarmientos, se aferraba a la creencia de que el hombre, para ser virtuoso, debía
contenerse y encaminar su fe a lo engendrado-nocreado, escapando así al oprobio carnal que el liber•
tinaje deja como importe. Dada la fragilidad de am•
bos conversadores, el que se atreviera a hablar en
adelante o bien apaciguaría el ánimo del otro o bien
lo aguijonearía con el azadón del disentimiento.
Zinganol fue el que se decidió a retomar la charla,
no resistiendo más la aduana de silencio que impedía
a sus pensamientos moverse con libertad. Dijo: "Si la
ley universal de salvación es la de la linea, ninguna,
empero, cae en las aberraciones de la llnea humana,
trátese de la conducta o de la fisonomía. /Existe algün ser más heroico que la mujer en el momento de
resistir a la luz?"
Zaratustra cayó en la cuenta de que su convivencia
con Zinganol sería imposible. El profeta se puso de pie y,
sin dejar de sonreír, desplegó su apreciación sobre la mujer, a sabiendas del efecto que su comentario produciría
en la sensibilidad del escucha: "El amor reflexivo de la
mujer siempre oculta al lado de la luz la sorpresa, el relámpago, la noche... las mujeres siguen siendo gatas y pá·
jaros. O, en el mejor caso, vacas". Zinganol restañó: "Pero
es que nada puedo entender ni sentir sino a través de la
mujer,,, ante lo cual el profeta no hizo más que restregarle
su debilidad, su carencia de autonomía: "Uno sólo está
siempre con exceso alrededor de sí mismo ... iSiempre acaba uno por hacer dos!"

�LA NECEDAD DE ZIMCAMOL

varios renglones para recaer solamente sobre los que le
interesarían escuchar al profeta: "...pero la verdad es que
manejabas tus asuntos con un absolutismo anacrónico,
que no bastaba a disculpar ninguna de tus infracciones
de los usos vigentes. Eras, justamente, mirado de reojo,
como todas las naturalezas atrabiliarias ... Con un pudor
exquisito procurabas que tus prójimos retiraran su dedo
meñique de tu corazón. Eras pudoroso, pero no cristiano... La existencia era, para tu criterio, una redundancia,
y las razas una vegetación parasitaria... Yo espero que en
la serenidad de ultratumba te hayas convencido de que
tu conducta no se emparejaba con tu experiencia".
El profeta interrumpió la letanía de Zinganol vociferando algo molesto: "Ya estoy cansado de los poetas,
de los antiguos y de los nuevos: para mí todos son superficiales, todos son mares que se han secado. No pensaron con bastante profundidad y, por lo tanto, no llegaron a lo hondo. Un poco de voluptuosidad y un poco
de tedio; a eso se redujeron sus meditaciones ... Tampoco son bastante limpios para mí: todos enturbian
las aguas para dar la sensación de profundidad ... He
echado mis redes en sus mares para pescar peces, pero
siempre he sacado la cabeza de un dios antiguo".
Zinganol comprendió que el dios antiguo referido por
Zaratustra era Cristo en la poesía de Ramón López
Velarde. Se sintió diferente, liberado. Su condición de
"vagabundo del éter", como la calificara el poeta, dejó de
preocuparle, y aquella carta fatal salió de su memoria, limpiándola de culpas, de penitencias y abjuraciones.
Rayaba el alba fuera de la caverna. Zaratustra se despidió de la visión que, como última prueba de su entrenamiento iluminístico, desapareció mezclándose con el efluvio amarillento del día naciente. Zaratustra salió de la
cueva y, enfrentando al sol, pronunció estas palabras:
"iGran astro! iSi te faltasen aquellos a quienes iluminas,
cuál serta tu felicidad?"

(DE LOS POETAS)

Zinganol confesó que lo embargaba la tristeza, y que desde hacía tiempo merodeaba sin rumbo fijo llevando entre
o
sus manos la carta que le había escrito el hombre a quien
•
más admiraba, un poeta que respondía al apelativo de Rao •
món López Velarde. Relató que en un principio compartió ideas con el genio, como aquella de que "la vida es un
o•o o
mal cuarto de hora con algunas instantes deliciosos".
Zinganol liberó un suspiro y se atrevió a referir la patraña
de que era un habitante de otro planeta, lo que dejó completamente perplejo a Zaratustra. Luego, retomando lo
dicho en las pláticas anteriores, se confesó un embustero.
Ninguna de las ideas que había expresado le pertenecían.
Todas eran una artera reproducción de lo que Ramón López Velarde había escrito, incluso la historia de su expetiencia con la hija del notario.
"Hojeando la Biblia", prosiguió, me detuve "en las
estampas del diluvio, en las que se mira a los náufragos asidos al pico de las montañas". Ramón López
Velarde, dijo Zinganol, pensaba que yo "estaba abrazado al amor como al pico de una montaña". Zaratustra
se enterneció, pues también él estaba abrazado a su
filosofia como al pico de una montaña, y más aún, se
había injertado en sus entrañas.
Lo que a continuación recordó Zinganol dejó fuera
cualquier duda respecto de su afinidad con Zaratustra.
Por lo visto, Zaratustra y Zinganol nunca serían amiComo alguna vez escribió el poeta, dijo, yo elaboraba
gos. El profeta repudiaba al Crucificado, mientras que el
mi sueño "encima del rebullicio de las gentes, sin calescucha no podía escapar del abrazo entre llagas laceracular que las aguas ascenderían cuarenta codos sobre"
das. Tal diferencia no la redimirían siglos de conversación
lo que él consideraba mi "Himalaya de meditaciones
En Zaratustra hubo un repenrino cambio de ániefusivas". Y ya sin atenerse a las consecuencias de lo
mo. Se compadeció de Zinganol, ya que, como él, era que estaba a punto de decir, Zinganol le confesó a
un solitario. El profeta apoyó sus pies en la boca de la Zaratustra que estaba muerto, y que la carta de Racaverna y dijo: "Son demasiadas las profundidades para món López Velarde no era sino un epitafio. El profeta
todos los solitarios. Ypor eso aspiran a un amigo y a la consoló a Zinganol. Le dijo. "Los poetas mienten dealrura de un amigo". Zaratustra creyó haber dado, por masiado", y luego, bajando la mirada, completó: "Pero
fin, en el clavo: Zinganol habla acudido a la cueva en Zaratustra también es un poeta".
NOTA: Pese a la aparente consecución de días y nobusca de un amigo. El profeta conrinuó: "Nuestra fe en
Zinganol, para fundamentar su tristeza, leyó la pri- ches en que transcurrió el encuentro entre Zinganol y
los demás revela lo que desearíamos creer en nosotros mera linea del documento. Ramón López Velarde le haZaratustra, éste no excedió la duración exacta de sesenta
mismos, y así nuestro deseo de un amigo es nuestro bía escrito lo siguiente: "Me da lástima, Zinganol, tu mi- segundos.
delator. Y frecuentemente no se quiere, con la amis- santropía, que reaccionaba en crisis morbosas en pugna
tad, sino saltar por encima de la envidia. Y frecuente- con los principios de mecánica". Zaratustra comprendió
mente nos creamos enemigos y nos atacamos para ocul- el enunciado, externando que los poetas amaban "con
tar que nosotros mismos somos atacables". Zinganol, verdadera pasión a los pobres de espíritu". Zinganol, ya Bibliografía
pese a la elocuencia de lo dicho, afirmó no envidiar a sin sentirse ofendido por la alusión a su temperamento lópez Velarde, Ramón (1986). Obras. México: Fondo de Cultura Eco~
nómica.
Zaratustra, y corrigió al profeta asegurando que los mo- huidizo, siguió con la lectura del epitafio, considerado por
Nietzsche, Friedrich (1994). Así hablaba Zaratustra. México: Editorial
tivos de su resguardo en aquella caverna eran otros.
su autor como una "diatriba no muy amarga", saltándose
Fontamara.

~i3&gt;lR3518-UIA

o

Zinganol encaró al profeta. Le dijo que, aunque fuesen sus observaciones las más acertadas, él seguirta finne
en sus creencias sobre la pureza, la redención por el abstencionismo y la culpa despertada por los pecados no comeridos. Zaratustra siguió con su perorata de sublevación genérica y llegó al punto culminante de revelarle a
su escucha el concepto que había acuñado durante su reóro y, sin recogimientos, pronunció una sola palabra: Superhombre. Zinganol, percibiendo un disparate en ese
término compuesto, bramó: "Mejor que imaginar un poder sin límites, me complazco en ver, detrás de la rosa de
los vientos, la magna faz de Jesús, afligido porque en la
obra del Padre se mezcló un demonio soez".
La provisión de tolerancia que mantenía al profeta
en estado de calma se agotó de tajo. Zaratustra carecía
ya de la paciencia necesaria para referirle a Zinganol,
de nueva cuenta, que eso que él llamaba "demonio soez"
era la única parócularidad divina de que podía jactarse el hombre, pues en ella residía su poder de creación.
Abarido, el profeta se límitó a callar. Sus palabras no
echartan raiz en la conciencia de su visitante.

34

35

�NII

Nlll.t.

Enla yerba
(De Perro semihundido)
ÓSCAR DAVID LÓPEZ

Bajo esta cortina de orines nace un puñado de girasoles coronando
mi sombra1
mi lanza de cuatro patas enterradas en el pavimento como una
alameda de empuñaduras de bambú.
También la yerba en las grietas de las banquetas nace oliendo a la
marca de mi territorio,
a mi zona de trabajo construida de ladrido tras bicicletas montadas
por bandadas de niños; mi correr tras chillones neumáticos;

Ando olfateando las ráfagas sin descanso de un condón tirado entre
las boyas peatonales,
entre los zapatos de los que esperan algo delante del rojo del

tras chamorros gordos de señoras encantadas de ir y venir del

semáforo, de los que adormecidos cruzan la calle en la

supermercado, con las bolsas caídas de los brazos como en

dificultad de ser esposos, faraones, hijos, padrotes, amantes
del vacío.

los platos de libra,
rayo con este chorro de espesura amarilla las rejas de las
tortillerías, las paredes de los video clubs, y las defensas de
los automóviles.

Me ando ando en cada poste, en cada recoveco de esta ciudad
plagada de gatas y travestís que taconean bajo las luces, bajo
los techos de las paradas de autobús, bajo los desnudos

Soy una lluvia de flechas doradas en cada esquina del día.

árboles de miel, bajo las sombras de otros perros más obesos
y más torpes,

i

Del sol me nace esta agon1a

Ando sin nombre, olfateando todo a mi paso, como un detector de

esta imagen proyectada bajo cl deseo

metales meto la nariz en bolsas de plástico por el olor a rata

pasto sobre esta yerba que alimento, que enseño a verdear con mi
salpique

una danza bestial
bajo este nombre ambulatorio:
un perseguirse en circulas
adentro de la escultura del abandono.

muerta, por una bola de frituras amasada al calor de las

me ando con cuidado, con amor, con este silencio de llovizna y

patadas, por una pantimedia olorosa a puta y a cerveza y

gravite de calor desde mi pata levantada a mi sombra, a mi

cigarro y a sábana sin lavar.

rostro en disfrute el acoso a la intemperie.

�ajo la leve forma que nace con la única
pretensión de asir la intuición pasajera, el
volátil diálogo de la lectura, me permito
exponer algunas reflexiones en tomo a las
narrativas de Joao Guimaraes Rosa y de José
María Arguedas. Una recepción paralela del Gran sertótt
veredas y El zorro de arriba y el zorro de abajo nos sugiere
múltiples puntos de encuentro. Aquí ensayo sobre el
papel del lenguaje -la estructuración del discurso y la
oralidad- en la construcción de sujetos "marginados"
en las sociedades latinoamericanas: el sertonero o
campesino y el indígena migrante. ligada a esta idea, nos
hallamos con el espacio como elemento esencial de estas
narrativas -en el cual se desenvuelven y al que se deben
los sujetos aludidos-: el serrón nordestito del Brasil, la
ciudad sobrepoblada y subdesarrollada en la costa del
Perú; espacios "periféricos", alejados de los referentes
emblemáticos de la modernidad
KATIA IRIMA IBARRA

EMLA
ESCRITU
Sujetos marginados en la narrativa
de Joao Guimaraes Rosa y José MaríaArguedas
39

�Lenguaje y espacio son los ejes a través de los cuales se
desencadenan estas narrativas. Ambos textos se disponen a transfigurar la "realidad" a través del artificio
literario; se constituyen como textos ficcionales y estéticos sin renunciar por ello a un contexto social inmediato y vívido. El campo y la metrópoli costeña son
los escenarios donde habitan los campesinos analfabetas, los serranos forasteros, sujetos marginales que
se construyen a partir de su propio lenguaje. El discurso abigarrado, caótico, total, del sertonero da cabida a su idiosincrasia, sus creencias y costumbres, a la
cultura oral de la que forma parte. El del indígena·
migrante, lenguaje diglósico, heterogéneo, que conjuga la lengua, simbolismo y sonoridad del quechua, con
un castellano hecho propio, en un contexto degradado, el sujeto se expresa desde su condición, excluido y
marginado, como es el caso de los pescadores de
Chimbote.
Ambas obras contienen la contradicción -acaso
romántica- del lenguaje: siendo éste una vía a través
dela cual nos aproximamos a lo "real", es a la vez incapaz de develado. Por ello, su cercanía con la realidad,
y su rechazo al realismo (Adorno, 2003), se nos presenta gracias a la fragmentación del discurso, a la experimentación con las formas, al enunciado
desintegrado y caótico del sujeto. Voces dislocadas,
incapaces de desentrañar el sinsentido del mundo,
entretejen una escritura en pos de la oralidad. En cierta forma, el experimento que se proponen Guirnariies
y Arguedas consiste en trasladar la expresión oral de
sus personajes a la obra literaria, llevándolo hasta sus
últimas consecuencias: un cuestionamiento al uso del
idioma culto en la producción literaria, la irrupción
del quechua en el español -o del español en el
quechua- en el habla de los "cholos" y mestizos del
Perú; un lenguaje heterogéneo propio de las culturas
latinoamericanas.

radas el escenario oscila entre el sertón brasileño y la
típica ciudad del tercer mundo, ambos se configuran
como elementos fundamentales, como personajes totales que abarcan la fragmentaria "realidad". El espacio se edifica con los múltiples microrelatos que el
aliento logra alcanzar. El gran campo en el que se sitúa
Riobaldo y su interlocutor letrado, se equipara a la
memoria del primero y sus historias narradas, en monólogo extenso e interminable, se nos figuran simultáneas. Se funden espacio y tiempo en la voz y la memoria arrebatada de Riobaldo. Cronotopo 1 y
metonimia: su voz y memoria son el sertón, el sertón
es el universo.
Ytanta explicación doy porque mucho arroyo y vereda,
en los contornados de por ahí, redobla el nombre. Cuando uno no ha aprendido todavia, se lía, da coraje. Sólo
Prietos, ya he mojado la mano en unos diez. Verdes, unos
diez. Del Pacarí, unos cinco. De la Puente, muchos( ... ) El
sertón es del tamaño del mundo. (Guimaraes, 1975: 61)

con el género novelesco y con el lenguaje mismo inscribiéndose así en un sistema literario más amplio: el
de la literatura latinoamericana. Su condición, pudiese decrrse, es el de un escritor transculturado (Rama,
)
rransterrado, el que anda como forastero (como bien
Arguedas se describía a sí mismo) dentro de la "república mundial de las letras".
El_ cronotopo en los zorros contiene el tiempo milenano, condensado en el presente y fusionado con el
abismo geográfico, costa-sierra, y cultural, indio-mestizo. La representación del espacio en Arguedas es el
de un Perú escindido. Los zorros simbolizan esos dos
po_los. El arriba y el abajo, el pasado y el presente, su
diálogo es el puente que vincula ambos extremos· vía
de doble circulación. Desde la instancia dialógic~, la
magotable palabra rechaza la univocidad, el zorro de
abajo Je dice al de arriba:
Nuestro mundo estaba dividido entonces, como ahora,
en dos partes: la tierra en que no llueve y es cálida, el
mundo de abajo, cerca del mar, donde los valles yungas
encaionados entre cerros escarpados, secos, de color
ocre, al acercarse al mar se abren como luz, en venas
cargadas de gusanos, moscas, insectos, pájaros que hablan; tierra más virgen Ypatidora que la de tu círculo.
Este mundo de abajo es el mio y comienza en el tuyo,
abismos Yllanos pequeños o desiguales que el hombre
hace producir a fuerza de golpes y canciones; acero, felicidad Ysangre, son las montañas y precipicios de más
profundidad que existen. /Suceden ahora, en este tiempo, historias mejor entendidas, arriba y abajo?
(Arguedas, 1996: 50)

El espacio filtrado como personaje, es entonces un
punto de intersección entre estas dos novelísticas. La
ciudad de Chimbote es el gran sujeto, línea de conti·
nuidad en la entrecortada narración de Arguedas. Remitiéndonos a la novela urbana de vanguardia', al discurso polifónico y fragmentado que busca la ilusión
de una mirada total de la gran ciudad -pensando, por
ejemplo, en Manhattan Tramfer de John Dos Passos o
bien en el Uliscs de James Joyce- la narrativa de los
zorros se contrae en los dos afluentes: devela de forma
inaugural los imaginarios utópicos incaicos y andinos
ante los ojos del "occidentalizado", impregnando su
escritura de la musicalidad del quechua y, simultánea· _ Una interpretación de estas dos novelas, dentro del
mente, lee y se apropia de los autores de otras literatu· ambito de la literatura continental, nos llevaría a penras. De ellos, asimila el ánimo por la experimentación sarlas como una "corriente", o tradición inaugural que
mtroduce los registros del habla de sujetos marginados en el discurso li terano.
· Amb as novelas se generan
en ese arumo
- · ...contradictorio" por fundir la relativa
Es como si la voz, al ingresar a la novela o el cuento por
1 Categorta enunciada por Mijaíl Bajtín, el cronotopo es la "intervinculación
estática de la escritura con la sonoridad inasible del
esos diversos cauces de elaboración ficcional, estuviera esencial
de las relaciones temporales y espaciales, asimiladas
invadiendo los terrenos tradicionalmente reservados a artlsticamente en la literatura." (Beristáin: 117) Fundir en la literatura la habla. La oralidad en el texto irrumpe en la literatura
la letra, y por ese medio subvirtiéndola, al carcomer su noción de tiempo y espacio, requiere "saber ver el tiempo, saber leer d lannoarnericana de manera magistral en estas narratitiempo en la totalidad espacial del mundo y, por otra parte, percibir de
la otra. Transculturales
fijeza, al descuadrar sus certezas racionales. (Pacheco, qué manera el espacio se llena no como un fondo inmóvil, como algo dado vas, rural una Yneoindigenista
3
de una vez y para siempre, sino como una totalidad en el proceso de diría Rama (l982) , pues en ellas se condensa una vi~
1995: 62)

generación, como un acontecimiento: se trata de saber leer los indicios
del transcurso del tiempo en todo, comenzando por la naturaleza Y
terminando por las costumbres e ideas de los hombres." (Bajón, 1998: 216)
1
2 En su ensayo crítico La "andinización" del vanguardismo urbano, Mardn
·
b
laUnadelas
ob d escnruras em lemáticas del proceso de transculruración es
Lienhard ahonda en esta relación entre la novela de Arguedas y la narrath1
ra e José Marta Arguedas, por lo que Rama se ocupa de ella. Esta
universal de vanguardia. (Arguedas, 1996: 321, s.s.)

Pese a la imposibilidad de narrar, contradicción
fundamental de la novela contemporánea (Adorno,
2003), el espacio es contado. En estas lecturas campa40

41

sión amplia de la literatura, reformulan a través de procesos de asimilación de otras literaturas, para incidir
en el sistema literario en el que se sitúan logrando 1
"bifu
as
rcarlo". Esa oralidad, petrificada en la escritura
sugiere una lectura auditiva, atenta a la musicalidad ;
las variaciones del habla en las zonas marginales, ~ge una reivindicación de la memoria y de lo popular.
11

Los zorros dialogan desde un tiempo inmemorial, en
este e~pacio escindido por la cordillera andina. Su palabra rnterpela la historia usualmente dolorosa. La
mirada de los zorros abarca tanto el ancestral tiempo
perdido como el absurdo presente; dialogan en un lenguaje semejante al silencio. El zorro de arriba y el zorro de
abajo, publicado póStumamente en 1971, se nos presenta
como un texto en demasía complejo, producto de un
alma sensibillsima que se empeñó a lo largo de su vida
en "descifrar" la realidad andina, transfigurándola. Esa
realidad, interpretada por Arguedas, parece tan fragmentana e rnas1ble como el lenguaje mismo. Esto no
es una novela, por lo menos no lo que entendemos convencionalmente por ésta. Es entonces un texto fragmentado, en su fase experimental: en un momento diario, al otro crítica, relato polifónico, 0 bien diálogos
sostenidos por estos dos zorros omniscientes y
omrupresentes. Es un texto sin final. Aunque caótico y
fragmentario, estructurado en segmentos inconexos es
un texto fundado en la organicidad: es la idea misma ,del
escritor Yde lo literario lo que nos da todo un sentido.
La escritura de los zorros se apropia del canto meloclla polifónica en la que logran escucharse -má~ que
leerse- las voces ancestrales, las del dolor y el sufrirruento, la de los desplazados; se configura en el lenguaje diglósico que bien entremezcla las modulaciones
del quechua con el castellano aún percibido como ajeno; suena la voz de todas las lenguas y de todas las sangres. Su escritura se dispersa en el aire; empero resuena silenciosamente en la concavidad secreta del oído
dejando una huella en la memoria -matriz ésta de
toda literatura.

categorta critica debe entenderse como opuesta a la aculturación donde
una.cultura
suprime
a la coloruza
· da,. en cam610,
. esta
- encierra
. el fe.nómeno
'
.
.
de mc1d~nc1a de una cultura en otra, representa el movimiento de
~~rehe~sió~, de asimilació~ ~ompleja, pues al adquirir rasgos expresivos
ªJenos enriquece su propia identidad. Es ésta una noción que se piensa
desde
la movilida.-1u., pues todo mapa mental no es smo
. un esquema siempre
.
mconcluso que representa más bien cambiantes y movedizas realidades.

�de su propia idea de lo literario, del "deber ser" del escriwr. Un diario fragmentado, iniciado en Santiago,
connnuado en Lima, se intercala con la narración de
Chimbote, novelando inusitadamente las percepciones destiladas de la condición del indlgena actual del
Perú, ahora como sujeto migrante.
Diario entrecortado de un forastero, que se detiene
a falta de ahento, y por la propia fatahdad que él ya ha
hecho suya, logra percibirse el canto doloroso, el lamento por una utopla irrealizable: la de vivir feliz todas
las sangres. En cambio, Arguedas nos representa la degradación, el caos, una interpretación profunda de la
condición de un segmento de la sociedad peruana el
de los serranos desplazados. En todos sus niveles' la
contradicción es elemento estructurante de la na~ación. Se trata de una "novela", distanciada de las convenciones del género, inconclusa. No sólo no tiene final, también se permite los abismos. Todo lo no dicho
las vidas simultáneas que ante la imposibilidad d~

fícos, atendamos el incansable espiritu que en la obra
arguediana se vislumbra por "reconstruir" la tradición
indlgena; toda su obra, narrativa y poética, tiene como
centro el mundo andino y quechua. En Los ríos profundos, Ernesto deYela -describiéndose a si mismo- el
pasado incaico que sobrevive como pahmpsesto, y descubre el presente indígena en la revuelta de las ¡
chicheras, la fatahdad del pueblo en la peste. Hay una 1
búsqueda incansable en la narrativa arguediana, una !
angustia perpetua ante la imposibilidad de reivindícacíón del indígena, por el olvido de esa lengua que 1
bebía en sus primeros años. Búsqueda que llega a la
escritura de los zorros, exhausta, con un deseo de
muerte, y que se ve, por ello, trunca. De entre la fíe- '
ción, el autor se hace presente, se nos aparece como un
alma desgarrada, mutilada, pero sumamente lúcida,
que se da incluso la oportunidad de hacer un diagnóstico de la literatura latinoamericana de su tiempo, des-

Chimbote, la costa, personaje central de la noYela,
aparece como una ciudad descompuesta, donde la "modernización" ha desvanecido el pasado y, en cambio,
se nos presenta una realidad degradada. Es la triste
ciudad que crece hasta desbordarse, que acoge a los
migrantes, a los cholos miserables que bajan de la serrania a trabajar en la pesca, subsistiendo paupé
rrimamente, quizá sin ser conscientes de su injusta situación. En Chimbote deambulan la prostituta
preñada, el solemne predicador, los forasteros insom·
nes, los serranos despreciados y alcohólicos, la ramera
cajamarquina, los muertos anónimos, las cruces en
blanco, el rezo criollo, los dementes, policias, el corrupto líder sindicahsta y sus seguidores, el mito vivo, la
danza ritual, la palabra quechua.
Arguedas, como autor emblemático de la literatura peruana contemporánea, reconfiguró la imagen del
sujeto andino. Omitiendo los condicionantes biográ-

i

42

develarse "por completo", se muestran al lector como
breves irrupciones abiertas a la interpretación; acaso
tarea del lector de imaginar el dolor no dicho, las fugaces felicidades silenciadas.
Reinterpretamos las escrituras de Guimaraes y de
Arguedas como proyectos instalados en una modernidad
romántica' repensando la idea de Antonio Candido sobre
las distintas actitudes que asume la literatura frente a la
reahdad El critico esboza una slntesis de las distintas
relaciones entre reahdad y lenguaje: la visión clásica y
neoclás1ca, elaboró una tradición donde el lenguaje pretende igualar la reahdad a través de la imitación sublime·
el barroco, en cambio, es la soberbia pretensión de reba~
sar la reahdad misma, es un lenguaje que va más allá de su

4 Esta idea la C.'&lt;~go'. sobre todo, de la conferencia magistral que Candiclo
expuso en la Umver~~d Nacional Autónoma de Mtxico, en octubre del
afio pasado (2005), morulada Modmiidad y Roman!lcismo.

�referente; en cambio, en el ánimo romántico la palabra se
nos muestra impotente, incapaz de representar lo real,
de describir las apariencias, mucho menos las esencias,
pues observa al mundo como incognoscible, inabarcable,
por ello, su expresión es fragmentaria, inacabada, pesi,
mista. Agrega Candido, en nuestra escritura no hemos
dejado de ser románticos y mucho menos hemos re,
nunciado a la modernidad, entendiendo por ésta una
aspiración por lo racional y, sobre todo, una
revaloración del humanismo, incluso, llegó a decir, de
la utopía, único aliciente para seguir exigiendo lo im,
posible: un mejor mundo.
Me resulta pertinente la asociación: en
Guimaraes y Arguedas queda expuesta lite,
rariamente la imposibilidad de la escritura por
transmitirnos la expresión oral de estos sujetos re,
presentados: del migrante y del analfabeta. En su
estructura fragmentaria representan lo complejo y
heterogéneo. Arguedas y Guimaraes no han dejado
de ser románticos, en ellos aún opera la imagen de
la utopía -particularmente en Arguedas, que aún
sueña vivir feliz todas las patrias-, pero, sobre todo,
en ellos percibimos exploración de las flaquezas del
lenguaje mismo; ante ello se nos presenta la fuerza
poética del silencio, las metáforas más sutiles en las
cuales nos sentimos más que extrañados y trasgre,
didos; la palabra, falsamente univoca!, se acepta
como dialógica y compleja, siempre inacabada.
J oao Guimaraes Rosa, escritor mineiro, explora en su
magna obra las posibilidades del lenguaje, sus veredas. Se
inspira en el campo, el de Minas Gerais, el de Bahía; trans,
figura la vida en estas rancherías, sus historias orales, lle,
vándalas al plano de la transculturación, es decir, remi,
tiéndonos a las tradiciones occidentales, a la
experimentación lingüística y literaria que ha sido
pautada por un Joyce o un Faulkner. El Gran Sertao es na,
rrado en ese caos minuciosamente construido por el au,
tor. Cada expresión de Guimaraes está cargada de sentí,
dos, múltiples signos a la espera de ser interpretados o
bien simplemente gozados. Hacedor de metáforas, inven,
tor de toponimias, constructor de personajes con múlti,
ples personalidades, erotómanos como Soropita en
Danlalalán, hacedor de historias, o redentores conversos
como Augusto Matraga5, o el hombre que navega absur,

5

Hago alusión a algunos de los personajes de sus cuentos, pensando en
que su obra es una e intertexrual en si misma -un texto nos remite a
otros. (Cf. Joao Guimaraes Rosa, 2001)

44

&lt;lamente por un rto brasileño, dándole un significado in,
decible e incomnesurable al sinsentido. En el Gran Cam,
po nos encontramos con Riobaldo, personaje que se des,
borda en palabras, que construye su conciencia en su
monólogo "dialógico" con el otro. Él corresponde a un sec,
tor del Brasil sumamente amplio en esa época: el analfa..
beto. La mítica de Guimaraes se nutre de la "sabidurta
popular", de las creencias, de la cultura de la
radionovela, las costumbres de los pequeños poblados
mineiros, las supersticiones, la tradición oral. Todo ello
da lugar a este gran relato, desprendido de la imagen
omnipresente del diablo, creencia viva, que se susten,
ta en los rumores del pueblo.
Microrelatos se insertan en el monólogo de
Riobaldo, la voz del "iletrado" representa esta otra
idea de la literatura, de una literatura viva que se
trasmite oralmente en el sertón brasileño. Múltiples
historias se desprenden del habla de Riobaldo y to,
man su cauce, cual ríos, siendo el lenguaje un símil
de su fluir: Joca Ramiro, su padre, Diadorín, su en,
trañable amigo, así como otros sertoneros, se hacen
presentes dentro de la lírica ficción, acaso epopeya
de la vida al interior del Brasil.
La no,nada es un abismo. Con esta doble nega,
ción, con ese vacío revertido, comienza la lírica na,
rración, el extenuante monólogo de Riobaldo. Las
metáforas se condensan, las veredas se bifurcan en
la extensión del sertao brasileiro, los ríos míticos y
reales nos muestran su cauce, su afluencia es la me,
táfora del lenguaje mismo, de la sonoridad inasible
de la palabra. Así es la palabra de Riobaldo: diso,
nante, ambigua, múltiple, memoriosa.
Simulacro de la presencia, Guimaraes traslada a
Riobaldo la voz de la narración. A través de las re,
miniscencias, ésta desemboca en una multitud de
acontecimientos, historias vividas y oídas, leyendas
populares, anécdotas cruzadas por la superstición.
El recuerdo es provocado por el menor estímulo, por
la asociación, en su fluir se reconstruyen los pasa,
dos múltiples, en ese presente abstracto, incierto y
simultáneo. Las veredas del sertón nos simulan los
caminos desconocidos de nuestros recuerdos, las
tolvaneras se asemejan a las tinieblas de la memo,
ria. Así, el relato se bifurca, un recuerdo desencade,
na otros, y así sucesivamente hasta construir un
mapa caótico.
Riobaldo también es un forastero, un transterrado. Lo
es por su propia memoria, pues sus evocaciones, al ser

pronunciadas y transcriptas por el moderno amanuense
que atentamente lo escucha, ya le son ajenas. Se desplaza
de su propio pasado a través de la escritura. Ese "lugar"
añorado, el tiempo perdido e irrecuperable, despierta la
sensación constante de estar incompleto en tanto ya no
se es el mismo. Al transcurso infatigable del tiempo el
espacio se modifica: el sertón ya no es igual al de antes, el
tiempo lo ha cambiado todo, y ahora lo vive con extrañe,
za, como exiliado.

histórico, idea que comparte con su amigo
Guimaraes quien, como él, conoció y nutrió su lite,
ratura con el conocimiento íntimo de su pueblo. Así
debe considerarse la crítica, desde mi punto de vis,
ta, y pensando que el ensayo es testimonio de parte
-como lo diría José Carlos Mariátegui-: la labor
del crttico está inseparablemente involucrada con las
condiciones políticas, sociales y éticas de su tiempo.

111
Para estos escritores su contexto y referente, su si,
tuación ante la realidad, su visión de ésta, es ele,
mento fundamental en sus escrituras, en su concep,
ción de lo literario: se ocupan por re,presentar
estéticamente sujetos "periféricos": el sertonero
analfabeta, el migrante explotado. La oralidad in,
terfiere e irrumpe en las narrativas latinoamericanas, ya sea por una ambición de experimentar con
el lenguaje y lograr un producto estético desde el
extrañamiento, o bien, por representar a través de
la ficción ciertos personajes esférica y
dialógicamente construidos que son sujetos de la
trama social especifica. En el caso de Rosa y
Arguedas la oralidad tiene que ver con ambas pers,
pectivas literarias: lenguaje y realidad. Representación y aproximación.

Bibliografla

Un lugar y una voz, un tipo de localidad supuestamente abierta al espacio natural y una tradición, carente en
principio de sustrato y fijación grafémicos, que debe
subsistir como habla a través de la memoria y la repetí,
ción formalizada (...) Ruralidad y oralidad son elementos
constitutivos particulares de esa dinámica multiplicidad
que llamamos América latina y también -aunque de ma,
nera muy diferente- integran la encrucijada de lenguas y
culturas que es su literatura. (Pacheco, 1995: 57)

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Ambas lecturas significan un viaje, una travesía,
por medio del lenguaje, hacia los simbolismos más
recónditos de la cultura andina y la brasileña cam,
pesina y popular. Inagotables nos invitan constan,
cemente a la relectura, al placer de descubrir en ellas
nuevas facetas de nuestra propia condición, pues,
aunque ajenas, compartimos con sus culturas múltiples aspectos e idiosincrasias, somos todos parte
de esta Nuestra América. Arguedas comprende la
literatura, como indisociable de lo político, social e

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45

�ROMÁM CORT.uAR ARAMDA

1pensamiento que se traiciona a sí mismo
está irremediablemente condenado a ser
un hecho móvil. Sucede así con la ensayística de
Jorge Luis Borges, que ha escrito ciertas páginas
indignas de Jorge Luis Borges. En ellas el espejo,
el laberinto y el tigre, obsesiones de este autor,
se han transformado por virtud de la ironía, de
cuyo combustible se alimenta el pensamiento,
en materia literaria. En esta literatura abundan
los tigres transparentes (Dante, Virgilio, Erígena,
Quevedo, Whitman, Rossetti) y las torres de
sangre (Las mil y una noches), y ambos agentes
dejan una feliz constancia de su propia figura .

•

�quien con espíritu democrático cita o les presta un
cuerpo a las voces que escucha, literalmente, al escribir: "oh violeta pálida del silencio / oh colorido azul de
la nada / único asesino,/ único resplandor/ violeta pálida del silencio pálido/ (Camero lo dijo/ en un mundo sin nada.)" (2004a: 81). O: "Oh labio oscuro de la
rosa / mujer a un muerto atada / flor sin emociones del
poema / saltimbanqui en el circo del poema / donde
todos los animales han desertado / -ah Yeats lo dijo
/ enseñando una rosa secreta/ a la manada". (103)
Las otras voces, las de los muertos, sus ancestros,
pero también las contemporáneas integran fatalmente una conjura deliberada contra el tiempo. Esta operación construye así el escenario donde acontece un encuentro mítico, es decir, estético, y por tanto atemporal.
Como en la poesía de Panero, el conflicto entre la
palabra y el silencio, anverso y reverso de la literatura,
ocupa un lugar principal detrás de la copiosa ensayistica borgesiana. Siempre hay algo que decir, así sea la
simple comunicación de una emoción. Como en la poesía de Panero también, la obra de Borges combate con
ferocidad a la nada, de la que huye a través de la palabra. El arte le confiere finalmente a este hombre aquello que la carne le niega, la inmortalidad.
Esa maravillosa humildad con que recuerda a
Milton en su ensayo sobre la Comedia dantesca o a
Claudel o a Cervantes o a Virgilio sólo nos revela que
Borges se consideraba un autor poco o nada original.
Pero esto no lo convierte en un autor menos individual. Nos prueba, en todo caso, que sus tigres fueron
en efecto transparentes y que dieron constantes
zarpazos a su memoria siempre móvil. No creo que la
frase "poco original" sea tan dura como parece. Con
frecuencia, su escritura anuncia sospechas, sensaciones, pasiones. No obstante, el encanto de su individualidad no se halla, como en otros tantos ensayistas prescindibles, en una inútil insistencia de originalidad, sino
en esa sutileza con que se inscribe en la tradición literaria. Por eso su obra es anchurosa, pues dentro de ella
los espejos divulgan las vigorosas imágenes de sus escritores favoritos.
Uno de los ternas de Siete noches, acaso el más escurridizo, es la tradición literaria, depositaria de la memoria de los hombres. En verdad, esta variación de la
rapsodia que es Siete noches reconduce a Borges al génesis del arte literario. Corno Hornero, siempre tiene
algo que contar. Corno Virgilio, recurre al contraste,
gracias a la nítida conciencia de sus precursores. Para-

Borges participa espléndidamente del espectáculo
atroz del espejo. Hay una observación que está siempre en mi memoria. Es aquella que aparece en las primeras páginas de "Tlon, Uqbar, Orbis Tertius" y que
es referida como la memorable sentencia de un heresiarca anónimo registrada sospechosamente por un
solo volumen de la falazmente llamada TheAnglo-American Cyclopedia. Borges (1975), que tal vez usa la figura
de Bioy Casares por simple humildad, dice que "los
espejos y la cópula son abominables, porque multiplican el número de hombres." (14) Luego, con mayor eficiencia pero menos poéticamente, corrige: "Los espejos y la paternidad son abominables porque lo
multiplican y lo divulgan." (15) La observación impone esa lentitud del placer del pensamiento.
No quiero demorarme sobre el curioso mecanismo
que opera en esa observación, salvo para decir que es
precisamente la figura del espejo la que está cargada
de in.finito, pues es capaz de la multiplicación o la divulgación, y esta última palabra tiene mayor relación
con la literatura.
T. S. Eliot imaginó la escritura corno un hecho en el
que concurren las voces muertas y las voces vivas que
las resucitan. Como podemos ver, la literatura de
Borges divulga a sus precursores con singular naturalidad. Los convoca y al hacerlo se inscribe en la historia viviente de la literatura, que es la historia viviente
de la humanidad. Es él un ejercicio abominable porque prueba que el hombre es incapaz de entregarse con
superior humildad a la nada. Paradójicamente, también prueba que el mundo, y la literatura no es otra
cosa que una forma de describirlo y penetrarlo, es simplemente una representación de nuestra voluntad.
Siete noches, libro admirable donde el autor argentino adelanta una suerte de epitafio enciclopédico,
conjuga con incorregible fervor las pasiones y la inteligencia, la ironía y los personales lugares comunes, las traiciones deliberadas y las inconscientes.
La literatura de Borges asume un curioso movimiento pendular que se menea entre la criptografía y la
simplicidad. También existe una correspondencia
simétrica entre sus ensayos y sus ficciones. Siete noches es un gran ensayo sobre la ficción así como Ficciones es una gran ficción ensayándose.
Borges cornete un vicio arraigado en ciertos escritores: cae en la tentación de revivir a sus muertos. Su
voz carga con el peso de muchos fantasmas. Recuerdo
otra voz in.finita, la del poeta Leopoldo María Panero,

48

rrera de sus obras sino la Historia del Espíritu como
productor o consumidor de literatura. Esa historia podría llevarse a término sin mencionar un solo escritor.

dójicamente, al enriquecer su escritura con una nutrí
da antología de voces la suya es más borgesiana. Yo
diría que con este riquísimo mecanismo él alcanza la
,·erdadera eternidad, pues sigue vhiendo y renován
clase en la memoria. Esta escritura condice al mismo
tiempo esa horrible negación a la nada. Tornemos un
fragmento de su ensayo sobre Dante, que es también
una suerte de autobiografía intelectual. Un epitafio
sobre su propia voz: "En Dante tenemos esos persona
jes, cuya vida puede ser la de algunos tercetos y sin em
bargo esa vida es eterna. Viven en una palabra, en un acto,
no se precisa más; son parte de un canto, pero esa parte es
eterna. Siguen viviendo y renovándose en la memoria y
en la imaginación de los hombres". (Borges, 1998: 20) No
se precisa más, también Borges vive en una palabra, en
una definición sobre la obra de Dante.
Dijo Borges, con franca ironía, que no creía que
Dante haya sido un visionario, pues una ,isión es bre
ve y es imposible una visión tan larga como la de la
Comedia. Algo similar podría decirse de la ensayística
de Borges, y del resto de su obra, que se aferra
tozudamente al tiempo y que exige que nos abando
nemas con fe poética. La ,isión del autor argentino
deambula por los pasillos y anaqueles de la biblioteca
universal de la literatura. Con igual humildad cita a
Coleridge y a Carlyle. Alguna vez, Borges mencionó su
impericia en el arte de pensar y que a ella debía su ter
co parafraseo. Lo que no dijo es que el parafraseo con ·
lleva su técnica y justo por eso también es un arte.
Tenemas, pues, esos personajes de sus ensayos. Hay
miles, centenares, una auténtica multitud de personajes que la historia de la literatura puede precisar como
episódicos dentro de su voluminosa producción. Yo
diría que son eternos. Borges los revive para sus fines.
Su ensayística, como su obra toda, tolera esta convi
vencía porque la visión del autor los invoca o los evoca
para expresar sólo aquello que Borges quiere decir. Esta
extraña forma de la humildad tiene su reverso: las citas corresponden simétricamente con una visita a al
gún anaquel de una biblioteca, con la visión de algún
libro o alguna frase deslumbrante. La visión de Borges
es una visión más larga que la de la Comedia; quiere
abarcar la historia de la literatura, que es la Historia
del Espíritu. Ya lo dijo en su ensayo "La flor de
Coleridge" a través de la voz de Paul Valéry:

(Borges, 1960: 19)

Quiero hablar del final de su ensayo sobre Dante, que
es para mí la mejor parte de Siete noches. Es la conversación de Virgilio con las almas de Ulises y Diomedes. Los
héroes antiguos envueltos en llamas se acercan a Dante,
quien está por caer. Pero lo sostiene Virgilio, la palabra
de Virgilio. ¿Por qué Virgilio le pide a Dante que lo deje
hablar a él con los grandes héroes? Luego de describir la
escena Borges deshecha los comentarios absurdos de
Torcuato Tasso y nos revela el sentido profundo de esta
acción: "Virgilio, como Diomedes y Ulises, son un sueño
de Dante. Dante está soñándolos, pero los sueña con tal
intensidad, de un modo tan vívido, que puede pensar que
esos sueños (que no tienen otra voz que la que les da, que
no tienen otra forma que la que él les presta) pueden despreciarlo, a él que no es nadie, que no ha escrito aún su
Comedia". (Borges, 1998: 28)
Borges ha entrado en el juego, como nosotros entramos: ha alcanzado a ver la superioridad de la literatura sobre las transitorias figuras de los hombres.
Como las llamas, ellos pasan, pero no su arte, que es el
único que le permite a Virgilio, y no a Dante, establecer un diálogo fuera del tiempo. Virgilio les pide que
cuenten cómo murieron y entonces suena la voz de
Ulises. Ulises no tiene rostro. Tan sólo sus hazañas.
Esto me hace recordar otra vez la reflexión de Valéry
de que la historia de la literatura podría llevarse a término sin mencionar un solo escritor. Homero, o los
poetas llamados Homero, es en ese momento perfectamente prescindible, pero no su voz. Tarnbién me hace
recordar una hermosa reflexión de Borges que dice que
al final de su vida la exposición de sus páginas todas
conformaría el dibujo de su propio rostro.
Ulises sigue con su narración. Le dice a Virgilio que
dejó a Penélope y llamó a sus compañeros, gente vieja
y cansada, para proponerles una empresa noble: conocer el hemisferio austral. Les dijo que son hombres, que
no son bestias; que han nacido para el coraje, para el
conocimiento; que han nacido para conocer y para
comprender. Y ellos lo siguieron.
Con magnífica maestría, Borges, la visión de Borges,
abre en ese momento otro libro colocado en el mismo
La Historia de la literatura no debería ser la historia de anaquel que la Comedia, un gran poema de nuestro
los autores y de los accidentes de su carrera o de la ca- tiempo, el Moby Dick de Herman Melville, quien indu49

1

1

11

�dablemente leyó a Dante en la traducción de longfellow Nos dice el autor de Ficciones que los finales de
Ulises y el capitán Ahab concuerdan exactamente: "el
mar se cierra sobre ellos" (Borges, 1998 31) Pero también nos dice algo sobre la resucitación de nuestros
muertos y nuestra simultánea inscripción en la historia \ÍViente de la literatura:
\ tehille tuYo que recordar la Comedia en ese punto, aunque prefiero pensar que la leyó, que la asimiló de tal
modo que pudo ohidarla literalmente; que la Comedia
debió ser parte de él y que luego redescubrió lo que ya
había leido hacia ya muchos años, pero la historia es la
misma.

Así, Dante primero y luego Borges conversan con
algunas sombras, las de aquéllos grandes héroes, y
obran como el más alto de los hombres. Invocan, además, una razón justa, que está relacionada con la inteligencia: alimentar el árbol universal de la literatura
prescindiendo, si es necesario, de sus propios nombres.
Obran como anotó en 1844 otro amanuense del Espíritu, Emerson: "Diríase que una sola persona ha redactado cuantos libros hay en el mundo; tal unidad central hay en ellos que es innegable que son obra de un
solo caballero omnisciente". (Borges, 1960: 19)
Tengo para mí que un ensayo es una creación estética. Creo que no hay ninguna duda de ello, y una prueba es que puede emocionarnos. En su conferencia "la
poesía" el autor de "la Biblioteca de Babel" ensaya con
la técnica de Pierre Menard, su otro, él mismo: "Pensar, analizar, inventar (...) no son actos anómalos, son
la nonnal respiración de la inteligencia. Glorificar el
ocasional cumplimiento de esa función, atesorar antiguos y ajenos pensamientos, recordar con incrédulo
estupor que el doctor universa/is pensó, es confesar nuestra languidez o nuestra barbarie. Toda hombre debe
ser capaz de todas las ideas y entiendo que en el porvenir lo será". (Borges, 1975: 59) Tal vez por eso. la obra
de Borges aspiró a ser un catálogo de catálogos.
Con singular placer, casi con placer erótico, recuerda y comenta las reflexiones de Erígena, de Emerson,
de Croce, de Nietzsche. Que a menudo descubra que
cuando piensa sólo está citando algo que leyó hace
tiempo le permite distinguir que la lectura se convierte siempre en un redescubrimiento. Para él todo lenguaje es un sistema de citas y ellas, organizadas estéticamente, son capaces de todas las ideas.

50

Tornemos su estudio sobre el famoso verso de
Virgilio Ibant obscuri sola sub noctc per umbram, "iban oscuros bajo la solitaria noche por la sombra". Borges nos
explica que no sólo es el cambio de lugar de las pala
bras (iban oscuros en lugar de iban solitarios) lo que
le confiere su fuerza al verso, sino la imagen de Eneas y
la Sibila desplazándose oscuros, por la sombra, bajo la
solitaria noche. He entorpecido ya el verso de Virgilio.
Pero bien vale la pena pues nos prueba que para Borges
el pensamiento es un hecho artístico. Inmediatamen
te nos dice que el lenguaje es una creación estética y
que la poesía, según Croce, es decir, según Borges, es
expresión si un verso es expresión, si cada una de las
partes de que el verso está hecho, cada una de las palabras, es e},,-presh·a en sí misma. Sólo así el verso es perfecto y tal vez por eso mismo leopoldo María Panero
(2004b), en un poema maravilloso titulado "lo que
Stephane Mallarmé quiso decir en sus poemas", alcanza
a rugir que "ni siquiera Dios es superior al poema". (391)
Llegamos a la última noche de las siete, que tiene por
tema la ceguera. Paradójicamente, al hablar de si mismo
Borges es menos intimo que al hablar de la literatura. Tam
bién es menos emotivo. Desfilan ahora principalmente dos
figuras, Groussac yJosé Mármol: ambos, directores de la
Biblioteca Nacional; ambos, escritores. Con Borges, y
como él mismo confiesa, confirman que la dirección de la
Biblioteca está fatalmente correspondida con la ceguera.
He enumerado suficientes ejemplos que hacen de es
tos ensayos de literatura, que en cierto modo están regí
dos por las misteriosas leyes de la noche, la geométrica
representación de un sueño personalisimo de Borges: su
ensayistica, como su obra toda, es una auténtica Bibliote
ca de Babel donde a través del azar (o como él mismo lo
define: esa extraña maquinaria de la causalidad) autores,
libros y personajes componen un número indefinido y tal
vez infinito, de galerías hexagonales. Su literatura es el
universo (que otros llaman la Biblioteca).

Biblíografla
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(Colección Visor de Poesfa)

_arta de
FRAY SERV ---~O
TERESA DE MIER
a Andrés Bel o
VU.SIÓM COMEMTADÁ POR vicTOR IIARREU EMDIRLE

Introducción
sta carta es uno de los pocos documentos existentes en torno a la amistad,
literaria eintelectuaL de fray Servando Teresa de Mier (Monterrey, 1763;
México, 1827) y Andrés Bello (Caracas, 1781; Santiago de Chile, 1865).
Las circunstancias que propiciaron y rodearon esta relación fueron excesivamente
complejas. Fray Servando y Bello se conocieron en Londres entre 1811 y 1812. El
escritor regiomontano había desembarcado en Inglaterra el 7 de octubre de 1811;
procedía de Cádiz A principios de ese año, Mier había llegado al puerto español
para asistir, como testigo y corresponsaL al desarrollo de las famasas Cortes, ~yas
resoluciones finales fueron, como sabemos, adversas a los deseos de autonom1a de
las representaciones americanas. Andrés Bello llegó a la capital británica en 1810,
abordo del H. M. S. W ellington, lo acompañaban Simón Bolívar y Luis López
Méndez Venían como delegados del nuevo cabildo caraqueño. Su misión consistía
en promover la independencia venezolana, argumentando una falsa fidelidad a
Fernando VII, y en obtener apoyo del gobierno británico.
51

�El mundo hispánico había cambiado drásticamente a
partir de 1808. En ese año, las tropas de Napoleón culminaron su invasión a Portugal y a España y obligaron
a la abdicación de Fernando VII. José Bonaparte se
coronó rey de España y promulgó la Constirución de
Bayona. En ambos lados del Atlántico principiaba el
gran debate en torno a la soberanía de la Península y
de sus colonias ultramarinas. En la Nueva España, por
ejemplo, el Ayuntamiento de la ciudad de México, con
la venia del virrey, José de Irurrigaray, planeó, como
apoyo a Fernando VII, una resistencia autónoma de la
región. Sin embargo, la Audiencia, con el respaldo de
grupos peninsulares, orquestó un "golpe" contra este
primer intento "insurgente" y destituyó al virrey
Irurrigaray. Menciono este episodio porque fue fundamental en la vida de fray Servando. En 1811 Juan Ló·
pez Cancelada publicó en Cádiz el libelo Verdad sabida
y buena fe guardada para atacar la actuación de
Irurrigaray y denostar el movimiento autónomo criollo de 1808. En el puerto español el propio Irurrigaray
financiaría, para su defensa, los siete primeros libros
de la Historia de la revolución de Nueva España (Londres,
1813), obra magna de fray Servando.
También en Cádiz, el Padre Mier confirmó su adhesión al movimiento independentista al ingresar en
la logia insurgente la Sociedad de los Caballeros Racionales. El argentino Carlos María de Alvear presidió el rirual de iniciación; en él, el fraile regiomontano juraba hacer todo lo posible, con su escritura
-pues su condición de religioso le impedía usar la
espada-, por la independencia de la América española. La "Sociedad" significaría uno de los vínculos
fundamentales para el viaje del Padre Mier a Londres. El otro "enlace" fue el escritor hispano-irlandés José María Blanco White. Blanco se encontraba
en Londres desde 1810 y contaba con la generosa
ayuda del matrimonio Holland: sir Henry VassallFox y lady Elizabeth Holland. Los Holland eran simpatizantes de los liberales peninsulares e hispanoamericanos, además regenteaban la Holland House,
principal circulo liberal en la Gran Bretaña. Desde
la capital británica y con ayuda del barón Holland,
Blanco publicaba su famoso periódico El Español,
cuya linea editorial se oponia abiertamente a las re·
soluciones de las Cortes de Cádiz, y por ello sus
páginas estaban abiertas a las quejas de los hispa·
noamericanos. El interés primordial de Blanco White
consistía en lograr el apoyo inglés en la lucha con52

tra la invasión napoleónica a España. Blanco White
presentó al Padre Mier con Bello.
Después del fracaso de la primera misión venezolana, Bello y López Méndez se establecieron en la espaciosa y cómoda casa del general Francisco Miranda,
en la calle Grafton, número 27 (hoy Grafton Way, núm.
58). En la extraordinaria biblioteca de la casa de Mi•
randa, Bello emprendió diversas tareas intelecruales. Ese
·hogar era también el principal centro de reunión de to·
dos los grupos insurgentes hispanoamericanos. Allí, a fi.
nales de 1811, Bello ingresó a la Sociedad de los Caballeros
Racionales: su relación con Mier se intensificó.
Durante ese mismo tiempo, Mier y Blanco White
entablaron una polémica, configurada y planeada den·
tro de los límites de su trato muruo y cordial, en torno
a la declaración de independencia de Venezuela (5 de
julio de 1811). Blanco había censurado, en un número
de su periódico, el documento insurgente tachándolo
de jacobino y nocivo para el orbe hispánico (le preo·
cupaba la división del reino español cuando éste su•
fría de la invasión francesa). Míer publicaría dos Car•
tas refutando esta idea y demostrando la madurez de
la clase política criolla. En la segunda Carta (publicada en mayo de 1812), aparece como apéndice un poema, escrito en latin, de Andrés Bello (Mier se refiere a
su autor como "una musa americana").
Entre 1813 y 1816, Mier y Bello compartieron el mismo destino incierto: los dos ruvieron que sobrevivir
dedicándose a diversas actividades intelecruales. El
fraile regiomontano se concentró en la redacción y con·
clusión de su Historia de la revolución de Nueva España (que
contó ahora con la ayuda del opulento minero
novohispano. El Marqués de Apartado -José Francisco Fagoaga-), y el venezolano se ocupó de sus es·
rudios en torno al origen de la rima asonante castella·
na y al análisis y recuperación del poema de El Cid.
Ambos sueñan y acarician la posibilidad del retorno a
sus respectivas tierras natales; las circunstancias, sin
embargo, les son adversas. La era de la restauración
monárquica (1814-1820) postergó las victorias insur•
gentes y endureció las políticas hacia sus colonias ul•
tramarinas. En 1815, el Padre Mier conoció, en Holland
House, al m.ilitar y liberal español Francisco Xavier
Mina (ex combatiente en la lucha hispánica contra
Napoleón y ahora acérrimo rival de la monarquía de
Fernando VII) y juntos planearon una expedición in·
surgente a Nueva España. Partieron de Liverpool el 15
de mayo de 1816, y tras casi un año de buscar apoyo en

Estados Unidos y el Caribe, tocaron suelo novohispano en América. Era todavía un defensor de la monarquía moel 15 de abril de 1817. El 21 del mismo mes, fray Servando derada y constirucional al estilo inglés.
desembarcó en Soto la Marina. El resto es historia: la
Al año siguiente, el 3 de febrero de 1821, se embarcó
expedición fracasó y el militar realista Joaquín hacia España. Tras engañar a sus custodios logró que•
Arredondo capruró a Mier y lo trasladó a las cárceles darse en La Habana, recluido en el castillo del Morro.
de la Santa Inquisición en la ciudad de México (resta· Las sociedades secretas (logias insurgentes) lo ayudablecida con el regreso de la monarquía). El resto de la ron a escapar y el 31 de mayo salió, en probable com·
tripulación insurgente -incluyendo a Mina- fue pa- pañía de Vicente Rocafuerte, hacia Estados Unidos.
sado por las armas. En la Inquisición, Mier pasatia tres Unos días más tarde se instaló en Filadelfia, en casa de
años, sometido a juicio y obligado a contar su vida. De Manuel Tarres, agente de la Gran Colombia. Torres
este periodo datan sus primeros textos autobiográfi- fue un republicano confeso y su amistad y diálogo recos. En 1820, al disolverse nuevamente la Inquisición, sultaron fundamentales para la conversión de Mier al
no se le pudo dictar la sentencia a Mier como apóstata republicanismo. Ahora nuestro fraile rechazaba cualde-la Orden de los Predicadores. Su caso pasó entonces a quier forma de monarquía. Desde allí atacó los planes
las Jurisdicciones Unidas, esto es, a la autoridad del vi- imperialistas de Irurbide, sobre todo con la publica·
rrey Apodaca. En agosto de ese año fue trasladado al fuerte ción de su Memoria político-instructiva.
de San Juan de Ulúa en Veracruz. Allí nuestro autor en•
Este es el contexto que envuelve a la carta. El Padre
tró en contacto clandestino con varios insurgentes. Es· Mier establecía relación con su amigo Andrés Bello
cribió sobre su vida y sus ideas políticas; leyó y alabó la luego de casi cuatro años de incertidumbre. De allí la
obra del abate Pradt: De las colonias y de la revolución actual intención de fray Servando de poner al tanto a su ami•

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53

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�go de los sucesos más importantes. Por cierto, la respuesta de Bello, fechada en Londres el 15 de noviembre de 1821, fue interceptada por el ministro de Relaciones Exteriores de Colombia, Pedro Gual. En ella,
Bello manifestaba su inclinación por una monarquía
constitucional como forma de gobierno para las naciones americanas. Esa declaración, al ser conocida por
la elite insurgente hispanoamericana en Londres, le
causó muchos problemas a su ya de por si complicada
\'ida en Inglaterra. Incluso el venezolano llegó a sospechar que había sido ~1ier quien lo había denunciado entre sus pares hispanoamericanos. Años más tarde, el malentendido se aclararía y las relaciones entre
los dos corresponsales \'Oh'erían a la normalidad.
La carta de :\1ier fue publicada por J\1iguel Luis
Arnunátegui, discípulo de Bello, en el tomo VI de la
Obras Completas del venezolano (Santiago de Chile, 1883).
Arnunátegui la rescató de entre los infinitos papeles de
su maestro. Fuera de allí, y de la reedición venezolana de
las Obras Completas, esta carta casi no se conoce. Agradezco a Gnnor Rojo las facilidades para consultar su ejemplar y utilizarlo en la trascripción de la carta.

Víctor Barrera Enderlc

Filadelfia, 7 de octubre de 1821
Mi querido Bello.
Esta carta va a la ventura, pues no sé su paradero.
Usted me creerá muerto corno al infeliz Mina, y a
mi criado Antonio 1, con casi todos cuantos fueron
en la temeraria expedición de aquel \·aliente joven,
que, con doscientos no\'enta hombres, hizo prodigios, destruyó cinco o seis regimientos europeos, )'
derrotó el ejército virreinal. Pero tU\'O la desgracia
de desembarcar en una época en que la insurrección
estaba casi concluida, y desembarcó a doscientas
leguas del teatro de guerra. Yo caí primero en el fuerte de Soto la Marina, pero no se atrevieron a
fusilarme; querían que pereciera trayéndome con

grillos trescientas leguas por la cima de los Andes2,
donde sólo me quebré el brazo derecho, que me ha
quedado estropeadísimo; y me sepultaron en la Inquisición, donde estuve tres años. Salí, porque se extinguió, y me mandaban a España. La culpa de todo era
mi Historia de la Revolución de la Nueva España. Me escapé
en mayo del morro de La Habana, y cátame aquí.
Pero ya sabrá Usted la nue\'a situación que resultó
en México el 24 de febrero de este año 1, en que el coronel realista Iturbide alzó bandera por la independencia absoluta de España bajo un emperador, llamando
para serlo a Fernando VII y a los infantes. Este ha sido
un golpe eléctrico, que se extendió de un extremo al
otro del Anáhuac, reuniéndose a lturbide casi todos
los jefes realistas y patriotas con sus tropas; las ciudades\' \illas abrieron sus puertas. y no les ha quedado a
los ;ealistas españoles, sino Veracruz y la ciudad de
¡\léxico, sitiadas estrechamente. El resto del reíno entero está libre. Los godos en México depusieron a
Apodaca, como antes a lturrigaray, pero llegó de ,irrey sin este nombre don Juan O'Donojú. Pidió en una
proclama permiso a los independientes para pasar a
México, suplicándoles suspendiesen las armas hasta
recibir el correo de 24 de junio.
Es el caso que, a pedimento de los diputados de
México, se trató con calor de conceder tres secciones
de cortes, consejeros de estado y supremos tribunales
de justicia en América. Pedían infantes, pero sólo se
concedían delegados regios. Se convenía en esto en la
comisión ultramarina con asistencia de muchos diputados de las cortes y los ministros. Pero, sabida la libertad enterada de Colombia, es decir, de toda Venezuela y \'Írreinato de Santa Fe con Guayaquil, de Chile
y el Perú, excepto Lima sitiada, el día 24 de jumo, la
comisión redujo su dictamen a que el gobierno propusiera a las cortes los medios que juzgara convenientes
para la pacificación de las Américas. Los americanos
protestaron, y leyeron el día 25 sus proposiciones pre
sentadas a la comisión desde mayo; pero no se discutieron, y las cortes se cerraron el d1a 30.
Sin embargo, El Indicador de La Habana, que es
como el papel oficial del gobierno, ha publicado

Se refiere a la Sierra Madre; la mención a los Andes corresponde con una
\'Ísión totalizadora y un deseo de unidad, geográfica y cultural, del
continente americano.
1
Proclamación del Plan de Iguala.
l

1Como reli~oso, Erar Scr\'ando podia contar con este scnic10 panicular.
Antonio Riva. de origen novohispano, fue criado de ~1icr al menos desde
1815, cuando los dos viajaron a Francia.

corno aprobadas enteramente las bases de los dipu- ser presidente. Dé Usted mis expresiones a Garcia.
tados. -¿Para qué?- Para engañar a los mexicanos. Ni Real, ni Méndez las merecen. Supe que murió el
Con ellas, negoció O'Donojú un armisticio con Itur- infeliz de Palaciosª. No esté Usted ocioso; copie del
bide, y luego adoptó su plan de una absoluta inde- Museo los dos tornos que hay de Casas, y hará mupendencia con un emperador, enviándose a España cho dinero. Yo he impreso aqui su Breve Relación con
comisionados a ofrecer la corona a Fernando, po- un largo prólogo mío. He escrito a madama Moore
niéndose luego una junta de siete personas; una será desde la Habana, y luego desde que llegué aquí; y
O'Donojú. Este gobierno nombrará una regencia de estoy sorprendido de no tener respuesta suya, cuantres; y esa regencia inmediatamente convocará a do la he obtenido de Carlota. ¿Habrá muerto? Si no, déle
cortes. iQué desatino! iQué podía producir un ase- Usted mil expresiones de mi parte, lo mismo a nuestro
sino de sus compatriotas! ¿Se verificará todo esto? Blanco9, y que se sirva darlas a lady Holland10•
Si, porque era plan de Apodaca combinado con Itur¿Ha vuelto por ahí don Manuel Pinto, que llevó seisbide, con Inglaterra y la Santa Alianza. iMaldito sea cientos ejemplares de mi Historia; o Capde,illa, que llePradt con su obra de las colonias4, y radical autor vó ciento setenta? Si acaso estu,ieran por ahí, dígales
de· estos desaciertos! Yo he escrito una obrita 5 im- Usted que se acuerden de mi. Yo le doy a Usted al efecto
pugnando con mi acostumbrado calor el plan de todos mis poderes; y si algo cae, envíemelo Usted con
Iturbide, y la tengo ya en prensa; pero no hay un c... 6 carta a don Manuel Torres, ministro de Colombia, con
de correo que la lleve a Nueva España. Estos cochi
quien vivo. Sepa Usted que hay paquete mensual de
nos de angloamericanos nos han estado mirando Uverpool a los Estados Unidos. Sobrescrito: Dr. Mierfriarnente degollarnos, y han contratado sobre nues- Care of Mr. Manuel Torres. Philadelphia.
tra sangre para obtener las Floridas, prometiendo
Yadiós, mi caro Bello. :\1:ande Usted con confianza
no ayudarnos. iAh canallas! Vosotros la pagaréis con a su sincero e invariable amigo.
un emperador en México, y tendréis que largar la
-Servando de Mier.
Luisiana y las Floridas.
Posdata-Escribo también a Mrs. Moore.
Sólo Colombia marcha con paso firme. Está espe
randa su congreso; y la constitución que rige, e hizo el
difunto Roscio7, es buena. No restan sino Cumaná, que
está pereciendo, Puerto Cabello (digo su castillo, por 8 Quizá se refiera a ~anucl Palacio Fajardo (1784-1819), insurgente
que lo demás está tornado), donde el hambre compite venezolano r autor del Bosquqo de la Revolución en la Amtrica cspaflola (1817),
escrita con la ayuda de Bello r donde se cita la Historia de la revolución de
con la epidemia, que se lleva a veinte por d!a; y ya hu• Nueva
Espafla, de ~!ier.
9
José
yeron los generales, porque, en la batalla de Carabobo, 10 Maria Blanco White.
Ladr Elizabeth Holland habla pedido personalmente, a fine~ de 1815,
dada ~124 de junio, de siete mil españoles, apenas que- ayuda
económica al gobierno británico para fray Sm·ando y Andrés Bello.
daron cuatrocientos. El otro punto es Cartagena, pero
tenernos la bahía y Boca Chica con sus dos castillos.
Ya habrá caído, porque no puede recibir víveres, y es
taba en el extremo.
¿Por qué no se \'Íene Usted a senir a su patria, Bibliografía
falta de hombres sabios? Si; cuando yo he visto a
Jaksic. lván (2001). Andrés Bello: la pasión por el orden, Santiago de Chile.
Revenga de ministro de estado, veo que Usted debe
Editorial Universitaria.

• Se refiere obviamente al abate Dominique Dufour de Pradt y su obra De
la.s colonias ydc la rcvolucwn actual deAmtrica, cuya primera versión al español,
a cargo de Juan Pina.rd. data de 1817
1
la Mcmona político-instructiva, publicada en Filadelfia ese año de 1821.
•r.a "mano decente· de Miguel Luis Amunátegui se abstuvo de completar
el impropeno, dejamos su conclusión a la imaginación del lector
7
Juan Germán Roscio (1769-1821), insurgente \'enezolano, redactor del
Acta de Independencia y vicepresidente de Venezuela y de la Gran
Colombia.

54
55

Mier, fray Semmdo Teresa de (1883). -Cana a Andrés Bello", en Obras
completas de don Andrts Bello, opúsculos literarios y criricos. Tomo 6. lntro·
ducción de ~1igucl Luis Amunátegui. Santiago de Chile: Edición he,
cha por la Dirección del Consejo de Instrucción Pública e impreso
por Pedro G. Ramlrez (LXXXIX-XCII).
Mier, fray Sm•ando Teresa de (1987). Cartasdt un americano, 1811-1812. Prólogo y notas de Manuel Calvillo. MéXJco: Secretaría de Educación
Pública
Mier, fray Servando Teresa de (1988). Obra.sComplctas,tomo IV. Laformación
de un republicano. Edición, recopilación, introducción y notas de Jaime
Roclr!guez. México UNAM.
O' Gorman, Edmundo (1960). "Fray Servando Teresa de Mier", en Seis estudios de tema mi:xicano. Xalapa: Universidad Veracruzana

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de un mito

(siglos XVI y XVII)

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JOSÉ FRANCISCO ROBLES

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$01'1 &lt;C&gt;

A mi gran amigo Ricardo Monsalve C.,
recuperador de mundos perdidos.

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esde las lecturas del Timco y Critias de Platón, efectua/
das por numerosísimos cronistas de Indias, nace una
cardinal descripción que, muchas veces, se esfuerza
por brindar una existencia temprana a nuestro continente en
la tradición occidental, como forma de contrarrestar la
sorpresiva contradicción cultural que encierra la aparición de
un nuevo espacio en la expresión física y política del mundo
conocido hasta ese momento. Por esta razón, el mito de la
Atlántida permite establecer un puente que se extiende entre
dos tierras que hasta el descubrimiento e invasión europeos
habían estado distanciadas. La aparición del mito atlántico
como explicación de América en los siglos XVI y XVII, cobra
inicialmente dos aspectos importantes para nuestra tierra: el
origen de la población indígena y la problemática escrituraría
y mnemotécnica del "Nuevo Mundo".

D

57

�Pero más allá de sólo dar un recorrido o revisión a las
explicaciones y visiones del poblamiento americano
bajo el mito atlántico, lo que nos convoca señalar en
este trabajo son algunas de las problemáticas
ideológicas que se desprenden de dichos intentos por
elucidarlo. Asimismo, temáticas como la memoria y el
conocimiento perdidos cuya causa sería la inexistencia
de una escritura indigena, se presentan a partir de este
mito en algunos discursos que revisaremos.
Existen numerosos textos entre estos siglos que
revisitan la fuente platónica para adherir o no a la teoría atlántica sobre América al iniciar la historia "oficial" de la región. Desde posturas contrarias que explican que América es la zona "no hundida" del
neptúnico continente, a las querellas de "fabulación"
con las que tachan la validez de los aludidos diálogos
de Platón, muchos cronistas hispánicos y escritores
extrapeninsulares transitan por la tradición clásica antes de plantear sus propias conjeturas sobre el origen
del hombre y cultura americanos.
Una primera e ingeniosa visión de la relación entre
Atlántida y América nos la entrega el famoso navegante y astrólogo Pedro Sarmiento de Gamboa. Es este gallego el que formula con mayor fuerza la coincidencia
entre nuestro continente y la Atlántida, comprobando con proporciones y medidas las palabras expresadas por el "divino" Platón en ambos diálogos referidos1. Es impresionante la seguridad con que Sarmiento
de Gamboa, impulsor, además, del poblamiento europeo del Estrecho de Magallanes, iguala los territorios
de la mítica Atlántida con América:

1
Me pernúto este extenso pie de página para graficar la magnitud de la
proposición de Sarmiento de Gamboa: "[...) Dice Platón quel sitio desea
isla se extend1a al austro, opuesto a bóreas. De aqui entenderemos, que,
siendo la frente des ta isla que era cotérmina con España, desde el estrecho
de Gibraltar hasta Cáliz [Cádiz) se iba extendiendo hacia el poniente,
haciendo arco sobre la costa de Berber!a ó Afrtca, muy cerca della, entre el
poniente yel austro, que es lo que los mareantes llaman sudueste. Porque,
si estaba opuesto a bóreas, que es entre el levante y septentrión, llamado
nordeste, necesariamente habla de ser su sitio el dicho sudueste y
oessudueste y susudueste; y cogía e incorporaba en si las islas Canarias,
las cuales según esto fueron partes della; y desde aqui segu! la dicha tierra
por el sudueste. Ypor cuanto dice al austro, se extenderla algo más al sur
susudueste; y final segu!a por el camino, que hacemos a las Indias cuando
venimos de España, y se juntaba y era una cosa continente y tierra firme
con estas Indias Occidentales de Castilla, juntándose con ellas por las
partes que demoran al sudueste y oessudueste, ó poco más ó menos, de
las Canarias, de manera que quedaba mar a una mano ya otra desta tierra,
digo al norte y al sur de sus costas, y que se juntase con esta tierra y fuese
toda una. Pruébolo de lo de arriba, porque, si la isla Atlántica tenia la
longitud 2300 leguas, y desde Cáliz hasta la costa del rto Marañón y de
Orellana y Trenidad. 6 costa del Brasil, no hay más de 1000, ó 900, 61100

La quinta parte se llama, ó llamó, la isla. Atlántica, tan fa,
mosa como grande, y en cuantidad excedía a todas las demás dichas, a cada una por sí, y aun a algunas juntas de las
mayores. los pobladores de la. cual y su descripción pondré, porque esta es la. tierra, o alomenos parte della, destas
Occidentales Indias de Castilla. ([15n], 1942: 36)

Sin embargo, este cosmógrafo no deja ahí su discurso,
al contrario: sigue adelante con una osada propuesta de
poblamiento de las tierras americanas, un poco al estilo
que veremos en Acosta, pero con su acostumbrado
sincretismo entre gentilidad y cristianismo que bien le
costaría a lo largo de su vida, y por otras razones, a lo
menos tres persecuciones y juicios por el Santo Oficio:
[...] ¿La cual, quién duda, que, estando tan cerca de España, que según fama común Cáliz solía estar tan junta con
la tierra firme por la. parte del puerto de Santa María, que
con una tabla. atravesaban como por puente de la isla a
España, sino que seria poblada aquella. tierra de los pobladores de España, Tubar y sus descendientes, y también de
los pobladores de África, cuya vecina era? Yhace afe a esto,
llamarse la isla. Atlántica, que fué poblada por Atlas, gigante y sapientísimo astrólogo, el cual pobló primero a
Mauritania, que hoy es llamada Berbería, según Godefrido
y todas las crónicas lo enseñan. Así fué Atlas hijo de Iafet y
de la. ninfa Asia, nieto de Noé. Yporque desto no hay más
autoridad de la. dicha y se ha de corroborar con la del divino Platón, como arriba quedó empezado a tratar, será necesario ayudarme dél para dar al lector scriptura que merezca crédito delos pobladores desta isla. Atlántica. (42-43)

leguas, que son las partes por donde esta tierra se juntaba con la América,
claro paresce, que, para cumplir la suma de la resta, para el cumplimiento
de las 2300, habemos de meter en la cuenta todo lo demás que hay de
tierra desde la costa del Marañón y Brasil hasta la Mar del Sur, que es lo
que agora llaman América, y conforme al rumbo va a salir a Coquimbo;
que contando lo que falta viene a ser dicha suma, y aun mucho menos de
las 2300 leguas. Y midiendo el circuito, o boj, tenla la isla más de 7100
leguas de boj, porque otras tantas son las que tienen Asia y África de boj
por sus costas. Y si la tierra que he dicho estaba junta con esta, como en
efecto lo estaba conforme a lo dicho, habla de tener mucho más, porque
aun agora estas partes de Indias Occidentales tienen medidas por compás
y altura más de 7100 leguas. Luego quede de aqu! averiguado que las Indias
de Castilla fueron continentes con la isla Atlántica y por el consiguiente
la misma isla Atlántica, la cual procedía de Cáliz y venia por el mar que
venirnos a las Indias, al cual todos cosmógrafos llaman mar Océano
Atlántico, por haber sido en él la isla Atlántica. Y as! navegamos agora
por donde antiguamente fue tierra. El fin y extremo suceso en suma
contaremos, poniendo primero la descripción del orbe de aquel tiempo y
los pobladores della". Pedro Sarmiento de Gamboa [1572), Historia de los
Incas, Buenos Aires, Emecé, 1942, pp. 39-40. Este texto de Sarmiento de
Gamboa también es famosamente conocido como Historia Indica.

No haría entonces la España imperial -siguiendo la
de tiempo a henchir las tierras de Indias de tantas naciológica de Sarmiento- sino repetir la original historia
nes ygentes y lenguas. (Acosta, 1590. libro I, cap. XX: 56)
del poblamiento americano otorgándole el derecho casi
natural a volver sobre los propios dominios antaño ocuCon esta explicación Acosta refuta a algunos cronispados, amparado en la autoridad platónica. Tal vez tas para quienes europeos y africanos pasaron a las Inbaste recordar (para confirmar la declaración del na- dias a través de la Atlántida por ser dicha isla, en palabras
vegante) uno de los objetivos para los cuales fue escri- de Acosta, un "cuento" para "muchachos y viejas":
ta su Historia Índica (1572): legitimar la labor imperial
española sobre la tierra incásica, a partir de la distorYo, por decir verdad, no tengo tanta reverencia a Platón,
sión de fuentes orales de las que se sirve para elaborar
por más que le llamen divino, ni aun se me hace muy
dicho texto, libelo acusatorio de prácticas bárbaras e
dificil de creer que pudo contar todo aquel cuento de la
idolátricas por los indios del Perú. De todas formas,
isla Atlántida por verdadera historia, ypudo ser con todo
algunas analogías sincréticas con que posibilita y brineso muy fina fábula (libro I, cap. XXII: 61).
da un carácter genealógico bíblico a estas tierras recién asomadas a los ojos de Occidente, podemos enMás adelante también rebate Acosta la teoría socontrarlas alrededor de cien años más tarde en bre la descendencia de los indios americanos de alguescritores ya criollos, como el caso de Sigüenza que na tribu de Israel. Su argumento es el siguiente: los heluego estudiaremos.
breos tienen letras, los indios no poseen rastros de ellas
Una segunda visión a la cual dedicaremos una ma- (Libro I, cap. XXIII: 62). Este eurocéntrico argumento
yor atención pertenece a Joseph de Acosta en su de la inexistencia de escritura por parte de los indios
famosísima Historia natural y moral de las Indias (1590). americanos, especial hincapié que juzgan los cronisCuando ya ha cerrado su discusión frente a la autori- tas españoles como una de las fundamentales diferendad aristotélica y platónica referida a la geografía físi- ciaciones -y todo lo que ello implica- entre ambas
ca y natural del mundo, Acosta inicia su cuestiona- culturas, se ejercerá en la práctica colonizadora como
miento sobre algunas teorías del poblamiento sometimiento y expropiación territorial a los indios
americano. Para Acosta el hombre llega a partir de dos sustraídos del concepto de razón ligado a la escritura
posibilidades a nuestro continente: el naufragio o la y, por lo mismo, alejados de ejercer un dominio jurídico
continuación territorial entre América y el orbis sobre sus tierras3; esta ausencia racional y escritura!
terrarum 2, siendo esto último para él lo más probable: está subrepticiamente unida a una ideologización del
mito atlántico, aunque este mito no esté presente en
Ypor decir mi opinión, tengo para mí días ha, que la Acosta. Por ello no sólo debemos recordar el Timeo plauna tierra y la otra en alguna parte se juntan y conti- tónico como el diálogo donde se propone la antigua
núán o a lo menos se avecinan y allegan mucho (...) Si existencia de un continente desaparecido por un caesto es verdad como en efecto me lo parece, fácil res- taclismo, sino por la relevancia que tiene en la postura
puesta tiene la duda tan dificil que habíamos propues- cosmológica frente al concepto de Razón: el mundo
to, cómo pasaron a las Indias los primeros pobladores creado por la Razón es inmutable y ella nunca puede
de ellas, porque se ha de decir que pasaron no tanto na- habitar en algo que no tenga alma4. En Occidente la
vegando por mar como caminando por tierra. Yese ca- escritura actúa como soporte oficial-judicial de dicha
mino lo hicieron muy sin pensar mudando sitios y tie- Razón, de la historia y el conocimiento cosmológico
rras su poco a poco, y unos poblando las ya halladas, sobre el universo, y todas sus implicancias dentro del
otros buscando otras de nuevo, vinieron por discurso
3

Una muestra de la discusión de estos conceptos al interior de la propia
Iglesia, son los trabajados en el clásico libro de Silvio Zavala (1984).
Filosofía de la conquista. México: Fondo de Cultura Económica. Cap. II
"Cristiandad e infieles" (23-39).
• Platón, Timeo, en Diálogos VI. Filebo-Timeo-Critias. Madrid: Gredos, 1992
(29a-b). Aesta tradición racional echan mano los discursos de Sepúlveda
y otros enfrentados a la postura humanitaria de Vitoria y Las Casas. Cf.
Zavala (1984)

2

Cf. Acosta [i590) Libro !, cap. XIX: 54. Llama la atención la postura
Cñrica (y escéptica) de Acosta al momento de enfrentarse a las antedichas
autoridades helénicas. Incluso descalifica para el caso de América la teor!a
agustina, el cual plantea que el poblamiento de muchas tierras
desconocidas del orbe antiguo fueron pobladas "a nado" en épocas
anteriores. Esta vaga explicación complica a Acosta, para quien el hombre
llega a nuestro continente a partir de las dos posibilidades que él expone.

1

1

1¡
1

1

58

59

�en gran parte hacen ,·entaja a muchas de nuestras repúbli
campo del desarrollo social humano que hace del homcas [...] (Acosta, 1590. libro VI, cap. I: 281).
bre un "Hombre con mayúscula", si querernos recordar las palabras de Leopoldo Zea (cf. 1969).
Resumiendo, tal corno la tierra americana es vista
A pesar de esta supersticiosa creencia en la exclucorno "yacía" y luego poblada alóctonarnente, ya sea a
sividad occidental de la Razón, lo importante a resca
tar de la visión de Acosta es la que pretende como do, través de la Atlántida o la continuación territorial con
ble finalidad de su historia: descreer al mundo de que África corno sostiene Acosta, los indios "de natural calos indios son irracionales y regirlos por sus propias pacidad para ser bien enseñados" son Yistos corno una
leyes, siempre que éstas no contradigan la ley de la Igle- página en blanco a llenar de Razón por los advenedisia (Acosta [1590] Libro VI, cap. I: 281). Aunque Acosta . zos conquistadores y evangelizadores en este "Nuevo
niegue una escritura a la altura de la occidental (ya Mundo". Con Acosta podernos enmarcar el momento
que a los rnexicas les concede cierto sistema sígnico), del poblamiento americano como un hecho fortuito,
jamás deja de alabar los propios sistemas pero que en este segundo "poblamiento" cultural no
mnemotécnicos -especialmente rnexicas- teniendo puede ser dejado al simple azar o a la guerra de exterpor ello un importante potencial para ser minio, sino que se debe ayudar al "buen gobierno" de
evangelizados, "letrados" e integrados a la verdadera estos indios y encaminarlos al conocimiento de Dios.
religión, cuestión que no podía ser de otra manera si el Acosta, bajo su erudíta memoria y comedimiento para
clero quería contar con argumentos reales para per- con el Génesis de las Sagradas Escrituras y su intento
manecer en América y llevar a cabo su trascendental por unirlas a un ejercicio volitivarnente científico, no
podría reconocer la existencia previa o atlántica de
labor política en nuestro continente:
hombres en estas tierras si no es a través de su teoría
Aunque tenían muchas cosas de bárbaros y sin funda, de la continuación territorial apoyada en el carácter
mento, pero habían también otras muchas dignas de ad- uniYersal del diluYio bíblico: Dios no podía descono5
miración, por las cuales se deja bien comprender que cer que había "otro" mundo y otros hornbres .
La tercera ,·isión a revisar es la de Carlos de
tienen natural capacidad para ser bien enseñados, y aún
Sigüenza y Góngora en su Teatro de virtudes políticas que constituyen a un príncipe,
cuyo encabezado del preludio III de este
arco de triunfo por la llegada del nuevo
,irrey de México, dice así: "~eptuno no
es fingido dios de la gentilidad sino hijo
de Misraím, nieto de Cam, bisnieto de
1\ioé y progenitor de los indios occidentales". Si bien Sigüenza se sirve de todo
un aparato retórico-político para poner
subversivamente (o digámoslo "criollamente" subYersh·o) de modelo al,irrey

5 El sacerdote jesuita también recoge de los relatos
del Tawantinsuyu el mismo moti\'o del dilU\·io
uni,·ersal que encontramos en la Biblia, con la
diferencia que los del Perú se protegieron escondidos
en cuevas. cuestión que los "emparienta" (según
Acosta) curiosamente con la denominación que los
mexicas dan a su pueblo original, Chicunmuitotlec,
que significa "siete cue\'as". Véase donde se relata este
mismo pasaje por ~lartin de ~lurúa (1992). Historia
General dd Pcni. De los orígenes hasta d último Inca (16061611). Madrid: Cambio 16, cap. 11 (Selección).

60

la vida y obra de los reyes aztecas, debernos subrayar el uso bibliográfico con
que sostiene dichas afirmaciones que
enaltecen la doble herencia del criollo
americano o mexicano para este caso.
Varios autores sirven de apoyo ante
tamañas afirrnaciones6 y para uno de los
últimos párrafos con que remata dicho
preludio:
Que de la Atlántica saliesen colonias
para poblar otras islas consta del mismo Platón: "Todas éstos (habla de los
hijos de Neptuno) y su posteridad vi:..1.eron allí muchos siglos, dominando
otras muchas islas del mar". Y que se extendiesen hasta Egipto consta de lo subsecuente inmediato: "también de aque
llos hasta Egipto, etc.", con que se
fortalece mi conjetura de la similitud
(que bien pudiera decir identidad) que
los indios, y con especialidad los mexicanos, tienen con los egipcios, descendiendo de Misra1m, poblador de Egipto, por la linea
Nephthuim. Luego, si de la Atlántica, que gobernaba
Neptuno, pasaron gentes a poblar estas provincias, como
quieren los autores que expresé arriba, lquién dudará el
que de tener a Neptuno por su progenitor sus primitivos habitadores los toltecas, de donde dimanaron los
mexicanos, cuando en sumo grado convienen con los
egipcios, de quienes descendieron los que poblaron la
Atlántica? (Sigüenza, 1984: 183)

de su calendario, modo de expresar sus conceptos por
jeroglíficos y por símbolos, fábrica de sus templos, gobierno político y otras cosas" (181). Sigüenza al destacar el uso jeroglifico como expresión conceptual común a ambos pueblos, sienta una nueva argumentación
que relaciona Atlántida y América. A partir de esto,
recordemos aquel fragmento del Timeo en el cual el sacerdote egipcio se refiere al clima y su importancia en
la conservación de la memoria: Egipto puede recordar
lo que Atenas no sabe de su primera edad, debido a
que nunca allí llueve y, "por ello se dice que lo que aquí
se conserva es lo más antiguo" (Platón: 22e). La lluvia
o los constantes diluvios a los que hace alusión el sacerdote egipcio ante un atónito Solón -que al parecer sólo conocía el de Deucalión y Pirra7- , van borrando la memoria de los pueblos "corno una enfermedad,
un torrente celestial que deja sólo a los iletrados e in-

Esta especial relación con que Sigüenza postula una
tercera visión, la ascendencia egipcia del pueblo indígena mexicano, adquiere un tinte especial cuando retornamos a unos párrafos anteriores al citado, donde
hace una comparación entre mexicanos y egipcios: "de
que dan luces las historias antiquísimas originales de
aquellos que poseo y que se corrobora con lo común
de los trajes y sacrificios, forma del año y disposición

7

Para Platón en el Critias, existen dos diluvios en la Atenas, el de Deucalión
y uno anterior. En el de Deucalión -como cuenta la leyenda- éste navegó
con su mujer Pirra en un arca, ante la destrucción del género humano
lle\'ada a cabo por Zeus, lo cual desencadenarla la desaparición de la
Atenas primordial, la república ideal en el pensamiento platónico. Luego
de este diluvio Zeus reparte la tierra a sus hijos, tocándole a Poseidón
(Neptuno) el territorio de la Atlántida. Alo largo del tiempo, ésta también
cae en estado de corrupción, por lo cual viene el castigo de la desaparición
y hundimiento de esta tierra bajo las aguas que llevarfo su nombre.

6
Para revisar las obras de estos autores citados por Sigüenza como
Gregario Garcla, Zárate y Gómara, el articulo de Tord ofrece un breve
recorrido por el pensamiento sobre este tema de cada uno de estos, más
otros que él suma a su lectura. Cf. Luis Enrique Tord, "Platón, la Atlfotida
y los cronistas del Perú", en Teodoro Hampe Martinez (compilador)
(1999). La tradidón clásica en el Pcni virreinal. lima: Uni\'ersidad Nacional
Mayor de San Marcos, 35-46.

61

�1

,1

cultos, de modo que nacéis de nuevo, como niños, desde el principio, sin saber nada ni de vuestra ciudad ni
de lo que ha sucedido entre vosotros durante épocas
antiguas" (Platón, Timeo, 23a-b). Ante las afirmaciones del sacerdote egipcio en el diálogo platónico, lqué
podernos decir sobre el alcance o relación entre las civilizaciones egipcia y mexicana, en tanto América es
tradicionalmente concebida como la zona húmeda por
excelencia, surcada por amplios rios -como diría Fernández de Oviedo-, victima principal de inundaciones y cataclismos? Si para el mundo occidental el diluvio ocultó la tierra durante 150 días, para esta América
en boca de escritores y cronistas como Sarmiento de
Gamboa hizo desaparecer parte del continente para
siempre. La condena americana a una eterna infancia
bajo el escrutinio de estas teorías atlánticas, no sólo seria
la condena a no saber, a estar vetados del conocimiento de
nuestra historia, sino que seria la condena a una constante reescritura de los limites de nuestras propias identidades a partir del relato de otras, a la mutabilidad del cataclismo que siempre nos exigiría creer que estarnos recién
comenzando una tarea de la cual sólo sabriamos que nunca podremos concluir. El glifo mesoamericano y su destrucción como sistema socio-significante, podriamos sugerir a la luz de los discursos referidos, seria el aborto
temprano de esa tarea que ya habia comenzado como perpetuación de una memoria colectiva de un pueblo.
Una cuarta y última visión en el papel de este breve
trabajo se sirve basalmente de la experiencia del propio Sarmiento de Gamboa: la inconclusa NuevaAtlántida
(1627) de Francis Bacon. En 1584 Sarmiento funda las
dos primeras ciudades en el Estrecho de Magallanes
que él bautiza como Nombre de Jesús y Rey don Felipe, con el fin de hacer a España dueña de los dos océanos y evitar las correrías de Drake que provocará importantes estragos al imperio español. Sarmiento
vuelve a su patria a pedir ayuda para los colonos que
muy pronto morirán casi todos de hambre, y, cercano
a las Azores, cae prisionero por el famoso pirata W alter
Raleigh, padeciendo prisión entre 1586 y 1590. Se cuenta que el navegante gallego dialogaba en latin con la
reina Isabel (quien al parecer le tenía bastante simpatia por su erudición) sobre sus aventuras, leyendas e
historias de lndias, narraciones que sirven a un atento
cortesano Bacon -célebre integrante del auditoriopara entramar su obra utopista y postular otra mirada
sobre el mito atlántico y su relación con las Indias Occidentales. En la obra baconiana tiene especial impor-

tanda el motivo de la memoria y el conocimiento en la
isla de Bensalem, la nueva Atlántida o biblioteca del
mundo. Tal como Solón, que llega a Egipto y es sorprendido por el saber del sacerdote, asimismo los navegantes náufragos que vienen de Perú, protagonistas
del relato, son recibidos con las noticias de encontrarse en una nueva tierra absolutamente ignota y que no
obstante guarda en sí la memoria perdida del mundo.
Relata dicha memoria otro sacerdote, de una logia de.nominada Casa de Salomón, nombre que no sólo nos
remite al poeta legislador bíblico, sino a un hecho puntual en las correrlas de Sarmiento de Gamboa: éste,
junto a Alvaro de Mendaña descubren unas islas que
bautizan como Salomón en el Pacifico (Melanesia) en
1568, hecho que el navegante publica como breve relación de descubrimiento unos años más tarde. De esta
manera el relato de Nueva Atlántida se asemeja bastante a la estructura que Platón le da al Timeo en un primer momento, y prosigue con la profundización del
funcionamiento de Bensalem tal como el filósofo helénico lleva a cabo la profundización de la vida de los
atlantes en el Critias. Cabe destacar el hecho en Bacon
de asignarle a dicho continente de la Atlántida dos reinos principales, el de Coya y Tyrambel, siendo Perú y
México respectivamente, los cuales habrían hecho
grandes expediciones militares a Europa por el mar mediterráneo. Pero luego de estas ambiciosas empresas,
especialmente la que buscaba invadir la isla de
Bensalem, vino a la Atlántida un gran diluvio por su
grave osadía. Es entonces cuando Bacon explica el porqué de la existencia, población y costumbres de sus
actuales hombres americanos:
En cuanto a los hombres, si bien en muchos lugares teman edificios que no llegó a cubrir el agua, como esta
ínundación, aunque superficial, duró largo tiempo, los
del valle que no se ahogaron perecieron por falta de comida y otras cosas necesarias. Asi que no hay que maravillarse de la escasa población de América, ni de la rudeza e ignorancia del pueblo, pues hay que considerar a
los habitantes de América como un pueblo joven, por lo
menos mil años más joven que el resto del mundo, ya
que tanto ha sido el tiempo transcurrido entre el diluvio universal y esta su ínundación. Pues el resto de semilla humana que quedó en las montañas, pobló el pais
otra vez lentamente, y como era gente simples y salvajes (no como Noé y sus hijos que pertenecian a la familia más principal de la tierra), no pudieron dejar a la pos-

62

teridad escrituras, obras de arte, ni ningún índicio de
civilización. ([1627] 1966: 249).

Como reflexión final, podernos concluir que en
Platón el mito de la Atlántida representaría un claro
ejemplo del mestizaje como ubarbarización". De esta
manera resulta interesante el estudio de la obra de
Bacon, en tanto configura la noción cristiana de castigo divino (aunque de manera distinta) en la destrucción de la Atlántida, la cual se mantiene en el imaginario ideológico que se genera de América, pudiendo ser
rastreado como una verdadera genealogía de la infamia que recae en la existencia de los hombres de nuestro continente hasta nuestros días, actualmente bajo
otras formas 9. El "purificador" diluvio bíblico que actuaría en América como borrador de la memoria o la
pérdida de la escritura como imposibilidad de defensa
oficial de una tradición o cultura frente a otra que alcanza su máximo prestigio en la escritura corno perpetuación milenaria de su historia, tienen en nuestro
continente una especial resonancia a través del mito
de un continente sumergido que realmente se "sumerge" por las estrategias de superposición violenta de las
culturas europeas sobre las autóctonas desde el siglo
XVI. La importancia de la Atlántida para nuestra historia continental quizás va más allá de ser un mero influjo clásico retórico-literario: también es un intento
de apuntar la herencia indígena en tanto huella indeleble de una barbarie como castigo divino acusada en
nuestro suelo, la pesada ancla que sentenciaría a la inmovilidad o a periódicos hundimientos a nuestra región.

En la isla Atlántica no hubo elegidos para salvarse
como ocurrió con la familia de Noé, sino que, como las
bestias, los hombres se vieron obligados a huir hacia
los montes. La imagen que nos presenta Bacon es
demoledora e ideológicamente evidente. A ésta podemos comparar las imágenes que Platón contrasta entre la Atenas primordial y la Atlántida. Tal como para
Platón esta última representó en un momento un ideal
de perfección, comparable a la idealidad de la Atenas
primordial, para Bacon dichos reinos también represe1:1tan un modelo en el campo de la cultura, hasta la
venganza divina que se produce cuando los atlantes
desean conquistar a la Bensalem, bendecida por el
apóstol Bartolomé que además hace entrega a los habitantes de la isla libros del Nuevo Testamento que
aún no estaban escritos, junto con una carta que los convertía en el pueblo elegido por Dios (245)8. Es entonces
cuando el diluvio hace sumergirse a la Atlántida corno
triunfo de la fe cristiana sobre estas dos decadentes civi
lizaciones de la gran isla. Los motivos de la decadencia
atlántica y el castigo divino, son expuestos en el también
inconcluso texto de Platón Critias. Allí los atlantes, pueblo de origen divino al ser hijos de Poseidón (o Neptuno,
padre de los indios americanos en Sigüenza), al mezclarse con otras razas mortales se condenan al vicio y a la
soberbia del poder que producen sus triunfos frente a
otros pueblos. La mezcla constituye la caída, el mestizaje
interracial los hace alejarse de la perfección original, doctrina que también se baraja en el Timeo como parte de la
cosmología propuesta: el demiurgo mezcla dentro de un
mismo recipiente en el que antes había mezclado el alma
del universo, la materia; por lo tanto, el hombre adquiere
una pureza de segundo grado, una suerte de mestizaje,
cuestión que a nosotros como americanos nos resulta muy
cercana. La constante degradación del hombre corrompido por dichas mezclas, da lugar a una filosofía de la historia que para Platón representará el devenir del ser en la
decadencia y que será señalizada por diversos cataclismos parciales que preanuncian su destrucción.

9

El estudio clásico que da cuenta de esta "genealogía" es, obviamente, el
publicado por Antonello Gerbi (1960) bajo el titulo de La disputa del nuevo
mundo. Historia de una polémica (1750-1900). México, Fondo de Cultura
Económica.

Bibliografía
Acosta,Joseph de [1590) (1962). Historia natural y moral de las Indias. México: Fondo de Cultura Económica.
Bacon. Francis [1627) (1966). :Vucva Atlánt1da, en Utopías dd Renacimiento.
\léxico: Fondo de Cultura Económica.
Platón. Timco, en Diálogos VI. Filcbo-Timeo-Critias (1992). \ladrid: Gredos.
Sarmiento de Gamboa, Pedro [1572) (1942). Historia de los Incas. Buenos
Aires: Emecé.
Sigüenza y Góngora, Carlos de (1984). Teatro de virtudes politrcas que consti·
ruycn a 1111 principc, en: Seis obras. Caracas: Ayacucho.
Zavala, Sihio {1984). Filosofía de la conquista. México: Fondo de Cultura
Económica.
Zea, Leopoldo (1969). La filosofia americana como filosofía sm más. México:
Siglo XXI Editores.

8

El apóstol Bartolomé se cree que pasó a las Indias y fue el primero que
llevó el evangelio, olvidado por los indios debido a la ausencia de escritura.
Quizás sea importante señalar acá que el motivo del ohido de la palabra
dhina como condena a la "imperfección•, también la encontramos en otro
diálogo de Platón como el Fedro.

63

�BIBLIOCLIPS

WILUAM STYRON:

Una fuerza única
En julio de 1989, el mensuario
Esquire tuvo la audacia y la graciosa incorrección política
de publicar -con el título de Oh, My God, What's This?"la polaroid tomada a escondidas" de una suerte de
organigrama/power-play del establishment literario
norteamericano. Un esquema con forma de pirámide
construida con post-its. Este "objeto tan
desagradablemente feo" -reían con malicia los
redactores del mensuario- había sido una leyenda
urbana desde hacía años, y, ahora, finalmente era
descubierto dentro de un trastero de "una pequeña
firma consultora de Madison Avenue". Allí, en cada uno
de sus aproximadamente doscientos papelitos
autoadhesivos de color amarillo, ordenados, de arriba
hacía abajo y de mayor a menor, en hileras cada vez más
anchas, se leía el nombre de un escritor Made in USA. La
soledad en la cumbre era para Saul Bellow. Bajo él se
ubicabanJohn Updike y Norman Mailer. Yenla tercera
fila descendente, aparecían Eudora Welty, Phílip Roth
y Willíam Styron.
Los tiempos han cambiado: Bellow
ya no está, cabe pensar que el trono es hoy ocupado por Roth, Welty
también se ha ido, Updike mantiene su puesto, Mailer ha perdido
unos cuantos puntos, Cormac
McCarthy (por entonces a mitad de
pirámide ha ascendido varias posiciones), J. D. Salinger continúa
siendo un sólido fantasma embru-

jando la cuarta hilera ( entonces
habitada por Tom Wolfe, John
Irving e Isaac Bashevis Singer) y,
desde los cimientos, trepa lento
pero sin pausa toda una nueva generación por entonces inédita y
más que dispuesta a reclamar su sitio lo más cerca posible del sol.
Y la pregunta es cuándo muere
realmente un escritor: cuando deja

65

este mundo, cuando deja de publicar, cuando deja de escribir o cuando deja de ser leído.
William Styron (1925 -2006)
murió en su casa de Martha's
Vineyard el pasado noviembre, no
publicaba un libro desde 1993, y
difícilmente podía ser considerado,
aqu! y ahora, un escritor canónico
y reverenciado y mucho menos un
autor al que demasiados recién llegados o próximos a arribar quieran
emular o tal vez vencer (no está de
más apuntar que todos sus libros
fueron traducidos a nuestro idioma,
pero que hoy todos, menos uno, están descatalogados en castellano).
Y, aún así, a la hora de las elegías, la
obra no muy amplia pero s1 poderosa de Styron parece agrandarse
no por su modernidad sino pcr todo
lo contrario: por un vigor resistente que alude a lo ancestral, a tiempos en que las tierras de las letras
estadounidenses estaban habitadas
por unos pocos pero auténticos e
indiscutibles titanes. Así, Styron
desciende directamente -luego
del fundante y conformado por
Melville, Hawthorne y Twaindel segundo Tripie Big Bang: de
Ernest Hemingway, de Francis
Scott Fitzgerald y, especialmente,
de William Faulkner. Y Styron ocupó, a regañadientes, el sitio de "narrador del Sur" dentro de una notable generación en la que
primaban lo judío (Roth y
Malamud y Salinger) o lo wasp
(Cheever y Updike y Shaw) o un
puñado de inasibles francoti radores (Mailer y Vonnegut y los
experimentales comandados por
Barthelme &amp;: Pynchon &amp;: Co). Una
época en la que las invocaciones a
los pantanos del "más abajo" estaban, por lo general, ahogadas en
cierto elemento freak-folk más que

�bien representado por Flannery
O'Connor, Carson McCullers y el
primer Truman Capote. En cualquier caso, a Styron (más allá de la
transparente evidencia de su primera novela publicada a los 26
años: la en su momento muy celebrada y ganadora del prestigioso
Prix de Roma Tendidos en la oscuridad, de 1951, narrando la decadencia de una familia disfuncional de
su Virginia natal y, monólogo interior mediante, el posterior suicidio
y salto desde un rascacielos de
Manhattan de Peyton Loftis, una
joven caída en desgracia) la etiqueta de faulkm:riano siempre le molestó. Styron prefería pensarse corno
escritor enrolado no en un determinado territorio sino en un Gran
Tema: el eterno combate entre el
Bien frente al Mal. Toda su obra se
compone, en buena parte, de variaciones sobre este asunto que, en su
caso, no buscaba a la "Gran Novela
Americana" sino el hallazgo de la
"Gran Novela" a secas creciendo,
según sus propias palabras, sobre
"la catastrófica propensión de los
humanos a dominarse los unos a los
otros". Lo que no impidió, claro,
que su programa vital se correspondiera con el de sus mayores: fue un
alumno difjcil (pasó por demasiadas academias del tipo disciplinante), se alistó en el ejército llegando a teniente (aunque la
Segunda Guerra Mundial terminó antes de que él zarpara desde
San Francisco hacia Japón), se
lanzó a la conquista de la gran
ciudad (New York, donde trabajó como aprendiz de escritor en la
editorial McGraw-Hill, experiencia que recordaría, con acentos
tragicómicos, en los tramos más
logrados de La decisión de Sophie),
volvió a enrolarse para el combate

(en Korea, la baja fue por problemas
en la vista) y marchó a París (donde
formó parte, en 1953, del grupo fundador de la mítica ThePari5 Review).
Fue entre Francia e Italia -luego de la perfecta nouvelle "de ejército" La larga marcha, serializada en
revista en 1952 y editada como libro en 1956, y de un tan sonado
corno absurdo pleito de machos cabríos con el siempre dispuesto a la
lucha Mailer que los mantuvo enemistados por casi un cuarto de siglo- que Styron escribió su
incomprendida por la crítica pero
alabada por el difjcil Capote Esta
casa en llamas (1960). Tumultuosa
novela sobre la experiencia del ex
patriado en cuyo centro arde, mefistofélico, el duelo rnlticoexistencial, con reminiscencias de
Dostoievski y Mann, entre un clnico y joven millonario que intenta
poseer a un idealista pintor y donde destacan (en lo personal, lo primero que recuerdo y lo que más
admiro cuando pienso en Styron)
las deslumbrantes páginas de apertura narrando un casi infernal viaje
en automóvil desde Salerno a
Sambucco.
Su siguiente proyecto -previa
documentación de largos añosfue polémico: Las confesiones de Nat
Turner (1967). Alll, con muy a la
moda modales fiction non-fiction,
Styron investigaba e imaginaba la
gran rebelión de esclavos acontecida en Virginia, en 1831, protagonizada por el carismático rebelde del
titulo y en la que murieron cincuenta y cinco blancos. Los negros lo
acusaron de racista estereotipador
(en especial por pasajes en los que
Turner se imaginaba violando a una
joven blanca; ver el libro William

Styron's Nat Turner: Ten Black Writers
Respond) y los retrógrados sureños
66

lo condenaron por traicionar a su
linaje (al enaltecer la figura de un
predicador rebelde y proclive a visiones apocalípticas). Ni unos ni
otros impidieron que la novela se
llevara el Pulitzer de 1968 y Styron
se limitó a argumentar que para él
"la esclavitud constituía algo que
había aniquilado a negros y blancos, a toda una sociedad".
Styron escribió y estrenó entonces la casi obligatoria obra de teatro con la que fracasa todo grande
de su pais desde Henry James (In
the Clap Shack, 1973), y demoró casi
diez años en terminar su siguiente
novela que se convertiría en su más
grande éxito: La decisión de Sophie
(1979) se proponía -y en buena
parte conseguía- ser la gran novela sobre la imposibilidad de escapar a la honda expansiva del Holocausto. Otra vez polémico -los
judíos le recriminaron que su hemina fuera católica-, lo que buscaba
y encontraba aquí Styron en realidad trascendia a un determinado
momento histórico y crecía como
desesperada historia de amor loco
entre la sufrida polaca Sophie y el
brillante y demencial judío Nathan
desenvolviéndose y enredándose
ante los ojos atribulados de Stingo,
joven alter-ego de Styron quien, al
final, descubría que sólo quería salir vivo de allí para poder ponerlo
todo por escrito lo más rápidamente posible. La exitosa adaptación
cinematográfica de 1982, dirigida y
escrita por AlanJ. Pakula, consagró
a Meryl Streep como nueva gran
dama del celuloide, descubrió al
actor Kevin Kline, y elevó a la novela a la categoría de clásico moderno y best-seller rampante.
Styron hizo tiempo -antes de
retornar a su proyecto de toda la
vida, una gran novela sobre los

1

tor corno una sucesión de grandes
cimas" sino corno un "paisaje suce'
1
diéndose en una serie de vistas menos espectaculares pero igual de
resonantes que aquellas dramáticas
y wagnerianas cumbres que alguna vez escalé". De ahí que abandonara definitivamente The Way of the
Warrior rescatando varios fragmentos introductorios para convertirV
los en los tres magistrales cuentos
publicados primero en Esquire y luego reunidos en Una mañana en la costa: Tres relatos de juventud (1993) a los
que definió corno "reescrituras
ideales de mi pasado".
Unaexhaustivabiografía-William
Styron: A Life, firmada por James. L.
W. West lll- apareció en 1998 y
cerraba con una breve nota donde
se afirmaba que "Styron continúa
dando sus paseos diarios con paso
firme y, a los 72 años, sigue siendo
innovador y productivo". Pero nada
nuevo subió a la superficie o escaló
las montañas y, días atrás, su rival
y amigo Mailer declaró a pie de féretro que "ningún otro escritor de
mi generación tuvo un sentido tan
omnisciente y exquisito de lo elemarines a titularse The Way of the lo arrancó para siempre de una ru- gíaco. En los años por venir su obra
Warrior- publicando un volumen tina de trabajo hasta entonces fe- se recordará corno dueña de una
de ensayos titulado This '¿uiet Dusk lizmente invulnerable: dormir has- fuerza única." Habrá que esperar a
andOtherWritings (1982) donde des- ta el mediodía, almorzar con su ver y leer qué ocurre con -a metacaban su apreciaciones del sur, mujer, recados varios por la tarde, nos que haya dejado instrucciones
sus recuerdos de juventud, su de- escribir cuatro horas hasta la hora y prohibiciones explícitas- la vida
fensa de Nat Turner y sus encendi- del cocktail con amigos, cena y, des- post-rnortern de Willian Styron
dos tributos a Francis Scott pués, leer y escuchar música hasta que ahora comienza y que, quién
Fitzgerald y Roben Penn Warren el amanecer. Recuperado pero he- sabe, tal vez, vaciando cajones, lo
entre otros, y una deslumbrante rido de por vida, Styron publicó un devuelva a los planos más altos de
crónica de los funerales de William estremecedor testimonio sobre la esa pirámide inexistente pero
Faulkner escrita para Life.
experiencia en Vanity Fair en 1989 cierta, "desagradablemente fea",
Entonces ocurrió lo imprevisi- que ampliaría a libro al año siguien- en la que habitan, juntos, faraones
ble pero de ningún modo inespera- te y que alcanzaría grandes ventas y albañiles iluminados por los rado: Styron -al igual que su padre convirtiendo a su autor en habitual yos de divinidades invisibles pero
años antes- se hundió, en 1985, en y resignado panelista sobre el terna. implacables que finalmente son,
las aguas oscuras de una depresión Entonces, Styron afirmaría que "ya desde el principio de los tiempos,
crónica que resultó casi terminal y no contemplo mi carrera de escri- los todopoderosos lectores.
l

67

�LETRAS AL MARGEN

UNA CARRERA
DE RESISTENCIA
Andrés Henestrosa
cumple cien años de vida. Hace unos días recibí la
invitación para asistir al homenaje que se le hace por
este motivo. Tras leerla, lo primero que se me vino a la
cabeza fue que me he acercado poco a la obra de este
autor, fuera de sus libros clásicos Los caminos de Juárez y
Los hombres que dispersó la danza, de uno que otro texto
recopilado en antologías y de algunas de sus columnas
periodísticas. Luego, la idea de que exista en México
un escritor centenario en plenas funciones creativas fue
creciendo en mi cerebro hasta atrapar por completo mi
atención. Comencé a darle vueltas y más vueltas. lHa
habido otros? Mi ignorancia acerca de la longevidad de
los escritores mexicanos es casi absoluta. Recordé
entonces a Juan de la Cabada, pero no estoy seguro de
la edad a la que llegó. De hecho, el único nombre que
acudió a mi mente, en lo que a escritores longevos se
refiere, no es de un mexicano, sino de un alemán: Ernst
Jünger, quien siguió escribiendo más allá de los cien
años de edad.

�/Cuál es el secreto de la longevidad
creativa?, me preguntaba. iCómo se
conjura el acecho de la esterilidad,
que constituye quizás el mayor pánico en la vida de un escritor? Enconve r s aciones
con mis colegas,
algunos han expresado su temor ante la posible llegada del
momento en que
se les agoten
los temas, la
imaginación, y,
por lo tanto, se
queden sin materiales para escribir, conservando la experiencia de un
oficio inútil, la
facilidad para
manejar el lenguaje y las técnicas, sin un
verdadero impulso creador.
No se trata de
un temor vano.
Al contrario
del ejemplo de
Andrés
Henestrosa, o
de Jünger, en
México abundan los Bartlebys ( como
los define VilaMatas ): escritores que por cualquier razón
abandonaron el quehacer literario, ya por una o varias temporadas
largas o en forma definitiva. Juan
Rulfo es el más mencionado entre
los mexicanos, aunque también se
habla de JuanJoséArreola,Juan Vicente Melo y hasta de Salvador Eli-

zondo. iPor qué llega a suspenderse
el proceso de un trabajo creativo?
iPor qué un escritor opta, o se ve
condenado al silencio en cierta etapa de su vida?

Se dice que algunos se "agotan"
después de escribir su obra maestra, o que el talento no fue lo suficientemente pródigo con ellos. Se
puede argumentar que el deseo de
"vivir la vida" aleja a otros de la
existencia contemplativa del
creador artístico, o que el éxito

70

apabulló a los de más allá. Que
hay algunos que comprendieron
que jamás podrían superarse, o que
la obra rebasó a sus autores, en
otros casos. Que si el alcoholismo,
la adicción a cier,
tas drogas,las mujeres, el dinero ...
Razones que
explican la esterilidad hay muchas, pero ninguna llega a ser
del todo satisfactoria. Que la
literaria es una
carrera de resistencia y que,
como en un
maratón , hay
que saber administrar los recursos y la imaginación, resulta una
certeza imposible de poner en
duda. Al respecto, hace algunos
años Celso Santa juliana y Ricardo Chá vez
Castañeda llevaron a cabo una
investigación
sobre el comportamiento de la
fertilidad creativa en los escritores, que arrojó
datos, si no sorprendentes, sí reveladores y al
mismo tiempo preocupantes. Según ellos, de cada mil jóvenes que
se internan en el oficio literario
antes de los veinte años, al llegar
a los treinta sólo se mantienen
cien. Es decir, el noventa por ciento se queda en el camino recorrí-

do durante una década. De esos
cien, únicamente diez continúan
ejerciendo el oficio al alcanzar los
cuarenta años de edad. O sea que
otro noventa por ciento sucumbe
en el transcurso de otra década.
De esos diez, al llegar a los cincuenta sobreviven cuatro, quienes
se mantienen el resto del tiempo
(o de su vida). Sin pensar en lo extraño que es ver reflejado el mundo literario en cifras, los resultados de esta investigación
cuantitativa quizá deberían
repensarse a la luz de éste cumpleaños de Andrés Henestrosa.
/Cuántos escritores siguen
siéndolo después de alcanzar los
ochenta, los noventa, los cien/ Casos como el de este autor dan al
traste con todas las proyecciones
estadísticas.
En mis conversaciones con colegas, sin embargo, al hablar de es,
terilidad creativa hay algunos aspectos que mitigan el temor.
Cuando los nombres menciona,
dos corresponden a escritores
grandes, reconocidos por los demás, por debajo de los comentarios pesimistas late un sustrato de
orgullo, de admiración, como si
todos pensáramos: "Es cierto, ya
no siguieron, pero con lo que lograron escribir se salvan del olvi-

do". No ocurre así si, por el contrario, se habla de autores que,
después de agotar su veta imaginativa (a juicio de los participantes en la charla) , continúan en el
ejercicio de la literatura. Éstos
son vapuleados con cierto desprecio por haber cometido el pecado
de repetirse, de no ofrecer a sus
lectores nada novedoso, de dar en
cada libro "lo mismo" aunque
cada vez lo hagan mejor. Se trata
de escritores "de oficio", que en
cada obra nueva exhiben sus logros técnicos, perfeccionan sus
estrategias, pero todo lo que escriben ya lo habíamos leído en un
libro suyo anterior. Incluso sus temáticas se discuten: "Fíjate bien",
dicen algunos, "cuando algunos
narradores pasan de los sesenta
años, un tema recurrente en ellos
es el de la novela erótica, o más
bien, el del erotismo nostálgico: la
jovencita que se enamora del viejo y es muy feliz con él". Y es cierto, haciendo un breve repaso a la
obra de ciertos narradores latinoamericanos, es fácil detectar las
novelas que abordan dicho asunto. "Qué terrible cuando el único
tema, el único material que te
quede para escribir", dicen, "sea el
de la nostalgia por el sexo". Lo curioso es que se trata de una acti-

71

tud netamente masculina. No recuerdo ninguna novela de una
escritora donde un jovencito se enamore de una mujer más que madura.
En fin, los temores mencionados, ambos bastante legítimos entre los creadores, tan disímiles y
al mismo tiempo tan semejantes,
representan dos caras de un mismo miedo que, querámoslo o no,
se encuentra muy arraigado en algunos de quienes ejercemos las letras. Son la expresión de una incertidumbre natural -"/qué nos
depara el futuro como escritores?"-, pero a la vez de una seguridad soberbia -"yo no haré lo
mismo que ellos". Los ejemplos y
destinos de nuestros mayores nos
causan la inquietud de no saber
cómo vamos a progresar, a man,
tenernos en el oficio, o a detener
nuestra ruta.
Por lo pronto, para contrarrestar
esa corriente de Bartlebys geniales, de
los que está llena nuestra narrativa,
corriente que a la vez nos provoca pánico y orgullo, la longevidad y la fertilidad de un escritor con un siglo de
vida como don Andrés Henestrosa
puede muy bien servir para documentar un resquicio de optimismo.
Felicidades, don Andrés, y que
viva (y escriba) muchos años todavía.

�N O HAY TAL LUGAR

Gennady Aygi:
"Sueño - Traducción - Incesante"
Después de
haber sido por décadas una poderosa voz
marginal, un autor de rumoradísimo culto,
el poeta Gennady Aygi es considerado ahora
una presencia indispensable para entender
la poesía rusa contemporánea. Nacido en la
República Autónoma de Chuvashia, a unos
500 kilómetros al este de Moscú, Aygi. creció
hablando chuvash y no empezó a escribir en
ruso sino hasta los cincuenta bajo la influencia
y a invitación expresa de Boris Pastemak.
Tal vez este hecho, el ser poeta en
su segunda lengua, explique la
apreciación de Edwin Morgan:
"Aygi obliga al ruso a hacer cosas
que nunca había hecho antes". O
el comentario del poeta Jaques
Roubaud: "Aygi es una de las vo,
ces más originales de la poesía
rusa contemporánea, y una de las
voces más inusuales en el mundo".
Amante del guión y los puntos
suspensivos, artífice de versos li•
bres rotos por disyunciones y silencios, todo dentro de un ritmo
francamente avasallador, Genna-

dy Aygi logra amalgamar la insidiosa influencia de las vanguardias europeas y las tradiciones
culturales de su lugar de origen,
en donde es considerado un poeta
nacional. Además de estar viva en
una veintena de lenguas, la poesia
de Agyi ha sido traducida magistralmente al inglés por Peter France
y al español por el historiador y
novelista José Manuel Prieto. Lo
que aquí presento son algunos frag,
mentos de su ensayo-poema "Elsueño-y-la-poesía", tomado de su
volumen Child-and-Rose.

73

Creadas en algún sitio entre el
chuvash y el ruso, traducidas lue,
go del ruso al inglés, estas palabras del sueño y sobre el sueño llegan al español por el camino más
largo -uno, además, lleno de espejos. Después de recorrer ese camino y no otro, tal vez no sería del
todo inadecuado añadir un "sueño-traducción-incesante" a los
conceptos listados bajo el número 4 o, aún, bajo el número 14 de
este texto. Supongo que para alguien que, como Aygi, ha vivido
muchos años, tal vez los más dif¡,
ciles, gracias a sus múltiples traducciones al chuvash, el concepto y la práctica de la traducciónincesante debe resultar un sinó,
nimo más de la palabra "lectura".

FRACMENTOS DE
EL-SUEIÍÍO-Y-LA.-POESIA
(NOTAS),
DE CENNADY ACYI',
TRADUCCIÓN DEL INCLÉS
POR CRISTINA RIYERA-cARZA

1,

Diciembre-y en cualquier mo •
mento en que estemos despiertos-de día o de noche-siempre
está ahí la oscuridad de diciembre
del otro lado de la ventana.
La vida es la supervivencia de
esa oscuridad.
Esa oscuridad expande el espa,
cio, como si lo incluyera dentro de
sí misma-y es en sí misma infini,
ta. Es más que la ciudad y la no,
che-te rodea una sola e interminable Tierra-del-Clima-Terrible.

' Tornados de Geonady Aygi (2003). Child-andRosc. Traducción de Pe ter France: New York
New Directions Books. (83-87)

�Tú debes resistir un par de ho,
ras más de trabajo solitario. Tú
eres uno de los centinelas de la no,
che-"alguien debe permanecer
despierto, alguien debe ser un centinela", dice Kafka.
Pero recuerdas la posibilidad
del Refugio, de la Salvación de esa
angustia provocada por la Tierradel-Clima-Terrible.
Y, al final, te cubres la cara con un
extremo de la colcha y envuelves tus
pies con el otro. Y, entonces, esperas
que el momento del sueño te envuelva también por todos lados. Que te
lleve a su regazo. Tú no piensas a qué
se parece eso ... ialgún tipo de retorno? iA qué? iAdónde?
2,
Un enorme encabezado en Lite,
ratumaya Gazeta: "iSe ha resuelto el
acertijo de Morfeo?".
Tal vez pronto leamos: "iSe ha
resuelto el acertijo del despertar?"
iPor qué una persona sólo se
hace de despertares, por qué sólo es
un continuo despertar, y por qué el
sueño no es la persona sino algo
más, algo "otro"?
iPor qué nos convertimos en extraños a nosotros mismos cuando
tenemos "negocios" con el sueño?
Resulta claro que no le podemos
perdonar al sueño ese olvido, esa
"pérdida" de nuestro "yo"-que es,
después de todo, lo que tanto anhelamos.
Es como si jugáramos a "hacernos el muerto" sin saber nada esen,
· cial acerca de la muerte, o como los
niños que juegan a la guerra sin saber nada del asesinato.
3.

Hay que recordar que antes de
que el sueño interno se funda con
el externo-con el Sueño-del-

Clima-Terrible, -antes de que te
conviertas-recordándote y no
recordándote a ti mismo-existiendo y, al mismo tiempo, como
si todavía-no-hubieras-nacidohay que recordar "aquellos en
marcha".
Y recordar, temblando, a
Nerval: en el frío congelante, la
calle vacía ... , -Nerval tocando la
puerta. No llamando, no recordando-su madre ...

que el poeta proclama en el escenario.
Y es entonces que oimos a un
Mayakovski.
La verdad pública es la verdad
de la acción. La audiencia quiere
acciones, el poeta incita a la acción. iHay aqui espacio para el
sueño? No hay sueño en la poesia
de los fu turistas (sólo sueños y, la
mayoría, ominosos).

a.

"·Sueño-Cielo. Sueño-Escape-delDespertar.
11.
Hablando de las relaciones entre
el Poeta y el Público, el Poeta y el
Lector, debemos considerar únicamente los tiempos recientes y
los lugares específicos.
Y utilizando el tema que tratamos ahora, habrá que pregun,
tamos dónde y en qué literatura
hay más sueño.
Hay bastante de eso en la poesía "no-comprometida".
6,

El despertar es tanto de "todo"
que no se le ha dado un dios apar,
te como al sueño.
Aunque, en cualquier caso, ino
estamos hablando de varias mane,
ras de mirar a un único e infinito
Mar-el Existir percibidamentee-ilimitadamente?
7.

Hay periodos-extremadamente
breves-en los que la verdad del
poeta y la verdad del público
coinciden. Esos son los mismos
periodos en que la poesia se convierte en acción pública. La audiencia experimenta la misma cosa

74

Sueño-Amor-a-Sí-Mismo.
El sueño "sin-pecado" sólo es po,
sible, parece, en una isla desierta.
Sin embargo, todos sabemos que
Robinson Crusoe pronto contrajo
obligaciones hacia otras criaturas
vivas en su isla. Y no nos olvidemos
de sus oraciones al Creador.
9,

La poesia no es una marea entrante o una marea menguante. La
poesía es, la poesía se atiene a.
Aún cuando se le quite su "función social", no se le puede quitar
su ser-vivo, su saturación humana, su profundidad, su autonomía.
Después de todo, la poesía tam,
bién puede penetrar visiblemen,
te en esas esferas en las que el sue,
ño es tan activo. "Atreverse" a
vivir en el sueño, nutrirse de él,
comunicarse con eso es, si se quiere, la calma seguridad de la poe,
sía-no es necesario "mostrarle el
camino", "autorizarla", o controlarla (y lo mismo le corresponde
al lector).
/Pierde o gana algo la poesía en
estas circunstancias? Permítanme
dejar esta pregunta sin respuesta.
El punto principal es que la poesía sobrevive.
Si la echan por la puerta, regre,
sa por la ventana.

EL ESTADO CENERAL DEL SUEAO, SU ATMÓSFERA ,,NOVISUAL", ES A MENUDO MÁS IMPORTANTE Y DEJA MÁS
IMPRESIONES QUE LOS SUEAOS MISMOS.

10.

Despertar es, por enésima vez, un

"nuevo nacínúento".
Y, sin embargo, ide dónde viene
este arrepentirse-de-algo que surge en el momento del despertar?
/Estamos, quizá, doliéndonos
inconscientemente del "material"
de la vida que consumimos, sin sa,
ber, durante la noche-y por
enésima vez-en la oscura fogata
sin palabras del Sueño?

impresa) hasta la persona, hasta el
ojo. El lector no es guiado o convocado, sino que, como un igual, conversa con el poeta.
12.

El estado general del sueño, su at,
mósfera "no-visual", es a menudo
más importante y deja más impresiones que los sueños mismos. (De
la misma manera en que la atmósfera del cine nos afecta más que la
película.)
11.
Nunca olvidaré un sueño simple
Y así la verdad de la poesía desapa- que tuve hace algunos veinte años:
rece gradualmente de la esfera pú- el sol se está poniendo; en el jardin
blica-se retrae hacia la vida sepa- de la cocina, justo sobre el nivel de
rada de los individuos separados.
la tierra, las hojas del girasol resEl lector cambia-ahora no se plandecen. Pocas veces he sentido
ocupa de los anónimos "asuntos una emoción tal, una felicidad
públicos" sino que experimenta la como la de ese momento, al "ver"
vida bajo la luz del problemático este sueño.
fenómeno de la Existencia. Esto
No necesito "interpretaciones
no se debe interpretar como un freudianas" aquí. Simplemente no
"asunto" egoísta-su existencia quiero ninguna ("déjenme en paz").
puede ser, de hecho, ejemplar,
"/Símbolos?" -se les puede despuede mostrar el camino-un cubrir fácilmente.
modelo de la vida humana. Pero
Lo que no se puede incluir en el
el lector precisa un poeta que ha- círculo luminoso de este sueñoble solamente con él, solamente sueño son los factores más imporpara él. En esos casos, el poeta es tantes (se les puede tomar en conel único compañero en el que pue- sideración, pero no es posible
de confiar.
experimentarlos en carne propia
La "forma" de esta conexión en, porque le pertenecen a alguien
tre el poeta y el lector está cambian- más): yo dormía en mi pueblo nado. Ahora no se lleva a cabo desde tal (y en el más allá yacía, como un
el escenario o el auditorio, ni es para
el oído. Ahora toma lugar desde el
papel (y con frecuencia sin letra 2 Una expresión de los poemas del autor.

75

Mar de la Felicidad, el Campo sin
Límites), y mi madre estaba en algún lugar cercano (quizá en el mismo jardin, tal vez sus mangas ya
húmedas de tanto tocar el dobladillo del Guardián-del-Bosque), y
había tal triunfante "presencia del
todo y del cada"' -y lo ausente se
encontraba todavía escondidocomo la luz del día-como un ladrón en el bosque ...
Sueño-Mundo. Sueño-QuizáUniverso ... no sólo con su vía Láctea, sino también con su pequeña
estrella en las orillas de tu pueblo,
una estrella que es tal vez visible
para la alma-visión.
13.

Espero que no se crea que conside,
ro a una mayor incidencia del sueño como la principal característica
del tipo de poesía del que hablo. Esa
poesía tiene muchos otros objetivos
y ''materiales" -por eso es una poesía no-comprometida (iy por eso no
se debe esperar que se comprometa con el sueño!).
Pero puesto que estamos hablando del sueño, digamos que las
conexiones de este tipo de poesía
con el Lector son tan íntimas que
entre ellos mismos pueden compar,
tir-el-sueño el uno con el otro.
14.

Sueño-Poesia. Sueño-Conversación-con-Uno-Mismo.
Sueño-Confiar-en-el-Vecino.

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•

MINERVA REYMOSA

ésica López "Lanegra" (Monte/
rrey, Nuevo León; 1979) nunca
tiene tiempo. Fusionada com/
pletamente en la dinámica
citadina, se desarrolla en el ambiente ar/
tístico y académico la mayor parte de
su transitoriedad: vive del arte.
Perceptiva -incluso en su negativa de
perder cada minuto-, encuentra de
manera sorpresiva en la charla, los ami/
gos, el descanso ... el motivo propicio
para instaurar color, forma, trazo, movi/
miento, dinámica a la alteridad. Aun así,
"Lanegra" nunca tiene tiempo.

77

�Inscrita en una generación que
exorciza la exportación de una van,
guardia exotjzada para el extranjero
y la analogía de lo contemporáneo,
Jésica López propone el amalgamiento de nuevas formas culturales. Afronta su posición de sujeto
social como receptora de la apertura/alteración global y la aceleración
de las tendencias adictivas del
consumismo en variados sentidos.
Pero el ojo -órgano de consrruc,
ción-, en coautoria con la imaginación, es la vitalidad de su expe,
riencia que sana la realidad y
manifiesta los (supra)enfoques de
la sensibilidad. Éstos, tratados y expuestos en Sisley to Nemo &amp; Rusu
(2000), 101 formas para no pensar en
vos (2003), Eterna/GoBra, Oda. Tribu,

to a Rigo Tovar, Kunstollenfrommty
(2005), y una veintena más; hacen
de ella un parteaguas en la plástica
regíomontana.
RUPTURA
Las vetas para leer la obra de
"lanegra" pueden ser tan comprometidas como encarar al mundo
con sus genocidios, con sus pérdi,
das económicas, con la replantación de los modelos civiles y la
revelación de una "apática" social;
pero, también, como el manoseo
dela oferta benevolente delas tradiciones, del plástico y reciclaje
del Y2K. Así, manipular la materia -el previo del productopotencializa la visión de la artista para reflejar en sus temas y ca,
lores que la pintura, la fotografía,
la instalación, el performance, el
arte en general, son simplemente
partes de la poética contemporánea-cotidiana.
Heredera de los cambios socia,
les generados de la apertura sexual
en la década en la que nace, del mie-

do al VIH, del boom de los
antidepresivos, las drogas de diseño, del hiper-consumo, de la
jollywoodjzación, la anorexia, etcétera; también es receptora de los discursos ambientalistas tipo Green
Peace, del acceso a la rápida información, a una educación de primer
nivel, a la multiculturalidad, a la entidad poliamorosa. De tal forma, las
temáticas que plantea en su obra
comparten la bipolaridad de la
esquizofrenia que pone de moda la
insuficiencia psíquica de los entes
posmodernos. Así, esa bipolaridad
que "Lanegra" emplea a su favor se
convierte en una ambivalencia que
evade y confronta.
EVASIÓM
Dos puntos

beauty, prada, fragante, keratina,
glucoma, femenino, amour, funny,
éltgante, eau de parfum, styliste, vui,
tton, menee, be seduce, new york,
arruga, reafirmante, blande, happy.
Tan accesible como pop, mtv, E!,
eau de toilet, puma, kleenex, sojt,
porn, bomba, red energy, speed,
riboflavina.
Tales evocaciones embonan en la
dialéctica del sujeto López con el
mundo en sus contextos urbanos.
La realidad que traza "Lanegra"
deviene de un religioso interés por
los cánones yuppies de la sociedad
masificada. Ese glosario citado con sus actitudes correspondientes- son transpolados a la obra, la
cual fertiliza un interés especial
hacia una estética supuestamente
banal que abunda en las fashion
maga.zines: ahí la epifanía.
Jésica López parece que retrata,
refleja el inmediato, el común social, la convivencia que explora en
cada relación de otredad. No. Su-

�cede que evocar más de 101 formas de evasión para no
pensar en el compromiso -del ser humano, del arústa-, es tarea de ese medium que se posiciona entre lo
divino y terrenal. Recepción. El canal que responde a
las ondas electromagnéticas. El in y el out que penetra/
rehusa al channeltv: universo metamorfoseado.101 formas de evasión para perder ese tiempo que no se tiene.
101 formas para evadir el extrañamiento, la pérdida de
la afectividad y la ganancia de la pérdida. 101 formas
para evadir -otra vez- la explicación de nunca tener tiempo.
COMFROMTACIÓM

Contraparte. Subversión. Su versión es tañer el
imaginario emotivo para decaer en la reflexión de un
motivo de búsqueda en la obra. Los discursos que
antepone la artista para ese proceso intimo, son la
ternura que antecede la voluptuosidad. Si hay goce hay
oportunidad de entablar una relación estrecha entre
polos "aparentemente" opuestos. Pero relaciones entre
sujetos/objetos "aparentemente" disímiles no van
construyendo una armonía comunal. Lo diferente,
diferenciado, aun sea parte de esa estética yuppiesca, de
revista de modas, de modelo Marc J acobs o de un político
en proselitismo en espacio público, mueve, convence que
en definitiva hay máximas para el tratamiento del yo en
los otros o en el amor.

(Estoy sentada en mi nombre
como un remero en su barca: Pavía::)
Jésica López en la confrontación de la parte blanda
de su obra, es precisamente afrontar la molestia de la
mancuerna sensualidad-sexualidad. Que además de
traer/contraer la víscera, el órgano, la sensación; expone la facilidad, necesidad o carencia amorosa: el fragmento, la ptisión del alma es la sujeción de la poética
sensitiva. La traducción del encuentro y búsqueda de
la sexualidad -principalmente- confunde el querer
ponderar en la lógica de la pieza como unisexual: uniciclad, universalidad. De ahí la exploración del cuerpo
corno espacio modificable con la intención de mudar
su conformación corpórea en éntica: idealizarlo o hacede culto. Esto lleva a encontrar y detectar que
"Lanegra", la arústa, la yo y su alter ego, pelea, se postra

i

de frente, afronta, confronta y finalmente se
reconfronta.
COOLKIDS
MEVER HAVE THE TIME

~

En la trayeccotia de Jésica López se ahinca que recolectar

elementos de su contexto anuncia el entretenido gusto
por observar los bodegones, palpar la sinuosidad de formas corporales renacentistas,jugar al tropiezo óptico que
propone el pop art, manipular a través de tecnologías las
manidas vanguardias, copiar la estática del hiperrealismo
y la similitud del perfeccionisrno del fotorrealisrno. Donde la explotación de los recursos visuales y lingillsticos
realicen más de 101 formas que muestren la labor del quebranto. Romper con lo establecido mediante la fineza de
sentar la belleza a las rodillas y encontrarla bondadosa o
amarga. La intención corno fin último de la obra -eraducción ante los otros- es causal a la posesión que le
llena aJ ésica López afrontar la vicisitud. Así, activa ante
el oficio, "Lanegra" demanda las acciones que figuran en
su obra de una sociedad altamente pretenciosa. El Monterrey que genera conocimiento corno parte de un proyecto burocrático, en el cual el clasisrno limita los regíseros de comprensión de lo que produce ese
conocimiento fusionado con otros. La fashion magazine
como lectura obligada en los programas educativos
para aplacar la amargura social de "la gran pretender".
Las siluetas, los cuerpos, los ángulos, los objetos representados, los sujetos evocados, las texturas, los colores, los acrilicos, las telas, los metales, develan y resintactizan el estadium de una sociedad que igual vive
de la ambivalencia: mediatizada pero a la vez serena y
tradicional; coherente pero soberbia.
La obra de Jésica López se sustenta por sí sola,justifica, llena el hueco de la trashumancia, de la ansiedad de la
muerte. Comprometida, interesada, integrada y fusionada en la dinámica del arte, hasta el momento desarrolla
un trabajo reflexivo-cognitivo. Con un diálogo constante
que expande las posibilidades de la exploración personal
y artística. Parte evidente -ya- en la plástica nacional,
como elemento químico de la tabla periódica,
"Lanegra" transfiere, muda y atomiza los mismos que
sintetizan su transitoriedad: su vida. Perceptiva y dinámica mientras se ausenta, aunque, sabernos, ella
nunca tiene tiempo.

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�CARTOCRAFÍA
DE LA FAMILIA

mo eo
LIMA MERUAME

n la cartografia de la plástica, la obra de Marcela
Trujillo presenta una épica desfachatada e impúdica: pincel en mano, la artista se estampa en la tela
como una audaz heroína. Su manía biográfica ha
superado todo limite, y la inquisición sobre sí misma ha producido un registro hiperbiográfico. Pero cuidado: se trata
de una argucia visual, de un ardid paródico, posmodemo. Toda
representación biográfica no es más que la arbitraria reconstrucción de la desvariada vida propia. YTrujillo tiene maña para realizarla: usa tácticamente las imágenes de la memoria y del cuerpo y
de los afectos, multiplicando los referentes, tergiversando lo íntimo, dejando la mecánica de su artificio al descubierto. Ha llevado
al paroxismo el tic confesional de estos tiempos. Pero si toda la
obra reciente de la artista se acerca al vértice del género testimonial no es para dejarse arrastrar por su codificada corriente sino
para burlar, sin mesura, sus tristes convenciones.

Hasta hace poco su pintura puso en escena a la
"Trukillo" para subrayar, con ese malabarismo de nombres, el truco ilusionista y la festiva truculencia de la
Marcela-araña (por ejemplo) o de la desarraigada y
solitaria combatiente que montada sobre reptiles voladores surca los cielos neoyorquinos echando abajo
sus propias torres. La heroicidad que ahora nos presenta es igualmente aparatosa, pero de índole doméstica. Porque aquí la Trujillo/Trukillo despliega una
secuencia muy acotada y privada del periplo que se
inicia, azarosamente, en un desvío del viaje de retorno a la patria. Nuestra herolna hace escala en
Hamburgo, Alemania, y cae en su propia trampa: se
enamora, se casa, sín calcularlo se conviene en madre. Y es precisamente el ínstante fundacional de su
"familienkern" lo que se consigna en este síngular álbum de familia.
Hay atrevimiento en ese gesto rotundo y a todo
color que se vale de la estridencia y de la hipnótica
iconografía de la cultura de masas (como marca registrada) para ilustrar un proceso que conmueve y cautiva. La concepción y la crianza (y su necesaria didáctica) son la clave de una experiencia materna que es
propia pero radicalmente extraña, o, al menos, extranjera: el hogar se erige sobre un territorio foráneo, se
expresa (se nombra) en la babélica parafernalia de un
habla íncomprensible. Y entonces, como antes, la hazaña consistirá en apropiarse de todo aquello que
aliena su ser sudaca, reciclarlo, traducirlo, recolocarlo
sobre la tela: hacerlo arte.
MAPA DE UN VIAJE SIN RETORNO; LA CONCEPCIÓN

Ya está dicho: la narrativa de este viaje sín retorno se
inicia con la preñez de la artista-protagonista. Pero
no se trata de un carníno lineal, sín baches. La cambiante demarcación geográfica de ese recorrido, su
memoria biológica, su impacto emocional se resuelven mediante un sofisticado montaje de planos, que
consignan, hiperbiográficamente, las múltiples superficies de esa experiencia.

Veamos. De fondo, en el zoom out de la mirada, surge la abstracción "geográfica" -el plano callejero del
barrio donde los protagonistas engendran, el "mapa
eléctrico" que marca las pulsaciones simultáneas de
madre e hija antes del parto, el tablero de metrópolis
germano donde nace la primogénita, la toma aérea del
Santiago donde se asentarán para la crianza. Yen primer plano, en tanto, el zoom in del "mapa orgánico"
que el sensual enlace ha puesto en marcha -todo el
complejo tramado glandular que anuda a los amantes
durante los siete días que requiere el óvulo para convenirse en cigoto, o, después del parto, la mama que
alimentará el momento más ínstíntivo de la procreación: la Jactancia.
Los protagonistas comparecen en la íntersección
de estas tecnologías de la mirada, situándose entre la
perspectiva panorámica y el corte microscópico, a
medio camino entre dos formas de abstracción: la geográfica y la anatómica. Ahl encontramos el cuerpo de
la artista y su familia modelo como sopone donde se
suman y metabolizan (o somatizan) todas las dimensiones de la experiencia en escala humana, en una talla que parece, a golpe de ,1sta, inteligible.
Con todo, ese "exceso" de representación no hace
más veridica la obra; más bien subraya su escrupuloso artificio. Como en las fotos de antaño, la parentela posa disfrazada (resulta siempre sospechosa la mueca en sus labios). Yel disfraz encubre pero
también revela lo que está operando por debajo, Jo
que late en la memoria de la artista. No es por obra
del azar ni del mero impulso consumista que la familia modelo aparezca de turbante, de inmigrante,
de chimpancés gigantescos; no: la pose y su disfraz
vienen a verificar un proceso psíquico (y por lo tanto físico y hasta cultural) de proporciones. La muestra de botón nos la da la propia artista cuando explica su parto alemán sin anestesia ("a grito
pelado") y los primeros días de dar pecho como los
más dolorosos de su vida: "Lejos la experiencia más
animal que he vivido".

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Posiblemente este sea el momento más conceptual
en toda la obra de Trujillo -esta vuelta de tuerca resulta inédita y hasta perturbadora. Los mismos que
antes modelaron disfrazados aquí se ven convertidos
en el modelo ejemplar (paradigmático) de toda una
institución normativa. Hay un trueque de la subjetividad por la rigidez del rol: ya no hay cuerpos sino
fichas sobre un mapa convertido en tablero, y no hallamos sino muñecos de un juego demasiado familiar
pero que se lleva a cabo en lengua extranjera -el lenguaje de la crianza es una incógruta, su formulación
"alemana" apenas se comprende.

"OBRA MAESTRA" DE LA CRIAMli

Si las primeras telas de Familienkern subrayan la lógica
del cuerpo -su carne, su instinto, su erótica- las últimas parecen volcarse hacia la lógica contraria: la lujuria que engendró a la familia naufraga bajo el óleo
espeso de la disciplina. Tras ceder a la tentación sexual
(ahi está la coronta de la manzana), la pareja edéruca
ha abandonado el paraíso; a sus espaldas se inscribe,
como tablas de la ley cortadas por el rayo de una tensión eléctrica pero divina, toda la fabulación del deber-ser de la farrulía. Y los protagorustas cumplen su
condena enarbolando una acarronada somisa.
84

En aras de la instrucción colectiva surgen el relato
didáctico-disciplinario y sus personajes más elocuentes. La garantía de éxito del "núcleo familiar" parece
residir en ese aprendizaje y en la realización de unos
deberes cabalmente ejecutados Oos placeres resultan
menos aparentes). Pero la buscada perfección de ese
"átomo" es también su principal ultimátum: si algo (o
alguno de sus miembros) falla, la urudad se desintegra
instantáneamente. La amenaza de la disolución palpita ahi, altisonante; el riesgo está insctito en las certeras pero incomprensibles reglas de este juego y hay
obstáculos ocultos en cada casilla.

Ysin embargo, la maternidad (como la creación artística) es un destino creativo, un emprendimiento de
gran audacia y arrojo. Sólo la madre-artista puede concebir y trazar la ruta alternativa a las convenciones
establecidas. Y es precisamente esta misión la que se
intuye en la última tela, donde la estructura políptica
presenta la posibilidad de desmontar (para la venta)
la gran pintura y su grandiosa narrativa ejemplar. Si la
oporturudad lo requiere, las nueve partes, o fichas, o
personajes, podrán emprender sus periplos individuales sin que el gesto líberador de su creadora fracture
(de modo irreversible) la "obra maestra".

�El lenguaje narr
EDUARDO AMTOMIO PARRA

na de las mayores ventajas
que el Premío Nobel
representa para quíenes
somos lectores, es que consígue
acercarnos a autores y literaturas
que, sín el galardón, quízás nos
hubíeran pasado desa~percíbídos
por lo menos durante algún tiempo.
Gracías a la decísíón que año con año
toman los míembros de la Academía
Sueca para desígnar a quíen, según
los medíos y la mercadotecnía, es
reconocído como el "mejor escritor
del mundo", hasta que haya uno
nuevo por "ungír", podemos
adentrarnos en uníversos lejanos,
ígnotos, con la ílusíón de que
estamos conocíendo nuevos len~
guajes que víenen a enríquecer el
acervo de lo que consíderamos
clásíco. Pero lrealmente es así?

U

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En el caso del Premio Nobel 2006, Orhan Pamuk, narrador turco nacido en 1952, la sensación de "novedad"
se diluye un tanto, debido en gran parte a que varias
de sus obras ya eran conocidas y bien apreciadas por
los lectores de lengua española -en México, antes de
octubre pasado, circulaban con regularidad por lo
menos sus novelas Nieve, publicada en 2006 por Alfaguara México, y Me llamo rojo, que podia encontrarse
bajo el sello de Punto de Lectura, pero buscando con
tenacidad uno podia localizar también La vida nueva,
86

El astrólogo y el sultán y La casa del silencio-, pero, sobre
todo, debido a que el lenguaje narrativo de este autor,
como puede advertirse en cada una de sus obras, fue
concebido dentro de la tradición literaria occidental,
sus referentes son occidentales y sus técnicas se han
nutrido de la obra de autores europeos y noneamericanos. Tratándose de un narrador cuyo país de origen
se ubica en las orillas de Occidente -al grado de que
ahora se discute si entrará o no a la Unión Europea-,
esto no tendría por qué resultamos extraño; sin em-

bargo, al tomar en cuenta que, a pesar de su vecindad,
el devenir de Turquía ha estado inmerso en una tradición cultural, religiosa, política y filosófica distinta a
la europea, la actitud literaria de Pamuk puede generar ciertos interrogantes.
iPor qué un autor no occidental escribe con un lenguaje narrativo occidental? iSe trata de un rasgo más
del colonialismo cultural a que Europa y Noneamérica someten al resto del mundo? iSe debe a que este
lenguaje es el más eficaz, como supuestamente lo ha
87

�práctica la técnica de la perspectiva en el siglo XVI. En el
Imperio Turca de entonces no existían los pintores, sino
únicamente los ilustradores (el Islam prolúbía la pintura
desligada de la palabra y sólo se ilustraban los libros); de
hecho, practicar la pintura según la costumbre occidental era considerado un pecado, una blasfemia. No obstante, un hombre convence al sultán de que, para que el
ane turco evolucione, es preciso adoptar las técnicas extranjeras, y comienza a organizar la composición de un
libro "secreto" donde la pintura sea lo principal y el texto
tan sólo el añadido explicativo. Reúne un equipo con los
mejores ilustradores para transformarlos en pintores, lo
cual provoca un gran dilema ético y religioso en algunos
de ellos, al grado de que se produce un crimen por esta
causa. La novela inicia con audacia: el primer fragmento
es el monólogo del cadáver de un ilustrador, cuyo espíritu, nos dice, no descansará hasta que sea castigado su asesino. Todas los participantes en el libro secreto son sospechosos del homicidio, pero Pamuk elude con habilidad
el uso de un investigador, dejando que sean los lectores
quienes se acerquen a la resolución del caso. Con resonancias claras de El nombre de la rosa, de Umbeno Eco, y
narrada con base en monólogos, como Mientras agonizo, de
William Faulkner, la novela nos conduce, tras la pista
del homicida, por un laberinto en donde dos tradiciones
culturales y artísticas centenarias se encuentran en permanente colisión, causando tensiones irresolubles en el
interior de los personajes.
Con esta novela, Pamuk pone sobre la mesa de debates una cuestión fundamental: ¿es necesario
occidentalizarse para evolucionar? Desde el punto de
vista de los personajes de Me llamo Rojo, no parecía haber otra opción ya desde el lejano siglo XVI. Aferrarse
a una tradición esclerótica, no importa qué tan arraigada esté, es condenarse sin remedio a la inmovilidad,
al estancamiento. Incluso, si introducir innovaciones
culturales, técnicas y artísticas significa derribar dogmas de fe y fundamentos religiosos, hay que hacerlo.
No existe otro camino para alcanzar la modernidad,
cualquiera que sea ésta. Una cultura cerrada está condenada a la extinción. Debernos abrirnos, intercambiar,
dejar entrar "lo otro" para enriquecer lo nuestro.
Soy un convencido de que, cualquiera que sea el tema
que un escritor trate en sus obras, en el fondo siempre
habla de su escritura, asediándola, justificándola. Y así
Pamuk, al abordar el debate de la identidad cultural y
artística turca en el siglo XVI, lo que en realidad hace es
discutir los mismos temas con sus contemporáneos. Si

demostrado a lo largo de la historia, para narrar las
experiencias de la condición humana? ¿O a que si no
se escribe con una gramática digerible para noneamericanos y europeos puede uno correr el riesgo de pasar como
inexistente en los mercados literarios internacionales?
Aunque también quizás el motivo no sea ninguno de los
mencionados, y simple y sencillamente Pamuk sólo haya
hecho lo que hacemos todos los narradores; esto es, alimentarnos de la obra de los autores del pasado que más
nos satisfacen como lectores, a quienes más admiramos
y, por ende, a quienes pretendernos asimilar, imitar y saquear para volver nuestra propia obra más sólida.
En un primer vistazo, las novelas del nuevo Premio
Nobel de literatura revelan su condición fronteriza.
Dejando de lado las estrategias de las que el autor se
sirve para narrar, la esencia de cada uno de los relatos
se apoya en la centenaria tensión cultural que ha mantenido a los turcos en constante conflicto (interno)
desde el siglo XVI, o antes, hasta las postrimerías del
siglo XX y el arranque del tercer milenio: ¿cómo seguir
siendo turcos, es decir, musulmanes, ante el embate
comercial, cultural y político de las potencias europeas?
¿Cómo conservar la pureza delas tradiciones propias bajo
la presión de las extranjeras? ¿Cómo penenecer a la modernidad sin abandonar por completo "lo nuestro"?
Cualquier habitante de alguna de esas difusas zonas que se ubican "a la orilla de un imperio" puede sentirse identificado de inmediato con las problemáticas
expuestas por Orhan Pamuk en sus libros. Cualquier
ser fronterizo puede comprender sus angustias. Viéndolo bien, la resistencia cultural que Turquía y los turcos han ejercido a lo largo de más de quinientos años
no es tan diferente de la que México y los mexicanos
-en especial los mexicanos del norte-, nos hemos
visto obligados a llevar a cabo durante los úlúrnos dos
siglos. Nosotros también vivimos en medio del choque
de dos concepciones del mundo, de dos visiones religiosas, de dos idiomas disúntos, de dos tradiciones politicas
opuestas, de dos idiosincrasias, de dos historias, de dos
culturas. Nosotros, en fin, igual que los turcos, siempre
hemos llevado las de perder, y sin embargo, ahí seguimos...
Orhan Pamuk aborda la novela histórica con el fin de
ilustrar este conflicto permanente, aunque va mucho más
allá de las convenciones tradicionales del género. En su
obra más difundida, Me llamo Rojo, a través de la estructura del thri1ler policiaco, recrea el encuentro -que deviene
desencuentro- entre la tradición pictórica musulmana
y la de los maestros venecianos que acababan de poner en

aplicar la técnica de la perspectiva era el único modo de
despenar el arte pictórico musulmán de su letargo en
aquella época, parece decirnos, adaptar las estructuras y
estrategias narrativas de Occidente es quizá, también, la
única forma de elevar la novela turca a un nivel universal,
sacándola de la sombra, haciéndola hablar en un lenguaje
que cualquier lector del mundo entienda. ¿Cómo podemos hablarle de nuestras creencias, tradiciones y forma
de vida al mundo, sí no lo hacemos, por ejemplo, envolviendo nuestro discurso en el ropaje del thriller e introduciendo guiños y alusiones a obras por todos conocidas?
La estrategia es eficaz, sí, pero, ¿cuánto de originalidad se pierde al seguirla? Éste es, acaso, el verdadero
dilema de un escritor oriundo de una nación
"periférica": si escribo siguiendo los cánones de mi propia tradición, con un lenguaje narrativo arraigado en
mi cultura pero desconocido -o por lo menos extraño- para el resto del mundo, con alusiones culturales
privativas de esa (mi) cultura, sin concesiones para el
exterior, por supuesto que me mantendré "original", pero
mi obra será leída casi exclusivamente por los miembros
de esa misma cultura o, cuando mucho, por los especialistas interesados en ella. Si, por el contrario, asumo las
técnicas, las estructuras, el lenguaje, en fin, de la cultura
dominante (la occidental), podré ser leído en muchos
países, trascenderé mis fronteras, pero mi obra será acusada de cieno servilismo ante el exterior y yo seré tildado
de "escritor colonizado por la cultura occidental".
¿Qué camino escoger? Es obvio que Orhan Pamuk
optó por el segundo. Pero no de una manera simplista
pues, tras elegir la adopción de un lenguaje narrativo
occidental, se dedicó a mostrar en sus novelas la tensión a que tal opción lo ha sometido desde sus primeros
libros. Decidió, asimismo, utilizar ese lenguaje, una vez
asimilado, para narrar las vicisitudes propias de la existencia turca, sus problemas lústóricos y contemporáneos,
siempre influidos por la presencia cercana de "los otros".
Es decir: para narrarle su "intimidad nacional" a los extraños, tuvo que hacerlo en el lenguaje de éstos.
En otra de sus novelas lústóricas, El astrólogoy el sultán,
Orhan Pamuk vuelve sobre el tema del conflicto cultural
entre Oriente y Occidente. Esta vez por medio de un narrador-protagonista europeo, veneciano, cuya flota es atacada durante un viaje por la escuadra marítima turca. Al
ser vencidos los europeos, los sobrevhientes son llevados
a Estambul donde se les vende como esclavos. El narrador de la historia es un joven científico, razón por la cual
al principio obtiene un trato especial de sus amos, quie-

88

89

nes quieren servirse de sus conocimientos (más adelantados que los de los lugareños), hasta que, luego de un
tiempo, es otorgado en propiedad a un hombre idéntico a
él. Aquí Pamuk se centra en el clásico tema del doble, con
lo que puede advertirse que es un devoto lector de
Dostoievsky. Utilizando la atmósfera política y social
de la Turquía del siglo XVII como trasfondo, narrada
desde la perspectiva de un veneciano que mira el universo musulmán con ojos ajenos y, por lo tanto, supuestamente más objetivos, este relato alcanza una
profundidad psicológica tal, que los dos personajes se
convierten cada uno en símbolo de su cultura, de su
idiosincrasia, hasta que al final, por medio de una suerte de prestidigitación estilística y estructural, no sabemos cuál de ellos es quien narra los hechos.
Durante el desarrollo de la lústoria, la ciencia, la filosofía, la cultura y la vida social turcas son sometidas a un
riguroso análisis por el narrador, quien rápidamente llega a la conclusión de que Europa es superior en cada uno
de estos ámbitos. Su amo, que es al mismo tiempo su gemelo turco, piensa de igual manera, pero en vez de someterse ante tal superioridad procura aprender todo lo que
sabe su esclavo para aplicarlo en su país. Con el paso de
los años, ambos llegan a la corre y se sitúan muy cerca del
sultán, quien los convierte en dos de sus favoritos, otorgándoles una influencia decisiva en la vida pública. Así,
el esclavo, que en los primeros años sueña con regresar a
Venecia y a su vida anterior de hombre libre, poco a poco
se asimila a la ,ida turca, mientras que, por el contrario,
el amo cada vez ve con mayor desprecio a su país y tiene
en mente abandonarlo, viajar a Venecia ycontinuar la vida
de su siervo justo donde éste la dejó. Finalmente, aprovechando una invasión del ejército turco en Europa Central, el doble del narrador desaparece para cumplir su
objetivo: ser europeo y vivir como europeo. El esclavo, por
su parre, obtiene su libenad y envejece en Turquía respetado y venerado por la sociedad como hombre sabio.
Con esta novela Pamuk da un nuevo giro al conflicto provocado por la vecindad entre dos mundos
distintos. A final de cuentas, parece decirnos, las diferencias entre una cultura y otra son superficiales. En
el fondo el ser humano es idéntico a sí mismo sin que
importe el punto geográfico donde se encuentre. Como
estos dos hombres, Oriente y Occidente son idénticos
si se les observa desde la perspectiva correcta. Aún más:
pueden ser intercambiables. Para que esto resulte claro, lo único necesario es mezclar ambos conocimientos, internarse recíprocamente en sus modos de vida,

�ohidarse de uno mismo para poder penetrar en la esencia del otro. Cada una de las culturas cuenta con sus
propios valores, es cierto, pero si conseguimos hacerlos \'Ísibles, mezclándolos, estos valores dejarán de ser
privativos de ellas para convertirse en uniYersales.
¿No es eso lo que ha hecho Orhan Pamuk en sus
novelas? En ellas, al colocar frente a frente "lo turco" y
"lo occidental", al analizarlo primero por separado para
enseguida mezclarlo, lo que el no,·elista se propone y
consigue es una \'erdadera integración estética y temática de lo mejor de ambos universos. Se trata, nos dice
sin decirlo, de una integración no sólo posible, sino necesaria. Y no es algo reciente. Sus relatos históricos ilustran
que esta fusión se inició hace siglos aunque no se haya
podido culminar aún, como lo muestran a su \'ez las novelas donde Pamuk narra la ,ida actual en su país.
Nieve cuenta la historia de un poeta turco que, tras
doce años de exilio voluntario en Alemania, y por lo menos cuatro de no poder escribir ni un \"Crso, regresa a
Estambul lleno de nostalgia. Ahí se entera de que en el
pequeño poblado de Kars hay una "epidemia" de suicidios de muchachas musulmanas y de que, además, ahí

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\i,·e la mujer de quien estu\'O enamorado cuando era estudiante. El poeta consigue que un diario capitalino lo
emie a Kars para escribir un reportaje sobre las jó\·enes
suicidas y, al llegar, una ne,isca deja al pueblo aislado
durante los tres días que abarca el relato. Con un estilo
desenfadado que recuerda a Chéjm·, donde se mezclan la
tragedia y el humor, Parnuk trenza varias líneas narrati\'as que en conjunto nos ofrecen una panorámica de la
conflictiva Turquía actual. Dentro del cerco de nie\'e, el
pueblo sufre·un golpe de Estado por parte de los nacio•
nalistas, enemigos de los musulmanes, en tanto el poeta,
entre allanamientos y asesinatos, reencuentra el amor en
brazos de la nmia de su ju\'entud, descubre los moti\'os
de las suicidas (protestan por la prohibición de usar \'elo
en las uni\·ersidades, lo que ,ulnera sus creencias religio
sas), se comierte en una celebridad local al grado de ser
in\itado a leer en un estudio de tebisión y, sobre todo,
recupera la inspiración para escribir el mejor poemario
de su vida, que a la ,·ez sir\'e de estructura a la novela.
En este relato, la presión de la cultura occidental se
materializa de un modo distinto al que Pamuk había
mostrado en Me llamo ROJO y en El astrólogo y d sultán. El

•

•

tiempo ha pasado, estamos en las postrimerías del si- bios de Estambul, que le sin·e a Pamuk para mostrar
glo XX, y la confrontación es más sutil. Se da a tra\'és la microhistoria de su país durante el siglo XX. Aquí
de las ideas, ya asimiladas por los ciudadanos turcos, los dramas se centran en lo humano. Los protagonistas,
quienes luchan por aplicar las ideologías políticas eu- una anciana casi centenaria y un enano que la cuida (hijo
ropeas en su país. Fundamentalistas contra demócra- natural de su marido) tienen a su cargo la memoria del
tas. !'-Jacionalistas contra socialistas. La ,'ida política clan, algo distorsionada, y son testigos de la incertidumturca es, pues, un coctel (moloto,·) a punto de estallar bre de los nietos de la ,ieja ante un mundo que no alcandonde se mezclan todas las corrientes. Cualquier acto, zan a comprender, donde el pasado y el presente, el nacualquier manifestación, puede detonarlo. A tra\'és del cionalismo y el socialismo, la religión y la ciencia, lo
poeta, protagonista de la historia, Pamuk muestra tam- oriental y lo europeo se encuentran en constante tensión.
bién las tensiones que en el mundo intelectual provoCada uno de los personajes, como en otras novelas
ca la influencia de los escritores y artistas occidenta del autor, es un símbolo, representa una ideología disles. ¿Cómo hay que escribir? lSiguiendo los cánones tinta. La abuela, por ejemplo, encarna el conser\'adunacionales o abriéndose a las corrientes uniYersales en rismo religioso musulmán. Por ello siempre peleó con
boga? El poeta, por supuesto, es un gran lector de sus su ahora difunto marido, que representaba el progrecolegas europeos y norteamericanos; sin embargo, tam- sismo, Ja apertura al progreso, la occidentalización.
bién conoce con profundidad la poesía nacional y, so- El enano es el pueblo inculto, pero lleno de sentido
bre todo, sólo logra \'encer su esterilidad creativa re- común, que atestigua los roces entre las posturas congresando a su país tras un largo periodo de exilio. Con trarias del pasado. Mientras que los nietos, cada uno
este personaje, Pamuk reafirma su tesis: las grandes a su manera, derivan de las actitudes de sus ancestros,
obras artísticas o intelectuales sólo pueden generarse por lo que su conducta es dual, incierta, desgarrada
a tra\'éS de una mezcla de los \'alores esenciales de to- entre una posición y otra.
das las culturas: de eso se trata la uni\"ersalidad.
Así, Pamuk \Ueh-e en cada libro una y otra vez al
Otra de sus obras, La vida nueva, es una nm·ela extraña, tema que lo obsesiona. Lo plantea, lo desmenuza, in con una densa carga de la literatura del absurdo, donde la tenta resol\'erlo y, al darse cuenta de que aún no lo
existencia del protagonista se transforma por la lectura consigue, crea otro argumento, una novela distinta,
de un libro; los lectores nunca sabemos con exactitud cuál para analizarlo de nuevo. ¿Cómo sobre,i,irculturalrnenes éste, pero Yemos cómo su contenido lleva al personaje te en una nación situada a la orilla del imperio? ¿Hasta
a recorrer el país en autobús durante meses buscando a qué punto hay que apropiarse y asimilar los valores ar
una mujer que también lo ha leído, cómo presencia múl- tisticos de Occidente) lHasta qué punto resistir?
tiples accidentes de carretera y ,·e morir a mucha gente,
Las novelas del premio Nobel de literatura 2006 son
cómo se cambia de identidad, ,i,·e la ,ida de otros y, al sólidas, densas, su lectura es fluida y nos ponen ante un
fin, regresa a sus recuerdos de infancia.Toda una metáfo- uni,·erso que a primera vista nos resulta casi desconocira de la lectura. Un homenaje, por supuesto, a Dante, pero do -el del \1edio Oriente-, con su problemática cul,
al mismo tiempo a Kafka, a Beckett, a toda la tradición
tural y humana particular Sin embargo, si sabemos leerliteraria de Occidente, trazado y desarrollado en un rela- las, encontraremos en ellas esa cualidad de espejo que
to cuya lógica interna no tiene que ver con nuestra lógica tienen tocias las grandes obras. En sus páginas podemos
cotidiana. Es la nm-cla más personal del autor, la más ori- reconocernos, las situaciones que plantean son semejanginal y, por eso, acaso la más turca de todas.
tes a las nuestras, el devenir de su país es muy similar al
Pero de todas las que conozco de él, mi favorita es
de vléxico, las tensiones que plantean son las mismas
La casa dd silencio. Narrada también en base a monólo
por las que nosotros hemos pasado. Por si fuera poco,
gos de cada uno de los personajes, como 11,entras agoniPamuk nos presenta su universo personal emuelto en
zo, de Faulkner, y como Me llamo Rojo, aquí el lenguaje
estructuras y técnicas a las que estamos habituados, su
del autor consigue un tono de intimidad, de exposi
lenguaje narrativo es inteligible para todos, no porque
ción de la psicología más profunda de los hablantes, al
sea el lenguaje de un "escritor colonizado por la cultura
que no llega en las obras hasta ahora comentadas. La
occidental", sino porque cada una de sus palabras, cada
casa dd silencio es una trágica saga familiar que abarca
uno de sus personajes y cada uno de sus relatos ha sido
tres generaciones de una familia que \'ivc en los subur concebido con \'OCación ,·erdaderamentc universal.
91

�Orhan Pamuk:

el maldito refulgir de una piedra
DANIEL CENTENO

n la literatura también existen las piedras preciosas. La mayoría
se transmutan en clásicos inmortales de incalculable valor, como
Cervantes, Shakespeare, Dickens, Tolstoi, Balzac, Borges o Kafka.
Otras, más veladas y siniestras, se presentan como hallazgos de
espeleólogos, tesoros de corsarios, ilusione_s de enfermo~ ~e liter~tura. Ante
ellas sus descubridores se comportan casi como hermeucos m1embros de
una ~ecta. Luchan por sumergir las perlas en mares turbios. Les pasan siete
llaves y un candado a los depósitos en donde las encierran. Inc~uso, no es
exagerado afirmar que su utilización es directamente proporcional a los
más recónditos vericuetos de la frivolidad intelectual: sólo son sacadas a
relucir en careos o duelos de inteligencia y cultura, como si de unos cromos de coleccionista se tratase. Entre esas joyas Robert Walser, Witold
Gombrowicz, Henry Murger, Gustav Janouch o Hermann Broch refulgen
con luz propia. Hasta hace poco lo mismo podía decirse de Orh~ Pamuk
(Estambul, 1952). Lástima que el reciente Nobel haya aguado la fiesta.

1982, Cevdet Bey y sus hijos (inédita en español), y, junto
con La casa del silencio (Metáfora Ediciones, 2001), fueron dos de sus boletos para ser invitado como profesor de la prestigiosa Universidad de Columbia.
8 resto vino solo y con un titulo que sirvió de pertinente palanca: El astrólogo y el sultán (Edhasa, 1994).
Con el libro llovieron los elogios de la élite intelectual
norteamericana y empezaron las comparaciones con
Borges; a saber: dos piedras preciosas; dos tenores diferentes. Primero, porque su historia planeó con soltura sobre el tema del doble. Segundo, porque la trama se ubicaba en tiempos muy lejanos, con mucha

Hablar de Pamuk es realizar el viaje a una mina que ya
ha sido declarada abundante en gemas, ponerse el casco con la linterna encendida y amarrar bien el pico al
morral. Es reconocer a un autor con una vida tan singular como su obra, que intentó ser arquitecto y que
luego sospechó que era en el periodismo en donde cambiarla ladrillos por palabras y espacios por párrafos
bien distribuidos.
Turca de nacimiento, de familia acomodada y de
dificil personalidad, Orhan Pamuk vivió el desarraigo
como una persistente llovizna que permea los dominios de su literatura. Su primera novela se publicó en

erudición, y con ingredientes tan distintivos
como únicos en la
mezcla: científicos italianos en pleno siglo
XVII, piratas, astrólogos y su correspondiente toque de metafisica intelectual.
A partir de ese momento Pamuk constituyó una rica veta para
los exploradores de
nuevas voces. Sus siguientes y últimas novelas hasta la fecha lo
patentaron con sobrai r
da contundencia: El libro negro (Alfaguara,
2001), La vida nueva
(Alfaguara, 2002), Me
llamo Rojo (Alfaguara,
2003) y Nieve (Alfaguara, 2005). La primera ahondaba aún
más el camino ya señalado por su autor sobre
el tema de la identidad, el otro y las referencias históricas al
misticismo sufi del popular poeta Mavlana, pero ahora bajo un ambiente de intriga policiaca. Con el tercer
titulo de la lista vino su consagración definitiva para
los coleccionistas de cromos, al novelar algo digno de
la Historia universal de la infamia: en el siglo XVI el sultán
Murad III desea inmortalizar su figura en un lienzo.
Sin embargo, la ley islámica lo prohíbe. La tentación
termina por vencer al monarca, y cuatro artistas elaboran en secreto un libro lleno de imágenes nunca antes pintadas. 8 problema vendrá cuando uno de ellos
desaparezca del mapa.
Estambul: Memorias y la ciudad (Mondadori, 2006) es
su último libro conocido, y el único que se desmarca
del género de la novela. El híbrido, que se pasea entre
ensayos, fotografías y vivencias, ayudó a que se confundieran los planos en Pamuk y, en plena promoción
del mismo, fuese procesado en su país por haber declarado en una entrevista algo no muy baladí por esas

92
93

lejanas tierras: que en
1915 fueron asesinados 30 1nil kurdos y
un millón de armenios
a mano de los turcos.
Después de esto se
escenificó una obra
casi eterna de escapes
de su país, movimientos judiciales y cartas
deapoyofirmadaspor
la crema intelectual
del mundo entero. En
medio de una corredera, prácticamente
calcada de los más oscuros vericuetos del
thriller político contenido en Nieve, apareció un docto señor en
Estocolmo que vio al
turco como un escritor que "en búsqueda
del alma melancólica
de su ciudad natal, ha
encontrado nuevos
símbolos para reflejar
el choque y la interconexión de las culturas". Luego del entrecomillado, como ya es sabido, vino el Nobel y el
descubrimiento mundial de Pamuk.
Ahora, con el caso cerrado y con los altos niveles de
preocupación que trae la fama, el turco mide todo lo
que dice, se esconde de la prensa y, cuando no le queda otro remedio, responde con una frialdad casi
antártica. Críticos y reporteros alaban su arrojo, maldicen su paranoia, blasfeman su impertinencia y afirman haber conocido esa prosa tan exclusiva mucho
antes que el resto del mundo. A todas estas, Pamuk no
es tonto, se contenta de haber fracasado en la arquitectura y de que su pasión haya sido recompensada.
Sin embargo, en su fuero interno, extrañará haber dejado de ser esa oscura gema que tan pocos atesoraban.
Quizás, pensará, con el tiempo volverá a ser tan olvidado como Pinter,Jelinek y Coetzee. Pasará la caravana y volverá a escribir en la única soledad posible: la
que brinda una noticia caducada.

�Breve preludio o:

''F. oso. . .'. . a
es ·cuan__o se ríe''
HANFRED CEIER
TRADUCCIÓN DE JOSÉ ANTONIO SALINAS

Se enseña
que el pensanúento es superior
a la ironía y el humor, y eso es enseñado
por un pensador que carece completamente
del sentido de lo cónúco.
2
iQué extraño !
Sorcn Kierkegaard (1910:3), 27 defebrero de 1846

1

Tomado de Wonibu Kluge Menschai Lachen. Kleine Philosophic des Humors (De qut ríe la gente intdigenu. Pequeña filosofía del humor) Copyright (e) 2006 by
Rowohlt Verlag GmbH, Rcinbek bei Hamburg.
N. del T. En la cita en alemán, cl uso de "komisch.. implica un juego semántico, pues esta palabra significa "extraño" o '"raro", pe.ro también "cómico".

2

95

�Comenzó en La Haya. Ante los crecientes chubascos, huí al Mauritshuis, cuya importancia en aquellos tiempos me era completamente desconocida.
Entre 1634 y 1644,Johan Maurits van Nassau-Sicgen
lo mandó construir en estilo clasicista para tener,
tras su regreso como general-gobernador del Brasil
holandés, una adecuada residencia en La Haya. Desde 1822 es un musco en donde se encuentra la regia
galeria de arte de los Orangc. No se trata de una colección demasiado grande, pero es un tesoro de obras
maestras. Aquí pueden \'erse los famosos cuadros de
la Época de Oro de la pintura holandesa y flamenca,
pintados por Jan Bruegel el Viejo y Hans Holbein el
Joven, por Peter Paul Rubens y Frans Hals. Aquí se
exhibe Clase de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp (1632) de
Rembrandt, esa tenebrosa pintura de una autopsia
pública en la que el médico disecciona el brazo izquierdo del muerto desnudo, quedando los músculos y tendones al descubierto. Y aquí también se
puede admirar La joven del arete de perla, esa enigmática criatura de Jan Vermeer.
Pero todo eso palideció ante un cuadro que repentinamente me cauti\'ó por su encanto. :-.tuestra a un
jo,·en que se inclina riendo sobre un globo terráqueo.
Con el gesto ligeramente obsceno de los dedos meñique e índice extendidos, parece querer ponerle cuernos al mundo. Su risa es placentera, alegre, casi de regocijo. Sin embargo, también posee un toque burlón.
Se ríe del mundo, pícaramente, con una expresión levemente diabólica.
Creí poder descubrir en esa risa algo de aquella cultura de la risa popular de la Edad Media y el Renacimiento que se desfogaba en el Carnaval y los días
carnavalescos e invertía los valores de la sociedad y las
jerarquías (Cf. Bachtin, 1995). Pero ese gesto iba más
allá. Me parecía ser una risa filosófica que no surge de
una situación particular o que se dirige hacia algo determinado. Atemporalmente, era dirigida hacía el mundo entero. Era una risa universal, representada en una
figura cuya expresión alegre-burlona saltaba hacia el
espectador. Entre más la veía, menos podía contener
mi propia risa.
En el rincón del museo Mauritshuis me compré una
reproducción de este joven risueño. Pero hasta años
después comencé a interesarme más por el pintor y su
modelo. El cuadro, de 84.5 por 73 cm, estaba firmado
con el monograma "JoM". En el catálogo número 705
se encuentra indicado que se trata de Johannes
96

Moreelse. La búsqueda sobre él fue más difícil de lo
supuesto. No se encuentra en las disponibles y extensas enciclopedias de historia del arte, y la exhaustiva
búsqueda por medio de Google en Internet tampoco
brinda información clara. Uno siempre va a dar con
Paulus Moreelse, un pintor de Utrecht nacido en 1571
y muerto en 1638. El hecho de que estos datos se encuentren también con frecuencia bajo reproducciones
del filósofo risueño, no hace las cosas más fáciles
(Rütten, 1992)1. ¿Se habrá confundido el pintor "JoM"
con su nombre de pila?
Sin embargo, existió un Johannes que finalmente se dio a conocer como el hijo de Paulus, nacido en
Utrecht hacia 1602 y muerto ya en 1634 -antes que
su padre-, bajo cuya sombra permanece hasta hoy
en día. A Johannes Moreelse se puede llegar indirectamente a través del Heráclito, una pintura que
muestra a un dolorido anciano que se inclina afligido sobre el globo terráqueo, con las manos juntas y
una frente surcada de arrugas. Al parecer, para este
filósofo griego el mundo era un valle de lágrimas
donde sólo se podía llorar.
Como pareja del Heráclito que llora, Johannes
Moreelse dibujó su Demócrito que ríe. Pues bajo el manto de la joven figura renacentista que muestra asimismo un deseo corporal, no se escondió otro que el antiguo investigador Demócrito, quien no sólo fue unphilo-sophos,
un amante de la sabiduría, sino también un philo-gelos,
un amigo de la risa y el humor. Su pensamiento se halló bajo el signo del dhino Gelos, de la risa sobre las
insensateces de la especie humana. Para él, el ser humano no se distinguía sólo por su capacidad de reír;
también estaba condenado al ridículo. Ysólo esta conjunción permite dilucidar el singular encanto del
Dcmócrito risueño, cuya risa es al mismo tiempo placentera-alegre y burlona-superior.
Así como Johannes Moreelse se eclipsó bajo
la figura de su padre, Demócrito también tu,·o una
enorme figura ante sí. Por lo menos así se encuentra
en la historiografía de la filosofía, algo sobre lo que
ya Friedrich Nietzsche (1972 1074) se había indignado. Pues mientras que con Demócrito la filosofía
occidental iba por el mejor camino de "evaluar correctamente" la existencia humana, no lo logró "gra-

1

Detalle de una pintura.

cías a Sócrates" y a su alumno Platón. A través de
ellos entraron en juego una seriedad moral y una ri
gidez epistemológica que expulsaban la risa de la
filosofía. Los filósofos no ríen, al menos no en la tradición que se fundó en las obras de Platón.
Demócrito era originario de Abdera, una ciudad
griega situada en la costa norte del mar Egeo. Era la
tierra de los tracios, y quizás de ellos surgieron aquellas risotadas que en la filosofía, o acaso por motivos
filosóficos, raramente se dieron. Pues proverbial se ha
\Uelto asimismo la risa de una joven sirvienta tracia
que se rió del sabio Tales de Mileto cuando éste cayó
en un pozo porque no iba mirando el suelo que tenia
ante si, sino el cielo estrellado. Platón describió esta
escena en la que el serio protofilósofo y la cómica de la
Antigüedad se encontraron, que debió de haber sido
"graciosa" y "linda"(Theiatetos 174 a, b)4. Pero él conde
nó su risa burlona, que sólo podría proceder de su estupidez. Así fue que la anécdota de Platón se comirtió
en un paradigma de la insensible simpleza de los incultos frente a la filosofía.
"Filosofía es cuando serie. Yse ríe por falta de comprensión" (Blumenberg, 1987: 149. Cf. Blumenberg,
1976). Asi resumió Hans Blumenberg esta larga historia, que comenzó con el rechazo por Platón de la risa
sobre el filósofo cayéndose, y que se extiende hasta
nuestros días. Pues sólo puede tratarse de hombres
tontos si se rien de la filosofía y de sus especialistas.
¿No tiene entonces la risa ningún lugar en la filosofía? ¿No hay gente inteligente, interesada en la filosofía, que no desea se les prive de la risa?
Si, pero debe buscarse, por lo que a veces es necesario dirigirse hacia las corrientes subterráneas de
la historia de la filosofia, ya que junto al serio Platón
y su inmensa cantidad de sucesores dentro de la filosofía académica, se encuentra también el risueño
Demócrito, que ha abierto una propia línea de tradición. En este libro la seguimos por más de dos mil
años, desde Demócrito y Diógenes, pasando por
Kant y Kierkegaard, hasta Karl Valentin, quien elevó en comicidad el asombro filosófico sobre el lenguaje, misma que nos permite experimentar directamente el placer de la risa.

• "Graciosa" y "linda" es la criada tracia en la traducción de Martín
Heidegger: Die Fragrnach dan Ding. Tübingen 1962, p. 2.

97

Pero también la sirvienta tracia ha encontrado sus
sucesores(as). En su risa podía descubrirse una inteligencia que los filósofos serios nunca hubiesen imaginado. Es la risa liberadora de una mujer que por un
breve instante comprende la mentira fundante de la
filosofía europea: que el amor a la sabiduría tiene que
pagarse con el distanciamiento del Lebenswelt5• "Aunque la joven tracia es una esclava, no se muestra aquí
para representar el sufrido lamento o la silenciosa docilidad de una mujer oprimida; la figura de la tracia
representa, en cambio, el estallido en una carcajada,
que encierra breves palabras de sabiduría de una manera tajante: las cosas del mundo quedan ocultas para
la filosofía que comenzó su negocio de desrealjzación con
Tales." (Cavarero, 1997: 86)
A las cosas más hermosas del mundo, entendidas
de una manera práctica y vital, pertenece la risa humana. De ella y sus razones trata nuestra Pequeña filosofía del humor, en el doble sentido de este genitivo: filosóficamente hay que aclarar por qué y de qué ríe la
gente; pero al mismo tiempo se debe ilustrar que también existen filósofos risueños, en cuya vida y obra el
humor juega un rol significativo, ese "exquisito y escaso talento", a cuyo origen llegó Sigmund Freud (en Der
Humor: 382-9). Que yo con ellos simpatice no debe ser
especialmente resaltado.
Hamburgo, St. Pauli, II. II. 2005

' N. del T. Expresión filosófica desarrollada por Edmund Husserl. Suele
utilizarse en alemán por autores no germanos, pero puede traducirse por
"mundo \Ítal" o "mundo de la \ida".

Bibliografla
Bachtin, Michail (1995). Rabdais und scinc Wdt. Volkskultur als Gegrnkulrur.
Fráncfort d.M.
Blumenberg, Hans (1987). Das Lachen der Thrakain. Fráncfort d.M.
Blumenberg, Hans (1976). Dcr Stu~ des Protophilosq,hm Zur Komik dcr rri•
nrn Theorie, en Wolfgang Preisendanz y Rainer Warning (eds.). Das
Komische (Poetik wrd Hmncncucik. Tomo \11). \iúnich (11-64).
Cavarero, Adriana (1997). Platons Tllchter. Frauengwalun der anttktn
Phílo1&lt;•rhk. Hamburgo.
Freud, Sigmund. Der Humor, en Gesammdre WerktXIV.
Kierkegaard, Soren (1910). Abschlkj!.rndc unwisstnschaftlichc ~achschrift.
Zwciter Tcil, en Gesammdtt Werkt. Tomo 7.
Nietzsche, Friedrich (1972). Werke lll. Editado por Karl Schlechte.
Fráncfon d.M. /Berlln / Viena.
Rütten, Thomas (1992). Dcmokrit. Lachaidcr Ph1l&lt;1soph und sanguínrshcher
Mdancholiker. Leiden/ Nueva York / Copenhague / Colonia.

�finales del siglo XX el
hombre empieza a cambiar sus leyes con el fin
de abatir la discriminación y la
marginación que la sociedad ha 1
ejercido a través de los tiempos
contra todas las personas con preferencias sexuales diversas. Así,
hemos visto que países como Holanda, España, Canadá o Uruguay
TfTuL01 Lula y Perla (Más la justicia)
hoy por hoy han reformado sus leÁUTOllJ Emilio Carballido
yes para permitir el matrimonio
Uf1'0llW.I UAN'L
entre personas del mismo sexo, o
.-.2006
al menos dar paso a la \'alidez jurídica de lo que se ha venido a llamar sociedades de convivencia.
Actualmente en varias asambleas
de representantes de los Estados
Unidos se ha planteado y se discuEn días pasasociales del país.
.......,_.._ ....
te este tema.
.__.-.
dos nos sorprenPor más de
México no ha estado ajeno a los dió la noticia
cincuenta años
cambios sociales que el mundo ha acerca de la
ha presidido
empezado a realizar, y en ,·arios aprobación que
Emilio Carbacongresos estatales, como el de hizo la Asamblea
llido la dramaCoahuila, se ha llegado ya a pun- Legislativa del
turgia nacional.
tos de acuerdo para discutir en Distrito Federal
En su teatro
asamblea la legalidad de este tipo para legalizarlas
siempre vamos a
de alianzas o sociedades. Grupos sociedades de
encontrar temáde artistas, intelectuales y acthis
convivencia. La
ticas que muestas han impulsado desde hace más reacción de grutran expllcitade una década la modificación de pos de derecha
mente condicioleyes para frenar la discriminación no se ha hecho
nes de vida y proy la homofobia.
1
esperar y ha con blemáticas del
Entre estos grupos de apoyo al denado la resohombre contemcambio de leyes, ha sido destacada 1u ción de la
poráneo. La acla acción de Marta Lamas quien Asamblea. La realidad es que el grución donde ocurren las historias
afirma que
po de mexicanos que abiertamente dramáticas de Emilio podrá ubicaro desde el closet ha empezado a par- se en cualquier época, pero refleja
defender la diversidad sexual im- ticipar en la vida politica, social y siempre hechos que han ocurrido o
plica defender la vida democrá- económica del país, integra ya un están ocurriendo en el momento de
tica de nuestras sociedades. Y , buen número de electores en poten- la creación del texto dramático.
como el proyecto democrático. cia que en dado momento puede dar
En Lula y Perla (más la justicia), espor si solo, no genera condicio- giros diversos en los procesos elec- crita y estrenada en 2005 y publicada en 2006 por la colección "Dranes para que exista libertad torales.
El
tema,
pues,
está
en
México,
y
ma" de la Secretaria de Extensión y
sexual, es necesario impulsar
forma
parte
de
la
problemática
social
Cultura
y la Facultad de Artes
ciertos acuerdos sociales que
de nuestro tiempo. Obras de teatro, Escénicas de la UANL, nos enconeduquen contra la homofobia,
espectáculos, películas que aborden tramos con la historia de dos
impidan la discriminación y fo- este asunto van a aumentar conside- travestís y sus novios, quienes viven
menten el respeto a la diversidad rablemente: "El diluvio que viene" es- en una sociedad homofóbica: Lula
sexual humana. (Tomado de Le- tará a vuelta de esquina y será moti- y Perla habitan un barrio marginatra S 115 [febrero de 2006])
vo de polémica en todos los estratos do humilde, cada una con su respec-

LA VIGENCIA Y LA ACTUALIDAD
DEL TEATRO DE CARBALLIDO

Drama
___

........... ...

~

98

tivo galán. Se presentan al público '
dos. Quizá hoy es un poco más
para contar sus vidas. Y como en La
abierto [lo de la diversidad
' excepción y la regla de Brecht, la resexual], pero creo que todo sigue
gla es que siempre que haya un pro igual. Si en la actualidad hay una
Lula y Perla
blema en la colonia, la policía va a
respuesta mucho mayor, es tamculpar a Lula y a Perla por la intola justicia):
bién porque ahora somos una polerancia campante en la sociedad.
blación mucho más grande. So- UN CANTO A LA VIDA
El único argumento de la policía
para consignar a Lula y Mauricio es
mos más de 100 millones de
por su preferencia sexual y su estimexicanos y en aquel entonces
i la cubana Celia Cruz dice
lo de vida, o sea, la regla marcada
éramos alrededor de 20 millones.
que "la vida es un carnaval",
por la sociedad. Lo irónico sobreEn nuestra sociedad es la
el
maestro Emilio Carbaviene cuando Perla y Aníbal traicioIglesia católica, y también la reli- llido afirma que también es una fies
nan a sus amigos, sin percatarse de
gión musulmana, las que estigma- ta de disfraces, y además vital, diverque también traicionan su causa y
tizan más la diversidad sexual, tida y regocijante. Esto es lo que
a su comunidad.
por lo que es difícil abrir este ca- resulta de la obra de teatro Lula y PerEl teatro de 'distanciamiento se
mino a algo que le cierran las la (Más la justicia), número 10 de la
nos aparece en Lula y Perla a través
Colección Drama de la Secretaria de
de varios elementos narrativos y espuertas del cielo. Es inadmisible
Extensión y Cultura y la Facultad de
pecialmente por las canciones y las
que la Iglesia católica no crea en Artes Escénicas de la UANL
acciones de transformación esla vida de esos jóvenes y que ellos
En los tiempos que corren, doncénica que ejecutan los actores. Las
se sientan rechazados. Pienso, de el efecto y el amarillismo acaparejas que acota la escenografía nos
por ejemplo -abunda Carba- ran la atención, donde todo se ha conrecuerdan siempre la amenaza de la
llido- que un muchacho que cre- vertido en espectáculo gracias a los
privación de la libertad, no sólo la
1
ce normalmente y es creyente, medios de comunicación, el maestro
que aplica la justicia, sino la falta
puede angustiarse y llegar hasta nos transporta a un juego de máscade libertad en el hombre, amenazaras donde algunos personajes se
matarse.
do siempre por el oscurantismo y
muestran tal como son: los tra\'estis
la intolerancia.
Lula
y Perla y sus respectivos novios,
Lulay Perla... fue estrenada en juAdvierte Carballido que las conio de 2005 en el Museo Universita- sas se van componiendo lentamen- Mauricio y Aníbal; pero otros persorio del Chopo de la ciudad de Méxi- te. Que, por ejemplo, se hacen los najes, como la justicia, a través de sus
co. A propósito del estreno, des- desfiles de gays y lesbianas, los cua- representantes, se evidencia kafkiana
tacamos algunos conceptos de Emi- les son muy divertidos y no quie- con un rostro opresor y siniestro.
Cabe decir que "mostrarse como
lio Carballido acerca del tema, la ho- ren decir gran cosa. Lo único que
mosexualidad.
.
reflejan es un acto de franqueza son" es también un juego teatral porLa Iglesia católica es la que más ante la sociedad. Afirma que vivi- que los travestls son "hombres de día
estigmatiza la diversidad sexual, j mos un "catolicismo espantoso"; y y mujeres de noche", como lo dice el
personaje de la vecina.
Aunque la diversidad sexual, en concluye deseando que cuando terAlejado del melodrama y el
2005, se ha vuelto más visible, "'no 1 mine el gobierno de Fox eso camsé hacia dónde vaya(... ) Si existe un bie, pues los grupos de derecha más· tremendismo, moneda común de
cambio, pero no muy marcado. Es que intolerantes, "son hipócritas, nuestros días, con sutileza, maestría
y oficio, Carballido nos presenta, con
un cambio en cuanto a que las per- son gente de lo peor, disfrazada".
diálogos
certeros, directos y escenas
sonas son más francas con su famiLula y Perla (más la justicia) se inlia, pues antes ésta era la que con- serta como vanguardia temática en el ágiles, bocanadas de frescura con
denaba más".
teatro mexicano, en el que, como momentos que resultan simpáticos y
Carballido recuerda a los artistas siempre, desde 1950, Emilio divertidos, pero que detrás de ellos,
y autores del grupo los Contempo- Carballido preside su contenido y están los ojos escrutadores del dramaturgo. Yen una ráfaga, el maestro
ráneos y comenta que
evolución.
Carballido nos lleva también la tristeza lacerante de nuestros personajes.
ellos nunca tuvieron problemas.
En ese sentido, el dramaturgo nos
Ocuparon puestos institucionaLuis Martín señala los prejuicios, la hipocresia,
les importantes y fueron estimalos moralismos, las mezquindades y

(Más

99

�las envidias de la sociedad, pero sobre todo denuncia y critica la discriminación de la justicia hacia las personas que han elegido una determina
preferencia sexual, la invasión de la
privacidad de los otros y, más que
todo, la violación de los derechos
humanos. Destaca entonces que la
1 opresión, de tan común a este tipo de
1 personas, se ha convertido en una
tradición siniestra.
1
Sin embargo, en Lula y Perla (Más
la 1usticia) también hay ternura,
1
afecto, calidez humana, personajes
entrañables.
1
Meticuloso e incisivo, como un ci1 rujano, Carballido desmenuza la reali
dad cotidiana en medio de entretelones
y disfraces a partir de situaciones comunes y presuntamente sencillas e inadvertidas, en el caso concreto: la búsqueda de las llaves de un coche, lo que
denota, por un lado, que de aspectos
irrelevantes se puede revelarun universo complejo, pero, por otro, que también es un profundo conocedor de lo
mexicano y además, tiene una gran sabiduría sobre el alma humana.
A diferencia de otras obras en las
que la trama gira en torno a la problemática de la aceptación de la sexualidad y cuestiones existenciales, en me] dio de sufrinúentos, con Lula y Perla y
1
sus respectivos nO\ios no hay ningún
problema, ellos viven sus relaciones
completamente asumidas.
1
Es precisamente la justicia, es de,
cir, los representantes de la ley, los
que van a tocar las puertas de las casas de los travestís, que sólo por el
hecho de serlo son sospechosos de
delito,
y pese a las evidencias de su
1
inocencia, en el caso de Lula y
1
Mauricio, son enviados a la cárcel.
1
"Pues ni remedio", dice Lula, "Así
1
son siempre". Y la misma Lula luego
canta: ~El mundo es un lugar callado y
1 triste/ y me encierra a vivir en un rin1
eón/ Cada vez más estrecho, muy peor,
íy yo \'iajo por calles que no existen".
Incluso, en otras escenas el coro
canta, en torno a Lula y Perla: ~Es su
disfraz y su suerte, / es su disfraz, /

cambiará un día el mundo,/ se lo podrán quitar. /Lula, Perla,/ Lula, Perla, / esto aqu1 seguirá".
En estas líneas hay esperanza, esperanza de que el mundo cambie. La
mirada del artista es visionaria, y por
supuesto, la del maestro Emilio
Carballido mucho más.
El enfoque central de la obra que
hoy se da a conocer es la discrimina
ción y sobre esto, acá en la realidad,
hay noticias. En el Distrito Federal,
la Asamblea Legislativa aprobó la Ley
de Sociedades en Convivencia para
personas del mismo sexo, y entrará
en vigor a partir de marzo del 2007.
Michoacán podría aprobarla también. En Coahuila, hay un proyecto
similar. En Jalisco, por ejemplo, se
debate una posibilidad de aprobar la
Ley contra la Discriminación.
Entonces, tal vez, Lula y Perla
podrán formalizar su relación con
sus respectivos novios, y la mirada de
la sociedad hacia ellos sea muy, pero
muy distinta. La obra del maestro
Emilio Carballido, Lula y Perla (Más la
1 JUSticia) es un canto a la vida.

Hernando Garza

¡

l
l

EDUCAR
AL PROGRESO
TfTuLOI Educar a los topos
AUTOIII

Guillermo Fadanelli
Anagrama

IDITOIUAL.a

Allot2006

100

Para saber que la vida no es un paraíso no
hay que encerrarse en un corral de puercos.
Guillermo Fadanelli.
Educar a los topos
unca estaremos en extinción: la humanidad no tiene plusvalía; el tiempo sí. El
tiempo metaforizado como el espacio entre el número asignado y el sonido del afilador. Ese reconocernos
en un mundo carnavalesco de vidamuerte-vida-muerte-vida, hastio rutinario por los siglos de los siglos.
Educar a los topos muestra ese tiempo
tan valioso y el desdén de la humanidad. El tiempo que el personaje mide
con trece relojes que nunca ocupan
su muñeca, sino una cajita plagada de
recuerdos paternos y una humanidad
que fornica con la única finalidad de
no extinguirse:
A mediados de los años setenta, la
gente paría desesperada, como si
engendrando hijos pudiera ser algo
más de lo que era, o se curara de un
cáncer metaftsico: en los años setenta se escupía menos de lo que
se paría. Las embarazadas,
afiebradas, no terminaban de colmar el pais con niños flacos y horrendos.
Es este estilo narrativo de Guillermo Fadanelli el que aligera la
carga existencial de un adolescen·
te al que enlistan en las huestes de
una secundaria militar. ¿Cuál es el
pecado cometido para que lo emancipen de una juventud normal a una
juventud que promete disciplina a
los once años? Hace ciento veinte
años, el poeta checo Rilke sufrió
también ante la cuestión de ser internado en una escuela militar a los
once años y fue la época más dolorosa de su vida, hasta el punto en
que más tarde no dudó en comparar dicha escuela con La casa de los
muertos, de Dostoievski. Menciono

esto pues me sorprendió la coinci- para viajar en cualquier color de las atragantarse con una pizza. Yo, el itadencia del sufrimiento, la madura- líneas del metro. Y no es éste un liano que no había viajado más allá
ción y el crecimiento de ambos es- laude gratuito, pues ni él necesita de Veracruz."
critores a través del destete familiar que yo lo presente, ni yo necesito '
A pesar de la forzada emancipapara ser lanzados a un corral de presentarles a un autor que todos 1
ción del personaje, éste se ve más
puercos donde se enteran que la , conocemos. Pero si hablar de esta
unido a su familia ante el ingreso a la
vida no es precisamente un paraí- novela, su nueva novela que mues
academia militar. No le importan los
so; porque la vida es una compara- tra a un escritor de una narrativa
ascensos, ni los descensos, cuando lo
tiva de la escuela militar.
madura, consistente, transgresora y abrupto es dejar una vida atrás para
La novela comienza con el re· a un hombre de carácter eterna- atra\'esar todos los días el culo de rata
cuerdo del padre y la medición del mente adolescente. Educar a los to·
que es la puerta de entrada de la es,
tiempo. Regresado en un rewind im- pos no tiene el fondo de Lodo, ni ffe
cuela: "Los padres siempre quieren lo
posible. Kómo regresar el tiempo veré en d desayuno?, tampoco es La
peor para sus hijos, porque lo peor
con tan sólo regresar al panteón otra cara del Rock Hudson y mucho
es lo único que dura (...) Cada hora
donde yacen sus restos? Debatirse menos Para ella todo suena a Franck invocaba una vida que se marchaba
entre el rencor y el amor que viene Pourcel. No es este un desdeño de
para siempre." La infancia y la adoinscrito en las .reglas de la familia: sus obras anteriores que yo descu
lescencia son temas recurrentes en la
"No podía asegurar si detestaba a brí a los diecisiete cuando Lodo. Es 1 literatura, pues debe reconocerse que
mi padre por haberme arrojado a una exaltación de un escritor que la formación vital se da con mayor
esa mazmorra de perros rabiosos, j no posee la receta mágica ni las ins
fuerza en ambas etapas. Ya Coetzee
pero cultivaba hacia él un velado trucciones para crear literatura, 1
en Infancia, J.T. LeRoy en El corazón es
resentimiento". El niño de once como el caso de muchos autores
mentiroso o Patricia Laurent en Infan
años se con\'ierte en un hombre que repetiti\'OS.
cia y otros horrores, tienen esa necesi
debe ahora enterrar a su madre, y I
Hablo de esta novela con una gra
dad autorreferencial, por no decir
es este el suceso parteaguas de la ta sorpresa que abofeteó mi expecautobiográfica, de recurrir a su niñez
novela: recordarse el día en que le tativa. Si tenemos el pre\io conocí
para exorcizar todos esos demonios,
dijeron que entraría a estudiar a miento de las obras antecesoras a
pues el tiempo real no puede
una escuela militarizada, su estan- ésta, nos daremos cuenta del
rebobinarse. Asi, Fadanelli, con esta
cia en la misma y la evolución de su multifacetismo narrath'o del autor,
novela, nos narra las infamias, triste
carácter conforme los años. Todo pero es precisamente con esta no\'e- j
zas e incertidumbres (con un pecu
esto a través del recuerdo. La eró- la autorreferencial, en donde lo conliar sentido del humor), de las que fue
ni.ca de un infierno para un niño sagraremos como un escritor inagoblanco, mientras afuera, del otro lado
que sólo deseaba estar en las calles table; de voces inagotables y
del culo de rata, una \ida estaba prode su barrio y levantarle la falda a perspectivas, focos, historias inagogresando. Muchas cosas estaban sula niña que le gustaba. Más allá de tables. En Educar a los topos existe un
cediendo: el gobierno de Echeverría,
la historia del personaje y sus pro- lenguaje que va más allá de la forma
la explosión demográfica, su hermablemas, angustias, temores y cues- y el fondo. Desenfadado, sí, es 1
na Norma cada vez más parecida a su
tiones, se encuentra la historia del Fadanelli, pero de una morfosíntaxis
madre, la aparición de los transporDistrito Federal y su vuelta de tuer- puntillosa y construcciones de imátes llamados delfines, el metro. Un
ca progresiva en los años setenta. genes que nunca pasan desapercibimundo transcurría y él lo vivió a la
El nacimiento del metro, los últi- das. Reconoceremos su sentido del
par de todos los mitos de los persomos tranvías y la explosión demo- 1 humor tan negro, tan crudo, que osa
najes que habitaban la academia migráfica de la ciudad más grande del burlarse hasta de si mismo y su perilitar, desde el asesino precoz Cenimundo, van fusionados con el per- feria. Es un \istazo a su vida y un
ceros, hasta la historia de Aboitis,
sonaje autobiográfico; el crecimien- complemento morboso para los lectodo en una intertextualidad que no
to es el crecimiento de ambos. In- tores asiduos a su obra. No está oculdigrede la historia sino la contextuacluso, pienso en esta novela como tando nombres, Guillermo es Guiliza para darle una amplia perspectiuna importante referencia históri, llermo Fadanelli, el niño con apellido va al lector:
ca del D.F., pues Fadanelli siempre italiano y que incita a la burla de sus
se ha distinguido por ser el histo- compañeros y el teniente cuando al
Se rumoraba que el cadete Aboitis
riador nato del underground defeño. referirse a él le decía el señor pizza
había sido asesinado como repreNo se necesita conocer el D.F. para de pepperoni: "\1i apellido despertasalia por acosar a varios internos de
saberlo, con leer sus novelas basta 1 ba en Oropeza el deseo de
1

I

101

�reciente ingreso (.. .) hasta hubo
quien en secreto confesó ser el criminal: habla matado porque no soportaba al cabrón pervertido de
Aboitis (... ) El comandante aseguraba que se habla tratado de un
suicidio, uno como tantos que provoca la angustia adolescente (... ) Se
hizo común que durante las prácticas militares algún cadete tomara la bayoneta de su arma para recargarla en su cuello y a viva voz,
como en una comedia de mala calidad amenazara con suicidarse. Las
burlas se hicieron cada vez más
recurrentes y vulgares. Del silencio
que procedió al asesinato se pasó
al escarnio público y al comentario cómico (... )
-iCuidado, la verga de Aboiris
ronda por los bañ.os! La pueden re-

conocer porque tiene un ojo de loco
en la mera punta.
Es con este constante sentido del
humor y su imagineria que el personaje sobrevive dentro de un mundo
que no disfruta. Pero que al final de
cuentas sobrelleva pues será parte
fundamental de su vida.
Educar a los topos es educarlos o
exterminarlos para que no agujereen el jardin de una vida que transcurre. Todos somos esos topos y
educarlos significa ensei\arles el
progreso, la vida, las reglas: nunca
sacar la cabeza del agujero. Y si a
Rilke ese ingreso a la academia militar le retribuyó sus poemarios, a
Willy, Educar a los topos.

Gabriela Torres

NARRADORAS
EN ÁRIDO CORO
Ocho ensayos sobre narrativa
Jan,nina d, Nuevo León
AUTOR, Hugo Valdes
EDITORLUI Conarte

TfTUL01

Allo, 2006

scribir sobre la escritura
siempre es un reto. Provoca
situarse desde fuera con el
ojo critico que desvelado de lecturas
devela con palabras los entramados
de las palabras de otros, en este caso,
de otras. Ocho mujeres reunidas en
un libro como las ocho mujeres de
Francois Ozon: generaciones de mujeres de una misma familia, de una
misma lengua, detenidas en una mansión a causa del asesinato del patriarca. /Quién de las ocho lo ha matado?
Para saberlo, cada una reconstruye su
historia, su vida en función de él, de
ese centro aniquilado que las convoca a confesarse. Sus palabras son su
escritura. Por obvia que parezca esta
afirmación, no lo es tanto si la pensarnos desde la perspectiva de lo femenino. Alejada del logos, pero nunca desprovista de su memoria, la
palabra se enviste de ensoi\aciones.
Como dirta Gastan Bachelard, la palabra se impregna de femenino y se
orienta hacia lo profundo, hacia la
esencia misma de la cosa que designa. Las ocho mujeres de Ozon,
carentes de patriarca, se relatan por
medio de canciones las narraciones
de sus vidas. La linealidad del discurso masculino se rompe en el giro de

sus vestidos, en la reiteración del ción, y siendo ésta de carácter femeza comparando este libro con los
coro. La sintaxis de la ensoi\ación es nino, las palabras de Ja ensoñación
cuentos de Rulfo, "Pero si a través de
cíclica, y el decir que sus palabras son son, a su vez, femeninas. La escritura
la cotidianidad rural Rulfo recreó la
su escritura es decir que llevan en si es entonces LA escritura, y escribir
visión trágica de una existencia que
la felicidad del canto, el apego a las sobre ella resu!taria enfático si no
vive en la muerte y sólo en ella puede
sonoridades lentas.
fuera por la intención critica del au- explicarse, lrma Sabina nos historia
Las ocho mujeres del libro de tor. Mientras que por la ensoñación
Hugo Valdés también han asesinado las palabras se rodean de "brumas y un mundo diferente. Como a Rulfo,
a un patriarca: El lenguaje. Lo han humaredas", por la razón se tornan a ella también el campo la ha enseñado a ver de nuevo. Pero, a diferencia
matado para resucitarlo. Hugo refie- densas, pesadas, directas. Las palare la crónica del deceso (o decesos) a bras de Hugo caen sobre los textos de aquél, a sus personajes los asiste
través de ocho ensayos breves en los de estas ocho escritoras destacando la esperanza. Contra la latitud
que busca contener la tradición na- pertinencias o estridencias, deficien- desértica cuentan con los árboles
para guarecerse". La noción de la esrrativa femenina en Nuevo León. El cias y calidades.
peranza no pretende únicamente suensayo resulta un buen género para
Pero, /cuáles son los elementos gerir que hay o habrá resguardo. Más
escribir sobre la escritura. No es tau- de la escritura femenina que Hugo,
tologla. No es afán metalingüistico. sin querer, enumera? El primero de adelante, Hugo menciona: "Sólo hay
Escribir sobre escribir deriva en gra- ellos es el tiempo. El libro comienza tiempo y ocasión para mirar dentro
mática. Escribir sobre no poder es- con el ensayo sobre la obra de de si y sacar luego, como de un pozo,
cribir deriva en un lirismo melancó- Josephina Niggli, Apártate, hermano, la historia que los contiene y que los
lico y es materia de poetas. Escribir novela de los ali.os cuarenta del siglo cifra". La esperanza es la espera, la
sobre la escritura conlleva la respon- XX escrita originalmente en inglés y paciencia en el detenimiento de la
sabilidad de desentrañar la voluntad que trata, a grandes rasgos, sobre un introspección. Los personajes addel autor, que siempre se encuentra vendedor de bienes ralees, de buena quieren plena conciencia de si mismos porque se remontan a sus ortge1 más allá, más adentro, de la profun- familia, que se enamora de una mu- nes. No es gratuita la mención de la
didad de la grafia.
jer de una clase social distinta a la
El conjunto de ensayos que inte- suya. La autora contextualiza esta tierra. De ella viene y vuelve todo.
gran este libro evidencia el desarro- historia en una especie de alter ego Adriana Garcia Roe!, otra de las aullo de un canon literario femenino, de Monterrey, construido con base toras estudiadas por Hugo, también
que no feminista. Los elementos que en sus recuerdos, pues ella vi vía en presenta un contexto rural en su notornan femenina a la escritura son los Estados Unidos. Esta reconstruc- vela El hombre de barro. La vuelta a la
detectados por el autor; aunque no ción de la memoria que genera una tierra no supone una mera amson mostrados como tales, se enun- visión paralela, pero no idéntica, de bientación. Es una búsqueda, la encian pues gracias al análisis que hace la ciudad de Monterrey, permite ubi- trada al pozo, el retorno a los tiemde cada novela y cada libro de cuen• carla en cualquier momento del tiem- pos fabulosos de la infancia. Esta
tos, los revela. Y esto no habria sido po. Hugo menciona: "acaso el más última idea se relaciona con la reposible si Hugo hubiese tratado a las grande encanto de Apártate, hermano construcción de la memoria, que bien
autoras como mujeres que resultaron es que pareciera más bien como si al- puede tener una intención social o
creadoras, y no como creadoras que guien, cualquiera, la hubiese escrito no: volver a la raiz para defenderla.
El libro de Hugo continúa con el
resulta que son mujeres. Tomando desde el presente". Esta posibilidad
ensayo
sobre Abecedario para niñas solicomo punto de partida las obras, sin de la escritura de tornarse
hacer mayores referencias teóricas, intemporal, o más bien, atemporal, tarias, de Rosaura Barahona. De los
Hugo elabora su estudio destacando, tiene que ver con la concepción ci- ocho ensayos, es el único donde no se
en cada caso, las unidades de senti- clica del tiempo de las mitologias enuncia algún elemento de lo femenido de la poética de cada escritora: primigenias, derivadas de deidades no hasta ahora mencionado (el tiempo
/cuáles son sus temas? /Cómo los femeninas inspiradas en la naturale- ciclico, la reconstrucción de la memoexpresa) iQué caracteristicas poseen za. Lo femenino, como ya se mencio- ria, la vuelta a la tierra -como simbosus frases?, y, quizá Jo más importan- nó, no concibe la linealidad, gira en lo, no como hecho literal), pero esto es
porque de las ocho mujeres, Rosaura
te, ipor qué esos temas, por qué esas si mismo reiterándose.
se
instala en un discurso feminista que
frases?
El tiempo vuelve a mencionarse va en detrimento de lo femenino. El
Volviendo con Bachelard, quien en el ensayo sobre el libro de cuensostiene que la creación literaria su- tos Agua de las verdes matas, de lrma afán de igualdad deviene ausencia de
cede dentro del estado de ensaña- Sabina Sepúlveda. El autor comien- identidad, en carencia de caracteres
propios de la alteridad Ysi la búsque-

103

�da de este libro de ensayos es estable- 1 de la transmutación, pero desde un
cer los fundamentos de una tradición punto de vista lúdico, "por obra del
literaria femenina en el estado, habrá \ juego, los personajes de Patricia
que ver si esta tradición está orientada Laurent ritualizan sus actos hasta
a que las mujeres escriban, como dije- adquirir, a ojos del lector, un peso
dramático. Se disfrazan, mutan sus
ra Virginia Woolf, novelas cortas, rá
pidas, de temas que si bien no siempre personalidades por hallarse a disgusson cotidianos, están perennemente to dentro de pieles mezquinas". Este
marcadas por una historia de amor. juego se encuentra determinado por
Lo verdaderamente femenino está la fantasia, por la búsqueda de la edad
más allá de la lucha de género y está o identidad original, por las tramas
cíclicas, pero lo más importante, y
más allá del amor.
Nosotros, los de entonces, de Cris Rugo lo subraya en varias ocasiones
Villarreal, es el objeto de estudio del en este ensayo, por el desplazamiensiguiente ensayo. Se trata de un libro to de la conciencia de los personajes.
de cuentos ubicados en la realidad "Además de vigilar o participar en la
universitaria de los años setenta, es- escritura(...), la conciencia es capaz
pecíficamente, en el movimiento de de desplazarse", es decir, de moverse ¡
izquierda que existía en ese enton- en el tiempo y en el espacio, tal y
ces. Rugo destaca el personaje de como lo haría la imaginación (¿ensoMarcia, que aparece en la mayoría de ñación?), que transporta al que imalos cuentos y que, dada la voz narra- gina (sueña) hacia otras realidades.
tiva en segunda persona del singular, Estas realidades se traducen en la
"da la impresión de que fuera ella creación de universos paralelos,
quien se dirige a sus émulos y con- como el Monterrey de Josephina
discípulos". Esto construye una at- Niggli, ciudad que vuelve a nombrarmósfera de intimidad, explica el au- se en Ciudad mía de Gabriela Riveros,
tor, que contribuye al lirismo. Lo última de las ocho mujeres de Rugo,
ciudad "potenciada por la noche", esa
lírico, relacionado con los sentimien
tos más hondos de quien escribe, es noche que reclama para si el retorno
otro de los elementos de lo femeni
de sus mujeres.
Escribir sobre la escritura femeno, pero no por lo sentimental, sino
por la inserción en lo profundo, en el nina es más que un reto. Implica depozo, en la tierra, en el inicio y fin de tener el giro constante de sus etertodas las cosas. Lo anterior implica nos retornos, fijar la vista en un
el desplazamiento a un espacio fuera punto desde el cual puedan cendel mundo. Esto es lo que sucede, si- tri.fugarse las ensoñaciones emanaguiendo a Rugo, en los cuentos de das del pozo, de la noche, de esa no
Dulce María González reunidos en che en la mansión donde las ocho
Detrás de la máscara. La autora dota a mujeres de Francois Ozon se destrosus personajes de destrezas mágicas : zaban mientras sus voces compoque les permiten escapar del tiempo ' nían, en la lentitud de un no tiempo,
lineal, "utilitario", y consolidar, asi, sus el porqué de sus acciones. Como
historias. El espacio de la escritura será ellas, las ocho mujeres convocadas
el punto de encuentro, donde se lleva- por Rugo se abrazan, pero no por
rán a cabo todas las transmutaciones, empatia de género, no por perpetuar
todos los cambios necesarios para el el mito del daño que entre mujeres
escape. Porque lo femenino está en podemos causarnos, sino para enfaconstante movimiento, en constante tizar, por el contacto, la generación
fuga de lo rectilíneo, es ritual y por eso de todas, todas las posibilidades.
apunta hacia la fantasía.
Patricia Laurent Kullick, en Ésta 1
y otras ciudades, continúa con la idea
Jessica Nieto 1

EL HORIZONTE
A TROTE
Ficticia
Marta Baranda
EDITORIALI Calumus / Conaculta
TfnlL01

AUTOR1

~01

2006

Hecho de agua, d discurso poético es la más
resistente de las alfombras.
Ósip Mandelstam

n objeto bello a primera
vista y una sólida propuesta es el libro nuevo de Maria Baranda. Ficticia presenta la fuerza de la pluma de la también autora
de Dylan y las ballenas (Premio Aguascalientes 2003). La poeta nos entrega un poema-libro en treinta y tres
fracciones. El agua discurre en busca de la memoria, la voz al rescate del
tiempo, de su tiempo. De largo aliento, con un tono a veces grave y un ritmo constante se dibujan los versos
abriéndonos las puertas.
La poesía debe escapar a las explicaciones, no asi necesariamente a
las interpretaciones. Como ya se ha
dicho, la propuesta del poeta es lanzada para quien tenga que recibirla
y es lógico que cada lector haga sus
propias conexiones. Bajo esta premisa y desde el lugar de un lector más,
diremos que, a través de Ficticia, María Baranda nos entrega un mundo en
el que se entrelazan, por un lado, los
tejidos de los sueños y por el otro, la

pérdida y el duelo. La combinación
de estos fluye para acercarnos a su
naturaleza. El cómo llegó la poeta al
"País de exilio", como le llama en la
primera página, quizá no sea tan importante; lo fundamental es que sabe
llegar. Sin embargo, con el fin de hacer algunas anotaciones, seguiremos
ciertos canales que reconocemos en
el texto.

abandona o abandonamos? ¿No es
también la isla el origen del deseo?

A lo largo del poema se ,ive la
nostalgia por lo perdido. Algunos
personajes se adhieren al tejido del
Ahora que se apaga la luz como un poema; a veces salidos de los libros,
otras de una "realidad" pues fungen
vestigio
como
testigos, cómplices o culpables;
de la primera infancia, una sola fitodos al final parten de la ficción del
sura
/
poema. Destaca entre todos estos
de nuestras vidas, podemos trafipersonajes una sección titulada "Carcar con la invitación
tas a Robinsón". Está compuesta de
de un pájaro perdido, con ese pen- / nueve fracciones que se presentan a
sarniento alado
Todo comienza con la luna y un
propósito de la pérdida.
que alguna vez creimos, se habia I
cielo desolado,
encendido.
Fallaste Robinsón. Tu cabeza se
un lugar de débiles palabras para
convirtió
abrir
Ya nada está en la punta del vienen un vano espejismo de los desenla prosa nativa de los sueños. Rús
to: ni el verbo teñido
cantos.
ticos,
de la adolescencia atemperada,
No guardaré más tu casa, esa pefrescos álamos, laureles de la India
tampoco
aquella
niñez
queña guarida
se alzan ansiosos en esta isla de la
que
la
bestia
guardo
en
sus
tarros
donde la lluvia podía destejer el
memoria. (9)
de alcohol y profecía.
tufo
El poema abre con un claroscuro.
Ni esa juventud de principes del
de los proverbios y las reliquias.
Vemos la luna y la noche. Enseguida
Edén,
(29)
nos habla de la dificultad ("débiles
reyes de un paraíso en el agujero
palabras") de llegar a ese lugar don
En el rescate de la memoria, la voz
que no tiene salida. (28)
de las verdades de su universo aguar- 1
recupera también parte de la luz de
dan. El tercer verso nos deja caer el
El poema parece fluir de lo general una tradición literaria. La fuerza de
olor de los álamos y de los laureles
a lo particular. Los elementos que con- esta tradición se hace evidente en el
de la India, y es su frondosidad la que
'&lt;rg&lt;n en las imágenes, en la mayoóa manejo del lenguaje y la polifonía de
nos a,isa la urgencia por recuperar
de los casos, rozan un tono épico. Da la sus registros. Serta esto imposible a
la historia. Como Dante en el inicio
sensación que estuviéramos sentados 1 no ser por disciplina y amor desborde su Comedia la voz nos comparte su
en la punta de una montaf\a presen- dado, a no ser por una digestión que
angustia, su necesidad de rescatar
ciando la obra. Pero la poeta se da la sirva de matiz para las emociones y
algo, que acaso sea el rescate de si
habilidad de romper la solemnidad y la intuición de un poeta. A través de
misma. Se antoja, pues, tender un
hacer acercamientos precisos que nos la herencia, el abanico de este libro
lazo entre el "cielo desolado" de Ba~
se abre: se hacen presentes, Dante,
hacen descender de la montaña.
randa y la "selva oscura" del italiano.
Gorostiza, Vallejo, Perlongher,
Ahi se dispara la voz en busca del
Bajo la lluvia, tomábamos asiento Mallarme, Lezama, Perse y otros.
exilio, de la isla, imagen que nos ser. 1 Resalta la fracción V, donde la lluvia
junto a la calma.
virá de hilo conductor a través de la
o el llanto caen con fuerza; sí, los verLas ramas se doblaban como en un 1
lectura. Severo Sarduy se pregunta
sos caen como la lluvia, como el tiemcuadro de Turner.
sobre el exilio: "¿no será algo que está
po, como la infancia, como los sueños.
en nosotros desde siempre, desde la
Tuvimos que aprender los juegos 1
infancia, como una parte de nuestro
deun pez
Pas-pas-pas
ser que permanece oscura y de la que
que traficó con el acento "Seño,
se oyen caer lágrimas del cielo.
nos alejamos progresivamente, algo
seño, ¿un peso? (22)
El laberinto de un espanto que se
que, en nosotros mismos es esa tie Entonces el campo
perdió
rra que hay que dejar?" ¿Qué podrá
era la fragancia de mis trece años,
entre los alfabetos de tu lengua.
ser entonces la isla? ¿E} país de los
la
cuneta
abierta
para
las
puertas
Pas: aquel disentimiento con los
sueños, la tierra prometida, el parai·
del exilio
so perdido, la inocencia, la infancia
animales
y de la gracia. (23)
misma que tarde o temprano nos
cruzando la frontera.

i

�AUTORES

Pas: los días por venir y los que ya '
Un verso que escapa a cualquier
Queda el tiburón muerto a media
interpretación, pero que nos da una
se fueron,
playa
las aguas terminales de un chiqui- imagen de fugacidad, de algo que
como un estigma de la verdad.
escapa, que pasa rápido. Pensamos
llo
El mar, ahora quiere bordar su
entonces de nuevo en la infancia, en
que se asombró en la aurora. (33)
nombre
los sueños, en la pérdida, en la isla,
en la retacería celeste. Quiere.
en el Paraiso perdido. Después de
La penúltima parte del libro, "(Ci
Sólo falta el punto sobre la página
leer, el cielo está en mis ojos, el cielo está
do del cielo)", es la parte más intensa.
que hará la tierra.
en mi cuerpo, nos surgen dos afirmaSu estructura y lenguaje sellan el texto
ciones: la infancia es el Paraíso per Y en el puerto arda la palabra
con la seguridad que antecede a un fidido, el hombre es por sí mismo una
como un suburbio de nuestra vida.
nal contundente. Se hace más fuerte la
isla. Imposible decidirse por una
Falta. (65)
presencia de La Comedia. Es también el
sola,
abrazamos
ambas
imágenes
Cielo, es decir el "Paraiso", la conclucon las ideas y la tradición que las
Así, :-Vtaría Baranda nos deja con
sión del libro. Agrupados en nueve
acompaña.
el esqueleto del tiburón. Quizá sea el
fracciones los textos van enlazándose
Pérdida y recuperación, lamento esqueleto de nuestro tiempo ya ido,
uno a otro con elementos como el ciey esperanza. Las imágenes se mez- de nuestros sueños rotos. Y para cerrar
lo, la luz, la sangre, el silencio, la pérdi •
clan, se contrastan, nos sumergen en nos recuerda la falta que nos condicioda, la muerte. Uno de los versos mejor
el
paralso y en el infierno, en el uni- na como humanos, es ahi que también
logrados del libro dice:
verso todo de Ficticia Brusco es el nace la esperanza, pues, tno es acaso
duelo pero intensa la experiencia, el en la falta donde surge el deseo?
El cielo es un caballo
resultado del tejido que ha sido bar~

L

cruza su horizonte a crore. (58)

_da_d_o_c_u-ida_d_o_sam_e_nte y duele.

_l

Gabriela Cantú Westendarp

PERIÓDICO DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

. ..

. . .. . . . , . _ _ •I

---------- '

. ', , --,.._...~--=---:··
.J._.,.,.,__

. ..

(Monterrey, 1972). Ensayista y crítico literario. Doctor en literatura hispanoamericana por la UniYersidad de Chile. Ha publicado La
YICTOR BARRERA EMDIRLE

mudanza incesante. Teoría y crítica literarias, Miscelánea tcxt11al. E11Sayos sobre literatura y culturas latinoamericanas y MAMFRED c111R (Troppau, 1943). Realizó su tesis cloc
La otra invrnció11. Obtuvo el Certamen \iacional de En - toral sobre la teoría del lenguaje de Noam Chomsky y
sayo Alfonso Reyes 2005 por su trahajo De la amistad lite- la lingüística americana. Fue profesor de lingüística y
raria. Actualmente se desempeña como investigador yaca- literatura en la Uni,·ersidad de Hannm·er. Es autor de
démico en la Facultad de Filosofía y Letras de la UA.'\JL \'arios libros, entre ellos: Der Wiena· Krcis (El círculo de
Viena), Karl Popper, Das Sprachspiel der Phi/osophen (El jue•
CABRIELA CAMTÚWEITEMDARP (Monterrey Nuevo León,
go del lenguaje de los filósofos), Die kleine Dinge der groflen
1972). Licenciada en Estudios Internacionales por la Philosophen ( Las pequeñas cosas de los grandes filósofos) y
UDE\.1. Se ha desempeñado como periodista y con- Kants \\1elt (El mundo de Kant). Actualmente \'Í\'e en
ductora de noticias en canales de tele\'isión locales y Hamburgo, donde trabaja como profesor y publicista.
nacionales.. Ha ejercido la docencia en el área de literatura y lengua inglesa. Actualmente dedica la mayor ARMANDO HARO (Zacatecas, 1974) Ha publicado el poeparte de su tiempo a la poesía. Es becaria del Centro mario Partituras. El Sueño de la Razón, Trans(a)pa
de Escritores de \iue\'o León, generación 2006. Ha r(i)encias, El Viaje y Despojos, son algunos títulos de sus
publicado el poemario El efecto (Conarte).
e:x-posiciones indh'iduales. Ha recibido el Premio Es
DAMIELCEMTEMO (Puerto

La Cruz, 1971). Periodista cultural. Doctor en ciencias de la información por la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido becario de la
Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano.
(Quintana Roo, 1980). Estudió letras
españolas en la üA~L Becario del Centro de Escritores de ~ue\'o León en 2005. Ha dictado conferencias
sobre literatura en México, Argentina y Colombia y
colaborado en armas y letras, Humanitas, cathedra y Vida
ROMM4CORTÁZAR

Universitaria.

1, 1

RODRICO FRES.ÁM

vidaun i@seyc. uanl. mx

CIENCIA UANL

Revista de divulgación cientlfica y tecnológica de la Universidad Autónoma de Nuevo León

106

drático de la Facultad de Artes Esccnicas y editor del
suplemento cultural "Flaman, del periódico Vida Universitaria.

(Buenos Aires, 1963). Es autor de His-

toria argentina, Vidas de santos, Trabajos manuales,
Esperanto, La velocidad de las cosas y Mantra. Es también
editor de La geometría del amor, antología de relatos de
John Chee\'er. Ha traducido a Denis Johnson. Actualmente prepara una edición anotada de las Lyrícs de Bob
Dylan.

tatal de Pintura Pedro y Rafael Coronel en 1993 y 1997,
y la beca del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes
de Zacatecas (FECAZ) en 1996 y 2000 por su trabajo
pictórico. Ha ilustrado y publicado textos en el suple
mento Trópico de Cáncer del Sol de Zacatecas, y en las
re,istas Clepsidra, La Cabeza del \foro, Dosfilos, Tierra
Adentro y Ventana Interior. Su obra Dudar hace patria se
exhibe de forma permanente en el Supremo Tribunal
de Justicia del Estado de Zacatecas, así como el mural
El sol sobre la vetagrande y la soledad de plata, en la presi
dencia municipal de Vetagrande, Zacatecas.
(Monte\'ideo, Uruguay, 1930). Poeta,
novelista, cuentista, traductor, periodista cultural, edi
tor y coordinador de talleres de poesía. Ha editado las
revistas Aquí poesía y Programa en Uruguay, y Plural, Ar
chipiélago, El a1crevero y Revista de Literatura Mexicana Co11tcmporá11ea en México. Ha recibido el Premio :Nacional
de Poesía Carlos Pellicer 2002 por El escriba de pie. Ha
publicado, entre otros, Amor de todos, Cuento a cuento y
SAía.11Wtcov1M

Los cuaces de Cande/ita.
Periodista cultural, poeta y dramaturgo. Trabajó en los periódicos El PorYenir y El Nor- KATIA IRIMA IIWlRA (~1ontcrrey, 1979). Egresada de la
te. Como autor de teatro, ha publicado, entre otros, licenciatura en Letras Españolas por la UA~L y de la
Crímenes mojados, ganador del Concurso Nacional de Maestría en Estudios L1tinoamericanos por la U'\!AM.
Dramaturgia UANL 1999, El d,a que amaneció lloviendo, y Premio de Literatura Joven Universitaria 1998 y 2000,
los textos biográficos Conversaciones con Minerva Mena ambos en el rubro de poes1a. Ha publicado el poemaPeña y Enrique Fernández. Actualmente labora en la Se- río Malabar de Piedra (LAi'iL, 2003), así como en las
cretaría de Extensión y Cultura de la UANL, es cate- Antologías de Literatura Joven (1997 y 1999). Becaria del
HERMAMDO CARZA

107

�.AUTORES

.AUTORES

Fundación Guggenheim para escribir Fruta Podrida, que
acaba de obtener el Premio a la Mejor Novela Inédita
del 2006 del Consejo Nacional de la Culturas y de las
Artes. Algunos de sus relatos han aparecido en antologías nacionales y españolas (como Pequeñas Resistencias: Antología del Nuevo Cuento Sudamericano y
Micro~uijotes), así como en revistas chilenas y extran,
jeras. Recientemente recibió una mención especial en
el Concurso de Cuentos Eróticos de la revista Caras.

Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Nuevo
León, 2006. Ha participado en congresos en la ciudad
de México, Brasil y Colombia.
JÉSICA LÓPEZ (Monterrey, 1979). Licenciada en Artes Vi,

suales por la UANL. Ha participado en diferentes es,
pacios tanto con exposiciones individuales como colectivas, entre ellas "101 FORMAS PARA NO PENSAR
EN VOS" (2003), "Sisley to Nemo &amp;: Rusu" (2000),
"Entre Siglos" (Museo Metropolitano, 2006), "Monterrey Mexique Peinture", (Instituto de México á París, 2006), XXV Reseña Anual de la Plástica Nuevoleonesa (2005). Ha recibido el Premio de adquisición
en la XXIV Reseña de la Plástica Nuevoleonesa. Fue
mención honorífica en la Bienal de la Plástica Nuevoleonesa 2004 y seleccionada para el XXIV Encuentro
Nacional de Arte Joven 2004 y la V Bienal FEMSA
(2001). Actualmente radica en el D.F.

JESSICANIETO (Monterrey, 1982). Editora yreseñadora.

Ha publicado en diversas revistas de la localidad. Co,
labora con los artistas plásticos Rosario Guajardo y
Raúl áscar Martínez.
(León, 1965). Narrador y ensayista. Ha colaborado en diferentes periódicos y re,
vistas del país. Ha escrito los libros de cuentos El río, el
pozo y otras fronteras, Los límites de Ia noche y Tierra de na,
die. Por el relato breve Nadie los vio salir ganó el Premio
de Cuento Juan Rulfo 2000. Fue becario de la John
Simon Guggenheim Memorial Foundation en 2001 y
del Sistema Nacional de Creadores de Arte.
EDUARDO ANTONIO Pilli

óSCARDAVIDLÓPEZ (Monterrey, 1982). Poeta, narrador

y fotógrafo. Ha publicado Nostalgia del Iodo / La nostalgie
de Ia boue (MEET/ Conarte, 2005). Ha sido becario del
Centro de Escritores de Nuevo León (2005,2006). Ha
recibido varios premios locales e internacionales, entre ellos el Prix de la Jeune Literatura
Latinoaméricaine, Saint Nazaire, Francia. Ha sido di,
rector y editor del proyecto editorial Harakiri
Plaquettes. Formó parte del comité organizador del
Encuentro de Jóvenes escritores del Norte de México
"Voces convergentes en La Silla" 2005 y 2006.
(Monterrey ,1942). Historiador, periodista, promotor cultural, maestro universitario, actor y
director teatral con 48 años de trayectoria en el teatro
nacional. Medalla Nuevo León al Mérito en Teatro en
1995; Miembro del Sistema Nacional de Creadores de
Arte 1994-2001; Homenaje del Festival Nuevo León en
2003; Ganador del Premio de Investigación Histórica
Israel Cavazos 2006; Premio REGIO de 2006; Premio a
las Artes en Teatro por la UANL 2006.
LUIS MAR11N

(Montevideo, Uruguay, 1945).
Narradora, poeta, antropóloga y trabajadora social. Ha
publicado, entre otros, El acertijo y otros cuentos (1967),
Invención de los soles (1982), Mesías en Montevideo (1989,
2005), Perfumes de Cartago (1994), Felicidades fugaces
(2002) y Palabra líquida (2006). Algunas de sus distin,
ciones son la Beca Fulbright 1988, Beca Guggenheim
1992, el Premio a la Crítica Bartolomé Hidalgo 1995 y
el Premio a la Cultura Uruguaya Morosoli en Literatura 2004.

TERESA PORZECANSKI

(Santiago de Chile). Ensayista
y crítico literario. Licenciado en literatura hispanoame,
ricana y magíster en estudios latinoamericanos por la
Universidad de Chile.

JOSÉ FRANCISCO ROBLES

(Zacatecas, 1981). Narrador. Se tituló en Letras con un trabajo sobre Quetzalcóatl y la
literatura fantástica en la UAZ. Publicó en 2003 El inconcluso decaedro y otros relatos (FECAZ), parte del cual
ha sido traducido al inglés e incluido en varias publi,
caciones y páginas de Internet de Estados Unidos e
Inglaterra. Textos suyos han aparecido en La jornada
semanaL Ficticia, Finisterre, Asedios aJericó, Acequias, La par,
MANUEL R. MONTES

(Santiago, 1970). Escritora, periodista,
columnista del diario El Mercurio y candidata a doctora en literatura hispanoamericana por la Universidad
de Nueva York. Ha publicado el libro de cuentos Las
Infantas (Planeta, 1998) y las novelas Póstuma (Planeta,
2000, publicada en portugués en 2001) y Cercada (Cuar,
to Propio, 2000). En el 2004 recibió una beca de la
UNA MERUAME

108

tera, Paso de gato, Íncipit y Ventana interior. Actualmente
dirige la revista del Instituto Zacatecano de Cultura
La cabeza del moro.
MINERVA REVNOS.A (Monterrey, 1979). Segundo lugar en

el Certamen de Poesía Alfredo Gracia Vicente (2001).
Sus poémas se encuentran en las antologías Literatura
Joven Universitaria 1999-2001 (UANL); Caja de viento (Ediciones El Árbol, 2003); y Antología de Versos Veraniegos.
Poetas de Nuevo León, (Conarte, 2004). Ha publicado el
poemario Una infanta necia (Harakiri Plaquettes, 2003).
Es miembro del colectivo editorial independiente Ha,
rakiri Plaquettes. Realiza una investigación titulada
Las poéticas de Gerardo Deniz
Es autora de Desconocer, La más
mía, Laguerra no importa, Nadie me verá llorar, La cresta de Ilión,
Ningún reloj cuenta esto y Lo anterior. Su obra se ha hecho
acreedora al Premio NacionalJosé Rubén Romero (2000)
y el Premio Sor Juana Inés de la Cruz (2001). Es maestra
del ITESM campus ciudad de México.
CRISTINA RIVERA--c.utli

(Monterrey). Estudió Letras
y Educación en el Arte. Tiene dos libros de poesía publicados en alemán y en edición bilingüe. Es profesora
universitaria y promotora de lectura en los proyectos
Salas de lectura y Poesía rodante, ambos con apoyo de
Conarte; Leesleo en "Vida Universitaria"; y, en la hoja
suelta Hay tantas razones como estrellas para leer, cuya edición estuvo a su cargo. Colabora en publicaciones culturales y literarias.
CRACIELA SAL.ilil REVNA

JOSÉANTONIO ULINAS (Monterrey, 1977). Estudiante de

la maestría en Estudios de España y Latinoamérica de
la Universidad de Bielefeld, Alemania. Coeditor del su,
plemento cultural Lectofilia. Ha publicado ensayos, re-

enciclopedias espec1olízodos
ciencia e Investigación
letras 4 humonidodes
político 4 sociedad
libros de texto

f.

señas y entrevistas en diversas revistas culturales y
académicas como Revista de Literatura Mexicana Contemporánea, ~uimera, La Tempestad, Matices y Lateinamerika
Nachrichten. Actualmente reside en Berlín.
(Monterrey, 1977). No terminó la
licenciatura en economía. Es autodidacta.
FRAMc1sco SERRANO

(Monterrey, 1982).
Reseñadora de la revista de rock independiente IndieRocks! (Cd. de México) en el apartado de literatura y
de la revista La Rocka, en la sección "¿Qué leer?" Ha
publicado cuentos, textos, ensayos y artículos periodísticos en varias revistas y periódicos como El Norte,
Himen, La Mancuspia, Rayuela, Revista de Brian, Vida Universitaria, Diálogos Postmodernos (Campeche), Literal
(Sinaloa), Viva tu madre y Olé (Chihuahua), Antología del
nuevo cuento (D.F.), Goliardos (D.F.) Ha coordinado y
organizado el Encuentro de Escritores Jóvenes del
Norte de México: Voces Convergentes en La Silla, en
su primera y segunda ediciones. Ha participado en
lecturas, presentaciones de radio y televisión, encuentros de escritores y conferencias.
CABRIEU TORRES OLIVARES

(Santiago de Chile, 1969). Ucencia,
da en artes plásticas, mención en pintura por la Universidad de Chile en 1992. Ha expuesto colectiva e individualmente en galerías y museos en Canadá,Japón,
Alemania , Vienna y Francia y Chile. En 1998, The Art
students League of New York le otorga The merit
scholarship, y en 1999 The Uoyd Sherwood grant. En
el 2002 se gana el Fondart para dibujar un cómic. El
mismo año publica cómics por 7 meses en el diario The
Clinic. En noviembre del 2006 realizó una muestra
individual de pinturas titulada "Familienkern" en la
Galería Stuart, en Santiago de Chile.
MARCELA TRUJILLO

Uno llega a ser grande por lo que lee
Borges

Librería Universitaria

Cd Univer.s1tor10 / 6Jt61065 1.J Zoroqozo 116 .sur/ 63~2 1636

109

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EX•A•

UANL

Red de
Benefactores
de la UANL

Pedro de Alba sin
Ciudad Universitaria, C.P. 66451
San Nicolás de los Garza, N. L
Tel./ Fax (81) 8329 4256
8329 4000, ext. 5374

UANL
w;!VDSU&gt;Al&gt;A~"l'ÓOOMAOENIJEVOU!ll)N

�Boletín de la Dirección de Publicaciones
1

-!M,iIN:tJBMWláiLa crónica de

Cal1osMonsiváis
La luz de Pina Pellicer

Las ideas de

Carlos Montemayor
El drama de
Emilio Carballido
Annas y Letras
Entrevista
El deporte como conocimiento
Un poema

José Jaime Ruiz
Sobre la lectura
Reynol Pérez
Coediciones

'Memorial
del Colegio Civil

1

UANL

UNNERSIDAD AUTÓNOMA
DE NUEVO LEóN

Pedro de Alba sin
Ciudad Universitaria, C.P. 66451
San Nicolás de los Garza, N. L
Tel. ¡ Fax (81) 8329 4256
8329 4000, ext. 5374

.UANL

1

Secretaría de Extensión y Cultura

E sta obra ofrece un trazo profundo de los
aspectos físicos, históricos y psicológicos del
inmueble; es un catálogo razonado de una de las
joyas de nuestro patrimonio cultural universitario,
que cumple 150 años de creación en este 2007.

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~... ----

,,,.,.~
.

~

Darl ria

Las humanidades en el siglo XXI y la privatización del conocimiento

Red Nacional Altexto

Enla pasada Feria Internacional
del Libro de Guadalajara, una
treintena de universidades integrantes de laANUIES establecieron
un convenio para crear la Red
Nacional Altexto, con el objetivo de
promover y apoyar las actividades
que realizan las áreas editoriales
de las instituciones de educación
superior en el país, así como
estimular la participación de éstas
en el desarrollo e instrumentación
de proyectos de interés estatal,
regional, nacional e internacional.
La UANL participa en esta
empresa con la voluntad de
contribuir a una efectiva distribución de sus materiales, y a fomentar un mayor acceso entre los
universitarios a los productos
editoriales elaborados por otras
casas de estudio mexicanas.

UANL

Al tomar las monedas, el titiritero
me dice: Viaja, huye siempre de
ti mismo. Cuando retornes sabrás
que la línea llamada camino es
sólo un lugar habitado por la
ausencia. Al huir, el hombre olvida
su condición de estatua.

E1

escritor Carlos Montemayor inauguró en la UANL, la Cátedra
Raúl Rangel Frías en septiembre de 2006, con esta conferencia sobre
la importancia de las humanidades y las ciencias sociales en el siglo
XXI y la idea del conocimiento y sus posibilidades de transmisión.
¿El conocimiento puede seguir siendo un patrimonio humano o
social, o es ya irreversiblemente una propiedad privada?, se pregunta
el autor.

Lula y Perla (Más la justicia)

Drama

Emilio Carballido
Drama. Num. 10, UANL, 2006. 22 pp.

E1

gran dramaturgo mexicano Emilio Carballido entregó a la
colección de dramaturgia mexicana contemporánea de la UANL,
Drama, esta pieza corta de su autoría, en la que revisita sus
espacios más entrañables y nos revela una vez más la
descarnada apatía de la ley ante aquellos que se mueven en el
territorio de la marginación.
José Jaime Ruiz,
La cicatliz del naipe.
UANL, 2006.

P. 96
Editores
Jessica Nieto, Genaro Huacal,
Abe/ardo Cantú

Jesús Áncer Rodríguez

Diseñadores

Secretario General

Claudia Tamez, Rodoffo Leal,
Francisco Barragán, Elena Herrera
Distribución
Raúl Zamudio Rodríguez y
Nehemfas Gonzáfez García

Ce/so José Garza Acuña
Director de Publicaciones

Carlos Montemayor
Cátedra Raúl Rangel Frías, UANL, 2006. 36 pp.

-==~-===---· -

José Antonio González Treviño
Rector

Rogelio Vil/arrea/ E/izando
Secretario de Extensión y Cultura

Novedades

Lectura

Editorial

Secretarla

Lorena Contreras Rodrfguez
Servicio socia/
Efrén Pardo Zamarrón

Este boletín es una publicación

trimestral y gratuita de la Dirección
de Publicaciones de la UANL.
Oficinas: Biblioteca Universitaria
Raúl Aangel Frías, Avenida Alfonso
Reyes
4000, C.P. 64440,
Monterrey, Nuevo León. Teléfono:
(81) 8329-4111 /fax: (81) 8329-4095.

Correo eledrónioo:
tjosegarza@seyc.uanl.mx

UANL
"EdllCOCl6n con vül6n,
vl$16't COI! folllrO ~

Imágenes para leer
Varios autores. Prólogo de Arnulfo Vigil.
UANL, 2006. 168 pp.

C ompilación de los cuentos y los poemas ganadores del
Concurso de Literatura Joven Universitaria 2006 de la UANL; un
escaparate que nos permite pulsar las propuestas literarias de la
generación emergente. Leer este libro no es un ejercicio para
simples aficionados.

�L
La entrevista
Investigadores de la actrvrdad frsrca

·

Novedades
Memorial. Lectura Arquicultural
del edificio Colegio Civil

"La actividad física, esencial para la calidad de vida"
O swaldo Ceballos,
Javier Álvarez, Arturo
Torres y Javier Zaragoza, maestros universitarios de las facultades de Organización
Deportiva y Psicología, son los autores
del libro Actividad
física y calidad de vida
(UANL, 2006). Esta
obra es producto de la
colaboración de este grupo de docentes y de
colegas de la Universidad de Zaragoza, España.
Esta sinergia de investigadores mexicanos y
españoles permite a los autores del libro en
cuestión incidir, desde una perspectiva global,
en el tema de la actividad física, al desarrollar un
producto científico de notable calidad, que podrá
ser consultado por estudiantes y profesores
interezados en el estudio de la cultura de la
actividad física.

La actividad física --explican los autores- se
define como todo movimiento corporal producido
por los músculos esqueléticos y que ocasionan
un gasto de energía que dependerá de la masa
muscular implicada, de las características de
dicho movimiento, de la intensidad, duración y
frecuencia de las contracciones musculares;
además, la práctica de actividad física puede ser
un factor de calidad de vida en la medida que se
cumplan algunas condiciones.
¿Cuáles son esas condiciones?
Que se realice como una actividad de ocio y
tiempo libre, que mejore o mantenga la salud,
que sus beneficios socioeconómicos sean
mayores que sus costes, y que se experimenten
emociones placenteras en su práctica. Existe el
reconocimiento de que cada vez más la calidad
física es parte esencial de la calidad de vida; sin
embargo, encontramos pocos estudios que
analicen esta relación.

Revistas
Armas y Letras

Enderle, as, como las
columnas de Rodrigo
Fresán, Cristina Rivera

E sta revista de literatura y cultura, editada
por la UANL, trimestral, ofrece en su número
56, correspondiente a los meses de julio y
septiembre de 2006, una serie de ensayos
sobre la renovación de los valores estéticos.
Textos de Grinor Rojo y Víctor Barrera

•

Armando Flores
UANL, 2007. 277 pp.

¿Cómo definir la actividad física?

Garza y Eduardo Antonio
Parra. La obra de Pilar de
la Fuente, notable artista
universitaria, acompaña
las páginas de la publicación .

UANL

•

Visión 2012
..Ethlcdd/M aM VUl6't.
vül6# COfl falvro "

E1

Colegio Civil es el centro cultural por
excelencia de la UANL. Renovado a 150 años de
su creación, el edificio opera como Centro
Cultural Universitario. Este libro compila su
historia arquitectónica y su significación cultural,
en una labor de investigación y de documentación
fotográfica profunda, por parte del arquitecto
Armando Flores.

La ciudad como texto. La crónica
urbana de Carlos Monsiváis
Jezreel Salazar.
UANL, 2006. 212 pp.

--

Ll&lt;Jla6900MOTIDO

ü---•o.--

Este

libro, ganador del Premio Nacional de
Ensayo "Alfonso Reyes" 2004, versa sobre uno
de los escritores mexicanos más importantes de
nuestros días: Carlos Monsiváis, testigo
infatigable que por casi medio siglo se ha
dedicado a registrar los cambios, quiebres y
renovaciones de la vida cultural del país,
particularmente de la ciudad de México.

Pina Pel/icer. Luz de tristeza (1934-1964)

-

Reynol Pérez Vázquez y Ana Pellicer
UANL, UNAM, CONACULTA-Cineteca
Nacional, 2006. 386 pp.

•

Amplia y profunda biografía de la gran actriz
mexicana Pina Pellicer, cuya vida fue corta e
intensa, como su carrera cinematográfica:
meteórica y con títulos imprescindibles: El rostro
impenetrable, dirigida por Marlon Brando, Macario
y Días de otoño, de Roberto Gavaldón; Una
coedición de la UANL, la UNAM y el
CONACULTA, a través de la Cineteca Nacional.

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Red de

~

En

conjunto con la
editorial Plaza y
Valdés, la UANL
editó durante el 2006
una serie de libros,
como Participación
política de las muje--res en un movimiento
urbano de Nuevo ~
León, de Alejandra
■
Rangel Hinojosa. En
esta obra se analizan los componentes
de un movimiento popular de Monterrey,
ubicado en los tiraderos de basura del
poniente de la ciudad. Asimismo,
Ciudades difíciles. El futuro de la vida
urbana frente a la
globalización, de
Adolfo Bentto Narváez
Tijerina: conjunto de
ensayos sobre arquitectura y más allá;
es decir: una obra de
antropología del
diseño, un trabajo de
pensamiento complejo y transdisciplina. Con fuentes y argumentaciones
puntuales, el autor rinde cuentas de
éxitos y fracasos, utopías y silencios
en cuanto a la manufactura de las
ciudades se refiere. También de
Narváez Tijerina
fue editado La
experiencia de la
ciudad y el trabajo
como espacio de
vida, una compilación hecha junto a
Camilio Contreras
Delgado.

La lectura
REYNOL PÉREZ VÁZQUEZ

Uno de los fines prácticos de la lectura es la
adquisición de nuevos
conocimientos y una
valiosa disciplina para la
actualización profesional. Es también la
llamada gimnasia mental
que nos permite realizar
juicios y análisis más
certeros, sin importar cual sea nuestra actividad
o profesión.
El placer de leer es, indudablemente, un
auténtico gozo del espíritu, el oasis que nos
cobija en los momentos de nuestra necesaria
soledad; esa soledad que acostumbramos
acompañar con aquello que más nos regocija.
Leer significa un ejercicio de beneficios
infinitos, el mayor de ellos la visita al territorio
de la imaginación, el cual no termina jamás de
explorarse. La lectura nos permite, por así
decirlo, "amueblar nuestro mundo interior" y
habitarlo a plenitud.
No obstante, una lectura auténtica será
aquella que nos gratifique interiormente y que,
al mismo tiempo, nos mantenga conectados con
la realidad; lo cual nos permite acceder a una
verdadera relación crítica con el mundo que
nos rodea.

UHfVB.!IIW&gt;AUTÓNOMAtsHUEYOLB'.lN

Boletín de la Dirección de Publicaciones
Universidad Autónoma de Nuevo León I Secretaría de Extension y Cultura
Año II Número 5 Invierno 2007

..Eácoclb, con visión,

K116n con faturo ~

La crónica de
Cartas Monsiváis
La luz de Pina Pellicer
Las ideas de

Carlos Montemayor
El drama de
Emilio Carballido
Armas y Letras
Entrevista
El deporte como conocimiento
Un poema
José Jaime Ruiz
Sobre la lectura
Reynol Pérez

Memorial
del Colegio Civil

Coediciones

.UANL
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA
DE NUEVO LEóN
Secretaría de Extensión y Cultura

E sta obra ofrece un trazo profundo de los
aspectos físicos, históricos y psicológicos del
inmueble; es un catálogo razonado de una de las
joyas de nuestro patrimonio cultural universitario,
que cumple 150 años de creación en este 2007.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751803&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Carta de fray Servando Teresa de Miera Andrés Bello</name>
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        <name>El lenguaje narrativo de Orhan Pamuk</name>
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        <name>La Atlántida en América</name>
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        <name>Saúl Ibargoyen</name>
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        <name>Teatro de Carballido</name>
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        <name>Teresa Porsecanski</name>
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                    <text>���...,.......,. ........,...•.....
. •. . .......
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•

••
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••• • • ••••
•• ••••.,.

La Santa. Poemas Morales/
É J.
EAL/4
La poesía es una ventana que a mi paso se abre / En esta
entrevista,
rememora su
encuentro con la poesía, ésa ilimitada que, de acuerdo con
la poeta iraní, se encuentra en todas las cosas. Traducción
de MAMUCH

Amor platónico /
Los primeros latidos de la pasión amorosa en la literatura de
Occidente / La mitología clásica explica que los humanos
siempre estamos en pos de nuestra mitad faltante; la
literatura clásica muestra elevadas muestras de la
búsqueda del amor. /
La Santa. El cabrero/
- JAVIER VILLARREAL 132

---.••

·-··
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•••••••
....
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Cl}'(ANDAR A LA. REDONDA
Pies de ga_to (Patte de velours) de JACQUU PRÉVliRT,
versión de
u■w , •
Teatro y cultura viviente/
explica su
teoría del convivio teatral a partir de la redefinición
de la experiencia de la teatralidad en tres
acontecimientos: el conviva!, el poético y el
espectorial.

•

••

O&amp; MISCELÁNEA
Hamo quidam: los rostros de nadie

•

DANIEL COMZÁLEI DUEAAS nos
habla de Nadie, el hombre común
e incierto, no obstante siempre cer,
tero para interceder entre dos
"alguienes" y hacer posible la co,
municación. 9
Kapuscinskt la acción de la palabra
ACATA ORZESZEK relata a JOSÉ
CARZA cómo fue su acercamiento
con el renombrado periodista
Ryszard Kapuscinski (1932-2007)
y cómo fue que se convirtió en su
traductora al español bajo la firma
editorial Anagrama

•

l •••••

as.pe

·· •

•

O'&amp; TOBOSO

POESÍA Y PSICOANÁLISIS:

LUGAR DE LA IMAGINACIÓN,
IMAGINACIÓN DEL LUGAR
escribe sobre ésta relación
asentada desde Freud, en la cual el inconsciente
se expresa en lo poético y lo poético se posiciona
en el inconsciente.
Traducción de

BIBLIOCLIPS:
Viene Banville

DE ARTES Y ESPEJISMOS

LETRAS AL MARGEN:
/Para quién se escribe?
A/70

NO HAY TAL LUGAR:
My own prívate United States
4

FILTROS DE LA MEMORIA/
desarrolla un hiperrealismo que analiza la
experiencia de lo visual y cuestiona cuán real es
lo real filtrando en sus cuadros la memoria de los
objetos/

,ra CABALLERÍA
De mujeres y política
,,

CONVERGENCIAS Y DIVERGENCIAS:
Flujos entre el arte y las ciencias sociales/

A propósito de Peltre

/

n
02
Cuando la escritura
es la última fuerza vital

Tras máscaras y fonteras: La monstruosidad en El valiente negro
en Flandes CAR E RU Z I 36
La locura y la historia en Alias Grace de Margaret Atwood / Las
diversas voces de Grace Marks, protagonista de esta novela,
son develadas por CRI TIMA IUVTIIA CARZA para demos,
erar que quizás somos lo que no sabemos que somos. / 44

'1'A

B,

O&amp; ANATOMÍA DE LA. CRÍTICA

EMDERLE / 104
CONSl;JO EDITORIAL
Canno,AJanll,.ja,t Emilio""""c.los Ammxlo, ~eo..am;,;,,.

,_Cudl,;_""""°_

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-"'"'"""' Munllo,ja,t"""' lní,,m;
Guerra y Humbeno Salazar

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Director Editorial:

Editora;

psicaNíeto
llm,cta-d,Art,c

mooarol.ml&lt;&gt;o.m
OeatMd,d y Diseña

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~ trimesaal hecha.en
Serna 1m¡nsos. S. A de C V~
Vallm:a 345sur, Mmterrey,

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04- 200l 10310950CKJ00..102
Licitud de titulo lk:itud de
COllttnido en trámite.
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1

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Todos los aniculos

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�POESI.A

POESI.A

Poemas morales
(De La Santa)
JOS~ JAVIER VILLARRIEAL

EXPE01NG your arrival tonwrrow, Ifina. myself

thinking I !ove You: then comes the thought:

I should like to wdte apoan which would

express exaccly what I mean wben I think
thesewords.
W.H.Auden

I

En sirgo de bravatas

sin canto ni función
asperezados lados con fieras pubertades

creyó adivinar. Arisco en la espesura, cuando la tarde se iba,

de hilos y respiros

fue derrengando sirenas, azucenas en vilo:

a la orilla del río.

huéspedes que se iban conformando con un beso.

Apacentó sus fuerzas, aquilató sus ansias, y como pudo dijo

Partió. Ycuando su boca sintió los hechizos de las ramas

y exoneró el lamento, la vena reventada, el risco levantado,

quiso comulgar con flores, con colores desvaídos.

la purga de esmeralda

Después, se acurrucó

con la sola depressa que en los blancos

para soñar un rato con la tarde ya perdida.

�POEILl

111

11

aSantiago Javier

Como la escamosa situación del pez
cuando se pone a leer los periódicos

No importa la clave,

y descubre horrores, devastaciones,

el dardo traspasando el cuerpo que se inclina.

la estupidez que flota

No importa la selva, tu cama, el cuarto suspendido,

sobre la superficie de las aguas,

la cantidad, el pago, el documento.

sobre su cabeza

No importa el azul cuando la lluvia arrecia y las gradas del

con el mismo brillo del gancho y del arpón,

estadio muestran su tristeza,

con sus mismas consecuencias royendo el hueso de la estabilidad,

el silencio, la flecha, el camino que estás por recorrer.

carcomiendo el punzón que humedece la hoja donde no se escribe,

No importa el peso, el brillo de los cubiertos, la loza sobre la

donde los barcos se hunden

mesa,

en un camino que se pierde entre los rostros

la resaca, la tormenta que se estaciona sobre tus horas.

y desgarra con sus filos

No importa la caricia, el murmullo,

la delicada piel de la conciencia;

el golpe, la redondilla que canta tu nombre, la novela o el libro

la misma con que el pez hojea las páginas del diario

bajo la cama.
No importa el cassette, la ropa, las toallas invadiendo el
paraíso.
No importa que amenacen tus horas sacrificando un becerro que se
muere de frto.
No importa el sonido metálico e incisivo,
esa forma de amanecer que fatiga tu alma.

y se queda mudo, grave, en su pecera
bajo la vigilante presencia de los gatos.

�MICHAEL HARLOW
TRADUCCIÓM DE LETY DAMM

¿Cuál es el origen de nuestra primera pena?
Reside en habernos negado a hablar...
nació cuando nos guardamos dentro
lo callado ...
Gastan Bachelard, La poética de la ensoñación

res voces psicoanalíticas rinden tributo a la mente poética: "Ante
el problema creativo del artista, el psicoanálisis debe arrojar las
armas"; "el verdadero poeta es un psicólogo intuitivo... capaz de
una profunda perspicacia"; "no me avergüenzo al decir que
Shakespeare sabía tanto como un psicólogo". Estos son sólo algunos de los muchos
tributos y reconocimientos que eminentes psicoanalistas han rendido ala poesía y
a los poetas a través del tiempo. Por acuerdo general (aunque siempre haya
detractores en ambos bandos) se cree que sin los artistas -en este caso los poetas,
que son ejemplos en la aptitud para la ''profunda perspicacia" de lo más hondo del
útero llamado inconsciente- no habría un proyecto llamado ''psicoanálisis" como
lo conocemos actualmente. De hecho, la palabra "inconsciente" en sL que Freud,
fundador del psicoanálisis, atribuye a los ''poetas y filósofos [que] descubrieron el
inconsciente antes que yo... Lo que yo descubrí fue el método científico mediante el
cual puede descubrirse el inconsciente"1•

POESÍA
Y PSICOANÁLISIS:
lugar de la imaginació~ imaginación del lugar
8

La primera voz es de Freud, el más literario de los
analistas (en su ensayo de 1928, Dostoievsky y parricidio); la segunda es la del analista Elle Sharpe, y la tercera de D.W. Winnicott, uno de los más avanzados
analistas de su generación -todos figuras destacadas
en la evolución del psicoanálisis en el siglo XX.
El mismo Freud, quien fuera todo un literato en una
larga línea de narratólogos o narradores que "asaltaron lo inefable" -algunas veces proclamado "poeta del
inconsciente" cuyo texto embrionario, La interpretación
de los sueños (1900) ha sido llamado el "gran poema del
inconsciente"-, como "fundador" del psicoanálisis
(así como muchos de sus colegas), se sumergió en la

1

literatura, y aunque no ganó el premio gordo, el Nobel,
ganó el apreciado Premio Goethe de Literatura; se volvió hacia lo que muchos poetas conocen a fondo como
"lo mitopoético" -ese lugar del "imaginario persistente"- en busca de la metáfora acertada para el drama
familiar del complejo de Edipo -y aqui hay resonancias del recinto mismo de la imaginación, al escuchar
de Esquilo, el gran poeta y dramaturgo griego, cómo
"las palabras son remedios para las mentes enfermas".
Creo que es un indicio de que Freud, quien dedicó gran
parte de su vida analitica a escribir para la vindicación
del psicoanálisis como ciencia, acabó escribiendo lo que
para nosotros suena y se ve como lo que solíamos ]la,
mar Literatura.
Y bien puede ser cierto, o cuando menos un deseo
acertado, que leer literatura es la mejor preparación

Freud en su septuagésimo cumpleafios.

9

�para ejercer el psicoanálisis, sugiere Adam Phillips del poeta W.S. Graharn (1979) que cualquier psicoana(2000), analista, crítico y escritor. Aprendizaje del "es- lista quisiera adjudicarse.
"Todas las palabras fueron alguna vez / un poema
tar dentro del alfabeto", por decirlo así, donde Lacan
sugiere l'inconscient est comme language: el ínconsciente ino?", dice la hija de Casandra en un poema y libro ti2
es como el lenguaje. Creo que podemos decir sín gran tulados as! (Harlow, 2005) • lgualmente, cada palabra
riesgo de hipérbole que, sea lo que sea, capacitarse en tiene una larga y profunda historia. "Profundo es igual
psicoanálisis es capacitarse en lenguaje. Seré más es- a verdad", afirmó el filósofo y poeta presocrático
pecifico: "el lenguaje en su condición para un uso es- Heráclito "abriendo camino a una hermenéutica psipecial". Es la manera en que usan los poetas este lenguaje lo cológica~. La poesla se regodea con esto y con el deseo
que le da tanto atractivo para los psicoanalistas; tan del psicoanalista, no tan secreto, que ocurra con maes así, que se ha dicho que los poetas son "ídolos secu, yor frecuencia.
Sea lo que sea, además e independientemente de
lares" de los psicoanalistas. La cuestión de la "envidia"
los otros usos que puedan darle, "la práctica del arre
puede ser tema para otra plática.
iQué habrá entonces entre poesía y psicoanálisis es una actividad psicológica, la activación ínconscienque les une como pareja de largo noviazgo, en lo que a
veces parece una relación más bien íntima (cuando no
cae en el antagonismo) cuyo proyecto compartido, en 2 N. de la E. En esta parte, "la hija de Casandra" se refiere al titulo del libro
daughra- (Auckland University Press, 2005): "'Every word was
el mejor de los casos, parece consistir en usar el len- Cassandra's
once / a poem, isn't it?', says Cassandra·s daughter, in a poem and book of
guaje para que las "palabras sueñen de nuevo", de ma- that same title".

nera que en ambas disciplinas se pueda descubrir algo
vital e importante para ese diálogo que por un lado
llamamos poesla y por el otro psicoanálisis, en cuya
médula parece estar lo que significa coexistir con otros
en el mundo? "Hablar al frente / de mí mismo con cada
oído vivo/ Y descubrir qué es lo que quiero". Palabras

te de una imagen arquerípica: el artista apresa la imagen y, sacándola del inconsciente más profundo", dice
Jung (1971), reconoce la relación íntima que hay entre
la mente analítica y la poética. Un lenguaje para trabajar y escribir con las bases mitopoéticas de la mente
que reside en la médula de lo que hacen los poetas, y

10

en gran parte es la causa de que hayan sido proclamados "ideales del ego" por el analista. Una relación donde el idioma y el lenguaje del sueño son primordiales,
as! como el proyecto compartido esencial de que hablamos para darle sentido a la vida, para describir de
alguna manera por qué somos tan indescifrables para
nosotros mismos y el mundo. Cuando los psicoanalistas hablan de qué es lo que vuelve a los poetas "ídolos
seculares", lo que parece ser la causa de que "arrojen
sus armas" y deseen cultivar esa especie de sensatez
poética del lenguaje, es el oldo atento a lo mitopoético:
una manera de observar y escuchar al ínconsciente, no
sólo en términos de la fluidez asociativa que el lenguaje busca de manera natural Qa "libre asociación" de
Freud, y la más amplía y creativa "imaginación activa"
de Jung), síno estar en lo que íntuitivamente conocen
los poetas como estado de ignorancia -o sea no saber
demasiado antes de escucharlo-, lo que el poeta Keats
(que también estudió para "cientifico") en 1817 llamó
capacidad negativa (tan preponderante en el psicoanálisis) en aquella famosa carta a sus hermanos: "cuando
un hombre es capaz de transitar entre incertidumbres,
misterios, dudas, sín que un sólo irritante le alcance
después del hecho y la razón". El distinguido analista
Wilfred Bion incluso afirma: "toda sesión debe ser
como la formulación de Keats en el sentido de que como
analista uno debe esforzarse por ser como el Man of
achievement (El hombre realizado) de Phillips.
Cuando el psicoanálisis privilegia lo poético, se habla de escuchar a la psique ínconsciente como se escu,
cha lo mitopoético: esto es, aspirar a un estilo imaginativo .del discurso y escuchar la voz del ínconsciente
como lo hace en la psicologia de la imagen -por medio del sueño, la fantasla y el arte- donde mito y metáfora, símbolo y paradoja, tropos esenciales del poeta, son divisas de la perspicacia yla comprensión, maneras
de llevar una conversación que podemos llamar, en sus
formas dadas, poesla y psicoanálisis, donde lugar de la
imaginación es imaginación del lugar. Lo que el analista
posjungiano James Hillman (1979) aduce, casi confiereza, hablando como escritor-poeta: "Quiero que la psicologia se base en la imaginación de la persona más que en
estadísticas y diagnósticos. Quiero que la mente poética
se aplique a las historias clínicas para poder leerlas [y es,
cuchadas] como lo que son: formas de ficción y no informes científicos". Dejar que el inconsciente hable cuando
el ego está bloqueado o silenciado es quizás otra manera
analítica de expresarlo.

11

Cualquier poeta auténtico lo entiende muy bien:
explotar esa "corriente maestra debajo de la superfi,
cie" (Coleridge), transformar lo ínvisible a visible Qo
que los poetas hacen en lo que conocemos por poema);
hacer consciente lo ínconsciente. La versión de semejante "perspicacia profunda" en el psicoanálisis podría
ser: como artista creativo, el poeta transforma nuestras transgresiones, nuestros deseos ínaceptables, a una
forma aceptable, incluso placentera. Hace visible el
juego de sombras ínvisible del yo que se atreve a redimir al "fallído artista que hay dentro del paciente".
Y aquí señalo al filósofo Heidegger como compañero de viaje en una especie de salud a la poesía: "La poe,
sla nunca es únicamente una modalidad más elevada
del lenguaje cotidiano, síno que el lenguaje cotidiano
es un poema olvidado y agotado ..." Como la poesía parece saber, y el psicoanálisis sigue recordándoselo a sí
mismo: cuán a menudo nos encontramos "sin saber lo
que uno quiere ... como si hubiéramos aprendido un
idioma y luego olvidáramos cómo hablarlo" (Phillips,
2000). Si olvidar siempre se refiere a recordar, entonces para encontrar ese idioma olvidado o "perdido"
mediante lo que podemos llamar una forma
mitopoética de escuchar y decir, debemos ir al centro
del diálogo entre la poesla y el psicoanálisis. A veces
podemos ser ínaceptables, pero no podemos ser ínínteligibles para nosotros mismos. Como ya saben los
poetas y la poesía, y los analistas y el psicoanálisis siguen descubriendo: siempre habrá el "clamor de lo incongruente", lo irracional y lo ínaceptable. Después de
todo, existen suficientes buenos poemas y buenas sesiones analíticas generadas por la circunstancia de que
"suceden muchas cosas buenas en la oscuridad, ade,
más de Santa Clos".

B;b/iografia
Bachelard, Gastan. (s / f) Thc Poctics of Rcvaic: Boston: Beacon Press.
Freud, Sigmund {1928). "Dostoevsky and Parracide", en Phillips. Adam
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Phillips. Adam (2000). Promiscs, PromiStS. London : Faber and Faber.

�,

LAPOESIA
ES UNA VENTANA

que a mi paso se abre
TRADUCCIÓN DE MAMUCHEHR EnEKHAR

a
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u ..
◄

- ~~

en

►
111

•...z 2~

'y

o no soy como aquellas personas que, cuando ven que
alguien ha tenido una experiencia dolorosa por
golpearse con una piedra, concluyen que no se debe ir
hacia la piedra. Hasta que yo misma experimente el romperme la
cabeza con una piedra, no entenderé el significado de ésta. Quiero
decir que yo, después de leer la obra de otros poetas como Nima
Yushij2, he escrito muchos malos poemas. Yo necesitaba crecer en
mí misma, y este crecimiento requiere tiempo. Con las pastillas
de vitaminas de golpe no se puede crecer. Llegar a ser alto es algo
aparente, los huesos en sí mismos no crecen. En todo caso, hubo
un tiempo en que escribía poesía y de modo natural en mí bullía.
Cada día dos o tres poemas: en la cocina, en el momento de utilizar
la máquina de coser; en fin, versaba porque uno tras otro leía libros
de poesía. De este modo, obtuve riqueza poética y también logré
un pequeño talento que de algún modo debía devolver. No sé si
era poesía o no, sólo sé que fueron fáciles y sinceros .

111

13

�"Aparte de Nima, otros muchos me fascinaron. Por
ejemplo, Ahmad Shamlú3. Él, desde la estética poética,
el gusto poético y mi sentimiento, está muy cerca de
mi. Cuando lei: "La poesía es la vida", entendí que las
posibilidades de la lengua farsi son muy grandes. Me,
diante esta lengua y sus cualidades se puede hablar de
un modo sencillo, tal como ahora estoy hablando con
ustedes. Sin embargo el descubrimiento no es suficien,
te. Bien, una vez que lo descubrí me pregunté ¿des,
pués, qué? Inclusive para hacer mimesis se requiere ex,
periencia. Debería de una forma natural, en mi interior
y según mis necesidades, sentir y pensar, ir hacia este
lenguaje. Yeste lenguaje de modo natural en mí estaba
formándose. Yo creo en este camino. He caminado con
un objetivo: escribir mucho.
"Yo soy una persona sencilla. Precisamente cuando
quiero hablar, ser sencilla en mí es una necesidad. Yo
nunca he estudiado ritmo prosódico. Lo encontré en
los poemas que estaba leyendo, así que para mí no eran
órdenes: eran caminos que otros habían caminado. Una
cosa que me hace feliz es que no me he hundido en
nuestra literatura clásica y no he estado enamorada de
la literatura occidental. Yo estaba en la búsqueda de
algo en mi interior y en el mundo alrededor -en una
época concreta que desde la vida social y la del pensa,
miento, y el ritmo de esta vida, tiene cualidades espe,
ciales mías, la clave está en que las entendamos y las
incorporemos a la poesía. Para mí las palabras son muy
importantes. Cada palabra tiene su propio espíritu, del
mismo modo que los objetos. Yo no estoy atenta a la
antigüedad poética de las palabras y los objetos. No
importa que hasta ahora ningún poeta haya usado la
palabra 'explosión' en sus poesías. Yo, desde la maña,
na hasta la noche, en cualquier lado que miro algo está
explotando. Cuando yo poetizo, no puedo traicionar,
1 Fragmentos de una entrevista con Forough Farrojzad (Teherán-Irán,
me a mí misma. Si la visión es la visión de hoy dia, el
1935-1967) publicada en la mista Arash en los números I y 2 (Teherán).
lenguaje también encontrará sus propias palabras y la
Fue realizada entre los anos 1965 y 1966. Tengo dudas con respecto a la
fecha de realización de la entrc\ista; según Nazanln Amirian (Forough
armonía en estas palabras; y cuando el lenguaje se está
Farrojzad: Noche ai Tchcrán, 2000), está fechada en 1959. Yo no lo creo,
construyendo y tiene unidad y es sincero, conllevará
porque Forough misma en la con\'ersación indica que algunas obras suyas
pertenecen a fechas posteriores a 1959. En el libro original, que yo he tra·
también su propio ritmo y así influirá en las tonalida,
bajado, tampoco se indica el nombre del entre\istador. 8 libro es: Una
des corrientes.
selección de los poemas de Forough Farro¡zad, sexta edición, publicado por la
"La frase simplemente toma forma en mi cerebro y
Editorial Morvarid, Teherán, 1978.
2 Nima Yushij (1895-1960) es el poeta que creó el mO\imiento poético
yo la escribo. Yo doy forma de un modo sencillo a la
moderno iranl durante la primera mitad del siglo XX. Referente la obra
frase
sobre el papel y el ritmo es como un hilo que en,
de Nima Yushij, ver la Antología de Nima Yushij, SohrabSepchrí y AhmadShaml.
Tres p«ras penas conccmporáncos (Barcelona, Icaria, 2000). \'er también: tre las palabras pasa, sin ser visto, solamente las sos,
w\\w.angelfire.com/rnb1bashiri/Poets/Nima.html
tiene y no las deja caer. Si la palabra "explosión" no
1 Ahmad Shamlú (1925-1999), considerado el gran renovador de la poesla
persa contemporánea. Existe traducción en español de Aurora (Madrid,
cabe en el ritmo y, por ejemplo, lo interrumpe; enton,
Papeles de invierno, 1995). \'er también: www.angelfire.com/rnb/bashiri/
ces esta interrupción es como un nudo en el hilo. Con
Poets'Shamlu.html

"Toda\ia yo no estaba hecha; el lenguaje, la forma y el
mundo del pensamiento específicamente mío aún no
lo había encontrado. Estaba en un ambiente pequeño
y estrecho que podría llamarse la vida familiar. De
repente me quede vacía de todas aquellas palabras,
cambió mi ambiente. A la fuerza y de modo natural
cambió. El muro y La rebelión en realidad son un intento
desesperado entre dos etapas de la vida: son las últimas
respiraciones antes de un tipo de liberación, cuando el
hombre llega al pensamiento. En la juventud los
sentimientos tienen ralees débiles, pero más atracción.
Después, si no son dirigidos o si no son el resultado del
pensamiento, se secan y mueren. Yo he observado el
mundo alrededor; los objetos, las personas, y las lineas
esenciales de este mundo las descubrí y cuando quise
hablar de ellas vi que necesitaba las palabras, nuevas
palabras que se relacionaran con aquel mundo. Si
hubiese tenido miedo, hubiera muerto. Sin embargo no
tuve miedo. Encontré las palabras. Que éstas aún no
tengan carácter poético no depende de mí. Tienen vida.
Las palabras se poetizan cuando se convierten en
poesía, por tanto, se requieren cambios e
intervenciones en los ritmos. Si esta necesidad no
hubiera ocurrido de modo natural, la influencia de
Nima seria inútil. Él fue mi guía, pero yo soy constructora
de mí misma. Yo siempre tuve confianza en mis propias
experiencias. En ellas me apoyaba. Primero tenía que
descubrir cómo Nima había descubierto su propio
lenguaje y forma. Si no lo hubiera hecho no hubiese tenido
resultado, porque me habrta convertido en un imitador
sin moral. Tuve que ir a aquel camino; es decir, tuve que
vivir. Cuando digo "es necesario", este "deber" significa
un tipo de tenacidad natural e instintiva en mi.

14

los nudos se puede también crear el principio del
"nudo" e integrarlo en el ritmo de la poesía. Del con,
junto de los nudos se puede crear la uniformidad y la
armonía. ¿No te parece que Nima hizo lo mismo? En
mi opinión, es tiempo de sacrificar los "conceptos" por
razones de respeto al ritmo pasado. En la lengua farsi
existen ritmos que golpean menos y se acercan al rit,
mo de la conversación. Se pueden tomar y ampliarse.
El ritmo se debe crear de nuevo y aquello que construye el ritmo debe administrar al ritmo -a diferencia de
los tiempos pasados-: el sentido del lenguaje, el ins
tinto del lenguaje, y la expresión musical natural de
las palabras. La cuestión del ritmo es del sentimiento
y no es una cuestión de lógica-matemática. Mi oído
debe aceptarlo. Cuando me preguntan acerca del len
guaje y del ritmo y a qué tipo de posibilidades he llegado, sólo puedo decir que he llegado a la sinceridad y
lo simple (lo sencillo). Esta cuestión no se puede mos,
trar con las figuras geométricas. Se debe elegir pala,
bras reales y con más sentido, aunque las palabras no
sean poéticas se deben a la forma, y no intentar llevar
las palabras a la forma. El exceso de ritmo se debe de,
jar fuera. ¿y si se deconstruye? Que sea así. Si su senti,
miento y sus palabras tienen su propia fluidez, ense,
guida este daño "convencional" se puede recuperar. De
estas deconstrucciones es de donde se puede crear algo
nuevo. Cuando la capacidad del oído está limitada, el
talento de la aceptación no será limitado. Estos nue,
vos sonidos deben ser descubiertos; la dificultad con
siste en que la cuestión del lenguaje y la del ritmo son
inseparables. Están juntos y la llave de acceso a ellos
está en ellos mismos.
"Sin embargo, referente a mi propia poesía, si us,
ted piensa que el problema de la forma en mi poesía
está resuelto o hay una autonomía entre los elementos
de mi poesía, yo pienso que esto es el resultado de un
modelo de elección y no depende de los momentos de
la creación. Hay que ir paso a paso, como cuando uno
estudia inicia desde la infancia hasta llegar a la uni
versidad. Yo aún no sé en qué curso estoy, sólo sé que
todo con su propia dinámica se forma y esto quiere
decir descubrirse a sí mismo y llegar a si mismo. Ahora
los gestos, los pensamientos, los sentimientos, los en,
tendimientos y las percepciones son los que, en secre,
to pero decisivamente, me guían. La poesía, como el
hombre, debe llegar a ser adulta, después puede hacer
cualquier cosa, después de esta etapa apenas la poesía
tiene derecho a ser expresada. De todos modos hay que

superar esta fase. Tal vez todo el mundo piensa que
esta etapa ya está superada. Tal vez tengamos dema,
síada auto,confianza, en todo caso, se debe llegar a la
sabiduría. Hasta en la vida cotidiana y normal.
"La dificultad estriba en que aún no puedo expre,
sar todo lo que deseo. Yo soy vaga. Siempre huyo de
mis cualidades positivas y me dejo en la mano de los
aspectos negativos de mi misma. Y todo ello influye,
sin lugar a dudas, en mi poesía. Cuando observo mi
libro Nuevo Nacimiento me da pena. Es el resultado de
cuatro años de mi vida. Es muy poco. Yo no sopeso mis
poesías colocándolas en una báscula; sin embargo, es,
peraba y espero más de mí misma. En la noche, al mo,
mento de acostarme me pregunto: lQué he estado ha,
ciendo durante el dia? Quiero decir que podría tener
un crecimiento poético más acelerado, pero en lugar
de apoyarlo lo he frenado con las desesperanzas filo,
sóficas y la falta de ganas, que son resultado de un pen,
samiento limitado de pedir demasiado y tener gran,
des expectativas de la vida.
"No puedo saber donde tengo más éxito, pero sa,
berlo no es necesario. Por lo que debo pasar, la poesía
fluye. No puede quedarse en una forma bella. Pensar
en el éxito engaña al hombre. Nos hace orgullosos e
inmóviles. Yo quiero vivir, encontrar y aprender nue,
vas cosas. No obstante, conozco mis fallos. Yo estoy
más interesada en el contenido. Ahora tengo también
más años y para una mujer los treinta significan ma,
durez. Sin embargo, el contenido de mi poesía no es el
de una poeta de treinta años, es más joven. Y esto en
mi libro es un defecto. Se debe vivir informado, cons,
ciente, con inteligencia y con sentido común. No tuve
una educación mental con base en un método corree,
to, así que mis lecturas han sido desordenadas y he vi,
vido por pedazos; el resultado es que tarde en desper,
tar. Yo siempre creo más en la última poesía que en
cualquier otra. El periodo de esta creencia es muy bre,
ve. Después pierdo el interés y todo me parece simple.
De mi libro Nuevo Nacimiento me quedaría con la parte
final para empezar de nuevo. Un tipo de inicio mental.
El problema del lenguaje por sí mismo se resolverá y el
lenguaje creará el ritmo. Lo principal es lo mental y el
contenido. Pienso que todas las personas que se dedi,
can a la tarea artística su razón -o una de sus razo,
nes- es un tipo de necedad inconsciente de enfren,
tarse con la muerte. Estas personas son las que aman
la vida y que entienden del mismo modo la muerte. La
tarea artística es un intento por permanecer o dejar
15

�sar, percibir, observar y sentir; es el resultado de una
mirada, un pensamiento y un punto de vista acerca de
las cosas. Yo pienso que la tarea artística debe estar
acompañada de la conciencia y la percepción. Estar
informado respecto a la vida, a la existencia, al cuerpo,
ser consciente al comer una manzana. No se puede \ivir solamente con el instinto. Es decir, un artista no
puede y no debe hacerlo. El hombre debe tener una
visión sobre si mismo y del mundo exterior, y es esta
necesidad la que obliga al hombre a pensar y tener esperanza. Cuando el pensamiento se pone en marcha el
hombre está más seguro en su sitio. No estoy diciendo
que el poema deba ser pensante, ni estúpido. Estoy
diciendo que los poemas, corno cualquier otro tipo de
arte, deben ser el resultado del sentimiento, y las percepciones y el entendimiento que mediante el pensamiento y la educación deben ser guiadas. Cuando el
poeta es consciente y realmente es un poeta, es decir
un "poeta consciente", ¿saben cómo sus pensamientos
entran en sus poemas? Corno una mariposa que viene
detrás de una ventana o corno una tortuga que descansa en el sol, asi de fácil y bello.
"La poesía puede tener diferentes formas. A veces
la poesía por sí sola es "poesía" -mi intención aquí al
usar la palabra 'poesía' es nuestro sentimiento cien por
ciento con respecto a ella y no su sentido general. Por
ejemplo, cuando en el atardecer vernos un árbol y decimos cuánto es poéticamente- algunos poemas son
así, quiero decir, son bellos. Acarician. En todo caso
algunos poemas son poéticos. Desde luego estos son
poemas. Sin embargo la poesia no se limita a ello. Esta
tiene su propio lugar. La poesía es algo que puede ser
la causa de delicadeza y belleza corno sus elementos.
Nuestro intento no puede ser reducido sólo a que otras
personas queden contentas. No, la respuesta al arte no
puede ser solamente para contentar. Construir y crear
son dos cosas diferentes. Yo pienso que lo que realmente hace daño a nuestra poesía es la atención a la
belleza. Nuestra vida es diferente. Es agresiva. Todo
ello hay que agregarlo a la poesía. Nuestra poesía necesita recibir esta agresividad y las palabras que no sean
poéticas para animarse y tener frescura.
"Refugiarse en una habitación cerrada y contemplar el interior de uno mismo en estas condiciones son
inaceptables. Yo digo que el mundo abstracto de uno
mismo debe ser el resultado c!e la búsqueda y la contemplación y de una permanente relación con el mundo exterior. El hombre debe contemplar hasta que sepa

algo de uno mismo en este mundo y negar el significado de la muerte. A veces pienso que es verdad que la
muerte también es una ley natural y que las personas
sólo frente a la ley sienten que son pequeñas. Es un
problema que no tiene solución, contra ella no se puede luchar, es inútil. Quizás asi es mejor. Esto es una
interpretación general que tal vez sea estúpida. La
poesía es para nú como un amigo que cuando lo veo
puedo contarle mis cosas tranquilamente. Es un gemelo que me completa, me satisface, sin molestarme.
Hay personas en la vida que para recuperar sus ausencias se refugian en otras personas. Pero nunca las recuperan -si fueran recuperables, esta relación ¿no
sería la más grande poesía del mundo y de la existencia? La relación entre dos personas nunca podrá completar o perfeccionar a alguno de los dos -precisamente en esta época-, en todo caso hay gente que se
refugia en estas cosas. La poesía para mí es como una
ventana que cuando paso por su lado automáticamente se abre. Así que me siento allí, y contemplo, canto,
grito, lloro. Me unifico con la imagen de los árboles, y
sé que al otro lado de la ventana hay un espacio y una
persona que me oye. Una persona que probablemente
estará dentro de 200 años, o que 300 años antes ya
existía. No hay diferencia -a pesar de ello es un medio para comunicarse con la vida, en un sentido amplio. Lo bueno es que cuando una persona recita poemas puede decir: yo también existo o yo existía. De
otra manera, si no fuera así, ¿cómo uno podría decir
que yo existo o yo existía?
"Yo en mis poemas no busco nada sino que en ellos
me encuentro a nú misma. Pero en la pocsia de otros, o
en la poesía en general... , algunas poesías son como las
puertas abiertas donde ni de este lado ni del otro hay
nada -se debe decir que pena con la hoja de papel. En
todo caso hay poemas que son como puertas cerradas
que cuando las abres descubres que te han engañado,
no merecían la pena abrirse. El vacío es tan terrible
que el recargado de este lado no recupera nada. Lo esencial está en otra parte. Este modelo de trabajo es como
una broma o un engaño. En una poesía verdadera y real
uno puede parar durante mucho tiempo y aún se pueden encontrar cosas nuevas. En ella hay horizonte, hay
espacio, hay belleza, hay naturaleza, hay hombre, hay
\ida y una unión sincera con todas estas cosas y una
\isión consciente y sabia de todas ellas. Yo gusto de
este tipo de poemas. Quiero que la poesía agarre mi
mano y me lleve consigo. Me ayuda a aprender a pen·
16

mirar y tenga la capacidad de elegir. Cuando el hom- lor" o "yo sólo sufro". Los poemas no deben tener solabre encuentra su propio mundo entre la gente y en el mente el aroma de un perfume. Se debe permitir que
fondo de la \ida, entonces podrá llevarlo consigo mis- algunos sean no poéticos, que sean imposibles de en.
mo; y en el interior de aquel mundo puede tener con- viar a un enamorado. Cuando yo paso por una calle
tacto con el exterior. Cuando vas y \llelves de la calle a que está llena de un olor putrefacto de urea, no rny
tu casa, algunas cosas de la calle quedan en tu mente y eligiendo el mejor perfume para describir el olor a urea.
pertenecen a tu propio mundo personal. Sin embargo, Esto sería una estafa. Uno debe llegar a un nivel de
si no vas a la calle y solamente te quedas en el interior conocimiento. Yo no he aprendido poesía leyendo lide ti mismo, y te quedas satisfecho de ello por el sim- bros; si fuera así, ahora estaría escribiendo oda. Empeple hecho de pensarlo, no sabemos si tu pensamiento cé a andar como un niño que se pierde en un bosque.
se adapta a la realidad de la calle y a las cosas que ocu- Fui a cualquier lugar y me he fijado en todo y todas las
rren en ella. Posiblemente en la calle haya luz y tú, en cosas que me llamaron la atención y finalmente he llecambio, pensarás que aún esta oscura; posible que haya gado a una fuente y en ella me encuentro, es decir, yo y
paz y tú imaginarás que aún hay guerra. Este caso es todas las experiencias del bosque. Ahora la poesía es
un aislamiento negativo. Ni es el salvador del hombre un asunto serio para mí. Es una responsabilidad que
}' tampoco es constructh·o. En todo caso la poesía nace tengo delante. Es un tipo de respuesta que debo dar a
de la vida. Todo lo que es bello y todo lo que crece es el mi propia vida. le tengo tanto respeto a la poesía como
resultado de la \'ida. No se debe huir y negar. Se debe una persona religiosa la tiene por su religión. !\!o pueir y obtener experiencia. Incluso es necesario vivir los de basarse sólo en el talento. Crear una buena poesía
peores y terribles momentos y obtener de ellos expe- requiere tanto esfuerzo y trabajo como un descubririencia desde la conciencia. El contacto con la \ida y miento científico.
la existencia es necesario para cualquier artista. Si no
"También creo en otra cosa }' es el "ser poeta" en
fuera así, ¿de qué se alimentaría?
todos los momentos de la \ida. Ser poeta es ser huma"Con respecto a la poesía no puedo pensar de modo no. Conozco algunos que en sus comportamientos dialimitado. Afirmo que la poesía está en todas las cosas. rios no tienen nada que ver con sus poemas. Es decir,
Sólo debemos encontrarla y sentirla. A pesar de tener cuando dicen poemas son poetas. Y después termina.
una tradición clásica de poesía, los temas de nuestra De nuevo son como una persona hambrienta con penpoesía son limitados. O habla de una espiritualidad tan samientos limitados, pobres, celosamente pequeños;
"elevada" que deja de ser humana o es un tipo de con- bien, yo no creo en las palabras de estas personas. Doy
sejo y canto fúnebre. El lenguaje es un lenguaje espe- mucho valor a la vida misma, y cuando estas personas
cial y establecido. Entonces ¿qué hay que hacer? Nues- levantan sus puños y gritan, yo no les creo. Y además
tro mundo es un mundo diferente. Uno en el que el me producen odio. Me digo a mí misma "tal vez todo
hombre está caminando sobre la luna, y algunos -des- este ruido sólo es por sus propios intereses". Pienso
de luego nosotros no, sino otros- piensan que esto es que cuando alguien se dedica a la tarea artística prisolamente un problema científico, no. Entonces, se mero dehe construirse a sí mismo y llegar a la perfec-

CON RESPECTO A LA POESÍA
NO PUEDO PENSAR DE MODO LIMITADO.

escribe un poema acerca de un cohete. Los sabios dirán: no, ¿dónde está el poeta? Como si éste fuera un ser
lleno de expresiones tristes o de enamoramiento, o un
ser doloroso y pobre que sólo sabe decir "yo tengo do-

ción, si puede. Después sale de sí mismo y se observa
como mediador de la existencia. Así podrá dar un aspecto generalizado a su percepción, pensamientos y
sensibilidades".
17

�VENTANA

Una ventana para ver
una ventana para oir
una ventana que llega a su fin
al corazón de la tierra, como el aro de un pozo
y se abre hacia la extensión de ese afecto repetido y azul
Una ventana que llena las pequeñas manos de la soledad
con el nocturno desprendimiento
de dadivosas estrellas
Y desde ahi
se puede invitar al sol al exilio de los geranios
Me basta una ventana

Vengo de la tierra de los muñecos
cruzando las sombras de árboles de papel
que se elevan en el jardín de un libro ilustrado
desde las estaciones secas de las yermas experiencias
de la amistad y el amor.
En las polvorientas callejuelas de la inocencia
de los años en que crecían las pálidas palabras
detrás de las mesas de colegios tuberculosos
del instante en que los niños llegaron a escribir la palabra
"piedra" en la pizarra
y los mirlos agobiados se fueron volando del viejo árbol

Vengo de entre las raíces de las plantas carnívoras
y aún ocupa todo mi cerebro
el grito de espanto de aquella mariposa
que fue crucificada en el cuaderno con un alfiler

En aquellos días en que mi confianza se colgaba del débil
hilo de la justicia
y por toda la ciudad
descuartizaban el corazón de mis lámparas
En aquellos días en que cerraban los infantiles ojos de
mi amor
con el oscuro pañuelo de la ley
y saltaban chorros de sangre
de las fruncidas sienes de mi deseo
en aquellos días en que mi vida ya no era nada,
nada excepto el tic·tac del reloj de pared
comprendí que debo, debo, debo
amar locamente
No basta una ventana

Una ventana sobre un instante de conciencia, mirada y
silencio
Ahora el joven nogal
ha crecido tanto que interpreta el significado del muro para
sus tiernas hojas
Pregunta al espejo
el nombre de tu salvador
iAcaso no está más sola que tú
la tierra que tiembla bajo tus pies?
Los profetas han traído
a nuestro siglo
mensajes de destrucción
/Acaso estas continuas explosiones
y estas nubes venenosas
son el eco de los versos sagrados?
iAmigo' iPariente! iHermano!
Cuando llegues a la luna
escribe la historia del genocidio de las flores
Los sueños se caen siempre
desde su alta ingenuidad y mueren
Yo huelo un trébol de cuatro hojas
que ha brotado en la tumba de mis viejos conceptos
iAcaso mi juventud fue aquella mujer enterrada en el sudario
de su recato y su pureza)
tvolveré a subir las escaleras de mi curiosidad
para saludar a Dios, que pasea por el tejado de su casal
Siento que el tiempo se ha ido
Siento que el "instante" es mi parte en las hojas de la historia
Siento que la mesa es una distancia falsa
entre mi pelo y las manos de este triste forastero
Dime una palabra
i QuÍén te concede el afecto de un cuerpo vivo?
iQué te pide, sin sentir la sensación de estar vivo)

Dime una palabra
yo, en la ventana, al resguardo
tengo trato con el sol

* Poema tomado de Farrojzad, Forugh (2003). Nuevo Nacimiento.
Traducción de Clara Janés y Sahand (99-105). Debo de recordar que enla
actualidad la influencia de la obra poética de Forough Farrojzad sigue
permaneciendo en la sociedad; por ejemplo, su obra como referencia ha
sido muy importante para Shirin Neshat (artista iranl que trabaja y víve
en Nueva York) en sus creaciones visuales.

�AMOR PI.ATÓMICO
HUCOCARCIA

Éste es un compás que mide la belleza
justa para que no rebose y quiebre y le
deshaga el humilde corazón al hombre.
E!iseo Diego

1

orno en sueños llegué al p~tio donde _e~taban lo_s niños jugando, o
eso me pareció. No supe s1 estaban trrandole piedras a una lagar~
tija o a un perro o a un amiguito; un zumbido y algo a~í como un
martilleo en las sienes no me dejaban distinguir nada, ni las carcaJadas de los
ladridos ni los chillidos de la palpitación de las venas en el cuello, en las sienes,
en la palma de las manos; una luz brillante que venía de algún lado ~~reciso,
quizá detrás de mis ojos, me impedía identificar los gestos de los runos, sus
facciones, sus ademanes ... Agarré a uno o a los dos, no sé... ·

e

20

gues y apéndices. Y tú también jugabas a decirte del
modo en que a mí se me ocurrla que debías llamarte y
que debian llamarse todas tus partes y todas mis partes y yo mismo, y nos retamos y retamos hasta quedarnos dormidos de nuevo para empezar descansados al
día siguiente.
El juego se complicó porque tú eras insaciable y yo
tenla que complacerte, y se me subió el poder a la cabeza y a las manos y a los ojos. Fue asl como empezó
eso de los gobiernos autonómicos de tu espalda, y de
tus piernas; hasta que un día dejé de tener control sobre los cambios sucesivos.
El primer slntoma de la descomposición fue que
todas tus partes empezaron a exigir ser llamadas por
sus nombres cristianos. Entonces llegó al poder en tu
espalda un gobierno que se declaró independiente y
exigió que se le hablara en espaldés. Yo tuve que aprender luego piernl para traducirle a tus piernas, que para
entonces ya también eran una república, lo que tu espalda les quería decir en espaldés, o lo que tu mano
derecha, que optó por la democracia representativa,
decía en manés oriental a tu mano izquierda, que optó
por la monarquia parlamentaria y sólo entendía el
manés occidental. Me volví experto en lenguas; pero
nunca me entendí bien con la tuya porque el lengúés
tenla diez y seis declinaciones, siete géneros y otras
tantas minucias que le daba por inventar a su primera
ministra. El más fácil era el idioma de la monarquía
absoluta de tu vagina, el vaginl, que sólo conocla el
presente y cantaba en versos heroicos, y todas las palabras terminaban en vocales abiertas y empezaban con
vocales cerradas.
Te has de acordar del caos que aquello se volvió. Tu
piel empezó lentamente la conquista, primero se alió
con tu páncreas y tu apéndice y otros órganos internos que de otro modo no tendrían voz (me acuerdo
incluso que le coquetearon a mi próstata, pero ella me
fue fiel. Quién sabe qué hubiera pasado si resulta el
complot). El discurso de tu piel era simple, y en pielés,
por supuesto, decia que sin ella ninguna de las otras
partes externas sería nada y que las partes internas sin
ella se desbordarían y se perderían en el espacio infinito de nuestro cuarto, que Dios la había creado para
gobernar por sobre todo lo demás porque ella era la
conjunción perfecta de contenido y continente de que
hablaba Gorostiza. A pesar de lo agresivo del discurso, o por eso mismo, en pocos días conquistó de buena
gana o por la fuerza la voluntad de toda tú, se convir-

Estoy frente a la puerta, de nuevo la puerta de mi casa,
de nuestra casa. La mano extendida, las llaves en la
mano; pero en la puerta no hay picaporte, no hay ni
puerta; también las paredes desaparecieron ... No, no
desaparecieron, simplemente no retienen nada, nada
contiene nuestra casa y yo estoy en el centro del remolino que se va formando con todas las cosas que han
perdido su sitio porque ya no hay ningún sitio. A los
cuadros se les acabó la referencia de las paredes y empiezan a perseguirse: todos siguen a tu litografia favorita, ésa donde Saturno devora a sus hijos. A los muebles se les acabó la referencia del piso, de arriba y de
abajo, y empiezan a dar vueltas sobre sí mismos buscando el estado perfecto, la comodidad absoluta del
caos. Ya no hay nada. En una esquina del mundo tres
piatos de la vajilla de navidad atacan a la ensaladera,
que se defiende con una servilleta y una sonrisa. Sobre
mí pende la silla de Damocles mientras las ventanas
ensayan la horizontalidad y convencen a la estufa de
que se ligue a la lavadora.
Camino para buscarte, busco nuestro cuarto y me
salen al paso siete rollos de papel higiénico que huyen
de la mierda del retrete que salió bailarín de tango. No
encuentro nada, yo también perdí las referencias y estoy dando vueltas porque vuelvo al mismo punto aunque no me mueva, el mismo punto se mueve y no logro
estarme quieto. Me enredo en las sábanas de los niños
que pasan jugando a las alfombras mágicas, me resbalo en los discos y caigo en un montón de libros muertos en la guerra, víctimas de la mediocridad de sus autores, los unos, y de la mediocridad de sus lectores, los
otros. Caí en el mismo lugar, ya estoy en todos lados,
iqué hace el refrigerador en el patio?, iqué hace el retrete en la sala?, iqué hace la licuadora en la cocina?
¿Qué hago yo sentado en esta silla frente a esta cama?
iQué haces tú ahí acostada? iPor qué no dices nada?
iPor qué no nombras las cosas para que todo vuelva a
su lugar?
11

Te acuerdas de una época en la que tú y yo nos ponlamos nombres, jugábamos a que no nos llamábamos de
ningún modo y éramos los únicos, y nos bautizábamos según el humor con que amaneclamos. Tú me enseñaste ese juego pero a los pocos días demostré ser
mucho más hábil Tú me decías a mí de un modo, y yo
empecé a renombrar tu cuerpo, así le puse nombre a
tus dedos, a tu ombligo, a todos tus rincones y plie21

�tió en ti; declaró su capital en tu ombligo y el fin de su
imperio en tu culo, alfa y omega de tu humanidad.
Además impuso el pielés como único idioma oficial e
impulsó una política de nuevas negociaciones con el
exterior, y como se le ocurrió que yo era indigno de
hablar directamente con ella, nombró como su embajadora ante mi a tu boca, que se tuvo que olvidar de su
socialismo utópico y del boqués, claro. Estableció una
agencia de espionaje bajo el mando de las orejas y de
los ojos, que olvidaron sus lenguajes de metáforas y
lunas; la nariz y las papilas gustativas se le unieron
después.
Así, como ella era la gobernante (gobernanta, diria
un amigo), se dio el lujo de delegar las decisiones al
cerebro y fue asignándole funciones a todas tus partes; volvió el orden y ella descansó y se dedicó a acumular grasa de todo tipo, grasa que se volvió la moneda corriente de tu cuerpo. Yo nada más vi, mi
dipsomanía evitó que objetara nada.
iNo te acuerdas? Respóndeme. Grité, grité lo más
fuerte que pude y nada. No respondiste, no te acordaste.
111

Sentado aquí, sentado así como estoy, con los tobillos
cruzados bajo el asiento, no veo nada. Agarrado a los
brazos de la silla, no veo nada. Estiro las piernas y sigo
sin ver nada. Ya no queda nada, sólo estamos tú y yo,
esta silla y esa cama que nunca fue cómoda. La compramos porque te convenció esa muchacha con sus
malas artes. La compramos porque el casado cama
quiere, me dijiste. En esa época se te ocurría cada
bromita ...
IV

-No señor, le digo que no me acuerdo. Si usted dice
que fueron tres días, yo le creo, no tengo por qué dudarlo; bueno, sí, su cara no me da confianza y ya va
siendo hora que me deje en paz ... Está bien, no tiene
que gritarme y, por favor, ya deje de golpearme, si me
sigue pegando en la cabeza menos me voy a acordar.
Las fotos no me dicen nada, pudiera ser un montaje o
pudiera ser verdad. Cómo me voy a arrepentir de algo
que no hice, si no me acuerdo ha de ser porque no pasó
y todo eso que me cuenta ha de ser un invento de su
cabeza; aunque por su forma y esa mirada tan de usted, se me ocurre que para inventar algo hay que tener
ideas y tal vez la idea no sea de usted, que usted tal vez

no tiene ninguna idea propia ni nunca ha tenido ... No,
le juro que no lo estoy insultando. Déjeme explicarle,
más bien creo que usted es de esas personas que por
ahorrar, se ahorran hasta las ideas ... Me pega otra vez
y yo que me quejo con su superior ... Me pegan otra vez
usted y su superior y yo mejor me quedo calladito y no
le voy con el chisme a derechos humanos ... Está bien,
ya no me peguen, no le voy a decir a nadie ni voy a
insinuar nada, ni le voy a faltar el respeto a nadie; pero
por favor deje de decir dijistes e hicistes ... No, no me
refiero a las acusaciones, sino a que debía decir dijiste
e hiciste ... Está bien, ni una más. Que quiere que le
cuente toda la historia, que desde el principio, icon el
verbo?... No, no, fue un chiste, de esos que ya no quiere
que haga. Me refería a que en el principio fue el verbo
y el verbo ... iNo? Bueno, no importa. Tiene que decirme qué historia quiere que le cuente, o mejor aún, usted me pregunta y yo le respondo. Si me deja así suelto, pues ni empiezo ni termino ... Ya le dije que no sé,
no me acuerdo, menos me voy a acordar por qué hice
algo que no sé si hice ... iDe lo último que me acuerdo?
Bueno, estaba con unos amigos ... iNombresl Julián,
Raúl, Pedro, Marisa y otra muchacha ... Me la presentaron pero no me acuerdo de su nombre, es amiga de
Raúl, al menos llegó con él, y uno no hace más preguntas de las necesarias, con perdón de usted ... Sí, sí, aJulián y a Marisa los conozco de la universidad, estudiamos juntos, Pedro es un amigo de Marisa y a Raúl lo
conocí por Julián, se asociaron y pusieron una fábrica
de dulces; qué quiere, de algo hay que vivir. Le decía
que nos vimos para comer... A ver, era martes, fue el
martes ... Ya sé que son más de tres días. Si, sé contar,
es de lo que me acuerdo ... La comida, sí, la comida, ya
ve, se alargó, que un digestivo, que otro tequilita, que
una cerveza para el tequilita y así... Que qué tiene qué
ver eso, pues no sé, usted me preguntó ... De nada en
especial, es decir de todo un poco, del futbol, del trabajo, delos niños; la verdad es que nos vemos muy poco
y acabamos platicando de casi todo y de nada. De las
vacaciones, sí, ya ve que el que tiene hambre en pan
piensa, y de las vacaciones por venir pasamos a las pasadas. Marisa nos contaba de un viaje que hizo a París,
no me acuerdo bien si de vacaciones o de trabajo; pero
no importa, un viaje a París aunque sea trabajo es paseo, ino? Nos platicaba de un parque, de una callecita,
de una fuente que le gustó mucho, de un mesero que le
trajo lo que ella no había pedido y que cuando le reclamó hizo como si no entendiera su francés y la insultó

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quedito y en español... Sí, en todos lados se cuecen habas. Luego nos decía de la corredera que se traen todos en el metro, que todos van corriendo como si quisieran ganarle al tren, sin fijarse en nada ni en nadie,
muy en su rollo cada quien ... No, más bien creo que
ellós no andaban turisteando, como Marisa; pero seguro usted conoce mejor a la gente que yo. Nos dijo
que se topó a una chica llorando en el metro de París.
y

Me acerqué a ti, pero ni me viste; te toqué, pero ni me
sentiste. Cómo decirte todo lo que necesito decirte si
ni me escuchas; cómo evitar este cuchillo que tan bien
le sienta a mi mano; cómo evitar que el mundo se haga
tan chico como para acercar este cuchillo que traigo
en la mano a ese pecho de tanta gravidez, como tú. Tú,
tan el centro del mundo. Toda se dirige hacia ti.
Cómo confesar en tercera persona lo que pasó: Llegó a su casa. Él la estaba esperando y la mató de siete
puñaladas. Fue un acto de locura, fueron los celos, los

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malditos celos. No preparó nada, tuvo que actuar en el
instante. Cuando llegaron los niños se los llevó a casa
de su suegra, qué ironía. Volvió a su casa y pasó tres
días con el cadáver. La policía finalmente lo descubrió
y antes que lo detuvieran se suicidó, io no?
Eso no aguanta ni para dos días de nota roja. Tuve
que apuñalar tu corazón. No tuve más remedio, no tuve
remedio. No, no tengo el remedio. Cuando llegue la
policía, si llega, si alguna vez llega, no sé qué les voy a
decrr; cómo voy a explicarles tu belleza. Ellos, los muy
brutos, van a ver un cadáver y yo les voy a tener que
explicar. Les voy a tener que enseñar a verte, les voy a
enseñar a buscar las pistas de tu hermosura, les voy a
descubrir los secretos de tu cuerpo, les voy a enseñar a
orientarse con tus lunares.
Que quieren llegar a tu ombligo: Muy bien. Necesitan una cantimplora con suficientes recuerdos de la
infancia, cuatro cigarros (tu abdomen es área de sí fumar), ropa cómoda, imaginación y este mapa. Que por
qué cuatro cigarros, porque da lo mismo cuatro que

�ciento veinte, porque no importa; que por qué el mapa
está en blanco, porque es igual, porque no hay un camino ni indicaciones para llegar a tu ombligo, porque
tu ombligo lo es todo, porque ya estamos en tu ombligo y nadie lo sabe, porque aunque supieran cómo llegar, no podrían hacerlo. Porque la imaginación es necesaria para darse cuenta de eso, porque sin
imaginación uno puede seguir pensando que el mundo está afuera de tu ombligo, porque sin imaginación
tu ombligo es sólo un ombligo. Tu ombligo es todo, el
lugar de nacimiento de todas las cosas, la prueba de
que somos hijos de hombre y mujer. La prueba de que
todos estamos aqui por la misma razón. Para vivir el
mundo corno tú lo vives, como tú, volvemos tú, todos tú.
VI

Me acerco a tus ojos y me acuerdo cómo me ves, cómo
tus ojos se acercan a mi mano y se pierden en cada uno
de mis vellos, se pierden en mis cicatrices que se vuelven azules, que se vuelven grises conforme esos ojos
las miran y corno esos ojos se borran y se pierden y nos
vamos hundiendo los dos en lo mismo, en ese hueco de
los ojos, en ese hueco de la cabeza que acaba significando nada. Miramos hacia adentro y no hay nada.
Toda es eso, principios, puros principios: el color se
termina en el color, el blanco se termina en el blanco y
nada más. Te preguntarás dónde has estado e, inge
nua, me lo preguntarás a mi, y yo te voy a decir que has
estado aquí, que llevas veinte años y dos abrazos aquí,
que hemos visto dos eclipses, que has pasado dias en·
teros viendo mi pelo crecer. Tú, coqueta, tocarás mi
codo con tu codo, tocarás mis venas con tu mirada y
tu sonrisa mirará justo donde mis ojos no alcanzan a
ver y donde nadie alcanza sino tu sonrisa ... Se ve, decias, y me decías mira, mira como todo se ve a través
de mis ojos. Yyo no me atre\1 a mirar con tus ojos por
que vería todo tan bello, porque me veria a mi y todos
mis defectos. Yo te tengo miedo, yo me tengo miedo,
tengo miedo que me muestres a mi mismo.
Me acerco a tus manos. Con mis dedos recorro una
cicatriz y toco dos lunares. Casualidad, nada. Cuando
tu dedo se apoya contra mi cara y se enfrenta a la suavidad de la piel, la vence; cuando se enfrenta a la dureza de los huesos, la vence. Tras la piel y el hueso no hay
nada. Primero la boca, si, es la boca y ahi no hay nada,
no hay dientes, no hay lengua, nada, ni yo mismo porque nada queda después del tacto. La agresión del tacto se convierte en juego que inventa recorridos por mi

cuerpo y lo va deshaciendo: un poco aqui, luego allá,
probando resistencias, probando consistencias y tiempos; pero nada resiste al tacto, que todo lo destruye. Las
manos, esas manos no crean: mi voluntad de transformarme yde ser creado es vencida por la voluntad del dedo. La
voluntad de la piel sólo es vencida por otra piel.
Me acerco a tu nariz. El olor oculta todas las intenciones, decir que no hay olor corno el de tu cuello es
una amenaza. Cuando acercas tu mano a mi cara descubro que el olor de tus palmas es tu verdadero olor, el
que no huele a nada. Porque tu cuello huele demasiado a todo, porque tu olor ordena el mundo y pone a
cada cosa en su lugar, porque me acerco a tu cuello y
huele al mundo, huele a hacer cosas, huele a levantar
una taza, a usar tijeras, huele a dar un paso. Pero tú te
acercas, acercarse es oler... pero tú te acercas y no me
hueles, junto a ti yo no huelo a nada, no es posible estar junto a ti y no oler a ti. Deja que tu olor cubra las
cosas de este mundo, del que abusas, como abusas de
mi cuando no puedo evitar que me invadas y que tu
olor me levante de este suelo que huele a ti y que me
arrulle en las noches de tu olor y me despierte al alba
sólo para presumirrne que el sol también huele a ti. Tu
olor me cubre de la lluvia y me protege de mi mismo.
Me acerco a tu boca y sabes a la tierra ... Pero no
sabes a qué sabes. Sabes a todas las sonrisas, sabes a lo
que sabe la luna llena. Sabes corno a martes. Tu sabor
cambió tantas veces que si ahora pruebo tu codo seguro sabe corno sabia ayer tu espalda, corno tus nalgas en
octubre, como atrás de tus orejas en verano. Tu sabor
se acumula en todas partes. Con mi lengua he recorrido todo el mundo, así sé que estuviste en una playa,
que le diste sabor a las palmeras, que toda la arena se
desprendió de tu cuerpo, que con tus lágrimas llenaste todos los cocos; así sé que siempre estuviste en mi
pueblo, porque sabes a todas las frutas tropicales, porque la masa recién hecha sabe como tus manos y toda
mi infancia sabe a tu tobillo... Las ciudades saben al
agua con que te bañas, las montañas saben como tu
ombligo, los bosques como tu cuello. El desierto, el
desierto sabe al espacio entre tus senos, a tus axilas, a
tus brazos levantados para detener al sol en lo más alto.
Estuve en el sol y el sol sabe a tu sexo. La lluvia y la
sombra de las cinco de la tarde saben a tu mirada.
Me acerco a tu oido y todo se parece al ritmo de tus
pasos, al ritmo de tus manos cuando me explicas cómo
suena el mundo. Dices que si tocas mi cara se oyen
pequeños cangrejos que salen a respirar y mueren aho-

24

gados en la humedad del aire; y cuando acaricias mi
espalda dices que puedes oir el vuelo de los cocuyos y
la caida de los mangos maduros, y que escuchas a once
mujeres cocinando y once hombres hambrientos caminando en los naranjales. Y entonces yo te pregunto
cómo suena la ciudad, y tú me quitas la camisa; cómo
se oye la carretera, y tú tapas mi boca con tu mano y
me das un beso en la nariz. Dices que cuando estoy
desnudo se oye un restaurancito en medio de un bosque de pinos, se oye el frío. Dices que cuando no te veo
s~ ºY: la soledad, que cuando no hablo se oye la impaciencia, y que cuando me enojo se escuchan los crujidos de una casa de madera en la que dos ancianos se
dicen lo mismo todas las tardes. Entonces yo te digo
que cuando te quito la ropa no se oye nada, que todo
se detiene, que cuando estás desnuda suena como el
amanecer en un barco muy pequeño en medio del caribe; pero tú no me crees y me pides que te desnude
para ver si es cierto ... y me explicas que tu desnudez
no suena a otra cosa que a mi mismo.
VII

Que qué le voy a decir a la policia. No importa, ahora
ya no importa. A lo mejor les digo la verdad, a lo mejor
me hago güey. Imagínate, cómo dices que mataste por
que te pareció una buena idea, la mejor manera.
VIII

-Bueno sí. Tiene razón, nada de eso importa, lo que
estuviéramos platicando nada tuvo que ver con lo que
pasó después, con lo que pasó ... Ylo que pasó fue que
empezó a llover .. Se lo juro, y la lluvia era tan fuerte
que las conversaciones eran cada vez más ruidosas y
más fuertes hasta que nadie pudo escuchar nada y se
hizo un silencio raro. Fue entonces que la \1. La criatura más bella que nadie hubiera \isto entró al restau rante empapada ... No, le digo que era la primera vez
que la veía, no sé su nombre, nunca lo supe, o no sé.
Puedo inventar uno, puedo inventar todos, puedo recitarle todo el santoral y todos los nombres pudieran
ser el de ella, ella es dueña de todos los nombres... No
es mi culpa, me pidió que le contara lo que pasó y yo se
lo digo; si quiere volvemos a las preguntas y así desvarío menos... No, le digo que no sé cómo se llama... Chhh,
tal vez unos 24 o 34 años, qué edad tiene Venus, qué
edad tenia Helena, qué edad tienen las tres Gracias
quién sabe... No, no estoy bromeando, pudiera tene;
cualquier edad, no importa, a nadie le importa ... Que

25

cómo la va a identificar. No creo que usted pueda siquiera verla... Está bien: pelo negro, probablemente
pintado, ojos grandes, nariz recta, frente amplia, maquillaje rninimo. Señas particulares: ninguna y todas.
Cómo me pregunta eso, cómo voy a tener una idea de
cuánto pesa ... No, ni gorda ni flaca. Un metro setenta.
Por qué me pregunta eso; supone que siempre se viste
igual, lo qué? No, nada particular, un vestido de tirantes, amplio, de una tela muy delgada, de cierta transparencia, que se le untaba especialmente en el trasero.... iY qué trasero! Sí, tal vez fue el agua, yo no sé, no
me acuerdo; pero sí recuerdo cómo se le marcaba bajo
el vestido el pliegue de las nalgas cuando se convierten abruptamente en piernas... Ah, eso le gustó, seguro eso sí lo ha visto. Pues no, no lo ha visto, nada más
yo lo he visto. Era mi esposa la que acababa de entrar
al restaurante, y sólo yo la he visto, sólo yo he sobrevivido a su belleza.
IX

La quería para rni. Esa belleza es una agresión. Pobre
de quien la contemple, pobre... Clarito veía cómo tolos que estaban en el restaurante la miraban y se
iban convirtiendo en estatuas de sal: primero el señor
gordo, con los ojos transparentes por la transparencia
del vestido; luego la recepcionista con las manos secas
por t~ca~ la belleza primera de su brazo; luego el
mesento mgenuo que quedó con la cara torcida por
atreverse, frío, al goce infinito de su aliento cálido· el
joven, apenas adolescente, con la boca hecha chicharrón por imaginarse el sabor de su cuello; el hombre de
familia fulminado por el rayo por atreverse a imaginar
su desnudez. El diluvio universal provocado por los
pecados que todos imaginaron al verla. En fin, todos
agredidos, todos \Ueltos menos, perdidos, apocados
por su luminosidad ... Mi razón perdida, disuelta en el
ol~r que lo inundó todo, perdida para siempre... La
qmse tocar, la quise para mi y mi cuerpo perdió su consistencia, su constancia.
Ahora parece tener sentido congelar la belleza, mi
búsqueda de la perfección llegó a su fin. La búsqueda
del cuerpo bello, de la belleza en un cuerpo, en dos, en
todos los cuerpos. La búsqueda de la ciencia de la be
lleza, la comprensión, la sabiduría: supe que la bt'.lleza
era ella, en ese momento, y había que atraparla. La belleza es una, es ella. ¿Cómo darle sentido al mundo?
me qué otra manera se apropia uno de la belleza? m e
qué otra manera entra uno en la belleza?

?ºs

�CORAL ACUIRRE

EL AMOR SE CESTA ENTRE ICU.ALES. ESTO ES LO QUE
PARECIERA ESTAR DICIENDO LA LITERATURA CLÁSICA.
COMYEMC.AMOS ANTES QUE SI EL AMOR ES UN.A INVENCIÓN
LITERARIA, SU PREHISTORIA ESTÁ EM LA CRECI.A ANTICUA.
Y EM ESTA PREHISTORIA DEL.AMOR, ESE SENTIMIENTO MACE
PRIMERO DENTRO DEL MISMO SEXO •

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27

�n este marco, ante tocio, lo que me salta a
partir de mis reflexiones quizás demasiado arriesgadas, es que el amor es un invent,J masculino, algo as1 como la necesidad
:le un oasis, de un opuesto en medio de la guerra. Hallar al amado, hacerlo suyo, sufrir por su ausencia, pareciera la metáfora del combate. Combate que se alarga en la seducción, conquista, avances, peleas, progreso
y procesos. Vaya a saber dónde se encuentra la ~ujer a
la hora de inventarse al amor. Si alguna vez sirve de
referencia, no puedo ignorar que se encuentra al margen de la vida presupuesta en ese agon. Ella habita el
gineceo, entre otras mujeres, en los espacios privados
donde no sucede la guerra, arguyendo trampas para
espiar y vislumbrar desde su escondite el mundo que
no le pertenece. Como la Helena de Troya en las torres
de la ciudad observando a las dos facciones que pelean
por ella y lamentándose de una y otra sin ninguna elección previa. Otros han elegido por ella, París la ha raptado, Menelao y los ejércitos de Agamenón vienen a
rescatarla. Ella llora por unos y otros, y a la postre regresará muy dispuesta a hilar por el resto de s~s dias a
la vera de su marido legitimo. El amor no ha sido.
Afrodita es una diosa que está del lado de París, no
de Helena. Y por supuesto, La Ilíada no es la historia
del rapto de Helena a causa de la pasión de París sino
el relato de la cólera de Aquiles a causa del despojo de
su botin de guerra, y su desenlace. Si Héctor, el heroico Héctor, nos emociona por las palabras destinadas a
su esposa e hijo, notemos que su voz no está
conmocionada por la pasión amorosa sino por la importancia de la madre a la vera de su hijo, para proteger la herencia, la propiedad, para que se dispo~ga a
cumplir bien su rol: el cuidado del hogar, del hiJo, el
cumplimiento de las normas. Es cierto que en La Odisea, Penélope, fiel y paciente, sortea todas las desventuras que la larga ausencia de Odisea le ha provocado
y permanece tan fiel como si la impulsaran los ~ntimientos más poderosos; pero tampoco ésta es la historia de una pasión amorosa, no hay el menor indicio que
lo pruebe. Deseartamos como lectores participar en las
expectativas del Eros que conmueva al uno o al otro,
pero sospechamos que están viejos, frias, o bien cuan,
do se amaron lo hicieron al igual que Andrómana y
Héctor en la lliada, desde la obediencia a los roles normativos que como esposo y esposa, padre y madre les
son destinados. Por otra parte, la pasión amorosa es
gratuita, desinteresada, sólo compete a la carne y la

E

psiquis, no hay en ella el menor esbozo de _u_tilida~ o
servicio tanto a la comunidad como a la familia, es a1ena a la política, la religión, la sociedad.
Afirmo, pues, que el amor, esa proclucción masculina, viajó por muchos vericuetos antes de hacer de la
mujer una participante, una cómplice. En la prehistoria del amor, según como lo prefigura Octavio Paz, lo
que advierto, lo que percibo es un hombre seduci~o
por otro hombre. Un sujeto deseante_frente a un ~UJeto deseado. Qué sujeto podia ser la muJer de aquel nempo destinada a una condición inapelable: "Tenem?s a
las hetairas para nuestra diversión, a las concubmas
para nuestro servicio personal y a las esposas para que
crten a nuestros hijos y atiendan la casa", señalará
Demosténes en el siglo V a. C. En cambio Patroclo es
el amigo, el cómplice, el amado de Aquiles, su discipu lo, quien sigue las huellas del hombre más valiente del
mundo, el paradigma de la antigua Grecia. Patroclo
quien sale a la guerra vestido con el escudo de Aquiles,
su guia y su tutor, como después lo harán los caballeros andantes con alguna prenda de su señora que los
proteja, en el perioclo del amor cortés en el medioevo.
Del mismo moclo, Patroclo con el escudo de Aquiles se
siente protegido y amado. Cuando Homero relata el
dolor de Aquiles frente a la muerte de Patroclo, es curioso observar que lo hace no con el estilo directo que
aplica en el caso de Héctor y Andrómaca en la torre,
sino por medio del estilo indirecto en donde la descripción de las acciones de llorar y querer arrancarse
los cabellos por parte de Aquiles resultan más vigorosas para corroborar la pérdida.
En este sentido, la invención del amor tiene su
más profundo y bello alegato en El Banquete de
Platón. Coincido con Paz que de los siete discursos
que caracterizan y analizan el amor, sin duda el más
bello es el de Aristófanes. El mito que relata
Aristófanes no es una invención helénica sino que
se inscribe en la mitologia griega de carácter más
arcaico y trata de aquellas criaturas, los primeros
humanos, conformadas en tres categorias:
machihembra, macho-macho, y hembra-hembra,
quienes a causa de esta doble conformación fueron
tan capaces e inteligentes que ponian loco al mismo
Zeus. As1 que sin dudarlo, los dioses decidieron poner fin a tanta autonomia cortándolas por la mitad.
y como en el cuento, hasta el dta de hoy los huma,
nos andamos buscando aquella parte que nos completaba y nos fue quitada. De tal modo los antiguos

sugirieron que las pulsiones horno y heterosexuales diosa del amor en su apogeo al cumplir con el papel de
serian perfectamente legítimas.
cómplice no sólo en el campo de batalla y no sólo para
En cuanto a la verdadera opinión de Platón respec- reafirmar la potencia masculina.
to de ese sentimiento donde se mezcla el ansia y la ter,
Esta mujer que invoca a la diosa Afrodita cada vez
nura, está dada en la misma obra citada más arriba por que otra existencia la conmueve, no es cualquiera sin
boca de Sócrates. Es Alcibiades quien narra cómo ha luces; al igual que los hombres ha obtenido sus lauredeseado al sabio y de qué manera este último se ha les en el estudio y se constituye en sujeto por gracia de
abstenido para alcanzar el colmo del amor, es decir, de su arte, la poesia. Es una artista, la cual será calumniala fineza. Ysi nos detenemos un poco en ello, veremos da como suicida, traidora, perversa, lasciva por lamaque toda la invención del amor que sobrevendrá en yorta de sus colegas poetas romanos y medievales, quitiempos futuros halla su fundamento en la abstinen- zás sólo por su singularidad. Es aquella que hizo decir
cia que proclama Platón a través de Sócrates con rela- a Salón, "Escuchar un verso de Safo y luego morir", y a
ción a Alcibiades, el séptimo orador del banquete. Esa la que Sócrates nombrara como la décima musa, y cuyo
abstinencia que ha sido bandera de san Agustln y que poema fue considerado por los primeros médicos, a
. une con tanta armonía el ideal platónico con el ideal partir de Hipócrates, como el mejor diagnóstico de los
cristiano.
sintomas del amor. Por primera vez, en lo que conoceLlevamos grabado a fuego en nuestros huesos ese mos de la producción literaria de Occidente, se yergue
idealismo y soñamos con un amor, una pasión amoro- un cuerpo que late, cambia, se contrae, sufre y se alesa, hasta el dia de hoy, que vaya por encima de la carne gra, un cuerpo, no una mente, no el pneuma brindado
y nos transporte al cielo. lNo es acaso platónica la me- por los dioses, un cuerpo de mujer, un organismo vivo.
táfora de Paz y además ilustra la fineza de Sócrates, Desde entonces pareciera que será siempre una mujer
cuando dice que la sexualidad es la raíz, el tallo es el la que abreve en sus entrañas, revelándolas, y un homerotismo yla flor es el amor? Tres niveles perfectamente bre, quien se vuelva hacia el afuera y mire desde allí:
categorizados: uno que nos enlaza con la naturaleza, Te haré temblar, dirá, mientras la mujer será su opuesla tierra y la bestia; el segundo la embriaguez de la car- to: tiemblo, estoy temblando, voy a temblar.
ne y sus juegos eróticos producidos por la sofisticaEn los mitos primarios los lazos de Aquiles y
ción de los sentidos, la imaginación, la conformación Patroclo me parecen los más fuertes, los más cercanos
más sutil de la psiquis donde reside y se proyecta la a lo que Occidente conocerá después corno amor. Sin
sensualidad; y por fin el amor en la cúspide, cerca del embargo, hay en ellos otra pasión que me desvela. Me
cielo o en el mismo cielo, apartado ya de una sexuali- refiero al incesto. El incesto, sublimado, halla en estos
dad instintiva, también más allá de los placeres lúdicos, mitos una fuerza que no alcanzará a ningún otro \.1nlúbricos, inteligentes, del Eros en acción. Lo bello, lo culo humano. No quisiera detenerme en Edípo, puesimaginado, deviene en ejercicio de abstinencia, en ri- to que la poesía trágica de Sófocles no aborda su prácgurosa retención de la carne, en poderoso espíritu que tica sino sus consecuencias. Nunca \'emos a Edipo
sobrevuela roela carnalidad. Ergo, llevamos a Platón en apasionado por Yocasta, más aún, ella es una suerte de
los huesos.
madre protectora que él rechaza con la rebeldía de un
Hay otras vertientes, no obstante, en las fuentes de hijo que no quiere ser sometido. Tendremos que espenuestra cultura occidental en aquellos tiempos arcai- rar a Séneca, cinco siglos después, para que, tal \'ez con
cos. Sorprende el vigor con que Afrodita se presenta todo el peso de la culpa y el castigo cristianos, su
renovada por el llamado femenino y cómo de servir a Yocasta le ponga nombre a esos lazos y espantada claParís al robarlo de la guerra y plantarlo en el lecho de me aquel grito que pareciera resonar en nuestra proHelena, se transforma ahora en la ayudadora que le pia humanidad: "¿Con qué nombre te llamaré?".
exige ser una mujer. Queda lejos el amor sublime de
Pero si me parece prudente detenemos a pensar en
Aquiles por Patroclo, donde el organismo de la pasión Antigona, en Electra, en Fedra. Esas mujeres fuera de
se escamotea -nadie tiembla, nadie se contrae, los toda norma y toda visión femenina de su época, apasuspiros son aire que se mezcla con el aire, nada, y el rentemente ajenas a una cultura que las ha domesticaarrebato de arrancarse los cabellos es un acto que lle- do. A un código social, familiar y afectivo que no las
ga después, frente al cuerpo ausente-, por fin es la tiene en cuenta. En ellas late un sino, una marca, un

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�pas, los obstáculos, el laberinto de la razón, y rozar la
destino que las hace singulares y no obstante deposimédula de nuestros fantasmas más íntimos.
tarias de unos lazos mucho más antiguos: esos dos caAsí, en estos caracteres que hemos nombrado, suchorros amantados por el mismo seno, esas dos carnes
gerido, incierto, confusamente apuntado si se quiere,
trémulas que frente al peligro que los acecha constanhay un pathos, no hay amor más grande en toda la litetemente se aprietan la una contra la otra y viven el hamratura occidental que el de Antígona por Polínices. Ella
bre y el frto en un abrazo cuyos ecos resuenan en esos
que naciera para el amor, no para la guerra, corno lo
cantos y alcanzan incluso hoy dia a resonar en los nuesenarbola frente a Creonte, se encamina con paso decitros. Hay una nostalgia de hermano y hermana en cada
dido hacia la muerte; es, de hecho, la novia de la mueruno de nosotros, como si decir hermano, decir herma-

na, conllevara una impronta más vieja, más larga, más
honda. Los poetas de todos los tiempos se han hecho
cargo. Mon cnfant, ma socur... iqué latido es este?, da huella mnémica de aquel abrazo en la caverna?, tengamos
en cuenta que los versos del poeta surgidos de la zona
oculta y sagrada de su ser doblegan las fronteras del
lenguaje con la intención de echar por tierra las tram-

te, pues quebrar la Ley y el Orden es viajar del brazo
de la muerte cumbo a los brazos del hermano muerto.
Antígona sostiene entre sus manos la ley familiar, la
ley aprendida frente al hogar, la ley que implica asimismo no dejar apagar el fuego, ser la guardiana de los
propios muertos. En nombre de ello lo hace co~ el fu,
ror de la pasión más grande: Polínices ha deverudo por

obra y gracia de su insepultura el amante al que se destinan todas las invocaciones del amor. Él se ha vuelto
el objeto de su deseo. Ella, enamorada, se yergue con la
fuerza con que se presentarán las grandes heroínas de
la pasión amorosa en la literatura. Será Julieta e !solda,
Cleopatra y Dido. Será, como antes Aquiles, herida de
muerte por la ignominiosa muerte de Polínices. Si
Aquiles desespera por honrar a ese Patroclo cuyo cadáver los aqueos no pueden rescatar sino con inmensas pérdidas de sus hombres y ante el cual se
prosternará durante los doce dias que duren sus honras fúnebres, tal acto le es negado a Antígona.
En Las bacantes, Agave se come a su propio hijo; da,
ro, en el furor bacanal no lo sabe, pero todos reconocernos la sugerencia de los signos impresos en el drama
de los personajes. Tampoco Fedra es la verdadera madre de Hipólito, es su madrastra, pero las
reverberancias incestuosas permanecen.
La literatura cuya fuente son los mitos siempre narra a propósito de los deseos y los miedos que se alojan
en nuestros corazones. Asi, el Eros del maestro y el doncel, su disclpulo, y asimismo las mieles amorosas surgidas en aquella Lesbos mítica donde Safo amara a las
muchachas, siguiendo el modelo de los hombres, se
multiplica hasta nuestros dias en tantos casos anónimos de maestros y muchachos o muchachas alcanza,
dos por los dardos de la pasión. Del mismo modo, la
literatura ha seguido dando cuenta de las formas
incestuosas cuyas formas expresivas son múltiples, y
los poetas y escritores y filósofos se han visto seduci,
dos una y otra vez por el aliento que se desprende de
Antlgona, Fedra, Electra, Yocasta.
. Sin embargo faltan otros paradigmas como el de
Narciso, esta otra manera de la pasión amorosa. También del mito de Narciso, espléndidamente tratado por
Ovidio, se va a nutrir nuestra literatura hasta los dias
presentes. Pensemos en El retrato de Dorian Gray, por
ejemplo, de Osear Wilde, o en Mujeres Apasionadas de
D.H. Lawrence. Allí se deslizan los sedimentos del
mito. Por otra parte, debemos subrayar que mucha de
nuestra literatura es profundamente narcisista, de hecho todo el siglo XIX lo es, e incluso un poco antes.
iCórno establecer los límites de la pasión amorosa en
un Wherter, en la Nueva Eloisa, en Adolfo? iCórno saber si los grandes amores no son más que un reflejo del
propio rostro en el espejo? iHasta qué punto amarnos
corno decimos amar o sólo es el otro, el cristal donde
nos miramos? Narcisismo en parte absolutamente ne-

cesario para nuestra sobrevivencia pslquica y física,
pero exasperado por la materia amorosa.
Por último, es el mismo Narciso al suicidarse por
amor, aunque sea de sí mismo, quien nos lleva de la
mano al suicidio de amor. Esa otra cara de la pasión
amorosa, también tratada en los mitos primarios, aunque de un modo ambiguo.
Fedra se suicida por amor a Hipólito, el hijo de Teseo;
después de la muerte de Patroclo, Aquiles busca el triun,
fo de los aqueos para vengarlo, pero también su propia
muerte; Antigona elige su muerte al igual que Aquiles.
Pero los suicidas crecen a medida que pasan los tiempos.
La imposibilidad del amor o el estallido de la vida iquién
lo sabe? Amí me late una respuesta muy arriesgada: en el
colmo del amor, en el puro goce del dolor por el/la ausente, se produce un éxtasis, una euforia de vida tan fuerte,
que se trata de dar un pequeño paso arrebatado y furioso
y elegirnos para la muerte.
Finalmente Virgilio, sólo por ser ejemplar, y queriendo sugerir al lector de su tiempo una historia
fundacional, torna la historia de Cleopatra y Marco Antonio, y en el afán precisamente de contemporaneizar, recurre a un personaje que alude a las guerras púnicas, a
la lucha de los romanos en contra de los cartagineses,
e inventa a Dido. Dido que retiene a Eneas y lo arna
hasta el paroxismo. Pero, cosas que nos suceden a los
escritores, se enamora de Dido, la cartaginesa, más que
del propio Eneas, y escribe ese cuarto canto, su mo•
mento más sublime, más original, donde Dido se suicida por amor del troyano y entonces percibimos, deslumbrados, que Dido también es nuestra, habita
nuestra sangre y participamos de sus lágrimas tanto
corno del abandono al que la constriñe Eneas.
Se ha completado el circulo. La antigúedad clásica
no podia sospechar los alcances del amor tal cual lle•
garla al presente. No obstante supo iluminar con sus
mitos todas las variantes posibles en su producción
simbólica. Las generaciones y épocas que la siguieron
sólo tuvieron que exacerbar los límites para revelar la
topografía de la pasión, ya apuntada en sus obras.
Ycomo el espejo que nos inquieta por reflejar nuestra silueta vagamente parecida a la que suponemos propia, pero que al mismo tiempo nos ilumina a propósi,
to de ciertos rasgos, aquella escritura poética de los
griegos dio razón de los comportamientos expresivos
y las conductas características de la pasión, guiándonos a lo largo de los siglos por una suerte de aprendi,
zaje cuyas marcas siguen siendo literarias.

31

30

�POESIA
POEIIA

El cabrero
(de La Santa)
Cabza, de atesoradas y bien pulidas perlas, preguntaba

JOSII! JÁVIER VILU.RRliL

sin obtener respuesta, con el dardo,
con la sota en los pendientes del alma,
Aunque pase la noche y vuelva el día,
triste amanece, si anochece triste

Miguel de Barrios

en esa hornacina de plurales brazos como grabado obsceno,
requinto nulo con la flora cabizbaja cuando a tormentos se
aphca.

Así lo iba diciendo, con angustia de grabar mensaje tras mensaje,
cubriendo con su frío ese lecho de piedra

I

en la medida exacta de su entrepierna, en la parte blanda
Hampones.

por las avariciosas

Hidrocálidos matices. Arboladas fuentes

ramas de un jardín de no avanzar lo suficiente,

donde los sátiros

no inmolar fantasmas que reinan bajo mi cama y aguardan

a olerte se han mentido

lo blanco de tu cuerpo para caer de golpe, rodear la casa,

en infelice drama; donde tus huellas

salir por escondrijos, resquicios, el borde,

la serpentina cama a otros brazos se ha rendido.

por las hendiduras de las llorosas puertas.

�POESl.t.

POESl.t.

11

De tí en este mar que viene
con su alarnbríto de plata
en esta soledad, diríase el radiante césped
en este oleaje donde las cabras,

A caricias mentidas, a presiones donde el santo entierra su
reliquia,

desde lo alto, comen su hierba, y mi cuarto se desploma

subraya el margen de su fe, el esperanto de sus sueños,

frente a la isla de Cedros.

el equivoco que se alza en llamas

que no me atrevo a pisar

y en ardientes infiernos va cayendo sobre tu vientre
corno flor que reclina sus pistilos,
la corola donde apareces inaugurando la toma, la aprehensión,
la silla que se mece
en las neblinosas construcciones donde las bestias se congregan,
donde los sicarios afinan
el dolido peso de la afrenta, el lodazal donde los niños guardan
1

11

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!

o

1.

su tiempo, su detenido tiempo por los bordes de la muchacha,
la que cruza la calle y acrecienta el suspiro,
el mapa de tus angustias, los dedos del que dormita su tristeza;

del que se acuesta solo para levantarse solo.

�n El valiente negro en Flandes (1603), de Andrés de Clara✓
monte, aparecen varios motivos asociados con el concepto
de monstruosidad, entendida ésta bajo los postulados de
Jeffrey J. Cohen y Míchael Uebel sobre la hibridez y la
transgresión. Esto es, el monstruo ~enaza el or_d~n al señalar ~~e la~
zonas delimítantes, bien sociales, bien topografic~s, ~o son fíJaS m
perpetuas. La obra que aquí nos ocupa refleja pnnc1palmente dos
motivos de la llamada monstruosidad: el de la máscara y el de la frontera.

Y FRONTE
la monstruosidad en El valiente negro en Flandes

CARRIERUIZ

La máscara, o el motivo del encubrimiento, resalta el aspecto de
hibridez, de mutabilidad, y se inscribe en el ámbito de lo monstruoso.
El segundo motivo, la frontera, se caracteriza por el cruce y ruptura de
ésta. La violación de las fronteras establecidas ocurre tanto con la física/
geográfica como con la psicológica/social. La falta de adscripción a las
fronteras, junto con el uso de la máscara, se asocia con la dificultad de
categorízar y limitar la figura del monstruo; es decir, la imposibilidad de
fijar, catalogar y controlar a la figura o al personaje dentro de las normas
sociales establecidas, resulta en una amenaza al orden, y en consecuencia,
se presenta dentro del ámbito monstruoso. Así pues, la monstruosidad
funciona como elemento para cuestionar los valores de la sociedad

36

37

�negro en Flandes se desarrolla precisamente en los márEn la obra de Claramonte la monstruosidad se erige
genes, en Flandes. las descripciones del campo ene,
en Juan de Mérida, el protagonista, que desestabiliza
migo enfatizan su aspecto indeseable: es pantanoso y
el modelo fijo ya que disuelve los límites entre lo inte,
lodoso; en otras palabras, es un área de suciedad. De
rior y lo exterior, entre el "yo" y el "otra". El presente esesta forma, Flandes, y en especifico el campo de batatudio se centrará en este personaje altamente problemálla, se construyen como lugares de oposición en cuantico para el orden social en El valiente negro en Flandes.
to a España; el espacio del "otro" es uno húmedo y su,
El primer traspaso de Juan de Mérida se produce
cío en contraposición con el seco de Castilla. También,
en el ámbito físico: va de Mérida a Flandes, y, una vez
el habla es diferente y se representa como negativa.
en el pals extranjero, vuelve a cruzar el espacio fronteJuan asocia el lenguaje de los flamencos con el demorizo al adentrarse en el campo enemigo. Al cruzar las
nio: "Niteat, / Y Bercebú que os entienda" (1888: 407).
varias fronteras geográficas también atraviesa fronte,
En estos términos, Flandes no sólo es un espacio marras sociales, ya que se alista a la milicia como soldado,
ginal, sino sumamente negativo.
pero su condición física de negro sorprende a los otros
Este espacio también se conecta con lo abyecto al
miembros del cuerpo militar. En este sentido, don
ser el campo de batalla un lugar violento. la violencia
Agustln comenta sobre el protagonista: "Si ser solda,
pertenece al ámbito del abyecto, entonces, es signifido desea,/ tPor qué á Guinea no pasa?" (1888: 491-2).
cativo que Juan triunfe en este recinto ya que lo sitúa
Don Agustln, junto con otros personajes, percibe la
como figura monstruosa y abyecta. El campo del eneinscripción del protagonista en el ejército del rey como
migo es un lugar de extremos, tanto por el agua como
una ofensa. Sin embargo, la monstruosidad aquí no se
por el fria, que los soldados españoles no aguantan:
presenta en la figura de Juan sino en los comentarios
"Cada día soldados sepultamos,/ Que amanecen hela,
racistas de los otros soldados.
dos" (500); "Y es el invierno terrible, / Y los soldados
El aspecto monstruoso de Juan se encuentra en sus
no pueden / En el agua resistirse" (501). Sin embargo,
escapadas nocturnas. El protagonista es capaz de papara Juan las condiciones extremas de Flandes no su,
sar al espacio del enemigo con facilidad en dos instan,
ponen un problema; Juan no sólo resiste, triunfa. Su
cias. De este modo, se demuestra su libertad y control
triunfo es posible gracias a que es una figura marginal
dentro de los espacios !irninales y peligrosos para el
resto de los españoles. Es significativo que el traspaso y extrema.
Además, Juan se convierte temporalmente en una
ocurra de noche puesto que le otorga a la acción un
figura híbrida porque entra en el campo enemigo llecarácter furtivo y contestatario. De hecho, el inscrivando una máscara de blanco. Es importante precisar
birse de esta manera en el espacio enemigo sitúa aJuan
el origen en griego de la palabra "persona", puesto que
en un plano cercano al delegado para el monsrruo. Asisignifica "máscara", asl la cara misma es una máscara.
mismo, la descripción del campo enemigo lo ubica en un
Se observan aquí una serie de capas, es decir, una suambiente de aspecto impuro o liminal: el espacio del eneperposición de máscaras que ponen en tela de juicio
migo es "pantanoso" y está lleno de "lodo". Michael Uebel
cuál es la "verdadera". Herbert l. Kessler (2000) apun(1996: 266) señala que el monsrruo tiene libertad dentro
ta que ya desde el medioevo la cara se consideraba una
de los espacios liminales y prohibidos. Es en el espacio
máscara del alma. En el caso de Juan, cabe preguntar1iminal donde el protagonista adquiere su triunfo.
se cuál es la máscara de su alma: su máscara/cara ne,
El espacio donde se efectúa este éxito se inscribe
gra o la blanca. En este contexto la máscara funciona
en el ámbito de lo abyecto, pues es la zona del enemipara subrayar el aspecto de mutación y convierte aJuan
go, del "tudesco", que se opone al español. Julia
en un ser con doble identidad'. El uso de la máscara no
Kristeva (1982) señala que lo abyecto tiene como cuaborra la identidad debido a que es sólo una capa. Por
lidad principal la oposición al "yo" por lo cual, queda
relegado a los márgenes 1. Una gran parte de El valiente
no reconoce reglas ni fronteras sociales. Por lo tanto, lo abyecto es

empujado a los márgenes, a las fronteras, porque no puede pertenecer al
centro/orden aceptado. Al igual que la figura del monstruo, la del abyecto
tiene un carácter dual: de deseo y" de repulsión.
2 La mutabilidad de identidad también pertenece al ámbito de lo abyecto.

El concepto de abyecto que propone Julia Kristeva sin duda se liga a la
concepción del monstruo, ya que lo abyecto es "What disrurbs identity,
system. arder. What does not respect borders, positions rules" (4). Por
ello se entiende que lo abyecto amenaza el orden preestablecido, porque

1

38

tanto, la implementación de la máscara produce con, evidente que Juan es un ser híbrido que usa ambas
fusión para los personajes y para el público/lector. identidades. De hecho, parte de su monstruosidad se
Conviene notar que la confusión del público serla ex, halla en su falta de identificación como uno u otro.
trema ya que, como indica Fra Molinero (1995), los
la monsrruosidad llega a su cenit mediante las pronegros en el teatro español del Renacimiento y Barro, puestas que le hace Leonor/Esteban aJuan de Mérida:
co estaban representados por actores blancos con la "los dos dorrnirémos juntos"; "Yo no es posible que
cara y las manos encorachadas. De esta manera, se pro- duerma/ Sin compañía"; "Yo os haré con mis ternezas
yecta una serie de capas: actor blanco pintado de ne- / Y mis cariños y halagos / Amoroso" (498). Entonces,
gro con máscara de blanco. El ser y el parecer, al igual surge en la obra el tema del deseo interracial que no
que la identidad, quedan sumamente problematizados. era aceptado en la sociedad de la época. En torno a
Por esta razón, la identidad del protagonista se mues- esta cuestión, Baltasar Fra Molinero (1995) indica:
tra como inestable y transformable. El propio perso, "[e]n el tema de las relaciones sexuales, lo grotesco se
naje expone su carácter híbrido: "Mas no te fies de mi convierte en tensión cuando se trata de emparejar a
/ Que soy hombre de dos caras" (Claramonte, 1888; una mujer blanca con un hombre negro ( ... ). Estas re,
496). la dificultad de adscribirle una identidad fija y laciones estaban configuradas dentro de lo monstruocategorizable le posiciona indudablemente dentro de so" (28). No obstante, aqul la posible violación de esta
la esfera de la monsrruosidad. la mutación es uno de "frontera" social es doblemente monstrUosa debido a
los signos del monstruo; no obstante, esta transforma, que el deseo no es únicamente interracial sino que tamción es monstruosa no sólo en el sentido de creación bién se presenta como si fuera homosexual. Cuando
de un cuerpo híbrido, sino también por la acción mis- Leonor propone dormir con Juan está vestida de paje;
ma de cambio, de mutación'.
a través del comentario adverso de Juan se ejemplifica
la confusión o mutabilidad de identidad ocurre a esta tensión, pues él piensa que se lo dice un hombre
través de la máscara y de transformación del nombre: blanco: "Mas tQué queman / A este Maricen?"
de Juan de Mérida a Juan de Alba. El cambio de nom- (Claramonte, 1888: 498). A pesar de que no ocurre dibre, dado por el duque de Alba, señala el proceso de cha unión, la aparición de este posible deseo constitumestizaje por el que atraviesa el protagonista. Aun- ye un miedo social hacia los deseos escondidos o
que Juan cambia de nombre, obtiene el titulo de capi- tabúes, hacia la trasgresión de las normas sexuales.
tán y maestre de campo y llega a ser parte de la alta
Después de atravesar múltiples fronteras, Juan se
sociedad blanca española, su condición mixta perma- reincorpora a España; pero esta reincorporación es
nece. Juan se define y presenta a lo largo de toda la posible porque se cumplen una serie de condiciones.
obra mediante el uso de términos opuestos: "Y soy ne- Primero,Juan es el único que no se casa: doña Leonor
gro, y alba soy" (497); "Un negro blanco en las obras" y don Agustln van a casarse y doña Juana va a elegir
(508). Por consiguiente, la hibridez es su caracterlsti- esposo en Mérida (gracias a la "dote" de Juan). De este
ca principal. El protagonista explota su "doble natu- modo, la monstruosidad queda contenida, es decir, el
raleza" pues cuando le conviene expone su "alma u "monstruo" no va a reproducirse. Esta falta de linaje
obras blancas", pero en muchas instancias se sirve del funciona como elemento protector para la sociedad.
estereotipo del negro para salir de una situación ten, Aunque el final parecerla indicar la lógica del matrisa. Por ejemplo, cuando doña Leonor, aqui disfrazada monio entre Juan y Juana, la unión interracial suponde varón, del paje Esteban, le propone que duerman drta para el público de la época una monstruosidad.
juntos Juan contesta: "Yo huelo, amigo, á grajea, / Y Esta posible monsrruosidad también está indicada por
por eso duermo solo" (498). De esta manera, se hace la elección de los nombres: la unión de Juan y Juana
implicaría una acción de índole incestuosa. Segundo,
la reincorporación puede llevarse a cabo porque resulta temporal. Se indica que el protagonista va a regre1
En ~u estudio, Mark T. Burnett (2002) señala que en la sociedad inglesa
sar a Flandes.
del siglo XVII el actor estaba considerado un monstruo a causa de su
aspecto mutable: "the actor was a 'monsrer' ( ...) 'monstrous' in constantly
En primera instancia, Juan impone justicia, pues
changing his attire" (10). En este sentido, se podrta establecer un paralelo
restaura
el honor de Leonor al casarla con Agustln. Simcon Juan ya que también cambia de ..hábito" mediante la máscara e
interpreta un papel: el de blanco.
'
'
bólicamente, Juan se convierte en padre. Él se queda

39

�en un puesto superior
pero a la vez marginal;
marginal al no integrarse en ninguno de los en,
laces matrimoniales y
superior al restaurar el
orden y al ofrecer la dote
para doña Juana. La posición que asume es una
similar a la que tiene el
rey. Asimismo, la asociación entre Juan y el rey
don Felipe se hace patente a través del motivo sol/noche y luz/oscuridad. Tanto Juan como
el duque de Alba y el rey
incluyen en sus discursos estos "juegos" de
opuestos de tal manera
que un término no existe sin el otro. Cuando el rey y la corte sirve para cuestionar los valores de ésta. En su
Juan se conocen, ambos se definen en relación con el estudio sobre el monstruo, Sérgio L Prado Bellei
otro. Juan le dice a don Felipe: "Sombra de sus rayos (2000) destaca que una de las características de éste
fui" (506). Si el sol es slmbolo del rey,Juan (la sombra) es la de cuestionar la norma: "o monstro se configura
existe a causa de los rayos de sol; en otras palabras, es sempre em termos de ambivalencia: serve ao mesmo
el inverso del rey. Don Felipe le contesta al protago, tempo para confirmar a norma, enquanto dela distan,
nista de forma similar: "Capitan Alba, por vos / Mis te, e questioná-la, enquanto dela faz parte" (18). Así
reinos ensalza Dios;/ Premio os dé á vos por mi" (506- pues, cuando Juan pasa a formar parte del ejército y
507). Como indican las palabras del rey, los dos perso- entra temporalmente en la corte, sus actos nobles se
najes resultan intercambiables, 'premio os de a vos por contraponen con los de los personajes supuestamente
mi'. De este modo, la relación entre ambos personajes nobles, como por ejemplo, don Agustín. En este senties complementaria, incluso se pueden ver como una do, ocurre una inversión de roles ya que el blanco no,
ble don Agustín tiene menos carácter noble que la fisola moneda con una cara blanca y otra negra.
En consecuencia, cabe preguntarse si el rey es el gura marginal del negro. Don Agusrín, junto con otros
verdadero monstruo. El rey en la obra representa a personajes "nobles" en la corte, insulta a Juan repetiFelipe 11, por esta razón es importante tener en cuenta das veces y, por tanto, pierde el decoro que se requería
la leyenda negra que se había forjado alrededor de esta en la corte. Además, don Agusrín queda retratado de
figura. Una de las acusaciones que se le hacía era la de mentiroso y engañador pues burla a doña Leonor y a
haber vivido amancebado con su hermana Juana. En, doña Juana. Este personaje queda situado en un plano
tonces, no es de extrañar la elección del nombre de negativo por engañar a las damas y por su trueque de
doña Juana para la obra pues es posible que identidad en el campo del enemigo en Flandes. Al igual
Claramonte estuviera haciendo una referencia a la re- que Juan, don Agusrín pasa al espacio de los 'tudescos'
lación incestuosa del rey. Por consiguiente, la obra si- por la noche. Sin embargo, al contrario que el prota,
túa a lo monstruoso dentro de España. No es necesario gonista, su cobardía se hace patente ya que se disfraza
buscar al monstruo en Flandes o en la figura del negro, del enemigo para protegerse: "Del hábito contrario /
pues el uso de máscaras y la violación de fronteras socia- Me he querido valer en esta empresa( ... ). Pues el traje
es flamenco y voy seguro" (Claramonte, 1888: 496). De
les (el incesto) se manifiestan dentro de la propia corte.
Desde este punto de vista, la inclusión de Juan en esta manera, no sólo cruza al bando del "otro", taro,
40

bién se representa simbólicamente su verdadero caCon todo, el cambio más significativo en el transrácter moral. Para enfatizar este reverso, ocurre un curso del blanqueamiento ocurre en el ámbito exterencuentro entre Juan, con la máscara de blanco pues- no mediante el cambio de nombre. Tras la victoria de
ta, y don Agusrín, vestido del enemigo, donde sendas Juan en el campo de batalla, el duque de Alba decide
identidades se muestran intercambiadas, Juan al res- darle un nuevo nombre: "Pues hoy,Juan, en la milicia/
pecto comenta: "Yo mas blanco que la nieve / Tú mas Naceis, vuestro nombre sea/ Juan de Alba" (497). Este
negro que la pez / Darte puedo aquí la muerte / Y no renombramiento marca "la nueva vida" del protagoquieto, por pensar/ Que salió en negro tu azar,/ Y sa- nista pues renombrar equivale a renacer. Asimismo, se
lió en blanco mi suerte" (496). Esta inversión cumple subraya la política de blanqueamiento; el propio Juan
la función de cuestionar la norma de la sociedad esta- se percata de la importancia del cambio: "Llamarse un
blecida puesto que la figura "inferior" del negro sobre- negro Juan de Alba/ Hoy, de la misma manera/ Es que
pasa con creces a muchos de los blancos "nobles".
llamarse Juan Blanco" (497). El cambio lleva al protaPor ende, la figura de Juan también se inscribe en gonista de un lugar topográfico -Juan de Mérida- a
el ámbito monstruoso porque cuestiona el orden esta- un espacio idealizado -Juan de Alba. Sin embargo,
blecido y supone una amenaza para éste. La amenaza, este "bautizo" también se inscribe en el discurso coloo el miedo, surgen porque se hace patente la posibili- nizador. En otras palabras, el acto del duque queda
dad de inversión. Por supuesto, esta inversión conlle, relegado a un acto similar al de la conquista; en este
va un proceso de blanqueamiento. De hecho, la verda, caso, el conquistado es Juan. A menudo, como indican
&lt;lera monstruosidad del protagonista radica Ella Shohat y Robert Stam (1994) en su estudio sobre
precisamente en este proceso de blanqueamiento, pues el eurocentrismo, en el acto colonizador se cambiaban
invierte el orden. No obstante, este proceso resulta pa- los nombres: "Colonialism stripped 'peripheral' places
radójico ya que por una parte posiciona a Juan en el and their inhabitants of their 'unpronounceable'
ámbito monstruoso, pero, por otra parte, es necesario indigenous names and outfitted them with names
para intentar formar parte de la alta sociedad españo- marking them as colonial property" (142). A pesar de
la, para acceder a ese centro tan deseado.
que el apellido de Juan no resulta impronunciable para
El proceso de blanqueamiento por el que atraviesa el duque, si supone una demarcación marginal, ya que
el protagonista ocurre a varios niveles, desde el perso- Mérida está en la frontera con Portugal y se encuentra
nal/interno hasta el público/externo. Al principio de alejada del centro castellano y de la corte en Madrid.
la obra se pone en tela de juicio el origen de Juan; aun- Además, al ponerle el apellido igual que el suyo, ocurre
que se sabe quién es su madre, la esclava Catalina, la una apropiación por parte del duque respecto aJuan; siro,
figura del padre es cuestionada por algunos persona, bólicamente el protagonista pasa a ser "hijo" de éste.
jes: "En Mérida, aunque se dice / Que de un título de
Aunque parte del proceso de blanqueamiento por
España / Es hijo; mas es patraña, / Que la color lo des- el que atraviesa el protagonista es impuesto desde el
dice" (491). Ésta es la única alusión que se hace en la exterior, la transformación interior es mucho más peobra sobre su padre, la mención de un padre con título ligrosa para la sociedad, y es aquí donde reside la monsindica la posibilidad de que sea hijo de un noble blan- truosidad del proceso. El que el duque "blanquee" a
co. Por tanto, desde la primera página de la obra el li- Juan no resulta tan amenazante ya que es una figura
naje de Juan queda problematizado debido a que exis- del centro la que ejerce el cambio. Sin embargo, la transte la posibilidad de que tenga sangre noble.
formación interior sí transgrede las fronteras/normas
sociales pues es un cambio que el centro no puede con,
trolar. En múltiples instancias Juan proclama que desea modificar su color: "Deste agravio/ Me quejaré á la
fortuna, / Al tiempo, al cielo y á cuantos/ Me hicieron
negro. iüh, reniego/ Del color!" (Claramonte: 1888:
495). Para Juan, su color es un impedimento pues le
dificulta llegar a pertenecer a la clase alta y su deseo es
formar parte de esa sociedad. Al principio de la obra,
él comenta sobre sí mismo: "Porque este negro en Es-

... SU COLOR ES UN IMPEDIMENTO
PUES LE DIFICULTA. LLECA.R A.
PERTENECER A. LA. CLASE ALTA. Y
SU DESEO ES FORMAR PARTE DE
ESA. SOCIEDAD.

41

�.t.llATOHÍA DE LA CRÍTICA

ANATOMÍA DE LA CRÍTICA

paña / Algún día piensa ser/ Lunar de la gente blanca"
(492). De nuevo, este anhelo de pertenencia a la sacie,
dad hegemónica destaca su condición monstruosa ya
que, como indica Prado Bellei (2000), la figura monstruosa quiere integrarse en el sistema dominante de
valores a pesar de que la integración completa sea im,
posible. Para Juan, el proceso de blanqueamiento es
una ,1a que le acerca al centro.
Se revela que Juan ha interiorizado completamente la política del blanqueamiento cuando éste aparece
por segunda vez con la máscara. Al contrario que la
primera vez, su segunda implementación de la másca,
ra surge de forma inconsciente,Juan dice: "Que sin pensar con la máscara he venido" (Claramonte, 1888: 502).
De este modo, se indica que lo natural para él es portar
la máscara de blanco. Consecuentemente, no es de ex,
trañar que el protagonista se considere un "negro blanco" puesto que sus acciones subrayan que ha cruzado
esa frontera socio-racial. De esta manera, se quiebra la
división necesaria para poder categorizarle. En !a épo,
ca, tanto en España como en otros palses europeos,
había un verdadero deseo por catalogar. Mary Bain
Campbell (1999) anota en torno a la cultura de la época: "Western and especially northern Europe's was a
líst-making, 'anatomy'-composing culture" (228). Así
pues, las figuras que no encajan en las "listas", entendidas éstas como el imaginario social establecido, resultan molestas al amenazar el orden creado.
Además, su caracterización le inscribe en un mundo separado al adjudicado al negro en las comedias del
Siglo de Oro. En las comedias, el negro estaba representado dentro de un arquetipo: el del "gracioso".
Como indica Fra Molinero (1995) respecto a la figura
del negro, "su presencia tiene que ir anunciada por algo:
una lengua, unas situaciones específicas (cómicas), una
referencia constante a su situación social de esclavo"
(20). En El Valiente negro en Flandes, Antón encarna el
arquetipo del negro de comedia. Antón se distingue
por su "habla de negro", por sus referencias al color de
su piel y por su función de bufón, de gracioso•. La inclusión de este personaje es necesaria para que el público/lector pueda contrastar a Juan con el arquetipo.
La presencia de Antón subraya, de un lado, la cons-

4

Carlos González Echegaray (1998) anota que el "habla de negro" se
caracterizaba por la neutralización entre consonantes vibrantes laterales
y líquidas, /r/, /d/, /1/. También se observa la sustirudón de sonido final o
ye, por a.

42

trucción social tras los conceptos de raza, y de otro
lado, deja entrever la trasgresión del protagonista de
su marco preestablecido. En otras palabras, la distan,
cia que adquiere Juan del arquetipo señala su proceso
de blanqueamiento debido a que se aleja del patrón
que la sociedad ha creado para el negro y se infiltra en
esa sociedad blanca.
Ellenguaje de Juan no es el arquetípico, habla igual
que el resto de los personajes nobles blancos y al contrario que Antón es una figura seria, es el protagonista. Además, logra la emancipación de su puesto de esclavo y obtiene un título de alto rango en el ejército.
Asimismo, adopta el discurso nacional antisemita que
funciona para alejarle de su posición de otredad negativa, es decir, el otro no es él sino los moros y los judíos. Del mismo modo, el protagonista se aleja de
Antón, pues no quiere que se le identifique con la figura del esclavo negro. Antón supone un peligro para Juan
porque tiene miedo de que le rebaje; en relación a
Antón dice: "iQue haya dado en esto el perro, / Y que
afrentar pase á Flandes / El color que yo ennoblezco!"
(Claramonte, 1888: 499). El protagonista de nuevo
adopta el discurso racista al referirse a Antón como "perro". También cuando se hallan los dos en la corte y oyen
un insulto, Juan se lo atribuye a Antón. Así, el protagonista reniega de su condición de negro pues se distancia
de la figura de la que proviene, borra su otigen.
El protagonista erradica su condición prevía de es,
clavo pero lo que realmente desea es cambiar el color
de su piel.Juan ha interiorizado el discurso del blanco
y percibe el color negro como algo negativo; dice: "Y
ya que negro me has hecho, / Enmienda la imperfección" (496). Este concepto del color como impureza
vuelve a observarse tras su éxito en el campo del enemigo y se hace un tipo de juego con la idea del color y
del barro, pues Juan comenta: "Y á limpiarme voy, /
Porque tan de lodo/ Me ha puesto esta acción" (503).
Aunque la referencia es la de limpiarse del lodo que
hay en el terreno enemigo, también se aplica al intento
de limpiarse la piel negra'. Ahora bien, el acto de lavar

indica que la norma es la blancura, ya que el color neHomi Bhabha (1994 ), la representación del "otro" es
gro es la suciedad que debe limpiarse.
A pesar del proceso de blanquearniento,Juan no se necesaria para poder definir al "yo", por lo tanto, la
encuentra cómodo en la corte. En oposición al espacio diferencia debe ser visible. No obstante, en el momenlirninal en Flandes, en la corte el protagonista se sien, to en_que no existe la diferencia o cuando no se puede
te inseguro y por ello comenta: "Que quisiera estar pri, definir y controlar al "otro", el sistema binario peligra.
mero / En un pantano, hasta aquí / El agua, que estar En El Valiente negro en Flandes, el protagonista negro se
sufriendo/ La dilacion que he tenido/Tantas días (... ) transmuta en blanco noble; esto supone un trastorno
Con mas miedo en estas salas / Palestras de lisonjeros, para el orden establecido, ya que si el negro es más
I Que en el campo del contrario" (505). Sí la figura re, noble que el blanco, no existe un punto de contraposip_resentatíva del monstruo ejerce control en los espa- ción. La inestabilidad social requiere modelos sólidos
cios margrnales, en el espacio central no es capaz de Yfijos; como subraya Robert J.C. Young (1995), "fixity
tnunfar puesto que experimenta el miedo a ser expul- of 1dent1ty 1s only sought in situatíons of instability
sado .. El hallarse_ en la corte para ser visto por el rey and disrupnon, of conflict and of change" (4). Así pues,
también le desorienta porque se convierte en el centro los modelos contestatarios y difíciles de catalogar que,
de atención, en una curiosidad. Sin embargo, esta aten- dan inscritos dentro de los postulados de la monstruoción no resulta positiva debido a que es "mostrado" en sidad debido a que desestabilizan el modelo fijo que
la corte; en otras palabras, su monstruosidad se con- se intenta fabricar. La figura de Juan transgrede las
firma al ser exhibido en el centro y al relegarle des- fronteras sociales de la época y resulta difícil de
pués al margen, a Flandes'. La monstruosidad del pro, categorizar y de contener. A causa de ello, el único estagonista no reside en ser negro, ya que Antón es negro pacio donde puede existir este personaje monstruoso,
pero no está caracterizado en el ámbito de lo mons- Ypor tanto al que queda relegado, es el que se sitúa
fuera de la sociedad.
truoso. La razón por la cual el rey desea verle parte de
su proceso de blanqueamiento, es decir, es un negro
que ha traspasado y deshecho las fronteras sociales.
Bibliografta
La figura de Juan resulta una amenaza al orden por,
que no respeta las divisiones sociales impuestas. Por
Andrea (1976). Emblanacum liba- /1621). Nueva York: Garland
consiguiente, el protagonista se adentra al espacio Akiato,
Publishers.
monstruoso y la sociedad debe controlar a esta figura Bain Campbell, Mary (1999). Wonder and Sciencc. lmagining Worlds in Early
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lica que le impide tener linaje al monstruo.
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· En una sociedad cada vez más insegura de si mis,
A~tores Espaí!o/es. Edición de Ramón de Mesoneros Romanos. Madrid·
Rivadeneyra. (491-509).
·
ma, donde la pureza de sangre era una cuestión de suma
Cohen,Jeffrey_J (1996). "Monster Culture (Seven Theses)" en Monstcr
importancia y donde ya se había aprobado la expulThrory. Edición de Jeffrey J. Cohen. Minneapolis: Minnesota UniverSJty Pres, (J-25).
sión de los moriscos, la identidad nacional estaba en
Molinero, ~alt~sar (1995). La imagen de los negros en el teatro del Siglo de
constante cuestionamiento7. A causa de la crisis que Fra Oro.
Madrid: Siglo Veintiuno Editores.
esto ocasiona, se crea la necesidad de construir una González Echegaray, ~arios (1998). ~Dos negros notables en España a través del teatro del Siglo de Oronen Boletín de la biblioteca de Mentndez.Pdayo
identidad nacional unificada y estable. Como afirma
74 (407-34).

6

' Esta misma noción aparecerta más tarde, en 1621, en los emblemas de
Andrea Akiato. El emblema LIX en su Emblanarum libcr muestra a dos
personas blancas lavando a un hombre negro. Junto con la imagen aparece
la siguiente inscripción: "lo imposible/ lPor qué te empeñas en lavar al
etiope? /Ah, desiste: nadie puede dar luz a las/ tinieblas de la negra noche".
Esta inscripción sirve para demostrar una acción imposible e infiere la
falta de razón que hay en el color negro puesto que está asociado con las
tinieblas.

Bumett (2002) señala que la cone actuaba como un espacio feriante:
'"the coun constructed itsell as a permanent and exclusive exhibition site
to which a 'monster' could tum. Such is the inevitable conclusion jf we
consid~r the fondness for populating royal households with nonnormanve employees" (21). Aqtú, Juan pasa a ser una 'muestra" en ese
terreno de exhibición que es la corre.
7
La expulsión de los moriscos fue aprobada en enero de 1602 pero no se
llev~ a cabo hasta 1609. No obstante, los debates en torno a esta cuestión
surgieron ya durante cl reinado de Felipe II.

43

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�AIIATOM

OELACR TICA

AIIATOM A DE U. CR

CA

escuchar un lenguaje cuyas reglas y significados, to, por mapas movedizos en los que se intenta capturar el
davia sin descubrir, constituirían precisamente el ob, diálogo tartamudo, interrumpido, imperfecto entre el
jeto de indagación. De alú, por ejemplo, la publicación loco y el cuerdo (Cf. Porter y Wright, 2001). Después
en 1987 de A Social History ofMadness: Stories of the l11sa11e, de todo, en un mundo donde la locura ha devenido
el libro que Roy Porter, el historiador inglés, escribió enfermedad mental, el loco sólo se convierte en tal fren,
con base en historias de vida de pacientes mentales. O te al psiquiatra, mientras que éste sólo lo puede ser
los esfuerzos por recolectar diarios y cartas de inter, frente a su loco. Ambos, sin embargo, entran al diálonos, entre los cuales se cuenta el libro editado por go con distintos grados de poder y con herramientas
Geller y Harris (1994), Women of the Asylum. Voices from igualmente disrintas. El lenguaje cienti.fico por lo re,
Behind the Walls, 1840,1945. Poco a poco el debate sobre guiar ampara al primero, mientras que el segundo, por
la médula misma de la locura se ha movido a un nuevo lo general, sólo tiene de su lado a la experiencia pro,
terreno. Los rigidos esquemas binarios, en los que el pi.a, su particular interpretación de los hechos. As!, en,
psiquiatra (o experto) detentaba el lenguaje y el pa, tendiéndose a medias, oyéndose de lado, frecuenteciente (o interno) el silencio, han sido reemplazados mente malentendiéndose, estos dos extremos han

A
I

-

CRISTINA RIVERA CARli
&amp;

riadores sociales emprendieron una búsqueda singu,
lar en oscuros archivos de manicomios y hospitales.
Lo que encontraron en ellos -cartas escritas por los
pacientes mismos, historias médicas en donde se po,
día escuchar no sólo la voz del psiquiatra sino tam,
bién la del interno, por ejemplo- confirmaba y con,
tradecía la tesis foucauldiana. El silencio de la locura,
todo parec!a indicarlo, estaba lleno de voces. Todo era
cuestión de querer o saber oirlo. La respuesta no se
hizo esperar. Tal como lo habla planteado Foucault,
los historiadores poco a poco dejaron de poner tanto
énfasis en los psiquiatras y los expertos. Sin embargo,
armados de documentos repletos de voces, se enfren,
taron a la locura no como el arqueólogo que se aproxi,
ma a un silencio sino como el oído que se dispone a

esde 1961, el año en que Michel Foucault
publicó Histoire de la Folie, los historiado,
res se sumaron con ánimos nuevos a este
:,atallón. Explorando terrenos de la rea,
lidad que pocos consideraban como objetos legítimos
de estudio, Foucault (1965) se propuso trascender el
monólogo de la razón sobre la locura para llegar así
hasta su médula en el mundo moderno; ésta, en su opi,
nión, se guardaba en su propio silencio. De alú que, en
lugar de escribir una historia del lenguaje de la psi,
quiatr!a, el filósofo se propusiera explorar la arqueo,
logia de un silencio. Animados por la impllcita critica
social del argumento y acaso seducidos también por
una prosa culta y evidentemente interdisciplinaria, los
historiadores de la medicina y los as! llamados histo,

D

No han sido pocos y sí muy diversos los autores que
se han dejado fascinar por el fenómeno de la locura.
Poetas y médicos, pintores y crímínólogos, novelistas
y legisladores han investigado -a veces con asombro
y otras con métodos alegadamente científicos, a veces
con palabras y otras en perfecto silencio- el mundo
resbaladizo, ambiguo, que existe más allá de la razón.

LA

y

la historia
en Alias Grace de Margaret Atwood

44
45

�Sin temerle a la contradicción, a la condición resbaladiza de toda verdad, Atwood y sus asistentes revisaron cuanto documento pudieron encontrar -artículos periodísticos, documentos del juicio, escritos
de psiquiatras de la época, las memorias de Susanna
Moodie que en mucho tuvieron que ver con la creación de la leyenda de Grace Marks- para tocar a la
casa de la locura desde distintas puertas. El invitado,
en este caso, es Simon Jordan, el joven doctor nacido
en Estados Unidos que, después de viajar por Europa
y de estudiar los nuevos tratamientos en boga para los
ahenados mentales, estará a cargo de analizar la salud
mental de Marks. De su veredícto dependerá que el
reverendo Verringer pueda anteponer una nueva petición para la liberación de la acusada. Ésta es la prerrúsa de la que nace una reconstrucción detallada, imaginativa y arriesgada del diálogo establecido entre el
psiquiatra y la sirvienta. Lo que en manos menos expertas pudo haberse tornado esquemático y rtgido,
emerge aqui, en cambio, en toda su ambigüedad, sin
asideros firmes, con fracturas secretas. Ciertamente,
en el cuarto donde se reúnen el zorro y el ganso, como
aptamente se denomina una de las secciones del libro,
pronto no se sabrá en reahdad quién estudia a quién o
cuál es la verdad que más pesa.

producido juntos tanto a la locura como al recalcitrante
punto medio -ese terreno denominado salud mental,
razón, norrnahdad- a través de la creación y recreación de si rrúsmos. Porque éste es un proceso fundamentalmente humano y, como tal, ambivalente y plagado de fracturas, autores de diversas índoles han
hecho hincapié en la necesaria, y acaso perversa, complicidad -o negociación, a decir de otros- que se establece entre paciente y experto. Es dentro de esta corriente, dentro de esta singular percepción de la locura
como una construcción dialogada, que una novela
como Alias Grace (Atwood, 1996) cobra especial significado. En su aproximación al universo incierto de la
enfermedad mental, el crimen y la verdad, Margaret
Atwood (Canadá, 1939) utiliza ciertamente el rigor del
historiador que, atento, se dispone a escuchar un lenguaje que no habla. Esto lo hace, sin embargo, sin olvidar su libertad imaginativa y su destreza de novelista
consagrada.
En Alias Grace, su penúltima novela hasta el momento Atwood utiliza documentos históricos para
'
recrear la voz de Grace Marks, una sirvienta que, en
1843, a la edad de 16 años, es acusada,junto a James
McDermott, del asesinato brutal de Thomas
Kinnear, el dueño de la casa donde trabajaba, y de
Nancy Mongomery, ama de llaves y amante del último. El horrúcidio, ocurrido en las afueras de Toronto,
atrajo de inmediato la atención de los periodistas,
las autoridades policiacas, y los alienistas, vocablo
con el que se denorrúnaba entonces a los psiquiatras. De hecho, fueron éstos los que contribuyeron a
conmutar la sentencia de muerte de Grace Marks
por una condena de por vida -McDermott no tuvo
la rrúsma suerte y fue ahorcado- aduciendo que la
joven mujer no se encontraba en pleno gozo de sus
facultades mentales por ser, precisamente, joven y
mujer. As! entonces, gracias al estereotipo decimonónico que conectaba la debilidad del sexo femenino con la "debilidad" mental, Marks se escapó de la
horca y pudo pasar una temporada en un manicorrúo. Más tarde, no encontrando razón para mantenerla ahí después de haberse comportado de manera normal, fue transferida a la penitenciaria de
Kingston, Ontario. Tiempo después, como resultado de la serie de peticiones escritas por aquellos
convencidos de su inocencia, Marks fue liberada en
1872, a la edad de 46 años. Esta historia es sencilla
sólo en apariencia.

LA VOZ Y EL SILENCIO DE CR.ACE MARKS

Sus encuentros están marcados por la sospecha desde
un inicio. Después de haber pasado años enteros en
cautiverio, Grace tiene pocas razones para confiar en
el hombre que se presenta ante ella con la intención
de conocer la historia de su vida. Simon lo intenta, sin
embargo. Su vahdación como profesional de la psiquiatría depende de las palabras que tenga a bien pronunciar Grace Marks. Poniendo en práctica la libre asociación de ideas corno método de investigación, Simon
coloca vegetales y objetos cotidianos -papas, una
manzana- frente a la mirada de Grace. Luego la incita a hablar. Grace contesta y guarda silencio, las dos
cosas al rrúsmo tiempo. Una parte de su voz se esfuerza por dar con la respuesta adecuada, puesto que de
eso depende, como ambos lo saben, su eventual liberación. "Lo miro y después miro a otro lado. Una manzana, le digo. Debe de pensar que soy una simple o a lo
mejor sólo se trata de una trampa"' (Atwood, 1996: 40),
1

Tocias las traducciones del inglés al espaftol son de la autora de este
ensayo.

46

reflexiona Grace todavía con la manzana en la mano.
El interrogatorio continúa. El doctor Jordan intenta
conducir a Grace hacia conceptos más profundos y,
por eso, le pregunta si existe algün tipo de manzana
que no debe comer. "El árbol del conocirrúento, eso es
lo que él quiere que diga. El bien y el mal. Hasta un
niño lo adivinaría. Pero no lo voy a complacer. Vuelvo
a usar rrú gesto de estúpida. iEs usted un sacerdote? le
pregunto" (40). Ésta es la otra parte de su voz, la que
el doctor Jordan no escucha pero que presiente o vislumbra dentro de su rrúrada. "Sus ojos eran inusualmente
grandes", recuerda el doctor después de la visita, "pero
no eran los ojos de una loca. De hecho, lo evaluaban abiertamente. Era como si ella estuviera contemplando el objeto de un.experimento sin explicación; como si fuera él,
y no ella, la persona bajo escrutinio" (60).
Estableciendo una complicidad obvia con el lector,
Atwood le dará la oportunidad de escuchar tanto las
palabras como el silencio de Grace, un privilegio del
que Simon Jordan, cada vez más confundido y frustrado, carece por completo. Lo que une a ambas voces en
una tensión irresuelta es la clara conciencia de Grace
acerca de su débil posición en el mundo que la rodea.
En el Toronto de mediados de siglo XIX, entre otros
tantos inrrúgrantes que han llegado, como ella rrúsma,
a la Torre de Babel moderna huyendo de hambrunas o
persecuciones diversas, Grace no es más que una huérfana, una sirvienta sin educación, una mujer acusada
de horrúcidio, una loca, una prisionera. Por eso, aún
cuando hay comentarios de Simon que la enojan y otros
que la ofenden, en ambos casos sabe que la agresión
frontal sólo la perjudicaría a ella. Así entonces, la voz
audible, la voz a la que Simon tiene acceso, es experta
en la evasión, en el ejercicio de las normas, en las buenas maneras. La otra voz, la voz que sólo le pertenece
al lector, es experta en el sarcasmo y tiene iguales dosis de inteligencia y de buen humor. Cuando Simon le
pregunta a Grace, por ejemplo, sobre el bordado que
escogería para representar su vida, la segunda voz dice:
"No tengo la menor duda al respecto, sé la respuesta.
Secta un árbol del paralso". Pero la primera voz, de inmediato, se retrae:
Lo que le digo a él es otra cosa. Le digo que no sé, doctor. Tal vez las lágrimas de Job, o el árbol del paraíso, o la
serpiente... No le doy una respuesta verdadera porque decir lo que uno quiere verdaderamente siempre trae mala
suerte y, entonces, las cosas buenas nunca llegan... (98)

47

La segunda voz constituye, a su vez, dos voces. Le
pertenece por igual a Grace y a Mary Withney, la amiga rebelde y contestona que, tiempo atrás, muere como
resultado de un aborto mal practicado. Mary Withney
es, además, el ahas de Grace, su propia autodenorrúnación. En la novela, ése fue el nombre con el que se
registró en el hotel a donde fue a parar rrúentras huia,
junto con McDermott, hacia los Estados Unidos. En
los documentos históricos, ése es el nombre que apareció al borde de una fotografía y sobre el cual nadie
hizo comentario alguno. Grace Marks, alias Mary Withney.
Si bien este desdoblarrúento de voces no es único, la
manera consciente y articulada en que Grace deterrrúna lo que debe y no debe decir sí lo es. En un ejercicio
que bien pudiera servir como ejemplo en The Weapons
of the Weak de James Scott (1985), el débil aquí manipula sus pocas herramientas para, si no enfrentar, por
lo menos descantear o confundir al fuerte. En la segunda voz de Grace "siempre es un error maldecir de manera abierta a los que son más fuertes que uno, a menos que
haya una cerca de por medio" (Atwood, 1996: 130). Ajuzgar por la creciente desazón de Simon, por esa incómoda
certeza de su propia ignorancia que se le desenvuelve
dentro, Grace pronto se revela corno una maestra en el
arte de manejar las armas de los débiles -una habilidad
que no es del todo ajena a su género y a su oficio.
Margaret Atwood ha explorado con sin igual falta
de piedad los limites difusos y políticamente peligrosos de los discursos de género. En The Handmaid's Tale
(1986), por ejemplo, creó una sociedad futurista y patriarcal donde las mujeres son vistas como agentes
reproductores fundamentalmente. Sin embargo, años
más tarde, en The Robber Bride (1993), Atwood dirigió
su mirada critica al daño que se hacen las mujeres entre ellas rrúsmas, un tema que ya habla tocado con anterioridad en Cat's Eye (1988). De hecho, ha dejado muy
en claro en varias ocasiones que a ella no le interesa el
estereotipo de la buena mujer:
Por supuesto, se supone que no debería decir esto porque la hermandad de las mujeres es poderosa y las mujeres supuestamente siempre se llevan bien. Pero eso no
es cierto ni entre los hombres ni entre las mujeres, ipor
qué debería de ser de otro modo? Las mujeres son seres
humanos y, como tales, hay de todo entre ellas. Siempre
he estado en contra de la representación de la mujer
como el ángel victoriano, la idea de que la mujer no puede errar. Eso no es más que una estupidez y no le hace

�ANATOMÍA DE LA CRÍTICA

ANATOMÍA DE LA CRÍTICA

labores cotidianas de la sirvienta de origen irlandés,
produciendo de paso una de las mejores historias
sociales de la vida doméstica del Canadá de mediados de siglo XIX. Al describir puntualmente las arduas labores desarrolladas por Grace -desde tender la cama hasta hacer mantequilla, desde hacer el
jabón para lavar la ropa hasta pelar manzanasAtwood hace algo más que regodearse en el detalle
histórico. De hecho, es a través de estas descripciones que Grace puede explayar su propio conocimiento y, de esta manera, cuestionar, al menos por unos
momentos, las reglas del interrogatorio médico. Una
escena. El doctor Jordan encuentra un pasaje oscuro en la primera confesión que vertió Grace ante el
juzgado y, tratando de esclarecerlo, le pregunta sobre sus actividades más mundanas.

bien a nadie. En los inicios de la lucha por los derechos
de la mujer, la discusión no se centraba en su supuesta
superioridad moral. De hecho, la conversación era acerca de la diferencia entre hombres y mujeres en términos
de poder, privilegio social, voto, salarios, etc. Desafortunadamente, todo parece indicar que el argumento de
que "las mujeres son mejores" ha ganado mucho terreno. Si esto fuera verdad, ya sea en la vida real o en las
novelas, no tendrtamos ninguna Salomé, ninguna Carmen, ninguna Ofelia. No tendrtamos, además, ningunos
celos, ninguna pasión. (Atwood en Snell, 1977)
Por esta razón no es sorpresivo que Atwood esté
dispuesta a internarse en la abrupta complejidad humana de Grace Marks. En otras palabras, la autora evita
convertir la historia de Marks en una narrativa de
victimización femenina. Así entonces, la segunda voz
de Grace, la voz que es dos voces y un silencio al mismo tiempo, no sólo le permite explorar la frágil posición de una mujer soltera, huérfana, y sin educación
en el Canadá de mediados de siglo XIX, sino que también le ayuda a vislumbrar la fuerza vital, las trampas,
los recursos que alientan su vida y su dignidad personal. Aún dentro de los ámbitos reducidos en los que
acontece su vida, aún en el silencio, la segunda voz de
Grace es capaz de deslizarse -a veces de manera juguetona, otras simplemente porque puede- por esa fractura del todo social que es la locura, ya sea aparente o real.

iQué es ese todol iQué haclas realmentel iPerdón, doctorl iS! qué haclas todos los días? Lo usual, doctor, le
digo. Hacia mis deberes. Perdóneme, Grace, dice el doctor Jordan, pero ten qué consistlan esos deberesl Lo
observo. Trae puesta una corbata amarilla con pequeños cuadros color blanco. No está bromeando. Él realmente no lo sabe. Los hombres como él nunca tienen
que limpiar su propio mugrero. Nosotras, en cambio,
tenemos que limpiar nuestro propio mugrero y el suyo
también. En eso se parecen a los niños, en que nunca
tienen que pensar o preocuparse por las consecuencias
de sus actos (Atwood, 1996: 214).

LHOCAR, DULCE HOCAR?

Si Grace elabora sobre las labores domésticas que
lleva a cabo en tono práctico, objetivo casi, es a través
de la voz desparpajada de su compañera de trabajo,
Mary Withney, que el lector puede internarse en la
danza de poder que practican los pobres y los ricos,
los fuertes y los débiles, los hombres y las mujeres, en
el aparentemente tranquilo ámbito del hogar.

PODER Y COMOCIMIEMTO EM LA VIDA DOMÉSTICA

Mucha de la literatura que utiliza como centro de
acción al ámbito doméstico, el espacio femenino por
antonomasia, se centra en la descripción de universos hogareños delineados en tonos pastel en donde
de manera casi milagrosa aparecen platillos suculentos, ropa almidonada y cuartos perfectamente
limpios. Pocas veces se pone atención al momento
en que tales "milagros" se producen y, mucho menos, a la persona que realiza este trabajo. De la mano
de Grace, siguiendo con cuidado los tonos más firmes de la primera voz, Atwood recrea en detalle las

Ella decla que ser sirvienta [refiere Grace al doctor
Jordan] era como cualquier otro trabajo, con sus mañas, que muchas no aprendían nunca, y que todo dependía del espejo con que se mirara. Por ejemplo, siem-

LA NOVELA ES UNA INVESTICA.CIÓN, UNA BÚSQUEDA DE CONOCIMIENTO
EN LA CUAL EL AUTOR USA PERSONAJES ("VOS" IMACIMARIOS) EN LUCA.R
DE CONCEPTOS

48

pre nos decían
que usáramos
las escaleras de
atrás para no
estorbar a la fa,
milia cuando,
en realidad, era
todo lo contrario: las escaleras de enfrente
estaban ahi
para que la fa,
milia no nos estorbara a nosotras (158).

MOSABER:
EL RETO
DELAMOYELA
HISTÓRICA

Suspicaz, demócrata convencida, y trabajadora como la
que más, Mary
Withney, a decir de Grace, seguía la lógica de
su pensamiento
hasta las últimas
consecuencias y,
haciéndolo,
rompía con todas las reglas del
juego doméstico. "Al final, decía, nosotras siempre nos llevábamos
la mejor parte porque lavábamos su ropa sucia y, por
eso, sabíamos mucho de ellos; mientras que ellos no
lavaban la nuestra y, claro, no sabían nada de nosotras" (158). Esta interpretación dinámica de las relaciones de poder no es, sin embargo, suave o facilona._ Mary Withney, la que roba migajas de aquí y de
alla srn que nadie lo note, la que se sale con la suya
en cosas pequeñas, no puede, sin embargo, escapar
a las crrcunstancias que la limitan. Embarazada de
un hombre de mejor posición que había prometido
casarse con ella, Mary procura un aborto clandestino del que no sobrevive. La narración de los hechos
en. voz de Grace conmueve al doctor J ardan, para
qmen ese mugrero siempre había sido algo abstracto,
algo, en todo caso, que ni él ni aquellos en su misma
posición tenían que limpiar.

49

Alias Grace es una
novela histórica
en el mejor sentido del término.
No lo es porque
la novela se base
en un hecho histórico y ni siquiera
porque la autora
y sus asistentes
hayan documentado tal hecho de
la manera más
responsable posible, visitando
archivos y rescatando documentos. Lo es porque
además de basarse en un hecho
histórico bien
documentado ,
Atwood ofrece
una densa reflexión sobre las
maneras en que
se produce conocimiento histórico. La autora, en otras
palabras, va en pos de una epistemología. Si como
Milan Kundera (1986) ha afirmado, la novela es una
investigación, una búsqueda de conocimiento en la
cual el autor usa personajes ()os" imaginarios) en lugar de conceptos, en Alias Grace Atwood utiliza personaies para cuestionar Yproblematizar los discursos
producidos alrededor de Grace Marks -una tarea
que ciertos críticos literarios clasifican como la marca misma de los escritos poscolonialistas (Hutcheon
1995). Así, fiel a la ambivalencia y complejidad del;
experiencia humana, Atwood descarta la estabilidad de la Verdad y se propone investigar la tensión
que acompaña a la oposición y competencia por legltim1dad de varias verdades -la de la pionera
Susanna Moodie que escribió sus libros para una audiencia europea, la de James McDermott quien acusó

�a Grace unos minutos antes de ser ahorcado, la de
Grace Marks que siempre clamó no recordar nada de
los sucesos que se le imputaban. En la novela, el foro
principal donde estas verdades se enfrentan es el diálogo entre Simon Jordan y Grace Marks. Pero este foro,
tal como la búsqueda en sí misma, es inestable, movedizo, plagado de trampas.
Simon y Grace se estudian el uno al otro desde la
primera entrevista, sospechando intenciones secretas,
midiendo el peligro.
Si intentas hablar, continúa, yo intentaré oir. Mi interés es puramente científico ... Tal vez le diré mentiras, le digo. No, dice, Grace que idea tan perversa, tienes una imaginación pecaminosa. Dice, tal vez lo
harás. Tal vez me dirás mentiras sin querer y, tal vez,
las dirás también deliberadamente. Tal vez eres una
mentirosa. Lo miro. Hay quienes han dicho que lo soy,
le digo. Pues tendremos que correr ese riesgo, dice
(Atwood, 1996 41).
El riesgo, pronto lo descubrirá el doctor Jordan, es
inmenso. Contrario a lo que esperaba, a medida que
recibe más y más información de Grace, la sensación
de vértigo, de falta de certeza, aumenta en lugar de disminuir. Esa molestia existencial, cognoscitiva, es como
una piedra en el zapato que no lo deja disfrutar sus
triunfos cotidianos que son, además, pocos. "Ella no
se ha negado a hablar -de hecho ha sido todo lo contrario" reflexiona Simon. "Le ha dicho mucho, pero sólo
lo que ella ha decidido decirle. Lo que él quiere es lo
que ella se niega a decir; lo que a lo mejor hasta ella
misma se niega a saber" (322). Después, mientras habla con el licenciado que logró salvarle la vida a Grace
y quien, por cierto, está convencido de su culpabilidad, la pregunta vuelve una vez más. /Le está mintiendo Grace?
Mentír, dice MacKenzie. Un término muy severo ciertamente. /Me pregunta si Grace le ha estado mintiendo? Déjeme ponerlo de esta manera /mentía Scherezade
al contar sus historias? ... Tal vez Grace le ha estado diciendo lo que necesita decirle para lograr su propósito.
iQué es? le pregunta Simon. Mantener divertido al sultán, dice Mackenzie" (377).
La mera posibilidad lo aterra pues, si Grace ha
compartido la historia de su vida sólo para divertirlo,

50

para mantenerlo cerca, /cuál es el valor de la información recibida, cuál su status ontológico? La falta
de certeza eventualmente derrotará a Simon. "No
saber' -arrebatar pistas y presagios, cabos sueltos,
susurros apenas- es tan malo como estar embrujado" ( 424). Así, un Simon atormentado y lleno de
dudas, que además se ha metido en líos eróticos con
su casera, deja el caso y la ciudad, sin escribir el reporte médico que le había prometido al reverendo
Verringer y sin siquiera avisar. Se diría que el doctor Jordan huye del embrujamiento no de la ignorancia, sino de la incertidumbre. Es ahí precisamente, en esa tensa incomodidad, dentro de la sabiduría
de la incertidumbre, donde se cosen, para ser fiel a las
metáforas elegidas por Atwood a través del libro,
las múltiples pequeñas verdades de donde brota esta
novela (Kundera, 1986). A final de cuentas, tal como
Simon lo sospecha, tal vez "somos -preponderantemente- lo que olvidamos" (Atwood,
1996: 406). A lo que se le puede añadir que tal vez
somos, preponderantemente, lo que no sabemos que
somos. Una buena novela nos coloca esa piedra en
el zapato que, ciertamente, molestará al caminar, pero
nos hará conscientes del hecho de estar caminando.

2

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Snell, Marilyn. ""Margaret Atwood The activist arithor of Alias Grace and
Thc Handmaid's Talediscusses the politics of art and the art of the con",
en Mojo Wirc (August 1997).

�TEATRO

TEATRO

Pies de gato
(Ballet)
JACOUES PRn'ERT
VERSIÓN DE HICUEL COYARRUBIAS

EL NOVIO
No.

Una boda

•

El cortejo de automóviles

El cortejo continúa

En el primer coche, los novios se miran

El gato lo mira alejarse y corre detrás.

EL NOVIO

Un gran salón

¿Contenta?

Todas los invitados bailan, aunque los padres de la novia y la novia misma
avanzan hacia la canastilla de bodas.

IANOVIA
Sí.

La novia está encantada; ella que parecía siempre triste está de pronto loca
de alegría.
En medio de la canastilla, ronronea d gatito negro.

EL NOVIO

El novio ahuyenta al gato.

iMaravilloso!

La novia estalla en sollozos: está verdaderamente loca de dolor.

Siempre dices sí.

Se podría creer que va a morirse.

En la iglesia, en el ayuntamiento, a todas horas dices sí.

Todos los bailarines buscan al gato.
La pareja de novios se queda.

IANOVIA

La música continúa

Sí. (De pronto grita.)iüh!

El novio quiere bailar.

... y señala con el dedo un gato negro en medio de la calle. El gato desaparece.

La novia se deja hacer, inerte, completamente extraña a ese insoportable
giro de ballet.

�TEATRO

TUTRO

EL NOVIO

IANOVIA

lNo quieres bailar?

Sí.

IANOVIA

Desaparecen bailando.

iNo!

Toda la boda, incluido el novio, regresa buscando sin cesar al gato y tambitn a
la novia.

Se escapa.

Buscan, bailan. El tiempo pasa.
EL NOVIO

Yla noche cae y se divisa una gata blanca yungato negro bailando enel tejado.

iElla siempre decía sí!
La persigue.
1

"

Un corredor.

1

Un hombre joven de tez bronceada está de pie, apoyado contra una ventana y

1

M

sus ojos brillan con un destello insólito ala luz del sol
La novia llega hasta el fonda del corredor, se detiene de pronto delante del joven.

El joven tiende los brazos hacia ella.
Ella se aproxima suavemente.
ELJOVEN
iMiau!

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�Y CULTURA VIVIENTE
JORCE DUliTTI

La experiencia de las vanguardias históricas (futurismo, dadaismo y surrealismo), que cubrió tres décadas (aproximadamente de 1909 a 1939, según una
discutida periodización), produjo en los campos teatrales de Occidente un quiebre equivalente al que generó Marce! Duchamp -según Gadamer (1996)- en

lQUÉ ES EL TEATRO DESPUÉS DE LAS
VANGUARDIAS; ANTE QUÉ MANIFESTACIONES Y
ACONTECIMIENTOS PODEMOS HABLAR DE TEATRO?
el concepto de arte.

¿Cuándo hay teatro y cuándo no? La posvanguardia, que prolonga su productividad hasta hoy, es tiempo de liminalidad (Diéguez, 2004 y 2007) del teatro con
otras artes, de poéticas de cruce y frontera de lenguajes, de hibridez y excentri-

HAPPENING, PERFORMANCE, ANTROPOLOGÍA
TEATRAL BIODRAMA, BODY~ART, TEATRO
'
POSDRAMÁTICO, TEATRO INVISIBLE, INSTALACION
TEATRAL, SON ALGUNAS DE LAS FORMULACIONES
QUE DAN CUENTA DE ESA TENSIÓN ENTRE EL CON~
CEPTO REPRESENTACIONAL DE TEATRO Y SU DISO~
LUCIÓN. En los últimos veinte años, con el avance de la mediatización el
cidad.

Pero los tiempos de liminalidad y transteatralización
son a la vez tiempos de desafio teórico y estético, en
tanto -como sostiene el gran director mexicano Luis
de Tavira (2003)- "sólo el teatro es teatro, porque si
todo es teatro nada es teatro" (10). Proponemos entonces reconsiderar la definición de la teatralidad -o
especificidad del lenguaje teatral- a partir de la identificación, descripción y análisis de las estructuras
conviviales 1• Nos detuvimos en el problema del
"convivía" -reunión, encuentro de presencias- gracias a la lectura de los estudios de Florence Dupont
(1991, 1994) sobre las prácticas literarias orales en la
cultura "viviente" del mundo greco-latino, especialmente el sympósion y las diferentes variantes griegas y
latinas del banquete. Dichas investigaciones iluminan
el funcionamiento de formas de "convivialité" -término empleado por Dupont- que no son mero contexto del acontecimiento literario si.r!o parte constitutiva e irrenunciable de él. Sumados a las
observaciones de Dupont los aportes de otras investigaciones (Sega!, Murtay, Vernant, Bauzá, entre otros)
que directa o indirectamente caracterizan el funcionamiento convivía!, traspalamos dichas categorías al
teatro para advertir su relevancia y singularidad.
Para caracterizar el convivio teatral combinaremos
aportes bibliográficos diversos con una metodología
empírico-inductiva de base antropológica, complementaria en algunos aspectos de la etnoescenología
(Pradier, 1996 y 2001; Pavis, 2000). Partimos del estudio de casos del campo teatral de Buenos Aires en los
últimos diez años y desde lo particular proyectamos
una conceptualización general. Las reflexiones teórico-analiticas que se propondrán surgen a posteriori de
la observación de la experiencia teatral, de acuerdo con
una visión historicista (Dubatti, 1999) que busca restituir al teatro su concreta materialidad como acontecimiento. Al respecto, impulsa estas observaciones una
concepción de la teatrología que "regrese el teatro al
teatro", en el sentido que Laura Cerrara (1992) otorga
al concepto de "vuelta a la literatura", de "hacer regresar la literatura a la literatura" (9-10). Para ello, irnpllcitamente fundamos las conceptualizaciones en nues-

estatuto problemático de la teatralidad se ha acentuado a causa de la
"transteatralización": todo se ha teatralizado, la realidad es más teatral que el
1

teatro, los mejores actores -dice Ricardo Bartis (Cancha con niebla, 2003)- son los

Apesar de que los diccionarios de lengua castellana se.í'lalan que el adjetivo
correspondiente a las voces convite o convivio es ªconvival", el uso

politicos. El concepto de teatro ha terminado de delimitarse y ampliarse.

esta segunda modalidad.

56

rioplatense más frecuente es "convivial" y preferimos para nuestro trabajo

57

tra enciclopedia de espectador, asi como en las declaraciones de teatristas y de otros espectadores. Seguimos, mutatis mutandis, el modelo de los trabajos de
Michele Petit (2001) 2• Un alcance más ambicioso de
estos esbozos radicaría en contribuir a la deseada recomposición de la base epistemológica de la teatrologia
(Dubatti, 2002: 39-48) a través de una doble operación: el desplazamiento de la semiótica de su lugar actual de transdisciplina a sus posibilidades originarias
como disciplina de la teatrologia (De Marinis, 1997: 18);
la instauración de un nuevo marco lingiilstico (Carnap,
1974) más ampho, polimorfo, a partir de la integración de
los estudios culturales, la antropología, la ontología, la
filosofía de la historia y la filosofía del lenguaje.
EL CONVIVIO EN LA LITERATURA ORAL ANTICUA

Ya en Homére et Dallas (1991), volumen consagrado al
estudio de la epopeya homérica y el canto del aedo,
Dupont (1994) revela la importancia de la situación
de enunciación y recepción de estas formas de la literatura: el banquete. Al examinar su ensayo años después, la investigadora resume:
(... ) la epopeya griega arcaica pone al hombre en relación con Mnemosyne, la Memoria divina del mundo, en
el marco rirual del banquete sacrificial, por intermedio
del aedo (...) Saber efimero y musical, sólo es accesible
en el banquete ritual, y no puede atesorarse como una
mercader!a (9-10).

En apretada exposición Dupont agrupa los componentes de este acontecimiento excepcional: oralidad,
memoria divina y transmisión convivía! en el encuentro de presencias del aedo, los dioses -intermediados
por el poeta- y los oyentes-espectadores'. Inmediatamente llama la atención sobre su singularidad: se
trata de un modelo de producción, circulación y recepción literarias en las antípodas de la escritura irn-

J Nos sin'en de gula su uso de las entre\iStas con lectores adolescentes y
el autoanálisis que desarrolla en su "autobiografta como lectora". La
invitación de Petit "les recomiendo un pequeño ejercicio: escriban su
autobiografia como lectoresft (2001:66), ha sido aplicada provechosamente
a las trayectorias de espectación de los integrantes de la Escuela de
Espectadores -espacio de estuctio que coordinamos desde 2001-, cuyos
resultados tendremos en cuenca para la composición de este trabajo.
1
Fusionamos aquí la doble función de recepción destacada por Charles
Segal (1995) ya que sostenemos que el trabajo del aedo y del rapsoda
generan -siquiera discontinuamente- no sólo audiencia sino también
espectación.

�. '

presa y la lectura exvisu (desde la vista), silenciosa, del
libro. Los poemas no podían ser conservados en la escritura, bajo la forma de un enunciado único, fijo y definitivo, bajo la forma de un texto, sin perder su razón
de set. "Alteridad fundadora", afirma Dupont (24-25),
tanto para radicalizar nuestras dilerencias respecto de
los antiguos como para generar expectativas sobre el
futuro insospechado que la posteridad acaso otorgará
a los usos de la oralidad y la escritura.
La misma Dupont se encarga de señalar que
L'invention de la littérature (1994 ), su libro siguiente,
es una prolongación de la problemática de Homtre et
Dallas. Retoma sus afírmacíones sobre el banquete
homérico para estudiar las formas de producción,
circulación y recepción de obras de Anacreonte,
Catulo y Apuleyo en el mundo griego y latino. Muy
distantes de nuestro concepto moderno de "institución literaria" -cuya aparición marcarla poste,
ríormente la "invención de la literatura"-, los tex,
tos de Anacreonte, Catulo y Apuleyo son "illísibles"
(ilegibles) (18) y, aunque textos, funcionan como
meros intermediarios de dos grupos de instancias
de oralización: el anterior a la fijación textual y aquel
que la escritura debe propiciar más tarde, ya fuera a
través de la recreación memorialista o de la lectura
en voz alta4 •
"Literatura sin lectores", sintetiza Dupont: no existe
en el mundo antiguo el concepto de lector en el sentido que actualmente, en forma familiar, otorgamos a ese
término. De esta manera distingue en los ortgenes de
la cultura europea una doble tradición:
De un lado, una tradición de escritura, más reciente, más
limitada de lo que nos gustarla decir; del otro, una era,
dición de poesla (oral), una poesia ritual que se inscribe
en la relación que los hombres sostienen con los dioses
y que, como el sacrificio, define su identidad de hom,
bres civilizados, griegos o romanos (12).

Dupont demuestra que la distinción entre oralidad y
escritura no implica una concepción meramente utilitaria
sino simbólica, y que "la prioridad simbólica ha sido otorgada siempre a lo oral, la escritura aparecía a menudo
como su auxiliar" (12) 5• Refiriéndose a L'invention de la
littérature,Joél Thomas (1997) valora la lectura de Dupont
como "un verdadero manifiesto en favor de las culturas
de la oralidad y su capacidad de improvisación y 'entusiasmo dionisíaco' contra el 'enfriamiento' de una literatura escrita, condenada a estar 'conservada', definitiva,
mente coagulada en los libros y las bibliotecas" (15).
En tanto la transmisión oral exige convivio, reunión,
Dupont (1994) se demora en el componente que nos
interesa especialmente: el encuentro, la colectivización
vinculante, que define como "un lien [atadura, vinculo] social" (12).
Sym-pósion: 'beber juntos': el syn -juntos- es esencial.
Todo en el banquete de Dionysos se hace juntos, y ese
conjunto es la salvaguarda de los bebedores, porque les
permite un control colectivo de la ebriedad" (30 y ss.).
Según advierte Oswyn Murray (1995), el trato social fue asumiendo en el devenir de la civilización griega dilecentes formas: "La relación entre el hombre y la
sociedad es dinámica en todas las sociedades: cada
época concreta del hombre tiene un pasado y un futuro; y no existe un hombre griego sino una sucesión de
hombres griegos" (250-1). Ello le permite, siguiendo el
ejemplo de Jacob Burckhardt (1953), distinguir cua,
ero tipos ideales o cuatro edades del hombre griego:
heroico, agonal, político y cosmopolita. Lo cierto es
que, más allá de los cambios en las formas de sociabilidad, la literatura oral permanece como un constante
estimulo de socialización. De las dilerentes formas
convivíales vinculadas a la literatura oral, podemos
abstraer un conjunto de rasgos invariantes:
a) el convivio implica la reunión de dos o más
hombres, vivos, en persona, en un centro tecríto-

Bauzá (1997) resume el proceso de pasaje de una lectura a: auditu a otra
ex vi.su: "Con los rollos o volúmenes papiráceos de la antigüedad, con los
códices de la Edad Media o con los libros del mundo moderno, se abandona
la cultura a auditu -donde hay un declamador y escuchas- y se pasa a
la lectura: ésta.en un primer momento,eraen voz alta (tal como aconteció
también a lo largo de todo el medioevo) pues se la sentla como una
prolongación de la conversación y el texto era comprendido en la medida
en que se lo escuchaba, es decir que ingresaba en la mente no por la vista
sino por el oldo" (lll).
4

'Jorge Luis Borges (1979) lo afirma en su conferencia sobre el libro:
"Los antiguos no profesaban nuestro culto del libro. Velan en el libro un
sucedáneo de la palabra oral. Aquella frase que se cita siempre: Saipta
mana1t, verba volant, no significa que la palabra oral sea efímera sino
que la palabra escrita es algo duradero y muerto. En cambio, la palabra
ocal tiene algo de alado, de liviano; alado y sagrado, como dijo Platón.
Todos los grandes maestros de la humanidad han sido, curiosamente,
maestros orales".

58

.

'

ria!, encuentro de presencias en el espacio y convi- donada tradición de la poesia oral. Hoy el teatro prevencia acotada -no extensa- en el tiempo para serva la cultura de la oralidad en una sociedad letrada
compartir un rito de sociabilidad en el que se dis- y regida por el auge de lo sociocomunicacional sobre
tribuyen y alternan dos roles: el emisor que dice lo socioespacial, como afirma Garcia Canclini (1995):
-verbal y no verbalmente- un texto, el receptor "en la segunda mitad de nuestro siglo la transnacio,
que lo escucha con atención.
nalización económica y el mismo carácter de las últib) el convivío entraña compañia -etimoló- mas tecnologías comunicacionales -desde la televigicamente, "compartir el pan" - , estar con el otro/ sión hasta los satélites y las redes ópticas- reorganizó
los otros, pero también con uno mismo, dialéctica en un sistema globalizado las comunicaciones" (19), y ello
del yo-tú, salirse de si al encuentro con el otro/con le otorga al teatro, que preserva la tetritotialidad, un vauno mismo. Importa el diálogo de las presencias, la lor de resistencia y afirmación de modalidades ancestrales.
conversación: el reconocimiento del otro y del uno
Llamamos acontecimiento teatral6 a la singularidad,
mismo, afectar y dejarse afectar en el encuentro, sus, la especificidad del teatro según las prácticas occidenpensión del solipsismo y el aislamiento.
tales (Goody, 1999), advertida por contraste con las
c) ei convivio implica proximidad, audibilidad y otras artes (Souriau, 1986) o, como afirma Grotowskí
visibilidad estrechas, asi como una conexión sen- (2000), por negación de la cleptomania artlstica de
sorial que puede atravesar todos los sentidos -por aquellas poéticas escénicas acostumbradas a "tomar
ejemplo, el gusto, el tacto y el olfato a través del prestados" campos del arte que no le son "propios".
vino o los alimentos compartidos.
Hablamos de acontecimiento porque lo teatral "suced) el convivio es efímero e irrepetible, está inser- de", es praxis, acción humana, sólo devenida objeto por
to en el fluir temporal vital en su doble dimensión el examen analítico.
bergsoniana: objetiva y subjetiva.
A partir de una reconsideración de lo convivial, el
e) la socialización no es excluyentemente huma- acontecimiento teatral se manifiesta en su fórmula
na: el convivio incluye la ofrenda y la manifestación nuclear compuesto por una triada de subacontecidel orden divino en el rito de reunión.
míentos concatenados causal y temporalmente, de
manera tal que el segundo depende del primero y el
EL CONYIYIO,
tercero de los dos anteriores.
PRINCIPIO DEL ACONTECIMIENTO TEATRAL
Los tres momentos de constitución del teatro en
A pesar de los reparos que impone Dupont (1994) al teatro son: el acontecimiento convivial, que es condición
contrastar el banquete y los festivales teatrales en la de posibilidad y antecedente de el acontecimiento de len,
Atenas de los tiranos, y observar en el siglo VI a.C. el guaje o acontecimiento poético, frente a cuyo advenimíen,
comienzo de un proceso de "enfriamiento" de las prác- to se produce el acontecimiento de constitución del espacio
ticas orales y de resistencia a la cultura de la "ebrie- del espectador.
dad" (91-105), el teatro preserva la estructura convivial
El teatro acaba de constituirse como tal en el terque poco a poco irá perdiendo protagonismo -muy cer acontecimiento y sólo gracias a él. Sin aconteciaceleradamente a partir del siglo XVI- al propiciar el miento de espectación no hay teatralidad, pero tamlibro la lectura en soledad, ex visu, como acto indivi- poco la hay si el acontecimiento de espectación no se
dual. Creemos que el teatro es una de las manifesta- ve articulado por la naturaleza especifica de los dos
ciones conviviales heredadas en el presente de esa "cu[, acontecimientos anteriores: el convivial y el poético.
tura viviente" de la que habla Dupont, perduración de La idea de espectáculo y de espectador no implica ne,
los hábitos de una sociedad "caliente" y "salvaje" en el cesariamente teatralidad. En consecuencia, no es la
marco de una cultura "fria" y "domesticada" (Lévi- condición aislada de espectador lo que determina la
Strauss, 1998). En el teatro la letra palpita in vivo, a tra- teatralidad sino lo que la completa concatenadamente
vés de las formas de producción, circulación y recepción diferentes de la letra in vitro, encapsulada,
"enfrascada", propia de la cultura del libro. En conse6
Como antecedente de las observaciones que siguen, véase Dubatti (2002),
cuencia, el teatro -aunque reconocidos los reparos
especialmente Capitulo II, "la teatralidad y el ser: el acontecimiento
de Dupont- pertenece, con sus dilecencias, a lamen- teatral" (49-56).

59

�tografia. Un fotógrafo saca la primera placa y de ese negativo se pueden hacer reproducciones infinitas. También hay artes de las que se puede sacar una reproducción fotográfica aunque la obra de arte sea un original:
la plástica. Puedo sacar una foto de La Gioconda e imprimirla en un póster. La Gioconda original tiene aura; la
reproducción fotográfica, no. En el caso del teatro y de
la música tocada en vivo el aura es irreproducible: no
hay foto ni grabación en video de una representación
teatral° que pueda restituir el aura. En el teatro, el aura
está en la presencia inmediata de los cuerpos. Esto es lo
que hace que sea tan apasionante. Hay mucha gente que
dice que no tolera el teatro porque están los actores; lo
que no toleran es el aura, esa cosa magnética que tienen
los cuerpos de los actores, aun de los malos actores (en
Dubatti, 2001a: 13-14).

con los procesos convivial y poético. Estos moclalizan
la categoría de espectación, la afectan y singularizan
teatralmente -distinguiéndola de arras fonnas de actividad espectatotial- y a la vez la concitan para el advenimiento del teatro s~ y sólo s~ la espectación se manifiesta dando entidad totalizante al acontecimiento teatral.
Detallaremos a continuación las características de
cada uno de estas instancias del acontecimiento teatral, sus propiedades y las categorías que involucran
para el análisis teatrológico.
IL 4COMTICIMIINTO CONYIYl4L

El punto de partida del teatro es la institución ancestral del convivio: la reunión, el encuentro de un grupo
de hombres en un centro territorial, en un punto del
espacio y del tiempo, es decir, en términos de
Dupont, la "cultura viviente del mundo antiguo".
Conjunción de presencias e intercambio humano
directo, sin intermediaciones ni delegaciones que
posibiliten la ausencia de los cuerpos. No se va al
teatro para estar solo: el convivía es una práctica de
socialización de cuerpos presentes, de afectación comunitaria, y significa una actitud negativa ante la
desterritorialización sociocomunicacional propiciada por las intermediaciones técnicas (García
Canclini, 1995). En tanto convivía, el teatro no acepta ser televisado ni transmitido por satélite o redes
ópticas ni incluido en Internet o chateado. Exige la
proximidad del encuentro de los cuerpos en una
encrucijada geográfico-temporal.
Sin convivio no hay teatro, de alli que podamos reconocer en él el principio -en el doble sentido de fundamento y punto de partida lógico y temporal- de la
teatralidad. A diferencia del cine o la fotografía, el teatro exige la concurrencia de los artistas y los técnicos
al acontecimiento convivial y, en tanto no admite
reproductibilidad técnica, es el imperio por excelencia de lo aurático (Benjamín, 1968). Beatriz Sarlo testimonia en una entrevista su experiencia frecuente
como espectadora:

Traspolando en extensión y radicalidad las categorías de A. Deyermond (1996) y R. M. Wilson (1970)
para el estudio de la literatura medieval, puede afirmarse que la historia del pasado teatral es en realidad
la historia del teatro perdido.
En el centro aurático del teatro, el arte adquiere
una dimensión de peligrosidad de la que el cine carece: el actor puede morir ante nuestros ojos, puede
lastimarse, olvidarse el texto, la función se puede
interrumpir y suspender.
El acontecimiento convivial es experiencia vital intransferible (no comunicable a quien no asiste al
convivio), territorial, efimera y necesariamente minoritaria (si se la compara con la capacidad de convoca-

En el convivio no sólo resplandece el aura de los
actores, también la del público y los técnicos. Reunión
de auras, el convivio teatral extiende el concepto
benjaminiano. El encuentro de auras no es perdurable: dura lo que el convivio, en consecuencia, es también imperio de lo efimero, de una experiencia que sucede e inmediatamente se desvanece y se torna
irrecuperable. Si el teatro sólo acontece en la dimensión aurática de la presencia corporal-espiritual de artistas, técnicos y público -conjunción que inicialmente es humana y sólo a posteriori reconocerá la
distribución de roles de trabajo-, luego se disuelve y
se pierde. Por su efimera dimensión convivial, el teatro -como la experiencia vital- se consume en el momento de su producción y es recuerdo de la muerte.
Ricardo Bartís (2003) reflexiona sobre el pasado teatral como pérdida:
El teatro es un performance volátil, una pura ocasión,
algo que se deshace en el núsmo momento que se realiza, algo de lo que no queda nada. Y está bien que eso
suceda, porque lo emparenta profundamente con la vida,
no con la idea realista de una copia de la vida, sino con
la vida como elemento efimero, discontinuo. En ese sentido el teatro parece contener, al núsmo tiempo que la
seriedad de la muerte, la mueca ridícula de la muerte,
su patetismo, su ingenuidad. En una época
hiperartificial, hipervisual, la materialidad del teatro
sigue siendo un elemento prinútivo, reducido, como una
obligación de un devenir cerrado, minoritario: gente grande encerrada en la oscuridad haciendo cosas tontas.

Voy mucho al teatro. Hay algo que aprendí en Walter
Benjamín: el riesgo que tiene el teatro me fascina( ... ) el
riesgo de la equivocación, la cosa de que los actores se
están moviendo en la cuerda floja. Es lo que Benjamín
llama el aura. El pensaba que hay artes que pueden reproducirse técnicamente y otras no. Uno de los casos
en que la reproducción es posible, por ejemplo, es la fo-

60

61

toria y reproductibilidad técnica del cine o la televisión). En tanto experiencia vital, aparece atravesado
por las categorías de la estabilidad y la imprevisibilidad de lo real, está sujeto a las reglas de lo normal y lo
posible, a la fluidez, el cambio y la imposibilidad de
repetición absoluta, a nuestro mundo común o
intersubjetiva, a la realidad compartida. Lo convivial
exige una extremada disponibilidad de captación del
otro: la cultura viviente es eminentemente temporal y
volátil y los sentidos (especialmente la vista y el oído)
deben disponerse a la captación permanentemente
mutante de lo visible y lo audible, con el peligro de
perder aquello que no se repetirá, con el riesgo de pérdida de la legibilidad y la audibilidad.

�1L ACOMnCIMIINTO ltOllneo O DI LINCUAII

De pronto, en el marco del convivía, se detona un segundo acontecimiento: el lenguaje poético. Generalmente un indicador convencional da la señal de dicho
advenimiento: se apagan las luces de sala, se silencia la
música, se corre el telón... Se inicia así, en el seno del
convivía, un acontecimiento de lenguaje, instauración
de un orden ontológico otro. No se trata del lenguaje
natural, sino de una desviación, un écart que instaura
-en términos románticos- una physis poética, diversa de la physis natural (Bauzá, 1997: 43).
A través de la poesia (teatral], la palabra [y el lenguaje
no verbal] se revela[n] como un lagos demiúrgico y, a

través de ella, el poeta -por medio de una suerte de
metafísica poética-, a la vez que asume el mundo, crea
otro siruado en la esfera del arte (40-41).
El lenguaje poético -segundo avatar del acontecimiento teatral- instala una estructura signíca verbal
y no verbal que, gracias a un proceso de semiotizadón
(De Marinis, 1997), funciona en dos instancias de producción de sentido (Muschietti, 1986).
En un primer estadio del signo, los materiales verbales y no verbales se constituyen en signos que fundan-nombran-describen un mundo de representación y
sentido, un universo refuendaF (Cerrato, 1992). La construcción de ese mundo marca un salto/cambio
ontológico: se crea un universo que es paralelo al mundo, su "complemento" (Eco, Obra abima), otro mundo
posible dentro del mundo, que participa de la naturaleza de la ficción, de lo imaginario y de lo estético. Pero
ese mundo de lenguaje también es arefuencial (Cerrato,
1992), puro acontecimiento de lenguaje, lenguaje sin
voluntad de referir a una realidad otra que el mismo
lenguaje (en escena, las poéticas más abstractas de la
danza, el movimiento como puro lenguaje).
En un segundo estadio del signo (Muschietti, 1986),
la estructura implica el advenimiento de la semiosis ilimitada: producción de sentido infinita propia de la función estética que organiza todos los materiales, tanto
los verbales como los no verbales.

Valga la breve descripción de un caso: un espectador conmovido que salte al espacio del escenario
para abrazar a la víctima inocente de un melodrama
(Indalecia, por ejemplo, en El desalojo de Florencia
Sánchez), no podrá amparar al personaje sino sólo
entorpecer el trabajo de la actriz. El personaje acontece en otro plano de realidad, sostenido sobre la
radical negación del ente real. En términos del célebre cuadro de René Magritte, Esto no es una pipa.
La nueva dimensión óntica del acontecimiento
poético produce una amplificación del mundo, funda nuevos territorios ónticas y es eso lo que distingue al teatro de otras formas de espectacularidad
que podemos definir como "parateatrales". La seducción (Geirola, 2000) y el fingimiento cotidianos, el
fútbol, las ceremonias religiosas y los ritos laicos,
las fiestas, los desfiles de modas, el discurso y el acto
politico, la magia, la tauromaquia, el carnaval, la televisión no ficcional, buena parte de las destrezas
circenses, no instauran un mundo otro paralelo al
mundo sino que acontecen en la esfera ontológica
de lo real intersubjetiva. Las diferencias entre teatralidad y parateatralidad se ratifican en el acontecimiento de la espectación.
La amplitud de fenómenos estéticos que
involucra el carácter referencial y areferencial del
acontecimiento poético permite incluir dentro de la
esfera de la teatralidad un repertorio abierto, que
no reconoce las exclusiones clasificatorias de las
taxonomías impuestas en los siglos XIX y XX': el
teatro musical, la danza, la narración oral (Bovo,
2002) y las múltiples expresiones de la juglaría, el
teatro leido y el semimontado, el recital de poesía y
otras manifestaciones performáticas (Schechner,
2000; Taylor, 1997).
IL ACOMnCIMIINTO IIIIIICTATOIUAL

El universo poético creado por el acontecimiento del
lenguaje a partir de los procesos de semiotización, ficción, referencia y función estética -que instauran una
dimensión óntica otra-, genera un espacio de veda
(Breyer) o espacio de resuva del teatro como acontecimiento lingüístico. La asistencia al advenimiento y
devenir de ese mundo, el atestiguamiento de ese acontecer, la contemplación y afección del universo de len-

El acontecimiento lingülstico involucra e1 problema de la referencia: a)
referencia de lo teatral o autorreferencia; b) referencia del mundo
representado; e) referencia del mundo externo. Cf. ·Hacia una teor1a de
los efectos" (Dubatti, inédito).

7

8

62

Cf. nota 5.

guaje desde fuera de su régimen óntico, constituye el
Lo cierto es que, en el teatro, el espacio de espectación
tercer acontecimiento o la instauración de un espacio nunca desaparece definitivamente: puede quedar delegacomplementario al poético: el de la espectación. Tea- do a un único espectador mientras el resto de la platea
tro es, etimológicamente, mirador. El espectador se participa "tomada" por el acontecimiento poético, pero
constituye como tal a partir de la linea que lo separa dicho espectador es el que garantiza que el teatro no se
ónticamente del universo otro de lo poético. Esa sepa- transforme en parateatro. No hay teatro sin función
ración no existe en los espectáculos parateatrales: espectatorial, sin espacio de veda, sin separación óntica
quien observa se encuentra en el mismo nivel de reali- entre espectáculo y espectador. Si el acontecimiento
dad que el acontecimiento observado. La óptica poñ- espectatorial deja de devenir, el teatro se transforma en
tica no entabla referencia con un mundo otro sino la práctica espectacular de la parateatralidad y el arte se
esfera inmediata del ser o a través de ésta la presenta- fusiona con la vida, como en la utopía artaudiana (Dubatti,
ción hierofánica de lo numinoso (Rudolf Otto, 1998). 20016 y 2002). En las manifestaciones parateatrales apunSin embargo, el lugar de la espectación puede per- tadas arriba, la espectación es desplazada por la particiderse provisoriamente dentro de un juego especifico pación. En tanto no hay distancia ontológica ni espacio
de la poética teatral. El espectador puede salir del es- de reserva, no se "especta" la misa o un partido de fútbol
pacio de espectación e ingresar en el campo del acon- -por ejemplo-, sino que se participa "dentro" de ellos,
tecimiento poético de lenguaje. Veamos algunos casos como oficiante o como hinchada respectivamente.
de esta abducción poética:
La conciencia del carácter de la espectación es un
saber adquirido en los espectadores avisados y cultos.
a) puede ser "tomado", "absorbido" por el acon- Por el contrario, puede suceder entre los niños y los
tecimiento poético a partir de determinados meca- espectadores adultos ingenuos (o en algunos casos de
nismos de participación (los payasos que involu- patología) que no haya conciencia de la separación
cran a alguien del público en sus juegos, la entre el arte y la vida'.
experiencia de hacer subir al escenario al público
Las prácticas parateatrales comparten con el teacomo en Cegada de amor de la compañía española La tro una "óptica poñtica" o "política de la mirada"
Cubana o de convenir la platea en escena, como en (Geirola, 2000: 50), pero no instauran un orden óntico
Un enemigo del pueblo, versión del director Andrés que se desvía, aparta y desprende de lo real, produBazzalo) y perder momentáneamente su conexión ciendo un fenómeno de despragmatización del lenguacon el espacio de espectación;
je (Ricoeur, 1983-4 y 5). La vida es campo de ejercicio
b) puede "entrar y salir" del espacio poético en múltiple de la óptica poñtica, de a1ñ el tópico de "la
espectáculos de tipo performáticos, en los que se vida como teatro", el "Theatrum Mundi". La especinstaura la posibilidad de una entrada permanen- tacularización de las prácticas sociales -ha señalado
temente abierta al orden óntico del acontecimien- Debord (2000)- es uno de los rasgos más manifiesto de lenguaje (La cama, por Batato Barea, en Ce- tos de la cultura actual. Pero la vida no es el teatro al
'
mento);
menos para Occidente'°.
c) puede lograr una posición de simultaneidad
en el "adentro" y el "afuera" del universo de lenguaje, como sucede con algunos espectadores de inten- 9 Múltiples testimonios dan cuenta de este borramiento ingenuo de los
sa participación festiva en Periodo Villa Villa del gru- limites entre la vida y el arte: las participaciones de los chicos en las
po De La Guarda: el espectador especta y participa funciones teatrales, quienes increpan directamente al personaje y entran
en diálogo con él como si su ser aconteciera en el mismo plano de realidad
simultáneamente, y en la mirada de los otros apa- en el que ellos se ubican; el episodio del Fausto criollo de Estanislao del
Campo; la reacción de los gauchos que, en funciones circenses, saltaban
rece como "parte" del espectáculo;
al picade~o para defender a Moreira de la policia; la anécdota referida por
d) puede ser "tomado" por el acontecimiento poé- Jorge Luis Borges a Ricardo Piglia sobre una muchacha que aseguraba
tico a través de la experiencia que Peter Brook tener un hijo de Juan Moreira (cuando en realidad lo habla tenido del
actor que encarnaba el personaje en una compai'lla itinerante).
(1994) ha denominado "teatro sagrado" en su El es- 10 Al respecto, Jack Goody (1999: US-168) reconoce una "tendencia
pado vacío: la fuga de la realidad, lo invisible hecho internacional" europea contra d teatro, que se remonta a los textos
platónicos y perdura con avatares diversos y reformulaciones hasta bien
visible, la conexión con lo absoluto, el teatro como avanz.ada la modernidad, en la que la antiteatralidad se expresa
repudiando en el teatro su distancia ontológica respecto de lo real y el
hiuofanía (Mircea Eñade, 1999).

63

�dad, son categorías que están en la base de la experiencia convivial. La semiótica puede leer el acontecimiento poético-lingüístico, pero no desde el régimen
de afecciones de lo convivial, la cultura viviente, lo
aurático. La teatrologia debe emprender el desafio de
repensar la teatralidad desde su cimiento convivial.
Resulta interesante observar que en algunas prácticas teatrales actuales se restituye al convivio su dimensión de sympósion y comensalía (Murray, 1995): baste citar la comida judía que se sirve en Trilogfa de las
polacas (Patio de Actores, 2002), en los consumos del
café-concert o en las golosinas y bebidas que se venden en los intervalos de espectáculos del circuito
comercial. Pero el beber puede adquirir una dimensión simbólica, como expresa Ana Maria Bovo
(2002) al reflexionar sobre su conciencia del
convivio durante una función: "la palabra 'comunicación' me parece demasiado técnica para nombrar
el fenómeno. Es otra cosa: yo me bebo el silencio
( que hacen los espectadores concentrados en el espectáculo) y ellos se beben mis palabras" (123).
En conclusión, a partir de los estudios de Florence
Dupont sobre las prácticas literarias orales en la cultura "viviente" del mundo greco-latino, hemos propuesto en este trabajo una redefinición de la teatralidad desde el concepto de convivio. Recurrimos para ello
a diversos aportes bibliográficos y una metodología
empírico-inductiva de base antropológica, fundada en
nuestra enciclopedia de espectador, así como en las
declaraciones de teatristas y de otros espectadores.
Sostuvimos que el teatro es una de las manifestaciones conviviales heredadas en el presente de esa "cultura viviente", en la que la letra palpita in vivo, a través de
las formas de producción, circulación y recepción diferentes de la letra in vitro, "enfrascada" propia de la
cultura del libro. Ligado a la tradición de la poesía oral
a que hace referencia Dupont, el teatro preserva en la
actualidad la cultura convivial dela oralidad en una
sociedad letrada y regida por al auge de lo
sociocomunicacional sobre lo socioespacial. A partir
de una reconsideración de lo convivial, definimos el
acontecimiento teatral como una tríada de subacontecimientos concatenados causal y temporalmente: el
acontecimiento convivial, el acontecimiento de lenguaje opoético, y el acontecimiento de constitución del espacio del espectador.
Para ampliar y continuar estas investigaciones, remitimos a dos trabajos mayores (Dubatti 2003 y2005).
Allí hemos propuesto, de acuerdo con las

EXPERIEMCIA Y LEMCUAJE

La composición triádica del acontecimiento teatral
permite refundar las bases de nuestra comprensión del
teatro en el convivio. Si la semiótica trabaja sobre el
análisis del segundo acontecimiento y el tercero, es
necesario volver al primero. Y éste se manifiesta
como un campo complejo en el que no rigen las certezas instaladas por la semiótica como preceptos incuestionables.
La primera constatación es que, en el acontecimiento convivial, en la experiencia de presencia, de
contacto e intercambio aurático, no todo es legible. La
experiencia convivía! tiene puntos ciegos y funciona por contagio. Transcurre, es efímera y es imposible retenerla, reconstruirla o restaurarla en su dimensión presente. Al convertirla en artefacto de la
memoria, se la desnaturaliza: no se conoce la experiencia convivial sino un artefacto construido para
una aproximación prácticamente imposible. La experiencia convivía! se pierde, no puede ser conservada. El artefacto de la memoria implica
congelamiento, detenimiento, en oposición a la fluidez y mutabilidad de la experiencia. Lo convivía!
también se desnaturaliza en la narrativización: pierde espesor e intensidad.
Además, en el convivio hay más experiencia que lenguaje. Hay zonas de la experiencia de las que el lenguaje no puede construir discurso. Hay zonas de la
experiencia que no se pueden semiotizar y, en consecuencia, quedan fuera del marco lingüístico
( Carnap, 1974) de la semiótica. La experiencia está sujeta a los límites de la percepción. La realidad es transformada en experiencia a partir de una percepción
fragmentaria. Suceden más cosas que las que percibimos. Si percibimos "mal", comprendemos "mal",
construimos un artefacto lingüístico deficiente
(Beckett). La realidad y el texto son ilimitados, pero
la percepción es limitada, y en consecuencia la experiencia es limitada. La experiencia y la percepción están condicionadas por la cultura y son inmediatez: no
hay perspectiva, no hay toma de distancia. Complejidad, multiplicidad, simultaneidad, limitación, veloci-

rito. Paradójicamente, dicho repudio implica de alguna manera

el

reconocimiento de la especificidad ontológica del acontecimiento poético
teattaL Remitimos al respecto a los estudios de J. Barish (ThcAnti-Theatrical
Prcjudicc, 1981) e l. levine (Men in Women's Clothing, 1994), entre los más
recientes.

64

formulaciones precedentes una aproximación empíri- Dubatti, Jorge {1999). El teatro laberinto. Ensayos wbre teatro argentino. Buenos Aires: Aruel.
co-inductiva al convivio teatral a partir de tres ejes: la
Dubatti, Jorge (2001a). "La deslumbrante intensidad de las propuestas
composición del convivio (integrantes y vínculos), su
m1nimas. Entrevista con Beatriz Sarlo", en Teatro al Sur 19 (edición
especial V, agosto) (13-16).
estructura diacrónica (convivio preteatral, teatral propiamente dicho, de los intermedios y posteatral) y el Dubatti, Jorge (20016). "Consideraciones sobre el cuerpo y la cultura en
el sistema de ideas del 'Prefacio' a El teatro y su doble de Antonin
comportamiento convivía! del público (acciones
Artaud", en AA W. Cuerpos. Universidad Nacional de Jujuy: Talleres
Gráficos dela UNJU (!09-126).
intersubjetivas y condicionamientos). Señalamos adeDubatti,Jorge
(2002). El teacrojaoglifico. Herramientasd,potcica teatral. Buemás el nuevo sentido y función que adquiere en las
nos Aires: Aruel.
nuevas condiciones culturales el teatro en tanto acon- Dubatti,Jorge (2003). El convivio teatraL Ttoria y prdctica del Tea ero Comparado. Buenos Aires: Atuel.
tecimiento convivial y revisamos la nueva concepción de
Jorge (2005). Filosofía del teatro 1: Convivio, experiencia, subjetividad.
texto dramático y sus sistemas de notación como escri- Dubatti,
Buenos Aires: Aruel.
tura múltiple, cuestionada y provisoria del acontecimien- Dupont, Florence (1991). Homtre et Dallas. lntroduction d une critique
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to teatral. Creemos que la reconsideración de la teatraliDupont, Florence (1994). L'Jnvention de la Litttrature. De l'ivressc grtcque au
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65

�BIBLIOCLIPS

VIENE
ILLE
RODRICO FRESÁM UMO
Hay
escritores que no plantean ningún
problema a la hora de decidir cúal de sus
libros (que también son nuestros libros)
darles a firmar. Así, en los años que llevo
en Barcelona no dudé un segundo -por
citar unos pocos casos- en que Campos
de Londres era el libro que tenía que
dedicarme Martín Amis, El mundo según
Garp era el que le correspondía
garrapatear a John Irving o Submundo el
que le tocaba a Don DeLillo.

E1

criterio es tan simple como sentido: elegir
aquel libro que, de desaparecer, dejarla un
agujero imposible de llenar en nuestras bibliotecas
y en sus obras. Dias atrás, el caso de John Banville
(Wexfrod, Irlanda, 1945) fue mucho más
complicado. Tenla que encontrarme con Banville
en la librería La Central, en cuya terraza el
escritor irlandés grabaría una entrevista para la
televisión catalana, y ah! estaba yo, frente a mis
estantes, sin saber qué libro elegir. Por que la obra
de Banville -por lo general reunida en torno a
trilog!as elásticas pero fuertes- no resulta fácil
de redudir a favoritos o indispensables. En unos
y en otros, en todos, esa voz que es la voz de
Banville. quien es La Voz con la que se desgranan,
de a poco, como deshojando más plantas

carnlvoras que margaritas,
confesiones organizadas
alrededor de la pausada o
vertiginosa velocidad de los
pensamientos. Historias
girando centrífugas dentro
de las cabezas de los
protagonistas. Beckett via
Nabokov en tramas-tumores
que enseguida hacen metástasis en secretos primero
y culpas después. Páginas
donde cada palabra cuenta y
toda oración narra, casi
siempre, en una prírnertsima
persona de primera o -en

67

sus muy personales biografías de Kepler y Copérnico, publicadas en Argentina por aquellos d1as en
los que lo histórico hacia
histeria- desde un afuera
muy Intimo comprendiendo,
y haciéndonos comprender,
lo que nadie comprendió
hace tanto tiempo.
As! que cuál: iEl libro de
las pruebas? /Mi muy raro y
muy dificil de conseguir
ejemplar de los funda cionales relatos contenidos
en Long Lankin? iEl intocable?

�.

•

1
•r

i

;

..

¿O mejor llevarle ese díptico en bus,
ca de una tercera parte compuesto
por Eclipse e Imposturas? ¿O tal vez
El mar, porque es el último y el que
ha venido a presentar y el que por
fin, lo ha vuelto reconocido y reconocible a un lector español que has,
ta ahora habla decidido no mojarse
en las aguas de este autor tal vez por
pensarlo demasiado •dificil" y ·es,
tilista" y todo eso?
Lo que decidí entonces fue lle,
nar una bolsa con la obra completa
de Banville y dejar que fuera él
quien eligiera el que pensara más
apropiado. Asi, llegué a la librerta,
y ahi estaba Banville frente a las
cámaras (igual que en las fotos pero
más bajo de lo que esperaba, con
una aire de hobbit tamaño XL, pero
hobbit finalmente) y después se
apagaron ·1as luces y se desengancharon los micrófonos y nos fuimas a un bar cercano y después de
la cerveza número quién sabe, le
señalé a Banville mi bolsa y le comenté mi dilema y le dije que él decidiera por mi. Y Banville dudó menos tiempo que el segundo que
consume una, cualquiera, de sus
comas siempre puestas en el sitio
exacto y en el momento justo, y
dijo: "Todas. Te firmo todos".
DOS "Es bueno ver que una obra
de arte ha sido reconocida", dijo
Banville. No me lo dijo a rn1 frente a
una cazuela con pulpitos una prirnaveral noche de otoño en Barcelona, sino a los comensales asistentes a la cena del Premio Booker del
2005. Lo dijo en vivo y en directo,
por televisión. Y Banville no se referia al libro de otro sino al propio,
a El mar-que mínutos después trepaba a lo más alto de las listas de
best-sellers de UK y que un año y
algo más tarde coronaba casi todas

las listas de ficción traducida alcas,
rellano durante el 2006-, y lo dijo
luego de subir al proscenio y aceptar el galardón, para asombro de la
concurrencia toda que se dividió
entre el aplauso por lo alto y la condena por lo bajo. Y Banville encantado, claro. Y Banville -el mismo
Banville que alaba al Last Evenings on
Earth de Roberto Bolaño en las páginas de The Nation o destroza al
Sábado de Ian McEwan en las de The
New York Review of Books provocan,
do una de las polémicas literarias
más feroces de los últimos tiernpos- seguía todavia más encanta,
do en Barcelona, un año después de
su Noche B, recordando sin ira y
con el casi descarado placer de
quien ya ha contado el episodio
demasiadas veces pero nunca las
suficientes: "Fue algo genial. Se suponla, as[ lo indicaban todas las
apuestas, que el ganador seria
Arthur &amp; George de Julian Barnes. O
que Ishiguro se llevarla su segundo
Booker. Creo que yo estaba último
en las apuestas porque, bueno, yo
escribo esas novelas 'bien escritas
pero donde no sucede demasiado',
dicen. De hecho, a la mañana siguiente, el editor cultural de The
Independent condenó al jurado por
haber hecho 'tal vez la peor y se,
guro más perversa elección en los
36 años del Booker'. As1 que yo
sub[ a decir lo mio y dije eso y lo
dije por molestar, para meterle el
dedo en el ojo a la escena cultural
londinense. Lo dije porque han
sido muchos años de soportar injusticias, de ser 'escritor de escritares' y de tener que lidiar con tipos que piensan que la trama es
lo único que importa. Y lo dije
porque era verdad: El mar es una
buena obra de arte". El mares también, según Banville, la novela
68

para la que estuvo preparando
"más de cuarenta años; porque de
algún modo todo surge de la ínfancia y de sus veranos" y que, estima,
tiene una voz "más simple y piado,
sa y menos maligna que la de mis
otras novelas".
Le comento a Banville que cuan,
do supe que su siguiente novela
después de Eclipse e Imposturas se iba
a llamar El mar no dudé ni un rno,
mento que serta el cierre de lo que
podrta llamarse Trilog!a Cass. De
este modo, la primera era la versión
del asunto narrada por el padre estrella del teatro de la joven suicida
Cass Cleave, y la segunda la versión
de su amante intelectual. La terce,
ra y con ese título -Cass se habla
arrojado a las aguas para morirtenía que ser, por fin, la versión del
fantasma en otra banvilleana nove,
la de fantasmas sin fantasmas. Pero
no, El mar -considerada por mu,
chos criticas corno la más •sencilla"
de las obras de Banville- era otra
cosa. Le digo a Banville que a rn1 no
me pareció más o menos compleja
que las anteriores pero que si podrta definirla corno una suerte de
Verano del '42 reescrito por Henry
James. "Je, je", rte Banville con esa
risa de quien no se está riendo
mientras ensarta un pulpito y, si, El
mar como una novela "de playa", una
memoria de adolescencia con sexo y
arena y olas y, en la orilla, otra vez, el
tan recurrente corno las mareas terna
de Banville: cómo hacer y deshacer
memoria. Pero ni rastro de Cass.
Cuando le comento esto, mi ilusión frustrada de oír a Cass,
Banville me mira primero desean,
certado y después con los ojos de
quien mira pensando: "Jamás se me
hubiera ocurrido ... Es verdad ... Si,
una novela contada por Cass
Cleave es una idea atractiva ... De

3

1
•1

acuerdo: voy a escribirla. Pero Cass
tendrá que esperar a que acabe la
que estoy escribiendo ahora. Serán
dos o tres años. Y también tengo
que ocuparme de Benjamín Black".

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1

TRES Benjamín Black es el seudónimo con el que John Banville acaba
de publicar su primer policial (aun,
que todos sus libros bien pueden ser
considerados policiales o, mejor aún,
criminales) protagonizado por el
patólogo y viudo Quirke (nada que
ver con la Scarpetta de Patricia
Comwell o los tecnócratas d la C.S.I,
)y titulado ChristineFalls. ~irk, en inglés, significa rareza y, para muchos
de los seguidores de Banville, Christi·
ne Falls (que publicará Alfaguara du,
rante el 2007) será una rareza: terce,
ra persona: casi no hay página donde
no suceda algo y un tan enrevesado
corno sorprendente argumento don,
de -en el Dublín de los cincuenta,
con Quirke investigando la muerte de
una mujer calda en desgracia yendo
y viniendo al pub y departiendo con

su amigo Barney Boyle que apenas
esconde al vertdico Brendan Behanla iglesia, la mafia, la masoneria católica y los clanes familiares se trenzan
en una lucha a muerte por un bebé
desaparecido en Irlanda y aparecido
en los Estados Unidos. El resultado
es un lluvioso melodrama gótico donde casi todos son culpables y la prosa
entre lírica y clínica de Banville, una
vez más, es la única forma de justicia
en un paisaje podrido por odios
ancestrales.
Le pregunto a Banville si le resultó más fácil escribir corno Black y me
mira con ojos tristes y responde con
las mismas todavía más tristes palabras -una tristeza que apenas esconde la felicidad de saberse uno de
los buenos de verdad- que ya le había leído decir en otra parre: "Nunca
es fácil Nada es fácil Ninguno es fá,
cil Yo suelo pasarme horas tras hora
en una oración o en un párrafo. Por
eso detesto a todos rnis libros por
igual. Y los odio porque me resulta
imposible leerlos. Los conozco tan ín-

69

timarnente, soy tan consciente de to-das y cada una de sus partes que, al
repasarlos, lo único que veo es cómo
mejorarlos un poco más. Escribir es,
para nú, corno intentar redactar un
sueño. Nunca selo hace del todo bien.
Pero uno insiste. Y, de acuerdo, no es
el tipo de literatura que le gusta a todo
el mundo. Pero al menos ese el tipo
de libro que a rn1 me gusta escribir...
Benjamín Black es rni oportunidad de
set otro sin dejar de set yo. De hecho,
ya estoy bastante avanzado en el segundo thriller de Quirke. No sé ... Con
Black somos muy distintos pero nos
gustan las rnismas cosas. Es más, le
deseo lo mejor. Le deseo a Benjamín
Black que se gane el próximo Booker.
Y, ya que estarnos en terna, que John
Banville se lleve el Nobel".
Y Banville, con voz de Banville, me
pide que pida más pulpitos rnientras
me firma una novela titulada E! mar y
Black, con letra de Banville
'
autografía las pruebas corregidas y
encuadernadas de otra novela llamada Christine Falls.

�...
:

LETRAS AL MARGEN

•

,

ara _u1en
se escr1 e?
EDUARDO AMTOMIO PARRA
Una de las preguntas que se hace el escritor
en ciernes y permanecerá en su mente durante
muchos años es ¿para quién escribe? No es
algo banal. Cada vez que un alguien publica
un nuevo libro, no falta el periodista que lo
cuestiona acerca del "lector" al que dirige la
obra. A veces el aludido responde "A mí no
me importan los lectores". En otras ocasiones
la respuesta es "Escribo para mí", lo que desde
cualquier perspectiva resulta incongruente
con la publicación de la obra. En un tenor
semejante, pero con más elegancia, dicen que
Rulfo, hablando de Pedro Páramo, aseguró que
lo había escrito porque "es el libro que yo
quería leer y no estaba en mi librero".

70

En otros tiempos los escritores
contaban con receptores cuyos
comentarios condicionaban sus
obras, sin que nadie los acusara de
"hacer concesiones" al público. En
la Grecia antigua, por ejemplo, los
dramaturgos Esquilo, Sófocles y
Eurlpides debían complacer a la
multitud del teatro, a riesgo de
perder fama, salud y hasta la vida,
pues el pueblo ateniense, si vela
su gusto ofendido por una tragedia, lanzaba sobre el autor una
lluvia de piedras ( con los siglos
fueron sustituidas por frutas y le,
gumbres podridas, pero la costumbre permaneció). As!, los tres
trágicos aprovechaban la "retroalimentación" para hacer sustracciones o añadidos con tal de agradar al público durante la siguiente
representación. Esas obras llenas
de "concesiones a la plebe" son las
que dejaron a la posteridad, que

las consideró clásicas.
Durante el Medioevo y el Renacimiento la obra de los escritores
debla ser del gusto de obispos y
sacerdotes, quienes al leerla haclan observaciones que casi siempre eran acatadas (aún estaba en
peligro la fama, la salud y, en
tiempos de la Inquisición, incluso la libertad y la vida). Las cosas
no habían cambiado mucho en ese
aspecto y, no obstante, a diferencia de ahora, el escritor conocla
perfectamente el rostro y la manera de pensar de sus principales
lectores, y a veces hasta de aquellos que no eran tan "principales"
y empezaban a conformar "su público". Cuando se escribia bajo la
protección de los mecenas sucedia lo mismo: de la aprobación o
reprobación de "quien pagaba"
dependía el alimento del artista y
de su familia y, de los esporádi-

71

cos lectores independientes (quizás entonces aún no tan "anónimos"), la nutrición de su ego.
Hasta el siglo XIX "escribir" se
convirtió en un oficio liberal que
redituaba algo de ganancia y, por lo
tanto, independencia. Sin embargo,
a pesar de que ya se daba entonces
cierta masificación de la literatura,
los narradores segulan conociendo
las facciones y la mentalidad de sus
lectores. Escribian para los burgueses educados y trataban de halagarlos
incluso cuando denunciaban sus vicios o al ridiculizarlos en el papel Tenían la ventaja de saber, al menos de
un modo general, cómo iban a reaccionar ante su obra.
Quizá fue durante la primera mitad del siglo XX cuando el escritor
comenzó a "especializarse", a escribir para determinado público. Quienes abrazaron las vanguardias escribian para sus colegas y para los

�críticos, si acaso también para ar·
tistas de otras disciplinas, aunque
dijeran que lo hacían para el púbh·
co. Los revolucionarios de izquier·
da lo mismo, aunque pensaran que
sus escritos estaban dirigidos "a las
masas" (que no sabían leer) y, más
tarde, según su
nacionalidad,
para las autorida·
des del Partido:
sus lectores más
atentos. Los que
siguieron fieles al
"gusto de las ma·
yorías" (el púbhco
anónimo) estable
ciclo durante el si·
glo anterior, pronto se vieron desplazados por el
cine, la radio y,
más adelante, por
la televisión y
otros medios más
avanzados.
Sándor Márai, el
gran escritor hún·
garo reciente·
mente rescatado
para la lengua española, apunta en su hbro de me·
morías ;Tierra' ;Tierra!: "Los escritores necesitan conocer el rostro de
sus lectores. No en el circo de las
veladas hterarias, sino en otro lugar y de otra forma. Como los espiritistas ven el aura de la persona
evocada en el plasma materializado. Una obra literaria no es solamente lo que el escritor (y el hbro)
cuentan, ni tampoco su manera de
relatar, sino sobre todo la atmósfera que la rodea. En esa atmósfera el
hbro cobra vida, y sin ella se resu•
me en un astro frío, en un cuerpo
celeste que brilla pero no tiene
alma". Y agrega: "Para que un hbro

permanezca vivo, el escritor debe
saber que en algún lugar del presen·
te o el futuro existe un ser extraño,
su lector, un fenómeno dialéctico
que es su abado y al mismo tiempo
su enemigo. Alguien que lo invoca
y al mismo tiempo lo rechaza. Ha y

algo sensual en ese fenómeno, algo
invocador y algo amenazador. Él es
la pareja, como la mujer en el amor".
Ahora, cuando la industrialización del hbro ha convertido a nuestros posibles lectores en una pequeña masa amorfa, completamente
anónima, en la que tan sólo de vez
en vez es posible distinguir algún
rostro concreto, o cuando la radio,
la prensa y la televisión se han convertido en las rutas más seguras
para que un autor se dé a conocer
al púbhco, o cuando los pocos lectores con que contamos están dispersos en los estratos ideológicos,
educativos y sociales, o cuando la

72

obra hteraría se ha transformado en
un articulo cada vez más desechable, resulta dificil, casi imposible,
concebir para quién se escribe.
Acaso por eso, ante una pregunta tan insistente, muchos colegas se
atienen a respuestas como "No me
importan los lecto·
res" o "Escribo para
rrú mismo". El poeta
Luis Cernuda centró
su esperanza, su necesidad, en un poeta
futuro , a quien le
dice: "Cu ando en días
venideros,(... ) lleve el
destino/ tu mano hacía el volumen donde
yazcan/ olvidados
mis versos, y lo
abras/ yo sé que sen·
tirás mi voz llegarte/
no de la letra vieja,
mas del fondo/ vivo
de tu entraña, con un
afán sin nombre/ que
tú dominarás. Escú·
chame y comprende./
En sus limbos mi
alma quizá recuerde
algo/ y entonces en ti
mismo mis sueños y deseos/ tendrán razón al fin, y habré vivido".
En lo particular, quien esto escribe
no lo hace para "nadie" (le importan
los lectores, aunque sean pocos), ni
para el "escritor futuro", ni tampoco
para "él mismo", aunque si para quien
guarde con él ciertas coincidencias de
interés estético, de cultura, de manera de pensar. Alguien que, aunque no
sea idéntico, funcione como una suer•
te de rellejo, acaso distorsionado,
pero con ciertas semejanzas. Debe
existir. Este escritor lo intuye. Lo
supo desde que leyo un verso de Jai·
me Sabines que reza: "Ando buscando un hombre que se parezca a mi ..".

�.: . .

NO HAY TAL LUGAR
n Texas, donde viví seis
años, asistí a disciplinadisimas marchas muy
pequeñas, que no sólo se llevaban
a cabo sobre las banquetas sino
que también tenían horarios muy
específicos, para apoyar la amnistía de ciudadanos salvadoreños.
Luego, con amigos de Veterns for
Peace o del SWP, íbamos a cafecitos de la calle de Montrose con
nombres tan singulares como La
Jaliciense o, si era un poco más
tarde, al Valhalas, el bar de la Universidad de Rice donde la cerveza costaba 50 centavos y la compañia, siempre diversa y siempre
inesperada, era completamente
gratis y completamente amena.
Ahí discutíamos, en todos los
acentos posibles y en algunos con
toda seguridad imposibles, las políticas de Reagan y, blandiendo el
número más reciente de The
Nation , esgrimíamos airados argumentos sobre la Contra o la situación, bastante precaria, de los
programas de educación bilingüe.
Lela el Utne Reader. Lela The
Revolutionary Worker. Lela Granta.
Salia muy seguido a caminar por
unas calles bordeadas de encinos
con una tia que habla participado
en las movilizaciones chicanas de
los sesenta y que habla viajado a
Cuba y a China cuando ninguna de
las dos cosas estaba ni de moda ni
permitida y que, después de pasar
un par de días en la cárcel por defender su librería de un ataque del
Ku Klux Klan, habla aumentado su
expediente en la FBI. Enrollaba mis
propios cigartillos. Tornaba clases
entonces con profesores que hablan

E

militado activamente en los sesenta y que se referían a si mismos,
quién sabe si consecuentemente,
como gringos. Andaba mucho en
bicicleta. Cuidaba un perro.
Lela el New York Review of Books.
Lela a Audrey Lorde. Lela a Camilla
Paglia. Lela a Alice J ardine.
Un día a la semana daba clases
de español en Pueblo to People, una
cooperativa independiente que se
dedicaba a importar productos
artesanales de Latinoamérica a
maestros de primaria, feministas
sin brassiere, miembros de bandas
pospunk cuyos hijos respondían a

nombres como "Tomatoes", sindicalistas con titulo universitario,
parejas de bienpensantes que iban
cada año a observar pájaros a Costa Rica, latinos que sabían hablar
pero querían aprender a escribir en
español, ex integrantes del WWP
con planes de pasar un año entero
en Bolivia. Esos mismos alumnos
me invitaban a fiestas temperamentales donde parejas de judíos con
nicaragüenses o blancos de San
Francisco con negras de Alabama,
o mexicanas con as-gringo-as-youcan-get atacaban con similar pasión
la política internacional del parti-

MY
OWNPRIVATE
UNITED STATES
CRISTINA RIVERA CARIA Había Leído

aKerouac y había leído aGingsberg, y había
leído, sobre todo, aCorso. Había leído aDiane
Di Prima. Alguien me había regalado un
libro de Ferlinghetti. Había leído Naked
Lunch y Cities of Red Night. Había leído a
Cassidy. Leía con regularidad a Chomsky.
Ya había quedado prendada de Susan Sontag.
Eso era, para mí, Estados Unidos,
74

1

i

!'
'

do republicano sin augurarle nada
mejor ni al pais ni al mundo con los
demócratas. Lela por horas enteras
periódicos del siglo XIX tratando

miembros, por cierto, siempre portaban cachuchas con lemas a favor
de la Nicaragua sandinista, en el
Fitzgerald's, o jugando billar en el

de encontrar a los hispanos que
desesperada y gustosamente buscaba para el Retrieving the Hispanic
Heritage in the United States -un trabajo de medio tiempo.
Lela a Angela Davis. Lela Z Magazine. Lela a J ohn Hart . Lela a
Américo Paredes. Leía Mother Janes.
Los domingos asistía a una reunión de feministas de todas las
edades y todos los colores en los recintos iconofálicos de la iglesia unitaria para terminar oyendo blues,
horas más tarde, en el Reddie Room
o poniéndole una atención desmedida a la lírica descarnada de las
canciones de Uncle Tupelo, cuyos

Kipling' s, un barecito de barrio
donde tocaban amigos de amigos
que entre rola y rola sallan a los
callejones adyacentes para fumar
un poco de marihuana. Caminaba mucho. Utilizaba el transporte público. Tenía una bandera roja
y otra nacionalistamente tricolor
a la entrada de una vieja casa de
madera que no gozaba ni de calefacción ni de aire acondicionado.
Comía alimentos orgánicos que
usualmente compraba en tiendas
vietnamitas o árabes o tai landesas. Cuando saludaba decía
"buenos días" -en español, el original. Y los chóferes de autobuses,

75

las secretarias, los empleados, los
dependientes, los transeúntes respondían en español, acentuado
ciertamente, es decir, no en el original, pero en español al fin y al
cabo. Pensaba.
Leía a Butler. Lela The Guardian.
Leía a Gilbert Joseph. Leía a Susan
Kellogg. Lela a Freizer.
Pensaba.
Se trataba de un país, entonces,
donde se podía leer y vivir y pensar. Se podía desvariar, diferir,
utopiar.
Y sabia, por supuesto, que alrededor de ese mundo que era mi
mundo, alrededor de ese país que
era mi país o la versión privada de
mi país, se encontraban, verídicos
y verdaderos, todos los procesos
sobre los cuales lela y discutia y
comentaba críticamente: la pobreza, la discriminación, el
sexismo, la muerte. Lo sabía, digo,
pero no lo comprendí hasta que
no presencié, con todo conocimiento de causa, una marcha sorprendentemente numerosa que
avanzaba, con la lentitud que da
a veces el poder, no sobre la banqueta, como lo hacíamos nosotros
en disciplinadísimas marchas
muy pequeñas, sino sobre el centro de la calle misma, su columna
vertebral, su plexo. No comprendí que se trataba de mi Propio
Texas Privado hasta que no observé el brillo angular de los ojos que
se asomaban a través de los agujeros de los gorros puntiagudos y
blancos del Ku Klux Klan.
Todo esto de finales del siglo
XX, por supuesto. Todo esto en mi
propio life time.

�dela

MICUEL COMZÁLEZ VIRCEM

lNo lo entiende? Lo que frívolamente

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llamamos realidad no está ahí hasta
que se ha convertido en realidad a
través del arte. En otras palabras, el
arte nunca hace una afirmación sobre
la realidad, sino que es en sí mismo
la única realidad que está ahí.

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Gerhard Richter

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1

77

�La pintura de los manuscritos góticos, como el Book
of Kells que data del año 800 y que se encuentra en
el Trinity College de Dublín, re\'ela una sensibili
dad que interpreta la realidad visual como una se ·
rie de signos semiocultos que contienen el mensaje

cia de otra realidad mucho más concreta y cierta
que la ilusión de lo contemplado. Tal como lo señala Kart Ruhrberg, "el realista serio no refleja irre·
flexivamcnte la realidad, sino que la analiza",
Adrián Procel ha desarrollado gran parte de su tra

cifrado de Dios acerca del sentido final del mundo.
La representación de símbolos mitológicos ocultos,
miniaturizados, dentro de representaciones de objetos cotidianos, forzaban al espectador a descifrar
las revelaciones que el lenguaje pictórico conterúa
dentro de diferentes niveles de percepción visual.
Tal ejercicio constituía en realidad una preparación
de cómo ver el mundo "real" exterior, en cuya con·
templación el ser humano debla agudizar la mira
da para descubrir los signos que el Ser Supremo
habla dejado para aquellos dispuestos a profundi
zar en el mensaje di\'ÍnO que estaba ah!, inmerso en
la cotidianeidad visual.
De esta forma, el arte pictórico medieval señala
baque lo percibido visualmente no era más que una
"representación" simbólica, y que la realidad misma no era más que un mensaje cifrado para enten ·
der la "verdadera" realidad, metafísica y espiritual,
a la que pod.!amos aspirar si comprendíamos los
mensajes de este mundo.
La obra de Adrián Procel es una indagación continua sobre la lectura de la realidad ,isual como una
sucesión infinita de signos que sugieren la existen-

bajo artístico con un hiperrealismo enfocado en
analizar la experiencia de lo ,isual cuestionando
su valor en tomo a qué es lo real. A diferencia de la
mayoría de los hiperrealistas anglosajones de la pri
mera generación -Richard Estes, Robert
Cottingham, Don Eddy, y algunos otros exponentes- que se concentraron en estudiar el valor propio de la pintura como medio con respecto a la fo
tografia, Adrián entiende ya perfectamente los
alcances de cada medio, por lo que su trabajo no
debe ser entendido como una contraposición al medio fotográfico. Más bien, la obra pictórica de Procel
captura el momento visual no como una documentación del instante exterior, sino como una documentación del instante interior en el que la imagen
visual es ya un hecho mental. Se trata, pues, de instantáneas de la memoria misma, del momento en que
la percepción visual se comierte en imagen mental.
Este retrato revela que ya en el momento de observar,
instantáneamente cargamos la realidad de nuestro
propio peso personal y mitológico.
Así, cuando a primera vista un cuadro de Adrián
Procel parece darnos una imagen fotográfica de un

78

instante casual, una aparente instantánea de la
cotidianeidad personal, un examen más cuidadoso
y pausado de la representación revela que los detalles de cada objeto y cada figura han sido despojados de cualquier accidente que hubiese interferido
con la percepción ideal de la escena. Esto es, no hay
en las imágenes ningún accidente que, en el usual
registro fotográfico, aparece como un elemento que
remite a alguna situación o evento que va más allá
del tema de la fotografia: marcas en la piel, manchas extrañas en los muros, pliegues que remiten a
otra ocasión, algún insecto que pasaba
incidentalmente; todo ha sido filtrado por la memoria en el cuadro, el cual sólo incluye aquello que
recordamos fotográficamente de los eventos cotidianos
de manera que esta representación tiene mayo;
realidad personal que la fotográfica. Es evidente
que para Procel estas instantáneas de la mente
entrelazadas, van tejiendo una estructura d~
mitologías y simbolismos personales que a su vez
se proyectan, en forma inversa, sobre la realidad
misma, de manera que el artista desarrolla una
sensibilidad visual que descubre en cada mirada

un posible nuevo símbolo o un nuevo elemento
que integrar a su mitologia personal.
Adrián inició su contacto con el arte pictórico
como rotulista, es decir, como pintor de rótulos comerciales de gran demanda entre el comercio po-

pular de México. Ya desde ese tiempo Adrián se interesó por los diferentes estratos de significado proyectados en el aparentemente inocente rótulo publicitario urbano o en la etiqueta de un envoltorio,
desarrollando una sensibilidad especial hacia aquellos signos visuales de gran interacción mnemónica
-pegajosos, pues. De aqul, la capacidad de análisis del artista le llevó a examinar aquellas escenas y
momentos vitales que, como rótulos publicitarios,
tienen la capacidad de permanecer continuamente
en la memoria. Adrián entendió, además, que estas
imágenes altamente mnemónicas han sido seleccionadas y filtradas por la mente para constituir una narrativa que otorga un sentido integral a la realidad
Por esta misma razón la investigación de Adrián
Procel tuvo que extenderse más allá de la representación pictórica propia, para rastrear en la realidad
tridimensional aquellos objetos y sus marcas que
tienen el poder de activar especialmente la facultad mitologizante del artista. Esto es, objetos y situaciones cotidianas con la capacidad de seducirnos, como un rótulo, para incorporarlos dentro de
la estructura simbólica con la que damos sentido a

la realidad. Entre sus "hallazgos", Adrián ha llevado al espacio de las galerías una estaca topográfica
con los niveles marcados; una piedra de especial forma ovoide, fracturada, que al centro guarda una especie de embrión mineral; un ladrillo intervenido

79

�ro por excelencia de la época moderna, un mensaje
que le señale la realidad concreta de su memoria.
Como una investigación continua sobre la percepción de la realidad visual, la obra de Adtián Procel
puede ser vista como un Book of Kells personal, que
nos enseña a leer nuestra realidad visual para comprender la forma en que lo observado se transforma
instantáneamente en un s!mbolo cargado de referencias implicitas y conexiones semiocultas -inconscientemente- con el tejido de mitos y narracio-

en el que la palabra MÉXICO del molde ha sido
modificada a LÉXICO, con lo que una vez más el
artista subraya la propiedad semiótica de los objetos, naturales o artificiales, que integran la estructura del mundo como un lenguaje codificado
-no el lenguaje de Dios, como en el caso de los
manusctitos medievales, sino el lenguaje de la publicidad personal con la que marcamos, como con
estacas, los eventos más significativos en nuestra
interpretación del mundo.

CONVERCENCIAS
Y DIVERCENCIAS:
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el)
~

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Es ciertamente indiscutible hoy en día
que la observación de los hechos
es la única base sólida
de los conocimientos humanos

Auguste Comte

1•

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1

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nes que usamos para dar un sentido personal a la
experiencia del mundo. Como en los manuscritos
medievales, las pinturas de Procel nos empujan a
observar los más m1nimos detalles de la representación pictórica; sólo que, si en las miniaturas góticas cada detalle contiene a su vez otros detalles
simbólicos en diferentes escalas, en las obras de
Procel descubrimos que esos detalles están perfectamente vacíos, que la mano ya no tiene más poros, que la superficie reflexiva ya no revela más texturas: que la percepción del detalle tiene sentido
sólo como un símbolo o estaca que completa el
mapa topográfico sobre el que· discurren como
mitos ciertos instantes cotidianos.

Mucho más complejas han sido las acciones en
las que Adrián ha tomado objetos para llevarlos al
espacio de las galerías. Se trata de ciertas cosas
que en los viajes de Procel adquirieron un peso especialmente mnemónico y significativo, para los
que ya no basta una representación pictórica realista para evocar su realidad mental, sino que se han
convertido en verdaderos Iconos dentro de la mitologia del artista, que ameritan su presencia física
como afirmación y correspondencia de la memoria. Aún más, en el traslado de equipaje que Adrián
Procel hizo desde Nueva York a Monterrey, el artista marcó en Manhattan su propio rótulo personal en el concreto para dejar, en el material durade-

80

EMRIOUE RUIZ

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1:

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Hay un parteaguas manifiesto en esta
declaración, una división entre el mundo
que en el siglo XIX se preconfiguraba
como ilustrado, racional, sistemático,
objetivo, y otro mundo que, a partir de
esas circunstancias, empieza a ser
comprendido como primitivo, intuitivo,
informal, no objetivo. La modernidad, a
tambor batiente, va generando un
modelo poderoso de conocimiento a su
imagen y semejanza: la ciencia positiva.
81

o
U)

�desde fuera, como cosas exteriores, pues es en calidad
de tales como se presentan a nosotros. (82)

En sus primeros momentos, sin embargo, no todo está
tan claro. Aún están presentes las influencias de otras
actividades, de las que nace la misma ciencia, como la
filosofía, las religiones y las artes. Pero la pretendida
división ya está en camino. El modelo positivista habrá de ser la medida con la que se comprobarán todos
los ámbitos del conocimienro humano, y aspirará gra,
dualmente a establecer una hegemonía conceptual y una
concatenación de procedimientos y validaciones de ese
conocimiento, que en nuestros días han llegado a ser
los responsables de dar coherencia y sentido (con sus
conocidas limitaciones) a la cultura en la que vivimos.

Con ello contribuye a definir la vocación de estas
ciencias, con una metodología de trabajo especifica: la
observación directa, libre de interpretaciones a priori
o subjetivas. Tampoco los sentimientos, agrega, pueden ser criterio de la verdad científica. Ellos pertene,
cen más al mundo religioso o moral.
En sus orígenes, entonces, el conocimiento artístico (lo que ello era antes de la modernidad) no fue un
asunto que interesara a la ciencias sociales'. No terna
presencia y fue denostado por creer que no se podía
desarrollar un conocimiento científico a partir de él.
Pero /quién podría haber dicho en ese entonces que
la ferocidad inicial de tales convicciones habría de ser
cuestionada durante el siglo XX? ¿y quién habría po,
dido decir en aquellos días que el arte y las ciencias
sociales llegarían a encontrarse, a colaborar, e incluso
a yuxtaponerse, como formas legítimas del conocimiento humano?
Las ciencias sociales y el arte fueron coincidiendo
en un campo común porque ambos dominios abordan
asuntos comunes, y ambos pretenden construir interpretaciones, establecer visiones y dar explicaciones
acerca de las formas de la existencia humana y de sus
modos de organización cultural. La música, la poesía,
las artes visuales no son sólo representaciones, sino
interpretaciones, construcciones y reconstrucciones
del modo en el que se piensa el mundo. Son proyecciones y discursos.
Por su parte, las ciencias sociales, enfrentadas a este
objeto de estudio complejo (las estructuras y formas
sociales, la validez de la cultura, la conducta humana,
el lenguaje y el pensamiento, las pugnas y las prohibiciones, la continuidad y la descontinuídad de las prácticas, etc.) fueron modificando rápidamente el criterio de observación objetiva.
Malinowski (1975), a principios del siglo XX, planteó lo siguiente:

Aunque sea indirecta, hay una profunda conexión entre
las concepciones de Aristóteles sobre la fisica celeste y
terrestre, las doctrinas escolásticas de la Edad Media y
el Contrato Social de Rousseau. Es el mismo espíritu
abarcando un nuevo orden de ideas. (Cornee, 1977: 208)
Así, en aquellos días, nace por defecto el concepto
mundo antiguo (Egipto, India, China, Perú, México), que
se opone al mundo moderno, con proyección hacia el fu,
tura. Y pretende ser, desde sus inicios, una respuesta
homogénea del espíritu humano, porque ha superado
su estado de conocimiento metafísico. Comte (1977),
extrapolando ideas de las ciencias duras, aboga por una
Física Social (201) capaz de entender los fenómenos de
la sociedad como objetos de estudio explicables en base
a leyes naturales invariables. Con ello, acota un campo importante que gradualmente se convertirá en el
de las ciencias sociales.
Hay en esta transición una pugna entre las religiones y las ciencias por dominar las esferas de explicación del origen del universo y del ser humano. Y tal
vez precisamente sea esta pugna la que coloca a las
artes fuera del espacio de la ciencia, en tanto que se
pensaba que las artes eran representaciones, y no conocimiento puro1.
Durkheim (1982), siguiendo esta línea, describe:
... tenemos que considerar los fenómenos sociales en si
mismos, independientemente de los sujetos que se forman una representación de ellos; hay que estudiarlos

Considero que una fuente etnográfica tiene valor cien-

2
Para el mundo del arte, la verdad -si asi podernos decirle- puede
consistir, entre otras cosas, en dejar constancia de la mirada sensible y
emotiva de un individuo, pero no extender esa verdad a un algo universal,
ni mucho menos como una verdad objetiva y absoluta que puede ser
comprobada científicamente.

Sin embargo, más adelante la ciencia usará esta capacidad del arte, al
utilizar las imágenes como una forma de ilustrar sus textos cientificos. Y
por su parte, el arte encontrará apoyo fundamental en la filosofía con Kant
y Hegel para desarrollar su lado racional.

1

82

tilico incuestionable siempre que podamos hacer una
clara distinción entre, por una parte, lo que son los re,
sultados de la observación directa y las exposiciones e
interpretaciones del indígena y, por la otra las deduc,
cienes del autor basadas en su sentido común y capacidad de penetración psicológica. (21)

dad que se quiere construir.
Pero bueno, el arte también se ha enfrentado a es,
tas problemáticas:
Los pintores impresionistas, por ejemplo, optaron
por abandonar la práctica de la pintura dentro de un
"atelier" (encerrados, creando, como entonces se acostumbraba), para trabajar en espacios al aire libre, elaCon sus descripciones sobre la navegación y el co- borando obras rápidas que pretendían captar las dife,
mercio en los Mares del Sur, fenómeno anual llamado rentes atmósferas de color (las impresiones) con base
El Kula, explica que el trabajo del etnógrafo es una mez, en los cambios de luz en un dia dado. Hay en esto un
da de cronista e historiador in situ, y que requiere de cambio importante respecto al arte que se había heun esfuerzo adicional para poder comprender la com- cho antes: se elimina el trabajo del taller (invención),
plejidad cultural en la que está ubicado. Es decir, plan- para dar paso a una "objetividad" perceptual del artistea el enfrentamiento a su propia condición de obser- ta. Entra con ello a debate la cuestión de la represen,
vador, ·a sus prejuicios, a sus cegueras y a las tación (lo que es pintado) como algo creado o, en otra
dificultades en la interpretación lingúistica y cultural. dirección, como algo observado. Es evidente que la disEllo es posible, supone, porque la teoría lo guía en el cusión viene de fondo de las inquietudes de principios
proceso. Y su meta, además de intentar comprender a del siglo XX de la propia cultura científica occidental
profundidad una cultura ajena, es que "quizás la com- moderna.
prensión de la naturaleza humana, bajo una forma leLo mismo podríamos decir de Gauguin, pintor pajana y extraña, nos permita aclarar nuestra propia na, radigmático, quien decide abandonar la vida civilizaturaleza" (42).
da europea para sumergirse en las culturas primitivas
Con él ya se identifica la necesidad de vivir la expe- de los Mares del Sur, igual que Malinowski. El estado
riencia subjetiva como una herramienta íntegra! del salvaje o primitivo, los valores que redescubrió en ello,
trabajo, pero persiste la visión exterior del objeto, la y la necesidad de cuestionar los sistemas de represenmirada que ausculta, que investiga, que determina un tación se vuelven parte de su proyecto artístico: recufenómeno externo al que observa.
perar lo auténtico (lo ptimitivo) de un pasado perdiPodríamos decir que el arte, al contrario de una ob- do, un pasado que ha sido suprimido por el mundo
servación etnográfica, se produce dentro de la cultura civilizado. Sus cuadros son paisajes locales, pero sus
para las necesidades y fines de la misma cultura. Sin temas son alegorías religiosas cristianas. Dos realidaembargo, aún cuando Malinowski es ajeno a la cultu- des yuxtapuestas, condensadas en un frágil equilibrio
ra que estudia, y es, por lo tanto, un agente extraño
entre el interpretante y los interpretados. Este es, en
que no pretende sumarse a esa cultura sino solo apre, parte, el problema con el que también se enfrenta
henderla, en realidad a quien está sirviendo con sus
Malinowski: los primitivos no son primitivos, sino sainvestigaciones, sus escritos (literatura científica), sus bios, y el europeo comienza a dudar de sus mecanisfotos, dibujos o sus colecciones de objetos "cultura- mos de observación. Para ambos, la estancia es una
les", es a su cultura: la cultura de donde él proviene. oportunidad de contrastar su distante vida europea
En cierto modo, al igual que un artista, las interpreta- contra la vida cotidiana de los nativos, y dar testimo,
ciones que hace de la cultura extraña le sirven para nio de ello, incluidos los conflictos que surgen con
"aclarar" su propia naturaleza.
misioneros, comerciantes y demás aventureros.
Es un paso importante reconocer que el observaAlgo semejante sucedió con los cubistas. A Europa
dor de un fenómeno actúa deliberadamente constru- llegaban continuamente barcos cargados de esos ob,
yendo ese fenómeno. Los supuestos culturales que jetos extraños recolectados en África, Egipto, la India,
operan en el etnógrafo al realizar sus observaciones, Oriente, América. Habían sido saqueados,
por ejemplo, al traducir la lengua, o al organizar con intercambiados o robados, y ahora se exhibían como
mapas y archivos los acontecimientos sociales influ,
trofeos arrancados a un mundo exótico y lejano. En
'
yen en la construcción de la idea "científica" de esa París, estos objetos llaman la atención de artistas como
cultura, para beneficio de la propia pretensión de ver- Picasso, quien visita el área denominada El Trocadero

�El arte, nos explica este autor, genera reflexiones,
no sólo estados estéticos o placer sensorial. De hecho,
lo que se pretende es que se acabe el conflicto improductivo entre los sentimientos y la razón, para que el
arte sea el conductor a través del cual la emotividad
pase a ser reflexión, y después, acción (exigencia, demanda, clamor de justicia). El arte, con sus contenidos históricamente comprometidos, debe ser un detonador de la movilidad civil, que reaccionará
reflexivamente ante la realidad que le es presentada
en la forma artística, y volcará su energía en la lucha
colectiva por mejorar su forma de vida.

y se entusiasma con los hallazgos: piezas africanas y
asiáticas cuyas formas de representación escapan a las
normas y criterios de las academias de arte europeas.
Esas extrañas muestras de un mundo no civilizado son
un detonador para construir las obras cubistas. De
nueva cuenta, la relación entre objeto, sujeto e interpretación viene al caso.
Los tiempos del arte mencionados no empatan
exactamente con los tiempos de la sociologia, la etnografia o la antropologia referidos; pero aún asi,
me parece que hay cierta concatenación de acontecimientos.
Habría que agregar a esto el clima político que germina en Europa. Los artistas frecuentemente toman
partido y actúan consecuentemente. Gramsci (1975)
reconoce este trabajo y lo conceptualiza en sus escritos: los intelectuales (y los artistas entran en esta categoría) deben desarrollar una relación integral, orgánica con su tiempo y su contexto, en apoyo a la
emancipación civil, social, cultural de los hombres. Los
artistas están llamados a asumir una postura crítica
frente a su contexto; como parte de la revolución; deben asumir el papel activo que, como pensadores líderes, les corresponde en la trasformación de la superestructura, para conseguir así la transformación de
la estructura material, enmarcada en la teoría económica de Marx.
Fischer (1978) proclamaría años después la necesidad de sacudir al arte de su marasmo y su inutilídad
-o neutralidad-, para proyectarlo como actividad
indispensable dentro de esa descomunal tarea de revolucionar el mundo.

Todo arte está condicionado por el tiempo y representa la humanidad en la medida en que corresponde a las
ideas y aspiraciones, a las necesidades y esperanzas de
una situación histórica particular. Pero, al mismo tiempo, el arte va más allá, supera ese limite y, en cada momento histórico crea un momento de la humanidad susceptible de un desarrollo constante (Fischer, 1978: 12).
El arte no pierde su magia, su encanto, su efecto
de inmediatez y totalidad propio de lo sensorial (visual, auditivo, corporal), pero también es capaz de
ilustrar y estimular la acción a través de sus contenidos (temas, asuntos, ideas).
Como se puede observar, el arte, ya avanzado el
siglo XX, ofrece una perspectiva que hasta la primera
mitad del siglo XlX no terna: ahora es autónomo, es
reflexivo, y está involucrado en pugnas políticas, sociales, científicas y filosóficas.
Raymond Williams (1981), uno de los iniciadores de los estudios culturales (pero que en su momento él llamó sociología de la cultura), ubica las actividades artísticas como parte de las funciones de
la ideologia, entendiendo la ideología no sólo como
las creencias formales, sino también como las formas culturales que se producen, distribuyen y consumen en una clase social o grupo. Dicho de otro
modo, Raymond Williams propone una sociologia
de la cultura que sea capaz de realizar un acercamiento a las formas (por ejemplo, artísticas) para
comprenderlas como manifestaciones reales de los
valores ideológicos de un grupo específico. El arte
es mediación, no reflejo.

La tensión y la contradicción dialéctica son inherentes
al arte: éste no sólo debe surgir de una experiencia intensa de la realidad sino que debe construirse, adquirir
forma a través de la objetividad. El libre juego art!stico
es resultado de un dominio total. Aristóteles, tan
incomprendido, consideraba que la función del arte
consiste en purificar las emociones, en vencer el terror
y la piedad, de modo que el espectador, identificado
con Orestes o Edipo, se libere de esa identificación y se
eleve por encima del destino ciego. Las ataduras de la
vida son rotas temporalmente, porque el arte 'cautiva'
de manera muy distinta a como cautiva la realidad; y
en esta agradable cautividad temporal radica, precisamente, la caracteristica del 'entretenimiento', del placer que encontramos incluso en las tragedias (8).

En su punto más complejo, el análisis del material social en el arte se extiende hasta el estudio de las relacio84

nes sociales. Esto sucede especialmente cuando la idea del
'reflejo'_ -según la cual las obras de arte encarnan directamente el material social preexistente- es modificada o
reemplazada por la idea de la 'mediación' (23).

moma social en un momento determinado, al tiempo que
tienden a negar legitimidad a otras manifestaciones.
El arte es parte de los cambios sociales, científicos y tecnológicos, de sus fracturas y divisiones.
Actúa (no como un débil reflejo, sino deliberadamente) en los procesos de construcción del sentido social, de la hegemonía cultural, del complejo
universo simbólico.
Clifford Geertz (1989) profundiza en esto, y muestra una preocupación por comprender esta complejidad cultural, esta experiencia no agotada, esta indeterminación del todo. Geertz considera necesario
propugnar por un concepto de cultura más amplio:

Resulta claro que al relacionar ideología/ arte/ momento histórico, se contribuye directamente a abolir
el "verdadero" arte -el arte europeo-, con carácter
universal, falacia que llevó a hacer creer que ese arte era
legible en cualquier contexto, asunto poco probable que
se relaciona más con el interés de "cierta" cultura dominante por imponer sus paradigmas art!sticos, que con la
propia capacidad de ese arte de ser universal.
Al establecer que el arte es parte de su contexto, se
abre el camino para buscar concatenaciones entre intereses y grupos posicionados socialmente, en relación a distintas producciones y consumos culturales,
los cuales pugnan por asumir y condensar una hege-

Creyendo con Max Weber que el hombre es un animal
inserto en tramas de significación que él mismo ha tejido, considero que la cultura es esa urdimbre, y que el
análisis de la cultura ha de ser, por lo tanto, no una cien85

�cia experimental en busca de leyes, sino una ciencia
interpretativa en busca de significaciones (20).

La descripción densa que propugna Geertz plantea la
necesidad de entender la cultura como un proceso activo de interpretaciones yuxtapuestas en las cuales los
hechos no pueden ser superficiales, de apariencias
fotografiables, sino resultado de experiencias culturales complejas que responden a tradiciones, circunstancias, protocolos, condiciones políticas y económicas, etc.
cuya composición en capas es necesario hacer palpable y
tangible de algún modo. "El análisis consiste pues en desentrañar las estructuras de significación.,, (24).
El arte contemporáneo parece comprender estas
premisas. Su propósito en el siglo XX ha sido
desincorporar la mirada europea, otorgando licencias de
desterritorialización estética, al tiempo que ha abierto
espacios para la experimentación tecnológica y lingüística, en un afán de aprehender esta densidad, esta complejidad social en la que hoy ,i,'imos. Es cierto que la existencia del arte está históricamente determinada, y por ello
implica cierto uso de conceptos y medios que le son propios. Pero su rechazo a este detenninismo le ha llevado a
construir una complicada red de estructuras densas de
producción, interpretación, reinterprctación y dimlgación de lo artístico contemporáneo.
Sobre todo en la segunda mitad del siglo XX, el arte
es considerado un discurso que requiere ser
contextualizado y ubicado dentro del enorme conjunto de intencionalidades culturales manifiestas que se
han venido sucediendo mundialmente. Muestra de esto
es que, mientras la crítica de arte va perdiendo terreno
de acción, la curaduría va tomando un lugar prhilegiado. La curaduría niega la elaboración de normas,
reglas, paradigmas para realizar juicios estéticos para
"beneficio" del arte (tareas del crítico). Por el contrario, propone llevar a cabo acopios de obras hibridos,
circunstanciales, sesgados, de obras de dh'ersa índole,
a partir de conceptos mixtos que provienen de la teoría del arte, pero también de las ciencias sociales o de
las ciencias duras. Un buen ejemplo de esto es la exposición llamada How latitudes become forms: art in aglobal age3 la cual, bajo el concepto geográfico de latitud,

reunió a un dispar grupo de productores y hacedores
de arte contemporáneo del terca mundo, que abordan
en sus obras su condición geopolítica, realizan cuestionamientos al mundo del arte, y exponen multitud
de preocupaciones metafísicas y filosóficas.
Estas obras son producto de yuxtaposiciones discursivas, permisividades culturales, interdisciplinariedades y trasdisciplinariedades que abren espacios de interpretación flexibles, densos e
innovadores. Es imposible no relacionarlo con las inquietudes de los estudios culturales:
La antropologia, o por lo menos la antropología
interpretativa, es una ciencia cuyo progreso se caracteriza menos por un perfeccionamiento del consenso que
por el refinamíento del debate. Lo que en ella sale mejor
es .la precisión con que nos vejamos unos a otros (Gecrtz,
1989: 39).

Renato Rosaldo (1991) en su texto Cultura y verdad:
nuevas propuestas de análisis social, menciona cómo en los
setenta se planteó la necesidad de pensar en procesos
de descolonización y reconfiguración de los panoramas culturales para incluir a las minorías, y para aceptar nuevos campos de estudio que se basaran en un
tejido social diferente.
James Clifford, por ejemplo, discute persuasivamente
que la etnografía se ha converádo en el centro de 'un
fenómeno interdisciplinarío emergente' de estudios culturales críticos y descriptivos, que incluye áreas de la
etnografía histórica hasta la crítica cultural, y del estudio de la vida diaria, a la semiótica de lo fantástico. Según mi punto de \'Ísta, incluso Ja lista de estudios culturales de Clifford debería ampliarse más allá de lo
académico a áreas ilustradas por la sensibilidad
ernográf:ica, como documentales y ensayos fotográficos,
el nue\·o periódico. docu-dramas de tele\"isión y ciertas
novelas históricas. Como una forma de entendimíento
cultural mixto, la etnografía ahora juega un papel importante para un conjunto de académícos. artistas y
gente de los medios de comunicación (46).
Estas palabras abren de par en par las puertas
para considerar la producción artistica como una
forma de conocimiento humano y social que es significativo a su propia intención artística, pero que
además es necesario y útil para otras disciplinas,

1

Esta exposición fue presentada en el musco ~1ARCO, de ~lonterrcy,
Nuevo león., y puede ser re\·isada en la página electrónica http://
latitudes.walkerart.org/index.wac

86

pues el lenguaje del arte es capaz de condensar la
experiencia de la realidad de una forma que tal ,·ez
el lenguaje ordinario no puede hacerlo. La música,
las ilustraciones, las acciones-grafitti, la fotografía
digital alterada, las producciones para Internet, los
fanzines, todas estas son formas artísticas y culturales que se generan con el deseo de comprender lo
humano y su dimensión social.
Berger y Luckmann (1968) describen la manera en
que toda producción cultural es social; es decir, que
toda producción de arte es una producción de sentido
que se inserta en el constructo que denominamos la
realidad social.
El lenguaje construye entonces enormes edificios de representación simbólica que parecen dominar la vida
cotidiana como presencias de otro mundo. La religión,
la filosofía, el arte y la ciencia son lo~ de mayor importancia histórica entre los sistemas simbólicos de esta
clase (59).
Esto significa que percibimos la realidad a partir
de los complejos sistemas de signos que históricamente
se han elaborado y refinado, y que los percibimos como
una totalidad (la realidad que representa) que mantiene una coherencia interna de significados objetivos
(eso aceptamos que es, e incluso ignoramos las contradicciones o las fallas, para privilegiar el sentido y
su coherencia).
El universo simbólico se concibe como la matriz de todos los significados objeth-ados socialmente y
subjeti\'amente reales; toda la sociedad histórica y la
biografía de un indi,.'iduo se ven como hechos que ocurren dentro de ese universo (125)
Vhimos -intensamente- en ese universo simbólico, y a través del arte, ese uni,·erso simbólico se eleva
a la categoria de conocimiento sensible, conocimiento
estético, conocimiento de las formas y los contenidos,
de las ideas y la verdad. Las estructuras de significación van apareciendo gradualmente, de un modo jerarquizado, con un orden interno que otorga coherencia y
consistencia al acontecimiento social Se trata, precisamente, de la misma coherencia yconsistencia que requiere
cualquier cultura para operar plenamente.
No hay tal arte en una torre de marfil, aislado del
mundo.

87

La experiencia en el mundo no es gratuita, no es
neutral. Si algo queda claro es su carácter complejo,
humano, que necesariamente remite a la condición del
ser en una espacio-temporalidad: la incertidumbre de
la existencia; la pugna de los indhiduos por comprender su realidad; el tramado de las relaciones sociales y
el enajenamiento de la conciencia; los líos de la modernidad y su proyecto "inconcluso"; las formas de representación sensible a las que tenemos culturalmente derecho (que nos son dadas o negadas por la
cultura); el arte que somos capaces de desarrollar para
construir algo de esas representaciones.
Hoy, más que nunca, la relación del arte con los estudios de la cultura es fundamental para comprender
el quty el cómo de los sentidos que se imprimen tanto a
los procesos hegemónicos, como a los de divergencia o
de rechazo a esa hegemonía.
Por producción de arte debemos entender tanto lo
que cualquier individuo con un mínimo de experiencia puede hacer a partir de un espectro dado de técnicas de representación (pintar, fotografiar, tomar video,
construir páginas de Internet, fotocopiar panfletos,
etc.), como lo que los artistas profesionales hacen a
partir de su compromiso y fuerza expresiYa y conceptual (instalaciones, estética relacional, accionismo,
situacionismo, performance, intervenciones en espacios públicos, etc.).
Es decir, debemos considerar el arte como un vasto
campo social de producción y renovación de significa
dos, que constantemente contribuye a los procesos de
interacción y pugna por el poder entre los individuos
y los grupos sociales. Hay que ampliar el concepto de
arte para nuestros días.

Bibliografía
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Williams, Raymond (1981). Cu/cura. Sociología dt la comunicación y dd arce.
Barcelona: Ediciones Paid6s.

�DANIEL COMÚLEZ DUEIÍltt.S

Horno quidam:
LOS ROSTROS DE NADIE
l. RILKE: SUE~O DE MÁDIE BAIO T.A.MTOS PMP.A.DOS

Cómo olvidar aquel humilde y altivo epitafio que en 1911 Rilke vio en la iglesia de Santa Maria
Forrnosa en Venecia, sobre la tumba de un completo desconocido para la historia (en estos casos se
antepone al nombre de estos Nadie el triste eufemismo "un tal"), Herrnann Wilhelm o Herrnanus
Gulielrnus, muerto en 1593. El epitafio contiene esta linea: "En vida viví para los demás; ahora,
después de la muerte, no he perecido, sino que vivo en mármol frío para rnl mismo". Rilke (1987) lo
mencionarla, estremecido, en la Primera elegía de Duino (1923), en donde agrega:

•

4

Realmente es extraño ya no habitar la tierra,
no seguir practicando las costumbres apenas aprendidas,
no dar el significado de un porvenir humano a las rosas
y a tantas otras cosas llenas de promesas;
no seguir siendo lo que uno era
en unas manos infinitamente angustiadas
~ o incluso dejar de lado el propio nombre
3 corno un juguete roto.
; Es extraño no seguir deseando los deseos. Es extraño
~ ver ondear libre en el espacio todo lo que antes tenía sus propias relaciones.
■ Y el estar muerto es doloroso y tan lleno de recuperación
que sólo lentamente percibe uno algo de eternidad Pero los vivos
J cometen todo el error de diferenciar demasiado tajantemente.
. . Los ángeles (se dice) no sabrían a menudo
! si andan entre los vivos o los muertos.
1 A través de ambas regiones la corriente eterna arrastra siempre consigo
a todas las edades, y acalla a ambas zonas.

i

1

!

89

�llas: pues cómo, cómo, cómo olvidarlas!". En la trascendencia de lo humano está el conocimiento, vedado al hombre por el simple hecho de haber nacido. Es por ello que:

Rilke escribiría su propio epitafio con la misma fuerza e
idéntico sentido: "Oh, Rosa, pura contradicción/ Deseo
de no ser sueño de nadie/ Bajo tantos párpados". La palabra "extraño" se repite a lo largo de la literatura de Nadie,
y a tal grado, que acaso Nadie se perfila justamente por
eso, por su profunda, indoblegable extrañeza; lo atestigua Virginia Woolf (1982) en sus diarios:
Casi todo me atrae. Sin embargo, se alberga en mi algün
buscador infatigable. iPor qué no hay un descubrimiento
de la vida? Algo para ponerle las manos encima y exclamar: "iEs esto?" Mi depresión es un sentirme acosada.
Estoy buscando: pero no, no es eso ... no es eso. iQué es
entonces? iTendré que morir sin haberlo encontrado? Y
luego (como anoche, cuando atravesaba Russell Square)
veo las montanas en el cielo: las grandes nubes, y la luna
que se está alzando sobre Persia; tengo una grande, sorprendente impresión de que hay algo allí, iqué es "eso"?
No es exactamente la belleza a lo que me refiero. Quie·
ro decir que la cosa en si basta: es satisfactoria; acabada. También una impresión de mi propia rareza, de la
rareza de estar caminando sobre la tierra. También está
ahi, la infinita extraneza de la posición humana; estar
atravesando Russell Square, con la luna ahi arriba y las
nubes como montanas. Quién soy yo, qué soy, y todo el
resto; preguntas que siempre flotan en tomo: y de pronto
doy de narices con algün hecho concreto -una carta, al·
guien- y vuelvo a ellos con un gran sentimiento de fres.
cura. Y así continúa. Suelo toparme frecuentemente con
este "eso", y experimento entonces un gran reposo.
Innumerables personajes de la historia de la literatura
viven para sí mismos en el mánnol que los reviste en vida.
Un lector angélico no sabrta a qué "zona" pertenecen. En
la Segunda elegía de Duino, Rilke define a este Nadie como
un proceso de evaporación, de desgaste a través del sentimiento: "Porque nosotros, siempre que sentimos, nos
evaporarnos;/ ay, nosotros nos exhalarnos a nosotros mismos, / nos disiparnos". Como la piel de zapa imaginada
por Balzac, el hombre se va haciendo Nadie, se va reduciendo, se va exhalando a sí mismo a medida que vive. Y,
continúa la Segunda elegía, "Sólo nosotros pasarnos / de
largo sobre todas las cosas como un cambio / de vientos.
Ytodo se une para acallarnos, mitad / por vergüenza quizás, y mitad por esperanza indecible".
En la Séptima elegía, Rilke sugiere lo que hay de
luz en la atracción por el abismo: "iOh, ya estar muerto, y conocerlas interminablemente, / todas las estre-

Cada sorda vuelta del mundo tiene tales desheredados,
a quienes no pertenece ni lo anterior ni, todavía,
lo venidero. Pues aun lo venidero más cercano está lejos
de los hombres. Yesto no debe desconcertarnos, sino
fortalecernos en la conservación de la forma aun
reconocida. Esto estuvo en pie alguna vez entre
los hombres, estuvo en mitad del destino.
Y ese destino no estuvo sólo en el principio de la
raza sino en el de cada individuo: "No crean ustedes
que el destino es más de lo que cupo/ en la infancia". Y
de ahí acaso la diferenciación que se establece, en la
Décima elegía, entre dolores comunes y sublimes:
Que mi rostro fluido me haga más resplandeciente:
que el llanto imperceptible florezca. Oh, entonces, cómo
me serán queridas ustedes, noches de aflicción.
Cómo no me arrodillé más ante ustedes, hermanas
inconsolables, para recibirlas; cómo no me abandoné
a mi mismo, más suelto todavía, en su suelto cabello.
Nosotros, derrochadores de dolores.
El hombre que pasa de largo como acallado por la eternidad, el que se va exhalando, el que en cada aliento se
disipa un poco más, corresponde acaso al testimonio de
una Creación inversa, es decir de una que va de más a
menos. Quizás es ese el sentido de dos extraños versos del
poeta español Claudia Rodrtguez (2000) "/Quién hace
menos creados/ cada vez a los seres?".
2, YOURCEMAR:
SER DIOS MO TIEME MADA DE Íl!IICO

Pocos, muy pocos personajes llegan a la exclamación
del emperador Adriano retratado en la eternidad por
Marguerite Yourcenar (1997):
Yo era dios, sencillamente, porque era hombre. Los titulas
divinos que Grecia me concedió después no hicieron más
que proclamar lo que había comprobado mucho antes por
mi mismo. Creo que hubiera podido sentirme dios en las
prisiones de Domiciano o en el pozo de una mina. Si tengo
la audacia de pretenderlo se debe a que ese sentimiento
apenas me parece extraordinario, y no tiene nada de úni·
co. Otros lo sintieron, o lo sentirán en el futuro.

90

Por una vez, la divinidad humana no es vista como de los polos que habrán de usarlo, puesto que si los
la contraparte ilusoria, la "idealización" de la funda- conservara no podría actuar justamente como intermental insignificancia del hombre. A los 44 años de mediario. Los emperadores, dictadores, tiranos, y toedad, Adriano ha alcanzado un punto en que "me sen- das las cortes que los rodean en descendencia
tía libre de impaciencia, seguro de mí, tan perfecto piramidal, /son individuos que borran tanto su humacomo mi naturaleza me lo permitía, eterno". Etapa pa- nidad como su divinidad? Puesto que conciben a Dios
sajera, es cierto, pero no menos real que ese saberse como el poder absoluto, y a la humanidad como la masa
dios justamente porque ello no tiene nada de extraordi- despojada de todo poder, su intermediación equivale
nario ni se basa en una superioridad o una excepción, es a una voluntaria pérdida de todo lo que pudiera haber en
decir, porque ser dios no timenadadeúnico. Es la otra cara de ellos, tanto de divino como de humano. Sólo
Nadie que pertnanece insidiosamente oculta.
desdivinizados y deshumanizados pueden mediar entre
lo "alto" y lo "bajo". Este doble despojo los vuelve un Na3, MADI E, EL INTERMEDIARIO
die insospechado, una figura que parece fascinar a los
En el panorama del poder sociopohtico, Nadie parece rapiñadores desde el origen mismo de lo humano.
el oprimido y Alguien el opresor, mas /en qué sentido?
Esto se ve a cada minuto en el discurso pohtico de la
En el siglo XV el imperio austriaco ostentaba la hege- modernidad. Un arquitecto diseña casas y un médico
monla en Europa, ya que continuaba la tradición del atiende enfermedades, pero la función de un pohtico, más
Imperio Romano de Occidente y se atribuía la "legiti- que organizar o intermediar, es declarar. Un hombre de
midad histórica" del Sacro Romano Imperio Germá- poder tiene un "proyecto", que es justamente el que ha
nico. Los emperadores austriacos creían con absoluto hecho que los ciudadanos le den ese poder; para explicarconvencimiento que eran los intermediarios entre Dios les ese proyecto, el "funcionario" debe estar en poder de
y los hombres, es decir, que el poder absoluto surgía su lenguaje; mas parece lo contrario: el lenguaje, o mejor
de Dios, y que ese poder estaba reservado a los sobera- dicho, un lenguaje muy especial, toma en su poder a los
nos de la casa de Austria. Es una "fe" que no ha hecho hombres de poder. Éstos dejan de hablar y comienzan a
sino reiterarse a lo largo de la lústoria.
refinar una y otra vez su programa declarativo, que a su vez
El término Kaiser, con el que se conoce a los empera- parece programarlos y unificarlos en una sola dirección.
dores de Austria, no es sino una deformación del nombre
A través de la avalancha de frases huecas, el discurpropio de Julio César, Iulius CITTar. Tarnbién procede de so pohtico/económico del siglo XXI virtualiza el munese término latino el apelativo de los emperadores de do y obliga a los ciudadanos a vivir en edificios de paRusia, Zar. Un único linaje secreto identifica a los que se labras falsas que los hacen perder su vida interior y
han creído intermediarios entre la divinidad y los huma• servir a intereses ajenos. A cada momento el lenguaje
nos "comunes", y han impuesto esa fe con sangre y fuego. de la cotidianidad extirpa hasta las últimas gotas de
Desde siempre, el poderoso se ha vestido con los ropajes alma para sustituirla por valores funcionales. El poder
de la "intermediación con lo divino". Se alimenta, pues, somete a todos a un anonimato brutal: arrebata a cada
de fe. Esa ie" supone que estas personas son puentes en- uno el nombre y con él sus características profundas.
tre Dios y los hombres para que éstos no se sientan tan El anonimato es la suprema invención de la Tierra de
solos, tan abandonados por el numen Dios tiene un reba- Nadie. Porque el poder depende de Nadie, y desapareño formado por pastores: son los elegidos, los discipulos, certa si cada quien recuperara su nombre y su rostro.
a quienes entrenará para ser a su vez pastores de la grey.
Toda cracia, toda monarquía parte de ese principio inferi- 4. UMO DE TANTOS DE NOSOTROS
do. La autoridad de los pohticos o los hderes religiosos Si algún área del pensamiento humano ha intentado
surge del mismo punto: bañarse del poder divino, repre- reivindicar al hombre común fue el cristianismo prisentar en la tierra el orden celestial, transmitir a la grey el mitivo, algo que intentó luego heredar el socialismo
mensaje del pastor de pastores.
(cómo olvidar las utopias de Saint-Simon, a las que se
Sin embargo, Nadie es el intermediario por anto- adhirieron Heine y su amigo Karl Marx, y que soñanomasia, puesto que sirve de comunicador entre dos ban con una sociedad sin clases basada en la
Alguien. Para establecer el contacto, un intermediario "meritocracia"); sin embargo, ello parece un tanto condebe perder los atributos que en si tiene de uno y otro tradictorio, al menos en principio, cuando se repara
91

�tantos", invita a la intimidad y a la amistad, ese territorio
único en que el dar y el recibir son posibles. Cristo se señala llamándose horno quidam, "un cualquiera", "uno de
tantos de nosotros". Sobre todo al inferir el concepto nosotros, estaría extendiendo a sus escuchas su categotia de
Filius hominis, el Hijo del Hombre, lo cual implica que no
sólo "cualquiera" (es decir, Nadie) detenta ese nombre
sino que "cada uno de nosotros" es el Hijo de Cualquiera,
es decir, el Hijo de Nadie. El propio Cristo había dado la
clave de lectura de sus parábolas f:J_ui potest capen; capiat,
"que comprenda el que pueda comprender".
Según esta lecrura teológica, el Hijo de Dios, hecho
hombre por amor hacia las criaruras humanas, semetipsum
exinanivit,formam serví accipiens, "se anonadó a sí mismo,
tomando la forma de un siervo". El verbo "anonadar" re,
suena a "hacerse nada o nadie". El que es Alguien por el
poder divino, por amor se vuelve Nadie y luego indica a
cada uno el camino espirirual para volverse o volver a ser
Alguien. Pero ihe aquí la figura de un rey que condesciende,
es decir que "confraterniza" con sus siervos para que éstos no se cohíban y se sientan "a sus anchas"? iEs un mero
efecto para crear confíanza, que sin embargo no altera las
jerarquías? iO el rey que se anonada y se vuelve siervo
quiere bortar las jerarquías de una vez por todas?
Cristo había hablado de jerarquías mal entendidas:
"Ya sabéis que los jefes de las naciones las rigen con
despotismo, y que los grandes abusan de su autoridad
sobre ellas. Pero no ha de ser así entre vosotros; al contrario, el que quiera entre vosotros ser grande, sea vuestro servidor, y el que quiera entre vosotros ser el primero, sea vuestro esclavo, de la misma manera que el

en que el propio Cristo habló de un "reino" de los cielos:
incluso él marcó la pirámide jerárquica, las lineas de monarquía-aristocracia, las supremacías y subordinaciones.
Mas ien qué modo o por qué lo hizo?
En la versión de la Vulgata de los Evangelios (y sobre
todo en el de Lucas), prácticamente todas las parábolas
enunciadas por Cristo comienzan con una misteriosa
expresión: Horno quidam. Es el caso de una de las parábolas más citadas, la de la gran cena, que comienza: Horno
quidam fecit cocnam magnam ("Un cierto hombre preparaba
un gran banquete", Lucas, 14:16), y también de Horno
quidam descendit ah Ierusalem ("Un cierto hombre bajaba de
Jerusalén", Lucas, 10:30), o de Hornoquidameratdives ("Había un cierto hombre que era rico", Lucas, 16:19), contrapuesta en el siguiente versículo con et erat quidam mendiCU5
nomine Lazarus ("Y había un cierto mendigo llamado
Lázaro", Lucas, 16:20). O en Mateo: Horno quidam eratpater
familias ("Era un cierto padre de familia", Mateo, 21:33).
Parece, pues, una fórmula común, usada del mismo
modo que en las conocidas locuciones Horno quidam venit
("Ya a venir un cierto hombre") o Trebonius quidam venit
("Ya a venir un tal Trebonio"), muy parecidas a las sen,
tencias indefinidas como f:2.uicumque ha:c dixerit ("Quienquiera que lo haya dicho"). Pero aquella fórmula muestra
otros matices en et ecce horno quidam hydropiCU5 erat ante i!lum
("Y había un cierto hombre que era hidrópico delante de
él", Lucas, 14:2). Ecce horno, ditá Pilatos al presentar a un
Cristo sangrante al pueblo, "He aquí al hombre".
Las parábolas son sutiles y apremiantes invitaciones
dirigidas a todos, vocavitmu!tos. Una de las lecturas que se
han hecho a la parábola de la gran cena es la de que Cristo

"EL HOMBRE HUMILDE MO MECESITAPEDIRA DIOS, PUEDE MUY BIEM MA.MDAR
A DIOS, PORQUE LA ELEYACIÓM DE LA DEIDAD MO PUEDE COMSIDERAR MADÁ
COMO MO SEA EM LA PROFUMDIDAD DE LA HUMILDAD, EL HOMBRE HUMILDE Y
DIOS SOM UMO Y MODOS". SI EL HOMBRE ES MADIE, LO ES TAMBIÉM DIOS.

utiliza el término genérico y familiar horno quidarn para
referirse a si mismo, con objeto de que sus escuchas no se
sientan cohibidos en su presencia, "pues el encogimiento
desaberseinvitadosalamansióndeunreypodrtaalicortar
a sus convidados y hacer que no se sintieran completamente a sus anchas", escribe un exegeta (Canals, 1962).
Lejos de provocar timidez, el definirse como "soy uno de

Hijo del Hombre no vino a ser servido, sino a servir y a
dar su vida en rescate por todos" (Mateo, 20:25-27). A
una inversión de jerarquías humanas se refiere el
Mesías cuando afirma "Los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos" (Mateo, 20:16). Se trata en principio de una simple inversión de polos que
no hace sino confirmar a ambos: sigue habiendo últi-

92

mos y primeros, alto y bajo, rey y siervos, pastor y re- de ser opuestos. Según Eckhart en el fragoroso sermón
baño. Así, en numerosas exégesis católicas se mencio- Beati pauperes, esta es la fusión intemporal, la más alta:
na al Horno quidarn casi en el sentido genérico que tiene
Horno sapiens, definida aquella expresión como "el reYo soy la causa de rrú mismo según mi ser, que es eterno, y
baño del Señor".
no según mi transcurrir, que es temporal. Es porque soy
En la parábola de la gran cena, los invitados nobles se
un "no-nacido" y según mi manera de ser un "no-nacido",
disculpan de asistir uno dice haber comprado una finca
que no puedo nunca perecer. Según mi modo "no-nacido",
y explica que debe ir a verla; otro ha comprado cinco pahe sido eternamente y soy ahora y debo pennanecer eterres de bueyes y va a probarlos; otro más ha tomado esponamente. Lo que soy por mi nacimiento debe morir y ser
sa y por eso no puede acudir. Iracundo, el anfitrión exclaaniquilado porque es mortal yes por ello que debe corromma: Nemo virorurn il!orum, qui vocati sunt,gustabit cocnam rneam
perse con el tiempo. En mi nacimiento eterno todas las
("Os digo que ninguno de los que fueron invitados sabocosas nacieron y yo fui causa de rrú mismo y de todas las
reará mi cena").
cosas y si yo hubiese querido no seña ytodas las cosas tamEsta parábola se volvió favorita de la Iglesia en tanto
poco serian y si yo no fuese, Dios tampoco serta.
representación de las jerarquías celestes, y en numerosas
adaptaciones eclesiásticas, el horno quidam (el "cierto homUna de las más complejas y oscuras parábolas de
bre") que ofrece la cena fue ya declaradamente transfor- Cristo es la de las diez minas (Lucas, 19:11-27), que tammado en un rey que organiza un banquete para celebrar bién comienza con la línea Horno quidarn, en este caso
la boda de su hijo. Los modestos invitados de la parábola Horno quidarn nobilis ("Un cierto hombre de familia nooriginal, que declinan con cortesía y verdad, se vuelven ble"). La línea final no podrta ser más misteriosa: "A
príncipes rivales que asesinan a los enviados del rey yaca- todo el que tiene, se le dará; pero al que no tiene, aun
rrean su cólera. El mensaje elegido por la oficialidad es lo que tiene se le quitará". El maestro Eckhart (1995)
claro: hay jerarquías de poder celeste que deben ser aca- ha ofrecido la siguiente lectura:
tadas en la Tierra, en donde tiene que haber también reyes, príncipes, cortes y ejércitos; en ese orden cósmico,
A medida que el hombre es pura y simplemente él miscada quien posee un lugar y debe servirlo. No obstante,
mo en él mismo, mejor comprende simplemente toda la
ies esto lo que alienta en el fondo de esa parábola?
multiplicidad y permanece inmutable. (.. .) El que asi
Si la gran cena es la metáfora de la salvación eterna de
salga de si mismo será más propiamente devuelto a si. y
cada invitado, los que se niegan a asistir, aunque no mientodo lo que voluntariamente haya dejado enla multipütan y se muestren corteses en sus respuestas, están descidad le será todo devuelto en la simpücidad, porque él
cuidando lo principal (el espíritu) por lo secundario Qa
se encontrará en todas las cosas en el instante presente
materia). ilmplica ello que las jerarquías son sólo una forde la unidad. Yquien salga de sí de este modo, regresará
ma de ver caractetisticamente humana, y que ellas no
a sí mucho más noble que a su salida.
existen en lo espiritual? iEl rey no es tal y sólo se vuelve
siervo para revelar a los siervos que tampoco son tales? Si
iEs esto lo que en última instancia significa el
continúa hablando de reinos y monarquías, ies sólo para complejísimo e intimo acto humano aludido con el
ser entendido, mas no porque correspondan a una reali- nombre de confianza, es decir el acto de dar la palabra y
dad más allá de la materia?
recibirla mutuamente, aludida en latin como con-fides?
Una contundente respuesta ofrece Meister Eckhart A quien tiene humanidad, se le dará, puesto que es un
(1995) en uno de sus Sermones, precisamente llamado desafio y no un hecho dado; a quien no la tiene, aun
Horno quidarn: "El hombre humilde no necesita pedir a eso se le quitará, puesto que la tenia en potencia y nunDios, puede muy bien mandar a Dios, porque la eleva- ca supo desarrollarla, crearla como obra de arte. Por
ción de la deidad no puede considerar nada como no eso sólo el que no tiene puede dar y sólo el que ya
sea en la profundidad de la humildad. El hombre hu- tiene puede recibir, porque en el fondo de toda acmilde y Dios son uno y no dos". Si el hombre es Nadie, ción de dar y recibir hay otra cosa que se da y se
lo es también Dios. Si la dicotomía Nadie-Alguien sólo recibe, tan de fondo como puede estarlo el espíritu,
existe en el reino humano (en el sentido cultural, so- es decir el terreno en donde no hay jerarquías y en
cial), entonces también lo humano y lo divino dejan donde dar y recibir son darse.
93

�no". Cuando uno es "alguien" según las normas sociales, se va separando de lo humano: se compromete sólo
con unas cuantas personas y el resto de su humanidad
se le vuelve ajeno; es "alguien" precisamente porque se
ha vuelto el hombre incierto. Por eso lo que más miedo
suscita en la figura de Nadie es lo simultáneo, una de
cuyas formas es lo colectivo y lo diverso. Si el con,Jides
-esa actitud fundamental- equivale a dar palabra, no
puede limitarse a "dar palabra de no hacer daño", que
a fin de cuentas implica lo activo (dar palabra) en función de lo pasivo (restringirse de dañar). El siguiente
paso es dar palabra sin mds, es decir, abrir un sentido
activo a la creación humana por medio del logos.
Este, y no otro, es el horno fidens: un sapiens en el que
resuena lo humano a plenitud. Su construcción desde
cero comienza cuando vive el dolor humano y lo hace
suyo, cuando en verdad es humanidad sin barreras temporales o espaciales, cuando en verdad se transforma
en un vaso comunicante. Y esto último implica de in,
mediato ir incluso más allá de lo humano: hacia toda
la vida en sus muy diversas manifestaciones. Porque
entonces ya no únicamente da su palabra a una mas,
cota sino a todos los animales sin excepción; no sólo a
las plantas de su jardín sino al mundo vegetal; no sólo
a la materia de su casa sino al reino mineral. El horno
fidens es Nadie en este sentido, el más alto: no consiente ningún limite y su casa es el universo entero. La Tierra de Nadie se transfigura: ya no es el sitio enrarecido
en donde todo cruza y nada permanece, sino la parte
en que se refleja un Todo en creación constante, en
nacimiento sin fin.

En el siglo XVI el compositor holandés Adriaan
Willaert escribió Horno quidam fecit, una variación del tema
"Mi final es mi principio". Nicola Vicentino (en el capítulo 16 del libro IV de L'antica musica ridotta alla moderna
prattica, Roma, 1555) explicó ese tema según la idea de
que aveces un compositor decide el desenlace de una obra
musical antes de haber escrito el principio. Mas acaso el
sentido sea mucho más profundo, y yazga en el hecho de
que Nadie no es lo nuestro, y tampoco Alguien, es decir
no dos polos sino la unidad sin nombre, aludida
patabólicamente como Homo quidam.
5,CODA

Horno quidam tiene un sentido literal como "un cierto
hombre", pero se ha usado para aludir al "hombre incierto": al hombre común, a Nadie. Así por ejemplo,
Gerhard de Zütphen (1367-1398) fue uno de los primeros Hermanos de la Vida Común, fraternidad creada por Gerhard Groote y Florentius Radewyn en
Deventer, Holanda. En su vida monástica, Zútphen
desempeñó el cargo de librero, y volcó su vasto cono,
cimiento de teología moral en su obra Hamo ':¿uidam, en la
que llamaba al hombre común a compartir su ulterior olvido de todos los asuntos de mero interés terrenal. Cuando al paso de los siglos las sociedades laicas borraron el
sentido religioso del tétmino "hombre común", no quedó
sino el Nadie social para gritar su desarraigo.
Entre un cúmulo de literatura volcada a este grito,
puede citarse, justamente por la lucidez de recuperar
esa antigua y misteriosa fórmula, a Horno ~uidam, no,
vela de Femando Togni cuyo protagonista lleva el lúcido nombre de Ulises (Togni, 2003). Es la modesta
saga o fábula de varias personas, de "hombres comunes" rodeados de pequeñas cosas, de dramas diminu,
tos, de "insignificancias". El cine conoce bien esta ver,
tiente, a la que se denomina "tono menor". Son las
historias en las que no pasa nada "interesante", nada
trascendente, nada grandilocuente, historias que no
intimidan al espectador y que intentan invitarlo a mirar los signos ocultos de su propia "insignificancia".
Una literatura que no "condesciende" sino que busca
el supremo con-fides, la ruptura final de todas las jerar,
quías. Parecen, en efecto, innumerables los rostros de
"nadie" que Nadie debe vencer, y no para volverse Alguien, sino para erradicar para siempre ambos polos:
su verdadera identidad estd siempre en otra parte.
Sólo Nadie puede pronunciar aquella máxima del
médico latino Terencio: "Nada de lo humano me es aje,

Bibliografía
Canals, Salvador (1962). Ascética meditada. Barcelona: Ediciones Rialp.
Eckhart, Maitre (1995). TraittsetSmnons. París: Flamrnarion.
Rilke, Rainer Maria (1939/1948). The Duino Ele.gies. J.B. Leishmann y
Strephen Spender (eds.). Londres: The Hogarth Press.
Rilke, Rainer Maria (1987). Elegías de Duino. Los sonetos a Orfeo. Edición y
traducción de Eustaquio Barjau. Madrid: Cátedra.
Rodrtguez, Claudio (2000 [1953]). "Don de la ebriedad", en Una antología
(2000). México: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Direc~
ción General de Publicaciones Colección Práctica moral.
Togni, Femando (2003). Horno ~ídam (uno rra la folla). Milán: Greco &amp;:
Greco Editori.
Woolf, Virginia (2003 (1953]). A Writer's Diary. Fort Washington,
Pennsylvania: Harvest Books.
Woolf, Virginia (1982). Diario de una escritora. Barcelona: Lumen.
Yourcenar, Marguerite (1977 [1951]). Mánoíre.s d'Hadrien. París: Gallimartl.
Col. Folio.
Yourcenar, Marguerite (1997). Memorias de Adriam.1. Traducción de Julio
Conázar. Barcelona: Edhasa.

94

�Catedrática de la Universidad Autónoma de Barcelona, Orzeszek es la
traductora del polaco de los libros publicados por Anagrama del gran
periodista Ryszard Kapuscinski, fallecido en enero de 2007. "La
traducción es un espejo sin acabar de serlo; más bien es un retrato, no
fotografia", dice.
ENTREVISTA CON ACATA ORZESZEK
IOSliCARZA

con acentos sobre la "n" y la primera "s", pero soy incapaz de encontrar el atributo que mi computadora debe
tener para acentuar consonantes. Continúo escribiendo sin tildes el apellido de autor, considerado uno de
los mejores reporteros del mundo: entre 1958 y 1981
cubrió, para una agencia polaca de noticias, revoluciones, golpes de Estado, guerras y movilizaciones en países de América Latina, Asia, África y el extinto imperio soviético. Sin dejar de viajar y escribir, las últimas
dos décadas de su vida estuvo concentrado en la producción de libros en los que reconstruyó toda su experiencia reporteril, eje vivo de sus relatos vinculados
con el periodismo y en los que conjuga autobiografia,
historia, filosofta y, por la forma en que están escritos
y según ha dicho él, "literatura de collage", una escritura de altos vuelos narrativos.
Su traductora, Orzeszek, catedrática de lengua y
literatura rusas en la Facultad de Traducción de la Universidad Autónoma de Barcelona, me informó que existen otras traducciones a nuestra lengua de algunas
obras de Kapuscinski, como El emperador y La guerra
dd fútbol, editado bajo el titulo de Las botas. Me decla entonces también que existe una edición en español -publicada recientemente por Anagrama- de

yszard Kapuscinski murió en su natal Polonia a la edad de 75_ años, en _enero de 2007.
Vivió para compartrr la expenencia de observar la construcción del planeta durante el siglo XX.
Ése fue su destino y por eso sobrevivió a muchos peligros. Qué desgracia la falta de oportunidad para conocerle personalmente. Qué emoción su actividad de los
últimos años como maestro del oficio de reportero y
promotor del humanismo por todo el mundo. Qué felicidad la lectura de sus obras; él es un autor entrañable, querido, indispensable en la formación y el desarrollo de uno como periodista. Qué consuelo su
memoria, en efecto: sus libros. Su herencia es una dilatada bibliografia, traducida a más de treinta idiomas;
gracias a la editorial española Anagrama contamos al
menos con diez t!tulos en español, casi todos traducidos por Agata Orzeszek. De Anagrama y Orzeszek esperamos más obras de Kapuscinski, al menos la anhelada antolog!a de los reportajes sobre América Latina.
Hace unos años, en 2001, tuve la oportunidad de
consultar a Agata Orzeszek una serie de dudas sobre
la obra de Kapuscinski. A ella le presenté un cuestionario sobre su labor. De entrada me indicaba que la
forma correcta en que debe escribirse Kapuscinski es

R

La guerra de Angola, cuyo titulo original es Un día más y trabajoso. En primer lugar porque la prosa de
con vida.
Kapuscinski es exacta y rigurosa al tiempo que extreLa labor de traducción de Orzeszek se extiende a madamente trabajada desde el punto de vista literaotros autores polacos como Andrzejewski, célebre rio. A él no le basta el dato; la reelaboración literaria
-gracias a la pehcula de Wajda- por Cenizas y dia- es tan -o más- importante que los hechos descrimantes; Hlasko y Tryzna; y a Turguénev del ruso.
tos -espero que se note en mis traducciones. Además,
Como traductora habitual de Kapuscinski, al no ser el español mi lengua materna, mis traduccioOrzeszek respondió a mis preguntas.
nes pasan por la exigente criba de un catedrático de
lengua y literatura española: no las entrego a la editoLCÓMO DESCUBRIÓ LA OBRA DE RYSZARD
rial sin sus correcciones.
KAPUSCINSKI?

Fácil: estudié con su hija en la Universidad de Varsovia y, a mis veinte añicos, debo reconocer -no sin cierto rubor de vergüenza- que conocí antes al autor que
a su obra.
LPOR OUÉ DECIDIÓ TRADUCIR AL ESPAAOL LA

LA ACCIÓM DE LA PALABRA
96

La relación es muy buena: desde la primera -que ojeó
en persona y de la que habla oido comentarios halagadores, aunque esto resulta poco modesto de mi parte, pero
es cierto- se fta ciegamente de mis traducciones.

OBRA DE KAPUSCINSKI? LEXISTIERON, EXISTEN,
RETOS O MOTIVACIONES ESPECIALES PARA

LDURANTE EL PROCESO DE TRADUCCIÓN USTED

EMPRENDER

A

CONSULTA AL AUTOR, TRABAJA JUNTO CON ÉL O

KAPUSCINSKI AL ESPAAOL HA SIDO UNA

TRABAJA DE FORMA INDEPENDIENTE SIN OUE EL

INICIATIVA DEL AUTOR, DE LA EDITORIAL O DE
USTED?

REIULTADOTENCAOUEEITARAPROBADOPOREL
AUTOR?

ESTA

LABOR?

LTRADUCIR

Traducir a Kapuscinski es traducir a un amigo, asl que
al establecerme en España -para entonces, 1977, ya
conocla por supuesto toda su obra escrita hasta aquella fecha y tenla perfectamente formada la idea de su
valor- no tuve que pensar mucho a la hora de proponer sus libros -"textos", como a él le gusta definirlos- a las editoriales barcelonesas. La respuesta, empero, fue "no" en un primer momento, porque en
España las editoriales suelen esperar a que el libro tenga éxito internacional. Y as! fue: tras la Feria de
Francfort de 1986 -creo recordar- donde se habló
mucho de El sha,Jorge Herralde, de Anagrama, mellamó -aún se acordaba de mi visita en su despacho va
ríos años antes con la encarecida propuesta de publicar
El emperador- para encargarme la traducción de El sha,
que decidió subtitular -siguiendo a los franceses: y le
aplaudí la decisión- "o la desmesura del poder".
LCU.Ú.ESELPROCESO

PUSCIMSKI:

LCU.Ú. El SU RELACIÓN CON KAPUSCINSKI COMO
TRADUCTORA DE SU OBRA AL EIPAAOL?

DE TRADUCCIÓN?

El proceso es largo -por suerte, la sabidurta traductora y editora Anagrama hace
que Herralde nunca me haya apremiado
con plazos de entrega imposibles: siempre
dispongo de un m!nimo de seis meses-

�,
f'

poquisirnos diálogos; biblico o con sabor a la antigüedad cuando lo considera oportuno -ya me ve a mí em,
papándome de la Biblia o de fray Luis de Granada antes de abordar la traducción de un capitulo de El emperador:
me consta que él hace lo mísmo-. En resumen: sus
muchos estilos -escritura acorde con lo que se dice,
o, lo que es lo mismo, forma al servicio del fondohan formado un estilo propio de Kapuscinski.

LCÓMO DEFINE USTED LJ. TRilUCCIÓM?

U QUIÉN EYOCJ. LJ. ESCRITURJ. DE liPUICINSKI?

Para ser escueta, diré que es espejo sin acabar de serlo.
Más bien es un retrato, no fotografia.

escollo: cómo ingeniárselas para decir lo mismo e igual
de bien que en el original sin modificar el "esplritu" de
lo dicho y de cómo está dicho.
LLJ. TRJ.DUCCIÓN, EN SU CJ.SO, QUÉ DIMENSIONES
TIENE, ES DECIR: ES UN FIEL ESPEJO DE LÁ OBRJ.
TRilUCIDÁ, ES UMJ. VERSIÓN

o ES OTRJ. OBRJ.?

LESTILISTICJ.MENTE DÓNDE SE NUTRE ESTE
J.UTOR?

/

LÁ

No evoca a nadie en concreto. Se nutre de todo -no
exagero: su biblioteca es impresionante y, lo más importante: está leida.

OBRJ. DE KAPUSCINSKJ COMJUCJ. UMJ. SERIE DE

RELJ.CIOMES DEL PERIODISMO COM LÁ UTERJ.TURJ.,
LJ. HISTORIÁ, LJ. RLOSOÁÁ Y LJ. POÚTICÁ. LCOMO
TRJ.DUCTORJ. USTED CUESTIONJ., DICJ.MOS, LÁ
FIJ.BILIDJ.D DEL MJ.RRJ.DOR O ESTE TIPO DE

LLJ. TRJ.DUCCIÓN DE LÁ OBRJ. DE IU.PUSCINSKI

J.SPECTOS ESTÁN RJERJ. DE SUS COMPETEMCW?

TJ.MBIÉM ESTÁSUJETJ. J.L RICOR PERIODISTICO EN

Como persona -y se supone que pensante- puedo
cuestionar cosas -y no dejo de hacerlo, diciéndoselo
al autor cada vez que tengo oportunidad. Como tra,
ductora tengo que ceñirme a su texto, y es lo que hago.

CUJ.NTO Á LÁ OPORTUNIDJ.D EN QUE DEBE
J.PJ.RECER? Y ES QUE LJ. J.PJ.RICIÓN DE LJ.
TRJ.DUCCIÓN

ES

CJ.SI

SIMULTÁMEJ. Á

LJ.

PUBLICJ.CIÓN DEL ORICINJ.L; EL IHPER.10, POR
EJEMPLO,J.PJ.RECIÓENl993YSUTRJ.DUCCIÓNEN
1994.

tares. Lo que si puedo decir -lo comprobé al traducir
El sha o El emperador:el editor me habla facilitado la traducción al inglés, edición norteamericana- es que los
estadounidenses omiten algunos fragmentos, curiosa,
mente aquellos que se refieren a su intervención e indigna participación en los hechos descritos -antes
esto se llamaba censura política, pero creo adivinar que
ahora lo definirtan como lo políticamente correcto.

No, no trabajo con él, porque tal cosa es imposible.
Cuando escribe un nuevo libro no está disponible para
nadie. Ycuando no escribe, no está en su casa de Var,
sovia: viaja. Pero nunca cunde el pánico: cuando hay
algo que necesito consultar envio una lista de dudas a
su mujer y ella me manda la respuesta lo antes posible
-conoce muchas respuestas de antemano (no debo
ser la única traductora que le consulta cosas) y las que
ignora se las plantea a su marido por teléfono, cuando
él la llama desde ... Paraguay, por ejemplo.
Lo dicho en el punto anterior -confianza ciegaaclara la cuestión del visto bueno del autor: no lo necesito.

LCÓMO DESCRIBE LJ. ESCRITURJ.
DE UPUSCINSKI?

Exacta, rigurosa, literariamente trabajada. Kapuscinski
cambia de registro cada vez que lo necesita su texto
inmediato. Por ejemplo, barroco y rebuscado cuando
describe el interior de un piso pequeño burgués bonaerense; escueto, hasta telegráfico, cuando los acontecimientos descritos se precipitan y quiere dar la impresión de una crónica periodística; cuasi naturalista
o impresionista cuando plasma el horror -guerra- o
la belleza -un paisaje-; natural y coloquial en los

LCUÁL ES EL IDIOMÁ EN EL QUli IU.PUSCINSKI
ESCRIBE ORICINJ.LMENTE Y EN QUÉ IDIOMJ. O
IDIOMJ.5 ESTÁ MEJOR TRJ.DUCIDO Y ES MÁS
CONVENIENTE LEERLO?

A pesar de conocer muchas lenguas, escribe exclusivamente en polaco. Es muy delicado -no me corres,
ponde a mí hacerlo- hablar de otros colegas traduc-

98

No. Un "no" rotundo. El imperio y Ébano salieron tan de
prisa porque Kapuscinski ya era mucho Kapuscinski
en el mercado editorial. Pero El emperador salió bastan,
tes años más tarde, una década, creo -incluso más tar,
de que El sha, que es posterior. No se trata de una es,
critura inmediata: sus libros son tan válidos hoy como
lo fueron ayer y como lo serán mañana.
LCUÁLES· SON LJ.S PRINCIPALES DIFICULTilES ÁL
TRADUCIR su OBRJ.?

Dar con el registro de lengua exacto. Documentarse hasta la saciedad, buscar equivalencias españolas -cuando
existen-para todo lo "exótico" --{jlle no es poco- hasta
por debajo de las piedras o inventar palabras cuando él
las inventa.
LQUÉOBRJ.LE lü.RESULTJ.DO CON MÁS ESCOLLOS?

El emperador, sin duda alguna.

LJ.

OBRJ.

DE

liPUSCINSKI

ES

RICÁ

EN

VEROSIMILITUD EM CUJ.MTO Á QUE SIEMPRE
MUESTRJ. LOS HECHOS POR MEDIO DE LJ.J.CCIÓM:
USÁ PJ.LJ.BRAS EFECTIVJ.S Y USJ. VERBOS: MOi
OFRECE J.CCIÓM. LES ÉSTJ. UMJ. DE LJ.S VIRTUDES
DE SU ESCRITURA? LQUÉ PIEMSJ. USTED ÁL
RESPECTO, CUÁL ES EL J.SPECTO MÁS J.TRACTIVO
DE LÁ ESCRITURA DE KAPUICIMSKI?

En la traducción, los verbos -excepto los de movimiento: pesadilla de mis estudiantes de ruso y mía
cuando traduzco del polaco- son lo que menos me
preocupa. En cambio los sustantivos, los adjetivos y
las estructuras adverbiales -tan naturales en polacoy, sobre todo, el uso que él hace de ellos me hacen pasar noches en vela cuando lo traduzco. El aspecto más
atractivo: el detalle elevado a una categoría -por ejemplo: el alambre de espino en El imperio. Por eso mismo
sus libros no son inmediatos: hay un pensamiento fi,
losófico detrás de lo narrado.
LQUÉ OBRA lü. DISFRUTJ.DO MÁS J.L TRADUCIR?

LLJ. TRJ.DUCCIÓN J.L ESPJ.lilOL DE LJ. OBRJ. DE

No sabría decirle qué obra he disfrutado más al tradu,
cir. Cuando traduzco, lucho con cada palabra, cada
frase. Disfruto cuando veo la traducción publicada y
la leo. A veces -no pocas- no comprendo cómo se
me ha ocurrido tal o tal solución.

IU.PUSCINSKI IMPLICJ. MODIFICJ.CIONES A LJ.
MISMÁ,

ES

DECIR,

IMPLICJ.

CJ.MBIOS

DE

ESTRUCTURJ., CRÁMÁTICJ.?

Por supuesto implica cambios gramaticales, he aquí el

99

�L

•

■■

os análisis de la realidad
social suelen hacerse desde distintas perspectivas y
a partir de diferentes intereses, de
forma manifiesta o combinada. Hay
análisis con rigor cientúico, donde se
busca comprobar la adecuación de
un modelo teórico y donde se procede de manera minuciosa a buscar
conceptos cada vez más precisos
para explicar los procesos de la di •
námica social; hay estudios que par
ten desde alguna perspectiva ideológica y tratan, con una argumentación
más o menos coherente, de aportar
una conclusión adecuada a los valores ideológicos que se suscriben;
también los hay que buscan agrandar
el ego del autor, los que ocultan motivaciones "pollticamente incorrec
tas", para hablar con una expresión
puesta de moda; los hay también por
encargo, donde el escritor defiende
los intereses de algún grupo social,
con fines éticamente válidos, o también, a veces, poco aceptables. Pero
son escasos los que suelen hacerse
desde un compromiso personal desinteresado con su objeto, tratando de
encontrar elementos que propongan
alguna mejoría progresiva de quienes
son estudiados y analizados, en un
sincero y honesto interés por un
mundo mejor para todos.
El trabajo de Alejandra Rangel se
ajusta a esta última categoría, sin desmedro del rigor cientúico pero también sin intereses que ocultar. Ya en
el titulo, se enlazan tres términos que
tienen por si mismos una tradición
de complejas trayectorias y estructuras: participación polltica, mujeres y
movimientos sociales. Y todo el texto trata de dar cuenta de la compleja
trama de enlaces ydesenlaces de esos
conceptos, desde la perspectiva de la
teor!a social pero también, más importante, desde una realidad -de la
que se han hecho muchos comentarios y se han vertido infinidad de opiniones, pero que al mismo tiempo ha
sido poco estudiada- de una colonia marginal de este conglomerado

urbano en que nos tocó vh'ir.
Como casi todos sabemos -en
la mayoría de los casos por experiencia personal- la participación poll
tica de los mexicanos estuvo controlada por muchos años por los
aparatos del estado de acuerdo con
las necesidades del régimen. Sin embargo, el último cuarto del siglo XX
nos presentó un rasgo que habla estado relativamente ausente en los
paises latinoamericanos, pero que
desde ese momento apareció compartido entre casi todos ellos, la decidida y activa presencia femenina en
los movimientos sociales de reh'indicación y cambio. iCoincidencia
coyuntural o condición histórica-

mente determinada? Excluidas de los
modos tradicionales de hacer polltica, encontraron en los movimientos
sociales una forma de escapar a los
condicionamientos de la dominación
patriarcal, en una acción no exenta de
presiones a la distorsión y para la
vuelta a la "buena senda". Esta diná
mica, en las que los aparatos estatales suelen recurrir a varios modos de
cooptación, entre los cuales el
clientelismo, cuando no la compra
decidida y franca de los llderes suelen ser el modus operan di, es analizada
de manera clara y sin prejuicios por
la autora, mostrando lo complejo de
una realidad que no siempre puede
dar cuentas claras de una ética trans-

CABALLERÍA
De MUJERES y política

•
Partidpación política d, /a, mUJ&lt;r&lt;S
en un movimiento urbano de Nuevo Lc.ón
•Alejandra Rangel Hinojosa
o!DI 1&lt;1A11 UANL/ Plaza y Valdez
Al

101

2006

�parente, pero que asi parece estar
determinada de una manera quizá
evitable. La descripción de todos estos mecanismos se hace de una manera diáfana, relatando anécdotas
esclarecedoras y sin caer en expresiones condenatorias de un hablante
que se cree dueño de la ética -vicio
que encontramos en muchos pretendidos lideres e intelectuales-, pero
sin ocultar condiciones que deberían
ser erradicadas de las prácticas políticas, si es que realmente queremos
que México se integre como pais de
democracia plena.
Las democracias calificadas de
liberales que aparecieron en Occidente en el transcurso del siglo XIX
y que hoy pretenden imitar la mayo,
rla de los paises del mundo, hicieron
de la acción del voto y la mediación
de los partidos políticos el mecanismo excluyente de participación política. Partiendo de un supuesto falso, el interés universal de los
ciudadanos por la acción política,
dejaron a un lado las muchas otras
formas de inserción real de la gente
en la acción política y en sus posibilidades concretas; esta lógica de inclusión que implica exclusiones olvidó también una de las promesas de
la democracia, la de una acción
participativa y comprometida permanentemente. En nuestro caso me refiero a México- se presentó
una deformación adicional, la ausencia durante muchos años de auténticos partidos políticos -ni siquiera
el que asi se reivindicaba lo era. Las
cadenas de transmisión directa entre
población y gobierno estuvieron rotas yla mediación entre estos dos sec,
tares quedó en manos de interceso,
res que, con méritos o sin ellos, se
convirtieron en los elementos nucleares del funcionamiento de todo
el sistema. Pero, al no estar inserta,
dos en estructuras que otorgaran
sentido a su acción individual, terminaban siendo funcionales para un régimen que se autoperpetuaba en su
propio beneficio. Más allá todavía, se

trata hoy del pasaje de una democracia de electores a una democracia de
ciudadanos y la experiencia analizada en este libro es una valiosa contribución para ello.
Mujer es un término que despier,
ta pasiones pero no siempre buenas
intenciones. Cultural, política, económica y socialmentela sola mención
provoca, en cualquier contexto, una
saga de prejuicios y contradicciones,
aunque también de análisis sensatos
y pertinentes. En este punto, como
en los anteriores, la autora resuelve
las dificultades con sencillez sin descuidar la profundidad. Luchando en
un territorio cuyas reglas de juego
estaban definidas por el macho dominante, las mujeres de este estudio
lograron superar ese condicio namiento y convertirse en promo,
toras de una nueva forma de hacer
política, donde la acción construyó la
conciencia. Pero no dejaron a un lado
las tareas y deberes "propios de mujeres" sino quelos integraron a su tra,
bajo social y político, entendiendo
que no hay individuos liberados sin
hogar liberado y que no hay sociedad
liberada sin individuos liberados, sin
que la primacla de la acción social
pueda mostrar una hegemonia que
sólo puede funcionar dialécticamente. Hablar de mujer no puede soslayar el tema de los cuerpos y
las formas de dominación sexuadas
y tampoco se omite el problema. En
este punto, sin embargo, me parece
que es mucho lo que todavía nos queda por indagar: una no siempre
autoconsciente de su machismo teoría política ha sostenido la masculinidad como elemento asociado al
poder y a la sexualidad como su ex,
presión fáctica. El mito del poderío
sexual del líder masculino, revelado
también en creencias populares y en
expresiones como la de aquella manta que decia "Marcos, queremos contigo", hizo de estas relaciones una
forma, quizá alienada, de entenderlas. ¿Cómo se presenta esta relación
en aquellos líderes que no son hom,

bres? Si pudiéramos profundizar en
este punto, probablemente podamos
entender mejor las relaciones entre
líderes y seguidores en el plano político y social.
Las correspondencias del triángulo participación-mujer-movimientos es presentada aquí con su contribución a la transformación social, no
la de las grandes transformaciones
que han sido muchas veces prometidas por movimientos revolucionarios
que suelen culminar, la mayoria de
las veces, en regresiones, sino la de
las transformaciones que efectivamente han contado en la historia, la
de seres comprometidos en su vida
cotidiana que empeñosamente y superando las adversidades se han propuesto un mundo un poco mejor.
Es de esperar que los compromisos sociales y políticos de Alejandra
no nos priven en el futuro de entregas tan valiosas como ésta.

José María Infante

A propósito

DE PELTRE

rlTULO: Peltre,
en Premio Salvador Gallardo Ddvalos 2005
.,U'rOR: Jorge Sauceda
EDITORIAL, Instituto Culrural de
Aguascalientes
l.llo, 2006

ino es excesivo soñar con peces entre pájaros mendigos?
¿no es la cara que opone esta hora de la tarde una razón para besar/
conozco las ratas que corren por esta acera sus rápidas salidas
su cola astuta en el juego del revés
al cartón sucede el periódico en el asiento que construyo
a la noche de ayer sigue esta hora que se coloca siempre un poco delante de mí
y como la niña de piernas descubiertas me sonríe
ino es la esperanza esta coltnena que no alcanzo a escuchar,
pero que miro con la oreja ansiosa por tomar un trozo de mirada?
no he dejado de soñar con el olor del chile el chile es una caminata que
[empieza en esta puerta
camino por ella como si habitara una casa persistente porque la voz del
[tirano de bigote ralo permanece más que yo
que muerto no escucharé su voz que flota sin moverse en el olor del chile
que todos con distintas caras en diferentes direcciones respiramos
y es su voz como habitar una casa que durará más que Ja sonrisa
tan débil sin lonas ni cuerdas que forman el templete sobre los aguacates
sobre la voz de todos los que en diferentes direcciones al mismo tiempo
[caminamos

1desarrollo de una arquitectura y la presencia de una
instalación urbana policroma y nutrida, sobrecargada de vecindad y ruido, de olor a chile y a mercado, se funden en el paisaje de este
jardín no botánico titulado Peltre,
cuyo fondo opera desde esas puertas
que son los 25 poemas que integran
el libro con el cual Jorge Sauceda mereció el premio Salvador Gallardo
Dávalos 2005. En estos poemas asoma la belleza con una cara más que
personal, un rostro apartado de lo
consabidainente poético, diferenciado
en su visión nostálgica porun amor que
viaja tiritando en el extremo.
"Sólo lo transparente nos seduce",
dice un verso de Nicanor Parta. Pues
bien, en este poemario estamos ante
la transparencia de un jardín que explora Jo que una ciudad no quiere
mostrar, lo políticamente inviable
para las fotografías de las visitas presidenciales. Digamos que tenemos,
para empezar, el baile, la polka en el
Mercado Juárez, Ja danza de una
mujer que no es otra que Monterrey:
"( .. .) ¿no es asombroso el cuerpo de
la calle y su vaivén de fierros?"
Nada es en vano. No es en vano

E

que conservó la primera risa y pre[meditaba el llanto que me causan
Uas primeras risas
tan conmovedoramente sostenidas

La poesia más que leerse debe verse, como escribió Garcilaso de la
Vega en su segunda égloga. Peltre me
llevó a ver o, más bien, a detenerme
con los ojos del alma en este paisaje
de miseria y olvido, tan vívido, tan entrañable que es el Monterrey del centro, a cuyos habitantes hoy se les lla,
ma cham11cos en las zonas residenciales. A los vecinos del centro se les conoce hoy como diablos, como si la infancia de pronto se tiñera de rojo y
aparecieran congales y se consumaran crímenes donde antes fueron casas y parques. EJ centro de Monte(de "Una mujer bailó la polka") rrey cuyo prestigio familiar de hace
cuarenta años derivó en la zona roja.
que el libro inicie su baile en el Mer- Lo marginal al centro y lo marginal
cado Juárez. Un sitio popular, asen- alrededor, el anillo conurbado, contamiento quizás del comercio más notan una geografía hasta cierto punviejo del centro dela ciudad; una pla- to celeste hoy mancillada. Porque la
za por la que necesariamente pasa- nostalgia se atraganta y el llanto paban y pasan los pobladores del mun- rece no salir. Es agudo el sentimien,
do rural que iniciaban e inician su to de la infancia, por eso las palabras
peregrinaje y su destino en esta gran que se reiteran son agudas y hacen que
urbe que, a su vez, si les va bien, los el verso se prolongue, respire hondo,
estrena comprando su fuerza de tra- aguante, enfatizando la emoción con
bajo. Un mercado, somos un merca- esa sílaba larga entre diptongo y condo grande y populoso. Un sitio para sonante, como ejemplifican estas palala compraventa, una mujer que baila bras que subrayo:
y que se vende. Y por este cuerpo de
mujer que es una ciudad hay grietas, aquel metal acribillado por 1a pasión
cicatrices, calles, una "Avenida" que
[de un peno desorienta
se abre para mostrarnos
[mi consolación
porque una cueva de cortinas duras
... un mar de municiones
[corta la respiración
se llamaba Lucía como La Habana
[a los ojos del enamorado
o rumor como se llaman las cataray alli no queda sino el sudor que
[tas tan céntricas de Monterrey
[de mantas y ceras se vacía
se llamaba alguna vez hija del puen- el rubio proceder del cirio, la cuenta
[te hermana de mi mano
[de granos depositada
[que alza la mano para
[por doscientos años en un sobre
desarrollar un árbol
de piedra
pues no sé lo que es imaginar que ella una música esculpida con manos des[se levantó con la intención
[cubiertas, refugio escalonado
[de pervertir
[que nació de Ja profusa
la recta confusión de lenguas del
promiscuidad de manos
[mercado de los hombres que jugaron con sus

102
103

�[manos a construir el miedo,
[a edificar hermosos tallos,
a padecer en la cantera las fiebres
[de animales increíbles,
[el licencioso vi.rus de peces
y caballos
de los hombres que, en fin como pe[queñas soflamas recurrieron
[ala tierra partida por el
rayo, a la prolongación de amores
[siniestros o locura, a la
[cadena que jala una mano
insoportable y remeda la lluvia
en las paredes del tallo una caliente
[voz se reproduce
y gritan las gitanas que se llaman
[Lorenzo y buscan a la virgen
hunden otro costal de tierra para
[desenterrar un ceo, retablos,
[alabastros de puertas con
hojas que cortan su alimento y la
[pared de cera negra dura
como un piso
El erotismo que abrigan estos
poemas es más aliento que pide clemencia, que anhela presencia, que
busca el apego en un lugar en el que
el tiempo sólo ficciona: "Una ficción de tarde", ("Pez"); desde la
noche prolongada de la miseria que
no deja dormir en "Casa", hasta una
voz que enfatiza que la voz de la
indigencia no sale: "Un hombre miraba la tarde". Este adormecimiento que parece pronunciar la pobre,
za aquí baja como corriente de un
río que divide la ciudad cuando lle,
gan los huracanes.
Definitivamente Peltre, de Jorge
Sauceda, es un poemario que privilegia una voz, la voz que del olor a
chile y a hierbas del mercado, del olor
a podrido de la fruta pasada en M. M.
de Llano y del sonido de la polka, del
acordeón acompasado y la tambora,
pasa al gusto fino de la esperanza afi,
landa la complejidad de lo sencillo,
la riqueza de lo invisible, que emerge,
que brota, que sucede en estas páginas de jardines violetas, puesto que
hoy la tarde es violeta y la violenta el
azul asfalto. De jardines variables e

iracundos donde se encuadra la l'i·
sión por pequeñeces. Si hay pelícu,
las que plantean tres escenarios al
unísono para entretejer un entramado de las realidades planteadas como
una sola realidad, este libro presen,
ta enfoques sustantivos, rigurosos
close-ups: "ino se abrirán los brazos
de esta tumba que reclama mi
boca?". Encuadres de la vida en la
colonia Terminal, la Moderna, las
plazas de Guadalupe, la Niño Arti
llera, la esencia de la poesla que
está donde puedas mirarla, bajo la
providencia de un encuentro, de la
voz de Jorge Sauceda contigo, an·
helado lector.
Lejos están estos poemas del
facilismo y del lugar común. Encontraremos en ellos recovecos, techos
y paredes herrumbrosas. La carrete,
ra esperando como un hilo de furo,
ro, ihacia dónde nos llevará?
Desde el título entra el autor en
los aprietos que plantea la realidad,
porque la realidad real es la que pre·
senta el lenguaje; cómo entonces explicarnos que en nuestro español no
existe la palabra "escarapelar", única
que registra cualquier diccionario ante
a lo que nos orilla el peltre usado:
"descarapelar". Se descarna el lenguaje
porque la realidad es descarnada. Ante
eso emerge la esperanza que sólo pue,
de abrir la palabra que explora.

Minerva Margarita Villarrcal

Cuando
LA ESCRITURA

es la última
FUERZA VITAL
ThUL01

El fotógrafo Belga

Ricardo Cuadros
EDITORI/. RIL Edirores
~o, 2006

AUTOR,

104

e

onfieso mi interés por la narrativa latinoamericana, mi
preocupación por seguir,
en la medida de lo posible, las manifestaciones más recientes. Empresa
imposible, lo sé. Sin embargo, no es
necesario conocer la totalidad de una
producción para adentrarnos en sus
particularidades, para ensayar algún
juicio inevitablemente rebatible. Hoy
he terminado la lectura de El fotógra,
fo belga, la última novela del escritor
chileno Ricardo Cuadros, y puedo
decir que, al ensayar sus propias far,
mas expresivas, esta obra confirma

un largo proceso de transformación
en nuestras letras. Hablo no sólo de
experimentación sino de desplaza,
miento, del testimonio de una larga
y cruenta historia de pérdidas y olvidos forzados. Esta novela se une a
una particular lista de obras (y de
autores) que se crearon (se formaron) fuera de nuestras regiones, escapando a las estrechas miras de las
clasificaciones locales. Expresiones,
o mejor: sublimaciones de un exilio
real o imaginario que obligó a una o
dos generaciones de escritores a inventarse sus propias tradiciones, los
orilló a la necesidad de imaginar países perdidos al otro lado del mar.
Creadores que experimentaron, en
su temprana juventud, la calda estrepitosa de las utopías latinoamericanas de la década del sesenta: ese periodo que se abrió esperanzadoramente con el triunfo de la Revolución
Cubana en 1959 y comenzó a desmoronarse con el golpe de Pinochet en
Chile aquel fatidico II de septiembre

de 1973. La debacle incluía, por supuesto, a la literatura misma: la hegemonía del boom narrativo se había
ido poco a poco difuminando en tris,
tes y poco afortunados epifenómenos
que no hacían sino alargar, desvir,
tuándolo, el débil eco de los grandes
proyectos narrativos de los años sesenta. Huérfanos tempranos de nuestra historia llteraria, estos escritores
ni siguieron la ruta segura de los
amanuenses del boom ni se conformaron con las nuevas modas narrativas
que empezaban a circular en el ámbito occidental.
Hablo de autores que leían y escribían desde territorios ignotos,
desconocidos para la Historia Literaria y la literatura misma, instituciones con mayúsculas que entonces
todavia habitaban las amplias habi,
raciones de llamada "alta cultura". Y
aún hoy, con todas las transformacio,
nes y desplazamientos (surgimiento
de "otras literaturas", cambios de
paradigma, hegemonía de las industrias culturales), siguen produciendo desde lugares inusuales: porque el
desencantó no terminó con la sonada vuelta a las democracias de los
noventa. La desilusión y la decepción
permanecen intactas hasta nuestros
días. El despotismo de las dictaduras
militares se trocó por la indiferencia
de la globalización.
El fotógrafo belga narra el gradual
descenso, el viaje sin retorno, de
Waldo Perei.ra, un exiliado chileno
que vive dando tumbos por Europa.
Una casualidad lo convierte, primero, en el fotógrafo de una periodista
belga y, posteriormente y para facilitar su trabajo, en su esposo: trámite
preciso para obtener la nacionalidad
de ese país. Lo demás es la narración
que el propio Waldo se encarga de
registrar en sus múltiples cuadernos
escolares. La detonación: fotografiar
la tumba de Jean Genet en Larache,
Marruecos, y cumplir con ello la postrera petición de Mónica Alvarado,
chilena y exiliada como él, pero que,
a diferencia de Waldo, decide regre,

sar a Chile a construir o reconstruir
una historia familiar.
La novela empieza con el relato de
Pereira: su encuentro (o desencuentro) con el mundo y paisaje
marroquíes. Todo puede pasar, el
pretexto (la fotografía de esa mítica
tumba) detona un sinnúmero de posibilidades exploratorias. Dos viajes
se inician: uno hacia el interior del
desierto africano, otro no menos escabroso hacia el pasado de Pereíra.
Dos tiempos también: Pereira registra el presente al manipular el obturador de la cámara y reconstruye el
pasado al escribir en sus cuadernos.
Las dos travesías llevan a la misma
sensación de despojo, de pérdida.
La historia familiar, problemática y dolorosamente cercana (mucho
más próxima de lo que el narrador
suponía); la soledad compartida en
Amsterdam; la superficial consagra-

ción profesional en Barcelona; el inevitable retorno a Chile (con los
reencuentros que ello supone); el viaje final a Marruecos. Todo se ordena
o desordena en los cuadernos, en
ellos Pereíra escribe que está escribiendo una imposible historia, la
suya (la cual nos llegará salvada del
desierto como algunas tablillas de
arcilla). Busca el sentido y sólo encuentra desolación. Confrontación
imposible: la escritura se convierte en
espejo y muchas veces la propia mirada es la más insoportable. Pereira
escribe para desconocerse, para volverse otro y así poder mirarse con plena libertad. Tarea superior a cualquier
esfuerzo humano de comprensión.
Verme así, incluido, formando par,
te de situaciones de las que sólo
recuerdo la superficie, me produce
la sensación de calda en un abismo

f!i~

105

�AUTORES

(Bahía Blanca, Argentina). Dramaturga, directora de teatro y catedrática de literatura
clásica en la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL
Premio Nacional de Dramaturgia en Argentina en 1987
y 1997. En 1993 recibió el Premio de Guión Cinematográfico concedido por la UNAM y el Instituto de la
Revolución Mexicana. Ha publicado la novela Larga
Distancia (Conarte, 2003), y los dramas Silencio hospital
y La cruz en el espejo (INBA, 1988).
CORAL ACUIRRE

enciclopedio5 especiolizodo5

uno llega a ser grande por lo que lee
Borges

ciencio e investigación
letro5 4 humonidode5
político lJ 50ciedod

...J

libro5 de texto

' f ( Librería Universitaria

Cd Univer51tor10 / 63i6 i065 y Zoroqozo 116 5ur / 63~2 1636

contraste sugerido aquí: letra y arena, dos contrarios poderosos, la primera remite a la permanencia; la segunda, a la fugacidad. La comunión
de estos opuestos es sólo posible en
la literatura. Pereira va de la "realidad" a la escritura tal vez porque sólo
en ella la incertidumbre se vuelve
Tales bifurcaciones prefiguran un habitable, un lugar menos inhóspito
relato diverso que, sin embargo, no y que no pide nada que no estemos
pierde nunca la coherencia, esa par- dispuestos a dar. La literatura es casi
ticular ordenación de palabras, espa- siempre un lugar de conversión:
cios y tiempos. En un sentido más cuando llegarnos a ella hemos acepprofundo, El fotógrafo belga es la voz tado tácitarnentela transformación. Es
de una circunstancia silenciada, for- un viaje sin retomo porque, si volvezada al olvido. Un narrador que ape- mos, lo hacemos de manera diferente.
Tal es el registro múltiple de El
la, o mejor, interpela a sus pares, a los
fantasmas de su propia generación. fotógrafo belga: una lústoria que son
Profunda llamada de atención a la muchas porque se concentra en una
misma lústoria literaria latinoameri- sola experiencia. El rastreo interior
cana que no ha sabido dar cuenta (ca- no impide, por cierto, una atenta y
balmente) de esas voces dispersas, creativa mirada del universo marrodespojadas de toda esperanza. Por- quí. Una primera lectura asociaría
que Waldo Pereira escribe para el este relato con algunas obras canópasado, se remite a todos los espacios nicas sobre el tema: ciertas novelas
perdidos, busca el diálogo con figu- de Paul Bowles, las narraciones más
ras desaparecidas, borradas por el significativas de Williarn Burroughs
vendaval de los tiempos actuales. Y y en general la larga tradición literano queda nada, salvo la escritura; ria que va de Marco Polo hasta J. M.
cuando nuestro protagonista lo pier- Coetzee, pasando por Flaubert. La
de todo, hasta sus cámaras fotográfi- diferencia radicaría en que el protacas, se sujeta sólo a sus cuadernos: gonista de El fotógrafo ... no es el típico
son el oasis en medio de un desierto -o atípico- occidental que se fasliteral y metafórico. Es interesante el tidia del orden metropolitano y se
de bolsillo: escribo aquí que escribía en otro tiempo, algo que no recuerdo, un agujero negro. O tal vez
ya estoy dividido, desdoblado, y
soy varias personas. No es mala
idea. Algunas de ellas recuerdan,
otras no. (239)

106

refugia en las dunas de lo exótico.
Waldo Periera procede de un mundo de pérdidas irrecuperables (la supuesta armonia familiar, la idealizada república de Chile). Tan extraño
se siente en Marruecos como en Holanda. iA dónde ir? iA dónde remitirse? iPara quién escribir?
La novela, asi, se transforma en un
gran cuestionamiento, en una abierta forma de inquisición al lector, a sus
pares, a sus críticos. ¿Cuánta dosis de
desolación, o mejor de incomunicación y desconocimiento podemos soportar? No hay aquí fórmulas ni frases hechas, todo es escritura sobre
escritura, lústoria que no termina de
contarse, Biblia personal donde cada
episodio de la vida es un capítulo
aparte. Genealogía y Apocalipsis.
Pero sin ningún designio exterior,
sólo la fortuna o desgracias personales. Ante tal cuestionamiento no nos
queda sino la inmersión en la lectura
y la redacción de nuevas notas que
intenten dar cuenta de estos
novísimos derroteros, de estas ignotas situaciones en las que se pierde
todo, salvo el último aliento, aquel
capaz de luchar y dar batalla contra
el olvido y la muerte: la escritura.

Víctor Barrera Enderle

(Monterrey, 1972). Ensayista y crítico literario. Doctor en literatura hispanoamericana por la Universidad de Chile. Ha publicado La
mudan.za incesante. Teoría y crítica literarias, Miscelánea textual. Ensayos sobre literatura y culturas latinoamericanas y
La otrd invención. Obtuvo el Certamen Nacional de Ensayo Alfonso Reyes 2005 por su trabajo De la amistad literaria. Actualmente se desempeña como investigador y
académico en la Facultad de Filosofía y letras de la UANL
ViCTOR BARRERA ENDERLE

(Monterrey, 1940). Ensayista y
poeta. Obtuvo, entre otros, el Premio de Traducción
de Poesía del INBA y el Premio a las Artes de la UANL
Algunos de sus libros son Junto a una ta.za de café, Papelería en trámite, El rojo caballo de tu sonrisa, Sombra de pantera, Antología o tiranía y Kurt Schwítters/ Blaíse Cendrars.
HICUEL COVARRUBIAI

(Monterrey). Inició su carrera de traductora en 1969 y fue presidenta fundadora de la Asociación de Traductores e Intérpretes de Monterrey,
A.C. (1980), para la cual editó la revista Lenguas du rante una década. Becaria del Centro de Escritores
durante el 2000. Ha publicado los poemarios Oscilando y Palabras al vuelo.
LETV DAMN

Doctor en bellas artes por la
Universidad Complutense de Madrid. Ha colaborado
en las revistas Kalías, revista de arte, Antropología y en
la revista virtual Replica 21. Ha realizado labor docente
a nivel superior en España y México. Actualmente desarrolla su tesis doctoral en estética y teorías del arte
por la Universidad de Distancia de Madrid, España.
HANUCHEHR EFTEKHAR

FOROUCH FARROIZAD (Teherán, Irán, 1935-1967). En
1955 publicó su primer libro de poemas, La cautiva. Viajó durante nueve meses por Europa y publicó El muro.
Su vida independiente y libre era motivo de escándalo
en los cerrados cenáculos literarios. En 1958 publicó
su tercer poemario, Rebelión. Se relacionó con el
cineasta y escritor Ebrabim Golestan, quien produjo
la primera película de Forough, La casa negra (1962),
un breve documental sobre la leprosería de Tabriz.
RODRICO FRESÁN (Buenos Aires, 1963). Es autor de Historia argentina, Vidas de santos, Trabajos manuales,
Esperanto, La velocidad de las cosas y Mantra. Es también
editor de Lageometriadel amor, antología de relatos deJohn
Cheever. Ha traducido a Denis J ohnson. Actualmente
prepara una edición anotada de las Lyrics de Bob Dylan.
Muco CARci.., ( ciudad de México, 1973).Escritor. Licen-

ciado en letras españolas por la UANL, y maestro en
ciencias de la comunicación, en el área de comunicación de masas, por el Tecnológico de Monterrey.
(Monterrey, 1971). Periodista. Reportero
cultural de los diarios El Porvenir, El Norte y La Jornada. Participante en el taller de periodismo de Gabriel
García Márquez. Master por el ABC de España y
doctor por la Universidad Complutense de Madrid.
Autor de Tierra de cabritos (1995) y Entrevista a dioses y
denioníos (2002).
IOSÉ CARZA

(Buenos Aires, 1963). Doctor por la
Universidad de Buenos Aires. Docente de historia y
teoría teatral en la Universidad de Buenos Aires y en
la Universidad Nacional de Rosario. Dirige el Centro DANIEL CONÚLEZ DUEilAS Estudió dirección de cine y
de Investigación en Historia y Teoría Teatral, la Es- ha realizado varias películas. Ha publicado Libro de
cuela de Espectadores de Buenos Aires y Palos y Pie- Nadie (Premio de Ensayo Hispanoamericano Casa de
dras. Revista de Política Teatral. Entre sus libros figuran América-Fondo de Cultura Económica, España, 2003).
Teatro comparado. Problemas y conceptos (1995), El teatro Ha recibido seis premios nacionales de literatura, enjeroglífico (2002) , El convivía teatral (2003), El nuevo tea- tre ellos el de Novela José Rubén Romero 1987, el de
tro argentino en la postdictadura (2003) , El teatro sabe Cuento San Luis Potosí 1995 y el de Ensayo Literario
(2005) y Henrík Ibsen y las estn1cturas del drama moderno José Revueltas 1998. Ha publicado, entre otros libros,
(2006). Su último trabajo es Filosofía del Teatro I. Luís Buñuel: la trama soñada (1986, 1988, 1993), Las visioConvivía, experiencia, subjetividad (2007).
nes del hombre invisible (1988, 2004 ), Mélíés: el alquimista
IORCE DUBATII

107

�AUTORES

AUTORES

mundo cultural parísino de la posguerra. AutordeParo!es,
La Pluie et le &amp;au Temps, Lumiéres d'homme, entre otros.

de la luz Notas para una historia no evolucionista del cine
(2001), Las figuras de ]ulioCortázar (2002), Libro de Nadie
(2003) y Ónfalo (2004).

(Monterrey, 1974). Licenciado en artes
visuales por la UANL. Becaría del Programa de residencias artísticas México-Nueva York en 2002. Ha
participado en exposiciones individuales y colectivas,
entre las que destacan la Bienal Nacional Rufino
Tamayo 2006 y Entre Siglos (Monterrey, 2006). Entre
sus reconocimientos se encuentran el Premio de adquisición de la IV Bienal Regional de la Plástica Joven
de Nuevo León 2000; el Premio de adquisición Salón
de la Fotografía de Nuevo León 2001; mención honorífica en la VI Bienal Regional de la Plástica Joven de
Nuevo León 2004; y mención especial en el Salón de la
Fotografía Nuevo León 2006.

ADRIÁN PROCEL

(Colima, 1964). Bachelor of
arts y master of architecture por la Universidad de
Harvard. Autor del libro Of Games, thelnfinite and Worlds,
the Workof Gabriel Orozco. Ha trabajado para renombrados arquitectos en Nueva York, Tokio y Zürich, y desde 2003 ejerce una práctica independiente como arquitecto y crítico de arte y arquitectura. Es director
de la licenciatura en artes en el CEDIM.
MICUEL CONZÁI.EZ VIRCEN

(Alexandra, Nueva Zelanda, 1937).
Crítico !iteraría y licenciado en artes por la Universidad de Middlebury (Vermont, Estados Unidos). Durante 10 años editó la revista literaria Landfall. Ha publicado Giotto's Elephant (1995) y Cassandra's Daughter
(2005). Actualmente se desempeña como escritor y
psicoterapeuta en Otago, Nueva Zelanda.
MICHAEL HARLOW

Doctor en Psicología por la Universidad Nacional de Córdoba. Es miembro de Slow
Food, una asociación internacional dedicada a promover la vida tranquila que aprecia el gusto por las buenas cosas, especialmente por la comida preparada con
laboriosidad y con amor destinada a ser consumida
gozando de la compañia y la plática amistosas. Ha publicado A la mesa con Alfonso Reyes (2005). Actualmente
se desempeña como profesor de posgrado en la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL.

JOSÉ MARIA INFANTE

Profesora en la Universidad Autónoma de Barcelona. Traductora de ruso, polaco y español, en particular de la obra de Ryszard Kapuscinski.

(León, 1965). Narrador y ensayista. Ha colaborado en diferentes periódicos y revistas del país. Ha escrito los libros de cuentos El río, el
pozo y otras fronteras, Los límites de la noche y Tierra de nadie. Por el relato breve Nadie los vio salir ganó el Premio
de Cuento Juan Rulfo 2000. Fue becario de la John
Simon Guggenheim Memorial Foundation en 2001 y
del Sistema Nacional de Creadores de Arte.
1900-1977). Poeta, guionista de Jean Renoir y de Marcel Carné, amigo de Picasso
y de Montand, fue una de las figuras ineludibles del

108

PERIÓDICO DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Es autora de Desconocer, La mds
mía, La guerra no importa, Nadie me verd llorar, La cresta de
Ilión, Ningún reloj cuenta esto y Lo anterior. Su obra se ha
hecho acreedora al Premio Naciana! José Ru bén Romero (2000) y el Premio SorJuana Inés de la Cruz (2001).
Es maestra del ITESM campus ciudad de México.

vidauni@seyc.uanl.mx

(Soria, España). Actualmente realiza el
doctorado en literatura española premoderna en la
Universidad de Colorado en Boulder e imparte clases
en esta institución. Se especializa en la literatura del
Siglo de Oro. Es editora de la revista Transitions: ]oumal
of Franco-Iberian Studies.

CARRIE RUIZ

EDUARDO ANTONIO PARRA

lACOUES PRÉYERT (Francia,

poemas brasileños del siglo XX (2005), entre otros. Produce y
locuciona "Las aventuras sigilosas". Es maestro de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Ha recibido el
Premio Nacional de Poesía Aguascalientes y el Premio
Nacional de poesía Alfonso Reyes.

CRISTINA RIVERA CARZA

ENRIOUERUIZ (McAllen, 1953). Maestro de tiempo completo en la Facultad de Artes Visuales de la UANL.
Trabaja como productor independiente y recientemente expuso su obra en Estados Unidos. Recibió el Premio a las Artes de la UANL en 2003.

ACATA ORZESZEK

(Tijuana, 1959). Entre sus poemarios se cuentan Bíblica (1998) y Fábula (2003). Ha
traducido En una estación del metro. Antología de la poesía breve
(1908-1917) de Ezra Pound (1997), Preparación para la muerte
de Manuel Bandeira (2000) y Estrellas pdjaros. Trcinta y dos
lOSÉlAVIERVILLARRliL

(Nuevo León) Poeta.
Maestra en la Facultad de Filosofía y Letras de la
UANL. En 1991 la Universidad la distinguió con el
Premio a las Artes. Entre sus libros de poesía sobresalen Pérdida (Premio Alfonso Reyes 1990), El corazón mds secreto (Premio Internacional de Poesla J aime Sabines 1994), Adamar, De amor es la batalla (en
coautoría con Daniel Kent) y La condición del cielo. Fue
directora de la revista armas y letras durante 2004 y
2005. Es directora de la Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria.
MINERVA MARCARITA VILLARRliL

CIENCIA UANL

Revista de divulgación científica y tecnológica de la Universidad Autónoma de Nuevo León

109

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8329 4000, ext. 5374

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"'Educ«i611 C01I visi6n,
viti611 COII /llluro "

FUNDACIÓ!I
UANLA.C.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Eduardo Antonio Parra</name>
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        <name>Forouch Farrojzad</name>
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        <name>Hamo quidam los rostros de nadie</name>
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        <name>Viene Banville</name>
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                    <text>���Contradicciones del lenguaje, literatura como conocimiento.
Lectura de A paixao segundo G.H. / KATIA IRIHA
IBARRA / 44

NO HAY TAL LUGAR: Diario del dolor, de Maria
Luisa Puga / CRISTIMA RIVERA CARZA / 79

('3

BARRERA EMDERLE / 109

Y ESPEJISMOS

Cuentas pendientes / LIMA MERUAME /

METÁFORAS DE COMPLICIDADES
ENTRE EL MUNDO LITERARIO Y EL
PODER POLÍTICO, HOCTURHO DE
CHILE ES LA VOZ DEL "JOVEN
ENVEJECIDO" QUE ANOCHECE EN
LA OSCURIDAD DE LA DICTADURA.

Genealogía de la rebelión silenciada ALBERTO

88

ROMPER
LACOMPLACEMCIA
BERTHA WARIO .

tACIA DE LA IMACUü.CIÓM ' LÁPIZ &amp;OBRE PAPEL
OXIICH

Aridez de mi palabra/ LAURA PARADA / 4
Proceso melancólico / LAURA PARADA /

5

Autorretato con banderita tricolor / JULIÁ!ol HERBERT / 8
Un libro de cosas luminosas: una antología internacional de
poesía / selección y traducción de JOSÉ JAVIER

C'3ANDAR A LA REDONDA
"MI PRIMER LIBRO": PRESEN

C'3 MISCELÁNEA

CIAS DE UNA TRADICIÓN LITERA
RIA EN AUCUSTO MONTERROSO

úum&lt;n"'-l"'Emilio""'"'üdos

VILLARREAL / 12

A PARTIR DE LA
RENOVACIÓN FORMAL DEL
NEOINDICENISMO, _: ... - .. • ..
_ ... ___ .
____ MUESTRA LA
INFLUENCIA DE LAS TÉCNICAS
CINEMATOCRÁFICAS DEL WESTERN
EN LA NOVELA DE MANUEL
SCORIA • .

UJ.:Lj__,..\,:¡;,:.~· /

"Entre España y México". Notas sobre un poema de Pedro
Garfias / JAMES VALEMDER refiere la crónica de la
concepción, escritura y publicación de este poema
que se conviróó en "el himno nacional" de los
refugiados españoles en México. / 26
Entre España y México / PEDRO CARFIAS / 34

COMFLUEMCIAS
DE LORCA Y LEZAMA

MARÍA TERESA SÁNCHEI / 60

Bordes y desbordes. De lo nacional y lo cultural: una ojeada
a novelas y otros textos de Cristina García I Estados
Unidos y Cuba mantienen un vinculo literario
fundado por José María Hereclia y perpetuado por
escritores cubanoamericanos como Cristina
García, que reflexionan sobre la intima conexión
entre estas dos naciones. / LUISA CAMPUZAMO / 51

Cuellar, Rebato Escamilla,Jage Garáa
Murillo,Jost: Marta Infante, Humberto
Mart!De:z, Alfonso ~ Guerra y
HumbertoSalaz:ir

Av. AJfongo Rl:)U 4000 norte.
Montcrrey, Nuevo Le6n, CP. 64440
Teléfonos: 83 2941lly832940 95.
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DIRECTORIO
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Josi!: Antonio González Tm-iño
Secretario:

Todas los an:k:ulos son oesposaNlklad
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""""'~-

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Rogdio Vill:nretl Eliioooo

Director de Publicaciones:
C.dso Josf Garza Ac1lfla

C'3

ABALLERÍA

Director Editorial:
V!a&gt;x&amp;m-raEro&lt;rle

Pina, ese misterio bañado de luz

MANUEL CARCÍA
VERDECIA / 18

--~-"'
CONseyo EDITORIAL

('3

AMA CRUZ / 101

BIBLIOCLIPS: Philip K. Dick: el hombre que sabía
demasiado/ RODRICO FRESÁH / 70

La infinitud de la palabra
SILVIA PRATT /103

LETRAS AL MARGEN: La ilusión del lenguaje

Acercamiento al poema extenso

EDUARDO AMTOHIO PARRA / 77

JOSU LAMDA / 106

Editora:

Jcs.&lt;:ica N'JetO
Ilim:ro, de rute
Francisco larios Osuna

Creativmad y Iliseoo
Elena Herma Man1ne:z

---

Direcdón de Public:acionts de la
Univm;idad Autoooma de Nuevo Lcoo.
lliblioon. Magna Univeraitaria

DI PORTAD.Al LA DESCRA.CIA
DE LA IMACIMACIÓM (DETALLE)
TINTA CHINA SOBRE
HERCUUME / 45 X 55 CM

�POESI.A.

POESI.A.

Aridez de mi palabra

Proceso melancólico
LAURA PARADA

LAURA PARADA

Se me empoza el alma de palomas

Mi palabra palidece.

tullidas de alas, mutiladas de aire,

Viene y va,
se enrosca y se entreteje de silencio.

se me empoza de presencias amputadas de maridos

Pennanece inerte, pennanece roca.

y de estrellas pululantes
en el ónix del olvido.

No sabe decirte tus ausencias. No sabe cómo
numerarte en su torpeza.

Se me amasa el recuerdo anacrónico,
huracanado de minutos, torrente

Sólo este corazón de pecho en flor,

fluvial de viscosidades conjugadas

heraldo galopante de emociones,

en el pretérito siempre roto e imperfecto

sólo mi alma azulosa y cavernaria,

del modo atemporal del corazón

plenitud de azote en bruma,
sólo esta dualidad te conjuga y te presiente,

Se me empapa todo en alga,

te posee huracanado, imanado

en podredumbre floreciente,

de todo lo prohibido, de todo lo indecible.

en noche de llovizna y sima,

Te exhala plenipotenciario de verdor.

en astillas y aguijones de alma accidentada,

Te eyacula oscilatorio de expresión

en tentáculos inyectores de noche encadenada
e indefectiblemente húmeda de ojos y resuellos,

y verbo amazónico:
caudaloso e irreversible.

de manos y de crines, de sexo y humanidad.

(

'

�POESIA

POESIA

Se me derrumba el finnamento matemático

de verdades absolutas y de azares numerales.
Naufragan mí ideología analítica y mí
eslabón civilizado.
Sufro con dolor de médula animal descuartizada
y garrotazo insóntivo,

con todo
mí racimo genético en su apogeo prísóno.

Sufro con toda mí sustancia sudorosa
y delirante. Sufro a punzada aguda y llamas.

Sufro infinitamente...
Yresurjo con mí existencia a cuestas.

�DEL EXILIO COMO UTOPÍA DE LA MEMORIA
¿Alguien recuerda Corona del Mar? ... Era una serie de televisión que pasó
por Canal 5 en algún momento de los años sete~ta. ~ trama, con
• reminiscencias de la clásica El fugitivo, puede resumrrse asi: un hombre
despierta una mañana en un callejón cercano a los muelles y, tras ~atarse un
momento la cabeza, descubre que su memoria está vacía. No recuerda rn su nombre
ni el lugar del que proviene, profesión o hábitos más comunes; ni siquiera unas
facciones familiares. Su mente alberga sólo una frase, tres palabras que poseen la
nitidez de un punto oscuro en la blancura difusa de la amnesia: "Corona del Mar"•
JULWI HERBERT

De capítulo en capítulo, el hombre -con su look
mitad Jim Dean y mitad Simon Templar, el cual
correspondía a los guapos de la época- colectará
pequeños fragmentos de su mente mientras corre
las más conspicuas aventuras, guiado a partes
iguales por su obsesión y el azar. Hasta que, en un
momento pleno de emoción y de belleza, alcanza
su objetivo: se detiene en los muelles de una ciudad
desconocida frente a una suerte de Ítaca migratoria,
un blanquisimo yate con molduras doradas que
ostenta el consabido nombre en las cuadernas:
Corona del Mar. El héroe sin memoria sube a la
cubierta, entra en la cabina como quien ingresa a
un palacio o al recinto de un oráculo ... Y eso es todo:
aparecen los créditos del capítulo final.
¡lo recuerdan?
Supongo que no. Y es que desde hace años vengo
preguntando lo mismo a cuantas personas conozco,
y no sólo ninguna tiene memoria del programa, sino
que las más irritantemente teleadictas me aseguran
que este relato me lo inventé yo, que la serie jamás
fue transmitida. Por desgracia, no tengo ya más
prueba de lo contrario que mis recuerdos: el único
testigo de que Corona del Mar existió era mi abuela
lícha, que lo veía conmigo, y hace años está muerta.
No sé por qué, ahora que me pidieron escribir
sobre el exilio, me vino a la cabeza este viejo
programa. Tal vez por la metáfora subyacente en
la historia del peregrino sin brújula, el amnésico
que sólo sabe de sí mismo el nombre del lugar
hacia el que se dirige, y el hecho de que aun ese
lugar no sea sino un barco: una isla en flujo

permanente, una patria cuya única estabilidad
es la belleza de su nombre.
Quizá también he traído a cuento la serie por el
horror que me causa ser el único que la recuerda,
como si mi memoria fuera el reverso exacto de la
amnesia del protagonista. Creo que nada se parece
tanto al exilio como tener un recuerdo de la infancia
que no puedes compartir con nadie. Y otra vuelta
de tuerca, algo irónica: ser el único hombre que
recuerda a un héroe cuya grandeza consiste en
haber perdido la memoria.

-e incluso mi visión metafísica, si es que todavía
puede uno decir que tiene semejante cosa. Me
refiero a que, no es que yo sea el judío errante pero
algo sé del tránsito; algo que me desnacionaliza,
incluso, del exilio "regular".
Mi madre viajaba. Casi siempre me llevó con ella.
De su amor maternal heredé el desarraigo. He pasado
casi toda mi vida en tierra adentro, al borde del desierto de Mayrán, pero mi primer recuerdo es la playa
de Caleta donde unos hombres sostenían de cabeza ,
junto a las olas, a un ahogado. Nunca he visto las huertas de copra de mi familia paterna en la costa de Guerrero, pero de niño soñaba con ellas a la sombra de un
huizache que había cerca de mi casa. Mis recuerdos
infantiles yacen desperdigados entre Acapulco,
lázaro Cárdenas, Querétaro, Monterrey, Miguel Alemán, laredo, Monclova, y una fugaz visión de una vaca
a la orilla de la carretera, una madrugada en quién sabe
qué lugar. Algunos años viví en un terreno ejidal famoso por sus tolvaneras. A veces el viento arrancaba
las láminas de cartón de nuestro techo y mis hermanos y yo teníamos que perseguirlas calle abajo, cegados por el polvo y por el sol.
No sé nada de mis antepasados. Mi padre tiene un
apellido distinto al mío, el hijo de mi hermano menor
nació en Estrasburgo, los hijos de mi hermano mayor

rentorio, para humillarlas hasta el extremo del mito
personal, decidí hace años agregar un detalle: jamás he puesto un pie fuera de México. No tengo ni
tuve nunca pasaporte. Como La Hija de la Lágrima,
"yo nunca fui a New York,/ no sé lo que es París/
vivo bajo la tierra/ vivo dentro de mí": el exilio perfecto me parece una taza de café en la terraza del
hotel Mayestic, frente a Palacio Nacional, de cara a
una estúpida bandera tricolor aparatosa y ténebre
como los huesos de un pterodáctilo cocinado con
la receta de los chiles en nogada. Elegi, en plena
era de la globalización, mi propio país como lugar
de mi destierro.
3. DEL EXILIO COMO ABSTRACCl6M

Hace algún tiempo fui a una exposición de J osef
Koudelka. Entre la segunda sala -que documenta la
invasión rusa a Checoslovaquia en 1968-y la tercera
-que se titula "Exilios"-, pensé: místico ono, el arte
es el registro del vacío que circunda los eventos.
las piezas de Koudelka sobre la Praga invadida
tienen, junto a la violencia del fotoperiodismo, la
belleza casi animal de un arte crudo, una especie
de euforia maligna ante el desastre. los rostros y
los gestos de los personajes aparecen saturados de
vitalidad. Quizá lo que más los embellece es la

2, DEL EXILIO COMO SEÍlA PARTICULAR

Una vez escribí un poema para conmemorar las
fiestas patrias. Dice así:
24 de febrero
En la plaza, un piquete de soldados
doblaba la bandera. Su rigor
era un ballet de bárbaros flotando
en la sorda piscina del crepúsculo.
Pensé en mi madre que, durante años,
plegó pacientemente las cobijas

AUTORRETRATO
CON BANDERITA
TRICOLOR

de mi cama. Una patria distinta:
el corazón de la materia,
imperceptible
en su taimada vocación de filigrana.

Me parece que el mundo -y con él la patria o el
hogar- es esta clase de geografía textil y huidiza a
la que alude el poema. Tal vez se trata de un virus
autobiográfico que contamina mi visión histórica

8

viven en Yokohama, no conservo una sola fotografía
de mi niñez, tengo 33 años y he vivido en 37 casas
distintas: no hay en el mundo un solo barrio de la
infancia donde alguien me recuerde o reconozca.
Para perfeccionar estas formas de la ausencia, o
más bien para quitarles su sentido definitivo y pe-

objetivización: el hecho casi inhumano de que
alguien se haya detenido a fotografiarlos.
En contrapartida, muchas de las fotos de
"Exilios" parecen nutrirse en un proceso de
vaciamiento de sentido cuya esfera incluye no sólo
lo fotografiado, sino también al fotógrafo. Para

9

�Koudelka, a diferencia de otros creadores, el vivir
en el exilio (hay que decir que abandonó Checos,
lovaquia poco después de la invasión y ahora es
ciudadano francés) es una forma de anti-nostalgia.
La limpidez con la que retrata un conjunto de
hombres orinando en Irlanda, o un televisor
rodeado de siluetas en Gales, o un haz de luz en
una habitación cúbica con tres personajes de
edades distintas en Portugal, proviene no de la

Siglos después de la confección de esa obra, el
año 8 d. C., el poeta Publio Ovidio Nasón fue
desterrado de Roma por Augusto. El decreto
imperial lo condenaba a vivir en el puerto de Tomis,
frente al Ponto Euxino o mar Negro. Según los
rumores más difundidos, se le acusaba de pervertir
a la juventud a través de sus versos, pero esto es
bastante improbable: Ovidio había escrito el Ars
Amandi en su lejana juventud, y casi todas sus obras

NO SÉ NADA DE MIS ANTEPASADOS ...
NO CONSERVO UMA SOLA FOTOCRAFÍA DE MI NlílEZ,
TENCO 33 .AílOS Y HE VIVIDO EN 37 CASAS DISTINTAS:
NO HAV EN EL MUNDO UN SOLO BARRIO DE LA INFANCIA
DONDE ALCUIEN ME RECUERDE O RECONOZCA

recolección de expresiones humanas, sino del
oportunismo ante la composición. No obstante, no
hay frigidez en estas fotos: al contrario, hay una
forma profunda de la subversión, una prosopopeya
que habla de algo más hondo que el desarraigo
nacional. Creo que cualquier artista aclara su visón
cuando asume la postura de un nómada ecu,
ménico, cuando se reconoce como desterrado no
de un país, sino de los simulacros de significación a los que por mal hábito llamamos
realidad. Porque el asombro es un sentimiento que
instantáneamente nos vuelve extranjeros.
4, DEL EXILIO COMO EXPERIENCIA
POS(MO)APOCALIPTICA

El décimo octavo libro de la Biblia narra la historia
de Job, un hombre al que Yahvé exilió de su
misericordia sin razón alguna, o, peor aún, con la
razón que podría asistirle a un carnicero haciendo
apuestas en una cantina: la de demostrar a Satanás
que el amor de Job era completamente injustificado,
y que, ya entrados en gastos, la sutileza de la
maldad divina puede hacer que el infierno parezca
un club de boy scouts.

humor de un yuppie que abandona su escritorio para
dedi~arse a vender hamburguesas en un Carl's Jr.;
&lt;letras de la heroína, la cocaína y las anfetaminas
conseguidas desesperadamente en las calles de Los
Ángeles o Glasgow; en el deseo poshumano de
renunciar a la carne que traslucen la pel!cula The
Matrix, el body art del performancero Stelarc o la
ideología arbórea del pensador Hans Moravec'
palpita el desarraigo, la sensación de haber sido
arrojados del mundo sin aviso ni razón. Las utopías
de "la nueva carne" (como bautizó David Cronnenberg
a esta ideología masoquista y mediática) poseen un
doble fondo: la realidad nos parece ya poshumana,

l

Y si sufrimos es porque nosotros todavia no lo
somos. En eso consiste, creo, el último de los exilios.
Ovidio y Job son para mí runas que demarcan el
frívolo apocalipsis de lo pasmo, visiones trágicas
que nuestra sociedad banaliza: la web y las finanzas
nos echaron del mundo; sólo hallarás lugar en la
mbu de los globalifóbicos si costeas tu pasaje de
París a Cancún para asistir a la protesta; el alma es
una casa de putas a la que asistimos cada día de
pago; Yclaro, siempre nos queda este maravilloso
blandengue, anacrónico pais: la democracia que no~
corona a todos a condición de ser un pueblo de
reyes jubilados.
Ovidio YJob admiten, finalmente, una lectura
autista: vivimos insertos en una dinámica de
in~ividuación casi esquizofrénica, y no hay nada
mas contundente que la sensación de un exilio
metafisico para hacer del Fin de los Tiempos una
p~sadilla personalizada. Gozamos, pues, nuestro
aislamiento como un triunfo. Aunque signifique
darle la espalda a nuestros amores, nuestros deseos,
nuestras patrias más intimas. ro

Sena ~neroso incluir aqui la descripción detallada de lo que estos dos

exc~tnc~s personajes proponen. Baste señalar que ambos niegan la

pe~~aa del cuerpo tal y como lo conocemos: d primero a través de la
mutilación, el dolor y la ficticia adición de órganos cibernéticos; el
segundo planteando que lo más conveniente para garan~;..,.,,., 1 1
desarroll0 del
= e p eno
cerebro humano serta evolucionar de nuestra condición
d~mamúeros a una más simple y extática: la de vegetales pensantes.
C · Dery, Mark (1999). Velocidad d,escapc. España: Siruela.

de madurez tratan temas graves, amén de que
celebran la figura imperial. Asi que la verdadera
causa de su castigo es todavía un misterio.
Por años me ha fascinado la desesperanzada
simetría que hay entre estos dos personajes'. Lo
primero que hice fue pensar en ellos como
coordenadas: la ruina fisica del santo Job y la ruina
moral del poeta Ovidio no son paralelas, sino x/y
que se intersecan en un ambiguo plano ritual para
formar una ecuación de sufrimiento. También
intenté leer en sus historias dos versiones de un
mito: la ira injustificada como neurótico atributo
preternatural de Dios. Porque, ino fue Augusto
elevado por sus súbditos a la categoría de deidad?
tNo hay una casi ridicula semejanza entre la
chismografía satánica que destruye a Job y las
murmuraciones cortesanas del XVIIl francés, por

.
1o)....
poner un eiemp
Lo que más me inquieta del pathos retórico que
los dos personajes comparten es su cercanía con la
estética posmoderna. Debajo del acerbo sentido del

1

10

CEr. La resistencia (2003) México: Filodecaballos.

11

�EDICIÓN DE CZESLAW MILOSZ
TRADUCCIÓN Y SELECCIÓN DE JOSÉ JAVIER VILLARREAL

Leer un poema es una avenrura y toda aventura encierra riesgos; trasladar un poema de su lengua a una lengua
franca y de ésta a la propia es un acto de fe. Transitar estas zonas es moverse en los límites, exponerse al rostro
de lo desconocido. Quizá se trate de un extravío; en todo caso, por ingenuo que esto parezca, ahenta aquí una
voluntad epifánica. Yprecisamente de esto versa el primer capítulo del libro que aquí presentamos: de la epifanía.

]]V

Un libro de cosas
ANTOLOGÍA INTERNACIONAL DE POESÍA

DESDE EL MOMENTO MISMO QUE TUVE ESTE LIBRO EN MIS MANOS FUI
CONSCIENTE DE SUS MÚLTIPLES BONDADES. LA URCEMCIA DE COMPARTIRLAS
SE IMPUSO y ECHÉ MAMO DE TODOS LOS RECURSOS Y MEDIOS A MI ALCANCE.
ACRADEZCO AQUÍ LAS LECTURAS QUE HICIERON DE MIS TRASLADOS MI HIJO

EPIFANIA

EPIPHANY

La epifanía es un develamiento de la reahdad Lo que en
Grecia fue llamado epiphanda significaba la aparición, el
arribo de una divinidad entre los morrales o su reconoci·
miento bajo la forma familiar de un hombre o de una
mujer. La epifanía entonces interrumpe el cotidiano
transcurrir del tiempo y se introduce como un momento
privilegiado cuando, intuitivamente, aprehendemos una
reahdad más profunda y esencial escondida en los objetos
o en las personas. Un poema epifáníco habla de un
momento-evento y esto impone una forma específica.
La antigüedad politeísta vio epifanías a cada paso, en
arroyos y bosques que estaban habitados por dtiadas y
ninfas; asimismo, con frecuencia, vagaban por la tierra
dioses omnipotentes que semejaban y se comporraban
como humanos y estaban dotados de habla, pero era
posible, con cierta dificultad, distinguirlos de los
mortales. No era extraño que visitaran casas y que fueran
reconocidos por sus anfiniones. El libro del Génesis habla
de la visita que Dios le devolvió a Abraham bajo la
apariencia de tres viajantes. Más tarde, la epifanía como
aparición, la llegada de Cristo, ocupa un lugar importante
en el Nuevo Testamento.

Epiphany is an unveiling of reality. What in Greek
was called epiphaneia meant the appearance, the
arrival, of a diviníty among mortals or its recog·
nition under a familiar shape of man or woman.
Epiphany thus interrupts the everyday flow of time
and enters as one privileged moment when we
intuitively grasp a deeper, more essential reality
hidden in things or persons. A poem·epiphany tells
about one moment·event and this imposes a
certain form.
A polytheistic antiquity saw epiphaníes at every
step, far streams and woods were inhabited by
dryads and nymphs, while the commanding gods
looked and behaved like humans, were endowed
with speech, could, thought with difficulty, be
distinguished from mortals, and often walked the
earth. Not rarely, they would visit households and
were recognized by hosts. The Book of Genesis tells
about a visit paid by God to Abraham, in the guise of
three travelers. Later on, the epiphany as appearance,
the arrival of Christ, occupies and important place
in the New Testament

D. H. U.WRENCE

D. H. LAWRENCE

1885-1930

1885-1930

D. H. Lawrence en su "Máximo" regresa al mundo
polite\sta, y el poema es tan efectivo que sentimos una
sacudida momentánea como si nosotros mismos
fuéramos visitados por el dios Hermes y lo recorro·
ciéramos. Máximo es el nombre de un filósofo que fue
un maestro del emperadorJuliano, llamado el Apóstata
porque intentó restaurar el paganismo.
La epifanía puede también significar un momento
privilegiado en nuestra vida entre las cosas de este
mundo, las cuales, de pronto, revelan algo que no

D. H. Lawrence in his "Maximus" returns to che
polytheistic world, and the poem is so effective that
we feel a shock of recognition, as if we ourselves were
visited by che god Hermes. Maximus is the name of a
philosopher who was a teacher of the emperor Julian,
called the Apostate because he tried to restare
pagarusm.
Epiphany may also mean a privileged moment
in our life among the things of chis world, in which
they suddenly revea! something we have not

JOSÉ PABLO y MI AMICA MARTHA FABELA, A ELLOS MI ACRADECIMIEMTO.
12

13

�habíamos observado hasta ahora; y ese algo es como
un intimar con sus misterios, su lado oculto. De alguna
manera, la poesía es un intento por penetrar la densa
realidad hasta encontrar un lugar donde las cosas más
simples son otra vez tan nuevas como si éstas estuvieran
siendo vistas por un niño.
Esta antología está llena de epifanías. Decidí colocar
algunas de ellas en un primer capítulo por separado para
subrayar este aspecto de la poesía. Estos poemas, en
particular, son una destilación de mi tema principal

noticed until now; and that something is like an
intimation of their mysterious, hidden side. In a
way, poetry is an attempt to break through the
density of reality into a zone where the simplest
things are again as fresh as if they were being seen
by a child.
Ibis anthology is ful! of epiphanies. I decided to
place sorne of them in a separate first chapter to
highlight this aspect of poetry. These particular
poems are a distillation of my majar theme.

ISSA

ISSA

1763-1827

1763-1827

Desde la rama,
flotando r!o abajo,
la canción del insecto.

From the bought
floaring clown the river,
insect song.

Las traducciones del japonés al inglés fueron
hechas por Lucien Stryk y Takashi lkemoto.

Translated ftom the japanese by Lucien Stryk and
Takashi lkemoto

JEAM FOLLAIM

JEAM F0LLAIM

1903-1971

1903-1971

Pareciera que nada ocurre en particular cuando
alguien camina por un sendero y golpea una lata vacía.
Pero aquí, en el poeta francés J ean Follain, este
movimiento, como un encuadre fijo de una película, de
pronto irrumpe en la frialdad del cosmos. Porque es
mvrerno, el sendero está congelado, las llaves son de
hierro, el zapato es puntiagudo, y la lata está fría y vacía.

It seems nothing peculiar happens when somebody
walks on a road and kicks an ernpty can. But here, in
French poet Jean Follain, this movement, like an
immobilized ftame of a film, suddenly opens into the
cold of the cosmos. Because it is winter, the road is
ftozen, the keys are iron, the shoe is pointed, and the
can itself is cole!, empty.

Maximus

Máximo

God is older than the sun and moon
and the eye cannot behold him
nor voice describe him.

Dios es más viejo que el sol y la luna
y el ojo no puede contemplarlo
ni describirlo la voz.

But a naked man, a stranger, leaned on the gate

Pero un hombre desnudo, un extraño, reclinado enla puerta,
con su manto en el brazo, espera ser llamado.

Ylo llamé: iEntra, si haz de hacerlo!Entró lentamente, y se sentó en mi casa.
Yle dije: /cuál es tu nombrdMe miró sin responder, pero fue tal la belleza
que me embargó, que sonriéndome dije: ieres un dios!
Entonces dijo: iHermes!

with his cloak over his arm, waiting to be asked in.
So I called him: Come in, if you will!He carne in slowly, and sat down by the hearth.
I said to him: And what is your name?Helooked at me without answer, but such a loveliness
entered me, I smiled to myself, saying: He is God!
So he said: Hermes!

Dios es más viejo que el sol y la luna
y el ojo no puede contemplarlo
ni describirlo la voz:
aún así, este es el dios Hermes, sentándose a mi mesa.

God is older than the sun and moon
and the eye cannot behold him
nor voice describe him:
and srill, this is the God Hermes, sitting by my hearth.

En japonés el haikú presenta con frecuencia chispazos
o vislumbres, y las cosas aparecen como relámpagos,
o como si estuvieran bajo la luz de un destello:
epifanías de un paisaje.

In J apanese haiku there are often flashes or glimpses,
and things appear líke lightning, or as if in the light
of a flare: epiphanies of a landscape.

KIKAKU

KIKAKU

1661-1707

1661-1707

Above the boat
bellies
of wild geese.

Sobre la barca
vientres

de gansos salvajes.

14

15

�La música de las esferas

Music of spheres

Iba caminando por un sendero congelado
en su bolsillo las llaves de hierro tintineaban
y con la punta de su zapato
toco distraídamente el cilindto
de una vieja lata
que por unos segundos rodO en su fria vaclo
danzó por un instante y paró
bajo un cielo completamente estrellado.

He was walking a Erozen road
in his pocket iron keys were jingling
and with his pointed shoe absent-mindedly
he kicked the cylinder
of and old can
which far a few seconds rolled its cold emptiness
wobbled far a while and stopped
under a sky studded witb stars.
•
'
Translated from the French by Czeslaw Milosz

La traducción del francés al inglés fue hecha por
Czeslaw Milosz y Robert Hass.

• ••

and Roben Hass.

•

CARLOS DRUMMOMD DE AMDll.4DE

CARLOS DRUMMOMD DE AMDll.4DE

1902-IH7

1902-IH7

Este poema es como una broma y estamos inclinados,
primero, a sonreír; sin embargo, un momento de
reflexión basta para restaurarle un sentido serio a tal
encuentro. Vivir verdadera e intensamente nuestro
contacto con un objeto es suficiente para conservarlo
por siempre en nuestra memoria.

This poem is like a joke and we are inclined, first, to
smile, yet a moment of thought suffices to restare a
serious meaning to such an encounter. It is enough to
hve truly intensely our meeting with a thing to preserve
it forever in our memory.

_,

En medio del camino

In the middle of the road

En medio del camino habla una piedra
habla una piedra en medio del camino
habla una piedra
en medio del camino habla una piedra.

In the middle of the road there was a stone
tbere was a stone in tbe middle of tbe road
tbere was a stone
in tbe middle of tbe road tbere was a stone.

Nunca olvidaré ese hecho
en la vida de mis retinas fatigadas.
Nunca olvidaré que en medio del camino
habla una piedra
habla una piedra en medio del camino
en medio del camino habla una piedra.

Never should I farget chis event
in tbe life of my fatigued retinas.
Never should I farget tbat in tbe middle of the road
there was a stone.
There was a stone in the middle of tbe road
in the middle of the road there was a stone.

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16

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Translated from the Portuguese by Elizabeth
Bishop. '!)O)

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La traducción que se incluye de este poema, del
portugués al inglés, en la antología Un libro de cosas
luminosas es de Elizabeth Bishop. La presente tradu,
cción está hecha directamente del portugués.

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�Dos poetas han tenido el centro de las conmemoraciones durante el año pasado.
Se trata de dos visiones fundamentales de la literatura hispánica, el español
Federico Garáa Larca y el cubano José Lezama Lima Hay razones sobradas
para conmemorar la vida de un poeta, pero en estos casos más que justificadas

eran imperiosas. Ambos están en la médula de la renovación poética en sus
respectivos ámbitosy, más aún, produjeron unaobraqueesmodélicaenelespacio
hispanoamericano. Además, si aprimera vista parecen poetas en las antípodas,
al adentrarnos en sus mundos vivenciales y poéticos descubrimos que no es así.

Confluencias de

,·

o
o

ºº

MAMUEL CARCiA YERDECIA

origen para lo que queremos mostrar. Y agrega que
"junto al poeta se respiraba un aura que él iluminaba
con su propia luz". Era esta irradiación de Federico
lo que primero impactaba a quienes lo buscaban. Luminosidad que le venía de dentro, de su insaciable
hambre de vida, de poseerla toda como un juguete con
el cual podía construir los más disímiles sentidos para
dar. Un regalo para regalar, diríamos parafraseando
algún verso lezamiano. Porque era un poeta de la simpatía. Sympathos, afinidad natural entre dos objetos o
fenómenos, era tal la relación totalmente ingénita

En el ángulo primordial de estas confluencias está la
aptitud tanto de Larca como de Lezama hacia la poesía. Para uno y el otro la poesía no era un eventual
ejercicio de la sensibilidad, un oficio de la expresión,
una aventura de la inteligencia. Era ante todo un modo
de ser en la vida. Los que trataron a Larca lo describen como la personificación de la poesia, pura vitalidad creativa expresada en el trato, el canto, el dibujo,
el teatro, además del infaltable poema. Jorge Guillén
lo califica como: "una transparencia de origen entre
los orígenes del universo". Guárdese bien la palabra

18

entre Federico y la poesia. Al hallarlo en Cuba, Juan
Marinello lo ve "ebrio de vida y canto", ebriedad que
descubre ese permanente estado poético. La poesía era
su naturaleza. El propio Lezama, quien en su juventud
lo contemplara diciendo versos, constata que "había alcanzado que su poes!a adquiriese la suficiente fuerza
sutil". Esa energía subterránea y fluyente no podía ser el
descubrimiento de una forma feliz en un poema, sino
algomássustantivoypermanente. EsloquehallaLezama
como nutriente raiz de la poesía lorquiana: "En la cita
concurrente a su metáfora, coinciden el remolino de

la sangre con la claridad del espíritu." Sangre y espíritu, esencias del sacramento de la poes!a.
En Lezama la poesía era así mismo pulsión vital y,
quizá, su primer deslumbramiento ante el poeta
gaditano fue encontrar una constitución poética
semejante a la suya propia. Es sabido, por relación de
cuantos conocieron a Lezama, que éste intentaba trocar en poesía todo cuanto le acontecía o transcurría
en su entorno. Asi lo reconoce Fina García Marruz &gt;
una de quienes mejor lo conocieron, "todo lo incorporaba a su sabiduría, los sucesos diarios, los sabores de

19

�los dulces criollos, cuidaba mucho el estilo de su
cotidianidad." Ese estilo no era otro que el de recrear
toda experiencia a su concepción fabulosa. Como un
potente agujero negro, atraía a su centro los más
disimiles asuntos -faenas cotidianas, conversaciones, relaciones, vida familiar, lecturas- para
transformarlo mediante su astronómica imaginación
y su energía metafórica en algo distinto e inaudito,
algo con el rebrillo de lo poético que alcanzaba su
"definición mejor" en sus textos. Era como si habitase
otra dimensión donde regían sobre cada acto y cada
pensamiento las leyes de la poesia. El sentido oculto,
la "sustancia resistente", misteriosa de la vida, su
imagen, era el grial a conquistar mediante las sucesivas
acometidas por la metáfora. Las infinitas potencialidades inefables de la vida lo convidaban como
"manteles estables y ceñidos" a la cena opípara de la
aprehensión metafórica.
Las numerosas anécdotas y relatos que conforman
el dibujo de la personalidad de estos poetas los describen como una suerte de "niños grandes", golosos
para las sensualidades, hambrientos de sus querencias, trastocadores de todo mediante un constante
juego imaginativo. No es fortuito que Larca se asociara con un duende, muchas veces representado
como niño travieso. Es el jigüe cubano. A su vez,
Lezama habló del ángel de la jiribilla que nos acompañaba en el contraataque a la muerte. Ángel que "le
hace un cuento a la muerte y le saca los dientes de ajo
para su secuestro en caballo ligero", suerte de duende
afirmativo e ingenioso. Fue lo que él mismo encamó.
Este carácter de hamo ludens es un rasgo muy particular en quienes cultivan la poesía. El poema es también un juego, uno asociativo, transformativo, donde
lo que es puede ser también lo que no es, o sea, donde
lo uno puede ser lo otro e, incluso, lo unotro. Ya ha
dicho Octavio Paz que la poesía es el único olmo que
da peras, lo cual en mucho se debe a su carácter lúdico,
que es decir creativo, a su capacidad para operar en el
lenguaje mediante la imaginación y la dicción
tropológica. De Federico dice Jorge Guillén que en él
"juego y creación se identifican•. Muchos de sus juegos se centraban en producir frases, en buscar nuevas asociaciones a las palabras, a tensarlas a ver cuánto cedían. Indagaba el sentido de toda palabra
entreoída para sumarla a su caudal, aunque luego las
usara de acuerdo con sus "líricos cojones", como gráficamente explica un conocido en el hermoso docu-

mental "Centenario de un poeta". Ese impulso lúdico
se ve en sus dibujos, de esa inocente tensión infantil a
que aspiraba el surrealismo, en su retablo de títeres
para el teatro casero, en su encanto por las nanas. De
igual modo Lezama jugaba. Fina García, de sus amigas más familiares, ha comentado las "inagotables
ocurrencias" de Lezama, humoradas que se expresaban en salidas afiladas, chistes y bromas. "Fue ingeniosísimo en su juguetona maledicencia", recuerda
Rob~rto Femández Retamar y rememora el retrato
de un torpe músico que, según Lezama, había compuesto "un trío para arpa enfundada, fagot enarenado
y triángulo isósceles". Sus olímpicas ocurrencias son
ya legendarias. Estando en medio de una aburrida
solemnidad de escritores reunidos intervino para hablar del Egipto en el tiempo en que los perros bajaban a beber del Nilo infestado de cocodrilos. Era su
extrañamiento de lo monocorde. Solía concertar los
turnos de sus visitantes de acuerdo a sus correspondencias para poderlos armonizar. Todo esto transparenta su espíritu juguetón. Mucho de su estilo, tomado por hierático y esotérico, no es más que el recorrido
que impone su humor para vesrir algo común de novedoso. Así licario no bebe cerveza, algo tan banal,
sino "ingurgita los contraídos lúpulos de la Escalda"
mientras ataca un ordinario picadillo exultando al
"faisán rendido en Praga". Igual su método, contado
por Nicolás Guillén, para hacerse de un bistec olvidado en un almuerzo de escritores, ·¿Sería usted tan
amable de traspasar a mis predios ese pobre bistec
que se ha quedado huérfano y que yo puedo ayudar
con nús mandíbulas?" En fin, a ambos los impulsaba
ese jugoso afán lúdico que conferían a cuanto hacían.
Juego, acto que se acomete con alegria, sin otro afán
que recibir goce. Y el ejercicio de la poesía no puede
tener más objeto que el goce de su realización. Era un
modo de la creación para ellos. Centro de toda poiesis.
Tanto para Larca como para Lezama la poesía es
un arduo descubrimiento, prácticamente una revelación. Para concretarla en el poema, el poeta debe indagar en la tradición que le ha antecedido, pues toda
novedad -a tono con el pensamiento de María Zambrano- es solo el hallazgo de una forma olvidada.
Dice Larca: "El poeta se encuentra súbitamente con
algo que salta ante él con los brazos en cruz y -quiera o no- lo hace detenerse en la maravilla blanca del
camino. Hay que interpretar aquello, descifrar su secreto entrañable." Añade: "La núsión del poeta es esta:

20

animar, en su exacto sentido: dar alma." Incluso hay
una explicación de Larca, muy del estilo lezanúano:
"El poeta que va a hacer un poema -lo sé por experiencia propia- tiene la sensación de que va a una
cacería nocturna en un bosque lejanísimo." Esta cacería metafórica se avenía con el senrir de Lezama. El
escritor Reynaldo González rememora que, "elaboró
una definición de la poesía como un ciervo juguetón,
de irresistible atractivo, cuya captura ganaba connotaciones de cortejo erótico". Para el cubano la poesla
era misterio clarísimo o claridad misteriosa, también una
cantidad secreta, no percibida por los sentidos. O sea, tanto
para el andaluz como para el cubano, poesía es siempre lo lejano, huidizo, por descifrar.
La imagen era un concepto central para los dos poetas. No coincidían exactamente en el concepto de ésta,
pues para Lezama era el fin, siempre más rica que la propia realidad, mientras que para Lorea era el medio y toda
vez más pobre que el referente real Sin embargo, la consideraban como sustancia principal de la aprehensión
de la poesía. La contradicción se neutralizaba en su consideración de la metáfora, pues en ambos era el vehículo
principal de comunicación de la poesia.
Un elemento esencial de su poética era la búsqueda en una herencia que los sumaba. No es lo popular
sino lo original auténtico lo que buscan. Larca se
afincaba en la poesia del Siglo de Oro, en lo mejor del
romancero y en la poesla tremendamente imaginativa del cante. Pero esa tradición era renovada por sus
incorporaciones, por su fresca mirada y su creativa
asunción. Su personal manera de acoger lo folclórico
fue bautizada por Ramón Sender como "foll&lt;lorquismo", evidencia de su prisma rehacedor. Un concepto fundamental según él para la eficacia de la creación era el duende, tener duende. Habla de una cultura
de la sangre y señala que es aquello que sobrevive por
el ánima de la sangre, "de viejísima cultura, de creación en el acto". Es despertar lo que duerme en "las
últimas habitaciones de la sangre". Fue lo que precisamente hizo Larca con la poesía española, a parrir
de su sensibilidad, de su genuina inspiración, al
alambicada con su percepción a la hora. El propio
Lezama refiere así esta relación: "La tradición, como
en la célebre frase sobre la libertad, fue para él un don,
pero fue también una conquista. Sabía que cuando la
tradición venía ya rendida, había que avivarla." El
poeta cubano compartía la búsqueda en los olvidados senderos de lo prístino como fuente de reanuda-

ción de un camino ciliado. Lo esencial, aseveraba, "es
la vuelta a los orígenes ... Ahí está verdaderamente lo
germinarivo, lo que es creador". No es fortuito que
concibiera al poeta como "el guardián de la semilla",
el que cuida de la simiente originaria. En esta búsqueda de lo original Lezama compartía con Larca su
entusiasmo por Góngora, al que defendieron bélicamente, y sumaba a muchos de los admirados por el
andaluz, como Fray Luis, San Juan de la Cruz, Lope
de Vega y Quevedo. También él abrevaba en lo genuino popular, nunca en lo popular turístico. Se cuenta
que tenía un oído muy tamizador para entresacar de
cuanto oía en voces de la gente común, las palabras y
frases que luego limpiaba y recolocaba en un contexto culto, produciendo el asombro. De aquí su gusto
por la décima y la improvisación, dos de las formas
enraizadas en el folclor de la isla. Todo deglutido y
metabolizado por su universal mecánica poética, para
emplear una frase lorquiana.
Un segundo aspecto que los reúne es su participación de lo sensual. Es por esta raíz donde se nutre su
personal y multitudinaria capacidad metafórica.Tanta a Larca como a Lezama se les reconoce una inclinación complaciente al paladeo vital. Ambos disfrutaban de las charlas con anúgos aderezadas con algún
espiritoso, reuniones donde presidía el ingenio natural e ilustrado que los asistía. Gustaban de los platos
suculentos, de la risa movida por alguna triquiñuela
de la inteligencia, de la sencilla versarilidad con que
se anuncia el mundo, en fin de todo lo que acarrea el
murmureo de la vida plena. A Federico le encantaba
recorrer España, meterse por los pequeños pueblos,
percibiendo las maneras del habla, los cantos, los juegos, las conúdas. Es todo alegria. "Hay necesidad de
ser alegre, el deber de ser alegre. Te lo digo yo, que estoy pasando uno de los momentos más tristes .. .", le
escribe a Jorge Zalamea, porque alegria es inteligencia y voluntad indoblegable de vivir. Su humor le ayuda. Es conocida en Cuba la broma que le corrió junto
con Emilio Roig al periodista operático Antonio
Carnicer, quien le dedicara el más ipotrocásmico artículo que ojos humanos vieran. Entre los elementos
donde buscaba la cultura viva, cuenta él núsmo, "yo
he seguido dos: las canciones y los dulces". Se deshace en lisonjas del alfajor, las tortas de alajú, las pastas
de turrón. El opíparo cubano sentía igual tentación
por los pasteles, buñuelos y flanes de coco. A Lezama
se le describe como sibarítico, gran conversador, con

21

�un gusto particular por las reuniones de amigos, no
obstante rehuía las aglomeraciones, con un rápido y
brillante sentido del humor, cuyo estilete hace leyen,
da. Es fabulosa su risueña definición de poesía, para
empalagar a los entrevistadores infatuados: "La poesia es un caracol nocturno en un rectángulo de agua",
en cuya resbalad.iza enunciación, con que simplemente ilustraba la imposible definición, estos se rompieron la crisma. El poeta de Trocadero con igual frui,
ción degustaba una taza de café arábigo o té
asiático, que una champola cubana o un vaso de ron.
Casi siempre lo acompañó el azulado ángel de un
habano. Era un organismo muy especial para de,
gustar. Mariano, el pintor, ha hablado del "sentido
voluptuoso y renacentista" con que asumió su vida.
Subrayemos lo abarcador renacentista. Lezama, si
bien disfrutaba ciertas caminatas por La Habana, no
era muy ambulatorio, quizás por su obesidad
frenadora, pero gustaba los viajes imaginativos, por
medio de lecturas o la conversación con amigos que

viajaban y le contaban, de modo que llegaba a tener
un conocimiento minucioso de sitios y paisajes. En
carta a su hermana Eloisa le confesaba que se contentaba "con la intuición de la posibilidad de viaje que
me arrojan los demás". Sin embargo, lo que él deno,
minara "concupiscible" no se refería sólo a los apetitos más básicos. Todo lo que trasuntaba una experiencia humana sustanciosa se le volvía atractivamente
convocador. Así se complacía en la música, la pintura,
el te¡tro y la danza. Resulta que, tanto Lorca como
Lezarna, sentían un llamado, no de la selva precisa,
mente, sino de las sutiles inflorescencias de la vida,
de todo brote donde se ocultara el "ciervo" inefa,
ble, huidizo que deseaban cazar. Todo dato, toda
experiencia, toda fantasía, era una golosina que se
apuraban a incorporar. Atrapar la poesia que está
en los más insospechados y recónditos resquicios de la
vida presuponía imbuir sus sentidos de ella todo
cuanto pudieran. Experimentar la vida era la posibilidad de experimentar su poesía.

,,51 NO EXISTIERA LO
CONCUPISCIBLE H.A.BIT.A.RÍ.A.MOS
UN MUNDO ENLOQUECIDO Y
ERRANTE"

,,UN POETA TIENE
QUE SER PROFESOR DE LOS
CINCO SENTIDOS CORPORALES"
22

De aquí también surgía el apetito por las palabras.
Hay múltiples y sabidos testimonios del modo en que
el uno y el otro orientaban sus oídos, como antenas
astronómicas, a los dichos y vocablos que constante,
mente brotaban a su lado. La poesía de Lorca -incluí,
da la de su teatro- centellea de realizaciones felices
del lenguaje, luciente como una red repleta de peces
dorados, de palabras que ha bruñido y restituido a lo
culto mediante la poesía. Léase sus trabajos acerca del
cante o de las nanas para ver cómo recorre con gozo
inteligente los logros poéticos de estas creaciones populares. Uno de sus conceptos más enarbolados, el
de duende, fue una apropiación de un uso popular en
Andalucía. Él cuenta haber oído a Manuel Torres hom,
'
bre de '"cultura en la sangre" comentar que "todo lo que
tiene sonidos negros tiene duende". Quedó prendado de
aquella expresión Es que lo verdadero, lo que elabora el
tiempo y el trasiego de la sensibilidad común, alean,
za el misterio. Al referirse a la concreción del poema,
señala cómo la inspiración sola no basta para propiciar la imagen, pues hay que vestirla y '"para vestirla
hay que observar ecuánimemente y sin apasionamien,
to peligroso la calidad y sonoridad de la palabra".
Lezama solía decir que era atento a palabras que
buscaban su realización. Gustaba de las voces sonoras, de términos en griego o latín -su griego, su la,
tin-, de frases ingeniosas, de los calambures y los
más gráficos vocablos populares. "A veces una pala,
bra, una sentencia apenas entreoída nos ilumina",
dice. Paradiso es una suerte de catauro de cubanismos.
Un somero rastreo -véase el glosario incluido en la
edición crítica publicada por la UNESCO-nos aflora
voces como atol, bajeador, caballitos, flus, mogolla,
piruja, ripiera... '"Tengo la alegría de ver las palabras
como peces dentro de la cascada", respondió como
pescador gozoso en una entrevista. Se cuenta que el
poeta jaraneaba contra quienes lo tildaban de incom,
prensible, enarbolando el estribillo de una canción
popular, "El Cuini tiene bandera", que le resultaba
atractivamente oscuro.
Mientras que el andaluz declarara: "Un poeta tiene que ser profesor de los cinco sentidos corporales",
el cubano confesaba: '"Si no existiera lo concupiscible
habitaríamos un mundo enloquecido y errante". Cada
uno a su modo, lo asumía como otra de las realizaciones de lo insondable que la poesía pone a flote. Acosado por la muerte cotidiana del asma, al regresar del
Hades apneico, Lezama lo intentaba todo con apeti-

tosa fruición. Confiesa, '"al despertar me entrego a los
placeres de la resurrección". Ya podemos entender
cómo reivindicaría los goces diarios si los tenia por
regalos de su iterativa resurrección. Sin mojigatería
alguna, el poeta cubano afirmaba: "Todo lo que haga
el cuerpo es como tocar un misterio". Así no tuvo miedo de intentar la reelaboración literaria de ese misterio en Paradiso, algo que le costó cargar con la letra
escarlata que le cosieron los '"puros".
Por último, está un elemento que podríamos de,
nominar, apelando a un concepto expuesto por el pro,
pío Lezama, como lo meridional. Este entronca con el
fervor por lo sensual que concita a ambos, explicado
anteriormente. Tanto Larca como Lezama sentían un
inquieto embeleso por ese ámbito de amalgamiento
que denominaré aqui la Ciudad Encrucijada, Grana,
da, Málaga, Cád.iz y La Habana como prototipos. Nos
referimos a ciudades donde el lleva-y-trae de la mari,
nería, el peregrinaje, el ánimo del mar, su oportuna
vitalidad económica, el amalgamiento de razas, el be,
néfico clima regido por la cordial luz solar -lo
meridiona Lezama dixit-, crean peculiares configu,
raciones culturales y comportamentales en el ser hu,
mano. En su atmósfera prospera una lujuriosa sen,
sualidad, un gozo casi sibarítico por los dones de la
tierra, un entusiasmo vital que auspicia no pocos ex,
cesas. No sin razón Lezama -según testimonio de
Fina García- declaraba ante el caudal de tantos ofre,
cimientos: "Las columnas del templo salomónico me
gritan, iExcédete!", evocaba las dos columnitas de ese
estilo que presiden su humilde casa. Entendiendo por
exceso el inocuo pero pantagruélico cateo de esos do,
nes. Lorca es un poeta del verano. No sólo su vida se
abre como un florido arco entre junio y agosto, sino
que estuvo animada de sol y rítmica agua y huertas y
lujuriosos colores. Llama dichosa a la cigarra pues
muere, '"bajo la sangre/ de un corazón todo azul/ La
luz es Dios que desciende/ y el so]/ brecha por donde
se filtra." Y tiene por "vida eterna" el "vivir siempre/
en el agua más serena/ junto a una tierra florida/ que
a un rico manjar sustenta." Porque él ha nacido ro,
deado del vergel granadino y es ese su paraiso. Una
vez en La Habana, Lorca describe en carta a sus padres la ciudad descubierta: '"una mezcla de Málaga y
Cád.iz, un encanto absolutamente español, mejor di,
cho andaluz". Este reencuentro de su respiración le
devuelve su alegría natural un tanto resfriada a su paso
por Nueva York Aquí está en su agua. Se siente tan
23

�cómodo en este espacio, entre semejantes y en su cultura que "se aplatana rápidamente". Se devora la noche cubana, deshace sus zapatos caminando La Habana. Se mete en las Fritas de Marianao, donde come,
bebe y ve tocar los sextetos de son, cuyo ritmo intenta a golpe de claves. Se arriesga por los bares del puerto. Se solaza en el Alhambra, teatro para hombres solos. La transgresión, por libertaria y humana lo
sonsaca. Ha dicho de su ciudad: "Granada huele a
misterio, a cosa que no puede ser y, sin embargo, es."
Eso que parece imposible y "sin embargo es" deviene
el resorte a la determinación, incita a la cacería, es lo
inefable en cuyos laberínticos pasadizos palpita la
poes!a. Por eso, solo y sin mucho anuncio, para conocer hondo, se va a Santiago en su "tren de aguas negras", "Brisa y alcohol en las ruedas". Levanta su vaso
en la charla con Nicolás Guillén y saborea "ver la vida
color de ron". Llega a ser el más cubano de los poetas
españoles. "Si yo me pierdo, que me busquen en Andaluc!a o en Cuba", es su resolución.
Lezama amaba la vida, sobre todo, la vida en Cuba.
Aqu!, donde nacer era "una fiesta innombrable", la
muerte le resultaba una presencia impropia: "En esta
isla de luz tan segadora, la idea de la muerte nos azota poco." También la muerte del padre en tierra extraña lo inoculó, "en el centro de todo viaje ha flotado
siempre el recuerdo de la muerte de mi padre", ha confesado. Pocos intelectuales sintieron la fuerza de ese
amor, como una devoción. Quizá por eso no lo instigó la tentación acuciosa de otro viaje que el de su imaginación, pues su isla, en sus eras imaginarias, le ofrec!a todas las suculencias apetecibles. Desarrolló su
creencia de una teleología insular, búsqueda de lo potencial genésico y fecundador en lo márgenes del espacio y el tiempo peninsular. El hecho de ser una isla
le suplía un "sentido estelar", expresaba la "voluntad
divina de aislar y obligar a tejer puentes". "Un puente, un gran puente", diríamos con él, eso fue su vida
aislada, estar aquí y en tránsito hacia allá, morder un
mango y degustar pulpa de melocotón, beber
champola con el sueño del té tibetano y afincar el diente en el pargo, deglutiendo el esturión siberiano. Su
ciudad era La Habana, sitio fiel al "estilo que perfila
una raza", el cubano donde él se reconoce gustoso. La
Habana, "ciudad necesaria y fatal", como el asma que
marcaba su respiración, su destino, con su particular
ritmo de vida, "ritmo de pasos lentos, de estoica despreocupación ante las horas, de sueño con ritmo ma-

tino ...". Disfrutaba los frutos de la isla, sus suculentas
ollas, su luz, el mar al que sólo le entregaba sus tobillos, con la misma intensidad que hurgaba en sus eras
imaginarias, en su pintura y su música más fina, en su
historia y su poesía, a cuyas costas el Eros de la lejanía lo lanzaba como un Robinson ávido. Su realidad
-tsurrealidadl- tópica, utópica y trópica se
metamorfoseaban en una suprarrealidad, lo que nombraba la sobrenaturalez.a. Con el apetito que lo caracterizaba consumió cuanto conformaba su entorno cubano, de manera que concibió la creación como "una
voracidad complementaria". Su poes!a es un espléndido muestrario de esta Ciudad Encrucijada, ciudad
fluyente en el tiempo, que existe por presencia y carencia, por incorporaciones y contrapuntos. Aqui
Dánae, por gracia de la poes!a, "teje el tiempo dorado", aquí, su vago verde "gira en la estación más breve
del roc!o, diciendo los vencimientos de la muerte
universal y la calidad tranquila de la luz". Aqui, "Su
salvación es marina, su verdad de tierra, de agua y
de fuego". Porque, gracias a la posibilidad de la
imago, el poeta sabe que hay una isla que está en lo
más sutil y oculto, en lo perenne, isla que rehúsa la
reducción a las señas triviales y perecederas de lo
evidente. El poeta la descifra: "Lo nuestro es lo ondulante, la brisa, una cierta indefinitud, una mezcla de lo telúrico con lo estelar, hecho en una forma muy meridional, muy cenital. La vida nos asalta
lujuriosamente, nos tienta, nos traiciona, nos acaricia, nos besa, nos envenena". Es esa isla la que más
ama y revela. La que si sabemos entender nos acoge
para la resurrección.
Federico Garc!a Lorea yJosé Lezama Lima, cada uno
con sus personales acentos, personificaron la avidez por
vivir, la inteligencia incorporadora, la libertad en vuelo,
la poesia encarnada. En fin, representaron mucho de lo
que los intolerantes niegan hasta el odio. A Lorca le costó la vida. A Lezama, no pocas amarguras. w

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24

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Bibliografía

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I

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�se recogen dos ejemplos de poesia popular mexicana,
un corrido de la revolución mexicana titulado .,.La
toma de Ciudad Juárez" y un .,.Himno del campesino
valiente"1, el poema de Garfias es el único firmado por
un refugiado español. Garfias ya contaba, desde luego,
con indiscutible prestigio literario; un prestigio que
se había ganado como uno de los grandes promotores
del ultraísmo poético de la España de los años veinte,
~~o también, y sobre toclo, en tanto poeta de la guerra
civil, plenamente comprometido con la causa de la
República. Por otra parte, resulta interesante observar

JAMES V.ALEMDER

Uno de los poemas más famosos de los muchos escritos por los españoles
exiliados en México es sin duda "Entre España y México", de Pedro Garfias.
Casi en cualquier acto de recordación de lo que fue, ha sido, y sigue siendo el
exilio republicano en México se recita estos versos, como sí ellos constituyeran
algo así como el himno nacional de los propios refugiados.
1prestigio que el poema ha gozado a lo largo de los años es bien entendible, porque,
en efecto, se trata de una composición muy
hermosa, y muy sentida, que resume en términos claros y precisos no sólo el reto que el exilio supuso para
todos los que buscaron refugio en México al final de
la guerra civil, sino también el profundo compromiso
personal y colectivo con que ellos asumieron ese reto.
Pero, con todo, creo que el poema llama la atención
por otros motivos, que sólo se hacen evidentes cuando recordamos el momento muy concreto en que fue
escrito. Porque esta celebración del encuentro entre
españoles y mexicanos no fue el resultado de largos años
de convivencia feliz, sino más bien la emocionada anticipación de esa experiencia. El poema, de hecho, fue escrito antes de que el propio autor pisara tierra mexicana

E

por primera vez. Como indica la acotación que suele
acompañar el titulo, los versos fueron compuestos .,.A
bordo del Sinaia", es decir, en la primera quincena del
mes de junio de 1939, mientras Garfias, junto con otros
mil 800 compatriotas suyos, viajaba en barco desde la
costa mediterránea de Francia hacia el puerto de Veracruz. Por lo mismo, los sentimientos volcados en el poema expresan, no un conocimiento directo del país a donde todos se dirigían, sino tan sólo las buenas
intenciones que los refugiados tenían de hacerse dignos
de la generosa invitación que les había extendido el
gobierno de Lázaro Cárdenas de exiliarse en México.
El poema se publicó el 12 de junio de 1939, en el
último de los dieciocho números que se editaron del
diario de a bordo, que llevaba el mismo nombre que
el barco, el Sinaia. Cabe señalar que si bien en el diario

da en un magnífico recital de Pedro Garfias, cuyos temas están inspirados en nuestra guerra de Independen
cia [es decir, en la guerra civil española] (Sinaia 4: 6)

Sobre otro recital, algo más improvisado, leemos
en el diario la siguiente crónica, que capta muy bien
el gran impacto que Garfias evidentemente causó a la
hora de leer sus versos:
En la noche ceñida de a bordo, sobre el Mar Caribe.
Se reúne un grupo amistoso, como de costumbre. / Y

Notas sobre un poema de Pedro Garfias

◄

1

1

que, en alguna tertulia celebrada a bordo, Garfias ya
se habia dado a conocer a los demás refugiados que
viajaban con él en el Sinaia. Una nota publicada en el
boletin de a bordo ofrece un breve resumen de la fiesta
en cuestión, que según leemos:

uno del corro, de cabeza aguileña, tono de andaluz
seco -cordobés-, recita sus romances, hincando su
génesis en la guerra de independencia, en la pasión de
pueblo, en el gusto dd valor limpio, en la emoción de
serranía, en la reciedumbre ideológica. No es lirismo
de señorito almibarado, sino natural expansión poética de luchador temperamental, testimonio acendrado
de españolismo. (Sinaia 15: 4)

e

1e

Resultó enteramente espontánea, con un tono cordial,
muy español, muy nuestro. La vivacidad dd speaker, la
interpretación de canciones andaluzas, trozos corales,
poesias catalanas. Se bailó a discreción. Culminó la vda-

1
1
'

La obra de Garfias de más reciente creación era la
extensa composición, todavia inédita, que publicarta
dos años más tarde bajo el titulo de Primavera en Eaton
Hastings. Se trataba de un largo .,.Poema bucólico con
intermedio de llanto", tal y como el propio autor
habria de bautizarlo, escrito durante los casi tres
meses, de marzo a mayo de 1939, que pasó exiliado en

1

Véanse el número 4 (29 de mayo de 1939: 4) y el número 14 (8 de jwúo de
193~ 4_) de Sínaia, respectivamente. En adelante se citará según la reedición
facsimilar de larevista recogida en losbarros de/a libertad. Diariosdcviajt:. Sinaia,
lpanema y Mexique (mayo-julio de 1939) (2006), presentación de Fernando
Serrano Migallón. México: El Colegio de México.

26

27

�Déjame mirarte bien
con mis dos ojos abiertos,
Madrid de las casas rotas
y del corazón entero.
Déjame mirarte bien
con un mirar largo y lento
que te recorra la piel
y te penetre los huesos.
Que cada herida en tu carne
abra una herida en mi pecho.
Que cada lágrima tuya
fluya por mis ojos ciegos,
ciudad abierta a la muerte
por la tierra y por el cielo.
Déjame mirarte bien
que quiero llevarme dentro
para mil eternidades
tu recuerdo. (Garfias, 1993: 135)

Inglaterra -una temporada, según parece, muy
sombria, durante la cual vivió abatido por el dolor que
le causara la pérdida de España. Si el poeta prefirió
no incluir versos de esta obra nueva en el recital que
brindó a sus amigos del Sinaia, centrándose más bien
en aquellos otros más antiguos, escritos con motivo
de la guerra civil, seguramente fue porque el tono
heroico de los poemas de guerra estaba más afín con
el nuevo optimismo que se había generado entre todos
durante la travesía. Así, a juzgar por la crónica
publicada en el diario, su recital se convirtió en una
especie de reescenificación de algunas de las
circunstancias más dramáticas del conflicto armado:
Exhorta a la retaguardia valenciana a sacudir su atorúa
-leemos en la misma reseña-. Recuerda los combates
-heroicos, jaretes [sic] pintorescos- de Pozoblanco.
Canta la dura gloria lozana de Madrid. Testifica el nervio
ejemplar de su comandante: palabras de Comisario y de
artista. Dice, ahogando cada tenninación, sin muelles
puntos suspensivos, estos y otros comentarios entrañables de la contienda. Gran parte de ellos no están
escritos ni publicados, los registra sólo la memoria. El
autor elude rubricarlos, ambiciona que se decanten en
el coplero anónimo de las gentes del Sur, mañana. No les
falta una adecuada explicación -mitad anecdótica, porción de juiciocrttico, remembranza de paisaje-, que aporta los marginales aspectos expresivos del ambiente ante
el auditorio intimo, con un valor actual que resalta la
trascendencia, la fecundidad del esfuerzo antifascista.
(Sinaia 15: 4)
A diferencia de lo que nos da a entender el anónimo
autor de esta crónica, Garfias sí decidió recoger en forma
de libro los versos inspirados por la guerra civil. Algunos
ya los había dado a conocer en Héroes de Sur, volumen
publicado en España en 1938; otros más aparecerian, en
1941, reunidos en un libro titulado Poesías de la guerra
española, que también recogerta, por cierto, el poema que
nos ocupa aquí: "Entre España y México". Por lo mismo
cabe identificar con relativa facilidad algunos de los
poemas mencionados en esta reseña: por ejemplo, los dos
escritos para celebrar la victoria republicana en
Pozoblanco, Córdoba, en marzo de 1937: "Defensa de
Pozoblanco" y "Liberación de Pozoblanco"; o también
"Madrid", el romance dedicado a celebrar la heroica
defensa de la capital española y cuya primera parte
constituye una emocionada exhortación:

Si, como parece, el recital no incluyó el poema
"Entre España y México", sin duda fue porque Garfias
todavía no lo había escrito. La crónica data del 9 de
junio; según la fecha que figura al pie de la versión
publicada el 12 de junio, el poema fue compuesto (o el
poeta dio por terminada su redacción) el día 10. Gracias
al testimonio de otro pasajero a bordo, Juan Rejano
(1967), sabemos que la creación de estos versos debió no
poco al esfuerzo, coordinado por el mismo Rejano, por
juntar "un álbum literario y artístico, que seria entregado,
como homenaje delos republicanos españoles del 'Sinaia',
al general Cárdenas", a su llegada, ya no a Veracruz, que
era el destino del barco, sino a la ciudad de México. Sobre
el paradero de este álbum, por cierto, parece existir
cierta confusión. Mientras Rejano da a entender que
se editó como una obra al margen del boletín, el hecho
es que todas las colaboraciones que el poeta cordobés
relaciona con este proyecto, incluido entre ellas el
poema de Garfias, vieron la luz en el último número
del diario Sinaia, que por ello núsmo debe constituir
el álbum mencionado (por algo este número 18 de
Sinaia abarca tres veces el número de páginas que las
entregas anteriores) 2• Sea como sea, conviene retomar

2 El colofón del último número deja la cuestión fuera de toda duda, segfln
creo. All1 se lee lo siguiente: "Se comenzó y acabó este álbum de homenaje
a México el dia doce de junio de mil novecientos treinta y nueve, a bordo
del 'Sinaia', en la primera expedición de republicanos españoles, con la
natural escasez de medíos de una larga travesta. / Llevó su dirección

28

el testimonio de Rejano porque, como ya he
adelantado, nos ofrece detalles muy precisos sobre las
circunstancias en que el poema de Garfias fue escrito:

cio. Y de pronto Garfias comenzó a recitar, como sí estuviera solo. (2)
Y así nació la primera estrofa del poema, que a
diferencia de lo que la crónica de Rejano nos llevaría
a esperar, tiene de todo menos de "soleá" andaluza:

Tracé el plan, reuní a los escritores, periodistas y pintores que venían a bordo y, después de discutir mí
guión, cada uno aceptó la responsabilidad de llenar
unas páginas(...). Pensé que en el álbum debía figurar
un trabajo esencialmente poético, pero mis gestiones
acerca de quienes podían escribirlo no dieron al principio resultado. Los dos o tres poetas que venían en la
expedición se mostraban reacios, quizá por el largo
tiempo que llevaban alejados de sus propias tareas, o
tal vez porque el "compromiso" tenía un cariz de "circunstancias" que no todos los escritores aceptan fácilmente. Yo mismo, que acaso hubiera podido acometer
modestamente la empresa, me descarté de antemano,
escudándome en un breve ensayo en prosa sobre la revolución mexicana que alguien me con.fió, y en los cuidados y atenciones que requería la dirección del álbum.
A pesar de estos tropiezos no desistí de mí propósito,
y dirigí -de nuevo- mis tiros a Pedro Garfias. Ya lo
había consultado antes y, aunque su primera respuesta fue negativa, tenía yo la convicción de que conseguiría de él el poema que necesitaba. (1)

Qué hilo tan fino, qué delgado junco
-de acero fiel-, nos une y nos separa,
con España presente en el recuerdo,
con México presente en la esperanza.
Repite el mar sus cóncavos azules,
repite el cielo sus tranquilas aguas,
y entre el cielo y el mar ensayan vuelos
de análoga ambición, nuestras miradas .3
Se trata de una estrofa de ocho versos endecasílabos
con rima asonante en los versos pares -esquema
métrico conocido como "romance heroico" y con el
cual el poeta también había arrancado, por cierto,
al escribir la primera sección de su Primavera en
Eaton Hastings, pero que no había empleado en sus
versos de guerra, donde predominaban los romances de ocho y de siete sílabas, así como el verso
libre. El verso clásico de Garcilaso, de Quevedo y
de Góngora, le ofrecia un ritmo reflexivo, sin duda
más adecuado para su nueva situación vital; aunque
el esquema de rima de todos modos puede interpretarse como un eco, algo lejano ya, del mundo
épico cantado en los romances. La estrofa, por otra
parte, ofrece una bella introducción a lo que va a
ser el tema del poema: la tensión que existe entre
las dos miradas del poeta, una volteada hacia el
pasado, la otra dirigida hacia el futuro; una que
recuerda los ideales por los que se luchaba en
España, la otra que se fija en la posibilidad de
retomarlos en el mundo nuevo adonde se dirige, es
decir, en México. El poeta se aferra a los dos
pensanúentos, que -según este planteamientoresultan ser uno y el mismo, y que por lo núsmo,
unen a España con México. Esta noción, formulada
sucintamente en los cuatro primeros versos, luego
se retoma en los cuatro que siguen, que presentan

Resultó justificada la confianza que Rejano tenia
depositada en su amigo, porque poco después Garfias
empezó, en efecto, a componer en su mente los
' primeros versos del poema "Entre España y México".
"A Garfias le gustaba que yo le dijera, en la soledad de
la noche, viejas canciones que le recordaban
Andalucía", seguiría contándonos Rejano.
Yo me vali, en la ocasión, de esta escasa habilidad mia,
y de una botella de ron isleño que nos habían regalado,
para hacerlo entrar en situación, como se dice en argot
teatral. Después de dejar temblando en el aire los 'tercios' de una 'soleá', hice como que me alejaba un momento, volví después sobre mis pasos, me recosté en
una hamaca y fingi adormecerme. Pasó algún tiempo.
No sé cuánto. Quizá una hora. Yo persistía en mi silen-

literaria Juan Rejano. ilustraron sus páginas José Bardasano, Germán
Horacio y Ramón Peinador. Y la confección attlstica corrió a cargo de
Juan Varea, con la colaboración de un animoso grupo de Maestros de
Primera Enseiianza y de obreros de diversas profesiones". Véase Sinaia
número 18 (12 de junio de 1939: 21).

3

Seguimos aquí, y a continuación, el texto que se publicó en Sinaia número
18 (12 ~e junio de 1939: 19). En esta edición la apostilla sobre el lugar de
redacción de los versos ("Abordo del 'Sinaia'") figura, junto con la fecha
al final del poema.
'

29

�simientes y con máquinas"- , así como la admiración
que ya de antemano le merece la fuerza de la clase
obrera -"proletarios gigantes, de anchas manos/ que
forjan el destino de la Patria"-. Todo en México , el
poeta está seguro, va a coincidir con los valores que él
mismo ha defendido como repubhcano durante la
guerra civil. Aunque, dicho esto, es sintomática de
cierto recelo de su parte la inesperada alusión
histórica con que el poeta termina la estrofa -y junto
con la estrofa, el poema. Para cualquier español que
llega al Nuevo Mundo resulta muy dificil, desde
luego, no recordar la historia de la conquista de
América, y Garfias no es ninguna excepción. Lo que
si es nuevo, sin embargo, es el giro que da a este
paralehsmo. Porque si bien esta expedición de mil
800 españoles que se trasladan en barco a México
podría interpretarse como una nueva conquista que
los peninsulares quisieran hacer de su antigua colonia,
el poeta se apresura a señalar, primero, que se trata
de españoles de "sangre roja" -es decir, de revolucionarios comprometidos con la causa popular-,
y en segundo lugar, que serán los propios españoles
quienes, con motivo de este nuevo encuentro ,
terminen siendo los vencidos, y no los mexicanos.
Porque en esta ocasión va a ser el México de Cárdenas el
que va a conquistar, con su ejemplo y con su generosidad,
a una nueva España, que nada tiene que ver -se
entiende- con la España de Hemán Cortés.'
Después de hacer esta breve lectura, resulta fácil
comprender que "Entre España y México" se
convirtió, muy poco después de su redacción, en
uno de los textos paradigmáticos del exilio español
en México. Si en 1967 Juan Rejano lo habría de
llamar "el evangeho del nuevo emigrante español",
fue porque, en efecto, pocos de los muchos textos
escritos por los españoles exiliados en México
ofrecerían una imagen tan fehz de la integración
del republicano español a la sociedad mexicana:
"No se ha escrito otra página mejor desde nuestra
llegada a América", insistiria Rejano.

la relación entre pasado y futuro, entre España y
México, en términos de la relación entre mar y cielo,
que se miran el uno en el otro, dando fe así de su
"análoga ambición". La hermosa plasticidad de las
imágenes -"los cóncavos azules" del cielo que se
reflejan en el mar y las "tranquilas aguas" que se
repiten en el cielo, junto con el vuelo rítmico del
propio verso confieren al pensamiento del poeta una
firmeza y una certeza del todo felices. Pasado y futuro,
aunque aparentemente opuestos entre si, ya empiezan
a reconciliarse en la visión del poeta.
Siguiendo una exposición lógica, la segunda
estrofa abunda más sobre la relación del poeta con la
patria que ha tenido que abandonar:
España que perdimos, no nos pierdas,
guárdanos en tu frente derrumbada,
conserva a tu costado el hueco ,1vo
de nuestra ausencia amarga,
que un día volveremos, más veloces,
sobre la densa y poderosa espalda
de este mar, con los brazos ondeantes
y el latido del mar en la garganta.
Aunque se asoma de repente un verso heptasílabo,
esta segunda parte del poema obedece, en general, a la
misma estructura métrica y de rima que la primera. Sin
embargo, se observa aqui una nota más íntima, más
personalizada. Y es que por primera vez el poeta
reconoce el sentimiento de pérdida que lo embarga.
Una pérdida que amenaza con ser doble, porque, a la
pérdida de la patria que se acaba de vivir, se agrega la
posibilidad de otra merma no menos angustiante para
un exiliado: la de que la patria misma se olvide de él.
Es decir, en los primeros versos de esta segunda
estrofa descubrimos el lado negativo de lo que se ha
afirmado en la primera: tanto el pasado como el futuro
podrían no ser más que quebrantos que acumulen
pérdida sobre pérdida.
Pero el poeta evidentemente no quiere entregarse
a este pesimismo. Asila estrofa finalmente se estructura, no como un llanto, sino como una petición, como
un enérgico llamamiento a la patria para que ella no
se olvide ni de él ni de los demás exiliados. Lo curioso
es que, al hacer este llamamiento, Garfias no se dirige a
los repubhcanos que se han quedado en España, sino a
España misma, como si viera en ella una especie de figura
materna que, pese a "su frente derrumbada", fuese capaz

de sentir a su costado "el hueco vivo de nuestra ausencia
amarga" y, por lo mismo, de recordarla.
El poeta le insta a España a que no los olvide,
argumentando, además, que quienes, como él, se han
marchado, tarde o temprano volverán a casa, y no sólo
eso, sino que además volverán "más veloces" que antes
y también más fuertes, "con los brazos ondeantes / y
el latido del mar en la garganta". Aquí, de nuevo, llama
la atención la ausencia de cualquier alusión politica:
es decir, el poeta no hace mención alguna de las
condiciones que tendr!an que privar en España para
que los refugiados pudieran volver-no hace ninguna
referencia, por ejemplo, a la necesidad de que caiga
Franco. Aunque leidos en el contexto de lo que se
afirma en la primera estrofa, estos versos si insinúan
la idea de que, si los exiliados llegan a volver a su casa
más fuertes que antes, será porque México les
permitirá cumphr esa entrañable "ambición".
Sobre el deseado encuentro con México, un
encuentro que el poeta todavía no ha podido más que
entrever a través de la imaginación, versa la tercera y
última estrofa, que resulta ser algo más extensa que
las dos anteriores -doce versos en lugar de ocho, y
uno de ellos heptasílabo en lugar de endecasílabo-;
sin embargo, el esquema de rima asonante, que sigue

30

el mismo patrón que las dos estrofas anteriores,
asegura la unidad y la continuidad del conjunto:
Ytú, México libre, pueblo abierro
al ágil viento y a la luz del alba,
indios de clara estirpe, campesinos
con tierras, con simientes y con máquinas,
proletarios gigantes, de anchas manos
que forjan el destino de la Patria,
pueblo libre de México:
Como otro tiempo por la mar salada
te va un rto español de sangre roja,
de generosa sangre desbordada ...
Pero eres tú, esta vez, quien nos conquistas,
y para siempre, ioh, vieja y nueva España!
Esta invocación de México es a la vez una
anticipación del mundo que el poeta imagina que le
espera al llegar a Veracruz: una anticipación que
Garfias habrá ido configurando, animado en no
pequeña parte por los artículos sobre el México de
Cárdenas que iba leyendo en el diario a bordo. De alú
su celebración de la hbertad que goza la raza indlgena
-los "indios de clara estirpe"-, su elogio de la
reforma agraria -los "campesinos con tierras, con

4
Este, al menos, fue e.1 sentido que el propio Garfias quiso, sin duda,
darle a su poema. Y, sin embargo, no deja de despertar cierta extrai'l.eza
el último verso, con su invocación a un México que finalmente se celebra
en tanto encarnación de la "vieja y nueva Espafla~. Al toparse
inesperadamente con estas ültimas palabras, cl lector se pregunta si, de
repente, el acendrado espanolismo del poeta no le estarta traicionando,
muy a pesar suyo. le agradezco a Gabriel Rojo el que me haya llamado la
atención sobre este detalle.

31

�Ni se ha concebido una política más cuerda. Política
que, por los cauces sensibles de la poesia, llega a lo más
noble y justo del pensamiento. Con esos versos ha ganado Garfias en México más adhesiones a nuestra causa
que muchos de los hombres que políticamente la representan. Con esos versos ha recorrido ejidos, sindicatos, centros culturales, pueblos y ciudades. Los ha
dicho ante muchedumbres que lo han aclamado
fervorosamente. Y, dondequiera que su voz ha resonado, ha dejado una estela de gratitud, de simpatia... ( 2)

Este entusiasmo, repito, es bien entendible. Porque
"Entre España y México" no sólo resume la gran tensión
ideológica en que vivía la mayoria de los exiliados al
acercarse a las costas mexicanas, sino también anuncia
una solución muy feliz a esta tensión, al señalar cómo la
integración a la revolución mexicana va a suponer, a la
vez, la posibilidad de seguir en la misma lucha
antifascista emprendida por la República Española. Es
un poema que recoge el sentimiento de pérdida de los
republicanos del exilio, así como su deseo de volver a
casa; pero al mismo tiempo es un poema que expresa la
firme intención del poeta de dejarse conquistar por un
México revolucionario cuyos grandes logros subraya y
elogia. Finalmente, se trata de un poema que también
anticipa una de las principales censuras que los
refugiados temían que se les pudiera hacer en un país
acostumbrado ya a la llegada de españoles a sus costas:
el de que no eran sino otra ola más de emigrantes
preocupados únicamente por explotar a los habitantes
más pobres y más necesitados de México. En efecto,
pocos poemas sobre el exilio republicano español dicen
tanto de manera tan sucinta y tan emotiva.
Y, sin embargo, el lector actual dificilmente puede
vencer la extrañeza al descubrir que los exiliados hayan
seguido reuniéndose bajo la bandera de este poema unos
sesenta años -o más- después de que fuera escrito.
¿La realidad del mundo mexicano efectivamente
coincidió con las expectativas de los exiliados, taly como
éstas fueron resumidas por Pedro Garfias a bordo del
Sinaia? ¿La integración a la sociedad de México resultó
tan plena y tan inmediata como el poeta auguró en su
poema? ¿La incorporación de los exiliados españoles a la
revolución mexicana fue en tal grado satisfactoria que
hizo que ellos perdieran toda nostalgia por su propio
país? Una breve ojeada a la historia nos señalaría que, al
contrario, a lo largo de su exilio los republicanos pasaron
por grandes decepciones que les hicieron replantear una

y otra vez el sentido de su estancia en México; que si
bien nunca dejaron de sentir -y de expresar- un
profundo agradecimiento al presidente lázaro
Cárdenas, que les había permitido salvar y luego
rehacer sus vidas, tampoco les resultó fácil insertarse
en una sociedad que finalmente no correspondía del
todo a lo que esperaban encontrar.
Aquí conviene referirnos muy brevemente, y para
terminar, a otro poema de Garfi.as, que éste escribió poco
después de terminado el desembarco en Veracruz y que
tuvo como finalidad acompañar la entrega al Presidente
Cárdenas del ya mencionado "álbum literario y artístico".
Allí el poeta sugiere que, al bajar del Sinaia, los refugiados
habrian vivido un momento de indecisión, mientras se
preguntaban: "¿qué éramos, ante el signo del mañana,
qué éramos?" Pero en seguida el sentido de su nueva
situación se les habrá hecho evidente: "los hombres
restallaron como trigales secos. / los ancianos lloraron...
y todos comprendieron. / iÉramos mexicanos!"(Garfias:
1993: 143) Desde luego, la adaptación del refugiado
español a la sociedad mexicana supuso un proceso
mucho más lento y bastante más complicado.
Si bien Cárdenas, con gran generosidad, habia
abierto las puertas de México a los exiliados, la verdad es que una parte considerable de la población
mexicana no estaba de acuerdo con esta medida. los
obreros, porque temían, muchos de ellos -y a diferencia de lo que les enseñaban los líderes sindicales-,
que los refugiados llegaran a quitarles su fuente de
trabajo y porque no siempre les resultaba fácil distinguir entre un refugiado y lo que llamaban, despectivamente, el gachupín. Los representantes de la derecha, porque se oponían por principio a cualquier
medida tomada por un gobierno socialista, como pretendía serlo el de Cárdenas. Por otra parte, entre los
muy diversos abanderados de la Revolución Mexicana, se libraban pugnas por el poder que sólo sirvieron
par desconcertar a los exiliados. Esto se hizo especialmente evidente a partir de la campaña electoral
para elegir al sucesor de Cárdenas, un proceso violento y corrupto que finalmente desembocó, en 1940,
en la elección de un político, Manuel Avila Camacho,
que resultó ser un hombre de ideas mucho más conservadoras que Cárdenas. En una carta escrita hacia
finales de 1939, otro exiliado español que llegó a bordo del Sinaia, Antonio Sánchez Barbudo, escribió la
siguiente descripción del panorama político mexicano, tal y como él lo percibía entonces:

32

La política, muy confusa y casi incomprensible para
nosotros. Todo el mundo habla en nombre de la revolución, pero veo que todo el mundo es reaccionario. No
hay partidos ni ideas -salvo el PC, naturalmente, débil todavía-, ni en general hay hombres y se hace una
política de oportunismo. En todo caso nuestra situación aquí parece estable, aunque casi todos los periódicos de derecha nos ataquen, o en todo caso, se resignen de mala gana ante nuestra llegada. Cárdenas y su
pequeño diario [El Nacionaij nos elogian, y, por otra
parte, el partido de Cárdenas, una especie de frente
popular con masas obreras afiliadas a una central sindical de más de un millón de personas, es el partido
que decide todo. Parece que Cárdenas lucha contra la
influencia izquierdista de ese grupo, pero él personalmente nos aprecia mucho... El candidato de derecha para
las elecciones del próximo año, el candidato de los grupos fascistas, acaso ingresará en el partido revolucionario
de Cárdenas para ser elegido candidato, pero si no entra
o no sale elegido, se dice que organizará una sublevación. ¿Comprenden algo? Yo no, aunque los mexicanos
tampoco: hablan de todo esto sin convicción y si se les
pide que te lo expliquen o cómo es posible tal cosa,
responden que "la política mexicana es así". 5

Desde luego, el testimonio de Sánchez Barbudo,
escrito únicamente para ser leído por unos amigos en
Francia, no tenía por qué reflejar la experiencia de
todos los españoles exiliados en México. Pero, aun
así, resulta evidente que la nueva sociedad en que los
republicanos españoles se encontraban viviendo era
cualquíer cosa menos transparente. Y esta situación
sólo se fue agudizando después del cambio de
gobierno ocurrido en 1940. A partir de esa fecha, y
puesto que no pudieron participar directamente en
la vida política del país -la Constitución Mexicana
se los prohibía-, los exiliados tuvieron que permanecer callados rrúentras que el partido en el poder el que en 1934 habia dado pie al gobierno de Cár;
denas- poco a poco fue gravitando hacia la derecha,
obstaculizando de esta manera la revolución misma
que decía encabezar.
Pero si los exiliados no tardaron en preguntarse
acerca del verdadero alcance del Partido de la

Revolución Mexicana, tampoco encontraron mayor
consuelo en las grandes traiciones perpetradas en el
escenario de la política internacional, donde los
mismos aliados que derrotaron a los ejércitos de
Hitler, de Mussolini y de Hirohito, se negaron, sin
embargo, a tomar las medidas necesarias para derrocar
a Franco. Así, en los años que siguieron inmediatamente al desenlace de la segunda Guerra Mundial,
el legitimo reclamo del Gobierno Republicano en el
exilio fue sacrificado, como muchas otras causas
buenas, a los intereses geopolíticos de las grandes
potencias que se hallaban enfrentadas ya para
entonces en la Guerra Fría. Divididos entre sí por
viejas rencillas políticas, los exiliados se fueron
quedando cada vez más aislados, cada vez más viejos,
cada vez más escépticos en cuanto a la posibilidad de
volver alguna vez a su país. Con el paso de los años
fueron echando raíces en México, donde en efecto
pudieron trabajar y desarrollarse profesionalmente;
muchos se casaron, tuvieron hijos y luego nietos; pero,
desde luego, esta adaptación no era la integración
rápida y fervorosa que Garfias había vaticinado en su
poema. Finalmente, lo único que les quedaba era la
conciencia de su propia rectitud ideológica y moral
Y de ahí, sin duda, le perenne actualidad del poema
que hemos comentado, en tanto testimonio, no de la
compleja y contradictoria experiencia efectivamente
vivida por los exiliados durante más de tres o cuatro
décadas, sino del fervor y del agradecimiento con que
se entregaron a su nuevo país de arraigo. El que la
historia no estuviera a la altura de sus buenas
intenciones habla mal de la historia, mas no de ellos. ro

Bibliografía
Aznar Soler, Manuel (1993). •Antonio Sánchez Barbudo, cronista y crttico de la literatura española republicana" en Antonio Sánchcz. Barbudo. Humanismo actual y crítico. Número monográfico de la revista
Anthropos, 149. Barcelona: (octubre de 1993).
Garfias, Pedro (1993). Obra poética completa. Edición de José Mana Barrera López. Ecija: Editorial Gráficas Sol.
"La fiesta de anoche", Sinaia 4 (29 de mayo de 1939), en Los barcos de la
libertad. Diarios de viaje. Sinaia, Ipanema y Mexique (mayo-julio de1939)
(2006). Presentación de Fernando Serrano Migallón. México: El
Colegio de México.
"Nuestros expedicionarios. Pedro Garfias", Sinaia 15 (9 de junio de 1939),
en Los barcos de la libatad. Diarios de viaje. Sinaia, Ipanema y Mexique
(mayo-julio de 1939) (2006). Presentación de Fernando Serrano
Migallón. México: El Colegio de México.
Rejano,Juan (1967). "Poesla e historia o historia de una poesla", en Rcmta Mexicana de Cultura, suplemento de El Nadonal, México, D.F. (3 de
septiembre de 1967).

5

De una carta, sin fecha, de Antonio Sánchez Barbudo a Jean-Richard
Bloch y su esposa. Apud Manuel Aznar Soler (Sánchez Barbudo, en
Anthropos 149: 49).

33

�POEIIA.

POESIA.

Entre España y México

Ytú, México libre, pueblo abierto

PEDRO CARFIAS

al ágil viento y a la luz del alba,
indios de clara estirpe, canipesínos

A bordo del "Sinaia"

con tierras, con simientes y con máquinas;
proletarios gigantes de anchas manos
que forjan el destino de la Patria·,

.,

pueblo libre de México:

,.

como otro tiempo por la mar salada
Qué hilo tan fino, qué delgado junco

-de acero fiel- nos une y nos separa
con España presente en el recuerdo,
con México presente en la esperanza.
Repite el mar sus cóncavos azules,
repite el cielo sus tranquilas aguas
y entre el cielo y el mar ensayan vuelos
de análoga anibición, nuestras miradas.
España que perdimos, no nos pierdas;
guárdanos en tu frente derrumbada,
conserva a tu costado el hueco vivo
de nuestra ausencia aniarga
que un día volverenios, más veloces,
Garfias, Pedro (1990).
Antología poéticn.
Lecturas Mexicanas
Tercera Serie, 19. Mrnco:
Conaculta: 168.

sobre la densa y poderosa espalda
de este mar, con los brazos ondeantes
y el latido del mar en la garganta.

te va un río español de sangre roja
de generosa sangre desbordada.
Pero eres tú esta vez quien nos conquistas,
y para siempre, ioh vieja y nueva España!

�LITERATURA,

PODER
y HORROR
Sobre Nocturno de Chile de Roberto Bolañd

ALICIA SALOMOME

ASÍ SE HACE LITERATURA EN CHILE, PERO NO SÓLO EN CHILE,
TAMBIÉN EN ARGENTINA Y EN MÉXICO, EN GUATEMALA Y EN
URUGUAY, Y EN ESPAÑA Y EN FRANCIA Y EN ALEMANIA, Y EN LA
VERDE INGLATERRA Y EN LA ALEGRE ITALIA. ASÍ SE HACE
LITERATURA. O LO QUE NOSOTROS PARA NO CAER EN EL VER~
TEDERO, LLAMAMOS LITERATURA.
Roberto Bolaño, Nocturno de Chile
En 1997 el sociólogo Tomás Moulián publica Chile actual. Anatomía de un mito, un libro donde indaga en la
matriz material e ideológica que da origen al Chile de
la transición, la que ti ve constituirse a partir de tres
procesos. En primer lugar, desde la negación / naturalización de los hechos que siguieron al golpe militar
de 1973; los que produjeron, mediante la alianza polltica
de militares, intelectuales autoritarios y economistas
neoliberales, una sociedad nueva a la que casi no se le
han hecho ajustes en el periodo posdictatorial. Un segundo proceso tiene que ver con la reformulación /
refundación del Estado a partir de la reversión generalizada de las pollticas de intervención económica y
redistribución social Finalmente, dice Moulián (1997),

estos cambios traumáticos logran asimilarse mediante
un mecanismo psicosocial de compulsión al olvido,
que impone un bloqueo de la memoria y la consecuente pérdida del discurso, generando visiones antagónicas sobre lo vivido que no logran comunicarse entre
sí. Por su parte, las élites politicas, más preocupadas
por mantener la gobernabilidad que de promover transformaciones profundas, tampoco enfatizan el recuerdo
del pasado y, por el contrario, convalidan aquella armonla ilusoria ante el temor de reavivar tensiones latentes. Todo lo cual, concluye Moulián, contribuye a generar un sistema polltico que más se parece al modelo
de "democracia protegida" anhelado por los militares que a un proceso auténticamente democrático.
37

�,,
1

nadie sin la presencia de esa voz inaudible, que
gesticula desde fuera y se instituye en origen y
dinamizador de la novela. Decante, asimismo, retoma
un concepto productivo del critico Jorge Manzi
(2002) según el cual en la escritura de Bolaño no se,
ría infrecuente la presencia de una "intertextualidad
desplazada" (161), es decir, de un recurso retórico que
permite remitir el discurso narrativo hacia otros cam,
pos de expresión estética, apelando a un género para
trasponerlo luego hacia otro lugar. Desde esa propo,
sición de Manzi, Decante descubre en la novela un
diálogo intertextual con la plástica a través de la figura
de un pintor guatemalteco que recrea en el París de la
ocupación nazi una imagen del México que recuerda.
Por mi parte, quiero aprovechar el mismo concep,
to para leer "lo nocturno" aludido en el titulo desde
un intertexto musical, relacionándolo con esas pie,
zas clásico,románticas diseñadas inicialmente para
ser interpretadas al atardecer, cuyos adornos meló,
dicos de superficie no pueden ocultar el tono melan,
cóhco y aún tétrico que rige el acompañamiento re,
sonando en el registro grave. Un tono que, sin
embargo, se ve quebrado intermitentemente por cier,
tas inserciones que parecen fuera de lugar, como las
apariciones reiteradas e irreverentes del "joven enve,
jecido" o ciertas preguntas que vuelven una y otra vez
a la conciencia del narrador: "iSordello?, iqué
Sordello?", "/Dónde está la literatura?". Fragmentos
que, como los dejos circenses que quiebran la serie,
dad de una sinfonía de Gustav Mahler o las risas de
una ópera de Kurt Weil, nos van poniendo en alerta
sobre la inminencia de lo extraño en esta historia. Una
sensación que vamos percibiendo en un crescendo a lo
largo de la lectura y que, finalmente, nos llevará a to,
par con lo innombrable. Ello, a través de una presen,
cia que emergerá con toda nitidez hacia el final de la
novela y se materializará en la imagen siniestra
(uncanny) de la casa de Maria Canales: esa "zona libera,
da" de la represión militar que, en las noches vaciadas
del toque de queda santiaguino, operaba paralelamente
como cenáculo hterario y como cámara de torturas.
En medio de esta escena de noctumancia, en esta
vigilia de trasnoche, un narrador que apenas logra
sostener su cabeza con un codo da rienda suelta a un
discurso memorioso y melancólico, que se quiere
justificatorio frente a sus lectores y defensivo frente
al fantasma que lo persigue. En ese discurrir va
rememorando partes fundamentales de su vida, las

Este hbro, que tuvo casi veinte reediciones en unos
pocos meses y que recibió diversos premios locales e
internacionales', sin embargo, sólo fue debatido
marginalmente en el medio intelectual chileno. Si por
un lado ello da luces del impacto de púbhco que tuvo
el texto, por otro lado habla sobre el modo en que
nuestra sociedad aún elude la discusión abierta de
cuestiones conflictivas o que pueden remover las ce,
nizas de un pasado comprometedor. Desde ese mis,
mo lugar, en el que parecen confluir tanto el miedo
como la culpa de ciertos sectores de la élite en el po,
der, incluyendo a los intelectuales a su servicio, es que
tengo que leer el silenciamiento crítico que, con con,
tadas excepciones, aún pesa en el país sobre Nocturno
de Chile (2000). Una novela donde Roberto Bolaño
aborda metafóricamente otras comphcidades inicuas,
las que se refieren, en su caso, a las que vinculan al
mundo hterario e intelectual con el poder político y
hasta con el terror de Estado. Problemáticas que
Bolaño va entretejiendo a través de una historia que
puede leerse como una alegoría trágica de nuestro
presente nacional.
Nocturno de Chile es una novela que se compone de
sólo dos párrafos: uno largo, de ciento cincuenta pá,
ginas, y otro de una linea, enmarcados ambos por una
cita de G. K. Chesterton que compele a un desenmas,
caramiento, el que, indudablemente, apunta a la voz
que lleva adelante el relato ("Quítese la peluca",
Bolaño, 2000: 9). El primer párrafo del texto, conti,
nente fundamental de lo narrado, se despliega como
el largo sohloquio de un yo agónico: un hombre viejo,
sacerdote poco dedicado, crítico hterario profesional
y poeta religioso escasamente valorado por su obra,
es acosado por una figura fantasmática -"el joven
envejecido"- que, como el Comendador a Don Juan,
se le hace presente una noche de delirio para echarle
en cara sus faltas y gatillar sus culpas. Debido a esta
mutua funcionalidad, que es motor del relato,
Stephanie Decante (2007) habla de un desdobla,
miento de la instancia enunciativa, pues el narrador
-Sebastián Urrutia Lacrob.: / H. Ibacache- no seria

1

Una versión preliminar de este texto se presentó como ponencia en la
Primera Escuela Chile,Francia, el 18 de enero de 2007, Casa Central,
Universidad de Chile.
2
Entre ellos, el Premio Municipal en Santiago de Chile (1998) y el que
otorga la Latin American Srudies Association (I.ASA) en los Estados
Unidos.

38

que se unen a partir del vinculo que él tiene con la
literatura: su oscuro objeto de deseo, que aquí asoma
en el más tenebroso sentido del término. En el marco
de este racconto surgen ciertas escenas que son de,
cisivas en la articulación de su discurso identitario
pero que, al mismo tiempo, resultan relevantes por
. remitir a un referente preciso: el desarrollo del cam,
po intelectual chileno durante la segunda mitad del
siglo XX, cuya trayectoria se articula compleja,
mente con la de ese otro espacio mayor que confi,
gura el ordenamiento sociopolitico del país. En este
sentido, la noción de paratopia de Dominique
Maingueneau habilita, como bien señala Stephanie
Decante (2007), la posibilidad de pensar todos es,
tos mundos en sus múltiples interacciones
significantes: desde el narrador y su doble a la fi,
gura del autor, desde del campo intelectual a la rus,
toria general3.

Desde coordepadas críticas afines a esta propuesta,
por mi parte, yo leo en la novela un cierto viaje, una suer,
te de trayecto con varias estaciones hacia lo que la con,
ciencia autorial nos señala como el Averno de nuestra
propia contemporaneidad hacia un presente de eterno
retorno del mal Un viaje en el que el narrador, fustigado
por su inclaudicable perseguidor -¡el propio Bolaño
transfigurado en el texto? iuna sombra que espejea la
mala conciencia del hablante?-, una y otra vez intenta
blanquear sus dudosas acciones, exponiendo eso que,
con crudeza pero con acierto, el crítico chileno Alvaro
Bisama (2003) denomina como "una versión Uocal y]
pechoña, momiacha, del arquetipo de vender el alma al
diablo" (90). Pues eso es lo que expresa la vocinglería
esquizofrénica de este cura ultramontano que ha llega,
do a ser una voz clave en la oficialidad crítico-literaria
'
quien a su vez sufre secretamente por no ser un buen
poeta; un sujeto que, genuflexo ante el poder en cual,
quier época y bajo cualquier forma que éste adopte, ter,
mina por revelarse como un personaje que por acción u
omisión es cómplice de sus iniquidades. Asi, de los salo,
nes elegantes a las solapas de los hbros, de la fugacidad y

1

Al respecto, cfr.: http://www.univ,parisl2.fr/www/labos/ceditec/
maingueneau2.htm1

39

�puntillosidad de la práctica crítica a las memorias
inenarrables de las mazmorras pinochetistas, el viaje que
se desarrolla en Nocturno de Chile, como dice Bisama, es
por lejos una de las metamorfosis más brutales que ha
ofrecido la literatura nacional.
En el despliegue discursivo del texto, nos encontramos con una serie de cuatro estaciones crono-tópicas que son claramente distinguibles y que hacen
fluir los distintos planos, individuales y colectivos,
que convergen en el relato. Asi, tenemos una primera
escena, la de la iniciación literaria del narrador, que
ocurre a finales de la década del cincuenta. A ésta le
sigue otra, que se concentra en su primera crisis
existencial y creativa, y que se resuelve con un viaje a
Europa entre finales de los años sesenta y comienzos
de los setenta. Luego continúa la escena del retorno a
Chile y el reinicio de su actividad crítica y poética,
que abarca las épocas del gobierno de la Unidad Popular y de la dictadura pinochetista. Y finalmente tenemos un nuevo y último episodio de crisis
identitaria, situado en el umbral del nuevo milenio y
en el marco de la transición democrática chilena: un
cronotopo que une el final con el principio y le otorga
una dinámica circular a este relato, mediante una

estructuración que nos devuelve a la primera página
y casi nos impone su relectura.
El acercamiento del narrador al mundo literario
se produce desde el vinculo con Farewell, el crítico
más importante del medio siglo, quien además es homosexual. Como ya anticipamos, el tiempo narrado
corresponde a los años cincuenta y el campo intelectual aparece teñido de tradicionalismo, más allá de
que Neruda reluzca como el poeta insigne de esa constelación literaria4 . Ese tradicionalismo se evidencia en
el oximoron que plasman esas tertulias convocadas
no en la urbe capitalina sino en el jardin de una casa
patronal en el corazón del Valle Central chileno. Un
lugar al que con ironia innegable Bolaño denomina
La-bas, un nombre de resonancias simbolistas que no
cuaja ni con la lengua ni con el espíritu del lugar, y
que está rodeado por un mundo campesino que se
muestra, desde la mirada naturalista del narrador,
como barbárico en su lengua y hábitos, y frente al cual
él expresa una mezcla de temor y asco. El dueño del
fundo es Farewell, un sujeto que parece cuestionar la
hegemonia oligárquica pero que copia los comportamientos de esta clase y a su vez los hace extensivos al
sector intelectual en el que domina, imponiendo un

situación debe venir del exterior y es un viaje a Europa, promovido por dos sujetos sospechosos, de nombre Odeim y Oído -dos inversiones slgnicas de las
palabras "Miedo" y "Odio"-, sobre los que el narrador prefiere no indagar, lo que le devuelve la energla
vital y lo hace experto en la caza con halcones. Poco
tiempo después son precisamente estas aves las que
en sueños le indican la necesidad del regreso a la patria amenazada: "Veia una bandada de halcones, miles de halcones que volaban a gran altura por encima
del océano Atlántico en dirección a América" (Bolaño,
2000: 95), dice el narrador, en lo que constituye una
reversión grotesca del sueño ilustrado de Andrés Bello cuando auguraba, en el siglo XIX, el traslado de la
poesia desde el viejo continente gastado a las nuevas
tierras americanas.
Lo cierto es que, transcurridos los años de la Unidad Popular en un enclaustramiento dedicado a la
lectura de los clásicos literarios y a las visitas esporádicas a su decadente maestro, con la llegada de los
militares al gobierno, el crítico/poeta encuentra su
época de esplendor. Desde las planas del diario
ofi.cialista, a las clases de vulgata marxista que imparte para la Junta Militar, él brilla en los circulas de
un poder extendido y capilar, que borra los hmites
entre el poder literario y el poder en sentido lato. Yes
precisamente su estudiante aventajado, el general
Pinochet, quien le hace explicita la indiferenciación
entre esos campos al asumir por si mismo la autoridad de determinar los méritos de un intelectual o de
juzgar los valores estéticos de una obra, mientras le
recuerda a su atemorizado profesor que el fin último
que lo mueve no es cultural sino pohtico:

ritual de patronazgo que pesa tanto sobre los aspirantes a críticos como entre los escritores en general.
En este contexto, la iniciación literaria del narrador
refracta los mismos sesgos antimodernos: si por un
lado quiere ser un intelectual valorado por su producción estética, por otro, es un cura conservador que se
pone bajo el ala protectora de su mentor, incluso si
ello supone tolerar o consentir sus avances sexuales.
La identidad del cura/poeta se torna, asl, altamente
conflictiva, textualizándose, por ejemplo, en sus dudas frente al vestuario: ltraje o sotana?, como si él no
fuera capaz de -o no quisiera- elegir entre el deseo
poético y una vida sacerdotal que, aunque poco
motivante, le brinda la legitimidad y seguridad de que
carece en lo literario. En este juego de tensiones, su
dedicación profesional a la labor crítica bajo el seudónimo de H. Ibacache (o simplemente, como "el cura
Ibacache"), le permite ejercer una función que, dentro de la literatura, también se quiere "guiadora de
almas", al tiempo que espera la oportunidad propicia
para concretar una obra que lo proyectaría hacia el
pináculo del canon poético.
Durante los años sesenta y setenta el narrador enfrenta, sin embargo, una profunda conmoción al no
encontrar sentido a su tarea en medio de un mundo
que está cambiando radicalmente. La revolución parece estar a la vuelta de la esquina, incluso tocando a
las puertas de la iglesia, y un campo intelectual más
complejo acompaña la dinámica social, impulsando
la ola revolucionaria. El narrador no logra eludir el
sentimiento de creciente vado y, en definitiva, la crisis de un proyecto poético sustentado en un misticismo de corte arcaico que no encuentra asidero posible
en el nuevo escenario. La melancoha irrumpe entonces en su vida, trastocando su antigua vitalidad en
abatimiento, una situación que cita degradadamente
la escena trágica del pintor guatemalteco que languidecia en el París ocupado por los nazis mirando el
horizonte desde una ventana. La puerta de salida a su

Un intelectual debe leer y estudiar o no es un intelectual,
eso lo sabe hasta el más tonto. ¿y qué cree usted que leia
Allende? Moví lentamente la cabeza y sonrei. Revisti.tas.
Sólo leia revisti.tas. Resúmenes delibros. (...) Para que sepa
usted, yo me intereso por la lectura, yo leo libros de teorta
pol1ti.ca, leo incluso novelas. La última fue Palomita blanca,
de Lafourcade, una novela de talante francamente juvenil, pero la lei porque no desdeño estar al d1a y me gustó.
lUsted la ha leído? (...) lPor qué cree usted que quiero
aprender los rudimentos básicos del marxismo(.. .) Exactamente, para comprender a los enemigos de Chile, para
saber cómo piensan, para imaginar hasta dónde están dispuestos a llegar. Yo sé hasta donde estoy dispuesto a llegar, se lo aseguro. (115-118).

4

El cñóco chileno Gñnor Rojo (2004) identifica en esta referencia y
tambitn en el cuento "Carnet de baile" (del libro Putas asesinas) ciertos
rasgos del anónerudismo de Bolaño, quien representa al poeta como el
emblema de una rebeld1a anógua, literariamente impostada, moralmente
culpable y pol1ócamente inefecóva. Un modelo estéóco y político del
cual Bolaño se separa para seguir, primero, a Nicanor Parra y luego, para
deambular solo en el desierto, desde la comprensión de que "el poeta es
un hutrfano nato· (206) al que ningún maestro podrá satisfacer en sus
inquietudes.

40

41

�todavia en la tierra negra, nuestra fértil tierra negra donde los gusanos miden cuarenta centímetros", explica el narrador (138). Él ha sobrevivido y
seguirá adelante, aunque la melancolia y la culpa
lo acechen en esa noche tenebrosa, mientras el joven envejecido parece haberse quedado mudo. Sin
embargo, con su imagen casi borrada, vuelve a aparecer ante los lectores en las páginas finales del texto para pronunciar una última imprecación frente
á Ibacache: una mirada o un grito de impugnación
resistente que casi podemos sentir:

En este escenario, crecientemente turbio, es
donde el narrador finalmente se hace coparticipe
del maridaje ominoso entre terror y literatura, una
unión indeseable que toma forma tanto en la mutación de su textualidad poética, que pasa de angélica a demoniaca, como en su participación en las
reuniones promovidas por Maria Callejas, una
merodeadora de talleres literarios y salas de exposición, donde toma contacto con lo más granado
de la intelectualidad oficial y hasta de la oposición
permitida, personajes a quienes convoca a reunirse en su residencia de unos suburbios elegantes.
Una casa de tres plantas que, a poco andar, se revela como un espacio monstruoso: un lugar en el
que cohabitan perversamente niños que sufren por
ver lo que no deberían ver y cuerpos lacerados por
la tortura, mientras que la intelectualidad que se
ubica en el piso intermedio tolera la convivencia
con el horror a cambio de hacerse un espacio bajo
el sol enano de los años de hierro.
Dibujada de este modo, la casa de Jimmy
Thompson y Mariana Callejas se configura como una
imagen que señala el punto culminante del relato,
hacia el que converge en gran medida la tensión de la
novela, y a través de la cual Bolaño metaforiza de
manera trágica la constitución de esa realidad a la que,
con ironía también trágica, Tomás Moulián habia
bautizado como el "Chile actual". Un cronotopo al
que Bolaño alegoriza mediante la representación de
ese sitio de horror en el que el torturador circula
libremente, acompañado de una mujer cómplice que
brinda a sus actos la fachada de normalidad que ellos
requieren: la de una familia burguesa chilenonorteamericana -¿qué mejor?- que se interesa por
la alta cultura, mientras que los literatoides de turno,
para usar una expresión de Gabriela Mistral5, hacen
la vista gorda frente al siniestro espectáculo.
La dictadura pinochetista se va en 1990 y son
diez años los que median entre esa retirada amigable y la enunciación que da lugar a esta novela. Todo
ha cambiado y nada ha cambiado parece decirnos
Bolaño. Chile es el árbol de Judas, "un árbol sin
hojas, aparentemente muerto, pero bien enraizado

Y entonces me pregunto: ¿dónde está el joven envejecido?, lpor qué se ha ido? Ypoco a poco la verdad empieza a ascender como un cadáver. Un cadáver que sube
desde el fondo del mar o desde el fondo de un barranco. Veo su sombra que sube. Su sombra vacilante. Su
sombra que sube como si ascendiera por la colina de
un planeta fosilizado. Y entonces, en la penumbra de
mi enfermedad, veo su rostro feroz, su dulce rostro, y
me pregunto: ¿soy yo el joven envejecido? ¿Esto es el
verdadero, el gran terror, ser yo el joven envejecido que
grita sin que nadie lo escuche? ¿y que el pobre joven
envejecido sea yo? Y entonces pasan a una velocidad
de vértigo los rostros que admiré, los rostros que amé,
odié, envidié, desprecié. Los rostros que protegí, los que
ataqué, los rostros de los que me defendí, los que busqué vanamente. Y después se desata la tormenta de
mierda. (149-150) ~

Bibliografía
Bisama, Alvaro (2003). "Todos somos monstruos", en Patricia Espinosa
H. Territorios ai fuga. Estudios críticos sobre Roberto Bolaño. Santiago de
Chile: Frasis.
Bolaño, Roberto {2001). Putas asesinas. Barcelona: Anagrama.
Bolaño, Robeno (2000). Nocturno de Chile. Barcelona: Anagrama.
Decante Ataya, Stephanie (2007). "Paratopia creadora y melancolla en
el Chile de Roberto Bolaño. Aproximaciones a Nocturno de Chile".
Manuscrito.
Manzi,Joaqu1n {2002). "El secreto de la vida (No está en los libros)", en
Cclina Manzoni, Robato Bolaño. La escritura como tauromaquia. Buenos Aires: Corregidor.
Manzoni, Cclina (2002). Roberto Bolaño. La escritura como tauromaquia.
Buenos Aires: Corregidor.
Mistral, Gabriela. Correspondaicia inédita. Academia Argentina de Letras:
Buenos Aires (fotocopias).
Moulián, Tomás (1997). Chile actuaL Anatomía de un miro. Sanóago de Chile:
LOM.
Rojo, Grinor {2004). "Bolaño y Chile" en Anales de Literatura Chilena 5. Chile:
Facultad de Letras / Pontificia Universidad Católica de Chile.
Página web: httpJ/www.univ-parisl2fr!www/laboslceditec mainguaieau2html
(sobre Dominique Maingueneau)

Carta de Gabriela Mistral a Victoria Ocampo, fechada el 2 de enero de
1947, en California, en Correspondaicia intdita. Academia Argentina de
Letras (fotocopia de manuscritos).

5

42

�Contradicciones del

LEMCU

Falta apenas el golpe de la grada
-que se llama pasión

'

literatura como

MOCIM

MTO

Lectura de A paixao segundo G.H.

Una escritura de lo indecible, de lo impronunciable, y aún más, de lo
incomprensible. Eso es la obra de Clarice Lispector, donde la voz de la
protagonísta---narradora, G.H., se confunde con la visión y sensibilidad de la
escritora misma. Así, el eje de la "novela" no es la trama sino una idea; una idea
por demás difusa, metafísica, o bien, como se ha dicho, existencial. A paixao
segundo G.H. (1964) plantea a través del lenguaje y la escritura, la imposibilidad
del entendimiento, de lo esencial---vítal. A la vez, cuestiona la impotencia del
lenguaje mismo por entrañar lo incognoscible, tomándose en contradicción.

KATIÁ IRIMÁ IBARli

L

a voz de G.H., vuelta escritura, se desencadena a partir de una revelación suscitada de
un suceso mínimo. A partir de ahí, ella cruza
por una angustia -dirá ella, el infimio- por no poder comprender el sustento de su existencia, lo cual
es ya un paso para acceder a la verdad; sin embargo,
esa verdad, y la angustia por estar al borde de comprenderla, es incomunicable; no hay palabras, el lenguaje se vuelve inútil. G.H. se da cuenta de la proximidad de lo inefable, ese "algo" se le revela, pero no
puede comprenderlo, entonces, sólo cabe intentarlo:

mismas del lenguaje, siendo el lenguaje su materia.
Todo ello se nos insinúa como rasgo peculiar del esti,
lo de Uspector -y de una nueva narrativa latinoamericana que se ha planteado problematizar su propia
vía de expresión.
G.H. pasa por una anagnórisis, luego se transfor,
ma. En un instante de su vida se entera de que ha vivido en un error, de que lo que creyó siempre como
verdad, como orden, sólo ha servido de pretexto para
sustentar lo que creyó era su existencia, cuando en
realidad ésta fue sólo una máscara: "usé demasiado
las verdades como pretexto". Ahora se enfrenta a otra
verdad, a la Verdad, que escapa de la razón y del orden, por lo que teme, le horroriza vivir en la incerti,
dumbre: "iNo le encuentro sentido a la verdad! Es por
eso que yo la temía y la temo"; pues esa verdad no
tiene "sentido" racional, no es pensamiento, es la pasión: "tal vez sólo el pensamiento me salvase, tengo
miedo de la pasión".
"Y volví a seruna persona que nunca fui". Una contradicción llena de sentido -como son las contradicciones que suele evocar Uspector-, ¿Cómo volver a donde nunca se ha estado? Es retornar a una
esencia, que siempre ha estado ahí, de la cual se ha
extraviado G.H. sin saberlo. Y vuelve a esa esencia a
partir de su anagnórisis y se transforma en lo que siempre ha sido, se despoja de su máscara, descubre La
Verdad inefable que ha estado detrás de su existencia,
todo, a partir de observar las vísceras de un ser a simple vista insignificante: una cucaracha.

...... estoy procurando, estoy procurando. Estoy intentando entender. Intentando dar a alguien lo que viví.
No sé qué hacer de lo que viví, tengo miedo de esa desorganización profunda. No confio en lo que me sucedió. ¿Me sucedió alguna cosa que yo, por el hecho de
no saber cómo vivirla, viví otra?

Esta novela no tiene inicio ni fin. Comienza en puntos suspensivos, al igual que todos los capítulos, lo
cual nos da la sensación de una novela circular, o bien
en espiral. Su escritura cuestiona el género novelístico
tradicional, pues rompe las fronteras entre novela y
lírica, no hay una trama propiamente dicha, la narración así tiene la forma del monólogo, no desarrolla
una historia y su forma está más cercana a la de una
disertación filosófica sustentada en lo vivencia!. También pudiera decirse que es una "antinovela", o una
"antinarración", su sentido es negar las posibilidades

44

45

�G.H. es una escultora. Se ha dedicado a desgas,
tar la materia, a encontrar las formas inmanentes y
ocultas del barro. Ella se ha buscado a si misma a
través de sus manos, pero lo ha hecho a partir del
molde de la razón, de lo que ella creyó por verdad,
y asi habia elaborado su propia máscara. Vive en
un edificio de trece pisos -la cabalistica se filtra
constantemente en la narrativa de nuestra escritora-,
es una mujer independiente, que goza de las comodi,
dades de su clase, incluyendo tener una sirvienta ne,
gra, y dice: "G.H. habia vivido mucho, había vivido
muchas cosas". Es una mujer "moderna".

En la tercera sección de la obra, se describe el suceso:

G.H. está desayunando como lo hace normalmente; su
sirvienta está ausente, ha salido de viaje, por lo que deci,
de ir a su habitación. Ese cuarto habia sido destinado
corno depósito de cosas viejas, pero desde seis meses atrás
sirvió de dormitorio para la sirvienta. Desde entonces
G.H no habia entrado en él. Ahora irrumpe en esa habi,
tación olvidada por ella con la expectativa de encontrar
las cosas viejas, arrumbadas, sucias; sin embargo, se sor,
prende de ver la habitación absolutamente limpia y en
orden. No es que el orden le moleste, lo que le incomoda
en ese momento es el arrebatamiento de la potestad de

NO COMPRENDO LO QUE VI. Y MI SIQUIERA SÉ SI VI, YA QUE MIS OJOS
TERMINARON NO DIFERENCIÁNDOSE DE LA COSA VISTA.
46

ese orden. La sirvienta ha decido por sí misma hacerlo y lo
ha hecho como ha querido, sin consultarla. Eso hace eno,
jara G.H., pero es más su sorpresa cuando ve que en una
de las paredes hay un mural que ha hecho la sirvienta
con carbón y en el cual se representan las figuras de un
hombre, una mujer -con la cual se identifica- y un
perro, totalmente desnudos:

entablar un diálogo, es decir, que se tropiezan con las
dificultades del entendimiento, un diálogo casi impo,
sible, fragmentado.
Esta idea queda reforzada con la imagen de J anair
como una extranjera, léase como una extraña -lo que
nos recuerda a la imagen de L'etrangere de Camus, o
bien, la idea repetitiva del "forastero" en José María
Arguedas-: "aquella mujer que era la representante
de un silencio como si representase a un país extran,
jero, la reina africana. Y que ahí dentro de mi casa se
alojara la extranjera, la enemiga indiferente". Lo que
queda de este sentimiento de incomprensión es un
deseo de destrucción y violencia. Quiere destruir lo
que la sirvienta negra, extranjera, forastera, ha hecho
en la habitación, quebrar su orden, borrar sus trazos,
luego, aparece el deseo de matar alguna cosa.
Después de este desconcierto G.H. abre el ar,
mario, ahí se encuentra con una cucaracha. Siente
entonces la repugnancia, el grito interior, inaudible.
Es con este bicho que va a satisfacer su deseo de
matar. Esta cucaracha parece representar a Janair
y puede ser interpretada como su doble (Robeiro,
1997). Es sobre este bicho que descargará sus de,
seos de eliminar al otro, para luego encontrar en ese
acto su tragedia, su conversión.
La cucaracha es descrita como algo inmemorial,
un ser que ha existido aún antes de la raza humana.
G.H. nunca se habia "enfrentado" a una, toda su vida
las habia evadido, ignorado, por la repulsión que és,
tas le causan. Asi, cuando ve sus entrañas, el interior
de la cucaracha muerta, aplastada, comienza a apro,
ximarse a algo que siempre habia desconocido. Se reco,
noce a si misma en el liquido blanco que brota del insec,
to, llegando, incluso, a confundirse a si misma con él.
"Habia llegado a la nada, y la nada era viva y húmeda";
esa nada estaba en ese bicho y en ella misma.
Después de este acontecimiento, en apariencia in,
significante, G.H. no vuelve a ser la misma. Deja la
máscara, ahora vuelve a su esencia. Antes andaba por
la vida con muletas, con una tercera pierna que le ofre,
cia la seguridad. Ahora ha perdido esa pierna que bien
podrta significar la razón, la doctrina. Ahora le toca a
G.H. ser más "libre", regresar a sus origenes, aceptar
la desorganización, el caos, la irracionalidad, la ima,
ginación, la pasión: "sólo la realidad es delicada, mi
irrealidad y mi imaginación son más pesadas".
Parece que la escultora encuentra un nuevo sentí,
do a la vida, uno más cercano a la Verdad. Asi, ha su,

En la pared encalada, contigua a la puerta -y por eso
no lo habia visto todavia- estaba casi en tamaño na,
tural el contorno a carbón de un hombre desnudo, de
una mujer desnuda, y de un perro que estaba más des,
nudo que un perro. En los cuerpos no estaba dibujado
lo que la desnudez revela, la desnudez venia apenas de
la ausencia de todo lo que cubre: eran los contornos de
una desnudez vacia. El trazo era grueso, hecho con
punta quebrada de carbón. En algunos trechos el ríes,
go se hacia doble como si un trazo fuese el temblor del
otro. El temblor seco de carbón seco.(...)
(...) Los trazos -descubrí sin placer- eran trazos de
reina. Y también la postura: el cuerpo erecto, delgado,
duro, hso, casi sin carne, ausencia de senos y de caderas.

En esta ekfrasis, G.H.,Uspector cifran la imposibi,
lidad de comunicación ya mencionada. El dibujo o
mural aparece como caligrama, como escritura que
lleva un mensaje incomprensible. Esta ekfrasis repre,
senta algo inimaginable para G.H, lo representado tie,
ne un sentido que va más allá del lenguaje, de cual,
quier lenguaje. El sistema de signos verbales, asi como
el de signos visuales, se vuelven insuficientes para
describir la revelación de la protagonista.
Asi, siguiendo esta idea, la imposibilidad interhu,
mana puede estar expresada en este caligrama indes,
cifrable, mensaje donde Janair es la emisora y G.H. la
receptora. Esa incomunicación se debe a la distancia
entre Janair y G.H., distancia en todos los sentidos,
incluso en el social y en el cultural. La escultora como
una mujer que posee cierta "cultura", que pertenece a
un sector social, que define su "gusto", que busca la
palabra; Janair como la mujer negra, la sirvienta, si,
tuada en una clase social con ciertas desventajas, au,
sente, y que en su condición no ha tenido el derecho de
usurpar la casa y el poder de su patrona y que, sin
embargo, lo ha hecho transformando el cuarto, y ha,
biéndole dejado ese mensaje, no cifrado en palabras
sino en trazos, en líneas casi primitivas. Dos sistemas
de signos que representan dos culturas que no logran

47

�mergido apenas de la caverna y atrás ha dejado las
sombras, la falsa realidad. El mito platónico de la caverna aparece asi en A paixi1o segundo G.H., pues la narradora pasa por este proceso de salir de la caverna
para aproximarse a la Realidad, al mundo de las ideas.
Ella -como todos- ha permanecido como los prisioneros encadenados, que han visto en las sombras
la verdad, siendo más bien engaño. De esa oscuridad,
de esa esclavitud, G.H. se aproxima, casi llega al entendimiento; sin embargo, su angustia es permanecer en esa linea, y luego no poder comunicarla al otro.
Benedito Nunes (1997), quien ha explorado las interpretaciones filosóficas de la obra de Lispector, dice
que lo que ha experimentado G.H. es un éxtasis místico: fascinada por el cadáver del insecto, G.H. sufre
una especie de ""rapto del alma -la pérdida o
desposesión del Yo- semejante al éxtasis de los rrústicos, que ella cuenta dificultosamente a un Tú imaginario, a quien se dirige el relato inacabado". (1997: 50)

trae de la tradición hebraica, de pasajes bíblicos,
así como a otras obras de la literatura moderna. Por
sólo tomar un ejemplo, el de la cucaracha, puede
ser ésta entendida como el ""doble" de Janair, o bien
de G.H., que ha llegado a confundirse con este bicho, pues su mirada extasiada ha llegado a diluirse
con el objeto observado; también nos recuerda al
relato de Gregario Samsa; evoca lo inmemorial, lo
prehistórico; y también, su materia blanca que brot·a de su cuerpo ha sido considerado como la Hostia que redimiría a G.H. del pecado.
Varias son las evocaciones, los intertextos, a la tradición judea-cristiana. Comenzando por el titulo, que indudablemente hace referencia a la Pasión de Cristo contenida en los evangelios:
Sólo entonces mi naturaleza es aceptada, aceptada
como su espantado suplicio donde el dolor no es ninguna cosa que nos sucede, sino lo que somos. Yes aceptada nuestra condición como la única posible, ya que
es lo que existe, y no otra. Y ya que vivirla es nuestra
pasión. La condición humana es la pasión de Cristo.

No comprendo lo que vi. Y ni siquiera sé si vi, ya que
mis ojos terminaron no diferenciándose de la cosa vista. Sólo por un inesperado temblor de llneas, sólo por
una anomalía en la continuidad interrumpida, de mi
civilización, es que por un instante experimenté la
muerte vivificadora. La fina muerte que me hizo manosear la prohibida tela de la vida. Está prohibido decir el nombre de la vida. Yyo casi lo dije.

Otras frases e ideas que se encuentran en el texto
nos dan cuenta de esta relación. Se refiere, en este mismo sentido, al "fruto prohibido" tomado por ella, por
G.H., que entonces representa a la mujer; su éxtasis es
casi divino y nos menciona a los santos, a la humildad
con que ellos han interpretado la vida. Las treinta y tres
secciones en las que se divide el relato parecen aludir
a la edad en la que se dice Cristo fue llevado a la cruz.
La cucaracha corno símbolo de la comunión: comer la masa de la cucaracha es el antipecado. Pero esa
redención que le ofrece el bicho la lleva a la náusea,
casi al vómito. Sin siquiera haberla probado G.H. escupe, nos dice, se escupe a sí misma. Es la náusea de
su existencia. Hay también en esta "confesión" un interlocutor "imaginario" al que G.H. interpela con las palabras mi amor. Ante él, G.H. manifiesta su incapacidad,
por demás humana, de expresar mediante las palabras
lo que ha vivido. Ni el entendimiento, ni el lenguaje
pueden abarcar esa verdad divina: "es que no conté
todo(...) el raciocinio no me lleva a ningún lado".
G.H. "antes" tenia un nombre, "ahora" ya no, pues
no es la misma, sólo queda de la "anterior" mujer las
iniciales grabadas en las valijas. A la "conclusión" que
llega G.H. es la de no entender esta realidad, y tener
esa humildad, semejante a la de los santos, humildad

En un instante vivió la muerte. La imagen mística
de la vida en la muerte es evocada. A G.H. se le concedió sentir lo que realmente es la vida, presenció El Misterio. Pero no pudo entenderlo, pues es incomprensible, inabarcable. Descendió al Infierno, a su interior
vuelto llamas. 8 Infierno que desde ese momento vivirá, será el saber que la existencia es un acto de soledad y aislamiento, pues la Revelación de vida que ha
pasado frente a sus ojos, no podrá comunicarla a nadie; entre un ser y otro hay un abismo. Nunes nos dice,
respecto a este clímax narrado: infierno y paraíso son
el clímax patético del alma, el auge de un autoconocimiento vertiginoso en cuando desciende en el
abismo de la interioridad. (Lispector, 1998: XXVI)
La crítica de Nunes nos ofrece otras pistas de
interpretación, afirmándonos de entrada lo extremadamente polisémico que es esta "novela" de
Lispector. Es, nos dice, un relato alegórico, en tanto evoca a otros textos, a otros símbolos, que ex48

ante lo desconocido, ante Dios. Die½ después de este rapto, de este éxtasis se da cuenta de lo insuficiente que son
las palabras, que es la razón humana, para dar cuenta de
lo que en esencia somos. Ante esta afirmación de la
duda, el relato, la reflexión comienza nuevamente.

Guimaraes Rosa- que vuelve a retornar la búsqueda del lenguaje mismo a través de la literatura, sin
que por ello desconozca del todo las otras funciones literarias. Líspector coloca en un primer plano
la función estética, y por ello, significa una renovación y un momento decisivo en la literatura brasileña.
En la literatura contemporánea, brasileña, latinoamericana y "universal", se ha dado como prioridad la
ambición por la renovación artística, por la exploración de las posibilidades del (de los) lenguaje(s).
Clarice Lispector, asi, se inserta en un movimiento
mayor, y lo hace desde su propia intuición, desde su
particular ambición por hacer de la literatura una forma de conocimiento y de exploración de lo más intimo del ser humano. A paixao segundo G.H. es una reflexión del lenguaje desde el lenguaje mismo. w

El mundo no dependía de mi ésta era la confianza a la
que había llegado: el mundo no dependía de mi, y no
entiendo lo que estoy diciendo, inunca!, nunca más
comprenderé lo que diga. Pues lcómo podría decir sin
que la palabra mintiese por mi? Cómo podré decir sino
tlmidamente así: la vida se me es. La vida se me es, y no
entiendo lo que digo. Yentonces adoro......

Este experimento narrativo, quinta novela de
Clarice Lispector, significa un momento importante
en la evolución de la escritura de la autora. Asimismo, es una obra de gran tra.scendencia en la literatura
brasileña del siglo XX. Siguiendo la idea de la formación de una literatura brasileña (Candido), se observa que con el romanticismo se intensifica el proceso
de constitución de una literatura "propia", entre otras
cosas porque los escritores son más conscientes del
aspecto lingüístico-estético de sus creaciones (Areas,
1995), es decir, están más ocupados en que sus obras
alcancen la función total de la que habla Candido (En
Sarlo, 2001: 42). Y por función total entendemos la
"concepción estética que dota de universalidad a la
obra" (Antelo, 2001: 40) y que abarca, aunque en "segundo término", todas las demás funciones posibles
de la obra literaria.

Bibliografía
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Sarlo, Beatriz (2001). "Antonio Candido: para una critica latinoamericana• entrevista incluida en Antonio Candido y los estudios latinoamericanos. Pittsburgh: Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana. Serie Criticas.

Una literatura latinoamericana, o brasileña, existe desde el momento en que se demuestra capaz de fecundar
los instrumentos de otras culturas matrices y aplicarlos
en América. (...) La literatura nacional comienza cuando
se inaugura una tradición de producir, de manera sistemática, obras estéticamente válidas. (Antelo, 2001: 41)

Clarice Lispector se aparta, literaria y estéticamente, de los modernistas -corno son Oswald de
Andrade, Mario de Andrade, entre otros- de la década de los veinte. Esta generación modernista más
bien concebía la literatura y lo literario a manera
de ""compromiso" social, como expresión privilegiada de denuncia y a la vez de experimentación.
Clarice, en cambio, viene a formar parte de una
"nueva generación" -donde también se encuentra

49

�'

..

LUISA CAMPUliMO

como prueba irrefutable, su encuentro con un compatriota que ha llegado a ser gerente de Lord&amp;: Taylor.
Si hubiera tiempo y si tuviera sentido hacerlo, continuarla en marcha atrás el elenco de personajes reales o
imaginarios que visitan esta primera gran tienda por
departamentos, para terminar descubriendo que aún
antes de su apertura como modesto almacén, en los años
veinte del siglo XIX, ya habla cubanos en Nueva York
La novela en cuyas páginas compra Laura Puente
su conjunto Chane! talla 36 se publica en Nueva York
en 1992. Se titula Dreaming in Cuban, y su autora es la
cubano-americana Cristina Garcla.
En Nueva York, el desterrado José Maria Heredia
edita en 1825 sus Poesías, que incluyen la "Oda al Niágara", donde el recuerdo, en medio de un paisaje gélido, de "las palmas iay! las palmas deliciosas/ que en las
llanuras de nú ardiente patria/ nacen del sol a la sonrisa
y crecen.. .", instaura la nostalgia en las letras cubanas.
Por esa núsma fecha e igualmente en Nueva York, el también desterrado padre Félix Varela hace aparecer los últimos números de El Habanero, primer periódico independentista cubano, que había comenzado a publicar
un año antes en Filadelfia (Gruez, 2002).
La cubierta del libro de Cristina García reproduce una de las grandes marcas más que identitarias,
estereotipicas de lo cubano: es una caja de tabacos,
de habanos ...
En 1849, cuando todavía no había una ortografía
precisa para el término, ya se vendlan tabacos de La
Habana en Nueva York1, y comenzaban a fabricarse

EN VÍSPERAS DEL DÍA DE
THANKSGIVING DE 1977, LAURA
PUENTE SE COMPRA UN CON/
JUNTO CHANEL TALLA 36 EN
LORD &amp; TAYLOR. HA LOGRADO
ADELGAZAR MÁS DE 100 LIBRAS
-VERDADERO ÉXITO ENTRE
LOS EXILIADOS CUBANOS, TAN
PATÉTICAMENTE GOLOSOS-, Y
PESE AL PRECIO DEL TRAJE, SE
SIENTE MUY, MUY FELIZ.
Entre 1919 y 1920 Anais Nin (1978) anota reiteradamente en su diario lo que la fastidia acompañar a
cubanos a Lord &amp;: Taylor. Sus padres se han separado, y la familia de la madre, para no traerla de vuelta a
La Habana con sus hijos, le monta en Nueva York,
donde había estudiado como tantas niñas de la clase
alta cubana, el negocito de asesorar en sus compras a
sus adinerados conciudadanos.
En 1892, y hacia las páginas finales de sus crónicas
norteamericanas de ese año, orientadas a demostrar
que en los Estados Unidos los cubanos tienen las
oportunidades que no podrían alcanzar bajo el régimen colonial, Raimundo Cabrera (1892) rememora,

.Bordes y desbordes
•

delo nac10
y lo cultural:

UMA OJEADA A MOVELAS Y OTROS TEXTOS DE CRISTIMA CA.RCÍÁ

SI

�por empresarios y torcedores cubanos en algunas ciudades de la Florida, que hasta 1820 había sido parte
del territorio cubano. En ese mismo año de 1849 y cambien en ~ue\'a York, el poeta Miguel Teurbe Tolón
diseña la bandera cubana. Él y otros proscritos que
viven desde finales de los cuarenta en distintas ciudades de los Estados Unidos, ven recogida su poesia
en 1858, bajo el título de El laúd del desterrado (Gruez:
2002: 146-149). Otro de ellos, Cirilo Villaverde, que
reside desde principios de los cincuenta en Nueva York,
publica allí, en 1882, la \'ersíón definitiva de su Cecilia
Valdés, novela iundacional" cubana (Sornmer, 1991). Para
entonces ya se ha instalado en Nueva York José Marti,
quien vivirá quince años en esta ciudad, y con el dinero recaudado entre los tabaqueros, iniciará la guerra
de independencia de Cuba. Las no\·elas que vamos a
ojear más adelante, nos acercarán al siglo XX.
El español y cubano y americano Manuel Pedro
González -creador, en 1924, de la cátedra de literatura hispanoamericana de la Universidad de California en Los Ángeles, y después, del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana y de la Revista
Iberoamericana- en un artículo de 1939 que inaugura
la re.flexión en torno a las relaciones intelectuales entre los Estados Unidos y la América Latina, afirma
que "debido a su situación geográfica y sus prolongadas luchas por la independencia(...), Cuba ha estado
mucho más intirnarnente vinculada a los Estados
Unidos que ningún otro país de la América Latina"
(90), y además, "desde 1823 (... ) ha sido como un eslabón que ha conectado las dos culturas; ha desernpe
ñado el doble papel de intérprete y propagandista de
ambas" (90-91), ya que "los cubanos han estado mucho más familiarizados con la cultura de los Estados
Unidos que sus colegas al sur del Rio Grande" (91).
En esta intima vinculación", en esta "conexión"
de Cuba con los Estados Unidos que funda José María Heredia -a quien William Cullen Bryant traduce sus poemas (Gruez, 2002)-el norte aparece corno
"la tierra de la libertad en que se abre un asilo inmenso a todos los oprimidos" (Heredia, 18266:102). Pero
desde entonces, o aún antes, Cuba era para los políticos de Estados Unidos la manzana que tarde o tern-

Cf. el grabado de Henry Papprill, sobre acuarela de John W. Hill, Ncw
York from ch, Stccpl, ofSe. Paul's Church, looking Easc, Souch and Wrn, de 1849,
donde se aprecia, en el toldo de una tienda de Broadway, el letrero:
"Havana Sigars•.

1

prano caerta en su patio, el objeto de su ansiedad de
complementación, de su deseo de seguridad, de su
afán de expansión, que hasta la llegada del momento
propicio deberla quedar en posesión de la segura España -corno lo reconoce el propio Heredia en su reseña sobre el "\1ensaje del Presidente Adams a la Cámara de Representantes de los Estados Unidos del
Norte sobre el Congreso de Panamá"-, es decir, sobre la prohibición norteamericana de que las tropas
de Bolívar contribuyeran a la independencia de Cuba
(Heredía, 1826a:129-B2). España, por su parte, es para
separatistas o reformistas, y según Heredia (1965): "el
demonio sangriento del mal" (65). Por eso, la valora
ción de los Estados Unidos que ofrecieron en sus textos los cubanos del siglo XIX se realizó, en sentido
general, por "triangulación", teniendo corno referen
cia a España, y procediendo de manera "reactiva", es
decir, enfrentando al vecino del norte con la metrópoli, y viceversa. Asl pues, tanto para los cubanos comprometidos con "la causa", como para quienes sin
mayor definición política denunciaban las condiciones de deterioro físico y moral que se vivian en la Isla,
los Estados Unidos eran el modelo que oponer a España y, sobre todo, a su administración local, de modo
que, en sentido general, lo que durante el siglo XIX se
escribía en Cuba sobre los Estados Unidos, tenía un
correlato implícito o explicito en la realidad colonial
de la Isla, por lo que estos textos se constituyeron en
un importante y a veces único espacio de cuestionamiento abierto del poder español. José Martí, corno
sabemos, es un caso aparte. Su visión de los Estados
Unidos, que, aunque en función del destino de Cuba,
se construyó desde adentro -por eso hay quienes lo
estudian como un autor norteamericano o de las Américas-, tuvo corno eje la predecible confrontación entre el naciente coloso y la que él llamara "Nuestra
América", confrontación que se concreta poco después con la intervención en 1898 de las tropas norteamericanas en la guerra de independencia de Cuba.
La historiografía cubana ha reconocido la denominación de "entre imperios" (Pérez, 1982) corno la más
acertada para denotar el complejo periodo que va de
1898 a 1902, periodo que comprende el bochornoso
cese de la dominación española, más de cuarenta meses de voraz e infatigable ocupación norteamericana,
y la pomposa instauración de una república abiertamente neocolonial. En este "Estado nacional con soberanía limitada" (Marqués, 2002), el dominio poli-

52

tico y económico y la influencia sociocultural de los
Estados Unidos, pautan la vida de la burguesía y de
parte de la clase media, pero también radicalizan las
tendencias nacionalistas fomentadas por las luchas
por la independencia.
En 1999, sesenta años después del articulo del pro
fesor de UCLA, el historiador Louis A. Pérez, que expone muy docurnentadarnente a lo largo de unas seiscientas páginas y en todos los campos, no sólo en el
de la cultura, la profunda índole de esa "familiaridad"
entre Cuba y los Estados Unidos de la que hablaba
~onzál~z, y la tremenda importancia de la experiencia de vida norteamericana desarrollada tanto del lado
de allá como del lado de acá del estrecho de la Florida, como factor constitutivo de identidades mentalidades e imaginarios cubanos, lo que explic; en buena medida el carácter tan drástico, tan apasionado que
asume el enfrentamiento entre ambos países a partir
de la Revolución y el radical alineamiento con o contra los Estados Unidos que se produce casi de inmediato en la Isla (Pérez, 1999).

Las primeras oleadas de emigrantes cubanos al
Norte, producidas desde inicios de la Re\'olución es
tán integradas por miembros del gobierno de Badsta
o por quienes, ante las primeras medidas revolucio ,
narias, están seguros de que los norteamericanos in
tervendrán rápidamente, y prefieren alejarse, pero no
mucho, de la zona de conflicto. Estas y las que se van
después, a lo largo de tres lustros, son familias de la
burguesía y la pequeña burguesia que se "exilian" fun
damentalrnente en el sur de la Florida -adonde se
les estimula a \iajar y donde son recibidos con una
serie de ventajas particularmente estipuladas para
ellos, que luego se mantendrán con variantes, hasta
nuestros días. Aquellos primeros emigrantes confor
rnaron los autodenominados "Exilio Dorado" 0959
1962~ y ~Vuelos de la Libertad" (1965-1973), términos
que ~dican a las claras su origen de clase, su beligerancia y el deseo manifiesto de quienes se los atribuían
de aislarse de aquellos que llegarían después. En el
rest~ de los setenta y en los ochenta el flujo migratorio
tendió más a originarse en razones económicas, y a estar

53

�margen de la historia, viviendo en una Cuba imaginaria
y estancada en un tiempo y una lengua fosilizados. En,
tre los principales exponentes de la literatura cubano,
americana están Gustavo Pérez Firmat, Dolores Prida,
Roberto G. Fernández, Virgil Suárez, Achy Obejas, Ana
Menéndez y Cristina García2.
Haber sido testigo de la aparición y el desarrollo
de esta literatura cubanoamericana en el marco ma,
yor de la literatura latina de los Estados Unidos, la
que a su vez se integra en el caudal cada vez más den,
so de una literatura étnica producida y mercadeada
en la periferia de las grandes literaturas occidentales,
constituyó un reto para quien, como yo, se interesa
por el comparatismo, por los múltiples y casi siempre
torcidos caminos de la construcción nacional y cul,
rural, y por la literatura escrita por mujeres. Por eso
que me propuse hace unos cuantos años extender el
campo de análisis de textos de escritoras de origen
cubano -que hasta el momento se había restringido
principalmente a los de cubanoamericanas contem,
poráneas- a autoras cuya obra se desarrollara en
otras lenguas, o en español, pero en el marco de otras
literaturas nacionales3, más allá de los límites tempo,
rales del actual mini,boom de la literatura latina o his,
pana, tan manipulado por la industria editorial en los
Estados Unidos y sus prolongaciones trasnacionales.
A los principios más generales con que comencé a
establecer el corpus -textos de escritoras de origen
cubano escritos en otras lenguas, o producidos en el
contexto de otras literaturas, más allá de los límites
temporales contemporáneos-, añadí otros tres cri,
terios selectivos: serian textos extensos, preferente,
mente narrativos o memorialistas, a través de los cua,
les escritoras que ocuparan un lugar reconocido en el
canon literario de mujeres, "imaginaran" la comuni,
dad nacional y realizaran una indagación sostenida
en torno a la condición y la identidad cubanas.

compuesto fundamentalmente por trabajadores, pero
hubo momentos, como el de la masiva salida por el
Mariel (1980), en el que se mezclaron distintas cate,
gorías poblacionales y diferentes causas. Por lo de,
más, todavía en los ochenta la emigración se encon,
traba bastante satanizada en Cuba, pese a que desde
1979 estaba autorizado el regreso como visitantes de
quienes se habian ido después de 1959. A partir de los
noventa, cuando la desaparición del Campo socialis,
ta y de la Unión Soviética llevó a la Isla a un grave
deterioro de todo orden, la emigración es eminente,
mente económica, incluye tanto trabajadores como
profesionales, no se dirige exclusivamente a los Esta,
dos Unidos y no está marcada pollticamente. Aun,
que episodios como la salida de balseros en 1994 y el
tráfico ilegal de personas promueva sucesivas crisis.
En el último censo realizado en los Estados Uní,
dos poco más de un millón trescientos mil encuesta,
dos se declararon cubanoamericanos. Frente a cerca
de cuarenta millones de latinos, esta cantidad es casi
irrisoria. Pero, como se sabe, por su origen de clase,
por los beneficios que les ha otorgado el gobierno
norteamericano y por su enconada voluntad de de,
mostrar que volverían a ser quienes fueron o soñaron
ser, no cabe duda de que el poder económico y políti,
co de la comunidad cubana, y su capital intelectual
son quizá los más altos entre los hispanos.
Por ello no les faltó una temprana y abundante ex,
presión literaria. Desde los primeros momentos canta,
ron con reconocidos escritores, como Lydia Cabrera,
Lino Novás Calvo, Agustín Acosta o Enrique Labrador
Ruiz, a los que se fueron sumando otros, como Heberto
Padilla, Antonio Benítez Rojo, Reinaldo Arenas y, por
supuesto, los de segunda y tercera fila, asi como nuevos
y pronto olvidados 'talentos". Esta literatura cubana es,
crita en españoL y denominada "del exilio", se interesa
mayoritariamente en rememorar el pasado o en denun,
ciar y repeler todo lo acontecido en la Isla después de
1959. A ella, más que sucederla, se contrapone la llama,
da literatura cubanoamericana, que comienzan a escri,
bir hacia los 80 aquellos que llegados de Cuba cuando
niños o adolescentes, se expresan preferentemente en
inglés, se interesan por indagar en torno a su propia y
complicada identidad, y por rescataruna cubanidad que
no conocen o que les han falsificado, al tiempo que reac,
cionan muchas veces sarcástica o humorísticamente
frente al tradicionalismo, el conservadurismo y la obce,
cación de sus mayores, empeñados en permanecer al

2 La bibliografía sobre el tema es ampl1sima, polémica y contradictoria.
Cf., para un excelente resumen de la producción narrativa cubanoamericana, Garc!a, Marta Cristina (2004). "Cuban American prose, 19752000", en Literary Cultun:sof LatinAmaica. AComparative History. Ill. Nueva
York: Oxford University Press (464-469).
3 Cf. algunos resultados de mi trabajo en Campuzano, Luisa. "Ruinas y
paisajes de la memoria" [sobre Gertruclis Gómez de Avellaneda), en La
Gaceta deCuba 2 (marzo-abril de 2003) (35-37). (también publicado en
Mediaf&lt;les, Anais do VIII Congreso Internacional ABRAUC 2002. Belo
Horizonte, Compact Disc); y en "Paesaggi nella memoria"[sobre Alba
de Céspedes], en Scrittrici e intellettuali del Novecento, approfondimenti. Alba de Céspedes (2005). Marina Zancan (ed.). Milán,
Mondadori (216-225).

54

Mis primeras búsquedas me han permitido esta,
blecer un corpus que traza un arco desde los años
treinta del siglo XIX hasta nuestros días; que abarca
cuatro lenguas: francés, español, italiano e inglés, y
cinco literaturas: francesa, española, italiana, mexica,
na ynorteamericana, y está constituido por una veintena
de textos de seis relevantes autoras, la última de las
cuales es Cristina García, quien, nacida en La Habana
en 1958, llegó de dos años con sus padres a los Estados
Unidos y creció y estudió en Nueva York donde al,
canzó una excelente formación, encauzada primero
hacia los estudios de política internacional, luego al
periodismo y por último a la creación literaria.
· DreaminginCuban (1992) y TheAgüeroSisters (1997),
las dos primeras novelas de García, despliegan sus
tramas, simultáneamente, en estos dos escenarios geo,
gráficos contiguos, pero tajantemente separados: Cuba
y los Estados Unidos; y entre ambas novelas se recrean
unos ochenta años del siglo XX cubano, aunque, stri.cto
sensu, Soñar en cubano transcurre entre 1972 y 1980, y Las
hermanas Agüero, entre finales de 1990 y casi todo 1991.
Relatadas de modo directo, o a través de un narra,
dor, por voces que hablan desde distintos tiempos y
en diferentes registros, estas tramas se construyen a
partir del interés de mantener o recuperar vinculas
familiares que si bien habían sido dañados, en las dos
novelas, con anterioridad a la Revolución, resultan
aún más violentamente escindidos por ella, y por tan,
to, cuando comienzan ambas narraciones, son impo,
sibles de sanar a menos que puedan reencontrarse sus
mieI!lbros. Esto finalmente ocurrirá porque en ellas pre,
valecen los personajes femeninos, que han preservado la
memoria y de algún modo han mantenido el contacto. O
sea, la genealogía que articula ambos relatos a través de
los conllictos entre tres generaciones: abuelos, padres,
nietos, es una genealogía marcadamente matriarcaL y
aunque las figuras masculinas están presentes, son las
abuelas, las madres, las hermanas y las hijas quienes
tejen los hilos que dinamizan el reencuentro.
Estas novelas, deudoras de los artificios de un realis,
mo mágico por momentos más a lo Isabel Allende que a
lo Garcia Márquez, y hasta cierto punto, de una poética
del fragmento, de la multiplicidad de puntos de vista y
la dislocación del sujeto, se muestran ansiosas por in,
corporar elementos del paisaje, de la flora y la fauna de la
Isla, de las edificaciones en ruinas, de los viejos automóviles americanos, de la música, de la cultura afrocubana
y de los conllictos raciales, de retazos de historia pasa,

55

da; por captar de igual modo comportamientos, menta,
lidades e idiosincrasia; por indagar en las dificultades,
los riesgos y los desenfrenos de la vida cotidiana de la
Cuba contemporánea, y en las motivaciones de quienes
han optado por quedarse en ella o por irse. Y, al mismo
tiempo, asumen la representación del mundo del exilio,
en Nueva York y sobre todo en Miami, con una irorua
implacable, en la que la carnavalización y la hipérbole
marchan de la mano con un realismo caricaturesco.
Aunque en varias entrevistas García ha negado el
carácter autobiográfico que la crítica ha creido en,
contrar en Pilar4, la protagonista eje de Soñar en cuba,
no, son muchos los elementos de la caracterización
de este personaje que coinciden con experiencias de
la autora y de su entorno, como el hecho de que haya
viajado muy niña a los Estados Unidos, de que la fa,
milia de su madre optara por quedarse en Cuba míen,
tras que la paterna -de origen centroamericano,
como la de Pilar- también se exiliara, de que viviera
en Brooklyn y estudiara en Barnard, de que viajara
por primera vez a Cuba en los ochenta... Por ello no
deja de ser relevante que Pilar siempre hable en pri,
mera persona, mientras que los demás personajes
protagónicos son presentados por el narrador5.
Con trece años Pilar escapa de su casa yviaja a Miami
con la intención de poder llegar a Cuba y reencontrarse
con su abuela: "Aunque he estado viviendo en Brooklyn
toda mi vida, no siento que sea mi patria. No sé si Cuba
lo es, pero quisiera averiguarlo" (García, 1992: 58)6. Ocho
años después logra hacer este viaje a sus ortgenes, al fi,
nal del cual reconoce, como todo aquel que repasa su iter
vitae, que ya no es la misma: "He comenzado a soñar en
españoL cosa que no me había pasado nunca. Me des,
pierto sintiéndome distinta, como si algo dentro de mi
estuviese cambiando, algo quimico irreversible"; y sabe
también cuál es el espacio al que pertenece, aunque esta
pertenencia sea relativa: "(...) tarde o temprano tendré
que regresar a Nueva York Ahora sé que es alli adonde
pertenezco (ynoen vezdeaquí,sinomásqueaquí)" (236).

• Cf., por ejemplo,"A Fish Swims in My Lung: an Interview with Cristina
García", en Faceto Face. Interviews withcontemporary novelists (1993). Allan
Vorda (ed.), Houston: Rice University press (61-76).
5
Salvo los más jóvenes y la santera Herminia, con quien Pilar prácticamente se ha hermanado, que también hablan en primera persona.
6
En otra ocasión ("Identidad, lengua y mercado: narradoras latinas en
los Estados Unidos", en Revolucióny Cultura 5, La Habana (septiembre octubre 1998) (1923), he hablado sobre la deficiente traducción española
de Dr,aming inCuban. Por eso he preferido que en este artículo sean núas
todas las traducciones de pasajes de este y otros textos de Garcla.

�De este modo Pilar replantea, otorgándole mucho más

peso a uno de los componentes de su biculturalidad, el
dilema enunciado por Lourdes Casal (1981) en su antológico poema "Para Ana Velford" (1981): "demasiado
habanera para ser newyorkina, / demasiado newyorkina
para ser, /-aún volver a ser-cualquier otra cosa" (61),
y reformulado por Gustavo Pérez-Finnat (1994) desde
el rrúsmo titulo de su conocido ensayo Lifeon the Hyphen:
theCubanAmaicanWay, sobre el que volveremos, con Cristina Garcia, más adelante.
Si la editora de la primera novela de García decidió
cambiar el titulo que le había dado su autora: Tropic of
Resemblances, tomado de un verso de Wallace Stevens, ese
poeta norteamericano tan "familiarizado" en vida y obra
con Cuba7; todo parece indicar que o nadie intentó sustituir el título de su segunda novela, a pesar de su aire
decimonónico, de su neutral carácter denotativo y de la
posible dificultad que implicarla memorizar y, sobre
todo, mercadear el raro apellido de las hermanas; o que
la autora se opuso a cambiarlo. Como sabemos, los nombres de los personajes tienen una gran carga semántica
en los textos de ficción, y del rrúsmo modo que el apellido de Pilar es Puente, quizá la palabra más repetida
por los cubanoamericanos a corrúenzos de los noventa
-recordemos la colección de textos Bridges to Cuba/Puentes aCuba, editada en 1995 por Ruth Behar-; Agüero, el
apellido de Constancia y Reina -nombres bien signifi-

cativos, como el de su madre: Blanca, o el de la hija de
Reina: Dulce Fuerte- es una palabra ubicable en el campo semántico del Jatum, el enigma, la sospecha... Y esta
novela explora, precisamente, las múltiples consecuencias del modo de ser yla conducta de una mujer enigmática, que trastorna la vida de su marido y marca para
siempre a sus hijas, quienes separadas por sus respectivos caracteres y destinos, y por la Revolución, vuelven a
encontrarse a principios de la crisis de los noventa en
Miarrú, para de conjunto iniciar ese viaje hacia el pasado
que conducirá a Constancia a regresar a Cuba cuarenta
años después de su partida, y a descubrir los buenos y
malos agüeros que orientaron sus vidasª.
Entre sus Soñando en cubano y Las hermanas Agüero
Cristina Garcia escribió el ensayo introductorio de
Cars of Cuba (1995), hermoso libro de fotografias de
Joshua Greene, para el cual seguramente solicitaran
su concurso dado el éxito de Dreaming in Cuban, finalista del National Book Award en 1992, y traducida a
siete idiomas, con gran cantidad de reimpresiones y
reediciones. No sé si este ensayo contribuyó a refor,
zar el aura de exotismo que desde los espacios acadérrúcos más rigurosos se le reprochaba a su novela, reparo que también alcanzó a Las hermanas Agüero, leída
muy superficialmente por algunos críticos, pero también traducida a siete idiomas aunque con menor éxito en cuanto a ediciones y reimpresiones.
J

'
1
M

'

pueblan y su compleja estructura narrativa. Por ello también, como en las dos novelas anteriores, cada sección
va cronológicamente acotada.
La trama central, que ocupa dos terceras partes de la
novela, es la que la inicia y la concluye, a través de un
desarrollo lineal que lleva a Chen Pan, su personaje
protagónico de su China natal, donde es contratado en
1857 para trabajar en Cuba, al barrio chino de La Habana, donde muere en 1917, convertido en un comerciante
discretamente próspero. Desde que se inicia la larga y
siniestra travesía de tres meses, se hace evidente el engaño de que él y sus compañeros han sido victimas. Llegados a La Habana, son vendidos como esclavos. A Chen
Pan lo compra el dueño de La Amada, un ingenio situado en el centro de la Isla. En los campos de caña y en los
barracones, entra en contradictorio contacto con los
negros y su tan ajeno mundo; sufre los castigos que el
rudo trabajo, el clima y el mayoral le impon~ y continúa cultivando aquel arte de la resistencia, tan rrúlena~
río como sus raices, que le había permitido sobrevivir en
el barco. Recuperando su habilidad infantil para cazar
monos, mata de una pedrada al mayoraly posteriormente
huye al monte. A partir de aquí sólo conocemos episodios aislados de la historia de Chen Pan, que nos permiten reconstruir su curso y su entorno. Llegado no sabemos cómo al naciente barrio chino de La Habana, decide
no regresar a su patria, sino asimilarse, y vestido a la cubana, pero sin haber adoptado un nombre de pila españoL como hicieran muchos de sus compatriotas, vive en
los altos de su comercio de objetos de segunda mano que
con el tiempo se han ido convirtiendo en antigüedades,
con su sirvienta Lucrecia, una mulata que ha comprado
junto con su hijo, no sólo para que lo atienda, sino porque detesta la esclavitud. A ella la deja encargada de su
negocio a fines de 1868, cuando decide unirse a los chinos que combaten por la independencia de Cuba en la
recién iniciada Guerra de los Diez Años. Dos décadas
más tarde, y desde la perspectiva de Lucrecia -que también rememora su propia historia-, se narra lo acaecido en ese lapso: el regreso de Chen Pan de la guerra, su
unión, y el nacimiento de los tres hijos de la pareja, así
como los cambios acaecidos en el barrio y en el protagonista. En 1899 muere Lucrecia, que había pedido ser enterrada en el cementerio chino. La vida de Chen Pan
oscila entonces entre la desolación por la pérdida de su
mujer, las relaciones con sus viejos paisanos, y el consuelo que encuentra en su hijo Lorenzo y su nieto Pipo,
con quienes de regreso de un viaje a Oriente, es testigo

Pero en 2003 aparece iCubanísimo! con signo de adrrúración al corrúenzo y acento en la i del superlativo,
es decir, en perfecto español, y el subtitulo de The
Vintage Book ofContemporary Cuban Literature, editado y
prologado por Cristina Garcia, quien decide reunir
textos de cerca de treinta autores cubanos de la Isla,
de Miarrú y de otros espacios de la diáspora, desde
José Marti hasta Rafael Campo, agrupándolos a partir de una marca de la cubanía que hasta entonces no
había explotado: la música: "Para los cubanos no hay
nada más fundamental que la música. En Cuba los niños llevan con sus manitas el ritmo de la música bailable
antes de haber aprendido a caminar". De acuerdo con su
ti~po histórico y con su tempo musical, los textos se
organizan en cinco secciones: &lt;lanzón, rumba, son,
mambo y salsa. Y en el prólogo, más de una vez asoman su rostro unos constituyentes étnicos de la nación cubana de los que apenas se habla: los chinos.
De ellos trata la que su autora anunciara alguna vez
como última entrega de su trilogía cubana: Monkcy
Hunting, también de 2003. Sin dudas, su novela más
impactante, compleja y mejor escrita, con la que rescata
toda una dimensión no ficcionalizada antes de la historia nacional cubana, que en esta obra se plantea, además, desde una perspectiva inédita y en sus conexiones
más imprevisibles. Sin temor a pecar de osada, me atreveria a afirmar que en relación con la literatura
cubanoamericana,Monkcy Huntingconstituye una contribución similar a la del Alejo Carpentier que en El reino de
este mundo reinserta a Cuba en un contexto caribeño que
va mucho más allá del reducido ámbito de las Antillas
hispanas y de sus relaciones con la metrópoli, para
involucrarla en conflictos de repercusión mundial
Si era imposible colocar al inicio de The Agüero Sisters
un árbol genealógico como el que precede al texto de
Dreaming in Cuban, porque los misterios que deben desentrañar las hermanas junto con los lectores quedarían
rápidamente en evidencia; en Monkcy Hunting esta ayuda
es indispensable, pues asi lo exigen el dilatado tiempo
(1857-1970) en que se desarrollan las tres tramas que
conforman la novela, el número de personajes que la

7

Cf. Swctarics of the MOOll The Lettcrs ofWallaa Stevcns &amp; José RodriguczFeo
(1987). Beverley Coyle and Alan Filreis (eds.). Durham: Duke University
Press.
1
Antes de pasar a otros textos, quiero indicar que uno de los ep!grafes
con que se abre The Agüero Sisters es de Hart Crane, el para siempre joven
poeta norteamericano muerto misteriosamente en, o junto a las costas
de Cuba.

56

57

�de la persecución y matanza de negros en 1912, episodio
de la historia oculta de la Isla que ya se había abordado
brevemente en Dreaming in Cuban. En sus últimos años,
ante la llegada de nuevos chinos, con otras costumbres,
y el progresivo deterioro de la política nacional y de la
naturaleza por el desmonte de grandes extensiones de
tierra que se dedicarán al cultivo de la caña -otra obse,
sión de García-, Chen Pan se consagra a la reflexión y a
recuperar su identidad: vuelve a usar su coleta y su hol,
gada ropa de chino.
Las otras dos tramas, desarrolladas paralelamente
a la central, mediante episodios que la autora estruc,
tura e intercala como sucesivos contrapuntos, tienen
su inicio, en el tiempo histórico, bastante después de
ocurrida la muerte de Chen Pan.
La segunda trama que aparece en el texto, se inicia
en 1969 en Nueva York, adonde han emigrado muy re,
cientemente nuestro ya conocido Pipo, nieto favorito de
Chen Pan y antiguo cocinero de la Base Naval de
Guantánamo, y su hijo Domingo, cuya madre, tremendamente revolucionaria, ha quedado en Cuba con sus
hermanos, negros o mestizos bongoseros o congueros
que han formado a Domingo en las tradiciones
afrocubanas. Pipo, incapaz de adaptarse a Nueva York,
se suicida en el metro, y Domingo es enviado a Vietnam,
donde pasa por varios círculos de aquel infierno, en los
que sus recuerdos de Cuba son una suerte de escape. A
su salida del hospital "se casa" con una ex prostituta viet,
namita que tendrá un hijo suyo, pero a la que él abando,
nará para terminar no sabemos cómo ni dónde.
La tercera y más sorprendente trama es la última que
se presenta al lector. Se desarrolla todo el tiempo en
Shanghai, pero en diferentes momentos: 1924, 1939 y
1970; y es la única narrada en primera persona, por Chen
Fang, un personaje cuya existencia ignoramos pese al ya
mencionado árbol genealógico, y cuyo sexo no descubrimos hasta pasadas varias páginas. Es una de las tres
hijas que tuvo Lorenzo en China a fines del siglo XIX,
cuando fue allí a estudiar medicina tradicional. Criada
como hombre, recibió una educación que, tras el fracaso
de su matrimonio y el secuestro de su hijo, le permitió
enseñar en un colegio internacional, donde conoce a una
francesa cuyo marido había sido cónsul en Cuba. Con
ella inicia una amistad que devendrá poco después en
una relación amorosa que la guerra interrumpe. Durante el periodo de la revolución cultural, pese a tener setenta y dos años, es perseguida, encarcelada y torturada.
De ella tampoco sabemos cómo terminará, pero su úni-

ca esperanza es ir a Cuba a buscar su familia: "Hay una
calle llamada Zanja en el este de La Habana donde viven
los chinos. Seguramente alguien habrá oído hablar de
mi padre Lorenzo Chen, el fino herborista. Tengo que
aprender yo sola español. ¿Quién sabe si mi familia cu,
bana pueda hablar chino?" (García, 2003: 232,233). Si
en las primeras novelas de García prevalecen los persa,
najes femeninos, porque el padre cubano del exilio ya no
es más aquel señor impositivo, sino alguien con muchas
dificultades para adaptarse; en Monkey Hunting, como se
ha señalado, los personajes masculinos son los más rele,
vantes. Sin embargo, Chen Fang no sólo da lugar a las
más hermosas páginas escritas por García, como ha dicho Eliana Rivero9, sino quizás es el personaje más tfá,
gico y conmovedor de toda su obra.
A diferencia de sus novelas anteriores, Monkey
Hunting no ha tenido demasiado éxito editorial y sólo
ha sido traducida al neerlandés, el español y el catalán. Posiblemente esa sea una indiscutible señal de
su calidad literaria. O tal vez tan poca alharaca se deba
a que al año siguiente de su aparición, la fertilísima
Zoé Valdés, capaz de escribir una novela por año, le
robó el show, con la publicación de La eternidad del instante, iinspirada en un providencial abuelo chino!10
Lamentablemente no tengo abuelos chinos, pero sien,
do muy joven tuve la suerte de trabajar como auxiliar de
investigación del gran polígrafo cubanoJuan Pérez de la
Riva que entonces, a mediados de los sesenta, prepara,
ba su obra más ambiciosa: Los culíes chinos en Cuba, publicada un cuarto de siglo después de su muerte, en 2000,
porque el marxismo ortodoxo -que en otras latitudes
había desestimado obras fundamentales sobre la tras,
cendencia del colonialismo y del trabajo esclavo para el
auge económico de la burguesía, como Capitalism and
Slavay, de Eric Williams, por ejemplo-, en Cuba consideró que el libro de los chinos era intrascendente por

Agradezco a Eliana Rivero, sin duda una de las mejores conocedoras
de la obra de Garcla, el envio por e-mail de manuscritos de sus trabajos
sobre esta autora publicados o inéditos. Cito, del manuscrito de su
"Monkey Hunting by Cristina Garcia. A Transnational Ending to a
Cuban Trilogy?", presentado en el congreso de escritoras latinas
celebrado en San Antonio en julio de 2003: "These chapters, especially
the one entitled 'Plums', contain possibly the most exquisite and
delicately erotic prose in ali of Garc1a's works".
'º Mayra Montero habla publicado en los noventa una novela, Como
un mensajero tuyo, que en parte adelantó la temática china en la
narrativa cubana de la diáspora. Ahora se anuncia por Grijalbo, una
novela de Daina Chaviano: La isla de los amores infinitos, que recorre
dos siglos de historia cubana con importante participación de los
chinos.

9

58

cuanto no enfocaba la contradicción fundamental de la
sociedad cubana en la segunda mitad del siglo XIX, y
por ello se postergó indefinidamente su publicación.
Entre 1847 y 1874 llegaron a Cuba, viajando directamen,
te de China o de Macao, más de ciento cincuenta mil
culíes contratados para suplir la escasez real o potencial
de esclavos africanos debida a que la trata era cada vez
más perseguida (Pérez de la Riva, 2000). Como pasé
meses en el Archivo Nacional copiando y resumiendo
legajos contentivos de contratos, reclamaciones, y plei,
tos establecidos por los cónsules ingleses y portugueses
-entre ellos, E1ya de Queiroz, defensor de los chinosen relación con el cese de este tráfico humano y el esta,
tuto "migratorio" de los culíes después de vencidos sus
contratos, me pareció muy bien que García, tras haber
consultado mucha bibliografía sobre el XIX cubano, hu,
biera optado, como dijo en una entrevista, por despreo,
cuparse de los datos y tratar de narrar una buena historia ... , al tiempo que recordaba los inolvidables
restaurantes chino,cubanos de Manhattan, donde, como
aquel en el que trabajaba Domingo Chen, las nuevas ge,
neraciones siguen hablando y cocinando en chino y en
cubano, aunque hayan aprendido inglés.
Sin duda tanto en ésta como en sus anteriores novelas hay imprecisiones, anacronismos, errores, pero
en su conjunto la trilogia cubana de García ha construido una crecientemente enriquecedora imagen de
la nación y de su cultura, en la que se funden, sin
diluirse, sus principales elementos constitutivos, en
permanente dinámica.
En los últimos años, Garcia ha recorrido varias uní,
versidades norteamericanas ofreciendo una conferencia titulada "Beyond the Hyphen: Identity in the Age
of Multiculturalism"; que constituye un reto al inalte,
rable, equidistante y equilibrista cubanoamericanismo
del "living on the hyphen" de Pérez,Finnat; y para octu,
bre se anuncia la publicación de Borderingfires. The Vintage
Book of Contemporary Mexican and Chicano/a Literature, an,
tología seleccionada y prologada por Cristina García,
con su correspondiente edición en español, como tam,
bién la tuvo iCubanísimo!.
El hecho de que García resida desde hace años en
California ha contribuido seguramente a su mayor comprensión de los procesos culturales en los espacios
posmigratorios, de la condición cubana y cubanoamericana, y de su propia identidad Porque tanto para los
que viven del lado de allá, como para los que vivimos del
lado de acá, estos espacios posmigratorios constituyen,

59

como ha dicho Arcadio Díaz Quiñones "otra topografía
social y cultural que cuestiona los modos de pensar lo
nacional y desjerarquiza las tradicionales legitimaciones
de lo literario", por ejemplo, la lengua, digo yo; al tiempo
que -continúa el maestro puertorriqueño-, por una
parte "implica la dificultad de imaginar una autosufi.,
ciente cultura situada en un único territorio con un
tiempo histórico lineal y continuo" y por otra parte
determina "una nueva espacialización dela memoria que
desmiente cualquier ilusión de integración fácil a la cultura norteamericana". ~

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Ammca. Berkeley: Uruvers1ty of California Press.

�MARiÁ TERESÁ SÁMCHEZ

PRIMER
LIBRO'':

No amamos nuestra tima por grande y poderosa, por débil y pequeña, por sus nieves
y noches blancas o su diluvio solar. La amamos, simplemente, porque es la nuestra.
Luis Cardoza y Aragón

conocer el campo intelectual en el que se inscribe
su proyecto creador.
Con el artilugio de hablar de su primera obra, el
escritor diseña un recorrido de su trayectoria desde sus comienzos en Guatemala en la revista Acento, sus primeros atisbos de publicación en ese campo, hasta la descripción pormenorizada de su
primer ejemplar publicado, Obras Completas y otros
cuentos, que constituye su nacimiento como autor
de libros, hecho que sucede en México y le posibilita acceder al escenario de su creación en ese país.
Pero su mayor interés está puesto en leer su inclusión en el campo guatemalteco a través de la cita
de sus actividades en revistas literarias y en medios de comunicación, su compromiso ideológico, sus
amistades, sus primeras incursiones en el campo.

Literatura y vida aparece publicada en Madrid por la
editorial Alfaguara en el año 2003. Las lecturas y los
conceptos teóricos sobre la escritura, sus devociones
y las evocaciones a la literatura occidental e hispanoamericana afloran en los textos que integran ese volumen y trazan un verdadero derrotero del mundo de
Monterroso, es decir, de su vida y de su obra.
Si se conviene que todo ensayo es un ejercicio
de reflexión en el que se persigue la inteligibilidad
de la actualización de procesos simbólicos y conceptuales y que, por lo tanto, la escritura del mismo traduce un proceso de interpretación, "Mi primer libro" responde casi con la precisión de un
metrónomo a ese principio. Una lectura de este texto en tanto interpretación que el autor Augusto
Monterroso hace de su trayectoria nos permitirá

SI SE ELICE LEER AL ESCRITOR CUATEMALTECO AUCUSTO
MOMTERROSO EM CLAVE DE EMSAYO, ,,MI PRIMER LIBRO"
ES UM BUEM PRIMCIPIO. AL MEMOS ASÍ LO COMSIDERAROM SUS
HEREDEROS CUANDO DECIDIEROM PUBLICAR PÓSTUMAMEMTE
LITERATURA Y VIDA, LIBRO QUE COMTIEME EL EMSAYO ALUDIDO Y
QUE MOS OFRECE UMA MARAVI LLOSA SÍMTESIS DE LAS
PREOCUPACIOMES PREEMIMEMTES DEL ESCRITOR COMPILA.DAS EM
DIECISÉIS TEXTOS. EM ,,MI PRIMER LIBRO" MOMTERROSO,
COMO SI SE TRATARA DE LA. COMPOSICIÓM DE UMA CODA FIMAL,
DESPLIECA UMA MIRADA PANORÁMICA SOBRE SU EXPERIEMCIA
COMO ESCRITOR PARA REACTUALIL\R LOS POSTULADOS DE SU
TRADICIÓM CUATEMALTECA A TRAVÉS DE UMA LECTURA
IMTERPRETATIVA DE SU PROPIA TRAYECTORIA
Y DE SU FICURA DE AUTOR.
61

�refiere a su propia persona desde el constructo de
autor:

Esta operación le permite alcanzar dos metas: ofre,
cer a la comunidad hispanoamericana las representaciones simbólicas que lo inscriben como escritor
guatemalteco1 y con ella, dar forma a la misma idea
implicita en el ensayo que nos ocupa.
Es decir que al revisar su accionar en la cuna de
su proyecto como escritor, intenta resignificarlo
con el consecuente horizonte anclado en la búsqueda de legitimación como autor consagrado en otro
campo, en otra comunidad de sentido que no ha
sido la que avizoró en sus albores intelectuales.
Resulta paradigmático el gesto de resignificación que hace Monterroso por dos razones: una
emana del entramado del texto y de la familiaridad
con sus mecanismos de ocultamiento. De ahí que
la intencionalidad profundamente seria del enunciador se enmascara tras la inocente recurrencia al
relato de su trayectoria literaria, cuando su anhelo
es vociferar su posición de autor guatemalteco. La
segunda razón se ubica cruzando las fronteras textuales, más cerca de ese círculo que a veces trazan
los años que, cuando hablamos de escritores y de
escrituras, significan evolución, transformación,
definición de estilos o de posiciones. Es alrededor
de 2000 el año de producción de este texto, época
que colinda con el término de su trayectoria y que
concuerda con la misma preocupación evidenciada en sus escritos finales: un denodado afán por
consolidar sus filiaciones y afiliaciones. Es preciso,
entonces, acordar que es el tratamiento de la construcción de autor el eje que vertebra la nueva lectura
de su vida-obra y que la misma está definida desde el
principio con la revisión de su procedencia.
Uno de los artificios con los que comienza su recorrido es suponer que debe dar una conferencia y
que, al mejor estilo de los prólogos cervantinos o
quevedianos, sigue los consejos de una amiga sobre
las preferencias que el auditorio podría tener al momento de sentarse a escucharlo y a partir de allí, se

Poco después de aceptar la honrosa invitación a ve,
nir aquí me proponía tratar determinado problema
literario que ha andado rondándome durante los últimos años, cuando una amiga me confesó que si ella
tuviera que acudir a algún sitio para escucharme ha,
blar en persona, lo que le gustaría oír sería (... ) algo
sobre mí; en mi calidad de escritor. (...) En fin, que
puesta a escuchar a un autor, preferiría oírle más cosas acerca de él mismo que sus opiniones sobre cualquier problema abstracto. (Monterroso: 2003, 21)

do en cualquier punto de Centroamérica" (22).
Vemos, por lo tanto, que el eje sobre la figura de
autor es nuevamente textualizado.
Más que meros intentos de aclaración sobre su
lugar de origen, Monterroso quiere emparentar
experiencia vivida con su condición de escritor guatemalteco. Existencia particular y experiencia es,
tán puestas en relación y son leidas por Monterroso
en un movimiento que sigue las lineas propias de
la escritura occidental, sin saltos, sin vacios. El ensayo, entonces, se convierte en una actualización
de ese universo de representación que, perseguido
por el triste devenir del exilio, trocó por otro.

Y en las líneas subsiguientes, planta el detalle
de su procedencia que sintetiza la razón de la
reinterpretación de su trayectoria escindida entre
sus albores guatemaltecos y sus comienzos
autoriales en el campo mexicano:
Pues bien, en las contraportadas de mis libros casi
siempre se indica que soy un escritor guatemalteco
exiliado en México. Más tarde, en las reseñas periodísticas suele llamárseme guatemalteco-mexicano,
y en algunas hasta mexicano sin más. Últimamente
se anuncia que nací en Tegucigalpa, la capital de
Honduras, el 21 de diciembre de 1921. (22)

En este ensayo, Monterroso quiere certificar que
es guatemalteco y que así lo testimonian no sólo la
realidad del hecho sino la verdad de la escritura ya
que, luego de reseñar la presentación que el mercado editorial y la crítica hace y ha hecho de él, se
explaya en la referencia a su novela autobiográfica,
Los buscadores de oro2 , trayendo al texto una extensa
cita de esta obra. En ella se releva la importancia
del ser escritor por sobre el lugar de procedencia:
"Para quien en un momento dado decide que va ser
escritor, no existe diferencia alguna en haber nací-

En Los buscadores d, oro aparece una operación similar a la de este ensayo.
Monterroso atribuye a una imperiosa circunstancia de exposición la razón
del texto; también ah! la necesidad de dar una conferencia lleva a hablar de
la historia de su vida. Este texto es del año 1993 y reitera lo que tres años
después, en los salones de la Universidad de San Carlos, en Guatemala,
repetirla: "Soy, me siento y he sido siempre guatemalteco...". As! comienza
esta autobiografia, asi zarpa en esa traves!a de autoresignificación por
su vida que, años más tarde, renueva en el ensayo de Literatura y vida.
2

En relación con esta idea de inscribirse como escritor guatemalteco,
resulta interesante una frase que pronuncia en su discurso de aceptación
del titulo honoris causa otorgado por la Universidad de San Carlos,
Guatemala, en 1996, en el que dice:"(...) yo puedo decir ahora que, por lo
que a ml hace, al salir de Guatemala llevaba claro ya el signo al que, (...)
fui y he sido invariablemente fiel: el signo de escritor, de escritor
guatemalteco." (El destacado es rolo.) Como vemos, autor y lugar de
procedencia se aúnan en su intención de consolidación.

1

62

63

El teórico francés Pierre Glaudes (2002) postula que el ensayo es un discurso situado. A propósito
de esta idea, sus planteas nos acercan una síntesis
de la confluencia existencia y experiencia.
L'ensemble de ces facteurs explique sans doute que le
discours, dans l'essai, soit toujours situé. La quete de
la vérité y est sans cesse rapportée a une existence
particuliere et a une expérience vécue dans la durée.
Le sujet du discours a une histoire avec laquelle il doit
compter pour mener a bien son oeuvre, qui est
simultanément expérimentation de ses facultés
naturelles, démarche heuristique visant une découverte

�LA LABOR DE INTÉRPRETE
EXISTENTE EN EL ENSAYO
SE CONSOLIDA EN UNA COMSTRUCCIÓM CONTINUA
QUE SE MATERIALIZA
EN LA MEDIDA EN QUE EL AUTOR RECORRE
EL CAMIMO DE COMOCIMIEMTO SOBRE SÍ MISMO
Y SOBRE EL MUNDO REPRESENTADO

mexicano. Esto permite ver la constitución de un
nuevo mundo interpretado a partir de la revisión
de los acontecimientos, circunstancias y hechos
que pueblan su experiencia en la tierra de su exilio. Esa aventura heurística se dirige hacia el objetivo de revelar al lector su deseo de inscripción en
el campo de las letras hispanoamericanas. Por lo
tanto, el descubrimiento de si mismo aquí está ofrecido deliberadamente a un lector al que es necesario definir.
Cuando Montcrroso apela al lector en un denodado gesto de interpelación y dice: "Con el objeto
de tranquilizar a aquellos que ven en mi lugar de
nacimiento una suerte de anomalia ..." (22) no es al
público que lo ha seguido por fábulas y relatos de
magistral brevedad al que le habla. El destinatario
es aquel, "aquellos" que lo leen en cuanto autor, o
sea, esos lectores que invierten toda la perspicacia
necesaria para analizar contraportadas, reseñas,
editoriales, años de edición, publicaciones. De ahi
que esta escritura de una experiencia, como señala
Glaudes, está orientada a los integrantes específicos del campo, es decir, a críticos, lectores especializados, teóricos.
Resulta también significativo recordar el detenimiento del ensayista en el comienzo del texto sobre las consideraciones efectuadas por la crítica con
respecto a su lugar de origen. En ellas queda de
manifiesto que se lo ha presentado repitiendo este
enunciado: "escritor guatemalteco exiliado en
México". Cuando revisamos las contraportadas de
las publicaciones de la editorial Alfaguara, nos
asombramos al comprobar la coincidencia textual
entre la cita del escritor y el sello editorial.

empirique de soi a l' épreuve du monde et écriture de
cette expérience.(VI) 3

La existencia particular contada por Monterroso tiene el sello de su autor1a. Su experiencia está
poblada de remembranzas de sus días en Guatemala, transcurridos entre la redacción de la revista
Acento\ la participación en el periódico político El
Espectador y la publicación de su primer cuento en
el diario El Imparcial. También forman parte de ese
tiempo los primeros pasos del escritor que junto a
otro grupo de jóvenes iban conformando una generación que vio entorpecida su marcha por la violencia
de un régimen dictatorial que se impon1a con el consabido aniquilamiento de todo pensamiento opuesto.
A la mirada sobre Guatemala plasmada de ímpetu idealista y creativo, arrancada de cuajo por la
imposición de un régimen -como lo fue la dictadura de Jorge Ubico- le sigue la del inevitable
exilio en México, consecución lógica de los derrocamientos democráticos. As1, a esta segunda estación de su recorrido, le corresponde una nueva labor interpretativa, ahora sobre el campo intelectual

J El conjunto de estos factores explica. sin duda, que el clise~ en el
ensayo está siempre situado. La cuestión de la verdad está relaciona~
con una existencia particular y con una experiencia vista en el transcumr.
El sujeto del discurso tiene una historia con la que debe contar para llegar
a buen fin con su obra, que es simultáneamente experimentación de sus
facultades naturales, recorrido heurlstico capaz de llevarlo al
descubrimiento emplrico de si mismo al tiempo que descubre el mundo
y por último, es escritura de esa experiencia (La traducción es mla)
◄E] nombre Acento corresponde al inicio de la década de los cuarenta que
sirve de fermento a una generación de escritores que se agruparán
inicialptente con ese nombre: Asociación de Escritor~s Jóvenes de
Guatemala, que más tarde se les conocerá como Generación de 1940.

64

La interpelación al público lector especializado
y el recorte que elige para demostrar la manera en
que las editoriales lo presentan son dos principios
que merecen atención. Repasar los postulados de
Pierre Bourdieu (2002a) en su texto "Los pájaros
de Pfasón" posibilitará comprender la importancia
de la editorial Alfaguara en la obra de Monterroso,
en general, y en el marco de la revisión de este en,
sayo, en particular. Por lo tanto, reproducir las
ideas del sociólogo francés contribuirá a visualizar
los mecanismos de publicación y de legitimación
como dos instancias que al unísono se manifiestan
y adquieren su puesta en valor.
(...) el sentido público de la obra, como juicio objetivamente instituido sobre el valor y la verdad de la obra
(con relación al cual todo juicio de gusto individual se
ve obligado a defirúrse), ~ necesariamente colectivo.
Es decir, el sujeto del juicio estético es un "nosotros"
que puede tomarse por un "yo": la objetivación de la
intención creadora, que podría denominarse "publicación" (entendiendo con ello el hecho de "volverse pública"), se realiza a través de una infinidad de relaciones sociales especificas, relaciones entre el editor y el
autor, relaciones entre el autor y la crítica, relaciones
entre los autores, etc. En cada una de estas relaciones,
cada uno de los agentes empeña no solamente la representación socialmente constituida que tiene del otro
término de la relación (la representación de su posición y de su función en el campo intelectual, de su imagen pública como autor consagrado o maldito, como
editor de vanguardia o tradicional, etc.), sino también
la representación de la representación que el otro término de la relación tiene de él, es decir, de la definición
social de la verdad y de su valor que se integra en y por
el conjunto de las relaciones entres todos los miembros del universo intelectual. (29 30)

La necesidad de hablar de la publicación de su
obra en este ensayo parece constituirse en una recurrencia inevitable a la que Monterroso acude en
tres oportunidades en el texto y que terminan ocupando el lugar desde el cual mira los periodos de
su trayectoria literaria. Es decir que empieza a hablar de su actividad de escritura en Guatemala y
en México desde un momento preciso: la publicación de sus escritos, lo que equivale al instante en
que su obra adquiere sentido público.

65

Al hacerse pública la obra, el valor del objeto y
el valor del sujeto estarán condicionados por el
veredicto del juicio estético del lector que se vuelve
un nosotros y que, en la particularidad de este
ensayo, se convierte en la comunidad de los
expertos catadores del gusto. Lejos, entonces, de
ver el mundo lector como un universo informe en
el que habita un público al que hay que motivar con
el chisporroteo de la iron1a, la parodia y el humor,
el proyecto creador de Monterroso en "Mi primer
libro" se traduce en una inscripción de su categoría
de autor. Este giro demuestra esa infinidad de
relaciones sociales específicas de las que habla
Bourdieu que se manifiestan cuando la obra se
vuelve pública.
Merece aclararse, sin embargo, que su afán de
legitimación en el campo, en el cambio, aludido no
significa que en sus publicaciones anteriores no
hayan tenido lugar esas relaciones, sino que en ésta
las mismas adquieren otra dimensión que apunta a
otra intencionalidad en su proyecto creador. De
hecho, la consecución de una inscripción de su origen guatemalteco en la historia de la literatura hispanoamericana se hace evidente. Recordemos, además, que este ensayo forma parte de los últimos
escritos de Monterroso cuando sus relaciones con
los editores, con la crítica y con otros autores están tamizadas por la definición propia de todos los
elementos formales de la evolución de su trayectoria literaria. Se trata, por lo tanto, de una época en
la que el valor puesto en la obra pública y la verdad
sobre el asunto del ensayo creada por el autor se
construyen al mismo tiempo.
Se entiende, ciertamente, que esta verdad está
ligada a la razón del tema del ensayo que se vuelve,
una y otra vez, sobre el sujeto. De ahi que en el conjunto de relaciones aludidas entren en juego la representación que cada miembro de esas representaciones se hace y la definición social de la verdad
y del valor que cada miembro se hace de ella.
La labor de intérprete existente en el ensayo se
consolida en una construcción continua que se materializa en la medida en que el autor recorre el camino de conocimiento sobre si mismo y sobre el
mundo representado. En este marco, la experiencia vivída también adquiere categoría de represen,
tación que se va haciendo a la par de la nueva mirada que le prodiga el ensayista. Sin embargo, tal

�como recuerda Glaudes (2002), el ensayo lejos de
ser una aserción seria que supone siempre la plena
adhesión del autor a sus proposiciones, deja al lector en la perplejidad y la vacilación. Así lo consideraba Montaigne cuando afirmaba que sus comic5
ciones y su juicio marchaban a tropezones .
También \,1.onterroso, consciente como Montaigne
de "esa marcha a tropezones", demuestra en la
escritura de "Nli primer libro" la fluctuación de sus
juicios, la vacilación en la que el ensayista incurre al
seguir los pasos de su vokerse sobre sí, sobre su propia
experiencia. Algunos ejemplos nos permiten
visualizar la incertidumbre del enunciador que se
cuestiona sobre la inteligibilidad de sus aserciones o
se anticipa a las posibles dudas o malos entendidos
en la recepción de sus lectores: "Con el objeto de
tranquilizar a aquellos que ven en mi lugar..." (Monterroso, 2003: 22) "Dije antes las patas de los caballos"
(25) "Doy un salto casi ecuestre" (26) "¿A qué viene
todo esto?, podría preguntárserne" (30).
Ahora bien, esa textualidad que parece,
realmente, irse haciendo "a tropezones", tal como
lo muestran las citas anteriores, contribuye a la
construcción del autoconocimiento y la revisión de
la verdad corno experiencia vivida. En Monterroso,
esa fluctuación siempre tiene que ver con la
comunión de escritura-exilio publicación que lo
lleva a su construcción de autor reconocido y lo
acerca a la definición en el campo mexicano. La
insistencia en delimitar su condición de autor en
el ensayo resulta trascendente. Muestra de ello es
el modo en que revisa su primera publicación en
tierra azteca.
Para entonces [se refiere al año 1957 que coincide
con su regreso a México luego de su paso diplomático por Bolivia] contaba yo con cuentos escritos en
México y en aquellos países; pero publicados de
modo tan disperso en el tiempo y en el espacio que
puede decirse que en la práctica nadie se había enterado de su existencia. Así, a los treinta y seis años
yo era para muchos un autor inédito. Tal vez pen-

sando en eso, y con el deseo de remediarlo, mi amigo
mexicano me sugirió reunir cuanto antes algunos de
aquellos trabajospara ser editados en un Yolumen por

■
■
■

la l.Jni\·ersidad. (31)

•

Es evidente que, detrás de este recorte anecdó·
tico, está la intención de ofrecer un proyecto crea
dor manifestado en el recorrido por sus trayecto
rías de publicación De esa manera, cada estación
en la que se detiene va estableciendo el cambio de
lo inédito a lo conocido, de lo inexistente a lo exis
tente, de lo no reconocido a lo reconocido hasta
alcanzar la consagración.
Construcción de texto y tarea interpretativa van
6
de la mano y en ese "ir a tientas" golpea diferentes
puertas identificadas en la galería de las filiaciones y
afiliaciones por las que deambula. Así se detiene ante
escritores amigos, escritores consagrados, editores,
catedráticos, compañeros de su accionar político que
representan las variaciones en las relaciones de campo.
Esto significa que, en su recorrido, la elección de sus
asuntos responde a aquellos justificados por el valor
público que hubiera adquirido esa entidad en el
croquis que traza su legitimación corno autor. La
presentación de su amigo Henrique González
Casanova, referido en la cita anterior, ofrece un
ejemplo de la operación que realiza. Es decir, cuando
su mirada retrospectiva se ancla en una determinada
coordenada, siempre se transforma en un foco que,
de alguna manera, le otorga una dimensión de
legitimidad autorial. El apellido de González
Casanova es sinónimo de las tres preocupaciones
básicas de su interpretación: escritor exiliopublicación. Por eso, el nombre de su amigo y el
nacimiento de él como sujeto público en el campo
mexicano caminan juntos.
Otras menciones ubicadas en la temática de su
primera edición se enmarcan en el campo guatemalteco pero también responden al tema del exi
lío. Las referencias a Carlos Illescas, Guillermo
Noriega Morales y Francisco Catalán como los
amigos que sufren la misma suerte en una noche de
persecución o la de los periódicos El Imparcial o El
Espectador, el relato de las penurias atribuidas a su

s·(...) l'enoncé es.,;ayiste, loín d'etre une assertion striuse qui suppoM:rait
toujours la pleine adhésion de l'auteur a propos, plonge frequernment le
lecteur dans la pcrplexité et l'hésitation. (...) Mes conceptions et mon
jugement •reconnait Montaigne-ne marchent qu'a tantons. (-t (Glaudes,
2002: XXI)

6 Tomamos

esta imagen del golpe de Glaudes, quien dice que el ensayo
es un coup d' cssai. {2002: XXI)

66

■
■
■
■
■
■
■
■
■
■
■

compañero Otto-Raúl González pertenecen al mismo teatro. Es asi como su querido amigo Illescas
compañero del grupo Acento, como la publicació~
de su primer cuento en El Imparcial, son la antesala
de ~os avatares políticos y por ende, de su partida
obligada Y dramática de Guatemala.
El trayecto que traza sobre sus publicaciones
desemboca, ya casi al final del texto, en la mención

de una de sus últimas obras. Simplemente nombra
la antología que compone junto a su esposa Bárbara Jac~bs. Es interesante observar que no hay pre,
sentac16n preliminar para hablar de este libro elaborado en conjunto: "Estoy seguro -dice el ensa
yista- de que en mi niñez me volvió sentimental
para siempre la vaca del cuento de Leopoldo Alas
Clarín, 'Adiós, cordera', que Bárbara Jacobs y y~

67

�inaugural "moi meme" del francés que habita en la
naturaleza misma del género y que se actualiza en
Monterroso: "Poco después de aceptar la honrosa
invitación a venir aquí me8 proponía tratar determinado problema literario que ha andado rondándome durante los últimos años" (Monterroso, 2003:
21). Es entonces, desde este lugar inscripto en el
"yo, aquí, ahora", desde donde empieza a entender
la realidad de su inscripción en el campo. Volverse
sobre sí mismo y aventurarse en la tarea interpre,
tativa de su propia realidad representada es ofre,
cer una aclaración a la crítica, a los lectore especializados.
En este ensayo su autorrepresentación de autor
ha sufrido un viraje peculiar en relación con su obra
anterior9 ya que la impronta con la que arremete
desde su inscripción en el mundo editorial es la de
quien se sabe analizado, publicado, discutido, en
última instancia, consagrado.
De este modo, Monterroso parece seguir a pie
puntillas la advertencia "Al lector" de Montaígne
quien en la primer página de sus ensayos anota: "je
suis moi-rneme la matiere de rnon livre", y con esas
palabras, tal como puntualiza Weinberg (2001),
desencadena un movimiento fundacional por el
cual el ensayista se vuelve sobre sí mismo para ob,
servarse e interpretarse en el momento de obser,

incluimos en nuestra Antología del cuento triste"7 (Mon,
terroso, 2003: 42). El texto al que alude no necesita
de remisiones precisas que convaliden la mención de
Bárbara J acobs ni del volumen mismo porque ya es
un autor consagrado.
He aquí, entonces: lo que hace Monterroso es
repetir el gesto que inaugurara Michel de Mon,
taigne, es decir, recurrir al moi-meme, al primer lati,
do del ensayo según lo define Liliana Weinberg
(2001) en El ensayo, entre el paraíso y el infierno:
Para entender el ensayo es preciso descubrir su primer latido, acercarnos a su nacimiento mismo, cuan,
do el ensayista pronuncia las palabras "yo, aqui, aho,
ra", y seguirlo luego en su despliegue, en este hacerse,
de acontecimiento, sentido, de suceso, valor, y en
este volverse, por la interpretación, de voz indivi,
dual en palabra comunitaria. (23)

Detenerse, entonces, en el yo de enunciación de
este ensayo, en ese tono inicial que dibujará el
pentagrama de la trayectoria por su historia en pos
dela construcción de autor, aportará relaciones con
los postulados anteriores.
Las palabras iniciales del ensayo "Mi primer li,
bro" corroboran el anclaje discursivo sellado en el

Antologíadd cuento triste fue publicada por primera vez en 1992 y reeditada
por Alfaguara en 1997. (Para el comentario de esta nota, cuento con esta
última edición). En esta antología, los escritores Augusto Monterroso y
su esposa, BárbaraJacobs compilan una serie de veinticuatro cuentos de
la literatura universal desde el •Adiós, cordera" de Clarin hasta •ysur"
de Leopoldo Lugones, pasando por dos cuentos de William Faulkner y
uno del mismo Monterroso , inclusión, si se quiere paradójica ya que se
aleja de la visión que la critica ha mantenido siempre con su escritura.
De hecho, la operación que Monterroso hace es la de un denodado gesto
de saberse autor consagrado y tambiro, de erigirse como un "buen" taste
markcr en el valor que le otorga a las obras seleccionadas.

7

8

El subrayado es mio.
Al respecto, Los buscadores de oro posibilita comprobar la diferencia. En
esa obra nos encontramos con un escritor que se propone hablar de si
mismo como un autor aún no convencido de su legitimación de
consagración: ·como a pesar de lo dicho por el profesor Melis es muy
probable que ustedes no sepan quién les va a hablar, empezaré por
reconocer que soy un autor desconocido, o, tal vez con más exactitud,
un autor ignorado." Esta primera inscripción de autor desconocido o
ignorado se acentúa si observamos que al referirse en esta novela a su
obra, recurre a llamarla textos, trabajos o cuentos.
9

NO HACE OTRA COSA MONTERROSO:
REMONTARSE A LOS RECUERDOS
QUE PARTEN DEL PARAÍSO CUATEMALTECO
PARA LLECAR A LAS VIVENCIAS DE MÉXICO
Y EN ESTA COMUNICACIÓN ENTABLADA CON LA NOSTALCI.A,
REMEMORA SUS PACTOS, RECONOCE LAS AUSENCIAS...
68

vare interpretar el mundo: el yo va en busca del yo.
También Monterroso desencadena un movimiento
fundacional cuando en ese "aquí" con el que co,
rnienza su ensayo, decide transitar su obra remitiendo a la lectura de su experiencia vivida que se
erige como tema, es decir, al igual que Montaigne,
su terna se vuelve sobre sí mismo:
El ensayista es capaz de remontar su experiencia
hasta atisbar un tiempo sin memoria ( .. .). Trágica,
gozosa, nostalgiosa de futuro y descubridora de antigüedades sepultadas: he allí la experiencia del en,
sayista que, a partir del yo-aquí-ahora, del paraíso
de la intimidad, retrocede a los recuerdos compartidos hasta volverlos diálogo, comunicación de una experiencia vivida, en un ejercicio que siempre, de
manera encubierta o entrevista, es un volverse hacia
el nosotros. (Weinberg, 2001: 32)

No hace otra cosa Monterroso en su ejercicio de
legitimación de este ensayo: remontarse a los re,
cuerdos que parten del paraíso guatemalteco para
llegar a las vivencias de México y en esta comunicación entablada con la nostalgia, rememora sus pac,
tos, reconoce las ausencias, homenajea las presencias
Ysobre todo, pacta con la comunidad la reafirrnación
de su nombre. Es decir que les recuerda a aquellos
que se enmarañan en la disquisición sobre su origen
que el valor conseguido está plasmado en su obra. Por
eso cree legítimo exponer este texto como una
autoantología que merece inscribirse en el corpus
de la literatura hispanoamericana.
Las referencias al campo mexicano no se redu,
cen a la inscripción de sus primeras publicaciones.
Recorren reconocimientos y homenajes. Juan Rulfo
es mencionado a la par de Obras Completas y otros
cuentos. "La publicación de aquel volumen -se re,
fiere a Obras Completas (y otros cuentos)- fue un tan,
to tardía, cuando yo andaba ya por los treinta y
ocho, y mis compañeros de generación, centroame,
ricanos y mexicanos, cual más, cual menos, se ha,
bían convertido en autores de renombre, Juan
Rulfo, por sólo citar a uno." (Monterroso, 2003: 36).
Nuevamente, la conciliación de obra publicada,
sujeto público,consagración se presenta en un mis,
mo escenario. Por otra parte, centralizar sus filia,
ciones en el nombre de Rulfo es llevar el estandarte
de la rnexícanidad para la época referida.

69

Al reconocer a ese nombre paradigmático de lo
mexicano corno uno de sus contemporáneos, inscribe el propio en el parnaso de los consagrados.
Comprendemos, entonces, que en esta interpretación sobre su vida está implícito el reconocirnien,
to de su propia evolución ya que ha dejado de ser el
autor poco conocido de su autobiografía para ubi,
carse entre los aplaudidos. De ahí que en el identi,
ficarse en ese nosotros repita para la comunidad
de sentido a la que se dirige, los lectores especializados, esos "aquellos" que mencionó al principio,
que no se enmarañen en las disquisiciones sobre
su origen y atiendan al lugar que ha logrado en el
paraíso de ese cielo prestado que ha sido México.
Je moi-meme sois la materie de mon livre, sentenció
Montaigne y en ese reconocimiento de tema y su,
jeto, de textualidad y autor de texto, inscribió para
la historia literaria el nacimiento de una nueva
manera de representar el mundo simbólico. Entonces para todos aquellos, críticos, lectores especializados, reseñistas, periodistas, lectores mayores y
menores de su obra, les dice que es y lo que quiere ser
y parte desde el principio de la obra, máxime valor
puesta en lo publicable: la contraportada de los li,
bros que es símbolo de autoría y de consagración.
Augusto Monterroso ha pensado, reflexionado
sobre sí mismo en un renovado pacto de consoli,
dación y de legitimación de su condición de autor.
Escribe para invitar a la intrepidez de la crítica a
considerar su lugar en la historia de la literatura
hispanoamericana. Escribe para transitar caminos
recorridos antes y después de su vuelo obligado a
tierras mexicanas, para repensarse y repetirse corno
autor, para recordar en una constante reiteración
de estrofas y antiestrofas que es y ha sido siempre
un escritor guatemalteco. ro

Bibliografía

Bourdieu, Pierre (2002a). Campo de poder, campo intelectual, Buenos Aires: Montressor.
Bourd_ieu, Pierre (2002b). Campo intelectual y proyecto creador, Buenos
Aires: Montressor.
Glaudes, Pierre (2002). L'essai: mtcamorfhoses d'un genre. Université de
Toulouse-Le Mirail: Presses Universitaires du Mirail.
Monterro~o, Augusto (2003). "Mi primer libro" en Literatura y vida.
Madnd: Alfaguara.
Weinberg, Liliana (2001). El ensayo: entre el paraíso y d infierno. México: Fondo de Cultura Econónúca.

�BIBLIOCLIPS
El año es el sagrado año de 1974. Es el 20 de febrero,
aleluya, aleluya. A los 46 años, ahí mismo, el autor norteamericano de ciencia-ficción Philip Kindred Dick -luego de años de consumo de anfetaminas y
comida para perros- está a punto de tener una revelación divina. Todavía
dolorido por una contundente operación odontológica, Dick abre la puerta de
su departamento en Fullerton, California, y se encuentra con una chica de pelo
oscuro. ADick-sobreviviente del naufragio de varios matrimonios, divorciado
serial- siempre le gustaron las chicas de pelo oscuro, sonríe con la escasa
capacidad de sus encías castigadas y, entonces, repara en el colgante que la chica
lleva al cuello: un dije en farma de pez, el símbolo de los primeros cristianos.
Brilla. Dick experimenta la sensación de ya haber estado y de ya haber sido.
RODRICO FR

PHILIP K. DICK:
El hombre que sabía demasiado
Nuestro mundo «real" desaparece
para revelar la verdad debajo de
nuestra fachada: todavia estamos
en el año 70 después de Cristo,
todo lo demás es ilusión y esa
chica es una cristiana gnóstica y
rebelde que viene a comunicarle
un mensaje urgente: "La rebelión
está en marcha". Ya nada volverá
a ser igual para el escritor de
ciencia ficción Philip Kindred
Dick, del mismo modo en que ya
nada vuelve a ser igual para
cualquiera que abra por primera

vez un libro del escritor de
ciencia-ficción norteamericano
Philip Kindred Dick.
La \'erdad está ahí adentro.
UMO Philip K Dick-P.KD. a partir
de ahora- puede ser considerado de
varias maneras. Para muchos fue y
sigue siendo uno delos más grandes
escritores de ciencia-ficción de
todos los tiempos: "el Borges
norteamericano", "el Charlie Parker
del género", "el Thomas Pynchon de
la clase trabajadora", etc. Para
muchos varios de ellos colegas en el

71

oficio de redactar cohetes y robots
-P.K.D. no fue más que un
paranoico de cuidado, adicto a las
anfetarninas y con delirios
mesiánicos y una preocupante
propensión a hacer el ridlculo en
público. Para muchos -en especial
para franceses yjaponeses- P.KD.
es uno de los artistas claves del
siglo XX y está a la misma altura
que Proust,Joyce, Kafka y punto.
Para muchos P.KD. trascendió las
fronteras del género convirtiéndose
en mesias underground propo-

�niendo a través de sus novelas y
cuentos una suerte de alternativa
filosófica y religiosa a la hora de
discernir entre lo que es real y lo
que no lo es, entre lo que está
cuerdo y lo que no lo está, entre lo
que fue en realidad y lo que
creemos que fue. Es posible que
todos y cada uno de ellos tengan
algo de razón pero los tres grupos,
seguro, se ponen de acuerdo en
algo: P.K.D. hubo y hay uno solo y
es más que probable que nunca
haya otro. P.KD. como ese tipo al
que las buenas pel1culas inspiradas
en su obra -Blade Runner y Total
Recall y Minority Report y A Scanner
Darkly- apenas le hacen justicia
y, por su dificultad a la hora de ser
adaptado a la pantalla, otros
prefieren robar y no dar crédito a
la hora de The Truman Show, Dark
City, ExistenZ, Matrix, El sexto día,
Abre los ojos y su remake norteamericano dirigido por Cameron
Crowe con el titulo de Vanilla Sky.
Los datos incontestables: P.K.D.
fue uno de los gemelos sietemesinos que nacieron el 16 de diciembre de 1928. Jane -su hermanita
y replicante- moriria un mes más
tarde. P.K.D. siempre creyó que
Jane seguía viviendo adentro suyo.
P.K.D. crece tímido y solitario y
pobre en Berkeley y lee revistas
como Astounding, Unknown Worlds,
Amazing y a los trece años decide
que lo suyo es escribir. A los quince años entra a trabajar como ayudante en una tienda de reparación
de radios y, después, en una
disquería especializada en jazz,
ópera y música folk. Deja el hogar
materno, posesivo y divorciado,
para acometer la empresa de fundar el primero de varios hogares
junto a mujeres maternales, posesivas y de las que se divorciaría

hasta contar cuatro o cinco, da igual
Empieza a tragar las primeras pastillas y escribir sus primeras novelas. Novelas "realistas", porque
en principio P.K.D. no quería ser
un escritor fantástico. En cualquier caso, su noción de lo realista a través de varios libros que, con
la excepción de Confesiones de un
artista de mierda, se publicarían recién después de su muerte; acaba
de ser editada en Estados Unidos
la última de ellas que permanecia
inédita: Voices from the Street -produce cierta inquietud. Basta con
leer la sinopsis de la novela El hombre con todos sus dientes exactamente
iguales que hace Andrew M. Butler
para su guía The Pocket Essential
Philip K. Dick: "El empleado de bienes raíces Leo Runcible pierde
una buena venta porque su vecino W alter Dombrosio invita a un
negro a su casa. Leo decide telefonear a la policia para advertirles
de que W alt conduce su auto borracho. W alt pierde su licencia.
Sherry lo lleva al trabajo a la vez que
comienza a buscar algo en qué ocupar su tiempo. Poco entusiasmado
con la idea de trabajar juntos, Walt
renuncia a su trabajo y la viola.
Mientras tanto, Leo ha desenterrado del jardín de su casa lo que
piensa son restos de un hombre de
Nean-derthal y se entusiasma al
imaginar cómo aumentará este hallazgo el valor de sus terrenos. En
realidad, el cráneo ha sido puesto
ahí por Walt y no es más que la
calavera ligeramente modificada
de uno de los Chuppers, familia
conocida en el barrio por sus
maxilares deformes a partir de la
constante ingestión de agua contaminada. Sherry descubre que
está embarazada y quiere abortar.
W alt se niega aunque le preocupa
72

la idea de que su hijo salga parecido
a un chupper. Leo, mientras tanto,
compra la compañia local de agua y
se arriesga a la bancarrota".
P.KD. escribe ocho novelas por
el estilo, todas desbordantes de discusiones matrimoniales -una
constante casi estética en su
obra- y disquisiciones sobre el
diafragma y otros métodos anticonceptivos -de vez en cuando
aparece un ovni- y, claro, todas
ellas puntualmente rechazadas
por las editoriales. P.K.D. conoce
a Tony Boucher -editor de la revista The Magazine of Fantasy &amp;
Science Fiction- y decide, muerto
de hambre, probar suerte. El primer cuento publicado por P.K.D.
se titula "Roog!" y tiene como protagonista a un perro, tal vez porque por esos días P.K.D., muerto
de hambre, sólo tiene dinero para
comer comida para perro. P.K.D.
empieza a escribir y publicar
cuentos con velocidad anfetarninica. Le salen rápido y fácil y
comienzan a ser comentados por
el gremio y por los lectores. Son
cuentos raros con robots que no
saben que son robots, con naves
espaciales que siempre se rompen
en el momento menos indicado,
con realidades alternativas, con
sufridos protagonistas a los que
todo les va bien hasta que descubren que todo está mal Alarga cuentos y los convierte en novelas. Firma contratos leoninos y -entre
1958 y 1959- publica sus dos primeros clásicos: Eye in the Sky ("Ojo
en el cielo") y Time Out of Joint
("Tiempo desarticulado") donde
ya se vislumbra cabalmente lo que
será su gran Tema: "¿Qué es eso
que entendemos por La Realidad
y no lo es tanto?". Sigue con hambre, sigue tragando pastillas, sigue

3

!

siendo explotado. No importa.
Para 1961, y coincidiendo con el
derrumbe de su segundo matrimonio, P.K.D. entra en lo que se
considera su Edad de Oro con la
publicación de la fundamental The
Man in the High Castle ("El hombre
en el castillo"), novela ucrónica que
narra los días de unos Estados Unidos vencidos en la Segunda Guerra
Mundial y ocupados por fuerzas
nazis y japonesas. El libro -escrito
a golpe de hexagrarnas y monedasfue el primero en mencionar en Es. tados Unidos al 1-Ching y tuvo bastante que ver con su popularización
dentro de la próxima cultura

hippie. The Man. .. le valió a P.K.D.
el Premio Hugo -la más alta distinción dentro del campo sci-fi- y,
con treinta ycinco años, lo lanzó de
cabeza a una de las más asombrosas y envidiables rachas de fertilidad jamás experimentadas por escritor alguno donde llega a
publicar hasta cuatro novelas por
año, entre las que aparecen varios
de sus mejores trabajos. En 1963
escribe We Can Build You ("Podemos construirle") donde aparecen
los primeros replicantes en el contexto de una extraña historia de
amor psicótico. En 1964, Martian
Time-Slip ("Tiempo de Marte") na-

rra las penurias de un planeta rojo
colonizado para 1994 y en manos
de un perverso sindicato de plomeros. En 1965, Dr. Bloodmoney; Or
How We Learned to Love che Bomb
("Dr. Moneda Sangrienta") presenta uno de los mejores, sino el
mejor, exponente de novela posapocaliptica combinándola con
rasgos del universo campesino de
Thomas Hardy. El mismo año sale
The Three Stigmata of Palmer
Eldritch ("Los tres estigmas de
Palmer Eldritch"), uno de los libros queJohn Lennon quería llevar
al cine y donde comienzan a pasar
a primer plano las preocupaciones

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I

�PARA MIS LECTORES
LO QUE YO ESCRIBO MO ES MÁS
QUE UMA IMTERPRETACIÓM ALTERNATIVA
PERO AMOROSA
DE SUS VIDAS PRIVADAS
Y SUS PEMSAMIEMTOS MÁS ÍNTIMOS

religiosas de Dick fundiéndose
con sus apetencias lísérgicas:
hombres y mujeres aburridos por
la vida pionera en las colonias
interplanetarias consumen ladroga Can-D para asi matar el tiempo trasladándose a los muñequitos tipo Barbie llamados Perky
Pat y Walt. Mientras tanto, el resucitado magnate Palmer Eldritch
regresa de la muerte y desde los
confines del espacio convertido en
una especie de androide listo para
comercializar la vida eterna. Ay. En
1967, Counter-Ciock World ("El mundo contra reloj") propondría el concepto de novela marcha atrás que
Martín Amis robaría descaradamente un par de décadas después
para su La flecha en el tiempo. 1968 es
el Annus Mirabilis de P.K.D. Primero
llegaría Do Androids Dream of Electric
Shecp? ("¿Sueñan los androides con
ovejas eléctricas?") que no sólo
servirta de inspiración para el film

Blade Runner sino que, además, fundaria de un plumazo el subgénero
que años más tarde daría en llamarse cyberpunk. Después aparece Ubik, para muchos la obra maestra de P.K.D. donde se nos cuenta
que, quién sabe, tal vez Dios -el
producto definitivo- venga en un
envase de aerosol, lno? Enseguida
P.K.D. decide que ya es suficiente, que ya escribió bastante, que
ha llegado el momento perfecto
para tener la mejor y más grande
crisis psicótica de toda su vida y de
comprender que a la duda hamletiana del ser o no ser él sólo puede
ofrecerle una respuesta un tanto extraña: ser y no ser al mismo tiempo.
Para los años setenta está
claro que P.K.D. no es el tipico escritor de ciencia-ficción. Para él,
el espacio exterior no es más que
una excusa para explorar el espacio interior; sus novelas pueden
74

ser leídas como variaciones capitulares sobre una inmensa trama
en constante estado de escritura;
nada le preocupa menos que la
pulsión anticipatoria del asunto
("la mala ciencia-ficción se la pasa
prediciendo, la buena ciencia-ficción parece que predice", suele
decir), y mucho menos le interesa
el aspecto entre mafioso y fundamentalista que practican varios de
sus colegas más conservadores.
P.K.D. piensa que la ciencia-ficción "es el campo ideal para la discusión de las ideas puras". P.K.D.
es un outsider, un francotirador, un
tipo peligroso. P.K.D., aseguran,
está loco y P.K.D. no hace nada por
negarlo: se presenta en convenciones balbuceando insensateces,
asegura ser víctima de una conjura gubernamental níxoniana en la
que se lo utiliza como agente propagador de una rara forma de sífilis, dice que la canción "Strawberry Fields Forever" de los Beatles
le "comunicó que mí hijo tenía una
hernia inguinal que no había sido
diagnosticada por los médicos"
-esto último, conviene aclararlo,
resultó ser cierto para asombro de
los doctores-, explica cómo los
cientificos soviéticos lo están utilizando telepáticamente para matar gatos con su potencia mental,
insiste en que alguna de sus novelas fantásticas ha revelado una
verdad escondida y por eso su estudio fue asaltado y dinamitado
por un comando especial del ejército. P.K.D. es un paranoico sin
retomo, un replicante de sí mismo, que entonces ofrece sus servicios al FBI O tal vez P.K.D. es un
sabio al que las drogas le abrieron
las puertas de una realidad conspirativa donde Watergate es, apenas, la punta del iceberg de un es-

tado policial y alienígena. Da lo
mismo. P.K.D. rodeado de dealers, Panteras Negras, músicos
de rock, fanáticos religiosos, policías encubiertos y groupies se
hace tiempo para escribir dos
novelas sobre lo que le pasa, sobre lo que le está pasando. Flow

Religious Experience ofPhilip K. Dickes explorado en el colosal tractat y
diario místico Exégesis -partes
del mismo se reproducen en la excelente recopilación de ensayos
The Shifting Realities ofPhilip K. Dick
editada por Lawrence Sutin, también autor de la muy buena bioMy Tears, The Policeman Said
grafía de P.K.D. Divine Invasions("Fluyan mis lágrimas, dijo el
y en una tetralogía de novelas que
policía", de 1974) y A Scanner
no se parecen a nada de lo escrito
Darkly ("Una mirada a la oscurihasta entonces y a nada de lo que
dad", de 1977) son novelas comse escribió desde su publicación.
parables a Bajo el volcán o Viaje al
Es más que probable que esta sifin de la noche donde sus héroes se
tuación no vaya a cambiar ya que
hunden cada vez más profundo
Valis ("Sivainvi", 1981), The Divine
en las arenas movedizas de la
Invasions ("La invasión divina",
esquizofrenia. El primero c!escu1981), The Transmigration ofTimothy
bre que no existe, el segundo desArcher ("La transmigración de
cubre que le han encargado que se
Timothy Archer", 1982) y Free Rapersiga a sí mismo. Y entre uno y
dio Albemuth ("Radio Libre Albeotro, alguien llama a la puerta de
mut", escrita en 1976 pero no puP.K.D. y P.K.D. va y abre una puerblicada sino hasta 1985 después de
ta que ya no volverá a cerrar.
muerto P.K.D.) son una de las más
originales muestras de autobioT
Desde entonces y hasta su
grafía, lucubración mística, consimuerte en 1982, víctima de un ataderaciones filosóficas y, ya que esque cardíaco, P.K.D. se dedica a
tamos, ciencia-ficción de todos
procurar entender lo que le oculos tiempos. Y, ya que estamos:
rrió durante febrero y marzo de
todo suena perturbadoramente
1974, cuando abrió la puerta y,
lógico, inteligente, posible, verojµra, fue invadido por una entidad
símil. En alguna parte P.K.D. exextraterreste con forma de "rayo
plica: "Yo soy un filósofo ficciorosado" y de nombre VALIS -sinalista, no un escritor de novelas;
glas de Vast Active Living Intelligence
mis novelas y cuentos son emSystem-y que le revela la Verdad
pleados como medios para forde las Verdades. Nuestro mundo
mular mis percepciones. El cenno existe y es apenas el eco gemetro de mi obra no es arte sino
lo del Imperio Romano, Nixon es
verdad. De ahí que lo que yo nael Mal Supremo, Dios es imperfecrro no es sino la verdad y no pueto y dual y muchas cosas más
do hacer nada por evitarlo. Por
como, por ejemplo, que su hijo
suerte, esta actitud mia parece
está enfermo y necesita próximo
ayudar de algún modo a ciertas
tratamiento y que él no es otro que
personalidades sensibles y prouna nueva encarnación de San
blemáticas a las que me dirijo.
Pablo. Todo esto -a lo que un diCreo entender cuál es el ingredienbujante de cómics le dedicó varias
te que tengo en común con ellos y
de sus mejores páginas en The
que me une a mis lectores: ni ellos
75

ni yo sacrificaremos jamás nuestras
ideas en cuanto a lo que es racional o irracional, auténtico o falso
dentro de la misteriosa naturaleza de la realidad. Para mis lectores lo que yo escribo no es más
que una interpretación alterna~
tiva pero amorosa de sus vidas
privadas y sus pensamientos más
íntimos".
Vivimos vidas extrañas, tiempos interesantes, noches perfectas para descubrir o
releer a P.K.D. Acaba de cumplirse un cuarto de siglo de su
aparición y varias de sus novelas han sido recientemente abducidas por la prestigiosa colección de la Líbrary of Ameríca.
Ver para creer: Dick junto a
Hawthorne, Twain, Melvílle,
Faulkner, Bellow ... Desde su
muerte -coincidiendo con el
estreno de Blade Runner y lo que
podría haber significado el fin de
años de penurias económicasla figura y la importancia de
P.K.D. no ha dejado de crecer y
aquel que siempre despreció el
futuro hoy descubriría que el
presente se parece bastante a sus
libros. Internet, Gran Hermano,
el turista espacial y millonario,
los video-games y los tamagotchís
de turno ya aparecían en sus novelas y cuentos. Y, por supuesto, cada vez hay más sites en la
red donde se asegura que P.K.D.
está vivo, en otra parte, y que
cualquier día de estos volverá
para reclamar lo que es suyo por
derecho propio y porque a él se
le ocurrió primero.
Un año antes de morir, en una
carta, P.K.D. especificó cuál debía
ser su obituario: "Tornó drogas.
Vio a Dios. iGran cosa!".~

�LETRAS AL MARGEN

LA ILUSIÓN
DEL LEMCUAIE
EDUARDO ANTONIO PARRA Los escritores siempre

han reflejado en sus obras lo que observan y sienten,
los sucesos que se llevan a cabo en torno suyo, los
significados ocultos tras esos sucesos y, de una u otra
manera, su interpretación de ellos. Dicho de otro
modo, han intentado trasladar a la escritura la
realidad que los envuelve y tratan de entender.

,

1
1

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1
1

A lo largo de los siglos, nadie
puso en duda los resultados de
este empeño. En la antigüedad,
por ejemplo, se daba por sentado
que la lírica era un retrato de los
sentimientos y sensaciones intimas del poeta; la épica, un recuento fiel de hechos históricos, sí bien
expresado con un lenguaje peculiar, artístico; y el drama, más allá
de actores y coros, versos medidos
y figuras retóricas, la representación de escenas reales sucedidas
poco o mucho tiempo atrás. Sí
Homero hablaba de dioses resolviendo disputas en los campos de
batalla, se debla a que estaba convencido de que los sucesos que
narraba hablan sido tan reales
como sus palabras. Sí Eurípídes
concebía héroes torrurados por el

destino, era porque para sus contemporáneos la fuerza del destino
terna tanta influencia como para nosotros ahora los vaivenes de la polltica nacional. Nadie se cuestionaba
sí la literatura podía o no englobar
la realidad. Era un hecho.
Sólo hasta un par de milenios
más tarde, cuando la narrativa adquíria cierta madurez, apareció
entre los escritores la primera sospecha de que las letras eran incapaces de cumplir este propósito.
Segün la perspectiva, la realidad
-siempre engañosa- estaba por
encima o por debajo de la escritura: para unos, al ser artificio generado por la imaginación, la literatura era superior a la triste y gris
vida de los hombres; para otros, la
riqueza del mundo nunca sería
77

capturada por el lenguaje. lrúciada
tal discusión, ya nadie pudo negar
que una frontera cada vez más alta
se ergula entre realidad y literatura.
Nunca como durante el siglo
XX la cuestión fue abordada con
tanto ahinco, al grado de ensombrecer la obra de los narradores
considerados "realistas". tEs posible narrar la realidad? No. Eso ya
se ha comprobado muchas veces.
Críticos, estudiosos y escritores
han decretado que ese muro intangible que se levanta entre los
hechos y las palabras resulta insalvable. Literatura y realidad son
dos cosas, más que distintas, irreconciliables. Esto no significa que
los escritores debamos optar, a fuerza, por lo fantástico, el intimismo,
la hipérbole, el abstraccíonísmo o

�...

...

:

el simple registro de impresiones
interiores -que, por otro lado,
son también reflejo un tanto
distorsionado del mundo palpable-, sino idear estrategias para
transformar esa realidad concreta de modo que podamos
"trasmitirla" a los lecrores en su
toralidad, creando en ellos la ilusión de que, mientras leen, realmente la experimentan, la viven.
Uso la palabra ilusión, porque
estoy convencido de que la narrativa no es más que un acro de ilusionismo cuyo resultado depende
de la habilidad. y el talento de
quien la escribe. Ilusionismo,
prestidigitación, hipnotismo, fascinación, en fin, magia. Para abolir esa frontera que separa ámbitos distintos e irreconciliables es
para lo que un escritor explora las
técnicas, estrategias, recursos
narrativos, modos y maneras. Para
hacer que el lector experimente en
carne propia una realidad inventada y la crea más veraz incluso que
aquella en la que vive. Para llevarlo
al centro mismo del libro, insuflar
en él la creencia de que es uno más
de los personajes, sufre y goza con
ellos y comparte sus triunfos y derrotas. Para eso el narrador ha de
conocer el lenguaje, sus rirmos y
melodías, y la respiración particular de sus colegas contemporáneos
y pretéritos. Y para lograrlo es preciso, también, que el escritor crea,
con toda su fe, que lo que cuenta no
es menos real que lo que puede tocar, oler, mirar, escuchar y gusrar
fuera de la página; que la suerte de

:

cualquiera de sus personajes es una
posibilidad entre las tantas que a él,
el creador, puede depararle el destino; que los recuerdos de sus personajes pueden confundirse con sus
propios recuerdos, y que las expectativas que él, al momento de escribir, plantea dentro del relato, no son
sino las que prevé en su propio fururo. Tal como Euñpides creía en la
fuerza del destino, quien pretende
ser un escritor realista debe convencerse, aun antes de tomar la pluma,
de que lo que va a narrar ya sucedió,
sucede, o bien ocurrirá en el instante menos pensado, en cualquier parte del mundo.
iHay otra manera de intentar
narrar la realidad? Lo dudo.
Aunque existen muchas técnicas
que sirven para reforzar esa
sensación. Desde que Martín Luis
Guzmán inauguró en México la
novela sin ficción con El águila y la
serpiente, varias décadas antes de
que Capote fuera reconocido
mundialmente como su creador con
A sangre fría, muchos escritores han
experimentado con diversas formas
para derribar la frontera entre
realidad y narrativa. Algunos,
siguiendo los pasos de estos
maestros, han disfrazado sus
ficciones de crónicas periodísticas,
puesto que los lectores siempre
identifican el periodismo como algo
veraz. Otros han desmontado las
estructuras tradicionales o clásicas,
reduciéndolas a su mínima expresión, buscando inyectar en el
lector esa sensación de multiplicidad simultánea que tantas

semejanzas guarda con la vida en
las ciudades modernas. Otros más
se confían a la fuerza del lenguaje
que trata de imitar las secuencias
inagotables del pensamiento.
Nuevas técnicas, estructuras,
modos y estilos para intentar derribar la frontera entre realidad y
literatura seguirán apareciendo
con los años y los libros y las corrientes emergentes. Algunas perdurarán y seguramente otras, la
mayoría, serán dejadas a un lado.
Sin embargo, lo que no debemos
olvidar quienes nos dedicamos a
escribir y a leer, es que la clave más
importante siempre estará en la
construcción de esa ilusión de la
que hablábamos, en el ilusionismo, en la hipnosis y en el intento
de seducir a los lectores para que
crean con toda su fe y sientan con
todos sus sentidos que realmente
están dentro del relato, que viven
la vida de los personajes y que habitan, un poco alejados de su propio mundo, ese universo alternativo que se abre ante ellos en las
páginas de un libro.
Para conseguir un resultado
como éste, el lenguaje debe forzarse, desdoblarse y convertirse en
materia de prestidigitación, hasta alcanzar una función de la que
no nos han hablado los lingüistas.
Es cierto, pocos escritores lo logran, pero con ellos es suficiente
para estar seguros de que ese
muro, esa frontera que existe entre la realidad y la literatura, es
susceptible de venirse abajo una
y otra vez. 11&gt;)

NO HAY TAL LUGAR

Diario del

DOLOR
de María Luisa Puga

CRISTINA RIVERA CARIA Hace un

'
USO LA PALABRA ILUSIÓN, PORQUE ESTOY CONVENCIDO DE QUE LA
MARRATIVA NO ES MÁS QUE UN ACTO DE ILUSIOHISHO CUYO RESULTADO
DEPENDE DE LA HABILIDAD Y EL TALENTO DE QUIEN LA ESCRIBE
78

1 A¡

¡
r,)

/.

1J. ¡ ,' IJt

par de años, cuando todavía daba clases en
SDSU, organicé el seminario "Social Suffering
and Redemption in Historical Perspectives",
una clase para estudiantes de posgrado en la
cual explorábamos algunas de las maneras en
qu~ distintas sociedades han producido y expenmentado la materialidad y el simbolismo
del dolor. Empezábamos leyendo ese magnífico libro de Ellen Scarry, The Body in Pain
-una lectura cuidadosa de documentos producidos alrededor de la tortura política-; seguíamos con The Culture of Pain de David
Hume -con interesantísimas interpretacio~es de la cultura popular del dolor-; y, al
final de la primera sesión, hablábamos sobre
el volumen editado por Arthur Kleinman
Social Suffering -uno de los libros que, s~
duda, ha propiciado el inicio oficial de los así
llamados estudios sobre el sufrinúento humano. Así, con la ayuda de estos tres libros
llegábamos a plantear enigmas a los que luego:
con cada nueva lectura, acabaríamos regresando sin remedio alguno a lo largo del semestre.

79

�~

Si el dolor ocurría más allá del
lenguaje, como argumentaba Searry, iqué silenciaba entonces? Si
las experiencias dolorosas cambiaban de sociedad en sociedad
y de época histórica a época histórica, iqué habla, si habla algo,
de esencial en él? iDe qué manera producla el dolor al cuerpo y
no viceversa? Si es necesario hablar sobre eso que no se podía
hablar, icómo discurrir acerca
del dolor sin volverlo una mercanela o una fórmula de íntercambio? Todas y cada una de éstas preguntas, y muchas más que
había olvidado, están presentes,
de esa manera punzante, de esa ar,
diente manera, en el Diario del dolor que publicara en 2004 la escritora mexicana María Luisa Puga
-el libro en el que no sólo queda
plasmada su relación cotidiana
con la artritis reumatoide crónica sino también con la escritura. Una afección. Dos.
Repartido en cien entradas
breves, entrecortadas, frágiles
como un hueso, el libro no avanza ni retrocede sino que se encuentra suspendido en ese vaclo
que la autora compara con el
"haberse quedado en la anestesia•. Sin sentimentalismos, evadiendo en lo posible una nostálgica edad de oro en la que el dolor
todavia no tenia nombre y saltándose también la teleológica visiración del origen, lo que María
Luisa Puga consigue en este texto es de una exquisita crueldad:
no sólo hace hablar al dolor sino
que, escritora al fin y al cabo, ella
habla con él. Lo obliga a ponerle
atención y, al final, debido a su
propia escritura, lo incita a enamorarse de sí mismo con el mismo
"regocijo narcisista· que arremete

a los entrados en años. Su Diario
del dolor es esa conversación silenciosa, ese diálogo a gritos
mudos, este tú-a-tú que la doliente establece, de manera activa y sin misericordia alguna con
su otro Otro, su slmil, su sombra interna. Su Dolor. Porque lo
cierto es que, desde que apareció, desde que se dio a conocer,
es decir, desde el mismlsimo inicio de este diario, tal como queda anotado ahí, la autora no volvió a estar sola.
Más que un padecimiento, un
romance. O, mejor aún: un padecimiento y un romance. El romanee que es todo padecimiento. En estas páginas, el dolor irá
sustituyendo a la novela -porque la novela se lleva, tiene razón la Puga, como una aureola
dentro y fuera de la cabeza- y
a los amigos y al cuerpo mismo
y, eventualmente, a lo real.
Contra lo que Dolor nunca
puede es, claro está, contra la escritura. Convertida en ese tercero apocalíptico que ve y registra,
la escritura estabiliza el ángulo
desde el cual la Puga se dirige a
Dolor. "Me mira insistente", dice
la autora de la escritura, "diciéndome: yo te reconozco perfectamente, tú a mí todavia no, pero
lo harás, me canso si no. Yo acepto sin mayor resistencia, pero no
hago nada. Me dejo estar". Dolor, como bien lo anota luego la
autora, se muestra "escéptico
frente al cuaderno". Y, al menos
por esos momentos manuscritos,
los dos se dan la espalda. Se diría, incluso, que la escritura les
permite descansar.
En descripciones hechas en la
suspensión-de-juicio al que la
empuja Dolor, Maria Luisa Puga

80

relata cómo tiende la cama o
cómo avanza por su casa en una
silla que tiene ruedas pero que
no es una silla de ruedas. Todo
esto sin el menor asomo de
aurocompasión. Todo esto con
un austero sentido del pudor.
Con el tentativo caminar de
quien se adentra en un mundo
privado. iY qué decir de la manera en que le duelen las sillasl
iCómo aproximarse siquiera al
escozor que produce la arruga de
la sábana? iDe qué manera imaginarse al bastón que recoge la
tapa diabólica del shampoo?
iCómo no quedarse con el libro
entre las manos, la mirada suspendida en algún otro vacio que
cuelga de otra cuerda floja, cuando la Puga describe al HOMBRE
(las mayúsculas son suyas) que
la acompaña y le facilita la vida
con las siguientes palabras: "Me
siento muy bien en la camioneta, sólo que a veces lo miro de
reojo y sé que le sucedió algo:
una embolia que le paralizó todo
el lado derecho, o sea yo?"
Aceptar o someterse a los dietados de Dolor es aceptar, como
decia Judith Butler del luto, que
todo cambiará. Este es el diario
de esa clase de aceptación. Aquí
la autora se dirige a Dolor -ya
con rabia o con resignación, ya
con ganas de no verlo nunca o
extrañándolo cuando aparenta
irse, ya en el coloquialismo de la
chanza o las instrucciones de
uso destemplado- como el Otro
para quien la puerta está, finalmente, abierta.
Ésta es tu casa. Ésta es la casa
de ellos. Ésta es, por gracia de la
palabra, nuestra casa también. La
casa de la transformación más ardua. La casa donde el cuerpo cae. ro

�la complacencia
Entrevista a Gerardo Monsiváis

Fue en un departamento de Villa Coapa, en los límites de
• Tlalpan y Coyoacán, en la ciudad de México, donde comenzó todo.
Se trataba de la Escuela de Arte 20-1
(números que identificaban al edificio
y departamento, respectivamente),
como la denominaron algunos colegas
y amigos de Gerardo Monsiváis, Manuel Mathar y José Luis Rojas, los habitantes del lugar. Le llamaron Escuela
de Arte 20-1 precisamente porque se
convirtió en un lugar para la creación y
la reflexión. Junto con ellos, otros de su
generación, con las mismas inquietudes,
coincidieron entre música, libros, pintura, dibujo y conversaciones.

I

Monsiváis yMachar hablan llegado en 1995 procedentes
de Monterrey donde dejaron inconclusa la carrera de
Artes en la UDeM, para inscribirse en la Escuela
Nacional de Artes Plásticas de la UNAM. Alll
coincidieron con José Luis, capitalino de nacimiento.
A decir de Gerardo, la indisciplina (y un coctel
donde se mezcló la lejanía, el turno de noche, un añejo
plan de estudios y los grupos numerosos donde se
evaporaba la atención del maestro) se impuso a la
idea de concluir los estudios y terminaron por
desertar. De los tres, sólo José Luis se graduó.
Era la inquietud, también, por empezar a
producir, el deseo de crear un discurso propio, un
lenguaje, una decisión que a la distancia no suena
del todo desatinada. Porque ahí, en el modesto 20,1
de la Unidad Alianza Popular Revolucionaria
FOVISSSTE, comenzó todo.
11

La Panadería, un espacio alternativo que marcó época
en territorio defeño, propiedad de los artistas Yoshua
Okón y Miguel Calderón, fue el primer foro donde
formalmente se presentaron como colectivo, en 1997;
aunque ya hablan participado, todavía sin identidad
como grupo, en Inter Cambio 97, una selección de
instalaciones donde participaban artistas regiomon,
tanos y foráneos, curada por Marco Granados, en el
interior de una escuela abandonada de la Colonia
Loma Larga, en Monterrey.
A La Panadería llegaron por recomendación del
amigo de un amigo de un amigo, sin tener mucha idea
de la importancia del espacio. Lo que presentaron
fue un video de factura rudimentaria, grotesco hasta
decir basta, titulado Pumpin' Barbie: una historia de
sexo y drogas protagonizada por unos ejemplares de
la popular muñeca rubia.

"Ese primer contacto fue más reventado, más
sencillo, no habla una propuesta artlstica tampoco,
era de una sencillez diferente al arte contemporáneo
o al arte alternativo de ese entonces, muy ligado a la
onda underground. Ynosotros estábamos en un terreno
que no era underground, pero tampoco del círculo de
la Colonia Condesa del D.F., del arte alternativo".
El que habla es Gerardo Monsiváis, el menor de
tres hijos de un contador público y un ama de casa,
nacido en Nueva Rosita, Coahuila, en el verano de
1974. Es también quien cuenta cómo fue que
decidieron adoptar el nombre de Los Lichis y cómo
comenzaron a escribir su propia historia, desde lo
individual y lo colectivo, en las artes visuales yla música.
Lichis fue el nombre que le dieron a una perra
callejera que una noche llegó a su departamento y, al
dla siguiente, marchó temprano apenas abrieron la
puerta. La imagen y el vocablo se fundieron como
referencia de algo "gacho", enfermo, débil y a la vez
exigente, igual que una mascota sin dueño que jamás se
retira después de que le compartes un trozo de alimento.
"Es como una actitud, declamos que algo era "lichis"
cuando hacíamos algo chafa. Lo llamamos Producciones
Lichis [el primer trabajo que presentaron en La
Panadería] porque era una producción muy barata, muy
chafa, sarcástica y de humor negro", añade.
Y asl se quedaron, como Los Lichis.
Una vez que expiró la beca familiar, Monsiváis
regresó a Monterrey en 1998 y un año después Mathar
hizo lo mismo. Para entonces, Monsiváis comenzaba
a tomar el dibujo como lenguaje, además de obra
pictórica con esmalte aquidálico sobre madera.
Calcaba imágenes de revistas y libros para después
modificarlas al gusto con una fuerte carga de ironla y
burla, siempre ácida, algo que él advierte como un
sello personal.

CALCABA IMÁCENES DE REVISTAS Y LIBROS PARA DESPUÉS
MODIFICARLAS AL CUSTO CON UNA FUERTE CARCA DE IRONÍA
Y BURLA, SIEMPRE ÁCIDA, ALCO QUE ÉL ADVIERTE

BERTH.A WARIO

COMO UN SELLO PERSONAL

83

�Como reconocían que no eran músicos ni instru·
mentistas, las primeras ocasiones en que presentaban
su propuesta musical en público negaban su presencia, colocándose tras bambalinas y dejando tan sólo
las bocinas a la vista.
"Siempre fue la característica: negarnos como pro·
tagonistas, quitar la figura del artista y dejar las cosas
al azar", añade sobre esta postura, que también apli·
caban en sus presentaciones como arriscas visuales:
pocas veces, casi nunca, se dejaron ver en las inaugu•
raciones de sus exposiciones.
En el terreno de la música han participado en con·
ciertos dentro del Festival Otras Músicas, en el Cen·
ero de las Artes, en Monterrey (2004 ), en Radio
Ubertaite, en París (2000), en el Festival de Arte So·
nora en el X Teresa, ciudad de México (2000) y en el
Festival de Música Experimental en el Instants
Chavires Montreuil, Francia (2003), entre otros.
Hace unas semanas se presentaron en la MACO
(Feria Internacional de Arte Contemporáneo en
México), como Los Uchis, y el mismo Monsiváis enfoca la mitad de su energía creativa a la música.
Además han grabado discos como una compilación del sello Ligatripa, del curador Guillermo
Santamarina, así como cinco producciones independientes y, a propósito de su décimo aniversario, buscan ahora mismo el apoyo para lanzar una caja de discos que haga un recuento de su trayectoria.
En el 2000, en la Feria de Arte Contemporáneo de
París, conocieron al músico francés J.B. Favory, quien
los invitó a realizar un proyecto musical, algo que en
definitiva los marcó para continuar por ese camino
del arte sonoro. Poco, dice Monsiváis, sabian de mú·
sica de vanguardia y mucho menos habían advertido
que sus creaciones tenían mucho de ella.
Al tiempo que la música los unía, las propuestas
por el lado visual se desvanecían. Comenzaron, dice,

"Nunca me he tomado muy en serio las cosas, siempre he sido muy desenfadado, me gusta burlarme, no
es tanto que lo aplique como una estética o como un
lenguaje, es algo natural, me gusta jugar con las cosas; siempre me ha gustado agarrar el dibujito y po·
nerle bigotes; no hacía eso, hacía cosas peores. Es como
llegar y rayar algo, es un poco vandálico", señala.
La forma en que el artista de 32 años se abre al
diálogo clarifica lo anterior. Es espontáneo, sin poses
ni pretensiones.
El arte, dice, tiene que ver con la libertad.
"Me gusta trabajar sin miedo", agrega.
La metáfora y la sutileza nada tienen que ver con
él y su trabajo. Lo suyo es picarle las costillas al es·
pectador, generar risa o molestia, alterar el ritmo. Esa
delicia de provocar.
111

La habilidad para dibujar se dejó ver en Monsiváis
desde pequeño. Quizá por eso decidió inscribiese en
la carrera de diseño gráfico en la UDeM. Aunque
después de cursar cuatro semestres, un maestro, el
también artista Sergio de Osio, le sugirió mudarse a
la carrera de Artes, donde estaría un año nada más.
Pero la verdad es que, de adolescente, deseaba ser
músico.
Su familia no le hizo segunda a esa vocación en
ciernes, que surgió al tomar cursos de guitarra a los
14 años. Más que ejecutante de un instrumento, lein·
teresaba la composición y musicología. Quién diría
que, años más tarde, comenzaría a experimentar en
esta disciplina con el Colectivo Los Uchis.
Una caja con 700 casetes es el testimonio auditivo
de aquella etapa en el 20-1 de Villa Coapa. Por las no·
ches, Los Uchis, con una grabadora, improvisaban
sonidos que quedaban registrados como un trabajo
de improvisación, meramente experimental.

MOS ESPOSAMOS ENTRE LOS TRES DURANTE CUATRO DÍAS Y
TRES MOCHES. EM UM HOTEL, E HICIMOS UM RECISTRO EM
VIDEO, QUE QUEDÓ EDITADO COMO EM 12 HORAS, DE TODO LO
QUE SUCEDÍA

84

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•

••

a redundar sobre el mismo trabajo en colectivo que
reali;caban, además de que cada quien tomó su rumbo:
Monsiváis entre el dibujo y la escultura, Machar se
dedicó de lleno a la pintura y José Luis, quien aún
radica en la ciudad de México, se enfocó en la
escultura e instalación.
"La última buena pieza [en el 2000] refleja muy
bien eso. Nos esposamos entre los tres durante cuatro
días y tres noches, en un hotel, e hicimos un registro
en video, que quedó editado como en 12 horas, de todo
lo que sucedía, que no era mucho.

"Era como llevar al extremo la tensión entre los
tres porque ya estábamos batallando mucho para
trabajar juntos. Teníamos mucha pasión y de repente
las pasiones chocan. Nos fuimos dejando, pero lo que
sí mantuvimos, a la fecha, es la música", comenta.
Cerca de 16 exposiciones en un lustro, dentro y
fuera del pals, dejaron testimonio de Los Uchis.
IV

Lo primero que el grafista francés Pierre Raine les dijo
a Monsiváis y Machar, cuando lo visitaron en la

85

�1 ,

intercambios y las residencias. Para Monsiváis, en su
trabajo individual, también comenzaron los reconocimientos al obtener menciones honoríficas en la
Segunda Bienal Regional de Arte Joven, en la Reseña
Anual de la Plástica, ambas en Monterrey, en el
Encuentro Nacional de ArteJoven, en Aguascalientes,
y en la V Bienal de Monterrey FEMSA, donde mereció
el galardón por una memorable escultura de un burro
trajeado con el título "Ayudante general, buena
presentación".
"Era una obra para el público, más que para los
curadores o el jurado, y eso me gustaba mucho. Creo
que las cosas que hago son así, te hacen reaccionar
inmediatamente, te gustan o no te gustan, no te
resultan indiferentes, son fáciles de entender como
imagen", comenta.

Galeríá LaBF.15, en 1998, fueron los nombres de un
l'ar de galerías comerciales donde, según él, encajaba
mejor su propuesta. Porque ahí, en ese espacio que
un par de años antes había inaugurado, en una casona
de la calle Ángela Peralta de la Colonia María Luisa,
no había lugar para Los Lichis.
Pero no pasaron más de tres meses antes de que
Raine, el galerísta que marcaría un hito en la vida
cultural regiomontana, al difundir como nadie más el
trabajo de una generación de jóvenes creadores de la
localidad, reconsiderara su postura.
"En La BF.15 encontramos apoyo, apertura y un
diálogo increíble: mucha discusión, platicábamos mucho
y era muy rico; era enterarse, informarse y sentirse
apoyado. No era una galería comercial pero sí hizo una
labor de difusión muy importante que nadie había hecho
y que no ha logrado hacer nadie más", señala.
Aunque desapareció en el 2001, La BF.15 proyectó
a una carnada de destacados creadores, entre ellos a
Los Lichis. A través de esta galería, para ellos se dieron
en cascada la presencia en f erías de arte (las rn~s
importantes de España, Francia y México), los

Ha laborado en laboratorios de fotografía y talleres
de serigrafía, sitios que le han facilitado herramientas
para desarrollar algunos de sus proyectos. En fecha
reciente, se ha desempeñado como maestro de
escuelas públicas y privadas, en las áreas de diseño y
arte sonoro.
No le gana la prisa por vender ni se inquieta.
Trabajar y producir es lo que le interesa, más allá de
meterse a tientas en el mercado del arte, un terreno
que aún le resulta complejo.
¿Galerías locales? Hasta hoy, después de La BF.15,
no ha tenido una relación trascendente con alguna.
Falta compromiso, dice, porque no se vende pero
tampoco se promueve.
"No me frustra, creo que todavía me falta mucho
por hacer, me he tomado mis recesos, a veces me he
guardado un poquito, después salgo a buscar donde
exponerlo, siempre me la he tomado sin prisas,
enfocado en producir y pensar cómo crear el lenguaje
y el discurso, y cómo estar satisfecho con mi trabajo".
"La venta puedo decir que sí me gustaría, pero no
tengo prisa, prefiero que sea una oportunidad que se
presente algún día, bastante buena, estable, como La
BF.15, cuando vea algo asi voy a estar contento", agrega.
Son pocos de esa generación, que despuntó a
mediados de la década pasada, los sobrevivientes en
el escenario cultural de hoy en día. Algunos tiraron la
toalla, decepcionados por la desaparición de espacios
alternativos y la escasa oportunidad de venta. Y
aunque él es de los pocos que se ha sostenido, Monsiváis también se queja por la situación.
"Sucede algo, al artista nunca se le paga nada, es como
una concepción de que es un altruista apasionado por

su trabajo, que no vive de nada y que le encanta hacer su
trabajo gratis. Yes difícil", comenta.
VI

Compañero de la también artista Marcela Quiroga y
padre de dos niños, Marcelo y Ximena, Monsiváis está
hoy por demás comprometido con su trabajo creativo.
Todos los días invierte las últimas horas en trabajar,
siempre aislado y concentrado. Lo hace por temporadas,
en proyectos visuales, y a diario, en música.
"En la música encuentro el mismo proceso que en
los dibujos, en el sentido de que el espacio en blanco
(la hoja) es igual al de una gráfica donde se registra la
onda sonora. Lo que empiezo a hacer es agregar
sonidos y saturar", señala.
Si antes se apoyaba en mezcladoras, instrumentos
y caseteras, hoy ha convertido en su cómplice a la
computadora, por razones de espacio, tiempo y
posibilidades. Asi puede mezclar archivos de sonido
y generar composiciones que sólo ahí se podrían hacer.
Hoy, advierte también que la paternidad lo ha
cambiado.
"Es una experiencia, en otro orden de ideas,
increíble. Me hace convencerme más de que no
debo frustrarme todavía por la cuestión económica,
por no vender. Me hace agarrar más fuerza para ser
más cabrón, más incisivo con mi lenguaje, con la
forma en que hago las cosas. Ser más fuerte para no
dejarme, para no sucumbir, para no ser complaciente", expresa.
Si que todavía falta mucho por contar de esa historia
que inició en el 20-1 de Villa Coapa, en los límites de
Tlalpan y Coyoacán, en la ciudad de México. to

ADVIERTE TAMBIÉN QUE LA PATERNIDAD
LO HA CAMBIADO ... ME HACE ACARRAR MÁS FUERZA

V

Con 25 exposiciones colectivas en su haber (con su
firma personal) y cuatro individuales, para Monsiváis
siempre ha estado muy claro que debe buscar otros
medios para subsistir. Del arte, por ahora, no vive.
86

PARA SER MÁS CABRÓN ... MÁS FUERTE
PARA NO DEJARME, PARA NO SUCUMBIR,
PARA NO SER COMPLACIENTE

87

�otty Rosenfeld regresa a la memoria de los hechos con una ~placable
video~instalación: Cuenta regresiva* irrumpe, interrumpe, mterroga
arriesgadamente las operaciones políticas y econó~ca~ qu~ han
dejado su tan decisiva y desquiciada impronta en la ps1q~:s chilena.
Tras una larga trayectoria como pionera en la producc1on de una
visualidad incómoda, como atenta pensadora, como activa protagonista cultural de
nuestra historia reciente, Rosenfeld emplaza en la galería su producción última: un
mediometraje que usa como pretexto un guión literario de Diame!a 1:ltit (su ~s~órica
socia en anteriores incursiones) para documentar, de manera ficc1onal y cnnca, la
crisis de una sociedad atravesada por los ecos del pasado. Ecos tenaces, pertinaces,
insistentes ecos que, al igual que nuestra historia, no terminan de estabilizarse Y
continúan resonando como ese obsesivo "no, no, no" de su video iAy de los vencidos!
duales sino también sus solidaridades colectivas mediante la instauración de un capitalismo autoritario.
Cuenta regresiva conjetura lúcidamente una "íntima
solidaridad" entre el totalitarismo y la democracia. Esta
sospecha, ya apuntada por Giorgio Agarnben, vislumbra que la gramática y la aritmética del Poder es en todos los casos una misma: un mismo calco para todos los
cálculos. La supuesta antinomia entre uno y otro régi
men entonces sería sólo aparente, y debiera entenderse
como un campo de tensiones polares sin solución de
continuidad Rosenfeld trabaja bajo el supuesto de la

Esta particular sacada de cuentas no puede sino asumir
un talante regresivo: yes que, como se yerifica en las obras
completas de Rosenfeld, el momento originario, tristemente fundacional, es el Golpe: un golpe desproporcionado y traumático que una mañana de 1973 cae violen
tamente sobre Chile. La revisión del momento actual
implica entonces, forzosamente, una \'Uclta atrás, una
Yoltereta mental desde los tiempos presentes de la
inacabada transición (paréntesis histórico todavía abierto e incierto) hacia los crueles tiempos de ese régimen
que se propuso "quebrarn no sólo a los sujetos indh'Í88

aterradora percepción de que ese periodo de violencias
que quisimos imaginar para siempre concluido persiste
tanto concreta como simbólicamente en el presente.
En este esquema la deuda moral propiciada por el
régimen anterior no logra saldarse, sigue generando intereses. Y el oficialismo, sumido en un punzante conflicto ético, intenta pagarla utilizando una lógica económica impúdicamente heredada que se plantea, como
solución y cierre, la compensación monetaria. Pero la es
trategia elegida para cauterizar el trauma inscrito en los
cuerpos de los sujetos más \.'llllerados (mediante la ne
gación del pasado y la negociación del olvido) se revela
impracticable. La memoria se resiste a ser cancelada:
queda abierta, se reactiva a cada instante. Y no es sólo
que la cuenta corriente de la memoria sea obstinada,
repetitiva, improductiva; no se trata simplemente de que
la memoria se haya quedado girando en banda como el
voceo de las cifras en la Bolsa de Comercio, como los
clientes que entran y salen y dan vueltas, incesantes, en
la casa de empeño de la Tia Rica; es, más bien, que la
memoria asiste al fracaso y le pasa su propia cuenta a la
gesta democratizadora.
OUlá4 PUEDE ESTAR TRANQUILO .A.OUi

Desde su inicio el trabajo de Rosenfeld se ha comprometido a poner en evidencia las operaciones del poder desarticulando sus lineales procedimientos y desmontando sus oficializados protocolos. Con vocación incisiva y
experimental, Yolviendo sobre los hitos de su propio recorrido, la artista desestabiliza aqui, ahora, provisionalmente, el espacio de la galería. Mediante la proyección
simultánea de cuatro montajes diferentes del mismo
mediometraje, basados en las tomas de distintas cámaras, la artista potencia los diversos ángulos de la escena
a la vez que amplia y hasta radicaliza el acceso a acaso

contradictorios puntos de \'ÍSta, enseñando incluso la
calidad ensayística del texto Qos actores "leen" el guión)
y el artificio de la filmación Qos camarógrafos e ingenieros de sonido "ejecutan" su trabajo).
Esta puesta en galería socava toda fijeza: las gigantescas pantallas dobles se mueven mientras el programado girar de los proyectores quiebra la premeditación
previa de la secuencia. Este perturbador efecto caleidoscópico altera la convención cinematográfica, la indole
teatral del texto y hasta el pacto realista, distanciándose
del imperativo de la verosimilitud al exponer el entramado (siempre subjetivo, siempre deliberado) de su arte.
Hasta la narrativa de Cuenta Regresiva debe asumirse provisional, conjetural, condicionada a la arbitraria interpretación.
Como proyecto limitrofe, la instalación misma parece bordear la crisis; y quizá la verdadera maniobra de
esta puesta consista precisamente en subrayar el estado
altamente convulsionado yla trastornada circunstancia
de esos sujetos (familiares de detenidos desaparecidos a
la vez que actores o artistas) que protagonizan la imagen. La desasosegada proyección porta su propio desborde, se revela como perfecto correlato de esa paranoica pero certera pregunta que parece permear toda la obra:
"lQuién puede estar tranquilo aquí?"
Nadie rú nada parece, en verdad, estar en calma. Desde que surge la convocatoria a la cena oficial, la sola mención de ese banquete produce ecos de terror, parece proyectar en la mente de estos sujetos la posibilidad de una
nueva (o vieja) sesión de tortura, o de un tortuoso pacto
de oficialización de la memoria. La eventual cita aviva
los recuerdos a la vez que suscita toda suerte de tensiones entre ellos. Es particularmente álgido el aparente
debate por el rescate de los muertos: en este punto se
conjugan la indole culposa del olvido (y su alto precio),

LHüMERUAME

CUENTAS
89

�que representando un incógnito poder se presentan para
certificar la invitación a la comida oficial, ostentan la
misma catadura y una gestualidad consonante. Hay algo
quiltro en cada uno de los personajes, un abandono de
cierta racionalidad supuestamente humana; se rigen por
el instinto y las envidias feroces y entre todos se husmean para reconocerse o se rascan el cuerpo pulgoso.
La cena oficial es el momento del "bocado" de todos
los perros. Ya recibir el jugoso mordisco del pago (o del
palo) deben asistir, lo quieran o no. Porque de nada vale
resistirse a la convocatoria una vez que reciben el
protocolar instructivo con sus exigencias: llegarpuntualmente, a las siete de la tarde, con las manos limpias, las
vestimentas impecables, y sin hacer "el menor comentario". Se trata de una recaída en normas arbitrariamente
arbitradas por el nuevo régimen, con su modernizada
metodología de higienización política y la renovación
de otro pacto de silencio.
En la cena es obligatorio también proclamar el propio nombre. Esta exigencia desata, una vez más, resonancias angustiosas: produce un viejo pero auténtico
pánico a ese procedimiento de abstracta identificación
(ese que los familiares combatieron añadiendo al puro
nombre, sin cuerpo, el registro fotográfico del rostro,
reponiendo asi la realidad física del desaparecido en las
calles de la protesta).

el ostentoso fracaso de "los trámites" que algunos han
realizado, la pugna por las recompensas estatales, la competencia por el poder que se le otorga a algunos (nunca a
todos los) muertos.
Esa plusvalía de ciertos desaparecidos célebres
detona las rivalidades. "¿A quién mataron primero?" es
una cuestión a la que nadie responde, porque nadie puede asegurar una fecha en tanto la empresa desapare.cedora
alteró toda cronología. Pero esa incertidumbre gatilla el
neurótico hacer de la cuenta. Cuántos muertos tienes.
Cuántos muertos te devolvieron. Cuantos muertos te
sacaste de encima y cuánto te costaron.
CUERPOS SOMÁTICOS, MOMBREI IILEMCWM)S

Puestos a competir por la materialidad simbólica y económica de cada desaparecido, por el deseo de negociar
un estatuto político en el sistema actual, los personajes,
atrapados en esta ineludible Cuenta Regresiva se interrogan a gritos, se calumnian, se gruñen, se mean de miedo
y amenazan con ponerse a vomitar. Perforrnan somáticamente el ritual de la violencia emplazada en la memoria del cuerpo.
La somatización del recuerdo es el síntoma: se reviven auditivamente los lacerantes ladridos de unos perros ausentes o se rememora olfativamente el hedor a
mierda de la perrera dictatorial. En la libre asociación

que estimula esta obra, el Régimen Militar evoca la imagen de una perrera que redujo a la ciudadanía a su esta
do más salvaje (¿el del capitalismo salvaje?) bajo el aus
picio de un dictador que fue popularmente investido con
cl canino apelativo de perrocha. Pero no sólo sus agentes
son recordados como quiltros rabiosos, los indi\iduos

La exigencia del nombre produce un inmediato estado de alerta: todo nombre puede ser puesto en una lista,
sea la de la cena oficial o la de la es-cena de la tortura yla
desaparición. El peligro siempre latente de la delación
es evocada en ese insistente "¿diste nuestros nombres?"
yen la respuesta, "por supuesto que di sus nombres, ¿qué
más podía hacer?", y también en la excusa para la entrega de algún vecino de antaño: "Corno si yo tuviera la culpa de que los reconociera".
El nombre del vivo funciona en exacta oposición al
cuerpo del muerto, pero ambos se desean y se defienden

• El video-instalación Cuenta Regresiva estuvo en d Centro Cultural
~atucana 100. en Santiago, Chile, en noviembre y diciembre de 2006. El
mediometraje que Je sirvió de soporte es una versión libre del guión
literario "La invitación, d instructivo" de la escritora Diamela Eltit.

como únicas pertenencias. Tanto el cuerpo desaparecido (su valía simbólica, su recompensa económica) como
el nombre de los vivos (su estatuto, su capacidad de ríes
go) son disputadas, y uno sólo puede sospechar que por
este motivo el guión los suprime. Cuenta regresiva neutraliza la referencialidad específica negándose a entregar a
sus personajes, dejando como única huella de esa borradura la mención de "el nombre del nombre". Y en ese
nombrar del "nombre" se advierte un nuevo gesto de resistencia ante las potenciales operaciones de apropiación del poder.
EL MIEDO, EL MEO

. En su punto más dramático, más propiamente teatral,la

video-instalación de Rosenfeld expone un espacio de
encierro físico y pslquico que es también social y político. Aqui la artista le ha dado la espalda al escenario urbano de sus primeras cruzadas para grabar dentro de un
desamparado recinto industrial. La operación final será
montarla en el recinto (también) cerrado de la galería.
El céntrico local de exposición es otra zona de confinamiento para la producción subjetiva, pero se vislumbra
apenas corno una ampliación de la escenografía (¿hogar,
albergue, hospital, prisión, perrera oficial?) que a su
vez es apenas una ampliación del espacio mental de
una trastornada memoria. Cada espacio funciona

como soporte para la proyección de desvaídas pero
múltiples imágenes. En todos esos espacios (galería,
escenografía, mente) se siguen ejecutando los ecos del
pasado en diferentes formatos.
No se trata simplemente de exhibir el trauma en su
disposición espacial, el deseo de esta obra es revelar cl
miedo corno otra cárcel de la que no es fácil escapar. Aquí
la palabra posibilita la fuga: ese miedo en su forma depu
rada, en su síntesis fonética y hasta semántica, se trans
forma en el liberador desahogo del me.o. (Entre el miedo
y el meo hay un precario balbuceo que relnite a las per

turbaciones lingüísticas ya presentes en otros trabajos,
tanto de Rosenfeld como de Eltit.) En Cuenta Regresiva la
incontinente mujer se mea de miedo, siempre de pie,
como quiltro y sin cesar, sin pudor, sin pensar. Mea para
expulsar simbólicamente a los muertos que se le han
quedado "incrustados, cautivos, presos, clausurados"
entre sus piernas (muertos incómodos corno cálculos en
el riñón). Pero los muertos son ese residuo calcificado
que no se puede eliminar, y entonces, ¿por qué sigue
meando? Por puro placer, tal \'ez como una gracia. En la
imperante lógica económica, mear es un gasto objetable,
un descontrolado derroche de mal gusto (y nada higiénico} Se trata de un insistente desborde activado por
un instintivo y abyecto gesto de resistencia.
Y Rosenfeld recupera este gesto radical para resig
nificarlo en su propia obra, dándole a la orina y al acto
de mear una última, irónica vuelta. El desencanto ante
la utopía democrática de la que Rosenfeld formó heroi
ca parte ha generado con el tiempo un ácido reproche
hacia ese evidente descalce entre las expectativas políticas de la izquierda y el emprendimiento continuista del
Poder. Acaso el gesto más cargado simbólicamente sea
el del personaje que levanta la palangana llena de orina
femenina y la lanza contra la pared en el preciso instante en que aparece proyectada la imagen más emblemática
de Rosenfeld: la emblemática cruz del "No Más...", esa

que la artista trazó sobre el pavimento, delante del Palacio de la Moneda, en el año 1984. Si la artista había hecho de la cita de su propio trabajo una estrategia de la
memoria, aquí desmonta su propia operación y la transforma en arma discrepante. La humedecida y hedionda
cruz del desacato (ésa que se comirtió en simbolo de la
cruzada contra la dictadura) nos refresca la memoria:
nos dice que ese deseo colectivo se mantiene toda\1a
corno cuenta pendiente. Sobre esa cuenta abierta se
cierne la mirada más crítica, el ensayo más urgente
de esta obra. ro

90
91

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El intertexto del western en La Guerra Silenciosa

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A FINES DE LOS AÑOS SESENTA DEL SIGLO PASADO, ALGUNOS NOVELISTAS DE LA LLAMADA "NUEVA NARRATIVA LATINOAMERICANA" INICIAN UNA
POLÉMICA EN TORNO A LA NOVELA REGIONALISTA, A LA CUAL ACUSAN DE SER "PRIMITIVA" O "IMPURA", DE TENER UNA ESTÉTICA TRADICIONAL
REDUCIDA A LAS FORMAS DISCURSIVAS DEL REALISMO Y DEL NATURALISMO DECIMONÓNICOS, Y
DE SER INCAPAZ DE REPRESENTAR LA REALIDAD
CONTEMPORÁNEA (FUENTES, 1980; VARGAS
LLOSA, 1969)1. COMO CONSECUENCIA DE ESTA CRÍTICA, SE HABLA OTRA VEZ DE LA "MUERTE DEL
INDIGENISMO" (RODRÍGUEZ LUIS 1980)2, JUICIO
REPETIDO POR VARIOS CRÍTICOS DURANTE LOS
AÑOS OCHENTA DEL SIGLO XX.

93

�los únicos capaces de superar esta inmutabilidad absoluta (Yviricu, 1991).
En cierto sentido, la caracterización del héroe
tanto en las pehculas western como en las novelas
de Scorza se parece a la del héroe de la epopeya griega, tal como lo describe Georg Lukács (1971): "El
héroe de la epopeya en rigor nunca es un individuo", y "el tema de la epopeya no es el destino individual, sino el de la colectividad" (57). Esta definición se puede aplicar a algunos personajes de La
guerra silenciosa que, a lo largo de las novelas, se convierten en héroes alegóricos (Cornejo Polar, 1979).
El pastor Fortuna to en Redoble por Rancas no es nada
más que un s!mbolo de la fortuna y de la capacidad
de resistencia a la represión política de la comuni,
dad de Rancas. Raymundo Herrera, el protagonista de El jinete insomne, representa la memoria colectiva de los habitantes de Yanacocha. Además,
Héctor Chacón, Garabombo y Raymundo Herrera
se caracterizan por sus facultades sobrehumanas
de ser invisibles, insomnes o infatigables y por su
ejemplaridad moral (Wirnsberger, 1992). Hay otra
semejanza entre la épica griega y las novelas califi,
cadas por el mismo Scorza como "cantares". Los
héroes tienen que seguir su camino trágico a pesar
de los oráculos o de los avisos por parte de sus amigos, a pesar de los sueños y de la profecía de la coca,
como se percibe en los casos de Héctor Chacón y
Raymundo Herrera (Scorza, 1983; 1984b).
A pesar de estos paralelos entre los protagonistas de la epopeya y los de las novelas de Scorza, ni
los héroes de La guerra silenciosa ni los del western
son estrictamente héroes épicos. Mientras que la
epopeya representa la realídad de "un cosmos cerrado" (Lukács, 1971: 46), en la novela ya se volvió
problemática la relación entre el individuo y la so,
ciedad, dado que esta última no ofrece una respuesta satisfactoria a las demandas personales y a la
búsqueda del individuo del sentido de la vida entera (Lukács, 1971).
Esta problemática se refleja tanto enla soledad casi
absoluta de Héctor Chacón, Gacabombo y Raymundo
Herrera en La guerra silenciosa como en el clíché del poor
lonesome cowboy en el clásico western. En este sentido,
los protagonistas de las novelas de Scorza y los del
western se encuentran a medio camino entre los héroes de la epopeya griega y los de la "epopeya burgue,
sa" sin posibilidad de avanzar ni en la una ni en la

Pero a partir de la década del sesenta, se puede constatar una modernización formal en las novelas
indigenistas de algunos autores Qosé María Arguedas,
Rosario Castellanos y Manuel Scorza, entre otros).
No solamente incluyen los elementos "impuros" de
folklore, mito, épica, panfleto e historia, es decir, de
los discursos "arcaicos" y políticos, sino también las
técnicas discursivas de los medios masivos y en algunos casos las del cine, técnicas significativas pata la
renovación formal de la novela regionalísta3.
Pata caracterizar tanto esta modernización formal
como el crecimiento del espacio representado en esta
narrativa conforme a las transformaciones de los conflictos socioeconómicos a nivel nacional e internacional se introduce la noción de "neoindigenismo" (Cornejo Polar, 1984; Escajadillo, 1994). Considerando esta
renovación formal del indigenismo, el propósito de
mi articulo es demostrar las influencias de técnicas
cinematográficas y especialmente el intertexto del
lenguaje del western en la pentalogía La guerra si/en,
ciosa, de Manuel Scorza.
La influencia más obvia del clásico western de los
años rrienta y cuarenta del siglo XX4 en el ciclo narrativo de Scorza se puede observar en la caracterización de los héroes que son exclusivamente buenos o
malos (Gras Miravet, 2003; Yviricu, 1991). Ni los "buenos", es decir los protagonistas indigenas (Héctor
Chacón y Fortunato en Raloble por Ranca.s, Gacabombo
en Garabombo, el invisible, Raymundo Herrera en El jinete insomne y Agapito Robles en Cantar de Agapiro Robles), ni los "malos", es decir los gamonales y los rnilítates, cambian su ética, sus valores o sus actitudes en
el transcurso de los acontecimientos de La guerra silenciosa. Los grupos de figuras secundarias y los protagonistas intelectuales en La tumba del relámpago son

1

Para una critica de estas reflexiones sobre la novela regionalista, cf.
Cornejo Polar (1979: 58,60).
2
En cieno sentido, esta proclamación de la "muerte del indigenismon no
es más que una repetición de las afirmaciones de Luis Alberto Sánchez
e.n la polémica con José Carlos Mariátegui (en Aquézelo Castro, 1976).
3
Son pocos los criticas que dudan que haya diferencias fundamentales
entre las técnicas literarias de la llamada "nueva novelan y la novela
neoindig,nista (Cristal, 1988; Sacoto 1985: 68).
• La fase "clásican del western termina a fines de los afias cuarenta, cuando
ya no se caracteriza al héroe de manera sumamente positiva. Thomas
Schatz (1988) afirma que "the hero's ambivalent starus was foregrounded
through a d.istinctive narrative device that appeared in many westerns,
especially during the late 1940s and afterward, while the genre was
outgrowing its more simplistic classical formulation" (30-31). Phi] Hardy
emplea una pertodización similar de las distintas fases del western (1983).

94

western. Dacio Puccini (1986) ha constatado la existencia de ciertas analogías en la elaboración del argumento, e incluso en el gusto del autor peruano por
detalles cinematográficos. Para analízar más a fondo
estas analogías voy a referirme a la estructura básica
del argumento del clásico western, tal como la define
Will Wright (1975).
Wright hace uso del siguiente modelo del classical
plot, que se percibe con pocas divergencias en películas clásicas como Shane, DodgeCity, Duel in the Sun y The
Far Country. El argumento consiste en los siguientes
momentos o pasos importantes de la película: l. El
héroe entra en un grupo social. 2. El héroe es desconocido en la comunidad6. 3. Se revela que el héroe tiene capacidades excepcionales. 4. La comunidad reconoce una diferencia entre sus miembros y el héroe,
y le concede un estatus especial a este último. 5. La
comunidad no acepta por completo al héroe. 6. Hay
un conflicto de intereses entre los villanos y la comunidad. 7. Los villanos son más fuertes que la comuni,
dad; los miembros de la comunidad son débiles. 8.
Existe una relación de amistad o un respeto marcadamente fuerte entre el héroe y uno de los villanos. 9.
Los villanos amenazan a la comunidad. 10. El héroe
evita enredarse en el conflicto. 11. Los villanos ponen
en peligro a un amigo del héroe. 12. El héroe se pelea
con los villanos. 13. El héroe vence a los villanos. 14.
La comunidad está segura. 15. La comunidad acepta
al héroe. 16. El héroe renuncia a su estatus especial.
Si comparamos este esquema con las líneas de argumento en las novelas de Scorza, se desprenden las ana,
logias entre los dos géneros. En Garabombo, el invisible, el
héroe entra en el grupo de los comuneros de Yanahuanca.
Aunque es conocido en esta comunidad, no forma parte
de la misma. Fue arrendatario en la hacienda Chinche, y
además regresa a la región después de una larga pena de
prisión (Scorza, 1984a). Como en el western, hay una
oposición entre la vida familiar, establecida, de los comuneros y la vida sin domicilio (Wright, 1975), casi nómada de Gacabombo (Scorza, 1984a). La capacidad ex,
cepcional de Gacabombo consiste en su invisibilidad.
Mientras que ésta se representa como una invisibilidad
social antes de su detención. "No lo veían porque no lo

otra dirección'. En parte, esta ambivalencia es el resultado del intertexto de la líteratura popular, en el
caso del western, y del intertexto de la misma cinematografía western y de otras formas de la literatura
popular en el ciclo narrativo de Scorza (Gras Miravet,
2003; Puccini, 1986). Además, en La guerra silenciosa,
la caracterización de los protagonistas indígenas
como héroes alegóricos refleja la influencia del referente (el mundo indigena) en el texto, y de esta manera la heterogeneidad de la novela neoindigenista
(Cornejo Polar, 1984; Puccini, 1986; Schrnidt, 1996).
La caracterización de los protagonistas no es la
única semejanza entre las novelas de Scorza y el

6

Wright usa el término "comunidad" en el sentido más amplio de la
palabra. No se debe confundir esta noción con la de las "comunidades
indígenas" de los países andinos.

5

Con respecto a la ambivalencia del estatus del héroe del western cf.
Wdle (1992).

95

�rencia más importante consiste en el desenlace de la
última batalla. Mientras que el show down del western
termina siempre con la victoria de los hombres buenos, no hay happy end en ninguna de las novelas de La
guerra silenciosa. La derrota de los campesinos en
Garabombo, el invisible es casi total. Aun el propio héroe muere durante la masacre (Scorza, 1984a). Al mismo tiempo, esta derrota muestra la necesidad de la
acción colectiva, y de esta manera el autor mantiene
la esperanza de una rebelión victoriosa de los campesinos en el futuro. Al final de la novela, algunos líderes del movimiento campesino se encuentran en el
Bosque de Piedra para planear una rebelión general
(Scorza, 1984a). En esta escena, los comuneros y los
colonos ya no tienen nombres ni apellidos individuales, sino que se nombran según su procedencia de las
comunidades de la región.
En este sentido, no solamente muere el héroe en el
show down de la novela, sino con él la creencia en la posibilidad del éxito de un solo individuo en la lucha de clases. No es por casualidad entonces que el jinete insomne
Raymundo Herrera, el héroe de la tercera novela de La
guerra silenciosa, es descrito como la mera sombra de un
individuo. Por esto, Garabombo, el invisible representa, a
pesar de los paralelos entre la trama de la novela y la
del western, una critica de la ideologia de este género
cinematográfico, y sobre todo del individualismo excesivo justificado por el western clásicc7.
Los paralelos entre la estructura del argumento del
western y la de la segunda novela de Scorza aquí analizados no sólo están presentes en Garabombo, el invisible, sino también, con unas pocas variaciones, en una
de las dos tramas de Redoble por Rancas. Las aventuras
de Héctor Chacón se pueden comparar con la "variación de venganza" del classical plot (Wright, 1975) porque el bandido Chacón representa al clásico outlaw,
al héroe bueno que no forma parte de la comunidad y
que permanece en una situación aislada y socialmente marginada. A diferencia de Chacón, Agapito Robles, en la cuarta novela del ciclo, representa un estado de mayor integración del héroe en la comunidad.
Si bien hay momentos en que se siente solo por la falta de solidaridad de los comuneros aterrorizados por
los terratenientes y por las fuerzas armadas, en general, él es el héroe más integrado en la comunidad in-

querían ver. Era invisible como todos los reclamos, los
abusos y las quejas" (163-164); ahora, él mismo la usa
como un arma política:
iSerta invisible! El rrúsmo difundirta la soberbia impostura. iSeria invisible para todos los hacendados y vigilantes del mundo, y transparente, inaprensible, intocable, invulnerable, prepararta una magna sublevación!
(164-165)
Esta invisibilidad y el coraje le dan al héroe un
estatus especial dentro del movimiento campesino.
Aunque algunos comuneros y colonos le ayuden a
Garabombo en su lucha contra los hacendados por la
recuperación de sus tierras, él no es aceptado completamente por la mayoría de los miembros de la comunidad. Después de las confrontaciones anteriores,
muchos de ellos no quieren apoyar al héroe porque
tienen miedo o porque se pasaron al enemigo (Scorza,
1984a). En una conversación de Garabombo con el
boticario Lovatón, este último le informa sobre los
cambios ocurridos durante el tiempo de su permanencia en la cárcel, y asi muestra la debilidad, la angustia y la apatia de los comuneros de Yanahuanca
(Scorza, 1984a). Amador Cayetano afirma que muchos
de ellos "no quieren ni oír la palabra reclamo" (164).
Esta pasividad de los campesinos también se percibe
en la mayoría de las películas clásicas del western,
sobre todo en aquellas cuyo tema es la salvación de
los pobres campesinos mexicanos por un héroe anglosajón (Welle, 1992).
Después de unos meses de agitación política
(Scorza, 1984a), Garabombo logra convencer a los comuneros de que la recuperación de sus tierras es la
única manera de contrarrestar las amenazas permanentes de los terratenientes. Al mismo tiempo, la comunidad acepta al héroe. Cuando los comuneros recuperan la hacienda Chinche, Garabombo renuncia a
su estatus especial, se vuelve visible porque ya no necesita su atributo excepcional en el momento de la
acción política colectiva.
En todos los puntos mencionados, la estructura
del argumento de Garabombo, el invisible coincide con
la del clásico western. Sin embargo, hay notables diferencias entre la novela y el cine western. Garabombo
no tiene una relación de amistad con uno de los villanos, y por esto no trata de evitar su propia intervención en el conflicto en ningún momento. Pero la dife-

7

96

Con respecto a la ideología del western, cf. Wright (1975: 181-182).

digena, a la cual representa en su función de personero. Aunque Robles comparte con Chacón, Garabombo y Raymundo Herrera ciertas caracteristicas
del hombre bueno del western, ya no dispone de capacidades excepcionales. De esta manera, el movimiento campesino en Laguerra silenciosa está representado cada vez más como una rebelión colectiva, desde
el individualismo de Chacón hasta las acciones comunitarias en Cantar de Agapito Robles.
Se pueden observar todavia más paralelos entre el
western y las novelas de Scorza. Las técnicas del suspense y ciertos detalles y escenas muestran claramente la influencia del género cinematográfico en La guerra silenciosa. En la descripción de algunas figuras
prevalece el aspecto exterior, y de esta manera los lectores se dan cuenta, desde el primer momento, si la
persona pertenece al grupo de los hombres buenos o
a los villanos. Desde la primera frase de Redoble por
Rancas sabemos que el «traje negro" (Scorza, 1983: 13)
representa al villano, el juez Montenegro, que es la
personificación del Mal. Algunas escenas de las novelas parecen directamente tomadas de una película
western. Garabombo, por ejemplo, reacciona a una
situación aparentemente sin salida exactamente como
el héroe del western. Para él, no es el momento de
hablar sobre las posibles soluciones del problema, sino
las situaciones de alta tensión siempre tienen una sola
solución: la acción directa como respuesta intuitiva.
No contestó. Ebrio, saltó sobre su caballo. Galopó,
galopó, galopó. Atardeciendo subió a una cumbre,
esperó la oscuridad. En el hielo de esa noche decidió
volverse invisible, mejor dicho propagar la herejía de
su invisibilidad (Scorza, 1984a: 164).
La siguiente escena mantiene el suspense cinematográfico y muestra que la sola entrada del héroe consigue un cambio abrupto en el comportamiento de la
masa campesina que, después de la proclamación de
Garabombo, se convierte de una comunidad pasiva
en el sujeto de la rebelión.
La esquina infligió entonces un caballo, un poncho, un
jinete, iGarabombo!
Gritos crinaron la plaza.
De espaldas a la noche creció Garabombo. Se apagaron las conversaciones. Piafando ingresó el caballo "del
que recorría el mundo anunciando la libertad con su

97

bombo". El Invisible avanzó. La multitud lo rodeó... Desde la nieve del soberbio caballo, Garabombo gritó:
-iChinchinos: hemos envejecido reclamando! Hemos gastado nuestros años sentados en los pasadizos.
iAños de años suplicando! iNunca obtuvimos nada! (...)
iCaiga quien caiga esta noche recuperamos! Por todo
Paseo las comunidades avanzan. iNadie nos detendrá!
El hombre muere... iPero moriremos peleando y nadie
escupirá sobre nuestra memoria! (173-174).
COMO SE VE, LOS HÉROES DE SCORZA.
TAMPOCO MUEREN EN LA CAMA.

En las escenas finales de sus novelas, Scorza usa las
mismas técnicas del suspense que los directores del
western. En La guerra silenciosa hay la misma atmósfera de espera, la dilación, la expectativa ansiosa. Redoble por Rancas, por ejemplo, termina con una carrera
entre Fortunato y la Guardia Civil, porque el primero
quiere advertir a los campesinos el avance de los militares hacia Rancas. La persecución, considerada por
Alfred Hitchcock como la máxima expresión del cine
Yempleada por D.W. Griffith en casi todos sus clásicos western (Kracauer, 1965), cumple en esta escena
la función de crear una atmósfera de alta tensión antes del showdown. Pero a diferencia de la cinematografía western, en las novelas, este combate no termina
con la salvación de los "buenos" a último momento
anunciada al son de las trompetas de la caballería, sino
que la llegada de los militares significa precisamente
la derrota definitiva de los campesinos.
En este sentido, la narrativa de Scorza se puede
entender como una parodia del clásico western. El
autor peruano hace uso de todas las analogías antes descritas (la caracterización de los protagonistas, la estructura del argumento y de la trama, las
técnicas cinematográficas) con el fin de superar la
ideología del western. En las películas de la fase
clásica, la caballería representa a los "buenos"
mientras que los indígenas son los villanos. Al fi~
nal, el héroe, a pesar de su estatus un poco anárquico y ambivalente (Schatz, 1988), se integra en
una sociedad civilizada. La acción de la caballería
impone el control y la legalidad estatal, y significa
la victoria de la civilización sobre la barbarie. En
La guerra silenciosa, es al revés. Las instituciones estatales son corruptas y se convierten en el instrumento de los terratenientes para la represión de la
rebelión campesina. El Estado no representa más

�que la institucionalización del Mal y de la barbarie
con el pretexto de civilizar a los indigenas. Estos
últimos, a diferencia de en el western clásico, son
los hombres buenos, los civilizados.
Si bien las novelas de Scorza representan parodias del cine western, la intertextualidad con la cinematografía se manifiesta en aspectos de la construcción del discurso novelesco posiblemente
inconscientes al mismo autor. Las novelas repro·
ducen las estructuras esquemáticas del argumento
y de la caracterización de los héroes del western, y
de esta manera dan una imagen bastante simplificada de los conflictos socioeconómicos en el Perú
de comienzos de los años sesenta del siglo pasado.
El antimperialismo romántico de Scorza, tal como
se expresa en sus novelas, y la descripción del referente indígena mediante la caracterización de los
protagonistas a manera de los héroes del western
conducen a una simple dicotomía de "buenos" y
"malos". En cierto sentido, esta dicotomía domina
toda la historia del indigenismo, e indica su heterogeneidad y la idealización y estilización necesaria del indígena en la narrativa indigenista constatada por José Carlos Mariátegui (1989).

8 último torno de la pentalogía de Scorza, La tumba del relámpago, "aglutina, reasume, interpreta y corrige la semanticidad de las cuatro novelas ante~ores" (Pranzetti 1987: 112). En esta obra se rescnbe
también la historia de los héroes que se parecen a los
del western. Durante la recuperación de la hacienda
Paria, Genaro Ledesma tiene una visión: ve a Héctor
Chacón, Garabombo, Raymundo Herrera y Agapito
Robles, pero resulta que se trata de una alucinación
(Scorza, 1988). Con esta imagen, los héroes de las cuatro novelas anteriores se convierten definitivamente
en héroes alegóricos que representan ciertos aspectos o fases del movimiento campesino.
El protagonista de La tumba del relámpago, Genaro
Ledesma, al contrario, se presenta como una persona que cambia sus puntos de \ista y que experimenta un desarrollo psicológico durante los
enfrentamientos con la sociedad y con el enemigo
político. Es un intelectual con una alta conciencia
histórica y política que, a pesar de las declaraciones scorzianas sobre el rol de los campesinos como
vanguardia revolucionaria, se convierte en el hder
ideológico del movimiento campesino (Díaz Caballero, 1983). El intelectual aparece como "intérpre-

te privilegiado de la historia, que se autoconcibe
como parte natural de la vanguardia política, posición legitimada por su identificación moral con el
conflicto y por su superioridad cultural" (Moraña,
1983: 188). Debido a la influencia de la cinematografía western en todo el ciclo narrativo de Scorza,
el protagonista intelectual de La tumba del relámpago se autoconcibe como parte integral del lado de
los "buenos", y legitima de esta manera su función
de intérprete en los conflictos sociales a pesar de
su evidente aislamiento, que se manifiesta en los
monólogos de Ledesma.
En este sentido, queda algo del héroe del western
en la figura de Ledesma, porque el protagonista de la
novela "está de cierta manera distanciado de su comunidad, al mismo tiempo que el destino de esta depende de sus facultades" (Wright, 1975: 408). Después
del show down en que los protagonistas indigenas son
masacrados, ya no queda ningún cowboy que se pierda
en la distancia, iluminado por la puesta del sol9. Al
final quedan el poor lonesome intelectual de camino a
la prisión en un avión, iluminado por unos relámpagos, y el autor de La guerra silenciosa en el aislamiento
político de su exilio en París, iluminado por el éxito
extraordinario de sus novelas en el mercado internacional de libros, un éxito que, al menos en parte, se
debe a la integración de las estructuras discursivas de
la cinematografía western en sus obras literarias. !I!.&gt;

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' La traducción es mla.
9

Sin embargo, no es una mera casualidad que la tapa de la traducción al
alemán de la cuarta novela del ciclo, El jinete insomne, muestra
precisamente este cliché de la cinematografla western. V. la ilustración
de la página 95.

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99

�racias al esfuerzo conjunto
de la UniversidadAutóno
ma de Nuevo León, de la
Dirección de Publicaciones de la
UNAM, de la Cineteca Nacional y
principalmente de los autores, Pina
Pdlicer, Luzde tristeza es hoy una magní
fica realidad, una oportunidad de acer
carnos a una época dcl cine nacional a
través de una figura enigmática y fu gaz dentro de nuestra cinematografía.
Como responsable del proyecto
1
editorial de la Cineteca :\Jacional de
enero del 2001 a enero del 2007, fue
muy satisfactorio colaborar con el
1
proceso de coedición de esta interesante obra que da respuesta a un in
menso Yacío dentro de nuestra bi
bliografia filmica: el caso de Pina
Pellicer, una artista única en la his
toria del cine mexicano.
La posibilidad de involucrarme
con este libro me la brindó Ana
Pellicer. Un día apareció en mi ofici
na con el borrador bajo el brazo. Su
calidez y entusiasmo hicieron que
inmediatamente me enamorara del
proyecto. Me di cuenta de que ade
más de rescatar del olvido a una artista del cine mexicano, tenía la posibilidad de recordar la memoria de
una mujer de la historia del arte de
nuestro país a quien no se le había
hecho suficiente justicia.
La carrera de Pina fue breve pero
intensa y estuvo siempre rodeada de
un velo de misterio. Su rostro es la
1 viva semblanza del secreto oculto, de
la mirada lánguida detrás de la cual
se esconde una inmensa vida interior.
Tras su muerte, Pina se sumerge en
el silencio y no es hasta que nace esta
edición, que la luz de Pina vuelve a
iluminarnos en el conocimiento de
quien era verdaderamente esta estrella de enigmático brillo.
Uno de los grandes valores del
trabajo de investigación y de recopilación de testimonios y anécdotas
realizados por Reynol Pérez y Ana
Pellicer, es que nos permite reconstruir la historia de una mujer que fue
toda poesía y arte. Se trata de un tra-

bajo muy importante para el teatro,
la televisión y el cine nacionales, ya
que algunos de los misterios que
enmarcaron la vida y obra de Pina
Pellicer quedan revelados para el público. El acierto de la obra es que los
autores ponen frente al lector un cúmulo de información, pero, al mismo
tiempo, respetuosos del sujeto de su
investigación, son cómplices de Pina,
y antes que traicionar su confianza,
prefieren sugerir con poesía lo que la
sensibilidad tendrá que descubrir
mediante su propia imaginación.
La comicción de Reynol y Ana de
hacer que el libro de Pina saliera a la
luz, fue para mí un proceso lleno de
aprendizaje ya que ignoraba todo
acerca de Pina; sólo la conocía a tra-

vés de dos de sus películas en las cuales sus actuaciones me habían dejado impactada: Macario y Días de Oto1io, ambas cintas del director
Roberto Gavaldón.
Pina fue una persona bañada por
una extraña luz de tristeza, esa luz
que impulsó a Ana y a Reynol a lle
var a cabo este trabajo sin desfallecer ante los obstáculos que se presentaron para llegar a la consolidación de
esta publicación. Nuestra protagonista estuvo marcada por un destino trágico, como las grandes mujeres de la
historia. Parece increíble que en tan
sólo 30 años de ,ida y cinco de carrera
profesíonal, hubiera alcanzado la cima
de una trayectoria tan fulminante y
al mismo tiempo deslumbrante.

CABALLERÍA

PINA
ese misterio bañado de luz

Pina Pellica-, Luzd, tristc:.a (1934 ,/964)
Reynol Pérez \'ázquez y Ana Pellicer
EDITORW.: UANL, UKA\-1, Cineteca Nacional
2006
TfTuL01

AUTORES:

101

1

�Hija de una familia amante del
arte, Josefina Yolanda pertenece a la
tribu Pellicer, pero muy a su manera.
Del ambiente familiar absorbe el
buen gusto, el amor y la pasión artística, el apego a las letras y el lenguaje; pero, al mismo tiempo, la tercera
de los ocho hijos de César Pellicer y
Pilar López de Uergo, es diferente a
los demás hermanos. Pina lleva marcado su propio sendero y guarda para
si lo inconfesable.
Reynol y Ana nos llevan por un
viaje que retrocede el reloj hasta los
años cincuenta y sesenta, cuando
Pina está en el esplendor de su carrera. Situada medio siglo atrás del calendario, nos permite mirar a través
de la mente critica del investigador y
de los ojos amorosos de la hermana,
lo que fue la vida de Pina: sus anhe,
los, sus fracasos, sus fortalezas, sus
fragilidades, sus miedos y sus éxitos.
Desde el titulo del libro, la protagonista se nos presenta como una
personalidad agobiada por la nostalgia y la tristeza. Su corta vida, intensa, acelerada, es también profunda,
inquietante, una vida que traspasa de
la luz a la oscuridad, y transcurre en
un camino lleno de claroscuros.
Algunos puntos sobresalientes de
este libro se deben a la devoción y rigor del trabajo de investigación sobre la vida intima y pública de Pina,
así como a la espléndida investigación iconográfica que lo acompaña.
Recopila un panorama de fotografías
de la vida de un México inédito y revelador. En el archipiélago de fotos
están los artistas del drama y el cine
correspondientes a toda una época de
nuestra historia que se despliega en
imágenes fascinantes. Se trata de una
obra clave para entender parte de la
historia del arte mexicano, del periodo que corre de los años cincuenta
hasta mediados de los sesenta, cuando Pina encuentra el final de su vida.
Al hablarnos de Pina como una
mujer que se adelantó a su tiempo, el
libro nos describe también el entorno de su vida, justo a la mitad del si-

glo XX, cuando el México moderno
se está inventado. Pina aparece como
una mujer fuera de contexto desde
muy temprana edad. Reflexiva y ensimismada, se forma dentro del territorio de la poesia, que la acoge en su
profundidad. Precisamente, en el
movimiento Poesia en Voz Alta, corriente que transformó la escena teatral mexicana, Pina encuentra su plataforma de lanzamiento para darse a
conocer en el teatro, después en la
televisión y finalmente en el cine, en
donde encuentra su consagración.
Desde los inicios de su trayectoria artística, la voz de Pina es desgarradora,
su identidad está en el drama profun,
do, en la tragedia que se perfila en su
destino.
Desde luego, se trata de un libro
con muchos aciertos, de los cuales
quiero mencionar brevemente el ca,
pitulo dedicado al cine de Pina
Pellicer, uEl ojo inextinguible". Ana
Pellicer y Reynol Pérez se detienen
meticulosamente para hablarnos de
las cinco películas que filmó Pina entre 1959 y 1964.
Ahora que están tan de moda los
mexicanos en Hollywood, vale la
pena recordar que Pina realizó su
entrada al séptimo arte no en México, sino en Estados Unidos, al lado
de Marlon Erando con la película El
rostro impenetrable.
La traición y la venganza son el eje
de la trama de este western ambientado en 1885. Son numerosas
las leyendas que se han tejido en
torno al inicio y desarrollo del único film dirigido por Erando y
estelarizado por Pina.

La joven actriz nunca antes habia
actuado en película alguna, pero desde que Marlon Erando la conoció
decidió lanzarla en un papel estelar.
Y lo logró. El rostro impenetrable pinta
de cuerpo completo la actuación de
Pina, ua través de su mirada se asoma
un dolor que no halla acomodo en las
palabras". El rostro impenetrable ganó

102

la Concha de Oro en el Festival de
Cine Internacional de San Sebastián
y Pina, el premio a la mejor interpretación femenina. Entre el jurado fi,
guró nada más y nada menos que
Dolores del Rio, quien la apoyó en
todo momento.
He aquí una de las criticas recogidas por Reynol y Ana para documentar la presencia de Pina en el Festival
de cine más importante de España,
publicada por el Chicago Sun times:
Pina Pellicer. La dulce estrellita
mexicana, constituye la sensación
de la película El rostro impenetrable,
en la que interpreta a una jovencita enamorada de un forastero
(Erando) que termina seduciéndola. Pina tiene un atractivo y candoroso encanto y proyecta una fuerza espiritual tan extraordinaria,
que sobrepasa el magnetismo del
mismo Marlon Erando.
La cinta no tuvo éxito de taquilla, y al poco tiempo, Pina regresó
para trabajar en México en la filmación de Macario, al lado del director
Roberto Gavaldón, con quien también filmarla Días de otoño, una película que se hizo leyenda dentro de la
filmografía nacional.
Días de otoño, estelarizada por Pina
Pellicer e Ignacio López Tarso, fue un
hito dentro del cine mexicano. Escrita por los guionistas Julio Alejandro
y Emilio Carballido, se llevó al celuloide con una fotografía impecable,
en blanco y negro, de don Gabriel
Figueroa.
El drama psicológico que Pina lleva a la pantalla la consagra como actriz dramática. Pina luce en su papel
con una fuerza interior magistral, en
donde la actriz y la mujer se confunden con un personaje con el cual es
fácil identificarla: llena de ilusiones
y de fantasias que rebasan la realidad.
Su mundo onírico confunde la frontera entre los sueños y la vida. El personaje de Luisa, de Días de otoño, le
brinda a Pina la consagración de su

carrera. Sobre este personaje escriben los autores.

TÍTULO: Tal vez un poco de eternidad
AUTOR: Hernán Lavin Cerda

persiste en su identidad siempre presente en si misma en su totalidad".
EDITORIA Praxis
1
Dante, en el "Paraíso", se refiere al
AAO: 2004
Han transcurrido más de 40 años de '
punto en el que. convergen todos los
la realización de esta singular pelitiempos. Con su raigambre tradiciocula de Gavaldón y ese personaje,
esde el primer instante en nalmente mitica, Irlanda, como muaparentemente anodino, todavia
que el hombre escudriñó el chos otros pueblos, era incapaz de
conmueve en su búsqueda de afecto
firmamento o desde que hacer que la mentalidad del hombre
y comprensión. El retraimiento de sus manos acariciaron una flor marcomprendiera el concepto en cuesLuisa coincidía a la perfección con el chita, surgieron las interrogantes:
tión, por lo que de manera simbólica
recelo interior de la actriz.
lacaso existe lo inmortal, lo perdu- yuxtapuso el tiempo humano, que es
rable, lo eterno?, ¿cómo no extraviar- inalterable, inconvertible, de perioLas peliculas de Pina son un va- se en ese interminable camino de sidicidad cíclica, al tiempo divino que
lioso legado fílmico. El rostro impe11e, glos y edades pasadas o por venir?
posee limites flexibles. Jean Chevatrable sigue provocando curiosidad, ¿Qué es el tiempo? Ypleno de asomlier y Alain Gheerbrant arguyen que
emoción, inquietud en el espectador. bro, el ser humano lo contemplaba en
la eternidad ues la perfecta integraTermino con el gran anhelo de el transcurrir de las nubes y en la reción del ser en su principio; es la inque lean, disfruten y consulten Pina velación de las sombras sin poder
tensidad absoluta y permanente de
Pellicer: luz de tristeza, que ha sido rea- atraparlo. Se percató, por un lado, de
la vida, que escapa a todas las vicisilizado con el rigor del investigador y ! lo inasible de un filamento de seguntudes de los cambios y, en particular
periodista Reynol Pérez Vázquez, do, del parpadeo de un instante, de
a las del tiempo (. ..) La eternidad no
cuya pluma delicada, detallada y sen- lo fugaz de la voz y, por otro, se hunestá tanto en el inmovilismo como en
sible, nos permite gozar de cada ca, día en lo inconmensurable, en lo inel torbellino; está en la intensidad del
pitulo, de cada párrafo, de cada linea. 1 finito del universo; por eso y para acto".
Por su parte, Ana Pellicer es una crea- dejar un testimonio de lo efímero o
Hernán Lavin Cerda no es ajeno
dora que supo estructurar y darle de la duración de las cosas, creó un
a estas cuestiones, lo cual se manicuerpo al recuerdo de su hermana. artefacto que evidenciara nuestro
fiesta en su poemario Tal vez un poco
Una escritora que supo enfrentar el paso por el mundo. Asi, surgieron los
de eternidad. El titulo lleva en si una
dulce y doloroso reto de hurgar en la relojes, que con su pulso darian fe de
fuerte carga semántica, que se conhistoria, encarar los fantasmas del nuestro transitar por la existencia: de
firma en el epígrafe del propio autor,
pasado y convertirlos en relatos vi- agua, de arena, de sol, de mar, de camquien revela su pensamiento ante lo
vos de un ser profundamente amado. pana, de música, de péndola, en fin,
imperecedero: "Sospecho que cuanun sinnúmero de formas, aunque un do descubrimos, asombrados, aquel
Ana Cruz solo objetivo: el de asir el presente, entusiasmo en el viaje de nuestra
desentrañar el pasado, vislumbrar el sombra a través del tiempo, y somos
futuro. Péndulo sin tregua, su movi- capaces de sonreír con más gloria que
miento albergaría una dualidad pena, sólo entonces hemos tocado la
inexorable: lo perpetuo y lo perece- orilla de la eternidad, tal vez un poco
dero. Dualidad presente en el vaivén de eternidad que seguirá respirando
LA
del mar, en el susurro que pervive en a media luz, a media sombra". Una
IMIT
la entraña de las caracolas.
constante que se advierte a lo largo
En todas las épocas, el individuo de la obra es la preocupación tenaz
se ha cuestionado: ¿qué es la eterni- por el tiempo, lo que se advierte en el
dad? Y se descubre inmerso en la uso de palabras, ya sean sustantivos,
otredad, en el misterio; acaso tam- adjetivos o adverbios que aluden a
bién para conjurar la finitud, para dicho referente. Encontramos un vaisoportar el peso del cosmos, para vi- vén entre el ayer, el hoy y el porvenir;
sualizar la vida por los siglos de los asi, el antiguo Génesis puede aparesiglos, para perpetrar la certidumbre cer de un momento a otro en este
de las cosas, surge la avidez de la pre- mundo, o bien, el Apocalipsis ya es,
- ~......._ ,sep.cia de los dioses, la urgencia de lo tuvo antes, incluso es previo a la
~ E n Las Enéadas, Plotino sus- Nada, o más aún, lo milenario regre,
tenta lo eterno como ~na vida que sa sin ruidos con la música de un soplo

D

de la palabra

103

�que seguirá vibrando en el aire del Mundo.
El poeta canta que únicamente podrá vivir, vivirse o sobre-vivirse a
imagen y semejanza del Tiempo,
remembrando aquella época de
Heráclito, cuando todo lapso era impalpable, abstracto, y no existía fuera de los labios: en la total ausencia
de mediciones y relojes; o puede encontrarse, también, en el umbral de
la Basilique du Sacré-Cceur viendo y

viendo, mirándome/ pasar aquel fenómeno
que dudosamente llaman tiempo. El autor
se interroga: ¿Existe alguna fecha de
caducidad? Y a través del poemario
nos encontramos con el nunca jamás,
con el jamás nunca, con el nunca nun
ca, con el tal ,·ez nunca, con el casi
nunca, con el siempre nunca, que se
van infiltrando en ese desliz pendu
lar del Mundo. Todo es tal vez y ese
tal vez podría ser nunca.

Lavin Cerda es diestro en el manejo de la intertextualidad, recurso
que utiliza con vigor, otorgando vida
a los personajes a quienes alude.
Nuestro autor no los toma del pasa
do y los rnelve a dejar ahí sin que
nada suceda, sino que recurre a ellos
y los adapta a la realidad del momento confiriéndoles una resignificación.
El manejo intertextual no es producto de un afán libresco sin ton ni son;
está trabajado con frescura. De este
modo, encontramos a dos amantes
entre Demócrito y el vacío; a Boris
Pasternak monologando, "muy lejos
del Mundo/ y sin envidia, como el
inocente/ que sólo puede creer/ en la
, ida de ultratumba"; a una mujer que
podría ¿por qué no? ser el reflejo vivo
de Cleopatra; a Enotea, la diosa de
Petronio y de Federico Fellini; a
Friedrich ~ietzsche y su abismal mirada· a Siddharta Gautama, el Buda,
en l~s ojos de los corderos del
Himalaya; a Borges en el cementerio
de Ginebra, a Sócrates enceguecido
por la ceguera mundial; a una mujer
con espinazo erguido como Pené
lope, pero jamás gorda.
Muchos personajes más deambulan por el libro. Sin embargo, destaca con su presencia Lavín Cerdus,
alias el Lobo Sapiens, alias el
Zaratustra de los Humildes; sí,
Lavín Cerdus, "aquel prominente y
esquivo animal presocrático, ese
aprendiz de taumaturgo1 que aún
cultiva una amistad errática y deslumbrante con el ambiguo Heráclito de Éfeso; el Lavín Cerdus
atormentado por la monarquía absoluta./ de los pies derechos en los zapatos derechos,/ así como de los
zapatos izquierdos en los pies izquierdos", o la sombra de Lavin
Cerdus, transfigurada en Woody
Allen como Leonard Zelig. Hernán
transita de la antigüedad grecolatina al presente aludiendo, ora a
Sócrates y a contemporáneos nuestros como Eduardo Lizalde o Hugo
Gutiérrez Vega, ora al Imperio Romano y a la Internet.

lDónde está Dios o los dioses?, se
Lavín Cerda nos ofrece una prodentro y fuera del Circo Mayor,
pregunta Hernán. Y descubrimos a puesta estética. Escribe de manera
[aquel circulo de la muerte
un Dios inmóvil, mudo y sordo, cuyo directa, aunque también recurre a
deslizándose por la vida mientras
asombro le es negado a nuestra vis- imágenes reveladoras; a veces, el ver[la vida va penetrando en la
ta; o dioses invisibles que jamás apa- so es breve, otras más el verso es de
[muerte, aquel circo
recen; o divinidades anónimas y arte mayor, incluso recurre al versíde la muervida, el único indomable,
neuróticas; o la presencia de ángeles culo. Algunos poemas, como "La es[y nadie ignora que todo círculo,
que se han extraviado para siempre; piral de Cristóbal", "Aquel viaje del
[además de ser una trampa,
Dios podría dejar de ser o no ser nun- agua", "La multiplicación de los pees ilusorio y eterno como la sabiduca Dios de nada y de todo. El poeta ces", o "Una canción para los discí[ria de ~1acedonío Fernández.
expresa: "No basta con un solo Dios/ pulos", tienen grandes silencios y son
un Dios/ sin Dios/ y cada vez más so- muy visuales. Utiliza el verso libre,
El otro es "Fecha de caducidad".
litario., Habría que multiplicarlo/ de pero en algún momento, como en
Ahí la figura que destaca es JesucrisDios en Dios en Dios,/ con júbilo, "Viaje alrededor de la señal", en la
to, además de que una fecha \11ela en
eterna, y suspicazmente". También tercera estrofa, trabaja la rima. Es
valles y montañas, en el aire y en la
nos dice que ya nada es sacro; en un notorio el aliento que Hernán plasnoche; se advierte la soledad y la reludibrio afortunado, refiere: "ya nada ma en diversas composiciones líricas,
verberación del tiempo, asi como el
ni nadie en el vértigo del Inmundo". en las que el ritmo no se detiene sino
implícito homenaje que el autor hace
ffs posible algo sagrado en un mundo hasta el punto final; asl, advertimos
espcrpáttico como el siglo XX? ffs po- en "La sonrisa de los enanos" cómo a la poesía m1stica de san Juan de la
Cruz. En este poema se palpa la
sible algo sacramentísimo cuando todo en las tres estrofas, a modo de quincircularidad
que mencioné anteriores inverosimil?
tillas, no hay un solo punto. Otra ca- mente; cito la estrofa inicial y la últiLav1n Cerda le responde a la rea- racterística interesante es la circuma para marcar algunas variantes:
lidad a través de una escritura su- laridad de varios textos; Hernán
tilmente irónica, incisiva, plena de retoma al final del poema lo que es¿Existe alguna fecha de caducidad
"agudeza contestataria" sin dejar a cribió al principio de éste, sin embar[en el perfil de la hostia
un lado lo esencial. Carlos López, go, de pronto da un giro en la expreque
cuelga
y seguirá colgando del
en la cuarta de forros, afirma: "en- sión, algo altera, invierte ciertos
[aire
tre la solemnidad y el drama, lo referentes, hace un cambio de palapor
los
siglos,
todo
es
luz,
de
los
lúdico". Comparto su opinión. Her- bras mas no de estructura y cierra re[siglos, hasta que el Sol y la Luna
nán va de lo serio a lo terrible transi- dondeando la idea inicial. Además,
no
sean más que un enjambre de
tando entre el humor y el sarcasmo. hace juegos de palabras; inventa vo
[hostias que aún vuelan
Pienso que en la doble vertiente de cables como cuando une muerte y
silenciosamente
a través del
lo trascendental y el divertimento vida y propone "muervida", o hace del
[esplendor
de la Via Láctea?
hay una especie de imbricación ne- sustantivo ataúd una forma verbal y
[
...]
bulosa en la que no puede distin- escribe "ataudándolo"; cambia di¿Existe alguna fecha de caducidad
guirse una linea divisoria, hay una chos populares o frases hechas, por
[en el perfil de la hostia
especie de fusión o transferencia ejemplo, cuando se expresa: Descanque
cuelga
quién sabe de dónde
que indefectiblemente nos lleva a sa en paz o, si lo prefieres, no descanses/ en
y seguirá colgando por los siglos,
reflexionar sobre el asunto que pazo en guerra; además, los títulos uti,
[casi todo
aborda el poeta, ya sea el vacío, la lizados son perspicaces.
es
luz,
de
los
siglos,
hasta
que el Sol
muerte o, simplemente, algo trivial.
Quiero destacar dos poemas que en
[y la Luna
Octavio Paz habla de "ocurrencias especial llamaron mi atención. Uno es
no
sean
más
que
un
enjambre
de
poéticas"; maestro del ingenio, "Apología del olvido", donde el autor
[sombra y de luz en aquel vuelo
Hernán Lav1n Cerda, en un estilo na
entreteje con destreza el ámbito verdonde
el fin es el principio y todo
tural, no forzado, seguramente por
bal y el conceptual, expresando su idea
[transcurre
que proviene de una afortunada tra
de principio y finitud de la existencia.
en
el
espacio
de
una
eternidad
cada
dición vanguardista sudamericana Nótese el juego de palabras entre circo
[vez más solitaria?
colmada de hallazgos asumidos por y círculo. Cito un fragmento:
su naturaleza 11rica, da testimonio de
En "Eternamente", por ejemplo,
sus experiencias lúdico-poéticas,
desde aquel cementerio de Ginebra
nos remite a lo que yo denominaría
pero lo importante es que contrae un
donde lo real es abrumadoramente
"poema
lúdico adverbial", es decir, 14
compromiso con la escritura.
[un circulo,
líneas en las que el autor juega con
105

�adverbios de modo, de afirmación, de
tiempo, de negación, de duda, en su
muy particular estilo:
Si te dicen que sí, por supuesto, que
[sí,
que sí, que siempre
sí, que nunca no, que sí que no, que
[no
que sí, por supuesto, sin duda, que
[siempre
no: si te dicen que tal vez
sí, puede ser, todo es posible
si te dicen que tal vez no, que sí
que sí, que nunca nunca, por
[supuesto.

labios, no sólo en los labios,/ mejor
dicho en la punta de la lengua:/ tal
vez un poco de eternidad/ entre los
labios".
Silvia Pratt

ACERCAMIENTO
al poema extenso

Y prosigue:
Aún me maravilla que otros se ma[ravillen
del sin embargo, del sí que no, del
[puede
que sí, del puede que tal vez, del
[puede que sin embargo:
me maravillo del nunca/
jamás, del jamás nunca, cordial
y ceremoniosamente del nunca
[nunca.
Tocios estos versos para arremeter
al final del poema: ''lNo que sí? No digas que todo es posible. lNo que no?"
Habría mucho más que decir sobre el poemario Tal vez un poco de eternidad de Hemán Lavín Cerda, ya que
ofrece diversas lecturas por su riqueza poética y semántica, por su vivacidad lingüística, por sus entramados
conceptuales, por las preocupaciones
del poeta en cuanto a lo inmortal y lo
efimero, y por esa herencia cultural
en la que se enmarca su obra, pero llegó el momento de decir sefiní, así, literalmente, como lo utiliza Lavin
Cerda tomando homófonamente el
vocablo del francés, en sentido
lúdico; sefiní, esto se acabó, aunque
sabemos que no todo termina aquí,
que habrá más, que Hernán nos seguirá deleitando con más poesía. Por
mientras, bástenos con vivir, como
dice el poeta: "con una sonrisa/ en los

La suma que es el todo y que no cesa:
el poema largo en la modernidad
hispanoamericana
A.UTC&gt;R: Maria Cecilia Graña (comp.)
EDITORIAL: Beatriz Viterbo Editora
AMO: 2006

T(TULO:

1 poema extenso no es el
que más cultivan los poetas.Tampoco es el que más
leen los lectores. Suscita, sin embargo,
un respeto casi totémico entre las sensibilidades más exigentes y sobrenada
con altivez en el mar de la producción
artística serial, industrializada.
Esa relevancia cualitativa quita
significación a cierta escasez de composiciones poéticas de largo aliento.
Los logros estéticamente hercúleos
de algunos poetas parecen bastar
para sostener el prestigio de un número más bien magro de poemas, que
cifran su elevada categoría en las
muchas decenas y hasta centenares
de versos en los que respira una grandeza de significantes y significados,
así como de humanidad y de tono.
Pero en el mundo de habla hispana no concuerda esa importancia del

E

106

poema extenso con los esfuerzos por
comprenderlo. Son relativamente escasas iniciativas como la de Juan Ramón Jiménez y, sobre todo, Octavio
Paz, entre otros, dirigidas a desentrañar el sentido de ese tipo de texto.
Seguimos echando en falta los tratados y estudios que aborden el tema
con la ambición teórica que exige y
se merece. Mientras tanto, aparecen
trabajos de fecundidad innegable,
como estos que compendia la eminente investigadora argentina, María
Cecilia Graña, en este libro de titulo
juanramoniano.
A primera vista, se trata del típico festín de académicos universitarios, que muestran cómo destazan y
devoran los poemas extensos más
conocidos de Vicente Huidobro, Pablo Neruda, Octavio Paz, Martín
-•-~ Héctor Viel Temperley y Ernesto Cardenal. Pero las apariencias
pueden engañar y, además de la presencia de un editor y poeta en el grupo de ocho críticos que participan en
el volumen, se aprecia en los textos
que contiene una armónica imbricación de rigor analítico, información
biográfica y bibliográfica y empatia
estética con los textos estudiados. De
modo que los trabajos reunidos en La
suma... pueden satisfacer las exigencias del estudioso especializado igual
que saciar el apetito de los poetas y
los lectores de poesía afectos a composiciones de largo alcance.
A riesgo de resultar esquemático,
podría decirse que La suma... se compone de dos partes nítidamente diferenciadas: una, muy breve, primordialmente teórica y la segunda,
integrada por escritos en los que predomina la aproximación crítica a
obras concretas. La primera corre a
cargo de Marta Cecilia Graña, se presenta como introducción al volumen
y se ocupa de pensar el poema extenso, como fenómeno literario genérico.
Lógicamente, cada uno de los estudios realizados por Ignacio Álvarez, Andrea Ostrov, Nicanor Vélez,
Francesco Fava, Álvaro Salvador,

Feria Internacional del Libro Universitario
UNIVERSIDAD VERACRUZANA
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► 11,

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Xalapa Ver., 21 al 30 de septiembre de 2007 • Museo del Transporte

Antonio Melis, Genevieve Fabry y la
propia compiladora, versa sobre la
singular manera en que los poetas
nombrados cultivan el texto poético
de gran aliento.
En la mencionada introducción,
María Cecilia Graña acota con innegable solvencia teórica el territorio de
la reflexión sobre el poema extenso
en lengua hispana. En escasas doce
páginas, revisa las definiciones más
influyentes de la noción "poema extenso"; dialoga con grandes autores
del género -como Huidobro, Paz y
Juan RamónJiménez-y da cuenta
de los nexos entre sus poéticas y las
de poetas de otros ámbitos culturales, como los románticos alemanes,
Poe y Eliot; aloja expresa o tácitamente, en su discurso, las contribuciones de estudiosos como Margaret
Dickie, Giorgio Agamben y otros;
coloca con plena pertinencia las
aportaciones de cada uno de los colaboradores del volumen.
El censo de cultores de este género presentado por Graña es bastante
amplio y sin duda representativo.
Empieza con Huidobro y termina
con Carlos Germán Belli. Incluye,
desdeluego, a Gorostiza y Paz -sin
omitir a Jorge Cuesta- y también
toma en cuenta a María Auxiliadora
Álvarez, además del ya señalado Viel
Temperley y los mencionados lineas

arriba. Un arco temporal que va de
1931 a 2000. Sin embargo, presentada así, esa lista corre el riesgo de ser
asurrúda como un canon del poema
extenso. Esta posibilidad trae implícito un juego de inclusiones y exclusiones, con fundamento en los criterios a que apela. Pero aun a partir de
éstos, podría echarse en falta una parte estimable de la poesía de Pablo de
Rokha, lo mismo que Revelaciones de
Rafsol (1966), del venezolano Rafael
José Muñoz; Tercera Tenochtitlan
(1982), de Eduardo Lizalde; Incurable
(1987), de David Huerta; Pablo Neruda
y una familia de lobos (2003), de Jorge
Riechmann; Dylan y las ballenas (2003),
de María Baranda, entre otros.
Esta exigua nómina adicional
pone en evidencia los problemas de
una canónica con base en criterios
que Graña precisa bien en las referidas páginas introductorias. Pero no
se trata de una pugna por ampliar un
canon. Más bien, de llamar la atención sobre las posibles limitaciones
de los intentos por comprender el
poema extenso -todo un fenómeno
cultural, además de una variante de
la poesía- a la luz de ciertas referencias conceptuales. Desde luego, sin
éstas no es posible tal comprensión,
pero por sí solas no bastan. Está muy
bien acotar teóricamente el texto
poético de largo alcance, como lo

107

hace la compiladora. Tiene en cuenta la tesis de que se trata de una "sucesión de momentos intensos", como
aduce Paz coincidiendo en lo esencial con Edgar Allan Poe. También la
idea de que estamos ante una posibilidad de la poesía para la cual es determinante el proceso en sí de despliegue
del verbo. Considera, igualmente, el
nexo con la subjetividad moderna: la
"presencia ilocutoria del sujeto" en su
seno, su "voluntad comprensiva", su
disposición a volverse "susceptible
de ser una experiencia de la conciencia crítica", al socaire de una recuperación de "la diégesis de la épica(...)
por medio de la exaltación emocional de la lírica..."
Lo que no se logra entender es la
supuesta contradicción de esos atributos con el que denota el adjetivo
"extenso". Graña inicia su exposición
teórica previniéndonos de los riesgos
de ese calificativo, que sugiere "un
texto de amplio respiro o vinculado
con un discurso cultural hegemónico o 'importante'". La precaución parece poco efectiva, pues basta presenciar la galería de poemas estudiados
en su propia compilación, para constatar cómo parecen responder a un
"amplio respiro" y se colocan en una
discursividad a tono con los valores
estéticos de mayor prestigio y significación. Tiene razón la compiladora

�cuando subraya la condición relativa del concepto de "extensión". No
hay una referencia absoluta a partir
de la cual dictaminar tal texto como
largo o breve. Siempre lo será en relación con algo. Esta verdad coloca el
punto de atención en el terreno del
"hablante", como por lo demás hace
la propia Graña, cuando reivindica la
acción lingüística ("ilocutoria") del
sujeto. Más concretamente, sitúa el
tema en el ámbito de la expresión del
poeta, entendida ésta más o menos al
modo de un conatus spinociano o de un
envión de la voluntad de vivir (Schopenhauer) o de poder (Nietzsche).
Pero nada de esto implica alguna novedad real de cara a la historia de la
poesía. A su manera, ya lo tiene en
cuenta Aristóteles, cuando en su Poética aborda el problema de la longitud
del texto poético. Recordemos lo
medular de su sencilla prescripción:
el poema no debe ser tan largo que
desborde la memoria del lector o del
oyente, de forma que no pueda recordar lo que dec1a al principio. Esta idea
concuerda con un contexto cultural
definido por la racionalidad, la armonía, el justo medio e ideales afines, en
la medida en que el alma misma del
individuo -su ethos- se moldea

conforme a esos valores. No es el caso largo. Desde luego, todo esto relatidel sujeto moderno. Lo expresa muy \'ÍZa el aspecto fisico del problema: el
bien Nicanor Vélez -coincidiendo del espacio que ocupa y el tiempo en
en lo esencial con Graña- cuando que transcurre el texto. Un haiku
rastrea los antecedentes del poema puede alcanzar una "extensión" enor- ,
extenso en la órbita romántica "La me en la profundidad del ser, asi
modernidad nos escindió en todos como los miles de versos de Incurable,
los órdenes de la vida, de ahí esta casi de David Huerta, sostienen en su
obsesión del romanticismo por la unidad una vivencia de honda inten
búsqueda del Absoluto. Y por ello, sidad. No es licito, sin embargo, anu(...) gran parte de la creación del si- lar las diferencias entre ambos extreglo XX [es] un intento de darle un mos formales: el parco epigrama y el
lugar dentro del todo a esa gran dis- poema kilométrico. La distinción
persión de fragmentos que es el hom- obviamente existe; pero, al menos en
las coordenadas de la subjetividad
bre de nuestro tiempo."
Hay voluntad de absoluto, anhe- moderna, no parece explicarse por
lo de unidad, sentido de totalidad en ninguna esencia formal, sino por el
la raíz del poema extenso. Sobre esa carácter, las capacidades y la volun1
base ontológica parece operar un tad del poeta. Un talante efusivo, una
proceso creativo, figurado a duras disposición torrencial y un deseo de
penas por nombres como "respira- dar forma a una expresión acorde con
ción" y "aliento". A fin de cuentas, el tales determinaciones desembocarán
meollo de este asunto vendría a ser en textos continentales y viceversa.
Conforme a esa idea, en el género
el alcance del pneuma o el estro del
"poema
extenso" puede caber, tanto
poeta (y conviene retener de manera
unitaria la polisemia espirituosa y el "poema-libro" de que habla Riechsexual de este último vocablo). Una mann como zonas sustanciosas de lo
fuerza expresiva capaz de enrostrar escrito por decenas de poetas fundala mirada de la Diosa de Schlegel, has- mentales. Se trata de tener en cuenta
ta el momento en que sea estética- una especie de amplitud de onda camente apropiado, es lo que parece racterística de ciertas poéticas y no
definir mejor el carácter del poema sólo el número de versos o de pági-

es el lugar donde respiro, trabajo, como, duermo y vivo

donde también escribo
es la región universal

1 Encuentro de Escritores JIM'!ES del Norte de Méx"ICO ysur de Estalos lhdos
'b'.es ~ en la sitl¡¡

~)

.,.-.¡

· ~ _in..__
1ª

108

La región universal

8. 9 y10 de~to de 2007
•info en wwwconarte.crg.mx

e

nas. Yuna mirada así, desbordaría los
inco años después de su
limites del territorio poético -a su
aparición original en inmodo, canónico, quiérase o no- que
glés (2001), llega a nuespodría estar insinuando un libro tan tro país una de las más importantes
importante como el que aquí se co- contribuciones que en los últimos
menta.
años se han hecho sobre la indepenLa suma... se propone, según su dencia de México: La otra rebelión La
instigadora, organizadora y edito
lucha por la independencia de México, 1810ra, "una reflexión crítica sobre el 1821 del historiador norteamericano
poema extenso a través del análisis Eric Van Young.
de algunos de los poemas 'mayores'
Para la realización de esta monudel siglo XX en Hispanoamérica." mental obra, Van Young dedicó años
Lo logra con creces. Y, si ya en esta a escudriñar toda clase de documenmisma recensión se registra un mí- tos de la época: desde los fondos de
nimo conato de debate, será fácil bienes nacionales, los registros de
imaginar las implicaciones que cárceles y presidios, las confesiones
puede tener este libro en un ámbi- de criminales, las crónicas de epideto cultural como el de habla hispa- mias y las actas de hospitales, hasta
na, donde esa posibilidad de la poe- la correspondencia de virreyes que se
sía ha gozado de una privilegiada encuentra en el Archivo General de
atención de poetas y lectores y se la Nación; esto aunado a la revisión
ha cumplido con tanta fortuna.
crítica de una gran cantidad de documentos y bibliografía de diversas
]0s11 Landa bibliotecas de las principales universidades norteamericanas.
Sin embargo, la gran originalidad
de Van Young, y el gran aporte de su
libro, consiste en prestar atención no
a las grandes batallas de la guerra de
Independencia ni a los grandes lideres insurgentes o a sus contrapartes
realistas, sino al pueblo, a las clases
más bajas de la sociedad colonial, a
dela
esos "condenados de la tierra" a quienes los estudios poscoloniales llaman
"grupos subalternos". Van Young
emprendió la titánica labor de poner
al descubierto las ideas y aspiraciones del grueso de la población rural
novohispana, mismas que la llevaron
a tomar el camino de las armas, a
emprender esa otra rebelión. Gracias
a esta atención detallada que Van
__ _.,.._..___:Young le presta a estos grupos sub"':'.E'""~"":.:;,~~':11'- ~
, podemos entender que las
aspiraciones de éstos difertan mucho
de las motivaciones de los lideres insurgentes. Y de paso, el autor arreTÍTULO: La otra rebelión.
mete contra las tesis tradicionales de
La lucha por la independencia de México
la
historiografía mexicana, especialAUTO · Eric Van Young
mente contra aquella corriente que
(Traducción de Rossana Reyes Vega)
él define como "romántico-nacionaEDITORIAL: Fondo de Cultura Económica
~ · 2006
lista" (pasión, o mejor dicho: obse-

Genealogía
B
,. M
silenciada

109

sión historicista que padecen, según
Young, la mayoría de los historiado
res del siglo XIX, aunque también en
el XX es posible encontrarlos: él men
ciona, entre otros, a Enrique Krauze)
que solia narrar la gesta desde una
visión esencialista: en ella, estos grupos populares seguirían a Hidalgo, y
en especial a su estandarte de la Virgen de Guadalupe, automáticamente, casi como un reflejo pavloviano.
A diferencia de casi la totalidad
de la historiografía sobre el tema, Van
Young no apela exclusivamente a
causas económicas para explicar la
rebelión popular que se dio al inicio
del estallido insurgente en 1810, sino
que recurre y le da prioridad a explicaciones de índole cultural, sin que
ello signifique que menosprecie los
aspectos materiales.
Lo que realmente hace es una
antropología histórica del movimiento de independencia, siguiendo para
ello los trabajos teóricos y prácticos
de dos aclamados antropólogos norteamericanos: Clifford Geertz y
Marshall Sahlins. Para este último, la
cultura es la base o, si se prefiere, la
estructura en la que toda acción se
realiza y, por lo tanto, influye en la
acción de los individuos, pero al no
ser la cultura una categoría estática,
sino dinámica e inserta en un espacio y un tiempo, se ve afectada y modificada a su vez por las acciones o
hechos de estos mismos individuos.
Van Young toma nota de esto: en la
extensa documentación que utilizó
~onfirmó que la población rural del
México colonial no sólo actuaba
guiada poruna "razón práctica", sino
también, y ante todo, por una "razón
simbólica".
La microhistoria italiana, especialmente la de corte más antropológico al estilo Carlo Ginzburg, también ejerció una poderosa influencia
en la metodología empleada por
nuestro autor para estudiar con detalle, y en la medida en que las fuentes documentales lo permitían, el entramado social ycultural en el que día

�AUTORES

a dia se tejian las relaciones de aquellos participantes en la lucha, al menos de los que se tuvo conocimiento
gracias a la documentación ~elida por las autoridades realistas al
momento de su detención. Asi, de
manera inductiva, partiendo desde la
particularidad del comportamiento
individual y de grupo, Van Young
continúa su investigación para ampliar nuestro conocimiento histórico sobre la mentalidad y el pensamiento politico rural de finales del
periodo colonial.
Gracias a la profundidad de sus
cuestionamientos, a la inquisición de
las fuentes primarias y a sus preferencias teóricas, Van Young exhibe
las limitantes de las causas económicas a la hora de explicar el origen de
la lucha independentista: en los pueblos involucrados en la gesta la
etnicidad avalaba el acceso a los recursos económicos, por lo tanto, el
conflicto por el control de estos recursos estaba cargado de cuestiones
de identidad y de tensiones interétnicas. Asunto capital que se ha
pasado por alto en las reflexiones de
los múltiples estudiosos del tema.
Gracias a los aportes de esta obra,
podemos tener ahora una mejor idea
sobre la representación de la cultura
politica, la cosmovisión religiosa y la
identificación étnica de los habitantes del campo colonial mexicano en
los años en que inició el conflicto armado y cómo este mismo conflicto
modificó en algunos casos la cultura
de tales grupos subalternos.
Un debate que a lo largo del tiempo se ha mantenido al interior de la
historiografia sobre la Independencia es definir si ésta fue realmente una
revolución social en el amplio sentido del término, es decir, si logró
transformar las estructuras sociales
y económicas de la sociedad mexicana de entonces. Para Van Young, y
éste es otro valioso aporte de su obra,
no hubo una revolución social como
tal a gran escala, tan sólo se manifestó al nivel más local y comunitario.

Esto es, la gente del campo se lanzó ª
la lucha en defensa de los recursos de
su comunidad y de sus relaciones
fundamentales de propiedad, sin
pensar en que México era un pais que
existia como tal desde hace siglos,
pero ahora se encontraba bajo el yugo
de España y babia llegado el momento de liberarlo.
De hecho, lo que caracterizó a la
insurgencia mexicana, en palabras de
Van Young, fue que las energias
localistas y la variedad de circunstancias que impulsaron estos movimientos populares resultaron las mismas
que impidieron la formación de una
coalición ideológica o militar que hubiera facilitado mejores recompensas.
Este movimiento popular que Van
Young define como "la otra rebelión"
le ha permitido al autor afirmar que
entre las caractertsticas del periodo
insurgente mexicano (1810-1821) está
el hecho fundamental de que se libraron en realidad dos batallas ala vez: una
anticolonial y otra interna, Yque fue la
primera rebelión masiva del siglo XIX
en la que, bajo un "incipiente contexto
· nalista", se presentartan elemennacro
tos de confrontación étnica. Por ello,
su postura lo lleva a enfrentarse con la
influyente tesis de Jaime Rodrtguez,
quien vincula la independencia de
México a la "era de las revoluciones
democráticas" yal prolongado derrumbe del imperio español
Sin duda, surgirán voces criticas
a la propuesta interpretativa que Van
Young hace de la lucha por la independencia de México, pero el aporte
de su obra es fundamental para comenzar a estudiar este periodo de la
historia mexicana con otros ojos, y
todo aquel interesado en adentrarse
en este periodo no puede pasar por alto
este libro, que además de derrumbar
muchos mitos, también enriquece, pro,
fundiza ymatiza esa "otra rebelión" tan
ignorada por la historiografía nacional
y nos adentra en detalles poco estudiados sobre el tema.

Alberto Barrera-Enderle

.U■ERTOIIARR■RA-IMDIRU (Monterrey, 1978). Maes-

tro en historia iberoamericana por el Instituto de
Historia del Consejo Superior de Investigaciones
Históricas (Madrid, España). Es coautor del libro
Sociedad, milicia y política en Nuevo León. Siglos XVIII y
XIX (Monterrey: AGENL, 2006). Su tema de investigación es la historia cultural del noreste mexicano durante el siglo XIX.
Doctora en Filología por la Univer
sidad de la Habana. Ensayista y directora del Centro
de estudios interdisciplinarios para la mujer en Casa
de las Américas; as1 corno directora de la revista Revo ·
lución y Cultura. Ha impartido cursos y conferencias en
distintas universidades del mundo.
LUISA CAHPUZAMO

CURSO
PARA EDITORES
ESPECIALIZADO

horas ca'.ia ooa (10:00 a 14:00 y 16:00
a 20:00), en dos ~ (de lunes a
viernes), del 9 al 13 de julio y del 10
al 14 de septiembre de 2007.

Módulos
l. Tipografía
11. Cuidado de la edición
111. Diseño gráfico editorial

Coordinadores
Miguel Angel Guzmán (1 y 11)
y Femando Rodríguez (111)

AMA cauz (ciudad de México). Licenciada en comunicación por la Universidad Iberoamericana. Cursó en
la BBC de Londres la especialidad en dirección y pro
ducción de documentales para televisión. Ha trabaja
do como guionista de series de teatro y teledramas, y
corno conductora y directora de programas en canal
Once y canal 22. Autora del guión del largometrajeJuego
limpio, dirigido por Marco Julio Linares, película pre
miada con un Ariel y una Diosa de Plata en 1996.

RODRICO FRES.iM (Buenos Aires, 1963). Es autor de Historia argentina, Vidas de santos, Trabajos manuales, Esperanto, La
velocidad de las cosas y Mantra. Es también editor de La geometría del amor, antología de relatos de John Cheever. Ha
traducido a Denis Johnson. Actualmente prepara una
edición anotada de las Lyrics de Bob Dylan.

Costo
Residentes $5,500
Foráneos $7,750 (incluye hospedaje
y alimentos)

Informes e inscripciones
Martha Ramos (81) 2020 6705
mramos@conarte.org.mx

Profesor, escritor, editor y
traductor, miembro de la Filial de Escritores de la
Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Ha publicado
La consagración de los contextos (1986), La mágica palabra
(1991), Incertidumbre de la lluvia (1993), Meditación de
Odiseo a su regreso (2001), Música de viento (2005). Entre
otros. Ha traducido a Sylvia Plath y a Walt Whitman.
MAMUIL CARCIA VIRDICIA

Sede
Hotel Howard Johnson, Macroplaza,
Monterrey, N.L.

Cierre de inscripciones
29 de junio de 2007

JULIÁM H■RB■RT (Acapulco, 1971)

Ha publicado El nombre de esta casa (1999), La resistencia (2003), Autorretrato
a los 27 (Buenos Aires, 2003), Kubla Khan (2005), Un
mundo infiel (2004), y Cocaína (manual de usuario) (España, 2006). Obtuvo el Premio Nacional de Literatura
Gilberto Owen 2003 en la rama de poesía y en 2006 el
V Premio Nacional de Cuento Juan José Arreola. Es
miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte.
Es vocalista del grupo de rock Madrastras.
(Monterrey, 1979). Maestra en Estudios Latinoamericanos por la UNAM. Ha recibido
el Premio de Literatura Joven Universitaria 1998 y
2000, ambos en el rubro de poesía. Ha publicado el
poernario Malabar de Piedra (UANL, 2003). Becaria del
Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Nuevo
León 2006. Ha participado en congresos en la ciudad
de México, Brasil y Colombia.
KATIA IRJMA IIWUIA

2007

Tres módulos, 20 sesiones de cuatro

guró entre los fundadores de la Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura. Desde
1940 residió en México, donde murió.

PEDRO CARRAS (Salamanca, 1901 - Monterrey, Méxi
co, 1967). Poeta español perteneciente a la Generación
del 27. Fue,junto a Guillermo de Torre,Juan Larrea y
Gerardo Diego, uno de los mayores defensores y
propulsores de las vanguardias literarias en España.
Fundó la revista poética ultraísta Tableros.Tornó parte
activa en la Guerra Civil en el bando republicano. Fi-

110
lll

101u LANDA (Caracas, 1953). Docente en la

Facultad de
Filosofía y Letras de la UAM. Poeta y filósofo. Ha publicado Más allá de la palabra (1996) y Poética (2002). Es
autor de siete poernarios, entre los que destacan Treno
a la mujer que se fue con el tiempo (1996) y Estros (2003),
as1 como de Zarandona (2000), la primera novela
endógena de la diáspora vasca que comenzó en 1935.
UNA M■RUAME

(Santiago, 1970). Escritora, periodista,
columnista del diario El Mercurio y candidata a docto
raen literatura hispanoamericana por la Universidad
de Nueva York. Ha publicado el libro de cuentos Las
Infantas (1998) y las novelas Póstuma (2000, publicada
en portugués en 2001) y Cercada (2000). Recibió una
beca de la Fundación Guggenheim en el 2004.
(Nueva Rosita, 1974). Realizó es
tudios de diseño grafico y artes en la UDEM y artes
plásticas en la UNAM. En 1996 cofunda el colectivo
Los Lichis con el cual ha trabajado en acciones, videos
y fotografía hasta el 2001, y en experimentación musí
cal hasta la fecha. Ha recibido menciones honoríficas
en la Bienal FEMSA, en la Reseña de la Plástica de
Nuevo León y el Encuentro Nacional de Arte Joven.
Ha expuesto en París, Montreuil y Marsella en FranCEIWlDO MOMIIV.ÁIS

�AUTORES

AUTORES

cia; en Cali, Colombia, en Miarni, Yen ~éxico. A~tualmente su producción está enfocada hac1~ la gr~ca, el
dibujo, el arte sonoro y la experimentación musical.
(Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, 1977).
Ha publicado varios arrtculos en revistas téc~ca~. Bosquejos (2005) constituye su primera contnbuc1ón al
campo de las letras y la poesia. Ha cola~rad~ en po~tales literarios digitales corno Revista Literana Remolinos y la revista Ariadna-RC.
LAURA PARADA

(León, 1965). Narrador y en
sayista. Ha colaborado en diferentes periódicos Y_ revistas del pais. Ha escrito los libros de cuentos El no, el
pozo y otras fronteras, Los límites de la noche y Tierra de~die. Por el relato breve Nadie los vio salir ganó el Prem10
de Cuento Juan Rulfo 2000. Fue becario de la John
Simon Guggenheim Memorial Foundation en 2001 Y
del Sistema Nacional de Creadores de Arte.
IDUARDO .AMTOMIO PARRA

(México, D.F., 1949). Poeta, traductora e
intérprete de conferencias y promotora ~e la c~ltura.
Ha publicado Caldero ciego, Encendido e_:paeto, C~Jir de la
hojarasca, Espiral irrepetible, Isla de luz, lle de lumiere (traducción al francés de Isla de Luz por Louis Jolicc:eur) y
IILYIA PRAff

-.

--

.

la plaquette Trazos. Traductora de una docena de libros de autores franceses y quebequenses. En 2006
obtuvo el reconocimiento de la Gran Orden de Honor
Nacional al Mérito Auroral otorgado por la SEP y el
Instituto Nacional del Derecho de Autor.
CRJfflMA RJVlli CAll%A Es

autora de Desconocer, La más
mía, La guerra no importa, Nadie me verá llorar, La cresta de
Ilión, Ningún reloj cuenta esto y Lo anterior. Su obra se ha
hecho acreedora al Premio Nacional José Rubén Romero (2000) yel Premio SorJuana Inés dela C~ (2001).
Es maestra del ITTSM campus ciudad de México.
ALICIA IALOMOM■

(Buenos Aires, 1961). Doctora en literatura hispanoamericana. Profesora del Centro de
Estudios Culturales de la Facultad de Filosofia y Humanidades de la Universidad de Chile. Ha publicado
Alfonsina Stomi: mujeres, modernidad y literatura (2006, en
prensa), Modernidad en otro tono. Escritura de mujeres latí
noamericanas, 1920-1950 (2004, en coautorta), Postcolonialidad y nación (2003).
MARIA TRUA ÚMCll■z Licenciada y profesora en letras.

Docente de literatura latinaomericana de la Universidad
Nacional del Comahue, Argentina. Investigadora y

maestranda de la Uni\'ersidad 'Jacional de Mar del Plata.
Prepara su tesis sobre Augusto Monterroso "La construcción de una nueva tradición literaria en los ensayos de
Augusto Monterroso". Es codirectora del proyecto de investigación "Escritores latinoamericanos que escriben
sobre escritores. El ensayo literario de entresiglos".
Investigador en literatura y
estudios culturales en el Instituto Ibero-Americano Pa
trimonio Cultural Prusiano, Berlín. Se ha desempañado
como docente en literatura hispanoamericana, como
traductor y compositor musical. Su campo de interés
se centra en la construcción de identidades naciona
les, culturales y de género en el liberalismo hispanoamericano del siglo XIX y en las imágenes de América
Latina en la literatura, el cine y la publicidad europeos,
así como las imágenes de Europa en la literatura, el cine
y la publicidad latinoamericana.
FRJEDHELH ICHMIDT-WILLE

Hispanista británico, residente en
México desde 1977. Actualmente es profesor investí ·
gador de El Colegio de México. Sus trabajos sobre la
literatura del exilio español incluyen ensayos sobre
José Moreno Villa.Juan Rejano, Max Aub, Emilio Pra
dos, Concha Méndez, Bernardo Clariana y María ZamJAMES YALEMDIR

brano. Ha editado la Obra completa de Manuel
Altolaguirre (3 vols.1986-1992) y también un Epistolario
(1924-1963) de Luis Cernuda (2002).
JOSÉJAYIER YILLARRli.L (Tijuana, 1959). Entre sus poema-

ríos se cuentan La procesión (1991), Portuaria (1997), Bíblica
(1998) y Fábula (2003). Ha publicado como traductor En
una estación del metro. Antología de la poesía breve (1908 191'7)
de Ezra Pound (1997), Preparación para la muerte de Ma
nuel Bandeira (2000), Poemas de Oswald de Andrade
(2004) y Estrellas páJaros. Treinta y dos poemas brasileños del
siglo XX (2005). Produce ylocuciona el programa de poe
sía "Las a\'enturas sigilosas". Es maestro de la Facultad
de Filosofía y Letras de la UANL Ha recibido el Premio
Nacional de Poesía Aguascalientes y el Premio Nacional
de poesía Alfonso Reyes.
■ERTHA WAR10 (Monterrey, 1974). licenciada en cien

cías de la comunicación, con especialidad en Periodis
mo, por la UANL De 1997 al 2004 laboró como repor
cera cultural del periódico El Norte y, del 2005 al 2006,
como coordinadora de prensa en el Museo de Arte
Contemporáneo de Monterrey. Actualmente se des
empeña, de manera independiente, como promotora y
periodista.

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Visión 2012

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Gerardo Monsiváis</name>
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        <name>José Javier Villarreal</name>
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        <name>Josu Landa</name>
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        <name>Katia Irina Ibarra</name>
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        <name>Laura Parada</name>
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        <name>Notas sobre un poema de Pedro Garfías</name>
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        <name>Philip K. Dick</name>
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        <name>Roberto Bolaño</name>
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                    <text>��Es el tiempo de colaborar con tu universidad..• •u
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de la UANL

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UNNERSIDAD AUTÓNOMA

DE NUEVO LEóN

Sccrelana de ExlmslÓII y Cultura

UANL
'"Educuc-ión €on visión.

1·,sión con futuro"

FUNDACIÓI\
UAN"LA.C.

�Juan Bañuelos. A propósito del compromiso poético /
EDUARDO MILÁN plantea el problema de la poesía
estrechamente vinculada con la realidad histórica,
escritura que se oscurece y determina por los
sucesos de actualidad. / 16
Tercer tempo / CABRIELA CANTÚ WESTENDARP /

24

W DE ARTES Y ESPEJIS
Treinta años del golpe militar en Chile: algunas reflexiones
sobre el ejercicio de la memoria en la televisión /
CATALINA DONOSO analiza la construcción del
discurso conmemorativo del golpe al Palacio de
la Moneda en el reportaje televisivo Cuando Chile
cambió de golpe. / 78

CONS!;JO EDITORIAL
Carmen Alanl1n.Jost Emilio Amores,
Carlos Arredondo, Migud Covanubias,
Margarito Cutllar, Robmo Escamilla,
Jotgt Garúa Murillo,Jost Marta Infante.,
Humbtrto Martina, Alfonso Rangd
Guara y Humbtrto Sabzar

DIRECTORIO
Rector:
Jost Antonio Gonzilcz Trevifto

Secretario:
]CS'ÍlsÁnru Rodr!gucz

Divcrtinventos / ABDÓN UBIDIA /

28

Resaca! HERNÁM BRAYO V ARELA/ 40
1

•

EL POSTULADO AMTIARTÍSTICO
QUE RICE A LA ARQUITECTURA EM
LAS VECAS RESPOMDE A LO QUE
EDUARDO SUBIRATS ENTIENDE
POR REALISMO MÁCICO:
LA COMPOSICIÓN DE LA FICCIÓN
COMO SI FUESE UMA PROCRAMADA
REALIDAD. / 34

Secretario de Extensión y Cultura:
Rogdio Villarrcal Eli%oado

EL ARTISTA ES FRUTO
DE SU MOMENTO
EH
SDEPRODU
MTREVISTA Q
CUTIÉRREZ CO
ITUACIÓN
MAMCHU
SCONOC M
DÓMDEEST

Director de Publícacíones.:

EN PORTA.DA., DE LA IERI■ DE

Cdso Jost Garza Acuda

50
ISTICA.
MÓNICA
CERCA DE
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SITIO QUE
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COLLA.CE EH PAPEL • 11.sx 26 CH

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Editora:

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Monterrey, Nuevo l.tón, C.P. 64440

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TdtfonOll: 83 29 41lly8329 40 95.

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Creatividad y Diseño:

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del autor. Direccionts dectrónicas:
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Contraseñas para un clásico: Alfo1150 Reyes / ADOLFO

W AMATOMÍA DE LA CRÍTICA

CASTA~ÓN/88

The lady of situatiol15 (apuntes sobre un ensayo de Antonio
Candido) / JORCE RUEDAS DE LA SERNA/ 43

La musa critica/ SEBASTIÁM PINEDA BUITRACO / 90

EL ESCRITOR / PLUMA Y TIMTA. SOBRE PAPEL

W AMDARA LA REDOMDA
Ladera sur / ROCiO CERÓN / 4
Ladera norte / ROCÍO CERÓN/ 6

SOBRE RESOMAMCIAS,
ÓSMOSIS Y ECOS

s

R
IC ,
EM ABLADE
LA COMJUMCIÓM DEL TRABAJO
POÉTICO COM LA CRÍTICA, DE SUS
IMflUEMCIAS Y CÓMO LLECÓ A SER
"UM HOMBRE SIM COMVICCIÓM"
PERO COM PLEMA AUTOMOMÍA
DE CREACIÓM / ILIMCA ILIAM Y
CIPRIAM VÁLCAM / 8

Promoción cultural en Monterrey / JOSÉ EMILIO
rememora los momentos y personajes que
han contribuido a la construcción de espacios para
la cultura en nuestra cuidad. / 50

AMORES

Tulipanes en suelo de nopales: el "modernismo" literario
y el primer ')aponismo" en José Juan Tablada / La nueva
edición de El país del sol a cargo de Jorge Ruedas de
la Serna explica el exotismo del poeta modernista
desde otra perspectiva considerando la mentira de
SU viaje a japón/ BOLÍVAR ECHEVERRÍA/96

W TOBOSO
BIBLIOCLIPS: Borges y yo (y yo)

Crónica deuna mirada/ JOAQUÍN HURTADO/ 102

RODRICO FRESÁM / 59

Leer la ciudad / XI MENA PEREDO /

104

LETRAS AL MARGEN: Una ventana a Rusia
EDUARDO ANTONIO PARRA/ 62

\

Las enseñanzas de The Monterrey News
EDUARDO ANTONIO PARRA/ 106

NO HAYTAL LUGAR: Sé latín (metafóricamente) y me
la paso bien / CRISTINA RIVERA-CARZ.A / 67

El sitio de la existencia / TIRSO MEDELLÍN /

108

MA.RDA. (DE LA SERIE P.U DE OEUX, (DITA.LLE)
TINTA. CHINA SOBRE PAPEL

�POESIA

POESIA

Ladera sur
ROCIOCERÓM

En la incandescencia de un primer grito el rumor ya se evapora
esparce su dulzura sangrienta su herida se paraliza
hay un idioma de llagas que articula el ceño

ibajo qué refugio se encuentra arrasada la luz?

desde ahí comenzó la oleada un fuego tras él otros fuegos un grito tras él otros gritos

idónde el cese y el olor familiar de las sábanas!

y por aliado este Dios prometiendo esferas celestes jardines perdidos
la salvación de la miseria

En estas manos desoladas sólo se guarda lo posible:

/quién cubre ahora tu cabeza: los filos deun cristal estrellado los

un hijo muerto estragado por la fe.

tanques que designan el instante glacial del recorrido diario de los
Dime qué tiento guarecer

qué permanencia de flor

pasos oquizá la atomi,zada cal donde se pierde el cuerpo?

qué fatiga de labranza

he de recordar:
Sacia el aire cualquier posible estertor
/ tu cuerpo abandonado yace en la penumbra de las grietas y el ropaje del asbesto/ la emboscada

desde la periferia suena a un lejano canto en este sótano húmedo / lquién se deleita en este

al solo comienzo de vuelo la mancha de lo colmado delata su figura
su intacto perfil de tierra

abismo de sílabas rojas? / en el paisaje un arenal custodia los nombres-cifras y he de buscarte

Yun hombre en fuga se aferra a cualquier cosa /rapacidad y abatimiento/

abajo -sotierro- en una fosa que hiere al lenguaje /

acotando al aire -nudo- acotando al aire.

Una cerilla encendida un primer golpe ese primer atajo que cuela siempre al iracundo

Secretamente la resistencia de las hiedras sucede.

�POESIA

POESIA

Ladera norte
ROCIOCERÓM

con las órbitas vacías

prendidos a las luces

las que prometen día

luces en los anuncios

luces que atraviesan los aires

luces en los edificios evacuados

luces toda la noche

luces

luces de fuego y artillería

/ quiero del cuerpo tuyo un gesto un espacio de asueto no un arma balanceando sobre el pecho
su filo para cambiar la historia/ quiero de ti una mirada que acontezca sin cautiverio sin esa
El universo de los muros

del salitre que corroe su presencia

los cascajos de un orden ahora colapsado

la grieta donde se mira un presente incierto:

oscuridad que es un rasguño en la retina / quiero un cuerpo no los restos de una huida para
existir: una presencia vestida de ceniza y polvo/ quiero que emerjas al primer día al tercero
que emerjas por segundos que emerjas en tanto callen las baterías aéreas: quiero que nuestros

se ha de estar listo para domesticar el miedo sujetarlo a la nuca

nombres se graben en la tierra /

encontrar en sus silencios la posibilidad de estancia

tContra quién va este golpe infectado de fe?
El metal vulnerable se desgarra en sus entrañas
Lloverá fuego de los cielos y el piso ardiendo resquebrajará al mundo:
La sangre no mana suavemente repta se propaga asciende al rostro como marca
De levante estaremos hacia otra casa (orilla) donde seremos
guarida de nuevas palabras de un campo fértil de una piedra
Toda intento de curación es equívoco y un hombre en fuga -canto- se aferra a cualquier

que funda al consuelo y las zarzas tejidas de sangre:

cosa:
herida: testimonio para que el olvido no seduzca a la memoria

Perros deambulan erran deambulan
hombres sin ropa ni alma con que cubrirse

jirones de hombres y mujeres caminan

bajo el otoño será apenas visible el verdugo.

�ILIMCA ILIAM Y CIPRIAM VA.LCAM

En abril de 2003 Saú1 Yurkievich aceptó 1a invitación de grabar una larga entrevista que
buscaba ser sólo un balance provisional, una breve contemplación del pasado afin de tomar d
impulso para lanzarse anuevos derroteros. Las circunstancias han hecho que es~a :n~revista
se convierta en un libro póstumo destinado afigurar entre los muchos textos meditas q~e
d gran ensayista y poeta habrá dejado en su cajón de sastre. El libro, que intentaba salir
dd circuito tan poco sorprendente como inútil de una época marcada por un exceso de
confesiones, diarios y memorias, se proponía más bien como
una lúcida perspectiva sobre una existencia vinculada
a los momentos más candentes de 1a cultura europea
y latinoamericana de mediados del siglo XX.
1publicar un fragmento de esta conversación, que
figura en los planes editoriales de la Universidad
de Murcia para su pronta aparición en versión
integral, queremos rendir un homenaje a una de las figuras
paradigmáticas de la cultura latinoamericana del siglo XX,
tal vez uno de los autores que mejor encarnan los esfuerzos
de la segunda generación de grandes críticos de
América Latina por situar esta literatura en el
contexto continental y universal.

A

llinca llian (II): Me ha interesado leer através de su obra
y buscar lo que la atraviesa interiormente, lo que configura
una red de temas recurrentes y farma el entramado
Jantasmático. Me llamó la atención la atracción por
lo móvil, lo metamórfico, lo fluido; la sensibilidad por
las fusiones inesperadas, por las uniones disparejas; la
atracción por todo lo que respira y deja espacios libres,
por lo que es ventana y no espejo. Se configura así
todo un territorio subliminal que se transparenta
en su obray que dibuja un mapa de su psique. ff stá
de acuerdo con mi intento de nombrar algunos
elementos claves de su espacio interior?
Saúl Yurkíevich (SY): Yo no puedo ser más
explícito que mis textos, porque los textos
tienen ese poder de sonda, de radiografía, de
radioscopia, ese poder de captar lo que uno
no puede ordenar, distribuir y enunciar conscientemente. Tengo nociones acerca de mis visiones y
también acerca de mis obsesiones, pero pienso que puedo
explicitarlas hasta cierto punto, pues aquello que cala más

So • re
resoryancias,
osmosis y ecos
Entrevista a Saúl Yurkievich
hondo, aquello que capta con más fuerza las presencias
extrañas, son mis escritos; porque así es el trabajo
poético, un trabajo de sondeo, de buceo. El poema
reemplaza el sueño, es el sueño despierto, le rtve
éveillé. Cuando uno deja actuar al poema por sí mismo,
cuando no hay intencionalidad que vaya a concatenar
lógicamente los textos, no hay voluntad de control
o de configuración extremas, ahí es donde salen los
seres extraños, los fantasmas, y se abren estas brechas
hacía lo profundo de la conciencia. Y son los textos
los que dejan vislumbrar todo lo que sólo puede ser
enunciado de esa manera y apenas es sacado a la luz
a través de esos relámpagos o luciérnagas propios de
la iluminación poética. Iluminación en doble sentido,
porque poetizar es bajar a la profundidad de la caverna
· de donde sale el fuego central, bajar con una lámpara
como en la caza submarina, o bien tener súbitamente
algo como una visión nocturna con imágenes que
son estrellas fugaces. Todo eso que es vida profunda,
intimidad entrañable, todo tiene que ver con la
oscuridad, pertenece al reino de la noche.
[...] Para los surrealistas el sueño es el poseedor de
las claves herméticas, de los arcanos, es el fundamento
de la personalidad, es el contacto con las fuentes,
con las fuerzas ocultas, es considerado como la única
posibilidad de llegar al centro de uno mismo. Yo no
pertenezco a la tradición surrealista, porque me crié
en resistencia contra el surrealismo. Fui mucho más
adicto al dadá que al surrealismo, que me parecía
demasiado ocultista, demasiado esotérico, casi

sacerdotal, con una admiración excesiva por la magia y
la revelación. Evidentemente, le toca al arte recuperar
eso que queda totalmente desplazado del campo del
conocimiento por nuestras sociedades positivistas y
pragmáticas. Esta experiencia de la alucinación, de la
duermevela, de los estados mórbidos o crepusculares
está excluida de la medicina que hace mala alianza
con el psicoanálisis. La antropología estudia esas
manifestaciones merced a un interés arqueológico
por las sociedades llamadas primitivas o arcaicas. El
surrealismo me parecía una especie de hechicería.
Desplazaba todo el interés hacia la imaginación librada
a su propia dinámica, a la imaginación descontrolada.
De ahí que cobrase igual valor la poesía de un poeta
cultivado y pertrechado y la poesía de un niño, un
poseso, un extraviado. Me parecía el substituto
neto de la religión en una época laica, materialista,
cuando casi todos habían abandonado las iglesias
consagradas, su liturgia y sus ritos. El surrealismo
es catequista y las reemplaza. [...] Dadá, en cambio,
era más radical, absolutamente irreverente. Dadá
estaba en el mundo y lo asumía porque el horror,
la fealdad, la extrema violencia de la sociedad que
le tocó vivir, todo lo negativo, la opresión social, la
estrechez de la existencia factible, los nacionalismos
beligerantes, todo lo subvertía y transmutaba en
fuerza estéticamente positiva, capaz de humorizar,
ironizar, de jugar burlescamente. Un caso semejante
en la literatura hispanoamericana es el de César
Vallejo, que convierte en energía poética positiva la

9

�carencia, el desamparo, la orfandad, el hambre, el no
ser, la desorientación, las tribulaciones existenciales, la
angustia visceral. Tal adversidad es la impulsora de su
estremecedora poesía, donde martirio y humorada están
en contrapunto. Vallejo vive en un mundo inhóspito, en
una tierra baldía, con una humanidad que maniliesta
sus peores propensiones y que atropella. En Trilce no
hay esperanza de redención. [...]
II: Todos los que se acercan asu obra observan que la poesía y

el ensayo crítico no se presentan como dos lados antagónicos,
que Saúl Yurkievich no es un ianus bifrons, sino que en él la
poesía impulsa la indagación crítica yviceversa. Me interesaría
saber si no siente que son unos los mecanismos que se ponen en
marcha a la hora de escnbir poesía y otros los que rigen en la
escritura ensayística.
SY: Sí, siento eso. Porque hay algo que es clave: un
ensayo debe ser absolutamente claro, puede tener
varias instancias, napas, niveles, pero inmediatamente
debe ofrecer una comunicación inteligible del mensaje.
La poesía, no. En la poesía todo puede ser muy oscuro,
muy metafórico. Es verdad que hay una interrelación
y que el uno se nutre del otro, que el uno estimula e
instiga al otro. Esta orientación es voluntaria, lúcida.
Yo pasé por las exigencias del mundo académico,
sobre todo cuando escribí mi tesis. La tesis iba a ser
juzgada y yo debía comparecer ante el jurado, tenía
por ende que observar el modelo académico; bueno,
hasta cierto punto, hasta el punto de que pudiese
ser aprobada. Tenía que adoptar y meterme en ese
confinamiento, usar la camisa de fuerza y evitar
todo lo que fuese pensamiento inspirado o que fuese
una broma o un retruécano. Tenía que ajustarme y
me hizo mucho mal, porque me sentí prisionero y
cercenado, me sentí reprimido. Cuando terminé la
tesis me dije que nunca más iba a escribir un libro de
crítica. Me refería a un libro académico. No es muy
académica mi tesis, pero es lo más académico que
pude escribir. Después vinieron Fundadores de la nueva
poesía latinoamericana, mi tercer libro, y yo me pregunté:
"l Cuál es la vigencia de un estudio literario, de carácter
universitario?". Y me respondí: "Diez años, más o
menos", es decir hasta que alguien retome el tema y lo
trate exhaustivamente. Me parecía una validez muy
transitoria para un esfuerzo tan grande. Yentonces me
dije que la única manera de infundir perduración a un
estudio crítico es convertirlo en un ensayo literario,
utilizando una escritura literaria. Es la infusión de lo

literario lo único que puede dar valor y duración a un
estudio literario. Por consiguiente, tendí a confundir al
máximo la escritura literaria con la escritura exegética.
Cuando escribo un ensayo la expresión debe ser
clara, justa, precisa, pertinente, y además tiene que
ser directamente portadora de conocimientos. En el
poema opera la cadena connotativa que desdobla el
sentido, y el conocimiento se da de manera mucho más
indirecta, metafórica, alusiva. El conocimiento es aquí
osmótico. En el ensayo utilizo una lengua rica, hay
aliteraciones y busco la expresión feliz, hago juegos
de palabras y presto mucha atención a cada término
empleado. Lo quiero no sólo justo sino también
estimulante. Pero hay una exigencia de claridad y por
otra parte de sentido. En general, cuando yo escribo
un texto crítico, escribo sobre algo que ha sido poco
estudiado. Tengo ángulos de abordaje que son poco
comunes y entonces resulta bastante novedoso.
Porque conozco muy bien el contexto cognoscitivo
y sé bien qué se ha dicho sobre el tema y qué no se
ha dicho -y cómo se ha dicho, además. Me oriento
buscando nuevos ángulos de abordaje y maneras
distintas de enunciar. f...]
Es cierto, yo no establezco un "juicio" critico.
Y tampoco admonición alguna, porque sólo me
preocupo por lo que me seduce. Hay de antemano
una valoración muy positiva del texto que abordo,
una adhesión subyugada, y es verdad que opero
por consubstanciación. Me pongo en el pellejo del
escritor, capto su propósito, su proceso generativo
y trato de penetrar en el texto para aprehender sus
sentidos profundos, movilizados por las translaciones
de sentido, por el poder de sugestión y por sus
proyecciones sensibles e imaginativas. El texto literario
es casi pura connotación, en el sentido de que
supera muy pronto el plano denotativo y se abre en
un abanico de significancias erráticas. Ahí busco
también explicitar toda su carga alegórico simbólica
o mitopoética. Es mi modo de llegar a la personalidad
profunda del autor. Eso sucede casi indefectiblemente.
Cuando uno abre esa caja -no sé si es la caja del tesoro
o la caja de Pandora- se adentra en el juego signico
de una manera impresionante e iluminadora. Muchas
veces tengo la impresión de haber tocado fondo, de no
sólo aprehender el texto, el impulso que lo genera, la
forma que lo configura y la carga que conlleva, sino
también tocar el punto central de emisión radiante, o
el eje vertebral, o el numen.

10

Ciprian Va.lean ( CV): Aveces la obrafunciona como estas
figuritas de tintas del test de Rorschach, que dicen más del que
lee que del que escribe. iNo le molesta la comparación?
s:r: No me depara ningún inconveniente. No per~
sigo_ la ob!etividad ni la neutralidad No tengo
veleidad científica, porque me parece una ilusión
~pistemo~ó~ca, porque estoy manipulando mensajes
~ntersubJetlvos. No escribo sobre lo que no me
m~eresa. Por ejemplo, yo leía con admiración y muy
asiduamente a Miguel Hernández. He visitado los
lugares donde vivió, donde lo tomaron prisionero, allí
me encontré con parientes suyos. Lo mismo me pasó
con Lorca, fui en busca de su tumba e hice en Viznar
una encuesta para averiguar dónde lo enterraron. Era
en 1969 y ningún vecino quería hablar; topamos con
una casa señorial cuyo dueño, con gran amabilidad,
nos contó que fue fusilado en Fuentevaqueros y
enterrado en una fosa común. Durante muchos años
dicté cursos sobre la poesía de Miguel Hernández.
Por el tipo de asedio crítico que practico, me meto

en el texto y trato de desmontarlo y remontarlo para
poner de relieve su operatividad poética. Lo que
resultó fue que a medida que profundicé el análisis,
los textos fueron perdiendo efectividad yse convertían
en escoria. Me daban la impresión de debilitarse y
p~rder todo sostén. Me di cuenta que había agotado
I111 lectura, que los poemas de Miguel Hemández ya no
me conmovían, no producían en mí el placer poético;
en una palabra, carecían de atractivo. Este desapego
es fatal -fatal para enseñar y fatal para escribir.
Es importantísimo que un texto soporte el asedio.
Por ejemplo, en una tesis doctoral de largos años de
elaboración, es sumamente importante que el texto
guarde esta energía, esta capacidad de radiación, de
variación y que despierte constantemente la adhesión
y la admiración.
CV: lHa perdido a otros autores?
SY: He perdido a varios. Perdí a cierto Antonio
Machado, el de los Campos de Castilla, que es un texto

....

,.

Abandonando el oleo para
.
'' EstLtd10 de
siempre.

Mé&gt;: ico,.

1965.

11

�Guillaume Apollinaire porque su posición y su obra
me maravillan, y porque lo considero una encrucijada
original de vectores estéticos, un inventor de novedades
y un paradigma de poeta vanguardista. Pero en general
he escrito poco sobre autores de otras lenguas.
Considero que es una limitación, que es el efecto
negativo del profesionalismo. Mi especialización en
la moderna literatura hispanoamericana motivó cierto
confinamiento. Siempre pensé que en la literatura
hispanoamericana había tanto que hacer, que el
estado de la crítica era muy deficiente, que había
parcelas de enorme importancia aún no exploradas.
Había tanto por descubrir, revalorar, reconsiderar.
Teníamos que urdir la trama, establecer las auténticas
interrelaciones, dotarla de un perfil neto y de una
órbita propia, porque si no, todo se desmembraba y
dispersaba como las hojas que barre el viento, todo se
fragmentaba, se balcanizaba entre los veintitrés países
aislacionistas e idólatras de sus magras literaturas
nacionales. Conozco a muchos escritores y críticos
hispanoamericanos que sobrevaloran su literatura
nacional, considerando que se autogenera. Detesto
esta posición reduccionista, perniciosa, ilusorio reflejo
del mito de la entidad y soberanía nacionales. Mi
función es la de desbordar ese encuadre, transgredir
esos reductos que son las literaturas nacionales. Las
considero ilusorias, un espejismo autogenerativo,
porque es imposible explicar la evolución de nuestros
escritores (piénsese en Borges, Cortázar, Lezama
Lima) sin contar con las influencias extranjeras. Todos
ellos conocen la mejor literatura internacional, están
alimentados e inspirados por ella y muchas veces sus
generadores provienen de afuera.
Por ejemplo, estoy leyendo a Novalis y una introducción a sus fragmentos de ~faurice ~aeterlink. Éste
aclara que en tiempos de Novalis había mucha dificultad
para conocer la filosofía y la literatura nacionales, dado
que los textos circulaban con dificultad, eran caros y
era necesario un trabajo de búsqueda para conseguirlos.
En general, los libros se prestaban, no se adquirían.
Esa época es una de gran inquietud, de principios del
romanticismo alemán, y hay un fuerte empeño por
conocer las literaturas extranjeras. Shakespeare, por
ejemplo, traducido a fines del siglo XVIII en Alemania,
constituye una aparición sumamente importante
e influyente. Hay periodos culturales exógenos,
cosmopolitas, de apertura yporosidad ante las literaturas
extranjeras, yperiodos endógenos, localistas, vernáculos,

nacionalista, moralista, proselitista, con una carga
filosófico -ideológica hipercasticista. Bueno, es cierto
que esta pérdida de adhesión se debe también a un
cambio de gusto y de contexto histórico. Pero también
quedaron muchos. A Vallejo, por ejemplo -quien
también escribió poesía más o menos politica, o
proselitista como España, aparta de mí este cáliz-, lo
trabajé mucho y el atractivo no merma, el asombro
y el desconcierto que me produce no cesan. Vallejo y
Huidobro permanecen. Neruda intermitentemente,
pero cuando volv!. a releerlo durante la preparación de
su obra completa (que editó en Barcelona el Círculo
de Lectores), se restableció mi admiración. Es cierto,
es una obra inmensa y hay en ella bastante hojarasca
(pero siempre, en cada etapa, Neruda compone
poemas fulgurantes). Produjo poemas residuales,
descartables. Tal vez por el modo de ejercicio poético
que Neruda practicó, porque se propuso escribir
a diario, como un artesano de la poesía. Todas las
mañanas, en su casa de Isla Negra, sacaba afuera una
mesa y sobre ella escribía sus poemas. Poco descartó,
porque no quedan de Neruda borradores, manuscritos.
Ignoramos su taller, las bambalinas de su gran
teatro. Porque lo conoci personalmente y porque me
identifico con su persona y consubstancio con su obra,
Julio Cortázar es objeto constante de mi exégesis. A
Rubén Darío guardo el gran aprecio de siempre. Es
el genitor de nuestra modernidad literaria y practicó
todos los temas, modos, formas, ritmos, con extrema
maestría. En grado menor frecuento a modernistas
como Leopoldo Lugones yJulio Herrera y Reissig, los
otros dos integrantes de la tríada de los fundadores de
nuestra poesía moderna. También soy lector asiduo de
algunos posmodernistas, como Ramón López Velarde
y Gabriela Mistral. Son poetas perdurables que
resisten el asedio crítico. Sobre todo López Velarde.
Finisecular y provinciano, sublime y cursi, beato pero
lascivo, tiene un poder de evocación y estremecimiento
extraordinarios. Con mis contemporáneos, la relación
es distinta, porque todos estamos en el mismo juego,
somos productos y productores surgidos del mismo
contexto y es como si todos estuviésemos pujando a
la par o formásemos parte de un mismo batallón. Leo
con deleite y conozco bastante a los poetas actuales,
que estimo sin admirarlos. La admiración es el grado
superior de la estima y la escatimo.
De los escritores extranjeros a nuestra lengua,
he escrito poco, y lo lamento. Hice mi tesis sobre

12

...JUECO MUCHO CON EL KITSCH,
ME INTERESA MUCHO LA FEALDAD SUBLIME,
UN CRADO ESPECIAL DE FEALDAD
QUE SE CONVIERTE EN UN ATRACTIVO.

de afirmación nacional. El romanticismo argentino
propicia la autoctonía y defiende el castellano de
América, el idioma nacional, pero la estética romántica
es importada de Francia.
Borges dice que la literatura argentina es una
invención de Ricardo Rojas, su primer historiador,
el primero que recoge los textos dispersos y los
hilvana en un decurso histórico ininterrumpido, el
primero que los concatena en un continuo temporal.
Del mismo modo, puede decirse que la literatura
hispanoamericana es una invención reciente. Comienza
a armarse como orgánico conjunto continental con
Las corrientes literarias de la América Hispánica (1949) de
Pedro Henríquez Ureña, magistral compendio que
sienta las bases de una periodización pertinente. Se
completa con la Historia de la literatura hispanoamericana
(1954) de Enrique Anderson Imbert, que aún se emplea
como libro de referencia, pletórico de nombres como
un repertorio telefónico. Ambos libros emprenden
un esfuerzo de compilación e interpretación in
extenso de nuestras literaturas para integrarlas en un
corpus común, y son los primeros que establecen la
interrelación y los factores de amalgama. Si no, la
literatura hispanoamericana habría quedado como
entelequia o como cúmulo de textos dispersos en una
inmensa latitud geográfica. Luego sobrevienen una serie
ininterrumpida de historias generales de la literatura
hispanoamericana. Hasta yo mismo, que nunca me
consideré historiador, fui inducido a codirigir una
voluminosa Storia de la cultura letteraria ispanoamericana
(2000) publicada por la UTET de Turín. [...]
CV: lExiste una edad en lacual se ha sentido realmente el "Saúl
de la profundidad", o hay una dispersión del "Saúl profundo" a
través de las edades?

13

SY: Es dificil. El comienzo fue dificilísimo, porque de
un lado no estaba pertrechado y por otra parte porque
tenía múltiples incertidumbres de orientación, de
situarme estéticamente. El problema es que salimos
demasiado, histórica y literariamente, leimos mucho
y conocimos poetas de todas partes y entonces no
era fácil, dentro de un ámbito de conocimientos
de encontrar un registro en relación con un mund~
de representación, en íntima correspondencia. Al
principio escribi unos libros elegiacos, cantarinos. El
motivo del Volanda linde lumbre es la muerte de mi madre
y lo escribí muy poco tiempo después de su muerte,
acerca de la presencia-ausencia en la casa. En la
segunda parte de Volanda linde lumbre hay unos poemas
muy delicados, francamente musicales. No están mal,
no reniego. Por otra parte, me parece poco, me parece
timido, pero correspondía a un sentimiento. No sé
si podía más con la capacidad que tenia entonces.
Sigue Retener sin detener, y ahi aparecen poemas
elegiacos con más poder, con más vuelo y también
mejor nivel de ejecución y mayor capacidad técnica.
Ya hay cosas que se dan ahí y van a ser constantes.
Ciertas evocaciones, andenes, ciudades -Venecia,
Amberes, pero vistas más bien como ciudades vacias
como ciudades metafísicas a la Chirleo. Yvislumbres,'
apariciones reales pero fugaces. Después di el gran
salto de Fricciones, en 1969. Corresponde a los años
1968-69, cuando escribi los poemas de este tomo es
donde comienzo a ser realmente lo que soy. Creo que
configuro la poesía que me representa plenamente,
a pesar de que hable muy poco de mi. El propósito
también era ése, salir de la poesia confesional y del
ámbito de la poesía estetizante, de la sacralidad en
el sentido tradicional y remanido, salir del repertorio
retórico, de cierto tipo de simbolizaciones y meta-

�transformación, los trastocamientos, a fin de infundirle
una gran animación. Empieza a tener importancia para
rrú el teatro, el teatro de variedades, el cabaret, el circo.
Esto viene de la tradición dadá, de la influencia de
cierto cine, sobre todo el de Fellini, y en general de
la atracción por toda cosa bufonesca, carnavalesca.
Después paso a Acaso acoso, que es más fuerte,
donde hay más introspección, pero también hay una
considerable variación de recursos. Ahi aparece El
cubil, que es una experiencia directamente inspirada
de la música electroacústica, con una especie de
explosión, con espacios estallados, con palabras
que a veces concatenan y establecen fragmentos de
frases, a veces están sueltas, y de aquí nace el ritmo,
con mucho ruido y carraspeos. Estaba buscando
una sucesión rítmica semejante a la de una partitura
musical. No se cuenta nada ahí, sólo por momentos
aparecen imágenes que sugieren cierto desarrollo,
pero nada está completamente configurado. Ya allí
me siento completamente dueño de mi instrumento
y en condiciones de escribir alternativa y a veces
simultáneamente en muchos registros. Luego aparece

forizaciones más o menos rilkeanas. O de otra indole,
porque también tuvieron influencia sobre nosotros
unos poetas que son más o menos de la misma
época y que no son tan buenos: los españoles de la
Generación del 27. Larca fue un sarampión juvenil,
evidentemente. Se decia que Larca era un andaluz
profesional. No me gustaba nada. También estaban
Alberti, Cernuda, Salinas, Aleixandre, Diego. Eran
herederos del simbolismo todos ellos. Nosotros
necesitábamos una poesia más actual, más social en
el sentido de contacto con la vida comunitaria y no
de slogans políticos, una poesia más coloquial, sobre
todo una poesía lúdico~humortstica, más juguetona,
más irreverente, con mucha ruptura. Después viene
un libro fundamentalmente experimental, que es el
más experimental de los libros que tengo: Rimbomba.
Allí trabajo mucho con las asociaciones más o menos
aliterativas, con ristras de palabras, con módulos
y matrices, muchos de ellos provenientes de frases
hechas y de la lengua común. Hay gran variedad de
recursos y la tónica es lúdico~humoristica en general.
Y el propósito es la variabilidad de movimiento, la
14

1..

•

la psicologización, pero cuando yo utilizo la psicología
en esos libros es una psicología cruda, es una mezcla
de lo psicológico pulsional y somático, también en
el empeño de registrar los signos, los llamados, los
aflujos que vienen del fondo. Busco lo que ocurre
en la caja negra del cuerpo -no sólo del cuerpo
fisiológico- y quiero dar cuenta de cómo sube
todo eso a la conciencia. Después viene el Trasver,
que tiene bastante relación con Acaso acoso. Allí hay
evocaciones familiares. Hay un largo poema sobre mi
padre que va a visitar a su madre, y es una visión un
poco onírica. Bueno, también juego, escribo un tango
egipcio, considerando que soy argentino, ¿no?, y juego
con estereotipos del tango, manifiestamente eróticos,
kitsch directamente. De hecho, juego mucho con el
kitsch, me interesa mucho la fealdad sublime, un grado
especial de fealdad que se convierte en un atractivo.
Pero todo este lado lúdico es menos acusado que en
Acaso acoso, porque Trasver es un libro bastante grave.
Me di cuenta después, me lo dijeron sus lectores.
Es la otra cara, son las zonas más oscuras del ser,
las angustias, los agujeros que tragan, la presencia
constante de lo tenebroso, de la muerte. Hay un poema
muy fuerte para mí, que apenas puedo leer, inspirado
en la situación de Argentina durante el periodo de la
represión militar. Sigue El sentimiento del sentido, que es
lo contrario. Allí trabajo mucho con las ambigüedades,
las disyuntivas, las vacilaciones. Es una especie de
autorretrato y a la vez de balance para consignar todo
lo que no se dio, que pudo ser, las vidas paralelas,
todas esas aspiraciones que siguen vigentes, los sueños
positivos. En El sentimiento del sentido recupero el alma,
en cierta medida. El alma estaba omnipresente y hay
una recuperación también de ese poder lenitivo y
ese poder de sublimación y transfiguración que es
propio de lo poético. La manifestación de lo poético
como asomo de la trascendencia, de lo que nos abre
a lo más allá.

horribles, como aquel donde asume la culpa porque
es excluido por los cubanos. Es una autocondenación,
una autoinmolación y sigue el modelo eslavo de la
autocritica en pleno sentido. Eso no se podia prolongar
porque realmente era una poesía situacionista y
estaba muy ligada a las circunstancias. Prolongarla
hubiera significado conservar sus tics. La historia
es atroz, la historia es un espejismo, te destruye, te
cercena, te atropella. No se puede uncirse al carro de
la historia, tratar de vivir en ese plano, y quedar en
un realismo que resulta suicida artísticamente. Por
momentos, es cierto que es necesario, porque también
actúa como antídoto ante periodos de demasiada
desobjetivación, de demasiada evasión, de demasiados
sublimantes y entonces es una zambullida en la historia
candente, apremiante. Eso era ser moderno, pero no
se podia quedar en eso. Yo no me quedé merced a mis
inquietudes poéticas personales -otros cambiaron de
temática, cambiaron de foco o dejaron de ser foquistas.
Yo quería salir de esa historia y por otra parte quería
recuperar mi esteticismo, porque me parecía muy
lícito, a pesar de los comisarios. Estábamos hartos de
los comisarios que invadian también la cultura. Queria
recuperar sobre todo mi libre albedrío lingüístico y
la convicción de que el arte se basta a si mismo, que
el arte es una de las mejores manifestaciones de lo
humano integral. No creo que haya otra más poderosa
que el arte para manifestar la totalidad de lo humano,
es decir no sólo de lo que el hombre es sino también
de aquello que puede ser. Otras existencias posibles,
incluso otra factualidad, otra manera de percibir, otra
manera de pensar. Ahí tenia un campo amplísimo y
quería revincularme a él. Tenia resistencia en cuanto
a la autoconfesión, a una poesía demasiado ligada a
mi persona. Con la subjetividad no hay problema,
el problema es el individualismo, el personalismo.
Es verdad lo que decía Breton, que ante el mensaje
subliminal todos somos iguales. iUn principio de
democratización serta la libidizaciónl Yo no puedo
saber esto con respecto a mis textos. Necesito a los
lectores para saber cuánto hay de mí en mis textos.
Tampoco me he propuesto esto, pero puede ser que
haya mucho de mí en mis textos, puede ser que no haya
hecho otra cosa sino autorretratarme. Pero no era mi
propósito. Ahora ya no tengo ninguna convicción. Soy
el hombre sin cualidades, el hombre sin convicción y
eso me da una autonomía extraordinaria, una libertad
inconcebible ~

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1

II: iCómo se situó ante o dentro de su generación de poetas?
SY: No se pod.ia prolongar el historicismo, el prosaísmo
y el situacionismo. Era un situacionismo activo, por el
hecho de dar cuenta de una circunstancia histórica y
de los condicionamientos propios de ella, por el hecho
de asumir el presente. Era una poesía donde la evasión
y la ensoñación estaban prohibidas. Había también
poesía militante, muy politizada por momentos.Todas
escribieron. El propio Cortázar ha escrito poemas

15

�EDUARDO MILÁN

A propósito del compromiso poético
del contexto en que se inscriben, del peso que se les
otorgue. Pero no de una significación oculta que las
circunscriba a una familia especial. La palabra poética
en el siglo XX parece haber despertado de su sueño de
exclusividad por gracias y desgracias de la historia. Su
peso presente no depende de un retorno a un origen
semántico perdido. Depende de una valoración de
sentido otorgada. Alrededor de este tema giran tanto
la conciencia cuanto la inconciencia de la realidad por
la que atraviesa la palabra poética de cara a la historia
y de cara a sí misma. El problema ahora, aquí, es poesía
e historia -no sólo memoria: construcción de la
historia, vivencia de la historia-, poesía y realidad,
nuevamente planteado el problema de la tensión o la
falta de tensión entre lenguaje poético y mundo.
Vuelve entonces la pregunta: ¿es posible escribir
poesía en el presente que no testimonie el estado del
mundo, que no atraiga o llame la atención del lector
no sólo sobre el lenguaje poético mismo sino también
sobre el mundo que el poema refiere y en el que se
inscribe? La respuesta puede ser la misma que dieron
los poetas de la década de los años sesenta del siglo
pasado. La misma, agravada sustancialmente. O ya no
la misma. En la década de los años sesenta del siglo
XX la opción del compromiso poético-político era eso: una
opción. Era posible, por ejemplo, ser un militante

o hay otro modo de decirlo bajo imperativo
moral: se íntenta ínscribir la palabra poética
en el espacio histórico que se ínscribe a su vez
en el tiempo histórico. Esto último no atraería níngún
problema siempre y cuando se mantuviera la conciencia
de la realidad de fragmento que ese espacio significa en
relación con el tiempo en el cual se ínscribe. Precisamente
esto es lo que tiende a olvidarse: el espacio histórico es
un fragmento del tiempo histórico, el texto es fragmento,
su escritura también. Lo que se olvida entonces es la
imposibilidad de continuum de la escritura de cara al
acontecimiento histórico. A suspensión, a escritura
suspendida: a eso obliga la realidad histórica.
Las distintas realidades apremiantes que el ser
humano soporta en su presente histórico trastocan
su vida configurándole algo así como un destino, al
menos un destino personal, si ya no comunitario: ¿por
qué no deberían ingresar éstas al poema? El problema
no es temático: es lingüístico. No hay, en el siglo XX,
"lenguajes exclusivos". La poesía del siglo XX no es sólo
experimental en cuanto a su búsqueda significante.
Es una poesía semánticamente desbordada, fuera
de contención, de área extralimitada. En esto sí hay
acuerdo: en el siglo XX se asiste al fin de la palabra
poética. Todas las palabras pueden ser poéticas en
el sentido de la intencionalidad que las sustenta,

N

16

1
Cu ando quiere dar la realidad apremiante, la palabra poética pierde tensión.
Ocurre~~ Espejo Humeante de Juan Bañuelos. Pero no es un problema privativo
de la poetJ.ca de Bañuelos en ese libro. Es un problema, el problema, de la poesía
que guarda una relación de estrecho vínculo con la realidad histórica, que
escucha.ª la realidad histórica con mayor atención que a la palabra poética. La
conmoción de la realidad histórica parece obligar lingüísticamente al poema.
Está confundida con el presente. O es todo el presente. O lo verdaderamente
significativo del presente. Integra, incluso, al presente de la escritura. Parecería
condenar al lenguaje con un imperativo moral por encima de sí mismo.
Parecería someter al lenguaje a ocupar un lugar de ejercicio de no distancia, de
no mediación, demandarle una transparencia que el lenguaje no tiene, menos
aún el poético cuyo espesor insiste en llamar la atención sobre sí mismo.
político y escribir una poesía fuera de militancia política,
fuera, inclusive, de testimonio del momento histórico
vivido. La poesía como una forma del arte válida en sí
misma -apoyada por los escritos de Marx sobre estética
clásica (Sánchez Vázquez, 1972), no tanto por sus
intérpretes- podía perfectamente refrendar
esa posición. Salvo para los directamente
involucrados en la práctica de la militancia
política -poetas y lectores- no se
trató de un tema neurálgico. Se
ejercía una comprensión estéticopoético-polítíca por parte de los
practicantes de la opción poética
historizada sobre los poetas que no
compartían esa actitud, precisamente porque la conciencia
política del periodo de la guerra
fría y luego de mayo del 68 fue una
conciencia política minoritaria en
relación a las problemáticas tratadas. El
problema se manifiesta en el lenguaje
de los poetas que adoptaron la opción
del compromiso poético-político.
Un ejemplo de colapso histórico
para la izquierda mundial y en particular
latinoamericana fue la muerte del Che Guevara.

17

�La muerte de esa personalidad histórica heroica en
las circunstancias en que se dio generó la indignación
de un sector de la población mundial consciente
que incluía de manera especial a los artistas. Ante
ese hecho muchos poemas se escribieron en estado
de conmoción causada, específicamente, por la
significación histórica de esa muerte. No conozco
ningún ejemplo de legitimación de ese acto, una
verdadera "ejecución". En Espejo humeante Bañuelos
escribe su poema sobre la muerte del Che: "¿Buscar
la tinta en el fondo de los ojos? De ningún modo./
Por lo tanto pongámonos de acuerdo: esto no será
un poema. Bueno, al menos yo no quiero." (Bañuelos,
2000: 169). Ese recurso a la negatividad -el no
querer el poema, la negativa a que "eso" sea un poema
debido a las circunstancias puntuales en que aparece
el dilema- no es exclusivo de Bañuelos. Su rastreo
en dos generaciones contiguas, la de Jaime Sabines y
la de José Emilio Pacheco, arroja ejemplos. En "Algo
sobre la muerte del mayor Sabines" el autor, en uno
delos momentos climáticos de desatada expresividad
del texto, dice: "iMaldito el que crea que esto es un
poema!" (Sabines, 1999: 249), poniendo sobre la mesa
el planteo de un deber ser del poema que se sitúa
más allá del acto textual, literalmente más allá por
tratarse de una muerte, puntual, dolorosamente más
allá por tratarse de la muerte de su padre. ¿Qué poema
es capaz de "dar el tono" de una muerte semejante?
Ningún poema alcanza. En "Carta a George B. Moore
en defensa del anonimato" José Emilio Pacheco dice:
"En vez de responderle o dejarlo en silencio/ se me
ocurrieron estos versos. No es un poema) no aspira al
privilegio de la poesía..." (Pacheco, 2000: 302~3)1.
Los tres casos tienen su explicación propia. En el
del poema de Bañuelos, la figura de Ernesto Guevara
se dispara de la contingencia y lo abarca todo: una
cerca:rúa inaprensible que desborda todo decir, una
inmediatez que simplemente "no se entiende", lo cual
otorga un más de significación que el poeta no puede
agenciarse y traducir en lenguaje. Como en el caso del
poema de Sabines, el acto poético no alcanza. Los dos
ejemplos están marcados por la afectividad hacia una
entidad exterior al texto que plantea la conmoción
interna, una escisión en la conciencia que demanda
acción y a la vez niega -no su posibilidad- su

1

efectividad. Es un motivo fantasmático que merodea
ambos textos: el de Hamlet. Ante la obligación de decir
lo indecible el poeta niega no el acto: lo que resulte de
él, porque está, con duda, condenado a esa acción. El
ejemplo de Pacheco es más cultural. Su motivo -lo es
en todo el texto- es la pertinencia de la acción poética
en determinados contextos -el de explicar su deber
ser, por ejemplo- aunque logre su justificación con
apoyo en la tradición clásica.
En cualquier caso, los tres ejemplos hacen uso de
una negatividad que atiende o bien a la exclusividad
poética obien a la exclusividad temática. Una u otra no
están en su lugar. Desde la óptica del poema (desde la
óptica de la presencia del mundo) ese dilema no debería
manifestarse imperativamente como un superyó
mundano que obliga a la aceptación de algo que está
fuera de lugar o dislocado de su lugar primero2. Lo
que hay en esa aparente acción de renegado respecto
de la tarea poética, ese arrepentimiento que no se
completa como tal porque finalmente el poema sigue
existiendo, se registra como entidad pese a sí mismo o
pese a un fragmento de sí mismo, conciencia extra que
se propone hablar de lo que no se debe, explicitar sus
mecanismos internos, revelar su contradicción como
tierra no exenta de conflicto -cualquier poema puede
tocar el Paraíso pero ningún poema lo es-, todo eso
junto y más, se trata de una tensión de raíz histórica
decimonónica que se proyecta explosivamente en el

Conozco un solo poema dedicado a Ernesto Guevara en ocasión de su
muerte que asume la realidad língüistica como materia prima trastocada
por el acontecimiento, no como culpa ni como negatividad latente. Es el
texto del poeta uruguayo Salvador Puig (1939), "Al comandante Ernesto
Che Guevara":

2

Las palabras no entienden lo que pasa
las vocingleras las oscuras las dóciles
las que llaman las cosas por su nombre
las que inventan el nombre de las cosas
las palabras que dije o me dijeron
las que lei en los libros las que escribo
las que pensé mirando una ventana
las que acercándose al silencio gritan
las que al tocar el fuego se desfogan
las que truecan los trinos y los truenos
las que sirven la mesa de mí casa
las de la líquida caligrafía
que cae por las paredes de la escuela
las que dicen a dúo el pez y el pájaro
las palabras que tuve o que no tuve
para llamar al mundo y que viniera
las que tienden un hilo minucioso
que va de los balcones a las bocas
y de las bocas a la historia y pasan
las que pasan la noche entre papeles

El subrayado es mio.

18

siglo XX y cuenta, en su acarreo de motivos propicios
para que suceda, con la explosión de la vanguardia de
las tres primeras décadas del mismo siglo. No se trata,
al menos no únicamente, de una "dicción generacional"
o de la continuidad de la línea crítica de la Escuela
de Frankfurt en cuanto a la obligación, pautada por
Adorno (2005) en particular, de sombrear el poema
de negatividad como condición ética de seguimiento
luego de la barbarie cuyo clímax son los campos nazis
de exterminio.

2
La salida de Bañuelos no es por la tangente: es por el
mito, bajo el amparo del mito. La poesía de Bañuelos
recorrió aguas arriba la línea trazada por lo que
se entiende representativamente como poesía de
compromiso político. En la América Latina de los
años sesenta del siglo pasc;1.do esa experiencia poética
se podía sintetizar en un texto donde el lenguaje
poético estaba en dependencia estricta de lo que
quería transmitir, en la mayoría de los casos, motivos
de aliento o pautas de conciencia que alertaran
a las colectividades sobre el presente crítico y la
inevitable transformación social encuadrados en el
devenir histórico. Lenguaje vehicular en el cual la
autoconciencia lingüística en general brillaba por
su ausencia. Lenguaje que se ponía en segundo lugar
-si es que había en los textos poéticos ese compás de

o suben la escalera del insomne
y se introducen en su sueiio a ciegas
• las que ordenan el ruido en los rincones
las que barren el vómito de rabia
las que saltan del fémur a la luna
las que cortan la sombra calcinante
las que labran un nombre en una piedra
para mejor perpetuar el olvido
las que bajan al árbol por el aíre
y se trepan al cielo por el tronco
las que mastican un cangrejo lento
las que anuncian el fin de la cuaresma
las que le quitan miedo al asesino
y lo dejan dormir le montan guardia
las que no sangran aunque se las hiera
las que no mueren aunque se las mate
las que roban futuro en un embudo
las que administran mitos y virtudes
las que mantienen trato con el viento
las que advierten el agua incinerada
las que abren los labios de la tierra
buscando el astrolabio de tu grito
las que te dicen sin creer que oyes
vuelve a pelear Ramón aunque te mueras
las palabras no entienden lo que pasa.
(De Antología d, la poesía rebeldehispanoamericana, 1967).

19

espera- respecto de la realidad que quería retratar.
Yretratar -sin la complejidad fotográfica que afecta
el objeto. Más que una metáfora visual aplicada al
texto, parece el verbo ilustrativo de esa aventura que
se esforzó en "dar una imagen" de lo que ocurría en el
presente histórico pasando por encima del lenguaje
poético que es materia estrictamente organizada con
sentido estético. Ese "olvido del lenguaje" no fue tal.
Fue una pérdida de tensión ocasionada por lo que se
entiende en un momento histórico como prioritario
para determinados fines.
Al margen de la condicionante histórica sobre
la cual es válida toda discusión, los resultados que
arroja la experiencia poético~política del lenguaje
son de una pobreza inusitada, casi una parodia de
la pobreza a la cual la transformación social a la
que servía el lenguaje poético intentaba combatir.
Se trata de un razonamiento impecablemente ético
y pobremente estético, como si ambas dimensiones
estuvieran para siempre enfrentadas: dada una
realidad apremiante e inhumana, el lenguaje artístico
debe simplificarse al máximo, "transparentarse" para
que esa realidad aparezca con nitidez. Lo que se
hipoteca en esa operación es, por lo menos, grave: la
densidad estructural de la realidad que por diversas
operaciones de rebajamiento queda reducida a la
simplificación del lenguaje que la representa. Así, la
realidad se vuelve prácticamente obvia. Y también
las necesidades. Y las medidas y las estrategias de
transformación. Esa simplificación de la realidad la
convierte en fácilmente "comunicable", palabra clave
en el proceso de re-orientación estética. Se trata de
hacer una poesía "comunicativa". Pero cuando se habla
de "comunicación" no necesariamente se está tomando
en cuenta la "comunicación estética", que puede ser
o no ser "entendible". Cierto arte, por ejemplo el arte
abstracto, reviste un menor grado de "entendimiento"
para el receptor.
Este encadenamiento de sobrentendidos generó
una red de complicidades entre emisor y receptor
poéticos dificil de fisurar. ¿Cómo salir de un entramado
histórico que demanda conciencia política pero que
juega con la conciencia estética en forma de escamoteo
y alguna vez de chantaje? No se ha escrito todavía el
capítulo de la poesía comprometida políticamente
desde la asunción de su fracaso estético. El saldo del
desgarramiento del tejido social de sociedades enteras,
sobre todo al sur de América Latina, la degradación

�para hamaca donde la india, con su cántaro que
coagula los sueños, lo trae y lo lleva" (1988: 133). El
personaje va de mano en mano, de rama en rama, está
en todas partes, omnipresente como nunca y cotidiano
como siempre. Pero ese espacio no es la historia, al
menos no una historia verificable en la experiencia.
Es el lugar de la historia de la imaginación, donde la
posibilidad utópica delimita terreno a sus anchas.
Es el espacio lingüístico de la fundación donde cada
acontecimiento que trasciende la mera contingencia
ocupa un lugar y entra a jugar en su dominio mediante
reglas que la imaginación establece. El acto es de
proteger y resguardar, de hacer participe a la historia
de un suceder mayor.
Esa sería la función de la imaginación respecto del
lenguaje histórico: ir al rescate de acontecimientos
que sobrepasan el simple avatar mundano, con o sin
-en el caso de Lezama parecería que la alternativa se
resuelve en envío positivo- redención. Esto último
pensado, claro está, desde la posibilidad de un envío
a la memoria colectiva para asegurar transmisión
y descendencia. No implica un modo de enfrentar
la realidad presente desde el punto de vista de la
palabra poética. Es muy probable que si la poesia no
enfrentara en el presente una demanda ética en el
sentido de su capacidad o posibilidad de testimoniar
no sólo el mundo sino la propia situación de la poesia
ante el mundo, la reflexión critica -en caso de
haberla- habría dado por cancelado, sin discusión,
el momento histórico de la poesía comprometida.
Sucede que el tiempo histórico presente revela
una agudización de la problemática sociopolitica a
nivel mundial a raíz de la implantación del modelo
económico neoliberal y su nefasta implicación en
las realidades particulares de cada pais o de cada
segmento continental. La realidad de América Latina
ha profundizado a extremos inconcebibles en su breve
historia sus niveles de degradación humana, social y
cultural. tCómo interviene el lenguaje poético en este
trance histórico? Si se quiere, tdebe el lenguaje poético
intervenir en esa realidad desde su palabra? tQué es
la palabra poética ante una mundialización de facto
que ha resultado en politicas económico-estratégicas
también de facto? El compromiso como creación de
un ámbito mítico que pudiera incluir la historia -la
historia ya no como discurso que sustituye al mito,
inhabilitándolo, sino con la posibilidad de habitar
el mito conjuntamente con otros discursos- está

incesante de las distintas realidades sociales desde
el fracaso histórico de los ideales de transformación
( décadas sesenta y setenta del siglo XX) hasta el
momento presente parecen haber sido castigos
suficientes para que la crítica olvide los vaivenes del
lenguaje poético de esa época precisa. Esta no es una
cuestión resuelta, quizás ni siquiera debidamente
discutida. Esta es una cuestión abandonada. Llama
poderosamente la atención que críticos de la capacidad de penetración de Saúl Yurkievich (1997) o
Guillermo Sucre (2001) no debatan este tema. Como
una verdadera paradoja histórica, en el sentido en
que fue la literatura latinoamericana (poesia, crítica,
ensayo) la que tomó la delantera propositiva respecto
de la literatura escrita en España durante y luego del
franquismo, hoy la crítica poética española aborda de
una manera mucho más especifica el tema de los nexos
posibles entre poesia y realidad. Ahí están los ejemplos
de Miguel Casado, Caminar sobre hielo (2001) y La
poesía como pensamiento (2003) y Poesía sin mundo (2004)
de Antonio Méndez Rubio, trabajos especialmente
lúcidos relativos a una problemática que está lejos
de haber desaparecido del horizonte de la discusión
estética. O el brillante trabajo del latinoamericanista
inglés William Rowe, Hacia una poética radical. Ensayos
de hermenéutica cultural (1996). La pregunta aqui es:
tcómo se sale de esa trama retórica sin una pérdida
ética irremediable?
3
José Lezama Lima, ante el mismo acontecimiento
citado,la muerte de Ernesto Guevara, escribe un poema
insólito no sólo en el contexto de los poemas escritos
bajo ese preciso designio histórico. Insólito porque
parece prever, cobijado por el efecto anticipatorio que
parece revestir el barroco cuando es actitud y no sólo
realización, la redimensión que adquirirá la historia
latinoamericana bajo el signo del mito. Una "historia
mitificada" tal vez. Pero en un sentido literal. Lezama
lima, en ese texto en prosa poética, '"Ernesto Guevara,
comandante nuestro", sitúa al Che en el territorio de
los héroes trágicos en un ámbito latinoamericano
transfigurado, en el mismo espacio donde cohabitan
Viracocha y Tupac Amaru.
En no menos insólito efecto de barroco devenir
que recuerda las previsiones de Mil planicies de Deleuze
y Guattari, dice Lezama Lima del Che: '"Saltaba de
chamusquina para árbol, de aquileida caballo hablador

20

ímplicito en la poética de Lezama Lima desarrollada
en el texto mencionado. Parece ser una propuesta de
construcción deun imaginario poético incluyente. Pero
no es ni por asomo un intento de respuesta presente
a una problemática explicitamente demandada desde
ese mismo presente: icómo escribir en este tiempo de
cara a la especificidad del lenguaje poético y de cara a
la gravedad del presente histórico sin caer en culpa ni
en chantaje y con la conciencia del fracaso históricoestético de una tentativa anterior que una memoria
poética testimonia a la vez que advierte sobre los
peligros de una "estética del compromiso".
4

Algo que aparece como una paradoja es el aire de
intemporalidad que envuelve a la Obra reunida de
Bañuelos. Los libros de poemas no están fechados:
se despliegan sucesivamente sobre un fondo que
suponemos, en efecto, mítico en el sentido de una

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posible re-fundación de la memoria. Digo "paradoja" en
este aspecto: los textos de Bañuelos son fuertemente
temporales. Su escritura no es mimética en el sentido
de que repita una cierta norma del habla como
lenguaje conductor de un efecto de verdad considerado
necesario para ofrecer la realidad cambiante. Hay
que hablar de una inclinación metafórica en la obra
de Bañuelos, de una tendencia: no es posible hablar
de barroquización del discurso poético porque no
hay, en la casi totalidad de esta obra, una voluntad
de escritura como oscurecimiento: está presente de
manera continua el deseo de una escritura testimonial
Aún en los frecuentes textos de motivo amoroso el
autor mantiene un equilibrio comunicativo que a
veces privilegia la función estética del lenguaje y a
veces la fática.
Es el último libro de esta Obra reunida el texto que
se ocupa de actuar como sintesis de una escritura
que arrancó como diálogo con la realidad histórica y

�LA APARICIÓN HISTÓRICA DE LA PALABRA QUE PROMUEVE
EL MOVIMIENTO ZAPATISTA REPLANTEA EL PROBLEMA
DE LA PALABRA EN EL CONTEXTO SOCIAL, SU FUNCIÓN
DINAMIZADORA Y CRÍTICA EN UN ENTORNO POLÍTICO
SOCIAL EN EL QUE LA PALABRA-Y ESTO NO ES PRIVILECIO
DE NUESTROS MUNDOS ,,POSTERCADOS"- ESTÁ
COMPLETAMENTE DEVALUADA

indígena mexicano, especialmente, el mundo indígena
territorializado en la zona maya. Y no se trata de la
aparición "clarificada" de los actores de la emergencia:
los hombres y mujeres zapatistas aparecen -por
razones de seguridad, sin duda, pero evocadoras de un
trasfondo donde la máscara actúa como cobertura de
la posibilidad de verdad bajo el signo de esta paradoja:
encubierta la verdad se desvela- con el rostro
semicubierto, apenas mostrado por la "ventana" de la
mirada. Así, el rostro está entreabierto o semicerrado,
según el ángulo de interpretación del que mira.
La peculiaridad de ese movimiento no reside,
sin embargo, en las características de su aparición
histórica y humana individual o en su contingencia
o en su calidad sociológica "emergente": reside en
su capacidad de hacer uso -un uso particular,
creativo- del lenguaje que los anuncia y delimita su
aparición, un uso creativo de la palabra. La aparición
histórica de la palabra que promueve el movimiento
zapatista replantea el problema de la palabra en el
contexto social, su función dinamizadora y crítica en
un entorno político social en el que la palabra - y esto
no es privilegio de nuestros mundos "postergados"está completamente devaluada. La revaloración no
se da sólo al devolver legitimidad a la palabra como
vehículo de verdades constatables en los hechos, o sea,
como disipación de la niebla de extrañamiento entre
palabra y suceso. Se da, en especial, por la reinclusión
de la palabra en un ámbito discursivo al que podríamos
llamar mítico donde el peso del discurso se apoya
en un principio de identidad entre palabra y cosa y
entre palabra y acontecimiento. No, como lo enseña

-momentáneamente- se suspende con el auxilio
de una palabra "mitificada". Se trata de un libro de
recomienzo, de refundación.
Su colocación al final de
.
la Obra explica una voluntad de retorno, la sustitución,
en el texto, de la linealidad textual histórica por
una circularidad temporal más apegada a una idea
de intemporalidad en térmínos de la noción devenir
occidental. Nómadas de la aurora boreal tiene este aviso
a pie de página: "Poemas de un libro en preparación
sobre la memoria maya (antes y después de 1994)". Hay
dos temas a considerar sobre este interesante texto de
Bañuelos. En primer lugar, el señalamiento histórico
marcado por la fecha "1994". Se trata de una indicación
de un acontecimiento trascendental para la historia
reciente: el levantamiento indígena del primero de
enero de 1994 dirigido por el Ejército Zapatista de
liberación Nacional (EZLN). Esa mención dejaría
de ser significativa si su limitante fuera el simple
mojón histórico. Se trata, en cambio, de un verdadero
sistema de referencias ideológicas que trasciende
en mucho su simple coyuntura espacio-temporal.
Hay un repertorio de valores en juego, una visión del
mundo que desencadena -para el mundo, no sólo
para el mundo indígena maya, no sólo para el mundo
indígena, no sólo para México ni tampoco únicamente
para América Latina- un orden de posibilidades de
transformación. Lo significativo es que al margen
de la emergencia histórica, pero sosteniéndola, hay
un reposicionamiento de cuestiones que adquieren,
de la noche a la mañana literalmente, un efecto de
desvelamiento. Es la aparición en el escenario visible
de un mundo excluido, casi invisible: el mundo

22

el logocentrismo occidental, en la separación entre
palabra y referente o según la explicación teorizada por
De Saussure sobre la "arbitrariedad del signo", negación
de cualquier equivalencia o relación causal entre signo
y cosa. Extraño resulta ser que la (re)aparición tanto
de la palabra cuanto del levantamiento indígena, dos
fenómenos interdependientes y paralelos no sólo en
el tiempo sino también en lo simbólico, tengan una
resonancia poético-histórica en el deseo mallarmeano
de "darun sentido más puro alas palabras de la tribu"3•
Dicho de otro modo: si la poesía era el arte encargado
históricamente de purificar el lenguaje, cuya tarea
asignada era -según varias tradiciones- su misma
razón de existencia, no es poco sorprendente que
una revaloración del lenguaje "comunitario" (o su
deseo, o el esbozo de un cumplimiento mayor a
posteriori pero, sin duda, la apertura hacia ese claro
ya está específicamente señalizada en el discurso
zapatista) provenga ahora de un acontecimiento
histórico cuando -según la razón poética occidental
posromántica- fue la misma historia la encargada de
desacreditar a la palabra -y a la palabra poética en su
especificidad. Sin querer confundir palabra en su uso
común, intercambiable, denotativo y comunicativo,
con palabra poética, resulta casi paradójico que desde
la misma turbamulta caótica surja el señalamientoguia sobre la necesidad urgente de reasignarle el valor
a la palabra. No tengo dudas de que esto es posible por
la fuente en la que bebe esa revaloración: el discurso
mítico fundador que otorga un valor extrañamente
activo a la palabra, un valor "encarnado" en un ámbito
en el que el nombre es la cosa. Sin embargo, en el discurso
zapatista el elemento crítico del mismo discurso
va a la par de la revaloración de la palabra-"acto
comunitario", como si una muy presente conciencia
de la credibilidad de lo dicho mantuviera a la escritura
en estado de vigilia. El discurso entonces se vuelve
un acoplamiento, una amalgama de registros donde
uno alumbra y resguarda al otro y mantiene en todo
momento el efecto de verosimilitud del lenguaje. Las
lecturas del Subcomandante Marcos no terminan en el
Chilam Balam ni en el Popol Vuh ni en el Inca Garcilaso
ni en Guamán Poma. Tampoco en Eduardo Galeano
ni en José María Arguedas: lo hacen -si es que lo

3

"ll faut donner un sens plus pure aux mots de la tribu", dice Mallanné.

23

hacen- en Míchel Foucault, en Jacques Derrida, en
Maurice Blanchot. Y en Rulfo y en Joao Guimaraes
Rosa. En términos de un entrecruzamiento genérico en
la literatura latinoamericana, lo que el boom narrativo
de la década de los sesenta "tomó prestado" a la poesía
ahora es devuelto como posibilidad a la misma poesía.
Para esto tuvo que mediar el reconocimiento del
origen mítico de nuestras fundaciones discursivas. Y
también, la visión de que la contingencia histórica que
se hizo puntual estaba trabada mítica, escatológica y
utópicamente con la "visión de los vencidos".
Este ámbito de acción de la palabra hace posible
Nómadas de la aurora boreal. El otro aspecto a tratar
es la cuestión de la escritura. Sólo una escritura
deliberadamente fragmentaria cumple con el mismo
requisito de verosimilitud -el requisito crítico de
un discurso en entredicho temporal, puesto ahí a
contratiempo de la historicidad domínante de los
últimos dos siglos pero sin prescindir de ella- en el
proceso de revaloración del mito en este momento
histórico. Si no es posible reflotar discursos -eso
es, visiones del mundo- fuera de tiempo, tampoco
es posible mimetizar lenguajes de aquellos discursos
imposibles. En palabras de Bañuelos: "Con su hilera
de ciegos -levemente tomados de la mano- la
Cordillera inicia el bello sueño de una almendra"~

Bibliografía
Adorno, Theodor W. (2005). Crítica de la cultura y socia/ad (2 Tomos).
Madrid: Aka1.
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Sucre, Guillermo (2001). La máscara, la transparencia. Ensayos sobre poesía
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Yurkievich, Saúl (1997). Suma crítica. Mbdco: Fondo de Cultura Económica.

�POESIA

POEIIA

Tercer tempo (II)
(De El Filo de la playa)
CABRIELA CAMTÚ WESTEMDARP

En el dorso de mi mano, la mancha

La batalla no está en el campo

y en la boca del estómago

está en el centro de mi pecho

la ninfa.
ahí penetra el frío
¿Será el alcohol

los oscuros pensamientos

o el silencio que martilla mi cama?

el hecho de no tocarle
el túnel
la caverna abandonada

Hubiera una gran hacha

el rugido que se me enreda

partiendo cada costilla de mi cuerpo

la advertencia de la bruja
el octópodo y las entrañas.

pero están alineadas.

Un gran hocico devorándolo todo

pero está cerrado.

�POESIA

POESIA

Las visitas al doctor.
Siempre la misma receta.

Venga el placebo que de todas formas ahora mismo me echo en ese
[cuarto rosado
Para el rojo de los ojos

Yno quiero saber si ya es de mañana. No me lleven a la Iglesia.

también para las ojeras
y el hematoma en el muslo.
Para el golpe en el empeine, el omóplato
y la muñeca.
Para la mancha de herpes
la punzada de costilla a
costilla

el martillo:
su recuerdo.

Yo me quedo.

�DEL SECURO COMTRA AUTOS
ROBADOS

El sistema funciona así: cuando el
ladrón consigue entrar al automóvil
-cosa por lo demás nada difícily se sienta frente al volante, unos
dispositivos accionados electró~
nicamente traban las puertas y
aseguran las ventanas. La operación puede o no ser silenciosa. El
segundo paso sobreviene cuando el intruso trata de arrancar el m~tor.
Entonces, sobre el tablero de los instrumentos parpadea una luz roJa. A
continuación una voz grabada repite, cada treinta segundos, el mismo
mensaje: "De aquí no podrá salir... De aquí no podrá salir".

DIVERTIMVEMTOS
(Primera parte*)

ABDÓM UBIDIA

28

Luego del tercer mensaje (esto ya ha sido computado), el
ladrón que ha insistido ya varias veces con el arranque,
intenta huir. Pero tanto puertas como ventanas están
muy bien trabadas. No conseguirá abrirlas. Es cuando
una aguja hipodérmica sale del asiento y le inyecta un
preparado especial que le paraliza las piernas y le deja
sin voz. Se ha establecido que, en un porcentaje muy
alto delos casos, el ladrón -bajo el efecto dela droga-,
cree que todo lo que le ocurre no es otra cosa que una
pesadilla. Para evitarle tal error, la misma grabación le
exphca los pormenores del asunto. Y asi todo queda
hsto para el último paso que, por desgracia, es harto
desagradable pero, sin duda, necesario. El espaldar y
el asiento se corren hacia la derecha (en los modelos
ingleses hacia la izquierda) dejando al descubierto
un sistema de engranajes y émbolos entre los cuales
el ladrón es perfectamente trirurado, comprimido, y
disuelto en un poderoso ácido inodoro cuya fórmula
es un secreto de la casa fabricante. Luego, asiento y
espaldar retornan a su posición normal, de tal manera
que el propietario cuando entre a su vehículo y lo ponga
en marcha no encuentre un solo indicio de lo que ha
ocurrido alú. La casa fabricante garantiza que sólo en
un uno por ciento de los casos, el dispositivo confunde
ladrón con propietario.

desanimar a ladrones e intrusos. Su destino es previsible.
Prontolosolvidaremosporquepasaránasertanbanales
y cotidianos como todas las novedades tecnológicas que
llegan a nuestras vidas. Yla única manera de salvarlos de
la anonimia que les confundirá con el infinito resto de
las infinitas cosas de este mundo, será el que podamos
imaginarlos en épocas pasadas, cuando todavía nadie
sospechaba que fuesen posibles. Imaginarlos por ejemplo
enelinstanteenqueuncriminal,ounaparejadeamantes
clandestinos, o una niña que ha explorado su cuerpo
desnudo frente a tal espejo, descubren que aquello que
nadie más debe ver está detenido ahí, quizá para siempre;
quizá porque el maldito cristal es irrompible; quizá
porque si se rompe ha de multiphcar por mil, eso, aquello
que nadie más debe ver.
DE MUBES Y DIRICIBLES

Diez años antes de la ptimera guerra mundial, el porvenir de los aviones parecía incierto. Armatostes con
facha de insectos disparatados, frágiles cometas a
cuestas con una héhce enorme y pesada -más una
carga que un impulsor-, esas caricaruras vacilantes
que se destrozaban contra la tierra luego de un salto
torpe, parecian simbohzar el fracaso total de toda
crea tura humana que quisiera andar por el aire sin ser
más hviana que él.
"El aire fluye, se deshza, vuela y se escapa; la burda
y brusca geometrta de lo terrestre jamás podrá con el
aire", decian los escépticos de la época.
A diferencia de los aviones, los dirigibles establecian
un pacto tácito entre los elementos. Eran, ellos enteros, una concesión, un gesto amigable. Grandes burbujas de gas en el seno de otro gas, se desplazaban
silenciosos sin contradecir los caprichos del viento.
Elegantes, pausados, su forma acomodada a los
flujos que los soportaban y admitian sin resistencia,
devendrían pronto -muy por encima del vuelo delos
pájaros- los nuevos habitantes de las alruras: serian
los grandes peces de otro océano. El aire, la tierra, el

DELOSMUEYOSESPEJOS

Se los puede encontrar en cualquier tienda de Alemania.
En apariencia no difieren de los espejos comunes y
corrientes. Ni siquiera su espesor es distinto. Cuatro o
cinco mihmetros. Y un corte transversal no mostraría
· otra cosa que la masa vítrea, el fondo azogado y la
capa contra la humedad y las ralladuras. El reflejo que
nos devuelven es tan nítido como si fuesen hechos de
cristal de roca. La diferencia radica en su capacidad de
congelar imágenes cuando perciben un movimiento
rápido (y el criterio de rapidez es graduable). Entonces
todo se detiene en ellos. Y uno puede moverlos,
hacerles girar ante nuestros ojos, hacerles muecas, que
nada perturbará la imagen retenida alli como en una
fotografía. Para que regresen a su condición de espejos
hace falta de un determinado número de golpecitos
dados con los nudillos, según la clave personal que
cada propietario, con ese mismo procedimiento, puede
cifrar. Por el momento los venden como juguetes, una
suerte de embelecos cibernéticos. Mas, según dicen,
en un próximo fururo los usarán (bien empotrados y
protegidos) en residencias y casas de comercio para

"N. de la E. Estos cuentos han sido expresamente seleccionados por el
autor de sus tres libros de DivutINvcntos (Divertimento+invento} para
armas y lctras. B primer volumen se llama Divcrrinvcntos o Libro de Fantasías
y ucopias (Grijalbo, 1989); el segundo Elpalaciodt los "/'tjos (El Conejo, 1996,
Alfaguara, 2000) yel tercero, publicado por entregas enla &amp;vi.sea Concaados,
a lo largo del 2002. Se ha decidido, dada su extensión, presentarlos en dos
panes. La segunda parte de esta serie de relatos se publicará en el próximo
nümero de armas y letras.

29

�agua, y un callado fuego interior, encontrarían en ellos
un símbolo de convergencia y comunicación.
Pero, desde luego, en la legión relegada de los sue,
ños. Ésta era la idea tenaz del profesor Schwerfuss.
Portando siempre, en uno de los bolsillos de su chaleco,
un recorte de diario, le daba vueltas y vueltas a un
proyecto que echaría a rodar apenas le fuese posible.
En el recorte estaba una noticia: junto con los
primeros dirigibles para pasajeros, habian aparecido
también sus equivalentes piratas. Agazapados
entre las nubes -cúmulos, remansos o bancos
lenticulares- aguardaban la oportunidad de que su
presa pasara cerca de ellos. Entonces se lanzaban a
un ataque que poco difería de los que, en su tiempo,
realizaron sus antecesores marinos. Pero lo que le
interesaba al profesor Schwerfuss no eran los piratas
ni sus hazañas, sino su manera de camuflarse entre
las nubes. El profesor Schwerfuss era uno de los
tantos futurólogos que, a comienzos de siglo, casi se
confundian con los pítonisos y los nigromantes. Muy
contados amigos confiaban en sus vaticinios dizque
avalados por un cuadro de complicados conceptos que
aunaban los más estrictos cálculos cientlficos y lo que
él denominaba "las tendencias secretas del mundo",
que acaso nunca pudiesen ser recuperadas por la ciencia.
Loco, pesimista, ingenuo, fueron los calificativos menos
duros que recibió nuestro profesor cuando años atrás
predijo, entre otras cosas, las dos guerras mundiales, las
masacres masivas, las cámaras de gas.
Convencido de que poco podrta lo que las buenas
gentes denominan "razón humana", para designar con
algún nombre a aquello que se contrapone a esa otra
razón también humana que acabaría por precipitar al
mundo en las llamas del infierno, el profesor Schwerfuss
había diseñado una solución radical para salvarse y
salvar a sus pocos adherentes de tales suplicios.
Consistía la solución en abandonar definitivamente
la propia superficie de una tierra considerada por
él como el escenario inevitable de la confrontación
y la lucha. Su idea era reaccionaria, como el mismo
profesor lo reconocia. Pero era su idea. Yla iba a poner
en práctica de todas maneras. Sí en la tierra "no había
lugar" para las utopías, pues había que trasladarlas a
los cielos. Y no a los rniticos, rnisticos y fantasíosos
de las religiones, sino a los cielos concretos y reales
de nuestro mundo. El profesor había pensado en una
comunidad que viviese en dirigibles equipados -entre
muchos otros mecanismos especiales- con batertas

de surtidores que emitiesen un tenue vapor cuya
finalidad habría de ser la de procurarles un camuflaje
perfecto. Cualquiera al verlos, no los verta de verdad.
Para él no serían sino nubes errantes arrastradas por
el viento. Las silenciosas aspas accionadas por pedales,
nunca los delatarían.
Por desgracia, hasta este punto llega nuestra
información. Ytodo lo que digamos o queramos decir
de lo que vino luego será obra de un torpe afán espe,
culativo. Sí en el proyecto del profesor había unos
dirigibles destinados a viviendas, otros a sernbrios, y
otros a los dispositivos captadores de agua de la atmós,
fera y energía del sol, o si, por el contrario, en cada una
de las naves había compartimientos acondicionados
para estos usos, no lo podemos conocer.
Ocurre que no tenemos medíos para saber si aquella
utopía funcionó alguna vez, o nunca, o sí todavia
subsiste, pues en 1913 el profesor Schwerfuss, su familia
y amigos cercanos desaparecieron sin dejar rastro,
aparte del minúsculo modelo de un dirigible (de unos
treinta centlmetros de largo), que ante los ojos curiosos
de quienes forzaron las puertas de su departamento, al ser
tocado por un vecino, empezó a cubrirse y descubrirse,
alternadamente, con un vapor blanco, antes de terminar
desintegrándose por completo.
Esto fue lo último que se supo del profesor Schwer,
fuss.
Entonces no nos queda más remedio que dejar
la mirada perdida (mientras viajamos en avión por
entre las vastas nubes, o mientras contemplarnos un
atardecer fantástico, de esos pródigos en arreboles
y formas sobrecogedoras), dejar la mirada perdida
en alguna nube amarilla, o rosada, o roja, y pensar,
simplemente pensar.
DE U. MUEVA LILIPUT

Tenian que ser los japoneses quienes -manipulación
genética de por medio- encontraran la manera de
crear una especie humana tan diminuta: la estatura
normal está por los cinco centímetros. Jonathan Swift
se hubiese maravillado al verlos caminando por los
jardines de la ciudad provisional que ha sido diseñada
para ellos. Protegida por una cúpula de cristal, esa
suerte de maqueta viviente alberga una población
de mil individuos. Otras colonias están repartidas en
varios laboratorios japoneses. La que tengo ante mis
ojos es la única que se exhibe al público. Mediante
altavoces uno puede, incluso, comunicarse con los

30

Por causa de ese reportaje he dejado la ciudad de
Xanten y he venido hasta acá, a través del océano y
de un continente entero. He venido a observarlos
vivir, caminar, entrar y salir de sus minúsculas casas,
fingiendo una cotidianidad eterna y trivial, como si no
supiesen que su destino no depende de su voluntad.
He venido hasta acá y me he puesto a pensar en que si
tan sólo no tuviesen un cerebro corno el nuestro, una
conciencia como la nuestra, todo les sería más fácil,
infinitamente más fácil.

habitantes menos huraños de la Nueva Liliput, como
la han bautizado; escuchar sus vocecillas chillonas ,
oír sus quejas y reclamos. Hablan nuestros idiomas,
visten corno nosotros e imitan nuestros gestos. Les
han enseñado bien nuestra cultura. Pronto la ciudad
les resultará pequeña y a pesar de la voluntad de los
cientilicos para preservar el desarrollo natural de cada
colonia, tendrán que trasladar una parte de la población
a otro sitio. La verdad es que nuestros pequeños se,
rnejantes se reproducen de prisa, a despecho de las
campañas de control natal y todo eso.
Un diario de gran circulación ya se ha ocupado del
asunto. El reportaje -publicado hace unos díasrefería algunos hechos que no tardaron en ser des,
mentidos por el gobierno, lo cual sería una prueba
irrefutable de su veracidad. El reportero sostenía
que ya se han producido fugas masivas de algunos
laboratorios y anticipaba que los prófugos no tardarían
en ocasionar estragos incalculables si lograran
sobrevivir a los ataques de perros y gatos domésticos,
amén de los de las ratas, cosa nada dificil puesto que su
nivel de inteligencia es, por cierto, similar al nuestro.
Sugería el reportero algunos modos de poner orden, a
tiempo, en el mundo de estos nuevos seres. La primera
solución podría ser la de encontrar alguna fórmula
-también genética-que los eliminase por completo
-un virus, por ejemplo-para ahorrarles y ahorrarnos
sufrimientos inútiles; para que volvieran a la nada de
donde nunca debieron salir. Citaba el reportero una
larga lista de agresiones que cometemos con ellos
casi inadvertidamente. Corno ejemplo, tendencioso
claro está, contaba el destino que sufrie,ron los
rníníhurnanos que fueron regalados a los niños de la
familia imperial: terminaron descabezados y mutilados
corno si no hubiesen sido nada más que muñecos
baratos. La segunda solución consistía en crear para
ellos un aparato policial fuerte, conforme a los modelos
existentes en nuestras sociedades, para que cada co,
lonia se autocontrole e imponga sus propios límites.
Dicha policía dependería, desde luego, directamente
de hombres de probada experiencia en tales trabajos.
La tercera solución, que bien pudiese complementar
la anterior, tendría que ver con una política educativa
que sirviera para integrarlos a nuestra sociedad: ellos
bien pudieran trabajar para nosotros limpiando
desperdicios o ejecutando tareas -en el área
microelectrónica, por ejemplo- que su tamaño les
ayudaría a realizar con eficacia.

DE LA REVOLUCIÓN CRIS Y SUS .ACIT.ADORES

Albert Llnder es un joven alto, afilado, locuaz. Tiene el
rostro anguloso y los ojos brillantes de los iluminados.
Todo lo que gana en negocios diversos -a los cuales
considera males necesarios-, lo invierte en su causa
política. Albert Lander es un militante de profesión.
Es un iluminado a tiempo completo. Vive en un des,
ván atestado de libros y cuadernos azules en los que
escribe interminables ensayos. En un rincón se alza
el mimeógrafo de mano que le sirve para editar las
hojas volantes y folletos que reparte en mercados y
ómnibuses. Sobre el velador está el megáfono que usa
en sus arengas. A ras del suelo se extiende el colchón
misero en el cual duerme o hace el amor con mucha,
chitas siempre distintas. Albert Lander nunca se
detiene. Ni le desanima la inconstancia de sus escasos
seguidores que, al igual que sus amantes, aparecen y
se esfuman en su horizonte corno estrellas fugaces.
Albert Lander pregona la revolución gris. En otro
rincón del desván se apilan pancartas grises y banderas
también grises que lucen el círculo blanco que rodea
al círculo negro.
La revolución gris, que según su mentor será ine,
vitable, parte de un principio estricto: hay que entregar
el poder y los ejércitos a los ancianos. Yno, por cierto,
para resolver, de una vez por todas, el problema de la
denominada tercera edad -que de paso también se
resolvería-, sino, y sobre todo, para que toda la fuerza,
la pasión, la energía de la juventud y de la madurez se
inviertan en el éxtasis y el disfrute de la vida, en los
goces de la carne, en los cantos y los juegos del amor y
del placer, y no en otro tipo de gastos inútiles.
Relegados al ejercicio del poder, obligados por una
suerte de conscripción postergada a ocupar las fun,
ciones ejecutivas -desde el más bajo hasta el más alto
nivel-, ancianos trémulos y olvidadizos, demorarían
por fuerza la enloquecida marcha de la sociedad.

31

�grande que el calor del verano no llega hasta él. La
niña le mira las manos huesudas, las manchas, las
venas azules; le mira el rostro de pergamino, los ojos
acuosos, hundidos, el hueco de la boca que balbucea
palabras a ratos incomprensibles. Dentro del uniforme,
el guerrero parece escurrirse. Bebe el agua a grandes
pausas. Es un anciano ceremonioso. Agradece a la
niña con profundas inclinaciones y le entrega el jarro
vacío. Luego le pide que le indique la dirección que ha
de tomar. La niña señala un punto lejano. El guerrero
camina unos pasos. Regresa yle pide a la niña un nuevo
favor: que le permita tocar por un segundo sus jóvenes
pechos. La niña acepta y siente el helado temblor que
apenas la roza. El anciano le agradece de nuevo, se
queda un momento en silencio como buscando en su
memoria algún residuo perdido, y con otra reverencia
reanuda su marcha. La niña lo ve alejarse, caminar en
una amplia media luna hacia el lado de las mieses aún
no cortadas. La niña llama a gritos al guerrero para
que corrija su rumbo. Pero es inútil. El no la escucha y
desaparece en el dorado horizonte. Ella no insiste. Sabe
que hay una guerra y que en la guerra ocurren cosas
raras. La víspera, luego de que ella y sus compañeros
retornaran de bañarse en el rto, descubrieron un par
de soldados -enemigos entre si-, que trataban de
sepultar bajo una pirámide de piedrecillas y ramas
de pino, a un artillero que acababa de morir sin un
rasguño, de puro viejo, luego de haber disparado en
cualquier dirección el cañón principal de su máquina
de guerra.
"Unos estados así no sojuzgartan a nadie. Una guerra así no matarta mucha gente", dice Lander. Amigo
de las ilustraciones didácticas, considera que escenas
como estas son suficientes para rebatir a cualquiera
que dude de la razón de su causa.
Pero los detractores de la revolución gris no son
muchos porque tampoco son muchos quienes conocen
sus planteamientos. De entre ellos, sólo unos cuantos
se dan la molestia de cuestionarlos.
Un tio suyo dice, por caso, que la revolución gris
es una idea hermosa pero un tanto utópica.
Paradójicamente, la madre de Lander atribuye a ese
tio la culpa de que su hijo hubiese elegido el peligroso
camino de los exóticos y los subversivos, por los libros
que le había dado a leer cuando era niño.
En su barrio, Lander tiene enemigos, verbigracia:
el cuidador del edilicio en donde vive. Nacionalista
convencido, piensa que la labor politica de su inquilino

Lo cual se traduciría en un incremento real del tiempo
libre de los ciudadanos: habrta, pues, más horas para
pensar, amar, sentir; para disfrutar la única vida que
les ha sido asignada a los hombres. El deterioro de
la maquinaria opresiva que violenta el espiritu de
quienes, en la sociedad actual, no comparten el poder,
no lo disputan, o no quieren disputarlo, cambiarta las
órdenes imperiosas en débiles súplicas, porque hasta
la muy improbable ira de los ancianos no tendrta a su
disposición medios eficaces de coacción y fuerza.
De este modo -dice Lander-, no es difícil imaginarse un mundo regido por gobernantes decrépitos,
rodeados de ministros y asesores (sobre todo estos
últimos) tan decrépitos como ellos, en el cual las
ceremonias del poder ylas frecuentes pompas fúnebres
(que casi llegarían a confundirse), asi como también
los aparatos burocráticos de los estados, permanecertan tan lejos, tan ajenos a la vida común de los
ciudadanos, que un sinnúmero de relaciones nuevas,
insospechadas hasta hoy, proliferarían entre ellos.
La vida sería asi múltiple y diversa, pero, a la vez,
comunitaria y cálida.
En lo que respecta a las batallas, Lander prefiere
ilustrarlas con una escena vivida. Al azar imagina
un campo de trigo a medias segado. Pone en su
descripción un limpio sol que hace reverberar el aire.
Son las dos de la tarde. En la cabaña solitaria reposan,
semidesnudos, los niños y niñas que cultivan el trigo.
El sudor humedece sus cuerpos dorados. La mañana
ha sido pródiga en juegos, caricias y ocupaciones. El
cansancio, el calor de la tarde, la abundante comida
basada en pan, leche, agua fresca y frutas, los ha
vencido. Entonces asoma en el paisaje un guerrero
exhausto. El verde olivo de su ropa de campaña resalta
en el campo amarillo. Tiene unas cuantas ramas
secas enredadas en la red elástica que le ciñe el casco.
Ayudándose con el arma, que usa como báculo, el
guerrero se acerca a la cabaña. Mira el negro interior.
Golpea la puerta entreabierta. Insiste. Llama con
su débil voz. Por fin aparece en el umbral una niña
somnolienta. Trece o catorce años y un gran desdén
en la cara. El guerrero le explica que está extraviado.
No sabe dónde se encuentra el campo de batalla. Y, a
decir verdad, no recuerda en cual de los dos bandos
está luchando. La niña le ofrece una silla y le acerca
un jarro de agua. El guerrero rehúsa la sombra y
arrastra la silla hasta la linea donde empieza el piso
soleado. Tiene su propio frio interior. Y debe ser tan

32

amenaza el porvenir de su patria. Un día se lo dijo al
capitán de policía.
Para su contrariedad, el capitán, limpiándose la
espuma de cerveza del bigote, le respondió:
-No debes inquietarte, al menos todavía.
Conocemos bien las actividades de Lander y no las
consideramos peligrosas por el momento. Cuando su
grupo crezca, será otro cantar. Encontrarán dificultades
y empezarán a desesperarse, a tramar ataques en contra
del orden, de la propiedad, de nuestros valores. Entonces
podremos eliminarlos sin remordimientos.
Albert Lander conoce bien los peligros que se ciernen
sobre su futuro. Pero no los teme. Está demasiado
ocupado elaborando lo que él llama "la cobertura
ideológica de su lucha revolucionaria". Es decir-en sus
palabras-, proporcionando a su empresa redentora un

lenguaje propio, no del todo verdadero, y a veces hasta
falso, pero novedoso y, sin duda, sugestivo y motivador.
Lander sabe que el fin justifica los medios.
-iHay que retornar a la sociedad arcaica! -dice en
su nuevo lenguaje. iHay que devolver el gobierno a los
más sabios! iA los más sabios en la sabiduria de la vida
y de la experiencia! iQue la ciencia y la técnica dejen
el paso a la verdadera sabiduría! iTodo el poder a los
patriarcas! iTodo el poder a los hombres venerables!
Cuando Albert Lander calla su audiencia calla
también. Por un momento el mundo se queda en
silencio. Después irrumpen la alharaca y las bromas
incomprensibles. Pero nunca falta en el público algún
anciano que recoja una de las volantes que el agitador
reparte, y la guarde, bien doblada en el bolsillo del
pecho, muy cerca de su corazón ~

l.Como ~stirar el Tiempo:

a) Aseg{ire que algo vitalmente importante
le suceda dentro de no menoa de um mea.
b) Levántese temprano todos los días, pro-

curando no hacer nada míen.tras que esP!
raque llegue el di&amp;.
II.-

Como Estrechar el Tiempo:
a) Haga 21 citas importantes para maflana.
Procwre que sean tan separadas geográficamente la una de la otra cxomo sea
posible.
b) Trate de no fd.tar a ninguna.

'

1
r:
ill

FFL rP~ ~H'REN~Et'?n

Devon. 1971

33

�ROTE DEL

Desaprendiendo de

ES OJOS.,. Al

Al entrar en el hall del París--Las Vegas sentí un estremecimiento. De repente
estaba inmerso en un inmenso espacio del que apenas divisaba sus límites.
Un virtual centro urbano bajo el falso techo abovedado de un cielo de neón.
Un mundo enteramente artificial, sin sombras, sin contrastes, sin farmas,
atravesado por una red laberíntica de corredores y pasillos en los que me
extravié irreparablemente.

EDUA.RDO SUBIRA.TS

senti transportado a una realidad fuera de la realidad,
herméticamente sellada al mundo exterior, una ciudad
por derecho propio definida por un sistema opaco
de signos y estimulos perfectamente planificado y
perfectamente vacío. Aqui y allá, un pequeño ejército
de muchachas jóvenes, con atuendos de diseño pornográfico y gestos de pudor pacato, atendian a las
máquinas y a sus usuarios. Una masa de miradas
excitadas, sin expresión, invadia los corredores.

1bosque de tragaperras, las hileras de mesas
de juego y ruletas se extendían frente a
mí como una masa de colores rutilantes e
inexpresivos, sumergida en el zumbido monótono y
obsesivo de sus timbres y campanillas, contrapunteado,
de tarde en tarde, por el chasquido de las monedas enlas
bandejas metálicas de las máquinas. Una luz uniforme
ytenueinundabaconsustonalidadessomnolientasun
lugar de ningunaparte, y un presente vacio y eterno. Me

E

34

El mismo modelo arquitectónico se repite en cada
_hotel-casino de las Vegas hasta la náusea: interiores
monumentales diseñados corno verdaderas ciudades
artificiales, la representación retórica de lugares
históricos fetichizados por la industria del turismo
bajo signos trivializados, la impermeabilización
al mundo exterior, la eliminación de referencias
espaciales y la suspensión del tiempo, la obsesiva
movilización de la masa encerrada de los jugadores en
campos de diseño premeditadamente fragmentado e
innecesariamente confuso, la profusión ostentosa del
ornamento corno instrumento de dopaje comercial,
la insistente simulación de naturalezas animales y
vegetales domadas: todo ello se repite monótonamente
de casino en casino, entre ofertas de dinero fácil, sexo
empaquetado y aventuras programadas.
las Vegas es un escenario comercial infinito. Una
no-arquitectura indefinidamente extendida. Y un
programa civilizatorio. Sus grandiosas construcciones

exhiben ostentosamente la ausencia de un concepto
de espacio, la renuncia arquitectónica a la forma,
la negación a una voluntad expresiva. Y ponen en
escena una concepción de la ciudad como sistema de
comunicación instrumentalizada para fines comerciales.
la renuncia paradigmática a la organización artistica
de la existencia y a cualquier experiencia artistica de
la realidad es su ley.
Un principio rige y compensa esta renuncia a la
construcción expresiva y a la creación arquitectónica.
No se trata del kitsch, resultado del abaratamiento
industrial de las formas artísticas y las expresiones
humanas. Es el realismo mágico que distingue la
producción de la industria cultural posindustrial.
Entiendo por realismo mágico la composición de signos
como objetos, de lenguajes corno realidades, y de la
ficción como si se tratase de una programada realidad
Y la configuración de estos signos reales corno un
sistema banal de estimulos primitivos para el consumo,
35

�la modificación del comportamiento humano y, en
última instancia, la subversión comoclificadora de la
cultura. Su función, como la de esas botellas colosales
de Coca,Cola transformadas en espacios comerciales,
es la de sumergir en su medio total al consumidor como
en una fantasia real, disolver su conciencia reflexiva,
y movilizar sus frustraciones libidinale~, sus ~eseos
parciales y sus construcciones simbólicas mconscientes
fetichistas con fines comerciales.
La consigna posmoderna llamada a legitimar la
reducción de la arquitectura al diseño comercial eran
el dominio del signo sobre el espacio y la redefinición
de la arquitectura como acción comunicativa. Un hotel
simula las estancias ylos patios devillas romanas, el otro
es un simulacro de los palacios árabes, el tercero clona
el skyline de Manhattan. Se reproducen indistintamente
espacios selváticos, paisajes submarinos, oasis del
desierto y salones rococó. Se yuxtaponen como
los lenguajes vados de un cinismo u~vers~l. Lo
único realmente innovador en estas simulaciones
son sus dimensiones gigantescas, efectisticamente
hinchadas, y la sistemática trivialización retórica
de sus significados, lo mismo se trate de columnas
corintias o los atributos sexuales de las showgirls.
La exageración monumental de los ornamentos
arquitectónicos, y el erotismo hiperrealista_ ~e las
toallas y los jabones de los hoteles son la condición, a
la vez que el complemento, de su programado tedio.
El postulado antiartistico que regula este proc~so
de diseño comunicativo mágicorrealista ha sido
empaquetado académicamente bajo la parafern~a
neovanguardista de una ruptura posmoder~a.. Sm
embargo, sigue siendo moderno: trata de ehmmar
funcionalisticamente las huellas del tiempo y de la
experiencia, enarbola corno el dadaisrno los e~ect~s
del shock y de la banalización masiva de la expenencia
humana, y compensa su falta de carácter y vaciamiento
arrtsticos mediante la obsesiva ostentación hiperreal de
un hedonismo comercial de constitución perfectamente
surrealista. Como anunciaban los manifiestos de Breton,
su efecto de encantamiento,la inmersión del consumidor
en un mundo de falacias de riqueza, fantasías patéticas
y trivializadas extravagancias adquiere las dimensiones
de un environment total.
Las categorías tradicionales de la industria del
entertainment y del amusement sólo definen una de las
funciones que estas instalaciones cumplen: el diseño
concebido como instrumento del consumo masivo.

Pero la función del consumo lo eleva, al mismo
tiempo, a modelo de conducta y para~gma ~ultural.
Lo que aquí se define es un proyecto mdustnal de la
cultura del consumo, de la cultura del espectáculo. La
característica dominante de esta quimera posinduStrial
es la producción de realidades virtuales, de suce~e~s
presenciales, de ausencias hiperreales: un prmcipio
que rige en un extremo los video,gam~~' con el
hiperrealismo que atraviesa su culto temanc? _de la
violencia, y en el otro extremo los ritmos repennvos y
monótonos de excitación y frustración que rigen todas
las instalaciones automatizadas de juego en los casinos.
El intelectualismo posmodernista ha legitimado con
una voluntad solapadamente publicitaria a estos
productos comerciales como expr~si?~ de una a~,
téntica pop culture, olvidando el pnncipio me~cantil
que les otorga su valor jurídico y ontológico de
autenticidad. Y por justificarlo estéticamente se ha
olvidado de mencionar su principio funcional: el
vaciamiento de la experiencia, la colonización del
sujeto, la generalización global del tedio.
.
Todo es irreal y todo es real en este medio: lo
mismo los foros romanos de cartón piedra que las
selvas tropicales de plástico y las fontanas barrocas
de Bernini o los rascacielos de New York en ficción de
yeso. La pobreza de los materiales y la trivi~dad de
los diseños delatan el carácter fútil de esta arqmtectura
definida no como espacio, sino como performance. Lo
único auténticamente real en este gran dispositivo
ilusionistico es el dinero: concebido a la vez como
discurso racional de los beneficios financieros y corno
la ficción abstracta que cristaliza sintéticamente todos
los deseos, todas las posibilidades de su realización, Y
todos los simbolos sombríos de poder social Ypotencia
sexual.
Las Vegases el cumplimiento performático deld~~m
estructuralista y posestructuralista de la desaparición
del sujeto tardomoderno. Su sucedáneo es el jugador
de sus cadenas metonimicas y antiespacios: mónada
cerrada en sí misma, átomo vado y sin ventanas,
sometido a un movimiento browniano, casual y caótico,
descentralizado y despersonalizado. Sujeto terminal en
el que se han superado los conflictos éticos ~ estétic?s
que hablan puesto al sujeto burgués de la era mdustnal
tardía de cara a la pared de la sociedad espectacular en
la explosión revolucionaria de mayo de 1968. El jugador
de Las Vegasnada siente,nada sabe, nada recuerda, nada
desea, nada expresa. Sentado frente a las tragaperras su

36

y felicidad comodifi.cada, más se diluye en el campo
de fuerzas estadísticamente programado de una
deuda virtualmente ilimitada, cuyo último objetivo
es su implacable empobrecimiento, su bancarrota, su
autodestrucción: una metáfora poshumanista de la
economía financiera global; una alegoría del progreso
en la era de la destrucción social, biológica y militar
del planeta.
El verdadero sujeto del espectáculo descentralizado,
polimorfo y hedonista del escenario posmoderno Las
Vegas se construye en la racionalidad estadística que
regula el juego, en las cámaras ocultas que controlan la
actuación de los jugadores, a través de la distribución
invisible que organiza el desplazamiento de los clientes
hacia los zonas programadas de consumo, la creación
de ambientes totales pospanópticos destinados a
neutralizar sus afectos y su capacidad reflexiva. Más
aún. Es sobre la degradación performática del jugador
que se eleva triunfante el nuevo sujeto neocartesiano
de la dominación poshumanista, pospanóptica decons,
truccionista y descentralizada.
El multiculturalismo atraviesa la organización
totalitaria del espacio y el consumo. Las Vegas es, en
este sentido, un collage de todos los estilos, todas las
culturas, todas las razas y todos los tiempos históricos.
Un foro romano, transformado en el pasillo de un
mall, que conduce a un castillo medieval, en el cual se
alberga el casino con mobiliario rococó, que a su vez
se abre a la réplica del Brooklyn Bridge, desde el que
se disfruta una vista panorámica sobre la Torre Eiffel,
junto aun palacio árabe, recortado abruptamente sobre
la silueta de un rascacielos hipermoderno de acero y
vidrio ... Este exacerbado hibridismo lingüístico no
comprende, sin embargo, una verdadera heteronomía
de estilos o memorias diferentes. Mucho menos se trata
de un diálogo entre culturas. Es más bien el resultado
de un reciclaje incondicional de signos sin referente, el
pastiche que resulta de la destrucción posindustrial de
los lenguajes históricos, camp elevado a Gesamtkunstwerk
y transformado en total environment.
Su condición absoluta es la banalizacióngeneralizada
de sus signos híbridos: las danza de vientre de las falsas
odaliscas frente al palacio oriental han perdido toda
dimensión erótica y los diseños neofuncionalistas
del restaurante de al lado están vaciados de toda
expresión artística. Las Vegas Boulevard es una corrida
de vanidades cuyas diferencias metonímicas entablan
entre si una competencia fútil de reclamos comerciales

movimiento reiterativo, sus automatismos psicofisicos,
su mirada vacia, eventualmente su obesidad inducida
por alimentos químicamente enriquecidos, recuerda
el cuadro de ciertos enfermos catatónicos y su
dependencia psicofarrnacológicoinstitucional. Sus
cíclicas expresiones de entusiasmo o de éxtasis que
provoca eventualmente el golpe de suerte de un
puñado de quarters son indicadoras de una felicidad
plana, basada en la satisfacción inmediata de deseos
estadísticamente programados por las agencias de la
publicidad.
No es un sujeto estético, carece de conciencia
moral, no es capaz de articular una experiencia. El
jugador de Las Vegas representa más bien el final de la
humanidad, un cuadro patográfi.co de supervivientes
institucionales que espiritualmente ya han muerto
antes de haber nacido. Un sujeto poshumanista que
mueve palancas, introduce monedas, ordena refrescos,
estalla mecánicamente en éxtasis de felicidad histérica
o reitera espasmos cronometrados de frustración. Su
condición psicológica, al contrario de los jugadores de
Dostoievski, no está atravesada por drama alguno. El
tedio no deja huellas en su rostro.
La nueva subjetividad posmoderna se construye
estrictamente en torno a un último límite: su crédito
monetario. Destruido como sujeto social e histórico,
y como conciencia autónoma, se arroja sin freno a la
virtualidad de una realización como consumidor en
el campo de posibilidades infinitas de los juegos de
azar. Su tarjeta de crédito, sus siglas corporativas y su
número secreto de identificación personal configuran
su nueva identidad profunda. Sólo y a través de ellas
será realmente reconocido por el ejército de camareras,
ujieres, vendedores, policías, prostitutas y asistentes que
pululan a su alrededor. Através de la tarjeta de crédito
se recupera un elemento residual de la vieja subjetividad
protestante, responsable de sus actos, capaz de asumir
la culpa trascendental de sus deudas bancarias, y las
consecuencias jurídicas de su trasgresión numérica.
Arrojado a las redes espaciales opacas e inapre,
hensibles, inmerso en los sistemas lingüísticos de
un deteriorado e ilegible hibridismo iconográfico,
abandonado a las derivas inconscientes de supervisadas
performatizaciones, el jugador está subsumido a
sistemas psicológicos de inducción de la conducta
llamados a endeudarle. Cuanto más se explaya el nuevo
sujeto en el campo de los juegos heteromorfos y sus
excitaciones preforrnateadas de riqueza monetaria

37

�ascético y sus lenguajes herméticos; modelo de una pop
culture programáticamente definida como banalidad
democráticamente consensuada de clichés estéticos;
apología anti;intelectual del deja;vu; hibridismos
celebratorios, pastiches antiestéticos...
No, ciertamente, la función del diseño espacial
como sistema semiótico no es la simple inducción del
consumo. Tampoco posee las dimensiones discretas
del viejo kitsch. Su significado es más radical porque
afecta a nuestra capacidad general de percepción.
Tras haber paseado por los pasajes de cartón piedra
de Las Vegas, después de contemplar la insignificante
ornamentación de arabescos y columnas corintias, o
engullir la textura plastificada del David de Michel;
angelo, es imposible regresar a sus originales, apreciar
sus valores artesanales, sus patinas históricas, su
fuerza expresiva, o la sensualidad de sus texturas
irregulares y macizas. Frente a la grandiosidad
imperial del Caesar's Palace, el Capitolio romano
arroja más bien un aspecto innoble y provinciano.
Yla monumentalidad sin escala del Paris;Las Vegas
convierte las elegantes casas parisinas que bordean
La Seine en verdaderas chozas. La réplica se impone
sobre el original, neutraliza sus momentos reflexivos,
invierte su privilegio ontológico en virtud de su
acceso masivo, para adquirir definitivamente un valor
normativo sobre ello.
La proximidad entre la seducción de arquitecturas
travestidas, simulaciones sexuales y dinero virtual,
y la estética del realismo mágico propia de las
grandes producciones fílmicas de Hollywood, sus
arquitecturas fantásticas de edades faraónicas, e
imaginados imperios romanos, o sus performances de
lujo y exuberancia, no es simplemente geográfica. La
industria cultural de Hollywood se da cita literalmente
en cada una de las arquitecturas de Las Vegas, en sus
iconografías, en el comportamiento espectacular de los

para caer al mismo tiempo en la anodina indiferencia de
lo que no posee en sí mismo valor alguno. Es un basurero
icónico. Pone de manifiesto el principio de tolerancia
de una cultura que se pretende democrática, pero sólo
admite la disidencia de los signos que previamente ha
desemantizado y desactivado como portadores de una
experiencia. Es la pesadilla lingüística de una Torre
de Babel degradada a hipermercado en el que todo,
lo mismo el sex appeal de las camareras que el colorido
retrato de Donald Duck se consensúa totalitariamente
bajo su valor común de cambio.
Esta devaluación a la que están forzados todos
los seres que traspasan el umbral de la ciudad virtual
les obliga a la teatralidad afectada, a la hipérbole, a la
trivialidad y la exageración. Las Vegas es necesariamente
una ciudad arquitectónicamente monumental y un
escenario retóricamente recargado hasta el manierismo
más grotesco. A diferencia de los rascacielos históricos
de Chicago y New York, esta monumentalidad no
responde a una voluntad simbólica, y está desprovista
de cualquier dimensión organizadora del espacio
público de la ciudad. Es más bien un señuelo. Algo
que ha sido concebido para irritar y excitar, como
una serie indefinida de estímulos atávicos diseñados
con el propósito de generar una reacción compulsiva,
automática e irreflexiva. Expresión plastificada del final
de la historia y el último hombre.
Las Vegas ha sido un paradigma académico del
posmodernismo norteamericano. Sus protocolarios
titulares: espacios descentralizados, fragmentarios,
caóticos e indescifrables; transformación del arte en
producción de signos sin referente; trivialización de
los lenguajes; advertising as culture; ficcionalización de la
realida~ fin del sujeto; inducción de una mirada vacía;
negación del estilo, artasentertainment;juegometonínimico
y performatividad sin atributos; vanguardia populista
que ha superado el elitismo modernista, su rigorismo

PARA. EL POPULISMO PLANETARIO ES UN LUCAR DE
APRENDIZAJE E INICIACIÓN ESTÉTICA, ECONÓMICA Y SEXUAL.
LA. MECA DE UNA CULTURA. QUE EN SUS SALAS DE JUECO
CELEBRA. UN CULTO SACRIFICIAL PRIMITIVO AL DINERO.
38

viandantes del bulevar, y en un número considerable de
malls y boutiques. Muchas de las calles y edilicios que
conforman las ciudades en el interior de los rascacielos
citan explícitamente los estudios de las grandes
productoras de cine de la capital del Oeste americano.
La similitud llega a veces hasta los detalles: la ilumi;
nación de los pasajes con focos cinematográficos que
resaltan su carácter escenográfico, por ejemplo. Las
Vegas es el cumplimiento de los sueños programados
de la industria espectacular de Hollywood y de su
concepción de una existencia humana reducida a
cómic o a spot. Pero esta proximidad estética se pone de
manifiesto, sobre todo, bajo un denominador común:
su dimensión espiritual.
Las Vegas no sólo es un centro de la industria del
entertainment. Ni constituye solamente un paradigma de
los antiespacios sin tiempo del consumo posmodemo.
La ciudad virtual de Las Vegas es, ante todo, un centro
ritual. Ningün ciudadano global puede eximirse de
su cita, al menos una vez en la vida. Y Las Vegas,
por otra parte, se da cita en todos los espacios de la
arquitectura global. Para el populisrno norteamericano
y para el populisrno planetario es un lugar de apren;
dizaje e iniciación estética, económica y sexual. Un
ineludible pasaje de tránsito. Ciudad sagrada, la Meca
de una cultura que en sus salas de juego celebra un
culto sacrilicial primitivo al dinero. De ahí que la
categoría estética que define su proyecto urbanístico
sea la grandeza más allá de toda escala humana, la
magnificencia histérica, la trivialización sublime.
De ahí que la expresión espiritual generalizada de
·todos sus espectáculos arquitectónicos, monetarios
o eróticos sea un patético entusiasmo.
Hay un instante privilegiado sobre los paisajes de
Las Vegas: el atardecer. El sol se inclina suavemente en
el horizonte infinito de las cordilleras que recortan el
desierto. Las arquitecturas se sumergen en sus colores
ocres y sus tonalidades brillantes y tornasoladas, que
paulatinamente se deslizan hacia carmines y azules
intensos, hasta que la oscuridad enciende a las estrellas
en un firmamento de cobalto. En este instante emergen
las luces de la ciudad como la epifanía de una segunda
naturaleza. En los primeros minutos, sus intensidades
fluctuantes apenas si pueden competir con los últimos
rayos del sol. Pero, poco a poco, van prevaleciendo
sobre el cielo crepuscular. La oscuridad disuelve
progresivamente a las masas arquitectónicas, al tiempo
que la iluminación artificial de las fachadas y ventanas,

39

los focos cinéticos de las avenidas, y las caprichosas
siluetas de los neones que recorren los bulevares
transforman la ciudad en una orgía de formas y colores
cambiantes. Los surtidores de aguas encendidas por mil
tonalidades luminosas añaden a esta transfiguración
de la ciudad nocturna un indispensable momento
musical de danzas geométricas, colores abstractos, y
explosiones de luz y energía.
He llegado a esta ciudad tras un largo viaje por
América. He conocido la desesperación de hombres
y mujeres en Perú, humilladas sus esperanzas de dig;
nidad política y libertad. He asistido a la conciencia
final de la fragmentación de megalópolis como
Sao Paulo o Belém do Para. He atravesado paisajes
de desolación en una Amazonia amenazada por
la guerrilla, el narcotráfico y las corporaciones
multinacionales que destruyen abiertamente su fauna
y su flora, y exponen la vida a millares de humanos a la
agonía económica y biológica. He visitado los bosques
de Chiapas, donde militares y paramilitares imponen
el desplazamiento forzado de sus antiguos moradores
en nombre de futuras rnegaempresas de extracción
mineral y explotación biológica. He acompañado a los
hombres y mujeres sometidos al régimen de esclavitud
en los campos de trabajo de Tijuana, sitiados por
los muros de acero blindado norteamericanos y la
corrupción criminal del ejército mexicano. Al llegar
aquí me sentía fatigado, interiormente fragmentado,
deprimido.
Es dificil encontrar un sentido a los brutales dilemas
que atraviesan las fronteras semánticas y políticas
entre el Mundo Primero y el Tercer Mundo: la creciente
esclavitud camuflada, el tráfico sexual, la corrupción
política, los chantajes financieros y militares, la
destrucción biológica a gran escala. Es dificil construir
una existencia dotada de valor y de sentido en los bordes
delfín de la historia. Las Vegas enseña, sin embargo, que
si no podernos dar un sentido al mundo, ni a nuestra
existencia, al menos sí podernos transformarlo en
delirio. Es la maravillosa oportunidad que ha ofrecido el
concepto norteamericano de pop culture: una tolerancia
de los signos, el éxtasis de colores abstractos y sonrisas
vacías; el entusiasmo que define las descargas de alegría
en las mesas de juego; los gigantescos performances de
ballets mecánicos; la excitación multitudinaria del
consumo; sueños triviales de poder y riqueza; paraísos
artificiales de la mala conciencia poshumanista.
Apoteosis del espectáculo ~

�POESIA.

POESIA.

-así de blanca y doble

Resaca

tu desaparición,

HERM»I BRAVOVAREU.

así

A Washington Cucurto

de inútilmente puros
cráneo y hemisferios
que a fuerza de pensar

"En cuanto a ti, el desierto.
Suelta la música,
ábrete la carencia,
dolor, la duna franca;
cansado de pensar
lo húmedo y lo seco,
separados;
la playa o la creación
ytu cabeza.
¿No escuchas
las reverberaciones,
la bilis en el blanco
por obra de la luz
o de su espectro
que no alcanzas
porque lo de la abuela
no se toca?
Pues sí, lo que parece
un vómito
común, tu soledumbre,
su nana por la noche
del lavabo

te brillan fuera-,
tan sólo fue
tu propio llamamiento.
En cuanto a ti,
que confundes
escala y escalera,
lo único
posible es el comienzo."

�THELADY

o situations
(Apunte sobre un ensayo de Antonio Candido)

JORCERUEDASDELASERMA
Hen: is Bdladonna, the lady ofthe Rocks,
The lady ofsituations1•
T. S. Eliot, The Waste Land.

INTERVALO NARRATIVO

Si revisamos la crítica mexicana sobre aquellas
obras que narran la vida y las aventuras de
personajes populares como Alonso Ramírez, el
Periquillo Sarniento, los Fulgencios, o hasta Pito
Pérez, veremos que invariablemente se presenta
la cuestión, nunca resuelta del todo, sobre si tales
peronajes pueden ser considerados «pícaros". Se
procede, también invariablemente, a examinar
si, en efecto, corresponden con el modelo de la
picaresca española de los siglos XVI y XVII, de
modo principal con La vida de Lazarillo de Tormes, y
de sus fortunas y adversidades (1554), que, como decía
Marcel Bataillon, fue la fundadora "del linaje de los
pícaros" (Bataillon, 1966: 611, apud. Navarro Durán,
2003: 11). La conclusión suele ser que se parecen,
pero no del todo. Se trata, entonces, sí de "pícaros",
pero diferentes. Y de ahí hasta se podría deducir
un juicio de valor: entre más parecidos resulten a
su modelo, serán personajes mejor logrados.
43

�hija, prefiere al ahijado y sale desesperada a buscarlo
por toda la ciudad.
Leonardo va a vivir con un amigo, y se agrega a su
familia, en una casa marginal y desordenada en la que
conviven primos yprimas, prole de dos hermanas viejas.
Ahí Leonardo acaba enamorándose de una joven muy
graciosa, llamada Vídiña, antitesis de la boba Luisiña,
que le corresponde. Pero ese enamoramiento disgusta
á dos de los primos, que la pretenden. Para deshacerse
de Leonardo lo denuncian como vagabundo al Mayor
Vidigal, implacable jefe de policía que aterroriza a toda
la comunidad. Éste prende a Leonardo aprovechando
una velada campestre de la familia; pero Leonardo
hábilmente logra burlar al policía.
Por gestiones de la madrina Leonardo consigue un
empleo en las cocinas reales, quedando a salvo de la
persecución de Vidigal. Pero el malhadado Leonardo se
involucra, por compasión, con la joven mujer del Torna
Largura, un oficial desalmado. Por el pleito que se arma
con este siniestro personaje, Leonardo es despedido
y, consecuentemente, apresado por Vidigal. Vidiña,
celosa, va a pedirle satisfacciones al Torna Largura, y
éste acaba enamorándose de ella.
Mientras tanto, aclarada la intriga de la madrina
gracias a la oportuna intervención de un ciego maestro
de rezos, contratado porJosé Manuel para deshacer el
entuerto, éste consigue desposar a Luisiña.
Vidigal, pensando que la astucia de Leonardo y su
conocimiento del medio de marginales puede serle de
utilidad, lo convierte en uno de sus agentes policiacos.
Pero Leonardo, por su incorregible carácter travieso y
compasivo, acaba protegiendo a un bandido. Vidigal
lo prende nuevamente y amenaza con castigarlo a
latigazos.
De otro lado, la vida de la pobre Luisiña se ha
convertido en un infierno por la mezquindad del
miserable José Manuel, quien para fortuna de todos
fallece repentinamente.
La abnegada madrina mueve cielo y tierra para que
Vidigallibere a Leonardo y, no teniendo éxito, recurre
entonces a Doña Marta, quien le ha perdonado la vieja
intriga. Doña Marta, a su vez, recurre sabiamente a
Marta-Regalada, viejo amor de Vidígal. Ella, con una
promesa que le hace al oido al perplejo jefe, consigue
no sólo la liberación de Leonardo, sino su promoción a
sargento. Todo muy oportuno, pues Leonardo se casa
con la viuda Luisiña y se convierte, de golpe, en dueño
de cinco herencias.

En Brasil, la critica no procedía de modo muy diferente

1

al analizar obras semejantes. Es el caso de las Memorias
de un sargento de milicias, novela de folletín publicada en
1852 por Manuel Antonio de Alrneída (1831-1861). La
novela se sitúa a principios del siglo XIX. Su trama,
bien simple, es la siguiente:
En su viaje de navío al Brasil, Leonardo Pataca conoce
a Marta de las Hortalizas. Entre coqueteos en forma
de pisotones y pellizcos los dos simplones viajeros
acaban por entenderse y, llegando al Brasil, se
juntan. De esa unión nace el pequeño Leonardo. Al
principio todo va bien, con los pellizcones y pisotones
libidinosos. Leonardo Pataca había logrado el cargo,
muy codiciado, de oficial de justicia. Pero unos años
después, descubre que Marta lo está traicionando.
Luego de que el ofendido amante le propina a la
adúltera severo escarmiento, ya no a pellizcones, sino
a golpes y puntapiés, ella huye con el capitán de un
barco, abandonando de paso al hijo. Leonardo Pataca,
muy dolido por el abandono, da el hijo al padrino de
bautizo, un barbero, quien no sólo se encarga de su
manutención, sino que se empeña en darle las mejores
enseñanzas para que llegue a ser padre o alguien
de valía. Pero el niño es, por naturaleza, travieso,
indisciplinado e incorregible. No obstante, el padrino,
que lo adora, le disculpa todas sus travesuras y no
pierde la esperanza de que llegue a ser un hombre
importante.
Leonardo hijo se convierte en un típico malandro
carioca, sin oficio ni beneficio, y se divierte a costa
de los demás. Cambia cuando se enamora de Luísiña,
sobrina dela señora doña Marta, rica y respetada amiga
del padrino. Luisiña, huérfana y afortunada heredera,
es pretendida por un abogado simulador,]osé Manuel.
La abnegada madrina de Leonardo, una partera, que se
desvive por el ahijado, logra apartar temporalmente al
rival inventándole una terrible calumnia.
En eso el padrino muere, dejándole todos sus bienes
a Leonardito, que pasan a la custodia de Leonardo
Pataca en su calidad de albacea. El joven tiene que
volver a vivir con su padre, quien se había casado
con la hija de la madrina, Chiquiña. La madrastra y
Leonardito se detestan y, luego de una discusión, él
huye de casa. La madrina, a pesar de los reclamos de su

1

Aqul está la Belladonna, la dama de las Rocas, / La dama de las
peripecias.

44

Hasta ahi la trama de la novela que, corno es típico
en todas las de su género, se fusiona con variadas
peripecias e historias truculentas de los personajes.
Algunos de mal carácter y malévolos deseos, como
la vecina que detesta al niño Leonardo y se burla de
las generosas expectativas del padrino; el Maestro de
Ceremonias de la parroquia, que es sorprendido en
ropa intima y consecuentemente apresado por Vidigal
en la casa de la exótica Gitana; o el propio oficial de
justicia, Leonardo Pataca, también encarcelado por el
inclemente Vidigal, cuando es sorprendido desnudo en
la casa del Caboclo, recibiendo una cura mágica para
obtener el favor de la misma disoluta Gitana.
DICOTOMIA SOCIAL

En la novela domina el bajo mundo en el que actúan los
personajes movidos por pasiones amorosas poco edificantes, celos vengativos e intrigas. Las malas acciones
del niño Leonardo resultan, en ese marco, inofensivas
y hasta divertidas; y sus desgracias, conmovedoras,
porque, con todo, este malandrín no tiene tan mal
corazón. De todo esto, lo que resulta es una sociedad
en la que no hay una clara conciencia del bien y del mal,
pues ambas dimensiones se confunden.
Nadie es totalmente malo, ni tampoco totalmente
bueno. El propio padrino, ejemplo de abnegación
amorosa por el ahijado, debió el capital que le permitió
establecerse como barbero y ganar estabilidad en la
vida, ala prevaricación que cometió contra el agonizante
capitán del navío que lo traía al Brasil, prometiendo
al moribundo que entregaría a su hermana el cofre
que éste le confió, y del cual se apropió sin el menor
remordimiento.
Antonio Candido en su famoso ensayo "Dialética
da malandragem" (2004)2, inspirado en esta novela,
explica sociológicamente, y por oposición, el ser moral
del mundo en ella representado:
Uno de los mayores esfuerzos de las sociedades, a través
de su organización y de las ideologías que la justifican,
es establecer la existencia objetiva y el valor real de

---

-- ~

-

---

--

--

--

2

"Dialética da malandragem", en O discurso t a cidade (2004). Sigo esta
edición. El ensayo apareció en espa:ñol como prólogo a la novela Manoriasdt
un sargento de milicias (1977). Prólogo y notas de Antonio Candido, cronologla
de Laura de Campos Vergucita, ttaducción de Elvio Romero. Caracas,
Biblioteca Ayacucho (Biblioteca Ayacucho 25).

pares antitéticos, entre los cuales es preciso escoger, y
que significan licito o ilícito, verdadero o falso, moral o
inmoral, justo o injusto, izquierda o derecha política y así
por delante. Cuanto más rígida la sociedad, más definido
cada término y más apretada la opción. Por eso mismo
se desenvuelven paralelamente los acomodamientos de
tipo casuístico, que hacen de la hipocresía un pilar de la
civilización (Candido, 2004: 41)3.

Según el Diccionario de la Real Academia, la hipocresía es el "fingimiento de cualidades o sentimientos
contrarios a los que verdaderamente se tienen o
experimentan." Pero, como esta novela no representa
a una sociedad rígida, sino, por el contrarío, laxa,
en la que los términos maniqueístas se relativizan,
esos acomodamientos entre los pares antitéticos no
son casuísticos, sino, podríamos decir, generales. De
modo que la hipocresía deja de ser relevante, como,
en cambio, fue siempre denunciada por el realismo
europeo. Dice también Antonio Candido:
(. ..)una de las grandes funciones dela literatura satírica,
del realismo desmistificador y del análisis psicológico
es el hecho de mostrar, cada uno a su modo, que los
referidos pares son reversibles, no estancos, y que fuera
de la racionalización ideológica las antinomias conviven
en una curiosa penumbra (lusco-fusco).

Esta obra no es una sátira, no obstante su evidente
carácter paródico; tampoco una novela realista y no
es igualmente una novela costumbrista típica. No hay
modelos edificantes, ni las conductas de los personajes
buscan reformar al lector. Aquí los personajes no
tienen necesidad de fingir. Leonardo nunca finge,
asume sin escrúpulos su manera de ser. Leonardo
Pataca tampoco finge en su descabellada pasión por la
Gitana, a pesar de su posición de oficial de la justicia.
El Mayor Vidigal, no obstante representar el orden, se
va a vivir públicamente con María-Regalada, en unión
no sacramentada. El único hipócrita pareciera ser el
sacristán-predicador, pero es expuesto, para regocijo
de todos, con trapos menores en la fiesta de la Gitana.
Quizás podríamos decir, al margen del ensayo de
Antonio Candido, que en una sociedad tan laxa más
que la hipocresía lo que resalta es el cinismo.

' La traducción de las citas de los textos de Antonio Candido es m1a.

45

�situación de la metrópoli. Tanto así que en 1820 se vio
obligado a regresar a Portugal, por una revuelta en la
ciudad de Oporto, que exigía el regreso de la Casa Real
La oligarquía brasileña, por su parte, habiendo vivido las
ventajas de tener al rey al alcance de la mano, difícilmente
aceptaríavolver a su anterior estado de colonia postergada.
Yesa fue la causa por la que pidió y convenció al príncipe
Pedro para que declarara la Independencia y asumiese ya
hola cabeza del reíno, sino del Imperio del Brasil.
Manuel Antonio de Almeida eligió hábilmente esa
especie de interregno para situar su novela. La autoridad
real está como ausente, el rey no aparece nunca, aunque
su nombre sea permanentemente invocado. El palacio
real parece abandonado; el teniente coronel, padre
del mozalbete que en Portugal desfloró a María de las
Hortalizas, y al que siempre acude en busca de socorro
la madrina, vive con su capote viejo y su aire de incuria,
en la sala donde los viejos oficiales cabecean sin nada
quehacer.
Ese vacío de autoridad es el que le da al Mayor
Vidigal la potestad de imponer el orden. Él es la coraza
de la ley, y la cota que impone límites a la sociedad,
siempre pronta a desbordarse. Pero hasta él, por ejercer
tan discrecionalmente la autoridad, puede rebasarla, al
usurparle al reyla potestadno sólo de perdonar sino hasta
de promover, al servicio de la guardia real, a un proscrito.
En resumen, es una sociedad versátil, en la que
personajes degradados pueden ascender a una posición preeminente, o personajes respetables caer en
la degradación. Y esta escalada no depende ni de los
méritos personales, como en la vieja hidalguía, ni del
trabajo. No es una sociedad feudal ni tampoco una
sociedad capitalista.
La sociedad representada en La vida del Lazarillo de
Tonnes es diferente, es una sociedad cerrada, inmovilizada, aún feudal y preamericana. América no existe
todavía en su horizonte. Por la mente del Lazarillo
no pasa la idea de emplearse con un capitán de navío,
porque América no existe ni se menciona una sola vez
en la novela. Sólo después los pícaros harán la travesía
y, con ellos, la picaresca irá a evolucionar. Para entonces
estos serán diferentes, ya habrán nacido pícaros, como
el pequeño Leonardo, malandro de nacimiento. Lázaro,
en cambio, nace inocente, corno todos los niños, y se
va haciendo astuto y cínico por la dureza de la vida
que confronta. Leonardo no pasa trabajos, no le falta
lo necesario, no sufre hambre, y sí sus dos padres lo
abandonan, tiene a dos mejores en sus padrinos.

La hipocresía es siempre repugnate, desagradable
y reprobable, es siniestra. El cínico puede ser hasta
cómico y divertido. Para el hipócrita no hay matices,
para el cínico sí: puede mentir o no, puede ser obsceno
o no, puede ser desaseado o no, pero siempre es desvergonzado. Quizás un resabio que le quedó de la escuela
de los cínicos de Antístenes es que no ambiciona
ni la riqueza ni el poder, se conforma con una vida
frugal, y si la fortuna le llega es por un imprevisto
golpe de suerte, sin haber hecho ningún esfuerzo para
obtenerla. No tiene tampoco conciencia moral, nada lo
desvela, salvo la barriga vacía; tampoco padece penas
de amor, y puede cambiar de amante con la mayor
facilidad, según la conveniencia. El pícaro es cínico,
el malandro también. Macunaíma se caracteriza, sobre
todo, por su cinismo4 .
Dicho esto último, no debemos, con todo, olvidar que
se trata de una representación deformada de la realidad,
como sí se proyectara sobre un espejo cóncavo. De
ese modo la verticalidad que puede caracterizar a una
sociedad puritana, aparece torcida en el espejo, en tanto
que la otra, de natural informe y achaparrada, parece
enderezarse, si bien cómicamente. De donde inferimos
que ese espejo cóncavo o esa representación deformada
relativiza en el primer caso los pares opuestos de la vida
social, en tanto que en el segundo los anula.
IMTERRECMO HISTÓRICO

La novela parecería situarse en el Brasil joanino, es decir
en el periodo en que la Corte portuguesa permanece
en Brasil, de 1808 a 1821. Más precisamente, quizás, de
1816 -año en que el hasta entonces príncipe regente
es coronado rey, con el título de D. Joao VI- a 1820,
cuando vuelve a Portugal dejando a su hijo Pedro,
quien declara la independencia del Brasil en 1822 y
es entronizado Emperador Pedro I de Brasil. Ello se
explicaría por las múltiples referencias a "El Rey" que
hay en el texto.
Es evidente que durante esos años tanto la situación
de Portugal, que veía ausente y distante ala Corona, como
la del Brasil colonia, no acostumbrada a ser el centro de
la monarquía, eran confusas. El rey, que había querido
permanecer en Brasil a pesar de la derrota de Napoleón
Bonaparte, tenía que resolver desde ahí la compleja

• Novela heroicómica de Mario de Andrade (1893-1945), publicada en
1928.

46

Esta nueva sociedad, corno un organismo vivo,
sabe compensar los órganos atrofiados: a falta de la
institución familiar, está el compadrazgo, que pasa
por encima de las descompuestas relaciones naturales
dominadas por la permisividad. El compadrazgo es
sagrado, porque no nace de la naturaleza, siempre

corruptible, sino de un pacto de la fe a la hora del
bautizo del niño. Por eso la abnegación de la madrina
por Leonardito está por encima del amor a su hija. Así,
ésa sociedad es compensatoria de todas sus carencias
innatas, y sobrevive gracias al "desorden".

Estas marcas son, entre las dominantes, una historia
narrada en primera persona,lo que convierte al protagonista
en el "instituidor del mundo ficticio, corno el Lazarillo,
Estebanillo, Guzmán de Alfa:rache, la PícaraJustina o Gil
Blas de Santillana"; el choque áspero con la realidad "que
lleva a la mentira, la disimulación, al robo, y constituye

la mayor disculpa de las 'picardías·"; el origen ingenuo
del pícaro, pues "la brutalidad de la vida es lo que lo va
tornando experto y sin escrúpulos, casi como defensa",
y la condición servil en que se traduce necesariamente
"la humildad del origen y el desamparo de la suerte",
condición que se convierte en principio importante en la
estruturación de la novela, ya que gracias a este recurso el
pícaro va pasando de amo en amo y entrando en contacto
con diversos estratos de la sociedad
A pesar de compartir algunos rasgos fugaces con el
anti.héroe de las novelas picarescas, las marcas anteriores
están ausentes en las Memorias... Por lo que en el análisis
de Antonio Candido, habría que buscar la caracterización
de Leonardo no en el modelo del pícaro español o de su
descendencia europea, sino en el "malandro" típicamente
brasileño que obedece a una realidad social propia.

PiCARO O MALAMDRO

Como en toda la extensa genealogía de pícaros hispanoamericanos, se pensaba en el Brasil que el autor de las
Memorias de un sargento de milicias se había inspirado en la
picaresca española. Antonio Candido refutó esta hipótesis,
muy difundida y de cierta forma consagrada por el crítico
Josué Montello, quien pensaba haber encontrado sus
matrices en LavidadeLazarillode Tonnes (1554) y enla Vida
y he.chas de Estebanillo González (1645) (en "Um precursor:
Manoel Antonio de Almeida", Montello, 1955: 37-45,
apud Candido: 18). Para Candido "no debe considerarse
picaresco un libro por el hecho de que haya en él un pícaro
más adjetivo que sustantivo", sobre todo, añade, si le faltan
las marcas peculiares del género picaresco.

LA PERSPECTIVA SOCIAL

Quizás la tendencia a separar al personaje de su contexto
sea la causa del equívoco tan frecuente en el esfuerzo

47

�interpretación dialécticamente integra, en que tanto
el viejo punto de vista que explicaba por los factores
externos, cuanto el otro, norteado por la convicción
de que la estructura es virtualmente independiente,
se combinan como momentos necesarios del proceso
interpretativo. Sabemos, aún, que lo externo (en el caso,
lo social) importa, no como causa, ni como significado,
sino como elemento que desempeña un cierto papel en
la constitución de la estructura, tornándose, por tanto,
interno (Candido, 2000: 4).

por definir su verdadera naturaleza. En otro ensayo
notable, Antonio Candido mostró que el personaje no
existe sin el enredo. Como ser ficticio no posee sustancia
propia, obedece a la lógica que el autor le impuso, y ésta,
aunque más o menos oculta, se revela por las situaciones
o las peripecias que aquél le hace vivir en la fantasia.
Cuando pensamos en el personaje de una novela,
pensamos simultáneamente en la trama de la obra,
en los problemas en que se complica, en la línea del
destino que le ha trazado el novelista para un lapso
finito y en el ambiente en que se desenvuelve. Enredo
y personaje -escribe Antonio Candido- "expresan,
ligados, los propósitos de la novela, la visión de la vida
que se desprende de ella, los significados y valores que la
animan". Es claro que el personaje es lo que parece más
vivo en la novela, y a través de él es que se gana la adhesión
o el rechazo del lector. Es precisamente esto lo que

En el ensayo que comentamos, consecuentemente
con lo anterior, las definiciones de las Memorias ... ya
como novela picaresca o ya como novela documental
-fórmulas más usadas por la critica-, parten de una
petición de principio que dejan de lado el análisis de
lo que más interesaría a la critica literaria, es decir, "la
función ejercida por la realidad social históricamente
localizada para constituir la estructura de la obra",
precisamente, escribe Candido, la "formalización o
reducción estructural de los datos externos" (Candido,
2004: 14).
Asi corno la verosimilitud de determinado personaje
no depende de la posibilidad de compararlo con la
realidad, aunque se trate de un personaje histórico,
sino de la organización estética del material (Candido,
1998: 75), así la impresión de realidad que esta novela
produce no se desprende de las descripciones de
la sociedad joanina, sino de un nivel más profundo,
donde se ocultan los principios constitutivos de la
sociedad, revelados por la forma de la composición.
Lo real, así, sólo adquiere fuerza corno parte del
entramado de las situaciones.

nos lleva al error, frecuentemente repetido en la critica,
de pensar que lo esencial de la novela es el personaje
-como si éste pudiese existir separado de las otras
realidades que encarna, que él vive, que le dan vida
(Candido, 1998: 54).

Los tres elementos centrales de un desarrollo nove,
lístico, "el enredo y el personaje, que representan su
materia"; "las ideas, que representan su significado",
y que son elaborados en conjunto por la técnica, sólo
existen íntimamente ligados, inseparables, en las novelas
bien realizadas, explica el critico. De modo que aislar al
personaje del enredo, odela "fábula", es desnaturalizado,
convertirlo en una abstración, o en una paradoja, es decir
un personaje ficticio, que es pero no es.
Ahora, lo que llamamos la trama, las situaciones
en las que el personaje se enreda y que le dan vida,
se vincula inexpugnablemente a las realidades repre,
sentadas en ella. Éstas no son sino la reducción
estructural de los datos tomados de la realidad por
el arbitrio transfigurador del escritor. De ese modo
los llamados "factores externos", o sea "el contexto
social", no están fuera sino dentro del texto, como
también explicó Antonio Candido en su libro clásico
Literaturay sociedad, superando la vieja discusión sobre
la preeminencia entre el "texto" o el "contexto":

ORDEN SOBRE DESORDEN

En las Memorias ..., hay dos ámbitos opuestos dialéc,
ticamente, uno que representa el orden y otro
que representa su contrario: el desorden. Estos
pares antitéticos, ocultos como tales en la realidad,
se tornan visibles y reversibles en la ficción y se
constituyen en elementos estructurantes del relato.
El desorden prevaleciente en ese mundo degradado es
permanentemente reprimido por el orden; pero a su
vez el desorden se explica como resistencia a la acción
represiva del orden.
Ambos extremos, el orden y el desorden, funcionan
como dos imanes que atrajeran intermitentemente
a los personajes. Leonardo Pataca, oficial de justicia,

Hoy sabemos que la integridad de la obra no permite
adoptar ninguna de esas visiones disociadas; y que sólo
la podernos entender fundiendo texto y contexto en una

48

representa el orden rrúentras vive establecido con María
de las Hortalizas; pero apenas ésta lo abandona su
pasión por la Gitana lo lleva al mundo sospechoso del
desorden, y los pases de brujería con el Caboclo lo llevan
directamente a la prisión de Vidigal. Escarmentado, se
junta con la Chiquiña, hija de la madrina, para volver a
una situación de normalidad, aunque en mancebia, lo
que no era inusual en la sociedad brasileña de la época.
El protagonista, Leonardo, cuando se enamora de
Luisiña, que representa el matrimonio, la herencia, el
comprorrúso, vive adrrúrablernente bien portado; pero
cuando muere el padrino y huye de la casa del padre cae
al mundo transgresor de Vidiña, que representa el amor
libre, la fiesta, la diversión y la aventura. Finalmente,
Leonardo es cooptado por el matrimonio con la viuda
Luisiña que conlleva la felicidad y la vida estable.
Antonio Candido representa ese movirrúento dialéc,
tico en el siguiente diagrama:
o
----------------------

A -----··-···-·--··--

B

K

··------------------- --- -----()

La línea vertical OD representa la dialéctica del
Orden y el Desorden. Éste es el principio estructurador,
oculto, de la narración. Representa así mismo la
mediación a través de la cual se relacionan las series
AB -los hechos particulares de la sociedad joanina
de Río de Janeiro- y A'B' -los hechos particulares de
la sociedad representada en la novela. La serie A'B' no
depende directamente de AB, pues "el sentirrúento de
la realidad en la ficción presupone el hecho real pero no
depende de él". En otras palabras, los hechos narrados
dependen no directamente de la realidad social, sino de
esos principios mediadores, que estructuran la obra y
gracias a los cuales se tornan coherentes las dos series
'
la real y la ficticia.
Con este análisis Antonio Candido nos hace ver que
la trama y el movirrúento de los personajes adquieren
coherencia y lógica profunda, pues están sometidos a
ese principio estructurador que organiza la novela de
principio a fin. Y esto se ve con claridad en la figura
del Mayor Vidigal, que realmente existió, pero que

al ser transportado a la ficción y sometido a la misma
dialéctica que organiza el libro, adquiere verosimilitud,
convirtiéndose en un personaje literario, ya no plano
como se le veria enla historia policiaca de Río deJaneiro,
sino esférico y enigmático, y por eso, paradójicamente,
más real.
Por ser una historia narrada en tercera persona, el
autor pudo caracterizar a cada uno de los personajes,
cambiando continuamente de foco, y eso hizo que
se diluyeran las veleidades del protagonista en el
conjunto de las veleidades de toda esa comunidad.
Así, el malandraje no es privativo de Leonardo, sino
patrimonio de todos. El malandraje es el sustrato social
dominante, es el desorden, pero es también condición
necesaria para el buen funcionamiento del orden.
Cuando las tres mujeres -la madrina, doña María y
María,Regalada- se presentan intempestivamente en
la casa de Vidigal, éste, que estaba descansando en ropas
intimas, se viste apresuradamente la casaca militar,
pero en su atolondrarrúento olvida ponerse el pantalón.
Candido ve aquí una alegoria de ese cuerpo social, el
orden de la cintura para arriba y el desorden de la cintura
para abajo. El orden camina sobre el desorden.
Figurémonos estos dos herrúsferios como las aguas
saladas y las aguas dulces -pensemos en las primeras
como el horizonte del orden y en las segundas, del
desorden-, aguas que naturalmente no se mezclan,
aunque se pueda dar entre ambas un curioso intercambio
osmótico, cuando la presión en una de ellas aumenta.
Yeso es lo que pasa con Vidigal cuando Marta Rega,
lada le murmura misteriosamente algo al oído. Esta
mujer es clave, porque tiene la potestad de transitar
libremente por los dos hemisferíos. Para Antonio
Candido es la Belladonna, "The lady of situations", la
dama de las peripecias; yo creeria, además, que es la llave
maestra que soluciona la ficción y cierra la historia ti-!&gt;

Bibliografía
Candido, Antonio {1998). "A personagem do romance", en Candido,
Antonio, et al., A personagan deficc~ilo. Sao Paulo: Editora Perspectiva.
Candido, Antonio (2000). !.ita-atura, socicdade. Estudos dt teoría e hist6ria
litcrária. Octava edición. Sao Paulo: T. A. Queiroz Editor.
Candido, Antonio (2004). "Dialética da malandragem", en Odiscurso e a
cidade. Tercera edición. Sao Paulo/ Rio de Janeiro: Duas Cidades /
Ouro sobre Azul (17-46).
Navarro Durán, Rosa (2003).Alfonsod, Valdts,autordd Lazarillo de Torrnes
Madrid, Gredos (Biblioteca Románica Hispánica).

49

�JOSÉ EMILIO AMORES

ejo de lado las tinieblas del lenguaje y me dirijo
a ustedes, personas del siglo pasado, para cumplir la encomienda del mítico Violante (en mi vida me he
visto en mayor aprieto): platicar de promoción cultural.
iUn momento! Antes de dar otro paso en falso recurro
al diccionario. El que busca halla...Promover, dice
el libro, es dar principio a una cosa o procurar su
adelantamiento". Queda claro que la promoción de
la cultura es su adelantamiento, moverse hacia el día
de mañana.
Durante el recién terminado siglo XX, la promoción
cultural en Monterrey estuvo a cargo de particulares
y de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Tan sólo en el último cuarto de la centuria se dio
la participación del gobierno del estado. Dicho de

Promoción cultural en

on err
Ayer y hoy

manera más suave, la participación del poder político
amaneció tardíamente ymuestra signos de agotamiento.
Por fortuna, la Universidad ya acudió al rescate de la
olvidada Pinacoteca. Debo apuntar que la brevedad
de la participación estatal no minimiza el alcance de
sus logros. Me detengo ante dos sobresalientes por su
trascendencia. Uno, la continuada existencia de la radio
pública, gracias al Sistema Radio Nuevo León; otro, el
Museo de Historia Mexicana.
El Sistema Radio Nuevo León consiste de siete
radiodifusoras que cubren el estado geográfico de norte a
sur: CiudadAnáhuac, Cerralvo, Sabinas, Montemorelos,
Linares, Galeana, Doctor Arroyo y Monterrey; y en
dicho sistema hay algo que lo hace único en México.Tal
singularidad reside en su diversidad En Radio Nuevo

Durante mi época de estudiante pasé a lo largo de ocho anos frente a una tlapalería en la cuaL con letras
grandes, se anunciaba: "Se venden anilinas de todos colores y también amarilla." El aviso era divertido aunque
misterioso. Hubieron de pasar muchos anos antes de serme revelada la verdad del letrero. Sucedió que durante
el sexenio de Carlos Salinas de Gortari se creó en la ciudad de México un organismo denominado "Consejo para
la Cultura y las Artes". iAhí está!, me dije, ofertan cultura y arte también. De acuerdo con el nombre, no cabía
duda alguna: el arte no pertenece a la cultura. Curioso, ino? Anos más tarde en nuestra provincia, como dicen
los de allá, nació el Consejo para la Cultura de Nuevo León, institución de nombre y propósito definidos. Hoy
me confieso confundido. Sucede que recibo agendas quincenales e invitaciones de Conarte. iSerá éste, acaso,
sustituto del original? iO habrá cambiado de giro y también venden anilina amarilla? Excesivo barroquismo.

León cada emisora realiza su propia programación
con entera libertad En los demás estados geográficos
del país, el modelo establecido es el del autoritarismo
centralizador. En cada ciudad-capital existe sólo una
poderosa radiodífusora y las demás poblaciones deben
humillarse ante meras estaciones repetidoras. La analogia
surge espontáneamente ¿Qué le importa a un habitante
de Galeanala construcción de jorobas en Garza Sada o el
pago de peaje para ir a nuestro aeropuerto? Al avecindado
enla sierra le interesa más saber cómo inyectar a la vaca,
escuchar música de la región, el anuncio del próximo
baile o la fecha de arranque para la construcción de los
caminos prometidos. En cada emisora regional participa
la gente de la localidad Cada una es espejo de su intima
cultura.

De las siete emisoras de Radio Nuevo León, dos
están en Monterrey. Una es la AM 106 dedicada a la
cultura de la palabra yla otra la Opus 102, orientada a
la valiosa difusión de la música clásica. La existencia de
Opus 102 la debemos a la voluntad política de Mentor
Tijerína. Mentor logró hacer materia lo intentado
sin éxito otras veces por particulares (recuérdese
la JM). Mentor Tijerina sabia, por sensibilidad
propia y conocimiento adquirido, que una ciudad
sin radiodifusora de música clásica es una ciudad
sin alma. Por eso, siendo director de comunicación
en el gobierno de Sócrates Rizzo, puso en práctica la
doctrina política: cuando una tarea está más allá del
esfuerzo de los habitantes, se requiere la intervención
del Estado. Conviene subrayar que si Martinez
51

�El otro gran logro es, sin duda, el Museo de Histo,
ria Mexicana. Desde el día que abrió sus puertas, el
primero de diciembre de 1994, es ejemplo de promoción
cultural. Sirve a todos los niveles de edad, género,
posición económica, educacional y a todos nos da lo
que un museo debe otorgar: placer y conocí/miento. Su
discurso museográfico y la ingeniosa presentación de
piezas originales con maniquíes, maquetas y proyección
.de imágenes, nos ofrecen un paseo agradable por un
fragmento de la historia. Es fragmento, porque en
tal discurso de la historia no estamos nosotros los
habitantes del noreste. Fue elaborado en la ciudad de
México y con eso se dice todo. Para ventura, ya Carmen
Junco, directora del Museo, ha hecho saber que en
fecha próxima se abrirá al público un edificio anexo
en donde abundará la existencia y vigor de quienes
crearon, en estos territorios, una cultura diferente a
la de la Colonia española y su trágica secuela. Ahora
si veremos el paisaje donde amarillean las flores de
los mezquites.
James Bryant Conant, un rector de Harvard, decía
que las dos palabras más bellas del lenguaje son,
herencia y cambio. Las parafraseo y digo: ayer y hoy.
Del pasado inmediato, la tradición nos conduce de
la mano al presente. Gracias a aquella, hoy, sin duda
alguna, nos hallamos en una etapa mejor. Por ejemplo,
en el dominio de la música en Monterrey heredamos el
campo de la enseñanza. Aquí observamos cuatro hitos.
El de Daniel Zambrano y su Academia Beethoven,
fundada en 1916 y desaparecida veinte años más tarde,
en 1936, por la muerte del maestro. Daniel Zambrano
estudió en Monterrey y, después, durante ocho años
en Alemania con Hoffman, un pianista legendario.
La Academia Beethoven, en una ciudad de ciento
cincuenta mil habitantes, servía tanto para quienes
deseaban elevar su calidad de vida como para quienes
la música era su profesión y su vida entera. Ala muerte
del maestro la flama de la enseñanza la mantuvieron
viva un puñado de profesoras de piano y de canto, por
más de veinte años. Otro hito, cortadura en el tiempo,
lo hizo un ex alumno de la Academia Beethoven, el
violinista Manuel Flores Varela, joven cuyo talento
político le llevó por varios cargos públicos. De 1939
a 1940 fue alcalde de Monterrey, apenas tres años
después de la muerte de Daniel Zambrano. Manuel
Flores Varela, político culto, estableció, el día 15 de
mayo de 1939, la Escuela Municipal de Música bajo
la dirección de Alicia González, soprano regia, con

Domínguez nos dio calidad de ciudad con la Gran
Plaza, Mentor Tijerina, con Opus 102, nos elevó del
pintoresquismo a lo clásico.
Ya propósito de tal palabra, Goethe decía "que lo
antiguo es clásico no por antiguo sino por vigoroso,
fresco y alegre". En congruencia con esas palabras,
para nosotros, Opus 102 es la plataforma donde nos
apoyamos, el piso en donde emergen nuestras sensa,
dones frescas, alegres de vigor renovado. Y eso es
plenitud de vida.
Pero como en el cuento musical Pedro y el Lobo de
'
Prokofiev, el lobo anda suelto y de una tarascada puede
engullir nuestra fiesta. Contra ese mal, recuerdo algo
bien sabido: una persona ignorante no es perversa
aunque la resultante de su acción es igualmente fatal.
No hay maldad en la zafiedad. (Se debe a falta de
oportunidad, desinterés, descuido y todos podemos
andar de blanco en la oscuridad sin oír campanas.)
Existen decenas de miles de cosas en donde yo no
rebuzno por no ofender al asno. El peligro no está en
no saber todo de todo, sino que se halla en el juego de
dados sexenal. En cada sexenio, de un solo golpe, se
puede decidir presente y futuro de Radío Nuevo León.
El lobo corre veloz en cada cambio de gobernante;
puede aparecer detrás de un funcionario superior tan
ocupado, siempre apurado de tiempo, cuya rapidez lo
hace incapaz de ver minucias tales como la cultura.
Por eso nosotros, cada persona, células del tejido
social, debemos enfrentar el peligro. A imitación de
López Velarde es tiempo de alzar la voz a mitad del
foro para protestar ante la zozobra.Todos auna debemos
exigir, con voz fuerte, recia, que el Sistema Radío
Nuevo León, la radío pública, se constituya de acuerdo
con la figura jurídica de organismo descen,tralizado,
sostenido económicamente por el gobierno estatal;
pero dirigido por un consejo de personas moralmente
solventes, sin participación de ningún empleado de
gobierno, salvo el tesorero y el contralor. La selección
de los miembros de tal consejo será hecha la primera
vez por el gobernador del estado de Nuevo León.
Para el futuro el consejo decidirá la rotación de sus
miembros y la forma de sustituirlos. Basta con seguir
el modelo de la Suprema Corte deJusticia de la Nación.
El consejo, además de orientar el rumbo, dirigir
y administrar, deberá rendir cuentas públicas del
manejo de dinero y del cumplimiento de propósitos
del órgano dado a su encomienda. "Dios no juega con
los dados", decía Albert Einstein.
52

estudios en el Conservatorio Nacional. El presidente
municipal sucesor, el de 1941, asesinó a la Escuela de
Música Municipal. Por si no se sabe tal es la función
de los alcaldes. Hasta el día que Fuenteovejuna se
harte... y no está lejos.
Frente a la incuria, aparece la heroína de la película,
Alicia González que se lanza a tocar puertas para sal,
var a la Escuela. La puerta de la esperanza la abre el
Dr. Enrique C. Livas, rector de la Universidad de Nue,
vo León, quien de inmediato dispuso la creación de
la escuela de música de esa institución. La escuela
empezó modestamente en una casa arrendada y con
profesores de salario simbólico o ninguno. Fueron per,
sanas, como tantas de hoy, para quienes la transmisión
de conocimientos es un placer. Entre ellos estuvo
Paulina Paredes quien fue su director en 1956 y 1957.
A la temprana muerte de Paulina la dirección pasó de
nuevo a Alicia González. Hoy, la Facultad de Música
de la Universidad tiene su edifi.cio en la Unidad
Mederos. La calidad de su enseñanza es tan buena co,
mo siempre.
Como se ve, el hilo conductor de la enseñanza
musical se prolonga sin interrupción desde 1916.
Pero, eso no es todo, las dos palabras más bellas:
herencia y cambio, nos llevan a ser más y mejores.
En 1977 se dio un cambio profundo, equivalente, tan
sólo, al ocurrido hacía sesenta años con la Academia
Beethoven. El gran salto fue la apertura de la Escuela
Superior de Música y Danza, en verdad, un señero
parteaguas en la vida de Monterrey. En ese año, tal
y como debe ser, se sumaron esfuerzos. Sin vacilar
el gobierno del estado, el Grupo Alfa y el Instituto
Nacional de Bellas Artes convinieron en repartirse
las legendarias tres mitades. El gobierno del estado
y el Grupo Alfa se ocuparon de la compra, restauro
y equipamiento de un antiguo edilicio construido
ex profeso para la docencia, en 1912/1913. Fue centro
de enseñanza de una orden monjil, la del Sagrado
Corazón de Jesús, ya desaparecida en el país desde
hacía años. Bellas Artes aceptó cubrir todos los gastos
de operación del nuevo centro de enseñanza: salarios,
mantenimiento, pago de servicios y reparaciones
futuras. Como punto de partida decidieron aceptar
tan sólo alumnos de tiempo completo. Se dejó, de lado,
la capacitación ocasional. Para la música abundaron
profesores locales, mujeres y hombres, en tanto que
para la danza, actividad inédita,llegaron profesores de
Cuba formados en la escuela de ballet de la increíble

53

Alicia Alonso. El Instituto de Bellas Artes, organismo
del gobierno federal, fue rajón desde un principio.
El primer director de la Escuela, Gerardo González,
desgastaba la mayor parte de su tiempo en acudir cada
mes a la ciudad de México para recoger los salarios del
profesorado ypromesas vacuas sobre los demás gastos.
Aquí vale la pena una digresión. La ciudad de
México rotura como nacional lo contenido en sus lí,
mites geográficos. Absurdos y numerosos ejemplos
son: la Orquesta Sinfónica Nacional que sólo toca en
aquella ciudad; el Centro Nacional de las Artes, un
mero vecindario de edificios escolares, la Universidad
Nacional de México y el Conservatorio Nacional de
Música, que se apropian el calificativo porque aceptan
alumnos de provincia. Desde esa perspectiva de nariz
corta, deberíamos llamar a nuestra Universidad:
Universidad Nacional de Nuevo León, por ser un
centro educativo abierto a cualquier habitante del
país.
Ayer y hoy. Épocas épicas en las cuales se dan personas
solitarias, células del tejido social, quienes carentes de
fortuna personal y del apoyo de alguna institución se
arrojan al desempeño de tareas descomunales. El día de
hoy sus nombres son: Jorge Gallegos, Mirtala Salazar
y David García. Tarres de mármol, gemelos idénticos
del pequeño grupo que ayer, en 1952, dieron vida a la
Ópera de Monterrey. Tarres de mármol de entonces y
ahora; imagen de la fábula de la gota de agua, pequeña
esfera líquida ante cuya persistencia cede la roca.
Hoy. Jorge Gallegos edifica los Festivales de Piano
Beethoven; Mirtala Salazar se duplica haciendo posi,
ble la existencia de la Sociedad Musical Parnassos
y, al mismo tiempo, la materialización de concursos
internacionales de piano, diáfanos por sus jurados
y reveladores por los participantes. David García,
gran señor y gran maestro, héroe de mil batallas, con
las manos vacías, cumple la misión de la enseñanza
musical y quien, no hace mucho, parió, con dolores
de parto, la Orquesta Sinfónica Juvenil.
Ayer. Un reducido grupo de personas: Rogelio
Elizondo García, Francisco Treviño, Rafael Valdés,
Genaro Cueva Domínguez, Luís Fumagallo, Domingo
Benavides Pompa, Abel Treviño, José Salinas Iranzo,
gente sin educación musical formal,pero de buen gusto,
alegres de espíritu, dispuestos pronto a gozar de un
espectáculo de calidad y, más importante,a compartirlo,
crearon en 1952, Ópera de Monterrey, A.C. Su común

�denominador estaba en ser emprendedores: unos eran
gerentes, y otros propietarios de negocios de tamaño
medio. Ellos consiguieron que el Instituto Nacional de
Bellas Artes aportara la orquesta de la ópera, los coros,
sus valiosas producciones y la presencia en Monterrey
de Carlos Díaz Dupont, director de escena, y de
Antonio López Mancera, creador de las producciones,
escenógrafo y responsable de la iluminación. Los
directivos de Ópera de Monterrey tomaron a su cargo
la obtención de donativos destinados a sufragar los
gastos de traslado y viáticos del numeroso personal de
Bellas Artes, los de publicidad y promoción, de renta
del teatro y salarios de trabajadores, los de impresos:
boletos, volantes, carteles, programas de mano.
De igual manera, obtuvieron otros donativos para
contratar solistas de fama mundial y elevar la compleja
presentación de la ópera. El éxito que lograron fue
estelar y hubo de ofrecer dos representaciones de

cada ópera, dos mil personas de público en cada una.
Gracias a Ópera de Monterrey estuvieron Victoria de
los Angeles, Antonieta Stella, Giuleta Simionato, Irma
González, el barítono Bastianini, el tenor Giuseppe Di
Stefano, el coro Monteverdi deJosé Hernández Gama
y muchos otros que escapan a mi memoria.
(Al llegar a este punto, se escuchan siniestros
acordes, tres o cuatro. En la escena las luces se atenúan,
-la función agoniza.)
Sucedió que cuando Ópera de Monterrey A.C.
iba a celebrar su décima temporada, al cruzar una
calle le pegó una bala perdida y cayó muerta. El gran
espectáculo no sabía nada fuera de lo suyo, menos aún
de la lucha por el poder. Ni tiempo tuvo de escuchar
las cuatro notas de la llamada del destino. A veces
me pregunto: ¿qué tiene o más bien, que tuvo que ver
la animosidad de un poderoso empresario en contra
del nuevo gobernador, para dar muerte a la belleza
del canto? Supongo que nada, fue tan irracional,
tan imprevista, que todos quedamos atónitos. Sin
embargo, como dice la canción el muerto murió. tEs
posible imaginar dónde estaríamos ahora si desde
1962, durante cuarenta y cinco años al hilo, Ópera de
Monterrey hubiera ascendido peldaño tras peldaño?
Desgraciadamente, en la realidad real, la palabra
hubiera no existe.
En 1928 el astrónomo Edwin P. Hubble confirmó,
vía experimento, la teoría según la cual el Universo está
en expansión, no es estático, se mueve. Nosotros las
personas somos también seres de cambio. Ayer éramos
uno, hoy somos otro. Somos instantes distintos. Desde
mi punto de vista, vivimos por etapas y cada etapa es
igualmente bella.
Ayer y hoy.
Hoy estamos frente a una juventud más inteligente,
mejor preparada y cada vez más sana.
Hoy tenemos ante nosotros una novedosa actividad
cultural espléndida. Desde hace treinta años, acentuadamente de veinte para acá, observamos ríos de multitudes que a diario salen a caminar, trotar, practicar
ejercicio al aire libre. Me emociona ver el cambio. Son
millares y millares de personas que voluntariamente
mejoran su calidad de vida. Este cambio social es
creación reciente, no viene de ayer
En paralelo a ese deseo de comprar salud, vemos
lo mismo en otros dominios de la cultura. Observen
ustedes la multiplicación de publicaciones de poesía,

de los clubes de lectura, la de talleres de artes plásticas
en los cuales decenas de cientos de personas se dedican
a la práctica del dibujo, de pintura, de cerámica, repujado, grabado, fotografía y del diseño en sus múltiples
facetas. Son, somos, criaturas gozando a plenitud el
día de hoy. Aunque nadie lo haya dicho, somos seres
satisfaciendo una necesidad psicológica básica: la de
hacer algo que sea útil ante nosotros mismos. Y, tú,
me preguntan tpierdes el tiempo tomando clases de
cerámica? No, respondo, estoy aprendiendo a crecer.
Hoy, frente a nuestros sentidos están los museos,
las representaciones teatrales, el señorío del jazz,
los cines-club, las lecturas de poesía en voz alta, las
revistas impresas como armas y letras, La Tempestad,
Posdata; los conciertos de música clásica en múltiples
salas; la fortaleza del rock: la danza tribal, ancestral,
donde los individuos nos diluimos en la masa, para
escuchar, saltar, sudar, reír.
Hoy, tenemos el disfrute de dos procesos culturales
nuevos. Dos campos para fin de sensibilizar mi alma.
Dos. Los museos y el espectáculo del ballet (y su
contraparte también: las infinitas posibilidades de la
danza moderna).
El primer museo de ane, campo inédito, apareció en
1977 con el Museo Monterrey, fallecido. Aél siguieron
como arroyo de montaña, Promoción de las Artes, de
vida efímera, el Centro Cultural Alfa (1978), llamado
el Planetario, que tuvo la suerte de ser el primer museo
interactivo en el país, con un programa gratuito, incluyendo el transporte, para el alumnado de las escuelas
públicas. El museo El Centenario en San Pedro
(1980), el Museo de Arte Contemporáneo MARCO
(1992), el Museo Metropolitano, del municipio de
Monterrey (1992), el Museo del Vidrio (1992), el
Museo de Historia Mexicana (1994). No olvido El
Museo del Obispado (1958), de historia regional.
En nuestro mundo de artes escénicas no teníamos
tradición en el espectáculo de la danza. El cambio
ocurrió gracias a Yolanda Santos de Hoyos, una
admirable dama que puso su inteligencia, sus
recursos, sus relaciones, conocimiento y firmeza para
beneficiarnos con la innovación: el Ballet de Monterrey.
Debo terminar, pero me faltan dos temas. Los
parques y, por lo menos, una definición de cultura
entre las numerosas que existen.
En la actividad de promoción de cultura existe un
tema siempre ignorado, siempre olvidado, el de los
parques. En lengua romance ciudad viene de civitas

55

y de civitas también derivan civilización, civilidad,
civilizado. Bien, vamos al grano, nuestra civilidad anda
por los suelos, al parecer la ciudad no nos importa, no
sólo la dejamos en manos de alcaldes sino le negamos
nuestra personal participación. Tener o no tener no
depende de una autoridad política, es tarea de todos.
Nos regocijamos hablando mal de quienes gobiernan,
en vez de ser solidarios en la tarea de transformar un
avecindamiento en una ciudad y de forjar una sociedad
de una muchedumbre.
La historia es útil para no repetir errores. Por eso
menciono los mayores agravios sufridos por Monterrey. La gran Alameda de veinte hectáreas, trazada
por Santiago Vidaurri, la mutiló a la mitad don
Bernardo Reyes para fin de construir la penitenciaría
en una cuarta parte del terreno original. Edificó, así,
la ciudad de los presos, aunque la otra cuarta parte,
en vez de regresada a la Alameda la utilizó en la
construcción de un fraccionamiento habitacional.
Pasado el tiempo, el gobernador Arturo B. de la Garza
decidió, correctamente, construir otro edilicio penitenciario, afuera de la ciudad; en consecuencia
demolió el edilicio del general Bernardo Reyes. Más,
incorrectamente, tampoco restituyó a la Alameda el
terreno rescatado. Lo destinó a otra particular división
de lotes para venta al público. Nadie protestó. De las
veinte hectáreas originales, quedaron tan sólo 9.4,
dado que regalaron un jirón de su terreno para el paso
de la calle de Aramberri.
Poco después, un alcalde de nombre Félix González, cuñado del gobernador, destruyó la plaza de la
República, situada entre el Palacio Federal (correos
y telégrafos) y el Palacio de Gobierno. La borró como
parque público para construir, en toda ella, por entero,
un zócalo para una escultura, nunca colocada, en
homenaje a Mariano Escobedo. El zócalo permanece
ahí, hueco, feo y maloliente. Sirve como recordatorio
de la infamia, de la nuestra. Nunca se ha reclamado la
restitución de la risueña plaza de la República, paseo
de los enamorados. En verdad, Monterrey no ama a
Monterrey.
La historia platica que la ciudad creció y creció sin
áreas verdes. Cuando tal es el caso no puede llamársele
urbe como se nombra a Manhattan, una lengua de
tierra en cuyo Central Park, de 341 hectáreas, cabe
dos veces el principado de Mónaco.
En nuestra ciudad sólo se observan dos manchas
verdes: una al norte y otra al sur. La del norte es resul-

�1
1

J

anónimo le expuso su idea de construir un puente
peatonal para saltar la avenida Alfonso Reyes. En el
municipio de San Pedro existe la costumbre según la
cual el alcalde asigna a cada junta de vecinos una cierta
cantidad de dinero y ellos deciden la obra comunitaria
a la que debe aplicarse. Las tres juntas de vecinos
relacionadas con el parque contribuyeron con su parte.
Para el diseño del puente, un arquitecto del Municipio
· tomó en cuenta la escala humana, lo trazó de pendiente
suave y curvas sensuales. El municipio realizó la construcción, Reynelle Cornish la supervisión y muchos
vecinos actuaron de observadores. El puente unió,
literal y metafóricamente, a las personas. Se trazaron
nuevos senderos, se plantaron árboles, sistema de riego
y disposición de bancas. El parque está hermoso.
¿Cuales la moraleja? La obvia. El municipio somos
todos: los avecindados y las autoridades y la burocracia. En vez de arrojar basura hay que establecer
puentes, dialogar, aportar conocimientos. Oponernos
con razones a los golpes de autoridad, no con chismes
de café. Sustituir las críticas negativas por la acción.
La cultura delos parques es indispensable para cada
uno de nosotros, como lo es también la de los jardines
en las casas. En las casas, al fin y al cabo no se necesita
mucho, basta una maceta y una flor. Algún día daremos
el paso de convertir la ciudad en urbe. Recuérdese:
promoción es adelantarse. Por eso digo: no importa
que tengamos más, lo que cuenta es que seamos
mejores. Tal es la síntesis de la promoción cultural.
Hasta aquí estoy haciendo trampa. Hablo y hablo
sobre promoción y nunca sobre el significado de
cultura. Para conocer hay que definir y para definir hay que
clasificar (Aristóteles). Hasta este momento eludo
definir cultura. Es una palabra tan manoseada, que su
significado queda oculto bajo un torrente de palabras
vacías, siervas en los discursos políticos a causa de
su resonancia psicológica: gobernante culto, persona
culta, pueblo culto. (El Otro, la otredad, por desconocimiento nuestro: un mero ser inculto.)
El poeta Thomas Stern Eliot, T. S. Eliot, en su
ensayo "Notas para una definición de cultura" (1948),
dice: "Así como una doctrina requiere ser definida
después de la aparición de una herejía, una palabra no
demanda nuestra atención hasta cuando se ha hecho
mal uso de ella".
Para T. S. Eliot la cultura es un proceso, no un
sujeto. Es un proceso de transformaciones. El ser
humano, dice Eliot, transforma lo que percibe. A

tado de la colonia Cuauhtémoc, un fraccionamiento
de interés social desarrollado por el grupo Cervecería
en 1957. Los lotes son de trescientos cincuenta metros
cuadrados cada uno. Tal como era su tradición, la
Cervecería los vendió a precio de costo a su personal.
Además, la empresa construyó siete parques junto
a siete escuelas también edificadas y sostenidas por
ella. El arquitecto urbanista Antonio Joanides trazó el
fraccionamiento a base de calles dispuestas en forma
de '11" con lo cual forzó a los vehículos a transitar a
baja velocidad, al mismo tiempo que lograba que los
terrenos colindaran por su parte trasera. Sumó así,
jardín con jardín. Qué raro y extraño que los fraccionadores de otros terrenos, sin agraviar, los de Las
Puentes, no siguieran este modelo. Desperdiciaron
enormes porciones de terreno en calles paralelas casi
contiguas y que aceptan tan sólo dos pequeños lotes
entre ellas. La proliferación de tantas e inútiles calles
se tragó el área de los parques.
La mancha verde en la parte sur de la ciudad la
originó la colonia Del Valle, en parte por la amplitud
de los camellones, bellamente ajardinados, en dos
de sus calzadas: la de San Pedro y la del Valle; y, en
parte, también, por el tamaño de sus lotes. Herencia
y cambio. Monterrey no pasó durante largos años de
tener tan sólo la cercenada Alameda y su minúscula
Plaza Zaragoza. Era su herencia. El cambio tuvo que
ocurrir fuera de ella. Después de la colonia Del Valle
siguieron otras dotadas de parques: Fuentes del
Valle,Jerónimo Siller, Lomas del Valle, Sierra Madre,
Hacienda El Rosario, Lomas del Campestre, Bosques
del Valle y más y más. En la de Bosques del Valle hay
un parque de diez hectáreas (mayor que la Alameda
de Monterrey) en el cual la gente sale a caminar,
pasear, ociar.
De este parque tengo una anécdota. Hace alrededor
de cuatro años, uno de los paseantes, gente común,
cuando veía basura tirada la recogía hasta depositarla
en algún cesto de acopio. Además, usaba una vara para
echar fuera del sendero los excrementos de perros. Este
ser anónimo, Reynelle Cornish, actuaba por civilidad.
Pasados tres meses observó que nadie hacía lo mismo
aun cuando era notable un gran cambio: la cantidad de
basura arrojada era un ochenta por ciento menos. La
civilidad, entonces, es contagiosa como la gripa.
El parque de diez hectáreas está dividido por la
avenida Alfonso Reyes (una de las catorce de idéntico
nombre). Un día el alcalde visitó el parque y el paseante

56

modo de ejemplo, ve una piedra y la transforma en una
escultura. Siente una emoción y la toma en un poema.
Luz y forma en una pintura. El barrio dentro del barrio
en graffiti. Cuando el ser humano se pregunta: ¿de
qué están hechas las cosas?, la interrogante se vuelca
en filosofía.
En un intento por interpretar la palabra de T.
S. Eliot, puedo decir: "visto" un objeto, "sentido",
"pensado", el ser humano lo transforma en otro objeto.
Veamos con paciencia y gracia los siguientes párrafos:
Cuando el ser humano transforma lo percibido a
través de la razón, produce la filosofía, la ciencia, la
tecnología, la escritura.
Cuando la transformación de "algo en algo"
lo hace preponderantemente con sus emociones
produce la poesía, la música, la literatura, el arte y su~
clasificaciones, explícitamente, en artes plásticas nos
da la pintura, escultura, video, instalaciones. En las
artes escénicas: teatro, conciertos, ballet, danza.
Cuando la transformación de lo visto, sentido,
imaginado, la hace a través de sus maneras de actuar
produce la religión, la política y la ética.
El mismo T. S. Eliot pone el énfasis en la existencia
de la cultura del individuo, la cultura del grupo y la
cultura de la sociedad. Incluye, por tanto, las maneras
de vivir de las personas según sus tradiciones, región
geográfica, lenguas, comidas, ritos, costumbres
sexuales.

La definición y clasificación dada por T. S. Eliot
nos conduce al nombre con el cual empecé este
asunto: Consejo para la Cultura y las Artes, debe ser,
sencillamente, como quedó registrado desde su origen,
Consejo para la Cultura de Nuevo León.
Volviendo a Eliot, dice: "Un artista por más grande
que sea su contribución al género humano, no será una
persona culta en cuanto no se interese por los demás
campos de la creación del hombre."
Por otro lado el ideal de hombre culto completo es
un mero fantasma. Difícilmente se podría encontrar
una persona capaz de actuar o al menos conocer todos
los campos antes enumerados.
Para mí el ideal de persona culta es la de alguien
que sepa un poco de todo y mucho de algo. Desde
esa perspectiva todos somos, o podemos ser, cultos
si estamos dispuestos a no descartar de antemano
cualquier actividad humana. Si estamos dispuestos
a sacrificar prejuicios impuestos por el grupo, por la
presión social. Seremos cultos si nos abrimos a conocer
analizar, evaluar toda actividad y, sólo después de ello'.
emitir un juicio de valor.
Si lo hacemos es tanto como pisar firme dentro
de lo cultural, puesto que con nuestra conducta ya
estamos transformando lo recibido.
Una última anotación. Después de estar abiertos a
todo, nos queda el resumen del resumen de la teoría del
arte:nuestroprivilegiodedecir:megustaonomegusta ~

�BIBLIOCLIPS

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Mi primera percepción de
Borges es Borges en sí mismo. Es decir: veo a Borges.
Me explico. Yo debo de tener unos nueve o diez
años y voy por la peatonal calle Florida de Buenos
Aires paseando a mi tío que tiene unos veintítantos.
Digo que voy paseando a mi tío porque mi tío es
ciego. Mi tío iba para gran pintor y durante su
adolescencia había ganado importantes becas y
premios, pero se quedó ciego por una diabetes de
nacimiento y por entonces -él no lo sabe pero sí
lo intuye-le quedan unos dos o tres o cuatro años
de vida, muchos años menos que a Borges.
ODAIC

ES

.

1go que vamos cannnan,
do, mi tlo yyo, yde pron,
to alguien dice "Ahi está
Borges", y yo miro y veo a Borges y
le digo a mi tlo "Alú está Borges".
Borges viene hacia nosotros y es
correspondientemente llevado del
brazo por un amigo o una amiga
o un fan, y entonces mi tlo ciego
-que era un tipo delo más gracioso,
alguien graciosamente maléficogrita "iBorges! ¿Cómo está?". Y
Borges clava su mirada que no ve

exactamente en el sitio del que sale
y le llega la voz de mi tlo que no ve
a Borges y uno y otro se miran sin
verse y yo ahí, en el medio, sin poder
creer lo que estoy viendo.

P-ara entonces yo no había lei,
do a Borges pero, como buena
parte de los argentinos, sabia
perfectamente quién era Borges.
Era muy fácil encontrarlo por la
calle, por las inmediaciones de
la plaza San Martín. Borges era
59

una presencia constante en la
televisión donde abundaban las
largas entrevistas a su persona, por
lo general cerca de las fechas de la
entrega del Nobel de literatura. Y
Borges hasta era material frecuente
en los programas de sk,tch,s có,
micos donde los comediantes
imitaban a Borges porque Borges
era inimitable y único. me qué se
reían respetuosamente sus imita,
dores? De su voz, de su fraseo,
de su soberbia modestia, de su
cultura casi psicótica y del modo
amable pero malvado en que,
constantemente, desautorizaba
a sus interlocutores. Yo también
ya sabia quién era Borges porque
mi padre -diseñador gráfico que
habla hecho un libro alrededor
del relato "Casa tomada" de Julio
Cortázar- estaba por entonces
ensamblando otro libro cuyo tltu,
lo era Bio,autobiografía d, Jorge
Luis Borg,s y cuya premisa era
decididamente borgeana. Lo que
habla hecho mi padre era recortar
y mezclar numerosos párrafos
de Historia universal d, la infamia
y -con abundante material
gráfico sobre el escritor y sus
circunstancias- "armar" a partir

�de ellos una biografía de Borges que
no traicionara la realidad pero que,
al mismo tiempo, la reformulara y
la rescribiera sin tocarle una coma
a las biografías de infames que
Borges había escrito tiempo atrás.
Asi que mi casa estaba llena de
fotografías de Borges. Por todas
partes. Borges para recortar y
pegar, y si mal no recuerdo en más
de una ocasión recorté pequeños
Borgesitos para mi padre. Borges
como si se tratara de cromos
para llenar un álbum. Borges que,
cuando se enteró del proyecto, le
envió un mensaje a mi padre. "Yo
no soy un infame", dijo mi padre
que le dijo Borges.
Un par de años más tarde, lejos
de la calle Florida, imposibilitado de
volver a ver a Borges por un tiempo
largo, en Caracas, Vene-zuela, leí
por fin mi primer libro de Borges.
TRES El primer libro de Borges

1

1

que leí fue Historia universal de la
infamia, en la edición de bolsillo de
Alianza Editorial con una soberbia portada del nunca del todo
bien ponderado pero por siempre
genial Daniel Gil. Me acuerdo
de la portada. Un rostro difuso y
desenfocado sobre el que flotaba
un ojo de cristal aludiendo al
relato "El tintorero enmascarado
Hakim de Merv". Me gusta pensar
que leí a ese Borges y a todos los
otros Borges en la colección de
Alianza del mismo modo en que
Borges leyó a Las mtl y una noches, a
Stevenson, a Chesterton, a Poe y
a W ells. Es decir: yo leí a Borges
como un escritor infantil en el
sentido más noble del término, lo
leí como a un escritor iniciático y
fundante, como a un contador de
fantasías perfectas, como a uno de
esos narradores que nos abren la

al caso-se me negó la obligación
académica de volver a él. Esto
quiere decir, también, que
no recibi la orden de leer los
numerosos ensayos sobre Borges
que toman su nombre más o me
nos en vano, las innumerables y a
menudo demenciales teorías que
le adjudican absolutamente todo o
nada. Así que -cuando me senté a
leer sobre Borges-lo hice no por
una necesidad de desmenuzarlo
para su posterior reconstrucción
frente a una mesa examinadora
o para un inevitable programa
teórico de lo que debería ser la
práctica de la propia obra sino,
por el puro placer de disfrutar de
un gran personaje.
Y llegado este punto arribo
también a la clave de mi muy
personal (alguno no dudará en
calificarla de "silvestre" o "savant")
relación con Borges. Recuerdo,
también, el íntimo Big Bang que
experimenté cuando, en una mañana tropical seguramente lluviosa
(uno siempre se recuerda leyendo
y lloviendo al mismo tiempo) leí
por primera vez esa breve página
de El hacedor titulada "Borges y yo"
en la que Borges se muestra por
primera pero no por última vez tan
definitivamente borgeano y vuelve
difusas las líneas entre autor y
personaje y -por lo menos me
pareció a mí- también enturbia
el perfil del lector que está leyendo
eso. Porque si ahí Borges confiesa
que "No sé cuál de los dos escribe
esta página", entonces qué me
quedaba a mí ( a ese uno que era yo
entonces, nuevo e indivisible y que
recuerda todavía impresionado
esta impresión), cuál era mi rol
a partir de ese instante en el que
CUATRO Y me fue muy fácil
también era posible que una espora
no releer a Borges porque -por
de Borges, una espora de alto poder
complejas razones que no vienen

puerta para ir a jugar a otros libros
y -lo dije tantas veces-nunca
me asombró demasiado, pero
me gratifica mucho, el que los
libros se abran como puertas. Tal
vez por eso -y aquí viene una
confesión que muchos considerarán
escandalizante- jamás volví a
leer a Borges. Nunca quise alterar
esa primera radiación. No es que
nunca más lo leyera. Pero jamás
me preocupé por reinvestigarlo
con el método y las herramientas
con las que, se supone, cuenta
un adulto édito y asumido como
escritor. Relei, si, algún cuento
varias veces, busqué una cita
exacta, me preocupé por leer los
pocos Borges que fueron saliendo
después y que se acabaron con el
casi final de mi adolescencia (esa
edad que, digan lo que digan, se
extiende hasta los 29 años). Y, de
regreso en la Argentina, luego de
una pelea con mi novia en la calle,
que salió corriendo y yo corrí tras
ella, me llevé, sin verlo, a Borges por
delante y Borges voló por los aires
y casi lo mato y yo -inédito y que
desde hacía tantos años quería ser
escritor- me quedé ahi, mirando
a un Borges que no me \'Cía, tirado
en el suelo, gimiendo mientras yo
pensaba que ya no tenía sentido
escribir nada porque yo iba a pasar
a la historia de la literatura como el
cretino que había matado a Borges.
Y basta de esto, porque lo conté
tantas veces. Porque ya parece el
as en la manga o el rey en el cuello
de un stand-up comedian que, para
colmo de colmos, ni siquiera se
había tomado el trabajo de volver
a leer a Borges.

60

virósico, se desprendiera del papel
de esas palabras y me contaminara
y produjera un segundo "y yo"
y que yo y cualquier otro lector
pasase súbitamente también ser
parte de Borges. El Borges al que
le ocurren las cosas o el que las
escribe o ambos. Da igual Lo que
sentl yo entonces era que no sólo se
podía vivir de la literatura sino que,
además, se podía vivir la literatura y
-en última pero no final instancia,
en una suerte de volver a comenzar
en otra dimensión que estaba en
ésta-la literatura podía vivir en
y de uno. Porque desde entonces
Borges, para Iní siempre es yserá el
Gran Personaje o el Gran Escritor

que entiende a los escritores como
grandes personajes (para bien o
para mal no hay libro mío donde
no haya un escritor) y, antes de
eso, los entiende como a grandes
lectores.
Borges como el Lector-Escritor
que, a mi parecer, con sus modales
y proceder, define a una hipotética
e inasible tradición literaria argentina: la tradición que pasa por la
idea de la traición a la tradición
'
las raíces que no se hunden en el
suelo más o menos patrio sino enla
pared contra la que está amurada
la biblioteca donde late el virus
cósmico de la silenciosa ylentapero
constante invasión desde Tlon el
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61

bibliotecario polimorfo y perverso
que recomienda tantas cosas al
núsmotiempoyqueestáconvencido
-más allá de los destinos funestos
que suele reservar la materia
impresa a los protagonistas de
sus cuentos- que la salvación
y el paraíso siempre estarán
dentro de un libro que contiene
dentro suyo a todo el universo.
Y que, aunque nos sintamos
ciegos, o frente a un espejo, o perdidos en un laberinto, nos invita
a verlo, a leerlo, a no saber dónde
terminaellibroydóndeempezamos
nosotros con la sonriente y
ciega certeza de que él, Borges,
no tiene ni principio ni fin to

�LETRAS AL MARGEN
EDUARDO ANTONIO PARRA A lo largo de sus dos siglos

1

de historia, la narrativa mexicana ha estado bajo la
influencia de sucesivos modelos literarios extranjeros que,
sin menoscabo de nuestra realidad y nuestro imaginario,
han establecido el tratamiento de sus temas, la cadencia
de sus estilos y la experimentación en sus técnicas. No
podía ser de otra manera. Como bien lo apuntó Alfonso
Reyes, los mexicanos "llegamos tarde al banquete de
la civilización" y, al escribir en castellano y desdeñar
nuestras raíces literarias precolombinas, no nos quedó
más remedio que proceder por la vía de la imitación, es
decir, someternos al colonialismo cultural.

1
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Una ventana a
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62

la metrópoli ejerció sobre no,
sotros por trescientos años. Sin
embargo, tras la independencia,
al convertirse el "gachupín" en
el enemigo público número uno
de los recién nacidos mexicanos,
la hispanofilia literaria decreció
rápidamente casi hasta desaparecer
-excepto entre los sectores con,

.

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i

1

ma, podríamos dividir el siglo XIX
en dos mitades. Durante la primera
prevaleció el modelo español. Éste,
más que una imitación era un
trasplante directo de la Península
a la Nueva España; algo natural,
debido al idioma que se habla en
el país y a la dominación política,
artística, cultural y religiosa que

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1

in embargo, han sido tantos
los modelos y tantas las
adaptaciones que durante
doscientos años han cincelado
nuestras letras, que al mirar atrás
se confunden en una sola amalgama
de la que resulta difícil extraer la
influencia dominante.
Con el fin de plantear un esque

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1

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1

servadores del país-, dando
paso a la influencia absoluta de
los escritores franceses. Nuestros
intelectuales simpatizaban con
sus ideas liberales, leían sobre
la revolución de 1789, veneraban
a Bonaparte y pronto tomaron
como guias a Voltaire, Rousseau,
Balzac y Víctor Rugo, entre otros.
De hecho, la simpatía por los
galos fue tan grande que ni
siquiera se vio menguada a causa
de la Intervención y el imperio
de Maxirniliano de Habsburgo.
Los escritores mexicanos veían
en sus colegas de Francia el ver,
dadero modelo a seguir, pues
éstos, a diferencia de los ingleses

-protestantes, flemáticos, frioscoincidian con nosotros en raza
(latina), religión (católica),
cultura y temperamento. Con,
forme el siglo XIX declinaba y
México poco a poco se volvía
"contemporáneo del resto de
las naciones", otras influencias
comenzaron a colarse en nuestras
letras; no obstante, el modelo
francés siguió predominando
durante la pax porfiriana.
Con el arribo del siglo XX,
las cosas cambiaron de manera
radical. Desde poco antes de la
revolución los escritores mexi,
canos comenzaron a abrazar el
cosmopolitismo y para alimentarse
63

leían por igual a franceses, ingleses,
españoles, norteamericanos,
alemanes e incluso japoneses, como
bien lo dejó demostrado la obra del
poeta José Juan Tablada. Tanto
en el aspecto económico como
en el cultural, México se abría
al mundo. En el país de pronto
aparecieron intelectuales de otras
naciones latinoamericanas, que
en sus visitas ampliaron nuestras
perspectivas mostrándonos nuevos
modelos poéticos, dramáticos y
narrativos. Sin embargo, las in,
fluencias tardan en asimilarse y, en
medio de ese proceso de apertura
se atravesó la Revolución, que
prácticamente inmovilizó los mo,

�. 68 sensacionales d~os
el día de OOJ1
núentos artísticos y culturales por
espacio de una década.
Cuando el país más o menos se
pacificó de nuevo, las ideologías
dominantes sehabían transformado.
Ahora se buscaba plasmar en
la literatura lo verdaderamente
autóctono, desdeñando hasta
donde fuera posible los modelos
provenientes del exterior. Búsqueda
imposible en si, pues, como
sabemos, fuera de ciertos temas
y situaciones, en literatura no
existe ni lo original ni lo propio.
El nacinúento de la narrativa de
la Revolución -la búsqueda de lo

más "nuestro"- coincidió con el
boom de las vanguardias en Europa,
con la experimentación en pos de
nuevos lenguajes y con la supuesta
destrucción de las formas literarias
tradicionales, con la difusión de
las teorías del psicoanálisis y
con otros elementos que trans
formaron las letras alrededor
del mundo. No es extraño, pues,
que núentras algunos narradores
escribian novelas "muy mexicanas"
(adaptando sus relatos a técnicas
bastante novedosas puestas en
circulación en obras inglesas, norteamericanas o francesas), el

64

cosmopolitismo volviera a sentar
sus reales entre nosotros en la
escritura de los Contemporáneos
y un grupo de poetas nacionales,
los Estridentistas, crearan aqui su
propio movinúento de vanguardia.
A partir de entonces -finales
de los veinte, inicios de los
treinta- se puede decir que
ya no existió entre nosotros un
modelo extranjero dominante,
sino muchos, y la discusión
en la literatura mexicana ( que
aún perdura por momentos) se
centró entre lo extranjerizante y
lo autóctono, entre lo universal

y lo local Discusión a todas luces
ociosa, porque en el fondo no existe
ningún escritor con suficiente
influencia extranjera que no le
deba gran parte de su imaginario
a la tradición nacional, ni escritor
tan nacionalista que no utilice
recursos generados por artistas
de otro país. Entre los narradores
mexicanos del siglo XX, quizá
los más reconocidos son quienes
consiguieron sintetizar ambas tendencias por partes iguales, es decir,
. aquéllos en cuya obra podemos
reconocer tanto el dominio de las
técnicas, estrategias y recursos
narrativos contemporáneos, como
un conocinúento profundo de la
realidad de su entorno y de la
tradición literaria nacional. Pienso
en los dos nombres más obvios:
Juan Rulfo yJosé Revueltas.
Ambos, junto con Agustin
Yánez, son responsables de la "modernización" de nuestra narrativa (se dice que el proceso
de contemporanización de la
novela mexicana inició con El luto
humano, siguió con Al filo dd agua y
concluyó con Pedro Páramo); ambos
se centraron en temas nacionales,
aplicando para su expresión lo
aprehendido en otras literaturas;
ambos conocian y sufrian la realidad del país y sus habitantes;
y, por último, ambos supieron
construir un universo personal

único, sostenido por un estilo
que cualquier lector atento puede
reconocer con sólo examinar
unas líneas. Otro aspecto en el
cual coinciden Rulfo y Revueltas
es en que los dos dejaron pocos
seguidores entre los narradores
mexicanos. Adiferencia de Martin
Luis Guzmán, Salvador Novo, el
mismo Yánez,Juan José Arreola o
Carlos Fuentes, cuyos grupos de
discipulos son bastante nutridos,
los de estos dos narradores pueden contarse con los dedos de
la mano. ¿A qué se debe esto? Hay
quien opina que la causa es
que su estilo es tan único que
cualquier inútación se nota (como
ocurre con los cortazarítos y borgesitos que abundan en todas las
literaturas), otros dicen que como
la realidad mexicana ha cambiado,
los ha vuelto obsoletos, otros más
afuman que se trata de escritores
que se agotaron en si mismos.
Quizá en realidad se deba a las
fuentes donde Revueltas y Rulfo
se alimentaron. Cuando se habla
de sus influencias, casi todos los
críticos señalan el mismo nombre:
William Faulkner. Es cierto, hay
influencia de Faulkner en ambos,
pero ésa es tan sólo la más evidente.
En el caso de Rulfo, él mismo mencionó a Knut Hamsum y otros
autores como Jean Giono, C. F.
Ramuz, que desde hace cuarenta

años casi nadie lee en México. En
el caso de Revueltas se habla de
Dostoievsky, pero se olvida que
este escritor era un gran conocedor
de la literatura rusa completa, no
sólo de los autores más conocidos.
Entre sus lecturas estaban las obras
de Mandelstam, Korolenko, Babel,
Sologub, otros. Ambos mencionan
entre los escritores que admiran a
Pilniak y, aunque no lo mencionen,
existe un narrador soviético, poco
conocido entre nosotros, cuya obra
es evidente que dejó una honda
huella en la narrativa de los dos:
Andrei Platonov. Leer a Platonov
es como leer a un Rulfo o a un Revueltas inmerso enla realidad soviética.
En sus relatos casi no aparecen
Moscú oSan Petersburgo,nisiquiera
Rusia, sino los pueblos soviéticos
profundos, asiáticos, los paisajes
desérticos. Se trata de una narrativa
telúrica densa, fuerte, desoladora,
donde los personajes sufren y se
afanan por sobrevivir igual que en
cualquier zona rural de México.
La atmósfera de una novela como
Dzhan, ubicada en el Asia central
recuerda página tras página la de
El luto humano o la de Pedro Páramo.
Quizás tendríamos que abrir
una ventana más amplia hacia Rusia
para comprender realmente dónde
están los modelos que influyeron de
manera decisiva en la narrativa de
nuestro país ~

NO EXISTE NINCÚM ESCRITOR CON SUFICIENTE
INFLUENCIA EXTRANJERA QUE NO LE DEBA CRAN PARTE
DE SU IMACINARIO A LA TRADICIÓN NACIONAL
65

�NO HAY TAL LUGAR

(metafóricamente)

y me la paso bien
l. LA RISA CASTELLANA
CRISTINA RIVER.A-C.ARZA Debo confesar, por principio de cuentas, que a mí

me gusta la risa castellana. Esa filosa ironía carente de autocomplacencia que
caracteriza, por ejemplo, el poema que Rosario Castellanos intituló "Auto-'
retrato" o la desparpajada hilaridad que provocan las presencias paródicas
de mujeres míticas, mexicanas y no, incluidas en la farsa que escribió cuando
ya era embajadora de México en Israel: El eterno
femenino. Como a las escritoras en general, a Ro-1 sario Castellanos se le ha acusado con cierta
o hay más que asomarse
a algunos de los textos
1 sospechosa frecuencia de ser demasiado
de Álbum de familia, varios de sus
1 sensata en sus ensayos, demasiado azotada
poemas más últimos, yla farsa que
no llegó a publicar en vida para
i en cuestión de amores, y demasiado severa en
saber que, a la manera de Bajtln,
sus juicios. Se le ha acusado, en otras palabras,
Castellanos se sirvió del humor
~
para revertir de manera critica y
1 de escribir buenos ensayos, de componer poe-lúdica ciertos mitos genéricos y
mas de contenido amoroso, y de tener ideas so-también raciales de la sociedad
mexicana de medio siglo. Sabia
! bre el mundo que la rodeaba. Se le ha acusado,
dolerse, como lo han hecho otros
• todavía en otras palabras, de saber latín
y otras debido, digámoslo con
i (metafóricamente y no). Se le ha acusado, y
tranquilidad, a las imperfecciones
1 cualquier lector más o menos despistado de la
del mundo en que viVÍa y, si no
!
me equivoco, en que todavía
◄
obra de Castellanos lo sabe bien, falsamente.
vivimos; pero también, o tal vez

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67

�precisamente por eso, sabia reírse.
Docta, sabihonda, autocritica,
creyéndose-más-poco-de-lo-queera, Castellanos tuvo el buen tino
de llevar a cabo un ambicioso
proyecto en la fase última de
su vida: el de sobreponer una
pluralidad de voces jocosas, ilegítimas, femeninas, pretenciosas,
sarcásticas, hilarantes, a una historia mexicana rigida, varonil,
solemne, severa y oficialista.
11.
SABER LATiM Y REiRSE MUCHO

,_

Es tan sabida la segunda parte
del dicho, tan transparente, tan
obvia, tan implacable, que nadie
en su sano juicio tendrá por qué
decir en voz alta que mujer que
sabe latin, ni se casa ni tiene buen
fin. Heme aqui pues, diciéndolo en
voz alta, desacatando el silencio y
mostrando, una vez más, un juicio
un tanto cuanto poco sano. Como
muchas, oi la primera parte de la
frase cuando era niña pero, como
pocas, vivia en un medio en que
la segunda parte no era ni obvia
ni transparente ni mucho menos
implacable. Tuve, quiero decir,
que preguntar. No recuerdo a
ciencia cierta quién me dio la respuesta, pero sí recuerdo que fue
demasiado tarde. Leía ya con una
adicción que no me ha dejado
hasta este momento y pensar, que
era imaginar y evocar y avizorar
y criticar y citar, me resultaba ya
sumamente placentero. Cuando
esa voz que, sospechosamente,
no recuerdo, me hizo saber que
el peligro consistia en que no iba
casarme ni tener buen fin, estallé
en algo que ahora denominaría
sin titubeo alguno como una
Risa Castellana. No me importó
entonces como no me importa,

después dedos matrimonios, ahora.
Aunque lo del buen fin todavía está
en debate (supongo que el último
veredicto no debe llegar sino hasta que deje de respirar) debo
confesar que, a pesar de saber latin
(metafóricamente, claro está), me
la paso bastante bien.
Digo esto porque-el dicho, según
entiendo, pervive. Porque otras, las
que empiezan a encerrarse en sus
cuartos para pasar largas horas
perversas leyendo libros o las
que ya se sacan 10 en las escuelas,
todavía escuchan, según me dicen,
tanto la primera como la segunda
parte del famoso lema. Lo digo
porque, francamente, dicho sea
con toda honestidad, el famoso
dicho no es cierto o no siempre o

/

...............
~

--

no de ésa manera. Lo digo en voz
alta, mostrando mi acostumbrada
falta de juicio, porque, como lo dijo
precisamente Rosario Castellanos
en aquel umbral que nunca cruzó,
debe haber otra forma humana y
libre de ser-una forma humana
y libre de ser en la cual el saber y
el placer no constituyan opciones
excluyentes.
111.
EL EXTRAAO CASO DEL HOMBRE
CULTO Y LA MUJER LIBRESCA

La situación, aunque común, no
deja de ser inquietante.
Un hombre y una mujer leen.
Leen mucho. Hablan sobre lo que
leen todo el tiempo, de manera
obsesiva, apasionada, beligerante.

Discuten lo leido y lo por leer.
Arman lios sobre un párrafo, una
oración, una letra. El hombre y
la mujer escriben.
&amp;go: El hombre es un individuo
culto. La mujer es una tipa libresca.
IV.
EL ETERMO (PERO BIEM ETERMO)
FEMEMIMO

Los que leyeron El Eterno Femenino
saben que por ahí desfila Eva,
quien se decide a comer la famosa
manzana porque la alternativa era
una vida absolutamente aburrida
con un Adán más bien asustadizo·
'
La Malinche, más astuta y manipuladora de lo que Cortés y todos
sus hijos bastardos, al decir de Paz
por supuesto, habrian querido o

imaginado; y hasta una Rosario
de la Peña que desdice o cuestiona
punto por punto el Nocturno que
le dedicó Manuel Acuña. Este acto
de ventrilocuismo histórico, tan
en boga en nuestros posmodemos
y paródicos tiempos, le permitió a
la Risa Castellana subvertir estereotipos y cuestionar mitos del
pasado. Supongo que los habitantes
del futuro harán algo similar con lo
que sucede hoy. Alguien tendrá
que describir, jocosamente, la
manera en que Gloria Trevi se
convirtió en una mártir de MexAmérica, por ejemplo; y alguienmás
pasticherá a Ana Guevara y toda la
ambigüedad genérica del caso o
nos hará pensar en algo más con
la versión mexicana, y aumentada,

del tatcherismo colonial encarnada
ni más ni menos que en lo que era
entonces la primera dama. La lista
crecerá, sin duda alguna. Pero ya
entrados en gastos, válgame dios,
lpara qué esperarse hasta el futuro
y no empezar el misnúsimo dia de
hoy?

v.
LO QUE ME HABRiA CUSTADO

En autorretrato, Castellanos se
autodefine como una señora que,
entre otras cosas, ve hacia un
parque a través de una ventana
pero no cruza la calle para caminar
en él o para respirar otros aires.
Pienso en eso mientras escribo este
texto. Pienso en lo mucho que me
habria gustado que lo hiciera ~

�elipe Ehrenberg, considerado uno de
los iniciadores del arte conceptual en
México, siempre se está renovando. Está
en una constante búsqueda: su trayectoria
abarca el arte conceptual no objetual y experimental;
es reconocido como un gran dibujante, grabador y
pintor; es teórico, ensayista y columnista especializado.
Ehrenberg está próximo a cumplir 50 años como
productor visual y la Universidad Autónoma de
Nuevo León, en colaboración con La Máquina Arte
Contemporáneo, presentan su primera exposición
retrospectiva, "Manchuria, visión periférica". En esta
conversación concedida para annas y letras, Ehrenberg
nos platica lo que representa para él este acontecimiento,
así como de su obra, sus archivos yla situación del arte.

F

Me gustaría que empezáramos a hablar de uno de tus
proyectos más esperados e interesantes en los últimos años:
"Manchuria, una visión periférica". La pregunta obligada:
¿qué es Manchuria?
En realidad, era el working title con el que empezamos
Sol Henaro, Fernando Llanos y yo a tramar la retros~
peed.va, hará casi tres años. Pero me fue gustando
cada vez más y se quedó como titulo definitivo. Todo
mundo ha oído hablar de Manchuria, pero nadie sabe
con precisión dónde queda esa legendaria nación, ni
qué problemas enfrenta. Más o menos lo que sucede
en torno a mi trabajo de vida. La "M" es lo único que
guarda relación con México.

EL A.RTISTA.
ES FRUTO
DE SU MOMENTO

¿~ué significado tiene d hecho de iniciar tu retrospectiva
fuera de la ciudad de México?
Me parece un acontecimiento simbólico, por varios
motivos. La exhibición contiene un caudal de
obras ihechas en México por un mexicano! que
hasta hace poco no eran consideradas arte por las
nomenclaturas culturales mexicas y sus pontilices.
Yo siempre trabajé totalmente al margen de los
mercados, por fuerza más que voluntad, aunque a
decir verdad, vendí mucha obra... sólo que nunca a
los consumidores conspicuos, sino a gente normal,
común y corriente. Hasta hace muy poco este tipo de
trabajo no era aceptado en museos ni coleccionado
por compradores "de importancia". Me parece casi
insólito -y muy grato, me apresuro a decirlo- que
haya sido gente de Monterrey, de la Universidad
Autónoma de Nuevo León, quien se interesara
en otorgarle un espacio tan importante a esta
producción. Manchuria también será presentada en
el Museo de Arte Moderno de la ciudad de México
a principios del 2008, pero la primera invitación
salió de Monterrey... y esto ya dice mucho de los
niveles de percepción en otras partes del país, como
Tijuana, ciudad que celebra la trienal de inSITE
junto con San Diego; Oaxaca, polo de atracción para
las artes retinales; Guadalajara, Puebla, en fin; el
"ex" Distrito Federal ya no es, por mucho, el centro
de efervescencia de lo más avanzado del imaginario
en México.

CONOCÍ A FELIPE EHRENBERC EN UN LUCAR EXTRAÑO: LA COCINA DE
LA CASA DEL EMBAJADOR JESÚS PUENTE LEYVA, EN VALLE ARRIBA,
CARACAS, VENEZUELA. ENTRÓ CON SU FICURA DE ~QUÍ ESTOY" Y
SU VOZ ESTENTÓREA. QUIUBO, DIJO. QUIUBO, LE RESPONDÍ. Y NOMÁS
CON EL PURO SALUDO ME CAYÓ BIEN. LUECO SALUDÓ DE BESO Y
ABRAZO AL EMBAJADOR, A SU HIJA, A LA COCINERA, AL CHOFER Y AL
JARDINERO. ME CAYÓ MEJOR: UN HOMBRE CARIÑOSO. SE SENTÓ EN
EL DESAYUNADOR Y ME PRECUNTÓ: ,,LHAS PROBADO LOS QUESOS
VENEZOLANOS?", CORTANDO UNA REBANADA DE UNO Y DÁNDOMELA.

COMVERSACIÓM COM FELIPE EHREMBERC
MÓNICA CUTIIBllREZ

70

CUILLERMO ARRIA.CA
71

�1

ofrecí mi obra y ofrecí también mis archivos. Todas
las instituciones mexicanas a las cuales ofrecí mis
archivos los rechazaron. Acepté la generosa oferta
de la Universidad de Stanford porque ellos suben la
información a Internet. La parte, digamos, europea de
mis archivos está toda en la Tate Modem; otra parte
-mucho más íntima- se alberga en comodato en las
nuevas instalaciones del Instituto de Investigaciones
Estéticas de la UNAM, y todaVÍa guardo mucho en mi
casa en Xico (Veracruz) y en Sao Paulo, donde vivo
desde hace casi siete años.

Un proyecto así me parece muy interesante y posible ya que
siempre has abarcado varias disciplinas y soportes, además
de ser un artista que ha documentado/ archivado su obra.
Y a propósito de archivos, recuerdo que hace algún tiempo
hablábamos sobre la adquisición de uno de ellos por parte de
la Universidad de Stanford. Me gustaría que nos platicaras
cómo fue este proceso y cómo ves d hecho de que tus archivos
se encuentren separados, fuera de México.

11

'

..,

Cuando se trabaja en los márgenes de lo que promueve
el establishment, como tuve que trabajar durante tan~
tas décadas, sin la obligada retroalimentación que
requiere todo trabajo intelectual; cuando lo que
predomina es un vacío total de teoría en tomo a tu
producción, no te queda otra que ir guardándote
todo, tus conjeturas, tus fuentes de inspiración, la
correspondencia que sostienes con intelectos similares
en el extranjero. .. Todo lo fui guardando siempre muy
ordenadito. Hasta que el volumen de lo archivado me
rebasó. Pero no, miento. Hasta que las circunstancias
me obligaron a ofrecer lo que siempre consideré "la
otra historia" del desarrollo de la plástica en México.
Fue cuando el PRI devaluó el peso y perdimos la casa
sin poder acabar de pagarla. Para salir del apuro,

FELIPE TIEME MUCHAS ARISTAS, TAMTAS QUE A VECES SE.:;HA TACHADO DE CONTRADICTORIO O DE DISPERSO. NADA MÁS
A~SURDO, CÓMODO Y SIMPLISTA QUE RESUMIR UN.A HONESTA
BUSQUED.A DE TANTOS AtÍÍOS A UN.AS CU.ANTAS PALABRAS QUE
REFLEJAN CRITERIOS CADUCOS DE LA MODERNIDAD O UN.A
APATÍA POR ENTENDER A UN PERSONAJE MÁS COMPLEJO.
FERN.ANDOLLANOS,CURADOR

Hablando de documentar, hace unos días me platicabas que
en aquella época estabas más preocupado en otras cosas que
en fotografiar tus obras/ acciones.
Es verdad. Los años conceptuales, ese tiempo de
principios de los sesenta a finales de los setenta
que sirvió como puente entre el modernismo y el
posmodernismo, fue una época en que se cuestionó
todo, empezando por la permanencia del objeto
artístico. La mayoría de los artistas confiamos en
la importancia inmediata de nuestro trabajo. No
pensábamos enla posteridad... lo que son las cosas, ¿no?

1'

'1

~l
t
i l

LA HABILIDAD DE EHRENBERC PARA SOBREVIVIR EN ESTE MUNDO
TIENE QUE VER CON SU CAPACIDAD DE TRANSFORMACIÓN:

1

1

1

1
1

ACITADOR DE CONCIENCIAS, ORCANIZADOR SOLIDARIO,

1

MAESTRO, ARTESANO, AUTOR, EDITOR O ARCHIVISTA. TODAS

1

ESTAS ACTIVIDADES, QUE ÉL ENCLOBA BAJO LA PROFESIÓN

1:
•

ADEMÁS DE ARTISTA, HA EJERCIDO DE PERIODISTA, CRÍTICO,

DE ,,MEÓLOCO", HAN DADO LUCAR A LA COMSTRUCCIÓM DE UM

1
1

i

PERSONAJE ICUALMENTE FRACMEMTADO Y POLIFACÉTICO, POR
LO MEMOS DE CARA A LA ESCRITURA DEL ARTE, DEJANDO ZOMAS

1 1

OSCURAS DE SU ACTIVIDAD ARTÍSTICA AÚM POR DESCUBRIR Y
VALORAR EN TODA SU DIMENSIÓN.
ISSA BENÍTEZ DUE..AS
72

73

1

�LA RESPUESTA LA DA EL PROPIO EHRENBERC AL DISTINCUIR EL
ACTO DE CREACIÓN DEL ARTE CON MAYÚSCULAS: ,,LA CREACIÓN

y EL ARTE SON DOS CONCEPTOS COMPLETAMENTE DIFERENTES
PARA MÍ. LA CREACIÓN ES ORCÁNICA, ES UNA COSA INTERNA.
EL ARTE ES UNA DEFINICIÓN HISTÓRICA. UN ELEMENTO QUE
CONCELA. LA BASURA DEBE DE APUNTAR HACIA UN CAMINO
FUERA DE ESTE CONCELAMIENTO, Y ES POR ESO QUE ESTOY
TAN DE ACUERDO EN NO CONVERTIR ESTO EN UNA ,ACTIVIDAD
ARTÍSTICA' SINO EN UNA ACTIVIDAD. EN UN ACTO DE CREACIÓN,
NO EN UNA OBRA DE ARTE".
ISSA BENÍTEZ DUEAAS

Siempre has sido un artista al que le ha interesado más el
proceso que la obra en sí...
iPor supuesto que si! El artista es fruto de su momento.
Su obra es consecuencia de las fuerzas que sacuden
su entorno y le afectan en lo más profundo. Quien no
conozca los procesos que conducen al artista a crear y
que desembocan en esta o aquella obra, es incapaz de
descifrarla. El modernismo construyó la idea (falaz) de
que el objeto único, sin información alguna, contiene
todo las intenciones del artista. Es un buen mecanismo
para estimular la compra y venta de objetos, no para
ponderaciones filosóficas.
Ahora es muy común vender el registro de la pieza -las
maquetas.Jotos, dibujos- ;sin embargo, hace unos años esto
era poco posible. ffn qué momento empieza esta apertura en
el mercado del arte?
No sé. Ni siquiera sé si este aspecto del comportamiento del mercado pueda ser llamado "apertura".
Tal vez sea otro ejemplo de su voracidad... Pero eso
si, los artistas no vivimos del aire y siempre hemos
tenido que comercializar nuestro trabajo. No hay

nada vergonzoso en esto. Malo cuando trabajas
para el mercado.

El arte siempre toma elementos de otras corrientes o reinterpreta discursos. Siendo iniciador de varias expresiones
en el campo del arte, así como en el uso de soportes poco
tradicionales, megustaría saber qué pasa por tu mente cuando
depronto hay piezas de artistas muy importantes exhibiéndose
como lo último ai el MoMA o en la Tate Gallery, cuando tú
hiciste eso hace mucho tiempo.
El conocimiento, todo el proceso cultural de los
pueblos, se basa en la acumulación de ideas,
inventos, logros ... casi se podria decir que los
autores únicos no existen. Pero las estafetas de la
sabiduría se transmiten de muchas maneras. Las
más de las veces pasan de mano en mano por buena
voluntad. Otras veces son arrebatadas. Los artistas
de países desarrollados con demasiada frecuencia
arrebatan y lo hacen para comercializar. Uno de
los primerísimos inventores de la fotografía fue el
brasileño Hercule Florence. Quien la comercializó
fue Daguerre.

PORQUE FELIPE HA DEMOSTRADO, QUE EN TODA SOCIEDAD, HAY
UN HAMBRE DE SICNIFICADOS Y QUE ES OBLICACIÓN DEL ARTISTA
RENOVAR ESTOS SICNIFICADOS DE MANERA CONSTANTE. ASÍ
NOS DESCUBRE QUE UNA SOCIEDAD SIN REBELDES SE ADORMECE
Y TERMINA ABOMINÁNDOSE A SÍ MISMA. QUE UNA SOCIEDAD SIN
EL BISTURÍ DEL ARTE PIERDE LA POSIBILIDAD DE CONSTRUIRSE
Y RECONSTRUIRSE, Y SE PIERDE EN LA DECADENCIA. PARA
FELIPE, TODO ARTISTA ES UN CATALIZADOR, ALCUIEN QUE DEBE
ESTIMULAR LA IMACINACIÓN. PORQUE SÓLO IMACIMAMDO ES
QUE UNA SOCIEDAD PUEDE AVANZAR, NO EN EL SENTIDO DE
MODERNIDAD, SINO DE HUMANIDAD. UM SER HUMANO NO PUEDE
DETENERSE. HACERLO LO ASFIXIA. REINVENTARSE DE VEZ EN
CUANDO ES LA ÚNICA MANERA DE SOBREVIVIR DE VERDAD. EL
CONFORMISMO QUE NOS ENVEJECE EL ALMA, ES VENENO PURO.
CUILLERMO ARRIACA
75

�compartieras para armas y letras alguna reflexión en torno
al tema de "Manchuria, visión periférica". La exposición

Si bien tanto en las propuestas como en el mercado Estados
Unidos y Europa siempre han sido punta de lanza del arte
contemporáneo, finalmente los ojos están volteando a ver a
Latinoamérica. i~ué factores crees que hayan influido para
que esto se diera?

estará acompañada de un catálogo que me parece muy
valioso por la cantidad de obra reunida y por sus textos
extraordinarios, como la conversación con Gómez Peña o
la cronología que haces.

A mí no me interesa qué ojos extranjeros voltean
hacia América latina. Lo que siempre me preocupó
es la falta de ojos latinoamericanos para percibir y
ponderar la producción latinoamericana. El meo,
llo del asunto está en que nosotros, los artistas
latinoamericanos, deberíamos estar trabajando para
dialogar con nuestros congéneres, que es lo que
yo me he dedicado a hacer. De otro modo, icómo
te explicas que venda casi toda mi producción en
este continente? Recientemente, los mexicanos se
han estado eurocentrifugado como nunca antes;
esto no sucedió ni en los tiempos más afrancesados
del porfiriato. El resultado es que su obra deja de
tener pertinencia para los mexicanos. iYa no buscan
dialogar con los propios! Imagínate, es como si
Rembrandt hubiera chambeado sólo para venderle
a los japoneses, con su particular sensibilidad.

En realidad, el libro -cuyo título es igual al de
la exhibición- no cataloga la colección que será
exhibida sino que se añade a ella. Es un fantástico y
sorprendente complemento, fruto dela colaboración
entre Fernando Llanos, un gran artista y curador, y
Alejandro Magallanes, entre los mejores diseñadores
de México y ciertamente el más sagaz. Ellos se
alimentaron bien con las ideas de los colaboradores
del libro, toda gente muy disímil entre sí. Yo quedé
muy impresionado cuando llegó a mis manos, hace
unos días. Nunca me había percibido de tal manera.
Pero estoy seguro que tendrá fuertes resonancias
en otras latitudes, y no sólo en la América latina.
Sucede que yo no soy el único artista que tuvo que
trabajar a contra corriente. Luis Felipe Noé y Marta
Menujin en Argentina; Carlos Zerpa -aunque más
joven- en Venezuela; Ligia Clark, Hélio Oiticica y
Paulo Bruscky en Brasil. Hay muchos más en todo
el subcontinente. Pero fíjate, la penúltima Bienal
de Sao Paulo tuvo la autoconfianza de homenajear

Has vivido tantas cosas extraordinarias que uno puede
pasar días enteros platicando contigo y siguen saliendo los
temas. Para concluir esta conversación me encantaría que

SU OBRA, EMTRE OTRAS COSAS, MOS SIRVE A LOS ARTISTAS
VISUALES DE LA COMTEMPORAMEIDAD PARA EMTEMDERMOS
MEJOR, PARA SITUARNOS EM UM CONTEXTO MEMOS AISLADO,
DOMDE HAY VÍNCULOS CENERACIOMALES. CREO QUE MO
PODEMOS DARMOS EL LUJO DE ICMORAR EL PASADO, MEMOS
CUANDO SE VE TAN APETECIBLE. SU PRODUCCIÓN Y SU VIDA
MUESTRAN QUE CIERTAS PREOCUPACIONES YA HAM EXISTIDO
Y SECUIRÁM EXISTIENDO, TEMAS CÍCLICOS QUE VALE LA PEMA
REVISAR PARA AJUSTAR LAS COORDENADAS DEL PROPIO RUMBO.
FERNANDO LLAMOS, CURADOR

76

a Paulo, que es de Pernambuco, trayendo todo
s~ estudio, íntegramente, y exponiéndolo para el
publico de la gran ciudad. A diferencia de México
los públicos de estos países ya están mucho mejo;
p_reparados para nutrirse de estas formas de arte y
sm duda se mteresarán en ver la de este mexicano.
Conocen bien nuestro arte hasta los cincuenta
en especial la producción de nuestros muralistas'.
Hace poco empezaron a conocer la extraordinaria
creatividad de mi amigo, el difunto Ulises Carrión.
Muy recientemente abrieron contactos vivos con
la de artistas maravillosos como Minerva Cuevas
Miguel Calderón, Damián Ortega. Yo podré ser el

artista puente que les proporcioné atisbos a lo que
hasta ahora fueron años productivos silenciados por
la falta de sensibilidad de nuestras nomenclaturas.
Ojalá México también enviara la otra gran expo, la
de la UNAM, la de La Era de la Discrepancia ... Sería
lIIlportantísimo hacerlo para realmente establecer
lazos significativos con la contemporaneidad iberoamericana w

N. de la E. Las citas de Guillermo Arriaga, Issa Benitez Duefias y
,:emando ~?s_ fueron .exr~af':3-s los textos escritos para el catálogo
Manchun_a, V1s16n perifénca , editado con motivo de la exposición
retrospect1.va de Felipe Ehrenberg.

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77

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CATALINA DONOSO

2003 fue el año consagrado a
recordar, revisar o reinterpretar
el golpe militar ocurrido en
Chile el 11 de septiembre de 1973.
En su trigésimo aniversario,
diversos formatos acogieron
el ímpetu conmemorativo
apoyado y promovido desde el
discurso oficial. Una urgencia
de recuerdo fue la que se desató
durante todo el año, y que
se agudizó a medida que los
tibios calores de septiembre se
anunciaban.

�no pretende arrojar conclusiones determinantes sobre el
impulso motriz, y menos sobre sus consecuencias reales
en el trabajo de memoria colectiva encarnado en este
esfuerzo mediático, sino que se propone ser un campo de
reflexión que genere aún más preguntas2• Precisamente
si la obligación de recordar vivida durante 2003 pudo
tener el poder de vaciar o adelgazar el espesor de esta
memoria herida, volver sobre el fenómeno, revisarlo,
.discutirlo, impugnarlo, puede ser el modo de devolverle
su consistencia y de fortalecer la recomposición de la
memoria más allá de cualquier celebración puntual, sino
como un movimiento que permanece vivo.

Esfuerzos honestos y gestos petrificados en la obligación de recordar, se confundieron en un fenómeno
complejo, marcado por la sobreabundancia de discursos
que no sabemos si contribuyeron a reconstruir
una parte de la historia o más bien, disimularon el
recuerdo auténtico para poner en su lugar un cuadro
inanimado.
De entre las múltiples formas que tomó la "celebración" de los 30 años, el discurso televisivo fue un
participante de relevancia, en la medida que su rango
de mass media doméstico lo instala como referente
obligado en la conversación diaria familiar, laboral o
social. Tres de los cuatro canales más importantes en
Chile (Televisión Nacional, Canal 13 y Chilevisión)
realizaron programas periodisticos especiales que
cumplían con la misión de no quedarse fuera de la
relectura de los 30 años. Se trató de reportajes realizados
en capitulos independientes que fueron reconstituyendo
el antes, el durante y el después de los hechos acaecidos
el 11 de septiembre de 1973.
Hay varias implicaciones interesantes en este fenómeno: las caracteristicas del lenguaje de la televisión
como soporte adecuado (o inadecuado) para revisar
un pasado critico; las distintas (o similares) miradas
que cada corporación realiza al releer la nación desde
su pasado reciente; la televisión como el lugar de la
censura y la negación de la realidad durante la dictadura
militar que esta vez se propone decir (la paradoja de
las imágenes de Teleanálisis1 -medio de comunicación
clandestino que compensó la ausencia de un soporte
audiovisual de información- usadas hoy como material
de archivo). De todo este entramado de posibles análisis,
me interesa reflexionar en particular sobre el reportaje
realizado por Televisión Nacional (el canal estatal),
Cuando Chile cambió de golpe, específicamente en sus
capirulos I y V (el primero y el último) que intentan
reconsrruir la llegada de Allende al poder, y la represión
posgolpe, respectivamente.
Frente a un objeto tan reciente que, por lo demás,
trata una circunstancia que no ha sido resuelta y que
sigue reescribiéndose en la historia nacional, este trabajo

l. EL A~O PARA RECORDAR EL OLVIDO

En uLa cultura de la memoria· medios, politica,
amnesia", Andreas Huyssen pone en alerta sobre un
fenómeno contradictorio que asolaría a buena parte
de las sociedades modernas. Se trata de una suerte de
"boom de la memoria" cuyo resultado seria una señal en
sentido contrario: el vaciamiento de esos registros de
memoria a través de la saturación y la estilización de
sus contenidos.
Durante este pcricxlo hemos sido tesúgos de un fenómeno
que nos desconcierta: la memoria se ha convertido en
una obsesión cultural de gigantescas proporciones, pero,
al mismo tiempo y cada vez con mayor frecuencia, los
Cliticos acusan a nuestra cultura de amnesia,le reprochan
su incapacidad y su negativa a recordar. La paradoja
de este asunto consiste en que el cargo de amnesia
invariablemente surge en el marco de la crítica a los
nuevos medios, cuando precisamente son estos medios
-de la televisión al CD-ROM y a Internet- los que
nos permiten dísponer de mayor cantidad de memoria.
Ahora bien, lqué ocurriría si ambas observaciones fueran
ciertas, si el boom de la memoria inevitablemente viniera
acompañado del boom del olvido? (Huyssen, 1998: 9)
No es arriesgado afirmar que las conmemoraciones de
los 30 años en Chile, corresponden con lo que Huyssen
llama el boom de la memoria. Lo que preocupa, entonces,

1

Tdcanálms fue un noticiero clandestino que operó en Chile desde 1984
a 1989. "Tdeanálisis tuvo una circulación mensual ligada a organismos
sociales comprometidos con la oposición al régimen militar. Registraba
sucesos conte~tatarios (pam,, protestas y diferentes manifestaciones en
contra del régimen) y hechos sociales-culturales ocurridos durante esta
época en d pais. Iniciaba sus transmisiones con la frase 'Prohibida su

difusión pública en Chile', lo que le otorgaba un carácter ilegal que les
pennitió no someter sus contenidos a los organismos legales de censura"
(Garate Cisternas y Na\'arrete Rovano, 2002)
Más aún teniendo en cuenta que la reciente muerte de Pínochet dejó en
e\idencta una transición democrática no consolidada del todo.
2

80

es que el acto obligado del recuerdo, estilizado para
que sea digerido como un producto de consumo (como
ocurrió también en 2004 con los festejos del centenario
de Neruda, donde su poesia, lo que lo convierte en Pablo
Neruda, en Premio Nobel, en figura internacional, fue
desplazada a la esquina menos espectacular del cuadro
celebratorio) termine ejecutando el movimiento inverso
del olvido, o promoviendo un recuerdo que es puro
vacio. Los u30 años" se transforma en una marca, un
suceso social del que no se puede quedar fuera. En
este contexto los canales de televisión toman parte
en el debate a través de reportajes especiales, pero a la
vez insertos en el formato conocido de sus programas
tradicionales (Secretos de la Historia, en el caso de Canal
13, Informe Especia/3, en el de TVN).
Cuando Chile cambió de golpe se inicia con un dato
estadístico de relevancia: al momento de la emisión del
programa, el 52 por ciento de la población chilena tiene
menos de 30 años. Más de la mitad de los miembros
de la comunidad llamada Chile nació después de los
hechos del 11 de septiembre y por lo tanto el ejercicio
de recordar obedece en ellos a lo que Marianne
Hirsh (1997) denomina posmanoria o una memoria
reconstruida de manera personal a través de hechos
que no fueron vivenciados personalmente sino recibidos
como materia cultural heredada. Con esta introducción
inicial -la estadística-, el periodista/conductor deja
entrever que hay una especial dedicación a ese grupo
etario, una especie de puesta al día, que por fin podria
ser llevada a cabo desde una de las vitrinas de mayor
impacto en los hogares: la televisión.
La memoria no es un continuo y menos un paisaje
estático. La memoria se prefigura y reinventa a cada
instante, pero para que este proceso ocurra es necesario
tener materiales básicos qué resignilicar. En el caso
del golpe militar de 1973, la edificación de la memoria
colectiva ha sido boicoteada por la dificultad para
conciliar la ansiada reconciliación y un pasado lleno
de cuentas por saldar. Si lo que venia era la alegria
(recordemos el slogan de la campaña de apoyo al No
en 1989: "Chile, la alegría ya viene"), ¿cómo nombrar el
dolor, la muerte, la tortura, la impunidad? "Mirar hacia
el futuro", "No quedarse en el pasado", fueron frases
recurrentes durante la década del noventa (sobre todo
-

-

-

-

-

-

-

-

- - - ---

-

---

-

--

1

En ambos casos se: trata de programas de reportajes periodisticos que
abordan semanalmente diversas temáticas.

81

de parte de los sectores de derecha) para ejemplificar la
actitud adecuada hacia la reconstrucción de una nación
reconciliada.
El poder de los medíos de comunicación, por otra parte,
ha respaldado las versiones oficiales de lo acontecido. En
Chile, se díce, había una nación peligrosamente dívidída
que pasaba por momentos de caos y luchas internas; el
orden fue restaurado por los militares, y eso permitió
finahnente una transición a la democracia yauna política
de reconciliación. La tortura, el exilio y la muerte, el
desmantelamiento de la izquierda, el derrocamiento de
un gobierno democráticamente elegido yla guerra sucia,
que destruyeron vidas inocentes junto con culpables, se
diluyen en una narrativa optimista (Franco, 2003: 311).
Pero en 2003 lo politicamente correcto se trasladó
hacia revisar ese pasado clausurado por tantos años.
Pero, ¿cómo hacerlo sin traicionar una reconciliación
todaVia tambaleante? (El apresamiento de Pinochet
en Londres habia puesto de manifiesto cuán pendiente
estaba en la memoria de los chilenos la escritura de ese
pasado reciente).
Cada familia traspasó a sus descendientes una
versión narrada de esos hechos (relato oral que ocupa
aqui un lugar privilegiado en la ausencia de una lectura
oficial), pero carecia de un relato colectivo aglutinador,
o más bien, ya que no aspiraba a una verdad única que
anule la complejidad de los hechos, un debate vivo y
abierto acerca del conflicto. En términos de Steve Stern
(2000), reconocer la multiplicidad de memorias sueltas,
contradictorias, personales, y darles un sentido colectivo
a través de un proyecto de memoria anblanática.
Estrictamente, los pueblos sólo pueden olvidar el
presente, no el pasado. En otros ténninos, los indíviduos
que componen el grupo pueden olvidar acontecimientos
que se produjeron durante su propia existencia; no
podrtan olvidar un pasado que ha sido anterior a ellos,
en el sentido en que el indíviduo olvida los primeros
estadíos de su propia vida. Por eso, cuando decimos que
un pueblo "recuerda", en realidad decimos primero que
un pasado fue activamente transmitido alas generaciones
contemporáneas a través de lo que en otro lugar llamé
"los canales y receptáculos de la memoria" y que Pierre
Nora llama con acierto "los lugares de memoria", y que
después ese pasado transmitido se recibió como cargado
de un sentido propio (Yerushalmi, 1998: 17).

�F

En cuanto a la identidad colectiva, hubo una suerte
de transmisión interrumpida, en que el discurso
oficial clausuró ciertas zonas del relato mnémico en
pos de la convivencia armónica en el corto plazo. El
punto conflictivo se hace patente cuando el olvido
funcional debe ser reemplazado por un recuerdo
que sea inofensivo. Así, Cuando Chile cambió de golpe
se erige en el lugar de la memoria, pero en el que la
gravedad de los hechos silenciados o en suspenso, debe
someterse al formato de la recepción doméstica, a la
espectacularidad del horario estelar, y a las limitantes
temporales y significantes del lenguaje televisivo.
Cuando Chile cambió de golpe, se divide en cinco
capítulos, emitidos semana a semana a fin de que
el capítulo final coincidiera con la semana de la
conmemoración del 11 de septiembre. Está estructurado
como mini reportajes que dialogan dentro de cada
capítulo, exponiendo distintos aspectos del periodo
que cada uno de los episodios abarca. Está realizado
con base en imágenes de archivo y testimonios en
presente de quienes vivieron (y sobrevivieron) el
golpe militar. Con la intención de completar una
"visión amplia y realista" de los hechos, en nombre de
la tantas veces invocada objetividad periodística, los
testimonios corresponden a representantes de todo
el espectro politico.
El primer capítulo, "El camino de Allende a la
Moneda", además de ilustrar el contexto politico,
social y cultural del periodo anterior a las elecciones
de 1970, guarda como sección final un perfil humano
de Salvador Allende, que se centra en aquellos aspectos
no vinculados a su filiación politica en un sentido
estricto: su relación con las mujeres, con su familia,
su agitada vida social. El último capitulo, que se
inicia con una serie de subtítulos bastante elocuentes
(Secretos de la Esmeralda', Isla Dawson5, La verdad del Plan
Z', Patricio Aylwin justificad golpe', Cómo vivieron d golpe
los corresponsales extranjeros) y que son un adelanto

del contenido de este capítulo final, es un recorrido
panorámico por la serie de medidas represivas tomadas
por la Junta Militar y sus aparatos de control una vez
asumido el poder. En su última sección, se incluye
además un mini reportaje de cierre titulado La voz
de los ochenta, en el que en menos de 20 minutos se
intenta dar cuenta de los intensos años de coerción
y resistencia hasta llegar al retorno de la democracia
con el triunfo de Patricio Aylwin.
Las dos preguntas fundamentales que surgen
tras la revisión del material son: icuál es el impulso
movilizador que genera este discurso? /Es la objetividad
periodística un recurso útil para la reconstrucción de
una memoria-país maltratada y clausurada?
Se sabe que los reportajes fueron creados por un
mandato socialmente convenido (la celebración de los
30 años), yno poruna necesidad artístico/expresiva ala
vez que ética y comprometida con la revisión histórica,
como la de los documentales de Patricio Guzmán (La
memoria obstinada, 1996), Carmen Luz Parot (Estadio
Nacional, 2001) o Silvio Caiozzi (Fernando ha vuelto, 1998).
Pero tampoco desconocemos que los documentales
antes citados son piezas audiovisuales que rebasan
el ámbito periodístico y se insertan en la tradición
del lenguaje cinematográfico, cuya relación con el
resguardo de la memoria tiene un estatus diferente al de
la urgencia, la rapidez y la digeribilidad que caracteriza
la producción periodística. Tal vez no podamos exigir
que estos reportajes se inscriban dentro del género
documental, pero sí podemos cuestionar que la fuerza
motora de la investigación surja desde una imposición
conmemorativa que lo despoja de sus implicancias más
problemáticas, rebosantes y productivas.
En ese sentido, el imperativo de la objetividad en
cuanto a contenido y de la reducción temporal en
cuanto a formato, se alian contra la riqueza semántica y
evocativa del relato.Testimonios escuetos, cercenados
por la futilidad de la tanda comercial, y un voto de
objetividad que transa la intencionalidad del discurso
y lo priva del "tiempo que gotea a través de los limites
del encuadre" (Stam, 2001: 298), no están al servicio
de una búsqueda de reconstrucción de esa memoria
en recomposición.
El único hecho, no testimonio, creado especialmente
para la ocasión, dentro de estos dos capítulos, es una
recreación ficcionada de una reunión secreta entre
Salvador Allende y Eduardo Frei Montalvo -ex
presidente de la república- en casa de Gabriel Valdés

4
El Buque Escuela Esmeralda, buque de instrucción dela Armada de Chile,
fue utilizado como cenrro de detención y tortura tras el golpe militar.
~ Isla Dawson está ubicada en el extremo sur de Chile. Se utilizó como
campo de concentración.
6
El Plan Z fue un supuesto plan de insurrección armada, urdido por la
extrema izquierda, que sirvió como argumento para el golpe militar. Sin
embargo, no se ha encontrado ninguna prueba de la existencia de dicho

plan.
7

Patricio Aylwin. entonces presidente del Partido Demócrata Cristiano,
fue luego elegido presidente tras las primeras elecciones libres luego del
periodo dictatorial.

82

1
•
3

•
1
i3
1

1

i

-en ese entonces subsecretario general de las Naciones
Unidas, ambos demócratacristíanos. La escena trata de
ser una representación de lo ocurrido, echando mano de
distintos recursos del lenguaje cinematográfico que la
transforman en una pequeña pelicula infiltrada dentro de
los hechos arrebatados al pasado (testimonios actuales
y videos de la época) que enarbolan una pretensión de
realidad Este segmento se autodefine claramente como
"recreación", reconociendo esa irrupción del presente
en el pasado, que asume su artificiosidad pero a la vez
se disfraza con el atuendo del hecho efectivamente
acaecido pero del que no hay registro. En La memoria
obstinada de Patricio Guzmán hay dos momentos en los
que el presente irrumpe en el pasado, o viceversa, pero
las estrategias de Guzmán son diametralmente distintas:
se trata de una orquesta de jóvenes interpretando
Venceremos en pleno Paseo Ahumada (el centro del
centro de la ciudad de Santiago) y la reconstitución de
la guardia de Salvador Allende, resguardando un auto
vacio. Aquí no hay representación, sino una alusión
metonímica, una evocación que se complica y que
desborda su propio significante; se desplaza, porque "el
cine no representa lo real, sino que lo restituye"(298).
Ambos gestos adquieren cierto carácter de performance,
en un sentido de recuperación del ritual, pero también
en la inserción del producto artístico y simbólico, en la
cotidianeidad real de los transeúntes.

83

Articular históricamente el pasado no significa conocerlo
"como verdaderamente ha sido". Significa apoderarse de
un recuerdo tal como éste relampaguea en un instante
de peligro (Benjamín, 2003: 51).
Es posible que delo que carezcan estos correctísimos
reportajes es de asomarse al instante de peligro que ha
significado volver sobre una herida que todavía puede
volver a escribirse como cura.
11. FRACMEMTO Y RETAZO

El discurso televisivo ha sido caracterizado por Beatriz
Sarlo (1998) como una estructura de zapping, en el que
la máquina sintáctica del control remoto no es otra
cosa que la hipérbole de un código fragmentario que
sustenta la televisión comercial.
Como sea, el zapping es lo nuevo de la televisión. Pero su
novedad exagera algo que ya formaba parte de la lógica
del medio: el zapping hace con mayor intensidad lo que
la televisión comercial hizo desde un principio: en el
núcleo del discurso televisivo siempre hubo zapping,
como modo de producción de imágenes encadenadas
sacando partido de la presencia de más de una cámara
en el estudio. La idea de zapar, por casualidad semántica,
evoca la improvisación sobre pautas melódicas 0
rítmicas previas; la idea de zapada televisiva conserva

�En el entendido de que la memoria es también
un discurso fragmentario, no un continuo coherente
y cerrado que alguna vez pueda recomponerse
definitivamente y sentarse a descansar en el pasado
derrotado, la fragmentación del discurso televisivo
obedece a otros motivos ( el consumo rápido y
digerible según Sarlo), y funciona con estrategias
divergentes a las de la memoria como discurso. La
memoria más que fragmentos desperdigados, es una
suerte de manta formada por retazos que se ordenan
indistintamente para dar abrigo, pero que puede
descoserse y volver a coserse sin destruir las unidades,
ni dañar el total, ni dejar de servir corno manta de
abrigo. En la fragmentación del discurso televisivo
hay un agotamiento del recurso que le priva de su
poder significante, en la manta hecha de retazos que
compone la memoria, hay múltiples posibilidades,
por lo demás cargadas de sentido, de emotividad, de
silencios. Los testimonios del reportaje analizado
no llegan a emocionar, no permiten dar el siguiente
paso hacia una pregunta siempre latente porque su
coherencia se desarma con cada cambio de foco. Es un
problema de tiempo, fundamentalmente, un contexto
en el que cada segundo cuesta dinero y en el que el
aburrimiento se paga caro. Pero también es un terna de
riesgo en términos de lenguaje, la fórmula discursiva
no es capaz de contener el complejo entramado de la
reconstitución histórica. Y el horror vacui, la pantalla
siempre llena, siempre expectante, es un enemigo del
silencio que se intercala entre cada remiendo de la
manta hecha de retazos.

algo de la improvisación dentro de pautas bien rigidas.
Entre ellas, la velocidad pensada como medio y fin del
así llamado "ritmo" visual, que se corresponde con
los lapsos cortos (cada vez más cortos) de atención
concentrada. Atención y duración son dos variables
complementarias y opuestas: se cree que sólo la corta
duración logra generar atención (Sarlo, 1998: 65).
La narración de Cuando Chile cambió de golpe se
fracciona en múltiples sentidos: corno "ritmo visual"
que intenta mantener la atención (pero que a la vez
transa la posibilidad de bucear en honduras); corno
testimonios variados que obedecen al patrón de más en
el menor tiempo posible y que en ese mandato pierden
la capacidad de diálogo; corno discursos independientes
(los mini reportajes) dentro del discurso mayor; y corno
fragmentación de la unidad semántica completa, que
se interrumpe por los avisos comerciales, el sueldo de
la televisión. En este discontinuo, los telespectadores
acostumbrados a lidiar con esta modalidad de puzzle
visual, sabrán leer el relato que aqui se desarma en
piezas coleccionables. Pero, ¿cómo se recompone un
mensaje cuya descomposición no obedece a la necesidad
interna del mismo? Es aquí el relato de la memoria el
que debe someterse a las estrategias discursivas de la
televisión y no al revés. En ese contexto sintáctico,
no sólo la fragmentación del reportaje como género
periodístico emitido por televisión atenta contra la
densidad del ejercicio de memoria, sino sobre todo el
palimpsesto televisivo: que iguala mujeres en traje de
baño promoviendo cigarrillos, melodramas de época,
avances noticiosos y programas de concurso.

Lo que interesa a Deleuze no son las imágenes de algo
que forman una diégesis, sino las imágenes captadas
en un heraclitiano flujo de tiempo: el cine como
acontecimiento y no como representación. Se interesa
por las formas en que el cine puede transmitir "capas de
tiempo" múltiples y contradictorias (Stam, 2001: 297).

Como señaló Walter Benjamín, el ojo del moderno
habitante de la ciudad "se halla sobrecargado por
actividades de seguridad" debido a la abundancia de
imágenes. En el mismo sentido ha actuado la proliferación
de otras formas de comurucación -símbolos impresos,
folletos, periódicos, revistas, mensajes y noticias por
correo electróruco-, diseñados para ser vistos con
tanta rapidez que apenas produzcan una impresión en la
conciencia. Los medios operan como una gran trituradora
que reduce a confeti los sucesos más importantes. En
Argentina, cuando las fotografías de los cadáveres
desenterrados de las víctimas de los militares aparecieron
en los quioscos de prensa junto a las chicas atractivas
y/o figuras del espectáculo, las imágenes del horror se
asimilaron a entretenimiento (Franco, 2003: 312).

Insisto en que no se trata de cuestionar el mensaje
televisivo en sí mismo, sino de discutir si es un medio
propicio para realizar el trabajo pendiente de reinstalar
una memoria emblemática en Chile, especialmente
en el contexto de la conmemoración oficial de los
30 años. Probablemente la pregunta se vuelva más
problemática cuando se trata de abordar el tema de
las violaciones a los derechos humanos. En ese campo
es donde el trauma alcanza niveles más profundos, y

84

donde la imposibilidad de decir, de representar el dolor,
pone de manifiesto la escasez de recursos. El último
capitulo de Cuando Chile cambió degolpe es el que abarca
los años de represión. Compuesto por testimonios
de personas que estuvieron detenidas en centros de
tortura, y de familiares de detenidos desaparecidos,
hay una dificultad para poner en palabras la violencia
sufrida por estos sobrevivientes a nivel del cuerpo. La
caja de entretenimiento se ve desafiada a plasmar en
un lenguaje propio el dolor de los actores.
En circunstancias(...) en las que el trauma histórico pone

en evidencia la pobreza del lenguaje, la literatura y las
artes plásticas se encuentran en una situación delicada,
pues es demasiado fácil explotar el sensacionalismo o
llenar con palabras lo que no resulta del todo expresable
(Franco, 2003: 314).
Para la televisión, escenario del espectáculo (donde
hasta el dolor puede tornarse en show), se trata de un
reto aún más duro. Podernos decir que el programa
analizado no cae en la sobreexplotación del relato
doloroso, y se aleja, en la austeridad, de la exposición
de la intimidad que caracteriza a los talk shows o a los

reality shows.
Hay que hacer notar que en el capítulo V, a
diferencia del capitulo I, aparecen testimonios de
mujeres que hablan a titulo personal: las hermanas
Mónica y Claudina Moreno. Enla primera parte, todas
las declaraciones corresponden a sujetos masculinos,
a excepción de las entrevistas a Isabel Allende y
Carmen Freí, que "hacen la voz" de sus padres muertos
(los ex presidentes Salvador Allende y Eduardo Freí

Montalva). Tal vez sea apresurado sacar conclusiones,
pero no deja de llamar la atención que sea en la sección
correspondiente a las medidas represoras donde
aparezcan las mujeres como sujetos activos de la
memoria, como protagonistas~victimas, pero también
como fuerza movíhzadora dela resistencia (pienso enla
entrevista a Viviana Díaz, presidenta de la Agrupación
de Familiares de Detenidos Desaparecidos). Corno si
el terreno masculino de la guerra, contextualizado
como antecedentes enla primera parte, dejara luego en
evidencia la importancia de la lucha femenina. Porque
no es sólo que luego de que los hombres fueran a la
guerra las mujeres tuvieran que entrar a las fábricas,
sino que las mujeres habían sido siempre protagonistas
y sujetos de la represión, en cuanto entes activos de
la lucha política. Las mujeres no surgen sólo como
hijas, madres o esposas de las victimas, sino que ellas
mismas son víctimas. (No desconocemos que también
hubo mujeres en el rol del victimario y es un escenario
interesante de analizar, pero en el objeto investigado,
este personaje femenino represor no aparece.)
Alejado del sensacionalismo ( aunque por ello
también distante de la extrema crueldad que dejó
huella en victimas y familiares directos), el discurso
del reportaje logra momentos de mayor espesor
significante. En la declaración de Mónica Moreno,
por ejemplo, hay un texto que arroja luces sobre las
irnplicancias auténticas de los hechos de dolor. Más
allá del cliché surgen señales de honestidad que no son
agotadas por el decorado del espectáculo televisivo.
Cuando las hermanas Moreno fueron detenidas por
primera vez antes de ser llevadas a la embarcación
Lebu (que se usó como centro de detención y tortura),

OLVIDO DEBIERA APAREJARSE A MEMORIA,
PERO AL PARECER, MUESTRAS SOCIEDADES TEMEN
A ALCÚM PODER ESCONDIDO QUE DESATARÍA LA MEMORIA
Y POR ELLO LA MANTIENEN BAJO LLAVE. COMO SI EL PASADO
FUERA UNA INSTANCIA SEPARADA DEL PRESENTE,
Y MO VOLVIERA SOBRE NOSOTROS A CADA SECUNDO
85

¡,_

�Mónica Moreno recuerda: "no sé si mi hermana
lloraba por m1 o yo lloraba por ella". En el plano de los
hechos comprobables, el del periodismo objetivo, esta
protagonista del pasado no sabe, y es la incertidumbre
de la memoria que sugiere pero no afuma, que sitúa
el dolor en sí misma y también fuera de sí misma, lo
que nos enfrenta a un terreno no labrado del que ni
el dato duro ni la confrontación de las fuentes, será
la herramienta de labranza. Pero entonces surge el
sentimentalismo como peligro, y el vértigo de no
saber qué hacer con tanto relato fantasmagórico de
violencia.

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Probablemente por ser la memoria un animal
delicado que se guarece, se protege, luego retorna y a
veces ataca, y por tratarse en este caso de la propuesta
de esculpir una memoria dañada y atemorizada, al
final del presente articulo quedan sólo preguntas
sosteniendo estas páginas. Quiero quedarme con
una pregunta formulada por Nelly Richard, y que es
germen de otras nuevas preguntas: "/Es suficiente
conocer el pasado para que éste adquiera un
significado activo?" (Richard, 2000). Si la intención
de los reportajes televisivos de conmemoración
de los 30 años del golpe militar quisieron poner
en conocimiento un pasado semiclausurado,
revitalizarlo pero en un contexto "informativo", su
ímpetu se hace insuficiente a la hora de transmitir
las ambigüedades de un pasado que es ahora. En este
sentido, mucho más el lenguaje del arte que el del
periodismo puede hacerse cargo de un tema con
semejantes contradicciones. Sin duda que la labor del
periodismo es crucial al momento de aportar datos y
pruebas que señalen un camino hacia la verdad y la
justicia, pero la memoria colectiva, como experiencia
internalizada, y, sobre todo, la posmemoria como
elemento fundante de la historia de una comunidad,
sólo podrá acceder al fugaz pasado si se propone
"leer lo que nunca fue escrito" (Benjamín, 2003: 86).
Como lo señalara Hannah Arendt en Un estudio sobre
la banalidad del mal, los sufrimientos a tal extremo
quedan fuera de la comprensión humana, traducir
su intraductibilidad es tarea de los poetas, así como
las causas y las acciones perpetradas son tema de
la justicia. Y este es un aspecto relevante, porque
aunque son ámbitos separados, sin duda, las deudas
en el plano judicial inciden en la construcción de una

FELIPE EHR ENBE RG
87

memoria. Yerushalmi hace notar que ante la opción
entre olvido o justicia, se homologa dos términos
que no debieran ser comparados. Olvido debiera
aparejarse a memoria, pero al parecer, nuestras sociedades temen a algún poder escondido que desatarla la
memoria y por ello la mantienen bajo llave. Como si
el pasado fuera una instancia separada del presente,
y no volviera sobre nosotros a cada segundo. En este
sentido, las acciones de Patricio Guzmán (la orquesta
en el Paseo Ahumada, el auto vacío custodiado por
los ex guardias de Salvador Allende); la imagen dela
sonrisa y la calavera en Fernando ha vuelto, tratando de
hacer coincidir discursos aparentemente antagónicos
-una escena conmovedora en la que el método
de reconocimiento del cadáver incluye un proceso
de superposición de la fotografía de los huesos
del cráneo y la cabeza de Fernando en su foto de
matrimonio; el testimonio de Mónica Moreno que
habla para decir que no sabe; son señales de un pasado
que retorna y que puede instalarse en el presente para
ir dando nombre a una memoria colectiva que aunque
desmantelada, ha estado siempre ahí.
La historia es objeto de una construcción cuyo lugar no

es el tiempo homogéneo y vacío, sino aquel pletórico de
tiempo-ahora (61) !JO

Bibliografía

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Buenos Aíres: Nueva Visión.

�CUENTO

CUllffO

Contraseñas para un clásico: Alfonso Reyes*
ADOLFO CASTAMÓM
V
I

/

,/
/

/
/

Yo sólo buscaba un escritor. Varios me fueron señalados. Entre ellos
había contorsionistas y profetas, mayordomos, militantes y hombres
que daban la hora cuando uno no se las pedía. Todos eran simpáticos,
secretamente serviles. Vivían de las palabras pero languidecían porque

/

,,

/

1
/

1,
/

\

/

nadie tomaba en cuenta sus ideas. Uno de aquellos hombres, un alegre

\/

mercenario, me recomendó ir al panteón. Pero busqué en vano. Fui a

y

desenterrar a un hombre y encontré un diccionario.

/

,-

/
~
• Cuento breve publicado originalmente en El pabe.lMn de la límpida soledad (1988) y luego recogido en A veces
prosa (2003). Esta es la primera vez en que se desvela o revela la identidad del clásico.

�Querido don Alfonso
En algún lugar del cosmos palpitante
Así somos todos los criticones. Nuestra mente, invadida por lo que los alquimistas
medievales llamaban humores agridulces y los psicólogos de turno, hiperestesia o
estrés, de súbito comienza a reprochar todo lo percibido, a examinarlo, a volverlo de
unladoparaotro,adesmenuzarlo,aescudriñarlo,precisamenteporquedenadaestá
contenta. Desazón suprema, delirio de progreso o perfeccionísmo, los criticones
vemos en todo lo que disfrutamos -un libro, un film, una exposición o una nueva
institución- sólo un modo de ser pasajero que conduce a otro más perfecto. Don
Alfonso, acompañadme en mí trabajo, en mis diversiones; seguidme con mí novia
a la fiesta, a la tertulia, al centro comercial, a la cantina, al bar; a la bella le toca
aguantarse en todas partes mis críticas, mis burlas, mis exageraciones, mis ironías,
mis sarcasmos; volar, zumbar, descalabrar al magistrado, al novelista exitoso, al
poeta laureado, al gobernante, al banquero, al militar, al periodista, a todo. Y, sin
embargo, como dice el tango, "sus ojos se cerraron y el mundo sigue andando".

En busca de la

SEBASTIÁN PINEDA BUITRACO

Crítica
1
..
J

•

1
~

1

or suerte todo lo que pienso no es verdad. Y
entre lo que cavilo, digo y hago hay abismos
espantosos. Acaso la sensatez nos llega cuando sabemos que no somos intelectuales; que el mundo,
válgame Dios, no está en nuestras manos ni podemos
cambiarlo de raíz sin ni siquiera habemos cambiado a
nosotros mismos. Como le confesaba usted al loco de
Barba Jacob -mi coterráneo colombiano-, también
yo prefiero la compañía de mi no\ia a la de los intelectuales que se toman en serio (apud. Vallejo,
1992). El criticón -que es creador empujado por
la propia creación- a menudo se vuelve aberrante
cuando pretende resolver contradicciones imposibles de solucionar o que ni siquiera existen. la inge
nuidad sucesiva poco dista del cinismo y la baja
envidia. Bien lo aceptaba Gracián, el criticón por
excelencia, al ver cómo sólo podemos aspirar a
ordenar contradicciones, no a remediarlas. De buenas
intenciones está empedrado el camino al infierno. iAh!

91

Pero no le negaré que de Gracián a ratos me fastidia
ese pesimismo sonriente, con tufo de sacerdote
jesuita, que más tarde también exhalará Voltaire.
la humanidad prefiere el relativismo de Sócrates
y de Jesús. iCómo será Jesús de relativista que la
principal arma para atacar a la Iglesia aún consiste
en reivindicar sus enseñanzas! Cristo vivió entre
dos sistemas increíblemente rigurosos. Asimismo
Sócrates. Ellos han sido los más grandes críticos de
occidente. Emanaron de la musa crítica.
Precisamente vengo a hablarle de la crítica y de
los seres que ella ha creado: los criticones. Acabo de
publicar mi primer libro, La musa crítica, en el que,
valga la redundancia, critico su teoría y ciencia de la
literatura. lo que vendría a ser como una metacrítica.
Mejor dicho, crítica sobre una crítica de la literatura,
que ya de por sí significa otra crítica a la sociedad
filistea e intolerante. Y si seguimos astillando la
punta de nuestras definiciones, de pronto, todo se

�silencio- desgastaba su juventud. No quedaba otro
remedio que zarpar de Veracruz, con su esposa y su
hijo en brazos, hacia la Francia lejana que pu~o estar
más cerca si su padre y la legión de don Beruto, con
base en Monterrey, hubiera dejado en paz la torpe
ingenuidad de Maximiliano yCarlota. El trasatlántico
atraca brevemente en La Habana. Usted pasea por el
malecón encendido. Acaso los sones rítmicos de los
"negros vestidos de amarillo Yde guinda", 0 el mar,
disuelven su tristeza. Pregunta por Rubén Darío,
pero el poeta acaba de marcharse, confun~ido p~r el
estruendo de la Revolución que no lo dejó subir al
alto valle de México, donde sus amigos del Ateneo lo
esperaban tríunfalrnente. En La Habana ya ~o se ve
al "yanqui colonial" sorber "granizados de bns~ par~
curarse del bochorno". Ha desaparecido la crítica. S1
le contara. El marxismo la abolió el mismo año de su
muerte: 1959. Cómo, se me dirá, lno es el marxismo
una critica al capitalismo, a la burguesía? "Ahora la
crítica -dice Marx- no es un bisturí, sino un arma.
Su objeto es su enemigo, a quien no quiere refutar,
sino aniquilar" (1962: 497). Marx sopla, saca de su
cabeza a la musa malvada de la critica que ya no goza
en responder a lo recibido, sino que se uniform~, se
militariza a fin de destruir la injusticia y la ineqmdad
con la ayuda de las armas. y esto sucede cuando la
crítica se olvida de sus límites mentales y teóricos, y
pretende apoderarse del mundo práctico y ope~ativo
en un fanatismo donde el hombre mismo, vanando
la lógica, encarna una ideología. Definitivamente,
don Alfonso, cuando la intelectualidad se involucra
en la postura activa se vuelve tan superfi~ial, tan
idólatra. Los críticos que se toman demasiado en
serio el marxismo se convierten en guerrilleros,
como ha pasado tan a menudo en mi país. ~on los
críticos supersticiosos del mito del rey filósofo,
alimentados por soberbia o ingenuidad. La Habana
es ahora mismo el gobierno de los intelectuales o de
los reyes filósofos de la República de Platón1. Ejerc~~
el comunismo que hace más de una década se hundio
en su propia mentira. Mentira planetaria. De ahí
que los lacayos intelectuales de Fid~ ~ean poet~s
y novelistas, gente dedicada a la ficción: Garcia

nos convierte en crítica. En efecto, en la neutralidad
del universo, las complejidades quimicas que de la
materia inerte hacen posible la vida implican ya una
interpretación del universo. La vida ya no a~te seres
neutros como las piedras o las paredes. S1 hasta los
árboles interpretan el clima con cambios de tonalidad
en sus hojas, qué decir de los camaleones, de los loros
parlanchines, de la melancolia de los perros cuando sus
amos los abandonan. Terry Eagleton, cuyas agudezas
al estilo de Chesterton hubieran sido de sus delicias,
repara que nuestros sentidos fisicos son e~ s~ mismos
órganos de interpretación. "Lo que nos disongue de
nuestro compañeros los animales -aclara- es que
nosotros somos capaces de interpretar a su vez estas
interpretaciones" (Eagleton, 2004: 72). ¿Por qué?
¿Acaso el universo conspira para que lo conozcan y
lo critiquen? "We are a way for the Cosmos to know
itself" sentencia el cientifico,literato Carl Sagan,
invadido de préstamos poéticos en sus divulgac~ones
científicas. Luego, en mi modesta opinión, considero
que su teoria y ciencia de la literatura me han
permitido descubrirme en usted. Si el hom~re nunca
puede estarse quieto ante el universo, al disfrute de
leerlo a usted responde el disfrute de contestarlo,
"de desmontar su relojería escondida" ("Génesis
de la crítica", Reyes, 1997c: 293). Todo, claro está,
esgrimiendo sonrisas.
_
Antes de explayarnos en su crítica y la teona
literaria, permltame cierta cursilería que no ~ace da~o
y antes nos despoja de cualquier solemru~ad. Aun
en el universo se regocija de su paso sonnente por
este mundo de iniquidades y desgracias. Las padeció
usted aquel dia en que mataron a su padre. Lo imagino
aquel febrero de Cain y de metralla confu~dido,
vacilante de abandonar los libros y tomar el fusil que
yacia, cargado, a un costado de su cuarto. iBendita
indecisión! Debió ser la musa de la crítica la que no lo
dejó arrastrarse a las turbulencias en las que luchaba
su hermano Rodolfo. Me pregunto en ese momento
qué le secreteó Hamlet: ¿vengar tam~ién a su padr~?
¿Por qué no le hizo caso a don Qu11ote en prefer~
las armas a las letras? ¿y si lo llamaban cobarde, s1
lo juzgaban afeminado? Ahí estaba el ejemplo de
Ifigenia O Cliternnestra para recordarle que ~e la
venganza no se encargan los hijos, sino los ~ose~.
O aprendia de la tragedia griega a leer la histona
humana, 0 no aprendía nunca a leerla en las noches
insomnes en que -acaso se quejaba su madre en

Márquez, Bennedeti, Galeano, etc... lQué ocurre en
la mente de ciertos intelectuales capaces de defender
en pleno siglo XXI un régimen dictatorial? ¿El sueño
de la razón produce monstruos? Se diferencia el
verdadero pensador del pensador filo,tirano en que
el primero, aunque enloquecido por el amor, no
puede abandonar su propia alma, no puede salirse
de si: mantiene el control, siempre vuelve al cuerpo
de Alonso Quijano después de ser don Quijote, siem,
pre pasa del romántico Werther al clásico segundo
Fausto, ioh Goethe! El pensador filo-tirano, en cam,
bio, no lo consigue: Raskólnikov asesina a la vieja
usurera por una justa causa, Ofelia se le muere a
Hamlet en mitad de su lucha... El camino hacia la
vida filosófica debe ser en búsqueda de la verdad y
nunca en posesión de ella. Hay un breve articulo suyo
en que nos da el perfecto consejo -perfecto por lo
imposible:
Amarás sin desear, con desinterés: la flor está bien en
su tallo; el crepúsculo, en su tarde de otoño; la mujer,
en su sabroso misterio; la canción, en la vaguedad del
aire. Y entonces irás descubriendo que amas en las
cosas algo superior a las cosas: la belleza en sl ("La
prueba platónica", Reyes, 1989).

Volvamos a su teoría y ciencia de la literatura.
Su amigo José Gaos lo acusó de impaciencia o falta
de serenidad cuando usted no quiso continuar con
su teoría de la literatura (en "Alfonso Reyes o el
escritor", 1966). A su musa crítica, que otros prefieren
llamar "mi doble", "amigo imaginario", "sombra" o
"esp1ritu", usted le confesó que la lánguida recepción
de El deslinde, entre sus contemporáneos, lo desanimó
de continuar semejante empresa. Lo supo. El oficio
de pensar es de los más graves y peligrosos sobre la
faz de la tierra, bajo la bóveda del cielo. Ir explorando
muy hondo o muy arriba, y a todos lados la amenaza
del vértigo, de la asfixia. As1, dijo nuestro Rubén Darío
prologando Motivos de Proteo, "la principal condi,

ción del pensador es la serenidad" (en Rodó, 1958:
3). lCareció de ella, estimado don Alfonso? No le
reprocha nada. La realidad social latinoamericana
desespera a cualquiera; no deja pensar en paz. Cier,
tamente su teoría no era la fecundidad verbal más o
menos feliz, la declamación sibilina, el pastiche, la
oratoria, el volante, el panfleto a que nos teman
acostumbrados los supuestos "pensadores". Era el
desarrollo intelectual de otras civilizaciones: el
ensayo. Pertenece usted al club de los que Adolfo
Castañón llama los "montañistas", los seguidores de
Michel de la Montaigne que no ven el mundo plano,
sino ondulante, con relieves y para quienes la materia
de sus pensamientos nace dela experiencia propia -je
suis moy,mesme la matiere de mon livre2• Pululan en efecto
los críticos que, al comentar un poema, quieren creerse
más poetas que el poeta; los columnistas de opinión
quienes consideran que todo lo que se imaginan es
verdad, y no entienden que a ratos la realidad se nos
aparece distorsionada. Si aplicáramos su consejo de
no imponer nuestros gustos personales en normas
generales, mejoraría no sólo nuestra estimación de
la literatura sino de la politica, de la econom1a, de
la democracia toda (quienes han hecho lo contrario
engendran las tiran1as). Siguiendo su método de
la crítica, después del impresionismo requerimos la
comprobación de nuestras interpretaciones a la luz
de la "ciencia de la literatura", que en realidad debe
verse como una ciencia en formación. "La metodología
de esta ciencia debe partir del sentir y busca el saber,
en un equilibrio delicado de goce y conocimiento,
extremos que por ventura se complementan" (Reyes,
1997a: 325). Le cuento que al urdir mi tesis sobre sus
investigaciones en torno al fenómeno de la creación
literaria y a los métodos de la crítica, quedé alarmado

2

Véase de Adolfo Castañón, "Michel de Montaigne: la inminencia del
reino", en La gruta tiene dos entradas (Editorial ALDVS, 2002. Segunda
edición).

SI LOS DESPOJÁRAMOS DE SU TOQUE DE FICCIÓN, DE SU MENTIRA
•\'éase de Danilo Cruz \'élez, El mítodd rey filó:;ofo: Platón.Marx, Hadcgga
(Planeta. 1989).

92

PRÁCTICA, LOS PAÍSES Y SUS BANDERAS NADA DICEN AL
UNIVERSO
93

�al advertir cómo sus libros brillaban por lo ausentes
en los cursos y antologías de teorias literarias del
siglo XX. Al comentar de nuevo la importancia de sus
investigaciones teóricas, como ya lo habían hecho su
tocayo Rangel Guerra y nuestro amigo Víctor Barrera
Enderle3, experimenté acaso la sensación de los arqueólogos mexicanos cuando descubren nuevos tem,
plos aztecas o mayas, esto es, la sensación de que la
cultura latinoamericana vive acumulando problemas,
echando tierra, sepultando el camino que otros, en el
pasado, empezaban a labrar. Observa Leopoldo Zea
que después de la independencia nos embarcarnos en
la lucha entre liberales y conservadores; después, a la
del clero contra la burguesía; posteriormente, a la del
comunismo ruso contra el capital privado estadounidense (consumistas y marxistas, dos creaciones
burguesas), y así sucesivamente sin haber resuelto
el primer inconveniente: la independencia o dependencia de Europa. Primero se necesita ordenar, de,

Véase de Alfonso Rangel Guerra. Las ideas lita-arias de Alfonso Reyes
(El Colegio de México, 1989), y de \'ictor Barrera Enderle, La
mudanza incesante. Tcaria y critica lita-arias en Alfonso Reyes (UANL 2002).

1

limitar, deslindar la síntesis que somos, en pos de aceptar los vasos comunicantes y los ensanches entre
todos los pueblos y las culturas.
Precisamente leyendo El deslinde, su teoria literaria,
me he dado cuenta de cómo el ser humano, temeroso
de diluirse en la realidad neutra del universo, crea
mundos dentro de este mundo, traza limites tanto para
ser un algo modestamente determinado en la infinita
vaguedad del universo, como para diferenciarse dentro del orden artificial impuesto por otros hombres. Mas no es posible que esos limites, los países,
las culturas, las religiones, las castas, las propiedades
privadas, las profesiones, etc., se cierren de tal modo
que no sean porosos. Por el contrario, gozan de
permanentes conexiones como sucede con el misterioso salto de los electrones de una a otra órbita
interatómica, "que la física cuántica registra con
asombro" (Reyes, 1997b: 28). Si todo se rige por
el incesante fenómeno literario, en ese caso las
instituciones, los gobiernos, las fronteras de los
países ente tantas otras cosas no son más que portes
lingüísticos, ficciones mentales de antropomorfismo
o prosopopeya. Si los despojáramos de su toque
de ficción, de su mentira práctica, los países y sus

banderas nada dicen al universo. Por eso no hay
mejor lugar para percibir El deslinde que situándonos
en la frontera de México con Estados Unidos, punto
palpitante, saturado, hostigado de préstamos y
empréstitos económicos, culturales, lingüísticos, etc.
Lo digo porque son tantos los datos que se ofrecen
al observador que contempla esa frontera que nin
gún tratamiento histórico, sociológico, político o
cientifico alcanzaría para dilucidar la densa realidad
que se precipita allí como un aguacero torrencial.
Para el observador o el teórico -teorta, del griego
contemplación o espectáculo- la única manera de agarrar esa realidad incesante, según aparece y nos sale
al paso, es a través de la novela total, empresa que
logró con acierto Roberto Bolaño en Los detectives
salvajes (1998). Sólo la técnica de la ficción literaria
-lo acepta el teórico inglés Arnold Toynbee, de
cuyo Study of history (1939) tomó usted el impulso
para su estudio de la literatura- "puede emplearse o
es digna de serlo cuando los datos son innumerables"
(Toynbee, 1998: 82). No sé si existe alguna novela
similar que intente jugar a arcillar, a darle forma
a la espesa realidad de la Franja de Gaza, esa otra
frontera donde chocan, excitadas, las metáforas cristianas, judaicas y musulmanas con tanta energía que
viven produciendo chispas, disparos, bombas. Me
pregunto si no era usted, andando por tantos países,
profesiones, géneros y amigos, espiritualmente fronterizo. Lo cierto es que El deslinde desata en el lector el digno esfuerzo de trazarse limites, no para
empequeñecer la inteligencia, sino para aclararla,
alargarla, ensanchar su capacidad intuitiva. Enrique
Anderson Imbert, aquel joven argentino con quien
usted conversó en Buenos Aires, indicó que más que
una teoría literaria la suya parece un sistema de ideas
sobre nuestra capacidad cognoscitiva (Anderson Imbert en Willis, 1996).
¿Recuerda Buenos Aires? Días antes de publicar
El deslinde, mediados de 1944, usted le escribió al dúo
policial-fantástico de Borges y Bioy Casares: "pronto
llegará un libro espantoso que estoy por sacar. El
deslinde, Prolegómenos a la teoría literaria. Por favor,
considérenlo con piedad. El hijo monstruoso es el que
se lleva nuestra ternura" (apud. Willis, 1976: 156).
¿Lo llama monstruoso por orgullo, por excesiva
autocrttica? Lo cierto es que nadie mejor que Borges
(quien, confesó, cuando quena saber si algo estaba
bien escrito lo leía con la voz suya), nadie mejor que

95

él entendió las posibilidades epistemológicas del
ensanche de la literatura fantástica. Lo que términos
científicos se conoce como Gedankenexperiment, experimento imposible de probar en la práctica pero sí en
la mente, Borges lo lleva a cabo en sus cuentos. En
ellos, la imaginación no se anticipa a la ciencia sino
que crea mundos distintos con leyes propias, con
supuestos imposibles para el mundo real. ffn qué
lugar de la mente o del universo reside el planeta de
"Tlon, Uqbar, Orbis tertius", o dónde puede suceder
"La lotería de Babilonia"? Este tipo de fantasías, lo vio
usted, "van mucho más allá del humorismo y tienen
un valor de verdaderas investigaciones sobre las
posibilidades epistemológicas" (Reyes, 1997b: 137).
La inteligencia humana se fortalece en la capacidad
de engendrar mundos propios con leyes genuinas.
Si antes la antigüedad encerraba lo fantástico en
el reino de la mitología, la modernidad literaria se
roba este fuego de los dioses e ilumina rincones o
pasadizos del cosmos que no percibíamos sino con
mucho temor o aferrándonos a dogmas religiosos. La
literatura fantástica depara una gran libertad. Pronto
no habrá otra forma de encerrar el mundo empírico
en su totalidad sino a través de ella. Y nada queda
terminado, don Alfonso. Me conformo con que, desde
el fondo de los años y a través del espacio, me dé una
leve palmadita en el hombro para recomenzar ~

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Willis Robb,James (1976). Estudiossobr,AlfonsoRcyes. Bogotá Ediciones
8 Dorado.

�BOLiV.AR ECHEVERRi.A

l. SOBRE LA EDICIÓN Y EL PRÓLOGO
Respecto del trabajo de edición de En el país del sol de José
Juan Tablada realizado porJorge Ruedas de la Serna, puede
decirse sin exageración que es excelente. Al reconocimiento
de que se trata de una muestra ejemplar de lo que debe ser
una edición crítica hay que añadir que está realizada en
la mejor tradición de la filología alemana, la que prefiere
pecar por exceso de anotaciones y no por falta de las
mismas. Todas las que acompañan al texto de Tablada son,
en efecto, necesarias, precisas y medidas, lo mismo cuando
comparan esta edición con la que existía originalmente
en las entregas de la Revista Moderna que cuando aclaran
la grafía cambiante (galicista o anglicista) empleada por
Tablada o cuando explican cierto vocabulario, a veces
impenetrable (tratándose de palabras japonesas), manejado
por el autor. Especialmente útiles son las anotaciones que
dilucidan menciones eruditas o alusiones enigmáticas, tan
abundantes en esta obra.

1.

Tulipanes
en suelo de nopales
EL "MODERNISMO" LITERARIO Y EL PRIMER ''JAPONISMO"
DEJOSÉJUANTABLADA*
96

�está por encírna de lo que las cosas del mundo puedan
ser uen realídad", puesto que la realidad de orden
poético que él les otorga es una realídad arbitraria,
irresponsable, desentendida de las exígencias de
la primera. En el año de 1900, un José Juan Tablada
írnprecisamente urnodernista" se comporta con los
motivos japoneses de su poetización siguíendo esta
ídea de lo que es la arbitrariedad poética. Para él, la
diferencia entre el Japón ínventado y el Japón real
es en verdad un asunto négligeable. Da igual haber
ido que fingir haber ido (lo que no lo írnpide hacer
mofa de quienes en México ~o conocen más que la
'Candelaria de los patos"'). Presíente que el Japón
que encontraría en las islas japonesas, en sus campos
y sus ciudades, no sería el Japón de los japoneses
~eales" -tan extraño (y tan denegable) para él y su
forzada modernidad europea corno lo es el México
premoderno del campo, el subsuelo o los suburbíos
mexicanos-, sino elJapón delos europeos japonistas,
un Japón que más que en el extremo Oriente está
en el mismo París -y habla en francés, una lengua
que sí le es accesíble. Cierta erudición japonista
parece no faltarle a Tablada: libros franceses desde
Chateaubriand y Catulle Mendes, Leconte de Lisle,
hasta Judith et Théophile Gautier, Jules et Edrnond
de Goncourt, Pierre Loti (y su ínfaltable Madame
Chrysanthane), e íngleses, de Willíam George Aston,
Lafcadío Hearn o Basil Hall Charnberlain, pueden
haber dejado su huella directa o indirectamente en
el conocírniento que demuestra tener de la cultura
japonesa.

1estudio introductorio que Ruedas dela Serna
antepone a su edición incluye centralmente la
dilucidación de una circunstancia sólo hasta
cierto punto externa al trabajo poético que hay en la
prosa de En el país del sol, prosa a la que con toda razón
consídera de lo mejor que la literatura modernista de
la América Latina supo producir. Ruedas de la Serna
examina allí el grado de conocírníento, más o menos
adecuado y exhaustivo, que el autor de esta obra po✓
día tener del objeto en torno al cual poetizaba. H uvo
Tablada un conocirníento directo de la realídad
japonesa? iEstuvo en el Japón entre mayo y octubre
del año de 1900, tal corno él y su mecenas lo afirmaron
repetidamente?
Ruedas de la Serna amplía y fundamenta la puesta
en duda de la realidad de ese víaje expresada ya por
Atsuko Tanabe en El japonismo deJoséJuan Tablada (1981)
respecto de la vísíta del poeta al oeste del Japón y a
sus lagos. Sin embargo, aunque da al lector razones
de sobra para encontrar ínaceptable la pretensión del
poeta, se abstiene de descalificarla categóricamente.
El víaje de Tablada al Japón debía aportar auten✓
ticidad y profundidad al japonisrno de su literatura
y hacer de él una autoridad indiscutible en asuntos
de cultura japonesa. Pero no sólo eso. Era un víaje
que venia a beneficiar a la Revista Moderna y a su
mecenas, Jesús Eugenio Luján. No debe pasarse por
alto, en efecto, que para Luján, que es quíen anima y
mantiene la revísta, ésta debía ser una comprobación
lujosa y decorativa de la víabilidad del arnbícioso
proyecto del que formaba parte su publicación, el de la
modernización económica emprendida por la dictadura
de Porfirio Díaz. La necesidad de aparentar un alcance
cosmopolita del poder de la burguesía porfiríana bien
podía justificar la travesura de ínventarle vísos de
verdad al víaje de Tablada al Japón.
lPero qué hace del víaje al Japón que habría ern✓
prendido el joven Tablada un hecho por un lado
prescindible o sustituíble por la erudición libresca
y por otro írnpostable para efectos extralíterarios (la
fama del autor, el beneficio de su mecenas)? Solamente
la idea romántica de que el creador poético es capaz de
hacer de toda cosa un material de su creación; de que él

E

--

--

2, SOBRE EL EXOTISMO MODERMISTA

El primer japonisrno de José Juan Tablada pertenece
al periodo ~odernista" de su obra literaria, uno de
tantos periodos por los que pasó la vída y la obra de
este hombre de personalídad mutante e ítínerante,
ínasíble no sólo para los otros síno para sí mismo:
zarandeado entre los extremos del ~alínchisrno" y
el nacionalísrno, de la egolatría y el altruismo.
Corno bien lo advíerte Atsuko Tanabe, este primer
japonisrno de Tablada, vigente en él de 1890 a 1904
-que difiere claramente de su segundo japonisrno,
a partir de 1924, éste si empeñado en una ernpatia
de profundídad con ulo japonés"- implica una
aproximación superficial a la realídad japonesa, es
una muestra más -proveniente de un ueuropeo
reencontrado"-delirrespeto antelosotrosquecaracteriza

-

• Comentario a la edición del libro Tablada, José Juan. En d país del sol.
Edición crttica, prólogo y notas de Jorge Ruedas de la Serna. UNAM,
2006.

98

alos europeos autocomplacientes, deunainsensíbilidad
ante lo otro que hay en los otros (y en si mismos)
que no les permite apreciarlo corno un indicio de la
posíbilidad_de humanidades alternativas síno que es
?ara ellos srrnplemente un material que creen poder
mtegrar en sí mismos modelándolo a su antojo.
El "modernismo" literario ha sido esencial en la
c~nformación del gusto estético espontáneo en las
cmdades latínoarnerícanas de la prírnera mitad del
siglo XX; no sólo se enseñoreó de la identidad afectiva
y estética de las élites síno que ha sido el nervio de
las letras o textos de tantos tangos, boleros, pasillos,
trovas, etcétera, que han guíado y acompañado la
ruptura estética de la vida cotidiana en América Latina
y que han influenciado incluso la de otras en el resto
del mundo.

desarrollaron en el pasado barroco anterior al embate
del "despotismo ilustrado".
. Tu~panes cultivados en tierra de nopales, extran✓
Jeros ficticios en su tierra natal, educados como sí
cada uno de ellos hubiera sido un obsequio personal
de la metrópolis a México, salen a buscar su identidad
afuera, enla "fuente espíritual", en Europa, en Francia
en París. Una vez llegados, estos huérfanos putativo~
se esfuerzan en creer rnelodramátícamente que han
reencontrado ahí aquella madre que no conocieron de
niños pero "que en realídad no había estado muerta
síno sólo de viaje".
. La_ identidad que estos criollos peculíares se
ad3udican a sí mismos es una identidad esencíalmente
moderna, pero una identidad cuya forma de vigencia
concreta les resulta especialmente problemática:
Las obras de los poetas del modernismo latino✓
por un lado, la peculíaridad cualítativa de la misma
ameri~ano, tal_ vez más que del de otras regiones y
no puede provenir de una transformación de las
otras epocas, solo pueden juzgarse adecuadamente si
f~rmas
hispánicas coloniales, que se encuentran aún
se las aprecia corno obras que destacan dentro de una
vivas y le otorgan sín duda una identidad, porque
peculiar "obra de arte" que las rebasa. Sería una obra
se trata de formas repudiables dado que han caído
colectiva que no es propiamente de orden literario·
definitivamente en la premodernidad; pero, por otro
una obra que se confunde con la estetización de l;
lado, tampoco pueden sacarla de las formas propuestas
vida misma, llevada a cabo por una pequeña fracción
por la Ilustración en la que se inspira al republicanismo
dentro de un grupo humano muy especial que es el de
li~eral, dado que se trata de formas que son ellas
los_ "crio?os que se quedaron sín la mitad española de
IIllsmas abstractas o carentes de concreción.
su identidad", una delgada capa de esa clase social que,
Los po~tas ~odernistas de América Latína parten
?ara ~obreponerse a esa orfandad, se inventa para sí una
de la estet12acion espontánea propia de esa fracción
identidad metropolitana ficticia (elaborada a partir de
cultivada de los criollos "desamparados", empeñados
alguna otra identidad europea, preferentemente la
en dotarse de un núcleo identitario metropolitano que
francesa), amenazada siempre por los defectos de su
los c~~~e concretamente. Son los que completan esa
ar~cialídad Se trata de un número restringido de
estet:lzacion, la perfeccionan, la llevan a su culminación
ffile~bros de la "aristocracia republicana,, que hace de
en sus personas.
su vida ~na constante improvisación de identidad y, en
Si la creacíón literaria latinoamericana de finales
es~ ~e~da, una perpetua creación, una "producción
del XIX y comienzos del XX se conecta con el "moder✓
artística . Forman parte de esa "clase ociosa" (Veblen)
nisrno" europeo, empatiza con él, lo adopta y lo
que usufructúa la intermediación entre la economía
des~olla en una versión propia, ello se debe a que
metr~polit~a europea y la economía colonizada y que
también este último, especialmente con el sírnbolísmo
se resisten sm embargo a aceptarse en el doble papel
que arranca de Baudelaire, parte de una experiencia del
que le corresponde a su clase, el de colonizadores, por
mundo y de la vida que es homóloga de la suya propia.
un lado, y el de colonizados, por otro.
Una vez corregida la Revolución y restauradas y
Los miembros de esta fracción O capa de la "aristo✓
puestas al día o modernizadas las formas de vída
cracia" republicana oligárquica reniegan de toda
tra~cionales, Francia es para mediados del siglo XIX
conexíón que no sea "de emergencia" y clandestina con
el pais moderno por antonomasia. París, la ciudad que
aquello que en su país de origen resulta dísfuncíonal o
concentra en torno a sí la entrega total de la vida a la
no integrable en la buena marcha de la vida moderna
vorágine del progreso.
burguesa, sobre todo con aquellos usos y costumbres
Paradójicamente, por contraste, la vida del "buen
de la poblacíón mayoritaria que se conformaron y
burgués" resulta o aparenta ser un remanso en medio
99

�Sólo unos cuantos de los miembros de esta minorta
de "aristócratas" latinoamericanos autoexiliados en
Parts -sea su exilio efectivo, de hecho, o sólo un
exilio en el deseo y la imaginación-, precisamente
los que se reconocerán como "modernistas", sin
dejar de ser críticos implacables (muchas veces
obnubilados) de lo propio, de lo que han renegado,
tienden a extender su criticismo también a la iden,
tidad europea adoptada y a la falsedad de las reali,
zaciones de la emancipación moderna; se suman asi
a la élite vanguardista de la aristocracia franc~sa
cultivada que parte de la iluminación de Baudelarre.
Se alejan del grueso de esta minoría a la que
pertenecen, que, temerosa de quedarse en 1~ orfa~dad
total defiende de manera obsesiva la identidad
euro;ea aburguesada, desarrollando un mimetismo
que, dada la "alcurnia" y sobre todo la fortuna ~e
sus miembros, no imita simplemente lo frances

de las tentaciones y las promesas del siglo del Progreso.
Sobre ella rige la sensatez insoportable de la ho~_ga;
la previsión, el utilitarismo, la mediocrida~ exigida
como condición necesaria del acrecentaIIllento y el
cuidado de la riqueza capitalista, sin la cual no se darta
el canto irresponsable de la cigarra parisina.
Por lo tanto, dado que el arte, como lo han afirmado
con insistencia los románticos, sólo florece en el dis,
pendio, en la desmesura, ser artista se convierte en
sinónimo de ser antiburgués. Más aún, dado que el
arte sólo puede ser tal si invade la persona misma del
artista y lo saca del aburguesamiento, el artista debe
ser, él mismo, una obra de arte efímera, que se renueva
siempre una y otra vez. En verdad, las obras de arte
sólo serian los pétalos caídos; la flor sería la persona
del artista. Para hacer una obra de arte es suficiente
el talento, para alcanzar la vida artística es necesario
el genio. (Osear Wilde).

100

y lo parisino, sino las formas aristocráticas de lo
francés y lo parisino; un mimetismo del habla y el
comportamiento metropolitanos que llega a admirar
a los propios europeos.
La dificultad de pasar por "blanco" que tieneJulio Rudas
en Karlsruhe, cuando va en busca de Bocklin.
"~1ontmartrois", "habitué del Café Procope", JJT "rea
liza el imposible de ser parisiense sin haber salido de
:-.téxico".

"En la Candelaria de los patos no saben nada del lago
Biwa }' del Yoshiwara"

Un peculiar conflicto aparece entonces en el comportamiento de esta élite autonegadora y critica de los
latinoamericanos modernistas afrancesados. Huyendo
de su propio ser natural, que los alejaría de toda
identificación moderna, y tratando de hacerse de "la
mejor identidad posihle", los miembros de esta fracción
de la aristocracia latinoamericana se encuentran con
el hecho de que la identidad de la burguesía francesa
más cultivada se caracteriza en gran parte por una
renegación de lo francés y lo parisino ypor la integración
de elementos contrapuestos a ello, prO\·enientes de los
"otros", de regiones e identidades exóticas del "Oriente"
o de ultramar, que son precisamente como las realidades
americanas de las que ellos prO\ienen. Ser parisino de
manera culti\'ada, "culturalmente aristocrática", implica
comportarse de manera contra-parisina, exotizante.
El exotismo es una puesta en práctica ilusoria de la
atracción por lo otro, lo no-occidental, que acompaña
como una pulsión reprimida a la sociedad europea en
su proceso de modernización capitalista. Es, en el siglo
XIX, una de las actitudes que adoptan los espíritus
criticas cuando perciben en la experiencia de la vida
social y política que ésta se ha "aburguesado", que
ha preferido restaurar lo ,'i.ejo y no aventurarse en lo
nue\'o, que ha abandonado aquella búsqueda de una
,'ida altemati\'a que era propia de la modernidad. El
exotismo es un remedio a la nostalgia por aquello radicalmente diferente respecto de la tradición cristiana del
Occidente medieval que parecía vemr con el mundo
moderno y que nunca llegó.
Ese amor por lo otro o lo exótico comienza tempra,
namente, con los misioneros franciscanos en América
y los adelantados jesuitas a la India, China y el Japón;
se prolonga en un conjunto de gentes representadas
por autores como Montaigne, Swift, Montesquieu y

101

estalla en el exotismo romántico que acompaña a la
Re\'olución Francesa.
El exotismo, por su parte, consiste en la construcción
mimética que hace cl europeo de una identidad artificial
para sí mismo, que procede para ello manipulando
los datos de una alteridad extra europea efectin:
miními::ándolos o magnificándolos, exagerándolos
o anulándolos, e incluso sustituyéndolos por otros
in\'entados ad hoc.
Contradictoriamente, aunque sea para ponerla al
sen'i.cio de la impugnación o crítica de lo propio, el
exotismo del modelo que debe inspirar la identidad
efímera de la persona moderna antiburguesa implica
una acción típicamente burguesa: la de apropiarse de
lo ajeno e integrarlo en lo propio, la de manipular en el
otro incluso su otrcd,ld o alteridad.
Primero se recurre a la otredad de la Europa tenida
por no europea, la Europa mediterránea o del "tcm,
pcramcnt", después a la otredad llamada "oriental", del
norte de África y del Le\'ante, sensual y alucinada, y a
la rusa o esla\'a, del "alma inescrutable", y finalmente
a la otredad asiática de la India, la China y el Asia
sudorienta!, pen·ersamente refinada, que culmina en
la otredad japonesa, más "sutil y profunda" que las
anteriores, demasiado "escandalosas y superficiales".
La otredad africana, que para el europeo linda con la
otredad animal o extrahumana, sólo la descubrirá el
"arte moderno" en el siglo XX, con la m·olución artística
de sus ''•,anguardias".
El modernista latinoamericano se encontraba así
en una situación paradójica, extraña e incómoda. en
el camino de sustituir las formas exóticas ínnmas, que
traía de América a escondidas, por las de un metro,
politanismo europeo, se ,fo obligado a dar la \'Uclta y
ponerse a buscar otras formas exóticas, las preferidas
en Europa en tiempos de la bcllcépoquc, que eran las del
exotismo dirigido hacia un Oriente imaginado, hacia
unJapón artificial.
La intención de esta nota ha sido proponer que
el exotismo de José Juan Tablada puede e&gt;.plicarse a
partir de la curiosa situación que acabo de describir;
en especial el japonismo de su primera época, con esa
irresponsabilidad frente a lo japonés que hacia que
le diera lo mismo el Japón leído que el Japón ,i,'i.do
y que explicaría la muy probable mentira acerca de
su ,faje, una mentira tan acuciosa y maliciosamente
estudiada por Jorge Ruedas de la Serna en el prólogo a
su admirable edición de En el país del sol ~

i

�~-- ~ - - --------\ida y la más estridente esperanza.
El Distrito Federal reverdece cada
mañana con maquillajes de millones
de dólares, para volver a desplomarse
\ieja y ultrajada cada noche, en medio
de los aullidos de los antiguos aztecas
y la admiración de los televidentes. ,
Al leer el libro de Jezreel pude
responderme con claridad una pregunta que me asalta cuando \isito la
capital: ¿Por qué siempre la observo
con ojos que no me pertenecen? Con
la lectura de este ensayo comprendí
la razón: siempre recorro exaltado
¡ la capital, la go::o eróticamente, la
\'eo con la mirada delirante, ácida,
1 socarrona, amantísima de i\tonsiváis.
Debería demandarlo por corrupción
de conciencia, por per\'ertidor de
mirada.

T(TULO: La ciudad como texto.
La crónica urbana de Carlos \fomrváis
AUTOR: Jezrecl Sala::ar
EDITORIAL: lj:\\lL

J.~O:

y dijo Jchovd aSatanás ide dónde vienes?
Respondiendo Satanás aJehová. dijo.
1 Dcrodcar la tierra y andar pordla.
Jobl:7

El signo de la ciudad es
la infamia. Como la sel\'a
inescrutable, la ciudad crea
y esconde sus monstruos. D~ este
modo siempre es leal a sí misma.
Continúa redundándose pese a nosotros.

l.

2. La calamidad es una categoría
estética que de manera cíclica culti
vamos los intransigentes pobladores
de la metrópoli. La hecatombe es la
prueba fehaciente de la aberración
que fragmentando cohesiona cada
calle, cada manzana, cada edilicio que

1
1

2006

me circundan, me asfixian; me dan
ánimos para levantarme cada mañana
a de\'orar o ser de\'orado. En su libro
La ciudad como texto, Jezreel Salazar
se propuso desarmar los artefactos
estilísticos, las cla\'eS del discurso,
el resorte del método, los pases de
magia del chamán de la crónica
urbana en ~léxico.
De alguna manera es hermosa la
pared cacariza, teñida con graffiti_donde duermen los niños que habran de
ser inmolados al alba. Son exquisitas
las ciudades perdidas dentro de la
ciudad donde no existen más que
toh·aneras y puñales. La ciudad agos
tada es el sitio inequí\'ocamente hu
mano donde resurge la \'erdadera

3•

10s infernal. No me
permitirá habitar su siniestra creación
impunemente porque siempre me lo
ad\'irtió: "Y en su frente un nombre
escrito, un misterio: Babilonia la
Grande, la Madre de las Rameras y
de las Abominaciones de la Tierra."
No desconocemos ese arcano, nos
mentimos acaso. De allí los afanes de
arrasamiento.
Si nunca existió el jardín de los
senderos que se bifurcan, ni el paraíso
pleno de promesas furti\'~s,__lpor
qué la insistencia de Mons1\'a1s en
el histérico lazo con el D.F.? Él ya lo
entendió hace muchos años: quien una
vez cae seducido por esta ciudad no
tiene salvación. Nuestra esqui::ofrenia
urbana prefiere la ciudad en llamas y
las diásporas sin promesas del retorno
a la tierra prometida. Ella representa
mejor la realidad contradictoria ~e
la modernidad instalada con luJo
de fuerza por el poder avasallante,
homogeni::ador, de la globalización
económica. ¿Cómo hacerle frente?
Regresando \'OZ e identidad a las minorías que reconstituyen y regene
ran el tejido desgarrado de la urbe,
ese populacho naco, desmadroso,

1

-

- -- ------ -- ------~-----~

indómito, cachondo. Revitalizando ciudad secuestrada. Restituye la 1
a la utopía marginal.
1 ciudad escatimada. La ciudad, a Animales de la ensoñación, sólo
soportamos la ubicuidad de este circo
través de la pluma del heterodoxo, de ignominias viviéndola desde la
5. La ciudad es una radical paradoja. se burla de sí misma y de todos
perplejidad.
Los valores de pertenencia e identidad 1 nosotros. Le da resucitación cardioNo se puede estar más de acuerdo
que ésta nos brinda con sus certezas pulmonar, la pone dentro de un
con
Jezreel: una de las hazañas intefundadas en el anonimato se vuelven estanquillo. Acalla la carcajada
contra nosotros a cada quiebre de insana y desafiante de una de las lectuales más espectaculares de
Monsiváis ha sido ver a la ciudad
calle. El cronista observa. ~o transige 1 ciudades más freak del planeta.
/ como un espacio aún posible de ser
nada. Se tira a fondo en el abismo
urbano: lo decodifica, lo singulariza, 6. Horror: ejecutado el plano que imaginado desde una perspectiva
realista.
lo convierte en literatura (la identidad la configura, la ciudad se olvida de
es una construcción que se relata). sus arquitectos. Ha cobrado vida
Nos lo devuelve en un diálogo le- propia. Se arranca la lengua y los 8. La ciudad me convierte en otro. Me
gible de esferas enloquecidas, en miembros a dentelladas. Finiquitada pongo a recorrerla como el Satanás
ráfaga de sirenas destripadas; en su cuota de sangre, cada pared posee bíblico cuando lo inquiere Jehová:
espejo de obscenos, en entrañables su historia de culpas indecibles, La ciudad ideal es aquella donde se
espectros rehabilitados. La ciudad, como cada espejo retiene un pasado me facilite la violencia fratricida sin
a través de su cronista consentidor, atroz en su memoria líquida. La tener que darle cuentas a nadie. La '
ofrece y arrebata simultáneamente ciudad está hecha a la medida de economía del miedo hace que nos
perspectiva, dirección y proporción su parasitario huésped. Así se forja absorbamos al hierro y al cemento
de lo que soy o creo ser. Asi la atis 1 una identidad única y presume un como líquenes o herrumbre. Creemos
bamos desde las distancias de la orgullo atroz. Responde con lujos estar a salvo mientras leemos el diario,
imaginación, se nos convierte en un bárbaros y glamour de historieta fornicamos, vamos al cine, cenamos
polvo de imágenes extraviado en el a nuestra naturaleza tenebrosa e en Sanboms, damos de comer a los
vértigo del vaclo: nada. Y nosotros inabarcable. Springfield tiene a canarios, reímos felices e impunes.
menos que ella, pero siempre más sus Simpson. Toda Ciudad Gótica 1 Pero la verdad es que no hay nada
más allá del cerco. Nadie se salvará
grandes.
posee sus Barman. Cada Metrópolis del asedio. Lo demás son los textos
Jezreel Salazar nos devela un necesita sus Superman. Así el D.F. ha
1 amorosamente iracundos de Carlos.
misterio: s1 Monsivá1s le ha dado creado su Monsiváis.
tanto a su ciudad, ¿qué obtiene él
9. Al decir esto quizás lastime la
en contraprestación? Le ha dado un
7. Jezreel nos demuestra que con vanidad del Monsi: cuando él llegó,
poder endiablado: omnipresencia
sólo nombrarlos, Monsiváis recupera j 1a ciudad ya estaba allí. Resignado
omnipotencia, omnisciencia para
/ y reconstruye los elementos de la a jamás satisfacer sus insensatos
reinar en la fragmentación. Así
ciudad descoyuntada, sus verdaderas delirios fundacionales siempre la
sobrevive a una ciudad pavorosa,
intenciones y las sacude al sol como encuentra cuando no la necesita.
invivible, asesina, así se sobrepone
' tapiz insólito. Supongo que es así Ella le es más fiel que tantos amores
a esas ruinas de improvisados
cómo la ciudad se ha mantenido en limpios o turbios. Ella le ha enseñado
andamios interconectados por
su vértice, ha perdurado a pesar de cómo pulir sus esplendores. Jezreel
el espanto, con cerrojos infranSalazar es contundente: el D.F. de
1 los pronósticos más funestos, la hace
queables por motivos de clase,
renacer de sus cenizas apocalípticas. Carlos Monsiváis se sabe obsequiar, se
raza, preferencia sexual, religión o
Cada noche le brinda sus santos quita lo que le estorba para entregarse
capacidad de compra. Monsiváis,
óleos y por la mañana la atiende y ser adorada. Se regodea en su detri ·
máximo exponente de la moralidad
en el trabajo de parto. Hace que la tus y crece hasta las cimas de su
secular, a modo de Prometeo 1
ciudad se muerda la lengua hasta sensual abandono. Nada permanece,
nos trae el fuego sagrado para
sangrar· Monsiváis nos enseña cómo todo queda igual. Existe el exacto
no extraviar la hebra salvadora.
pronunciarla,leerlaadiario, vomitarla I número de cucarachas que soporta
Monsiváis quema sus naves: nos
con mucha clase y dignidad. No darle el ecosistema de una alcantarilla en la
obsequia un continente para todos.
tregua. Nos instruye cómo traficar calle de Dolores, hay el justo conteo
Democratiza la tierra de nadie. Con
con nuestros deliquios entre la de perros machos y hembras vagando
su sonrisa ácida vuela los refugios
ciudad soñada y la ciudad temida. en Chalco listos para repoblar la
donde la monstruópolis pretende
Así la zozobra y el espanto se nos estadística de la jauría. Parece que
esconderse de sí misma. Libera la
convierten en poderoso afrodisíaco. las avenidas y calles autorregulan sus

¡,

~· 102

103

----

J

�bestias motorizadas, cualquier nu_do
apretado en Viaducto a la hora pico
se resuelve en determinado momento
sin mayores consecuencias. ¿Por qué
en ese instante y no otro? ¿Será que
la ciudad tiene su propio ejército de
ángeles guardianes, sus exaspera~os
luciferes? ¿Dioses patronos de cmdades malditas planean rituales Y
celebraciones cíclicas con fuego
sagrado y sangre inocente? Sólo
Monsiváis tiene las respuestas.
10, La ciudad no tiene dónde ponerse

a salvo de sí misma. ;\Jo come ansias,
no sabe de prisas. Conoce muy bien
su oficio: nos convierte en rehenes,
nos persuade, nos somete, nos
mueve los dedos para escribirle
su palinodia o su elegía, nos toma
agresivamente de la mano para
soltarnos sobre el tibio y matern~l
lecho excrementicio que corre baJO
su pavimentada piel. Luego, sin
pedirlo, viene la redención Y~no sale
a la luz inocente de una manana de
noviembre y se afana en converti~os
en el Otro. Por cierta perturbación
en el aire y la extraña paz de algún
jardín uno se da cuenta que no
tiene otra obligación que cantar la
gloria del portento de vidrio, acero
y piedra que me acuna y solventa;
del terror en ascuas que somos ella
y yo. Empieza de nuevo a correr ~a
tregua. La asquerosa esperanza. Mas
de pronto, de algún lado n:1e ll~ga con
radiante claridad la conc~encia_de la
fragilidad, el inconfund1b~e himno
de la traición, la vehemencia de una
respiración fibrosa. Una reconocible
voz traspasa el cielo invisible. Todo
vuelve a la trémula placidez de un
libro que se cierra. Después de leer
el ensayo de Jezreel sólo p~edo
concluir que en la desigual connenda
cuerpo a cuerpo entre la ciudad y sus
moradores, Monsiváis ha ganado la
batalla.

Joaquín Hurtado

pueden derrumbar la casa de la abuela,
o la del tío soltero; pensé en toda la
gente que no se atre:e a dejarl: una
cicatriz abierta a la cmdad. ,Cuantos
paraísos hemos pavim:ntado para
convertir en estacionam1entos, especialmente en el centro de la ciudad!
Recordé la tarde en que Víctor Barrera
me llevó a conocer el estacionamiento
en donde antes estaba la casa de
Alfonso Reyes. Daba tristeza escuchar
a mi amigo que, señalando hacia unos
cajones para autos, me hablaba
del jardín, de la caballeriza, y de la
estructura de la casa.
-------,---1"fu
~ clad como texto de Jezreel
Salazar es uno de esos libros podero·
rosos, con el que dialogas perma•
nentemente aunque se haya quedado
T(TULO: La ciudad como ta.10.
cerrado en el buró, porque profundiza
La cronica urbana en Carlos Mons1váis
AUTOR: Jezreel Salazar
en un amor complicado, el amor a la
EDITORIAL: UANL
ciudad. La profundidad de Carlos
Ali'012006
Monsiváis y la refinada destreza de
Jezreel para extender lo complejo Y
d
desmenuzarlo, hicieron que yo, como
e gusta creer ~ue cuan o lectora, abordara cada página con la
abrimos un hbro entra- lentitud de los grandes placeres. El
mos en un espacio nuelibro invita a la divagación; a posar
vo. Aunque hay libros de espíritus la mirada en la pared de enfrente, a
más bien porosos, que no podemos disfrutar cómo van cayendo poco a
d
habl.tar, los hay también de fuerte
d
poco las ideas de estos dos amantes e
personalidad, densos, libros po e- la ciudad. De pronto, entre capítulos,
rosos pues, que nos hacen vi_·vir la
d
a
dan
ganas
de
salir
e
casa.
par
experiencia de su lectura c_as_1 espa•
d d bl 1 dad
observar cómo se es o a a cm .
cialmente, talcomosiloshab1taram?s. en cada esquina; cómo la habitan
De algunos de estos lugares literanos otros. Dan ganas de resguardar las
no salirnos nunca, aunque estemos plazas públicas. En fin, La c_íudad
leJ·os del libro o ha,•amos term1_·nado
uso, como texto es un libro para cammarse
1 su lectura años atrás. Creo, me1
e
poderosos qu van despacio.
que hay textos tan
La experiencia de su lectura es un
preparándonos para habitarlos. Algo poco abismal. Algo así como c~ando
así me pasó con La ciudad como texto.
nos vemos en el espejo sosteruendo
Un día antes de iniciar su lectura,
d 1 ó .
otro espejo. Jezreel dice e a cr -ruca
transitaba yo por la colonia Vista de Monsiváis que ues heterogenea,
Hermosa, cuando me_ s?rprendió caótica con un lenguaje fraccionado,
la ausencia de una v1ep ca~ona.
ue nos sugiere el discurso
Parecía que alguien habia as~rado
yquerecuerda,completo
sus paredes y techo; sus ese eras,
al alie~to de la ciudad ya que
que me imaginaba dde rodadera, sus ~~¡amos condenados a conocerla por
ventanas. _Nada que 6_ e esa ca:a~ fracciones, por minutos, parcelada.
Su ausencia me angustió de man r
Lo abismal en todo esto, es que el
muy extraña. Me detuve frente ª
el
b. - está hecho
1. ensayodejezre taro 1en
ese terreno desolado y me conso e de fracciones, dada la amplitud y
pensando en las personas que no

r

Leer

LACIUD.AD

M

l ~=;!,,
,

104

i

profundidad del trabajo de Carlos rrumbe la casa de la abuela para
Monsiváis. En este sentido, el abordaje construir una plaza comercial. La privatizar lo público por medio del
agandalle cubetero.
heterogéneo y fragmentado de este globalización, parafraseo a Salazar,
1
Somos los sobrevivientes de la
ensayo no sólo estimula la experiencia invita a la libertad y promueve la
de lectura, sino que facilita el acceso satisfacción de necesidades, pero por ciudad. Monsiváis afirma incluso:
somosyanuestropropiomoddoapocalíptico.
a conceptos más ligados a la soltura, otro lado, exacerba la desigualdad y
En
este sentido nos encontramos en
que a la rigidez; más ligados a la la marginación. Cito al autor: ula glo~ 1
alternancia que al canon. Con esto, balización está casada con una la era posapocalíptica. La violencia
el lector es invitado a jugar un papel política y una dinámica de lo efi- nos desaloja de las calles, nos encierra
doblemente en nuestras casas, dice
más activo en la experiencia, se le mero, donde el único sentido es
Monsiváis. La situación que estamos
invita a participar con su nostalgia, el cambio dado por el mercado".
viviendo en Monterrey habla por sí
con su miedo a callejones oscuros, con Los regiomontanos tenemos un
misma.
El crimen organizado tiene
el amor que le tiene a su calle.
j deshonroso ejemplo de esto: el nuevo
sitiada a la ciudad como tablero de
Sin ciudadanos no hay ciudades. fraccionamiento Céntrika, cuyo
operaciones y la ciudadarua, en lugar
Al abordar justamente este punto, slogan es ~na ciudad dentro de la
de arrebatársela, decide prender la
Jezreel se instala un rato en la crítica ciudad", un complejo habitacional
televisión y rentar un sistema de
que Monsiváis dirige a los medios circular que contiene una plaza
alarma
para la casa. Caminar la ciudad
masivos de comunicación por la comercial y que, paradójicamente,
es una manera de recuperarla, más en
manera frívola y homogeneizadora en se encuentra sobre 55 hectáreas
estos tiempos en los que caminarla,
que entienden la ciudad. Hay gente contaminadas con 500 mil toneladas
es, tal como dice el autor, un acto
que no sólo compara sino incluso de residuos tóxicos, propiedad del
de resistencia cultural. Los trazos
prefiere ver un partido de futbol grupo Industrial Minera México. El
urbanos,
como bien lo señala Jezreel,
reflejado en una pantalla que en un propio empuje de la globalización nos
están diseñados para la eficiencia del
estadio en vivo y a todo color. Por ello deja en la comiza, convirtiendo como
transporte más que para el disfrute
la televisión se ha erigido ya como la dice Monsiváis, a Suburbia y Perisur
de la ciudad a pie. El flaneur, el que
Otra Ciudad. El autor cita de Amor en utopías matrices. En este sentido,
perdido: uEl idioma común ya no se la globalización ha regado por las camina por placer, es una reliquia,
un freak con buena memoria, que
forja en las calles y sitios públicos o a ciudadades espacios denominados
recuerda que somos la ciudad que
través de acontecimientos políticos: como ~o lugares" según Marc Augé,
habitamos y que al conocerla a ella
ahoraloestipulanlosmediosdecomu- que son, justamente, los espacios
nos podemos encontrar a nosotros
nicación". La realidad está atorada del anonimato, desterritorializados
mismos.
afuera de las cámaras de televisión, y deshistorizados como los centros
La noche es el espacio que nos
en la marginalidad, en los excluidos, co-merciales, creados con la finalidad
queda para vivir la ciudad. Cuando
aunque en la pantalla esté la farsa tan de dinamizar el flujo de bienes.
los
parquimetros pierden autoridad,
bien maquillada de verdad. Cito al 1
Los ciudadanos y ciudadanas los ciudadanos salen a responder
autor: uLo que Monsiváis denuncia es hemos reducido nuestra figura pocolectivamente al inmovilismo del
el monólogo autoritario de los medios, lítica a simples consumidores o acuorden social. El relajo es entendido
su intolerancia ante expresiones muladores de bienes. A veces siento
por Monsiváis como el orden alterno.
distintas o rutas alternativas de repre- como si la vida fuera una réplica giEl desmadre menor que oculta por un
sentación de lo social ysu eliminación gante y perversa del Monopoly, en
rato al Gran Desmadre de todos los días.
de toda posibilidad de diálogo". La donde la ciudad existe en tanto puede
De noche, el trato con la ciudad es
vida pública de las ciudades se ha ser comprada y los ciudadanos exisdistinto, tal vez más horizontal. De
disminuido con la popularidad de la timos en tanto acumulamos poder
noche se compensan las presiones y
televisión; a la hora de la telenovela no adquisitivo para comprarla. Una
opresiones que la ciudad impone. Dice
hay quien se asome para afuera.
de las denuncias más reiteradas del Jezreel: UA la manera del carnaval, el
La globalización es más que un libro es el deslinde de la ciudadanía
relajo permite la ruptura de la nonna,
sistema político, económico y social, hacia las calles y plazas. Es triste
creando así un tiempo donde todo se
una energía que justifica voltear la que la única manera de entender el
vale. Para Monsiváis, la noche consti~
casa, el hijo o la ciudad al revés si se empoderamiento de la ciudadanía en
tuye la expresión clara de ese tiempo
nos ha perdido una moneda de oro. las calles es el uso de la cubeta o del
donde cualquier cosa es posible sin
La globalización obligaría a que aquél bloc para apartar lugar en la calle para
las restricciones del día"
hombre que imaginé conmovida, el auto. Es decir, que los ciudadanos
Sigo con Monsiváis: uLa ciudad me
se olvide de romanticismos y de~ estamos replicando el triste papel de
apabulla y me apantalla. Es una ciudad

105

�represiva desde luego, Y~or~ ~orla ' en el gobierno, se amenaza más
via doble de la delincuencia oficial yla el ejercicio de la ciudadanía ~~n
amateur... con todo, encuentro zonas el país militarizado y la repres~on
de gran libertad riesgosa vetada en entendida como política pública
ocasiones de sordidez, pero pensando en programas como la operación
en las tradiciones de la capital, ysobre mochila, el antidoping en escuelas Y
todo del resto del país, una libertad el toque de queda. La primera ve:: que
escuché a Felipe Calderón en un spot
excepcionaln
Mientras más lejos estemos de de radio anunciando estas acciones
con entusiasmo, quedé paralizada.
la calle, más lejana la cultura poli
tica. uPara ~1onsiváis, la calle es el Apocalipsis: el gobierno federal anuncia la violación sistemática a nuestras
espacio público por excelencia,
territorio del diálogo posible; consti- garantías individuales esperan~o ~e
tuye el lugar donde la libertad pu~de nosotros un aplauso. Postapocalipsis:
aparecern. Al leer esto, recorde la algunos mexicanos le aplauden.
El libro La ciudad como texto, la
mirada encendida de una de las orgacrónica
urbana de Carlos Monsiváis,
nizadoras de la pasada marcha del
orgullo gay en Monterrey, cua~do de Jezreel Sala:::ar es un aporte
me refena que siempre había quendo fundamental a la cultura politica
que el contingente pasara ~r deb_ajo mexicana desde la ciudadanía. Es
del arco de la independencia de Pmo un llamado a partir del amor, la
Suárez y Calzada Madero. En esta úl- nostalgia, el miedo y la esperanza,
nma ocasión, ella encabezó la marcha a recuperar las ciudades. No podría
y desobedeciendo el trayecto que llegar en un mejor momento este
~arcaba la patrulla, pasó por debajo ensayo ahora que las p~l~t~cas
del Arco, y detrás de ella, todos los gubernamentales están dmg1das
participantes. Tengo ese momento a fracturar más la vida pública de
aquí, conmigo, me dijo tocándose las ciudades. Pretenden expropiar
el corazón. Yo entendí que en ese las calles, los parques, y la noche.
momento, debajo del arco, hubo una Desde las crónicas de Monsiváis,
Jezreel Salazar, recuerda la vocación
reconciliación pública.
¡
La toma de las calles nos vuelve de la ciudadanía en el resguardo de
ciudadanos. Monsiváis recuerda la las ciudades como lugares nuestros,
manifestación del silencio del 13 de como mapas de nuestra identidad
agosto de 1968: u _.pasos incré~ulos, histórica. Jezreel concluye el libro:
obstinados, absortos, voluntariosos, uAl leer a Monsiváis de algún modo
que fueron rescatando, recreando se recupera una ciudad que incluso,
las calles. Los transeúntes se trans- y qui:::ás gracias a él, es posible amar.
formaron, súbitamente, en ciu- Por eso no hay duda que esta ciudad
dadanosn. Por eso, siguiendo aJezreel: es un lugar que sería más pavoroso
ula matanza del 2 de octubre pospuso si él no la hubiera cronicadon. Yo
la posibilidad de hacer de la ciudad un concluiría, celebrando no sólo el
trabajo invaluable del maestro Monespacio abierto y democráticon.
La democracia de la que hoy sivaís, de documentar lo que hemos
hablan los gobiernos no tiene abso- sido y lo que somos, sino el trabajo
lutamente nada que ver con la demo- profundo y generoso de J ezrecl
cracia ciudadana, que madura en el Salazar, que homenajea a Carlos
diálogo social, la equidad consta~te Y Monsivais y a la ciudad, como un
sonante, el ejercicio de tolerancia, la binomio afortunado.
solidaridad y respeto a la diversidad.
La democracia para ellos consiste en
sortearse todo el poder cada tres o
Ximcna Peredo
seis años. Ahora, con la ultraderecha

LAS EMSEÑAML\S
de The Monterrey News

:1

TITULO, Thc Monterrey Ncws
AUTOR: Hugo Valdés
EDITORIAL: UA:-; L

~0:2006

ace aproximadamente
veintidós años-amcdiado.s
de 1985- \'ÍVian en un pe
queño departamento situado en _un
interior del cruce entre la avemda
Cuauhtémoc y la calle Tapia de :t\.1onterrey dos jóvenes hipnotizados por
la literatura, por la narrativa para
ser más preciso. Uno de ellos, recién
egresado de la carrera de letr~s,
dedicaba la mitad del dia a trabaJar
en una biblioteca pública Yla otra
mitad -las últimas horas de la tarde
y gran parte de la noche- a aporrear
con disciplina y fe las \'Íejas teclas de
una olivetti portátil, mientras dejaba
que de su mente fluyeran las ideas,
las escenas y los personajes que con
el tiempo conformarían su primera
novela. Se trataba de un novel escritor
convencido de que la literatura sólo
podría hacer acto de presencia si
quien la invocaba se había entregado
con verdadero fervor a la búsqueda
del oficio, del trabajo artesanal tal
como lo había asentado Gustave Flaubert en su correspondencia, Y tal
como lo hablan llevado a cabo autores
como Henry James, Marcel Proust,
William Faulkner y Carlos Fuentes,

H

escritores frecuentados por este na- de noche en noche y de discusión en
se valora ante todo el trabajo duro
rrador en ciernes.
discusión es TheMonterrey News, novela y a la vida inmaculada, esa Gran
Su compañero de departamento, recién reeditada por la Universidad
Familia Regiomontana a que nos
quien entonces era tan sólo un ágrafo Autónoma de Nuevo León, tras diecitienen acostumbrados los slogans
estudiante de letras que se pre- séis años de su publicación original
publicitarios y los estereotipos
ciaba ante todo de ser un lector en la editorial Grijalbo.
regionales, no sale muy bien parada
consistente, agradecía -y agradece
Hablar de una obra que conoci en las páginas escritas por Hugo
aún- el privilegio de convivir con desde su concepción en la mente del
Valdés. Tanto en los capítulos que
un verdadero forjador de palabras, autor, cuya construcción seguI paso
la recorren de manera diacrónica
de historias, y que sus ojos fueran j a paso -casi podria decir: frase a
-dando un panorama bastante
los primeros en recorrer las páginas frase-, a la que acompañé en las
completo de la historia de la ciudad-,
escritas por su amigo, páginas que vicisitudes de su publicación y en
como los que de un modo sincrónico
con el paso de los meses formaron en cuya presentación al público partí~
capturan un momento específico
el rincón del escritorio una resma de cipé por vez primera hace más de
de los años ochenta, aparecen
considerable tamaño. Cuando ambos tres lustros, tiene que conducirme
los maquiavelismos, los actos de
jóvenes concluían sus respectivas por los caminos de la nostalgia más
corrupción, los enjuagues bajo el
jornadas, uno de trabajo y el otro que por los del comentario analítico.
agua, los episodios delictivos, las
de estudio o lectura, entre tragos Su relectura, debo de confesarlo,
intenciones turbias, el rencor, la
1 de cerveza o vino barato y humo me removió muchos recuerdos y
avaricia, la discriminación, el abuso y
de cigarros se sentaban a conversar otras tantas vivencias que ya tenla
el resentimiento que han conformado
sobre ese novedoso y aún extraño 1 un tanto empolvados. Recuerdo las
durante más de cuatrocientos años
ejercicio literario al que pensaban ' dudas, las discusiones unas veces más
el rostro de la urbe y continúan
dedicar el resto de su existencia. La acaloradas que otras, los intercambios
haciéndolo en la actualidad.
conversación devenía exploración de puntos de vista, las glosas y los
Desde la fundación de la ciudad,
de los problemas y retos del oficio, comentarios que surgían al abordar
envuelta en un escándalo de adulanálisis de las teorías entonces en el tema de la escritura de esta novela,
terio y crimen, hasta el sexenio en
boga, repaso de autores, recuento siempre impulsados por una ambición
que el estado de Nuevo León fue
de relatos y novelas, revisión de literaria absoluta, sin fisuras, que
gobernado por Alfonso Martínez
técnicas y estrategias, y citas, ideas empujaba a Hugo Valdés a no dejarse
Domínguez, pasando por las
y frases que apenas comenzaban a amedrentar por los obstáculos que
intenciones separatistas de Santiago
perder fuerza y sentido a esas alturas el oficio iba poniendo en su camino.
Vidaurri y su traición a la República
de la madrugada en que el alcohol Pero sobre todo recuerdo cómo, al
-cuando se adhirió al Imperio de
convierte a los neófitos en creadores verlo irse convirtiendo poco a poco en
Maximiliano-, The Monterrey News
consumados y a los aficionados en escritor, yo asimilaba su experiencia
da cuenta de la realidad incómoda
críticos expertos.
con el fin de utilizarla cuando a mí de la ciudad, más allá de la historia
Ninguno de los dos se cansaba de me llegara el momento de ejercer la
oficial ylos cantos laudatorios de sus
habitar la literatura, porque en esos escritura.
panegiristas.
años ambos consideraban que ésta
De The Monterrey News aprendi,
Con una influencia clara de La
era mejor que la vida. Ninguno de / como lo he comprobado durante
región más transparente de Carlos
los dos sabía aún, con esa ignorancia mi reciente relectura de la novela,
Fuentes, y de Noticias del Imperio,
que permite la falta de experiencia, que las primeras condiciones de la
de Fernando del Paso, la novela de
que para ellos la vida sería, simple y narrativa deben ser la provocación
Hugo Valdés no se arredra ante las
sencillamente, literatura, y viceversa. j y la desmitificación. En esta obra
grandes multitudes de personajes.
Para quien no se haya dado cuenta Hugo Valdés se propuso desde un
Por sus páginas desfilan decenas
todavía, debo aclarar que el narrador principio establecer un reflejo nada
de actores, acaso cientos, cada uno
en ciernes que tecleaba todas las complaciente de una urbe y una
de ellos con un propósito definido:
tardes sin descanso su olivetti portátil sociedad orgullosas de si mismas,
mostrar un fragmento de lo que
es Hugo Valdés, que el estudiante de pero cuyo orgullo proviene de la
ahora es, en conjunto, la sociedad
letras que lo observaba escribir yluego contemplación casi siempre acrttica
regiomontana, y de lo que ha sido
lela lo escrito recién salido del rodillo de sus caracterlsticas, de su historia
en el pasado. Fuera de los personajes
de la máquina es quien esto escribe, y de su vida cotidiana.
históricos, como los fundadores,
y que el libro que iba adquiriendo
La Sultana del Norte, la Capital el gobernador Vidaurri o Bernardo
~orma y densidad de tarde en tarde, Industrial de México, la ciudad donde Reyes -ese tapatío que fue en gran

l

_J

106

107

�los lectores pueden reconocerse sin
parte el forjador del poderío eco- esta novela y, para quien ha vivido en
dificultad. Es un vituperio contra los
nómico regiomontano-, cuyas una ciudad como Monterrey, puede
estereotipos que nos inmovilizan. Un
ambiciones políticas eran el motor sonar, realmente, a conjuro para
libro cuya forma ycuyo lenguaje nunca
que regia su vida, en esta novela motivar la ambición y lanzarse en
dejan de sorprender. Una construcción
el autor nos coloca frente a frente busca de un mejor nivel de vida.
Sin embargo, desde aquellos narrativa, bastante virtuosa, con
con empresarios, coyotes, políticos
hallazgos constantes que dejarán
contemporáneos, comerciantes dias de 1985 lo que más me llama
marcas en quien se acerque a ella. y
sin escrúpulos, damas de sociedad la atención de la novela de Hugo
es, en fin, la primera novela de mi gran
empapadas de cultura local, empleados Valdés es la manera en que todo eSte
amigo Hugo Valdés, una obra ~uya
clasemedieros, ejecutiYos, obreros, material, todos estos personajes Y
escritura tuvo la virtud de servir de
trabajadores, artistas sin dest~no, sus historias se organizan en una
cimiento en la formación, no sólo de
escritores provincianos, juniors, chicas estructura artistica, gracias a un
lenguaje narrativo eficaz. ~o me su autor, sino también de quien esto
fresas y estudiantes pobres.
1 escribe: su primer lector.
Ante tal mosaico social contem- refiero sólo a la concatenación de
poráneo -repito: sin contar con el \ los capítulos históricos y de los que
histórico-, sería ilusorio pensar narran la vida contemporánea de
Eduardo Antonio Parra 1
que el autor lleva a cabo un análisis la ciudad -con lo que se logra una
psicológico profundo de cada uno de visión totalizadora de la ciudad-,
sus personajes. No. AHugo Valdés en sino a que el autor recurre a una serie
The Monterrey News lo que le interesa de audacias técnicas que otorgan
es trazar el carácter colectivo de una movimiento y versatilidad a los fragEl
comunidad, el rostro de una urbe. Por mentos que conforman cada uno de
esos
capitulos.
El
narrador
de
Hugo
esos sus personajes están dotados de
rasgos característicos regiomontanos, Valdés sabe diferenciarse, cuenta
colocados en situaciones personales 1 las diferentes escenas con el tono
que los distinguen de los otros como apropiado a su particularidad, ~esde
si se tratara de piezas de un gran distintas focalizaciones, reuniendo
rompecabezas y, sobre todo, muestran voces distintas. Como si se tratara
una clara conciencia de clase, que es de una cámara cinematográfica, en
lo que les da su verdadera densidad un momento determinado nos acerca
al sentir y pensar más íntimo de uno
como actores de la historia.
En consecuencia, es en la visión de sus protagonistas, y al instante
panorámica donde The Mont~e:y N~s siguiente nos aleja de él para que
despliega su verdadero v~or ~terano, contemplemos los desplazamientos
y en las actitudes y monvaciones de de una multitud; nos hace escuchar
clase donde sus personajes dejan al 1 la voz confesional de un amante
descubierto su psicología particular. nostálgico, 0 nos envuelve con ~l
TfTUL01 La o.istrncta sitiada
Asi, a los empresarios, comerciantes rumor colectivo de todos los habiAUTOR! Eduardo Subirats
tantes
de
la
urbe
gritándole
sus
EDITORIAL: Fineo
y politicos los mueve la codici~ persoAtlo1 2006
rencores,
sus
resentimientos
y
sus
nal, aunque en sus diálogos Ydiscursos
aseguren a quienes los escuchan que ambiciones al silencio de la noche.
Esto es, a grandes rasgos, The Mon
trabajan por el bien de todos_; .ª los
n una época de cambios cons
artistas y escritores los inmoviliza el terre:y News: un conjunto de voces
tantes
y radicales, en la cual
conformismo, el temor a perder sus aisladas contándose a si mis-mas,
persisten las amenazas que
canonjias y ese puñado de lectores cuyo acoplamiento en el coro dirigido
1
aterrorizaron
durante varias dé~adas
fieles que conocen en cocteles y por Hugo Valdés es capaz de cantar
a los individuos de todas las naciones
conferencias; a los miembros de la realidad de una urbe monstruosa.
la clase media y baja los motiva el Es, quizá, también la respuesta a y en la cual los problemas. que. se
discernian en el horizonte histónco
resentimiento de lo que no tienen pero 1 la eterna pregunta de icómo narrar
anhelan, lo que les parece imposible una ciudad? Es un mar de historias empiezan a volverse tangibles, las
alcanzar pero ven en manos de otros entremezcladas, cada una de las voces que buscan aclarar el futuro
todos los dias. Resentimiento es una cuales ilustra un aspecto doloroso o de la humanidad y persiguen crear
palabra que aparece con frecuencia en feliz de la condición humana, donde una conciencia de la crisis actual, se

SITIO

de la existencia

I

E

108

vuelven más necesarias. Una de estas
voces es la de Eduardo Subirats,
quien, en su obra La existencia sitiada,
se abocó a la tarea de hacer una de
las denuncias más radicales sobre la
situación actual del ser y el mundo
humanos.
Quizás parezca exagerado utilizar
el término "radical", si lo colocamos
entre pensadores tan agudos y rebeldes como Herbert Marcuse, Jean
Baudrillard o Gilles Lipovetsky, por
decir los más famosos. Pero creo
que es justificado utilizar este tér
mino si el lector considera que en
su exposición, Subirats arremete
· contra toda una tradición muy bien
resguardada en los cánones de la
, historiografia. Considerado esto,
la lectura del libro proporciona al
lector una denuncia constante de los
problemas que el ser humano viene
enfrentando desde principios del
siglo XX. Sin embargo, en el análisis
histórico mencionado, la denuncia
va mucho más allá de la situación
actual, remontándose al origen del
cristianismo, ypasando por la Colonia,
el Renacimiento y la Ilustración. Por
esta razón, aunque gana a veces
en profundidad, la crítica resulta
cansada y, en apariencia, un tanto
pesimista, pues en realidad se acerca
a una critica de toda la civilización
occidental. A ello hay que agregar
que la variedad de estilos (pues hace
uso del ensayo, pero intercalando
aforismos e, incluso, recurriendo a la
narración de sueños) y, por otro lado,
la estructura de la obra, impiden que
la dimensión histórica sea expuesta
con suficiente claridad. Dicho
tratamiento histórico se desenvuelve
intermitentemente entre los varios
capítulos que la componen, por lo
cual carece de cohesión; y, además,
debido al riesgo que por sí mismo
conlleva el género ensay1stico, hay
afirmaciones gratuitas por faltar
una exposición suficiente. En pocas
palabras, lo radical, en este caso, no
es sólo una virtud, sino también un
defecto.

No obstante, la obra de Subirats impide el pensamiento, porque es
no carece de importancia. Quizás, un medio en el que se desvirtúa la
su principal virtud, mas no la única, política o porque incentiva el con
es la denuncia sin miramientos de la sumismo. Sin embargo, aunque todo
situación actual. Como el mismo autor esto sea verdad, al tornarse un lu
señala, esta denuncia no puede evitar gar común en el discurso de los
ser todo lo terrortfica que en realidad intelectuales, pierde su sentido y se
es dicha situación yde ahí que busque vuelve un camino fácil para mostrar
ser visceral, desgarradora ypesimista una aparente inconformidad. Asi, el
en su diagnóstico aunque no en su espectáculo y los medios masivos de
proyección. Incluso, en esa referencia comunicación escapan a la critica
a una realidad concreta que es preciso profunda entre los subterfugios de
cambiar radica el sentido de mostrar una reflexión superficial.
un mundo fragmentado, disuelto yen 1
Eduardo Subirats no cae, sin
peligro. Subirats parece pensar que si embargo, en este juego de la denuncia
queremos transformar las condiciones sin compromisos. En cambio,
actuales, necesitamos alzar la voz para enfrenta el problema de desvehacer una descripción lo más cruda 1 lar el trasfondo de una sociedad
que sea posible. Por ello, refiriéndose fundada en el espectáculo. Para ello,
a los ensayos que componen el libro, revela cuáles son las consecuencias
dice: "Su mirada retrospectiva sobre directas del entorno mediático en
una realidad terrortfica es la condición la forma de percibir la realidad. El
de todo cambio futuro. Otro mundo sujeto, impactado por las imágenes
es posible."
del televisor y del Internet, capta
La critica, el pesimismo, la denun- el mundo tal como lo percibe a
cia, la crudeza, no son, pues, sino un través de estos medios, es decir,
momento que debemos cruzar y como imágenes discontinuas,
enfrentar, en vez de vivir negándolo y como pequeños corpúsculos de
entregándonos más a ese mundo que información, despersonalizados y desparece caerse a pedazos; un mundo contextualizados. Desde este punto
en crisis cuyo diagnóstico es hecho de vista, los hechos, las cosas, las
por Subirats en torno a tres grandes situaciones son demasiado reales yala
problemas y una multiplicidad de vez demasiado irreales. Como señala
situaciones, lo cual corresponde Subirats, somos espectadores de
a los cuatro capitulas del libro: imágenes hiperreales, como lo son las
"Espectáculo", "Violencia infinita", que encontramos en las trasmisiones
"Futuro sin pasado" y "Situaciones". de los conflictos bélicos, pero que
En el capitulo primero, Subirats a la vez responden a la irrealidad
aborda uno de los principales pro- de no estar situados en el lugar y
blemas de la sociedad actual: los en el sufrimiento de quienes viven
medios electrónicos de comunicación el acontecimiento. Es una realidad
como condición de la conciencia mediada por las pantallas, tanto para
alienada. Los individuos cada vez el piloto de combate, como para el
dependen más de la televisión y del espectador a miles de kilómetros
Internet, pero tras este aparente del lugar donde ocurre la batalla.
gusto por la distracción y el entre"Gasificación" es la metáfora acutenimiento, se esconden aspectos de ñada por Subirats para describir este
la profunda crisis del ser humano. estado de realidad irreal. Una conParece evidente que la televisión creción que se evapora y dispersa.
es un factor de alienación. Esto Pero esta gasificación no es accidental.
es algo que constantemente se ha Obedece al sistema bien programado
denunciado, ya fuera porque afecta del imperialismo capitalista que otorla formación de los niños, porque ga "un mundo feliz" de comodidad

109

�zón, Subirats recurre a este tema en
y entretenimiento, al precio de la realidad concreta a juzgar por la
diferentes apartados, haciendo de
irreflexión. "El espectáculo-escribe irrebatible evidencia histórica de
él una constante y un punto central
el autor- es el montaje a gran escala las grandes masacres del siglo XX
y principios del
La violencia 1 para el diagnóstico del colonialismo
de una ficción globalmente repre
occidental y de las consecuencias que
sentada corno sistema objetivo de "Es la expres1ún ulnma y radical del
de ello emergen, como, por ejemplo, la
la realidad." Objetividad gasificada, nihilismo moderno: la devastación a
gran escala, la muerte y el silencio." responsabilidad de los cientificos, la
debemos entender.
Esta pantalla del mundo, como su· De esta manera, plantea que el origen posibilidad del exterminio, el silencio,
la aniquilación de la memoria y de los
perficie donde, de acuerdo a la ale- de la violencia inhumana no es
goría de la caverna de Platón, obser- consecuencia de una natural lucha orígenes, etc.
En "Futuro sin pasado" continúa
vamos una realidad sombrta (en el 1 por el poder, como han querido
la
exposición
del colonialismo occidoble sentido de oscura y producto interpretar los pensadores y filó dental, pero esta vez desde el punto
de sombras), es la realidad fantasmal sofos de influencia empirista y poside vista del exterminio de la memoria.
en la que vivimos a comienzos del tivista. Una de las aportaciones de
Éste es un problema central para
tercer milenio de nuestra era. La Subirats consiste en no caer en la
el análisis de Eduardo Subirats. La
caverna de Platón se ha multiplicado tan generalizada consideración de
nada, tal como la expone este autor,
y miniaturizado, de modo que está que el ser humano es sólo relaciones
está asociada con el distanciamiento
al alcance de todos, en cualquier de poder y que ellas son las que
del ser; pero tal escisión se cumple
momento y en cualquier lugar (como determinan toda la historia. Si, estas
en
primer lugar como olvido de
lo vemos en los celulares, las laptop relaciones son las que han causado,
las raíces y del origen. Para él, este
y los televisores). Sólo que estos en parte, las grandes hecatombes,
olvido del propio ser no sólo se ha
dispositivos para la transmisión de la pero no sólo ellas. En el fondo está
manifestado en las guerras de coninformación no son tan iluminadores el predominio de una perspectiva 1
quista,
en la inquisición y demás
como se quisiera. Por sí misma, la nihilista, la cual proviene, según
formas bélicas, sino también en
información no es conocimiento, 1 el autor y muy cerca de Nietzsche,
el colonialismo industrial y en las
pero, en cambio, si es forma de desde los origenes del cristianismo.
Esta nada situada en el ser tiene instituciones que conforman nuestra
control. Un control que está ya implícultura, sobre todo los museos y
cito enla manera en que se nos provee corno expresión el afán colonizador de
las instituciones dedicadas a la
la realidad, forma gasificada y vacía. la civilización occidental. La destrucrestauración y la protección de los
Este vacío, como no ser, es uno de 1 ción del ser -entendiendo por "ser"
monumentos antiguos. Sin duda,
los tópicos centrales de La existencia la cultura, la sociedad, la memoria,
sitiada. Es el resultado nihilista, el las personas y en general todo lo que Subirats va al extremo cuando hace
estas impugnaciones; sin embargo,
dominio de la nada sobre el ser, que conforma al ser humano- fue llevada
el verdadero fondo de la cuestión
domina la mentalidad y las formas (y lo sigue siendo) hasta los lugares
compensa esta visión que parece
de organización y relación social más remotos de la Tierra, desde la
injustificada. El problema es en
en las sociedades y los individuos 1 Edad Media y las cruzadas, hasta la
realidad que los museos terminan
contemporáneos. Los medios de co- conquista y la deforestación a gran
por ser paliativos para mantener
municación cumplen una función escala de las tierras pertenecientes a
una memoria de la cual muy pocos
esencial en la expansión de esta nada, las tribus de aborigenes en el Ama
participan. Es decir, muestran unas
según lo expone a lo largo de los 1 zonas. Se trata de "la violencia como
raíces
que sólo llegan a captar el
ensayos que componen el libro. "Los medio de eliminación de memorias y
medios electrónicos de comunicación lenguas; de destrucción de cosmología interés como objetos curiosos de
un pasado desligado con nuestro
-dice Subirats- son instrumentos y formas de vida."
Sin embargo, la expresión más presente. En otras palabras, una
de la subversión nihilista del ser."
En el segundo capítulo, "Violencia 1 descarnada de esta cultura nihilista, memoria ficticia.
Otro factor reiterado en el libro,
infinita", el autor aborda algunas de colonialista y violenta, donde se llevó
es el lingüístico. A diferencia de la
las consecuencias de esta condición la nada a su mayor extremo, está
nihilista de la vida moderna. Si, como fechada en el transcurso de la Segunda 1 mayorta de los teóricos de la actua ·
lidad, Subirats se ha dado cuenta
escribe, "La nada se instala en el Guerra Mundial, en el año de 1945,
de que el estudio del lenguaje tiene
ser", la consecuencia inmediata que cuando el ejército y el gobierno de los
1
sus
limites en el mismo sistema
se nos presenta, según Subirats, es Estados Unidos tomaron la decisión
imperialista en el que vivimos, y de
la violencia. Pero, en este caso no se de lanzar las bombas atómicas en
trata de una posibilidad, sino de una Hiroshima y '\Jagasaki. Por esta ra, 1 ahi que advierta tanto como puede

_x?-

1

1

~ue los estudios semiológicos y
Entre dichos temas cabe destacar
lingüísticoshanterminadoporseruna la critica a la función del intelectual
forma más de escisión o, al menos, de en la sociedad. Este tema deberla
distractores. Desde el punto de vista ser tratado con más frecuencia, sin
histórico, el origen de esta tendencia embargo, se le pone menos atención
que ha venido ha cristalizar en el siglo de la que se debería. Por esta sola
XX se encuentra en la conquista y la 1 razón ya es relevante la crítica de
colonización cultural y lingüistica. Subirats, pero es relevante además
En el momento en que se obligó a por su profundidad. El autor destaca
los indios a olvidar su lengua, en ese varios aspectos de la condición del
momento desapareció su pasado intelectual en nuestros dias. En
como raiz profunda y legítima de su I prim~r lugar, hasta el siglo XIX y
existencia. Pero desaparece, no sólo la primera mitad del siglo XX, el
por la sustitución de una cultura por intelectual cumplia una función
otra, sino porque con ello la fuente social, en cuanto sostenla lo que
de esa memoria, el lenguaje, ha desa- Subirats llama "la unidad del conocí
· parecido. Por ello, la lengua es una miento y la soberanía". Es decir, un
forma de colonizar.
intelectual comprometido con el
Por otro lado, Subirats considera trabajo intelectual, pero también con
haciendo una análisis profundo d~ su aplicación a la dimensión ética
la modernidad, aunque un poco Ysocial de la vida humana. En este
parcial, que el descubrimiento del sentido dice: "La unidad de conocí
"yo" tal corno se ha concebido a miento y conciencia moral que la
partir del cogito cartesiano, es una 1 vertebraba [a la praxis intelectual]
continuación de la tradición cristiana se ha desmembrado en mil pedazos.
de división entre el cuerpo y el alma. El nuevo intelectual se llama profeEsta escisión permaneció hasta Kant sional, experto o especialista, y como
y ha continuado en nuestros dias tal reduce el campo de su respon
en la forma del individualismo y del sabilidad a una acción estrictamente
nihilismo posmodernos. Se trata de instrumental, sumisa a la vigilancia
un "yo" aislado, ajeno a los sentidos ~orporativa u obediente a la disciplina
y a la realidad comunitaria que lo mstrumental."
c~nstituye. Por eso mismo es un "yo"
Por otro lado, hace una observación
sm memoria, sin contacto real con el a la que deberian poner mucha atenser y los ortgenes del hombre, pues sus ción los académicos. Consiste en la
horizontes se acaban donde termina ya mencionada acentuación del punel·ego.
to de vista lingüistico y semiótico
El último capítulo, titulado "Situa- que predomina en la mayoría de las
ciones", consiste en la exposición escuelas y que Subirats reitera a cada
de distintos aspectos de la crisis momento aunque sin explicar teórisocial de nuestros tiempos. Son camente. "Cuando ya no hay nada
tratados diferentes temas, teniendo que decir -escribe irónicamentecomo fundamento algunos de los o no puede o no quiere decirse nada'
conceptos ya planteados con ante- lo mejor es hablar del lenguaje."
'
rioridad. Se aborda la condición de
Un rasgo más de la actitud de los
individualización, el peligro nuclear, intelectuales es, como bien señala,
la _fal_sa noción de progreso, el origen su carácter apolítico; sin embargo,
cnsuano de la nada, la situación de q~~ás lo más innovador de su expolos intelectuales y del arte (al cual s1c1ón consiste en la metáfora del
dedica un buen número de páginas intelectual como un exiliado. Esta
en diferentes partes del libro), la hermenéutica del exilio surge de la
responsabilidad del cient1fico, el lectura erudita de textos tan disímiles
socialismo y la noción de esperanza. como lo son la Biblia y El retablo de

L_
110

lll

las maravillas de Cervantes. Según
Subirats, el intelectual -el verdadero
intelectual- es un exiliado entre
exiliados, pues lo que él ve muy pocos
lo pueden compartir, debido a la
condición alienada.
En los últimos apartados, el tono
de la exposición comienza a cam
biar, del aparente pesimismo que
caracteriza la mayor parte del libro
a una perspectiva de esperanza que,
aunque remota por la dificultad de
los cambios que implica, es real. Se
trata, como indica el autor, no de una
esperanza en el sentido cristiano de
espera pasiva, sino de una esperanza
que se o~gina en la propia voluntad
Yacción. Estas últimas deberán tener
por finalidad la unificación del ser en
el sentido de la unidad de la totalidad
que constituye al ser humano y que lo
restituye a sus origenes. Corno lo deja
entrever Subirats, esta visión parece,
en o~asiones, cercana al misticismo y
a la idea rousseauniana de una felici
dad primordial. De cualquier modo,
hay que destacar la relevancia del
concepto de memoria manejada por
el autor, y el lugar que le da al arte
en este reencuentro de la naturaleza
humana. Por ello dice: "La poesía es la
memoria del origen del ser".
En síntesis, La existencia sitiada es
el diagnóstico del ser humano en los
principios del siglo XXI; diagnóstico
que, como el titulo lo indica, muestra
una condición enajenada del hombre
ante los problemas que distorsionan la
realidad, coartando, así, su soberanía
y su libertad. Es por ello que se trata
de una existencia sitiada, es decir,
cercada, que apenas resiste los últi
mos embates de una conciencia
irreflexiva y de un poder que, bajo la
amenaza ecológica, nuclear, genética
e informativa, dispone de los medios
para acabar con este mundo. Sin ernbargo, advierte Eduardo Subirats
'
"otro mundo es posible".

Tirso Meddlín

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1

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1

�AUTORES

AUTORES

Tiene 88 años. Como él dice, su
única actividad es vivir plenamente.

JOSÉ EMILIO AMORES

(Ciudad de México, 1979)
Poeta, ensayista y traductor. Ha publicado Oficios de
ciega pertenencia (1999, Premio Nacional de Poesía Joven
Elías Nandino) y Comunión (2002). Junto con Ernesto
Lumbreras realizó la muestra crítica El manantial latente.
Poesía mexicana desde el ahora (1986-2002), publicada en
2002. Fue becario de la Fundación para las Letras
Mexicanas, en el área de ensayo.

HERMÁM BRAVO VAREU.

(Monterrey, 1972).
Poeta. Ha publicado El efecto (2006) y El filo de la playa
(en imprenta). Fue becatia del Centro de Escritores
de Nuevo León en 2006. Se ha desempeñado como
periodista y conductora de noticias para canales de
televisión locales y nacionales, y como catedrática de
literatura y lengua inglesa. Dedica la mayor parte de su
tiempo a la poesia.

CABRIEU. C:AMTÚ WESTEMDARP

ADOLFOC:ASTA~ÓM (México, 1952). Traductor y editor.
Trabajó como editor en el Fondo de Cultura Económica.
Ha publicado La campana y el tiempo (poemas 1973-2003). Se
desempeña como investigador en el Colegio de México
y en la UNAM. Es miembro de la Academia Mexicana
dela Lengua desde 2004. Ha sido investido con la orden
de Caballero de las Artes y de las Letras, por parte del
gobierno de la República Francesa.

(Ciudad de México, 1972). Poeta.
Cofundadora del colectivo MotinPoeta y editora de
El billar de Lucrecia. Premio Nacional de Literatura
Gilberto Owen 2000. Ha publicado, entre otros, Soma
(2003) y Apuntes para sobrevivir al aire (2005). Preparó,
junto aJ ulián Herbert y León Plascencia Ñol, el volumen
El decir y el vértigo. Panorama de la poesía hispanoamericana
reciente, 1965-1979 (2005).
ROC:io C:ERÓM

C:ATALIMADOMOSO (Santiago, Chile, 1973). Es periodista

de profesión, pero también se ha dedicado a dar clases
de literatura y estética. Formó parte de una compañía
de teatro de marionetas y sombras. Actualmente radica
en Bastan, donde realiza un doctorado en Literatura.

Berlin. Desde 1988 es profesor titular de tiempo completo
enla Facultad de Filosofía y Letras, enla licenciatura y
el posgrado, de la UNAM. Ha recibido el Premio Universidad Nacional ala Docencia (México, 1997), Premio Pío
Jararnillo Alvarado (FLACSO-Quito, 2004) y Premio
Libertador al Pensamiento Crítico (Caracas, 2007).

(Monterrey, 1983). Es egresado de la
licenciatura en filosofía de la Facultad de Filosofía y
Letras de la UANL Sus áreas de interés y estudio son
la teoría del conocimiento, la estética, la epistemología
y la problemática de la filosofía como disciplina.
TIRSO MEDELLiM

(Rivera, Uruguay, 1952) Poeta,
ensayista, y crítico. Radica en México desde 1979.
Ha publicado los poemarios Manto, Alegria! (1997,
Premio Nacional de Poesía Aguascalientes), Razón de
amor y acto de fe (2001) y ~uerencia, gracia y otros poemas
(2003), y los libros de ensayos Una cierra mirada (1998)
y Trata de no ser constructor de ruinas (2003). Preparó, con
Ernesto Lumbreras, la Antologia de poesía hispanoamericana
EDUARDO MIW

Artista plástico multidisciplinario.
Cofundador de Beau Geste Press y del Grupo
Proceso Pentágono. Ha sido curador de varias exposiciones internacionales. Imparte seminarios sobre
experimentación, gestión y promoción cultural y sobre la
administración profesional del artista. Es autor del libro
El arte de vivir del arte. Ha recibido el Premio Femirama
para Píntura, de Argentina; el Premio Perpetua, del Reino
Unido; el Guggenheim, de Estados Unidos, entre otros.
Actualmente, atiende las relaciones internacionales de
Televisión América Latina en Sao Paulo.

FELIPE EHREMBERC:

RODRIC:O FRESÁM

(Buenos Aires, 1963). Es autor de

Historia argentina, Vidas de santos, Trabajos manuales,
Esperanto, La velocidad de las cosas y Mantra. Es también
editor de La geometría del amor, antología de relatos
de J ohn Cheever. Ha traducido a Denis J ohnson.
Actualmente prepara una edición anotada de las Lyrics
de Bob Dylan.
MÓMIC:A C:UTIÉRREZ Editora,

curadora y promotora de
arte. Ha publicado entrevistas en diferentes medios
dentro y fuera de México, los proyectos que realiza
como curadora de arte contemporáneo buscan establecer un diálogo entre artistas jóvenes con generaciones
ya consolidadas.
(Monterrey, 1961). Cronista y narrador. Ha publicado Guerreros y otros marginales, Laredo
song, Crónica sera y La dama sonámbula (en prensa). Ha
recibido el Premio Nuevo León de Literatura 2006 en el
género de cuento. Es activista en el campo del vih/sida y
losderechosdelasminoríassexuales. Esautorde"Crónica
sera", columna mensual en el periódico La Jornada.

(Riobamba, Ecuador, 1941).
Filósofo, esctitor e investigador. Obtuvo el título de
magíster artium en filosofía en la Freie Universitat

aoLiVAR EC:HEVERRÍA

112

EDUARDO SUBIRATS (Barcelona, 1947). Filósofo. Estudió

_presente.
EDUARDO AMTOMIO PARRA

(León, 1965). Narrador y
ensayista. Colabora en diferentes periódicos y revistas
del país. Ha escrito los libros de cuentos El rio, el pozo
y otras fronteras, Los límites de la noche y Tierra de nadie.
Por el relato breve Nadie los vio salir ganó el Premio
de Cuento Juan Rulfo 2000. Fue becario de la John
Simon Guggenheim Memorial Foundation en 2001 y
del Sistema Nacional de Creadores de Arte.

(Quito, 1944). Su libro de relatos Bajo el
mismo extraño cielo (Bogotá, Círculo de lectores), mereció
el Premio Nacional de Literatura 1979. Su novela Sueño de
Lobos también ganó ese premio y fue declarada "El mejor
libro del año" en 1986. Dirigió la revista cultural Palabra
Suelta. Su novela Ciudad de invierno ya ha alcanzado veinte
ediciones, y La madriguera fue distinguida con el Premio
Joaquín Gallegos Lara 2004 a la mejor novela.

(México, D.F., 1981). Es licenciada
en ciencia política por el ITESM. Es editorialista del
periódico El Norte desde 1998 y becaria del Centro
de Escritores de Nuevo León. Fue directora editorial
del periódico estudiantil Mientras tanto y de la revista
feminista Violeta. Ha trabajado desde organizaciones
ciudadanas en la defensa de los derechos humanos.

C:IPRIAM v ÁLCAM (Rumania, 1973). Es doctor en filosofía

XIMEMA PEREDO

(Medellín, Colombia,
1982). Estudió literatura en la Universidad de los
Andes. Ha publicado La musa crítica. Teoría literaria de
Alfonso Reyes (Fondo de Cultura Económica), en Lettres
franraises, en la Gaceta del Fondo de Cultura Económica filial
Colombia y en diarios y revistas de su país y del exterior.
Es investigador literario en el Instituto Caro y Cuervo
con sede en Bogotá.

ILIMC:A ILIAM

C:RISTIMA RIVERA-CARU Es autora de Desconocer, La más

Julio Cortázar y la novela europea.

mía, La guerra no importa, Nadie me verá llorar, La cresta de
Ilión, Ningún reloj cuenta esto y Lo anterior. Su obra se ha
hecho acreedora al Premio NacionalJosé Rubén Romero
(2000) y el Premio Sor Juana Inés de la Cruz (2001).
Es maestra del ITESM campus ciudad de México.

(Rumania, 1972). Ensayista y traductora.
Ha recibido varios premios de traducción en Rumania.
En 2001 fue profesora invitada por la UANL Tradujo
Rayuela, de Julio Cortázar, autor sobre el cual ha
elaborado su tesis de doctorado en literatura comparada

mexicana de la Colonia y literatura brasileña. Fue
agregado cultural en la embajada mexicana en Brasil.
Uno de sus temas de estudio es la Arcadia mexicana en
el siglo XVIII y su equivalente en Brasil. Actualmente
es catedrático en la Facultad de Filosofía y Letras de
laUNAM.

filosofía en Barcelona, Berlín y París. Actualmente es
profesor en New York University. Entre sus ensayos
destacan Culturas Virtuales (2001), Una última visión del
Paraíso (2001, 2004), Memoria y exilio (2003), Viaje al fin del
Paraíso.Un ensayo sobre América Latina (2005), La existencia
sitiada (2006) y Las estrategias del espectáculo (2007).

SEBASTIÁM PIMEDA BUITRAC:O

JOAOUiM HURTADO

JORC:E RUEDAS DE u. SERMA Es especialista en literatura

ABDÓM UBIDIA

con una tesis sobre Nietzsche, y realiza un segundo
doctorado acerca de E. M. Ciaran en la École Pratique
des Hautes Études, en París. Autor de varios libros que
lo han hecho acreedor de becas y premios en su área.

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Aclaración de dudas y pedidos de números anteriores al (81) 8329 4111.

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PERIÓDICO DE LA

UANL /

vidauni@seyc.uanl.mx

CONSEJO PARA LA CULTURA Y LAS ARTES DE NUEVO LEON

es el lugar donde respiro,
trabaJo, como, duermo y vivo

donde también escribo

CIENCIA UANL

es la región universal

Revista de divulgación científica y tecnológica
de la Universidad Autónoma de Nuevo León

~E t:o , E,c •1re-, Jóver~ r il Nortr de ~éx,o y~,· 1e E&lt;tad0$' 'Jo,
voces convergentes en i s. •

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La región universal

F g y 10 de agosto de 2r~1
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N1

�ISSN

1170-2191

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Barrera Enderle, Víctor, 1972-, Director Editorial</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Alfonso Reyes</name>
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        <name>Entrevista con Mónica Gutiérrez</name>
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                    <text>��Es el tiempo de colaborar con tu universidad.

s. ..

Contamos contigo.

I

EX•A•

UANL

Red de

,.--

Benefactores
de la UANL

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- ,•

�De The reasons of the arsonist: essays on self-translationl
De Las razones de la incendiaria: ensayos sobre la

autotraducción /
presentan este trabajo de traducción
inversa en donde la narradora mexicana escribe
con su ~~gunda lengua, el inglés, para ser traducida
por la poeta estadounidense, en español.
Una obra gigantesca convertida en tábula rasa /
(Traducido por
)
Divertinventos (Segunda entrega) /
Alma Cibdad /

ANATOMÍA. DE LA CRÍTICA.

NO HAYTAL LUGAR: Madrugada de jueves

DE ARTES Y ESPEJISMOS
Anti-avant-garde /
, filósofo
barcelonés, reahza cuatro críticas a las vanguardias
estéticas en tiempos de la globahzación.

José Antonio González Trevi.llo
Secretario General:
Jesfls Ánccr Rodnguez

Secretario de Extensión y Cultura:
Rogclio Villarreal Elizondo

PINTAR LA MUERTE.
SOBRE ALCUNAS PINTURAS
DE OMAR SÁNCHEZ
EL CADAVER COMO ELEMENTO
VITAL, LA ESTÉTICA DEL MORBO,
SOM ALCUMOS DE LOS TÓPICOS
QUE AMALIZA ERICK V ÁZOUEZ EM
LA OBRA DE ESTE PIMTOR. / 74

Director de Publicaciones:
CclsojostGanaActW

ÁMI""/ 6UO IOBRI TELA
ISOXfOOCM

Director Editorial:
Vfctor Bantra Endcrlc
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Raül Rangel Frias
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MISCELÁNEA.

ANDAR A. LA REDONDA.

DIRECTORIO
Rector:

Un par de reflexiones en tomo a la situación actual
de las publicaciones culturales:
Algunas palabras sobre el devenir de las revistas culturales/

Variaciones entre circulas y prismas: Revistas universitarias
y revistas independientes/

CONSEJO EDITORIAL
Carmen Alardtn.Jost Emilio Amores.
Carlos Arredondo, Miguel Covarrubias,
Margariro Cu81ar, Roberto Escamilla,
Jorge Garcia Murillo,Jost Maria Infante.
Humbmo Martlnez, Alfonso Rangcl
Guerra y Humbcno Salazar

DirecciOn de Publicaciones de la
Univen.idad AutOnomade Nuevo uOn
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Tdtfonos: 83 29 4111y832940 95.
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de tt.scrva 04-2001-103109500000-102
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en m.mi.tc. r lcms no responde
por originales y colaboraciones no

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del autor. Dirttclones electrónicas:
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publicaciones@seyc.uanlmx

Me gustan las polémicas de ideas, no las rencillas por un
lugar bajo el sol/
entrevista a
la crítica literaria
con motivo de
la publicación de su más reciente libro: Escritos sobre
literatura argentina.

COMTIHUIDAD 11 / CARÑM SOBRE PAPEL/ '3 X 31 CM

Poanas /

EJERC
DUCCION:
MI N

Cultura y sociedad en el siglo XXI/ La tradición de
Occidente se fundamenta en la existencia de la
tentación.
enumera las
tentaciones que acechan al siglo XXI.

Pita Amor: del paraíso al infierno/

Somos pasado /

De la santa y su automitología/

CABALLERÍA.

Clásicos en la Universidad/
RAÚL OLVERA MIJARES
REFLEXIONA SOBRE EL CARÁCTER
DE "ESCRITURA DE SECUMDA
MAMO" DADO A LA TRADUCCIÓN
LITERARIA, PÉMDULO QUE OSCILA
EMTRE EL SICMIFICADO LITERAL Y
LA IMTEMCIÓM ESTÉTICA / 8

TOBOSO

Acerca del cuento y del cuentista /

BIBLIOCLIPS: La vida en cuadros

La brevedad elocuente/
IETRASALMARGEN:Delajue,za,elmúsculoyotrosconceptos "literarios"/

Carta auna poeta griega /

CONTINUIDAD I / CARBÓN SOBRE PAPEL
30X41CM

�POESIA

POESIA

Poemas

De hormiga sobre la sílaba,

EDUARDO MILÁN

Eso mantiene la dignidad en píe de guerra,
La dignidad garza.
Macrológícamente el macró
Del mundo pastorea el neón, la economía,
La va siguiendo, se le cruza, le cuenta el fajo.
La maquila ronda la aurora,

CíRCULO CIRQUERO, vueltas

Se diría que hay un plan de amanecer-maquila.

Que darnos en el aire para caer en lo mismo.
Cansa parecerse a un suceder afuera,
Noria presente sin historia a cuestas,
Ánsar, cansa el rendido azar
Cuando debo decir azar rendido,
Demasiado arrastre, cola de ruina que surca.
Esta certeza de la vuelta que no es
Pérdida que se redime en "vuelvo a decirte"
Ni el retorno del vencido al que inclinaron.
La carpa es un cansancio desde arriba,

Un toldo que protege a sus tolditos, ala
Vuelta del brazo sobre sí.
Se despliega un papiro para abajo
Ante la revolución, mirada atenta:
Mícrológícamente el trabajo

1

1

•

�POESI.A

POESf.A

Gran destinataria de la lírica, estás?
Interrogante que se quedó sola,
Huérfana de arranque cuando cantó el gallo-

Alú está el día que empieza sin motor:
Aurora sin lpor qué? lpor qué?Bombilla de luz sin terminar, en fin,
Ojo gigante para ver a Gulliver.
CARACOL ESTAS?

Alú no es lo mismo que aquí,

Caracol estás alú?

Caracol arrojado, hola, bien también

Blindado de habla dime.

tQué vienes a decir, tú?

Cerradura que me hiciste mal,

Arrojado del tiempo.

Oreja en el sur de gran prestigio,
Cortada por hombre pintor en un ataque

Arrojo palabras al abismo, acércate,

De Van Gogh, de hambre, de otro, qué decir

Palos, latas, piedras

Cortarse la oreja, qué quiere

Al silencio que finge que no es evidente

Cortarse sino afuera,

Hay que arroparlo,

Cortarse afuera el cortejo.

Silencio pobre, silencio rico,

Todas están del otro lado

Silencio puesto ahí para que desaparezca el tango,

Adonde nunca llego.

SE ARROPAN ABISMOS con palabras, claro,

Interrogante para quien te piensa,

EL PRODUCTO SE OFRECE en voz baja.

Para quien te piensa en secreto,
Orilla de arroyo para mi murmullo

Un día cruzó un caballo hacia acá desde alú,

Que quiere recomenzar allá, fondo de libélulas,

Anca en el Renacimiento, cabeza en el Barroco,

Origen del trompo, desde el pre-,

Un pinto a dos tiempos, descreído,

Algo que dé pie que voy de nuevo,

Sin jinete. El humano no pasa,

Revestido de pelo de lenguaje.

Poil&lt;a de zapatones alrededor de Brasil,

Estreno tordillo, antes tordo.

Cita obligada con el tumbado de Eliot,

Amada, estás alú?

El humano no, el fénix no baja.

�\
'

1

\/
//

ominios contiguos en un
mismo territorio, distin-tos tan sólo por el parce-lar al que tiende la civilización
occidental, la traducción y la escri-tura se han complementado desde
antiguo. Al ser obra de otra obra,
casi remozamiento o ampliación de
un edificio, la labor de verter un tex-to a una lengua, en la que no fue pri-mitivamente compuesto, nos parece
como de segunda mano.

D

Ocioso seria defender la posición contraria. En efecto,
dados nuestros conceptos de "autoría", "lengua
original" y "propiedad intelectual", el traductor
será siempre una suerte de escritor -puesto que
escribe- aunque de segundo orden -pues no
trabaja sobre sus propias ideas sino sobre ideas ajenas.
Bastaría echar una ojeada a la hlstoria temprana
de nuestra propia tradición -como a la de otras
civilizaciones- para percatarse que dicho estado
de cosas no ha sido siempre el mismo. Comencemos
con el concepto de autor. Como se sabe, toda forma
épica en sus orígenes es fruto de la acumulación en
el tiempo del esfuerzo de varias mentes. Es el caso
de los poemas homéricos que la tradición atribuye a
un solo autor, aunque un análisis detenido revelaría
varios-al menos dos, si se quiere ser prudente, uno
para la Ilíada y otro para la Odisea.
Otro tanto sucede con la idea de una lengua
original. la colección de cuentos y apólogos que

'11:"l;, 1•

1

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•

IJ' t 11'

,I! ,

circula, en una de las tantas versiones, bajo el
titulo de Calilay Dimna traspasó indistintamente las
fronteras del sánscrito, el persa, el árabe, el griego,
el latín, el francés, el inglés hasta alcanzar, desde
varias de ellas y en distintas épocas, el español.
Desde luego, en estos ejemplos los conceptos de
traducción y adaptación están inextricablemente
ligados.
De la propiedad intelectual ni hablar. Es una
noción bastante reciente que dificilmente rebasaría
la Edad Moderna. Se entiende que, a causa de
todos los juicios de plagio, regalías, privilegios
de impresión y demás tecnicismos de nuestros
tiempos, como autor intelectual de una obra
hay que mantenerse al día sobre estos ternas, si
no quiere uno que los editores le escatimen los
derechos.
lEn dónde radica, pues, el carácter de segunda
mano de la traducción? Intentaré responder esta
pregunta desde el punto de vista de un escritor que
debe mucho a sus afanes en la traducción.
Antes incluso de componer obras propias, había
iniciado ya mis primeros intentos de versiones.
El instrumento de trabajo fue el inglés; el objeto
de mi atención, los entonces incipientes juguetes
electrónicos. El resultado era exacto aunque al
mismo tiempo críptico. Nadie más que yo, su autor,
podía tener las claves o el tiempo para entender
aquel galimatías.
Pasaron los años. Abordé el estudio del francés
'
si bien no pude liberarme del todo de ese apego a la
letra de la lengua original. Fue tiempo después con
un texto en alemán sobre la aparición del caballo
-me parece que de Herder- cuando ocurrió el
pequeño milagro.
El texto me producía una emoción peculiar: per~
cibía los empeños por revivir el espíritu de las len~

�idioma. Ver la luz, dar a luz, eso recuerda la mayéutica
socrática. Así como los discipulos del maestro no
repetían sin más sus ideas sino las parían solos, así
el traductor da origen a un texto nuevo. Su labor es
creadora en el sentido más estricto del térnúno. El
resto son meros formalismos jurídicos.
He aquí una obra del poeta oriundo de Setainíai,
Lituania (Sztejeníe en polaco), intitulado Biedny poeta,
escrito en Varsovia en 1944:

guas clásicas -por entonces tenía ya nociones de latin
y algo de griego-, la sintaxis y el vocabulario algo
anticuados en lengua tudesca -para usar un arcaísmo,
ahora que tudesco, originalmente alemán, tiene una
connotación más bien negativa-y, en fin, esa peculiar
combinación de estos y otros elementos que volvian el
fragmento hermoso, sonoro, curiosamente cuajado.
¿Cómo imitar o reproducir no la letra sino el espíritu
y hacerlo lo más cercanamente a la formulación del
original? Desde entonces me di cuenta que existe algo
intuitivo, anterior a la redacción del nuevo texto, que
indica el rumbo e incluso adelanta el resultado final.
Por supuesto, esa intuición en torno al carácter
general del texto inédito no es gratuita; está basada
en el acervo total del traductor -su dominio del
español, su sensibilidad literaria, su impulso creador,
su conocimiento profundo de la lengua original y
tantas otras cosas.
Traducir literatura exige, sin lugar a dudas, una
increíble passive competence sobre la lengua fuente,
aunque también sobre la lengua objeto. Si no se
conocen los diversos moldes históricos que ha asumido
el español, ¿cómo es posible tener esas intuiciones
sobre estructuras, tonos y finalidades en la lengua a
la que pretende verterse?
Asu vez, el idioma original debe procurar conocer~
se a cabalidad. La lectura -en oposición a la escritu~
ra- en tanto que elemento pasivo es conditio sine qua
non para cualquier especie de traducción. En otras
palabras, no es posible convertirse en un buen tra~
ductor de literatura sin antes haber sido un buen lector
de literatura. De entrada, dicha disposición pasiva es
imprescindible, pues es el único medio de procurarse
esa otra disposición activa para escribir.
Leer, en vistas a la traducción de un texto, es ir
desarrollando en la mente estructuras paralelas y
efectivas, cuyo único limite debe ser la expresividad.
Los vasos comunicantes entre creatio ex nihilo -por así
decirlo- y creatio ex creato son infinitos. Los intentos
en uno y otro campo se perfeccionan entre sí. Tan
importante es para el traductor que intente de vez
en cuando componer textos originales, como para el
escritor entregarse al ejercicio de la traducción.
Ensayando versiones a partir del polaco -una
lengua en cuyo conocimiento me hace falta aún
profundizar- sobre textos poéticos compuestos por
Czeslaw Milosz, me queda claro el desvelanúento
que significa buscar que una obra vea la luz en otro

POETAPOBRE

El primer impulso es el canto,
voz liberada que llena montañas y valles.
El primer impulso es el regocijo,
aunque ése permanece vedado.
A medida que los años cambian la sangre
y un millar de sistemas planetarios nace y muere en mi
(carne,
me quedo ahí sentado, poeta astuto y molesto,
con los ojos enrojecidos de rabia,
blandiendo en la mano la pluma
tramo venganza.

Cuando bajo la pluma, ésta echa ramas y hojas,
[cuajándose de flor,
el aroma de ese árbol es impúdico, pues ahí, en el suelo
(de verdad
no crecen tales árboles y seria una afrenta
para la humanidad doliente percibir el aroma de ese
[árbol.
Algunos se refugian en la desesperación, la cual es
(exquisita
como un tabaco vigoroso, como un vaso de aguardiente
(bebido en la hora de la perdición.
Otros abrigan una loca esperanza, de color rosado,
como un sueño erótico.
Otros más conocen la paz del culto a la patria,
que puede prolongarse largo tiempo,
incluso más de lo que se prolonga el siglo diecinueve.
A mi, empero, se me ha otorgado la esperanza del
[cinico,
pues desde que abrt los ojos no vi sino quemazones y
[masacres,
sino infamias, humillaciones y ridiculos bochornos de
(buscapleitos.

10

Se me ha otorgado la esperanza de vengarme contra los
[demás y contra mi mismo.
Pues soy aquel que tuvo el conocimiento y,
sin embargo, no supo sacar provecho alguno.

Others have the hope of fools, rosy as erotic dreams.
Stíll others find peace in the idolatry of country,
which can last for a long time,
although little longer than the nineteenth century lasts.

Los dos momentos a los que se hacía alusión, ese que
podemos caracterizar como el de la letra (el instructivo
del juguete) y el otro, el del espíritu (texto sobre el
caballo) llegan a una extraña síntesis en estos poemas
del polaco que estoy preparando, auxiliado por la
versión al inglés del propio autor, versión de la que se
apartan en algunos puntos nús intentos, sobre todo
en las formulaciones.
Se trata de un péndulo que debe oscilar entre dos
polos: el significado literal y la intención estética. El
péndulo no puede inclinarse demasiado hacia ninguno
de ellos; eso provocaría el rompimiento del equilibro
y el consiguiente colapso del sistema.
Privilegiar el significado literal parecería inclinarse
hacia la lengua fuente, lo que sin remedio conduce
a la violencia contra la lengua objeto. Optar por la
intención estética, por otro lado, parecería favorecer a
la lengua objeto en detrimento de la lengua fuente.

But to me a cynical hope is given,
for since I opened my eyes I have seen only the glow of
(fires, massacres,
only injustíce, humiliation, and the laughable shame
[of braggarts.
To me is given the hope of revenge on others and on
[myself,
for I was he who knew
and took from it no profit for myself.

El péndulo debe mantenerse en el justo medio, in
medio virtus, como afirma el viejo adagio aristotélico.
No estaría de más comparar las versiones polaca e
inglesa del poema de Milosz. Podrá observarse que el
castellano, admitiendo un hipérbaton más libre que
el anglosajón, tiende a amoldarse mejor al original,
produciendo una música nueva y un temple de ánimo
diversamente matizado, ajeno a toda grandilocuencia,
melancólico, reservado, punzante, más acorde con lo
que se conoce como "el alma eslava". Pasemos la vista
y prestemos oído a uno de los usos más extremos del
alfabeto latino con ciertos resabios góticos.

THE POOR POET

The first movement is singing,
a free voice, filling mountains and valleys.
The first movement is joy,
but it is taken away.

BIEDMY POETA

And now that the years have transformed my blood
and thousands of planetary systems haven been born
[and died in my flesh,
I sit, a sly and angry poet
with malevolently squinted eyes,
and, weighing a pen in my hand
I plot revenge.

Pierwszy ruch jest spiewanie,
swobodny glos napelniajl\_cy góry i doliny.
Pierwszy ruch jest radosé,
ale ona zostaje odj~ta.
I kiedy lata odmienily krew,
a tysil\_c systemów planetarnych urodzifo si~ i zgaslo
[w ciele,
siedz~, poeta podst~pny i gniewny,
z przymruzonymi zlosliwie oczami,
i waZl\_c w clloni pióro
obmyslam zemst~.

I poise the pen and it puts forth twigs and leaves, it is
[covered with blossoms
and the scent of that tree is impudent, for there, on the
[real earth,
such trees do not grow, and like an insult
to suffering humanity is the scent of that tree.

Stawiam pióro, i puszcza p~dy i liscie, okrywa si~
[kwiatem,
a zapach tego drzewa jest bezwstydny, bo tam, na
[realnej ziemi
takie drzewa nie rosnl\_ i jest jak zniewaga

Sorne take refuge in despair, which is sweet
like a strong tobacco, like a glass of vodka drunk in the
(hour of annihilation.

11

�wyrzll_dzona cierpill_cym ludziom zapach lego drzewa.

Borges, Cortázar y Cabrera Infante- fueron grandes
traductores.Traducir es una de las formas más eficaces y
más nobles de apropiarse de un estilo o, casi siempre, de
varios estilos ajenos. Noble, porque así se ha desarrollado
en la historia de todas las tradiciones literarias. Aquí, de
nueva cuenta, las nociones de traducción, adaptación y
plagio, se vuelven borrosas.
Seria de desear que no sólo los nombres de estos
autores fueran famosos sino también los de aquellos
que, sin haber publicado obra propia, han realizado
proezas igualmente notables en el terreno de la traducción. Discriminar entre escritores mayores y
menores -entre estos últimos se cuentan también
los periodistas culturales, los dramaturgos y los
novelistas de ciencia ficción, horror, literatura gay y
otros subgéneros- es manifiestamente absurdo.
Es imponderable el valor que dentro de cada cultura
tienen las traducciones. Inútil sería abundar más.
Escritores y traductores son seres hechos de la misma
estofa y deberían de fecundarse mutuamente. Pido
perdón, en el Hades, a la sombra de Allonso Reyes, autor
de un ensayo imprescindible, De la traducción (1931-4!),
quien escribiera en otro lugar -El deslinde (1944) para
ser exactos- que existen formas de literatura ancilar
(del latin ancilla, esclava, sierva). El mismo Reyes, quien
nos legara traducciones memorables como la de El
hombre que fue Jueves (1962) de Chesterton, sostuvo en su
día esta visión jerárquica de los géneros literarios.
Adiferencia de algunos de mis colegas escritores-sobre todo en estos tiempos que corren de figurar entre
las primeras filas y alcanzar la fama- no siento que los
espontáneos empeños que realizo en la traducción sean
ocupaciones ligeras, meros pasatiempos. Al contrario,
no podría entender mi estilo ni mis preferencias literarias sin mi tarea como traductor. La traducción me
ha abierto ámbitos insospechados, haciéndome conocer con lupa a ciertos autores entrañables, como
Thomas Mann, Franz Kafka, Peter Handke, Thomas
Bernhard, James J oyce, Henry James, Albert Camus,
!talo Cal vino, Séneca, Cicerón, Aristófanes.
No quito el dedo del renglón: traducir debería ser
asignatura obligada para todos los que pretenden
ser autores; asi como leer y escribir, para quienes
intenten ganarse la vida en este arduo y las más de las
veces mal retribuido oficio de la traducción. Verter un
texto y hacerlo bien, cualquiera que sea la perspectiva
adoptada, es una forma de escritura, tan respetable
como la que más l'Ol

Jedni chronill_ si~ w rozpacz, która jesl s!odka
jale mocny tytorí, jak szklanka wódki wypita w godzine
[zatraty.
lnni majll_ nadziej~ g!upich, rózowll_jak erotyczny sen.
Jeszcze inni znajdujll_ spokój w balwochwalstwie ojczyzny,
które moze trwaé d!ugo,
chociaz niewiele d!uzej, niz trwajeszcze dziewi~tnasty
[wiek.
Ale mnie dana jesl nadzieja cyniczna,
bo odkll_d otworzy!em oczy, nie wiedzia!em nic prócz
[!un i rzezi,
prócz krzywdy, ponizenia i smiesznej haríby
[pysza!ków.
Dana mi jesl nadzieja zemsty na innych i na sobie
[samym,
gdyz bylem tym, który wiedzial
i zadnej z lego dla siebie nie czerpal korzysci.

/Son estas piezas la misma obra o tres obras distintas?
Es ésta cuestión tan sutil como los conceptos de
"especie" e "individuo" en la biología contemporánea.
Antes de los últimos desarrollos de la genética,
cada uno de nosotros -al igual que cada uno de los
poemas- podiamos considerarnos individuos de
una misma especie. Hoy en día, sin embargo, más que
individuos somos células de un solo hamo sapiens.
Conforme a este enfoque evolutivo, las tres piezas
son células del mismo poema.Tal es, por otra parte, la
visión que venimos sosteniendo tradicionalmente en
literatura -una disciplina en la que parece estamos
muy adelantados. Es grande con toda la tentación
de ver en estas tres obras no células sino individuos
autónomos. Con qué visión quedarse es prerrogativa
de cada cual. Aunque si prestamos oídos a nuestra
sensibilidad y no a nuestra mente -ial diablo con la
biología contemporánea!-, las traducciones tienden
a mostrarse como obras auténticamente origínales,
coleantes individuos.
Verter un poema no sólo es un logro en sí mismo sino
algo que está ordenado a otra cosa, la creación propia.
Trasladar textos cargados de alta tensión hace avanzar
a saltos las posibilidades de alguien que se dedica a la
literatura. No en vano Alfonso Reyes, Octavio Paz.Juan
Garcia Ponce y José Emilio Pacheco, por mencionar a
los más egregios entre los nuestros -aunque también

13

�POESIA

POESIA

The reasons of the arsonist: essays on self-translation
(Fragments)
CRISTINA RIVERA-cARZA

she wrote the word god in minuscule trace

l.

'til it disappeared;

I had three sisters who, a la Wittgenstein, cornmitted suicide
ít ran in the family:

that leaves us with me
the youngest one for lave

(the wink of the subject who knows
I is a place

(for we often see: love tums its back on the heart!)

where three sisters lie buried in boxes of vertical lines, metaphor, rhythm
a construction of sorts)

a sentimental female only willing to gaze upan sand castles
real and, more often, unreal
deep in the heart of a late nineteenth-century tale;

:a confession as fake as the evening light
on the kitchen wall, I see
surrendering to words

the next one for despair, things she could see

(for I is a word)

inside her head, solitary rooms
veins where rivers ofblood turned out to have weight;
the third one for the unknown
(she did not leave a note

here is asorrow that does not cal! itself asorrow
I loved my three sisters as you lave that which is not there
enticing íts being:

medical file

this is my tangue

grimace)

(a construction of sorts)
climbin.

5

�POEIIA

X.
which brings it to me
the thief who knocked at the door of this house
(far language is always a house, owned or not owned, but dwelled in, held clase)
the one who did not die far lave, despair, the unknown
the three-sístered one able to arrive uninvíted (and late)
oh so callous
staying far hours and, later, far months, and even la ter, far years
the thief, I said, who once reconvened wíth the blank so conceited you cannot see
the glare of the match, tumed the pockets inside out in the open: silverware, verbs, candles,
scents, tools, and pronouns she used to hide behind (the third person singular), among
others;

POESIA

�POEIIA

XI.

POESIA

XII.

I left the table, the house, the country, I have said
in disbelief as it fi.ts our age
I rode trains northwards and outwards when I was a man

Haveyou seen how aword is born anddies7 ...
Have you seen how a kingdom is made and unmade?

dad in jeans and boots that heightened my height
waving a hand, the right one, at hordes of children who chased the caboose
(a construction of sorts)
and I rode trains southwards and afterwards when I was a woman
dad in jeans and boots that heightened my height
waving a hand, the left one, at hordes of children who chased the caboose
(for nothing happens in fact, years go by, when you are a man, a woman, and back, except for the
blank so conceited in which one of them, regardless of shape, lights the third match)
and that's how I carne to this line where letters heavy with place are bom and die

l'j

�POESIA

Las razones de la incendiaria: ensayos sobre la auto~traducción
(Fragmentos)
TRADUCCIÓN AL ESPAiiiOL POR JEN HOFER

I.

escribia la palabra dios en trazo minúsculo

Tenía tres hermanas quienes, a la Wittgenstein, se suicidaron

hasta qu' desapareció;

vino de familia
entonces llegamos a mi
la más joven por amor

(guiño del sujeto que sabe

yo es un lugar
(porque con frecuencia vemos: iel amor vuelve las espaldas al corazón!)

donde tres hermanas yacen enterradas en cajas de lineas verticales, metáfora, ritmo
una suerte de construcción)

hembra sentimental sólo dispuesta a observar castillos de arena
reales y, más a menudo, irreales
en el fondo del corazón de un relato de finales del siglo diecinueve;

:una confesión tan falsa como la luz del atardecer
sobre la pared de la cocina que veo
entregándose a las palabras

la siguiente por desesperanza, las cosas que podía ver

(porque yo es una palabra)

en la cabeza, cuartos solitarios
venas donde ríos de sangre acabaron cobrando peso;
la tercera por lo desconocido

hay aquí un dolor que no se dice dolor
amaba a mis tres hermanas como amas a eso que no está

(no dejó ni nota

su ser seductor:

archivo médico

es ésta mi lengua

mueca)

(una suerte de construcción)
aviéntate.

-¡,,O

¿/

�POEIIA

POESIA

X.
entonces se llega a mí
la ladrona que tocó en la puerta de esta casa
(porque el lenguaje es siempre una casa, con o sin dueño, pero habitada, abrazada)
la que no se murió por amor, desesperanza, lo desconocido
la de tres hermanas capaz de llegar sin invitación (y tarde)
ah, tan malcriada
quedándose horas y, más tarde, meses, y más tarde aún, años
la ladrona, dije, que una vez se reunió de nuevo con el blanco tan engreído que no
puedes ver el fulgor del cerrillo, volcó los bolsillos a la intemperie: cubiertos, verbos, velas,
aromas, herramientas y pronombres detrás de los cuales solía esconderse (la tercera persona
singular), entre otros;

1, 1.,,

? .

�POESf4

XI.

POESl4

XII.

Dejé la mesa, la casa, el país, he dicho
incrédula como le queda a nuestra época
Subí a trenes hacia el norte y hacia fuera cuando era hombre
vestido de jeans y botas que hicieron más alta mi altura
con una mano, la derecha, saludando a las hordas de niños que corrían detrás del
vagón de cola
(una suerte de construcción)

y subí a trenes hacia el sur y hacia el después cuando era mujer
vestida de jeans y botas que hicieron más alta mi altura
con una mano, la izquierda, saludando a las hordas de niños que corrían detrás del
vagón de cola
(porque de hecho no pasa nada, pasan los años, cuando eres hombre, mujer, y de regreso,
salvo el blanco tan engreído en que uno de ellos, a pesar de la forma, enciende el tercer
cerrillo)

y así es que llegué a esta línea donde las letras cargadas de lugar nacen y se mueren

/Has visto cómo nace y se muere una palabra/ ...
/Has visto cómo se hace y se deshace un reino?

�CONVERTIDA EN TABULA RASA

�ste monumental ser-escritura regía sobre
el Yo y el Él, sobre la primera y tercera
persona, dominaba una cantidad ingente
de temas, era narrador, inventor también
de obras teatrales raramente escenificadas, de guiones
de cine y piezas radiofónicas, descripciones de viaje,
conversaciones sobre religión, tratados de sabiduria
y una filosofía de la música. Sin olvidar que Alfred
Doblin era además un apasionado berlinés. Con él,
el "tragamillas de papel y bebedor de litros de tinta",
como él mismo ironizó, uno no está seguro de no ser
sorprendido. Proteo Doblin es uno de los clásicos
modernos más voluminosos, y a través del trabajo
interpretativo de las tropas de germanistas tampoco
se ha vuelto más conocido.
tQuién podría tener una visión de conjunto de
los aproximadamente cuarenta volúmenes que por
separado retozan en el mercado? Las editoriales
Patmos y dtv prometen una "nueva", "critica" edición
de Doblin a cargo de la editora Christina Althen. Hasta
ahora ha editado dos libros de cuentos, así como un
volumen con declaraciones del propio autor sobre
su vida y su obra. Ahora sigue, por el quincuagésimo
aniversario luctuoso del 26 de junio de 2007, una nueva
edición de la novela china de Doblin Diedrei Sprünge des
Wang-lun [Los tres saltos de Wang-lun].

E

PRESO El414UMEROSAS PARADOJAS VITALES

1
1

Doblin fue un titán que atravesó grandes espacios:
la técnica moderna y la China del siglo XVIII, la
Amazonia con los indios y los jesuitas del Paraná (en
cuatro tomos) y varios siglos de futuro, la Guerra de los
Treinta Años, la Revolución de 1918 (en cuatro tomos)
y la odisea de un dios derrocado. Entre otros. En él se
acumulan las forzadas paradojas vitales. Solamente
quería vivir y sentirse en casa en Berlín, sobre la que
escribió su más conocida novela, Berlín Alexanderplatz, y
tuvo que huir de los nazis hacia Francia y los Estados
Unidos. En 1945 regresa a Alemania -siendo uno de
los primeros en volver- con la intención de ayudar
y fue evitado como exiliado. Pendía de miles de hilos
del Yo y lo vio dinamitado a través de la colectividad.
Durante toda su vida estuvo en búsqueda del verdadero
dios y agotó casi para cada una de sus novelas una
filosofía. Finalmente se declaró al cristianismo y sin
embargo no vio nada consolador en el horizonte.
Nacido "provisionalmente" en 1878 en Stettin,
Doblin vivió en su juventud tres traumas: la orfandad

paterna, la pobreza y la escuela prusiana. Alfred Doblin
contaba con diez años, cuando su padre se escapa a
América con una muy joven sastra y arruina con ello
a la familia. Mudados al Berlín oriental, la madre llevó
con sus cinco hijos una existencia mendicante que
dependía de la misericordia de los parientes. Cuando a
los 22 años por fin acabó el bachillerato, Doblin escupió
al piso de la escuela; aún mucho tiempo después quetia
explicitamente dejar constancia de ello. El bachiller ya
tenla una novela en el bolsillo; la envió con seudónimo
-por pudor- al crítico Fritz Mauthner, y no recibió el
manuscrito de regreso en la oficina de Correos porque no
tenla una credencial con el nombre adoptado. Escribió
nuevamente el texto. Esa fue la primera muestra de su
increíble impulsividad y dinámica literaria.
En 1905 obtuvo el titulo de Doctor en Medicina con
un (profesionalmente miserable, pero literariamente
revelador) trabajo sobre trastornos de la memoria.
Después entró al servicio en el manicomio. De los
antecedentes clinicos de los esquizofrénicos extrajo
alguna plusvalia: en sus cuentos publicados desde 1908
se experimenta el desmoronamiento de la percepción,
la desintegración del sujeto, el Yo hecho añicos.
En 19Jl el doctor Doblin había abierto un consultorio
como internista y neurólogo. Una historia de amor con
la enfermera Frieda Kunke, a quien le dio un hijo, se
frustró tras las protestas de la familia: por lo visto,
esa novia no era bienvenida por no ser judía. En 1912
se casó con la estudiante de medicina Erna Reiss: era
judía y de familia adinerada.
SE TRATA DEL RE14.t.CIMIEl4TO DE LA 14OVELA

Doblin celebró el futurismo italiano, que por su parte
alababa la técnica y al que Herwarth W alden le dio
espacio para sus manifiestos en su revista Der Sturm
[La tempestad]. Poco tiempo después se distanció de
Marinetti, proclamó su "doblinismo". Se interesaba
por el estilo cinematográfico y el fanatismo del
desprendimiento de sí mismo, por el renacimiento
de la novela. Básicamente, durante toda su vida
Alfred Doblin hizo renacer a la novela y la salvó de
la crisis diagnosticada por los criticos: del asimiento
del psicoanálisis, de las reivindicaciones políticas
que pretendían hacer de ella un instrumento para
el mejoramiento del mundo, de las pretensiones
educativas, de la dependencia del entorno, de la
parálisis de la ironía burguesa, de las últimas reservas
de la historia de la educación.

28

J:

u

;,.
a

La prueba de la fantasía tjnematográfíca, del filme de
palabras épico fue la novela Los tres saltos de Wang-lun, un
programa del entusiasmo: ala modernidad expresionista,
al ritmo de la calle, al destino anónimo. Se devoró un
montón de libros sobre China, ordenó los escombros
de pormenores, y se introdujo imaginariamente en la
lejanía exótica del siglo XVIII. A este mundo chinesco
envió un rebelde para que lo atravesara: Wang-lun,
sublevado en nombre del pacifismo. Este primer
voluminoso libro de Doblin es un canto poderoso de la
insurrección y la entrega.
En los años veinte Doblin se sumergió en la mística de la naturaleza, se posicionó como burlón y
polemista genial bajo el pseudónimo "Linke Poot",
optó politicamente durante algún tiempo (al menos en
1918) por el "rojo vivo hasta el ultravioleta", se ocupó
en un poema épico de la mitología hindú, se trasladó
a un futuro que se adelantaba hasta el siglo XXVII. En
esta energética confusión, que se mofa de una carrera
literaria ordenada, aparecía él mismo casi solamente
como la mano que toma nota.
Cuarenta años más tarde confesará que él no
escribió sus novelas, sino más bien éstas a él. En
cierto modo, los libros se escriblan a sí mismos. Se
presentaron con la técnica del montaje, de la cita,
del destrozamiento de la oración, la onomatopeya
del barullo de la vida cotidiana y el murmullo de
los mitos, revelaban un avanzado sentido de la
construcción, y sin embargo parecían nacidos de una
embriaguez y desmoronamiento lingiíistico, de una
fantasla instintiva y un raudal de imágenes obsesivas.
La creación de si mismo en el acto de la escritura,
para escapar de los dolores por la ausencia paterna,
de la pobreza, del hostigado judalsmo, de la presión
burguesa, era más triunfal que la de Thomas Mann,
en todo caso más eruptiva, violenta, el continuo
experimento de una rebelión de la imaginación. A la
historia de Dóblin pertenece el haber sido propuesto
por Herbert Jhering en 1929 para el Premio Nobel,
galardón que finalmente fue recibido por su antípoda
Thomas Mann.

la historia de su vida hubiera sido escaso, y eso cambió
poco con el transcurso del tiempo. La mayoría de los
biógrafos describen su vida de paso, en el trayecto a la
introducción de su obra. Ningún biógrafo ha reunido
los dramas de su existencia y los ha hecho legibles.
Su madre sufrió de Parkinson durante diez años; él
mismo morirá de esta enfermedad. La única hermana
fue muerta por un oficial de artillería durante un
enfrentamiento callejero. El hermano mayor, el más
enérgico, se suicidó. Miembros de su familia fueron
aniquilados en Auschwitz.
Tales catástrofes que afectaron a Doblin, de las que
sin embargo no hizo mucho ruido, poco se abordan
en la nueva biografía de Oliver Bernhardt. El libro del
docente de Heidelberg está fiablemente estructurado
por estaciones de vida y ordena los hechos conforme
fueron sucediendo, pero no muestra una ambición más
allá de eso. Un biógrafo apasionado, por el contrario,
hubiera tenido que enlazar varias novelas de vida
una con otra; tendría que brincar de ida y vuelta
entre literatura y vida; tendría que tener presente a
un hombre que estuvo eternamente sublevado, que
con miles de hilos estuvo atado a su siglo; tendría que
permitirse tomar el rol de un novelista. Simplemente
el caso de Doblin es distinto al de su antípoda Thomas
Mann, que estaba dotado para el rol representativo y
al que cualquier deslucimiento suponía una amenaza
a la altura de su existencia; también es diferente al de
Breche, quien habló de "intentos" cuando se modeló
a si mismo como clásico.
Doblin sorprendió notoriamente a su público
con nuevos enfoques -y con ello también le exigió
demasiado. Por un lado se presentó como ateo socarrón; por otro, era y permaneció como un buscador
de Dios y experimentador de religiones. Durante toda
su vida fue creyente, sólo que cambió de religión con
cada novela: Nietzsche y Schopenhauer, el progreso,
la modernidad y la técnica, el taolsmo, el socialismo,
la mística de la naturaleza, una pequeña excursión al
judalsmo y el catolicismo, forman parte de ella.
BERLll4 ALEXAl4DERPLATZ: EL ÉXITO CEl4W

Y luego, en 1929, su extraordinaria obra, la "novela de
la metrópolis" Berlín Alexandaplatz, La historia de Franz
Biberkopf Uno, que ha golpeado y es golpeado, viene de
la penitenciaría con el propósito de "ser honesto". El
transportista Franz Biberkopf no lo logrará, pues, asl
dice en la novela: "Maldito es el hombre que se confía

Ul4 BUEl4 BIÓCRAFO TEl4DRi. OUE SER
TAMBlál 14OVELISTA

Cuando en 1920 apareció el Wallenstein en dos tomos,
la obra escrita de Doblin hasta esa fecha hubiera
bastado para asegurarle un lugar en la historia de la
literatura alemana. En cambio, el conocimiento sobre

29

�se sumergió Dóblin en atlas y obras etnográficas
sobre Sudamérica: "Ahora la corriente del Amazonas.
Me sumergí en su carácter, ese ser maravilloso, mar
fluyente, una cosa prehistórica. Sus oríllas,los anímales
y los hombres le pertenecían. Una cosa conducía a la
otra. Leí sobrelos indígenas, entré en su historia y leí
cómo los blancos incursionaron aquí. iAdónde fui a
parar? iDe nuevo la vieja canción, festejo hímníco de la
naturaleza, precio de los milagros y esplendores de este
mundo? iPor tanto otra vez un callejón sin salidal"

de los hombres". Su lugar de combate es la metrópolis
de Berlín con sus ruidos y olores, su maraña de gente,
sus calles, rincones, bares de mala reputación; con
anuncios publicitarios y ritmos de jazz, el vaho de
cerveza de los bares, los vendedores, putas, charlatanes
y filósofos de la vida cotidiana, con sus diversos jirones
de lenguaje, desde el auténtico berlínés hasta un elevado
tono bíblico. La metrópolis como novela-filme -con
este acontecimiento libresco todas sus otras obras,
anteriores y posteriores, quedaron bajo la sombra.
El día después del incendio del Reíchstag1 Alfred
Dóblín aceptó finalmente una advertencia, que quizás
provenía indirectamente de su hijo ilegítimo Boda
Kunke, quien trabajaba en el servicio de policía;
ascendió al tren, quelo debía llevar a la frontera suiza.
Un escritor que huía delos nazis, la conocida historia.
Pero iquién lo sabe con exactitud? El exilio -primero
en Zúrich, luego en París, desde 1940 en los Estados
Unidos- significó para Dóblín el exterminio de la
existencia civil. No le estaba permitido trabajar más
como médico. Sus libros aparecían sólo en pequeñas
tiradas en la editorial de Amsterdam Querido. Pero
para él el exilio significó al principio sobre todo
resurgimiento, empresa arriesgada y nuevo comienzo.
En la novela burlesca Babylonische Wanderung oder
Hochmut kommt vor dem Fall [Excursión babilónica o
Al que al cielo escupe, le cae en la cara] realmente se
mofó del destino del exilio.
En París participó en la "liga para una colonización
judía", descubrió por un corto tiempo su judaísmo -y
lo olvidó otra vez-; tampoco Hitler logró volverlo
sionista. Siguió siendo el espectador burlón que comenta aguda y amargamente todas las ideologías. En
1935 apareció una pequeña novela berlinesa Pardon
wird nicht gegeben [No se concederá el perdón], después

1

U. TRACEDIA DEL HIJO WOLFCÁMC DC&gt;BLIM

Sobre una escasez en productividad no podría quejarse el emigrante Doblin. Después de la trilogía
Amazonas comenzó sus cuatro tomos sobre November
1918. La escritura se arrastró hasta bien entrado el
exilio americano. En 1936 se nacionalizó la familía en
Francia. Tras el estallido de la guerra, Dóblin ingresó
en el Mínísterio de Información dirigido por Jean
Giraudoux, escribió artículos de propaganda contra
los nazis. El 10 de junio de 1940, ante el avance del
ejército alemán, escapó de París con su departamento
de trabajo al área no ocupada en el sur. Una odisea a
través de la provincia. Más tarde escribirá un informe
sobre esta fuga así como de los líos de su estancia
en América y la inutilidad de su regreso a Alemania.
A este libro le dio el título Schicksalsreise [Viaje de
destino]. Perseguido por los ocupantes alemanes,
sin un conocimiento exacto del paradero de su
familia, Doblin tuvo una experiencia iluminadora.
En la catedral gótica de la pequeña ciudad de Mende,
luchó por el Dios desconocido y ajeno que colgaba
crucificado en la pared.
Mientras tanto, en el pueblo de Housseras ubicado
en la Cordíllera de los Vosgos sucedió un acto terrible.
Muy temprano en la mañana del 21 de junio de 1940,
un día antes de que se firmara el armisticio, se disparó
Wolfgang, el hijo de Dóblin. Poco antes de la llegada

Nota del traductor: Pa1acio de Berlín que alberga el Parlamento alemán.

de las tropas alemanas, el soldado francés y doctor
en matemáticas, dispersado de su unidad, dio fin a
su vida en un granero: por miedo o por orgullo, quién
puede saberlo, a caer en manos de sus ex paisanos y
terminar en el campo de concentración. Durante su
larga odisea de varías años, los padres no se enteraron
de ello. Hasta marzo de 1945 no recibieron noticia
alguna de esta muerte.
Pero aún en América, el padre comenzó una
novela cuyo centro lo ocupa un emigrante dañado
que retorna a su país. Hamlet oder Die lange Nacht nimmt
ein Ende [Hamlet o La larga noche llega a su fin] es
el lamento épico sobre una familia destruida; la
nostálgica fantasía del hijo Wolfgang que regresa a su
país constituye el hilo conductor secreto del libro. La
primera oración surte efecto como el grito de un deseo:
"Lo devolvieron" -una gran magia de la esperanza de
curación se despliega en esta novela cuando uno la lee
sabiendo de la pérdida que sucedió a la familía.

fue posible, regresó a Europa en 1945. El 9 de noviembre
cruzó con uniforme francés la frontera alemana. A los
casi setenta años de edad se lanzó a la reconstrucción
cultural. Las autoridades francesas de ocupación lo
habían designado como perito para la autorízación de
la impresión de libros, era por tanto censor al servicio
de las buenas causas, impartió conferencias, siendo
vicepresidente de la Academia de Maínz estableció
lazos político-culturales con colegas que estaban en la
zona ocupada por los soviéticos y después en la RDA.
Editó una revista, Das goldene Tor [La puerta de oro] ,
que se asunúa como colección de literatura alemana
desaparecida y pretendía presentar la herencia clásica. Justamente a él le negaron las autoridades de
ocupación la licencia para la publicación de November
1918 [Noviembre 1918]. Y él mismo cayó a menudo
en una dícotonúa mental: la paradoja de presentarse
como oficial de ocupación, y sin embargo hablar como
alemán a los alemanes, no podía apaciguarla.
Sus intentos por conseguir en Alemania un éxito
de ventas con su extensa obra del exilio fue un fracaso
a todas luces. La conversión al catolicismo, por largo
tiempo mantenida en secreto para no ofender a sus
compañeros del exilio -ni a los socialistas ni a los
judíos-, fue hecha pública a más tardar en 1946 en libros como DerunsterblicheMensch [El hombre inmortal].

U. MOYEU. DEL CEMSOR CAYÓ EM U. CEMSURA

SU OBRA.COMPLETA ERA DEMASIADO RICA Y POLISÉMICA-UMA
TAREA CICAMTESCA FREMTEA LA QUE MIMCÚM EDITOR SE SIMTIÓ
ALAALTURA..
30

Pocas palabras le bastaron a Dóblin para relatar su
exilio calilorniano. Fue la etapa en que no recibió la
más mínima atención: "En lo concerniente al resumen
sobre América, durante los cinco años enteros fui un
cero a la izquierda y sigo siéndolo". Tan rápido como

31

�"DEQUÉVERCOMZOSA MAMERAAÚM MORIRiQUÉIMDICMO SERÁ
TODO DE MÍ. MO ME .AYUDA QUE ESCRIBA Y ESCRIBA Y ESCRIBA.
PORQUE DESPUÉS SE VOLVERÁALCO ESCRITO MÁS"

Me aisló duramente del ayer, apoderándose del cuerpo,
de mi materialidad en una acción de largo aliento." En
abril de 1953 se mudó Doblin con su mujer nuevamente
a Patis. Existen amargos motivos para este paso, sobre
todo en las cartas a Theodor Heuss. Y sin embargo
siempre regresaba a sus prolongadas estancias clinicas
en Alemania. De mayo de 1955 a febrero de 1957 el
enfermo dictó reflexiones "sobre la vida y la muerte,
que ambas no existen". Ahí se muestra otea humildad
distinta a la que se enseña hacia la mano ordenadora
de un dios bíblico reinante.
Finalmente volvió a uno de sus temas preferidos:
la desaparición del Yo. Con su magnífico laconismo
llamó ahora al Yo "una impureza del pensamiento". Su
última afirmación: que él no poseía "nada". Qué acto
de tábula rasa: ya no se hablaba de las certezas de la
religión, del consuelo seguro de la religión redentora.
Aún dos hojas de dictado, después una interrupción en
medio de la oración. En una pequeña autobiografía de
finales de la Primera Guerra Mundial, el poeta se habla
convertido en su propio oráculo: "De qué vergonzosa
manera aún moriré, qué indigno será todo de mi. No me
ayuda que escriba y escriba y escriba. Porque después
se volverá algo escrito más".
Alfred Doblin murió el 26 de junio de 1957. El
cuaderno de bitácora de la expulsión, de las fugas, de
la desesperación de la familia de Doblin no terminó
con ello: diez semanas después, el 15 de septiembre,
se suicidó su mujer Ema en su departamento parisino.
Ambos fueron inhumados en el cementerio del pueblo
de Housseras en la Cordillera de los Vosgos, al lado
de su hijo Wolfgang. Los tres permanecen así en
tierra de nadie. Y eso tampoco cambiará el año del
aniversario w

Con ello había contrariado su propio plan, que se
proponía sobre todo volver a publicar sus primeros
libros y que se remitía a su socialismo independiente
de antaño. Los diez tomos de novelas del exilio
hubieran podido haberse publicado sobre este
fundamento.
No resultó nada de ello. El escritor Alfred Doblin,
después de la guerra, no sólo fracasó a causa de la
indiferencia de sus paisanos, de su larga ausencia,
de la interrupción de las tradiciones culturales,
de la restauración de la Alemania occidental, sino,
también, por su culpa misma. No tenía ningún plan
para renovar su propia gloria, y en caso de que lo
tuviera, lo contrarió él mismo. Su obra completa era
demasiado rica y polisémica -una tarea gigantesca
frente a la que ningún editor se sintió a la altura. La
perdición de este autor: haber escrito demasiados
libros demasiado buenos, de modo que ahora parecían
un equipaje demasiado pesado para una renacionalización literaria.
~DE QUÉYERCOMZOSA MANERA IRÉ MURIENDO"

El giro al catolicismo provocó en los amigos y criticas
no sólo asombro, sino que fue visto también como una
revisión de la declaración de por vida de autarquía
moral y estética de Doblin. Es dificil familiarizarse
con libros como El hombre inmortal; una obra similar
permanece hasta hoy en el legado sin publicar. El
católico Doblin no hubiera recibido para ésta el
imprimátur eclesiástico.
En el año 1953 le acometió la misma enfermedad
que a su madre: MorbU5 Parkinson, la parálisis agitante
de los miembros. "El largo juego se terminó. Desde un
rincón, el enemigo se irguió en mi espalda y me atacó.

32

�de las fuentes es un asunto cosmético. "Todo es

Nt.o1ao■enw6D1CN

Si no hubiera sido por el señor Delfín, mi juicio acerca de la educación
formal ser&amp; condenatorio. Él fue mi profesor en los últimos años de la
primaria en una escuelita fiscal inolvidable situada en lo alto de una
loma. Muy abajo estaba la tdudad de entonces, apretada y aldeana. Del
otro lido dl cambió. quedaban los descampados, las quebradas y los
~ . Enro~es yo era feliz. Y se lo d.ebta.,.en gran parte, ala ubicación
de la escuela y al profesor Delfin.
Lo vi hace poco. l!sti muy viejo puo no quiere
~ ~ $lo S\lJI) las cla es y los textos
- ~ q¡ie ~ 1 qut f!l ministerio nunca

.apt!iid,li.,J•Hpt~

biado sus enseñanzas.
"'""'•·li:~~~lle profesor, quienes hemos
os -debemos sumar algunos
las hemos conservadq y difundido
etamente, en el áll'\);)ito de nuestros
21Íijos y allegados. I,as primeras verdades
que aprendemos pe,:duran en nuestra
mente c()IOJI ~tti.«s que a veces
que:g¡:IIIIJl!.'.bd:!at:

~ - lijl.de eso, puedo declr
que, al DltD.08 en 1111 caso particular,

con incomparable ventaja, a los más finos objetivos
fotográficos; manos y brazos que trabajen delicadamente lo que los torpes robots mecánicos actuales
apenas si consiguen, presos como están en su cárcel
geométrica; baterías de riilones que purifiquen
toneladas de sangre para vender como cualquier
combustible; bateñas de cerebros conectados en serie
a poderosas computadoras. Todo esto, por cierto, ya
prefiguran. explicitamente o entre lineas, las notas de
la prensa de hoy.
Ningún principio moral detendrá a la revolución
biológica, advierte el profesor. Porque la moral nunca
ha detenido a la pragmática codicia humana: "La moral
-sentencia- sólo es obra de los incrédulos".
Un capítulo entero del libro está dedicado al
momentoenqueloscientificoslogrenacoplartodaslas
partes humanas recreadas en laboratorios y fábricas y
construyan unauténticoserhumanoartificiaL Él vendrá
a juntarse alos robots humanos, -les hora de llamarlos
así?- que ya habrán sido conseguidos mediante un
procedimiento más directo: la manipulación genética
de Ovulos y esperma artificiales.

cierto", para él.
Cuando me acerqué a saludarlo, aprovecho la
oportunidad para venderme su 1iltimo libro: un
cuaderno mimeografiado y maltrecho.
Lo he leído bien. Y he comprobado la lOgica implacable de su pensamiento, y su fidelidad eterna a la
idea que tiene acerca del origen de la actual especie
humana.
Brexto empieza con una nota de prensa en la que se
anuncia la fabricaciOn de piel humana artificial. El resto
del libro reafirma lai: mismas iJJqUietudes de siempre.
El profesor razona as1: si hoy se la fabrica para usos
médicos, habrá un momento en el que se la utilice para
fines industriales. Habrá, pues, un auge y una moda de
muebles forrados de piel humana. Para no hablar de
pantallas, carpetas, carteras yzapatos hechos con ella.
También es factible imaginar un sistema de conductos
capilares que la alimenten y consigan mantenerla
con vida, de modo que pueda ser utilizada con fines
suntuarios. Los grandes salones podrían, pues, exhibir
muebles forrados de piel humana viva.

AIIÑN-DIA

todp lo que be aprendí.do luego solo
Wha seWldo para comprobar la
validez efe las verdades del profesor

rseguñcla parte)*

Odffn.
Gordo, agitado, impq_
ioso, el
inevitable temor negro, el rosttO
redondo y mal rasurado, locuaz,
irascible y risue11o a ratos,

~tuvo la rara habilidad

de sacar conclusiones claras
acerca de todo lo que lela
o escuchaba; aunque sus
fuentes no fueran sino
recortes de prensa "b
noticias 'tle la radio. Él
sigue pensando que el
cerebro humano es tan
limitado que no puede
fabricar una auténtica
falsedad o una verdadera
mentira. Para ti., la seriedad

Pero si ya se fabrica piel humana,será inevitable que,
en un futuro próximo, se obtengan, de modo artificial,
todos los demás órganos humanos. Será el gran momento
de la revolución biológica. Si hubo una revolución
agrícola, otra industrial y luego una informática, habrá entonces una biológica. (Y acaso, todas ellas, en
el fondo, no sean sino los peldaños de una escalera
cuyos perfiles ya podemos dibujarlos sin mayor error.)
Es fácil predecir -escribe el profesor- escenas
de la revolución biológica: ojos que reemplacen,

A partir de allí,los razonamientos del profesor dejan

de indagar en el futuro y retornan, bruscamente, al
pasado más remoto. Su idea es la misma de siempre: "Si
aquello va a ocurrir en el futuro iqué nos impide pensar
que no hubiese ocurrido ya en nuestro lejano pasado?"
iQué nos impide pensar que nosotros no seamos
más que una raza de robots, inventada por otra raza
o especie que no pudo, acaso, copiarse bien?
En el método del profesor, todo lo posible es cierto. De modo que nuestra naturaleza robotizada, arti35

�.·'

"Ya se le pasará el entusiasmo·, se dijo. As! habla
ocurrido en las distintas épocas de su vida con la
cámara fotográfica, el equipo para reconstruir músicas
perdidas, la computadora, el hológrafo, aquellos otros
hobbies que a su tumo lo obsesionaron.
-Falta el alambre -dijo él, en tanto lo buscaba
afanosamente dentro delas cajas que habla desbaratado
con su hermoso cuchillo montañés de mango de marfil,
viejo testimonio de otro entusiasmo olvidado.
Ella miró la madeja de alambre, calda delante de la
mesita de caoba. Pero no dijo nada. Era un hilo fino que
servia para conectar la consola con la escafandra.
Le dejó buscar en las fundas de plástico tiradas
en el suelo, debajo del diván, debajo de los anaqueles
atestados de enciclopedias.
-Pero si me aseguré de que todo estuviese completo -rezongó él.
-Quizá se cayó en el camino -murmuró ella.
-No seas tonta, mujer. Las cajas estaban bien
cerradas. Tú las viste.
Ella prefirió replegarse con el mohin de siempre.
Dio media vuelta y salió de la biblioteca. Conocía bien
esa voz ensombrecida por el enojo.
Aguardó unos minutos en el pasillo hasta cuando
escuchó el exultante llamado:
-iVenmujer, ven! iLohallé! Enunsegundofueasu
encuentro, la besó en la frente y la arrastró de nuevo
hacia la biblioteca.
-Mlrala cómo funciona. Es una maravilla. Te
tiendes en el diván. Metes la cabeza en la escafandra
y buscas con los controles.
Como obedeciendo a sus propias instrucciones,
empezó a operar el aparato. Hablaba algo dentro del
casco. Ella no lograba entender qué cosas decía. Sólo
era el movimiento de su cuello, la manzana de Adán,
ese cuello que salía de entre las vellosidades del pecho
y se conectaba a la escafandra dorada.
Cuando él, sujetando con las dos manos la escafandra, sacó la cabeza por la hendidura elástica para
invitarle a probar la grabadora de recuerdos, ella ya
habla salido de la biblioteca.
Durante el almuerzo -y los chicos, ya crecidos y
ocupados en sus propios intereses, no estaban-, él,
muy ajeno al rictus escéptico y hasta aburrido de esa
mujer (que lo escuchaba con la cara sucesivamente
marcada por la voluntad de ceder, de comprender, de
aceptar, y luego por la amargura de no poder ni ceder
ni comprender ni aceptar esos entusiasmos suyos que,

ficial, planificada es, para él, una verdad que no adrnite
discusión.
"Nuestra búsqueda de fines, de sentidos, de dirección, no puede ser gratuita -dice-. Nuestro afán
absurdo por el progreso, por el desarrollo unilineal,
sólo muestra que no somos libres, que estamos
programados para cumplir un destino implacable,
como el de cualquier máquina. Si de verdad fuésemos
libres, careceríamos de propósitos y finalidades. A lo
sumo buscaríamos la felicidad y no la autodestrucción
y la desdicha. Tampoco tendríamos ese mecánico
instinto de disciplina que agobia toda libertad
posible. Tampoco nuestra mente serla, como es,
tan fácilmente programable para obedecer; incluso
obedecer absurdos llamados como los de la guerra
o de los fanatismos ciegos. Sólo somos mecanismos
biológicos, robots limitados, ingenios hechos, acaso,
por otros ingenios" -concluye.
Si la especie que nos creó existe aún, en otro
planeta, o si se extinguió, o la eliminamos, eso apenas
es un problema secundario. Ellos son otros seres y no
nos atañen, aunque los evoquemos, con un clamor de
huérfanos, en todas nuestras religiones.
Tales son las enseñanzas que, a lo largo de los
años, hemos aprendido todos los alumnos del profesor
Delfin. Las difundimos sin prisa y sin pasión. Sabemos,
de antemano, que dará igual si un día la humanidad
entera sabe esta verdad o la ignora. Pues su destino
está sellado ya.
DE LOS RECUERDOS MUY BIEM CRIJIADOS

"La metáfora no está en el lenguaje sino en las cosas",
se dijo ella cuando lo vio venir un día con el nuevo
juguete: la grabadora de recuerdos inventada por los
japoneses. Fingió entusiasmarse con él, mientras le
ayudaba a desempacar primero la pequeña consola
con botones y luces y luego -en caja aparte- la
escafandra dorada tan parecida a las de los primeros
hombres que pisaron la luna, aunque más pequeña,
como un casco de motociclista.

1

N. de: la E Estos cuentos han sido expresamente seleccionados por el autor de
sus tres libros de DootlN"11tos (Divertimento•invento) para annas y laras. El

primer volumen se llama Dootim&lt;nlos o Libro de Fantaslas y uroplas (Gtijalbo,
1989); el segundo El palacio de los espc¡os (El Conejo.1996, Alfaguara, 200l) y
el tercero, publicado por entregas en la RcvistaConatados, a lo laigo del 2002.
Se ha decidido, dada su extensión, presentarlos en dos parres. u primera
parte de esta serie de relatos se publicó en el número anterior de armas y letras.

36

de muchas maneras, siempre terminaban dejándola de
lado, sacándola del centro de su vida), no cesaba de
ponderar las magnificencias de su nuevo aparato:
-Es fabuloso, fabuloso: cierras los ojos en la oscuridad y el silencio de la escafandra y giras lentamente
la perilla principal; entonces, débiles, lejanos, desfilan
en tu mente los recuerdos que has acumulado en toda
tu existencia. Es como buscar en la onda corta de la
radio, en un infinito espacio, o en un infinito océano
el llamado de voces distantes, a ratos incomprensibles:
que cre!ste perdidas o inexistentes. Cuando encuentras
algo que te llama la atención, paras la búsqueda. Fijas
el recuerdo y lo amplías. Poco a poco éste se vuelve
nltido: primero los detalles principales y luego los
contornos. Entonces estás metido de lleno en un
pasado vivido. Por decirte algo, hoy pude recuperar
el rostro, los gestos, la suavidad amorosa de la abuela,
que un momento atrás parecían estar diluidos en un
espacio apenas dulce pero muy confuso de mi infancia.
Casi te diría que logré nuevamente estar con ella. Pero
aún hay más. Puedes grabar el recuerdo así localizado.
Grabarlo en un disquete. Tenerlo a mano cuando lo
necesites. Yno hay peligro de que nadie se entrometa
en lo tuyo. Los recuerdos grabados sólo tienen sentido
para el dueño.

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-Ya se te pasará el entusiasmo -murmuró ella.
-No sé por qué pierdo el tiempo hablándote, si
nunca me escuchas -repuso él.
-Lo mismo digo yo -replicó ella-. Nunca me
escuchas. Iba a continuar. Iba a decirle que le importaba un bledo su nuevo entretenimiento. Que le parecía estúpido eso de revolver la resaca de lo pasado y
refocilarse en ello. Iba a jurarle que nunca usaría ese
maldito aparato que sólo servia para abrir tumbas de
todos modos podridas. Iba a decirle que no creía que
sólo estuviese buscando abuelas o recuerdos santos
en su memoria. O cualquier otra cosa que lo hiriera.
Que le sacara del alma todo el rencor acumulado en
tantos momentos de soledad y silencio. Prefirió callar.
A esa altura de sus vidas ya nada cambiaría el simple
hecho de que él ya no se interesaba en el clamor de su
sexo abierto y húmedo como una rosa, porque siempre
habfa de por medio, en casa, algún tonto aparato y, en
la oficma, o mejor, en las horas de oficina, desde luego,
alguna jovencita de piel tierna, para ocuparlo bien.
Y hubiera querido callarse, quedarse quieta
Y_ dura como una estatua de hielo, callarse para
siempre, no dejarle saber nada más de sus clamores
Yrebeldías, pero las lágrimas se le agolparon en los
ojos con la fuerza de todas las palabras no dichas y él

�sexo dorado. Y entonces fue (hay que decirlo en voz
baja) cuando tomó el cuchillo de mango de marfil. Y
supo, por fin, que iba a ser muy fácil cortar, con un
brusco tajo, ese conducto palpitante, desconectar por
fin ese cuerpo que había amado tanto de aquella cabeza
que la negaba siempre, dejarla perdida y sepultada bajo
la última avalancha de unos deseos y unos recuerdos
malditos que ninguna memoria podría ya recuperar
jamás, en ningún sitio del tiempo, en ningún lugar
del universo.

la vio, y templó la frente con ese gesto característico
suyo, entre verdadero y teatral, que le servia para
mostrar y demostrar sus disgustos, y como tantas
veces, dejó el plato apenas empezado y cruzó los
cubiertos sobre él y tiró la servilleta y se levantó y
salió del comedor.
Entonces ella pudo, por fin, alzar las manos hacia
el rostro lívido y llorar sin oponer ninguna resistencia
a los sacudimientos y encabritamíentos de ese dolor
trepidante que la cabalgaba por dentro con el ímpetu
de un potro desbocado; llorar sin término ese amor
rencoroso y envilecido que le impedia irse para siempre
a cualquier parte lejana y perdida y olvidar, si tal
cosa fuese posible, olvidar tanto recuerdo malsano,
tanta traición descubierta; olvidar justamente lo que
él recordaba, tan aplicadamente recordaba en sus
fotografias escondidas, en sus cartas escondidas, en
todo lo que su memoria buscaba guardar como trofeos
ganados al tiempo que huye y no perdura, al presente
fugitivo que huye y no perdura sino en aquello que
sólo vuelve a ser en la memoria.
De pronto algo se rompió en su corazón. Algo que le
hizo levantarse de la mesa. Algo que le hizo verse como
si fuese otra persona. Una persona lúcida que sabía
hacer lo que tenia que hacer. Y entonces fue hasta la
biblioteca. Yall1 lo miró, tendido en el diván, la cabeza
en la escafandra, el cuello hundido en la abertura
elástica como si fuese un miembro metido en un gran

DE LA DEFINITIVA LILIPUT

Cuando las ciudades llegaron a tener cien y doscientos
millones de habitantes, hubo un patriarca que tomó
una decisión radical para resolver, drásticamente, los
múltiples problemas de esos infiernos pululantes.
Nada que ver con las inútiles campañas de control
de la natalidad, la esterilización masiva o el exterminio
de los suburbios pobres.
Tampoco con la tan celebrada colonización de
otros planetas, que sólo sirvió para que quienes, a un
costo muy grande, se fueran de la tierra, engendrasen,
al cabo de un par de generaciones, razas que poco se
parecían a las nuestras, pues las distintas condiciones
de sus nuevos hábitat (otra gravedad, otra atmósfera,
otro magnetismo, otro calendario; a veces otro sol) las
mutaban en tal forma que poco rastro quedaba en sus
cuerpos de los cuerpos nuestros.

38

La solución del viejo patriarca, cumplida poco a
poco durante generaciones, consistió en reducir el
tamaño humano a dimensiones mínimas. Al cabo de dos
siglos ya pudimos abandonar el metro como unidad de
longitud. As!, ahora hablamos de que una persona mide
cinco o seis centímetros, si es pequeña o alta.
La reducción de la estatura humana ha significado
unahorroínmensodeespacioyrecursos. Valedecirque
nunca la humanidad fue tan rica como ahora. Nuestra
tecnología, cada vez más refinada, nos ha permitido
dominar a las otras especies con el solo recurso de
controlar su voluntad. Y hemos logrado aprovechar
energías y alimentos antes impensados. Dos siglos
atrás nadie habría imaginado que hoy usemos aves para
transportarnos (palomas como cabalgaduras; águilas
como aeronaves); o que nuestros robots controlen
tan eficazmente los procesos agrícolas e industriales;
o que criemos auténticos rebaños de insectos ricos en
proteínas y aceites benéficos. El futuro ha llegado ya y
de una manera que los hombres jamás soñaron.
Nuestros tatarabuelos, aún gigantes, se fueron
extinguiendo sin violencia alguna, conforme se haclan
viejos y morían de muerte natural. Sin embargo, una
pequeña población fue salvada y ahora habita en las
reservas silvestres de los antiguos bosques. Son pocos
y vagan en los montes profiriendo aullidos y ruidos
atronadores. Es fácil regular su crecimiento demográfico
mediante el uso de plagas, virus, y hongos venenosos.
Algunos de ellos escapan, por cierto. Y no nos
queda más remedio que eliminarlos de inmediato.
Yo pertenezco a una brigada de "Cazadores de
gigantes furtivos", como la llamamos. No nos cuesta
mucho cumplir nuestra misión. Al momento de matarlos, simplemente le rezo a mí Dios y le digo que ellos, en
verdad, sólo son el recuerdo de otra especie, distinta,
anterior a la nuestra, como tantas otras; una especie
que no fue sabia, que no pudo vivir sobre la tierra y
que quizá no supo merecerla.
DE LOS HUEVOS CENTAUROS

Oí el eco de sus cascos raspando los adoquines. Golpes
secos, rítmicos, contundentes. A la media noche no
habla luna y el verano vacilante apenas si dejaba correr
unas cuantas ráfagas de frío viento. La calle desierta, los
rincones negros, ninguna ventana iluminada, la luz de
las estrellas como puliendo los helados adoquines.
Me arrastré como pude hasta alcanzar la columna
de un portal.Tuve miedo. La respiración entrecortada,

39

el corazón loco dentro de mí pecho, el sudor mojando
mí rostro.

Entonces vi al centauro, poderoso, rápido, imperial.
Iba solo por el centro de la calle. Se alejó sin mirar mi
columna. Dos cuadras más allá se encontró con otro
como él, saludó con una venia y prosiguió su camino
hacia la parte alta de la ciudad, en donde los centauros
tienen sus desmesuradas casas y en donde también,
por una paga miserable, hay humanos que se prestan
a tirar, como bestias, los enormes trineos que los
transportan. Esperé unos minutos. Luego me animé
a abandonar mi escondite.
Mi miedo no era del todo lógico. Si me encontraba
con él no hubiera pasado mucho. Tal vez se hubiese
visto obligado a cruzar conmigo unas cuantas palabras,
tal vez una pregunta. Una orden quizá.
Dicen que no siempre los centauros gobernaron el
mundo. Que fueron creados por varias generaciones
de hombres enloquecidos con sus descubrimientos
científicos.
Dicen que antes de la fabricación (o recuperación:
cada quien lo cuenta de otro modo) de los seres que
poblaban las antiguas mitologías: medusas, hidras,
serpientes emplumadas, dragones, hubo un periodo
previo en que ciertos gobiernos prohibieron las mezclas
transgenéticas que combinaran cerebros humanos y
cuerpos provenientes de otras especies anímales. De
esa época datarian, pues, esas curiosas criaturas hechas
sólo de brazos o sólo de piernas que se esconden en las
grutas oscuras como si fuesen arañas gigantes. Dicen
que, luego de un nuevo forcejeo cruzado de debates
apasionados, se impuso la creación de humanoides
con la inteligencia apenas necesaria para efectuar
trabajos manuales o tareas semejantes a los robots
domésticos de entonces. Lo demás es presumible.
Otras imposiciones dadas por la curiosidad científica,
la audacia o la simple codicia, llenaron el mundo con
mezclas, insólitas en esos tiempos: mamúeros con
insectos, insectos con plantas y toda una gama de razas
dotadas de cabezas y torsos humanos. Dicen, incluso,
que un paso muy anterior fue el de la recuperación de
especies perdidas, dinosaurios y demás.
Nadie puede saberlo ya. Los centauros sólo
permiten las historias contadas a su modo. Yo sólo
sé que tengo miedo. Que al oír el seguro piafar de
sus cascos sobre los duros adoquines, un frío que
no proviene sólo de la noche, hiela mi caparazón y
amortigua mis pies innumerables to

�AlmaCibdad
FRANCISCO SERRAMO

a mi gran amigo Óscar Estrada de la Rosa

escuchar estruendoso bajo el orbe
un conjunto venal de tus aceras

La mañana vestida con la misma

que haga vibrar al panteón dormido;

ropa de ayer, embiste las aceras

mudas de cara para ser la misma

y a fuego lento carboniza el orbe;

tu canción ancestral no se diluye:

la presencia entre miles se diluye,
entre la ansiosa multitud quisiera

no ganas tanto con cambiar, diluye

abrir los ojos y seguir dormido:

la ambición sanguinaria, no quisiera
mudar de lengua ni de piel, la misma

este flujo vital, nunca dormido,

hueste cobarde que desuela el orbe

otro a cada segundo, con la misma

desollará mi carne, mal dormido

fuerza sin tregua destrozar quisiera

bajo el manto solar de otras aceras:

y enterrar el cordón de las aceras;
la omnipresente polución diluye

la sed bestial lacera, las aceras

el aire limpio que anegaba el orbe:

de guano y sangre ebullen, me diluye
esta erosión que sufro hasta dormido

ya me has hecho pensar en otro orbe,

iAlma Cibdad rabiosa!, no quisiera

lentas ciudades, un rumor dormido

que las cruces recubran todo el orbe

y en el tráfago hidrópico dilúye-

icorres, corres de ti, tras de ti misma!

se este deseo: yaceré en la misma
ola de muertes, cruz de tus aceras,

Y en la misma erosión de las aceras

no se puede evitar, aunque quisiera

se diluye en sus restos aquel orbe

y aunque inerte en el féretro quisiera

que dormido de nuevo ver quisiera.

�VICTOR BARRERA EMDERLE

mpiezo con una confesión necesaria: no me
siento autorizado para dictaminar o pronosticar,
de una manera "objetiva" y práctica, el porvenir
de las revistas culturales. Mi experiencia se
limita a los dos años que llevo ejerciendo la
función de director editorial de la revista armas y letras. Hablaré,
pues, desde mi reducida perspectiva, y añado aún más: apelaré
a mi experiencia como lector de revistas (sobre todo, de corte
literario). Comienzo con un punto básico: la relación, tácita y

Algunas palabras sobre el devenir de las

1

CULTURALES

explícita al mismo tiempo, entre este tipo de publicaciones y ese
abstracto, tan difuso y movible, que llamamos opinión pública.
La historia de esa relación nos remite, básicamente, al nacimiento
de la modernidad, a la apertura de espacios especializados para
el desarrollo, el estudio y la difusión de las artes. La opinión
pública se consolida como un espacio discursivo alternativo a las
instancias oficiales y religiosas. Surgió como la voz (ola expresión
de los intereses) de la renovada burguesía, pero también fue, para
los artistas e intelectuales, un instrumento para emanciparse
del lastre del mecenazgo, acarreado desde épocas anteriores.
42

En México, las instituciones literarias y culturales
nacieron como parte integral del Estado-nación.
Constituían una via importante para la difusión del
ideario polltico y para la consolidación de la nueva
identidad nacional. Las primeras publicaciones, que
podríamos denominar "modernas", guardando, claro,
todas las proporciones, surgieron de la Constitución
de Cácliz (que instalaron por vez primera en nuestro
suelo la libertad de imprenta) y comenzaron su

consolidación al consumarse la independencia polltica.
La prensa fue el elemento primordial. Sin ella, sin la
dinámica lectora que inaugura, la vida de las revistas
y suplementos culturales hubiera sido imposible. Al
mencionar este aspecto, no puedo dejar de pensar
en las empresas (tal vez deberla decir "pasiones")
periodísticas de José J oaquin Femández de Lizardi.
La revista se forma de una manera peculiar: es a
un tiempo grupal y anónima. Es prensa, pero de un

�tipo peculiar; su relación con el tiempo y el espacio
es distinta. Se alimenta, sin embargo, del mismo
potencial de lectores: son ellos los que, en teoría,
deberían suministrar, a través de las suscripciones, su
financiamiento. Como producto de esa tendencia hacia
la especialización (impulso vital de la modernidad),
la revista cultural informa, difunde, pero también
define, selecciona y separa. Establece un criterio valorativo, ideológico y estético (en este punto, pienso
principalmente en las publicaciones literarias). Detrás
de ellas se esconde la genealogía de un encuentro
(o reencuentro) de voluntades afines. Y no sólo por
su contenido (que debe o debería ser heterogéneo,
pues de lo contrario se convertiría en manifiesto o
propaganda), sino por su organización y estructura:
ellas denuncian una lectura compartida. Las revistas
"tradicionales" nacen ligadas ( a~nque de manera
especial) a su época y su región. Representan uno de
los productos más vitales de los determinados campos

una distinción entre su proyecto y el entorno). Aclaro
lo provisional de esta división, pues en realidad toda
revista importante conlleva un poco de estos dos
elementos. Sea para promover un proyecto de nación,
como en el caso del periódico literario El Renacimiento
(1869),o para marcar distancia y denunciar la adopción
de un credo estético (o ideológico), como la Revista
Azul (1894), las revistas registran antes que nadie el
debate vivo y permanente de las funciones literarias
y culturales dentro de las sociedades. Dos tendencias
poderosas parecen marcar su dinámica (desde luego,
hay más variantes): los procesos de distinción y los
de asimilación. Una rápida lectura de nuestra historia
literaria distinguiría a las revistas institucionales como
fuertes procesos de distinción. Ellas han intentado
establecer, determinar y difundir el carácter cultural
de la nación (carácter que la distingue del resto de los
países). Los proyectos individuales e independientes
han estado más cerca de los procesos de asimilación

El debate que nos ocupa hoy, referente al "dilema"
entre la producción impresa de revistas o la edición
digital de las mismas, pasa invariablemente por
algunos temas. El relativo al financiamiento y a la
difusión es particularmente especial. Pero también es
importante la relación entre cultura y mercado.
La implantación de la tecnología se ha dado en
nuestro medio a la par de las reformas neoliberales. No
hay aquí ninguna coincidencia. Vienen en conjunto.
La pérdida de presencia del Estado como patrocinador
cultural y el desarrollo y crecimiento de las industrias
culturales han transformado sin duda nuestro campo
artístico e intelectual. La producción de revistas ha
sido modificada, evidentemente. Tras las constantes
crisis económicas y politicas de las décadas del
setenta y ochenta, nuevas dinámicas se han impuesto,
afectando tanto a las ediciones "institucionales"
como a las independientes. Algunos han alzado
ingenuamente las campanas al vuelo, celebrando esta

reflexión y discusión de los asuntos estéticos e
intelectuales. Esa coyuntura afecta por igual a las
revistas independientes y a las institucionales (aunque
sus efectos son distintos). ¿Cómo pensar la cultura
cuando ésta ha sido "subsumida" a la lógica mercantil
del capitalismo tardío? Supongo que para ambas
empresas se ha hecho imperante la reflexión de la
condición propia. Todo empeño crítico reciente debe
ser también autocrítico. Debemos estar al tanto de que
nos movemos sobre arenas movedizas, y evitar caer
en el fárrago publicitario de la desterritorialización
posmoderna. No podemos difundir, como simple
eco, la inercia de los tiempos que corren; ni debemos
nombrarnos portavoces de fenómenos que ni siquiera
conocemos. Eso sería peligroso sobremanera. Es preciso distinguirnos entre el campo borroso de lo publicitario, reconocer nuestras preocupaciones (nuestras
obsesiones) y trabajar con y a partir de ellas. Escuchar
las ideas y percibir las voces creativas.

LA DISYUNTIVA ENTRE HOJA DE PAPEL Y HOJA ELECTRÓNICA
NO ES TAL, SINO UNA CONJUNCIÓN POSIBLE Y PLAUSIBLE. EL

LA REVISTA,AUMQUE EFIMERA,AYUDARÁA DEFINIR UNA ÉPOCA,
UN LUCAR (UN ,,MOMENTO DECISIVO", EN PALABRAS DE ANTONIO

DILEMA NO CONSISTE, CREO YO, EN TEMER QUE OPTAR ENTRE UN

CANDI DO): SERÁ PARTE DE UN CAPÍTULO MÁS AMPLIO.

SOPORTE Y OTRO, SINO EN EL USO PROVECHOSO DE AMBOS.

con las grandes corrientes culturales de Occidente. La
mayoría de las estrategias modernizadoras (como en el
caso de la Revista Azul) persiguen la contemporaneidad
con el "mundo civilizado", desdeñando lo nacional
como triste afán chovinista. Esto obviamente no
impide las excepciones. Las ha habido, sin duda. El
Estado posrevolucionario, por ejemplo, promovió a
la vez ambos procesos y desde instancias oficialistas
se financiaron proyectos tan disímiles como el
muralismo pictórico y las traducciones literarias de
los Contemporáneos. Sin embargo, la época actual
presenta cambios considerables en esta dinámica,
aunque el drama mayor (la parte triste de esta historia)
permanece y se convierte en un reto a vencer: la
ausencia de lectores.

literarios. En ellas se manifiesta el "humus" de un
periodo literario o cultural preciso.
Hay un impulso, una detonación que hacen
surgir estos proyectos colectivos. Y aquí se precisa
otra distinción que será valida hasta nuestros días:
su carácter heterogéneo. He mencionado que ellas
surgieron como parte de la emancipación moderna
de las artes y la crítica; pero a partir de entonces han
cumplido funciones diversas. Podríamos dividirlas, de
manera básica y precaria, en dos grandes tendencias:
las revistas institucionales (donde se incluyen las
patrocinadas por los gobiernos y otras dependencias
parecidas, y las que constituyen el órgano de difusión
de instituciones educativas) y las independientes
(que no cuentan con "apoyo oficial", y busca marcar

44

Y la reflexión se extiende obviamente al uso
de la tecnología. Ya lo he dicho en otra parte: el
desarrollo tecnológico ha marchado a la par de la
hegemonía capitalista. Pero esto no impide un uso
alternativo y crítico de ella. He aquí otra misión
imperiosa. La apropiación del instrumental técnico
y su aprovechamiento en la difusión y recepción de
nuestras producciones críticas y creativas.
La disyuntiva entre hoja de papel y hoja electrónica
no es tal, sino una conjunción posible y plausible.
El dilema no consiste, creo yo, en tener que optar
entre un soporte y otro, sino en el uso provechoso
de ambos (en la medida de lo posible). Las dos
cumplen funciones cercanas, pero diferentes. Una
no puede suplir a la otra. Repito, hablo desde mi

"apertura" como una prueba irrefutable de los "nuevos
tiempos democráticos"; otros han satanizado estas
nuevas dinámicas y se han apertrechado, buscado
refugio en la petrificación de ciertos discursos en
extremo radicales. Al final, las dos posturas terminan
ensimismadas y su mirada se estrecha y se limita a
la inmediatez de una creencia o añoranza. Ambas
posturas pasan por alto lo fundamental: la revisión
critica del fenómeno.
Porque, en general, lo que se ha perdido es la
presencia en los espacios públicos. La opinión pública
(otrora difusa, mas reconocible) se ha desvanecido casi
por completo. Lo que tenemos es una sustitución, o
mejor: una tergiversación. Los intereses mediáticos han
suplantado y transformado los espacios de encuentro,

45

�¡'·

puede actualizarse constantemente y mostrarse
"completa" (desde su primer número hasta el más
reciente). La edición digital apela a otro tipo de relación
con el campo cultural, una relación en cierta medida
"atemporal" y desterritorializada (esto no impide un
vínculo cercano con ella).
La posibilidad de un uso combinado de ambos
soportes puede ser útil sobremanera. Yaquí tomo como
referencia a la revista que dirijo. Durante más de sesenta
años, annas y letras ha sido la publicación institucional
de corte cultural más importante de Nuevo León,
pero su presencia no pasaba de los límites geográficos
del estado. Ahora hemos combinado su condición de
publicación regional con su presencia en la red. El
cambio ha sido significativo. Pero no ha trastocado sus
objetivos primordiales: dar cuenta de la vida cultural
de la región y difundir los movimientos culturales
y debates internacionales. Consideramos que esos
dos objetivos no son incompatibles. Y al enfocarnos
en ellos, y con esto termino, buscamos lograr cierta

experiencia, y ella se reduce al ámbito de las revistas
institucionales (aquéllas que, en apariencia, sólo en
apariencia, no tienen que preocuparse tanto por el
financiamiento, sino principalmente en la difusión
y alcance). La edición impresa garantiza (o deberta
de hacerlo) la presencia "local", el diálogo con el
medio, con la vida literaria y cultural inmediata
(ello no impide, evidentemente, una difusión e
influencia mayores). Esa relación es fundamental
para el desarrollo creativo e intelectual. La revista,
aunque sea efímera, ayudará a definir una época,
un lugar (un "momento decisivo", en palabras de
Antonio Candido ): será parte de un capítulo más
amplio. Allí podremos revisar los movimientos y las
modas literarias y estéticas, veremos las apuestas y
las experimentaciones formales, y comprobaremos
el diálogo y las polémicas criticas. Es el registro al
interior del campo cultural. Clausurar ese proceso
por el simple hecho de "actualizarnos" serta peligroso.
Reconozco, no obstante, las dificultades que implica

DURANTE MÁS DE SESENTA AAOS, ARMAS Y LETRAS HA SIDO
LA PUBLICACIÓN INSTITUCIONAL DE CORTE CULTURAL MÁS
IMPORTANTE DE NUEVO LEÓN

autononúa dentro del mismo carácter institucional.
La revista debe, en la medida de lo posible, seguir sus
propios fines; no por ello dejará de representar a los
organismos que la solventan. El reto es doble. Pues la
búsqueda de autonomía implica también un manejo
hábil de los aspectos administrativos y la habilidad
para sortear los riesgos que conlleva la circulación en
los mercados de las industrias culturales. Un aspecto
puede ayudar al otro: con el soporte institucional
se podrta resistir los embates del mercado y con las
estrategias de difusión y ventas se garantizarta cierta
emancipación de los lastres "oficialistas" (como la
eterna dependencia al presupuesto).
Pero estas son sólo especulaciones, porque el
proceso se encuentra en plena marcha y cada día hay
que inventar nuevas estrategias para que las revistas
culturales no sean sinónimos de una vida efímera, de
un corto noviazgo w

mantener y difundir una edición impresa: su alcance
es más corto, y generalmente, su tiempo es efímero.
Ahora la otra parte. Voy a mencionar brevemente
algunos de los riesgos que corretia una publicación
exclusivamente digital Confieso antes que no guardo
ningún prejuicio irracional contra la tecnología.
Internet es sin duda una gran posibilidad. Pero precisamente su vastedad provoca una banalización de los
contenidos. Por más variantes que pueda ofrecer, la
lectura en la "pantalla" (o en su formato) tiende hacia la
homogenización. No generalizo, desdeluego, sólo señalo
algunos de sus efectos contradictorios. La inmensidad
no es siempre una ventaja: se puede volver una dificultad
Además, el hecho de que una publicación se encuentre
en la red no garantiza el acceso mayoritario, solamente
facilitará su búsqueda a los lectores interesados. Pero
sus ventajas son también considerables: la difusión
puede ser más amplia y más económica y la revista

46

�Variaciones entre

•

Círculos y rismas:
Revistas universitarias y revistas independientes
nte mi falta de fe, mi amiga me respondió, "claro, tú ya estás en una". Ése
"una" me sonó a muchas cosas: la revista institucional; la que ya estaba
ah! cuando yo llegué y por la cual no tuve que
hacer ningún esfuerzo; la que trae el sello que la
valida: el escudo de una universidad con su lema
imperecedero; la que es tradición. Pero lo que en
realidad me provocó un conflicto fue esa manera de
decir: tú estás en una. En el sentido de la acción se
encuentra la sutileza: yo no concebí la revista, yo no
peleé por ella, yo no sudé por las calles buscando
patrocinadores, apoyos. Yo sólo estoy. En cambio,
ella, mi amiga, la haría. Hacer y estar son verbos
muy distintos. El primero connota dinamismo, el
segundo permanencia. Mientras mi amiga pensaba en
una acción nueva, yo pensaba en la repetición de esa
acción. Hay muchas revistas, es cierto, pero albergan
diferencias. La primera es ésta: el ímpetu con que
nace y se hace una revista independiente no es igual
a la reiteración de funciones que ejerce un editor de
una revista institucional.
Cabe una aclaración: al decirme "tú ya estás en una",
detecté, como sin quererlo, el reproche. No hacia mi, por
supuesto, sino hacia la situación incierta que conlleva
el surgimiento de una publicación independiente.
Yo, como trabajo en una revista universitaria, no me
preocupo por lo más necesario para llevar a cabo mi
labor: el dinero. Pero la seguridad de mi publicación
no me la otorga sólo el dinero sino el soporte de una
institución con casi 75 años de existencia. Ése es mi
respaldo. iQuién respaldará el proyecto de mi amiga?
Su ímpetu, su voluntad, su querer hacer; eso hasta que
consiga patrocinios, un mecenas o alguna beca tipo
Fonca que le subsidie el deseo.

A

Aclaro esto porque no quisiera que se malinterpretara lo que digo, de modo que se diera a entender
que reniego de un tipo de publicación, o de ambas. No.
Considero que ambas son necesarias en los espacios
donde inciden. Hay muchas revistas independientes
que están cumpliendo una función elemental en la
sociedad: la apertura de nuevos discursos; así como las
revistas universitarias que con su permanencia permiten
el enriquecimiento continuo de sus instituciones. Pero
el reproche se enuncia. Y existe porque la edición de
una revista universitaria y la de una independiente se
encuentran en escenarios muy diferentes.
Ahora bien, el reproche no es privativo del editor
independiente: se extiende hasta el editor institucional,
quien también tiene de qué quejarse dentro de su
mar de comodidades. Así, entre las coincidencias y
desencuentros entre un tipo de revista y otro, principio
enunciando esta coincidencia: el reproche, reproche
que nace, precisamente, de los desencuentros.
Quizás el desencuentro más evidente sea la presencia o la ausencia de la garancta de una institución:
ya sea universitaria, empresarial, editorial. El apoyo
y protección de un organismo, o de varios, facilita
el posicionamiento social de una revista. Los logos
que aparezcan en su portada avalan la calidad, la
seriedad y el compromiso de la publicación. Esto no
tiene porqué ser determinante, es decir, en muchas
ocasiones publicaciones patrocinadas por grupos
fuertes resultan ser muy pobres en sus contenidos o
tener ediciones descuidadas. Pero la generalidad es
que sean buenas, tanto en el fondo como en la forma:
el tipo de papel, imágenes a color, pastas de cartulina,
etc. Una revista universitaria no necesita de muchas
tarjetas de presentación: la revista en sí es una de las
tarjetas de presentación de la universidad que la edita.

armas y letras, por ejemplo, fue idea original de uno de
los rectores de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, el Lic. Raúl Rangel Frías. La revista, de alguna
u otra manera, nació reconocida, con reconocimiento
y debía, a su vez, recoger reconocimiento para la'
universidad. El circulo es perfecto.
No lo es tanto para una publicación independiente.
La revista independiente nace no de un circulo perfecto sino de un prisma del que manan haces de luz
hacia muchas direcciones: viene de una colectividad
en pos de una pluralidad. La idea misma de buscar
varios patrocinadores, y no ser hijos de un solo padre,
va de la mano con el afán colectivo. Y, es cierto, una
revista independiente debe luchar por obtener el
posicionamiento social que otras revistan ya tienen,
pero en su lucha van desarrollando una constancia
que se traduce en presencia, presencia de la revista
por sí misma, no la revista en función de la presencia
de una institución.
Sin embargo, como relataba al inicio de mi lectura,
hay muchas revistas. Mu chas personas que, como mi
amiga, deciden emprender la difícil tarea de sostener
una publicación. En esto quiero detenerme: tpor qué
es difícil? Por ahora evitaré caer en el lugar común
que representa el dinero, y me concentraré en otro
problema al cual se enfrentan tanto las revistas
universitarias como las independientes: la falta de
lectores.
El número de revistas que existen es inversamente
proporcional al número de lectores. No me interesa
introducir estad!sticas ni guarismos porque es obvio.
Se sabe que las revistas más vendidas (no me consta si
las más leídas, pero si lo fueran no me sorprendería)
en México son TVynovelas y TVnotas. Ante la
mercadotecnia de estas publicaciones, las revistas

rai.

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'
-

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culturales quedan apabulladas. No es lo ideal, por
supuesto. Uno quisiera dejar de ver su revista en
bodegas y que fluyera como fluye la información de
espectáculos. Sin embargo, aquí radica una diferencia
importante y en la cual coinciden las revistas culturales
en general: una revista cultural no vende información
sino que ofrece conocimiento. Aquí es donde surge
la disyuntiva para el lector. Lamentablemente, todos
sabemos cuál termina siendo su decisión final la
mayoría de las veces. Las revistas culturales, hay que
decirlo, pertenecen a una élite: su número de lectores
es, en efecto, una minoría selecta.
Para esta minoría trabajamos. Los que estarnos
en revistas institucionales tenemos bien definido
el lector que buscamos. No digo que las revistas
independientes no lo tengan. Lo tienen. Me parece
pertinente retomar la comparación que mencioné
hace unos momentos: las revistas universitarias son
un circulo; las independientes, son un prisma. El lector
de una revista universitaria es un lector académico
'
especializado. El lector de una revista independiente
es, más bien, un neólogo, como diría Felipe Ehrenberg,
una persona abierta a todo, aprendiz de todo, maestro
de todo. Y esta diferencia se debe a que la revista
independiente nace precisamente porque la revista
institucional no abarca, por su especificidad, el campo
reducido de la élite que le interesa más conocer que
informarse. Apesar de ser pocos los lectores de revistas
culturales, son diversos. La revista universitaria sa,
tisface a un sector de esa minoría, las revistas independientes, a otros.
Entonces, se escucha nuevamente el reproche.
Pero esta vez no viene ni del editor ni del lector sino
'
del escritor, el que busca espacios dónde publicar
su trabajo. Sucede que, de la misma manera que

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Hace unas meses, se llevó a cabo en Monterrey el segundo taller de editores especializado
organizado por la editorial Versal, Fondo Tierra Adentro y Conarte. Una de las asistentes,
amiga mía, terminó el curso emocionada con la idea de editar una revista. "Sí, bueno, hay muchas
revistas", dije yo, con cierto pragmatismo implícito pero evidente, imaginando de inmediato una
esfera plena de hojas, palabras, autores, que ya no se da abasto y, sin embargo, que se resiste a
estallar, como si todavía, en el esfuerzo de su aliento, le quedaran soplos de cosas nuevas.
JESSICA HIETO

�terrible. Por eso celebro la existencia de las revistas
independientes que se posicionan frente al canon
institucional que en ocasiones, censura. Lo que quiero
decir es que para una revista institucional hay temas
tabú. Una revista independiente es más abierta en esos
sentidos, pero también depende de su línea editorial.
El escritor tiene más opciones de posicionar su texro
y eso me parece fabuloso. Es cuestión de tener claro
qué tipo de lector busca y qué publicación le ofrece
lo que otra no.
Por lo general las revistas independientes son
el producto de una generación con inquietudes
distintas a las establecidas por el canon. Suelen ser
contestatarias y responden a una ideología deter,
minada. Algunas, no todas, elaboran discursos críticos
y sus propuestas apuntan hacia la inclusión: de otros
escritores, de otros lectores. Lo dificil comienza
cuando estas publicaciones se enfrentan a la siguiente
problemática: si las revistas culturales en si tienen

una revista universitaria tiene definido a su lector,
tiene definido a su colaborador. En realidad cada
publicación tiene su agenda, escritores de planta que
corresponden a la línea editorial. No obstante, en una
publicación universitaria la selección del colaborador
es más rigurosa, pues está de por medio el prestigio
de la institución que representa y una tradición de
muchos años, en mi caso. Hay un canon no escrito pero
que se infiere, que ha pasado de editor en editor, y que
se respeta porque ha sabido mantenerse adaptándose
a los nuevos tiempos. Así, las colaboraciones nuevas
tampoco faltan y la publicación se enriquece, y en
ocasiones, rejuvenece. Pero nunca se puede, no puedo
yo, dejar de lado ese canon que me dice no diciendo lo
que debe y lo que no debe entrar a la revista.
Sucede después que hay ciertos textos que no son
compatibles, ya sea por estilo, temática, o porque no
poseen la calidad que se requiere. El asunto se oscurece
cuando aparece la censura. La censura me parece

50

pocos lectores, y de esos pocos se desprenden grupos
que buscan otras lecturas, acercamientos alternativos
a lo que ofrecen los medíos oficiales de la cultura
'
grupos que son minoría en la minoría, /cómo logra
sobrevivir una publicación independiente, en este
sentido, en el de la lectura?
Como ya lo he dicho, las revistas independientes
son un prisma que refracta la luz hacia muchos puntos.
Yeste prisma es versátil. Uno de los medíos de los que
se vale la publicación independiente es el formato.
Actualmente, existen muchas revistas independientes
en formato electrónico. Sus temas son específicos,
lo que las ayuda a aparecer en los listados de las
búsquedas por Google si uno escribe determinada
palabra. Por este medio se garantizan lectores de todo
tipo, no solamente gente especializada o inmersa en
la cultura.
Pero lo común es que las publicaciones indepen,
dientes también se editen en formatos impresos. Me
gustaría referir una experiencia. Hace poco tomé un
taller de edición de libros objeto impartido por Rocío
Cerón, poeta y editora. Apartir de las ideas establecidas
por Ulises Carrión en El nuevo arte de hacer libros, Rocío
nos mostró las posibilidades de presentar un texro
en distintos soportes. Traía consigo varios ejemplos,
entre ellos una revista. La revista estaba construida de
la siguiente manera: la portada era una caja de cartón
delgado, que se abría. Cada pasta traía una pestaña
donde venían insertados varios papeles de distinto
color, textura y tamaño, cada uno doblado de diferente
forma. Al desdoblar el papel, te encontrabas con un
ensayo, o con poemas, o con cuentos. Cada artículo
tenia, asl, su propia personalidad. Al principio esto me
pareció poco práctico. Recuerdo haber cuestionado
a Rocío acerca de la finalidad de una publicación
así, si era de tipo social o de carácter estético. Luego
comprendí que todo era parte del discurso de concebir
la edición de un libro o de una revista como un acto de
responsabilidad del autor, que debe producir su libro
como una obra de arte total. La edición independiente
permite hacer trabajos como éste que describo. Es una
manera de posicionarse frente al canon que también
impone formas.
Para terminar quisiera retomar la anécdota que
referí al principio. Mi amiga me dice que quiere
editar una revista y yo respondo que hay muchas,
como queriendo disuadirla del intento. Luego ella
me contesta con eso que he llamado el reproche, el

51

que yo también puedo enunciar pero me lo reservo
(aunque creo que en mi lectura han salido a relucir
varios). Llegado a este punto, vuelvo a reflexionar
sobre el hacer y el estar. Decía que yo sólo estoy, que
me encargo de repetir lo que se ha venido haciendo
desde hace muchos años. Pero eso no es cierto. Las
revistas universitarias pasan por varias etapas,
dentro del círculo que representan se desdoblan
otros círculos que forman una cadena. Son una línea
que gira. Estar en una revista universitaria conlleva
una responsabilidad sincrónica, es un compromiso
con el tiempo y su continuidad. No se repite, se
reitera. El trabajo con que se elabora la revista trae
consigo el peso de sus fundadores. Y esto no es
malo. Es importante reconocer que la revista uni,
versitaria incide históricamente y que uno, como
su editor, forma parte de su historicidad. El sólo
estar suena injusto. Tanta una revista universitaria
como una independiente se mueven, son cultura
en movimiento. Ambas tienen la misma intención:
fomentar la lectura, promover el pensamiento, la
reflexión, el análisis crítico frente a la superficialidad
del mundo.
He aquí la mayor de las coincidencias entre los
dos tipos de publicación: la lectura. El fin las hermana
no obstante las diferencias, los desencuentros. La
intención es la misma: fomentar la lectura, otorgar
conocimiento. Pero todavía en este aspecto pueden
encontrarse piedras en el camino: las revistas
culturales entorpecidas por el marketing de las otras
revistas, y las revistas culturales oficiales contra las
independientes. Al yo decir "hay muchas revistas",
me refería sobre todo a esto: somos tantas que nos
quitamos oxigeno, nos desviamos en el juego de
la competencia, del mercadeo, de la distribución.
Peleamos puntos de venta. Pretendemos llenar vacíos
y quizás los vacíos los inventamos nosotros. Quizás.
Es una posibilidad.
El abanico es amplio. Por un lado es bueno, habla
de un interés por hacer crecer los espacios de reflexión
y análisis; pero por el otro considero necesario que
las publicaciones, sobre todo las independientes, se
comprometan más con su función, que la calidad de
los contenidos sea digna de leerse y que no se quiera
construir en el aire lo que evidentemente necesita
de suelo, de una base. El conocimiento no es volátil,
pero se mueve. Creemos publicaciones donde el
conocimiento pueda existir w

�JOSÉ MARIA IMFAMTE

L

a tentación en la que muchos solemos caer
cuando hablamos de un tema como éste es
comenzar con definiciones que pretenden ser precisas
sobre los asuntos centrales. No puedo prometer que no
cederé ala tentación, porque de tentaciones está hecha
la historia de Occidente. Por otra parte, hablar sobre
cultura y sociedad en el siglo XXI puede ser un tema
infinito y también corremos otro peligro, el de hablar
de muchas cosas sin poder llegar a lo más importante.

CULTURA Y
SOCIEDAD

;s
Ya Odiseo sabia de tentaciones y ordenó que lo ataran al mástil para evitar
a las sirenas, estratagema que resultó exitosa gracias a la fidehdad de sus
acompañantes. No siempre los atadores e mantienen fieles a la consigna
ni tienen los oídos tapados. En la sociedad actual, más bien lo que siempre
tenemos a mano son cómplices que nos facilitan o impulsan el andar
cediendo a las tentaciones ...
la posterior incorporación de las tradiciones judías a la cultura
occidental amplió el alcance de las tentaciones: nada menos que la propia
condición humana se establece por haber cedido a la tentación, que no era
insignificante, de convertirse en dioses, ehminando así todas las ataduras
de la naturaleza. Y por ello la figura central que esa tradición introduce
en Occidente establecerá como ruego principal el impedirnos sucumbir
a la tentación, como si se tratara de una tarea sobrenatural, que los seres
humanos no podemos evitar si contamos sólo con nuestras propias fuerzas.
Yes que la tentación no parece existir en la naturaleza: al menos hasta ahora
no he escuchado de ningún biólogo que, ante la consumación del acto sexual
entre dos perros callejeros, haya dicho que "cedieron a la tentación" (aunque
al ritmo actual de las investigaciones sobre los avances científicos, no será
raro que escuchemos tal explicación en el futuro).
53

�¿Podemos pensar entonces que para caer en tenta,
dones debemos tener algo no natural (conste que no
digo ni antinatural ni sobrenatural)? Es probable que
así sea, porque la cultura, que no es naturaleza, se opone
a ella en una lucha constante. De paso, anotemos que lo
primero que hicieron los seres humanos fue descubrir
que estaban desnudos y buscar algo para vestirse. En
palabras de Desmond Morris (2005), el organismo
más fascinante del mundo animal, la mujer desnuda,
ha sido embellecido durante miles y miles de años,
modificándose desde la cabeza hasta los pies. No existe
sociedad donde los seres humanos circulen realmente
desnudos; dicho de otra manera, el ser humano es
el único animal que introduce modificaciones en su
imagen corporal, desde una simple pintura en alguna
parte hasta las complejas vestimentas que llegaron a
su expresión más elaborada en el siglo XIX. Las formas
culturales de cada sociedad hicieron que el cuerpo se
mostrase o se ocultase de las más variadas formas, pero
nunca aparece completamente desnudo. De allí que la
tentación original bíblica sea fundante de la cultura.
Quienes tratan de justificar un acto cualquiera,
considerado negativo por la cultura de una determinada
sociedad, corno algo irresistible desde la perspectiva de
la naturaleza, mienten por partida doble: porque las
tentaciones, cualesquiera que sean, no pertenecen a la
naturaleza y porque la ética tampoco puede situarse
en el orden de la naturaleza.
Recurrir a los dioses para evitar las tentaciones
puede ser una salida falsa, porque sus promesas casi
siempre han resultado fallidas: cuando se les dijo a los
seres humanos que si probaban el fruto del árbol del
centro del jardín morirían, se les mintió. Yla mentira
tampoco pertenece al orden de la naturaleza, corno lo
prueba la pregunta wittgensteiniana: ¿por qué no puede
un perro fingir dolor?, ¿acaso porque es honesto?
Las tentaciones, en definitiva, son los ladrillos de la
construcción cultural; sin ellas, estaríamos sometidos
al reino de la naturaleza y nuestra vida transcurriría
de manera totalmente ordenada por su dinámica
inherente. Sin la tentación, todavía no nos habríamos
dado cuenta de que andarnos desnudos por el mundo
(y seguiríamos sin tener hijos, si hemos de hacer caso
al relato bíblico).
El camino que la humanidad ha recorrido desde los
inicios hasta aquí ha estado lleno de tentaciones y, por
lo tanto, la cultura se ha hecho cada vez más compleja.
Ya no existe una única tentación fundamental sino que

se trata de un conjunto combinado de oportunidades
que se nos presentan a cada paso, haciendo de la virtud
una tarea sobrehumana, dada nuestra tendencia natural
a dejarnos llevar por las tentaciones. El capitalismo, en
particular, ha sabido hacer de las tentaciones el motor
fundamental de su dinámica: la multiplicación de los
objetos dispuestos para seducir, donde lo que cuenta
es la apariencia, la imagen, llega a su máximo punto
de expresión, pese a las oposiciones de todo tipo y a
las luchas ideológicas y en otros niveles.
¿Cuáles son las tentaciones que nos acechan en este
siglo XXI? La primera y fundamental es la de abandonar
el pensamiento mágico para tratar de encarar las
soluciones de nuestros problemas con arreglo a nuestros
conocimientos racionales. ¿Cómo es posible dejar atrás
años de experiencia al respecto? Todos sabernos que
invocando fuerzas sobrenaturales podernos encontrar
más rápida y eficazmente soluciones a nuestros males,
sea la falta de trabajo, una enfermedad cualquiera,
una dificultad de la convivencia familiar o cualquiera
de las cosas que nos ocurren cotidianamente. Todas
las sociedades humanas han creado formas culturales
de organizar sus relaciones con los dioses o seres
sobrenaturales y los seres humanos persistimos una
y otra vez en ello. Como muestra: hace poco tiempo,
el director técnico de los Tigres, nuestro equipo local
ligado a la Universidad, tenía un director técnico
(como le dicen ahora a los que quienes somos más
viejos llamábamos simplemente entrenadores) que
pedía a una "madama" (así lo titularon los periódicos,
por lo que cada uno puede imaginar a su gusto de
quien se trataba) que tocara la camiseta o playera
de los jugadores y le dijera qué "vibras" le trasmitía
para decidir de esa manera la formación del equipo.
Podríamos haber esperado una explicación más
"racional" sobre los motivos de inclusión o exclusión
de jugadores a un equipo, pero parece más agradable
que nos digan que fuerzas ocultas controlan las cosas
mejor que el pensamiento racional.
Para quienes crean que este es un rasgo típico de la
cultura mexicana, se equivocan: un brujo paraguayo,
Kumanchú, hechizó el arco de un equipo de su país,
Cerro Porteño, para que sus rivales colombianos lo
golearan. La suma que cobró, 400 dólares, es por
su cantidad propia de sociedades subdesarrolladas.
Pero el fenómeno tampoco es característico de la
cultura de países subdesarrollados: en el último
mundial de fútbol, el director técnico de la selección

54

francesa, Raymond Dornenech, incluía a sus jugadores
después de la correspondiente consulta de sus cartas
astrales para conocer sobre su "energía negativa".
Necesitamos impulsar una cultura de encarar los
problemas de la vida cotidiana de manera científica,
pero el pensamiento mágico nos persigue desde la
infancia.
Asociada con la anterior, está la tentación delco,
nacimiento: si la tentación original fue la del árbol de
conocer el bien y el mal, conocer sigue siendo una ten,
ración muy fuerte entre nosotros; querernos encon,
erar soluciones a nuestros problemas y las queremos
instantáneas. Yésa es la cuestión, porque la instanta,
neidad se liga más a la tecnología que a la ciencia y no
estamos dispuestos, en esta época de velocidades, a
esperar el tiempo que la ciencia nos dice que debemos
esperar y a pagar los costos que ello conlleva. El
resultado es que recurrimos siempre a soluciones
improvisadas que suelen ser muy creativas pero que
nunca resuelven los problemas de manera efectiva.
No podernos perder tiempo esperando que los
científicos encuentren soluciones más coherentes y
adecuadas, y ello se muestra en los escasos fondos
que, según cualquier comparación, asignamos a la
investigación científica. Corno casi todos, estarnos
fascinados por la tecnología, pero la tornamos como
una extensión de la acción mágica sobre el mundo.
La tentación de no contaminar el ambiente tam,
poco se nos da mucho, aunque en los últimos tiempos,
según nos ha explicado el director de la Agencia
Estatal del Medio Ambiente de Nuevo León, José
Luis Tarnez, las cosas se han agravado debido a
nuestra cultura de la carne asada, porque más de un
millón de bolsas de carbón al mes producen mucha
contaminación. Claro que no mencionó en absoluto la
tala de árboles y sus consecuencias para el equilibrio
ecológico, mostrando que sus ideas de contaminación
parecen estar limitadas al espacio urbano.
La tentación que parece atraer más a los regíomon,
tanos en este siglo XXI es la de la riqueza monetaria.
La tentación de la riqueza, sin embargo, presenta
rasgos contradictorios: mientras algunos se empeñan
en seguir siendo pobres, otros acumulan cada vez más.
El resultado obvio es que cada vez tenemos más pobres
y más ricos, aun cuando tampoco en esto seamos
originales, ya que se trata de una tendencia mundial.
El presidente de AT&amp;:T, Edward Whitacre, ganó el
año pasado más de 44 millones de euros; a quienes

les parezca sumamente injusto habría que recordarles
que en cifras parecidas andan algunos artistas de cine
y televisión, algunas modelos de pasarela (¿porqué los
modelos hombres ganan menos que las mujeres y no
hay ningún movimiento machista que los reivindique?)
y algunos deportistas, de todos los cuales podríamos
discutir por muchas horas sobre sus ingresos con
relación a su contribución proporcional al progreso
humano. En Monterrey, como es sabido, algunas
personas han hecho de la tarea de acumular dinero su
único objetivo de vida y de nada vale que caigamos en
el lugar común de la envidia señalando que, de todas
maneras, son infelices, porque entre ser infeliz sin
dinero y ser infeliz con dinero, parece que esta última
es una mejor posición.
En esto de ganar dinero los policías de todo México
nos han mostrado el camino: los cálculos más pesimistas
muestran que obtienen por mordidas hasta dos veces
el monto de sus salarios oficiales, pero tampoco
debemos tomárnosla a la tremenda: siendo sus salarios
muy bajos, deberían ser más eficientes para obtener
más dinero por esas prácticas. Esto nos lleva a otro
de los rasgos culturales señalados en varios estudios
comparativos internacionales, la relativamente escasa
productividad de nuestros trabajadores. Un cambio
que esta sed de ganancias tiene en la vida cultural y
social es que el éxito económico justifica y enmascara
todo lo demás. Incluso en la política se está dando
una distorsión muy especial: gobernantes corruptos
que son reelectos señalan que su éxito electoral es
una muestra de que la población de alguna manera los
excusa de sus pretendidas faltas.
Un cambio fundamental es que el capitalismo de
este siglo XXI ya no recurre alos objetos materiales, sino
a formas más efímeras y volátiles: ya no consumimos
objetos materiales destinados a guardarse sino que
utilizamos aquellas cosas que producen y cambian
nuestra imagen. Hasta la segunda mitad del siglo
pasado, la producción material, concreta, era el
motor del proceso y se estimaba que los productos
estaban dirigidos a satisfacer alguna necesidad "real"
derivada de nuestra incompletitud. La producción
actual se dirige especialmente a alguna necesidad
creada en la fantasía y el objeto material que la
representa debe asumir esa condición, estando los
elementos materiales del producto determinados
por esa primacía. La nueva cultura mundial se atiene
más a los elementos volátiles que a los sólidos.

55

�Mencionábamos a los artistas de televisión y
sus ganancias: justamente ellos representan estas
nuevas tendencias; casi hasta fines del siglo XX era
prácticamente imposible que se obtuvieran esas
retribuciones en el negocio de la imagen: el mismo
cine comenzó con las superproducciones después de la
Segunda Guerra Mundial. Los satisfactores son efímeros
y responden en la mayoría de las veces a las tendencias
de la moda convenientemente fabricadas por quienes
ofrecen esos mismos satisfactores. Dos, por citar sólo
algunos, ejemplos de esto: la industria del turísmo que
crece en todo el mundo mucho más que otras. El turismo
es un satisfactor volátil que se agota en el proceso
mismo de consumo y que queda sólo como nostalgia
o remembranza, lo cual no impide que destinemos
muchas energías a él. Un segundo caso lo tenemos en las
tendencias gastronómicas actuales; también la comida
es algo que se agota en su propio consumo, pero la oferta
gastronómica actual se ha desplazado desde el sabor o
lo material concreto a la imagen: un platillo vale más
por su presentación visual que por sus componentes.
Ferran Adria, el más reconocido de los innovadores
mundiales en este rubro, se jacta de proponer nuevas
presentaciones de productos conocidos desde antiguo
en la gastronomía, donde los juegos con las texturas,
colores y combinaciones dan un nuevo resultado,
original y al mismo tiempo sorprendente. No es casual
que un museo alemán le haya solicitado hace poco
tiempo una presentación de sus platillos como nueva
forma de arte visual. Consagramos así lo efímero como
forma de placer estético, muestra clara de las nuevas
tendencias de la cultura. La imagen domina todo el
sistema de relaciones sociales y se impone por sobre
toda norma ética.
Quizás el problema cultural más serio que enfren,
tamos es la autopercepción que los mexicanos tenernos;
se trata, también, de un problema de imagen. Un
estudio de María de las Heras del año 2005 mostraba
que más de la cuarta parte de la población opina que la
características que mejor define a los mexicanos es la
de ser fiesteros, siguiéndole en orden descendente de
importancia el ser solidarios, trabajadores, entrones,
apasionados, valientes, inteligentes y amables. Con el
escaso uno por ciento de las menciones están los rasgos
de ahorradores, cariñosos, honrados, precavidos y
sinceros. Lo interesante es que cuando la pregunta se
modifica para saber cómo se definiría a la mayoría de
los mexicanos, la idea de que son inteligentes llega al

60 por ciento, lo cual parecería mostrar que este rasgo,
el de la inteligencia, los encuestados se lo atribuyen a
los demás pero no a si mismos (no he tenido acceso a
la base de datos, por lo cual esto que digo debe tomarse
como muy provisorio). También es interesante lo de
románticos, que no recibe prácticamente ninguna
mención sobre las características definitorias, pero
más de la tercera parte pensamos que los mexicanos
son románticos; no se presenta la distribución por sexo
y edades, pero podríamos decir que una gran mayoría
se niega a si mismo la característica de ser romántico,
pero se la atribuye al vecino.
Lo grave de los datos anteriores es que un estudio
sobre "capital social", eso que algunos economistas
acaban de "descubrir" como motor del desarrollo
económico, parece estar muy bajo en México. Los
mexicanos decimos tener sólo cinco amigos en
promedio, mientras que los familiares llegan a diez.
La cifra de amigos es, junto con Chile, la más baja de
toda América, lo que hace que presentemos una vida
asociativa muy baja. Y aquí surge la pregunta: ivamos
a la fiesta en familia o las fiestas de mexicanos son
reuniones de mucha gente que, en lo esencial, están
solos, cumpliéndose así con la descripción que hace
muchos años hiciera una sociólogo de la sociedad
estadounidense como una muchedumbre solitaria?
Quedan para otros trabajos y presentaciones
muchos, muchisimos aspectos de cultura y sociedad
sobre los que podríamos reflexionar: la evolución
de las relaciones familiares y sus nuevos tipos de intercambio, la emergencia de expresiones de sexualidad
no convencionales, las nuevas maneras de hacer
política y las posibilidades de otras instituciones
más adecuadas para resolver los problemas que
enfrentamos, la permanencia de expresiones de
orden religioso ya sea en la vida cotidiana o en las
instituciones sociales, los medios de comunicación y
sus visiones del mundo, la agresión y la inseguridad en
el mundo moderno, las distintas expresiones de arte
y su evolución en nuestra sociedad~

Bibliografía
Heras, Marta de las (2005). ~lo que describe mejor a los mexicanos:
fiesteros", en Milaiw (Monta-rey) 295, afio XXXI (B de septiembre
de 2005).

Morris, Desmond (2005). La muja"dcsnuda. Barcelona: Planeta.

56

��l•i

una fuerte identidad histórica. "Ustedes descienden de
los aztecas -dicen- mientras que nosotros deseen,
dimos de los barcos."
La verdad es que nosotros, en un cincuenta
por ciento, si es cierto que Cortés le cumplió a la
Malinche, también descendimos de los barcos. Pero
hablemos del otro cincuenta por ciento. Lo que no
se sospechan esos argentinos es que el linaje ilustre
que implícitamente nos atribuyen fue una singular
adquisición de los aztecas, pues aquel que hacía a
las otras tribus asentadas antes que ellos en el valle
central de México, mirarlos con desprecio debió
parecerles poco cómodo y sin posibilidades de futuro.
Aprovecharon un momento significativo, nada menos
que resultar victoriosos sobre el imperio tepaneca y
erigirse ellos mismos en el imperio más poderoso de
América, antes de que los españoles lo derrotaran, para
quemar los libros antiguos y reescribir su historia.
Como todos los triunfadores, lzcóatl, el emperador de
la época, procedió a la tarea de redefinir la identidad
histórica de su pueblo de acuerdo con la existencia
de un pasado glorioso. La épica profundiza la identidad
colectiva. Ese pasado era el de la cultura tolteca, de
la que la elite mexica se asumió como su heredera
legítima a partir de Quetzalcóatl.

orge Luis Borges por su parte ha dicho
que el tiempo es la materia de la que
están hechos los hombres. No es el tiempo
presente, pues éste sólo cuenta en función
del tiempo pasado; tampoco el tiempo
futuro, pues ése todavia no es. Para el hombre el futuro
tiene sentido, sí, pero sólo como repulsión o deseo. Ni
presente ni futuro, sino pasado: tiempo transcurrido 1•
Es a partir de este tiempo que puede ser oteado el
porvenir. "El mejor profeta del futuro es el pasado",
dijo Byron.
Para los efectos de, por lo menos, establecer una
media filiación del tiempo hecho identidad, se requiere
que éste haya adquirido rasgos significativos en la
vida de un individuo o de una comunidad. Quino, el
filósofo ilustrador -al igual que Borges, argentino
y, para mayores señas, autor de Mafalda- ha puesto
en labios de Miguelito, uno de sus personajes, una
afirmación inequívoca: "De mi mamá, pasé al maternal
y del maternal ... Ése es el problema de uno -enfatiza
el pequeño-, que no puede tener biografía." Y es
que toda biografía es una summa vitam. Y en esta
summa vitam, la memoria y el olvido dejan su huella:
la memoria por su carga de identidad significativa; el
olvido por su falencia. Aquello que se recuerda produce
señales de vida y da lugar a un ser más pleno y provisto
de armas para la vigilia y la defensa; aquello que se
olvida no indica vida y de sus entrañas resulta un ser
enteco y con una frágil inmunidad a los embates de la
gesticulación y la apariencia. Tomás Eloy Martínez,
que también forma parte del elenco argentino: "El
pasado, ah el pasado. iHay en nosotros algo que no
sea el pasado?"
El carácter significativo del tiempo acelera o
refuerza la adquisición de la conciencia de si mismo,
y también el sentido de pertenencia al grupo familiar,
rribal, generacional, cultural y al territorio donde ese
grupo se asienta. Para continuar con la influencia
argentina, apelo al sentido del humor de los argentinos
cuando no se consideran los ingleses de América. Por
ejemplo, a los mexicanos nos reconocen disponer de

LOS MUERTOS FUMDADORES

Como toda cultura que se define por la muerte -o por
los muertos-, la de los aztecas enraizaba en el pasado.
Habían partido, en su migración, de la rrútica Aztlán.
Y sus antepasados habían morado en Tula, donde
Quetzalcóatl, al mismo tiempo deidad y héroe cultural,
había fundado una civilización conocedora del cosmos y
de las artes. Vencido por la magia negra de Tezcatlipoca,
el dios,guía de los toltecas se destierra y sume a Tula
en el caos. Sus habitantes deberán abandonarla. Los
rnexica, corno los del pueblo de Abraham, parten en
busca de la tierra prometida. Cu ando la encuentran,
esa veneración del pasado se ahonda.
Los pueblos que se asientan en un lugar y en él
entierran a sus primeros muertos cobran una mayor
identidad de si mismos. Pueden ser los antepasados
de los aztecas o pueden ser los de Rebeca, la niña que
se avecina en Macondo y se convierte en una suerte de
hermana de los hijos de José Arcadio Buendia y Úrsula
!guarán. Rebeca, que traía en un saco "los huesos de lo
que antes fueron sus padres", es la personificación del
itinerante que encuentra el lugar donde han de reposar

1

En su libro Identidad y cambio, León y Rebeca Grinberg coinciden con otros
autores en la idea de que el sentimiento de identidad es el resultado de
tres vínculos: además del temporal, el espacial y el del grupo social. Sin
embargo, el espacio y el grupo social sólo adquieren dimensión humana
en el tiempo.

60

los restos de sus mayores y echar raíces el proyecto de
la ciudad. Algo similar ocurre con los ancestros de los
primeros habitantes de Monterrey: tras enterrar en
sagrado a Diego de Montemayor, el padre, y a su hijo
del mismo nombre, la ciudad ya puede anunciarse 2.
EL USO DEL PASADO Y LA RESISTEMCIA

La familia real azteca gobernó con la conciencia de que
su legitimidad procedía de un pasado glorioso. Enrique
Krauze facilita datos e ideas abundantes en su libro La
presencia del pasado, sobre el uso del pasado como resorte
de la legitimidad política del presente. En ese pasado
glorioso, Aztlán equivale al poderoso mito de la edad
dorada. Este mito se vio potenciado por una realidad
que pronto adquirió a su vez contornos mitológicos: la
fundación de Tenochtitlan, ciudad capital del imperio
azteca. Varios siglos después, la familia revolucionaria
gobernaría igualmente precedida de un pasado
glorioso: la Independencia, la Reforma yla Revolución,
pasado que incluiría, como lo hizo Porfirio Díaz en su
tiempo, el de la sociedad prehispánica.
Por ello puede decirse que en la identidad de
los mexicanos hay un acto fundacional rodeado de
imágenes épicas. Esas imágenes se preservaron en
la memoria cultivada por historiadores, ideólogos
y humanistas, y a través de versiones populares de
los escritos de autores cultos corno Fernando Alva
Ixtlilxochitl o Hernando Alvarado Tezozómoc.
La crónica, la historiografía y la tradición lírica
comunicaron la existencia de un antiguo esplendor
común. Es suficiente con señalar que al estallar la
revolución de independencia al menos un tercio de la
población que habitaba el antiguo territorio de México
era indígena. Yque en sus núcleos dirigentes deambuló
clandestinamente, como nahua! colectivo, el principio de
resistencia a la dominación que animó a sus ancestros.
Este principio de resistencia era potenciado por las
múltiples rebeliones indígenas que se produjeron en
casi todo el país entre los siglos XVI y XIX: caxcanes,
mayas, acaxees, guachichiles, tepehuanes, guazapatis,
pericúes, coras, yaquis, pimas, mayos, apaches.

2

A titulo de curiosidad en su novela Cien años de solalad, Gabriel Garcla
Márquez describe a Macando como '"una aldea de veinte casas de barro
construidas con cañabrava a la orilla de un rfo de aguas diáfanas". Esta
descripción es similar a la que hace Martín de Zavala del Monterrey de
los primeros afias, según la crónica de Alonso de León.

61

Enterrados bajo los palacios y los templos de las
nuevas deidades, sus héroes y sus dioses no murieron
y, como todo lo que ocurre en el mundo de la materia y
el espíritu, sólo se transformaron. "Nunca han partido
nuestros muertos", dice en un verso Juan Bañuelos.
Cuauhtémoc que, pese al tormento, no entregó
su tesoro -una de las metáforas del alma-, cobrará
actualidad en varias de las figuras vinculadas a la
resistencia alolargo dela historia de México. El politeísmo
de la religión prehispánica se transmutó en el politeísmo
del santoral católico. En el subsuelo de las nuevas leyes
discurrieron las antiguas costumbres. Quetzalcóalt
estaba de regreso y la última vez que se lo vio, cinco
siglos después, fue bajo el pasamontañas de Marcos.
EL PASADO ME AMUMCIA

Las formas que adquirieron las imágenes de la edad
dorada,delafundacióndelaciudad,corazón,de,todo,del
esplendor yla derrota, alo largo dela colonia yen el curso
del México independiente no han sido suficientemente
investigadas. Pero en ellas radica el principio de
pertenencia a una colectividad que, aun vencida y
vejada, preterida y explotada, se actualiza y cobra una
fuerza extraordinaria en otras condiciones sociales.
El sustrato de la resistencia indígena ha encontrado
nuevas expresiones que han sido, a su modo, síntesis
de los grandes movimientos de independencia, reforma
juarista, revolución, reforma cardenista. Ese sustrato ha
galvanizado cada una de las luchas que entrañaron los
movimientos guerrilleros de las décadas de los sesenta
y setenta; el movimiento democrático encabezado por
los estudiantes en 1968; la respuesta de los habitantes
de la ciudad de México a los efectos devastadores de
los sismos de 1985; las contiendas electorales de 1988 ,
2000 y 2006; el levantamiento zapatista del 1de enero
de 1994, y las formidables manifestaciones de los
mexicanos en Estados Unidos este año en contra del
racismo, la intolerancia y la explotación de que son
objeto los trabajadores que emigran de México hacia
la potencia vecina.
En todos esos momentos, el pasado ha sido piedra
angular de la identidad de los protagonistas: líderes,
generaciones, participantes individuales.
La culpa es autora de la frase "El pasado me per,
sigue" y su consecuencia es otra: "Mi pasado me con,
dena." A ambas se las puede leer en los destinos de
los personajes de la gran novela del siglo XIX, en sus
menos notables traducciones cinematográficas, y en

�los cabildos 3• Hacia 1808, los mexicanos que presidian
el cabildo de la ciudad de México hicieron otro tanto.
Con esa decisión nació, de hecho, el movimiento de
independencia. El triunfo de éste sería saludado por
José María de Bustarnante, contemporáneo de los
principales caudillos insurgentes, con un discurso
en el que evocaba las figuras del pasado. Decía: u...las
sombras de los antiguos emperadores mexicanos
entiendo que salieron de sus tumbas, construidas en
el antiguo panteón de Chapultepec, para preceder
al ejército [Trigarante] de los libertadores de sus
hijos". Enrique Krauze califica de trance místico a
esta evocación udonde presente y pasado convivían
en un mismo plano místico, uno como vengador, otro
como vengado". En el plano histórico, ni vengador ni
vengado en aquello que hace a los hijos de los antiguos
emperadores mexicanos. Su postración no sería
remontada ni poco ni mucho con nuevos y renovados
sistemas políticos. En los debates del constituyente de
1857, Ponciano Arriaga asumía a los indigenas como una
raza desgraciada: son los udescendientes de los antiguos
dueños de estas ricas comarcas y humillados ahora
con su pobreza infinita y sus recuerdos deotros tiempos" 4.

las prescindibles degradaciones de la radionovela y la
telenovela. La contraparte de esa frase, originada por
la redencíón, es otra aún no explotada por la ficción:
uEl pasado me anuncía." En las dos primeras frases,
el desenlace es casi siempre trágico: encarna en lo
irrecuperable; en la segunda, el desenlace, donde el
tiempo por única vez cobra identidad en el futuro,
es vivificante: encarna en la utopía. En la primera se
paga lo que se debía; en la segunda se cobrará lo que
nos deben.
La generación de los mexica que precedió a la de
Cuauhtémoc y la de aquellos que nacieron al despuntar
el siglo XVI sufrieron una verdadera conmoción. Un
mundo -el de la contrarreforma-se plantó sobre su
mundo a sangre y fuego. Aquella violenta destrucción
de la civilización azteca está sintetizada en un verso
anónimo, que recoge lo que Miguel León-Portilla
ha llamado con gran tino la visión de los vencidos: u...
y es nuestra herencia una red de agujeros". Esas
generaciones, despojadas de sus símbolos de identidad,
debieron buscar con vehemencia en el pasado la causa
de su derrota, pero su impotencia los redujo a la
nostalgia, y la ausencia de horizontes a la melancolía.
Pasado y presente se anulaban mutuamente y su lugar
lo ocupaba la resignación al futuro prometido por la
nueva religión en la otra vida. Mientras no aparece el
proyecto, el pasado permanece como mero recuerdo;
cuando aparece, el pasado se resimboliza e ilumina al
presente donde ambos tiempos se enlazan al futuro.
España, en su decadencia como imperio, también
se vería invadida, y su nueva circunstancía histórica,
producto de una lucha de liberación contra los ejércitos
napoleónicos, la obligará a buscar una nueva identidad
política en el pasado. Regida por la monarquía
absoluta, la España de los barbones, de pronto se vio
privada de su rey. Fernando VII y su padre, Carlos
IV, habían sido tomados prisioneros por Napoleón
Bonaparte. Quedarse sin rey era casi corno quedarse
sin dios. Esa sociedad sufría un gran vuelco político y
cultural, aunque sin las consecuencias devastadoras
que padeció la sociedad prehispánica a manos del
imperio español. ¿Qué hacer con la soberanía si quien
debía ejercerla se hallaba preso? El pueblo se decidió a
ejercerla, y para legitimar ese acto supremo hurgó en
sus leyes viejas, en su historia; allí encontró el poder
original de las villas y de su organización municipal.
La lucha por la independencia española, que antecedió
a la de sus colonias, tuvo por bastión los congresos de

IDENTIDAD Y CLOBALlli.CIÓM

Ciertas palabras se tornan clave en la historia de la
humanidad. Los intelectuales y artistas suelen darles dimensión significativa. A principios del siglo XX,
James Joyce escribió una obra de teatro titulada Exiliados. Uno de los rasgos de este siglo, con la expulsión
masiva de brazos, el desarrollo de las comunicaciones,
las guerras civiles e internacionales, las dictaduras
y su vocación represiva, fue el exilio. El siglo XXI,
marcado por la fragmentación, las cartografías
volubles, la ausencia de asideros, las lealtades efímeras
y cambiantes, es también el siglo de la búsqueda de
identidad. Identidad es el título en el que Zigmunt
Baumann se ocupa de los efectos de la globalización
en los países, en las sociedades, en sus integrantes.
Uno de esos efectos es el debilitamiento o la pérdida
de identidad.
Los movimientos del capital y su nuevo modelo
de acumulación parecen hallarse en la base de la

3

Es interesante advertir que la palabra "congreso" tiene un origen

municipal
◄ El subrayado es mio.

62

precariedad existencial que promueve la globalización:
los valores se mueven a la velocidad de la luz en tiempo
real de un país a otro, de una bolsa a otra; sus dueños,
esos nómadas "que tienen acceso a las tecnologías
del movimiento", segúnJacques Attali, se desplazan
con gran rapidez en derredor del globo. Sus fábricas
-sobre todo las maquiladoras- se asientan en
un santiamén y en un santiamén cambian de sede.
Los trabajadores se ven obligados a moverse de un
empleo al otro, del campo a la ciudad, de su país al
extranjero. La rotación de la tierra se ha vuelto morosa
en relación con sus habitantes. Nada permanece.
El pasado se ha tornado en un tiempo que va de un
presente a otro presente. Baumann ha caracterizado
a la de nuestros días como una sociedad líquida. La
globalízación es cambio y rapidez, mutabilidad,
escurrimiento. Su traducción en la conciencia de los
humanos es la desmemoria: gira en sentido contrario
a su identidad, que es renovación del recuerdo para
el aquí y el ahora.
El conocimiento se sostiene del tiempo que las
noticias duran en los medios de comunicación-, su
capacidad de atención está medida por el cambio de
un canal a otro siguiendo la pulsión de los botones
del control del televisor. Tampoco los sentimientos
perduran. El amor sólo dura tres años, ha dicho uno
de sus teóricos más optimistas. Consumo y desecho
casi simultáneos son nuestra diástole y sístole. Toda
parece conspirar contra la memoria, y en consecuencia
contra la identidad. La moda es uno de sus signos; la
apoteosis del tanto en la competencia deportiva es la
forma provisional que adquiere la emoción. El iPod,
que cuelga del cuello de los adolescentes de los países
desarrollados y de aquellos de ingresos por encima
del promedio en los demás países, permite bajar del
ciberespacio miles de canciones. Ni siquiera las del
top ten, que antes cambiaban de mes a mes, logran la
preferencia sostenida de sus consumidores a lo largo
de treinta dias; sus favoritas cambian de un dia para
el siguiente y acaso de un horario al otro durante el
dia. El pasado casi no existe y el presente, aunque
dura cada vez menos, lo abarca todo. Asistimos a lo
que Armand Mattelart llama el culto del presente. En
esta reverencia cultual, la memoria se licua. No hay
moda que se recuerde, goles que logren una colección
memorable, melodias inolvidables, rostros de actores
y actrices que encuentren un lugar estable en los
sentimientos de sus adoradores. Del malestar en la

63

cultura se ha pasado a la ansiedad cultural y Narciso
no puede ver reflejado su rostro en el espejo de unas
aguas movedizas: el susto de saberse él, su pathos, ha
sido sustituido por la apatía. El olvido le gana terreno
a la memoria. No sólo porque el consumo y el desecho
se persiguen casi hasta morderse la cola, sino porque
el poder a menudo incurre en actos infames (desde
Hiroshima y Nagasaki hasta Fahlluya y Ramallah,
pasando por Vietnam, las dictaduras sangrientas de
América Latina y las masacres en Kosovo y Ruanda)
e induce el olvido. A veces, simplemente, con una
nueva atrocidad.
Estados Unidos es la sociedad donde todas las
características de la evanescencia el consumismo,
la fragilidad ideológica y emotiva, la precariedad del
pasado y por tanto la identidad camaleónica a la que
Woody Allen ha personificado en Zeleg, cobran su
máxima expresión. Por ello es más sorprendente aún
que en esta sociedad, educada en el rápido cambio
de apegos y en la desmemoria, surja un movimiento
de inmigrantes e hijos de inmigrantes, que apele a
la historia -mito y realidad- para reafirmar su
identidad colectiva. Una identidad colectiva, que
lucha a la vez por los derechos que le conquista su
trabajo y por la pertenencia cultural -podría decirse
que compartida-, tanto al país de origen como al
adoptado por via de la necesidad.
)

LIBERARSE PARA SER

La identidad, como soporte principal del sistema
de sentimientos y razonamientos, se vigoriza con
la participación de los individuos en movimientos
sociales emancipadores. Seyla Benhabib, en Las reivindicaciones de la cultura, escribe: uEs en la esfera pública,
situada dentro de la sociedad civil, donde se producen
las luchas multiculturales, y es alli donde tienen
lugar el aprendizaje moral y político y los cambios de
valoración."
En la experiencia del drama personal y colectivo, el
pasado cobra entidad y adquiere fulgores significativos
que llegan a transformarprofundamentela personalidad
de los actores. La comunidad de destino, donde los
lazos de identidad pueden ser más o menos laxos, se
convierte en comunidad de vida donde estos mismos
lazos se tornan intensos.
En la búsqueda de una identidad social, que las
generaciones anteriores de inmigrantes mexicanos en
Estados Unidos parecían no tener o tenerla muy diluida,

�pensamiento de Bolívar, reclamar el hecho de ser ellos
mismos América (We areAmerica). Hay un sentido de
disputa que antes era impensable.
El movimiento de reivindicación y defensa de
derechos laborales y humanos de los mexicanos en
Estados Unidos ha causado estupor, extrañamiento
y temores irracionales. Los peligros que entraña
para una sociedad donde prevalece el supremacismo
blanco, anglosajón y protestante son proporcionales
a la toma de conciencia que se ha producido en la
minoría de origen mexicano y, en sentido más extenso,
de origen latinoamericano. Para esa sociedad, en la
que el pasado se ha reducido al simple record, a meros
antecedentes, la historia que tal minoría ha salido a
irradiar marchando por las calles de las grandes y
pequeñas ciudades estadounidenses es un virus de
nueva generación frente al cual sus anticuerpos le
resultan insuficientes.
La experiencia vicaria de ser individuos con ras~
gos extraordinarios en la vida de otros -por lo ge~
neral, los héroes del cine, la televisión y el deporte
norteamericanos- cobró en sus protagonistas
una doble dimensión colectiva y personal de
autorrecuperación, que los torna más difícil de
asimilar para el establishment dominado por la elite
identificada como los anglos. El pasado del que vienen
los inmigrantes se ha condensado y a ellos los ha
convertido en los primeros pobladores de una nueva,
sí bien incipiente, síntesis histórica ~

los llamados chicanos-por lo general norteamericanos
de ascendencia mexicana- actualizaron el mito de
Aztlán y otros mitos y referencias de la cultura nahua.
Ese fue el principio de una rica elaboración cultural
que ha engendrado frutos nuevos y novedosos (la
cuestionada traducción de Ilan Stavans de la primera
parte de El ~uijote al spanglish, por ejemplo) en el terreno
de la literatura y las artes.
Aztlán, el México profundo de Guillermo Bonfil o la
Visión de Anáhuac de Alfonso Reyes son ideas y obras
que establecen un fuerte vínculo de identidad con el
pasado prehispánico. No con el pasado hispánico.
Habrá que preguntarse la razón por la preferencia
de identificarse con los aztecas, su civilización (y su
imperio, aunque casi siempre selo omita), y no con los
españoles, su civilización (y su imperio en contra del
cual, aquí sí, el pronunciamiento es crítico), aunque
los intelectuales reconozcan que la sociedad mexicana
es producto de un mestizaje de ambas civilizaciones
y que anida en las características étnicas, sociales y
culturales de las dos. Por ejemplo, Carlos Fuentes en
El espejo enterrado: "Somos indígenas, negros, europeos,
pero, sobre todo, mestizos; somos griegos e iberos,
romanos yjudíos, árabes, cristianos y gitanos. Es decir:
España y el Nuevo Mundo son centros donde múltiples
culturas se encuentran, centros de incorporación y no
de exclusión."
La lucha emancipadora de la comunidad de origen
mexicano generará, sin duda, nuevos hitos de identidad
individual y colectiva, y poderosas manifestaciones de
orden cultural; pero también el principio de una nueva
meeting pot con diversos pasados.
La reacción violenta de los sectores fundamen~
talistas de Estados Unidos contra el movimiento
de los mexicanos que trabajan en ese país hace ver
que su temor radica no en una cuestión laboral o de
seguridad nacional, sino en una cuestión de poder.
Las consignas de los mexicanos por nacimiento o
por lazos de sangre que han salido a manifestar a las
calles contienen una indudable carga histórica. En
ellas se invoca los movimientos de independencia
y revolución de la historia de México, se habla
del "pueblo unido [que] jamás será vencido", de
considerar que el territorio del que se los pretende
expulsar, por extranjeros, es un territorio que les
pertenece ("Si crees que soy ilegal, te urge una lección de
historia: estoy en mi tierra natal."), y aun, actualizando
la proclama independentista de Miguel Hidalgo y el

Bibliografía
Baumann, Zygmunt (2005). Identidad. España: Editorial Losada.
Benhabib, Sheyla (2006). Las reivindicaciones de la cultura. Igualdady diversidad
en la aa global. Buenos Aires: Katz Editores.
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Soustelle, Jacques (2003). La vída cotidiana de los aztecas en vísperas de la
conquista. México: Fondo de Cultura Económica.

64

�BIBLIOCLIPS

O algunas cosas que ya nunca olvidaré de algunos

La vida en
D

cómics. O historietas. O como quieran llamar a esa
lectura iniciática -la elegante transición, delicada a la

D

vez que fuerte membrana- que separa al libro infantil
muy ilustrado y con pocas letras de la gran novela.

RODRICO FRESÁN

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66

si los cómics
como médium
que gestiona
los fantasmas
de la infancia
más profunda y anticipa los prodigios de lo que vendrá y de lo que
ya nunca nos abandonará.
Aquí están,aqul vienen, aunque
nunca se fueron ni se irán.
Little Nema, caldo de la cama,
enredado en las sábanas, despertándose, para qué .
Enseguida, la onomatopeya
como mix perfecro del balbuceo
de bebé con una sofisticada forma
de esperanto: Yo, K1ss, Tú BANG,
Él CRASH, Nosotros KABOOM,
Vosotros Pow, Ellos Zzzzz ...
Toby convirtiéndose en La
Araña para resolver los casos en
los que el padre de Little Lulu, la
del trapezoidal vestido rojo, era
siempre el culpable.
Las sangulneas curvas de Vampirella, esa Bettie Page con colmillos.
Mafalda o la gran novela de la
clase media argentina. (Y, calculo,
supongo, de todo el mundo.)

Las aventuras imaginarias
de Superman donde todo era
absolutamente posible.
Bruce Wayne contemplando
a un murciélago entrando por la
ventana de su mansión y teniendo
una idea, esa idea, la idea. De
pronto, un millonario decide
ponerse un traje más bien extraño
y porqué no.
Las sombras verticales que
proyectan los barrotes de la cárcel
sobre los trajes a rayas hotizontales de los presidiarios en aquel
episodio de Mort Cindcr.
Las planchas panorámicas y
a toda página en Tintín: aquella
pequeña gula de Syldavia en "El
cetro de Ottokar", y aquel desierto
alucinante y alucinatorio en "El
cangrejo de las pinzas de oro".
Las calles de Buenos Aires
mortalmente nevadas de El Eternauta.
Los neuróticos fundacionales
-ese trazo tan nervioso- de Jules
Feiffer.
Los piratas eternamente abordados y naufragantes, como en un
loop de palizas, en Asterix.
67

Esos cómics de terror de la
EC Comics donde los maridos
engañados vuelven de la tumba
o surgen de las profundidades
del mar para descuartizar a sus
mujeres infieles casi siempre,
si mal no recuerdo, rubias. ¿y
adónde va a dar todo esto, adónde
ha llegado? Supongo que Charles
Bums tiene la mejor y más correcta
respuesta.
Los monólogos psicodélicos
y pre New Age del Silver Surfer,
remontando la espuma de las
nebulosas como si fuesen olas.
Las gaviotas en las luminosas
playas del Corto Maltés.
Los callejones y muelles y cementerios siempre nocturnos en
TheSpirit.
Las pecas de Sophie, desnuda
y fumando, en la cama de Alack
Sinner.
Prince Valianty el texto siempre
a los pies y no en un globo sobre
las cabezas: aqul no se habla, se
proclama.
La gota de sangre que no deja
de caer -una y otra vez, pero una
gota es siempre igual, es siempre

�la núsma- en la primera aventura
de Sherlock Time.
Lucky Luke -mis favoritas
siempre fueron La diligencia
("iPapas y tocino!") y Jesse Jamescabalgando hacia el horizonte,
cantando que es un cowboy
solitario y que está muy lejos de
su hogar.
La vida de Philip K. Dick
dibujada por Robert Crumb: ese
instante de epifanía -rayos y
centellas- en el que Dick comprende que el Imperio Romano
sigue ahí y que él no es otra cosa
que la reencarnación de San Pablo.
O un doble de Mr. Natural. Algo
así. No importa. Lo que si importa
es esa mirada de quien ha visto
demasiadas cosas que nadie salvo
él puede ver.
Arzach montando su pájaro
sobre paisajes vacíos pero, ah, esos
colores que lo llenan todo.
Cayenne, una de fugitivos que
acaban persiguiendo una idea
intima e irrenunciable de la épica,
no en vano creada por quien será
-con el tiempo, casi enseguida,
lo sigue siendo-núgran anúgo el
escritor Guillermo Saccomanno.
Spider Man o la telaraña como
metáfora de la adolescencia perpetua: el equivalente al Holden
Caufield de J. S. Salinger en The
Catcher in the Rye. O tal vez Salinger
prefiera que se lo compare con
Calvin &amp; Hobbes.

Ciertos cómics mexicanos y
radiactivos, mutantes, mezcla
de dibujo con foto: vampiros
aztecas y monúas de Guanajuato,
misticos del peyote, pornografía
ingenua donde las mujeres ricas
se acuestan con sus sirvientes,
luchadores enmascarados...
La versión italiana,.fumetto nao:
Diabolik y Killing y Kriminal, vengadores que entran por las ventanas
de los dornútorios de las señoritas
semidesnudas que suelen dejar
las ventanas abiertas para que
entren Killing o Diabolik o Kriminal
(y se me disculpará, espero, cierta
fijación con la figura femenina: el
que recuerda soy yo ahora pero a
quien recuerdo soy yo a los once,
doce, trece años de edad).
Lo que me lleva a Valentina
(bien atada).
Los villanos de Dick Tracy y
Dick T racy colgado en las paredes
de los museos cortesía de ese genial
delincuente que fue Andy W arhol.
(Y me pregunto quiénes son los
escritores con más cara de villanos
de Dick Tracy. ¿Samuel Beckett?
¿John Updike? Curiosamente o no
tanto son los núsmos escritores a
los que siempre consideré como
"los que tienen más cara de
escritor".)
La irritada incredulidad -de
tanto en tanto entro en la \Vikipedia, intento ponerme al día no
entiendo absolutamente nada-

ante las muertes y resurrecciones
y universos paralelos en la DC
Conúcs y en demasiadas graphic
novds. (Otra vez, la edad, el
tiempo transcurrido, la fatiga de
materiales, la cada vez menos lenta
merma de los súper-poderes, las
pocas ganas de salir de nú Fortaleza
de la Soledad. Mi educación en la
materia es, digamos, clásica. Pero desconfío también de todos
aquellos que aseguran que los
antiguos egipcios dibujaron los
primeros cónúcs.)
Esa adaptación de The Twiligth
Zone con Rod Serling abriendo y
cerrando cada una de las historias,
como en la televisión, pero en
colores. Aunque para mi Rod
Serling será, siempre, crepuscular,
en blanco y negro y grises.
En este mismo momento, el
ratón Ignatz vuelve a arrojar un
ladrillo
Y ahora, todos juntos -rage,
rage against the dying of the lightgritemos, con mayúsculas: SHAZAM!
Un padre ratón le dice a un hijo
ratón en Maus: "Estoy cansado de
hablar... Basta de historias por el
momento".
¿y qué decir en la hora definitiva, cuáles serán las últimas palabras pronunciadas, las letras
a esculpir en el mármol de mi
lápida? Ah, ya sé, claro, sin dudas:
(to be continued...) ~

(Y SE ME DISCULPARÁ, ESPERO, CIERTA FIJACIÓN COM LA FICURA
FEMEMIMA: EL QUE RECUERDA SOY YO AHORA PERO A OUIEM
RECUERDO SOY YO A LOS OMCE, DOCE, TRECE AMOS DE EDAD)
68

LETRAS AL MARGEN

De la fuerza,
el músculo y otros
conceptos "literarios"
Existen ciertos conceptos que los críticos y
comentaristas -y hasta los mismos escritores- utilizan al referirse a las
virtudes de una obra literaria, o de su autor, que no obstante haberlos encontrado
cientos de veces en reseñas o ensayos no me han quedado nunca muy claros. Se
trata de expresiones elogiosas que, durante mis primeros años como lector, me
sonaban a verdades arcanas, y al mismo tiempo me hacían pensar que quien las
utilizaba poseía una sensibilidad educadísima o, por lo menos, una capacidad
de percepción mucho más desarrollada que la mía; y aunque muchas de ellas
han caído poco a poco en desuso, de vez en cuando todavía me saltan a los ojos
durante alguna lectura, como si alguien las hubiera puesto ahí tan sólo para
recordarme que hay valores artísticos que siempre escaparán a mi comprensión.
EDUARDO ANTONIO PARRA

,'F

ulano de tal es un
novelista de fuste",
sería una de ellas. La
primera vez que me topé con una
frase como ésta en un cintillo de los
que se usan para llamar la atención
del lector sobre un libro -tendria
yo unos diecinueve años-, no
pude más que imaginar a un jinete
en pleno galope a lo largo de una
alameda, vislumbrando la meta
cercana núentras atormentaba a su
cabalgadura con golpes de fuete
En nú incultura e ingenuidad de

entonces, creía que fuste era el
látigo para acicatear al caballo.
Sólo después supe que así también
se le llama a la silla de montar, pero
también que fuste puede ser un
palo largo (que seguramente sirve
para golpear bestias), así que no
andaba tan errado. Por supuesto,
quienes usan esta expresión se
refieren a que el novelista tiene
"nervio" o "sustancia", lo cual
aún ahora me deja en las mismas,
pues no sé exactamente lo que
esto quiera decir. A propósito
69

de fuste, hace unos diez años me
encontré con el desaparecido
escritor R. H. Moreno-Durán en
una librería del D.F., donde él iba a
tener una presentación. Mientras
conversábamos, se puso a leer una
de las invitaciones del evento y
con el índice me señaló una frase:
"R H. Moreno Durán es uno de
los narradores con mayor fuste
de la literatura latinoamericana
actual". ffú sabes lo que es eso?,
me preguntó. Yo dije que no sabía.
Ycon su caracteristico sentido del

�humor, R. H. añadió: "Siempre
que dicen eso de mí me imagino
que voy cargando un tronco de
árbol por todos lados". Obvio
es decir que ese día tampoco
entendí lo que Moreno-Durán
quiso decirme.
Si fuste significa "sustancia"
y "nervio", lpor qué entonces
se utilizan también los términos
músculo y aliento en un sentido semejante? Entiendo perfectamente (o al menos creo
entender) lo que es una obra
de largo aliento. Al escuchar o
leer estas palabras de inmediato
pienso en una novela gorda, un
"ladrillo" como La guerra y la paz

o Los miserables. Sin embargo,
cuando un critico comenta un
libro de cuentos y dice que "en
cada uno de ellos se advierte el
gran aliento del narrador", comienzo a confundirme un poco.
lNo se utilizaba esta palabra para
establecer un paralelismo entre el
escritor y la resistencia, digamos,
de un corredor de fondo? Si es asi,
lse puede, por lo tanto, advertir
las virtudes de un maratonista
en quien corre los cien metros
planos? Yo no puedo. Quizá sea
porque no pongo mucha atención
en los competidores de una
carrera, o porque las palabras a
veces suscitan en mí imágenes
70

diametralmente opuestas a su
correcto signilicado.
Lo del músculo es un poco más
fácil de entender. Al menos en
su sentido metafórico. Según
yo, dícese de un escritor que
posee un músculo fuerte, cuando
sabe sostener (los músculos, en
el cuerpo, resultan de mucha
ayuda para sostener cosas) de
principio a fin el interés del lector
en la trama o las tramas de su
relato, cuando sabe sostener la
tensión dramática, cuando no
afloja. Con este concepto mi
problema principal se debe a que
en ocasiones no estoy de acuerdo
-como lector- con la opinión

de los críticos o comentaristas. He
leído que califican de musculosos a
escritores que a mí más bien me
parecen alfeñiques de cuarenta y
cuatro kilos (Charles Atlas dixit ),
más nerviosos que tozudos, más
"finitos" que "ponchados". El caso
es que músculo es un término que,
aplicado a la literatura, resulta
tanto o más pintoresco e impreciso
que los anteriores.
Relacionada con el músculo,
o derivada de él, tenemos a la
fuerza. "La fuerza de este escritor
es sorprendente". "La fuerza de
estos relatos dejará al lector sin
aliento" (en esta frase los concep
tos se enredan hasta dejarlo
todo demasiado confuso). "La
originalidad de tal novelista reside
en la fuerza de su prosa". Sí, está
bien, pero ... lqué es esa fuerza
en literatura? Nunca he sabido
explicármelo, aunque, para ser
verdaderamente sincero, tengo
que admitir que si la he sentido.
No es lo mismo que la fluidez,
ni que la provocación, ni que
la violencia, ni siquiera que la
seducción. Se trata de algo inefable
que, no obstante, creí comprender
por vez primera hace mucho,
cuando a los veinte años de edad
leí una antología cuyo titulo es El
gran libro del terror (a pesar de este
titulo, la fuerza tampoco signi
fica "capacidad para sacudir los
nervios del lector", o quizá si,
pero no por medio del miedo). En
ese volumen, preparado si mal no
recuerdo por Clive Barker y otros

autores, se reúnen supuestamente
detendría sino hasta llegar a la
los mejores relatos de miedo,
meta, pero sin precipitación, como
horror y terror que se han escrito
un corredor que se administra a
en la narrativa en lengua inglesa a
conciencia (lalicnto?), sosteniendo
través del tiempo. Aunque no están
la tensión yel interés (¿músculo?) a
ordenados cronológicamente,
lo largo de todas las escenas para
los más antiguos pertenecen,
producir un chispazo interno
por supuesto, a las plumas de
en el punto final, una especie de
Washington Irving y Edgar Allan
estallido silencioso en el instante
Poe, hay algunos de Lovecraft y de
en que con.fluían las lineas visiM. R.James y de muchísimos otros
bles y ocultas de la trama, los
cultivadores del género en Estados
significados de las metáforas y la
Unidos y Gran Bretaña durante
fluidez del ritmo. Ese relato, que
el siglo XX. Como era muy joven
me dejó exhausto, era superior
y no conocía casi a ninguno de
por mucho a los que había leído
los autores, decidí leer el libro de
en páginas anteriores, y superior
cabo a rabo, sin fijarme mucho en
a los que leí después hasta acabar
quién había escrito cada cuento.
el libro. Su título es "Una rosa
Así, interesado principalmente
para Emily", ysu autor es William
en las tramas fu¡ avanzando en
Faulkner.
la lectura de aquellas historias
Otras veces he sentido esa
ingeniosas que apostaban, por
fuerza, es cierto, pero siempre que
encima de todo, a ponerle los pelos
intento explicarla recurro a esa
de punta a quien se internara en
anécdota personal de lectura. Acaellas. Está de más decir que yo
so se deba a que las sensaciones
quería encontrarme por lo menunca resultan tan intensas como
nos con una que realmente me
la primera vez. Y sólo ahora, al
pusiera los pelos de punta. Y la
recordarla de nuevo, al ponerla
encontré. Desde el primer párrafo
por escrito, creo comprender que
comencé a sentir algo extraño, y
los otros conceptos o términos
conforme transcurrían las lineas
usados en el comentario de obras
esa sensación se intensificaba, no
literarias que tanta confusión me
por el miedo sino por la emoción.
han causado siempre, pueden
Era como si algo me llenara por
llegar a ser entendibles y hasta
dentro: una suerte de energía que
asimilables si las sensaciones parde momento no supe identificar.
ticulares que les han dado origen
Había algo en ese lenguaje, en
se encuentran unidas en una sola
la manera en que las frases se
experiencia, como la que este
acomodaban, encimándose unas
lector sufrió (literalmente: sufrió)
con otras prácticamente en un
al toparse por vez primera con la
galope sonoro (lfuste?) que no se
escritura de Faulkner ~

NO EXISTE NINCÚN ESCRITOR CON SUFICIENTE INFLUENCIA
EXTRANJERA QUE NO LE DEBA CRAN PARTE DE SU IMACINARIO
A LA TRADICIÓN NACIONAL
71

�M

epreguntolomismo
con frecuencia, a decir verdad. Me lo
pregunto con la fuerza de alguien
que, ciertos jueves, especialmente
de madrugada, desea empujar la
puerta para poder salir, de una
vez y para siempre, y no con la
ansiedad del que planea entrar.
¿Es un escritor el que, de viaje por
una ciudad de ensueño, se encierra
en una habitación roja para poder
desarrollar, ahora que en contra
de toda predicción ocurre otra
vez, ahora que tiene tiempo, la
historia que se quedó en embrión
apenas meses antes, en otro lugar?
¿E] que escucha los sonidos de la
calle desde un quinto piso y ve
la luz natural sólo de reojo míen.
tras no puede despegar los ojos
de la pantalla ni los dedos del
teclado es un escritor o un adicto
o un monstruo? ilba yo a decirle
al Joven Extranjero de verdad,
honestamente y sin agachar la
vista, que esas muchas demasiadas
horas en que ocurre poca cosa más
allá de la más estricta inmovilidad
eran, en realidad, horas deseables?
/Podía decirle, en un arranque de
sinceridad, que esos jueves de
madrugada no estaba yo, como
tantos cientos de miles de otros,
empujando la puerta para poder
entrar y no, como dije al inicio de
este párrafo, para salir?
MargueriteDuras,quehaescrito
tantas cosas exactas, también escribió una frase que me persigue
desde que la leí por primera vez.
Anotaba en su libro Escribir, que
'
escribir es eso "que escribiríamos
en caso de que escribiéramos".
Inagotable e inquietante a la vez,
la frase no se le escapó a Vila-Matas en el ensayo que le dedica a la

Un Joven Extranjero me planteaba en una carta no
hace mucho la temida pregunta: "¿Cómo se vuelve uno escritor?" Atajándome
la posibilidad de una salida fácil, se contestaba de inmediato: "Por los libros,
diría Marguerite Duras". Yañadía, porque sabía de buena fuente que compartía
esa creencia: "Tu Marguerite Duras". La carta no era larga pero continuaba
con sus cuestionamientos: si había tantas personas "rompiendo las noches
entre las páginas de libros", "acercando los lomos para olfatear la humedad y
la tinta", lcómo era que no todos se levantaban "en la madrugada de un jueves
diciéndose: escribiré una novela"? "lSerá que me falta vida?", ponderaba.

DEJUEVES

escritora francesa en su libro Desde la ciudades nerviosa. iQué es eso
que "escribiríamos en caso de que
escribiéramos"? El uso del condicional y el subjuntivo colocan al
lector, presunto interrogante, entre
la espada y la pared. Cruel, porque
lo era, y directa por sobre todas
las cosas, Duras parece decir que
la respuesta a esa interrogante, de
existir, no está fuera del presente,
que es el único tiempo posible de la
creación, y luego entonces, no está

fuera del acto mismo material y
concreto de la escritura. Serpiente
que se muerde la cola. Látigo de
Stein. Lo que acontece aquí, en
caso de. Cu ando la suerte. Cuando
la duda. Cu ando la espalda se
inclina sobre una máquina y los
dedos pulsan unas cuantas teclas.
Cuando el cuerpo.
iQuiere esto decir que le estoy
diciendo al Joven Extranjero que
se deje ya de tanta sobada pregunta y que se siente, cual debe,

73

frente a su pantalla, sea o no sea
jueves, sea o no de madrugada, y
se ponga a presionar teclas una
y otra vez, una y otra y una, sin
garantía alguna pero con la única
convicción de que, sí existe respuesta, sólo la escritura le dirá
lo que escribiría en caso de que
escribiera? En cierto sentido,
dicho sea esto con todo respeto,
eso es lo que estoy escribiendo
esta madrugada, efectivamente, de
jueves, al Joven Extranjero w

��Donne -solemos pensar que las palabras no son un
problema para los grandes escritores-: en verdad
es muy dificil decir algo acerca de la muerte ajena, y
puede ser que la muerte ajena nos concierna de una
manera tan propia que sofoque nuestra lengua. Sólo
de lo más intimo es dificil hablar. Para la muerte,
entonces, tenemos imágenes.

n todo caso lo visceral trata de algo
extremo, de tocar cierto límite o
incluso de quebrarlo, de una rebeldía
un tanto burda en un desorden que
se quiere sistema. Pero la pinrura
de Ornar Sánchez no es desordenada. Es un afán por
dominar la técnica, la composición.
Para que la muerte ruviese un tratamiento filo,
sófico, sistemático, la historia del pensamiento organizado ruvo que alcanzar el punto más crítico de su
madurez. Hegel es el primer filósofo que introduce
en su sistema la muerte como el fin angustioso de la
existencia y por lo tanto se trata de un sistema ateo
que comprende la vida como algo finito, algo que se
configura de acuerdo con un límite; un límite que nos
aterra y del cual hacemos todo lo posible por negar.
Pintar la muerte será siempre violento y obsceno.
John Donne era cualquier cosa menos ateo, era un
filósofo metafísico que en el medío de su certeza de
una vida eterna que sucede a la carnal escribió más
que cualquier otro inglés acerca de la muerte:

"Imagines" es la palabra que definla las cabezas de los
Padres cuya faz habla sido impresa en la pintura, en la
arcilla fresca antes de ser cocida o en la cera el dla que
hablan muerto, después de que se hubiera posado sobre
sus labios el espejo de cobre, que los hijos guardaban en
un pequeño armario en el atrio (Pascal Quignard, El sexo
ye! espanto, 2000).

El vocablo imagines designaba en Roma un objeto
físico que conservaba el rostro y la memoria de los
padres, de las historias que conforman el presente.
La imagen acaso sea la vía por excelencia para tratar
el misterio de la muerte, porque sólo la podemos
imaginar.
Este tema se conduce a lo largo dela producción de
Ornar Sánchez. Las pinruras que parecen cristalizar
con mayor madurez todo este tema de la muerte en
una suerte de actirud formal, son las de la serie de
la funeraria. Los embalsamadores podrían ser como
la figura del enterrador en la literarura antigua, que
tienen el privilegio de un sentido de la burla y el cual
aplicanindíscriminadamente, algo así como una sabiduría; en Hamlet, el único que esruvo a la alrura del
ingenio del príncipe fue el enterrador que le mostró el
cráneo de su viejo bufón. Los embalsamadores hacen
bromas con los muertos, comen en su compañía, y
todo esto nos parece macabro, pero es sólo un oficio y
la familiaridad con el material de trabajo, así como un
juez de paz no se emociona hasta las lágrimas cuando
se firman los papeles del contrato matrimonial, así
como un médico no se escandaliza al tratar con una
enfermedad venérea. Porque el médico no trata con
los avatares de la angustia que en el paciente puede
acarrear el órgano delicado en condíciones infecciosas,
el médico trata con el tejido orgánico y la patología y
no con la persona. Pero entonces habría que poner
atención en una diferencia sutil, los embalsamadores
no tratan con la muerte, tratan con un cadáver.
Es decir que en la pinrura de Ornar Sánchez no
se trata entonces de La Muerte sino del cadáver. Un

Th'earth's face is but thy table; there are set
Plants, cattle, men, dishes far Death to eat.
In a rude hunger now he millions draws
lnto his bloody, or plaguey, or starved jaws.
En esta elegía por Mistress Boulstred la muerte se
presenta como algo voraz que se presta a consumir
todo lo que la tierra contiene. Y en la elegía sobre la
muerte de la misma dama:
Language thou art too narrow, and too weak
To ease us now; great sorrow cannot speak;
1f we could sigh out accents, and weep words,
Grief wears, and lessens, that tears breath affords:
La impotencia del lenguaje para decir cualquier
cosa en un duelo es algo que alcanzaba incluso aJ ohn

• En la núsma elegta más adelante: ~Now wantonly be spoils, and eats
us not / Bue breaks off friends, and lees us piecemeal rot". Se presenta
ast la extraña idea de que somos los que quedamos en la tierra los que
estamos destinados a la corrupción de la carne, que es en la vida donde
somos carne para los gusanos, que la muerte es luego la verdadera vida y
que por ello no debiera sentir orgullo, aunque le hayan llamado temible,
John Donne, como Hegel, como cualquiera que se haya acercado al ataúd
abierto para ver el rostro de su difunto, concibe posible que el secreto de
su propia vida se concentre en la muerte del otro.

76

cadáver es algo muy extraño. Un cuerpo sin vida es
irreconocible para cualquiera, deja de serun semejante
tanto para los que lo conocieron en vida como para los
que ven por primera vez. Lo más que puede decirse
de un cadáver es que se trata de un cuerpo demasiado
inanimado, como un muñeco, un monigote. De aquí
no se desprende ninguna belleza ni ninguna reflexión
porque en la corporalidad pura se marcan los límites
del lenguaje y empiezan los del ser animado, los de la
animalidad: entre los cadáveres que hacen la elección
de Om~ se encuentran perros. Aquí no hay vestigios
de relig¡on rn de emoción alguna, se trata del cadáver
moderno, ateo y sin rumba.
Hay un rumor acerca del origen de esta palabra.
Se díce que en un tiempo muy antiguo la civilización
romana grababa en las lápidas la frase CARO DATA
VERBIMUS, carne dada a los gusanos; luego el paso
de los siglos desgastaría las últimas letras de cada
palabra en la piedra dando a leer CA-DA-VER. Esta
versión no está documentada y es más probable que
derive de cadere, que se traduce "caer", un cadáver

n

es un cuerpo que ha caído para no levantarse. Los
cadáveres de los cuadros de Ornar Sánchez son los
que se encuentran en la ciudad, tienen el formato de
las imágenes de la nota roja. Ahora sé que se trata de
imágenes del archivo policiaco, porque se lo pregunté
al prntor, pero esto no cambia nada. Por alguna razón
la estética de una fotografía de archivo policiaco y
la foto de un periódico amarillista son extensivas
participan de la misma técnica de registro, del mism~
uso del encuadre. Es la retórica del amarillismo en
la composición, letra por letra, figura tras figura.
Cuando un carril de la avenida se obstruye por un
accidente los otros se obstruyen por morbo. Se avanza
lentamente y en una mirada rápida se ve la sábana y
un zapato que sale por un lado. iQué es el morbo? Se
dice que es algo de mal gusto, es decir, una moral que
se traza entre lo que debe y no debe verse. Lo que no
debe verse es el cadáver . Es dificil afirmar que todo
aquél que se acerca a ver un cadáver es impulsado por
el morbo; tal vez la palabra morbo sea inadecuada
porque convoca un montón de implicaciones morales

�de embalsamamiento, para la autopsia, el cuerpo se
circunscribe al ordenbiológico. La biología es anónima.
Es extraordinario que la cultura contemporánea haya
elegido la vía de la anatomía y la biología para hacer
residir en ella la identidad de una persona al desplazar
la imagen del rostro por una muestra de tejido.
La clase de anatomía dd doctor Nicolaes Tulp de Rembrandt, Thc gross clinic de Thomas Eakins, son pinturas
que ya en su tiempo son objeto del saber científico,
pero están aún enmarcadas por ~l saber a~adémico,
por el poder universitario; la unportanc1a de las
imágenes de estas lecciones es precisamente que los
doctores están presentes para evaluar el cuerpo. Entre
los pintores modernos del cadáver se trata del cadáver
mismo. La presencia de los embalsamadores en este
caso sólo acentúa este hecho. ¿Qué clase de arte es
éste que no se preocupa más por los problemas de
lo humano? Es decir, ¿qué clase de arte es éste de la
modernidad que parece frtgido a la interpretación?
Como los trabajos de SEMEFO donde no hay más que
decir que la exhibición de lo brutal. Y no hay más.

y generaliza una inquietud que, contraria a ser gene-

ral puede ser tan diversa como diversa puede ser la
rel~ción de cada uno con la muerte. Una palabra más
exacta podria ser fascinación, verosímilmente un drive
compartido por las multitudes. La fascinación es algo
que disgusta y esclaviza la mirada.
._
Sea porque la fascinación complica la reflexion, s~a
porque se considera un tema despreciable, el ~anllismo no es demasiado estudiado. ¿Qué técruca es
ésta? ¿y por qué tiene este fatal efecto de brutalidad?
El amarillismo es la técnica de la información periodística puesta al servicio de la violencia. La técnica
periodística se opone a la técnica literaria en la au
sencia de metáforas y por lo tanto en la ausencia de
ambigüedad. En una foto de arte un muerto _p_uede
parecer que está durmiendo o puede transmmr un
cierto gesto de dolor o una situación de duda o.de
tragedia o etcétera, pero en una fotografía de archivo
un cadáver sólo muestra la carne inanimada en vías
de corrupción. Sin ritual, sin civilización, sin duelo.
Para la medicina, y la forense incluida, para la técnica

78

ELCUERPO ES UNO DE LOSMISTERIOSMÁSADMIRABLES EM EL EXTENSO
CATÁLOCO DE MUESTRA ICMORAMCI.A, PARECE QUE LA VERDAD DE
MUESTRO CUERPO SE ENCUENTRA EM EL OTRO, EN EL SEMEJANTE

En esta muerte biológica no hay erotismo que valga.
Sabemos que el problema de la fotografía es la realidad
Tal vez por esto domine una atmósfera de frialdad en
misma porque así se descubre que toda realidad es
esta pintura que trata de uno de los temas que por
fantasía. No se trata de que entre conocer por medio
definición son esenciales a las preocupaciones de los
de una imagen fotográfica o por medio de la imagen
vivos. ¿Qué clase de arte es éste? Es difícil elaborar algo
de los sentidos sea una más verdadera y la otra falsa,
que no sean floridos y conceptuosos discursos sobre
pero seguramente que son distintas y producen efec
la posmodernidad, como la modificación del proyecto
tos distintos en la mirada de un pintor.
del progreso donde la desilusión de lo humano produCuando uno aún no ha caído, pero no está parado
ce una relación de bla bla bla: es dificil elaborar algo
firmemente se encuentra in firme, es decir, enfermo.
a partir de la experiencia personal y no a partir de los
En el caso de las imágenes de Myrna se trata de la
libros verbosos de la contemporaneidad, ¿por qué?
imagen de la muerte, a pesar y precisamente porque
Ornar Sánchez es una prueba de que la modernidad
no se trata de un cadáver anónimo sino de una mujer
se extiende con toda fuerza hasta nuestra ciudad que
convaleciente con nombre y apellido. La expeparece el feliz provincialismo desentendido del temblor
riencia de visitar a un enfermo es, cuando menos,
que sacude, en cuestión de años, organizaciones de lo
estremecedora. La fragilidad del cuerpo, el olor de la
humano que se fueron construyendo durante siglos. El
enfermedad, exhiben la naturaleza extremadamente
dominio de la palabra como organizador de la cultura
corporal del habitar el mundo, condición que por
se encuentra en profunda transformación y con ello
alguna razón es muy fácil de olvidar, como todo
todas las razones que nos habían permitido pensar
lo que es obvio. El cuerpo es uno de los misterios
hasta ahora los problemas vitales. Pero si alguna de
más admirables en el extenso catálogo de nuestra
las formas de la civilización puede vivir en ausencia
ignorancia, parece que la verdad de nuestro cuerpo se
de la legislación de la razón, ésa es el arte, y tal vez
encuentra en el otro, en el semejante. El contacto con
aprendiendo a escuchar estos silencios, esta sensibilidad
otro cuerpo es siempre sorprendente. Dice Michelet
reseca del arte contemporáneo, podamos aprender algo
que La Historia es en el fondo la historia del cuerpo.
de las nuevas formas del malestar en la cultura.
Roland Barthes relee La montaña mágica, una novela
La serie de Myrna es tal vez lo más importante de
que pone en escena la pasión de la tuberculosis, el
su producción. Hay una diferencia perceptible en los
relato de una enfermedad que él mismo conoció y
dibujos de Myrna. La primera y esencial diferencia es
logró vencer. En la Cátedra Inaugural del College de
que estos dibujos son a partir de fotografías que toma
France, su discurso termina con la reflexión de que
el mismo pintor y no que consigue de terceros. Esto
su enfermedad ya era descrita en una novela antes
no es trivial. Algo hay en la experiencia del cuerpo
de sufrirla en carne propia, que su cuerpo mismo
que tiene un efecto distinto para el sujeto conocer
es histórico, y que para vivir es necesario que la
por medio de los sentidos y conocer por medio de
carne olvide su memoria; Barthes aprende que hay
la televisión o el cine. Montaigne era ya un erudito
una etapa en la que se enseña lo que se sabe pero
acerca de Italia, de su historia y sus costumbres, pero
que inmediatamente viene otra en la que se enseña
no es hasta que viaja apenas por un par de días por
lo que no se sabe, y este es el enclave profundo de
las calles de Roma que su idea entera de Italia y de
su enseñanza sobre el afecto y la lucha contra los
su historia tiene otros alcances, otros horizontes.
poderes y la búsqueda de la libertad, en la edad
79

�Marx; así, los restos de un fruto alimentan la tierra,
la muerte del semejante en el dolor embriaga la vida
del que resta en el mundo. Ésta es una experiencia
muy antigua, pero una vez que el resto ha pasado a
ser objeto de espectáculo, ien qué relación queda el
quelo ve, el que lo pinta?, iqué extraña pasión es ésta
por ver videos de autopsias o registros del matadero
de animales? Habría que reflexionar muy detenidamente sobre qué significa esto, por qué se goza con
el espectáculo de los deshechos, porque si fascina a
la mirada, algo esencial de la carroña nos constituye.
Pero dudo mucho que estas elaboraciones sobre la
carroña puedan ponerse en la misma bandeja que
a Georges Bataille o al Marqués de Sade, donde lo
abyecto es la vía para tocar el fondo de una ley social
hipócríta de la que abominan.
El gore es la visceralidad por sí misma. La materia
cruda de la miseria humana en su más reducida condición orgánica. El poder debe operar de una manera
muy peculiar en un discurso como éste que formalmente se presenta como si nada tuviese que ver
con la institución, porque el discurso visceral presume
de esto: que es auténtico. Pero se presenta con una
seriedad sospechosa. Aún participo de la idea de que
el trabajo de un artista debiera ser la consecuencia y
el desenvolvimiento de una inquietud perversa, en el
sentido latino de la palabra del que prefiere el sendero
-el versus- a la vía principal; el que prefiere tomar
vereda por camino, y, en consecuencia, el trabajo de
una versión singular del mundo y la inseguridad de
su experiencia, y en este caso no es así, es como si en
estas pinturas de Ornar Sánchez hubiese un exceso
de satisfacción con el propio trabajo, y por eso las
variaciones en el tema son escasas o improvisadas.
Es decir, que el pintor está muy satisfecho con su
subversión. A pesar de la crudeza del tema, del
esfuerzo para lograr un efecto, el resultado es bien

avanzada en la que se le revela que el amor puede
distinguir de entre la muerte todas las imágenes. En
estos años escribe La cámara lúcida, encuentra una
fotografía de su madre en el invernadero de su viejo
departamento que le hace escribir: "Si, tal como han
dicho tantos filósofos, la Muerte es la dura victoria
de la especie, si lo particular muere para satisfacer lo
universal, si, después de haberse reproductivo como
otro que sí mismo, el individuo muere, habiéndose así
negado y sobrepasado, yo, que no había procreado,
había engendrado en su misma enfermedad a mi
madre. Muerta ella, yo ya no tenía razón alguna para
seguir la marcha de lo Viviente superior (la especie).
Mi particularidad ya no podría nunca más universalizarse. Ya no podía esperar más que mi muerte total,
indialéctica. Esto es lo que yo leía en la Fotografía
del Invernadero."
Barthes murió a las pocas semanas.
iQué es el cuerpo? La enfermedad parece decirnos
algo importante, la experíencia erótica también.
Cuando la experiencia erótica encuentra curso libre
se pueden llegar a senrir cosas que se parecen mucho
a las que se sienten durante la convalecencia, el
espasmo, una tensión entre la violencia y lo frágil, algo
parecido a la intoxicación, a la repulsión. Ya esto se le
llama embriaguez. En la antigua Roma se preparaba
una salsa con restos de mariscos y otros animales
que se dejaban corromper al sol durante semanas, se
mezclaban luego los restos con fuertes especias y se
vertía en el vino y sobre los alimentos. Los afrodisiacos
dicen mucho de la civilización que los elige. El
asco es central en el Imperio que marcó los signos
fundamentales de futuras civilizaciones. El vómito es
la pasión moderna por desaparecer, por desvanecer el
cuerpo por medio de la contracción visceral.
La corrupción de un cuerpo engendra la vida, la
dura victoria de la especie en la admirable frase de

LA DESTREZA TÉCNICA QUE EXICE UNA PINTURA COMO ÉSTA PUEDE
LLECAR A TOMAR DÉCADAS PARA DOMINARSE, PERO LA EXPRE•
SIVIDAD NO SE SOSTIENE SOLA EN LA TÉCNICA, SE SOSTIENE TAM•
BIÉ_.. EN TENERALCO IMPORTANTE QUE DECIR
80

poco expresivo, y puede ser el efecto de la dedicación
a la técnica y de amar mucho lo que hace, porque la
técnica es algo que cuesta tanto tiempo y trabajo y se
puede volver muy dificil tomar riesgos. La destreza
técnica que exige una pintura como ésta puede llegar
a tomar décadas para dominarse, pero la expresividad
no se sostiene sola en la técnica, se sostiene también
en tener algo importante que decir, y no sólo en esto
sino en aprender a decirlo con sinceridad respecto
a las propias inseguridades. Aunque un desarrollo
formal Y una inquietud flojas son la consecuencia
de una ambición comercial, éste no es el caso. Ornar
Sánchez no está ávido de dinero con interés que le
estorbe a la hora de su oficio; no lo parece, al contrario,
pues hay una obstinación con su manera de realizar
un cuadro. Tal vez se trate de que el tema del cuerpo

Yla muerte es decididamente muy complejo, y que se
esperaría una mayor profundidad en consecuencia.
Preguntarse por el cuerpo y su caída, por su descomposición, tal vez indique sobre la condición más
fundamental a la vida cotidiana, sobre lo más impercepublemente habitual, y por ello mismo parece tan
ªJ_eno a la experíencia diaria. En algún lado Valery
dice que el gusto está hecho de mil repulsiones, que
la belleza es concomitante a lo asqueroso. Francis
Bacon, paseando en el Louvre por las salas de la antigua Grecia, vuelve a su estudio y pinta. Un olor
rnmundo invade la habitación. En la mesa del centro
u_n gallo en descomposición acompaña al pintor cuyo
signo vital fue la constante definición de los limites
del cuerpo de su amante, limites que encontraron su
expresión precisa en la deformación ~

81

�Anti✓Ava

Garde

EDUARDO SUBIRATI

Cuatro críticas a las vanguardias artísticas. Uno:
su origen histórico, su significado militar, político
y cultural, su función estética. Dos: la definición de
arte, literatura y cultura modernas no es reductible a
la categoría estética y política de vanguardia artística.
Tres: la institucionalización de la vanguardia como
International style como globalización de un lenguaje
universal ligado

al superestado nuclear
y la anihilación antiestética del arte moderno.
Cuarto: El MOVIMIENTO ANTROPÓFAGOº
ANTI,AVANT,GARDE:
Paradigma de la modernidad anticolonial y antiglobal
latinoamericana. Acta cardinal y capital de toda
imaginación trascendente de la colonización cultural
poscolonial ligada a los international, transnational
y global styles&amp;:languages.

�la destrucción de las culturas históricas
a escala global

1

La vanguardia era la estrategia militar de DESTRUCCIÓN
MASI\'A precedente a la epistemología polínca de
la guerra aérea y de misiles (cf. Clausewitz)._Fue
reciclada por los movimientos blanquistas, socialistas
y comunistas del siglo XIX, hasta su cristalización en
el "partido revolucionario de vanguardia" (Lerun).
Su significado fundamental es el de una estrategia
de conquista del estado que asume una función
destructiva del orden capitalista y su transformación
a partir de un poder teocrático-burocrático totalitario.
E] concepto artístico de vanguardia abanderado por
la poesía deconstructivista de Marinetti, el ascetismo
cartesiano de Mondrian y Oud, y los espac10s
racionalistas fríos de Malevich hereda la letra Y el
espíritu de la garde avant·gardiste militar y _polí~ca.
Este legado no es "simbólico" o "representac10nal .

(lenguajes, tradiciones, memorias e instituciones); y la
imposición de un nuevo orden poshumano Yc~~mico
a partir de los sistemas de ordenación linguistica,
corpórea, urbanística y tecnológica expenmentalmente
generados en la poesia, música, pintura y arqmtectura
nuevos. Los programas neoplasticistas de Mondrian
y los programas de creación de un espacio artificial
cósmico de El Lissitzky son ejemplos tan ostensibles
como las "parole in liberta" de Marinetti.
2

Picasso dijo que la palabra vanguardia respondía por una
absurda teleología. Y defendió el carácter único eirrepetible de
la obra de arte. Klce descalificó la representación del progreso.
Beckmann expresó su reverso en una edad de totalitarismos,
genocidios y desesperación que no ha acabado. Beckett, Rulfo
0 Celan señalan el vacío de la civilización y el vacío del arte; Y
una poética del silencio que trasciende los espacios y tiempos
del progreso regresivo de la humanidad. Vanguardia: concepto
absurdo. (E.S., La existencia sitiada, México 2006)

Las vanguardias artísticas legitimaron

simbólicamente y asumieron estratégicamente la
guerra industrial como militarización modernizadora
de la cultura industrial:

1

Marinetti y Carra inauguraron la propaganda fascista
moderna, la militarización industrialista moderna;
inventaron el maquinismo antihumanista y sexista
moderno, crearon las bases lingüísticas de la cultura
industrial y posindustrial. Oud y Malevichinstauraron
la revolución estética del design y del espacio como la
culminación civilizadora dela primera guerra industrial/
global. Las vanguardias futuristas y constructivistas
asumieron explicitamente los dos momentos
esenciales de las vanguardias militares y políticas:

Quiero llamar la atención sobre dos circunstancias
elementales y substanciales para la comprensión de la
categoría anamórfica "arte moderno":

antiprofesoral de Picasso es célebre. Este pionero del
arte moderno atacó el concepto de vanguardia como
una imbecilidad. Vicente Huidobro atacó el fu turismo.
Mario de Andrade hizo escarnio del maquinismo del
Movimiento moderno. Paul Klee dijo no a la idea
de progreso del arte inherente al doctrinarismo
vanguardista y al principio de fe constructivista.
Segunda aclaración: iQué distingue y qué define en
común la llamada atonalidad de Schoenberg, la teoría
delo espiritual en el arte de Kandinsky, la concepción
cosmológica de la experiencia estética en Arguedas
o Klee, las visiones atroces de deshumanización de
Georg Grosz y la visión transformadora de lo social
que Bruno Taut concibió en su Glashaus, o AsgerJorn
en su teoría y práctica de la pintura? La libertad que
atraviesa sus múltiples ensayos; la pluralidad de sus lenguajes;
la transparencia social de sus proyectos sociales, la reflexión
sobre una crisis profunda de la civilización industrial de
catastróficas consecuencias. iEsto no puede subsumirse
a la categoría de vanguardia concebida por Marinetti,
Mondrian o Malevich! il.a vanguardia es antiestética!
iLa vanguardia es antihistórica! Pero los artistas
modernos están profundamente enraizados en tradiciones que van desde la cabala o las cosmologias
incas, de las tradiciones artesanales de la música o
la arquitectura europeas, a la espiritualidad artística
y metafisica de los celtas o a las tradiciones de la
arquitectura popular japonesa.

MODERNIDAD; AVANT-GARDE
Sus expresiones más renovadoras, más poé_ticas
y más radicales resistieron a la categoria militar
y politico totalitaria de avant-garde. La cita

LA INSTAURACIÓN DEL ,,ARTE MODERNO" ES EL RESULTADO DE
LA TRANSUBSTANCIACIÓN DE LAS EXPERIENCIAS DIFERENTES Y
CONFLICTIVAS DE CA.RCÍA LORCA EN POESÍA, DE BECKMANN EN LA
PINTURA O DE LA CRÍTICA DE LA CIVILIZACIÓN COLONIAL DE OSWALD
DEANDRADE
84

El urbanismo de LeCorbusieres industrialista, antihumanista
y antidemocrático, como lo son sus sucesores posmodemos.
La arquitectura de Gropius es humanista, democrática e
igualitaria en su misma concepción lingüística.
Ni en Beckmann, ni en Lam, ni en Oswald de
Andrade ni en Georg Trakl encontramos la ruptura
con el pasado, la antiestética y el antiarte. Ni Gropius
ni Nierneyer asumieron la concepción trascendental de
la creación artística como producción técnica de una
segunda realidad yla creación de lenguajes industriales
que define el concepto riguroso de vanguardia en
Tatlin, Oud, Hilbeseimer, Le Corbusier o Léger.
Tampoco puede reducirse su aportación a una teoría
del lenguaje como ha hecho la academia saussuriana.

veces milenarias; una concepción experimental y dinámica del
lenguaje como medio emancipador de la realidad; y la búsqueda
de nuevas formas de comunicación social indisolublemente
unidas aproyectos de resistencia políticas, o la reformulación
de lo espiritual en el arte.
3

En los años treinta, los totalitarismos industriales
modernos, bajo su forma capitalista y bajo su figura
comunista, borraron violentamente del mapa el
proyecto artístico y civilizatorio moderno: la teoría de
la naturaleza infinita de Klee, o el concepto humanista
de ciudad que atraviesa los espacios arquitectónicos
y urbanos de Taut y los Hofe de Viena, la concepción
espiritual de la arquitectura de Scheerbart y Poelzig,
o el concepto de abstracción musical de Berg.

La supresión antiartística&amp;antihumanista fue asimismo un
principio cardinal de los fascismos latinoamericanos y del
postmodern norteamericano que le sucedió transicional !
intransicionalmenmte.
Su objetivo estratégico estético-militar: liquidar la
posibilidad misma de imaginar otro orden posible de
experiencia, de relación humana con la naturaleza,
de economía política y de sociedad que no estuviera
fundado en el poder corporativo y la racionalidad
industrial, la destrucción masiva del ecosistema y las
políticas del genocidio.
En 194 5 tienen lugar dos eventos: Las bombas
nucleares de Hiroshima y Nagasaki inauguran una
nueva era de imperialismo global. Poco antes, el MoMA
había inaugurado una gran exposición con las obras de
los artistas modernos europeos exiliados, de Malevich
a Klee, bajo el gran significante de "International style".
La constitución del orden nuclear mundial (formulada
por Bertrand Russell en 194 7), y la instauración de
un lenguaje visual global y uniforme (escriturado por
Hitchcock yJohnson) son dos epifenórnenos de un
mismo proceso regresivo de la civilización. Ambos
definen una nueva era militar, política y cultural que
SóLO podemos comprender a partir de la protesta de
George Orwell en 1984:
AGE OF UNIFORMITY

Lo que define al arte moderno es una crítica de la civilización

industrial: política, estética, epistemológica y ética; una
reformulación de tradiciones artísticas y filosóficas muchas

La instauración del "arte moderno" es el resultado
de la transubstanciación de las experiencias diferentes
85

�pintora Tarsila do Amara!, un Léger tropical. Huidobro
-el Apollinaire de los Andes. Diego Rivera es un
cubista azteca. Lam, un surrealista. Y el Movímento
Antropofago sólo lo podemos comprender ahora que
los aduaneros de los cultural studies han descubierto
la novedad neocolonial del hibridismo.
Segundo: Las dos cabezas más sobresalientes de
la modernidad latinoamericana, Vicente Huidobro
y Oswald de Andrade no constituyen una vanguardia. Deben definirse precisamente como la
primera gran crítica estética, filosófica y política
de la vanguardia europea y su constitución como
lenguaje internacional. Son expresiones artísticas,
filosóficas y políticas de un radical antifuturismo y
anti cartesianismo, de un rechazo del neoplasticismo, y de una
anti-antiestética. Oswald de Andrade y Osear Niemeyer
son artistas pioneros al criticar el International style
como posmodernismo o putrefacción de la líbertad
creadora de los movimientos y ensayos renovadores
del arte europeo de la primera mitad del siglo XX.
Lina Bo repite la misma experiencia cuarenta años
más tarde.
Esta crítica negativa y destructiva es necesaria en el
panorama cultural latinoamericano para la reconstrucción
críticay la rehabilitación intelectual de un proyecto emancipador:
humanísticamente, políticamente, estéticamente. Lo abre a un
proyecto civilizador: radicalmente opuesto a los modelos
culturales fascistas de la Guerra fría y del neocolonialismo
neo liberal, y al nihilismo paranoico de los posts en la era de la
Guerra contra el Mal.
Es preciso rehabilitar y reformular esta tradición
moderna que formuló el proyecto de una civilización
latinoamericana, socialista y democrática, y que
representan ensayistas como Josué de Castro, Gilberto
Freire o Darcy Ribeiro. Pintores como Diego Rivera,
Wilfredo Lam y Tasrila do Amara!. Compositores
como Heitor Villa-Lobos. Novelístas como Rulfo,
Guimaraes Rosa, Jose María Arguedas, Mario de
Andrade o Augusto Roa Bastos. Poetas como Huidobro
y Oswald de Andrade. Arquitectos como Niemeyer,
O'Gormann, y Lina Bo. Paisajistas y urbanistas como
Lucio Costa, Villanueva y Burle Marx. Configuran
una tradición reformadora, revolucionaria, moderna,
popular, dionisiaca y crítica. Sus conceptos de poesía y
cultura, de integración social, de memoria y de los significados
espirituales de la obra de arte deben redefinirse, reformularse
y recrearse l!&gt;)

y conflictivas de Garcia Lorca en poesía, de Beckmann
en la pintura o de la crítica de la civilización colonial de
Oswald deAndrade, en una "écriture" global, académica,
política y metafisicamente codificada, homologada,
pasteurizada y nihílísticamente vaciada como
sistema de comunicación poshumana universal.
Es muy importante poner en ostensible evidencia
que esta tradición antiestética, antihumanistica,
antihermenéutica, antiintelectual y archiburocrática
se desarrolla sin solución de continuidad de los
programas de destrucción de palabras, museos y
memorias formulado por Marinetti, a los proyectos
de cultura mediática totalitaria definidos por
Goebels y McLuhan, y de estos a la antiestética
de los profesores del postmodern á la Huyssen y
Danto, por mencionar a las pulgas que me estorban.
Quiero subrayar también con el mismo dedo indice
y acusador dos características elementales de este
ultimo "great divide" instaurado por la academia
corporativa norteamericana: su trivialidad filosófica
y su irresponsabilidad hermenéutica, y no en último
lugar su estrategia cultural neocolonial arropada bajo
las jergas del hibridismo y el multiculturalismo, la
democracia espectacular y los cultural studies, y la
guerra contra el terrorismo como su última expresión
de nihilísmo civilizatorio suicida (A. Kroker).
La culminación de esta EvAP0RACIÓN SEMI0LÓGICA
de las tradiciones innovadoras del arte moderno
del siglo XX es la cultura como espectáculo
académicamente sancionado y corporativamente
administrado.
4

,,
1

,1

A partir del espectro global "vanguardia" y de sus subtítulos
museográficamente estandarizados y asesinados de surrealism,
constructivism, pop y posts los lationoamericanistas pintan
la sombra de las "vanguardias latinoamericanas". Dos
comentarios:
Primero: Cuando los latinaomericanistas piensan
en avant-garde descienden de los cielos de la premisa
mayor de un modelo europeo o norteamericano para
deducir escolásticamente las formaciones vanguar,
distas de América latina como réplica subalterna
atravesada por la DIFERENCIA dónde pueden clavar
la chincheta del narcisismo identitario local / global.
Oskar Niemeyer es un Bauhaus del sertao brasileiro y la

86

MEP&amp;íCE MUY
)lffRf Jatnt

t

•

�1

1

orno una toma de partido, y de memoria, Escritos sobre literatura
argentina reúne la producción de una intelectual empecinada por
entender las relaciones entre la literatura, la cultura popular y
la sociedad, y que sostiene, desde hace 30 años, una relación
intensa, de energía y curiosidad renovadas, con la literatura
argentina. Beatriz Sarlo ha sido pionera en la difusión de conceptos, ideas y
tendencias en el análisis de la producción literaria, con influencia en varios
campos de la práctica social -el académico, el periodístico, el artístico, el
político-y cualquier intervención suya en esas áreas alumbra aspectos ocultos,
enciende la polémica y reinventa tradiciones. Estos textos, escritos entre 1980
y la actualidad, pueden leerse como el desarrollo -y también el drama- de
la formación de un país. De Sarmiento y el origen de la cultura argentina a la
consolidación de la profesión de escritor, del carácter cosmopolita y criollo de
Borges a la poética inigualable de Saer, de Tizón a Fogwill, la autora dibuja la
carta de la literatura escrita en la Argentina desde el siglo XIX hasta el XXP.

ALEJAMDRO CAVALLI

Me_gustan las
POLEMICAS
DE IDEAS,
no las rencillas

por un lugar bajo el sol
ENTREVISTA A BEATRIZ SARLO
Contame sobre tu infancia, dónde transcurrió y qué tanto
influyó en vos a la hora de escribir.
Naci y vivo en Buenos Aires. Mi casa de infancia
estaba en el límite exacto entre un barrio considerado
discreto y elegante, Belgrano, y una zona más pobre
de capas medias y medias bajas, Villa Urquiza. Esa
intersección es probablemente bien representativa de
las aspiraciones culturales de mi familia que provenía
directamente de la inmigración, pero, como era común
en la primera mitad del siglo XX, habla realizado un
ascenso social por la vía educativa. Cree! rodeada de
maestras, ya que era precisamente la Escuela Normal
la que permitla ese ascenso de los sectores populares a
las capas medias y tanto mi madre como sus hermanas
hablan seguido ese camino.
iA qut edad supiste que ibas a ser escritora; recordds cuáles
fueron las primeras oraciones que escribiste, de qué hablaban?
Nunca supe que iba a ser escritora, no hubo una
revelación ni nada por el estilo; probablemente co-

' Tornado de Escritos sobre lita-atura argentina de Beatriz Sarlo (Siglo XXI
Editores, Argentina, 2007).

89

meneé a darme cuenta muy tardíamente, después
de los tremta años. Antes, como muchos en los años
sesenta y setenta, habla creldo que estaba destinada a
la política. Nada menos cierto, aunque tardé muchos
años en darme cuenta. Mi interés en la política
subsiste intacto, pero ya tengo que reconocer que alli
no están mis cualidades. Me gusta, en cambio, seguir
escnb1endo sobre política.
Escritos sobre literatura argentina es tu nuevo libro. Son
textos escritosentre1980y la actualidad, iqut les podés adelantar
alos lectores de lo que pueden encontrar en este nuevo volumen,
Y cómo surge la idea de llevar adelante esta compilación?
Son los ensayos y textos que fui escribiendo en paralelo
a los libros unitarios; Escritos sobre literatura argentina no
repite esos libros unitarios, aunque están presentes
las mismas obsesiones. Diría que básicamente dos:
cómo fue el proceso de modernización cultural en el
siglo XX y, especialmente, cuál fue la dínámica de las
vanguardias, en particular la originalidad de Borges y
de Arlt; y, en segundo lugar (o en primer lugar, según se
quiera verlo), qué sucede con la literatura del presente,
cómo me relaciono con la narrativa a medida en que
se va escribiendo. La idea de hacer la compilación fue

�¿Cuál es hoy el papel del intelectual en esta sociedad cada
vez más banal donde pareciera no hay otra cosa más que los
programas de televisión de Tinelli1 y Gran Hermano?
No soy muy partidaria de las grandes definiciones
sobre el papel del intelectual. Creo que el primer deber
del intelectual es hacer bien su trabajo y considerar
la posibilidad de que ese trabajo circule más allá de
los círculos especializados y académicos. Quizás
podría decirse que el intelectual está en condiciones
de comunicar una esfera específica con una esfera
pública más amplia, pero que hacerlo sin concesiones
es muy difícil.

de Sylvia Saitta, hoy titular de literatura argentina
en la Facultad de Filosofia y Letras. Ella comenzó a
trabajar conmigo desde muy joven, más o menos a los
veinte años, y probablemente sea la persona que más
conoce lo que he hecho.

iCómo ves el desarrollo de la literatura nacional hoy? Pregunto
porque a diferencia de las décadas del sesenta y setenta, por
ejemplo, en que el editor estaba sentado esperando libros que los
escritores ofrecían, hoy los editores hacen estudios de marketing
y dicen tal tema vende, y salen a buscar a un escritor que ellos
crean puede escribir ese libro. {No creés que eso produjo una
decadencia notable en la calidad de lo que se escribe? Muchos
libros destinados a un olvido seguro...
Siempre se han publicado libros destinados prácticamente al olvido desde el momento mismo en que
salían de la imprenta, o libros exitosos que duran
diez semanas. En ese sentido, basta leer un trabajo
del critico alemánJ auss que investigó qué otros libros
aparecieron el año en que salió Madame Bovary, y lo que
se comprueba es que esa gran novela estuvo rodeada
de novelones sentimentales horribles. Lo que sí puede
señalarse de la dinámica actual de publicaciones
es que existen géneros que no son exactamente
géneros literarios sino "géneros editoriales", es decir
fórmulas para hacer libros que son propuestas por
un editor a un potencial autor. Por ejemplo, lo que
hoy se llama novela histórica: el editor decide que
la segunda o tercera amante de algún coronel de la
independencia es un tema interesante, encarga una
pequeña investigación para ver si hay materiales, se
comprueba que existen algunas cartas (por otra parte
archiconocidas) y se contrata la futura novela. En este
proceso, la dinámica no está del lado de la literatura
sino del lado de la industria.

1

1

¿~ué opinás de esta televisión?
No miro televisión, excepto deportes y algún programa
político. Si la televisión no piensa, no pensaré en ella,
escribió Serge Daney, que era un gran critico de cine
que intentó hacer notas sobre televisión y desistió.
¿Por qué creés ya no hay plumas como las de Borges en el país?
¿Creés que hay una decadencia en la calidad de los nuevos
escritores? Y en ese caso, ipor qué?
No me gusta pensar el presente en términos de decadencia, creo que es tan equivocado como inútil.
Cuando Borges publicó sus tres primeros libros de
poemas en la década del veinte, sus contemporáneos
lo leyeron con interés pero nadie pensó que estaba
surgiendo el gran escritor que iba a ser en los años
cuarenta. No se puede tener un juicio tan anacrónico
sobre el propio presente. La actualidad es interesante
en si misma, como tiempo de experiencia estética,
intelectual y vital.
¿Cuál fue la fórmula de Borges, vos creés, para llegar a ocupar
el lugar de prestigio que ocupa hoy a nivel mundial por su
literatura tan bien escrita?
Traté de pensar muchas veces por qué Borges era tan
original. La respuesta que encontré es que tiene una
forma particular, irónica pero obsesiva e intensa, de
ser argentino, o quizás seria mejor decir:porteño. Para
Borges el Martín Fierro es el texto canónico y vuelve al
poema para completarlo, corregirlo, citarlo, desviarlo

Al respecto, iqué autores argentinos contemporáneos vivos
creés vale la pena leer y seguir su obra? i~uiénes te interesan
como lectora?
En la última parte de Escritos sobre literatura argentina hay
ensayos sobre novelistas actuales que me interesan,
como Fogwill o Daniel Link; pero no he escrito sobre
todos los que me interesan. Por ejemplo: no he escrito
sobre algunas novelas últimas, como Hidrografía doméstica
de Gonzalo Castro u Opendoorde Havilio, o Leery escribir
de Aricl Bermani. 8 libro incluye un ensayo sobreJuana
Bignozzi, pero también me hubiera gustado escribir
sobre Daniel García Helder o sobre Diana Bellessi.

(como dice Harold Bloom que hacen los grandes
escritores con sus precursores). El otro rasgo borgeano
es la formJ en que esfuma los límites entre la ficción y
el ensayo, proponiendo un tipo de texto inclasificable
y ambiguo.
¿Por qué creés que no le dieron el Nobel?
Por dos razones. La primera es que la obra de Borges
no es una obra "tipo Nobel". Las obras "tipo Nobel"
son extensas, muy representativas de una nación o
una región, muy claramente humanísticas. La segunda
razón es que Borges tu\'O, durante varios años, una
posición equivocada sobre la dictadura militar, y
el Nobel es un premio que, en ese sentido, siempre
prefiere escritores explícitamente democráticos.

iHay algún escritor argentino vivo que se merece un Nobel de
literatura para vos? ¿~uibt y por qué?
Creo que ninguno. Pero no pienso mucho en esas cosas
porque me aburro. La última buena noticia que trajo
el Nobel fue Jelinek.
¿Cómo ves alos nuevos críticos que van apareciendo, encontrás
trabajos interesantes?
Los nuevos críticos provienen casi sin excepciones
de la universidad. Hay muy buenos ensayistas sobre
literatura: Sergio Chejfec, Daniel Unk, Alan Pauls,
Carlos Gamerro, Luis Chitarroni. No son demasiado
jóvenes, sin duda, pero es necesario pensar que la
critica es, en general, un tipo de escritura más tardia
que la poesia o la ficción.
Una declaración tuya:"hago crítica porque siempre hay algo en
los libros que me resulta incomprensible.y quiero explicármelo",
&lt;Siendo crítica, soportás que te cnttquen?
Quien conozca los avatares de los últimos años verá
que no sólo acepto que me critiquen sino que he sido
duramente criticada. Me gustan las polémicas de
ideas, no las rencillas por un lugar bajo el sol. En ese
sentido, me resultó bien interesante polemizar con
Horacio González en la revista Debate, y me pareció

que carecía de todo interés responder el ataque de
Saccomanno.

Contame bien qué es lo que pasó con el escritor Guillermo
Saccomanno, esa discusión vía notas que tuvieron en Página
12, ia qué se debió?
Saccomanno creyó que yo había invitado una vez a
Osvaldo Soriano a la Facultad de Filosofía y Letras y
había permitido e, incluso, alentado que los estudiantes
se burlaran de él. Esa mentira ya había sido difundida
antes por Osvaldo Bayer. Le aclaré a Saccomanno que
jamás había invitado a Soriano y, como no había ideas
para discutir y los hechos, para mi, estaban muy claros,
no seguí la cuestión.
Luego de pasar un día leyendo y escribiendo por trabajo, ¿qué te
gusta leer en tus ratos de ocio, qué autores elegís por placer?
Como trabajo habitualmente con literatura argentina,
en general leo otras literaturas cuando no estoy escribiendo. Busco, como en el caso de la literatura
argentina, a autores jóvenes, y hago apuestas (no me
salen bien todas las apuestas, por cierto). Leí hace
poco a una japonesa que escribe en alemán, Awada,
autora de una novela que se llama El ojo desnudo; o
autores rusos como Pellevin, que hablan de un mundo
postsoviético que parece casi una ciencia ficción.
En la actualidad dirigís la revista Punto de vista Contanos
qué están publicando, qué les interesa difundir.
Punto de Vista es el lugar donde un grupo de intelectuales
escribimos con mayor libertad para experimentar
ideas, ensayar hipótesis, explorar. Al ser una revista
independiente, que se autofinancia, dirigida a un público muy semejante a quienes la hacen, es como un
banco de pruebas, donde cada uno de nosotros se siente
en la mayor libertad conceptual y formal. La revista
apareció en 1978 y sigue hasta hoy sin interrupciones
precisamente porque es un instrumento indispensable
para quienes están en ella. Es un tipo de espacio que
no se confunde ni con el periodismo cultural ni con la
prosa académica ~-&gt;

2

Marcelo Tínelli es un famoso conductor de radio y televisión en
Argentma. Su programa Videomatch se transmitió más de 15 al'los por
Telefé. Al pasar a Canal 13, el formato del programa cambió para adaptarse
al formato de Bailando por un suciio, rcality show.

90

,,NACO CRiTICA PORQUE SIEMPRE HAY ALCO EN LOS LIBROS QUE ME
RESULTA INCOMPRENSIBLE, Y QUIERO EXPLICÁRMELO"
91

�BEATRIZ ESPEJO

La conocí en una corrida de toros. Estaba en barrera deprimera osegundafila
con su característico rizo sobre lafrente, ojos redondosy esa implacableblan~
cura que tanto la obsesionaba como muestra de clase social aristocrática.

T

1
1

Delparaís

odavía recuerdo su traje negro con visón
en las mangas y sus joyas elocuentes. Papá
me dijo que esa señora tan guapa era una
persona interesante para mí. Destacaba como la
escritora más famosa de México. Entonces permanecl
ajena a cuanto pasaba en el ruedo observando a corta
distancia sus movimientos, viéndola relrse con alguna
ocurrencia suya o de sus amigos, comentar la faena.
il.a acompañaba José Madrazo, su amante, dueño de
una dehesa donde criaba toros bravos para embestir
ante el capote? Probablemente. iCómo iba a saberlo?
Mi madre la reprobó por sobrevestida, con demasiadas
joyas y adornos que no le cuadraban bien a una muje·
bajita, y nuevamente atendió la actuación del picador
amparándose del sol bajo el ala de su sombrero azul
que dejaba entrar una luz tornasolada encima de su
melena azabache. Sin embargo quedé metida en mi
fascinación hacia esa poeta que por voluntad propia
se alimentaba de escándalos. Luego la descubrí en uno
de los programas televisivos pioneros en este país.
Copié sus gestos, el timbre de su voz sonora que subia
y bajaba y llenaba los ámbitos. Lei sus décimas. En
cada fiesta escolar, a petición de mis compañeras, se
aplaudieron mis imitaciones perfectas. Logré también
verdaderas creaciones con las frases golpeadas de
María Félix y las melifluas sentencias de algunas monjas a quienes no distinguía con mi afecto.
Yel tiempo que nunca se detiene, no se detuvo. En
septiembre de 1959 murió mi padre. Se rasgó la cortina
del templo y los candelabros cayeron al suelo como
si el campanazo del destino presente y futuro sonara
a réquiem. Todo se paró de cabeza y sin embargo el
reloj recobró su tictac. En mi cochecito de la época,
un Renault descapotable que parecía polvera, vestida
de implacable luto, una tarde neblinosa me detuve
frente a una panadería cercana a la Avenida de los

93

Insurgentes para llevar biscochos a mi familia. Enfilada
ante la caja me alcanzaron los gritos enloquecidos de
alguien que impedla a los dependientes acercarse. Los
clientes se alejaban asustados con sus tenazas en la
mano y chilindrinas, conchas y duques quedaban en
su apetitosa oferta esperando ser escogidos porque
aquellos gritos subian de tono en un incontrolable
ataque de histeria. Era Pita Amor embarazada de
ocho meses. Cargaba canasta, mantilla blanca -en
algunos retratos aparece con ella- y charola de pan
puntiaguda corno volcán a punto de reventar su lava
hacia el suelo. Me acerqué con valor a toda prueba
y la calmé sabe Dios de qué manera. El efecto de
mis ¡ 1bras resultó instantáneo. Pagué con mis
exiguo, ahorros domingueros y ofrecí llevarla. No
irla a su t 1_1-Jrtamento de Río Duero sino al de Juan
José Arreola en Río Elva. Costó trabajo acomodar su
cargamento y subirla al automóvil. Por el camino me
preguntó una y otra vez si conocía a Luis Antonio
Carnargo. Lo habla visto jugar ajedrez en la Casa
del Lago. Era alto, delgado, blanco, sin lo cual no
hubiera podido ser padre del hijo que Pita esperaba.
Abogado de profesión, con calvicie incipiente, perfil
que recordaba a un hipocampo, agudo sentido del
humor, prosa esmerada con la que escribió anécdotas
sobre los Papas que Arreola publicó en uno de
sus Cuadernos del Unicornio, y soltero hasta ese
momento pues aún viv1a con su hermana y su madre
viuda. Oriundas de San Luis Potosi, debieron estar
con el Jesús en la boca. Pita me dijo que no necesitaba
nada de él ni de su familia. Se bastaba a sí misma para
mantenerse.
Juan José no había llegado y tuvimos que esperarlo.
En mi casa segulan horarios estrictos y me derretía por
dentro hasta que al filo de las nueve descubrirnos la
silueta flaquita del maestro acompañado por su hija

�enloquecido. Empezó su peregrinar insensato, su
desconsuelo. La encontré alguna vez y ya no me
reconoció o no quiso reconocerme y no aceptó que
la llevara hacia donde iba. La descubrl disfrazada
de pordiosera vendiendo sonetos por unos cuantos
centavos, dando bastonazos a los transeúntes de la
Zona Rosa. La atisbé en una exposición de retratos
suyos. La entrevisté en el Edificio Vizcaya de la calle
Bucareli y sus respuestas fueron evasivas. Descubrí

Claudia que no se mostró entusiasta con el regalo de
la mantilla y la bolsa de pan. Al día siguiente Pita me
llamó porteléfono para agradecer mi pequeña ayuda. Le
preguntó a mi madre si me permitiría ser su secretaria.
Mamá se negó. Yo estudiaba en la Universidad Nacional, necesitaba terminar mi carrera, sufríamos un
duelo ... Cuando colgó dijo que de ningún modo me
dejarla trabajar con una persona tan desprestigiada.
Y en honor a la verdad no hice el menor intento para

DEJÓ ATRÁS EL PARAÍSO DE LA CELEBRIDAD Y RECORRÍA EL
INFIERNO DE LA CULPA POR ROMPER LAS NORMAS CATÓLICAS EN
LAS QUE FUE EDUCADA, POR VIVIR SU SEXUALIDAD COMO LE DIO LA
CAMA, POR HABER SIDO MODELO, POR ASUMIR SU VOCACIÓN, POR
NO TEMER UN HOCAR BURCUÉS, POR NO PODER SER UNA MADRE
CONVENCIONAL.

cambiar esa opinión. Poco después nació el niño. Fui
a visitarla. Admiré el buen gusto de su decoración; el
retrato colocado cerca de la puerta con un pañuelo en
la cabeza que le había hecho Diego Rivera, los muebles
de tapices rayados. Parecla contenta. El bebé, un
bultito sonrosado, dormia sobre la cama. Me preguntó
si advertia los estragos que la preñez había causado en
su cuerpo. Yo entonces ignoraba la maternidad, pero la
presentia. Le dije que valían la pena unos centimetros
de más en su cintura. Me habló de que pensaba darle
el niño a su hermana para que lo cuidara en una gran
casa con jardín. Se creía incapacitada incluso a la hora
de cambiarle los pañales. Le contesté con una lógica
recién estrenada que lo pensara bien, me despedí y
dejé de frecuentarla.
Dos años después el mundo intelectual supo
la tragedia. El niño se habla ahogado y Pita habla

que padecía la soledad de los reyes pero carecla de su
poder. Lo habían intuido sus poemas. No se quejaba y
no volvió a llorar. Sustituyó el llanto por un profundo
enojo, un enojo sin tregua. Dejó atrás el paraíso de la
celebridad y recorría el infierno de la culpa por romper
las normas católicas en las que fue educada, por vivir
su sexualidad como le dio la gana, por haber sido
modelo, por asumir su vocación, por no tener un hogar
burgués, por no poder ser una madre convencional.
Intenté comprenderla y, como siempre sucede hasta
con seres más cercanos y menos desolados, me quedé
parada al borde de su alma mirando un fondo lleno
de sombras que no logró aclararme ni su extensa
novela autobiográfica Yo soy mi casa publicada hace
medio siglo. Como las matronas impúdicas de Marce!
Schwob debió morir en un lupanar. Mexicana al fin,
murió en su cama llU
94

�s perverso el idioma Jacques Derrida explica que "toda lo fundan los poetas". Hay palabras
pero es enjundia de asociación, toda lógica, no se reduce a que hacen mella cuando el lector
mi cuerpo. / Otros os la 'asociación' y a la 'lógica' preescritas profundiza. Personalmente no soengañáis con la esperanza", escribió por los acontecimientos conceptuales porto los diminutivos en la poesia
Antonio Gamoneda en su libro y semánticos en un contexto reglado excepto si se trata de Gerardo Deniz
Descripción de la mentira. Sobre la poe- por el querer-decir." O sea: cada poema- o del mismo Rojas. Mal pensé cuando
sía intimista y autorreferencial de serie sabe más -en conocimiento leí "bajito", "silencito", "quietecito",
Gamoneda, Miguel Casado dijo que y en sabor- que los titulos en los pero al continuar sus revelaciones
"más allá de (ofrecer) los datos, lo cuales están concentrados. Incluso eran eminentes, Villarreal supo darles
biográfico atraviesa la obra, activa , que el eterno querer-decir del poeta.
vueltas de tuerca:
la tensión fundamental entre la auDentro de cada poema-serie se
tonomia del texto y la referencia, 1 pueden hallar muchos relatos, his
Asi de fino, de silencito y quedo
otorgando a las palabras un carácter torias interconectadas, símbolos
[agujereando mis sienes,
documental y una sostenida libertad 1 metamórficos perfectamente ubi
la
bola
de
cristal,
el metal
1
de testimonio." Si partimos de esta cados en ambos libros, cuentos
dondelosahogadosserecogen,
premisa, La Santa podria ser una encadenados. Por ejemplo, en el
[mudan sus dientes.
novela en verso. Como siameses, poema titulado "Infancia", del Libro
Libro I y Libro II se correlacionan, I, resalta la presencia del padre que
Octavio Paz dijo que "la poesia
se ayudan, se exigen actividades luego reaparece en el poema "Fin es entrar en el ser". Advierto que de
y silencios a razón del proceso de de cuento", del Libro II, donde la eso se trata La Santa, en donde todo
interiorización y convergencia de voz poética se ha transformado en está presente, justo, henchido de sí
géneros y épocas de las que el poeta se personificación paterna; esto mismo mismo. Además de los diminutivos
ha alimentado. Por ejemplo, quienes sucede con la referencia de la infancia me encontré con palabras en desuso
gozan un acercamiento con el poeta, vivida en unacocinadondedespuésla como "infelice", o declinaciones que
pueden leer más allá de estos datos:
voz declara su profesión (la de poeta) recuerdan las primeras conjugaciones
en avatares de duda y coraje inclinado en la infancia pero que a la vez están
Pero mi pierna en mi no nos
sobre una mesa.
precisas en su significado según
[conformamos
Estos metarrelatos fluyen desdo
el diccionario como "rompido", o
con la voz de afuera, con el solo
blándose en pinturas (la presencia con el cambio de género en el arti [murmullo de Leonardo, la dinastía Brueghel, culo para simular las formas de
después de la lluvia.
el poema-serie "Museo"), en señales hablar de las rancherías o del habla
La pierna también quiere cantar...
( como la escritura de Nadie en popular,porejemplo, "la color". Estos
mayúscula), en evidencias de encuentros señalan una forma de
Supongamos que La santa es una relectura (la reconstrucción de los creación directa con el todo que es
novela con una suerte de autobiografia, poemas-series "Infiernos" y "Musas", el libro, ya que Villarreal invierte su
no narrativa ni tampoco referencial publicados anteriormente en Deseos vuelo en búsqueda de "el diamante
de modo directo, las cuales serían (Conarte-Mantis Editores). El poder expresivo", concepto que me dijo al
groseras y resultarian impostadas: de interiorización que alcanza Villa- oído Gonzalo Rojas. Sí, esto fue en
pero si un libro entretejido en su rreal, posee las caracteristicas de la mi novela. Y enseguida Rojas, atinó
constancia de imágenes y de núcleos fuerza centripeta, misma fuerza que a decirme que "la poesía es sólo
de interés en los elementos (que se tira un objeto determinado hacia el conducta". Y reflexionando sobre
tornan emblemáticos), las figuras y centro. En La Santa no se trata de una esto puedo afirmar que Villarreal es
personajes relevantes. Cada poema 1 fuerza sino de una forma centrípeta un poeta con conducta, con oficio y
está dividido en diversos cantos, en , donde los metarrelatos giran en tomo entrega.
diversos poemas-serie contenidos a la trascendencia: el ritmo afilado y
En el libro, las claras referencias
en el poema-titulo. Aclaro: no hablo construido como un gran cuchillo ' a la santificación y/o santificados
de poemas seriales donde todo es la 1 que marca su sonoridad poderosa, aparecenmarcandoeloleaje,haciendo
misma flor y sólo cambia algún tono, las imágenes de polos tan diversos guiños de ánima, complementando
tamaño o aroma. No. Que quede claro como el espectral o el de vivida esa huella acertadamente femenina,
que cada poema es una muñeca rusa contemplación visual auditiva y sus I quiero decir: metonimia del titulo del
que contiene a otras muñecas rusas. discursos con cargas anecdóticas libro y resignificación cuasi medular
Juego inherente para la dinámica del de verdadera intimidad. Gonzalo de dicho concepto discurso, siervas
querer-decir. En Política de la amistad, Rojas bien dijo que "lo permanente , del 'estirtu' santo de la revelación

perpetua. Villarreal con ironía agónica
afirma lo que antes habla dicho
Gamoneda: "la poesía fundamentada
en el sufrimiento genera también
placer":
Ametrallada, en la luna del pozo,
[te encuentro,
ruinosa ya
como remedo de santa con las
[velas apagadas.
Más adelante, encontramos que
la santa se vuelve perfume en las
ropas cómodas de casa del que está
a punto de la huida. En ese momento
el poema alcanza una construcción
donde no sabemos quién persigue a
quién ni cuál el delito. Sin embargo,
las palabras, los dardos, la acción, el
canto. Al seguir el texto nos sorprende
el cierre pues descubrimos ese pasaje
bíblico en donde Lot protege a los
ángeles de los sodomitas. De un
excelso "relleno rico barroco", afirmo
que lo clasificaría Gerardo Deniz:

el pecho, las nalgas; a punto de
[darla puñalada con la misma
entrega con que dice no
y cierra la puerta y defiende a los
[ángeles,
los guarda sólo para él. Con la
[misma malasangre que le exige
el sacrificio, su fe, el amor por ella,
[por la que busca la
escopeta, llega hasta él,
dispara.
Ocurre que el significado se concentra en la búsqueda y el dolor de la
santa, pues surge el reconocimiento
cuasi fantasma con el pasado paterno
cuando la voz poética trata de poner
un orden entre los papeles -acaso

poemas o una novela inconclusaque son su vida y los que forman la
vida del padre:
Habria sido el complemento,
el carbón bajo las plantas del
(santo, el hombre
a la orilla del mundo, el sordo
[morador de los anillos.
Además de la santidad que se
presenta tácita en el poema, existen
versos donde el hermetismo y la
j metonimia y el "instinto pulido~
logran cruzar a "la otra orilla" de la
que Octavio Paz habla en El arco y
la lira, refiriéndose al acto de puri1 ficación del lenguaje poético por

TfruL01

Ser ella asustada y muy crecida,
[ardiendo
en seminal rlo de hombres que se
[matan, que buscan el arma y
a centímetros disparan. Con
[sangre en la pared, en el piso, en
la huida, en la subida, en el frio, en
[el miedo, en la hojarasca,
en la culebra la soledad de la roca;
de no encontrarse, reconocerse en
[tanto desespero
que lo coge por los huevos, que lo
[avienta en la arena, que le
da de palos, azota y encuera antes
[de entregarlo,
antes de bajar por la voz del
[patrón que le dice lo va a
ayudar, lo va a sacar, lo va a
[mandar de vuelta
a donde la brisa de sus santos
lo espera en la ropa de su mujer
[(la de antes), en la
risa de los hijos que lo reconocen
bajar y entregarse como
la Biblia canta sosteniendo el
[cuchillo en alto, apretando

La Santa

.AUTORJ José ja\ier Villarreal
IDITORI.Al.i

Fondo de Cultura Económica
AA012007

DELASANTA

y su automitología

96
97

�armas singulares del pensamiento y
del sentimiento. Incluso no es gratuito que anteceda a "Poemas Morales" una cita de Wystan Hugh Auden,
poeta íntimamente ligado con el
desengaño religioso y con la liturgia
inadvertida de la muerte y del amor:

religiosa, misma que es un salto
mortal, que es también un regreso
a nuestra naturaleza original, a esa
sala de espera de la muerte. O sea:
a la santidad que cada uno de nosotros tuvo -y tiene- cuando el
paraíso y cuando, en el tiempo que

1

sea, nos encontremos de frente,
sobrevolando, cruzando el instante
en el cual ejecutemos el salto mortal
a la incandescencia poética.

1
1

¡

áscar David López

Y cuando su boca sintió los

[hechizos de las ramas
quiso comulgar con flores, con
[colores desvaídos.
Después se acurrucó
para soñar un rato con la tarde ya
[perdida.

1

La edición de estos volúmenes 1 tido poético, ojo critico y una intenImaginavidas es una selección de
permite al lector acceder a temas cionalidad de dar vida propia a
cuentos de Irma Sabina Sepúlveda,
misceláneos como la poesía, la filosofía, objetos inanimados, el entorno de una
narradora de acento rural, que fuera
el cuento, la crónica, la semblanza realidad que por cruel que parezca
becaría del Centro Mexicano de Es
periodística y el ensayo literario. es tratada con sutileza y sentido del
crítores en los años sesenta. Incluye
Autor de culto es Porfirio Barba humor. Tal es el caso del texto que da
dos de sus relatos laureados en su
Jacob, quien en realidad se llamaba título al libro y que abre fuego desde
momento: "El pajarito triste" y "Agua
Miguel Angel Osorio pero se hacía las primeras páginas.
de las verdes matas".
llamar además Ricardo Arenales
Alvarado se acerca al pan de
La narrativa de Irma Sabina centra
y Main Ximénez. Controvertido muertos, a las banderitas de septiem
su acción en la vida del campo, en el
periodista, fundador de diarios y bre, a la lluvia, al frio, a las mujeres de '
plano de la anécdota, para lo cual se
revistas. Unodeellostodaviasemueve, tierra adentro -en una evocación
apoya en una estructura tradicional
se llama El Porvenir yfue durante años claramente lopezvelardeana-, a los
en términos formales. Conocedora del
realmente el periódico de la frontera. ancianos, a los camiones y a la vida de
habla cotidiana, sus personajes, sin
Poeta trotamundos, su estirpe es la 1 la calle, del día y la noche. Me parece
embargo, no caen en el folclorismo
de los poetas malditos, sobre todo en que Alvarado es un retratista que ve
simple ni en la imitación a ultranza
paises como Colombia, su tierra natal, no sólo lo que todo mundo ve sino
de modelos de vida de las personas
y México, donde murió. Desfasado en que se adentra en el alma de las cosas,
de la vida real; tensa las atmósferas,
su estilo de escritura, Barba Jacob en el interior de personajes, objetos,
1 les agrega una dosis de drama y
esgrime la pluma de un modernismo 1 calles y ciudades.
superstición y a veces busca el final
tardio. Vida profunda, el titulo del
El transeúnte, el peatón, tienen en sorpresa.
volumen, resume dos de sus poemas: Alvarado una apreciación singular.
Pueblos con atmósferas de po"Canción de la vida profunda" y Se inventa al poeta Filogonio y
breza, personajes que devienen en
"Nueva canción de la vida profunda". recomienda desconfiar de los "ciudala locura, sueños que se diluyen en
Poeta tormentoso, pareciera que danos que hacen goteras artificiales
las costras del tiempo, la narrativa
las catástrofes lo perseguían: fue ero- en sus techos... de los que compran
de Sabina Sepúlveda continúa la
nista de las inundaciones del Monte- audacia en los bazares y... de la
1 atmósfera costumbrista de la narrey de 1909 y del terremoto en El estrellas solitarias que en las noches
rrativa no urbana, cada vez más en
Salvador, en 1917, del que escribió de otoño se dejan enamorar por
desuso.
un extenso reportaje publicado en sus semejantes". Es la prosa de José
En Miraje de SorJuana de Francisco
la prensa de ese pais y editado en Alvarado una prosa limpia y exenta
M.
Zertuche,
compilado, al igual que
1
Colombia por Villegas Editores.
de adornos, con dosis de humor y el anterior, por Gisela Carmona, reúne
La selección de textos que nos ofre- de sentido humano. Cuando nos
artículos aparecidos en sus primeras
ce la compiladora es representativa 1 habla de las calaveras de azúcar, en
j versiones en periódicos universitarios
de la poesía del poeta colombiano, realidad nos habla de calaveras de
y cuyo eje es Sor Juana Inés de la
ya que incluye las lineas principales varia condición, apoyándose en el
de la poética de Barba, corno son el doble sentido del español mexicano. Cruz. La poesía, algunos aspectos
amor, el sufrimiento y el dolor ante Dice que algunas calaveras: "...se han de la vida de Sor Juana, entretelones
1 rel~~ionado_
s con sus biógrafos, la
la vida que pasa.
hecho poner nueva la dentadura religión, el tlempo y la circunstancia
Otro autor de culto es José Alva- para simular sonrisas que ya no les
rado. Esa simbiosis que logra hacer están y no han faltado esqueletos in- en la que lleva a cabo su empresa
intelectual, son abordadas por la
entre el periodismo y la literatura le 1 verecundos que se han hecho aplicar
pluma
de este entusiasta promotor y
dan un sitio de honor en las letras del calcio para engañar, en las sombras
ensayista universitario.
pais. De espiritu agudo y bohemio, de la noche, a ingenuas calaverítas
Por último, en Teodicea, Agustin
su capacidad para observar la vida alborotadas que se pasan su muerte
1 Basave Fernández del Valle nos acercotidiana arropa sus textos con buscando las zozobras del amor".
ca a la esencia de la filosofía, nos hace
una atmósfera de recuperación de 1,
José Alvarado tiene para mucho. reflexionar sobre su utilidad, el ser y
momentos de los cuales hasta ahora La probada que nos da esta edición
sólo la poesía había tomado como es casi una trampa, un plan con maña el quehacer del filósofo, la filosofía
como forma de existencia, asi como
propios.
cuya compilación la realizó Genaro 1 los compromisos de esta disciplina
Nada le es ajeno al periodista. Huacal, y que le sirve al lector como
para con la sociedad.
Las historias que integran El bolillo introducción a un autor necesario
Hay una afirmación de Basave que
escéptico recogen con profundo sen- de leer.
1 me llama la atención porque pareciera

l

El libro convoca una presencia
que se va definiendo sutilmente
corno su centro de forma centripeta:
la búsqueda, la pérdida, la ausencia,
la nostalgia del amado-amada. Severo
Sarduy dice que "cuando un amante
pierde al otro ocurre una perdición
mutua, pues el amante buscador no
existe desde que tampoco existe su
objeto de deseo." Sin embargo, nos
queda la mirada: el deseo poético.
Tarnbién queda una sombra, una santa sombra que infelice canta para entregarse a la pérdida, quizá aún estando junto al objeto de su deseo.
El poema "La santa" (mismo que
nombra al libro) es un tríptico que
nos ofrece escuchar tres diferentes
focalizaciones. La santa es un canto, I
el mismo que ha estado arando el
lenguaje, transformando sus metales
blandos en fuego para construir un 1
pájaro (ynounajaula). La Santa deJosé
Javier Villarreal es la consagración del
instante y no su fingimiento. Sin duda,
su titulo inyecta el debate religioso
y las clásicas referencias, pero no
olvidemos que aunque haya tantos
a historia y la cultura de
relatos contenidos hasta el punto de
Nuevo León, vinculadas a
ensayar una novela: La Santa es un
la universidad pública, han
libro de poesía que deliberadamente encontrado en la colección Nuestros
nos asocia con lo sagrado (esa otra Clásicos una forma de mantener
forma de lo existencial) pero en un vigentes obra y pensamiento de
sentido estrictamente enraizado personajes que hicieron visible la
con la revelación poética, con el atmósfera cultural de esta ciudad. Es
goce. La experiencia poética, dice el caso de Felipe Guerra Castro, Pedro
Octavio Paz, es la otra experiencia Garfias, Fray Servando Teresa de

L

98

¡

I

/

/

TITULO• Colección
Lecturas Univcrs1tanas. Nuestros Clásicos
AUTORU: Varios
IDITORIALI UAN L
ilOl1 2006, 2007

Mier, Alfonso Reyes yJosé Eleuterio
González, en la primera entrega.
Toca el turno a cinco nuevos
títulos: Imaginavidas de Irma Sabina
Sepúlveda, Vida profunda de Porfirio
Barba Jacob, Miraje de Sor Juana de
Francisco M. Zertuche, Teodicea
de Agustín Basave Fernández del
Valle y El bolillo escéptico de José
Alvarado.

99

�que está hablando de la poesla contemporánea: "La filosofía es, en
mucha parte, hija del asombro".
El campo de las ideas, la
abstracción del pensamiento, la
idea de Dios como salvación, temas
en que la filosofta nos plantea una
problemática cuya discusión no
termina. El autor expone con lucidez
y nos documenta sobre un tema que
la agenda de las humanidades no debe
dejar fuera.
Habría que agregar que a esta
colección -editada por la Secre
tarta de Extensión y Cultura de la

UANL, a través de su Dirección de
Publicaciones- no le estarla de
más agregar una nota introductoria
que ubique al lector en el tiempo y
la circunstancia en la que se gesta la
obra. Nota para la cual no bastan las
solapas, ya que se requiere un texto,
aunque sea breve, que le permita
al lector tener una idea más amplia
respecto al autor y a los textos a los
que se enfrenta.

Margarita Cuéllar

1

1

Acerca
del cuento
y del cuentista

1

Saldos decido y tierra
Alejandro Ordorica
EDITORIALI Miguel Ángel Porrúa
A~OI 2006

TfTUL01
AUTORJ

rdorica nos hace entrar al
juego de los contrarios: los
polos opuestos se atraen,
pero las leyes fisícas son mucho más
estables que las humanas; nuestras
decisiones siempre son sorprendentes
y complejas, características que
Ordorica supo aprovechar para echarseunclavadodesdeunaaltaplataforma
' en las obsesiones humanas.
Los personajes de Ordorica, por
más laberínticas vueltas que den,
encuentran su destino. Si el cuento
moderno se caracteriza por contar
dos historias, una que aparece

O

1

durante todo el relato y otra que en
momentos salta como un delfln que
se nos escabulle de entre las manos
para al final lucir plena, Ordorica
aprovecha esta condición para
sorprendernos en cada relato. Los
personajes deambulan, parece
que toman decisiones, dan giros
inesperados pero, por lo regular, al
final, abren la puerta de su destino
ineludible.
El cuentista Juan Bosch escribió
al respecto: "El cuentista esconde el
hecho a la atención del lector, lo va
sustrayendo, frase afrase, de la visión

1

de quien lo lee, pero lo mantiene
presente en el fondo de la narración
y no lo muestra sino sorpresivamente
en las cinco o seis palabras finales del
cuento".
Y Ordorica además consigue,
con la historia que aparece, tensión
en sus cuentos, nos mantiene al filo
de la página; qué va a pasar, nos
preguntamos llnea a llnea, el autor no
nos abandona jamás. Sus cuentos se
sostienen tirantes de principio a fin.
El campo de la realidad es un
universo tan amplio y abierto como
se quiera o se pueda imaginar. El
escritor es hermano del ilusionista
y su arte consiste en hacer visible a
los demás su mundo interior; pero
debe hacerlo, como en Saldos de ciclo
y tierra, de forma intima, discreta, sin
la estridencia de lo evidente.
Para crear ficción hay que recorrer
las veredas de la persuasión y de la
identificación. Quien lee literatura
de ficción acepta de antemano la
conexión extrasensorial entre geme
los, los nahuales, Pegaso, la virginidad
y demás imaginaciones existen. Pero
detrás de estos prodigios creados, cada
escritor esgrime su propio prodigio
y de éste tiene que convencernos.
Ordorica lo logra al crearle pasados
a sus personajes, que se notan
preconcebidos más allá de lo que nos
cuenta, como hace el buen creador
moderno; él inicia sus historias en un
momento en que el conflicto ya está
presente, pero a través de saltos al
pasado o acotaciones certeras vamos
conociendo las carencias que hacen '
que sus protagonistas tomen tales
o cuales decisiones, y se hundan
ineluctablemente en la tumba del
deseo cavada por ellos mismos.
Los cuentos de Ordorica quieren
enfrentarnos con lo insólito, sumergirnos en el rigor del infierno, en la
excelencia de una mirada: hacernos
llegar a ese tipo de situaciones fronterizas irremediables que determinan
a diario nuestras vidas. Porque el
clásico "...y vivieron felices para
siempre", con que concluyen los

cuentos tradicionales, sugiere ;
que vivir felices no es, en primera
instancia, algo digno de ser contado. ,
Lo que se cuenta es el conflicto; por
lo tanto el cuento está enraizado en
el dolor, en el perpetuo vaivén de 1
las emociones que nos tornan por
sorpresa en el diario transcurrir.
1
Si bien los cuentos de Saldos de
ciclo y tierra podrtan ser clasificados /
como cuentos realistas, no dejan
de tener sus toques fantásticos que
logran, irónicamente, enraizados
aún más en el dolor nuestro de cada condición social, costumbres,
hacernos sentir como en casa; asI,
dia, porque en un cuento, si se tiene suspenso; en sólo unas pocas pabbras.
pues, el lector no es un espectador
que hacer sufrir al lector para llegar YOrdorica sabe bien cómo hacerlo.
externo y distante cuando lo en~ las pro~undidades del tema, no / En "cuentoagotas", por entre vuelven
el olor de unos raleigh sin
lillporta: igual ello lo llevará hasta 1 basura y escombros, somos transfiltro, unas copas de tequila viejo, la
un camino de placer subterráneo. portados por el olor a tierra sucia y
luz de una lámpara como escarabajo
Ordorica, como buen cuentista, nos maloliente, fruta podrida y restos
luminoso, la brillante peluca roja de
hace descubrirnos sadomasoquistas, de botellas de vino, al mundo de un
una mujer linda vestida en bikini de
llegamos al placer por medio del hombre de cuarenta años que en los
oropel. El autor logra de este modo
sufrimiento del otro y también, en 1 márgenes de la ciudad va llevando
adentrar
al lector en los mundos
cuanto nos identificamos con los una vida monótona en la ilimitada
creados
a
través de su palabra y su
personajes, a través de nuestro propio inmundicia con su zapatos viejos
imaginación.
dolor.
sin agujetas, nos sentimos cerca de
He sido testigo de cómo Alejandro
Aunque en los cuentos de Ordo- 1 él, hasta logramos en una extrañ.a
1
fue limpiando sus historias, arro
rica se prepondera la anécdota sobre mlmesis sentirnos el personaje mismo
pándolas
con cariñ.o hasta dejarlas
cualquier otra posibilidad, es en y encontrar en un manojo de hojas
listas para su publicación. Son
1 la creación de annósferas donde el 1 unidas por una grapa oxidada una cuentos maduros de un escritor
autor se muestra pleno. Ordorica puerta de escape hacia la intriga, la
minucioso. Llenas de malicia literaria,
sabe darnos la luz, la oscuridad, los ilusión y la ensoñación.
profundidad yhumor. Ordorica parece
olores ylos sabores de cada una de sus
En el texto "Especialidades" logra replantear los diez mandamientos y
1
hist~rias. Consigue, con elementos / transmitimos la terrible frustración
rnlrumos, que la escena se fije en y la impotencia, que la caravana de abrirlos en un abanico de ingenio
nuestra imaginación, la presencia especialistas provocan en un hom- para decirnos: No fornicarás con
de un tren viejo y descuidado como bre enfermo y seguir con trabajos la mujeres que parezcan cachalotes; no
una caverna en movimiento, con su interminable lista de torturas espe- amarás al toreo por encima de todas
oscuridad acalorada y su sonsonete cializadas a las que ese pobre hombre las cosas;jamás confiarás en extraños,
tranviario, la mirada de una muchacha tiene que someterse no sin dejar aunque se digan tus primos lejanos;
de pueblo y los besos en penumbras, la mitad de sus ahorros en manos no desearás al cowboy de un anuncio
nos sumergen en el micromundo del de gastroenterólogos, cardiólogos, publicitario; no le mentirás a la mujer
relato de manera que lo que le pase 1 neurólogos, oncólogos, urólogos, 1 que besas enla oscuridad;santificarás
a los personajes es lo de menos, si neumólogos y, por qué no, ya para las fiestas volando en las alturas; no
te aprovecharás del otro, asesinando
logramos acercarnos a ellos, a sus no dejar, hasta psicólogos, nos hacen
su
deseo... Después de leer Saldos de
annósferas y sensaciones.
recordar el mundo fragmentado y cidoy tierra,queda la sensación de que
Cortázar afirmaba que con una ' desquiciante en el que vivimos.
1 somos el personaje de un cuento, de
buena annósfera se tiene ganado un 1 Cada texto contiene una annósfera
un cuento de Alejandro Ordorica.
treinta por ciento del cuento. Una y ambiente propios, acercarnos a
annósfera bien elaborada contribuye los personajes y sus particulares 1
a hacer más eficaz la historia y nos da situaciones no es dificil cuando el
muchos datos, sensaciones, recuerdos, autor generosamente nos provee de
L empo, espacio, sentimientos, 1 esos pequeños detalles que logran
Guillmno Sampmo

Ordorica, como buen cuentista, nos hace
descubrirnos sadomasoquistas, llegamos al
placer por medio del sufrimiento del otro y
también, en cuanto nos identificamos con los
personajes, a través de nuestro propio dolor.

1

¡

--

100

-

-

-

1

-- J
101

�de Toño, fui a verificarlo y encontré
que si; sin embargo, se trata de
versiones distintas; una vez en miras a
publicarse, se hicieron modificaciones
1 en beneficio de las Necrologías. (El
1 fenómeno del blogspot suscita
I polémica; virtudes y carencias se
desprenden de este nuevo medio para
1 la escritura. Este hecho y el que se
1 derive en libros, como pudo suceder
en este caso, nos habla de que, de
cualquier manera, es un fenómeno
que se está filtrando en los tradicionales medios de expresión, gústenos
o no). Estos textos están hechos para
leerse en una sentada, por lo general
son breves y contundentes. Una vez
juntos los cinco apartados que aqul se
'bros, hay otro efecto, el efecto
que sólo el libro produce cuando se
ha pensado sobre su estructura, sobre
su orden, su tono, su unidad. Y las
Necrologías podrtan ser las reflexiones
que Toño no ha volcado aún en sus
cuentos; me arriesgaría a decir que
reunió y le dio orden a aquello que
no se ajustaba al cuento o a la novela
-que de cierta manera son géneros
más celosos- para ofrecernos
este buffet que, además de muerte,
contiene mucha vida.
Un asunto que llama la atención
es que en este libro (excepto por la
parte final, la de la ficción) la voz
es definitivamente la de Antonio
1
Ramos, la del autor como persona,
quien ha escrito otros libros en los
que usa narradores y demás técnicas,
y quien esta vez dice '"yo digo", '"yo
pienso". Nadie se pondrá a identificar
las voces narradoras o a analizar la
estructura de una trama (excepto
en el Libro quinto); en cambio tendremos un poco de intimidad, un
involucrarniento casi inmediato con
asuntos que pertenecen a todos y
sin esfuerzo de ajustarlos a nuestra
realidad. Acaso el diálogo que se
abre en torno a la escritura, al oficio
' de escribir, podrta no serles familiar
1 a los lectores que no sean escritores,
1 pero sl dejaría una idea bastante clara
1 de una dimensión de la escritura:
1
1

La brevedad

ELOCUENTE
~

An1otJK1

Rtmíl'rl

Xccrologias

Necrologías
Antonio Ramos
EDITORIALI Universidad de Guanajuato
Ailo, 2006

TfTUL01
AUTOR1

L

os dos libros anteriores de
Antonio Ramos, Todos los días
atrás y Dejaré esta calle, son
libros que aluden al pasado. En ellos
están, de algún modo, las historias
de la calle de la infancia de Toño en
la colonia Moderna, en Monterrey.
Ante esto, el titulo Necrologías resulta
inesperado y despierta inquietud
porque remite a la muerte, a lo oscuro;
sin embargo, la confianza en la lectura
surge de inmediato. Se trata de una
miscelánea, pequeñas reflexiones
sobre diversos ternas, además de unos
pocos poemas que este narrador se
dio el permiso de incluir. De entrada
las Necrologías exhiben su carácter
lúdico con inteligencia y uno puede
darse cuenta de que este autor cada
vez logra decir con mayor naturalidad
cosas terribles o profundas o curiosas
, o cotidianas, o todas ellas, con humor.
Así como se encuentra un poema
con el folclórico motivo del chicozapote, en Necrologías se reflexiona
sobre la experiencia de las relecturas,
se habla de los 18 mil pesos mensuales
que se otorgan en las becas del Sistema
Nacional de Creadores, de la muerte,
mucha muerte, de la necesidad de al-

1

guna vez agarrarse a golpes a alguien,
de libros, de la investigación del
cadáver de Lady Di, en fin. Y más
que ternas diversos, en las Necrologías
está la necesidad de la palabra, de
captar cualquier acontecimiento por
pequeño o insignificante que parezca,
dotarlo de sentido poético, o bien, de
una dosis de vísceras y provocación, y
al final, devolverlo como un pequeño
misterio develado.
La división en libros -y no
capítulos- de las Necrologías, que
son cinco: Libro primero: De las
necrologías del cuerpo; Libro segundo: De las necrologías del deseo;
Libro tercero: De las necrologías
de la escritura; Libro cuarto: De las
necrologías de la muerte; y Libro
quinto: De las necrologías de la
ficción, recuerda las estructuras de
libros que se usaban antiguamente,
corno si cada libro fuera una lección
sobre ciertos temas fundamentales,
y el tono del discurso es como si
el autor se dirigiera a una pequeña
audiencia -de ahí la intimidad que
se siente en la lectura.
Al saber que algunos textos de
este libro habían salido del blogspot

102

r

el escritor reflexionando sobre su
propio oficio.
Con este libro confirmo la idea de
que Toño Ramos siempre ha tenido
la necesidad de ser entendido por un
público poco asiduo a la literatura,
a pesar de no perder la oportunidad
para referirse a las grandes novelas
o a los grandes autores. Es decir, me
parece que ha tenido la necesidad
de ampliar su público; se trata de
necesidades de expresión, de "darse a
entender", y de reconocer o retribuirle
un tanto a la calle, a los vecinos, a los
amigos, a los paseos citadinos, a toda
esa gama de gente que convive y que
en apariencia ejecutan lo ordinario de
la vida de una ciudad, pero con una
mirada que disecciona esta vida silenciosa ycomún, yla regresa diciendo
que sí contiene algo; es decir, en las
acciones poco profundas, donde
alguien piensa que no pasa nada o
todo es igual, ahí se encuentra la
magia.
En esa necesidad de hablar sobre
cosas sencillas, descubro una intención de hablar sobre lo esencial, lo

primario, hablar del valor emocional 1 que simultáneamente está contando
de las cosas detrás de lo convencional · varias situaciones -mentales o de
Por qué no sorprenderse de que los acción- y en esos susurros paralelos
brazos terminen en manos en lugar se crea una atmósfera especial que
de pensar en las deudas; o encontrar suele dejar al lector con una sensación
belleza en el movimiento de una que por principio no se sabe qué es,
grúa y en las varillas de un edificio pero que está comunicando algo aen construcción. Tofto se detiene en dicional, como si el cuento tuviera
esas insignificancias y el resultado es un estado de ánimo que no sabemos
1
conmovernos, es sentirnos humildes y explicar y sin embargo está presente
felices de descubrirnos participando 1 con fuerza.
de esa supuesta insignificancia.
Este es un libro modesto pero
Los tres relatos que conforman el con un desenfado en el decir y una
Libro quinto: De las necrologías de honestidad, que casi deja de ser mola ficción, son la captura de una no 1 desto, porque con ello demuestra
acción que los concluye, la captura que puede tocar asuntos sencillos y
de los actos que no se cumplen, de cotidianos con una habilidad para
la entrega al letargo del momento hacerlo de manera entrañable.
como si fuera esto el heroísmo de los
Necrologías, aunque echa mano
personajes, la metáfora de la muerte de la brevedad, es elocuente, y esa
anticipada a una realización. El na- elocuencia se logra al comunicar con
rrador tiene pensamientos como claridad el goce de las tantas muertes
pequeñas digresiones o acotaciones cotidianas que nos reviven.
que se combinan con otras de la misma
naturaleza, y sin embargo continúa el
desarrollo de la trama de forma casi
imperceptible. Hay una manufactura
fina en estos relatos de tal modo
Carolina Olguín

Carta a una poeta griega

Bóreas y el Sol
fl.ANCISCO

Q

uerida amiga:
Como ya es usual los fines
de semana, la flojera impone su dominio y no importa ria
dejarme llevar por la desidia si este
domingo sólo pudiera dedicarlo a ver
el partido de México contra Costa
Rica o a escuchar, bajo los efectos de
unmerlotchileno,aLényEscudero:rni
más reciente adquisición musical de
cibemauta bucanero. Recordando a
CesarePavese,medigo:Nonc'écosapiú
amara che l'inutilita y para evadir esta
amargura busco cosas más provechosas que realizar; por eso, me dispongo
a responder su amable misiva y más

L

~-

tarde a apuntar mis impresiones
sobre el libro de un amigo, si es que
1 no quiero quedarme en el estrado
mudo como iguana en un acantilado.
Bóreas y d Sol, asl se titula el
poernario, es pequeño pero sustancioso: se trata de la primera entrega
de su autor y según mi modesta
opinión, está bien cultivada su
I
jardinero se llama Francisco Ja~er
Serrano y su debut sólido, creo
yo, se debe principalmente a la
prudencia de serenar, reposar y
elegir sus mejores frutos antes de
exhibir su cosecha públicamente.
Por otro lado, pienso resaltar en mi

J SH,&amp;ANO

I

103

POIDATA aOICID .. ■ I

Bóreas y d Sol
Francisco Serrano
EDffORJAL: Posdata
Ailoa 2007

TfTuL01

AUTOlll

J

�AUTORES

escrito que aplaudo su entereza de
ocupar su conocimiento e ingenio
para incursionar en la literatura sin
pedir permiso a criticas y a académicos dentro de un medio hostil
a la creación genuina donde reina la
falta de estimulas, el oportunismo y
la ignorancia; donde los funcionarios
públicos, por lo general, fomentan un
arte frtvolo, elitista y sin compromiso
a la medida de los intereses de los
magnates industriales y financieros
que siempre se han caracterizado
por procurar el embrutecimiento de
los ciudadanos que sobreviven entre
la explotación y la miseria en las
urbes que crecen planificadas por sus
sistemas de conrrol opresivo.
El libro está formado por 14 textos
corros; antes de su edición le oi decir
algunos de memoria a Francisco. La
divulgación oral de su poesia es una
de sus cualidades, y no sólo se sabe la
suya, porque una vez enrre una cheve
y arra en un bar de cuyo nombre no
hace falta acordarse, en inglés, tuvimos el agrado de escucharle uno de

los cuartetos de T. S. Eliot. Debido
a mi ignorancia de ese idioma yo
no entend1 nada, pero otros de los
borrachos que ah! estaban y viven en
Londres aseguraron que su pronunciación era correcta.
En el conjunto de Bóreas y el Sol
se puede apreciar con claridad una
influencia de Quevedo, Góngora y
Lope de Vega y la disciplina de estos
poetas en cuanto a métrica y rimas es
tomada en cuenta por Serrano, pero su
léxico y temática son muy distintos,
no le dice a los relojes, reloxes; a los
calzones masculinos, griguescos o a
las putas, tu so nas, porque el lenguaje
de sus escritos es igual al que hablan
en los lugares donde respira, bebe,
rrabaja, ama, reposa o se desvela, y
cuando traza sus palabras, a base
de sustancias liricas, con alquimia
efectiva, consigue transformar en
belleza la atmósfera ruinosa, contaminada y violenta de esta ciudad
enJoyada de maidigos, como bien define
a Monterrey Samuel Noyola en
su Nocturno de la Calzada Madero.

Bueno, querida Safo, como ve ahora no me sirvió de confidente, dejé
para la próxima carta la continuación
de rrús confesiones de viejo mañoso y
me dediqué a referirle los atributos
creadores de uno de mis amigos.
Por favor suplique a Dioniso que lo
proteja en sus libaciones, que son
muy largas y frecuentes, y cuando
usted ande de farra con sus pupilas
en los bosques de Mitilene, acuérdese
de él, y como lo hace conrrúgo pida
a la luna de Lesbos que ilumine y
oriente su sendero para que, como
quiere el poeta chileno Jorge Teillier,
este joven imaginero, con fidelidad
y entrega siga luchando contra el
universo que se deshace y en esa
lid no se deje tentar por valores que
no sean poéticos, porque de nada
vale dedicarse a escribir versos si en
nuesrra vida diaria somos personajes
antipoéticos.
Suyo como siempre.

1

VlcToR IWlRERAENDERLE (Monterrey, 1972). Ensayista
ycritico literario. Doctor en literatura hispanoamericana
por la Universidad de Chile. Ha publicado La mudanza
incesante. Teoría y crítica literarias, Miscelánea textual. Ensayos sobre literatura y culturas latinoamericanas y La otra
invención. Obtuvo el Certamen Nacional de Ensayo
Alfonso Reyes 2005 por su trabajo De la amistad literaria.
Actualmente se desempeña como investigador en la
Facultad de Filosofía y Letras de la UANL.

Doctor en psicología por la
Universidad Nacional de Córdoba Es rrúembro de Slow
Food, una asociación internacional dedicada a
promover la vida tranquila que aprecia el gusto por
las buenas cosas. Ha publicado A la mesa con Alfonso Reyes
(2005). Actualmente se desempeña como director de
investigaciones de posgrado en la Facultad de Filosofía
y Letras de la UANL.
JOSÉ MARIA INFANTE

(Monterrey, 1982). Poeta y narrador. Ha publicado la novela en edición bilingüe
Nostalgia del Lodo! La Nostalgie de la boue. Mención
honorifica del Premio Regional de Poesia Carmen
Alardin 2006. Forma parte del colectivo Otra Orilla y
del consejo editorial de Papeles de la Mancuspia. Escribe
para el periódico digital Los tubos.
6SCAR DAVID LÓPEZ

La Pampa, Argentina,
1975). Periodista, poeta y narrador. Ha publicado los
poemarios El columpio (1995), El otro lado (llrica y rito)
(1996), El agua dela sombra (1997) y la novela El Hombre de
la pipa (2006). Colabora en el diario pampeano La arena,
en el sitio latinoamericano New Politic y en la revista
mexicana Replicante.
ALEIANDRO CAVALU (Santa Rosa,

Estudió periodismo y artes en la
UANL. Premio de poesía Radio Francia Internacional
2003. Sus libros más recientes son Ecuatoriales (Universidad Central de Ecuador, 2006 y El sueño de la
sombra (Diáfora, 2007)
MARCIJUTO cuá.LAR

Guillermo Meléndez
(Veracruz). Es doctora en letras,
ensayista y cuentista. Ha obtenido varios prerrúos,
incluyendo el Nacional de Periodismo por el género
de entrevista que ejercitó por mucho tiempo. Existe
un premio de cuento que lleva su nombre en Mérida,
Yucatán. Recientemente recibió el Prerrúo Universidad
Nacional 2006 en el rubro de excelencia artística y
promoción de la cultura.

CUILLERMO MELÉMDEZ ( Galeana, Nuevo León, 1947). Es
licenciado en derecho por la UANL. Ha publicado, enrre
otros, Perdido mas no tan loco (1979), Jacinto enloquecido
(1985), Astillas de arce (1989), Diario del Sillayama (1993)
La penúltima piel (1994), Inmundi (1995), Memorias del aljibe
(1998), Ciudad del naúfrago (Antologia, 2002) y Cuaderno
de la nieve (2002).

BEATRIZ ESPEJO

(Buenos Aires, 1963). Es autor de
Historia argentina, Vidas de santos, Trabajos manuales,
Esperanto, La velocidad de las cosas y Mantra. Es también
editor de La geometría del amor, antología de relatos
de John Cheever. Ha traducido a Denis Johnson.
Actualmente prepara una edición anotada de las Lyrics
de Bob Dylan.
RODRICO FRESÁM

JENHOFER (Los Ángeles, California). Poeta y traductora.

Ha publicado sexoPUROsexoVELOZ y Septiembre, una
edición bilingüe de los libros dos y tres de Dolores
Dorantes por Dolores Dorantes (2007); lip wolf, una
traducción de lobo de labio de Laura Solórzano (2007);
Sin puertas visibles, una antología de poesía contemporánea de
mujeres mexicanas (2003), y slide rule (2002).
104

105

(Rivera, Uruguay, 1952) Poeta, ensayista, y crítico. Radica en México desde 1979. Ha
publicado los poemarios Manto, Alegria! (1997, Premio
Nacional de Poesia Aguascalientes), Razón de amor y
acto de fe (2001) y ~uerencia,gracia y otros poemas (2003),
y los übros de ensayos Una cierta mirada (1998) y
Trata de no ser constructor de ruinas (2003). Preparó, con
Ernesto Lumbreras, la Antología de poesía hispanoamericana
presente.
EDUARDO MILÁN

IESSICANIETO (Monterrey, 1982). Editora y reseñadora.

Es licenciada en letras hispánicas por la UANL. Ha
publicado en diversas revistas de la localidad Colabora
con los artistas plásticos Rosario Guajardo y Raúl
Óscar Marrinez.
(Texcoco, 1941). Es coordinador
del Centro de Estudios Parlamentarios de la UANL.
Colabora en el diario La Jornada, La ~uincena y otras
revistas de Monterrey. Sus publicaciones más recientes
son Visión de Monterrey (1997, Prerrúo Nacional IMPAC
1996), Encuentro con el barrio antiguo y El espejo habitado.
Federico Cantú y su obra (2000).
ABRAHAM NUNCIO

�AUTORES

AUTORES

imaginario (1989), Cuando el tacto toma la palabra (1999),
La cochinilla y otras ficciones breves (1999), Anteojos para
la abstracción (1994) y Ventriloquía inalámbrica (1996).
Ha recibido premios por su obra a nivel nacional e
internacional.

(Monterrey, 1978). Licenciada en
letras españolas por la UANL Se ha dedicado a la
corrección y edición de textos. Ha publicado reseñas y
poemas en las revistas Tierra Adentro, Cathedra y armas y
letras, y en el periódico El Grito. Actualmente se dedica
a la edición y coordina actividades de promoción
cultural.

CIJlOLINA OLCUIN

OMARIÁMCHEZ (Monterrey, 1978).

Licenciado enartes
visuales por la UANL Ha recibido Mención Honorifica
en la exposición Arte Joven Aguascalientes 2000.
Ha participado en las Bienales Monterrey FEMSA,
ediciones 2005 y 2007, as[ como en la Reseña de la
Plástica Nuevoleonesa, ediciones 2000, 2002, 2004
y 2006. Ese año presentó su exposición individual
"Biomasa", en la Casa dela Cultura de Nuevo León.

(Saltillo, 1968) Cursó estudios
de filosofía tanto en Monterrey como en el principado
de Liechtenstein. Autor de novelas, ensayos, libros
de cuentos, piezas de teatro y traducciones. Ha publicado en La Jornada Semanal, La Tempestad, Replican te,
Axiomathes (Universidad de Trento), Anuario Filosófico
(Universidad de Navarra), La Siega (Universidad de
Barcelona), armas y letras (UANL). En la actualidad
colabora en Milenio.
RAÚ. OLVERA MIJARES

(Buenos Aires, 1942). Profesora de
literatura argentina en la Facultad de Filosofía y Letras
de la Universidad de Buenos Aires. Ha publicado,
entre otros, Borges, a writer on the Edge (1993), Escenas de
la vida posmoderna. Intelecruales, arte y videoculrura (1994),
Instantáneas: Medios, ciudad y cosrumbres en el fin de siglo
(1996). Colabora en los diariosPágina/12 y Clarín y dirige,
desde 1978, la revista Punto de Vista.

ABDÓN UBIDIA (Quito, 1944 ). Su libro de relatos Bajo
el mismo extraño cielo, mereció el Premio Nacional de
Literatura 1979. Su novela Sueño de Lobos también ganó
ese premio y fue declarada "El mejor libro del año" en
1986. Dirigió la revista cultural Palabra Suelta. Su novela
Ciudad de invierno ya ha alcanzado veinte ediciones, y
La madriguera fue distinguida con el Premio Joaquín
Gallegos Lara 2004 a la mejor novela.

armas y letras
REVIITADEUTBIA1VRA.ARl"EYCUL1URADELAUMIYEIIIIDADAIIIÓIIOMADEMUEYOISIM

BEATRIZ SARLO

(León, 1965). Narrador y
ensayista. Ha escrito los libros de cuentos El río, el pozo
y otras fronteras, Los límites de la noche y Tierra de nadie.
Por el relato breve Nadie los vio salir ganó el Premio
de Cuento Juan Rulfo 2000. Fue becario de la John
Simon Guggenheim Memorial Foundation en 2001 y
del Sistema Nacional de Creadores de Arte.
EDUARDO ANTONIO PARRA

(lllertissen/Suabia, Alemania,
1941). Critico literario. Fue director del Departamento
Cultura actual de la televisión y radiodifusión de Hes se.
En 1990 recibió el Premio A!fted Kerr de critica literaria.
Entre otros, ha escrito libros sobre Adorno, Heinrich
Mann, Mijail Bulgákov. Es editor de las obras completas
de Oskar Maria Graf. Ha escrito numerosas piezas
radiofónicas y guiones para filmes literarios. Es profesor
de literatura del siglo XX, critica literaria y medios en
la Universidad de Bremen.
WILFRIED F. SCHOELLER

Es autora de Desconocer, La
más mía, La guerra no importa, Nadie me verá llorar, La
cresta de llión, Ningún reloj cuenta esto y Lo anterior. Su
obra se ha hecho acreedora al Premio Nacional José
Rubén Romero (2000) y el Premio Sor Juana Inés de
la Cruz (2001). Es maestra del ITESM campus ciudad
de México.

CRISTINA RIYERA·CAIIZA

(Monterrey, 1977). Maestro en
estudios de España y Latinoamérica por la Universidad
de Bielefeld, Alemania. Coeditor del suplemento
cultural Lectofilia. Ha publicado ensayos, reseñas y
entrevistas en diversas revistas culturales y académicas
como Revista de Literatura Mexicana Contemporánea,
~imera, La Tempestad, Matices y Lateinamerika Nachrichten.
Actualmente reside en Berlín.

Sí, suscríbanme a armas y letras por un año al precio de $150.00 por 4 números*
Nombre:
Dirección: ---------------------Colonia: _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __
Ciudad: _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ Estado:
---------C.P.:
Teléfono:
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----------

R.F.C. (En caso de necesftar factura):

(México, D.F., 1948). Ha
tenido cargos directivos en el INBA y en Difusión
Cultural de la Universidad de las Américas. Entre sus
libros se encuentran Gente de la Ciudad (1985), Miedo
ambiente (1977), Cualquier día sábado (1974), Cuaderno

CUILLERMO SAMPERIO

106

EDUIJlDO SUBIRATS (Barcelona, 1947). Filósofo. Estudió
filosofía en Barcelona, Berlín y Paris. Actualmente es
profesor en New York University. Entre sus ensayos
destacan Culruras Virtuales (México, 2001), Una última
visión del Paraíso (Sao Pablo, 2001; México, 2004), Memoria y exilio (Madrid, 2003), Viaje al fin del Paraíso. Un
ensayo sobre América Latina (Madrid, 2005) y La existencia
sitiada (México, 2006).

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Firma

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JOSÉ ANTONIO SALINAS

FRANCISCO SERRANO (Monterrey, 1977). Autodidacta.
Trabaja en el restaurante El Paraiso, en San Pedro
Garza García. Ha visto seis veces la pelicula de los
Transformers.

(San Nicolás de los Garza, 1977)
Licenciado en artes visuales por la UANL En el 2000 fue
becario del Centro de Escritores de Nuevo León, donde
aprendió el oficio de la escritura, y en el 2002 recibió el
Premio Nacional de Literatura para la Crítica de Artes
Plásticas Luis Cardoza y Aragón. Actualmente realiza
un ensayo sobre el gusto en la ciudad que lo vio nacer
y es candidato a doctor en artes y humanidades.
ERICK YÁZOUEZ

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71.

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ISSN

1870-2198

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                    <text>��Es el t;empo de colaborar con tu un;vers;dad...
C
mos cont;go.
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�AMANTES Y
COMPAAERAS
CORAL ACUIRRE

Un nuevo cosmopolitismo está en el aire/
demanda la necesidad de una mirada cosmopolita
tanto a nivel cotidiano como a nivel global, y
establece siete tesis basadas en la tolerancia y la
no uniformidad. (Traducido del alemán por
)
La confianza: un concepto sociológico desactivado/

/26

TOBOSO
Poemas/ A un año de su muerte, armas y letras
recuerda a
en otras de
sus facetas: la poesía. En estos poemas, el llamado
periodista del siglo, reflexiona sobre la escritura, el
pensamiento y el tiempo
Europeidadde la literatura rusa!

BIBUOCUPS: Estardevuelta

Jorge Garcia Murillo, José Marta Infante,
Humberto Martlnez. Alfonso Rangcl
Gucm. y Humberto Salnar

DIRECTORIO
Rector:

El turco es una invención /
entrevista a
y
, quienes hablan acerca del turco
como lengua oficial y literaria; de Pamuk y Kemal;
de la democracia de la Unión Europea y de Turquía
como parte de esta confederación

Secretario General:
Jesús Án«z Rodriguez

Secretario de Extensión y Cultura:
Rogclio Vil.larreal Elizondo

Director de Publicaciones:
Cdso Jost Garza Acuft.3.
Director Editorial:
V!ctor Barrera Enderk
vicbattera@hotmail.com

¡'- . ' ",.'
I"-.._
, '-

EL MONTAJE

"

ES LA ESENCIA:
SERCEI EISENSTEIN

A LA LETRA: Presentación morosa

Editora:
Jesmca Nieto
editora_annasyletras@yahoo.com

Director de Arte:
Francisco LariosOsuna

DE .ARTES V ESPEJISMOS
(Traducción de

)

Conclusiones /

Carmen Alardln, José Emilio Amores,
Carlos Arredondo, Miguel C.ovarrubias,
Margarita Cuillu-, Roberto Escamilla,

José Antonio Gonzilez Trevil'l.o

,!

LETRAS AL MARGEN: En busca de nosotros mismos

Brevísimos /

Hay un ritmo, un tono, una melancolía y un humor a los
que sólo podría renunciar con el silencio y la desaparición.
Entrevista a
/

I

Rent Char: La herida más cercana al sol!

Lettera Amorosa !

CONSEJO EDITORIAL

MISCELÁNEA

.ANDAR .A LA. REDONDA

CONMOTIV
DELA
RUSO, ALEJANDRO MARTiNEZ
COMENTAS
QUE TENÍA
D
CIONY
MON
MOMENTO DE CONCRI:
PELÍC
/122

Creatividad y Diseno:
Ec:na Hen:tta Marttnez
disenadora.annasyletras@gmail.com
Oirccción de Publicaciones de la
Universidad Autónoma de Nuevo León
Biblioteca Magna Universitaria
·Raa.1 Rangd Frias·

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Responsabilidad: la difícil libertad del judaísmo /

ELARTE
ES UN PODEROSO
ÁRBOL DE HONDAS RAÍCES

Poesía al límite/

Memoria de Adríano !
FERNANDO BOTERO

,.

.ANATOMÍA DE LA. CRÍTICA
Xirau: mundanidad dentro de un vaso ! La poesia como
forma intuitiva del conocimiento, debate milenario
entre la filosofía y la poesía, es uno de los temas
de los ensayos de
/

Tradición y herejía: el pensamiento crítico de Rafael
Gutitrrez Girardot /

CABALLERÍA
•

El estilo del periodista /

/ B6
Epidemia y escritura !
El arte es sólo una acusa / En contraparte,
y
discuten
sobre las posibilidades de esta nueva forma de hacer
arte alejado del canon

Pasajero en el exilio/
El abuelo dinamitero/

Turner como pretocto /

Los estudios de teatro comparado, herramienta para el
teatro mocicano /

Internet: /Para qut? !

Hispanidad y judeidad /

MüALLJ.-.-IRCANnl•39lllffALLIIIIIMONOTOIIO)
ÓLIO Y VIMIL lllCOATADO SO.U LÁMINA C.UYAMIZADA./ 127X 112 CM

�POESIA

Poemas·
RYSZARD KAPUSCIMSKI

Gente en la parada

Bloc de notas

dela calle Wolska

Rostros estropeados
espinazos rotos
currículos escritos hechos trizas

Miseria
miseria
al atardecer

innecesarios

miseria alcoholizada
Alambrada
Cáncer
Tú escribes sobre el hombre en el campo de concentración
yo sobre el campo de concentración en el hombre
en tu caso las alambradas están en el exterior
en el mío anidan en el interior de cada uno de nosotros

Líneas de pesadumbre
retorcidas hacia el interior
oscuras sustancias
que no encuentran desembocadura

-¿Crees que es una diferencia tan grande?
Son dos caras de un mísmo sufrimiento

*N. de la E.. Estos poemas fueron tomados del libro Poesía completa de Ryszard Kapusciñski, traducido y editado por Abe! A. Murcia
Soriano, y publicado por Bartleby Editores en 2008. Los poemas "Bloc de notas" y "El profesor Kant", pertenecen al libro Bloc de nota,
{1986); "Reencontrarte hombre extraviado", pertenece al libro l.cyes naturales (2006).

Dolor enloquecido

�POIIIA

POEIIA

que ataca por doquier
cuerpo tensado
en la cruz
lágrima que busca el camino
en los surcos de la cara
quizá consiga escapar
de ese infierno
Otoño en el parque
Rojos que en un instante serán fuego
dorados y ocres que son casi casi el Sahara
y sin embargo frío
y en lugar de júbilo
susurro de hojas
y ruido de pasos

el tiempo que se va
Nieve

al andar oyes el canto de los zapatos
de un repentino rayo de sol
huido de las nubes
se convierte en pájaro

�POESIA

EL PROFESOR KANT

pasea por su querida Lorenzstrasse
de repente deja de pasear
y regresa rápido a casa

POESIA

REENCONTRARTE HOMBRE EXTRAVIADO

para darte la mano darte una palabra
una gota de ánimo una migaja de comprensión
la estrella de la constancia
un eslabón y una vela

no es la lluvia
frecuente en Konigsberg en esta época del año
sino un pensamiento
que quiere anotar rápidamente:
d hombre no es un objeto, es decir, algo que pueda ser utilizado

sólo como medio, sino que tiene que ser entendido en todas sus
acciones como un fin en sí mismo
Observa el vuelo de un pájaro

Reencontrarte decir
están en ti
la tierra y el grano
que se unan
el grano se hinchará esculpirá raíces
crecerás árbol libre de los vientos
Reencontrarte a ti que

hay un momento en el que se olvida de todo
algo lo exalta

-lserá así? preguntas
la mano tendida

cuidado con la acera, resbala, profesor
vaya más despacio
San Agustín:

después volví a caer hacia las cosas de este mundo, llorando.

silencio

�ACATA ORZESZEK

Cuando llegué a España a finales de 1977 y un año más tarde empecé a
dar clases de ruso en la entonces Escuela Universitaria de Traductores e
Intérpretes de la Universidad Autónoma de Barcelona, el churchiliano telón
de acero caía implacable y hermético sobre el centro del viejo continente
dividiéndolo en "buenos" y "malos", y la peor parte del maligno "fantasma
que recorría Europa" correspondió a los rusos.

•
de la literatura rusa
sta al menos seguía siendo la versión
oficial que imperaba en una España
anacrónica, anclada en los tiempos más
virulentos de la guerra fría. Mientras
que en Alemania, Italia (imiembros del antiguo "Eje"!),
Francia, Gran Bretaña, Holanda, Austria y otros
países del oeste europeo, el ruso se podía esrudiar
en los Institutos de Enseñanza Media y continuar
la formación eslavística en carreras universitarias,
en España tales posibilidades estaban vetadas a la
población estudiantil. Incluso en el ámbito más culto y
cosmopolita, que es el mundo universitario, no deja de
ser significativo que el ruso se consideraba como una
lengua "exótica", igual que el árabe, como si estas dos
culruras pudiesen medirse por el mismo rasero. (En este
sentido, el Instiruto de Lenguas Orientales y Africanas
-el exotismo no nos abandona- de la Universidad

Autónoma de Madrid, donde ya se impartía ruso
antes que en la UAB, había sido una avanzadilla.)
Las cosas han cambiado a lo largo de los años (por fin
existen estudios de filología eslava, en la Universidad
Complutense de Madrid y en la de Barcelona, y varias
facultades de filología ofrecen ruso como asignarura
optativa) pero, a mi entender, no han cambiado lo
suficiente (sigue sin haber ruso en los Institutos de
Enseñanza Media, filología eslava sólo se puede cursar
en dos universidades y las Facultades de Traducción ni
siquiera se plantean la posibilidad de introducir el ruso
como primera lengua extranjera) como para sacudirnos
de una vez para siempre esa -incomprensible en el
globalizado mundo de hoy- aureola de "exotismo" que
en estas latitudes ha rodeado a la culrura rusa, la cual,
lejos de ser "exótica" forma parte, y además una parte
integrante e indivisible, de la literatura europea.

A veces, y sobre todo en el siglo XIX, fue la propia
Rusia la que pudo haber llevado a engaño. La ya
casi eterna cuestión de si realmente pertenece a
Europa, se ha visto alimentada a lo largo de dos siglos
por la no menos eterna disputa entre eslavófilos y
"occidentalistas"1 ( cenáculos literarios "Beseda" versus
"Arzarnás"; Goncharov y Dostoievski versus Turguénev
y Herzen; y en nuestros días, un Solzhenitsin, un
Astáfiev y un Valentin Rasputin versus los Bulgákov,
Pasternak y Zamiatin). No obstante, se puede adelantar una tesis, tal vez un tanto chocante, de que,
cultural y -por ende- literariamente hablando,
Rusia, con todo su territorio que geográficamente
pertenece a Asia, es más europea que la propia Europa.
Por más increíble que suene, incluso la remota Sibetia
resulta tan europea como pueda serlo cualquier país
de nuestro entorno'. Las razones de esta al menos
aparente paradoja se pueden encontrar en la historia
-llamémosla- "intelectual" de Rusia, que intentaré
desgranar en algunos de sus aspectos más significativos
para el tema tratado.
En primer lugar, la Rusia dieciochesca' y decimonónica había leido todo lo que se había escrito en
Europa cuando, en contrapartida, Europa mostraba
una acusada tendencia a ignorar la culrura de su
inmenso vecino. Rusia siempre ha conocido muy bien
la obra de creadores como Dante, Cervantes, Lope de

1

La pugna entre las dos tendencias, que en la actualidad -signo de los
tiempos- se conocen, r.ambién. por los nombres respectivos de "nacionalismo"
y ..europetsmo" ,lejos de perder vigencia sigue marcando paur.as para análisis
sociopoliticos de la Rusia contemporánea. Hace una década, Carlos Fuentes
expuso interesantísimas reflexiones en torno a este terna en un articulo
titulado "Rusia, pa!s ,¡,otemkin•" (EIPaís, 17 de septiembre de 1998).
' Prueba de ello la boyante vicia intelectual de algunas ciudades siberianas,
entre las cuales destaca lrkutsk, con una universidad que se nurre de la gran
tradición de la inrdligenr.sia rusa decimonónica, cuya flor y nata (siempre
rebelde e inquebrantable en su lucha contra la autocracia zarista) se vio
desterrada alli por sucesivas órdenes gubernamentales, empezando por la
oleada de represión rras la fracasada sublevación decembrista (1825).
3
Me refiero, evidentemente, a la población culta, o sea, a esa capa o, tal vez,
incluso clase social (de tan dificil definición) que englobamos en el siempre
inexacto tcrmino de inrdligrntsia.

Vega, Shakespeare, Goethe, Dickens, Balzac, Alfredo
de Musset, Víctor Hugo o Zola (este úlrimo escritor,
incluso, se hizo famoso en Rusia antes que en su
Francia natal'), mientras que la Europa occidental ni
siquiera conocía a Pushkin5, amén de otras muchas
asignaturas pendientes (iLérmontov!) que todavía tiene
respecto de la literatura rusa.
Otro factor: el histórico multilingüismo ruso
versus el monolingüismo europeo. La nobleza rusa, la
intelligentsia rusa, había tenido dos lenguas maternas:
el francés (sí, en primer lugar) y el ruso. Pushkin, nada
menos que el padre de la lengua literaria moderna,
habla escrito en francés sus primeros poemas, así
como todas las cartas dirigidas a su prometida, Natalia
Goncharova, a la que, sin embargo, empezó a escribir
en ruso al día siguiente del enlace matrimonial. Turguénev, por su parte, había leído en francés toda la
obra de su amigo Flaubert, mientras que el autor
de La educación sentimental (tírulo, por cierto, que
Turguénev le desaconsejó en repetidas ocasiones)
conocía tan sólo algunos escritos de su colega ruso
y, desde luego, ninguno en original. Es notorio que el
conde Tolstói, por poner un ejemplo más, también se
prodigó en la escritura en francés, cosa que exige no
pocos equilibrios a sus traductores a este idioma, como
también a los de otras lenguas, que se ven obligados
a dominar no una sino dos lenguas "originales". El
alemán era la segunda lengua de la intelligentsia (muchos
de cuyos miembros esrudiaron, filosofía en primer
término, en las universidades alemanas, principalmente
en la de Berlín: Herzen, Turguénev y otros), el inglés
- -

-

--

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• Entre los ai\os 1875 y 1880, Zola colaboró con la revista Vcstnik Yevropy [El
Mensajero dt Europa), donde publicó más de 50 "cartas parisienses", ensayos
que giraban en tomo a su teorta de la "novela experimental", y fragmentos de
algunas novelas suyas que todavta no se habían editado en Francia
5
Dicho esto desapasionadamente, la cosa no parece revestir gravedad, pero si
añadimos-siguiendo a Milosz- que Pushkin (1799-1837) significa para los
rusos lo mismo que Dante para los italianos, Shakespeare para los ingleses,
Ce!vantesparalosespai\olesyGoetheparalosalemanes,saltaala vista que algo
no cuadra, por no decir que "huele a¡xxlrido" (y no precisamente en Dinamarca).

�era la tercera (debido a la poderosisima influencia de
Byron) y tras ellas venían el italiano, el español y, en
el norte de Rusia, las lenguas escandinavas. No cabe
duda que este factor, unido a la casi proverbial pasión
lectora de aquella sociedad, influyó decisivamente en
la configuración de su literatura, la cual -insisto- se
inscribe plena e indivisiblemente en la europea.
La literatura rusa es seguramente la más joven de
Europa; es el benjamín literario del viejo continente,
pues nace tan sólo a mediados del siglo XVIII. No
podemos referirnos en este contexto a la literatura
rusa antigua, que si bien existió, al estar escrita
en paleoeslavo (llamado también eslavo antiguo
eclesiástico), aparece claramente separada de la
moderna por un abismo lingüístico e histórico (Rusia
permaneció impermeable a las convulsiones sociales
y !iterarías de la Reforma y la Contrarreforma, y
el Barroco ruso puede considerarse prácticamente
inexistente), al contrario de lo que sucede con la
literatura de otros países, España, sin ir más lejos. De lo
que sí podemos hablar es de nuevos aíres vivificantes,
favorables al aludido nacimiento, a partir del momento
en que el aristócrata moldavo Antioj Kantemír (17081744), basándose en la versificación francesa y polaca,
escribe el primer poema ruso en verso basado en el
acento y la rima. Lomonósov (1711-1765), por su parte,
estudia la prosodia de la poesía alemana, la asimila a su
escritura y no tarda en dotar a la poesía rusa del verso
tónico. Sólo a partir dela obra de estos poetas, fruto del
estudio y conocimiento profundos del legado europeo,
se puede hablar de la poesía moderna rusa.
Además de las enseñanzas literarias del siglo XVII
(Racine, Comeille, Moliere), el XVIII es el siglo en que
la Ilustración francesa, literalmente, inunda a Rusia,
saliendo al primer término la avasalladora influencia
de Voltaíre. Un ejemplo: el Hamlet de Sumarókov6, que,

originariamente inglés, es pasado por la criba poética
de Racíne y como resultado final, ya muy alejado
de Shakespeare, se revela como un auténtico drama
volteriano. He aqui una prueba más -a mi entender,
tan fehaciente como las anteriormente aducidas- de
la indudable condición europea de la literatura rusa.
Otro agravio comparativo: mientras la intelligentsia
rusa conoce de primera mano la obra europea del XVIII,
el mundo literario europeo de la época desconoce al
poeta más grande del clasicismo ruso y, también, gran
conocedor de la poesia alemana: Gavriil Derzhavin
(1743-1816). Su nombre aparece asociado al menos a una
curiosa anécdota relacionada con esa labor traductora
que tanto ha incidido en la europeídad de la literatura
rusa. Cuando todavía ni siquiera se había planteado ser
poeta y cumplia lo que hoy llamamos servicio militar
(y que en tiempos del Derzhavin soldado a las órdenes
de Catalina II significaba sofocar la rebelión campesina
de Pugachov), un día de 1774 trajeron a su puesto
un libro de poemas en alemán. Ávido de conocer su
contenido, Derzhavin lo leyó sin dilación y descubrió
que se trataba de unos versos en prosa, cosa que se
le antojó incomprensible. En vista de esa perplejidad
y sin saber quién era su autor, los tradujo al ruso en
riguroso verso. Y es alli, por paradójico que resulte,
donde verdaderamente empieza la poesía lirica rusa. El
anónimo autor resultó ser el rey de Prusia, Federico II
(al que llamaban "der Aire Fritz"), quien había escrito
el poema en cuestión en francés. Quienquiera que lo
tradujese al alemán, lo hizo con reverencial respeto al
monarca, es decir, sin alterar una coma siquiera. De
ahi que el resultado obtenido fuese un verso en prosa,
una especie de poema prosificado. Una conclusión se
desprende de estas curiosas vicisitudes de un scherzo
real: la poesía lirica rusa nace de una traducción de
Derzhavin de una, a su vez, traducción alemana de un
poema francés escrito por el rey de Prusia. Otra prueba
de que los comienzos de la literatura rusa tienen un
claro origen cosmopolita.
Después de Derzhavin, no puedo menos que dedicar
unas lineas a Zhukovski (1783-1852), poeta -y sobre
todo traductor- que encaminó a Rusia, a través de sus
traducciones de la poesía alemana (poetas del Stunn und
Drang) e inglesa (Thomas Gray, Byron), hacia la senda
del Romanticismo', ese auténtico "Siglo de Oro" de la
poesía rusa.
Con la llegada del siglo XIX, entramos de lleno en
esa gran literatura rusa que pronto dejará de imitar

• Sumarókov (!717-IT/7), el "creador del drama ruso, tanto de la tragedia como
de la comedia", recreó al Hamkt shakespeartano acuyo conocimiento accedió
a través de Racine y Voltaire, y, lo más probable, de Ducis. Escrito en verso
alejandrino, articulado en 5 actos y guardando las unidades de tiempo,lugar
y acción, el Hamlet de Sumarókov aparece como una obra de construcción
sumamente clásica, pero, al mismo tiempo, no deja de intrcxlucir en la cultura
rusa a ese arquetipo de la literatura universal que acabará ocupando un lugar
de primer orden en la ulterior evolución de la misma (la rraducción de 1836
del drama shakespeariano por N. Polevói,que crea un Hamletmuyrornántico
y a la vez muy ruso; el critico Belinski a propósito de El héroe&amp;: nuesrro rianpo,
de lérmontov; Turguénev: "8 Hamletde la comarca de Schigrov", de Rdaws
de un cazador, o el ensayo Hamlet y Don '?¿_uijote, por citar los ejemplos más
significativos).

12

modelos importados de Occidente porque habrá
elaborado un sistema artístico propio. Pero antes
detengámonos un momento en la prosa. Al contrario
de otros paises, que en el siglo XVIII cuentan ya
con una gran tradición prosística (Lutero, Calvino,
Montaígne, la novela picaresca española asi como su
modalidad alemana, Grirnmelshausen, Cervantes, el
Quevedo del Buscón, el Gracián del Criticón y tantos
otros, a los que cabe añadir, en el propio Siglo de las
Luces, la obra de los enciclopedistas franceses), Rusia
no cuenta con una prosa propia, y menos con la novela,
que llegará sólo en el siglo XIX, haciéndolo de la mano
de Pushkin (Eugenio Oneguin: novela -todavía- en
verso; los "Relatos de Belkin" y La hija del capitán)' y,
sobre todo, con la primera novela psicológica rusa, El
héroe de nuestro tiempo, de Lérmontov (1814-1841), que
constituyó el punto de partida para la ulterior gran
narrativa rusa, la de la segunda mitad del siglo XIX,
marcada por la ingente obra de Turguénev, Tolstói y
Dostoíevski, y que gira en tomo al "hombre interior",
producto, a su vez, de una exacerbada preocupación
de estos escritores (al tiempo que pensadores) por
la condición moral del hombre'. Toda esa hteratura,
que se propagó por el resto de Europa e influyó
decisivamente en la evolución de sus letras, seria
impensable sin Lérmontov.
Aqui, con Tolstói y Dostoíevskí -no en la
misma medida con Turguénev, Herzen, Goncharov o
Saltykov-Schedrín (el poeta Nekrásov sigue siendo un
ilustre desconocido)- se acaba el agravio comparativo
entre Rusia y Europa10 . Tal vez debiéramos añadir a
estos nombres el de Gógol y Gorki (al que se suele
-

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-

-

conocer tan sólo por La madre, y no por otras obras
de su ingente producción narrativa, ni tampoco por
su espléndido teatro), y, sobre todo, el de Chéjov,
escritor en que se acaba la fama europea de los
clásicos rusos. En cuanto a los autores cuya obra ya
se inscribe plenamente en el siglo XX, cabe mencionar
aquí a Bulgákov (cuyo conocimiento suele limitarse
a Maestro y Margarita) y a Pasternak (iqué sería de su
Doctor Zhivago si no fuera por la industria del cine?).
Aún así, a pesar de haber vivido en Francia y haber
obtenido un Nobel, el nombre de Bunin, al igual que
el del también Nobel Shólojov, no suele decir mucho
a nadie, como tampoco suenan los de los poetas del
llamado "Siglo de Plata" (Tsvetáieva, Ajmátova, Blok,
Bely, Balmont, Bríúsov, Jlébnikov, Mandelshtam,
Ivanov, Jodasévich, Kríuchonyj, Lívshits y tantos
otros, tal vez con la excepción de Maíakovski y
Yesenín, éste último más conocido por su turbulento
matrimonio con Isadora Duncan que por su obra
poética).
El antiguo e imprescindibk oficio de traductor volcado con mayor o menor éxito en las obras inmortales
de la literatura rusa (ese arte se volcó principalmente
en la novela; los dramaturgos como Ostrovski y, sobre
todo, los poetas no han merecido tan buena suerte) ha
contribuido sin duda, como también lo hace el cine y
la televisión11 , al conocimiento de los clásicos rusos.
Sin embargo, vastas extensiones de la literatura rusa
siguen siendo un gran desconocido (tal el caso del
importante legado de la crítica literaria rusa del siglo
XIX) sí la comparamos con la francesa, la inglesa e
incluso la alemana. El idioma pudo ser un obstáculo
en otros tiempos, pero ahora, con las fronteras de los
países levantadas y las puertas de las universidades
abiertas de par en par, confiemos en que pronto se
acabe paliando del todo este desequilibrio y que la
literatura rusa se convierta en algo tan cercano, tan
propio y tan europeo para España -y por ende para
Occidente- como lo es la occidental para Rusia ll!&gt;

- -

7

Reliriéndo.se a las traducciones de Zhukovski de la poesia alemana e inglesa,
Belinski, en el art1culo titulado "La literatura rusa en 1841" (mismo afio),
afinna que sólo gracias al genio de este poe.ta~traductor ''d pueblo ruso hizo
suyas la idea del ane, la cñtica [literaria] y el pensamiento germánicos", y
luego añade: "Introdujo entre nosotros el romanticismo, sin cuyos elementos
en nuestra época no puede existir poesía alguna".
'Tal vez debiéramos citar aquI a Karamz.tn, con La pobre Liza, pero esta novcla
breve, si bien es cierto que causó mucho revuelo en su tiempo y hasta se dice
de ella que encaminó a la literatura rusa por la senda del Romanticismo, no
deja de ser una "transposición cultural" de Daft,is y C/0&lt; y de Pablay Vi,wnia.
9
Clartn insiste en esta caractertstica de la literatura rusa apropósito de Tolstói
con motivo de la traducción al español de ResurTccción. Vid Conde león
Tolstoy, Rcsurrrrción. Con un prólogo de Leopoldo Alas (Clarin). Traducción
de Augusto Riera. Batcelona, Editorial Maucci, tercera ed., s1 (1900).
• Haciendo justicia, no podemos pasar por alto la espléndida monografia de
Vogüé, 1, roman russc (l' ed. 1886), quien se revela como un gran estudioso
y el más preclaro -si no el único en la época- divulgador de la literatura
rusa contemporánea en Occidente, y las previas y no menos espléndidas
incursiones de Mérirnée en un campo todavia virgen en su época.

----

0

---

-

-

-------

No obstante, una película no siempre lleva al espectador a asociarla con

el "guionista" original Aparte de las consabidas versiones de Anna Kartnina
o Los hermanos Karamdzov, cuyos creadores s1 se identifican, la espectacular
pclicula Amadeu.s, por ejemplo, suele asociarse con el nombre de su director,
Milos Forman, y no con el de Peter Sbaffer, autor de la obra teatral en que se
inspiró el cineasta checo. A su vez, la idea de un Salieri atormentado por la
envidia asesinando a Mozart tampoco pertenece al dramaturgo inglés, sino a
Pushkin, quien la plasmó en una de sus "Pequeñas tragedias", Mlrl:arty Saliai.

13

�René Char:
La herida más cercana al sol
CRISTÓBÁL SÁMTÁ CRUZ

hará célebre: "La lucidez es la herida más cercana al
sol". El libro cierra con una afirmación solar de la vida,
sea cual sea el costo: "En nuestras tinieblas no hay un
lugar para la belleza, todo el lugar es para la belleza".
Desilusionado por el desvanecimiento del espíritu
libertario tras la guerra y la vuelta al viejo orden, Cliar
se retiró a su Vaucluse natal, apartado de toda actividad
pública. "De omisión en omisión y de sospecha en dolor,
el poeta es lo contrario de un dinasta; es un jornalero,
de todos el más irresoluto y distante, y como eterizado
en lo implacable". Toda su obra de madurez está escrita
desdeuna"serenidadcrispada"ysereconcentraenloque
Maurice Blanchot llamó la esencia del poema.
Su amistad estrecha con muchos pintores de la
posguerra (Matisse, Braque, Picasso, Giacometti, Lam)
favorecería en él una mirada privilegiada sobre ese arte.
Él mismo pintaba sobre piedras y otros materiales que
cogía al azar, y si se interesó en la pintura fue porque,
como decía su viejo maestro Heráclito, ella "no afirma
ni niega sino que da a ver".
A casi veinte años de la partida del autor de Furor y
misterio y La palabra en archipiélago, el juicio sobre su obra
es dividido. Algunos toman claramente distancia de
su escritura afortstica, reprocbándole su tono oracular
y grave. Otros, en cambio, se sienten atraídos y reconfortados por la robustez de su verso y el vuelo de su
canto, que no son sino la expresión de su confianza en los
poderes de la palabra. Pero lo cierto es que nadie de berta
prescindir del diálogo íntimo con esta portentosa obra,
que representa la "herencia sin testamento" de un gran
poeta que habitó, con mucha altura y los pies sobre la
tierra, su siglo. Escuchémoslo ahora en su propia voz:
"Dadles de nuevo lo que no está presente en ellos./
Volverán a ver cómo el grano se encierra en la espiga y se
agita sobre la hierba./ Enseñadles, de la caída al vuelo, los
doce meses de su rostro./ Aniarán el vacío de su corazón
hasta el deseo siguiente/ porque nada naufraga o se
complace en las cenizas/ y quien sabe ver cómo la tierra
alcanza su fruto/ no se conmueve ante el fracaso aunque
lohayaperdidotodo"ro

En el centenario del nacimiento de René
Char y el vigésimo de su muerte (19071988), Francia y el mundo se vuelcan
nuevamente sobra la prodigiosa obra de
este poeta cuya partida pareció marcar
el fin de un linaje de patriarcas en las
letras francesas.
acido en 1907 en L'lsle-sur-Sorgue:
pequeño pueblo del sur de Francia, Rene
Cliar rara vez abandonó la vida silenciosa
y campestre que enmarcaría su obra. Su
poesía, de fuertes apetitos terrenales, fue tributaria de
la transparencia del paisaje. Sin embargo, dos hechos
externos marcaron su desarrollo, confiriéndole definitiva
complejidad: la experiencia surrealista y la lucha en la
Resistencia contra los nazis.
Paul Éluard lo introdujo en el grupo de André
Breton. Colaboró con ellos desde 1930 hasta la guerra
civil española, y el resultado fue la aparición de una
escritura niagnética que evidencian libros como Molino
primero y sobre todo El martillo sin amo, posteriormente
musicalizado por Pierre Boulez. Pero cansado de los
excesos de la escritura automática y del onirismo, Cliar
se volcó, con otros de su generación, en la tragedia de
España. A André Breton le escribe: "Las cosas me lian
vuelto más apto para confiar en aquellos en cuyo fondo
subsisten, murientes, los fuegos de la búsqueda y de la
dignidad huniana".
En 1941, con su patria invadida y ante la inminencia
de su detención por la Gestapo, Char se íntegra a la
Resistencia. De esos años de suplicio y pavor surgió
un libro clave para su generación, Hojas de Hipnos ,
escrito en forma de diario de guerra y donde aúna
niagistralmente la crónica del combate con la re.flexión
y la imaginación libre del poeta: "El esfuerzo del
poeta apunta a transformar viejos enemigos en leales
adversarios", escribe. Y más lejos, un aforismo que lo

N

15

�POESÚ.

POHIA

Lettera Amorosa
RENéCHAR
TRADUCCIÓN DEL FRANCéS POR CRISTÓBJo.L SANTA CRUZ

RÓTULO DE LETTERA AMOROSA

Amantes que sólo vivís para vosotros, en las calles en los bosques
y en la poesía; pareja que enfrenta el riesgo, en la ausencia, en el

regreso, pero igualmente en el tiempo brutal: este poema sólo habla
de vosotros.
Vuelta a los cimientos, años de aflicción ... iDerecho

(1953)

natural! Darán vida una vez más, pese a ellos, a la Obra desde
siempre admirada.
Te quiero. Cuán pronto se vería privado el ambicioso
que permaneciera incrédulo ante la mujer, como el abejón y su
habilidad cada vez menos espaciosa. Te quiero, mientras deriva

DEDICATORIA

la pesada barca de la muerte.
"Fue tal mes de Eros sediento, bendito mundo, que ella
Non égid part'invoi che
Conforz: invincibile d'amore
Tutt'a se non mi tragga.

iluminó el edificio de mi ser, la cuenca de su vientre: yo los
mezclé para siempre. Y fue en ese segundo de mi aprensión
que transformó el sendero vago y aberrante de mi destino en

MüNTEVERDI

Lettera amorosa

un camino de parheho para la fehcidad furtiva de la tierra de
los amantes."

�POESIA

POESIA

Canto de insomnio:

Su corazón súbitamente privado,
el huésped del desierto se vuelve
casi legiblemente corazón afortunado,

"iAmor que llama, vendrá la Enamorada,

corazón crecido, diadema.

Gloria del estío, oh frutos!
la flecha del sol atravesará sus labios ,
El trébol desnudo ensortijará sobre su carne,
Miniatura semejante al iris, la orquídea,

... Ya no tengo fiebre esta mañana. Mi cabeza está nuevamente clara y vacante, posada como una

Regalo primero de las praderas al placer,

roca sobre un vergel hecho a tu imagen. El viento que ayer soplaba desde el norte estremece

Que la cascada instila, que la boca libera.TI

aquí y allá el flanco herido de los árboles.
Quisiera deslizarme en un bosque donde las plantas se cerraran y se estrecharan tras
Siento que este país te debe una emotividad menos desafiante y unos ojos distintos a
aquellos con los que consideraba antaño las cosas. Te has ido y permaneces en la inflexión

nosotros, bosque muchas veces centenario, pero aún por sembrar. Qué lástima haber pasado,
en nuestra corta vida, junto al fuego con manos de pescador de esponjas.

de las circunstancias, puesto que él y yo sufrimos. Para tranquilizarte en mi pensamiento, he
roto con los visitantes eventuales, las faenas y la contradicción. Descanso, tal como dices que

"Dos chispas, tus ancestrosn, replica la viola del tiempo, burlándose sin compasión.

debo hacerlo. Muchas veces voy a dormir a la montaña. Es cuando huyo, amparado por una
naturaleza nuevamente favorable, de las astillas hundidas en mi carne, viejos accidentes, ásperas

Mi elogio se arremolina sobre los rizos de tu frente, cual gavilán de pico recto.

pruebas.
iEl otoño! El parque cuenta sus árboles muy distintos. Este es comúnmente rojizo, aquel
¿Podrás aceptar junto a ti a un hombre tan anhelante?

otro que cierra el camino es un hervidero de espinas. El petirrojo ya llegó, el gentil laudista de
los campos. las gotas de su canto se desgranan sobre el cristal de la ventana. Entre la hierba

lunas y noche, sois un lobo de seda negra, aldea sobre mi amor que estoy velando.

del césped tiemblan mágicos asesinatos de insectos. Escucha, pero no oigas.

"Examina tus párpadosn, me decía mi madre reclinada sobre mi presueño de colegial.

A veces pienso que sería bueno ahogarse en la superficie de un estanque donde ninguna

Yo percibía una pequeña piedra flotante, a ratos perezosa, a ratos estridente, un guijarro que

barca se aventurara. luego, resucitar en la corriente de un torrente verdadero donde tus colores

verdecería sobre la hierba. Lloraba. lo hubiera querido en mi alma, y sólo ahí.

saltaran a borbotones.

�POESIA

POESIA

Río maravillosamente contigo. He ahí la suerte única.

'

Ausente siempre donde se festeja a un ausente.
No puedo ser ni quiero vivir sino en el espacio y en la libertad de mi amor. Juntos no
somos el producto de una capitulación, ni motivo de una servidumbre aún más deprimente.
Por ello llevamos a cabo maliciosamente, el uno contra el otro, una guerrilla sin reproche.
Tú eres placer, con cada ola separada de sus olas venideras. Al fin todas embisten a la
vez. Es el mar que se funda, que se inventa. Tú eres placer, coral de espumas.
lQuién no ha soñado, al vagar por grandes avenidas, con un mundo que en lugar de
comenzar con la palabra lo hiciera con las intenciones?
Nuestras palabras demoran en llegamos, como si cada una contuviera suficiente savia
para permanecer cerrada todo un invierno; o mejor, como si, acechándose a cada extremo de
la silenciosa distancia, les fuera negado precipitarse y unirse. Nuestra voz corre de un punto
a otro; pero cada calle, cada cepa, cada tallo la trae hacia sí, la retiene, la interroga. Todo es
pretexto para retrasarla.

Aquello que encierra esta ciudad donde te encuentras retenida tiene que ceder. Viento,
viento en tomo a los troncos y sobre los cáñamos.
He alzado los ojos hacia la ventana de tu cuarto. ¿Te lo llevaste todo? Es sólo un copo
derritiéndose sobre mi párpado. Vil estación en la que uno cree extrañar, en la que uno proyecta,

Muchas veces sólo hablo para ti, para que la tierra me olvide.
Después del viento siempre era más hermoso, aunque perdurara el dolor de la
naturaleza.

cuando en verdad se debilita.
Acabo de regresar. He caminado un largo rato. Tú eres la Continua. Hago fuego. Me
El aire que siento siempre a punto de faltarle a la mayoría de los seres, si te atraviesa,
alcanza profusión y placeres fulgurantes.

siento en el sillón de panacea. Mi fatiga escala a su vez por los pliegues de las llamas bárbaras.
Metamorfosis benévola que alterna con la funesta.

�POESIA

POESIA

Afuera, indoloro, se arrastra el día, que las varas de los sauces renuncian a fustigar.

Hay parcelas de lugares donde el alma súbitamente exulta. En torno suyo, sólo un espacio

Más arriba, la medida del oquedal que el ladrido de los perros y el grito de los cazadores

indiferente. Del suelo gélido se levanta, despliega cual canto su abrigo para proteger aquello

desgarran.

que la trastorna, apartarlo de los ojos del frío.

Nuestra arca, la muy perfecta, naufraga en el momento de su apogeo. Entre el polvo y los
escombros reaparece el hombre con rostro de recién nacido. Ya semi líquido, ya semi flor.
la tierra brama por las noches de pareo. No cabe esperar una conspiración de hojas
muertas.
Si no hubiera nadie más que nosotros en el mundo, amor rrúo, no tendríamos ni cómplices
ni aliados. Seríamos cándidos precursores o supervivientes alelados.

El ejercicio de la vida, algunos combates sin posible desenlace pero siempre legítimos me
han enseñado a mirar a la persona humana bajo el ángulo del cielo cuyo azul de tormenta más
le favorece.
Toda la boca y el hambre de algo que superara la luz (más recortado y asible) se desatan.
Aquel que vela en las cimas del placer se iguala con el sol y la noche. Aquel que vela no
tiene alas, no persigue.
Entreabro la puerta de nuestro cuarto. Aquí duermen nuestros juegos. Dispuestos por tu
propia mano. Blasones endurecidos, esta mañana, como miel del cerezo.
Mi exilio está cautivo en el granizo. Mi exilio sube a su torre de paciencia. ¿Por qué se
encorva el cielo?

¿Por qué, de todos los campos, el de la herida es el más próspero? los hombres de viejas
miradas, que oyeron una orden del cielo traspasado, reciben sin sorpresa la noticia.
Afilador de mi propio mal, sufro al oír las fuentes de tu ruta repartirse la manzana de las
tormentas.

�POESIA

POESIA

Una campanilla tintinea sobre la pendiente del musgo donde te adormecías, ángel mío

tiempo no tiene acción, no conduces a una casa consternante, permites que todas las ventanas

del recodo. El suelo de guijarros dimínutos era el revés húmedo del largo cielo, los árboles,

reflejadas compongan un solo rostro de pasión, acompañas el regreso del día sobre las verdes
avenidas libres.

intrépidos bailarines.
Tregua, sobre la verja, de tu hocico ahíto de espumas; yegua de mal sueño, tu carrera
concluyó hace mucho.

SOBRE EL BORDE LIBRE
Este invernar del pensamíento volcado en un solo ser que la ausencia se empeña en situar
a media distancia entre lo factício y lo sobrenatural.
No es fácil permanecer sobre la ola del valor cuando se sigue con la mirada un pájaro

I. IRIS.

l. Nombre de una divinidad de la mitología griega, que era la mensajera de los dioses.

Al desplegar su bufanda, producía el arcoirís.

volando en el declinar del día.

2. Nombre de mujer, utilizado por los poetas para designar a una mujer amada e
incluso a cualquier dama cuyo nombre auténtico se quiere ocultar.

No confundo la soledad con la lira del desierto. La nube que circunda esta noche tu oído

3. Pequeño planeta.

no es de nieve adormecedora, sino de nieblas arrancadas a la primavera.
Hay dos iris en el agua verde del Sorgue. Sí la corriente se los llevara, sería decapitados.

II. IRIS.

Nombre específico de una mariposa, lirio nínfal, llamada el gran marzo cambiante.
Protege de visitantes fúnebres.

Mí codicia cómica, mí gélido deseo: coger tu cabeza como un ave rapaz al borde del
abismo. Muchas veces te cogí en mis manos bajo la lluvia de los acantilados, cual halcón
encapuchado.
He aquí aún los escalones del mundo concreto, la perspectiva oscura donde gesticulan

III. IRIS. Los ojos azules, los ojos negros, los ojos verdes son aquellos cuyo iris es azul, es negro,
es verde.
IV. IRIS. Planta. Iris amarillo de los ríos.

siluetas de hombres en las rapiñas y la discordia. Otras, compensadoras, ordenan el fuego de la
cosecha, se reconcilian con las nubes.
Gracias por ser, iris, sin nunca quebrarte, mí flor de gravedad. Alzas al borde de las aguas
remedios milagrosos, no pesas sobre los moribundos que velas, apagas heridas sobre las que el

... Iris plural, iris de Eros, iris de Lettera Amorosa.

�CORAL ACUIRRE

·, 1 opia
Pareciera que la existencia de los otros siempre_ ~one e~ cues~10~ a pr
existencia. Que la libertad del otro que debiera legitimar fil pr~pia liberta~, p~r
oposición no la confirma sino entra en conflicto con ella. Com~ s1 cad~t~nc1:cia
pretendiera plantarse sola como sujeto soberano. Como si cumplir con e a
1~:a
limitar la otra conciencia, esclavizándola. Cu~n~o sea~o,s ~apaJes fir~a~i~:
reconocimiento de cada uno, cuando en un moVlffilento d1alecnco e a

:1

Amantes

,...-iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiíiiiiiiiiiilíi~

y com añeras
y aceptación del otro, nos volvamos sujeto y objeto al mism~ ti~~p~ en ~n ~ y
venir armónico y sin jerarquías, estaremos avanzando en el eJerc1c10 e to a~ as
libertades del individuo. Cuando seamos capaces de amistad y la _frat~dad
en lu ar de la competencia y la mezquindad para asuilll~,una existencia pe grosa,
sin d~da porque necesitaremos estar en continua tens1on para no abando;arnos
a nuestr~s inclinaciones naturales, seremos éticamente seres humanos. Ha ~emos
escapado a la vieja dialéctica amo/esclavo y seremos recíprocamente hbres.

fa

26

a relación de las grandes creadoras con
sus compañeros también creadores es
altamente curiosa. En general postergan
sus propios impulsos para dar lugar
a la autoafirmación del amante o compañero. La
declaración de la pintora Sonia Delaunay respecto
de Robert Delaunay, el gran cubista órfico, estilo que
ambos generan y construyen, es revelador. Manifiesta
Sonia: uDesde el día en que empezamos a vivir juntos,
me coloqué en segundo plano y nunca volví al primero
hasta la década de 1950". Y yo agrego lo obvio, claro,
después de la muerte de Robert. De él, el diccionario
Larousse señala que ha aportado al cubismo un juego
de contrastes cromáticos y luminosos rompiendo y
descomponiendo las formas. De Sonia dice que ha
llevado las mismas búsquedas sobre el color puro a su
aplicación en la cerámica, los tejidos, en las artes gráficas
y decorativas y la moda. Es gratuito señalar que la
referencia al creador contiene ocho líneas yla referencia
ala creadora exactamente la mitad. Asimismo se advierte
de inmediato que el acto de pintar tiene una relevancia
mayor que las actividades decorativas y la moda, más
bien propias del sexo femenino.
Pero mi intención no es renovar la consabida crítica
feminista que generalmente señala cuánto mal han
hecho los creadores a sus compañeras creadoras,crítica
que yo también hago yseguiré haciendo seguramente, a
veces hasta sin darme cuenta. Lo que quiero explorar es
esta manera de Sonia, de ponerse en segundo plano sin
el menor melodrama. Y otras maneras, por ejemplo, la
maternal, que como dice el refrán patriarcal, es la mujer
que está detrás del gran hombre, en este caso siendo ella
misma creadora. O bien, la cómplice, quien se desvela
por la obra de ambos, o la discípula que lo recibe todo de
su amante e incluso es capaz de superarlo, yla camarada
que ve en su obra un reflejo de la obra de él pero sin
mezclarlas, también la acomplejada quien percibe las
obras del compañero irguiéndose como una gran sombra
que cubre las de ella, o la hermana mayor que habiendo
tomado el camino de la disciplina y el rigor enseña con
su propio ejemplo a su amante, y finalmente esa mujer
que puede ser cómplice, hermana, madre o discípula
pero a la que le importa un bledo ser más o menos que
su amado y su pasión por su propia tarea la vuelve un
sujeto pleno y autónomo.
Y también referirme a la manera que tienen los
hombres creadores de concebir a las mujeres como
provocadoras del mal sea cual fuere la mujer que les

ha tocado en gracia, aunque ésta sea también una
creadora. Adolfo Bioy Casares en su libro Borges,
relata una conversación con éste último. Escribe Bioy:
"Comentamos a las mujeres y la curiosa lamentación de
sir Thomas Browne de que los seres humanos no puedan
reproducirse como los árboles.

L

BORGES: Yo no creo que esté ahí el defecto de las
mujeres. Lo tienen en el cerebro.
BIOY: Pienso en ellas como en achoice ofevils.
BORGES: No tanto.
BIOY: ¿Cómo no tanto? No dejo a ésta, porque la
comparo con aquélla y porque no sé qué me deparará
la próxima.
BORGES: Tenía razón SamuelJohnson, cuando decía
que si una mujer predicaba, uno no debia alabarla porque
lo hiciera bien sino simplemente porque lo hiciera, como
al perrito que se para en las patas traseras".
Me pregunto si la gran poetisa y narradora argentina
Silvina Ocampo, compañerá de Bioy, estaría presente
(se supone que generalmente cenaba con ellos ya que
se reunían casi todas las noches en la casa de ambos
esposos), si estos dos escritores tan francos en su
expresión y deducciones la tenían como espectadora o
como interlocutora o bien era una plática entre hombres
a espaldas de los oídos de la esposa y madre de su única
hija, cuando Bioy Casares llevaba a Borges a su estudio
para trabajar o cuando Silvina se habia quedado en casa
de sus hermanas o su madre.
No me asombraría saber que Silvina los escuchaba y
se burlaba de ellos pero, lhabrá sido así o se deprimiría?
Por la misma obra de Bioy sabemos que los dos hombres
la hartaban y también que en los muchos casos en que
estaba presente, se hacía a un lado evitando participar.
¿A la manera de Sonia Delaunay, empeñada en no
ocupar el primer plano? En todo caso tenía sus propias
opiniones que aunque no prevalecieran generalmente
no eran las de su esposo y su amigo.
Enl948, Paul Bowles, afamado compositor americano
y crítico musical, cuya esposa Jane Bowles ya habia
publicado una novela y se estaba consagrando como
novelista y dramaturga, publica a su vez su primera
novela, The shetering sky. Nosotros conocemos muy bien
la obra por la difusión que de ella hizo el gran cineasta
Bertolucci y que en español se llamara El cielo protector.
La obra alcanza fama insospechada y la conjetura no
es errática en cuanto a que el punto de partida de su

27

�NO ÉRAMOS DOS MITADES QUE BUSCABAN COMPLETARSE~
ÉRAMOS UN TODO QUE, DE PRONTO, SORPRENDIDO, SE
RECONOCIÓ COMO TAL

personaje femenino es su propia esposa Jane. Por su
parte Jane está escribiendo su segunda novela Camp
cataract después de algunos relatos que también fueron
muy bien tratados por la crítica. No obstante el alcance
de su fama, a pesar de los años de trabajo no alcanza
ni por asomo la súbita consagración de Paul como
escritor. La primera novela de su mujer, Two saious ladies,
influyó muchísimo en Bowles al punto que confiesa
que fue su fuerza generadora lo que lo puso a escribir.
Ahora bien ¿cómo recibe Jane el ascenso literario de su
compañero por otra parte músico consagrado? Más allá
de envidias soterradas o competencia, lo que advierto
es una subestima creciente. Ahora ha cambiado el rol
y de escritora ella misma se ha vuelto la esposa de un
escritor. Lo terrible es la conclusión a la que llega en
los mismos días en que lo felicita por correspondencia
a causa del éxito de su novela: "Si no puedo escribir el
libro, sencillamente dejaré de escribir; eso es todo. Ni
suicidio ni otra vida. (...) Quiero decir, seguir corno estoy,
aunque no como escritora ¿Cómo esposa de un escritor?".
Y en otra carta días después: "Creo firmemente que si
no puedo avanzar debo dejar de escribir. No puedo
seguir así mucho tiempo. Es difícil explicártelo a ti
que escribes de forma tan distinta.". Resultan terribles
estas aseveraciones si se tiene en cuenta queJane siguió
debilitándose en el acto de escribir al punto de suicidarse
lentamente a través de una parálisis creciente hasta la
total inmovilidad que en los últimos tiempos la llevó a la
imposibilidad de, primero escribir a máquina y luego ni
siquiera poder sostener la pluma. Semejante al caso de
Jacqueline Dupré, la violonchelista insigne, compañera
de Daniel Barernboin, cuya exigencia de perfección
musical corno director y pianista, la habrían sumido
en la misma enfermedad o al menos con las mismas
características de parálisis y muerte.

Lou Andreas Salomé, por su parte, escritora y una
de las primeras psicoanalistas, musa de Nietzsche
cuando sólo contaba con dieciocho años y a quien le
dejó una huella que los posteriores biógafos del gran
filósofo no han podido determinar del todo, primero
discípula y después amiga de Freud, fue la amante
pero también la hermana de Rilke con todo lo que ello
implica. "Hermana mía, esposa", la nombra el poeta, y
ella por su parte confiesa: "Si durante años fui tu mujer
es porque tú fuiste para mí la primera realidad, cuerpo
y ser en una unidad indivisible, una prueba irrebatible
de la vida misma. Texrualmente, hubiera podido decirte
lo mismo que tú dijiste al declararme tu amor: 'Sólo tú
eres realidad'. Por eso fuimos esposos antes que amigos
ysi nos hicimos amigos no fue por elección nuestra, sino
por unas nupcias contraídas íntimamente. No éramos
dos mitades que buscaban completarse; éramos un todo
que, de pronto, sorprendido, se reconoció como tal. Y
fuimos hermanos, pero hermanos de tiempos pasados, de
cuando el matrimonio entre hermanos no era pecado.".
Lou se había destinado asímismaalafelicidad Escribió
como amó sin poner en ello algo más que el profundo
placer que le significaban tales actos: el de amar y el de
crear. Sus obras que datan de la última década del siglo
XIX son sorprendentes incluso hasta el día de hoy por su
entrañable lucidez respecto de las leyes que gobiernan el
mundo femenino. Sus observaciones están llenas de vigor
y valentía sin advertirse en ellas la mínima amargura.
Veamos ahora a la discípula. Cuando Tina Modotti
conoce a Edgard Wilson, era ya viuda o estaba por serlo.
Él le llevaba diez años y comenzaba a ser un fotógrafo
de renombre. Pronto se ponen de acuerdo para viajar a
México en gira de trabajo pero también con la idea de
permanecer un tiempo en un mundo que se les hacía
exótico. No importan los pormenores, los desnudos

28

que Wilson le hace a Tina o las idas y venidas de la
pareja. Lo que importa es que la Modotti aprende el
arte de la fotografia, con una excelencia notable, de
manos de Wilson. Pronto se volverá indispensable para
Siqueiros, Orozco y Rivera, y la difusión de su obra.
Ella toma ángulos, perspectivas, escorzos, y logra que
la obra de los muralistas no pierda en intensidad y en
novedades. Pronto comienza a enfocar con su cámara
'
no las exquisiteces de Wilson: conchas marinas flores
'
'
texturas, sino el rostro del hambre y de la injusticia.
Cuando Wilson deja definitivamente México para
regresar a los Estados Unidos en 1926, Tina no se
arredra. Seguirá su correspondencia con él hasta enero
de 1931, la cual está llena de sentimientos de amor y
admiración hacia el hombre que la había iniciado en
una profesión que quizás ella nunca sospechó para
sí: "Dios mío, Edgard, tus últimas fotos ime sacaron el
aire! Frente a ellas me quedo sin habla -Qué pureza de
visión comunican. Cuando abrí el paquete no las pude
mirar por mucho tiempo porque estremecían todos mis
sentimientos internos hasta el grado de lastimarme". Y
asimismo en una de sus últimas cartas: "Tú no sabes con
cuánta frecuencia me viene a la mente lo que yo te debo
por ser tú la persona importante que en cierto momento
de mi vida, cuando yo no sabía adónde voltear, fue la
única guia e influencia vital que me inició en este trabajo
al que he llegado a querer con verdadera pasión..."
El caso de Carnille Claudel (1864~1943) no sólo
es el de una discípula que pudiera haber llegado a

ensombrecer a su maestro, Paul Rodin, sino asimismo la
hermana condenada por su propio hermano el escritor
Paul Claudel. Si Rodin en El abrazo, esos dos amantes
enredados como "dos bestias infernales", apunta
Camille, es el icono de su pasión y su desventura, si su
avaricia para nombrar su talento la destruye lentamente,
"Estoy seguro que al final (Usted) triunfará, pero
entonces la artista estará triste, más triste, conociendo
la vida...", arguye el artista, su hermano obseso por la
traición de Camille al haberlo cambiado por Rodin, la
recluirá el resto de su vida en un manicomio: "...Parece
que mi pobre taller -algunos pobres muebles, algunos
útilesdetrabajofabricadospormímisma-,mispobres
enseres, aún excitaban su codicia..." ¿A quién se refiere
Camille con esta carta desde el manicomio? ¿A Rodin?
Seguramente. Pero también pareciera que Paul Claudel
está implícito en esas líneas. Sin embargo, el testimonio
de Camille Claudel no es el de una víctima que enloquece
sino la de un sujeto que juzga y se juzga. "...Hoy hace
catorce años que tuve la desagradable sorpresa de ver
entrar en mi taller a dos esbirros armados de pies a
cabeza, provistos de cascos y de botas, que amenazaban
en todas direcciones.Triste sorpresa para una artista; eso
fue lo que obtuve en lugar de una recompensa, suelen
ocurrirme semejantes cosas..."
Un caso que me provoca cierta sonrisa es el de Alma
Mahler, la esposa de Gustav Mahler, quien se ha vuelto
una suerte de figura emblemática de las feministas que
ven en ella la pobre mujer desventurada, sujeta a los

AMBOS SABÍAN QUE SU RELACIÓN TENÍAALCO DE
INCESTUOSO V MUNCA SE LO OCULTARON
EL UNO AL OTRO
29

�a todos sus amantes ocasionales o conspicuos. Es su
milagro, de ella. Otras son bellas e inteligentes, Alma
posee un don del que hace gala y con el que seduce. Un
don que le procura placer y armonía. Sin embargo, sus
composiciones han comenzado a ver la luz sobre todo
después de la reivindicación feminista.
George Sand (1804-1876) junto con sus hijos, a
veces cria a sus amantes, los vuelve disciplinados o
bien, aunque no lo logre, al menos lo intenta. Así con el
poeta Musset, tanjoven como para que ella le manifieste:
"Sin tu juventud y la flaqueza que me provocaron
tus lágrimas, habríamos seguido siendo hermano y
hermana". También hubiera podido decir o madre e hijo.
Ambos sabían que su relación tenía algo de incestuoso y
nunca se lo ocultaron el uno al otro. En cuanto a Chopin,
su aparición es la de un ángel según las propias palabras
de la gran novelista francesa, y ya en la costumbre del
vinculo amoroso lo alaba como una madre lo harta con
su hijo: "Sólo Mozart es superior a él". La Sand no por
ello dejó de ser obstinadamente prolífica. Escribió toda
su vida, con amantes o sin ellos, de día y de noche y,
amén de sus hijos por los que hubiera sacrificado, y de
hecho lo hizo, horas y días de creación, nunca sacrificó
su literatura una vez que se habia elegido para si, corno
un sujeto pleno.
No es el caso de Vanesa Bell, la pintora inglesa de
comienzos del siglo XX y hermana de Virginia W oolf.
Al igual que Sand, pareciera que sus compañeros fueron
en cierto modo hijos suyos. Para sostener a su lado a
Duncan Grant, admite que éste a su vez lleve a la casa
que comparten, y que pertenece a Vanessa, a su amante,
reconociendo asila condición homosexual de Duncan,

caprichos del marido celoso de su profesión, que no
quiere ser ensombrecido por ninguna producción de
su cónyuge. Sin duda, hay razón para ello: "Tú no debes
tener más que una sola profesión: la de hacerme feliz.
lMe comprendes, Alma? Sé perfectamente que tú debes
ser feliz (gracias a nú) para poder hacerme feliz. Pero
los papeles de esta presentación, que podrta convertirse
tanto en una comedia como en una tragedia (ni lo uno
ni lo otro serla justo), deben estar bien repartidos. Ya
nú me incumbe el de 'compositor', el de quien 'trabaja'.
El tuyo será el del compañero amante, del camarada
comprensivo. ffe sientes satisfecha? Yo exijo mucho,
muchísimo...". Alma acepta, es casi una niña y componer
no le mueve la entraña, al parecer. Él la adoctrina en todo
sentido, ética, social, moralmente. La quiere perfecta:
"...Él pretende transformarme por completo. Yo he
cambiado mucho desde que estoy a su lado, pero cuando
estoy sola, mi segundo yo, vano y malvado, se revuelve y
rnaniliesta, y tengo que ceder. La frivolidad brilla en mis
ojos, mi boca miente constantemente y él lo nota...". Esa
es Alma y ella lo sabe, le gusta verse reflejada en los ojos
de los hombres, ser admirada y objeto de seducción. Lo
único que no le perdona a Gustav es que no haya sido
capaz de hacerle el amor como hubiera debido. En este
sentido sus quejas son harto testificadas, no así el menor
reproche, a quien no la hace feliz en la cama, de haber
tenido que abandonar la composición musical.
"Sé que cada una de mis entrevistas con Alma Mahler
se traduce en una renovación de energía para mi trabajo",
lo dice uno de sus amantes anónimos, pero le sucede
también a Gropius, el gran arquitecto director de la
Bahaus, a Kokoshka, puntal del expresionismo pictórico,

EL CUERPO MO ES PROPIEDAD PRIVADA DEL OTRO.
EL CUERPO PUEDE INCLUSO COMPARTIRSE
AMOROSAMENTE

quien es también padre de su única hija, menor que sus
hermanos provenientes de su matrimonio con Clive Bell.
Este rol maternal que la Bell ejerce con su compañero
y colega es el mismo que ejercerá en general con todos
sus seres queridos, incluso con su ex esposo. El grupo
Bloornsbery siempre vio en Vanessa a la madre tierra
la figura mitica del regazo femenino donde uno llega ~
refugiarse. Pero por oposición a Sand, este rol maternal
le costó a la pintora el sacrificio en no pocas ocasiones
de su vocación artística. Fue considerada representante
de la primera parte del siglo XX en la pintura inglesa;
sin embargo, pudiera haberlo sido mucho más y haber
influido con los proyectos originales que llevaba en sus
alforjas.
Sylvia Plath (1932-1963) y Ted Hughes, su marido,
poeta como ella, dieron al mundo de las letras uno de los
escándalos más manipulados por biógrafos, ensayistas,
reporteros y chismosos. La dificultad de Sylvia para
superar lo que fue una relación problemática con los
hombres,halla su apogeo en la separación con Teda causa
de la nueva pareja de este último, ysu posterior suicidio.
Pero Sylvia llevaba el sello de la muerte en su frente.
Morir es un arte, como todo.
Yo lo hago excepcionalmente bien.
Tan bien que parece un infierno.
Tan bien que parece real

MIMCUMA OBRA MI ACTO HUMAMO SE CONCRETA
COM EXCELENCIA SI EL MÓVIL QUE LO POME EM MARCHA
ES EL ODIO Y MO EL AMOR O LA PASIÓM
30

Supongo que se podrta hablar de una vocación.

Este sello &lt;lo llevaba la mujer que reemplazó a Sylvia?
Se vale la pregunta, puesto que ella repitió el gesto y
finalmente también se suicidó.

31

Corno fuere, Ted reniega de los falsos apóstoles de la
Plath que inventaron martirios, sacrificios, opresión, que
él le habría impuesto. También reniega que hubiera el
menor atisbo de celos o competencia profesional entre
ellos. Cierto o falso, no podemos constatarlo, lo único
que nos queda es apelar a la misma poetisa.
Papalto ya puedes descansar.
Hay una estaca en tu negro corazón grasiento
Ya los de la aldea nunca les gustaste
Están bailando y pataleando encima de ti
Siempre supieron lo que eras
Papalto, papalto, hijoputa, he terminado.

Ted Hughes ha sido, creo, el poeta más perseguido y
dañado ensu fuero intimoyprofesionalporla maledicencia
de quienes quisieron ver en él el verdugo de Plath. Cuando
uno alcanza cierta madurez espiritual reconoce que los
verdugos y VÍCtirnas son el resultado de una urdimbre de
la cual es responsable tanto la persona psíquica como el
marco referencial al que hubo de sujetarse.
La pareja formada por Mane y Pierre Curie se destaca
entre todas por su enorme caudal de fraternidad y la
franqueza solidaria con que Pierre se pone hombro con
hombro al costado de Marie para ser el compañero de
armas que ella necesita. Deja sus propias investigaciones
y trabajos para acompañarla en la tarea que dará como
resultado el descubrimiento del radio. El menor indicio
de desacuerdo o competencia,lporque eran cientl.ficos y
son los artistas investigando sus propios huesos los que
sufren más el acoso de los desgarramientos del alma?
Vaya a saber. Lo cierto que el modelo de esta pareja

�resulta notable y singular. Dos iguales, dos compinches.
Pero pudiera sospecharse que los científicos están
mejor dotados para la complicidad, no para los celos
profesionales, me imagino; el caso de la hija de Pierre
y Marie, Irene, quien con su esposo Frédéric Joliot
descubriera la radiactividad artificial y recibiera el
Premio Nobel junto a su compañero en 1935, pareciera
ser prueba de ello.
El caso de Elena Garro y Octavio Paz, es un tema muy
espinoso para México pues en ellos no sólo tiene dos de
los más grandes escritores que produjera en el siglo XX,
sino asimismo una historia amorosa cuyo estrepitoso
fracaso cada uno de ellos lo adjudicó al otro. Es cierto
que con mucha mayor discreción por parte de Paz. No
sabemos dónde se halla la fractura en esta célebre pareja,
lo que podemos advertir es que luego de su estacha en
Europa en el año cincuenta, Bioy Casares regresa a
Argentina prendado de Elena y más tarde aprenderemos
por la memoria de uno y otro que fueron amantes apartir
de aquel encuentro, no sé si esporádica, por única vez o
reiteradamente. Por las sugerencias de Bioy Casares sus
amantes no fueron pocas pero si que su discreción no ha
tenido competencia. O tal vez tomó el modelo de Alfonso
Reyes, vaya a saber. En cualquier caso lo que separó a
Paz y Garro no fueron los dichos de uno u otro, algo más
poderoso y más profundo los desgarró a ambos. Por lo
general se dice que un amor se pierde por la aparición
de otro. Pero en este caso la trama es bien oscura.
Factores ideológicos, sociales, politicos, y por supuesto,
psicológicos, pudieran haber sido determinantes del fin
del amor. Lamentablemente quien perdió aqui fue Elena
puesto que su odio alcanzó tal magnitud que pudiera
decirse que a partir de Memorias de Mariana, comenzó a
escribir encontra de Paz. Yninguna obra ni acto humano
se concreta con excelencia si el móvil que lo pone en
marcha es el odio y no el amor o la pasión. El odio a
secas. El odio porque te quiero destruir. El odio porque
tú me destrUiste a mi. Espantoso. La gran escritora no
fue presa de Paz sino de su propio odio. No obstante
debo reconocer que aún con semejante resentimiento
logró alcanzar un discurso literario admirable cuyo
valor permanece mientras ella equilibra el odio yel amor.
llegada aqui, se me ocurre un acto desvergonzado hacer
juicios. Hay una trama, como dijera antes, organizada
por la propia psiquis, la sociedad, la educación, las
leyes que dan lugar a las mismas, un cierto orden, una
jerarquia, una pirámide, que se genera por obra y gracia
de una tradición secular. En ella estamos metidos todos,

sólo que a las mujeres nos toca la peor parte. No por ello
somos menos responsables.
Ex profeso he dejado para el final a mi guia, mi
hermana mayor, mi consejera de los años en que me
hacía mujer a la manera en que lo expresa ella. Me
refiero a Simone de Beauvoir. Su elección en sus propios
términos, es decir desde la visión existencialista, se
propone hacer de Sartre, su compañero vital. Sellado
por el encuentro en la universidad cuando ambos
cursaban su licenciatura en filosofia, el vínculo ha de
permanecer indoblegable. Viajan juntos enla concreción
de sus ideales, comparten, cada uno desde su barricada,
el pensamiento existencialista, no se arredran ante
lo que uno toma del otro, se retroalimentan, trabajan
por separado y al final de la jornada nada queda en el
tintero.Todo se debate, se pone en cuestión, se vuelve a
elegir. Admirable. Hay un momento de quiebre cuando
Simone advierte que no puede ser la compañera amorosa
permanente e íntegra de Sartre. Ha llegado "la invitada".
Nuevos cuestionamientos ypuesta a punto. El cuerpo no
es propiedad privada del otro. El cuerpo puede incluso
compartirse amorosamente. Se ha plantado la nueva ley
que sólo ellos van a ejercer hasta el final de sus días. Lo
hacen con rigor y audacia. Aprenden poco a poco no sólo
a intercambiarlas ideas sino los afectos, el Eros completo,
la libido. Pero hay una garantía irreductible. Primero
Simone para Sartre, primero Sartre para Simone. Los
demás son de palo. llegan y se van, o permanecen dentro
de las leyes que ellos han decidido: el acto de compartir.
Pasará la vida entre la escritura y los amores, entre
el filosofar y las investigaciones, entre el teatro y los
cafés. La Segunda Guerra Mundial los separará sólo
fisicamente, estarán juntos para vivir la guerra frta, el
milagro de Cuba, el Mayo Francés, la guerra de Vietnam.
Juntos para asombrarse con Jean Genet o los panteras
negras, juntos y de la mano en cada movilización, cada
grito reivindicativo, cada acto de justicia.
Cada uno mientras tanto habrá exasperado los
bordes hasta llegar al limite de sus propias obras cuya
crítica compartirán sistemáticamente. Simone será
la camarada, la cómplice, la discípula, la hermana, y
si es necesario la madre cuando así lo requieran las
circunstancias. Estos roles no serán ni cronológicos, ni
simultáneos y también los intercambiarán.
Yla Beauvoir cerrará su autobiografía, en el tercer
tomo, La fuerza de las cosas, con una frase que hasta el día
de hoy me estremece: "En mi vida hay un solo triunfo
cierto, mi relación con Sartre" ~

32

LIMA MERUÁME

'

j

'

1

•cuentos tomados del libro Brevísimos, editado por Catalonia•en Santiago de Chile (en prensa, abril de 2008).
33

�SESEMTA

SnEMTA

¿Ves? Tengo los ojos muy abiertos pero sigue oscuro aquí dentro, cada día el
mundo está más oscuro. (Tanteó cuidadosamente la superficie de madera h~sta
dar con su vino; sintió su mano gruesa, la de él, orientando sus dedos hacia la
copa.) Podías haberme llamado (dijo afilando su espesa voz_entre ta~tas otras.)
Pero no te llamé. y perderás el avión si no te vas ahora. (El pro~UJO un fu~az
resplandor al consultar su teléfono, ella le oyó murmurar) es cierto: deb~era
irme te dejaré en un taxi. No es necesario, me iré en metro (y apuro el vmo,
se se~ó los labios con la manga de su chaleco). No, en metro no, es peligroso...
(pero ella dijo) crees que es peligroso porque tú tendrías miedo (mie~tras ~
seguía diciendo) déjame pagarte el taxi, al menos eso. (Se quedaron en silenc10
entre carcajadas, palmadas sobre unas espaldas, gritos de gente celebrando. ~~
camarera dejó la cuenta entre ellos. Él puso un billete sobre la mesa YernpuJo
otro entre sus dedos.) Veinte dólares (dijo) con esto te alcanzará. Nunca me
alcanzaría; me iré en metro. Por favor (intentaba imponerse con su billetera
abierta) en metro no, torna veinte más, torna cuarenta. (Pero ella ya se ~abía
levantado de la mesa, ya había comenzado a avanzar a tientas entre las sillas,
entre gruesos abrigos y espaldas.) Apúrate (insistió) o perderás el vuelo. Ahí
viene un taxi. Súbete. No, súbete tú. Déjame. (Y se soltó de sus manos torpes Y
luego se oyó el portazo; el taxi partió hacia el interior de la tarde dejándola en la
vereda. y ella se fue internando a tropezones hacia la noche. Había algo de luz
al fondo, una luz mortecina que se resistía a apagarse. Se agarró de la baranda Y
bajó las escaleras. En el andén la esperaban los cortantes acordes~~ ~olinista
chino. Se acercó, el chino tenía los ojos empañados pero ella le sonno sm verlos.
Abrió la mano para depositar los sesenta dólares en su torcido sombrero.)

(Está sentada en la barra, tomándose una copa en silencio. Ese silencio vive
dentro suyo; alrededor hay risas desentonadas, impermeables que pasan
rozando ruidosamente su brazo, pasos que se dirigen hacia ella y luego se
alejan o se detienen de golpe. De golpe, corno el hombre que ahora se arrima a
la barra con su olor ácido apenas disimulado por el desodorante.) Pon.me un
vodka y llénale la copa a esta joven (dice con voz gastada. Luego se sienta en
el taburete, pega su pierna a la de ella y le susurra al oido.). Espero que no le
moleste. (Ella levanta la copa con cuidado y brinda al aire por la opacidad del
mundo.) Han sido unos días extravagantes (oye que dice). El viernes pasado,
mientras subía las escaleras de este bar se me rompió la pierna. Se partió en
dos, asi, de arriba abajo. Ne? (Ella no lo mira, sigue embebida.) Perrnítarne la
mano (y tira de sus dedos, los acerca a la rodilla dura que ahora el viejo frota
con fuerza contra la suya; la pantorrilla se adivina rígida, debajo). Tuvieron que
pegármela con cinta de embalaje en la oficina de allá atrás, ¿ve?, me juntaron
los dos pedazos para que pudiera seguir andando hasta acá. ¿No le parece
extravagante? (Se levanta el pantalón sin soltarla todavía.) Mire, quiero decir,
toque, sienta esto. (Ella deja que conduzca sus dedos por la grieta en la madera.)
No le estaba corriendo pierna, ¿ve? (el viejo rompe a carcajadas, ella recupera
su mano.) Esta pierna no siente nada y menos rota; es una pierna sin sentido.
Pero ya mañana me la cambian por otra. Y a ver cuánto me dura, porque me
costó un ojo de la cara, ¿ve?, un ojo de esta cara arrugada. Pero le queda todavía
el otro (dice ella, sonriendo).
•

34

35

�Conclusiones*
IIRCIOCORDIRO
OCHEMTA

(Voy con el carro de la compra lleno de botellas, de vuelta a casa. Me detengo
en las esquinas y presto atención. Uno o dos minutos en silencio, entrenando
el oido. A lo lejos, en la soleada avenida, los bocinazos, las frenadas en las luces
rojas, y otra vez las ruedas rodando sobre el pavimento. Espero. Espero todavía.
No viene ningún auto por la calle y entonces busco el punto donde la vereda
desciende, y cruzo. Las botellas se golpean ruidosamente cuando me topo con
el borde de la acera opuesta; levanto las ruedas delanteras, las traseras, empujo
y vuelvo a avanzar contando los pasos. Son ochenta hasta la esquina siguiente.
El mundo ya ha oscurecido definitivamente y ahora escucho un) iqué tal, tanto
tiempo!, ¿cómo estás? (No sé quién me habla, no logro recordar a quién pertenece
esta aguda voz de mujer que me ha reconocido. Preferirla no tener que fingir.
Intento disimular mi desconcierto y me detengo, levanto la cara hacia ella
esbozando algo que pretende ser una sonrisa pero que es en realidad la mueca
del odio. Un odio crudo que dice) hola (y se queda esperando. Sólo siento una
brisa en la cara, el golpe fresco del otoño en la frente mientras la mujer pasa por
mi lado sin detenerse. Sigue hablando, casi a gritos, con su teléfono.).

1

Morir igual que un árbol rodeado por asfalto;
vivir como han vivido las piedras: cara al sol;
rechazar desdefioso a lo alto porque es alto,

ª lo bajo por bajo, al agua y al alcohol;
creer durante afios que dartas el gran salto
-así lo vio tu padre-: llevar humilde rol

'

preparando en secreto los planes del asalto
con que al final tendrías el supremo control...
Ah, cuántas ilusiones. Ala rutina ciega
le molestan las ínfulas del que no se le entrega.
Los visionarios sólo distraen a los demás.
Eran frases inútiles, como éstas que ahora escuchas.
Al fin has comprendido y, en cambio, ya no luchas
sino por alejarte, por no ceder jamás.

·Del libro inédito Enemigo interior.

36

�POESIA
POESIA

3

2

Sé que todo esto acabará mañana
o alguna vez. Un día como cualquiera
terminará la incertidumbre artera
que algunos llaman vida. La semana
entrante, el mes que viene, la ventana
traerá la luz de la verdad austera
e irrebatible de la muerte. "Y era

-dirán- una persona joven, sana
y sin vicios. ¿Por qué?" Tontos. La vida
tiene muchas preguntas y la muerte
una sola respuesta. No entendemos
pero igual insistimos: "¿Qué es la vida?",
creando seres a los que la muerte
da una verdad que nunca alcanzaremos.

Todo está en orden pese a haber cambiado:
murió la angustia, queda la congoja;
del árbol seco sobrevive una hoja;
sólo el camino resta, no lo andado.
En la mentira yo vivi tranquilo,
en la verdad hallé una eterna lucha
(pero no soy eterno y nadíe escucha)
y en la palabra es donde me aniquilo.
Vuelvo al origen porque mi silencio
admitirá su falta. Yme presencio,
ante el escarnio, ajeno y a dístancia.
Sé que aún no he muerto. Pero la agonía
se prolonga con tal alevosia
que ya no ocultaré mi repugnancia.

�POESIJ.

4

Putrefacción será todo tu Infierno;
inconsciencia y vacío, tu Paraíso
porque al morir también muere lo eterno
con lo instantáneo. El Hombre así lo quiso.
En mí honesta crueldad me pongo tierno
como estilete que perdona un rizo.
Tómalo con humor. Mándame al cuerno
sí de ese modo no se te hunde el piso.
Es tu problema. Empero, no te engaño.
Lamento no ponerme metafísico
en Día de Muertos ni este ni aquel año.
¿Temes abandonar el mundo físico?
¿Por qué? Parte de tí ya se fue al caño.
De lo contrario, no estarías tan tísico.

�KATIA IRIMA. IIIARIIA

La poesía puede tratar temas e ideas que

generalmente se localizan en el campo de
la ftlosofía1; ella suele presentarse como
forma del pensamiento. Desde el interior
del arte poético logra proponerse una
visión profunda y a la vez intuitiva del
mundo en que nos hallamos. Poetas de

•

•
•
mundanidad dentro de un vaso
todos los tiempos han hecho del canto
una vía de reflexión que se asemeja ala
filosofía. Sólo basta un recorrido por los
versos, llevados por el asombro, para
constatar esto. Así lo hace Ramón
X irau, acaso motivado por esa

doble obsesión suya que aquí
converge: filosofía y poesía.

n su obra, Entre la poesía y el conocimiento, ejerce una lectura crítica
y la desemboca en ensayo. Se
embebe en la obra de Borges, en
la de Lezama Lima; vuelve a resonar los poemas de Juarroz, que
caen sin detenerse; sobre los poetas mexicanos,
Gorostiza, Paz, Villaurrutia, nos habla de su capacidad
de condensación pues, a través de sus imágenes
circulares y sus metáforas de muerte, estos poetas
han escudriñado en las preguntas esenciales. Xirau
confirma esa usurpación impetuosa de la palabra
dentro del campo del conocimiento, o quizá la caida del
pensamiento en la zona de visiones de la poesía.
En las obras ensayística y lírica de Xirau hay una
constante, una idea fija, que es su visión de lo poético y lo
literario. Para él, la poesía está íntimamente relacionada
con la reflexión filosófica. Resultan interesantes, en
este sentido, algunos de sus ensayos críticos, en los
que expone la discusión siempre latente de emparentar
poesía y filosofía, o bien en deslindar una de la otra2.
El poeta establece una perspectiva crítica que
parte de la capacidad filosófica de la palabra. En un
momento nos remite al debate en el cual se deslinda
la poesía de la filosofía; la cuestión platónica que se
vuelve paradoja: la palabra (poética) por ser invención
corrompe pero, para transmitir sus mensajes, el
filósofo se sirve de imágenes y metáforas, como la
del carruaje llevado por los antitéticos corceles. Al
plantear Xirau su obsesión no puede evitar voltear
hacia Platón. El filósofo griego ha reflexionado sobre
el origen casi divino de la poesía en su diálogo Ion o de
la poesía, pero también ha sido el que ha juzgado más
gravemente al poeta. Otro filósofo que también ha
desdeñado el papel de la poesía es Sartre pues, según
él y su concepción de la literatura comprometida, la
poesía tiende a encerrarse en su torre de marfil y deja
a un lado su compromiso social. El cuestionamiento
que Xirau hace a estos grandes filósofos consiste en
que la poesía sí puede ser considerada como una forma
de pensamiento, más allá de que se sirve de engaños.
--

- -

-

-

-

-

- -

La paradoja en Platón y Sartre consiste en que ambos
han hecho uso de la poesía; contradicción por ellos
mismos impuesta al ser "poetas" -hacer uso de lo
poético o de lo mítico- y tratar al mismo tiempo de
desdeñar la poesía. En Xirau, muy por el contrario, hay
una reconciliación, que ha sido además motor de sus
ideas, de su hacer y su escritura. La poesía para Xirau
es una forma bella que puede expresar lo sublime y
cuestionar las eternas incógnitas.
PRESEMCIA DE LA CRÍTICA LITERARIA

Antes de plantear la crítica literaria desde la
vinculación de la poesía con la filosofía, hay una
defensa implícita de la crítica en si: como ejercicio y
como creación. La crítica, entendida como reflexión
sobre la literatura, como la mirada que pretende
penetrar en uno (o varios) de los significados que
se desprenden de la obra literaria. Sabemos que
una perspectiva crítica no es única, determinada, ni
"la verdadera". Ésta se sustenta a partir de ciertas
concepciones que el crítico posee sobre la literatura
y lo literario, sobre la poesía y lo poético: "toda
crítica parte de cierta idea de la literatura, idea que,
por su lado, arraiga, conscientemente o no, en lo que
provisionalmente llamaré una visión del mundo."
(Xirau, 2001: 525).
Comprendido como un lector especializado, el crítico
trata de ver más allá de la lectura primera, a la que
suele llamársele impresionista. Así, primero, participa en
la re-creación, en la lectura lúdica, de la obra poética o
literaria para después expresar una lectura "más allá de
la impresión" de la obra, es decir, nutriéndola con otras
experiencias literarias y de vida: interpretándola.
Pero, además del lector normal, está este lector
especializado que es el crítico. La acti\idaddel crítico no
es puramente receptiva. Como la del poeta, es expresiva.
Intuitivo como el creador, el critico tiene que alcanzar
lo "esencíat del poema y expresarlo bajo la forma
"condensada de su impresión" (Xirau, 2001: 536).

Además de la escritura del ensayo, donde la tarea
crítica es explícita, ésta se une con la "visión del
mundo" para hacerse presente en la obra literaria
misma. En abstracto, podemos decir que literatura
y crítica surgen de forma simultánea. Hay crítica,
reflexión sobre lo literario, desde el momento mismo
de la creación. Durante el trabajo de composición

-

'Esta idea de que el poeta ha "ocupado" el papel y la función del filósofo es
planteada por Alain Badiou en su obra Manificsco por la filosofía.
2
Entre sus obras ensay1sticas, que abordan esta temática, están: Entre la
pocsíay el conocimiento: antología de pocsía hispanoamericana;Poesíay conocimiento;
Poesía y mito; Tres poetas de la soledad, entre otros. Los ensayos a los que
aludo son, en especl.fico: La poesía y significado, y la "Introducción" a Pocsia
y conocimiauo.

43
42

�quedan plasmadas ciertas ideas o reflexiones sobre
lo que se escribe, sobre la literatura misma. En el caso
de Xirau tanto su ensayistica crítica corno su poesía
funden su pasión filosófica con la poética.
EMFREMTAMIEMTO EMTRE FILOSOFÍA Y POESÍA

Una parte de la crítica de Ramón Xirau gira en tomo
al diálogo entre poesía y filosofía, o bien, sobre la
poesía corno forma intuitiva de conocimiento. El
ensayista parte de exponer al lector el debate entre
una y otra, en el cual hay partidarios de que la poesía
es una forma de conocer y expresar el mundo y, por
lo tanto, está en estrecha vinculación con la filosofía,
pero también hay quienes desdeñan la función poética,
por considerarla engañosa y alejada del conocimiento
de la verdad y de Dios.

interpretaciones). A su vez, la filosofía, que desde sus
inicios nació con la pretensión de buscar la Verdad,
tiende a regirse por un método, racional, lógico, que
devele la Unidad de todos los seres o entes. La filosofía
quiere entrañar el ser, ver más allá de las apariencias,
mientras que la poesía se queda ensimismada en todas
y cada una de ellas.
La poesía y la filosofía nacieron juntas, como
hermanas gemelas, del asombro; sin embargo,
fueron separadas por la violencia. Esto nos dice
María Zarnbrano en Filosofía y poesía3; nos remonta al
pensamiento griego y, particularmente, a la República
de Platón, donde se nos presenta el mito de la
caverna. La caverna como mundo de la ignorancia,
de la mentira, de la cual se sale violentamente para
conocer la verdad de las cosas. Del asombro inicial que

toda representación está bajo la sospecha de ser una
mentira, facaso la filosofía no es una forma más de
representación4, al igual que la poesía? La razón última
buscada por el filósofo tiene por objetivo poseerse a sí
mismo y, así, poseerlo todo, desentrañar la totalidad,
nos dice Zarnbrano y va más allá: "el poeta ha sabido
desde siempre lo que el filósofo ha ignorado, esto es, que
no es posible poseerse a sí mismo." (Zarnbrano: 109).
Vernos que la poesía nunca ha tenido los altos
vuelos de la razón, lo cual parece ser su gran virtud.
Pero, aunque "irracional", la poesía hace uso de la
palabra. La palabra es una forma de desprendimiento
de las cosas; el signo no es la cosa; sí, evocación de ésta.
El poeta, a través de esta palabra desprendida de su
referente, puede reflexionar a la manera del filósofo,
en imágenes, en ritmos, en el canto propio, que no

LA POESÍA ES EXPRESIÓN DE LO INDIVIDUAL O PARTICULAR,
QUE SE UNIVERSALIZA CRACIAS A LA PALABRA, AL LENCUAJE
y AL CANTO, PERO NUNCA ASPIRA A LA UNIDAD, SINO A LA

LECTURA DE MUERTE SIM FIM

El poeta parte de su visión de mundo y de su idea
del hacer poético para interpretar uno de los poemas
más emblemáticos de la poesía mexicana: Muerte sin
fin (1939) de José Gorostiza. Se adentra así a una de
las metáforas más memorables, para rehacerla en su
lectura:
No obstante -ioh paradoja- constreñida
Por el rigor del vaso que la aclara
el agua toma forma.
En él se asienta, ahonda y edifica (...) (Xirau 1955:15;
2001: 155)

De esta metáfora se desencadena una gran reflexión
en torno al símbolo del agua en el pensamiento y

LA FILOSOFÍA, QUE DESDE SUS INICIOS MACIÓ CON LA
PRETENSIÓN DE BUSCAR LA VERDAD, TIENDE A RECIRSE POR
UM MÉTODO, RACIONAL, LÓCICO, QUE DEVELE LA UMIDAD DE

MULTIPLICIDAD

TODOS LOS SERES O EMTES

nos causan las cosas del mundo, la filosofía se aparta
violentamente de las apariencias de las cosas, para
llegar a un conocimiento más allá; éste es "el conflicto
originario de la filosofía: el ser primeramente pasmo
extático ante las cosas y el violentarse enseguida para
liberarse de ellas." (Zambrano, 2002: 16).
En el debate sobre la vinculación entre filosofía
y poesía (o literatura), coinciden las posiciones de
Zambrano y Xirau. Ambos le dan a la poesía una
función de conocimiento pero, sobre todo, de reflexión
en torno a lo vital. ¿Qué no es vital que no sea tratado
por la poesía?, ¿acaso vale el reproche de que el
tratamiento poético no esté "iluminado por la razón"?,
¿acaso la filosofía "realmente" ha alcanzado la unidad
irrefutable, y ha llegado a la Verdad pretendida? Si

Tal vez todo parte, nos dice Xirau, del rechazo y
la expulsión de los poetas de la república utópica de
Platón. En La república, el filósofo griego condena a
los poetas y a la poesía, pues los ideales que rigen su
Estado ideal son la verdad y la justicia. La poesía es una
amenaza a estos ideales. Es cierto que ella no busca la
Verdad y, no bastándole eso, se encomienda al mundo
de las apariencias; lo que dice el poeta no sólo no es
verdadero sino que ni siquiera pretende ser cierto y, si
acaso , sólo se conforma con la verosimilitud.
Para entender con mayor claridad el enfrentamiento
entre estas dos ramas del saber humano, que nos
parecieran a simple vista hermanas, habría que indagar
cuál es la "intención última" de cada una de ellas.
La poesía es expresión de lo individual o particular,
que se universaliza gracias a la palabra, al lenguaje
y al canto, pero nunca aspira a la unidad, sino a la
multiplicidad (por ello un poema puede despertamos
distintas sensaciones y puede cargar con múltiples

pretende nunca decirnos la verdad sino una suerte de
impresión poética, o bien una revelación divina.
De no tener vuelo el poeta, no habría poesia, no habría
palabra. Toda palabra requiere un alejamiento de la
realidad a la que se refiere; toda palabra es también
una liberación de quien la dice. Quien habla aunque sea
de las apariencias, no es del todo esclavo; quien habla,
aunque sea de la más abigarrada multiplicidad, ya ha
alcanzado alguna suerte de unidad, pues que embebido
en el puro pasmo, prendido a lo que cambia y fluye, no
acertaría a decir nada, aunque este decir sea un cantar
(Zambrano: 21).

-

La filósofa española escribió esta obra precisamente en el exilio, en
Michoacán, y por lo mismo hay un fuerte vinculo con el pensamiento y la
formación de Ramón Xirau.
3

44

en la poesía occidental. Los símbolos, materiales de
la poesía, no se dejan asir por una sola definición.
Se enriquecen con múltiples interpretaciones y
se nutren tanto con el mito como con la poesía.
Poetas como Machado, Valéry, entre tantos otros,
han hecho uso de las imágenes del agua; también
están las aguas filosóficas de Tales y Heráclito.
Es el agua~espejo mítica en la que se ve reflejado
Narciso, una de tantas encarnaciones del símbolo.
Así, los poetas, al servirse del lenguaje, se remiten
consciente o inconscientemente a esta "tradición de
la metáfora". En la lectura e interpretación del texto
poético, el símbolo del agua se nutre de significados,
de interpretaciones que van mucho más allá del texto
-pero parten ineludiblemente de él.
Ahora, la metáfora consiste en el agua contenida en
un vaso. Qué simboliza el agua y qué el vaso: la primera
suele asociarse con lo cambiante -como el agua de
un río que, para Heráclito, nunca es la misma-, con

-

-

-

- -

- -

---

- --

- -

• Richard Rorty, en La filosofía y d tspcjo dela naturala.a, elabora una critica
de la filosofía como representación de la naturaleza. Rorty, Richard (1995).
La filosofía y el ts¡JCjo dela natura/a.a. Madrid: Cátedra. (Teorema, s/n)

45

�lo amorfo y' por lo tanto, es el vaso el que le
da forma y la contiene, la atadura.
_.
Como vemos, el agua puede tener mula,
ples significaciones. El agua, nos dice Xirau,
puede ser la conciencia derramada; _Y el
\'aso, la máscara y asidero que nos den_ene
y oculta.También el agua puede s~r_l~ \1tal,
el sentimiento libre; el \'aso, el JUICIO, las
formas. Pero hay en el poema de Gorostiza
un desdén por esta inteligencia: "iüh
inteligencia, páramo de espejos'" (Xirau,
2001: lSl). Vaso y agua se contraponen.
Lo que realmente nos constituye no e~ la
forma rigida, ni la inteligencia fría, smo
la Yitalidad de lo mO\ible, el sentimiento
libre que no se preocupa por reflexionar
sobre si mismo, sino ser. En este orden
de argumentación, Xirau habla de u~a
negación implicita a lo poético por medio
del poema mismo. Gorostiza, al embelesarse
con esta agua amorfa, nos conduce de la
palabra al silencio.
En c;u poema no sólo el hombre se pone
en cuestión, no sólo, forma constante del
idealismo, se pone. entre paréntesis a las
cosas; se duda del poema en un circulo
úcioso que es más bien un eterno retorno
del ser a la nada, de la palabra al silencio, de
la comunicación a la soledad (Xirau, 1955:
13; 2001. 423).
La muerte sin fin, la muerte que se repite

constantemente y que llen de la nada al
origen, para comen::ar de nue\'o. ~qui, nos
encontramos con otro de los rrutos -y
por mito podemos entender otra forma de
dar explicación a la naturaleza, a nuestro
entorno- que resalta Xirau en su ensayo
critico: el eterno retorno. El poema cíclico,
las imágenes poéticas que aluden a este
deseo de llegar de nuevo a los orígenes, a la
semilla, a la tierra, a la tumba-matriz.
La realidad se entrega a "un frenesi de
muerte" que es frenesí de regreso. Toda
cosa, en su muerte, participa de un furioso
deshacer en una vuelta a sus orígenes, de lo

\i,·o a la pre \ida, de la prMida a la piedra, de la piedra
a la nada. Nos encontramos ante el mito del eterno
retorno, un eterno retorno sin centro del mundo, sin
eje de creencia, sin cosmos que estructure el caos, sin
regreso,\uelta a la nada cuando los animales "inician el
regreso" a sus mudos letargos "egetales (Xirau, 2001: 152).

Xirau habla también de la idea de la muerte del
universo (que puede ser la muerte del mundo y de
Dios). Esto despide otra paradoja: si la poesía es el
canto sobre las apariencias de las cosas en el mundo,
y si la nada se aposenta en su lugar dejando el universo
agónico, entonces qué sentido tiene la poesía.
El poema Muerte sin fin es un poema en constante
movilidad, y se desarrolla, nos dice Xirau, precisamente
como el agua de un río. Es un poema de contradicciones
pues en él mismo se encuentra la negación de lo
poético. Es un poema de muerte, de una muerte que
no tiene fin y que se expande hasta el universo. Si el
universo tiende a la muerte, a la inmm'ilidad absoluta,
la entropia, entonces el lenguaje es un sinsentido, un
algo que se vuelve lentamente algo "inútil". Pero el
lenguaje, como lo poético, es vida.
Inscrito en una tradición lirica de "gran aliento"
en la que se encuentran las Soledades de Góngora, el
Primero sueño de SorJuana, el Cementerio marino de Paul
Valéry y la Piedra de sol de Paz, Muerte sin fin posee,
como todos estos grandes poemas, una implicación
profunda, filosófica, pero esencialmente poética
-léase bella e intuitiva- sobre nuestro ser. En
particular, Gorostiza nos presenta su pensamiento
-poético- a través de grandes paradojas. Es pues
un poema sumamente contradictorio, pero, por eso
mismo, con un gran sentido.

cuanto no puede ésta dar razones del mundo-(Platón,
Kierkegaard, Sartre) y aquéllos que la defienden como
forma de conocimiento (Baumgarten, Coleridge,
Heidegger, entre otros), sintetiza la argumentación
de ambas posturas para después presentar su propia
perspecti\'a.
Así, Xirau nos lleva por el camino largo de sus
reflexiones. 1\J'os expone su obsesión, su idea fija (pues
los hombres sólo tienen, a lo largo de su vida, dos o tres
ideas a las cuales se aferran) de que poesía y filosofía
parten y desembocan en un mismo punto. La lirica y
los ensayos críticos de nuestro autor son el ejemplo
de esta síntesis.
Desde su perspectiva crítica pone en práctica su
visión del mundo -ligada a su visión de la literaturaalgo natural que se ha censurado muchas veces, en
el ánimo de delimitar cada campo, de cercenar los
saberes -y a título de esta racionalidad analitica, se ha
opuesto arte/ciencia, filosofía/poesía. Admitido de esta
manera, y con la organicidad implícita en la mirada de
nuestro autor, la lectura nos traslada a reconocernos a
nosotros mismos, a reinventamos y puede en muchos
casos regresamos a la duda y la explicación espontánea
que se contiene en la metáfora.
Cada lector -y el crítico es otro lector- ve en los
mundos del poema tanto el mundo que el poema ofrece
como el mundo que cada quien tiene en el alma. El
poema, uno y el mismo, es también diverso. De ahi que
el poema enriquezca nuestra manera de \'er la realidad
(Xirau, 2001: 154) ro

A MODO DE CONCLUSIÓN

Bibliografta:

Lo primero, para evitar enredos inútiles, advertir que lo
que hoy día se llama Filosofía, cuando no es Ciencia, es
sencillamente Literatura. Por el otro lado, los productos
literarios, especialmente lo que se llama poesía, apenas se
abstienen nunca de "filosofar~. esto es, de dar pareceres
de las miserias del mundo (Garcia Cal\'o: 79).

Badiou, Alain (1990), Manifiesto por la filosofía. :\ladríd. Cátedra.
(Teorema)
Garc!a Cah-o, Agust!n. "Filosofía r Literatura, ¿cómo es que son tan
tristes?", en Revista Archipiélago. :-lo. 50, Espana.
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Económica. (Tierra firme)
Zambrano. Mma (2002). Filosofía y poesía. :\léxico: Fondo de Cultura
Económica. (Sección de obras de filo'&gt;Ofia)

Aunque en estas palabras de García Calvo hay cierta
\'erdad, vemos que nuestro autor no e\'ade estos
"enredos" sino que, a partir de la exposición del debate
entre los filósofos que niegan el valor de la poesía -en

47

�La verdadera polémica aborda un libro
con la misma ternura con que un caníbal
se guisa a un lactante.
W. Benjamln. Dirección única.

eamos optimistas y creamos en la primera
opción. Consideremos que nuestro espacio
letrado si se ha entregado a la tarea minima
de cumplir con el requisito de conocer a
sus pensadores (por lo menos en sus aportes más
referidos), y que al indagar comprende las realidades
discutidas por aquellos.
Al reflexionar sobre los trabajos de Gutiérrez
Girardot,lo primero que se advierte es un pensamiento
crítico incisivo y riguroso. Teniendo como base la
lectura de autores para el momento desconocidos
en América hispana, desarrolló debates acerca de los
problemas más significativos que debieran ocupar las
reflexiones culturales sobre América Latina, como es
el reconocimiento de la tradición. De acuerdo con esto
último, dedicó gran parte de su trabajo a desentrañar
las propuestas de pensadores comoJosé Luis Romero,
Pedro Henríquez Ureña y Alfonso Reyes.
Su recurso a la historiografía y la filosofía lo llevó
a realizar estudios capitales en lo que a la literatura
hispanoamericana se refiere. Su ya clásico estudio sobre
el modernismo, ha sido el referente de su participación
en los estudios literarios, ya que conjuga la teoría con
la crítica. El estudio que allí se encuentra va más allá
de las escalas valorativas para ocupar los espacios
hasta aquel momento vacíos sobre las "formas" que
adquieren los productos culturales (la literatura, en
este caso), para la formación de tomas de posición
críticas ante la realidad circundante. Dicho estudio no
es un mero análisis de las poéticas modernistas, es ante

S

TRADICIÓN Y HEREJÍA.:
el pensamiento crítico de Rafad Gutiérrez Girardot1
CLARA MARÍA PARRA TRI.AMA

1

La afortunada presencia dela obra de Rafael Gutiérrez Girardot (C~lombia, 1928✓
Bonn, Alemania, 2005) en las letras colombianas se halla en su meJor mame~:º·
y a sea porque su muerte ha hecho las veces de co~ntura para la o~servac1on
detenida de sus mayores preocupaciones, o porque mcluso el _campo mte:ectual
(académico/universitario) no escapa a la costumbre propia ~e la _farandula
de homenajear a los difuntos, haciendo énfasis en lo qu,~ la sab1duna popul~~
(tan sarcástica pero tan acertada a la vez) señala como no hay muerto malo ·
48

Este documento es parte de un trabajo más amplio que busca reconstruir
el campo de los estudios literarios en América Latina, sustentado en
la imagen-metáfora del panóptico, en el cual se plantea la actividad de
observación mutua que los habitantes del complejo espacio realizan en
su "profesionalización". La figura de Gutiérrez Girardot para este trabajo
posee la huella distintiva del critico que explora diversos focos de las letras
latinoamericanas, y que al mismo tiempo conjuga sus preocupaciones
sobre la cultura y las formas que adquieren las múltiples concepciones
del hombre ante los macroprocesos sociales e históricos. Sus análisis de
los aportes de pensadores latinoamericanos como Mariano Picón Salas,
Alfonso Reyes, Pedro Henr!quez Ureña, definen el grado de profundidad
y compromiso que presenta su obra con las letras del subcontinente, y
con la cultura que aspira a ser dialogante. Claramente el estudioso de
la cultura y la literatura hispanoamericana se perfila como un habitante
del panóptico letrado que observa en el comportamiento de sus pares un
estimulo para retroalirnentar la producción critica.

49

todo búsqueda de respuestas sobre la autorreflexión
hispanoamericana y la adquisición de conciencia del
hombre que deja de hablar para sí mismo, y se obliga
a participar con su experiencia ético-estética en las
dinámicas modernas.
La preocupación que atraviesa la obra de Gutiérrez
Girardot se deriva de su toma de posición con respecto
a la influencia de los esquemas mentales peninsulares
en el orden ideológico de "las Españas". El pensador
colombiano señala sin reticencias los dolores de
la ciencia y el saber de Hispanoamérica derivados
de la falta de rigor, sistematización y renovación
en los señalamientos más básicos respecto de los
problemas locales que insisten en el exotismo y la
servidumbre. Para Gutiérrez Girardot, América Latina
se ha servido de la cacofónica particularización del
proyecto moderno para dar la espalda al compromiso
con el pensamiento y la reflexión. Sin duda alguna,
la denuncia del enfriamiento de la razón, la falta
de sistematización, el fortalecimiento del dogma,
la apariencia y "el gesto" lo llevaron a concluir que
nuestro espacio carece de norte para suspender su
"autoculpable minoría de edad".
En este sentido, su orientación crítica le apostó a
tres grandes dimensiones observables en sus trabajos,
a saber: el pensamiento crítico y el profesional de
las letras en América hispana, la trashumancia del
ideal ilustrado a las letras hispanoamericanas, y el
nacimiento de la conciencia histórica y la adquisición
de compromisos intelectuales para nuestra cultura.
De forma categórica su obra exige una conformación
analítica y metodológica para los ejercicios críticos,
para que disponiendo de una claridad conceptual
y de logistica se divorcien de una vez por todas
las obsesiones subjetivas, los gustos y las modas
de las cuestiones que hablan de la complejidad y
problematicidad de los fenómenos, que no rayen
en el exotismo y el enrarecimiento del que se han
beneficiado los fanáticos del "realismo mágico".
Aquel señalamiento mordaz acerca del exotismo
exacerbado en el que se ha inscrito a América Latina,
lo evidencia nuestro pensador como la génesis de la
negación a asumir la responsabilidad de pensar nuestra
cultura críticamente; por lo menos asi se advierte en
el ensayo titulado "Sobre la crítica y su carencia en
las Españas" -que se encuentra en Provocaciones
(1992)-, en el que traza un mapa del conflicto que
el ideal ilustrado enfrentó una vez entró a España,

�creada por Guillermo Humboldt, la cual era a su vez
la institucionalización de la critica como elemento y
principio del saber y de su permanente renovación
(Gutiérrez, 1992· 25).

llegando viciado y perseguido a tierras (y mentes)
hispanoamericanas:
Por paradójico que parezca, la frivolidad de los hispanos
es el producto complejo del odio a lo terrenal, del
autodesprecio, de la Yaloración negativa del mundo que
por los elementales caminos de la socialización inculcó
La Santa Madre a los hijos del )Jueblo elegido" y a sus
hijos de ultramar (Gutiérrez, 1992: 42).

•

En el párrafo anterior se encuentra lo que algunos
lectores de la obra de Gutiérrez le han reprochado
incansablemente: argumentar sin temor su posición
"eurocéntrica" o más específicamente "germanófila".
Por supuesto, el colombiano recurre al pensamiento y
a la literatura alemana para controvertir el autoengaño
en el que se ha sumido la reflexión hispana, la
cual carece de referentes universalistas. La gran
equivocación de "nuestra América", indica Gutiérrez,
es la de creer que en la autocontemplación y en la
defensa con chovinismo folclórico sabremos algún
día quiénes somos.
Lo que encuentra en el pensamiento de Reyes,
Romero y Henríquez Ureña es precisamente lo
contrario: "universalismo, saber amplio y profundo,
temple estético, pasión de conocimiento y de América"
(Gutiérrez,2004:271).GutiérrezGirardotnodesconoce
la participación de las letras hispanoamericanas en las
grandes propuestas occidentales (ése es su mayor
argumento en Modernismo), de hecho manifiesta
su desazón por la tendencia a pasar por alto los
aportes de las cumbres ("cimientos y columnas")
del establecimiento de América Latina en las letras.
Indica que se prefiere la lúdica vana que el rigor
conceptual y metodológico, eso sin contar con los
falsos intelectuales que proliferan en favores políticos
y que ignoran su papel en la historia.

No en vano los pensadores más críticos de occidente
han enfatizado en la importancia de la Ilustración
como génesis de la conciencia crítica. El problema
que evidencia el filósofo colombiano es que a mayor
fuerza de la Ilustración, mayor fue el ataque de la
Península Ibérica, lo que engendró mentes inmaduras
y prevenidas ante los beneficios del macroproceso
modernizante, y éste era postergado, ¿cuándo habría
de darse la crítica, si ésta es una característica
inherente de la mentalidad moderna? Las conciencias
criticas son para Gutiérrez las que han de aclarar y
vislumbrar el ser de los hijos de España, así como lo
logró el pensamiento alemán posterior a la obra de
Kant:
Nuestra época es la época propiamente tal de la
crítica, a la que todo debe someterse. De ordinario, a
ella quieren sustraerse la religión por su santidad y la
legislación por su majestad. Pero pronto despiertan justa
sospecha contra si mismas y no pueden exigir que se
les preste el respeto sincero que la razón sólo concede
a lo que ha podido soportar su libre y público examen.
Desde que Kant escribió estas frases en una nota a pie
de página del prólogo a la primera edición de la Crítica
de la razón pura (1787) hasta finales del siglo pasado, por
ejemplo, el dominio de la crítica en Alemania produjo,
pese a circunstancias sociales en las que se sustrajeron
a ella la legislación y la religión, si bien relativamente,
las consecuencias de la obra critica kantiana, esto es,
los grandes sistemas del idealismo alemán, la gran
historiografia decimonónica de un Droysen y de un
Mommsen, toda la literatura de la llamada época de
Goethe, los críticos de Goethe como los miembros de
la joYen Alemania, los hermanos Humboldt, 1\Jietzsche,
Schopenhauer, Marx, los grandes juristas Savingy y
von Stahl, el desarrollo de las ciencias naturales, etc.,
etc., etc. La ciencia europea más relevante en el siglo
pasado fue la ciencia alemana, nacida en la universidad

U FICURA DEL INTELECTUAL
V EL PEMS.AMIEMTO CRÍTICO

Toda la discusión que aquí se presenta, desemboca
en un elemento que reúne la totalidad de los ángulos
de polémica de los que se ocupa nuestro autor: la
figura del intelectual. En Gutiérrez, el intelectual es
una categoría en la que confluyen los mecanismos de
la critica y del pensamiento moderno. De esa manera,
dicha figura aparece en Latinoamérica sólo con la
génesis de la "conciencia crítica", que en las artes se
manifiesta en una conciencia estética1. El intelectual es,
de esta manera, una conciencia de gran carga histórica,
sociológica y política que deviene voz en la medida
en que se acerca a las disputas, evitando al máximo
enclaustrarse en "la torre de marfil":

50

El proceso de formación de un lenguaje literario
capaz de captar las realidades de una nueva sociedad
incipiente con aspiración de futuro que se inició con
Domingo Faustino Sarmiento, fue a la vez un proceso
de formación de un nuevo tipo social que en la colonia
se habia fundado en el ocio de las clases altas lujosas
y desocupadas o en la clerecia, y que en la República
se inició como conciencia constructora y moral, es
decir, con el "intelectual". Pues tanto la renovación del
lenguaje literario, como la formación del tipo social del
intelectual constituyeron no solamente un resultado
inmediato de la independencia, esto es, el rechazo de
la herencia espafiola, sino, positivamente, el intento de
sustituir sus valores sociales (como la consideración del
trabajo, de la moral, de la jerarqu1a social, del privilegio
del ocio de que gozaba la clase llamada superior yque se
nutria de la visión católica del mundo) por valores que
habñan de asegurar el futuro de las nuevas repúblicas
en el mundo moderno: la reivindicación del trabajo, la
sinceridad moral, la supresión de la jerarquia social,
valores que invocaban la razón. En pocas palabras, la
renovación de la prosa y la formación del nuevo tipo
social del "intelectual" correspondian al tránsito de la
sociedad colonial a la burguesa, de la sociedad religiosa
a la sociedad racional (Gutiérrez, 2004: 141).

pública y politicamente, se consolidó corno intelectual
que hace uso de su libenad para optar por una causa
que desde su punto de vista moral vale la pena ser
revisada y discutida; al relacionarse políticamente en su
espacio, pierde los guiños de ingenuidad y se entrega
a la lucha de fuerzas que protagoniza junto con sus
pares, integrando la gran masa de intereses por los
que lucha y habla.
El intelectual hispanoamericano al adquirir conciencia de su condición e influencia social y política se
convirtió en lo que Gutiérrez Girardot -recordando a
Alfred Weber- señaló como" inteligencia libremente
oscilante3", que inclinada por sus intereses, pierde la
candidez y se arroja a la lucha, utilizando sus ideas con
gestos ideológicos en nombre de una causa colectiva.
Esta tendencia pendular (libremente oscilante) hizo
que al tener la pluma a su servicio, pasara de un lado
al otro logrando una participación estratégica en la
voz de la cultura de Hispanoamérica:
Con todo, seria históricamente apresurado juzgar de
manera negativa o positiva a esta "inteligencia libremente
oscilante" sin tener en cuenta su contexto cultural y
social. Como inteligencia inevitablemente dependiente
de la realidad, ésta se vio sometida a turbulencias,
escisiones, tránsitos yreacciones de comienzos de siglo,
a una sociedad oscilante desorientada y compleja que
no tenia plena conciencia de ello (Gutiérrez, 2001: 33).

El ejercicio de la razón y del criterio (en palabras
de Marti) es el medio de expresión de la conciencia
critica. Los intelectuales y los artistas (los genios,
en la denominación romántica) se inscriben en esos
nuevos tipos sociales que dan cuenta de un estadio de
la historia de Latinoamérica. Los artistas conscientes y
los intelectuales polémicos ponen en tela de juicio los
valores afirmativos, y plantean la critica como única
salida posible.
En Hispanoamérica, al profesionalizarse el hombre
de letras, éste se convirtió en escritor, y al tomar partido

No obstante, lo que caracterizó radicalmente a las
inteligencias oscilantes hispanas fue el carácter
moralizador que asumieron ante la masa. Su labor,
una vez que tuvo conciencia de si misma, sacrificó el
sentido critico y adoptó la función de guia tutelar hacia
un componarniento ejemplar, es decir, nuevamente
aparecen las señales de la influencia peninsular que se
resiste a darle espacio a la modernidad en las ideas.
El pensamiento critico en América hispana (ya
sea bajo el rótulo de estudios culturales, estudios
literarios -teoria y análisis-) debe despertar

este sentido, el critico pasa a ser un sujeto que se ubica problem.l.ticamente dentro de su propio campo, ya que ha de mantener una núrada
constante al espacio en el que se mueve, debe luchar entre el cientificismo
de sus planteamientos y el carácter subjetivo de su objeto, ha de realizar
búsquedas pennanentes en su metodolog1a, conceptualización, núrada
analltica, e incluso en sus formas de argumentar y de poner en perspectiva
las discusiones que él núsmo ha iniciado; pero ante todo, el critico se ve
obligado -y esto va a parecer paradójico- a consolidar su ftica critica y
a mantenerse en ella, a sostenerse como voz reveladora y cuestionadora,
siempre expectante del movimiento yde las clin.l.micas posibles que rigen
su quehacer, y apostarle a crear nuevas clin.l.micas que se integren al juego
o que lo reintegren una y otra vez.
2 En

3
El intdcctual libranrntc oscilante es una acepción pol1tica del letrado que sin
definirse juega a varias bandas para asegurarse su ubicación y aceptación
dentro del público, haciendo las veces de vocero, que en vano intenta
sublimar las ideas. Lo que Gutiérrez recalca es la falta de ingenuidad
histórico-ideológica del letrado, la facilidad con la que cambia de bando,
todo por asegurarse su ubicación.

51

�de la charlatanería y el "diletantismo". El antojo
generalizado por considerar que cuanto más se escribe
más se dice, señala Gutiérrez Girardot, es un malestar
que ataca directamente a nuestra autorreflexión. El
ejercicio crítico es ante todo un ejercicio consciente
de la historia; es por esto que los estudiosos del mundo
hispano que rescata y relee, son aquellos para quienes
la historia, más que un simple dato erudito-anecdótico,
es la base y el germen mismo de cualquier fenómeno
estético-cultural.
El arte, para el ensayista, hace parte de una gran
cadena de hechos, productos y manifestaciones de la
actuación problemática del hombre en el mundo; es
por este motivo que Gutiérrez fundamenta su debate
a partir de la Independencia hispanoamericana, ya que
en su proceso y sus consecuencias encuentra lo que él
llamó la conciencia histórica, es decir, la capacidad del
hombre emancipado de ver a su sociedad en perspectiva,
de analizar su pasado, luchar por su presente y batallar
por su futuro. El caso deJosé Enrique Rodó con elArid,
es el ejemplo de esta toma de conciencia del hombre
americano y su necesidad de valerse por sí mismo, como
lo exige el sapereaude kantiano.
El ensayo de Rodó, es el ejemplo a seguir de la
puesta en forma sobre el futuro de América y, en éste,
encuentra Gutiérrez otro gran vacío: la carencia
de desarrollo ensayistico en el mundo hispánico.
Las grandes lagunas que observa el pensador en el
ensayo hispanoamericano no se limitan a la poca
explotación del género, sino de la actitud de esta
prosa para establecer la puesta a prueba de las ideas,
la controversia en los planteamientos y la posibilidad
siempre abierta del contrapunteo. En este aspecto
como en otros tantos, Gutiérrez dialoga con Theodor
W. Adorno, quien describe al ensayo como la forma
medular de la conciencia crítica:

Es lo que ha sido desde el principio, la forma crítica par
excellence; y ciertamente, en cuanto crítica inmanente
de las obras espirituales, en cuanto confrontación de
lo que son con su concepto, crítica de la ideología. "El
ensayo es la forma de la categoría crítica de nuestro
espíritu. Pues quien critica tiene necesariamente que
experimentar, tiene que crear condiciones bajo las cuales
un objeto se haga de nuevo visible, de manera diversa
que en un autor dado, y ante todo tiene ahora que poner
a prueba, ensayar la fragilidad del objeto, y precisamente
en esto consiste el sentido de la ligera variación que
el objeto experimenta en manos del crítico" (Adorno,
2003: 29).

Como gran lector de los ensayistas hispanoamericanos,
y gran crítico de la pobreza de las ideas de los más
populares (Paz, Ortega y Gasset, Arciniegas, etc.),
Gutiérrez Girardot reclama en sus estudios la necesidad de volcar el pensamiento crítico en la forma que
abre el diálogo y evidencia la reflexión, el rigor y la
confrontación. Podría decirse que Gutiérrez Girardot
es un apasionado por la forma ensayistica, tanto en su
producción como en sus fuentes y en sus objetos de
estudio; Gutiérrez lo toma como aspiración personal y
exigencia para el futuro de América hispana, ya sea por
aquel lugar común que reza que Montaigne puso en
forma el pensamiento moderno, o porque encuentra en
él los logros que clama a gritos el ejercicio intelectual
del mundo hispano.
Ensayar y ensayar por el puro gusto de cavilar
alrededor de un problema, hasta sentir pasión por
ello, o ¿qué otro ejercicio puede encontrarse en la
obra de Gutiérrez Girardot, si no pasión por la lectura
y ceneza de que no se ha de dar por terminada la
discusión? Si para Adorno el ensayo es la forma que
libera la duda, y quien mejor ejerce tal libertad es el

LA FORMA ,,HEREJE,, (EN PALABRAS DE ADORNO) ES LA
OPORTUNIDAD PARA EXPLOTAR LA DIVERSIDAD DE CAMINOS
POSIBLES, PERO SIN DESCUIDAR LO QUE SE PERSICUE,
PORQUE LA LIBERTAD DEL CÉNERO NO DESCARTA EL RICOR
DEL PENSAMIENTO
52

1

11

8
1(

1

ensayista critico, para Gutiérrez el gusto por la forma
ensayistica se basa en el deleite del conocimiento y
la preocupación científica. Baste con recordar lo que
encuentra en los ensayos de Mariano Picón Salas:
fusión estética de historiografia y narrativa, que da
cuenta de un ejercicio complejo, que no deja de ser
un gran logro en las formas para América hispana,
tristemente enajenada en historiadores de "poca
capacidad inventiva":

sino que también se sirve se elementos líricos o
narrativos, renuncia a conclusiones defuútivas y, en
ocasiones, serenidad ante la contradicción, que no se
trata de resolver sino que se presenta necesariamente
como resultado de la variedad de perspectivas y como
un motor más o menos consciente, según el caso de la
interpretación (Gutiérrez, 2001: 151).

Gutiérrez Girardot presenta al ensayo como otra
forma del goce estético, que se emparenta con la duda
y se satisface en su persecución. La forma "hereje" (en
palabras de Adorno) es la oportunidad para explotar

...variedad de perspectivas, libertad en la exposición,
expresión literaria que no sólo pretende ser estética

53

�texto, de un tema, de un fenómeno cualquiera. Y ese
conocimiento exige a su vez una guia que a la vez que
muestra los pasos del análisis, representa la tradición,
esto es, el camino de la ciencia y las experiencias que
se han recogido en este ca.mino, y que no logra captar
el autodidacta porque no todos los elementos de esa
tradición llegan a los libros que son el producto de
varias relaciones previas: de la relación dinámica entre
tradición e innovación y de la cristalización personal
de esta relación entre el profesor y el estudiante. Asi,
el autodidactismo no puede reemplazar las relaciones
indispensables para el cultivo de la crítica pero tampoco
puede llenar los vacios que han dejado en la Universidad
la nueva función y la nueva eficiencia. En cambio el
autodidactismo fomenta la simulación, que por su parte
puede fomentar la indiferencia. ¿Por dónde empezar,
pues, a introducir la crítica como elemento esencial de
una vida intelectual creativa y a la vez provechosa para
la sociedad? (Gutiérrez, 1992: 43).

la diversidad de caminos posibles, pero sin descuidar
lo que se persigue, porque la libertad del género no
descarta el rigor del pensamiento.
MUESTRA SALIDA ES LA HEREJÍA

Hemos revisado hasta aquí las ideas generales que
atraviesan el pensamiento crítico de Gutiérrez
Girardot: la apertura a discursos cosmopolitas, el
recurso a la historia social, la opción moderna (en la
corriente ilustrada), la oposición a los anacronismos
hispanos, la exigencia a los intelectuales, y la elección
del ensayo corno género de apertura en la ciencia y en
el arte. Aunque en su obra reconoce el progreso del
pensamiento hispanoamericano, también registra los
vacíos en lo que respecta a la conciencia crítica que
se halla en un estadio incipiente y en una actitud de
comodidad y estancamiento. Lo que nos lleva a concluir
que la obra de Gutiérrez Girardot queda abierta,
dejando muchas tareas y problemas por resolver:
la revisión de las actitudes críticas que produzcan
pensamiento propio más que contemplación circular de
las tareas adelantadas con eficiencia en otros espacios,
el autocuestionarniento que le urge a las academias y
centros de fortalecimiento de orientación sistemática, la
comprobacióndelosnuevosaportesquelosbrotescríticos
permitan salir a la luz; en fin, la tarea apenas empieza.
El deseo de reconsiderar la función del intelectual
(del artista, del escritor, del académico, etc.) reclama
a su vez la inspección de una tradición (que podemos
hallar en su obra) mas controversia!, menos condescen~
diente ( o indiferente), menos chovinista, más
comprometida con la construcción de una voz propia.
Tarea para la cual cita explícitamente a la academia
y a los espacios intelectuales; éstos han de ser hue:jes
(no necesariamente en el sentido religioso del término;
aunque si se quiere también puede ser tornado así),
para que pueda ser algún día abierta, y deje su carácter
complaciente, albergando de esta manera individuos
que aspiren a comprender su presente sin desconocer
su pasado y su tradición:

Los estudios de
teatro com arado,

Inmensa labor de la crítica y de los t1niversos de ideas"
en Hispanoamérica, que pide a gritos ser iniciada para
que por fin se deje de referir a nuestro mesticismo
castizo y a nuestra "carencia de historia", lugares
comunes en las afirmaciones ligeras que no se han
ocupado de desentrañar los ejes problemáticos de la
sociedad novohispana ~
1

11

!
s
~

HERRAMIENTA PARA EL TEATRO MEXICANO
JORCE DUBATTI

Bibliografía

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Gutiérrez Girardot, en Revista Número, Edición 46. (Sep-Oct-Nov,
2005). Culrura. (25-33).

Hoy no es posible el autodidactismo y menos aún en
el caso de la crítica. Lo que no quiere decir que deba
fundarse una cátedra de crítica en las universidades.
La crítica no es sola.mente talento ni sólo ejercicio de
la razón. La crítica exige un aprendizaje que consiste
en la formación de ese talento y en el conocimiento
de los pasos que han de darse en el análisis de un

54

El teatro comparado es una disciplina de la investigación sobre
el hecho teatral que se apropia de la teoría y la metodología de
la literatura comparada. Este campo de estudios ha adquirido
un vasto desarrollo en Argentina 1 y, creo, proveerá a los
investigadores teatrales herramientas teóricas y conceptuales
valiosas para el estudio del teatro mexicano.
55

�a literatura comparada -según la
definición pautada por la Asociación Internacional de Literatura
Comparada (AILC)- es el estudio de la historia literaria, de la
teoría literaria y de la explicación
de textos desde un punto de vista internacional o
supranacional2• Es decir que le competen los fenó·
menos de producción, circulación y recepción que
exceden y/o interrelacionan los marcos de las litera·
turas nacionales; las relaciones entre literatura na·
cional y todo lo referente a "lo extranjero"; el campo
en el que la literatura se vincula con las otras artes
(subárea de la estética comparada). A ello se suma
la intranacionalidad, es decir los fenómenos de diferencia internos a las literaturas nacionales.
INSUFICIENCIA DEL CONCEPTO DE
LITEliTURA/TEATRO NACIONAL

Tal corno explican René W ellek y Austin Warren en
su Teoría Literaria (1979: 57-65), generalmente el estudio
de la literatura se concreta desde una perspectiva
"nacional" (literatura argentina, uruguaya, colombiana,
francesa, etc.) a partir de categorías geográfico- políticas
(los límites y patrimonios de cada nación) o lingüísticas.
Este criterio es frecuente en los programas universitarios
especializados en letras en Argentina 1. Pero la práctica
demuestra que es "evidente la falsedad de la idea de una

1La Universidad de Buenos Aíres organiza las Jornadas Nacionales de
Tearro Comparado, en forma anual. desde 1995 e ininterrumpidamente.
En 2001 se constituyó la Asociación Argentina de Teatro Comparado
(ATEACOMP), encargada de realizar desde 2003 el Congreso Argentino
Internacional de Teatro Comparado, bianual e itinerante (ya se han
concretado tres ediciones).
2 Torno esta definición por parecerme la más clara y la de mayor consenso
general. Manfred Schrneling ha señalado lúcidamente ·la variedad y
contradicción parcial de las definiciones de esta disciplina elaboradas por
los comparatistas desde fines del siglo XIX hasta el presente" (1984· 5 6).
Véase el panorama de opiniones diversas, de grandes especialistas. relativas
al material, el concepto de literatura, la metodología y la meta de investigación de
la literatura comparada que incluye en su trabajo "Literatura general y
comparada Aspectos de una metodologta comparatista" (1984· 6-10). De
la misma manera, Tania Franco Carvalhal estructura su libro Literatura
Comparada (1996) problematizando una definición de la disciplina y
reservando las últimas páginas de su ensayo para elaborar una. Creo
que, superada la etapa de los múltiples cuestionarnientos -iniciada en
1959 por René Wellek y con algunas manifestaciones hasta hoy-, la
literatura comparada demuestra su competencia en la práctica más que
en las discusiones teóticas con las que se embiste en realidad contra todo
el campo de las humanidades y el estudio literario (Steven Tt'&gt;tt'&gt;sy de
Zepetnek, 1997: 59-61).
3 Sobre la institucionalización de la literatura comparada en Argentina,
véase los trabajos de Nicolás Jorge Dornheim (1992 y 2001).

literatura nacional conclusa en sí misma", corno afinnan
Wellek y Warren (61).
Las limitaciones del concepto de "literatura
nacional" son manifiestas. Examinemos seis aspectos
de esta problemática en relación con la literatura
argentina:
¿Cómo estudiar dentro de la literatura nacional
los periodos de producción literaria previos a la
constitución de las nacionalidades? Un ejemplo de
este problema es el del estudio de las letras coloniales:
¿literatura argentina, literatura española o un "tercer"
campo? (Pagés Larraya, 1988).
¿Cómo analizar en el contexto de la literatura
nacional la producción literaria en las llamadas
"lenguas extranjeras"? El problema se despliega en
tres direcciones fundamentales: la producción de
autores nacionales, en el país, que escriben en lenguas
extranjeras (los poemas de Borges en inglés, los de
Delfina Bunge de Gálvez en francés, los primeros
cuentos en rumano de Alina Diaconú ); los escritos de
exiliados en nuestro país, radicados finalmente en él,
pero que escriben en su lengua de origen, por ejemplo,
Juan Luzian (Dornheirn, 1986-1987a)4; la producción
de autores nacionales radicados en el exterior y que
escriben en lenguas extranjeras Quan Ramón Wilcock,
Raúl Damonte Botana "Copi", Héctor Bianciotti, Silvia
Baron Supervielle.. .)5.
¿Cómo determinar, desde un punto de vista
nacional, el problema de las literaturas de frontera
que abarcan regiones compartidas con otras naciones:
región andina, rioplatense, guaranitica? (Palerrno,
1991). Por ejemplo: ¿es Florencio Sánchez uruguayo
o argentino, hasta qué punto es campo exclusivo o
compartido de dos literaturas nacionales?
¿Dónde ubicar el trabajo -por cierto excelente,
y que ha constituido una abundante literatura y una
"tradición del oficio"- de los traductores argentinos?
La amplia labor concretada al respecto por Enrique
Pezzoni,José Bianco y otros intelectuales nucleados por
la revista Sur: ¿es competencia de la literatura nacional o
de las literaturas originarias de los textos traducidos?
-

-

-

-

-

-

-

---

• Considero útil, al respecro, la consulta de Nicolás Jorge Dornheim,
"Bibliografía ordenada de la literatura del exilio alemán en la Argentina", en
Boletín de Literatura Comparada (Número Especialdedicado a "la Argentina
en la Literatura de exilio"), ~lendoza, n. XI,Xll, 1986-1987b (181-191).
1 Véase, a manera de introducción a esta problemática, la investigación de
Gloria Galli de Ortega sobre Wilcock (1999-2000).

56

se diferencian de los trazados de los mapas políticos
-los que definen fronteras nacionales. Ello no
implica -observa acertadamente Arrnand Nivelle
(1984: 196)- la torna de una posición contraria al
estudio de las diversas literaturas nacionales, ya que
sin los resultados de la investigación de las filologías
nacionales la cornparatistica no estaría en condiciones
de trabajar. Corno señala María Rosa Lida en las líneas
iniciales de su brillante "El fanfarrón en el teatro del
Renacimiento", existe una necesaria complementariedad,
una mutua iluminación, entre la literatura comparada
y las literaturas nacionales6, que implica una "ética" del
investigador, aspecto en el que también insiste Raúl
Antelo (1997). La cornparatistica busca determinar
los puntos en común pero también ahondar en las
diferencias específicas de cada literatura nacional
(Haroldo de Campos, 1997).

¿Cómo pensar el problema de la literatura judeoargentina (Sosnowski, 1987), que ha generado en nuestro
país exponentes tan importantes: Alberto Gerchunoff,
Germán Rozenrnacher, Mario Szichrnan, Eduardo
Rovner, Manuela Fingueret, entre otros muchos?
¿Cómo definir una identidad de la literatura
argentina sin tornar en cuenta su deuda, apropiación
e intercambio con las literaturas extranjeras y sin
definir aquellos rasgos que comparte con la literatura
latinoamericana y, en un rnacrocontexto, con la
literatura occidental? Kórno pensar, entonces, la
afirmación de Jorge Luis Borges en el ensayo "El
escritor argentino y la tradición": "nuestro patrimonio
es el universo" (Borges, 1964: 162)?
Apesar de su importancia, estos y otros problemas
del concepto de "literatura nacional" son soslayados
o no son suficientemente discutidos por los especialistas en literatura argentina. Menos aún en el
marco de los estudios sobre teatro argentino, cuya
institucionalización y crecimiento bibliográfico
son relativamente recientes. Juan Villegas (1988) ha
señalado, con acierto, que los estudios sobre teatro
ocupan en Latinoamérica una posición relegada,
"marginal dentro de la marginalidad".
W ellek y Warren ponen en evidencia los límites
del concepto de "literatura nacional" con ejemplos que
ilustran la estrecha unidad de las literaturas europeas
y de algunas de ellas con la norteamericana:

SUPRAMACIOMALIDAD,IMTERMACIOMALIDAD,
IMTRAMACIOMALIDAD

Tal corno afirma Claudio Guillén en su Entre lo uno y
lo diverso, "lo que infunde vida y carácter propios a la
literatura comparada es un conjunto de problemas con los
que solamente ella puede y quiere encararse" (1985: 32). Se
trata de cuestiones que no pueden ser respondidas desde
la competencia estricta delas filologías nacionales. Dichas
cuestiones pueden pertenecer al orden supranacional,
internacional o supranacional.
La cornparatística estudia la literatura desde un
punto de vista supranacional cuando focaliza problemas
que trascienden o exceden el concepto de lo nacional.
Incluye de esa manera los aspectos originariamente
abarcados en el campo de la "literatura general"
(término que, finalmente, ha sido desplazado por el
de literatura comparada; véase al respecto Wellek y
Warren, 1979: 61).
En cambio, la literatura comparada asume un punto
de vista internacional cuando estudia las relaciones e
intercambios entre dos o más literaturas nacionales. Se
habla de intranacionalidad cuando los fenómenos de
intercambio se dan dentro de las fronteras nacionales.

Los problemas de nacionalidad se complican extraor
dinariamente si hemos de decidir qué literaturas en
una misma lengua son literaturas nacionales distintas,
como sin duda lo son la norteamericana y la irlandesa
moderna. Cuestiones como las de por qué Goldsmith,
Sterne y Sheridan no pertenecen ala literatura irlandesa,
mientras que Yeats y Joyce si, requieren respuesta.
tExisten literaturas independientes belga, suiza y
austriaca? Tampoco es muy fácil determinar el punto
en que la literatura escrita en Norteamérica dejó de
ser ~inglesa colonial" para convertirse en literatura
nacional independiente. tSe debe al simple hecho de la
independencia política? tEs la conciencia nacional de
los propios autores? tEs el empleo de asuntos nacionales
y de color local? ¿Q es la aparición de un neto estilo
literario nacional? (1979: 65).

-

--

-

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-

- -

-

6
"Nada más oportuno en estos tiempos de especialización y nacionalismo
que los estudios comparativos pues, superando las fronteras que parcelan
anilicialmente la literatura, aspiran a abarcarla en su verdadera extensión
y complejidad, para llegar as! a la visión integral de los hechos, a la vez
que, respaldados en esa visión integral, pueden asir el justo alcance de esos
hechos dentro de cada campo particular" (licia, 1969: 173).

Si bien pueden establecerse peculiaridades
nacionales, la literatura posee mapas específicos, que

57

�Pizarra (1985) -el área rioplatense, que abarca dos
países; el área guaranítica, que abarca tres; el área
andina, que recorre toda América del Sur- o de
los "continentes" -la supuesta unidad cultural de
América Latina, de África, de Europa, etc. También
entraría en este grupo el concepto de Romanía al que
se refiere Pedro Henríquez Ureña7•
Son problemas internacionales aquellos cuyo punto
de arranque lo constituyen las literaturas nacionales y
su dinámica de interrelación o intercambio. Siempre se
trata de procesos históricos, causales o genéticos (X es
causa de Y, Xgenera a Y, según la fórmula de PichoisRousseau, 1969: 96-101) en los que las literaturas
nacionales se hacen mutuos préstamos y tránsitos, no
siempre recíprocos y en los que se puede distinguir qué
elementos de una literatura nacional entablan relación
con otra literatura nacional. Algunos ejemplos: la
circulación y recepción de James Joyce en España, el

Son problemas supranacionales aquéllos en los que
intervienen categorías o fenómenos literarios a los que
no puede atribuirse una identidad nacional porque:
a) son patrimonio universal de toda la humanidad
y/o b) son genéticamente independientes, oc) son
patrimonio de un conjunto determinado y acatable
de varias naciones.
En cuanto al primer grupo (a), piénsese en el
aspecto ahistórico, invariante de la tragedia o la
comedia a través de los siglos y las culturas, en
procedimientos de la poesía como la rima o el
paralelismo, en un vasto movimiento cultural como
el romanticismo, en las características que permiten
confrontar Este/Oeste, Oriente/Occidente (Guillén
1985: 13 y 29-30; Racionero, 1993).
Al segundo grupo (b), corresponde al denominado
por Schmeling (1984b: 26) cuarto tipo de comparación:
el punto de vista no causal (por ejemplo, cómo en
contextos diferentes pero ante situaciones históricas
semejantes, el teatro de los pueblos que padecen
dictaduras elabora mecanismos estéticos semejantes;
cfr. el teatro español durante el franquismo y el
teatro argentino durante el aberrante "Proceso de
Reorganización Nacional" iniciado en 1976).
El tercer grupo (c), se trata de aspectos más
acotados geográfica o históricamente como los de la
teoría de las regiones o áreas según la terminología
de Zulma Palermo (1991), Angel Rama (1985) o Ana

-

- - - - -

-

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-

-

-

-

-

-

--

"No sólo serla ilusorio el aislamiento -la red de las comunicaciones lo
impide-, sino que tenemos derecho a tomar de Europa todo lo que nos
plazca: tenemos derecho a todos los beneficios de la cultura occidental. Y
enliteratura -ciñéndonos a nuestro problema-recordemos que Europa
estará presente, cuando menos, en el arrastre histórico del idioma (...) Voy
más lejos: no sólo escribimos elidioma de Castilla, sino que pertenecemos
a la Romanía, la familia románica que constituye todavia una comunidad,
una unidad de cultura, descendiente de la que Roma organizó bajo su
potestad; pertenecemos -según la repetida frase de Sarmiento- al
Imperio Romano" (1981: 250).
7

58

1

u

!
s
)(

intertexto de Franz Kafka en los cuentos de Borges,
la construcción de imagen de Estados Unidos en los
Viajes de Sarmiento, etc.
Son fenómenos intranacionales la diversidad de
culturas y lenguas dentro de una misma literatura
nacional, las fronteras internas, la teoría de las regiones
o áreas dentro de la misma nación, las migraciones
internas, los contactos entre las provincias, la
representación de la imagen de un tipo de provinciano
en la literatura de una provincia diversa, entre otros.

auditorio que recibe tanto el texto como la puesta en
escena (Pavis, 1991: 39).

La singularidad de lo teatral se manifiesta en la
tríada de acontecimientos convivial-aurático, poéticolingüístico y expectatorial8•
Por lo tanto, la peculiaridad del teatro comparado
radicará en la adaptación de la teoría y la práctica de la
literatura comparada en la especificidad del lenguaje
teatral (diferente en muchos aspectos del lenguaje
literario), así como en la resolución heurística (invención, descubrimiento) de los problemas singulares del
teatro que la literatura comparada nunca se plantea.
De esta manera el teatro comparado descubre un
repertorio de problemas particulares que, dentro del
área de la comparatística, no pertenecen a la esfera de
interrogantes de la literatura comparada, entre otros,
las poéticas de actuación o de puesta en escena.
La traspolación de los problemas de la literatura
comparada a los estudios teatrales, así como los
aspectos específicos del teatro en relación con la
internacionalidad /supranacionalidad/intranacionalidad, abren un vasto campo de estudio. Propongo
a continuación una breve caracterización de algunas

TEATRO COMPARADO

¿Qué es lo que distingue al teatro comparado de la
literatura comparada? La naturaleza específica del
fenómeno teatral. Patrice Pavis lo afirma nítidamente
al estudiar un aspecto del teatro comparado: cómo
funciona la compleja operación de la traducción en
el teatro:
Aun cuando los problemas de la traducción, en particular
la literaria, han logrado cierto reconocimiento, no se
puede decir lo mismo de la traducción para el teatro,
y específicamente para la escena, cuando se piensa,
además, en la puesta en escena. La situación de
enunciación que es especifica del teatro, apenas si se
ha tomado en consideración; nos referimos, claro está,
a la situación de enunciación de un texto que presenta
algún actor en un lugar y momento específicos, a un

-

8

~

-

- - - - - -- - ~

- -

Nos referimos ala singularidad del acontecimiento teatral en un articulo
publicado en armas y letras 58 (enero-marzo 2007: 56-65)

59

�1

f

• 1 '

culturales locales-nacionales (por ejemplo, la figura
del inmigrante en el teatro argentino)1°.
Historiología, área de diseño de configuraciones
historiográficas para el estudio de los procesos
históricos de internacionalidad, intranacionalidad
y supranacionalidad. Incluye las nociones de
periodización, polisistema, unidades extensas
supranacionales, movimiento, escuela, relaciones
entre la serie social y la serie estética, entre la serie
teatral y la serie política, análisis de las variables
históricas en los intercambios internacionales y sus
condicionamientos, interhistoricidad, etc.11
Cartografía, campo de elaboración de mapas
teatrales a partir de una teoría geográfica de los
fenómenos teatrales (áreas, regiones, naciones,
continentes, frontera internacional, frontera interior,
globalización y localización, centros y periferias
teatrales, capitales y satélites, circuitos y localización
de salas, etc.). Se relaciona con los...
Estudios de tránsito y circulación, engloban el área de
las relaciones entre teatro y viaje (desplazamientos
geográficos) e incluye problemas y casos de gran
diversidad, entre ellos, flujo de compañías visitantes,
establecimiento por largas temporadas de teatristas de
un contexto en otro, el teatro en la literatura de viajes,
teatro y exilio, configuración de una biblioteca de
ediciones teatrales a través de ediciones extranjeras y
locales, labor de librerías especializadas; configuración
de un repertorio de teatro extranjero en contextos
locales, labor de intermediarios diversos que operan
como puentes culturales entre los diferentes centros
teatrales, etc.
Estudios sobre traducción y adaptación teatral.
Identificamos como traducción el vertido de un texto
de una lengua,fuente a una lengua-destino tomando
como guía el parámetro de la equivalencia aproximada;
en cambio la adaptación implica la implementación
sobre la entidad de un texto-fuente de cambios de
diversa calidad y cantidad12 .
Estética comparada (según la acertada definición
de Etienne Souriau, 1986: 15,23) o el teatro en la
interrelación de las artes: teatro/literatura, teatro/cine,

de las áreas principales del comparatismo teatral, que
insisto, resultan herramienta óptima para enfrentar
numerosos problemas presentados en la historia del
teatro mexicano.
Poética comparada. Considera el estudio delas poéticas
teatrales (dramatúrgicas, directoriales, escenográficas,
actorales, etc.) como fenómenos de internacionalidad,
intranacionalidad y/o supranacionalidad9. Entre los
casos de internacionalidad se incluyen el tránsito y
apropiación de poéticas de una cultura fuente a otra
destino; en el campo de la supranacionalidad, el diseño
de archipoéticas y la indagación genológica (estudio
de los géneros, que en nuestro caso consideramos
un tipo de configuración archipoética). La poética
comparada implica también el estudio de las relaciones
morfológicas de internacionalidad, a partir del análisis
de procedimientos morfológicos de las poéticas
(por ejemplo, el funcionamiento de la redundancia
pedagógica en el realismo de Henrik Ibsen y en el de
Florencia Sánchez). En tanto estudia también las
poéticas en génesis o en proceso, se relaciona con los...
Estudios comparados de producción, gestión e institu,
cionalización teatral, área que considera el teatro como
proceso de trabajo y como configuración de una forma
de asociación de los teatristas (compañia, cooperativas,
elencos oficiales, concursos, castings, organización
y funcionamiento institucional dentro del campo
teatral, diseño de políticas teatrales, legislación,
festivales, congresos, etc.) en sus manifestaciones
internacionales, intranacionales y supranacionales.
Estudioscomparadosdelosespaciosyarquitecturateatrales,
área que se dedica al análisis de los espacios abiertos
y cerrados, salas tradicionales y no convencionales,
como manifestaciones de internacionalidad, intrana,
cionalidad y supranacionalidad.
Tematología, área que estudia el campo objetivo de
las representaciones textuales como inscripciones
morfotemáticas, a partir del análisis de la transmisión
y reelaboración de unidades tematológicas (motivos,
alusiones, símbolos, tipos, etc.) de un contexto a otro
(por ejemplo, el imaginario griego clásico en la obra
del argentino Sergio De Ceceo) o de la identificación
de invariantes y variantes supranacionales.
Imagología, subárea de la tematología, que estudia
la representación de "lo extranjero" en contextos

-

- - -

Véase Pageaux (1994).
Véase Guillén (1985, capitulo XVI, y 1989).
12 Para la constitución de un texto-destino diverso, véase al respecto
Dubatti (1999, capitulo V: 65-77).

10

11

9

- - -

Véase Dubatti {2007).

60

teatro/música, teatro/pintura, teatro/arquitectura y
viceversa (por ejemplo, la noción de "teatro total" y
el caso de la ópera). Se vincula, como área específica,
con los ...
Estudios comparados de teatro y medios de comunicación,
el teatro, su interrelación e incompatibilidades con
diversos soportes mediáticos (radio, televisión,
Internet).
Estudios de recepción, área de análisis de las
recepciones pasiva, reproductiva y productiva (Link)
en sus diversas manifestaciones internacionales ,
intranacionales y supranacionales (público, crítica,
difusión periodística, ensayismo especializado, etc.).
Estudios de notación y edición teatral, área de análisis
comparado de las concepciones respecto de la notación
y publicación del teatro, formación de catálogos.
Estudios de escenotecnia, área del análisis comparado
de los aspectos técnicos del funcionamiento teatral,
tanto en los cambios históricos como en los desarrollos
internacionales, intranacionales y las invariantes
supranacionales.
Estudios comparados de pedagogía teatral, área de
análisis de los métodos de enseñanza teatral, desde
el punto de vista de su constitución, circulación y
recepción en diferentes contextos y en sus invariantes
supranacionales.
¿Posee el teatro comparado una teoría y una
metodología propias? Al respecto discrepo con Erwin
Koppen (1990). El autor de Thomas Mann y Don ~uijote
se pregunta: "¿Hay una teoría literaria especial de
la comparatística o no?", y concluye: "Sobre la base
de nuestros resultados actuales, la respuesta sólo
puede ser negativa" (82). "No hay, desde luego,
una teoría literaria pura desde el punto de vista
comparatístico, pero sí una metodología comparatística
específica" (88). Desde nuestro punto de vista, tanto
la literatura comparada como el teatro comparado
poseen un campo específico de teorización en tanto
plantean un conjunto de problemas particulares. La
necesidad de definir en forma abstracta y científica los
conceptos de supranacionalidad, internacionalidad e
intranacionalidad ya lo demuestra. Por el contrario, ni
la literatura comparada ni el teatro comparado tienen
una metodología propia: sucede que para la elucidación
de sus problemas recurren a los mismos mecanismos
de análisis utilizados para el estudio de las literaturas
o los teatros nacionales. Cuando Koppen sostiene que
los procedimientos analíticos de la traducción son

61

específicos de la metodología comparatística (1990:
86), no acierta. Es fácil descubrir que en la esfera de
los estudios de las literaturas nacionales la traducción
es también un problema frecuente: pensamos, por
ejemplo, en la inserción de la literatura catalana dentro
de la española o en los textos en lenguas indígenas
(quechua, guaraní, etc.) en la literatura argentina
(Maidana, 1989). Un lector de Misiones no necesitará,
seguramente, traducir los términos en lenguas
indígenas, sin embargo, éstos resultarán absolutamente
extraños para un lector de Buenos Aires13•
Tal como señalo anteriormente, la complemen,
tariedad de la comparatística y las literaturas
nacionales nos permite otorgar al teatro comparado una
inflexión "ancilar" al servicio del mejor conocimiento
del teatro argentino. Leer el teatro argentino como
un grupo local del teatro universal o, por el contrario,
llegar a definir el teatro universal como "totalidad"
con segmentaciones limitativas -continente nación
'
'
región, etc.-, son propuestas que ofrecerían la
posibilidad de identificar cada vez con mayor nitidez
la "diferencia", la "peculiaridad" de nuestra escena.
Por otra parte, considero la necesidad de estudiar
el teatro argentino en un contexto internacional
porque es en sí mismo el mejor ejemplo de un
producto artístico local surgido de interrelaciones
interculturales. Aunque no puede ratificarse la
afirmación de Lucio V. Mansilla, "Europa nos da la
norma en todo" (1986: 255), unos pocos ejemplos
confirman el estrecho entramado de vínculos entre
el teatro argentino y el europeo: la relación entre el
sainete criollo y la inmigración española e italiana;
Florencio Sánchez y el teatro europeo de comienzos
del siglo XX; las deudas de Roberto Arlt con el teatro
de Luigi Pirandello y Henri Lenormand; la apropiación
de la poética absurdista en el teatro de Griselda
Gambaro, entre muchos.
Kuáles son los límites del teatro comparado?
¿Qué campo concreto abarca? Coincido con Manfred
Schmeling cuando sostiene que
una comparatística no reduccionista, conciente del
método, cientifica e institucionamente capaz de

BSobre los métodos eclécticos para el teatro comparado, remito a la
b1bliografia sobre teoña, estética y análisis teatral que incluyo al final
de este trabajo.

�cooperación, no puede refugiarse en una definición más
o menos abierta y global de la materia, sino que siempre
debe elaborar modelos cientifi.cos de los que surjan sus
tareas y formas de función (1984: 13).

Es vastisimo el campo de trabajo futuro para el
teatro comparado. Yla realidad histórica y presente
del teatro mexicano es un horizonte propicio para un
desarrollo fecundo de la disciplina ~

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�ULRICHBECK
TliDUCIDO DEL ALEMÁN POR JOSÉ ANTONIO SALUüS F.

de manera más económica en otros países, y a la de
ahí surgida amenaza de no hacer algo, es decir, no
invertir en este país. El nuevo poder de los consorcios
no se fundamenta en la violencia corno ultima ratio
para imponer a los otros la voluntad propia. Por eso es
mucho más móvil, ya que es territorialmente autónomo
y por consiguiente utilizable de manera global.
No imperialismo, sino no-imperialismo, no
invasión, sino la retirada de los inversonistas es lo que
constituye el núcleo del poder económico global. Este
poder desterritoríalizado de la economía no requiere
ni de la consecusión política ni de la legitimación
politica. Su utilización se efectúa pasando de largo
por las instituciones, incluso por las de la democracia
desarrollada, como los parlamentos y tribunales. Este
metapoder no es ni ilegal ni legitimo; es "translegal".
Pero cambia las reglas del sistema de dominación
nacional e internacional.
La analogía entre la lógica militar del poder nacional
y la lógica del poder económico llama la atención
y desconcierta. Al volumen del capital invertido
corresponde el poder del fuego y la fuerza de las
armas, pero con la crucial diferencia de que la amenaza
de no disparar acrecienta el poder. El desarrollo de
productos es el equivalente a la renovación de los
sistemas de armas. Las sucursales de las grandes
empresas establecidas en muchos países reemplazan
las bases militares y el servicio diplomático. La
vieja regla militar, según la cual el ataque seria la
mejor defensa, se traduce en: los Estados tienen que
invertir en investigación y desarrollo para desarrollar
plenamente la fuerza ofensiva global del capital. Con
el presupuesto de investigación y educación aumenta
-esa es la esperanzala importancia
delas

ara m1 es importante que la cosmopolitización no se lleve a cabo en
algún lugar abstracto o global,
en algún lugar por encima de las
cabezas humanas, sino que también
suceda en la vida cotidiana de las
personas ("cosmopolitismo banal"). Lo mismo vale
para las operaciones internas de la política, que se
ha vuelto goblal en todos los niveles, incluso en el
nivel de la política interna, porque tiene que contar
con la dimensión global de dependencias reciprocas,
corrientes, redes, amenazas, etc. ("política interna
mundial"). Preguntado de manera ejemplar: ¿cómo
cambia la comprensión de poder y dominio en la
mirada cosmopolita? Sobre esto, siete tesis.
LA CLOBALlliCIÓN ES EL DOMINIO DE NADIE

Primera tesis. En la relación de la economia mundial
y el Estado sucede un juego de metapoder, es decir,
una lucha de poder en donde las reglas del poder del
sistema de Estado nacional e internacional están siendo
modificadas. Es principalmente la economía la que ha
desarrollado tal meta-poder, escapando de la jaula del
juego del poder organizado territorial y nacionalmente,
y conquistando nuevas estrategias de poder en el
espacio digital. Juego de meta-poder quiere decir: se
disputa, se lucha por el poder y se cambian al mismo
tiempo las reglas nacionales de la politica mundial.
Quien trata de encontrar una respuesta a la
pregunta, de dónde sacan las estrategias del capital su
meta-poder, da con un extraño hecho. La idea esencial
se expresó en el encabezado de un periódico de Europa
oriental, que durante la visita del canciller alemán
en el año 1999 tituló: "Perdonamos a los cruzados
y esperamos a los inversionistas". Es justamente la
inversión del cálculo de la teoría clásica del poder y del
dominio la que posibilita la maximización del poder
de empresas transnacionales: el medio de coacción
no es la invasión amenazante, sino la amenazante
no-invasión de los inversionistas o su amenazante
salida. Sólo existe una cosa peor que ser arrollado
por las multinacionales: no ser arrollado por las
multinacionales.
Esta forma de dornininación ya no está ligada a la
ejecución de órdenes, sino a la posibilidad de invertir
64

EL PODER CLOB.AL DEL C.APIT.AL SE LAS .ARRECLA SIN LAS FUERZAS .ARMAD.AS.
Y ES-CASI- ILIMITADO. SIETE TESIS PAR.A UN MUNDO MEJOR

La mirada nacional, que equipara sociedad con sociedad
nacional, nos vuelve ciegos ante el mundo en que vivimos.
Re~uerimos de una mirada cosmopolita para poder percibir la
realidad del entrelazamiento de personas y poblaciones en todo
el globo: el denominador común conceptual del denso mundo
es "cosmopolitización", es decir: la erosión de fronteras claras
que ~e~araban mercados, estados, civilizaciones, culturas y, no
por ultimo, los entornos vitales del ser humano. Es cierto que
el ~und~ no ha perdido sus fronteras, pero éstas se desdibujan
Y d1fum1nan y se vuelven permeables a las corrientes de
información y a la afluencia de capitales. Menos, en cambio, a
las oleadas de gente: turistas sí, migrantes no. En los entornos
vital~s loca~es ~ ~a~ionales y en las instituciones tiene lugar
una global1zac1on interna". Esto cambia las condiciones de
construcción de la identidad social, que ya no tiene que farmarse
a través de la contraposición negativa de "nosotros" y "aquéllos".

�voces de las que dispone un pais en las arenas de la
politica mundial.
El poder de la amenazante no-inversión es hoy en
dia ya omnipresente. Por consiguiente la globalización
no es ninguna opción; la globalización es un dominio
de nadie; nadie la inició, nadie la puede detener, nadie
es responsable. La palabra "globalización" representa
la irresponsabilidad organizada: buscas a alguien con
la vista a quien puedas recurrir, con el cual puedas
quejarte, contra el que puedas manifestarte. Pero
no existe ninguna institución, ningún número de
teléfono, ninguna dirección de correo electrónico.
Todos se perciben a sí mismos como victimas, nadie
como autor del delito. Incluso los caballeros de los
consorcios -"principes modernos" de Maquiavelo
deseosos de ser cortejados- tienen que, según su
entendimiento, sacrificar su pensamiento y su manera
de actuar en los altares del Shareholder Value, si no
quieren ser despedidos.
UMA NUEYA MIRADA
PARA ACTUAR DE OTRO MODO

Segunda tesis. La gracia del meta-argumento de poder
reside en lo siguiente: las oportunidades de actuar de
los compañeros de juego se constituyen en el metajuego de poder mismo. Dependen esencialmente de
cómo ellos mismos definan y determinen nuevamente
lo politico. Éstas son las condiciones para el éxito.
Sólo la crítica resuelta de la ortodoxia nacional, así
como nuevas categorías que guíen hacia una mirada
cosmopolita, abren nuevas oportunidades de poder.
Quien se aferre a la vieja dogmática nacional (por
ejemplo al fetiche "soberanía" y a la politica unilateral
derivada de ella) será saltado, arrollado y ni siquiera
debe quejarse de ello. Son los costos acarreados a
los Estados por el aferramiento a las viejas reglas
nacionales del juego de poder, los que hacen necesario
el cambio a la mirada cosmopolita. Con otras palabras:
el nacionalismo -la obstinación en el punto de vista de
que el metajuego de poder de la política mundial sea Y
se quede como un juego nacional- resulta sumamente
costoso. Eso lo tenía que experimentar últimamente la
potencia mundial de Estados Unidos en Irak.
Confundir la política nacional con la global
desajusta la mirada y al mismo tiempo bloquea
el reconocimiento y aprovechamiento de nuevas
jugadas y recursos de poder. Permanece inexplorada
la posiblidad de transformar las reglas de ganancia-

J:
11

1
)(

1

pérdida o las reglas de pérdida-pérdida del metajuego
de poder en reglas de ganancia-ganancia, de las que el
Estado, la sociedad civil global y el capital se benefician
igualmente. Rige una inversión del principio de Marx:
no es el ser el que determina la conciencia, sino
la conciencia del nuevo estado de actuación -la
mirada cosmopolita- maximiza las oportunidades
de actuación de los jugadores en el juego de poder
de la política mundial. Existe un camino regio para
modificar el propio poderío: uno tiene que cambiar la
mirada hacia el mundo. Una observación escéptica y
realista del mundo -ipero al mismo tiempo también
cosmopolita!

reglas es y sigue siendo el privilegio revolucionario
del capital. La mirada nacional de la política consolida
la superioridad de poder del capital. Esta se basa
esencialmente en que los Estados no siguen al capital,
en que la política se encadena a sí misma en la cápsula
broncinea de las reglas nacionales del juego de poder.
¿Pero quién es entonces el contrapoder y el adversario
del capital globalizado?
EL CONTRAPODER SOMOS NOSOTROS:
LOS CONSUMIDORES

Cuarta tesis. El rol del contrapoder frente al capital
que rompe las reglas, no corresponde, en la conciencia
pública de Occidente, al Estado, sino a la sociedad
civil global y sus múltiples actores. Exagerando un
poco, se puede decir que el contrapoder de la sociedad
civil global se funda en la figura del consumidor político.
Su contrapoder resulta -semejante al poder del
capital- del poder de decir "no" siempre y en todas
partes, de rechazar la compra. Esta "arma de nocomprar" no es ni local ni temporal ni objetivamente
restringible. Sin embargo, depende por ejemplo de
que uno siquiera disponga de dinero; o también de
que haya una oferta excesiva de productos y servicios
entre los que pueda escoger el consumidor.
Para los intereses del capital resulta funesto
que no haya una contraestrategia que se oponga al
creciente contrapoder de los consumidores: incluso
los todopoderosos consorcios mundiales no pueden
despedir a sus consumidores. Porque los consumidores
-a diferencia de los trabajadores- no son miembros.
También el método de extorsión de producir en otros
paises donde los consumidores aún son buenos, es
un recurso del todo inservible. Bien articulado y
movilizado hacia objetivos precisos, el consumidor
desligado y libre, organizado transnacionalmente,
puede ser moldeado en una afilada arma.

INFRINCIR LAS RECU.S
-ESO SÓLO SE LE PERMITE AL CAPITAL

Tercera tesis. Es una ironía de la Historia que la
visión del mundo que fue refutada por el desplome
del comunismo en Europa haya sido adoptada
precisamente por los vencedores de la Guerra Fría.
Los neoliberales reclamaron como confesión propia
las debilidades del pensamiento de Marx: su obstinada
subestimación de los movimientos nacionalistas
y religiosos y su idea unidimensional, lineal de la
Historia. En cambio se cerraron ante la comprensión de
Marx de que el capitalismo libera fuerzas anarquistas
y autodestructivas. Por qué los neoliberales creen que
las cosas se desarrollarían de otra manera en el siglo
XXI, sigue siendo su secreto. De cualquier manera, las
inminentes catástrofes ecológicas y revoluciones nos
dicen algo distinto.
La agenda neoliberal es el intento de fijar las
históricas ganacias momentáneas del capital móvil.
1
La perspectiva del capital se asienta a sí misma como
absoluta y autónoma y despliega así el espacio de poder
y de posibilidad estratégicos de la economía clásica
como actuación de poder subpolítico y a nivel de la
política mundial. Luego, lo que es bueno para el capital
es lo mejor para todos. La promesa dice, expresada
irónicamente: la maximización del poder del capital
es finalmente el mejor camino al socialismo.
No obstante, la agenda neoliberal al mismo tiempo
insiste en que en el nuevo metajuego de poder el capital
tiene dos fichas y dos jugadas.Todos los demás siguen
disponiendo sólo de una ficha y una jugada. Por tanto
el poder del neoliberalismo se basa en una desigualdad
radical: no a todos les está permitido infringir las
reglas, sino que la infracción y modificación de las

PERDER AUTONOMiA, CAMAR SOBERANiA

Quinta tesis. No se puede soslayar la neode.finición de
la política nacional. Sin duda, los abogados y actores
de la sociedad civil global son imprescindibles en
el metajuego global de poder, especialmente para
la imposición de los valores cosmopolitas. Pero la
abstracción del espacio de posibilidades del Estado y
la política en la constelación cosmopolítica induce a
una gran ilusión: las contradicciones, crisis y efectos
colaterales de la segunda "Gran Transformación" que
67

�está en marcha podrtan ser civilizados a través del
nuevo portador de esperanza (el compromiso de la
sociedad civil), y eso a escala mundial. Sin embargo,
ese pensamiento pertenece a la galeria de ancestros
de lo apolítico.

por ejemplo, a través de la cooperación, la conexión y el
entrelazamiento, que les posibilitan operar a grandes
distancias, y, de este modo, abrirse nuevas opciones
-mientras que, como reverso de la moneda de este
desarrollo, pierden su autonomía países enteros. La
soberania de contenido de los actores (colectivos e
individuales) aumenta en la medida en que disminuye
formalmente su autonomía. Con otras palabras: en el
marco de la globalización política se lleva a cabo una
transformación de la autonomía fundamentada en la
exclusión nacional, en una soberanía fundamentada
en la inclusión transnacional.
UM ESTADO AL QUE LA MACIÓM
LE SEA IMDIFEREMTE

Para escapar de la trampa de la nacionalidad en
la teorta y actuación políticas, es esencial distinguir
entre soberanía y autonomía. El nacionalismo se basa
en la equiparación de soberania y autonomia. Desde
este punto de vista la dependencia económica, la
diversificación cultural, la cooperación militar,
jurídica y tecnológica entre los Estados conduce
automáticamente a la pérdida de autonomia y, con
ello, también a la pérdida de soberania. No obstante,
cuando uno mide la soberania en función del éxito
del Estado para reso!Yer sus propios problemas
nacionales, el incremento del entrelazamiento y la
cooperación, es decir la pérdida de autonomia, resulta
en una ganancia de soberania.
Para el cosmopolitismo este entendimiento es
central: la pérdida formal de autonomia y la ganancia de
soberania en cuanto al contenido pueden fortalecerse
recíprocamente. "Globalización" significa ambas cosas:
un incremento de la soberania de los actores, logrado,

Sexta tesis. Una respuesta política a la globalización
es el "Estado cosmopolita" abierto al mundo. Éste
no surge de la disolución y sustitución del Estado
nacional, sino de la transformación del mismo, de
la "globalización interna": el potencial jurídico,
político y económico de lo nacional y lo local es
reinterpretado y reabierto. Este híbrido de un Estado
tanto cosmopolita como nacional no se demarca de
manera nacionalista frente a otras naciones. Más
bien desarrolla redes sobre la base del recíproco
reconocimiento de la otredad y de la igualdad del otro
para resolver problemas transnacionales. El concepto
del "Estado cosmopolita" se funda en el principio de
la indiferencia nacional del Estado. Éste posibilita
la coexistencia de distintas identidades nacionales
mediante el principio de la tolerancia constitucional
hacia adentro y el derecho cosmopolita hacia afuera.
Con la Paz Westfaliana de 1648 se puso fin, a través
de la separación de la Iglesia y el Estado, a las guerras
civiles del siglo XVI surgidas por supuestos motivos
religiosos. De manera semejante se podría -esa es la
tesis- responder a las guerras (civil)mundiales del
siglo XX con la separación del Estado y la nación.
Análogo al Estado laico, que posibilita la práctica de
diversas religiones, la red de los Estados cosmopolitas
tendría que asegurar, mediante el principio de la
tolerancia constitucional, la coexistencia de las
identidades nacionales y étnicas. Análogo al modo
en que se hizo retroceder a la teología cristiana al
comienzo de la Edad Moderna en Europa, hoy en
día tendría que ser reabierto el marco de actuación
de lo político refrenando la teología nacional.
Análogo al modo en que esto fue completamente

68

de la diferencia como una carga inevitable. En
cambio, "tolerancia cosmopolita" es más que eso.
No es defensiva o pasiva, sino activa: abrirse al
mundo de los otros, experimentar la diferencia como
enriquecimiento y ver y tratar al otro completamente
como a un igual. O expresado teóricamente: la
"lógica del o-o" se reemplaza por la "lógica del tantocomo".
"Cosmopolitización" significa precisamente no
uniformidad y homogeneidad. Las personas, sus
grupos, comunidades, organizaciones políticas,
culturas, civilizaciones quieren y deben permanecer
distintas, quizás incluso únicas. Pero, para expresarlo
metafóricamente: los muros entre ellas tienen que ser
sustituidos por puentes. Tales puentes tienen que ser
erigidos, sobre todo, en las cabezas, mentalidades e
imaginaciones humanas ("mirada cosmopolita"), pero
también dentro de lo nacional y lo local ("globalización

descartado por la mirada teológica a mediados del
siglo XVI, que incluso veía en ello el fin del mundo,
hoy en día la separación del Estado y la nación
resulta absolutamente impensable para los "teólogos
de lo nacional", ya que rompe con el aparentemente
constitutivo concepto fundamental de lo político: el
esquema amigo-enemigo.
Un ejemplo histórico de ello es la Unión Europea.
Aquí se consiguió, a través del arte político del
entrelazamiento, transformar a los enemigos en
vecinos. Atados el uno al otro con las "esposas doradas"
del beneficio nacional, los Estados miembros, en las
disputas, tienen siempre que cerciorarse nuevamente
de su reconocimiento reciproco e igualdad. En
este sentido, entender la Unión Europea como una
confederación de Estados cosmopolita que controle
cooperativamente la globalización económica, asi
como respete la otredad de los otros -lasco-naciones
europeas, pero también los vecinos mundiales de
Europa-, podría ser una descripción realista, en parte
también una utopía.
La teorta y el concepto de Estado cosmopolita se
demarcan de tres posiciones: de la ilusión del Estado
nacional autónomo; de la concepción neoliberal
del Estado económico mínimo y desregularizado;
asi como de las tentaciones irreales de un Estado
mundial uniforme cuya concentración de poder fuera
inquebrantable.
ITRAMSFORMEM LOS MUROS EM PUEMTESI

Séptima tesis. Esta objeción está en el aire: desde hace
mucho tiempo se trabaja con ideas como relativismo
cultural, multiculturalismo, tolerancia, internacionalismo y -hasta la náusea- con globalización y
globalidad. ¿No se está poniendo vino viejo en botellas
nuevas con el concepto "cosmopolitismo"? ¿Quizás
no se trate ni siquiera de nuevas botellas, porque el
término "cosmopolitismo" ya encontró uso desde los
estoicos en la Antigua Grecia o en Immanuel Kant,
Hannah Arendt y Karl Jaspers?
A ello respondo: mi teoría de la "mirada cosmopolita" describe otras realidades y está construida
de una manera distinta. Pues todas aquellas ideas se
fundan sobre la premisa de la diferencia, la alienación
y la extrañeza de los otros. "Multiculturalismo", por
ejemplo, quiere decir: diversos grupos étnicos viven
codo con codo dentro de un Estado. Y "tolerancia"
significa aceptación a regañadientes, la admisión

interna"), en los sistemas de normas (derechos
humanos), en las instituciones (por ejemplo la Unión
Europea) y también en la "política interna mundial",
que busca respuestas a los problemas transnacionales
(por ejemplo, en la política energética, el desarrollo
sostenible; en la lucha contra el calentamiento global;
en la guerra contra el terrorismo) ~

69

�La
un concepto sociológico desactivado.
ISRAEL BUEMROSTRO SÁMCHEZ

1
1

Aunque a estas alturas sea obvio suponer que la confianza juega un
papel protagónico en la cohesión de las sociedades occidentales, es
interesante escudriñar un poco en su importancia como concepto
sociológico. El papel de la confianza dentro de ésta disciplina es
igual de radiante que su dificultad para tomarla como un concepto
concreto o científico. Esto quizás se deba al hecho de que, en la
gran mayoría de las tradiciones de pensamiento, la confianza es un
concepto sin relevancia sociológica acotado al orden emocional
del individuo. Aunque conviene recordar que tiene enormes
implicaciones para la generación de las relaciones e intercambios
que se dan dentro de la vida en colectividad.
1

para actuar coherentemente en un entorno complejo.
Sin embargo, se debe tener presente que quien confía
se arriesga a ser defraudado; por esta razón la confianza
es una apuesta hecha en el presente hacia el futuro que
se fundamenta en el pasado. En este sentido, no es
fortuito que autores clásicos como Símmel la hayan
planteado como la hipótesis sobre la conducta futura
de otro, que ofrece seguridad suficiente para fundar en
ella una acthidad práctica (Simmel, 1986: 365). En el
campo de lo social, la confianza siempre se orienta al
futuro, a las expectativas de un individuo sobre otro o
sobre algún colectivo en específico, de ahí se deduce el
hecho de que aquel que confia, además de arriesgarse
a definir comportamientos futuros, necesita de la
historia y de la sociedad como trasfondo. La confianza

e entrada, es necesario situar a
la confianza dentro del estudio
de la complejidad de la sociedad
actual. En este sentido, Luhmann
parte del planteamiento de que
la confianza es un mecanismo de reducción de esa
complejidad, ya que permite ofrecer seguridades
presentes a planificaciones y orientaciones dirigidas
a futuro. A pesar de no ser una garantía absoluta,
amplia las posibilidades de la reducción temporal de la
complejidad (Luhmann, 1996f La confianza extiende
las posibilidades de acción del presente, orientándose
hacia un futuro que -aunque permanece incierto-se
hace más fiable. Es un mecamsmo de reducción de la
complejidad que aumenta la capacidad de la sociedad
70

Confiar en todos es insensato;
pero no confiar en nadie es neurótica torpeza.
Juvenal (Poeta satírico romano)
reduce la complejidad social en la medida que supera
la información dispomble y generaliza las expectativas
de comportamiento, al reemplazar la insuficiente
información por una seguridad internamente
garantizada (Luhmann, 1996: 18).
Es importante tener en cuenta que la confianza
es una relación social que se da dentro de un marco
de interacción compuesto tanto por la personalidad
del individuo como por el sistema social, y no puede
estar asociada por completo a uno u otro. A pesar de
que puede ser manejada como un concepto abstracto,
lo cual hace que su tratamiento en la sociología sea
algo chficil, para adentrarnos en su carácter social
es necesario explicarla como una decisión de riesgo,
que está sujeta a las expectativas subjetivas hacia los
otros. Es decir, nuestras expectativas de confianza se
basan en el hecho de saber sí otra persona es digna de
nuestra confianza para poder entablar cualquier tipo
de relación o intercambio. Siguiendo este argumento,
la confianza podria transformarse en una relación
social en el sentido de que se deriva de la pertenencia
a una red social; tomar parte en ésta permite acceder
a "recursos" en forma de obligaciones de reciprocidad
derivadas de relaciones de confianza e información

en manos de otros miembros de la red social a la que
se pertenece -por ejemplo una asociación civil(Herreros, 2002: 10). Sin embargo, es necesario dejar en
claro que la simple participación en redes sociales no
conduce automáticamente a la formación de confianza·
'
la decisión de confiar no implica necesariamente que
dicha expectativa sea recompensada en un futuro3•

'Para el autor de estas lineas. ni Marx ni Parsons, entre muchos otros
prestaron_demasiada atención a las relaciones de confianza como algo qu~
puede mc1ctir en la realidad, a fin de cuentas: ies aconsejable para aquellos
que se dedican a las ciencias sociales el empleo de términos y conceptos
sacados del campo de la ética?
2
En consonancia con la cita anterior, Luhmann se refiere a la •complejidad"
como aq~ella reali?'1d ~ial a la que las grandes teortas sociológicas,
en especial el funcionalismo, no pudieron dar una respuesta adecuada.
La complejidad social del autor supone un continuo proceso de
reestrucrur_ación de las relaciones sociales, siendo la confianza. junto con la
comuruca&lt;:16n, una de sus propuestas para intentar resolver los problemas
de las sociedades modernas. Para más información véase: Luhmann, N.
(1996). La confianza. México: Antrophos.
1
E~ e~te punto, es imponante tener en cuenta que las expectativas
sub1envas que nos hacen confiar en determinada persona o red social,
dependen del acceso y papel que se tenga en las relaciones sociales que
~ establecen entre los panicipantes. A lo anterior hay que añadirle la
unponancia de la información que se tenga sobre los individuos de la
misma red social o entorno, ya que puede ayudar a crear expectativas
favorables y con esto reducir el riesgo impl1cito que supone la confianza.

71

�decir, principios que ayudan a compartir intereses o
La confianza suele ser analizada en términos de
al menos la falta de malicia. De esta forma, el hecho de
conductas negativas, es decir, es vista casi siempre bajo
compartir circunstancias sociales en una comunidad
la luz de las consecuencias (costes) que puede traer la
sirve de base para confiar. Esta visión se apega más
decepción de las expectativas que se depositaron en
bien a los postulados éticos que poseen las relaciones
alguien (Levi, 1996: 113). Sin embargo, es justo decir que
de confianza según Fukuyama (1995), ya que se
aquel que confía es consciente del riesgo que implica ser
parte de la idea de que son las comunidades -como
defraudado4• El riesgo indica el hecho de que la persona
totalidad- las que poseen cierto tipo de valores y
que confía, es incapaz de asegurar o aceptar con certeza
de ética, de forma que ambos factores se interiorizan
que la persona u organización en la que deposita sus
en el individuo. A la luz de este planteamiento, se
expectativas las cumplirá o respetará. Aquí también
establece que una comunidad garantiza la confianza:
es importante tener en cuenta que existen factores
en ella no puede haber conflictos de intereses gracias
externos que en determinados casos sirven de guía para
a la autorregulación moral y ética que posee en virtud
asegurar lo más posible el hecho de confiar: el poder
de ser una construcción social (Habermas, 1990: 207).
coercitivo del Estado, los recursos económicos como
Lo cierto es que una de las condiciones para que la
forma de incentiYos a la cooperación o el conocimiento
confianza se promueva, es el hecho de tomar en cuenta
extraído de la observación directa, que sin embargo, no
factores corno el poder o las relaciones de intereses que
están a plena disposición de aquel que confía. Por esta
se dan dentro de la sociedad, pues dentro de ésta pueden
razón, Offe (1999) afirma que la confianza es en esencia
existir factores que no inciten al beneficio mutuo.
un riesgo, ya que el hecho de confiar se basa en una
expectativa que espera un futuro favorable, el cual no
PARTICULARIDAD VERSUS CEMERALIDAD
se puede predecir con certeza -aunque existan hechos
Más allá de la noción de riesgo corno acción inherente
o conocimientos anteriores que supongan garantías-,
al acto de confiar, se encuentra la discusión sobre el
puesto que la confianza siempre va acompañada de los
enfoque que se debe adoptar al hablar de la confianza.
costes de su incurnplimiento5•
En este sentido, es importante distinguir entre la
Cuando alguien confía, acepta un nivel de riesgo
confianza particularizada yla social o generalizada. Las
que, de verse defraudada la confianza, le traerá un daño
personas que confían solamente en ellas mismas o en
potencial, aunque de lo contrario le puede reportar
las personas que conocen, ejercen un tipo de confianza
beneficios o cooperación para lograr determinado fin.
"particularizada" (Yamigishi y Yarnigishi, 1994: 133);
Dichos beneficios pueden provenir de una persona o
en ella, las expectativas acerca del comportamiento
de un "sistema" que coordina esfuerzos para lograr un
del otro se basan en la información disponible que se
objetivo común (Warren, 1999: 24). En este sentido,
posea. De entrada, este tipo de confianza podría ser
Giddens (1990) apunta que la confianza, corno la
suficiente para los animales, ya que éstos no realizan
creencia que se tiene sobre la fiabilidad hacia una
juicios
morales, pero no así para los humanos. Este tipo
persona o una organización, también puede ayudar
de confianza podría funcionar en aquellos individuos
en la construcción de principios "abstractos", es
que rara vez establecen contactos con personas que no
son parte de su comunidad inmediata (Uslaner, 1998).
Sin embargo, vivimos en un mundo interdependiente
en el cual las personas entran en contacto con extraños
• Bajo esta perspectiva la confianza parece ser un factor meramente
y que dado el caso de confiar en ellos, asumen un
psicológico: yo confio, pero a la vez rengo el conocinúento de que mis
expectativas de confianza pueden no ser las esperadas. La no□ón de
rol importante6. Por esta razón, la acción colectiva
--

-

--

~

~

-

-

-

nesgo que encierra esta argumentación, nos conduce a esa parte de la
vida en colectividad que hace que los individuos basen su confianza ya
sea en valores individuales, culturales o morales, dependiendo del nivel de
conocinúento o perspectiva que se tiene a la hora de confiar.
1 8 vinculo entre confianza y riesgo, nos conduce a la cuestión sobre el
porqué las personas asumen la motivación de arriesgarse cuando confian
en sus relaciones personales. La respuesta parece ser el hecho de que
confiar en "demasiada poca gente" conduce a una conducta irracional de
no cooperar incluso cuando los beneficios derivados de la interacción social
sean rele\'antes o personalmente emotivos. Bajo esta perspectiva podrta
decirse que confiar es un hecho que inhibe el ostracismo individual.

En el estudio de la confianza como concepto social, es irreductible ir más
allá de nuestros parientes y amigos. Esto podrta explicar el porqué algunas
poblaciones rurales no superan su pobreza esrructural sus habitantes sólo
confían en sus propias familias. Para más información sobre este punto
\'éase: Uslaner, E. (1998). "Democracy and Social Capital" en Warren, M.
(ed.), Danocracy and Trusr. Londres: Cambridge University Press.

6

72

de utilizar el coche- en lugar de otros medios
colectivos. En este caso, los atascos y la contaminación
podrían ofrecer una base para motivar la cooperación
o el cambio hacia hábitos que ayuden a mejorar el
problema del tráfico, es decir, el uso de bicicletas o
transporte público. Sin embargo, la carencia no estriba
en los cambios de actitudes sobre la movilidad urbana,
sino en la falta de "premisas" o creencias sobre si cada
uno va a cooperar para resolver el problema. Aunque
en este caso, Gambetta concluye que la percepción
que las personas tienen sobre las conductas no
cooperativas obstruyen los cambios sociales y las
políticas públicas, es importante remarcar que dichas
conductas -las no cooperativas o antisolidariasrnás bien obstruyen las percepciones que pueda crear
la confianza corno disposición cooperativa hacia los
otros o hacia lo colectivo.
Bajo esta idea microsocial, la confianza juega
un papel muy importante en todos los aspectos
del activismo cívico y la conducta moral. Para
ejemplificarlo, basta decir que la participación
civica en las sociedades europeas y en Estados
Unidos, ya sea a través del voto electoral o de la
membresia asociativa, ha caldo estrepitosamente
en las últimas dos décadas (Uslaner, 1996; Putnarn,
1995; Woolcock, 2000). Esta caída en los indices del
compromiso cívico es la connotación más ilustre de
la problemática que afecta hoy a las democracias
occidentales. Una explicación a este fenómeno lo
puede ofrecer el rol social que juega la confianza
dentro de las asociaciones y los partidos políticos.
Para Putnam, la lógica por la cual las personas ya no
confían -es decir, el hecho de que la población ya
no realice algún servicio voluntario- en los Estados
Unidos, se debe a que la televisión "roba" el tiempo
que se debería de dedicar a actividades comunitarias.
Esta concepción -que ya ha sido ampliamente
debatida-, no tiene en cuenta que la confianza es
también el reflejo tanto de la experiencia corno de
los valores. El intercambio de experiencias sociales
cooperativas (personales o colectivas) unido a valores
morales corno el ideal de bien común, favorece un
tipo de confianza proclive al altruismo propio de las
directrices de las entidades voluntarias y del espiritu
delas organizaciones políticas (Brehm &amp;: Rahn, 1997:
1011), dicha confianza seria producto de una mezcla
entre sentimientos morales y experiencia inmediata
(Wuthnow, 1997: 48). Una confianza que presente

-bajo la forma de compromiso político o cívico- no
seria posible si tomara corno referencia la confianza
particularizada.
Por el otro lado, tenernos la confianza social o
generalizada, la cual es una especie de confianza en
desconocidos, en personas de las que no se dispone
ninguna información previa. Alguien que "posea"
confianza generalizada hará favores a desconocidos
sin esperar inmediatamente nada a cambio, con la
esperanza de que ese u otro desconocido le devolverá
el favor en el futuro (Putnam, 2002). Esto supone que
el hecho de confiar en alguien genera una obligación
de reciprocidad. La confianza social es la presunción
de que los demás actuaran de forma benévola, o que
al menos no presentan intenciones hostiles en la
interacción que se mantiene. Sin embargo, el principal
problema que presenta este tipo de confianza es
el hecho de que los incentivos para defraudar o
no cooperar son especialmente altos. La aparición
del free rider o "gorrón" es un aspecto que parece
implícito a ella. A pesar de esto, el actual interés por
la confianza (en su versión social) en el análisis de
los fenómenos sociales, se debe al hecho de que es
un factor sumamente importante en el estudio de
los diferentes ámbitos de la sociedad civil. De esta
forma, la discusión en torno a conceptos tales corno
la cohesión social, el asociacionismo o el capital social
se impregna del papel de la confianza corno elemento
que ayuda mantener el orden social (Offe, 1999).
TEORIA SOCIAL "MICRO"

Según las ideas de Claus Offe, la atracción intelectual
que ofrece el fenómeno de la confianza social, es
su aparente potencial de crear una teoría social a
nivel "micro". De esta forma, la confianza seria una
premisa cognitiva en la cual los actores (individuales o
colectivos) establecen interacciones con el resto de la
sociedad (Offe, 1999: 253), dichas premisas establecen
y revelan las preferencias e inclinaciones de los otros,
en términos de disposición a contribuir y cooperar
en detrimento de actitudes egoístas u oportunistas.
Para ilustrar este nivel "micro" de la confianza social,
podernos referirnos a un problema público en el cual
la clave es la determinación que se da a través de la
confianza para resolver problemas. Gambetta (1988)
utiliza el problema del tráfico de vehículos en las
grandes ciudades corno un ejemplo que implica el
predominio de preferencias individuales -el hecho
73

�ambas características podría promover el actiYismo
cívico y consecuentemente una comunidad próspera.
LA. COMFIAMli COMO " FACI LITADOR"

En consonancia con el argumento anterior, se
puede afirmar que al hacer uso de las redes sociales
de forma frecuente, la confianza algunas veces
aparece como una consecuencia y otras como un
"facilitador" de acciones sociales7• En este sentido,
la satisfacción vital aparece gracias a los distintos
tipos de confianza y a las redes sociales que sirven de
soporte a esa confianza. Sin embargo, para algunos
autores esta relación de causalidad es bastante dificil
de analizar cientlficamente, ya que en ella influyen:
las diferencias de personalidad, las cuales hacen
prácticamente imposible encauzar la influencia de la
confianza; la frecuencia de contactos y la satisfacción
vital dirigida hacia una misma dirección (Helliwell,
2006: 38).
la confianza social es importante para la generación
de redes sociales estables, lo que a su vez es importante
para la participación en aspectos pol1ticos o sociales.
Para ejemplificar el papel defacilitador de la confianza en
las acciones sociales, es necesario remitimos al estudio

sobre la participación pol1tica en Andalucia realizado
por Rafael Vázquez (2005), a través del cual analiza la
interacción que se da entre la confianza que se tiene
a distintas variables (partidos políticos, extraños,
etc.) yla posición personal respecto a la participación
en actos con fines públicos, del cual deduce que
la probabilidad de ser miembro de una asociación
política aumenta con la existencia de confianza social,
medida cualitativamente en términos de confianza
respecto al medio social y al plano interpersonalª. Lo
que en esencia descubre su investigación es el hecho
de que la participación ciudadana -en asociaciones
o partidos políticos- requiere de cierta dosis de
confianza entre los participantes, aunque sea una
confianza de carácter débil.
Cuando la confianza hace referencia a la solidaridad (individual o colectiva) expresa un ideal de
bien común. Sin embargo, ésta conexión no es fácil
ni mucho menos automática. La clave para entender
la confianza como facilitador social, radica en la
importancia que supone el hecho de que la confianza

Al plantear la confianza como •facilitador" de acciones sociales, se hace
referencia al hecho de que es un elemento de la sociedad que sirve para crear
relaciones cooperativas dirigidas hacia un objetivo determinado, siendo un
"puente" o "lazo de unión" para la consecución de actividades.

DOS ESTRATECIAS PARA LA. COMFIAMli

Bajo la luz de lo dicho anteriormente, se pueden
concebir dos estrategias para incrementar el nivel de
confianza de un ciudadano hacia otro en las sociedades
desarrolladas. la primera indica el hecho de que el
riesgo que ella implica puede ser aminorado por las
instituciones y las políticas públicas en términos de
imparcialidad y eficacia en sus labores. la fórrnula que
sigue esta idea es un poco el argumento republicano
de que un buen gobierno hace buenas leyes, las cuales
en definitiva favorecen una buena ciudadanía. Lo

Este proceso, el de •ser con los otros", se corresponde con esaconstrucción
de la indi,id~alidad desde la heterogeneidad que plantea Pe)Tefitte.
Aunque también es mteresante mencionar que, el hecho de confiar, nos
condu~e _ª ese punto antropológico que supone la oposición entre el
ser mdiv1dual y los codigos culturales que incitan a la responsabilidad
social. Este dilema parece expresarse muy gráficamente en las ideas de
dos grandes pensadores: el individuo con "miedo a la libertad" de Fromm
y aquel "condenado a elegir" planteado por Sartre.

9

8 autor analiza la confianza social y las preferencias a participar en
procesos asociativos en dicha comunidad autónoma a través del análisis de
la Encuesta Social Andaluza. Para un análisis más detallado véase: Vázquez
Garcla, R. (2005). "Participación pol1tica y capital social Andalucta en
España y Europa. Un estudio comparado a partir de la encuesta social
andaluza y europea (2002-2003), en Andreú Abela,J. (coord.). Desde la
esquina de Europa. Andlisis comparado dd capital social 01 Andaluáa, España y
Europa. Madrid: Biblioteca Nueva.

8

7

que el individuo deposita en las asociaciones o grupos
políticos, está vinculada al hecho de que éstos, como
organismos colectivos, le permitan establecer ese
proceso de ser con los otros (Peyrefitte, 1996: 103)9•
En este sentido, la confianza como posibilitador
de acciones y actitudes cooperativas en el marco
de la participación ciudadana permite reducir las
condiciones de incertidumbre y las diferencias entre
los distintos actores sociales.

que hace prever que dichos ciudadanos se inclinaran
a cooperar para la implementación de las políticas
públicas, en el sentido de que provienen de un gobierno
legitimo, competente y que en definitiva garantizará
los "contratos" que surgen a raíz del hecho de confiar.
La segunda estrategia no discrepa mucho de la
primera, aunque no es la misma. En los casos en los
que se observa cierta falta de confianza, no sólo son las
instituciones las que juegan ese papel de "conductor"
de la confianza, sino que las asociaciones civiles, como
organismos que ayudan a integrar al individuo al
espacio público, facilitan la aparición de la confianza.
Si bien es bastante improbable que la confianza social
se generalice por el simple hecho de participar de forma
asociativa -que es lo que establece Putnam y que no
siempre es posible-, es cierto que las asociaciones
pueden favorecer la aparición de confianza cuando
se unen con los objetivos comunes que, públicos
o no, posee el fenómeno asociativo. Para Uslaner
(1996), la conexión principal entre asociacionismo
y confianza se reduce en lo siguiente: las personas
con cualidades favorables a la confianza, encuentran
en los fines específicos de las asociaciones la manera
de "aplicar" esa confianza, ya sea para compartir
intereses personales como para alcanzar ciertos
fines públicos. En este caso, es importante decir que
cuando la confianza confluye con intereses sociales,
es decir, cuando supera la complejidad que supone
el entendimiento de los intereses personales para
volverlos comunes, plantea la adhesión a determinada

La confianza surge cuando una expectativa se convierte en
decisión; de lo contrario lo único que hay es esperanza

�emotivos ni ataduras con nada ni nadie, victima de una
forma asociativa que en definitiva fortalece la
desintegración social que cada día avanza más y que se
solidaridad dentro del tejido social1º.
nos presenta de forma cruda, real e incontrolable. Si,
Como fenómeno de reciprocidad social, el estudio
tal vez por este motivo necesitamos confiar~
de la confianza debe tener en cuenta las normas
sociales (motivadas por intereses racionales y otras
----por valores cooperativos), las cuales tienen el papel de
prescribir que nuestras expectativas serán respetadas.
Bibliografía
Dado que es un fenómeno que se basa en intercambios
Adorno, T. (1999). Introducción ala sociología Barcelona: Gedisa.
de reciprocidad, la confianza se puede incluir como
Andréu Abela.j. (coord) (2005). Dcsdc la'51{Uina dcEuropa.Arullisiscom¡,arado
dd capital social en Andalucía, España y Europa. Madrid: Biblioteca
parte de esa noción de comunidad chica que menciona
Nueva.
Putnam, en el sentido de ser un organismo politico
Bartheltmy, M. (2000). Asociaciones. iUna nueva aa de la participación de la
participación? Valencia: Tirant Lo Blanch.
formada por ciudadanos participativos y preocupados
Brehm. J. &amp; Rahn, W, (1997). "Individual level evidence far causes and
por el espacio público. Sin embargo, el papel de la
consequences of social capital", en Amaican Journal ofPolitícal Sciau:c,
confianza es traspasar esa comunidad putnamiana
vol. 41 (999-1023).
Fukuyama, F. (1999) Social Capital and Civil Socicty. New York: lMF.
para situarse dentro de uniones más significativas: la
Fukuyama, F. (1999). La confianza. Madrid: Ediciones B.
Gambetta, O. (ed.) (1988): Trust: Making and brcaking coopcrative rclations.
intensidad de la interacciones informales, los vínculos
Oxford: Basil Blackwell.
personales de amistad y vecindad y la participación en
Giddens, A. (1990). The conscquenccs of modcrnity. Stanford: Stanford
actividades comunitarias (Luque, 2002).
University Press.
Ginner, S. (1987). Ensayos civiles. Barcelona: Nexos.
La confianza surge cuando una expectativa se
Habermas.j. (1990) Moral conscio!ISll(SSandcommunícativcaction. Cambridge:
convierte en decisión; de lo contrario lo único que
MITPress.
Helliwcll,J. (2006). "Well-being, social capital and public palicy: what's
hay es esperanza. La incertidumbre, como variable
new?", en The cconomic journal 116. Oxford: Royal economic society
constante que determina la opción de confiar o no, nos
Herreros Vázquez, F. (2002). iPor qut confiar?; el problema de la creación de
capital social. Tesis doctoral inédita de la Universidad Complutense
lleva a plantear la confianza como algo que siempre
de Madrid.
parte de la evidencia disponible; es una combinación
Levi, M. (1996). "Capital social y asocial: ensayo critico sobre Making
Dcmocracy Work, de Robert Putnam", en Zona Abima, 2001; n. 94195.
de conocimiento e ignorancia (Simmel, 2002). El que
\ladrid. (105-119).
confía siempre tendrá alguna razón para explicar su
Luhmann, N. (1996) La confianza. México: Antrophos.
Luque Pulgar, E. (2002) Del capital social ala política. Las capacidades públicas
comportamiento, el problema radica en justificarlo
como articuladoras de las comunidades democráticas. Tesis doctoral inédita
socialmente. Al ser la confianza una actitud que se basa
de la Universidad Complutense de Madrid.
en influencias y percepciones, es necesario decir que
Offe, C. (1999). "How can we trust our fellow citizensl", en Warren, M.
(ed.). Dcmocracy and trust. Londres: Cambridge University Press.
ésta tarnqién debe aprenderse, como cualquier otro
Peyrcfitte, A. (1996). La 50Ciedad de la confianza Santiago de Chile: Andrés
valor social. La familia, el medio social, las asociaciones
Bello.
Putnam, R. D. (1993). \fakingDcmocracyWork:Ci\ic Traditions inModcrn Italy.
civiles y las instituciones sin·en a este propósito. El
Princenton: Princenton University Press.
principal problema de la confianza que emerge de
Putnam, R. D. (2002). Solo en la bolcra:colapso y resurgimiento de la comunidad
norteamaicana Barcelona Circulo de lectores-Galaxia Gutenberg.
la interacción personal es la estrechez de su ámbito
Simmel, G. (1986) ."El secreto)' la sociedad secreta", en Sociología. Estudios
de acción. Se puede confiar en familiares o amigos
sobre las formas de socialización, vol. l. Alianza. Madrid.
Uslaner E (1996). ·Social Capital, Tele\ision, and the \lean \\'orld:
para alcanzar determinados objeth·os, sin embargo,
A discourse on Chickens and Eggs", en College Park Manuscript l.
en el plano social, la movilidad para la cooperación
Unimsity of Maryland
Uslancr, E. (1998). "Democracy and Social Capital", en Warren, \t. (cd).
entre extraños requiere de supuestos que traspasen
Dcmoaacy and trust. Londres: Cambridge University Prcss. Londres.
la solidaridad familiar. Sin embargo, para cl que ha
Vázquez Garcla, R. (2005) "Participación polltica y capital social.
Andalucia en España y Europa. Un estudio comparado a partir de la
escrito estas líneas, el mayor mérito del acto de confiar
encuesta social andaluza y europea (2002 2003)", en Andrtu Abela.
quizás consiste en evitar la plena propagación de ese
J. (coord.). Desde la esquina de Europa. Análisis comparado del capital social
tipo de ciudadano al estilo de El extranjero de Camus, es
en Andalucía, España y Europa. \ladrid: Biblioteca Nueva.
Warren, \1. (ed.) (1999). Democracy and trust. Londres: Cambridge
decir, ese ser humano alienado, desconectado, sin lazos
-

J

-

-

-

University Prcss.
\Voolcock, M (2000). Social Capital: lmplications for Dcvclopment Thcory,
Rcscarch and Policy. Washington: The World Bank.
\Vuthnow, R. (1997). "The role of trust in chic renewal", en National
Commission on Civic Rcnewal, Working Paper l.
Yamagíshi, T. &amp;: Yamagishi, M. (1994). "Trust and commionent in the
United States and Japan", en Motivation and Emotion 18. (129·166).

Quizás por esto no es fonuito que el American Hentagc Dictionary
defina la solidaridad como la "unidad de intereses, propósitos o empatlas
entre los miembros de un grupo".

10

76

�BIBLIOCLIPS
CONTINÚA PRODUCIENDO

RODRICO FRESÁM

UMASIMPOSTERCA.BLES

Unadelasfrasesmásfelices-ytristesycerteras-deWilliamBurroughs
es: "Se le dice a algo experimental cuando el experimento salió mal".

CA.MAS DE SENTARSE A CREAR
COMO SI ENVIARA SOBRE TU
CEREBRO TODA UMA JUMCLA

onald Barthelme
soportó con re,
signada entereza
que se lo calili
cara como expe
rimental hasta su prematura
muerte en 1989 a los cincuenta y
ocho años de edad. Tampoco le
gustaba eso de ),osmoderno" pero
-en una entrevista- reconocía

como John Cheever, Ann Beattie
y John Updike luego de afirmar
que lo suyo era, sí, "el fragmento
como único formato confiable" y
"el no saber" a dónde se llegaría
cuando se empezaba a escribir
siempre amparado por lo que él
consideraba la herramienta más
genial jamás desarrollada por el
hombre: el rubber cement.

Y cuesta -y fascina- pensar
que alguna vez, desde mediados
de los sesenta hasta bien entrados
los setenta, Barthelme no sólo fue
cabeza de canon sino también
colaborador estrella de The New
Yorker publicando alli sketches
y relatos poco ortodoxos que no
parecian corresponderse con el
frente y perfil de la hasta entonces

ESTAR DE VUELTA
que "es menos feo y más descriptivo
que 'metaficción' o 'super,fi.cción',
supongo".
Aquí y ahora, con la perspectiva
de los años, poco y nada cuesta
calificar al perverso y polimorfo
Barthelme (hasta su apellido
podría soportar la hipótesis
de varios orígenes diferentes y
atención a su efecto en tándem,
tan barthelmeano, junto al infantil
y plumífero Donald como nombre
de pila) como un clásico diferente.
Un "absurdista" que-como Kurt
Vonnegut y Richard Brautiganhacía realismo desde coordenadas
alternativas pero tan precisas
como las de cualquier otro. De ahí
que Barthelme -quien se sentía
"encandilado por Beckett igual que
Beckett se sentía encandilado por
Joyce"- no vacilara en también
declarar su admiración por colegas

78

DE AMI MALES, DE TODAS LAS
ESPECIES Y COLORES, CRITAMDO Y
DEFECANDO Y FORMICAMDO

tan narrativamente conservadora
publicación. Los historiadores
aseguran que el reinado popular
de Barthelme (y de los caballeros
de su irregular mesa redonda
Robert Coover, John Barth y
William Gaddis y William Gass,
entre otros, quienes depuesto su
monarca se vieron obligados a
marchar al exilio académico; de
todos esos apenas la publicación
de una nueva novela de Thomas
Pynchon continúa hoy siendo
considerada un acontecimiento
literario) aconteció con la llegada
del campesino Raymond Carver
y sus escuderos del minirnalismo.
Puede ser, pero es una versión
demasiado fácil. En cualquier caso,
con el advenimiento de la siguiente
dinastía -compuesta por Dave
Eggers, George Saunders, Donald
Antrim, Rick Moody, Aimee
Bender, David Foster Wallace,
el Douglas Coupland de La vida
después de Dios, Shelley J ackson, el
gran Ben Marcus y las canciones
de They Might Be Giants, por
citar solo a algunos- ha quedado
demostrado que todavía arden los
fuegos del Camelot de Donald I (y

tal vez no sea casual que The King,
novela póstuma de Barthelme de
1990, reimaginara el mito arturiano
en las trincheras de la Segunda
Guerra Mundial).
Ahora, este Flying to America:
45 More Stories cierra el proyecto
totalizador del abnegado súbdito
Kim Herzinger quien ya habla
recopilado The Teachings of Don B:
Satires, Parodies, Fables, Illustrated
StoriesandPlays (1992) yNot,Knowing:
The Essays and Interviews (1997)
-ambos a reeditarse a principios
del 2008-complementando las
antologias Sixty Stories (1982)
y Forty Stories (1987), incluidas
en el 2003 en la consagratoria
colección Penguin Classics con
respectivos prólogos del realista
David Gates y el ya mencionado
irrealista Dave Eggers unidos aquí
por el incondicional humor de
un talento tan irrepetible como
el de lawrence Sterne o Herman
Melville.
Un gran deformadorque-ade,
más de divertirse escribiendodivertía mucho a quien lo leia y,
como bienafirmaEggers, "continúa
produciendo unas impostergables
79

ganas de sentarse a crear como
si enviara sobre tu cerebro toda
una jungla de animales, de todas
las especies y colores, gritando y
defecando y fornicando".
Dicho esto -considerados
sus efectos- cabe pensar qué
tipo de criatura era Barthelme.
Se lo suele a arrimar a Kafka (ahí
está su cumbre novelística titu,
lada The Dead Father, de 1975, y
a la que podria calificarse como
kafkiana pero el la Barthelme), a
Borges (con sus juegos literarios
y su manía referencial cut &amp; paste
como forma de apropiación) y a
los parodistas como S. J. Perelman
(imposible no mencionar su
burla al primer Bret Easton
Ellis, titulada "More Zero" y
arrancando con un "Me estoy
haciendo una raya de cocaína en
el espejo retrovisor del BMW
mientras Ashley conduce y no
es fácil"). Pero no, en serio,
Barthelme parece empezar y
terminar en si mismo sin que
esto signifique renunciar a su alto
poder radiactivo. Alguien que,
cuando una vez le reprocharon su
falta de orden narrativo, escribió:

�A LA LET RA
HACERSEELBARTHELME
ES MUCHO MÁS DIFÍCIL
PORQUE HAY QUE ESCRIBIR
DESDE EL EXTREMO MÁS LEJANO
E INALCANZABLE DE LACORDURA
ABSOLUTA, BAJO EL CONTROL TOTAL
DE LO IMPREDECIBLE. DE AHÍ QUE
BARTHELME HAY A UNO SOLO

"Pidieron más estructura asi que
fuimos al galpón del fondo y
sacarnos un enorme cuadrúpedo
peludo y lo dejarnos sujeto en
la puerta a fuerza de clavos de
ferrocarril y golpes de martillo".
Yalli está todavía.
Flying to America: 45 More
Stories (con 30 de los cuentos que
Barthelme no consideró dignos
de su Top 60 o de su Top 40 pero
que, igualmente, son muy buenos,
más 12 jamás reunidos en forma
de libro y tres inéditos) completa
el círculo y concluye el largo
\iaje de piezas breves. Y permite
asomarse (no es fácil hacerlo en
nuestro idioma, los libros que
en su momento editó Anagrama
hoy son inhallables y la valiente
edición en el 2004 de 40 relatos
que hizo Reverso fue recibida sin
bombos ni platillos; lo que hace
pensar que no tiene demasiado
sentido esperar la llegada de los 60
relatos) a una inteligencia diferente
haciendo lo que Barthelrne hízo
corno ninguno. El raro placer de
un vanguardista que -como los
verdaderos innovadores- parece
sonreír en la retaguardia mientras
los demás salen al encuentro

del fuego amigo y poco amigo
enarbolando las banderas de la más
legal de las transgresiones. Porque
pocas cosas hay menos repulsivas
que andar haciéndose el loco.
Hacerse el Barthelme, en cambio,
es mucho más difícil porque hay
que escribir desde el extremo
más lejano e inalcanzable de la
cordura absoluta, bajo el control
total de lo impredecible. De ahí
que Barthelme haya uno solo.
A principios del 2007, la pato
lógicamente cool revista libro
McSweency's le dedicaba todo un
número -im·ocando uno de sus
títulos más famosos- con un
Come back, Donald Barthelme.
Deseo concedido: Barhelme
está de vuelta. Siempre lo estuvo.
Aquí se incluye "Pages from
the Annual Report", lo primero
que publicó bajo el seudónimo de
David Reiner en 1989, y "Tickets",
lo último que publicó en vida en
The Ncw Yorker.
Aquí -en "Florence Green is
81", el relato que abría el primero
de los libros del autor- se nos
confía que "Oh, no hay nada mejor
que la conversación inteligente,
con la excepción de revolcarse en

80

la cama con una chica desnuda o la
tipografía Egmont Light Italic".
Aqui -en el inconcluso "Pan~
demoniurn", cuento en el que
Barthelrne trabajaba justo antes
de morir- dos voces completan lo
que quiere decir la otra sin llegar a
ninguna parte.
Aquí, para el connoiseur, se asiste
al revelador modo en que Barthelme
canibalizaba sus propios textos
y la manera magistral en que
utilizaba la primera persona del
plural como artefacto narrath·o.
Aquí está, otra vez, la obra de
aquel que-cuando le preguntaron
por qué escribía así- respondió:
"Escribo así porque Samuel
Beckett ya estaba escribiendo
como él escribe cuando yo empecé
a escribir".
Aquí está el que dictaminó que
"El objetivo de toda literatura es
la creación de un extraño objeto
cubierto con piel que te rompa el
corazón".
Algunos descorazonados dirán
que Flying to America: 45 \forc Storics
se trata de aquello que queda al
fondo del barril.
De acuerdo: pero es un barril
sin fondo~

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BÁRBARA JACOBS En vista de que colaboro por primera vez en la

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sexagenaria armas y letras debería empezar por presentarme, pero antes
quisiera decir unas palabras sobre el origen del nombre que di a mi columna.

::1

1

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•••
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e

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ci

..oz
z
o

..
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••

A

la pregunta que me hice
de qué podia ofrecer al
lector a través de ella,
pensé en el menú deun restaurante,
que aparte de las sugerencias del
dia o combinaciones especificas
de una comida completa, ofrece
platillos sueltos con los que el
comensal conforma su propio
alimento. Este plan menos rígido
que el otro y más afín a un antojo
del momento suele llamarse "A la
carta", y de cualquier forma es del
que desprendí mi título. Lo que
ofrezco en u Ala letra" es por lo tanto

eso, ternas sueltos, una especie
de conversación miscelánea, de
picoteo, sin otra programación o
intención que la de comunicarme
mediante la palabra escrita, lo que
hago además con mucho gusto
y con entera libertad. Y si dije
que lo que pretendo es conversar
es porque lo que procuraré será
dialogar con el lector o tornar
en cuenta y adelantarme a sus
posibles intereses e inquietudes,
con la seguridad de que lo que en
ningún momento pienso hacer es
monologar ni hablar en el vacío .

Ahoraquedefiníami título sonreí
al advertir que deducirlo no fue tan
gratuito como podría parecer. Por
escalofriante que resulte, debo
admitir que, al estar entrando en
territorio regiomontano con mi voz
defuereña, por vasos comunicantes
cosmológicos o por simple maña
pero inadvertidamente, me prendí
del brazo nada menos que del mejor
guia posible, me refiero a Alfonso
Reyes, quien, aparte de ser de
Monterrey, fue un gran gourmet al
que, para colmo de coincidencias
oportunas, en mi adolescencia

�de una exposición de Vicente Rojo
invitación, de modo que me perdí
conocí a través de un cuento suyo
en la Universidad Autónoma de
del reencuentro con la capital de
titulado "La cena".
Nuevo León, casa asimismo y
Nuevo León con tal de no padecer
Y hay otra defensa del nombre
precisamente de armas y letras.
los efectos de mi timidez.
de mi columna, tan indeliberada
Sin embargo, en ninguno de
Al respecto, hay que concederme
como el paquete de asociaciones
estos
dos regresos a Monterrey
queenaquellosañoselfeminismono
que para mi lo conectan con Alfonso
probé el cabrito y, aunque regresé
se había afianzado en México como
Reyes. Me refiero al hecho de que
al D. F. con bolsas de ..glorias"
para haber servido de estructura
conocemos el mundo a través de
de regalo de viaje, tampoco las
social o simple apoyo a la joven que
la boca, y no únicamente con el
probé, abstinencias debidas a una
yo era entonces, de por sí excesiva
alimento sino con el sentido del
extremada rigidez en la dieta que
y, do admitiré?, quizás incluso
gusto en general y lo que fuera
pase lo que pase algún día voy a
agradecidamente atada alos tirantes
que este paladeo despertara en
romper. ¿Cómo decir que colaboro
del delantal del conservadurismo
nosotros. ¿Q cuando tú viste el
en armas y letras si no conozco el
que todavía imperaba en nuestro
mar por primera vez no mojaste
cabrito ni las "glorias"? Casi no me
país en general, y en particular
los dedos en sus aguas y te los
puedo adornar con leer a Alfonso
en mi familia materna, de origen
llevaste a los labios? Cuando yo vi
Reyes sin haber paladeado los
libanés, y aun en mi medio social,
la nieve por primera vez me llevé un
platos y dulces característicos de
en el que comoquiera que fuera no
bocado blanco, frío y esponjoso a la
su estado natal, si se me perdona
juzgaban con buenos ojos, o a mi así
lengua. En todo caso, a su modo este
clasificar las ..glorias" corno un
me lo parecía, que una mujer casada,
instinto asimismo explicaría que al
simple dulce característico.
por muy escritora que fuera, viajara
nacer al mundo de armas y letras yo
Además, a pesar de dos visitas
sola a enfrentar ..compromisos
probara conocerlo por el medio oral
recientes no conservo el recuerdo
adquiridos por su profesión".
de la palabra.
visual del Cerro de La Silla, omisión
Bueno, es que tampoco se había
Yie gustaría dejar registrado que,
ésta de mi memoria que iguahnente
afianzado en México la idea de las
a diferencia de mi trato con armas y
me ruboriza y que debería corregir.
;v1ujeres Escritoras como toda una
letras que es nuevo, mi relación con
Pero esta primera entrega de
fuerza, mina mercantil o no, por
Monterrey es vieja y significativa,
mi columna parece más bien la
más lujosamente que desde el siglo
si bien nada frecuente ni familiar.
justificación de un viaje reparador
XVII encabezara la lista una Sor
De niña atravesé la ciudad en
a Monterrey que el artículo
Juana Inés de la Cruz.
incontables ocasiones, pues con
periodístico cultural que se esperaría
Por una razón u otra, pues
mis padres, hermana y hermanos,
que fuera. De manera que mejor
hubo por lo menos una invitación
viajábamos en coche del D. F. hacia
paso a presentarme, que es lo que
más que tampoco atendí (¿puede
el este de los Estados Unidos por
me proponía hacer en un principio,
haberse tratado de un encuentro de
lo menos cada verano, a visitar
como buena mujer formal.
escritores auspiciado por la Cátedra
a la parte paterna de mi familia,
Decía, soy una escritora mexi;
Alfonso Reyes? No recuerdo bien),
igualmente de emigrantes pero
cana de sesenta años de edad. He
no regresé a Monterrey hasta
asentada en aquel país. Sin embargo,
publicado una decena de libros, de
2005 cuando, ya viuda de Augusto
de estos hechos no conservo ningún
narrativa y de ensayo personal, y
Monterroso y vuelta a casar, de
recuerdo consciente, y no fue hasta
estoy empezando el decimoquinto
nuevo fui invitada y cuando, aun;
1987, hace veinte años, cuando,
año de colaboradora quincenal en
que me pesara, el estigma de ..los
a raíz de la publicación de un
las
páginas de cultura del diario
compromisos adquiridos por mi
libro mio que obtuvo en México
La Jornada. Por estos días, cuando
profesión" me impidió rechazar la
el Premio Xavier Villaurrutia, el
entrego al editor un ensayo nada
irn'Ítación yfallar tanto al feminismo
señor Castillo me invitó a ,iajar a
académico sobre la risa, espero la
como a mis propios intentos de
Monterrey por tren para presentar
salida
de mi libro número once,
desprendimiento de los desgastados
en su librería mi novela ganadora.
mi segundo volumen de cuentos,
aunque protectores tirantes del
Pero fue menor mi sorpresa de ser
titulado Vidas en vilo ~
delantal. Yvolví en 2006, en ocasión
invitada que mi terror a aceptar la
82

LETRAS Al MARGEN

EN BUSCA DE
NOSOTROS MISMOS
EDUA.R

o AMTO

PA.

Según ciertos

sondeos, las mesas de novedades en las librerías

y las cifras mencionadas por algunos editores, en
México el único género literario que realmente
resulta rentable es la novela histórica. La historia
transfarmada en fábula, o viceversa. La realidad
pretérita entretejida con la imaginación. No
importa si el asunto se remonta al devenir del
país, a la Segunda Guerra Mundial, a la vida
de un héroe del pasado o al antiguo Egipto, los
contados lectores mexicanos nos lanzamos sobre
este tipo de libros con un ansia de conocimiento
digna de envidia que, al hacer a un lado el goce
que deberíamos hallar en los aspectos meramente
literarios (metáforas, figuras poéticas, ritmos,
melodías, búsqueda y hallazgo de estructuras
1

u

originales, puesta en escena de nuevas realidades,

'1

en fin, experimentación artística), pone en relieve

:

la lectura es una actividad utilitaria más que

•a

recreativa, y el libro, por lo tanto, una herramienta

lC

'3

•1

§

~

'~

•~

o
ou

1

que en nuestro país, como en muchos otros,

más que un objeto lúdico. O, dicho con otras
palabras, que leemos para aprender -para
"aprender disfrutando"-, no sólo para disfrutar.
83

�ero, tqué encon,
tramos los lectores
en la novela histórica
que no podemos en,
contrar en otros ti,
pos de narraciones? tPor qué son
tan populares estos relatos?
Enprímerlugar,semeocurre,nos

ganando la guerra hasta que
se topó en Stalingrado con un
muro imposible de trasponer, y
que de ahí en adelante todo fue
cuesta abajo para los alemanes.
O que Napoleón también per,
dió lo invicto en Rusia y de
ahí no paró sino hasta Santa

doloroso parto que generó lo que
hoy es México. Sin embargo, más
allá de los grandes esquemas -el
mestizaje, el saqueo durante la
Colonia, las invasiones sufridas
durante el siglo XIX-los detalles
de la evolución del país se nos
llegan a perder al grado de que
necesitamos que quien los conozca
nos explique de manera sencilla
por qué somos lo que hoy somos.
Es decir, sabemos que México
es una nación del antes llamado
Tercer Mundo -lo que de unos
años para acá se dice "países
en vías de desarrollo"-, que la
corrupción siempre ha sido una
de nuestras señas de identidad
en el extranjero, a lo que ahora
se suma la violencia generada
por el narcotráfico; sabemos
también -lo mencionamos día
a día en charlas de café o de

tiempo para ponerse a investigar.
Por otra parte, las biografías y los
libros de historia,historia resultan
tan áridos, tan aburridos, siempre
llenosdecífrasyreflexionesqueno
le interesan a nadie. Mejor esperar
a que algún buen ("entretenido")
novelista aborde el tema, pues

SOMOS HIJOS -TODOS LO SABEMOS DE SOBRA- DE
UN ENCUENTRO VIOLENTÍSIMO ENTRE DOS MUNDOS
DISTINTOS, OPUESTOS, QUE AL CHOCAR ENTRE SÍ
PROVOCARON UNA SUERTE DE DOLOROSO PARTO QUE
CENERÓ LO QUE HOY ES MÉXICO

fe

acercamos a las novelas históricas
porque estamos seguros de que al
abrir sus páginas plantaremos los
pies sobre un terreno que no nos
será del todo desconocido. Ya sea a
través de la escuela, de la televisión
o del cine, o de las conversaciones
con nuestros mayores, todos sabe,
mos algo, aunque sea un poco,
de Napoleón, de los nazis, de los
faraones, de Miguel Hidalgo o de
Porfirio Díaz. Así, al internarnos
en la lectura en busca de datos, de
información, no nos perderemos
ni siquiera si el escritor utiliza
estructuras de ésas "que a veces
sólo sirven para confundir a los
lectores o para presumir sus conocí,
mientas sobre técnicas literarias
contemporáneas". Aunque el
novelista juegue con los tiempos, el
recuerdo de las lecciones recibidas
en el aula escolar se activa para
ponernos en guardia, avisándonos
que, por ejemplo, Hitler comenzó

Elena. Las coordenadas de la
historia son inamovibles, como
los clichés cinematográficos
que, en el momento de mayor
incertidumbre, suelen rescatarnos
anunciándonos que algo decisivo
está por ocurrir y que, por lo
tanto, debemos mirar la pantalla
con más atención.
Otro motivo de nuestra
afición por la novela histórica
es la certeza de ciertas carencias
culturales que redundan en una
ligera sensación de culpa. Cuando
oímos a la gente hablar de ciertos
temas -que no dominamos- ,
una íntima sensación de culpa
nos anuncia que "tal vez debert,
amos saber más". Quizá no
aprendimos lo suficiente en el
aula, no contamos con maestros
que nos motivaran a hacerlo o
nos distrajimos cuando la clase se
trató de ellos. Yestamos en deuda
con el asunto. Pero quién tiene

84

en un país con una industria
cinematográfica tan pobre es
imposible que filmen una película
sobre, digamos, la ruta épica de
Hernán Cortés que culminó con
la conquista de Tenochtitlan, o la
resistencia heroica de las masas
capitalinas contra los invasores
norteamericanos en 1847. Además,
como en México tenemos una fe
casi ciega en nuestros intelectuales
y escritores, les entregamos con
nuestra lectura toda nuestra
confianza, sin poner en duda
nunca lo que nos saben contar a
través de personajes tan atractivos,
tan patriotas, tan de una pieza.
Una razón más para sumergirnos en este tipo de literatura:
nuestros conflictos de identidad.
Somos hijos -todos lo sabemos
de sobra- de un encuentro
violentísimo entre dos mundos
distintos, opuestos, que al chocar
entre sí provocaron una suerte de

empezó todo? Debe haber algún
momento en que lo que un día
estuvo bien comenzó a andar mal.
¿Cuándo ocurrió? me quién fue
verdaderamente la culpa? Para
tratar de encontrar respuesta a
estas interrogantes, nada mejor
que acudir a los novelistas históricos, que siempre sabrán
volver a retratar a Santa Anna o
a Victoriano Huerta con todas
las características tragicómicas
necesarias para aplacar nuestras
conciencias ("ellos son los malos;
si no hubieran aparecido en la
historia, todo estaría bien"), o
que nos volverán a contar con
lujo de detalles cómo fuimos
víctimas de las potencias
extranjeras por culpa de unos
cuantos vendepatrías que vinieron
a echar por tierra el paraíso que la
providencia nos había destinado.

estética o con el lenguaje en sí.
Alimentar un nacionalismo cada
vez más a la baja. Reafirmar ciertas
convicciones o preconcepciones
políticas. Entender mejor los
sitios que hemos decidido visitar
durante nuestras vacaciones.
Acumular datos para no perder
de nuevo en el Maratón. Saber
por qué se llaman así las calles
de ciertas colonias, o por qué
llevan ese nombre ciertos pueblos
o ciudades. Sentir un poco de
entusiasmo. Ilustrar un optimismo
apenas existente. Intensificar
nuestra autocompasión como país.
Para eso sirven la mayor parte
de las veces. Y, no obstante
'
existen algunas que además de
cumplir sus diversas funciones
utilitarias, psicológicas y de aprendizaje, llegan a enseñarnos
mucho acerca de nosotros mismos

J

11

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1

¡
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cantina- que el mexicano es
un ente flojo, incapacitado para
el triunfo, que no es capaz de
trabajar en equipo y otras linduras
por el estilo; hemos repetido
hasta la saciedad que nuestro
territorio es privilegiado, rico,
pero que quienes nos gobiernan
llevan siglos expoliándolo hasta
dejarnos en la miseria. Pero, ¿cómo

Hay otros motivos que hacen
de la novela histórica la reina de
las librerías en México, sólo un
poco por debajo de los libros de
autoayuda y ciertos manuales
para "vivir mejor" (delos que, en el
fondo, no son tan distintas), pero
casi todos los que puedo imaginar
responden a necesidades prácticas
que nada tienen que ver con la

85

como seres humanos (y no sólo
como habitantes de un país o
una cultura) y a maravillarnos
con la forma en que el escritor ha
distribuido su materia. Son pocas,
pero vale la pena dar con ellas. Y
acaso no sea necesario buscarlas:
entre lectura y lectura, el día
menos pensado nos topamos con
una de ellas ~

�t
.:;•

V

- ......- -

••··"·

..-

es un poderoso árbol de hondas raíces*
FERMAMDO B011ERO

�Todas sabemos que nuestro tiempo ha sido testigo de los mayores
adelantos en los campos de las comunicaciones y de la tecnología
en toda la historia. Sin duda, los descubrimientos científicos
que conocemos a diario han contribuido a mejorar la calidad de
vida de la humanidad, pues han reducido las distancias de los
pueblos; han tendido nuevos puentes de comunicación alrededor
del planeta; han logrado avances admirables en los terrenos
de la medicina, la astronomía y las matemáticas; y nos han
deslumbrado una y otra vez con sus inventos formidables.
Sin embargo, en el mundo del arte -por desgracia- ha
sucedido todo lo contrario durante este mismo periodo. Al
examinar el pasado y al fijar la mirada en las postrimerías de
cada siglo, anteriores al siglo XX, podemos comprobar que
aquéllos fueron momentos de asombrosa energía artística, de
una insaciable búsqueda estética y de una creatividad audaz y
renovadora. Sin ir más lejos, al concluir el siglo XIX el mundo
se enriqueció con las obras de un maestro como Cézanne, así
como de todos los grandes pintores del impresionismo, Monet,
Manet, Renoir, Van Gogh. En cambio, al finalizar el siglo XX
presenciamos un paisaje triste y desolador en las artes plásticas,
y estos primeros años del nuevo milenio lamentablemente
parecen anunciar la continuidad de esa dramática situación.
Las imágenes de este articulo forman parte de la exposición •Abu Ghraib" de Fernando Botero, que se presenta en el Centro de las Attes de enero 31 a
marzo 23 de 2008. Cortesia: Centro de las Attes de Nuevo León.

89

�n efecto, hoy la pintura y la
escultura atraviesan por una
de las peores crisis de toda
su historia: la desintegración
del arte mundial debido a un
exceso de intelectualismo y
una verdadera confusión
conceptual, ha producido la
época más pobre y estéril, artisticarnente hablando,
que se recuerde. 8 gran arte del pasado habia sido
profundamente sensual, estructurado sobre grandes
ideas e importantes reflexiones -corno esa pena
natural-; pero ante todo era sensual, y su función
principal era despertar el placer de los espectadores,
es decir, buscaba generar un deleite estético y visual.
En cambio hoy parecería que la sensualidad y el placer
estuvieran mal vistos y hasta prohibidos en el arte
moderno. Adicionalmente hemos comprobado un
fenómeno más alarmante todavía: un alejamiento de
la pintura y de la escultura, pues la técnica y la esencia
de estas manifestaciones artisticas se están perdiendo,
y se han reemplazado por otras formas de expresión
más efímeras y pasajeras. Hay quienes aseguran, por
ejemplo, que la pintura como tal se acabó; que el noble
arte de los pinceles ya no tiene espacio ni sentido; y
que son los videos, los montajes y las instalaciones las
formas predilectas de la modernidad. Más aún, gran
parte del arte europeo y americano del momento ha
evolucionado hacia representaciones de tipo teatral,
como por ejemplo el performance y el happening, un
arte que, en resumidas cuentas, tiene poco que ver con
la pintura y la escultura como las hemos conocido
durante tantos siglos. Obviamente sólo el tiempo dirá
cuál es el auténtico valor de estas formas de expresión
artística, pero sospecho que será breve y fugaz, pues
la pintura será siempre, tal corno la definió Poussin en
el siglo XVII: ~una expresión sobre una superficie
plana con formas y colores para dar placer~. En verdad
no creo que exista una descripción más afortunada y
precisa que ésta. Por otro lado, es deplorable que
nuestros países de América Latina también estén
participando en esta desintegración de la estética
moderna, que a pesar del creciente número de artistas

·~- de la E. E,te discur5o se pronunció con motirn de la entrega del
Doctorado Honoris Causa al artista Femando Botero, el 31 de enero de
2008, durante la Sesión Solemne del H Consejo Universitario.

nue,·os y la abundancia de galerías, de museos y de
grandes coleccionistas, continúa una especie de
colonización cultural que ha dominado a la mayor
parte de los pintores y escultores del continente.
Nuestras manifestaciones arósticas han evolucionado
progresivamente hacia un lenguaje poco auténtico y
autóctono, de corte internacional, siguiendo de cerca
las diferentes tendencias que han sufrido en Estados
Unidos y en Europa. Ese arte internacional que hoy se
practica en todas partes tiene más que ver con la moda
y el momento que con la expresión profunda del
temperamento de una tierra, y eso nos demuestra que
en ese sentido la globalización no garantiza buenos
resultados. 8 internacionalismo en el arte no significa
necesariamente universalidad, pues esto sólo se puede
lograr o se puede dar cuando nace de una tierra precisa
y cuando muestra claramente sus raices más profundas;
y es únicamente de esa manera, hundiendo las manos
en su pequeña parcela de tierra natal, que un artista
alcanza de verdad la universalidad. Por esa razón, los
pocos pintores de nuestro continente que sí han
obtenido un reconocimiento y una importancia
mundial, son aquellos que se han apropiado de los
temas, de las obras y de los colores particulares de
América Latina. Ypienso que es el valiente ejemplo de
México, con sus famosos rnuralistas Diego Rivera y
José Clemente Orozco, y pintores tales corno Rufino
Tarnayo y Frida Kahlo. En ningún momento estos
artistas renunciaron a sus imágenes, ni le dieron la
espalda a su pueblo ni a su pasado; al contrario, los
grandes rnuralistas de este país se inspiraron en la
realidad mexicana para crear un arte que se terminó
por reconocer, apreciar y aplaudir en el resto del
mundo. Entonces, ¿cuál es la salida al panorama actual
de aridez y pobreza artística? No vacilo en responder:
el retorno a nuestras raíces, si se quiere considerar al
arte como un poderoso árbol de hondas raíces.
También es cierto que eso no basta para producir una
obra de arte que perdure en el tiempo -porque no
solo la realidad exterior es la que nutre al artista-,
sino también las antiguas tradiciones de nuestros
pueblos, como por ejemplo el arte prehispánico, el arte
colonial y el arte popular, lo que a su vez puede
enriquecer al creador. Todo esto es una de las mayores
tradiciones del arte mundial; es lo que puede alimentar
la fuerza creativa del artista latinoamericano. Por lo
tanto, si gran parte del arte moderno consiste en
rechazar y hasta desperdiciar el pasado corno fuente

90

�distinta -con frecuencia apocalíptica y siniestra-,
pero belleza sin la menor duda. En todo caso, para
volver a la crisis de la estética contemporánea, pienso
que nuestra mayor esperanza se encuentra en la
marcha pendular de la historia del arte, pues los
movimientos artísticos suelen reaccionar ante el arte
del pasado: el arte no avanza en linea recta, sino en
bandazos, en forma de respuesta y reacción a movimientos anteriores; y por eso espero que esta nefasta
tendencia del arte moderno produzca paradójicamente
un coletazo de revalorización y de reconciliación con
las grandes tradiciones de la pintura y de la escultura
como tales. El arte es una revolución permanente, y
el artista nuevo no irrumpe en el escenario cultural
simplemente para continuar lo que ya está hecho, sino
más bien para cambiar de rumbo y para implantar un
nuevo orden de ideas, casi siempre en oposición al
arte anterior. Por eso confío en que las nuevas
generaciones van a descubrir la importancia de sus
raíces y crearán un arte universal a partir de una visión
local, y lo harán sin perder de vista las cumbres más
altas del arte de todos los siglos. Sin duda esa será la
tarea más urgente de los nuevos artistas del presente
siglo, y no es distinta a la que siempre ha existido a lo
largo del tiempo. Los pueblos del continente le
pedirán a sus creadores lo que nunca han dejado de
pedirles: un refugio poético y alternativo de la
realidad. Entonces el artista de América Latina tendrá
que redescubrir su función esencial: ser pintor o
escultor y nada más, pero tampoco nada menos,
porque el artista debe crear, a partir de formas, colores
y volúmenes, una realidad distinta, y por eso su
primera responsabilidad es con su propio trabajo, con
la historia y con la calidad estética. En efecto, si el
artista logra fabricar una obra de calidad y si alcanza
la meta más importante a la que puede aspirar, es
decir, la universalidad, automáticamente enriquecerá
a sus semejantes por ser fiel a su arte, a sus raíces y a
su pueblo; el creador también cumplirá su misión más
sagrada: ofrecer un arte perdurable. Y en aquel
saludable retomo a lo más fundamental de la creación,
a lo más básico y puro -siguiendo los sueños de los
grandes maestros del pasado-, el arte de nuestro
continente recuperará su sentido primordial. Porque
el mayor aporte que un artista le puede brindar a su
país es este: enriquecer sus mitos y aumentar su
tradición cultural. Yésta siempre ha sido mi máxima
expresión~

de riqueza y enseñanzas, yo propongo todo lo contrario: que volvamos al pasado para descubrir bases
sólidas sobre las que podremos construir un arte
nuevo y significativo. Por otro lado, en mi caso
personal, después de toda una vida pintando la
América Latina que conocí de adolescente, debo
reconocer que en los últimos años ha aparecido en mi
obra una temática nueva: me refiero tanto a las
imágenes atroces del drama actual que vive Colombia,
como a las torturas brutales y terribles practicadas
en la tenebrosa cárcel de Abu Ghraib en Irak. Estos
cuadros y dibujos han representado un paréntesis en
mi carrera artística; una pausa obligatoria y de orden
moral para exaltar situaciones que son, desde
cualquier punto de vista, inaceptables. No me quiero
comparar con Picasso, desde luego, pero de la misma
manera que mientras él pintaba los famosos retratos
de Dora Maar, a la vez realizó su obra maestra Guernica,
así como los estremecedores dibujos que lo fueron
llevando a ese cuadro. En estos casos, evidentemente,
la búsqueda del artista no consiste en transmitir un
deleite en el tema, como ha sucedido en la inmensa
mayoría de las obras de la historia del arte, sino un
deleite en la pintura y en la plasticidad. Porque la
verdad es que el gran arte casi siempre se hizo sobre
temas más bien amables, por lo general apacibles,
hermosos, y hasta con frecuencia edificantes. En
efecto, tquién ha visto un cuadro impresionista triste,
o quién ha contemplado una obra repleta de violencia
sangrienta irrealista hecha por ejemplo por Verner,
por Benini, por Velásquez, por Tiziano y por tantos
otros? No obs-tante, también es cierto que otros
pintores, como el artista alemán Matthias Grünewald,
construyeron su obra principalmente sobre el drama
humano, y algunos fueron más exitosos al retratar el
horror antes que la alegría, como por ejemplo el Bosco
y otros, que crearon obras maestras del dolor, la
barbarie yla tragedia, como Goya durante sus últimos
años con sus escalofriantes pinturas negras realizadas
en la Quinta del Sordo. En estos casos, a lo mejor el
artista deseaba comunicar una idea, o una imagen, o
una sensación que él rechazaba o condenaba, pero el
espectador aceptaba la obra yse detenía a contemplarla
y a admirarla gracias a la belleza y a la maestría de la
pintura. Sin duda todos estos artistas impresionaban
al público por la dureza de sus temas, pero ante todo
lo cautivaron y hechizaron mediante la destreza de su
pintura, maravillados ante esa belleza tan original y

93

�norte-sur, este-oeste, que recibía a gente que venia
a refugiarse. La ciudad de México en ese entonces
recibía a la gente porque tenla infraestructura cultural;
en los estados -que yo jamás llamaría ni el interior ni
provincia, son palabras que no están en mi vocabulario,
desde hace 45 años que no las menciono- no tenían
esa infraestructura. Entonces, todo mundo gravitaba
hacia la ciudad de México, y había, realmente yo lo
recuerdo bien y con cariño, mucha más apertura, era
más holgado poder hacer cosas. Ahora en las artes
plásticas el equivalente en fotografia sería: o tomas
fotografía en blanco y negro con el marquito o no
eres fotógrafo. El marquito ése negro de la ortodoxia
fotográfica.

Guillermo Santamarina (GM): ¿~ué es lo contrario a
neólogo?
Felipe Ehrenberg (FE): La ortodoxia necia, la
incapacidad de darle rienda suelta a la curiosidad de
hacer cosas nuevas.

COMVERS.ACIÓM EMTRE CUILLERMO S.AMT.AM.ARIM.A Y FELIPE EHREMBERC

Dejé de pintar cuando vi que la pintura sólo maravillaba
sin cambiar nada, cuando sentí que el cine me ganaba,
cuando me di cuenta que para sobrevi\i.r se necesita el tacto y el gatillo.
No el pincel.
Felipe Ehrenberg (1976)

94

GM: En la era de la discrepancia, concepto que se usó en una
exposición presentada en México recientemente, ¿quién cumplía
con la discrepancia, quién la generaba, la obra o los artistas?
FE: Los artistas. En la era de la discrepancia, unos
cuantos años antes había existido lo que se llamó el
Salón ESSO. La empresa petrolera ESSO celebró en
todas las capitales de Latinoamérica su salón filtrando
la obra que era admitida, y rechazaban tajantemente
cualquier obra que fuera figurativa. Entonces hubo una
tremenda batalla entre lo figurativo y lo abstracto. Y
la batalla se dio porque personas que tenían mucha
presencia en las artes no cabían en el salón ESSO
por ser figurativos, y otros, que despuntaban como
incipientes abstractos, tal y como lo marcaba la
política de apoyo a las artes en los Estados Unidos, de
repente se vieron favorecidos por esta circunstancia.
Las batallas y las riñas que se dieron fueron personales.
Creo que ni la abstracción ni la figuración tenían
porqué haberse peleado tanto. Podían haber sido
complementarias.

GM: Teparece correcta la aseveración, que es bastantefrecuente
sobre todo a partir de los noventa, de que se descarta mucho
trabajo en México con la frase "eso ya se hizo antes".
FE: Definitivamente. Yo pienso que desde los últimos
15, 20 años, 25 quizá. México había ganado, como
muchos países latinoamericanos, una autoestima muy
grata. Autoestima quiere decir que no te avergüenzas
de lo que eres; claro, se había difundido ese férreo
nacionalismo de la Revolución durante los años del
muralismo mexicano y de la literatura que se hizo
después del costumbrismo. En fin, ya no era tan
férreo, pero México ya sentía sabroso ser México,
ser mexicano no era ninguna vergüenza. Yo creo que
hablar de "eso ya se hizo antes" es una suerte de falta
de autoestima, una falta de capacidad de detenerse
en algo que se está haciendo que se parece a lo que
viene del extranjero. En el momento en que nuestra
mirada empieza a tomar al extranjero nuevamente
como referencia única o primigenia nos estamos
eurocentrifugando hacia fuera, en ese momento,
cualquier cosa que pueda suceder en México, o no es
aceptado o lo eliminan porque "ya se había visto", y
se había visto obviamente en las revistas. De hecho,
durante muchos años se dijo que Ehrenberg había sido
el primero en traer el conceptualismo a México, cuando
en realidadyo lo exporté, yo salí con ideas, con obra, con
propuestas, absolutamente nuevas, que no existían en

GM: De alguna manera la siguiente pregunta está relacionada
con esto. Tomar, abrazar la posibilidad de una creación
libre, sobre todo en el campo de lenguajes no objetuales, de
conceptualismos, de accionismos, en aquella época, en los años
sesenta, ¿era más fácil que ahora?
FE: Yo creo que si. Había tal efervescencia en todos
los niveles, de todo tipo. Se estaba abriendo el país:
esperábamos las Olimpiadas. La ciudad de México
era un centro de esencia intelectual muy cosmopolita.
Con todo y el dominio del PRI que venía como ola y el
control sobre el tipo de arte que se podía hacer; con
todo y todo, sí había un clima mucho más abierto para
la libertad De hecho el salón ESSO fue un gran choque
porque venía financiado, patrocinado y cacareado
por un país que defendía la libertad y que de repente
impuso un tipo de obra oficial, al menos en las artes
plásticas. También en esa época estaba el teatro en
efervescencia: estaba Alejandro Jodorowsky; había
danza muy interesante que no la hay ya. En fin, había
más libertad para llevar a cabo las cosas.
México siempre fue un crucero de hospitalidad,

1

N. de la E. Esta plática se realizó el clia de la inauguración de la exposición
"Manchuria, visión periférica", llevada a cabo en noviembre del 2007, en
Colegio Civil Centro Culrural Universitario, y ha sido editada para efectos
de su publicación. El tirulo se tomó de una de las acciones de Ehrenberg,
y es considerado el lema que acompaña a sus obras.

95

�otros lugares. Yo me atrevo a decir que el libro objeto
y el arte correo es mexicano. Entonces, nuestra falta
de autoestima nos impide sentir o ver que sí somos
capaces de proponernos algo a nosotros y hacia fuera.

GM: Para ahondar sobre el tema de identidad nacional, en
otro momento de tu carrera, estaban muy presentes ciertas
condiciones, obligaciones. Ttí hacías tu obra, sobre todo en los
años ochenta, pasando con muchísima seguridad por encima de
la cuota, que en ese momento era bastante exigente.
FE: Yo pienso que uno puede entrar con los ojos
vendados a una exhibición en cualquier parte del
mundo, abrirlos adentro y sin saber quién es [el
artista] ni nada, puede uno reconocer qué origen
tiene esa obra. Yo estuve aquí [en Monterrey] en lo
que ahora es Conarte, cuando estaban montando
una exhibición, y yo entré sin saber de qué era y me
di inmediatamente cuenta que era una exposición
de arte japonés; en ese momento dije "ah, caray, qué
suave". Los japoneses nunca han estado gritando su
nacionalismo ni su nacionalidad, pero se nota. Entra
uno a otra exposición con los ojos cerrados de arte
alemán y abre los ojos y ve fotografía alemana y se
nota que es fotografía alemana. A mí me gusta esa
desfachatez: soy peruano y voy a hacer obra y es
peruana porque soy peruano; si soy escocés, mi obra
es escocesa: así de sencillo, sin el alarde. Estuvimos
y tenemos todavía grandes problemas con nuestro
nacionalismo y con nuestra identidad. Esa falta de
autoestima nos hace sentir que no somos tan buenos
como ellos, y que o te vas por un extremo y te haces
ultranacionalista o mejor lo rechazas y te haces polaco
o español. Eso es un problema en el arte, sobre todo
cuando la referencia no somos nosotros mismos, y en
la ausencia de una memoria y de una crónica, tenemos
pocas referencias, o asideros, para decir, "ah, caray, no
tiene que verse mexicano para ser mexicano"; o aunque
se vea extranjero, es mexicano.

capaz y obligado a hacer lo mismo: "¿Quién dejó esta
toalla aquí?" Voy y la cuelgo. "¿Quién nombró a ésta
directora de un museo cuando en su vida ha pisado un
museo, o escrito un texto, o tenido un antecedente?".
Por favor, cuélguenla en su lugar. Ahora, yo vengo de
una familia grande, y tengo también bastantes hijos,
y uno reconoce la diversidad de una familia grande, y
entre los hijos cada uno es distinto. Si no se respeta la
opinión de cada uno de los hermanos, delos hijos, pues
está uno lesionando al menos a uno de ellos, y yo pienso
lo mismo [del país] porque es mi casa, y yo considero
eso en la esencia. Yser portavoz es [como decir]: "no
le entiendo a lo que estás haciendo, pero te lo voy
explicar". Así de sencillo: te lo voy a explicar. Oye, ¿no
sabes cómo arreglar el bocho? Bueno, mira, las bujías,
etc. No entiendo esta obra. Ah, déjame enseñarte.
Por eso me obligué a aprender a escribir para ser
columnista durante no sé cuántos años, [para que se
pudiera] decir: "Oiga, una escultura puede ser una
caminata si lo dice esa persona y me lo fundamenta".

GM: Pero sí eras nuestro portavoz. porque si ahora es poco, en
aquel momento no había nada. También pasaste por un momento
sumamente difícil dentro del discurso artístico en este periodo
del posmodernismo en donde lo que parecía abundar era una
actitud cínica y la venta de pintura mal hecha. En ese momento,
yo te recuerdo como un activista político, todo lo contrario;
incluso, como un candidato para diputado. No voy apreguntar
para qué partido.
FE: Ni me acuerdo del nombre, creo que está marcado
por ahí. Yo creo que somos, desde que nos registran
nuestros papás, peones en el ajedrez político. La
verdad es que, y esto se lo debo a mis padres, un
artista es un operario más en el enorme abanico de
actividades que una sociedad requiere. Un artista no
es más que un ingeniero civil o un zapatero. Antes
de ser artista una persona es un ciudadano, y como
ciudadano yo creo que hubo momentos en México
que [los artistas] requerían también de ese portavoz.
Me acuerdo muy bien lo del sismo. El sismo fue una
cosa tremenda y las cosas que se estaban haciendo eran
tremendas y yo me encontré en medio de eso. Si no
hubiera sido yo activista hubiera sido otro el destino
de la reconstrucción, porque yo recuerdo por ejemplo
haberme entrevistado con De la Madrid tres días
después del sismo, proponiéndole ya la expropiación2.
Amí se me hizo sensata la expropiación no porque soy
artista, sino porque vi los daños, porque era ciudadano,

GM: Te hemos reconocido como un portavoz que se mueve
en la opinión pública abogando muchas veces por cuestiones
complejas,y has sido nuestro portavozpara quienes estábamos,
especialmente en aquella época, los ochenta, trabajando en otras
perspectivas y con otros soportes.
FE: Este país no es solamente un país, es nuestra
casa. Si yo en las mañanas me levanto y veo una toalla
caída, grito: "¿Quién dejó la toalla aquí?", la levanto
y la cuelgo. Y yo me siento en mi casa, en mi país,
96

y porque quién sabe cómo le hice para llegar a sus
oficinas, todo greñudo y despeinado y con un silbato
colgando alrededor del cuello. Y cuando anunció
la expropiación me guiñó, me mandó traer igual de
mugroso y me guiñó para decirme, ¿ya viste? Este tipo
de cosas dependen de qué es lo que el artista como un
profesional en sociedad cree que debería o no de hacer.
Si cree que no debería ser ciudadano, pues allá él. Yo
creo que sí tiene que ser ciudadano.

GM: Durante toda tu carrera has desarrollado con muchísima
atención un trabajo de archivo, de custodia, organización de
una memoria, no sólo de tu trabajo, también del trabajo de
muchos de tus colegas. Lo que a mí me parece curioso es que
precisamente eres uno de los que ha guardado con más celo el
periodo de estegénero de creación que asume ser efímera, breve
y muy inmediata, y que por otro lado también se autonombra
ahistórica.
FE: Yo considero la música una de las cosas más
efímeras que hay. La gastronomía todavía más. ¿Quién,
aquí en la sala, no recuerda algunas de las tres grandes
comidas que se echó a los nueve años, a los 22, o a los
45? Fueron experiencias que nos cambiaron la vida,
sobre todo una buena comida. El arte efímero no por
efímero es descartable. El arte efímero debe pesar y
sopesar en la memoria de las personas de esa manera.
Pero antes que nada, yo siempre, y por eso también fui
columnista, pensé que con quien yo quiero dialogar es
con mis hermanos en esta casa, algunos de los cuales
dejan las toallas en los corredores, y otros no lavan
sus vasijas después de usarlas. Entonces cuando me
di cuenta que nadie era capaz ni siquiera de tratar
de empezar a documentarse para poder convertirse
ya sea en cronista o en crítico o ensayista teórico de
los cambios que estaban sucediendo, cocinándose,
efervesciendo y burbujeando ahí el fogón por todos lados,
pues decidí comenzar a guardarlo todo. Es culpa de
mi papá también, que me dijo desde chiquito "Guarda
copia al carbón". Yo hasta de las notitas que escribía
en servilletas ponía papel carbón abajo. Mandaba la
notita en la servilleta y guardaba el papel carbón abajo.

2

N. de la E. Una de las soluciones que el presidente Miguel de la Madrid
propuso para la reconstrucción de viviendas de los damnificados por
el sismo de septiembre de 1985 fue la expropiación de los edilicios
más dafiados. El primer decreto se expidió el 11 de octubre de 1985 y
se expropiaron 5500 predios. El segundo, el 22 de octubre de 1985,
expropiando 3121 propiedades.

97

�Estados Unidos en sus periódicos lo relegaron todo
al enterteinment. Y tenernos que cuidarnos un poco de
eso. Yo creo que la liviandad cae bien, pero nomás te
recuerdo que cuando se habla mucho del deporte se
está hablando de grandes cosas, de dinero, de ética,
de muchas cosas. Yo quiero que se hable mucho del
arte y que se hable con intensidad y que se hable bien,
claro y con decisión.

Guardaba todo. Y ese todo es ahora, ha sido, la base,
por lo menos, de unas 28, 29, 30 tesis, porque no había
dónde buscar ese material.

GM: Yo adiferencia tuya, no creo que la historia reinvindicara
mis caprichos.
FE: Me gustó la frase. Yo creo que si los va a reinvin~
dicar.

et

l

GM: En el panorama de la creación actual predomina la
producción -muy abundante, por cierto, hay muchísimos,
muchísimos artistas en México-de objetos como satisfactores
de un mercado del arte, evidentemente, y como garantía sin
protagonismo. Ahora hay un mercado de arte, ahora hay
coleccionistas, pero sobre todo hay la posibilidad de que los
artistas sí vivan de su trabajo y se mueva. No obstante el
trabajo es sumamente insulso, está abierta la posibilidad de
ser multidisciplinario, a diferencia de otra época, donde la
negociación de trabajar de una manera muy libre, muy plural,
era muy difícil. lSon finalmente disciplinarios oson diletantes?
FE: Yo no sé. Yo me entrené como un artista ortodoxo.
Tuve que aprender a dibujar y eso me llevó a la estampa,
a la obra gráfica; me interesó la escultura, que me llevó
a la cerámica, que me llevó a la tercera dimensión, y
me hartó la pintura, pero también las malas prácticas
del incipiente mercado del arte me hostigaron mucho,
me hicieron sentirme muy mal. Aprendí a cuidar de
mi propio trabajo, en todo el tiempo que estaba yo
conceptualizando y haciendo obra efimera, pues todo
lo que yo hacia primero lo dibujaba, lo planificaba...
en fin, yo creo que podría llenar dos veces el edilicio
entero aquí con la producción de objetos que si hice,
porque a final de cuentas le di de comer a mis hijos,
los eduqué en una universidad, porque eso fue lo que
pude vender. Es muy sencillo. Como un ejemplo, si yo
voy a hacer una instalación, pues primero hago una
maqueta, y unos diez dibujos, y lo que vendo no es la
instalación sino la maqueta y los dibujos. Entonces yo
encontré la forma de poder alimentar un ejercicio con
otro ejercicio y darme gusto además.

esdrújulas, las palabras grandes que hasta a nú me
costaban trabajo. El propio Juan H., que admiro y
admiré, era circunflejo y esdrújulo y paradójico y yo
no le entendía a esas grandes palabras. Ya ahora se
habla con mayor desenfado del arte, las pocas notas
que leo son desinhibidas y yo siempre dije, siempre lo
he insistido, que si se hablara del arte como se habla
del deporte, se escribe del deporte, México serta el
país más culto del mundo.

GM: Pero está sucediendo precisamente eso, hay muchas revistas
de arte, muchísimas, que no son revistas de arte sino revistas de
estilo, revistas de moda, y efectivamente el lenguaje ha bajado,
pero creo que lo que ahora podemos demandar es un poquito
más de rigor.
FE: Yo sí lo demando. Por favor, el lenguaje es la
primera herramienta para poder precisar las cosas,
efectivamente. Pero nosotros todavía tenemos
suplementos culturales, todavía tenemos televisión
cultural, todavía tenemos espacios de ese tipo. Los

GM: lCómo ves la escena de la crítica de arte en México en este
momento?
FE: Llevó siete años fuera del país. Esa distancia por
mucho que haya Internet no te permite mantenerte al
tanto. Cada vez que vengo, que es con poca frecuencia,
veo un discurso sofisticado, alivianado, se perdió
ya la pomposidad que imperaba anteriormente, las
98

el morral y no me avergüenzo de eso. Yo siempre me
tengo que presentar con mis dos apellidos, porque me
dicen "¿Usted no es mexicano, verdad?". "No, señor".
''¿De dónde es usted, señor?" "De Veracruz". Yo me
llamo Ehrenberg Enríquez.

GM: l~ué les recomendarías a los artistas mexicanos jóvenes:
que vayan o que se queden aquí atrabajar?
FE: Que vayan a Brasil. No tienen que ir a Europa,
tienen que ir a Brasil para aprender autoestima,
para aprender a conocer más a América Latina, para
familiarizarse con un lenguaje que es casi igual.

GM: Brasil te ha influenciado artísticamente.
FE: DefinitiYamente. Inició mucho antes. Cuando
tenía 17, 19 años llegó un amigo de mi maestro, José
Chávez Morado, a \'1éxico para pintar un mural en la
primera oficina de la Aerolínea Varig. Ese señor era
Emiliano di Cavalcanti, el Diego Rivera de Brasil, y yo
trabajé con él tres meses. En ese momento empezó mi
pasión por Brasil. Ya después mi pasión creció. Brasil
es el otro coloso del continente. Somos dos colosos,
porque nadie puede decir que Chile sea colosal o que
Argentina siga siendo colosal; lo fue, pero los grandes
colosos, culturalmente hablando, somos México y
Brasil. Y el tropicalismo, el movimiento de música
popular brasileña, llegó mucho antes a México.
Botellita de Jerez, el grupo musical, prácticamente
nació en México: era la primera vez que un grupo
trató de ser mexicano en vez de hacer cóvers. Nosotros
debemos dejar de hacer cóvers en todo lo que hacemos.
Tenemos que ser lo que somos. En ese sentido, Brasil
ha sido para nú un guía muy importante. De hecho,
Brasil fue uno de los países que comenzó la revisión
de sus últimos 50 años mucho antes que otros países.
México está a la saga en ese sentido.

GE: lCuándo se aprende a ser artista?
FE: Cuando logras convencer a tus papás que real
mente es eso lo que quieres ser.
GM: ¿y ese aprendizaje tiene límite?
FE: No. No creo. Yo tengo 65 años y todos los días
amanezco feliz de ser artista, sorprendido de lo que
estoy aprendiendo de lo que sucede, de lo que podría
hacer al día siguiente. Es maravilloso ser artista y no
se para de aprender.
GE: Si te pidiera alguien una obra para la megabiblioteca José
Vasconcelos en este momento laceptarías?
FE: Si me la piden en donativo, no. Me la tienen que
comprar. Yo solamente dono a otros estados.
GM: Y si te dijera el rey de España: lpor qué no te callas?, lqué
le responderías?
FE: Yo le llamaría por teléfono a Hugo Chávez y le
diría: "¿qué le digo?". Yo soy monárquico, y ésa es
otra discusión: yo busco que México, para que salga
de todos sus problemas, instaure una monarquía
constitucional matriarcal.

GM: Tu paso por Europa también es muy importante, toda tu
relación con Flwcus, con otros artistas muy importantes de los
años sesenta y setenta en Inglaterra, Holanda, Alemania. Este
contacto con Europa a esa edad modificó tu concepto del arte,
lmodificó tu trabajo? lLo formó?
FE: Sin duda alguna. No lo formó, lo modificó. Yo ya
venía firmemente establecido, yo ya venía formado
por Feliciano Béjar, por sorprendente que parezca;
por Chávez Morado; Olga, su esposa; el propio Rufino
Tamayo. En fin, a nú me formaron gente de mucho,
mucho calibre. Ahí hay fotos con Siqueiros; a los seis
años estoy con Diego Rivera. Eso me formó. Ahora,
yo llevé tortillas en el morral. Siempre, incluso hice
algunas impresiones, obra gráfica sobre tortillas en
aquel entonces. Yo llevaba y siempre llevé la tortilla en

GM: Tu artista favorito.
FE: El maestro Francisco Toledo. Adoro todo lo que
él hace.

GM: Te gustaría tener un museo, como Cuevas, como
Felguerez ..
FE: No, porque ya estoy dispersando todas las cosas
que yo tengo. Sí me gustaría hacer una fundación, pero
no como museo. Tengo con mi hijo el plan de hacer
una fundación que se llame Ehrenberg~Xicochimalco,
que sea un centro de enseñanza to
99

�URMER
MOPR T"TO'

RAQUEL TIBOL

Pruebe iluminar un cuadro al óleo con velas y advertirá que cobra un aspecto
completamente distinto al de costumbre. por mejor iluminado que esté. Es
un cuadro nuevo. las sombras cobran vida y se clirta, ya no hay diferencia
esencial entre la luz que nace de los pigmentos y el aceite y el cuarto donde
se encuentra. Los espacios se prolongan y usted ingresa a una dimensión
reveladora.
Carlos ~1aría Domíngue::

�1

1

n casi seis décadas de vida Rosario
Guajardo ha conocido una existencia plena como persona y
como artista debido a un carácter
que sabe construir emociones,
vocación, proyectos, caminos.
Acumular experiencias, rechazar lo obsoleto,
renovar materiales y técnicas que permitan expresar
lo diferente que surge primero en la imaginación y
debe aflorar desde los subsuelos del espíritu hasta lo
visible que se desprende y se aleja del productor para
adquirir una vida estética propia, la cual contiene
implicitamente todas las etapas de gestación, aunque
las delata como una unidad indivisible, siempre que el
artista haya logrado una madurez intransferible, tan
suya como para poseer elocuencias generosas, capaces
de convocar y comprometer al espectador.
Invocar a Joseph Mallord William Turner (17751851), a más de sigloymediodesumuene, equivale a una
confesión de reciclamiento. Turner con sus pinturas de
luz influyó a los impresionistas, a los posimpresionistas
y, al ser expuesto en 1948 en la Bienal de Venecia,
los artistas no figurativos, especialmente los del
expresionismo abstracto, lo consideraron un precursor
por los intensos e inseparables efectos cromáticos y
lumínicos, consideración que se consolidó cuando
la Royal Academy de Londres le dedicó una gran
retrospectiva en 1977. Entonces muchos admitieron
que la exaltación subjetiva de aquel romántico de la
primera mitad del siglo XIX, y su visión renovadora,
teman un eco en la abstracción lirica del siglo XX.
Formas fluidas, penumbras crepusculares, bordes
abruptos, sombras amplias y majestuosas, impulsos
concentrados.Nofuepormeracasualidadquedesdehace
más de una década Rosario Guajardo se haya propuesto
desentrañar de manera sistemática, y en actitud
experimental, aquel torbellino de juegos pictóricos.
Este ejercicio analitico,intelectual ha derivado en
combinaciones con gran poder emocional, fiel a lo
amorfo no geométrico, lejos de los diseños estáticos.
En las siete pinturas sobre lona, comenzando
por el Solsticio (1995) de formato monumental,
Rosario Guajardo reafirma que sus composiciones
no derivan, como en otros abstractos, de la realidad.
Su actuar como pintora y la acción esencial de
pintar no se asocian con lo objetivo. Su búsqueda
y su tarea se encaminan siempre a la elaboración
de un cuerpo plástico con diseños tensos que no se

repiten una y otra vez, sino que van cambiando, pues
ella les permite que se desenvuelvan sin sujetarlos a
estructuras previamente planificadas. Al cerrar el paso
a contactos con la naturaleza, privilegia la importancia
del elemento pictórico controlable técnicamente, de
tal manera que la calidad cromática se convierte en
el elemento esencial; la composición se basa en las
cualidades especificas de los colores y de una red de
lineas complicadas que no están trazadas persiguiendo
alguna precisión. En Solsticio las masas de color se
sobreponen una sobre otra, estableciendo un estilo
fuerte y vigoroso que abarca toda la superficie del
soporte, resaltando el espíritu unificador.
En otras pinturas como Recurm1cias (1999),Alizarín
(2006), Recordando a Turner (2007) o Modernidad
(2005), hay concentraciones centrales y márgenes, lo
que provoca otra clase de vigor, de hecho una danza
oscilante de tiempo, más silenciosa en Recordando a
Turner, más dinámica en Modernidad, más rítmica en
Alizarín, más acechante en Recurrencias.
En A cielo abierto y Estaciones, ambas de 2003, la
artista se propuso trascender el encierro y ofrecer en
el primero una visión como de espejismo, gracias a
trazos libres y ágiles hechos en diversas direcciones.
La sucesión de oscurÓs-claros-oscuros en Estaciones
no hacen referencia a cualquier calendario, pues los
cambios de color y de forma en ese espacio establecen
un esquema metafórico de cambios anímicos. Son
estaciones del alma.
Los cinco papeles de igual tamaño (60 x 80 cm)
se pueden apreciar como un muestrario de complejas
combinaciones donde lineas, delimitaciones, pesanteces, asperezas, distorsiones, refinamientos, choque
de fuerzas; lo macizo, lo dinámico, lo explosivo,
la quietud, lo brillante, lo opaco, lo exuberante, lo
balanceado, demuestran que en el arte abstracto las
posibilidades de invención, tanto en sus limites como
en sus riquezas, dependen de la intuición, la disciplina y
los sentimientos del artista, más sus constantes rastreos
en el laboratorio de los materiales. El puro automatismo
psíquico, predicado por algunas corrientes, podrían
encajonarlo en repeticiones engañosas.

Rosario Guajardo no pretende que el espectador
la reconozca como poseedora de un repertorio
establecido, sino que se sienta estimulado a penetrar
en ese ojo interior de los auténticos creadores visuales.
Que la fascinación de la primera mirada desemboque
en una rellexión para un conocimiento perdurable.
Ya lo he dicho: Rosario Guajardo anda siempre al
acecho de los vertiginosos picos de la experimentación.
Como les ocurre a muchos fotógrafos que han adoptado
la cámara digital, ella también ha querido combinar
pinceles con pixeles, y los frutos, en esta etapa de
prueba, son los graffitis en impresiones cromógenas a
través de la computadora. Se trata de un lenguaje con
términos muy especificas, distinto a los muchos otros
desarrollados por ella. A sus misterios se ha arrimado
con la timidez del principiante. El tiempo dirá si está
trepando por la montaña adecuada.
Con semejantes limitaciones Rosario Guajardo
se aventuró hace varios lustros en los terrenos de la
escultura. Las piezas que ahora presenta como una

·N. de la E. Este texto forma parte del catálogo de la exposición ' Tumcr
como pretexto"', de la artista plástica Rosario Guajardo, que se exhibe
del 22 de febrero al 2 de mayo del 2008 en Colegio Civil Cenero Cultural
Universitario.

102

103

instalación (Ojivas, 2003, 2004) demuestran que en
la geometría emocional su potencia constructiva
es evidente, porque controla las ensambladuras y
los encadenamientos con armonía, en equilibrios
audaces y cambiantes. Es el suyo un constructivismo
delicado y vigoroso, donde los cuerpos irregulares no
se contorsionan dramáticamente, sino que se atrapan
unos a otros en verticales y horizontales hábilmente
resueltas en ángulos sorprendentes.
Por la intensidad de su actual entrega, sólo cabe
afirmar que Rosario Guajardo sigue ocupando un sitio
deslumbrante entre los artistas de la nueva abstracción
en México.
Que el exigente, el inconforme, el trascendente
Joseph Mallord William Turner no se estremezca en
las vastedades siderales porque, desde una intimidad
romántica, Rosario Guajardo lo ha invocado como a un
genio tutelar de la niebla, la luz y la velocidad, vigente
todav!a en la plural y ampliamente secular escena de
las artes visuales ti,)

�INTERNET:

l.

Según Feenberg (1992), la mayoría de la gente piensa en la tecnología como
algo que nace de una continuidad históricamente sin interrupciones, sin
trastornos, que va de menos a más, progresando constantemente, indepen~
dientemente de los vaivenes sociales o económicos. Es un hilo conductor
por el que indefectiblemente viajamos hacia el futuro imaginado en los
albores de la industrialización (telégrafo &gt; teléfono &gt;celular&gt; Internet &gt;.. .);
pertenece a las promesas que la modernidad ha ofrecido siempre. Es uno
de los espacios imaginados donde todos viviremos mejor, seremos más
felices y estaremos confortablemente rodeados de servicios automáticos.

¿PARA
,,
QUE?

ero en realidad, como lo afirma
Feenberg, las innovaciones tecno
lógicas siempre han estado sujetas a
discusiones, debates y restricciones.
Es decir, han sido objeto de cuestio
namientos, de litigios, de procesos
regulatorios, muchas veces interrumpiendo o trasto
cando su avance, su desempeño o su distribución
social. Es imposible pensar en la tecnología como
un "algo" aséptico, despolitizado o ajeno al debate
de los acontecimientos socioeconómicos. No es
algo que se desarrolla por sí mismo, para sí mismo,
en laboratorios y centros de investigación, cual
si fuera esferas del conocimiento alejadas del
complicado y confuso devenir de la humanidad.
Los cambios en la tecnología no suceden fácilmente.
No se van sumando simples mejoras a los aparatos
existentes, sino que se discute su pertinencia y sus
riesgos, sobre todo de frente a ese imaginario futuro
colectivo y a las relaciones de poder y manipulación
social que de ahí surgirán.

1

1

It can no longcr be considercd as a collcction of de\ices,
nor, more generally, as the sum of rationalmcans. These
are tendcntious definitions that make technology seem
more functional and less social than in fact it is. As a social
object, technology ought to be subject to interpretation
like any other cultural artifact (Feenberg, 1992: 657).

Las (des)apariciones y usos de la tecnología han
sido moldeadas por los usuarios y los sistemas

105

sociales. No son solamente objetos de servicio,
canales de información, accesos, interfases, recursos
de optimización, sino que son espacios y ambientes
donde la condición humana entra en relación con
los lenguajes y los significados culturales que lo
configuran. "What the object is for che groups that
ultimately, decide its fate determines ·what it becomes
as it is redisigned and improved over time" (657). El
destino de sus transformaciones también depende de
los usuarios, no solamente de su diseño como objeto.
Por lo mismo, la tecnología entra dentro de las
estrategias que sirven para sostener cierta hegemonía
en nuestro contexto. El ejercicio del poder reside en la
mediación tecnológica (da vida de quién se beneficia
con el uso de la tecnología?, ¿a quién se vigila o se
apoya con los recursos tecnológicos?) y en los criterios
usados para rediseñarla (¿en quién se piensa cuando
se decide hacer cambios o innovaciones?).
Los escenarios en pugna por la tecnología son
múltiples y requieren ser abordados, discutidos y
reconfigurados constantemente: desde la producción
de mejores medicamentos especificos o innovaciones
en las fuentes de energía hasta la optimización de
los medíos de comunicación, los senicios urbanos y
la tecnologización del campo. "This is not a contest
for wealth or administrative power, but a struggle
to subvert che technical practices, procedures, and
designs structuring everyday life" (663).
Es en este marco donde debemos ubicar el Internet,
una herramienta poderosa y vulnerable al mismo
tiempo. Poderosa por las capacidades de conectividad

�un nuevo espacio de reconocimiento entre los
humanos y el mundo. No se trata de extensiones del
cuerpo, sino de verdaderas estructuras significativas,
simbólicas, lingüísticas, que interpelan al universo de
un modo distinto a como lo hace nuestra naturaleza
biológica (nuestros sentidos).
La tecnología convierte al mundo en una experiencia
diferente, así se trate del chorro de luz blanca que surge
de una lámpara de halógeno para iluminar la noche;
la transformación de la velocidad a la que podemos
desplazarnos por el espacio (trenes, automóviles,
aviones); la evocación de la realidad que guardamos en
una cámara de video; o el reconocimiento de nuestra
existencia espaciotemporal a través de un sistema
satelital de posicionamiento. Las tecnologías son
filtros invisibles e indelebles, obscuros artificios que
gobiernan nuestra razón, que nos hacen entender la
'"realidad" que nos rodea.
Tal vez porque hemos nacido en este ambiente
tecnológico, híbrido, no nos percatamos fácilmente
de cómo afecta nuestro estado, nuestra consciencia.
Tal vez por lo mismo no somos capaces de reflexionar
claramente sobre ello.
Pero la tecnología nos limita para actuar en el
mundo, nos remite y nos subsume a sus dimensiones.
Sólo podemos comprender lo que nos es dado
convertir a los códigos de la misma tecnología. Lo
demás pertenece al mundo de lo no definido, al mundo
de lo no configurado, al mundo de las tinieblas.
El sentido de realidad que producimos con los
aparatos es el sentido mismo de sus construcciones.
A través de celulares (o el Internet) hablamos, escribimos, pensamos, reconstruimos, hacemos diagramas,
mapas, fotos, consultamos documentos, llenamos
formularios, todo lo cual no es otra cosa que códigos
sobre códigos sobre códigos: textos que tratan sobre
nuestra experiencia con el mundo, en el mundo.
Textos que sustituyen al mundo.
Para Ricoeur (2001), los textos se producen
en varias condiciones. Una de ellas es que hay un
interlocutor ausente. Es decir, los textos se producen
y existen en oposición y por ausencia de la experiencia
directa de hablar con otro individuo.
Mientras que el habla implica estar cara a cara,
en un lugar concreto, en una espacio-temporalidad
específica, vivencial, que le otorga un estatus de
plenitud al diálogo, en los textos no sucede lo mismo.
Las palabras y las imágenes de los libros, documentos, o

que ofrece a los individuos y el acceso a los gigantescos
bancos de datos ahí disponibles; pero vulnerable
por su dependencia a los aparatos y las redes, a los
servidores, los programas ( software, shareware)
y las computadoras, que condicionan la supuesta
autonomía de los usuarios.
Como forma de comunicación moldeable y
adaptable a los individuos, ha encontrado eco rápidamente en los movimientos sociales, que lo utilizan
como herramientas de investigación y comunicación,
para organizar archivos de la esfera pública, o como
espacios de divulgación política, pero también para
la distribución de software pirata, o como terreno de
prácticas de sabotaje.
Y sin embargo, la misma red que sirve para el
trabajo de autogestión social es, también, una compleja
y gigantesca extensión de las industrias culturales, a
través de las cuales se refuerzan los consumos de la
sociedad del espectáculo: en Internet se repiten hasta
la saciedad las fotografías de los artistas de Hollywood,
los trailers de sus películas, sus canciones y sus
noticias-chismes. Los videos de Shakira en YouTube
son vistos por millones de seguidores, lo que da pautas
muy claras acerca de su potencial fuerza de atracción
como medio publicitario para productos de supuestas
'"identidades" geopolíticas. Simulaciones inventadas
por los canales comerciales.
Los debates contemporáneos de los gobiernos de
Europa y Estados Unidos se inclinan por la autorregulación, por la '"libertad de expresión", antes que por
el control o la límítación de uso del Internet, ya que se
tiene la convicción de que el crecimiento sostenido de la
red '"libre" va asociado al consumo de entretenimiento.
Los otros usos, es decir, aquellos que implican privilegiar
a un individuo que utiliza el Internet para mejorar su
vida y la de su comunidad (las ONG que organizan el
trabajo de sus miembros; las críticas al estado de las
cosas; los artistas que usan las páginas Web en un
sentido diferente al de los circuitos comerciales; etc.)
no se consideran un riesgo para la estabilidad global.
http://nobravery.cf.huffingtonpost.corn/
http://www.compartiendocapital.org.ar/
http://www.canalsolidario.com/web/trabajo/
2.

La tecnología está en medio. Es decir, intermedia, se
coloca entre nosotros, nos separa, nos aísla, construye

106

AL ICUAL QUE SUCEDE CON CUALQUIER ACTIVIDAD HUMANA, EL
INTERNET SE ALIMENTA DEL TEJIDO SOCIAL YA EXISTENTE, PERO
TAMBIÉN CENERA SU PROPIO TEJIDO, SUS PROPIAS FORMAS
QUE LE CARACTERIZAN

de las páginas Web no pretenden ser, en sí mismas, un
diálogo, sino una evocación de ese diálogo. Por eso, todo
aquello de lo que hablan los textos está en espera de ser
reestablecido (revivido) mediante la lectura. Cualquier
texto queda en cierto modo en d aire, fuera del mundo o
sin mundo; gracias a esta obliteración de la relación con
el mundo, cada texto es libre de entrar en relación con
todos los otros textos que vienen a tomar el lugar de la
realidad circunstancial mostrada por el habla viva. Esta
relación de texto a texto, en la desaparición del mundo
sobre el cual se habla, engendra el cuasimundo de los
textos o literatura (Ricoeur, 2001: 130-1).

Un cuasimundo que se refiere a sí mismo, que se
construye en su propia dimensión, para ser desdoblado,
descifrado, resignificado permanentemente; reconstituido en su latente vocación dialógica sin fin. Cada uno
y todos reclaman lectura: esperan ser reanimados, ser
interpretados.
La lectura es posible porque el texto no está cerrado en
si rrúsmo, sino abierto hacia otra cosa; leer es, en toda
hipótesis, articular un discurso nuevo al discurso del
texto. Esta articulación de un discurso con un discurso
denuncia, en la constitución misma del texto, una
capacidad original de continuación, que es su carácter
abierto. La interpretación es el cumplimiento concreto
de esa articulación y de esa continuación (140).

La interpretación es un proceso de apropiación. Es decir,
es un proceso por medio del cual el texto se convierte
en algo cercano, legible en su sentido, semejante a
mí. Por ello, la interpretación no es solo la lectura del
texto, sino la comprensión de un sí-mismo del lector.
Pensemos en el cuasimundo del Internet. Pensemos
en sus incertidumbres, sus perplejidades, sus repeticiones, sus pretensiones, sus herramientas, sus recursos. La tecnología facilita la producción de estos
textos; incluso los induce, los demanda, los implica.
Tornar fotografías digitales y subirlas a Jlickr.com se

107

refiere a concatenar el deseo de fabricar las imágenes
(cual artista) con otro deseo de dejar textos para
la posteridad, que los demás (amigos, familiares,
desconocidos) puedan releer, reconstituir, reelaborar,
y que da sentido a lo que deseamos representar: la
existencia humana, y nuestra propia existencia.
Internet es una acumulación inagotable de textos
en espera de lectores-interpretes.
Probablemente la evidencia de esta excesiva
producción de textos en Internet está asociada a la
excesiva producción de textos de los medios masivos
(libros impresos, periódicos, revistas, televisión, etc.)
que revolucionaron el mundo en el siglo XX. Cierto,
pero en el Internet se agrega una diferencia muy
importante: el receptor fácilmente puede ser también
un productor o reproductor de textos y códigos, ya
que las computadoras (la tecnología que intermedia)
están diseñadas para ello.
Y bueno, ¿es más real la realidad a través de
Internet?, ¿o es solamente diferente? ffs ésta una
experiencia que sustituye al mundo?
http://www.2-red.net/dondeydurante/
http://www.alterfin.com/dominique/index.html
http://www.cyborg2006.co.kr/
3.

La experiencia en el mundo, con el mundo, no es
gratuita, no es neutral. Si algo queda evidenciado
en los textos que nos rodean, tanto en aquellos
que producirnos corno en los que leernos (leer =
apropiación) es su carácter complejo, humano. Toda
texto es para el lector deseante una forma de descubrir
las formas de representación sensible a las que
tenernos culturalmente derecho (que nos son dadas o
negadas por la cultura en la que vivimos). El horizonte
histórico desde el que escribimos/leemos requiere ser
(de)codificado en esos términos, y no en otros. Entra
en juego nuestro deseo de empatía, nuestra búsqueda
de sentido colectivo, nuestro sistema de creencias eso
'
que nos constituye por dentro.

�Para :\1anuel Castells (1997) buscamos y encontramos sentido porque con ello nos reconocemos (nos
autoconstruimos corno identidad) ysomos reconocidos
en forma específica por los otros. Autoproducimos y
afirmarnos identidades socialmente aceptadas.
A diferencia de los roles, que son funcionales
(madre, obrero, político, etc.), las identidades son
producto de un proceso más largo y complicado
de internalización de significados que el individuo
va seleccionado gradualmente. La relación entre
las identidades y los roles son fuente constante de
tensión para el individuo, ya que claramente tienen
alcances distintos y a veces yuxtapuestos. Pero las
identidades son más relevantes para explicar las
actitudes de un individuo en la sociedad. Así, las
acciones de resistencia social y de rebeldía personal se
originan "voluntariamente" en búsquedas de sentido
relacionados con creencias religiosas, condiciones
geográficas, tradiciones y memorias colectivas,
fantasías personales, etc.
La identidad se convierte en una forma de ser (un
constructo) del individuo que puede manifestar con
confianza a otros individuos. Expresa de este modo
los asuntos de su existencia, las preocupaciones de su
condición cultural, sus necesidades de frente a otros
acontecimientos sociales que pretenden ejercer una
influencia sobre él o sobre su comunidad.
8 sentido de construir estas identidades no puede
ser descontextualizado del rechazo o aceptación de
los ejercicios de autoridad y de poder que nos rodean.
En el espacio de la red, además de contar con miles
de páginas que expresan las identidades socialmente
reconocidas (políticas, religiosas, de preferencias
sexuales, de modas, hábitos, hobbies, etc.), ofrece
también una cascada de sitios individuales (blogs)
heterogéneos, en los cuales los individuos comentan,
critican, documentan, se burlan o rechazan las
influencias globales y los estilos de vida colectivos. Son
formas discursivas donde la identidad se vuelve objeto
de discusión frágil, volátil, divertida, irreverente,
superflua, prejuiciosa, narcisista, autorreferencial,
malhablada, etc. Son las páginas que se despliegan para
trastornar o para reforzar los juegos de las identidades
que acompañan a los procesos de la globalización.
http://crazyjapan.blogspot.com/
http://pincheschinos.blogspot.com/
http://www.ipunkrock.com/diario/category/137/192

4.

¿Es Internet una comunidad, una cultura mediada por
la tecnología?
Las limitaciones sobre el uso del Internet, es decir,
el fantasma de un control y una prohibición drástica
de los usos, no parecen avanzar. Por el contrario,
su crecimiento continúa en expansión en el primer
mundo, al igual que en el resto de los países con menos
recursos pero de manera más moderada. La mayoría
de los usuarios parecen coincidir en que el Internet
contribuye a satisfacer sus deseos de expandir el
mundo, incorporando nuevas comunidades, nuevos
espacios virtuales. Es también una extensión del
propio universo personal (frágil mundo), expresado
en una tribuna multitudinaria (engañosamente
atenta) que permite utilizar un lenguaje impregnado
de rencores, revanchas, intranquilidad, demandas no
atendidas, afecto desmedido, humor, irania, etc.
Tanta media el medio como los resultados a los
que sirve. Pero sin olvidar que el número de usuarios
se mide en términos de potenciales consumidores de
información yentretenimiento. Lo demás es lo de menos.
Al igual que sucede con cualquier actividad humana,
el Internet se alimenta del tejido social ya existente
(las tradiciones y orientaciones culturales, sociales,
políticas, literarias e iconográficas), pero también
genera su propio tejido, sus propias formas que le
caracterizan (interconectividad mundial, vínculos
entre textos, accesibilidad de las imágenes). Así como
el cine agrupó y reconstruyó las formas de expresión
que le precedieron (los encuadres de la pintura, los
planos y los actores del teatro, la narratividad literaria,
la emotividad musical) y agregó además un lenguaje
nuevo, de ese mismo modo el Internet rebasa los
medios de comunicación y entretenimiento como los
conocíamos y propone nuevos usos y recursos.
Es tecnología, son textos, son discursos culturales.
Pretende un debate, un diálogo, un refugio, una forma de hacer arte. Es identidad expresada y defendida ... Como acontecimiento cultural, expresa la
misma dispersión que la sociedad, así corno sus
contradicciones.
Downing (2001) plantea que la llamada cultura
popular, la cultura de masas o la alta cultura, son en
realidad un conjunto de circunstancias permeables
que se yuxtaponen con sus supuestos antípodas en
los espacios sociales. Es decir, la contracultura no
siempre es de oposición; la cultura popular puede ser

108

masiva, y la cultura de masas no necesariamente está
enajenada.
Es en las yuxtaposiciones, las fracturas y los
resquicios de las acciones culturales donde aparecen
y se desarrollan los nuevos medios (los nuevos usos,
los usos radicales, los usos alternativos).

La hegemonia no es un concepto estable, mucho
menos firme. Sin embargo, sus crisis conllevan
también una adaptabilidad incansable a los cambios,
a las demandas, a los temblores. Entre crisis y crisis,
mientras tanto, se abre un terreno enorme de cultivo de
la revuelta, un espacio en el que parece que no sucede
nada, pero que si lo observarnos de cerca, está lleno de
pequeñas agresiones y roces, de sabotajes y rechazos,
muchos de ellos a partir del lenguaje simplemente, o
de una conducta desordenada, no colaborativa, o como
burlas, chistes, gestos, murmuraciones.
¿Suena familiar? 8 Internet parece estar saturado de
estas formas de ser y de expresar el estado de las cosas.

If, however, the implication of radical alternative media
content is that certain kinds of change are urgently
needed in the economic or political structure, but in the
present is very clearly one in which such changes are
unimaginable, then the role of those media is to keep
alive the vision of what might be, for a time in history
when it may actually be feasible (Downing, 2001: 9).

Resistance, in other words, is resistance to multiple
sources of oppression, but in tum, it requires dialogue
across the varying sectors -by gender; by race,
ethnicity, and nationality; by age; by occupational
grouping- to take effective shape. Radical altemative
media are central to that process (19).

El conjunto de reacciones que se expresan desde/
contra/sin los proyectos de hegemonia de las
estructuras sociales abarca todo tipo de receptores,
productores, lectores, críticos, consumidores, activistas, etc. La opresión, explica este autor, tiene
muchas realidades, es compleja, no es unidimensional,
sino que se ejecuta a través del lenguaje, del género,
de los roles sociales, de los compromisos, de las
obligaciones morales, de la explotación económica,
de los paradigmas académicos, etc.
La hegemonía es un concepto asociado a la
expansión de la modernidad, la racionalidad y el
capitalismo que se expresa corno una modalidad
de vida, un conjunto de instituciones correctas, un
conjunto de ideas que teorizan y predicen que hay
un sentido en ello, que conduce a un feliz futuro
colectivo. Escuelas, universidades, iglesias, gobiernos,
instituciones culturales han suscrito durante años
esta visión de un porvenir acaudalado para todos
(que sin embargo, se demora demasiado en llegar). Y
cuando las cosas entran en disputa, los instrumentos
de represión han resuelto las desavenencias (policía,
jueces, cárceles, militares).
Pero desde que surgió la esfera pública y comenzó
la gradual politización de los medios de comunicación,
el capitalismo ha entendido que no se puede controlar
todo, o ni siquiera vigilarlo. Los movimientos sociales
han demostrado su relevancia para modificar la
geografía política de quienes detentan un poder.
Ejercicios de contra-hegemonía, contra-información,
de resistencia abierta, choque, o resistencia disimulada,
de baja intensidad, todas son formas que se pueden
identificar en los escenarios sociales de nuestro entorno.

Campos de discusión, áreas de eclosión, escenarios
de guerrilla digital, territorios en pugna. Un lugar
lleno de usuarios inquietos, de archivos bastos de
textos e imágenes, de referencias, de ligas, de grandes
y pequeñas resistencias. Algo más que chatear, ver
pornografía, o videos de YouTube ~
http://www.eldespertador.info/despierta/textdesper/
textoN3/situax/situa.htm
http://www.yhchang.com/
http://faqmagazine.net/

Bibliografía

Castells, Manuel (1997). The powu ofIdentity. Oxford: Blackwell
Downing,John D.H. (2001). Radical Media Rdidlius Communication and
Social Movanents. Thousand Oaks: Sage.
Feenberg, Andrew (1992). "Oemocratic Rationalization: Technology,
Power and Freedom" en Inqu1ry35 (3-4).
Ricoeur, Paul (2001). DdTextoa laAcd61t Bueno Aires: Fondo de Cultura
Económica.

109

�"Hay un ritmo, un tono, una
melancolía y un humor a los
que sólo podríarenunciarcon
el silencio y la desaparición"
Entrevista al escritor español Enrique Vila/Matas
A.LEJA.MDRO CA.V A.LLI

Tu nuevo libro llamado Exploradores del abismo arranca
diciendo: "Voy pensando que un libro nace de una insatisfacción,
nace de un vacío", lsiempre viviste de esa manera tu relación
con la escritura?
No, no siempre he pensado así. De hecho sólo he
pensado de esa forma una sola vez y fue en Praga, el
año pasado, cuando de pronto una serie de extrañas
coincidencias me hicieron ver que el prólogo al libro
que estaba terminando y que inicialmente había girado
en torno al tema de los abismos y del vacío debía
situarlo en el Café Kubista de Praga.

obra y me pregunto por dónde proseguir y me abro a
mi mismo nuevos caminos para continuar. He tenido

incluso la impresión en el libro de que si hasta ahora
comentaba las obras de otros y las convertía en mías,
ahora comento mi propia obra, la discuto y la altero,
he pasado a ser en algunos aspectos -como digo
en Café Kubista, el prólogo, donde no todo, por otra
parte, de lo que digo allí, es cierto- un disidente de
mí mismo.

Más adelante adentrás que luego de ese colapso volviste a
escribir cuentos y que esto te costó por las malas costumbres
adqtúridas como novelista. lCuáles son esas malas costumbres
y cómo pudiste sobrellevarlas, de qué manera a la hora de
enfrentarte al relato corto?
No, no hablo de malas costumbres. Simplemente
regresé al cuento con el estilo y la costumbre de
demorarse propia de un no\'elista. Pero eso no se nota
en el libro, porque afortunadamente corrijo mucho.

Luego decís: "Estoy seguro de que no habría podido escribir
todos esos relatos si previamente, hace un año, no me hubiera
transfarmado en alguien levemente distinto"; eso, aclarás más
adelante,fue luego de un colapso físico. lCuál es tu relación con
la enfermedad, en qué te ayudó a descubrir qué de la vida, y de
qué manera se inmiscuyó en tu literatura todo eso?
Como persona, me he serenado. Incluso me he vuelto
extraordinariamente receptivo y atento con los demás.
En mi círculo íntimo, no hay duda alguna sobre mis
cambios y hasta se habla de un renacimiento, en el amplio
sentido de la palabra. En lo literario, la respuesta a si
he cambiado es: sí y no. Ycreo que está bien que así sea.
No he cambiado porque a estas alturas de la expedición
ya hay -afortunadamente para mis lectores- un
estilo propio y es imposible extirparme el ADN
literario. Hay un ritmo, un tono, una melancolía y un
humor a los que sólo podría renunciar con el silencio
y la desaparición, y me temo que ni siquiera así. Yes
que, como dice mi amigo y admirado Rodrigo Fresán,
por más que declare mi admiración por la sencillez de
un Raymond Carver por ejemplo, a mí me seguirán
sucediendo cosas vila,matasianas. Y, por otra parte, sí.
Quiero decir que si, que he cambiado, sí. He cambiado,
porque en Exploradores del abismo me interrogo sobre mi

En 1968 te fuiste a vivir a París, autoexiliado del gobierno de
Franco. El apartamento donde te instalaste se lo alquilaste ala
escritora Marguerite Duras,lesto es así? l~ué relación llegaste
atener con ella, qué anécdota le podés contar al lector?
Lo explico sobradamente en mi libro París no se acaba
nunca. La conocí a Marguerite porque era amiga de
unos amigos míos de Madrid que vivían en París y uno
de ellos, además, le tenía alquilada una buhardilla a
Marguerite. Yo alquilé la de al lado nada más conocerla
a tra\'és de mi amigo. Mejor dicho, ella me obligó
alquilarla. Me la ofreció de una forma que me pareció
que no podía negarme.
En una data biográfica tuya que puede encontrarse por Internet
dice: "Se hizo escritor tratando de imitar a otro autor, que
consideraba raro, del que no había leído una sola línea pero

Actualmente es uno de los narradores españoles más elogiados
por la crítica nacional e internacional, aunque los premios y
el reconocimiento en España le han llegado tardíamente. Ha
desarrollado una amplia obra narrativa que se inicia en 1973 y
que hasta la fecha ha sido traducida a nueve idiomas.
lll

�del que conocía en detalle todas sus rarezas, el polaco Witold
GombrowicZ:'. ¿Lo conociste personalmente?
Personalmente no lo conoci. Pero soy amigo de su
mujer, Rita Gombrowicz, con la que me he visto en
ocasiones en Barcelona y en París. Si en Internet dicen
que traté de imitarlo es porque en cierta ocasión yo
expliqué que durante mucho tiempo quise escribir
como Gombrowicz. Durante todo ese tiempo no le
leí nunca, tampoco le había leído -ni una sola línea,
ni la más mínima curiosidad- antes. Me bastaba
con saber que era un escritor excéntrico y apátrida,
raro y singular, aristócrata venido a menos, guapo y
ajedrecista. Yo aspiraba a ser lo mismo. Quería tener
un estilo que se diferenciara mucho del resto de los
escritores -por aquel entonces todaVÍa no sabía
que a eso en el gremio se le llama "voz propia"-, y
Gombrowicz me parecía ideal porque, sin haberle
leido, leía en cambio historias sobre su vida y su
soledad y sus amigos, y esas historias me fascinaban.
Durante mucho tiempo me dediqué a imaginar lo
que suponía que Gombrowicz escribía, y me decía
que lo más probable era que escribiera en una lengua
que parecía extranjera. Y mientras imaginaba esto,
escribía yo mis cosas raras, las que yo pensaba que con
casi toda seguridad se parecían a las de mi maestro.
Me llevé una cierta sorpresa el día en que por fin me
decidí a leerle. Vi que nada tenía que ver su escritura
con la mía, pero que, gracias a haberme pasado tanto
tiempo creyendo que escribía rarezas como las suyas,
me había hecho con un estilo literario propio.Tras esa
historia, como puede ver, se esconde únicamente la
historia de cómo me hice con un estilo literario propio
sin imitar nunca a nadie.

hotel-, pero en realidad lo que ocurría es que estaba
peligrosamente enfermo.
Rodrigo Fresán escribió que "unafarma más tonta que extraña
de definir a Vila-Matas sería afirmar que se trata del más
argentino de los escritores españoles". ¿~ué opinión te merece
tal afirmación?
Estoy seguro de que llevaba toda la razón. Fresán es un
gran escritor, me interesa especialmente La velocidad de
las cosas, un libro esencial. Ybueno, creo que estaba en
lo cierto. Es más, fijese si soy el más argentino de los
escritores españoles que el año pasado estuve a punto
de morirme entre ustedes.
¿Cómo ves el panorama español en particular y mundial en
general de lo que se está produciendo literariamente? ¿~ué de
lo que has leído te gustó y puedas recomendar a los lectores?
Ayer, moviendo las novelas de una estantería,
casualmente encontré un libro que compré hace años
y que en su momento no había leído, tal vez porque se
perdió o escondió él mismo dentro de mi biblioteca.
Me puse a leerlo y quedé fascinado. Se trata de En
Grand Central Station me sentéy lloré, de Elizabeth Smart.
¿Autores que me interesan? No nombraré ni argentinos
ni españoles para evitarme problemas, sólo algunos
extranjeros vivos. Coetzee, Auster, Magris, Charles
Simic, Giorgio Agamben.
¿~ué opinión te merece el movimiento vasco que busca la
independencia de España, al igual que el movimiento catalán,
sobre las farmas que utilizan en esa búsqueda y sobre la
búsqueda en sí?
No voy a opinar sobre esto. No soy un experto en
cualquier tema sobre el que me pregunten.

¿Cuál es tu impresión de nuestro país y de nuestra literatura,
qué escritores te interesan?*
Estuve en dos ocasiones, la primera en 1989, y fue una
estancia feliz en la que conoci, entre otros, a Vlady
Kociancich, a Juan Forn, Rodrigo Fresán, y hasta a
Bioy. En la segunda -el año pasado- llegué enfermo
sin ser consciente de estarlo. No salí de mi cuarto
de hotel en la Recoleta y hasta me vanagloriaba de
no salir, pues lo encontraba muy literario -viajar
tan lejos para no moverse de una habitación de
--

-

--

¿~ué estás escribiendo ahora?
Un largo ensayo que título Hacia una teoría de la novela. Y
también trabajo en una novela sobre la que no puedo
adelantar nada.
Para terminar, Ue gustaría conocer el vértigo horizontal de
La Pampa, cómo te pega la llanura?
Conozco la claustrofobia de La Pampa a través de las
descripciones que encontré en los libros de Héctor
Bianciottí. No dudo que hay allí un vértigo horizontal
y no me niego a conocerlo. Si yo a priori estoy siempre
interesado por todo, ¿cómo no voy a estarlo por La
Pampa?~

- - - - -

"N. de la E. Se refiere a la literatura argenóna.

112

,,EL TURCO
ES UNA INVENCIÓN''
Conversaciones y entrevista con Carlos MartínezAssad y Edhem Eldem
IOSÉIUAM ZAPATA PACHECO

UMO

El poeta náhuatl Natalio Hernández, el académico mexicano Carlos Martínez
Assad y el historiador turco Edhem Eldem posan para una fotografía enla sala de
prensa del Fórum Universal de las Culturas, luego de una charla con los medios.
-Ahí nomás... un náhuatl, un libanés y un kurdo-,
menciona en broma Hernández, en referencia a los
temas tratados.
-¿Es usted kurdo?- pregunta Assad a Edhem.
-No, soy turco, pero ¿qué es "ser turco"? "Ser kurdo"
tiene más sentido- responde el historiador.
DOS
Edhem Eldem, Carlos Martínez Assad y Natalio
Hernández participan en los diálogos de Identidad y
diversidad/ Políticas culturales del Fórum Universal
de las Culturas, pero horas antes conversan en torno
a las políticas lingüísticas, la geopolítica y la literatura
de Turquía, país a medio camino entre Europa y Asia.
Puente de culturas, frontera de Oriente y Occidente.
A decir de Edhem, "el turco es una invención".
Hablar de este país es remontarse a 1924, cuando
Mustafa Kemal Ataturk, militar del Imperio Otomano,
reformó al país dotándolo de una constitución
inspirada en los modelos europeos creando la república laica de Turquía.
Entre los múltiples cambios que esto trajo consigo,
como el escribir el idioma turco en caracteres latinos
en vez de árabes y la modernización de la vestimenta,
. se pasó a vivir una fuerte represión de la diversidad
cultural turca, entre la que se encuentran los kurdos,
pueblo que habita el sur del país así como el norte de
Irak, Siria e Irán, y que hasta la actualidad sigue siendo
causa de conflictos militares y políticos; así como los

113

armenios, cuyo genocidio denunciara recientemente el
Premio Nobel de Literatura turco Orhan Pamuk.
El tema surge cuando Natalio Hernández comenta
la recientemente creada Ley General de Derechos
lingüísticos de los Pueblos Indígenas, en México, que
Eldem vinculara con la reciente apertura cultural en
Turquía hacia la lengua kurda, lo que motiva el diálogo
entre el historiador turco y el académico mexicano de
origen libanés:
Assad: Creo que el boom de todas estas lenguas que
habían estado subterráneas y que habían tenido
dificultades, también es una cuestión de poder.
El kurdo fue prohibido por Ataturk; no se podía
hablar. De hecho, hace tres o cuatro años la diputada
Leyla Zana fue a prisión por atreverse a hablar en
kurdo en el Parlamento, donde estaba prohibido.
En las lenguas indígenas de América, si no hubo una
prohibición hubo una censura fuerte. Aculturizar era
que aprendieran español los indios. No era bien visto
en términos del poder yla sociedad que se hablaran las
lenguas indígenas. Lo asombroso es que tanto el kurdo
como las lenguas indígenas hayan sobrevivido después
de tanto tiempo. A la lengua kurda simplemente la
hicieron a un lado de tajo, aunque sí hay expresiones:
en kurdo se escribieron obras literarias
Eldem: Pero muy pocas comparadas con el turco, ése
es el problema.
Assad: Lo que me parece interesantísimo es que el

�como los provenzales, y la irania es que, cuando el
Estado Nacional quiere matar a un regionalismo por
el idioma, imagina que con el idioma tendrá la nación.
La obsesión del Estado Nacional es eso, que empieza
todo con un idioma y entonces va hasta la secesión
de la unidad, y cuando dicen eso se dan cuenta que
las naciones se inventaron de ese modo. Los turcos
lo saben mejor que los otros, porque ellos también se
inventaron con el idioma. El turco es una invención.
Asi que hay una irania dentro de eso. El problema
del siglo XXI es que no tenemos una alternativa muy
concreta al Estado Nacional. Es un problema porque
tenemos un regionalismo que reproduce el modelo del

Premio Nobel se lo den a Orhan Pamuk, pero resulta
que no es el mejor escritor turco, el mejor escritor
turco es un kurdo, y se llama Yasser Kemal y su obra
es totalmente apabullante, maravillosa, pero tiene
un problema, no es políticamente correcta en el
momento actual porque su héroe es un guerrillero;
y un guerrillero del PKK1 en estos momentos es
completamente aberrante. Europa, es decir, el Nobel
jamás se hubiera atrevido premiar a quien más merecia
el reconocimiento. En cambio Orhan Pamuk, que me
fascina, me gusta mucho como autor, como escritor,
pero es políticamente correcto, está planteando en
todas sus novelas el acercamiento entre Europa y
Medio Oriente que, precisamente es lo que en estos
momentos todo Occidente está tratando de ver de qué
manera se logra.
Eldem: Si, políticamente correcto desde el punto de
vista europeo, porque en Turquia Yasser Kemal es más
políticamente correcto que Orhan Pamuk, y eso es la
contradicción...
Assad: Ypuede ser más popular en Turquia.
Eldem: Si, relativamente, porque lo que es interesante
es que Pamuk es considerado traidor a la nación
porque ha hablado del genocidio armenio, y eso es
mucho peor que hablar de identidad kurda. Yasser
Kemal, desde el punto de vista turco, es reconocido
como muy local.
Assad: Pero el Nobel lo dan los europeos...
Eldem: Para los turcos, Pamuk no es verdaderamente
turco. Es más europeo que turco; piensan que tiene una
vista de Turquia que es casi orientalista. No pienso
que es verdad, porque a mi me gusta muchisimo lo que
hace Pamuk. No hay que olvidar que la opresión del
kurdo es algo de ochenta años, es decir, los imperios
no tuvieron política lingüística y, hasta los años veinte
el kurdo, como un montón de idiomas, sobrevivió.
Assad: Como el árabe, que sobrevivió todo el
tiempo.
Eldem: El árabe, claro, pero muchos idiomas han
sobrevivido. Es el Estado Nacional el que mata a
los idiomas. Y en Turquía el Estado Nacional tiene
sólo ochenta años. El más avasallante de los casos
es Francia, donde todas las identidades regionales
fueron eliminadas sistemáticamente en el siglo XIX,
-

-

-

-

-

-

-

-

--

-

Estado Nacional. Cuando se ve a Catalunya, la politica
lingüística en Catalunya es muy nacionalista, le están
haciendo al castellano lo mismo que el castellano les
hizo hace mucho tiempo. Es una venganza, ylo pueden
hacer porque tienen el poder económico. En el País
Vasco también. Reproducen en una medida micro
lo que en una medida macro el Estado Nacional ha
hecho. La Unión Europea es lo más cerca que tenemos
de una experiencia más allá del Estado Nacional, y en
ese caso también se ve que hay una tendencia para
rede.finir Europa como una nación, en relación a los
otros. Se está creando un nacionalismo europeo, y
eso también es muy destructivo, porque desde la

-

'Partido de los Trabajadores del Kurdistán (Partiya Karkeren Kurdistan
en kurdo).

114

Ilustración estamos condicionados con el modelo del
Estado l\lacional, y no podemos im·entar algo nue\'o.
Hablamos de identidades. Pero lqué ocurre? ¿Cómo
sobrevh·en las identidades en el mundo globalizado?
El siglo XXI es un siglo de cuestiones, de cómo
sobrepasar el Estado Nacional ¿qué es lo que se va a
proponer?
TRES

Luego de la charla, Eldem se toma la fotografía
con los demás participantes de la mesa de diálogo.
Luego otorga una bre\'e pero sustanciosa entre\ista,
tratando en profundidad los dilemas de la Turquía

contemporánea, antes de reunirse con Martínez Assad
y Hernández para continuar sus conversaciones.

es muy importante para ambos lados en materia
geopolítica y geocstratégica.
El problema es que la posición turca es muy
oportunista. Para el turco medio Europa significa
que, por ejemplo, tendrán diez mil euros de poder de
compra. Se trata de una banalización de algo que es
muy cultural y político en algo meramente económico.
\lo lo comprenden. Y del lado europeo hay una
tendencia a reducir todo a un problema de culturas
distintas, están obsesionados por el Islam. Entonces,
los dos lados están hablando de cosas diferentes, es
un diálogo de sordos. El problema político es que,
con 75 millones de turcos, no es posible que Turquía

sea integrada inmediatamente. Todas saben que esta
integración, si ocurre, sucederá en diez, quince, veinte,
veinticinco años; asi que tácticamente, politicamente,
lo que importa es que el mensaje de Europa continúe
positivo, un "os vamos a tomar, pero esperen". Es como
la promesa de la zanahoria para que siga avanzando
el caballo. Que sigan dando la zanahoria, pero que
la esperanza de ingreso no pierda su momento en
Turquía.
Lo que \'eo es que en Europa hay una tendencia a
una idea de nacionalismo europeo, y, si la zanahoria
desaparece, habrá una reacción inmediata en Turquía,
con una cristalización del nacionalismo turco bajo la

Turquía se encuentra en las puertas de formar parte de la
Unión Europea. ffeparece benéfica operjudicial esa probable
integración?
Me parece que es benéfico para ambos lados. Es decir,
Turquía tendrá una ventaja enorme por la integración,
si sucede, y me parece que para Europa va a ser un
desafío muy importante, porque será la prueba de
que Europa no se define en términos de cristiandad u
occidentalización; de religión o de cultura homogénea.
Porque existe esa ilusión todavía. Me parece que

llS

�idea de: uno nos quieren, pues ya verán". Una idea con
implicaciones que me parecen muy, muy peligrosas:
nacionalismo turco, islamismo ... La frustración es
lo peor, darle a uno la esperanza de algo y después
quitárselo, es muy frustrante, muy traumatizante, y
la situación actual es asi, Hay que estabilizar estas
reacciones. Sarkozy2 habla de una unión mediterránea,
pero los turcos no quieren el Mediterráneo, quieren
toda Europa. Orhan Pamuk decía hace algunos años
que para Turquía el Mediterráneo es un boleto de
segunda clase. Tal es el punto de vista turco, y es
necesaria una combinación de politica, estrategia y de
psicología para estabilizar una situación que es muy
frágil, que puede cambiar, en una región muy inestable.
No sé lo que va a ocurrir.
Para mi, como ciudadano turco, la integración
no es tan importante como el proceso. Me basta que
durante diez años Turquía haga lo que es necesario
para ponerse al nivel de Europa. Culturalmente,
politicamente, en materia de democracia. Me basta
porque ni siquiera sabemos si en diez o quince años
la Unión Europea todavia existirá. Asi que para mi el
proceso es más importante que el resultado. Pero la
gente hoy mentaliza todo en función del resultado, no
del proceso: lo que cuenta es alcanzar algo, y eso es
problemático, porque se trata de un largo plazo.

La situación que tenemos ahora, es decir, con un
partido llamado "islámico" en el poder, pero que no es
realmente islámico, sino que tiene simpatías, como los
demócratas cristianos en Europa, me parece la mejor
garantía contra el integrismo musulmán.
El problema ahora es la crisis paranoica que tiene
Turquía con esta obsesión del secularismo, y la relación
de secularismo con el ejército. La modernización turca
fue hecha por generales. Desde el siglo XIX, los oficiales
del ejército eran los que estaban más preocupados en la
modernización politica y económica del pais. Asi que
hay una fuerte tendencia a identificar el progreso con
el ejército. Ahora ya no se piensa tanto en ese marco
de ideas, pero todavia se siente el principio de que el
ejército es el defensor y la garantía de la sobrevivencia
del sistema laico y republicano.
El problema es que las ideologías sólo funcionan
con simplificaciones maniqueístas, así que tienes una
división entre kemalismo-secularismo-progresismo
visto como un paquete, y, por otro lado, islamoscurantismo-reacción-fundamentalismo. Ytodo eso
es una ilusión, porque hay mucha más tendencia a una
democratización en el lado de los que son llamados
"islamistas", y mucho más tendencia a una opresión
de tipo, no digamos fascista, pero casi, en el lado de los
secularistas. Es una ecuación muy delicada, donde si
defiendes la democracia eres considerado islamista, y
cuando defiendes el secularismo estás identificado con
una fórmula mucho más autoritaria del Estado.
Se trata de una ecuación falsa, y tenemos que salir
de ella. Es decir, hablar de democracia a secas, no
de democracia adherida a algo. La democracia es el
principio, y si se tiene democracia no hay problema
para el resto. Pero en Turquía toda la discusión se
hace con base en ideologías de la primera mitad del
siglo XX, así que el discurso está muy corrompido por
esta antigüedad de las ideologías. Ahora, el verdadero
desafio es ver si el gobierno actual, que para mí no es
islamista, pero tiene más una tendencia democrática
que los gobiernos de antes, podrá sobrevivir en este
tiempo de crisis donde el problema kurdo está lanzado
como un peligro a la nación, y donde, por supuesto,
la población está excitada por el nacionalismo que
flota en el ambiente y por el ejército. Veremos lo que
pasa, espero que podrán mantenerse en una situación
democrática sin tener que apoyarse en el ejército o el
nacionalismo, que es lo que me parece más importante
en este momento~

El país enfrenta otro problema, que es el de mantener un
estado laico en un país con una población mayoritariamente
musulmana. lCrees que Turquía mantendrá su tradición
como estado laico, o que habrá un aumento en la política
islamjzante?
Me parece que si se mantendrá. En Turquía el
peligro no es el islamismo, sino el nacionalismo.
La tradición islámica en Turquía es muy sincrética
desde hace siglos. Y por eso el integrismo o el fundamentalismo estarán siempre limitados a una parte
marginal de la población. Así que yo no temo por
una revolución islámica, pero el nacionalismo es
algo mucho más poderoso, y el islamismo turco tiene
una cara de nacionalismo también. Para el islamista
turco medio hay una tendencia a tomar eso como
un problema nacional y no islámico-ecuménico. Me
parece que la reacción islámica va a ser muy limitada.

2

Nicolás, presidente de Francia.

116

al límite
ROCÍO CERÓN

Dos jóvenes combaten en una especie de máscara contra cabellera poético.
Uno, con micrófono en mano, hiphopea con un estribillo que repite "Los
ilusos, ilusos no saben de palabras, los ilusos, ilusos matan las palabras",
mientras el otro escucha, mueve el cuerpo y, al fin, suelta la voz al callar el
otro: "Yo no vengo a leer poemas yo vengo a hacer que la poesía los haga
vibrar", y suelta un poema sobre un amor desafortunado con una chica de
· una clase social distinta a la suya con un registro de tonos, enunciaciones
y movimiento corporal que estruja al oyente. Cada uno va turnándose
una y otra vez en una suerte de lucha verbal, rítmica y de presencia
donde el ganador será aquel que realmente haya hecho vibrar al público.
117

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tiene como influencias las largas tradiciones de
los afroamericanos y de los grupos nativos norte,
americanos, quienes cuentan con profundas raíces
en el arte de la poesía y de la narración orales de las
historias, leyendas o mitologías de su pueblo (dos
poetas jóvenes mexicanos estarán recuperando sus
raíces mexicas, mayas, zapotecas?).
Dichas performances, lecturas,lucha o poesía en
escena han tenido como sedes cafés, bares y pocos,
muy pocos espacios institucionales. El más importante
ha sido la Casa del Lago que, bajo la dirección de José
Luis Paredes (Pacho) y su ciclo Poesía en Voz Viva,
han creado un foro en el cual poetas muy jóvenes lo
mismo que poetas muy reconocidos Quan Gelman

1 publico proclamará al ganador
mediante aplausos, gritos, rechlfla
y hasta mentadas de madre si no
gana el favorito. Esto no es otra
cosa que un spoken poetry match, una
'"guerra" donde la voz es el arma
y donde la poesía pasa de la dimensión de la página
al suceso oral, al acto que combina ritmos verbales,
acto escénico y poesía hecha palabra hablada. Y
aunque el Spoken Word Poetry es un movimiento que
nació en los noventa en Estados Unidos (con sus
obvios ancestros desde la antigüedad pasando por
bardos y trovadores), en México parece haber tenido
un gran boom en el 2007. El Spoken Word Movement
118

la poesía en escena y las diversas formas de delivery
de la poesía contemporánea en México, el colectivo
MotínPoeta ha puesto en la escena, desde su origen
en 2002, a la contaminación entre disciplinas como
una estrategia creativa. Así lo puso de manifiesto con
dos producciones Urbe Probeta (2003), CD sobre la
ciudad de México que conjunta el trabajo de 14 poetas
(entre los que destacan Julio Trujillo, Luigi Amara,
Enzia Verducchi) junto a productores musicales del
colectivo electrónico Konfort, y Personae (2006), un
CD que busca ser una línea de vida a través de la poesía
de autores como Gerardo Deniz, Myriam Moscona,
Ernesto Lumbreras o José Eugenio Sánchez, junto
a composiciones de música clásica contemporánea
y/o arte sonoro de compositores mexicanos como
Alejandra Hernández, Manuel Rocha, Antonio
Fernández Ros o Rogelio Sosa.
Poetas jóvenes y con trayectoria como el regio José
Eugenio Sánchez (sus lecturas son un performance en
donde mezcla poesía, música y danza),Julián Herbert
(sus lecturas con el grupo de rock Las Madrastras
le otorgan aún más potencia a sus poemas), Daniel
Malpica y su grupo de Devrayativa, áscar de Pablo
(ganador de un slam poetry organizado en el bar Red
Fly de la colonia Roma), Bocaíloja, Feli Dávalos
(hiphopero a lo más), o los poetas en lenguas indige,
nas como Natalia Toledo, Briseida Cuevas, Irma
Pineda y Mardonio Carballo, entre muchos otros
autores, han comprendido el poder de la voz, de la
presencia del poeta en el escenario y han dejado atrás
la fórmula ya caduca de leer tras una mesa con paño
verde y botellita de agua.
El manejo verbal y escénico de los poetas crea un
aliento performátíco donde el autor es sumamente
consciente de su presencia y su seducción hacía el
público. Los puristas dirán que hay algo de trampa en
esto, que la poesia debe leerse, y pasar la prueba, en
la página, en la lectura a solas. Habría que decir que
la poesía, la buena poesía, vive tan bien en la página,
en su neutralidad silenciosa potenciada por la lectura,
como en una lectura vibrante donde el propio autor
ha reconocido las aristas, los vigores, las fortalezas
y hasta las imperfecciones del poema para hacerlo
un artefacto verbal cargado de manifestaciones
sensoriales, emotivas, intelectuales. No sólo se trata
de acercar de nuevo a un esquivo público hacia la
poesía, no sólo se trata de encantarlo con desnudos
o facilismos verbales (ilusos son y serán quienes

se presentó este año con un espectáculo de poesía y
bandoneón, la misma semana un slam poetry causaba
furor entre los escuchas,espectadores) han entrevisto
en el encuentro de la poesía con otras artes o de la
poesía en otros formatos una distinta manera de
acercar a la poesía al público y a los escuchas.
Ya en 2006 en este mismo ciclo los llamados
Ositos arrítmicos de Lemuria (dueto sui generis
conformado por el poeta Ricardo Pohlenz y el
músico Moodifer, ex bajista de Los amantes de
Lola) hacian su debut para consolidar su proyecto
en 2007 con varias presentaciones con gran éxito en
el ciclo de Cabaret creado por el espacio regenteado
por Las reinas chulas (antes El hábito). La poesía
antisolemne, coloquial y contagiosa (su '"Pinche,
pinche, pinche Milán" es ya una estrofa coreada
por el público) de Pohlenz ha encontrado en los
paisajes sonoros de Moodifer una amalgama ideal
con tintes neoposmodernos. El dueto planea ya el
lanzamiento de su primer CD y Pohlenz ha creado
una colección de camisetas que llevan, a manera de
hidden track, un poema en la parte interior de cada una.
El Museo de la ciudad de México, bajo la nueva
dirección de Cristina Faesler, es otro de los espacios
institucionales abiertos a estas nuevas manifes,
raciones poéticas. En noviembre el colectivo Motin,
Poeta y La Máquina de Teatro presentaron una
acción de poesía en escena donde tres voces poéticas
distintas (Carla Faesler, Mónica Nepote, Rocío
Cerón) con una producción visual y sonora, en un
trabajo netamente interdisciplinario, generaban
tres actos escénicos ligados como un universo
compacto donde los poemas hablaban sobre la
guerra, el exilio, la destrucción de la familia como
núcleo social (Rocío Cerón), el cuerpo interiorizado,
el asombro por las atmósferas nebulosas, los mitos
prehispánicos contemporaneizados (Carla Faesler)
hasta llegar a una poesía que levanta la voz para hacer
vivir a la nota roja (Mónica Nepote). El trabajo del
colectivo contaba con el cuidadoso trazo escénico
de Juliana Faesler, así como la sonorización del
músico y productor Bishop. Los visuales, creación
del colectivo, generaban junto al paisaje sonoro
de los poemas (leídos,escenificados verbalmente
por sus autoras) y la música una reflexión en los
espectadores sobre un siglo XXI lleno de paradojas,
de extremos que se rozan y de una mirada sobre el
mismo desde la posibilidad de la poesía. Dentro de

119

�presencia en la escena de la poesía nacional. Uno
de los proyectos más propositivos es el de Myriam
~loscona, quien ha realizado Yarias piezas de poesía
visual como un mapa de México creado a partir de
nombres de poetas mexicanos. A primera \'ista sólo
se obsen·a el delineado del mapa, la pieza incluye
una lupa, con ella se ve que cada línea que compone
la silueta de la República ~1exicana son nombres, lo
mismo Ramón López Velarde o Efraín Huerta que
Luis Vicente de Aguinaga o Jorge Esquinca. Otro
proyecto interesante es el de ~linen·a Reynosa,joYen
poeta regia, quien ha creado diez libretas para diez
poetas. Cada una es distinta en su manufactura. en
las series de poemas y reflexiones sobre la poesía que
cada una contiene. Cada libreta ha sido personalizada
con una fotografía impresa del o la destinatario
al que "ª dirigido. Éstos han sido enviados a diez
poetas quienes tendrán a su \'e:: que inten·enir con
escritura, fotografías o imagen estas libretas para ser
den.1eltas a la poeta al cabo de un año. En 2008 será
inaugurada la primera exposición de ,ideopoemas
mexicanos, curada por ~fauricio Marcín y quien esto
escribe. También en 2008 se presentarán las primeras
acciones del colectivo Negrita Cucurumbé Emisiones,
un grupo de poetas que ha conjuntado a gastrónomos,
artistas, chefs, músicos y hasta tejedoras y jardineros
para hacer acciones y objetos de manera colecti\'a.
El colectirn "Leer es sexy" dará, a partir de enero de
2008, un taller de intervenciones poéticas en la colonia
;\lan·arte donde pretende apoyar a los miembros de
la comunidad a crear una memoria sobre su propio
barrio a traYés de acciones poéticas como poesía en
acción, poesía portátil e impresos poéticos.
Algunos poetas mexicanos (y la tendencia va a la
alta) se han mmido de lugar, no sólo han encontrado
visibilidad en un escenario logrando hacer vivir, y
comunicar, con la poesía, sobre todo, han abierto el
panorama de lo que registran sus voces. Un registro
que va desde las calles y la coloquialidad hasta una
poesía intelectual (más no sobrada y de organza).
Estos poetas cuentan con una mirada ávida, no
trasnochada ni decimonónica, que mira a 360 grados
de la realidad y que hacen de lo insignificante, de lo
no «poético", un logrado poema. Un poema gancho
al hígado. Se habla desde lo nimio (sin ínfulas
pretenciosas de ser cool), se registra lo que los mass
media bombardean todo el tiempo (noticias que serán
reempaquetadas bajo una dosis de ironía y desencanto

crean que la mera escenificación de la poesía es
suficiente), esta generación de poetas mexicanos (que
rondan en años de nacimiento entre la mitad de los
sesenta, la década de los setenta y principios de los
ochenta), más allá de las tardías modas que llegan
de Estados Unidos, se han percatado que es tiempo
de encarar la realidad desde otro punto, desde otros
nortes y coordenadas de lo que la poesía solemne
y restirada pretendía que se siguiera ejerciendo.
Los poetas ejercen una escritura de la realidad
cotidiana, una escritura que pone de manifiesto no
necesariamente los exquisitos recoYecos del espíritu
o los acantilados del alma, sino que habla de mundos
alienígenas y narcotráfico Qosé Eugenio Sánchez),
de mundos donde lo mismo la hidra de Hiroshima
se enfrenta en los estudios Churubusco (Eduardo
Padilla) que el mundo erótico del gang bang se
manifiesta (áscar Da,id López). En 2007 la poesía
mexicana ha tenido el boom de dejar el paño \'erde
para enfrentarse en el escenario a un público que
comienza a conectarse con la poesía gracias a estos
distintos formatos de entrega: un delivcry poético
fuerte, con una conciencia escénica, con poetas que
han optado por regresar a una ancestral tradición oral
como una Yía de resistencia ante el embate de la frase
"la poesía está muerta", como una manifestación de
acciones reales de supeni\'encia. Una supeniYencia
que no sólo será de escrituras poéticas con buenos
puños, sino de poetas que dejen de esconderse en lo
«poético" para no enfrentarse a la realidad ("temor a la
realidad", diría Witold Gombrowicz), de una poesía
que trasmine el aire de los tiempos que corren y en
donde los escuchas espectadores encuentren algo de
sí mismos en el reflejo de esta poesía.
En esta época se ha dicho que la poesía está en
crisis, por ello es el mejor momento para reubicarla
entre los lectores, escuchas, espectadores. Los poetas
que han olido, entre,isto o percibido que la poesía
debe vivir de otras maneras han roto con la mesura
y medianía de lo que sucede en la mayor parte de las
lecturas de poesía en el país (el poeta mexicano es,
en su gran mayoría, un mal lector de su propia obra,
dicho por sus pares del resto de Latinoamérica).
La poesía, como otras artes, ha visto también en la
acción interdisciplinaria una manifestación colectiva
que permite al poema vivir en otro soporte que no
sea sólo la página impresa. Así el ,ideo poema, el
libro de artista, el poema objetual comienzan a tener
120

en un poema), se registra y se clava en el poema lo
que sucede real, en tiempo real, en sucesos reales, en
piel real.
Algo está sucediendo en la poesia mexicana, algo
se ha descolocado para reinventarse, para recolocar
las piezas del tablero. Ya no basta sólo escribir buenos
versos (que probablemente leerán amigos poetas y
familiares, el tío, la madre, quizá algún primo), el poeta
ha entendido que su poesía puede, y debe en estos
momentos históricos, vivir de múltiples maneras: en
la página impresa, en la propia voz, en el videopoema,
en el objeto poema, en la transdiciplina. Esto genera
un mayor universo de posibles interesados. La poesía
está más viva que en muchas décadas anteriores, sólo

que este tipo de poesía no está en las instituciones
(aún no han podido deglutir estas manifestaciones
y apropiarse de ellas), ni en las casas de cultura, la
poesía se encuentra en espacios propicios: bares,
cafés y hasta en casas (una nueva forma de hacer
lecturas de poesía, si de cualquier forma sólo asisten
a las lecturas los 5 6 10 amigos y parientes, por qué
no mejor hacerlas en la comodidad del hogar donde
hasta se le puede convidar una torta y un vino a los
presentes). Parecería que en los días que corren los
poetas quieren que el lector-escucha-espectador
necesite adictivamente quedarse en el centro del
torbellino de la poesia misma. Así sea. Bienvenido un
poco de oxígeno a la escena de la poesía mexicana~
121

�Aesta teoría Eisenstein la llamó el montaje de atracciones.
Consiste en eliminar todo elemento narrativo para
articular elementos abstractos. Para este cineasta, el
montaje tiene las siguientes funciones: formular los
movimientos más abstractos y sus configuraciones
plásticas más informales; formular los procedimientos
y enunciados de mayor fuerza, y construir un espacio
que no sea narrativo, sino ceremonial.
El autor de i~ué viva México! (1931) provenía del
teatro. Participó activamente en el Proletkult theater,
movimiento que buscaba renovar el arte buscando que
éste fuera un medio para despertar la conciencia social.
De ahi que su teoría del montaje estuviera marcada por
la dialéctica marxista.

Odessa con su hijo muerto mientras le impreca a los
soldados, la multitud huyendo de éstos, la carreola
cuesta abajo, las estatuas de los leones, entre otros.
Los elementos enunciados son usados con tal matiz,
que sólo queda decir que Eisenstein sabe servirse de las
cosas: con el pelotón de soldados presenta la opresión
social, con la imagen de la mujer y la carreola presenta
a la sociedad oprimida y con las estatuas de los leones
representa a la revolución socialista que se despierta
dispuesta a derrocar a la opresión. De ahí que el
montaje en la teoría de Eisenstein tenga un principio
dramático'. Ese principio dramático lleva al espectador
a combinar cada célula de celuloide como una
superposición de sentido. De ahí que la carga que le da
este realizador a su montaje sea enteramente símbólica:

EISEMSTEIM SABE SERVIRSE DE LAS COSAS

1

u

8
IC

La técnica de Eisenstein radica por entero en la
habilidad de su relación con el público. Antes de saber
senirse de las cosas sabe cómo podrá senirse del
público. La experiencia y la sensibilidad de Eisenstein
consisten en esta capacidad de previsión que le viene
de la plena conciencia de la tradición del espectáculo,
pero también de pre,isiones reales sobre la emothidad
o inteligencia del espectador (Abruzzese, 1974· 236).

En el estruendo de los cañonazos de Potiomkin, un
león de mármol salta, en señal de protesta por el
derramamiento de sangre, en los escalones de Odessa.
Formada por tres tomas de leones de mármol inmó\iles
en el palacio de Alupka en Crimen: un león durmiendo,
un león que despiena y un león que se levanta. El efecto
se logra mediante un cálculo correcto de la longitud
de la segunda toma. Su superposición en la primera
toma produce la primera acción. Esto establece el
tiempo para imprimir en la mente la segunda posición.
La superposición de la tercera posición en la segunda
produce la segunda acción: el león finalmente se levanta
(Eisenstein: 1986: 58).

1
'

ELMO

S LA ESENCIA:

Sergei Eisenstein

1
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~

1
•
1

I!
ALEJANDRO MARTiMEZ

El montaje es la esencia del cine, dirían algunos. Pudovkin (1956) consideraba
que "para el director cada plano del film terminado cumple el mismo propósito
que la palabra para el poeta( ... ) el montaje es el lenguaje del director de cine".
Detrás de cada cuadro por segundo hay una compleja selección de tomas cuya
totalidad da como resultado una película con su significación. En los inicios del
cine, los pioneros del celuloide tuvieron que analizar la naturaleza del nuevo
lenguaje, encontrarle una gramática, una sintaxis y, por qué no, una semántica.
Uno de los puntos relevantes de la obra de Sergei Eisenstein (1898--1948) está
en su teoría del montaje.

1
~

11..

Como Eisenstein busca con sus películas crear un
efecto dialéctico, en su trabajo es muy importante la
relación con el espectador. Por ejemplo, en El acorazado
Potemkin, las tomas han sido seleccionadas para crear
un efecto muy particular, un efecto que podríamos
llamar patético para llevar al espectador a una catarsis
ideológica. Eisenstein selecciona cada elemento
del montaje para darle una carga metafórica. Esos
elementos son, en El acorazado... , el pelotón disparando
sobre las masas, la mujer subiendo las escaleras de

1

Tomcmos en cuenta la siguiente cita de &lt;;U ensayo seminal Una aproximación
dialtctica alaformadd cinc. •8 montaje es el medio de desarrollar una idea con
la ayuda de tomas aislada~.el principio 'épico·. i\o ob&lt;,tantc, en mi opinión el
montajees una ideaque surgedel chcx¡uc de las tomas independientes-tomas
incluso opuestas una de otra: el principio dramático· (Eiscnstcin, 1986:51).

1

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..

1)

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COMO EISENSTEIN BUSCA CON SUS PELÍCULAS CREAR UN
EFECTO DIALÉCTICO, EN SU TRABAJO ES MUY IMPORTANTE LA
RELACIÓN CON EL ESPECTADOR

122
123

�Eisenstein creyó firmemente en sus teortas del montaje,
de ahí que su error estuviera en su ingenuidad, pues
fuera de crear conciencia de las atrocidades, en casos
como Octubre no pasó del mero panfleto (Octubre es
un panfleto pagado por el gobierno soviético por el
aniversario de la Revolución rusa; no obstante este
dato, no se pueden dejar de lado algunos momentos
de verdad geniales del filme).
EISENSTEIN SABE CÓMO V A.LERSE DE L.AS COSAS

Tornemos como partida que para Pudovkin todo
objeto tomado por la cámara es un objeto muerto y
que sólo con la edición puede tomar vida2. Añadamos
que para Eisenstein los objetos de una toma forman
parte de una especie de ideograma dentro de un con~
junto de células. Esas células nos dan por conjunto
una dialéctica fílmica, un espacio ceremonial donde
las fuerzas del materialismo dialéctico le dieran al
obrero las posturas ideológicas para poder estar del
lado correcto. Eisenstein sabía cómo valerse de las
cosas. Sabía cómo tomar elementos aislados y darles
un sentido distinto, atraerlos al proceso dialéctico y
poner de manifiesto su sentido latente.
UNA ORTODOXIA P.AR.A EL CINE

que, tenía que ser la más elevada de todas las artes.
No es casual que Eisenstein en su ensayo Aproximación
dialéctica a la farma del cine cite unas palabras de
Lenin: "el cine, la más importante de todas las artes"
(Eisenstein: 64).
Toda ortodoxia lleva al fracaso de los postulados,
pues no deja lugar para la labor individual del creador
y, en este caso, del cineasta. Quizá por eso la obra final
de Eisenstein esté marcada por la falta de certeza3
entre sus rodajes y sus postulados teóricos. Pues en
trabajos como Alejandro Nevsky (1938) e Iván, el terrible
(1944) se nota la forzada inclusión de sus teorías o
dejadas de lado como en Iván, el terrible. Obras como El
acorazado ... demuestran la importancia de Eisenstein
como un pensador del cine más que como un gran
creador. Su legado está en las escaleras de Odessa,
quizá su más memorable escena, claro ejemplo de una
obra inclusa y como un montaje, celular. El montaje
lo era todo para este realizador, no pudo ver que los
otros elementos del lenguaje cinematográfico también
contaban. Quizá si no hubiera sido tan ortodoxo~

Bibliografía

(A M.ANER.A DE DISOLUCIÓN A NECRO)

La ortodoxia marcó la obra de Eisenstein. Este
realizador creía firmemente que el cine debía ser un
arma más de la revolución proletaria. Creía que el cine
debía ser la combinación perfecta de arte y ciencia y

Abruzzese, Alberto (1974). La imagen fílmica. Barcelona: Editorial Gustavo
Gilí.
Eisenstein, Sergeí (1986). Laforma del cine. México: Siglo XXI editores.
V.! Pudovkín (1956). Argumentoy montaje: bases de un film. Buenos Aires:
Futuro.

3

Es curioso también el caso de Lars von Tríer, pues también propuso
una onodoxía filmíca, pero de la cual sólo se sirvió para hacer un filme:
Los idiotas; posterior a ese filme afi.rmaña que hacer una pel!cula dogma
era prácticamente imposible.

2

Los teóricos rusos del cine en su mayoáa dejaban de lado otros elementos
como la actuación y el vestuario. Sólo tomaban en cuenta los elementos
que les servían para la construcción de su encuadre.

DANIEL CENTENO M.

TOMEMOS COMO PARTIDA QUE PARA PUDOVKIM TODO
OBJETO TOMADO POR LA CÁMARA ES UM OBJETO MUERTO Y
QUE SÓLO COM LA EDICIÓN PUEDE TOMAR VIDA
124

Ganador del Premio Biblioteca Breve en plena época del boom de narrativa
hispanoamericana, y autor de sellos como Alfaguara y Seíx Barral, el nombre
de Adriano González León (Valera, 193l~Caracas, 2008) era sinónimo de
dignidad en las letras venezolanas. Su reciente muerte deja huérfano a un país,
y ha sido motivo de infinitas especulaciones.
125

�seguridad de quien estuvo en el entierro. González
León, ajeno al fin de su biografía, se emocionó con
la llamada, bromeó un buen rato con Rarnírez y le
pidió una pronta visita para conversar corno en los
viejos tiempos.
"Nadie me iba a decir que mi último encuentro con
Adriano sería por celular", comentó el nicaragüense al
enterarse de su verdadero fallecimiento. "Me acuerdo
que me lo llamaron en Valencia desde el carro en
donde me encontraba, yél tardó en ponerse al teléfono
porque se estaba bañando. iQué mala noticia para
comenzar el año!"
Como Ramírez existen otros intelectuales en
diferentes lugares del mundo. Y esto no es nínguna
exageración. Quizás los menos avispados aún no
están al tanto, pero la firma de González León jugó
un papel preeminente en el desarrollo de la literatura
latinoamericana de la segunda mitad del siglo veinte.
Sus libros fueron de cabecera para una generación
y motivo de estudio en muchas universidades
extranjeras.

El día en el que la muerte lo sorprendió pareció haber
sido escrito por él.
Corno solía hacer, al rnedíodía fue a uno de esos
restaurantes de Las Mercedes en donde ya era
costumbre tratarlo corno dueño. Buscó un lugar en
la barra, cogió el periódico y, mientras bebía un vaso
de agua, su barbilla cayó sobre el último botón del
cuello de su camisa. Alli se desenchufó del mundo,
sin molestar a nadie, sin hacer un drama de su partida,
como si sólo hubiera aprovechado un instante para ser
vencido por el sueño. De esta forma, Adriano González
León había cerrado tras de sí la puerta de su vida,
una existencia llena de historia venezolana, letras,
anécdotas, humo y mucho botiquín.
Esa fue su enésima muerte. El escritor y antiguo
vicepresidente de Nicaragua, Sergio Ramirez, vino
a Venezuela a finales del año pasado con el dolor de
no haberse despedido de Adriano. En esa ocasión
no hab1a sido el infarto el que se lo había llevado,
síno Gabriel García Márquez y su esposa Mercedes
Barcha, quienes le juraron la enorme pérdida con la

126

La línea arranca con el volumen de cuentos Las
Sardio, el Techo de la ballena o La república del Este,
hogueras más altas (1959), cuya segunda edición fue
en programas tele,isivos, en labores diplomáticas y
prologada por el Nobel de literatura \1iguel Ángel
en decenas de acogedoras barras.
Asturias. Luego de tamaño estreno aparecieron AsfaltoEn ellas vio su vida yla de los demás correr como un
infierno (1963), Hombre que daba sed (1967) y su primera
río. Probó diferentes néctares, entendió la confidencia
novela País portátil (1968). En este punto es necesario
del camarero y presenció escenas dignas de ser escritas
hacer un hiato.
en capitulares. En un bar vio el renacimiento de
El libro le abrió las puertas a la consagración.
amores, la creación de espejismos e, íncluso, la muerte
Recibió el Premio Biblioteca Breve de la por entonces
a balazos de un vecino de taburete. Precisamente, fue
mítica editorial Seix Barral en su novena edición, y
en una barra en donde se despidió en paz del último
formó parte del selecto grupo de galardonados de la
párrafo de su gran obra: su propia vida.
época, junto a Mario Vargas Llosa, Vicente Leñero,
"Él hizo lo que quiso, eligió vivir a su manera y eso
Guillermo Cabrera Infante y Carlos Fuentes.
es un triunfo para cualquiera", comentó su discípula
La novela le llevó cinco años de escritura, y
y escritora venezolana Gisela Kozak Rovero. "Toda el
constituyó un triunfo de estructura y contenido.
mundo lo aceptó corno fue. Su vida no pudo terminar
De mediana extensión, País portátil relata el paso
mejor, con mucha poesía yfiesta. Adriano murió como
de un estudiante universitario, Andrés Barazarte,
si se estuviera quedando dormido en la barra. Yeso no
de un extremo a otro de Caracas con un misterioso
es todo. La cosa fue tan digna de él, que la gente del
maletín para los guerrilleros con los cuales tiene que
restaurante siguió comiendo y bebiendo".
encontrarse.
Su colega y amiga Victoria de Stéfano no mostró
Para el escritor argentino César Aira la mayor
dolor cuando se enteró de su partida. Al contrario,
contribución del libro surge al contar una travesía
sus primeras palabras mantuvieron cierta dosis de
que "está intercalada de reflexiones y recuerdos, en
cordura. "Los viejos tenemos una concepción de la
los que el joven reconstruye su historia familiar; el
muerte muy diferente a la de los jóvenes", dijo la autora
método hace que la novela sea rural y urbana al mismo
de Lluvia cuando la noticia se dispersaba como pólvora.
tiempo, anudando dos tradiciones de la narrativa
"Para nosotros, cuando eso sucede, no significa que
venezolana".
estemos ante una pérdida, sino que la persona hizo su
Con el reconocimiento internacional viniéndosele
trabajo y lo entregó. Cumplió con su cometido. Yeso
encima como un alud, Adriano prefirió tomarse un
fue, precisamente, lo que hizo Adriano".
prolongado respiro. Luego de ese tiempo escribió los
Adriano murió y media Caracas lo fue a ver. En el
volúmenes de cuentos y poemarios Damas (1979), De
restaurante un corro de intelectuales venezolanos hizo
ramas y secretos (1980), El libro de las escrituras (1982),
una extraña peregrinación para alimentar el morbo y
Solosolo (1985), Linaje de árboles (1988) y Del rayo y de la
el desamparo; en la funeraria cada escritor mantuvo
lluvia (1991).
una versión diferente de su despedida; en el sepelio ya
Algo olvidado por el mundo, y a casi treinta años de
se podía hacer una novela sobre su deceso.
País portátil, González León logró ponerle punto final a
Escribir es morir de a poquito. Adriano tuvo varias
su segunda y última novela, Viejo (1995). La misma fue
muertes, algunas con premios ycondecoraciones; otras
aplaudida por la crítica ysus colegas. Sin embargo, su
más domésticas. Sólo necesitó dejar de existir de veras
impacto no tardó en disolverse con el tiempo. Parece
para estar más vigente que nunca, para demostrar
que en ese momento Adriano decidió de una vez por
que sin él los párrafos no tendrán un amante superior
todas hacer de la oralidad su manera de escribir.
en \·enezuela. Su parábola no pudo enmarcarse
Sólo algunas ocurrencias cometieron el atrevimiento
mejor dentro de una frase dicha en una mesa sin
de hacerse lomo y papel cuando estuvo desprevenido,
conocimiento de dueño: La vida no tiene lógica, pero
como fue el caso de Huesos de mis huesos (1997), Todos
sí tiene sentido.
los cuentos más Uno (1998), Viento Blanco (2001) y Cosas
Adriano murió en una barra delante de un vaso de
sueltas y secretas (2007). Pero lo cierto era que el autor
agua. Esa misma noche, sus dos hijos elevaron sendas
prefirió decantar toneladas de genio en sus clases
copas en su honor.
universitarias, en la creación de grupos literarios como
Tenía 76 años recién cumplidos ~

127

�e aqui el desconcertante
caso de un periodista cultural metido a historiador
que parece no tomar en serio las
publicaciones culturales -no, al
menos, las de los últimos treinta
años. Ya Raquel Tibol y Emmanuel
Carballo se encargaron de señalar las
notorias "ausencias, imprecisiones,
repeticiones y otras fallas que contiene la Historia dd periodismo cultural
en México, de Humberto Musacchio".
Carballo se quejó en la presentación
del libro en el Palacio de Bellas Artes
de haber sido citado "con comillas
y todo" pero sin que la referencia
figure en la bibliografía, además de
que "la Revista de Literatura Mexicana,
fundada por él y por Carlos Fuentes,
está escasamente citada". Yarremetió
de nuevo el viejo critico: "En el libro
de Musacchio no hay un criterio
sólido yestéticamente no se sabe ni al
principio ni en medio ni al final qué es
lo que quiere ycómo lo va a conseguir,
qué método va a utilizar. Los doblones
del siglo XVI y los pesos para él son
iguales". A su vez, Tibol dijo que uel
autor confunde al suplemento El
Machete con el Machetito Ilegal, en el
que escribieron plumas como Vittorio
Vidali, Bertrand D. Wolf (biógrafo de
Diego Rivera) yJulio Antonio Mella",
yque en el volumen de Musacchio hay
"confusiones, nombres colocados en
otro contexto y citas casi olvidadas"
["Tibol y Carballo vs. Musacchio",
diario Milenio, 6 de diciembre de
2007].
Eso tan sólo en lo que respecta al
siglo XIX y los primeros dos tercios
del pasado siglo, porque Humberto
Musacchio yerra con más negligencia
aún al emprender el apresurado
e indiscriminado recuento de
las publicaciones culturales que
surgieron entre la década de los
sesenta y los primeros años del nuevo
siglo (la rnayoña de ellas circunscritas
a la ciudad de México). En esta
parte las ausencias son también
notorias e inexplicables, tanto por la
relevancia desmedida que le concede

H

TfTUL01 Historia dd periodismo cultural en México
AUTORI

Humberto Musacchio
Conaculta

EDnGRIAL:

AtilO: 2007

El estilo del
PERIODISTA
a publicaciones intrascendentes
y la fugaz mención de otras que
ameritan un examen detenido. ¿Se
deben estas fallas a la desidia, a
la ignorancia o a la incapacidad
profesional? Ya Musacchio habia
cometido errores similares al destacar
a dudosos personajes y desechar a
otros con trayectorias y aportaciones
destacadas en los tres tomos de
sus Milenios de México [Hoja Casa
Editorial, 1999), al igual que en su
~uién es quién en la política mexicana
[Plaza y Janés, 2002], donde no
aparecen políticos o funcionarios
como Germán Martinez, Salvador
Vega Casillas yJosé Mejía Lira, entre
otros; se omiten datos relevantes de la
trayectoria de algunos, hay nombres
1

128

sin fecha de nacimiento (muestra
de que no se investiga cuando es
necesario hacerlo), y la inclusión
de ciertos personajes contradice la
intención declarada en el prólogo
de limitar la obra a los políticos que
"buscan el poder en México", dejando
, fuera a académicos que "únicamente
han hecho carrera en instituciones
educativas" y a "extranjeros que
residen entre nosotros", aunque se
dediquen a la grilla. Desde luego, esto
también excluye a los muertos, asi,
¿qué hacen en esas páginas Carlos
Castillo Peraza (fallecido en 2000),
René Drucker (fisiólogo que no
ha salido de la UNAM) o Rosario
Marín (mexicana nacionalizada estadounidense desde joven

y nombrada tesorera de Estados
Unidos en 2001)?
En la Historia del periodismo wltural
en México Humberto Musacchio alude
a las razones y circunstancias en
que naufragaron algunas revistas,
como La Piedra Rodante, editada por
Manuel Aceves, que cerró porque
udesde la prensa más conservadora se
lanzaban grandes cantidades de agua
bendita hasta que la ahogaron ante
el beneplácito del gobierno", pero no
menciona el autor el papel decisivo
que tuvo en ese penoso episodio el
escritor Carlos Monsiváis, asustado
por el concierto de Avándaro, de la
mano del periodista y fiero diputado
priista Roberto Blanco Moheno, como
también omite las explicaciones en
torno a la desaparición de El Machete,
la incómoda revista del Partido
Comunista dirigida por Roger Bartra,
ni se molesta en contar por qué el
mismo Bartra dejó la dirección de La
Jornada Semanal como consecuencia
de una airada queja de ... iCarlos
Monsiváis!
La de Musacchio es una historia
aséptica, descolorida y sin relieves. El
conflicto entre Octavio Paz yla revista
NexosacausadelColoquiodelnvierno,
con la resultante expulsión de Victor
Flores Olea de la presidencia de
Conaculta, es abordado someramente
-y vaya que en este librote de 24.5
x 31 cm y 232 páginas lo que sobra es
el espacio-, y el lector que quiera
ahondar en la polémica entre el
premio Nobel y Monsiváis en Proceso
se quedará en las mismas si se limita
exclusivamente ala escueta referencia
de este volumen.
"El del periodismo cultural es un
campo demasiado extenso y heterogéneo para abordarlo desde
una sola perspectiva", escribe el
periodista argentino Jorge B. Rivera
en El periodismo cultural [Buenos
Aires: Paidós, 1995-2003), a quien
Musacchio parece desconocer. ¿Cuál
es la perspectiva de Musacchio?
Acaso la incompleta enumeración en
tropel de publicaciones intercalada

con apuntes ligeros, despojada de
critica y valoraciones sobre su posible
influencia enlos ámbitos de la política
y la sociedad, salpicada de errores y
narrada con un "estilo" más propio
de un estudiante presionado para
entregar la tarea. En la Introducción
a su historia Musacchio escribe que
"La expresión 'periodismo cultural'
es redundante, pues todo periodismo
se halla en el campo de la cultura",
pero no se ocupa de distinguir entre
las variadas concepciones de cultura
(de la selectiva de las "bellas artes"
a la más amplia de la antropología
cultural) ni de abundar en los
conceptos de revista cultural yrevista
literaria, o de publicaciones elitistas,
especializadas, de creación o de
divulgación, lo que si hace Rivera
con erudición y amenidad en su
estudio, que es a la vez una completa
historia del periodismo cultural en
Argentina, un análisis de las revistas más importantes de la región
-incluyendo antecedentes europeos,
estadounidenses eiberoamericanos'y un conciso manual de periodismo y
estilo. Nada de esto se encuentra en
la historia de Musacchio.
En este recuento La Regla Rota es
referida sólo porque en sus páginas
publicó alguna vez el autonombrado
campeón de la ética Victor Roura y
no por haber ensayado un promiscuo
estilo periodístico que invitó a dialogar a la narrativa, la imagen, el
humor, la cultura popular y el ensayo
académico, fórmula que se renueva en
Replicante, la cual, según Musacchio,
es una revista ufundada en 1995" -iy
no en 2004!- que "aborda los temas
culturalesdemaneramástradicional".
(Al final de la presentación de su libro
en la pasada Feria Internacional del
Libro de Guadalajara le adverti a
Musacchio de éste y otros errores, a
lo que respondió pidiéndome que le
hiciera llegar mis observaciones. Aqui
van algunas.) En las páginas de esta
historia del periodismo cultural no
hubo una entrada siquiera modesta
para publicaciones surgidas entre los

129

setenta y comienzos de esta centuria,
como el suplemento Nostromo del
¡ diario Siglo 21, de Guadalajara, ni
para muchas otras como el tabloide
anarquista Amor y Rabia ni la popular
Banda Roquera de Vladimir Hernández,
cuyo centro de operaciones era el
bullicioso Tianguis del Chopo de la
ciudad de México. Tampoco la hubo
para la revista de música Atonal, que
dirigía el promotor cultural Arturo
Saucedo, ni para el Angdus Novus ni
la nueva etapa de las regiomontanas
armas y letras y Cathedra. Complot,
encabezada por la escritora Norma
Lazo, simplemente no existió, como
tampoco existieron A Sangre Fría
("amarillismo de fondo"), de Mauricio
Bares yJ.M. Servin, y Nitro, de Bares.
¿Periodismo cientlfico? Ni siquiera
el de la revista de la UNAM ¿Cómo
ves? ni en Muy Interesante, de Televisa.
Tampoco existieron Culturarte, en la
que colaboraba la juchiteca Gudelia
Pineda, ni las revistas de humor y
cómic Los Supermachos y Los Agachados
de Rius, El Chamuco en sus diversas
épocas, ~uecosaedro, Galimatías creada por Julio Haro, Jis, Trino y
Falcón-, El Gallito Inglés, luego Gallito
Cómics, editado por Victor del Real, ni
Rino, impulsada por Carlos Perzábal.
Ni La Línea ~uebrada/fhe Broken Line,
de Guillermo Gómez Peña y Marco
Vinicio González, publicada en
Tijuana y San Diego, ni las tijuanenses
Esquina Baja, de Leobardo Sarabia, Cha3,
deFritzTorresyJorge Verdin(quienes
más tarde formarían Clorofila, del
colectivo musical Nortee), Sube/Baja,
de Ejival, ni Radiante, de Rafa Saavedra.
(Ah, ese maldito centralismo, se cura
Musacchio en salud en las páginas
iniciales.) Por ninguna parte aparece
Fotozoom, dirigida en su mejor etapa
por el poeta y compositor español
Ángel Cosmos.
No figura la revista anarquistatroskista y posteriormente perredista
La Guillotina, ni Libido, revista de
cultura gay editada por el equipo de
Complot, ni Metapolítica y Este País, con
notables suplementos culturales, ni

�La Mosca en la Pared, revista de rock
dirigida por Hugo Garcia Michel
(tampoco Notitas Musicales ni
Conecte, lo que viene al caso porque
Musacchio si alude a México Canta,
otra vez a propósito de Roura). No
aparece Obelisco, de Alfonso Capetillo
(con extraordinario diseño de Azul
Morris). No está Op. Cit, cuyo lema era
"El único periódico especializado en
libros", ni Rt:Vés, de jóvenes periodistas
michoacanos. Tampoco Su Otro Yo, de
Vicente Ortega Colunga, en la que
los imberbes Roberto Diego Ortega,
Sergio González Rodríguez, Andrés
de Luna y Gustavo Garcia dieron a
conocer sus primeros textos criticos.
Musacchio se olvidó también de
otras revistas eróticas con pródigas
secciones culturales, algunas de
ellas editadas por James R. Fortson:
D'Etiqueta, Caballero, Él Él y Ella, Eros,
Playboy. Inútil buscar Dicine, de Nelson

Carro, Topodrilo, de la División de
Ciencias Sociales y Humanidades
de la Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa, y Acequias, de
la Universidad Iberoamericana de
Torreón. De acuerdo con la historia
que reseñamos, nunca circuló Sucesos
para Todas, de Gustavo Alatriste, en la
que colaboraron Magú, Pedro Meyer
y Alejandro Jodorowsky, ni, muchos
años después, Vértigo, dirigida por
Manuel Zavala y diseñada por Rocío
Míreles, diseñadora también de
Poliéster, revista de arte dirigida por
Kurt Hollander, también ignorada,
como lo están las más recientes
Fahrenhcit, Wow, Spot, Cdeste, Marvin,
Picnic, Código 06140, DF, Chilango y,
entre varias más, Gatopardo -ésta
con un pie en México y otro en
Colombia. No hay lugar para la
xalapeña Vía Libre ni para la tapatla
La Voz de la Esfinge, de Antonio Marts,

ni para El Zahir, también jalisciense,
o para Zarazo, entre muchas más
que escapan a este rápido ejercicio
de memoria y que quizá algún dia
lleguen a figurar con justicia y
decoro en otra historia realizada
por investigadores profesionales.
Y, para no extendemos demasiado,
habria que cuestionar a Musacchio
sobre la decisión de no considerar
el vasto panorama del periodismo
cultural en los medios electrónicos y
su creciente importancia en la Red.
Historia dd periodismo cultural en México
fue el regalo escogido por Sergio Vela
para obsequiar a los "amigos" de
Conaculta en la pasada temporada
navideña. La explicación a este acto
quizá se encuentre en que en este
país, como se ve, casi nadie lee.

Rogdio Villamal

EPIDEMIA y escritura

e

reo que fue Unamuno
quien denunció la falta,
el gran hueco que hay en
el vocabulario respecto a la relación
entre hermanas, y sugirió, para
llenarlo, el término "sororidad".
Tal como sucede con la idea de
"fraternidad", la sororidad llevaría
implicita cierta noción de amor, de
solidaridad. Esto no es necesariamente
cierto, y todos conocemos infinidad
de "excepciones" a tan idílica regla.
El amor familiar en una convención
moderna. La relación entre hermanos
conlleva fuerzas mayores (muchas
veces contradictorias). Caín y Abel,
Héctor y Paris, son, en el mundo de
la escritura, la prueba primigenia
de que los hermanos no tienen por
qué ser iguales. Fruta podrida, la
más reciente novela de la escritora
chilena Lina Meruane, parte de la

oposición entre dos hermanas. Dos
mundos contrarios girando en el
mismo universo, aunque con órbitas
opuestas. Zoila del Campo y Maria,
alias "la Mayor". El espacio rural,
un lugar llamado Ojo Seco, es el
escenario primigenio de esta relación
asimétrica. El nombre anuncia la
esencia infértil que insufla la zona
(a pesar de la ingente producción
frutlcola). El ambiente no puede ser
más desolador. "Era el sol...", se lee al
inicio de la novela, y "Eran los buitres
oteando la carnosa pulpa del campo,
las garras empuñadas en la alambrada
de púa o adheridas a los ardientes
techos de zinc, fijos los ojos sobre la
calurosa casa de adobe." De all1 todo
será des-composición: composición
a la inversa, como el paciente
desmontaje de una estructura en
apariencia sólida. cada palabra será

130

TfTuL01

Fruta podrida
AUTORA1

Una Meruane
IDITORLUI

Fondo de Cultura Económica
A.A01

2007

contrarrestada por otra palabra de
significación más densa y oscura.
La historia irá, paulatinamente,
desbordando, como mal endémico,
la escena primera, pasará también
por encima de la relación contrariada
de las hermanas y terminará por
expandirse sobre espaciosypersonajes
igualmente inhóspitos: médicos sin
escrúpulos, hospitales transformados
en fábricas, plazas públicas cubiertas
de nieves, enfermeras dadas al
monólogo, metrópolis indiferentes. Y
en cada escenario, en cada personaje,
la corrosión avanzará lenta, pero
constantemente, como una sombra
gélida.
La Mayor es ambiciosa, ha luchado
por alcanzar sus proyectos. Poco
a poco ha ido escalando puestos
en la compañia frutera. Ahora se
encarga de cuidar la producción ante
la constante amenaza de plagas y
huelgas. Es una exterminadora. Zoila,
"infectada" por una enfermedad
expansiva e implacable, escribe y
describe el mundo desde su condición
malsana: se siente, se sabe, una fruta
podrida. Esa condición la convierte en
una amenaza para el afán productivo
de los que la rodean. Zoila es un
personaje oscuro, lleno de silencios,
pero cuando habla todo lo carcome,
como si fuera una termita y el mundo,
un gran trozo de madera seca. Una
asociación vital recorre las páginas del
libro, o mejor dicho: una fundición:
cuerpo y fruta. Pero la analogia no
se concreta en la condición germinal
de ambos, sino en su indole efimera,
perecedera. En lugar de verlos como
productos que nacen, los vemos morir
poco a poco, los contemplamos en
su proceso de putrefacción. El mal
está en la semilla, en los pies, y desde
all1 avanza hacia la pulpa, hacia la
carne. La escritura se convierte, asi,
en una epidemia corrosiva que va
desmantelando el andamiaje de una
realidad tergiversada por los afanes
desmedidos de progreso y ambición.
La narración se vuelve alegoría de
un mundo siniestro, cuya mayor

tragedia radica precisamente en su j
Lina Meruane reafirma con Fruta
carácter anodino. Marta, convertida podrida el lugar destacado que ocupa
por conveniencia en productora en la más reciente generación de
de órganos humanos, "cuida" a su narradores de habla española. Su
hermana e intenta curarla, es decir, prosa, saludable epidemia contra la
volverla activa, parte de la cadena inmovilidad de la narrativa contemproductiva. Para ello establece una . poránea, la revela como una de las
oscura relación con el Médico y el escritoras hispanoamericanas más
Enfermero. Zoila será conejillo de interesantes de los últimos tiempos.
indias, ratón de laboratorio.
Frutapodrida está dividida en cuatro
capítulos que, aunque presentan una
Víctor Barrera Enderle
proyección lineal, pueden leerse
como historias independientes, llenas
de fuerza y contención, de agilidad y
destreza literarias (cada una presenta
una voz narrativa diferente). Juntos
hacen la crónica de una contraconquista, de una aventura inversa
donde el triunfo anida en la pérdida,
en la descomposición. Apesar de que
los anti-héroes son los protagonistas
predilectos de la novela moderna,
Zoila no se parece a ningún arquetipo:
ella es una revelación en muchos
sentidos. "Mi cuerpo empezará a
capitular, más temprano que tarde.
Debo apurarme: mi vista siempre
borrosa, los cada vez más frecuentes
calambres en los pies me anuncian
la ya inevitable disolución. Pero no
tengo miedo, no siento angustia.
Nunca me he sentido más dueña
de mi cuerpo." De all1 en adelante,
la novela se vuelve vértigo y por
sus venas comienza a correr sangre
negra, que en lugar de llevar vida, trae
palabras. En uno de los poemas del
(cuaderno de dcScomposición) se plasma
la condición de Zoila (y la de la novela TfTuLO: Pasajero en las Américas.
Cartas y ensayos del exilio.
entera)

PASAJERO

EN EL EXILIO

esta espera saturada
de consonantes y pistas
falsas o verdaderas;
esta espera con su S intercalada
entre sustantivos
esa ese
descomponiendo mi cuaderno
entre mis dedos
manchando la superficie
[cuadriculada
de mi cuerpo

131

AUTORES: Pedro Salinas. Prólogo,
bibliografía y notas de Enrie Bou.
EDITORIAL: Fondo de Cultura Económica

Allo: 2007

Cartearse -la hermosa palabra
castellana-, no es hablarse.
Pedro Salinas

.D

urante el siglo XX sucedieron acontecimientos políticos que empujaron a varias

�generaciones de escritores e intelectuales a vivir en el exilio.
Por ejemplo, algunos cubanos,
como Severo Sarduy (1937-1993),
decidieron refugiarse en Francia;
otros, españoles, como Pedro Salinas
(1891-1951), en Estados Unidos.
Hablo de generaciones distintas
en época y origen, pero en ambos
casos encontramos escritores que
apostaron por un cambio radical en la
búsqueda de una zona de confort que
les permitiera continuar su carrera
literaria, enfrentándose asi con que
el verdadero reto era lingüistico.
Sarduy no titubeó y adoptó el francés
como segunda lengua; sin embargo,
para Salinas no fue tan fácil ocupar
una cátedra en Wellesley College,
cerca de Boston, Massachusetts, y
separarse de su esposa e hijos hasta
ejercer un nomadismo que lo llevó
como conferencista por muchos
rincones de América.
Del testimonio saliniano aparece
Pasajero en las Américas, Cartas y ensayos
del exilio, con prólogo, bibliografía y
notas de Enrie Bou. En dicho volumen
encontramos la correspondencia
que Salinas mantuvo con Margarita
Bonmatí, su esposa, Solita y Jaime
Salinas, sus hijos, Jorge Guillén,
Juan Centeno,Juan RamónJiménez,
Ramón Menéndez Pidal, entre otros,
y un segundo apartado que contiene
dos grandes ensayos en los cuales el
también poeta reflexiona sobre el
lenguaje y el género epistolar. En el
prólogo, Bou apunta que "en Salinas
la vocación del viajero se combina con
la de escritor, y ello se traduce en la
calidad de escritura y observación en
sus cartas de viaje. Se amplía así el
registro del escritor y se acentúa una
de sus voces características".
Las cartas ylos ensayos epistolares
de Pasajero en las Américas se unen a la
gran variedad de voces y registros de
Pedro Salinas, que recorren la poesía,
el ensayo académico, la narración
y el teatro. Sin embargo, la carta
es donde Salinas demuestra gran
maestría pues además de manifestarse

conocedor y a favor del género, lo
experimentó en letra viva como
medio de comunicación y de ayuda
para recrear los lazos con su familia
y amigos. Asimismo, Salinas nos
habla que la carta se transforma en
un espacio para la convivencia íntima
marcada por la analogía de las miradas,
hay uno que mira y otro que responde,
sólo dos que saben en realidad qué es
lo que sucede: mensajes voladores que
los demás ven y ayudan en su traslado
pero a los cuales no tienen acceso.
En las cartas destinadas a Margarita Bonmatl, Solita yJaime Salinas
nos encontramos con un Pedro
amoroso, lleno de otredad, revelador
y preocupado por su familia. Desde el
exilio familiar, sumándose el lenguaje
y sus tradiciones, Salinas emprende
otro exilio: uno interior donde el
poeta se ve arrastrado por una espiral
estilística en la que la observación
y la nostalgia hacen que una carta
pueda ser un pasaje de nimiedades o
de asuntos de soledad amorosa que
ayuden a concretar diversos registros
de una voz sólida. Por otra parte, en
las cartas destinadas aJorge Guillén o
a Juan RamónJ iménez nos volvemos
a encontrar con la misma estima y
cordialidad que Salinas desarrolla en
su puntillosa ensayística, pero ahora el
poeta habla francamente de asuntos de
mundo, del exterior. De esta manera,
Salinas escribió cartas a dos grandes
círculos. Bou dice que "las primeras
se articulan como auténticos diarios
o libros de viaje, anotaciones directas
de la exploración; las segundas están
escritas desde el reposo y tienen un
carácter más reflexivo".
A pesar de sentirse un extraño
durante su llegada a W ellesley
College, Salinas no se deprime sino
al contrario, toma fuerzas para
continuar una exploración del
lenguaje extranjero y, por medio delas
cartas, mantenerse cerca de su esposa:
Fueron entrando las chicas y todas
se quedaban de pie junto a sus
sillas. Cuando todo el mundo estuvo

132

rendido la Directora de la Residencia,
dio gracias a Dios por la comida y
todos nos sentamos. No te puedes
figurar el efecto tan raro que me
causa el verme yo único hombre entre
tantas mujeres. Parece uno un intruso,
un ser de otro mundo. Y a mi en vez
de producirme orgullo o vanidad esa
condición excepcional me intimida y
achica. "Que diable suis-je venu faire
dans cette galere?" parezco decirme.
Tuve que hablar inglés como Dios me
dio a entender y no me dio a entender
muy bien. Tengo también el complejo
de inferioridad de mi inglés. Y aqui,
chica, no habla nadie, excepto las
profesoras de lenguas extranjeras,
otro idioma que el suyo.
A propósito de esto, Bou anota que
"por razón del largo exilio Salinas
vivió en un estado mental de viajero
permanente". Quizá sea ésta una de
las causas por las cuales Salinas logró
desarrollar una obra fructífera a pesar
de la nostalgia y la soledad, ya que
logró entender que, como él anotó, el
"idioma es al fin y al cabo, la esencia
de un país, en mi memoria".
En la segunda parte destinada
a los ensayos, Salinas analiza las
circunstancias que rodean al género
epistolar desde una posición de
goce autobiográfico. En particular
"Defensa de la carta misiva y de la
correspondencia epistolar", Salinas
apunta que "la carta es, por lo menos,
tan valioso invento como la rueda en
el curso de la vida de la humanidad",
pues en ella, los seres humanos
podemos apostar por otro tipo de
relación: "un entenderse sin oírse,
un quererse sin tactos, un mirarse
sin presencia, en los trasuntos de
la persona que llamamos, recuerdo,
imagen, alma". Asimismo, Salinas nos
habla del equívoco del destinatario,
ya que según él, el primer beneficio de
la carta es para quien la escribe: "Todo
el que escribe debe verse inclinado
-Narciso involuntario- sobre una
superficie en la que se ve, antes que a
otra cosa, a sí mismo".

Los ensayos discurren, entre
otras reflexiones, por los caminos de
lo íntimo y lo publicado, el destino
de las cartas perdidas, el lenguaje
epistolar, el escribir recatado de los
que sabiendo escribir optan por los
telegramas, la tipografía del lápiz
contra la máquina, el sentir de la
epístola femenina, la carta como
recurso de la novela, el manual
epistolar, la chapuza de las prisas y el
consiguiente abandono de la tradición
epistolar. Salinas critica su época, la
mayoria de las cartas y los ensayos
datan entre 1939 y 1947, en donde ya
supon1a un abandono a la disciplina
apuntando que los productos de
la vida moderna tendian al fracaso
"no porque no se podía hacerlos
mejor, sino porque se empeñaron sus
autores en que lo primero y principal
era hacerlos de prisa". Hoy en dia, con
los medios inmediatos como Internet
o los mensajes vía teléfono celular,
nos queda la interrogante de cuál
seria la opinión del poeta.
Pasajero en las Américas de Pedro
Salinas, integrante de la Generación
del 27, de la mano del trabajo de
Enrie Bou, nos invita a plantearnos
posturas nuevas en relación con
el tiempo, el lenguaje, el género
epistolar, los medios de comunicación
y el exilio de nosotros mismos como
observadores y analistas del viaje
que acontecemos en nuestra ciudad
y con aquellas ciudades donde
tendremos oportunidad de vivir,
además de representar el ejercicio
epistolar y su reflexión critica.
Las cartas, entregadas a placer y
escritas con el gusto de comunicar lo
incomunicable, son parte del espíritu
de la humanidad. Como afirma
Pedro Salinas "la escritura empezó
siendo rayas", así como este libro
que empezó siendo pura dispersión
d~ poeta por el mundo ahora se nos
entrega con "lo mejor de la carta, su
autenticidad humana".

Óscar David López.

El abuelo dinamitero
TfTuLO: ~evedo
.AUTORA: Fina García Marruz
EDITORLU: Fondo de Cultura Económica
.AllO: 2003

H

ay en la poesía un hecho
que, además de rudimentario, por haberse maridado con la civilización en su nacencia,
es barriotero de las letras por
ser constante asunto de poetas:
el amor y la muerte, los gemelos
adversarios, como los llama Octavio
Paz. Francisco de Quevedo, con su
palabra de agonista terco y vivo, no
pudo menos que abordarlo con impar
maestría:
Si hija de mi amor mi muerte fuese
qué parto tan dichoso que seria
el de mi amor contra la vida mia.
Qué gloria que el morir de amar
[naciese.
Es extraño que un poeta de la hechura
de Quevedo, con una literatura tan
compleja yanchurosa, figure como un
rincón proceloso en el censo universal
de los nombres. Esta ugloria parcial
queleha tocado en suerte a Quevedo"
inquietó a Borges, y es Borges quien
tal vez mejor resuelve el enigma de
Quevedo. En aquel breve recorrido,
denso, titulado Francisco de ~uevedo.
Prosa y verso, escribe: "Quevedo no
es inferior a nadie, pero no ha dado

133

con un símbolo que se apodere
de la imaginación de la gente". Si
Homero tiene a Príamo y, Dante, los
nueve ciclos del Infierno y la Rosa,
Quevedo los tiene todos atiborrados
y tibiamente. Pero tenerlos todos es
no tener nada. De Quevedo, como
de Alfonso Reyes o Thomas Mann,
pueden referirse aquellos versos de
EzraPound:
diez para que ataquen un nido de
ametralladora
por uno que ponga su nombre en
[una esquela.
~evedo,ellibrodela poeta cubana
Fina García Marruz, es un documento
de critica y de imaginación, donde
la simpatia espiritual de la poeta
prefiere el émulo canoro de Quevedo,
así como éste, gorjeando, repite a
Góngora, su enemigo visible, su
gemelo adversario, y se mofa ( sin
querer, homenajeando):
Palestra, liba, meta, argenta, altera,
si bien disuelve, émulo canoro...
Poseedor de un riono espléndido,
~uevedo no agota sino deleita por su

�1

música y por las razones legítimas
de amor que Fina desnuda desde su
pecho. Asi, desde la primera página,
la carne poética de Fina se abre con
brtos y mansamente a la sombra de
Quevedo. Como si se describiera a si
misma, porque de pulido barroquismo
más de una página ostenta, describe
la voz de su poeta: "Palabra que le
salió de la hornaza del idioma bien
trabada y compleja, añejada, como
vino bien guardado que retuviese
en la cédula de su vejez la promesa
de una delicia nueva. Con ella, como
un hachón encendido, se acercó a los
adentros y a los afueras últimos, como
si sólo viera lo que dio nombre a uno
de sus tratados, la cuna yla sepultura,
lo naciente y lo que injuria y sepulta."
Fina honra lo que de imaginación
tiene la critica, y lo hace con elocuencia poética, y también con
eficacia: "La naturaleza, qué vamos a
hacerle, es conceptista: hielo y nieve,
luz y sombra, muerte y vida. Parece
que el retruécano, la hipérbole y la
antinomia tampoco le son ajenos.
Mucho menos lo oscuro y retorcido:
digalo la raiz." El español lenguaraz,
en el yermo idioma aposentado,
parece haber raido la entretela y visto,
más allá de sueños y fantasmagortas,
el mundo por dentro: su simetría,
equivalencia, su resistente dialéctica:
~nfuegonoreposasinoenotrofuego".
Es precisamente el hecho del amor
el que a raudales interroga a Quevedo y desnuda sus flaquezas, las
desanda,ysonrte.PorquesiQuevedo
es un poeta, no es ni mucho menos
un filósofo o un teólogo. La grandeza
de Quevedo, como anota Borges, es
verbal. Y punto. Pero Fina no nació
en Buenos Aires ni prefirió la poesia
inglesa ni escribió El Altph. Tal vez
por la certidumbre de que su amor es
único entre todos los amores, la poeta
cubana desvalija sus propios recintos:
"El que dijo que debia haber cátedra
para callar, como la hay para hablar, y
censuró a Cicerón por ser más elegante
que valiente y remitir sus hazañas a la
lengua, no ala espada, tuvo, como Marti,

sólo en igual precio, las equivalencias
entre el hacer y el decir, entre el decir
y el obrar callando. Muy dificil conocer el
amor del hombre por palabras. Pudo por
eso hacer de su lengua, espada".
Como en la escritura de Leonardo,
de revés, concentrada en ir de derecha
a izquierda, festejando acaso las más
antiguas escrituras, ~uevedo puede
iniciarse no por su principio. Al
final del libro, Fina García Marruz,
despojada ya con más decisión de su
llana simpatia, descubre las correspondencias escondidas y demora
buscando la literatura de la obra
dilatada de Quevedo. Un apunte
de Marti acerca al entramado: "Se
ha de llegar, por el conocimiento
y serenidad supremos, a la risa de
Cervantes y a la sonrisa de Quevedo".
Como todo ahondador del idioma,
que se aparta de la piedra y prefiere
que la lengua se le escurra entre las
manos, Marti invierte los términos
corrientes: que es vulgarmente
conocido que lo de Cervantes es más
la sonrisa y, por su colérico carácter,
de Quevedo su dominio es la risa. Tal
vez esta parte del libro no es tan sólo
la más interesante, sino también la
más bella.
~uevedo, libro lleno de islas arriscadas, es también un libro de amor
personal y relativo, con gongorismos
intercalados, versos nefandos y
truhanescos como "piel pelleja,
grajo" o, con esa hiperbólica llama
que todo lo arrasa al parodiar, clavel
"almidonado de gargajos", haciendo
burla de tantos labios comparados con
claveles. Pero, además, posee dulzuras
verbales de altos espíritus que, como
en un relámpago, pretenden iluminar
la obra de uno de los arquitectos de
nuestra lengua. Fina Garcia Marruz
interroga al autor de estos versos de
veras memorables

1

Ayer se fue, mañana no ha llegado.
Hoy se está yendo sin parar un
[punto:
Soy un Fue y un Será y un Es
[cansado

134

En el hoy y mañana y ayer junto
Pañales y mortaja, y he quedado
Presentes sucesiones de difunto.
y lo encuentra inquiriendo, no por
el ser de las cosas, a la manera del
filósofo, sino preguntándoselo al
polvo
Serán ceniza, mas tendrá sentido.
Las urbanidades de la poesia de
Quevedo son, esencialmente, las
urbanidades de la poesia de Fina
Garcia Marruz. Atisba, ~uevedo,
las longitudes de un idioma que se
pasea por los vastos dominios de otro
idioma, el de Francisco de Quevedo, el
lenguaraz, el incendiario, el terrorista,
"el abuelo dinamitero" capaz de
engendrar la emoción más palpitante,
y de apresar, cuando carne y alma
yacen abatidas, su eterno latido:
Polvo serán, mas polvo enamorado.

Román Cortázar Aranda

Hispanidad
y judeidad

TITULO: La palabra en el tianpo de las letras:

que alumbraron cosas abstractas, y jocosos ensayos, titulado Al pie de la
veintidós letras, que dieron vida a letra, que publicó la Real Academia de
los seres reales". Corno en el filme Pi, la Lengua en los albores del presente
El orden del caos (Darren Aronofsky, siglo.
1998), el verdadero nombre de Dios
Haciendo gala de una erudición,
os corrie~tes diversas de se encuentra cifrado en esos signos digna de Salamanca y la Universidad
pensamiento parecen intercambiables-letras y números- de California en Santa Bárbara,
preñar la obra de la filó- y su hallazgo ha de obrar portentos donde absolvió estudios, Benitologa hispánica de origen sefardí, que sacudirán la historia. Como en Vessels revisa la historia del origen
Carmen Benito-Vessels, el apego a la tantas otras tradiciones, la creación de las lenguas, en particular aquellos
interpretación cabalistica ylos textos judia avanza hacia su cumplimiento autores que vieron en el hebreo
clásicos de la literatura española. A o consumación, es decir hacia la nada el idioma del Paraíso, abarcando
partir de una de las tantas diásporas y, tras ella, otro comienzo, una nueva también los lenguajes artificiales
que ha conocido el pueblo de Israel, suerte de existencia, más pura, más e incluso los pensadores que, en
acaecida en época romana, o acaso perenne, más perfecta.
los inicios de la Edad Moderna,
antes, dio comienzo la hispanización
La palabra en el tiempo de las letras es siguieron escribiendo en latín -el
de los judios y la judeización de el titulo del libro que, con humilde último de ellos, Jacques Derrida,
los hispanos. Dos culturas, dos llaneza la autora llama monografía, quien se vio forzado a redactar su
vertientes, dos lados de la que con a pesar de que en sus 332 páginas discurso inaugural en aquella lengua,
el tiempo llegará a convertirse en la -número cabalistico por cierto- al recibir el doctorado honoris causa en
misma moneda.
adquiere la pujanza y vastedad la Universidad de Oxford.
Tres libros son fundamentales de un auténtico tratado. Eco de la
Ya antes del surgimiento del
para entender la Cábala, que es inverosímil Historia de los heterodoxos español, un filólogo en la península
esencialmente un método para españoles -en siete estudiosos ibérica había reflexionado sobre los
esclarecer el significado oculto de volúmenes- de don Marcelino Me- orígenes de las voces en latín, san
los textos sagrados del Antiguo n én dez y Pelayo, Una historia Isidoro de Sevilla, en sus célebres
Testamento, en particular de la Torah heterodoxa, así reza el subtitulo de la Etimologías. El sabio hispalense
o Pentateuco: el Sefer Yezirah o Libro de obra, lo es por partida doble, tanto seguía una antigua tradición de los
la formación, el Sefer ha-Bahir o Libro desde el punto de vista estrictamente gramáticos clásicos, tanto griegos
del brillo y el Zohar o Libro del esplendor, religioso corno el literario, a partir del corno latinos, según la cual la palabra
este último compuesto por Moisés hebreo y el castellano, del esoterismo significada conserva algo del objeto
de León en el siglo XIII, aquella y el exoterismo -para hablar con real al que hace referencia. Tal doclegendaria edad en que floreció la los intérpretes de Aristóteles- de trina, expuesta con amplitud en el
Escuela de traductores de Toledo, los textos.
diálogo Cratilo de Platón, entre otras
bajo el reinado de Alfonso X de
Al comienzo del primer capítulo, muchas obras posteriores, pasarta a la
Castilla, llamado el Sabio.
la autora misma precisa: "Algunos historia como teoría onomatopéyica
En realidad, el surgimiento de la de los puntos que me ayudarán a del lenguaje.
Cábala, apartándose de la tradición trazar la vida de la lengua española
Debieron transcurrir algunos
talmúdica, y en sus exordios incluso en sus circunstancias y en el espec- siglos para que Ferdinand de Saussure
yendo a contracorriente de ésta, tuvo tro cronológico elegido son los conen su Cours de linguistique générale
lugar en el sur de Francia, entre los ceptos referidos a la propiedad y estableciese que era el convenio, el
cátaros, secta herética condenada por al signo lingüístico, el impacto de
designio arbitrario y caprichoso,
la Iglesia católica bajo la acusación de los principios ético-politicos en la
la única base que podia explicar la
maniquea. Las claves de interpretación lengua, la relación entre las palabras asociación entre un significado y un
textual de los cristianos -los modos y las cosas, y el poder atribuido a la
significante. En plena Edad Media,
literal, alegórico, tropológico y ana- escritura". Dicho espectro de tiempo
esta postura no era desconocida
gógico- serán tomadas, con la se extenderá desde la Edad Media
entre ciertos representantes de la
adición de otras tres, para alcanzar hasta el siglo XXI, deteniéndose en
afamada Escuela de traductores de
el número perfecto de siete (la su- el primer y segundo renacimientos,
Toledo, casi todos ellos hebreos.
ma resultante de tres, el principio pasando revista a algunos autores y
Benito-Vessels tomó una posición
masculino, y cuatro, el femenino). obras del barroco y el siglo XVIII, bastante clara respecto de los autores
El Sefer Yezirah comienza así: "Dios yendo a rematar con la Generación que constituirán objeto de estudio
creó el mundo con diez números, del noventa y ocho y un volumen de
en su obra. No se trata de rastrear
Una historia heterodoxa
AUTOR41 Carmen Benito-Vessels
EDITORIAL: Fondo de Cultura Económica
Alilo: 2007

D

135

�la genética de los grandes literatos
españoles, con la pretensión de
extender certificado de pureza de
sangre si bienalainversa-impureza
desangreopurezadesangrehebreasino de rastrear ciertas fijaciones en la
letra, la palabra, los personajes-libros
(el licenciado Vidriera en Cervantes),
los cambios de nombres (Alonso
Quijada o Quijana, Don Quijote,
Alonso Quijano el Bueno, también
en Cervantes) que engendran nuevos
matices formales en la historia
concreta del devenir de ese carácter
de ficción.
Con Yosef Hayim Yerushalmi, a
quien Jacques Derrida cita en Mal de
archivo: Una impresiónfreudiana, nuestra
autora distingue judaísmo, que es
finito, yjudeidad, que no lo es. Distingo
paralelo al que realizara Hanna
Arendt entre Volk (pueblo) y Kultur
(cultura), pues ella se consideraba un
miembro del pueblo hebreo aunque
de cultura germana. Autores corno
fray Luis de León, sanJuan de la Cruz,
santa TeresadeÁvila,Juande Valdés,
y hasta el mismísimo Cervantes,
se sabe que tenían sangre hebrea.
Otros no -de los abordados en el
libro- como Alfonso X quien, en sus
Cantigas de Santa María y su Estaría de
España, dejó testimonio de su fijación
por las letras y su significado: "Et por
ende nos don Alffonso, cuyo nonbre
quiso Dios por la ssu merc;et que sse
comenc;asse en A e sse ffeneciesse en
O, en que ouyesse siete letras, ssegunt
el lenguaie de España, a ssemeianc;a
del ssu nonbre.n
El alfa y omega griegas. Estas
asociaciones de letras y números, a
través de la Guía de perplejos de
Mairnónides, entre otras obras,
habrían de formar parte de la filosofia
e, incluso en la Suma teológica de santo
TomásdeAquino, esposible descubrir
ciertos ecos. Otras tantas pistas, en
su celo de infatigable rastreadora,
Benito-Vessels las encuentra enJuan
Ruiz Arcipreste de Hita, en su obra
inmortal Libro de Buen Amor, en el
infante donJuan Manuel con El conde

Lucanor y en Elio Antonio de Nebrija
o Lebrija con su Gramática de la lengua
castellana. Aquí la autora entra en una
de esas sabrosas digresiones -de las
que se halla plagada la obra- acerca
de la legitimidad de designar nuestra
lengua corno española o castellana. Al
parecer, existen variadas defensas de
una y otra apelación, ya se hagan desde
el pasado remoto o reciente, o bien
desde la madre patria o las colonias.
En general, castellano es un nombre
más antiguo, de circunscripción
más restringida, más excluyente
y más prestigioso -en el caso de
Iberoamérica, incluso Andrés Bello
se refirió a la lengua castellana-;
mientras español es más moderno,
más universal, más incluyente y más
común -así se conoce en la totalidad
de las lenguas extranjeras, salvo las
habladas en la península ibérica.
Diego de San Pedro con Cárcel
de Amor y un libro afin, Celestina de
Femando de Rojas, así como Diálogo
de la lengua deJuan de Valdés, merecen
especial mención. En todas estas
obras hay elementos que permiten
una interpretación de los elementos
ocultos o subyacentes en el texto. Es
como si hubiesen sido escritas para
dos clases de lectores, los iniciados y
los legos, descubriendo cada uno de
ellos matices diversos e igualmente
válidos. En los nombres de Cristo, fray
Luis de León pisó un terreno de
lo más resbaladizo, apoyado en
las especulaciones de Abraham
ben Samuel Abulafia, que habría
de llevarlo a dar con sus huesos
en las oscuras mazmorras de la
Inquisición, donde pasó dos largos
años. El nombre de Dios, se creía,
estaba cifrado en la palabra Torah,
ese Elohim impronunciable de los
judios.
Al verter textos sacros, como el
Cantar de los cantares, el Eclesiastés y
otros, el insigne poeta salmantino
buscó la justeza de la lengua. En la
Dedicatoria a la vida retirada puede
leerse: "De lo que yo compuse juzgará
cada uno a su voluntad; de lo que es

136

traducido, el que quisiere ser juez,
pruebe primero qué cosa es traducir
poesías elegantes, de una lengua
extraña a la suya, sin añadir ni quitar
sentencia y guardar cuanto es posible
las figuras de su original y su donaire,
y hacer que hablen en castellano y
no como extranjeras y advenedizas,
sino como nacidas de él y naturalesn.
Ya aquí, al explayarse fray Luis sobre
sus traducciones de Horado y otros
poetas latinos, se sienten las mieles
de su estilo, por las que Menéndez
y Pelayo lo consideraría como el
máximo poeta de la lengua española
-un juicio emitido a tres siglos de
su muerte. Finalmente, Miguel de
Unamuno con sus novelas o nivolas,
en particular Niebla y estos personajes
que se le sublevan al autor, viene a ser
otro de los tantos asideros para las
en apariencia peregrinas y gratuitas
hipótesis de esta sesuda cuanto
imaginativa autora.
Notable esfuerzo, digno del más
alto encomio, el de esta profesora
de español en el College Park de la
Universidad de Maryland, autora
de otros libros escritos en lengua
inglesa -lo cual se echa de ver en
ciertos aspectos de su obra. En La
palabra en el tiempo de las letras, cuando
éstas tenían aún una interpretación
cifrada para aquellos versados en
sus códigos, Benito-Vessels ofrece
una lectura heterodoxa de los textos,
nada desdeñable en una época como
la nuestra, en que la hermenéutica
domina en tantas facultades humanísticas, una era donde la
interpretación con trasfondo velado,
casi siempre teológico, ejerce gran
atracción sobre las mentes de los
lectores, edad quizá apocalíptica o,
al menos, de transición hacia tiempos
diversos aunque dificilmente mejores.
Es en este contexto que La palabra en
el tiempo de las letras puede resultar
una lectura variada, instructiva y,
en algunos aspectos, ciertamente
original y novedosa. El versado en
cuestiones judaicas aprenderá algo
sobre las letras españolas y el experto

en literatura hispánica se acercará a
la judería, más bien a la judeidad, esa
esencia inasible, claramente ubicada
en el mundo de las ideas platónicas, la
cual ha estado ahí desde el comienzo

y seguirá existiendo siempre como
pura potencialidad, eterna, inefable,
inmóvil.

Raúl Olvera Mijares

RESPONSABILIDAD:

la difícil libertad del judaísmo

TITULO:

Dificil libertad

Emmanuel Levinas
EDITORIAL: Lilmod / Fineo
.üO: 2004
AUTOR:

ara Emmanuel Levinas el
tema central de la filosofía
es la ética, y sobre esta
base fueron escritos los diferentes
textos que conforman el libro Difícil
libertad: ensayos sobre el judaísmo. Éste
es el tema central para un pensador
que además de vivir el terror de la
Segunda Guerra Mundial, lo hizo
desde la posición más vulnerable,
es decir, como judío recluido en un
campo de concentración. Todos los
escritos incluidos en dicho libro son
posteriores a la guerra, lo cual supone
una preocupación particular del autor:
esclarecer la posición del pueblo
judio ante la historia y el ser humano.
El orden de los escritos se compone en torno a seis capítulos:
Más allá de lo patético, Polémicas,
Aperturas y distancias, Hic et nunc,
Signatura y Comentarios. La versión
que presentan en coedición Editorial
Fineo y Lilmod, no es la primera

P

traducción al español que se hace
de este libro ni tampoco la más
completa. Sin embargo, incluye dos
ensayos que a manera de introducción
fueron colocados al inicio del libro, el
primero de Simon Critchley, titulado
Introducción a Levinas, y el segundo
de Hilary Putnam, el cual se titula
Levinas y el judaísmo.
La filosofía de Levinas tuvo su
primera influencia enlafenomenología
de Husserl y, sobre todo, en la de
Heidegger. No obstante, hacia mediados de la década de 1930, ya se
había distanciado de Heidegger
debido al nombramiento de éste
como rector de la Universidad de
Friburgo y su compromiso con el
nacionalsocialismo. Por un lado
Levinas mantuvo la influencia de
la fenomenología heideggeriana al
concebir la ética en relación con la
ontología, pero por otro lado critica
la metafísica de su maestro. Por este

137

camino se coloca en una posición
de renuncia a la metafísica y de
continuidad de la ontología que le
permite crear su propia filosofía.
Aunque Difícil libertad no es un libro
que abunda en la reflexión ontológica,
sin embargo, siempre la tiene como
fundamento último de la exposición.
Como dice el mismo Levinas, "lo
moral tiene siempre el alcance de
un fundamento ontológico", y desde
este punto de vista es que aborda los
temas tratados en el libro.
Por esta razón la obra comienza
con un ensayo donde se examinan
cuestiones relativas a la relación
ontológica de los seres humanos
como una relación con el otro. Según
Levinas, tal forma de relacionarse
sucede bajo la categoría del rostro.
"El rostro -escribe- es un modo
irreductible según el cual el ser
puede presentarse en su identidad."
De inmediato, la ética es pensada por
s desde el punto de vista de la
identidad y la diferencia con lo otro,
lo cual fue un tema particularmente
importante en las filosofías del siglo
XX. La cuestión consiste en cómo
fortalecer la identidad propia a la vez
que se respeta las identidades de los
otros. Levinas encuentra la respuesta
en la palabra y el acto de hablar.
"Hablar es, al mismo tiempo que
conocer a otro, darse a conocer a éln.
Hay que advertir que no se la
habla a las cosas, sino a los rostros.
En ello ve Emmanuel Levinas una
serie de consecuencias para la ética.
A diferencia del rostro, al cual no se lo
puede determinar desde fuera, la cosa
es violentada porque se le impone la
forma. Por tal razón es aniquilada en
su ser. En cambio, hablar y dirigirse
a un rostro implica respetar su
forma y no imponerla desde fuera,
es reconocerlo como otro en cuanto
es una identidad. En este sentido,
utilizar la palabra para dirigirse a un
rostro supone decir: "no matarásn.
Levinas considera que en dicha
relación con el otro radica la universalidad del ser humano. La universalidad

�es no violentar alo otro, es consíderarlo
en su ser medíante la palabra, es
decír, hablar y hablarle. Esto viene
relacíonado con una crítica ímplicíta
que cae sobre la concepcíón de las
cíencías enla modernídad. La cíencía
ha convertido al otro -tal como
sucedió en la eugenesia nazista- en
objeto de conocímiento. Por ello dice:
"el asesínato es posible cuando uno
no ha mirado al otro cara a cara", es
decír, cuando el otro es visto como
cosa, como objeto de conocímíento.
Y agrega: "El infiníto sólo se ofrece a
la mirada moral: no es conocido, está
en sociedad con nosotros."
Por otra parte, la posibilidad
del asesínato, de la ínjusticía, de la
agresión sobre el otro está presente
en los seres humanos de manera,
por decirlo, natural. Su primera
expresión está en el carácter egoista
de los sujetos. "La concíencía de mi
ínjusticía natural, del daño causado
a otro, en función de mi estructura
de Ego, es contemporánea de mi
concíenciadehombre". Portalrazón,
la concíencia de si mismo conduce al
yo a saber que ha cometido una falta
con el otro, pero a su vez, esa relacíón
con el otro es la que posibilita, según
Levinas, relacionarse con Dios: "por
mi relación con el otro, estoy en
relacíón con Dios".
Para que el yo esté en relación con
Dios existe para Levinas un concepto
fundamental. Se trata del concepto de
responsabilidad. "La responsabilidad
personal del hombre respecto del
hombre es tal que Dios no puede
anularla", porque el hombre no es
hombre sín esas responsabilidades
que surgen de la relación con el otro.
Dios ha querido que para que el ser
humanosealoquees,seresponsabilice
de sus relaciones con los demás. Por
ello, ni siquiera Dios puede anular tal
responsabilidad pues ímplicaria que
el hombre perdiera su identidad y su
ser. Aún más, mientras mayor sea la
exigencia a uno mismo, mayor será la
relacíón con Dios. Si se pudiera hablar
de un ímperativo categórico en la ética

levíniana sería éste: Sé infinítamente El sufrimiento de un individuo y
más exigente sobre ti misÍno que un pueblo responsables es lo que
sobre los demás; lo cual no significa propíamente representa para Levínas
otra cosa que decír "sé responsable de el judaísmo. "El sufrímíento del
tus propios actos". De esta concepción justo que obedece a una justícia
de la responsabilidad resulta una de sin triunfo -escribe-, es vívido
las críticas más fuertes que hace concretamente comojudaismo. Israel ..
al cristianismo. Para esta religión vuelve a ser categoría religiosa".
Con lo anterior, se revela el papel
el perdón es esencíal para estar en
relacíón con Dios y con el otro. Pero universal e hístórico que cumple
Emmanuel Levinas considera que el el judaismo en la visión de este
perdón elímína la responsabilidad: filósofo. Incluso concíbe al judaísmo
"El mundo donde el perdón es como una "categoría del ser". El
todopoderoso se hace inhumano". judaismo sería entonces más que
O en otras palabras: puesto que el una religión, serla sobre todo un
perdón implica la permisión del fundamento del ser de lo humano.
mal, en consecuencia, "el perdón Para Levinas "el judaísmo tiene la
infiníto invita al mal infiníto". De conciencía de cumplir, por el hecho
aquí concluye que Dios no puede ser de su permanencía, una funcíón en la
infinítamente bondadoso, síno que es economía general del Ser, donde nadie
severo y exigente. Exige una mayoría puede reemplazarlo. Es necesario
de edad, una "verdad para adultos". que exista en el mundo alguien tan
Tal mayoría de edad trae consigo una viejo como el mundo mismo". De
consecuencia: la responsabilidad recae tal eternídad, de tal denomínación
sobre los propios actos. El mundo recibida como pueblo elegido,
que concibe se distancia mucho resultaría una función primordial
de algunas concepciones mágico, que no puede pertenecerle a nadie
religiosas. En este sentido dirige más que a los judios. Desde fuera
una segunda crítica al cristianísmo. de la historia el judaísmo es quien
Considera que no hay redención juzga la historía y por ese camino
por el arrepentírniento, sino sólo prepara al mundo para el juicio.
Delo anterior, Emmanuel Levinas
por los actos. El mundo y la historia
humanos obedecen a las acciones de obtiene dos consecuencías generales,
los hombres y, por consecuencía, son además de muchas propuestas
responsabilidad del ser humano y, particulares tendientes a fortalecer
sobre todo, de la cultura y la religión el judaísmo en Francía y que aparecen
en una serie de ensayos contenidos
judías.
Con esto se llega a lo que parece en el libro. La primera de tales
ser la verdadera finalidad de Dificil consecuencias generales es que un
libertad, a saber, reivindicar la mundo verdaderamente humano
responsabilidad ética del judaísmo tiene que ser un mundo religioso:
frente al ser humano. Según Levinas, "la religión -escribe- es el pulso
hístóricamente, el pueblo judio mismo de la vida donde Dios entra en
ha sído el que más ha sufrído, lo relación con el hombre y el hombre
cual significa que es el pueblo con el mundo. Se trata de la Religión
elegido por Dios para llevar a cabo la entendida como la trama del ser". En
responsabilidad propia del hombre, segundo lugar, propone una vuelta
que, por lo demás, es la base de la a la tradición judía, pues de acuerdo
verdadera relación con Dios. Por ello con el pensamiento de Levinas,
comenta: "un Dios que, renunciando "el pensamiento judío tradicional
a toda manifestación compasiva, proporciona ( ... ) el marco para
apela a la plena madurez del hom- concebir una sociedad humana
bre íntegramente responsable". universal".

138

Pero todas estas ideas, como se
ha dicho, no serán realizadas en un
mundo ajeno a la acción humana.Tal
creencia en la responsabilidad que
recae sobre los propios actos, lleva
a Levinas a reformular el concepto
del Mesías en el último ensayo que
compone el libro. La idea del judaísmo
"supera ya la noción de un Mesías
mítico que se presentaría en el fin de la
historia, para concebír el mesianismo
como una vocación personal de
los hombres". Todos los judíos son
ahora responsables de lo humano
a través de su relacíón con Dios en
cuanto pueblo elegido. "Ser Yo, es ser

Mesías", escribe Levinas, ..es el justo
que sufre" y se hace responsable de
su sufrímíento. En pocas palabras,
el Mesías es el hombre con plena
identidad, pues ..el hecho de no eludir
la carga ímpuesta por el sufrímíento
de los otros define la ipseidad como
tal. Todas las personas son el Mesías.
El Yo como Yo, hacíéndose cargo de
todo el sufrimiento del Mundo"...El
mesianísmo ( ... ) [es] mi poder de
soportar el sufrimiento de todos".
Por ello el mesianismo es la verdadera
universalidad que está en todos
lados pero a la vez en níngún espado
concreto.

Por ello, para este filósofo el
judaísmo supera cualquier límite
territorial. Su determinacíón como
Estado de Israel tiene para Levinas
un significado distinto que el del resto
de los Estados del mundo. "El Estado
de Israel(...) -escribe- no es para
nosotros un Estado a la manera de
todos los demás. Tiene una densidad,
un espesor que superan en mucho
su extensión y sus posibilidades
políticas, es algo asi como una protesta
contra el mundo".

Tirso Meddlín

AUTORES

COIW.ACUIRRE (Bahía Blanca, Argentina). Dramaturga,

A.LEIAMDRO CAv A.LLI (Santa Rosa, la Pampa, Argentina,

directora de teatro y catedrática de literatura clásica
en la Facultad de Filosofía y letras de la UANL Su
novela Los últimos rostros ganó el concurso de literatura
de Nuevo león 2007 de Conarte.

1975). Periodista y licenciado en comunícación social
por la Escuela Superior de Periodismo de Buenos Aires.
Es asesor de la Comisión de Población y Desarrollo
Humano del Senado de la Nación Argentina.

(Monterrey, 1972). Doctor
en literatura hispanoamericana por la Uníversidad de
Chile. Ha obtenído el Certamen Nacional de Ensayo
Alfonso Reyes 2005 con el ensayo De la amistad literaria.
Se desempeña como ínvestigador y es director editorial
de la revísta armas y letras de la UANL

(Puerto la Cruz, 1971). Periodista
cultural. Doctor en ciencias de la información por
la Universidad Complutense de Madrid. Ha sído
becario de la Fundación para un Nuevo Periodismo
Iberoamericano.

YICTOR BARRERA ENDERLE

ULRICH BECK (Alemanía, 1944). Profesor de sociología
en la Uníversidad ludwig-Maximilian de Muních y en
la london School of Economics and Political Science.
Es autor de una trilogía sobre el cosmopolitismo.

DANIEL CENTENO

Roclo CERÓN ( ciudad de México, 1972). Poeta y
editora. Recibió el Premio Nacional de literatura
Gilberto Owen 2000 por Basalto (2002). Es editora de
Ediciones El billar de Lucrecia y fundadora del colectivo
MotlnPoeta

(Guadalajara, 1961). Poeta, crítico
literario, narrador, dramaturgo, traductor y editor.
Algunas de sus obras son el ensayo Jorge Cuesta: viaje
poético de la inteligenda (1981), los poemarios Oscura luddez.
(1996) y Toda la lluvia (2004) y la novela Hermano Abe!
(2000).
IERCIO CORDERO

FERNANDO BOTERO (Medellin, Colombia, 1932). Pintor,
dibujante y escultor. Este año ha sido condecorado con
el grado de Doctor Honoris Causa por la Uníversidad
Autónoma de Nuevo león.

(1978, Monterrey).
licenciado en sociología por la UANL Se desempeña
como coordinador técnico de la concejalía de
inmigración del municipio de Torrejón de Ardoz en
Madrid.
IIRAEL BUENROITRO IÁNCHEZ

139

(Quintana Roo, 1980).
Becario del Centro de Escritores de Nuevo león en
2005. Ha dictado conferencias sobre literatura en
México, Argentina, Colombia y Cuba, y colaborado
ROMÁN CORTÁliR.A.RANDA

�AUTORES

AUTORES

en Armas y Letras, Humanitas, Cathedra, Vida Universitaria
y El Grito.

Ha participado en congresos de literatura en la ciudad
de México, Brasil y Colombia.

(1907~1988). Poeta francés. Publicó, entre
otros, Marcha lenta, en colaboración con Breton y Éluard,
Las hojas deHipnos (1946), El sol de las aguas (1951), Búsqueda
delabaseydelacima (1955), Común presencia (1964), Vuelta
atrás (1966) y La noche talismánica (1972).

(ciudad de México, 1947). Es
ensayista, narradora y traductora. Su novela Las hojas
muertas mereció el Premio Xavier Villaurrutía en 1987. En
1992 publicó su Antología del cuento triste en colaboración
con Augusto Monterroso. Desde diciembre de 1993
colabora en el periódico La Jornada.
BÁRBÁli JÁCOBS

RENÉCHAR

(Buenos Aíres, 1963). Docente de
historia y teoria teatral en la Universidad de Buenos
Aíres y en la Universidad Nacional de Rosario. Dirige
el Centro de Investigación en Historia y Teoria Teatral,
la Escuela de Espectadores de Buenos Aíres y Palos y
Piedras. Revista de Política Teatral.
JORCE DUH.ffl

(Piúsk, 1932; Varsovia, 2007).
Fue considerado Periodista del Siglo. Sus viajes y su
trabajo se reflejan en sus obras, entre las cuales destacan
El Emperador, El Sha, El Imperio, Ébano, La guerra del fútbol
y Viajes con Herodoto.

RYSURD KAPUÍCIMSKI

FELIPE EHRENBERC Artista plástico multidisciplinario.
Es autor del libro El arte de vivir del arte. Ha recibido el
Premio Femírama para Pintura, de Argentina; el Premio
Perpetua, del Reíno Unido; el Guggenheim, de Estados
Unidos, entre otros.

Profesor del Departamento de Historia de
la Universidad de Bogazici en Estambul Ha publicado
La Méditerranée Turque (2000). Pride and Privilege. A History
of Ottoman Orders, Medals and Decorations (2004), Death in
lstanbuLDeathsanditsRitualsinOttoman-lslamicCulture(2005).
EDHEM ELDEM

(Monterrey, 1982) Poeta y
narrador. Ha publicado la novela Nostalgia del lodo! La
Nostalgie de laboue (2005), y el poemario Gangbang (2007).
Fue mención honorífica del Premio Regional de Poesia
Carmen Alardín 2006.

ÓSCÁR DÁVID LÓPEZ

.AW-'"DRO MÁRTiNEZ Critico de cine ycurador de ciclos

de cine. Actualmente coordina el cine club Gargantúas
en el espacio cultural del mismo nombre y mantiene el
blog Fade to black en milenio.com.
Es miembro del Sistema
Nacional de Investigadores. Doctor en sociología
política por la Universidad de Parts. Es profesor del
Centro de Estudios de Historia de la Facultad de
Filosofía y Letras de la UNAM.
CÁRLOS MÁRTiNEZ ÁSIÁD

(Buenos Aíres, 1963). Es colaborador de numerosos medios periodísticos y autor
de los libros Historia argentina, Vidas de santos,
Trabajosmanuales, Esperanto, Lavelocidad de las cosas, Mantra y
JardinesdeKensington,estaúltímaenprocesodetraduccióny
publicación en quince países. Vive en Barcelona
desde 1999.
RODRICO FRESÁN

ROSAR.IOCUAJilDO (Monterrey, 1948) Artista plástica

TIRSO MEDELLiN BAR.QUIN (Monterrey, 1983). Estudió
filosofíaenlaUANl,titulándoseconlatesisElpensamiento
filosófico y la filosofia como formación humana. Ha escrito
ensayos sobre filosofía y temas contemporáneos.

multidisciplinaria. Ha merecido, entre otros, el Premio
de Adquisición VII Bienal de Pintura Rufino Tamayo,
en 1994; primer lugar en el Salón de Noviembre de Arte,
A.C., en 1996; segundo lugar en la IBienal Olga Costa de
Pintura y Escultura, en 1998, y la Mención Honorífica
en la Sexta Bienal FEMSA, en 2003.
(Monterrey, 1979). Maestra en
estudios latinoamericanos por la UNAM. Ha publicado
el poemario Malabar de Piedra (2003). Becaria del Fondo
Estatal para la Cultura y las Artes de Nuevo León 2006.

(Santiago, 1970). Escritora, periodista
cultural y candidata a doctora en literatura hispanoamericana. Su libro Fruta Podrida (2007) recibió la beca
de la Fundación Guggenheim y obtuvo el Premio a la
Mejor Novela Inédita del Consejo Nacional del Libro
en 2006. Actualmente reside en Nueva York.

LI"-' MERU-'"E

ÁCÁTÁORZESZEK(Varsovia,1953),esprofesoratitularde

lengua y literatura rusas enla Universidad Autónoma de
Barcelona. Es traductora del polaco (y en menor medida
del ruso) al español Entre otros autores, ha traducido
doce libros de Ryszard Kapusciríski.
EDUÁRDO ÁNTONIO PÁRRÁ (León, 1965). Narrador y
ensayista. Por el relato breve Nadie los vio salir ganó el
Premio de Cuento Juan Rulfo 2000. Fue becario de la
John Simon Guggenheim Memorial Foundation en 2001
y del Sistema Nacional de Creadores de Arte.
CLAR.ÁMÁRiÁPAR.li TRIÁMÁ (Tunja, Colombia, 1982).

Maestra en literatura hispanoamericana por el Instituto
Caro y Cuervo, de Colombia, y candidata a doctora
en literatura latinoamericana por la Universidad de
Concepción de Chile.
(1953) Licenciado en artes visuales.
Premio a las Artes UANL. Su trabajo se divide entre la
experimentación artística, la academia universitaria
y la producción de textos. Actualmente cursa el
Doctorado en creación y teorias de la cultura en la
UDLA, Puebla.
ENRIQUE RUIZ

(Monterrey, 1977). Maestro en
estudios de España y Latinoamérica por la Universidad
de Bielefeld, Alemania. Coeditor del suplemento
cultural Lectofilia. Actualmente reside en Berlín.
JOSÉÁNTONIO SÁLIMÁS

(Santiago de Chile, 1957)
es poeta, ensayista y músico. Se desempeña desde
hace años como traductor y editor de obras literarias
y ensayos. La traducción de Lettera Amorosa fue
motivada por un encuentro con su autor, René Char,
CRISTÓBÁL SÁNTÁ CRUZ

Comunicólogo y curador.
Desde 1980 ha fomentado la experimentación artística
visual y su divulgación. Fue director del Ex Teresa Arte
Actual. Desde agosto de 2005, se desempeña como
director del Museo Experimental El Eco.
CUILLERMO IÁNTÁMÁRI"-'

ENRIQUE VILÁ-MÁTÁS (Barcelona, 1948). Escritor y
periodista. Ha desarrollado una amplia obra narrativa
desde 1973. Ha sido traducido a nueve idiomas.
Actualmente es uno de los narradores españoles más
elogiados por la critica nacional e internacional.
ROCEUOVILLAR.REÁLAbandonó la carrera de periodismo
en la UNAM para dedicarse al periodismo cultural, a
la edición independiente y a la promoción cultural.
Actualmente es director editorial de la revista Replicante.
Es miembro de la Fundación Pedro Meyer
CUSTÁVOVILLECAS (México, D.F., 1976). Ha participado

en diversas exposiciones colectivas e individuales
tanto en México como en el extranjero, entre las cuales
destacan "Emerging Artists from Mexico and Latín
America" (Nueva York, 2007), "Anywhere" (Morges,
Suiza, 2008) y "Más allá del significante" (Querétaro,
2008). Ha sido galardonado con el Primer Lugar de la
Bienal Nacional Julio Castillo 2006.
JOSÉJUÁMZÁPÁTÁPÁCHECO (Torreón,1984). Periodista

cultural. Ha trabajado para los diarios La Opinión Milenio
de Torreón, y actualmente en El Porvenir de Monterrey.
Premio Estatal de Periodismo Cultural Armando Fuentes
Aguirre 2006, de la Universidad Autónoma de Coahuila.

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KATIA IRINÁ IBÁRli

140

en su residencia de Isle-sur-Sorgue, meses antes de su
muerte.

liÚLOLVEliMIJAR.ES (Saltillo, 1968) Estudió filosofía

tanto en Monterrey como en el principado de
Liechtenstein. En la actualidad colabora en Milenio.

141

�El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.
Miguel de Cervantes Saavedra

lP 1

p ½hca wn

CULTURA, DEPORTES Y CIENCIA / EL PERIÓDICO DE LA UANL
(81) 8329 4120 / vidauni@seyc.unal.mx

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                    <text>,;.; El libro nbjeto:
co1111111ci&lt;i11 de Clrlc y litcrnturn.
E11trcvi,ta el A11to11i Tcipic,

.;.; juejus &lt;le la dinastía Tang:
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AIOIE•HÉLÉME SUÁREZ V RAM0M DACHS

J0SÉCARZA

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una csccn,,grafia."
E111rc,·i,w a G11illcr111,1 Fada11clli
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UNIVBRSIDADAtrróNOMA

DE NUEVO LEON

, . . .. . . . . .yCullura

º

�FELIPE en 1946. Confesión de un poeta que afirma que

VOTO POR LA.
UNIVERSIDAD DEL NORTE

"todo es biografía y poesía en el mundo". / 32

Poemas / LUCiA ESTRADA / 35
COM MOTIVO DEL 75 AMIVERSARIO
DE LA UMIVERSIDAD AUTÓMOMA
DE MUEVO LEÓM, ARMAS Y LETRAS
PRESEMTA UM PAR DE REFLEXIOMES
ACERCA DE LA UMIVERSIDAD EM
AMÉRICA LATIMA; DESTACA EL
~OTO POR LA UMIVERSIDAD DEL
MORTE", DE ALFOMSO REYES, TEXTO
FUMDACIOMAL DE MUESTRA MÁXIMA
CASA DE ESTUDIOS / 22

oo DE ARTES Y ESPEJISMOS
Monumentos y retratos de Saskia Juárezo recuento de un
medio siglo de pintura / MICUEL COVARRUBIAS / 80

CONSEJO EDITORIAL

1

Sólo resuena el eco/ ANNE•HÉLiNE SUMEZ Y RAMON

DIRECTORJO
Rector:

DACHS /42

José Antonio González Trevil\o

4juejus de la dinastía tang I 45

CUANDO SE ESCRIBE CON
PINCELA.DAS

EM PORTJ.DJ.:

Carmen Alaid!n. José Emilio Amores.
Carlos Amdondo, Miguel Covarrubías,
Margarita Cucllar, Roberto Escamilla,
Jorge Garcla Murillo,José Marta Infante,
Humberto Martlnez. Alfonso Rangd
Guerra y Humberto Salazar

Secretario General:
Jesús Áncer Rodrlguez

Secretario de Extensión y Cultura:
Rogelio Villarreal Elizondo

Turandot en tinta china/ LUIS ARMENTA MALPICA / 49

oo .ANATOMÍA DE LA CRÍTICA

Poemas/ AUCUSTO RODRiCUEZ / 4

Lecturas cruzadas: la crítica literaria mexicana reciente
(Esbozo para una reflexión) / ViCTOR BARRERA

Introducción / ViCTOR BARRERA ENDERLE / 11

ENDERLE/57

EL PERIODISTA JOSÉ CARZA
EMTREVISTA AL ARTISTA
BARCELOMÉS AMTOMI TAPIES
ACERCA DE SU IMCURSIÓM EM LA
TRADICIÓM EDITORIAL DE LIBROS
DE ARTISTA O DE BIBLIÓFILO EM
COLABORACIÓM COM IMPORTAMTES
ESCRITORES / 85

Director de Publicaciones:
Cdso José Garza Acllfi.t

Director Editorial:
Vlctor Bamra Endcrle

vicbarrera@hotmail.com
Editora:
Jessica Nieto
editora_armasyletras@yahoo.com

Director de Arte:
Franasco Larios Osuna

Creatividad y Diseño:

oo ANDAR A LA REDONDA

Discurso de instalación de la Universidad de Chile /
ANDRÉS BELLO/ 14

Elena Herrera Mart!nez

oo MISCELÁNEA

Un saludo del joven Octavio Paz; texto de la Guerra Civil
/ CERARDO MALDOMADO / En su primer viaje a
España, PAZ escribió una carta titulada "A la juventud
española", publicada en el periódico El mono azµI,
en donde expresa su simpatía por los jóvenes intelec,
tuales que rechazaron el fascismo en este país ibérico
durante la Guerra Civil. La presentamos aquí. / 28

AL.AMPARO
DE UNA MUSA:
EL REINADO DE CLÍO EN LA
UNIVERSIDAD
DESDE SU FUNDACIÓN, LA UANL HA
SIDO UN ESPACIO VITAL PARA LA
CENERACIÓN DE CONOCIMIENTO
HISTÓRICO.
REFIERE EL DESARROLLO DE
ESTA TRADICIÓN HUMANÍSTICA EN
LA UNIVERSIDAD

Carta a la juventud española / OCTA.VIO PAZ / 30
~uién soy yo/ De los anales de armas y letras se rescata
este extracto de una conferencia dictada por LEÓN

oo TOBOSO
1

BIBLIOCLIPS: Novela celular
RODRICO FRES.ÁM / 71

"Llevo al Distrito Federal en la espalda como el caparazón
de un armadillo". / CUILLERMO FADANELLI responde
a las preguntas de INCA OPITZ sobre su estancia en
Alemania y de cómo percibe las diferencias entre
Berlín y la ciudad de México. / 90

disenadoraannasyletras@gmail.com
Dirección de Publicaciones de la
Universidad Autónoma de Nuevo león
Biblioteca Magna Universitaria
"Raúl Rangd Frias"

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(ESPEIEJ.DJ.) / DIBUJO SOBRE
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Av. Alfonso Reyes 4000 Col. del Norte,
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Poesía y autotraducción. Entrevista aJuan Manuel Roca/
IV.ÁM TREJO / 95

oo CABALLERÍA
Alfonso Reyes y Mariano Picón-Salas: vidas paralelas
del humanismo errante en América / ADOLFO
CASTA~ÓN / 100

Alfonso Reyes: lectura y relecturas del Quijote/
ALFONSO RAMCEL CUERRA / 102

A,LA LETRA: Biblioteca personal VIV
B.ARBARAJACOBS/73

RIMCOIU.DJ. (DETJ.U.E) / DIBUJO SOBRE TEU. / 80 X 150 CM

I

Hijos de Joaquín/ ANTONIO RAMOS/ 105

LETRAS AL MARGEN: El poder, iobsesión opasión?

El humor para salvarnos/ JOSÉ ENRIQUE SAUCEDO

EDUARDO ANTONIO PARRA/ 77

TOVAR/106

J.RROYO (EM CRISES) / ÓLEO SOBRE TEU. / 140 X 100 CM

�POESIA

POESIA

Poemas
(de El beso de los dementes)
AUCUSTO RODR(CUEZ

I
En el inicio éramos mí padre y yo, tomados de la mano, en la infancia de nuestro
apellido, en la prehistoria de nuestros abrazos y besos, de los viajes a la noche inventada
o a la ciudad del alcohol y del tabaco. Nada sacamos en limpio si el mundo no se
despedazó con nuestros rezos familiares. Si nosotros no fuimos el mundo, si la tierra
que hierve en nuestras venas no expulsó el infierno que llevamos dentro. Mi padre era
un hombre de piel silenciosa que llevaba en el corazón la ira, el odio y la condena del
tiempo; hombre de sal, de sueños verdes, destinado a padecer debajo de la tormenta
de hielo que incendió sus manos; manos que acariciaron mis párpados gastados, que
alguna vez miraron cómo el horizonte fue un imperio que se destruyó con el fuego
de la selva. Mi padre atravesó la orilla de los muertos para alcanzarme, para alcanzar
a sus muertos y decirles que es el hijo de la rabia, de la furia, de los ángeles violados,
el hijo que se fugó de su propio entierro para reinventar los sollozos de las mujeres

yo entro sin zapatos y sin medias, dispuesto a corregir mis errores. Ahi dentro sé que

que tanto amó. Mi padre es la copa rota donde yo bebo sus vicios. Soy su vicio más

soy bienvenido, pero tengo que guardar silencio, para que su palabra, que es silencio y

profundo, su herencia vengativa, la carne miserable que no teme dividir el aíre para

gozo, me atraviese el tímpano, el cerebelo, y cruce mí espina dorsal hasta crucificarse

conquistar lo que desea. Soy su herencia enferma, que asesinará sin piedad a sus

en mí aorta. Tengo que aprender a defenderme de sus espejos y dioses furiosos: como

verdugos. Su herencia enloquecida, que revivirá cadáveres y bestias, con tal de que

tigres se me lanzan al círculo e impulsan a pelear con mis manos heridas. Sólo acepto

su herida expulse el veneno. Mi padre es una habitación abierta de par en par, donde

con honor su invitación y nos debatimos sangre a sangre.

�POESIA

POESIA

XI

XV

Mí padre murió en invierno. Falleció con miedo a cerrar los párpados, con los anillos

Yo soy el cáncer que mató a mi padre. Yo soy el cáncer que mató a mi padre. Yo soy

del tiempo en los dedos púrpuras, los ojos heridos de sangre amarilla, los dientes

el cáncer que mató a mi padre. Yo soy el cáncer que mató a mi padre. Yo soy el cáncer

ennegrecidos por el sol tenebroso y las corrientes del aire de serpiente. Cuando alguien

que mató a mi padre. Yo soy el cáncer que mató a mi padre. Yo soy el cáncer que mató

muere al fin deja su jaula, para convertirse en la presa de los rostros sucesivos de la

a mi padre. Yo soy el cáncer que mató a mi padre. Yo soy el cáncer que mató a mi

piedra original, en los colores de las fuentes de agua, en las monedas arrojadas por los

padre. Yo soy el cáncer que mató a mi padre. Yo soy el cáncer que mató a mi padre.

veteranos; deja fluir su alma como el poema perfecto y se va, lejos, muy lejos, a buscar

Yo soy el cáncer que mató a mi padre. Yo soy el cáncer que mató a mi padre. Yo soy

eso que alguien pierde en los riachuelos de los días, la suerte arrojada en los casinos

el cáncer que mató a mi padre. Yo soy el cáncer que mató a mi padre. Yo soy el cáncer

o en las cartas. Lo que sea más que morir en la ola, en la espuma o en los dientes de

que mató a mi padre. Yo soy el cáncer que mató a mi padre. Yo soy el cáncer que mató

ese mar que nos reclama desde el paraíso inventado por las palabras dogmáticas, que

a mi padre. Yo soy el

nunca significan nada más que ver cómo decapitan a los hombres en una cruz arrojada
al abismo de las campanas.

�POESfA

XVI

XVII

Tengo destruidas las sienes; en mi piel florecen huellas que son pequeños virus, que

La tierra entera es una apariencia banal ante tus ojos, padre mío. Mírame con tu amor

me derriten a lo largo de la epidermis. Tengo la memoria despedazada y me siguen

y tu desprecio mayores. Merezco morir por tu despecho y por tu cruel enfermedad.

enloqueciendo aquellas madres, hijas, abuelas, tías en las venas•. Mi aorta se resquebraja, el

Merezco ser la enfermedad que te está matando y morir en tu honor y en tu regazo.

corazón es un barco sin vergüenza: no teme hundirse en las profundas sombras de

Eres la sombra y el cuchillo que se enterrará en mi corazón. Mátame, padre, de una

mis arterias. Soy un fantasma que vuela en los rincones de mi infancia escasa. Veo

vez. Mátame. Yo soy el cordero de tus pesadillas.

en la otra orilla mi cuerpo desangrado Y mi muerte. Creo que es hora de cruzar el
umbral de las cosas y dejar que mis párpados descubran, por primera vez, las vocales
de la ceniza.

'Antonio Gamoneda, A1lien !OJ pérdidas.

�ViCTOR BARRERA EMDERLE

Hoy presentamos dos breves e históricas reflexiones
sobre la universidad en América Latina. Textos
fundacionales que no sólo proyectan sino sustentan (o
deberían sustentar) el quehacer universitario en nuestras
regiones. "El discurso de instalación de la Universidad
de Chile" (1843), de Andrés Bello y el "Voto por la
Universidad del Norte" (1933), de Alfonso Reyes. Ambos
discursos celebran y cuestionan la función pública de la
universidad, en un esfuerzo por convertirla en mediadora
entre los proyectos modernizadores de los gobiernos

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nacionales y las exigencias de las realidades locales.
Esto los convierte en reflexiones críticas, en diálogos
en torno a un debate de mayor profundidad: la función
de la educación pública en nuestras sociedades. Son
proyecciones de un deseo; son también demandas para
cambiar el estado de las cosas. Educar, sí, pero de manera
integral: formar sujetos autónomos, críticos, estéticos,
capaces de reflexionar y actuar. El debate, como vemos,
es antiguo; sin embargo, no ha perdido vigencia: muchas
de las demandas no se han cumplido.

11

�a universidad pública aparece
en América Latina como conse~
cuenda (como proyección) del
ideario liberal ilustrado. Es el
primer proyecto a largo plazo
de las naciones emancipadas;
la mayor esperanza del poder
liberador de la ilustración.
Su puesta en práctica, sin embargo, se dificultó
sobremanera durante los primeros años de formación
republicana. Las crisis internas, las luchas de poder,
los golpes militares y la inercia de los intereses
conservadores, fueron obstáculos difíciles de sortear.
Tras las victorias deJunín y Ayacucho (1824), se abre
un periodo de desencanto: los sueños bolivarianos
se rompen ante las fragmentaciones nacionales.
Serán años de desesperanza, aunque la apuesta por
la educación como principal vía de cambio seguirá
con fuerza.
En México, por ejemplo, el gobierno liberal de
Valentín Gómez Farías clausura la vieja y escolástica
Universidad de México (1833) para abrir en su lugar
una serie de institutos cientificos laicos. Sin embargo,
no será sino hasta la apertura de la Universidad de
Chile (en 1843) cuando se inicia la modernización
educativa en nuestra región.
La creación de la Universidad de Chile, decretada
por ley el 19 de noviembre de 1842, marca un hito en
los procesos modernizadores de la primera mitad del
siglo XIX hispanoamericano, y lo hace porque lejos
de cumplir solamente con el papel de ser un órgano
más del Estado~nación, se proyecta como un espacio
para la concreción de una identificación cultural
hispanoamericana. En el campo intelectual, su
fundación representa la oportunidad de especializar
la crítica literaria, de crear una crítica académica,
inexistente hasta entonces. Poder producir un
conocimiento nuevo, nuestro, era ya un paso más en
la consolidación de la institucionalización del saber.
Como sabemos, Andrés Bello fue designado su primer
rector y a él correspondió la labor de pronunciar el
'.'Discurso de instalación de la Universidad de Chile" el
17 de septiembre de 1843, en la víspera de la celebración
del aniversario de la Independencia de Chile. José
Victorino Lastarria, en sus Recuerdos Literarios,
escritos más de treinta años después, describe aquel
acto de manera elocuente: "La instalación se hizo
por el presidente de la República, acompañado de

sus ministros, de sus comisiones de ambas Cámaras
legislativas, de los tribunales y demás corporaciones
civiles y militares ..." Y más adelante confirmaba que:
"El discurso del señor Bello se aguardaba con sumo
interés..."
El crítico venezolano asume las responsabilidades
del rector (responsabilidades que ya había hecho suyas
desde los años londinenses), y se apronta a describir
los deberes de la Universidad como institución
social. Señalar esos deberes era no sólo necesario,
sino entendible. Es cierto, la apertura de un espacio
como la universidad es un logro personal de Bello,
pero también un riesgo y, ante los ojos inquisitivos de
las autoridades eclesiásticas, civiles y militares, Bello
tiene que garantizar el respeto de la nueva institución
a los órdenes establecidos (varios de los cuales ven
con mucho recelo la instalación de una universidad).
Pero igualmente debe asegurarse de que ese nuevo
espacio posea su propia autonomía. Su fórmula es
precisa: libertad dentro de la moral (desde luego,
incluye aquí la religión) y la política establecidas. Sin
embargo, esa libertad, en apariencia restringida, opera
en el orden intelectual. Es una especie de delimitación
de poderes: la Universidad acepta su subordinación
política y moral a cambio de la libertad de reflexión;
esto parece una contradicción: no lo es. Es una
negociación. Bello sabe que es imposible salirse de
los límites de las instituciones públicas, sin embargo
trabaja dentro de esas fronteras, pero lo hace desde
una perspectiva diferente. La Universidad no será un
apéndice del Estado, será su complemento: he aquí su
carácter moderno. Ysu principal aporte lo constituirá
el desarrollo de la cultura intelectual. A diferencia de
la universidad colonial (soporte y legitimación del
discurso ortodoxo monárquico~religioso), la nueva
institución será productora (y no sólo reproductora)
de un conocimiento positivo y público. Y en este
punto es donde principia la parte más peligrosa de su
discurso. El nuevo rector debe probar los beneficios de
la instrucción especializada: "se me permitirá -nos
dice- que añada [...] algunas ideas generales sobre la
influencia moral y política de las ciencias y de las letras,
sobre el ministerio de los cuerpos literarios y sobre
los trabajos especiales a que me parecen destinadas
nuestras facultades universitarias en el estado presente
de la nación chilena."
El progreso y el desarrollo poseen, desde esta
perspectiva moderna, una certeza: "todas las verdades

12

SI LA UNIVERSIDAD MODERNA Y ASE HA INSTALADO EN LAS CAPITALES
LATINOAMERICANAS, CORRESPONDE AHORA EXTENDER ESE FOCO
DE ILUSTRACIÓN AL RESTO DE LAS RECIONES.

se tocan", el conocimiento especializado, por tanto,
no puede más que ser útil a la evolución progresiva
del estado chileno. "¿A qué se debe este progreso de
civilización, esta ansia de mejoras sociales, esta sed
de libertad?" Se pregunta el rector para luego añadir:
"¿Quién prendió en la Europa esclavizada las primeras
centellas de libertad civil?" (La respuesta es sencilla:
el desarrollo de la cultura intelectual. La comparación
es, en este punto, inevitable. La civilización equivale
al cultivo de las letras (a su estudio y propagación):
así lo había anunciado desde su ensayo sobre La
Araucana un par de años antes. Quien no la posee
está afuera del proceso histórico: la república de las
letras confirma a la república política. Es necesario,
entonces, comparar el desarrollo del estado chileno
con las "naciones bárbaras". Debo aclarar, sin embargo,
que para Bello la barbarie es más un estadio ágrafo, que
una determinación racial.
En sí, el proyecto universitario responde a la
urgencia de hacer operativa y sistemática la búsqueda
y el deseo de elaborar y consolidar un pensamiento
propio, el cual debe manifestarse a través del cultivo
de la ciencia y las letras.
Lo mismo acontece, casi cien años después, con el
texto de Reyes, sólo que el enfoque es "hacía el interior".
En cierto sentido, el "Voto..." es un complemento
del texto de Bello. Si la universidad moderna ya
se ha instalado en las capitales latinoamericanas,
corresponde ahora extender ese foco de ilustración
al resto de las regiones. Reyes articula esa tradición
crítica que va de Sarmiento y Bello a Marti (la cercanía
de su propuesta con el ensayo "Nuestra América" del
cubano, es notable) y la convierte en una confirmación
de nuestra identidad cultural. La Universidad del
Norte nacerá no sólo para reproducir el conocimiento
universal, sino para difundir la cultura de la región.
Es una función dual: conocer y hacerse conocer. En
este punto, su propia experiencia anima el texto: él
tuvo que dejar su ciudad para completar sus estudios
superiores, debió seguir el ritual de formación
intelectual: viajar al centro, padecer el centralismo
anacrónico. La apertura de la Universidad del Norte

sería una manera de democratizar la cultura nacional,
o mejor dicho: de hacerla realmente nacional (donde
se represente realmente la heterogeneidad del país y
se evite caer en chovinismos inútiles).
Sin duda, la reforma educativa vasconcelista está
detrás de esta confianza, pero también la crítica
humanista de José Enrique Rodó. Reyes confía en
el poder de acción y reflexión de las personas (no
por nada ve al regiomontano como un modelo de
ciudadanía): la universidad debe potenciar esa
capacidad a través de la formación humanística.
Crear sujetos críticos y autónomos que enriquezcan
y a la vez cuestionen el desarrollo material y cultural
de la región para concretar los ideales democráticos
que alimentaron la revolución. Con la universidad
se garantizaría, en la lectura de Reyes, la superación
del estado militarízante que reinaba en el país tras la
derrota electoral de José Vasconcelos en 1929. Poco
a poco, los futuros universitarios harían de la vida
pública un asunto civil y ético.
El "Voto por la Universidad del Norte" también
devela un anhelo personal: completar la "función
civilizadora" que cuarenta años antes había iniciado
su padre, el general Bernardo Reyes. El largo
gobierno reyísta cimentó la modernidad material
de la región; la universidad ahora crearía las bases
para el desarrollo intelectual, para la modernidad
cultural. Sería un proceso armónico (añorado desde los
esfuerzos universitarios de Bello) que contribuiría a
la prosperidad y felicidad de la región. Pero sobretodo
que evitaría que la región se transformara sólo en una
zona de producción, sin identidad ni pensamiento
propio. Yal mismo tiempo, el impulso energético (esa
ética del trabajo) de la región ayudaría a concretar
un viejo anhelo: la profesionalización de la vida
intelectual y artística.
He aquí los anhelos y proyectos de estos dos
escritos: recordarlos hoy no es un acto de nostalgia,
sino el recordatorio de una empresa pendiente.
Mucho se ha avanzado desde entonces, pero mucho
queda por concretar. La labor formativa y crítica de
la universidad no termina nunca ~

13

�Discurso de instalación de la

UNIVERSIDAD DE CHILE
ANDRÉS BELLO

o sabéis, señores: todas las verdades se tocan, desde
las que formulan el rumbo de los mundos en el piélago
del espacio; desde las que determinan las agendas
maravillosas de que dependen el movimiento y la vida
en el universo de la materia; desde las que resumen
la estructura del animal, de la planta, de la masa
inorgánica que pisamos; desde las que revelan los
fenómenos íntimos del alma en el teatro misterioso de la conciencia,
hasta las que expresan las acciones y reacciones de las fuerzas políticas;
hasta las que sientan las bases inconmovibles de la moral; hasta las
que determinan las condiciones precisas para el desenvolvimiento de
los gérmenes industriales; hasta las que dirigen y fecundan las artes.
Los adelantamientos en todas las líneas se llaman unos a otros, se
eslabonan, se empujan. Ycuando digo los adelantamientos en todas
las líneas comprendo sin duda los más importantes a la dicha del
género humano, los adelantamientos en el orden moral y político.
¿A qué se debe este progreso de civilización, esta ansia de mejoras
sociales, esta sed de libertad? Si queremos saberlo, comparemos a
Europa y a nuestra afortunada América, con los sombríos imperios
de Asia, en que el despotismo hace pesar su cerro de hierro sobre
cuellos encorvados de antemano por la ignorancia, o con las
hordas africanas, en que el hombre, apenas superior a los brutos
es, como ellos, un artículo de tráfico para sus propios hermanos.

1
D

•

• N. dela E. El discurso de Andrés Bello inicia, originalmente, con un extenso pánafo donde agradece al Consejo de la Universidad el haberle conferido la
responsabilidad de pronunciar las palabras inaugurales. Se ha decidido suprimirlo en esta edición para entrar dirtcto al tema del discurso: la función de
la universidad moderna.

14

i

J:

j

�¿Quién prendió en la Europa esclavizad.a las primeras
centellas de libertad civil? ¿No fueron las letras? ¿No fue
la herencia intelectual de Grecia y Roma, reclamad.a,
después de una larga época de oscuridad, por el espíritu
humano? Allí, alli tuvo principio este vasto movimiento
político, que ha restituido sus títulos de ingenuidad
a tantas razas esclavas; este movimiento, que se
propaga en todos sentidos, acelerado continuamente
por la prensa y por las letras; cuyas ondulaciones, aquí
rápidas, allá lentas, en todas partes necesarias, fatales,
allanaran por fin cuantas barreras se les opongan, y
cubrirán la superficie del globo.
Todas las verdades se tocan; y yo extiendo esta
aserción al dogma religioso, a la verdad teológica.
Calumnian, no sé si diga a la religión o a las letras, los
que imaginan que pueda haber una antipatía secreta
entre aquélla y éstas. Yo creo, por el contrario, que
existe, que no puede menos que existir, una alianza
estrecha entre la revelación positiva y esa otra
revelación universal que habla a todos los hombres en
el libro de la naturaleza. Si encendimientos extraviados
han abusado de sus conocimientos para impugnar el
dogma, ¿qué prueba esto, sino la condición de las cosas
humanas? Si la razón humana es débil, si tropieza y
cae tanto más necesario es suministrarle alimentos
sustanciosos y apoyos sólidos. Porque extinguir esta
curiosidad, esta noble osadía del entendimiento, que le
hace arrostrar los arcanos de la naturaleza, los enigmas
del porvenir, no es posible, sin hacerlo al mismo tiempo,
incapaz de todo lo grande, insensible a todo lo que es
bello, generoso, sublime, santo; sin emponzoñar las
fuentes de la moral; sin afear y envilecer la religión
misma. He dicho que todas las verdades se tocan, y
aún no creo haber dicho bastante.Todas las facultades
humanas forman un sistema, en que no puede haber
regularidad y armonía sin el concurso de cada una. No
se puede paralizar una fibra (perrnítaserne decirlo así),
una sola fibra del alma, sin que todas las otras enfermen.
Las ciencias ylas letras, fuera de ese valor social, fuera
de esta importancia que podemos llamar instrumental,
fuera del barniz de amenidad y elegancia que dan a las
. sociedades humanas, y que debemos contar también
entre sus beneficios, tienen un mérito suyo, intrínseco, en
cuanto aumentan los placeres y goces del individuo que
las cultiva y las arna; placeres exquisitos, a que no llega
el delirio de los sentidos; goces puros, en que el alma no
se dice a sí misma: "[...] medio de fonte leporurn / surgit
arnari aliquit, quod in ipsis floribus angaC (LucrecioY,
)

Las ciencias yla literatura llevan en sí la recompensa
de los trabajos y vigilias que se les consagran. No
hablo de la gloria que ilustra las grandes conquistas
científicas; no hablo de la aureola de inmortalidad
que corona las obras del genio. A pocos es permitido
esperarlas. Hablo de los placeres más o menos
elevados, más o menos intensos, que son comunes
a todos los rangos en la república de las letras. Para
el entendimiento, como para las otras facultades
humanas, la actividad es en sí misma un placer; placer
que, como dice un filósofo escocés, sacude de nosotros
aquella inercia a que de otro modo nos entregaríamos
en daño nuestro y dela sociedad. Cada senda que abren
las ciencias al entendimiento cultivado, le muestra
perspectivas encantadas; cada nueva faz que se le
descubre en el tipo ideal de la belleza, hace estremecer
deliciosamente el corazón humano, criado para
admirarla y sentirla. El entendimiento cultivado oye
en el retiro de la meditación las mil voces del coro de la
naturaleza: mil visiones peregrinas revuelan en torno
a la lámpara solitaria que alumbra sus vigilias. Para él
solo se atavía la creación de toda su magnificencia, de
todas sus galas. Pero las letras y las ciencias, al mismo
tiempo que dan un ejercicio delicioso al entendimiento
y a la imaginación, elevan el carácter moral. Ellas
debilitan el poderío de las seducciones sensuales;
ellas desarman de la mayor parte de sus terrores a
las vicisitudes de la fortuna. Ellas son (después de la
humilde y contenta resignación del alma religiosa)
el mejor preparativo para la hora de la desgracia.
Ellas llevan el consuelo al lecho del enfermo, al asilo
del proscrito, al calabozo, al cadalso. Sócrates, en
vísperas de beber la cicuta, ilumina su cárcel con las
más sublimes especulaciones que nos ha dejado la
antigüedad gentílica sobre el porvenir de los destinos
humanos. Dante compone en el destierro su Divina
Comedia. Lavoisier pide a sus verdugos un plazo breve
para terminar una investigación importante. Chenier,
aguardando por instantes la muerte, escribe sus
últimos versos, que deja incompletos para marchar
al patíbulo: "Cornme un dernier rayon, cornme un
dernier zéphire / anime la fin d'un beau jour, / au pied
de l'echafaud j'essaye encor rna lyre"2 •

de en medio de la fuente del deleite/ un no sé qué de amargo se levanta,
que entre el halago de las flores punza.

1 [ •.•]

16

Tales son las recompensas de las letras; tales son
sus consuelos. Yo mismo, aun siguiendo de tan lejos
a sus favorecidos adoradores, he podido participar de
sus beneficios, y saborearme con sus goces. Adornaron
de celajes alegres la mañana de mi vida, y conservan
todavía algunos matices en el alma, corno la flor que
hermosea las ruinas. Ellas han hecho aún más por
mí; me alimentaron en mi larga peregrinación, y
encaminaron mis pasos a este suelo de libertad y de
paz, a esta patria adoptiva, que me ha dispensado una
hospitalidad tan benévola.
Hay otro punto de vista, en que tal vez lidiaremos
con preocupaciones especiosas. Las universidades,
las corporaciones literarias, ¿son un instrumento a
propósito para la propagación de las luces? Mas apenas
concibo que pueda hacerse esa pregunta a una edad
que es por excelencia la edad de la asociación y la
representación; en una edad en que pululan por todas
partes las sociedades de agricultura, de comercio, de
industria, de beneficencia; en la edad de los gobiernos
representativos. Europa y los Estados Unidos de
América, nuestro modelo bajo tantos respectos,
responderán a ella. Sí la propagación del saber es
una de sus condiciones más importantes, porque sin
ellas las letras no harían más que ofrecer unos pocos
puntos luminosos en medio de densas tinieblas, las
corporaciones a que se debe principalmente la rapidez
de las comunicaciones literarias hacen beneficios
esenciales a la ilustración y a la humanidad. No bien
brota en el pensamiento de un individuo una verdad
nueva, cuando se apodera de ella toda la república de
las letras. Los sabios de Alemania, de Francia, de los
Estados Unidos, aprecian su valor, sus consecuencias,
sus aplicaciones. En esta propagación del saber, las
academias, las universidades, forman otros tantos
depósitos, a donde tienden constantemente a
acumularse todas las adquisiciones científicas; y de
estos centros es de donde se derraman más fácilmente
por las diferentes clases de la sociedad. La Universídad
de Chile ha sido establecida con este objeto especial.
Ella, sí corresponde a las miras de la ley que le ha dado
su nueva forma, si corresponde a los deseos de nuestro
gobierno, será un cuerpo eminentemente expansivo y
propagador.

Otros pretenden que el fomento dado a la
instrucción científica se debe de preferencia a la
enseñanza primaría. Yo ciertamente soy de los
que miran la instrucción general, la educación del
pueblo, como uno de los objetos más importantes
y privilegiados a que pueda dirigir su atención el
gobierno; corno una necesidad primera y urgente;
como la base de todo sólido progreso; como el cimiento
indispensable de las instituciones republicanas. Pero,
por eso mismo, creo necesario y urgente el fomento de
la enseñanza literaria y científica. En ninguna parte
ha podido generalizarse la instrucción elemental que
reclaman las clases laboriosas, la gran mayoría del
género humano, sino donde han florecido de antemano
las ciencias y las letras. No digo yo que el cultivo de
las letras y de las ciencias traiga en pos de sí, corno
una consecuencia precisa, la difusión de la enseñanza
elemental; aunque es incontestable que las ciencias y
las letras tienen una tendencia natural a difundirse,
cuando causas artificiales no las contrarían. Lo que
digo es que el primero es una condición indispensable
de la segunda; que donde no exista aquél, es imposible
que la otra, cualesquiera que sean los esfuerzos de
la autoridad, se verifique bajo la forma conveniente.
La difusión de los conocimientos supone uno o más
hogares, de donde salga y se reparta la luz; que,
extendiéndose progresivamente sobre los espacios
intermedios, penetre al fin las capas extremas. La
generalización de la enseñanza requiere gran número
de maestros competentemente instruidos; y las
aptitudes de estos sus últimos distribuidores son, ellas
mismas, emanaciones más o menos distantes de los
grandes depósitos científicos y literarios. Los buenos
maestros, los buenos libros, los buenos métodos, la
buena dirección de la enseñanza, son necesariamente
la obra de una cultura intelectual muy adelantada.
La instrucción literaria y científica es la fuente de
donde la instrucción elemental se nutre y se vivifica;
a la manera que en una sociedad bien organizad.a la
riqueza de la clase más favorecida de la fortuna es
el manantial de donde se deriva la subsistencia de
las clases trabajadoras, el bienestar del pueblo. Pero
la ley, al plantear de nuevo la universidad, no ha
querido fiarse solamente de esa tendencia natural de
la ilustración a difundirse, y a que la imprenta da en
nuestros días una fuerza y una movilidad no conocidas
antes; ella ha unido íntimamente las dos especies de
enseñanza; ella ha dado a una de las secciones del

2
Cual rayo postrero, cual aura/ que anima el último instante de un hermoso
dia, / al pie del cadalso ensayo nú lira.

17

�aplicaciones útiles. Lo habéis oído: la utilidad práctica,
los resultados positivos, las mejoras sociales, es lo que
principalmente espera de la Universidad el gobierno;
es lo que principalmente debe recomendar sus trabajos
a la patria. Herederos de la legislación del pueblo rey,
tenemos que purgada de las manchas que contrajo
bajo el influjo maléfico del despotismo; tenemos que
despejar las incoherencias que deslustran una obra a
que han contribuido tantos siglos, tantos intereses

cuerpo universitario el encargo especial de velar sobre
la instrucción primaria, de observar su marcha, de
facilitar su propagación, de contribuir a sus progresos.
El fomento, sobre todo, de la instrucción religiosa y
moral del pueblo es un deber que cada miembro de la
· universidad se impone por el hecho de ser recibido
ensu seno.
La ley que ha establecido la antigua universidad
sobre nuevas bases, acomodadas al estado presente

LA UNIVERSIDAD FOMENTARÁ, NO SÓLO EL ESTUDIO DE LAS LENCUAS,
SINO DE LAS LITERATURAS EXTRANJERAS

alternativamente dominantes, tantas inspiraciones
contradictorias. Tenemas que acomodarla, que
restituirla a las instituciones republicanas. ¿y qué
objeto más importante o más grandioso que la
formación, .el perfeccionamiento de nuestras leyes
orgánicas, la recta y pronta administración de
justicia, de seguridad de nuestros derechos, la fe
de las transacciones comerciales, la paz del hogar
doméstico? La Universidad, me atrevo a decirlo, no
acogerá la preocupación que condena como inútil
o pernicioso el estudio de las leyes romanas; creo,
por el contrario, que le dará un nuevo estímulo y lo
asentará sobre bases más amplias. La Universidad verá
probablemente en ese estudio el mejor aprendizaje de
la lógica jurídica y forense. Oigamos sobre este punto
el testimonio de un hombre a quien seguramente no se
tachara de parcial a doctrinas antiguas; a un hombre
que en el entusiasmo de la emancipación popular
y de la nivelación democrática ha tocado tal vez al
extremo. "La ciencia estampa en el derecho su sello;
su lógica sienta los principios, formula los axiomas,
deduce las consecuencias, y saca de la idea de lo justo,
reflejándola, inagotables desenvolvimientos. Bajo este
punto de vista, el derecho romano no reconoce igual:
se pueden disputar algunos de sus principios; pero su
método, su lógica, su sistema científico, lo han hecho
y lo mantienen superior a todas las otras legislaciones;
sus textos son la obra maestra del estilo jurídico; su
método es el de la geometría aplicado en todo su rigor
al pensamiento moral". Así se explica L'Herminier, y ya

de la civilización y a las necesidades de Chile, apunta
ya los grandes objetos a que debe dedicarse este
cuerpo. El señor ministro vicepatrono ha manifestado
también las miras que presidieron a la refundición
de la Universidad, los fines que en ella se propone el
legislador, y las esperanzas que es llamada a llenar; y ha
desenvuelto de tal modo estas ideas, que siguiéndole
en ellas, apenas me sería posible hacer otra cosa que
un ocioso comentario a su discurso. Añadiré con todo
algunas breves observaciones que me parecen tener
su importancia.
El fomento de las ciencias eclesiásticas, destinado
a formar dignos ministros del culto, y en último
resultado a proveer a los pueblos de la república de la
competente educación religiosa y moral, es el primero
de estos objetos y el de mayor trascendencia. Pero hay
otro aspecto bajo el cual debemos mirar la consagración
de la universidad a la causa moral y de la religión. Si
importa el cultivo de las ciencias eclesiásticas para el
desempeño del ministerio sacerdotal, también importa
generalizar entre la juventud estudiosa, entre toda
la juventud que participa de la educación literaria y
científica, conocimientos adecuados del dogma y de los
anales de la fe cristiana. No creo necesario probar que
esta debiera ser una parte integrante de la educación
general, indispensable para toda profesión, y aún para
todo hombre que quiera ocupar en la sociedad un lugar
superior al ínfimo.
A la facultad de leyes y ciencias políticas se abre
un campo, el más vasto, el más susceptible y de

18

antes Leibniz había dicho: "In jurisprudencia regnant
romani. Dixi saepius post scripta geometricarum
nihil extra quod vi ae subtilitate cum romanorum
jurisconsultorum scriptis comparari possit: tantum
nervi inest; tantum profundaris".
La Universidad estudiará también las especialidades
dela sociedad chilena bajo el punto de vista económico,
que no presenta problemas menos vastos, ni de menos
arriesgada resolución. La Universidad examinará
los resultados de la estadística chilena, contribuirá
a formarla, y leerá en sus guarismos la expresión de
nuestros intereses materiales. Porque en éste, como
en los otros ramos, el programa de la Universidad
es enteramente chileno: si toma prestadas a Europa
las deducciones de la ciencia, es para aplicarlas a
Chile. Todas las sendas en que se propone dirigir las
investigaciones de sus miembros, el estudio de sus
alumnos, convergen a un centro: la patria.
La medicina investigará, siguiendo el mismo plan,
las modificaciones peculiares que dan al hombre
chileno su clima, sus costumbres, sus alimentos;
dictará las reglas de la higiene privada y pública; se
desvelará por arrancar a las epidemias el secreto de
su germinación y de su actividad devastadora; y hará,
en cuanto es posible, que se difunda a los campos el
conocimiento de los medios sencillos de conservar
y reparar la salud. ¿Enumeraré ahora las utilidades
positivas de las ciencias matemáticas y físicas, sus
aplicaciones a una industria naciente, que apenas tiene
en ejercicio unas pocas artes simples, groseras, sin
procederes bien entendidos, sin máquinas, sin algunos
de los más comunes utensilios; sus aplicaciones a una
tierra cruzada en todos sentidos de veneros metálicos,
a un suelo fértil de riquezas vegetales, de sustancias
alimenticias; a un suelo sobre el que la ciencia ha
echado apenas una ojeada rápida?
Pero, fomentando las aplicaciones prácticas, estoy
muy distante de creer que la Universidad adopte por
su divisa el mezquino cui bono, y que no aprecie en su
justo valor el conocimiento de la naturaleza en todos
sus variados departamentos. Lo primero, porque, para
guiar acertadamente, la práctica, es necesario que el
entendimiento se eleve a los puntos culminantes de la
ciencia, a la apreciación de sus fórmulas generales. La
Universidad no confundirá, sin duda, las aplicaciones
prácticas con las manipulaciones de un empirismo
ciego. Ylo segundo, porque, como dije antes, el cultivo
de la inteligencia contemplativa que descorre el velo de

los arcanos del universo físico y moral, es en si mismo
un resultado positivo y de la mayor importancia. En
este punto, para no repetirme, copiaré las palabras de
un sabio inglés, que me ha honrado con su amistad:
"Ha sido -dice el doctor Nicolas Arnott-, ha sido
una preocupación el creer que las personas instruidas
así en las leyes generales tengan su atención dividida,
y apenas les quede tiempo para aprender alguna
cosa perfectamente. Lo contrario, sin embargo, es lo
cierto; porque los conocimientos generales hacen más
claros y precisos los conocimientos particulares. Los
teoremas de la filosofía son otras tantas llaves que
nos dan entrada a los más deliciosos jardines que la
imaginación puede figurarse; son una vara mágica que
nos descubre la faz del universo y nos revela infinitos
objetos que la ignorancia no ve. El hombre instruido
en las leyes naturales está, por decirlo así, rodeado
de seres conocidos y amigos, mientras el hombre
ignorante peregrina por una tierra extraña y hostil.
El que por medio de las leyes generales puede leer
en el libro de la naturaleza, encuentra en el universo
una historia sublime que le habla de Dios, y ocupa
dignamente su pensamiento hasta el fin de sus días".
Paso, señores, a aquel departamento literario que
posee de un modo peculiar y eminente la cualidad de
pulir las costumbres; que afina el lenguaje, haciéndolo
un vehículo fiel, hermoso, diáfano, de las ideas; que,
por el estudio de otros idiomas vivos y muertos, nos
pone en comunicación con la antigüedad y con las
naciones más civilizadas, cultas y libres de nuestros
días; que nos hace oír, no por el imperfecto medio de las
traducciones siempre y necesariamente infieles, sino
vivos, sonoros, vibrantes,los acentos de la sabiduría y
la elocuencia extranjera; que, por la contemplación de
la belleza ideal y de sus reflejos en las obras del genio,
purifica el gusto, y concilia con los raptos audaces de
la fantasía los derechos imprescriptibles de la razón;
que, iniciando al mismo tiempo el alma en sus estudios
severos, auxiliares necesarios de la bella literatura, y
preparativos indispensables para todas las ciencias,
para todas las carreras de la vida, forma la primera
disciplina del ser intelectual y moral, expone las leyes
eternas de la inteligencia a fin de dirigir y afirmar
sus pasos, y desenvuelve los pliegues profundos del
corazón, para preservarlo de extravíos funestos, para
establecer sobre sólidas bases los derechos y deberes
del hombre. Enumerar estos diferentes objetos
es presentarlos, señores, según yo lo concibo, el

19

�que tan poco propio me parecerá para alimentar
el entendimiento, para educarle y acostumbrarle a
pensar por sí, el atenernos a las conclusiones morales
y políticas de Herder, por ejemplo, sin el estudio de
la historia antigua y moderna, como el adoptar los
teoremas de Euclides sin el previo trabajo intelectual
de la demostración. Yo miro, señores, a Herder como a
uno de los escritores que han servido más útilmente a
la humanidad: él ha dado toda su dignidad a la historia,
desenvolviendo en ella los designios de la Providencia,
y los destinos a que es llamada la especie humana sobre
la tierra. Pero el mismo Herder no se propuso suplantar
el conocimiento de los hechos, sino ilustrarlos,
explicarlos; ni se puede apreciar su doctrina sino por
medio de previos estudios históricos. Sustituir a ellos
deducciones y fórmulas, sería presentar a la juventud
un esqueleto en vez de un traslado vivo del hombre
social; sería darle una colección de aforismos en vez
de poner a su vista el panorama móvil, instructivo,
pintoresco, de las instituciones, de las costumbres,
de las revoluciones, de los grandes pueblos y de
los grandes hombres; sería quitar al moralista y al
político las convicciones profundas que sólo pueden
nacer del conocimiento de los hechos; sería quitar a la
experiencia del género humano el saludable poderío
de sus avisos, en la edad, cabalmente que es más
susceptible de impresiones durables; sería quitar al
poeta una inagotable mina de imágenes y de colores.
Ylo que digo de la historia, me parece que debemos
aplicarlo a todos los otros ramos del saber. Se impone
de este modo al entendimiento la necesidad de largos,
es verdad, pero agradables estudios. Porque nada hace
más desabrida la enseñanza que las abstracciones, y
nada la hace más fácil y amena sino el proceder que,
amoblando la memoria, ejercita al mismo tiempo al
entendimiento y exalta la imaginación. El raciocinio
debe engendrar al teorema, los ejemplos graban
profundamente las lecciones.
¿y pudiera yo, señores, dejar de aludir, aunque de
paso, en esa rápida reseña, a la más hechicera de las
vocaciones literarias, al aroma de la literatura, al capitel
corintio, por decirlo así, de la sociedad culta? ¿Pudiera,
sobre todo, dejar de aludir a la excitación instantánea,
que ha hecho aparecer sobre nuestro horizonte esa
constelación de jóvenes ingenios que cultivan con
tanto ardor la poesía? Lo diré con ingenuidad: hay
incorrección en sus versos; hay cosas que una razón
castigada y severa condena. Pero la corrección es la obra

programa de la Universidad en la sección de filosofía y
humanidades. Entre ellos, el estudio de nuestra lengua
me parece de una alta importancia. Yo no abogaré
jamás por el purismo exagerado que condena todo lo
nuevo en materia de idioma; creo, por el contrario, que
la multitud de ideas nuevas, que pasan diariamente
del comercio literario a la circulación general, exige
voces nuevas que las representen. ¿Hallaremos en el
diccionario de Cervantes y de fray Luis de Granada
-no quiero ir tan lejos-, hallaremos en el diccionario
de Iriarte y Moratín medios adecuados, signos lúcidos
para expresar las nociones comunes que flotan hoy cha
sobre las inteligencias medianamente cultivadas, para
expresar el pensamiento social? iNuevas instituciones,
nuevas leyes, nuevas costumbres; variadas por todas
partes a nuestros ojos la materia y las formas; y viejas
voces, vieja fraseología! Sobre ser desacordada esa
pretensión, porque pugnaría con el primero de los
objetos de la lengua, la fácil y clara transmisión del
pensamiento, sería del todo inasequible. Pero se
puede ensanchar el lenguaje, se puede enriquecerlo,
se puede acomodarlo a todas las exigencias de la
sociedad, y aún a las de la moda, que ejerce un imperio
incontestable sobre la literatura, sin adulterarlo, sin
viciar sus construcciones, sin hacer violencia a su
genio. ffs acaso distinta de la de Pascal y Racine
la lengua de Chateaubriand y Villemain? ¿y no
trasparenta perfectamente la de estos dos escritores el
pensamiento social de la Francia de nuestros días, tan
diferentes de la Francia de Luis XIV? Hay más: demos
anchas a esta especie de culteranismo; demos carta de
nacionalidad a todos los caprichos de un extravagante
neologismo; y nuestra América reproducirá dentro de
poco la confusión de idiomas, dialectos y jerigonzas,
el caos babilónico de la Edad Media; y diez pueblos
perderán uno de sus vínculos más poderosos de
fraternidad, uno de sus más preciosos instrumentos
de correspondencia y comercio.
La Universidad fomentará, no sólo el estudio de
las lenguas, sino de las literaturas extranjeras. Pero
no sé si me engaño. La opinión de aquellos que creen
que debemos recibir los resultados sintéticos de la
ilustración europea, dispensándonos del examen de
sus títulos, dispensándonos del proceder analítico,
único medio de adquirir verdaderos conocimientos,
no encontrará muchos sufragios en la Universidad.
Respetando, como respeto, las opiniones ajenas y
reservándome sólo el derecho de discutirlas, confieso

20

del estudio y de los años; ¿quién pudo esperarla de los
que, en un momento de exaltación, poética y patriótica
a un tiempo, se lanzaron a esa nueva arena, resueltos
a probar que en las almas chilenas arde también aquel
fuego divino, de que por una preocupación injusta
se las había creído privadas? Muestras brillantes, y
no limitadas al sexo que entre nosotros ha cultivado
hasta ahora casi exclusivamente las letras, la habían
refutado ya. Ellos la han desmentido de nuevo. Yo no

mismo tiempo a la juventud aquel consejo de un gran
maestro de nuestros chas: "Es preciso, decía Goethe,
que el arte sea la regla de la imaginación yla transforme
en poesía".
iEl arte! Al oír esta palabra, aunque tomada de
los labios mismos de Goethe, habrá algunos que
me coloquen entre los partidarios de las reglas
convencionales, que usurparon mucho tiempo ese
nombre. Protesto solemnemente contra semejante

ES PRECISO, DECÍA COETHE, QUE EL ARTE SEA LA RECLA DE LA
IMACINACIÓN Y LA TRANSFORME EN POESÍA

sé si una predisposición parcial hacia los ensayos de
las inteligencias juveniles extravía mi juicio. Digo lo
que siento: hallo en esas obras destellos incontestables
del verdadero talento, y aún con relación a algunas
de ellas, pudiera decir, del verdadero genio poético.
Hallo, en algunas de esas obras, una imaginación
original y rica, expresiones felizmente atrevidas, y
(lo que parece que sólo pudo dar un largo ejercicio)
una versificación armoniosa y fluida, que busca de
propósito las dificultades para luchar con ellas y sale
airosa de esta arriesgada prueba. La Universidad,
alentando a nuestros jóvenes poetas les dirá tal vez:
"Si queréis que vuestro nombre no quede encarcelado
entre la Cordillera de los Andes yla mar del Sur, recinto
demasiado estrecho para las aspiraciones generosas
del talento; si queréis que os lea la posteridad, haced
buenos estudios, principiando por el de la lengua
nativa. Haced más; tratad asuntos dignos de vuestra
patria y de la posteridad. Dejad los tonos muelles de
la lira de Anacreonte y de Safo: la poesía del siglo XIX
tiene una misión más alta. Que los grandes intereses
de la humanidad os inspiren. Palpite en vuestras obras
el sentimiento moral. Dígase cada uno de vosotros, al
tomar la pluma: Sacerdote de las Musas, canto para
las almas inocentes y puras: '[...] musarum sacerdos /
virginibus puerisque canto' (Horado)".
¿y cuántos temas grandiosos no os presenta ya
vuestra joven república? Celebrad sus grandes chas;
tejed guirnaldas a sus héroes; consagrad la mortaja de
los mártires de la patria. La Universidad recordará al

21

aserción; y no creo que mis antecedentes la justifiquen.
Yo no encuentro el arte en los preceptos estériles de
la escuela, en las inexorables unidades, en la muralla
de bronce entre los diferentes estilos y géneros, en las
cadenas con que se ha querido aprisionar al poeta a
nombre de Aristóteles y Horado, y atribuyéndoles a
veces lo que jamás pensaron. Pero creo que hay un arte
fundado en las relaciones impalpables, etéreas, de la
belleza ideal; relaciones delicadas, pero accesibles a la
mirada de lince del genio competentemente preparado;
creo que hay un arte que guía a la imaginación en sus
más fogosos transportes; creo que sin ese arte la
fantasía, en vez de encamar en sus obras el tipo de
lo bello, aborta esfinges, creaciones enigmáticas y
monstruosas. Esta es mi fe literaria. Libertad en todo;
pero yo no veo libertad, sino embriaguez licenciosa,
en las orgías de la imaginación.
La libertad, como contrapuesta, por una parte, a la
docilidad servil que lo recibe todo sin examen, y por
otra a la desarreglada licencia que se rebela contra la
autoridad de la razón y contra los más nobles y puros
instintos del corazón humano, será sin duda el tema de
la Universidad en todas sus diferentes secciones.
Pero no debo abusar más tiempo de vuestra
paciencia. El asunto es vasto; recorrerlo a la ligera
es todo lo que me ha sido posible. Siento no haber
ocupado más dignamente la atención del respetable
auditorio que me rodea, y le doy las gracias por la
indulgencia con que se ha servido escucharme. (El
Araucano, año de 1843) ~

�ALFOMSO REYES

µ
ues situado México como está, y aceptados
los destinos geográficos y étnicos que le
cumple realizar, nada debió ser más familiar
al pensamiento de todos los mexicanos
que el programa de crear, por allá en el regazo de las
que llamaba Manuel José Othón "montañas épicas",
una sólida y coherente organización de la cultura
nacional, para que ella responda ante la historia
de los compromisos de salvaguardia y de frontera.
Que no será la ciega agresividad., que no será el vano
sentimentalismo, ni tampoco los precipitados casuales
de un régimen escolar hecho a pedazos, quienes nos
protejan, sino sólo el conocimiento y la voluntad
educada y rectificada, sólo un sistema de princi¡jO;
y acciones bien escogidos y armonizados. Uµ ser se
define, y también se pierde, por sus conto!]los; y esta
epidermis de la frontera debe ser clJlil'adosamente
sensibilizada e irrigada por la cu~a. para que ejerza
con normalidad, efi,Oftcia y simpatla su omplejas
funciones respir;¡torias y de relación con el no yo. De
ello aprovech~mos a un tiempo los dos ,·ecinns del
ño internaciq¡¡al. del ño que nos separa y nos junta;
y lo que sirva para mejor sustentarnos en nuestro
propio temperamento y en nue_¡¡tras más apuradas
tradiciones, habrá de servir asimismo para mejOr
amistamos con la gran nación que. desde la otra x:iéera.
nos contempla y aguarda.

P

11,

Hablemos de ello sm_;jlelindres ni disinml.o
:Aftoracomosiemp1~1~1~
la
más asenta
ruíanza en la cordialidaa, yconuenzo
-primera regla del jmctc de b conducta- por
so
cuanto en mis impulsos pudiera haber de
ción, de d«strucción o de encono. Pero t~éis
creer que a un generoso puebl¡:¡,poseidoc:!?P.!i~JJifguno
del.sennmiento del departe y el jueg_o
hombre
frente al hombre, le interese e s ~ t e encontrar
en nosotros -digama~tull&amp;·,clisc!pulos mas o
men0$ avtn,~~•&amp;'U técnicas (que ni siquiera
de su esp1ritu. como la de la sangre, es cosa peligrosa
y dilicil. y no con cualquier sujeto puede hacerse)?
IPodtiscreer,que ellos se complazcan, cuando vienen
a buscar un cambio de intereses, en dar de manos a
boca con unos aprendices, más o menos a,·eza.los, de

o

P.

Universidad
del Norte

l. He estado leyendo en esto1, días 1lgunos artículos, exposiciont:s y planes

provocados por el proy~cto de crear h l 'mversidad de Nuevo L.eón. La realichd
me ha sorpren~1do, llegando a paf'&gt;os agigantados, y me encuentra casi
desprovisto. Mis reflexiones son. plfe", de primer inten~,
con rubor de,;;cubro en m.í mismo una extraña falta d'e
preparación para meditar sobre lo que será o deba
ser la l nhcrs1dad del ,'1.iorte de \Ié'tico. y
los que se hallen en mi situación deben
confesarse conmigo que esta falta dt
preparación acusa un estado de
primitiv1smo o virginidad
poüticanadahalagüeño
para aquellos que
lo padecen.

�las mismas disciplinas que ellos se dejaron en casa, y
en que ellos se bastan a sí propios? No: ellos preferirán
lo que también hemos de preferir nosotro~. Ellos
preferirán encontrar acá el convexo de su concavo,
el complemento de su escasez (porque todos somos
deficientes en algo, y todo lo sabemos entre todos);
ellos nos preferirán singulares y otros, capaces de
traer una respuesta donde ellos traen una pregunta,
y aptos para proponer nuestras preguntas do~~e ellos
aportan las respuestas. Afinidad de electr~c1dades
contrarias, atracción de lo diferente por lo diferente,
esto es la colaboración. Quien quisiera reducirnos del
todo a su propio módulo, más sería nuestro tirano que
nuestro amigo. Y, por otra parte, el aprender o ª~-ar
virtudes ajenas es compatible con la conservac10n
del carácter propio. El común denominador human~,
que a todos nos sujeta, admite los numerador_es mas
variados. Insistir en lo fundamental, en lo uruversal,
pero sin atentar lo propio: tal sea ~a no~a. Y m~e
a la hora en que las civilizaciones mdustnales vacil~,
se detienen estupefactas, y se preguntan con angusoa,
echando una mirada en redor, de dónde saldrán los
nuevos ingredientes para fecundizar otra vez el intento
hacia la felicidad y el mejoramiento de los hombres.
Acaso en el fondo del espíritu mexicano, batido por
largas amarguras, haya también un ascua viv_a que
ayude a encender otra vez la antorcha americana.
Protejamos ese fuego interior, como protege la mano
amorosa la llama contra el viento.
111.

La ciudad regiomontana comienza a contar como
una unidad positiva hace menos de medio siglo. Una
administración cuyos méritos sólo unos cuantos
obcecados se atreven ya a escatimar, la dotó entonces
de grandes centros fabriles, y educó a sus hijos en las
intachables prácticas del trabajo. A través de nuestras
turbulencias, su población conserva la brújula, porque
ha hecho ya del deber una costumbre. y aun en medio
de las crisis que asuelan al país y asuelan al mundo,
la ciudad sobrenada con cierto riono de bienestar.
Honesta fábrica de virtudes públicas, vivero de
ciudadanos, la he llamado a veces. Y lo que importa
destacar es que allí la comunidad saca partido del buen
hacer de sus individuos particulares, y no se pierde en
nústicas aspiraciones hacia un bien total que na~e
puede asir con las manos. Lo he dicho y l? repetm~
cien veces, y mi ciudad viene a darme la meJor prueba.

cuando todos y cada uno se esfuerzan por realizar a
conciencia el inmediato deber que les compete, los
problemas sociales quedan automáticamente resueltos
en una inmensa proporción. y así, de aquel tono m~n~r,
de aquel pequeño e insensible cumplimiento ~ano,
va desprendiéndose poco a poco un enlazaffilento
de acciones, una fuerza considerable, un desa~ollo
del ser espiritual y del ser material de la so~1ed~d
regiomontana, una intensa volunta~ coleenva. sm
aparato y sin orgullo. Sin asomo de ~onía pudiera
afumarse que el regiomontano es un heroe en mangas
de camisa, que es un paladín en blusa de obrer?,
que es un filósofo sin saberlo, un gran mexicano srn
actitudes estudiadas para el monumento y hasta creo
que un hombre feliz. Por cuanto no puede haber-~ás
felicidad que cerrar cada noche el ciclo de un propos1to
cotidiano, fielmente procurado y adelantado: y
amanecer a cada mañana con aquel temple que solo
da lo que la frase hecha llama tan bien: el sueño de los
justos. iFinura y resistencia, como en el acero famoso
de nuestras fundiciones! ilevedad y frescura, como en
la bebida de nuestras cervecerías famosas!
IV.

De tiempo atrás tenemos escuelas profesionales,
escuelas que por decirlo así se mantienen al lado de la
vida comercial y fabril, a modo de un lujo que la ciudad
podía pagarse. No seré yo quien niegue sus títulos,
yo por tantos conceptos apegado cariñosamente a
la historia de Monterrey. Pero no penséis que basta
añadir una escuela de ingenieros y otra de bellas
artes a la de médicos y a la de abogados, y envolverlas
todas en cierto tejido conjuntivo, para crear una
Universidad. Entiendo más bien que la creación de
nuestra Universidad significa un cambio de acento
en la atención pública: -la cultura, que antes crecía
como al lado, pasará a constituir el núcleo, el meollo.
La organización escolar dará el armazón, y en ella se
trabarán como derivaciones indispensables todas las
demás actividades técnicas, la circulación del comercio
y aun los entreactos de la vida mundana. De s~erte que
el último martillo que bata el hierro en el últuno taller
resulte concadenado a la fórmula algebraica que los
estudiantes inscriben en el encerado de las aulas. De
suerte que, si ha de presentarse entre nosotros otro
tipo de humanista como José Eleuterio González -de
noble recordación-, no se lo vea como un cuerpo
extraño, sino como una parte armónica y necesaria

24

de nuestro existir, al igual del ingeniero que rige los
telares y gobierna las máquinas de artefactos. De suerte
que hasta los esparcimientos de la sala Terpsicore
parezcan animarse sobre un fondo de alegría
inteligente. Importa, en suma, rectificar la grande
equivocación que pesó durante buena parte del pasado
siglo sobre el espíritu mexicano: importa reconocer
que teoría y práctica no son dos orbes inconexos,
sino que ambos aspectos lógicos forman un continuo
biológico; que el hacer y el pensar se complementan,
se inspiran y mutuamente se enriquecen, al modo
de aquellos dos crepúsculos vespertinos que yo

hermanas menores. Otra, abierta al mar europeo y
a las inquietudes del combativo espíritu atlántico,
fertilizaría con ellas aquel suelo bochornoso y feraz,
cuyo litoral se enrosca como para mejor abarcar las
Antillas, confesando así aquel ánimo de musicalidad
y vago ensueño en que La Habana y Veracruz se
emparientan y se concitan. La tercera tendería por
el sur las raíces de aquella fraternidad más antigua
que el Descubrimiento, y ojalá más duradera que
los fundamentos mismos del continente. La cuarta,
abierta al soplo misterioso y ancestral del Pacífico
-imagen de la Nao de China que arribaba al puerto

OS TOCA, MAESTROS DE MONTERREY, CREAR PIEZA A PIEZA UMA
MUEVA EMTRAAA, UM CORAZÓN SUBSIDIARIO, UM ALAMBIQUE DE
SUTILES ESENCIAS PARA PROVECHO DE TODO EL SER MEXICANO

veía fundirse y penetrarse en el mismo cielo, en los
inolvidables anocheceres de mi infancia: el uno, que
nacía del Poniente y venia a ser como el pensamiento,
era todo de origen extrahumano y tendía sobre medio
espacio sus fuegos fríos de plata y de cannín; el otro,
que brotaba del Oriente y subía de la tierra a manera de
una onda de rojo oscuro -cuya vivacidad aumentaba
al paso de la noche-, se engendraba en la acción del
hombre, y no era más que el resplandor de los altos
hornos de hierro y acero, que vertían por los arrabales
sus despojos de piedra ardiente. Fomente la ciudad de
los dos crepúsculos sus dos hogueras esenciales, y el
pensamiento y la acción se desposen dichosamente,
en el rumoroso valle de la Mitra y la Silla.

de Acapulco-, recibiría el contacto eléctrico del Asia,
dando a nuestro México su misión de amalgamador
y balanza entre el Occidente y el Oriente. Y la del
norte finalmente, la nuestra, había de traducir, ante
la avanzada septentrional, el sentido de los anhelos
nacionales, haciéndolos más respetables cada día, y
al mismo tiempo conduciría hacia nosotros -aorta
poderosa- el abono siempre útil, siempre benéfico, de
la otra América. Vosotros,los llamados a incorporar en
sistema y programa tan vasta aspiración, penetraos de
esta responsabilidad y de este afán. Os toca, maestros
de Monterrey, crear pieza a pieza una nueva entraña,
un corazón subsidiario, un alambique de sutiles
esencias para provecho de todo el ser mexicano. En
ello os asistan vuestras luces, vuestra experiencia, y la
magnetizadora visión de una patria más grande y, por
eso mismo, más humana y más universal.

v.
La feliz iniciativa que concibió el nuevo régimen de
educación nacional concibió también la distribución
de núcleos culturales por todos los ámbitos de la
república. Al centro, al norte, al sur, al este y al oeste,
juntando las emanaciones de los puntos cardinales,
en representación de la rosa de los vientos, habían de
crearse otras tantas universidades. Una concentraría,
como el corazón, lo más depurado de la sangre,
lanzándola desde allí a los extremos, ya filtrada,
y proponiéndose como un ideal inspirador a sus

VI.

Francia -"maestra de dibujo entre las naciones"nos da ejemplos fáciles de abarcar. Todos saben, y
lo repetía recientemente un crítico, que no se puede
hablar de literatura francesa en el siglo XVII sin contar
con Ruán; que no se puede hablar deliteratura francesa
en el XVIII sin contar con Aix, Gijón, Burdeos y hasta
con Ginebra y Ferney. Pero viene la Revolución, y la

25

r

�literatura francesa se vuelve parisiense. Fenómenos
concomitantes pudieran describirse en otros países. Un
pánico social concentra hacía las capitales todo el jugo
de las culturas. En México la literatura es, sobre todo,
capitalina. Y a poco que los escritores no se resignen
al oficio limitado y casero de la moneda de vellón,
acuden a la meseta central como a una plataforma más
alta, donde realizar mejor su formación propia, donde
mejor hacerse oír, donde tomar contacto más intenso
con las otras culturas. (Tal es la enfermedad general;
no ignoro que hay síntomas de alivio: véanse los
esfuerzos del grupo tapatio de Bandera de Provincias

distribución de energias más regular y equilibrada; la
vida, la vida misma, más saludable y llevadera! Tal es,
en cuanto afecta al norte de la república, lo que puede
hacer nuestra Universidad, convocando a aquellos
que dispersó la falta de estimulo, y a los hombres de
buena voluntad que estén dispuestos a ayudar. Este
sueño comienza a ser ya realizable: al pavor centrípeto
que juntaba a los hombres en la capital como en una
roca de náufragos, sucede ya -con la estabilización
política y con los rápidos medios de transporte- el
anhelo de echarse fuera del gran centro absorbente, de
plantar los reales en un relativo retiro, de abrirse sitio

A NADIE SE OCULTA QUE UMA UNIVERSIDAD ES, POR SU NOMBRE,
POR SU DEFIMICIÓM, POR SU OFICIO, ALCO UMIVERSALAUMQUE MO
EXTRANJERO: LA CIENCIA NO PUEDE TEMER PATRIA.

y de los ensayistas proletarios de Veracruz; que en
cuanto al aislamiento de Mérida, es otro extremo
paradójico que también está pidiendo remedio.) Las
universidades regionales vendrían a desahogar esta
congestión que se promete de veras peligrosa. La
cultura metódicamente esparcida bañaría entonces
el conjunto de nuestra población juvenil. Lo que
amenaza convertirse en una academia se ensancharía
vitalmente, sazonándose con todos los sabores y
todos los matices. Todos los costados de la patria
contribuirían sus variados aspectos. Cada necesidad
particular encontraría su expresión, y contaría con
una opinión acostumbrada a escucharla. Subiría el
nivel de nuestra prensa; se multiplicarían las empresas
editoriales, y prosperarían las artes del libro en una
plausible emulación. Nos habituaríamos a conceder
igual dignidad intelectual a la metrópoli y a los
estados, a la ciudad y a las aldeas. No sería ya inusitado
el ejemplo de Othón, que de tiempo en tiempo se
acercaba a las tertulias capitalinas y luego volvía "a sus
oscuras soledades". No sería ya monstruoso el ejemplo
de Díaz Mirón, confinado en Jalapa, y cuyo genio se
resentía de la falta de conversación con sus pares. El
poeta, desde su abrigaño rústico, estaría en trato con
su pueblo. Los jóvenes tendrían siempre a su alcance
el hacer una carrera sin desarraigarse ni alejarse.
iEl pan espiritual equitativamente compartido, la

donde haya menos concurrencia y quede más tierra por
sembrar. La Universidad del Norte llega a su tiempo.
VII.

Anadie se oculta -sin volver ahora sobre las clásicas
discusiones en torno a la idea de Universidad que,
desde Newrnan hasta Ortega y Gasset, debieran estar
en la mente de cuantos a estas tareas se consagren (y
abro aquí un paréntesis para mencionar con honor al
sociólogo brasileño Tristao de Ataide, por lo mismo
que no militamos en igual campo)-, a nadie se
oculta que una universidad es, por su nombre, por
su definición, por su oficio, algo universal aunque
no extranjero: la ciencia no puede tener patria.
Pero incurre en una confusión lamentable quien se
figura que por eso sólo la universidad y la nación se
contraponen. Cuanto enaltezca y mejore a un grupo
humano,lo enaltece y mejora en su condición nacional.
Cuando en la Edad Media, la Universidad de París
congregaba a los estudiantes de todo el mundo, de
aquellos barrios iban surgiendo las naciones europeas
modernas. El químico mexicano será más buen
mexicano al paso que sea más buen químico; y mejor
que mejor si, en vez de limitarse -porque en esto
estriba el peligro para nosotros- a ser un ensayador
empírico, adjunto a cualquier metalería, llega a ser un
verdadero investigador, capaz de ingresar en la muy
26

circunstancia de su convivencia con el hombre. No
nos bastaría ya con el antiguo humanismo, hecho de
cultura literaria; no nos bastaría con el que nació del
positivismo, hecho de cultura científica. Necesitarnos
completar el cuadro de urgencias actuales, dando
sitio en la nueva universidad a una forma de cultura
política. (Lo cual, de paso, devolviendo su seriedad al
problema, desterraría, en buenhora, la "politiquería"
interior en que se distraen y aun se sacrifican a veces
los escolares.) Seria el orgullo de los mexicanos del
norte -tan conocidos por la franqueza y llaneza
con que abordan, plantean y atacan sus conflictos
públicos-; seria el orgullo de la universidad de mí
tierra -tierra donde el derecho obrero mexicano dio
sus primeros pasos, sin alarmar ni escandalizar a nadie
porque era un crecimiento natural de aquel suelo- el
dar por primera vez asilo a un programa amplio y cabal
de cultura política. La irnpreparación política, junto
con la impreparación sexual, será, en la historia, el
mayor escollo con que haya tropezado la humanidad
contemporánea. Yo sé bien que hay, entre nosotros,
hombres representativos de intereses comunes que,
al menor desconcierto de la cosa pública (iy a tantos
estarnos expuestos!), echarían a andar su motor y, en
pocas horas, se trasladarían a Laredo-Texas con armas
y bagaje. Y es fuerza que esto no acontezca; es fuerza
que nuestra morada no amenace a nadie con inútiles
sobresaltos, y que, en el peor de los casos, el morador
esté preparado para afrontar tempestades, con los
recursos que le proporcionen su ética y su ciencia.
Sólo la cultura política puede precavernos, hasta
donde ella admite ser objeto de ciencia y de estudio
desinteresado: "cultura" he dicho y no "barbarie". Los
timoratos han de convencerse de que no les queda
más salida que el ir cediendo a las novedades de que el
tiempo viene cargado. La cultura quiere alumbrar por
igual a todos los hombres -y este todos-los hombres
lleva en si el postulado político. Oigan los que saben
oír, hagan los que saben hacer: la cultura debe ser
popular, y nadie tuerza mis palabras ni piense que
he dicho demagógica. He aquí, al abrir sus puertas la
Universidad de Nuevo León, el voto que ofrezco a mis
paisanos, sin más título que el de ser el más modesto
industrial nacido a los pies del Cerro de la Silla: aquel
que sólo produce y elabora, en pequeña escala, unas
cuantas palabras. Eso si: palabras sinceras.

mexicana, pero muy universal y científica tradición
de Río de la Loza. El arquitecto mexicano será más
buen mexicano mientras más buen arquitecto sea; y
mejor que mejor si, en vez de limitarse a transportar
mecánicamente los cánones de un búngalo aprendidos
en "el-Sur-que-nos-queda-al-Norte", se injerta en la
robusta tradición, varias veces secular, que es orgullo
de las artes mexicanas y es asombro del mundo. Que
en cuanto a querer averiguar dónde cae el limite
exacto de lo mexicano o lo no mexicano, y cómo lo
uno y lo otro se acomodan en lo universal, dejemos
esta discusión estéril a los que prefieren no hacer
nada, arrogándose el derecho de censurar lo que hacen
los otros. Entreguémonos cuanto antes a la obra,
seguros de que nos gobierna desde arriba una fatalidad
venturosa, a la que nunca podremos escapar como no
nos empeñemos en contrariarnos y en adulteramos a
la fuerza. Hay una lealtad al trabajo, una docilidad a las
lineas trazadas por la naturaleza del objeto mismo que
nos preocupa; y esta lealtad o docilidad sustituyen con
ventaja a las definiciones aprioristicas. Será mexicano
todo lo bueno que haga un mexicano. Con todo, es
innegable que hay ciertas direcciones preferidas por
el espíritu de cada pueblo. Ysin ahondar en ello -que
ni es el sitio, ni ha llegado para mí el momento- me
atrevo a dejar aquí estas sugestiones: cuanto prefiera
la calidad a la cantidad nos parecerá más mexicano, o
más mexicanízante, que lo contrario. Ynos parecerá
que defiende con más eficacia el patrimonio de
nuestra nación (patrimonio hecho y, sobre todo,
patrimonio por hacer) cuanto -para usar la lengua
de Pascal- imponga el "espíritu de finura" por sobre
el "espíritu de geometría". Somos una raza metafísica
y poética; y no se rebelen contra esta declaración
los amontonadores de energia física y de materia,
que también eran asi los egipcios, y también dejaron
pirámides. Quiero decir que nuestra Universidad
será más mexicana mientras más procure suscitar
las virtudes en el alma de sus educandos, y menos se
entretenga en averiguar -pongamos por caso- si
las estaturas sumadas de todos ellos completan tal o
cual submúltiplo del cuarto del meridiano terrestre.
Y conste que no hago caricatura, sino que me refiero
a aberraciones registradas y conocidas.
VIII.

Pero hemos llegado a una hora en que el hombre
aparece preocupado -y con razón- por resolver la

Petrópolis, 6 de enero de 1933 ~
27

�Un saludo del joven Octavio Paz
TEXTO DE LA CUERRA CIVIL
CERARDO MALDOMADO

1 primer viaje de Octavio Paz a España hace setenta años, en
plena guerra civil, fue más que una visita de afiliación y un
encuentro con otros intelectuales que compartían su rechazo
al fascismo en Europa: fue una vivencia -en el más filosófico de los
sentidos- que cambió el curso de su persona y de su obra. El poeta dejó
constancia implícita y explícita en varios poemas, ensayos y testimonios.
Una muestra es el libro recién aparecido Octavio Paz en España, 1937, una
antología con prólogo de Danubio Torres Fierra1. Sin embargo, no todo
lo que Paz escribió durante, y a la sazón de aquel viaje, se conoce ni es
accesible de manera sencilla, pues algunos textos no se han recuperado.

motivadas por los acontecimientos de la Guerra
Civil y en muestra del compromiso y actividades de
los intelectuales no sólo españoles, sino europeos
-en mayoría franceses y rusos- y latinoamericanos,
destacando las afiliaciones a la causa desde Argentina,
Chile y, por supuesto, México. En el curso de esta
exploración, al llegar al número 37 (del jueves 9 de
septiembre de 1937), en primera plana y al lado de un
texto denostando a André Gide y otro informando

Durante una búsqueda encargada por Adolfo Castañón
de un artículo del historiador español exiliado en
México,]osé Miranda, sobre la decadencia de España
-para completar un proyecto editorial de El Colegio
de México-, fue necesario hacer un repaso de todo
lo publicado en ese periódico de divulgación de la
Alianza de Intelectuales Antifascistas por la Defensa
de la Cultura que fue El Mono Azul. Este boletín
publicaba crónicas, ensayos, poemas y piezas teatrales
28

del enfrentamiento entre bandos en pleno Madrid,
apareció un breve texto del joven poeta Octavio Paz.
La nota, titulada uA la juventud española", es el
saludo emocionado y optimista de un muchacho
mexicano de apenas 23 años a sus contemporáneos
españoles. Paz llevaba dos meses en España cuando
este escrito apareció, estando de visita en Madrid.
Desde su inicio, el corto ensayo manifiesta una
impresión profunda de eso que llama la vida española,
no por la belleza y esplendor de la ciudad, sino debido
a la experiencia de la guerra. usi hay algo -dice
Paz- que no olvidaré jamás es justamente la vida de
la guerra, la vida que los españoles ganan a la guerra y
la muerte". Sin duda, no lo olvidó. A Paz le conmovió
no sólo la batalla, sino quiénes la estaban peleando:
la heroica juventud que encuentra en todos lugares,
a quien dirige su saludo. Era la segunda mitad de la
década de 1930, y en México la Revolución ya no la
hacían los jóvenes. Por tanto, aunque venido de una
circunstancia distinta, se identifica y le sorprende la
importancia que ellos tienen: ULos jóvenes españoles
influyen poderosa y alegremente en toda la vida
nacional. Eso da a los actos y a los espíritus de las
gentes un aire nuevo, a la vez ligero y apasionado [...] A
este precio, el precio de la sangre, la juventud española
impulsa y salva a España". Más adelante, Paz menciona
que ese rejuvenecimiento de la lucha antifascista está
corroborado por el impulso que le dan los trabajadores;
corno prueba alude a la Unión Soviética y no duda en
decir: uEl vivo y hermoso ejemplo de los trabajadores
soviéticos nos dice que lo que esperarnos y soñamos
es una realidad, un hecho que ellos nos muestran".
Finalmente, el texto termina con un cándido augurio
de esperanza: usaludo a los jóvenes héroes de la
libertad, que luchan por todos nosotros, y les aseguro
un triunfo cierto, su victoria definitiva".
Ala distancia, el texto adquiere valor por algunas
razones más documentales que literarias. En primer
lugar, es una muestra del entusiasmo, de la convicción
ideológica y del compromiso juveniles de Paz. Esta
pieza es una de las pocas prosas de propaganda
política explícita del poeta: es innegable su afiliación
a la República y a la causa antifascista y su lucha corno
intelectual. En segundo lugar, es el único artículo de
este contenido y talante que Paz publicó en España
en 19372. Si bien el joven mexicano no ocupó una
posición protagónica en el Congreso de Intelectuales
en Valencia y Madrid, sí tuvo una agenda muy ocupada

durante su estancia en España, participando en
reuniones, conviviendo con otros escritores, leyendo y
publicando poemas, e incluso deseando alistarse para
combatir. No obstante los momentos de precariedad3,
Paz aprovechó todas las oportunidades de la visita
para hacerse partícipe de muy diversas formas, como
en este texto.
Yen tercer lugar, destaca el lugar de la publicación.
Corno ya se he referido en otros lugares4, durante el
viaje, Paz fue cercano al grupo reunido en la revista
Hora de España, como Manuel Altolaguirre, Luis
Cernuda,Juan Gil~Albert, Emilio Prados, Serrano Plaja,
cuya publicación era abiertamente favorable, pero no
militante de la causa republicana. Sin embargo, El Mono
Azµl, animado principalmente por Rafael Alberti yJosé
Bergarnín, sí fue un boletín de propaganda intelectual,
combativa, de compromiso antifascista, que buscó ser
un instrumento de oposición5. Es posible conjeturar
que el joven Paz buscaba con este artículo llegar a
un público concreto, juvenil, mostrar su ideología,
solidaridad y vínculo activo con los intereses de
estos intelectuales. Y que a la dirección del boletín6
le interesaba exhibir la adhesión desinteresada y
entusiasta de un joven escritor mexicano. El mensaje
representa una muestra más de esa comprometida
vivencia paciana durante la Guerra Civil española,
de la que aún hay cosas por descubrir, recuperar,
aprender y comprender oo

1

México: Fondo de Cultura Económica, 2007.
' Escribió al menos otros dos en el mismo estilo, pero se publicaron en
el periódico mexicano El Nadonal. Esto de acuerdo con información de
Enrico Mario Santl en su "Introducción" a Primeras letras de Octavio Paz
México, Vuelta, 1988. Es posible encontrar otros textos publicados po~
Paz en España durante la misma época en sus Obras completas, t. XIII,
Miscelánea l. Primeros escritos, México, Circulo de Lectores-Fondo de
Cultura Económica, 1999.
3
Elena Garro, escritora mexicana, quien lo acompañó en calidad de recién
casados, era transparente al señalar que a ellos "lo que más nos irritaba
en Madrid era el hambre" (Memorias de España 1937. México: Siglo XXI,
1992: 106).
• Según el mismo E. M. Santl y, principalmente, el detallado e informado
relato del viaje que hace Guillermo Sheridan en Poeta con paisaje: Ensayos
sobre la vida de Octavio Paz, México: Era, 2004
5
VéaseJosé Monleón, "El Mono Azul". Teatrodcurgenciayromancerodelaguerra
civil. Madrid: Ayuso, 1979.
6
Dicho sea de paso, Alberti conocía a Paz de unos años antes, cuando en
1935 visitó México. De aquella época escribió el poeta español:"Acasi todos
nuestros actos acudlan jóvenes escritores y pintores, de los cuales íbamos
haciendo amigos. A uno de los que más recuerdo es a Octavio Paz, tierno
y luminoso, casi un muchacho, muy de izquierdas entonces, acompañado
de su bella novia, Elenita Garro" (La arboleda perdida. Tmero y Cuarto libros
(1931-1987). Madrid: Anaya &amp;: Mario Muchnik, 1997: 54).

29

�Carta a la juventud española·
Jueves 5 de septiembre de 1937

H

acedos meses que vivo en España; puedo aseguraros que durante todo este tiempo mi corazón
y mi espíritu han sido sacudidos diariamente por todos los aspectos de esa vida española
de ahora, tensa y fuera de sí, vida que deja ver al hombre español, a los trabajadores en
sus rasgos más verdaderos y definitivos. Aquí en Madrid esto se ha hecho más intenso y vivo, algunos
camaradas se han lamentado de que nosotros no hayamos conocido el antiguo Madrid, la antigua
España, antes del movimiento; pero nada, ni la belleza de la arquitectura, ni la tranquilidad de una
hermosa ciudad en paz ni d esplendor de toda España en tiempos normales es comparable a lo de
ahora. Si hay algo que no olvidaré jamás es justamente la vida de la guerra, la vida que los españoles
ganan a la guerra y a la muerte. Yhoy, a través de Madrid, saludo a toda España, a la España leal
que lucha y triunfa, y a la otra, a la triste España que espera la libertad, esclavizada, amordazada
y envilecida por los militares y los invasores extranjeros. Y al saludar a España, a los trabajadores
españoles, soldados de la libertad, saludo también a todos aquellos camaradas antifascistas que en
todo el Mundo trabajan, sufren y vencen con los trabajadores españoles.
Comojoveny como joven mejicano, algo me ha sorprendido y maravillado en España sobre todas las
cosas: su juventud. España, la vieja España, es ahora uno de los países de más juvenil aliento, escenario
y ámbito de la actividad y del heroísmo de una juventud. Los jóvenes españoles influyen poderosa y
alegremente en toda la vida nacional. Eso da a los actos y a los espíritus de las gentes un aire nuevo,
ala vez ligero y apasionado. La juventud española está en todas partes; pero fundamentalmente está
en aquellos sitios más difíciles, más increíblemente propios para jóvenes: en el corazón de España. La
Aviación, las brigadas motorizadas, los cuadros todos del Ejército, son cuadros juveniles. A este precio,
d precio de su sangre, la juventud española impulsa y salva a España.
~uizá en ningún país de la tierra dura ahora tan poco la juventud como en España. Cuando yo
pienso en esto recuerdo a la Unión Soviética, d otro país en donde la juventud lo es realmente, d otro
viejo país rejuvenecido por los trabajadores. Allí, la juventud me decía un compañero, dura más que
en cualquier parte. ~ue eso se cumpla aquí en España que la vida humana joven y creadora dure cada
vez más, que el hombre sea sin cesar cada vez más íntegramente joven y más ardientemente hombre
es lo que pretende y por lo que lucha el pueblo español. Por esto da la vida España y este es d sentido
hondo de su combate. Yo estoy cierto de que lo logrará y de que la lucha no es inútil. El vivo y hermoso
ejemplo de los trabajadores soviéticos nos dice que lo que esperamos y soñamos es una realidad, un
hecho que dios nos muestran.
En nombre de los jóvenes mejicanos antifascistas y especialmente en el de mis compañeros de las
Juventudes Socialistas Unificadas, saludo a los jóvenes héroes de la libertad, que luchan por todos
nosotros,y les aseguro que su triunfo cierto, su victoria definitiva.

Octavio Paz~

·Recogida en la revista Mono azul jueves 9 de septiembre de 1937, núm. 32.

30

�•

l

uién soy yo?

*

LEÓM FELIPE

Hace algunos meses que tenía hecha una invitación para venir a esta ciudad, y a
este centro docente, a sentarme en una silla donde se han sentando tantos sabías
y maestros insignes. La invitación me llegaba reiteradamente de la generosa
hospitalidad de la Universidad y por el noble conducto de algunos amigos.

Lo que me importa es que mi voz sea legitima y suene
siempre fresca y fervorosa corno si acabase de nacer.
Que no la mecanice ni la oratoria ni la rutina, y no me
importa repetirme. Nada se ha repetido más que el
Padre Nuestro. Cuando un hombre lo dice de rodillas
y en verdadera contricción suena corno si él mismo lo
estuviese inventando. La gran poesía del mundo es ésta,
ésta de la oración eterna que se acomoda a todas las
gargantas, a todas las latitudes y a todos los tiempos...
ésta que sincroniza siempre con la tragedia del mundo
y rima exactamente con la angustia del hombre.
Tendré que repetirme... vivo del ritornelo y me
reitero corno la noria y como la Tierra ... pero en
cada vuelta la luz es diferente y lo que se dice y grita

apasionadamente no suena igual que lo que se escribe.
En la mañana no salela canción como en la noche... y el
mismo salmo es diferente leído en el coro que cantado
sobre el camino abierto del éxodo.
De todas maneras abrid las ventanas yla radio que
con vuestra ayuda voy a decir quién soy.
Sin decir quién soy y sin que vosotros lo sepáis no
podré expresar luego lo que quiero.
Todo es biografía y poesía en el mundo... y en el
poeta todo es autobiografía... La poesla se apoya en la
autobiográfica. La biografía es biografia hasta que la
recoge el viento, la hace destino, que es hacerla poesía,
Yentra luego a formar parte de la gran creación del
destino del hombre.

en la plaza pública y ante los micrófonos de la radio...
¡y yo que creia que la radio se habla inventado para que
un inglés o un español por ejemplo les confesaran sus
crímenes y sus pecados al chino y al esquimal!
El hombre no tiene nada que enseñar. Puede decir
avergonzado algunas cosas y confesarse honradamente
con sus hermanos ... Más por lo visto no es ésta la
hora de las grandes confesiones, sino de los grandes
secretos.
Yo hice mi confesión antes de que acabase la guerra.
Un poeta no es más que una confesión inacabable.Tal
vez porque es un pecador más empedernido que los
demás. El poeta es un hombre perverso, pero sincero
y abierto... y este deseo incoercible de contar todo lo
que le pasa por dentro es tal vez su única virtud.
Acaso se salve por ella.
Hubo un época y una escuela en que se afirmó que
la poesía confesional no era poesía. Pero esta doctrina
no medró... y los poetas siguen siendo tan indiscretos
como siempre.
Mis libros no son más que una letanía monótona
de lágrimas y pecados... Ahora quisiera confesarlos en
alta voz ... y llorar sin vergüenza. Tal vez sea lo único
que pueda hacer ya: decir en voz alta lo que he dejado
calladamente escrito. Y tal vez yo no sea más que un
juglar de mis propios versos. Un juglar que va por los
caminos gritando desaforadamente en el viento ... un
juglar y un profeta grotesco que no acierta jamás... No
me importa acertar o no acertar ni gritar mis versos
con protestas o vitores en las plazas y en los mercados.

n realidad no venia, y debo confesarlo,
lealmente, porque tengo miedo a sentanne
en una silla que no es la mía.Tengo miedo
a todas las sillas doctorales y a todos los
púlpitos dogmáticos. Entre otras cosas porque siento
que el hombre hoy no tiene nada que decir.
Sobran sillones y púlpitos en el mundo.
Ha habido y sigue habiendo una revolución de
sillas en todas partes; y en esta revolución de sillas,
donde alguien se ha apoderado de la mía, lo mejor
sería permanecer de pie, o hablar de rodillas, que
es corno deberíamos hablar todos en esta hora de
contricción.
Desde luego ésta no es mi silla aunque me siente
en ella por cortesía de la Universidad.
Yo no soy un maestro. Decididamente no sé
quién soy. Quisiera comenzar haciendo un esfuerzo
por averiguarlo y si me ayudáis voy a intentarlo. La
empresa merece la pena porque decir quién soy yo,
es decir quién eres tú... y decir luego en conclusión...
quién es el hombre.
Vivimos a oscuras a pesar de tantos inventos
luminosos... y sin tacto y sin ojos, y no conocemos ni
nuestra carne más cercana.
Nadie sabe nada. En esta hora pura y angélica de la
paz atómica nadie sabe nada. Ciertos sabios diabólicos
y faústicos se dicen algunas cosas al oldo muy bajito,
en secreto y en clave para que no les oigan los espías...
Yesto sucede precisamente cuando el reloj habla dado
la hora exacta de las grandes confesiones al aire libre,

E

32

33

�La historia y la poesía las hace el viento. El hombre

trabaja, inventa, lucha, canta... pero el viento es el
que organiza y selecciona las hazañas, los milagros,
las canciones... Contra el viento no puede nada la
voluntad del hombre... El barco se mueve y surge el
prodigio cuando le buscamos las vueltas al viento y
colocamos las velas como una mejilla para que él las
bese y las empuje.
Yo no tengo voluntad en tiempo de calma. Cuando
el viento ha huido a su caverna me tumbo a dormir.
Me levanto cuando él me llama ululante y me empuja.
Escribo cuando él me lo manda. Luego con lo que
escribo hace él un revoltijo de naipes de los que no
se salvan muchas veces ni el as ni la reina. Y con mis
poemas, que yo he llamado ya orgullosamente piedras
firmes y que no son más que frágiles hojas de papel con
unas palabras escritas, seguirá él jugando todavía ... Y
de todo lo que mi arrogancia cree tan sólido hoy, puede
ser que no queden más que las huellas de mis lágrimas
perdidas en la lluvia y en el mar, y el grito de estopa
de mi voz aplastado por el trueno...
Porque el viento, vuelvo a decir, es un exigente
cosechero...
El que elige el trigo, la uva y el verso ...
El que sella el buen pan, el buen vino y el poema
eterno...
Y al fin de cuentas mi último antólogo fidedigno
será él...
El viento.
El viento que se lleva a la ventura el discurso y la
canción...
El viento.
Antólogos ... historiadores ... arqueólogos ...
coleccionistas...
El que decide es el viento ~

Poemas
(de Las hijas del espino)
wcfA ESTRADA

AlmaMahler
Yo también lo prefiero.
Es más bella la mano
al pulsar una cuerda invisible.
Cuando duermes

'

reaparecen las tres mil sombras de tus dedos
tejiendo filigranas
en e1 oscuro cuello del dragón.

1

u

J
&gt;C

¡:¡

Te miro inquieta
sin atreverme a respirar.

.....

~
i
u

~¡:

.....

Es la hora más alta
del doble vuelo nocturno.

i
•

i

•Articulo publicado en el boletln mensual Annasy l..áras núm. 3, afio
111, del 30 de marzo de 1946, en el cual viene consignado: "Los d!as 27
y 28 de marzo se inició el ciclo de conferencias del poeta español León
Felipe, que continuará hasta la segunda semana de abril. Los títulos
de las conferencias sustentadas son: '¿Quién soy yo?' y 'El salmo'. En
este número se publica parte de la primera plática", que es lo que se
reproduce aqui.

1

Escribo en la seda de tus párpados

1
¡

mi temor de perderle,

de que huya como gato por los techos,

i

de que salte y reviente la cuerda

g
1

de todas las campanas del mundo,

�PÓESIA
POESIA

de que se despeñe con el sonido metálico
de un arcángel
en el centro mismo de la orquesta.

Cosima Wagner
Ofreceré mis ojos
al paso de la yegua nocturna,

Yo también lo prefiero
cóncavo y oscuro.

ofreceré mi fiebre,
el arco de la medianoche;
porque tü estás al fondo,

.

La clave blanca y negra
de todo cuanto existe

porque es tu imagen
la que se oculta bajo el yelmo.

se advierte
en su sinfon1a de agujas.

Una danza mortal
en el vientre blanco
de los sonidos que se cruzan.
Somos ángeles enraizados

alli donde nadie sueña.
La casa está vacía
y el oído.

Puedes entrar a galope
en el reino de los timbales
y las flautas.

Puedo morir
para que la música
siga en ascenso.

�POESl.t._ _ __
POESIA

Escribe, gitana,

June Miller

que viajaré por vastas regiones,
que la tierra inundará mis pasos,

Mis gestos se complacen en la máscara,

que la noche se hará boca de lobo

en el viento feroz de no ser para nadie.

en la que pueda entrar y ser la torre imantada
que busca el rayo

Me adorna el amor que no siento

desde lejos.

como Salomé con todas sus joyas
y extraños perfumes.
Simulé olvidarme
frente a un mundo de puertas cerradas.
Reí tantas veces y deliré
bajo la transida Níníve,
acantilado de ovejas y verdugos.
Pero luego, si, pero luego, estatuilla lunar,
mi cabeza fue arrancada
por la cruel guillotina del desamparo.
"La flor está en mis ojos", dicen las bellas mujeres,
y el veneno circular en la punta de los dedos
siempre enrojecidos por el peso de la savia,
fruto ambulante,
corteza, fisura hiriente.
Vuelve, oh tú,
perfecta cuanto más alevosa,
fija con alfileres en mi mano
el nuevo destino.

i

1
•
..1

�POESIA

María Dmitrievna lsaiev
Escucho el canto rojo de la tormenta
venir por las calles.
Es el crimen y la enfermedad
recorriendo las horas,
los minutos,
justamente sobre nuestra mesa.
Hoy he descubierto mi temor a la locura.
Hoy he comprendido el temblor
de tu mano al encender la lámpara.
Está entre nosotros

pero confía su destino
a esas iniciales misteriosas
que nada pueden responderle.
Un demonio guarda su bastón tras la puerta.
Entro
e incluso en mí,
todo lo han robado.
iSon estas las huellas de tus pies?
iEres tú quien me llama
o tu ángel de exterminio?
iSon estas mis palabras o las de su abandono?

y tú lo sabes.
Su risa gotea en las paredes,
su respiración empaña el espejo
en el que sueles escribir
para conjurar el espanto.

Dime que la furia
de los pasos allá afuera
no se dirige hacia nosotros.
Dime que no es a ú
a quien buscan, que antiguo

Alguien más le sigue,
come con nosotros,
piensa en su miseria
y se compadece de mi silencio.

Su nombre danza como la serpiente,
se oculta tras la roca
que podría aplastarla,

ese no era tu nombre.
Dime que antes de todo
cerrarás el libro
y con él
la pesadilla.

�4juejus de la dinastía Tang

chan (que pasó luego aJapón, donde se denominaría zen).
La influencia de tales tradiciones y del confucianismo
es notable en los autores de esta época. Hay que
tenerlo muy en cuenta, por ejemplo, para gustar de la
sensibilidad subyacente en muchos poemas de paisaje
(próxima a nuestro panteísmo).
Las poetas fueron escasas. La mujer no solía tener
acceso a una formación adecuada para el cultivo de las

letras. Debemos a monjas, aristócratas y cortesanas los
relativamente pocos poemas de autora conservados.
EL JUEJU TAMC

El chino, lengua monosilábica y tonal cuya escritura
utiliza principalmente signos fonético ideográficos,
carece de alfabeto. En general,cada una de sus palabras
corresponde a un carácter monosílabo con un tono de

AMME•HÉUME SUÁREZ Y RAMOM DACHS

LACHIMATAMC

La dinastía Tang (618--907) fue instaurada por Gaozu en un
imperio acabado de reunificar. Sumariamente, puede afirmarse
que la primera mitad de este periodo fue muy próspera, y
la segunda, inestable y decadente. El punto de inflexión, la
revuelta del general An Lushan (755), coincide con el punto
axial del siglo áureo de la poesía Tang (años 705--805).

Durante el primer subperiodo dinástico, florece el
comercio, tanto interior como exterior (con persas,
árabes, indios, japoneses...), se desarrollan las infra
estructuras del país (regadío, canales, caminos,
mercados...), Cantón se convierte en un gran puerto
comercial, y Chang'an, la cosmopolita capital, alcanza
el millón de habitantes. Por otro lado, el budismo se
consolida como una de las tres grandes doctrinas en
auge con el taoísmo y el confucianismo.
El segundo subperiodo es muy inestable. Los
conflictos internos se reiteran y las fronteras se alteran
a menudo con tendencia a contraerse.
Alo largo de la dinastía Tang, la poesía china logra
su cima más alta, de mayor repercusión; su referencia
clásica.
LOS POETAS TAMC

Los funcionarios integraban, bajo la aristocracia, la clase
dirigente del país, cuya administración se estructuraba
jerárquicamente en regiones dependientes de una
capital de provincia, dependiente, a su vez, de Chang'an,
la capital imperial.

Cada tres años se convocaban exámenes de acceso a
las tres administraciones. Los estudiantes que, habiendo
sido admitidos, no conseguían un cargo superior en
Chang'an, solían ocupar plazas de funcionario sujetas a
eventuales cambios de destino cada trienio; pero los que
lo conseguían caían fácilmente en desgracia pagándolo
con la degradación, el exilio o el presidio. Les esperaba,
por lo general, una vida azarosa.
Eran, dado el tipo de exámenes que superaban,
funcionarios letrados: conocían los autores antiguos y
dominaban el arte de la escritura. En realidad, a pesar de
no haber alcanzado notoriedad literaria más que unos
pocos de ellos, el hecho es que la mayoría de los poetas
Tang conocidos hoy pertenecieron al funcionariado.
Los caracterizaba un vivo sentimiento de colectivo de
élite,los unían fuertes vínculos de amistad, y celebraban
banquetes, reuniones y paseos festivo-literarios (a
bordo incluso de embarcaciones), aprovechando con
frecuencia noches de bonanza al claro de luna.
Hubo también poetas entre los monjes budistas y
taoístas. De una síntesis de ambas tendencias se forjó en
China, precisamente durante esta dinastía, la doctrina

42

43

�pronunciación inherente. Ytales palabras, en particular
en la poesía clásica, son más ambiguas que las nuestras:
los substantivos no tienen género ni-confrecuencianúmero; los conectores (preposiciones, conjunciones...)
son escasos; no hay artículos; el sujeto personal suele
elidirse; los verbos, de no elidirse a su vez, carecen de
conjugación; una sola palabra puede ser en ciertos casos,
debido a su polisenúa, un adjetivo, un sustantivo o un
verbo en función del contexto; y no hay puntuación.
En contrapartida, esta ambigüedad morfosintáctica
del lenguaje poético propicia una escritura extremadamente sintética, sutil y sugerente, que discurre en una
difusa intemporalidad (ausencia de tiempos verbales)
impersonal (ausencia de sujeto personal).
El "jueju" es un poema integrado por un único
cuarteto, bien pentasílabo, bien heptasílabo (cesurado,
respectivamente, en la sílaba segunda y cuarta), con
esquemas de rimaABCB oAABA Los dos primeros versos
son paralelos algunas veces. Ylos dos últimos también.
Convencionalmente, el contenido se estructura en
cuatro partes: apertura, continuación, giro, resolución.
Pero no siempre es así.
Hay juejus escritos en "estilo nuevo" (con una
formalidad tonal extremadamente rigurosa) y en
"estilo antiguo" (con la formalidad tonal tradicional).
La rigidez del estilo nuevo, creación Tang aplicada por
lo común al jueju heptasílabo, si bien condena muchos
textos, que se resienten del corsé, también posibilita
algunos poemas extraordinarios.
Los antecedentes claros del jueju pentasílabo se
remontan a la dinastía Han (206 a.C.-220 d.C.). Y
los del heptasílabo, a las dinastías del Sur (420-589).
Unos y otros habían evolucionado como modalidades
del "yuefu" (poemas inspirados en canciones) hasta
alcanzar madurez y entidad literarias propias bajo
la dinastía Tang, fruto de una brillante síntesis de
tradiciones populares y cultas.
El desarrollo del jueju durante este período está
estrechamente condicionado por la aparición y la
difusión del "lüshi", poema en estricto estilo nuevo
compuesto de dos cuartetos, bien pentasílabos, bien
heptasílabos, con paralelismos entre el tercer verso
y el cuarto, y entre el quinto y el sexto. Jueju y lüshi
constituyen las formas poéticas Tang por excelencia.
Hay que destacar, en calidad de subgéneros
temáticos, los juejus de lamento de gineceo (donde nos
habla una mujer fingida, como en las "cantigas de anúgo"
galaico-portuguesas), los de embriaguez (precursores

del "rubayat" persa, cuarteto también con rima AABA
-forjado al otro extremo de la ruta de la seda-), los de
despedida, exilio, frontera, presentinúento de muerte,
paisaje...
"Jue" significa cortado, y"ju", verso o frase. Un jueju,
tras ser leído, sigue reverberando. Así lo planteó el poeta
Yang Zai cuatro siglos después de los Tang, y el poeta
japonés Matsuo Basho, lector y adnúrador también de
nuestros autores, lo reformuló al cabo de cuatro siglos
más en un celebrado "haiku" (breve género poético
sucesor, en cierto modo, del jueju): "un viejo estanque
/se zambulle una rana /ichap! en el agua". Acotándolo
más sintéticamente aún: ichap!: ondas.
Es impresionante la proximidad de estos poemas.
Tan frescos, sí, tan clásicos; tan universales, cierto, tan
nuestros~

POESL\

4juejus de la dinastía Tang
TRADUCIDOS DIRECTAMENTE DEL CHINO AL ESPAAOL y CATALÁN
POR ANNE•H~LiNE SUÁREZ Y RAMON DACHS

BAI Juyi,Junto al estanque
1-Ú

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ffl:
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o

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11·
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W!
J:

--

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Dos monjes juegan al ajedrez
al fresco amparo de los bambúes.
Entre las cañas, no puedo verlos,
sólo los oigo mover las piezas

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o

~

tt

11
.A

BAI Juyí , Vora l'estany

Jio

a¡
~

Dos monjas juguen als escacs

::¡.

~

a l'ombra fresca dels bambús.

§

Entre les canyes no se'ls veu,

o

només se'ls sent maure les peces.

• 8 presente texto y los poemas en español fueron tomados de Eurasia:
palimpscsto lírico mayor (México, D.F Ediciones Sin Nombre, 2003). Los
poemas en catalán se tomaron de Cent unju,jus deXina Tang (Val~cia:Alfons
el Magnanim, 1996).

44

�POESIA

POESIÁ

LI Bai, Sentado, solo, ante el]ingting

~

.~
-,¡

...

QIAN Qi, Campanada remota

~

lli
ÜI

La campana resuena por montes,

~

Todos los pájaros se han ido.

~

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•

B.

.a

Pasa una nube solitaria.

1f,

Inagotables nos miramos.

Jfl

Vanamente expectante me quedo

911

ú.J

Solos tú y yo, monte Jingting.

ti
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W:

*

bajo un cielo carente de pájaros.

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M

~

LI Bai, Assegut, sol, al mont Jingting

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Tots els ocells han pres el vol.

~
fl

Un núvol vaga, solitari.

*lll•

11.J

riachuelos y nubes rojizas ...

~

~
o

11.
o

Inesgotables ens mirem.
Només tui jo, bell mont Jingting.

•••
•x
•
lJ

•
A
i.lll

•

QIAN Qi, Repic llunyá perla muntanya
La campanada al vent pels monts,
pel rierol, pels núvols roigs;
faig per cercar-la i ja no hi és:
la immensitat vacant d'ocells.

�Turandot en tinta china
LUIS ARMEMTA MALPICA

WANG Wei ~ Cercado de los Ciervos
En la montaña sola

sólo resuena el eco.
La luz penetra honda

hasta alcanzar el musgo.

WANG Wei ~ dos dd Cervo
A la muntanya huida

no se sent sinó l'eco.
La llum penetra fonda

fins a tocar la molsa.

�CÁNCER

;Extranjero, no tentad la fortuna/
Los enigmas son tres, la muerte una.
iNo, no... los enigmas son tres, una es la vida/

Los nacidos entre el 22 de junio y el 23 de julio gozarán de excelente salud durante todo
el año venidero. Hoy, por ser día último de un año capicúa, el sol aspectará de forma
favorable los encuentros románticos, por encontrarse Venus en sextil con la luna, en
conjunción con su planeta regente. Es probable la visita de una persona amada, a quien
creyó perdida. No desespere, la declinación del sol inclinará la balanza económica en
favor suyo, gracias a la oposición de Libra y sus propias infl.uencias.
Cuide su ascendente porque anda muy bajo; armonice su biorritmo antes de
mantener relaciones sexuales con un desconocido. Su color favorito es el violado.

Turandot, ópera de Puccini

Nadie duerma en esta casa; se ha perdido el retrato de la princesa en tinta china.
Nadie duerma
; ella sigue esperando que el zaguán chille sus goznes hacia dentro ypermita la entrada de la
mujer del retrato, perdida en el jardin, debajo del tilo que custodia Pu~Tin~Pao, el
verdugo de la lluvia, la luna y el frío distintivo de diciembre.
Nadie duerma en los jardines hasta dar con el retrato que ella no concluyó; se le agotó la
tinta negra y la paciencia. La tinta perduró gracias al agua, el llanto o la saliva.

Cáncer que en el cielo es una estrella de huesos insepultos y la voz del extranjero bajo el
quiosco del palacio imperial chino, que suplica: Nessun dorma ... nessun dorma...

La paciencia no se pudo alargar con el agua de lluvia;
la paciencia cada vez más oscura y afilada en sus trazos; pareciera un
mechón de cabellos de perro que incendiara el jardín con sus ladridos y olor
a diez mil años;
la paciencia: un cartucho de tinta sin repuesto; la penúltima arruga de un
retrato de mujer, diez mil años debajo de algún tilo.

La esperanza de encontrar a la princesa en buenas condiciones se disolvió con las primeras
gotas de lluvia. Casi podria verla: una hoja de papel arroz que, si el viento que soplaba
muy fuerte en el jardin o Pu~Tin~Pao jugueteando alrededor del tilo no hubiesen
lastimado, empezaría a resbalar el rímel negro de los ojos rasgados de la mujer de noble
porte; una mujer de esas que se sostienen firmes, abren ligeramente su bata azul y nácar Y
no sienten el frío de la hoz de la luna por su cuello, al haberse habituado al de su corazón
con diez mil años de historia y se pondria a cantar; diez mil años de los que tocarían una
mínima parte a la princesa, la certeza de que siempre sería menos dichosa que cualquier
otra mujer de aquella casa y, sobre todo, de aquella dibujada sobre el restirador del
extranjero; mueble de laca oscura: verde y roja; regalo de la abuela materna a la princesa
china en un aniversario como hoy.

Con su pincel izquierdo terminó de detallar un mechón de cabellos plateados en la frente;
mojó la crin con sus dedos nerviosos y trazó algunas lágrimas oscuras en ese rostro
blanquísimo que ni el polvo de arroz disimulaba. La lluvia también le cayó dentro del
quiosco, en los jardines; nada más que la lluvia dibujada nunca tendria el aroma y la
textura del agua verdadera; no dejaba resquicio a los suspiros, ni permitia entonar un aria
con esa voz que explota de una garganta con cáncer extendido, descubierto en una hojeada
a la revista médica:

50

l

La sangre: no puedes ver la sangre. Los insectos se acorralan en tu cuello pequeñisimo y
oscuro. Tan oscuro que la sangre desdibuja otro rostro arrugado, por abajo del tuyo; una
máscara china de diez años y diez mil dolores; máscara que encontraste en el jardín,
cuando saliste a ver porqué ladran los perros; asómate, mi amor, a ver qué les ocurre;
sabes que los ladridos me dan miedo, mamá: Ping escarba la tierra, con la rabia de un
hocico babeante; Pang menea las orejas al descubrir bajo el tilo jirones de un vestido azul
y plata nacarada, parecido a un kimono; Pong que ladra a la luna el frío de sus ojos en fase
decreciente. No seas fantasiosa, te dice tu mamá; que eso es el celo: Ping y Pong
juguetean en el césped de tu casa; tu mamá los espanta con la escoba que sirvió para pintar
la barda del jardín y el zaguán con sus bisagras que rechinan al viento; una pintura negra
que hasta parece
sangre: casi tinta de China de diez años; diez mil por la pintura que dibuja una
natilla espesa y que la noche escurre luego de hervir el año en esa hoguera de
cincuenta y tantos leños arrancados al árbol genealógico de la familia Ung;
cincuenta y tantas varas que no encienden la vida de tu madre en el pequeño
quiosco, su consultorio médico, y esos perros que gustan a la abuela por el famoso
cuento chino de oigo pasos, negrita: vienen del tilo, a medianoche; pasos como los
goznes del zaguán que no se ha abierto en los diez años que tendrias de casada si
mamita lo hubiera permitido... Diez años no casada con un forastero cuyo nombre
olvidaste de tanto repetirlo por las noches; tanto que lo cantaste a escondidas, en el
tronco del tilo, y hasta el árbol lo aprendió de memoria, y se quedó grabado en su
corteza con la punta filosa de tu llanto, una navaja larga, igual como se graban las
arrugas a tu edad y los dolores de tu hermana y su cáncer robado a las estrellas que
tragaste por completo desde recién nacida, aunque se te atorara en la garganta la de
cáncer y tu madre te sobara la panza con aceites y diera fruto el remedio; pero su
casa quedó estéril cuando tuvo a tu hermana, un minuto después de que nacieras.
Ni la perra de tu madre tuvo de nuevo crías, ni reverdeció el tilo. Tu madre ahogó

51

�Primero contestó: no pierdas la esperanza; pero esa la perdiste en el rencor de tu madre y
sus radiografías contra la luna llena, donde aparece el signo...
La segunda pregunta no la puede contestar el forastero; el que hace las preguntas soy yo,
mi querida señora ...
Tu madre ya no sabe ni su nombre; decia que al recordarlo el cremar tártaro le llenaba
la boca y oscurecia sus ojos una niebla que velaba la luna y las estrellas que prometió tu
novio. Te pidió que dijeras «Amor», aunque tu madre no te enseñe esas palabras. No la
culpes: la madre de tu madre tampoco la enseñó. Por eso cierran el zaguán de tu casa; que
ningún forastero pueda verlas y hagan una celada, como dice tu madre hacen los perros;
que ningún forastero venga de buenas a primeras y diga tres preguntas, señora, sobre el
tilo y por qué ladra ese perro cuando hay luna y la abuela se pone muy nerviosa y le da por
arrojar hojas de arroz en blanco al jardín de cerezos y existen muchas manchas de tinta
roja en las paredes blanqueadas cada noche, por qué no se oyen ruidos en la casa y por qué
en el jardín y a medianoche...

en el cloro a los perritos, excepto a Pu-Tin-Pao, porque le recordó a tu padre,
quien se largó cuando supo que el niño que esperaba eran dos niñas.
La sangre: un posible recuerdo sobre tu máscara de china que no puede
sonreír ni en diez mil años; le fue cosido un cuerpo apenas sostenido en
un vestido azul y plata nacarada, con bordado de grillos combatiendo en
el cuello y una abertura por si algún día volviera el forastero y respondiera
a las preguntas que le hiciste.

52

1

1

1

1
◄

Turandot es el nombre de la princesa del retrato en papel arroz blanco; será escrito por rrú,
con tinta china, cuando los perros dejen de ladrarle a la luna si ha llegado un forastero que
viene a responderle tres miedos a la muerte de mi hermana y se llama Calaf. Turandot no
fue el nombre de mi hermana: se llamaba Lou-Ling y en este reino de los mil y mil años,
un grito desgarrado resonó; ese grito, a través de cada estirpe, en mi alma se refugió.
Princesita Lou-Ling: nunca fuiste anhelada por un hombre, a causa del color tan oscuro de
tu cara. A la fuerza te pintaron de blanco. Te dejó el forastero, vestida totalmente de
blanco, al pie del quiosco. Se llamaba Calaf. Y yo voy a vengarte. Los hombres no
encontrarán nuestra casa de porcelana china ni en el mes que termina ni en el mes que
comienza. Ni porque digan ellos que son tres extranjeros y carguen una estrella sobre una
credencial y vistan de uniforme. Los hombres no dejarán su color favorito sobre tu cara
oscura y quietecita, de virgen cobijada con diez años y este frío de los diez mil demonios.
Los hombres no cubrirán tus ojos de rocio con tinta china negra, ni dirán que así es ella, se
llama Turandot y la estarnos buscando. Los grillos alborotan en tu cuello el cáncer
ascendente. Perdiste la batalla. Los hombres no supieron buscarte; ni siquiera el verdugo.
Yo quisiera un verdugo al pie del tilo. Yo quise a Pu-Tin-Pao. Pero soy una esclava de
esta casa, princesita; y nunca estaré a solas con un hombre, porque son unos perros cuya
sola esperanza está en la sangre; ahí buscan la raíz del matrimonio: la sangre que arroja la
mujer, ya sin nobleza. Antes de permitir que contestes tú sola mi destino liberaré a la
abuela del cuarto de mi memoria roja: la abuela Liu será capaz de entregarse a un verdugo,
antes que a tres bandidos que le ofrecen el oro, la gloria y el poder por dar tu nombre. La
abuela no creerá que el cinturón de Orión lo forman tres estrellas; ella tenía su cinturón de
castidad cosido a la garganta; a cada pensamiento amoroso se lo ceñía de nuevo. Ylimpió
de su cáncer a mi hermana; del cuello y la entrepierna, sin que mamá le hiciera una
pregunta; si algo aprendió mi madre de la abuela fue el silencio. Y la abuela murió, dijo
mamá, al pie del tilo, con su piel desgarrada por los perros, excepto Pang, que ladraba a la
luna, como queriendo despertar a la abuela y sus ancestros. Y la abuela murió, volvió a
decir mamá, y ahora yo soy la abuela.

53

�Mamita no oyó nada. Dicen que la puerta de la casa se abrió sola; que la noche entró de
puntas a su cuarto y que un rayo de sol se le clavó certero en la garganta; un sol nocturno
con sabor a cloroformo; un sol agudo que ahogaba cualquier grito. Y mamíta murió luego
de soltar todos sus perros, como si diera a luz, y hasta que reventara su garganta. Luces de
un sol nocturno que ha dejado que pasen del zaguán tres forasteros. A dos no les doy
importancia: son Ping y Pong y juegan a los perros en el césped. El tercero no es Pang.
Tampoco Pu Tin-Pao. Calaf, como dice llamarse, se acercará a mí cuarto por el lado del
jardín de cerezos y gritará muy fuerte mí tercera respuesta, mi nombre de princesa, para
ver si alguien vive después de estos enigmas. Yo no dibujaré el retrato de una princesa
llamada Turandot, con la esperanza que su sangre lo complete. Lo lastimaría el viento, la
luna o Pu-Tin-Pao, que juega alrededor del tilo. Caminaré despacio hasta el zaguán y
encenderé una mecha en mis cabellos. ¿Qué es el frío, cuando la historia de una mujer no
está descrita en el papel arroz, sino son dos palillos para comerse aprisa la violación de un
hombre con preguntas, sin que nadie le ayude a tragar tan amarga respuesta?
No,no...
¿Qué es la vida cuando los grillos del cuello se desbordan y de tanto criarlos combaten las
cuerdas de la voz, y una se calla, como buena mujer, como princesa, y una túnica azul y
plata nos calienta las piernas y nos hace desear a un forastero que nos muerda los grillos
con sus besos y venga a hacerse nudo al pie del árbol y nos grabe su nombre con esperma
en la roja raiz de nuestro cuerpo? ¿Qué es el frío sino un adelanto de la muerte que el
cuerpo caliente exterioriza por las venas saltonas de diciembre?
No,no...
¿Qué es la \ida cuando se deja la casa de los padres para vhir una feminidad retribuida a
ratos con un beso de mamá y luego de diez años de independencia llega un hombre
cualquiera y te arrebata el nombre que forjaste en las ,isceras y aún no has llamado tu
hija, tu princesita china, porque te dice a gritos que eso es cáncer y te puedes morir, si no
lo saca?
¿Qué es el frío sino una malformación congénita, si cuando eliges que la princesa viva,
tres hombres te lo impiden con un reporte médico en las manos y un bisturí en cada ojo, y
en menos de lo que suenan sus golpes, Ping, Pang, Pong, ya no eres virgen, estás viva y te
declaran loca por matar a tus perros, a tu madre, a tu abuela y a tu hermana, porque nadie
te ayuda a recobrar ese cuerpo que sacan de tu vientre, al que le dicen cáncer y tú nombras
estrella, luna, mi princesita china7
No,no ...
¿Qué es la vida sino tomar el trago de gasolina y cloro que te quepa en los huesos y
encender cada miedo que el trino de un aria de Puccini te despierta? ¿Qué es la vida,
carajo, si no podrás volar, porque eres Liu, la esclava del señor, y no Lou Ling, y te

54

ahogaron a tu hija en la mismísima agua en que crecia, y la mujer en China no puede tener
hijos de cualquiera?
Responde, forastero.
Deja de mencionar que yo estoy arrestada; de abrir la bata azul y nácar que le robé a mi
abuela para cuando el zaguán rechinara sus goznes hacia dentro y escuchara tus pasos a
escondidas.
Para ya de decir que maté a mi familia y acércate a mi cuarto, en el jardín trasero de la
casa.
Encenderé una mecha que te alumbre la rabia en cada grillo que la noche haga cómplice
fortuito en tu garganta temerosa a mis preguntas.
Tres veces te he sentido venir hacia mi casa: el olor de tu muerte es un ladrido mayor que
la distancia al eco y viceversa.
El tacto de tus ojos todavía no tropieza en tu verdugo, Calaf de mis amores; alrededor del
tilo te vigila.
El gusto que me da es que voy a matarte como a un perro, forastero; igual como mataste a
mi hija.
Pu-Tin-Pao no ha comido en diez mil años y le gustan los hombres.
Por eso se polvea la nariz, se blanquea las mejillas y se alarga los ojos con el rimel. Pu
Tin-Pao está en celo, como decia mi madre.
Pu-Tin-Pao anda suelto en el jardín y ya te ha olido.
Deja de preguntar si mí nombre es Turandot o Pu-Tin-Pao.
Yo soy la del retrato de ..SE BUSCA".
Haz de tu vida un nudo en la garganta, una cueva de grillos y reza porque el cáncer te
extermine primero que mis manos.
He aquí la única respuesta, forastero.

Al alba vencerá un retrato a tinta china de mi crimen, pintado con mis manos, y nadie me
buscaría en el quiosco con el zaguán cerrado.
Al alba vencerá una máscara muy parecida a ti, bajo del tilo, y tu cuerpo quemado.
Al alba conocerás tu muerte por mí nombre, forastero.
Yo seré la princesa de ese reino gemelo de tu vida.
Sigue andando, Calaf.
Torna asiento en el quiosco y mira mi retrato.
Pregúntate porqué somos iguales
mientras me acerco al tilo
y me preparo
mientras tus hombres dan tres golpes en la puerta
y la abuela contesta, adormilada:
Nessun dorma...
nessun... n..;

55

�A.MATOMfA DE LA CRÍTICA.

Lecturas cruzadas:
LA CRÍTICA LITERARIA MEXICANA RECIENTE
(Esbozo para una reflexión)*
ViCTOR BilRERA EMDERLE

Confieso mi asombro ante la magnitud de la tergiversación,
ante la nebulosa que cubre el problema a tratar. Es como si,
súbitamente, a todos los que les interesa el tema asociaran el
concepto de crítica literaria a cosas diversas y hasta opuestas.
La divergencia de criterios no me asusta (nada sería peor
que la ortodoxia en la reflexión), pero en cierto sentido
desalienta. Evidentemente, la crítica literaria dejó hace
tiempo de ser un oficio más o menos determinado (aunque
justo es decir que, al menos en el ámbito latinoamericano, su
lugar en los asuntos públicos nunca ha estado asegurado).
Me refiero al breve periodo que va, en el caso mexicano, de
la década de los treinta hasta principios de los años ochenta
del siglo XX. Cincuenta años de posicionamiento en los
ámbitos académicos y públicos, o mejor dicho: medio siglo
de bifurcación continua, pues cada una de estas expresiones
reflexivas siguió su propio camino, aunque en los primeros
años la relación era muy estrecha: los estudios sistemáticos
de la literatura apenas estaban conformándose, los conceptos
y herramientas fundamentales provenían de los ensayistas y
creadores más renombrados. Considero necesario, antes de
proseguir, detenerme un poco en los conceptos que atañen
a estas líneas: la literatura como conjunto (como campo más
o menos autónomo) y la crítica.
57

�AMATOMfA DE~ CIÚTICA
AMATOMfA DE~ CIÚTICA

a literatura es fenómeno de índole
diversa, particular y general a un
tiempo. Por su condición contra~
dictoria, concentra un sinfín de
definiciones opuestas. Con facilidad
se transforma en algo abstracto:
neblina difusa, inasible. Pero también se convierte
en lo opuesto: experiencia concreta, tangible. El
espacio de convergencia de estos polos es lo que
nuestros ancestros llamaban «República de la letras"
y los contemporáneos, «campo literario". Para los
primeros la designación era una proyección de
sus deseos de igualdad, una suerte de democracia
literaria que se desmoronaba ante la realidad: más
que república, reino, monarquía letrada dotada de
imperios y colonias, de lenguas literarias y dialectos
folclóricos. Para los segundos, el campo es el espacio
donde interactúan las diversas fuerzas y agentes.
Un interregno entre las distintas esferas sociales y
políticas, y las tradiciones, escuelas, movimientos y
cánones literarios. Universo acuoso que se desplaza
en círculos y lucha constantemente por mantener su
sospechosa autonomía. Batalla por la legitimación,
por la conquista de un sitio social que tiende
continuamente a perderse, diluyéndose en las
contiendas cotidianas por la supervivencia. Mirar la
literatura desde esa trinchera implica reconocer una
amplia posibilidad de enfoques críticos, y no sólo eso:
porque quien mira es también mirado y nadie está
afuera de su circunstancia.
La idea de campo otorga, o mejor dicho: reconoce,
una dimensión que la misma literatura se esfuerza por
esconder: su carácter histórico. El gusto literario tiende
a borrar las condiciones que propician su hegemonía;
sus estrategias, verbigracia: la configuración de
cánones, la sutil imposición de estilos y géneros,
apuntan hacia la inmanencia del fenómeno. Su anhelo
más preciado es la eliminación temporal en aras de
la permanencia. El dominio de las palabras sobre
las circunstancias. Ante la supuesta supremacía del
carácter lingüístico del texto literario, esta perspectiva
crítica contrapone las dimensiones estéticas e
ideológicas de la obra. Su carácter heterogéneo (su
condición multi y transdisciplinaria) permite entender

'Ponencia presentada en las Jornadas Andinas de Literatura Latinoamericana, realizadas en sanóago de Chile en agosto de 2008.

las relaciones de poder en términos de hegemonía, y no
ya de dominación o de cualquier otra determinación de
corte esencial. La descripción de los desplazamientos
al interior del campo literario y la relación de éste con
instancias «más amplias", como el campo cultural,
permiten entender a la literatura como un fenómeno
complejo que va más allá de la típica asociación
entre autores y obras. Siempre hay algo más allá de
lo inmediato.
Pero el aporte principal, según mí opinión, reside
en la reflexión de la literatura desde la circunstancia
de su gestación: extraordinaria posibilidad de leer
de manera alternativa las relaciones regionales,
nacionales y universales del fenómeno. En el caso
particular de Latinoamérica, esta visión crítica ilumina
la peculiar apropiación de los principales discursos
de la modernidad y su rearticulación en la reflexión
intelectual y la producción artística y literaria. La
crítica por su parte es un discurso ambivalente que
se presta a la confusión. Generalmente se la ve como
un escrito subordinado, o condicionado. Su existencia
precisa el antecedente de la obra o el autor a tratar. He
aquí el primer malentendido: la crítica no es un discurso
secundario, es una escritura que intencionalmente se
coloca en esa posición subordinada y desde allí ejerce
un cuestionamiento en pos de la veracidad del texto:
no le interesa la verdad en el sentido ético, filosófico o
religioso, sólo los elementos que sustentan al fenómeno
literario como tal. No determina nada, sólo expande
el alcance del fenómeno y demuestra su condición
humana, colectiva, contradictoria.
Se podría decir que las conferencias sobre la teoría
de la literatura, impartidas por Alfonso Reyes en la
Universidad de San Nicolás, en Morelia, durante los
primeros años de la década del cuarenta, representan
un parte aguas para la especialización de los estudios
literarios. Por vez primera se ponían sobre la mesa los
elementos intrínsecos del fenómeno literario, dejando
de lado, en la medida de lo posible, las implicaciones
históricas y sociales de las obras. Durante los
siguientes años, carreras de letras y cursos sobre
literatura mexicana se fueron abriendo a lo largo del
país. Sin embargo, la influencia de la crítica académica
era todavía menor, y sobre todo se enfocaba a ordenar
y revisar el pasado. Reproducción y conservación.
La prensa mantenía la hegemonía. El contexto, no
obstante, había cambiado. El aliento nacionalista de
la posrevolución comenzaba a ceder para dar paso a la

58

fracturas. Ante la necesidad de retomar el control
político, el estado comenzó a relegar ulo cultural" a
un segundo plano. Era una estrategia algo siniestra:
marginar la reflexión y al mismo tiempo adjetivarla
como independiente. Dejaban hablar, pero de lejos, a
una distancia donde era imposible escuchar. Resultaba
evidente que se tenían que abrir nuevos espacios.
Tal fue la preocupación mayor de Octavio Paz, por
citar un solo ejemplo, al volver de la India (tras su
renuncia al servicio exterior mexicano): establecer un
lugar de enunciación hegemónico y al mismo tiempo
independiente del Estado. La autonomía, en todo caso,
sería relativa.
Los años setenta marcaron una década heterogénea,
signada por una paulatina censura gubernamental ypor
la aparición de novísimos actores políticos y literarios.
El ámbito occidental experimentaba la revisión
crítica anti~humanista de los postestructuralistas,
el femínísmo redefinía sus postulados teóricos y sus
prácticas sociales, y los intelectuales del llamado
uTercer Mundo" ensayaban, desde su condición
poscolonial, una crítica revisionista a las metrópolis
y sus proyectos modernizadores; la Revolución
cubana experimentaba las consecuencias del caso
Padilla. En México, la disputa entre los nacionalistas
y los universalistas cambiaba y se concentraba en
las diferencias y discrepancias entre los últimos. La
radicalización comenzaba y las mafias se definían y
marcaban distancia. Por un lado, Octavio Paz hacía
ostensible su poder legitimador en la revista Plural;
por otro, Carlos Monsiváis intentaba dar cuenta de
la particularidad histórica de la época, describiendo
sus síntomas, desde el suplemento La cultura en
México. El primero se desmarcaba definitivamente
de la izquierda, y el segundo trataba de rearticular el
discurso crítico desde esa tendencia y volverlo mucho
más amplio e inclusivo.
La polarización sólo hacía patente la gran tragedia:
la ausencia de lectores, y me refiero aquí a lectores
críticos de cualquier índole que interactuaran en
el campo literario y demandaran una relación más
horizontal, democrática, y una representación más
cercana. Ante tal silencio, los intelectuales o creadores
caían, y aquí me permito parafrasear a Gayatri Spivac,
en la práctica constante de hablar por los uque no
tienen voz" (en realidad, de los que no tienen espacio
para emitirla) y de imponerles sus demandas e
inquietudes. Sin los lectores suficientes, los grupos

pugna de dos grupos hegemónicos, divididos por las
ideologías totalitarias de la Guerra Fría, pero unidos
en su afán de modernizar las letras mexicanas. Este
binomio conflictivo tuvo en las viejas generaciones
de escritores y artistas revolucionarios a su primer
oponente. El conflicto podría clasificarse como la
contienda entre los «universalistas" y los nacionalistas
(el pleito no era nuevo, ni mucho menos: durante las
décadas del veinte y del treinta, los Contemporáneos
padecieron una lucha parecida, pero, para estas alturas,
todos sus miembros formaban parte de la burocracia
cultural y no concebían sus actividades fuera del
aparato del Estado). Asimilación versus diferenciación,
con todas sus variantes y matices. Detrás yacía el viejo
anhelo compartido: ir en pos de la autonomía literaria.
La diferencia radicada justamente en ese punto: los
nuevos protagonistas de la vida cultural y literaria
optaban por esa «universalidad" como la mejor vía
para legitimar su condición intelectual y artística.
La primera generación que conquistó ese espacio, en
apariencia libre y maravilloso, fue la de los narradores
del llamado boom de los años sesenta (si bien las
primeras manifestaciones de modernidad literaria se
habían dado en la década anterior). Lo literario pasaba
entonces por los suplementos de mayor circulación (La
cultura en México y luego México en la cultura, por citar
sólo dos ejemplos).
Época de reposicionamíento de las elites literarias,
los sesenta marcó la primera división de poderes con
base en la ideología. La crítica adquirió una serie de
matices bien definidos: obien aspiraba a promover un
inmanentismo estructural, o bien se enfrascaba en la
búsqueda de elementos distintivos, particulares, que
conectaran las obras con la cruenta historia política
latinoamericana. Los narradores epónimos del boom
afirmaban con emoción que su generación era la
primera en romper con las ataduras del endémico
regionalismo. Los críticos más avispados (lectores
cercanos de las propuestas historiográficas de
Pedro Henríquez Ureña) comenzaban a establecer
conexiones entre este fenómeno y los movimientos del
pasado. En todo caso, la literatura latinoamericana en
general y la mexicana en particular se convirtieron en
problema y en objeto de estudio.
Tras los acontecimientos del 68 (la aparición de
la sociedad civil como agente político, la represión
militar, el principio de la decadencia del Estado
mexicano), el campo literario mexicano sufrió algunas

59

�AMATOM(A DE LA CRÍTICÁ
AMATOMfA DE LA CRfnCA

EL CRÍTICO HA DEJADO DE SER UM CUÍA (Y YO CELEBRO OUE ASÍ SEA),
PERO TAMBIÉM HA DEJADO DE SER UM IMOUISIDOR PERMAMEMTE.

se disputan las principales fuentes de financiamiento.
De alli que el Estado continuara siendo el principal
patrocinador de las empresas culturales, aunque la
actividad cultural cayera en la categoría de articulo
de segunda mano.
El campo se convierte en cerco, en territorio
minado y cubierto por la neblina de las insinuaciones
y los ataques indirectos...
Luego vinieron los días de crisis, de golpes contra
la libertad de expresión. Represión y marginación de
las voces disidentes. El panorama mundial también se
modificó drásticamente: América Latina se pobló con
dictaduras de corte fascista; el bloque comunista perdió
más legitimidad; la politica exterior norteamericana
se endureció. Los años ochenta representaron
una interesante paradoja: el protagonismo de
los marginados. Ante la paulatina pérdida de los
auspicios oficiales, surgieron interesantes propuestas
alternativas. Comenzó una autocrítica del pasado
reciente. La sociedad civil ganó protagonismo tras el
sismo del 85. Sin embargo la crítica pública perdió
autoridad a causa de la manipulación mediática.
La controvertida "globalización" causó un cambio
profundo en el campo literario al desplazar el rol
protagónico de las instancias públicas y de las
editoriales independientes, e imponer las demandas
e intereses del mercado. El tradicional centralismo
cultural mexicano se transformó en la difusión y
venta de la literatura mexicana con base en fórmulas
bien establecidas. Surgieron así conceptos como la
"Literatura del Norte", las "Novelas del narcotráfico"
y otras novedades por el estilo, de las que hablaré un
poco más adelante. La hegemonía de las industrias
culturales ha afectado el habitus literario, cerrando
espacios para la polémica y las discusiones críticas,
y abriendo vías para la difusión y la propaganda. La
función de los lectores también ha sido trocada, en

apariencia, por la de simples consumidores. Nuevas
batallas se avecinaban. La primera transformación
tuvo que ver con la acentuación en la división de los
ejercicios críticos. Irónicamente: las reflexiones sobre
el fenómeno literario comenzaron a polarizarse justo en
el momento en que los medios masivos de información
acrecentaban su presencia en la sociedad. La crítica
pública trocó su función primaria, la de informar,
por la de promocionar (una nueva serie de intereses
económicos comenzó a tergiversar su discurso); la
crítica académica, ante los embates de los proyectos
neoliberales que hacían de la educación un negocio,
tuvo que reformular sus estrategias de acercamiento,
preocupándose más por mantener estándares de la
calidad y procesos de certificación. Los intelectuales
dejaron de ser orgánicos o independientes y se
transformaron en especialistas, en consultores de los
nuevos poderes.
Ante este hueco, fue la propia industria editorial
(via los especialistas en promoción, los agentes
literarios o los escritores más vendidos) quien comenzó
a establecer un "discurso crítico e historiográfico".
La otrora literatura nacional fue dividida por
parcelas, pero la división más que geográfica, era
temática. El antiguo centralismo fue suplantado por
el establecimiento de diversas sucursales de venta.
De esta manera, la literatura del norte concentró los
temas de la frontera, la violencia y el narcotráfico; la
del centro, se hizo cargo de los gastados anhelos de
asimilación con el mundo moderno. Folclor al interior
y esnobismo en la capital: lno es esta una variación de
la añeja dicotomía entre civilización y barbarie que
tanto obsesionó a nuestros ancestros? La literatura
se hizo sinónimo de narrativa; la poesía fue relegada
a los propios poetas -sus principales lectores- y
a las instancias culturales de gobierno. Los premios
y las ferias del libro pasaron a ser las instancias de

60

legitimación. La tácita reglamentación que rige el
campo de la literatura se transformó en un paradigma
extra~literario: importa o parece importar más lo que
se dice alrededor de la obra, que la lectura de la obra
misma. De un tiempo a esta parte, hemos visto resurgir
falsas y nimias polémicas en torno al contenido de
la literatura; hemos visto a los propios escritores
armar un montaje para explicar la genealogía de sus
producciones e historiar el surgimiento de sus grupos,
lanzando patéticos manifiestos que no cuestionan la
complejidad del fenómeno, sino que tan sólo replican
antiguas fórmulas de comercialización. La lucha ya
no es estética, sino de estrategia. Hay grupos que
pelean contra las secuelas (secuelas comerciales)
de realismo mágico y apelan a la universalidad de la
literatura, entregándose sin reservas a las "maravillas"
del mundo globalizado. Otros se enfrascan en la
retórica poscolonialista y buscan desenfrenadamente
la diferencia que los confirme como subalternos y
habitantes de un espacio inclasificable. En medio:
una brecha que imposibilita la mirada crítica. El
miedo a caer en la reproducción de una narrativa
hegemónica o la arrogancia de creer que sólo existe
una forma de leer la literatura han oscurecido la
función crítica, dejándola en la categoría de mero
instrumento, de actividad sospechosa. El crítico ha
dejado de ser un guía (y yo celebro que así sea), pero
también ha dejado de ser un inquisidor permanente.
El sílenciamiento nos daña a todos. No es mi intención
caer en la apología. Sólo he querido aventurar algunas
ideas e inquietudes. Creo que se precisa un cruce de
lecturas, una mirada que intente observarlo todo
(aunque esto sea tarea imposible) para trazar una
cartografía -frágil e inestable- provisional: ldónde
estamos parados ahora? ¿Hacia dónde vamos? Es
momento de replantearnos varios conceptos: repensar
el término literatura mexicana (la qué nos remite
hoy día? ¿A qué tipo de representatividad, si es que
la hay, apela? ¿O qué tipo de desencuentro?). Ahora
más antes se precisa del desbordamiento de los cauces:
nuevas formas de ejercer el criterio, estableciendo
paradigmas flexibles. La crítica debería transitar
sin restricciones del aula a la prensa, y de la prensa
a los medios audiovisuales y digitales, pero no corno
un ente abstracto e inamovible, sino como práctica
dinámica, a la vez individual y colectiva, cargada del
peso de su propia circunstancia y capaz de mirarse a
sí misma mientras desempeña su labor. No propongo

una fórmula sino un ejercicio. Y para llevarlo a cabo
tendremos que hacernos cargo de varias cosas:
primeramente debemos rescatar el concepto de valor
(y trabajarlo desde un prisma más relativo y dinámico),
luego caer en la cuenta de que habitamos la historia
y no estamos fuera de ella (tampoco condenados por
ella), somos parte de un largo y heterogéneo proceso
de articulación social, cultural y estética. Necesitamos
reescribir la historiografía literaria (desentrañar sus
silencios y omisiones), proponer nuevos modelos de
periodización (multidimensionales, que vayan más
allá de los generacional, lo comercial y lo instantáneo)
y pugnar por una lectura descentralizada. Estoy
consciente de los riesgos que a estas alturas implica
hablar de una "literatura nacional", de querer trabajar
con ella. Debo aclarar una cosa: cuando hablo de
literatura mexicana abarco el fenómeno en su
totalidad (autores, obras, editoriales, lectores, etc.):
una manifestación cultural heterogénea e inclusiva,
y no una delimitación geográfica y nacionalista. La
literatura no tiene fronteras ni tiempo, pero sus autores
y lectores sí están "presos" de la hora y el lugar.
Creo que ha llegado la hora de intentar poner de
nuevo los puntos sobre las íes, de ensayar un discurso
horizontal y vertical -una lectura cruzada-sobre las
letras mexicanas. Arriesgar un juicio necesariamente
provisional y hacerse cargo de él. No hablo de autoridad,
sino de provocación. La inercia actual sólo alimenta la
tergiversación del fenómeno. Se precisa urgentemente
la crítica de la crítica: el establecimiento de su propia
historiografía. No deja de asombrarme que de todo el
instrumental teórico producido en América Latina
en los últimos cuarenta años, poco, o casi nulo, haya
sido el aporte de la crítica mexicana. lAcaso conceptos
tales como heterogeneidad, transculturación, por sólo
mencionar algunos, nos resultan tan ajenos? (Hago
a un lado la noción de "cultura híbrida", pues su
aplicación ha sido mayoritariamente en fenómenos
extra~literarios.) Ante este vacío, no nos queda más
que los lugares comunes que circulan a diario, pero
ellos nos dejan más confundidos: yo, al menos, no he
podido todavia reconocer ese "maravilloso momento"
de producción literaria que, según la propaganda de
las industrias culturales, estamos viviendo en México
desde hace algunos años...
Es tiempo, repito,de provocar una revisión al interior.
No será desde luego, una lectura definitiva, pero si hará
de la literatura un fenómeno un poco más cercano .-.....,
61

�AL.AMPARO
DEUMAMUSA:
d reinado de Clío en la Universidad
EDMUMDO DIIIIIIZ CWICIA

n sus setenta y cinco años
de vida, la institución ha
sido el generador del
acervo de conocimiento
histórico más importante
en la entidad al organizar una serie de
espacios académicos en torno a los
cuales se ha fo mentado la realización
de investigaciones y la formación de
historiadores, cuyas contribuciones
se encuentran en la amplia variedad
de labores que van desde la enseñanza
de la historia hasta la organización y
administración de archivos, museos
y espacios culturales.
Desde su fundación, en 1933, la Universidad
Autónoma de Nuevo León ha sido un albergue de
la cultura humanistica y "cliomática" como Luis
González y González se refiere al desarrollo de los
estudios históricos.
El conocimiento de la historia de Nuevo León, de la
región y de México surgido en el seno de la institución
educativa es abundante. Los títulos de los libros y
folletos publicados, algunos de ellos esenciales para
la historiografía, dan cuenta de ello.
Para alcanzar este desarrollo, no sin altas y bajas
a través del tiempo, han confluido una serie de
elementos que, a pesar de operar en ocasiones de
manera poco articulada, han permitido establecer
una infraestructura bien apuntalada. El fundamento
teórico señalado en su ley orgánica, grupos de personas
interesadas en los estudios históricos, espacios
dedicados a la enseñanza, la investigación y la difusión
de los diferentes campos de la historia, importantes
fuentes y reservorios documentales y bibliográficos.
Gracias a su impulso la enseñanza y la investigación
se organizan, sistematizan y profesionalizan, especialmente la referida a la historia regional;forma elementos
que habrán de dar vida a nuevas asociaciones que
dinamizan este campo; se establecen contactos entre

�ANDAR A LA REDONDA

ANDAR A LA REDONDA

sus incuestionables dotes o la autoridad que imponen
sus nombres, no eran profesionales, es decir, nunca
desarrollaron la disciplina profesionalmente. Sus
obras, producto en muchas ocasiones de sus esfuerzos
individuales, presentaban sus limitaciones; en ese
sentido la incipiente historiografía local tenía en su
contra no pocas carencias como escuelas establecidas,
recursos y profesionalización del oficio.
Como parte de los elementos esenciales para
subsanar este último aspecto, en una primera etapa
de despegue, la institución publicó obras históricas
y organizó actividades académicas con historiadores del país. Estas fueron sus primeras grandes
contribuciones.
Respecto al primer punto, publicó textos como la
Correspondencia particular de D. Santiago Vidaurri (1940),
las Memorias de fray Servando (1946), el estudio que
del personaje hace Edmundo O'Gorman, una de las
ediciones, la tercera de 1948, de Nuevo León. Apuntes
Históricos de Santiago Roel que, como señala Ceballos,
sustentó durante varias décadas la identidad de los
nuevoleoneses.
En cuanto a lo segundo, a las actividades de la
Escuela de Verano, a partir de 1946, concurrieron
importantes figuras de las humanidades, entre otros,
Daniel Cossio Villegas y Wilberto Jiménez Moreno.
En su seno, acogió la iniciativa de algunos
historiadores como Silvia Zavala, Lewis Hanke y a
nivel local, Carlos Pérez Maldonado, para realizar
la Primera Reunión de Historiadores Mexicanos y
Norteamericanos en 1949.
Enesa ocasión Alfonso Reyes ofreció su trascendente
y polémico discurso "Mi idea de la historia" donde su
conclusión acerca del viejo debate fue que la historia
era ciencia, filosofía y arte a la vez. Además de la sesión
inaugural, la Universidad colaboró con el INAH en
la organización de tres exposiciones, una de ellas
dedicada a los libros mexicanos de historia.
Este importante evento fue decisivo en el siguiente
impulso accionado por la Universidad para evitar
permanecer al margen del inicio de un proceso de
profesionalización del historiador operado a nivel
nacional.
Para ese entonces empezaban a formarse generaciones de historiadores tanto en el programa de
Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la
Universidad Nacional Autónoma de México como en el
Centro de Estudios Históricos del Colegio de México.

los estudiosos de la disciplina; se editan numerosos
libros y revistas de divulgación del conocimiento
histórico.
No se trata en las siguientes líneas de elaborar un
estudio de las obras producidas a través del tiempo
ni un análisis de las corrientes, escuelas y métodos de
los autores, eso requiere un estudio historiográfico
adicional; se trata, en un rápido recuento, de esbozar
las aportaciones de la casa de estudios de Nuevo León
en esta materia.
LA VERDAD, VOCACIÓN COMPARTIDA

El desarrollo del conocimiento histórico dentro de
la Universidad, siguiendo a Manuel Ceballos, fue
inspirado en buena medida por la concepción de
institución de educación superior planteada por
Alfonso Reyes en sus famosos textos "Voto por la
Universidad del Norte" y "Los regiomontanos" donde
le atribuye las funciones de docencia, investigación y
difusión.
Podría decirse que su ideario formaba parte de
todo un ambiente propicio estimulado por una serie
de factores que revitalizaron el interés por el quehacer
histórico. La influencia de intelectuales como José
Vasconcelos y Alfonso Reyes, a nivel nacional, la
tendencia antipositivista, la existencia de sociedades
científico-literarias como la llamada José Eleuterio
González y de asociaciones estudiantiles como el
grupo Alfonso Reyes.
Humanistas, catedráticos y especialistas contribuyeron a crear una Universidad que en sus funciones
sustantivas se comprometió a la "difusión de la
cultura". El objetivo supremo de la institución
educativa, inscrito en su lema: "alentar la flama de la
verdad", es el anhelo de la historia. Ya Raúl Rangel
Frías como rector en 1949, hablaba del entendimiento
de los historiadores en torno a la verdad.
Ese interés por la historia se sostuvo gracias a
la fuerza moral que desde un principio tuvieron los
organizadores de la institución. A ello se agregó la
reanimación del regionalismo que en la década de
los treinta y cuarenta del siglo pasado, animó una
búsqueda de identidad usando a la historia como uno
de sus principales instrumentos con el fin de destacar
valores distintivos frente a las fuerzas centralizadoras
del estado nacional.
Apesar de encontrarse la disciplina en un auge por
esas y otras razones, sus principales exponentes, pese a

64

LA HISTORIA TIENE DOMICILIO

Es esta, una siguiente etapa decisiva en el proceso de
contribución del conocimiento histórico al organizar
la Universidad sus primeras instituciones académicas
directamente relacionadas a la historia lo que permitió
ubicar a la ciudad de Monterrey en una dimensión de
importancia respecto al resto de otras entidades del país.
Antes de mencionar estos espacios que serán núcleo
de formación de historiadores y de investigaciones,
resulta indispensable destacar la significativa presencia en estas iniciativas del joven Israel Cavazos Garza,
recién formado profesionalmente en el Colegio de
México donde convivió con maestros como el doctor
Silvia Zavala, Agustín Millares Cado, Francois
Chevalier,José Miranda y Manuel Toussaint.
Sus conocimientos históricos, su profundo interés
por la historia del noreste y, particularmente de Nuevo
León, sus relaciones con investigadores y académicos
de la región y del país, le dieron en esa época un
lide~azgo indiscutible.
Primero, fue designado, en diciembre de 1951,
jefe del Departamento de Historia de la Facultad
de Filosofía y Letras, luego, en 1953, director de la
Biblioteca Universitaria Alfonso Reyes y, pocos
años después, en agosto de 1959,jefe de la sección de
Historia del Centro de Estudios Humanísticos (CEH).
La creación de la Facultad de Filosofía y Letras, en
1951, siguiendo los lineamientos de su homóloga de
la UNAM, respondía a la idea de desarrollar estudios
históricos. Rangel Frías, rector y primer director
señalaba que en ella "tendrán su domicilio propio( ...)
la historia del hombre y de las ciencias".
Su Departamento de Historia se propuso entre
sus objetivos la investigación histórica regional
vinculándose con la Sociedad Nuevoleonesa de
Historia, Geografía y Estadística (SNHGE), creada
en 1942; el desarrollo de índices, la publicación de un
boletín histórico bibliográfico y la organización de un
seminario de investigaciones históricas. La facultad
impartió cursos de historia, de investigaciones
históricas y de la utilización de las fuentes.
"La labor desarrollada por la Universidad de Nuevo
León, en lo que respecta a la difusión histórica -exponía Israel Cavazos en 1952-, es verdaderamente
encomiable. Sus anuales cursos de verano constituyen
una elevada demostración de interés por estos
estudios; no se escatima esfuerzo alguno porque los
estudiosos de Monterrey tengan ocasión de escuchar

65

la palabra autorizada de nuestros más destacados
valores nacionales en esta materia".
Por su parte, el Centro de Estudios Humanísticos
(CEH) emprendió trabajos de investigación histórica,
principalmente a través de la labor desarrollada por
Cavazos Garza, con un interés muy definido hacia la
etapa colonial.
En su amplia labor elaboró escritos que resultan
imprescindibles en la historiografía nuevoleonesa:
las entradas y fundaciones realizadas por Alberto del
Canto (1577), Luis de Carvajal y de la Cueva (1581)
y Diego de Montemayor (1596), las características
de los pobladores del Nuevo Reino de León, la vida
y actividades de mineros, soldados, ganaderos y
pastores durante la Colonia, la labor de las misiones
franciscanas, las biografías de gobernantes ypersonajes
distinguidos, las monografías de villas y poblaciones
desde sus orígenes coloniales.
También dio a conocer fuentes, archivos, guías
para facilitar al investigador su labor de enriquecer
sus análisis a partir de las fuentes documentales de
los repositorios existentes en la ciudad de Monterrey
y los municipios del estado.
Estos trabajos se publicaron de manera ininterrumpida por 22 años en el órgano del centro, el
Anuario Humanitas que apareció en 1960, junto con los
trabajos de relevantes investigadores invitados de
universidades e instituciones académicas nacionales
e internacionales.
En él publicaron reconocidos historiadores como
Luis González y González, Daniel Cosío Villegas,
Ernesto de la Torre Villar, Antonio Pompa y Pompa y
locales con una sólida obra como Tomás Mendirichaga
y Cueva, Isidro Vizcaya Canales, Eugenio del Hoyo y
José P. Saldaña.
El anuario es desde entonces y hasta hoy, que ha
publicado más de 30 volúmenes, un repositorio de
trabajos y referencias documentales sobre historia
inapreciable promovido por la Universidad.
Además, la máxima casa de estudios se valió
de sus distintos órganos editoriales para difundir
trabajos de investigación histórica, algunos eruditos,
otros generales con pretensiones de divulgación. Por
ejemplo, en Universidad el arquitecto Joaquín A. Mora
presentó en 1950 sus "Investigaciones históricas sobre
el Monterrey antiguo"; en Armas y Letras, boletín del
Departamento de Acción Social, Armando Arteaga
Santoyo publicó en 1945 la importante "Bibliografía

�AMDilA LA REDOMDA

particularmente, el materialismo histórico.
En ese sentido los intereses académicos giraron
en torno a las imbricaciones de economía y política
en los procesos sociohistóricos. Los maestros de la
historia económica, encabezados por Mario Cerutti,
tuvieran numerosos discípulos que dedicaron una
buena parte de sus trabajos de investigación a estos
temas. Las aportaciones fueron en el campo de la
industrialización, la participación de la inversión
extranjera y la actuación política del empresariado.
Surgieron importantes obras corno Burguesía y
capitalismo en Monterrey, 1850-1910 (1988), Economía de
guerra y poder regional en el siglo XIX (1983) y Monterrey.
Siete estudios contemporáneos (1988).
De algún modo este marco de análisis privilegiaba
a los grupos comerciales, industriales y financieros
como motores del éxito económico de la ciudad y del
estado, una tendencia que la historiografía local se
había encargado de reforzar y ensalzar por años en
beneficio de los intereses de un sector representativo
de la llamada iniciativa privada.
No resultando completo el análisis desde esta
óptica, se fomentó el estudio de la fuerza trabajadora
con la sugerente hipótesis de ser factores esenciales
de la expansión económica; de esta forma los obreros
se incorporaron en la escena de la historiografía.
Gracias a estas líneas de trabajo el conocimiento
histórico arrojó nuevas luces sobre aspectos poco
conocidos de la industrialización y permitió cambiar
visiones incompletas o erróneas del pasado.
A partir de los años noventa, con el derrumbe
del Muro de Berlín, comenzó la discusión de nuevos
enfoques, nuevas corrientes y nuevos temas; los
estudios se enfocaron a un campo cada vez más amplio
de la historia, cuestiones de historia política, cultural,
religiosa y agraria se incorporaron al corpus de las
investigaciones académicas de la facultad.
De esta manera han emergido trabajos desarrollados
desde la teoría de género, particularmente enfocada
al estudio de la cultura campesina y desde la
hermenéutica, una transición del documento al
análisis del discurso.
Sin embargo, es importante subrayar que los
estudios históricos alcanzaron un desarrollo considerable en el aspecto temporal principalmente sobre el
siglo XIX y principios del XX, en buena medida por el
atractivo que ha resultado analizar un periodo donde
se establecieron en buena medida las bases del estado,

del Padre Mier"; en Inter Folia, Cavazos Garza publicó
numerosas biografías y en el periódico auspiciado
por el Patronato Universitario Vida Universitaria,
se publicaron a partir de 1951 numerosos artículos
históricos.
Pasaron entre cinco y diez años para que, en el
seno de la Universidad, la historia local diera a luz
sus mejores obras. Esta corriente estuvo fundada,
como se ha mencionado, en la obra de Israel Cavazos.
Entre otras publicó Nuevo León en la Independencia (1953),
Historia de Nuevo León por el capitán Alonso de León, Juan
Bautista Chapa y Fernando Sánchez de Zamora (1961),
Cedulario autobiográfico de pobladores y conquistadores de
Nuevo León (1964), Catálogo y síntesis de los protocolos del
Archivo Municipal de Monterrey, 1700-1725 (1973).
Muchos otros serán los historiadores que
produjeron sus investigaciones ligados alos organismos
de la Universidad. Por citar alguno, Víctor Niemeyer
publicó su obra fundamental El general Bernardo Reyes
(1966).
En ese sentido la historia logró una perspectiva
mejor ceñida a las realidades regionales y empezó
a fincar una más sólida tradición historiográfica
marcando nuevos rumbos en la investigación histórica,
llenando los huecos por donde había hecho agua el
conocimiento en amplias áreas.
BAJO LA LUPÁ DEL MÁTERIÁLISMO HISTÓRICO

Una nueva etapa inició en la Universidad en los
años setenta en el contexto del auge, persistencia y
profundidad que la investigación regional asumió en
México corno fruto de las instituciones académicas.
En 1973 la Facultad de Filosofía y Letras estableció
la licenciatura en historia y, en 1978, la maestría en
historia con especialización en problemas fronterizos
que, finalmente, no pudo concluirse, corno respuesta
a la necesidad de contar con un centro de formación
de historiadores en términos académicos con la doble
expectativa dededicarsealainvestigaciónyala docencia.
El Colegio de Historia planteó la imposibilidad de
seguir estudiando la historia regional a partir de las
obras escritas y la necesidad de acudir a las fuentes
primarias para producir nuevos conocimientos
recurriendo a diversas corrientes de interpretación.
La tendencia fue privilegiar la escuela económica,
hasta entonces, escindida en la historiografía local,
como fundamental para explicar el desarrollo social
e histórico bajo la visión prevalente del marxismo,

,,HA SIDO SIN DUDA, SI NO LA ÚNICA, SÍ LA CRAN MATRIZ DE DONDE HA
SALIDO EL CONOCIMIENTO HISTÓRICO DE LA RECIÓN" (M.C. RAMÍREZ)

las transformaciones liberales y el orden económico
imperante.
Otra de las contribuciones del Colegio de Historia
fue la nueva interpretación sobre el devenir de la
ciudad y el estado desde lo regional, abarcando
distintas etapas de la historia, asumiéndolo como parte
de los procesos nacionales, continentales e incluso
mundiales.
También han sido muy importantes las actividades
de difusión y extensión desarrolladas por la facultad.
El Colegio de Historia daría a conocer sus aportaciones
exhibiendo trabajos de rigor académico y amplio
soporte documental en los foros de intercambio
y discusión como los encuentros nacionales de
estudiantes de historia, el primero de ellos realizado en
Monterrey en 1977, y en ediciones de libros y revistas
especializadas.
Durante cinco años, a partir de 1986 la facultad
editó y difundió Siglo XIX. Revista de Historia, de
carácter semestral, buscando cotejar o comparar

66
67

fenómenos y procesos regionales en América Latina,
e incluso Europa. En 1991 el nuevo proyecto Siglo
XIX. Cuaderno de Historia, de manera conjunta con el
Instituto de InvestigacionesJosé María Luis Mora, fue
la prolongación a escala nacional del anterior. Además,
publicó trabajos históricos en la serie editorial
Cuadernos de Historia y Cuadernos del unicornio.
En esa misma vertiente se realizaron actividades
académicas que aumentaron el grado de profesionalización de la historia como el Encuentro Historia
Económica del norte de México en 1991, el Congreso
Empresarios españoles en México, siglo XIX en 1992;
a través del posgrado asistieron maestros reconocidos
como Josefina Zoraida Vázquez y Lorenzo Meyer y
en los cursos de historia realizados especialmente
durante los veranos asistían los historiadores más
destacados del país.
Con verdadera constancia, el Colegio de Historia
ha formando historiadores que se cuentan por cientos,
cuyas contribuciones se encuentran en la amplia

�DIDAllA ll REDONDA

AMDAR A. LA UDOMDA.

Se reorientó y concentró en torno a la Capilla
Alfonsina con la llegada e inauguración, en noviembre
de 1980, del acervo de Alfonso Reyes y el traslado
al mismo espacio de la Biblioteca Universitaria
Alfonso Reyes, con importantes repositorios para
la historiografía local, regional y nacional como los
volúmenes de la antigua Biblioteca Pública, los fondos
privados Valverde Téllez, Díaz Ramírez, Abelardo
Leal, Ricardo Covarrubias y Salvador Toscano, además
del Fondo Nuevo León que concentra la producción
bibliográfica del estado en sus diversos aspectos.
La Capilla fungió como editora y promotora de los
estudios históricos, así creó la serie editorial Archivos
y documentos históricos regionales, a través de los
trabajos de Israel Cavazos, Gerardo de León y Celso
Garza Guajardo.
Obras importantes fueron las de Genaro Salinas
Quiroga Historia de la cultura nuevoleonesa (1981) y de
Cavazos Garza el Diccionario biográfico de Nuevo León
(1984). Apareció bajo la responsabilidad de la Capilla
Alfonsina la segunda y más breve época de la revista
Actas, de enero a septiembre de 1982.
El detonador de los estudios históricos en los
años ochenta y noventa, con base en los acervos
documentales de la Capilla Alfonsina fue el Centro
de Información de Historia Regional (CIHR,UANL),
surgido en diciembre de 1980, con elementos dedicados
profesionalmente a la investigación del pasado de la
región. Sus primeras publicaciones fueron El ojo de
agua de Sabinas Hidalgo (1981) de Garza Guajardo yJosé
María Paras, criador, padre y valetudinario (1982) de Luis
Sierra Nava,Lasa.
Desarrolló otras series editoriales como la Biblio,
teca de Nuevo León, Folletos de Historia del Noreste,
Los comanches, Nuestros pueblos, El Terruño y Testi
monios de fundaciones de municipios de Nuevo León;
además emprendió la publicación de Bitácora, boletín
sobre las actividades del CIHR, en diciembre de 1987.
Hasta enero de 1993 se publicaron 16 números donde
quedaron asentadas,de manera básica, la investigación
realizada enla Universidad y, en particular, en el CIHR.
En mayo de 1997 inició una segunda época y desde
2004 se edita el boletín bimestral Haciendo brecha.
Desde el centro de la historia se abordó una amplia
LA IDENTIDAD REC:I OMAL COMO PREMISA
variedad de temas que, más que reflejar cierta falta
La labor histórica fue reorganizada a partir de 1980 al
de orden, ha sido reflejo de su vitalidad. Entre sus
desaparecer la Dirección General de Investigaciones
investigaciones destacó sin duda el trabajo En busca
Humanísticas, el Centro de Estudios Históricos y
de Catarino Garza 1859-1895 (1989).
publicacionescomoelAnuarioHumanitasy larevistaActas.

variedad de labores que van desde la enseñanza de
la historia en los distintos niveles escolares hasta la
organización y administración de archivos, museos y
espacios culturales.
Estas generaciones de investigadores regionales
jóvenes que brotaron durante las últimas décadas de
la Universidad han dado nacimiento a organizaciones
como la Asociación de Historiadores Profesionales del
Noreste de México (ADHINOR), en 1984; Sociólogos,
Antropólogos e Historiadores de las Provincias
de Oriente (SAHPO) y la Asociación de Historia
Económica del Norte de México, en febrero de 1992.
En la misma década de los setenta surgió a partir
de 1975 la Dirección General de Investigaciones
Humanísticas dirigida por Raúl Rangel Frías, que
abrió un Centro de Estudios Históricos colocado,
a partir de mayo de ese año, en las manos de Israel
Cavazos Garza.
Bajo su patrocinio se publicó a partir de 1977 la
revista de historia Actas: serie documentos que tuvo
como director y redactor al mismo Cavazos Garza.
De manera simultánea apareció el segundo de sus
formatos subtitulado Índices, fuentes, notas de historia,
letras y artes.
Estas publicaciones tuvieron varias épocas, la
primera y única dentro del Centro de Estudios
Históricos, corresponde al trimestre de julio,
septiembre de 1977 a abril,junio de 1981.
Su importancia radica en los documentos poco
accesibles dados a conocer en sus páginas, por
ejemplo, la relación de personas nombras por Luis de
Carvajal y de la Cueva para llevar al descubrimiento
y población del Nuevo Reino de León (número 1), el
informe sobre el Nuevo Reino de León de Félix Marta
Calleja (número 3), la correspondencia entre Santiago
Vidaurri y Juan Álvarez durante la revolución de
Ayutla (números 5, 6 y 8), informes de gobernadores
coloniales como Pedro de Barrio Junco y Espirella y
Antonio Cordero.
Además, en esa época la Universidad siguió publi,
cando libros, obras como Fray Servando, biografía, discursos,
cartas (1977), fue uno de los más significativos.

68

Estos materiales han servido de referencia para
debates, confrontar ideas, emprender nuevas investí,
gaciones, nutrir congresos y seminarios donde se
propuso seguir el criterio de temas.
Con fundamento en el rescate que la UANL
realizaba del caso antiguo de la Hacienda San Pedro,
en Zuazua, Nuevo León, organizó en octubre de 1986,
el Primer Seminario de Historia de las Haciendas
del Noreste; en abril de 1990 UPuente Solidaridad.
Una puerta al siglo XXI", en Colombia, Nuevo León;
en 1983 el Seminario sobre bibliografía Histórico
Regional, además de congresos sobre el corrido. Estos
eventos dieron como resultado una fecunda reflexión
y una valiosa cantidad de ponencias, algunas de ellas
publicadas.
A su labor añadió el trabajo de campo como la
localización de petroglifos, restos de haciendas,
revaloración de personajes de la cultura popular
y de historia oral como resultado de una fuerte
preocupación por la divulgación de la historia
regional. Promovió el nombramiento de cronistas
en los municipios y en sus instalaciones, se instaló
el Colegio Estatal de Cronistas en 1987 y se efectuó
el XX Congreso Nacional de Cronistas de Ciudades
Mexicanas en 1997.
No obstante sus carencias en métodos ysistemas de
trabajo, uno de los atributos del cronista, en muchos de
los casos, y en gran medida razón de su impulso desde
la institución, era el profundo y directo conocimiento
de la realidad de su región.
La producción editada por el centro incluyó obras
que iban desde la gran región de la frontera hasta el
espacio propio de la microhistoria a través de libros
folletos que han encontrado amplia receptibilidad
y difusión en los municipios, escuelas y público
en general con el propósito, decía su director, de
contribuir al ufortalecimiento de la identidad y
afianzamiento de los valores culturales e históricos".
Tampoco puede dejar de mencionarse a otras
dependencias como la Facultad de Derecho la
'
Facultad de Economía con su colección Evolución de
la Civilización contemporánea; la Preparatoria No. 3,
la Preparatoria No. 7con sus Cuadernos de cultura y el
STUANL con sus Cuadernos de Educación Sindical.
Para consolidar el quehacer histórico desde otros
objetivos y alcances, la Universidad reactivó el Centro
de Estudios Humanísticos con Israel Cavazos al frente
una vez más de la sección de Historia, que emprendió

69

de nuevo la publicación del Anuario Humanitas en 1997.
Bajo el auspicio de la Secretaría de Extensión y
Cultura, a través de la creación de la Dirección de
Publicaciones, se editan en la colección Nuestra
Historia obras como una versión corregida y aumentada
del Diccionario biográfico de Nuevo León (1996), Escritores
de Nuevo León. Diccionario biográfico (1996), ambas
de Israel Cavazos, Monterrey 400. Estudios históricos y
sociales (1998), Fábricas pioneras de la industria en Nuevo
León (1998) de Javier Rojas, además de amplias
monografias sobre los municipios de San Nicolás
(1997), Santa Catarina (1999) y Monterrey (2002).
Además se publicó una tercera época de la revista de
historia Actas, de junio de 2002 a diciembre de 2003
buscando estimular los estudios del pasado a nivel
regional -Coahuila, Tamaulipas, San Luis Potosi,
Zacatecas y sur de Texas.
De esta manera el legado de la función sustantiva
de la promoción y divulgación histórica, tanto
en formación como en investigación, descansa
actualmente en espacios consolidados a través de años
de trabajo como la Facultad de Filosofía y Letras, la
Dirección de Publicaciones, el Centro de Estudios
Humanísticos, el Centro de Información de Historia
Regional y la Capilla Alfonsina que organiza valiosas
exposiciones bibliográficas.
Para Manuel Ceballos Ramírez la UANL ha sido
baluarte de los nuevos temas y enfoques de los estudios
históricos y de la necesaria renovación del oficio. uHa
sido sin duda -escribe- si no la única, sí la gran
matriz de donde ha salido el conocimiento histórico
de la región" . -

Bibliografía
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Historia Mextcana, ,•.1:3 (enero-marzo 1952).
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BalanceYmetas deinvestigación. Universidad Autónoma de Baja
California UANL

�TOBOSO

BIBLIOCLIPS
~

(Des) hecha en Japón
"Made in Japan"
equivale -desde el fin de la Segunda Guerra
Mundial, conlainvisibleinvasión de transistores
y miniaturas y la revancha radiactiva de macro-criaturas como Godzilla ést Co.- a despacho
desde otro planeta. Otro planeta que está en
éste y cuyas virales invenciones sci--fi enseguida
contagian al resto del globo.
RODRICO FRESÁN / UNO

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hora son las novelas
escritas y leídas en
la pantalla del teléfono móvil -las
keitai shousetsu- las que vuelven
a producir una cierta molestia
ante la frenética evolución del
aparato. Progresos que uno
quema, por ejemplo, para aviones
y aeropuertos.
Se sabe, se padece: en los últimos
años el teléfono ha experimentado
transformaciones dignas de la
imaginación de un científico loco,
ascendiendo en el inconsciente
colectivo adulto a objeto de deseo y
estatus, y agitando las hormonas de
jóvenes con modales de droga dura.
Con una inagotable capacidad
para abducir funciones de otros
electrodomésticos (pronto, de
seguiras1,seutilizarán paracualquier
cosa menos para comunicarse)
ahora, en el imperio del sol por
siempre naciente, ha llegado el
momento de leer por teléfono.

DOS Y no es que en Occidente no
se hayan detectado ya sintomas: el
móvil se utiliza cada vez más para
mirar (proyectando contenidos
exclusivos de peliculas y series
y potenciando la capacidad
zombificante del engendro, como
en Cdl de Stephen King) y hasta
se ha agotado en España algún
poemario inspirado por una Musa
Operadora con la jerga de los SMS.
Pero lo de Japón -con 78
millones de móviles en activo- es
tan grave como la fiebre amarilla.
Los datos no mienten: la cultura
responsable de una de las
formas más nobles de la poesía
(los haikus) y de la considerada
primera novela clásica (La historia
de Genji) ahora parece entregada
a los pulsos y pulsiones de la
literatura telefónica. Desde el
2003, los primeros puestos de
las listas de best sellers niponas
aparecen literalmente tomados por
los tonos de libros originalmente

71

telefoneados. Escritos por autoras
primerizas y anónimas y veinteañeras (y súbitamente célebres) con
corintelladianos títulos como Amor
profundo o Amarte otra vez o Cielo
de amor. Millones de ejemplares
vendidos en formato libro luego de
haber sido descargadas por lectores
adictos a las pequeñas pantallas
que verán, ahí mismo, las veloces
adaptaciones cinematográficas a la
gran pantalla de todo eso.
Y la condena de periodistas
y escritores y académicos no se
ha hecho esperar: Japón es desde
siempre un país de gran tradición
lectora (sobre todo en medios de
transporte donde está mal visto
hablar por teléfono) y está claro
que de semejante soporte no
surgirá una nueva En busca del tiempo
perdido o algo que los rebeldes de
Fahrenheit 451 consideren digno de
memorizar para un futuro mejor.
Los enganchados al formato
-ya sean productores o consumí
dores- no están interesados en
la profundidad de largas sagas.
Y basta con buscar y encontrar
ejemplos de la prosa en Internet
y enseguida comprender que de
lo que aquí se trata y se cuenta
es poco más que -como canta
Pete Townshend- "tierra baldía
adolescente" para gozo de lo que
ya se conoce como "La Generación
del Pulgar" (más datos en Internet
en el muy interesante ensayo
Mobile Phones, Japanese Youth, and
the Re Placement ofSocial Contact de
Mizuko Ito). A saber: invariable
primera persona del singular,
interacción con los lectores (que
lleganasugeriroimponercambios),
frases cortas, emoticones, pocos y
superficiales personajes, tramas
melodramáticas, maniqueísmo,
amores y altas dosis de sexo y

�TOBOSO

TOIIOIO

violencia con heroínas sufriendo
violaciones en grupo, embarazos,
abortos, contagio del sida,
alienación, esas cosas.
"Soy bajita, soy estúpida, no
soy bonita, no valgo nada, y no
tengo sueños", se presenta la
sufrida protagonista de Cido de
amor. Yasi -consciente o inconscientemente-parece convertirse
en su propia y despiadada crítica
literaria.
Si hay algo de buena suerte,
Haruki Murakami escribirá una
gran novela sobre los años de esta
peste. O, si hay todavía mejor
suerte, si la cura se descubre
pronto, tal vez ni siquiera llegue,
tal vez no haga falta escribir nada.
TRES Todo esto no quita -la

Resistencia es poderosa- que
el año pasado se hayan vendido
en Japón 300.000 ejemplares de
Los hermanos Karamazov. Están
también, claro, los que dicen
que mejor leer algo que no leer
absolutamente nada.Yseguramente
sean aquellos que, con el flamante
Kindle ("dispositivo inalámbrico
de lectura" patrocinado por la
librería virtual Amazon cuya
primera tirada se agotó en horas
y que supuso casi evangélica
portada de Newsweek así como las
alabanzas de la novelizada Toni
Morrison), tienen hoy los mismos
sueños húmedos que alguna vez
dedicaron a los efirneros e,books.
Otros, eufóricos, defienden y

celebran el nacimiento de "un
nuevo idioma narrativo". En lo
personal, me parece que habría
que aplicar las ventajas de lo
novedoso sin jamás perder de vista
lo que fue, lo que sigue siendo.
No creo que nadie esté esperando
un nuevo lenguaje narrativo,
pero no estaría nada mal que se
agilice el aprendizaje y se mejoren
las aplicaciones del lenguaje de
siempre. Es decir, por ejemplo, ya
que estarnos: no está nada mal la
red si no se cae en ella. Una cosa es
entrar y salir, otra muy distinta es
quedarse enredado, para siempre,
alú dentro y, solipsistas, pensar
que se está haciendo alú la Historia
que no se quiso o, seguramente, no
se pudo hacer aqui.
Ya en 1994, en Elegías a Gutenberg (Alianza) Sven Birkerts
anticipaba tiempos oscuros para
las letras en la encandiladora
Era Electrónica. Si no se entrena
desde el principio a alguien en
el placer de la decodificación de
frases complejas, dificilmente se
las quiera escribir después, decia.
Meses atrás, Caleb Crain en The
New Yorker ("El crepúsculo de los
libros") advertía sobre las zonas
cerebrales que no se activan nunca
en jóvenes más acostumbrados
a sostener un móvil en la palma
de la mano que a coger un libro
utilizando todos sus dedos.
Asi, más temprano que tarde,
alcanzaríamos la práctica pero
estéril lengua de las máquinas:

on, off, out of batteries, y a esperar
el milagro de que el medio sea el
mensaje y que la tecnología sea
la que certifique los méritos. De
este modo, se habrá cumplido
uno de los sueños de W arhol: la
botella de Coca-Cola se impondrá
sobre la bebida que contiene y los
envases (los formatos, las formas)
vencerán a los contenidos (los
fondos, lo profundo).
La esperanza reside en que
-corno ocurre con toda moda
móvil- el fenómeno sea pronto
suplantado por un variable acaso
peor pero también de vida más
o menos corta sin perder nunca
de vista el destino definitivo
de semejante ingenio: ser arma
arrojadiza de la top-modd Naomi
Campbell.
Mientras tanto y hasta entonces, los lectores de verdad todavía
respiran tranquilos: no existe
aún -por más que el Kindle
asegure que la resolución de su
pantalla es similar a la del "papel
verdadero"- mecanismo que nos
ofrezca esa sensación de íntima
victoria y de épica expectativa
que sólo ofrece el unplugged pero
electrizante gesto de voltear una
página.
Muy distinto es lo que uno
siente por los amados libros de
siempre cuando llega el momento
de una mudanza.
Pero mejor no escribir o hablar
-ni siquiera por teléfono- de
ciertas cosas ~

MO CREO QUE MADIE ESTÉ ESPERAMDO UM MUEVO LEMCUAJE MARRATIVO,
PERO MO ESTARÍA MADA MAL QUE SE ACILICE EL APREMDIZAJE Y SE
MEIOREM LAS APLICACIOMES DEL LEMCUAJE DE SIEMPRE.

72

A LA LETRA

1
¡

•1
'

BÁRBA~ JACOBS Soy dueña de por lo menos tres bibliotecas personales

la de l?s libros que poseo físicamente, la de los que leí y por mil razones n~
guarde y la de los que quiero leer o aunque sea sólo tener pero que no h
encontrado todavía. También, la de los libros sobre los que he oído O leíd e
tanto que me parece que yo misma ya los leí. Pero quizá de los únicos sin lo~
~ue de verdad prácticamente no podría vivir fueran los diccionarios de todo
tipo. Los consulto y ~demás ~e entretienen porque despiertan mi ima~ación
y p~nen a prueba mIS conoclIDientos. Algún día me gustaría cumplir con mi
sueno de leer alguno de ellos íntegramente, de la primera página a la última
pero me temo que la lectura me estimularía tanto que la interrum · ,
'
drí
·b·
1
pina y me
pon a a escn rr' con o cual entonces no acabaría de leer el diccionario nunca.
73

�TOBOSO

TOBOSO

e

reo que es más valioso
ser un buen lector que
dueño de la mejor bi
blioteca. A mí no me fue fácil ni
aprender a leer ni tornarle gusto
a la lectura, y pienso que esto fue
así porque antes que lectora lo que
innatamente soy es soñadora. Soy
una soñadora natural y, debido
a esto, en mis pinitos de lectora

huecos mágicos o diabólicos que
aterrorizan a la gente en general, a
los papás para poder introducirles
pavor a los niños, a los filósofos
para tener con qué hacer pensar a
los papás. Hoyos negros o fondo del
mar; en todo caso, lugares o vacíos
succionadores y cosmológicos
que una vez que te atrapan no
te sueltan jamás. El mar atrapó

digamos, de 15 por 15 centímetros;
nada grueso, quizá de diez páginas;
con tapas duras. Estaba ilustrado
a todo color. El relato trataba
de la llegada a una familia de un
nuevo hijo, y formativamente
estaba dirigido a los otros hijos,
el o los que hubieran llegado a la
familia antes que él. Una tía o tía
abuela de estos niños, la hermana

DE NIÑA ME PAREC(AQUE LOS LIBROS ERAN LO QUE DE ADULTA ME PARECE
ENTENDER QUE SON LOS HOYOS NECROS DE LOS QUE HABLAN LOS FÍSICOS
Y LOS ASTRÓNOMOS Y QUE LOS ASTRONAUTAS AFIRMAN OBSERVAR

al estar leyendo o procurando
leer, un impulso o instinto me
distraía de la lectura y me impedía
concentrarme en ella, adentrarme
en mundos diferentes de los de
mis propios sueños y, al penetrar
los ajenos, arriesgarme de paso
a perder los propios. En otras
palabras, tal vez de nacimiento
también fuera miedosa, no porque
me asustara o me fuera a asustar lo
que leyera, sino porque temía que
el libro me succionara y luego yo
ya no pudiera salir de su pozo y
regresar a dondequiera que fuera
donde me encontrara, la realidad,
el presente, la vida o comoquiera
que se llame el espacio temporal
en el que a los seres vivos nos
corresponde existir. Lo que revelo
con estas confidencias parece una
locura, pero es la verdad.
De niña meparecia que los libros
eran lo que de adulta me parece
entender que son los hoyos negros
de los que hablan los fisicos y los
astrónomos y que los astronautas
afirman observar. Bueno, esos

una isla completa en el Atlántico
llamada precisamente Atlántida,
aunque hace poco me enteré de que
este dato, que a partir de Platón
ha inspirado innumerables relatos
legendarios, es sólo hipotético,
cosa que a estas alturas a rrú me
resulta tan decepcionante que me
resisto a aceptar.
Finalmente, a todo esto en mi
memoria existe un libro que estoy
casi segura de que fue el primero
que leí, el que me quitó el miedo
a perderme en su succión y, en
cambio, me indujo a fusionarlo con
mis propios sueños. Cuando pienso
en él me siento muy bien, corno si
tantos años después de haberlo
leído evocarlo reviviera lo que en
su momento leerlo me hizo sentir.
Aveces su recuerdo me viene solo,
o a veces, cuando me preguntan
qué libro me convirtió en lectora
o hasta en escritora, en el que
pienso aunque no lo diga es en él.
Era un cuento para niños,
editado en un formato de libro
cuadrado, de tamaño pequeño,

74

de alguno de los padres o de los
abuelos, había viajado en tren de
una ciudad a otra explícitamente
para cuidar a estos desamparados
y hacerse cargo del hogar mientras
los papás regresaban a casa con
el hermano recién nacido. Lo
habían ido a buscar a lo que
en mi tempranisima lectura me
representé como una especie de
aeropuerto de cigüeñas.
Gracias a las imágenes que
acompañaban la narración, tengo
muy presente el abrigo de la tía,
su sombrero y hasta su porte al
atravesar la puerta y presentarse,
con una sonrisa y una maleta, ante
sus boquiabiertos y expectantes
sobrinos en el vestíbulo de la casa.
Y me veo a mi misma sentada sobre
la alfombra, frente a la chimenea
del saloncito a la entrada de mi
casa de familia, viendo y leyendo
aquel libro de tipo de letra grande
y negra, que sostenía en las manos
apoyadas encima de una mesa baja
de forma oval que a su vez forma
parte de los recuerdos inseparables

de mis primeros años. El abrigo y
el sombrero eran del mismo tono
café que la mesa ovalada de madera
a la que me refiero.
En mi biblioteca física, desafor,
tunadamente y entre otros éste es
uno de los libros que no tengo. Para
mayor desgracia, ni siquiera sé
quién lo escribió, quién lo ilustró
quién lo publicó ni, tampoco, cu~

había libros, apilados unos sobre
otros, en especial sobre la mesa a la
izquierda del sillón favorito de mi
papá o encima del buró de su lado
de la cama, en donde además había
periódicos, cuadernillos, revistas.
los libros de ensayo que mi papá
leía eran de historia y de politica,
Ylos de ficción eran novelas de
intriga y espionaje. Mi mamá

lugones, así como algunas de
las novelas de Jane Austen y, por
supuesto, Mujercitas, de louisa May
Alcott. De mi otra abuela, recibí
una antología ilustrada de libretos
de cien óperas y nada menos que
Walden, o la vida en los bosques, de
Henry David Thoreau (1817 1862),
el escritor estadounidense que,
por negarse a pagar impuestos en

MIS DOS ABUELAS A SU VEZ FUERON LECTORAS y YO ESTUVE MUY CERCA
DE ELLAS. DE LA MATERMA, HEREDÉ... ALCUNAS DE LAS NOVELAS DE JAME
AUSTEN ... DE MI OTRA ABUELA, WALDEN, O LA VIDA EM LOS BOSQUES ...

era su título. Tendria que admitir
entonces que el libro iniciático
el que más me marcó, no sé ni d~
cuántas maneras, pero que para
mí ha resultado trascendente
inolvidable y fundamental, es u~
libro tan incomprobable que se
presta a pasar por falso, inexistente
salvo en calidad de fantasía de
mi imaginación. Un dato más
que añadir a esta paradójica
remembranza o factible invención
es que el breve texto estaba escrito
en inglés. Y una deducción, estricta
Ylógica: Dado que los hermanos
que me siguen son dos, cuatro y
seis años menores que yo, cuando
entré en contacto con este libro
del que hablo yo no podía tener
menos de dos años, pero tampoco
más de seis.
En el pequeño salón en el que
yo leía el libro del que hablo, en
la pared opuesta a la chimenea y
enmarcándola, había libreros de
madera gris con hilera tras hilera
de libros apretujados. En otros
lugares de la casa igualmente

también leía, en particular libros
de religión, o que lo parecieran, y
de cocina, aunque en determinada
ocasión extrajo de un baúl los
libros que ella había leído de
soltera y me los regaló a mí cuando
vio que me inclinaba por leer y por
escribir.
Estos libros de la juventud
lectora de mamá eran apenas
unos cuantos, pero, a medida que
afiancé mi inclinación hacia las
letras, se fueron convirtiendo en
algunas de las lecturas que más
he apreciado. Entre otros, se trata
por ejemplo de las Confesiones de
San Agustín, Mi vida, de Santa
Teresa, Don ~uijote, las Confesiones
deJean J acques Rousseau yde una
antología del poeta inglés Alfred
Tennyson.
Mis dos abuelas a su vez
fueron lectoras y yo estuve muy
cerca de ellas. De la materna
heredé ejemplares sueltos d~
la revista argentina Para ti, con
colaboraciones de autores como
Jorge luis Borges y leopoldo

75

protesta contra la intervención
de su pais en México a mediados
del siglo XIX, pasó una noche
preso en la cárcel de Concord
Massachusetts.
'
la biblioteca íntegra de mi
padre, más, entre otros, estos títu
los que cito, materialmente los
mismos ejemplares que pertene
cieron a mis padres y abuelos,
ocupan una parte de mi biblioteca
personal, al lado de otra en la que
conservo unos cuantos almana
ques que mi abuelo materno
valoraba de forma particular, si
bien en una categoría distinta
de la que concedía a la obra de
su popular paisano, el místico,
poeta, dramaturgo Yartista libanés
Gibrán Kahlil Gibrán (1883,1921·
ciudadano estadounidense a parili
de 1910), cuya literatura inicial él
leí~ en el árabe original, pero cuyas
primeras traducciones al español,
del árabe o del inglés, que son
las que yo poseo, él contribuyó
ª patrocinar según consta en su
página legal....,

�TOBOSO

LETRAS AL MARGEN
EDUARDOAMTOMIOPARRAEntrelaspasionesyobsesiones

que perturban o estimulan el espíritu humano, acaso la que
más me intriga y fascina sea la pasión u obsesión por el poder.

EL PODER,
¿obsesión opasión?
e dice que la fe mueve
montañas, que el
amor transforma
el universo, que el
odio destruye lo que
existe a su alrededor, que el miedo
se expande hasta convertirse
en una enfermedad susceptible
de debilitar a cuantos alcanza,
que la codicia puede sembrar
la corrupción generalizada a su
paso. Y, no obstante, cada una de
estas pasiones integra y sublima
la pasión por el poder, que las
alinea en una sola orientación
como si se tratara de las diferentes
divisiones de un ejército en batalla.
Pero, entre quienes detentan el
mando, ¿cómo saber cuándo se
trata de un obseso y cuándo de un
apasionado? Si la obsesión es una
idea fija, persistente, que no deja a
la mente en paz hasta provocarle
una perturbación; y la pasión algo
que se padece, podríamos pensar
que la primera existe antes de
que se alcance el objeto deseado
mientras que la segunda tiene que
ver con su consecución. En este
tenor, un obseso es alguien que
desea y un apasionado alguien que

deseó, que ha cumplido su deseo,
pero sigue deseándolo a pesar de
poseerlo.
Con dar un vistazo a la historia
del siglo XlX en México, cuando
la democracia estaba mucho más
lejos que ahora de ser una realidad,
encontramos ejemplos de quienes
sufrían una obsesión por el poder
y de quienes estaban apasionados
por él. Cuando hay una revolución,
como nuestra lucha por la independencia, uno pensaría que entre los
motivos de quienes se levantan
en armas se encuentra la pasión
por el dominio de los demás.
Por supuesto, también hay que
contar las ideas de redención de
los oprimidos, libertad, autonomia
y soberanía, pero por encima de
ellas, y reuniéndolas, se halla la
pasión señalada. lPor qué entonces
los caudillos de la independencia
que alcanzaron a ver realizados
sus esfuerzos duraron tan poco
tiempo en el mando? ¿Por qué
Iturbide, Guerrero y Victoria
tuvieron sólo un paso fugaz, el
primero como emperador y los
otros dos como presidentes de la
república? ¿Sería que en realidad se
77

habían obsesionado con algo, pero
al momento de conseguirlo les faltó
pasión para conservarlo? Fueron
traicionados, dirán algunos. Y si,
pero la historia nos enseña que
casi todos los gobernantes sufren
traiciones y muchos consiguen
mantenerse pese a ellas. Quizá los
que consiguieron perdurar no se
conformaron con ver coronada su
obsesión, sino supieron alimentar
su pasión y defenderla contra las
fuerzas extrañas a ella.
El caso más emblemático de
obsesión por el poder que no
redundó en pasión en nuestro
siglo XlX es el de Antonio lópez
de Santa Anna, que llegó al mando
supremo en once ocasiones sin
gobernar siquiera seis años (si
juntamos el tiempo de todos sus
periodos). Ni un sexenio. Y sin
embargo durante el primer medio
siglo de vida independiente fue
el indispensable cuyo nombre
se invocaba para hacer estallar
todas las revoluciones, asonadas,
y golpes de Estado. Bastaba una
palabra suya, un amago, para
que los gobiernos opuestos se
tambalearan. Pero no habia nada

�TOBOSO
TOBOSO

que le gustara más que abandonar
el mando para volver a conquistarlo
un poco más tarde. Santa Anna era
un obseso del poder. Era su idea
fija. ¿Por qué nunca lo conservó?
¿Por qué pasó a la historia corno un
payaso político que tras alcanzar
su objetivo se aburria y dejaba el
gobierno en otras manos para irse
a descansar a su hacienda Manga de
Clavo? ¿y por qué estando allá de
pronto comenzaba a carcomerlo de
nuevo la obsesión hasta que saltaba
de su hamaca para encabezar la
nueva revuelta que le devolveria el
mando? Porque Santa Anna no era
apasionado del poder, sino tan sólo
un obseso. Cuando el objeto de su
obsesión ya le pertenecia, dejaba
de interesarle. Su verdadera pasión
no era el mando, ni la riqueza,
ni las mujeres, ni los homenajes,
ni siquiera los aplausos ni las
ovaciones de la multitud. Eran los
gallos. Las demás eran obsesiones
momentáneas, deseos fáciles de
satisfacer, caprichos.
Y corno Santa Anna hubo muchos, casi todos los gobernantes
del país de entonces: hombres
que se obsesionaron con el mando
supremo al grado de salir al campo
de batalla encabezando un ejército
para obtenerlo. Algunos fueron
derrotados en el intento y la
obsesión quedó enterrada. Otros
la conquistaron, pero en cuanto
tuvieron que convivir día a día con
ella se dieron cuenta de que no
sabían qué hacer con él. Se puede
decir que la primera mitad del
siglo XIX, cuando sus gobernantes
provenían de la generación que
luchó por la independencia, México
careció de hombres que padecieran
verdadera pasión por el poder.
Tuva que venir la siguiente camada,
la de los caudillos liberales, para

que los mexicanos supiéramos
lo que era ser gobernados por
alguien de veras apasionado
por imponer su voluntad sobre
los demás a cualquier precio.
Tuvieron que aparecer Benito
Juárez y Porfirio Diaz para que
en nuestro país reconociéramos
la verdadera pasión por el
poder. Estaban hechos con un
material muy distinto al de
Santa Anna. Hay quien dice
que las diferencias residian en
sus regiones de nacimiento,
que les dieron temperamentos
opuestos. Quizá eso haya influido
en sus caracteres. Aunque si
nos enfocamos a su pasión por
el mando lo más seguro es que
el origen se encuentre en otros
aspectos de sus biografías.
En Benito Juárez habían
calado hondo los principios
liberales junto con una idea algo
nebulosa de la democracia. Acaso
el acceso al mando supremo lo
obsesionó en ciertos momentos
de su vida, pero con revisar alguna
de sus biografías es fácil advertir
que también lo atemorizaba.
Deseo y temor, ansia y angustia:
¿no es claro que se trata de los
ingredientes de una verdadera
pasión, más que de los de una
obsesión? Juárez no se apresuró.
Después de hacer carrera como
diputado, gobernador, ministro y
vicepresidente, el mando supremo
le cayó en las manos de manera
en apariencia casual cuando
ya rebasaba el medio siglo de
existencia. Es decir, tuvo acceso
al poder siendo poco menos
que un anciano para su tiempo.
¿Esto indica que su pasión era de
baja intensidad? No, indica que
no se trataba de una obsesión
simple como en el caso de Santa

78

Anna. En Juárez el poder no
era una idea persistente que lo
consumiera hasta el agotamiento.
Supo esperarlo, asediándolo,
colocándose a la vista de su
objetivo, haciéndose agradable a
él, sin apresuramientos, como el
amante que está seguro de obtener
a su amada porque sabe que están
hechos uno para el otro, que serán
felices para siempre y que sólo la
muerte los separará (lo que en su
caso ocurrió punto por punto).
No se trataba de una obsesión,
y sin embargo al conseguir su
objetivo se desató en Juárez la
mayor pasión por el poder que
se había dado hasta entonces en
nuestra historia. Y también el
mismo temor que aqueja al amante
tras conquistar a su amada lo
envolvió a él: los primeros meses
de su gobierno fueron cuando el
presidente indígena se mostró
más inseguro, titubeante (hay que
recordar que tomó las riendas de la
nación en el momento que estallaba
una de las guerras más sangrientas
de nuestra historia y que entonces
él se rodeaba de las mentes más
lúcidas de la época, lo que en
términos amorosos se traduciria
como que había mejores partidos
que, en cualquier descuido,
podían arrebatarle su conquista).
Igual que en los grandes
amores románticos (en ese tiempo
el romanticismo se hallaba en
boga), el miedo a perder a la
amada hizo más sólidos los lazos
yJuárez, mientras adquiria mayor
seguridad en si mismo y mayor
dominio de los demás, vio cómo
crecía en su interior esa pasión
que se alimentaba a si misma sin
descanso. No hay nada que nutra
más una pasión que los conflictos
que amenazan con destruirla, y

había ejércitos levantados contra
él, intrigas entre sus mismas filas,
descontento popular, hambre,
carencias. Juárez sabía que medio
México estaba empeñado en
quitarle el mando, pero supo
sobreponerse a las adversidades
para sublimar su pasión, acaso la
única que lo poseyó realmente, y
sublimarse él en ella al grado de
darse cuenta de que si fracasaba
en mantenerla se perderia a sí
mismo. Murió con el objeto amado
en las manos y cumplió con el
precepto de uhasta que la muerte
los separe". Su pasión por el poder
fue absoluta, incandescente y, en
su momento, necesaria. Dice una
canción de la época: "Si Juárez no
hubiera muerto, todavia viviria".
Pues bien, Juárez murió, pero
nos dejó a su retoño: un hombre a

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quien, acaso sin saberlo, construyó
a su medida: Porfirio Díaz.
Díaz reúne algunas delas características de sus dos antecesores
más conocidos. Tuvo por un
tiempo la obsesión por el poder,
cuando se empeñaba en ganar
las elecciones, perdía y se alzaba
en armas, y cuando obtuvo lo
que quería dio rienda suelta a su
pasión. Él no murió tan pronto.
Si Juárez fue presidente durante
catorce años, Porfirio permaneció
en ella el doble. Pasó el tiempo de
los conflictos sin tanto problema
y luego se estableció en una paz
quizás artificial o fingida, pero
paz al fin, a disfrutar de su pasión
sin contratiempos, corno en los
matrimonios viejos, libre por
completo ya de obsesiones y
altercados del espiritu.

Como Santa Anna nos muestra,
la obsesión siempre es arrebatadora e
inmediata;nosiempreloeslapasión,
que llega a sobrevivir muchos años
en calma, como lo hemos visto en
los casos de BenitoJuárez y Porfirio
Díaz. Ambas son atolondradas, pero
sólo la pasión puede controlarse,
dosificarse y extenderse por largos
periodos de tiempo. En México,
durante el siglo XX, e incluso estos
inicios del XXI tenemos muchos
otros ejemplos, muy distintos, tanto
de obsesos como de apasionados del
poder, pero Santa Anna, Juárez y
Díaz sentaron las bases de tres tipos
de comportamiento que se repite
con diferentes combinaciones hasta
nuestros días. Ellos son nuestros
mitos fundadores. El origen. De ellos
podemos aprender a obsesionarnos
y a apasionarnos~

�DE ARTES Y ESPEJISMOS

MICUEL COVARRUBIAS

[...] "paisajes", equilibrios de masas, líneas
y colores gratos al espíritu por algún motivo que sabe Platón.
Alfonso Reyes
Exponer y pintar no es para ser famoso, es para serJeliz
Saskía Juárez

1

Recuento, es decir, arqueo, inventario, enumeración,
cuenta, cdlculo, cómputo, balance, contra l, comprobación.
Saskia elige una respuesta acorde con su talante
tranquilo frente a la inquietud que le provoca el
largo transcurrir de su medio siglo sometido a la
pintura y demás zonas aledañas. Porque su arte
no se entregó a sonorosas fantasmagorías, ni lo
hará según colegimos mirando su producción más
reciente, podríamos acomodarlo entre uno de los
ejemplos más acabados de fidelidad y transfiguración
de la realidad, entendida ésta como la presencia de
hombres y montañas en el noreste de México.
Dicho de otro modo, humanos y minerales se
unen o marginan gracias al temperamento y al
ojo selectivo de la artista plástica que conocemos
bajo el nombre de Saskia Juárez.
ºPalabras leldas con motivo de la inauguración de la exposición "Recuento... 50 años de pintura", de Saslóa Juárez, en la Biblioteca Universitaria "Raúl
Rangel Frias", el 22 de mayo de 2008.

81

�DE ARTES Y ESPEJISMOS

DE ARTES Y ESPEJISMOS

un par de ojos a una máquina que todo lo transcribe
visualmente. Una cámara siempre fiel. Pero no. Saskia
no es una cámara siempre fiel. Saskia no transcribe
servilmente. Saskia transfigura. ¿Cómo lo hace? Si nos
basamos en un cuadro dedicado al Cerro de la Silla,
notaremos, una vez más, el suave doblaje del icono
tradicional de la ciudad capital: los pliegues del cerro
se suavizan y multiplican. Además, parece inclinarse
hacia atrás mientras las construcciones las contamos
con los dedos de una mano. iMaravilloso! Incrédulos,
nos quedamos observando una joya montañosa
anterior a la aparición de los adalides del progreso
arrasador. Los engullidores de cemento y arena son,
en el retrato del Cerro de la Silla según SaskiaJuárez,
verdaderamente nonatos.
En resumidas cuentas, la pintora suaviza la
montaña y la vuelve perdurable en un pasado
que ella ha sabido construir. Por eso sostenemos
que Saskia, dominante y dominadora de sus -de
nuestros- mayores monumentos naturales, no copia,
no obedece. Saskia, corno quien no quiere la cosa, sin
alzar apenas la voz, comete una transgresión artística.

askia es pues una pintora figurativa en
tiempos de abstracciones, solipsismos y
raspaduras inflingidas a la tela sujetada
por un bastidor de clavos fuertes. Pero
no, no es así. El bastidor de clavos
fuertes no puede ser mal rayado o maldecido por
impacientes, por improvisados. Nació para admitir
la obra sosegada -sólida, sapiente- de la pintora
que nunca olvida el abecé que le inculcaron sus
mayores. De allí el grabado, el modelado, el dibujo,
la acuarela, la escultura, el óleo y demás. De allí la
minuciosidad y la paciencia, la línea, la sombra, el
color, el esfumado, el volumen, la composición y
demás. De allí la sequedad y el verdor, los muros a
punto de caer, las soledades amasadas con lejanias
de atardeceres inmunes a la luz estridente de la gran
metrópoli. Por eso con Saskia regresamos a nuestros
orígenes de calzón de manta y trenzas de ceniza y
vivísimos colores.
Los pueblos de nuestra región, disminuidos hasta
configurar apenas caseríos adornados por la cal y
los verdes rotundos o por los azules que amparan
una trompeta. Es que así son esas fachadas: gritonas
para que mejor puedan conservar en sus interiores
el murmullo de la comunión parsimoniosa de sus
hombres y mujeres, de sus retoños. Éstos pueden
compartir el primer plano con los ramajes secos,
mientras al centro se asientan las casonas de rigor,
debidamente apuntaladas atrás por árboles muy altos.
Tan altos que compiten, merced a la ubicación del
espectador, con un cerro o una montaña. Finalmente,
en todo lo alto, un tenue azul celeste.
En una de las más recientes interpretaciones de
García (Nuevo León), Saskia nos entrega una calle
sombreada, muy sombreada, casi un pasadizo que se
nos antoja desembocará en una montaña de pliegues
cercanos a la inverosimilitud. Montaña echada hacia
atrás, árboles que acompañan al corredor o pasadizo,
sombras que aminoran la brillantez del día, todo
eso nos invita a correr la aventura. ffoparemos al
doblar esa rúa con las piedras milenarias? O, ante
nuestra irrupción, da magnificencia se desvanecerá
dejándonos enla inopia de una vida sin aliciente por
haber gastado ya toda nuestra pólvora en infiernitos?
Me parece que cometemos un serio error
cuando igualamos los paisajes de Saskia con una
reproducción fotográfica de nuestra región. Por la
vía del menor esfuerzo, tendemos a ver en lugar de

11

Comentario aparte merecen unas cuantas obras
híbridas que Saskia ensayó hace más de una década.
Se trata de esos monumentales paisajes que la artista
plástica en su carácter de dibujante ofreciera corno
airosos estandartes, primero en la Capilla Alfonsina,
la Biblioteca Rangel Frías y después en Arte A.C. Nos
sedujeron en aquel momento el lápiz o el carboncillo,
finos instrumentos que lograron imprimirle a cada
risco y a cada matorral su cabal dosis de sombra y
luz. La ausencia del color real nos dejó ver algo así
como la estructura, el esqueleto vital de la naturaleza
norteña. Ahora, en la resequedad de esas lajas, esos
filos, esas piedras que circundan a Rinconada -un
ejemplo- comprobamos que el arte saskiano asume
el equilibrio entre la radiografía y el agregado. Sí,
esta serie de lienzos nos regala un apunte mayor, a
la manera de dibujos desplegándose con el donaire
del óleo privado de colorido -magro pero selectivo y sin
disminución artística que añorara el vitalismo.
111

Acabo de leer en un escritor ibérico, Vila-Matas, una
observación que me conectó con el retrato de Ruth,
la hija mayor de nuestra pintora. Dice este autor lo

82

LA PINTORA SUAVIZA LA MONT.AÍIA Y LA VUELVE PERDURABLE EN UN
PASADO OUE ELLA HA SABIDO CONSTRUIR

siguiente: "un cuadro profético, Políptico de San Vicente,
pintura con seis paneles que, aparte de encerrar el
enigma del alma portuguesa, se adelantó en su época
a los acontecimientos y anunció los Descubrimientos
es decir, que el cuadro sabía perfectamente lo que iba~
pasar". Desconocemos esa pieza, la que pudo "encerrar
el enigma del alma portuguesa" y por lo tanto el real
peso de la aseveración del escritor referido. Por lo
pronto, el asunto no nos quita el sueño; lo que nos
subyuga descansa en la inesperada confesión: "el
cuadro sabía perfectamente lo que iba apasar".
Ybien, en el retrato producido por Saskia sucede
algo por el estilo. Aunque haber hollado el rastro de
ambas -pintora y modelo- podría invalidamos

como profetas a toro pasado. Hacemos caso omiso de la
aparente sinrazón porque "quién puede presumir de
conocer realmente a nadie". Al fin de cuentas somos
testigos de fortalezas y vulnerabilidades contenidas
en la jovencísima Ruth fijada en el lienzo.
Y si nos pareciera que nuestra artista utilizó el
molde inherente a cualquier ser humano por el solo
hecho de ser eso, humano, recalemos en esta otra
dualidad: madre y pintora. La madre que nunca dejó
de estrenarse como madre y la pintora que nunca
abjuró de su talento nos están diciendo con esta
o~ra ~atable que si es posible adelantar el reloj de la
historia Yde la vida cuando un espíritu alerta toma
las riendas que Nadie dejó en sus manos ~
83

�DE ARTES Y ESPEJISMOS

ntoni Tapies (Barcelona, 1923), maestro en el arte
abstracto y el informalisrno, es uno de los grandes
creadores del siglo XX. Miembro de una familia
con una rica tradición editorial y librera, desde los inicios
de su trayectoria artística, en 1947, ha elaborado libros de

..

artista o de bibliófilo en colaboración con prestigiados
escritores de diversas generaciones y geografías, como J oan

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Brossa, J acques Dupin, Edmond Jabés, Shuzo Takiguchi,

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J ean Daive, Octavio Paz, Pere Gimferrer, José Ángel Valente,

... , -.'
.' ! .
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EMTREVIST.A .A .AMTOMI TAPIES
JOSÉCARZ.A

Ramón Llul y Josep M. Mestres. Estos libros incluyen
decenas de obras de Tapies, originales sobre papel, entre
las que destacan grabados, litografías y aguafuertes. El
artista catalán, además, ha desarrollado una labor de
ensayista que ha dado lugar a una serie de publicaciones,
algunas traducidas a distintos idiomas: La práctica del

arte (1971), El arte contra la estética (1977), Memoria personal
(1983), La realidad como arte. Por un arte moderno y progresista
(1989), El arte y sus lugares (1999) y Valor del arte (2001).
85

�DE ARTU Y EIPEJIIMOI
DE ARTES Y ESPEJISMOS

En 2003, se presentó en Madrid la exposición"Antoni
Tapies. Libros", donde el espectador descubría un
imaginario de formas y valores de textura que han
enriquecido y prolongado los experimentos materiales
y los contenidos poéticos y filosóficos de la obra de
Tapies. En particular estas obras desarrolladas por
él en conjunto con poetas, narradores, filósofos o
científicos, patentan una de las cualidades plásticas
más intensas de su trabajo, la de la inscripción, la de
una escritura no basada en la palabra, sino en cualquier
rnanifestación de la materia: gráficos, jeroglíficos,
cruces y letras de un alfabeto imaginario.
A propósito de su labor corno hacedor de libros
de artista, Tapies respondió un cuestionario, que se
reproduce a continuación.

La exposición "Antoni Tapies. Libros", incluye la presentación
de un ejemplar de Petrificada Petrilicante, elaborado en
colaboración con Octavio Paz ¿Cómo fue la relación con el
Nobel mexicano?
Desde que le conocí siempre fue un amigo entrañable

por cuya obra yo sentla una gran atracción, y creo que
era un sentimiento reciproco.

Los libros, {instrumentos vigentes, objetos posibles?
Ya desde muy joven me había sentido atraído por
el libro corno objeto. La emoción de abrir un libro,
de descubrir poco a poco su contenido, lo que
tiene dentro, tiene algo de ritual, de mágico, lo
que sin duda forma parte de mi obra. los libros de
bibliófilo se relacionan directamente con mi deseo
de crear objetos mágicos, auténticos talismanes que
comuniquen unas ideas y produzcan unos efectos en
el espectador. No debernos olvidar que "el libro" ha
sido en no pocas civilizaciones uno de los grandes
objetos de comunicación con lo sagrado. Y yo quiero
que esta comunicación se produzca a través del
material del libro, de la "objetualidad" del mismo, no
exclusivamente por medio de su contenido. El libro
de bibliófilo es un claro ejemplo en el que soporte y
contenido se identifican, o al menos asi es corno yo
lo veo.

Joan Brossa

Desde sus inicios artísticos el libro,y la publicación de ediciones
en general, es una presencia permanente. Igual la elaboración de
ilustraciones, carteles, originales sobre papel y gráfica. ¿Existe
un ideal de democracia en el arte, de llegar a un mayor número
posible de espectadores a través de ediciones y reproducciones
gráficas?
El hecho de que mi obra pueda ser multiplicada y
pueda llegar a tener una mayor difusión social ha sido
muy importante para mí. Todo mi arte tiene una clara
vertiente social, pero sólo en el sentido de que deseo
que sea distribuido ampliamente. Esta dimensión
social nunca me ha impulsado a tratar temas de
contenido explicito, o a verme obligado a utilizar
un lenguaje académico. Siempre he desarrollado un
lenguaje personal y he querido llegar al mayor número
posible de gente, pero sin plantearme un cambio de
estilo. Al afectarme a mí personalmente, muchos de
los problemas sociales y políticos de mi época también
han llegado a repercutir, aun indirectamente, en mi
obra. Muchas de mis ideas o experiencias políticas se
pueden inferir en mi pintura, aunque estén ocultas y

Imágenes enten-adas
en el ojo del perro do los muertos
caídas

NOVEL-LA
3 1 litografies originals

Antoni Tapies

en el pozo cegado del ongen
torbellinos do reflejos
en el teatro de piedra -de la memona
imágenes
gimntes en el circo del ojo Vlll'iado
ideaa
rojns verdes parda,,
enjambre de moscas
las ideas se =eron a los diosos
loe diooos

se volvieron ideas

graruk,e vejigas de bilis

las ve¡,gas reventaron

!Oli ldoloe ~ n
pooncib.ndedi06CS
fue muladar el SBgrario
el muladar fuo cnadero
brotaron ldoas arm.adaa

idcanos ideodioees

silogismJl8 a!iladoo
""'11belee endioGados

pcrru rabiosas

ideas esropidas como di&lt;a&gt;i

perras enamomdalJ do su vómito

87

no hayan sido plasmadas de un modo patente a través
de un código visual inmediatamente reconocible.

¿Cuáles son las posibilidades artísticas de la obragráficafrente
a la pintura?
El espíritu con que hago una pintura o un grabado es
exactamente el mismo. La misma intensidad pongo
cuando trabajo sobre un papel pequeño como cuando
estoy ante un cuadro de seis metros. Ahora bien, la
obra gráfica plantea problemas técnicos diferentes.
Al principio, cuando tenía poca experiencia, me hacia
una maqueta y trataba de reproducirla después sobre
la plancha o la piedra litográfica. Posteriormente, a
medida que he ido dominando más y más la técnica,
ya he trabajado directamente sobre el cobre, el zinc o
la piedra. Pero, aun así, siempre me gusta tener a un
técnico a mi lado.
¿Cuál es el valor del arte hoy en día, cuái es la función del arte
en estos momentos históricos&gt;
Hay tantas formas de arte hoy día que es muy difícil

�DE ilTES Y ESPEJISMOS

DE ARTES Y ESPEJISMOS

nudo correr en la carnal frontera

grabados actúen como una especie de música de fondo,
un acompañamiento plástico que cree un clima que
ayude al lector a aprehender con mayor intensidad
una determinada poesía o texto literario. Lo que nunca
hago es "ilustrar" un texto. Me puedo adaptar al texto,
pero nunca ilustrarlo.

formular una idea general. Lo que puedo decir es
que, desde mi punto de vista, considero muy útil
y necesario para la sociedad saber leer y valorar
las reflexiones y cambios de visión del mundo que
ofrecemos algunos artistas.

iCómo es el proceso creativo en la factura de un libro en
colaboración con un escritor? Libros que no son sólo para la
lectura y en los que, claro está, late un esfuerzo por ir más allá
de "interpretar" lo que dice la palabra escrita, profundizando,
en efecto, en los signos pictóricos y el origen gestual del texto.
En el fondo siempre ha de existir un diálogo y una
simpatía, aunque éstos sean tácitos. Lógicamente nunca
haría un libro con un poeta cuya obra desconociera o
no me interesase. Cuando trabajo con un texto procuro
penetrar en él, captar su "atmósfera" general y reflejarla
en mis grabados. Lo que quiero conseguir es que mis

iEI gesto y el signo pictórico genuinos pueden constituir un
alfabeto posible? La pintura como escritura, la escritura como
pintura.
Creo que para mí tuvo mucho peso, y muy pronto, la
fuerte reacción que experimenté contra la "pincelada"
y contra todo lo que hacían normalmente los pintores:
remover unos colores y dar golpes de pincel. Me
gustaban otros instrumentos más duros. Ydel dibujo
de los primeros años pasé a rascar cartones. Y de
ahí al polvo de mármol y a las pinturas matéricas.

88

Seguramente, además de las reflexiones entorno al
interés por la materia y la densidad de las texturas,
también adopté esa vía porque era una manera de hacer
cuadros o "pinturas" sin necesidad de dar pinceladas.
Más tarde, a partir de los ochenta, en cierto modo
reincorporé la pincelada a mi obra, pero en un sentido
muy distinto, a través del contacto con la civilización
china. Se trata de una revalorízación que asociaría más
la pincelada a la inscripción y a la escritura que a la
pintura tradicional. Es decir, recuperé el gesto, pero
es un gesto que antes ha sido inscripción en el muro y
graffiti,con todo lo que ello implica de índice ymímesis,
de superposición y autoría múltiple.
La noción de escritura implica obviamente la de
repetición, que también constituye un aspecto muy
característico en mi obra. Sin duda, podemos decir
que en mi trabajo dominan un conjunto de imágenes

y formas que van repitiéndose a lo largo de toda mi
trayectoria.

iCuál es la relación entre la literaturay las artes plásticas? Usted
ha hablado de la necesidad vital de materializar la literatura.
La relación entre literatura y artes plásticas se pone
especialmente de manifiesto en una exposición de
libros de bibliófilo como la que se presenta. Muestra
claramente como dos disciplinas distintas pueden
coincidir en la elaboración de un discurso.
El libro como depositario de historia para la Historia,para la
perpetuidad. iAntoni Tapies tiene un lugar garantizado en la
historia del arte? iCómo se siente en este sentido?
Evidentemente, yo trabajo con la ilusión de que lo que
yo hago sea útil para la sociedad. Quizás sea a ésta a
quien le corresponda decidirlo .w

89

�MIICELÁMli

MIICELÁMli

,,LLEVO AL DISTRITO
FEDERAL EM LA ESPALDA
Entrevista a Guillermo Fadandli
IMCAOPITZ

Normalmente, la ciudad de México es el escenario primordial
en los textos de Guillermo Fadanelli. Sin embargo, desde hace
algún tiempo en los artículos y columnas de este escritor,
aparece junto a la megalópolis mexicana otro escenario: Berlín,
lugar en donde habitó durante un año como becario del DAAD
(Servicio de Intercambio Académico Alemán).
nga Opitz(lO): Guillermo, después de casi un año de
estar en Berlín, ¿cómo definirías esta experiencia?
Guillermo Fadanelli (GF): Estuve a punto de
visitar Berlín en 1985, así que durante más
de veinte años guardé en mi memoria una idea mítica
de esta ciudad. Aún no podría definir mi experiencia,
pero he comprobado que existen cuatro estaciones al
año y que cada una de ellas afecta tu ánimo de manera
diferente. He bebido más cerveza que nunca y me he
dejado intimidar por la lengua alemana. Berlín es una
ciudad habitable, sin un centro preciso, y no es ruda o
inhóspita como suelen serlo París o el Distrito Federal.

I

1O: Antes de llegar aBerlín, ¿qué imágenes tenías de Alemaniay
los alemanes? Durante tu estancia en Alemania, das confirmaste
o se te revelaron como erróneas?
GF: Tenía una imagen más militar de este país (en
todos los sentidos). Creía que el orden los llevaría
directamente a la ausencia de matices y a la barbarie
tecnológica. No me imaginaba a los alemanes tan
dispuestos a las relaciones sociales, ni tan sutiles
en tantos aspectos. Los imaginaba idealistas, locos,
soldados y románticos, pero era sólo una idea, pues
cada persona, si vale la pena, es una excepción en el
todo: una rareza.

IO: ¿~ué es lo que te atrae de Alemania y qué no?
GF: Me atrae parte de su filosofía (Nietzsche, Gadamer
y Sloterdijk), su literatura y las artes callejeras, sus
ríos y su disposición a beber y reunirse. No me gusta
la soberbia de sus razonamientos, o cierta arrogancia
nacionalista que es evidente en algunos sectores de la
sociedad. Odio al oso Knut y la cursilería que despierta,
pero Berlín me parece la ciudad más habitable en la
que he puesto mi extraviada humanidad.

10: ¿Cuáles crees que son las imágenes generales que se tienen
en México de los alemanes y de su país?
GF: Para los mexicanos Alemania es la Europa
desconocida. O al menos el país donde ésta comienza.
La idea de Alemania en las guerras mundiales del siglo
XX es predominante. Se trataba nada menos que del
villano a vencer. Nosotros crecimos viendo películas
de la guerra producidas por Estados Unidos donde
los alemanes eran extraterrestres que hablaban una

90

lengua incomprensible y que deseaban dominar el
mundo. Lo siguiente es el futbol. La selección de
futbol alemana ha dejado huella en los mexicanos
aficionados a este deporte, que son casi todos. Yo
asistí siendo muy niño al partido del siglo, Italia contra
Alemania, en el mundial de México 70. El Volkswagen
fue durante décadas el auto más popular en México, y
mi abuelo sólo compraba herramientas alemanas para
cualquier trabajo de carpintería o albañilería. "Si no
son alemanas, no sirven", decía.

IO: Invirtiendo la pregunta, (cuáles crees que son las imágenes
generales que los alemanes tienen de los mexicanos y de
México?

GF: No lo sé, pero me imagino que piensan en comida,
playas, ruido y uno que otro artista exótico. Incluso
intelectuales como Hannah Arendt se referían a Es~
tados Unidos como América (como si el resto de los
países del continente no existiera). Para muchos de
los alemanes, Estados Unidos es América y el resto es
periferia. Pero no es así. Las primeras universidades
en América fueron las que se fundaron en Lima y en
México respectivamente, y la primera cátedra de
filosofía en América se dio en 1540 en un pequeño
pueblo de Michoacán, México. Estados Unidos es,
para un buen número de mexicanos, un país bárbaro:

lo vemos como al adolescente que se emborracha, ve la
televisión y no tiene ningún respeto por sus mayores.

IO: ¿Crees que existe algo como una identidad mexicana o
alemana?
GF: Probablemente, pero es indefinible. Nos acercamos
a su definición a través de la retórica o la filosofía,
pero a punto de tenerla en las manos se escapa. El me~
xicano, sin embargo, no es precisamente el indio (las
etnias), sino el mestizo; además los mexicanos son
muy distintos en Yucatán y en Monterrey. La lengua
castellana es en gran medida una identidad, pero no
me arriesgaría a hacer más comentarios. Con respecto
a los alemanes es un poco lo mismo. La lengua, sus
mitos, su incorporación tardía a la cultura europea,
es cuento de nunca acabar.
10: ¿Cómo te sentiste percibido por los alemanes (como escritor,
extranjero, latinoamericano, mexicano...)?
GF: Me miran con cierta extrañeza. A mí me gusta
ocultarme. Soy tímido, aunque parezca lo contrario.
Me emborracho para sobrevivir. Sin embargo, creo que
en relación a las cuestiones sociales diferimos en gran
medida. Para mí no existe ninguna idea definitiva (todo
se puede negociar), digamos que soy socrático más que
idealista, y no soy políticamente correcto. Odio que

En la presente entrevista, realizada en marzo de 2008 (el último
mes de su estancia en Berlín), el autor de Educar a los topos hace
un examen retrospectivo para contarnos de sus impresiones
de Alemania, de los estereotipos sobre los alemanes y los
mexicanos, y de las díferencias existentes entre Berlín y la
ciudad de México.

COMOELCAPARAZÓMDE
UM ARMADILLO"
91

�MIICELÁMEÁ

se me imponga una moral o un deber ser y entiendo la
civilidad como una comunión de contrarios, no como
un ejército de seres iguales.

10: iCómo es la relación entre escritores mexicanos y
alemanes?
GF: Es escasa, pero últimamente los jóvenes escritores
mexicanos leen con pasión a los nuevos clásicos de
la lengua alemana, Roth, Sebald, Bernhard, Zweig,
Weininger y demás. Yo he descubierto un clásico en
la novela de Doblin, Berlín Alexanderp!atz (la literatura
alemana y norteamericana son las preferidas de
los nuevos escritores mexicanos, sobre la francesa,
española y latinoamericana). Si tu pregunta se refiere
a la relación personal entre escritores mexicanos y
alemanes, creo que es escasa; sin embargo, en el último
festival de literatura de Berlín, estuvieron aqui varios
escritores mexicanos y fueron bastante bien recibidos,
según me cuentan.
IO: Muchas veces se habla de la periferia referitndose a paí,
ses de Latinoamérica, Africa y Asia. i~ué piensas de esta
categorización? ffesientes como un habitante de periferia?
GF: Si, por supuesto. Prefiero a los griegos que a
los aztecas, pero no me gusta la Europa de la gran
tecnología, la globalización y las fronteras de acero.
Tampoco la arrogancia histórica, sobre todo si
pensamos que ha sido en Europa donde se han llevado
a cabo los holocaustos y las guerras más sangrientas.
La cultura mexicana es amplisima y desconocida
en Alemania. La diversidad de su comida no tiene
comparación, excepto con la española. Lo mejor de
su sociedad son sus artistas y sus obreros. Lo peor
sus empresarios y politicos. Los empresarios carecen
de visión humanista y los políticos son ladrones y
corruptos: ambos han sepultado a la sociedad de ese
pais y la han condenado a vivir en la periferia.

IO: En varios de tus textos sobre Berlín, dices que a tu edad
ya no tienes la voluntaq para aprender otro idioma. iCómo es
para ti vivir en un país donde 110 entiendes la lengua? iCómo es
tu relación con el idioma alemán?
GF: He leído a un buen número de escritores alemanes,
traducidos por supuesto, Ser y tiempo lo leí en la
traducción que hizo el filósofo español José Gaos. Leí
Berlín Alexanderplatzen la magnífica traducción de Miguel
Sáenz. Y lo mismo he leído a Heinrich von Kleist que
a Heinrich Boll, y a tantos otros. Creo que la esencia
del lenguaje es el vacio, no la comunicación. Desde
el conocimiento de una lengua podemos mirar lo in
abarcable e incomprensible del mundo. 8 castellano
es la ventana desde donde yo contemplo el vacío y no
podría a mi edad aprender otro mundo, sería como un
nacimiento falso. Las traducciones en realidad no son
traducciones exactas, sino transformaciones, como lo
pensaba Derrida. Hay quien cree que domina idiomas,
pero a excepción de unos cuantos afortunados, es muy
difícil que el vacío, el horizonte de sentido, la nada,
el mundo pueda vislumbrarse sin la cárcel a la que te
somete una lengua (una cárcel liberadora). Yo me niego a
aprender alemán, porque lo haría muy mal, y porque esa
lengua no se merece a este intruso. Aunque comienzo a
leer algunos párrafos y en la calle me muevo bien.
IO: Comparando Berlín y la ciudad de México, ¿cuáles son para
ti las diferencias más grandes entre estas dos capitales y en cuál
te sientes más agusto y por qué?
GF: Berlín es más habitable, mientras que en la ciudad
de México no existe ningún respeto para el otro,
el ciudadano no existe, se pelea en las calles por el
derecho a ser respetado. Su periferia es monstruosa:
pobreza por todas partes, salvajismo, cinismo, muerte.
Berlín es más bella como ciudad y como conjunto,
además de que no se vive aqui al borde del caos, como
sucede en la ciudad de México donde el transporte
público es pésimo, las escuelas de educación pública
(exceptuando la UNAM) y centros de salud son malos,
y la diferencia entre clases sociales es abismal. Sin
embargo, la comida es rica y generosa. Por dos euros
puedes comer sopa, arroz, un guisado con carne,
frijoles y agua de frutas en cualquier pequeña fonda
o restaurante de su ciudad. En Berlín con dos euros
apenas te alcanza para una salchicha en la calle. En
la ciudad de México existen barrios muy habitables,
pero son pocos, y hay demasiados autos. La bicicleta
no existe y tampoco hay ríos o lagos que vuelvan la

IO: ¿Piensas en un público específico cuando escribes tus textos
sobre Berlín y Alemania?
GF: Regularmente el texto debe convencerme primero
a mi, pero como soy pudoroso, me avergüenza dar
opiniones de una ciudad que me ha tratado tan bien,
quiero decir que el conjunto de mis experiencias en
Alemania ha sido estimulante, y al mismo tiempo ha
sido bueno para mi salud. En el D.F. me hallaba en
constante tensión, en medio de las drogas, la noche, la
necesidad de desaparecer, y la autodestrucción.
92

ciudad más amable. Y, como sabemos, la ausencia
de agua vuelve a las personas ansiosas, malvadas y
torv~s. Ypese a todo esto, si la conoces a fondo y sabes
carrunarla también puede ser seductora, es una droga
du_ra capaz de crear adicción, un infierno estético, pero
a fin de cuentas un infierno.

GF: Es una convivencia ambigua. Existe una evidente
vergüenza histórica y al mismo tiempo un deseo de
olvidar el pasado. Quizás tanto trabajo, laboriosidad
y orden s_ean un ardid para sepultar el pasado. Tengo
la sensación de que Berlín no es Alemania, aunque no
podria afirmarlo de manera contundente. Si piensas
en Kreuzberg, Mitte o Prenzlauer Berg entras a una
zona más cosmopolita y de nacionalidad ambigua.
Yo creo que los alemanes deben mirar el Holocausto
como lo hacernos todos, con horror y desprecio, no
con culpa, pues eso crea también rencor y envenena
a las personas. No debe volver a suceder, aunque hoy
con las medidas antitabaco y las fuertes restricciones
a los fuma~ores (no soy fumador, aclaro), veo que
la Comurudad Económica Europea puede tornar,
en nombre de la economía y de una Europa unida
medidas fascistas que acaso logren mejorar la salud
de algunos habitantes, pero deterioran la salud de la
sociedad abierta y la filosofía liberal, raiz fundadora
de las sociedades actuales~

10: ¿Cómo ha sido para ti escribir en Berlín, con todas las
diferencias culturales, climáticas y sociales respecto ala ciudad
de México?
GF: Lievo el Distrito Federal en la espalda como el
caparazón de un armadillo yes difícil tomar distancia
de ~odo que no lo intento. Trato de pensar qu~
la cmdad, cualquiera que sea, no es más que una
escenografía, Y que a fin de cuentas uno está solo
siempre, frente a la muerte, frente a si mismo.
IO: En tus textos mencionas en varias ocasiones el tema del
Holocausto. ¿Cómo percibes que Alemania convive con su
pasado nacionalsocialista?

93

�Poesía y autotraducción
Entrevista con Juan Manuel Roca
IVMtTREJO

eencuentroconJuanManuelRocaenellobbydeunhotel
que nos abriga en el marco de un encuentro de poetas
en Aguascalíentes, donde el año pasado le entregaron
el Premio de Poesía del Mundo Latino "Víctor Sandoval", que a la
postre compartiría con Rubén Bonífaz Nuño. Roca, tan afable como
siempre y con esa sonrisa que ilumina a los oriundos de Medellín,
extiende la charla que recién había comenzado en el desayuno. Este
poeta afirma que "escribir es traducirse", quizá por eso disfruta hablar
sobre poesía como pocos. El humor y la tragedia van de la mano con
este amante del lenguaje y en esta entrevista intentamos abordar un
poco de la historia poética colombiana y, claro está, sobre su obra.

lván Trejo (11): Al principio de su labor poética, su obra se acercó
al surrealismo, pero después se alejó un poco de la tradición
colombiana de los anacrónicos liristas (León de Grieff, Aurelio
Arturo, Jorge Zalamea Borda, Jaime Jaramillo Escobar), que
estaban muy ligados alos versos latinoamericanos modernistas
(Borges, Paz. Cernuda, Darío, Villaurrutia). iCómo se da el
cambio del apego al surrealismo al alejamiento con las formas
colombianas?
Juan Manuel Roca QMR): Cuando yo empecé a
escribir, había un grupo de poetas que venia después
de la Generación del Nadaísmo, que no les interesaba el
exceso de coloquialismos, pero tampoco les interesaba
el aspecto más retórico de la tradición colombiana, que
era cierta verbosidad Entonces empecé a encontrar
una influencia, no tanto de los postulados surrealistas,
porque nunca me interesó hacer escritura automática
ni nada parecido, pero si en las lecturas de algunos

momentos importantes de las vanguardias en los
cuales estaba también el surrealismo, no sólo el
europeo sino el latinoamericano (por ejemplo, el grupo
Mandrágora en Chile), como una manera consciente
de oponerme a cierta tradición hispanista que había
en buena parte del corpus de la poesía colombiana.
Pero cuando llegó a mis manos un libro de poesía
precolombina prologado y recopilado por Miguel
Ángel Asturias, me encontré con que la poesía náhuatl
hacía lo mismo que habia hecho el surrealismo, de una
manera quizá más inconsciente: tender puentes entre
el sueño y la vigilia, la preocupación por el trasmundo,
por la esfera onirica... De manera que descubri que la
idea que tenían los surrealismos no era más que una
intuición de América, asi que no me interesé tanto por
esas lecturas, más bien me interesé mucho en la poesía
latinoamericana, fundamentalmente en César Vallejo.

95

�MIICEWli

MIICEWli

JMR: De alguna manera los vínculos entre la poesía
visual y lo visual en el poema se han hecho mucho
más evidentes en la poesía. Se puede crear una teoría
general de las artes a través de lo poético, para decir
que donde no hay poesía no hay arte, sea la narrativa,
sean las artes escénicas, sea la cinematografía. Todo
desemboca en la búsqueda de una poética. El más
grande poeta mexicano, para mi gusto, es alguien
que en apariencia no escribió poesía: Juan Rulfo.
He hecho ejercicios en talleres con algunos jóvenes
tomando cuatro o cinco temas de la obra de Rulfo
(la soledad, la muerte, el trasmundo, la lluvia, la
fantasmalidad), y sin necesidad de que los integrantes
del taller escriban una sola línea, sino recogiendo y
encabalgando como versos algunas de las frases de
las narraciones de Juan Rulfo, hemos descubierto
que hay una extraordinaria poética. Hemos escrito
poemas de Rulfo con palabras de Rulfo que son
realmente poemas sin agregar ni una sola palabra
que no sea de él; esto como ejercicio para señalar que
la poesía es más que un género literario, que no está
en un compartimento estanco y que está vinculada
a todas las esferas de las demás artes.

IT: ¿Podríamos decir que siente más cercanía con la poesía
de Gonzalo Rojas, Clemente Padín, Max Jiménez, Juan
Calzadilla?
JMR: Sí, sin duda me siento cercano a Gonzalo Rojas
y a Juan Calzadilla, de los que has nombrado son
dos poetas que frecuento y con quienes he tenido
mucha interlocución de tipo personal, pero también
a través de su poesía, porque a partir de los años
sesenta, cuando la poesía latinoamericana se dividía
como en dos maquinarias de guerra opuestas entre
coloquialistas y metafóricos, ellos entrelazaban esas
dos opciones, la de una poesía coloquial que cuenta
cosas episódicas con una preocupación altísima por
un lenguaje metafórico. Esa yunta que ellos hacen es
muy feliz para la poesía latinoamericana, es como lo
que uno encuentra en el poeta cubano Fayad J amís o
tantos otros poetas que se vinculan a esa doble opción
del contar y del cantar.
IT: A su paso por el Magazín Dominical de El Espectador,

logró lo que ni Gonzalo Arango pudo hacer, que fue llevar la
poesía a las escuelas públicas de Colombia. ¿Cómo se logró
esto?
JMR: Eso es muy cierto y muy gratificante. El Magazín
Dominical de El Espectador logró tener una cobertura
muy amplia en el país y, a contracorriente de lo que
empezaban a ser los suplementos literarios que habían
desvinculado de sus preocupaciones a la poesía,
dominicalmente publicábamos poemas, entrevistas
con poetas, reflexiones poéticas, de manera que se fue
creando un ámbito propicio para la poesía. De alguna
manera el interés que hay en Colombia por la poesía
en este momento, que ha ido derivando hacia los
festivales de poesía, tiene uno de tantos antecedentes
en el Magazín Dominical. Fue un magazín que cubrió
todas las artes, plásticas, escénicas, los movimientos
políticos, pero un ingrediente constante fue la
poesía, eso hizo que en las escuelas, en los colegios,
se empezara a leer la poesía de una manera diferente
a como se había mirado con anterioridad.

IT: Wolver a Borges y a Gerardo Diego nos llevaría a un
creacionismo renovado?
JMR: Yo no lo sabría muy bien. Me parece que Borges,
más que Gerardo Diego, tiene siempre una vigencia.
La enseñanza de Borges para mí que lo considero
mejor narrador y ensayista que poeta, es que nos
ayuda a encontrar la palabra perdida en el pajar del
lenguaje, la palabra que no parece buscada para el
poema sino encontrada para el poema. Borges nos da
una gran enseñanza y, en ese ascetismo del lenguaje,
una preocupación también por la eufonía, por cierta
musicalidad que es muy propicia en sus versos.
II: may poesía de segunda clase?
JMR: Creo que no. Cuandosedicequehaymalapoesía me
parecequeesunequívoco,porquesiesmalanoespoesía.

IT: Voy a citarlo a usted: "Sólo la imaginaria metafórica, es

IT: ¿Cómo salvar al hombre de la violencia?

décir, la resurrección del ultraísmo, puede salvar al hombre del
caos".• ff sto tiene vigencia?

La violencia es uno de los ingredientes naturales
del ser humano. Yo creo que no hay que acabar con
los demonios, hay que saberlos pastorear. Es decir,
eliminar la violencia, corno lo explicaba también
Anthony Burgess en La naranja mecánica, lleva a un
estado de absorbimiento intelectual y de tontería.

·ne Poesía de lo Visual, Harvard Papers of Poetry Series.
96

No hay que anular la violencia, sino canalizarla hacia
cosas creativas y productivas. Yo creo en la violencia
creadora. En el caso colombiano, cuandoJosé Eustacio
Rivera en el año 1924 escribe La vorágine, una de sus
primeras frases, quizá la primera de la novela, dice:
..Jugué mi corazón al azar y me lo ganó la violencia".
lCómo pastorear eso para no convertirnos en una
secuela más de esa violencia? El interés que existe
por la poesía en Colombia, esa forma de resistencia
espiritual que hay alrededor de la poesía, se da
precisamente como saturación de la violencia.
IT: Alguna vezme dijo R H. Moreno Durán que la poesía, como

la guerra, la hacemos todos...
JMR: Es una frase muy afortunada de R. H. Hay una
frase descontextualizada de Holderlin que le sirve a
mucha gente para decir que la poesía no tiene sentido
en estos ~omentos: lpara qué la poesía en tiempos
de perrunas? Yo revierto la pregunta y digo: lpara
qué la poesía en tiempos que no sean de penuria? Es
decir, la poesía es una respuesta y es una forma de
exorcizar precisamente ese horror. Creo más en una
frase terrible pero cierta de Flaubert que dice: El arte
como el dios de los judíos se alimenta de holocaustos·
e~ 1~ ~isma medida en que hay una encrucijad;
histonca como en la que vive el hombre ahora es
cuando más se necesita la poesía, para contesta~ la
pregunta de Holderlin.
IT: ma influido la violencia en la poesía colombiana?
JMR: Sí. Publiqué recientemente un libro que se
llama La casa sin sosiego, es una muestra de la poesía
colombiana del siglo XX que se relaciona con el
tema de la violencia, en donde aparecen poetas tan
líricos y tan desligados de preocupaciones sociales
o políticas como el primer Aurelio Arturo. Muchos
se han sorprendido de que él haya escrito poemas
donde toca el tema de la guerrilla liberal de los años
veinte, y realmente es sorprendente que logre un
grado de lirismo en poemas de un tema tan áspero.
Lo qu~ descubrí es que aparte de la poesía estentoria,
grandilocuente, de puño cerrado, excesivamente
ideologizante, hay otra poética más elusiva más
indirecta, que toca el tema de la violencia, en p~etas
como Fernando Charry Lara, de la Generación del
Mito, como Héctor Rojas Herazo, hasta llegar a los
poetas más recientes en donde aparece un nuevo
ingrediente, que es la ironía. En todos estos poetas hay

un común denominador: no hay un culto a la épica,
lo que se señala es una guerra triste sin heroísmos
Ysin dignidad. Mucha gente que milita en el orden
político actual se quejaba de que no hubiera una épica
en esos poemas, sino que hubiera una contra épica, y
yo creo que tiene que ver con que en nuestra guerra
no hay triunfadores ni vencidos, los vencidos somos
todos, entonces lpor qué tiene que aparecer la épica?
Lo que aparece es un desdén a esa violencia, pero no
de una manera programática como lo pedirían los
?ºetas cargados de ideología. Me parece que es muy
mteresante cómo se da el fenómeno de la violencia
en la poesía colombiana, porque generalmente éste
se ha estudiado desde la narrativa, que ha llegado
a un grado de saturación tremendo, a un género
que hemos llamado la sicaresca: se agota el tema de
los sicarios y ahora nos inventamos las sicarias, es
realmente absurdo.

IT: ffs así como nace el Festival Internacional de Poesía
en Medellín, como una suerte de resistencia espiritual a la
violencia?
JMR: _Sí, precisamente nació así, con un grado de
terrorismo muy alto propiciado por el narcotráfico.
Nació en medio de esas explosiones, esas bombas y
el t~rror cotidiano, y la gente se volcó, no sé si estoy
haciendo un sociologismo simplón, pero me parece
que la gente se volcó a esos espacios en los que no se
les ofreció de manera mesiánica un mejor mundo, sino
compartir (en apariencia) algo tan inocente y tan inútil
como la palabra poética. Yo creo que intentar cambiar
la realidad con poesía es como intentar descarrilar
un tren atravesándole una rosa en la carrilera, una
condena al fracaso. Esa resistencia espiritual ha
fecundado muchísimo a la ciudad, lo único deseable es
que ese festival no se alindere políticamente, lo único
deseable es que permanezca libre de la servidumbre
ideológica; es decir, que siendo un hecho político,
porque to~os son hechos políticos, se mantenga libre
de cualquier partido político.
IT: Entonces, ¿podríamos decir que gracias a la violencia se
lee ~ucho más poesía en Medellín que en cualquier parte de
Latinoamérica?
JM~: Yo no sé si sea proporcional, pero sí es bien
particular que sea precisamente en la ciudad más
caStigada p~r la violencia en Colombia, donde se haya
dado el festival de poesía más grande del mundo.

97

�MISCELÁNEA.

MISCELÁNEA.

1T: ¿Para quién escribe Roca?
JMR: Escribo fundamentalmente para lo mejor que
habita en mí. Escribir es traducirse, en la medida que
uno logra traducirse a sí mismo, quizá logre traducir a
los demás. Y para intentar que lo que escribo le guste
al ~ector ideal que soy yo mismo. Ya sí eso funciona
y opera, que arraigue a otras personas es lo más
extraordinario que le pueda pasar a uno.

no hace costumbrismo, cómo rescata la historia de
México y no hace historicismo... Todo eso ligado a
una alta lírica, hace que cuando yo leo las ocurrencias
de un poblado imaginario llamado Comala, siento
mucha más atracción que cuando leo las incidencias
de un poblado imaginario llamado Macando. tCuál
es el narrador en el que encuentro una cantera más
inagotable de poesía? Inmediatamente digo Rulfo y
no digo García Márquez.

1T: lA dónde se fueron las poetas colombianas?
JMR: Lamentablemente la poesía hecha por la mujer
en Colombia no ha tenido el nivel que ha tenido en

1T: ffl realismo mágico del garciamarquismo ha afectado a la

poesía colombiana?

DE LO QUE ME DOY CUENTA ES QUE LA POESÍA
SICUE ESTANDO DE MUESTRO LADO, ESTE ES EL

mesurado y asardinado que jamás ha tenido el influjo
del realismo mágico.

II: ¿Sigue leyendo poesía joven?
JMR: Sí, con mucha atención leo poetas de todo el
continente y de España, y de lo que me doy cuenta es
que la poesía sigue estando de nuestro lado, este es el
continente de la poesía.
II: lHacia dónde va la poesía latinoamericana? macia dónde
abre la ventana?
JMR: Hay muchas vertientes. Hay una vertiente
intimista, una que regresa a un tono surreal, una
vertiente testimonial que está ligada mucho tl la:
poesía coloqnral SorrCHIÚD.l&amp;Illll) distintIB, pero en.
cada llml de:.esoc; caminos una eno-If'titta: ¡:iaet:as lllllY
notabTes y sabretafa fray efiutrntrr, ~~

COMTIMEMTE DE LA POESÍA

JMR: Sólo a una zona muy pequeña y muy episódica,
pero en general no. A muchos de los narradores
colombianos los afectó. En mi generación, cuando
surgió el realismo mágico y García Márquez, por lo
menos yo me sentía impotente por no haber tenido
una abuela autista que comía luciérnagas o alguna
cosa bien extraña, sino que era una señora corriente
que hacía arepas. Toda esa exuberancia de realismo
mágico fue en buena parte castradora de un buen
número de escritores que vieron en eso un recurso
programático para llegar a tener un reconocimiento.
En el caso de la poesía, no; la poesía colombiana tiene
una tradición con un tono que a mí me gusta mucho,
un tono asardinado que uno puede encontrar en José
Asunción Silva y en su veta ironista de Gotas Amargas;
en Luís Carlos López que hace un modernismo al
revés, con toda la cosa emblemática modernista
se burla del modernismo; en Luís Vidales, nuestro
único vanguardista, que en el año 1926 publicó un
libro extraordinario que se llama Suenan Timbres; en
Aurelio Arturo, que es un poeta lírico de un tono
mesurado, extraordinario; en Femando Charry Lara;
en Carlos Obregón, que se suicidó en España en un
monasterio; en Jorge Gaítán Duran y Eduardo Cote
Lamus... entonces uno encuentra que hay un tono

otros lados, no sé cuál ha sido el motivo. Desde la
Madre Josefa de Castilla a nuestros días, son muy
escasos los nombres de lo que podríamos señalar como
una alta poesía, que es un fenómeno que no ocurre
en Argentina, que no ocurre en México. De la poesía
actual en México, la que más me interesa es la que están
haciendo las mujeres, y me parece que en Colombia
lamentablemente no se da mucho. Hay unos cuantos
nombres, Emilia Yarza, una mujer de la Generación del
Mito; luego, dando un salto muy grande estaría María
Mercedes Carranza, y ahora recientemente hay una
poeta joven, Lucía Estrada, que es muy buena.
1T: Usted alguna vez dijo que se siente más de Comala que de

Macando...
JMR: Estéticamente me siento más ligado a Comala
que a Macando porque estoy muy interesado en
el ascetismo del lenguaje, en cierta poética que
funciona casi por sustracción y no por acumulación,
es· decir, yo visito más en la literatura a Comala
que a Macando, y no es por un gusto de visitar a
los muertos, es sencillamente porque en Rulfo yo
encuentro unas lecciones estéticas extraordinarias:
su minímalismo, cierta verbosidad de cosa hablada,
cómo rescata las costumbres del pueblo mexicano y

98

99

-en la minoría, pero es suficiente- que tienen de
nuevo interés por el lenguaje, que es algo que se había
descuidado tanto.
IT: ¿Lo único que puede unir a la poesía joven es una búsqueda
en el lenguaje?
JMR: Sin duda. Todo ese exceso de la poesía coloquial
Y de los malos ejemplos de Benedetti y de Ernesto
Cardenal, vinieron a empobrecer demasiado esa
preocupación por el lenguaje.
IT: El mundo, lserá siempre una ferozbancarrota?
JMR: Yo creo que sí. No soy muy optimista con
rtspetto il mrmda:. Uro err umr frase de un.. amíga
:pctt.r. añowhfaon, que es-muy dívettido y se- JiamaVictnEr
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o:ee~clñ111d•N11na:aáesqw«ndeE. ~ ~

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e diez mil días, treinta
s años cubre la correspondencia sostenida entre
el mexicano Alfonso Reyes (18891959) y el venezolano Mariano PicónSalas (190H965). Un conjunto de
documentos arreglados, preparados
y anotados por Gregory Zambrano:
36 cartas de Mariano Picón-Salas y
50 de Alfonso Reyes: en un total de
86 misivas se despliega la afinidad
y la amistad recíproca. Reyes era
12 años mayor que Picón-Salas.
El venezolano le confiesa que
"desde que en un día remoto de mi
adolescencia, siendo estudiante de
Liceo en Mérida, Venezuela, leí por
primera vez su prosa en aquella
edición de Quevedo de la casa Calleja
(publicada en Madrid, en 1917), me
puse aseguirle...". Es decir, a practicar
el no fácil deporte de conseguir
las ediciones que Alfonso Reyes
iba publicando por el mundo, en
Buenos Aires, Madrid, Río deJ aneiro.
Además hay que tener en cuenta que
en aquellos años de principio del
siglo o o , la Mérida venezolana era
una ciudad aislada de los Andes y que
maravilla que la ciudad se las hubiese
arreglado. Reyes representaba para
Picón-Salas un avatar de Erasmo, de
Rotterdam, es decir una inteligencia
acostumbrada a cruzar las fronteras
materiales, políticas y religiosas y
a vivir plenamente en el mundo.
Reyes aparecía ante los ojos de
Picón-Salas como un "arquetipo de
diplomático difícil de imitar" (p.
160). Pero se dibujaba ante todo
como un emblema ético y estético:
alguien que "siempre nos está
aseando el camino". A su vez, Reyes
reconoce en su amigo venezolano un
interlocutor, un oído atento y afín,
capaz de zambullirse junto con él, en
persona o por carta en prolongadas
conversaciones memorables en su
"piscina intelectual" (p.112), es decir
en la Capilla Alfonsina. Los une la
firmeza de espíritu y la voluntad
de poner en práctica una "lección
apolínea de contención y buen

epicureísmo clásico" (p. 95), como
la que Reyes practicaba en Romances
y afines y que Picón sabe reconocer.
Los une el hecho de saberse distintos
de "esta gente díscola, desorbitada,
movida por tantos demonios, que
somos los hispanoamericanos" (p.
95), se sienten ajenos a esa "política
criolla que es tan picante como el
más amarillo chile mexicano" (89).
El desorden, la falta de constancia,
la inconsistencia, "la confusión
latinoamericana" (72), "la creciente
hinchazón y vaguedad criolla" (78), el
"rencor inútil", "los odios callejeros"
(92), el camaleonismo orillan a
estos amigos de la forma y de la
contención armónica a reconocerse.
Hay, además, otro plano de afinidades:
el nomadismo, la suerte de llevar "una
vida dejudío errante" y ser como unos
pequeños Ahasverus de la literatura,
unos condenados del camino de
las letras que deben "trabajar con
libros prestados" (92). Picón-Salas,
le escribe a Reyes desde Chile, lo
encuentra en Buenos Aires, lo visita en
México, lo recuerda en Río de Janeiro,
le escribe desde París, Puerto Rico
y desde Estados Unidos, como una
suerte de Ulises de tierra firme, en una
infatigable Odisea que va siguiendo
los pasos del Ulises mexicano que ha
estado 25 años fuera de México y se
encuentra demasiado fatigado para
viajar nuevamente. Monterrey en
México y Mérida en Venezuela -las
querencias nativas de ambos- son
ciudades pareadas que están rodeadas
de imponentes montañas. Juntos, a lo
largo de los años, van afianzando
su amistad al socaire de proyectos
comunes: a veces realizados, a veces
no, pero inevitablemente movidos
por el entusiasmo intelectual y
por la conciencia de que Europa
está en crisis, y de que hay que
salvar a Europa de los europeos. La
reticencia ante los reduccionísmos
ideológicos de izquierda y de derecha
y la conciencia de que es preciso
practicar una política vertebrada
por las jerarquías de la cultura: "la

100

claridad, gracia, rigor que no excluye \
el mágico granito de la poesía" (92),
"vértebra de esa responsabilidad de
la inteligencia" que diría el sociólogo
español, traductor de Max Weber,
José Medina Echavarría.
Uno de los proyectos que los
afina es el de aquella "Historia morfológica, aquella especie de geología
de la Historia con sus perfiles y
estratificaciones" (108). A la que
se refiere Picón-Salas, ¿alude una
variedad de historia de las formas
de la cultura y de la civilización
hispanoamericanas? ¿A una suerte de
"constelación en movimiento" de la
historia cultural latinoamericana?
Esta búsqueda de las formas
propias en que se encauza y vierte la
historia de la cultura en las Américas,
no podría prescindir de la búsqueda
de un idioma propio y ambos se
afirman en el cincel de una prosa que
se depura en certeras filigranas. Para
el que sepa leerla, la correspondencia
entre Reyes y Picón arroja luz sobre
los ritmos y los impulsos a la escritura
de cada uno.
Alfonso Reyes le confiesa a
Mariano Picón-Salas que cuando no se
deja atrapar por un proyecto mayor,
su vocación hacia la escritura se
manifiesta en brevedades y páginas
aunque redondas, concisas. A PicónSalas lo zarandea un ritmo que lo
lleva de una "madrastra" que es
la enseñanza en liceos y escuelas
secundarias a otra: los servicios en
la burocracia o en la diplomacia. El
hilo conductor de ambas vidas es la
escritura y la lectura.
Reyes, entre tanto, no se queja,
soporta un ritmo intenso de vida y novida administrativa en El Colegio de
México y en los trabajos forzados que
se ha impuesto para sacar adelante,
libro a libro, sus obras. Hay un
momento en la correspondencia,
cuando Picón-Salas dirige la plana
cultural de El papel literario de El
Nacional en que vemos a Reyes
como un joven eufórico enviándole
artículos a su corresponsal para que se

publiquen en Caracas: comprobamos
que en esos años de 1953-1954 Reyes
se entrega a una actividad prodigiosa,
casi inverosímil: Picón, más joven y
circunspecto, no le va a la zaga.
En el trasfondo de este comercio
literario y editorial, se va dibujando al
filo y al ras de la conversación escrita
una cierta idea de América. Desde
lo que José Lezama Lima llamaría
el ceremonial de la conversación
'
estos hermanos de tinta y papel van
dibujando el paisaje de una América
recíproca y responsable. Vuelven,
bajo la pluma de Picón-Salas, las
imágenes y las referencias medievales
y renacentistas, Alfonso Reyes viene
a representar, en ese horizonte de
dificultades e inestabilidades, una
suerte de autoridad superior, ya no
sólo Erasmo, sino algo más: "tiene
usted que aceptar esa responsabilidad
de ser el primer hombre de letras de
nuestro continente, lo que significa
que, para muchas cosas, tengamos
que pedirle el Nihil obstat que otros
solicitarían del superior eclesiástico".
Se viven como en un monacato
primitivo, a veces errante, a veces
amenazado o asediado. Los vemos
cumplir el santo deber de la
correspondencia como quien acude
a pedir la comunión y a compartir,
a través de las misteriosas letras
el pan del pensamiento y de la
contemplación: ¿Quién le diría a
Reyes que hacia 1918 o 1919-PicónSalas no lo recuerda bien-, una
página de su prosa iba a impresionar
poderosamente a un joven que vivia
en los Andes venezolanos, yun amigo
suyo, dispuesto a toda devoción y a
todo servicio, que sería luego antes
de conocerle? (p. 156-157)
La frase recuerda incluso mucho a
un poeta aquel pensamiento a quien
se consideraba salvado por el hecho
de que un joven, en una remota ciudad
de provincia, se supiese sus poemas
de memoria. En la "profesión de la
palabra"ydelasolidaridadintelectual
que se desprende de las páginas de
esta correspondencia, parece cifrarse,

como en un espejo enigmático la luz,
de nuestro americano porvenir.
Mariano Picón-Salas es un
historiador de la cultura de peso
completo: historiador de las letras,
historiador de la sensibilidad,
historiador de la arquitectura y del
urbanismo, historiador de las ideas
historiador sin más. Aspira Picón~
Salas a figurar una armadura teórica,
una conceptualización apta para dar
cuenta del proceso de formación,
desarrollo y crisis de la herencia
obstinada, de la herencia híbrida
y por lo mismo huérfana de esta
América nuestra, que a cada paso, se
pone frente al espejo y se pregunta
por su identidad, por su constitución,

en las diversas acepciones de la
palabra. Un ejemplo de este oficio
del historiador de la cultura es: Gusto
de México (México, 1952), un librito
hospitalario de menos de 100 páginas
que se presenta con la apariencia
inofensiva de una recopilación
periodística. En realidad, los 25
textos que lo componen presentan
ante el lector un calidoscopio
temático que abarca letras, pintura,
vida cotidiana, paisajes, cocina,
cementerios y un poco de política,
una nuez que se compendia en lo
que podríamos llamar el "método
Picón-Salas". Un método que le
viene de sus lecturas europeas:Jacob
Burckhardt, Arnold Weber, Georg

Odiseas sin reposo. Mariano Picón-Salas y
Alfonso Reyes (correspondencia 1927-1959)
AUTOR: Gregory Zambrano (comp.)
EDITORIAL: UANl
AÑO: 2007

TITULO:

)

ALFONSO REYES
Y MARIANO PICÓN■SALAS:

vidas paralelas del humanismo
errante en América
101

�Simmel, Edward Gibbon, Gobinau,
Taine, pero también -y eso es lo
trascendente- los autores modernos
y por supuesto clásicos de la lengua
española como Quevedo, Gracián,
Unamuno, Cajal, Ganivet, Ortega y
pa:ra volver al tema.José Marti,José
Enrique Rodó, Justo Sierra, Pedro
Henrtquez Ureña y Alfonso Reyes.
\'agamente preocupado por
encontrar en las letras un camino

de fundación para la ciudad criolla e
hispanoamericana, Picón encuentra
desde muy joven en la prosa y la
poesía de Alfonso Reyes, un espacio
de cortesía inteligente y de amenos
ceremoniales espirituales que le
resultará permanente lección de vida
y arte intelectual.

Adolfo Castañón

ALFONSO REYES:

Lecturas y relecturas del Quijote

TITULO: Alfonso Reyes lu 8

Quijote

AUTOREl: Adolfo Castañón y Alicia
EDITOAWJ 8
~01

Reyes (comp.)

Colegio de ~1éxico

2008

omentar un libro de Alfonso Reyes es una tarea
siempre grata, porque
grata suele ser la lectura de sus
páginas y porque es frecuente que
este ejercicio de leer nos conduzca
a pretender identificar en su prosa
ciertas claves relacionadas con el
equilibrio, la elegancia y la certeza con
que se va elaborando y constituyendo
el discurso mismo. Sin embargo, en
el proceso de la lectura de sus textos

sorprende que estos tres elementos
vayan siempre unidos, y puede ser que
no atinemos a separar unos de otros,
por no poder establecer si la certeza
de su pensamiento que valoramos
en estos escritos, se manifiesta sólo
gracias a la lógica de lo expuesto,
o bien porque además se ofrece en
la elegancia con que se escribe el
lenguaje, o quizá porque ambas, la
certeza y la elegancia, se ofrecen
al mismo tiempo que el transcurso

102

sostenido del equilibrio de todos
los factores puestos en juego para la
construcción de su escritura.
El libro que ahora nos reúne no
escapa a estas consideraciones, y
puesto que los textos compilados por
Alicia Reyes y Adolfo Castañón, son
páginas dedicadas a la obra de Miguel
Cervantes de Saavedra, escritas por
Alfonso Reyes a lo largo de los años,
establecen además la aceptación
del viejo dicho, que afirma que es
más difícil escribir literatura sobre
la literatura, que literatura sobre
la vida. Pero Alfonso Reyes, que se
pasó la suya escribiendo, se aplicó
por igual sobre la literatura y sobre
la vida, y estas páginas dedicadas a
la obra de Cervantes y en particular
a su inmortal novela El ingenioso
hidalgo Don ~uijote de la Mancha, son
testimonio fehaciente de la virtud
que le permitió identificar los valores
primordiales de la vida y reconocerlos
en las obras literarias, haciendo al
mismo tiempo el camino inverso, que
permitejuzgar yentender la literatura
desde los valores esenciales de la vida.
Como lo explica la "Advertencia"
de Adolfo Castañón al frente del
libro, además de los muchos datos
om lementarios que se ofrecen en
ginas, como la bibliografía
cervantina existente en la biblioteca
de Alfonso Reyes, y las muchas
y pertinentes notas de pies de
página que permiten al lector ubicar
correspondencias y relaciones de los
textos del propio Alfonso Reyes con
las obra cervantina, el libro que nos
ocupa ofrece tres tipos de compilación.
La primera, di\idida en dos partes,
contiene artículos y ensayos breves
sobre Cervantes, su obra, y algunos
comentadores de ésta, y además
dos ensayos de mayor extensión,
ambos escritos el año de 1947 pero
publicados en fecha posterior, que
son "Quijote en mano" y "De un autor
censurado en El ~uijote: Antonio de
Torquemada", el primero publicado
en Ancorajes (1951) y el segundo por
la Editorial Cultura, con 79 páginas

(1948). A esta primera compilación Academia y a Don Emilio Cotarelo y
se agrega un poema escrito en 1943. Mori, secretario perpetuo de la Real
La segunda compilación recoge como Academia Española. Mencionamos
Apéndices cinco cuentos entresacados estos pregones porque tres años
de los "Coloquios satíricos" de después, en 1918, en una nota muy
Torquemada, y del mismo autor, y breve publicada ese año en la Revista
cuatro fragmentos del "Jardín de de Filología Espanola, ésta sí recogida en
flores curiosas". La tercera y última la primera compilación de artículos
compilación ofrece 141 fragmentos y ensayos breves, hace suyo Alfonso
de Alfonso Reyes sobre el ~uijotc. Reyes el comentario de José Enrique
Debe entenderse que no son todos, Varona, de que "la mejor manera de
pero estos demuestran la constancia honrar al autor del ~uijote [...] es no
de Reyes en ocuparse de Cervantes aumentar la 'secta de los cervany su obra en los muchos años en que tistas', sino acrecer el número de
se escribió la suya. Estos fragmentos, lectores de Cervantes", añadiendo el
por ser tales, son menciones de propio Varona: "Cervantes escribió
paso o juicios referidos al autor a derechas; no subamos en zancos a
del ~uijote, pues como lo afirma el sus lectores". Yconcluye Reyes: "Esta
propio Alfonso Reyes en el fragmento nota representa el legitimo punto de
número ll, que procede de El Cazador. vista de la mayorta de los lectores".
"la afición a Cervantes se confunde
Con el paso de los años, Alfonso
con la afición a las letras mismas". Reyes fue inclinándose a escribir
El conjunto de los fragmentos textos breves. Ya había dejado muy
es una miscelánea, y por lo mismo atrás la ardua tarea de escribir notas
esconde tesoros que siempre es extensas y sistemáticas, periodo
agradable descubrir, como el llamar que se prolongó por mucho tiempo
al ~uijote "selva de invención", a y podrla quedar comprendido,
propósito de la moralidad que, escribe tentativamente y sólo de manera
Alfonso Reyes, "se halla esparcida aproximada, entre los años 1941 y la
como el sol y el aire en las llanuras primera mitad de los años cincuenta.
del ~uijotc" (Fragmento núm. 24). O Aquí escarian reunidos los libros
este otro (núm. 44), donde afirma que dedicados a la teoría y a la crítica
"Media España es solemne, y tiende a literaria, al menos cinco volúmenes.
fijarse: la sabiduría se hace refrán, el Además, todos los dedicados a Grecia
sentimiento se vuelve copla, el estilo (filosofía helenística, mitología,
se transforma en molde culterano". O religión, héroes, poemas homéricos
finalmente los pregones madrileños, y muchos temas más, incluido el
escritos en 1915, en sus años de Madrid traslado al español de la Ilíada en
y mucho más tarde publicados en su primera parte), quizá no menos
Cortesía, 33 años después, en 1948. Los de diez volúmenes. Los escritos
pregones madrileños dicen: "Vendo en los primeros años de la década
unas anotaciones / a las obras de de los cuarenta, obedecieron a un
Cervantes/ que si tan ociosas antes/ reclamo que le hizo desde Buenos
son tan inútiles hoy./ ¡y a la cala las Aires su amigo Pedro Henrlquez
dos!". En otra cuarteta, no incluida Ureña, que lo impulsaba a escribir
aqul, continúa Reyes: "Traigo un libros sistemáticos, abandonando los
serón hasta el tope / de picones- libros armados con textos de diversa
cotarelos / para no decir blasfernias, procedencia e intención. Pero Alfonso
/ y es que ofrezco buen arrope, / Reyes, si bien atendió el interés de
pepitorias y buñuelos/ de academias". su amigo, nunca dejó de escribir
Estos pregones se referían a Don los ensayos y prosas breves que se
Jacinto Octavio Picón, novelista y desprendlan de la tarea cotidiana.
por aquellos años bibliotecario de la Así concibió los textos titulados

103

"Las burlas veras" que en mayo de
1954 empezó a publicar en Revista de
Revistas, que fue donde aparecieron
algunos de sus textos juveniles el
año de 1912. 8 título lo explica Reyes
diciendo que es "para dar a entender
que ya trato en burlas o ya en veras,
pero que mis retozos llevarán un
grano de verdad o, inversamente,
mis verdades procurarán no ser
muy adustas. Conforme más se
estudian las cosas, mayor es el afán
de exponerlas en unas breves y
sencillas palabras". Alfonso Reyes
llegó a escribir 230 de estas "Burlas
veras", sólo publicó 200 y de las 30
restantes, no recopiladas, se retiraron
tres para el volumen de Ficciones ylas
27 restantes pasaron, junto con todas
las anteriores, al volumen XXII de las
Obras Completas. He incorporado
esta explicación porque una de las
"Burlas veras" quedó recogida en
este libro. Es la número 163 y se
titula: "En un lugar de la Mancha".
Quizá con algunos de los textos de
Alfonso Reyes ocurra, aunque en
otro sentido, lo que él afirmó que
sucedía con El ~uijote: no hay dos
lectores que hayan leido el mismo
libro, pues cada uno lo interpreta de
manera distinta. En el caso de Reyes
y particularmente en sus textos
breves, cada lector puede tener su
propia apreciación. Yo considero que
"En un lugar de la Mancha" es el más
bello de los textos compilados en el
libro que ahora se presenta. Tiene
apenas 15 líneas y logra atrapar en
ellas una visión cabal de la novela de
Cervantes. Su brevedad me permite
incluirla completa para los lectores
de estas líneas:
Tocio eso del morrión, la celada, el
salpicón, los duelos y quebrantos y
demás lugares léxicos, leedlo en las
notas de cualquiera buena edición,
que no he de repetirlo aqul. Lo que
no importa -¿nadie os lo ha dicho,
por imposible que parezca?- es
percatarse de que, en el solo primer
capitulo, se opera la metamorfosi~ _ j

�~

y el pobre hidalgo sarmentoso y
seguramente mal surcido va como
cubriéndose bajo sucesivas capas de
mito. La imaginación lo envuelve y
transfigura,lafantasíalova dirigiendo,
lo saca de la avara y gris realidad y lo
·vuelca al fin sobre el mundo de la
quimera. Ya es nada menos que uDon
Quijote de la Mancha". Todo objeto
o motivo se irisa como una ceja de
luz, y el caballero va trocando en
oro cuanto palpa, cuanto nombra
siquiera. Henos ya en la locura, en la
heroicidad.
Per me si va tra la perduta gente.
Este trozo nos muestra, en su breve~
dad, la transfiguración del personaje
y la puesta en marcha de la ficción.
Aquí asistimos al surgimiento de Don
Quijote, al increíble acontecimiento
que transforma al uhidalgo sarmentoso
y mal surcido", en alguien poseído
por la heroicidad. Todo es producto
de la imaginación, pero al mismo
tiempo es la realidad novelesca
en la que va a desenvolverse el
nuevo personaje. El hidalgo lector
se convierte en caballero andante.
¿Cómo se realiza este prodigio?
Simplemente por el poderío de la
imaginación, como se dijo antes.
Esta fuerza alimentada por la lectura
hará posible la transformación.
Este es el primer impulso que hará
posible la transportación, pues al
convertirse en caballero andante es
llevado a un mundo de ficción pero
en la misma tierra de la Mancha.
Modificar la personalidad no es cosa
fácil. Puede lograrse gracias a esta
concepción novelesca que apunta ya
en sus páginas su moderna visión del
personaje que se hace a sí mismo, ante
los ojos sorprendidos del lector. Es
pues una metamorfosis que se hace
en el primer capítulo de la novela, y
así podemos asistir al prodigio de ver
cómo se va transformando el pobre
hidalgo, porque su frágil naturaleza
humana uva cubriéndose -dice
Alfonso Reyes-en sucesivas capas de
mito". No es un cambio súbito, pues la

imaginación actúa en un proceso que
va trastocando la cotidiana figura del
pobre hidalgo, mediante el poderío
del mito, adhiriéndose al personaje
y dando paso a su transformación.
Y así, continúa Alfonso Reyes, ula
imaginación lo envuelve y transfigura,
la fantasía lo va dirigiendo". Ycuando
este misterioso y singular proceso
concluye, es decir, cuando ya se ha
cumplido el abandono "de la 'ávara y
gris realidad', cuando la fantasía logra
sacarlo de ahí, el hidalgo traspone
esa realidad y lo deja, dice Reyes:
ulo vuelca al fin sobre el mundo de
la quimera". Así es como el mito, la
transfiguración, la metamorfosis,
la imaginación y la fantasía hacen
posible la cabal conversión, desde
la uavara y gris realidad" hasta el
portentoso mundo de la quimera.
Y todo esto ¿qué significa? Signi~
fica, nada menos, que uel pobre
hidalgo sarmentoso y seguramente
mal surcido", ya es nada menos que
Don Quijote de la Mancha. Lo que
sigue a esta transformación es otra
más, pues ahora el mundo de este
caballero andante nada tiene que ver
con el mundo del cura, el barbero, el
ama y la sobrina. Ellos pertenecen al
mundo que ha abandonado Alonso
Quijano. Éste ya no es quien era y
tampoco habita aquel mundo, pues
como ya quedó dicho, ahora es Don
Quijote de la Mancha. Y como si
esta transfiguración, a la que hemos
asistido en el primer capítulo de
la novela, no fuera suficiente para
maravillamos, presenciamos la otra,
que ahora complementa la primera,
pues ambas van inevitablemente
unidas en esta historia. Y Alfonso
Reyes, con su prosa cargada de
belleza y elegancia, nos ofrece el
testimonio de lo que este nuevo
caballero andante es capaz de hacer
en el mundo que ahora habita: UTodo
objeto o motivo se irisa como una
ceja de luz y el caballero va trocando
en oro cuanto palpa, cuanto nombra
siquiera". Tal maravilla se manifiesta
porque el personaje está instalado en

104

la fantasía, en el mundo de la quimera.
Tan sorprendente cambio permite a
Reyes concluir con la sentencia final
de este breve texto: uHenos ya en
la locura, en la heroicidad". Las dos
son ya lo mismo, pues la locura es
la heroicidad y a la inversa, ésta es
también aquélla.
Con tal conclusión, como pueden
percatarse los lectores de Alfonso
Reyes, el personaje en el que se ha
transformado el viejo hidalgo, no es el
único que vive y actúa en el ámbito de
la heroicidad y la locura, sino también
nosotros, y el propio Alfonso Reyes,
es decir, todos los lectores de esta
sorprendente novela, acompañamos
al caballero de la triste figura, pues
el verbo utilizado en esta frase final
está escrito en primera persona de
plural: "Henos ya en la locura, en la
heroicidad". Sin embargo, falta añadir
que esta frase final tiene todaVía otro
complemento unido a la expresión
última. Esta última frase no es de
Cervantes ni de Alfonso Reyes, pero
es éste quien la incorporó a su texto:
es el tercer verso del primer terceto
del Canto Tercero del "Infierno", de
La Divina Comedia, de Dante: "Per me
si va tra la perduta gente".
Un traductor dice: "por mí [se va] a
vivir con la perdida gente". Otro dice:
"pormísevahacialarazacondenada".
Podría entenderse que Alfonso Reyes
incorporó este verso para hacer ver
cómo, acompañando al caballero
andante gracias a la complicidad
de la lectura, todos asistimos y
participamos de su locura heroica.
Agradecemos a Alicia Reyes y a
Adolfo Castañón esta oportunidad
que nos brindan de poder leer, de
conjunto, todo lo escrito por Reyes
sobre Cervantes y su obra. A este
libro podría aplicarse, sin duda, lo
que el mismo Alfonso Reyes dijo
sobre El ~uijote: uNo sospechamos el
caudal de inspiración que encierra
un libro, y más cuando es un libro
bueno."

Alfonso Rangd Guerra

Hijos de Joaquín
TÍTULO:

Los privilegios del monstruo

4UTOR: Joaquín Hurtado
EDITOR14L1

Ediciones Intempestivas
4RO: 2008

Joaquín Hurtado
Lo.""icp,,dd-

i hay en la historia de la
literatura regiomontana
una generación de escri~
tores regiomontanos que merezcan
el título de "los transgresores", esa
es, sin duda, la generación de los
autores nacidos en la década de los
sesenta, años más, años menos. En
buena parte, los escritores jóvenes de
nuestra entidad y acaso los decanos a
esta generación, deben de reconocer
que somos producto de las obras
y visiones de estos autores que
empezaron a realizar una radiografía
de la ciudad y un análisis de lo
regiomontano.
La narrativa reciente en nuestra
ciudad, sin duda, ha crecido de la
manodeobrasdeautorestandisímiles
pero con calidad innegable como las
escritas por Héctor Alvarado, David
Toscana, Patricia Laurent Kullick,
Hugo Valdés, Dulce María González
y Eduardo Antonio Parra, sin omitir a
Felipe Montes, Pedro de Isla yJoaquín
Hurtado. Todos ellos han logrado lo
que generaciones anteriores nunca
pensaron y han dejado la barra muy
alta, digamos, para el trabajo de las
generaciones posteriores que ya
buscan un sitio entre ellos.

De entre todos ellos llama la
atención la personalisima voz de
Joaquín Hurtado, construida ya a lo
largo de diversos libros, entre ellos
Guerrerosy otros marginales, Laredo Song,
la magistral Crónica Sero y La dama
sondmbu!a. En su más reciente libro,
Los privilegios del monstruo, editado por
Héctor Alvarado y Llvier Femández
dentro de su proyecto independiente
de Ediciones Intempestivas,Joaquín
Hurtado presenta una colección
de cuentos que son en realidad una
antología de personajes impulsivos,
abandonados de sí mismos, inmersos
en el lado esperpéntico de la vida y
con una sexualidad tan imprecisa
y violenta como el medio que los
rodea.
El libro abre con el cuento "El
cumpleaños del gato", la historia de
un joven que no pasa de los dieciocho
años y es el encargado de la banda
de secuestradores para entregar
a un padre a su hijo secuestrado.
Contada en primera persona, este
cuento revela la capacidad deJoaquín
Hurtado de simplemente tomar un
personaje yliteralmente esnifarlo para
presentarlo ante el lector con toda su
carga psicológica y con una jodidez

¡

105

al mismo tiempo perturbadora y
sorprendente.
Apartirdeesterelatoquepresenta
ya la atmósfera por donde llevaremos
la fiesta, desfilan jefes ojetes que se
cogen a empleadas con la ayuda de
achichincles calenturientos, taxistas
que consiguen jóvenes "quintos" a
importantes personajes del gobierno,
orgías que suceden en los momentos
más inesperados y mecánicos que
planean la violación de una chiquilla
de doce años porque total, ellos son
muy hombres y la guerca esa es una
calientaparches.
Lo sexual es sin duda, uno de los
temas importantes del libro, pero
definir Los privilegios del monstruo
como un catálogo de versiones y
diversiones del acto sexual sería
una manera fácil de evadir éste o
los otros libros del mismo autor.
Los cuentos de Hurtado son una
disección salvaje de la sociedad,
presenta a sus personajes cercanos a
sus instintos, lejos casi todos ellos de
toda intelectualidad que no sea la ley
del "agencie", del agenciarse a lo otro
por lo que sea y como sea, tal como
dice en el cuento de u Aquí donde no
existo", donde unos de los personajes
tal parece que define al resto de los
personajes al decir: "La razón es un
lujo que me está vedado".
Los personajes de Joaquín,
siempre están buscando qué se
traen consigo, qué arañan de los
otros mientras se pierden, siempre
con tal de satisfacer sus deseos. Lo
mismo el taxista que se agencia
una reputación con el amigo de los
políticos a quien les lleva jovencito
quintos "de la UdeM o del Tec,
mejor" o el esposo perfecto que
tiene un amorío con su ahijado, los
personajes de Hurtado siempre están
llenando las apariencias, jugando con
ese doble fondo que tienen las cajas
de los magos, y mientras pierden y
ganan como si entraran a la avidez
de un cuarto oscuro.
Al final, Joaquín guarda lo mejor
de sus repertorios, una serie de

�relatos breves de parejas que buscan
jovencitos para acostarse con ellos y
vivírlos en todas las maneras posíbles:
jovencitos púberes acurrucados entre
su desnudez compartida.
Los privilegios del monstruo es, sín
duda, un prívilegio que el autor le
concede a sus lectores. Una obra que
no se anda por las medías ramas rú con
el absurdo del cagatíntas intelectual.
Es un privilegio ser lectores deJoaquln
Hurtado. Siempre nos presenta a sus

hijos sín enjuicíarlos ni omitirlos
aunque sean monstruos que nos
abrazan y nos seducen con la mejor
de sus armas: el lenguaje narrativo y
literario que está al ras de la gente,
acaso la mayor sorpresa del libro: el
refinado lenguaje nuestro, el lenguaje
que palpita en nuestras lenguas, en
las calles, vivo; un libro escrito a lo
regiomontano, si señor.

Antonio Ramos

ELHUMOR

para salvarnos

I

TÍTULO: Cuentos cortos escritores largos
ÁUTOR1 Romualdo Gallegos
EDITORWJ UANL

~0: 2008

n las postrimerías de los
ochenta, en una de las
bohemias que reunía a más
de tres advenedizos que soñaban con
ser escrítores, Romualdo Gallegos
sentenciaba: "Solo vale la pena
escribir sí se tiene algo que decir; pero
para saber cómo decirlo, agregaba,
hay que escribir, vivir, leer y trabajar
mucho". Ahora, a varios años de
dístancia Gallegos tiene una sólida
historia como escritor local, y en ese
recuento bibliográfico, sus lectores
recordamos de manera especial una
de sus primeras obras, Nostalgia por
los marcianos, un libro editado en
aquella serie que haría época, Abra

palabra, patrocinada por el murúcipio
de Guadalupe y en la que publicaron
autores como Margaríto Cuéllar,
Guillermo Berrones, Arnulfo Vigil,
Hugo Valdés, Dulce Maria González,
Guillermo Meléndez, Gabriel
Contreras, Julio Cesar Méndez y
Patricia Laurent Kullick, (autores
que con el tiempo se convertirian en
la estirpe literaria de estas tierras),
cuando Heriberto Dante Santos,
nuestro amigo y buen promotor
de la literatura, era el Director de
Cultura.
Recordamos ese libro porque
en él, Gallegos inaugura su propio
estilo, un carácter antisolemne,

106

desenfadado, crudo y revelador que
lo ha significado como uno de los
escritores más comprometidos con
el oficio. Todavia hoy evoco con
nostalgia aquel "Tour de la Ruta 2",
cruzando la ciudad en un día soleado.
Al igual que este cuento, tanto en el
género narrativo, con tirulos como
"El zorro, Miss Mundo y un vecino
que no díjo su nombre" (1996) y "El
operador y otros relatos" (2002),
como en el género poético, con el
poemario Didácticos y pedagógicos,
el escritor recurre al sarcasmo y la
ironía, como recursos para reirnos
compadecida y resignadamente
de los otros y de nosotros mismos,
haciendo del humor el antidoto
para sanar la locura de aceptar que
formamos parte de una realidad
absurda, subdesarrollada y muchas
veces incomprensible.
En nueva obra, presentada por la
UANL en el marco del 75 aniversario
desufundación,Cuentoscortosescritores
largos, a través de las historias sobre
escritores que han compartido sus
aventuras, Romualdo nos muestra y
nos demuestra que sigue siendo fiel
ordínado,
rrcunstancias y el
precio que hay que pagar.
"A mi el Quijote y Sancho Panza
me recuerdan a Viruta y Capulina",
dijo un dia Romualdo a un maestro
que se decia escritor, del cual
nunca conocimos su obra, pero que
pretendia someterlo. No cabe duda,
el humor inteligente tiene mala
prensa y buenas venganzas, sobre
todo las oficiales, porque el poder le
teme al sarcasmo y más cuando son
los protagorústas que lo provocan.
Asi, con un talento sín concesiones
que hace del humor el negro espejo
que desnuda perversidades y trucos
para beber la pócima del éxito en el
mundo editorial, Romualdo, como
un Quijote entre cruel y valiente, se
adentra en la zoologf.a intelectualpara
despojar al mundo regiomontano de
los literatos de su pomposidad, del
superficial glamour que los envuelve

y de su solemnidad, mientras él
mísmo se burla de su propia historia,
cuando asegura: "Naci muerto, pero
luego cambie de actitud".
El libro inicia con un prólogo
basado en una provocadora entrevista
de Gerardo López Moya al autor.
Revelador, el apartado merece una
atención especial, y vale la pena
disfrutarlo porque las respuestas
síntetizan de alguna manera la visión
del escritor, no solamente sobre los
escritores, sino además de otros
temas tan vigentes como la lectura,
la televisión, los politicos y la propia
creación literaria.
Centrados en la obra, Cuentos
cortos escritores largos nos recuerda un
tanto la ironia de Groucho Marx, de
W oody Allen y de otros personajes
que como Ionesco; a quien Gallegos ha
leido, tiene la capacidad de convertir
los sucesos ordinarios y cotidianos
en agudos textos. Sin embargo; por
atractiva que parezca la trampa, hacer
humor por medío de la literatura no
es aventura fácil, por eso creo en la
teorta de que sólo las personas con
cierto típo de inteligencia pueden
hacer humor intencionado, y más
dificil resulta aún, si hay que hacerlo
por escrito.
Alguna vez escuché que uno no
escribe lo que quiere sino lo que
puede, no se si este sea el caso del
autor, pero a lo largo de toda su obra,
se percibe una deliberada denuncia
contra la frivolidad: "No critico la
obra literaria, sino la actitud de los
escritores".
La verdad la tiene Doña Cuca,
la loca que se desnuda en el Parque
España, los taxistas y los peluqueros.
Los intelectuales se pierden en el
barroquismo de las tres patas del gato.
Esta postura refleja una de las mejores
virtudes de Gallegos, develar con
historias simples verdades profundas.
Ahora les tocó a los escritores porque,
dice el autor, estos relatos son una
venganza contra la pedanteria.
Cuando uno lee Cuentos cortos escritores
largos se cae en la tentación de pensar

que la literatura puede ser una broma
sofisticada, un acto de rebeldia,
un panfleto para la denuncia o un
espacio para desahogar amarguras,
y en efecto lo puede ser, sín embargo
estas historias nos llevan a entender
el lado humano de la parafernalia
literaria, que va de la frustración a
la mitomania; del suicidio al fraude;
del plagio a la autocomplacencia y
del juramento a la conquista. Todo
se vale para imponerse a la depresión
y alcanzar el éxito, la posibilidad de
ser descubiertos por los promotores
culturales o por los ignorantes
funcionarios que, perdidos en la
vorágine del poder, poco les duele el
arte o peso social de las letras y de sus
autores. Y en esta despiadada inercia
se revela la verdad: Los intelectuales
son los que cobran, los artistas los
que hacen arte. Los escritores los
que escriben.
Los escritores ylas escritoras, dice
Romualdo, desde los consagrados
como los del panteón de la literatura,
aquel legendario taller fundado por
Rogelio Reyes, hasta los malditos
y olvidados, publican sus propias
revistas, trepan en las torres más
altas para suicidarse, duermen en
ataúdes y se desnudan en público,
seducen a las esposas de sus amigos,
son plagiarios autorizados, venden
su alma al diablo, escriben literatura
gay y se asumen como tales, estafan
ancianas, juran que no ocuparán
puestos públicos, asaltan bancos
haciéndose pasar por epilépticos,
conquistan con hermosas piernas,
piden escaleras que jamás regresan,
no controlan el llanto, leen cuentos
de terror que dan risa creando el
género del humor involuntario, viven
permanentemente en crisis y culpan
al demorúo de la escritura por sus
fracasos. Este es el sumario de la
obra de Romualdo Gallegos quien
se rte de los demás como se rte de si
mismo. Viajero de una generación
perdida excepcionalmente descrita
en un poema de su autoría, "Los
amargosos", donde afirma:

107

Pronto cumpliremos los cuarenta
y no hemos conocido Europa.
Empiezan a podrirnos los
[recuerdos
como esos cadáveres que platican
[de cuando eran niños.
Qué caso tiene hablar de la guerra
[que fallamos
la hudga las tetas juveniles que
[besamos
los mitínes bajo d acorazonado sol
[de agosto
Para qué publicar un libro de
[memorias
ni un familiar lo comprarla
La historia nos sorprendió en la
[peluquerta
Occidente gritó iJaque mate!
y el ganador se confeccionó un
[calzón con la bandera
de la hoz y d martillo
Las Alemanias tumbaron el muro
[para odiarse mejor
McDonald's vende hamburguesas a
[cántaros en Rusia
Verónica Castro le ganó las
[vencidas a Lerún
El rey Maradona sucedió a Pdé
La princesa Diana se echó un pedo
[que colonizó Júpiter
¿y nosotros?
St ya sé
un día secuestramos un camión
hicimos hudga de hambre diez
[minutos
amenazamos desnudarnos frente al
[palacio de Gobierno

Nadie dijo que somos criaturas de
[agua
Argonautas fuera de tiempo y útero
Toda armadura nos quedó grande
muy pequeños para d 68
muy grandes para masturbamos
con d calendario de Gloria Trevi
Si cuando menos hubiéramos
[nacido con un ojo en la frente
algún circo se apiadaría de
[nosotros
Nuestra generación no ha dado un

�AUTORES

esperan consolidarse ylograr un lugar
importante en la historia literaria
regional y nacional. Aunque las
historias aluden a la cofradia literaria
Fantasmas que no asustan a nadie
regiomontana, vale decir que las
cruzamos muros de oficinas
(públicas historias se salvan por sí mismas.
Después de todo, sus personajes son
Soñamos con sacarnos la rifa del
[Tec una beca al Japón el reflejo de la naturaleza humana,
sometida y dominada por los
Cuando ni una amante podemos
[conseguir fantasmas del éxito y del poder; una
trampa mortal que paradójicamente
terminara por alejarlos de la literatura
Viudos de la historia
misma.
pistoleros del tiempo perdido
Romualdo Gallegos reivindica
pugilistas que perdieron en la
\
[báscula así su concepción sobre la literatura,
aquella que mencionamos anteAmargosos
riormente, en la que "el oficio es más
alcohólicos mamónimos
importante que sus consecuencias",
no obstante que a todos nos guste el
Pasajeros con destino al país de los
[recuerdos reconocimiento. Y él mismo afirma,
no sé si irónicamente, "no me molesta
favor de abrocharse los cinturones
ser un hombre anónimo. 8 anonimato
Al igual que en este texto, en la es una forma elegante de pedir que no
obra publicada persiste un cierto te molesten".
La obra omite los nombres de
desencanto por la vida que refleja
los
protagonistas, personajes que
la batalla de todos nosotros, y
particularmente de los autores que seguramente verán la luz pública
(ladrón de bancos
un suicida un torero

en las cantinas alternativas, en las
peñas literarias y en las cofradias
intelectuales que describen el mágico
mundo de la locura literaria en que
trasnochan los creadores dela palabra.
Para los lectores, desconocedores de
este ambiente quizás sea este un texto
divertido que les permita conocer
algunos secretos del oficio; para los
lectores versados en el tema, Cuentos
cortos escritores largos, representará la
búsqueda de sí mismo en esos pasajes
de locura compartida descritos por
Romualdo, espacios en que los que
finalmente nos encontramos como
bufones de una realidad donde no
hay espacio para la cultura, el arte, ,
ni la literatura.
Ahora está publicado y no queda
más que disfrutarlo, pues como dice el
incomprendido Romualdo Gallegos,
uno de nuestros mejores escritores:
"Escritor que come escritor y bebe
cerveza es un dolor de cabeza".

LUIS.utMEMTAMALPICA Poeta, traductor y director de

durante 23 años corno reportero, enviado y editor.
Entre sus publicaciones se encuentran La Hacienda de
El Muerto, Sin novedad Monterrey, OSUANL Ascenso por los
dominios del espíritu, FIME. Fortaleza educativa. Es director
informativo del periódico Vida Universitaria.

Mantis editores. Autor de los poemarios Voluntad de
la luz. Des(as)cendencia, Ebriedad de Dios, Luz de los otros,
Ciertos milagros laicos, Mundo Nuevo, mar siguiente, Sangría!,
El cielo más líquido, entre otros. Su obra ha sido traducida
a varios idiomas. Ganador de reconocimientos
nacionales e internacionales en poesía, cuento ynovela.

(ciudad de México, 1963). En
1989 fundó la revista Moho, que sigue dirigiendo. Ha
publicado Malacara, Educar a los topos, La otra cara de
Rock Hudson, entre otros.

CUILLERMO FADAMELLI

YICTOR BARRERA EMDERLE (Monterrey, 1972). Doctor

en literatura hispanoamericana por la Universidad de
Chile. Ha obtenido el Certamen Nacional de Ensayo
Alfonso Reyes 2005 con el ensayo De la amistad literaria.
Se desempeña corno investigador y es director editorial
de la revista armas y letras de la UANL

LEÓM FELIPE (España, 1884-México, 1968). Poeta. En
1938 se exilia en México. Escribió, entre otras, las
siguientes obras: La insignia, El payaso de las bofetadas,
Español del éxodo y del llanto, Ganarás la luz, España e
Hispanidad, Llamadme publicano, El ciervo, Oh este viejo y solo
violín. Tradujo Canto amí mismo, de Walt Whitman.

(Caracas, Venezuela, 1781- Santiago,
Chile, 1865). Poeta, filólogo, educador y jurista. Fue
el primer rector de la Universidad de Chile. Entre sus
principales obras se encuentra la Gramática de la lengua
castellana destinada al uso de los americanos y su silva A la
agricultura de la zona tórrida.

AMDRÉS BELLO

RODRICO FRES.ÁM (Buenos Aires, 1963). Es colaborador

de numerosos medios periodísticos y autor de los
libros Historia argentina, Vidas de santos, Trabajos manuales,
Esperanto, La velocidad de las cosas, Mantra y Jardines
de Kensington, esta última en proceso de traducción
y publicación en quince paises. Vive en Barcelona
desde 1999.

ADOLFOCAST.AtlóM (México,1952). Traductor y editor.

José Enrique Saucedo Tovar

- - - ~_¡

Trabajó corno editor en el Fondo de Cultura Económica.
Ha publicado La campana y el tiempo (poemas 1973-2003).
Se desempeña corno investigador en el Colegio de
México y en la UNAM. Es miembro de la Academia
Mexicana de la Lengua desde 2004. Ha sido investido
con la orden de Caballero de las Artes y de las Letras,
por parte del Gobierno de la República Francesa.

(Monterrey, 1971). Periodista. Reportero
cultural de los diarios El Porvenir, El Norte y La Jornada.
Participante en el taller de periodismo de Gabriel
García Márquez. Master por el ABC de España y
doctor por la Universidad Complutense de Madrid.
Autor de Tierra de cabritos (1995) y Entrevista a dioses y
demonios (2002).

JOSÉCARZA

MICUELCOYARRUBIAS (Monterrey, 1940). Ensayista y

poeta. Obtuvo, entre otros, el Premio de Traducción de
Poesía del INBA y el Premio a las Artes de la UANL
Algunos de sus libros sonJunto auna taza de café, Papelería
en trámite, El rojo caballo de tu sonrisa, Sombra de pantera,
Antología o tiranía y Kurt Schwittersl Blaise Cendrars.

(ciudad de México, 1947). Es
ensayista, narradora y traductora. Su novela Las
hojas muertas mereció el Premio Xavier Villaurrutia
en 1987. En 1992 publicó su Antología del cuento triste
en colaboración con Augusto Monterroso. Desde
diciembre de 1993 colabora en el periódico La
Jornada.
BÁRBARA IACOBS

RAMOM DACHS (Barcelona, 1959). Ha editado y expuesto

individualmente en España, Francia, México, Estados
Unidos y Argentina. Hasta 1999, con el catalán corno
lengua base; posteriormente, con el español corno tal.
También ha publicado en francés y gallego, y ha sido
traducido a diversas lenguas. Su último titulo es Album
del trasiego (2008).

SASKIA JUMO (Monterrey, 1943). Maestra en artes
plásticas. Fue alumna y maestra del Taller de artes
plásticas dela UANL y maestra en la Facultad de Artes
Visuales de la misma institución por más de 30 años.
Recibió, en 1987, el Premio a las Artes de la UANL,
siendo el primero otorgado en el área de artes plásticas.

EDMUMDO DERBEZ CARCIA licenciado en periodismo
y en historia por la UANL Ha ejercido el periodismo

109

�AUTOREI

CEliRDO MALDOMADO ( ciudad

de México, 1978).
Estudió la licenciatura en El Colegio de México
Actualmente vive en Barcelona, donde estudió el
doctorado en ciencias políticas en la Universitat
Pompeu Fabra. Ha trabajado en el FCE, el CIDE y
el IFE. Ha escrito ensayos sobre ciencia política,
administración pública y escritores mexicanos.
(Bielefeld, Alemania, 1981). Ha publicado
en las revistas alemanas Berlina Literaturkritik y Lateinamerika Nachrichtai. Estudiante de maestria de la
Freie Universitat Berlín. Actualmente escribe su tesis
sobre las imágenes de Alemania en crónicas y ensayos
de escritores contemporáneos mexicanos.
IMCÁ OPITZ

(León, 1965). Narrador y
ensayista. Por el relato breve Nadie los vio salir ganó el
Premio de Cuento Juan Rulfo 2000. Fue becario de la
John Simon Guggenheim Memorial Foundation en
2001 y del Sistema Nacional de Creadores de Arte.
EDUARDO AMTOMIO PARRA

OCTAVIO PAZ (México, 1914-1998).

Poeta y ensayista.
En 1990 obtiene el Premio Nobel de Literatura. Entre
sus obras destacan El laberinto de la soledad, El arco y la
lira, el poema "Piedra de Sol" y el poema "Blanco". En
1971 funda la revista Plural y en 1976 la revista Vuelta.

por la Universidad del Valle en 1997. Ha obtenido los
premios nacionales de poesía Eduardo Cote Lamus y
el de la Universidad de Antioquia, y el Premio Simón
Bolívar de periodismo.
(Guayaquil, Ecuador, 1979). Es
uno de los fundadores del grupo cultural guayaquileño
Buseta de papel y editor de la revista literaria El ~irófano.
Premio Nacional de Poesía David Ledesma Vásquez
2005. Ha publicado, entre otros, los poemarios La bestia
que me habita y Cantos contra un dinosaurio ebrio.

AUCUITO RODIÚCUU

FONDO
DE CULTURA
ECONÓMICA

º
Otromundo

CONVOCATORIA

Antología 1956-2007

Juan Gelman

La Feria lntem~ci~nal del Libro. de Guadalajara, en reconocimiento a la la
de los penod1stas culturales de la República Mexicana
. bor
XVII Pre · N ·
, convoca a.
m,o ac,onal de Periodismo Cultural Fernando Benítez

CATEGORIAS: PRENSA ESCRITA y FOTORREPORTAJE
JOl~EMRIOUEIAUCEDOTOVil (Monterrey). Maestro

en lengua y literatura españolas y doctor en filología
hispánica contemporánea en la UIB, de España. Es
autor del libro La otra ciudad (2005), en el que reúne
textos narrativos y poéticos.
AMME•HÜME IUÁREZ Sinóloga, profesora de chino y de

traducción chino-español en la Facultat de Traducció
i d'lnterpretació de la Universitat Autónoma de
Barcelona, y traductora literaria y cinematográfica
de diversas lenguas europeas. Entre sus ediciones de
clásicos chinos, destacan Lun yu, reflexiones y aiseñanzas,
de Confucio; Tao te king. Libro del curso y de la virtud, de
Lao zi; y A punto de partir. 100 poemas de Li Bai.

AMTOMIO RAMOI

AMTOMI TAPIES (España, 1923). Pintor y escultor. Uno

ALFOMIO RAMCEL CUERRA (Monterrey). Escritor y di-

de los líderes del informalismo español. En 1948 funda,
junto a un grupo de artistas e intelectuales catalanes,
el grupo Dau al Set. En 1958 recibió el Premio Carnegie
y en 1967 el de la Bienal del Grabado de Ljubljana. En
1990 se inauguró en Barcelona la Fundación Tapies.

(Monterrey, 1977). Egresado de la
carrera de letras españolas de la UANL. Su último
libro se llama Sola no puedo, editado por el Instituto de
Cultura de Aguascalientes.

plomático. Fue secretario general de la UANL y
rector de la misma en el periodo 1962-1964. Ha sido
presidente del Consejo para la Cultura y las Artes de
Nuevo León (2003-2006). Es director del Centro de
Estudios Humanísticos de la UANL

Poeta, traductor y guionista. Ha sido
incluido en diversas antologías de poesía. Segundo
lugar en el Certamen de poesía joven Alfredo Gracia
Vicente 2002. Becario del Centro de Escritores de
Nuevo León 2004. En 2007 publicó el poemario
Silencios, ganador del Premio Nuevo León de Literatura
2006, en el rubro de poesía.

1vÑ4 TRUO

ALFOMIO REYES (Monterrey, 1889- ciudad de México,

1959). Humanista, poeta, traductor y diplomático. Fue
miembro del grupo Ateneo de la Juventud. Entre sus
obras destacan Visión de Anáhuac, la obra teatral Ifigenia
cruel y El deslinde. En 1951 traduce una parte de la Ilíada.
Sus obras completas abarcan más de 25 tomos.

"(. .) Un poeta ferozmente político, un
poeta del amor como la ecología del
mundo, un seguidor del parto inacabable de las tradiciones, un 'dilapidador
de Dios', ese poder absoluto armado
de limitaciones, un seleccionador de
fragmentos del diálogo entre el alma
corpórea Yel cuerpo espiritual".
PREMIOS ÚNICOS E INDIVISIBLES

Carlos Monsivdis

Reportaje e~crito: 50 mil pesos y reconocimiento.
Fotorreporta¡e: 50 míl pesos exposición en
.
reconocimiento.
'
un museo de la ciudad de Guadalajara y

BIBLIOTECA PREMIOS CERVA!\'TES

FCE / UNIVERSIDAD DE ALCAIÁ
$335.00

, Fecha límite para la entrega de trabajos: 17 de octubre de 2008, hasta las 19:00 hrs.
1

librtria dd Fondo Fray Sm-ando Teresa de Mier
Av. San Pedro 222 None, colonia MiravaUe
Monterrey, Nuevo León
Tels.. 8335 0319 r 8335 0371. Fax: 8335 0869

JUAM MAMUEL ROCÁ (Medellin, Colombia, 1946). Poeta,

periodista, ensayista. Recibió el titulo Honoris Causa

www.fondodeculturaeconomica.com

110

Fallo del jurado: 6 de diciembre de 2008.
Envio de trabajos:
Comité Organizador del Premio N · 1d
. .
Alemania 1370 colonia Mod
~c~na e Penod1smo Cultural Fernando Benitez
Teléfono: (33) 3810 0331 erna, .. 44190, Guadalajara, Jalisco, México.
,

�El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.
Miguel de Cervantes Saavedra

armas y letras
IIEYIITAmLITIRATURA.ARTIYCUL1UllA.DE LAIN.wtllDAD&gt;-IJ'TOMOMADEMUIVO LEÓN

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Vigencia: Diciembre del 2008
* Incluye gastos de envio
•• Sujeto a disponibilidad

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(81) 8329 4120 / vidauni@seyc.unal.mx

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                <text>Barrera Enderle, Víctor, 1972-, Director Editorial</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Octavio Paz</name>
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                    <text>��Es el tiempo de colaborar con tu universi(
Contamos contigo.
~
~
\ /. ~ '\../

Redde

~ A-. - ~

CAP~SINA

~ L

FONDO

UNIVERSITARIO

~) H~1, Benefactores
H

de la UANL

Pedro de Alba r; ,/n
Ciudad Universitaria, C.P. 66451
San :--.Jicolás de los Garza, N. L.
Tel. J Fax (81) 8329 4256
8329 4000, ext 5374

9UANL
UNIVERSIDAD AlITóNOMA
DE NUEVO LEóN
Sccmlrlade EUCllll6n yCuhura

Visión 2012
..Educacion con ,iston,

.,s,on con fururo"

H iNDACIÓI',
UANLA.C•

�oo ANATOMÍA DE LA CRÍTICA

oo MISCELÁNEA

Celebrando nuestra poesía de Ledo Ivo / La poesía de
[vo, comenta JOSÉ JAVIER VILL4RREAL, se nos ha
ido convirtiendo en un accidente de vida; como los
clásicos, no sólo nos acompaña, sino que nos ayuda

Traducir es captar el espíritu literario que hay en la página
/ CRECORY ZAHBRANO conversa con AKIRA
SUCIYAHA, traductor de Pedro Páramo al japonés,
sobre la recepción y comprensión de la literatura
latinoamericana en la Tierra del sol naciente/ 76

a ser /40

CONSEJO EDITORIAL

EH PORTADA:

Carmen Alardln,Jost Emilio Amorts,
Carlos Am:dondo. Miguel Covarrubias,
Margarito Cuéllar, Roberto Escamill.a.
Jorge García Murillo,Jost Marla Infante,
Humberto Martinez, Alfonso Rangcl
Guerra y Humberco Salaz.ar

DIRECTORIO
Rector:
Jost Amonio Gontilez Tn:viño

Secretario General:
Jesús Anccr Rodríguez

El octavo loco. Roberto Ar)t / DANIEL CENTENO/ 84

oo ANDAR A LA REDONDA

Secretario de Extensión y Cultura:
Rogdio Villarreal Elizondo

Director de Publicaciones:
Cclso José Garza Acuña

AUTORRETIU.TO, 1970 (CUNA}/ CIU.FITO SOBRE PAPEL/ 30 X 32 CM

Paradojas de la banalidad / CRiNOR ROJO cuestiona
la ligereza de la banalidad y propone que, tras una
apariencia inofensiva, ésta es una fuerte colaboradora
delmal/ 44

oo CABALLERÍA
Gelman, su incurable otredad / SERCIO CORDERO/ 88

12

E) amor realizado / DULCE MARIA CONZÁLEZ / 90

La no-sonrisa irónica deBeigbeder o"con el perdón de usted, mi
querido Baudrillard" / HARIAMA HARTINEZ SALCADO

De cómo La Biblia Vaquera plantea, en lenguaje acá,
un rotundo knock-out sobre )a lógica y todo lo demás /

16

De Montrrey a Mexicali: Héctor Gonzálezy su legado
fronterizo / La Vanguardia, primer periódico en ser
publicado en Mexicali, representa un hito de la prensa
bajacaliforniana. CABRIEL TRUHLLO HU~OZ nos
refiere su historia y la de su fundador / 21

Cuento griego/ CUADALUPE FLORES LIERA / 32
La aguja viajera / IYRANNA ZATELi / 34

HARCARITO CUÉLL4R / 92

oo TOBOSO
BIBLIOCLIPS: Caerse y callarse
RODRICO FRESÁM / 59

Director de Arte:
Francisco larios Osuna

/52

Poemas/ EDUARDO HILÁM /

Editora:
Jessic.a Nieto
editora_armasyktra~yahoo.com

Epitafios de agua/ LUIS JORCE BOONE / 4
CaféPerec / ENRIQUE VIL4•MATAS /

Director Editorial
V!ctor Barrera Emkrle
1'Ícbarrera@botmail.com

Mi reino por un imperio / ViCTOR CABRERA/ 94

Creatividad y Diseño:
Elena Herrera Marttncz
m_q_m@hotmail.com
Dirección de Publicaciones de la
Universidad Autónoma de Nuevo león
Bibliot~ Magna Universitaria
wRaíil Rangel Ft1asw

AUTORRETIU. TO, 1973
CRAFITO SOBRE PAPEL
ALCODÓH / 60 X 45 CM

Av. Alfonso Reyes 4000 Col. del Norte,
Monterrey, Nuevo león, C.P. 64440
Teléfonos: 83 29 41 11 y 83 29 40 95.
Publicación trimestral hecha en Serna
Impresos, S. A. de C. V., VaUana 345
sur, Mty., N.L Número de resefVa 042001-!03109500000-102. Certificado de
licitud de titulo núm. 14048 y «:rtificado
de licitud de contenido núm.11621.
y mas no responde por originales y
colaboraciones no solicitados. Todos los
artfculos son resposabilidad del autor.
Direcciones electrónicas:
armasyletras@scyc.uanl.mx
publicaciones@lseyc.uanlmx

1

A LA LETRA: Biblioteca personal 11/IV
BÁRBARAJACOBS/62

LETRAS AL MARGEN: El compositor y la bandida
EDUARDO ANTONIO PARRA/ 67

oo DE ARTES Y ESPEJISMOS

BARCELONA DE NOCHE 5 / ÓLEO SOBRE TELA / 40 X 30 CM

�POESIA

POESIA

Epitafios de agua
LUIS JORCE BOOME

l.
Vicente Huidobro duerme la eternidad frente a las costas de Chile, en un balcón
desde el que núra las olas romperse contra los riscos como un ejército de almas
derrotadas.
Su epitafio reza: Abrid esta tumba, al fonda se ve el mar.
Pero nadie ha acatado esta última voluntad, esta sed póstuma de profanación: los
visitantes temen a ese océano mortuorio que, al no encontrar acomodo en el abismo,
podría ascender por el hueco de la tumba, y sumergir la entera tierra firme para
siempre.

2.
Los fantasmas del silencio persiguieron al poeta por calles inesperadamente gemelas

La inscripción sobre su lápida no promete un océano ni la confluencia de los

de Leningrado y Nueva York. Cada Noche Buena escribe poemas que no muestra

ríos. Aquel que alce la piedra encontrará una escalera que conduce a la sumergida

a nadie, y que nunca lee, para no desesperar más de la cuenta. Después de muerto,

ciudad donde mora -como quien habita un espejo tembloroso-, desde hace años,

Joseph Brodsky decide quedarse en Venecia, bajo el tránsito de las góndolas que

el difunto.

· parecen surcar el cielo.

��ENRIQUE VILA•MATAS

Puede parecer paradójico, pero he buscado siempre mi
originalidad de escritor en la asimilación de otras voces. Las
ideas o frases adquieren otro sentido al ser glosadas, levemente
retocadas, situadas en un contexto insólito.

I ¡

:t
1

e llamo Erik Sacie, como
todo mundo".
Juan Villoro dice que
esta frase del compositor
francés resume mi noción
de personalidad: "SerSatie
es ser irrepetible, esto es,
encontrar un modo propio de disolverse hacia el
triunfal anonimato, donde lo único es propiedad de
todos".
Las palabras de Villoro me transportan por un
instante al mundo de un libro de ensayos de Juan
García Ponce, La errancia sin fin, donde este crucial
autor mexicano enuncia su concepto de la literatura
como discurso polivalente en el cual los autores
se funden y se pierden en el espacio anónimo de la
literatura. Ya en su propia obra, desde el principio,
García Ponce empleó la intertextualidad para crear
homenajes a sus autores favoritos y de esa forma
fundir su literatura con la de ellos.
De hecho, en los orígenes de todo lo que escribo
está el método que podríamos llamar de Laurence
Sterne que, cuando hablaba de cerrar la puerta de mi
estudio quería decir alejarme de aquellos autores a los que
en mi biblioteca suelo plagiar. Hay un famoso fragmento
de Sterne donde se lee una tremenda embestida
contra los autores poco originales y plagiarios y se
habla de un propósito de enmienda por parte del
propio Sterne, que dice que no va a copiar más. Lo
genial de ese fragmento con propósito de enmienda
es que a su vez está plagiado de Anatomía de la
Melancolía, de Richard Burton, concretamente del
prefacio titulado Democritus Junior to the Reader. Señala
Javier Marías en sus notas a la traducción española
de Tristram Shandy que lo que él ha llamado, quizá un
tanto temerariamente, plagios de Sterne son más bien
adaptaciones (a menudo enriquecidas) de textos

que él admiraba o por los que se sentía influido. Y
si se compara la recreación de estos textos con los
textos mismos, se comprobará que a Sterne no puede
acusársele de plagiario, sino que más bien hay que
reconocerle un inusitado talento para parafrasear.
Por otra parte, conviene también indicar que Sterne,
al menos cuando "tomaba prestado" de sus favoritos
(Cervantes, Rabelais, Montaigne y Burton) confiaba
justificadamente en que el lector culto reconocería
las fuentes: es decir, en ningún momento trataba de
ocultar la procedencia de semejantes pasajes, sino
más bien al contrario: procuraba dar las pistas.
No nos engañemos: escribimos siempre después
de otros. En mi caso, a esa operación de ideas y frases
de otros que adquieren otro sentido al ser retocadas
levemente, hay que añadir una operación paralela
y casi idéntica: la invasión en mis textos de citas
literarias totalmente inventadas, que se mezclan con
las verdaderas. ¿y por qué, dios mío, hago eso? Creo
que en el fondo, detrás de ese método, hay un intento
de modificar ligeramente el estilo, tal vez porque hace
ya tiempo que pienso que en novela todo es cuestión
de estilo.
Aunque muchos aún no se han enterado, la novela
dejó, hace ya más de un siglo, de tener la misión
que tuvo en la época de Balzac, Galdós o Flaubert.
Su papel documental, e incluso el psicológico, han
terminado. "¿y entonces que le queda a la novela?",
preguntaba Louis Ferdinand Céline. "Pues no le
queda gran cosa -decía-, le queda el estilo ( ...)
Ese estilo está hecho a partir de una cierta forma de
forzar las frases a salir ligeramente de su significado
habitual, de sacarlas de sus goznes, para decirlo de
alguna manera, y forzar así al lector a que desplace
también su sentido. iPero muy ligeramente! Porque
en todo esto, si lo haces demasiado pesado, cometes
un error, es el error, ¿no es así? Entonces eso requiere

8

grandes dosis de distancia, de sensibilidad; es muy
difícil de hacer, porque hay que dar vueltas alrededor.
¿Alrededor de qué? Alrededor de la emoción".
Algunas de mis citas inventadas han hecho extraña fortuna y larga carrera y confirman que en la literatura unos escribimos siempre después de otros.
Y así se da el caso, por ejemplo, de que se atribuye
cada día más a Marguerite Duras una frase que no
ha sido nunca de ella: "Escribir es intentar saber qué
escribiríamos si escribiéramos". Lo que realmente dijo
es algo distinto y tal vez más embrollado: "Escribir
es intentar saber qué escribiríamos si escribiésemos
-sólo lo sabemos después- antes".
Hablaba ella de si escribiésemos antes. El equívoco
se originó cuando, al ir a citar la frase por primera
vez, me cansó la idea de tener que copiarla idéntica
y, además, descubrí que me llevaba obstinadamente
a una frase nueva, mía. Así que no pude evitarlo y
decidí cambiarla. Lo que no esperaba era que aquel
cambio llegara a calar tan hondo, pues últimamente
la frase falsa se me aparece hasta en la sopa, la citan
por todas partes.
Otro caso parecido al de Duras lo he tenido con
Franz Kafka. En cierta ocasión, se me ocurrió citar
unas palabras de su Diario: "Alemania ha declarado
la guerra a Rusia. Por la tarde, fui a nadar (2 de
agosto de 1914)". La trascripción literal de lo que
dijo Kafka habría sido ésta: "Alemania ha declarado
la guerra a Rusia. Por la tarde, Escuela de Natación".
Pero la frase que tuvo fortuna fue la primera, que en
cierta forma yo comencé a sentir corno mía. Y más
cuando ante mi asombro comencé a leerla por todas
partes, e incluso se la oí decir al actor Gabino Diego
-a modo de declaración amorosa a Ariadna Gilen una comedia cinematográfica de David Trueba;
la gente en el cine se reía a mandíbula batiente, lo
que me molestó un poco porque a esas alturas yo
consideraba ya muy mía la frase y no pensaba que

fuera para reír tanto. Y, además, qué diablos: ila frase
era mía!
Sí, es verdad. Escribimos siempre después de otros
Y a mí no me causa problema recordar frecuentemente
esa evidencia. Es más, me gusta hacerlo, porque en mí
anida un declarado deseo de no ser nunca únicamente
yo mismo, sino también ser descaradamente los otros. Ya
en uno de mis primeros libros, Recuerdos inventados,
me dediqué a robar o a inventar los recuerdos de los
otros para poder tener una personalidad propia.
Al igual que Antonio T abucclú, dudo, por ejemplo,
de la existencia de Borges y pienso que el rechazo
de éste a una identidad personal ( su afán de no ser
Nadie) nunca fue tan sólo una actitud existencial
llena de ironía, sino más bien el terna central de
su obra. En su relato La forma de la espada, Borges, a
través de su personaje John Vincent Moon, sostiene
la siguiente convicción:

Lo que hace un hombre es como si todos los hombres
lo hicieran. Es por ello que no es injusto que una
desobediencia en un jardín contamine a todo el género
humano; como no es injusto que la crucifixión de un
solo judío sea suficiente para salvarlo. Posiblemente
Schopenhauer tiene razón: yo soy los otros, todo
hombre es todos los hombres, Shakespeare es de algún
modo el miserable John Vincent Moon.
Yo también soy ahora J ohn Vincent Moon y digo
que para Borges el escritor llamado Borges era un
personaje que él mismo había creado y que, si nos
sumamos a su paradoja, podemos decir que Borges,
personaje de alguienllamado como él, no existió jamás,
no existió más que en los libros. Eso lo dijo también
Tabucclú y yo, por tanto, también soy T abucclú que
un día me dio un papel en el que estaba escrita esta
frase de Borges que inmediatamente me apropié: "Yo
soy los otros, todo hombre es todos los hombres".

ASÍ COMO CODARD DECÍA OUE QUERÍA HACER PELÍCULAS DE
FICCIÓN OUE FUERAN COMO DOCUMENTALES Y DOCUMENTALES
OUE FUERAN COMO PELÍCULAS DE FICCIÓN, YO HE ESCRITO -O
PRETENDIDO ESCRIBIR- NARRACIONES AUTOBIOCRÁFICAS QUE
SON COMO ENSAVOS Y ENSAVOS OUE SON COMO NARRACIONES.
9

�Así es que, cuando escribo, sin duda soy Tabucchi,
Borges yJohn Vincent Moon y todos los hombres que
han sido todos los hombres en este mundo. Aunque,
eso sí, para no complicar ya más las cosas, me llamo
únicamente Erik Satie. Como todo el mundo, por otra
parte. O, si se prefiere, "me llamo Antonio Tabucchi
como todo el mundo".
Bien pensado, creo que mi inclusión de citas
(falsas o no) insertadas en medio de mis textos
debe mucho a la fascinación que provocaron en
mi juventud las películas de Jean Luc Godard con
toda esa parafernalia de citas insertadas en medio
de sus historias, esas citas que detenían la acción
corno si fueran aquellos carteles que insertaban los
diálogos en las películas de cine mudo. Me formé
literariamente viendo el cine de vanguardia de los
años sesenta. Y lo que vi en aquellas películas me
pareció tan asombrosamente natural que para mí el
cine siempre ha sido aquello que vi en esa época de
innovaciones estilísticas sin fin.
Yo me formé en la era de Godard. Eso es algo que
debería advertirse en la faja de mis libros a todo aquel
que comprara uno de ellos.
Así corno Godard decia que quería hacer pelí,
culas de ficción que fueran como documentales y
documentales que fueran corno películas de ficción,
yo he escrito -o pretendido escribir- narraciones
autobiográficas que son como ensayos y ensayos
que son corno narraciones. Y tanto en unas como en
otras he insertado mis citas. Decia Su san Sontag en el
prólogo del admirable -hoy bastante extraviadolibro Vudú Urbano de Edgardo Cozarinsky, un pío,
nero y gran experto en incluir citas en sus relatos:
"Su derroche de citas en forma de epígrafes me hace
pensar en aquellos films de Godard que estaban
sembrados de citas. En el sentido en que Godard,
director cinéfilo, hacía sus films a partir de y sobre
su enamoramiento con el cine, Cozarinsky ha hecho
un libro a partir de y sobre su enamoramiento con
ciertos libros".
Me formé en la era de Godard. Lo que le había visto
hace_r a éste y a otros cineastas de los sesenta lo asimilé
con tanta naturalidad que después, cuando alguien
me reprochaba, por ejemplo, la incorporación de citas
a mis novelas, me quedaba asustado de la ignorancia
del que reprochaba aquello en el fondo tan normal
para mí. A fin de cuentas, poner una cita -como
bien sabía Sterne y yo sabía ya entonces- es como

lanzar una bengala de aviso y requerir cómplices. Me
sorprendía encontrar tarugos que veían con malos
ojos lo que yo siempre había visto con mi mejor
mirada: esas lineas ajenas que uno incluye con uno u
otro, o ningun propósito, en el texto propio.
Pienso con Fernando Savater que las personas
que no comprenden el encanto de las citas suelen ser
las mismas que no entienden lo justo, equitativo y
necesario de la originalidad. Porque donde se puede
y se debe ser verdaderamente original es al citar. Por
eso algunos de los escritores más auténticamente
originales del siglo pasado, como Walter Benjamín
o Norman O. Brown, se propusieron (y el segundo
llevó en Love's Body su proyecto a cabo) libros que no
estuvieran compuestos más que de citas, es decir,
que fuesen realmente originales.
Y también creo con Savater que los maniáticos
anticitas están abocados a los destinos menos
deseables para un escritor: el casticismo y la
ocurrencia, es decir, las dos peores variantes del
tópico: "Citar es respirar literatura para no ahogarse
entre los tópicos castizos y ocurrentes que se le
vienen a uno a la pluma cuando nos empeñamos en
esa vulgaridad suprema de no deberle nada a nadie. En el
fondo, quien no cita no hace más que repetir pero sin
saberlo ni elegirlo..."
Salvando todas las insalvables distancias, ese
método que tanto he utilizado yo de ampliación de
sentidos a través de las citas tiene puntos en común
con aquel procedimiento que inventara mi admirado
Raymond Roussel y que explicó en Cómo escribí

algunos libros míos:
Desde muy joven escribía relatos breves sirviéndome
de este procedimiento. Escogía dos palabras casi
semejantes (al modo de los metagramas). Por ejemplo,

billiard (billar) y pilliard (saqueador, bandido). A
continuación, añadía palabras idénticas, pero tomadas
en sentidos diferentes, y obtenía con ello frases casi
idénticas...

Remito al lector a ese texto de Raymond
Roussel, donde su procedimiento se revela como una
máquina infinita de producción de literatura y de
caleidoscópica creación de sentidos diferentes.
Esa maquinaria de sentidos diferentes supo ya
intuirla y sugerirla Roland Barthes cuando en su libro
Sade, Fourier, Loyola nos dice que en realidad hoy no

10

existe ningún espacio lingüístico ajeno a la ideología
burguesa: nuestro lenguaje proviene de ella, vuelve a
ella, en ella queda encerrado. La única reacción posible
no es el desafío ni la destrucción sino, solamente, el
robo: fragmentar el antiguo texto de la cultura, de la
ciencia, de la literatura, y diseminar sus rasgos según
fórmulas irreconciliables, del mismo modo en que se
maquilla una mercadería robada.
En las palabras de Barthes escucho el eco de unas
de Montaigne: "Con tantas cosas que tomar prestadas,
me siento feliz si puedo robar algo, modificarlo y
disfrazarlo para un nuevo fin".
Siempre he querido levantar en mi obra una

poética de la simulación, a modo tal vez de homenaje
de los llamados simuladores de Praga (versteller, en
yiddish), aquellos hombres que en los cines de esa
ciudad fascinaban tanto a Kafka cuando, en los
primeros tiempos del cinematógrafo, actuaban de
expertos narradores o recitadores y no sólo añadían
caprichosamente texto a la película, sino que venían
a ser unos actores más del espectáculo que se veía en
la pantalla.
Siempre he querido levantar una poética de la

simulación y por otra parte siempre me he sentido
fascinado por las tramas no convencionales.
De eso creo que habla mi texto "Café Perec" nv

11

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ecido olvidarme del cama
rero de humor distinto y
miro hacia la iglesia de SaintSulpice. Estoy en el mismo
lugar de observación desde
el que Georges Perec, en los
años setenta, se dedicaba a
catalogar esta plaza y anotar de ella muy especialmente
"lo que generalmente no se anota, lo que se nota, lo
que no tiene importancia, lo que pasa cuando no pasa
nada, salvo tiempo, gente, autos y nubes".
Aquí escribió Tentativa de agotar un lugar parisino, un
libro que consistía en una meticulosa larga lista de
lo que había visto en la plaza a lo largo de varios días
diferentes. En su momento lo leí con infinita diversión.
Alli había anotado Perec todo lo que pasaba cuando
no pasaba nada y había excluido de su lista sólo lo
que pudiera resultar demasiado trascendente, y sobre
todo lo que ya estaba "suficientemente catalogado,
inventariado, fotografiado, contado o enumerado".
Apuro mi café y tengo un recuerdo para El salto
en paracaídas, un breve texto genial, incluido en Nací.
Cuando aún era un tierno principiante, hacia 1959, al
final de una reunión del grupo de la revista Arguments,
Perec pidió la palabra, y su intervención tuvo alguien
la ocurrencia de grabarla. Feliz ocurrencia. Perec
contó de forma tan inspirada como tartamuda una
experiencia muy personal ("la cuento porque estoy
un poco ... porque he bebido un poco"), una aventura
de su breve paso por el paracaidismo y la historia de
cómo llegó a comprender que, en la literatura y en la
vida, era absolutamente necesario lanzarse, tirarse al
vacío, "para persuadirse de que eso podría quizá tener
un sentido que incluso uno mismo ignorase".
Entre los libros de primera hc¼a que me cambiaron
la vid..feSl&amp;4'5:on siempre lbs de Perec, libros que
recuerdo haber leído fascinado, volviéndole al autor,

página a página, cada uno de los eufóricos balones que
lanzaba. Desde el primer momento, vi que Perec era
inseparable de Roussel y de Kafka, precisamente los
otros dos escritores que entonces más me interesaban,
pues me habían demostrado que en novela era posible
hacer cosas muy distintas de las que se predicaban
en mi tierra. En aquellos días, por lo que fuera, todo
a veces se producía de la forma más sencilla. Y así
Kafka, Roussel y Perec llegaron a mí con la máxima
naturalidad, casi juntos, y después lo hicieron libros
también decisivos como el ensayo novelado Maupassant
y "el otro", donde Alberto Savinío, con el pretexto de
hablar de Maupassant, acababa hablando de todo, y
para eso le bastaba con asociar cualquier idea con el
dichoso tema central, en realidad ausente. O libros
como El mito trágico del "Ángelus" de Millet, de Salvador
Dalí, cuyo atractivo método de trabajo, alejado de
todos los dogmas sobre la novela, se basaba también en
asociaciones de ideas, asociaciones que se desplegaban
en un tapiz que, al dispararse en todas los itinerarios
posibles, acababa por convertirse en inagotable.
Pasa un autobús de la línea 63, y lo anoto -como
todo- meticulosamente. Pasa luego uno de la línea 96,
que va a Montparnasse. Frío seco, cielo gris. Pasa una
mujer elegante llevando tallos en alto, un gran ramo de
flores. El 96 es el mismo autobús que Perec atrapara en
sus apuntes, y el mismo que luego me trasladará a mi
hotel aquí en París, el Littré. Un rayo de sol. Viento.
Un mehari verde. Lejano vuelo de palomas. Instantes de
vacío. Ningún coche. Después cinco. Después uno. "La
trama es una vulgaridad burguesa". Le adjudico la frase
a Nabokov. "H estilo avanza dando triunfales zancadas,
la trama camina detrás arrastrando los pies", recuerdo
que respondió John Banville en una entrevista.
Es posible que estas dos citas sean como lanzar un
balón que no van a devolvernos nunca todos aquellos
que tienen todavía el humor de situar a la trama

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decimonónica en un pedestal absoluto. La novela del
futuro verá esa trama como una simpleza que hizo furor
en cierta época y se reirá de un tópico que me machacó
durante mi primera juventud, esa idea de que la novela
-"como bien saben en el mundo anglosajón"- ha
de privilegiar siempre la trama. Hoy me alegro de
haber visto pronto que aquella idea británica sobre
la novela, como sucedía con tantas otras, no tenía
porqué considerarla una regla inamovible. Me moría
de risa el día en que le escuché a Kart Vonnegut decir
que las tramas en realidad eran sólo unas cuantas y no
era necesario darles demasiada importancia, bastaba
con incorporar -casi al azar- una cualquiera de
ellas al libro que estuviéramos escribiendo y de esta
forma disponer de más tiempo para la forja de lo que
realmente habría de importarnos: el estilo.
¿y cuáles eran esas tramas? Vonnegut se las sabia
de memoria, tenía una lista muy perecquiana: "Alguien
se mete en un lío y luego se sale de él; alguien pierde
algo y lo recupera; alguien es víctima de una injusticia
y se venga; el caso conmovedor de Cenicienta;
alguien empieza a ir cuesta abajo y así continúa; dos
se enamoran, y mucha otra gente se entromete; una
persona virtuosa es acusada falsamente de haber
pecado o de haber cometido un crimen; una persona
se enfrenta a un desafío con valentía, y tiene éxito o
fracasa; alguien inicia una investigación para conocer
la verdad de un asunto..."
¿y qué sucede cuando no ocurre nada? Que
termina uno a veces por acordarse de los orígenes de
su fascinación por las tramas no convencionales y
recuerda cuando descubrió que se podían construir
libros libres, de estructuras inéditas, con asociaciones
y cavilaciones en torno a centros ausentes... Son las
doce y doce de la mañana. Pasa un camión Printemps
Brumell. Viento. Pienso en métodos construidos con
hiperasociaciones de ideas que -como en libros

de Savinio o Dalí- no agotan nunca el tema en
estudio y observación. Sin duda, una obra maestra
absoluta de ese nuevo género fue la hipernovela La
vida instrucciones de uso, donde se daban cita todas las
tramas de Vonnegut, que de paso eran dinamitadas,
en una operación parecida a la de Flaubert cuando en
Madame Bovary acabó con el realismo a base de llevarlo
hasta su extremo máximo y ser el más realista de todos.
Pienso en los veintinueve años y once meses que se
cumplen desde que apareciera La vida instrucciones
de uso, un libro al que Italo Calvino, por variadas
razones -"el compendio de una serie de saberes
que dan forma a una imagen del mundo, el sentido
del hoy que está también hecho de acumulación del
pasado y de vértigo del vacío"- consideraba como
el último verdadero acontecimiento en la historia
de la novela: puzzle en el que el propio puzzle da al
libro el tema de la trama y el modelo formal, y donde
el proyecto estructural y la poesía más alta conviven
con asombrosa naturalidad.
De hecho, durante un largo tiempo La vida
instrucciones de uso fue para muchos, en efecto, el último
verdadero acontecimiento de la novela moderna.
Después, vendría un gran libro de Roberto Bolaño,
Los detectives salvajes, que recogía con extraordinaria
osadía y talento el guante lanzado por Perec. Día de
cielo gris, frío seco. Viento. Pasa un señor con aspecto
de secretario "provisionalmente definitivo" de alguna
sociedad secreta de inventores de aforismos. Parece
salido de una de las páginas más divertidas de Pensar
/ Clasificar. Podría llamarse perfectamente Bénabou.
Pasa otro autobús de la línea 63. Pasa el 96. Lasitud
de los ojos. Risas sofocadas. Distintos humores. Voy
anotando. Alguien mueve un visillo. Tañidos de la
campana de Saint-S..tlpice. Se acumula el pasado y al
mismo tiempo el vértigp de un vacío, IS que 11.qlbién
anoto debidamente ·

�POESl.4.

Poemas
EDUARDO MILÁM

DIFERENCIA ENTRE !A TIERRA

los campesinos americanos
-del otro lado de aquí y aquíy la Tierra mayúscula allá donde

iremos los Hombres (alemanes
junto a los que no "se jodieron" -Aznar)

-Aznar me marca en rojo, algo me dice
, 'r

sobre la no existencia de ese verbola mítica, la siempreverde
donde, a cien centimetros sobre el pasto fresco
flotamos con la cabeza coronada
éter, aura las coronas
especie de plasma, líquido amniótico
malla para respirar fuera de la podredumbre
Guerrero, Oaxaca, Chiapas
Cuzco, Cochabamba, Iowa
Valle del Danubio, alturas del jura suabo
Ister, toda la Renania

�POESfA
POESfA

EL GASTO DE VIDA NO CORRESPONDE AL INGRESO

de vida, alegría
la que puede soslayar el gasto en un ensayo de ascenso
a callar se ha dicho

HABLO DEL DÍA

desde el día
qué sería no hablar con día
con tarde azul que se hunde donde
hablo de la noche y de la tarde, juntos

no por elevador, no por escala, una gracia
por camino de mulas, paseadoras de peso a la vera
a la orilla serían gaviotas
uno se hunde en la fragilidad montañosa, detrás
uno se adentra en el mar, enfrente

ya en el habla que junta, que separa
una llanta al costado de la carretera
su vacío central que marca el círculo
subasta bajo el cielo, crías
en los nidos que se escuchan lejos
el hueco grande que dará la vuelta entera

una momentánea esperanza puesta en el trabajo que gira
en torno, en remolino de espuma
emplearse a fondo y salir
delfín de lo mismo
en el desplazarse continuo no hablar de explotar
medir palmo a palmo la tierra, lo inútil
púas para un alumbrado
púas de luz para las -de siempre- alambradas

alrededor del hombre, fijo
a la medianoche, cuando la retirada
las cadenas ajustadas a los tobillos desnudos, negros
y al alma, además del sueño, ruido

el ajetreo de la ida sólo pudo haber sido amedianoche

�CABRIEL TRUJILLO Mu.-oz

La Vanguardia, el primer periódico en ser publicado en Mexicali a partir de
1917, representa no sólo un hito en la historia de la prensa bajacaliforniana
y fronteriza, sino que es, sobre todo, una radiografía de la situación social y
cultural de Baja California y el símbolo evidente y clamoroso de la aparición de
toda una generación de intelectuales, que hicieron de la prensa y la literatura
un mismo ideal creativo.

DE MOMTERREY
A MEXICALI:

Héctor González
y su legado fronterizo
o olvidemos, en primer lugar, que
la revolución de 1910 y su caudal de
alzamientos regionales, que incluye la
rebelión anarcosindicalista propiciada
por los hermanos Flores Magón en Baja California,
desquició el eje del poder político en la entidad y
llevó a que el centro militar se desplazara del puerto
de Ensenada al poblado fronterizo de Mexicali. De la
zona costa del Pacífico, donde residió el poder durante
el porfiriato, éste pasó a la región desértica, colindante
con Atizona y Sonora, por razones estratégicas, pues
para lidiar con los grupos rebeldes fronterizos era
necesario asegurar las aduanas, los puntos de entrada,
evitando asi sorpresas mayores, como las tomas de
Mexicali y Tijuana por las tropas floresmagonistas
en 1911, que habian puesto en jaque la vida política y
económica de la península.

Para 1915, el coronel Esteban Cantú, el caudillo que
habia tomado control con el apoyo de amplios sectores
de la población, del Distrito Norte de la Baja California,
cambió la capital de Ensenada a Mexicali y con ello
transformó completamente el equilibrio de fuerza de
esta zona del pais. Al hacerlo, sin embargo, dejó en la
estacada a una serie de negocios adyacentes al poder
que se resistieron a cambiar de población. Entre estos
negocios estaba la prensa oficial que se dedicaba a la
publicación de los edictos oficiales y las proclamas del
gobierno. Lo que ocasionó un vacío informativo en la
recién nombrada capital del Distrito Norte.
Ante esta situación incómoda, el propio Cantú
apoyó a un grupo de jóvenes intelectuales de toda su
confianza, donde destacaría Héctor González, para
impulsar las reformas políticas a nivel municipal
y para darle voz a sus políticas de gobierno desde

N

21

�NECE

A, PUES, SU PROPIA PREMSA. ES DECIR: UN MEDIO

PERIODÍSTICO QUE PONDERARA LOS LOCROS DE SU COBIERMO Y
LOS DESATINOS DE LA REVOLUCIÓN ARMADA EM FORMA POR DEMÁS
COMEDIDA PERO CON FIRMEZA

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La Vanguardia, periódico semanario, en Mexicali, y con
un precio de 10 centavos oro americano.
La Vanguardia era un semanario ilustrado que
incluía páginas de anuncios a color. Héctor González,
un joven intelectual nuevoleonés traído a Baja
California por Cantú, era su director general. Como
Mexicali no contaba con imprenta en territorio
nacional, La Vanguardia se imprimía en la vecina
ciudad de Caléxico, California, y por lo mismo su
dirección era un apartado postal (el 472) en esta
población californiana. Su agente de anuncios era
William Clay Silver, un e:&gt;rperto en advertising. Los
periodistas que hacían este semanario sabían bien
que su publicación era un órgano de gobierno apenas
disfrazado. Por eso, aunque en su página frontal
aparecía una viñeta con dos revolucionarios armados
y a caballo, los lemas que se mostraban al calce de
esta página exponían desde: '"cooperar no es aplaudir.
También coopera el que censura y a veces sirve mejor
que el que aplaude", hasta "sólo un gobierno fuerte
y apoyado en la opinión puede arrostrar la verdad y
aún buscarla. Inseparable compañero de ella, no teme
la expresión de las ideas, porque indaga las mejores
y las más sanas para cimentar sobre ellas su poder
indestructible". Lo cierto es que este periódico basó su
labor en la cooperación, donde la censura al régimen
fue mínima y los aplausos se dieron al por mayor, al
ser este semanario el vehículo oficial y oficioso de los
proyectos, proclamas y salutaciones que este gobierno
ofrecía a la opinión pública de ambos lados de la línea
fronteriza.
Como había sucedido con El Progresista, el semanario
ensenadense, quince años antes, La Vanguardia fue
un periódico dividido, en generoso equilibrio, entre
anuncios y edictos por una parte y los textos literarios

Mexicali. Este grupo, proveniente del estado natal del
propio coronel Cantú, esto es, de Nuevo León, estaba
conformado por abogados y médicos que sirvieron
de punta de choque para dar a conocer el programa
político y social de un gobierno neutro en lo ideológico
y con una administración que utilizaba los recursos
de los negocios, legales e ilegales, del Distrito Norte
para aceitar una maquinaria gubernamental que puso
en pie, en forma por demás expedita y eficaz, vastos
proyectos que dieron identidad propia a las ciudades
fronterizas, a Tijuana y Mexicali principalmente.
Mientras este auge se fortalecía en las ciudades de
frontera, Ensenada iba languideciendo, con lentitud
pero inexorablemente, por su lejanía con el comercio
aduanal y de entretenimiento de los poblados antes
mencionados.
Cantú sabía que, en el mar turbulento del México
revolucionario, Baja California era una excepción afortunada, un remanso de relativa paz ante
los embates de villistas, zapatistas, carrancistas
y obregonistas que asolaban el resto del país. Era
necesario que a cada momento y con cada nuevo
gobierno entrante, el coronel-caudillo pudiera ofrecer
su versión de los hechos y, a la vez, mostrar a los
propios bajacalifornianos los riesgos y peligros que
ocurrían por el encono de las facciones revolucionarias,
en otras partes de México, para que los ciudadanos del
Distrito Norte apreciaran mejor la paz cantuísta a la
antigua: mucha administración y poca política. Mucho
orden y respeto. Necesitaba, pues, su propia prensa. Es
decir: un medio periodístico que ponderara los logros
de su gobierno y los desatinos de la revolución armada
en forma por demás comedida pero con firmeza. Dos
años después de acceder Cantú al poder, el 14 de
octubre de 1917, salió publicado el primer número de

22

del otro, en cuyo centro aparecían las noticias regionales
y los artículos de actualidad. En cuanto a los anuncios,
estos eran de dos tipos: los comerciales y los oficiales,
incluyendo edictos y proclamas gubernamentales por
motivos políticos, especialmente electorales.
Los anunciantes de La Vanguardia provenían de los
tres principales poblados del Distrito Norte de Baja
California (Tijuana, Mexicali y Ensenada), incluyendo
empresas y negocios del otro lado de la frontera.
Es obvio que esta publicación mantuvo un amplio
espectro de anuncios comerciales que abarcaban las
dos fuerzas rectoras de la economía bajacaliforniana:
el trabajo (la construcción de poblaciones en auge
agrícola e industrial) y el placer (la proliferación
de cantinas, hoteles y burdeles para atracción de
propios y extranjeros). En ambos casos había un
factor común: el relámpago verde de los dólares que
aceitaba la maquinaria del progreso de la entidad y
la mantenía unida al capital extranjero. Los anuncios
del gobierno, por su parte, iban desde un edicto
del juzgado a la primera instancia de Ensenada en
procesos de testamentaria hasta el aviso, por parte
de la municipalidad de Mexicali, sobre su división
electoral de cara a las próximas elecciones, incluyendo
la ubicación de las casillas electorales y a las seis
divisiones de tal municipio. Así, en el número del 20 de
octubre de 1917 se informaba a la ciudadanía de estos
cambios para las elecciones del dos de diciembre de
ese mismo año.
En cuanto a los textos literarios, La Vanguardia
sirvió de caja de resonancia de los gustos y lecturas
de Héctor González, que consistían en novelas
europeas y literatura por igual romántica, realista y
del modernismo en boga entonces. Se publicaban, por
ejemplo, La Mano de Guy de Maupassant, los cuentos
de Arthur Conan Doyle, Lucero del alba de Guillermo
Prieto, el poema '"Delirio" de Felipe Guerra Castro,
al igual que semblanzas de escritores nacionales y
extranjeros. La ideología librepensadora permeaba
el gusto literario haciendo que este periódico diera
bandazos entre un espíritu elitista, de torre de marfil,
y las expresiones populares en uso, junto con poemas
como '"Desde Zaragoza" de Melitón González (¿el
propio Héctor González disfrazado de pueblerino
dicharachero?):
Voy a cantar unas coplas,
y no es que yo esté contento,

23

es por ganas de hacer algo
sin que me cobren impuesto.
Casarte por el dinero
pide a Dios que no t'ocurra,
que el dinero en el querer
es el gusano en la fruta.
Te enganchan los tribunales
por muy diferente sitio:
el melitar, por la faja;
el cevil, por el bolsillo.

Ya Alfonso Rangel Guerra ha dicho en el prólogo de
Siglo y medio de cultura nuevoleonesa (segunda edición,
1993) de Héctor González (nacido en Monterrey, en
1882) que éste se ocupaba tanto de asuntos literarios
como de las manifestaciones periodísticas, a las que
consideraba '"valiosos testimonios impresos del paso
del tiempo" y documentos esenciales para deslindar e
interpretar a la cultura regional. Para don Héctor, lo
primordial era '"la literatura, la historia, el periodismo
y la oratoria. La literatura, principalmente la poesía, se
considera junto con la oratoria la suprema expresión
cultural. Por otra parte, la historia y el periodismo,
actividades desarrolladas en forma autodidáctica,
tienen también una presencia muy significada en
el proceso cultural local, lo cual se explica si se
toma en cuenta que el propio autor practicó ambas
expresiones, como también lo hicieron muchos de
sus contemporáneos, principalmente quienes ejercían
la abogacía o habían estudiado derecho". Héctor
González pertenecía, sin duda, a una generación de
jóvenes ilustres e ilustrados, la de principios del siglo
XX, que se educaron en el Monterrey de Bernardo
Reyes, pero que para la segunda década del nuevo
siglo ya se mostraban inconformes con el régimen
político anterior (el porfiriato) y con el academicismo
literario de los escritores mayores, por lo que el propio
González luchó contra los '"retóricos del siglo pasado",
que buscaban imbuir a los jóvenes '"con la idea de
que la obra literaria es susceptible de confeccionarse
por medio de reglas o recetas, que invariablemente
resultan ineficaces e insuficientes para su objeto y que,
de respetarse, motivarían el estancamiento definitivo
de toda producción". Para evitar tales estancamientos
en lo político y en lo cultural, Héctor González se vio
en la necesidad de salir de su tierra natal, donde la

�incertidumbre y violencia de la Re\'olución mexicana
en pleno lo obligaron a salir exiliado del pais en 1914.
Como relata Alfonso Rangel Guerra: al dejar México,
González se instaló en San Antonio, Texas, y estando

·allí:

1

:r
1 .

Recibió invitación del licenciadoJosé F. Guajardo (el que
siendo estudiante se opuso al general Bernardo Reyes y
se vio obligado a dejar Nuevo León) para trasladarse a la
ciudad de Mexicali, en el territorio de Baja Califorrúa. El
licenciado Guajardo desempeñaba en ese lugar el cargo
de secretario de gobierno, siendo gobernador el coronel
Esteban Cantú, originario de Linares, Nuevo León.
Héctor González se trasladó a Baja California, donde
fue juez de primera instancia. En Mexicali se mantu,·o
muy activo. Fundó La Vanguardia, primera publicación
aparecida en lengua española en el territorio de Baja
California. Este periódico lo fundó con dos sonorenses,
Francisco Bohórquez y Ambrosio l. Leievier, el propio
gobernador coronel Esteban Cantú y el doctor Roel
(quizás Ignacio), también de Nuevo León. Después
fundó El Monitor, que se imprimla en las prensas de La
Vanguardia y donde escribió los primeros editoriales.
Participó en la polltica local, siendo candidato a la
presidencia municipal de Mexicali ydespués candidato
a diputado para la XXIX Legislatura al Congreso de la
Unión. Además de estas actividades políticas, publicó
en 1918 un trabajo sobre la vida y obra del negrito poeta,
José Vasconcelos, pero lamentablemente no hemos
podido ver este libro. Además publicó en Caléxico El
Cuervo (The Raven), con traducción literal linea a línea,
más dos traducciones del poema de Edgar Allan Poe,
una de Bonalde y otra de Ricardo Gómez Rebelo, más
unas referencias al poema, de diversos autores. En las
lineas iniciales, Héctor González dedica este trabajo
"a mis antiguos amigos de Monterrey, la amada parria
chica que nunca olvido, en donde me eduqué, y en
donde empecé a soñar y a emprender~. Se refiere a Joel
Rocha, Fortunato Lozano, Jesús de la Garza, Ricardo
Arenales, Leopoldo de la Rosa, Enrique Fernández
Ledesma, Eusebio de la Cueva, Carlos Roel, y concluye:
"La mayor parte de ellos creo que conservan vivo lo
mismo que yo, al través de sus andanzas, el recuerdo
de aquellos hermosos días en que luchábamos por los
fueros de la libertad en el pensamiento y en el Arte
en los periódicos y en los cenáculos de la ciudad más
industriosa, más inquieta y más culta del norte de la
República mexicana~.

Como todo periódico que se precie de realizar una
labor de cronista de su comunidad, La Vanguardia
fue, gracias a Héctor González, un escaparate de la
sociedad fronteriza de su tiempo en temas culturales,
anuncios de comercios o avisos de gobierno. Pero
no sólo en estas lides dio a conocer la vida de los
bajacalifornianos en la segunda década del siglo XX.
Esta vida apareció reflejada en sus páginas a través de
noticias de diversa factura y origen, empezando por
los anuncios profesionales que son una vía de acceso a
deberes y saberes de los profesionistas fronterizos de
aquellaépoca yunatisbodelasnecesidadesycarencias
existentes en el Mexicali de aquellos tiempos. Entre
las principales demandas de información se hallaba la
religión y el entretenimiento. Una aparecia en cuanto
a celebración de solemnes rituales en la parroquia de
Guadalupe de Caléxico, donde "la misa fue cantada
por el coro de la parroquia que dirige el profesor José
Vázquez y durante el ofertorio las señoras Beatriz
Ramos y Esther González Murúa cantaron de
modo magistral" a la vez que hizo acto de presencia
la banda del 25¡¡ de Mexicali interpretando "El
crucifijo" de Fauré. Esto habla de una cultura musical
en ambos lados de la frontera que por igual se da en el
estamento militar que en el eclesiástico. Del lado de
la diversión, se publicaron el 20 de octubre de 1917,
noticias sobre el programa de funciones en drama y
en cine del Teatro México:
Este importante centro de reuniones de Mexicali abre
de nuevo sus puertas al público el dia 15 de diciembre,
regenteado por una nueva empresa, de la que es gerente
el Sr. Lic. Antonio Horcasitas.
Los nuevos empresarios del Teatro México tienen
el propósito de cubrir sus programas de invierno con
películas de las mejores marcas europeas y americanas
y con variedades y comedia. Ya se hacen arreglos para
traer la compañia dramática de Virginia Fábregas,
que ha hecho una temporada de mucho éxito en San
Antonio, Texas.
Los residentes mexicanos de Caléxico y Mexicali
deben fijarse en que los empresarios del Teatro México
están en condiciones de ofrecerles programas más de su
agrado que los teatros de Caléxico, donde no son nada
escrupulosos para aceptar las películas antimexicanas
que han dado en circular de un tiempo a la fecha en el
sur de los Estados Unidos. Además, el Teatro México
cobra precios más baJOS que los cines americanos.

24

Oc~~ t~ma que era tocado semanalmente por este
per~odico eran noticias locales de tipo policiaco, de
sociales, de transportes y comunicaciones, e incluso
personales. Así se mencionaba que el ingeniero Go al
G . h
nz o
anta " a estado recluido en sus habitaciones durante
1~ sen:ana pasada, atendiéndose una enfermedad
ligera ' o que el propio agente de anuncios de La
Van~ardia, el señor William Clay Silver, "está en el
hospital St. Thornas de El Centro, curándose de las
fracturas que sufrió en el accidente automovilístico
de ~ue hemos hablado anteriormente ... pero va de
meJori~ y tal vez pronto pueda dejar la cama". En
lo estnctarnente policiaco, el panorama fronterizo
que exponía La Vanguardia no era el de una sociedad
decente y bien portada, como hoy quieren hacernos
cre~r los añoradores del pasado, sino un mundo al
estilo del viejo oeste donde las riñas callejeras o en los

propios lugares de diversión y de trabajo estaban al
?rden del día, como ocurrió en Ensenada, cuando "dos
Jóvenes de esta población" se pelearon. "Fue el teatro
~~ los hec~os la cantina de John Hussong y ambos
TIJOS~s salieron con ligeras contusiones en la cara".
Al IDisrno tiempo, La Vanguardia no era un periódico
que sólo buscaba darse a conocer en el Distrito Norte
de la Baja California y en el sur de California. Héctor
González, como buen hijo de Nuevo León, lo mandaba
a su estado natal y lo ofrecía corno intercambio a otros
pe~ó~cos s~ares en el interior del pais, lo que trajo
nonc1as de affilgos y conocidos celebrando la aparición
del semanario y dando cuenta de su edición moderna
y progresista:
"La semana", simpática revista ilustrada que publica
en Monterrey, N. L., un grupo entusiasta de bizarros

�muchachos periodistas, nos saluda con estos cariñosos
renglones, que son, pueden creerlo, las palabras de
bienvenida que más nos han llegado al corazón, como
que vienen de compañeros, de antiguos compañeros
de locuras de colegial y de la inolvidable patria chica,
siempre amada, del Director de "La Vanguardia".
"LA VANGUARDIN
En uno de los d1as de la semana que termina hoy, llegó
a nuestra mesa de redacción el primer número de IA
VANGUARDIA revista hebdomadaria de arte ypolitica
que ha empezado a publicarse en Mexicali, B. C., bajo
la dirección de nuestro viejo amigo el culto escritor
neoleonés Lic. Héctor González.
La presentación de IA VANGUARDlA es excelente,
y a su material literario seleccionado cuidadosamente
aduna artículos de trascendencia politica, encaminados
en su mayoría a dar a conocer el progreso sensible de
nuestro lejano territorio y a fomentar sus fuentes de
riqueza.
Nosotros no podemos menos de agradecer muy
sinceramente el envío de IA VANGUARDIA, y desear
todo género de aciertos a su talentoso y culto director,
el Sr. Lic. González, para quien hay grandes simpatías
y hondos afectos en esta casa.

1,

:r •.

1, '

i

1 1 '

Recuérdese que Héctor González fue compañero de
aventuras estudiantiles de Nemesio García Naranjo,
otro célebre periodista nacional. Fue en 1915, cuando
llegó al Distrito Norte un joven y emprendedor abogado
que recibió aqui el cargo de juez de primera instancia
por órdenes del coronel Esteban Cantú. 8 mismo año
de 1917, cuando fundó La Vanguardia, el joven Héctor
ingresó a la política local apoyando a un paisano suyo,
el doctor Ignacio Roel, en la búsqueda de un puesto
de elección popular, creando para ello el club político
Benito Juárez que, como dice el historiador Celso
Aguirre, fue "la primera organización de carácter
político constituida en la municipalidad de Mexicali",
club que logró -con el obvio espaldarazo del coronel
Cantú- que la planilla de Roel fuera la triunfadora ese
• año y los siguientes. Para 1918, don Héctor ya no era sólo
un periodista sino que también ejercía como regidor del
ayuntamiento de Mexicali y más tarde fue nombrado
consultor del mismo ayuntamiento e intervino, con sus
conocimientos jurídicos, en el estudio que consideraba
la elevación del recién fundado puerto de San Felipe a
la categoría de Delegación.

En ese mismo año de 1918, Héctor González formó
parte, como secretario, de la comisión reguladora
de precios; en 1920 participó en otra comisión para
ampliar las vialidades de Mexicali y, además, aprobó
la creación de un escudo de la ciudad, proyecto que no
llegó a realizarse ante el colapso del régimen cantuista.
Por otro lado, toda esta mezcolanza de actividades
-jurídicas, periodísticas y políticas- dan noticia de
que el periodismo era, para aquellos que lo practicaban
en la segunda década del siglo XX, una plataforma
para brincar a otras actividades más prestigiosas o
productivas. Ser periodista era una manera más de ser
político, es decir, de ser una figura pública, respetada
0 temida, pero figura pública al fin en los círculos del
poder en la Baja California de aquellos tiempos.
Pero más que San Felipe, Ensenada ( con su
carnaval) o Tijuana (con sus diversiones), La Vanguar,
dia fue, en sus tres años de vida, un periódico de y
para los mexicalenses. La mayoría de sus noticias
eran locales aunque las noticias mundiales se colaran
de vez en cuando, como los acontecimientos bélicos
que conmovían a la opinión pública y cuyo teatro
de operaciones era Europa en plena etapa final de la
Primera Guerra Mundial. Las noticias, tremendistas
y de impacto en todos los casos, iban desde "Cómo
es el Kaiser según lo retrata su chaufeur" hasta
"Un gran combate aéreo vendría a decidir la guerra
europea", y habían sido tomados de periódicos
estadounidenses y de revistas europeas de la época.
Lo curioso aquí es que las noticias nacionales, de
asuntos políticos y gubernamentales, sólo aparecían
esporádicamente y sin explicaciones previas. Era
como si los bajacalifornianos estuvieran, con La
Vanguardia, a una dieta de noticias del resto del país
(excepto cuando éstas eran chistosas y ocurrentes) y
pudieran enterarse mejor de lo que pasaba en Berlín
que en la ciudad de México. Una sutil autocensura
noticiosa para crear una falsa tranquilidad en la
península. Como defensora del régimen cantuísta,
da a conocer una carta pública, titulada "A nuestros
detractores locales, únicos que tiene La Vanguardia",
donde se presenta, a ocho columnas, el ideario y la
clara posición política del primer periódico de la
capital del Distrito Norte. Un manifiesto esencial del
periodismo bajacaliforniano de la etapa revolucionaria
que ponía los puntos sobre las relaciones entre el
poder y la prensa local, entre lo sabido y lo publicado,
constatando así la subordinación de la prensa

26

PERO SI ALCO SE INSISTE EN QUE NOS OCUPEMOS DE PEQUEÍIECES
QUE ALBOROTEN EN LAS TERTULIAS LOCALES, ALCÚM DÍA PODREMOS
HACERLO Y, ENTONCES, QUIZÁS LO LAMENTEN ÉSOS QUE NOS ANDAN
TIRANDO MORDISCOS
LA VANCUARDIA

Hemos tenido otra satisfacción, la de todos los
que hacen una obra meritoria: la satisfacción de que
lo nieguen y muerdan los vecinos, en este caso algunos
dizque peritos en periodismo y en finanzas, personajes
de vecindad, que se mofan de que no escandalicemos,
semana por semana, con artículos amarillos, y de que
la salida de nuestro periódico no cause en Mexicali la
sensación de la llegada de una verdulera borracha.
Nuestro periódico no es de escándalo. No dice ni dirá
mentiras; verdades si puede decir unas pocas y amargas
el rato menos pensado. Nuestro periódico es para la
gente serena, que gusta de aislarse de las rudezas de la
vida diaria en el placer espiritual de la lectura; es para
el pueblo, que quiere que se le instruya y se le marquen
caminos y que alguien se preocupe de hacerle bien.
No nos hemos ocupado ni nos ocupamos de
pequeñeces de vecindad, ni de atizar la guerra civil de
México, porque creemos que eso no es patriótico.
Pero si algo se insiste en que nos ocupemos de
pequeñeces que alboroten en las tertulias locales, algún
d1a podremos hacerlo y, entonces, quizás lo lamenten
ésos que nos andan tirando mordiscos.

como una comparsa del caudillaje cantuista y como
sosegadora de la opinión pública, a la que no había
que perturbar con pasiones políticas ni exigencias
sociales. La serenidad sobre la mordacidad. La mesura
sobre el escándalo:
Con la presente edición, lleva LA VANGUARDlA treinta
y dos semanas de vida. Durante este tiempo, hemos
dedicado todas nuestras energías al desarrollo de la idea
alta y patriótica que estampamos en nuestro programa y
que se puede condensar en estas palabras: acercamiento
de la Baja California al resto de la República Mexicana;
ampliación del conocimiento de la Baja California y de
sus recursos en México, e introducción de mexicanismo
en la Baja California.
Hasta la fecha creemos haber cumplido puntual
y honradamente con el compromiso contraído en el
primer número de nuestro semanario. Con grandes
dificultades, porque hemos tenido muchas con grande
gasto de dinero y de energía hemos sostenido una lucha
calla e invisible, d1a por d1a y momento por momento,
no para hacer un negocio, ni siquiera mediano, sino para
servir y luchar por una idea, porque nunca fundamos
este periódico para hacer dinero, sino para desarrollar
un programa.
Tenemos la conciencia de la utilidad y de la
trascendencia de nuestra labor. Y si no podemos decir
que IA VANGUARDIA nos ha dado mucho dinero,
sí podemos decir -y lo decimos con orgullo- que
en ella hemos estado cumpliendo una misión, que
desgraciadamente muchos miopes no comprenden.
Nuestro premio han sido las palabras de aliento que
nos han venido de muchas partes de la República y de
los Estados Unidos y el apoyo y las simpatías de mucha
gente que comprenden lo que significan y alcanzan
nuestros esfuerzos.

Un aspecto importante a considerar aquí es la
extrema similitud que hay entre dos de los principales
periódicos de la época de los que ahora tenemos
suficientes ejemplares para seguir su evolución.
Hablo de El Progresista (1903~1904) de Ensenada y
de La Vanguardia (1917~1920) de Mexicali. A pesar
de los quince años que los separan -y estos quince
años son los que van de la paz porfiriana al régimen
revolucionario constitucionalista bajo el mando de
Venustiano Carranza-, las diferencias entre ambos
periódicos son minimas, tal vez porque las diferencias
políticas, en Baja California, eran igualmente mínimas:
una zona al margen de la turbamulta de la Revolución,

27

�un gobierno de gentes capaces trabajando con orden,
respeto y armonía en pos de un ideal común de
prosperidad y riqueza acumulada. En La Vanguardia,
este concepto de progreso seguía en pie, pero ahora en
una forma más modesta, menos propensa a creer que
la prosperidad estaba a la vuelta de la esquina, pues
ya la propia Revolución mexicana había dejado claro
que la violencia -y no sólo el ideal reformista-podía
impulsar la modernización del país. En vez de grandes
ideales, el semanario mexicalense mencionaba hechos
concretos, trabajos específicos para poner en marcha a
la entidad con el apoyo de capitales extranjeros y mano
de obra barata local. Una fórmula que se ha mantenido
hasta la actualidad y que tuvo, en el desarrollo de las
comunicaciones y transportes del Distrito :,.;rorte, la
expresión más reconocida por una Baja California
uruda a través del servicio directo de correspondencia
y pasajeros por vía terrestre, como lo indica el artículo
"La comunicación entre \1exicali y Ensenada", del 3
de marzo de 1918:

dar a conocer su traducción de El cuervo de Allan Poe
y su ensayo "El negrito poeta", que en 1918 publicó en
forma de libro y que debe ser visto como el primer libro
de ensayo literario dado a la luz en Baja California.
Y ambos periodistas, para finalizar, les gustaba por
igual formar parte de agrupaciones artísticas como de
participar en tertulias culturales. En esta situación,
González dio la noticia de "un acontecimiento
artístico" de primer orden para un Mexicali cada día
más diverso y cultivado con "la inauguración de la
Sociedad Artística de Aficionados", mejor conocido
como SADA y donde el director de La Vanguardia
participó en calidad de miembro y espectador de obras
de teatro y conciertos musicales.
Un punto de unión más fue el propio concepto
de progreso. En el semanario ensenadense, la idea de
progreso implicaba la modernización tecnológica y la
eficacia administrativa como el porfiriato la concebía:

aún en la esfera del porfirismo científico y progresista,
donde se vivía en el limbo· como si todo México
siguiera igual, sin cambios.
Si La Vanguardia se dedicaba a aplaudir las políticas
y obras públicas del coronel Esteban Cantú en 1918, lo
mismo hacia en 1903 El Progresista, sólo que en este caso
las alabanzas iban al coronel porfirista Celso Vega,
el entonces gobernante del Distrito ~forte. Lo más
interesante, sin embargo, es que la mayor coincidencia
entre ambos periódicos es cultural, es de sensibilidad
artística. Pedro K Ulloa, el jefe de redacción de
El Progresista y Héctor González, el director de La
Vanguardia, tenían algo en común: ambos eran literatos
y ambos eran creadores en ciernes. Ulloa escribió en las
páginas de su periódico encendidos poemas de corte
modernista y cuentos a la Edgar Allan Poe, mientras
que don Héctor aprovechó los distintos espacios de
su publicación, que llegó a tener doce páginas, para

28

El servicio se hará en automóvil, los cuales saldrán de
Mex:icali los martes, jueves y sábados en las mañanas, y
de Tijuana los miércoles, ,iemes y domingos, debiendo
hacer unos y otros su recorrido en un término no mayor
de doce horas. Los automó,iles que vayan de Mexicali
a Tijuana harán conexión en el rancho de Carrizo, un
poco más allá de Tecate, con los que hacen el viaje de
Tijuana a Ensenada, y entregarán la correspondencia
que vaya para aquel puerto de la Bap California. A su
,·ez los que vayan de Ensenada a Tijuana se encontrarán
en el mismo rancho con los que vengan de Tijuana y
Mex:icali para entregar la correspondencia que venga de
Ensenada. De este modo se tendrá un serYicio rápido de
correspondencia entre las principales poblaciones del
Distrito, pues el correo puede entregar en la población de
su destino el mismo día que sale de la de su procedencia.
Es por demas extenderse en explicaciones acerca de las
grandes ventajas que acarreará el establecimiento de
este servicio, tanto por su rapidez, pues se harán doce
horas en vez de tres ó cuatro días que se hact:n en la
actualidad, y se hará también por territorio nacional,
mientras que en la actualidad se hace por intermedio
del correo americano.

Pero toda fiesta tiene su fin y La Vanguardia, a pesar de
sus manifiestos de independencia respecto al poder,
tuvo como propósito no ser un negocio sino "sen:ír

29

y luchar por una idea", desarrollando el programa
cantuísta mientras éste pudo mantenerse en el
poder. Por eso cuando el coronel Cantú no se sumó
a la revolución de los sonorenses contra Carranza, su
estancia en el gobierno de la Baja California tenía los
días contados. Ylo mismo sucedió con La Vanguardia por
su fidelidad al rey destronado y por su defensa, hasta el
último cartucho~editorial, de su amigo y paisano.
Es necesario considerar aquí que para 1920 la
buena suerte del coronel Esteban Cantú llegaba a
su fin. Con la caída del régimen carrancista (que
Cantú apoyó a pesar de las desconfianzas que éste
le prodigaba) y con el asesinato en Tlaxcaltongo del
propio Carranza, el cacique del Distrito Norte sintió
que el grupo sonorense (Obregón, Calles, Rodríguez,
Hill, etc ) había tomado el poder como lo hiciera,
en 1913, Victoriano Huerta: a sangre y fuego y sin
merecimientos personales. Esta vez, los nuevos dueños
de México, la facción sonorense que se apoderaba de
la Revolución mexicana y la encaminaba a una nueva
etapa (la de los ajustes de cuentas en vez de grandes
batallas), sabía que no podían permitirse el lujo de
contar con un flanco descubierto como lo era Baja
California, y exigieron la retirada del coronel Cantú de
la arena pública. Ala vez, los periodistas ensenadenses,
al ver el cambio de banderas, se pasaron al bando
obregonista y renovaron sus ataques, desde San Diego,
California, contra el cacique en desgracia.
Cantú, al principio, pareció acceder a las peticiones
de los sonorenses, pero terminó por darle un palmo en
las narices al gobierno de transición. La Vanguardia le
sirvió para dar a conocer su ideario. El doctor Ignacio
Roel y Héctor González, sus principales redactores,
participaron activamente en la defensa periodística
y jurídica del régimen de Cantú. En un exordio
enviado, en forma de telegrama, por el ayuntamiento
de Mexicali, en cuya redacción intervino González, se
le pedía al general Álvaro Obregón que se mantuviera
a Cantú "con el cargo que actualmente desempeña
de gobernador de este Distrito Norte, teniendo en
cuenta que un cambio en el gobierno de este Distrito
Norte no es necesario puesto que su actual mandatario
ha proporcionado a todos sus habitantes amplias
garantías a sus vidas e intereses dentro de la ley y ha
desarrollado de una manera asombrosa en esta región
del país ideas todas de acuerdo con el patriótico
programa que se propone desarrollar nuestro gobierno
provisional".

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Fue la respuesta a una necesidad o a muchas necesidades,
y nada tuvo, por lo mismo, de extraordinario. Surgió
dentro de las dimensiones exactas, políticas, económicas
y sociales de una comunidad cercana al millar de
habitantes y que deseaba, ante la enorme influencia
del idioma inglés, contar con órganos periodísticos en
español.
8 periodismo mexicalense, y creemos que el de toda
la entidad, nació adecuado no solamente a un ritmo sino
también a un estilo de vida un tanto diferente al contexto
de la generalidad de la provincia mexicana, que en
algunos lugares lo fue y lo sigue siendo substancialmente
pacífico, sedentario y devoto... mientras que en estas
tierras la existencia del hombre surgió entre retos y
sorpresas, entre nostalgias y empeños... Por una parte,
la distancia al macizo de la patria y el olvido en que
se le tenía por las autoridades del centro y así como
los elementos naturales que resultaban extremosos
y agresivos y en no pocas veces mortales, tendría que
influir indudablemente en la palabra y la acción, y
consecuentemente en el trazo y planteamiento y el
concepto final de los primeros periódicos, como en los
que se están haciendo hoy y los que se harán en el futuro
en este nuestro ambiente periodístico: con el atributo
de claridad y franqueza: "a la moda del norte".

Al ver los sonorenses que Cantú se resistía a
abandonar el poder mandaron una expedición puní~
tiva en su contra, comandada por el general Abelardo
L. Rodríguez, que provocó sentimientos exaltados
entre los residentes fronterizos que terrúan lo peor. Al
aproximarse las fuerzas e11.rpedicionarias del gobierno
federal, Cantú decidió no luchar y se pasó a los Estados
Unidos, el 18 de agosto de 1920. Unas semanas más
tarde, el 20 de septiembre, La Vanguardia dejó de
publicarse. Con su desaparición se cerró una etapa de
la prensa bajacaliforniana: la del lustro cantuísta.
En su famosa Historia del periodismo y la imprenta en
el territorio norte de la Baja California (1943), Armando
Ives Lelevier, su autor, señala que "el primer periódico
serio, con arraigo y una amplia ejecutoria en el campo
del periodismo mexicalense fue La Vanguardia" y
Alfonso Rangel afirma que "fue la primera publicación
aparecida en lengua española" en Mexicali. Pero no fue
la única aventura periodística de Héctor González.
Junto con Ricardo Covarrubias fundó, el 17 de enero
de 1920, el periódico El Monitor, que iba a ser un órgano
independiente, sumamente molesto, de los gobiernos
civiles que se sucedieron entre 1920 y 1923, así como
un periódico de oposición al gobierno del sonorense
Abelardo L. Rodríguez.
Pero Héctor González ya no vería eso. Tras la
caída del régimen cantuísta y la falta de incentivos
políticos en la entidad, no le quedó otra que regresar
a casa, a su ciudad natal. A fines de 1920 estaba, de
nuevo, en Monterrey, y pronto, con el apoyo de sus
numerosas amistades reinició su labor periodística y
literaria. Fue editorialista de El Porvenir en los años
veinte y fundador, en 1937, de la revista Mundo Nuevo.
Continuó practicando el ensayo histórico y la crítica
literaria. Entre sus obras más conocidas, posteriores
a su periodo bajacaliforniano, están su Curso breve de
literatura (1927), Historia general de la literatura. Apuntes
(1931) y Siglo y medio de cultura nuevoleonesa (1946). A
su labor como maestro emérito, debe añadírsele su
nombramiento, en 1933, como primer rector de la
Universidad de Nuevo León. Más tarde llegó a ser
.miembro del Ateneo Nacional y del Pen Club.
Tal vez quien mejor comprendió el legado de Héctor
González al periodismo en general y al desarrollo de
la prensa bajacaliforniana en particular fue Pedro F.
Pérez y Ramírez (Peritus), otro historiador del cuarto
poder, quien en su libro Hombres, hechos y cosas (1991)
expuso que el periodismo en Mexicali:

Esa "moda del norte" que nos legara La Vanguardia, el
primer periódico en ofrecemos una visión íntima de
un mito fundacional: el de la ciudad capital de Baja
California, el del Mexicali pionero y cumplidor. O
como la cantara, en el número del 12 de mayo de 1918,
Lorenzo Rosado, poeta que disfrutara a Mexicali, un
cinco de mayo, y bajo el sol que todos conocemos,
por lo que tituló a su poema "iHomenaje al sol de
Mayo!":
los clarines resonantes,
los clarines
que en el tul de la mañana
llueven rosas tremulantes
de los épicos jardines;
y la diana
que desgrana
su collar de gemas líricas al batir del tambor;
y el desgaire
con que al golpe audaz del aíre
desenvuélvase el prodigio de una seda tricolor,
cómo evocan glorias idas, las lejanas epopeyas

30

(LEER LA VAMCUARDIA) ES EVOCAR '"COSAS CR.AMDES" DE LA
FUMDACIÓM DE MEXICALI Y DE LAS ""CLORIAS IDAS" DE LA ETAPA
CAMTUÍSTA.

de un entonces
que en la historia pulió bronces
y encendió en el patrio cielo el joyel de sus estrellas,
y los himnos en que el viento
transportar quiere el acento
de una raza que pasó, que pasó envuelta en las clámides
del romance, de una raza de esforzados cuya proeza
memoraran las pirámides;
y este ardiente sol de mayo, sol fulgente
que irradió gloria en la frente
del broncíneo batallón;

y suspenso como una hostia sobre el ara de los Andes,
con tus claras radiaciones no extinguidas
icómo evocas cosas grandes
y revives glorías idas!

Y lo mismo podría decirse de La Vanguardia. Leerla
es evocar "cosas grandes" de la fundación de
Mexicali y de las "glorias idas" de la etapa cantuísta.
Radiaciones periodísticas todavia no extinguidas,
huellas perdurables de un poeta, periodista, ensayista
y promotor cultural de la talla de Héctor González,
quien muriera de un ataque al corazón en su ciudad
natal en 1948 y del que el poeta español Pedro Garfias
dijera frente a su tumba:

y esta brisa que en la pugna de dos huestes no vencidas
sopló ardor en las arterias de los músculos de león,
como evocan glorias idas,
como evocan cosas grandes, Salamína, Maratón!

Hombre jovial, de liberada sangre;
dejaste hogar, esposa, hijos y nietos;
hiciste surco en donde la semilla
florece al sol y al viento
y te fuiste a donde -Dios de todosla voz crece sin ecos ~

Evocada en estos días, días blancos, diamantinos,
en que, Patria, blancas piedras señalaron tus carrúnos,
cuán hermosa desde un fondo de tristezas te levantas
o reprimes el gemido y la noble sien ceñida
de laureles soberanos,
con la voz de dos océanos,
patria, cantas!...
Cuán hermosa te levantas desde un fondo de tristezas
evocada por un rayo milagroso de este sol;
evocada por un rayo
de este alegre sol de mayo.

Bibliografía
González, Héctor (1993; !ªedición, 1946). Sigloy malio dtcultura nucvolamesa.
Monterrey: Biblioteca de Nuevo León.
La Vanguardia, números 6, 8, 9, 10, 19, 20, 21, 22, 23, 24, 25, 31, 32, 33, 34
}' 35.
Lelevier, Armando L (1943). Historia del pmodí.lmoy la impraita en el tmitorio
norte de la Baja California. Edición de autor.
Peritus (pseudónimo de Pedro F. Pérez y Ranúrez) (1991). Hombres, hechos
y cosas. El periodismo 01 Mexicali (1915,1959). Edición de autor.
Trujillo Muñoz, Gabriel {1997). Literatura bajacaliforniana siglo XX. Editorial

Hacia atrás, sobre la frente de la hirsuta cumbre van
agolpándose las plúmbeas torvas nubes y un siniestro
gritar de águilas estride bajo un soplo de huracán.
Mas tú, Sol, tú resplandeces trasponiendo las

Larva.
La canción del progreso. Vida y milagros del periodismo bajacalifonnianos (2000).
IMAC.

[tormentas

31

�CUADALUPE FLORES LIERA

CUENTO

GRIEGO
MPORÁMEO
a Ilustración no fue una época
especialmente significativa
para la narrativa neohelénica,
sobre todo para el desarrollo del
cuento. Se trata de un tiempo marcado por
el despertar nacional-Grecia consiguió
liberarse del yugo turco en 1821-, así que
hasta esos momentos no había especial
cabida para la imaginación; traducciones,
gramáticas, investigación, poesía de
tipo más bien didáctico, historia, etc.,
ocuparon el quehacer intelectual.
produjera textos muchas veces ajenos a la realidad
nacional.
Se considera a Dimitiros Vikelas (1835, 1908)
como el iniciador del cuento griego moderno, primer
escritor que abandona los temas ajenos a la realidad
griega, para centrarse sobre todo en hechos de la vida
tradicional y campirana. El otro gran iniciador es
Georgos Vizyinós (1849,1896), autor de textos muy
largos donde predominan lo maravilloso y lo insólito,
y donde la infancia, despojada de mitos, encuentra en
la imaginación su refugio entrañable. Ambos autores
inauguran de hecho las dos corrientes predominantes
de la narrativa corta. Desde entonces, prácticamente

En una selección de Bocaccio hecha en 1797 por
Spyridon Vlantís apareció por primera vez el término
ót~y11µa (diígima), que significa relato, narración o
cuento, en vez del hasta entonces acostumbrado de
historia. Con el romanticismo empezó a desarrollarse
el texto breve en Grecia, al mismo tiempo, la aparición
de periódicos y revistas contribuyó fuertemente a su
desarrollo, ya que posibilitaba el inmediato contacto
con un público amplio, de manera que las plumas
más prestigiadas se volcaron en el género corto.
Durante la segunda mitad del siglo XIX empieza a
madurar como género literario, aunque la imitación
de los modelos extranjeros, sobre todo Walter Scott,

32

renuencia a solventar los gastos de una traducción.
No son pocos los obstáculos que privan a los lectores
de una riquísima producción a la que prestan su
pluma autores noveles tanto como creadores en
plena madurez literaria e intelectual. Algunos
nombres ineludibles son, además de los mencionados:
Georgios Drosinis, Grigorios Xenópoulos, Emmanouil
Roídis, Dimosthenis Voutyrás, Galáteia Kazantzaki,
Elli Alexíou, ~faro Douka, Didó Sotiríou, Perros
Haris, Stratís Tsirkas, Spyros Plaskovitis, Vasilis
Vasilikós, Nikos Kásdaglis, Menis Koumandareas,
Petras Tatsópoulos, Anguela Kastrinaki, Christos
Homenidis, entre muchos otros e-...,

no hay autores que no hayan intentado incursionar
en este género.
El cuento griego actual tiene notables
representantes, todos ellos intentan tomarle el pulso
a su época, estimular la producción y el diálogo
y llegar al lector de manera instantánea y a veces
impactante, haciendo notable acto de presencia en
la producción literaria mundial. Algunos son muy
conocidos, como Andonis Samarakis, Rea Galanaki o
Kostas Takhtsís, la mayoría, sin embargo, difícilmente
encuentran camino abierto al lector; muchos editores
dudan, en ocasiones prejuiciados por la idea de que se
trata de una literatura exótica, otras simplemente la

33

�ZVRAMMA ZATELI
TRADUCCIÓN DEL CRIECO DE CUADALUPE

La aguja viajera es una
aguja verdadera que
viajaba por el cuerpo de
Alcmena. Alcmena es
una mujer que desde los
veintiséis años esperaba
morirse en su puerta,
porque un doctor del siglo
pasado le había dicho que
padecía del corazón y
que un corazón enfermo
-nunca entendió de qué
exactamente, el doctor
era vago y ampuloso; la
duda se aclaró solamente
el día de su muerte y no es
seguro que para entonces
ella tuviera necesidad de
saberlo-, un corazón
así puede detenerse, le
había dicho, en cualquier
momento, ahí donde está
uno sentado a su puerta,
por ejemplo, mirando
jugar a los niños.

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seguro era que hasta le resultaba dificil arreglárselas
con tantas cosas al mismo tiempo: sostener la lámpara
teniendo cuidado de que no se apagara, sujetar el
\'estido de Alcrnena mientras corría en pos de ella,
tener continuamente preparada una canción diferente
apenas terminara la anterior y, finalmente, mantener
la boca cerrada durante el transcurso del día. Sólo que
Alcmena la recompensaba muy bien por estas cosas.
(Cuando la chica creció decía que los dientes se le
habían echado a perder tan pronto por la cantidad
de dulces y de golosinas que en aquella época le daba
Alcmena.)
Tiempo antes de saber lo de su corazón se había
casado con un vendedor de telas y habían estado seis
años enteros sin tener hijos. Su esposo no presionaba
la situación, ni le hacía ningún comentario, sólo que
se esforzara por no sentir tristeza. Había pensado en
pedirle que adoptaran uno, pero se lo comentó primero
a una amiga suya, ésta a otra, ésta a otra, hasta que
una nochecita vio entrar en su casa -con un aire tal
que se diría que cargaba debajo del sobaco toda la
sabiduría del mundo- a Avrarnia, una jacarandosa
vieja ojiazul, viuda desde hacía más de veinte años y
sin hijos, sin perros, que la arrastró hasta un rincón y
sin preámbulos le aconsejó que no se hiciera de un niño
ajeno, puesto que sabía muy bien de lo que hablaba.
-Pero si tú no tienes experiencia al respecto-,
le replicó Alcrnena. -¿Cómo es que me aconsejas no
hacerlo si tú jamás adoptaste a un niño ajeno corno
tuyo?
-iSin embargo, torné el modelo de los demás!-,
le contestó A\Tamía categóricamente.
Alcmena no comprendía:
-¿Qué modelo de los demás?
-Modelo... ¿Cómo es que se dice? ... iejemplo!
Ejemplos amargos. La gente es mala: se alimenta de
su pan mientras mira los males ajenos. Un día le van a
decir al niño, como me ves y te estoy viendo, que tú no
eres su madre, que lo trajiste de otra parte, y entonces
empiezan las historias. Mejor quédate sin hijo. No eres
ni la primera, ni la última.
Alcmena ni se dejó convencer, ni se libró de las
palabras de Avramía.
Fue más o menos por entonces que surgió lo
del corazón; unos piquetes, disnea, dolores corno
pinchazos que se le pasaban pero que volvían, y al
cabo el diagnóstico del viejo médico (quien hacía gala
de su principio de llamarlo a todo por su nombre); en

entía que dejar de salir a la puerta no
quería decir, por supuesto, que no
pudiera morirse en cualquier otro lado
-el doctor había puesto a la puerta como
ejemplo. Así es que continuó asomándose
a ella, de vez en vez, por las tardes y, previamente a
cada ocasión, envolvía con mirada tierna y afligida toda
la casa, las paredes, los techos, las almas que vivían o
pasaban por ahí, como si se estuviera despidiendo de
todo. Esto sin quererlo y sin confesarlo -igual que lo
otro: de repente le dio miedo la oscuridad La oscuridad
que sólo muchos años antes la había asustado también,
pero que entretanto había olvidado.
También sucedió una tarde que se asomó a la
puerta y, en vez de a los niños que jugaban, vio a un
desconocido; un hombre extraño de labios rojos, que
al encontrarse con ella se quitó el sombrero, hizo una
inclinación y se volvió, después se inclinó sobre su
caballo como si quisiera hablarle de Alcmena, decirle al
animal: Ese/la. Esa fuela sensación que le transmitieron
sus movimientos, y un sentimiento -que la hizo
estremecerse- de que él y su caballo habían venido
a llevársela. Al momento siguiente, el desconocido se
volvió de nuevo en dirección a ella, sonrió (iqué boca
tan roja era esa!) y, montando el caballo, sin dejar de
mirarla en absoluto, se volvió a quitar el sombrero y
le dijo algo. A Alcmena le pareció que le había dicho:
Ven por la noche con el vientecillo. Yse marchó.
Por la noche -¿cómo sabia que iba a soplar
vientecillo?, hasta la tarde el dia había sido cálido, con
sol- Alcmena pidió con un pretexto cualquiera a una
muchachita que vivía al lado que viniera a ayudarla a
preparar las camas para dormir. Vivía con su esposo,
su suegro y tres cuñados y hasta el momento había sido
un trabajo -preparar cinco camas cada noche- que
había hecho siempre sola, en el piso superior de
la casa, en los cuartos limpios y fríos, y todavía no
se había aburrido, ni se enfadaba. Esa noche había
recurrido a un montón de argumentos y balbuceos,
corno el de pedirle a la muchacha no simplemente
que la acompañara, sino que la sujetara con fuerza
del vestido con una mano, que con la otra sujetara la
lámpara -ya no le infundia confianza que la apoyara
sobre la mesa o la colgara de un clavo en la pared-, iy
todavía más, corno un favor muy especial, que cantara,
que no dejara de cantar!. .. De esa noche en adelante
esto ocurriría con frecuencia. La chica encontraba
esta actitud de Alcrnena bastante exagerada y lo más
36

LAACUJA, UNA VEZ QUE HUBO ASOMADO POR UN PORO DE LA PIEL
#

,

SE ABRIA PASO AL AIRE CON LA PARSIMONIOSA VELOCIDAD CON
QUE SE ABRE UNA ROSA DESPUÉS DE HABER HECHO ECLOSIÓN EL
CAPULLO

otras palabras, de la época en que le tu,·o miedo a la
oscuridad. Quién sabe qué se le desató por dentro,
quién sabe qué rumbo secreto y extraño tomaron las
cosas, a lo mejor fue la muerte en la que pensaba más
que en algún embrión que se le formara en el vientre
el caso es que Alcmena concibió un hijo ahi dond~
no se lo esperaba... y no dejó de concebirlos en los
siguientes ocho años.
Tuvo cinco, todos vivos, sanísimos. Y mientras
crecían y los contemplaba, se acordaba de la muerte,
sin embargo no sin cierta sorpresa, conmoción y
curiosidad, porque aquélla parecía haberla olvidado...
No que no se muriera. Puesto que se murió a los
cincuenta y seis años, en su cama, de un ataque de
apendicitis, básicamente debido al trágico error de una
vecina que, al no adivinar correctamente la causa del
dolor, recubrió el estómago de Alcmena con compresas
calientes y tejas ardiendo -exactamente lo que no se
debía hacer para el caso.
Nuestra historia comienza -y termina- este día,
o más bien al día siguiente, luego de realizar un viaje
ineludible en el tiempo.
Cuando la tenían muerta sobre el suelo, adornada
con flores que perfumaban, y la habían velado ya,
conforme a las costumbres, y habían contado chistes
encima de ella y habían llorado y reído (es bien sabido
el refrán de que no existe boda donde no se llore ni
velorio en el que no se ría), la mirada de uno de los ~jos
de Alcmena captó algo muy extraño: por la mejilla de
la muerta asomaba una aguja ... Se acercó -sin decirle
nada todavía a nadie-, se sentó en una silla y, con
tacto, se inclinó sobre su rostro, supuestamente para
atarse mejor los cordones de los zapatos, y obser\'ó
bien claramente, a corta distancia -tanta que le
produjo dolor y ardor en los ojos, como si a causa de la

37

tensión se le hubieran reventado algunos vasos-, este
inconcebible y extraordinariamente raro suceso.
La aguja, una vez que hubo asomado por un poro
de la piel, se abría paso al aire con la parsimoniosa
velocidad con que se abre una rosa después de haber
hecho eclosión el capullo: despacio, insensible y
firmemente, tal vez con algunos rechinidos internos,
sonidos que escapan al oído. Cu ando la aguja llegó a
un límite que no le permitía -y que tampoco podía
soportar él mismo- seguir siendo un secreto para los
demás (pues, por otra parte, no estaba seguro de que
alguien más no lo hubiera visto y se quedara como él
callado), levantó sus ojos asustados y, considerando
perfectamente inútiles las palabras, les señaló con el
dedo la mejilla de la difunta.
Alcmena tenía seis años -el nombre se lo había
puesto un amigo amante de la antigüedad de su
padre-, cuando un día vino su hermano de doce años
para llevársela ajugar en el patio cubierto por la hierba
de una casa deshabitada (en la que decían que había
fantasmas por las noches).
-¿Ves aquella ventana?-, le preguntó mientras
le señalaba la ventana más alta.
La veía.
-Nes el vidrio?
También a éste lo veía, era la única ventana que
poseía vidrio, todas las demás permanecían como
bocas abiertas.
-Ese vidrio es mágico-, le contó mientras la
miraba a los ojos. -Si lo rompemos y venimos durante
la noche, saldrá de ahí un fantasma y veremos cómo
es. ¿Quieres?
Quería. Tenía un poco de miedo -tenía mucho
miedo-, pero quería. Puso una piedra en su mano,
tomó él una aún mayor y reunió a sus pies otras treinta.

�• l

Cómodamente suponemos que era un cuervo o
simplemente una corneja convaleciente, pero para la
Alcrnena de aquellos tiempos y para su hermano era
demasiado grande y bastante negro, bastante feroz,
bastante sorpresivo y extraordinario como para que no
poseyera cierta propiedad sombría. La de un fantasma
(para decirlo con las palabras por las cuales lo tornaron
y lo comunicaron), de un ánima. Por otro lado, esa casa
en particular, ese lugar inaccesible, estaba relacionado
con historias extrañas y sucesos nocturnos.
Regresaron amarillos como limones. A punto
estuvieron de no ver a su padre quien brindaba en el
patio con el padrino de Alcmena -más bien sí los
vieron pero intentaron rehuirlos. Los dos hombres
llamaron a los chicos para que se acercaran.
-¿Dónde andaban?
-En ninguna parte-, se apresuró a contestar el
chico.
-¿Qué es lo que tienen que están así?

-Vamos a ver quién lo rompe antes, ¿tú o yo?-,
le dijo y comenzaron a lanzar piedras contra el vidrio
mágico, ninguna de las cuales llegaba hasta alli, pero
ninguna -hasta que finalmente una lo logró.
-iYo!-, gritaron al mismo tiempo los dos y
estaban a punto de festejar su hazaña o de pelearse por
ver quién había sido el que lo había roto, si...
Si el fantasma que esperaban ver por la noche
hubiera esperado hasta entonces: se deslizó en
ese mismo instante, negrísimo, alterado, brutal;
literalmente se dejó ir por la ventana ahora abierta,
al principio con cierta inseguridad en su empuje o
como si por un momento la luz del día lo hubiera
cegado, después dio un giro desenfrenado, se oyeron
dos tronidos que dejaron sin respiración a los chicos
-la poca que les había quedado- y luego, cualquier
cosa que hubiera sido aquello terrible que vieron, esto
se elevó como un rayo por lo alto y se desvaneció en
el aire.
38

-Nada-, volvió a decir el chico.
Alcmena permanecia en silencio, no hacia sino mirar
a su hermano. Su padrino le pidió que se aproximara
todavía más. Dejó de mirar a su hermano - sintió que
esto sólo reforzaba las sospechas de los mayores- y
se aproximó sin ganas a aquél. La atrajo y la colocó en
medio de sus rodillas, la apretó, cosa que siempre le
resultaba agradable, pero no ahora. Le temblaban las
piernas. No mucho, no muy notoriamente, solamente
aquel estremecimiento minúsculo, el delgado e
incontenible tremolar que mientras dura no deja que
nada encima o dentro del cuerpo permanezca firme.
El padrino se agachó y le tomó con suavidad una de
las piernas. Alcmena se volvió bruscamente a mirar a
su hermano, pero éste habia desaparecido.
-Algo ha hecho ésta-, oyó que su padrino le
decía a su padre.
Dijo "ésta" como si lo hubiera hecho sola -esto la
molestó, aunque su tono hubiera sido amigable y su
mirada estuviera cargada de simpatía.
Pese a todo, su padre se comportó con mayor
justicia -hizo referencia a los dos:
-Dime qué fue lo que hicieron tú y tu hermano,
dónde estaban.
Y les contestó:
-iRompimos un vidrio en aquella casa, salió un
fantasma!. .. iUno de este tamaño!. ..
Y puesto que a partir de ese día Alcmena tuvo
pesadillas cuando dormía, despertaba a causa de
sus propios gritos o empapada completamente por
las lágrimas, la oscuridad la asustaba y se la pasaba
pensando que unas sombras la pisaban o que negros
fantasmas alados la agarraban entre sus uñas, ypuesto
que además, corno si no bastaran los temores del
alma, la piel se le llenó de jiotes que, conforme a las
supersticiones existentes, significaban que se había
convertido en vulnerable a los hilos y las chupadas
de las hadas, su madre ya no la dejaba salir a jugar
con su hermano, la mantenía encerrada en la casa, a
su lado, junto a una cesta grande llena de trapos, hilos
y agujas.
-De hoy en adelante vas a bordar-, le dijo. -Yo
te voy a enseñar cómo.
Le enseñó, lo hizo, así que Alcmena tenia muy
hermosos bordados que había realizado en sus años
infantiles y adolescentes.
Pero también algo inesperado, cuyo desarrollo
sorprendente, prolongado y secreto nadie podía

imaginar. Incluso ella misma tenia dificultades para
explicar cómo había sucedido exactamente, cómo
exactamente... iuna aguja se había introducido en su
cuerpo! Ycuando decimos "se introdujo" no queremos
decir que se pinchó o se hirió, sino que penetró
entera en su pequeño cuerpo virginal. El tiempo
había engalanado el suceso -ya que ahora sabemos
que se trataba de un suceso y no del producto de su
imaginación- con diferentes versiones y conjeturas,
y cada vez que hacía referencia al hecho caía luz (u
oscuridad) sobre un nuevo detalle; como cuando
hablaba del fantasma en la ventana. De esta manera,
los demás llegaron alguna vez a la conclusión de que
las manitas de oro de Alcmena hablaban de cosas
inexistentes, ricas en detalles ...
Unas veces decia que se habia colocado la aguja en
la boca, antes de ensartarle el hilo, y que se la había
tragado sin darse cuenta en el momento de tragar saliva.
Otras veces, que mientras la sostenía entre los dientes
en el momento en el que se quitaba el vestido, la aguja
se le había enredado en la ropa y que entonces se le
había enterrado en el brazo. Otras, que la aguja se había
quedado atorada en el vestido y que, cuando se lo ponía,
se le había enterrado enla cabeza. Otras, que en el pecho.
Otras, que había sido aquel fantasma el que le había
hundido la aguja en el omóplato mientras dormía.
Había sembrado la preocupación en la casa
entonces, aunque al mismo tiempo les aseguraba que
no sentía ningún dolor, ninguna molestia en parte
alguna. No sabían que hacer. ¿Uevarla al médico, a
un hospital? ¿y qué es lo que podían hacer alli? lEra
posible que le abrieran todo el cuerpo para buscar
una aguja? Finalmente, los tranquilizó su padrino, un
hombre cuya opinión tenia siempre peso -y algo de
lirismo. "La aguja tiene ojo", les dijo, "y un instinto
infalible. Una vez que haya realizado un hermoso viaje
por el cuerpo de Alcmena y haya visto todo el milagro
y el drama de la vida, terminará por salir, intacta y
relumbrante como entró. Acuérdense de esto."
Sólo cuando llegó al sitio del corazón, sólo entonces
-como pudo verse después- produjo cierto revuelo
y, probablemente, esto fue lo que vio el médico cuando
le habló de un corazón enfermo que puede dejar de
funcionar de un momento en otro. Nada nos impide
aceptar esta versión, dado que su corazón siguió
funcionando normalmente y Alcmena murió treinta
años después de otra cosa, para que concluyera en ese
punto asimismo el viaje de la aguja por su cuerpo oo

39

�JOSÉ JAVIER VILLARREAL

:'

. ..

' j

Ce e ran o
MUESTRA POESÍA DE LEDO IVO
a Fernando Ferreira de Loanda, in memoriam.
¿Qué nos dice el poeta en su asombro continuado, en esa exclamación
desplegada que es su obra? Esa obra que es el_ trazo p_reciso. de su ~da. La
.inocencia y la experiencia; la experiencia de la mocenc1a y 1~ m~c~nc1a de la
experiencia. Esas puertas de la percepción a las que urgía abnr Willíam Blake,
ese paisaje del alma que se regodea en los goces sensuales, ya que 1~ inteligencia
y el conocimiento son también instrumentos de un todo sensonal, de un ser
al que la realidad o las realidades se le desdoblan y revelan.
40

ólo hace falta la paciente y continuada
emoción de la observación, saberse
parte de un todo vivo e indomable;
ese perfil de lo moderno que arranca
del siglo XIX, pero de un siglo XIX
cifrado por el genio incorruptible del
romántico, ese ser puro e inocente -terrible en sus
consecuencias- que se sabe en el centro exacto, ya
sea del día o de la noche. Criatura que se reconoce a
merced de sus iguales, y con ellos anda y camina como
un Lázaro resucitado que no se sacia en su asombro,
en su visitación constante. El misterio, el mundo que
lo rodea y nos rodea, la lengua que no es su patria
-lo afirma en un contundente poema-, pero, sin
embargo, lo define, lo alimenta y cobija. Hay una
tradición que obedece a un cuerpo memorioso que se
remonta a una épica lusitana, a una lírica seiscientista,
a un siglo XVIII pletórico de planos y recovecos,
de florestas y jardines; están los poetas arcádicos,
después los románticos, los parnasianos y simbolistas;
también los precursores del modernismo -los san
Juan Bautistas-, los modernistas -propiamente
dichos, los "heroicos"- y los posmodernistas, los
de la década del 30. Es clara la presencia de Manuel
Bandeira en esa sencilla complejidad, en ese discurso
cotidiano que revela lo otro, lo que no se ve y apenas se
sugiere; Murilo Mendes con su erotismo celebratorio,
casi religioso, y su visión naif del mundo, cercana al
Aduanero Rousseau, que nos cautiva por su fuerte
poder de seducción y comunión; el humor contundente
y la inteligencia precisa que en su combinación lo
aproxima al poema~minuto de Oswald de Andrade,
pero también el poema~río que fluye pesado y denso,
sentencioso, brillante en sus hallazgos, meticuloso en
su logos, que lo acerca a lo emprendido y conseguido
por Mário de Andrade. Pienso en su hermoso y sabio
poema que es "La meditación del Tiete", y en ese,
también, hermoso y sabio poema que es "Finisterra",
de Ledo Ivo, quien naciera el 18 de febrero de 1924 en
Maceió, estado de Alagoas, Brasil.
Y de Ledo lvo es de quien estoy hablando. Uno
de esos poetas que pintaron su raya y enfocaron una
perspectiva critica y contestataria con respecto al
canon vanguardista del 22 y al movimiento de "poesia
de exportación" que significó el concretismo de los

años 50. No hablo de una Generación del 45, que si la
hubo, baste revisar la Antología da nova poesia brasileira
preparada por Fernando Ferreira de Loanda en 1970
y publicada por Orfeu, editora que inició como revista
donde Ledo Ivo fue parte del grupo fundacional; cabe
decir que el dibujo de la portada es de su autoría.
Sino de un espiritu de independencia que privó y
definió obras tan personales y propositivas como las
de Joao Cabral de Melo Neto, del propio Ledo Ivo,
de Mário Faustino -en su breve desarrollo- y de
Ferreira Gullar; poetas -hoy- imprescindibles y
fundamentales junto con Haroldo de Campos, que se
nos han convertido en faros, antenas, de la segunda
mitad de nuestro siglo XX que nos guian e iluminan
por las escabrosas y oscuras veredas de nuestro recién
inaugurado siglo XXI.
Ledo Ivo penenece a ese sesgo dela poesia brasileña
que resistió toda posible agrupación. Ya Manuel
Bandeira, saludando a los concretistas en 1966, decia:
"La generación del 45, pobrecita, tuvo poco tiempo
para brillar en la cresta de la ola. La verdad es que no
tenia un mensaje colectivo que comunicar: tiene sus
poetas, uno que otro gran poeta en via de realización"
(Bandeira apud. de Campos; 2004: 51). Yvaya que se
realizaron, y se realizaron con creces y se convirtieron
no en cresta de ola sino en la ola misma y en océano
dador de portentos y milagros. Una prueba, sin duda,
de esa esencia oceánica, de ese regreso a Ítaca, de
ese poner las cosas en claro, es Réquiem, de Ledo Ivo,
poema que viene a coronar esa parcela dilatada de su
hacer poético, ese canto continente donde podriamos
ubicar la Oda ecuatorial y el ya citado "Finisterra". Sin
embargo, a lo largo de su obra, hay insulas, ventanas,
de gran aliento que forman archipiélagos expresivos
que conectan entre si el corpus todo de su quehacer
lírico. Pero vuelvo al comienzo de esta historia, a los
orígenes de mi deuda con Ledo Ivo. Entonces accedo
a la dimensión, no de los libros fundacionales, sino de
los poemas fundacionales, ya que mi encuentro con
la obra del poeta, a principios de los años 80, fue en
antologías y traducciones que les debemos, primero,
a Carlos Monternayor, y, luego, a Maricela Terán. La
imaginaria ventana abierta, de 1980, y Las islas inacabadas,
de 1985. Posteriormente vino a sumarse esa incitación,
por su brevedad, que viene a ser el cuadernillo Las

41

�mundo de belleza y comunión que tantos ojos cerrados
ignoran cada noche; la presencia-ausencia de dios que,
como el espíritu sobre las aguas, flota a lo largo de
esta obra. Ese espacio físico cuya geografía humana se
levanta en cada verso, en cada estrofa, en los silencios
rrúsmos que cargan de emotividad lo cantado y, por lo
rrúsmo, celebrado.
No hay límites, no hay terreno vedado, tampoco
hay fórmulas; hay formas, maneras que se entregan a la
emoción: pareados, tercetos, sonetos, odas desbocadas,
elegías que nos arrebatan y jalan violentamente,
poemas en ese aparente verso libre que se debe a la
frase melódica que marcan los acentos, los compases,
las repeticiones, los patrones atentos a un oído finísimo
que se despoja de todo oropel, de toda impostación; y
quizá, siguiendo a Mallarmé, todo se deba a una simple
respiración, a un lenguaje hecho cuerpo que no para
de danzar. Es decir, hay una fiesta donde la urgencia
expresiva lleva la batuta de un concierto que, al paso
de los años, de esa inocencia conquistada y ferozmente
defendida, nos acompaña y habita. "La poesía, no nos
olvidemos nunca -nos advierte el propio poeta-,
es un arte."(Ivo: 9) Y ya antes, en la presentación de
la ya citada Antología da nova poesia brasileira, Adenias
Filho escribía como un principio rector de los poetas
agrupados bajo el marbete de "La nueva poesía
brasileña" (léase Generación del 45) lo siguiente:

pistas, en traducción de Stefan Baciu yJorge Lobillo, de

1
: ,t

'•

•
.

.

'

~

•

1 .'

1986. Ledo Ivo se convirtió, para los poetas mexicanos
de rrú generación, en una presencia insustituible, en
una fuerza imaginativa y evocadora cuya belleza fue
el acicate, la provocación; imposible leer sus poemas
~in sufrir la aleccionadora y ejemplar punzada de
la pasión, del padecirrúento creativo, esa fórmula
precisa que es la memoria y el olvido, las huellas de
lo eterno: "lo fugitivo (que) permanece y dura", por
citar a Quevedo, un poeta que le resulta caro a Ledo
Ivo (Quevedo, 1982: 67).
Estoy hablando del rendimiento, de una capacidad
de visionar que nos traspasa, nos obliga a contemplar
la realidad sin ninguna cortapisa, tal cual es; a un
realismo agónico que nos hace recobrar nuestra
capacidad de asombro, de vergüenza, de indignación y
de amor; que nos presenta bajo la gracia de lo otorgado.
Poemas como "Los pobres en la estación de autobuses"
o "Los murciélagos", sólo por citar dos ya clásicos
dentro de la extensa obra de Ledo Ivo, son cuadros
que no sólo se conforman con que los veamos, sino
que exigen que los habitemos, que seamos parte de ese
paisaje extremo repleto de humanidad. Palabra, ésta
última, cuyo sabor, peso y gravedad es difícil apartar
de esta obra.
Sophia de Mello Breyner Andresen decía que la
poesía no explica, implica. La poesía de Ledo Ivo nos
implica con la vida, con el río de la infancia que no se ha
de cantar, con esa oveja negra que pasta en medio del
blanco rebaño del cuerpo de la amada, conJosefa que
recogía -puntual- mangos maduros y no tenía -es
obvio- nombre de fiesta; con esos barcos fantasmas
corrúdos por el tiempo y el orín que se pudren en
una zona entrañable y rrústeriosa entre la tierra y el
mar. El asilo Santa Leopoldina y sus habitantes que
nos rondan, infatigables, a toda hora; los obreros de
Ámsterdam que, con sus bicicletas, jalan la noche; el
hombre que ama de rodillas e ilumina su noche en
el cuerpo de la amada; esas nerviosas y desconfiadas
tilapias que no nos revelan su profundo secreto, la
perra que va por la calle seguida de su cortejo de perros
y nos evidencia "que el amor es una pasión inútil,
una puerta cerrada." (Ivo, 2008:127) Las viejecitas de
Chicago que entre gallinas y churrascos, al tiempo
que algo se chupan del diente, alcanzamos a oír; ese
leñador envuelto en un invierno que al llegar a la cocina
calienta como una hoguera o la blanca lechuza que
desde la rama de un árbol de nuestro jardín vigila ese

Por encima del compromiso inmediato, moral o
díalécticamente reflejado, lo que preocupa es el verso al
servicio del poema y el poema al servicio de la poesía. Sea
el vehículo de las percepciones y entendimientos para
el ser, el mundo y la vida -en el abordaje del misterio,
en el descubrimiento de lo interior, en la captación de
realidades-, el plano mayor se restringe al lenguaje
y al ritmo en equilibrio a través de la invención o
reinvención. Es la imaginación, base de la problemática,
aquella "imaginación poética" que tanto interesó a
los critícos de Keats y Rimbaud, que la ponen fuera
de la dimensión de las fórmulas, cálculos, discursos y
manifiestos. No hay un dogma o una ortodoxia poética
precisamente porque, sí es tan extenso el espacio, todos
los caminos caben en el movimiento. (Ferreira de Loanda
apud. Filho: 1970: 15)1

La traducción es mia.

1

42

Más que un principio o un postulado de grupo se
trataba de una conciencia del hacer poético donde
la imaginación lírica se subrayaba como el detonante
para emprender una aventura exploratoria cuyo
objeto de estudio -parafraseando a Ezra Pound,
con respecto a la literatura como ciencia- es el
hombre. Cabe señalar, y creo que el dato es por
demás significativo, que nuestro poeta tradujo Una
temporada en el in.fiemo y las Iluminaciones de Arthur
Rimbaud en 1957. Es decir, en pleno apogeo del
movirrúento concretista; es como si el poeta nos
estuviera hablando desde otra orilla.
La poesía de Ledo Ivo se nos ha ido convirtiendo
en un accidente de vida, en un interlocutor con quien
poder dialogar, pero también en una entidad, en
una suma lírica que conviene, las más de las veces,
escuchar con un respetuoso y amoroso silencio. Es
que se trata de seres, entidades -como ya apun,
tábamos- que nos acompañan, sujetos que dejamos
de ver por algún tiempo, pero que de vez en vez
recordamos y reencontrarnos con sumo placer. Los
clásicos son aquellos textos que nos emocionan y
forman parte de nuestra vida, de nuestra estricta
individualidad. Podemos coincidir con los clásicos
del vecino, pero tanto los de él como los nuestros
están fuera de toda posible discusión. Los clásicos
no sólo nos acompañan, sino que nos hacen ser
quienes somos. En 1990 apareció La moneda perdida
en traducción española de Amador Palacios. Hubo
sorpresas y felices reencuentros. Ahí estaban esos
nuestros clásicos poemas de Ledo Ivo, es obvio que
con otros acentos y giros lingüísticos, sonriéndonos y
dándonos los ángulos y facciones de un rostro que ya
no podíamos confundir. La obra del autor, con base en
esas antologías y selecciones, se iba erigiendo como
un sólido universo literario y nosotros, obviamente,
éramos sus rendidos lectores. Pero esta poesía se
desata desde muy diversas entretelas. Hay una
amorosa y minuciosa atención por los seres y las cosas,
por lo que fue, por lo que pudo ser, por el presente,
por lo que sentimos y padecemos corno presente, y
por lo que imaginamos y esperamos como futuro.
La cebolla de Ledo lvo no cesa de entregarnos sus
hojas, sus impresiones, las huellas de un transcurrir
por la vida; esa carga de humanidad, que es decir
poesía, que se delata en sus versos, en esos poemas
extensos, recapitulatorios y enumerativos y en esos
otros breves donde la impresión del gamo sobre la

43

nieve siempre apunta a un paraíso aquí en la tierra
desde donde sentir el amor que mueve las estrellas,
como dice en un poema rindiendo un homenaje al
autor de la Comedia. Estamos aquí y allá, detrás o
enfrente "de la imaginaria ventana abierta", viendo
y sintiendo en una simultaneidad de planos, en una
creciente avalancha de imágenes que potencian
nuestra capacidad de asombro. Todo empieza a
cobrar su justa dimensión y la materia, lo cantado
en el poema, se nos vuelve sujeto, posibilidad de
encuentro y reconocirrúento en el cruce de rrúradas,
en la tremenda imantación del campo magnético que
es el poema.
En el 2006 apareció Mía patria húmeda, selección,
traducción y nota de Jorge Lobillo. Ledo Ivo no sólo
nos era un poeta familiar sino un autor altamente
esperado. Las ediciones se sucedieron y en este año
de 2008 han aparecido dos libros suyos que nos
ofrecen un mayor conocirrúento de su obra: Poesía en
general (antología 1940,2004), traducción y prólogo de
Rodolfo Alonso y Réquiem, con prólogo de Eduardo
Langagne y traducción deJorge Lobillo. Los dos libros
editados en la Colección Alforja y el primero con la
colaboración de la Universidad Autónoma de Nuevo
León. Ledo Ivo, como ya quedó asentado, es un autor
que los poetas mexicanos venimos leyendo y gozando
desde principios de los años 80. Nos hemos expuesto
a su saludable influencia y le hemos aprendido todo
lo que nuestra capacidad nos ha perrrútido. Es una
poesía, la suya, que nos seduce con su imaginería y
nos acompaña con su fuerte carga sentimental, no
exenta, como toda carga, de cierto humor y cierta
necesaria ironía que le otorgan, todaVÍa más, ese
profundo gesto de humanidad, ese temblor que nos
produce su lectura y esa nitidez con que la realidad
se nos descubre al cerrar cualquiera de sus libros. Y
ante eso sólo nos resta el agradecirrúento oo

Bibliografía
De Campos, Haroldo (2004). Brasil transamaicano. Traducción y prólogo
de Arnalia Sato. Buenos Aires: El Cuenco de Plata.
Filho, Adonias. "A nova poesía brasileira", en Ferreira de Loanda, Fernando
(1970). Antología da nova po,sia brasilcira. Ria de Janeiro: Edicoes
Orfeu.
Ivo, Ledo (2008).Poesíaaigaicral (antologíal940-2004). Traducción yprólogo
de Rodolfo Alonso. Monterrey: Colección Alforja-Universidad
Autónoma de Nuevo León.
Quevedo, Francisco de (1982). Antología poética. Prólogo y selección deJorge
Luis Borges. Madrid Alianza Editorial

��CRIMORROJO

I¡

práctico impuesto en la materia prima participa de su
materialidad y es introducido en cada quien como un
pensamiento inene que no le penenece anadie pero que
debe ser preservado (Sartre, 1996: 226).

A la banalidad se la suele considerar inofensiva. Banal sería así lo descartable
sin costo, lo que no añade ni quita a/de lo que ya existe, lo que se hace o se
dice pudiendo no haberse hecho o dicho jamás. Uno puede reírse o~s~rvando
que las proposiciones banales son proposiciones de carácter tautologico, que
son sujetos sin predicados o con predicados inocuos, juicios que, aunque nos
den la impresión de afirmar algo acerca de algo, al final lo único que ~acen ~s
desentenderse de sus aspiraciones y regresar sobre aquello que es mas obvio
en ese algo, sobre el tibio refugio de "lo consabido".
Profundicemos ahora un poco más esta reflexión.
Una manera de hacerlo es contrastando la banalidad
con el quehacer creador, de cualquier orden que éste
sea, como un quehacer que se define como el que es
en tar,to cuanto introduce en el mundo algo que hasta
entonces no existía y cuya lucha, como escribió alguna
vez Manuel Rojas, será siempre "contra una oposición
que obra, con su inercia y con los elementos que esa
inercia desarrolla, contra el hombre que pretende
crear. Estos elementos son pasivos, pero desde el
momento en que se empieza a luchar contra ellos, se
tornan activos" (Rojas, 1938: 163).
Las palabras del gran novelista chileno, con las
que él da comienzo a un artículo acerca del trabajo
obrero alienado, apuntan en la dirección que a mí me
interesa explorar en estas páginas, pero debo advertir
en el acto que, aunque las encuentro acertadas en una
amplia medida, ellas no me dejan satisfecho. Como
dejé dicho arriba, en una primera aproximación la
actividad banal se nos aparece corno lo redundante, y
este es el sentido en que Rojas habla de la inercia: es
lo que se repite idéntico a si mismo, lo que ya consta
en nuestros libros y parece ser parte de la naturaleza.
Coincide en esto con Same, cuando el filósofo francés
define el func10namiento de la ideología:

a banalidad acaba siendo, por lo tanto,
en esta primera aproximación nuestra,
la pura y simple redundancia. Es lo que
es prescindible, lo que está de más,
pero que sin embargo se repite una y
otra vez, mecánicamente. Tocamos a su puerta y al
otro lado no hay nadie. O están los mismos que estaban
ya de este lado, que es como si no hubiera nadie: sólo la
maniática reiteración de un paisaje que ha estado
ahí desde que tenemos memoria. Pero nada de eso es
accidental, porque si escuchamos lo que Freud tiene
que contarnos acerca de este paradigma de la conducta
humana, nos vamos a ver en la necesidad de aceptar
que es un dato constitutivo de esto que somos el
derivar una cuota de deleite de la obsesión reiterativa,
lo que explica al menos en parte su curiosa fortaleza.
Ocurre que quien la hace suya se protege, se cubre
las espaldas, adentrándose en un territorio en el cual
él ella sabe que está pisando en tierra firme porque
lo que permanece es siempre más de lo que cambia.
De ahí que los seres humanos nos sintamos a salvo de
imponderables gravosos, complacidos y hasta de buen
humor cuando nadamos a fa\'or de la corriente, cuando
apostamos al caballo favorito, cuando no chocamos
con la voluntad de la doxa. La literatura formulaíca,
el arte adocenado, la pedagogía que no es educación
sino adiestramiento, ésas y muchas otras de las
incomprensiblemente agrupadas entre las disciplinas
"serias" son algunas de las fuerzas que consiguen que
la reiteración banal se abastezca con las credenciales
de una práctica legítima e incluso apreciable.

Sus direcciones de uso devienen de un discurso inerte
que participa de la inercia de la materia. Como tal,
se impone al agente como lo que no ha de ser modificado
por ninguna intención subjetiva. 1\Jo porque representa
lo universal en lo particular, sino porque el sello

46

1

u

1,e
1

He ahí lo inerte y banaL que Rojas dice que es "pasivo",
pero esa es una observación que contiene una verdad
a medias y, por consiguiente, también una mentira
a medias, de cuyos resultados a mí me parece que
nosotros tenernos que desconfiar, porque, además de
que nos inducen a error, es precisamente con su aspecto
pasivo, con su aspecto falazmcnte pasivo, que lo inerte y
banal organiza y levanta un rechazo férreo a cualquier
amago de cambio. Tiene pues eso inerte y banal un
doble fondo: es una fuerza que aprueba y defiende el
orden de lo que existe tal y como él es, dotada además
de una potencia que no es despreciable en absoluto,
pero no es así como se aparece ante nuestros ojos. Por
el contrario, lo que nos revela en nuestra primera visita
es una inocencia neutra y un poco sosa, aunque (tal
vez a pesar suyo) también pesada.
Porque la banalidad no coincide, como creen
algunos comentaristas distraídos, con la falta de peso.
Decir de un juicio banal que es un juicio "liviano"
es un dicho común y ciertamente atractivo, pero
también engañoso. Nada está más lejos del cultivo
de la banalidad que el cultivo ya no digamos de la
liviandad (esa fea palabra) sino de la "levedad", una
virtud excelsa sin duda y cuyo trato Italo Calvino
nos recomendaba en la primera de sus Seis propuestas
para d próximo milenio. Si la levedad es lo que le sale al
paso a la "pesadez" de la civilización contemporánea,
pesadez que no es infrecuente que se cuele en y llegue
a formar parte de nuestras conciencias, exponiéndola
y desartículándola gracias al "ágil, repentino salto del
poeta filósofo", el que se desprende de sus ataduras
cotidianas y "se alza sobre la pesadez del mundo,
demostrando que lo que muchos consideran la
vitalidad de los tiempos, ruidosa, agresiva, piafante y
atronadora, pertenece al reino de la muerte" (Calvino,
2005: 24), la banalidad actúa a la inversa. No es la
camarada del poeta filósofo, de ese que es "le\'e" y que
por ser leve es también rebelde, sino que su política
de alianzas la establece con aquellos que le exigen al
poeta que detenga su vuelo, que no pierda su tiempo
en ensoñaciones aéreas, y de esa manera es como la
banalidad se convierte en la fiel aliada de lo más denso,
por opaco, conformista y genuflexo, que florece en los

47

eriales de este mundo: el político adulón, el académico
florido y presuntuoso.
lPor qué extrañarnos entonces de que la pesadez de
la banalidad no atraiga sobre si la censura o que no la
atraiga necesariamente? No sólo eso, puesto que si bien
la miramos nos daremos cuenta de que no es inusitado
encontrarla exhibiendo sus plumas en ambientes de
mucho prestigio. José Santos González Vera nos refiere
que en su juventud el más popular de los oradores
chilenos era Arturo Alessandri Palma, diputado por
Curicó primero, presidente de la República después y
el responsable por una de las estatuas que hoy adornan
nuestra Plaza de la Ciudadanía. Este tribuno, según el
recuerdo que don José Santos tiene de él, era una
especie de mago que transformaba las frases hechas y las
ideas más atrozmente manidas en oro purísimo. Si uno
incurría en la debilidad de escucharlo era inevitable que
vibrara y aplaudiera locamente, sin perjuicio de examinar
después lo dicho y llegar a la penosa conclusión de que
carecía de médula (González Vera, 2005: 171).
Al fin de cuentas, aparte de la sonrisa socarrona con
que delatarnos nuestra contemplación irónica del aura
de bobería que tarde o temprano empieza a dibujarse
sobre la nuca de aquellos que incurren en su trato,
lo cierto es que la banalidad no provoca en nosotros
un rechazo fulminante. Cuando no la aplaudimos
"locamente" (corno en la cita de González Vera), la
echamos a un lado, le palmoteamos la cabeza con
indulgencia hipócrita a quien la autoriza y ya está. Y
ni siquiera acusarnos a ese sujeto banal de estupidez,
habida cuenta de que la estupidez tiene, como quiera
que sea, una connotación más belicosa. Puesto que
la banalidad no introduce en nuestros archívos ni en
los archivos del universo nada que no se encuentre
ya guardado en ellos, es o más bien nos parece harto
menos inquietante que la estupidez, desprovista de
punta y de filo, sin la potencialidad de hacer daño
y dotada en cambio con el poder, que es menos
asombroso de lo que nos hace creer el recuerdo que
González Vera tiene de Alessandri, de mesmerizar
multitudes.
Pero nunca falta el intelectual indiscreto que pone
las cosas en su Sitio. Entre las frases que se emitieron
a propósito del juicio que tuvo lugar en Jerusalén, en
1962, contra Eichrnann el infame, se recordará que
fue la filósofa Hannah Arendt la que pronunció la de

�r. '

repercusiones más polémicas, cuando para referirse
tanto a las fechorías de quien tuvo a su cargo el acarreo
de los judíos a los hornos del Holocausto como a las de
sus cómplices nazis, utilizó la expresión "la banalidad
del mal"1 . ¿Cómo podía ser que a la banalidad, de la
que se daba por supuesto que no poseía ni con mucho
el músculo que hace falta para dañar profundamente a
nadie, se la impugnara en esa frase desconcertante de
Arendt como una de las modalidades de la existencia
del mal, es decir, ni más ni menos que como uno de
los atributos de El Maligno? En su informe Arendt
ponía el ojo sobre todo en el desempeño mecánico
del genocida, en la ninguna sensibilidad o capacidad
reflexiva con que éste actuó: era su deber. No pensó y
ni siquiera es seguro que lo que hizo haya sido muy de
su gusto, concluye Arendt. No era un sádico, sino (iüh,
blasfemia!) un "trabajador". Lo suyo era una "tarea"
más, una entre las muchas que sus "jefes" le habían
encomendado. Por eso, ella acuña su frase escandalosa,
que da la impresión de ser un oxímoron pero que en
rigor es una paradoja. Esa frase resonó en ese entonces,
y sigue resonando hasta hoy, como una advertencia.
Nos obliga a reaccionar, a ponernos en guardia, a
conjeturar que quizás en el comportamiento banal de
los bribones de la estirpe de Eichmann se encuentra
oculto un gato encerrado de uñas largas y aguzadas y
al que es preciso descubrir y denunciar.
Para cumplir con este objetivo de servicio público,
a nosotros no nos va a quedar otra solución que la
de entrar en la maraña ideológica con el machete
en la mano, como nos aconsejaba Frantz Fanon que
lo hiciéramos en aquellas ocasiones en que alguien
pontifica, como un loro de feria, sobre la excelencia
y beneficios de la "cultura occidental"2 . Deberemos
enfrentarnos de este modo con los lugares comunes,
con los clisés seductores, como ése y como tantísimos
otros, de los que el mundo está repleto y los que,
según veíamos arriba, son las señas inequívocas que
identifican lo banal.
Estrictamente hablando, aquello de lo cual yo
pienso que no es posible prescindir, si hemos de dar

curso a nuestros propósitos de una manera más o
menos productiva, es de una crítica sin inhibiciones
del "sentido común". No obstantela buena acogida con
que se lo incorporó en las discusiones de los filósofos
escoceses del siglo XVIII, Reíd, Brown y los demás, y
no obstante la apelación majadera que suele hacerse
a su credibilidad a prueba de refutaciones, el sentido
común es la ideología favorita del conservadurismo
y, por eso, esparce pistas cuya facilidad es preciso
esquivar, pistas que no son ni tan evidentes ni tan
objetivas como les gustaría a los que se remiten a su
testimonio: "Esto es materia de sentido común". Pero,
¿será cierto? Yo tiendo a pensar que el sentido común
es el residuo de un dictamen que la doxa hegemónica
impuso y generalizó hace mucho tiempo y cuya
naturalización hoy le sirve de respaldo para llevar sus
operaciones a buen puerto. Es "lo inerte y banal" que
Manuel Rojas y Sartre percibían correctamente. Desde
este punto de vista, la banalidad es algo así como la
estética del sentido común. Y si hay en los libros de
retórica una figura que el sentido común no soporta,
ella es la paradoja verdadera. La paradoja verdadera
desafía, con su afán extravagante de juntar lo que
todo el mundo sabe que "no se junta", las sacrosantas
certidumbres de la "opinión general"3, y de ahí que
la odien las buenas conciencias, porque erosiona sus
seguridades, porque no las deja vivir en paz.
Acerquémonos ahora al dominio en que la banalidad
es dueña y señora, donde ella reina con todo su necio
esplendor. Me refiero a la televisión contemporánea.
Podría hipotetizarse desde la partida, creo que con
una alta probabilidad de convertir a esa hipótesis
en tesis, que la banalidad no es sólo un componente
más sino que el presupuesto y hasta pudiera ser que
la precondición de las prácticas televisivas y mucho
más cuando la que se encuentra habilitada para
protagonizar dichas prácticas es la televisión comercial
(que en el capitalismo es toda o casi toda). No tengo
que recordarles a quienes esto leen los innumerables
ejemplos que sustentan este juicio, porque forman

"Idea extraña u opuesta a la comün opiruón y al sentir de los hombres".
Esta es la primera de las tres acepciones que da la Real Academia Española
en su Diccionario de la laigua española en su vigésima primera edición (1992:
1526). Más breve y más aguda me parece la definición de Fernando Lázaro
Carreter: "Opinión, verdadera o no, contraria a la opinión general", que se
manifiesta a través de la "unión de dos ideas en apariencia irreconciliables"
(1968: 311).
3

La primera edición en inglés es de 1966. La última traducción española
que conozco: Arendt, Hannah (1999). EichmannaiJerusalem. Un estudio sobre
la banalidad del mal. Barcelona: Lumen.
1 " ... cuando el colonizado oye un discurso sobre la cultura occidental,
saca su machete o al menos se asegura de que esté al alcance de su mano"
(Fanon, 1963: 38).
1

48

parte de su experiencia de todos los días. Me ahorro,
entonces, ese esfuerzo y formulo, en cambio, una ley
general y de índole cuantitativa. Puede establecerse, en
efecto, y los managers comunicacionales lo saben mejor
que nadie, una relación directamente proporcional
entre el éxito que alcanza un programa de televisión
en las mediciones del rating y el monto de banalidad
que en él se invirtió. Vivimos en la era de la imagen,
se dice. Si ésta es exitosa y "pega", y el rating es el que
puede demostrarlo, es porque esa imagen es portadora
de una verdad incontestable.
Pero, desentendiéndonos por lo pronto de sus
clamorosos éxitos en el rating, ¿es la banalidad
televisiva tan amistosa y anodina como nos la
muestra la pantalla de la caja idiota? Escojo para
tratar este asunto una última sentencia paradójica,
esta vez de Pierre Bourdieu. Según el sociólogo, con

su destreza para "ocultar mostrando", la televisión
es hoy "un colosal instrumento de mantenimiento
del orden simbólico" y, lo que es peor, es "una forma
particularmente perniciosa de violencia simbólica"
(Bourdieu, 1997: 20).
Es digno de atención que todo el razonamiento
de Bourdieu, que yo comparto, vaya a parar en esta
noción, no menos paradójica que las de Calvino y de
Arendt, de "violencia simbólica", a través de la cual el
análisis que él nos entrega del medio televisivo hace
una y la misma cosa de su actividad presumiblemente
inane, ésa con que consume hora tras hora de nuestro
tiempo inútil (y muchas veces también del útil) y
el acto mucho menos desinteresado de "tapar lo
importante con lo que no lo es" (24 y ss.). A la violencia
que no sólo es simbólica, que es aquella de la que casi
todo el mundo piensa, con la mayor ingenuidad, que
49

�embaucadora de lo que es meramente banal, afectan
al empleo de la fuerza bruta.
Retomando el análisis de Bourdieu, yo estimo que
no es incorrecto decir que la banalidad cuenta con dos
atributos esenciales y tremendamente poderosos: el
de escamotearnos aquello que es acreedor de nuestra
crítica y el de neutralizarnos como individuos críticos.
Por una parte, atiborra nuestras conciencias con su
basura fosforescente, nos inunda y nos ciega. Por
otra, hace que esa inundación y esa ceguera (y esta
es la máxima fortaleza de la televisión a mi juicio)
no constituyan exigencias disgustantes, que no sean
una imposición que se nos hace contraviniendo

es la única que recorre el planeta y respecto de la cual
el Estado de Chile tiene deudas que hasta la fecha
continúan impagas (o pagadas a un precio módico,
como sucede con un general que ordenó la muerte de
setenta y cuatro personas y al que los jueces acaban
de darle por ello seis años de cárcel), no le basta con
tapar lo importante; lo elimina. El que habla de o se
involucra con eso de lo que no hay que hablar y con
lo que no hay que involucrarse se convierte él mismo
en un 'nlmor", en un "cáncer", al que cuando se halla
en condiciones de hacerlo la violencia que no es
simbólica "extirpa" o "erradica" del cuerpo de la civitas
porque a su sola existencia la presupone un atentado.

EN NOMBRE DE LA LIBERTAD BANAL, BUSH DESATÓ UNA CUERRA
SUPREMACISTA E IMPERIALISTA~ EN NOMBRE DE LA DEMOCRACIA
BANAL, LE QUITÓ A UN PUEBLO EL DERECHO A DECIDIR SU DESTINO~
EN NOMBRE DE LA CIVILIZACIÓN BANAL, ARRASÓ CON UNA CULTURA
MILENARIA: EN NOMBRE DE LOS DERECHOS HUMAMOS BANALES,
ENCERRÓ, TORTURÓ Y ASESINÓ. TODO ELLO CON SU SONRISA DE
BUEN MUCHACHO TEJANO, CON SUS FANFARRONADAS DE MIMO RICO,
VOLUMTARISTA Y TRAVIESO.

Esos, exactamente, fueron los términos que utilizó
Gustavo Leigh, uno de los líderes del golpe militar
del 11 de septiembre de 1973 en Santiago de Chile,
durante una transmisión televisiva que se difundió esa
misma noche. Pero la otra violencia, la que no quiere
mezclarse con la barbarie de Leigh y sus compinches
golpistas y que por eso restringe sus actividades al
dominio del símbolo, se limita a desarmar al adversario
con su bazofia edulcorada. ¿Cuál de las dos es la más
eficiente? En una suerte de carambola teórica, se me
ocurre que la mejor explicación que puede dársele
a la paradoja de Arendt habría que extraerla de la
afirmación de Bourdieu: la que pone de manifiesto las
debilidades que, al contraponérselas con la blandura

nuestra voluntad o nuestros gustos, sino que, muy
por el contrario, ellas sean deseadas por nosotros,
que sean "entretenidas", que las busquemos, que las
persigamos, que las gocemos y que reemplacemos con
su ayuda la aridez y la responsabilidad que involucran
algunos temas de los que pudiera valer la pena hacerse
cargo pero cuya consideración nos obligaría a pensar.
Porque pensar es exigirse uno a uno mismo, es aplicar
nuestras potencialidades de intelección con integridad
y coraje, es empujar el cuerpo a veces hasta introducirlo
temerariamente en el terreno erizado de púas de la
rebeldia, "ff para qué?", me pregunta entonces la
buena conciencia. "¿No sería mejor omitirnos de este
juego fastidioso y peligroso?". "Yo no sé, yo no vi, no me

50

consta". O lo que es peor: "algo habrá hecho ése para que
le pasen estas cosas" y, por consiguiente, "el responsable
de eso que le pasa no es, no puede ser otro que él mismo":
"... de mis declaraciones se desprende mi conocimiento
y convicción de un cuadro anómalo en cuanto a la
seguridad de las personas, propio de una situación de
guerra civil y de sus secuelas, cuyas responsabilidades
corresponden fundamentalmente a quienes generaron
ese cuadro desde el gobierno anterior"4 . El mal se
aprovecha entonces de algo que para el niño Sartre de
Las palabras era la más repugnante de las debilidades:
"l'abandon", el "laissez aller"5• Nos desengancharnos,
nos dejamos ir, y la banalidad nos habrá ganado para
su causa blanda, pero sólo para abrirle de este modo
camino a la picana eléctrica del mal.
George Bush ha sido banal y, al mismo tiempo,
maligno. Nunca salió de la boca de ese presidente de
los Estados Unidos cosa alguna que no fuesen frases
hechas, que hablan de la libertad, la democracia, la
civilización y hasta de los derechos humanos, dando
por patrimonio del sentido común la significación de
cada una de las palabras que usaba, sin preguntarse él a
sí mismo por lo que ellas querían decir, sin haberse dado
el trabajo de cotejar por cuenta propia los contenidos
que les estaba inoculando con las muy estimables
realidades que con ellas se designan. En nombre de la
libertad banal, Bush desató una guerra supremacista
e imperialista; en nombre de la democracia banal, le
quitó a un pueblo el derecho a decidir su destino; en
nombre de la civilización banal, arrasó con una cultura
milenaria; en nombre de los derechos humanos banales,
encerró, torturó y asesinó. Todo ello con su sonrisa de
buen muchacho tejano, con sus fanfarronadas de niño
rico, voluntarista y travieso.
Vuelvo la mirada hacia el plano doméstico: el
"cosismo" de la derecha política chilena, ¿no constituye
una muestra egregia de banalidad? Cuando la derecha
política de mi país declara que lo que a ella le interesa
son "las cosas que le interesan a la gente", lo que nos
quiere decir con eso es que lo que a ella le interesa es
poner en la agenda de la discusión ciudadana sólo lo

que a esa gente le pasa en sus trajines de todos los días, en su
casa, en su calle, en su barrio en el mejor (o en el más
osado) de los casos y nada más. En su "vida privada",
en pocas palabras. De lo que se deduce una política
de exclusiones que con su apariencia preocupada y
cariñosa lo que pretende es persuadir a esa "gente"
de que ella no tiene por qué ni para qué ocuparse de
los "otros" asuntos, de los asuntos que no son los privados.
¿Por y para qué vamos a molestarnos los ciudadanos
comunes y corrientes en ingresar al espacio público,
esto es, por qué y para qué nos vamos a molestar
opinando y asumiendo allí funciones (en el límite, que
es el de las dictaduras, reclamando allí derechos) que
pasan por encima de nuestras cabezas cuando para
eso están la "clase política" y el tupido enjambre de sus
"expertos", los que pueden encargarse de todo ello en
nombre de nosotros y mucho mejor que nosotros? Preferible,
nos dicen, es delegar atribuciones primero y mirar para
otro lado después, lo que nuestra conciencia cobarde
acepta sin preguntas. Y, por cierto, sacarle el mejor
partido posible al tiempo que entonces nos sobra,
empleándolo en actividades que no sólo se hallan
más a nuestro alcance sino que son definitivamente
más entretenidas. Creo que Arendt estaba dando en
el clavo más allá de sus cálculos. La banalidad no sólo
no es la tonta inocente que ella aparenta ser sino una
solapada y feroz colaboradora del mal civ

Bibliografía

Bourdieu, Pierre (1997). Sobre la tdevisión. Traducción de Thomas Kauf.
Barcelona: Anagrama.
Calvino, !talo (2005). Scis propuestas parad próximo milano. Traducción de
Aurora Bernárdez. Madrid: Siruela.
Diccionario d, la lengua cspanola. Vigésima primera edición (1992). Tomo JI.
Madrid Real Academia Española
Fanon, Frantz (1963). Los condenados de la tierra. Traducción de Julieta
Campos. México: Fondo de Cultura Económica.
González \'era, José Santos. "Estudiantes del año veinte" en Manuel
Rojas yJosé Santos González Vera (2005). Letras anarquistas.Artículos
periodísticos y otros artículos inédttos. Ed. Carmen Soria. Santiago de
Chile: Planeta. (De un anlculo publicado en Babel 28 Qulio-Agosto
de 1945)).
Lázaro Carreter, Fernando (1968). Diccionariodatnninosfilológrcos. Tercera
edición corregida. Madrid Gredos.
Rojas, Manuel (1938). "La creación en el trabajo" en Oda poesía ala revoluciórt
Santiago de Chile: Ercilla.
Sartre, Jean-Paul (1964). Las palabras. Traducción de Manuel Lamana.
Buenos Aires: Losada.
Sartre, Jean·Paul (1982). Las palabras. Traducción de Miguel Salabert.
Madrid: Alianza Editorial.
Sartre, Jean-Paul. "The Objective Spirit (1972)". Traducción de Caro!
Cosman, en Marxist Litcrary Throry. (Terry Eagleton y Drew Milne eds.)
(1996). Oxford, U.K, y Cambridge, USA: Blackwell.

•Testimonio del abogadoJaime Guzmán Errázuríz ante elJuzgado de San
Miguel, el 24 de octubre de 1989.
5
• .. el sistema me horrorizó, aborrec! los pasmos felices, el abandono,
aquel cuerpo demasiado acariciado, demasiado restregado, me encontré
oponiéndome, me arrojé al orgullo, o dicho de otra manera, a la
generosidad" (Sartre, 1964 y 1982 78).

51

�MARIANA MARTiMEZ SALCADO

Hace unos meses Frédéric Beigbeder fue detenido
. por consumo de cocaína en la vía pública, en el
octavo distrito de París. Pero esta noticia resulta,
en realidad, poco sorprendente después de conocer
al personaje y su novela más vendida: 99 francos,
una suerte de pase VIP para conocer el "oscuro"
mundo de la mercadotecnia, el reíno de los excesos,
donde la fama, el dinero, las drogas y los rankings se
mezclan en un agridulce coctel.

1

:

• 1

'

'• .1

!
'

'

1

n esta obra, que causó controversia y lo catapultó a la fama, el
autor desnuda el andamiaje que sostiene la publicidad. Con
un descaro frontal y provocador nos muestra los artilugios
que nos harán pasar de espectadores a compradores de
-prácticamente- lo que sea, o -mejor aún- lo que se le antoje al
publicista vendernos. "Mmm, qué bueno es penetrar su cerebro. Me vengo
en su hemisferio derecho. Su deseo ya no le pertenece: yo le impongo el
mío. (...) Soy yo quien decide hoy lo que va a querer mañana"1 .
La publicación de 99 francos -título que, cabe mencionar, ha mutado
en diferentes ocasiones según la economía francesa y la edición-2, le
mereció a su autor el despido de la agencia de publicidad para la que
trabajaba como creativo. Sin embargo, eso a Beigbeder le tenía muy sin
cuidado. Mejor, cerca de 400 mil copias vendidas y un escándalo que lo
haría entrar, más todaVÍa, en el círculo de celebridades. Fama, ioh, fama!,
que le valió por supuesto para seguir vendiendo uno tras otro sus libros
como baguettes a las 6 de la tarde, entre ellos el de reciente aparición en
español Socorro, perdón, donde nos regala más aventuras del pedante y
encantador protagonista de 99 francos.
En el libro Cette soifde célébrité! de Chris Rojek, Beigbeder escribe en el
epílogo una curiosa confesión:

E

Recientemente me ennoblecieron por haber controvertido el sistema. Para
descalificar a la critica, basta con conceder un poco de notoriedad a aquellos
que protestan de todo. Es el principio de los rock stars: sirven para aprovechar
las revueltas y volverlas inofensivas. Como mini-vcdcttc, pude darme cuenta
hasta qué punto la celebridad no tiene ningún interés3 .

La celebridad es una cuestión de fama adquirida, pero también una
cuestión de actitud. Pareciera que al autor francés le pesara llevar sobre
sus hombros tal carga, que fuera "VÍctima" de un sistema en el que uno de

�L'HOMME (el hombre) y a un costado el logotipo de
la tienda departamental.
~1i primera reacción fue sonreír oblicuamente. Qué
graciosa coincidencia. La segunda fue detenerme un
momento a observar. ¿Qué demonios hace Beigbeder
posando para uno de los palacios del consumismo
más representativos de este país? ¿Por qué sostiene a
Baudrillard -que seguramente se estará retorciendo
en su tumba? ¿Por qué semidesnudo? ¿Por qué
Lafayette me dice que él es uel hombre"? Debe ser una
especie de broma, pensé. Chico malo, ¿qué tramas?
Me alejé de ahí rumiando todas estas interrogantes.
Después de ese primer encuentro con el afiche, cada
vez que me topaba con uno en alguna estación de
metro, me daba cuenta de que el fondo blanco le servía
a los raleurs (aquellos que protestan de todo, de los que
hablaba Beigbeder en el epílogo del libro de Rojek) de
fondo para grafitear, dejar comentarios en contra del
intelectual y hasta piropos del estilo del '))apacito"
mexicano.
La figura Beigbeder siempre ha dado de qué hablar.
Tiene, desde hace una quincena de años, un lugar en
el mundo intelectual francés. En 1994 fundó el Premio
de Flore, que cada año otorga el conocido café parisino
(que otrora fuera frecuentado por los vanguardistas) a
una nueva promesa de la literatura en lengua francesa.
Autor de siete novelas, un libro de cuentos, un ensayo,
dos cómics, diversos artículos para revistas literarias y
un documental sobre Salinger, ha sido además actor de
cine, presentador de programas de televisión y radio y
dos de sus novelas han sido material cinematográfico
(99 francos y Windows on the world).
No es que sorprenda que un intelectual pose para un
anuncio publicitario. En México muchos intelectuales
han posado para una conocida marca de gafas y sus
anuncios se publican cada mes en la revista de una no

repente y sin hacer nada cayera en medio del círculo
de la fama. Pero lo cierto es que, aunque le cueste
-pobrecillo-, es un famoso. Nada que hacer.
Así, este chico famoso, rebelde, intelectual que
se autoproclama contestatario, pasó de creativo a
producto y su no poco conocimiento sobre el tema de
la publicidad le ha Yalido bien para que -amémoslo
u odiémoslo- hablemos de él.
Un día a finales del año pasado iba yo en un vagón
de metro parisino terminando de leer, precisamente,
99 francos. El metro se detuvo en la estación en que
debía descender. Cuando lo hice cerré el libro y levanté
la mirada: un enorme afiche se extendía en el muro
cóncavo de la estación. Era Beigbeder posando para
Galerías Lafayette, la exclusiva tienda departamental
francesa. En el anuncio nuestro contestatario
intelectual aparece de pie, con el torso desnudo, un
bronceado envidiable, un cuerpo casi perfecto (¿de
verdad será el suyo?), la melena graciosa y natural, la
barba bien recortada, la boca sin sonrisa y esos ojos
verde grisáceos que miran al espectador justo al centro
de su pupila. Con ambas manos sostiene un libro,
claro: La societé de consommation (La sociedad de consumo)
de Jean Baudrillard. Un letrero a todo lo ancho reza:

·Mrnm, c'est si bon de pénétrer votre cerveau. Je juis dans votre
hénúsphere droit.Votre decir ne vous apanient plus: je vous impose
le núen. (...) Cest rnoi qui décide aujourd'hui ce que vous alle= vouloir
demain", en el original en francés (Beigbeder, 2000: 21-22).
El tltulo original en francés es 99 francs. En su segunda edición se llamó
99 francs (14,99€); en la edición española de Anagrama se llama 13,99(; y en
su edición inglesa, .1:9.99.
1 "Mon cas personnel est plus préocupant: j'ai été récernrncnt anobli pour
avoir contesté le sy,térne Pour disquialifier la critique, il suffit d'octroyer
aux ráleurs un peu de notorieté. C'est le príncipe des rock stars: elles
servent a récupérer les révoltes pour les rendre inoffensives. En tant que
núní-pcople, j'ai pu me rendre compte a que! point la célébnté n·a aucun
intértt". Frédéric Beigbeder en el epilogo al libro de Chris Rojek Ccttcsoi/
dcctltbnttl (Cdcbnty, en su titulo original en inglés). (2003196).

1

.

11¡

NO ES QUE EN MUESTRO MUNDO LATINOAMERICANO NO CONOZCA
LA PUBLICIDAD DEL DESNUDO INTELECTUAL, TODOS CONOCEMOS EL
TRASERO DE WEMDY CUERRA, POR EJEMPLO, PERO ELLA MO VENDE
PUREZA
54

QUIERO A BEICBEDER PORQUE ES INTERESANTE, PORQUE ES CUAPO,
PORQUE ES ,,EL HOMBRE", PORQUE ES REBELDE, PORQUE SI ÉL
COMPRA EN LAFAYEffE YO TAMBIÉN QUIERO HACERLO

menos conocida librería mexicana. Los intelectuales
también son modelos, su imagen vende. Son estrellas,
los lectores los admiran y no les molesta encontrarlos
anunciando gafas, plumas fuente o coñac, vendiendo,
pues, un estilo de vida que les corresponde (bajo la
etiqueta de lo que representan), pero cuando se salen
de esas casillas donde los metemos para sentirnos
más cómodos, entonces nos choca, nos molesta o al
menos nos sorprende. No es que en nuestro mundo
latinoamericano no conozca la publicidad del desnudo
intelectual, todos conocemos el trasero de Wendy
Guerra, por ejemplo, pero ella no vende pureza, ¿o
si? Lo que nos choca de Beigbeder, en cambio, son
sus contradicciones, semidesnudo posando para
LaFayette, ¿qué vende? Eso es justamente lo que los
perspicaces creativos de Lafayette quieren que nos
preguntemos.
El anuncio -no éste, sino en general-, según
Abraham Moles, tiene dos estímulos: el más fuerte es
la imagen, que posee un carácter estético y tiene por
objeto atraer la atención del espectador. El más débil
es el texto, que debe ser elegido tomando en cuenta
el tiempo que el espectador querrá pasar frente al
anuncio. Es decir, si hay demasiado texto o poco
impactante, el espectador perderá el interés y volteará
la mirada hacia otro lado (Cfr. Moles, 1970: 16-17). Este
afiche cumple con ambos estímulos, tiene una imagen
impactante y un letrero que se lee en un segundo y
dice mucho. "Este intelectual que tú conoces bien, que
sabes lo que representa, es ahora el hombre modelo
de esta exclusiva tienda departamental, que también
conoces y donde alguna vez has comprado y deseas
volver a hacerlo".
Dice Noam Chomsky que "El principio de una
buena propaganda radica en crear un slogan que
nadie pueda controvertir y todos lo aprueben"\ y

55

yo agregaría "o todo lo contrario". La publicidad
tiene un objetivo clarísimo: vender. Para ello tiene
dos estrategias: sorprender y seducir. Si el anuncio
no impacta, no vende; si impacta pero no seduce, se
quedará truncada la cadena y el comprador potencial se
quedará en potencia. Hay que hacer que el espectador
se convierta en comprador y que llegue hasta la caja
registradora. El flautista de Hamelin no puede dejar a
las ratas a medio camino. Debe llevarlas -seducidas
por su melodía- hasta el río.
"El anuncio publicitario -afirma Moles- sirve
para motivar, es decir, para crear el deseo. Es uno de
los estragos de la máquina de deseos que, partiendo de
una disponibilidad de recursos del individuo, orienta
o suscita eventualmente sus deseos, los transforma en
necesidades, lo prepara para el acto de la compra"5.
Existe una comunicación directa con el espectador:
conozco tus valores, te propongo un deseo (te lo
despierto), convierto ese deseo en necesidad. Cuántas
veces no nos hemos parado del sillón de la tele para
servirnos un gran vaso de Coca-Cola después de ver
cómo sacia la sed del modelo que aparece en el anuncio.
Cuántos caprichos no nos hemos regalado sólo porque
nos hemos dejado seducir por la publicidad. El Ipod
no existía y nadie lo necesitaba; con el celular pasa
lo mismo y ahora regresamos a casa si al salir nos
damos cuenta de que no lo llevamos con nosotros. No
podemos vivir sin él. Mientras más vemos anuncios

'"Le príncipe d'une bonne propagande (- ) s'agit de créer un slogan que
rs;ronne ne pu1sse contester et tous l'approuveront" (Chomsky, 2002:
' "L'affiche publicitaire sert a motiver, c'est-á·dire á créer le désir. Elle
e~t un ~es ravage_s de la grande machine a faire des dtsirs qui, panant
d une dispombil1té des ressources de l'individu, oriente ou suscite
éventuellement sesdésirs, les rransfonnccn bcsoins, le prépare al'acte d'achat"
(Moles, 1970: 17)

��MUESTRO DANDY FRANCÉS VENDE OTRA COSA: UNA AC~ITUD, UNA
FORMA DE VIDA. VENDE BIENESTAR y ESTATUS, REBELDIA, PODER.
VENDE LA LIBERTAD DE SER DIFERENTE.

1

11
1

1

-atractivo. Quiero a Beigbeder porque es interesante,
porque es guapo, porque es "el hombre", porque_
rebelde, porque si él compra en Lafayette y~ cambien
quiero hacerlo, porque tiene poder, porque tlene tanto
poder que se atreve a burlarse de mí, espec~ador y me
reta con la mirada y con el libro que sosnene entre
las manos.
El dossier de prensa de la publicidad que nos ocupa
dice que el hecho de que Beigbeder sostenga entre sus
manos un ejemplar de La sociedad de consumo e~ una
"pequeña pirueta sarcástica para aquél que no pierde
jamás ocasión de burlarse de la (mal~) ~ub~cidad"6.
Lo de mala va entre paréntesis en el ongmal. ,Por qué
nos hablan los creativos de esta campaña de "mala"
publicidad?
El mismo documento dice que buscaron para
esta campaña ("L'homme, 2008") un hombre que
representara cierta elegancia (¿elegancia?) Y que
sobre todo se saliera de los estereotipos del modelo
tradicional. El perfil de este "dandy literario" quedaba
como anillo al dedo. Pero ojo, el dossier continúa: "el
escritor provocador no aparece puesto en ~sc~na como
un simple hombre-sándwich. Al contrario, Juega con
el humor sobre su carácter narcisista que no se toma
nunca completamente en serio, de ah1 el. guiñ~ al
libro de Jean Baudrillard"7. ¿Hombre sándwich? Bien,
esto hay que explicarlo. Los hombres-sándwic~ son
personas cuya actividad consiste en c~~ul~ a pie por
las calles portando dos carteles publicitanos -uno

de ropa más sentimos que nuestro guardarr?Pª es
más pequeño, monótono y obsoleto, que necesitamos
renovarlo, aunque sea para estrenar algo este_ verano.
Por eso las rebajas fueron el gran invento del siglo XX:
los almacenes se deshacen de toda su colección pasada
y nosotros compramos miles de cosas sólo porque son
bonitas y estaban en oferta.
.
Gastar nos hace sentir bien. SegúnJean Baudrillar~
-por fin, bienvenido-, despilfar:r~r nos hace ~en~
no sólo que existimos, sino que v1v1mos (Baudrillard.
1970: 49). Nos da esa sensación de bienestar, de sabernos dueños y señores de nuestro dinero, de podernos
regalar un caprichito de vez en cuando, aunque
lleguemos apretados a fin de mes, aunque tengamos
que renunciar a otras cosas.
.
.
En una sociedad en la que la belleza es un nnperatlvo
y que nuestro poder adquisitivo siempre es mucho
menor al de nuestros deseos, nosotros, espectadores y
compradores en potencia, llevamos siempre_la mirada
hacia arriba. Queremos más, queremos ser mas_gual'?s,
tener más clase, más dinero, mejor cuerpo, rr me1or
vestidos, tener un auto del año, parecernos a tal o cual
modelo -o a lo que representa.
La identificación del espectador con un modelo
es fundamental para la publicidad. En cuanto a los
anuncios donde aparecen mujeres, si la modelo es
bonita, elegante y natural vende, porqu~ la es~ctador:
querrá parecerse a ella; si es sexy, atreVIda YJugueton
vende porque el espectador querrá poseerla como
artículo de lujo. Algo parecido ocurre con el hombre,
sólo que él en la mayoría de los casos se mues~ra ~orno
interesante y poderoso, entonces ocurre lo sigmente:
el espectador se identifica con el modelo por~u~ le
gusta ser dueño de sí mismo y tener poder de decisión;
la espectadora en cambio lo desea porque cumple a la
vez con el rol de protector -poderoso- y macho alfa

:s

. pour eelw· qui·_n~ perd ¡·amais une occasion
6 "Petite pirouene sarcasnque
de se moquer de la (mauvai~) pub", en el ongmal.
. 1h
7 "L'écrivain provocateur n'est pas mis en scene en rant que S!Illp e .omme
sandwich. Au contraire, il joue avec humour sur son cara_cte~e narc1~1que
qui ne se prend jamais completement au sérieux d'oii le din d oeil réference
au livre de Jean Baudrillard", en el ongmal.

por delante y otro por detrás- adheridos a un par de
tirantes con que los sostiene por los hombros. Es decir:
un hombre-anuncio, un anuncio ambulante. Beigbeder
no es un simple anuncio ambulante, entonces, lqué
es? lQué vende?
La cuestión es que Beigbeder no vende ropa o
productos de Lafayette, en parte por eso está casi
desnudo y posa sobre un fondo completamente blanco.
Nuestro dandy francés vende otra cosa: una actitud,
una forma de vida. Vende bienestar y estatus, rebeldía,
poder. Vende la libertad de ser diferente.
"iPersonalícese usted mismo!" Nos exhorta Baudrillard (125 129) en La sociedadde consumo con toda la ironía
de que es capaz. La publicidad construye modelos y
vende "la diferencia". Para diferenciarme de los demás
escojo una combinatoria de modelos preestablecidos
que nadie más tendrá. Soy yo misma, por eso compro
en tal tienda, uso tal marca de cosméticos, como
en tal restaurante y me divierto en tales sitios. Esas
diferencias que me hacen ser tan yo, tan única, no son
más que mi afiliación a un modelo abstracto, creado
por mí misma y que me hacen todo menos realmente
diferente. Habrá otras tantas personas que compren
donde yo compro, usen los cosméticos que uso, coman
y se diviertan donde yo lo hago.
Beigbeder es un modelo a seguir, es un producto
que, como muchos otros, nos da estatus y nos "diferencia" (o creemos que lo hace). Nos da estatus porque
es "el intelectual conocido y contestatario que lee a
Baudrillard y compra en Lafayette". La imagen de un
hombre relajado y con un estilo de vida envidiable. "El
hombre de cuarenta años es cómplice de esta imagen.
Neo Narciso de los tiempos modernos, ama ocuparse
de si mismo, y busca complacerse. Saborea su dieta, sus
medicamentos, su cultura física, la dificultad de dejar
de fumar./ Consciente de que su éxito social depende

enteramente de la imagen que los otros tienen de él, de
que su físico es la carta maestra de su juego, el hombre
de cuarenta años busca su segundo aire y su segunda
juventud"ª. Este texto, recogido por Baudrillard de
un dossier publicitario de una marca de la década
de los setenta, pone en evidencia algo infinitamente
moderno: la preocupación por beber de la fuente de
la eterna juventud.
"Neo Narciso de los tiempos modernos", nada
presentaría mejor a Beigbeder. Reta al espectador
y le dice "mírame, soy todo eso que tú no eres pero
quisieras ser" y aunque el espectador de buenas a
primeras no entienda por qué Lafayette se mete un
autogol teniendo como imagen de "el hombre" a
alguien que se ha declarado en contra del mundo del
consumismo, lo cierto es que el anuncio ha cumplido
bien con uno de sus objetivos: hacernos hablar. Y
lo más importante -y aquí dejo al mismo escritor~
modelo concluir con toda su contundencia-: "La
celebridad, como la publicidad, es un sueño que no
sirve más que para una cosa: vender"9. Voila.~

8

"L'homme de quarante ans est complice de cette image. ~'to-:,0:arcissc des
tcmps modcrncs, il aiine á s·occuper de lui•m~me et cherche á se plaire. ll
savoure son régime, ses médicaments, sa culture physique, la difficulté de
s'arreter de fumer. / Conscient que sa réussite sociale dépend entierement
de l'image que les aun-es ont de lui, que saforme physiquwt la carccmaitrcsscde
sonJtU, ]'homme de quarante ans cherche son second souffle et sa deuxieme
jcunesse" (Baudrillard, 1970: 206).
9
"La cé.lébrité, comrne la publicité, est un reve qui ne serr qu'a une ehose:
vendre" (Beigbeder en Rojek, 2003: 197).

Bibliografía

--

Baudrillard, Jean (1970) La socittt de consommation. París: Gallimard
Folio.
Beigbeder, Frédéric (2000) 99 francs (14.99C). Gallimard París: Folio.
Chomsky, Noam (2002). Propaganda. Félin Danger Public.
Moles, Abraham (1970). L'affiche dans la soc1tct urbaine. Paris: Dunod.
Rojek, Chris (2003). Cecee soifde ctltbritt' Ed. Autrement Frontitres

,,MEO-NARCISO DE LOS TIEMPOS MODERMOS", NADA PRESENTARÍA
MEJOR A BEICBEDER. RETA AL ESPECTADOR Y LE DICE ,,MÍRAME, SOY
TODO ESO QUE TÚ NO ERES PERO QUISIERAS SER"

56
57

�BIBLIOCLIPS

Y

este es el momento
exacto y preciso en
que un hijo descubre
la muene y un padre

se la inventa.
Al mismo tiempo.

1

1
IC

1

DOS El alguna vez joven escritor
vuela de B a J como parte del
jurado de un concurso literario. El
avión tiene misma marca, modelo y
aerolínea que aquel otro avión que
se cayó yse calló hace unas semanas
en M. El alguna vez joven escritor
se lleva para leer (para releer, otra
de las señales inequivocas de que
él ahora habita otra época, otro
tiempo) un libro de relatos de
David Foster W allace. Un escritor
noneamericano que ya no es joven
pero que tampoco ha dejado de
serlo porque, ahora, ha dejado de
ser, la edad ya no es un factor a
considerar, y punto. El titulo del
libro es Oblivion (2004, ¿joven?,
¿viejo?, ¿cuál es la verdadera y
exacta edad de un libro?). Busca
en el indice el título del cuento
que quiere releer, ve que está en la
página 141, y comienza a releer algo
que se llama "Good Old Neon". Y,
sí, es un cuento muy bueno en el
que al final -reflexionando acerca
del suicidio de un amigo- un
escritor llamado David Foster
\Vallace se suicida o no...
TRES ...y no ha aparecido la noticia
de si David Foster Wallace dejó
una cana -darga?, ¿llena de notas
al pie y digresiones?- teorizando
antes de hacer inmediatamente
práctica su impostergable e
ineludible necesidad de caerse
con una soga al cuello y de callarse

para siempre. No importa. No
hace falta. En "Good Old Neon"
está todo. "Good Old Neon" como
su día impecable para el pez
plátano. Y el avión se mueve
mucho. Y Madonna -agotada
pero sin llenar el estadio- canta
en Sevilla, ahí abajo. Life is am1stery,
everyone must stand alone...
Y me ha sorprendido
la cantidad de e mails que he
recibido en los últimos tiempos
comentando el suicidio de David
Foster Wallace. Incluso aquellos
que consideraban a Da\id Foster
W allace un escritor sobrevalorado
o un farsante, parecen shockeados.
Todo parece indicar que David
Foster 'vVallace es hoy para los
escritores (y muchos lectores)
CUATRO

lo que hace unos años -con ese
mismo look slacker grunge- fue
Kurt Cobain para los rockers
(y muchísimos oyentes). Así, el
símbolo perfecto y perturbador
de aquel que decide que no va
más y hasta aqui llegué en una
sociedad muy medicada. La prueba
de que los antidepresivos no
funcionan tan bien. El canario en
la mina de carbón al que aludía el
supervhiente (y suicida frustrado)
Kurt Vonnegut. Aquel que da
la alarma muriendo primero y,
con su muerte, advirtiendo que
se aproximan tiempos oscuros
e irrespirables aquí abajo, en las
profundidades de esta tierra. El
suicida como adelantado de su
propia vida que decide quedarse
para siempre en la retaguardia

Caerse y callarse
RODRICO FRESÁN / UNO El padre y el hijo

salen a dar una vuelta. El padre da pequeños pasos
para ir a la par del hijo que avanza dando inmensas
zancadas. La velocidad -como el tiempo- es
relativa y, de pronto, el olor de lo muerto que no
es igual, no tiene nada que ver con el olor de la
muerte. La muerte no huele. Pero lo muerto apesta.
Y ahí está ese gato muerto tirado a un costado de
la calle. El hijo se detiene y lo mira fijo y después,
mirando al padre, pregunta utilizando uno de sus
verbos favoritos y multifuncionales: "lCayó?", dice
el hijo. "Sí, se calló", responde el padre.
59

�de la historia. O tal vez todo sea
mucho más sencillo y hasta un
poco vulgar e inconfesable: tal
vez lo que perturba del suicidio
de alguien a quien uno respeta
o quiere o admira es que sirve,
siempre, precisa o veladamente,
como el reflejo más o menos
posible del propio suicidio. El
suicidio de esa persona a la que
uno respeta algo, a la que quiere
bastante y muy de tanto en tanto
admira. Esa persona que lleva
nuestro nombre y nuestro cuerpo
y nos lleva.
CINCO Y hay varios libros

.¡

;,

1

1

¡I

que se ocupan del suicidio de
escritores. Esta biblioteca -la
biblioteca hacia la que mira esta
computadora-contiene dos. Uno
que no es otra cosa que fragmentos
alusivos en obras y cartas suicidas
de escritores que decidieron llegar
a la última página de la novela de
sus vidas antes de tiempo. Dejarlas
inconclusas y convertirlas, de
algún modo, en póstumas. El
otro está firmado por A. Alvarez.
Ninguna explica del todo bien
o completa y convincentemente
por qué es que el de los escritores
es el gremio artístico con mayor
cantidadde autodestrucciones. (La
entrada que dedica la Wikípedia a
writer'swho commited suicide incluye
278 nombres (el de W allace ya ha
sido incluido). Pero parece ser que
los escritores tienen una mayor
tendencia a la depresión que el
resto de los mortales. Y con eso
alcanza. Y sobra.
Pero entro a los archivos
virtuales de The New York Times y
encuentro un artículo de hace unos
años donde se ofrece la crónica
de un seminario ocupándose del
tema de escritores y suicidio y

allí alguien apunta una hipótesis

a B, vuelve a poner el ejemplar de

interesante: "Tal los escritores, más
que cualquier otro tipo de artista,
se siente atraído por el suicidio
como un medio de ejercer el control
absoluto sobre la trama de su
existencia". Así, quien no decidió
las palabras exactas del comienzo
decide ser total y absolutamente
responsable del más final de los
puntos. Pero, por desgracia, la
explicación no resulta tan correcta
o verosímil. Un reciente artículo
en la revista on line Salon.com
reconstruye los últimos días de
DavidFoster W allace y alcanza una
conclusión acaso más simple pero,
también, tanto más desesperada:
David Foster Wallace lo intentó
todo y probó todas las terapias
(incluyendo el electro-shock)
hasta que comprendió que ya
no podía escribir. Ahí, recién
entonces, decidió desenchufar la
máquina de escribir que era su
cabeza.

Oblivion en su sitio junto a todos

SEIS Así que, al final, no parece

existir un gran misterio acerca
del final de David Foster W allace.
Lo dicho: llevaba más de veinte
años medicado por una depresión
monstruosa, los antidepresivos
comenzaron a perder su efecto
o a causar desagradables efectos
secundarios y entonces el escritor
-que ya no podía dominar el
curso de su vida- buscó el
consuelo último de decidir su
muerte ahorcándose.
Mientras tanto, el alguna vez
joven escritor no está deprimido
pero tampoco se siente muy
eufórico. Así es la vida. El alguna
vez joven escritor aterriza en
J, delibera, vota (gana un joven
escritor que alguna vez será un
alguna vez joven escritor) regresa

60

los otros libros de David Foster
W allace y entra a Internet como
quien se moja los pies en la orilla.
El espacio cyberal desborda de
necrológicas de David Foster
Wallace y, por suerte, no ha visto
ninguna con el titulo de "Crónica
de una muerte anunciada".
Muchas se refieren a "Good Old
Neon" -"El neón de siempre"
en Extinción, edición española de
Oblivion- como la Piedra Rosetta
que, ahora, sirve para decodificar
a quien pronto será huesos o
ni siquiera eso. Algunas de los
obituarios son muy buenos, como
el de David Gates ( excelente
narrador y periodista) quien teoriza acerca de las particulares
y decisivas diferencias entre
escritores geniales (Shakespeare)
y genios escritores (Wallace, quien
le pidió prestado a Shakespeare y a
su Hamlet la línea esa donde se le
habla a la calavera de un bufón y
se dice aquello de"Alas, poor Yorick!
I knew him, Horatio: afellow of infinite
jest..." Y, sí, tal vez lo que hizo que
David Foster Wallace se cayera
para ya no levantarse -se callara
para ya no volver a hablar- fue
el tener muy claras a todas esas
ideas geniales. Hay claridades que
encandilan y ciegan y uno acaba
haciendo cualquier cosa a cambio
de un poco de oscuridad. Lo
importante, sí, es nunca callarse
antes de caerse. Porque si hay algo
peor que el silencio después de la
caída, ese algo es el silencio antes
de caerse. David Foster Wallace,
por suerte para nosotros, hizo
mucho ruido antes de.
SIETE En algún momento -míen-

tras se empieza a escribir esto y se

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despega y se vuela y se termina de
escribirlo luego del aterrizajellega la noticia de la muerte de
Rick Wright, tecladista de Pink
Floyd. Para mi, lo mejor que nunca
hizo Wright esta en Whish You
Were Here, en la última parte de
"Shine On You Crazy Diamond".
Después de la parte donde se
escucha eso de "Nobody knows where
you are / How near or how far". Es
de las cosas más emocionantes y
emocionadas que jamás he oído.
Todas las alucinaciones de Syd
Barret, todos los solos de guitarra
de David Gilmour, todos los
alaridos primales de Roger Waters
palidecen ante su doméstica
majestuosidad. Es como música
para un funeral secreto en el que
todos conocían o creían conocer al
vivo hasta que decidió hacer eso y
convertirse en muerto. Y entonces
todos -dolidos o no- se cayeron
primero y se callaron después sin
estar muy seguros de si lo hacían
por la sorpresa o porque nada les
sorprendía. Y ahí están, mudos
y en el suelo, comprendiendo
que nadie sabe ahora dónde está
el muerto, cuán cerca o cuán
lejos. Sospechando que -a partir
de ahora- el muerto, como un
pequeño y ausente dios, estará
siempre en todas partes .

hora de caerse ni de callarse. Y
puedo y me gusta imaginarme
su conversación en el nombre
del padre y del hijo y del espíritu
santo de un gato muerto de cuyo
cuerpo y cráneo -"Alas, poor I om!"
diría Jerry- no demorarán en dar
cuenta demasiados ratones. Aquí
vienen y allá van el padre y el hijo.

OCHO En alguna parte, cerca,

puedo verlos desde la ventana de
mi estudio con vista al interior de
todas las cosas, un padre y un hijo
conversan junto a un gato muerto.
Comienza el otoño y anochece
más rápido, como si el encargado
de apagar las luces y bajar las
persianas del día decidiera cerrar
antes de hora. No escucho lo que
dicen el padre y el hijo. Pero, por
suerte, todavía no ha llegado la

61

Y ya cayó la noche para que hasta
yo me calle y deje de escribir y siga
releyendo (leer es mantener vivo,
resucitar, inmortalizar, despertar
en calma a quien descansa en paz)
mientras ahí afuera se detiene y se
rompe el acelerador de partículas
y se enciende, otra vez, el bueno y
viejo neón, el neón de siempre ~

�A LA LETRA

BIBLIOTECA
PERSONAL 11/IV

1

1
1,

BÁRBARA JACOBS Mi biblioteca se ha farmado
lentamente, igual que yo, y está integrada por un poco de
todo, así como yo. Me gustaría tener por lo menos un ejemplar
de las historietas semanales reunidas bajo el nombre de
Vidas ejemplares que, junto con unos panes dulces a los que
me refería como "gorditas", compraba los domingos en el
atrio del Convento del Carmen en San Ángel, en la ciudad
de México, para leer la historieta en turno y comer gorditas
acuclillada en un rincón de mi recámara, la espalda inclinada
hacia delante, la barba contra las rodillas, la historieta
abierta y extendida a mis pies sobre el tapete persa. Mientras
leía y comía me abrazaba las piernas y podía pasar horas
en esta posición. Si hoy me acomodara de esta manera se
me entumecerían las piernas y los brazos, la posición me
provocaría hormigueo incluso en los píes, las manos y el
cuello, y sin duda alguna me causaría un dolor intolerable en
la espalda. Acudía a la iglesia bajo el supuesto de asistir a misa,
pero en realidad únicamente ante la perspectiva de leer el
cuadernillo de Vidas ejemplares que compraría a la salida, todo
esto antes de las ocho de la mañana y los ocho años de edad.

62

-

�Q

uiero decir que desde
entonces, y a pesar de
los escollos para leer
con que, por soñadora,
me topé en un principio, asocio la
lectura a la idea de continuidad,
a la de expectativa atendida con
promesa de dar más o de ser
inagotable. Asimismo, al mundo
de las series y las clasificaciones, a
los sistemas de poner orden en una
totalidad determinada para poder
abarcarla sin que se me escapara,
como arena entre los dedos, nada
esencial. Me aficioné, por ejemplo,
a hacer o encontrar las listas de
los libros que los grandes lectores,
mujeres y hombres, hubieran leído
y que recomendaran leer como
lecturas formativas, autorizadas
y confiables puesto que los
habían formado a ellos y ellos
eran grandes.
Luego me di cuenta de que
por infinidad de motivos este
camino promisorio era imposible
de recorrer. No hay dos lectores a
los que los hubieran formado los
mismos libros. Es decir, no hay
dos bibliotecas personales iguales,
por más que cada una sea valiosa y
formativa en si. No sólo hay gustos
de lectura individuales ydiferentes,
sino capacidades individuales y
diferentes de lectura.
Los campos de intereses y
de posibilidades no sólo se van
definiendo con el tiempo, sino que
además se van delimitando.
Hay trucos. Yo no leí a Jules
Veme, pero he leido a un buen
lector de Verne, me refiero a su
tocayo Julio Cortázar. Por lo
tanto, al leer bien a Cortázar,
leo a Verne. Un ejemplo clásico
de lo que estoy formulando es el
pasaje en Don ~uijote en el que el
cura, con el barbero de testigo,

examina la biblioteca personal
de Don Quijote y decide cuáles
de sus libros son rescatables y
cuáles deben ser destruidos. Es
probable que un lector actual de
Don ~uijote no haya leído ni leerá
todos los libros que el cura rescata
de la biblioteca de Don Quijote y
salva del fuego; pero, si lee bien
a Cervantes, será como si los
hubiera leído.
Aquí es oportuno recordar a
Salvador Elizondo. Leerlo a él es
de paso leer a Edmundo de Amicis
y aJamesJoyce. Hasta el final de su
vida, Elizondo se refirió a Corazón,
diario de un niño y a Finnegans \Vake
como sus libros de cabecera, nada
más opuesto que estos dos títulos
y estos dos autores, pero mundos
enteros que estremecieron por
igual a Elizondo. De lo más
popular, infantil y sentimental,
a lo más hermético, intelectual
y sofisticado de la literatura
mundial moderna. La Italia de
finales del siglo XIX de la mano de
la Irlanda de la primera mitad del
XX. Ahora bien, lo más probable
es que yo nunca leeré Corazón,
diario de un niño; pero sé que al leer
a Elizondo, entraré en contacto
con Amicis. De igual modo sé
que la apasionada y acuciosa
lectura de Elizondo del último
libro de Jayee allanará el camino
de la lectura de Finnegans Wake
que cualquier lector se animara
a abordar.
Quiero decir que llega el
momento en que uno aprende
qué es lo que le gusta leer y lo que
puede leer, y entonces sabe que
eso es lo que va a leer y no lamenta
no poder leer lo demás. Pero la
búsqueda es entretenida, por
más que sea larga y accidentada.
Seguir como principio de vida de

lector el del ensayo y error no está
mal. Para aficionarse a la lectura
hay que leer de todo y tampoco
está mal leer ningún tipo de libro
con tal de leer, con tal de seguir
leyendo. Es bueno leer y no hay
lectura mala. Es bueno leer en el
idioma de uno y en idiomas que le
sean extranjeros. Es recomendable
conocer por lo menos un idioma
extranjero. Todas son ricos, y no
hay ninguno que sea más rico que
otro. Todas abren los ojos sobre
sí mismos y arrojan luz sobre el
idioma natal de quien los estudia,
por tanto enriquecen.
Las bibliotecas personales
reflejan no únicamente el gusto
de su dueño sino la extensión de
su locura de lector. Me refiero a
que cuando un lector se aficiona
de veras a un autor determinado,
es capaz de tener en su biblioteca
personal los libros de ese autor
tanto en ediciones en idiomas
que conoce como en lenguas que
no conoce, en versión original
tanto como en traducción o
traducciones. Hace un par de
meses en Viena compré un libro
en alemán, idioma que no conozco,
de un autor francés, cuyo idioma
sí conozco. Lo adquirí sólo porque
había encontrado ese libro que
llevaba un tiempo buscando y que
en francés no había conseguido.
Era un libro que había tenido en
español y que o había perdido
o lo tenía traspapelado en mi
biblioteca personal. Otro detalle
desquiciante es que se trata de un
libro que en su momento intenté
leer sin lograrlo, por serme de
difícil comprensión yquizá porque
entonces no me interesaba tanto
en sí como en relación a su historia
particular y a cómo incidía en la
mía. Con todo, lo cargué de Viena

a México nada más por el placer
de haberlo encontrado, si no por
la tranquilidad de que existiera,
pues para mi podía constituir
la plasmación de un sueño y su
hallazgo proporcionarme idéntica
satisfacción, si no es que aún
más.
Hay dos clases de lectores.
Por una parte, están los que son
y quieren ser solamente lectores,
llamémoslos puros; y por otra,

constituyó un terror ypor lo mismo
una dificultad y una resistencia,
una vez vencida se convirtió, más
que en un deseo, en una obsesiva
y compulsiva necesidad. Mientras
que la locura de la lectura no
desconecta del todo del mundo
exterior a un lector puro, a un lector
impuro lo succiona al más interno
de los mundos, que es el de la
desconexión con el mundo exterior.
Diré algo más: un alienado, que es

que esta aspiración me abriría que
hacen del asunto una tentación
imposible de satisfacer. iPero
atractiva! Irrenunciable al menos
en calidad de fantasía, de proyecto,
aplazable y postergable, pero
al que, ante una crisis de vacío,
recurrir.
En mi biblioteca personal
tengo de todo, decia. Incluso,
libros inexistentes o libros en
potencia, como los que me gustaría

A VECES SE ME ANTOJA ESCRIBIR LA HISTORIA DE CADA UNO DE LOS
LIBROS QUE TENCO EN MI BIBLIOTECA, LO CUAL NO ES SINO UNA
LOCURA MÁS.

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los que además de lectores son
o quieren ser a su vez autores
o escritores, es decir, lectores
impuros, por amañados. Pero tanto
unos como otros son susceptibles
de padecer la locura de lector. Esta
locura, por cierto, tiene infinidad
de modalidades, aunque el hilo
conductor que comparten sea
sólo uno, es decir, leer. Yes locura
porque el que lee vive más en los
libros que en la vida. Es más, hay
momentos en que uno incluso
agradecería ser literalmente
succionado por la lectura o por
algún libro específico y no volver
a salir más de entre sus tapas.
La actividad de leer, que en mis
primertsimos principios de lectora

incapaz de leer precisamente por
temor a perderse en un mundo
ajeno y desconocido, es menos loco
que un lector impuro que lee para
acabar perdiéndose precisamente
en mundos que, aunque ajenos
y desconocidos para otros, para
él terminan en transformarse en
conocidos y propios.
A veces se me antoja escribir la
historia de cada uno de los libros
que tengo en mi biblioteca, lo
cual no es sino una locura más .
Detenerme ante cualquiera de ellos
y reconstruir su procedencia, los
motivos que me llevaron a tenerlo,
las circunstancias en las que lo leí,
es una empresa inabarcable. Son
tantos los caminos de escritura

64

65

formar con partes de los otros. Me
entretengo ideando antologías.
Soy buena lectora de antologías
y las recomiendo. Hay múltiples
posibilidades de compilaciones.
En su bibliografía el poeta W.
H. Auden tiene un libro de esta
naturaleza que de mi biblioteca
es de los que más aprecio. Su
título se podría traducir como
Un mundo determinado. Consiste en
fragmentos de su diario personal
intercalados entre fragmentos de
muchas otras cosas, de su autoría
o de otros escritores o artistas, o
recortes de prensa, o apuntes, o
cartas. Al leer este libro de Auden
el lector de paso lee lo que Auden
leyó y se compenetra con él á...:i

�LETRAS AL MARGEN
EDUARDO ANTONIO PARRA El local se halla aún prácticamente
vacío cuando Mateo inserta en su estéreo el mp3 y sube el volumen. Al
escuchar los primeros mugidos del acordeón sonríe, y permanece unos
instantes al lado del aparato hasta que brota de él la voz aguda, rasposa,
del vocalista. Entones Mateo vuelve junto a nosotros y dice satisfecho:
Ah, esa música. Enseguida me pregunta sí estoy seguro de que el disco
trae "La Reína del Sur". Sí, respondo. ¿y "La camioneta gris"? También.
Su sonrisa se torna más amplia. Luego va detrás de la barra, descorcha
una nueva botella de tinto y sirve otra ronda antes de tomar asiento
a nuestra mesa mientras tararea los compases de "La tumba falsa".

alvo por las copas de
vino tinto, la escena
sería bastante común
en cualquier pueblo
o ciudad del norte de
México. Lo que la vuelve extraña es
que ocurre a miles de kilómetros,
en otro continente, en un pais
donde la música ranchera no sólo
es desconocida, sino inconcebible.
Mateo es español, malagueño de
nacimiento, y regentea una pequeña
cava de vinos peninsulares en los
bajos de la pensión donde mi mujer
yyo nos hospedamos: una casa cuya
construcción data de alrededor
del año 1100, situada a menos de
cien metros de la Mozartplatz, en
Salzburgo, Austria. En los dias que
llevamos aquí he advertido que de
las distintas habitaciones brotan
constantemente solos de violin,
acordes de piano, rasgueos de
clavicordio o arpa -por lo regular

interpretando obras del genio
emblemático de la ciudad-, pues
nuestros vecinos son ejecutantes
que ensayan durante el dia para los
conciertos nocturnos. Pero en estos
momentos Mateo no quiere saber
nada de Mozart, ni de los nuevos
virtuosos de la música culta, sino
sólo escuchar con atención la letra
de las canciones de Los Tigres del
Norte.
Aunque en lo personal siempre
he adorado la música, nunca he

sido ortodoxo en lo que a mis
elecciones se refiere. No creo que
existan ciertos tipos de obras
para determinados momentos o
lugares. Desde niño, mis gustos han
oscilado entre las composiciones
de los "grandes" y las de los poetas
populares que prestan voz y
guitarra a los sentires del pueblo.
Así, Beethoven yJosé Alfredo, Arvo
Part y Cuco Sánchez, sinfonías y
rancheras, sonatas y corridos se
han ido acumulando sin mayores

El compositor
y la bandida
67

�distinciones en mi memoria hasta
conformar un bagaje melódico
un tanto extraño, lo sé, pero muy
placentero.
Entran algunos austriacos a
la cava del malagueño. En cuanto
oyen los giros del acordeón, la
guitarra y el tololoche ponen cara
de sorpresa, luego ríen y ocupan
su asiento. Mateo va hacia ellos,
toma su orden, hace alguna broma

atraído por los acordes de un
nuevo corrido-, lucenfascinados
con el ritmo y unos versos que,
excepto Mateo, no alcanzan a
comprender. lSerá la magia de lo
exótico?, me pregunto.
En todo caso, cuando yo
comencé a aficionarme a Mozart
vivía en Nuevo Laredo. Con el
entusiasmo de la adolescencia
ponía a girar una y otra vez sus

intentos de censura que ha habido
en México.
Y se va. Y vuelve de nuevo. Y
ahora no tararea: canta "La Reina
del Sur" a todo pulmón. Ha llegado
más gente. El local está lleno. El
volumen del estéreo al tope; seguro
Mateo lo puso así en otro de sus
viajes a la cava. Varios comensales
balancean el cuerpo al compás del
corrido. Ríen y gesticulan. Otros

EL LOCAL ESTÁLLEMO. EL VOLUMEN DEL ESTÉREO.AL TOPEJ SECURO
MATEO LO PUSO ASÍ EM OTRO DE SUS VIAJES A LA CAVA

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1

en alemán y, cuando busca tras la
barra la botella que le pidieron,
aprovecha para subirle un poco más
al volumen. Ahora es "Contrabando
y traición" el corrido que sacude
las bocinas. Ése es un verdadero
clásico, le digo a nuestro anfitrión.
Sin darse cuenta y sin interrumpir
la plática con sus compañeros,
uno de los austriacos comienza
a marcar el ritmo sobre la mesa.
Y pienso: Los Tigres del Norte
triunfan en la tierra de Mozart. lNo
es irónico? En México, en algunas
reuniones -borracheras- con
mis colegas intelectuales, he puesto
esta misma música, pero tras fingir
entusiasmo por la primera pieza,
los escuchas pronto dan muestras
de incomodidad, aburrimiento o
disgusto. En cambio aquí, en una de
las capitales mundiales de la música
clásica, un español emigrado, varios
austriacos y otro grupo que en este
instante ingresa al local -acaso

acetatos en el viejo estéreo Fisher
que mi padre había adquirido en
el otro lado. En esa frontera, a
finales de los setenta, en todas
las casas, bares y cantinas se
escuchaban las interpretaciones
de Los Cadetes de Linares, de
RamónAyala, de Carlos yJosé, Los
Alegres de Terán y, por supuesto,
de Los Tigres. En este contexto,
lno era un acto de exotismo que
un muchacho de catorce años
sintiera las palpitaciones de una
angustia extática al escuchar el
Réquimi de un salzburgués nacido
más de doscientos años atrás?
-La grandeza de los
narcocorridos- me dice el
filósofo malagueño en tanto llena
de nuevo nuestras copas, esta vez
con un caldo de un rojo mucho
más profundo -radica no en la
exaltación del delincuente, sino
en la denigración del gobierno, al
que pone en evidencia. Por eso los

1 '

68

tamborilean los dedos en copas
y botellas. Y no se si se deba a
este excelente tinto español, pero
de pronto veo cómo la música
adquiere forma de mujer -es
Teresa, la Mexicana, el personaje
creado por Arturo Pérez~Reverte
que después fue comprimido en
seis o siete estrofas y unas pocas
notas muy sencillas-y guiada por
la voz del Tigre Mayor abandona
la Tasca de Mateo, sale al callejón
Chiemseegasee, da vuelta en la
esquina y avanza unos cuantos
pasos para llegar a la Mozartplatz,
que hasta hace unos segundos
estaba en silencio. Ahí se pone
a vibrar -a bailar- alrededor
de la estatua de Wolfgang
Amadeus. Entonces el genio deja
de contemplar la madrugada y
sacude casi imperceptiblemente
las orejas, mientras sus labios de
bronce verde se curvan en una
breve sonrisa de aprobación cii.:.?

�ROSE MARY ESPINOSA

anya Huntington (Estados
Unidos, 1969) prefiere
llevar la cámara consigo,
afinar los sentidos y disparar. No
suele trabajar de inmediato con las
imágenes, sino que las ingresa en
una suerte de álbum, para hacer
memoria. Previo al óleo sobre el
lienzo, previo al lápiz sobre el
papel, está la imagen capturada.
Y entre ésta y los primeros trazos,
una reflexión, un debate interno,
una serie de dibujos y ensayos
que anteceden la representación.
El fruto es una obra figurativa con
acento decididamente expresio✓
nista y suficientemente alejada
del hiperrealismo, toda vez que
la autora no se sirve de proye ✓
cciones ni cuadrículas. Con excep✓
ción de la serie de autorretratos, que ha requerido de
una recolección fotográfica propia entre los archivos
familiares, el resto de las imágenes las obtiene ella
misma a partir de situaciones y objetos que le "quitan
el aliento" y la hacen detenerse a la mitad del camino.

HUNTINGTON
y las huellas de la vida

�que revelaba algo sobre ~us_vidas. " .
,,
De ahí, siguió la sene ntulada La fiesta vulgar
(óleo sobre tela, 1993-1994). En ella, sus amigo~ ~e
entonces hicieron las veces de modelos al exhibir
gestos desenfadados y "reprobables según el Manual
de Carreño", corno rascarse la cabeza u olerse las
axilas. La intención primaria de Huntington era
captar la candidez del momento y romper de rn~nera
definitiva con poses y estatismos: un acercain1ento
inicial a lo que Francis Bacon llamaba "raw facts of
human existence" ("hechos crudos de la existencia
humana") y a los aspectos psicológicos revelados en
los retratos de Francisco de Goya, especialmente en la
seQUnda etapa de su obra (1808-1824), donde la propia
so;dera y el impacto de la guerra resultan en una?~eta
más oscura y pinceladas mucho más densas, rap1das
y expresionistas.

En su estudio pueden apreciarse dos cuadros en los
que trabaja actualmente. El primero, Café Nuevo B~~sil,
es un autorretrato ambientado en el ernblernatlco
restaurante del corazón de Monterrey, Nuevo León, Y
corresponde a una nueva e incipiente serie de escenas
· urbanas cuyo eje es la composición caótica. La forma
en que Huntington representa lo capturado e~ la
fotografía remite a dos de sus principales influencias:
Edward Hopper, por el gesto de los personajes que se
encuentran sentados a las mesas y la barra, así corno
la sutil evocación del Bar de Folies-Bergere (1881-82)
de Edouard Manet. Asimismo, en el lado derecho
puede verse a la autora mientras dispara la cámara
en dirección al espejo que refleja el lugar y donde el
guiño con Las meninas (Diego Velázquez, 1656) no es
accidental: uEn efecto, es muy ambicioso; y tal vez
caiga en llamas en el intento, pero eso no lo sabré hasta
que la obra esté terminada", señala Huntington.
El segundo cuadro forma parte del proyecto Casa
del Río (Tlacotalpan, Veracruz, 2008), y en éllas casas
comienzan a ser plasmadas corno si tuvieran alma: otra
vez reminiscencias de las viviendas que pintó Hopper,
aunque bañadas con una luz un tanto lúgubre, en
comparación con aquella, amarilla y horizontal, de
Nueva Inglaterra.
Si bien difieren en temática y formato, ambas
pinturas son óleos sobre tela y cada una desp~~g~, a su
manera, el sello de Huntington: las pasiones y fiJac1ones
que han caracterizado la evolución no sólo de su obra
sino de su búsqueda: nostalgia, yuxtaposición de capas
y superficies, movimientos barridos y desdibujados, así
como una marcada obsesión por los detalles.

CAPAS Y LiMITE

Poco a poco, la escena callejera comenzó a llamar
la atención de Huntington. De la relación entre las
imágenes que recogía con su cámara y la historia de las
artes plásticas surgió la serie "Ophelia" (óleo sobre tela,
1998,2004 ): flores que fueron cortadas y arrojadas, que
flotan debilitadas sobre el agua de un pozo de piedra
y, desde ahí, parecen invitar al espectador a la~arse
a su vez. El cuadro de Huntington no sólo rein1te de
modo, a la vez delicado e inquietante, a pinturas ya
clásicas del suicidio de Ophelia, personaje del Hamlet
de Williarn Shakespeare, sino que pone énfasis en la
intercalación de distintas superficies: uTécnicarnente
el cuerpo, es decir, el volumen de la flor, se encue~tra
sobre otra superficie: la del agua que, a su vez, reviste
el fondo de la fuente de piedra. Sin embargo, la única
superficie real es la del lienzo".
La exitosa serie "Tango" (óleo sobre tela, 1996)
explora la vida nocturna. Las parejas ~e bail~ines
despliegan aires de festividad y elegancia; persisten
las pinceladas expresionistas, así corno la frescura Y
naturalidad de los modelos, la mayoría de los cuales
eran amigos de la autora. De hecho, a la fecha, una de
sus prerrogativas es conocer a los modelos de manera
personal, saber qué estilo de vida llevan, retrat~los
en el proceso de algo y evitar las poses, las ~eJores
sonrisas" y la vista directa hacia la cámara.
A esta exploración del entorno urbano corresponde
"Pongo" (óleo sobre tela, 1996), una serie de pinturas
de un perro llamado de esa manera -que en quechua

EL DISPARADOR

Huntington sitúa su condición de ~oeta y dibujante
asidua" a partir de los nueve años de edad, cuando su
familia emigró del campo a la ciudad y tuvo cont~cto
por vez primera con estadios de béisbol, zoológicos
y grandes museos, donde era posible asistir semana
con semana a contemplar una misma obra. De ahí en
adelante, de manera autodidacta y asesorada por su
abuela -también pintora-, empezó a tornar el lápiz
para ilustrar animales, estrellas de rock y amigos de
época, mientras que el pincel lo empuñó a su ~egada
a México, en los albores de los noventa. Sus pruneros
óleos fueron retratos al estilo medieval de personajes
diversos -Charles Baudelaire, Billie Holiday YBéla
Lugosi- donde cada uno sostenía algún elemento

72

significa esclavo o peón- y que tuvo una recepción
considerable entre el público: perros solitarios que
sugieren la participación y proximidad del espectador,
corno si estuvieran prestos al juego, a la caricia. De esta
misma época, llama la atención un retrato aislado del
escritor Mario Bellatin, en el cual se destaca cómo la
mano izquierda del autor está a punto de rebasar el
marco.
La alteración de límites se manifiesta con mayor
constancia ypersistencia en los cuadros subsecuentes,
especialmente en la serie uMiquel" (óleo sobre tela,
1997), que Huntington dedica a su primer hijo: "Aquí
el subjetivismo es la idea rectora y cómo la sombra de
una persona se puede proyectar en el cuadro".
Al mismo tiempo, la subversión no sólo tiene que
ver con la intromisión de presencias en la obra -como
el óleo en que se advierte al bebé y un brazo que
trata de alcanzarlo-, sino con los gestos de ternura
provenientes de la figura paterna: desde cómo carga
al niño hasta la manera en que lo mira.
En Sustenance (óleo sobre tela, 2002), el sol que
se asoma a través de la ventana ilumina la escena en
que el hijo duerme, acostado en el regazo del padre,
quien lo contempla, conmovido y sonriente. Con ello
la autora lanza un claro desafio a la historia del arte,
ante los rarísimos ejemplos de retratos de hombres
con niños.
MOVIMIENTO

Corno el título lo indica, el cuadro Suspender en
movimiento (óleo sobre tela, 2002) congela la imagen
de un niño de espaldas, mientras corre y juega en el
jardín. Todo se ha detenido en el instante: la pistola
de agua aún moja el pasto, la tela todavía ondeante
de las bermudas rojas del pequeño, quien está a
punto de girar el torso y cuyo pie izquierdo está por
desprenderse del suelo; los brazos elevados, la mano
izquierda nítida, la derecha desdibujada...
El efecto de movimiento indefinido y emborronado
florece con profusión en "Barcelona de noche",

especialmente en el último cuadro de la serie (óleo
sobre tela, 2007), el cual muestra, tanto en el fondo
como en el extremo derecho, presencias humanas
convertidas en ráfagas, ciertamente presas de un
carrusel nocturno, siempre intenso y vertiginoso.
ucon el advenimiento de la cámara digital, los
elementos barridos, como la luz y la velocidad, se
consiguen de inmediato. Y ello forma parte de la
estética y la óptica contemporáneas: ahora miramos
el mundo bajo la influencia del cine, la televisión, las
nuevas tecnologías..." Por otro lado, el cuadro rescata
el deleite, la espontaneidad y, por tanto, el "descuido"
del momento a través no sólo de los protagonistas sino
de los detalles meticulosos que los rodean, a un tiempo
fieles e indiscretos: el reflejo sobre la superficie de la
mesa, las bebidas que se consumen y, hacia la derecha,
una mano que flota y brinda con copa vacía, empujada
hacia los límites del óleo.
COMPOSICIÓN CAÓTICA

Bajo la definición de "realismo sucio y capas urbanas",
las composiciones caóticas alas que Huntington acaba
de dar banderazo, suponen complejidad y copiosidad
de elementos, así como grandes formatos.
El inacabado y ya referido cuadro Café Nuevo Brasil
muestra una realidad afanosa y cotidiana, donde
comensales y parroquianos viven y conviven entre
botes de mostaza por ahí, un plumón por allá, un
vitral colorido y animado hacia el fondo ... Es lo que
la autora ha denominado efecto Blade Runner, el cual
implica apreciar la composición ucuadro por cuadro"
para confirmar que lo inesperado se asoma y cada uno
de los elementos cuenta una historia.
Este óleo supone la primera piedra de una serie
de cuadros basados en imágenes fotográficas que
trasladan lo trepidante y lo precipitado de la vida
nocturna a otros espacios urbanos cotidianos, como
los merenderos, las vialidades y los mercados de la
ciudad de México: esquinas de caos vehicular, fachadas
en deterioro, ventanas rotas, prendas puestas a secar

,,CREO QUE TODO LO QUE MACO ESTÁ COBERNADO POR ESA
SENSACIÓN DE TRISTEZA Y DE NOSTALCIA. AUNQUE A VECES TRATO
DE EXTRAER EL JÚBILO, LO QUE DOMINA ES EL AFECTO POR ALCO
QUE, A FIN DE CUENTAS, NUNCA SE TUVO".
73

�VIII Bienal Monterrey FEMSA 2007. El cuadro de
Huntington, titulado Resistencia 1, correspondiente a la
serie "Resistencias" (óleo sobre lienzo, 2005), muestra
un poste de luz con cables y fue tildado de poético,
taciturno e incluso alusivo a la fotografía de Manuel
Álvarez Bravo.
"Para cuando mis hijos tengan mi edad, esta
manera de comunicarse no va a existir más. Todo será
inalámbrico o subterráneo. Los cables y postes que
sostienen el cielo, que sostienen la carpa del circo,
fungen como pájaros dodo, comparables con n~estras
fotos de infancia que hoy se encuentran detenoradas
y descoloridas".

en el balcón y que remiten a una idea de presencia Y
ausencia simultáneas y, desde luego, los tianguis como
un componente citadino imposible de extirpar:
"Ese caos, ese desorden es, a la vez, libertad y en ese
sentido es único. Salta a la vista lo humano, la huella
de la vida. Habrá que preguntarse qué tan higiénicas
y quirúrgicas son en realidad muchas de las imágenes
supuestamente subversivas y transgresoras que vemos
actualmente. Amí me gusta más la idea de cochambre
y de encontrar un rincón de hermosura dentro de esa
mancha urbana".
UN CIELO SOSTENIDO

Los ojos y, por lo tanto, el lente de Huntington se
detienen no sólo en el asfalto y el concreto sino en la
"maraña de alambres" que separan la urbe del cielo Y
que la llevan a recordar mástiles de embarcaciones Y
crucifixiones.
La presencia solitaria de estos simbolos urba~os
denota, más que un contexto minimalista, un clima
de melancolia que ciertamente no pasó inadvertido
ante la critica a los trabajos presentados durante la

INMERSIÓN EN EL TIEMPO

El rescate de esas imágenes predigitales ha sido
fundamental en la germinación y el alumbramiento
paulatinos de la serie"Autorretratos diferidos" (2005~
2008), pues, a través de ellos, Huntington buscar
encontrar el momento en que se convirtió en lo que
ahora es, de manera similar a como ocurre en dos de
sus referencias literarias principales, a saber, Retrato

74

del artista adolescente, de James J oyce, editada en 1916, y
Balún Canán, de Rosario Castellanos, publicada en 1957,
en las cuales los autores dedican las últimas páginas a
relatar cómo se hicieron escritores.
El preámbulo de este grupo es Autorretrato 1969
(lápiz sobre papel, 2007). Representa la primera
fotografía que le fue tomada a Huntington. Asimismo,
implica una ruptura frontal por parte de la autora
con las tipicas composiciones limpias, resultado de
la edición en Photoshop, al mostrar al bebé encima
de una mesa, entre objetos amontonados y envases
abiertos.
Otros de los cuadros, también en lápiz sobre
papel, muestran a Huntington mientras gatea sobre la
alfombra de la estancia detrás de un cubo; en la cuna
mientras contempla admirada el móvil; acurrucada
sobre el pecho del abuelo y con la familia, durante
la apertura de regalos navideños o en el jardin. Cabe
señalar que, sobre los dorsos de algunas de estas
piezas, la autora ha escrito poemas, al tiempo que una
de las más reveladoras de toda la serie es, a todas luces,
Autorretrato 1973 (óleo sobre tela, 2007), donde la autora
aparece junto con su hermana mientras confeccionan
huevos de pascua. El desorden de la mesa es rico en
colores y demás atributos de los objetos retratados
(textura, superficie, volumen, uso), si bien los planos
secundarios no son menos comunicativos: las cortinas
semiabiertas y los libros apilados sobre las repisas;
hacia el lado inferior derecho, un par de zapatos de
hombre perfectamente acomodados, uno junto a otro
y, encima de la cajonera que da a la ventana, un sobre
de papel que sirve de base a una canasta de mimbre
dentro de la cual reposa una carta. Nuevamente,
esta invitación a apreciar la yuxtaposición de capas
y la composición "cuadro por cuadro", donde cada
elemento sugiere una propia cadena narrativa.
TÉCNICA

Aunque la mayoria de su obra es óleo sobre lienzo y
lápiz sobre papel, Huntington añora el yeso sobre la
madera, materiales de los que ha desistido debido a que
precisan formatos pequeños. Si bien evita contestar
el teléfono mientras trabaja, necesita siempre de
acompañamiento musical -de R.E.M. a Amy
Winehouse, de Bruce Springsteen a Dire Straits- e
igualmente disfruta pintar mientras su esposo, el
escritor Álvaro Enrigue, comparte con ella la lectura
de algún manuscrito.

75

El tiempo que le toma terminar un cuadro varía
según una diversidad de factores. De por si el óleo
implica trabajar durante varias horas seguidas y
no por episodios cortos, lo cual se convierte en una
exigencia cuando se trata de grandes formatos y
ante los requerimientos propios de pigmentación: la
elección del área, ir de atrás hacia delante ...
En el caso de Café Nue:vo Brasil, algunas secciones
requieren de una sola capa, mientras que otras,
especialmente aquellas con mayor iluminación,
necesitan entre dos y tres. Hasta ahora, el cuadro le ha
llevado dos meses, pero fijar una fecha de terminación
no es algo simple, toda vez que Huntington no trabaja
series masivas, sino que el "proceso de cocción" de su
obra es lento, al tiempo que sus temáticas, al igual que
sus series, suelen empalmarse y alternarse entre si.
Ahora sus pinceladas son diminutas y rápidas
mientras "reparte el cochambre" entre los cristales del
restaurante y se detiene un segundo para preguntarse
de qué podría ser aquel frasco ennegrecido de la foto:
"¿Un refresco, un aceitero?". Cualquier cosa que sea,
tal parece que Huntington disfruta una cierta dosis
de misterio.
NOSTALCIA

En lo que se seca la pintura, Huntington permite que el

realismo sucio y la escena urbana descansen y dirige el
pincel al primero de la serie de Tlacotalpan que, desde
ya, proyecta un aura de lamento. A fin de cuentas, las
fotos que tomó durante su viaje retratan el declive
en la trayectoria de un pueblo que durante algún
tiempo fue punto de partida y llegada de importantes
embarcaciones foráneas, y que hoy dia se ha convertido
en una suerte de pueblo fantasma.
"Creo que todo lo que hago está gobernado por esa
sensación de tristeza y de nostalgia. Aunque a veces
trato de extraer el júbilo, lo que domina es el afecto
por algo que, a fin de cuentas, nunca se tuvo".
Tal vez sea, precisamente, la idea de esas carencias,
lo que lleva a Huntington a privilegiar unas cosas
sobre otras. Tal vez sea lo que ella misma llama
"equivocaciones de la mano del artista", lo que aleja
su obra de los retratos de vidas y costumbres, y de las
reproducciones fotorrealistas "perfectas". Gracias a
ese relieve, a la inclusión de la propia Weltanschaung, el
trabajo de esta autora consigue enamorar o romper el
corazón, y transmite lo que ninguna fotografia habría
podido capturar~

�Entrevista a Akira Sugiyama
CRECORY liHBRAMO

Akira Sugiyama se ocupa de sus clases sobre literatura latinoamericana
en la Universidad de Seisen, en Tokio. Ha dedicado sus esfuerzos a
traducir la obra de importantes autores latinoamericanos, como José
María Arguedas, Mario Vargas Uosa,Juan Rulfo y Rodrigo Rey Sosa,
entre otros. En el Departamento de Español de su universidad tuvo
lugar esta conversación con Gregory Zambrano, que comenzó por la
consideración de la universalidad de la literatura de América Latina
y la traducción de autores latinoamericanos a la lengua japonesa.
Garcilaso Inca de la Vega, pero no conocia a ninguno
de los escritores del Boom. Era a finales de la década
de los sesenta, cuando empezaba a surgir el Boom y
Gabriel García Márquez ya había publicado Cien arios
de soledad. AJ apón el Boom llegó diez años después. Yo
fui uno de los primeros lectores de Vargas Uosa en
Japón, nadie lo conocía, ninguna obra de él se había
publicado aqui. La historia de esta novela es muy
amena, y la estructura era completamente nueva para
una mentalidad japonesa. La lectura era atrayente,
ya que estaba hecha con el propósito de captar al
lector, atraparlo en la trama y en el desarrollo de los
personajes. Tenía además una estructura muy bien
planeada para llevarla con esa tensión hasta el final;
sí, eso era lo que quería el autor, llevar a los lectores
hasta el final. Eso fue lo que más me sorprendió. Y
desde allí empecé a leer sus otras obras. También
empecé a leer a Cortázar, a García Márquez, y he
seguido leyéndolos.

regory Zambrano (GZ): iPodemos decir que
Mario Vargas Llosa es un ciudadano global
porque escribe en diversos medios, sus libros
se traducen y difunden en múltiples lenguas
y su opinión política tiene resonancias en algunos de nuestros
países y en España? iCómo empezó su relación con la obra de
Vargas Llosa, en ese contexto?
Al&lt;ira Sugiyama (AS): Encontré uno de sus libros
por casualidad en la biblioteca de la Universidad de
Estudios Extranjeros de Tokio. Yo era estudiante
y cursaba el primer año de la carrera. Ese libro era
La ciudad y los perros; allí reconoci a Lima, la ciudad
en la que yo había nacido y que había dejado siendo
muy joven, cuando mis padres me trajeron a Tokio.
En la primera edición la portada tiene un plano de
la ciudad de Lima y eso me emocionó, pues me trajo
recuerdos de mi niñez en esa ciudad. Empecé a leerla,
y era una novela que estaba fuera de la concepción de
novela que yo tenía. Había leído a Ricardo Palma, a

G

TRADUCIR
es captar el espíritu literario
que hay en la página
76

GZ: ¿y fue en ese periodo universitario
cuando usted se planteó la traducción de
esta novela al japonés?
AS: Fue un proceso mucho más lento.
Me hubiera gustado traducirla, pero
lo importante no era comprender su
contenido sino tener un lenguaje, un
estilo del japonés que fuera equiva
lente al estilo de Vargas Uosa. Eso es
un reto para cualquier traductor y no
es tan fácil llegar a ese nivel. EnJapón
se han traducido muchas obras, desde
la época de Meiji. Una de las cosas que
le gusta a los japoneses es asimilar las
culturas extranjeras. Antes fue con la
cultura china, en la época de Meiji;
luego la apertura fue hacia Europa
y sus idiomas, hacia el francés , el
inglés, el alemán. Una cantidad de
obras se traducen al japonés; quienes
traducen, principalmente, son los
profesores de esos idiomas. Una
característica de los japoneses es la
meticulosidad, captando el contenido
de cada palabra, de cada oración,
pero eso, leyéndolo en japonés es
muy dificil de entender. Todo puede
estar traducido pero no se percibe el
arte literario. Yese ha sido uno de los
defectos de la traducción japonesa:
que los profesores se empeñaron en
traducir literalmente como si fueran
textos jurídicos, demasiado exactos
desde el punto de vista lingüístico, pero sin captar el
espíritu literario que hay en la página. Yeso ha seguido
hasta hace poco. Ahora las traducciones del inglés al
japonés son más frecuentes. Ya hay traductores que
hacen este trabajo de manera técnica, se dedican a
traducir día a día, pero ya con talento literario. De
todos modos, uno ya conoce a dónde ya qué nivel tiene
que ir la traducción, pues aquellas personas hacen
desde el inglés muy buenas traducciones. Ese es mi
reto, que la traducción tenga un valor literario.

Páramo, en principio porque era un libro pequeño
-sonríe. Empecé a hacerlo cuando cursaba el
tercer año de la facultad, buscaba las palabras en el
diccionario e iba anotando, poco a poco, durante las
vacaciones de verano; después le llevaba mi versión a
la editorial, pero no la aceptaban, seguramente porque
era algo extraño el contenido, o porque el japonés tal
vez no llegaba a lo que se requería. Y en varias casas
editoriales fue así, yo llevaba la traducción a una casa
editorial, luego la llevaba a otra, después de pulirla
nuevamente, a ver si era posible conseguir que la
publicaran, asi fue varias veces.

GS:Ese es ciertamente un reto, que consiste en captar el estilo,
pero también las emociones, las sensaciones, lo que usted llama
el espíritu del escritor.
AS: Yo empecé mi labor de traducción por Pedro

GZ: Como Juan Preciado buscando a su padre...
AS: El profesor Shozo Masuda era el profesor de todos
77

�a esa belleza y sobriedad que más me hace recodar la
sensibilidad de un autor como Rodrigo Rey Rosa, que
refleja aspectos de la sensibilidad oriental; también
aspectos formales, como dejar espacios en blanco
para que los lectores puedan participar. Y lo hace de
manera muy tenue, muy sutil, sin que el lector note
que los ha dejado. En el caso de Vargas Llosa, es un
escritor que posee muchos recursos estilísticos, conoce
de manera amplia la literatura y sobre todo el arte de
narrar, domina las técnicas de los contemporáneos y
de los clásicos.

nosotros en la Universidad de Tokio. Él fue quien
fundó el departamento de español en esa Universidad.
Sus discípulos son profesores muy destacados, como
Ayako Saitou, el profesor Fumihiko Takemura; un
buen número de especialistas han sido sus alumnos.
· Él también corrigió mi versión de Pedro Paramo, y me
presentó ante la editorial Iwanami. Durante un año
estuvimos reuniéndonos para pulir el lenguaje. Y al
fin salió la primera versión de Pedro Pdramo, pero tuvo
además la mala suerte de aparecer en una colección
donde casi no se habían editado otras novelas. Este
libro salió un poco solo, y además los japoneses
creían que Pedro Paramo era un personaje histórico y
no concebían el libro como una novela. Después hice
otras versiones. Diez años después hice una reescritura
y se editó como libro de bolsillo.

GZ: ¿y eso ocurre con muchos de los escritores japoneses?
AS: Claro, ésa es también una visión que tienen
un buen número de escritores japoneses: poder
introducir los conocimientos actuales sobre la cultura
y específicamente sobre la literatura; o sea, Vargas
Llosa comparte la intención totalizadora con un buen
número de escritores japoneses, pero en él es más por
la intención del intelecto; los japoneses tienen, además
de la vida, del intelecto, la sensibilidad, que es una
especie de recurrencia.

GZ: Ytambién tradujo los cuentos de El llano en llamas.
AS: Sí. Cuando salió la primera versión de Pedro Pdramo
empecé con El llano en llamas, ya con más seguridad. Yo
sentí que había llegado a otro nivel y después de los
años transcurridos pienso que esas dos traducciones
van a resistir el tiempo. Eso pasa con los clásicos, que
siempre los leemos como un libro nuevo.

GZ: En el caso de Rey Rosa, ¿cree que el modo como escribe hace
que su español tenga un tempo parecido al japonés?, de allí su
percepción de que la técnica de Rey Rosa se le hizo mas natural
al momento de emprender la traducción y que en cambio Vargas
Llosa utili_z.a mas artificios?
AS: Sí, así fue. Creo que son dos modos de narrar
completamente distintos y que el estilo de Rey Rosa
tiene más afinidades con elementos del modo de narrar
de algunos escritores japoneses.

GZ: Entonces los lectores japoneses conocen aRulfogracias al
profesor Sugiyama.
AS: Sí, y también a muchas personas que me ayudaron
a pulirlo y publicarlo.
GZ: Sobre todo ese universo que representa el mundo de
Rulfo, el modo de hablar de sus personajes, las frases cortas y
contundentes.
AS: Creo que en japonés también se siente la
singularidad del lenguaje rulfiano. Por eso las personas
que lo leen se quedan sorprendidas, y también algún
lector que por casualidad lo lee queda conmovido de
que haya una literatura de gran nivel, pero desconocida
para ellos. De eso me entero porque hay personas que
escriben sobre esos aspectos en los blogs.

GZ: ¿Su acercamiento a Rulfo le permitió establecer algunas
relaciones con algún otro autor latinoamericano, digamos
desde el punto de vista intelectual y cultural? Por ejemplo, cómo
encuentra el mundo de Rulfo, muy marcado por la pertenencia
alos moldes de la cultura mexicana, específicamente de Jalisco;
y el mundo de José María Arguedas, cuyo espectro temático y
conceptual tiene mucho de la cultura indígena, en espacios donde
coexisten el ande, el altiplano, la costaperuana, aunque en ambos
la propuesta es universalista. Desde su punto de vista lcuál es la
relación que encierran ambos autores?
AS: Arguedas en sus últimos diarios incluidos en El
zorro de arriba y el zorro de abajo se refiere a Rulfo. Debió
haber leído Pedro Pdramo y algunos de sus cuentos, y
eso no solamente le gustó sino que él mismo sintió
que Rulfo estaba haciendo algo sobre lo que él mismo

GZ: ¿Alguno de los escritores traducidos por usted se le parece
a algún autor de la literatura japonesa?
AS: Rulfo es algo especial, habría que ir a buscarlo en
algunos dramas del teatro Noh, algo así simbólico, que
trate de llegar a lo más profundo de la realidad que se
ve. Esa es la característica más resaltada de la literatura
clásica japonesa. Los autores clásicos trataron de llegar
78

trataba de captar para llevarlo luego a la realidad
de la novela. Lo que le importaba a Arguedas era el
campo cultural indígena, pero también lo que hay
detrás de eso, la sensibilidad, el espíritu andino, lo que
significaba llegar a una raíz profunda. Rulfo también lo
hizo con la cultura jalisciense. Él debió haber captado
algo esencial de la sensibilidad mexicana, que tiene
que ver con las culturas ancestrales. Ambos tocaron
algo esencial de Perú y de México. Eso es lo que más

hay choques de culturas más que de ideologías. Es una
lucha de valores de la cultura ante cierta intransigencia
que no admite otras formas de convivir, otro modo de
sentir. En el caso de Arguedas eso es un valor esencial,
plantear un problema de convivencia, lo cual no parece

fácil.
GZ: Yeso es lo que Arguedas está demostrando. En la famasa
polémica con Cortázar hay esa perspectiva, de situarse en el

TAMBIÉN HAY QUE TOMAR EN CUENTA QUE AL PARECER EN JAPÓN
LOS LECTORES SE HAN IDO ALEJANDO DE LA LECTURA DE NOVELAS,
TAL VEZ ES UN CAMPO QUE SE VA CERRANDO. Y ESE ALEJAMIENTO
TAMBIÉN TIENE QUE VER CON LA LITERATURA LATINOAMERICANA.

le importaba a Arguedas, tener interés en la cultura
y lograr hacer la obra a partir de ese interés. Él lo
veía como una misión, y allí aflora ese sentimiento de
hermandad hacia Rulfo. Arguedas llegó a hacer su obra
tan singular gracias a su talento y a que conocía muy
bien a los indios y a la gente blanca de las ciudades.
Lo que hace Arguedas es presentar el mundo andino
a los no hablantes del quechua, esa es una visión de
traductor, hacer conocer cómo es esa cultura. Yno en
lo superficial sino en lo profundo. Y así, el núcleo de
esa cultura se da a conocer, y se afianza en demostrar
que esa cultura no se puede despreciar o soslayar
pues tiene el mismo valor de la cultura occidental.
Ese fue uno de sus propósitos y lo hizo bastante bien
representándolo en sus obras. Por ello su trabajo
seguirá leyéndose y aunque se traduzca a otros idiomas
no pierde esa esencia, ese valor.

GZ: El mundo de Arguedas se sustenta también en la visión
mítica, por ello insiste en la recuperación literaria de los mitos.
Arguedas es traductor de una culturay de una lenguay eso tiene
mucho tiene que ver con la transferencia de valores, sobre todo
de trasladar la importancia de la oralidad a la lengua escrita,
sembrarla en la letra occidental...
AS: Yo creo que en el futuro a Arguedas se le va a
seguir leyendo, tal vez más que en esta época en que

lugar desde el cual se enuncia. Elproblema es de perspectiva, la de
ambos como intelectuales latinoamericanos. Arguedas defiende
su esencia indígena,y como él mismo decía, así hubiera caminado
por París y asimilado elementos de la cultura occidental no
por ello iba a dejar de ser en esencia un indígena del Perú. Yallí
estaba planteada la perspectiva exclusionista en el sentido de
que lo occidental se percibe de manera cerrada y desprecia lo
"otro" por excéntrico, pero ambos son autores que escriben en
castellano, que tienen una propuesta que va en búsqueda de un
camino para la reelaboración de los valores humanos.
AS: Tienes razón. Leyendo a Arguedas en japonés, en
el caso concreto de mis alumnos y alumnas, empiezan
por conocer cómo es la gente andina, qué costumbres
tienen, cuáles son sus maneras de pensar y sentir. Eso
les atrae bastante, pero también se sorprenden después
por la angustia que siente la persona que está narrando
los detalles sobre esas costumbres de los indios. Eso
les sorprende, pero también los reta pues son éstas las
preguntas que generan la búsqueda de respuestas. La
respuesta es lo que ellos mismos construyen.
1

GZ: lHay algún estudiante que motivado por esos escritores
haya querido ir al Perú oa México para conocer el entorno de
esos escritores?
AS: Algunos van a Perú, visitan Cusca; no sé si alguien
ha llegado a Apurímac; también han llegado a México,
79

�latinoamericano que se adapte a ese idioma japonés
que a mí me gusta...

GZ: lCómo llegó a la obra de Rodrigo Rey Rosa?
AS: Leí algunas de sus novelas y me pareció muy
interesante el modo como él trata el tema del suspenso.
Por ejemplo, en ~ue me maten si..., el tema de la muerte
tiene un tratamiento muy particular, que él logra
transmitir y que es muy difícil y muy pocos escritores
han logrado al narrar. Rey Rosa tiene una sensibilidad
distinta a la de los demás autores latinoamericanos.
Tiene una parte que acoge a lector como si fuera una
literatura de entretenimiento.
GZ: ¿y conocía personalmente al autor?
AS: Lo conoci recientemente, en noviembre de 2007,
cuando él vino a Tokio, antes no había tenido ningún
otro contacto con él.
editor pensó que yo debía hacerla. Él pensó que por esa
condición yo debería conocer bien a Arguedas.

pero el problema es que después de que se gradúan
comienzan a trabajar en una oficina japonesa, pero
no como especialistas en esos temas, pues no siempre
siguen en la carrera académica.

GZ: lCómo es el reconocimiento económico a la labor del
traductor aquí en Japón?
AS: Aveces es un trabajo sin remuneración económica,
es un trabajo voluntario. Pero hay un sistema de
regalías que funciona muy bien enJapón, que beneficia
a los traductores cuando las obras tienen éxito de
ventas. Hay editoriales que dan al traductor un seis
o diez por ciento; algunas cumplen, como Iwanami,
que tiene prestigio y paga las regalías al traductor.
Los trabajos académicos publicados por Iwanami se
garantizan porque la editorial vende bien sus libros.
Esos libros no se devuelven como otros que duran
algunos meses en las librerías y si no se venden se
devuelven a la editorial.

GZ: ¿Las traducciones que usted ha hecho han obedecido a un
plan preconcebido, Rulfo, Vargas Llosa,Arguedas, o la selección
ha sido de manera azarosa?
AS: En Japón quienes tienen la iniciativa son las
editoriales. Una editorial decide a quién se va a
traducir. Rara vez el interés llega a través de un agente
literario, por ejemplo, un libro que haya recibido un
premio importante en España. A veces el interés se
muestra cuando ese libro ya está traducido al inglés.
Cuando no es así se consulta con un especialista; si vale
la pena traducir, ellos toman la decisión, pues hay que
invertir una cantidad de dinero para traducir y luego
ellos eligen al traductor. Aquellos a quienes ya se les
conoce por sus traducciones tienen esa ventaja pues
el editor sabe cuál es su estilo, entonces le pide a esa
persona, si es bastante cuidadosa, que empiece a hacer
el trabajo. La gente joven quiere publicar su traducción
y bueno, en mi caso, fue así con Pedro Páramo. Yo mismo
hice las gestiones ante las editoriales. En el caso de
La ciudad y los perros la editorial me pidió que hiciera
la traducción y también la de Los ríos profundos me la
encomendaron, porque yo había nacido en el Perú y
porque había escrito algunos trabajos académicos, el

GZ: ¿Cuál es su procedimiento en la traducción?: lee, entiende
el significado, traslada los términos equivalentes, luego viene la
parte de cuidar el estilo...
AS: Si hay un estilo que me gusta, cuando leo una
obra me fijo mucho en el modo cómo la novela va
enunciando; por supuesto que el contenido me
importa, pero lo que más me importa es el modo cómo
lo dice, que esté cerca de cómo yo lo harta en japonés.
La clave es el modo como yo puedo acercarme a esa
obra pero más a ese estilo. Por eso busco a un escritor

J

i1

1

1
~

1
◄

!
1

GZ: Además de Rey Rosa, lconoce personalmente alos autores
de las obras que ha traducido?
AS: Sí, conocí a Vargas Llosa. Él estuvo dos veces
en Japón, ya hace mucho tiempo. La primera vez, a
fines de la década de los setenta, venía con todos los
laureles de sus premios, ya había publicado La tía
Julia y el escribidor. Aquí se entrevistó con Kenzaburo
Oé y yo fungí como intérprete; después vino cuando
era candidato presidencial y se sentía casi presidente
y quería entablar relaciones con el gobierno japonés
y preparar los escenarios para cuando estuviera en
funciones de gobierno. Lo vi en la embajada del Perú.
A Mario Vargas Llosa se le ha traducido al japonés
toda su obra. Él atrae al público, y está bien situado en
el mercado de lectores de literatura latinoamericana.
Cuando se traduce y publica un libro ya se sabe a qué
mercado van esos libros. Vargas Llosa atrae mucho al
público japonés.

El rinno de Octavio Paz es un rinno especial, pues
tiene unas pausas muy personales que son sus logros
en español, pero que en japonés son difíciles de
alcanzar, de encontrar ese ritmo que le permite al
lector entender el contenido.

GZ: Cuando usted estuvo entre Kenzaburo Oéy Vargas Llosa,
lcómo percibió ese cruce de miradas?, pues ambos son autores
traducidos que se conocían recíprocamente por las traducciones
de sus respectivas obras.
AS: Kenzaburo Oé lo había traducido El Colegio de
México, pero sus obras iniciales eran lo único que
estaba traducido al castellano y Vargas Llosa ya tenía
en japonés La ciudady los perros, Pantaleóny las visitadoras;
me parece que Kenzaburo conocía más a Vargas
Llosa, porque él es un gran lector. Él tiene un lenguaje
complicadisimo en japonés, lo que de su obra está
en castellano es una aproximación. Atrae a muchos
lectores, pero a algunos les cuesta entenderlo desde
el lenguaje japonés. Él estudió francés y su japonés
tiene mucho del estilo francés. Yo creo que su estilo
pasa del francés al japonés, que con su talento lo ha
convertido en una obra artística. Tiene una sintaxis
francesa, que está fuera del japonés tradicional. Por
eso puede leer autores franceses y latinoamericanos
con mucha competencia. Además tiene un carácter
adaptado a leer y comprender la literatura extranjera.
Yhabía leido detalladamente la obra de Vargas Llosa,
él se concentra bastante en la lectura, es meticuloso y
toma notas de lo que lee.

"''º ...,,,,

GZ: ¿y cuáles son los escritores preferidos por ese mercado de
lectores?
AS: El caso excepcional es García Márquez y también
Borges. Ambos han rebasado el mercado de lectores
de los autores latinoamericanos. Vargas Liosa está
en el borde. Octavio Paz también es leido, lo malo
es que en japonés es difícil entenderlo, y no se logra
la naturalidad que tiene en cast
es difícil leerlo porque se vuelve más sub
,a
abstracto. La palabra no concuerda con la realidad.

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80

81

�publicada por la academia española; Odisea y Penélope
de Vargas Uosa, obra de teatro donde el autor es actor;
también escribí sobre Frida Kahlo y Diego Rivera.
Luego esos artículos los coloco en mi blog para que
sean leídos por un público general.

GZ: Es interesante que en esto de los puentes culturales, también
hizo usted,junto con el poeta peruano Javier Sologuren, una
traducción de la obra clásica Cinco amantes apasionadas
de Ihara Saikaku, ¿cómo fue esa experiencia de traducción?
AS: Ese libro tiene varias ediciones, dos en el Perú, por
fa Universidad Católica de Lima, y otra en España por
la editorial Hiperión. Javier Sologuren, ya fallecido,
cuando vino a Japón por un simposio de escritores
y críticos japoneses, nos conocimos, y él hablo sobre
Ryonuske Akutagawa y yo estuve de ayudante porque
traduje algunos de los textos que los participantes
leyeron. Traduje el de Javier, y fue el que se leyó
en aquella ocasión, aunque se hizo por traducción
simultánea.Javier era muy cordial, una persona muy
afable e hicimos una gran amistad. Después fui a Lima
y allí nos vimos varias veces. Luego él estuvo en Tokio,
becado por la Fundación Japón, durante tres meses.
Lo veía casi todos los días. Yo tenía una moto y lo
llevaba: él se subía a la moto con mucho miedo, pero
luego disfrutaba el paseo. Íbamos a Ginza, a Asakuza,
y otros lugares. Pero la razón de su estancia en aquella
oportunidad era hacer esa traducción; él conocía la
obra de Ihara Saikaku, la había leído en francés y quería
hacer una traducción comparándola con la versión
original. Él hacía una versión, yo la cotejaba con la
versión del japonés clásico y luego con la traducción
del japonés actual. Comparábamos el resultado con la
versión original. Trabajábarnos por la mañanas y por
las tardes nos íbamos a pasear. Después él se encargó
de tramitar la publicación de ese libro en Lima. Pero
su trabajo no se quedó allí, pues se interesó en otros
poetas japoneses y en el Perú hacía traducciones y
las presentaba en revistas y periódicos. Yo lo ayudé
en algunas ocasiones y él tenía algunos otros amigos
japoneses que también le ayudaban a hacer versiones.
Él leía la literatura japonesa desde la lengua francesa,
y con la ayuda de niseis de Lima había llegado a
comprender la sensibilidad japonesa de una manera
muy interesante, muy profunda.

GZ: Recientemente también ha reseñado la obra de Edmundo
Paz Soldán, a quien según he leído, tiene entre sus proyectos de
traducción, {es cierto?
AS: Sí, conozco algunas de sus obras y leí sus
impresiones sobre la obra de Haruki Murakami, y
me gustó cómo la ha captado; y tal vez corno una
manera de retribuir el hallazgo que él ha hecho, me
gustaría mostrar el valor de su trabajo a los lectores
japoneses. En general me interesa difundir obras de
arte de la literatura latinoamericana para los autores
japoneses.
GZ: ¿Y hay verdadero interés en la literatura latinoamericana?
dnteresan los autores nuevos, así como Rey Rosa?
AS: Creo que en los últimos años los editores buscan
más alos autores franceses, ingleses o norteamericanos.
Hay cierto peligro en la inversión económica cuando
se traduce a un escritor latinoamericano nuevo;
pero, a veces, si lo publican dentro de una colección
el riesgo es menor. Por decir, algo corno "10 autores
contemporáneos de América Latinan, es más fácil pues
en las librerías se le guarda un espacio a esa colección o
en las bibliotecas compran toda la colección. Pero dar a
conocer a un autor de manera individual es más difícil.
Tarnbién hay que tornar en cuenta que al parecer en
Japón los lectores se han ido alejando de la lectura de
novelas, tal vez es un campo que se va cerrando. Yese
alejamiento también tiene que ver con la literatura
latinoamericana. No es fácil introducir autores nuevos
en el mercado de lectores deJapón. Hay un cambio en
las estrategias del mercado que está afectando también
a los escritores. Tal vez los escritores deben tener más
en cuenta a los lectores, corno lo ha intentado Vargas
Uosa; que no solamente sea encerrarse en un mundo
literario con un lenguaje muy artístico pero de muy
difícil acceso para el lector común. El autor no escribe
para sí mismo, sino que su obra es un producto que
funciona dentro deun mercado. Eso lo ha comprendido
muy bien un autor como Haruki Murakarni. En su obra
el arte y la comprensión del lenguaje se dan las manos,
y produce una literatura de calidad pensada para un
público masivo oo

GZ: Usted mantiene colaboración frecuente en las páginas
culturales de diarios japoneses de gran circulación como Asahí,
Yomiuri, Mainichi, y en ellos publica artículos en japonés
sobre autores latinoamericanos nuevos.
AS: Así es, recientemente he publicado artículos sobre
la obra de Mario Bellatín; también sobre Vargas Uosa,
reseñé Travesuras de la niña mala, y de García Márquez
comenté la nueva versión de Cien años de soledad,
82

�DÁMIEL CENTENO M,

ay gente que lo más importante que ha hecho en su vida es morir.
En la época en la que conocidos escritores del cono sur optaron por
el suicidio, éste se aferró a las palpitaciones de su corazón. No hizo
como Lugones, quien siguió la misma tradición de Quiroga de mezclar whi~ky
con toques de cianuro para correr sus persianas sin concesión alguna. La vida
de Roberto Arlt, en cambio, fue eso: vida, en el sentido más amplio del término.

..

•
i
i

Autodidacta, y con un instinto de superación
de múltiples bifurcaciones, Roberto Godofredo
Christophersen Arle nació en el barrio de Flores de
Buenos Aires cuatro meses después de que lo hiciera
el siglo XX. No se puede decir que su padre, un
inmigrante prusiano, soplador de vidrio de profesión,
le dedicara todos los mimos y cariños al retoño. Por
el contrario, el niño no paró de recibir hostias, y no
precisamente de consagrar, mientras estuvo bajo su
tutela.
Quizás esto último fue determinante en su obra
y personalidad Aunque abandonó su hogar a los 16
años de edad, desde mucho antes había brincado de
un colegio a otro y aprendió en la calle la ley de los
rufianes, navajeros, anarquistas y falsificadores de
turno. Después vendría la necesidad como tal, que
lo empujaría a ser pintor de brocha gorda, ayudante
en una librería, aprendiz de hojalatero, peón en una
fábrica de ladrillos y estudiante fracasado de la Escuela
de Mecánica de la Armada, por sólo nombrar algunas
paradas de este largo trayecto.
Si se ve todo en frío, para entonces Roberto apenas
estaba horneando su futura alma de escritor. Tan sólo
absorbía como una esponja, mientras dos pulsiones
luchaban por salirle como sangre a borbotones, aunque
aún no estuviera enterado del todo: ser famoso por
su pluma y comprobar la sonrisa de la fortuna como
inventor de artefactos.
Si bien es cierto que relatos apócrifos lo ubican
como un bisoño escritor de cuentos a los ocho años,
y luego como un chico que a los 19 publicó una
investigación sobre las ciencias ocultas; Arle se toma
en serio a la literatura cuando sus andanzas nos lo
plantan como secretario de Ricardo Güiraldes, a
quien luego le dedicaría su primera novela: El juguete
rabioso. En ese entonces, abultado de Marx, Trotski,
Baudelaire, Kafka y Dostoievski, el joven conoció en
primera fila el más ineludible de los ángulos existentes
en el mundo de las letras: el pique y desdén del resto
de sus colegas; en este caso, del grupo de la revista
Martín Fierro.
Ogro al fin, Roberto decide combatir a la criatura
del rechazo con un arma tan incoherente como
efectiva: por años no hizo otra cosa que ocultar todas
sus lecturas y alardear de sus deficiencias de estilo.
Sumado a esto, se dedicó a despreciar a quienes sí
escribían bien y eran leídos por doctos y estirados.
Ácido y reactivo hicieron explosión y, de repente, el

84

85

apellido de Arle fue alzado en hombros por todos los
excluidos, que lo percibían como el salvador social que
cada época necesita con urgencia.
Un tipo que se hizo a si mismo, mucho distaba de
combinar con las empresas colectivas encaminadas al
bien común. Las mayúsculas en este caso, sólo podían
estar reservadas a su obsesión de dar el batacazo con
algo alumbrado por su ciclotímica cabeza. La primera
explosión vino de la mano del periodismo.
Roberto Arlt, la firma, pasea por varios medios
hasta que en 1928 acampa en El Mundo. Allí, y no en
otro lado, nacen las Aguafuertes, columnas periódicas,
personalisimas habitaciones de su vida que reinventan
la crónica en Latinoamérica. Sólo bastaron que, las casi
dos mil que parió, aparecieran dos días a la semana
para que el éxito en la lectoría duplicara la tirada del
diario. Sinónimo de calidad, cada párrafo apadrinado
por él le hablaba al hombre común de igual a igual
hasta el punto de hacerlo sentir parte indispensable
del mundo.
Nervioso, fortachón y poseedor de una extraña
pronunciación, salpicada de ademanes ampulosos,
el columnista supo dar en el blanco con sus crónicas.
Las despachaba en veinte minutos, y el resto del día
le quedaba libre para el ensayo y el error. Mientras
por un lado se empeñaba en sus inventos, la escritura
y la lectura de pésimas traducciones al español,
causantes de su estilo pomposo y grandilocuente;
por el otro nunca dejó de lado su fascinación por el
más allá, heredada de su madre tirolesa, Ekatherine
Iobstraibitzer. De allí que el 99 por ciento de sus pasos
solían obedecer a horóscopos, adivinos, estafadores y
tiradores de tarot.
Arlt era un personaje desmedido, delirante, como
parido por la pluma de un irreverente escritor de
ficciones. Los vericuetos de su vida no lo desmienten.
Arlt provoca explosiones de caucho y mil químicos en
las pensiones en donde vivia, cuando intenta fabricar
las medias de señora por el método de la galvanoplastia.
Arle arranca cuentos de principios de siglo con escenas
de masturbaciones, degradación moral y personajes que
le huyen al matrimonio. Arle es periodista pero también
detective cuando escribe crónicas policiales, por lo que
en alguna ocasión desarmó a un suicida en medio de
la noticia que cubrió. Arle bebe del lunfardo cuando
no tiene una palabra castellana a mano. Arle amó con
locura a su última compañera, Elizabeth Mary Shine, y
ella a él, aunque las diferencias de pareja las dirimiesen

�Seguir con los triunfos del Roberto escritor
es redundante. Sus conocedores saben que luego
mantuvo el tipo con El amor brujo (novela),"Aguafuertes
porteñas", "El jorobadito" (cuentos), "Aguafuertes
españolas", "El criador de gorilas" (cuentos), Trescientos
millones (teatro), Saverio el cruel (teatro), El fabricante
de fantasmas (teatro), La isla desierta (teatro), Africa
(teatro) y Lafiesta de Hierro (teatro), entre otras obras.
En cambio, el Arlt a secas es tan sorprendente e
impredecible como sus historias.
El cuento puede concluir así:
El café, el cigarro y la resultante afección cardiaca
lo llevaron directo a un gimnasio. Con una moderada
rutina fisica su mejoría era segura. Como siempre
sucedía en su caso, al principio se dedicó con ahínco
y determinación espartana. Caminó, alzó pesas, hizo
estiramientos ... El resultado fue casi instantáneo.
Roberto Arlt se sintió bien y se inspiró muchísimo.
Primero, pensó en triunfar a lo grande como boxeador
o nadador. Segundo, escribió el aguafuerte Motivos de
la gimnasia sueca y el cuento "La clase de gimnasia".
Tercero, se cansó al poco tiempo de tanta transpiración
y ejercicio. Como cosa rara, el asunto dejó de ser una
novedad para él y volvió al café, al tabaco y a la tiranía
de la máquina de escribir. Una existencia de privación y
agotamiento físico no merecía ser vivida. Cuando volvió
a ver a su médico, se lo dijo con estas palabras:
-Doctor, los adelantos en su ciencia son muy
relativos. Hice todo lo contrario de lo que usted me
indicó; acabo de subir por la escalera y estoy lo más
bien.
Triunfante y seguro, como siempre pareció ser,
Roberto vivió por un tiempo con su metodología
particular: ajeno a todo y atento a la suerte. El 25 de
julio de 1942 dedicó sus veinte minutos al aguafuerte
del día, comió y se fue al teatro a ver La mandrágora

a trompada limpia y en medio de la calle. Arlt nunca
recibió afecto de su padre, pero a su hija Mirta la cuidó
con el mimo y cariño que siempre le negaron. Arlt
ganaba montañas de dinero, sin embargo, siempre vivió
alquilado y acosado por el fantasma de la ruina. Arlt no
· era amigo de escritores sino de bandidos, prostitutas
y borrachos. Arlt estaba convencido de poder ser un
autor de la talla de Flaubert o Borges pero también
aducía que le faltaba tiempo para ponerse en ello. Quizás
por eso Arlt cortó con la literatura correcta, al presentar
una prosa desordenada, con incorporación de jergas,
barbarismos y muchos etcéteras que contribuyeron a
su fama.
El más aplaudido de sus inventos vino con su
siguiente novela, Los siete locos. Con ella aparece Augusto
Remo Erdosain, personaje literario, buscavidas de
profesión, habitante del desamparo y con muchos
defensores en su haber. Julio Cortázar y Ricardo Piglia
lo consideran de una influencia trascendental. Y no
les falta razón.
Erdosain no vivía en eternidades ni metafísicas. Sus
problemas eran reales, propios de la vida pedestre. Su
mensaje, desmedido y aterrador: crear una sociedad
subterránea, obstinada del mundo y financiada por los
prostíbulos, capaz de fundar una secta que dinamite el
orden establecido para erigir otro basado enla mentira,
la violencia y la explotación.
Quizás Arlt pensaba en ésta como la única salida
posible. De eso nadie está del todo seguro, pero lo
cierto fue que su novela lo catapultó aún más, al punto
de dedicarle una segunda parte: Los lanzallamas. Y,
mientras los vítores arreciaban, el ogro no dejó sus
vicios más humanos: fumar como un preso y beber
litros de café como un vigilante a tiempo completo,
dos nimios detalles que pusieron en alerta a su médico
de cabecera.

EN MEDIO DE SUS DESEOS, SU MUJER LE PRECUNTÓ LA HORA. ÉL
TAMPOCO LA SABÍA, Y ESO FUE LO QUE CONTESTÓ. AL INSTANTE
UM ESTERTOR SALPICÓ EL NORMAL DESENVOLVIMIENTO DE LA
CONVERSACIÓN.
86

de Maquiavelo. A la mañana siguiente se levantó a
las nueve, le sirvieron el desayuno en la cama de la
pensión y conversó con Elizabeth sobre su día en el
teatro. Contento, hizo planes sobre el hijo que iba a
nacer tres meses después. En medio de sus deseos, su
mujer le preguntó la hora. Él tampoco la sabía, y eso
fue lo que contestó. Al instante un estertor salpicó el
normal desenvolvimiento de la conversación. A las
10:30 a.m. ya había sido declarado muerto.
Ese domingo, a plena luz del día, sacaron con una

grúa el féretro que contenía su cuerpo. Parte de su
público vio el espectáculo, cómo salía de la ventana
aquella inmensa caja de madera con un escritor
más inmenso que ella. Probablemente, luego sus
incondicionales abrieron el periódico del lunes y1
quizás se sorprendieron con el título y las primeras
palabras de su última aguafuerte, El paisaje de las

nubes:
"Evidentemente, los hombres no eligen sus padres
ni sus destinos" oo

�Ojalá me nombraras con nombres diferentes.
JuanGehnan
l libro Los otros del poeta
argentino Juan Gelman
vuelve a poner sobre la mesa
de discusión el tema de la otredad en
la creación poética. Ya sabemos lo
que decía Antonio Machado sobre el
tema. Octavio Paz lo cita al comienzo
de El laberinto de la soledad:

Emanuel de Roma, Ramprasad,
Yehuda Al-Harizi, John Wendell,
Yamanokuchi Ando, Dom Pero,José
Galván,Julio Grecco y Sydney West,
que aporta la mayor parte de los
poetas compilados y prologados por
el escritor duranguense José Ángel
leyva, coeditor de Alforja, revista de
poesía.
Como puede apreciarse, son
poetas antiguos y modernos; imaginarios y apócrifos; argentinos,
hebreos,japoneses y norteamericanos;
conocidos, desconocidos y hasta
anónimos. No podía faltar en esta
colección un homenaje a Fernando
Pessoa, el creador del "drama en
gente" delos heterónimos. Siguiendo
su ejemplo, Juan Gelman atribuye a
José Galván, víctima de la dictadura
militar argentina, este homenaje al
poeta portugués:

E

Lo otro no existe: tal es la fe racional,
la incurable creencia de la razón
humana. Identidad= realidad, como
si, a fin de cuentas, todo hubiera de
ser, absoluta y necesariamente, uno
y lo mismo. Pero lo otro no se deja
eliminar; subsiste, persiste; es el
hueso duro de roer en que la razón
deja los dientes. Abel Martín, con
fe poética, no menos humana que
la fe racional, creía en lo otro, en "la
esencial Heterogeneidad del ser",
como si dijéramos en la incurable
otredad que padece lo uno.
Hay otra cosa que Machado no
dice pero que está implícita en sus
palabras: entre quienes más padecen
otredad se cuentan los poetas, los
cuales invocan a lo otro, al otro o a los
otros como parte de sus estrategias
de expresión. lPor qué el poeta
necesita a veces salir de sí mismo y
convertirse en otro, incluso en varios,
para escribir poemas?
Aquí es necesario revisar con
otros ojos el viejo concepto de
"inspiración". Dejemos de lado mitos
tales como la musa, la invocación
a los dioses y otras nociones que
subordinan la poesía a la misión del
profeta o del chamán. Si de algo sirve
la terminología freudiana, considero
que mucha gente llama "rapto de
inspiración" a una confluencia de
factores tanto subjetivos como
objetivos que provocan que el "yo"
entre en crisis y se vuelva inestable.
Escribir un poema representa
entonces un intento de recuperar la
estabilidad del "yo". ¿Logra el poeta

Los otros
ÁUTOR: Juan Gelman. Selección y
prólogo deJosé Ángel Leyva
EDITORLA.L: Alforja/ UANL
ÁÑO: 2008
TÍTULO:

CELMAN,
su incurable otredad
reestablecer su "yo"? Se diría que sí,
pero nunca de forma permanente,
definitiva. El "yo" del poeta es
particularmente frágil y proclive a
las crisis recurrentes. Pero, además
de ese tenue equilibrio provisional,
consigue en compensación algo mejor:
un poema que, aunque escrito por él,
lo lleva más allá de su circunstancia
personal, de su época y hasta de su
cultura.
Sin duda, el poeta no es ajeno a
las ventajas creativas que conllevan
esos "viajes fuera del ego", en los que
los poetas y los actores son desde
hace mucho tiempo precursores del
personaje interpretado por Arnold
Schwarzenegger en la película Total
recall. Al principio, el poeta nota que
ese "yo", que creía tan suyo, es ajeno a
sí mismo pero construido dentro de él
por la estructura social para marcarle
rígidamente pautas de conducta.
Así que, cuando el poeta descubre que su "yo" es un invento de
la sociedad en que vive -en otras
palabras, que su "yo" es una ficción-,
procede, a través de su obra, a
conquistarlo, a volverlo realmente
suyo y reinventado, desdoblarlo,

multiplicarlo o proyectarlo sobre
otros, sean poetas o no, sin importar
si son seres reales, imaginarios o
apócrifos. El ejemplo por excelencia
es el poeta portugués Fernando
Pessoa quien, aparte de las propias,
creó la biografía y la obra de otros
tres poetas: Alberto Caeiro, Alvaro
de Campos y Ricardo Reis.
Claro, no es el único ejemplo ni
el primero. Ya que mencionamos a
Antonio Machado, reconozcamos en
él al demiurgo de Juan de Mairena,
ese filósofo apócrifo al que le debía
tantas enseñanzas. Un caso opuesto
al de Pessoa sería el del colombiano
Porfirio Barba Jacob, quien también
se llamó Miguel Ángel Osario, Main
Jiménez y Ricardo Arenales.
Gelman, más variado que Fernando Pessoa aunque menos detallado
que el poeta portugués, registra en
su libro otros diecinueve poetas
aparte de él mismo: Yehuda Halevi,
Eliezer Ben Jonon, Ezequiel, Isaac
Luria, Abu Nuwas, Salomón Ibn
Gabirol, Joseph Tsarfati (Giuseppe
Gallo), David (sí, el de los salmos),
el autor de Los rollos del Mar Muerto,
Samuel Hanagid, Abraham Abulafia,
-

88

-

-

Yo también escribo cuentos
aeduardo
había una vez un poeta portugués/
tenía cuatro poetas adentro y vivía
[muy despreocupado/
trabajaba en la administración
[pública y dónde
se vio que un empleado público
[de portugal gane para alimentar
cuatro bocas

[de lisboa al uruguay/
yo siempre estoy olvidando cosas/
una vez me olvidé un ojo en la
[mitad de una mujer/
otra vez me olvidé una mujer en la
[mitad del portugués/
me olvidé el nombre del poeta
[portugués/
En su prólogo, Leyva explica que la
familia Gelman -judíos procedentes
de Ucrania- emigró a Argentina
antes de que él naciera. Llegaron al
país hablando yidish y ruso. Juan,
primer argentino de la familia, quien
desde el principio habló castellano, se
convirtió en una especie de extranjero
entre los suyos. leyva cita además una
entrevista en la que Gelman habla de
su descubrimiento de la poesía: "el
primer poema que escuché fue un
poema de Pushkin, en ruso. Se lo oí a
mi hermano, que recordaba todavía
algunos versos de Pushkin. En ese
momento descubrí la poesía 'dicha"'.
Yla dicha de la poesía, añadiría yo.
Llama la atención que, en la
entrevista citada, Gelman afirme
que, para él, "la poesía era como una
hipnosis: me atraían los sonidos, por
un lado, y por el otro el misterio de
algunas palabras incomprensibles".
Es decir, para él la poesía empezó
siendo música antes que significado,
misterio de lo incomprensible,

cada noche pasaba lista a sus
[poetas incluyéndose a sí mismo/
uno estiraba la mano por la
[ventana y le caían astros allí/
otro escribía cartas al sur/
qué están haciendo del sur/decía/

[...]
el portugués tenía cuatro poetas
[mirando al sur/al norte/al muro/
al cielo/
les daba a todos de comer con el
[sueldo del alma/
él se ganaba el sueldo en la
[administración del país público
y también mirando el mar que va

------l

89

seducción-"hipnosis",lellama-de
lo otro. No es extraño que necesitara
de la extranjería, imaginaria o no,
para escribir poemas, la cual llevó al
extremo escribiendo los poemas en
sefardí contenidos en Dibaxu (19831985), que leyva excluye, no sin
pesar, de este volumen. ¿Será que, en
1 trance de poesía, también la lengua
materna se comporta como un idioma
extranjero?
Acaso, cuando empezó con este
juego de escritura apócrifa, Gelman
no sospechaba hasta qué punto la
otredad lo marcaría como experiencia
dentro y fuera de la escritura, hasta
qué grado necesitó ser otro para
sobrevivir, de qué forma la extranjería
imaginaria acabaría convirtiéndose
en un exilio real y despiadado. Acaso,
al evaluar su larga trayectoria iniciada
con Violín y otras cuestiones (1956),
descubrió que, así como la poesía le
enseñó a salir de sí mismo, también le
ayudó a recuperar lo perdido, lo que
le habían arrebatado; a experimentar
en carne propia estos versos de Piedra
de sol de Octavio Paz: "para que
pueda ser he de ser otro / salir de mi,
buscarme entre los otros, / los otros
que no son si yo no existo,/ los otros
que me dan plena existencia".

Sergio Cordero

�El amor
realizado

IMincm Margarita Villarrtal 1

Herida
luminosa

TÍTULO: Herida luminosa
AUTORA: Minerva Margarita Villarreal
EDITORIAL: Conaculta
AiilO: 2008

l. Intensidad poética

En mí primera lectura de
Herida luminosa, de Minerva
Margarita Villarreal, me
dejé llevar por la intensidad. Minerva
trabaja mucho sus textos, los pule
hasta dejarlos brillantes, intenta
sacarles el alma para enseguida
exponerla. Aquella versión, la primera
que conoci, seguramente la centésima
en la historia del texto, tenia eso: una
intensidad desbordada.
La intensidad poética tiene
sus singularidades. Se parece a la
intensidad de la experiencia y sin
embargo es de otra indole. La intensidad poética es lenguaje. Habita en
las palabras. Lograr que las palabras
digan algo que es propio del cuerpo
requiere honestidad, experiencia en
el manejo del lenguaje y una gran
capacidad de riesgo.
Al inicio de su famoso ensayo sobre
"El malestar en la cultura", Freud
hace referencia a este tipo de emoción
(no sin antes aclarar que no logra
descubrirla en él mismo) a partir de
·los comentarios de su amigo Romaín
Rolland a propósito de un ensayo que
el propio Freud había escrito antes
acerca de las religiones:
Habiéndole enviado yo mi pequeño
trabajo que trata de la religión

como una ilusión, me respondió
que compartla sin reserva mi juicio
sobre la religión, pero lamentaba
que yo no hubiera concedido su
justo valor a la fuente última de la
religiosidad. Ésta residiria, según
su criterio, en un sentimiento
particular que jamás habría
dejado de percibir, que muchas
personas le habrían confirmado
y cuya existencia podría suponer
en millones de seres humanos;
un sentimiento que le agradaría
designar "sensación de eternidad";
un sentimiento como de algo sin
limites ni barreras, en cierto modo
"oceánico". [...] Sólo gracias a este
sentimiento oceánico podría uno
considerarse religioso, aunque se
rechazara toda fe y toda ilusión.
He ahila emoción ala que me enfrenté
en mí lectura de aquella versión
del poema. Y aunque para Freud
esta emoción resulta "extraña" e
"incongruente con la estructura de
nuestra psicología", la descripción
de Romaín Rolland me parece muy
efectiva a la hora de aclarar de qué
hablamos cuando nos referimos a la
intensidad poética.
Pasaron muchos meses antes de
que el poema estuviera listo para
publicarse, meses en los que no fui
testigo de su proceso de creación,

90

hasta el momento en que Minerva
me invitó a presentarlo, para lo cual
me envió una copia de su versión
definitiva.
Para mi sorpresa, la emoción
"oceánica" había perdido su arrebato
desmedido. Rabia sido domada. ¿Qué
se pierde y qué se gana cuando el o la
poeta toma las riendas del poema?
Aunque he dedicado mi vida
a escribir, el proceso de creación
siempre me ha parecido un misterio.
Una sabe que el texto está listo
Es una certeza
do explicarme con
claridad. No es que el resultado sea
perfecto,pero una sabe que sí continúa
perfeccionándolo, muy posiblemente
el texto perderá su alma, la cual,
paradójicamente, se caracteriza por
su toque de imperfección.
En el caso de Herida luminosa,
y desde mí particularísimo punto
de vista por supuesto, el poema
perdió lo que dije antes: el arrebato
desbordado, el desorden propio de
este tipo de emociones sin fronteras,
y ganó límites, claridad.
Escribir un orgasmo erótico o
un éxtasis místico, que para el caso
viene a resultar lo mismo, es, de por
sí, una experiencia emocionante. El
yo se funde con el todo hasta el grado
en que la voz poética desaparece. Por
otra parte, puede ocurrir que el lector
no entienda nada en absoluto, pero
sienta la intensidad. Con un poco de
paciencia, el lector se pone a bucear en
el sentimiento oceánico y se pierde él
mismo. Esto, lo sabemos, aporta una
enorme satisfacción y un gran placer.
¿Para qué domar el éxtasis, entonces?,
¿qué sentido tiene ponerle límites?

2. Las ventajas del domador
Un poema arrebatado tiene grandes
posibilidades. Para empezar, hay
que señalar que no cualquiera puede
escribirlo. Se necesita, como dijimos
antes, talento, honestidad, arrojo. Por
otro lado, el poeta sabe que si logra
crear un trance, un poema oceánico
sin fronteras (valga la redundancia),

el texto correrá muy seguramente con
la mejor de las suertes. Sin embargo,
el o la poeta experimentada no se
conforma con esto.
Poner límites es siempre doloroso. Significa, a fin de cuentas, una
renuncia. No obstante, para un
creador, dar forma es la tarea. Y en
cuanto tal creador o creadora se
decide a tomar las riendas del lenguaje
y de la emoción, se hace presente lo
contrario: un delicado, sutil, profundo
placer. El placer estético.
En mi perspectiva personal en
relación con Herida luminosa, al domar
el arrebato oceánico, la poeta logró
que se viera lo que había detrás:
una historia de amor que logra
decir el amor sin historia, el amor
arquetlpico en toda su imposibilidad,
en su negación y su ausencia, en su
presencia de palabras y, por lo tanto,
en su posibilidad poética.
Cuando, como sucede en el caso
de Herida luminosa, el o la poeta se
contiene un paso antes del éxtasis,
la voz poética es todavía una voz
singular, y el deseo del yo, que aún
no se fusiona con el todo en su
realización efímera, es todavía el
deseo del otro.
En Herida luminosa hay un yo
en la frontera, una voz a punto de
desaparecer y, también, hay otro
en el límite (el amado), a punto de
confundirse con Dios. Pero están
ambos. Todavía. Y entonces se hace
posible la realización del amor en el
lenguaje.

A su vez, el amado pasa constantemente de lo individual y lo
específico ("Desatabas mis trenzas
/ Me llevabas al cielo con tu roce de
uñas de mi cuello a la nuca...") a lo
inabarcable, lo múltiple, lo abierto
("...las cumbres y arrebatos de nieve
de tus alas / los puntos que atraviesa
tu vuelo /hacia el designio de mi útero
/ Porque la inmensidad penetra / y te
repite en cada alumbramiento ..."),
en un constante fusionarse con el
todo para enseguida regresar a la
individualidad: "Un movimiento y
otro lejos de Dios / Un movimiento
hacia Dios".
La voz poética busca al amado
siguiendo un rastro, lo imagina, lo
habita en la emoción y se deja habitar
por él, enseguida lo pierde de nuevo.
En su ausencia, el amado se hace
presente por medio de la palabra, del
sentimiento realizado en la palabra,
de la imaginación a que la palabra
da lugar: "Aún no estás / pero quiero
pensar que estás / que estás en el lugar
donde puedo encontrarte".
¿y cuál es ese lugar? Ya al inicio
del poema, la voz poética sugiere
que es en las palabras donde sucede
el encuentro: "Estoy pensando que
necesito sus ojos que sólo me ven
cuando escribo".
Asi, en esta experiencia del cuerpo
en su vinculación con la letra, el yo
nombra lo que nunca alcanzará y
que, paradójicamente, alcanza al
nombrarlo. Ante lo imposible en el

3. El poema es el lugar de
encuentro
Herida luminosa consiste en una serie
de poemas que se van enlazando hasta
conformar un solo poema extenso.
A partir de los sonidos, la música,
las imágenes relacionadas con la
naturaleza: el parque con su árbol y
sus hojarascas, las aves, el caballo, las
nubes como lagos, el agua de la lluvia
y la del mar, se va creando un ritmo
que se eleva hacia el gozo y enseguida
1
desciende hasta el profundo dolor. .

91

amor, ante la falta, ese hueco que
nunca se logrará colmar ("Por más que
lo medite quedaré tajada"), el poema
mismo se convierte en posibilidad.
Es ahí, en las palabras que
nombran la herida, donde se realiza
lo irrealizable: "Una voz que se eleva
/ es una esperanza / porque tu cuerpo
como el amor existe / pero ha ido
a otra parte / donde extrañamente
conversamos".
La posibilidad del amor reside,
entonces, en el poema mismo. Y es
en el vacío de la falta, de la ausencia,
donde se instala la poesía, tomando su
lugar. La herida tiene algo en su centro,
en su hueco. En donde supondríamos
que no hay nada, hay luz,luminosidad:
esa luz de la herida es el poema, un
lugar donde la ausencia se convierte en
presencia y el amor, al fin, se realiza:
Si no fuera por la tibieza
por esa humedad que baja hasta
[mi vientre
te aseguro que hubiera abandonado
[este trayecto
en el que tú
secretamente
y a mitad de la noche
en el que tú
veladamente
y sin jamás decirlo
en el cuerpo desierto del amor
me amas.

Dulce María González

�De cómo la
'BIBLIA VAQUERA

plantea, en lenguaje acá,
un rotundo knock✓out

sobre la lógica
y todo lo demás
TITULO:

La Biblia Vaquera

Carlos Velázquez
EDITORIAL: Fondo Editorial
Tierra Adentro
AÍIO: 2008
AUTOR:

láceme comentar y hacer
algunas reflexiones en
torno a un libro singular
en varios sentidos. Si, hablamos de
La Biblia Vaquera escrita por Carlos
Velázquez, virrey de la comarca
lagunera, egresado de los altos
hornos del desierto monclovense de
una temperatura de 42 grados a la
sombra, si bien les va a los lectores; o
bien, dependiendo de los gustos, ya
que, como es sabido, a unos les gusta
el fuego y a otros el hielo.
Carlos Velázquez ha tenido a
bien, en apariencia, tomarnos el pelo
y burlarse de la santa madre iglesia
ofreciendo un producto a todas
luces introito en un lenguaje soez,
joseagustinesco, a ratos ondero a
ratos pacheco -y no me refiero al
José Emilio de apellido tal-; una
jerga juangabrielesca y cantinflera
que oscila entre el habla desnuda de
los mercados y la mofa intelectual.
El pasquín, llamémosle de algún
modo, ha sido publicado por la
editorial Tierra Adentro. En sus
páginas, el autor hace gala de su don
de lenguas. Hablando en términos
llanos, usa su labia para hacerle ver
al lector que lo que ahí se dice puede

ser cierto, ya se trate de de términos 1
como ficción, no ficción y ni ficción ni
no ficción, que son, a fin de cuentas,
los apartados del libelo mencionado,
que tiene además la osadia de abrir
con un mapa pop stock y con un
epilogo.
Lo que yo pienso de este personaje,
el autor, conocido antes de que la
fama lo subiera al pedestal de los
autores ya no tan jóvenes ilustres,
es que el tal Velázquez sabe hacer
buen uso de lo que llaman choro
mareador. Yno es que le asuste a uno,
que no es más que, a fin de cuentas,
un humilde, hipócrita y pinche lector,
el habla llana. Es de admirarse la
magia verbal de que hace acopio
el citado Velázquez para hacer del
desierto norteño, de principio a fin,
un auténtico mercado ambulante,
un ring de boxeo, un cuadrilátero
en el que se dan con todo rudos y
técnicos, cinturitas y consumidores,
cantantes de ranchero y vendedores
de fuscas, vendedoras de burritos y
maridos tranzas, luchadores pirata,
fanáticos de la dicharacheria y el
doble sentido.
No vaya a pensarse que las
cosas que aqui suceden pasan en un

92

rancho polvoriento, bicicletero o
barriobajero. El tal Velázquez se las
ingenia -asi ha de haber andado
cuando escribió estas páginas- para
hacerle sentir al lector que está
en escenarios sofisticados como
San Pedrisco, Monterreycillo, San
Pedro Saky, Gómez Pancracio,
San Pedrosvelt, San Pedrosburgo,
Estación Marte, Capital Federal,
San Pedro de la Purificación Bahia,
San Pedroslavia, Moncloyork y otros
lares, no por no mencionarse, menos
dignos de figurar.
Ya en una pseudo entrevista
hecha por un periodista desconocido
de Monterrey, el tal Velázquez se
habia aventurado a teorizar respecto
a su nuevo libro: "Es la aventura del
lenguaje la que me llevó a concebir
a Juan Salazar como un jazzista
heroinómano homosexual. Es decir,
mis personajes no responden a
una realidad. Qué mejor Paulino
que el original. Son mis propias

distorsiones las que narro. Mis
propios Celso Piña, misJuan Salazar,
mis Mario Saucedo. En el libro hay
una anfibología respecto al territorio
donde se narra. Todas las historias
suceden en Popstock, un alter ego de
San Pedro de las Colonias, pero que
también guiña un ojo a San Pedro
Garza Garcia. Y aunque la posición
social de San Pedro Garza polariza
a la sociedad, para mí ahi cabe todo,
la Indepe, Gómez Palacio, todo pudo
estar dentro de San Pedro y San Pedro
en otra parte. Es la norteñidad lo que
nos otorga continuidad".
No puede uno sustraerse de
la lectura ni a cual personaje irle.
Unos se la pasan apostando hasta a
sus mujeres, vendiéndole su alma al
diablo o haciendo payasadas con todo
y máscara. Otros hacen performance,
ganan becas de escritores o invierten
su tiempo tratando de ligarse a una
gordita. Hasta la música popular y
la de las cantinas se da cita en estos
renglones torcidos de la literatura
coahuitleca.
Un desfile de borrachos, macua~
rros, mercachifles, gandallas,
aprendices de todo, incluso músicos
luchadores y literatos, vagan po;
las páginas inventadas por el tal
Velázquez, quien haciendo gala de su
habilidad narrativa le roba a la crónica
su capacidad para describir lugares,
acontecimientos o personajes, reales
o inventados, que para elucubrar es
muy habilidoso el tal Velázquez. Al
cuento le arrebata la posibilidad de
crear atmósferas enrarecidas por
el alcohol, la música grupera, los
corridos y hasta el habla del pópulo.
A la poesia le arrebata algunas dosis
de crudeza, ciertos calicantos de
ternura, rasgueos solitarios, aunque
casi siempre prevalece un lenguaje
áspero, desmañanado y cruel.
Hasta al viejo Paulino mete en
sus enredos en un cuento llamado
"La condición posnorteña". Qué
necedad tiene el viejo, con la fama
que se carga su estilito acá, de andar
manchando su nombre en estas

páginas. Eso sí hay que reconocerle es la mejor literatura del país, y éste
al tal Velázquez, tiene una maña para contesta, arremangándose la camisa
rascarle a la palabra y sacarle brillo, y el bigote, acomodándose el cinto
que ya la quisieran los metaleros. Este piteado y sacudiéndose las botas:
cuento, en el que el protagonista es el "pos norteña, ¿no?".
letal viejo Paulino, es a base de puros
Pero al que le va más mal es a
diálogos. Yo no sé si el autor le sabe Juanito Salazar. A ese hasta se lo
algo al ruco o si habla por hablar; el pintan en el libro. Salazar no sólo
chiste es que en ésta como película batea para la izquierda, según el
u obra de teatro o no sé qué sea, el discurrir de Velázquez, también
tal Paulino anda obsesionado por es adicto a las agujas de heroína
conseguirse unas botas, no conforme y de pilón no es exponente de la
con tener el armario amurallado de música norteña sino un puto jazzista,
cajas de botas. Imagínense, tiene háganme ustedes el recabrón favor.
hasta botas de güevos de piojo y de
En fin, concluyo con el epílogo de
Biblia Vaquera.
La Biblia Vaquera, para que no vayan a
Pienso que el título de este cuento, pensar que el de las mentiras soy yo:
"La condición posnorteña", se debe al "Emilio dice a La Biblia Vaquera, hoy
cuento de que los mejores narradores te das por despedida. Con la parte que
del país son de acá, no acá, sino de te toca, tú puedes rehacer tu vida. Yo
acá, que es distinto, porque ser acá me voypa' San Francisco, con la dueña
es ser de una manera y ser de acá de mi vida. Se oyeron siete balazos, La
es ser de un lugar. Entonces, para Biblia Vaquera a Emilio mataba. La
que no se hagan bolas, les diré que policía sólo halló una pistola tirada.
el término posnorteño lo acuñó un Del dinero y de La Biblia Vaquera
tal Guillermo Herrones, a quien le nunca más se supo nada".
preguntaron, en entrevista para la
televisión nacional, que de dónde
Margarita Cuellar

93

�MiREIMO

por un imperio

TITULO:

Imputo

AUTORA1 Rocio Cerón
EDITORIÁLI Ediciones Montecarmelo

~O:

2008

e

orno todo buen libro ' un nuevo orden necesariamente
hermético, Imperio, de \ optimista: "Estoy sentado frente
Rocío Cerón, despliega a una ausencia", reza su último
en cada verso la multiplicidad de poema, para dejarnos plantados, sin
sus posibilidades exegéticas: no lo certezas, en mitad del vacío.
En ese sentido, en estas páginas
que dice sino lo que puede decir,
lo latente en lo más allá, de su se libra una guerra interior que alude,
enunciación. De entrada, como a pesar del despiste de la precisión
observa Raúl Zurita en su epílogo, se toponímica de sus apartados, a las
trata de un poema construido sobre profundidades de la conciencia,
"los restos de una batalla, [...] de la que aqui representa, me parece, el
muerte y del intento de las palabras imperio al que hace alusión el titulo.

1

por registrar los últimos bordes de
lo que ya está para siempre fuera
del lenguaje". Imperio es, visto así,
un túmulo erigido en medio de la
devastación, pero es también, sin
que esto contradiga necesariamente
la lectura del poeta chileno, una
semilla de pura materia lingüística
de la que germinará un otro paisaje
nacido a partir, y merced, de aquellas
mismas ruinas. Aunque, es oportuno
aclararlo, el panorama que se
vislumbre no resulte obligadamente
promisorio, sino uno en el que se
percibe "los cascajos de un orden
ahora colapsado la grieta donde se
mira un presente incierto..." Éste no
es, en ese sentido, un libro feliz que,
pasado el fragor de la batalla y hecho
el recuento de los daños, ofrezca

Porque al final, entre los restos de
la destrucción, no hay otro lugar
posible que la propia certidumbre
de sí. Cerón plantea, de este modo,
un descenso "ahi, hasta donde no
hay más sitio que uno mismo": El
imperio.
Hay, en psicoanálisis, un término
quealudealaideadedesprendimíento,
de corte, de separación: la hiancia,
una grieta que permite atisbar aquel
panorama emergente, la oquedad
en la que el sujeto es plenamente:
"Es en la antinomia -dice Lacan-,
en la hiancia, en la dificultad,
donde encontramos la posibilidad
de transparencia". "... El mundo
es la escisión entre el estar y lo
abisal", escribe Rocío Cerón desde la
intuición de que es precisamente en
ese espacio de fractura -mundodonde se estructura el individuo:
entre la endeble certeza del habitar
y la angustiosa incertidumbre
del vacío. Me interesa, aquí, este
concepto, pues Imperio es un libro
poblado de grietas, huecos y fisuras
en las que habita una noción de
saber nacida con la modernidad: "No
sabe que sabe, que tiene, que lleva
en su destino/ la nota polisémica,
la llaga guardada del mundo". Sí,
como afirma la poeta, "la hendidura
J:

u

--

1
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j

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1
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o

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"•
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::1

[...] marca el pulso del cimiento",
es porque en la dura materia de los
absolutos es la falla la que propicia
la descolocación desde donde pueda
construirse un orden nuevo: "There is
acrack in everything/That's how the Light
gets in", cantaba Leonard Cohen a
principios de la década pasada, una
época definida, precisamente, por el
derrumbe de todas las certezas.
Desde esa lectura, Imperio es un
libro plenamente contemporáneo, en
el sentido de que es la constatación
de la soledad del individuo (asi, en
singular), de la prevalencia final del
sujeto sobre toda utopía comunitaria,
llámese familia, sociedad o pareja.
Ya desde el epigrafe virgiliano que lo
precede, el libro nos advierte de esa
certidumbre: "Somos arrastrados por
los presagios", pues en verdad, desde
el momento de nuestra concepción,
estarnos ya marcados por el único
vaticinio, el de la muerte. Por eso,
paradójicamente, me parece también
un libro cargado de humanidad
"comprometido" más allá del cari~
panfletario del término, porque en
ese saberse solo, único, mortal e
irrepetible, se finca, precisamente,
toda posibilidad de comunión con
el otro. Es ahi, en la fisura -la
hianca- de esa verdad infinita
donde nos sabemos, porque lo somos:
semejantes a los demás.
Dueña de un oficio dominado
plenamente, en Imperio, Rocío Cerón
ha logrado llevar los alcances retóricos
de los anteriores Basalto y Soma,
asi como la elocuencia discursiva
de sus Apuntes para sobrevivir al aire
a un estadio de madurez poética
que evade la voluntad del hallazgo
azaroso y la pretensión de una
sonoridad carente de significación y
de sentido, para relatar un descenso
a las profundidades de la conciencia
al imperio del yo, y levantar, desd~
ese sitio, un atroz y conmovedor
monumento a la caída.

FONDO
DE CULTURA
ECONÓMICA

Esoibir, por ejemplo
Carlos Monsivab
~ Joda tradtdón

hterana se mod1f1ca ,;e ~ub\ 1enc a
s1 mt~rna. se m.onstruye, se mvema, se enriquece.
se lee de manera d1stmta de un tiempo a otro o de
un año al siguiente

e rlos MonSI\ b
Rcwica

s.n-....

UbnN~feNo r,..
lffl-,• ,11cr
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Jeropue rtos J
) C,andhi

N

1
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·

Tilpa dura

VícwrCabrera 1

95

)()O

�AUTORES - -

AUTORES

(Monclova, Coahuila, 1977). Ha
colaborado en las revistas Letras libres, Luvina, Gatopardo,
La tempestad y Tierra adentro, entre otras. Autor de
los libros de poemas Legión (2003), Galería de armas
rotas (2004), Traducción a lengua extraña (2007; Premio
Nacional de Poesía Joven Elías Nandino 2007) y Novela
(2008); y del de cuentos La noche caníbal (2008; Premio
Nacional de Cuento Inés Arredondo 2005).

LUIS JORCE BOOME

EMRIOUEVILÁ•MAT.U (Barcelona,1948). Uno delos más

destacados escritores europeos contemporáneos y está
traducido a 29 idiomas. Ha publicado El viajero más lento,
Historia abreviada de laliteratura portátil, Bartleby y compañía
(Premio Ciudad de Barcelona, Prix du ~1eilleur Livre
Étranger, Prix Fernando Aguirre-Libralire), entre
otros.
(Rivera, Uruguay, 1952). Poeta,
ensayista, y critico. Radica en México desde 1979. Ha
publicado los poemarios Manto, Alegria! (1997, Premio
Nacional de Poesia Aguascalientes), Razón de amor y
acto de fe (2001) y ~uerencia,gracia y otros poemas (2003).
Preparó, con Ernesto Lumbreras, la Antología de poesía
hispanoamericana presente.

EDUARDO MIW

Reyes y el Premio a la Artes de la UANL. Actualmente es
docente de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL
y Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte.
(Mexicali, Baja California,
1958). Poeta, narrador y ensayista. Entre sus libros más
recientes están Visiones yespejismos (2007), La memoria de
los muertos (2008) y Transftguraciones. Unmisterio venerable
(2008).

CABRIEL TRUIILLO MU~OZ

RODRICO FRESÁM (Buenos Aires, 1963). Es colaborador

de numerosos medios periodísticos y autor de los
libros Historia argentina, Vidas de santos, Traba)OS manuales,
Esperanto, La velocidad de las cosas, Mantra y Jardines de
Kensington, esta última en proceso
BÁRBARA JACOBS ( ciudad

de México, 1947). Es
ensayista, narradora y traductora. Su novela Las hojas
muertas mereció el Premio Xavier Villaurrutia en 1987. En
1992 publicó su Antología del cuento triste en colaboración
con Augusto Monterroso. Desde diciembre de 1993
colabora en el periódico La Jornada.
(León, 1965). Narrador y
ensayista. Por el relato breve Nadie los vio salir ganó el
Premio de Cuento Juan Rulfo 2000. Fue becario de la
John Simon Guggenheim Memorial Foundation en
2001 y del Sistema Nacional de Creadores de Arte.
EDUARDO &gt;.MTOMIO PARRA

F.). Licenciada
en lengua y literaturas hispánicas por la UNAM.
Traduce del griego moderno al español. Ha publicado
Antología poética. Jaime Sabines (1994 ); Lo sagrado en la
poesía de Jaime Sabines (1996); y los poemarios Atravesar
la noche(2001), El sitio dondenadase levanta (2004) y Una
espera infinita (2007).

CUADALUPE FLORES UERÁ (México, D.

ROSE MilYESPIMOSA (México, D. F). Periodista, poeta

y narradora. Colaboradora de dF por travesías, ElAngel, El
Financiero (columnista de El Refugio de los Discursos),
Etcétera, Gatopardo, G~ México, Letras Libres, Lumpen
Ilustrado, Origina, Travesías, entre otras. Fue conductora
de Nada a medias en Canal 28 y de Café encuentros en
el IMER (2003-2007).

(Tesalónica, Grecia, 1951). Estudió
teatro y fue actriz por un tiempo breve, además de
trabajar para la radio. En la actualidad se dedica por
completo a la escritura. Es autora de las colecciones de
relatos La prometida del año pasado (1984), En el desierto por
lagracia (1986), y de la novela Ycon la luz del crepúsculo
regresan (1993). Su obra ha sido traducida a varios
idiomas.

ZVRAMMA UTEU

CRECORY UMBRAMO Poeta, ensayista, critico literario

y editor. Ha publicado, entre otros libros, los ensayos
De historias, héroes y otras metáforas (2000), Mariano
Picón Salas y el arte de narrar (2003), Cartografías literarias
(2008), y los poemarios Ciudadsumergida (1997), Desvelo
de Ulises y otros poemas (2000), Los mapas secretos (2005).
Actualmente radica enJapón como becario delaJapan
Foundation.

(Tijuana, Baja California,
1959). Ha publicado los poemarios La procesión,
Portuaria, Bíblica, Fábula y La santa. Ha traducido a
Ezra Pound, Manuel Bandeira, Oswald de Andrade
y Murilo Mendes. Ha recibido el Premio de Poesia
Aguascalientes, el Premio Nacional de Poesia Alfonso
JOSÉ JAVIER VILLARREAL

(Lima, Perú, 1950). Graduado de la
Universidad de Estudios Extranjeros de Tokio. Realizó

AKIRA SUCIYAMA

96

estudios de maestría y doctorado en Japón, \1éxico '
España. Ha ~~p_arti~o cursos de literatura compara¿
en la Pontificia Cniversidad Católica del Perú.
Actu~rne~te es profesor de Literaturas Hispánicas en
la Uruversidad Seisen de Tokio.
(Guadalajara, 1961). Poeta, crítico
literario, narrador, dramaturgo, traductor y editor.
Al~nas d~ su_s ob_ras son el ensayo Jorge Cuesta: viaje
poético de la rnteligencra (1981), los poemarios Oscura lucidez
(1996) y Toda la lluvia (2004) y la novela Hermano Abel
(2000).
~ERCIO CORDERO

TAMYA HUMTIMCTOM Artista Yescritora estadounidense

que vive actualmente en México. Su obra plástica ha
sido expuesta en ambos países. Ha trabajado en radio
con el programa Lo sonado, producido por el IMER, el
cual ganó el primer lugar en la VI Bienal Internacional
de Radio, Yen televisión, en ReVerso, programa del canal
22 sobre poesía.
MilCillTO CUÉI.Lil Estudió periodismo y artes en la

UANL Premio de poesía Radio Francia Internacional
2003. Sus libros más recientes son Ecuatoriales
(Uni\'ersidad Central de Ecuador, 2006) y El sueño de
la sombra (Diáfora, 2007)

DULCE MARIA COMÚLEZ Licenciada en letras españolas

por la UM1L Fue coordinadora del Centro de Escritores
de Nuevo León (2003 2005). En 2002 recibió el Premio
Nuevo León de Literatura por la novela Mercedes luminosa
Yen el 2003 el Premio a las Artes UANL Ha publicado:
entre otros titulas, Elogio del triángulo (1998) y Encuentro
con Antonio (2006).

(Mexico, D.F., 1981).
Estudio letras hispanicas en la UAG. Es editora de
revistas independientes y colaboradora en diferentes
medios culturales impresos. Actualmente vive en París
Yestudia una maestría en letras francesas.
MARl~~A HARTIMEZ SALCADO

c~~OR ROJO (Santiago de Chile). Profesor, ensayista,
VICTORCABRERA ( Arriaga, Chiapas, 1973). Ha publicado

cnnco cultural y literario. Ha publicado, entre otros
Crítica del exilio. Ensayos sobre literatura latinoamerican~
ac~al (~989); Dirán que está en la Gloria... Mistral (1997);
D1eztes1s sobre la crítica (2001); Globali.Z,ación eidentidades
nacionales y postnacionales... ide qué estamos hablando?
(2006); y Las armas de las letras. Ensayos neoarielistas
(2008).

la _p~a~u~tte Diez sonetos (2004), el libro de fábulas y
~cc1ones Episodios célebres (2006) y el poemario
Signos de traslado (2007). Ha sido becario del Fondo
~acional para la Cultura y las Artes. Poemas suyos han
sido antologados en Un orbe más ancho. 40 poetas jóvenes
(2005).

97

�LIBRERÍA UNIVERSITARIA
Cd. Universitaria/ 83767085
Zaragoza 116 Sur/ 8342163 6

armas y letras
REVISTADELJTBIA.1UIIÁ,ÁRT'EYCUL1UR&gt;.DELAUHIYERSl)ÁDÁUTÓl4C)MÁDEMUEVOIB»M

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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751803&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Armas y Letras, Revista de literatura, arte y cultura de la Universidad Autónoma de Nuevo León, 2008, No 65, Octubre-Diciembre </text>
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                <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Barrera Enderle, Víctor, 1972-, Director Editorial</text>
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                <text>Nieto, Jessica, Editora</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Víctor Cabrera</name>
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San Nicolás de los Garza, N. L
Tel. / Fa." (81) 8329 4256
8329 4000, ex1:. 5374

UANL

Visión 2012
1:.·,tu'"u,,un&lt;·ann,wn~
rBwn nm J11t11ro ..

fT:-.D,\C:IÚ'i

U\'il. \.C.

�oo ANATOMÍA DE LA CRÍTICA

oo TOBOSO

La crítica catártica en "El Perseguidor" de Julio Cortázar /
En este cuento, de acuerdo con JAIME VILLARREAL,
el escritor argentino plantea la posibilidad de
lograr una comprensión crítica auténtica, en el
arte, mediante la autocomprensión a través de una
escritura catártica / 32

BIBLIOCLIPS: Juicio al bestsdler
RODRICO FRESÁM / 69

A LA LETRA: Biblioteca personal III /IV
B.ÁRBARAJACOBS/72

LETRAS AL MARGEN: La novela histórica "revisitada"
EDUARDOAMTOMIO PARRA/74

oo ANDAR A LA REDONDA

EL VIAJE, SERIE TRECE LUMAS (EH CRISES)
ÓLEO SOBRE TELA/ 120 X 170 CM

oo DE ARTES Y ESPEJISMOS
KIMDOFBLUE

GC Lucas: las transfiguraciones de la mirada / ROCiO

Cuatro poemas/ Huco MUJICA / 4
Poema/ NATALIA TOLEDO/ 20
Adolfo Castañón: una crítica de la cultura desde
Hispanoamérica/ SEBASTIÁM PINEDA BUITRACO
presenta una relación de la trayectoria de este
editor, traductor y crítico literario mexicano,
ganador del Premio Xavier Villaurrutia / 24
hangares temblando, dos poemas/ RODRICO
CUAIARDO / 30

Tom Waits en las rocas / CARLOS VELÁZQUEZ / 96

CERÓM /78

9:15AM (EH CRISES) / ÓLEO SOBRE TELA/ 190 X 110 CM

COM MOTIVO DE LOS 50 AAOS DEL
EMBLEMÁTICO DISCO KIND OF BLUE
DE MILES DAV I S, ARMAS Y LETRAS
PRESEMTA EL SICUIENTE DOSSIER
COMO UM HOMEM.AJE A ESTE ÁLBUM
QUE ES REFERENCIA OBLICADA EM
LA HISTORIA DE LA MÚSICA Y QUE HA
INSPIRADO A V ARIOS ESCRITORES
Y ARTISTAS.

Retomo alageografía dela infancia/ JOSEÁM SALINAS/ 98
"Muchos ojos... muchas miradas". Entrevista aGracida
Iturbide / Reconocida con el Premio Hasselblad, la
fotógrafa mexicana responde a las preguntas de
Rocio CÁRDENAS acerca de su apego a los rituales
y a lo místico, y sobre la función de la fotografía y
sus posibilidades / 84

Manuel Puigy las condiciones de su ficción / ACUSTiN
CARCÍA CIL / 100

Crónicas del primer"huastecólogo" / JORCE CASTILLO/ 102

CONSEJO EDITORIAL

~ MISCELÁNEA

EH PORTADA:

Canncn Alardtn,Jost Em,ho Amores.

Carlos Amdondo, Miguel Covarrubll&lt;,
M.uganro Cutllar. Roberto EscamilJa,
Jorge Gm:!a \lunllo.José \!arta Infante.
Humbcrto Marttncz. AII01tso Rangd
Guerra y Humbcno Sala=

La disciplina dd blues/ CARLOS VELÁZOUEZ / 42

DIRECTORIO

La improvisación en d jazz./ BILL EVAMS ( traducción
de JOSÉ JUAN L\PATA PACHECO) / 44

Rector:
Jost Antonio C,on::.ílc:: Tn:,iM

Secretario General:

J,-,,CJs Anccr Rodrigue:

Estreno: Kind ofblue / MICHAEL S, HARPER
(traducción de Gerardo de Jesús Monroy) / 46

Secretario de Extensión y Cultura:
Rogdio \ iJb.m:al fli::ondo
Director de Publicaciones:
Cdso Jost Gar..a Aculla

El hombre de la trompeta. A cincuenta a,ios de Miles Davis y
Kind of Blue / DANIEL HERRERA/ 48

Director Editorial
\'ktor Bam:ra Enderle

,1cbam:ra@hotmail.com

A propósito de Kind of Blue (de Crónicas dd Minton's
Playhouse) / JESÚS RAMÓM IBARRA / 58

m_q_m@homwl.com

Av. Alfon&lt;0 Reyes ◄000 Col. dd :'llorte,
'-lonterrey, :-luevo León, C.P. 6◄440
Teléfono. 83 29 ◄111y8329 40 95.
Publicacion triJn&lt;stral hecha en Serna
Impresos, S. A. de C. V., Vallarta 345
sur, Mty., N.L Numero de rcscrva04·
2001-103109500000-l02. Certificado de
licitud de titulo núm. 14048 y certilicado
de licitud de CODttnído nflm. 11021.
- -ylems DO rdllonde llor oriDínaleO y

Dirt&lt;:ci6n de PubUacioncs de la

colaDoracioneO DO lldicítadoD. Oo doO loD
articuloO Den rellOoO,{lilidad del autor.

Uni~rsidad Autónoma de Nuevo león
Biblioteca Magna Universitaria
"Ra(J] Rangel Frias"

Oir ccciondl clectrllnicaDD
armaOyletraDDDcyc.uanlmD
DuDI iacioneOOllcyc.uanl.mD

Editora:
Jessica '.'\1cto
editora_armasylrr~.com

Director de Arte:

La educación sentimental de un combo líder 50 años de
Kind of Blue / CARLOS VELÁZQUEZ / 60
Negro en blanco I CERARDO DE JESÚS MONROY /

Franu~ l,an()( Cxuna

oo CABALLERÍA
63

Retiro sketches sound / DANIEL FRACOSO TORRES/ 67

De la firma a la marca: Monterrey, el correo literario
de Alfonso Reyes, una singular maquinaria editorial /
ADOLFO CASTAMÓM / 93

Creatividad y Diseño:
1

PEC. SERIE TRECE LUMAS
(EM CRISU) / ÓLEO SOBRE TELA
115X250CM

E!C1L1 Herrera \fartlnc.:

�POESIA -- -

POES(A

Cuatro poemas
HUCOMUHCA

En este valle

La noche
ya se escucha grillos
y ahora es el
viento

el que aleja o arrima el temblor

Estrella fugaz

de lo que se inclina.
Hoy, en este valle,

A cada bosque

bajo esta luna,

sus hojas al viento,

supe que el viento no pasa:
que siempre está llegando.

a cada vida su
espera:
su sábana blanca ondeando

(Ahora, ahora que lo sé,
tendré que desandar mis pasos.)

enla noche
bajo una estrella que cae.

�POESfÁ

Sólo al final

Naced día

Las dos orillas

Nace el día

son siempre una, pero se sabe sólo al final,

la claridad en la que todo se muestra,

después, después de naufragar entre ellas.

lo que hacia ella brota
y lo que su misma luz marchita.

Toda nacer pide desnudez,
como la pide el amor,
como la regala la muerte.

�ICMACIO M. IM4CHEZ PRADO

Pocos escritores de la tra-dición literaria mexicana
han sido tan constreñidos
por el mármol de su
monumentalización como
Alfonso Reyes. Su obra
-un vibrante y extenso
conjunto de textos, lleno de
brillantes intuiciones y de
ideas aún revolucionariasha sido consistentemente
lapidada por un alud de
adjetivos y percepciones
que le ha creado más
admiradores que lectores.
eyes ha sido acusado de "clásico",
"conservador", "padre de la litera~
tura mexicana", entre otras cosas.
Esta visión canónica, propia más
de la Rotonda de los Hombres
Ilustres que de las lúdicas apuestas
de la obra reyista, ha marginado gradualmente la
lectura viva de Reyes, dejándolo simplemente a
la constante regurgitación editorial de sus obras
y a los homenajes que, en general, tienden más
a oscurecerlo que a iluminarlo. En lo que sigue,
quiero proponer cuatro entradas a la obra de Reyes,
cuyo intento común es una lectura anticanónica
que ponga las ideas reyistas en un nuevo juego de
signos. Esta lectura se basa en buena medida en leer
a Reyes desde la perspectiva de textos poco leídos
de su obra, donde emerge un radical aparato de
ideas alfonsinas que han resistido la normalización
crítica.

8

• armas y letras

Para este fin, me parece esencial resistir tres
tentaciones, típicas de la retórica crítica del homenaje,
que, en este cincuenta aniversario luctuoso de don
Alfonso, tiene el potencial de reproducir ideologías
burocráticas y lugares comunes. En primer lugar,
evitaré a toda costa el calificativo de "polígrafo"
que, más allá de su tremenda obviedad, ha resultado
constantemente en un pobre entendimiento de la obra
de Reyes. Por el contrarío, pienso recoger de Margo
Glantz1 una de las concepciones más iluminadoras de
la obra de Reyes, la idea de miscelánea. De acuerdo
con Glantz, una de las características esenciales
de la obra de Reyes es su capacidad de introducir
en un gesto discursivo un conjunto diverso de
registros. Me parece fundamental, entonces, llevar
esta aseveración a sus últimas consecuencias: el
discurso de Reyes como espacio de negociación
y conflicto de registros discursivos. La poligrafía
supone al género literario, la práctica de registros

diversos y distinguibles -algo que un porcentaje
altísimo de escritores desarrolla en estos días
y que poco dice de la naturaleza estética de su
obra. En cambio, la miscelánea asume una de las
características a mí parecer esenciales de la obra de
Reyes, la resistencia, en la mayor parte de sus textos,
a las formas preconcebidas de la letra. Segundo,
una lectura de Reyes en nuestros días debe por
necesidad resistir el gesto maudite del crítico, esa
constante confusión entre el acto de romper con
la monurnentalización y la necesidad edípica de
matar al padre. Ciertamente, se podría presentar
de nuevo a Reyes como un caudillo cultural, cuyo
reinado incluyó su rol de padre simbólico de la
vanguardia mexicana en los años treinta y de
príncipe de las instituciones culturales en los años
cuarenta y cincuenta. No obstante, este enfoque no
sólo ha agotado sus posibilidades críticas, sino que
es sintomático de una crítica cuya obsesión por la
institucionalización deja de lado constantemente
al texto. Por ello, me interesa proponer a un Reyes
"menor", un autor que, pese a la centralidad de un
puñado de sus centenares de textos, sigue siendo
una rama periférica de la genealogía literaria
mexicana. Resulta difícil encontrar en nuestros
días un escritor o intelectual realmente "reyista",
puesto que en nuestra literatura las prácticas

definidas por Cuesta o Paz han encontrado una
resonancia más profunda. Por esta razón, es esencial
a mí intento presente resistir a la tercera tentación:
dar un rol preponderante a los textos discutidos
con amplitud. Aunque una relectura de Visión de
Anáhuac o "Notas sobre la inteligencia americana"
siempre es una asignatura pendiente, no podemos
regresar a ellos desde una perspectiva realmente
original sin modificar los centros de gravedad de la
obra alfonsina. Me atrevería a decir incluso que los
textos más discutidos de Reyes debieron en varias
ocasiones su recepción al predominante rol de las
agendas nacionalistas -como el "Discurso por
Virgilio", cuya rareza ha señalado ya Christopher
Domínguez Míchael- o continentales -las
"Notas", un manifiesto de acción que no tiene la
misma profundidad intelectual de otros textos de
Reyes. Por estas tres razones, en lo que sigue planteo
cuatro breves intervenciones basadas, cada una,
en un texto poco conocido de Reyes, con el fin de
contribuir al establecimiento de nuevos referentes
en el canon reyista. En algunos casos, he analizado
estos textos con más profundidad en mí trabajo
académico e incluyo algunas notas al pie para hacer
referencias a ellos. A partir de estos textos intento
plantear cuatro plataformas de estudio que permitan
la reconsideración de la obra de Reyes.

Renovar a

•
•
Cuatro intervenciones contracanónicas
armas y letras.

9

�l.

La relación de Reyes con la Revolución mexicana
ha sido generalmente pensada desde dos marcos
críticos. Por un lado, se ha enfatizado, a mí parecer
excesivamene, la relación de su padre, Bernardo, con
la Decena Trágica y el impacto que este evento tuvo
en la supuesta relación de Reyes con el momento
político, a partir de la elegía titulada "Oración del 9
de febrero". Por otro, se ha leído con amplitud Visión
de Anáhuac como una temprana intervención de Reyes
en la formación del discurso nacionalista en México,
algo que se tiende a entroncar con el funesto canon
de "lo mexicano". Algunas cosas, sin embargo, vale
subrayar al respecto. "Visión de Anáhuac", con toda
su fama, es un texto bastante poco representativo
del corpus reyista de esos años, divididos casi
equitativamente entre ensayos de crítica literaria,
misceláneas prosísticas y crónicas de sus estancias
en España y Francia. De entre sus misceláneas de
esta época, propongo para empezar poner el énfasis
en un peculiar texto teórico, que, a mi parecer,
representa una de las intervenciones centrales de
Reyes en el pensamiento político mexicano: "La
sonrisa", incluido en el El suicida y compilado en el
tomo III de las Obras completas.
"La sonrisa" es un ensayo que, a partir de la imagen
que le da título, explora el problema de la conciencia
partiendo del individuo y concluyendo con el
alzamiento contra la opresión. "La sonrisa", plantea
Reyes, "es la primera opinión del espíritu sobre la
materia". Reyes extrae el tropo de la sonrisa de su
diálogo con el influyente tratado La risa, de Henri
Bergson, una reflexión altamente idiosincrásica
sobre la naturaleza de lo cómico. Según Bergson, la
risa es la reacción a la imposición de lo mecánico en
lo vivo, es decir, una reflexión del desencuentro entre
la forma y la experiencia articulado en la incapacidad
de un sujeto dado de adaptarse a la naturaleza fluida
de la vida. En estos términos para Bergson la risa es
una manifestación social cuya función es correctiva:
enfatizar el absurdo de aquello que se impone sobre lo
orgánico de la vida. A contrapelo de esta concepción
altamente vitalista de la conciencia, Reyes propone
más bien una sonrisa "solitaria" cuyo análisis "nos
lleva a las fuentes espirituales". Si, para Bergson, lo
cómico, origen de la risa, se funda en la celebración
de lo real y la crítica de las imposiciones sobre el
orden de la vida, para Reyes es la ironía, madre de

10 •armas y letras

la risa, la que permite la afirmación del idealismo
sobre el mundo: "El ansia de libertad se ha dicho,
por eso, que es una manera de enferrnedad. Así la
sonrisa, que es una invención, se graba sobre la vida".
En contra del nihilismo implícito en la naciente
ideología nietzscheana y de los determinismos
implícitos en el naturalismo adoptado, por ejemplo,
por el bergsonismo vasconcelista, Reyes afirma
la toma existencial de conciencia y la afirmación
de la libertad como la base de todo proyecto de
liberación.
"La sonrisa" es un texto notable porque demuestra
una de las manifestaciones superiores del potencial
intelectual del estilo alfonsino, al mismo tiempo
que estructura una filosofía política radical que
subyace en buena parte de su ideología cultural
pero que pocas veces se discute en la crítica2. En "La
sonrisa" vernos una de las más altas manifestaciones
de la miscelánea, un fluir del discurso que, a través
del engarzamiento de conjeturas, desarrolla una
reflexión que va de lo individual a lo social. Vemos
entonces una línea de argumentación que parte
de la sonrisa como despertar de la conciencia, se
transforma a una aseveración de la ironía, origen de
la sonrisa, como marca del idealismo y, por ende,
de la inconformidad con el estado de las cosas, y
concluye con una intervención filosófica de gran
complejidad que, pace Hegel, pone en entredicho las
teorías críticas de la dominación: "Mientras no se
duda del amo, no sucede nada. Cuando el esclavo ha
sonreído comienza el duelo de la historia". El estilo
de Reyes se basa, entonces, en un fluir discursivo
que construye su reflexión a partir de momentos
de argumentación que proporcionan fragmentos a
un rompecabezas que nunca se ensambla del todo,
pero que en su polifacética reflexión encuentra su
punto de mayor intensidad. Lo más destacado de
esta forma de escribir es la capacidad de Reyes de
interpelar grandes debates de la tradición cultural
occidental en un texto de asombrosa brevedad.

REYES NO ES UN PENSADOR SISTEMÁTICO, SINO QUE, A PARTIR
DE LA DELIBERADA LIBERTAD ASISTEMÁTICA DEL ENSAYAR,
EL ESTILO ALFONSINO ENCARZA REFLEXIONES ABIERTAS,
ANTIPRESCRIPTIYAS, SOBRE EL TEMA A LA MAMO.

En apenas seis páginas, Reyes interviene en
cuestiones de metafísica del sujeto, estética, teoría
política y crítica literaria, en un andamiaje polémico
que trae a colación un complejo y significativo
repertorio de interlocutores: Bergson, Rodó, Spinoza,
Shaw, De la Boetie y, por supuesto, la fenomenología
hegeliana. El centro de gravedad de la reflexión es
la libertad, un conjunto de autores que, en distintas
épocas, contextos y perspectivas, teorizaron de
manera radical y única la liberación3• El mecanismo
ensayístico radica entonces en la capacidad de Reyes
de engarzarlos en un sólo espacio textual, a partir de
una perspectiva altamente personal que no se limita
a repetir sus argumentos, sino que los corrige y los
lleva a sus últimas consecuencias.
En diálogo directo con Bergson, Spinoza y Rodó,
Reyes plantea: "La sonrisa es, en todo caso, el signo de
la inteligencia que se libra de los inferiores estímulos;
el hombre burdo ríe sobre todo; el hombre cultivado
sonríe. Calibán ignora las alegrías profundas de Ariel.
Calibán es un 'animal triste"'. De esta breve cita emerge
un sistema complejo de ideas. Si la sonrisa es "la primera
opinión del espíritu sobre el mundo", solamente
el hombre cultivado puede hacer su conciencia
prevalecer sobre la existencia. En contra de Bergson,
para Reyes la facultad crítica no viene del simple
énfasis del desencuentro entre la fluidez del mundo y
el mecanicismo de la mente. Por el contrario, el juicio,
forma más alta de la crítica, es la capacidad de hacer
al espíritu prevalecer sobre lo terrenal, el idealismo
que, en "La sonrisa" es el único camino a la liberación
implícito en la sonrisa del esclavo. Asimismo, Reyes
lleva a Rodó a consecuencias más amplias: Calibán

1

Veáse "Dos textos sobre Alfonso Reyes" en Alfonso Reyes y los estudios
latinoamericanos (2004). Adela Pineda Franco e Ignacio M. Sánchez
Prado (eds.). Pittsburgh.
2
Aparte de mi articulo sobre el tema, que menciono m la siguiente nota,
destacan también el capitulo que Evodio Escalante dedica a Reyes en Las
mctáforas de la crítica y el texto de Joshua K. Lund, "Reyes, raza y nación",
incluido en el antes citado Alfonso Reyes y los estudios latinoamericanos.

1
En mi articulo "Alfonso Reyes y el duelo dela historia" (Armas y Letras
55, 2007) discuto de manera más detallada el significado de cada uno
de estos interlocutores en este texto.

no sonríe porque carece de conciencia histórica. Un
corolario que quizá podría agregar uno de los grandes
discípulos de Reyes, Roberto Fernández Retamar,
es que Calibán carece de existencia histórica por su
condición colonial, oprimida. Finalmente, la palabra
"triste" es clave aquí, porque tiene una referencia
implícita: la tristeza postulada por Spinoza en la
Ética, postulada por el gran filósofo judío como
conciencia de falta del poder. "Cuando el alma imagina
su impotencia", plantea Spinoza, "por eso mismo se
entristece". La prosa de Reyes, su radical miscelánea,
es un engarzamiento casi barroco de ideas y prosas.
En seis páginas, Reyes escribió una de las filosofías
políticas más complejas de la cultura mexicana.
De esta primera intervención, quiero rescatar dos
ideas para una reconsideración de Reyes. A nivel
del estilo, creo que un texto corno "La sonrisa" nos
lleva a reconsiderar la idea de Reyes como simple
"polígrafo". Más bien, hay que asumir la estructura
única del estilo alfonsino como un espacio de
profunda polémica, donde distintas ideas operan
de manera polifónica en la formación de un sistema
multifacético de pensamiento. Yendo más lejos, es
fundamental entender que Reyes no es un pensador
sistemático, sino que, a partir de la deliberada
libertad asistemática del ensayar, el estilo alfonsino
engarza reflexiones abiertas, antiprescriptivas, sobre
el tema a la mano. De la libertad del estilo nace el
segundo punto que me interesa enfatizar: Reyes
como un pensador libertario y revolucionario, al
corazón de cuyo sistema de ideas radica un concepto
pleno de emancipación. El enfoque biográfico en
torno a la relación entre Reyes y la Revolución,
así como la implícita e incorrecta conflación de las
simpatías porfiristas de su padre Bernardo con su
ideología política, ha dejado de lado la lectura de
textos políticos como "La sonrisa". Por momentos,
olvidamos que textos como la "Oración" o Pasado

armas y letras ■

11

�inmediato son obras revisionistas de la postura de
Alfonso Reyes, en ocasiones escritas dos décadas
después del movimiento revolucionario. El Reyes de
1917 mantenía una relación crítica con un sistema de
pensamiento filosófico sumamente aventajado para
· su época. Es importante tener en mente que muchos
textos del canon filosófico de Reyes (como Nietzsche,
al que discute ya en 1905, Spinoza o Dela Boetie) no
ocupaban un lugar particularmente predominante
en las tradiciones intelectuales del país, cuyo cariz
spencerista y comteano 4 definitivamente no tenía
nada que ver con las aspiraciones libertarias de
"la sonrisa". "la sonrisa" es, ante todo, la teoría
alfonsina de la Revolución: una sucesión de tomas
de conciencia (o sonrisas) que evolucionan hacia
nuevas servidumbres voluntarias: "Toda actividad
libre, toda nueva aportación a la vida, tiende a
incorporarse, a sujetarse en las esclavitudes de la
naturaleza. Es la servidumbre voluntaria, como diría
Étienne de la Boetie. lo libre sólo lo es en su origen,

◄ Véase para esto el célebre trabajo de Charles Hale sobre el liberalismo
en México.

en su semilla, en su inspiración. Conservar, lo ya
incorporado, el impulso de la libertad, es conservar
el anhelo de un retorno a la no existencia". En 1917,
año de promulgación de la Constitución Política,
Reyes intuyó con asombrosa claridad una verdadera
teoría de la Revolución: un gesto libertador seguido
siempre de un regreso a las cadenas. Por ello,
Reyes comprendió mejor que nadie que si la flama
revolucionaria se apaga, como se apagó en el largo
proceso institucionalizador que le sucedió, el único
rescate posible es una sucesión constante de tomas
de conciencia. El pensamiento de Alfonso Reyes es,
en estos términos, un contrapeso al fracaso histórico
de nuestro país en su intento de comprender su
propia liberación y su vigencia radica en la urgente
necesidad de una sonrisa que comience un nuevo
duelo de la historia.
11.

El hispanismo es uno de los elementos cruciales en
cualquier reevaluación de la obra de Alfonso Reyes.
las importantes relaciones culturales de Reyes con
la intdligentsia española, sus intensos diálogos con
figuras como José Gaos y Ortega y Gasset, su muy

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12

importante estancia en España durante la década del
diez, su participación en la conformación del exilio
cultural español en México y, sobre todo, la gran
cantidad de páginas dedicadas a España en su obra
atestiguan el peso del hispanismo en su reflexión.
En particular, el extraordinario trabajo crítico y
antológico llevado a cabo por Héctor Perea en España
en la obra de Alfonso Reyes a finales de los años ochenta
contribuyó a la cimentación del hispanismo en la
base del canon reyista. El hispanismo, sin embargo,
es una dimensión de la obra de Alfonso Reyes que
requiere una particular revisión, que entienda de
manera más orgánica la compleja relación de Reyes
con España. A pesar del indudable afecto que Reyes
tenia hacia España y de la mutua admiración que
sentía hacia los intelectuales ibéricos, la ideología
americanista de Reyes y el hecho de que su tiempo
en España fue resultado del exilio constantemente
introdujeron elementos conflictivos al aparato
hispanista de Reyes. En The Politics of Philology,
quizá el mejor libro sobre Reyes de la última
década, el estudioso norteamericano Robert Conn
otorga especial énfasis al hecho de que Reyes
sostuvo importantes polémicas con los escritores
de la Generación del 98, al grado de abiertamente
criticar la ideología imperialista y la vindicación
del darwinismo presente en la obra periodística de
figuras como Azorín o Pío Baroja. En estos términos,
me parece crucial tomar la pista presentada por
Conn y releer el hispanismo de Reyes no sólo como
una forma de su cosmopolitismo o como uno de
los centros de su tarea americanista. Una lectura
cuidadosa de las Vísperas de España apunta, más
bien, a un Reyes que busca validar la autonomía
americana a partir del socavamiento irónico de
la Madre Patria española. la España provincial,
cotidiana, menor, que emerge de las Vísperas muestra
una voluntad iconoclasta ante la nostalgia imperial
de sus contemporáneos ibéricos. Para poner tan
sólo un breve ejemplo, llama la atención que Reyes
organiza esta colección poniendo al principio de
sus "Cartones de Madrid", escritos entre 1914 y
1917, descripciones sobre los ciegos, los mendigos y
los monstruos de Goya. Como el anónimo autor del
Lazarillo de Tormes, Reyes apuesta a mostrar la corte
colonial desde sus infiernos, desde la perspectiva
picaresca y tremendista que cuestiona la gloria del
imperio moribundo.

la postura de Reyes ante los debates intelectuales
ibéricos no es menos crítica y escéptica. En un texto
breve de los cartones, titulado sardónicamente
"Estados de ánimo", Reyes relata dos conferencias.
En una, Eugenio d'Ors aconsejaba a los jóvenes "el
amor a la propia obra, al trabajo que nos ha tocado
cumplir, y definía con estas palabras la aspiración de
la joven España: queremos formar una aristocracia
de la conducta". Por su parte, Federico de Onís
aparece reflexionando "sobre ese minuto sagrado
en que escoge la juventud sus caminos". la reacción
de Reyes es lapidaria y significativa: "Nada hay
más castizo que la predicación ética. En España, la
moral y la mística se amansan y se vuelven caseras".
Reyes remata el punto recordando que en un libro de
Ramón y Cajal sobre la investigación biológica "los
consejos casi técnicos se alternan con los paternales,
y tras hablar de una ley científica se habla de la
elección de mujer". Reyes concluye la reflexión de
manera devastadora: "lDónde sino aquí, se pueden
dar libros semejantes? ¿Imagina el lector a un sabio
francés tratando de tales cosas el día de su recepción
académica? Baroja opina que esta rumia de ideas
morales es producto de las mesetas".
Esta argumentación nos dice mucho tanto del
propio Reyes como de su hispanismo. Es claro que
el joven Reyes se distancia de la retórica magisterial
que caracteriza al pensamiento conservador del
principio de siglo, incluyendo a su admirado Rodó,
que, en "Estado de ánimo", es invocado por Federico
de Onís. Reyes deja muy claro aquí su intento
de deslindar la argumentación ensayística de la
"predicación ética" y condena implícitamente el
énfasis de sus contrapartes ibéricas en asuntos de
adoctrinamiento moral. Si bien Reyes tiende a ser
pensado como un intelectual pedagógico, debido
sobre todo a la tratadística de su obra tardía, resulta
esencial comprender que el didacticismo en su obra
se entiende como una forma misma del pensamiento.
Por esta razón Reyes no tiene reparos en ironizar la
"aristocracia de la conducta" propuesta por d'Ors.
Para Reyes era más urgente todavía el desarrollo de
una polis basada en la reflexión intelectual y no en el
conservadurismo moralista. El hispanismo de Reyes,
en estos términos, es ante todo un esfuerzo por
confrontar la dimensión española del·pensamiento
americano, deslindando aquello que puede ser
rescatable para un pensamiento crítico americano,

• armas y letras
armas y letras•

13

�como el gongorismo que, en esa época, era una
estética radical y poco discutida en España misma,
del discurso moralista y retrógrado en la base de la
nostalgia imperialista de los intelectuales del 98.
Discípulo a fin de cuentas de Rodó y Martí, Reyes
nunca deja de lado que, hasta dos décadas antes,
España era un poder colonial que mantenía un guante
de fierro sobre territorios de la América hispana.
El modelo central del hispanismo de Reyes y de
su viaje al corazón del imperio para cuestionarlo y
socavarlo es fray Servando Teresa de Mier. No es
desdeñable el hecho de que en 1917, mismo año de
la publicación de El suicida, Visión de Anáhuac y los
"Cartones de Madrid", Reyes también envía a la
imprenta su edición de las Memorias de fray Servando
Teresa de Mier. Fray Servando, cuyas aventuras
en España son, para Reyes, esenciales para la
comprensión de los años fundacionales de América5,
aparece también en las Vísperas, en un texto de 1919
titulado "En busca del padre Mier, nuestro paisano".
El titulo habla ya de un elemento importante en el
hispanismo de Reyes: la repatriación de figuras que
han sido clamadas antes por la cultura española
-Sor Juana y Juan Ruiz de Alarcón entre ellas. El
texto representa a Mier, nacido al igual que Reyes en
Monterrey, como una de las figuras que preconizan
el pensamiento americano de su época. Como ha
estudiado perceptivamente Celina Manzoni en su
artículo "Alfonso Reyes, lector de fray Servando",
la lectura alfonsina reconoce en el padre Mier
un trabajo intelectual que pone en entredicho la
legitimidad jurídica e intelectual de los derechos
españoles sobre las colonias y, en un momento
de crisis de la práctica letrada en México, tras el
desplome del positivismo porfirista como guía de la
intelectualidad hegemónica del país, fray Servando
aparece como un modelo de intelectual crítico para
los jóvenes letrados mexicanos. En su texto, Reyes
enfatiza precisamente el hecho de que "aparte de
sus absurdas discusiones teológicas, [fray Servando]
andaba propagando la necesidad de libertar las
colonias americanas" y destaca de manera particular
sus debates con el liberal español José María Blanco

5

Aqul es fundamental la extraordinaria Vida de fray Servando de
Christopher Dominguez Michael, donde atestiguamos una brillante
narración y reflexión en torno a este periodo.

14

• armas y letras

White, su intento de convencer a Javier Mina de
tomar partido por la Independencia y su amistad
con Simón Rodríguez, "el maestro de uno de los
hombres más universales que han nacido en América,
el maestro de Simón Bolivar". En otro texto, titulado
"La crisis de los emigrados", donde reivindica la
memoria de exiliados que, como él, cuestionaron en
el siglo XIX la sociedad de su época, Reyes presenta
a Mier con una imagen picaresca, que ilustra bien las
apuestas de su hispanismo: "el Padre Mier, que viene
a ganar soldados para la causa de la emancipación
colonial y a quien hay que representarse como un
hombrecillo elocuente que escapa de los calabozos
de la Inquisición descolgándose por las ventanas". En
una sola imagen Reyes presenta a una figura heroica,
definida por su elocuencia que, en un gesto picaresco
articulado a la tradición hispana más crítica al
poder, desafía una de las instituciones centrales del
proyecto imperial español: la Inquisición. Si algún
significado tiene el hispanismo de Alfonso Reyes es
este: la urgencia de usar la inteligencia americana
para socavar el poder de la metrópolis imperial y
para invocar las intervenciones americanas en el
concierto de lo universal.
111

Si un quehacer fue constante en la obra de Alfonso
Reyes, éste fue la crítica literaria. Desde sus
tempranas Cuestiones estéticas, pasando por series
alternativamente clasificadas como simpatías,
diferencias, retratos y capítulos, hasta intervenciones
su copiosa producción en torno a figuras como Goethe
o Mallarmé, Reyes llevó a cabo uno de los proyectos
más ambiciosos e influyentes de redefinición del
canon literario. Como podemos observar en Jorge
Luis Borges y Alfonso Reyes, el excelente estudio
comparativo escrito por Amelía Barilli, muchos
de los autores rescatados y debatidos por Reyes
se convertirán a la larga en piedras angulares de la
obra del escritor argentino: Stevenson, Chesterton6,
Lugones, entre muchos otros. Este rol fundacional
de la crítica reyista en uno de los troncos centrales
de la modernidad literaria latinoamericana no es

6

Sobre este caso particular véase también el articulo "Un caso policial:
Chesterton según Reyes y Borges" de Carla Raffo.

casual. El cosmopolitismo literario de Alfonso Reyes
opera de manera paralela a su hispanismo, como un
reclamo de la agencia del intelectual latinoamericano
en su relación con la cultura universal. Resulta
fundamental entonces que Reyes reivindica a
lo largo de su carrera autores que tienen poco
impacto en América Latina antes de sus reflexiones,
recuperando incluso figuras poco canónicas en sus
tradiciones nacionales. Este proceso de adopción
crítica de figuras alternativas del canon occidental,
fundado en América Latina por Los raros de Rubén
Darío, es esencial para la comprensión del significado
que subyace al famoso llamado reyista a ejercer
la ciudadanía cultural que le corresponde a los
americanos. Algunos de los momentos más brillantes
de la critica en torno a Alfonso Reyes -incluyendo
los trabajos clásicos de Rafael Gutiérrez Girardc,t
y Alfonso Rangel Guerra y los recientes de Victor
Barrera Enderle y Sebastián Pineda Buitrago- se
han enfocado en la importante contribución de
Reyes a la teoría literaria, enfocándose de manera
particular en El deslinde. Otros críticos como Ingemar
Düring y Carlos Montemayor7 han agregado a esta
reflexión una evaluación del rol que los modelos
grecolatinos tuvieron en la formación del ejercicio
crítico alfonsino. Para suplementar estos dos
enfoques, creo necesaria una nueva perspectiva en
torno a la obra de Reyes, una cuidadosa lectura de las
estrategias textuales y apuestas estéticas implícitas
en sus análisis críticos.
Para ilustrar este punto, es posible acercarse al
texto "Las 'Nuevas noches árabes' de Stevenson",
escrito para la Revista Biblos en 1913 y publicado

7

Véase también mi articulo "Alfonso Reyes y la critica clásica" en el
número 221 de Anthropos, editado por Sebastián Pineda y dedicado en
su totalidad a Reyes.

en el libro Grata compañía de 1948. Las fechas son
aqui importantes, porque demuestran, primero,
que Reyes se aproximó originalmente a Stevenson
mucho antes que cualquier otra figura mayor de la
literatura latinoamericana y que recupera el texto
en los años cuarenta, justo en la emergencia de la
fama de Borges y de la relectura de Stevenson a lo
largo del continente. El comienzo del texto plantea
varios elementos centrales para comprender la
apuesta crítica alfonsina: "Ahora quiero referirme a
sus cuentos árabes y a uno de sus aspectos, porque,
como él mismo decía, el que escribe un estudio corto
necesita hacer una condensación lógica y eficaz de
sus impresiones; necesita adoptar un punto de vista,
y suprimir todas las circunstancias neutrales y, lo
que no puede vivificar, omitirlo". Casi a contrapelo
de la ambiciosa visión general de la literatura
desplegada en textos como El deslinde, Reyes plantea
un ejercicio aguzado y preciso de la crítica, donde
el enfoque en elementos precisos es esencial para la
"vivificación" del texto y el ejercicio de lo que más
tarde llamará el "juicio". Poco más adelante, en una
intuición que explica mucho de su obra posterior,
Reyes distingue dos formas del estilo de Stevenson.
En una, el estilo "se obtiene por un reflejo natural
del temperamento en el espejo de las palabras", y
Reyes parece reivindicar una noción casi horaciana
de la relación entre ética y estética. Sin embargo,
Reyes contrapone otra visión: "el estilo como
procedimiento para tratar los asuntos que el autor
se propone", donde la personalidad de la escritura
se desvía hacia una necesaria "ductilidad" hacia
los eventos relatados, algo que se apega de manera
particular a una definición del concepto de arte
propuesta por Stevenson y respaldada por Reyes: "la
carrera del arte consiste solamente en el gusto y el
registro de la experiencia". A partir de este punto, la
fidelidad a la experiencia y a la materia intelectual,

UMO DE LOS ASUMTOS CEMTRALES DE LA OBRA DE REYES
ES EL USO DE LA CULTURA PARA LA IMTERROCACIÓM DE LA
COMTEMPORAMEIDAD.
armas y letras.

15

�REYES PERTENECEAUMA.CENERACIÓN QUE PRECONIL\LOS INTENTOS
MÁS RADICALES DE RECONSTITUCIÓN DEL DISCURSO HISTÓRICO,
DESDE LAS CENEALOCÍAS Y AROUEOLOCÍAS DE MICHEL FOUCAULT
HASTA EL MATERIALISMO DELEUZIANO DE MANUEL DE LANDA.

el estilo como equilibrio entre el temperamento
au toral y el procedimiento epistémico frente al objeto
estudiado, emerge una intuición central, que Reyes
repetirá a lo largo de su carrera y que encontrará eco
en muchos de sus lectores continentales: "Si ofrecéis
a alguien que escriba un cuento de inspiración
árabe pero de asunto contemporáneo, comenzará
por llenar su lenguaje de arabismos (obra fácil y
material), y a cada paso de su historia jurará por Alá
y por los corceles jadeantes". La lección de Stevenson
más bien radica en su resistencia al preciosismo:
"Stevenson pudo, penetrado ya de este espíritu
[que Reyes sorprendentemente declara un "arte
cinematográfico], y aún habiendo renunciado a lo
maravilloso (lo maravilloso, he aquí un muro que
esconde el secreto verdadero del cuento árabe), escribir
cuentos contemporáneos de inspiración arábica".
En estas líneas se pueden reconocer varias
cosas. Primero, en un plumazo que, en 1913, no
podía significar sino una crítica profunda y direc~
ta al orientalismo modernista, culpable de los
arabismos que rechaza, funda también una línea
esencial de rechazo al color local en el pensamiento
latinoamericano. Este pasaje es, de manera evidente,
un antecedente a la famosa aseveración de Borges
respecto al Corán y los camellos, ubicada al centro de
su argumento en "El escritor argentino y la tradición".
Al hablar de un "arte cinematográfico" Reyes empieza
a intuir uno de los cambios cognitivos centrales a
la vanguardia latinoamericana, anticipando otra
dimensión poco discutida pero fundamental de
su obra, la critica cinematográfica ejercida bajo
el nombre de "Fósforo" 8. Finalmente, al hablar de

"cuentos contemporáneos de inspiración arábica",
Reyes prefigura el procedimiento central a su obra
grecolatina: la actualización del archivo cultural
de occidente y su aplicación a las problemáticas
intelectuales y estéticas de la época9• De esta manera,
puede afirmarse que uno de los asuntos centrales
de la obra de Reyes es el uso de la cultura para la
interrogación de la contemporaneidad. A diferencia
del mordaz desmontaje de la tradición ejercido por
el Stevenson de Borges, el Stevenson alfonsino fue,
en su origen, el modelo para una práctica intelectual
profundamente comprometida con el problema de
la Polis, basada en la resistencia a los discursos que,
como el arabismo que condena, están en la base
de una concepción imperialista de la cultura. Este
mismo mecanismo lo lleva a privilegiar la sobriedad
intelectual del valle de México contra los estereotipos
europeos de la selva en Visión de Anáhuac. La crítica
de Reyes es, en estos términos, el espacio en que
el ejercicio de la cultura occidental es la base para
fundar un pensamiento verdaderamente americano.

8

9

De hecho, existe, hasta donde sé, sólo un libro de consideración sobre
el tema: el estupendo El cine que vio Fósforo. Alfonso Reyes y Martín Luis
Guz_mcln de Manuel González Casanova.

16

•armas y letras

IV

La copiosa obra tardía de Alfonso Reyes, que
abarca una vasta cantidad de escritos en torno
a la cultura grecolatina, la teoría literaria y el
problema del americanismo, ha sido en general
estudiada de manera compartimentalizada. Fuera
quizá de La crítica en la edad ateniense, cuya relación
con los devaneos teóricos reyistas le alcanzó cierta
fama entre los estudiosos, los textos alfonsinos
sobre cultura grecolatina son rara vez abordados.
La teoría literaria ha tenido una larga tradición

Este tema lo discuto extensamente en mi "Alfonso Reyes y la crítica
clásica".

nacional y continental de discusión, desde los
mencionados Rangel Guerra, Barrera Enderle y
Pineda Buitrago, hasta la seria consideración de
sus postulados teóricos de parte de autores como
el cubano Fernández Retamar o el boliviano
Guillermo Mariaca Iturri. Sin embargo, el retrato del
Reyes institucional, de fuerte cariz pedagógico, ha
oscurecido la relación orgánica de estos dos trabajos
académicos con su ideología americanista. Con todo
lo que se ha escrito de la teoría literaria reyista, es
sumamente notable lo poco que se articula a ésta o
a los estudios grecolatinos con la agenda crítica de
Alfonso Reyes. En estos términos, se puede afirmar
que el estudio de las relaciones sistemáticas entre
la obra temprana y tardía de Reyes, así como entre
las distintas dimensiones de su labor tras su retorno
a México en 1939, es hasta ahora uno de los puntos
ciegos de la crítica en torno a Reyes.
Corno una posible respuesta a este impasse quiero
argumentar en esta intervención final la importancia
de uno de los puntos centrales de articulación
de la obra reyista: la arqueología cultural. Por
"arqueología cultural", me refiero a un trabajo
intelectual que se ocupa de rastrear ciertas líneas de
reflexión del pensamiento occidental, rastreándolas
hasta sus orígenes mismos. En estos términos,
Reyes trabaja de manera más o menos paralela con
mucho de los historiadores centrales de su tiempo,
como Arnold Toynbee, en el intento de reconstruir
la narrativa histórica de Occidente a contrapelo de
los presupuestos coloniales que la sustentan tanto
en su legado barroco como en su manifestación
ilustrada. De esta manera, Reyes pertenece a una
generación que preconiza los intentos más radicales
de reconstitución del discurso histórico, desde las
genealogías y arqueologías de Michel Foucault hasta
el materialismo deleuziano de Manuel de Landa10•
Reyes, por supuesto, opera en un marco intelectual
que aún no había configurado la crítica post~
estructuralista al humanismo. En este contexto,
sin embargo, la capacidad de Reyes de superar los
mecanismos epistemológicos de la "colonialidad del
poder" -para usar el término de Aníbal Quijano- y

aqui de manera particular a La arqueología del sabery Defender
la sociedad en el caso de Foucault y a A Thousand Years ofNonlinear History
de De Landa.

10 Me refiero

reescribir la historia cultural del mundo desde una
perspectiva emancipada es notable. Los primeros
anuncios de esta estrategia vienen de Visión de
Anáhuac, donde Reyes se apodera de la perspectiva
imperial del viajero para un alegato fuertemente
americanista y anticolonial. Sin embargo, es en los
años treinta, con textos como "Presagio de América",
su deslumbrante historia de la noción utópica que
configuraría el imaginario colonial sobre nuestro
continente, donde se desarrolla esta forma de
pensamiento en su dimensión más amplia y profunda.
Un texto que muestra de manera clara el potencial
y las apuestas intelectuales de esta estrategia es "La
Atlántida Castigada", escrito en 1932 y recogido una
década más tarde en Sirtes. En textos como éste o el
"Presagio", Reyes pone en juego la exploración de
una de sus ideas centrales, la utopía. Esta noción es
central, en parte, porque muestra de manera clara la
forma en que Reyes adopta elementos conceptuales
del discurso colonizante y los reconfigura corno
parte de la médula espinal del americanismo crítico.
De hecho, como Rafael Gutiérrez Girardot nos
recuerda en su memorable prólogo a su edición de
escritos alfonsinos para la Biblioteca Ayacucho, la
utopía para Reyes era un ideal a alcanzar para la
Polis, una apropiación de la promesa de futuro que
América significó en el proyecto colonial para la
creación de un proyecto americano de emancipación.
En estos términos, el trabajo arqueológico de Reyes
es, ante todo, una serie de cuidadosos intentos de
diseccionar las categorías centrales que integrará
a su pensamiento. La "Atlántida" es uno de estos
intentos y pertenece al mismo campo semántico que
su exploración de ideas como democracia o crítica
en la tradición grecolatina.
Reyes comienza "La Atlántida castigada"
reflexionando sobre la importancia que los
descubrimientos arqueológicos y cientificos de
su época, incluyendo la egiptología, las culturas
precolombinas e incluso la teoría de la relatividad,
han tenido en la radical ampliación de la noción
de mundo, al grado de forzar a historiadores
que se proclamaban una visión de "la historia
propiamente tal [...] tan limitada, que ofrece pocos
elementos de juicio" a "completar este reducido
panorama con el vasto marco de la arqueología
que lo encierra". El devaneo ensayistico sobre la
Atlántida tiene este fin, argumentar desde el análisis

armas y letras,

17

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cultural, a pesar de la falta de evidencia científica
contundente, que los marcos de comprensión
del mundo requieren ensancharse aún más. "La
Atlántida", lamenta Reyes, "es un espejismo que
huye ante la proa de descubridores y navegantes, una
vaga nereida en fuga". Como remedio a esta nereida,
Reyes propone una cuidadosa exposición de las
reflexiones textuales sobre el continente perdido: las
reflexiones platónicas y fenicias, las reinvenciones
neoplatónicas, su adopción en la crónica de Indias
y en la historiografía nórdica y los intentos más o
menos científicos de ubicarlo en el medio del Océano
Atlántico. Reyes despliega un erudito archivo de
fuentes culturales de diversas culturas, que teorizan
la Atlántida en ubicaciones e historias dispares. La
elección del tropo de la Atlántida, por supuesto, no
es casual ya que, como el propio Reyes nos recuerda,
este mito fue esencial para la configuración textual
de América en la obra de J oseph de Acosta, Francisco
López de Gómara y el propio Cristóbal Colón. El
punto central aquí radica precisamente en que la
arqueología cultural de la Atlántida sirve a Reyes,
simultáneamente para desautorizar la pretendida
veracidad de las tradiciones historiográficas
coloniales y para otorgarle al mito una ductilidad
cultural que le permite apropiarse de él. Reyes
observa: "Las fantasías de los que han querido situar
a la Atlántida en América hundiendo y sacando
tierras del Océano a voluntad y violentando los datos
de la oceanografía, la paleontología y aun la filología,
no han conocido límite".
Esta aseveración muestra el empuje central de
su argumento. Justo un párrafo antes, Reyes ha
identificado esta tendencia intelectual no sólo con
los cronistas del descubrimiento, sino también a
geógrafos de otras tradiciones como Guillermo de
Postel e incluso con los proyectos naturalistas de la
Ilustración, identificados en este texto vía el Atlas
de Vaugondray. En una sola frase, Reyes desautoriza
la legitimidad intelectual de tres siglos de aquello
que Edmundo O'Gorman, sin duda influido por
esta línea del pensamiento alfonsino, llamó "La
invención de América". Al poner en entredicho
la autoridad intelectual de la razón imperial y al
mostrar a la Atlántida como un significante vacío
que distintas tradiciones filológicas y arqueológicas
han llenado con sus fantasías y obsesiones, Reyes
abre el terreno para su propia intervención. Si una

18

•armas y letras

tradición intelectual tiene la capacidad de definir
los términos de su propia experiencia del mundo,
entonces la tarea central del intelectual radica en el
proceso que comienza con la arqueología intelectual
de los conceptos que articulan la Polis -rastreado
por Reyes en las muchas páginas dedicadas a Atenas,
Roma, las utopías e incluso la prehistoria11- para
después desarrollar un aparato propio de definiciones
en torno al ideal americano -las teorías literarias,
las reflexiones sobre la "Inteligencia americana" y
sus constantes intervenciones en la formulación del
pensamiento continental.
Hoy, a cincuenta años de la muerte de Alfonso
Reyes, corresponde a nosotros el articular una
arqueología intelectual del pensamiento de México
y América, un trabajo en el que Reyes juega un papel
preponderante. Sin entender estas dimensiones
críticas de Alfonso Reyes, dejamos de lado una
de las genealogías más valiosas del pensamiento
crítico, aquella que permitió a figuras como
Leopoldo Zea, O'Gorman, Luis Villoro y Enrique
Dussel la formulación de una filosofía americana
de la historia desde América. Desmonumentalizar
a Reyes significa debatirlo, polemizar con su obra,
pero, sobre todo, releer ese pensamiento critico a
veces ilegible para una actualidad lectora incapaz
de ver más allá de sus anacronismos estilísticos.
Este texto puede terminar solamente de manera
abierta, dejando en la mesa una encomienda lectora
que, creo, nos corresponde desarrollar a los críticos
y ensayistas mexicanos comprometidos con un
pensamiento diferente que permita romper con
varias décadas de anquilosamiento institucional de
nuestras ideas ,..,,,

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El texto que sigue a "La Atlántida castigada" en Sirtes se llama
"Un paseo por la prehistoria" donde habla del valor de "volver a los
rudimentos" y donde declara la base misma de su labor arqueológica:
"la herencia humana no se inventa, se cataloga".

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�POESfA

Poema
MATALIA. TOLEDO

ZABE LII XIIXA LÁ?

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•

Xa badu dxaaapa' huiini' guxubíná ti bidxiña

de aquella inocente que acariciaba el venado

xa'na' bacaanda' xiñá'rini sti' yaga biidxi qué

bajo la púrpura del almendro

napa ti ngolaxiñe ca yoyaa neza rini cuxooñe guidilade.

sólo queda un escorpión que atenta contra sus venas.

Ti duuba' na'si' ndaani' xhaba

Una huella hundida en su propia forma

nutaagu' na' nisa sídi laa.
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TE DIGO UNA COSA

Dxí gúca' baduhuííní' nabé guyuladxe' saya' ndaani' beñe

njiaa ruquii guiiña' ruguu lade bicuíni ñee
tí gusianda ra gucheza beñe.
Nganga ca dxi guíruti qui ni guu bia' naa
purti bínní xquidxe' tobi si diidxa' guní' ne ca za.
Zabe lii sti' diidxa' lá?
gunaxiee' lii purti qui níná lú' ñananeu bandá'
biluí' bizé stíne lii
ne guyé lú' ndaani' yoo ra ga'chi'xquipe'
bíe'nu' xhiñee bichaa gúca stobi
binibia'lu' tu naa ne laaca gunnu zanda chu' guendanayeche ra naxhii.

cubierta de agua salobre.
Cuando era niña
me gustaba caminar en el lodo
mi madre metía entre los dedos de mis pies chiles asados
para cicatrizar las heridas,
en ese entonces era eterna
porque mi linaje hablaba con las nubes.
Te digo una cosa más
te quise porque no te conformaste con la imagen que te ofrecía mi pozo
y fuiste a la casa de mi ombligo
y entendiste porque tuve necesidad de ser otra.
Conociste quién era y cómo entre tanta maleza también hubo felicidad

�POESÍA

POESÍA

Na lu': Gudxi naa xhi sa' bísíaasí ne cabe líí

Dijiste:

ya,gunie':

Dime de qué canciones está hecha tu cuna

Nuu jmá düdxa' naca beenda'

Sí, dije:

galaa deche caní' guahua'

Hay una babel enroscada sobre mí espalda

ma gírutí ríníé niá'

pero ya no hablo con nadie

ma bisíaanda' düdxa' guní' ca ni qui ñapa düdxa'.

dejé de hablar la lengua de los silentes.

Ma bilué tu naa

He revelado mí signo

ma bíxíaya' guídi lua'.

ya no tengo rostro.

bandá' stíne ríní' ne guírá ca ni ma gutí

Mí retrato es un soliloquio con todo lo que dejó de tener vida

bi bíxhele ca xpüdxe'

el viento desarticuló mis semillas

guche xcú busuhua' necabe naa

mí raíz hizo crac y me fui caminando sin volver la vista.

ne guzaya' maqui ñuu dxi nu dxu gueta lua'.

�ratos los premios suelen convertir a
un autor en "culto" del que mucho se
habla pero poco se lee: trampas de la
fama. Hay autores de quien basta leer
una entrevista para saber lo que opinan del mundo,
y ya está. De Castañón, en cambio, no podemos
aventurarnos a desentrañar su pensamiento de una
sola mirada, tanto más cuando se esparce como el valle
de Anáhuac en multitud de pequeños ensayos que
sólo leídos uno por uno nos permiten contemplar una
grandeza que precisamente consiste en la minucia, en
la brevedad. Castañón mismo ha querido ordenar sus
ensayos como "paseos" y no rutas prefijadas, como si
supiera que cualquier pensamiento se entrecruza y se
bifurca y se contradice a cada rato. Tenemos sobre el
escritorio, en desorden, Arbitrario de literatura mexicana
(Paseos I, 1993), La gruta tiene dos entradas (Paseos 11,
1994), Los mitos del editor (Paseos III, 1994), Lugares
que pasan (Paseos IV, 1998), América sintaxis (Paseos
V, 2000), De Babel a papel (Paseos VI, 2006), Lluvia de
letras (Paseos VII, 2007), Alfonso Reyes, el caballero de la
voz errante (Paseos VIII, 2007), y aun la condensación
de belleza y verdad de sus aforismos, La belleza es lo
esencial (2006) y de sus poemas, La campana y el tiempo
(1973-2003). Así intentemos leerlos por orden, al
resumirlos o comentarlos se entrelazarán uno a otro en
nuestra mirada. Como en la matemática, tampoco en
Castañón el orden de sus ensayos altera su producto,

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esto es, una de las críticas más sólidas de la cultura
contemporánea.
UNA CRÍTICA DESDE LA FILOLOCfA Y LA EDICIÓN

El día en que su padre se encontró con Alfonso Reyes
en los pabellones de alguna feria del libro de 1958,
Adolfo Castañón, que tenía seis años, habría de
constatar mucho después que esa vez vio juntos a los
dos hombres que más influencias han ejercido tanto
en su obra como en su vida. La filiación entre su padre
y Reyes llegó a más allá de un encuentro casual. Del
7 de enero al 11 de febrero de 1941, Castañón-padre
asistió a los cursos de invierno que en la Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de
México dictó el helenista mexicano sobre La crítica en
la edad ateniense. Reyes, allí, comenzó por decirnos que
lo más expresivo sobre la figura de la mente humana y
griega es el observar "cómo la palabra se enfrenta con
la palabra y le pide cuentas y la juzga", cómo, en suma,
la crítica se convierte en una herejía que no se resigna
a tragar por entero y nunca pone "en duda el alcance
de los instrumentos humanos para todo aquello que
nació con el hombre" (1997, 39), esto es, los países, los
gobiernos, las constituciones, los libros y la cultura.
Si no hay crítica, decia, corremos el riesgo de que esas
instituciones se enquisten como tumores, constriñan
nuestro dinamismo y amenacen dejar tullida a una
sociedad.

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ADOLFO CASTAMOM: una cr1t1ca

de la cultura desde Hispanoamérica
SEBASTIÁN PINEDA BUITRACO

Adolfo Castañón (México, 1952) ha sido recientemente merecedor del máximo
galardón delas letras mexicanas, el Premio Xavier Villaurrutia (2008), lo que sin
duda nos invita adentrarnos en sus páginas, averiguar qué piensa, sugiere, plantea;
por qué sobresale; qué rasgos esenciales arroja a la cultura latinoamericana,
ávida de nuevos ensayistas como Rodó, Reyes, Paz, María Zambrano.
24 •armas y letras

Los problemas de los países latinoamericanos,
fundados en constituciones, deberían ser entendidos
como crisis jurídicas y en un sentido más amplio,
según Castañón, como crisis del lenguaje, crisis
filológicas. "¿No es el español una lengua atrasada
(... ) de un ex imperio y de una serie de pueblos cuya
única coartada parece ser la extravagancia - la lengua
de una subespecie cultural que muy probablemente
esté en extinción?" ("De la muerte considerada como
una de las bellas artes", en Los mitos del editor, 2005:
167). Más adelante, sin embargo, Castañón serena
tal interrogación. "La buena noticia de la cantidad
de hispanohablantes en el mundo debe templarse
con el diagnóstico crítico de la enseñanza de las
humanidades hispánicas y aun portuguesas en los
países hispanoamericanos". ("El lugar de la lengua...",
en Los mitos... :180). Claro: si nuestra imagen del

mundo está determinada por la lengua materna, el
papel de Hispanoamérica y España en el ámbito de
la ciencia y de la cultura sólo será fuerte en la medida
en que se nutra de sus propios pensadores-prosistas'.
Poco efecto tienen los estudios latinoamericanos,
tan famosos en universidades de Estados Unidos
y de Europa, si abandonan la filología en donde se
apoya toda reflexión. Si antes el crítico no robustece
su idioma con técnicas, con palabras y términos
brotados de su propio caletre, sí antes no conoce su
propia tradición filológica, poco avanzará. Enfrentar

1 No puedo dejar de recordar aqul lo dicho por José Gaos: "los mejores
prosistas son tambit n, y por paradójico que parezca, los mejores
pensadores de la lengua". Antología del pensamiento en lengua t:Spanola en la
edad contanporánea. México, Editorial Sweca: 1945, pág. 7. Por cierto, desde
entonces no se ha vuelto a hacer una antolog!.a de tales proporciones.

armas y letras•

25

�la palabra con otra palabra más precisa, entender la
critica como formación espiritual y "la filología como
empresa creadora", he ahí la exactitud, la riqueza de
los ensayos de Adolfo Castañón.
Uno de sus primeros libros de ensayos es una
lanza en ristre contra la excesiva institucionalidad
de la cultura: Cheque y Carnaval. Glosas sobre el cultivo,
el trabajo y la cultura en México (1978, compilado en Los
mitos del editor). Aratos, observó, "la cultura la deciden
quienes no saben hacerla" (2005: 137). No es que las
instituciones culturales sean malas en sí mismas;
los malos son los dirigentes o funcionarios que se
entregan demasiado al mundillo social (léase cocteles,
lanzamientos, lobbies, cabildeos o intrigas) olvidando
cultivarse a sí mismos. Lo supo bien pronto Castañón
cuando entró a trabajar al Fondo de Cultura Económica
en 19742• De hecho, uno de los secretos de su éxito ha
consistido en colaborar en ese ámbito institucional
(un deber de ciudadano heredado de su padre y de
Reyes, y "creencia nada anacrónica que hoy coincide
con los planteamientos de Jürgen Habermas"), pero
sin descuidar nunca el cultivo de su jardín interior:
sus investigaciones personales y su preocupación por
el lenguaje y por adquirir un estilo, esto es, criterio.
De ahí las brevedades y sonoridades de su prosa
preocupada en deleitar más que en persuadir o
convencer. Su Arbitrario de literatura mexicana (1993)
lo que menos tiene es de arbitrario. Son siluetas de
autores y de obras que bien podemos comparar con los
retratos de Ramón Gómez de la Serna: "prosas libres,
sueltas y sencillas con tonos de conversación en el café,
de confidencia menor y campechana dicha sin bombo
ni sorna(...) es como una suelta mano que va poniendo
las cartas sobre la mesa ... , y gana de capicúa (... )
Gran fiesta de la tolerancia y de la observación". (La
gruta... , 2002: 236). Practica lo que Walter Benjamin
recomendó para una historia de la literatura: no
presentar las obras literarias en conexión con su época,
sino de presentar la época que las reconoce, o sea, la
nuestra, en la época en que se produjeron.
Sus largos años en el Fondo de Cultura Económica
alimentaron sus criterios en Los mitos del editor,

2 Por treinta y un años trabajó en el Fondo de Cultura Económica, la
editorial más grande de la lengua que brotó a finales de los años treinta
como fruto del encuentro entre los exiliados españoles y el movimiento
universitario desatado por el Ateneo de laJuventud. Véase de Víctor Diaz
Arcirúega, Historia de La Casa: Fondo De Cultura Económica, 1934-1994-

26 •armas y letras

conjunto de ensayos cuyo efecto me atrevo a comparar
con el polvorín que levantó Don ~uijote (y que todavía
no se ha asentado) entre los editores y escritores
vanidosos. Castañón ha puesto al descubierto que
toda esa solemnidad del mundillo editorial y cultural
es puro fingimiento y nada de verdad. ¿No parece gozar
el editor del privilegio que en el antiguo Egipto tenía
el "embalsamador": garantizar el paso al otro mundo
de simples mortales? Hasta cita del mismo Cervantes
el episodio en que el Quijote vio su libro en Barcelona
y conversó con cierto editor, quien le respondió
tajante: "Yo no imprimo mis libros para alcanzar fama
en el mundo, que ya en él soy conocido; provecho
quiero, que sin él no vale un cuatrín la buena fama".
Y a continuación se pregunta Castañón: "¿No parece
sugerir Cervantes que los editores, no contentos con
la comedia de vender inmortalidad, que juegan en sus
horas hábiles, son dados a buscar esparcimiento en
simulacros y falsas profecías... ?(...) los editores solían
ser hombres poco ilustrados, por más que quisiesen
hacerse caballeros de la cultura y montarse sobre los
libros publicados" (2005: 33)3.
Escritores~Editores o Cultura~Poder nunca ha
sido un matrimonio feliz, puesto que el público al que
ambos pretenden dirigirse a menudo es indiferente a
sus intrigas y rencillas. Desde del Imperio Romano a la
gente le bastan Pan y Circo, y ahora ya tiene bastante
con impuestos, vacaciones, televisión, revistas de
farándula y cantidad de cosas innecesarias4. Dijimos
que la libertad en sociedad se pierde o se gana en
el lenguaje. Ahora bien, ¿no depende la libertad de

1Tales contradicciones entre editores y creadores alimentan varias novelas
de nuestro tiempo. Castañón cita El péndulo de Foucault de Eco, Si una noch,
de invianoun viajuo de Calvino, Lapetitemarchand,deprosc de Daniel Pennac,
A far cry from Kcnsington de Muriel Spark, y Nord de Céline. Con todo,
deja en claro cu.ti debería ser el editor integral, aquel que ·comprende al
impresor que se limita a una operación técnica, al librero que explota la
frase comercial y al lector que sabe hacer de la publicación de las obras
de otros una tarea puramente literaria, como puede ser el caso de Voltaire
editor de Comeille, o de Beaumarchais y Palissot, editores de Voltaire, o,
para tocar la lengua española, Amado Nervo editado por Alfonso Reyes,
Góngora por Dámaso Alonso y por Reyes y la Pocsia gauchesca por Jorge
Luis Borges y Adolfo Bioy Casares". (•Siegfried Unseld un partero de los
Nuevos Testamentos", 2005: 99).
• En el ensayo "[van Illich o el nacimiento del hombre alfabético", Castañón
cita de este autor el tratado Toward a history of nwls (1977), a partir del
cual medita cómo nuestra civilización se mueve por restos fósiles,
prehistóricos, primitivos. •¿y si los dinosaurios y los desechos orgánicos
estuviesen gozando una especie de resurrección consciente a través de
nuestro derroche energttico? iA qut fuerza estamos llamando?, ¿o será
que son ellas las que nos han llamado?" (2005: 104). Jurassic Park está en
nuestras ciudades.

HABLAR MUCHAS LEMCUAS V MANEJAR MUCHOS RECURSOS LÉXICOS
Y SINTÁCTICOS, MO SÓLO ES UNA. MANERA. DE LA LIBERTAD ... SIMO
EL RASCO CARACTERÍSTICO DE LOS BUENOS AMANTES DESDE DOM
JUAN HASTA CASAMOYA.

expresión de la edición de buenos libros, de periódicos
con criterio, de dinámicas páginas web? Si la edición
se corrompe, pensémoslo, se degrada la libertad de
expresión. No lo ignora Castañón. Sin embargo,
él mismo nos propone primero apaciguar tanto
trascendentalismo y preocupación. ¿No es también un
mito el término publicar? ¿Acaso todo lo que se publica
va realmente a ese público invocado?
HACIA UNA CRITICA DE LA CRITICA
DESDE LA TRADUCCIÓN

Castañón desconfia de los universalismos vagos, esto
es, del mito platónico de pensar que los intelectuales
o filósofos deben manejar la República. Prefiere lo
particular, lo concreto, lo aristotélico. Por eso reprocha
cuando ciertos intelectuales o académicos (sobretodo
los franceses, "narcisistas hasta las uñas") invocan al
gran público para enarbolar ideas abstractas sobre la
sociedad y la cultura con su lenguaje pseudo~filosófico.
El formalismo, el fetichismo del texto, la nostálgica
omnipresencia de tópicos (el sexo, el deseo, lo sagrado,
el poder) que sólo se reiteran para conjurar el vacío del
discurso, la devoción de la estadlstica como un sustituto
del acontecimiento, la supersticiosa creencia en la
lingüistica y la fonética como modelos universales de
explicación en las ciencias humanas, la evacuación del
empirismo, la negación hipócrita de la historia pública o
privada, la necesidad de sustituir la mirada por la teoría
y la experiencia por los modelos, la falta definitiva de
humor, el amor por los simulacros son algunos de los
rasgos funcionales de esta nueva barbarie frígida que
es la de Los Modernos y que, de Bataille a Lacan, de Lévi~
Strauss a Robbe-Grillet, domina el discurso intelectual
francés del último cuarto de siglo ("Jean-Paul Aron:
el sentimiento irónico de la teoría", La gruta tiene dos
entradas, Paseos II, 2002: 209).

José María Valverde (también traductor como
Castañón) llamó la atención de cómo el pensamiento
abstracto ha querido atacar la condición parlante del
ser humano, el lenguaje coloquial, yendo en busca
de un modelo de lenguaje "mejor", apelando a las
computadoras que trabajan con un supralenguaje de
formalizaciones y símbolos, cuando el hombre sigue
siendo humano por su condición parlante, por el
fenómeno narrativo que es un ir ajustado el marasmo
verbal a las imprecisiones de la vida que desbordan por
todos los lados la intelectualidad. Mejor dicho, todo
lo que ataque el lenguaje sencillo es un enemigo del
humanismo5. Ahora bien, como la cultura hispánica
no ha sido protagonista principal de la técnica y
la filosofía, el peligro del pensamiento abstracto
y el supralenguaje se elevan a la segunda potencia
por cuanto deben ser traducidos a nuestra lengua,
perdiéndose a menudo el sentido intrínseco o, en el
peor de los casos, ganando cosas que no son. Pensemos
cuántos muertos no ha dejado la sobreinterpretación
del marxismo alemán. ¿No tendrán ciertos traductores
algo de culpa al no esforzarse por humanizar al español
ese lenguaje militante? Castañón se apoya en su
experiencia como traductor de George Steiner, teórico
a la vez de la traducción auténtica.
Traducir una obra entraña una metamorfosis en nuestro
lenguaje o en nuestra vida, ya que quizá el rasgo que

5

Castañón también parece alejarse de los intelectualismos marxistas de
izquierda. Valverde fue claro al respecto: "Hay un equivoco en la historia
de las i~eas a partir del materialismo dialéctico, al pensar que sólo el
racmnalismo es progresista e izquierdista y que cuanto no sea racionalista
será irracionalismo y derechismo". No, insiste Valverde: "estar del lado
de los pobres, de lo pobre de lo concreto y lo de todos", es estar contra
el despotismo de "arriba", contra las utopías y evasiones del inteleccualpolltico, del académico. VéaseJ. M. Valverde (1990). Vidaymuuteddaidcas.
Barcelona: Editorial Ariel.

armas y letras•

27

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mejor define el ser humano es el de ser poroso, abierto
a la acción ambiental, construido por dentro a imagen
y semejanza de su entorno. Y entraña también un
entusiasmo que exige aquellos que es lo que nos hace
-porque siempre lo somos- humanos en definitiva:
atención, cuidado, respeto, si no es que temor(...) Antes
de traducir Después de Babel, de George Steiner, yo tenía
la impresión de que sabía escribir y hasta firmaba de
cuando en cuando algunas reseñas criticas. Al escribir
hacía que una frase saliera a duras penas de la otra como
una oruga de su capullo, o simplemente me limitaba a
hacer proliferar frases a base de citas. Pero siempre tenía
la sensación de escribir con una inmensa falta de soltura;
afanosamente le arrancaba a mi estupor algunos hilos
verbales y luego los publicaba. Al traducir a Steiner me
sucedió algo curioso: durante toda la primera versión
sentí que traducía palabra por palabra sin dar jamás con
el sentido general de las frases. Quería ser fiel y sólo era
horriblemente torpe(...) me vi obligado a emprenderun
trabajo no exento de paciencia: busqué las etimologías
de todas las palabras claves o dudosas y luego con un
diccionario de ideas afines llegué a las palabras españolas
dela misma raíz o de la misma familia semántica (... ) Esa
lucha reveló ser, entre otras cosas, una lucha contra los
neologismos y en pro de una conciencia más amplia de
la propia lengua. Sólo una gran abundancia de sinónimos

28

•armas y letras

puede salvarnos del hombre unidimensional (Los mitos

del editor, 2005: 55-57).

El bilingüismo bien llevado hasta implica una manera
de la seducción. Así lo vio Steíner en "The tangues of
Eros" (el primero de sus ensayos de My Unwritten Books,
2008), donde índica que hablar muchas lenguas y
manejar muchos recursos léxicos y sintácticos, no sólo
es una manera de la libertad como lo dijo en Después
de Babel, sino el rasgo característico de los buenos
amantes desde Don Juan hasta Casanova. Así como
de nuestro clóset o armario cuelgan varias camisas,
corbatas, pantalones y hasta coloridas prendas
interiores, al salir a la calle un ropaje verbal debería
acompañarnos para insinuar mejor los atributos de
nuestro espíritu. Que, puestos a enunciar un concepto,
poseamos nueve palabras para decirlo en formas
distintas, a cambio de lirnltarnos a la vaguedad y a los
equívocos que depara el uso de una sola fórmula. La
primera regla es la claridad, sin la cual no se establece
el contacto.
EN BUSCA DEL ENSAYO CEMUIMO

"El verdadero patrón de lo que se ha llamado ensayo
en Hispanoamérica parece ser Montesquieu y no
Montaigne" ("Michel de Montaigne: la inminencia

del reino" en La gruta tiene dos entradas, Paseos 11,
2002: 23). En efecto, Montesquieu evoca más esa
noción platónica del intelectual comprometido
al establecimiento y pretencioso constructor de
sociedad, situado más alto que los mortales, mientras
Montaigne habla mejor del intelectual comprometido
consigo mismo ("Ainsi, lecteur, je suis moi,meme la
matiere de mon livre") y constructor de su propia
personalidad. Al primer grupo se afilian los actuantes
y activistas de los que "la literatura mexicana y la
hispanoamericana está llena y empedrada" (2002: 135),
y que en nuestro tiempo halla su máximo exponente
en Carlos Fuentes. Al segundo grupo pertenece Rodó,
Reyes, Ortega o María Zambrano, pues Castañón nos
hace caer en cuenta de un rasgo esencial en ellos: si
escriben ensayos aparentemente políticos o históricos
(Ariel, 1900, de Rodó; VisióndeAnáhuac, 1917, de Reyes;
España invertebrada, 1921, de Ortega; La agonía de Europa,
1945, de María Zambrano) son en el fondo tesis sobre
el espíritu, excusas para encontrarse a sí mismos.
Quieren ser intemporales y dirigirse a todos los
hombres en calidad de tales.
En cambio, los que aspiran a lo meramente
pedagógico y militante a menudo comprometen su
propia independencia intelectual. Quieren ser más
cronistas que ensayistas, con lo cual a ratos no hacen
sino heredar la rancia tradición de los llamados
cronistas de Indias. Germán Arciniegas, por cierto,
dedujo que el género del ensayo no nació propiamente
con Montaigne sino con el Diario de Colón y las crónicas
de los conquistadores, cosas que Montaigne leería más
tarde y perfeccionaría a una noción más espíritual6.
Hablando de Carlos Fuentes, novelista sin tema
pero inflado por el establishment, Castañón se atreve a
compararlo con los cronistas de Indias. Una perversa
tradición hispánica, nos dice, "deduce que las obras de
creación son trabajos encaminados a granjear el ocio,
inversiones para defender el derecho a la encomienda:
es el guerrero Bernal Díaz que se pone a batallar con
la prosa para alegar la justicia de sus pretensiones
o para dejar constancia de la injusticia que en su
contra comete la máquina administrativa" (Arbitrario
de literatura mexicana, 2002: 150). De ahí que la figura
de Fuentes sea "cercana al poder pero enemiga de la
institución" ("Hacia las cifras de Carlos Fuentes",
en revista Crítica, 131, 2009). No. El ensayista nunca
debe descuidar su experiencia. El ensayo genuino es
un "intransferible proceso espiritual, lejos de cátedras

y púlpitos, de anatemas y academias" ("Michel de
Montaigne: la inminencia del reíno", 2002: 25). Aun
más: el novelista o ensayista auténtico ha de ser en
el fondo un filólogo de su propio idioma. No escribir
como Fuentes "una lengua española pre,traducida y
tironeada por el francés y el inglés" (Arbitrario... , 2002:
149). Sin descuidar el contacto con otras lenguas, claro
está, Castañón propone, basado en María Zambrano,
un "pensamiento que no pasa por alto los hábitos que
ha asumido al escribirse", que no caiga "en la trampa de
soslayar las trampas que el lenguaje le puede tender..."
(De Babel aPapel, 2006: 248).
Hay, por lo demás, varias formas o máscaras para
sortear las trampas del lenguaje. María Zambrano
templa su sintaxis con verbos en presente indicativo
al comienzo de cada frase, dada su filosofía vitalista.
Ortega, su maestro, imprime efectismo a su prosa
pero la vuelve demasiado rotunda; se trata de ese
mismo jactancioso énfasis que vemos en Octavio Paz:
una prosa muy artística, sí, pero que corre el riego de
ocultar cierta superficialidad por falta de desarrollo.
Reyes combina larguras y brevedades, dominado por
un tiempo interior, depositando cada frase~idea con
un timbre nuevo tocado allá de erudición libresca y
acá de experiencia personal. Adolfo Castañón, por
su parte, mantiene ciertos verbos en presente para
vitalizar sus ideas, adelgaza sus frases de adjetivos y
huye de lo jactancioso ointempestivo, sin que su prosa
pierda soltura, agilidad o se abandone de cadencias,
esto es, de referencias que continúan labrando en el
lector después de leído el libro. Sabe, como George
Steíner, que tanto escribir como leer bien implica la
unión de muchos sentidos, incluso el carnal: "los textos
actúan sobre los nervios y sobre el cuerpo como hace la
música" (De Babel apapel: 45). Parece escribir entre "la
protección de los paréntesis", no porque sus ensayos
estén llenos de guiones y paréntesis, sino porque quiere
pactar con su lector una simpatía, una naturalidad que
no sea el del discurso demasiado directo. Nada de
afectaciones. Todo en él es cordialidad~

6

El ensayo de Arciniegas al que me refiero se titula "Nuestra América es
un ensayo" (en Cuadernos, Parts, 1963). Quiso decir cl colombiano, según
Liliana Weinberg, un tercer concepto de "ensayo" que no corresponde a
los tradicionales: América es problema, desafio, provocación, novedad,
que rompe sobre las ideas tradicionales sobre el continente y obliga al
ejercicio dcl ensayo". W einberg (2001). El ensayo, entre d paraíso y d infierno.
México: FCE. Pág. 89.

armas y letras•

29

�POEllA

hangares temblando, dos poemas
RODRICO CUAJÁ.RDO

•'.

camello

allende

alojo tanta cafeína

hay episodios de cielo o planicies enteras

que podría cruzar el fin del mundo sin anochecer

de ellos haciendo legión

pero la víspera en que recorrí todas las calles

paracaídas tardes

no halle cómo morir de sueño

de una estela proyectil

sino de este solo

cuyo absceso causa coma

gran día en la ciudad más larga herida la
dorada que pace del animal constante y lo rebasa

ah el oro excavado en mis ojos

en

ah la impresionante mina

la llanura
el colmo que amo y su lento descenso mis iguales.

tú vas a durar, tú vas a ser
el fin que nadie vea

�La crítica catártica en

,,EL PERSECUIDOR"
de Julio Cortázar1

a aparición de "El perseguidor", relato
incluido en la colección Las armas secretas
(Ed Sudamericana, 1959), significó para
el narrador argentino Julio Cortázar
(1914-1984) el ascenso al elevado nivel
de reconocimiento que ha mantenido su obra hasta
nuestros dias. Por esto es uno de los relatos más
estudiados por la crítica, como en general lo han sido
sus primeros cuentos2, as1 lo explica el académico
llan Stavans:
Mientras los cuentos primerizos de Cortázar, de
Bestiario a Historias de cronopios y de Jamas, han sido
estudiados hasta el cansancio, su obra tardia continúa
eclipsada, como si el autor hubiese saturado a su público
y nadie quisiera saber qué vino después de "Axólotl" y
"El perseguidor" (Stavans, 1994).

A pesar de esta saturación de miradas sobre "El
perseguidor", se puede dar una luz interpretativa
diferente de esta obra, explorando la construcción
de la imagen del crítico y de la crítica a través del
personaje Bruno, el biógrafo del saxofonista de jazz
Johnny Carter3•
CHARLIE PA.RKER

Cortázar dedica su relato ("In memoriam Ch. P.") a
Charlie Parker, saxo alto norteamericano (Kansas City,
1920; Nueva York, 1955), considerado por muchos el
mejor saxofonista y hasta el máximo exponente del jazz.
Parker, junto a Dizzy Gillespie y Thelonious Monk,
forjó la renovación que inaugura la etapa moderna
del jazz. El saxofonista fue uno de los iniciadores del
estilo bebop aparecido en 1944-1945 que reacciona

JAIME VILLARREAL

La primera vez que se me planteó eso que vos llamás existencial
-y es cierto-, es decir el diálogo, el enfrentamiento con un
semejante, con alguien que no es un doble mío, sino que es otro ser
humano que no está puesto al servicio de una historia fantástica,
en la que la historia es el personaje, contiene al personaje, está
determinada por el personaje, fue en "El perseguidor".

Julio Cortázar
32 •armas y letras

Texto ganador del XXIII Concurso Literario Nacional Magdalena
Mondragón, en noviembre de 2007.
2 Desde mi perspectiva, la casilla adecuada para este relato de CortáZar
es el de novela corta (o nouvdle), a medio camino entre la novela }' el
cuento, una forma nacida de la indefinición de g~eros de la literatura
contemporánea Mario Benedetti, en un ensayo antologado en Twríasdd
cuento I de Lauro Zavala, plantea que la palabra clave para distinguir a la
novela corta es "proceso" (las novelas cortas de Kafka son el paradigma). De
aqul que el escritor uruguayo considere a la novela corta el mejor espacio
para desarrollar un terna, sin la exigencia de representar a un "mundo"
como en la novela.
1 El abordaje de esta temática en "El perseguidor" no es una no,·edad. Como
ejemplo, se puede mencionar el ensayo "Critica satélite y trabajo CI1tico
en 'El Perseguidor' de Julio CortáZar" {Nueva Rtvistadt Filología Hispánica 23,
Madrid 1974). De cualquier manera considero que la perspectiva desde la
cual se explora el terna en este trabajo es distinta y generadora.

1

contra el reviva! (viejo estilo), corriente de retorno al
jazz de los pioneros, y contra el swingera o jazz clásico,
cuyo máximo exponente fue Louis Armstrong. Se
renueva la música destruyendo la base ritmica, con
improvisaciones caóticas y desprecio de la regularidad
del tiempo. El bebop era interpretado por agrupaciones
de músicos con pocos integrantes, dentro de este
estilo la batería y el bajo dejaron de estar relegados y
ocuparon un lugar equivalente al de los metales y el
piano, a diferencia de lo que ocurría en el swing, el jazz
de las grandes orquestas. La música contemporánea,
popular y culta, le debe mucho a aquellos experimentos
sonoros pues fue entonces cuando se construyó la
libertad que luego caracterizó no sólo al jazz sino
al rock y a todas las corrientes de él derivadas.
La influencia de Parker fue generalizada en los
músicos posteriores de cualquier instrumento, hizo dar
al jazz un salto irreversible. Cortázar habla en su obra
directamente, en varios sentidos, de los últimos días de
Charlie Parker, de su arte y de la perplejidad de quienes,
corno el argentino, quisieron comprender su música.
La posguerra es el escenario de la narración,
cuando nace el nuevo estilo y Parker es el solista
más importante. La vida de excesos del músico y el
infortunio que dejó en el desconsuelo a Parker, el
deceso de su hija Pree, están en el relato de Cortázar.
La estancia en París, la muerte en Nueva York, todo es
verificable en la biografía del saxofonista. Encontrar
a qué y a quién se refiere el escritor en cada caso debe
ser una labor muy interesante, pero no es el objeto de
este ensayo.
EL DIARIO DE UM CRfTICO

El narrador de este relato es Bruno, crítico de jazz y
biógrafo del genial saxofonista Johnny Carter. En '"El
perseguidor" se presenta la narración privada, una
especie de diario, que Bruno obtiene de los últimos
encuentros con su biografiado. "Es lo de siempre,
de pronto me alegra poder pensar que los críticos
son mucho más necesarios de lo que yo mismo
estoy dispuesto a reconocer (en privado, en esto
que escribo)" (Cortázar, 1959 / 2001: 168). Se trata
de la ficción de los apuntes privados que el escritor
utiliza corno bitácora de trabajo pero no incluye en
la biografía publicada. El ensayista Alberto Paredes
explica asi el conflicto propio de Bruno: "La batalla de
Bruno en su carácter de dador de sentido abarca dos
niveles: la biografía virtual, escritura de mala fe, y la

armas y letras•

33

�escritura íntima que en sí constituye 'El perseguidor"'
(Paredes, 1988 / 2005: 157).
En este diario se encuentra la cla,'e del desfase
entre tiempo de la narración y tiempo narrado, ya
que sólo son incluidos en el relato los momentos
inmediatamente anteriores o posteriores a los
encuentros del crítico con el artista En total se trata
de cinco encuentros entre estos dos personajes y
algunos espacios intermedios donde Bruno coincide
con amigos o músicos relacionados con Carter.
JOHMMY CARTER

El nombre elegido por Cortázar para su protagonista,
Johnny Carter, nació de la unión de los nombres de dos
maestros del saxofón en el jazz, predecesores de Charlie
Parker: Johnny Hodges y Bcny Carter. Charlie Parker,
nacido en plena época del jazz clásico, asimiló a la
pcrfecciónlasenscñanzasdeestosdosgrandesejecutantes.
El narrador describe aJohnny impre\'isible, caótico,
excesiYo, adicto a la marihuana, al alcohol. al sexo, al
desorden, esclaYo de si mismo, de su carrera al presente,
de su deseo. Y más allá de sus excesos está su afán
artístico y ,ital: cómo cstar"sicmpre" en el presente, cómo ser
su deseo. El tiempo para el artista no es el de los relojes, el
que ,iYe la mayoría, el tiempo "real" es otro, es interior,
subjeti\'o, relati\'O y elástico. En la relación de Johnny
con lo sagrado radica su tragedia intima, pretende
infructuosamente crear su D10s mediante su arte: )'o toco
mi música, yo hago mi Dios" (Cortázar, 1959 / 2001: 173).
Las descripciones deJohnny están marcadas por dos
prejuicios: la idea común y superficial del artista como
ser incomprensible, hermético, el artista misterio;
y la imagen trivializada de los negros en Estados
Unidos: los negros musicales, animales, instinti\'OS,
sexualmente insaciables. Hay quien ha identificado
en la \isión mlgari=ada del artista representada por
Johnny Carter una de las carencias de la narrativa de
Cortázar: escribir apoyándose en sus "peores rasgos" de
personalidad, en los vicios propios de Cortázar. El caso
de este artista mlgarizado por prejuicio denota, según
Gonzalo Garcés, el esnobismo de Cortázar: "El artista
como tarado genial, la espontaneidad como balbuceo,
la pobreza como inocencia: prejuicios canónicos del
tilingo o piJo, y del pseudointelectual"4 .

• -1n~trucc10nes para cnticar a Cortá=ar·, en Laras libres. ~fadrid: junio
de2004

Esto podría ser cierto sólo si Cortázar efectivamente
se hubiera parado por encima de los personajes de "El
perseguidor" para llevar a cabo un plan diseñado a
detalle. Los reportes del autor acerca de la experiencia
creativa de este relato son muy distintos. Parece más
bien que la \'OZ del crítico que narra este cuento largo
está claramente marcada por éste y por otros prejuicios,
pero es la voz del narrador, no la de Cortázar.
Los personajes secundarios giran en torno a
Johnny, como lo hace el mismo Bruno: son todos sus
perseguidores. Las mujeres de Johnny son extrañas
al contacto interior, tienen sexo, rondan al músico y
a su atmósfera. Casi todas las relaciones personales
mantenidas por Carter son superficiales, monologa
frente a quienes lo rodean. Sólo sus compañeros de
banda e impr0\1sac1ón pueden acercarse por medio
de la música } sólo en ocasiones artísticamente
extraordinarias. La marquesa, una especie de mecenas,
procura estar cerca del músico para disfrutar de sus
interpretaciones, es la única que podría tener afinidad
con él. Pero a ella no le interesa dialogar, la protección
que brinda al jazzista le sin·e a la aristócrata para
prolongar el placer de seguir escuchándolo. Johnny
necesita la conYersación con un escucha capaz,
sensible y reflexi\'o: su único interlocutor en el
universo de este relato es Bruno. El diálogo de los dos
protagomstas es la parte medular de la obra.
OSCURIDAD VOLUNTARIA

En la parte inicial del relato, Bruno narra su \'isita
al hotel de la me Lagrange, donde viven entonces el
saxoforusta y su pareja, Dédéé. La repulsión con que
el crítico describe el espacio donde habitan es muy
signifícati\'a, siente repugnancia incluso antes de
,·er el lugar: ":\1e ha bastado \'er la puerta de la pieza
para darme cuenta de que Johnny está vhiendo en
la peor de las miserias" (Cortázar, 1959 / 2001: 101).
Encuentra a Carter cubierto con una frazada en un
sillón \iejo y arruinado "que larga por todas partes
pedazos de estopa amarillenta". Lo acompaña Dédéé,
a quien percibe en\'ejecida lle\'ando un vestido rojo
que en esa habitación "se convierte en una especie de
coágulo repugnante.
El dominio de los colores, de lo \'isual, adquiere
particular relevancia en este fragmento que abre la
narración: la "estopa amarillenta" y el \'estido rojo
aturden a Bruno. De inmrdiato, el biógrafo le pide a
Dédéé que apague la lamparilla insinuando que bastará

paraelloslaescasaluzqueentra por la ventana. Queda el
cuarto en penumbras, "en una mezcla de gris con negro",
y en estas tonalidades Bruno reconoce mejor al músico.
Esta situación sirve como alegoría, una pequeña
historia que sirve para comprender otra historia, del
trabajo crítico de Bruno. La inclinación hacia esta
mirada empobrecida marca el abordaje de Bruno
sobre su biografiado, no es capaz de verlo tal cual es,
ni siquiera físicamente. Por esto Bruno se intimida
cuando Johnny sorpresivamente se quita la frazada
de encima y descubre su cuerpo desnudo: "Nos
conocemos bastante y un hombre desnudo no es más
que un hombre desnudo, pero de todos modos Dédéé
ha tenido vergüenza y yo no sabia cómo hacer para no
dar la impresión de que lo que estaba haciendoJohnny
me chocaba" (Cortázar, 1959 / 2001: 119).
BRUMO: CRITICO Y BIÓCRAFO

Aunque Bruno es el único interlocutor sensible y capaz
de comprender y de replicar al músico, la historia de su
relación con Carteresla de un desencuentro fulminante.
Las causas de este desencuentro deben buscarse en los
prejuicios del crítico y en la incongruencia existente
entre la relación personal,profesional que sostiene con
Johnny ylo plasmado en su exitosa biografía deljazzista.
Para el momento en que inicia y se desarrolla la
narración, Bruno ha publicado ya una biografía de
Johnny Carter en francés que el artista no ha leido por
su desconocimiento del idioma. De esta situación se
desprenden varias circunstancias. Primera: Bruno ha
publicado el recuento biográfico de un artista vivo,
cuya obra incompleta (Charlie Parker murió antes
de los cuarenta años, debemos suponer que Johnny
Carter muere también muy joven) es considerada lo
suficientemente valiosa o con la vigencia necesaria para
justificar un recuento biográfico opara originarun éxito
editorial. El de Bruno es un libro exitoso traducido a
varias lenguas, lo cual denota el oportunismo del
crítico, independientemente de la calidad de su trabajo.
Segunda: a pesar de que no conoce el texto, el músico
avala la publicación, confiado por la estrecha amistad
que lo une al escritor, supone que Bruno hará un relato
revelador de su vida y obra, significativo a los ojos del
público lector y útil para que el músico se comprenda
a si mismo. En síntesis, Carter en un gesto generoso
apoya a Bruno sin conocer el producto de su trabajo.
Si a estos antecedentes se le añade que Bruno es un
crítico que se somete al prejuicio de considerar a su

labor como parasitaria e inferior a la creación artística:
"Todo crítico, ay, es el triste final de algo que empezó
como sabor de morder y mascar" (Cortázar, 1959 / 2001:
110); las condiciones están dadas para propiciar una
gran ruptura entre dos personalidades opuestas. Bruno
descarta la posibilidad de cuestionar a fondo el sentido
de su trabajo en el ámbito público, como si ser crítico
fuera ser cínico: "Mientras volvía a casa he pensado
con el cinismo necesario para recobrar la confianza,
que en mi libro sobre Johnny sólo menciono de paso,
discretamente, el lado patológico de su persona"
(Cortázar, 1959 / 2001: 154). El gran desencuentro
de los personajes deviene cuando llega a manos de
Johnny la traducción inglesa del libro de Bruno.
Las biografías tienen como finalidad destacar la vida
y actos de un personaje (positiva o negativamente),
lo más común es que se trate de textos cuyos fines
laudatorios sólo sirven para generar una versión
empobrecida del protagonista de los acontecimientos.
Esto es lo que sucede con el trabajo de Bruno: ha
construido artificialmente la grandeza del artista en
la biografía, dejando de lado la vitalidad y complejidad
de las búsquedas de Carter. La siguiente es la objeción
principal de Johnny hacia el trabajo del escritor:
[ ... ) Pero, Bruno -y levanta un dedo que no
tiembla- de lo que te has olvidado es de ml.
-Vamos,Johnny.
-De mi, Bruno, de ml. Y no es culpa tuya no haber
podido escribir lo que yo tampoco soy capaz de tocar.
Cuando dices por aht que mi verdadera biografia está en
mis discos, yo sé que lo crees de verdad y además suena
muy bien, pero no es ast Y si yo mismo no he sabido
tocar como debla, tocar lo que soy de veras... ya ves que
no se te pueden pedir milagros, Bruno (Cortázar, 1959
/ 2001: 172).

Desde hace unas tres décadas asistimos a una
recuperación del acontecimiento y del sujeto en la
escritura de la historia (microhistoria, historia de las
mentalidades, historia de la vida privada, la tradición
oral, etc.), pero en la posguerra aún pesaba sobre
subgéneros como la biografía la autoridad de la larga
duración (Braudel) y de la historia social y económica
preconizada por el marxismo, la biografía era entonces
un género histórico considerado burgués y banal. A
este prejuicio se somete Bruno, el biógrafo burgués
y prestigioso:

34 •armas y letras
armas y letras.

35

�Y a lo mejor es por eso que Johnny me toca la cara con

los dedos y me hace sentir tan infeliz, tan transparente,
tan poca cosa con mi buena salud, mi casa, mi mujer,
mi prestigio. Mi prestigio, sobre todo. Sobre todo mi
prestigio (Cortázar, 1959 / 2001: 148).
la actitud de Bruno puede ser descrita extrapolando
una reflexión de Cortázar acerca de la labor de los
cuentistas: "Por más veterano, por más experto que
sea un cuentista, si le falta una motivación entrañable,
si sus cuentos no nacen de una profunda vivencia,
su obra no irá más allá del mero ejercicio estético"
(Cortázar, 1962/ 1993: 319). Así sucede con la biografía
escrita por Bruno, confina su reconstrucción de la vida
y obra del músico al plano estético banal de la bella
forma y la glorificación incondicional del artista.
Bruno no concibe a la critica corno actividad
creadora, productiva, generadora. A pesar de la
autocrítica desplegada en su narración personal y
privada, sucumbe ante el estereotipo que define al
crítico públicarnente corno un creador frustrado,
además de ejercer un conservadurismo manifiesto:
"Envidio un poco esa igualdad que los acerca, que los
vuelve cómplices con tanta facilidad; desde mi mundo
puritano -no necesito confesarlo, cualquiera que me
conozca sabe de mi horror al desorden moral- (...]"
(Cortázar, 1959 / 2001: 127).
TIEMPO ELÁSTICO VS. TIEMPO OBJETIVO

En ese primer encuentro de Bruno yJohnny, según el
orden de lectura del relato, en el hotel de la rue Lagrange,
Carter reseña apasionado una experiencia que tuvo
en el metro de París: en una introspección, mientras
el tren avanzaba entre dos estaciones, el artista
revivió episodios agradables de su vida, pensando
en su ex mujer, Lan, sus viejos compañeros músicos,
su madre, su barrio. Pensó en esto vívidamente y
con gran detalle. Impresionado, el saxofonista le
pregunta a Bruno cuánto tiempo tardaría en narrar la
anécdota de dicho episodio y el crítico le responde que
alrededor de un cuarto de hora. Dado que el viaje en el
metro sólo duró alrededor de minuto y medio,]ohnny
pregunta: "¿Cómo se puede pensar un cuarto de hora
en un minuto y medio?" (Cortázar, 1959 / 2001: 117).
Carter descubre gracias a esta vivencia una especie
de elasticidad del tiempo que, según él, permitiría a la
gente vivir mucho más de lo que vive cotidianamente,
en el tiempo de los relojes.

36 • armas y letras

-Bruno, si yo pudiera solamente vivir como en esos
momentos, o como cuando estoy tocando y también el
tiempo cambia... Te das cuenta de lo que podrta pasar en
un minuto ymedio... Entonces un hombre, no solamente
yo sino ésa y tú y todos los muchachos, podrían vivir
cientos de años, si encontráramos la manera podríamos
vivir mil veces más de lo que estamos viviendo por culpa
de los relojes, de esa mama de minutos y de pasado
mañana (Cortázar, 1959 / 2001: 117)...
Este fragmento contiene en síntesis la experimentación temporal que lleva a cabo el relato. Johnny
sabequesu experiencia temporales radicalmente distinta
a la de Bruno. El biógrafo por su parte intuye perplejo la
originalidad de las revelaciones de Carter, pero se limita
a vivir el extrañamiento instantáneo, no profundiza
en ellas y las abandona en la corriente de la rutina:
Sonrío lo mejor que puedo, comprendiendo vagamente
que tiene razón, pero que lo que él sospecha y lo que yo
presiento de su sospecha se va a borrar como siempre
apenas esté en la calle y me meta en mi vida de todos
los días (Cortázar, 1959 / 2001: 117).
En la oposición de la experiencia temporal de los
protagonistas radica el abismo que los separa, el origen
del desencuentro que puede tener un cronopio (persona
artística, temperamental, impráctica) con una fama
(poderoso, tradicionalista) o con una esperanza
(cronista estudioso de lo pasado) para decirlo en
términos cortazarianos.
CRITICA VS. HISTORIA

¿Cómo es posible que Bruno, este crítico conservador
y frívolo, pueda entregar algo más que un pobre
retrato del artista y de su obra? ¿Cómo se obtiene
un sondeo tan profundo de un personaje a través
de un narrador sometido a tantos prejuicios? La
gran clave para entender esta paradoja es el diario
del crítico, los apuntes realizados inmediatamente
después de los encuentros con el artista, este diálogo
interno que purifica al escritor en tan intensas
confrontaciones. Gracias a su escritura catártica,
Bruno logra una descripción crítica eficaz y evocadora
de la personalidad y de la obra de Carter.
El enfrentamiento a quemarropa y la necesidad
de darle sentido a ese choque con un temperamento
radicalmente distinto al suyo hacen que el biógrafo

utilice su capacidad crítica incluso a pesar de sí mismo.
En estos apuntes Bruno perfila al músico como un
hombre esencialmente contradictorio, además de
reproducir con fidelidad la palabra de Carter, sus
acercamientos a los temas y problemas más vitales
para él: el juego, el tiempo, la música, el deseo.
Hay una lucha interna de dos componentes de
la personalidad de Bruno: su cualidad de biógrafo,
empleada en construir la grandeza artificial deJ ohnny
Carter, y su carácter de crítico, con el cual da sentido
a las entrevistas agotadoras con el músico. Esta lucha
representa la tensión entre su concepto de la historia
como biografía y su capacidad crítica puesta a prueba
por sus vivencias actuales. la lucha se resuelve cuando
Bruno opta por la historia para regir su trabajo acerca
de Carter, en detrimento del ímpetu vívido de la crítica
esgrimida al momento de comprender los choques
con el jazzista. La edificación de la historia como una
vía segura al éxito y al prestigio sobre la exposición
crítica como la riesgosa tarea de comprender al otro
(y a sí mismo) en toda su complejidad.

Por esta inclinación a favor de la historia-biografía,
Bruno sólo puede considerar terminado su trabajo
cuando deviene la muerte del artista: "En esa forma la
biografía quedó, por decirlo así, completa" (Cortázar,
1993: 93).
.,,EL ARTE PROVOCA PEMSAMIEMTO"

En un artículo suyo titulado "El arte: de la estética a la
historia"5, el filósofo italiano Gianni Vattimo trata de
describir las características del arte contemporáneo
con el fin de definir los puntos de partida necesarios
para abordarlo críticamente. Así, afirma:
En mi opinión, si partimos de la famosa posición de
Theodor Adorno, una investigación de este tipo debe
considerar que el arte en nuestro tiempo no puede
obrar si al mismo tiempo no se plantea el problema de

5

Conferencia dictada el 13 de septiembre de 1993, en la Universidad
Autónoma Metropolitana, Unidad lztapalapa.

armas y letras•

37

�LA SERIEDAD ES UNO DE LOS VICIOS QUE CORTÁZAR ACHACA
A LOS CRÍTICOS LATINOAMERICANOS, EL NARRADOR
PRECUMTA CON RICARDO MOLIMARI: ,,¿QUIÉN NOS SALVARÁ
DE LA SERIEDAD?"

su propio estatuto como arte. Esta hipótesis resulta
todavía actual si la entendemos como una exigencia a
partir de la cual el arte, la experiencia estética yla crítica,
no pueden prescindir de encuadrarse en una perspectiva
filosófica (Vattimo, 1993).

El arte se vuelve autocrítico, autorreflexivo.
El arte contemporáneo es producto de la crisis de
la modernidad, las vanguardias de principios del
siglo XX significaron la culminación y la crisis de
la modernidad. Siguiendo a Vattimo, la revolución
generada por las vanguardias se entiende como una
serie de movimientos que modificaron los parámetros
de la estética tradicional (el "buen gusto" y la "bella
forma"). La prueba de ello fue "una cierta vacuidad
de la crítica del arte" -con honrosas excepcionesque prevaleció cuando los críticos profesionales se
enfrentaron a las obras producidas bajo los principios
vanguardistas.
Parece que el relato de Cortázar funciona como un
fresco de la situación histórica del arte y de la crítica
posteriores a las vanguardias. Aunque la narración
aborda directamente al jazz y a la crítica musical, la
representación puede proyectarse a la creación y a la
crítica en general. El bebop significó para el jazz una
auténtica revolución vanguardista que cimbró los
parámetros creativos musicales.
Bruno es en parte víctima de esta perplejidad
cuando tiene que adecuarse y dialogar con una manera
distinta de encarar la producción y el trabajo artísticos.
Así pueden explicarse tanto sus revelaciones críticas
acerca del trabajo de Carter como su desprecio por
esos mismos descubrimientos.
Al final del relato, Bruno refiere la discreción
de Carter, que nunca desaprobó públicamente la
biografía; y la frialdad y el cinismo con que recibió la

38 •armas y letras

noticia de la muerte del músico que llegó a considerarlo
su mejor amigo. El crítico aprovecha el momento para
incluir en la segunda edición de su libro una nota
necrológica y una fotografía de la ceremonia luctuosa
"donde se veía a muchos jazzmen famosos". Así cierra
su libro: "Quizá no está bien que diga esto, pero como
es natural me sitúo en un plano meramente estético"
(Cortázar, 1993: 93).
No sólo el descrédito a esta manera conservadora
y frívola de ejercer la crítica puede destacarse de "El
perseguidor", también se trata de una notable y vigente
obra contemporánea, que incluye en la ficción una
propuesta, una proyección de lo que debería ser esta
disciplina de lectores esmerados.
Las cualidades de esta propuesta pueden
vislumbrarse en la escritura catártica del diario de
Bruno: es en estos pasajes críticos donde el escritor
explora con mayor profundidad la compleja naturaleza
de la vida y obra del músico. Hay una dimensión
vivencial y de rigor intelectual a la que el crítico no
debe renunciar, esa cualidad que caracteriza a los
apuntes inéditos de Bruno.
O, en palabras de Gianni Vattimo, la crítica
coherente debe configurarse "antes que nada
rechazando la contemplación meramente estética, el
arte provoca pensamiento, se vuelve problemático en
su mismo estatuto de arte, y necesita por lo tanto una
respuesta filosófica" (Vattimo, 1993).

( entiéndase "realismo mágico" y "real maravilloso"):
"Yo creo que nosotros tenemos ya una líteratura
latinoamericana en plena marcha, pero la critica está
todavía un tanto atrás" (Campra, 1987: 149).
La casilla de realismo mágico, más que una categoría
crítica, ha servido como una etiqueta comercial
para designar a una literatura latinoamericana
pretendidamente pintoresquista o folclórica, presente
en los principales mercados literarios del mundo.
Esto, claro, con la colaboración de críticos literarios
latinoamericanos como Enrique Anderson Imbert (El
realismo mágico y otros ensayos de 1976) o Ángel Flores.
La seriedad es uno de los vicios que Cortázar
achaca a los críticos latinoamericanos, el narrador
pregunta con Ricardo Molinari: "¿Quién nos salvará de
la seriedad?" (Cortázar, 1967 / 2007: 54). La seriedad
que no permite enfrentar los problemas con humor y a
la vez limita la capacidad de ser auténticamente serios
(a la manera de Shakespeare o de Charles Chaplin):
"En cada escuela latinoamericana debería haber una
gran foto de Búster Keaton, y en las fiestas patrias
el director pasaría películas de Chaplin y de Keaton
para fomento de futuros cronopios" (Cortázar, 1967
/ 2007: 54).
CORT.ÁZAR Y EL JAZZ

La ligereza, el humor y la líbert ad creativa son
tres cualidades que Cortázar tomó del jazz para
su escritura: "Sucede además que por el jazz salgo
siempre a lo abierto, me libro del cangrejo de lo
idéntico para ganar esponja y simultaneidad porosa"
(Cortázar, 1967 / 2007: 7).
Por otro lado, el escritor también dejó constancia
de su perplejidad ante la música en textos que abordan
su experiencia del jazz. Por ejemplo, cuando se refiere

a dos crónicas de sendos conciertos (Louis Armstrong
y Thelonious Monk), recopiladas en La vuelta al día en
ochenta mundos: "Entre estos dos textos hay casi quince
años, pero no creo que se note demasiado: siempre
que hablo de jazz me sale una voz pareja" (Cortázar,
1967 / 2006: 5).
En sus crónicas,Julio Cortázar intentó simplemente
ser un cronopio acercándose por afinidad y celebrando
las ejecuciones de sus semejantes en la música. A
diferencia de su labor en "El perseguidor" donde plasma
la complejidad intrínseca en la búsqueda critica:
superar el distanciamiento primario entre el critico
y su objeto de reflexión ( en este caso la vida y la obra
de un artista) hacia la comprensión critica, que para
ser genuina tendrá que ser una autocomprensión~

Bibliografía
Benedetti, Mario (1953 / 1993). "Cuento, nouvelle y novela", en Twrías del
cuento I. Trorías de los cuentistas. México: UNAM.
Carnpra, Rosalba (1987). América Latina: la identidad y la máscara. México:
Siglo XXI.
Cortázar,Julio (1962 /1993). "Algunos aspectos del cuento", en Teorías del
cuento. Lauro Zavala (comp.). México: UNAM.
Cortázar,Julio {1959 / 2001). "Elperseguidor", en Las armas secretas. Madrid:
Punto de Lectura.
Cortázar,Julio {1967 /2006). "Louis enornúsimo cronopio", en La vuelta al
día en ochenta mundos. Tomo II. México: Siglo XXI, pp. 13-22.
Cortázar,Julio (1967 / 2007). "Más sobre la seriedad y otros velorios", en La
vuelta al día en ochenta mundos. Tomo l. México: Siglo XXI, pp. 54-59.
Cortázar,Julio (1967 / 2007). "Asl se empieza", en La vuelta al día en ochenta
mundos. Tomo L México: Siglo XXI, pp. 7-11.
Paredes, Alberto (1988 / 2005). Abismos de papel. Los cuentos de Julio Cortázar.
México: UNAM / U de G.
Stavans, Ilan {1994). "Julio Cortázar: el teatro dentro del teatro", en La
jornada semanal. Núm. 255. 30 de abril.
Vattimo, Gianni {1993). "El arte de la estética a la historia", en La jornada
semanal: No. 221, 24-29.

CORT.ÁZAR Y LA CRÍTICA

La preocupación de Cortázar por el problema de
la crítica fue muy patente a lo largo de su vida, por
ejemplo, en una entrevista realizada en 1976 por
la escritora argentina Rosalba Campra, el autor
declaró acerca del encasillamiento de la literatura
latinoamericana producido por la critica doméstica

~,yo CREO QUE NOSOTROS TEMEMOS YA UNA LITERATURA
LATINOAMERICANA EM PLENA MARCHA, PERO LA CRÍTICA
ESTÁ TODAVÍA UM TANTO ATRÁS"
JULIO CORTÁZAR
armas y letras•

39

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La disciplina del

81
CARLOS VELÁZOUEZ

Considerado la Biblia del jazz, Kind of biue es sin objeción uno
de los discos más influyentes en la historia de la música. El
principal mérito de Miles Davis fue combinar en una misma
grabación lo sofisticado con lo mundano, conseguir un
sonido elegante pero callejero. Furia, lirismo, romanticismo,
melancolía, emociones abordadas con el feding propio de un
boxeador. Y encima de todo: el método. El concepto. Privilegiar
a la idea como elemento constitutivo de la improvisación.

1

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ª

Además de impactar al mundo académico, Kind of blue creó
una íntima relación con lo popular. El esfuerzo intelectual, la
ecuación musical, la teoría, todo estaba dirigido para seducir al
hombre común. Y Miles lo consiguió. La educación sentimental
de millones de personas se vio afectada por este álbum. Sin
importar raza, edad, profesión o nacionalidad.
El término "clásico", tan manoseado y ninguneado, es
irreprochablemente aplicable a Kind of blue. No existe otra
definición posible para un testamento tan monumental. Y no
sólo por sus implicaciones históricas, sino por su cualidad
de inamovible, de referente ineludible no sólo del género, de
todo el espectro de la música popular de la segunda mitad del
siglo XX. John Coltrane, "Cannonball" Adderley, Bill Evans,
leyendas de la cultura, cada uno con una circunstancia personal
única e irrepetible, comparten con Miles ese entusiasmo
desnudo que revolucionaría la historia. Imaginen un cuadro
de béisbol con los mejores jugadores de todos los tiempos y ni
así conseguirán aproximarse al valor histórico y musical que
representa este grupo.
Este 2009, Kind ofblue cumple 50 años. Para celebrarlo, Armas
y Letras invitó a un número de autores jóvenes a discurrir con
la visión moral de Davis. El poema, el ensayo y la traducción
se conjugaron para ofrecernos un breve pero enriquecedor
dossier. La divergencia de los autores es evidente, sin embargo
no podemos ignorar que todos coinciden en un mismo
fenómeno: la vigencia. Los textos aquí convocados no festejan
un documento que no haya resistido el paso del tiempo, una
curiosidad antropológica. Por el contrario, se alude a una
grabación que no ha perdido ni un milímetro de su capacidad
para conmovernos. Para emocionarnos, para administrarnos
dosis de esa especie de blues que ha convertido a Kind ofblue en
el disco ideal. El testimonio perfecto del paso milesdavisiano
por la vida oo

-----------------

�AMDARA LA REDOMDA

AMDAR A LA REDOMDA

BILLEVAMS
TRADUCCIÓN DE JOSÉJUAH ZAPATA PACHECO

Hay un arte visual japonés donde el artista está obligado
a ser espontáneo. Debe pintar en un pergamino delgado y
estrecho con un pincel especial y pintura negra de agua, de
manera que un trazo interrumpido o poco natural destruiría
la línea o penetraría el pergamino. Es imposible borrar o hacer
cambios. Estos artistas practican una disciplina especial, en
la que la expresión de la idea se comunica con sus manos de
un modo tan directo que la deliberación no debe interferir.
a pintura resultante carece de la compleja
composición ylas texturas de una pintura
ordinaria, pero se dice que el espectador
encontrará capturado en ella algo que
se escapa a cualquier explicación.
Esta convicción de que la acción directa es la
reflexión más significativa, pienso que ha provocado
la evolución de las en extremo rigurosas disciplinas
del músico de jazz o de improvisación.
La improvisación en grupo es todavía un reto.
Aparte del problema técnico que implica pensar
colectivamente de manera coherente, existe la
necesidad humana y social de crear empatía entre
todos los miembros para un resultado común. Este
dificilísimo problema, estoy seguro, es bellamente
resuelto en este disco.
Mientras el pintor necesita el marco de su
pergamino, el grupo musical que improvisa necesita
un "marco" en el tiempo. Miles Davis presenta aquí
marcos que son exquisitos en su simplicidad, y
que contienen todo lo necesario para estimular la
interpretación, manteniendo un fuerte vínculo con
su concepción primaria.
Miles concibió estos marcos sólo horas antes
del momento de la grabación, y llegó con bosquejos
que le indicaban al grupo lo que iba a interpretarse.
Por consiguiente, escucharán algo muy cercano a la
espontaneidad pura en estas interpretaciones. El grupo

44 • armas y letras

nunca había tocado estas piezas antes de la grabación,
y pienso que, sin excepción, la primera interpretación
completa de cada una de ellas fue una "toma".
Aunque no es extraño para un músico de jazz
el improvisar nuevo material en una sesión de
grabación, el carácter de estas piezas representa un
reto particular. En resumen, los caracteres formales
de estos cinco "marcos" son:
"So What" es una figura simple basada en 16
compases en una escala, 8 en otra y 8 más de la primera,
que siguen a una introducción de piano y contrabajo
en estilo rítmico libre.
"Freddie Freeloader" está en forma de blues de 12
compases, revestida con nueva personalidad a razón
de la simpleza melódica y rítmica.
"Blue in green" contiene una forma circular de 10
compases que sigue a una introducción de 4 compases,
tocada por los solistas con argumentación varia y
disminución de los valores de tiempo.
"Ali Blues" es un blues de 12 compases en clave 6/8
cuya atmósfera se debe a unos breves cambios modales
y la libre concepción melódica de Miles Davis.
"Flamenco Sketches" es una serie de cinco escalas,
cada una de ellas para ser tocadas por el solista por tanto
tiempo como lo desee, hasta que complete la serie oo

* Notas originales de Bi.11 Evans, incluidas en el LP de Kind of blueen 1959.

La improvisación

ene

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ANDAR Ji. LA REDOMDJ..

Estreno: Kind of blue

como metáfora
para tocar juntos
Porque no puedes regresar

MICHAEL S. HARPER*
TRADUCCIÓN DE CERARDO DE JESÚS MOMROY

la resonancia crea
material nuevo

--

en una sesión de grabación

7
sólo una vez
en una vida
Para estos que tocan
cinco acciones
y una figura

que nos pide
hacer esto
perfectamente

Miles (estando adelante)
llegó temprano
con los bocetos
no mencionó el arte

como tocar en vivo
solo en un grupo
Miles preguntó
nosotros respondimos

visual japonés
aunque Bill Evans hizo
su cuaderno de notas
extendiendo cada pincelada
46 • armas y letras

* Los poemas de Michael Steven Harper (Brooklyn. 1938), incluidos corno ejemplos notables de literatura afroamericana en varias_antologlas, aluden
obsesivamente a la historia de la comunidad negra estadounidense con sus manifestaciones culturales, como el jazz. History is your hcarrbcac (1971) ganó el
premio de poes!a de la Academia Negra de Anes y Letras. lmagcs of Kin (1977) ganó el premio Melville-Cane de la Sociedad de Poes!a de Estados Unidos.
"Estreno: Kind of blue" aparece enSonglincs in Michaelcrcc: New and Collected Poems, University of Illinois Press, 2000.

�AMDAR A U. REDOMDA

AMD.A.R A U. REDOMDA

EL HOMBRE
DE LA TROMPETA

A cincuenta años
de Miles Davis y Kind of Blue

DANIEL HERRERA

UMA ESPECIE DE IMTRODUCCIÓM

----::

El 2 de marzo de 1959, a las dos y medía de la tarde, un grupo de
músicos entraron a una antigua iglesia en la calle 30 de Nueva York
que la compañía discográfica Columbia había convertido en estudio
de grabación gracias a la sonoridad especial que tenía el lugar.
os músicos pertenecían al sexteto de
Miles Davis, trompetista y compositor
extraordinario, piedra angular del
jazz moderno. El primero en llegar fue
el baterista Jirnmy Cobb quien con
tranquilidad y esmero montó su batería. Poco después
llegarían el bajista Paul Charnbers, los saxofonistas
"Cannonball" Adderley yJohn Coltrane, los pianistas
Bill Evans, quien ya no pertenecía al sexteto pero que
grabaría en este disco, y Wynton Kelly. Finalmente,
Miles, el líder del grupo. Sin siquiera saberlo, esta
primera sesión y la segunda grabada el 22 de abril se
volverían fundamentales tanto en la historia del jazz
como de la música.
El producto de ese par de días se llamaría Kind of
Blue y salió a la venta el 17 de agosto del mismo año. Su
nombre estaría inspirado en un encuentro que tuvo el
trompetista, años atrás, con una anciana de Arkansas,
cantante de gospel y dueña de una golpeada voz.
Según Davis, esa mujer representaba la experiencia
de la mayoría de los negros estadounidenses, quienes
vivían constantemente en una tristeza indefinida. El
cantante de blues tradicional, Leadbelly, definió muy
claramente esta sensación:
Ningún hombre blanco ha sentido el blues porque
ningún hombre blanco tuvo jamás preocupaciones...
Pero cuando estás en la cama y te mueves de un lado a
otro y no te puedes dormir, ¿qué es lo que te pasa? Estás
atrapado en el blues. O cuando te levantas en la mañana
y te quedas sentado en la orilla de tu cama y está ahí tu
madre o tu padre, tu hermana o tu hermano, tu amigo o
tu amiga, tu marido o tu mujer, y no quieres hablar con
ninguno de ellos aunque nadie te hizo nada, ¿qué es lo

--------

que te pasa? Estás atrapado en el blues. O cuando estas
frente a la mesa puesta y ves tu plato con pollo asado y
arroz, yte alejas y tiemblas y dices: "Dios me ampare, no
puedo comer ni puedo dormir, ¿qué es lo que me pasar
Estás atrapado en el blues...

Más allá de otras definiciones, el disco Kind of B1ue, a
partir de los sesenta, se convirtió en una referencia
obligada de la historia del jazz. Por un lado definió una
forma nueva de hacer jazz utilizando la teoría modal,
que ampliaré más adelante, y por otro se convirtió en un
disco que puso de acuerdo tanto a los críticos como al
consumidor, se estaba ante una obra corno ninguna otra.
LOS CINCUENTA

e

Para acercarnos al objeto tendremos que recurrir a
su contexto. El año en que fue grabado presupone
el final de una época. Los sesenta vienen y con ello
una liberación social y mental que afectaría, para
bien o para mal, a las siguientes generaciones. Había
sido una década complicada para Estados Unidos:
apenas terminaba de sanar las heridas abiertas por
la Segunda Guerra Mundial, tenía que confrontar a
una potencia mundial con las mismas posibilidades
militares de destrucción, había creado y acabado una
guerra en Corea, la paranoia obligaba a los gobiernos
siempre conservadores a atacar internamente el
nacimiento del comunismo y, al mismo tiempo,
reconciliarse con el mundo del arte y espectáculo
después de la persecución macarthista. Esta política
había destruido la ingenua visión de un país libertario
y alternativo a los gobiernos totalitarios. La literatura
había consignado este desencuentro y ~olestía con el
sistema. Ejemplos corno Salinger y su novela Elguardián

�AMDAR A LA. REDONDA

en el centeno o Nabokov y su Lolita, son críticas veladas
pero feroces al american way of life.
Junto a esta visión de arte elevado, existió otra
que cabalgaba entre el estrellato y el mesianismo. La
generación beat llegó desde San Francisco a remover
la estructura del pensamiento estadounidense.
Antecedente directo de los hippies, los beatniks
proporcionaban a los jóvenes estímulos culturales,
modelos de comportamiento y una actitud
existencialista que crearía una nueva forma de ver
tanto al arte como al mundo.
La literatura de esta generación (Allen Ginsberg,
Gregory Corso,Jack Kerouac, William S. Burroughs)
hacía ejercicios de escritura basados en la obra del
poeta Walt Whitman, en el uso de drogas para
"ensanchar el área de la conciencia", según palabras de
Ginsberg; en el uso de slang propio de los músicos de
jazz y en la improvisación del bebop, un estilo de jazz
nervioso y revolucionario.
Lo más curioso es que el jazz modal, no se servía
de las ideas beat para su creación, sino de la literatura
de altos vuelos y el arte figurativo de J ackson Pollock
y Mark Rothko.
1959 también fue un año fundamental dentro del
jazz. Únicamente en este año se editaron, sin contar
Kind ofBlue, cuatro importantes discos más: MingusAh
Um de Charles Mingus, Time Out de Dave Brubeck,
Giant Steps de John Coltrane y The Shape of]C1Z2.to Come
de Ornette Coleman.
Fue el año en que el cool jazz, una forma más delgada
y ligera del jazz, comenzara su decadencia, y el free
jazz estuviera a un paso de aparecer en el escenario.
De hecho los discos mencionados, exceptuando
a Dave Brubeck, allanaron el camino para la libre
improvisación colectiva de los sesenta.
Esa liberación mental, sexual y social que aparecerá
casi diez años después fue anticipada por el jazz.
Se hace ya habitual que el genio se adelante a la
sociedad.
PIEDRAAMCULAR

La figura de Miles Davis aparece en varias ocasiones en
la historia deljazz tanto como líder como acompañante.
No solamente tocó con una infinidad de músicos, sino
que también ayudó a otros tantos,]ohn Coltrane, Herbie
Hanckock y Chick Corea, por mencionar algunos.
Siempre transformando de estilo y buscando
adelantarse a la vanguardia, Miles nunca perdió

50 •armas y letras

-

AMDAR A LA. REDOMDA

su fuerza creativa, su original técnica y su manera
espontánea de crear música. Estos cambios se pueden
resumir en las siguientes etapas:

TANTO EL JAZZ TRADICIONAL COMO EL MODERNO SE BASAN EN :
UNA SUCESIÓN DE ACORDES QUE LE DAN ESE TOQUE DE MÚSICA EN -

MOVIMIENTO CONSTANTE Y QUE PAR.A LOS LECOS EN EL LENCUAJE tte
l. En 1945 aparece a un lado de Charlie Parker tocando

bebop, aunque el trompetista Dizzy Gillespie funge
como su maestro, es en realidad Parker quien le
ense:p.a y lo guía tanto en la música como en sus
actitudes personales. Esta etapa terminará en 1948.
2. El cool jazz, que junto a Bill Evans creará en 1948 con
una pequeña banda y que perfeccionará en 1957 y
58 con una gran orquesta.
3. El hard bop, apenas explorado en el año 1955
acompañado por John Coltrane y Bill Evans.
4. El jazz modal, una respuesta al hard bop, pero
que también permitió improvisar en el jazz de
una manera nueva y libre. Sus primeras pruebas
se dieron a finales de 1957, principalmente en el
disco Milestones, pero es con Kind of Blue que se
desata lo modal como una forma más del jazz
contemporáneo.
5. Libertad controlada, como una réplica a los excesos
del free jCIZ2.. Davis lleva la ejecución modal hasta
rozar la improvisación colectiva, pero sin entrar
por completo en ella.
6. Jazz-rock, un Miles eléctrico revoluciona, una
vez más, lo que se entiende por jazz. Aunque su
intención era acercarse al público joven negro, fue
el blanco común estadounidense quien abarrotaba
sus conciertos y compraba los discos In aSilent Way
(1969) y Bitches Brew (1970), principales representantes de este estilo.
7. En un intento por alcanzar lo que se hacía en los
noventa, Miles decide fusionar el hip-hop y el jazz. El
disco Doo-Bop, que fue grabado poco antes de morir
en 1991, es un testimonio de su último esfuerzo por
reinventarse.

JAZZÍSTICO PRODUCE COMPLICACIONES AL SECUIR LA PIEZA.

corno medio de enriquecimiento sino como un fin
artístico y de expresión.
APENAS UN PAR DE ESCALAS

He hablado mucho del jazz modal, pero no se ha
explicado en qué consiste. Es el momento. Tanto el
jazz tradicional como el moderno se basan en una
sucesión de acordes que le dan ese toque de música en
movimiento constante y que para los legos en el lenguaje
jazzístico produce complicaciones al seguir la pieza.
En 1953 el pianista George Russell creó una
alternativa a la improvisación basada en la sucesión
de acordes. La idea parecía sencilla y seguía la premisa
"menos es más", pero se reveló corno una de las formas
que más rápidamente dejaban al solista sin ideas
para continuar sus solos, forzando a los músicos con
limitada imaginación a repetir las mismas frases. Esta
alternativa es hacer a un lado la sucesión de acordes
y utilizar un par de escalas durante toda la pieza para
tener una mayor libertad. Miles afirmaba que eliminar
los acordes:

1

Heredero de un carácter tenaz, Miles Davis sabía
que para sobrevivir en un mundo racista tenía que
utilizar las armas de su inteligencia y nunca dejar que
nadie le pasara por encima. Al mismo tiempo era de
trato difícil, esta actitud puede encontrarse en muchas
de sus declaraciones'.
Davis era quizá el jazzman por excelencia, quien
no tuvo miedo de cambiar de estilo aunque esto
significara una pérdida de seguidores, quien invitaba
y ayudaba a músicos jóvenes y quien no usó la música

Existen muchos ejemplos: "...no me gusta la palabra rock y toda esa
núerda (...) Es un mundo de blancos". Esta es una declaración que hizo,
paradójicamente, a la revista Rolling Stone.
A Thelonious Monk lo llamó un "no músico". También hizo
declaraciones insultantes a muchos músicos vivos y muertos tanto en
revistas como en programas de radio. Tocaba sus solos de espalda al
público y cuando le preguntaron por qué lo hacia respondió: "¿Qué otra
cosa quieren que haga? iQuieren quizá quesonña? Hago lo que me divierte".
Dos veces estuvo involucrado en situaciones violentas y peligrosas.
En una le dispararon dos gangsters en un estacionamiento. Miles ofreció
una recompensa de diez mil dólares a quien detuviera a los pistoleros.
Un par de semanas después se encontraron los cadáveres de los dos
hombres. En otra ocasión estaba afuera de un club de jazz en Broadway
cuando un policia blanco le ordenó hacerse a un lado; al no obedecer lo
golpeó con su bastón. Miles declaró poco después: "El policía también
murió, en el metro".

---------e--

...gives you a lot more freedom and space to hear things.
When you go this way, you cango on forever. You
don't have to worry about changes and you can do
more with the [melody] line. It becomes a challenge
to see how melodically innovative you can be. When
you're based on chords, you know at the end of 32 bars
that the chords have run out and there's nothing to do
but repeat what you've just done -with variations. I
think a movement in jazz is beginning away from the
conventional string of chords... there will be fewer
chords but infinite possibilities as to what to do with

them.

Influido por el concepto de Russell, Miles grabó en
1958 un álbum llamado Milestones. En la pieza del
mismo nombre utiliza únicamente dos acordes: 16
compases de Sol menor, otros 16 de La menor y finaliza
con ocho compases de nuevo en Sol menor.
La experimentación llevará a Miles junto a Bill
Evans a grabar Kind ofBlue, en donde el sistema modal
se explota al máximo. Para entender el concepto de
jazz modal se puede observar la siguiente partitura de
Charlie Parker. "Billie's Bounce" es un blues lleno de
diferentes acordes. Si el músico no sigue la armonía es
muy probable que el resultado sea cacofónico y atonal,
aunque eso en el jazz es bastante aceptado.
Lo que podría parecer más difícil en realidad
simplifica el trabajo del solista. Analicemos los
primeros ocho compases. La sucesión de Fa mayor,
Si bemol mayor, Fa mayor, La menor y Re mayor
permitiría al solista jugar holgadamente al improvisar.
Estos acordes fácilmente se pueden relacionar con
otros, por ejemplo Fa siete está emparentado con Do
menor. Así la improvisación, para un músico menor,
podría estar llena de riqueza.

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A.MDA.R A. LA. REDOMDA.

Ahora veamos la partitura de "So What".

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52 • armas y letras

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�ANDAR A LA REDOMDA

Este es un ejemplo de jazz modal, una pieza
construida sobre dos escalas: Re menor siete y Mi
bemol siete. 16 compases del primero, ocho del
segundo y finaliza con ocho del primero. Como se
puede ver, no solamente es una pieza más complicada
de contar sino que la limitación de escalas se vuelve
un obstáculo difícil de superar para un músico menor.
Aburrir y repetirse es una posibilidad más obvia que en
"Billie's Bounce. Pero al mismo tiempo esa sencillez
logró que un gran público se acercara al jazz.
L\ MELODÍÁ COMO RECL\

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Los dos días de grabación en 1959 fueron prácticamente
improvisados. Miles únicamente había entregado a sus
músicos algunas escalas y líneas melódicas que se iban
a improvisar. Davis dio instrucciones breves según
grababan las diferentes piezas. Bill Evans, pianista del
grupo y también quien escribió el texto original que
acompañó el LP, afirma que "Miles conceived these
settings only hours before the recording dates".
La leyenda habla de que todas las piezas fueron
grabadas en una sola toma, también se habla de que
se sentía una especie de magia. Nada más lejano a
la realidad, la única pieza que se grabó completa
a la primera toma fue "Flamenco Sketches", pero
esa versión no fue la que terminó en el disco. En la
grabación hubo entradas falsas, errores, bromas,
ruidos no musicales, esto gracias al gusto de Davis
por grabar de forma "sucia", esto es, incluir como
fondo todos los sonidos que se producen durante las
sesiones de grabación.
La primera composición, que se encontraba en el
lado A del disco vinil original, era "So What" de la
que ya hemos hablado. La pieza comienza con una
introducción del piano de Evans y el contrabajo de
Paul Chambers, la melodía es construida por este
último y la pieza se va desenrollando como una bola
de estambre: limpia y suavemente. Los solos de John
Coltrane, Julian "Cannonball" Adderley y Miles
Davis producen efectos distintos, Coltrane parece
más enfocado a rellenar espacios, mientras que
Adderley tiene un espíritu más soul, buscaba crear
líneas melódicas más claras. Miles Davis es diferente,
cuando se escucha al trompetista se tiene la impresión
de que lo primero que aparece son la ideas melódicas
y que después aparece el solo en sí. En realidad Miles
comienza su improvisación desde el principio, es el
efecto de su sonido suave, relajante, asardinado, que

54 •armas y letras

AMDARA LA REDOMDA

parece suspenderse en el aire el que nos engaña.
Estas características se repiten durante todo el
disco. En "Freddie Freeloader", el piano de Wynton
Kelly, el pianista oficial del sexteto, pero que fue
puesto a un lado por la creativa mente de Bill Evans,
es aprovechado por su exactitud para tocar blues.
"Blue in Green" es una pieza redonda y extraña
al tener diez compases, una extensión poco habitual
del jazz. Es como un círculo armónico que solamente
es penetrado por los solos de Miles y Coltrane. El
rumor que rodea a esta pieza es que en realidad es
una composición de Bill Evans, pero que Miles se
la apropió. Esto tiene relación con su estructura
tan cercana a la música "clásica" que juega con los
temas y variaciones. En este caso los solos serían las
variaciones del tema tocado por el trompetista.
"Ali Blues" es un blues de doce compases pero que
se cuenta en 6/8. De nuevo una variación extraña pero
que le da un carácter único.
Finalmente, "Flamenco Sketches", que llevó
el concepto modal más lejos. La idea de canción
tradicional se abandonó por permitir a los solistas
explayarse en cada una de las cinco escalas que
componen la pieza. Los solistas tenían la libertad de
detenerse en cada una el tiempo que desearan.
Pareciera que durante toda la grabación Davis
estuviera buscando un retorno a la melodía y un
alejamiento del virtuosismo desmedido del bebop. Kind
ofBlue es, en general, melodía. No sólo musicalmente,
sino también en su ideología. Davis buscaba una forma
de hacer jazz que obligara a sus músicos a improvisar
puras melodías. Al parecer lo logró.
DECOMSTRUYEMDO L\ MEL\MCOLiA

Escribo estas líneas mientras escucho Kind of Blue, es
la tercera o cuarta vez que lo hago desde que comencé
a escribir este ensayo. El amor que profeso por esta
música y en especial por este disco me ha llevado
al punto en que me encuentro ahora. Parece que no
tengo nada más que escribir. La mayor parte de lo
que he mencionado lo puede encontrar un melómano
en algunos libros de jazz. Pero cómo puedo analizar
de forma diferente Kind ofBlue. Entonces pienso: ¿qué
pasaría si aplico alguna teoría a la grabación? Recuerdo
aJacques Derrida ysu deconstrucción. Derrida propone
una vía alternativa a la hermenéutica, análisis que he
estado haciendo. Este camino se podría definir como
deconstrucción, aunque es claro que esta palabra no

tiene una traducción exacta. Para el autor el lenguaje
es tan poco creativo para determinar la realidad que
se vuelve en realidad una cortina de humo. No es
posible realmente conocer los significados, porque
cada palabra significa algo diferente cada vez que se
nombra. La solución a este problema es adherirse al
principio de incertidumbre. Saber que nada es seguro.
Así, la deconstrucción trae de vuelta la escritura
tal cual es. No intenta ni buscar su sentido oculto ni
comunicarse con el autor. Lo contrario a esto es traer
el texto a la vivencia pura. La escritura tiene valor por
sí misma, sin necesidad de representar algo que está
fuera de ella. Por lo tanto la deconstrucción elimina la
metafísica. La escritura es ausencia de autor. Éste no va
hablar con el lector a través de un libro, eso es ingenuo
y absurdo. Para Derrida la escritura es apenas una
huella que dejó alguien y no sabemos más. Pero esta
huella va más allá del autor y hasta del lector, porque
cada lector sabrá entenderla a su propia manera.
No hay nada mal interpretado. Tampoco hay una
sola lectura, la única válida. No hay actualizaciones
vigentes. El texto nunca está fuera de sí mismo. No
hay una sola estrategia. La deconstrucción no tiene
ningún contexto. De hecho toma la escritura y la lleva a
diferentes contextos. El texto pertenece a un momento
histórico pero no es el único, el texto es transferible y
mantiene su vigor.
Desde esta perspectiva intento escuchar los
bordes, encontrar las grietas tal cual recomienda
Derrida. Busco no quedarme en la melodía, intento
encontrar aquellos detalles que no son de fácil acceso.
Encuentro uno; en el solo de Miles en "Flamenco
Sketches" en un momento parece que el trompetista
se acercara demasiado al micrófono. Pero no sé si eso
sería escuchar las grietas. Aguzo el oído. "So What"
es quizá la más redonda de todo el disco. Pero eso no
es escuchar entre líneas.
Buscaré otro camino. Pienso en el Miles de ese
año, furibundo por otro disco que competía en
innovaciones con Kind of Blue, me refiero a The Shape
ofJazz to Come de Ornette Coleman. La búsqueda de
libertad característica en Coleman fue incendiaria en
el ánimo del jazz estadounidense. Podríamos decir que
The Shape... eclipsó un poco a Kind of Blue.
Esto me lleva a investigar sobre el jazz modal y
encontrar que desde Duke Ellington, décadas atrás,
ya se hacían este tipo de experimentaciones. Entonces
Kind ofBlue no es tan vanguardista como parecería. En

-

realidad es un disco limitado frente al rompimiento
que proponía Coleman. Esta aseveración molesta a
muchos críticos, por ejemplo Ken Bums, famoso por su
documental que aborda la historia del jazz, asesorado
por Wynton Marsalis pone en duda la relevancia de A
la propuesta de Ornette. Pero habría que afirmar que W
Davis nunca aceptó llevar a sus últimas consecuencias
la libertad modal.
Ahora, ¿qué sucedería si cambiáramos las estrategias del jazz modal?, en lugar de utilizar las escalas que A
Miles dispuso en "So What".
•

e

Torno mi bajo y toco la melodía. Decido cambiar el
Re menor siete por un Mi menor siete y el Mi bemol
por un Fa menor. Hay diferencia pero todavía no es
radical. Hago un pequeño cambio, regreso de un Fa
menor a un Mi bemol menor siete. La pieza sigue
siendo reconocible. ¿Podría descomponer un poco
más? Cambio la melodía del bajo, la original,

por una variación de apenas cinco notas, la primera y
las últimas cuatro:

----------

�A.MDA.R A. LA. REDOMDA.
A.MDA.R A. LA. REDOMDA.

EL DISCO ES EL IMVEMTO COM EL QUE SE CUMPLE, POR PRIMERA VEZ,
LA. COMSICMA DE QUE LA. COPIA ES MEJOR QUE EL ORICIMAL. SE HA
COMYERTIDO EM OBJETO DE CULTO Y HA PERMITIDO QUE AQUEL QUE
MO SABE TOCAR MIMCÚM IMSTRUMEMTO SE PUEDA COMVERTIR EM UM
EXPERTO EM LA. MATERIA.

La melodía mantiene su idea original pero la
deconstrucción habría comenzado. No me atrevo a
más, desconfio de mis propias habilidades técnicas
para continuar un trabajo tan complicado.
En este intento por descubrir las grietas, encuentro
dos dúos continuamente mencionados en el análisis
del disco: Davis-Coltrane y Davis-Evans. 8 primero
como ejemplo de dos caracteres asimétricos. Miles
como el hombre agresivo y Coltrane la tranquilidad
casi zen. Esto también se aplica en su forma de tocar,
pero a la inversa. Coltrane más decidido y Miles
mucho más suave y mínimalista. Sin buscar una
tercera vía, normalmente se olvida la participación de

56 • armas y letras

"Cannonball" Adderley quien imprimió una alternativa
a los dos estilos de sus compañeros. Además, es
bastante obvio que el disco no habría llegado tan alto
sin este saxofonista.
En cuanto al otro dúo las diferencias parecen
mayores, Evans es un hombre culto, cercano al arte y
la literatura, todo lo contrario a Miles quien gustaba
de boxear y durante una época tuvo una grave adicción
a la heroína. Habrá que olvidarse de este binarismo,
Evans no tuvo la fuerza para tolerar las exigencias
del trompetista. Antes de grabar este disco, pasó
apenas ocho meses con él, después de eso se retiro
argumentando: "Me sentía agotado en todos los

sentidos: física, mental y espiritualmente". Aquí no
existe ningún binarismo, habría que pensar que Wynton
Kelly soportó más tiempo y hasta tuvo que tragarse
el orgullo y permitir que Evans grabara casi todo el
disco, uno de los más vendidos en la historia del jazz.
Finalizo ensayando un concepto que tal vez, por
ser tan obvio, ha pasado desapercibido. El objeto a
analizar es una grabación y esto tiene una serie de
consecuencias.
La invención del disco es, quizá, uno de los cambios
más radicales y fugaces en la historia de la música. Es
con este invento que se cumple, por primera vez, la
consigna de que la copia es mejor que el original. Se
ha convertido en objeto de culto y ha permitido que
aquel que no sabe tocar ningún instrumento se pueda
convertir en un experto en la materia. El nacimiento
del melómano está más ligado al jazz y a la música
pop que a la música instrumental culta. El músico de
jazz entendió rápidamente las posibilidades técnicas
de la grabación.
En el caso que nos ocupa se puede afirmar que la
obra ha sufrido una serie de transformaciones que
permiten interpretar la música de distinta manera.
La primera edición fue, como es lógico, en acetato.
En la primera cara del disco se encontraban "So What",
"Freddie Freeloader" y "Blue in Green", las restantes
"Ali Blues" y "Flamenco Sketches" se escuchaban en
el lado B. Varias reediciones en vinil se vendieron
hasta que el CD hizo su aparición. Pensemos que el
sonido no únicamente era distinto, sino la experiencia
entera de escuchar música. El puro hecho de tener
que voltear un disco hacía diferente la audición. La
posibilidad de colocar la aguja a la mitad de la pieza.
8 tamaño de la portada. La materialidad completa de
poseer un vinil.
En 1986 se reeditó en CD por primera vez. Es
así que la experiencia y la interpretación de la obra
cambian. En 1992 se introduce un nuevo cambio: tres
temas fueron grabados originalmente a una velocidad
mayor, por lo tanto las piezas parecían estar en acordes
diferentes a como fueron tocados, es en esta edición
que se reproduce a la velocidad adecuada. La pregunta
que surge es: ¿cuál es la velocidad correcta? ¿Significa
que la experiencia de aquellos que escucharon el disco
desde 1959 hasta 1992 fue incorrecta?
En 1997 se incluyo una versión alterna de "Flamenco
Sketches". Esta edición se vendió como la versión
definitiva de la obra. Hasta ahora, que están por

cumplirse 50 años, Columbia lanzó, con una visión
netamente mercantil, una caja con tres discos; uno de
ellos es la obra completa, otro de arranques en falso,
errores, versiones alternas, pláticas entre los músicos
y el otro es un DVD con un documental que muestra
la forma en que se grabó la obra y un concierto para
televisión. Además incluyeron una versión en vinil, un
póster y un libro de sesenta páginas. La experiencia
de escuchar a Miles tras desembolsar varios dólares
cambia. Tal vez hasta el hecho de saber que se posee
la última versión le proporcione al escucha todo un
resigníficado a la obra más importante y vendida
del jazz norteamericano. Es probable que el mismo
Miles hubiera aborrecido esta idea, aunque eso no lo
podremos saber. Lo que sí podemos saber es que en
50 años tendremos otra versión más de "Kind ofBlue"
probablemente ya no sea un disco, pero la experienci~
del escucha cambiará así como su reinterpretación.
Es por eso que tal vez esta grabación ya no existe, así
como tampoco existen (exceptuando a James Cobb),
los que la crearon hace cincuenta años en una antigua
iglesia de Nueva York, una tarde de marzo ~

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�AMDAR A LA REDOMDA

.U.DAR A LA REDOMDA

A propósito de KindofBlue
(de Crónicas del Minton's Playhouse)

II

JESÚS RAMÓN IBARRA

En la imagen se le ve sentado en el suelo, descansando las
cortas y sin embargo intensas sesiones de KindofBlue. Tras él,
los instrumentos adquieren la dimensión de un mapa, cuyo

1
Cuando ensambla el saxofón piensa en la muchacha de
Filadelfia. Se asoma por la ventana: en el cielo dos nubes
dibujan coágulos de gloria sombría. ¿Kind of Blue será otra
forma de gloria? ¿El desperezado lamento de un tren que
cruza América? En el suelo colillas de cigarro, Cannonball
Adderly tendido como un potro enfermo; Bill Evans
sometido al conjuro de una abstinencia de cristal. Miles, de
buen humor, silba los primeros acordes de So What: logra que
las notas, marcialmente, pisen la cordillera de unos cuerpos.

propósito es desorientar el corazón. Su ropa es notablemente
guiada por el desaliño o por la necesaria familiaridad de un
ámbito común.
Muy joven coincidió con Miles, cuando éste formaba parte
del ensamble de Bird, allá por el 47. Bill Evans lo acompañó
unas veces en el Five Spot, y otras veces coincidieron en el
campo minado de una muchacha. Cannonball era como
esos hermosos animales que aparecen cada tanto tiempo, y
siempre se reconocen en su inocencia luminosa. Kelly, por
su parte, alguna \'ez intercambió droga con él: montaron
juntos un caballo de huesos en una calle de Seattle. Cobb y
Chambers eran como sus hermanos. Afuera, la 30th street es

En un rincón del estudio, Coltrane toca Round Midnight:
imposible augurar la aparición de Naima, el destilado aire de
sus axilas, su cora=ón cachorro en el pecho, su vientre donde
unos dedos juegan a ser los niños perdidos del bosque.

un elefante de niebla que devora música.
Esta fotografía la tomó Don Hunstein: fechada en marzo del
59, todavía tiembla la luz. Al fondo, si uno aguza la vista, se
puede ver una suerte de incendio detrás de John Coltrane.
Su cabello por eso tiene la forma de una luna quemada. Cn
resplandor de barco que se aparta en silencio. Finalmente
nunca apareció en el disco original, y sí en una edición
especial que sólo poseen un puñado de elegidos.

58 · - y letras

�.AMD.AR .A LA REDOMDA

.AMD.AR .A LA REDOMD.A

CÁRLOS YEWOUEZ

[

Miles Davis era un capo. Un tipo duro, padrote, boxeador y
heroinómano. Junto a un grupo de instrumentistas, considerados
un dream team del jazz creó uno de los álbums más influyentes en
la historia de la música, Kínd of Blue. Ytodo, mientras amasaba
una gran fortuna.

La educación sentimental

de un combo líder
50 años de Kind ofBlue
a historia de Kind ofBlue es una multitud
de historias. Es una historia sobre
drogas. Sobre desamor. Sobre muerte.
Y como las mejores historias, narra el
nacimiento, ascensión y caída emocional
de un grupo de individuos. Ocho meses bastaron para
que un conjunto base conformado por el sax altoJulian
"Cannonball" Adderley, el pianista Bill Evans, el sax
tenor John Coltrane y el trompetista Miles Davis
transformaran el rumbo de la música.
La historia comienza con Charlíe Parker. En sus
inicios, Bird sufriría para conseguir estatus como
saxofonista. El primero en emplearlo fue Jay McShann.
La reputación del pianista fue la plataforma que
necesitaba para consolidarse. Parker jamás olvidaría
la oportunidad recibida por parte de McShann. Una
lección que trasmitiría como líder, años después, a
los miembros de su propio ensamble, al reclutar a un
joven Miles Davis.
Miles arribó al jazz en un momento determinante.
Justo cuando Bird, Dizzy Gillespie y Thelonious

60 • armas y letras

Monk acababan de inventar el Bebop. Su inclusión en
la banda de Parker parecía más una broma, un desafío,
por el contraste del tono melancólico y reflexivo de
su trompeta y el vertiginoso e incendiario estilo del
saxofonista. Nadie comprendió la decisión, salvo Miles.
El conjunto de Parker era un inmenso laboratorio.
Bird era el científico loco que finalmente había
descubierto en el joven trompetista el continuador
de sus experimentos.
La ambición musical de Miles lo hizo abandonar a
su mentor. Aficionado a la heroína, en 1949, caería en
la depresión. El fracaso de su prometedora historia de
amor con la actriz francesa Juliette Gréco ("la primera
mujer a la que quise como a un igual, me enseñó a
querer a alguien que no fuera la música", declaró)
lo había paralizado. Durante los siguientes cuatro
años, la jeringa lo afectaría físicamente, lo agotaría
económicamente y lo limitaría artísticamente.
Antes de su descenso, Miles había demostrado,
herencia parkeriana, su vocación para innovar con
Birth of the cool. El cool jazz fue un movimiento que

popularizó a Chet Baker, Gerry Mullígan y Paul
Desmon. Sin embargo, Miles seguía con pocas
oportunidades para grabar y sus actuaciones eran
escasas. El momento crucial de su carrera sucedió en el
Festival deJazz de Newport, en 1955. Su interpretación
del tema "Round Mídnight" de Thelonious Monk, con
una trompeta con sordina, lo catapultó a la primera
división del jazz.
Miles se alívíanó de su adicción. Después del verano
de 1955, reclutó para su quinteto al joven sax tenor
nortecarolíno John Coltrane. La historia se repetía.
Así como Parker había contratado a Miles para que
atemperara su estilo, ahora Davis elegía a Coltrane
para que lo retara musicalmente. Asu llegada, Coltrane
era casi un desconocido, poseía una fama modesta. Su
estancia en la banda fue breve, poco menos de doce
meses. Durante los cuales participó en las legendarias
grabaciones Steamin', Cookin', Workin' y Relaxin'. Fue
expulsado del conjunto por sus problemas de adicción.
Era increíble que Miles, antiguo drogadicto, lo corriera
porque consideraba que su uso delas drogas era abusivo.

Coltrane es otro fenómeno. Como miembro de la
banda de Miles compartió el escenario con Charlíe
Parker. Además, militó en las filas de la agrupación de
Dizzy Gillespie. A su salida del Miles Davis Quíntet1
"hizo sombra" con Thelonious Monk. Toda una
preparación cinco estrellas. Había salido transformado
en un monstruo hardboper y había grabado su primer
disco solista, Blue train. El patrón adoptado por Miles fue
imitado por Coltranealrehabilitarse. Abandonó el tabaco,
el alcohol y los narcóticos por completo. Estuvo listo para
reincorporarse a la banda de Davis a finales de 1957.
Hacia 1955 había llegado procedente de la costa
Julían "Cannonball" Adderley. Una vez más, la historia
se reciclaba. El sax alto encontró en Miles el mismo
cobijo que el trompetista le había procurado a Coltrane.
En diciembre de 1957, Davis ensayaría con la formación
de su quinteto al ampliarla a sexteto. Contrastaría
el estilo cargado al swing de Julian con el vértigo de
Coltra~e y ~ minimalismo de su tron:ipeta.
. La histon~ ~olvería_ a r~pe~se meses después con
la mcorporac1on del p1amsta Bill Evans. Al igual que

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�AMDARA LA REDOMDA

MECRO EN BLANCO
CERARDO DE JESÚS MOMROY

For Bill, for Miles

Una
línea
en
el lienzo
pulveriza la nada
La nada no es distancia
Lanada no es
Una línea

en
engendra distancia:

el lienzo

La distancia

nace en el punto

donde una presencia
interrumpe

la distancia
imponiéndola
Coltrane y Cannonball, su fama dentro del jazz era
discreta. En apariencia no contaba con los suficientes
meritos para ser admitido en el conjunto. Con el
tiempo, Bill Evans llegaría a convertirse en el pianista
más influyente del jazz. De la misma forma, Coltrane
se establecería como el saxofonista más influyente
de la historia, por encima de Sonny Rollins, Ornette
Coleman o incluso del mismo Parker.
En 1959, con el complemento de Paul Chambers
en el bajo y James Cobb en la batería, el dream team
del jazz entró al estudio a grabar las sesiones de
Kind of Blue. En este trabajo, Miles llevó al extremo
la enseñanza de Parker. Inventó un nuevo estilo, el
jazz modal. La herencia parkeriana la trasmitiría a
Coltrane y Evans. Tanto el sax como el pianista no
harían otra cosa que transformar el jazz de manera

62 •armas y letras

incansable. Y como Bird, los dos tendrían un final
vinculado a la heroína. Coltrane moriría de cáncer
en el hígado a los 37 años en 1967 a causa de las
secuelas de su adicción. Sólo viviría tres años más
que Parker. El deceso de Evans sucedería en 1980,
también a causas relacionadas con su dependencia.
El diagnóstico de su muerte sería el mismo que el de
Parker, úlcera hemorrágica.
Kind of Blue no sólo es una obra maestra, también
es el disco más influyente en la historia del jazz. A
partir de su éxito, Miles se convertiría no sólo en
millonario, sino en uno de los hombres más poderosos
del mundo de la música. Posición que le permitió
seguir experimentando, y reclutando a jóvenes
músicos desconocidos que hoy son considerados
grandes maestros, hasta el final de sus días oo

La distancia nace en el punto
No sería

distancia

si constara
de puro silencio
El ser, en cambio
se ha apoderado incluso de los agujeros
No lo presenciaríamos
-de hechosi no hubiera agujeros
si todo lo llenara
con una misma clase de ser

�AtolDARA LA REDOHDA
AtolDAR A LA REDOtolDA

Necesitamos largas respiraciones de silencio
largas miradas de distancia

El mi bemol,
aquí

Miles
a lo lejos
la línea sobre el lienzo
un sonido lejano
se diría lejano, se diría solo
pre-existiendo a la música futura
pre-existiendo casi a la condición de música

la música callada la soledad sonora
Juan de Yepes lo dijo se pensaba en sordina, sin lugar a la duda
(tanto espacio y no obstante no hay lugar a la duda)
Poder sentir de verdad la verdad
y como lo que es: como verdad

Miles ahead Miles beyond
y todos los lugares comunes comienzan a decir la verdad
El que escucha
mas no de pronto
sino despacio y silenciosamente
como los contrapuntos del piano en el oído
y esto en la noche que se hizo de música profunda y silenciosa y
[lenta en el pensamiento
Los amos de la técnica dejan de saber
y es tan sólo la música la que ,11eke a hablar
tal vez no a hablar (que es un deporte humano, demasiado
[humano)
esto es sólo la música
como decir: esto es el ser...
Sonido

Cuerpo en el silencio

Se diría lejano
No se diría

64 •armas y letras

no,
noes,
no es el hematoma provocado por los golpes que los dedos
regordetes del niño

solo

,11el\'e a saber

El que habla está de pie, alargando su línea sobre el lienzo
llena Una amorosa nube de la carne se forma

Aquí es donde entra Miles

..•.

Pero por qué evitarlo

8 que escucha comienza a rodearlo: es la distancia

largos tragos de nada

't.

Mejor es no decir

dan a la llave o a la tecla
Eso, que ya no es mi bemol
se extiende como el cuerpo de un animal sin nombre
corriente estelar lloviendo un chorro de todo
o como lo que en el origen de la palabra ángel
un ángel era: voz de Dios
(Un crítico de jazz
curioso del budismo
en el siglo XXI
no menciona en vano el nombre de Dios
diría acaso: ser, intenso)
(Un musicólogo que leyó a Hegel
dice a secas: materia,
oponiéndose en todo resueltamente a la nada)
(Y demodé, a 50 años del Kind ofBlue
dice el que escribe: voz
Una línea en el lienzo
pulveriza
la
nada

de Dios)

�AMD.U. A LA REDOMDA

Es la nada hecha poko
Engendra el polvo
del que un día brotará el polvo
del que una noche el hombre nacerá

AMDAR A LA REDONDA

Retiro sketches sound
DA.MIEL FRA.COSO TORRES

El ser humano
yace en el ser antes de ser humano
Entonces el que escucha
que no esté tan seguro de la inhumanidad
de la música
No se ha resuelto ninguna contradicción

pero Miles preguntó
y nosotros contestamos.

Proteo fijó el oráculo:
no fue erróneo que abandonara Falla.
Esta noche de laberínticas fracciones azules
extiendo las redes sobre el silencio,
-mientras la barca esperaoculto mis pupilas y me entrego al placer que la pesca otorga.

�BIBLIOCLIPS

Juicio al

BESTSELLER

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TRES Lo que si está pasando por

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sin que alguien afirme que la
literatura está en crisis, que ya no
se escribe como antes, que la gente
busca en las librerías trashJood y no
haute cuisine.
No creo que estén en lo cierto.
La literatura no está en proble
mas. Ahí están los clásicos de
siempre finamente reeditados y
el flujo de nuevos y celebrables
nombres no ha sido interrumpido
por algún fenómeno natural
o artificial. Los lectores -me
permito establecer aquí una
diferencia entre lector y leedor- no
tienen nada que temer: los editores
-me permito establecer aquí una
diferencia entre editor y réditorsiguen y seguirán cosechando
prosa noble. Y, sí, hasta es posible
que alguno de ellos venda mucho,
porque no hay que olvidarlo nunca:
Bellow y Fitzgerald y Greene y
Hemingway y :--Jabokov fueron
bestsellcrs. Y antes que ellos Austen,
Defoe, Dickens, Goethe, Sterne,
Twain y \ oltaire.
Existe un mundo mejor y ese
mundo está en éste.

1

•s' 11
i §
i

DO No pasa demasiado tiempo

..~
~

3

RODRICO FRESÁM / UNO Advertencia: esta

página no incluye en ninguna de sus líneas la
expresión "literatura y mercado". Lo siento.
Ono.

una grave crisis es el best seller.
Los bestsellers están cada vez peor
escritos. Y no me refiero aquí a
firmas que suelen ascender alto
en las listas -como Amis, Auster,
Ballard, Ellroy, Irving, McCarthy,
McEwan, Murakami, Roth,
LeCarré o a bestsellers de culto como
DeLillo, Pynchon y Wallacesino a los encargados de gestionar
policiales, romances, novelas de
terror, sagas históricas, esas cosas...
Digámoslo así: comparados con
Dan Brown y sus demasiados
epígonos de la conspiración boba,
gente como Roben Ludlum, Irving

armas y letras. 69

�HUBO UN TIEMPO EN QUE UN LIBRO MUY VENDIDO PRODUCíA LA POLUCIÓN
DE VARIAS PELÍCULAS SOBRE EL MISMO TEMA. AHORA, EN CAMBIO,
ENCENDRA VARIOS LIBROS Y, CASI TODOS, PEORES QUE EL ORICIMAL QUE
NUNCA SUELE SER DEMASIADO BUENO.

W allace o Morris West adquieren
hoy -comparativamente- la
categortadeBalzac,HugoyZola.Sus
novelas estaban bien construidas y
había una cierta preocupación por
que sus personajes fueran algo más
que máquinas de correr rápido y
parlotear teorías absurdas.
Y qué decir de núlagros corno
el Poderes terrenales de Anthony
Burgess donde -contados por un
..héroe" que recuerda a Somerset
Maugham, discutido bestseller en
sus días que hoy tiene la estatura
de inmortal-figuran todos ycada
uno de los elementos de varios
bestsellers potenciales puestos al
servicio de una gran trama marcada
a fuego por las ambigüedades de
ese otro superventas por el que
se jura decir la verdad, toda la
verdad y nada más que la verdad.
Ydespués, claro, mentir.

CUATRO Y tal vez no sea culpa
exclusiva del escritor de bestsellers
sino un delito en complicidad con el
leedor de bestsellers. Alguien a quien
ya no le interesa una lectura ligera
a cargo de un autor profesional

como Robert Harris -y, hay que
reconocerlo, cuyas ventas a menudo
financian la publicación de obras
más artlsticarnente arriesgadas y
comercialmente riesgosas- sino,
sencillamente, unirse al rebaño de
la moda. Y leer el libro que están
leyendo todos para después pocier
conversar con tocios sobre ese libro
que todos leyeron.
Yallá vamos de nuevo: sábanas
santas, catedrales misteriosas,
pequeños hechiceros, vampiros
juveniles, secretos y profecías
de auto~ayuda, manuscritos y
teoremas, tirulos incluyendo
apellido de prestigio y prestigiante
por ósmosis (Dante, Shakespeare,
Mozart y que pase el que
sigue) y esa suerte de artefacto
maquiavélico que es El niño con el
pijama arayas perteneciente, como
La ladrona de libros, al ya subgénero
niño + esvástica.
Y por ahí pasa parte del
problema: hoy por hoy, cada
pasajero bestseller genera una
cantidad de veloces y efímeros
clones. Hubo un tiempo en que
un libro muy vendido producía la

polución de varias películas sobre
el núsrno tema. Ahora, en cambio,
engendra varios libros y, casi tocios,
peores que el original que nunca
suele ser demasiado bueno.
Hasta hace poco no era asi. El
meritorio Stephen King recordó
que fue el éxito de El exorcista de
WilliamP. Blatty lo que finalmente
le permitió publicar -bajo su
propio nombre y bien pagado-las
novelas de tema sobrenatural que
siempre había querido escribir.
Pero, atención: King no publicó
entonces calcos de posesión
demoníaca sino productos
originales y loables como Carrie,
Salem's Lot y la formidable El
resplandor. Ahora, por cada sabroso
Hannibal Lecter -a quien su
autor autodestruyó en uno de los
gestos más inexplicables en la
historia del género- hay cientos
de indigestos en serie.
El fenómeno ha conseguido,
incluso, la paradoja centrífuga de
un autor obligado a plagiarse a sí
núsmo y a no pocler escapar de la
fórmula que lo hizo triunfar a no
ser que se lleve a cabo la fuga de

EL FENÓMENO HA CONSECUIDO, INCLUSO, LA PARADOJA CENTRÍFUCA DE
UN AUTOR OBLICADO A PLACIARSE A SÍ MISMO Y A NO PODER ESCAPAR
DE LA FÓRMULA QUE LO HIZO TRIUNFAR A NO SER QUE SE LLEVE A CABO
LA FUCA DE MANERAS MÁS BIEN EXTRAÑAS.

maneras más bien extrañas. Anne
Rice -autora de la admirable
Entrevista con el vampiro- degradó
hasta extremos inconcebibles su
historia privada de los chupasangre
en demasiados tomos para, hoy,
dedicarse fervorosamente a
novelar la vida y pasión y muerte
y regreso volador desde la tumba
deJesucristo, vampiro a su manera.
YJohn Grisham -funcionando
como una bien aceitada máquina a
la que se le pide un bestsellerjudicial
al año con el ocasional sabático de
comedias fanúliares- es también
un buen ejemplo de ello. Sólo que
no parece tener problemas con
saberse máquina de escribir. E
ignoro si Grisham -quien hace
poco confesó que lo que hace ~o
es literatura"- es consciente de
que el thriller legal conúenza con
la publicación de Casa desolada
de Charles Dickens. Lo que sí
debe y tiene que saber Grisham
-250.000.000 ejemplares
vendidos, tiraje de primera edición
alcanzando los 2.000.000, el único
en conseguir 7 números 1 durante
7 años consecutivos- es que lo

suyo es mucho peor y tanto más
apresurado que lo que hace su
colega escritor/abogado Scott
Turow. Donde Turow pretende
-y consigue- la densidad
social de la que alguna vez
hicieron gala Dreiser o Cozzens
o Farrell, Grisham se conforma
con buenos buenísimos y malos
malísimos, tramas sostenidas casi
exclusivamente con el andanúaje
de jerga y maniobras tribunalicias
y la infinita inventiva de los
corruptos.
Además, escribe muy mal.

CINCO Días atrás leía en The New
York Times un artículo que hablaba
de recetas, métodos y estrategias
para conseguir un bestseller seguro.
Todos los consultados apuntaban
que hoy buena parte del asunto
pasa por leer en Internet lo que
les gusta o les gustaría leer a los
lectores. Entonces recordé el final
de la entrevista que, en 1977, le
hicieron al genial Kurt Vonnegut
-otro de esos bestsellers rarosen The Paris Review. Allí, Vonnegut
cerraba con las siguientes palabras:

..Propongo que cada persona que
no tenga trabajo se vea obligada
a enviar el informe de un libro
antes de que le den su cheque de la
seguridad social... No escasean los
buenos escritores. Lo que nos falta
es una masa de lectores fiables".
Y tal vez, quién sabe, uno de
los efectos secundarios será que
todos aquellos que leían el libro
del momento porque les sobraba
el dinero regresen, ahora, mansos
a la más económica pantalla
del televisor. Mientras tanto
'
los lectores puros de librería
pequeña y sabia seguirán con lo
suyo y no es que se vaya a vender
más libros buenos. Pero tal vez
desciendan un poquito las ventas
de libros espantosos en las grandes
superficies zombis. Quién sabe.
Soñar no cuesta nada. Todavía.
En cuanto a los réditores
consultados por The New York Times
-esos que rechazaron el primer
libro de Grisham veinticinco veces
antes de su publicación-, todos
llegaban a una núsma conclusión:
"Nadie tiene la dave".
Mejor así~

70 •armas y letras
armas y letras.

71

�A LA LETRA

BIBLIOTECA PERSONAL
111 /IV

BÁRB.ARA J.ACOBS El tema de la biblioteca personal
se puede enfocar desde muy variados puntos de
vista. U no de ellos sería la amenaza de perder la
biblioteca personal. A veces la vida es la que se encarga
de decidir por tí qué hacer con tu biblioteca, me
refiero a las catástrofes naturales como pueden ser
incendios, inundaciones, terremotos; o a circunstancias
catastróficas sociales o personales, como pueden ser
las guerras, los exilios, los robos, los cambios de
fortuna, las mudanzas, las huidas, los desalojos. Todo
esto te despoja de tu biblioteca sin que tú hubieras
intervenido mayormente en propiciar el contratiempo
o desenlace enrevesado. Fuiste víctima y te quedaste
sin biblioteca. Pero por sí estas realidades no fueran
suficiente amenaza, a veces uno mismo es quien
se crea el miedo a perder su biblioteca personal.

j :

11

p

orlo que hace a mí, con
frecuenciarnesorprendo
irnagin aria mente
sometiendo mis libros
a situaciones extremas. No juego
a decidir qué libro me llevaría a
la isla desierta porque ya jugué, y
además porque ahora imagino que
la isla es la Atlántida y que el libro
que me llevara a la isla y yo misma
no tardaríamos en ser succionados
por el mar con todo y la Atlántida,
hipotética o real. Pero en cambio
sí me pregunto con qué libros de
mi biblioteca me quedaría si, por
una situación imprevisible, tuviera
que renunciar a la mayoría de ellos
o si sólo pudiera conservar una
minoría.

La angustia gratuita aumenta
si me orillo a definir y cuantificar
la minoría y si ni siquiera me
permito la concesión de contar
una enciclopedia completa como
un solo libro. Seguramente estos
pensamientos torcidos son
consecuencia de la locura de lector
impuro que padezco, y si no son
consecuencia entonces son síntoma
de esta deformación, perturbación,
alteración o simple enfermedad.
Según el índice de mi aprehensión
dentro de este desorden de mi
mente, puedo no forzarme a pasar
de plantearme el problema, opuedo
intentar aplacarme a mí misma
estableciendo que, acorralada a
elegir, lo que conservaría serían,

como he afirmado, mis diccionarios,
en el sobreentendido de que de
igual modo podría conservar mis
gramáticas y otros libros técnicos
indispensables para mí. Bueno,
y por supuesto que igualmente
me quedaría con otros libros de
referencia imperiosos, corno serían
por ejemplo los de recopilaciones de
anécdotas de escritores, de artistas,
de gente célebre en cualquier
campo, o anecdotarios de gente
simplemente extraordinaria en sí
misma,célebreono.Guardaríalibros
de memorias, epistolarios, diarios,
autobiografías, biografías precisas.
Y, cuando menos, resguardaría el
libro más representativo de cada
escritor de mi biblioteca personal.
Lo que en síntesis quiero decir
es que preferiría no desprenderme
de mi biblioteca, ni de toda ella ni
de ninguna de sus partes. Corno
se habrá deducido a lo largo de
estas líneas, soy incapaz de llegar a
una conclusión sensata en cuanto
a cómo depurar mi biblioteca
para atesorar únicamente lo
esencial. La verdad, es que sucede
que todos los libros que poseo
resultan fundamentales para mí,
pues me declaro incompetente
para desprenderme voluntaria y
conscientemente de ninguno de
ellos, ni siquiera de los que llego a
tenerpor duplicado opor triplicado.
Cuando alcanzo este punto de
voracidad sé que debo hacer un
viraje en mi razonamiento y admitir
que mi biblioteca personal, tal como
es, constituye mi mayor riqueza, y
que verme sin ella me despoja hasta
de la más mínima seguridad que
pudiera tener de mi existencia.
Enmi biblioteca personal tengo
incluso libros inéditos, apenas en
versión mecanografiada, y han
llegado a ser tan importantes

para mí como si fueran primeras
ediciones o libros dedicados. Poseo
un libro que, según la fuma con que
marcó su propiedad, perteneció al
poeta Hart Crane cuando vivió en
México; tengo una primera edición
de Eliot, una segunda de Virginia
Woolf, de cuando ella todavía
vivía, de su propia editorial, quizás
empaquetada por ella misma para
su distribución. Pero no voy a hacer
aquí el inventario de características
ni de dedicatorias de los libros de
mi biblioteca personal, ni tampoco
de las ediciones únicas y especiales
que poseo; no voy a rastrear sus
procedencias ni tantas otras de sus
particularidades.
Podría preguntarme cuál sería
mi biblioteca personal ideal, pero
me temo que hacerlo equivaldría
a entrar en otro callejón sin salida.
Como escritora me han formado
los libros que constituyen mi
biblioteca, no los que la podrían
o deberían constituir. Así corno
no hay dos bibliotecas personales
iguales, no hay dos escritores que se
hubieran formado con los mismos
libros, y sin embargo un lector
puede admirarlos a los dos y puede
asimismo aprender enormemente
de ambos aun cuando ellos sean
distintos en todo el uno del otro
y hasta opuestos y contrastantes;
un lector/escritor puede querer
aprender de los dos y, con tal de
que se incluya a sí mismo en la
mezcla, haría bien en intentarlo.
En las diferencias de lecturas se
encuentran las diferencias de estilos
de los escritores. Cada uno crea
su mundo de expresión propio
a partir de sus propias lecturas.
Cada escritor da a sus lectores
sus propias lecturas asimiladas,
amalgamadas, concentradas,
elaboradas, transformadas.

Sencillamente, imaginemos el
castellanoquenosdandeterrninados
escritores latinoamericanos, todos
de avanzada y todos desemejantes
entre sí Pienso enJorge Luis Borges,
Juan Carlos Onetti,Julio Cortázar,
Juan Rulfo, Augusto Monterroso,
Gabriel García Márquez, Carlos
Fuentes, Mario Vargas Uosa. Ocho
autores contemporáneos entre
ellos y nuestros que se impusieron
en la primera mitad del siglo XX,

que nos dan el mismo idioma
castellano pero tratado de ocho
maneras heterogéneas, cada una
con un fondo particular de lecturas.
Todas ellos maestros, insisto, y
todos distintos, y esta diferencia
debida en gran parte a la diferencia
entre las respectivas lecturas
interiorizadas por cada uno de estos
ocho escritores. Ocho síntesis de
no sé cuántos universos de lecturas
multiplicadas y multiplicables~

72 •armas y letras
armas y letras•

73

�LETRAS AL MARGEN

--

l preguntarme de
nuevoaquésedebia
mi reticencia, creo
que la respuesta
reside en que el
encasillamiento de la narrativa
histórica entre los llamados
usubgéneros" me mantenía a
cierta distancia de ella, así como
el prejuicio de que quienes la
frecuentan lo hacen impulsados
más por el conocimiento que
adquieren a través de su lectura
que por el goce estético que les
puede proporcionar. Pero éste no
era sino un prejuicio más que se
desvaneció en mí conforme releía
obras cada vez más complejas,
creativas, densas, que además de
cumplir sus diversas funciones
utilitarias, de aprendizaje, son
capaces de enseñarnos mucho
acerca de nosotros mismos como
seres humanos -no sólo como

su laberinto, de Gabriel García
Márquez, o mexicanas como Terra
nostra, de Carlos Fuentes, Noticias
dd imperio, de Fernando del Paso,
Pasado presente, de Juan García
Ponce, El seductor de la patria, de
Enrique Serna o La muerte de un
filósofo, de Vicente Herrasti, poco
a poco me fui dando cuenta de que
hay múltiples posibilidades de
abordar el relato del pasado desde la
perspectivadeljuego,delainvención
y de la exploración literaria.
En las páginas de estas obras
aprendí que escribir este tipo de
narrativa no se reduce a reconstruir
una época distante hasta en
sus menores detalles -para
eso están los historiadores-,
sino exige al narrador que abra
novedosos interrogantes sobre
los seres humanos tomando como
pretexto los que fuimos hace
décadas o hace siglos, con el fin
ai

otro tipo de relato; de retar su
concepción de los hombres,
más que su conocimiento de los
datos pretéritos; y de sacudirlo
internamente al llevarlo a nuevas
conclusiones por si mismo, más
que a causa de una revelación de
hechos desconocidos. Es decir, la
narrativa histórica es un asunto
artístico, más que un asunto de
investigación documental, y su
método, desde mi punto de vista, al
igual que en cualquier otra clase de
relato debe basarse enla seducción,
en la provocación y en la violencia
para que ningún lector salga
indemne tras recorrer sus páginas.
Los relatos provocadores
poseen la virtud de hacer que el
lector se cuestione sus propias
ideas, sus concepciones del mundo,
de la sociedad, y las enseñanzas
morales, éticas, ontológicas y de
conducta que le ha inculcado

-

Como lector, desde hace muchos años sentí
,
fascinación por la novela histórica. Sin embargo, aunque desd~ los ne~pos
de mis primeras lecturas obras como Ben Hur, ~uo vadis? 0 Los ultimo~ dias/~
Pompeya despertaron mí interés al grado de que durante la adolescenaa vo vi
j
a ellas una y otra vez para experimentar ese placer del reencue,nt~o con lo
conocido aunado al descubrimiento de novedades ocultas que umcamente
la relectura es capaz de proporcionar, co~o escritor _tardé baS t ante en
J
acercarme a este tipo de narrativa. {Los monvosl Qmza se trataba. de q~e
aún no entendía que contar la historia desde un punto de \'lS t a hterano
•
·- -- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -~,EDUARDO AMTOMIO PARRA

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LA NOVELA HISTÓRICA

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-

puede constituir un reto igual o mayor que desarrollar un argumento
imaginario ( que también se basa en una realidad conocida o intuida),
pues aunque la historia -los hechos ocurridos y registrados- coloca las
directrices del relato, siempre queda entre ellos una infinidad de resquicios
para el juego de la imaginación. Es decir, sabemos qué ocurrió, pero a veces
no sabemos cómo ocurrió; sabemos qué hizo alguien, mas no conocemos
sus pensamientos ni su sentir en el instante de hacerlo. En otras palabras,
tenemos a nuestra disposición el qué, el cuándo, el dónde y el quién, pero el
cómo se abre ante nosotros como un abanico de posibilidades para la ficción.
- ------------------------------

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1

habitantes de un país o una
cultura- y de maravillarnos con
la forma en que el autor distribuyó
su material. Tras sumergirme en
novelas extranjeras como Memorias
deAdriano, de Marguerite Yourcenar,
Yo Claudia, de Robert Graves, La
guerra y la paz. de Tolsto~ El general

de conocernos mejor al insertarnos
en un devenir donde la lógica, o
la falta de ella, pueden explicar
el tiempo presente. Se trata, en
fin, de conseguir entusiasmar al
lector, más que a través de datos
conocidos, por medio del arte de
las palabras, como en cualquier

sus mayores: se trata de novelas
y cuentos cuya lectura se inicia
con una mentalidad y se ternúna
con esa mentalidad trastocada,
enriquecida. Si pensamos en
térnúnos históricos, para que un
relato sea provocador tendría que
conseguir que quien lo lee ponga

74 •armas y letras

armas y letras• 75

�en tela de juicio no sólo sus ideas
y valores éticos y ontológicos, sino
su propia memoria, tanto la que le
fue trasmitida de manera formal
como la que se ha construido por
sí mismo por medio del análisis de
las manifestaciones y tradiciones
culturales. Esto no significa que
olvide lo que sabe, sino que dude de

su ignorancia de ciertos detalles,
pueden funcionar corno un
atractivo detonante de lectura.
Por último, la suma de la
provocación y la seducción nos
abre el camino hacia la violencia,
hacia el sacudimiento interno
de quien lee, que quizá debería
ser el objetivo último de todo

retirar algunos velos que se han
constituido en prejuicios para
que sea el mismo lector quien se
descubra pensando las cosas de
otro modo y al hacerlo encuentre
una visión distinta de la que terna
antes de leer; una visión, por
supuesto, surgida de su interior.
Tanto la provocación corno

SON SEDUCTORES AQUELLOS RELATOS QUE DESDE LA PRIMERA
P.ÁCINA ATRAPAN AL LECTOR MEDIANTE CIERTOS COQUETEOS, YA
SEA DE TRAMA, DE CONTENIDO O DE LENCUAJE, Y NO LE DA TRECUA
SINO HASTA LA ÚLTIMA P.ÁCINA.

sus certezas, las piense de nuevo y
extraiga conclusiones inéditas que
quizá cimbren su visión del mundo
pretérito y presente. Pero, para
provocar, primero hay que seducir.
Desde mí punto de vista, son
seductores aquellos relatos que
desde la primera página atrapan al
lector mediante ciertos coqueteos,
ya sea de trama, de contenido o de
lenguaje, y no le dan tregua sino
hasta la última página. ¿Cómo
hacerlo en narrativa histórica? Puede
haber muchas maneras, pero todas
responden a ese juego de mostrar
y ocultar al mismo tiempo lo que
despierta el interés, sin entregarlo
por completo, dosificándolo hasta
que la atención haya sido capturada
venciendo incluso sus últimas
resistencias. Para ello el lenguaje, el
ritmo y la cadencia del discurso nos
ofrecen una serie de posibilidades
que, combinadas con la riqueza del
material a disposición del autor,
con el conocimiento previo del
lector respecto del tema, aunado a

76

•armas y letras

creador de ficciones, en este
caso de ficciones históricas. Por
violencia me refiero a la puesta en
escena, a través de las palabras, de
una realidad inquietante para el
lector, al mismo tiempo conocida
y novedosa, dramática por estar
directamente relacionada con la
existencia de quien la contempla.
Sólo se consigue violentar a
quien lee, desnudando ante su
mirada un mundo que él pensaba
pétreo, inamovible en su recuerdo;
impulsándolo al análisis, al
sondeo en sus profundidades
más inaccesibles, con el fin de
que transforme las concepciones
que de él posee. En otras palabras,
llevando nuestro discurso a que
extraiga significados nuevos por
medio de la ficción para poner en
juego la imaginación del lector
durante la lectura y después de
ella. La tarea de quien escribe
narrativa histórica no es mejorar
ni empeorar la imagen que los
demás tienen del pasado, sino

la seducción y la violencia en la
narrativa histórica deben sostenerse
en la materia a la que sirven, pues
quizá no haya ningún otro tipo
de narrativa que precise tanto del
aspecto anecdótico corno ésta.
Existen muchos más elementos que
ayudan a los escritores a hipnotizar
a un lector, haciéndolo caer en su
poder desde la primera hasta la
última página. Sin embargo, un
repaso de las principales ficciones
históricas, tanto mexicanas como
de otros países, nos muestra que
la mayoría de ellas se basa en los
elementos mencionados, que no
sé si llamar técnicas literarias o
impulsos interiores del autor,
pero que al ser dirigidos por su
intuición e instinto creador son
capaces de sostener, dar sentido
y enriquecer la tradición de este
tipo de narrativa, tal corno lo han
hecho con el resto de los géneros
y subgéneros que nos apasionan,
convirtiendo su ejercicio en una
verdadera actividad artística oo

�CCLUCAS:
Las transfiguraciones

~MI

DA
Cuando no es advertida su inmediata mudanza,
hallamos que las cosas son lo que son,
por lo que tienen en sí de durables,
y amamos aquello donde se atesora
una fuerza que oponer al tiempo ...
Ramón del Valle Inclán

RoclOCIR6M

Cuando el centro se mueve de lugar desaparece de los ojos
del espectador, los personajes se salen del cuadro y lo que era
figurativo se vuelve soluble. Hoy día el arte ha abandonado la
razón para buscar las sensaciones. Los hombres han perdido su
espacio en el mundo, han sido conquistados por el festín de la
virtualidad y la frialdad de la tecnología. El artista verdadero
ha retornado a la orfandad, es decir, ha vuelto al comienzo, a la
duda. Ya no existe un canon único, el poder yace en la capacidad
de individualizarse y al mismo tiempo de crear nuevos mapas
que deberán ser construidos desde una óptica revitalizada.

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Lucas utiliza dos fuertes annas en su discurso pictórico: la memoria
(guiños a lo visto y vivido, esto es, a las figuras y experiencias
cotidianas) y la imaginación (código de geometría, perspectivas
y estallidos de color alimentado por el arte pop, el tecnicolor y
ciertas atmósferas retro). Pintura de la representación de las
ideas, lienzos que son puertas abiertas al universo de las paradojas, cuadros de la recuperación
y de la reinterpretación de los objetos familiares, cotidianos, la obra de GC Lucas celebra las
semejanzas. Está poblada de vértigo, de una avalancha de información visual, auditiva ysensitiva;
con ello el autor crea un juego de transfiguraciones. Los fondos en su pintura representan una
movilidad resistente a las concesiones, donde divertirse es negarse a la inmovilidad. Por el
otro lado las figuras presentes (personas y animales en su mayoría) se encuentra en un ámbito
blanco y negro, aqui el efecto del claroscuro es una virtud peculiar. Estáticas, su poder radica
en la atemporalidad que representan, inmersas en una maquinaria de movimiento y color
parecen recordarnos con su presencia lo entrañable que puede ser un acontecer continuo.
Es probable que el artista ambicione un mundo más visible y menos entrampado en la
confusión de las ideas y de las jerarquías, parece decirnos que la opción es observar lo cotidiano
a través de aquel mundo carroliano donde lo absurdo se da la mano con la razón. Epicentros
de metamorfosis, sus pinturas desean encontrar un estilo renovado de decir las cosas. En su
obra no hay contemplación sino acción, hay una intertextualidad con el mundo. GC Lucas
ejerce una sucesiva repetición de formas y perspectivas para luego hacer una inmersión de
los objetos en los objetos: multiplica colores y texturas, experimenta con la multiplicidad, en
esta reiteración, confirma la esencia misma de las cosas.
Magritte declaró: "lo que el mundo ofrece de visible es lo bastante rico para construir un
lenguaje evocador del misterio"; GC Lucas evoca dicho entramado de misterio. En su pieza
"Ojo de agua" la consistencia del discurso acuoso es representado en dos planos, el fondo

1
1

1

1
armas y letras•

81

�en tonalidades verde azules donde una conjunción de formas ovales nos transporta a una
atmósfera entre aérea, bucólica y marítima; en primer plano dos niños juegan al agua, en su
movimiento dan continuidad a la fuerza ovoide que también conforma un espiral, el centro
es igualmente tragaluz, es ojo del mundo y de la infancia, ombligo de un cuerpo, espejo de un
origen donde la inocencia es detonante de lo festivo y del ámbito onírico.
En "Natura" no sólo la niña (con una destellante luminosidad en el rostro) que
nos mira nos envuelve en su sentido de libertad, de frescura, el boscaje, el río que
cruza la superficie nos incita a pensar en un camino, en cierta vía que lleva hacia un
destino imaginario y lúdico. Aquí la sucesión de planos brinda al espectador una
sensación de sosiego, de mecimiento. Viento y frondas invisibles. Sugerencias más
que evidencias. Pintura de representación pero también de ocultación, de entrelíneas.
Dado que las perspectivas de un arte verdaderamente contemporáneo consisten en mezclar
la geometría interior con los elementos que se encuentran afuera (siempre buscando lo hondo,
el hallazgo), GC Lucas no habla solamente por lo que él es, sino por lo que encuentra, como
si el eco de lo que conocemos como realidad pudiera llevarse del sonido al color. En su obra
la intención inicial es la concentración de lo visto, con el fin de extraer lo más intensamente
primigenio. Pertenecemos a un mundo desfigurado que, entre las ruinas, discute consigo
mismo y se pregunta dónde están los hombres, los estilos y las formas perdidas.
GC Lucas parece decirnos que el arte necesita recobrar los lugares de los que fue expulsado,
lo cual no es un propósito ideológico, sino una apuesta estética y, corno tal, una apuesta
personal, cargada de escollos, pero finalmente íntima, de quien es capaz de abismarse y crear
territorios imaginarios, surgidos de la tensión entre materia, mirada y percepción personal.
Toda ello para seducir la vista y el espirítu de los otros, aquellos espectadores que afincan
(enclavan) la mirada en cualquiera de sus obras o-.,

82

•armas y letras

�Entrevista a Graciela Iturbide
ROCÍO CÁRDENAS

Desde la pubhcación de La cámara lúcida, Roland Barthes estableció posturas
muy claras sobre el proceso fotográfico como generador de sentido. la tesis
fundamental de la fotografia clásica es, sin lugar a dudas, el conocimiento
profundo de la técnica, respaldado por un ojo bien entrenado en la búsqueda
de encuadres, situaciones y personajes que estructuren de manera convincente
esa reahdad alterna o ficción narrada que visuahzamos en las imágenes de los
grandes fotógrafos.

uc

OS OJOS. ••

arthes desarrolla su idea de la fotografía
como huella de la realidad. Desde la
experiencia de la muerte de su madre,
traslada su estado de ánimo a la teoría de
la fotografía. Por ello, fotografía y muerte
son los dos temas indisolubles de este libro.
Esta relación equidistante entre fotografía y muerte
sobrevive a través de la lente de una de las fotógrafas
mexicanas más importantes: Graciela Iturbide.
Alumna de Manuel Álvarez Bravo, ha sido ganadora
recientemente del prestigioso Premio Hasselblad
(Suecia, 2008). Su reconocimiento la incorpora a una
larga lista de ganadores anteriores: Henri Cartier~
Bresson, J osef Koudelka, Sebastiao Salgado y Hiroshi
Hamaya, además de su entrañable maestro Manuel
Álvarez Bravo.
Graciela es digna heredera de este legado visual en
continua evolución desde la modernidad Ella misma
reconoce que la muerte de su hija fue uno de los
detonantes que la acercó a la fotografía. Pero no sólo la
muerte existe de una manera indisoluble en las imágenes
captadas por la lente de esta artista. Sus temas son tan
variados como lo son sus recorridos por el mundo,
siempre mezclando el tono documental que puede
aportar una imagen junto con su contenido poético.

84

•armas y letras

Su lente ha reflejado imágenes míticas de los
personajes deJuchitán en Oaxaca; ha retratado mujeres
con VIH en Mozambique; ha recorrido estrechos
caminos en medio de la intrincada sierra Tarahumara
para encontrarse con mujeres y con ángeles. La imagen
fotográfica y su historia de vida llena de viajes y
encuentros con seres que viven en diferentes contextos
y entornos, son los ejes fundamentales que Iturbide
utiliza de manera continua a través de la poesía y su
relevancia como evidencia visual.

Rocío Cárdenas (RC): Hoy en día, cualquier persona se considera
fotógrafo. Las cámaras digitales, los sitios de Internet y las
redes sociales principalmente, han hecho que Ia fotografía sea un
elemento adicional e incondicional del mundo contemporáneo.
¿Cual es su opinión al respecto?
Graciela lturbide (GI): Como dice Susan Sontag en su
libro Sobre Ia fotografta: "recientemente la fotografía se ha
transformado en una diversión casi tan cultivada como
el sexo y el baile, lo cual significa que la fotografía, como
toda forma artística de masas, no es cultivada como
tal por la mayoría. Es sobre todo un rito social y una
protección contra la ansiedad"

Sin embargo, yo pienso que hay dos caminos en la
fotografía: éste del que habla Susan Sontag, y el otro, el
de los fotógrafos profesionales; tanto fotografía digital o
fotografía análoga, este trabajo se tendrá que convertir
en una pasión y una responsabilidad.

RC: Su vida en lafotografía ha evolucionado através del tiempo,
enfrentándola anuevasgeneraciones defotógrafos. ¿~uéaspectos
podría percibir como fundamentales para un fotógrafo, sin
importar la generación ala que pertenece?
GI: Yo le aconsejaría a los fotógrafos jóvenes para
tener un mejor trabajo: pasión y disciplina, aspectos
fundamentales sin importar la generación.

RC: En su trabajo impera una percepción intensa de la realidad
del otro, especialmente si ese otro es un indígena o un ser humano
que vive en condiciones de marginación ¿Cómo logra revelar tanto
respeto en sus imágenes?
GI: Cuando salgo a trabajar a zonas indígenas, trato de
vivir en sus comunidades, de manera que se establezca
una complicidad entre el fotógrafo y la gente del lugar.
Cuando estoy trabajando en estos lugares, si las personas
no quieren ser fotografiadas, respeto su decisión.
RC: En sus fotografías hay un interés particular por mostrar los
rituales y costumbres de los lugares que visita, tanto de México
como de otros países. ¿Cómo se da este proceso de descubrimiento
através de lafotografta?

muchas
RC: Su lente ha capturado agrandes artistas como Francisco
Toledo.Julio Galán,y espacios como la habitación deFrida Kahlo.
¿Podría compartimos un poco de estos encuentros?
GI: Al fotografiar a artistas como Francisco Toledo o
Julio Galán, he tenido la suerte de tener complicidad
con ellos, de manera que el juego en la toma fotográfica
facilita el resultado. En el caso de Frida Kahlo fue
'
también una suerte que me invitaran a fotografiar
este espacio cerrado durante cincuenta años. Yo elegí
interpretar en el mismo baño sus objetos, los cuales
tienen que ver con el dolor; objetos que hablan de su
dificultad en la vida y en la realización de su trabajo
como artista.
RC: ¿Cuantas cosas puede narrar un objeto, un disfraz y un
personaje?
GI: Depende de la toma del fotógrafo. Si hay fantasía, un
objeto un disfraz y un personaje pueden llegar a tener
el mismo resultado.
RC: ¿Considera usted que en susfotograftaspodríamos encontrar
nuevas maneras de nombrar o describir los acontecimientos
humanos?
GI: La fotografia es muy subjetiva y cada fotógrafo
observa y aprehende la vida de diferente manera.

GI: Para mí el ritual es lo que salva al hombre, a la
humanidad. Es la única forma para olvidar lo cotidiano.
Por ejemplo, en la India, el ritual ayuda a llorar pero
también a dignificar. En los gaths de cremación de
Lucknow, aunque hay dolor, el ritual está para ayudar
a la gente a llevar la vida con dignidad. No sé sí estoy
en lo cierto. Quizá me marcó la educación religiosa que
recibí. Cuando era niña, para alejarme de mi familia,
me iba a un convento de monjas para actuar en obras
de teatro; era un ambiente de disfraces, que se vuelve a
encontrar en mi obra: los travestís, la muerte,Jano con
sus dos máscaras... No pretendo mitificar a los indígenas
como mucha gente cree, lo que me gusta es su manera
de mitificar lo cotidiano. Quizá, a fin de cuentas, la
fotografía sea para mí un ritual. Salir con la cámara
observar, tomar la parte más mitificada del hombre'.
después revelar y elegir lo simbólico... Soy atea, pero
busco los rituales de las diferentes religiones. De alguna
manera me atrae lo místico.

RC: Su labor se ha caracterizado por revelar aspectos poéticos
e insospechados de la fotografía documental Podríamos decir
que además de registrar con su lente las imágenes, las evidencia
a través de un trabajo de interacción social. ¿Cómo equilibra
estos dos aspectos fundamentales de su trabajo, sin que destaque
solamente la relevancia social de su trabajo?

armas y letras•

85

�GI: Me gustaría citar lo que Alfonso Morales dice de
mi trabajo: "Graciela lturbide ha usado la cámara como
medio de integración de lo objetivo con lo subjetivo,
de lo ajeno con lo propio, de lo contemplado por los
ojos con lo vislumbrado sin abrir los párpados."

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RC: En uno de sus trabajos mas recientes retrato a un grupo de
mujeres en Mozambique, todas ellas portadoras de VIH. Podría
explicamos un poco d desarrollo de este proyecto fotográfico.
GI: El trabajo que hice en Mozambique me fue
encargado en Roma, por la comunidad de Sant Egidio
y el programa Dream, donde médicos y personas
voluntarias que trabajan para este programa tienen
como propósito combatir el sida y la mala nutrición.
El 40 por ciento de la población en Mozambique
tiene sida, y las mujeres con las que yo trabajé están
en recuperación. El sida en África es un problema
de generaciones, el resultado del tratamiento
generalmente dura de dos a cinco años. Mi experiencia
fue muy interesante; el programa Dream, donde médicos
voluntarios y las mismas mujeres de Mozambique ya
tratadas se convierten en activistas para ayudar a su
comunidad, representa una esperanza en África. El
poder convivir y fotografiar a esta comunidad fue
realmente emocionante.

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RC: Podría decirnos qué proyecto está desarrollando
actualmente.
GI: El Museo Dali en San Petersburgo, Florida, en
Estados Unidos, me invitó a hacer una exposición
y un libro de correspondencia entre las obras de
Salvador Dali y algunas de mis fotografías. Por otro
lado, tengo una exposición en junio en Madrid, con la
Fundación MAPFRE, y también espero continuar mi

proyecto en Cerdeña, pues desde hace un año estoy
trabajando ahi.
Ante la diversidad enorme de recursos que actualmente
existen en la fotografía contemporánea, se vuelve un
imperativo el sentido. En estas revelaciones realizadas
por la fotógrafa mexicana Graciela Iturbide podemos
distinguir una necesidad primordial del artista: la de
encontrar esos vínculos sensibles con las imágenes. Para
ello Graciela se enfrenta todo el tiempo a disyuntivas
estéticas fundamentadas en la intertextualidad que se
genera a través de sus fotografías.
Iturbide es una artista que busca todo el tiempo
recuperar el sentido de la tradición de los pueblos de
autoafirmarse, identificando esos cambios sustanciales
que los grupos humanos adoptan como parte de sus
nuevas maneras de intercambiar diálogos con el otro.
Sencilla, sin rodeos, es una mujer de pocas palabras.
Prefiere situarse detrás de una cámara que delante
de una grabadora o de un monitor. Su discreción
es legendaria, tarda en relatar sus experiencias,
pero siempre lo hace centrada en los fundamentos
estilisticos y teóricos de los que sus imágenes abrevan:
Roland Barthes y Susan Sontag; sin olvidar, por
supuesto, su experiencia de vida y de aprendizaje junto
a su maestro Manuel Álvarez Bravo.
Modernidad y posmodernidad enlazan ese sentido
universal que la lleva a brindarle una dignidad
equidistante lo mismo a un juchiteco que a una mujer
sorda en medio delgheto chicano en la frontera none de
nuestro país. Sin caer en lo exótico, Graciela respeta
el sentido de esa imagen narrando con su cámara
momentos imborrables en la memoria de la fotografía
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EL SENTIDO DE LA TRADICIÓN DE LOS PUEBLOS DE AUTOAFIRMARSE,
IDENTIFICANDO ESOS CAMBIOS SUSTANCIALES QUE LOS CRUPOS
HUMANOS ADOPTAN COMO PARTE DE SUS NUEVAS MANERAS DE
INTERCAMBIAR DIÁLOCOS CON EL OTRO.

armas y letras, 87

�CÜMTER WALLRAFF

y el periodismo con disfraz
DANIEL CENTENO

Para muchos está loco; para otros no tiene sentido lo que hace.
A este alemán poco parece in1portarle lo que opinen de él. Su
pasión es el disfraz, amanecer un día como otro, con una nueva
identidad, como otra gota de agua en el océano.
1origen de esta inclinación es remoto y
típico de un traumatismo infantil A la
edad de cuatro años a Günter Wallraff
lo inscribieron en una guardería. ~o
habiendo traspasado la puerta del salón, fue despojado
de toda su indumentaria enfrente del resto de los
niños. Con el shock vino la despersonalización,
después los complejos y por último, una necesidad de
anonimato que le sirvió para diferenciar a los débiles
de los poderosos. Las fotos de su pasado lo atestiguan:
de chiquillo siempre prefirió disfrazarse de indio antes
que de vaquero.
El "método del niño", de ver las cosas como un
infante, de hacerse el tonto y meterse en el juego
hasta los tuétanos, lo ha acompañado hasta el día de
hoy como una tara. W allraff ha hecho de todo en su
faceta de periodista: se transformó en un neonazi que
espió para la policía a estudiantes de izquierda; un
adolescente que ofrecía sexo en un cal! center; un editor
sin ética en el diario sensacionalista Das Bild Zeitung;
un inmigrante iraní en Japón y hasta arriesgó su vida
en el papel de un traficante de armas en Portugal.
"Nunca he tenido dilemas éticos al utilizar la
mentira como medio de llegar a la verdad -comenta
sin dudar-. Lo digo porque sé regularme. De hecho,
en ningún momento fui acusado por los desfavorecidos
que busco defender. Al contrario, ellos están contentos
ysuelen decir: 'iPor fin uno se anima a disfrazarse como
nosotros para comentar sobre nuestra situación!'. Eso
sí, en los casos en los que sé que las personas pueden

E

tener problemas, voy con mucho cuidado. Resguardo
mis fuentes, no menciono sus nombres ni a mis colegas,
y les busco abogados, si es necesario. Me causa gracia
que los únicos que critican mi forma de actuar son los
culpables, quienes violan derechos laborales. Ellos son
muy duros conmigo y me llaman antiético. Yo no voy
hacia lo personal; ataco cosas políticas que acuso. Eso
sí es muy ético. Por suerte, en Alemania vivimos en un
Estado de derecho. Hay acusaciones y juicios sobre mi
trabajo por parte de empresas, pero los jueces me han
dado la razón. Por eso no he perdido ningún litigio.
Al final, no importa escribir el artículo, sino cambiar
la situación. Por eso siempre le hago seguimiento a
mis reportajes".

***
El reportaje más conocido de Günter está recogido
en un libro, indispensable en el mundo periodístico,
Cabeza de turco. En éste documenta sus dos años en la
piel de un turco, y cuando se habla de piel no se alude
a una metáfora más: W allraff se tiñó el pelo y se lo
ensortijó, oscureció su dermis, se colocó lentes de
contacto negros y se despojó de su perfecto alemán
para hablar con todos los vicios de un inmigrante que
abraza una nueva lengua. El resultado fue Alí, un alter
ego que lo acompañó por dos años con la finalidad de
desenmascarar una Alemania racista y abusiva.
De su incursión salió con esquirlas por todos
lados. Günter fue turco hasta cuando se acostaba a
dormir. Vivió en pensiones, fue cobaya humano para

laboratorios farmacéuticos, se sentó en la barra brava
contraria en pleno partido Alemania,Turquía y hasta
trabajó sin protección en una central nuclear de alta
peligrosidad. Wallraff terminó su investigación con
una bronquitis crónica, que lo hizo escupir sangre; con
una lesión discal por todo el peso que tuvo que acarrear
y hecho una ruina como deportista. Esto último no es
exageración: de correr el maratón en dos horas con
40 minutos, después de un largo proceso de sanación,
ahora lo completa en cuatro con 12.
"No soy un ejemplo-comenta Günter al rememorar
sus casos más famosos-. Me siento bien cuando la
gente en la calle me saluda, o me escribe, y me dicen
que mis trabajos los han ayudado. No me gusta el éxito
rápido, sino tener impacto y estar comprometido con
una causa. El caso de Alí tuvo efectos muy buenos:
se buscaron nuevas vías de seguridad laboral para
las condiciones de trabajo de mis colegas. También
hicieron un fondo de abogados para los periodistas
de Bild..., y le ganaron un juicio".

lSe imagina su trabajo sin rernrrir al disfraz?
En mi país no me lo imagino porque, a partir de un
momento, era tan reconocido que debía cambiar
de personalidad para poder conseguir trabajo. En
Suecia podría pensar lo del disfraz... Supe que allí un
periodista se contactó con la compañía Ericsson, les
dijo que tenia denuncias y sugirió la posibilidad de
investigar las condiciones laborales en sus empresas.
La corporación accedió, le abrió las puertas y no le
obstaculizó su trabajo. El resultado fue un reportaje
muy crítico que publicó el colega.
lCuánto invierte en la preparación de sus reportajes?
Me preparo muchísimo. Normalmente, elijo tres temas
a desarrollar con mucha antelación. Es muy probable
que, de los tres, dos no se concreten. Puedo demorar
mucho tiempo. A veces, aparece una historia actual
y sé que debo agarrarla de inmediato. Es decir, en el
fondo no hay una regla fija.
lEn alguna ocasión tuvo miedo de ser desrnbierto?
Nunca tuve miedo. Una vez me pasó que un colega
se dio cuenta de que yo estaba disfrazado, pero le
encantó saberlo y no dijo ni una palabra. Luego me
comentó que no me lo hizo saber en el momento para
no ponerme en una situación incómoda. Otra historia
me sucedió en Suramérica. Viv1 en una comunidad

indígena de Brasil, y estuve filmando y tomando notas.
Cuando se dieron cuenta, me pidieron no publicar ni
poner imágenes. Lo acepté y nunca salió nada de ese
reportaje. Los respeté.

***
Sin disfraz, Günter Wallraff desconcierta. Equivale a
ver a un camaleón sin colores, a un tiburón sin dientes,
paralizados en su facultad. Desprovisto de pelucas y
maquillajes, es un hombre maduro, calvo, blanquísimo,
de cuerpo atlético e intensos ojos azules. En su caminar
se ve flanqueado por jóvenes periodistas de diferentes
nacionalidades. Uno de ellos, español, se le pone al
lado y le hace la seña a otro para que le tome una foto,
mientras su ídolo está descuidado.
La admiración no es normal.
"No podria hacer un juicio general sobre las
escuelas de periodismo. No sería justo -responde
ante una pregunta-. En Alemania la más reconocida
de éstas tenía a un director, Wolf Schneider, quien era
terrible y le hizo mucho mal a toda una generación de
periodistas. Es un señor que estaba a favor del régimen
de Pinochet, racista, excluyente. En mi país es uno de
los gurús del estilo periodístico. Escribió libros sobre
retórica, y tenia un talk show en la televisión. Él es un
ejemplo de que no todas las escuelas de periodismo
son buenas. Schneider enseñaba buenas técnicas,
pero el contenido moral era terrible. Les dijo a los
jóvenes: 'Si usted quiere acercársele a la gente, debe
hacerlo de una forma brutal'. Es decir, no importa
cómo llegar a la historia. Si estás en un hospital, por
ejemplo, te toca seducir a una enfermera o pelearte con
el guardia. Lo primordial es que llegues al periódico
con la noticia".
El autor de El periodista indeseable relata todos los
intentos de Schneider para hundirlo, las veces que ha
ido a sus actos públicos con el fin de boicotearlo, sus
alianzas con otros periodistas para dejarlo a la altura
del betún. Aunque suele reírse en sus relatos de los
continuos fracasos de su "enemigo privado", reconoce
la gravedad de una situación que ejemplifica hasta
dónde puede llegar un periodista que no sabe separar
los planos.
"En el periodísmo noticioso tienen sentido esos
trabajos en donde separan la opinión de la nota
-reconoce-. Pero yo no creo en la objetividad Como
comentarista es totalmente legítimo opinar, si la gente
sabe que se trata de eso. Está bien decir que es la visión

88 • armas y letras
armas y letras, 89

�del reportero y no venderla como verdad absoluta. Alú
está la diferencia. Mucho más peligroso es la gente que
va de objetiva y, cuando la investigas, te das c~enta de
que le pagan, debe favores, tiene vinculas polinco~ Yno
es nada independiente. Eso es más preocupante .
Para que no quepa duda, el alemán relata _otra
tipología de mal periodismo: uno de sus ~ompatno~as
viajó a Tailandia para hacerse un tratanuento de piel.
En su estancia se topó con un asalto en plena calle, en
donde él pagó las consecuencias. De regreso a su país
la sorpresa fue mayúscula: su nombre real adornaba
un titular del Bild Zeitung en donde lo colocaban como
un turista sexual golpeado salvajemente por una
prostituta. Con la falsa acusación vino la depresión y
una vida que fue destruida hasta en el plano laboral.
"Allí tuvo que entrar mi fundación, con todos los
abogados, y le ganarnos la demanda al diario para que
resarciera los daños causados. Por eso creo que el
trabajo periodístico de información y denuncia es una
cosa, pero luego de la publicación empieza la se_gunda
etapa: hacer juicios, buscar mejoras de trabaJo, dar
refugios a compañeros que tienen proble~as. En
mi último reportaje, por ejemplo, se logro que le

aumentaran el salario y le mejoraran la situación
laboral a la gente de la fábrica que investigué. Esas
son cosas positivas".

***

Günter Wallraff el activista ha hecho de todo: le dio
asilo a un escritor kurdo y le publicó su libro, protegió
a sus "informantes" turcos y defendió la revolución
sandinista en su momento. Ahora mis:no no cabe de
orgullo con su fundación Vivir juntos. Esta fue creada
para los inmigrantes en Alemania. Su ma~or proyecto
está en un barrio multicultural de su pais, en donde
hijos de extranjeros se juntan y se les da capacitación
para que estudien y vayan a la univcrsi~ad.
"A veces, la gente se equivoca conrnigo -relata-.
Nunca he sido miembro de ningún partido, porque no
quiero ese tipo de compromisos. En dos ocasiones m:
ofrecieron puestos en el parlamento alemán, y no acepte
estar en la lista de ninguna facción política. Eso me
limitaría el trabajo que quiero hacer. iUna vez hasta me
tularonparaunacandidaturasinsermiernbrodenadal"
pos"El periodista indeseable" dice que en muchas
ocasiones los cambios los logra de una manera bastante

QUIEN FUE TRAPO Y CUIMAPO, PERRO Y SARMA
SOCIAL, TOMA AIRE Y DICE SIN TITUBEAR: ,,MO
LE DOY AVAL A UN PODEROSO, SEA QUIEN SEA".

sencilla: con una llamada telefónica a una empresa
en donde el discurso es el que sigue: "Soy Günter
Wallraff. Me llegaron denuncias de su compañía,
pero también tengo otros temas en mi agenda. Si
ustedes me prometen mejorar las cosas, entonces,
yo no investigaré, ni me disfrazaré de trabajador, ni
publicaré lo que descubra".
"Como la gente de mi país me conoce, prefieren
arreglar las situaciones antes de salir denunciados
por mí. Eso me pasó con el director de una importante
empresa, quien me buscaba para decirme que no
hablara mal de ellos, que habían mejorado. Él me
llamaba continuamente para asegurarme que habían
aumentado el número de comités de trabajadores
que tenían en la compañía, que no los acusara. Me
decia: 'Ya no somos malos; mejorarnos mucho'. Yo le
respondía que aún faltaban más comités, y tenía que
seguir criticándoles, pero haciendo la salvedad de que
se estaban enmendando... El día antes de mi aparición
pública, me volvieron a llamar de la misma empresa
para decirme: 'Señor Wallraff, queremos darle la
noticia de que ahora no tenemos 34 comités, sino más
de 35'", dice sin aguantar la risa.

***
¿Cómo ved futuro de la prensa escrita?
Hay un problema clave de la prensa en papel, porque
Internet tiene cada vez más importancia. En Alemania
los periódicos se financian por publicidad y no sobre
ventas. En Suecia tienen una ley que me parece buena:
si existe un solo diario en una región, el Estado está
obligado a crear otro para acabar con ese monopolio.
Buscan pluralidad en la información, y debemos
reflexionar sobre eso... Es cierto que la gente joven
se va mucho al Internet y no compran en papel. Lo

mismo pasa con el mercado del libro. Es claro que el
ambiente de los medios no va a cambiar. La gente no
lee tanto como antes, y la crisis existe. Por eso debemos
buscar soluciones, como mejorar la calidad de nuestros
reportajes.

¿Cómo se logra eso?:
Es importante el tema y cómo lo presentas, si afecta a
la gente. También hay que trabajar el multimedia, si
se puede. Tenerlo en prensa escrita y audiovisual. Lo
mío lo hice en la revista, y luego colgué el reportaje en
la televisión. Un medio hace que se busque otro.
Wallraff firma un ejemplar que le dedica en alemán a
un periodista suramericano. Aunque sus seguidores
mexicanos no lo dejan en paz, él no se molesta. Se
siente halagado y más altruista que nunca.
"Mi posición está al lado de los más vulnerables
-responde antes de demostrar por última vez-:
Venezuela, por ejemplo, tuvo un cambio político por
una necesidad latente. Ahora bien, si los nuevos en ese
Gobierno utilizan su poder para coartar la libertad
de prensa, eso lo vería con ojos críticos y estaré
defendiendo a mis colegas. El caso de Nicaragua es un
ejemplo. La revolución sandinista fue la esperanza para
mucha gente. Soy muy amigo de Ernesto Cardenal.
Defendí los ideales en un momento, porque me
parecieron muy justos. Pero ahora veo un régimen
que dice estar traicionado por los acompañantes de
Cardenal. Me sorprende que este señor pueda ser
encarcelado por un Gobierno poco transparente y
corrupto".
Quien fue trapo y guiñapo, perro y sarna social,
toma aire y dice sin titubear: "No le doy aval a un
poderoso, sea quien sea" n..;

90 , armas y letras
armas y letras.

91

�M

onterrey. Correo literario de
Alfonso Reyes, es una revista
o periódico unipersonal
escrito y editado por el autor en
catorce números de 23.5 cm por
32.7 cm, entre 1930 y 1937 en Río de
Janeiro y Buenos Aires. Es un caso
' singular de maquinaria editorial y
literaria, a medio camino del archivo,
el álbum, el museo y la cantera, pues
cada número contiene un "cerro",
es decir, un fichero bibliográfico de
publicaciones recibidas o recogidas
principalmente de México, en
México o sobre México. Se presenta
Monterrey...como un espacio para las
investigaciones literarias precisas
sobre un ramillete selecto de temas
para un grupo elegido de amigos.
Reyes, autor de una correspondencia monumental que todav1a se
está publicando y que lleva ya más
de medio centenar de epistolarios
publicados, quiso con la edición
de Monterrey -como supo apuntar
Enrique Díez-Canedo- "...comunicarse con todos los que lo escuchan,
y ha inventado una 'correspondencia
literaria' con fecha por ahora en
Riojaneiro, pero con un titulo que
encabeza cada número con el nombre
de su ciudad natal: Monterrey". 1
En efecto, Monterrey ,la publicación
cuya ediciónfacsimilar hoy saludamos
lleva el nombre de la ciudad nativa de
Alfonso Reyes y se planta frente a ella
como un espejo de perfección libresca.
Nos recuerda -como ha apuntado el
ilustre Alfonso Rangel Guerra- que
en esa urbe se concentran numerosos
acervos -encabezados por el de la
Capilla Alfonsina-que hacen de ella
una de las mayores concentraciones
bibliográficas de México.
A lo largo y ancho de sus catorce
números, Monterrey despliega la red
de redes que cruzaban y envolv1an

trae peces mayores y peces menores,
pero todas sus páginas acarrean
vestigios, residuos y prendas del
mar adentro de la literatura y de la
1
historia donde la poesia y la erudición
se funden, amigan y compaginan. Es
un precursor del blog, dice Pacheco.
Y algo más, diríamos nosotros: al
concebir Monterrey, Reyes da un
paso crítico y se adelanta a su propia
institucionalización. Monterrey no
es nada más una suerte de suma
de cartas abiertas de miscelánea
histórica 1ndole; el correo literario
escrito y editado por Reyes pone a su
autor en una dimensión corporativa, y
la de Reyes deja de ser una firma más
entre otras para transformarse en una

-CABAL~LERÍA
Monturcy. Como lita-ario d, Alfonso Reyes 1930-1937.
Edición facsimilar de los quince fasclculos.
AUTOR: Alfonso Reyes, con textos de José Emilio Pacheco,
Cecilia Laura Alonso, Alberto Ennquez Perea y Héctor Perea.
EDITOlllilES: Gobierno del Estado de Nuevo León, Secretaría
de Relaciones Exteriores, UANL, Conaculta, UNAM,
Fondo Editorial de Nuevo León, Comité Regional Norte de
Cooperacióncon la UNESCO, Universidad Federal Fluminense.
~0:2008

1

í

ThULO:

1

De la firma a la marca:
Monterrey, el correo literario de Alfonso Reyes,

1

Enrique D!ez•Caneclo, •EJ correo literario de
Alfonso Reyes", en Alfonso Rangel Guerra {1996).
Páginas sobre Alfonso Reyes. Vol. l. Primera pane.
México: El Colegio Nacional. Pág 225.

el cuerpo carismático de este gnomo
de las letras y de la historia bautizado
Alfonso en honor de su tocayo regio,
el hispánico Alfonso XIII. Monterrey
participa, como señala José Emilio
Pacheco en uno de los textos que
escoltan esta edición facsimilar,
del suplemento literario al estilo de
los que fundó en México Fernando
Benítez y todav1a sostiene en Francia
Maurice Nadeau. Los personajes
que reúnen las páginas de esta red o
antena de las letras son significativos:
Góngora, Juan Ruiz de Alarcón,
Goethe, Virgilio, Fray Servando
Teresa de Mier, Paul Morand, Paul
Valéry, Amado Nervo, Waldo Frank,
Max Daireaux... La revista -la red-

UNA SINCULAR MÁQUINA EDITORIAL
armas y letras.

93

�marca. Monterrey es a Reyes, lo que el
Museo del Estanquillo será a Carlos
Monsiváis.
La asombrosa maquinaria de este
remolcador literario llamado Monterrey
es una bomba en el tiempo. Reyes sabe
desde dónde escribe y edita: desde un
espacio de conversación inteligente
y de perfección y perfeccionamiento
del arte tipográfico que colinda con
la poesía y el arte, como bien señala
Héctor Perea.
Bajo su capa desinteresada y su
toga pretexta, Reyes se va acercando,
por asi decirlo, de puntillas al espacio
grave y a la par ameno de la creación
o invención de la tradición. Cualquier
cosa le basta, sea por ejemplo el
estornudo como emblema literario y
cifra poética: la fantasía erudita que
Reyes lanzó en Tren de ondas acerca
del estornudo en la literatura llega
a los números 8, 9 y 13 de Monterrey
suscitando la colaboración de Jorge
Luis Borges, Enrique Díez, Canedo,
Afranio Peixoto e incluye pasajes
de Quevedo, Homero, W alter Scott,
GogoL elArcipreste de Hita,Jenofonte,
Plutarco, Catulo, entre otros.
¿Qué es Monterrey? Responde
Reyes: "...la cantidad de conversación
oculta en los libros, el 'yo' inserto
siempre en una Asamblea, el puesto
de radio clandestino que se descubre
hasta en las más impenetrables
torres de marfil. La identificación
del pensamiento con el Diálogo (y
no en vano -explica- la etimologia
es común para las palabras 'diálogo'
y 'dialéctica', y descubre en su raiz
la exigencia de una dualidad) ha
sido una de sus preocupaciones más
constantes. Pensar sumido en la
estricta soledad le sería imposible.
Sólo sobre las asambleas gusta de
bajar las lenguas de fuego. Cada uno
es maestro y discípulo a su turno, y
hasta suele por momentos resultar
discípulo de sí mismo, como el
viejo Rodin cuando contemplaba,
estudiándolas, sus propias esculturas.
Esta necesidad de diálogo fue
también la que me animó a publicar

Monterrey", según consta en el primer
número (Río, junio de 1930, articulo:
"Propósito"). Ycontinúa: "Todo libro,
decía Stevenson, es en cierto sentido
intimo una carta circular para los
amigos". Pero toda carta es un pedazo
de diálogo. Monterrey se complace en
señalar la gran novedad captada por
sus antenas. Desde la constelación
de Goethe se ha oído una voz que
responde con creces a la pregunta
con que salimos al mundo hace cinco
años, pregunta que puede reducirse
asi: "¿Habrá por ahí quien se interese
en conversar con nosotros sobre cosas
de la inteligencia?" ("Vida literaria, el
"correo filosófico de Eugenio D'Ors,"
por sus amigos. No. 12, p. 13.).
Reyes llama "cuaderno" a su
suplemento y dice no que sale a la
luz, sino a media luz, pues es muy
autocrítico como sólo lo puede ser
un padre con su hijo consentido.
Dice del Ne. 10: "Este número ofrece
un amontonamiento de notas poco
legibles y acusa una evidente falta de
arquitectura, como victima que es
de un vaivén de la atención. Un viaje
proyectado y fracasado tiene la culpa
de todo...".
La presente edición encuadernada
en color rojo dragón consta de una
caja que contiene la reproducción
facsimilar de los 14 números
sueltos y un folleto con prólogos y
presentaciones institucionales del
gobernador constitucional de Nuevo
León, José Natividad González
Parás, Sergio Vela, ex presidente
de Conaculta, y el rector de la
Universidad Autónoma de Nuevo
León,JoséAntonio González Treviño,
a los que se añaden como chaperones
literarios cuatro textos deJosé Emilio
Pacheco, Cecilia LauraAlonso,Alberto
Enríquez Perea y Héctor Perea.
¿Qué es Monterrey? Es, siguiendo
a Reyes inspirado por Hilaire Belloc,
"uno de esos pequeños periódicos
redactados por un grupo congruente
de escritores con ideales definidos, y
libre de la obligación que impone al
espíritu esa enorme maquinaria de

noticias y anuncios que es el Periódico
Moderno, lo que podemos llamar
la Prensa Oficial" (en "La Imprenta
Medieval", Monterrey, No. 2, p. l).
Monterrey es entonces una revista
o periódico redactado desde una
idea de libertad e inspirado por
mantener viva la conversación libre
y crítica entre espíritus afines. Esta
idea de libertad no sólo es literaria
o arqueológica sino de histórica y
política índole. Véase, por ejemplo, la
elocuente "Carta de Mariano Arista"
(1802,1855) al Sr. Ch. de Mazade,
director del Anuario de Ambos Mundos
de París, en la sección "Museo" que
Reyes reproduce completa y donde
el infortunado general y efímero
presidente (185H853) se deslinda en
1854 de un pecado de lesa patria del
que lo acusa injustamente la revista
en estos términos::
... aun es de temer que la anexión
acabe por hacer prosélitos en
México, y que tal idea se vuelva
bandera de algún partido. Más de
un síntoma podría dar testimonio
de este movimiento, pero el más
extraño, sin duda, es un manifiesto
reciente del antiguo Presidente
Mexicano, General Arista, quien,
en el momento en que recibia, hace
poco tiempo, la orden de abandonar
el país, dirigía al Gobierno una
protesta en que, abiertamente, hada
profesión de anexionismo.
El presidente general Arista refuta:

Mis enemigos se han complacido
en provocar todas las revoluciones
posibles para obligarme a buscar la
libertad de acción a expensas de la
Ley Fundamental y de la libertad
pública; pero mi conciencia ha sido
más fuerte que su maquiavelismo;
y entonces se han decidido a
desterrarme porque no quise ser
perjuro.
Atribuyéndome el papel de
"anexionista" han querido
familiarizar a mis conciudadanos

con la idea de que el jefe del Estado
puede sacrificar los intereses más
sagrados y la nacionalidad misma.
han arrojado el cargo infamante d;
anexionismo a todos los demócratas·
y, sin embargo, ni yo ni lo;
demócratas de México somos quien
ha vendido en veinte millones de
dólares el artículo 11 del Tratado de
Guadalupe ylos 39 millones de acres
cedidos a los Estados Unidos por
el Gobierno Dictatorial (Monterrey
Núm 2, Río de Janeiro, Agosto de
1930, p. 7 (número quemado)).

la expresión que Gabriel Zaid otro
donde es cuestión de éstos temática
regiomontano, acuñó sobre O~tavio
del localismo enrarecido y exaltado
Paz- de esa misma manera cabría
1
por las modas del consumo literario
decir qu~ el Correo literario Monterrey
Y artístico en Europa. En el frente
es un ~agro, un sueño literario y
externo, Monterrey es desde luego una
conversaoonal que casi parece absurdo
suerte de correo universal para sus
pero que precisamente por eso, para
1
amigos pero también funciona como
una tarjeta de presentación para los
1
nuevos amigos brasileños, como deja
entrever Cecilia Laura Alonso.
1
Monterrey. Correo literario de Alfonso
Reyes debe en parte su fama al artículo
1
redactado en 1932 por Héctor Pérez
Martínez dizque criticando a Reyes
por su falta de interés en México y en
Digamos de paso que Arista,lector del
las cuestiones mexicanas y su excesivo
tratado ecuestre deJ enofonte, escribió
interés en rescatar y registrar las
a su vez una Teoría para el manejo del
saludar a Tertuliano, es. Hoy quién
letras europeas, como muestran las
sable acaballo {1831) que era una de las
sabe si un embajador, incluso si tuviera
traducciones al español del poema
pocas posesiones que don Alfonso
los medios, se arriesgaría a medirse
de Paul Valéry: "El cementerio marino
heredó del general Bernardo. El
con una empresa de esta envergadura,
en español", aparecido en el número
libro, ilustrado con gráficas y dibujos
con sus secciones fijas (Museo
6 del "Correo literario de Alfonso
se presenta como una edición en
"pu_blicaciones recibidas, libros ;
Reyes" aquí comentado. Más allá
miniatura y portátil para que la pueda
revistas sobre México, Guardias
del poema mismo de Paul Valéry, lo
cargar en el bolsillo el jinete. Hay solo
de la pluma, etc."), sus "cerros" de
1 que está en juego para Reyes es la
un ejemplar de esta obra en México.
bibliografía, sus polémicas bien
cortesía Yla fraternidad en torno a la
Monterrey. Correo literario de Alfonso
ceñidas por una cortesía deportiva,
experiencia
literaria: "El ideal sería
Reye~ no sólo es significativo por lo
sus noticias sobre el estornudo o su
una colaboración de intérpretes, cada
que mcluye del propio Reyes sino ardiente boletín gongorino.
uno con su hallazgo y su fortuna".
por lo que de éste excluye: notable y
"Guardias de la pluma", una de
Cabe anotar que en las Obras
particularmente la poesía, el cuento,
las secciones centrales de Monterrey,
co~pletas de Reyes no se han recogido
el ensayo inventivo que prodiga
es una sección polémica. Su titulo se
mas que en forma parcial, dispersa
en otras publicaciones de la época
~spira en la esgrima corporal que de
Y selectiva los diversos materiales
pero de los que aquí no se da un solo
Joven practicó Reyes y que por lo visto
que componen las catorce entregas
ejemplo. Reyes era más pudoroso que
siguió practicando en la mente, la
exhibicionista.
de Monterrey. Es cierto que muchas
pluma Yla lengua hasta bien entrado
-como apunta Pacheco- de las
Monterrey es prenda de la doble en años y kilos.
referencias bibliográficas registradas
calidad de Reyes como embajador:
lQué guerra pelea Monterrey. Correo
o reseñadas por Reyes se han perdido.
representante oficial de su país y
literario de Alfonso Reyes? Esa batalla
También es cierto que ese "cerro" 0
representante de sus letras y cultura,
~e da en dos frentes: el externo y el
montaña bibliográfica que aparece en
agente doble de la ciudad y de las artes
mterno. Educada y civilizadamente
cada uno de los números es quizá la
Y letras de la brasileña, como bien
Reyes afirma en su correo literari~
parte más valiosa por significativa de
señalan Cecilia Laura Alonso y Alberto
el d~recho de los mexicanos y
este ~correo literario" hecho por una
Enrtquez Perea. Pero Monterrey no se
amencanos a ser ellos mismos, cosa
sociedad unipersonal -como lo es hoy
resentirá en ningún momento de ese
que hoy nos parecería evidente
la editorial barcelonesa Acantiladotono de cultura diplomática O política,
pero ese parecer acaso resulte
pues a través de esos "cerros" -tácito
que suele ser la nota corriente de los
demasiado confiado, pues, cambiando
homenaje a Monterrey- se puede
escritores oficiales. El correo literario
los actores, la literatura mexicana
percibir la vasta red de redes que es
de Reyes será todo menos oficial
parecería condenada a moverse en
cortesano o curialesco.
'
uno de los atractivos más convincentes
círculos viciosos a golpe de charro
del proyecto personal y literario de
Dela misma manera en que Alfonso
Yde pintoresquismo. Un ejemplo de Alfonso Reyes.
Reyes es un milagro de la cultura
esa posición defendida por Alfonso
mexicana -para tomar prestada
Reyes es la sección Guardias de la pluma,
Adolfo Castañón
1

l

.

94 •armas y letras
armas y letras.

95

�1TOM WAITS EM LAS ROCAS:
Ias décadas ambiciosas de un operario
dewhiskey desbocado

TITULO: Tom Waits. Convasacion'5,
entrevistas y opiniones
ÁUTORES: Varios
EDITORIÁL: Mac Montandon
ÁÑO: 2008

om Waits, el poeta de
Sebastópol, el poeta del
crack of dawn, por fin ha
dejado de ser huérfano de bibliografía
en español. lnnocent when you dream es
el título original del libro editado
por Global Rhythm como Tom
Waits. Conversaciones, entrevistas y
opiniones (2008). Como el subtitulo
lo indica, se trata de una miscelánea
textual a propósito del último poeta
maldito. Aunque lo óptimo seria una
autobiografía salida directamente de
las manos del propio W aits, o en su
defecto un relato de vida narrativo,
cronológico y exhaustivo, escrito por
algún atacado de su obra. El presente
material refleja a la perfección el
carácter fragmentario y polifacético
del cantante, pianista, jazz man
contemporizador, baladista, relator
de historias.
El trasunto se divide en tres
apartados: "Un parte meteorológico
emocionaln, "Un jinete lleno de
bourbonny"Ahora vente a casa". Cada
uno corresponde a sus periodos
discográficos para Asylum, Island y
Epitaphrespectivamente. Recopilado
por Mac Montandon, el trabajo

T

L _ _ _

96 •armas y letras

reúne testimonios de autoridades del
mundo de la cultura. David Fricke,
reputado crítico musical, arroja su
visión sobre el entramado Waits. El
venerado director de cine de cultoJim
Jarsmuch, que en sus proyectos ha
incluido aTom como actor y cantante,
presenta una entrevista. El fenómeno
del teatro experimental Robert
Wilson y Elvis Costello también
aportan comentarios. Sin olvidar
el prólogo de Frank Black, líder de
The Pixies. La lista de celebridades
incluida en el proyecto arroja pistas
sobre la dimensión de la estatura de
Waits. Equiparable a figuras de la
talla de Leonard Cohen, Bob Dylan
o Lou Reed.
Si bien Tom no es un personaje
familiar a México, aquí sigue siendo
under, México sí es cercano a Waits.
Baste mencionar sus expediciones a
Tijuana y el mariachismo de clóset
de los metales de algunas de sus
canciones como "Way clown to the
holen o "Hang on St. Christopher",
para confirmarlo. Las conversaciones,
entrevistas y opiniones vertidas en el
libro, funcionan como una guia ideal
para el neófito en la obra del nativo

una impronta rock. Sello que
serla determinante en sus nuevas
experimentaciones musicales.
La trilogía formada por Swordfishtrombones (1983), Rain dogs (1985) y
Frank's wildyears (1987), lo convirtieron
en una leyenda viviente. Habituado a
crear personajes, Waits pasa del
fugitivo de la justicia al operachi
romántico, al predicador, al jinete
negro. Se rodea de músicos de la
vanguardia newyorkina como Marc
Ribot, o de respetables veteranos
como Larry Taylor o Greg Cohen.
Tiempo después, participarían en
sus grabaciones Flea, Les Claypool
Charlie Musselwhite,John Hammond,
Keith Richards de los Rolling Stones,
David Hidalgo de Los Lobos.
El tránsito por el jazz, el blues y
el rock protopunk llevaron a W aits
a convertirse en un indiscutible del
pop original. Los ochenta y noventa
fueron décadas afortunadas. Ya nada
lo detuvo. Recogió de todo en su
trabajo: country, punk, grunge. Su
voz, antes aturdida por el abuso de
tabaco y whiskey, ahora se ha vuelto

de Pomona, California, que además
se declara habitual de Los Ángeles
por elección personal. Contiene la
discografía completa y algunas de
las reflexiones más mordaces del
pensamiento actual.
Entre las linduras que salen de la
boca de W aits destacan varias en la
primera parte, la que se refiere a sus
años de juventud. Hacia 1978, con
cinco discos bajo el brazo, declaró
a Creem, la prestigiosa revista del
controversial Lester Bangs: "La
gente que no puede con las drogas
se entrega a la realidadn. Durante esa
época Tom detestaba el bluegrass mal
tocado. Pero sólo una cosa detestaba
aún más, y eso era el bluegrass bien
ejecutado. Y no deja de advertir:
"Cuidado con las chicas de dieciséis
años que visten pantalones campana
y se han escapado de casa llevando
un montón de discos de Blue Oyster
Cult bajo el brazon.
Tiempos en que era telonero de
Frank Zappa. Por sus palabras nos
enteramos que dos de sus escritores
favoritos sonJ ack Kerouac y Charles
Bukowski. Su disco preferido es
Kerouac-Allen. Revela que comenzó a
escribir en paredes de baños públicos.
Lo anterior, sumado a la fascinación
por Ray Charles, definió el estilo de
sus primeros discos: un vagabundo
que apesta a cerveza frente al micro,
que ataca el piano en una atmósfera
de bar de mala muerte poblado por
fumadores empedernidos, mientras
con voz ronca canta poemasbeat sobre
huevos a medio freír y aventuras de
esperpentos venidos del frío.

1

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..

U PRIMERA TRAMSFORMÁCIÓM:
DEL MOTOR v-a AL COMYERTIDOR

1

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3

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!

CATALiTICO

En sus años de aprendizaje, Tom fue
recogiendo bártulos en el camino, se
casó, cambió de disquera y evolucionó
su sonido. Sus dos últimos trabajos
para Asylum, Blue Va/entine (1978)
y Heartattack and vine (1980), si bien
conservaban la aventura jazzy, el
spoken word y el blues, mostraron

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1

G

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l

1

1

más gutural y cavernosa, como si
llevara cien años anunciando las
propiedades de algún tónico inútil
en los poblados olvidados de Texas.
Nada ha cambiado, Tom sigue a
pie por Los Ángeles, pero amenaza
con mudarse: "Quizá acabemos en
Missouri. Quiero un lugar donde
pueda plantar rosales. Sentarme en el
porche con una escopeta y quedarme
con todas las pelotas que pierden los
niños. Enloquecer. No las lancen a
mi jardín".
Se refiere a su carrera como a
un perro: "A veces viene cuando
lo llamas. A veces se te sube en el
regazo. A veces rueda por el suelo.
A veces no hay forma de que haga
nada". Y así, montado en el éxito y
afincado en New York, se precipita
hacia el 2000.
UMA METJ.MORFOSI S IUFKIAMA
51 IUFKA HUBIERA SIDO UM
MEUOM ALCREM I MDI

La última parte del libro arranca con
la publicación de Mulevariations, que
según David Fricke es la obra maestra

de Waits, en el sello indi Epitaph. Su
antecesor, Bone machine, ganador del
Grammy, apareció en 1992, siete
años antes. Así que su regreso fue
tomado por la critica y el público
como una resurrección neón. Por fin
se ha mudado de vuelta a California,
a Santa Rosa, a 110 millas de San
Francisco, y sigue preguntándose si
"habrá night-clubs en el cielon.
Vertiginoso, recorre el nuevo
milenio. Cada nuevo álbum es
saludado por la crítica como un
acontecimiento sin precedentes.
Ven la luz Alice y Blood Money (2002).
Seguidos por Realgone (2004), y en
2006, un álbum triple con más de
cincuenta canciones, hasta ahora
el proyecto más ambicioso de Tom
W aits: Orphans: Brawlers, Bawlers &amp;
Bastards. El sonido del Waits de
Epitaph es cada vez más imbricado.
Su pasión por percutir martillos,
cubos, tubos en superficies diversas,
se vuelve más obsesiva. Filtra su voz,
como si no hubiera ya suficientes
efectos en ella. Es como un Kafka que
en lugar de aprovecharse de su fama
y dirigirse hacia el gran público, se
replegara más en su propio Proceso.
Tres décadas es demasiado tiempo
para resumirse en 375 páginas, sobre
todo para una discografía prolífica
hecha por un Tom que alternaba sus
primeras inclusiones en el show bisnes
con trabajos diversos, como cocinero,
taxista, despachador de gasolina,
sacaborrachos, lavaplatos o mesero.
Un Waits que a últimas fechas es
aficionado a los libros de medicina.
Sin embargo, el lector yel quisquilloso
iniciado se verán recompensado por el
humor inteligente e hilarante de Tom
Waits, esparcido por todo el libro
como miel de maple sobre hot cakes
rancios, que ante tanta insistencia
sobre el por qué de su profesión, sólo
alcanza a responder: "tenía que elegir
entre el mundo del espectáculo o una
carrera en la refrigeración y el aire
acondicionadon.

3

:

l

Carlos Velázquez

armas y letras.

97

l

�-I

., d C ·
La narrac1on e as, nunca esta

geogra 1a
de la infancia
TITULO• Cas, nunca
AUTOR: Daniel Sada
EDITORIAL! Anagrama
AMO: 2008

odo parecía indicar que
después de la voluminosa
Porque parece mentira la verdad
nunca se sabe y de Luces artificiales
(novela de transición del árido noreste
de México a la urbe), la narrativa de
Sada había abandonado para siempre
los pueblos coahuilenses (Ritmo Delta
y La duración de los empeños simples, sus
posteriores novelas urbanas, serian
la prueba de ello). Sin embargo, con
Casi nunca, su más reciente obra, la
escritura sadeana (realizando un
breve periplo por Oaxaca) vuelve
a sus viejas obsesiones geográficas:
los áridos pueblos, ranchos y
villorios de Coahuila. Sí en Porque
parece mentira... la geografía tiene
un carácter metafórico (México
se convierte en Mágico, Coahuila
en Capila, Saltíllo en Brinquillo,
Sacramento en Salimento, Lamadríd
en Remadrín, etc.), Casi nunca es un
retorno a la geogra.fia mexicana real.
En esta novela, cuya acción
transcurre en la segunda mitad de
los años cuarenta del siglo XX, Sada
cuenta la historia de un triángulo
amoroso: Demetrio Sordo, un
agrónomo que trabaja en un rancho

T

l

98 •armas y letras

de Oaxaca, tiene que decidirse por
una de las dos (antogónicas) mujeres
que se han cruzado en su vida:
Míreya, la prostituta que trabaja
en un burdel de Oaxaca, y Renata,
una ultraconservadora joven de
Sacramento, Coahuila. Como en Una
de dos, es la invitación a una boda la
que altera el destino amoroso de los
personajes. En ambas obras existe
asimismo la presencia de dos mujeres
enla vida de un hombre, pero si en Una
de dos son las mujeres quienes tienen
que decidir cuál quedarse con el galán
(pues éste, debido al extremo parecido
de las gemelas, no sabe que está
saliendo con las dos), en Casi nunca es al
hombre al que se le plantea tal dilema:
Demetrío Sordo tiene que decidirse
por una de las dos: Mireya o Renata.
Casi nunca está narrada con esa
voz inconfundiblemente sadeana.
Lejos está de la estructura elíptica
y barroca de Porque parece mentira...
y de la escritura con métrica de sus
primeras novelas, pero la esencia
de la escritura sadeana permanece
inalterada, es decir, el ingenio verbal,
la fusión de habla culta y popular y el
humor que la caracterizan.

impregnada de la ironia y lo grotesco,
dos elementos que le imprimen el
carácter satlrico a la novela. De ahi
que el valor de la narrativa de Sada
no se limite a su aspecto formal:
por medio de la sátira cumple una
función de crítica social. Esto no
es, por supuesto, ninguna novedad
en la narrativa sadeana. En sus
obras anteriores se ha encargado
de satirizar el cinismo politico, la
violencia, el caciquismo (en Porque
parece mentira...), el culto desmedido
a la belleza (en Luces artificiales), a
los editores interesados más en lo
económico que en la calidad literaria
(RitmoDdta),algunasobsesionesdela
vidacotidiana(Laduradóndelosempcños
simples) y, en Casi nunca, los dardos
satirícos se dirigen sobre todo al
conservadurismo moralyla hipocresía.
Como en otras de las novelas
sadeanas, en Casi nunca los personajes
son objeto de irrisión del narrador.
La descripción que se realiza de
Demetrío trasluce un desprecio hacia
el protagonista: "El sujeto era un tal
Demetrio, flaco y alto...", afirma el
narrador. Ese breve pero significativo
"tal" nos trae indefectiblemente a la
memoria el inicio de Pedro Páramo:
"Vine a Comala porque me dijeron
que acá vivía mí padre, un tal Pedro
Páramo". El pueblo donde vivió Sada
su infancia y adolescencia tampoco
se libera de la burla: "La boda se
realizaría en Sacramento, Coahuila,
un centro cultural universal superior
a, digamos, Luxemburgo". Páginas
más delante, el narrador, cuyos
juicios incorporan irónicamente
la mentalidad pueblerina, agrega:
"Una aclaración: Sacramento era
un pueblo horrendo. Un pueblo
enclavado en pleno desierto, en un
valle anchuroso: fealdad irremediable,
pero las lugareñas... Sabiduría divina
ltendiente a compensar?, lo no?
Faltaría ver si de veras todas ellas
eran angelicales... iy cachondas! Y lo
más deseable: buenas para los guisos
de diarío".

Demetrio, egocéntrico y carente
de sensibilidad, no tiene otras
aspiraciones en la vida que ser corrupto
Y adinerado para ganarse el respeto
de sus congéneres. Pero con Renata
a su lado, "aunque fuera corrupto
(a su manera)", afirma con ironia el
narrador, "serla ante la sociedad un
hombre decente por haberse casado
con una mujer decente; una ignorante,
una analfabeta, eso bien feo, pero con
maravillosos principios morales, ¿qué
tal?".
Durante el noviazgo infantil de
Demetrío y Renata, ella sólo permite
, que le bese la mano. Un buen dia, el
novio intenta cruzar esa frontera: en
el momento que le da el beso saca la
punta de la lengua y le lame el dorso
de la mano. La reacción de la hija y de
la madre, exageradamente dramática
no puede más que provocar risas ~
carcajadas en el lector (claro, siempre
Y cuando el lector no comparta la

moral de estas mujeres): la novia
en la cabeza del autor. 20 años estuvo
tras zafarse la mano y espetarle ~ madurando la historia de Porqueparece
Demetrio: "Pensé que estaba tratando
mentira... y 25 esperó para contar Casi
con un caballero. .. No quiero volver a
nunca, inspirada en una historia real,
verte", se va "corriendo en dirección 1 aunque transformada ampliamente
a su papeleria. Iba indignada, con por su imaginación.
lagrimeo imparable, como una niña ,
_En su libro de crónicas Safari
ª la que se le había aparecido el amdental, el escritor Juan Villoro
coco o alguien peor". La madre
afirma que Daniel Sada "renovó
enterada de lo sucedido, le grit~ la novela mexicana con Porque
al agrónomo llena de indignación:
parece mentira la verdad nunca se sabe".
"iLárguese, desgraciado!, iusted le
Ciertamente, Sada es uno de los
faltó el respeto a mi hija!, ilárguese y grandes narradores latinoamericanos
1
no vuelva más!".
de la actualidad, ysu obra poco a poco
Ajeno al ritmo vertiginoso de los
va ganando mayor reconocimiento
tiempos que corren, la producción internacional (en noviembre de
sade~a se impone su propio tempo.
2008 obtuvo en España el Premio
El penodo de gestación de sus obras
Herralde de Novela por Casi nunca).
su~e-ser bastante prolongado, pero
Esperemos que este prestigioso
qmzas por lo mismo pierden ese galardón contribuya a expandir el
carácter efimero de la mayoría de las
circulo de lectores de sus magistrales
publicaciones actuales. Para cuando
ficciones.
algunas de sus historias son llevadas
al papel, suelen rondar varios lustros
Joseán Salinas

1

armas y letras. 99

�TlTULOa

El mundo femenino'" la obra de Manuel Puig
A.UTOR: Israel Morales (comp.)
EDITORW.I UANL
~o:2008

MAMUELPUIC
y las condiciones de su ficción

e

Recurro nuevamente a Piglia, dice7
Puig ha sabido encontrar técnicas
narrativas en zonastradicionalmente
ajenas a la literatura: las r~\~stas
de modas, la confesión religiosa,
las necrológicas se comierten en
modos de narrar que permiten
renovar las formas de la novela. Al
mismo tiempo manejó siempre los
procedimientos más intensos del
relato (el suspenso, el escamoteo
de las identidades, las revelaciones
sorpresivas, las omisiones y las
implicancias oblicuas, el desenlace
sorpresivo y brutal) e hizo ver
que el interés narrativo n~ es
contradictorio con las técnicas
experimentales.

Señalo dos rasgos más de las obras
orno bien señala César Aira, en que la cultura de masas educa
de Puig: se trata de un no:elist~
las obras de_Manuel P_uig los sentimientos. El cine, el folletín,
que quiere a sus personaJes. Si
tienen la cualidad de abrase el radioteatro, la novela rosa, el
compararnos sus novelas con Risa en
fácilmente a sus lectores. Si se trata psicoanálisis". A esta lista hay que 1
la oscuridad de Nabokov, tendremos
de lectores especializados, pongamos 1 agregar el cancionero, con boleros y
claro lo que digo. En la novela
interesados en teoria literaria, tangos. Una canción como Tu carta
de Nabokov ocurre la siguiente
encontrarán, corno en su momento juega un papel muy importante ~n El
escena: el protagonista, un personaje
lo hizo un critico del Ncw York Times, beso de la mujer araña, dando ambiente
insensato, ahora ciego, se sabe solo en
cerca de 20 maneras diversas de y emoción, y llevando la acció~ a
1
el
jardin, pero el amante de su mujer
narrar a través del diálogo, los usos otro contexto social. La canción
está ahi, corta una ramita y con ella
de la subconversación, etcétera; si, inicia asi:
pica la oreja del ciego, qui~ cree ser
por el contrario, se trata de un lector
Querido, vuelvo otra vez a platicar agredido por un insecto. El Juego del
o lectora a la que no le interesan
[contigo, amante a costa del ciego se prolonga
la teoria y la critica literaria, sino
y el narrador de la novela hace
la noche trae un silencio que me
únicamente el gozo de leer una buena
1 comentarios divertidos. Uno sabe
[imita a hablarte,
historia, pues las novelas de Puig son
que para este autor los personajes ~cm
y pienso si tú también estarás
ideales para una lectura feliz.
[recordando, cariño, ratones de su laboratorio novelisuco.
Manuel Puig ya era treintón
En cambio, en las novelas de Puig
los sueños tristes de este amor
cuando hizo dos descubrimientos
hay
simpatia y compasión por sus
[extraño...
que lo convirtieron en uno ~e los
personajes. Dice César Aira: "Ha~ía
mejores novelistas de nuestro uempo.
un gesto inicial de amor en su traba~o,
Primero, se dio cuenta que lo que
El segundo descubrimiento que iba más lejos que todo lo demas,
él observaba desde niño sobre la
y sobrevivía a todo". Por su parte,
relación de los sexos, era materia de Puig fue que para llevar esa
para novelar; y que así como el sexo materia nueva a la novela necesitaba Clara Mengolini comenta:
y los vinculos de poder ema~ados maneras de plasmación diferentes.
Conversando con Rodriguez
del sexo tienen importancia en Esto no era nuevo, incluso casi
Monegal, Puig ha dicho que con
la construcción de las personas, era una necesidad: los novelistas
Boquitas Pintadas intentó una nue:a
también la tienen el sistema de mitos latinoamericanos anteriores a él lo
forma
de literatura popular Y sm
creado por el cine, las radionovelas Y hacianfrecuentemente; como ejemplo
perder rigor creyó posible ir hacia
dos novelas muy conocidas: La muerte
las revistas femeninas.
un
público más vasto. Luego,
Ricardo Piglia dice: "El gran terna de Artemio Cruz y Rayuela que son tan
cuando Monegal le preguntó si
de Puig es el bovarisrno. El modo novedosas en su estructuración.
._ __
100 •armas y letras

1

1

el rescatar un género bastardo de la madre, y en Cae la noche tropical
como el folletín tenía intenciones -la "despedida de Manuel Puig",
paródicas y modelos de obras como refiere BellaJ ozef-, retoma al
falsas o cursis, Puig expresó que personaje de la madre acompañada
lejos de la burla, él no condenaba ahora por una hermana· dos señoras
la cursilerla, por el contrario le ochentonas, con mucha entereza
conm0\1a y enternecia. También le para enfrentar los sucesos, aunque
recordó esa primera generación de la vida se les va constantemente de
argentinos, hijos de inmigrantes que las manos.
llegaron al pais a fines de siglo. :'J'o
Si en esas tres novelas señaladas
sabían cómo era ser argentino, no se inspiró en la casa paterna, en otras
podian encontrar en sus casas los más hablaba de si mismo, a condición
modelos de conducta adecuados, de ficcionalizar no solamente sus
los encontraban entonces, donde propias vivencias, sino también lo
podlan, a veces en el cine, en la que a él le hubiera gustado vivir en
radio, en las re\istas deportivas o un mundo imaginario.
femeninas. La influencia de estos
Novelas como El beso de la mujer
medios de comunicación fue muy ara11a y Maldición eterna aquien lea estas
importante en este contexto.
páginas fueron escritas a partir del
propio yo. No quiero decir con esto
Otro rasgo que colorea sus primeras que sean novelas autobiográficas, ni
novelas es la nostalgia. Manuel Puig novelas en clave, aunque Puig puso
en la novela y Meter Bogdanovich con mucho de él mismo en ellas. A Puigno
La última película y Paper moon pusieron le interesaba dar a conocer la vida de
de moda la nostalgia de los primeros su mamá o la de él mismo. Si consideró
años setenta.
útil echar mano de las figuras de su
Desde pequeño la madre de Puig mamá, su tia o de si mismo, no
lo llevó mucho a ver peliculas. Eran podemos confundir esas figuras
los años treinta cuando el cine sonoro con el significado de las novelas.
apenas comenzaba. Años después, Los sucesos se transforman cuando
Manuel vivió en varias ciudades de pasan a formar parte constitutiva
Europa y en Nueva York; aprendió de una novela, y según el lugar que
italiano, francés, inglés y bastante ocupan en la trama, generan todo
alemán; estudió cine y vio muchísimas tipo de implicaciones. Lo que quiero
peliculas de diferentes nacionalidades decir es que Puig sacaba anécdotas
yde todo tipo, todo el cine importante y sentimientos de él mismo, como
ysignificativo y muchas películas clase hacen frecuentemente los poetas,
Bo C. Con esto quiero decir que era un pero nosotros más tarde los leemos
gran especialista en cine y que cuando como literatura.
pensaba en personajes era fácil para
Pubis angelical es diferente a las
él formularlos dramáticamente, como otras novelas referidas. Aqui partió
se hace en el cine. De hecho, antes de la vida de una estrella de cine,
de escribir novelas escribía guiones. entonces su favorita -por encima
En su primera novela, La traición de Rita Hayworth-: me refiero a
de Rita Hayworth, cuenta el ambiente Hedy Lamarr, a quien llama al inicio
familiar que vivió en un pueblo de la novela la mujer más bella del
chico, con sus idas al cine e infinitas mundo. Pubis angelical es una especie
conversaciones de los adultos. Su vida de suma, el matrimonio de la realidad
cotidiana y la de su madre regidas tan ilusoria con las ficciones del cine,
igual por las convenciones sociales y con personajes tan ficticios como
de género, que por los mitos, historias, ciertos, como una exiliada argentina
imágenes y el gusto sacados del cine. con problemas con la triple A, ,
Boquitas pintadas es una cala al pueblo que está en un hospital mexicano,

y Elena Urrutia, una escritora y
periodista mexicana a la que Puig
quería muchísimo. La novela cuenta
la vida de tres Hedys, una Hedy del
pasado que es la Larnarr, la estrella
de cine; una Hedy del presente,
que es la argentina hospitalizada; y
una Hedy del futuro. De todas las
novelas de Puig, ésta es la única en
la que mira al futuro. En la tercera
parte que transcurre en el futuro
aparece disfrazado el señor Michael
Frank, con quien Puig escribí.ria
directamente en inglés la novela
Maldición eterna.
Quiero agregar que Puig era muy
trabajador. Desde que alcanzó el
éxito con su segunda novela dejó
las chambas que le permitían ir
tirando y se profesionalizó como
escritor, escribía todo el día, siempre.
Estaba consagrado a su obra. En las
temporadas que pasó en México entre
1975 y 1981, escribió El beso de la mujer
arana; Amordel bueno, llamada también
Yo traigo los ases, comedia con música
de José Alfredo Jiménez; Muy seriar
mío, también comedia musical; cuatro
guiones para cine, El lugar sin límites,
Recuerdos de T11uana, El otro, también
llamado La cara del villano y Urge marido.
Además preparó los siguientes
proyectos: Adiós, mi chaparrita, que
seria su tercera comedia musical,
con música de Tata Nacho; un guión
llamado Flores tristes del opio, que Puig
refería en conversaciones como La
parábola de la frígida; un guión para
Antonio Aguilar, sobre los últimos
años de José Alfredo Jiménez, un
guión para Dolores del Río; y la
adaptación a telenovela de Boquitas
Pintadas, que iba dirigir Luis Buñuel.

Agustín García-Gil

armas y letras. 101

�cronológicas y espaciales con los 1 la localidad de Tamaleton, municipio
Etnológica Francesa en México, hoy
llamados pueblos chichimecas.
de Tancanhuitz.
el
Centro de Estudios Mexicanos
Aunque en la parte de etnología se
Además de una gran variedad Y Centroamericanos (CEMCA); y
exponen datos que fueron levantados de dibujos, planos arqueológicos
durante un periodo que oscila entre y cartografía, el libro también que en sus inicios concentró sus
estudios e investigadores sobre la
treinta Ycinco Ysesenta años atrás
cuenta con un total de cincuenta misma _Huasteca, pero después se
estos mismos ya se han convertid; 1 láminas (fo~ografías en blanco y
en importantes referencias sobre negro) que ilustran a individuos exten_di_eron hacia otras regiones
la historia cultural reciente de los de diferentes grupos, objetos de su de Mexico Y hacia otros países de
Centroamérica.
pueblos de la región. En este sentido
cultura material, diferentes rituales
Viaje a la Huastcca con Guy Stresscr
la presente edición incluye u~ Yhallazgos arqueológicos.
Ptan
pone al alcance la vida y obra
magnífico film, en formato DVD que
P~ra re~ondear este homenaje 1 de un autor obligado para todo
fue realizado a color por Stre~ser- tambiénfue Imprescindible reconocer
Péan en 1953 con el título de "Fiesta el impacto de sus investigaciones en aquel i_nteresado en adentrarse por
i los annguos y nuevos caminos de la
huasteca: volador y danza colorada,.
~~xico, es por ello que la cuarta y Huasteca, siguiendo los pasos de un
el cual en si mismo es ya un registr; 1 '.11nrna parte contiene algunos de los
de gran valor documental pues en él informes de Stresser Péan sobre el hombre que trasciende las parcelas
se muestra todo el proceso ritual de cúmulo ~e resultados de su trabajo del c~n_oci~iento y que proyecta
dos de las danzas más importantes en la región. Asimismo, también se una VI~1ón mtegral de una región
de la porción potosina de la Huasteca enumeran las actividades y logros muy diversa, como finalmente es el
mundo.
Y que afortunadamente todavía se ~canzados como fundador y primer
realizan en la zona, y en particular en director de la Misión Arqueológica y
1
Jorge Arturo Castillo Hernández

Crónicas del primer
1

~~HUASTECOLOCO''

Via1c a la Huastcca con Guy Strcsscr-Ptan.
Guy Stresser Péan Guilhem Olivier (coordinador).
EDITORIAL, Fondo de Cultura Económica y Centro de Estudios
Mexicanos y Centroamericanos.
.A~OI 2008

Th'ULO:
AUTOR:

n este libro el historiador
Guilhern Olivier presenta
una selección de los
trabajos etnológicos, arqueológicos
y etnohistóricos más importantes
que ha realizado el antropólogo
francés Guy Stresser-Péan a lo largo
de 70 años sobre la región Huasteca
en México. Stresser-Péan es uno de
los principales autores sobre esta
zona del pais, quien por su larga
trayectoria, y corno señala Miguel
Léon-Portilla, es merecedor del titulo
de "primer huastecólogo".
Esta antologia muestra los
caminos intelectuales queha recorrido
Stresser-Péan en esta vasta región
heredera y recreadora de diversas
tradiciones culturales, donde han
convivido por miles o cientos de años
diferentes poblaciones amerindias
corno los huastecos, totonacos,
tepehuas, nahuas y otornis, las
cuales en la actualidad se hayan en
diferentes puntos de una amplia
geografía que va desde el norte de
los estados de Veracruz, Puebla,
Hidalgo y Querétaro, pasando por
todo el sureste de San Luis Potosi
hasta el extremo sur de Tarnaulipas;
región que debe su nombre a la asi
llamada cultura Huasteca, la cual
fue una de las grandes sociedades de
cuño mesoamericano que se asentó
en parte de ese territorio.
Estas son las coordenadas, los
grupos culturales y antecedentes
prehispánicos que desde 1937 han

E

sido del interés de Stresser-Péan,
los cuales ha estudiado con una
profunda vocación pluridisciplinar,
que también ha incluido a la
antropología física, la geografia
humana, la geologia, la botánica y
aquellas que le brinden elementos
sólidos para sus análisis y satisfagan
sus inquietudes intelectuales, corno
el estudio de las técnicas.
Después de merecidos cumplidos
hacia su persona e importante
obra expresados por el prestigiado
historiador León-Portilla y de la
introducción hecha por Olivier, éste
último nos presenta fragmentos de la
entrevista que le realizó a StresserPéan, la cual cumple gratamente
con un requisito indispensable de
toda obra antropológica y también
corno un elemento indisociable de
este espléndido homenaje a sus más
de 90 años de edad, pues se trata del
relato vivencial que implica cualquier
proyecto personal y profesional de
trabajo antropológico.
1
En esta entrevista Stresser-Péan
menciona a las personas -entre
las que se cuentan personajes
emblemáticos de la antropologia
mundial- que lo apoyaron e
influyeron en su carrera; también narra
1
•
•
sus expenencias
en campo, entre 1as
que destaca su osada participación
en la "Danza del volador" donde
se colgó de una cuerda asida a un
tronco dando vueltas de cabeza
, hasta llegar al piso; o donde narra

una anécdota francamente graciosa,
como aquella en la que después de
hacer los arreglos necesarios para
que unos indígenas en Guatemala
representaran expresamente para
él y unos colegas una danza similar,
el capitán de la misma, quien debia
subirse a danzar en la cima del tronco,
se alcoholizó la noche anterior y por
el riesgo que ello representaba la
esposa del capitán trató de evitarlo
de una forma muy "apasionada".
Sin duda esta entrevista es un gran
atino para el libro pues representa un
fascinante preámbulo ycomplemento
de los textos que lo componen.
En ella también se relatan todas
aquellas circunstancias de vida que
envuelven la obra de Stresser-Péan.
8 libro se compone de cuarenta y
cuatro textos (algunos encoautorta)
repartidos en cuatro partes. Tres
de ellas corresponden a temáticas
englobadas en etnologia, arqueologia
y etnohistoria respectivamente, en
las que se incluyen textos que fueron
publicados en diferentes revistas
o actas de coloquios y fechados
originalmente entre 1940 y 1995. Es
aqui donde se presentan textos tan
significativos como aquel considerado
ya un clásico sobre el origen de
la danza del volador y aquellos
en los que Stresser-Péan analiza
y aporta datos sólidos sobre los
límites septentrionales de la cultura
Huasteca en épocas prehispánicas y
sus diversas distancias y cercanias

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102 • armas y letras

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armas y letras .

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.AUTORES

-

AUTORES

DA.MIEL HERRERA (Torreón, 1978). Es autor de la novela

Con las piernas ligeramente separadas (2005). Ha publicado
en diversas revistas, entre las que destacan Moho,
Replicante y Punto de partida de la UNAM.

Alfonso Reyes (2007), además de artículos, ensayos y
cuentos en varias revistas de Latinoamérica y Europa.
JOSWSAUMA.S (Monterrey, 1977). Traductor. Estudió

(Sinaloa, 1965). Es autor de los
poemarios Defensa del viento, Barcospara armary El arte de la
pausa. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía Clemencia
Isaura, el Premio Nacional de Poesía San Román y
el Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen.
JESÚS RAMóM IIWlRA

BÁRBARA JACOBS (ciudad de México, 1947). Es
ensayista, narradora y traductora. Su novela Las
hojas muertas mereció el Premio Xavier Villaurrutia
en 1987. En 1992 publicó su Antología del cuento triste
en colaboración con Augusto Monterroso. Desde
diciembre de 1993 colabora en el periódico La Jornada

(Monterrey, 1966). Artista autodidáctico
desde 1991, ha realizado exposiciones individuales y
colectivas en México y Estados Unidos.
ce LUCAS

Arquitecta y maestra
en artes con acentuación en difusión cultural por la
UANL Se ha desempeñado como periodista cultural
Retrato
desde 2001. Forma parte de la compilación
. · H
hablado. Las mejores entrevistas de Vida Univers1_tana. a
realizado curadurías independientes en diferentes
galerías e instituciones culturales.

ROC(O CÁRDEMAS PACHECO

JORCECASTILLO ( ciudad de

México, 1976). Ucencia~o
en sociología por la UANL y maestro en antropologia
social por El Colegio de San Luis, A.C. Desde 1996
ha participado como asistente y c?labora~or en
diferentes proyectos sobre migración mternac1onal y
en proyectos sobre migración indigena.

Rebolledo 2006. Ha sido compilador de las antologías
Seis poetas de la Ciudad de los Vientos (2003~ y Mu1eres qu~ le
hacen al cuento (2004). Ha publicado en diversos medios
impresos corno Replicante, Numen y Latin Pulse.

en numerosos medios periodisticos y autor de los
libros Historia argamna, Vidas de santos, Trabajos ma~uales,
Esperanto, La velocidad de las cosas, Mantra y Jardmes de
Kensington.

DA.MIEL CEMTEMO MA.LDOMADO

(Pachuca, 1980). Es autor del libro
Bitácora del desámino. Obtuvo el Premio de Poesía Efrén

(Cadereyta, '\uevo León,
1983) Por vocación, ha publicado poco y muy
esporádicamente; no participa en. concursos.' no
ide becas y no tiene maestros m ídolos. Tiene
;lgunas series de poemas inéditas, agrupadas
en el libro 33 simias canciones 2001 2007, y e_n la
actualidad trabaja sobre dos obras más en esa mI~ma
línea: stándard y hangares temblando. Cree en D10s.

DA.MIEL FRACOSO

en torreón. Es autor del libro de poemas Algunas
hojas. En 2005 obtuvo la beca estatal Nuevo Léon
para jóvenes creadores. Ha publicado en las revistas
Estepa del Nazas, Papeles de la Manscupia, Tierra Adentro
y Alforja.

Profesor de literatura
latinoamericana y estudios internacionales en la
Universidad Washington de Saint Louis Missouri.
Es autor de Naciones intelectuales: las fundaciones de la
modernidad literaria mexicana (1917-1959) (2009); Poesía
para nada (2005); la colección critica El arte de la ironía.
Carlos Mons1váis ante la critica (2007), entre otros títulos.
ICMA.CIO M. SÁMCHEZ PRADO

Quchitán, Oaxaca, 1967). Ha
publicado los libros de poesía Paraíso de fisuras (1992),
Mujeres de sol, mujeres de oro (2002), traducido al francés
(Femmes d'or, Femmes de soleil, 2002) Olivo negro (2005,
Premio Nezahualcóyotl 2004 ), La muerte pies ligeros
(2005), escrito en zapoteco y español, y traducido al
mazateco, chinanteco, mixteco, mixe, e inglés, con
ilustraciones de Francisco Toledo.
MATALIA TOLEDO

RODRICO FRESÁM (Buenos Arres, 1963). Es colaborador

Estudió letras españolas e_n el
Tecnológicode Monterrey. FuecoordínadordelColegiode
Letras españolas (ahora Letras mexicanas) en la Fac~tad
de Filosofía y Letras de la UANL Se ha desempenado
como crítico, académico y promotor cultural.

(Barcelona, 1974) Se
desempeña como Jefe de Comunicaciones del Grupo
Santillana en Venezuela, profesor univers1ta~10 y
colaborador frecuente de la rensta Letra Internacwnal.
Se ha dedicado al periodismo en diversas ~acetas y
medíos. En 2007 fue coautor del libro Penodtsmo a ras
del boom.

CERA.RDO DEJEIÚS MOMROY (Monterrey, 1977). Radica

la maestría en Estudios de España y Latinoamérica en
la Universidad de Bielefeld, Alemania. Fue editor
del suplemento cultural Lectofilia. Ha publicado en
revistas corno ~uimera, Revista de Literatura Mexicana
Contemporánea, Matices y Lateinamerika Nachrichten.
Reside en Berlín.

ACUSTfM CA.RCfA•CIL

RODRICO CUAJARDO

(Buenos Aires, 1942). Estudió bellas
artes, filosofía, antropología filosófica y teología. Entre
sus principales libros de ensayos se cuentan Kyrie
Eleison (1991), Kénosis (1992), La palabra inicial (1995),
Flecha en la niebla (1997) y Poéticas del vacío (2002) y Lo
naciente (2007). Solemne y mesurado (1990) y Ba10 toda la
lluvia del mundo (2008), son sus dos libros de cuentos.
HUCO MUJICA

(León, 1965). Narrador y
ensayista. Por el relato breve Nadie los vw salir ganó el
Premio de Cuento Juan Rulfo 2000. Fue becario de la
John Sirnon Guggenheim Memorial Foundation en
2001 y del Sistema \'acional de Creadores de Arte.
EDUARDO AMTOMIO PA RRA

(:\tedellín, Colombia,
1982) estudió literatura en la Universidad de los Andes.
Se ha desempeñado como investigador del Instituto
Caro y Cuervo en el campo de la filología hispánica. Ha
publicado La musa en tica: teoría y ciencia literaria de

(Torreón, Coahuila, 1978) es
autor de los libros de cuentos Cuco Sánchez Blues y La
Biblia vaquera. Fue becario del FONCA en el período
2004-2006. Obtuvo el Premio Nacional de Cuento
Magdalena ~fondragón 2005.
CARLOS VELÁZOUEZ

JAIMEVILLARREA.L (Monterrey, 1974) Critico literario,

maestro ypromotor cultural. Es maestro en ciencias del
lenguaje por la BUAP. Ha sido profesor de la Facultad
de Filosofía y Letras de la UANL y del Tecnológico
de Monterrey. Autor de ensayos, reseñas, notas y
entre\istas, en 2007 obtuvo el premio de ensayo del
concurso literario nacional Magdalena \1ondragón,
otorgado por la Uni\·ersidad Autónoma de Coahuila.

SEBASTIÁM PIMEDA BUITRAco

JOS,JUA.MZAPATAPACHECO (Torreón, 1984) Periodista
cultural. Es licenciado en letras hispánicas por la UA~'L.
Ha sido reportero de los diarios La Opinión Milenio de
Torreón y El Porvenir de Monterrey. Actualmente
trabaja en el periódico Vida Universitaria de la UANL

104 •armas y letras
armas y letras. 105

�armas y letras

No.19

La palabra
y la lengua
mayo-julio
en todo el país
www.revf stareplfcante.com

���</text>
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                <text>Barrera Enderle, Víctor, 1972-, Director Editorial</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>"El Perseguidor" de Julio Cortázar</name>
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Poemas/ LEÓM PLASCEMCIA AOL / 21
De trokamientos / MYRIAM MOSCONA/ 33

oo AMATOMÍA DE LA CRÍTICA
De zorros y monos: la brevedad del escritor según
Monten-oso/ A partir de la lectura de ~8 zorro es
más sabio", cuento del narrador guatemalteco,
MARIO CAMTÚTOSCAMO comparte una reflexión
sobre e.l compromiso con la literatura / 37

oo ANDAR A LA REDONDA
Apuntes para una
teoría de aoa

IMAC:.EM DE PATRICIO RODRIC:.UEZ / PAPEL CALADO

DYLAM
Poemas / TOMÁS SECOVIA / 4
La revolución de la palabra: la poesía estadounidense de
vanguardia / JEROME ROTHEMBERC enumera más
de una decena de nombres cruciales en el progreso
de la poesía en Estados Unidos, mientras analiza la
renovación del lenguaje poético. Ensayo traducido
por HERIBERTO YÉPEZ y LAURA JAÚRECUI / 7
Sobre la poesía de Westphalc11 / EDUARDO MILÁN / 15

A PROPÓSITO DE LA MÁS RECIENTE
EDICIÓN DISCOCRÁFICA DE
ESTECANTAUTOR,TOCETHER
THROUCH LIFE, RODRICO FRESÁN
PRESENTA ESTOS APUNTES SOBRE
LA ESCRITURA DE UNO DE LOS
ARTISTAS CONTEMPORÁNEOS MÁS
MITIFICADO / 46

Diez notas sobre cine documental I RICARDO CUADROS

Innovando
en el arte milenario

/ 79

ddCALADO

VILLARREAL / 82

Hitchcock: una película subestimada JROBERTO

VELÁZQUEZ / 52

LAS HEROÍNAS
CRIECAS o el dilema

de la existencia vivido
como mu1er

LIZBET CARClA RODRÍCUEZ
ENTREVISTA A PATRICIO
RODRÍCUEZ, ARTISTA PLÁSTICO
CUBANO QUE RECUPERA Y
REINVENTA LA TÉCNICA DEL PAPEL
CALADO,LOCRANDOELABORADOS
TRABAJOS PLENOS DE DETA- ,E.
SOFISTICACI
/ 69

-r

MEDEA, ELECTRA, ARIADMA, SON
ALCUNOS DE LOS PARADICMAS
FEMENINOS DE LA CRECIA CLÁSICA
QUE ENCARNAN, A DECIR DE CORAL
ACUIRRE, LO QUE DE ENICMA Y
HORROR CONTIENE LA CONDICIÓN
HUMAMA /25

CONSEJO EDITORIAL

A LA LETRA Biblioteca personal IVIIV
BÁRBARA JACOBS / 61

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oo MISCELÁNEA

BlaLtOTICA ..,,..,vtM:fTAAlA a U.t.flrfl

FONDO

UNIVERSITARIO
Recibir una caja de buenos vinos para mí es una fiesta/
ALEJANDRO CAVALLI conYersa con el escritor
Martín Caparrós sobre \'iajes, gastronomía y
vinos... todo enmarcado por la literatura / 87

SAMTAMARÍA / 90

Mar¡;;imo e utlkr Robeno ,'scamilh.
]ol};c Garcta Munllo _·ost &gt;.Luta lntant&lt;,
Humbcrto \lmln&lt;::, Aúnn,o Rangd
Guerra y Humbcrto s.i.u.r

La compañía en las islas I DANIEL ORlliCA / 92

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La total circunfcrcncra. Alfonso Reyes
revisitado / JOSÉJAVIER

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Rngclio G. C.arza RJ\'&lt;!'"

VILLARREAL / 95

Secretario de Extensión y Cultura:
Rogtli, \"illarral fh=· nL&lt;&gt;

Ramon Dachs y sus trasiegos

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DUEAAS / 72

A1L

PAPEL Al

�POEll.t.

POEll.t.

Poemas
c-w TOMÁS SECOYIÁ

Decrepitud

Brisa impaciente

Días enteros me parece ahora

Esta brisa tan fresca tan alada

Que habito un cuerpo en ruinas

Que al pasar desmelena

Desmoronado caserío ajeno

A estos ingenuos arbolillos

Lleno de esquinas con escombros

Con qué impaciencia corre a asomarse a algún sitio

De rincones ahora inhabitables

Oh sí tiene razón habrá que hacerle caso

De boquetes al frío

Algo en algún lugar espera

De grifos que no dan ya agua

Con los brazos en alto

Por donde deambulo dolorido

Algo yace en el tiempo hecho para ser nuestro

Ycada nueva puerta que abro

Algo en el viento llama sin abrigo y sin dueño

Da a un dolor nuevo

Algo nos pide emocionantemente

A un nuevo achaque a una nueva impotencia

Que desde aquí corramos a asomarnos allá

Y vago por allí como un fantasma

A lo más lejos

Acordándome a ratos nebulosamente

Y sin temer ya nunca más desmelenamos.

Ycon asombro de que en otro tiempo
Ese cuerpo era yo.

�s Co ~s de Densmore de los indí
hay. La Biblia. Shakespeare,
orca eran posibilidades feroces. J
de nuestros primeros avistamie
~~ri~iL"cu., escuchar la propia men , a
saje claro y simpl a m
o y sí, la propia poes . U
convirtió en una t
De alternan 1a

~IIIMII_..., J

p tgm.1 K.icrkeg•~llll!lf.::

).a Iglesia en lugar d
cuerpo del poema debe m
Virgen. Las palabras de
inmaculadas. Las imágen
heredadas y la herencia d
con la linea de ~o que se

�,

,...¡_l, ,

••

IEROME ROTH. • ERC

• ~- l. tRADUCClóM DE HERIBERTO Yá&gt;ez

Nothing changes from generation to generation ·
cxcept the thing seen
and that make.sacomposition.
G.Stein

11

1. AUTOIUOCRAFIA

Era 1948 YP&lt;!fª final de aquel año yo cumpliría los diecisiete. Había
estado en la poesía ya durante dos años. Mi cabeza estaba llena
de Stein y Cummings, luego de Williams, Pound, los surrealistas
franceses, los poetas dadaístas que hicieron "sonido puro" tres
décadas antes. Blues. Cosa;s de Densmore de los indígenas
e_stadoúnidenses. Cathay. La Biblia: Shakespeare, Whitman.
Liturgiás ju~as. Dalí y Larca eran posibilidades feroces. Jayee era
increíble en cualesquiera de nuestros primeros avistaníientos de su
obra. Lo esencial ~ra despegar, escuchar la propia mente, aprender
la voz de l)no mismo. El mensaje claro y simple era m9verse.
Cambiar. Crear el sí✓mismo y'así, la propia poesí~. Un proceso.
ero todo eso era una _ventaja
de donde yo había crecido,
un poco retrasado de los
tiempos, en el Bronx de
la Depresión y la Segunda
Guerra Mundial. Para
nosotros no se había filtrado todavía 1a
noticia' de que la edad de lo moderno,
lo experimental y lo visionario (pues lo
sentimos entonces como una visión),
había pasado: para ser reemplazada por
un retomo a las viejas. formas, a la métrica
convencional, la dicción, un modernismo
responsable, liberal y reformista, racional y
refinado, y un adiós a los locos del lenguaje.
Aquellas eran las ·primeras lecciones de los
días universitarios. Las llamaban Auden -0
Lowell, Tate o Wilbur. Campo de mediación,
como la política que entonces emergía. Se

convirtió en una cuestión de mejoramiento.
De alternancia de postura. Un pequeño
endurecimiento de Tennyson. Cambia el
tema,la conversación. Cambia las notas de pie
de página. Kierkegaard en lugar de Darwin.
La Iglesia en lugar de la Naturaleza. Pero el
~uerpo del poema debe mantenerse intacto.·
Virgen: Las palabras debían mantenerse
inmaculadas .. Las imágenes debían ser
heredadas y la herencia debía -ser acorde
con la línea de /o que se llamaba la "gr'\fl
tradición". Occidental. Cristiana. Blanca.
Esto)'. tratando de reconstruir o, mejor
dicho, de bosquejar la sensación acerca de
· cómo todo eso colisionaba, y cómo, ya que
interfería tanto, era posible, inevitable, que
uno viera la migracióndel modernismo hacia
el desierto de los "Nuevos Críticos" copi.o
el camino (el camino), lo cual realmente

"N. de la E. Este ensayo forma par;te del hbro ProsasdectadeJuomeRorhmbag. Selección y notas de Heriberto Yépez y traducción
de Hetiberto Yépez y l.aurajáuregui Murucla, que será editado por la editorial ALDVS durante el 2010.

armas y letras.

7•

�h¡bía ocurrido. Unos pocos años después, algunos
poetas de mi generación volverían a ir hacia adelante,
pero raramente retábamos la noción de que había
--ocurrido una virtual ruptura en la continuidad de
las preocupaciones de la vanguardia. Raramente
insistiríamos lo suficiente en que el desarrollo de
nuestras propias tradiciones había sido injnterrumpido
desde su primera erupción en 1914 hasta su segunda en
]os años cincuenta. Y si lo dectamos, recalcábamos la
irrelevancia de los mediadores académicos o hacíamos
resurgir (simbólicamente) la obra de una puñado de
sobrevivientes, los anales y las antologías fueron más
lentas en responder y contar nuestra historia.
Así que primero debo bosquejar el otro informe,
la manera en que continúa relatándose entre los
académicos: luego proporcionar un sentido de cómo
encontramos nuestro camino ,hacia nuevos puntos
de vista de nuestra pre-historia inmediata, y cuáles
aspectos de esos puntos de vista he tratado de tomar en
cuenta en mi compilación de poetas norreamericanos
experimentalistas hecl]ll en Revo!utionoftite Word (1974).
Pues todos estamos, de formas diferentes y desde
nuestras perspectivas individuales, hablandoücerca de
una virtual revolúción de la conciencia, y si no podemos
recordar cómo llegamos aquí, quizá podríamos ser
convencidos de negar adónde queremos fr.
2, LA MAMERA EM QUE APRENDIMOS MUESTRA
HISTORIA

1945-1950. La Segunda Guerra Mundial había
terminado, y la poesía estadounidense (lo que era
visible entonces del iceberg) había entrado en una
etapa extraña. Algo que se llamaba "moderno" era
tomado como un hecho establecido, pero de tal manera
descrito como para alegar un sistema construido
y autodestructivo que ya operaba en la obra de los
herederos. Uno de ellos, Delmore Schwartz, escribió:
•... la revolución poética, la revolución del gusto poético

que fue inspirada por el criticismo de T. S. Eliot... se
ha establecido en el poder". Y daba como ejemplo
a los nuevos poetas que escribían en "un estilo que
toma como punto de partida el idioma poético y el
gusto literario de las generaciones de Pound y Eliot";
lo siguiente es de W. D. Snodgrass:
The green catalpa ttee has tumed
Ali white; the cherry blooms once more.
In one whole year I haven't learned
Ablessed thing they pay you far
-A lo que David Antin-echa un mirada atrás y
comenta (1972): "La comparación de esta· versión
actualizada de A Shropshire Lad ... y la poesía de los
Cantos o The WasteLand parece tan aberrante que bordea
con lo patológico..."
Sin embargo, era típico; de hecho inevitable para
aquellos que no podiañ clistinguir entre "la revolución
poética" y una "revolución del gusto", o de quienes
todavía pens~an al gusto como un tema. Incluso hacer
un intento por concretar tal distinción era improbable,
pues las carreras de los herederos eran, con demasiada
frecuencia, "literarias", y reposaban, como su misma
idea sobre la literatura, en una noción fija acerca de la
poesía y del poema, los cuales podían ser mejorados
pero nunca cuestionados de raíZ, Ydetrás de todo esto
había un extraño miedo hacia la "liberrad" tal como
había sido planteada por los modernistas tempranos
-fuese como "verso libre" o como "amor libre" o el
abandono del juicio como un nudo a la inteligencia o
del gusto como un determinante del valor. Así que si
el gusto y el juicio a los que todavía se aferraban (los
cuales los hacian poetas "inspirados por el criticismo
de T. S. Eliot") exiglan lo "moderno" como un articulo
de fe del siglo XX, lo retenían; pero daban la retirada
hacia seguridades tradicionales e institucionales,
"tomando otra vez los metros" ,schwartz) como un

,

EL PUNTO DE CAMBIO, DE CUALQUIER MANERA, FUE POCO ANTES

y DURANTE L.A. PRIMER.A. CUERR.A. MUNDIAL, Y L.A. C.A.M.A. DE POETAS
CUY.A. OBRA SE INSCRIBE ES UN.A. CANTIDAD CONSIDERA.BLE,
B.A.ST.A.NTE INDIVIDUALIZADOS, Y MUY DIFÍCILES DE PRECISAR.

8

,a,_ y letras

contrafuerte moral contra su propia desesperanza.
Y eso mismo, qua i?eología, era visto como parte del
dilema-moderno, lo cual llegó a definir su modernismo
no como una promesa de una nueva conciencia, sino
como un glorificado "fracaso del temple".
Algo por el estilo debió estar en la mente de
Williams cuando habló de The Waste Land como "la
gran catástrofe de nuestras letras" -el único evento
poético lo suficientemente fu erre como para atraer una
buena cantidad de jóvenes de regreso a lo académico
y lo convencional y para detener el momentum
de la vanguardia de los años veinte. El retroceso,
de cualquier manera, era explícito en la critica de
Eliot y en la versificación de los poemas cortos del
Tudor tardío. Asimismo se escondía en la propia
incomodidad de Pound y Willfams acerca del verso
libre ("el significativo fracaso de Walt Whitman",
escribió W. C. W.) y en la necesidad de muchos de
su generación (casi una obsesión estadounidense) de
reclamar la cultura anglosajona y del Viejo Mundo. En
la década de los veinte apareció en la alta retórica de
Hart Crane -y en su idea de que "la rebelión contra ...
las llamadas estricturas clásicas" h:ibla terminado -y
-germinó alos Fugitivos del Sur ("el único rµovimiento
literario que ha comenzado en la casa de reuniones
de una fraternidad universitaria" -K. R"exroth),
quienes retrocedieron el verso todavia más, mientras
desarrollaban el concepto del nuevo crítico.
Si esa fuera la línea de descendencia que Schwarrz
encontró que "era tomada como dada no sólo en la
poesia y la crítica de la poesía, sino también en su
enseñanza" (1958), todavía vale detallarla pues ha
permanecido como el punto de vista corriente acerca
de la poesla estado~nidense·"rnodema" entre las dos
guerras mundiales. Tal punto de vista, obviamente,
tenía que ser selectivo en su construcción del pasado.
Aquellos como Schwartz comie~an, típicamente,
por reducir el números de poetas cuya preocupación
inmediata, alrededo¡ de 1914, era, en palabras de
Williams, "la linea poética, la manera en que la
imagen'debe colocarse en la página". De éstos -el
mismo Williams, debido a que su verso se mantenía
"abierto"- apenas pasaban, aunque nunca eran un
completo borrón como otros de los que hablaré más
adelante. A Pound le iba mejor pero a. través de un
énfasis en el lado "clasicista", el lado más melindroso
de su poética temprana, y Eliot Gunto a los poetas
británicos como Yeats) le iba extremadamente

bien. Había también una tendencia a incluir como
"modernos" un número de poetas convencionales
o reformistas modernizantes como Robinson o
Frost -muchos de los cuales eran modelos más
apropiados para los del "campo medio". Entre los
poetas estadounidenses anteriores, Dickinson, Poe o
Lanier eran casi todo el tiempo posibles "miembros";
Whitman casi nunca.
La idea era, según se entendí.a, dejar un trabajo
de base para la póesla de los herederos. En los años
veinte éstos eran poetas como Tate o Ransom (con
Hart Crane -alabado por su "fraca;o• y en algún lado
de las alas de esta corriente) o un po~ta británico algo
joven como Auden, cuya métrica y burla intelectual
fueron cruciales para el campo medio de la poesla
estadounidense de los años treinta y cuarenta. (Otros,
como Yvor Winters, quien pasó de una posición
radicll en los años veinte hacia un inoportuno
tradicionalismo posterior, tuvieron una función
sinúlar). En la década de los treinta y los cuarenta,
poetas como Schwarrz y Roethke tomaron un terreno
sinúlar, a los que se sumaron algunos como Lowell,
Wilbur yJarrell, cada uno de éstos muy imporrantes
en el ápice de la "revolución del gusto" de Schwarrz ,
y hasta su decadencia desde entonces. Al punto de
Anthology of New American &amp; British Poets (1957) de
Hall-Pack-Simpson, la "revolución" casi había dado
la vuelta (como los gustos en el mobiliario, etc.) hacia
un reavivamiento.genuinamente victoriano.
3. LAS COMTRA•POÉTICAS

Mientras todo esto sucedía, una serie de emergencias
vanguardistas ponía en duda a-la estrategia del
llamaélo "campo medio". Los nuevos agrupamientos
que aparecieron a mitad de los cincuenta (la Black
Mountain,los Beats,la Escuela de Nueva York,la Imagen
Profunda, la poesía concreta, los procesos aleatorios,
etc:) re-exploraron la idea de una vanguardia, con
una virtu,al indiferencia a las estricturas académicas.
La poesía era transformadora, no sólo de su presente
y de su futuro, sino asi mismo de su pasado. Lo
primitivo y lo arcaico, lo esotérico y Jo subterráneo,
lo no-occidental y lo ~tranjero, poseían un papel .
que interpretar en una mayor "gran tradición". Gary
Snyder escribió: "Estamos atestiguando una salida
a la superficie (en una encarnación especificamente
estadounidense) de la Gran Subcultura que se remonta
quizás hasta el paleolítico tardío".

armas y letras.

9

�En esa atmósfera cargada, el pasado inmediato
(pero específicamente la idea de "revolución poética")
estaba también bajo cambio. Charles Olson presentó
su "verso proyectivo" como una sintesis de los
experimentós de "Cummings, Pound, Williams"
y señaló a los ~objetivistas" de los tempranos aaos
treinta como cruciales en ese proceso. Nuevas revistas
como Black Mountain Review y Origin empezaron a
atender poetas como Rexroth y Zukofsky, mientras
Jargon.Press de Jonathan Williams sistemáticamente
restauraba la obra de Lowenfels, Zukofsky, Parchen,
Mina Loy, Bob Brown, etc. En otra parte James
Schuyler, hablando de sí mismo, y de poetas como
Frank O'Hara, escribió: "Rrose Selavy de Duchamp
tiene que ver más-con la poesía escrita por los poetas
que conozco que esa Emperatriz de Tapioca, la Diosa
Blanca .. ." Y Duchamp también era la fuerza detrás de
la poesía y la música aleatoria de John Cage yJ ackson
Mac Low, junto con G. Stein cuya presencia, ignorada
por los cuasi "modernos", tuvo-una importancia
decisiva para poetas como Robert Duncan, David
Antin, Ted Berrigan hasta, no es necesario decirlo, el
presente escritor. O yendo más lejos, Allen Ginsberg
no dejó duda acerca de la relación de su generación
con Whitman y Blake, así como.su continuidad con las
desdeñadas tradiciones del verso libre, el rhythm &amp; blues,
y las implicaciones comportacionales e ideológicas del
surrealismo mediado por las revistas estadounidenses
como Transition, View y VVV. Otros vínculos con las
vanguardias europeas
y latinoamericanas estaban en el
,
corazón de la teoría ypráctica de la "imagen profunda",
mientras que la poesía concreta era un desarrollo de ·
poetas europeos como Apollinaire y el movimiento
holandés De Stijl, junto con estadounidenses tan
conocidos como E. E. Cummings o tan subterráneos
como Harry Crosby.
Con todo esto en mente, el progreso de la poesía
estadounidense tomó una diferente 'forma -no'
simplemente un cambio de nombres o personal sino
una contrapoética que presenta (si es que puedo
decir todo mediante una gran simplificación) un
punto de vista fundamentalmente nuevo acerca de
la relación entre' conciencia, lenguaje y estructura
poética: lo que es percibido, dicho y hecho. En los
ajustes de esa relación está depositada la gran,fuerza
de la poesía moderna tal como yo la entiendo. Yya que
la linea de los Nuevos Críticos fracasó en su intento
'
de confrontarla
significativamente, su obra (aunque

• 10 • armas y letras

permanece como el infórme "oficial" del periodo)
parece ser más una resaca que un centro vivo.
El punto de cambio, de cualquier manera, fue
poco antes y durante la Pririi"era Guerra Mundial,
y la gama de poetas cuya obra se inscribe es una
cantidad considerable, bastante individualizados,
y muy difíciles de precisar. Pero desde donde estoy
ahora, trataré de dar un contorno de algunas de las
pregunta,s y proposiciones que ereo que entonces,
ahora y durante el intervalo tuvieron í?terés:
J) Hayunsentimientomuydifundidoalrédedordel914
de que la conciencia (la captación del hombre de si
mismo en el tiempo yen el espacio) está cambiando.
Esto es tomado tanto como una crisis como una
oportunidad, ypresupone una necesidad continua
para confrontar e integrar nuevas experiencias e
información. Una explicación común conecta este
cambio, alteración o expansión de la conciencia,
con el cambio tecnológico (la condición básica dtj
mundo moderno) o, más especificamente, con una
revolución en la comunicación y una descarga de
los limites culturales y psíquicos, lo que produjo
un "asalto" de ideas y de formas alternativas. En
un mundo "en el cual pasa tanto y cualquiera en
cualquier momento sabe cualquier cosa que está
ocurriendo", Gertrude Stein ve al artista como
la persona que "inevitablemente tiene que hacer
lo que realmente es excitante". Y cuando Pound
escribe (1915) acerca de un proceso poético básico
que involucra "una precipitación de experiencias
hacia el vórtice" (la mente),- está hablando-de una
condición que se ha vuelto recientemente critica.
2) En términos de su experiencia inmediata, el
poeta moderno frecuentemente co~parte con su
prototipo ancestral, el chaman, una preocupación
fundamental con la cosa vista. Él es el mismo
que ve y proyecta su visión hacia los otros. La
individualidad de su visión y el énfasis que pone
en ello puede variar, y puede hablar de introvisión
o de objetivación: la intensificación del ego Ósu
supresión. Ningún poeta resuelve el problema de
la visión bajo estas circunstancias alteradas, y en
n,uestro tiempo, se nace evidente que. la función
de la poesía no es imponer una sola 'visión de la
conciencia, sino incitar procesos similares en los
otros. El puntoe.s que la preocupación sobre la visión
está en el mero centro de esta empresa, por ejemplo, ,
la "imagen" de Poun~ comó el "pigmento primario

• ·

'

'

de la poesía"; el cambio de la cosa vista como una
clave para la composición, de Stein; la "profecia
poética" qua "percepción", de Crane; la fe de Oppe.n
de que "la virtud de la mente es ese movimiento
que causa el ver"; incluso "la prueba de aparador
de la existencia del mundo exterior" de Ducharnp.
3) Cuando el poeta confronta diferentes tipos de
conocer, se ve a si mismq con otro en el tiempo, lá
"precipitación de la experiencia" se abre dentro
de la historia. En la poesía estadounidense, esta
preocupación aún es prominente. Pero donde las
ideas de verdad se "precipitan", el proe,eso deja
de vincular un evento con otro de manera lineal.
De frente a cronologías múltiples, muchos poetas
recurren a la sincronicidad (la existencia simultánea
de todos los lugares y tiempos) como un principio
básicoorg~cional. Como un método, un proceso
de creación del poe.ma, esto se vuelve un "collage":
no la historia, sino ~la yuxtaposición dramática de
materiales desemejantes sin un compromiso para

establecer explícitamente relaciones sintácticas
entre los elementos" (D. Antin). Es mediante
la sincronicidad y el collage -no solamente
aplicado al pasado sino también a asuntos
locales y personales- que el poema moderno
está abierto a todo, y sé convierte en el velúculo
para "cualquier cosa que la mente pueda pensar".
4) Mientras "el dominio poético" se expande para
incluir la posibilidad de toda la experiencia
humana, se necesita un medio lo suficientemente
flexible para poder decirlo. Para proyectar la
precipitación de ideas e imágenes desemejantes (a
la vez pocas y muchas) ,los poetas recurren a todo
medio que el lenguaje tiene a la mano: "todas las
palabras que existen en uso" (Whitman), todos los
niveles y estilos del lenguaje, préstamos de otras
lenguas, neologismos y distorsiones de palabras
(retruécanos), signos visuales, expe.rimentos con
lenguajes animales y mediúmnicos, incluso clisés
y viejos poeticismos donde el contenido lo exija.

armas y letras•

11

,

�LA IDEA DE UMA POESÍA REVOLUCIONARIA EM $U ESTRUCTURA Y SUS
PALABRAS ERA ACARREADA POR UMA "VAMCUARDIA" (DE HECHO
VARIAS) DESDE PRINCIPIOS DE SICLO HASTA LA MUEVA REVOLUCIÓN
POÉTICA DE Los At-lOS CIMCUEMTA.

'

La métrica cede a la medida, "no la secuencia del
metrónomo" (Pound), sino una sucesión variable
de sonidos y ~ilencios, dirigidos a la respiración
o a la mente, ·una "llnea musical" derivada de los
complejos movimientos del habla real. El poema
·escrito se convierte en la notación del poema o, en
la formulación de los poemas concretos o visuales,
un espacio donde el ojo lee la forma y el significado
visible en un simple vistazo. Aquí y también allá,
se pueden ver los primeros experimentos con el
performance y una fusión con las otras artes hacia el
"intermedia" y la libertad de una poesía sin límites
fijos, los'cuales pueden cambiar en un punto dado
hacia algo nuevo.
_5) Con tales medios a su disposjción, el poeta puede
entrar en una carrera corno profeta yrevolucionario,
un cultista o un populista, r:espectivarnente. O
puede, en un sentido más profundo, convertirse
en la persona que sigue creando proposiciones
alternativas, eludiendo la trampa de sus propias
visiones mientras prosigue.
4. CROMOLOCIA

f

La idea de una poesía revolucionaria en su estructura
y sus palabras era acarreada por una "vanguardia"
(de hecho varias) desde principios de siglo hasta la
nueva revolución_ poética de los a¡los cincuenta. Ppr
su lado estos primeros poetas de la vanguardia habían
recibido la idea, mediante profecla, de los l)Oetas y
artístas poco antes de ellos, así corno de una gama
de poesías precedentes, tradiciones subterráneas
que eran descubiertas pieza por pieza y leidas corno
puntos de vista alternativos de los orígenes poéticos y
la "naturaleza de lo real". Las bases habían sido puestas
y hacia 1913 los nuevos tiros aparecían en la superficie.
Hay tres eventos germinales que deben ser
resaltados-de los cuales sólo a uno, el "irnagisrn(e)",
le es dada suficiente atención en las historias de la
poesía. Haber proveído de un "movimiento" (con todo

12 •armas y letras

y nombre afrancesado) a su obra, a la de H. D. y a la de
Richard Aldington, fue ~na buena jugada de Pound,
como corresponsal británico dePoetry, pues ofreció una
serie de principios (qué hacer y qué no hacer) como una
interpretación "clasicista" del verso libre practicados
por los tempranos seguidores estadounidenses de
Whitrnan. Pero casi inmediatamente se escindió en el
"imaginismo" de Amy Lowell y otros (una amalgama
de verso libre y haikaí, etc.) y el desarrollo que hizo el
propio Pound de la teotia "vorticista" en el curso de
los años que siguieron. Obviamente, es el "irnáginisrno"
el que retiene un lugar en la hisMria de la literatura,
mientras que lás propuestas vorticistas, cruciales para
un aspecto del collage en la poesía estadounidense,
inevitablemente son dejadas a los "poundianos".
Los otros dos eventos de 1913 fueron la exlúbición
de arte de Arrnory en Nueva York y la aparición,
anterior a la publicación en el siguiente año de Tender
Buttons, de algunos escritos de Gertrude Stein en un
número especial de )a revista de Stieglitz, Camera Workc
La exlúbición de Arrnory no solamente introdujo el
arte europeo (cubismo, futurismo, etc.) a América,
sino, como fue atestiguado por Williams y otros,
"trajo la gran oleada en las artes en general" que estaba
"hirviendo" en lugares como Ñueva York y Chicago
antes de la Primera Guerra Mundial. En ese contexto
la obra de Stein apareció como una poesía cubista que
iba más lejos de los poetas franceses como Apollinaíre,
ofreciendo estrategias de composición y lenguaje
que permanecían en los límites de la poesía moderna
incluso sesenta años después.
Esta interacción de la poesía y el arte ha sido vista
con sospecha por aquellos para quienes la poesla
existe básicamente en un marco literario .. Sin ell!bargo,
fue crucial, y muchos poetas, además de Williams y
Stein, han testificado su importancia. Después del
comienzo de la Primera Guerra Mundial, Pound se
unió al novelista y pintor cubista británico Wyndham
Lewis para preparar una polémica revista de estilo

futurista que convirtió al "imaginismo" en vorticisrno y
estableció gran parte del trabajo de base para los Cantos
de Pound. ;En América, Camera Work y su sucesora,29J,
proveyó de un sitio tanto para los arhstas como para
los poetas, al publicar obra de Stein y Apollinaire, los
escritos tempranos del poeta-pintor Marsdem Hartley
y los "Aforismos sobre el Futurismo" (1914) de Mina
Loy, que la presentaron como otra poeta germinal,
increíblemente descuidada por los lectores hoy en
día. Y en 1915, Marcel Duchamp fue a Nueva York,
para establecerse en Estados Unidos y contribuir con
Qbra tanto como artista (o anti-artista) y éomo poeta
escribiendo en francés, en inglés y en un lenguaje
visual/mental algo más allá de los dos.
];!l nexo Ducharnp .también ha sido descuidado
aunque es crucial.Junto con Picabia, Man Rayy W alter
Conrad Arensberg, Duchamp e,levó la temperatura
del clima estadounidense en general y proveyó d~
un vinculo entre los dadaistas de Zurich de 1917 y la
versión estadounidense. Las obras dadaístas locales
aparecieron en varias revistas editadas por buchamp y
Arensberg y compaf!ieron espacio en Rogue y en Others
deAlfred Kreymborg. Aunque de ninguna manera tan
homogéneo como un resumen corto lo hace sonar, el
"movimiento" (cuando se le considera en conjunto
con el más amplio contexto proveído-por Kreymborg
y el grupo de Others) incluia poetas como Bob Brow:n,
Mina loy, Else von Freytag-loringhoven, Maxwell
Bodenheim y Marden Hartley, junto con Williams;
quien era un vínculo a su vez con el nexo Pound-Eliot
que se desarrollaba en Inglaterra. En Chicago, The Little
Review (editado por Margaret Anderson yJane Heap)
proveyó de yuxtaposiciones similares de nueva poesía,
después de un año de Pound como editor invitado;
periodo· en el que se concentró en si mismo, Eliot,
Joyce, Yeats y lewis, con un gran énfasis en poetas
corno Freytag-Loringhoven, Loy y Stein, adelantos.de
Ulises de Joyce y un intento a través de los primeros
años veinte de mantener a la vanguardia europea en
el centro de la atención estadounidense.
Durante esa primera década dela posguerra, muchos
de los poetas pioneros mantuvieron su lugar central en
el nuevo desarrollo -o, Gorno Williams;aumentaron
su gama e influencia. Y aun ótros com~ Stevens y
Cumrnings asumieron posiciones independientes que
cubrían áreas estructurales y de visión adicionales.
Y las primeras "desapariciones" comenzaron: el
exagerado retiro del arte de Duchamp (mientras sus

J

escritos. como Rrose Sélavy proseguían en francés) el
regreso de Else von Freytag-Loringhoven a Europa
y su muerte,,y el silencio cada vez mayor de Mina
Loy después de que algunos fragmentos de su poema
largo "Anglo-Mongrels &amp; the Rose", aparecieron en
The Little R~iew y en Contact de Robert McAlrnon.
Para entonces los surrealistas habían comenzado
a moverse en la poes!a y. el arte europeo, y la
influencia, aunque no la institución, se difundió
en Estados Unidos. Fuera de Francia, los aspectos
políticos y sociales del movimiento se debilitaron
considerablemente, mientras sus aspectos psíquicos (la incorporación del sueño en la vida diaria, etc,)
tuvo una variedad de efectos, desde hacer más densa
la jugada vanguardista y ayudar a iniciar la revolución
psicodélica, hasta convertirse en una forma de vestir de
aparador, despojada de su terror y libertad inicial. Pero
no solamente los surrealistas traían el mensaje. Waste
Land de Eliot, cuando apareció, no fue simplemente la
"ca~ástrofe" descrita poi: Williams, sino que coincidía
con el mundo embrujado del surrealismo:
Y murciélagos con cara de niños en la luz violeta
chirriaban, y b,tian sus alas
y agachando la cabeza se escurrieron por un muro
[ennegrecido
y volteados en el aire eran torres
repicando reminiscentes campanas, que mantettlan las
[horas
y las voces cantando desde cisternas y pozos secos

y era además el primer poema estadounidense en ·
usar los principios del collage que lograba adquirir
notoriedad y ejercer una influencia en la poesía
moderna del resto del mundo.
La "crisis de la conciencia" (Mina Loy, 1914) se había
hecho pública. Las cuestiones sobrela "visión" y sobre
la "cosa vista" (o soñada, etc.) comenzaron a dominar la
poesía vanguardista, frecuentemente para desatender
las cuestiones parª1elas sobre la "estructura" y el
"lenguaje". Hart Crane, por ejemplo, usó una forma
de construcción collage corno un medio para la
"profecía", pero dio marcha atrás acerca de cualquier
reconstitución setia del verso, optando finalmente por
un retorno al lenguaje "poético" más viejo. Por lo tanto
_se colocó entre poetas corno Allen Tate a,su'"derecha",
y Harry Crosby a su "izquierda", con quienes tuvo un
contacto significativo. Crosby, cuya Black Sun Press·

armas y letras•

13

�había publicado The Bridge de Crane en París, era
un poeta cuyas obsesiones rrústicas (dioses solares
y diosas, etc.) surgieron en una v.aríedad de nuevas
formas: poemas en prosa, largos encantamientos
en verso, y precoz poesía-hallazgo y concreta. Él
comp~rte un~ posición, fuertemente influida por los
..., surrealistas y los experimentadores de la visión y la
estructuia como Blake, Rimbáud y I.autréamont, junto
con Eugene J olas e incluso poetas más jóvenes como
Charles Henti Ford y Parker Tyler. Transition de Jolas(lema: la revolución de la palabra) reunió el onitismo
surrealista con continuaciones de Joyce, Stein y el
casi olvidado Abraham Lincoln Gillespie, de lo que
Pound llamó logopeia ("una ·danza de la inteligencia
entre las palabras ... ") -aunque obviamente
más allá de la tolerancia de Pound hacia tales.
En otra parte, muchos poetas, respondiendo a
la intensificada política de los años veinte y treinta,
encontraron la )!nea del verso libre, los usos de los
ritmos del habla, y técnicas incorporativas como el
collage, instrumentos que eran viables para una nueva
poesía pública y política. Si las antologías y las historias
dan la Impresión que la
moderna estadounidense
era dominada por poetas muy a la derecha de sus
contrapartes europeos, esto parcialmente se debe a que
éstas representan la obra de los años veinte y tr~ta
con poetas que eran conservadores en la mayoría de
los aspectos de su vida. La llamada "poesía social"
(Patchen, Lowenfels, Fearing, Rukeyser, etc.) también
fue importante en el desarrollo de otras preocupaciones
y posturas de la vanguardia que servirían como modelos
para los poetas y contraculturalistas después de la
Segunda Guerra Mundial.
También es un dato curioso que los poetas
estadounidenses más jóvenes que desarrollaron el lado
estructural de la ecuación y exploraron la visión como
. un proceso del ojo y la mente ("objetivismo") estaban
todos, al mismo tiempo, involucrados en la política
izquierdista. Zukofsky, Oppen, Reznikoff y Rakosi
son_los "o~jetivistas" que han reemergido después
de los años cincuenta como precursores de algunas
de las estrategias·dominantes de la etapa posterior a
la Segunda Guerra Mundial. Aliándose con Pound y
Williarns (pero nótese las diferencias en la postura
política) ellos desarrollaron continuaciones únicas de
las poéticas imaginistas y vorticistas -hacia lo que
Zukofsky llamó "la dirección de asuntos' históricos
y contemporáneos". Zukofsky, quien actúo como su

poesía

(

•

14

teórico y compilador (Una antología "objetivista", 1932),
era uno de los innovadores de mayor alcance del lado
estadounidense de la aventúra modernista, y sin
embargo había sido descuidado· junto con los otros
hasta-su redescubrimiento, alrededor de 1950, por los
poetas de Black Mountain. Su carrera en esto es .un
poco como la de KennethRexroth, de quien Zukofsky
publicó algunos poemas largos en su antología y el
número delos "objetivistas" dePoetry (1931). Mientras
era pro~ablem,ente demasiado independiente como ·,
para aceptar ser asociado con los "objetivistas", el
había desarrollado una técnica dels¡:ollage "objetivo" '
· de su propia invención, la cual identificó con un
"cubismo literario" y como una "reestructuración de
la experiencia... con un propósito, no onírico ... un
misterio fundamentalmente diferente en género de
las exclamaciones más embrujadas -del inconsciente
surrealista y simbolista...•
En la época de la Segunda Guerra_Mundial, la red
de publicación de la vanguardia (la mayoría de ésta
en Europa) había sido severamente menoscabada, y
en el hiato que siguió, las universidades y un buen
número de revistas universitarias se erigieron como
los proveedores de un modernismo mediado por los
Críticos de Nashville y otros; este rumbo fue facilitado
por la creciente inhabilidad de la vanguardia !?-ara
reconciliar las exigencias de estructura y visión . .
Algunos poetas como Oppen y Lowenfells habían
dejado de escribir; otros, como
Zukofsky, se habían
r
apartado, y aun otros más habían hecho uh trato
resignado con los nuevos tradicionalistas. Pero la
presencia en Nueva York de Breton y (?ttos exiliados
surrealistas, incluso entonces, tuvo algún efecto, y
un número de revistas y péqueñas editoriales (View,
VVV, las publicaciones de Ben Porter en California)
constituyeron una alianza transicional para los
poetas y artistas, marcada·por nuevas apariciones,
cuya influencia solamente se haría clara en la década
siguiente: Robert Duncan como coeditor de The
Experimental Review; Phílip Lamantia como un poeta·
de•quince· años que es descubiert9 por Breton;
Charles Olson, después de la guerra, es el último
poeta estadounidense que es publicado por la Black
Sun Press de Crosby; otros, como Mac Low y Cage,
no se mostrab-an en público como poetas. Las líneas
de trasmisión estaban enredadas, pero claramente
estaban ahí, y una nueva generación ya había nacido,
lista para recibirlas y extenderlas c.:.,

•armas y letras
1

r

~ 1 EDUARDO Mll..ÁH

SOBRE LA POESÍA DE •

•

dol

e

l. Ahora que la cara de la poesía latinoamericana ha

perdido contorno nítido al disolverse en la cohabitación de
la coexistencia, un más oplus -para ser todavía modernos
al menos en el léxico- que entrega la proliferación de
formas en acción como sí fuera prolíferacíón de sentidos,
pluralidades, haces de luz o riqueza que constata el
buen funcionamiento de un aparato -hay que hablar,
cómo no, de un aparato,poético sin comillas- que vale
más porque se transformó en industria -industria
cultural/editorial que,también lleva consigo la ilusión de
industria poética en la acepción de gran producción de
objetos de arte poético, tengan ya el soporte que quieran
tener-, la poesía de Emilio Adolfo Westphalen gana en
diferencia, gana en singularidad. Pero también gana en
soledad. Uria poesía adicta al repliegue en el que con/
funde -por ,una vez, una sola, ésta, en el replegarse- la '
situación del poeta con la situación de la poesía; pero
aquí mismo, en el repliegue, se permite confundir, un
.paso antes del barroco o deleuzíano pliegue, para ir, a
medida en que avanza (es decir, a medida en que el silencio
avanza hacia el acá de la palabra desde un insondable
siempre buscado), cayendo en la negación al habla con/
sentida que deviene experiencia que bordea la mística.
-

• armas y letras•

15,

�uando hablamos c\e poesia ahora no
extraordinariamente generosa para tolerar su cesura,
queda claro si hablamos de lo mismo
la presencia interna del silencio y las arremetidas de
que un poeta de principios del siglo XX
una ética que puede ser, a la vez, la demanda de una
cuando éste hablaba de poesía. Fin de la
apuesta y un compromiso o la vuelta históri~a del
aventura. Ycomienzo. Westphalen vio
chantaje."Apartado" porque todo aquello que contiene
ingresar el espíritu espectacular del mundo actual en el
esas características sólo puede vivir "apartado" en este
dominio que hubiera querido más cerrado de la poesía,
mundo que sigue siendo el mundo de Westphalen y
.lugar de donde surgen fos poemas. Nunca se sabe, en
el mundo del lugar de la poesía de Westphalen, en el
efecto, cuál es el sentido del nombre de su primera
"ahí mismo", casa de la tautología donde el mundo
reunión poética, Otra imagen deleznable (Westphalen,
arrebatado no tiene posibilidad de ingresQ.
1980): si una flecha dirigida al mundo o si una diatriba
Esa conciencia nítida, enaltecida y que a la vez ' ,
conrra sí misma. De ambos modos da en el blanco: en
se padece obliga a la protección de ese material
-lo que explica (mundo) y lo que implica (poema), la
que se recibe y se transmite. Honrar la materia
frase es inequívoca en lo relativo al juego que se juega en
heredada es un concepto de recepción y transmisión
poesía, un sentido de la profundidad en el tratamiento
que alimenta sú porqué en el reconocimiento y el
y en la concepción de l? poético en su conjunto que
valor otorgado al tiempo como figura emblemática
parece perdido para nosotros, sus contemporáneos. Tal
de una duración, que es transcurso, continuidad y
vez sólo así, en su posibilidad auto-irnplicante, la frase
permanencia. La atenció~ a esas categorías es lo que
signifique algo, logre hacer olvidar que la cáscara del ' obliga a la·reticencia, al pudor y luego al repliegue
mundo se ha vuelto durísima ante la embestida de la
-momento inmediatamente anterior al salto en el ,,
palabra o que su cara, cara del mundo, haya conquistado
animal- en la actitud de Westphalen. No hay en
en su fachada la Impavidez de la indiferencia.
la actualidad conciencia de lo que está en juego, que,
Enseñar con el ejemplo, des-ejemplificar, p_arece
es esencial y se vive como demasia. Lo que se recibe
cercano siempre al sacrificio. O a la mutilación. A no
tiene un grado de excelencia respecto de lo é¡ue se
ser que en la propia concepción del lenguaje poétic9 se
lega, siempre inferior. Y la transmisión está afectada
juegue una dimensión de lo mutilado, de lo mutilado,, por una doble incompetencia: la del que emite y
esencial o de lo Il).Utilado histórico. En el apartado
la del que escucha la palabra poética. Es esa doble
especial que corresponde a lo poético, Westphalen
práctica humana la que está afectada. No es posible,
puso no sólo su poesía sino su esperanza. iApartado de
cuando se habla de gasto verbal, de gasto dela palabra
qué? iPor qué especial? Espécial porque la poesía -en
por su uso -emitir y escuchar la palabra poética:
la acepción de Westphalen- es, sin duda y sobre todo,
usar, gastar, vivir, morir-, dejar de reconocer que
palabra, y no cualquier palabra sino esa palabra que
la práctica vital humana,' vinculada directamente al
contiene yretiene a costa de su propia transformación
tiempo y a la_ historia, a la conciencia de la muerte y ·
algo ésencial: la primacía de un tj,empo que no está
a la perturbación de los cambios -o a la parálisis de
-alguncs lo confunden con memoria y arriman con
una mentida inmutabilidad-, alcanza también en
el remo el agua al molino histórico-, la adherencia
su turbulencia a la palabra poética, al arte poética y
de experiencias inmemoriales -esa ilusión de que lo
al arte mismo. Sólo así se entiende el devenir del arte
perdido está en la palabra, la habita y ahí mismo puede
moderno, el concepto de "fin de arte" y el permanente
levantar casa y no sólo vivir en ella: serla-; palabra:
renacimiento -distinto siempre al anterior- que
que sostiene en forma de resonancia, su materialidad
lleva a cabo desde hate casi dos siglos.

PORQUE LA POESÍA -EM ·LA ACEPCIÓM DE WESTPHALEM- ES, SIM
DUDA Y SOBRE TODO, PALABRA, Y -MO CUALQUIER PALABRA SIMO
ESA- PALABRA QUE COMTIEME Y RETIEME A COSTA DE SU PROPIA
TRAMSFORMACIÓM ALCO ESEMCIAL

.

armas y letras•

17

�Con la conciencia de esa tarea que atraviesa el
tiempo, sale hacia el margen, desciende a un abismo
desde el cual subir cuesta algo esencial -siempre
con la pared ahora ausente de la apoyatura mítica-,
y en este preciso tránsito histórico lo que se puede
ofrecer es, en efecto, otra imagen deleznable. iPor qué
"otra"l Porque poesía es reiteración, una y otra
vez, reiteración. Cuál es el grado en que varía esa
reiteración es precisamente el punto crítico donde la
poesía se detiene. ._

más "surrealismo" que se le eche encima, la poesía
de Westphalen goza de una autonomía que ya está
dada de baja de las nuevas generaciones del arte- se
disolvió en un magma culposo, como si el diagnóstico
de Bertolt Breche sobre la realidad impertinente de
la poesía en "estos tiempos" se hubiera man.tenido
hasta hoy. El espíritu disolutorio de las vanguardias
estético,históricas de-las ·primeras décadas del
siglo XX _-de cuya recepción peruana Westphalen
participó aunque no en un sentido estricto de "fin del

reacción vital, saludable ante tanta palabra muerta con
que se hac1an los poemas por todos aquellos poetas
decimonónicos que no eran Mallarmé y los suyos. Pero,
también, un aéercámiento peligroso a la cosificación
del poema como objeto operable en vivo careo con el
proceso de producción de bienes materiales.
3.

Un r.asgo fundamental en la concepción del obrar
poético separa a Westphalen de un cierto esplritu de la

de la vanguardia no está directamente tomado en
juego. Bajo la designación general de "arte" cae
una práctica humiina de lo simbólico,imaginario
formalizado técnicamente cuya depende~cia de un
estado sociohistórico es por demás evidente. Una
clase, un modo de acumulación y de producción
materiales detentan, en su deriva mental, el poder del
engaño y de la coartada.
Ese engaño y esa.coartada tienen, para la mirada
"dura" dela primera vanguardia, un auxilio inmejorable

LO

SE TRATA DE ESA COMTRADICCIÓM, QUE LA VA.MCUARDIA TEÓRiCA

POÉTICO -YA HABÍA ALCAMIADO LA DEL ARTE COM LA' PRECUMTA

.MO RESUELVE MÚMCA, EMTRE LA COMDICIÓM tÉCMICA DEL ARTE y

DE LA VAMCUARDIA SOBRE"LA VERDAD" DEL ARTE- EM UM PROCESO

LA SUPERACIÓM "ARTÍSTICA" DEL MISMO, A LO CUAL LA IMSTAMCIA

ESTE COMTACIO DE LITER.ÁLIDAD TOCÓ TAMBIÉN

LÁ ESFERA DE

DE DIFÍCIL REVERSIÓM.

"SUBLIME" Ac;RECA UM CRADO MEURÁLCICO DIFÍCIL DE MAMEIAR.
.

f

·,

/

2,

Un enigma de base recorre la poesía de Emilio Adolfo
Westphalen. No porque su carga sea mistética o de
una indirección distinta de la práctica de todo poeta
real. "Enigma" en el sentido de entidad oculta en ese
ahí adelante -figura de fachada detrás de la que
la poesia escondt su fragilidad demoledora- en el
mundo-hoy se dice: "delante de lo_s ojos del lector"sin otra protección que la desnudez de su propio
desvalimiento. El peso de esa poesía ~su peso: su
ser leve-, su duración que se arrastra hacia nosotros
como sombra -sombra: un espacio afín a la poesía de
Emilio Adolfo W estphalen-'-, ocupación dela sombra
como una avanzada, es lo que no se puede medir. Yno
se puede medir porque ya está íntimamente medida,
precisada en su geometría, detallada en el movimiento
de su espiral.
Es curioso ese estar dela poesía de Westphalen en
el, contexto de la poesía latinoamericana del siglo XX.
Habita un lugar tangencial, vive a la mirada como de
soslayo, fiie-depositada _en una oscuridad imprecisa,
tal vez -iy qué vez fue ei¡_al- para que así diera de
luz lo que se le interiorizo durante su construcción,
en el paso de cierre que ocurría durante su desarrollo.
Fue la vez que un giro brusco, violento, de la realidad
dividió las aguas del arte y del mundo aún más de
lo que estaban en el siglo XIX. La autonomía -por

18

•armas y letras

arte" sino en un sentido replegado de "purificación"
de la palabra- arremetió contra una artisticidad
desprendida de lo real conflictivo, no contra una forma .
de arte, el poético, que, precisamente, impugnó ese
' real en lo que tiene de utilitarismo, cálculo e interés.
Es el conflicto planteado entre las posibilidades de
lo decible como buceo profundo en lo entrañable de la
palabra lo que separa la poesía de Westphalen de la
visión poética popularizada que actualmente se vive,
des,cifrada en una voluntad: la voluntad de revelación,
deseo directamente vinculado a la necesidad de
aprehensión de lo real (Badiou, 2005). Como si la
vivencia de lo real de la realidad, considerada así, in totu,
le hubiera sido escamoteada al hombre contemporáneo.
Este contagio de literalidad tocó también la esfera
de lo poético -ya había alcanzado la del arte con la
pregunta dela vanguardia sobre "la verdad" del arteen un proceso de dificil reversión. Un ansia de cosa,
y de cosa aniquilante a la .que se le pueda verificar
la entraña -aqu_ellas aves que eran abiertas para •
desentraña_r por sí mismas cómo venia el mundo se
situaban en el entramado simbólico en una condición
medio metafórica y medio literal, borde habitual
para el hombre premoderno-, demandó también
para el poema su transformación en "cosa". "Cosas,
no palabras" pedían Ezra Pound, William Carlos
Williams y los demás modernos norteamericanos. Una

vanguardia histórica: la consideración del poema. Para
la vanguardia "dura"1 el poema es problema en tanto
entidad incorp0rada al dominio de la "artisticidad".
Es decir, ert su medida de objeto que en el afán de
sublimar lo real desactiva o traiciona su materialidad
que es, en términos del arte tomado como practica
de "consuelo", equivalente a su "impureza". Se trata
de esa contradicción, que la vanguardia teórica no
resuelve nunca, entre la condición técnica del arte
y la superación "artística" del mismo, a lo cual la
instancia "sublime;;-agrega un grado neurálgico difícil
demanejar.
.
La "disolución del arte" en la praxis social (Burger,
1897) sería la salida radical del problema. El ·poema,
considerado como una entidad especia'! dentro
del engranaje del arte para' el cual hay un lugar de
privilegio', no ocupa una discusión de privilegio. El
lugar del poema para estos movimiento~ emblemáticos

1

Habria que matizar, al fin, "grados~ de radicalidad en los distintos
movimientos de vanguardia histórica, sÜbre todo en aquellos que se
volvieron "canOnicos"' a golpes de referencia e incomptensí6n: Dadá,
surrealismo, fururismo (en especial el soviético).
2
Ninguna materialización de lo expresivo humano alcanza, en términos
s~h:6licos, la dignidad otorgada a 1a palabra por la civilización judeo~
cn~nana, de ahi qul! hablar de "perversión"' o de '"corrupción"' del lenguaje
de~a al ~blante humano sin más defensa que para stñalar la relatividad y
la mcerndumbre de su cond,ición de especie.
-

en la función otorgada al arte por la burguesía.
Westphalen, en cambio, encara la entidad poema desde
la actitud totémica, reverencial, que le otorga al objeto
-poético una suerte de existencia híbrida. El poema
es arte pero est~ fuera del riesgo del arte si se toma
el discurso hegeliano de "fin del arte" como rectoría ·
dominante de las vanguardias estético-históricas de
principios de siglo XX. Esta fascinación por la hyl¡ris
(que tiene rasgos de nobleza y de verdad provenientes
de una realidad indesignable pero que designa), por esa
desmesura con la que se carga el poema al pasar en la
modernidad de metáfora de un orden a constituirse en el
o~ mismo, o sea, ensu signo, obliga a Westphalen ala
actitud contraria de la que sostiene la vanguardia "dura"
en relación con el poeta, con ese ser cuya importancia
(importancia para la Poesía, otra figura cuya grafía
ensalzada incorpora una dignidad Otra ausente de
nuestra realidad habitual) es paradójica: insignificante
en si mismo porque está en función de la poesía, y de una
. significación medida en tanto que oficiante del rito de
materialización poética. Es la-problemática de la hybris
asumida míticamente como una suerte de fatalidad lo
que obliga a la mesura del poeta en su consideración
por parte de la sociedad y en su auto,c~nsideraci_ón
como conciencia ritualizada y oficiante. Westphalen
toma posición fuertemente crítica de cara a una deriva
importante operada en la consideración del artista que

arméis y letras,

19

�'

occidental. O, lo que es lo !illsmo, por qué el pasaj~ ·
arranca desde el Renacimiento, tiene su "momento"
sin aviso ni señal de una visión negativa del arte
de resignificación en el romanticismo y cae en esta
.-Dadá- se transfm:ma en su signo opuesto de la
suerte de objeto ~ culto que es su ambigua y confusa
mañana a la noche: la positividad surrealista oculta
. ,realidad presente: una figura cuya ubicación alterna
pasa del pragmatismo mercantilizable a la veneración . más de lo que muestra, construye más -o s_ea:
enrria~cara- de lo que disuelve, compromete más
talismánica. ·
que neutraliza3•
Si, bien el lugar del. poema es inalterable
No puede ser lo mismo levantar el estandarte ck .
históricamente dada su raiz mitico,simbólica que
oscila pero no cede, el poeta, en el último tramo de. la Nada que efde la Libertad. Pero lo que interesa
en especial es la necesidad•de Westphalen de re,
la modernidad, habria ocupado él mismo el sitio
auratízación del poema, implícita en la devolución de
desmesurado reservado al poema. En esto sí un poeta
Sentido que pone en marcha el surrealismo. En relación
como W estphalen coincide con el giro antipoético
con esto último debe recordarse explícitamente
dado por Nicanor Parra a la poesia latinoamericana
el devenir formal de la poesía de Westphalen, su
de mitad del siglo XX: la consideración del poeta,
devenir,fr_agrn.ento que, en su caso, no es más que
vate,vaca sagrada es insostenible a toda luz. La
un
regreso a la concepción.original -novaliana de'
vanguardia transforma el significado del poeta como
Novalis, por si cabe genealogía- de la poesia como
oficiante de un ritual iniciático en el de un personaje
entjdad fragmentaria -úna explosión de fragl}lentos,
de escena circense. Retoma asila ubicación otorgada
un big,bang de significantes- que se reúne -por
por Friedrich Schlegel a todo el arte romántico (Cf. en
una vez y sólo por esa vez: la consideración creativa •
. "de Paz, 1992: 149,166). Para el poeta contemporáneo
no
es aleatoria en Westphalen- en el poema por
resultará extraordinariamente duro habitar el espacio
concesión de una fuerza, extraña excitación material
que traza ese limite. Más dificil.es imaginar payasos
que adquiere la palabra en su boca, que habita al
creando objetos sublimes.
hombre. En cita de Vallejo, Westphalen da cuenta
Una y otra vez Westphalen da cuenta de la
de esta visión de la poesía como mundo atomizado:
diferencia entre el lugar del poema y el del poeta
"El
poema", dice Vallejo, "debe pues ser concebido
cuyos caminos se encuentran qmflictjvamente. Desde
y trabajado con simples palabras sueltas, allegadas
el afianzamiento de Las ínsulas extrañas (1933) hasta
Arriba bajo el cielo (1982), de Amago de poema, de lampo, ' y ordenadas artísticamente, según los movimientos
eiitotivos del poeta" (Cf. Wesq,halen, 1980: 114). Esto
de nada {1984) a Falsos rituales y otras patrañas {1992)
explica, sin duda, el Il).Ovimiento de Trilce (1922). Si
está activo ese testimoniarse de la escritura como
hiciera falta y no lo traicionara un poco más, también
entidad en paradoja: cómo y, al mi~mo tiempo, aún. '
a la poesía de Westphalen ~ ,
De la escritura afianzada y eficiente de su primer libro
de resonancia sanjuanina al entrecorte balbuceante ~
del fraseo entre guiones, la separación comulga con la
--- - - - - - - - - - -~-- - - contigüidad Lo disociad'o prevalece como conciencia
histórica que define la práctica poética de esta época. ., 1 Es curiosa la paradoja que representa -si se trata r~nte de una
paradoja- la "neutralidad" polltica en Dadá, cuya disposición negativa es
Lo disociado entre quien hace y lo hecho, suerte de
de una radicalidad inusitada en relación con d último tótem de Occidente:
enajenación transferida del ámbito de lá p:iodueción
d Sentido, figura clave para entender d Poder y sus mecanismos tanto
, micrológicos como macrológicos.
simple de objetos al ámbito de la creación compleja
de objetos de arte. Ese conflicto de posiciones
- --- - - - - - - - - - - - - - - - ---· -¿no fue la carga en la importancia d~l poeta en _
-relación co:i;i. el poema lo que abarató a la poesía,
contaminó su significación, le restó complejidad
Bibliografía.
y puso en duda su alcance transformador?-, esa
B~diou, Alan (2005). Él siglo. Buenos Aires: Manantial
encrucijada, nunca se resuelve. fero así es posible
Burger, Pete.r (19S7). Troría de la vanguardia. Barcdona: Península.
de Paz, Alfredo (1992). La revolución romdntica. Poéticas, esttricas, ideologías.
ver por q~é un fragmento de la vanguardia histórica
Madrid: Tecnos.
.
de características revulsivas al radicalismo Dadá se
Westphalen. Emilio Adolfo (1980). Otra imagen dcla:,iabk. México: Fondo
•de Culf:UIª.Económica.
·
impone como duración en el imaginario artístico

POESf.A.

✓

,

.

.

--

------

20 • Cll'IIICIS y letras

Poemas
oo LEÓN PLASCEMCIA illOL

Cruce de caminos
Singular y efímera, áspera en los ojos, rota la rendija. Estaba
vivo entonces, casi con una frialdad evidente. Todo
se dijo: las hormigas van presurosas y blancas a un festín
de hojas. Algo me dijiste que no comprendí sobre la memoria
del verano -un cielo tapizado de nubes adelgazadas
por el aliento. Tropezamos luego en un cruce de caminos:
sauces llorones, albérchigos y un tronco seco: hogar
de las ardillas. Todo radica en encontrar un poco de aire.
Recuerdas que había tres hombres charlando sobre
el paso del tren y aquellos raíles oxidados. Nunca hubo
evidencia de dolor en la voz, ya lo sabes muy bien.
Toda mirada contiene una pregunta.

�POESL\

Imitación de José Watanabc, quien a su vez imita a Basho
Los dragones voladores despiertan

Rcconsidcracioncs para una monografía
Disfruta

una insospechada duda: tcuánto del río subsiste

el propósito púrpura del día. (Antonio Ortuño ).

en el poema? Aletean minúsculos frente a mí y yo quisiera escribir

Disfruta. Hay una historia que ejemplifica otra historia. Es otro

un sijo para ti. Tengo compasión: la roca

día, por ejemplo: un cuadro de Tápies: Barcelona: la lluvia, por ejemplo

está cansada por el paso del agua, choca contra ella y la rebasa. No

hay fuego en la torre o en el cielo. Es otro

hay molde para contener un ejército de dragones alados enfrentándose

el nombre: púrpura el alfiler y la ola casi. Una columna, eso,

a la brisa que sale de los juncos. Quería decirte en este poema

una columna, una tarde de otoño: trazos de Cy Twombly,

algo sobre la belleza roja del paisaje. Fue sólo un momento. Vi el agua

eso, por ejemplo: es el propósito: oscuro de Dios

descender abochornada por el río: se cubría los pliegues y aparecieron ellos,
1 '1

POESL\

un ejército marcial y fiero. Todo el rojo no cabe aún, explota
silencioso. Las hojas del árbol parecen garras que se abren rojas
también en su melancolía. Quería escribirte este poema. La lluvia no me deja. Sólo
conservo del paisaje lo que ya olvido. tCuánto del río subsiste
entre nosotros?

�oo I CORAL ACUIRRE
POESiÁ

LAS lIEROÍNAS
GRIEGAS
. ,
.
O. EL. DILEMA. DE LA. EXISTENCIA. VIVIDO •
\

COMO

✓

Hasta seria de creer que hay un trasfondo inmemorial,
.
un depósito de simbolos y aspiraciones que remontan lo humano
desde esa orfandad que mueve a perseguir respuestas,
aplantear dilemas o inquirir el trasfondo de las cosas.

en esa historia: ¿cómo fue la luz de San Vito en ese día? Disfruta

Marcha Robles

de los naipes de África, de las figuras diminutas de Boltanski
que algo decían. Esto no dice nada. No podría. (O. dixit). Cómo

La Noche, Nix, es d caos y ordenad caos; Nix es la diosa engendradora de
los tiempos, la que se yergue en medio de la tempestad de los cielos en pugna ,
y los laberintos de la tierra trastocados, y se impone 01 toda la majestad de
·
su poder para dar principio a las cosas, dice d mito ó.rfico. .

entonces la historia en otra historia, por ejemplo:
un tren rumbo a Granada: molinos eólicos. Hay tiburones
que se hunden en el living. No es así, por ejemplo otro día,
un propósito, eso, nada más o La piedra de la locura,
ya lo sabes, eso, si, un cuadro pequeño: otro día. Un poco de lluvia,
un poco, en el mar de árboles. Algo se dijo: disfruta,
por ejemplo, el cabello mojado y el frío. No podría. Las aves
son como hélices blanquísimas, por decir algo ese día:
un propósito, hubo, por ejemplo: flexionar las piernas en otoño: hay
perdigones en la sangre, eso. Un día de gamuza y marineros,
de Tramp Steamer y gaviotas. Esto no dice nada. Rauchenberg
y un limón maduro en el bolsillo: disfruta el púrpura del cielo,
eso, y el cementerio judío que es otro cielo, eso, nada más.

I

�I

n el principio Eurinome, la Diosa de todas
las cosas, surgió desnuda del caos pero no
encontró nada sólido en-qué_ apoyar los
pies y en consecuencia separo el mar del
fum;mento y danzó solitaria sobre sus olas, dice el
mito pelasgo.
Y el mito ·ol1mpico de la creación dice que en el ·
princ;ipío de todas las cosas la Madre tierra emergió
del caos y dio a luz a su hijo Urano mientras dornúa.
Así que en el principio el verbo fue mujer según
la mitología griega. No obstante, mí intención no
es juzgar si hubo o no unos tiempos matriarcales,
hipótesis que nunca ha podido ser comprobada y que
, a la luz de nuevas investigaciones se diluye cada vez
más. Por oposición, iJ:¡tento vislumbrar a través de las
diosas y los mitos de la Antigüedad griega, con qué
sustancia se conformaron las heroínas griegas, a qué
responde la índole con la que las'adomaron los poetas
de su época, qué están díctendo de sí y del mundo en
que fueron proyectadas y cómo-diseñan a las mujeres
que fuimos o que podemos ser.
Lo cierto es que se sumaron las generaciones de
dioses y prosperó la vida del hombre de acuerdo con las
intenciones de aquellos. En este universo divino, ellas
y ellos eran poderosos. Es cierto que la Diosa de Todas
las Cosas, la Madre ·Tierra, o la Noche, por mezclar
estas vertientes al azar, se vieron muy pronto sujetas
a la voz del mandamás, es decir del dios·masculino
que predominaba sobre todos y cuya acción principal
había ,sido la de matar al padre que lo engendró; así
Urano y Chronos, así Zeus hasta el apaciguamiento
y la ley. Porque del asesinato del padre emana la Ley.
Sin embargo, matar al padre tuvo siempre el sello de
la madre que lo propiciaba, la madre parídora cuyo
seer.ero era hondo e inextricable. No se podía matar
al padre sin la anuencia de la Madre. Y, por otra parte,
los dioses pudieron ser los patrones el día que el
hombre finito, aquel que sufría los males del tiempo, el
hambre y la muerte sobre la faz de la tierra, descubrió
que la mujer semilla, la mujer tierra, la mujer féníl lo

E

era también por su propia participación en ello y no
porque era maga, bruja o dí~sa y tomo ta:l tenía u1;_
pacto secreto con la tierra.
·
De modo que Zeus se aseguró bien que el poderío
de las hembras no regresara y se comió a Metís
embarazada qe Atenea, la cual terminó naciendo de la
cabeza de su padre. Muy almidonada y compuesta con
su égida y su casco y la lanza en la mano, ya guerrera .
y adulta, poderosa como ella sola. Modelo perfecto
de la estructura óntica masculina. Con la virtud
guerrera brillándole por los cuatro costados aunque
se dulcificara con asuntos femeninos como la flauta
. y la olla de barro, el rastrillo y el arado, invención de
sus propias manos junto con los números y las artes
femeninas, todo mezclado. Así que esta hermanita
de Apolo, femenina y masculina a1 mismo tiempo,
engendrada por arte y magia de madre_en la panza de
su esposo que a su vez pare por la cabeza, resultó muy
peligrosa. Tanto que los griegos le levantan templos y
estatuas al igual que a un dios, se llame Apolo o Zeus,
y viene a ser la par de todo el mundo. Por su arte y
su excelencia las otras diosas pueden considerarse
poderosas, ella va a la cabeza de todas y no se arredra,
imagen de las amazonas y las vestales, de lo más alto
engendrado con sexo de mujer. Al tú por tú con Apolo,
dios de la luz y la razón, de la música y la palabra. No
obstante que esta diosa y las que se le comparaban,
. tenían la virtud de ser vírgenes, esto es, garantia de
que no iban a salirse con la suya entregando dones,
regalos o propiedades a vástagos no legitimados por
los mismos dioses varones.
· Sí de· diosa había sido la creación' dd mundo y
ella reinab~ por encima de todos, diosa era todavía
igual a díós en los tiempos atenienses. Y todavía el
, dios hombre, el dios macho llevaba la nostalgia de
un destino que lo concibiera con la fertilidad de la
mujer y la fuerza de su propia índole. Así que.en este
universo de la tragedia griega en donde destino es
igual a ethos, y ethos semejante a praxis, donde las
puertas del infierno están abiertas y la condenación

HÉCUBA,ELECTRA,AMTÍCOMA,FEDRA,MEDEA,IFICEMIA,CLrrE~MESTRA,
CASAMDRA, YOCASTA,SOM LAS HEROÍMASQUECOMOLOS HÉROES VAM
PORELMUMDO DESCARRADAS PORLACOMDICIÓM H~MAMA Y~OM EL
MISMO FINAL IRREDUCTIBLE QUE ES LA MUERTE.

1

3

a
"
1

es real, como señala George Steiner, donde existe
en el hecho mismo de'la existencia humana un algo
equívoco, misterioso, imposible de ser revelado,
sea provocación o paradoja, en ese universo trágico
donde todos venimos a coincidir y la última sombra
de nosotros mismos siempre ~s eso, sombra, sefiuelo,
pérdida, más allá inexplicablemente fugitivo, en ese
universo, repito, la mujer, con la doble cara de Atenea,
igual al hombre y al igual que él, no tiene redención,
no tiene salida. Ypor lo tanto es su semejante.
Hécuba, Electra, Antígona, Fedra, Medea, Ifigenia,
Clitemnestra, Casandra, Yocasta, son las heroínas que
, como los héroes van por el mundo desgarradas por la
condición humana y con el mismo final irreductible
que es la muerte. Hécuba, la madre leona que defiende
su prole hasta el último aliento; Electra vengadora del
padre con aíre de Atenea en el modo de defender el
orden patriarcal, porque Atenea guerrera ·decidirá de
motus propio ponerse del lado del hombre al legitimarlo
como el engendrador por excelencia: el crimen no está
en matar a la madre, el recipiente que sólo recibe la
símíente masculina, el crimen más horrendo que se
yergue por encima de todós los crímenes, es el crimen
del Pater, del que contiene la semilla milagrosa que
da nacimiento a la vida, el héroe también en el acto
. de procrear; así que Electra heredera de Ateii'ea es
el autor intelectual no de un crimen en con¡:ra de ,su
madre sino de un acto de justa venganza a favor del
padre. Y siguiendo con esta enumeración, Hécuba la
madre paradigma; 8ectra, la hija ateneica; Antigona,
la defensora de la ley cpnsuetudínaría de la sangre;
Fedra, la madre incestuosa y la amante humillada,
metafórica· prima herrna~a de Yoéasta; Medea la
filicida por amor del amado Jasón; Ifigenia la hija
sacrilicadi\; Clitemnestra la que no perdona al marido
su infidelidad, pero sobre todo y en principio quien no
ha de olvidar el sacrificio de su hija para que Agamenón
obtrnga su pase para la guerra; y Ca,andra, la maga,
poseída de una locura divina, don entregado por los
_dioses que le permite leer el futuro co~o Prometeo.
Se me ocurre que estas heroínas son la suma de la
materia ton la que está hecha la tragedia. No Helena,
aunque Eurípides cree una tragedia cori sus rasgos,
Helena que no ha dado motivos para ningún error
ni acto trágico, sino más bien para una comedía de
enredos, esa Helena que será paradigma de otra mujer,
la mujer bella y suave cuyo sello durará en el tiempo
hasta nuestros días. H puro objeto amoroso, la que

por su belleza pierde a los hombres, aquella que se
rinde ante quien la requiebra, sea Menelao o París,
Teucro o Teocl1meno, qué importa, ella va de la mano
de Afrodita, otra diosa al servicio de otro universo, el
del Eros, la pasión amorosa y los placeres de la carne,
Helena lamentándose porque los pueblos se pelean por
ella, sin tomar partido desde las torres de Troya, por ·
e¡:¡cirna de la guerra la institución del amor per~ con
ella como botin, como señuelo, como objeto,_y sujeta
a lo que decidan los demás por ella.
Helena no puede ser trágica, la tragedia exige un
acto de autonomía feroz frente al otro, exige la puesta
a punto de una_condícion rebelde con la cual están
hechos los héroes. Helena, ajena a la tragedia, objeto
de seducción, elrn sí que proclama el existencialismo,
el individuo alienado por el deseo del otro, en manos
del sujeto, manipulado por el agonista, no puede
abrir ninguna puerta de los infiernos por ella misma.
Ycomo tal, enajenada, vivirá en la literatura-de todos
los tiempos despe Homero, a causa de su belleza y
su acomodamiento según las circunstancias: se va
con París, se lamenta por la nueva familia a la que se
ha adherido, el Rey de Troya, Príamo y sus hijos, y al
tríunfar el otro bando, el ·de su antiguo marido, muy
oronda regresando a hilar corno buena compañera y
mejor ama de casa, al costado, a la vera del funcionario
público, del político; no me extrañaría que a su regreso,
en alguna parte del mito se la mencionara como
procuradora del bien, en actos de beneficencia, esta
Helena tanto de las telenovelas como de los grandes
melodramas del siglo XIX y que mora en todas las
historias de amor pergeñadas por los hombres.
Víctima, cómplice y verdugo, de amantes, esposos,
padres y hermanos, cuya existencia se da en los ojos
que la reflejan, cuyos actos no son tales sino los gestos .
de la obediencia, la servidumbre o la pasividad. Helena
no mueve los mundos, los mundos la mueven~ ella.
Y la Helena de Eurípides no será otra cosa que un
melodrama burgués.
Tampoco Penélope es materia trágica, la buena
Penélope que teje y desteje esperando al esposo, al
astuto Ulises, rodeada de pretendientes con los que
.quizás sueña, con la aspiración de una mujer de su casa
que quiere al marido a su costado para que la proteja,
sino ipor qué tantas deferencias, tanta pa~iencia con
esos alborotadores_que la rodean de continuo? Pero
.Penélope es sobre todo una buena madre y ahí está
Telémaco haciend? sus averiguaciones para dar rnn

,
26 •armas y letras

armas y letras•

27

�y

1

•

las pistas de su padre. Ergo, ella espera y teje, espera
y desteje, mujer perfecta en su absoluta pasividad. No
hay ocasión paraJa tragedia puesto que ella no cuenta
con el furor de las rebeldes.'
, De otra laya las heroínas trágicas, otras mujeres,
otra su urdimbre. Pero icómo? Me preguntarán y me
pregunto, si están creadas por hombres pertenecientes
- al orden patriarcal, Esquilo, Sófocles, Eurípides y
más tarde su epígono, Séneca, y luego, quizás uno
más, Shakespeare, quien agregará a esta galería de
sujetos femeninos rotundos y por momentos feroces,
uno o dos paradigmas, J ulieta Y.Cleopitra. Y tardía
excepción, Von Kleist al principio del siglo XIX con
su Pentesilea, la igual de Aquiles, como antes Julieta la
' igual de Romeo, y Cleopatra la igual de Marco Antonio.
. Visto ahora desde la sociedad que las albergó,
iqué mujeres en la época en que fueron creadas estas

28 • armas y letras

heroínas tenían el libre albedrío de su parte y gozaban
de una libertad pública y privada que las hacía las
iguales de los hombres? Ninguna. Vivían recluidas
en el gineceo y las que se habían beneficiado con las
enseñanzas del canto yla danza, por lo tanto educadas
en la lectura, receptoras al mismo tiempo que emisoras
de la voz de los grandes poetas, eran hetairas. Corno
Aspasia que devino la concu bina de Pericles.
Dice Demóstenes, en el siglo IV a. C.: "Tenernos a
las hetairas para nuestro placer, a las concubinas para
nuestro uso diario y personal y a las esposas para tener
hijos y cuidar la casa". Aristóteles en el mismo siglo es
el gran detractor de todo aquello que lleve nombre de
mujer y sus dichos sobre ella se acercan notablemente
a las lanzadas siglos después por-San Pablo en la
epístola a los corintios. La mujer debe permanecer
callada porque su razón no alcanza a compararse a
la de los hombres. Debe ser Penélope para la espera,y
Helena por la belleza.
Entonces bajo qué ley están inscriptas las heroínas
griegas. iPertenecen acaso a los tiempos heroicos en
donde la mujer prevalecla en tanto que fertilizadora
y hermana de la tierra cuya simiente brota como la
de aquélla?, ia los tiempos en que su secreto, el de la
gestación, no habla sido todavía develado? O esa marca,
por el contrario, la de su hermandad con 1~ tierra, la del
misterio que ocultan, es la huella a la que alude Derrida
cuando dice que no hay origen sino huella y la huella es
la diferencia y la diferencia tiene nombre de mujer. Es
decir El Otro, ese Otro velado, y porlo tanto sumamente
peligroso, ese Otro imposible de atrapar precisamente
porque rompe con lo absoluto que es masculino, es
hombre, es blanco, es autoridad, es padre y es ley.
. Es este carácter de otr7dad el que le dará en los
mitos su poder: la Pitia, la Esfinge, Circe, Caliope,
estas poderosas mujeres que apresaJ1; las sirenas,
las hembras cantarinas corno luego las hetairas, que
seducen a los viajeros narrándoles sus propias hazanas;
las Musas que engendradas por Mnernósine todo lo
saben sólo de la mano de ellas.el poet_a puede crear/
recordar; las erinias, las vengadoras de los crímenes
de sangre ejercidos por los hombres que buscan
prevalecer sobre los otros; las harpías, las mujeres
aladas que raptan almas y niños; la Medusa, hermana
de la Gorgona y corno ella monstruosa y terrible;
y Pandara, que ha sido creada reuniendo .todos los
defectos de los dioses y enviada a la tierra para causar
daño a los hombres, tan sabia corno para conocer de

y

memoria el árbol de la sabiduría y ejercer el poder que
mismo género no conciben a la mujer sino como otro
da el conocimiento del bien y del mal, árbol al que Eva
set, quizás poderoso por sus recursos ignotos, pero
ansiaba arrancarle sus secretos, esa Eva cristiana tan
siem¡irn más cerca de las diosas primordi.tles, de la
cerca aún de las terroríficas hembras de la antigüedad.
Medusa y de las sirenas, de Circe y de las erinias, que
Hay pues una zona oscura e inextricable de
del Logos, el Orden, el ethos.
la propia condición humana qué estas hembras
Las trágicas griegas, más que ningún otro ser,
manifiestan. Por un lado, ellas recuerdan el horror. - ' encarnan lo que de enigma y horror contiene la
de los tiempos Ol)lÍnosos y se yerguen para señalar
condición humana, lo que de desmesura en el amor y en
'nuestra fragilidad. Porque la desmesura que mora
el odio. la polis es el resultado del proceso civilizatorio,
en ellas pareciera decirnos, Cuidado, un descuido y
del duro ejercicio de domar las furias y lÓs excesos,
dejas de ser humano, vuelves a cero, a la bestia. Ypor
vencidas por Apolo, el dios de la razón, las erinias, las
el otro están habitadas por cantos que no han sido aún
bacantes, las harpías, retroceden y con ellas, todo lo
develados, por secretos donde se incluye exactamente
que es abyecto y lodoso. Todo lo que huele a tierra y
lo contrario de la fragilidad a la que aludíamos hace un
humores, a sangre y flujos orgánicos. Desde entonces
momento, la fortaleza del amor, o su integrichd.
el varón sólo se tranquilizará frente a lo femenino en
Así como pareciera que en los mitos el origen del
.serYidumbre. Aquellas que salten por encima de las
saber ·es femenino, femeninas son.la Ley Temis, la
normas. establecidas por el orden patriarcal, serán
Justicia Eurinorne, la Memoria Mnernósine, ia Astucia , sujetas a terribles castigos y ejemplificarán la zona más
Metis, todas hermanas, gemelas Temis y Metis,
oscura, más..portentosa e indomable de lo humano.
asimismo gemelas Mnemósine y Eurínorne, y a su vez
Clitemnestra condenada por sus hijos Orestes y
engendradoras de las Gracias y las Musas.
Electra, a causa del crimen de Agamenón, su esposo,
Con estas diosas, ninfas, magas y demonios
aparecerá como la infiel por antonomasia, habiéndose
femeninos, se confunden las heroínas griegas. Ycuando
aprovechado de la ausencia de su marido al obtener
ellas se encarnan en la plenitud de su fuerza creadas
placer en un lecho espurio. No va a importar que antes
por los poetas, por aquellos que han recibido a la Musa,
de la guerra le haya sido arrebatada la primogénita para
a los que les han sido revelados secretos por obrá y
poner_en marcha la expedición a Troya, tampoco que
gracia de su aliento, les llega entonces una memoria
Agamenón regrese con Casandra como concubina. Lo
que se les habla ocultado en el fluir de los días: han
que prevalece es el crimen del padre de familia y eso
recordado que el arte de.vivir en paz, la comunídad de
es lo que van a juzgar los dioses.
los seres humanos, el ejercicio de la justicia y la verdad,
Electra por su parte, la.hija heredera de su padre, no
está siempre al borde de un abismo, el de la propia
de su madre, sumida en la cólera más extrema no será
condición humana que desconoce a diario que algün
feliz ni antes ni después de su crimen, ella ha vengado
acto imprevisto puede abrir las puertas del infierno
al padre pero se instituye corno la primera mujer que
cuando menos se lo piensa. Y en la polis legislada
aniquila a su gestadora. No tendrá paz, aún sin la
por los hombres donde la mujer no es su sernéjante,
sombra de las erinias reenviadas al Olimpo para que
por eso subraya Sirnone de Beauvoir: "Su capacidad
dej~n de perseguir los crímenes de sangre que ahora,
se afirmaba allende el reino humano: ella estaba por
en el nuevo proyecto patriarcal donde el asesinato del
lo tanto, fuera de ese reino. La sociedad siempre
padre ha sido conculcado de una vez para siempre, ya
fue masculina; el poder polltico siempre estuvo en
no tienen cabida, Electra hermana de Atenea o bajo su
manos de los hombres", los poetas en nombre de su
estirpe, lanzará el grito sin respuesta: "iY yo! iAdónde

PERO MO BASTA SEAALARLAS COMO OTRAS A ESTAS MUIERES
TRÁCICAS, HAY QUE BUSCARLES LOS ATAJOS, VER DE Q,UÉ ESTÁN
HECHAS,APREMDERLES LOS IMPULSOS, ARREMETER COM LA MISMA
PASIÓM QUE MqS RECALAM.
armas y letras, 29

�1

,,
'

,'

he de ir? tHabtá coro de danzas que me tolere? iHabrá
fiesta de bodas en que yo pueda hallarme? iHabrá
siquiera un hombre que me haga subir a su lecho?"
Fedra, herffiíllla de Ariadna a quien Teseo abandonó
moribunda en una isla a su regreso de Creta, torna
•el lugar de su hermana y desposa a Teseo, pero la
sombra de aquella pareciera proyectarse sobre todo
lo que la contiene. Asi, enamorada de su propio
hijastro, Hipólito, y desdeñada por éste, encontrará
la manera de justificarse acusándolo de haberla
agredido sexualmente ante el padre. El desenlace será
horrible, Teseo mata a su hijo y Fedra se suicida en la
imposibilidad de enfrentar el tamaño de su hybris.
Como dijera antes, Fedra es la prima hermana de
Yocasta, sólo que ésta se acostará con su hijo legitimo
y se suicidará no por la traición, sino por el incesto
insoportable en que la ha sumido el destino. Esa
Yocasta madre en Sófocles y esposa con Séneca, quien
la hace exclamar quizás el verso más terrible del hecho
trágico:· ·¿Con qué nombre te llamaré? ¿Hijo? iEstás
perplejo? Eres mi hijo /te avergüenza este nombre?
Habla hijo, aunque te repugne."
. Antígona, por su parte, defenderá la ley
consuetudinaria de la familia quebrando la otra ley,
la de la polis, ella sé yergue por encima de todas.
precisamente por esó, porque ha de reivindicar no la
ley de la polis, de la comunidad donde los hombres
deben conrrolar y edificar los vinculos una y otra vez
entre todos ' sino la de .ese humus condenado, el de la
sangre; el de la familia, y quizás incluso los lazos que
son propios del afecto pero donde asimismo late el
incesto, aquel acto antiguo sobre el cual se basa la
multiplicación de la especie, y se obstinará en enterrar
a su hermano a cost.a de su propia vída. Esta muchacha
que se erige en la portavoz de la sangre, en la tozuda
detentadora del cuerpo muerto de su hermano, la
que ha decidido no olvidar y quiere homar por igual
a todos los miembros de su familia y que por su
parte pronuncia la frase que debiera rescatarla por la
profunda marca que le hicieran los lazos.afectivos: "Yo
no he nacido para el odio sino para el amor".
Medea, la filicida, es como Casandra, maga; es
sabia, tiene el respeto de las mujeres de su tribu yluego
de las corintias, esta extranjera será hurnilladá por la
ley pública que quiere para la bija del rey un héroe
corno Jasón, sin importar que.éste sea el concubino de
Medea y el padre de sus hijos. En Medea se encarna
la más desesperada pasíón amorosa y asimismo el

orgullo más grande. No será ella a la que humillen
repudiándola, ella corno sus hijos deben ser legítimos,
no pueden estar sujetos a los intereses del Estado ni a
su legislación. Y entonces por puro orgullo herido ha
de encontrar la entraña de J asón, allí donde el dolor
pueda ser tan grande como el suyo propio. Cumple así
con el asesinato de los hijos.
Casandra que sufre los embates de la guerra de
Troya en la medi~ en que va anunciando l;¡s derrotas
y el despojo, será atravesada por el mismo desgarramiento que su cuñada Andrómaca y, como ella, pasará
; ser botín de guerra. Nadie podrá defenderla ni
ampararla, sola, se yergue en medio de la devastación
y llegará en el barco de Agamenón a Tebas sabiendo
de antemano que la muerte la espera. Su sabidurta es
en vano, la condición de augur no le ofrece privilegios,
por el contrario, pareciera que el talento de la adivina
engendra a su vez la locura y la perdición.
Ypor fin Hécuba, la madre de Héctor yCasandra, de
Paris yTroilo, la madre que engendra cincuenta hijos,
el paradigma de la madre. Ella legitima la condición
de madre como leona, como guerrera dispuesta a'los
sacrificios más extremos por amor de sus hijos. Ella
aún anciana y ante el asesinato de la mayoría de sus
,hijos tendrá fuerzas todavía para buscar la venganza.
Sin embargo su sino es tan espantoso corno el de
Yocas ta, puesto que ha renegado de la ley y cuando
los augures proclaman que si nace Paris la desgracia se
abatirá sobre Troya, ella rechaza la sentencia y pese a
t~do salvará al niño. Es decir, en los orígenes del mal,
Hécuba al igual que Yocasta es culpable dos veces, por
ser la madre de Paris y por mantenerlo vivo contra el
parecer delos dioses. Ycorno Medea arrebatada porun
dios en su carro de fuego, al recibir el espantoso castigó
de la lapidación, cuando van a buscar su cadáver ella se
ha metamorfoseado en una perra con los ojos de fuego.
No obstante, en la tragedia de Eurlpides, Hécuba,
más que la perra hecha sangre y furia, cuya bondad
ha perecido, es la desposeída de sus hijos, su esposo,
y su tierra. Es decir, su sangre y su patria.
Pero no basta señalarlas como,otras a estas mujeres
trágicas, hay que buscarles los atajos, ver de qué están
hechas, aprenderles los impulsos, arremeter con la
misma pasión que nos regalán. Es cierto, el hombre ve
en ellas Jo oscuro, lo que atenta contra la polis, lo que
pone en peligro la costumbre, ve en ellas un abismo·
que quiere sortear sin ni siquiera as.ornarse a él. Pero
tampoco pode~os sostener el pensamiento romántico
'
,

30 •.,,,,_ y letras

,

LAS HEROÍNAS CRIECAS
FORMAN PARTE DE UMA CULTURA QUE .NO
~

SÓLO LAS COMTIEME SIMO DOMDE ELLAS MISMAS PRESUPOMEM UM
PROTACOMISMO, ES DECIR UMA COMDICIÓM DE SUJETO.

,

que propone la fórmula binaria mujer-naturaleza,
hombre-cultura. Las heroínas griegas forman parte '
de una cultura que no sólo las contiene sino donde
ellas mismas presuponen un protagonismo, es decir
una condición de sujeto: el sujeto modiflta su entorno,
el sujeto elige, opta y cuestiona. Estas mujeres son
.
/
contestatanas.
Ahora bien, si Edipo actúa en nombre de la ciudad
al perseguir al asesino de su padre, para el caso no
importa que sea él mismo, lo hace para que se cumpla la
ley; si Polinices y Etiocles se enfrentan en el campo de
batalla y se aniquilan 1,mo al otro es por Tebas de quien
cada uno se considera legirirno gobernante. Si Creonte
se erige en juez de sus sobrinos, mandando a uno a ser
enterrado con honores y al otro deshomándolo·con
la prohibición del sepulcro, es porque es un estadista
acucioso en preservar la legislación vigente. Si Orestes
es el autor material del asesinato de su madre, conviene
serlo para vengar al padre teniendo en cuenta la cárcel
en que ha devenido la patri¡¡ a causa de Clitemnestra
y su amante. Orestes no va a liberar sólo a Electra,
será toda la comunidad la que se vea favorecida por su
acto,
, finalmente. Los héroes como Agamenón, como
Héctor, como Odiseo y Aquiles, Ayax y Teseo, matan
o mueren pára s¡¡lvaguardar la patria, la her~ncia, la
propiedad, el sistema comunitario, la ley del grupo,
un solo ejemplo o quizás dos nos basten: en el mito
de Ulises, éste no mata a los pretendientes porque
muere de celos a causa de las pretensiones de estos
con respecto a su esposa; él venga su honor puesto en
la picota y defiende su propiedad También los otros,
el resto de los héroes trágicos, lo que defienden una
y otra vez son los límites en los que debe moverse el
mundo, es decir, dentro de las leyes y el Orden que
ellos han impuesto.
Por oposición, lo que defienden las heroínas es su
derecho al amor. Sea ést~ el del compañero, amante,
hijo, hermano, padre. Incluso la patriarcal Electra si
se erige contra su madre es por el amor de su padre.
Quizás sea ella la que contiene los dos mundos: el de

lo masculino y lo femenino, y se desgarre por ello, al
igual que Atene:\, en su doble cara, la mujer poderosa
enla que puede devenir todavía si defiende la filiación
materna, y la Electra en laque finalmente se convierte
al optar por el padre y plantar así el primer cimiento de
la supremacía masculina. Pudiéramos ¿reer que es por
eso que Electra una vez concretado su acto no podrá
obtener ni premio ni castigo, ni triunfo ni alegria. _Ha
decidido por la cabeza de Zeus.
·
Sin embargo, el pa,adigma de la heroína otra,
sola, despojada de todo apoyo y ayuda, sujeto pleno,
elección sin vueltas, es Antígona. En ella confluyen ,
el orden femenino contr.a el masculino, la juventud
contra la vejez, los dioses en oposición a los hombres, el
individuo sobre la sociedad ylos muertos oponiéndose.
a los vivos. Si Creonte no encarnara la ética de la polis,
Antígona no alcanzarla una dimensión de ·tal volumen.
Si Creonte no reivindicara los d~echos del heredero
legitimo, Antlgona no sería la propagadora a través de
todos los tiempos como signo y memo.ria, del Orden
autoritario, tiránico, déspota que ejercenlos hombre~.
Porque la autoridad es siempre masculina y siempre
masculino el ejercicio de las dictaduras. Por eso
Antígona puede atravesar los siglos hasta nuestros días
y seguir viva en la presencia de cada madre, hermana o
esposa, que quiere enterrar el cu~ de su amado. Que
quiere darle digna sepultura. Por eso vociferan todavía
hoy, las madres de plaza de mayo, esas locas con sus
pañuelos blancos símbolo de todas las madres del
mundo que han sufrido el horror de no poder enterrar
su ser querido. Antlgona es eterna, y eterno su re.clamo.
Finalmente quiero concluir con dos cuestiones qúe
me parecen principales. La primera, ipor qué estos
paradigmas femeninos no volvieron a darse? Por qué
Medea, Ariadna, Fedra, Yocasta, Antígona y el resto
de las mitológicas mujeres de la Antigüedad no tienen
discípulas, seguidoras, nuevos personajes femeninos
literarios con su fuerza y su grandeza. Qué hizo que
los poetas hombres y mujeres del devenir no hayan
podido crear nuevos personajes con la dimensión de

arinm

y ktras•

31

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¡
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aquellas. Sí.a la lista de los héroes de los mitos griegos
se agregarían Fausto, Don Quijote, Don Juan, quizás
Hamlet o Macbeth o Rícárdo Tercero o el Rey Lear,
cuántas heroínas aparecieron en el resto del paisaje
,literario \le Occidente; el bueno de Shakespeare nos
puede agregar·, como lo hizo antes con los héroes,
dos o tres figuras iguales en jerarquía a éstos,
Julieta, Cleopatra, pero como aquellos, no resisten la
comparación con las heroínas griegas ..
En el universo que va de aquellas trágicas a lo largo
de los siglos la heroína ha dejado de serlo en tanto ha
devenido objeto del hombre, será Madarne Bovary o
Anna Karénína, pero nunca más Medea o Antigona.
No obstante los largos siglos desde entonces hasta
ahora, han dado un personaje femenino que me seduce
y que contiene creo, toda la fuerza trágica de aquellas
'
\

de la Grecia antigua. Me refiero a Carmen. La Carmen
del escritor francés Próspero Merimée del siglo XIX y
que se ha vuelto ícono de la cultura occidental no por
,su obra sino por la ópera del genial Bizet que lleva su
nombre, Carmen. Quizás fue el músico y no el poeta de
su tiempo el que advirtió la dimensión poética y trágica
de la gitana, poderosamente.libre, sujeto pletórico
por ansias de ensanchar sus límites. Y su tragicidad
se encu~ntra de la misma manera que en Antigona o
Medea, en su capacidad para ser libre, es decir, para
elegir su propia vida aún a costa de su muer~e.
La segunda cuestión responde de alguna manera
a la primera. Los mitos primarios que incluyen
por supuesto los mitos de las heroínas que hemos '
tratado á lo largo de este ensayo están inscritos en
nuestro lenguaje, por lo tanto forman parte de nuestra
estructura orgánica, mental y afectivamente. No se
puede repetir el deseo por la madre por otro emblema
•que no sea Edipo, ni el del padre sino por Electra, ní
el de la pasión por el hermano sino· por Antígona,
r los tres incestos latc;ntes en nuestra herencia desde
entonces hasta hoy.Tampoco el asesinato de los hijos
para hacer el daño más terrible al cónyuge, sino por
Medea. Ni hay otra Madre que Hécuba ni otra maga
1
que Casandra, ellas encarnan a todas las madres y
todas las brujas malas o buenas que han recibido dones
misteriosos. Casandra volverá p,ara ser Juana de Arco
en la Edad Media y Hécuba se multiplica en las zonas
pauperizadas de África, Asia y América Latina.
No obstante, quiero creer que más allá de ser la
me'táfora del Otro, o bien la encarnación del horror
en los tiempos de la barbarie, las heroínas·griegas
responden a algo más, tal vez sean una suerte de·
respuesta a la eterna y fatal condición del ser humano,
desgarrado por el olvido y la muerte. Omejor, sean la
encarnación de una problemática indisoluble, que ní la
ciencia ni las humanidades pueden resolver, el carácter
contradictorio y fugitivo de nuestras vidas en el vasto
mar que es la existencia humana.
En ese vasto mar, enterrar a sus muertos es una
ley no 'escrita, dice Antigona, una ley fija siempre,
inmutable, que no es _una ley de hoy sino una ley
eterna que nadie sabe cuándo comenzó a regir. "ilba
yo a pisotear esas leyes venerables, impúestas por lós
dioses, ante la antojadiza voluntad de un hombre, fuera
el que fuera!", exclama.
En ese vasto mar, los hombres no han logrado aún
lo que Me~ pedía: curar el infortunio con el canto oo

POESIA

De trokamientos
Poema en ladino o judeoespañol
oo MYRIAM MOSCONA

Save.sh bien ke el Dio aranka los ojos alas flores,
pues su maníya es la seguera
VH

trokar al kojo rnanko
trokar al rnanko surdo
trokar al surdo siego
trokar al siego tuerto
trokar al tuerto en ojo
trokar al ojo en rizas
trokar la riza en lavios
trokar la boka en linguas
trokar la lingua en bezos
trokar el bezo
en tus de tis

�POESIA.

POESIA.

kavezaviertados

i después a durmir

korazonatripados

i después a morir

todos volvemos

i después tomar aire

a trokar al kojo en manko

ke la kreyensa no falta ...

al manko en surdo
kedelaagua

al surdo en tudro

trokada en viento
trokada en polvo
trokada en luvia
kontigo trokada
komo gato mojado
ténme te pido agora en todos tus preziados tus de tis

•'
1

Glosario
Trokar: volver, transformar
Tudro: que aprende con dificultad, un poco tonto.
Tomar aire: expresión utilizada para "irse". "Toma aire": vete
Luvia: lluvia

��La obra de Augusto Monterroso se distingue, entre otras cosas, por su brevedad.

Esta brevedad está entendida no sólo como la de sus textos en sí, sino la brevedad
que signilica su obra en totalidad: Obras completas (y otros cuentos) (1959), La oveja
negra y demás fábulas (1969), Movimiento perpetuo (1972), Lo demás es silencio (1978),
La palabra mágica (1983), La letra e: fragmentos de un diario (1987) y La vaca (1993).
Es decir, que en el lapso de treinta y cuatro años publicó solamente siete libros.
n una conversación con José Miguel
Oviedo en 1975, Monterroso dice que
"escribir es una manía, una afición como
cualquier otra, o una manera de llamar
la atención y de satisfacer la vanidad
como hay tantas. [...] Creo que uno debe hacer este
trabajo con cierto temor y con todo el perfeccionismo
que su naturaleza le exija, pero con humildad y al
margen delo que hace paraganarse/a vida" (en Corral, 1981:
50;51)1. Este perfeccionismo y el amor a la escritura
(en oposición a la "profesionalización" del escritor) 2
son quizá las piezas claves para entender la postura de
Augusto Monterroso frente a ese ente que llamarnos
escritor. Son quizá también las claves para entender
su propia brevedad.
En su segundo libro, La oveja negra y demás fábulas,
retrata al escritor corno un mono. Sin embargo, en la
fábula final titulada "El zorro es más sabio", el lugar de
éste lo torna el zorro. Y claro, hay un evidente cambio
de connotación entre el mono;escritor y el zorro;
escritor. A continuación transcribo el texto.
El zorro es más sabio
Un dia el Zorro estaba muy aburrido y hasta cierto
punto melancólico y sin dinero, decidió convertirse en
escritor, cosa a la cual se dedicó inmediatamente, pues
odiaba ese tipo de personas que dicen voy a hacer esto
o lo otro y nunca lo hacen.
Su primer libro resultó
muy bueno, un éxito: todo el
mundo lo aplaudió, y pronto fue
traducido (aveces no muy bien)
a los más diversos idiomas.
El segundo fue todavía
mejor que el primero, y varios
profesores norteamericanos
de lo más granado del mundo
académico de aquellos remotos días lo comentaron con

entusiasmo y aun escribieron libros sobre los libros que
hablaban de los libros del Zorro.
Desde ese momento el Zorro se dio con razón por
satisfecho, y pasaron los años y no publicaba otra cosa.
Pero los demás empezaron a murmurar y a repetir
"lQué pasa con el Zorro?", y cuando lo encontraban en
los cocteles puntualmente se le acercaban a decirle tiene
usted que publicar más.
-Pero si ya he publicado dos libros -respondía él
con cansancio.
-Y muy buenos -le contestaban-; por eso mismo
tiene usted que publicar otro.
El Zorro no lo decía, pero pensaba: "En realidad lo
que éstos quieren es que yo publique un libro malo; pero
como soy el Zorro, no lo voy a hacer."
Y no lo hizo (Monterroso, 1994: 97-98).
IMTERTEXTUALIDAD CON LA FÁBULA

Lo primero a observar de este texto es que está escrito
como una fábula. ¿Pero es una fábula en el sentido
clásico? Por "fábula clásica" podernos entender
las que escribieron Esopo, Iriarte, Sarnaniego y La
Fontaine, corno los más destacados, quienes siguen
una definición con las núsrnas características, a saber:
"Breve relato ficticio, en prosa o verso, con intención
didáctica frecuentemente manifestada en una moraleja
final, y en la que pueden intervenir personas, animales

ZORROS
y

La brevedad del escritor según Monterroso
oo I

MARIO CAMTÚTOSCAMO

armas y letras•

37

�yotros seres animados o inanimados." Aesta definición
de la Real Academia de la Lengua Española se le podría
añadir que los personajes no humanos siempre están
uhumanizados", en el sentido de que son utilizados
con fines alegóricos.
En· el prólogo (que no está firmado) a la edición
de las fábulas de Iriarte en la edición de Editores
Mexicanos Unidos se lee:
8 sentido alegórico de las fábulas y su mundo de ficción
habitado por animales fantásticos y míticos personajes,
permitían sortear con relativa facilidad la censura, y de
esa manera las piezas de Iriarte lograron difundir críticas
politicas que ejercieron indudablemente influencia en
su momento, tal como sucedió también con la obra de
Esopo (en de lriarte, 1992:7).

Las fábulas de Monterroso cumplen con casi todos
los requisitos, salvo la intención didáctica y, por ende,
la moraleja explícita al final de la fábula. Su intención
es más literaria, aunque no deja de ser crítica. La fábula,
al menos en la tradición de la lengua española, alcanza
su punto cumbre en el siglo XVIII, precisamente
con Iriarte y Samaníego, acorde con los ideales de la
Ilustración y el Enciclopedismo (en de Iriarte: 5~10)
en estas funciones didáctica y moralizante, mismas
que Monterroso habrá de despreciar.
En entrevista con Jorge Ruffínelli, el fabulista
guatemalteco dice que procuró no usar la misma
fórmula para hacer sus fábulas y relata que se preguntó
cómo hacerlas:
No deberían ser como las de lriarte y Samaniego. [...]
Una ,·e= embarcado en el proyecto, de puro miedo
comencé a adquirir las fábulas completas de Esopo, La
Fontaine, etcétera, con ánimo de leerlas todas y aprender
a hacerlas. Pero me di cuenta de que eso era una tontería,
de que precisamente no debía leerlas y sí hacer lo mío
como Dios me diera a entender (en Corral: 26 27).

elevadas a un animal, digamos a una pulga, los lectores
sí lo aceptan, porque entonces creen que se trata de
una broma y se ríen y la cosa elevada no les hace ningún
daño, o ni siquiera la notan. Yo no pretendo que en mis
fábulas haya cosas elevadas; lo que sí puedo decirle es
que si las hay están dichas en forma tan subterránea que
de elevadas no les ha quedado nada (en Corral: 31-32).

Más adelante, la entrevistadora le pregunta la
intención que tuvo al escribir fábulas, y él responde:
Combatir el aburrimiento e irritar a los lectores,
principio este último irrenunciable. Aunque por el
momento he logrado lo primero, siempre fracaso en
lo segundo, pues desde Horado sabemos que en este
género de obras todo lector ve siempre retratados a los
demás y nunca a sí mismo. Ni modo (32).

Sobre la posibilidad de la fábula en el siglo XX,
Monterroso dice que, en el caso de la literatura, ucreo
que la posibilidad de las fábulas existe si uno no
pretende moralizar con ellas" (33). Así, para el escritor
guatemalteco autoexiliado en México, la nueva fábula
deja de tener esta pretensión moralizante, aunque
no deja la función crítica. Y sobre las intenciones
didácticas, están las intenciones estéticas. Las demás
formas alegóricas las sigue conservando, pues sus
personajes no son sólo personas y animales, sino
también son cosas inanimadas -como las montañase incluso conceptos -como el bien y el mal.
Lia Ogno, en un ensayo de 19933, nos dice que La
oveja negray demás fábulas no es una continuación de la
tradición, sino su parodia y su cuestionamiento:
La fábula tiene una función crítica cuyo cumplimiento

significa su propia desaparición: desaparición dela fábula
y del mundo que criticaba, pues el cumplimiento de su
función crítica implica la transformación del mundo. [...]
Sin embargo, Monterroso no cree que la literatura sirva
para cambiar el mundo, por eso sus fábulas carecen de
esta enseñanza o moraleja. [...] Sabe que la literatura no
transformará el mundo ni el comportamiento humano,

En otra entrevista de 1969 con \t1argarita Garcia
Flores, acabado de salir su libro, Monterroso
desentraña el misterio de por qué hacer fábulas en el
siglo XX, o mejor, qué sentido tiene:
En un cuento moderno a nadie se le ocurre decir
cosas elevadas, porque se considera de mal gusto, y
probablemente lo sea; en cambio, si usted atribuye ideas

Las cursivas son núas.
Amateur sigrufica hacer algo por amor. aunque ha adquirido el sentido de
antónimo de profesional y. por lo tanto, de ialto de calidad".
1 "La 01·eja negra de la literatura hispanoamericana". en Refracción. Augusto
:\!onwroso ante la critica.

2

pero considera que antes que la tristeza o el llanto o la
desesperación del pesimismo, es mejor reírse de este
mundo que la literatura no puede cambiar. La risa como
terapia del mundo. Reírse del mundo para curarse de él
(Ogno en Corral, 1995: 149).

Yesto es otra aportación de Monterroso a la fábula,
el sentido del humor. No que uno no pueda reírse con
las fábulas de Esopo o Samaníego (siempre mirando al
otro y no a uno mismo, como decía Horacio), pero en
este caso, nos estamos riendo no sólo de los fabulados ,
sino de la fábula misma.
EL PERSONAJE DEL ZORRO (Y LA ZORRA)

En la estrategia alegórica de la fábula clásica, y que
Monterroso conserva, una de las vertientes más
socorridas es la "humanización" de los anímales. Es
decir, poner a los anímales los vicios, las pasiones y
-a veces también- las virtudes humanas. Uno de
los anímales más socorridos para ello es el zorro o la
zorra (mamifero canúvoro de la familia de los cánidos
conocido con el nombre científico de Vulpini). En la
tradición fabulística, sobre todo la de lengua española,
es mayor el número de referencias a este animal en su
femenino (la zorra) que en su masculino (el zorro).
Ya sea en macho o hembra, a este animal se le ha
asociado comúnmente con la inteligencia y la astucia.
Para no entrar en debates de índole idiomática (por
cuestiones de traducción), me enfocaré solamente en
los casos de los máximos representantes de la tradición
fabulística en lengua española: Tomás de Iriarte y
Félix María Samaniego. Ambos fabulistas prefieren
el femenino zorra sobre el masculino zorro. En las
fábulas de Iriarte, éste siempre pone al personaje como
zorra. En las de Samaniego, aparece una vez como
zorro y todas las demás veces como zorra. ffiene esta
diferencia de género alguna intención?
En las fábulas de Iriarte, la zorra aparece como un
animal inteligente y astuto, que desentraña acertijos.
En las tertulias de animales, la zorra es la que hace una
hermenéutica de los discursos. Consigue dilucidar que
el avestruz y el dromedario se alaban mutuamente
por el simple hecho de ser paisanos (advierte sobre
el ~aisanaje" aún en los medios literarios); y también
descifra que las criticas de la oruga al gusano de seda son
causadas por la envidia, con la moraleja: u1.a literatura es
la profesión en que más se verifica el proverbio: ¿quién
es tu enemigo? El de tu oficio." (de Iriarte, 1992: 70)

Por su parte, Samaniego hace connotación de
astucia y cautela en la zorra que visita pero no
se acerca al león para no ser devorada; astucia y
perversidad cuando el lobo, con malas intenciones,
hace que la zorra vaya a proponerle al león cura para
su enfermedad, y ésta responde que su remedio es
comerse al lobo y aplicarse su pellejo; astucia y engaño
cuando d zorro hace con halagos que el cuervo cante
para que tire su queso y comérselo él; inteligencia y
paciencia cuando, al no alcanzar la uvas, la zorra dice
uno las quiero comer, no están maduras"; inteligencia
cuando le dice la zorra al busto: "tu cabeza es hermosa,
pero sin seso"4; astucia, labia y engaño cuando la zorra
trata de engañar al gallo para comérselo; ingenio y
avaricia de la zorra cuando la mona le pide su cola y
ésta se la niega; astucia y engaño cuando la zorra cae en
un pozo y le dice a un chivo que el agua está muy buena
para que éste se asome y ella pueda salir colgándose de
sus barbas. Aunque la zorra no siempre gana -pues la
cigüeña le regresa su maldad y se demuestra que para
un astuto siempre hay otro más astuto-, siempre está
con estas connotaciones (Samaniego, 1989).
No obstante la astucia e inteligencia de la zorra,
ésta siempre conserva un dejo de negatividad por las
cuestiones de engaño o de "mala leche" que tienen su
acciones, incluso cuando descubren los acertijos o
hacen aseveraciones como "tu cabeza es hermosa pero
sin seso". Podemos ver brevemente otos ejemplos de
cómo esta imagen de la zorra ha permeado la cultura
occidental.
Está la novela anónima picaresca francesa Renart
el zorro, la cual data de la Alta Edad Media. En ella, el
zorro es un animal muy astuto, ingenioso, pero -como
el picara del Siglo de Oro Español- siempre usa sus
habilidades para su propio provecho, no importando si
esto daña a terceros. Fue tan exitoso este personaje que
propició un cambio lingüístico en la lengua provenzal,
pues al zorro, que se le denominaba con un derivado
del latín vulpes, el uso convirtió a renard en la palabra
para designar este animal. Por otro lado, está en la
tradición fílmica estadounidense el personaje de El
Zorro, creado por Johnston McCulley. Los filmes y
- - - - -----~--

◄ Esta fábula puede estar basada en el emblema de Alciato número 189
donde la zorra le dice lo mismo a una careta de actor: "Mentan non fonnarr:.
pluspollcrc". &lt;http://www.munca/alciato/!89.hrml&gt; Aqul se ve que no sólo
en la fabul!stica española la zorra está relacionada con la astucia y la
inteligencia, sino que puede ser una connotación occidental

armas y letras•

38 •armas y letras

39

�series de televisión de este personaje, ambientado en
la Alta California del siglo XIX, datan desde la década
de 1920 y han sido muy numerosos. En todos ellos, las
aventuras de este personaje destacan por la astucia del
alter ego enmascarado de don Diego de la Vega. Aunque
es un personaje que tiene una connotación positiva
de astucia e inteligencia, resuelve los problemas del
oprimido por medio de la violencia y actúa al margen
dela ley.
En todos estos ejemplos, sea zorro o zorra, la
inteligencia y la astucia son conceptos asociados a este
anirnal;personaje, pero con una connotación negativa.
Esta negatividad, por supuesto, tiene grados, y puede
ir desde cierta insinuación de "mala leche" hasta el
engaño premeditado. Incluso con el Robín Hood
californiano, vernos que, aunque busca el bien y la
justicia, éste actúa corno un "forajido" o un outlawer.
En Monterroso también hay la diferencia entre
zorro y zorra. Pero aquí sí hay una diferencia de
connotación entre el masculino y el fernenino. La zorra
aparece en las fábulas "El sabio que tomó el poder"
(Monterroso: 25;27) y "El camaleón que no sabía de
qué color ponerse" (Monterroso: 35;36). Enla primera,
el Mono es "aconsejado por la Zorra en política".
Ser consejero político no sólo implica astucia, sino
algo de malicia o perversidad, y más en el México
de la década de los sesenta. En la segunda fábula, al
Camaleón, "a quien le había dado por la política", los
animales, "asesorados por la Zorra", le han descubierto
sus artimañas para cambiar de color. Así nuevamente
la "asesoría política" de la Zorra tiene las mismas
connotaciones que en la fábula anterior.
Sin embargo, en la última fábula, la ya citada "El
zorro es más sabio", el Zorro, masculino, no tiene la
connotación negativa. No obstante que la distinción
entre masculino y femenino de este animal en español
tenga su sesgo sexista5, la distinción para Monterroso
tendrá que ver con el papel del escritor. En varias
fábulas, al escritor se le representa con el Mono,
excepto en la última, donde es un zorro. Además, este
zorro ya no es astuto o inteligente sino que es sabio.
Sobre esto abundaremos más adelante.

' En México "zorra" también designa a la mujer promiscua, es un
eufemismo para el vernáculo puta. Mientras que al hombre sagaz, astuto
y/o inteligente, se le denomina "zorro"; por ejemplo. "El Zorro Plateado"
era el eplteto con el que sallan llamar al actor Mauricio Garcés, por su
ingenio y su cabello cano.

40 • armas y letras

SABIDURi.A. YS, .ASTUCIA, LZORRO O MOMO?

Ya vimos que la distinción de género en Monterroso,
en zorra y zorro, tiene más bien estos pares: zorra =
astucia, zorro= sabiduría; zorra= asesor político, zorro=
escritor. Pero no es cualquier escritor. El escritor está
representado, salvo en la última fábula, por el Mono.
Vernos los casos de la fábulas "El mono que quiso ser
escritor satírico" (Monterroso: 13;15) y"El mono piensa
en ese terna" (Monterroso: 73). Yesemono;escritor,no
es el mismo que elzorro;escritor. El Mono es un escritor
falible, un escritor que se atormenta en un vaso de agua
buscando sus temas o que le terne a la opinión pública.
En la primera fábula, el Mono quiere ser
escritor satírico, pero en cuanto va conociendo a
(y encariñándose con) su objeto de estudio, se va
autocensurando para no herir la susceptibilidad de
quienes ahora lo veneran. En la segunda fábula, el
Mono se enreda en la cuestión temática del escritor
que se plantea temáticas que siempre resultan en
lugares comunes. Obviamente este mono;escritor no
tiene nada ni de astucia ni de sabiduría.
El diccionario de la RAE dice que astuto es"Agudo,
hábil para engañar o evitar el engaño o para lograr
artificiosamente cualquier fin". Luis Villoro, por su
parte, dice que un sabio
[...] no es aquel que sabe muchos principios generales, ni
el que puede explicarlo todo mediante teorías seguras,
sino el que puede distinguir en cada circunstancia lo
esencial detrás de las apariencias, el que puede integrar
en una unidad concreta las manifestaciones aparentes
de un objeto (Villoro, 2008: 226).

Aunque Monterroso no haya leído esta definición, la
actitud del Zorro concuerda mucho con lo descrito por
Villoro. Es sabio porque prefiere dejar de escribir y no
equivocarse, prefiere callar literariamente a escribir un
libro malo, y no fiarse de los halagos dela gente, pues, en
el fondo, "detrás de las apariencias", como dice Villoro, la
intención es que se equivoque. Si el cuervo de Sarnaniego
hubiera detectado las intenciones del zorro detrás de sus
halagos, sehubiera convertido en el Zorro de Monterroso.
En la ya citada conversación con García Flores, ésta
le pregunta por qué el escritor aparece personificado
por el mono, a lo que el autor responde:
Lo ignoro. Será algo inconsciente; pero podemos ensayar
alguna respuesta más o menos válida. Por ejemplo,

Darwin debió proponer que el hombre descendería
algún día del mono, y no que ya había descendido; pero
como buen hombre de ciencia se hacía ilusiones. Algunos
escritores saben que Darwin sólo estaba equivocado en
cuanto a la época del descenso, y eso los hace humildes y
miran con nostalgia y envidia a los demás animales, cuyo
destino como especie termina en ellos mismos. Si usted se
fija enla fábula del Mono que quiso ser escritor satírico,
verá que ese mono aspirante a escritor abandona su
pretensión crítica, trata de comprender a todos y busca
en el amor y la mística la posibilidad de humanizarse y,
de esta manera, sacar adelante a Darwin (en Corral: 35).

Esto, claro, en oposición al Zorro que deja de
escribir por su autocrítica. Cuando ya ha terminado
de decir lo que quería, deja de escribir, no hace falta
más. Evita el "escribir por escribirn, es decir, aplica
la brevedad. Ya al principio hablarnos visto lo que
para el escritor guatemalteco significa escribir,
"perfeccionisrno" y "amateurn (en el sentido de amar
lo que se hace). Pero lo podernos reforzar con esta otra

cita del mismo libro en una conversación de 1980 con
Graciela Carminatti:
La cualidad principal de la prosa es la precisión: decir
lo que se quiere decir, sin adornos ni frases notorias; [...]
en prosa hay que renunciar a muchas frases buenas en
honor de decir lo necesario (en Corral: 86).

Tornando como ejemplo la fábula del zorro sabio,
esa precisión, ese renunciar, no sólo significa la prosa
de una obra en particular, sino la obra en general. Si
con dos libros se ha dicho ya todo, no es necesario
escribir más.
EL .A.MBIEMTE LITERARIO DEL BOOM
LATIMO.A.MERIC.A.MO

Está claro que para Monterroso el escritor compro;
metido es el zorro, pero no el que está comprometido
con una causa social o política, sino con la literatura.
En una conversación de 1972 con Ignacio Solares, el
autor dice que

armas y letras,

41

�debemos partir del hecho de que la literatura en si misma
no tiene ninguna utilidad, ni mucho menos sirve para
transformar nada [...] es tan inocua que incluso puede
ser dañina; es el opio de la clase media y, como el cine,
una fábrica de sueños, de representaciones armadas
sobre· el viento. No sé por qué tiene tanto prestigio, ni
por qué a veces a los escritores se les pide y en muchos
casos se les exige, que hagan novelas como editoriales o
poemas para derrumbar al tirano. [...] 1.a ilusión de que
se hace camino al oír cantar que se hace camino al andar,
es nefasta (en Corral: 39-40).
La alusión a las novelas "para derrocar al tirano"
tiene ciertamente una crítica implícita para la
novelística latinoamericana denominada como el
Boom. Este movimiento tiene varias definiciones, así,
de crítico a crítico, varían las fechas en que se sitúa
o que abarca, y de la misma forma los autores que lo
componen6. Sin embargo lo que aquí interesa no es la
definición formal, sino las "inforrnalidades" de este
periodo. Aún con las diferencias entre fechas, todos
coinciden en centrar el Boom en la década de 1960. Y
entre las características no académicas, tenemos la
alta comercialización de esta literatura, con todas las
críticas al respecto. Es por ello que Lía Ogno advierte
la diferencia entre Monterroso y los integrantes de
dicho movimiento:
Se trata de la responsabilidad del escritor frente al
lenguaje por un lado, y por otro, frente a su propia obra,
de tal manera que el crecimiento de ésta obedezca a un
convencimiento personal del autor y no a las leyes del
mercado (Ogno en Corral, 1995: 148).
Podernos darnos una idea de las críticas lanzadas
contra los escritores de este movimiento por lo que
escribe Donoso en su Historia personal del "boom" (1972):
Estas obras han tenido y siguen teniendo una repercusión
literaria -quiero recalcar el hecho de que estoy
hablando de lo específicamente literario, no del número
de ejemplares vendidos, que es sólo un ingrediente
parcial de esa repercusión (11~12).

Para ver más definiciones sobre el Boom, véase Shaw, Donald L (1999).
Nueva narrativa hispanoamericana. Boom, posboom, posmodcrnismo. Madrid:
Cátedra.

6

42 •armas y letras

Más adelante:

Boom es una onomatopeya que significa estallido; pero
el tiempo le ha agregado el sentido de falsedad, de
erupción que sale de la nada, contiene poco y deja menos.
Implica, sobre todo, que esta breve y hueca duración va
necesariamente acompañada -como en Mahagonny de
Bertolt Brecht- de engaño y corrupción, de falta de
calidad y de explotación (1H4).
Otra vez:
Así se inventó el boom: así lo sacaron del mundo de la
literatura y lo introdujeron en el mundo de la publicidad
yla bulla, así han mantenido ante el público su supuesta
unidad, prodigándole la propaganda gratuita que se
acusa a sus miembros de ser tan diestros para conseguir,
ya que como capos de mafia manejartan el pool de secretos
que aseguran el éxito (15).
Cuando se habla de la internacionalización de los
escritores:
Al decir "internacionalización" no me refiero a la nueva
avidez de las editoriales; ni a los diversos premios
millonarios; ni a la cantidad de traducciones por casas
importantes de Parts, Milán y Nueva York; ni al gusto
por el potin literario que ahora interesa a un público de
proporciones insospechadas hace unas décadas; ni a
las revistas y películas y agentes literarios de todas las
capitales que no esconden su interés... (19)
Viendo esta respuesta de Donoso, se pueden
deducir perfectamente las críticas al Boom. Con
estas perspectivas, en los diferentes ámbitos
literarios de América Latina, comienza a plantearse
la "profesionalizacíón" de los escritores corno una
posibilidad real. Que el escritor viviera de lo que
escribe era impensable unos cuantos años atrás,
es más, nunca se había podido plantear. El debate
sobre esta profesionalización surge en los sesenta y
continúa fuerte durante los setenta. Me atrevería a
decir que no se ha terminado, pues en los distintos
foros de escritores, ya sea en México o en otros países
de Latinoamérica, este terna se sigue dando, y para ello
basta ver los temarios de los encuentros de escritores.
Este mismo tema está presente en las diversas
entrevistas quele hicieron a Monterroso de 1969 a 1981 en

Viajealcentrodelafábula.Varnosaversólounpardeejemplos
para no extendernos demasiado. René Avilés Fabila le
pregunta sobre el "oficio" yla "profesión" del escritor de
literatura, a lo que el narrador guatemalteco responde:
Para algunos la literatura tal vez sea una profesión, un
trabajo como cualquier otro. Yo no comparto esa idea. El
trabajo del artista es diferente de cualquier otro en razón
de que no produce cosas necesarias, o por lo menos de
necesidad inmediata. Si las obras del escritor se venden y
éste recibe mucho dinero por ellas, está bien. Pero quizá
el escritor no deberta de escribir para ganar dinero ( en
Corral, 1981: 58).
Pero ¿efectivamente está Monterroso hablando
de la generación del Boom con su fábula de "El zorro
es más sabio"? Cuando José Miguel Oviedo, en su
entrevista de 1975, le pregunta cuál es la actitud
que menos soporta en un escritor, éste responde
que son los escritores que han adquirido notoriedad
defendiendo al Estado, pero que también, en menor
medida, le resultan chocantes:

1) los humanitaristas, 2) los que suponen que no dicen
cosas importantes, 3) los que aman a su país y lo
declaran, 4) los que afirman que no podrían vivir sin
escribir, 5) los que efectivamente no podrian vivir sin
escribir, 6) los que tienen razón, 7) los que creen que
la literatura puede cambiar algo, y se les nota en lo que
escriben 8) los que habiendo alcanzado el éxito con un
libro se sienten obligados a escribir otro (y lo hacen),
9) los que sostienen que el ser humano puede mejorar,
10) los que hacen listas como ésta (49).
Aunque los escritores del Boom podrían caber en
varias categorías, la parte que corresponde a la fábula
del zorro es la 8. Esta cuestión de escribir por escribir,
o escribir para mantenerse vigente, o por necesidad
económica, es la que eJ fabulista está criticando con
el personaje del Zorro. Diony Durán nos dice con
respecto a estas fábulas:
Quizá Monterroso esté atacando lo más boomistico de
la literatura de los años sesenta, con la intuición de que
aquella renovación era más amplia y esencial que lo que
las expresiones irritantes de sus extremos delataban y a
su vez detecta los fuegos de artificio de la propia retórica
del boom (Durán en Corral, 1995: 211)7.

Y más adelante:

La oveja negra y demás fábulas cierra en 1969 una década
"boomística" y abre nuevas expectativas. [...] Quizá el
interés por esa crítica le haya nacido de lo que confiesa
que es uno de sus blancos preferidos: "Los escritores que
se valen de las revoluciones para adquirir notoriedad".
Las fábulas se dirigen contra todo lo superficial yexterno
de ese momento de la literatura hispanoamericana
y actúan implacables, pero sin ofrecer alternativas
superadoras (220).
De esta forma, los escritores del Boom no son
como el Zorro, que sabe cuándo detenerse, que tiene
autocrítica y no escribe "por escribir", para mantenerse
vigente, para satisfacer las leyes del mercado y a las
editoriales. ¿Pero entonces quién es el Zorro o quién
sí es un zorro sabio (que no astuto)?
EL ZORRO, LRULFO O MONTERROSO?

Algunos críticos, como Angel Rama, dan por hecho que
el Zorro de la fábula de Monterroso es Juan Rulfo:
A Monterroso le debemos una humorística explicación
del silencio narrativo de Juan Rulfo: en una de sus
fábulas cuenta que el Zorro sabio, después de haber
publicado dos exitosos libros, se vio acosado por los
admiradores que le reclamaban nuevos títulos: "El Zorro
no lo decía, pero pensaba· 'En realidad lo que éstos
quieren es que yo publique un libro malo: pero como
soy el Zorro, no lo voy a hacer'. Yno lo hizo" (Rama en
Corral, 1995: 24)8.
Rama está viendo el paralelismo de los dos
excelentes libros publicados del Zorro con la historia
literaria de Rulfo, y claro, tiene mucho sentido. Lo
está viendo como la explicación del silencio de este
escritor. ¿Pero cuál es esa explicación? La respuesta
está no sólo en la obra de Rulfo, sino en la propia de
Monterroso: la brevedad. Sin embargo, ¿es solamente
Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno el
escritor que se puede ajustar a esta norma?

' Durán, Diony. "La oveja negra y demás bombas de tiempo", en Refracción
Monterroso ante la critica.
8
Rama, Ángel. "Un fabulista para nuestro tiempo", en Refracci6n.Montcrroso
ante la crítica.

armas y letras• 43

�Jorge Ruffinelli, a su vez, hace un paralelismo entre
la obra de Rulfo y la de Rimbaud, ambos con dos
títulos publicados (Rufinelli, 1980: 9 38). Si nos vamos
una generación atrás (en términos de la literatura
mexicana del siglo XX), con los Contemporáneos
tendremos otro posible candidato: José Gorostiza,
primero con Canciones para cantar en las barcas y luego
su obra maestra Muerte sin fin y, tras ésta, silencio. Si
tomamos escritor en un sentido más amplio, no sólo

tercero no es de narrativa, sino que son guiones o más
bien argumentos para cine: El gallo de oro y otros textos
para cine (1980). Rulfo no cierra su producción literaria,
pero sí cierra su producción narrativa. El guatemalteco
no cierra su producción narrativa con este libro, pero
si cierra su producción fabulistica.
Podemos decir que el Zorro no sólo es Rulfo, sino
que puede ser Rimbaud o Gorostiza o cualquier otro
escritor breve; es más, podemos decir que incluso se

Ahora, a casi cuarenta años de la publicación de esta
fábula, podemos ver que los "temores" de Monterroso
se han mantenido vigentes. Tras un breve, pero
exhaustivo, recorrido por la historia de la literatura
en la América Latina, Víctor Barrera Enderle llega al
momento actual de la "alfaguarización" de la literatura.
Así como otros, el critico regiomontano identifica
como punto de partida al Boom para llegar a este punto
donde literatura y mercado son casi inseparables.
Nunca antes [como en el Boom] la literatura
latinoamericana había estado tan expuesta a los
"embates" de las leyes de mercado. El desarrollo de los
mass me:dia, sobre todo de la televisión y del "magazine",
habfa hecho del escritor no ya una persona pública,
sino un miembro más del mundo del espectáculo. Se
consolidó si la entrevista literaria, donde el escritor
mostraba su intimidad y su rostro bien podia figurar en
la portada del siguiente número de la edición en español
de Life: o Vanidades (Barrera Enderle, 2002)11 •

MO ES UM HOMENAJE A RULFO, ES UM EJEMPLO PARA LOS ESCRITORES
QUE SE DICEM PROFESIOMALES, ES UMAADVERTEMCIA PARA QUEMO
VliM EM LO PROFESIONAL LA. ESCRITURA COMO MODUSVIVEMDI, SIMO
QUE VEAN EM LO PROFESIONAL EL COMPROMISO COM LA. LITERATURA.

el escritor de ficciones, también podria caber el caso
del filósofo Ludwig Wittgenstein9. Yes muy probable
que en el resto de la literatura mundial existan muchos
más casos que desconocemos o que no tenemos tan
presentes.
No obstante, si hacemos una lectura desde
1969, se podría leer que Augusto Monterroso no
sólo estaba hablando del escritor jaliciense, sino
también de si mismo. La oveja negra y otras Jábulas era,
en ese momento, su segundo libro. Después de haber
criticado al movimiento del Boom (amén del mundo
político y social latinoamericano) y reinventando
el género fabulístico para el siglo XX, cierra con la
fábula del Zorro10. Parecía no sólo estar explicando
el silencio de Rulfo, sino que estaba anunciando su
propio silencio.
Ahora sabemos que no era cierto, o no del todo, ya
que posteriormente publicó otros cinco tirulos; pero
siendo estrictos en ese sentido, Juan Rulfo tampoco
publicó solamente dos, sino que publicó tres. El

• Aunque quizá este ejemplo esté un poco más for::ado, ya que lo que lleva
a Wittgenstein a escribir d segundo libro era retractarse de algunas cosas
que habla dicho en d Tractatus logicus philosophicus.
• Es muy importante tomar en cuenta, como se ha estado repitiendo
durante este enc;ayo, que la posición que ocupa este texto dentro de la
composición dd libro es importante. Es la última, es la que cierra.

44 .armas y len-as

abarca a él mismo con esta alegorta. La alegorta abarca
a todo aquel que -siendo breve, preciso, autocrttico
y amateur, como él mismo lo es- escribe sólo lo
necesario, escribe porque tiene que decir algo y no
porque tiene que cumplir las exigencias del mercado
o porque "su público" así lo reclama, o porque la
vanidad le exige seguir escribiendo para mantenerse
vigente. No es un homenaje a Rulfo, es un ejemplo
para los escritores que se dicen profesionales, es
una advertencia para que no vean en lo profesional
la escritura como modus vivendi, sino que vean en lo
profesional el compromiso con la literatura. Nos dice,
no sólo en entrevista sino con su escritura, que el
lector, al final, agradecerá más el silencio que el seguir
publicando libros malos.

Nos recuerda la famosa polémica entre Cortázar y
Arguedas, donde este último defendía la postura del
"literato aficionado" y el primero la nueva posición
del escritor, el de la "profesionalización", del escritor
que trabaja bajo contrato, donde se ve a la literatura
corno "producto" que hay que entregar a tiempo al
"cliente", que es el lector. Obviamente, Monterroso
habría tornado partida por Arguedas. Y sus temores
se cumplieron, pues nos dice Barrera Enderle que el
fenómeno literario en Hispanoamérica ha continuado
el proceso, ya con y sin los autores del Boom.
Ciertamente, las estadisticas muestran un aumento
desmesurado en la producción del libro en los últimos
cincuenta años, dejando en claro la "plusvalia" de este
negocio, [...] de hecho, el fenómeno de "los demasiados
libros" (como lo llama Gabriel Za1d) nos lleva a la otra
lectura, una negativa, de esta situación, que nos hunde
en la irremediable tragedia de la imposibilidad de leer
tanta producción. [...]
A estas transformaciones y nuevas relaciones
entre la industria cultural y el fenómeno literario
hispanoamericano yo llamo "alfaguari::ación", tomando

UMA LECTURA ACTUAL

Monterroso, de alguna forma, está vaticinando la
vigencia de ese comportamiento del escritor. Aunque
sabe perfectamente que la literatura no cambiará el
comportamiento humano, el hecho de que lo escriba
y lo critique significa que tiene una "obligación moral"
de hacernos notar esto. Por ello, podriarnos decir
que, en cierto modo, tiene el "temor" de que esto siga
ocurriendo. Si no fuera así, no hubiera insistido tanto
en el tema durante las numerosas entrevistas, es más,
ni siquiera se hubiera tomado la molestia de escribirlo.

0

Barrera Enderle, \"ictor. "Entradas y salidas dd fenómeno literario actual
o la 'Alfaguarización' de la literatura hispanoamericana."

el nombre de una de las principales editoriales de habla
española, pero, obviamente, sin que este fenómeno se
quede dentro de sus limites, porque el proceso es asaz
complicado (107).

Asi también se han visto los efectos no sólo en
los autores sino en los lectores, principalmente los
lectores jóvenes, quienes ven, por ejemplo, a Cortázar
como t1na estrella más del catálogo de Alfaguara"
(108). De esta forma, los autores actualmente, antes de
escribir su obra, elaboran más que la forma literaria,
la forma en que se pueda comercializar su literatura,
es decir, la manera de ofrecer un producto atractivo
para el lector consumidor.
Es por eso que habría que regresar a la lectura de
"El zorro es más sabio", pues la brevedad es una forma
de la sabiduria, al menos para Monterroso. Si bien el
fabulista apuntaba sus cañones hacia los miembros
del Boom, en una nueva lectura apuntan hacia, por
ejemplo, los autores del Crack narrativo mexicano
(quienes sacaron incluso, a decir de Barrera Enderle,
su "inocente manifiesto" como una forma de llamar la
atención, no tanto de la critica como del mercado), los
NN chilenos (con antologías corno la de MacOndo) y
la Generación X de España.
"Si lo bueno es breve, es dos veces bueno" reza la
sabiduría popular. Como el Zorro, habría que escribir
sólo libros buenos (aunque sólo sean dos), y una vez
que se haya dicho lo que se queria decir, como dirían
el fabulista guatemalteco y el príncipe de Dinamarca,
"lo demás es silencio"~

Bibhografia
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.

armas y letras• 45

�~ 1 RODRICO FRESÁM

111

a

UMO Algunas

~-◄
~

cosas que ha dicho Bob Dylan sobre el arte de
escribir canciones a lo largo de los años:

"Yo no soy lo que importa. Lo que importa son las canciones.
Yo soy apenas el cartero. Yo soy el que entrega las canciones."

o111
1--

"La gente podría saber todo sobre mí a través de mis canciones,
pero hay que saber dónde buscarlo."

◄
z

"Mis canciones no son otra cosa que yo hablando conmigo mismo.
Tal vez suene egoísta, pero así son las cosas."

:,

~

◄
a.

u,
111

"Compuse las canciones porque necesitaba interpretar las canciones.
Y estaban escritas en un idioma que yo jamás había oído."
"Sí no pueden comprender mis canciones se están perdiendo de algo.
Sí no pueden entender los relojes verdes, sillas mojadas, lámparas
púrpuras o estatuas hostiles, también se están perdiendo de algo."
"Cualquier idiota puede escribir canciones. Sí me vieran a mí escribir
una canción se darían perfectamente cuenta de lo que quiero decir."

1--

:,

a.

◄

46 • armas y letras

"Soy un firme creyente en la idea de que cuanto más vives
mejor te pones. Puedes utilizar una canción para hacer
cualquier cosa, ¿sabes?"
"En realidad no importa de dónde viene una canción.
Lo único que importa es a dónde te lleva."

�odas las frases de arriba fueron
pronunciadas por Bob Dylan (las fechas
no importan, su sentido no obedece a
ningún ánimo pasajero en particular
sino a la necesidad constante de borrar
rastros a medida que se escribe y se canta) a lo largo
de su carrera profesional y artlstica.
Digo que las fechas no importan porque -camino
del medio siglo de su nacimiento artlstico- Dylan se
las sigue arreglando para mantener intacto el misterio
de su figura, de su leyenda y de su método.
Dylan como artista y Dylan como leyenda, 68
años de edad biológica este junio, se encuentra en
un momento y en un sitio y en un sitial envidiable.
No hay colega contemporáneo o sangre joven que no
jure por su nombre. Y su público y fans -con quien
por momentos compartió una de las relaciones más
complejas en el mejor sentido de la palabra-lo siguen
donde vaya y esperan y decodifican sus nuevos discos,
otra vez, como en los años sesenta, con la misma pasión
que otros dedicaron al Ubro de las Revelaciones. Esa
tan épica como graciosa voz en off de locutor solemne
que, en el arranque de sus conciertos, intenta en
vano resumir la ajetreada trayectoria del "Columbia
Recording Artist Bob Dylan" -la distancia que va
del optimismo combativo de los tiempos que están
cambiando a la sabidurta indiferente de las cosas que
han cambiado, pasando por conversiones religiosas y
"desapariciones" por "abuso de sustancias"- apenas
roza la punta del iceberg o, mejor dicho, la superficie
del glaciar. Porque Dylan tiene tanto arriba como por
debajo de su linea de flotación. Y, a la hora de la verdad,
por encima de todo, lo que prima es la inapelable
calidad y cantidad de su obra. Para ponerlo en las
palabras del cantautor Arlo Guthrie, hijo de Woody,
palabras que podrían ser las de todo songwriter nacido
y crecido bajo su encandiladora luz y su intimidante
sombra: "Escribir canciones es como pescar en un
arroyo; arrojas el anzuelo y te sientas a esperar que
algo muerda. El problema es que con Dylan pescando
corriente arriba nadie atrapa nada aqui abajo".
Palabras que, cuando se las comentaron a Dylan,
provocaron una sonrisa y un suspiro y un "Bueno, el
secreto está en la carnada".

DOS

TRES Y ya es mucho tiempo el que las canciones llevan

mordiendo el anzuelo de Dylan para que luego nosotros

48 •armas y letras

mordamos esas canciones y quedemos enganchados
en y con ellas para siempre. El actor y dramaturgo y
compañero de carretera Sam Shepard describió con
precisión la imposibilidad de precisar esta fascinación:
Dylan se ha inventado a si mismo. Se ha creado de
la nada. Es decir, a partir de las cosas que tenia a su
alrededor y dentro suyo. Dylan es una invención de su
propia mente. La cuestión no pasa por comprenderlo
sino por asimilarlo. En cualquier caso, se mete adentro
tuyo, lasi que por qué no recibirlo? No es el primero
en haberse inventado a s1 mismo, pero es el primero en
haber inventado a Dylan. Nadie lo inventó antes que él.
O después. ¿Qué es lo que sucede cuando alguien inventa
algo fuera de s1 oúsmo como un aeroplano o un tren a
vapor? Ese algo es apreciado por s1 oúsmo. Es visto como
algo increible porque nunca ha sido visto antes, pero es
recibido por la gente y, en el proceso, cambia sus vidas.
No se la pasan a su alrededor intentando comprender
lo que no es, por siempre. Tan sólo lo utilizan como un
medio para poner en práctica la aventura.

Larry David -coautor junto a Dylan y director
de esa suerte de autobiografía en clave, de esa larga
canción en celuloide que es el largometraje Masked
and Anonymous- diagnosticó, a partir de su propia
experiencia, acertada pero incurablemente, nuestra
relación con Dylan y los privilegios de quienes acceden
al contagio directo:

El poeta Allen Ginsberg, entrevistado en el
~ocurnental que ~artin Scorcese dedicó al genio y
figu~a-~e ~ylan, ~ a haber tenido frente a Dylan
la vi_sio~ de un artista solo idéntico a su propia
respiración. Alguien como una columna de aire"
Greil Marcus y el novelista Don DeLillo en una
reciente conversación publicada por el rnensuario
The Believer: "Se creó a si mismo, como Lawrence de
Arabia, ~orno alguien que no era pero aún asi si que lo
es. Alguien_ que se convierte en una figura para la que
no pasa el nernpo ~rque atraviesa las épocas. Alguien
q~e, en su actuación y cambios, nos enseña a ver las
diferentes posibilidades de las diferentes eras".
Dice alli DeLillo:
La historia de Dylan es la historia de la Identidad
Norteamericana ... La historia de un sobreviviente...
Lo grande de Dylan es que la suya es una historia tan
norteamericana y él es un artista tan norteamericano.
Dylan es norteamericano de una manera mucho más
importante en la que los Beatles o los Stones son
ingleses... Dylan es una de esas raras personas que
acaba ejemplificando su arte en su persona. Me parece
extraordinario que todavia esté donde está luego de casi
medio s~~o en~ caoúno. Es algo muy dificil de lograr y
algo casi Imposible de conseguir para un músico de rock.
Los escritores lo pueden hacer muy de vez en cuando.
lEs _Dylan la única figura a la que podemos imaginar
haciendo esto? Na a seguir haciéndolo?
CU.ATRO La respuesta parece ser sí. y contar los

8 haber conocido a Dylan ha sido la experiencia más
movilizadora en toda mi vida... Es como conocer a tu
gurú y que tu gurú te muestre un espejo para que te
reflejes y que te ordene mirar a fondo ... Si en realidad
quieres conocer el mundo de Bob, más te vale quitarte los
zapatos y prepararte para un largo viaje. Ya sabes, él es
alguien que ha visto, siempre, más cosas que cualquiera
de nosotros y por lo tanto, si eres inteligente, más te vale
escucharle y te dirá todo aquello que necesites saber;
pero a ti te corresponderá el trabajo de unir las piezas
e interpretarlo... Y al mismo tiempo, más allá de todo lo
nútico que hay en él, Bob necesita que lo llames Bob.
Porque Dylan es problema nuestro y no suyo. Dylan es
lo que le hemos impuesto a su persona oúentras él se
aferra a su "bobisoúdad", su humanidad, su realidad;
porque es consciente de que si llega a ser completamente
absorbido por su propia mitologia, bueno, esa es una
carga que nadie, ni siquiera él, puede soportar.

mecanismos de esta afirmación,desarmarlo para volver
a armarlo, no es, está claro, un trabajo sencillo.
~s grandes letras de Dylan -asi como las grandes
acciones de Dylan- son relámpagos que nunca
caen en el mismo sitio dos veces. Y muchas de ellas
-se~os sinceros, porque el mismo Dylan ha sido
el primero en reconocerlo con sonrisa torcida- no
tien~n sentido alguno y se limitan a jugar con el
senndo secreto que cobran las palabras y los hechos
al desordenarlos rumbo a un orden alternativo.
Contemplar su técnica/método/sistema bio,musical
en esa acaso involuntariamente reveladora secuencia
d~ ~o Direction Home: Bob Dy!an donde el songwriter se
divierte leyendo y alterando in situ la composición
de un cartel de tienda de mascotas de Londres hasta
convertirlo en algo que bien podria entrar o salir de
Blonde on Blonde o, tan solo, buscar el esquivo sentido
lógico del nonsense.

Porque de hecho, es el mismo Dylan quien se
encarga en sus conciertos -territorio por el que
según él pasa la verdadera obra y se juegan las más
~andes apuestas- de reescribirlas y mutarlas en
vivo Yen directo para el desconcertado placer de sus
fans. Una de las explicaciones para esto es que Dylan
detesta que el público cante con él. Otra es que Dylan
nunca se conforma Yde ahi que se la pase cambiando
él y cambi_ando sus canciones. Una posibilidad es que
Dylan, qmen dice vivir en la u Era del Burlesque" y que
más de una vez se ha definido como un sencillo songand-dance man, mute repertorio y pose de acuerdo con
el público de cada noche para darles su merecido O lo
que se merecen.
Súmese a todas estas variables no el "problema"
de las muchas canciones de Dylan sino el de los
muchos Dylans a lo largo de casi cincuenta años en
el camino.
_El desafio pasa por encontrar un tono común y
mas o menos reconocible que permita identificar al
mismo hombre detrás de todos esos reflejos. Porque ya
saben: Dylan, desde un punto de vista vital y auroral,
hay muchos. Está el falso campesino lanzándose a
la conquista del Greenwich Village, el fabricante en
serie de grandes himnos de protesta, el intimista de
t~~sici~n, el mesías eléctrico y lisérgico vomitando
visionanas canciones de amor/odio, el exiliado folk,
country, el vagabundo carnavalesco, el divorciado
confesional, el apocaliptico cristiano renacido el
idolo indiferente de buena parte de los ochenta: el
arqueólogo germinador de sus propias semillas y
raices con álbumes de venerables y reescritos oldies
como GoodAs I ~een to You y World Gone Wrong, el que
luego de un epifanía se reinventa corno guitarrista
1,a_d ~ animal por siempre live y (leerlo en las páginas
mas mesperadas y fascinantes de su Crónicas Volumen
I) reformula la composición generacional de su
audiencia, el qu~ le canta a la decadencia del amor y
del cuerpo en Time Out of Mind para después invitar
a esa ra_biosa fiesta mitad de bienvenida y mitad de
despedida que son "Love and Theft" y Modern Times.
Sumarle a esto el proceso necesario a la hora de destilar
toda una vida y una trayectoria donde confluyen el
Dylan que se inventa un pasado con el que crea el
futuro de los demás. El Dylan que tiene fama de recluso
y el que, dicen, en ocasiones irrumpe sin avisar en los
ch~ts sobre su persona para reirse de lo que alli se dice
e mtentar convencer a los participantes con un "En

armas y letras• 49

�serio, soy yo, soy Bob". El Dylan que pregunta una
y otra vez quién arrojó un vaso por la ventana de un
hotel de Londres y el Dylan que asegura que Jesús le
movió la cama de otro cuarto de hotel. El Dylan que
le dice a Joan Baez que escribió "Masters of War" por
el clliiero y que varias décadas después, luego de ser
presentado por Jack Nicholson como "El Tio Bobby",
arroja esta canción, bestial y casi irreconocible, al
rostro de su engalanado público en plena Guerra de
Irak I, y agradece sin agradecerle a nadie un Grammy a
toda su carrera invocando el espectro del propio padre

y de Buddy Holly. El Dylan que dice sentirse acabado
para, de pronto, anunciarse renacido. El Dylan que
no hace mucho, en una entrevista telefónica, ante las
palabras de un periodista manifestando su asombro
por el vigor y entusiasmo con que el artista seguía
tocando, cantando y ejecutando esos bailecitos cada
vez más graciosos y elegantes casi todas las noches
en cualquier lugar del mundo, respondió con voz
crocante: "No veo donde está lo asombroso... Es esto o
mudarme a Miami a beber whisky frente al televisor.
¿Usted que elegiría?".
libro Dylan's Visions of Sin, el académico
y ensayista Christopher Rícks se refiere -en una
juguetona pirueta espacio-temporal- a William
Shakespeare como a "ese escritor dylanesco". Semejante
apelativo indignará a los puristas pero -si se trata de
poner obra contra obra y misterio contra misterio- lo
cierto es que no suena fuera de lugar o de proporción.
La luminosa sombra del inglés suele aparecer en las
canciones del norteamericano mientras que más de
un giro del autor de "Jokerman" no desentonaría en
algún monólogo de Hamlet. En una conversación que
Dylan tuvo con Paul Zallo -justamente reconocido
por sus perceptivas y reveladoras entrevistas con
songwriters- el nombre de Shakespeare no demoró
en asomar la cabeza:
"Hay personas que tienen cierta dificultad a la hora
de admitir que Shakespeare es el autor de todo lo que
se le atribuye. ¿A ti te cuesta comprender algo asi?",
pregunta Zollo.
Dylan: "La gente suele tener dificultades para
aceptar todo aquello que los avasalla".
Zollo vuelve a preguntar: "ffe parece que de aquí
a unos años pueda llegarse a pensar lo mismo sobre tu
persona, que dificilmente un solo hombre haya podido
producir una obra tan increíble?"
Dylan: "Puede ser. Puede que miren atrás y que crean
que nadie escribió mis canciones. (Hace una pausa y sigue
en vozbaja) Pero lo cierto es que lo mejor para uno es
no pensar en cómo será percibido en el futuro.
Ala larga, eso acaba haciéndote daño ..."
Zollo otra vez: "¿Pero no tí.enes la
certeza de que hay canciones tuyas
que durarán para siempre?
Dylan:"¿Quiénvaacantarlas?
Mis canciones no están hechas
para que las canten otros...".

CIMCO En su

DYLAM: ,,LA CEMTE SUELE TEMER DIFICULTADES PARA
ACEPTAR TODO AQUELLO QUE LOS A VASALLA".

SEIS Es posible. No hay canción de Dylan que supere
a una canción por Dylan. Es la paradoja de los artistas
verdaderamente universales: empiezan siendo hijos de
su época para acabar siendo padres de su tiempo y su
obra no tí.ene límite pero, al mismo tiempo, empieza
y termina en sí misma. La única forma posible para
que cualquiera de nosotros pueda interpretar o cantar
a Dylan es leyendo las letras de sus canciones.
Como coartada para todo esto, vayan las palabras
del mismo Dylan: "Yo no rompo las reglas porque no
hay reglas" y "Puedes utilizar una canción para hacer
cualquier cosa, ¿sabes?".
"No tengo idea en dónde estoy la mayoría del
tiempo. Ni siquiera me importa... Ahora encuentro la
religiosidad yla filoso.fia en las canciones. No la hallo en
ninguna otra parte. Ahora tan sólo creo en las canciones",
le dijo Bob Dylan al escritor David Gates, en 1997, luego
de muchos años de creer en cualquier cosa menos en
las canciones en general y en las suyas en particular.
Y a Jonathan Lethem en el 2007: "Mis viejas
canciones, tienen algo ... De acuerdo, itienen algo!
Creo que mis canciones han sido versionadas tal vez
no tantas veces como 'White Christmas' o 'Stardust',
pero hay una lista de unas cinco mil grabaciones. Hay
mucha gente cantando esas canciones, así que deben
de tener algo. Si yo fuera yo, yo también versionaría
mis canciones. Muchas de esas canciones que escribi
en 1961 y '62 y '63 y 1973 y 1985. Todavia puedo tocar
muchas de esas canciones y, bueno, ¿cuántos artistas
hicieron canciones así en esos años? Me encanta
Marvin Gaye, me encanta todo eso. ¿Pero cuán seguido
vas a oir 'What's Goin' On'? Quiero decir: ¿quién la
canta hoy? ¿Quién canta T racks of my Tears'? Wónde
cantan eso esta noche?"
Una cosa está clara suceda lo que suceda: Dylan
-a menos que ocurra algo muy extraño e inesperado;
y cosas muy extrañas y muy inesperadas han ocurrido

en su vida y en su obra- salió ha buscar el mercurio
salvaje de ese sonido perdido durante muchos años y,
por fin, lo ha encontrado más sabio y experimentado
y, de algún modo, libre de todo ese conflicto que lo
llevó a dejarlo caer en 1966 y que ahora hasta le permite
pensar en un retiro porque "siempre quise irme en lo
más alto".
Dylan afirmó en Rolling Stone que "Siempre me
dije que me retiraría en lo más alto. Nunca quise
esfumarme o ser considerado alguien acabado. Alguien
que se esfumó o alguien para quien ya pasó su hora.
Y ahora todo está o.k., y he conseguido lo que me
propuse. Siempre quise ser alguien que jamás sería
olvidado".
Deseo concedido.
SIETE Algunas cosas que ha dicho Bob Dylan sobre el

futuro y el destino a lo largo de los años:
"Yo no tengo un rebaño de astrólogos diciéndome lo
que va a suceder. Yo tan sólo me limito a hacer un
movimiento y después otro, esto conduce a aquello".
"El destino es la sensación de que sabes algo sobre
ti mismo que el resto del mundo ignora. La imagen
de ti mismo que tienes en la mente acaba por hacerse
realidad. En cierto modo es algo que debes mantener en
secreto, porque es un sentimiento frágil, y si lo sacas a
la luz, alguien lo destrozará. Más vale guardar todo eso
dentro de uno".
"Soy un firme creyente en la idea de que cuanto más
vives mejor te pones".

PIS: Y, a propósito, antes de terminar -sabiendo
que nos enfrentamos a una historia y a un histórico
interminable, como una piedra que rueda, flotando en
el viento, por siempre joven-, por las dudas, porque
nunca se sabe: se pronuncia Dílan y no Dáilan ~

armas y letras•

51

�l. JACK Y SUS AFFAIRS

~ 1 CARLOS YELÁZOUEZ

Joyce Glassman, pareja sentimental de Jack Kerouac durante un breve
periodo, compartió con otras chicas, comoJoanVollmer eIrene May (M~dou
Fox·en Los subterráneos) el epítome de chicas beat. El papel de las muJeres
dentro del movimiento estaba en segundo plano. Sin embargo, como Carolyn
Cassady, Joyce se inscribió en la primera línea d~l fenóm~no al recoger
su vida junto aJ ack Kerouac en su libro de memona beat Minor Characters.

Memoria beat

oyce o

son:

pasajera en trance

52 •armas y letras

a relación deJack Kerouac con el mundo
femenino fue siempre tormentosa.
Desde la devoción edipica profesada con
religiosidad hacia su madre, pasando por
sudesvaríoamorosoconCarolynCassady,
esposa de Neal, su mejor amigo, hasta la negación de
la paternidad de Janet, su única descendencia, los
problemas para interactuar con el sexo opuesto
serían una constante durante toda su existencia.
Por otra parte, Jack se mantenía en un perpetuo
estado de misterio con las mujeres. El Kerouac que se
mostraba transparente con los amigos, fraterno, afable,
era inalcanzable para ellas. Lo mismo sucedia con la
mayoría de los miembros de la Generación Beat. Quizá
sea ésa una de las razones por las cuales una parte
importante delabiografía beatha sido escrita pormujeres.
De entre los testimonios destaca Minor Characters. A
youngwoman's coming-of-age in the Beat orbit of]ack Kerouac
(1983) de Joyce Johnson (Glassman de soltera),
publicado 25 años después en español con el título
de Personajes secundarios.
Como todo sujeto inmortalizado por la obra
kerouaquiana, Joyce posee un nombre ficticio: en
Angeles desolados es rebautizada como Alyce Newman.
Apareció en el panorama de J ack en un periodo
crucial, de 1957 a 1959. Como su novia, experimentó la
publicación de On the road, el principio de la debacle de
Kerouac y el comienzo de la leyenda beatnik alrededor
del poeta novelista.
Minor Characters arranca con la prehistoria beat.
Aunque Joyce Glassman no lo conoció de primera
mano, resalta el episodio de Luden Carr, un Rimbaud
sin obra, un beat que no escribía. Acosado sexualmente
por David Krammerer, Carr asesina a su perseguidor
el lunes 16 de agosto de 1944 en el Riverside Park y
arroja el cadáver al río Hudson. Después Lucien se
refugia en la compañía de Kerouac. Asisten al cine,
entierran en el parque las gafas de la VÍctima y arrojan
a una alcantarilla el arma con que fue sometido el
perseguidor. Sólo hasta después de casi una jornada
Lucien se entrega a la policía. Jack, al ser dilucidado
por la ley que él sabía del asesinato y no lo había
denunciado oportuna e inmediatamente, es también
encarcelado acusado de complicidad.
Dicho acontecimiento es sin duda un provechoso
ejemplo para evaluar el comportamiento de Jack con
las mujeres. Esta muestra de solidaridad ysoporte sólo

era capaz de prodigarla hacia un amigo, a un varón.
Arriesgarse hasta tal punto, con cierta inconsciencia
de por medio, fue un acto que sólo podia obsequiarle
a quien considerara un igual, intelectual y de género.
Jamás realizaría una hazaña asi por ninguna de sus
parejas amorosas.
Al producirse este contratiempo, no fue ninguno de
sus amigos ni su padre quien sacó a Kerouac dela cárcel,
sino Edie Parker (Edna "Johnnie" Palmer en Vagos
Dharma). Pareja ocasional, novia idílica, Edie solucionó
la situación penal de Jack a cambio de que se casara
con ella. La boda se efectuó, con J ack aún detenido.
Pero para octubre su matrimonio había terminado. El
hecho no puede ser más ilustrativo: Kerouac, quien
ponderaba el mundo masculino, había sido rescatado
por una mujer. No sería la última vez que, ante la
incapacidad de solventar sus problemas morales,
Jack permitiera que una mujer le solucionara la vida.
La más sobresaliente de sus salvadoras seria
su madre Gabrielle. El complejo de hijo pródigo
se convertirá en Kerouac en un rasgo repetitivo,
mecánico, predecible. Ante su incapacidad de vivir
maritalmente con una mujer,Jack dedicaría el resto de
su existencia a refugiarse, en sus momentos de crisis,
en la casa de su madre. Gabrielle, además de figura
protectora y madre pseudoamorosa, servía como una
especie de filtro en los momentos de soledad de su
hijo. Tremendamente crítica con las novias de Jack,
intransigente con sus amigos, otorgaba a la vida de
Kerouac un eterno conflicto de incertidumbre.
Jack era un hombre dividido. Entre las mujeres y
sus amigos. Entre sus amigos y su madre. Entre la vida
yla literatura. Deseaba poder recibir a sus compinches
en casa, pero su madre se oponía, al considerarlos una
mala influencia. La imposición de Gabrielle sobre la
vida de su hijo, servirá para garantizar aJ ack un objeto
para atormentarse y ejercer la culpa. Al principio de su
carrera como escritor soñaba con comprarle una casa
a su madre. El hogar estaría destinado a ser el lugar
perfecto para que él pudiera aislarse a narrar.
Finalmente la propiedad es comprada. Pero la
tiranía de Gabrielle -le desagrada Nueva York-,
obliga a J ack a desmoronar su sueño para complacer
a su madre. Su relación con Gabrielle no podia ser de
otra forma. El destino trágico de madres ausentes,
controladoras o simplemente locas, será el sello de
fábrica de la Generación Beat. En el otro extremo
se encuentra Naomi Ginsberg, la madre de Allen.

armas y letras•

53

�Ingresada en diversas instituciones mentales, ha sido
lobotomjzada y tratada con choques eléctricos.
Sin proponérselo, las madres de J ack y Allen
ejercieron una influencia insoslayable en sus hijos. Una
preponderancia más pronunciada que la que pudieron
inculc~ los padres. Si bien es cierto que Ginsberg decide
hacerse poeta porque su padre lo es, el universo moral
de su obra gira inducido por la locura de su madre. Por
su parte, Gabrielle inculcó en Kerouac la religiosidad
franco-canadiense que lo llevaría a indagar en otros tipos
de fe. Sin esta necesidad apremiante, por entablar un
diálogo divino, que su madre le imprimó desde pequeño,
probablemente Jack nunca se hubiera sumergido en la
práctica del budismo. Una impronta importante de la
literatura beat se basa en la visión. Promovida en Allen
por la locura de Naomi y en Jack por el catolicismo de
Gabrielle, este material seria el que capacitaría a estos
dos autores de un sentimiento de santidad innata.
La renuencia de Jack a abandonarlo todo y como
él mismo decía, marcharse a vivir a una montaña
como un ermitaño, era inspirada por la ausencia. La
muerte de su hermano Gerard a los 5 años, despertó
en Kerouac una irremediable sensación de culpa.
Gabrielle había perdido un hijo; por obligación,Jack
no podía abandonarla. Su deber era llenar el vacío,
aunque fuera de manera deficiente, que el pequeño
creara con su partida.
Pese a la virulencia de su madre,]ack fue apreciado
por ciertas mujeres. Chicas que debían no sólo afrontar
la contradictoria personalidad de Kerouac, sino lidiar
con su madre y con el amor insobornable que sentía
por Neal Cassady. Como se aprecia, el amor de Jack
estaba completamente acaparado. No era nada fácil
para ninguna chica competir por su atención. Sin
embargo, algunas lo intentaron.
2, PERSONAJES SECUNDARIOS

Joyce Glassman tuvo que recorrer un largo camino
para llegar a J ack. Accedió a él a través de Elise
Cowen (Bárbara Lipp en Angeles desolados), una
chica estudiante que conoció a Ginsberg en 1953. A
principios de 1957, Allen programó una cita a ciegas
entre Joyce y Jack. Una breve llamada telefónica los
puso en contacto y acordaron encontrarse en el bar
del HowardJohnson's. Como era de esperarse, pero no
porJoyce,Jack no tenia un centavo. Es ella quien paga
la cena del aún inédito autor. Salchichas Frankfurt,
papas fritas y alubias con catsup Heinz. Una vez más,

54 •armas y letras

es una mujer quien soluciona los contratiempos de
Kerouac al patrocinarle el consumo.
Antes de que Glassman apareciera en su vida,
J ack contaba con funestas experiencias en el campo
femenino. Dos matrimonios, el mencionado con Edie
Parker y hacia 1951 el protagonizado junto a Joan
Haverty (Laura en On the road), con quien, por cierto,
engendró una hija,Janet, que jamás aceptó reconocer
a pesar del asombroso parecido que le encontraron
los involucrados en aquella época. Contradiciendo la
actitud de Kerouac,Janet sí se reconocería en el futuro
como su descendiente. Al igual que William Burroughs
Jr., emularía el camino de su padre y se convertiría en
escritora y adicta a la heroína.
J oyce tenia veintiún años y Jack treinta y cuatro
cuando se conocieron. La situación no podía ser
más incómoda. Kerouac tenia novia. Vivía en el
apartamento de Vicky Rusell (alias de Priscilla
Arminger, Vicky en VagosDharma). Los vagabundeos
deJ ack por el Village desesperaban a Vicky, que hasta
por la informalidad y la holgazanería de su hombre,
lo castigaba negándole el sexo. En la navidad de 1956,
abrumado por la furibunda Vicky, "viajó haciendo
autostop hasta Carolina del Norte para refugiarse,
melancólico, con su madre y su hermana".
En enero de 1957 estaba claro que necesitaba volver.
Aunque el rompimiento con Vicky no había sido oficial,
por ningún motivo Jack podía regresar a la misma
rutina y vapuleo que obtenía de su novia. Era definitivo
que su retorno debía presentarse en otras condiciones.
Sin manifestarlo, deseaba el tipo de comodidad que
sólo una mujer desinteresada puede proveer. Por tal
motivo, la primera noche que se conocieron, Jack se
mudó al apartamento de Joyce. En ella encontró el
confort que sólo se puede obtener de los huevos con
beicon acompañados con compota de manzana de lata
que Joyce le preparaba justo como a él le gustaban.
La vida tranquila y apacible duró poco. Existían
demasiados fantasmas alrededor de la relación. El
fantasma de las mujeres. Las mexicanas Bea Franco
(Terry en On the road) y Esperanza Villanueva (Tristessa
en Tristessa). Además de Mary Carney (Maggie
Cassady en la novela del mismo nombre), la novia de
secundaria. El fantasma de la escritura, castigador e
intratable. Los textos más viables para su publicación,
Los subterráneos y En el camino, llevaban enla congeladora
más de tres años uno y siete el otro. Este fantasma
precipitó otro, el fantasma del viaje, que aun con la

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próxima inminencia de la publicación, acostumbrado
al rechazo editorial, en su interior J ack presentía que
algo saldría mal y al final no verían la luz, por lo que
partió a Tánger para reunirse con William Burroughs.
Más que noviazgo, el episodio entre Joyce y Jack
era un acuerdo. Incluso él estuvo a punto de retomar
su amorío con Vicky Rusell. Una noche llamó aJoyce
para comunicarle que no lo esperara despierta. Dueña
de un impulso poco familiar, ella se situó en un bar
desde donde telefoneó a Jack con la amenaza de que
lo esperaría quince minutos. Si no se presentaba,
terminarían para siempre. Sorpresivamente Jack
apareció y quedó finalizado el capítulo Vicky.
El trato de Jack hacia Joyce era caprichoso. Por
una parte la alentaba a escribir, pero en sus momentos
de indulgencia le decía que ella lo que deseaba era
hijos, algo que todas las mujeres anhelan, incluso
ella, aunque lo negara. Era su prioridad, por encima
de su ambición de convertirse en una gran escritora.
Aunque no lo admitiría abiertamente,Joyce despertó
en él celos profesionales.
Por una novela a medio redactar, Joyce había
recibido un adelanto de 500 dólares de la editorial
Random House. Kerouac jamás lo aceptó, sin embargo,
este suceso lesionó de manera irreconciliable su
relación con Joyce. En primer lugar, todas las cosas
disfrutables que él valoraba sólo eran posibles de
suceder entre hombres. Esa es una de las razones más
importantes porlas que en sus viajesjamás participarían
mujeres. Yen segundo lugar, así como existían hechos
reservados únicamente para la compañía masculina, la
competencia literaria era también exclusiva del mundo
varonil. Al recibir la noticia,Jack enfrentó la innegable
verdad de descubrirse en desventaja ante una persona
de la cual él menospreciaba sus capacidades narrativas.
Jack nunca lo mencionó, jamás se lo confió a nadie,
pero en su interior habitaba una profunda rabia por
el mundo editorial, que mantenía olvidado en un
estante el ejemplar de muestra de On the road. La lejana
publicación de su primera novela, La ciudady el campo,
comenzaba a convertirse en una maldición incapaz
de romperse.
La condena no duró para siempre. El5 de septiembre
de 1957 Viking Press publicó On the road. Al instante,
Jack se convirtió en una celebridad. En parte por la
crítica aparecida en el The Ncw York Times, firmada
por Gilbert Millstein, pero sobre todo por un trabajo
de promoción previo que Ginsberg, supuesto agente

de Jack, y otros beats, había realizado a lo largo del
país, como la edición de Go de John Clellon Homes.
Acontecimientos como el "Renacimiento de San
Francisco", la publicidad atraída por Aullido, más una
hábil campaña en manos de Viking, encumbraron a
On the road en los reflectores.
El tan prometido éxito internacional que Ginsberg
había pronosticado se presentó de la noche ala mañana.
Como en la ficción de Kafka, J ack había sufrido una
metamorfosis al despertar. De la misma forma que en
Samsa, el cambio en Kerouac fue negativo. Siempre
inasible, desestimó aquello que tanto anhelaba. El
merecido reconocimiento de su obra fracturaría para
siempre su manera de relacionarse con las personas.
La primera en advertir la transformación de J ack fue
Joyce Glassman.
Apabullado por la desmedida atención que le
prodigaba todo mundo, Kerouac se refugió en el
alcohol. La gente quería conocer al Rey de los beats:
chicas que antes ni siquiera había oído hablar de él,
se colgaban de su cuello para llevárselo a la cama,
y toda clase de aventureros querían compartirle
sus anécdotas. Para soportar tanta superficialidad,
se dedicaba a la bebida. Incapaz de renunciar a los
cumplidos, porque su inocencia le indicaba que debía
complacer a sus seguidores,]ack se vio imposibilitado
para alejarse de los reflectores y retirarse a su vida
cotidiana, la que le permitía momentos de soledad,
donde no tenía que actuar para nadie, donde podía
volver a ser él,Jack.
Entonces comenzó una lucha silenciosa entreJ oyce
y él. El remordimiento que atormentaba a Joyce, por
haber sido firmada por Random House, mientras que
Jack llevaba once libros escritos y había padecido y
luchado contra la incomprensión del mundo editorial,
se había atenuado. Pero otra preocupación emergió en
ella. La autodestrucción sin sentido que comenzaba a
germinar en su hombre. Acuciada por cierto sentido
del deber, intentó en vano rescatar a Kerouac de su
lenta vocación de suicidarse.

armas y letras, 55

�3. JOYCE &amp; JACK

La intensa vida deJack puede dividirse en tres bloques. El

primero abarca de 1922, año desu nacimiento, hasta 1947.
Los acontecimientos más importantes de este periodo
serán la muerte de su hermano Gerard y su encuentro
co~ William Burroughs y Allen Ginsberg en 1945.
Poco tiempo después llegaría a su vida Neal Cassady.
El segundo apartado va de 1947 a 1957, año de la
publicación de On the road. Intenso lapso en el que
recorrería el camino en compañía de Cassady de
manera compulsiva. Diez años en los que escribiría
once libros y vería publicada su primera novela, La
ciudady el campo. Procrearía una hija y descubriría que
padecía de trornboflebitis.
El tercer bloque comienza en 1959 y termina en
1969, año de su muerte.
Entre el segundo y tercer lapso de su vida hay un
pequeño intersticio, de 1957 a 1959, el breve espacio
correspondiente a su vida conJoyce. Es difícil predecir
cuál de las chicas beats resultó la más enloquecida. El
puesto pueden disputárselo J oan Vollmer Qaneen On
the road) o Carolyn Cassady (Camille en On the road)
o Esperanza Villanueva, incluso Irene May o Luanne
Henderson (Mary Lou en On the road). Lo que sí resulta
sencillo diagnosticar es quién fue la chica beat más
atormentada: Joyce Glassrnan.
Edie Parker siempre deseó a unJack responsable,
estable, amoroso. Joan Haverty lo quería responsable,
proveedor, buen padre. Gabrielle Kerouac, un hijo
modelo, respetable, alejado de los vagos de sus amigos.
Sólo Joyce lo amaba corno era. Ella no pretendía que
dejara de escribir. Sólo aspiraba a permanecer a su
lado. La vitalidad de sus veintiún años la impelió a
soportar todo tipo de vejaciones por él, económicas,

morales, románticas. Dilapidó su adelanto de Randorn
House para abastecerlo de algunas cosas, le envió
dinero para un pasaje de autobús. Lo observó hacer
el ridículo en el Village Vanguard. Su corazón se
rompió incontables veces con la indecisión de Jack
con respecto a su relación: un día eran novios, otros
no. En vano insistió para que dejara de hacer el payaso
totalmente borracho en fiestas. Lo sacó a rastras
de reuniones donde ingería grandes cantidades de
alcohol. Cuidó de él durante su convalecencia por una
golpiza que le propinaron en un bar. Hasta finales de
1959, en que su distanciamiento fue definitivo.
Jack sólo fue capaz de propiciar sufrimiento en
aquellas personas que se interesaron por él. Acusó a
Ginsberg de haberle robado el vacío. A su vez, Allen
lo despidió como a tantos otros locos que habían
pasado por su vida. Despeñado en el alcoholismo,
J ack encegueció ante la modernidad que él mismo
había ayudado a construir. Detestó rabiosamente la
prostitución de sus conceptos.
El dolor que le causó a J oyce capitalizó en Minar
Characters, una obra de una profunda belleza narrativa.
No por nada fue ganadora del Nacional Book Critics
Circle Award en 1983. La honestidad de la narración,
en la que la autora pone en evidencia a J ack y a ella
misma, la convierte en un texto indispensable para
comprender el fenómeno beat. La calidad de la prosa
hace del libro un testamento disfrutable, conmovedor.
Nadie antes de Joyce se había dedicado con tanto
ahínco a relatar el principio de la caída de Jack. La
valentía de Glassman a abrir una herida profunda
de su vida, y a aceptar el rechazo de J ack, es una
invaluable pieza que nos ayuda a construir ese intenso
rompecabezas que fue la Generación Beat ~

BIBLIOCLIPS
oslibrospóstumos sí
pero cerrados por's~
autor antes del final.
Uno de cuentos y
otro de relatos.
Y muchas veces Updike se
"quejó" de que todo el tiempo
le gritaran "iConejo!" desde
automóviles cuando caminaba por
la calle y que su posteridad fuera a
descansar, automáticamente, sobre
el ciclo de cuatro perfectas novelas
y nouvelle coda protagonizadas
por el victorioso perdedor Harry
Angstrom. Updike insistía que, si
por algo merecía él ser recordado
era por sus cuentos. Allí, insistía,
estaba su verdadera grandeza:
en sus piezas breves pero nunca
pequeñas. De ahí que no tuviera
duda ni recato alguno en incluir
su propio "Gesturing" cuando,
a finales del siglo pasado, fue
convocado como editor de la megaantología TheBestAmericanStories of
the Century.
Y no hay libro de cuentos
de Updike que no merezca ser
leído; pero cuáles son los imprescindibles. Seguramente el
temprano pero tan maduro Plumas
de paloma (1962), la recopilación
donde se reúnen las peripecias
protagonizados por el escritor
judío Henry Bech (The Complete
Henry Bech, del 2001), las idas y
vueltas del matrimonio Maple
(The Maples Stories, que se reeditará
con extras el próximo agosto en la
Everyrnan's Iibrary), Conejo en el
recuerdo y otras historias (del 2003 e
incluyendo la nouvelle post-mortem
donde nos enteramos qué fue de
la vida de los descendientes de su
personaje más célebre), el perfecto

D

oo I RODRICO FRESÁM Todavía no asimilada
la enorme mala noticia del adiós de John Updíke el
pasado enero ("Su muerte constituye una pérdida
inconmensurable para nuestra literatura", apuntó
entonces Philip Roth) llega el doble consuelo de dos
nuevos libros del autor de Corre, Conejo.
armas y letras•

57

�y otoñal Lo que resta por vivir (1994)
y la indispensable mega-antología
The Early Stories: 1953 1975 (2009).
¿y está a la altura de semejantes
precedentes My Father's Tears? La
resp~esta es si. Y, además, puede
entenderse como una segunda
parte y retorno a territorios ya
explorados en Lo que resta por vivir
así como una versión anciana del
juvenil Plumas de paloma: dieciocho
historias con protagonistas
-dos de ellas con David Kern,
transparente alter ego del autor
que apareció por primera vez
en su obra a principios de los
sesenta- que intuyen cada vez
más cercana la hora del atardecer.
Hombres y mujeres que saben
que tal vez ese sea el último viaje
al extranjero (un accidentado
pero curiosamente vivificante
periplo español, un impensado
flirteo indio, un curioso episodio
marroquí) o la última oportunidad
que tendrán para explicarle cómo
fueron las cosas a un ser querido
que ya no los quiere tanto o que
los quiere mucho más de lo que
se merecen. O, como en UPersonal

Archeologyn, inquilinos de paso
y preocupados por averiguar qué
fue de quiénes los precedieron en
la vida y en la casa que ahora es
suya pero que, tarde o temprano,
será de otros. El pasado -esta
vez íntimo y personal- es el tema
de "The Walk With Elizanne,
donde un veterano Kern regresa
a la escena de su primer beso
cincuenta años después o,
en el relato que da nombre al
libro, se evoca la figura ausente
pero omnipresente del padre.
Mención aparte merece
la micro novela "Varieties of
Religious Experiencen. Se sabe que
Updike en su momento entregó al
editor de ficción del medio donde
publicaba casi todo lo suyo desde
hace décadas - The New Yorkerestas páginas formidables. Pero
-todavía estaba cercano aquel
11 de septiembre del 2001- a los
editores del semanario les pareció
un tanto arriesgado, decidieron
pasar, y Updike no demoró en
colocar "Varieties of Religious
Experience en las páginas de The
Atlantic. El cuento en cuestión

está dividido en cuatro bloques
narrativos: el primero lo ocupa un
maduro abogado de Cincinnati de
visita en Nueva York. el día en que
los aviones se estrellan contra las
torres; el segundo transcurre en un
strip-club de Florida al que acude
el terrorista e inminente 'mártirn
Muhammad Atta para sumergirse
en la inmoralidad y corrupción
de Occidente y asi, asqueado,
acceder a la inspiración divina;
el tercero transcurre en uno de
los rascacielos del World Trade
Center donde un financista que
ha quedado atrapado se dispone
a saltar por una de las ventanas;
y el cuarto segmento cuenta lo
que sucede dentro del vuelo 93
de United. Leerlo y temblar y
emocionarse ycomprender por qué
Updike aseguraba que lo suyo era
la corta distancia de largo alcance.
Y el Updike poeta, seguro,
está por debajo del Updike
novelista, del Updike cuentista,
del Updike ensayista y del
Updike memorialista (no he
leído sus cinco libros infantiles
ni su única obra de teatro); pero

...LOS ÚLTIMOS MOMENTOS DE UNA
COMPUTADORA PERSONAL QUE SE
DESENCHUFA PARA SIEMPRE, Y ESA
FOTO EN LA PORTADA EN LA QUE UPDIKE
PARECE ALEJARSE POR EL CAMINO
PERO, ANTES DE DESAPARECER, SE DA
VUELTA Y NOS MIRA.

1

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LA OBRA EN VERSO DE UPDIKE
-REUNIDA EN COLLECTED POEMS (1953·
1993), AUMENTADA POR AMERICANA

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1

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1

(2001) Y, AHORA, POR ENDPOINT-

§

TIENE MUCHO DE SERIO DIVERTIMENTO

1
1

Y DE CONTUNDENTE LICEREZA.

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I&gt;

1

•i

:a
58

esto no significa que sus versos
no merezcan interés y elogio.
La obra en verso de Updike
- reunida en Collected Poe:ms (19531993), aumentada por Americana
(2001) y, ahora, por Endpointtiene mucho de serio divertimento
y de contundente ligereza.
Versos libres que, en realidad,
son descripciones capturadas
de momentos y de personas y de
sentimientos que, en ocasiones,
parecen arrancados a cualquiera
de las páginas de su obra narrativa
en la que Updike (seguramente
uno de los más grandes escritores
"sensorialesn junto a Proust y
a Nabokov) descollaba al
sintetizar inmensidades del alma y
magnificando liricamence detalles
y momentos.
Pero Endpoint -por más que,
como en ocasiones anteriores, se
describan viajes y se rememoren
amigos o hasta viejas pero nunca
envejecidas fantasías sexuales de
la adolescencia-es especialmente
importante, porque lo que aqu1
narra Updike, en oraciones
desflecadas, es la inminencia

de su propio fin. "Endpointn
los claroscuros de la despedida
-veintisiete páginas y ciclo de
tiñen todo el libro: se recuerda
breves poemas escritos entre
otra vez al fantasma del padre, se
marzo del 2002 y diciembre del
invocan los sitios a los que ya no
2008- puede leerse como una
se volverá o se miran por última
suerte de autobiografía de su
vez, yse dedica tiempo apensar en
muerte. Estrofas que arrancan
los adelantados en el viaje de ida:
celebrando los cumpleaños
el magnifico "Stolenn (compuesto
del crepúsculo y que, en algún
como respuesta a la muerte de
momento, advierten "¿Una
su mentor William Maxwell),
llamada de advertencia? Parece
un hasta siempre al cantante
que la muerte ha encontrado /
Frankie l.aine y al golfista Payne
Los portales por los que entrará:
Stewart, los últimos momentos
mis pulmonesn. Ysigue con "Días
de una computadora personal que
después, los resultados llegaron
se desenchufa para siempre, y esa
casi casualmente / La glándula,
foto en la portada enla que Updike
sometida a la biopsia, reveló la
parece alejarse por el camino pero,
metástasisn. El breve "Requiemn
antes de desaparecer, se da vuelta
apunta: "Me di cuenta el otro día:
y nos mira.
/ Cuando yo muera, nadie dirá
"Por favor, sigue siendo tú
/ "iOh, qué penal Tan joven, tan
mismo\ instruyó Maxwell en la
promisorio / iProfundidades que
última carta que envió a Updike,
jamás llegaron a explorarset / En
su más dedicado pupilo.
cambio, un encogerse de hombros
YUpdike-alumnoobedientey
y ojos sin lágrimas saludarán a
maestro entregado yencandilador
mi postergado fallecimiento / El
por encima de todo eclipse- está
comentario más común será, lo sé,
más vivo que muchos, aunque ya
/ 'Pensé que había muerto hace ya
no esté entre nosotros.
varios años'n.
Y sí, sigue siendo el mismo,
Entre uno y otro extremo,
sigue siendo John Updike ~

•armas y letras

armas y letras. 59

�A tA LETRA
iblioteca personal es
la vuelta al día en
cincuenta yun mundos
infinitos. Leer este
libro de ciento treinta páginas
es leer no sé cuántos libros de no
sé cuántas páginas; es conocer
a los autores compilados en él
y a todos los autores de los que
ellos hablan. El resultado es la
exposición de muchos intereses,
el contacto con muchas épocas y
lenguas, la acumulación de muchas
anécdotas, aparte de ser, por
supuesto, el reflejo de tantos estilos
de expresión, humores, niveles y
matices de angustia existencial
como escritores antologados.
La antología abre con la
encantadora voz de Mariana
Frenk, Westheim, la persona
de mayor edad del conjunto de
escritores reunidos. Esta escritora,
que nació en Hamburgo en 1898 y
que murió en la ciudad de México
ciento y tantos años más tarde,
fue una figura iluminadora en
nuestro panorama cultural. Se
dice que su lectura de Rulfo, cuya
obra recién publicada ella tradujo
al alemán, impuso mundialmente
la literatura de Juan Rulfo. Al leer
su respuesta a las formulaciones
del antologador, de paso entramos
en contacto con sus lecturas, las
de aquel momento, que leía La
letra E de Augusto Monterroso,
hasta las lecturas que espontánea
y azarosamente recordó, y que
llegan a Sófocles pasando por
Thomas Mann, García Márquez y
Hofmannsthal, "escritor austriaco,
que escribió entre muchas otras
cosas gran parte de los libretos
para las óperas de Richard Strauss,
gran amigo suyo", según apunta

B

Biblioteca personal
IV /IV
~

oo I BARBAR.A JACOBS Entre los libros en mi
biblioteca personal tengo uno con el título Biblioteca
personal. Se trata de una compilación que hizo
Javier Aranda Luna de cincuenta y un respuestas
de cincuenta y un escritores a propósito de sus
lecturas. La encuesta pretendía hacer una guía
de lecturas al público de La Jornada de los Libros, el
suplemento cultural en donde las respuestas se
fueron publicando a lo largo de 1988, además de
ofrecer un panorama de lo que se leía en México
en aquel momento, hoy hace veinte años.
Mariana Frenk. En apenas una
cuartilla y media, nos habla de
literatura, de música, de política.
Pasa de la tragedia griega a la
tragedia nazi, y es capaz de
referirse tanto a las Conversaciones
a larga distancia de una escritora
a quien ella misma define como
desconocida, la alemana Marie
Luise Kaschnitz, como al ~uijote,
del que comenta, "Qué sabiduría
y qué alegría de vivir".
Entre las anécdotas literarias
que Biblioteca personal recoge, está
la que recuerda Héctor Aguilar
Camín en ocasión de haber visto la
última película de John Houston,
Los muertos, basada en el cuento
"Los muertos" de James Joyce.
Según esto, en su momento un
francés interpeló a J oyce en un
bar y le dijo que su Ulises era un

libro trivial. "Sí, respondióJoyce, y
también es un libro cuatrivial."
De los principios de orden
que un escritor adopta de otro
para abrirse paso en el mundo
de la lectura y de las bibliotecas,
el que David Huerta aprendió de
Borges consiste en que no hay
que empeñarse en conservar los
ejemplares que uno leyó, sino que
basta con guardar en lo posible
las mismas ediciones. Supongo
que esta posibilidad resulta más
sensata que la de empeñarse en
preservar o reencontrar los mismos
ejemplares, pero quizá debido a
alguna modalidad de la locura de
lector y la locura de lectura que
padezco a mí me tienta más salvar
los mismos ejemplares.
Por su parte, Ramón Xirau se
acoge a las razones para vivir que

armas y letras.

61

�encontró en Bertrand Russell.
"Tres pasiones, sencillas pero
arrolladoramente fuertes, han
gobernado mi vida: el anhelo
de amor, la búsqueda del
conocimiento y la piedad por los
sufrimientos humanos." El rastreo
que hace Vicente Leñero de la
única influencia que Juan Rulfo
admitió de Pedro Páramo es tan
interesante, curioso y entretenido
que merece ser un texto íntegro en
la bibliografía del propio Leñero.
No diré que un cuento, porque
aunque lo parezca no es ficción.
Las dos páginas de Sergio Pitol
transmiten conmovedoramente
su autobiografía completa. Y
me gustaría leer el ensayo que
Eduardo Lizalde anunció, "Joyce
y la ópera", cuando contestó la
encuesta para La Jornada de los
Libros. Fue destacable enterarme
de que José Joaquín Blanco
admitiera que llevaba veinte años
tratando de terminar la lectura de
Guerra y paz sin conseguirlo. (Hoy
le recomendaría intentar la hazaña
a través de la nueva traducción del
original ruso al español, completa
y fiel, de Lydia Kúper, salida del
Taller de Mario Muchnik en 2003.)
Pero de la Biblioteca personal de
cincuenta y un autores compilados
por el antologador, vuelvo a mi
propia biblioteca personal, que
ciertamente habla de mí. Refleja
todos mis intereses y a mí incluso
me recuerda desde cuándo cada
uno de esos intereses despertó en
mí. Al repasar los títulos de los
volúmenes que los recogen me
queda claro qué temas han dado
forma a mi curiosidad, y al repasar
la historia de los ejemplares en sí
distingo desde cuándo me aficioné
no sólo a cada uno de los temas
que me han llamado la atención

62 • armas y letras

sino a la manera en que los he
abordado, que ha sido a través de
los libros y de la lectura. Quiero
decir que mi biblioteca personal
es mi autobiografía; los libros que
la integran cuentan mi vida.
A la vista, mi interés por la
medicina desde todos sus ángulos,
libros de brujería, de primeros
auxilios, de medicina naturista, de
anatomía, de psicología; libros de
filosofía, de religión, de esoterismo;
libros de historia, de educación,
de biología, de botánica; libros
de danza; libros de escritura a
partir de uno de los símbolos que
empieza con el punto, e inclu~
so libros en alfabeto Morse, en
el relieve Braille o de diversas
taquigrafías o estenografías; libros
de historia de los números; libros
de fotografía, de cine, de teatro,
de música, de dibujo, pintura,
escultura, arquitectura, de arte
en general; libros de viaje. Tengo
libros de perros, de gatos, de
caballos. Aunque la mayoría de los
libros técnicos que tengo se refiere
a la lengua y la escritura, también
ocupan un lugar en mi biblioteca
libros sobre cómo funcionan las
cosas, cosas como una instalación
eléctrica, por ejemplo. Y aunque
ciertamente poseo libros de
ciencia, mi acercamiento a las
ciencias ha sido más bien a través
de biografías de hombres de
ciencia, o de autobiografías, o de
diarios, o de cartas, o de anécdotas.
Pero mi biblioteca por supuesto
tiene más libros de literatura y
sobre literatura que de ninguna
otra materia.
He identificado muchos de
mis libros con mi nombre y la
fecha en que los compré, y entre
las páginas de algunos de ellos
puedo encontrar desde la flor seca

tradicional hasta una carfa o una
fotografía o qué sé yo qué pero
una representación de la memoria
hasta entonces traspapelada y
olvidada. Cuando me ha sido
posible, he guardado entre las
tapas de mis libros recortes de
prensa que se refieran al autor o
a la obra. Asimismo, preservo en
ellos el ticket de compra, pero
que yo recuerde nunca he dejado
atrapado dentro de las páginas de
un libro ningún billete ni tampoco
me lo he encontrado. Antes
subrayaba frases o pasajes más
que ahora, y antes, igualmente,
escribía más que ahora notas
en sus márgenes. Y así como me
fascina toparme con anotaciones
o subrayados que en un libro de
segunda mano un lector anterior a
mí hubiera hecho, me arrepiento de
las anotaciones y subrayados con
los que yo los he marcado y con los
que algún día a su vez se podrán
encontrar los lectores posteriores
a mí. Acepto que mi biblioteca
personal hable de mí, pero me
resisto a que se pase de la raya y
hable demasiado. Cada vez que he
tenido la oportunidad, he borrado
tachado o inclusive recortado y
destruido las anotaciones y los
subrayados con los cuales, a lo
largo ya de más de medio siglo,
torpemente he ido dejando huella
de mi paso por las páginas de
demasiados libros.
Una de las más curiosas
incorporaciones recientes a mi
biblioteca es Alicia para niños. Se
trata de una versión de Alicia en
el país de las maravillas hecha por
el propio Lewis Carroll en la
Pascua de 1890 en Inglaterra. En
el prefacio, que el autor dirige a
las mamás de los niños, explica
que si la versión original ha sido

O/

leída por niños de cinco años en
adelante, la versión para niños
podrá ser leída por niños menores
de cinco años o de "cero a cinco
años", precisa Carroll. ¿Leída?,
se pregunta. No, se contesta.
"Digamos más bien que ojeada,
arrullada, puesta bajo la almohada,
arrugada y besada por niños que
no saben leer y que mucho menos
saben gramática." Comoquiera
que sea, el tomo de Alicia para niños
del que hablo es una traducción
de José Emilio Pacheco al español
y que Ediciones Era publicó en
México en 2007. Después de leerlo,
besarlo y arrullarlo, lo situé en un
estante de mi biblioteca junto con
una serie de ediciones diferentes
y en diferentes idiomas que poseo
de Alicia en el país de las maravillas,
siempre con las ilustraciones en
blanco y negro de J ohn Tenniel, el
ilustrador original.
Si el contenido de mi biblioteca
habla de mí, su orden grita de

mí, podría confesar. Me refiero
a que buena parte de este orden
de mis libros obedece al orden de
mi trabajo. Formo conjuntos de
los libros que respectivamente
me han servido para escribir mi
literatura. Así, a simple vista sé
en cuáles repisas de mi biblioteca
se encuentra el taller o la cocina
de cuál de mis trabajos. Cuando
este orden se presta a mayor caos
es cuando alguno de los libros
me sirve más de una vez, es decir,
cuando me sirve para más de uno
de mis propios títulos. Así, llega
a desesperarme el hecho de que
en mis conjuntos no pueda haber
más de una vez todos los libros de
y sobre determinado autor, que
será el que más releo, y con mayor
razón al desarrollar mi oficio de
escribir. Y si admito que este
autor de referencia y de consulta
continuas no sea sólo uno, sino que
suela referirse por lo menos a dos
o a tres o incluso a más autores,

se entenderá por qué el orden de
mi biblioteca personal no sólo se
presta al caos, y no sólo habla y
grita de mí, sino que a mí misma
me caotiza y me provoca gritar.
De hecho, sueño con alterar este
orden y dar con otro, y a mí menos
que a nadie me extrañará que el
nuevo orden con el que diera tarde
o temprano terminara por volver a
desquiciarme, por caotjzarme una
vez más. Pues cualquier orden
que encontrara no haría más que
reflejar mi interior que, hélas, es
el de una lectora succionada por
una impureza que padece en alto
grado, en grado de gravedad, y
que se refiere a la impureza de la
locura de leer.
Ignoro de cuántos volúmenes
conste mi biblioteca, pero sé que
sin mis libros, sin la posibilidad
de releerlos, o por lo menos de
ojearlos, de arrugarlos contra mi
pecho y ponerlos bajo mi almohada,
ciertamente no podría vivir ~

armas y letras•

63

�!.El.RAS AL MARGEN

LA RONDA
DE LOS ROSTROS

~ 1 EDUARDO .AMTOMIO

P.ARR.A

eambular por la urbe mirando los
rostros de la gente puede ser, sí nos
lo proponemos, tan interesante como
quedarse en casa leyendo un buen libro.
Ambas actividades sirven para
estimular la imaginación, nos
ayudan a reforzar nuestra manera
de conocer a las personas, de
profundizar en la superficialidad
de sus rasgos o de sus actos,
y satisfacen esa necesidad tan
humana de nutrir nuestro cerebro
con trozos de historias ajenas;
es decir, entretienen, divierten
e ilustran a un tiempo. Además,
en ocasiones incluso resultan
complementarias; corno en las
novelas y relatos actuales pocas
veces se describe físicamente a
los personajes, una carrúnata por
la calle con el fin de observar
con atención a los transeúntes
puede conducirnos a hallazgos
que cubran ese hueco: las facciones
de un vendedor ambulante, de la
muchacha que corre para no llegar
tarde a una cita, o las del borracho
que se sostiene de una pared,
son susceptibles de amoldarse al
cuerpo de los protagonistas de la
novela que aguarda sobre el buró.
Una de las virtudes de la
literatura -y no la menor- es
mostrarnos la infinita variedad
de caracteres que se da entre los
seres humanos. Las diferencias

de percepción, de conducta y de
temperamento entre individuos
de una misma especie, de una
misma nación, incluso de una
misma familia. Cuando leernos,
detectamos en los personajes sus
semejanzas con nosotros, si, pero
sobre todo nos reconocernos en
las diferencias. Y al hacerlo nos
recorre por dentro una extraña
sensación de gusto mezclado con
inquietud: la heterogeneidad de
la llamada raza humana es motivo
de orgullo, pero al mismo tiempo
nos otorga la certeza de que jamás
llegaremos a comprenderla por
completo, de que siempre habrá
en quienes nos rodean reacciones,
convicciones y creencias que nos
parecerán inconcebibles. ¿Por
qué? No existe respuesta; o, si la
hay, es bastante simple: porque
asi está diseñado el mundo y ése
es su funcionamiento. No queda
más remedio que adaptarse ... Y
corno la literatura no es sino un
reflejo artistico, conceptualizado,
de este mundo, es posible que un
repaso de los rostros anónimos
de la multitud que suele poblar
las calles de cualquier ciudad nos
acerque un poco a su comprensión,

o por lo menos nos dé la confianza
necesaria para enfrentarlo sin tanta
angustia.
Por lo regular, cuando uno
cierra la puerta de su casa tras
de sí no repara en la gente que
pulula alrededor. ¿Para qué, sí
casi siempre son los mismos y ya
sabemos que están ahí? ¿Qué de
nuevo pueden decirnos sus caras?
Sin embargo, el anciano sentado
en un banquito cerca de la esquina
debe tener una historia, ¿no? Ytal
vez· esa historia esté reflejada en
la gorra militar, verde-olivo, llena
de manchas de grasa y con algunos
desgarrones que cubre sus canas
hirsutas. O en la hacha del cigarro,
aún humeante, que se mezcla con
su bigote y barba tricolor (negra,
gris, blanca). O en las arrugas, que
a primera vista parecen parte de
sus largas cejas de fauno o de las
patillas que amenazan con devorar
la cara entera. Se trata de un viejo
casi sin rostro, más bien un montón
de pelos con ciertas zonas rosáceas
y dos agujeros brillantes por
donde contempla nuestro paso.
Una esfinge pilosa cuyo único
signo de vida es el movimiento
de lo que suponernos son sus
labios, cuando sin meter las manos
absorbe el último jirón humeante
del cigarro para después de unos
segundos dejarlo escapar sin prisa
por la nariz. ¿Cómo es su vida?
¿Cómo ha sido? No sería difícil
imaginarla. Incluso el fulgor de sus
pupilas es una suerte de invitación

CUANDO LEEMOS, DETECTAMOS EN LOS PERSONAJES SUS SEMEJANZAS
CON NOSOTROS, SÍ, PERO SOBRE TODO NOS RECONOCEMOS EM LAS
DIFERENCIAS.
armas y letras•

64 •armas y letras

65

�:j

a que detengamos el paseo y nos
sentemos a mirarlo más despacio,
pero hacerlo significaría sacrificar
la variedad, sobre todo ahora que
camina rumbo a nosotros una niña
con aspecto de pordiosera.
Aunque la gente acostumbra
afirmar que la niñez es hermosa en
si, esta muchachita resulta bastante
fea. Sus labios gruesos en exceso
caen demasiado hacia el mentón,
convirtiendo la mitad inferior de
su rostro en una boca desmesurada.
Sus ojos sin brillo, adormilados,
carecen de expresión y se sitúan
también más abajo de lo normal,
o de lo común. En consecuencia,
su frente amplisima le otorga un
engañoso aspecto de calvicie, a pesar
de que su cabello es abundante,
ensortijado, rasposo. El único rasgo
en ella que no resulta desagradable
a la vista son las orejas, éstas si en
su lugar, proporcionadas, incluso
podríamos decir que armónicas, si
hubiera en su semblante otra cosa
con la que pudieran armonizar.
No debe cumplir aún los once
años, pero es evidente que cuenta
con una historia que sus facciones
pugnan por narrar a gritos. Una
historia triste, seguro. Cuando
está a dos pasos de mí, meto la
mano en el bolsillo para sacar unas
monedas, mas la niña ni se detiene,
ni me ve, ni me pide nada: pasa de
largo dejando en el aire una estela
de aroma a limpio, a jabón de
manzanilla, que en un segundo,
como si diera vuelta a la página,
desmiente mis impresiones sobre
ella, provocándome un desconcierto
notorio: una joven parada en un
portal varios metros adelante me
ve y sonríe divertida.
Es rubia, de cara afilada, frente
estrecha y mentón hendido. El
cabello cubre sus orejas. La sonrisa

66 • armas y letras

deja al descubierto unos dientes
no muy blancos y le abre algunos
surcos apenas perceptibles en
torno a sus ojos pequeños. Al
sentir a su vez que la observo,
sus pómulos enrojecen. Entiende
que me he dado cuenta de que
se burla de mí, y ahora baja la
vista con discreción sin dejar
de sonreír. Entonces trato de
imaginar cuál será su historia yun
bloqueo repentino me lo impide:
proviene de mi convicción de
estar expuesto ante ella; de la
seguridad de que sus pupilas
me estudiaron las facciones
durante unos segundos, los
suficientes para comprender mi
desconcierto ante el aroma de la
niña e imaginar lo que he estado
haciendo desde que sali de casa.
Paso a su lado incómodo, con la
sensación de hallarme en la casa
de los espejos de cualquier feria
pueblerina. Ella no alza la vista,
pero al alejarme siento su mirada
ahora en mi nuca. Me sigue
observando y quizá su sonrisa
haya ascendido hasta convertirse
en franca carcajada. Carajo.
Mientras contemplo otros
rostros, muchos, sin que ninguno
atrape mi atención ni excite mi
imaginario, recuerdo algunos
libros donde se habla de la
actividad que realizo. Por lo
menos dos. En uno delos relatos de
Historias del Lontananza, de David
Toscana, los personajes matan el
ocio "jugando a las biografías": en
vez de salir de paseo, se sientan
afuera de la tlapalería donde
trabajan, escasa de clientes, y
observan a las personas que
pasan para "inventarles una
vida". El otro es un ensayo de
Virginia Woolf donde cuenta
cómo, durante sus recorridos

en tren, ejercita la fantasía, la
imaginación literaria, tratando
de construirles con todo detalle
una historia a sus compañeros de
vagón: de dónde vienen, a dónde
van, cuál es el motivo de su viaje,
sus desgracias, sus anhelos, sus
alegrías; imagina la casa en que
viven, su pueblo de origen, los
miembros de su familia. Al término
del trayecto, dice la escritora,
uno puede traer en la cabeza
dos o tres novelas completas.
Es decir, es como si hubiera
leido durante todo el camino.
En ciertos relatos incluso se
describen técnicas deductivas que
podrían servir para enriquecer este
ejercicio. Pienso en las aventuras
de Sherlock Holmes, de Arthur
Corran Doyle, y en la trilogía Tu
rostro mañana, de Javier Marías,
novelas en las que se "enseña a
mirar a los demás" con fines de
conocimiento. Detectivescas las
primeras y las otras de espionaje, en
ellas los personajes analizan hasta
el último detalle de las expresiones
de la gente para conocerlos a
profundidad, con certeza absoluta.
Pero, en lo personal, prefiero la
observación al azar, sin método,
dejándome llevar por lo que atraiga
mi vista en esta ronda de los rostros
anónimos por la calle. Como la
sonrisa enchocolatada de aquel
bebé que me ve corno si yo fuera
Santa Claus desde la profundidad
de unas pupilas negras en medio de
su cara redonda, o la mueca cómica
de la modelo que se muestra ante mí
en ese anuncio panorámico cuatro
pisos más arriba de la banqueta, o la
cicatriz del lavacoches cuya mirada
me atraviesa igual que si yo fuera de
cristal, inmerso en su pensamiento,
en su drama biográfico, en su
circunstancia actual... ..._,

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LIZBET CARCiA RODRiCUEZ

...no soy consciente d l &gt;q 1c hago.
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No tengo miedo de liacer cambios(.) porque el cuadro tiene vida pt (.ip
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armas y letras. 69

�oo I LIZBET CARCi.A RODRÍCUEZ

...no soy consciente de lo que hago.
Solo después de un rato defamiliarización veo en qué he estado metido.
No tengo miedo de hacer cambios(.) porque el cuadro tiene vida propia.
Intento dejar que se exprese.
JacksonPollock

Patricio Rodríguez asume el calado en papel como norma de vida.
Cala disciplinadamente todos los días, salvo algunos sábados o
domingos; se hace acompañar de música -comprometida, dice- e
intenta renovarse en su intención de otorgar contemporaneidad a la
práctica ancestral del calado.

Innovando el arte milenario del

n lenguaje nada formal impera en su
fase primigenia. Patricio rehúsa lo que
llama "bocetear mucho" y deja que un
pequeño dibujo casi garabato sea el
preámbulo para desatar su universo
creativo sobre un gran pliego de papel.
Originario del emblemático barrio habanero de El
Vedado, y actualmente residente en Monterrey, el artista
cala manualmente con una cuchilla o cutter creando un
precedente al trabajar grandes formatos en un nivel de
complejidad que acrecienta el valor de su objeto artístico.
Históricamente se ha asociado esta técnica aun asunto
másartesanalqueartístico,sínembargoPatrícíorecurreala
confrontación, al descubrimiento y al desafío de mantener
sus parámetros creativos dentro del ámbito del arte.
"Estaesunademísconstantes,mípropósitoesutilizar
una técnica que verdaderamente es muy artesanal,

muy folklóríca, desarrollarla, hacer mis propias
experimentaciones y lograr piezas contemporáneas,
actuales. Desde mis inicios han pasado diez años y
mientras más avanzo, más voy encontrando variantes".
Ingresó a los doce años a la Escuela Elemental
de Artes Plásticas de La Habana, un tiempo imprescindible para inmiscuirse tempranamente en las
tendencias de actualidad del arte contemporáneo.
"De niño siempre tuve la inquietud de dibujar,
mí madre de alguna manera se da cuenta de eso y me
lleva a la Escuela Elemental donde me enseñaron una
amalgama de las artes plásticas; conocí diferentes
técnicas, pintura, grabado, algo de escultura,
rnodelaje... pero descubrir el grabado me embrujó, era
algo bien gráfico que resultaba fascinante".
En 1995 continúa sus estudios en la Academia
Nacional de Bellas Artes San Alejandro, pilar del de-

armas y letras•

69

�sarrollo de las artes visuales en América Latina y 8
Caribe, una institución cuyos muros encierran en si
mismos cierta concepción poética de la plástica.
"Es una academia con base en la técnica, tiene
mucho prestigio, hay buenos profesores preocupados
porque los alumnos se apropien de herramientas
para desarrollar propuestas artisticas más elevadas.
En este periodo asimilé una profundización de las
variantes de las artes plásticas; ya yo sabía que quería
especializarme en grabado, cuya base son los dibujos
de alto contraste blanco y negro sobre todo. Luego
conocí el calado; ya había hecho alguna que otra
cosita con cuchilla, de cierta similitud, pero no sabía
exactamente qué era. Me adentré en el papel calado
como una forma en la cual con pocos elementos puede
lograrse algo gráfico relacionado con el grabado,
aunque no hay impresión. Para mi esto es lo único

El impetu productivo detonaría luego con un
cambio rotundo: Monterrey se abrió paso, no sólo
como una ciudad desconocida, sino como la puerta a
otro sistema con diferentes órdenes sociales, políticos,
artísticos, comerciales.
"Aquí ha aumentado mi ritmo de trabajo, también
la calidad; están influyendo muchas cosas, cambios
de vida, Internet, el sistema capitalista, todo eso
ha producido un cambio en mi obra que me nutre,
me alegra y me da deseos de seguir, porque veo en
poco tiempo un cambio sustancial, un crecimiento
en la parte artística, en la parte humana, sensible.
Encontrarme distante, incluido en un medio
cultural al cual pertenezco porque es un lenguaje
universal, pero con criterios diferentes a los que yo
traía, me ha hecho navegar en ese mar y absorber
las particularidades del nuevo mundo ante mis ojos.

8 artista centra su estructura en la multiplicidad de
formas, en las derivaciones de un proceso creativo que
ha considerado a ratos tan desgarrador como los cortes
mismos que hace ala hoja de papel, maneja a través de los
fondos unagama de color elemental, sugerente yelegante.
"Es como un juego, pienso una pieza y un fondo,
aunque en mi obra más reciente hay una pieza
principal con dos fondos, pero todo es un conjunto,
una misma pieza que no se puede desvincular, es un
todo y funciona como un todo. En mi proceso creativo
hay mucho del azar, me imagino la pieza pero el
resultado siempre es diferente, voy incorporando, voy
creciendo y creando ese juego del azar".
Tiende al uso de imágenes humanas contrapuestas
con la naturaleza y la invención, el resultado es una
representación gráfica única, una cartografía novedosa
que provoca presencias muy habaneras en su obra;

8 rigor académico y la influencia de importantes
artistas de su país como Belquis Ayón, Richard
Alexander, Norberto Marrero y Eduardo Hemández
moldearon la génesis de sus formas expresivas, un
repaso general a su trabajo advertiría el testimonio
cronológico de la perfección alcanzada.
Confiesa además el influjo de artistas cubanos
como Agustín Bejarano, Rene Peña, el grupo Los
Carpinteros, Abel Barroso, Sandra Ramos, yde figuras
internacionales como René Magritte, Andy WarhoL
Jackson Pollock, Damien Hirst, Gabriel Orozco.
Otras formas de arte nutren la inspiración de
Patricio, básicamente la música, la literatura y el cine.
"Al trabajar me acompaño de música, sobre todo
la música comprometida, con buenos mensajes; calo
con música, me levanto y me acuesto con música, es
mi compañera más fiel."

Innovando el arte milenario del

que los desvincula, y desde ese momento lo asumí
como algo que quería y podía formar parte de mi
discurso artístico".
Rodríguez continuó con su especialidad, hizo
grabado en madera, xilografía, calcografía, grabado
en metal, pero siempre mantuvo la preponderancia
del calado. Alos 17 años realizó su primera exposición
"Rostros y ciudad" compuesta por diez piezas de
papel calado en la sede del Instituto Cubano del
Libro en el Palacio del Segundo Cabo; sobrevendrían
exposiciones en la Feria Internacional del Libro de
La Habana; "Los rostros del calado", en la Galería
Guernica de La Casa del Joven Creador en la
ciudad cubana de Las Tunas; "Volverán las oscuras
golondrinas", en el :\iiemorial José Marcí, y "Calar
los límites" en el Centro Cultural Cinematográfico
Charles Chaplin.

70 • armas y letras

Y ahora he incorporado algunos iconos mexicanos,
aunque ya yo había hecho en Cuba calados referentes
a la Virgen de Guadalupe, a las deidades y me gusta
hacerlo como un tributo, pero pintar de pronto
algo como el Cerro de la Silla es una manera más de
incorporarme."
UCHO DELAZA Y

D

E

"Cuando yo estudiaba nos obligaban aque boceteáramos
mucho, yo lo veía aburrido, si preconcebía la idea
de manera muy elaborada me aburría a la hora de
trabajarlo, entonces lo comencé a plantear de una
manera muy pequeña, hago pequeños bocetos,
concibo a grandes rasgos la idea y en el transcurso
de la realización de la pieza aparecen los problemas,
ahí es donde me entretengo, en ir solucionando esas
formas técnicas".

la ciudad influye sin dudas en la propulsión de su
sensibilidad artística.
"En algunas piezas he tocado el tema dela migración
cubana, la ciudad como punto de partida, como nido,
como algo que de alguna manera es tu lugar, donde
conservas tus recuerdos, las cosas que te hicieron más
feliz o más triste. La ciudad siempre está presente, mi
obra tiene toda esa carga que implica haber nacido
en una ciudad como La Habana, llena de historia, de
tiempo perdido, de tiempo sin alcanzar y de tanta
metáfora. Ahora que me desprendí porque ya no vivo
físicamente en ella, la ciudad está de una manera
muy simbólica, el desgarre ahí está aunque no haya
una imagen que te muestre la nostalgia, está la mano
del individuo que siente: muchas veces fondeo con
mosaicos legendarios de La Habana Vieja, El Vedado,
iconografías, dibujos... y éste es mi pedacito de ciudad"

8 Museo Industrial 8 Blanqueo de Santa Catarina
acogió su muestra individual "Fijaciones caladas";
"Sombras, cortes y caminos" fue exhibida en la sede
del Comité Estatal del PAN en Monterrey, y la obra
ya deambula por galerías y centros de arte de la región
revelando su particularidad.
Patricio se arriesga en trazos ondulantes,
sofisticados; con delicadeza y atrevimiento va dejando
su impronta y sólo es cíclico en su búsqueda personal
de un arte nuevo, patriciano o patricino tal vez.
"Todos los días hago cosas, tengo muchos proyectos
dibujados, trato de no limitarme por recursos, con lo
que tengo trato de hacer, hacer es la consecuencia
de todo lo demás y es lo importante de todo creador,
de todo artista a pesar de las circunstancias buenas,
malas, regulares, lo que haces se ve ylo que se ve tendrá
su trascendencia".....,

armas y letras.

71

�~ 1 DANIEL COMZÁLEZ DUEÍIAS

LA MIRADA
•ANTERIOR AL

l.
1 cine apenas tiene un
siglo de vida, pero parece
haber estado aquí desde
siempre, incluso antes que
el ser humano. Y es que desde su
nacimiento, la mirada fílmica sevolvió
hacía el pasado para desmantelarlo,
reconstruirlo, cuestionarlo, re-vivirlo. Del mismo modo en que se
alejó hacía el pretérito, el cine quiso
inventar el futuro, y así Georges
Mélíes viajó a la Luna en 1902
con la misma intensidad con que
visitaría el Medievo, el Egipto
faraónico o el Polo Norte. Luego, los
discípulos de Mélies fueron en busca
de lo microscópico o de las otras
dimensiones, y pronto los hallazgos
se dieron en la medida de la mayor
lejanía espacial y temporal. La sed
·parece dirigirse al origen y fin del
universo: antes y después del hombre.
El lema de todas las odiseas fílmicas
está ya en el título de una de las cintas
de Mélies: Viaje a través de lo imposible.
72 • armas y letras

nos hemos tardado tanto en reconocer la presencia
de esa otra mirada? El cine buscaba algo desde sus
primeros tentaleos, algo que se manifestaba en la
necesidad de alejarse, ya fuera hacia lo grande o lo
pequeño, hacia el ayer o el mañana. La gran pregunta
brota de esa fascinación por el viaje, por el transcurso,
por la odisea: lno es verdad que en el cine la lejanía
es cercanía? Una primera certeza es arrojada por la
ciencia~ficción, el género que no "usa" a las distancias
sino que se basa en ellas: en este territorio apenas
explorado (como todos los territorios esenciales), el
mayor alejamiento en el espacio exterior equivale a
mayor profundidad en el espacio interior. Mientras más
lejos, más cerca.
En 1966 Ceram inventó el término "arqueología
del cine" cuando no había una genealogía clara y
ni siquiera una bitácora real de ese inmenso viaje
de las imágenes en movimiento. Desde entonces
los arqueólogos del cine se lanzan a reconstruir lo;
templos perdidos como si dataran de milenios atrás
y es que el cine, en efecto, ha existido desde siempre e
incluso, en más de un sentido, es anterior al hombre.
Tal mirada que precede al ojo, les la de algo anterior
al hombre, o es la del hombre que requiere huir de sus
confinamientos a través de toda clase de inmensidades
para por fin acceder a sí mismo?
Una invención análoga es la de Dios: algo anterior al
hombre pero a la vez parte esencial de éste. Ysin duda
hay una especie de religiosidad laica, un teísmo sin
Dios en toda la historia del cine, en el modo en que el
lenguaje cinematográfico ha cambiado todos los demás
lenguajes (no sólo el social sino el onírico, no sólo el
erótico sino el filosófico, etcétera). O tal vez hay un
Dios en las pantallas: esa propia mirada extrahumana
que desde el instante en que nació ya había existido
desde y hasta siempre. De ahí la nostalgia que nos lleva
al cine una y otra vez.
Podría decirse que es una forma de religiosidad
la que sin cesar convoca al gran público mundial a
las pantallas, aun cuando a ese público se le cuenta
sin cesar el mismo puñado de resortes argumentales.
Acaso esa religiosidad se debe a la nostalgia por
aquella forma de mirar, esa mirada ajena a todos y a
la vez esencial a cada uno. Uniendo invenciones tal
vez podría llamársele "la mirada de Dios". Es bu~no
no engañarse pensando que la nostalgia se dirige a
las "edades de oro": ella va hacia el principio mismo,
hacia el primer cine. Yademás no es nada reciente o
)

8 cine ha arrojado imágenes imperecederas, pero acaso
entre las más inquietantes se hallan los recorridos que
ha hecho en un universo anterior o posterior al ser
humano: así sea de forma muy excepcional, cuando
el ojo de la cámara deambula por orbes en donde hay
ausencia total de huellas humanas, sugiere la existencia
de una mirada anterior al ojo, o bien independiente de
éste. Hacia finales del siglo XIX el hombre tuvo la
fortuna de acceder a esa mirada, de captarla en una
serie de aparatos adventicios, pero ya la había soñado
desde tiempos remotos y la había plasmado de muy
distintas maneras. En sus mejores momentos, el cine

demuestra su independencia, su linaje extrahumano:
son aquellos instantes privilegiados en que intuimos
en la pantalla una mirada que no requiere del ojo
humano. Dicho de otra manera: una mirada que puede
sincronizarse con nuestros órganos perceptuales, pero
que no necesariamente depende de ellos.
En ciertos planos de las películas de Tarkovski
-por buscar uno de los más altos e incuestionables
ejemplos-, nos damos cuenta de que ahí se manifiesta
una mirada que fugazmente se sincroniza con la
humana. l~ién mira en esos momentos? lQué significa
el umbral abierto en la pantalla? Ysobre todo: ¿por qué

armas y letras.

73

�"moderna": ya en su nacimiento el cine era nostalgia. Y
si es posible definirlo como una mirada anterior al ojo,
cabe preguntarse entonces: tnostalgia de qué origen?,
tnostalgia de mirar qué?
Sentimos nostalgia por el origen del cine, tal vez
porque añoramos el comienzo de todo. tEs que alguna
vez esa mirada fue nuestra, completamentenuestra? Por lo
demás, la mirada anterior al ojo, e independiente de él,
se sincroniza a intervalos con la mirada humana, pero
es dificil saber si podemos captarla en su totalidad.
Ahí está, pero nosotros sólo miramos una parte, unos
cuantos niveles de su acaso infinita profundidad. Por
eso el cine bien podría decir al hombre la portentosa
frase del maestro argentino Antonio Porchia: "Lo que
te di, lo sé. Lo que recibiste, no lo sé".
Casi sin sentirlo pasó el primer siglo de cine, y
"casi sin sentirlo" porque la celebración del centenario
sirvió como percutor para una fuerte sacudida de
conciencia. Hasta entonces lo que aparentemente
habia sido sucesivo se hizo simultáneo, y por fin en
un gran instante nos dimos cuenta de lo que ya sabían
algunos visionarios, e intuían (aun sin reconocerlo) los
enciclopedistas de los años sesenta ylos teóricos de los
ochenta y noventa: casi nada sabemos del cine. Nuestra
primera herramienta metodológica, la histórica,
la documental, la de investigación, sabe menos a
medida que averigua más. Búsquedas paralelas: el
cine reconstruye el pasado del hombre y el hombre
reconstruye el pasado del cine. En ambas direcciones
hay un único misterio.
Por medio del acto de alejarse, el cine se fue
familiarizando con todas las dimensiones del tiempo
y el espacio. Sin embargo, los más altos momentos del
discurso filmico no sugieren una exploración sino una
re~apropiación: el universo era del cine desde el principio,
y asilo indicaJulianne Burton~Carvajal: "El cine fascina
porque es a la vez macrocosmos y microcosmos. Un
mundo propio, separado e independiente, y un
fenómeno capaz de encapsular al universo entero. Un
instrumento de conocimiento al cual ningún elemento
de la experiencia, la imaginación ylas potencialidades
humanas le es ajeno" (en Burton~Carvajal, Torres y
Miquel, 1998).
Casi podría agregarse que ni la experiencia,
la imaginación o las potencialidades humanas
pueden agotarlo, y que este hecho le da ese carácter
eminentemente extrahumano. Precisamente por ello,
el cine es el más humano de los elementos con que

cuenta el hombre para conocerse. Una mirada que
es "un mundo propio, separado e independiente". Lo
verdaderamente humano, no hay que olvidarlo, ha sido
objeto de una búsqueda, de una investigación, y no una
dádiva inherente a la propia "naturaleza" del hombre.
Como el Kafka de Borges, el cine inventó a sus
precursores, y así un cúmulo de morosos aparatos
y mecanismos se convirtieron en antecedentes del
milagro, pasos hacia el Gran Umbral. Pero la mirada
anterior al ojo parece haber estado ya ahi desde el
principio: acaso la fascinación del hecho fílmico radica
en que no hemos inventado esa mirada, no la hemos
"desarrollado" y menos aún "conquistado" o "agotado":
de nosotros únicamente depende hasta dónde llegar,
hasta dónde mirar con ella.

Sin embargo, la mirada filrnica guarda una tensa
en el libro mexicano una película de Aki Kaurismaki
-y hasta contradictoria-relación con historiadores
rodada en 1981 se acompañara con critica escrita a fines
crític~s e investigadores. Tal vez cabe citar un ejempl;
de los noventa, no a comienzo de los ochenta.
via de lo anecdótico. Alguna vez un grupo de
En principio el funcionario tenía razón (pero sólo
editores e investigadores preparaban en la Cineteca
en principio): las críticas escritas inmediatamente
Nacional de México un libro sobre los hermanos
después
del estreno de un filme adolecen de lo que
~au_rismaki, que acompañaría a una retrospectiva
se llama "falta de distancia". Están demasiado cerca
fílmica de ambos cineastas; ese grupo reunió artículos
del fenómeno y no pueden contemplarlo en esa
y notas criticas en torno a las películas de los
"globalidad" que sólo da la "distancia temporal". En el
Kaurismaki, e hizo una selección de ese material. Este
caso mencionado, la película debutante de Kaurismaki
~ontaje de textos fue enviado a Finlandia para que los
en
1981 está "sola" y únicamente puede ser juzgada con
cmeastas lo revisaran y, en su caso, lo complementaran
los parámetros existentes en ese momento· en cambio
con otros materiales. Los hermanos Kaurismaki lo
vista dieciséis años más tarde, ya es "un a~omo de la¡
turnaron a un funcionario del cine finlandés, cuya
constantes, obsesiones y recurrencias del estilo de un
respue~ta escrita fue curiosa: se quejaba de que
cineasta": el crítico de 1997 conoce los más de veinte
las criticas eran "muy viejas", cuando se trataba de
tí~os que ~auris~ ha rodado desde 1981 ypuede ya
~rtículos y notas contemporáneos a las películas. A
ub1~r
la primera cmta en un "espectro comparativo".
fin de cuentas, las criticas que los editores mexicanos
. Sm embargo, ese "espectro" sigue siendo
habían seleccionado eran tan "viejas" como los filmes
circunstancial. De cualquier manera, una película
(para u~ar el término del finlandés). Con aplicación,
"aisl_ada" o una obra entera compuesta por 21 títulos
el func10nario envió materiales críticos escritos
son Juzgadas a la luz de los parámetros existentes en
recientemente que se referían en forma retrospectiva a
ese momento. En la objeción del funcionario finlandés
las películas de los Kaurismaki. Lo que él quería, pues,
también se traslucela certeza de que las modalidades de
era que se recopilara sólo critica reciente sobre los
la cri~ca cambian con el tiempo: muy probablemente,
filmes, aunque fueran antiguos; es decir, solicitaba que
el estilo del critico de 1981, que era "moderno" en su

Pº:

2,

Desde su fundación, la "Meca del cine" ha sabido muy
bien por medio de qué misterio de fondo atraer y
fascinar a las mayorías. Desde el arranque del siglo XX,
los estudios hollywoodenses vienen usando el mismo
recubrimiento de azúcar para unos cuantos resortes
narrativos que se repiten sin fin. Si el público acepta tal
mecánica no es por elglamour yni siquiera por la catarsis
en sí. Si ésta es posible, si uno puede transfigurarse,
trasladarse a tal grado al ver una película, es por algo
que está en la esencia misma del cine, algo que sucede
menos en la pantalla que en el fondo de los ojos, algo
acaso independiente de lo que se cuenta (pero no tanto
del cómo se cuenta).
Acaso ese "algo" actúa del mismo modo que
aquellos "estereograrnas" que tuvieron un fugaz auge
a finales del siglo XX, esos dibujos formados por
computadora ante los que si uno lograba concentrarse
y "acomodar los ojos" de cierta forma, al cabo de un
tiempo podia entrar en ellos y descubrir imágenes
en tercera dimensión. Quien ama al cine lo ve de la
misma forma, tal vez llamado por la intuición de que
si acomodara los ojos de cierto modo, podría entrar
en la imagen en movimiento y mirar con ella. Se trata
de ese misterio al que aquí hemos llamado "la mirada
anterior al ojo", y que acaso es la fuente verdadera de
toda nostalgia cinematográfica. Gracias a Luis Buñuel
sabemos que, en cine, las únicas respuestas que valen
son en realidad preguntas bien formuladas; preguntas,
además, que no tratan de solucionar el misterio corno
si se tratara de un acertijo, sino de verlo, como si fuera
algo que ya está "resuelto" en el fondo de la visión.

ji

•!

•

74 •armas y letras
armas y letras, 75

�tiempo, parecia anticuado a este funcionario, y hasta
ingenuo, y prefería los modos críticos de la que era
su modernidad. Esto refleja un hecho básico que este
funcionario parecía aceptar de manera tajante: la
crítica envejece de otro modo que la obra criticada.
Imaginemos una recopilación de toda la crítica
escrita sobre Ciudadano Kane desde el año de su
conflictivo estreno (1941) hasta la fecha. "Lo que
dice Juan de Pedro dice más de Juan que de Pedro",
afirma el sabio refrán1• En esa recopilación se hablaría
menos de la película de Welles que de la forma en
que han ido cambiando los modos de juzgar, es decir,
las modalidades del cómo ver, del qué ver y, en última
instancia, del por qué ver. Habría, pues, un muestrario
de los sucesivos cristales a través de los que se mira en
las distintas épocas. Ciudadano Kane es un clásico (en el
mejor sentido de la palabra, porque los hay deplorables
por invisibilízantes), y la más simple manera de
probarlo es su permanencia en la mira de la critica
durante más de medio siglo, además de la certeza de
que el misterio de esta cinta permanecerá siempre
vigente ante todos los posibles cristales por venir. Pero
¿qué sucede con otro tipo de películas, con el "resto",
las menos universales, las que conforman el 99 por
ciento del fenómeno cinematográfico mundial?
Se ha perdido una considerable parte del acervo
cinematográfico internacional (sobretodo el material
anterior a 1951), y lo único que queda de numerosas
películas son las reseñas, notas, críticas o artículos
publicados en su momento en torno a ellas (además
de otros materiales como cartas, guiones, bitácoras,
etcétera, extraviados en la vastedad de las hechuras
humanas). La pregunta es: len algún momento
esos materiales dejan de hablar de sí mismos, de su
época, de sus contextos, y aluden a la obra? Dentro
de todos los parámetros posibles de apreciación, de
los elementos teórico estéticos, de los marcos de
referencia, lcómo reconstruir un pasado sabiendo que
éste significa de modo distinto según el tiempo en que
se le reconstruye?
Lo que hace con esos materiales la crítica actual
·(pero nada hay más fugaz que la "crítica actual") es

Afommaclamente no se conoce la fecha precisa en que alguien usó este
adagio por primera \'CZ, porque la malicia de la modernidad bien podrta
hacer que se mordiera la cola y usarlo corno una sentencia que dice más
de su tpoca que del fenómeno al que examina.

1

76 •armas y letras

entresacar de ellos los elementos que puede reconocer,
y que son los que le permitirán "imaginar" cómo
habrán sido esas películas perdidas. Sin embargo,
cada modernidad reconoce e imagina a su manera, Y
es precisamente esa manera lo primero que cuestiona,
relativiza y finalmente niega la siguiente modernidad.
Cada época reconstruye lo perdido según sus propios
modos de reconstrucción, es decir de construcción
actual. A cada intento de reconstrucción del pasado
(que es la suma de lo que se ha ido de una u otra forma),
éste parece perderse más y más.
Sólo por la intuición de que la crítica envejece más
rápidamente que la obra, aquel funcionario finlandés
pedía una crítica desde su presente: así, la película
de 1981 "rejuvenecería" al ser vista por nuevos ojos, o
bien por aquellos capaces de ubicarla en un contexto
"global" (y hacer esto del modo en que lo estila el
presente). Al menos, el "lenguaje" de esa crítica sería
más reconocido por los lectores contemporáneos (es
decir, se le daría mayor seriedad si participaba de
los más ~odernos" métodos de consideración). No
obstante, el funcionario que pedía "actualizar" los
análisis, estaba muy consciente de que pronto habría
otras modalidades críticas, otras lejanías temporales,
otros cristales con que mirar, sin contar que la obra
habría de aumentarse y circular a su modo por el
tiempo (dicho de otra forma, estaba al tanto de que
habría otra modernidad). El funcionario finlandés
aceptaba también que todo es provisional, y prefería
al menos las críticas que fueran provisionales durante el
mayor tiempo posible.
Y es aquí en donde la anécdota se vuelve metáfora:
"provisional" es sinónimo de efímero, fugaz, provisorio,
fugitivo, momentáneo, precario, temporal, transitorio,
y también de pasajero, de lo que "pasa pronto". lEs
otra cosa la modernidad que el contradictorio esfuerzo
por pasar lo menos pronto posible, ser pasajero durante
el mayor lapso practicable, extender la fugacidad,
retener la fuga, alargar el momento, transitar con la
mayor lentitud imaginable, moverse lo menos que
se pueda? Lo provisional es lo "provisto por ahora,
mientras se hacen arreglos permanentes"; por ello la
modernidad desprecia tanto a las modernidades que la
precedieron y a la \'ez actúa como si estuviera segura de
que las modernidades venideras serán especialmente
tolerantes con ella.
Y qué peculiar, qué contradictorio resulta ese
comportamiento. Es como si cada modernidad, con

cada una de sus hechuras, enviara un mensaje a la
siguiente modernidad apelando a su comprensión y
tolerancia. Sin embargo, la modernidad A, que envía
el mensaje a su sucesora, la modernidad B, sabe en
lo profundo que esta última será tan tolerante como
lo ha sido A respecto a las anteriores modernidades
(y ellas con las precedentes): de ahí la incomodidad
profunda de cada modernidad, que a fin de cuentas es
angustia y hasta resentimiento y rencor anticipados.
Cada época actúa como si estuviera segura de que ese
mensaje esta vez sí será recibido, y que la época siguiente
entenderá a su predecesora -y en más de un sentido,
la perdonará-, pero a la vez, en el nivel de lo íntimo y
callado, la detesta porque sabe que será tan inflexible
como lo ha sido ella misma con su pretérito.
Aquel funcionario finlandés, eco de su modernidad,
reconoce el envejecimiento de la critica de épocas
pasadas y tiene la convicción de que en el porvenir su
actitud será comprendida, puesto que al aferrarse al
presente "se acerca más" a la mirada del futuro (y está
convencido de que ella lo comprenderá sólo porque
también esa mirada habrá de ser provisional). Extraño
juego: si pudiera existir un "arreglo permanente" en
la critica, una totalización de los significados, una
inmutable tasa de valores, o si mágicamente este
funcionario pudiera adivinar cuáles serán los arreglos
de la siguiente modernidad -es decir, cómo serán
vistas las películas de los Kaurismaki en el porvenir-,
seguramente despreciaría también los modos de la
crttica cinematográfica que le es contemporánea. (Y
en gran medida pesa asimismo la incómoda sensación
de que la obra, ajena a ese modo del envejecimiento,
tendrá otros modos de permanencia traducidos en su
mayoritario porcentaje impermeable a la crítica de
cualquier periodo.)
En este ejemplo se trata apenas de dos décadas:
lqué sucederá con mayores espacios temporales
entre critica y obra? Valorar el pasado con la tabla de
significaciones del presente es confirmar aquella otra
sentencia de Antonio Porchia: "El hombre lo juzga
todo desde el minuto presente, sin comprender que
sólo juzga un minuto: el minuto presente".
La critica recorre un camino gemelo al de la
investigación: afortunadamente no el mismo camino.
Mas la pregunta es vaso comunicante: lenvejece la
investigación de modo distinto al de la crítica, y al de
la obra? Acaso la práctica del investigador envejece
menos rápidamente si usa a la critica no como una

profesión, un oficio o un acto de maquila, sino como
una actitud: la del cuestionamiento, de la duda, de la
aceptación del vértigo no como eventualidad sino
como condición misma de todo quest.
3.

Si el cine es una mirada anterior al ojo, desmenuzarlo
a través del método científico es un contrasentido·, lo
advierte Laura Mulvey cuando pide subvertir, si no es
que destruir, las convenciones visuales y narrativas,
y sustituirlas por técnicas de distanciamiento
(buena clave, puesto que el distanciamiento-que-esacercamiento resulta la esencia misma de la mirada
filrnica). Tampoco resulta procedente la consideración
técnica del especialismo; bien lo entiende Jacques
Ranciere: "considerar el cine como revelador de una
sociedad lo disuelve como objeto de estudio, lo reduce
a mera ilustración sociológica y estética de un discurso
cultural producido por una determinada sociedad".
El investigador que se enfrente a tan colosal dilema
requiere una actitud que comience ejerciendo una
crítica de la crítica, y luego una crítica de la investigación.
La conciencia aguda se nota cada vez más en los
críticos; así, por ejemplo, Sergio de la Mora anticipa
estas líneas en uno de sus textos: "Claro está que
mis interpretaciones están determinadas por mi
subjetividad, mi formación académica, el tiempo
histórico en que vivo y los contextos en que he
visto estas películas", y Ana María López acepta
valerosamente que "cada día nos darnos cuenta de
que aún no sabemos lo que creíamos saber y que las
investigaciones deben empezar de cero" (lo dice en el
contexto particular del cine cubano, pero bien puede
aplicarse a todos los demás contextos)2.
Los investigadores se dan cuenta de que en un siglo
de cine no hay la "distancia necesaria" para juzgar tal
proceso; parecen decirse: "otra cosa seria que el cine
fuera tan antiguo como las artes plásticas". Sin embargo,
las más recientes actitudes de los amantes-buscadores
del cine también se dan cuenta de que nunca existirá
tal distancia, y de que un único misterio alienta tanto
en lo más lejano como en lo más próximo. La actitud
del investigador es la que debe cambiar, sobre todo
cuando por fin nos demos cuenta de la falacia, la

2

Todos estos textos citados se hallan incluidos en Horítontcsdel segundo siglo.

armas y letras,

77

�profunda contradicción implícita en el concepto
uevolución" y en las historias uevolutivas" del cine. (No
es este el momento de emprender la batalla contra el
evolucionismo, pero es un tema que habrá de plantearse
con todas sus aristas ante las búsquedas futuras del
misterio del cine.) (Cf. González Dueñas, 2001)
Cualquier forma de la investigación está obligada
a comenzar aceptando que el camino más largo
es el más corto. En 1924 Marguerite Yourcenar
decide reconstruir la vida del emperador Adriano;
su investigación ude campo" consume alrededor de
treinta años en la vida de la escritora. Varias veces
abandona el proyecto: reconstruir una vida humana
18 siglos después, parece una empresa imposible.
Sin embargo, cada vez descubre que no sólo no
ha abandonado su empresa, sino que ese nústerio
creciente sigue incubándose aunque ella no lo perciba.
La obra resultante es tan precisa como ese método; en
Memorias deAdriano, Yourcenar escribe unas líneas que
tocan de lleno a todo investigador en cualquier campo
que desarrolle sus inquisiciones:
Todo se nos escapa, y todos, y hasta nosotros mismos.
La vida de mi padre me es tan desconocida como la de
Adriano. Mi propia existencia, si tuviera que escribirla,
tendría que ser reconstruida desde fuera, penosamente,
como la de otra persona; debería remitirme a ciertas
cartas, a los recuerdos de otro, para fijar esas imágenes
flotantes. No son más que muros en ruinas, paredes
de sombra. Ingeniármelas para que las lagunas de
nuestros textos, en lo que concierne a la vida de Adriano,
coincidan con lo que hubieran podido ser sus propios
olvidos (Yourcenar, 1977; 1997).

Marguerite Yourcenar enuncia las reglas del
juego del retratista, que bien pueden extenderse al
investigador cinematográfico, aquel que se enfrenta
con estas densas paredes de sombra buscando no
~esolver" el nústerio sino entrar en él y verlo:
Las reglas del juego: aprenderlo todo, leerlo todo,
informarse de todo, adaptar a nuestro fin los E1ercicios
de Ignacio de Loyola o el método del asceta hindú que
se esfuerza, a lo largo de los años, en \isualizar con
un poco más de exactitud la imagen que construye
en su imaginación. Rastrear a través de millares de
fichas la actualidad de los hechos; tratar de reintegrar
a esos rostros de piedra su movilidad, su flexibilidad

viviente. Cuando dos textos, dos afirmaciones, dos
ideas se oponen, esforzarse en conciliadas más que
en anular la una por medio de la otra; ver en ellas dos
facetas diferentes, dos estados sucesivos del mismo
hecho, una realidad convincente en tanto compleja,
humana en tanto múltiple. Tratar de leer un texto
del siglo II con los ojos, el alma y los sentimientos del
siglo II; bañarlo en esa agua madre que son los hechos
contemporáneos; separar, si es posible, todas las ideas,
todos los sentimientos acumulados en estratos sucesivos
entre aquellas gentes y nosotros. Servirse, no obstante,
prudentemente y a titulo de estudios preparativos, de
las posibilidades de acercamiento o de comprobación, de
perspectivas nuevas elaboradas poco a poco por tantos
siglos o acontecimientos que nos separan de ese texto, de
ese suceso, de ese hombre; utilizarlos de alguna manera
como hitos en la ruta de regreso hacia un momento
determinado en el tiempo. Deshacerse de las sombras
que se llevan con uno mismo, impedir que el vaho de un
aliento empañe la superficie del espejo; atender sólo a lo
más duradero, a lo más esencial que hay en nosotros, en
las emociones de los sentidos o en las operaciones del
esp1ritu, como puntos de contacto con esos hombres
que, como nosotros, comieron aceitunas, bebieron vino,
se embadurnaron los dedos con miel, lucharon contra el
viento despiadado y la lluvia enceguecedora y buscaron
en verano la sombra de un plátano y gozaron, pensaron,
envejecieron y murieron.

Es todaVÍa un proyecto la recuperación de la parte
simultánea que ha sido excluida de la mirada colectiva
para dar acento único a lo sucesivo. Sin embargo, lno
es un proyecto el cine, es decir la mirada anterior al
ojo? Un proyecto, no un hecho dado. Ya fin de cuentas,
lno es esto también el hombre? ..._,

Bibliografía
Bunon-Carvajal,Julianne, Patricia Torres y Ángel Miquel (comp.) (1998).
Horizontes del segundo siglo. México: Universidad de Guadalajara/
IMCINE
González Duefias, Daniel (2001). Mtlits: el alquimtSta de la luz Notas para una
historia nocvolueiontSta del eme. México: ID amamoooooooa. Col Arte e
Imagen.
Yourcenar, Marguerite (1977). Mánoircsd'Hadricn (1951). Parts: Gallimard
(coll Folio). (Manarías de Adriano (1997). Traducción de Julio Cortázar.
Barcelona: Edhasa.)

,..._, 1 RICARDO CUADROS
78

•armas y letras

armas y letras. 79

�El cine de ficción se funda en el juego poético
de crear "cosas que son otras" -actores
■ que encarnan personajes,_ escenograhas
que representan lugares, historias ~alidas ~e la mano
de guionistas, vivos que "mueren • etc. Si hay _algo
que caracteriza al cine documental es su carencia
. de
metáfora implícita: los documentales no connenen
"una cosa por otra"; son registro de lo real. Pueden,
más tarde, ser vistos/leídos como metáforas o relatos
ejemplares de una época, un grupo humano, una
persona, pero su contenido corresponde a hechos

1

iglú suficientemente grande como para filma~ "en
interiores", que de los miles de metros de ~e~cula
en la mesa de montaje se eligieron los que facilitar_an
un relato heroico, salvaje, familiar, con la sonnsa
permanente de Nanuk entibiando los corazones en
medio de la nieve y el hielo.

reales.
Lo público y lo privado son á~bito~
que exigen separación. Lo público esta
■ afuera de nuestra conciencia.' ~s un
espacio abierto donde se transan ideas, opID1ones,
bienes y servicios. A lo privado perten~ce el se~reto
de los deseos, las tramas familiares, ciertos obJetos
e imágenes cargados de emociones persona_les e
intransferibles. Una de las características de lo pnvado
es que su comunicación ha de ser opaca, vel~da:
entrar a saco en una intimidad equivale a destruirla.
El género documental suele "pasar la cámara" entre ~o
público y lo privado y en ese instante 1~ pre~nta dep
de ser técnica o estética: filmar o no, mcluir o ~o tal
fragmento en el corte final, se convie~en en r~fl~ones
éticas. En comparación con el eme de ficció~ .. el
documental conlleva una responsabilid~d et~~a
mucho más evidente porque su material de filmac1on
suelen ser personas naturales, ciudadanos que por sus
opiniones -o su sola presencia e~ c_~mar:-. quedan
expuestos a la reacción de la oplillon p~blica o de
aquellos a quienes se menciona o denuncia.

2

El documental elabora tramas discursivas
audiovisuales sobre lo real, pero sus
■ técnicas de registro y montaje nunca
han sido distintas a las de cine de ficción. La belleza
y eficacia estética de un documental clásico como
Nanuk el esquimal (1922) de Robert Joseph Flaherty
tienen que ver con el tema -el cazador esqu~al.
su familia y sus perros, filmados en su ambiente
natural-, pero también con el talento de Flaherty
para elaborar un guión, dirigir actores, filmar y montar.
Se sabe, entre otras cosas, que escenas claves como
la caza de la foca fueron dramatizadas con una foca
muerta, que se le pidió a Nanuk que construyera un

3

La carga política del documental se
debe a su familiaridad con situaciones
■ reales de vida. El famoso primer minuto
de película de los Lumiére, Salida de los obreros de la
fábrica Lumiére (1895) no expre~a na~ explícitamente
político pero esas imágenes smt~nzan ~n mo~o d~
vida con sus horarios, vestuario, 1erarqmas soci_ales.
quienes filman, los poseedores del ap':1'ato de r~gi~tro
y reproducción, son los hijos del dueno de la fabrica.

4

En documentales clásicos latino,
americanos como La hora de los hornos
■ 1968) de Femando Solanas o La batal~a
de Chile (1975-1979) de Patricio Guzmán, el mensaJe
ideológico a favor de las clases desposeídas y la
revolución es evidente. Con Una verdad incómoda (~006~
Al Gore no se ha convertido en director de eme ru
mucho menos, pero este documental que llev~ su firma
autorial es una de las obras importantes del siglo XXI.
Una verdad incómoda es una llamada a la reflexión y al
cambio de conducta, visto el desastre ecológico en
marcha. Es un film de propaganda, elaborado para
sacudir y despertar conciencias ~ pone a G~re e~
linea con los maestros latinoamericanos del genero.
Femando Solanas, Patricio Guzmán.

5

(

En una entrevista reciente, el director
holandés/jordano Mahmud al Massad
■ habló de su próximo proyecto de
documental: "Trata de la vida de un palestino que fue
dado por muerto hace 25 años, cuando recié~ ~ra un
niño de cuatro. Acompañaba a su padre, un militante
de la OLP. en un intento de pasar armas de Chipre a
Ubano, cuando fueron descubiertos y ametrallados.
En la morgue, después de la identificación de _los
cadáveres, se descubrió que el pequeño seguía vivo.
Hoy es un adulto y ha aceptado que ~agamos un
documental sobre su vida, que llevara por título
Esta es mi foto cuando estaba muerto. Se trat~ de una
historia mucho más fascinante que cualquier relato

6

ficticio".

La pregunta por la propia identidad,
por el siempre esquivo "yo verdadero",
es una constante en culturas como
la latinoamericana, con un pasado colonial y un
presente de modernidad incompleta. ¿Por qué son
tan tristes los peruanos? se pregunta Juan Alejandro
Ramírez en Alguna tristeza (2006). Su respuesta es un
viaje por la historia de Perú a través de sus fracasos
en el fútbol, en la guerra, y las conversaciones con
personajes como el propio padre del documentalista
o el taxista llamado Melquíades, hombres castigados
por las desigualdades sociales y raciales. El "yo
verdadero" de los peruanos que hablan en el
documental de Ramirez es tan triste y asfixiante
que sólo les queda soñar con una tribu, que viviría
en algún lugar soñado de la selva amazónica, una
tribu sin patria ni banderas, ni armas ni dioses: el
paraíso en la tierra.

a.

Aislados, desnudos, en armonía con su
entorno, los indios Ikpeng sufrieron,
en 1964, el trauma de la llegada del
hombre civilizado. El documental El día en que vi
al hombre blanco (2005) de Mari Correa y Kumaré
Ikpeng recrea de alguna manera -con un avión
bimotor en lugar de carabelas- el origen de Brasil y
de toda Latinoamérica. ¿Podrían haber permanecido
los Ikpeng en su estado natural? ¿Podrían haberse
salvado de la invasión de las armas de fuego, las
camisetas con logos de universidades, las gafas
de sol? Por un tiempo quizás, unos años, hasta
ser "descubiertos". Lo que importa aquí, en este
documental, es que la historia es reconstruida por
los propios Ikpengs, que no niegan sus errores ni se
muestran como seres inocentes: eran un pueblo de
la selva y ahora son un pueblo exiliado, dentro de
la misma selva, y las nuevas generaciones asisten a
la escuela brasileña y van lentamente olvidando la
lengua y las antiguas costumbres.

9

Arte de máquinas cada vez más livianas
y eficaces, el cine avanza velozmente de
■ lo grande a lo pequeño. En menos de
100 años hemos pasado de las cintas de un minuto,
sin sonido, de los hermanos lumiére, a las cámaras
digitales que convierten a cualquier ciudadano en
un potencial cineasta o comunicador social; de
las salas de montaje con sus cortinas de rollos de

celuloide a los programas de montaje digital; de la
imprescindible "pantalla grande" a la reproducción
de DVD en el computador o el televisor. Internet,
como depósito (universal) de contenidos y espacio
de intercambio de imágenes e ideas, determina por
ahora los momentos de vanguardia de la revolución
tecnológica. En YouTube y sitios especializados se
pueden encontrar miles -pronto serán millonesde documentales ( o documentos audiovisuales)
acerca de "todo lo existente". Las pequeñas
máquinas de la telefonía móvil permiten a la vez
elaborar imágenes y subirlas rápidamente a la red,
compartirlas con todo el mundo. Hemos entrado
de lleno en una edad de proliferación de signos y
discursos que exigen un máximo de rigor interno
para no ser arrastrados "por el violento capricho de
las aguas que navegamos".
1.a literatura y el cine de ficción
se han especializado en ofrecer
metáforas de la intimidad que,
expuestas en el espacio público, nos hablan de
nadie y de cada uno de nosotros, en la tradición
inaugurada por el teatro griego. Los nombres Edipo,
Meursault o Charles Foster Kane son, cada uno, una
suma imprecisa de personalidades masculinas, de
pulsiones de vida y muerte que seducen y apelan
porque cualquier hombre podría ser Edipo o el
ciudadano Kane, pero a la vez todos sabemos que
se trata de imágenes cuya realidad es metafórica.
El diálogo y traspaso de identidades entre las
figuras ejemplares -estas tres u otras miles- y el
lector/espectador es un juego abierto, al que se van
sumando factores de época y nuevas metáforas. El
cine documental, cuando se lo propone, participa
en este juego de manera inquietante. El Bob Dylan
de No direction home (2005) de Martín Scorsese es
una persona que se levanta a alguna hora del día y
desayuna, menos o más como cualquiera de nosotros.
¿Será asi? Reconozco que me parece más fácil pensar
-antes de pensarlo dos veces- que hay alguien
"que hace de Bob Dylan", una persona que asume
su rol cuando sale a cantar o da entrevistas, alguien
que antes y después de hacer de Bob Dylan lleva
una vida, digamos, digamos, normal. Bob Dylan es
demasiado emblemático, representa demasiado bien
a Bob Dylan como para ser una persona de carne y
huesooo

10.

armas y letras•

81

�En las entrevistas que el director Alfred Hitchcock (Londres, 1899-California, 1980) concedía a partir de los años cincuenta, usualmente
menospreciaba algunos de sus trabajos de transición. Se refería (entre
otras películas), por ejemplo, a La posada maldita Gamaica Inn, 1939), su
última cinta británica antes de que el productor David O. Selznick lo
importara para filmar en Hollywood; o a Casados y descasados (Mr. and Mrs.
Smith, 1941), una comedia ligera alejada de sus obsesiones expresivas.
hora que ha pasado el tiempo y que
tanto la tecnología como las formas
narrativas del cine han evolucionado,
existe la alternativa, gracias al formato
del DVD, de visualizar una obra completa dentro
de una época para revisar sus entornos, contextos,
conexiones, el hallazgo de significados que se
concatenan. Se puede poner en tela de juicio la feroz
autocritíca del señor Hítchcock al establecer sus
constantes temáticas y revalorizar aquellas cintas
repudiadas, en particular a la que consideraba la
peor dentro de sus obligaciones por contrato con
Selznick: Agonía de amor (The Paradine Case, 1947),
que fue la última resultado de esta relación laboral
con el obsesivo, discutible y espléndido productor.
Basada en una novela de Robert Híchens (Kent,
1864~Zurich, 1950), la cinta narra el proceso judicial al
cual es sometida la señora Anna Maddalena Paradíne
(Alida Vallí) acusada de haber envenenado a su esposo,
un hombre mucho mayor que ella, rico, ciego, aparte
de haber sido héroe de guerra. La acción sucede en
un Londres del tiempo reciente a la filmación de la
película. El abogado que se encarga de defenderla,
Anthony Keane (Gregory Peck), se enamora de ella
e intenta salvarla trasladando la culpa al fidelísímo
mayordomo del difunto, el canadiense André Latour
(Louís Jourdan). El abogado imagina la construcción
de una relación amorosa con su clienta una vez que ésta
recupere su libertad. La mujer se enoja por tal acción y
le prohibe efectuarla, pero el abogado no desiste de sus
intenciones. El mayordomo admite, durante el juicio,
haber sido seducido por la señora Paradíne, pero se
escandaliza al apuntársele como probable asesino y al
sentirse descubierto, impelido por el remordimiento
y la deslealtad hacía su admirado patrón, se suicida.
Al enterarse, la señora Paradíne confiesa que ella fue
quien envenenó a su marido atrapada por su pasión

A

HITCHCOCK:
Una película subestimada
~ 1 ROBERTOVILLARREALSEPÍLVEDA

82 •armas y letras

hacía Latour. Públicamente manifiesta su desprecio
hacía el abogado quien queda destrozado moral y
profesionalmente.
Además de los hechos relatados en la sucinta
sinopsis anterior, hay otros elementos que
complementan a esta trama de loco amor. Keane está
casado con Gay (Ann Todd), una esposa sumisa y
comprensiva, quien lo apoya en su decisión de salvar
a Paradíne; el juez Hargrove (Charles Laughton),
amigo de la pareja, además de presidir el proceso de la
señora Paradíne, muestra rasgos sádicos disfrazados
de elementos justicieros al estar en la corte y de
desprecio hacia el amor que le profesa su propia
esposa (Ethel Barrymore), además de no ocultar
los apetitos libidinosos que le produce la esposa de
Keane y mostrarse ambiguo en algunos comentarios.
El socio del abogado (Charles Coburn) tiene una
hija Ooan Tetzel), gran amiga de la esposa de Keane,
que sirve como coro griego al avanzar ciertos puntos
narrativos y descubrir como espectadora todo lo que
va sucediendo en la relación matrimonial de la pareja,
según se va desarrollando el juicio.
La pel1cula es bastante compleja en muchos
aspectos: desde la intriga criminal hasta los espacios
arquitectónicos tanto del lugar del crimen como la
misma corte de justicia; desde las características y
misterios ocultos de sus personajes hasta la rebuscada
fotografía que registra los hechos del juicio. Sin
embargo, esto confirma que está presente la huella
de su magistral creador, por más que éste la negara
(en su momento) llevado por el fastidio Qa excesiva
intromisión en el rodaje del productor que insistió en
elaborar el guión adaptado previamente por la esposa
de Hítchcock, Alma Reville, mientras se encontraba
dando los toques finales a otra producción suya,
Duelo al sol; como respuesta, el director incrementó los
costos con una elaborada puesta en escena durante las

armas y letras.

83

�,.

4

•

secuencias del juicio), el apresuramiento (Hitchcock
daría fin a su contrato con Selznick al entregarle esta
pelicula y asi podria producir sus propios proyectos;
dentro de la paradójica tardanza de filmación quedaba
la esperanza de su futura liberación que le otorgaría,
tomo lo cumplió, el derecho de filmar lo que se le
viniera en gana) o la insatisfacción (el director deseaba
otro elenco principal; finalmente, Selznick le impuso
a los actores que tenia bajo exclusividad).
Las peliculas de Hitchcock se definen en torno
a la pareja y sus transformaciones; alrededor de ella
girarán otros personajes y la situación básica. De esta
manera se puede citar cualquier título al azar: la cinta
Náufragos (1944), donde un grupo de sobrevivientes al
hundimiento de un barco durante la Segunda Guerra
se concentra en un bote salvavidas, estará demarcada
por la relación entre una mujer de temple y el lider
natural del grupo unidos por un soldado nazi que
termina siendo destruido; La soga (1948) inicia con
una pareja homosexual que asesina a un hombre por
el placer de tentar al destino: su interacción con un
profesor al cual retan de manera macabra es el eje de
la cinta y, de esta manera, la pareja se transforma; De
entre los muertos (1958) surge del engaño que sufre un
investigador policiaco al serle presentada una mujer
con una identidad falsa y un físico determinado,
que resurgirá posteriormente con transformaciones
en su aspecto, produciendo una obsesión amorosa
como la que ocurre en Agonía de amor; Psicosis (1960)
se centra en el asesinato de una mujer por un hombre
esquizofrénico mientras está poseído por una segunda
personalidad que lo transforma en pareja automática
de si mismo. Si volvemos a Agonía de amor, la pasión
cegadora que siente Keane por la señora Paradine
viene a transformar el mundo del hombre con su propia
mujer, como sucedió previamente con el mayordomo
Latour al ser seducido por la esposa de su patrón, quien
llegó al extremo de terminar, entonces y de manera
literal, con éste. Una compleja relación ya que Keane se
enamora desde la primera vez que conoce a su clienta.
La mujer lo atrapa con una historia personal, cínica y
abierta, de un pasado dudoso (por lo tanto excitante),
aunque al mismo tiempo hace todo lo posible por no
crear vínculos: lo que es útil para ella (su libertad)
no implica que ame a su abogado, pero incrementa el
deseo del hombre. Habrá que encontrar a un culpable
para que ella quede disponible; comenzar en ese
momento su campaña para alcanzar la reciprocidad
amorosa. No hay otro que el mayordomo: un hombre

84 -armas y letras

que pudo disfrutar la presencia cercana de quien ahora
es su motivo amoroso.
Es la transferencia de culpa otra cualidad inherente
en las cintas hitchcockianas. El ejemplo más claro
de esta constante donde hay victimas inocentes se
encontrará indirectamente en Pacto siniestro (1951)
donde un sociópata propone a un jugador de tenis
intercambiar asesinatos ya que de esa manera no
habría relación directa entre sus ejecutados, por lo
tanto, no habría sospecha de las autoridades hacia
ellos; y de manera directa, hasta obvia, en El hombre
equivocado (1956) donde un músico es acusado de un
asesinato simplemente por su gran parecido físico
con el verdadero criminal y la falta de coartada para
demostrar su inocencia lo va hundiendo tanto en su
integridad personal como en las consecuencias para
su familia. Ysi se vuelve al ejemplo de Psicosis, tenemos
a un protagonista esquizoide que culpa a su madre, o
sea su segunda personalidad, de un crimen que él, en
su personalidad "normal", no hubiera cometido jamás.
En Agonía de amor tenemos la primera impresión, por
parte de la esposa de Keane, de que la señora Paradine
es inocente ("La gente bien no anda matando a otra
gente bien"); el abogado en su obsesión por condenar al
mayordomo le grita en plena corte que "su declaración
fue una sarta de mentiras"; como base de su defensa, la
acusada ha declarado que su marido se suicidó porque
ya no soportaba su condición de invalidez, para dejar
como un hecho que la culpa la tiene otro.
Luego se tiene la mirada. Tan importante en las
cintas de Hitchcock, porque el ojo mirará a través
de unos binoculares para explorar la cotidianidad
de otros hasta que se descubra un crimen (La ventana
indiscreta, 1954) o por medio de un hoyo en la pared
para observar a una mujer desnudarse y producir la
esquizofrenia (Psicosis). En esta cinta la mirada es
contundente porque Keane trata de escudriñar lo que
está sucediendo dentro de la fria e inexpresiva señora
Paradine quien no se conmueve ni demuestra alguna
emoción. La visita a la casa de campo donde ocurrió el
asesinato del hombre permite que Keane se introduzca
en la elegante recámara de la mujer donde su retrato,
un óleo circular y de gran tamaño, está pintado sobre la
cabecera de la cama y con su mirada lo sigue mientras
se mueve alrededor de ella. El ama de llaves de esa
casa campestre le comenta a Keane que la señora
Paradine le describía el hermoso paisaje de la campiña
a su marido, ya que era sus ojos. Pero también está
presente la mirada indirecta cuando Latour menciona

que el hombre lo vio con su "vista de ciego"; y bastante
significativa es la llegada del mayordomo a la corte que
sucede, acorde con la distribución espacial del cuarto,
a espaldas de la señora Paradine quien no lo ve, pero
lo presiente con esa ambigua mirada que da la idea
que buscaba Hitchcock: pareciera que lo está oliendo,
que la está penetrando con su presencia, que vuelve a
tener a su lado el cuerpo que provocó su desgracia, y
todo por medio de sus ojos.
Esto último permite entrar en una característica
significativa del director, quien se preciaba de "filmar
previamente la pelicula en su cabeza", por lo que al
llegar al rodaje ya tenia una idea clara sobre lo que
filmaría (de ahí el fastidio por la entrega intermitente
del guión por parte del productor) impartiendo asi
una estructura narrativa con su textura particular
que puede notarse en sus peliculas. Las secuencias
más brillantes de la cinta residen precisamente en los
momentos del juicio. Ocurre en la réplica de una sala
de justicia británica donde la acusada está al centro de
la misma. El acceso de testigos es por la parte posterior
a ella y al frente están el juez y los magistrados; a un
lado, el espacio de los testigos; al otro, el jurado.
Hitchcock la filmó con cuatro cámaras que rodaban
simultáneamente para ir registrando reacciones (y
claro, miradas) de los diferentes personajes. Además,
para lograr el efecto mencionado previamente sobre
el presentimiento de Latour por la señora Paradine,
filmó por separado al mayordomo entrando por la
parte trasera quien recorría el pasillo hasta pasar
lateralmente por donde se encontraba la acusada.
Luego, armó la secuencia, filmando a la mujer en un
asiento móvil frente a la proyección anterior para darle
un gran sentido de movimiento y permitir físicamente
que el espectador compartiera esa sensación.
Algo que Hitchcock usualmente mencionaba era
su rechazo al reparto de los personajes principales. En
algún momento, el productor Selznick se acercó con
Greta Garbo para animarla a su retorno al cine en el
rol de Maddalena Paradine y aunque la famosa diva
mostró cierto entusiasmo, declinó, lamentablemente,
ya que su elegante y atractiva frialdad hubiera sido
excepcional para ese papel; en lugar de Gregory Peck,
quería a Laurence Olivier, quien no estaría disponible
en los tiempos del rodaje, o Ronald Colman, quien no
era del agrado de Selznick, sin imaginar que ese año
ganaría el áscar y otros premios por su trabajo en El
abrazo de la muerte (Cukor, 1947). Sin embargo, el caso
más discutible fue el del muy atractivo francés Louis

J ourdan (debutante como la croata~italiana Alida Vallí
en el cine norteamericano) cuya apostura no encajaba
con la idea de Hitchcock quien deseaba al británico
Robert Newton en dicho papel. En la novela original,
Maddalena Paradine era descrita como una ninfómana·
el director quería mostrar, fuera de toda convención,
debido a la censura, a un actor mayor en edad, sin
atractivo físico, corno el incomprensible objeto
erótico de una mujer con posición de clase, esposa
de un héroe militar, para dar idea de su vulgaridad
y sus bajos instintos. La patrona se acostaba con un
repulsivo sirviente y hasta llegaba al crimen por la
pasión carnal. Era inconcebible algo tan audaz que no
seria aceptado ni por el productor ni por un público
acostumbrado a los galanes bellos corno Jourdan (lo
que da lugar a que el juez Hargrove haga un comentario
hornoerótico cuando Keane asegura que Latour tiene
un odio patológico hacia las mujeres ya que una de
ellas lo dejó plantado el día en que iban a casarse:
"Después de ver el porte del testigo pensaría que el
comportamiento patológico seria el de la dama"), y
en este caso, simplemente resulta obvia la pasión que
despertaba el varonil sirviente en su patrona.
La película fue filmada entre los meses de diciembre
de 1946 y mayo de 1947 con un costo final (excesivo
para su tiempo) de más de cuatro millones de dólares.
Se estrenó el último día de 1947 en Los Ángeles con una
duración de 131 minutos que luego fue disminuida en
casi veinte para su distribución nacional y mundial a
partir de 1948 por lo que usualmente se considera una
cinta de este año. No tuvo el mismo éxito taquillero
de otras cintas del director con el mismo productor
(Rebeca, Cuéntame tu vida, Tuyo es mi corazón) ni tampoco
el público asistió masivamente a disfrutarla. Su interés
se fue despertando con el tiempo. Los estudiosos de
Hitchcock usualmente la defienden en sus discursos
y se tiene la fortuna de que se encuentre disponible
para su encuentro con nuevos espectadores. A pesar
del rechazo de Hitchcock, el tiempo ha permitido que
Agonía de amor se establezca dentro de esa filmografía
tan singular, demostrando que contribuye con
las obsesiones temáticas del realizador y diversos
antecedentes que luego serian claves para películas
que devinieron obras maestras. Cualquier cinta
que se piense "menor" o se subestime en los títulos
que conforman la obra de Hitchcock, siempre será
susceptible a florecer porque el genio, el creador, el
artista, el hombre fiel a sí mismo, poseedor de una
fuerte carga moral, estaba presente oo
)

armas y letras•

85

�Licenciado en historia en París, vivió en Madrid
y Nueva York; dirigió revistas de libros yrevistas
de cocina, recorrió medio mundo, tradujo a
Voltaire, Shakespeare y Quevedo, plantó un
limonero, tiene un hijo y ha publicado unos
veinte libros. En esta entrevista, Martín Caparrós
(Buenos Aíres, 1957) nos cuenta sobre su nuevo
libro de crónicas, y sobre sus gustos personales
en cuanto al buen comer y al buen beber.
1 encuentro se desarrolló una fresca
mañana de mayo, en un café de Palermo,
a unas pocas cuadras de Plaza Las
Heras, justo al lado del consultorio del
dentista a donde Caparrós irta después
de la entrevista. Por eso la idea de encontrarnos allí.
"Hace cuatro años me contrató el Fondo de
Población de Naciones Unidas para hacer algo que
hasta entonces no existía.Todas los años publican un
informe sobre el estado de la población mundial, que es
un grueso volumen lleno de datos, estadísticas y análisis
sobre un tema que tiene que ver con la población. Una
vez fue la migración, otra vez fue sobre el proceso de
urbanización, otra vez fue sobre la cultura. Ahora es el
cambio climático. Entonces lo que quisieron hacer es
junto con ese libro armar un suplemento Jóvenes, que
es como se llama, que consiste en contar las historias
de las vidas de ocho o diez jóvenes en distintos lugares
del mundo en relación con esos temas, es decir, con la
inmigración o la urbanización, o lo que sea que quieran
en ese momento. Ybueno, me encargaron que hiciera
ese trabajo, entonces cada año, giro dos o tres meses
por lugares muy raros, para luego escribir lo que me
piden. Una luna, este nuevo libro, es uno de esos viajes,
un viaje muy particular porque es un viaje que duró
veintiocho días. Es decir, una luna. Fue una especie de
viaje chillado, como yo le llamo, donde pasé de Europa
Oriental a África, después a Europa Occidental y otra
vez a África. Una especie de hiper viaje".

En general, los relatos del libro tienen un tinte
bastante trágico, los migrantes huyen buscando
una vida mejor porque la están pasando mal. Un
ejemplo: "Hay una historia de una chica de Kenia, que
justamente se llama Kakenia. Ella pertenecía a la tribu
Masai y quiso de alguna manera esquivar ese destino
que su cultura le reservaba, que era primero sufrir la
mutilación genital a la que suelen someter a millones
de mujeres en África y del resto del mundo y después
casarse a los 13 o 14 años con el novio que su familia
le consiguió y vivir toda su vida como una especie de
sirvienta de su marido. Queria esquivar ese destino y
por ello trató de estudiar, y en un momento descubrió
que había un lugar en donde le podían dar una beca.
Pero sus padres y los viejos de la aldea no la dejaban,
entonces tuvo que negociar, aceptó la mutilación
genital a cambio de que la dejaran seguir estudiando.
Y hoy está en Estados Unidos, casada con el hombre
que quiere, tiene un hijo, trabaja donde le gusta. Tiene
una vida totalmente distinta a la que hubiese tenido
si no hubiese peleado por conseguirla".

Cuando salió la reedición de tu libro Larga distancia, dijiste
en una entrevista que empezaste a escribir crónicas de viajes
para poder viajar y que después empezaste a viajar para poder
escribir. ¿~uécambió desde la escritura de ese libro hasta ahora,
si es que algo cambió?
Sigue siendo así. En el caso de Una luna fue un poco raro,
porque yo no pensé que estaba escribiendo un libro,

ci..,; f ALEJANDRO CAVALLI

ENTREVISTA A HARTIM CAPARROS POR SU LIBRO UNA LUNA, EDITADO POR AMACRAMA

yo estaba haciendo este viaje porque había aceptad
este trabajo y me encantaba hacerlo y tomaba nota~
~orqu~ cuando viajo escribo. Porque viajar es una
s1tuac1ón que me da muchas ganar de escribir cosas
c_ontar lo que veo, lo que se me ocurre. Tengo much;
nempo para pensar boludeces. Los viajes en avión
son muy largos, las noches son solitarias, entonces
tengo mucho tiempo. Entonces tomaba notas para mí
porque es lo que hago, y recién en el medio del . .
di' b
via3e
Je, ueno esto podría ser un nuevo libro, y ahí decidí
ordenar eso que tenla.

También decías que muchas veces te pasa de decir qué carajo
estoy haciendo acá.
Sí, s~ dudas, en esas noches solitarias cuando estaba,
~or e3emplo, en Moldavia, las primeras noches de este
li~ro suceden ahí; en ese momento hacia quince o
ve~te grados bajo cero y yo no entendía una palabra
nadie entendía los idiomas que yo sí. Estaba en u~
hotel feo en donde a las diez de la noche apagaban
las lu~es y las calles eran impenetrables. Era muy
abumd?. La conexión a Internet era muy lenta. No
había mnguna buena razón para estar ahí.

86 • armas y letras

armas y letras. 87

�CASTROMOMÍA

Entre historia e historia de los distintos migrantes,
Caparrós cuenta anécdotas del viaje y muchas veces de
las distintas comidas y bebidas de los diversos lugares
donde estuvo. "He escrito bastante de comidas, incluso
·dirigi la revista Cuisine &amp; Vins, una revista clásica de
comidas y bebidas en la Argentina, la dirigí en 1991~
1992, cuando casi no habia revistas de gastronornia en
el país. Yhe escrito mucho sobre comidas y bebidas. Y
en estos viajes una de las cosas en las que más tiempo
pierdo, si es que se puede decir que es perder el tiempo,
es en buscar dónde voy a comer en esas cuatro o cinco
ocasiones que voy a tener para comer en cada lugar".
Haciendo memoria, de este viaje Martin recuerda
algunas. "El caviar moldavo, que no es moldavo sino
ruso. Porque hay mucho contrabando de caviar. Una
lata de 200 gramos de caviar, por ejemplo, costaba 10
dólares, que puede costar 500 dólares en cualquier
negocio en el resto del mundo. Recuerdo también
una comida, una especie de guiso medio dulzón, en
Sudáfrica. En Liberia, una ciudad muy destruida,
una señora representante del Fondo de Población me
invitó a comer a su casa y fue una comida muy normal,
pero el hecho de tornar vino después de cuatro o cinco
dias de no ver una copa ni pintada le dio a esa velada
un aspecto distintivo. En medio de un ambiente
supuestamente relajado, más o menos occidental, la
señora me contó como 84 de sus parientes habían sido
masacrados en Ruanda. Esa discordancia absoluta,
entre comida y conversación".
En cuanto al vino, y a qué variedades de uvas le
gustan, acomodando su largo bigote manubrio con los
dedos de la mano derecha, con su vozarrón declara:
"Torno vino casi todas las noches. Es raro que tome
vino al mediodía pero también es raro que no torne
vino por las noches. Tengo una bodega considerable
y me gusta cuando corno en casa ese momento de ir a
ver qué vino voy a abrir. Aveces es al contrario, cocino
algo porque tengo ganas de tomar algún determinado
vino. Cocino todas las noches cuando estoy en casa. Y
al mediodía también. Siempre digo que no cocino como
los hombres sino corno las mujeres, porque no cocino
en ocasiones especiales sino todos los días corno
hacemos todas las buenas mujeres (risas). Soy amplio
en cuanto a gustos pero tengo ciertas preferencias que
varían con los momentos. Me gusta poco el Malbec.
Creo que es un acto de patrioterismo innecesario, el
hecho de que nosotros tengamos mejor Malbec que

88 •armas y letras

otros paises no hace que sea el mejor Malbec. Es como
decir, tenernos mejor cumbia villera que Austria y
no por eso vamos a escuchar más cumbia villera. Un
buen Cabernet es eminentemente mejor que un buen
Malbec. En blancos, eso cambia mucho más, por
ejemplo, ahora me gusta mucho el Sauvigon Blanc,
ese gustito citrico. Me gustan mucho los vinos sobre
maduros. Me gusta menos el Champagne".
POLÍTICA

"No veo ninguna opción que me parezca interesante,
atractiva, productiva -dijo Caparrós cuando se le
preguntó sobre el panorama politico actual del país,
a pocos dias de las elecciones-. Otra vez se está
discutiendo nombre de personas sin tener la menor
idea de cuáles son sus proyectos o programas, sin que
haya la menor participación, ni el intento por parte de
los partidos politicos para que la ciudadanía participe
para armar una sociedad mejor. Puede haber distintas
versiones de cuál sería esa sociedad mejor. Pero si
empezáramosadiscutiresoen vezdesifulanaomengana...
Seguimos dando cada vez más pasos para atrás".

Una especie de democracia infantil.
Sí, una forma infantil publicitaria de la democracia,
se elige un candidato corno se elige un detergente.
Con el mismo grado de reflexión y compromiso. Con
la diferencia que el detergente te jode las manos y el
candidato te jode todo lo demás.
Se hace la hora de que Caparrós suba a lo de su
dentista, pasaron treinta y cuatro minutos de los
treinta acordados, termina su café de un sorbo, y
cuando se está por levantar concluye: "Volviendo al
tema de la literatura y el vino, me quedé pensando, por
ahi te sirve agregar que cuando firmo un contrato por
la escritura de un libro, tengo una cláusula que decidi
agregar, que es que cuando el texto salga publicado el
editor me tiene que mandar una caja de muy buenos
vinos. Porque la edición, que al principio era algo
extraordinario, al final es algo rutinario. Siempre digo
que un libro es algo que uno hizo hace mucho tiempo.
Entonces, la salida de uno termina siendo como salir
a bailar con una ex novia. No tenés ganas (risas).
Pensé, para darle una marca festiva, quería hacer algo.
Entonces me dije, recibir una caja de muy buenos vinos
para mi es una fiesta. Antes de ayer, por ejemplo, me
llegaron los de Una luna" (K,;

�CASTROMOMiA

Entre historia e historia de los distintos migrantes,
Caparrós cuenta anécdotas del viaje y muchas vece~ de
las distintas comidas y bebidas de los diversos lugares
donde estuvo. "He escrito bastante de comidas, incluso
'dirigí la revista Cuisine &amp; Vins, una revista clásica de
comidas y bebidas en la Argentina, la dirigí en 1991
1992, cuando casi no había revistas de gastronomía en
el rais. Y he escrito mucho sobre comidas
en estos y:iajes una d!' hs cosas en las
pierdo, si es que se puede decir q
es en buscar dónde voy a co
ocasiones que voy a tener
Haciendo memoria, d
algunas. "El caviar m
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vino al mediodía pero también es raro que
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y me gusta cuando como en casa ese moment
ver qué vino voy a abrir. A veces es al contrario
algo porque tengo
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hacemos todas las
en cuanto a gustos pero tengo ciertas prefercn
varían con los momentos. Me gusta poco el
Creo que es un acto de patrioterismo innece r
hecho de que nosotros tengamos mejor Malbec

88 •armas y letras

otros paf ses no hace que sea el mejor Malbec. Es como
decir, tenemo mejor cumbia villera que Austria y
no por eso , lmos a escuchar más cumbia villera. Un
buen Cabcmet es eminentemente mejor que un buen
Malbec f n bl neos, eso cambia mucho más, por
ejemplo, ah
me gusta mucho el Sauvigon Blanc,
ese gustito
Me gustan mucho los vinos sobre
maduros. M
t menos el Champagne".

a pocos
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n que me parezca interesante,
-dijo Caparrós cuando se le
ma polftico actual del país,
ncs-. Otra vez se está
onas sin tener la menor
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el intento por parte de
ciudadanía participe
Puede haber distintas
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pasos para atrás".

citaría de la democracia,
o elige un detergente.
fl..xio ) compromiso. Con
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a caja de muy buenos
al principio era algo
tinario. Siempre digo
hace mucho tiempo.
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tenés ganas (risas).
para darle una marca festiva, quería hacer algo.
nces me dije, recibir una caja de muy buenos vinos
mf es una fi tJ. Antes de ayer, por ejemplo, me
Jron los de Una luna" 1 -

�, , ~ y de mí, que nazco sin
madre / Y ando recelosa
de mi, / Acechando el
ruido de mis plantas/ Por si adivino a
donde voy", dice Ifigenia, despatriada,
•desmemoriada, secuestrada en el
altar de la diosa Artemisa, sacrificada
convertida ahora en sacrificadora,
sacerdotisa cruel que descuarti::a
a los náufragos para ofrecerlos a la
diosa, Ifigenia, en palabras del propio
Alfonso Reyes en su Ifigenia miel "atada
al tronco de sí misma", reducida
a "un montón de cólera desnuda".
También fuera del paraíso,
también desmemoriado, también
suspenso en el aire, Reyes en lo alto de
una laberíntica biblioteca, cubierto
de textos y de libros, descuartiza
palabras, reacomoda frases, maldice
la horrenda inmovilidad de "diez
mil volúmenes ordenados en sólidos
estantes. Estantes atornillados en el
suelo y clavados en las paredes" (12).
Este Reyes, creado por Coral Aguirre
en su obra La elección dcifigenia, también
está furioso, no encuentra paz al verse
sumergido en una obra interminable
que teme, nadie va a leer. Sacrificado
en el altar de sus propias palabras,
a Reyes se le ha olvidado su vida,
no sabe, como Ifigenia, quién fue, ni
cuál será su destino.También él anda
receloso de si mismo, tratando de
adivinar a donde va. Como Ifigenia,
Reyes también está sujeto a un
terrible poder que lo rebasa. Ifigenia,
sabiéndose poseída por la Yoluntad de
la Diosa, exclama: "Alguien se asoma
al mundo por mi alma / Alguien
husmea el triunfo por mis poros; /
Alguien me alarga el brazo hasta el
cuchillo; / Alguien me exprime, me
exprime el corazón".
A Reyes, en cambio, no lo poseen
los dioses sino la violencia de la
historia: la "cruenta intromisión de
la metralla en la vida", el doloroso
asesinato de su padre, "por cuyo
cuerpo, empezó a desangrarse toda
la patria". En repetidas ocasiones,
el Reyes de La elección de Ifigenia
escucha, como si fuera la voz de un

90 •armas y letras

Ihgenia extraña, e.xtranjera, sola :,t.
dios terrible, el ruido constante de
alma
entre desconocidos y no sahe
la metralla y se estremece. :\adíe
qué paso, qué pa~o rnn ella, con
mas percibe lo que él, es una marca
su padre .con su gente, e-, que d 1a
interna, una persecución constante.
está desgajada ... EJa tiene miedo,
Algo que le exprime el corazón. Y si
no quiere que hablen, Ifigenü no
en la obra de Reyes hasta los pies de
quiere saher y dice "Si tu sabes m ~
su lfigenia llega Oresres, en figura
tejedor de palabra~... calla... Calla
de náufrago. para ayudarle a saber
porque me aniquila el peso del
quién es, para regresarle el nombre
nombre que espero.. calla porque
que perdió, en b de Coral llegan ante
al
fin, no quiero saber-oh cobarde
Reyes sus hermanos, sus entrañables
seno- quién soy yo" (18 19).
amigos, quienes acuden a él para
ayudarle a recordar.
Así, el dominicano Pedro Reyes también hubiera querído
Henríquez Ureña aparece para traer a borrar su memoria, olvidar quíén
su memoria el pasado ilustre, emotivo, era. Y te c11vid10, sc,iora, el agrio gusto de
inquieto, de ese grupo de jóvenes ignorar tu historia. Pero ahora, en su
embriagados de ideas, de esos jóvenes bíblioteca, tratando inútilmente de
que enamorados de Grecia, también ordenar su monumental ohra, este
leyeron el Ariel de José Enrique Rodó Reyes de Coral sí quiere saber quién
y se sintieron herederos legítimos es, sí quíere recordar, no le teme a las
de una tradición para construir la palabras. Recuerda París y la soledad,
inteligencia americana. Henríquez y recuerda Madrid y el jolgorio.
De esta manera, a traves de
Ureña le ayuda a recordar a Reyes sus
la
presencia
de estos náufragos
años en el Ateneo de la juventud, y el
Ateneo lleva a Reyes a acordarse de del tiempo, sus amigos, Reyes va
otro de sus amigos más entrañables: rememorando, reYi\'iendo, y con la
Julio Torri, quien a su vez le hace rnemoría reconstruye su identidad y
la de su patria. Reyes, como Edipo,
evocar su estancia en París:
dice Coral, sí quiere saber y rastrea
JULIO: (Con dificultad. kcuestadirigirsc sus huellas, aunque le sean dolorosas.
libremente aAlfonso) Hombre, nni&lt;;te Ahora sabe que Julio Tom, Pedro
que irte, tno lo recuerdas? Despueb Henriquez Ureña están tan muertos
de. .. (Se detiene confuso) y con Huerta como él y saber de la muerte lo
que te quería de secretario pri\'ado, transporta a otra ciudad: Buenos
no podías hacer otra cosa. Tenías Aires. Ahí el recuerdo de su estancia
que huir. Exiliarte. iCuánto dolorL . corno embajador lo hace e,·ocar la
Todos esos años nos escribimos presencia de otro de sus amigos: su
"gordo del alma", Genaro Estrada, y
desesperadamente (17-18).
con él a la "amazona de las pampas",
El exilío de Reyes, como cualquier Victoria Ocampo, con quien baila
otro exilio, no fue fácil. "Después de tango y &lt;lanzón; recuerda la revista
vivir tantos años en medio de amigos Sur y las palabras argentinas "ché"
extraordinanos, hasta respirar se "compadrito" "milonga". Con Victoria
me hace difícil por mi cuenta..." le aflora el Reyes coqueto, que disfruta
escribió Reyes a Julio Torri. Y será la buena vida, la buena música y la
precisamente durante ese exilío que buena comida.
Asi, poco a poco, van agolpándose
el joven Alfonso Reyes escribirá su
Ifigenia Crnd. entrañable personaje del los recuerdos. la embajada en Brasil,
La Casa de España y su incansable
que ahora es espejo:
trabajo para albergar a los exiliados
ALFONSO: Ifigenia cruel, lfigenia republicanos, y luego ... Borgec;.
cruel, sí. sí, yo escribí esa obra, Borges aparece para darle a los

recuerdos la inconsistencia de los
sueños, para retar todas las certezas.
Reyes Y Borges establecen un duelo
intelectual, un juego de ironías, citas
y erudición.
BORGES: Todas las bibliotecas
son mías ... Y este infierno según
~eyes, (Se ha dirigido a los otros) lo
mventé yo, la biblioteca total, la
biblioteca universal, el laberinto
hecho biblioteca, es mi invención.
Y si Dios existe, me escuchó, para
hacer de ella un infierno O un
paraíso, quién sabe (31).
A partir de aqui la autora construye un diálogo delicioso· las
afinidades, las diferencias' las
pasiones, las hipocresías, todo aflora
en este encuentro de dos figuras
contrastantes. Coral, experta en
este ~e~a, no sólo despliega su
conocuruento de la relación BorgesReyes, sino su astucia dramática
p~a c_onstruir una escena muy ágil,
divernda Y punzante. Antes de irse
Borges dice a Reyes:
'

C.AB.ALLE Í.A
La elección de Ifigcnia
Coral Aguirre
EDITORIA..: UANL
At.O: 2009
TITULO:

AUTOti:

FICENI.A Y REYES:

libertad, memoria y olvido

De ninguna manera. Es la mesura lo
BORGES: Al destino le gustan las
que da el orden poético, la estética
bromas, los enigmas ... Verá usted
de la poesía.
las balaceras de nuestros mayore~
quedaron en nuestra entraña para Reyes se encuentra así con ese
que nosotros las hiciéramos letras "muchachito terrible, egoísta,
palabras, la pluma como una navaja: despreocupado, que se fue sin
como un cuchillo o una metralla... agradecerme (40)". Será Octavio
Le falta saberlo. (Mientras se aleja) y Paz quien le revelará la clave de
entonces podrá olvídar, como lo dije su situación, quien le hará ver que
para mí mismo, llegará a su centro, a Reyes es Ifigenia, que, como ella, al
su álgebra y a su clave, a su espejo... recuperar la memoria puede ser quien
Pronto sabrá quién es (39-40).
es. En la obra de Reyes, al reconocerse
Ifigenia se niega a si misma, se rehús~
Una vez que sus amigos se han ido, a regresar con Orestes y le dice una
aparece alguien más. Este nuevo de las frases más celebres de la poesía
visitante no viene del pasado sino dramática escrita en lengua española:
del futuro. Reyes lo invoca al sacar "Robarás una voz, rescatarás un eco·
un tomo y leer:
/ Un arrepentimiento, no un deseo. Í
Llévate entre las manos, cogidas con
ALFONSO: La historia de la poesía tu ingenio,/ Estas dos conchas huecas
moderna es la de la desmesura. de palabras iNo quiero!"
(Observa la tapa) El Arco y la lira ...
Con esta negación, Ifigenia niega
(Se muestra muy irritado.) iQué su historia, la de su familia y la de su
ocurrencia, pero qué ocurrencia! patria, se hace, en palabras de Paz,

hija de si misma. Ifigenia inaugura así
un ámbito de libertad, el coro le dice:
"Escoge el nombre que te guste ¡ y
llámate a ti misma como quieras: / ya
abriste pausa en los destinos, donde¡
brinca la fuente de tu libertad".
Paz hace ver a Reyes que ésta es su
historia, que él es Ifigenia, que se negó
la memoria, porque queria rechazar
"el viejo mundo, la estirpe familiar,
la. sangre", quería recuperarse a sí
mismo, pero las ráfagas del 9 de
febrero, día del asesinato de su
padre, lo perseguían como un destino
inexorable del que permanentemente
está condenado a huir.
Sin embargo, Reyes también
logra elegir. Desde la perspectiva de
Coral, Reyes eligió las palabras sobre
las armas, eligió la poesía sobre la
venganza, eligió la diplomacia sobre
1~ guerra. Reyes, como Ifigenia, se
liberó del destino, de los hados del 9
de febrero y se construyó a sí mismo
lejos de su patria.

armas y letras•

91

�La elección de Ifigenia, es un texto en sus cartas y sus textos. Es, por
dramático escrito con erudición tanto, un teatro documental. Coral,
y sentido del humor: Respo~de a apasionada de las letras, ha~la asi de
una larga investigación realizada las elecciones, de la memona y de la
por su autora, y las rnces que ~os libertad Reyes y Ifigenia se burlaron
· deja escuchar son las de los propios de las estrellas, Pero liberarse de
protagonistas. Coral arma la trama las predestinaciones, históricas o
siguiendo los parlamento~ reales de, metafisicas, no es fácil, conlleva la
los personajes históricos, mdagados tarea de asumir existencialmente que

La compañía de las islas

TtruLO: De eso se trata.

Ensa)OS lituanos
.
.
Urun:rs1dad
Autónoma de Nuevo león/Colofón
A.MOa 2008

A.UTOR1 Juan \"illoro
EDITORIA.LES1 Anagrama

ucstos a inventar_ cat~gorias engañosas, imaginemos De esto se trata.
Ensayos literarios como si fuese
un road book . .No es una empresa
desatinada. Antes, habría que ejercer
algunos deslindes genéricos: aquí la
crónica ronda junto con el cuento
al ensayo-centauro (u ornitorrin_co,
como dice Fabri=ío Mejía Madnd).
Más allá de las definiciones, en De
eso se trata seguimos a un autor en
la plenitud de su prosa, dueño del
adjetivo radiante.
Villoro es un guía a la vez
amable y exigente, pues según él
lo escribe, intenta mostrar goces
para el conocedor y para el perplejo.
Lo logra. Como en todo ensayo

P

92 •armas y leqas

estimulante -como en todo viaje
placentero- hay posibilida_~es de
dirección aunque sin rutas fiJas. La
marcha se da por caminos asfaltados
-de rueva York a Buenos Aireso por puentes transoceá~cos entre
épocas e idiomas-de Fit:::g:rald
a Goetht La digresión equivale
al rodeo, a la salida al campo o a
playas más anchas. Es en la secreta
minucia donde se revela el narrador
Villoro, donde nos regala lo que los
académicos cada vez regateamos, el
placer (hace falta mas crítica de este
estilo en ~léxico). Nuestro autor
avanza, desbroza y en ese movimi~to
insinúa una cartografia peculiar.
Mientras leemos, nos encontramos
en un archipiélago, reconocemos los

somos hijos de nosotros mismos'. que
hombres y mujeres nos construIInos
mediante nuestras más dolorosas
elecciones, mediante las palabras
que nos definen y nos hace volar,
y mediante las acciones que nos
comprometen y nos atan a la tierra.

Ana Laura Santamaría

rostros de sus habitantes: son los
clásicos que Villoro se llevarta a la isla
desierta, sus acompañantes ~eseados.
Vidas y obras están aqui remscn_t~s
por la glosa. y basta de esta fac1l
alegona caminera.
Otros ya lo han dicho, De eso se trata
es un fino libro de ensayos. No es ésta
una de las magias menores de Juan
Villoro (ciudad de ~léxico, 1~56),
narrador de amplias resonancias y
gurú para legiones de admiradores
-bien ganados, por cierto._ Tal_vez
con la excepción de Sergio P1~0L
otro amante del viaje, es el novelista
mexicano mcJor conocido en o_rros
pafses en los que el español sigue
siendo la lengua por la cual podemos
entendernos con los autores que
nos interesan: Borges. Bíoy, Onetti.
Porque los placeres de la marcha se
conversan. y este camino nos lleva
al festín. Los retratos son reales, la
geografía que proyecta imaginaria:~n
archipiélago de soledades que gracias
a la escritura de Villoro convocamos.
Reunión de épocas: el tiempo de
Lichtenberg alterna con el de Lowry,
de ida y vuelta. Esta galería m~vil es
la enciclopedia personal de Villoro.
Cada uno de estos viajantes-ellos
también lo fueron- jubilosos como
Casanova Ofatigados como Rousseau,
está delineado con la suficiente ironía
para sacudirles el_polvillo ~~ tratado
mamotrético. Liberal, villoro les
devuelve sus armas, los acicala un
poco, y los impulsa_ a conta_r _su
segunda salida, a maqumar prodigios
en la mente del lector.
Sorprende la seguridad con la
que puede ensamblar un episodio

pesquero de Hemingway y su que leyeron en los libros; viven para
más un atributo de la lectura que del
correlato beisbolistico (El viejo y d investigar la materia que puede ser
texto". Interlocutor activo con sus
mar) con las vicisitudes amorosas literaria" (p. 55). Ni más ni menos,
maestros, Villoro reclama lo mismo
de Klaus Mann. El estilo Villoro se este párrafo vale por todo el ensayo.
de nosotros. Pero no he tocado el
conoce al unir por las brechas menos
Coincido plenamente con tema de este texto. Reduzco hasta la
transitadas la necesaria correlación Christopher Dominguez Michael en
caricatura, baste decir que trata sobre
de ,ida y milagros de las eminencias su reseña a la edición previa de este
la capacidad de entender lo ajeno, al
literarias sin caer en los psicologismos libro (Santiago de Chile, Edic10nes
famoso "otro"; de encontrar el Nuevo
de tercera división. Pero donde de la Universidad Diego Portales,
Mundo y saber que lo importante es
muestra toda su capacidad en el ansia 2007)' el siglo XVIII es el siglo en el
aprender a cuestionar la barbarie,
de lo particular: registrar la pequeña que Villoro se siente más a gusto.Tal
las imperfecciones y los prejuicios
anécdota que revela al personaje, vez difiero un poco en las razones.
propios. Lichtenberg, asi, es ejemplo
infame y/o genial. Por supuesto, no En ese siglo, la compulsión escritura!
de mente lúcida.
escatima el dato sabroso ni deja de suponía la avidez por la experiencia:
No hay canon sin Goethe, no hay
especular por mojigaterías. D.H. de allí la abundancia de libertinos
literatura sin tema amoroso. Pero
I.awrence puede resultar perturbador ilustrados, como Casanova y Sade. La
concedámonos un descanso: hay
más por sus omisiones carnales que conciencia de la vida como ficción, y
demasiado Goethe y demasiadas
por sus ideas sobre la penetración anal; de la mirada ficcionalizadora sobre
páginas escritas sobre él. Una
Yeats es fotografiado como el dandy el mundo-sustento de la crónicaliteratura en si mismo, como nuestro
que prueba todo y lo desaprueba por encontró sus mejores representantes,
Alfonso Reyes, es compendio y fragua
igual pero continúa jugando, tal se a los más activos y desenfadados.
de su época. Pasemos a Rousseau,
entiende su relación con Madame No sorprende entonces que después
"maestro
de la contradicción fecunda".
Helena Blavatsky.
del Quijote tengamos a Casanova, Rousseau entrega su nombre a la
Lucho por evitar el name dropping: un improbable discipulo. Cervantes
posteridad-y a las autoridades en
el curioso lector puede revisar el unía en su mesa el tintero yla espada;
1762- como garantía de biográfica.
índice onomástico para percatarse Casanova, en el lecho, a la pluma y
En efecto, "conocemos mejor los
de la configuración de esta peculiar la amante. Cada quien sus batallas.
padecimientos de los hombres del
Enciclopedia. El autor de El testigo También Casanova es un fundador
siglo XVIII que los nuestros, en
cuenta también con eso que llamamos de discursos y de figuras, del Don
parte por la valiente atención que
la inteligencia ensayistica: si abre con Giovanni de Mozart a la música
dedicaban a su organismo y en parte
un texto sobre Shakespeare, donde de Bruce Springsteen. De paso,
porque se trataba de afecciones
su despeinado exegeta mayor Bloom comprobamos que el XX fue un siglo
incurables, destinadas a convertirse
lo coloca por encima de todos los más pueril que el XVIII. Hasta 1960
en formas de la costumbre y aun
demás autores del canon occidental, se rescataron las Memorias originales,
del temperamento" (118). Hay una
implicitamente le responde con el expurgadas por el tribunal del buen
vocación por escribirse y encontrar
genio hispánico por antonomasia, gusto.
una pedagogía en ello, asi sea la de
Miguel de Cervantes. Buenos puntos
No siempre la velocidad de la poner en cuestión la razón sobre el
de partida ha elegido Villoro. Vamos redacción permite pulirla. Lichten
sentimiento. Villoro nos da la imagen
en el primer ensayo de la crónica berg deja en sus "libros de saldos"
de otro Rousseau, el afectado por los
universitaria a la minucia filológica anotaciones casi crípticas al lado de
males de su siglo y ruño aún como
necesaria en la traducción, del apunte una iluminación. A pesar de su precisión
para juguetear-dolorosamenteescolar reencontrado como botella al estilística y sintáctica, de alguna
con sus circunstancias y hacerlas
náufrago que seremos. En "El Quijote: forma aprendió Villoro el gusto por
fecundas en sus obras. Nuestro
una lectura fronteriza", atisbamos la esos nudos del lenguaje. A veces en
tiempo actual es una de ellas.
posibilidad de una reescritura salvaje: una frase conjuga elementos dispares
Tal vez el ensayo más brillante
"Cervantes funda por partida doble y nos regala un aforismo, isla en el mar
entre
los contenidos en De eso se trata
la novela moderna y el subgénero de su prosa. En Villoro es deliberado.
sea "El diario como forma narrativa",
de la novela nómada que llega hasta Pero esto nos revela algo, pues los
Los detectives salva1es, de Roberto aforismos son "un archipiélago de engarce que reúne todos los temas
Bolaño, donde Ulises urna y Arturo ideas [que] cruza los años y niega del libro. Tendría que parafrasearlo
Belano, aprendices de poetas, viajan la tierra firme de las teorías y los largamente y en ese trance, abaratar
en sentido inverso a don Quijote: sistemas filosóficos. Las constantes, su brillo. Por cobarde, me escapo a
la derrota. ya notará el lector a qué
no buscan que la vida compruebe lo las correspondencias internas, son
me refiero.

armas y letras.

93

�~
1

de amigos: Gertrude Stein, Scott
El siguiente es un postre pesado, malentendidos que a veces abruman
Fitzgerald. Amateur de la acción
agridulce, después del alimento fuerte a los fans de los "multiculti". Uno de
pero escéptico del psicologismo, la
anterior. Si lo quisiéramos creer, la esos puestos fronterizos es Tijuana
verdad
de sus personajes y de sus
república de las letras se asemejaría y su narrador Luis Humberto
travesías se encuentra en otro lado,
. más a un reino habitado por villanos. Crosthwaite. Hacia el sur localizamos
más allá -más al fondo- de las
Borges y Bioy, tqué más decir sobre otros salvajes en la crónica falsa de
palabras recortadas de su prosa. ¿Qué
ellos sino anotarse en la chacota? JuanJoséSaer,Elattatado. En"la zona"
podría decirnos esto del mismo Juan
Pues sí, la maledicencia es la mejor del argentino descubrimos también
Villoro?
distribuida de las pestes literarias correspondencias con el norte que
Lamento no comentar con
y este diario-otro que pasa por acabamos de abandonar. Cuando
precisión
la penúltima parte de De
aquí- lo confirma. Pero, tratando lo pintoresco lastima la capacidad
eso se trata, pero algo hemos dicho
de esquivar la incomodidad de de comprensión tendemos a ver
ya de sus retratos. Los "eminentes
encontrar a dos genios reducidos por monstruos alrededor y enturbiamos
exaltados" son los celebrados
la mala leche que destilan, podríamos el encuentro conlos otros/los mismos.
MalcolmLowry,D.H.Lawrence,W.B.
consolarnos con algunas preguntas. La ética del lector Villoro le impide
Yeats
y Klaus Mann. Franqueamos el
tHasta qué punto Bioy es la escritura recriminarnos, pero no podemos
delirio de Lowry -"Delowryum
autobiográfica de Borges? tQuién se dejar de sentirle una especie de
Tremens" según Villoro- y el de
proyecta en el otro? Ymejor, tpor qué desazón contra los misreaders.
"Al modo de los iconos de la los críticos de Lawrence, pero no
esta ficción del Borges chocarrero
salvamos la temporada en el infierno
puede ser la verdadera frente aquella Iglesia ortodoxa rusa, la imagen
a la que junto con Yeats y Mann nos
construida por Borges en sus cuentos, de Antón Chéjov preside el cuento
incitan. Onetti es el Virgilio final
poemas y entrevistas? Yo tomo Borges contemporáneo" (201), escribe
de
los ínframundos. Para mi es el
como una historia interpersonal Villoro. ChéjoY es la habitación
mayor novelista en Latinoamérica y
de la infamia. Quien descree de la por donde todo escritor de short
agradezco siempre poder leer algo
personalidad, quien duda de las stories reside al menos en su edad
que me haga verificarlo. A pesar
posibilidades de la historiografía, de aprendizaje. Es una habitación
de ello, no creo que "La fisonomía
quien se regodea en exhibir escrituras silenciosa: la clave de Chéjov está
del desorden ..." sea el ensayo más
apócrifas ttendria que respetar el casi siempre en lo que no se dice,
convincente de un libro con líneas
pacto de lectura en una biografía? lo sumergido e inexpresado. Hablar
Ah, pero los pleitillos domésticos y del ruso sirve para hablar de sus lucidísimas.
Contra mi costumbre, he manlas hablillas son entretenidisimos. discípulos. Tres veces Hcmingway está
cillado
esas líneas con rayones,
Creo que una de las hipótesis de integrado por "De París a Pamplona:
manchado
los márgenes con mis
Villoro es la acertada: "En este teatro Pamplona", "La República perdida:
apostillas insulsas. Que Juan Villoro
de suposiciones también existe la Por quién doblan las campanas" y "En la
me absuelva. Sé que De eso se trata es
posibilidad de que los autores se corriente del Golfo: El viejo y el mar".
un viaje con regreso y sé que alteraré
hayan puesto de acuerdo en la forma La dispersión geográfica es la marca
mis pistas falseadas con cada vuelta.
que adquiriría el libro [... ) ¿Hasta personal del estadounidense. Es la
No perjudico con ellas al autor ni
dónde es esto un efecto calculado? sección más abundante dedicada a
al libro. Junto con Efectos personales
[...) Me inclino por el pacto tácito [.]" un solo autor, un homenaje tácito.
De narrador a narrador, y de una es lección permanente del maestro
(167). Borges dicta y Bioy dispone.
Villoro y sobre todo, una posibilidad
De vuelta al norte, encontramos poética a otra, la figura eminente del
de diálogo entre trashumantes. Como
peculiares figuras. Son los fronterizos. escritor errante tiene en Hemingway
él mismo dice, ensayar es leer en
Y es que se los ha exotizado hasta a su más dilecta encarnación en el
ser todo y nada. En "Itinerarios siglo XX. París, Pamplona y Finca compañía.
extraterritoriales" Villoro desmonta Vigía, el movimiento se demuestra.
Daniel Orí.zaga Doguim
con tranquilidad y pericia los Hemingway muda de lugares como

SÉ QUE DE ESO SE TRATA. ES UM VIAJE COM RECRESO Y SÉ QUE
ALTERARÉ MIS PISTAS FALSEADAS COM CADA VUELTA. MO PERJUDICO
COM ELLAS AL AUTOR MI A.L LIBRO.

94 • armas y letras

U

n extenuante asombro
Y una dulce fatiga. El
LA TOTAL CIRCUNFERENCIA.
rompecabezassobrelamesa
empieza a cobrar sentido. Es cierto
se trata de un paisa1·e de los Paí ,
B' d
ses
_aJos, e esos jardines o extensos
viveros donde los amarillos y azules
REVISITADO
lo ~a_turan todo hasta el delirio. El
delir10, se entiende, de quien intenta
ens~bl~ -con infinita y amorosa
TITULO:
• 1ronso Reyes.
L Revista
. Anthropos 221·· /Ul'
paciencia- las mil y una piezas
a
total
circunferencia.
Un
pensamiento
regadas sobre la mesa.
hispanoamericano
Sebastián Pineda, a través de
AUTOR: Sebastián Pineda Buitrago (ed.)
Anthropos, lo ha hecho, ha preparado
EDITORIAL: Anthropos
ü01 2009
Y_ pr?puesto un puzzle que nos
dibu1a "la total circunferencia" que
Borges supo ver y celebrar en Alfonso
Reyes. Sin embargo, "tcómo ordenar
el mar?", exclamaría Dámaso Alonso
con respecto a Lope, y Reyes, con sus
n~merosos puertos y ensenadas, no
prnta malas mareas. Lo que Sebastián
Pineda nos propone es una tupida
~lameda que sí nos deja ver los mis manuscritos.,, Dice Reyes. Se
alamos, pero que, obviamente, no trata, obviamente, del inicio de la se lanza y lo dice, afirma que las
escuel_as de humanidades de estudios
agota el paisaje; Y cómo habría de Revolución mexicana.
superiores,
tanto las facultades de
hacerlo tratándose de un autor como
Ahora sabemos lo que todos letras_como las de estudios culturales
Reyes que, lejos de los grandes títulos sabemos, pero que no todos saben
en Hispanoamérica, no incluyen
s~ dedicó ª edificar una obra llena d: aquilat,ar y agradecer: que Reyes
e1empl~res sorpresas, por aquello de nos lego un mapa impresionante de en sus programas académicos el
los sab10s y didácticos hallazgos que autores y obras, que su gozo incluyó pensamiento de Alfonso Reyes.
Reyes, al referirse a uno de sus alter
se suman Ymultiplican a lo largo de la poesia, el cuento, la traducción el
egos,
concretamente a Juan Ruiz de
sus Obras completas.
estudio yel ensayo, que su generosidad Alarcón, dice lo siguiente: "En la casa
Pineda armó su tripulación de desató carreras en las artes plásticas y
asalto Yla revista Anthropos se convirtió que su amor por el cine lo encarrúnó de la locura, era un revolucionario de
en un bajel cuya brújula estableció a la crítica; que nos legó la Capilla y la razón. Hace falta mucha bravura
p_ara asumir esta actit).ld. Hay el
rutas qu~conducenallector a puertos, su acervo literario, que es el primero
u_nos mas conocidos que otros, pero entre los gongoristas, que le debemos nesgo de quedarse solo." Ante
una reflexión de semejante peso
sie~pre con callejones y rincones de
El ~olegio de México, El Colegio concluimos que la academia ha caído
un rnmaculado misterio.
Nac10nal y hasta el Instituto Francés
tQué hubiera pasado si Reyes pa_ra América Latina, nos recuerda en una vorágine gobernada por una
moda "cientificista" que escuda sus
el muy joven, convence a su padr:
Minerva Margarita Villarreal· pero carencias en esquemas y teorías que
de deponer las armas, siguiendo el
t~mbién nos habla de los prhneros
ofre~imiento del propio Madero anos del exilio ydel valor experimental al final, se las lleva el viento de l;
por ~termediación del muy joven, logrado ª cabalidad de esa literatura década siguiente, yasí sucesivamente.
también, Martin Luis Guzmán? Es "subversiva" que inaugura el festín Al respecto George Steiner ha dicho
que nues~ro tiempo se distingue
u~a pregunta que nos sugiere Adela alfonsino.
por su abierto Y decidido rechazo
Prneda; pero ya antes nos hicieron
Pasamos la página Y se desdobla hacia l_a alt~ cultura, y sostiene que
transitar por una fragmentaria
~º?1? un abanico una bien trabada, las uruversidades harían mucho si
memoria alfonsina donde nos
1uic10sa e inteligente cronología enseñaran a leer a sus estudiantes.
dejan colgados de una angustiante
de ~lfonso Reyes apuntada, con En este tiempo donde se ponderan
frase: "Sólo quedamos aqui los
meticu_l?so celo, por el propio las habilidades sobre todo, y donde
hombres. A mi madre le he confiado
Sebastian Pineda. Pero Pineda la memoria y la reflexión se ven con

Alfonso Reyes

armas y letras.

95

�todo. Su prosa apela a un impulso
inquietante sospecha, el pensanúento y diferencias entre estos dos autores estético heredado del mejor y más
de autores como Reyes parece no perfilan una justicia salomónica vivo Modernismo, hoy devaluado
tener cabida en nuestra tecnificada y cuando se concluye que una obra -éste- por la idiotez reinante.
reglamentada vida académica. Lo cual literaria, por lo general, contiene los Pero se trata -siempre- en mayor
nos condena a una situación de vida tres cocimientos o temperaturas en su o menor dosis, de una prosa critica
intelectual periférica con respecto a cuerpo discursivo, sólo que una puede
que rebasa con mucho su producción
los centros académicos que, siempre, imponerse sobre las otras y calificar la poética o narrativa. Pienso en uno de
estarán lejos de nosotros. No asumir el obra en su totalidad, o bien, pueden
mis autores predilectos y secretos:
pensanúento de nuestros autores nos alternarse y hacerse fuertes en un Joan Boscán y su anhelo renacentista
condena a un miserable y dependiente determinado fragmento o pasaje de de la aurea mediocritas; Reyes, con
la obra. Visión de Anáhuac 1519 es un
estado de colonia intelectual.
singular bravura atendió el concepto
La línea la prolonga todav1a más poema en prosa, una prosa poética, un
como valor literario.
Víctor Barrera cuando habla de los ensayo lírico, un palimpsesto donde
Yaparece Borges, el joven escritor,
prejuicios que rodean a la obra y la intertextualidad construye un
y
Reyes,
el escritor maduro, en el
figura de Alfonso Reyes. Prejuicios universo literario no clasificable por
ensayo de Fernando Báez. Borges
y desatención, poca curiosidad género alguno, o se trata de un texto
somete
sus borradores al ojo agudo
por adentrarse en ese laberinto de donde lo lírico, lo épico y lo dramático
de Reyes y éste le aconseja a tal grado
hallazgos y pistas que nos salen al aparecen y desaparecen, se imponen
que la prosa del argentino cambia al
paso apenas fijamos la vista sobre uno sobre del otro en una danza que
punto que éste llega a desconocer
una de sus páginas. Se trata de un nos sobrecoge y ante la cual -como
sus primeras publicaciones. Ya que
problema de recepción que empaña afirmara Aristóteles con respecto a la
-se lee en el ensayo- "Borges, para
y nos aleja de una de las obras más poesía- estamos ante una literatura
ser Borges, fue, en algún momento
vastas y complejas de la literatura de que no tiene nombre.
Ya invocada Visión de Anáhuac 1519 de su vida, Johannes Becher, fue
la primera mitad del siglo XX. Obra
Cansinos Asséns, fue Walt Wbinnan,
que se nutre y cobija dentro de una encontramos el rápido y nutrido
fue
Thomas Browne, fue Thomas
tradición eminentemente humanista, ensayo de Adolfo Castañón. Reyes
de
Quincey,
fue Shakespeare, fue
tan humanista como la de Dante, ha hecho suyo el Siglo de Oro, el
Chesterton (.. ) Borges también fue
Petrarca o Goethe, este último otro conquistado conquista una literatura
Alfonso Reyes." La lección fue tan
de los alter egos o autores tutelares que exige como propia al escribirla;
honda, concluye el ensayo, que para
de Alfonso Reyes. 8 ensayo de Víctor y, como suele suceder, el autor al
saber si un texto era bueno o no,
Barrera termina por provocarnos escribir su texto se escribe y el
Borges y Bioy lo leian imitando la voz
la siguiente sospecha: no se trata lector al leer su texto se lee y Luis
de Reyes y ahi encontraban la escala
realmente de que Alfonso Reyes Cernuda concluye diciendo aquello
exacta
sobre las bondades literarias
llegue a ser nuestro contemporáneo; que la poesia también se escribe
del texto.
en realidad -estamos ciertos- se con el cuerpo; y con el cuerpo de
8 trabajo de Alberto Enríquez
trata de lo contrario: de que nosotros una memoria doliente y, a la vez,
Perea nos da otro de los alter egos
lleguemos a ser contemporáneos de gozosa y sensual. Reyes escribe esta
fundamentales
de Alfonso Reyes. Esta
Reyes; es decir, lleguemos a merecer pieza emblemática y detonante de
vez
se
trata
de
Chesterton. Escritor
la literatura hispanoamericana del
la gracia de ser sus lectores.
puntilloso y enterado, imaginativo
Pero la obra literaria, en general, siglo XX. No sería descabellado trazar
e irónico que no desdeñó el trabajo
presenta tres temperaturas o una línea de parentesco entre Visión
diario de la escritura periodística;
cocimientos que pueden llegar a de Anáhuac 1519, de Alfonso Reyes y
pero de un periodismo que tampoco
definirla: el término lirico, el épico Condcrto barroco, de Alejo Carpentier
desdeñó la inteligencia y la belleza.
y el dramático. Sin embargo, la obra, y Paradiso, de José Lezama Lima. Es
Por último-casi-está el trabajo
en su naturaleza transgresora e el Siglo de Oro, ciertamente; pero
de
Edison Neira Palacio que nos
ingobernable, puede muy bien no también, y, definitivamente, el genio
revela la v1a purgativa que Reyes
sólo desdibujar las fronteras de individual.
Aquí brinco al ensayo de Ignacio hizo suya a través de la biografía
los géneros, sino contenerlos en su
de Goethe. Goethe será uno de los
tremenda y paradójica unidad formal. Sánchez donde, de pronto, aparece
puntos cardinales de Reyes. Goethe
Alfonso Rangel Guerra se sumerge un rayo de luz que lo sugiere todo.
romántico y Goethe clásico. Para
en el océano de los géneros literarios Reyes apuesta por una obra donde
Reyes se trató de unas vidas que,
comparando las teorías de Alfonso los tirulos se borran ante el proyecto
si
bien, no fueron paralelas, sí lo
Reyes y de Emil Staiger. Las afinidades de hacer, de edificar, de escriturarlo

96 • armas y letras

determinaron en más de un sentido.
Pienso en esa relación definitoria en
la obra de Reyes, entre conocirnie~to
e inspiración. Dos fuerzas que se
fusionan en la tremenda poiesis
alfonsina.
Héctor Perea cierra, de alguna
forma, el arco abierto con el hecho
de que Reyes intervino para que se
le otorgara una beca al joven Diego
Rivera para que se fuese a Europa.
Mmerva Margarita Villarreal, en su
ensayo, nos da noticia de ello abriendo
dicho arco que, ahora, Héctor Perea
cierra. Vemos aquí un Reyes crítico
Ycuidadoso con respecto a la última
época de la pintura de Rivera. Un

RAMOM DACHS

TfTUL01 Albúm dd trasiego

AUTOR,

Ramon Dachs
la Tempestad

EDITORtAL i
~01 2009

M

engañemos, el Albiím
del trasie:go del poeta
Ramon Dachs es mucho
más que una reseña de sus viajes y
encuentros. Libro de meditaciones
Y de exposiciones teóricas acerca
de su poética, es un libro de (pre)
textos. Veamos por qué. En primer
lugar lo que nos salta a la vista, tras
una lectura del mismo, es que Ramon
Dachs busca un "pretexto" dentro de
los relat~s_acaecidos durante algunos
de sus v1a1es, para reflexionar sobre
otros temas que le son afines. Tejido
dentro de su narrativa, encontramos
anécdotas o relatos que parecen
O nos

eje_rcicio_ de suma inteligencia y de
erugmático guante blanco cuando
afirma: "Exposición de Diego: los
cuadro~ que trajo de Rusia, Polonia,
Alemarua, Checoslovaquia. Excelente
pintura. Cielos de extrañas luces
irisados de polvo de nieve, qu~
los septentrionales no han sabido
pintar. Pero mundo desolado
helado, en ruinas: triste humanidad
de hormigas". Antonio Gamoneda
el poeta español, dice que sabe 1~
que piensa cuando lo lee; hasta no
escribirlo no sabe lo que piensa. En
este caso, el pintor pensaba una cosa
pero su pintura decía otra. En el cas~
de Reyes la escritura y la vida se le

confundieron al grado que escribir y
contemplar fueron equivalentes.
Hasta aquí la travesía que
nos ofrece Sebastián Pineda y su
tripulación a bordo del acorazado
Y, a veces, velero, Anthropos. Reyes
no se agota y nosotros tampoco nos
agotamos con él; más bien se trata de
una amistad, de alguien que pregunta
Yotro q~e re~ponde, pero el diálogo
es la fascmac1ón del instante.
Posdata. También hay un trabajo
mio sobre la vocación literaria y la
poesía de Reyes, pero el espacio se
nos ha terminado.

José Javier Villarrcal

y sus trasiegos

y tránsito, fugaz y acelerado, avatar
tras avatar"· dándonos la impresión
de que algo inesperado va a ocurrir.
Pero no. Resulta que su lectura me
co nduce por un rumbo distinto.
Podría por lo tanto, haber escogido
cu~~uier otro al azar. El azar (lel
ob1et1~0 de los surrealistas?) juega
un rol 1IDportante en su pensanúento:
w¿Existe el azar?, se pregunta en
alguna parte de su libro como
poniéndonos sobreaviso ac~rca de
sus intenciones. Pero volviendo al
capitulo 105, en éste ocurren cosas
que corresponden a una secuencia
planificada Yno muy azarosa, como
las siguientes: l. Una denuncia contra
la exposición presentada en el Museo
como pinceladas impresionistas que de Arte Contemporáneo de Barcelona
captan la luz del momento. Quiero (MA_CBA) titulada Desencuentros; 2.
decir que este poeta "mira" ante reumón con la directora del museo de
todo. Buena señal escribir un libro arte p~ecolombino de Barcelona para
con la mira~a. Pero ese mirar suyo la pos1?le publicación de su ensayo:
aho nda hacia otras dimensiones Sin Juicio: Trasfondode Francisco Toledo·
que vienen siendo la razón de ser d~ 3. preparación para una muestra e~
sus trasiegos. Me refiero entonces Perigueux con motivo del festival de
al pulso que Ramon Dachs le va poesía de vanguardia: "Expoesie"·
tomando a cada situación, para volcar 4 propuesta para una serie d~
sobre las mismas lo más poético de conferencias en el Instituto Cervantes
su pensamiento.
de Burdeos; 5. realizar los últimos
Recorriendo las páginas de su detalles para la cubierta de su libro
libro, lo abro al azar y me encuentro El Tarot de Marsella: Poema Aleatorio.
con el lc~pítulo? 105 de sus trasiegos
lCómo se conjuga todo esto
que cmruenza diciendo: u Movimiento con su pregunta sobre el azar? Se

armas y letras.

97

�AUTORES

conjuga porque entramos en uno de su CodexMundi. Podrtamos continua~
sus grandes temas: la aleación que explorando otros capítulos pero si
menciona al final, refiriéndose a su por el momento nos detenernos en
libro sobre el tarot. La geometria estos dos, veremos que entre detalles
euclidiana de la cotidianeidad cotidianos, se filtra una luz producto
se rompe por esa mención suya, de sus reflexiones, los cuales van
abriéndonos de inmediato otros creando una coreograf1a de sus
espacios de naturaleza fractal. El experiencias.
Siempre he pensado que lo fract~
tarot es en definitiva uno de los
instrumentos más fascinantes que tiene que ver algo con una espe~1e
han surgido, parair creando rne~te de coreografia invisible que se aruda
imágenes, una "adivinatoria" grá\~da en la materia. Pero no sólo en la
de poesia. Por otra parte la aleación materia, también en el destino, lo
que el genio de Ramón Uull (una fractal juega un papel preponder:inte,
de las fuentes de este otro Ramon) por aquello de que el_ ca~sahsmo
manejara, nos conduce al enc~entro cede a la Pataf1sica o c1enc1a de los
de la sorpresa y de un maravillarse resultados posibles. Esto me lleva
frente a ella. Alquimia y poesía se a interpretar la poes1a de Ramon
dan aqu1 la mano, abriendo de_ paso Dachs -porque siempre se trata de
nuevos horizontes para sus trasiegos, poesia cuando nos refe~os ª ~1--:
que ahora vernos penetrando en eso con un neologismo de su rnvención.
que Gaston Bachelard denominó "la Topotmologie, término que refunde _el
poema con la topología. La topologia,
poética del espacio".
Prosigo pues tentando al azar según la respuesta que le hiciera a
sin utilizar el consabido golpe de una pregunta de Marta Mart1nez
dados. En el capitulo 94, frente Valls que forma parte del libro, ..~s la
al Portal de los Apóstoles de la disciplina matemática que estudia la
catedral de Valencia, el poeta evolución de las formas en el espacio.
discurre sobre sus rosetones, los Sus evoluciones, deformaciones y
cuales le sugieren una analogía con transformaciones. Fijémonos en lo

que nos dice: evolución de fo~as _en
el espacio". Esa evolución ln~ ~plica
un movimiento organizado s1gu1endo
ciertas direcciones1 y esas direcc!°n~
¿A qué geornetr1a corresponden O la
qué movimientos aleatorios que nos
entregan resultados posibl:s~ John
Cage, que trabajó esos moVlffilentos
con Merce Cumúngharn, podr1a haber
realizado una de sus composiciones
siguiendo los pasos de Rarnon Dachs.
Aqu1 tenemos, pues, la esencia de su
coreografia poética.
De ahi entonces que todo su
trasiego, sus visitas a exposiciones (ª
la de Giacometti le dedica una extensa
reseña), lecturas, impresiones de
lugares, encuentros con amigos etc.,
corresponda a esa concepción suya
del espacio. Trasegar nos lleva a
deambular y esto a lo que en Cuba se
llamaba ..habitantear", es decir, ser un
..habitante" Serlo en Cuba poseia un
significado derogatorio, pero no as1
para un Heidegger quien decia que el
..hombre habita corno poeta". Rarnon
Dachs ..habitantea"porquees un poeta
y este libro suyo as1 lo demuestra.

Carlos M. Luis

COIW.ACUIRRI (Bahía Blanca, Argentina). Dramaturga,

directora de teatro y catedrática de literatura clásica
en la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Su
novela Los últimos rostros ganó el concurso de Literatura
de Nuevo León 2007. Ha sido acreedora del Certamen
Alfonso Reyes 2008 por su ensayo Las cartas sobre la

mesa.
(Monterrey, N.L., 1973).
Licenciado en letras españolas por la UANL. Se ha
desempeñado como editor. Como dramaturgo ha
obtenido el Premio Nacional Obra de Teatro del INBA
1998 y el primer lugar en el Concurso Nacional de
Dramaturgia Sogem ICCM en 2000. Ha publicado El
anticristo (2006) y El hombre sinadjetivos y otras obras sin
importancia (2008).
NARIO CANTÚ TOSCANO

AWANDRO CAy ÁLIJ (Santa Rosa, La Pampa, Argentina,

1975). Periodista y licenciado en comunicación social
por la Escuela Superior de Periodismo de Buenos Aires.
Es asesor de la Comisión de Población y Desarrollo
Humano del Senado de la Nación Argentina.
(Concepción, Chile, 1955) .
Novelista, poeta y critico. Su última novela, Elfotógrafo
belga, fue publicada en 2006. Obtuvo su doctorado
en literatura en la Universidad de Utrecht y ha
ensefiado en universidades holandesas y chilenas.
Actualmente es traductor en Radio Nederland, la
emisora internacional de Holanda.
RICARDO CUADROS

RODRICOFRISÁM (Buenos Aires, 1963). Es colaborador
en numerosos medios periodísticos y autor de los
libros Historia argentina, Vidas de santos, Trabajos manuales,
Esperanto, La velocidad de las cosas, Mantra y Jardines de

Kensington.
(Holguin, Cuba, 1978).
Licenciada en ciencias de la comunicación por la
Universidad de Oriente, Santiago de Cuba, Cuba.
Reportera y conductora en TeleCristal y TeleCentro
del Instituto Cubano de Radío y Televisión de 2001 a
2005. Desde octubre de 2005 labora como reportera
en Vida Universitaria. Ha publicado en raller Abierto, La
Rocka y El Porvenir.
LIZHT CARCIA RODRlcu11

DANIIL CONÚLU DUIAAS Estudió dirección de cine y

ha realizado varias pellculas. En el afio 2003 obtuvo el

98 • armen y letras

Premio Hispanoamericano de Ensayo Casa de América
/ Fondo de Cultura Económica (Espafia) por Libro de
Nadie. En México ha recibido seis premios nacionales
de literatura. Su libro más reciente es el ensayo
Hollywood:lagenealogía secreta (2008).
BÁRBARA IACOH (ciudad de México, 1947). Es
ensayista, narradora y traductora. Su novela Las
ho1as muertas mereció el Premio Xavier Villaurrutia
en 1987. En 1992 publicó su Antología del cuento triste
en colaboración con Augusto Monterroso. Desde
diciembre de 1993 colabora en el periódico La

jornada.
■DUARDO MILÁN (Rivera, Uruguay, 1952). Fue miembro

del consejo de redacción de la revista Vuelta. Ha
publicado, entre otros poemarios, Nivel medio verdadero
de las aguas que se besan (1994), Habrase visto (2004),
Unas palabras sobre el tema (2005), Indice al sistema del
arrase (2007), Dicho sea de paso (2008), Pan para las
hormigas (2008) y Habrá tenido lugar (antología poética)
(2008).
NYRIAN MOSCONA ( ciudad de

México, 1955). Poeta y
periodista cultural. Ha publicado los poemarios Las
visitantes (Premio de Poesfa Aguascalientes, 1988),
Vísperas (1996), Negro marfil (2000, 2006) y El que nada
(2006). Tradujo (en colaboración) La m1ísica del desierto
de William Carlos Williams, con el que obtuvo el
Premio Nacional de Traducción. Ha sido miembro del
Sistema Nacional de Creadores.
DANIILORIUCADOCUIM (Ciudad Madero, Tamaulipas,

1983). Crítico literario, ha publicado ensayo y
traducciones en diarios, revistas y suplementos
culturales de México e Iberoamérica.
(León, 1965). Narrador y
ensayista. Por el relato breve Nadie los vio salir ganó el
Premio de Cuento Juan Rulfo 2000. Fue becario de la
John Simon Guggenheim Memorial Foundation en
2001 y del Sistema Nacional de Creadores de Arte.
IDUARDO ANTONIO PARRA

LIÓN PLASCINCIA llOL Poeta y editor.

Es director de
filodecaballos, editores. Ha recibido, entre otros, el
Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen 2005.
Entre sus libros están Enjambres (1998), El árbol la orilla
(2003) y Zoom (2006).

armas y letras. 99

�AUTORES

(La Habana, Cuba, 1980).
Graduado de la Academia Nacional de Bellas Artes San
Alejandro. Ha participado en exposiciones colectivas
en Cuba, Francia y México. Entre sus exposiciones
individuales se encuentran "Rostros y ciudad" (Cuba,
1998); "Los rostros del calado" (Cuba, 1998); "Volverán
las oscuras golondrinas" (Cuba, 1999) y "Fijaciones
caladas" (México, 2008).

PATRICIO RODRÍCUEI

(Nueva York, 1931). Poeta
y traductor. Se caracteriza por sus trabajos en
etnopoética y poesía performática. Durante los setenta
fundó la primera revista de etnopoética, Alcheringa.
Es autor de cerca de 70 libros de poesia, entre ellos
Poland/1931 (1974), That Dada Strain (1983), New Selected
Poems 1970-1985 (1986), Khurbn (1989), The Case for
Memory (2001) y A Book ofWitness (2003).

JEROME ROTHEMBERC

AMA U.URA SAMTAMARÍA ( ciudad

de México, 1967).
Directora asociada de la Cátedra Alfonso Reyes, en el
Tecnológico de Monterrey. Ha publicado Implicaciones
éticas de la Antigona de Sófocles. Una reflexión sobre el
pensamiento trágico griego (2009) y Desde la butaca. Teatro
regiomontano en el fin del milenio (2002).
(Valencia, España, 1927). Poeta,
ensayista y traductor. Fue director de Revista Mexicana

TOMÁS SECOVIA

deliteratura (1958-1963) y colaborador en Vuelta. Entre
sus poemarios se encuentran La luz.provisional (1950), El
sol y su eco (1960), Anagnórisis (1967), Figura y secuencias
(1979) yCantata asolas (1985). Ha recibido los premios de
literaturaXavier Villaurrutia (1972) yJuanRulfo (2005).

CONVOCATORIA

Edición de libros
conmemorativos del

(Torreón, Coahuila, 1978). Es
autor de los libros de cuentos Cuco Sánchez Blues y La
Biblia vaquera. Fue becario del FONCA en el periodo
2004-2006. Obtuvo el Premio Nacional de Cuento
Magdalena Mondragón 2005.

CARLOS VELÁZOUEI

Bicentenario

de la Independencia

de México

(Monterrey, 1951). Maestro
en letras españolas por la UANL Colaborador del
periódico El Norte en las secciones Vida (1982-1991)
y Gente (1992 a la fecha), así como articulista en
publicaciones diversas. Coautor del libro Esas extrañas
mexicanas del celuloide (1995). Director del Teatro de la
Ciudad de Monterrey desde 1998 a la fecha.

ROBERTO VILU.RREAL

(Tijuana, 1974). Ensayista, poeta y
traductor. Ha colaborado en revistas latinoamericanas
y estadounidenses en los últimos años. Dos de sus
libros más recientes son Cuentos para oír y huir al otro
lado (2003) y Todo es otro. A la caza del lenguaje en tiempos
light (2002). Enla actualidad trabaja en novelas cortas
de tipo experimental.

Centenario

yel
de la Revolución Mexicana
BASES

HERIBERTO YÉPEZ

1.. Po~rán concurrir los investigadores y escritores

universitarios, así como cronistas, historiadores periodistas
y otro~ autores que en_ Nuevo León desarrollan sus
respectivas labores de registro, estudio, análisis Y escrrtura.

?· ~ obras deberán firmarse con seudónimo. En una plica

identificada ~n el seudónimo y el título de la obra deber&amp;
contenerse la ,~ormación general del autor o sus autorJs~
con datos cumculares y para su localización.
•

2. La_ ~icipacipn ~ con una obra por autor, inédita lo
que_ implica que la misma no haya sido publicada en'su
conJunto ~ en fragmentos a través de aJgún medio impreso
o electrónico.

1O. El plazo para entregar las obras será de las 9·00-horiis
d~I jueves 19 de noviembre de 2009 a las 18 horas del
viernes 19 de marzo de 2010.

~ndEl tema d,e la obra. deberá estar relacionado con la

11. Los trabajos deberán entregarse o enviarse a:

epend91:c1a de México y/o la Revolución Mexicana, y/o
105 persC?"aJes y/o los procesos Y circunstancias anteriores
0 postenores en torno a estos acontecimientos

11

.

\ Las obras pue n res ntarse en cualquiera de los
~ros Y registro~ históricos, periodísticos Y literarios a
, ensayo hlstoocó, ~ . crónica, entrevista, noveÍa,
c~ento, poema, ensayo literario, obra de teatro guión
cinematográfico.
,
5. Puede!) presentarse obras de carácter colectivo como
compilaciones de textos de diversos autores E~ estos
casos, h?s autores incluidos en la compila~ión o las
compilaciones ~stán facultados también para concurrir a
esta convocatona con una obra en lo individual como está
establec100 en el punto número 2.
'
6. Pueden _Presentarse obras para edición facsimilar /o
~ep.roducc1ón fotográfica, con estudios introductori~s
"",mrsmo, obras editadas con anterioridad siempre Y
cdvand,;, la primera o última edición registre u~ antelación
e cuando rnenos quince años.
7 l:n lodos los casos el autor o los autores deberán contar
oon los derechos_,y los pen:nisos deb~amente acreditados
para establecer un convenio de su edición con la UANL

a

Las obras deberán presentarse por duplicado en
'Jl\00~ paglnado Ymecanografiado o mformatizado en
Nlál tmnaño 12 o similar, mtertineado en 1 5 así como
CO:R en formato Word Las imágenes qJe '1a obra en
~ón
co'nntE!MI' deben presentarse en el mismo
811
to F coo reso ución 300 dpi.

t.~ª

Edición de li?ros conmemorativos del Bicentenario éle la
ln_dePt:ndencra Y el Centenario de la Revolución Mexicana
D1recc16n de Publicaciones UANL
Bibh~teca Universitaria "Raúl Rangel Frías•
Avenida Alfonso Reyes 4000 Monterrey N L
C.P. 64440
'
' ·
Teléfono: (81} 8329-4111

12. La setécci6n de obras para su edición estará confoonado

~ un Comité Técnico compuesto por ~n presidente dos

r

1embros es~idos entre personalidades de la culfura y
as 1etras. Los miembros de este Comité no podrán concumr.
.

13·.&amp;: podrán seleccionar hasta diez títulos para su edición.
E! tira¡e de ~a título constará de mil ejemplares. El 10
ciento del tlraJe será proporcionado al autor o los aut por
de las obras seleccionados como compensación.
ores

14. _El fallo será dado a conocer públicamente en el mes de
abnl de 2010. La prese~tación de las obras editadas
p~ramada e~tre septiembre y noviembre de ?01 O
diversos espacios universitari
-,; ' en
grupal o individual.
os, ya sea en fonna colectiva,

sera

15. El i~cumplimient~ de cualquiera de estas condiciones
determinará, ~utomáticamente, la exclusión de la obra que
se haya rem1t1do La presentación a esta convocatória
supone la plena aceptación por el autor o los ialitores
concursantes de las bases, que ~rán ser interpretadas
por el C?mité Técnico en aqueilos-aspectoi~o pl'e· .....
en las mismas.
vm,06

BICENTENARIOO
2010 1 ~~~ó':°" NL
100 , armas y letras

��</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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�METÁFORA Y OLVIDO/ ÁMCEL
RIVERA MOVOA
ANALIZA. UNO DE LOS ENSAYOS DE
NIETZSCHE EN DONDE EL FILÓSOFO
REFLEXIONA SOBRE EL PAPEL
DEL OLVIDO EN EL ENTRAMADO
METAFóRICO DEL LENCUAJE / 10

Poem,ls ' Castillo de' r ruido [ , id. Orlco J
OERÓMIMA / 4

l ]1 nERóMIMA I a

CUILLERMO JARA.MILLO / 42

Cn café y Jns miradas ' LUIS ARMEMTA MALPICA · 43

Excursion al abismo / DIETER TH0MA traducción
de José Antonio Salinas / 90

NI ANATOMÍADELACRÍTICA

NI CABALLERÍA

JORCE IBARCÜEMCOITIA:

Fn tiempos difíciles siete libros que son siete luces /

creador de próceres
revolucionarios de carne y
hueso

JOSÉ KOZER , 94

IMCRID ARRIACA, A TRAVÉS
Re,Tbción de filosofía y de alma en el arte
caligráfica oriental/ JUMC HWA KIM / 22
L' n tigre me persigue / MARIO CAMTú TOSCANO

30

DE LA LECTURA DE LA OBRA. DE
IBARCÜENCOITIA, RESCATA LA
CARACTERIZACIÓN DEL MEXICANO
LLEVADA A CABO POR ESTE
ESCRITOR /

TOMO Y FRECUENCIA
en el país de las letras

NI MISCELÁNEA

,\lgo suena a mujer que se va de la casa 1

47

NI ANDAR A LA REDONDA

LAESCRITURA DE POESÍA EN OTRO

la batalla del poeta ' CABRIELA CA.MTÚ
LETRAS AL \lARGE'-J: El narcotráfico, nuestro
con texto cultural / EDUARDO ANTONIO PARRA / 71

Juáre::, el rostro de piedra / MUCO VALDias

NI DE ARTES Y ESPEJISMOS

PROPIO, LLEVAALABÚSOUEDADEL

CONTROLADA POR ÉL MISMO: UN

JARAMILLO / 41

CAPOTEINTENTÓLOCRARLO
OUE ÉL LLAMABA ,,EL ARTE

EL CALERO, EL CURADOR, EL
CRÍTICO, NO TIEMEN CABIDA AQUÍ/

VERDADERO" QUE NO ERA SÓLO

FERMAMDA SAi.AZAR CIL / 75

ESCRIBIR BIEN, SINO SOMETERSE A

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Secretario d e Extensión y Cultura:
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DE CONSTRUIR PÁRRAFOS, LA
PUNTUACIÓN Y EL EMPLEO DE

MOMTALVO Y JUAN ANTONIO CARli SÁMCHEZ / 78

...'""\-ir~f1'Fs
BIBLIOCLI PS: \'idas de escritor I RODRICO
FRESÁM t 65

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Jesús Anccr Rodrigue=

Cclso José Gar::a Acuiu

NI TOBOSO

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DIRECTORIO
Rector:

identidad nacional que perdurará

JOSÉ CARZA / 57

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A LA LETRA la presentación de Nin reir t
BÁRBARAJACOBS ' 68

EN PORTADAJ

C1nncn .-\Jardín.José Emilio Amore,.
C,r!o, Arrcdondo, \hguel Covarrubia&lt;.
\llrgari[t)Cuéllar. Roocrto Escamilla,
Jo~eGarcla \lurillo.José \!arta Infante.
Humberto \lartlnc=..-\.lfonso Rangel
Guerra y Humhcrto Sala=ar

La telcno\'ela mexicana: una tradición creada, una

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PALABRA/ EDUARDO ESPINA / 34

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�POESÍA

POES(A

Castillo de/r/ruido [vid. Orfeo]
NI

ETERÓNIMA

Toda escritura es primero que nada una herida de arena
Edmond Jabés

[ Mis ojos cimbran árboles
Savia circular anarritmías

Ylos castillos son no cuadrantes

heridas
dos puntos: la sombra

ni conquistas insulares
sino estas palabras de siempre,

de las hojas
reflejadas en la Hoja-

esta risa que se ahoga.

adhiriéndose al raudal

§

de sangres o ceniza, tinta verdemuerta aunada al alfiler

[ Esta ri~a que se ahoga, hada de sol o desolada es un grial invertido goteando
[ Tarres que emergen de la arena , Ciudades de agua , Espuma octagonal ]
[ Alguien dice: Babel, Murallas, Tajmajales]

mientras luce: aludes de sombra en la otra calle: el grito de la violetera ante un no
nato, hado del sol en pétalos resarcido, costurado en la avenida.
[ Claxones y fisuras de repente . Paisajes quebrajados . Como un hilo de hielo que

Yo escucho y río

encubre de lo que no hastía, la voz del contralto devanece en el hueco del ojo sin ojo

Yo escucho y soy un río
y escucho:

((

un ciclo de arena derrumbándose
al instante de dos torres casi-

[ en cúspide
Alguien dice ]

y

como olas que no cesan el que es no cesa. Esa muerte de la que hablan es falsa.
Existe sino la joie de vivre, mal pronunciada, a deshoras en cuartos que se colman de
presencias deshabidas, ausencias consagradas como una copa vacía ardiendo en
los labios de una falsa madre, disfrazada de pelícano ]

Pero yo quemo la memoria
Ofrezco mí cuerpo a las deshojaciones casuales

[y niego
Aquí ningún rey es negro o blanco

Así, se supuran las aves.

�riA~lA asr~ES
6LiNN,o
RPIIIWE

POESÍA

Y entre el desliz de la cortina de fuego y el humo de los cantos olvidados, me

NL~NW - ~STfflfD
tA~~PCóf(NElJO~YNA
5~LYIMWNBOYBLIK

deshabitan. Nadie escribe. Estoy en otro lugar, rrúentras que la que es se ensancha
y se ensangrenta de abalorios. Nadie escribe
(cómo era rodar cascos bajo la penumbra de una flor azul)
suspensiva en franjas en blanco,

Tff.5TtJME~05ESf;

Nadie,Nadia, Nadie
I

u

.a

:
a:
s.

fLOYD~oLUN(;SfO~

)(

11!
Ñ

[ Y,

como siempre, esta música que surge del espacio. Un corazón de luz

regurgita a contrasombra. Alguien: Summa que da Cero and so y que zozobra rima en fa
y a n voces en tanto que navega el tendón, pluma sin cáscara amamantando lápices
sin punta ,

'z

t

~

111
111

a.

Yo ,

111

es decir

Ella

11

la que no escribe, y criba este espejo
en tinta láctea y mira

[nada . Una herida . Tal vez arena

Espacios de sangre . Valva . Túneles . La gesta de todo, el cantar de- a la luz

reL,N
fA&amp;Z

fftEDOO
f&lt;~o~AYALAOASI.S
ttNACJMf ENT(R',f&lt;JAATI

~

... ]

St"EAM

IMAL

i

~~~TL.~Jf /NI(

111

◄

Ñ

de la sombra de las Hojas

j
reflejadas

en la hoja

j
111

de mis ojos que caen]] del árbol o nieve
en dos puntos adhiriéndose al raudal de lo que estalla
aquí
en huecos, líneas dactilares calculando la distancia de aquello que no es flor
[respecto al triángulo de fuego :

i~

i
i

~
z
¡:

GtJJtAN n
~M1ftAL-¡00 t
HN4A .... ~Kl~

!'
o

;

y que en sí insemina el río de ídolos degollados.

11

ª

~

Cl2CbLPPl~MERlA

�POESíA

[]
NI

ETERÓMIMA

A Séfer Aleph

Soy la voz amniótica en el filo de lo otro.

Él conoce mis espacios vacíos, el paréntesis, los puntos

El paisaje de un ser siendo que en mi centro se dilata.

de luz donde convergen los cuerpos, la xy

Soy la casa del Príncipe de Sí Mismo. Del que vive solo en su esfera

donde estrían los primeros abismos

sin cuidar ni una flor, ni un volcán. Del que sólo crece, se ramifica,
[escucha: late:

yYoYo sólo conozco este perpetuo estallido.
Este punzar en mi vientre a todas horas.

soy el planeta o la raíz. Lo latente.

Este pulso, esta cuña.

Un retruécano sin vuelta/ y sin doblez

Este vacío distinto, analogía de nada
: la forma del laberinto.

que es la letra que nunca / esta frase de siempre
: esta hoja en blanco.

El minotauro en mi dentro se conduele.
Ahoga entre espejos y espadas que multiplican su nombre
y en lo oscuro gritan la última letra.
Él conoce la cifra.
Se viste de cenizas sangrientas y canta himnos desoídos
que no alcanzo-

[ ... ]

�NI ÁMCEL RIVERA MOYOA

Una de las tesis defendidas por Nietzsche en s·u
ensayo Sobre verdad y mentira en sentido extramora} (SVM),
consiste en decir que 1a construcción del' lenguaje y
de los conceptos es una construcción puramente
metafórica. Esa construcci9n hace que todo el lenguaje
sea metafórico, Tal lenguaje es el materíal con el que
trabaja quien busca la verdad -s~a lo que sea que
esto signifique- y, dado que ese lenguaje tiene una
naturaleza metafórica, ese material -el lenguaje- no
procede, "en ningún caso, de la esencia de las cosas"
(SVM, 5). Más adelante, Nietzsche afirmará incluso
que el hombre posee un impulso fundamental hacia la
formación de metáforas, que tal impulso tiene diversas
manifestaciones y que, sin ese impulso, el hombre
dejaría de ser hoIT1:bre (cf. SVM, 12).
or otro lado, el papel que juega el olvido en
inteligentes inventaron el conocimiento. Pero tales
SVM parece ser de gran importancia para
animales perecieron en el momento en que el astro que
Nietzsche, pues juega un rol especial en la
les servía de cuna se heló. Tal fábula -dice Nietzscherespuesta a la pregunta: ide dónde proviene . no ilustraría de manera suficiente cuán efímero es el
el impulso -incondicionado- hacia la verdad? A . intelecto humano a la luz de la naturaleza tomada
su vez, el objeto de olvido que es fundamental para
·como un todo. Jal intelecto no trasciende, de ninguna
que tal concepro juegue un papel importante en la
manera, más allá de sí mismo.. Ese 'nihilismo' acerca' del
explicación del impulso puro hacia la verdad, es el
conocimiento contrasta notablemente con la soberbia
proceso metafói:ico en cuanto tal (cf. SVM, 9). De esta
que reviste al hombre en relación con su intelecto,
manera, Nietzsche nos muestra, en SVM, una relación
hasta el punto de creer que la naturaleza entera gira en
entre metáfora y olvido que valdría la pena explorru:.
derredor de él.
Esta auto-adulación y este orgullo anteriormente
descritos, son para N_ietzsche algo paradójico (o
'METÁFORA' Y 'OLVIDO' EM SVM:
Nietzsche inicia su escrito SVM con una fábula, según
al menos curioso), ya que, para él, el intelecto es
la cual la rnstencia del hombre se extiende no más , simplemente el recurso de supervivencia µel hombre,
allá de unas breves respiraciones de la naturaleza.
que es el animal más débil entre los existentes dado
En ese breve lapso de tiempo, en un astro de entre
que la naturaleza no lo dotó de cualidades fisicas
muchos del entramado cósmico, algunos animales
suficientes para poder subsistir en su entorno. El

P

ll

,

�•

intelecto está, en primera medida, vinculado a las ·
necesidades de supervivencia de la especie humana.
Ahora bien -dice Nietzsche-, el intelecto opera,
en fin de la supervivencia, con un arma particular: el
engaño ante sí mismo y ante las demás especies, la
· simulación (Verstdlung). Así pues, el hombre, que es
el más débil de los animales, utiliza la simulación y
el engaño para afirmarse delante de todas las otras
especies como el artimal más fuerte. En el hombre la
simulación llega a su cumbre más alta. La mentira, el
engaño y la ficción son el pan de cada día en la vida
del hombre.
Dado este marco de referencia en el cual la mentira,
la_ simulación y el engaño son elementos ·que le
pertenecen al hombre casi de una manera natural,
esto es, que ocupan un papel predominante no sólo
en su historia sino en su vida cotidiana, Nietzsche se
pregunta cómo puede el hombre tener un impulso
-honesto y puro- hacia la verdad1• La posesión de
tal impul,so se hace casi inexplicable.
Ahora, sig.ue Nietzsche, el hombre tiene el
deseo -por necesidad y aburrimiento- de vivir
gregariamente. La guerra de todos contra todos
debe desaparecer por medio de un tratado de paz.
Lo anterior implica la construcción de algo que
redunda en el primer paso para la explicación y
consecución efectiva de ese impulso hacia la ve_rdad: la
construcción del lenguaje. En clecto, el tratado de paz
requiere de una convención en cuanto a la designación
uniforme de las cosas. A partir de estas convenciones
(designaciones) se fija lo que ha de llamarse "verdad"
y se hace el primer contraste con la mentira. Verdad es
usar adecuadamente las convenciones. En este pµnto,
_sin embargo, la verdad no importa por sí misma, si no
por las consecuencias útiles que traiga consigo. Una
verdad perjudicial es incluso despreciada, mientras
que una mentira con consecuencias agradables es bien
acogida. Acá no hay, entonces una preocupación por el
, conocimiento puro y carente de consecuencias.
iQué ocurre entonces con las convenciones
lingüísticasl iConcuerdan con la realidad y con
las cosas) iSon conocimiento auténtico) En otras
palabras: ies la verdad por adecuación una verdad que
corresponda con la esencia de las cosasl La respuesta a

1 No es p~póSito de este ensayo, en la medida en que no se afecte el
propñsito central de la misma, aoordar la dis:usión acerca de las definicion¡,s

de \"e11:lad' e 'impulso hacia la ,·erclad'.

la pregunta anterior da una primera pista sobre el rol que
juega el "olvido" (Vergej!,lichkeit) en esta disertación sobre
la verdad: dice Nietzsche: "[s]ólo por ser olvidadizó puede
el hombre llegar alguna vez a imaginar: que él posea una
verdad en el grado recién designado" (SVM, 4). En otras
palabras, sólo mediante el olvido puede el hombre pensar .
que las convenciones del lenguaje reflejan la realidad tal y
como ésta es. Hasta el momento nada se nos dice acerca
del "objeto olvidado", pero sí que el olvido causa una
respuesta psicológica relativa a la verdad, la de creer que
la convención corresponde con la realidad. A continuación, Nietzsche define "palabra" como
"aquella reproducción en sonidos de un impulso
nervioso" (SVM, 4). Sin embargo, infetir de allí que la
palabra refleja la realidad es una falacia. Hay en la palabra
una transposición de una qfera a otra totalmente
distinta: de un impulso nervioso a un sonido. Y estQ es
una metáfora, un traducir de una a otra esfera; es, en todo
casó, una ficción (por convención, para el tratado de _
paz). Por otra parte, la cantidad d;lenguas diferentes y
variadas, demuestra que existen tantas denominaciones
como lenguajes hay de una misma cosa. Por lo tanto,
el lenguaje no es en ningún caso un buen reflejo de la'
realidad; antes bien, su arbitrariedad al definir y dividir
el mundo en géneros, especies, clases, etc., deslegitima,
según Nietzsche, el hecho de que a través de éste
expresemos alguna cualidad de la esencia.de las cosas
mismas. Hay un proceso metafórico.que, en primer
lugar, salta de l,a esfera del estímulo nervioso a la esfera
de una imagen, luego de ésta a la esfer11 de un sonido. Las
convenciones no captan la x de la cosa en sí.
Nietzsche pasa a hablar, ahora, de la génesis de'
los conceptos. El concepto debe entenderse como
la reunión.de dos metáforas: 1) extrapolación de un
impulso nervioso a una imagen y 2) transformación
de la imagen en un sonido (SVM, 4-5). El concepto es,
pues, la reunión de dos extrapolaciones que manejan
tres esferas distintas: impulso nervioso, imagen y
sonido'.
2 Hay ciertos autores, como HinIUan, que aseguran que e¼istcn en realidad
cuatros esferas diferentes, de tal fonna que el proceso es: estimulo nmóoro
- imagen palabra como sonido - concepto. Esta interpretación no me
parece oorrecta debido a que en la tcn::cra esfera propuestapor estos autores
(palabra como sonidol"' necesita necrsarimncrite ya elcorn:epto. B concep!O
aebe tomarsecomo el proceso mismo, esto es. como las dos metáforas y~señala Nietzsche- debe estar indefectiblemente unido a la última&lt;Sfcra:
;tada palabra seronvicrte de manera irunediata [esto es, sin IT!~ción, filil
cranspusiciónJen COl!cep!O" (SVM, 5). As!, cl proce;o mcralórioolingüístico
es~ al amceptual. Para ver la posición oontraria, ver HirnTum (1982).
"'7

12

La primera metáfóra es denominada por Nietzsche
como "metáfora perceptual" (Anschauungsmetapher) y es
metáforaentantovadelaesferadeunestimulofisiológico
a la esfera de la imaginación. Ahora bien, la metáfora
número 2 se da gracias a la eliminación de las diferencias
entre las cosas, negando las diferentes representaciones
(que son en todo caso individuales) que tenemos de estas
cosas. Nietzsche nos dice:
[C]ada palabra se convierte inmecüatamente en
concepto, en virtud de que precisamente no ha
de servirle, acaso como recuerdo, a la irrepetible y
absolutamente incüvidualizada vivencia o¡iginatia a
la que debe
, su formación (...] sino que debe encajar
al mismo tiempo con innumerables experiencias
[.. .] jamás idénticas estrictamente hablando (.. .].
(SVM,S)
De esta manera, si se tienen dos objetos diferentes
en cada caso, por ejemplo, dos hojas, se dice que son
hojas en virtud de eliminar las difetencias entre todas
las hojas posibles y la equiparación con una especie de
Hoja al estilo platónico -que en ningún caso existeque funciona como si fuera causa de todas las hojas
particulares. El cóncepto es entonces una metáfora

que inventa un términó universal que reúne casós
particulares y que tiene una estrucrura "A pasa por
B porque ambos pertenecen a C". Tal eliminación de
las diferencias es en realidad un "olvido (Vergessen) ele
lo distintivo" (SVM, 5). Asi,1.m segundo.aspecto en el
que interviene el olvido, en SVM, es en el olvido de las _
diferencias, lo que hace pensar en que hay algo oculto
en la naturaleza de las cosas que·determina que, por
ejemplo, la hoja sea hoja.
Luego, Nietzsche se pregunta nuevamente acerca
de la verdad:
/Qué es entonces la verdadl Un ejército móvil de
metáforas, metonimias, antropomorfismos, en
una palabra, una suma de relaciones humanas
que, poética y retóricamente realzadas, fueron
transpuestas, adornadas y que, tras largo uso, a un
pueblo le parecen fijas, canónicas y obligatorias: las
verdades son ilusiones de las. que se ha olvidado que
lo son. (SVM, 6)
Acá, el olvido tiene una función más especifica,
hacer olvidar que las "verdades" son ilusiones, de tal
modo que las ~onvenciones lingüísticas son tomadas
como canónicas y fijas en su uso. El hombre olvida la

�arbitrariedad de este entramado de metáforas, y pasa
a concebirlas como las cosas mismas. El hombre olvida
que su situación no es más que la del establecimiento
social de unas normas lingülsticas que se deben
respetar (ser veraz), mentir según tales convenciones.
· Tal olvido le permite llegar al sentimi.ento de la verdad
y, en oposición al mentiroso, "el hombre se demuestra
a si mismo lo venerable, lo confiable y útil de la
verdad" (SVM, 7) ..
El hombre ya no soporta más el mundo de las
intuiciones, prefiere las abstracciones y los entramados
conceptuales. Los esquemas se entienden como
la generalización de las impresiones e intuiciones
.primitivis constituyendo, a partir de alli, un orden
piramidal de conceptos que se contrapone al mundo de
las intuiciones. Del mundo cambiante se pasa al mundo
estático. Los esquemas conceptuales tienen una rígida
regularidad El hombre se mueve en ellos a través de las
'leyes naturales'. Sin embargo, dichas leyes son, al igual ·
que los esquemas conceptuales, creaciones netamente
humanas, pues lo que hay de 'rigor' en ellas es puesto
por el hombre, esto es, el espacio, el tiempo y por ende
la sucesión y los números'. El proceder general del
hombre e~ descrito así: ponerle a las cosas el hombre
como medida, partiendo aqui, sin embargo, del error de
creer que tiene estas cosas inmediatamente ante sí como
objetos puros. Olvida, pues, las metáforas intuiti'fUs
originales en tanto metáforas y las toma por las cosas
mismas (SVM, 9). El objeto de olvido son las metáforas
· intuitivas originales en tanto metáforas y las considera
corno las cosas que son realidad.
Es sólo graéias al olvido de la creación metafórica
·y la consolidación del entramado conceptual de
esquemas y leyes, esto es, sólo porque el hombre
se olvida de si mismo como sujeto artisticamente
creador, "vive él con alguna tranquilidad, seguridad y
coherencia; si pudiera salir por sólo un instante de los
muros de la prisión de esta ereencia, se acabarla as!
en seguida su 'autoestima'" (SVM, 9). De esta manera,
el hombre tiene que olvidarse de si mismo, en tanto
creador, para vivir con cierta tranquilidad iPor qué el
3 Estas c"aracterísticas son los rasgos fundamentales del principio
de individuación. Por otra parte, el poner como causa externa y "en
si misma"' algo que está dacio só1o en la mente, eslo que Nietzsche
denomina metonimia, concepto esencial en el pensamiento temprano
de Nietzsche. De ahí que Níetzsche diga en Sábrc verdad y mentira que
la vcrdad·es "una hueste en movimiento de metáforas, metonimias,
antropomorfismos[...]" (SVM_, 8).
'

reconocerse así mismo como sujeto creador le traería
desgracia al hombre? Es una cuestión que trataré de
contestar más adelante. Por el momento, me interesa
resaltar que el olvido cumple con una función: darle
tranquilidad al hombre.
.
Podem~s resumir el papel del olvido, dentro del
contexto de SVM, de la siguiente manera: en un
principio, se sabe que el olvido hace que el hombre tome
las convenciones lingüísticas como correspondientes
con la realidad (la cosa en si); no obstante, en un prim,er
momento no se sabe qué es lo que se debe olvidar.
Más adelante, Nietzsche hace notar que aquello que
es objeto de olvido es el proceso de metaforización
inicial, sé olvida que las verdades son ilusiones, que
el hmµbre es creador de los conceptos. Se olvidan un
sinnúmero de diferencias para crear una cadena·de
conceptos. El hombre se olvida de su propia creación
y por eso considera que las convenciones lingüísticas
corresponden a la realidad, esto es, olvida las metáforas
originales y las toma como las cosas mismas. Este olvido
trae consigo -además- una tranquilidad sin la cual
el hombre no podría vivir.
Por su parte, sabemos que el lenguaje y los
conceptos son ·entramados metafóricos. La
construcción de conceptos y, por tanto, del lenguaje
en general, supone, al menos en los casos más
básicos, dos metáforas o transposiciones de esferas
totalmente distintas: de una impresión sensible a una
imagen y de una imagen a un sonido. Este proceso
implica la eliminación de las dilerencias entre todas
las impresiones o imágenes primitivas y, de alli,
Nietzsche infiere que el lenguaje no es un reflejo de la
realidad, ya que su carácter metafórico se lo impide.
La trasposición de una esfera a otra no permite el
fiel reflejo de la realidad y sólo mediante el olvido el
hombre cree que si es posible que el lenguaje cumpla
esa función, esto es, olvicl,mdo su carácter metafórico.

LITERALIDAD Y USO METAFÓIHCO

En el evangelio de Juan, se muestra un diálogo entre
Jesús y un fariseo llamado Nicoderno. Enla conversación,
Jesús dice a Nicodemo que para ver el reino de Dios es
· necesario 'nacer de nuevo'. A continuación, Nicodemo
pregunta aJesús cómo es posíble que un hombre pueda
nacer ya viejo y que pueda entrar nuevamente al vientre
de su progenitora. Jesús repliCi\ entonces que él se refiere
a un 'nacimiento de espíritu' (cf.Juan: 3: 1-7).

EL HOMBRE TIENE QUE OLVIDARSE DE SÍ MISMO, EN TANTO
CREADOR, PARA VIVIR CON CIERTA TRANQUILIDAD. LPOR QUÉ EL
RECONOCERSE A SÍ MISM.O COMO SUJETO CREADOR LE TRAERÍA
DESCRACIA AL HOMBRE?

Podemos decir que, en este diálogo, Jesús estaba
hablando metafóricamente y Nicodemo pensó que
hablaba literalmente. Cuando Jesús dijo que para
ver el reino de Dios era necesario nacer de nuevo, no
quiso decir" que era necesario entrar nuevamente al
vientre de la madre, esto es, no hizo un uso literal de
su emisión. Más bien, trasladó algo propio de tma
esfera puramente física, a saber, el hecho de 'nacer', a
una esfera 'espiritual'.
No sé qué tan afortunado sea el ejemplo. Supongo que
algún teólogo podría objetar que las palabras de Jesús
en la conversación con Nicodemo no son metafóricas y
que efectivamente hay un nacimiento de 'espíritu'. En
todo caso, creo que el ejemplo puede ilustrar mí punto: la
diferencia entre lo metafórico (transposición) y lo literal
(lo que es el.caso). Supongamos que un sujeto emite la
oración 'Ofelia es fuego puro'. Seguramente, suponiendo
que es una conversación normal, el sujeto no quiere
decir que Ofelia tiene una estructura molecular tal, que
es capaz de provocar un incendio en su casa y que hay
que verter agua sobre ella para evitar una tragedia. Lo
que el sujeto quiere decir tiene que ver más bien con un
determinádo carácter de Ofelia. En tal caso, diríamos que
el sujeto no está hablando literal, sino metafóricamente.
iCómo podemos definir Io literal? Para contestar
esta pregunta seguiré en parte las ideas de Hinman
(1982: 18H83). Algunos creen que el dominio de lo
literal se da en los usos comunes de las convenciones
lingüísticas. Para ellos, un paradigmático ejemplo
de lo literal -sería la expresión 'la mesa está hecha
de mádera'. Para otros, lo literal, en estricto sentido,
está dominado por las proposiciones cientificas: lo
literal es lo dicho por la ciencia. Así, para ellos, la
expresión 'la silla tiene una estructura molecular
y atómica tal y tal' sería una expresión literal. Para
un positivista, lo literal es, más exactamente, todo
aquello que es descrito en vocabulario observacional.
Los fundamentalistas religiosos creerían que lo único
que es estrictamente literal es lo dicho por los textos
sagrados. Un ejemplo de literalidad sería entonces la
0

oración 1esús resucitó al tercer dia, subió a los cielos
y está sentado a la dereéha el Padre', o la oración
'El mundo es_producto de un diseño inteligente' a
diferencia de la expresión científica 'El mundo es
producto de la selección natural'.
iQué hay de común en todas estas concepciones
sobrelo literal? Todos ponen lo literal en el punto en
donde el lenguaje_ y la realidad convergen y no hay
dilerencia entre ellos, el lenguaje y la realidad tienen
un contacto directo. En otras palabras, donde las
palabras reflejan fielmente la realidad y el modo en
que es el mundo efectivamente. En lo literal, pot tanto,
no hay una transposición o traducción de una esfera
a otra, sino lo que 'es', se mantiene o se presenta tal
y corno es.
Ahora bien, quiero argumentar que lo metafórico
no puede darse sin lo literal. Veamos las siguientes
palabras de Davidson en su articulo 'What Metaphors
Mean":
[Hay una] distinción entre lo que las palabras
significan yel uso que se les da. Pienso que la metáfora
penenece éxclusivamente al domlnio del uso. Es algo
que se obtiene a partir del empleo imaginativo de
palabras y oraciones y que depende por completo de
los significados ordinar;ios de esas palabras y por lo
tanto de los significados ordinarios de las oraciones
que ellas abarcan. (Davidson 1978: 247)
J ohn Searle hace una explicación del uso metafórico
del lenguaje basándose en una distinción similar a la
hecha por Dav.idson. Dice Searle:
El problema de explicar cómo funcionan las
metáforas es un caso especial del problema general
e explicar cómo el significado del hablante y el
significado de la oración o de la palabra siguen
cal!lÍnos separados. Esto es: se trata de un caso
especial de cómo es posible decir una cosa y querer
decir algo distinto. (Searle 1979: 583-584)

•

14

•

15

•

�1

Vemos cómo Davidson y Searle muestran el hecho
de que, para que lo metafórico opere, se debe hacer una
distinción entre las intenciones o usos de un hablante, y
lo que las palabras significan por sí mismas. La metáfora
. opera entonces en el reino de las intenciones y usos
'privados' -por decirlo de algún modo- del hablante.
En el ejemplo de Jesús y Nicodemo, Jesús ·ruvo la
intención, en términos de Searle, de expresar algo propio
de lo espiritual en términos de lo natural (el nacimiento);
o, en términos de Davidson, de hacer un uso de la palabra
'nacimiento' en algo diferente de lo que efectivamente
significa 'nacimiento'.

enteramente metafórico. La creación de los conceptos
y de las palabras no es más que una secuencia de
metáforas. Este carácter metafórico, como vimos, trae
la consecuencia de que nuestro acceso a la realidad
es parcializado, esto es, el lenguaje.no puede reflejar
la realidad tal y como ésta es. Si lo literal es, tal como
se definió, el.contacto inmediato'ena'.e la realidad y el
lenguaje, lo literal no se da en ningún sentido, por eso, no
tenemos un acceso a la 'cosa en sf. Ahora bien, si nuestro
argumento acerca de la relación entre lo metafórico y
lo literal'es correcto, para que se dé lo primero debe
suponerse lo segundo. Si Nietzsche dice que el lenguaje

EL PASO DE LA UTILIDAD AL OLVIDO, ES, PARA NIETZSCHE, ALCO
·INCONCEBÍBLE, PUES LA UTILIDAD EN NINCÚN MOMENTO PUEDE
DESAPARECER DE LA CONSCIENCIA, ANTES BIEM, DEBE .APODERARSE,
DE ELLA COTIDIANAMENTE

Si lo anterior es cierto, las intenciones y los usos
del lenguaje si bien difiereh de los significados de las
expresiones lingüísticas, aquéllos no pueden estar
totalmente separados de estos. Una metáfora tiene
· sentido no de manera totalmente arbitraria, sino cuando
manipulo los significados habituales de las palabras de
una manera particular, esto es, las metáforas no ínventan
nada, sólo, en términos de Nietzsche, mezclan dos esferas
distintas, traducen lo propio de una esfera en términos de
otra. Así, las intenciones y los usos del lenguaje dependen
de los significados de las palabras. /Qué diferencia las
intenciones de los usos? Fácilmente podemos dar el paso
y decir: los significados de las palabras y de las oraciones
(al margen de los hablantes) son lo que tales palabras
y oraciones dicen literalmente. Así, podemos llegar a la
conclusión de que todo uso metafórico del lenguaje,
para que sea posible y tenga sentido, debe presuponer
un uso literal.
En el ejemplo de 'Ofelia es fuego puro', para que
1a metáfora sea posible, las palabras 'fuego' y 'puro'
deben tener un significado literal. La metáfora
funciona cuando ese uso literal de los términos se
deja al margen. Pero si los términos µo tuvieran un
significado literal, las metáforas no serían posibles.
Ahora bien, vemos que las afu;maciones de Ni~tzsehe
en SVM llevan a la conclusión de que el lenguaje es

es metafórico, debe suponer lo literal. Pero dado que es
enteramente metafórico,)( no hay un contacto genuino del
lenguaje con la realidad, entonces lo literal no pude darse
como propiedad del lenguaje. Esto es, no obstante, un
problema para Nietzsche, pues él debe darle cabida a lo
literal para darle sentido a lo metafórico.
Algu'ien podría argüir que lo metafórico es
perfectamente explicable a partir de las ideas de
Neitzsche en SVM, argumentando que, dado que
Nietzsche acepta que hay unas convenciones lingüísticas
que·se vuelven fijas (y que de hecho son necesarias para
que exista un lenguaje), son ellas las que posibilitan
la metaforlzación del lenguaje. Sin embargo, tales
convenciones son producto de un proceso metafórico,
y es justamente ese proceso metafórico el que debe ser
explicado'con base en alguna literalidad, no al contrario,
por lo que el problema se mantiene.

'OLVIDO' Y 'UTILIDAD"

Ya analizado el uso que Nietzsche hace del olvido en
SVM, y el problema de lo literal en contraste con lo
metafórico, el propósito de esta sección es examinar
la siguiente intuición y ver si puede constituirse en
un problema para Nietzsche. La intuición puede
formularse de la siguiente manera:
16

Sabemos que el tratado de paz, que implica
la creación del lenguaje y de todo el enttamado
metafórico, es necesario para que el hombre viva
gregariamente y tenga más oportunidades en la lucha
/ por la supervivencia. Lo anterior quiere decir que la
creación del lenguaje -y por lo tanto las primeras
leyes de verdad, de las que ya se ha hablado- son
útiles, en tanto creación, para el hombre, pues sin el
lenguaje no habria vida gregaria y, por tanto, menos
oportunidades para la supervivencia. Él lenguaje le-da
al hombre tranquilidad. /Por qué entonces el hombre
olvida su condición creadora si esto le trae beneficio y
utilidad? Más aún, ipor qué Nietzsche afirma que sólo
mediante el olvido el hombre se siente seguro? tAcaso
el objeto olvidado _:_esto es, la creación metafóricano produce por si núsma cierta tranquilidad?
Unos años después, en GM, el propio Nietzsche
hace una crítica a los psicólogos ingleses
inttresados en el problema del origen de la moral,
por hacei: de la utilidad algo que es objeto de olvido.
A continuación reforinularé la crítica de Nietzsche
a los ingleses, dada en GM, para ver si esa critica
es más o menos análoga a la inquietud o intuición
antes formulada.
Pues bien, en los primeros apartados del primer
tratado de GM, lo primero que dice Nietzsche
respecto a los psicólogos ingleses de la moral -al
margen del prólogo-, es que, por un lado, sólo a ellos
se les puede atribuir el único intento hasta entonces
realizado de construir una genealogia de la moral y,
por otra parte, que ellos aventajan en algo a sus libros,
a saber, ellos presentan un enigma y son ellos núsmos
el centro de interés de Nietzsche por encima de sus
obras. El enigma del que habla Nietzsche consiste,
de manera general, en la siguiente pregunta: "¿qué es
lo que propiamente qesean [los ingleses]!" (GM, I,
1). Ahora bien, esta pregunta se convierte en enigma
en tanto los ingleses' parecen, en toda investigación,
aplicar una núsma tarea e ir siempre en una nú~ma
dirección, la cual consiste en rescatar siempre la parte
vergonzosa del hombre, esto es, aquello de lo cual el
. intelecto no desea que sea el origen, poniendo en estas
cosas la parte realmente operante, por ejemplo, en la
fuerza inercial, en el olvido o en el hábito. El enigma
es entonces el hecho de que siempre apunten en la
núsma dirección. Nietzsche entonces se pregunta iqué
los motiva a eso?, iqué hay detrás de todo? Nietzsche
da ciertas posibles respu_estas a modo de preguntas:
17

..

iEs un instinto secreto, taimado, vulgar, no
confesado tal vez a s1 mismo, de empequeñecer
al hombre? iO quizá nna.&lt;mspicacia pesimista,
la desconfianza propia de idealistas
desengañados, ofuscados, que se han vuelto
venenosos y rencorosos? iO una hostilidad
y rencor pequeños y subterráneos contra el
cristianismo (y Platón), que tal vez no ha salido
nunca-más allá del umbral de la consciencia? ¿Q
incluso un lascivo gusto pot lo extraño, por lo
dolorosamente paradójico, por lo problemático
y absurdo de la existencial (GM, 1, 1).

l:.uego de señalar estos posibles motivos, a partir
de lqs cuales los psicólogos ingleses de la moral
encanúnan sus investigaciones siempre en una núsma
dirección, Nietzsche culmina 'su primer numeral
afirmando que se le ha dicho que los ingleses son
ranas viejas que se la pasan dando brincos en torno
al ser humano y dentro de él como si éste fuera
para los ingleses su elemento propio, a saber, una
ciénaga. Luego, Nietzsche nos dice, en un tono más
bien irónico, que él no cree en eso y que desea con
todo corazón que el espiritu de aquellos ingleses sea
valiente y magnánimo, de tal forma que éstos sean
capaces de sacrificar sus deseos y sentinúentos a favor
de la verdad (c[ GM, !, 1).
Ya en el numeral segundo Nietzsche se dispone a
realizar la que, desde nú lectura, es la primera de dos
criticas a los ingleses. Esta primera critica consiste
en decir que los historiadcres ingleses carecen del
espíritu histórico, esto es, ellos piensan de una manera
a-histórica. iPor qué afirma Nietzsche que los ingleses
carecen del espíritu histórico? Su imprecisión histórica
se ve -dice Nietzsche- desde donde se trata de
averiguar la procedencia del concepto "bueno", pues
los ingleses creen que "bueno" tiene como referencia
cualquier acción no egoista llamada as! por aquel a
quién era útil, esa utilidad se olvida y por último debido
al hábito aquellas acciones no egoístas siguieron siendo
llamadas "buenas", "como si fueran en si algo bueno"
(GM, !, 2). Ahora bien, el espíritu de los ingleses es
calificado como a-histórico debido a que en realidad, la
genealogía hecha por ellos no es más que el reflejo de
su propia idiosincrasia inglesa (utilidad, olvido, hábito, y
error), es decir, la extrapolación de su cultura a todas
las existentes en la humanidad, más aún, de su cultura
i.;¡resente (utilitarism,o del siglo XIX) ai origen núsmo

�'

'
de la humanidad. Acá cobra más sentido la analogía
hecha por Nietzsche acerca de las ranas. Esto es lo
que precisamente hacen los ingleses, saltar alrededor y
dentro del hombre como si éste fuera su lugar habitual,
. su ciénaga. No es claro, ent-0nces, que la idiosincrasia de
los psicólogos ingleses corresponda a la historia universal
de los orígenes de la palabra y el concepto 'bueno'4.
La segunda crítica -que es la relevante para los
propósitos de este ensayo- viene a aparecer en el
numeral tercero, la cual nos dice básicamente que
la teoría misma de los ingleses es inconsistente -o
adolece de un contrasentido psicológico. El primer
paso de la teoría inglesa, como ya se ha señalado,
nos dice que la utilidad de la acción no egoísta es el
♦
'
origen del concepto 'bueno' y luego ese origen se
habría olvidado. El paso de la utilidad al olvido, es, para
Nietzsche en GM, algo inconcebible, pues la utilidad en
ningún momento puede desaparecer de 1&lt;1_ consciencia,
antes bien, debl'. apoderarse de ella cotidianamente 5.
Es más razonable -afirma Nietzsche- la teoría
de Spencer, la cual nos dice que en principio 'útil'
corresponde a 'bueno' e 'inútil' a .'malo' y esto ha sido
así durante toda la historia; de tal forma, lo útil se
presenta después como 'lo valioso en si'. La teoria es,
en todo caso, falsa, pero por lo menos es consistente
con la creencia según la cual la utilidad no puede
devenir en el olvido (cf. GM, !, 3). Así, Nietzsche ha
hecho estas dos críticas a los genealogistas ingleses
de la moral: su teoría es insostenible históricamente
y, además,es inconsistente.
/Acaso na-es aplicable esta misma critica a lo dicho
por el propio Nietzsche en SVM? En principio creo
que es asi. Para los ingleses, el origen de la moral se
encuentra en ciertas acciones útiles que luego se olvidan.
Nietzsche dice: no tiene sentido pensar que lo útil quede
al margen de la consciencia; por lo tanto, la teoría inglesa
adolece de un contrasentido psicológico. En SVM ocurre
igual. El hombre crea el lenguaje y para ello recurre a
un entramado metafórico de cuidadosa elaboración.

Eso trae consigo cierta utilidad, pues si el lenguaje es
imposible establecer el tratado de paz, lo que supone
una reducción en las posibilidades de supervivencia. iPor
qué esa utilidad se debe olvidar? iNo adolece esto del
mismo contrasentido psicológico que Nietzsche atribuye
a los psicólogos ingleses? Si la elaboración del lenguaje ·
proporciona cieita·utilidad y tranquilidad, ipor qué su
olvido también proporciona tranquilidad?

-el contacto puro entre lenguaje y realidad- es
un requisito de todo uso metafórico, por lo que, en
apariencia al menos, la explícación de Nietzsche
es insatisfactoria, pues deja al margen algo que es
imposible dejar al margen. Por otro lado, no se explica
por qué algo litil, como es la creación metafórica del
lenguaje, debe caer en el olvido; más aún, no se explica
cómo su olvido trae consigo tranquilidad, pues lo

1
....
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111

iii
4 En principio, es legitimo decir que aun cuando el inglés transpone
su presente al pasado, esto no implica que el origen de las valorac_iones
no.~ea cl adjudicado por Jos ingleses. Sin embargo, es conocido
que· Nietzsche opta por una imagen del mundo cam6iante, por lo
cual, a través de la hístorifl, los cambios .de concepciones altCTan las
valoraciones mismas y para mirar el pasado no serta suficiente analizar
13;5 valotaciones del presente.
5 Para set más precisos habrla que decir que la tesis de los ingleses es
inconsistente con la creencia según la cual la utiliflad no puede devenir
en el oMdo, pues la teoria inglesa bien puede rechazar dicha creencia y
su genealogía no seria inconsistente.

hombre (la creación del )enguaje) debe ser olvidado,
precisamente porque ese olvido implica tranquilidad.
Para abordar mejor el problema, voy a remitirme
ahora a la primera obra publicadá por Nietzsche
en el año 1871, El nacimiento de la tragedia (NT). Voj a
analizar la noción de Nietzsche acerca de lo apolineo,
pues considero que este concepto es consistente con
lo dicho por Nietzsche en SVM acerca de la creación
de conceptos, esquemas y leyes. Lo apollneo -dice
Nietzsche~ es una forma de relacionarse con lo
"eternamente sufriente y contradictorio" (NI, 57).
Para entender esta contradicción, debemos remitirnos
a Schopenhauer, dado que Nietzsche no define
exactamente en q_ué consiste.
El mundo se percibe como un conjunto de
individuales, como una pluralidad de individuales.
Esto es lo que tanto Nietzsche como Schopenhauer
llaman principium individuationis. En dicho mundo todo
aparece bien definido, exacto, invariable (podemos
decir que corresponde a la visión cientilica del mundo,
a la estructuración de leyes). Esa visión sufre una
ruptura o suspensión que deja ver a dicho mundo, que
veíamos como una multiplicidad de individuales, en
realidad como una unidad. La multiplicidad aparece
aquí como un desgarramiento de la unidad primordial. ,
Lo Uno primordial es entonces lo contradictorio
f sufriente. De esta manera, Nietzsche define lo
apolineo como la ocultación de la., Unidad del mundo,
esto es, como la extrapolación que hace desde lo Uno
para cG&gt;ntemplar el mundo como multiplicidad de
individualidades (para lo cual necesita delinear las
formas, géneros, especies y en fin, la realización de
esquemas y conceptos).
Lo apolíneo es el mundo bajo el dominio del
imperio del principio de individuación ( o realidad
empírica, cf. NJ, 57). Este mundo es una apariencia.
El velo de lo empírico hace posible un sosegado
deleite de lo individual en contrapositión con el
sufrimiento causado por lo Uno. Pero, ipor qué dejar
de ver el mundo, tal como es ( como una unidad)
para verlo como una multiplicidad de individuales?
La respuesta es la misma tanto en Nietzsche como
Schopenhauer: la voluntad, si desea afirmar su querer
vivir, produce la individuación. Dicha voluntad de_vivir
nos lleva hasta fines diversos, entre los cuales se
destacan la satisfacción de necesidades y "la miserable
conservación de esta existencia conquistada al precio
de trabajos enormes, fatigas incesantes y cuidados

LO LITERAL COMO CONSECUENCIA DEL OLVIDO

Tenemos entonces dos problemas relacionados con la
noción de 'metáfora' y de 'olvido' respectivamente, en
el análisis que Nietzsche hace en SVM. Por un lado,
Nietzsche afirma que el lenguaje es un entramado
metafórico que impide que el lenguaje refleje la
realidad tal y como es; sin embargo, la literalidad
18

'

olvidado, por sí mismo, trae consigo tranquilidad.
Para terminar este ensayo, daré dos soluciones a
los probkmas planteados, soluciones que están
entrelazadas erítre sí, lo cual genera una unión más
estrecha entre los conceptos de 'metáfora' y 'olvido'.
Pues. bien, trataré primero el problema de
explicar por qué algo que es útil y beneficioso para el
19

\

�•
perpetuos en lucha contra la necesidad y, además, con
la muerte siempre al fondo de la descripción" (MVR, IV,
Suplemento XLVI).
'
De esta manera, si equiparamos la visión apolínea
del mundo expuesta en NI, con la visión científica
del mismo expuesta en SVM, podemos concluir que
es imposible pensar una esquematización conceptual
sin que esto implique pensar en unas consecuencias
"ataráxieas", por llamarlo de algún modo. El principio de
individuación no se da de ninguna IJlanera por un "amor
a la verdad", sino por un interés particular, a saber, la
supervivencia.
Si la creación de todo el entramado metafórico
supone la aplicación del principio de individuación,
estamos reafirmando que tal creación trae consigo
ciertos beneficios-y cierta utilidad. iPor qué tal
proceso artístico se olvida? Porque de no olvidarse,
tendr!amoó"'un contacto casi pleno con ese U no
eternamente sufriente y contradictorio. Se sabría
que el mundo no es as! como lo pensamos, sino
que es.contradictorio. La creación.del entram~do
metafórico y. conceptual sin duda trae utilidad
y beneficio, pero la tranquilidad plena, a la luz
del amenazador U no contradictorio, se da en el
momento en que el proceso mismo de creación es
olvidado. Por ello, "sólo porque el hombre se olvida
· de sí mismo como sujeto, y, por cierto, como sujeto
artísticamente creador, vive con alguna tranquilidad,
seguridad y coherencia" (SVM, 9).
-De ah!, que en el principio de SVM Nietzsche
afirme:
Ella (la naturaleza] botó la llave y_iay de la
curiosidad funesta que, desde el recinto de la
conciencia, a través de una fisura, fuera capaz de
mirar hacia fuera y hacia abajo ysospechara que, en
la indiferencia 'de su no saber, el hombre descansa
sobrelo despiadado, lo codicioso, lo insaciable, lo
asesino, pendiendo en sueños, por decirlo as\, sobre
el lomo de un tigre. (SVM, 2-3)
En su Segunda consideración intempestiva (SCI),
Nietzsche afirma exphcitamente que el olvido es una
condición necesaria para la felicidad. Dice Nietzsche
que al ver un rebaño de ovejas, que van de un fado al
otro, sin tener consciencia de nada, esto es, oltjdando
su pasado incluso inmediato, el hombre siente envidia
de su felicidad. Dice Nietzsche:

Un día el_ hombre le pregunta al animal: "/Por
qué no me hablas de tu felicidad y, en cambio, te
limitas a mirarme?" Y el animal quisiera responder
y decir: "Eso pasa porque siempre olvido al punto
lo que quer\a decir"- ¡iero ya olvidó también esa
respuesta y se calló: de suerte que el ho~bre se
quedó asombrado. (SCI, 1, 57)6
El olvido del animal hace de él un ser a-hist6rico,
sumergido en el presente y no dependiente del
pasado y esto -según Nietz~che en' este texto-·
le da la felicidad plena que el hombre no puede
alcanzar. iCuál debería ser el objeto de olvido para
su felicidad? Nietzsche dice que es su existencia
misma, o mejor, la imperfección de su existencia.
Nietzsche propone imaginar la situación de un
hombre que no tiene la capacidad de olvidar. Tal
hombre se vería perdido en el devenir al cual está
so.metido, todo cambiaría de inmediato y tan rápido
que no tendría manera siquiera de actuar: "por
último, como el discípulo de Heráclito, apenas si
osará mover un dedo" (SCI; !, 58).
Así, la condición de posibilidad de la acción y, por
tanto, de la vida misma, es el olvido. Si el hombre no
olvidara que él es el creador del lenguaje, y es quien
le impone un orden y una estabilidad al mundo, se
encontrarla con ese Uno contradictorio y sufriente, y
no podría siquiera actuar.
Espero que hasta este punto quede claro por qué el
olvido del proceso de metaforización trae al hombre
tranquilidad. El proceso de l)letaforización, entonces,
trae cierta tranquilidad, posibilita la construcción del
lenguaje y es por lo mismo el tratado de paz. Pero si
esta construcción no se olvida, la acción misma tlel
hombre quedaría en riesgo. Ahora bien? iqué signífica
olvidar que el hombre es el creador del lenguaje? Como
se ha mostrado esto hace creer al hombre que las
convenciones ligüísticas corresponden fielmente con
la realidad, esto es, trae consigo la creencia de que el
lenguaje es literal, tal y como lo definí anteriormente.
En efecto, si la literalidad es aquello que une al mundo
con el lenguaje sin intermediarios, sin transposición
de una esfera a otra, entonces dolvido del hombre
como creador, trae consigo la creencia de que el
lenguaje es literal. ·

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111

6 Señalo en la referencia el número del pasaje escrito por el mismo
Nic~he y luego la página de la edición utilizada

20

Cabe ahora preguntarse si esa literalidad explica
la metaforización, que es lo que hemos encontrado
problemático de igual manera. Quiero.hacer ahora una
distinción: una cos·a es decir que la literalidad debe
existir de manera metafísica para que el entramado
metafórico sea de hecho y otra cosa es decir que
la literalidad debe ser supuesta, al menos como
noción, para explicar cómo se da de hecho el entramado
metafórico. Sabemos que la literalidad es producto
del olvido, pero no quiere dec~ esto q\Je la literalidad
sea de hecho, esto es, que el lenguaje refleje el mundo
tal y como es. El olvido sólo trae la creencia de que
· el lenguaje es literal. Si es así, es la creencia en la ,
literalidad lo que le permite a Nietzsche hacer e\
contraste entre es,ta noción y la 'metáfora' -no quiero
decir que Nietzsche crea en la literalidad, sino qtle
hay una creencia en la literalidad, esto es, una noción
o concepto de 'literalidad'. El entramado metafórico
se explica con base en la creencia en la literalidad. Esto
no supone. que la literalidad exista. Sólo se tiene una
noción de literalidad y, creo yo, que esta noción es
suficiente para explicar el proceso de metafprización,
que antes parecía inexplicable. Así, no es necesario
suponer la literalidad de hecho, sino cierta noción de la
mis¡na que le es dada al hotnbre, a través del olvido de
si mismo como creador. Para que exista el entramado
conceptual no se necesita que exista la literalidad en
el lenguaje. En cambio, para explicar el entramado
metag&gt;rico del lenguaje, se necesita de una noción de
literalidad.
Luego de mostrar los conceptos de 'metáfora' y de
'olvido', he señalado dos problemas respeétivamente.
Por un lado, se debe suponer la literalidad para darle
sentidp a lo metafórico y, por otro lado, no se explica
cómo algo útil puede caer en el olvido precisamente
porque su olvido trae cierta us,ilidad y tranquilidad.
Con base en NI y en SCI, argumenté que el hombre
debe olvidar que él es el creador del lenguaje, porque
de no ser así, habría un contacto cercano CQn lo Uno
contradictorio, lo que traería consigo intranquilidad
y la imposibilidad misma de la acción. Ese olvido •
trae consigo la creencia de· la literalidad, que es
suficiente para explicar el entramado metafórico
del lenguaje. Así, las soluciones a ambos problemas
• estrecho entre
están_ relacionadas y hacen un vínculo
'metáfora' y 'olvido' JV.

◄

=
21

•

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.

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l. El arte caligráfico oriental: arte de línea, arte de filosofía

La caligrafía oriental posee díferentes denominaciones en
cada uno de los tres países orientales donde se practica. En
Corea, se llama "Arte caligráfico"; en China, "Ley caligráfica";
en Japón, "Camino caligráfico" En todo caso, sea."arte",
sea "ley", sea "camino"~
Nl JUHC HWA KIM
en el Oriente existe una
expresión: "La escritura es
Rev·elación de filosofía la persona misma". Desde
ARTE y de alma en el esta perspectiva, la meta
ideal de la caligrafía consiste
CALICRÁFICO en cultivar la interioridad
a través de la iluminación
ORIENTAL
espiritual.
•
u,Sun Sun, artista caligráfico coreano, señala.
•
que: "el sentimiento y ánimo fisiológico del
artista al momento de caligrafiar quedan
grabados fielmente en su obra. La armonía
lograda con el universo dignifica su refinamiento
verdadero a través deLtrazo, la conformación y el
ritmo de acuerdo con el movimiento del pincel. Esta
experiencia no será repetible posteriormente aun
por el mismo autor (Sun, 1989)"1. El arte caligráfico
es el arte que revela el espíritu de la época, incluso,
el estilo y la emotividad colectiva de l_a época.
Entonces, podemos decir que es el espejo que refleja
el contexto histórico del pensamiento de la época.
Para practicar el arte caligráfico se necesitan los
siguientes 4 utensilios: papel, pincel, tintero negro de

J
l

L! rraé:!ucdón de la frase al español es núa.

piedra y barra de tinta negra. Estos cuatro amigos'
acompañan el acto solitario y sagrado del caligrafo.
La barra de tinta se compone de gránulo de carbono
que persiste permanentemente en su naturaleza
mineral. De aqui se desprende o surge la idea de que
el arte caligráfico añora la dimensión de eternidad.
En otras palabras, el pincel es el afecto del artista por
su capacidad de ell.'Presar la profundidad y la energía,
mientras la barra de tinta es el gusto del artista. La
esencia del arte caligráfico consiste en el arte de 'ias ·
lineas.
Para caligrafiar, primero, hay que moler despacio
la barra de tinta negra en el tintero de piedra por
casi una hora. Este es el momento de tranquilizar

2 En Corca, se.llaman ~10s cuatro amigos de la sala de caligrafía", y
~ China "los cuatros tesoros".

22

la mente que se prepara para entrar en la primera
etapa de meditación, alejando de sí las distracciones
por la ayuda que proporciona el ritmo de la mano
tenuemente forzado. La técnica artística se realiza
corno simbolismo e insinuaci_ón a través de la
combinación y distribución de las lineas de sólo un
color, el negro. Sin embargo, esta unicidad de color
negro crea la sugerencia cromática dependiendo de
su densidad, claridad, humedad, sequedad, retoque
y estilo de movimiento. El arte caligráfico oriental
crea una belleza formativa , a través de las líneas,
combinándose entre ellas fuerza, fragilidad, pesadez,
levedad, continuidad y proporción entre letras.
Cbn estas líheas simples es posible expresar los
sentimientos y la apreciación estética. De la misma
manera, existe la creencia de que el arte caligráfico
es el arte de la omisión, puesto que es posible que el
artista exprese, sólo con una letra, sus sentimientos y
sus ideas. La simplicidad de la linea se transforma en
expresiones multifacéticas e ilimitadas. Poco a poco
los artistas modernos han utilizado otros colores para
ampliar su nivel de expresión en diferentes formas.
En términos más amplios, se puede decir que hay
dos tipos de caligrafías: una que se expresa netamente
con el estilo de las letras, y otra que comprende
imágenes con las letras (textos). Este arte caligráfico
con imágenes practicado por los académicos se llama
~arte literario caligráfico". En este genero artístico,
existe una trilogía entre poesía, pintura y caligrafía.
En todo caso, lo más importante en el arte caligráfico
es cómo expresar con precisión lo que no es visible,
es decir, los ámbitos de la mente, el alma y el_corazón.
Este nivel de dpacidad perspicaz acerca de los
principios del universo es la clave para evaluar el
auténtico valor de la obra. Una linea de una pincelada
. produce catarsis en quienes la aprecian, por ser .ésta
producto de la autoconfianza, la concentración y
el autocontrol. Mientras que otros géneros de arte
orientan su dirección hacia afuerá, el arte caligráfico ,
se dirige incesantemente hacia adentro, hacia la
interioridad del alma. Justamente donde empieza a
nacer la poesia.
La poesía nci tiende a la belleza como objeto que la
especifique, sólo anhela manifestar la interioridad del
poeta junto con las cosas que en él resuenan (Maritaín,
1953). Por consiguiente, mientras las corrientes de
otras áreas art!sticas han sufrido en el transcurso
de la historia de cambios intensos de paradigmas, el
23

arte caligráfico se ha desarrollado a lo largo de miles
de años, en forma lenta, sin indicios revolucionarios.
Uno puede fomentar el nivel de paciencia a través de
esta estética de la lentitud. En la actualidad hay gente
que practica la caligrafía oriental como una especie de
terapia psicoemotiva.
La caligrafía oriental abunda notablemente en
la filosofia , cuya infinitud de ideogramas son ejes
de su riqueza. Los grafismos son reveladores de
representaciones conceptuales colectivas que ellos
simbolizan. El estilo person,al caligráfico transcribe
fielmente las tendencias e identidad de su alma.
Ante todo, el arte caligráfico valora el espíritu y la
sabiduría del contenido, más que la belleza formal
y el funcionalismo. Energías de tranquilidad y de
dinamismo conviven armoniosamente dentro del
movimiep.to del pincel. De esta manera, las energías
complementarias son interdependientes, se controlan
y se corresponden intrínsecamente. Finalmente, las
líneas crean la magia con imágenes y trazos en formas
Ínfínitas. Entonces, para lograr el grado máximo de
arte caligráfico, uno -debe entrenar su mente, asidua
y constantemente, para llegar a la etapa de ausencia,
huella de angustia.
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En el transcurso de la historia, el arte caligráfico
desempeñaba el rol de registro de memorias,
herramienta para expresar las enseñanzas de los
sabios, descubrimiento de lo sagrado, medio de
comunicación entre personas. Independientemente
de su funcionalismo, la caligrafía se lía desarrollado
para practicar la autodisciplina y cultivar la visión
espiritual. El arte caligráfico es el arte integral en
el cual el conjunto de la filosofía, la literatura y la
ética subliman, El artista llega a un estado de éxtasis
espiritual por medio' de la práctica de la caligrafía. La
distinción de sentimiento noble se refleja en su aura
caligráfica.

�•

El arte en genetaLresponde a una profunda necesidad
de las sociedades, inicialmente ligada a la necesidad
religiosa, a lo sagrado, pero siempre ligada a un deseo
de "superar" la condición humana, de acceder a una
experiencia, a un conocimiento, de orden trascendente
(Aumont, 1992). El arte caligráfico es arte abstracto.
Su belleza es capaz de ser percibida solamente por el
poseedor del tercer ojo que trata de buscar el sentido
verdadero del universo. La opinión de Hegel es
interesante: "las reflexiones y pensamientos se aplican
hoy al arte; por eso el arte ,de nuestros días tiene por
finalidad servir de objeto al pensamiento (Hegel, 1974)".
C:hoonglak Jung, crítico de arte caligráfico, señala
que "para rectificar la caligrafía de manera correcta, el
artista debe poseer su prqpia filosofía para evidenciar su
interioridad espíritual. Esto quiere decir que el calígrafo
debe preocuparse más por desarrollar el fundamento
firme que por expresar la figura técnica. Además hay
que poseer su propio estilo caligráfico original" Qung,
1994). Según Jiyoung Kim, "el espíritu del arte literario
caligráfico comprende varias corrientes filosóficas. Es
decir, la ética del confucianismo, budismo zen, taoísmo

(de Lao,Tzu y Chíap.g•Tzu de China)" (Kim, 2000).
Especialmente, el taoísmo se acentúa en el arte oriental
para contemplar la naturaleza con el propósito de
personalizar su belleza, que es un grado de unión entre
la naturaleza y ser humano.
En síntesis, el acto de practicar la caligrafía es
como entrar a un santuario para adquírir una sólida
formación espiritual.

2. LA SIMBOLOCIA DE LA HATURALEZA Y EL
SEHTIDO .DEL ESPACIO EH BLAHCO EH EL ARTE'
CALICRÁFICO ORIEHTAL

El arte caligráfico crea un vínculo de empatía con la
naturaleza para desarrollar su espiritualidad il;unanente.
El arte caligráfico es el arte del espacio en blancó. Al
expresar la interioridad de su imagen poética en la
hoja blanca, dejando un espacio amplíamente vacío, no
pintado ni trazado, el arrista, paradójicamente, siente
que el vacío le llena plenamente el alma, puesto que lo
interpreta como un espacio para observar el sentido de
la vida, en otros térininos, para filosofar.

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24

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El espacio en blanco no es un espacio innecesario
El espacio en blanco es donde se vitaliza la
que debe llenarse, sino un espacio que tiene su propio
imaginación del alma poética. Como el concepto
valor de existencia como tal. Los efectos que trae el · prolongado del perfume interno de cada persona,
espacio en blanco son los siguientes: primero, efecto
solían elegir como object del arte los siguientes cuatro
dé concentració11 visual. Segundo, ef~cto de transmitir
_elementos que simbolizan la personalidad noble:
la imagen de objeto. Tercero, efecto de expresión de
árbol de ciruelos, orquídea, crisantemo y bambú. En
espacio continúo·, superando el limite de espacio
Oriente los llaman "los cuatro sabios". Cada símbolo
visible. Cuarto, efecto de demostración del mundo
tiene su significado para el diagrama mental oriental.
de "pusibilidades", que crea infinitas posibilidades
Son imágenes que existen en la mente del artista como
de imaginación. Por último, el efecto de claridad
textos de significados filosóficos.
y tranquilidad que se vincula con el concepto de
iPur qué ra4"&gt;n los cuatro sabios son
eternidad (Kím, 2000). Son espacios abstractos en
constantemente admirados por el artista literario
los cuales se extiende perennemente la percepción.
caligráfico? El árbol de ciruelo simboliza un
Merleau,Ponty (1975) determina el concepto de
heraldo que avisa la llegada de la_primaver·a con
espacios abstractos como "espacios que proponemos , su aroma claro entre la tempestad de nieve._La
tentmvamená: como marcos de comprensión de los
orquidea difunde su aroma profundo en el valle
diversos fenómenos". El artista caligráfico oriental
más remoto, aunque esté sola. El crisantemo
sabe interpretar-el lenguaje de las flores, de los árboles,
florece firmemente aun bajo la escarcha del otoño
al momento de dibujarlos, ya que cada elemento es un
tardío. El bambú mantiene su color verde a lo largo
símbolo para transmi~ su mensaje mental. Además,
dé las cuatro estaciones, incluso en el invierno
de las flores elegidas emanan los aromas verdaderos
más severo. Todo esto simboliza la integridad y
a través__de la mano del artista. Es decir, la energia
flexibilidad de un sabio, que posee la inteligencia
transmitida por el autor al momento de traspasar su
y virtud al mismo tiell,lpo. La energia Yin y Yimg
idea en el cuadro debe crear un efecto eterno. Es la
del artista comunicada con la naturaleza deja
manera de eternizar el momento de verdad poética.
posteriormente su huella en su obra.
En el arte literario caligráfico, el artista se preocupa
Paul Rícoeur sostiene que "en efecto, el mismo
por expresar sus asociaciones de ideas en vez de imitar
símbolo que empleamos como detector y como clave
fielmente las figuras de naturaleza.
descifradora de la realidad humana queda comprobado
por su poder de suscitar, de inspirar, de esclarecer y
de ordenar esa zona de experiencia humana" (Ricoeur,
1960). Por esta razón, el arte caligráfico oriental está
esencialmente conectado con la noción del arte
simbolista. Aizpún de Bodabilla (2001) exph'ta que:
"el arte (simbolista) no representa, sino que revela
a través de 'signos' una realidad que está más acá o
más allá de la conciencia" [... ] "se atribuye a estas
formas, que ya no son explicables como 'analógicas'
a las formas naturales, el valor de 'signos' de una
existencia trascendental o profunda, cuya infinidad
escapa la aprehensión de los sentidos y a la reflexión
•
del intelecto, pero que el arte y sólo el arte puede
revelar y convertir en fenómeno" .
~
~
iQué es lo simbólico entonces? Hay una
respuesta: "Lo simbólico es una esperanza de lo
inconsciente, de lo' reprimido, pero también lo es de
la propia reflexión, porque revela un rasgo esencial
!l
del pensamiento" (Romero de Solis, 2001). Hay
otra respuesta: "el simbolo es a la vez producción,

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4-

25

,

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.

intransitividad, motivación, sintetismo, y expresión
de lo indecible; además, la diferencia entre las dos
nociones está situada, más que en los objetos de
la interpretación, en las actitudes que suscitan los
objetos" (Todorov, 1991).

pasado un fuerte vinculo estillstico entre las escrituras
y las pinturas, mientras las últimas, por mucho que
evolucionaran, no perdiesen totalmente su carácier
pictográfico. Cheng Chiao, historiador chino, indica
que "la escritura y la figura provienen del mismo origen"

'
" ... PARA LOCRAR LA VERDADERA CALICRAFÍA, UMO TIEME QUE
QESEMLAZAIR. LA MEMTE (DISTRAÍDA) V COMTAR C-OM EL TEMPLE DEL
CORAZÓM" TS'Al V.,..C

El espacio en olanco no es un trasfondo, sino un
plano tridimensional donde el alma pueda crear su
propio universo como un efecto de dibujo perspectivo.
Es el espacio donde el alma poética compenetra con
el lenguaje silencioso de las cosas. Se puede simplificar
y metamorfosear las. imágenes de la naturaleza
por medio de la observación sensible que penetra
la esencia de las cosas. Es decir, la naturaleza es
reinterpretada libremente a través de la acelll:U~ción
de pensamiento y la revivifü:ación de la imagen.
iQué connotación simbólica tiene el arte en el
Oriente entonces?
Oriente se identifica con el nacimiento, el
comienzo. Como origen de Luz, Oriente se hizo
corresponder al conocimiento, la espiritualidad y
la contem¡ilación. Los países orientales continúan
siendo caracterizados por el sosiego meditativo,
la profundida,_d religiosa, la búsqueda de la
trascendencia (Re~illa, 1999). El significado oriental
y tradicional de arte es el de aquello que se presenta
bien trabado, ordenado y articulado; en pocas
palabras: para esta concepción el arte es donación
de sentidos, el hombre participa de esa donación de
sentidos y en la medida en que imita y repite, en cada
ámbito particular, la constitución de un cosmos, en
esa misma medida es artista (Antón Pacheco, 2001).

(en Dong, 2003). Confundidas la pintura y la escritura
en el pictograma, se mantenc;lrían ligadas, aunque ya
no refundidas, al refinarse las pictografias, creándose
así jeroglificos y hasta ideogramas (Elliot, 1976: 72). La
historia de la caligrafia se deriva de los pictogramas,
los cuales aparecieron como un medio de registro o
constancia, y han sufrido paulatinamente constantes
cambios, hasta que finalmente se transformaron en el
arte de la escritura embellecida después de los procesos
de agregar elementos de funcionalidad y decoración en
ella. Su proceso de desarrollo seguirá acompañando el
trayecto de la historia humana. Alan Filreis, muestra que;
·a ojos de un occidental:
In China poets were often painters; and critics,
particularly in the 11th and 12th centuries, stated
the parallelism of poetry and painting in the
language clase to that of Simonides and Horace.
These Eastern views led a number of poets in
Europe and America to follow Japanesérules far
poems and Chinese canons of painting and even
to write•paint "Oriental" pcems· "images" directly
presented to the eye, "free" impressions in a few
strokes of syllables and lines, evocations of mood,
lyrical epigrams, and representations rather than
reproductions of nature (Filreis, 1992).

•

3. LA CONSANCUINIDAD ENTRE IMACEN Y TEXTO
EN EL ARTE CALICRÁFICO ORIENTAL

De la mente humana proceden constantemente un
impulso y una necesidad de transcribir sus mensajes
para comunicarse con uno mismo y con el mundo
exterior a través de la imagen y el texto. La historia del
arte establece la posibilidad de que hayá existido en el

El gran literato chino Ts'ai Yung explicó que "la
caligrafia quiere decir desenlazarse. Para lograr la
verdadera caligrafia, uno tiene que desenlazar la mente
(distraída) y contar con el temple del corazón". Su visión
se puede interpretar en que el acto dela escritura compone
la parte de lo artístico. La aparición de esta definición
respalda que la caligrafia empezó a establecerse como un
género artístico en el Oriente. UnwonJang (SJ.5.-875) de la
26

Dinastla Tang de China indica, en su libro Historia.degrandes
música, sociología, psicología, ética, biología, ecología,
artes, que "la escritura yla pintura son un solo cuerpo. De la
antropología, etc. De hecho, existe una infinitud de
misma manera que la pintura llega a un grado misterioso,
posibilidades de aprendizaje de la vida y del universo a
la escritura lo hace". TambiénJang agrega que "la escritura
través de estética caligráfica. Sin embargo, es el arte que
ypintura son oriundos del mismo origen,lamente". Por su
enseña cómo simplificar con claridad tcxlo este estudio
parte, GeorgeElliot señala que "el espectador chino aspira
al aplicarlo en un camino de meditación. La sonoridad
no sólo a apreciar la imagen, sino a la linea o la delicadeza
musical se escucha inevitablemente en las almas que
caligráfica con que han sido configuradas las imágenes, y
aprecian la obra artística Para respaldar mi idea, Nelson
no puede sumirse en su pintura evasivamente, porque se
Goodman (1976) subraya que "los cuadros expresan
lo impiden sus ojos, que deben escurrirse por los sutiles
sonidos o sentimientos más que colores".
contornos del dibujo, aprehendiendo así cabalmente el
El término "imagetext", inventado por W.J.T.
fenómeno formal" (Ellior, 1976: 124). lmágenes y palabras
Mitchell (1994) y que designa el compuesto y
se imbrican a su manera, y si las palabras no son un
trabajos (o conceptos) sintéticos, es fundamental
comentario, las fotos no son una ilustración; juego de
para desan:ollar el tema de la simbiosis o convivencia
espejos o cajas de resonancia, unas ahondan en otras y las
entre las dos identidades. Barthes sostie¡¡.e que "la
devuelven con un aura diferente (Cortázar y Offerhaus,
imagen, como signo, como elemento de un sistema de
1984). De tcxlo este acontecer mental que se manifiesta
comumcación,, tiene un valor impresivo considerable"
tan claramente en las artes visuales, emergen fenómenos
(Barthes, 2002).
estilísticns fascinantes: la participación delas escrituras en
Láe~resió'n de Su Tung•po3, "hay pintura en
los estilos, los sutiles juegps con los nexos configurativos
la poesía, hay poesía en la pintura", al referirse a la
o caligráficos que asocian la pintura a las escrituras de
excelencia de calidad de la pintura y caligrafia de
origen pictográfico y los conflictos estilísticos entre
su compatriota artista Wang Wei\ comprende
pintura y escultura (Ellior, 1976).
considerablemente la idea de este ensayo. Esta frase
En el pensamiento oriental antiguo, los seis conceptos
es la versión oriental de Ut pictura poesis (Greenberg
se basahm en el sistema educativo: las buenas cosnnnbres,
en O'Brian, 1986).5
la música, el tiro al arco, la equitación, caligrafia, y la
matemátic~. Estos seis elementos coincidian con las
seis artes integrales. Con el tiempo los seis elementos
'
4. REFLEXIONES Y RESONANCIAS POÉTICAS
convergiera~ en las tres áreas de la poesía, la caligrafía y h
La dicotomización de la visión del universo entre
pintura. Esta trinidad contribuyó a comprimir la extensa
el Occidente y el Oriente pierde su sentido en esta
conceptualización de arte hasta entonces Qeon).
época en la cual la visión cósmica nos rodea. El
El título temático de la obra caligráfica acompaña la
encuentro entre la fisica contemporánea occidental
imagen de la obra. A veces, el texto es un componente
(teoría de relativismo, física del quantum, principio
importante que construye entidad de imagen. Puede • de incertidumbre) y la filosofia oriental tradicional
ser un poema entero o sólo una estrofa que lleve la
( taoísmo, budismo, confu~ianismo, filosofia de Yin
armonía con la imagen dibujada. Esta armonía es
y Yang) nos hace descubrir la quintaesencia de la
lograda a través de templar con sonoridad y estilo
comunicación de la interioridad entre las almas de
de la imagen. Si la imagen está tocando música
los distintos polos.
clásica, el texto no podrá estar bailando "salsa".
Sea texto, sea imagen, es una manera de transcribir
Este diagra.Il\.a imagen-texto en el arte caligráfico
la filosofia de la interioridad de uno. Si el eco_ de la
es la cuestión de tuning. Todo esto es para lograr la
serenidad de cuerpo-alma. Imagen y texto se unifican
3 Poeta y pobtico chino (1036-llOI) de la dinast!a Sung. Es también
y se fusionan en un mismo origen en el proceso de
reconocido por su excelencia caligráfica.
sumergirse y amalgamarse uno a otro. La caligrafia
4 Eminente artista chino (699-759) de la dinas tia Tang. Destaco
en música, pintura y poesía. En China lo consideran como un sabio
oriental constituye una parte importante para indagar
inmonal.
la esencia de estudios sobre imagen y texto.
5 Esta frase en latin Ut pictura po&lt;sis es una analogía que Horacio
innodujo en su '4.rs Poctica para comparar tentativamente el arte de
Con el arte literario caligráfico se puede acceder a
la pintura con el de la poes!a.
estudios interdisciplinarios: arte, poética, literatura,
¡
27

�filosofía se extiende hacia el alumbre del universo,
sea poeta, sea caligrafo, sea artista, logrará el
sentimiento noble que extienda su alma. Más allá de
la fenomenologia visible de la imagen y el texto, hay
que escuchar el sonido dinámico que es inminente
dentro del alma de estos. Es donde se encuentra la
verdad poética. La catarsis se obtiene no por el nivel
de convención lógica cerebral sino por la conmoción
del alma del autor. La verdadera catarsis nos lleva al
mundo del ensueño poético. Todo es un camino en
busca de la verdad poética, en busca de eternidad
ontológica. El artista es creador de caµirsis personal
y/o colectiva. Es creador de novedad espiritual. El
origen etimológico, de "arte" en caracteres chinos
deriva de la combinación entre "el arte" y "la disciplina
cientifica". Con esta iluminación de pensamiento,
podemos interpretar que ser artista no quiere
decir vivir en un grado culminado sino vivir en un
proceso de autodesarrollo constante. Apreciar la
esencia estética de las obras caligráficas es entrar
al espacio fílmico donde imagen y texto transmiten
constantemente su mensaje a nuestra estrucrura
mental. La caligraf!a orie.ntal es el arte espacio,
temporal psicológico que expresa la fuerza de la vida
yel esplritu libre, a través de combinar el dinamismo
de la imagen y el texto como producto de impulso
de imaginación momentánea florecida de su madurez
espiritual. El espacio en blanco es una pausa para
respirar, un estado de control emocional, cuando uno
respira hondamente, toma conciencia de su própio ser
y su entorno que se extieJ;J.de al universo. En el tiempo
eterno y el espacio infinito, la imagen y texto nutren y
fertilizan nuestra vida interna y externa para que ésta
siga siendo un encanto y una embriaguez placentera.
Ilfautvivreivre mtmedans l'image et le texte "O.

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•

28

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UnTICRE

N&lt;

MARIO CAMTÚ TOSCANO

'

•

•

•

me persigue

Violetá:

(Homenaje escénico a
Jorge Cantú de la Garza)
Jorge:

PERSONAJES:
JORCE
VIOLETA
TICRE (TRES ACTORES)

Violeta:
Jorge:
Violeta:

•
Jorge:

Jorge es un tipo delgado y retraído, más que bianco sin color, como si hiciera mucho
tiempo que no le da el sol. Violeta: es una chica que íntqactúa con él, al parecer, pues
aunque estén en el mismo espacio quizá no comparten el mismo tiempo. El tigre está
hecho por al menos tres actores, que.a veces entre ellos -con recursos corporalesvan conformando a la bestia, y a veces la hacen cada uno por separado. la presencia del
tigre es anunciada· por tres notas, de pie{erencia sacadas de algún instrumento hindú,
las cuales compondrán el leitmotiv de la música de la obra. ·
·
Jorge:

Un tigre me persigue en esta jungla de
dos habitaciones. Comenzó un martes
ant~s de la pascua, y no sé por qué.
iSerá un tigre místico? Me acech~.
lo siento cerca, cómo me respira
en lá nuca e incluso ha babeado mi
almohada. Nunca lo he visto, pero. sé.
que está por aquí,.

-Jorge:
,Violeta:
Jorge:
Violeta:

'

Jorge:

Violeta: ·
Jorge:
Violeta:
Jorge:
Violeta:
Jorge:
Violeta:

Hace tiempo que no le abrta la puerta a
nadie.
Nadie verna a visitarme por el tigre.
Quesque un tigre le comía las almohadas...
No es un tigre de fuego como el de Blake.
iQu~ clase de tigre?
No es un tigre feliz comq el de las
Zucaritas.
i Con qué lo alimentas?

Violeta:
Jorge:
30

No es un tigre esquizo como el de Wínnie
Pooh.
iEn qué ledas agual
Es simplemente un tigre, con sus puntos
y sus comas.
P:ilido porque el tigre lo había asustado,
rojo porque el tigre lo había mordido,
verde porque el tigre lo había mareado,
negro porque el tigre no,lo dejaba dormir.
Ayer por primera vez lo llamé "mi tigre".
Lo vi abrevando en la taza del° baño y
me dio ternura. Me había seguido toda
la mañana, yla tarde y parte de la noche.
Quizá era quena sabía cómo acercarse.
Yo no sabía cómo acercarme a él. Obvio
que alguna vez le tuve miedo, pero ayer
se lo dije, lo llamé "mi tigre".
"No es un tigre", me dijo un día.
Es mi tigre.

Violeta:

Jorge:
Violeta:
Jorge:
Violeta:
Jorge:
Violeta:
Jorge:
Violeta:
Jorge:
Violeta:
Jorge:
Violeta:
Jorge:
Violeta:
Jorge:
Violeta:
Jorge:
Violeta:

iUn tigre de colores? iUn tigre de papel?
iU n tigre de pelo en pecho y patas y
azotea? iTe araña? iTe muerde? /Qué es
lo que hace contigo?
Violeta me preguntaba cosas del tigre y
yo solo le decla:
"Es simplemente un tigre ..."
, ... con sus puntos y sus comas.
Una vez le pusimos una trampa para
capturarlo. Vasos de agua, uno más
grande que el siguiente, porque...
El tigre me. despierta por la noche,
y la única manera de evitar que siga
gruñendo en la oscuridad es dándole un
vaso de agua.
Yle pusimos la trampa, pero en ella sólo
cayeron un par de angustias, tres ratones y
una sentencia de vida, pero de tigres nada.
Un tigre me persigue.
Decla llorando.
. Un tigre me persigue.
Decía con risa.
Un tigre me acecha.
Decía en el baño.
En el día, desde que me levanto; por 1a
noche hasta que mata el sueño.
Un día, sentado en esa silla, me dijo:
Violeta.
Tú no sabes cómo es el tigre. Lo ~ien_to
caminando sobre el techo .. .
...hurgando en mis cajones .. .
... hurgando en mis cojones ..:
.. .lo vigila todo.
iTe ha arañado?
Sólo cuando me ria.
iTe ha mordido?
Sólo cuando respiro.
Le dije muchas veces que se saliera de es_a
casa.

·Jorge:

Tigre:

lo he sentido. Aquí. Su olor. Su sabor.
Vivo. Es un humano y me persigue. Lo
oigo cuando va a orinar, lo veo cuando
se esconde bajo la cama, lo huelo en su
hastío infémal. Un humano me persigue
y quiere acabar ~onmigo.

Jorge:
Tigre:
Jorge:
Tigre:
Jorge:
Tigre:
Violeta:
Tigre:
Violeta:
Tigre:
Violeta:

Jorge:

Violeta:
Jorge:
Violeta:
Jorge:
Violeta:
Jorgé:

Violeta:

No lo puedo dejar, es mi tigre.. sólo rrúo.

31

Lo he sentido. Un humano me desea y me
' persigue.
.
En esre cuarto que es mi jungla
'

Se lame los bigotes cuando me ve feliz .
Se pasa la'lengua sobre los labios cuando
meve.
Me quiere .. .
Me desea .. .
Me persigue ...
Me acecha ...
Le dije que llamara a Jn fumigador, pero
no quiso.
Ayer me dijo "mi tigre", pero él fue mlo.
Le dije que le pusiera manteca en la patas
y se lo llevara al ria.
Él me quiso.
Le dije que llamara a un cazador experto,
que lo disecara o que se lo sirviera frito.
Pero dijo que no, que no, que ...
...el tigre es "mi tigre", noun tigre postizo.

Cuando lo conocl, Jorge coleccionaba
míradv
Yo comía frutas y yerduras.
Jugos y golosinas.
Conú nueces y albricias. •
· Probó las mieles y los gerundios.
Amando, cogiendo, durmiendo, saliendo,
bailando,deseando,sufriendo,dohendo
y jamás.
Pero un d!a se intoxicó con pollo y
melancolía.

�Me tragué el orgullo y venia envenenado.
A partir de alú, todo me comenzó a saber

Jorge:

Jorge:

amarillo.
Violeta:
Tigre:

Un ella me despertó el olor amargo de la
carne humana. Jorge se llama. Jorge me
llama con su sudor avinagrado. Para los
tigres lo amargo es dulce y lo dulce es
obvio. Él fue quien me llamó con su olor
malbicho. Por eso empecé a comérmelo
poco apoco.

Jorge:

,
Jorge:
Violeta:
Jorge:
Violeta:
Jorge:
Violeta:
Jorge:
Violeta:
Jorge:
Violeta:
Jorge:
,

'
Violeta:
Jorge:
Violeta:
Jorge:

Violeta:

No es un tigre blanco· como los de Las
Vegas.
¿Cómo es el tigre?
No es un tigre de Bengala.
¿Con qué lo alimentas?
Ni siquiera es un tigre ontológico como
-.
el de Borges.
t.En que le das agua?
Es solamente un tigre, con sus puntos y
sus comas. tLo oyes?
tQué? .
Son tres notas sus pasos.
tCómo?
'
Tres notas suenan en mi cabeza
y me
persiguen de cerca. Lo siento acercarse.
Lo siento en la azotea, en el sótano y el
esternón. Me crispa los nervios, me eriza
los vellos. Son sólo tres notas, pero sé que
estás cerca.
tQuétieues?
Hoy me mordió un tigre.,
,
tCómo?
No es nada, ya se me pasará. E's sólo

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◄
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Un tigre me persigue. Siento miedo. Siento
mucho haperlo llamado "mi tigre", porque
en verdad me da ternura, pero no quiero
que me siga arañando, no quiero que me
sigua mordiendo, no quiero que me siga
dando órdenes que no puedo incumplir.

11

'-.

Violeta:
Jorge:
Violeta:
Jorge:
Tigre:
Jorge:
Tigre:
Jorge:
Tigre:

tigre?

Violeta:
32

iQue te paraste de manos en un crucero?
El tigre me lo ordenó.
¿Pero le haces caso al tigre? le dife. '(o
ere\ que lo pocl1as dejar ...
Pero me da órdenes con la lengua rasposa
en mis oídos:
Tlrate al pozo de los deseos.
No quiero.
Cómete una nube de limón.
No quiero.
Sirveme tu sangre con un poco de
tamarindo.
Medafrto.
Lámele las patas a tu enemigo.
No quiero, no quiero, es asqueroso ... pero
ni modo, es mlo.
tHiciste todo eso?

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Jorge:
Violeta:

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un tigre, puedo controlarlo. Él no me
va a dominar a mi. Es sólo un tigre, sé
perfectamente cómo manejarlo.
Bueno, si es sólo una fase ... pero iun tigre?
¿En verdad crees que puedes controlar al

'

Me ha seguido por varios ellas. Conozco
bien sus movimientos. S~bré cómo
deshacerme de.él... cuando llegue el
momento adecuado, claro está.
Me dijo aquella vez. Pero tcómo sabrás
que ha llegado el momenlol Digo, quizá
el momento es ahora, antes de que sea
muy tarde. Le dije,
Nunca te ha perseguido un tigre, es
lo que pasa. Estás celosa. Yo sé que es
arriesgado, pero verlo ah!, con sus garras
y sus dientes, con su aliento de peluche,
su simetría perversa ... cómo no sentirse
halagado cuando el tigre te persigue.
Yo lo dejaré cuando' yo quiera. No hay
problema.

Violeta:
Jorge:
Tigre:
Violeta:

11

,.

No lo puedo negar, el tigre es m\o.
La última vez que lo vi me dijo que le daba
vergüenza.
Mucha pena. No puedo mirarte a la cara.
Me da pena que rrie vean con el tigre
porque me dirían "pintito". No puedo
soportar que en la calle me miren.
Tienes un tigre pintado en la cara.
Es por eso que nadie viene a visitarme
ya, tverdad? Es por el tigre, lo sé. Les
da miedo verme con ~l tigre, porque
saben que ustedes también tienen uno,
pero nunca se les ha salido de la jungla
como el mlo. Es tan bouito. Por eso les
da miedo venir a verme. Nadie odia a mi
!
tigre como yo mismo. Nadie podrla ser
más incompleto en este mundo que yo
sin mi tigre raído.
tEl tigre te duele?
N(} me duele, Violeta, me persigue.
Me provocas.
A m1 siempre me gustó Jorge ... pero a él'
sólo le importó su tigre.
33

Violeta.

Jorge:
Tigre:
Violeta.

Jorge:
Tigre:
Violeta:

Nunca pudo aceptar su tigre. Su tigre lo
perseguía y se lo comla lentamente. Pero
él también se comla lento al tigre. Al fin
y al cabo, el uno no puede ser sin el otro.
Cada quien su tigre.
Un tigre me persigue y todo está dicho.
Un c11a sobrevendrá el,silencio...
Cuando dé mi salto fino.
Ahora yo tengo que limpiar estas
manchas que dejaron. Aqu! fue donde
un cl1a sobrevino.
El silencio. El vacío. Yde pronto ...
Sobrevuelo el cielo y me abalauzo sobre
el segundo infinito.
Lo perseguía un tigre entre la selva de
cañas.

Tigre:
Jorge:
Violeta:

En cada esquina, entre sus sábanas.
Un tigre me cazó.
"Muerto el perro". dijeron sus amigos y
familia, "se acabó la rabia".

'
Oscuro y silencio súbitos IV.

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•

Confirmar una certeza que lo se~irá siendo: es difícil
escribir e~ cualquier idioma, en todo lugar geográfico º.
en las varias posiciones que hay. La dificultad es la misn1.a,
sea con un lápiz, un dedo en la arena, una laptop, o una
Bic azul. Un sentimiento ro1nántico aun sin caducar
sugiere que la escritura poética podría encontrar e_spacios
de realída~ más propicios que otros. Allí las musas se
sentirían mejor ( como felices, hasta completas), o
bien vendrían con menos dificultades: sin necesidad
de llamarlas ní tenér que·decírles que vengan. En ese
contexto ideal aparecerían elementos privílegiadores:
la casa natal, el olor de algunos árboles, los ecos de la
infancia reflejados en el color del cielo, vecinos mejores,
la hun1edad de ciertas lluvias.selectas que llegan siempre
igual, sonidos en las calles sólo semejantes a lo que una
vez fueron, algunos vientos en su nitidez o polvareda,
etcétera, y demasiado más no siempre necesario. Ascesis·
y onomástica: ~e trata de nombrar todo de nuevo.
e alguna forma, la aparición
de palabras en su mejor orden
-cuando la poesía se siente
lo más parecido a sí núsmapodría quedar favorecida por una realidad
virtualizable (en tanto espuria mezcla de
virtual y virtuosa), que siempre estaría
esperando agazapada, incluso antes de

D

haberlo estado. La poe~ía exi~te primero
como promesa de sí misma. De lo que
uno puede ser cuando ya no está 'en sí ·
mismo. Quizás para muchos esto sea
absolutamente cierto y la excusa de lo,s ·
elementos propiciatorios tenga valor real
aplicable a la vida literaria. Allá ellos.
Gabriel García Márquez acotó intentando
aportar precisión al enigma: "El lugar
donde se escribe es uno de los nústerios'
insolubles de la creación literaria".
Alguien, en otro tiempo y en distinto lugar
de cuyo nombre podría acordarme, me
dijo que en su "nuevo" país (el posterior,
pues el pri.Ihero le vino de·nacimiento) le
resultaba imposible escribir porque los
aromas y los sabores eran diferentes. iSerá
posible?
, En mi caso, el contexto, tanto geográfico,
sentimental, como culinario, resulta neutral
La página en blanco (diana del solitario) es
la sola región por habitar. Única causa de
crisis. Cláusula y efecto. En su tentativo
espacio, es lo primero que se ve: el quieto

itinerario de una quimera en desuso donde resaltan
sentimientos con revelado instantáneo, imágenes que se
saltan el cuarto oscur¿, polaroides y kodachromes que
amplían el escenario emocional retratado por el lenguaje.
Mar de circunstancias, océano del ser a su antojo; blanco
que -es el único blanco, Es el vacío espléndido el que
fomenta tan grande riesgo y no todo aquello que está
fuera de él, sean los tactos, los perfumes planetarios, o
·10 que teng;para decir con sus resultados el pais¡je. Eso
poco in1porta, y cada vez menos. Es la página, exenta de
propiciarnientos, ella, la orilla invisible, salvadora, a la
cual llegar y construir un refugio donde quedarse. Hogar
exclusivo, casa del tono y del sonido. Uno escribe para
escucharse. La poesía es un pensamiento que para hablar
consigo mism6, canta.
Alejado de la catarsis de la confesión, del avatar con
apariencia de hecho y reproche, entro al paleolítico
futuro de la imaginación vestido con ropas de seda
para lucir pasado mañana. Me veo en el espejo hacia
delante, y el espejo a 1a vista es transparente. Alli,
en el ahora adelantado como respuesta al pretérito
(imperfecto) en fase de borranúento, surge un tiempo
en condicional: el que proviene de la realidad que bien
no sé si por casualidad o causalidad pasó a ser referente
del que todavía soy, incluso como futuro incierto del
mismo ser que antes fue otro (casi el mismo, pero a
medias diferente). Se trata, no menos, de acertar con la
posición de la mirada y de saber mirar lo que siempre
emerge idéntico /Dirá la verdad el Eclesiastés cuando
sentenció que no hay nada nuevo bajo el sol? Recurro
a Alejandro Dumas par:r sintetizar una historia similar:

YO NO DECIDÍ ESCRIBIR EN ESPAÍIOL, PERO ESTE IDIOMA (O
LA SOMBRA ANACARADA DEL ARCIPRESTE ENTRANDO POR LA
,VENTANA) ME HA SECUIDO~ COMO FUTURIDAD, ANACRONISMO Y
VOLUNTAD DE AUTENTICIDAD.
"Mi imaginación enfrentada a la realidad se parece a
un hombre que, visitando las ruinas de un monumento
destruido, tiene que pasar por los escombros, seguir los
pasadizos, agacllarse en las poternas, para reconstruir
más o menos el aspecto original del edificio en la época
que estaba lleno de vida, cuando la alegría lo llenaba
de cantos y risas o cuando el dolor era un eco para los
sollozos".
35

34

,

Tal como aqu~l hombre .solitario que entra a una
iglesia porque no tiene otro sitio a donde ir, entro
en el lenguaje para orar y esperar que el milagro de
sentirm~ más cerca mío cuando soy yo se cumpla. Y
hasta mora, con explicables excepciones, el milagro se
ha cumplido. Escribo para reconocerme mejor que en
el espejo. Para sentir que sigo siendo mi poeta favorito.
Es la lisonja del cazador que ha disparado a lo alto
porque sabe que las bestias andau a ras de tierra. Es
el escopetazo sin causa, tiro por la culata, razón de
cetrería lírica por cazar. La poesía, casa de una caza,
sortilegio sin instrucciones de uso. Es la conciencia
feliz de quien a destiempo celebra su equivocación
favorita, su nado atemporal contra la corriente,
oyendo, tal como me pasa casi a diario, la partitura
de un río fulminante y marrón llamado Brazos, el cual
nació t~aducido. En mi versión, Texas es un río largo,
autopista líquida, que va a dar a la mar, aunque sea
difícil amar la falta de maravilla. La realidad aprendió
a vivir en la tercera orilla.
La pregunta, entonces, ipara quién escribol,
queda al instante borrada por la otra, obstinada y
seguramente sin resolución: ipara qué escribo? La
única respuesta seria setía: porque no puedo dejar de
hacerlo. En esa tautología atravesada por un sortilegio
sin narrar y por su herida de muchas cosas a la misma ·
vez, soy-víctima de una seducción. Narciso nada para
no tener que mirarse. En la soledad de su natación,
el regreso será siempre hacia un lugar con palabras:
donde la visión es una y unánime. Después de todo,
el lector es un imllginario parcial, una derivación que

/

evita ser definida. Mejor no hacerlo. Escribir poesía,
aquí en Texas como en Andorra y Marruecos, o en
Birmania, por qué no también állí, es redondear la
síntesis del ser; la irremediable caducidad que roza
a pleno lo absoluto, para que éste vuelva a realizarse
nuevo otra vez, nuevamente irreconocible.
Escribo, pues, como salida de emergencia metafísica
o llegada a deshoras a una meta física. Cuando quiere,

�\

'
el cuerpo es jinete del alma. Si viene, siempre estoy.
Sigo su galope. Poco importa a esta altura quiénes
puedan descifrar mis exagerados descubrimientos, o la
ronda inmóvil de una soledad perturbada por alaridos
silenciosos: que importa si los lectores son únicamente
trés o dos mil, o no es ninguno quien lee y ya no hay
allí nadie para invitar al lenguaje, Cambiamos de
propietarios, hasta de avatares que nos abandonan.
La vida va en contra del mundo de percepciones que a
contramano la atraviesan. Dice la canción: "sólo se trata
de vivit". Y en el lenguaje que se ha quedado a vivir en
la diáspora, /cómo hacerlo para hacerlo, en la poesía,
posiEie? ·
Una cuestión meha hecho caso. Vivo aparte en este
pais que me ha dado residenci~ (en Estados l¡nidos me
des;uno) y aquí escribo, como antes en otros lugares
también lo hacía. Salgo a la calle, entro a un bar, al
supermercado, pago impuestos, llamo a un número
telefónico de siete dígitos, wrong number, responde una
computadora, miro por la ve_ntana cuando la lluvia
dejó de ser lo único posible (hay mundo allá fuera),
preparo_ camarones al ajillo, pasta con alcaparras, le
pregunto a los sabores, oigo ruidos idénticos, respiro,
me rasco la espalda, y tomo agua como toda la gente.
. A veces veo caer la nieve. Otras veces también.
Soy el mismo que escribe, quien apuesta a un acto ·
anacrónico: escribir poesí~ y seguir haciéndolo cuando
la ·palabra en los grandes mercados de la ideologia
sufre su peor crisis, desventurada metamorfosis.
_Agoniza para ser más bella. Pero -vaya triunfo- no
sé hacér otra cosa. Las alternatiyas fracasaron: intenté
cambiar la dieta, los horarios, correr diez millas
diarias, casarme, dejar de caminar, tener hijos, cambiar
de casa y de bicicleta, de mujer otra vez, de perfume
francés, dormir la siesta, comer menos naranjas, y
muchas otras cosas que también fueron más. Pero
la poesía seguía regresando, incluso sin lectores,
editores; y sin preguntar. Nunca hubo un innecesario
para qué, nt menos un por qué. iPor qué? Hoy la isla
es definitiva y ya no quiero dejar de ser mi casi feliz (a
menudo) Robinson érusoe. La isla a solas es además
archipiélago: sur y este de un mundo que se mantiene
distinto mientras no empiecen las definiciones.
Por lo tanto (y todo lo ya dicho que no es tanto), qué
importa ahora podeuesponder o no a las preguntas
que el profesor Stephen Hart (Universidad de Londres)
me hizo mucho tiempo atrás: /Existe un futuro p~a
la creación literaria en español en los Estados Unidos,

USA? Y: ihasta qué punto la manera de escribir de los
hispanos está condicionada por las expectativas creadas,
realismo mágico, pandillas, barrio, ruralismo de Nuevo
México y Texas? No sé, dudo para no tener que saber
y decirlo. Apenas me atrevería a decir que la amenaza
multicultural y el maldito crisol acechan, por más que
Robinson se niega a abandonar su isla castellana. Allí
morirá antes que la muerte: que ella y que el idiomll con
sus diptongos, diéresis y susurros. Hay esperanza.
Yo no decidí escribir en español, pero ·este idioma
(ola sombra anacarada del Arcipreste entrando por la
ventana) me ha seguido; como futuridad, anacronismo
y voluntad de autenticidad. Lo ha hecho por mí.
Manera también de recuperar la infancia marginada,
aunque no perdida, y liberar la lengua de su prisión
utilitaria, de coda gratificación instantánea. Alejado
como estoy del ámbitoJ1ativo del español (oyéndolo
menos), puedo reconstruirlo, ayudar a devolverle su
originaria privacidad. Eso quiero. Me animo. Agrego
prosodias, lapsos de sintaxis. Cuánta altisonancia
reciproca. No hay litotes, pero si hipotiposis y,
desgraciada o afortunadamente, mucha eplmone ignara
para oir en ese potaje y mondongo sonoro la_presencia
anhelada, el principio de las esferas cósmicas aplicadas
a las formas terrenales. Rasgos lingüísticos que me
conciernen.
Recuerdo a otros antes en situacíón similar.
Petrarca se apropió del italiano en una provincia
francesa. Roben
Browning y Ezra Pound provocaron
I
cortocircuitos en el idioma inglés viviendo en Italia.
Algunos, para no seguir nombrando, hicieron algo
parecido: José Martí en Nueva York. William Henry
Hudson (The Purple Land that England Lost: Travels and
Adventures in the Banda Oriental, South America) en la
Argentina. Puede entenderse. Ellenguaje se desdobla.
Mejor dicho, se encripta. Sólo tiene valor literario.
Mientras que el nuevo idioma cumple las tareas de la
cotidianeidad, el viejo despunta exorcizado, con olor
a recién haberse iniciado: En el habla se encuentra ~on
algo gramatical y telúrico universal que reside ahí,
donde lo inverosímil ha dejado de ser insignificante.
Hay alegría en -el vocabulario, la que llega tras haber
perdido la inquietud por el silencio básico y hasta .
entonces inn.ombrable. No en vano la poesía es el
sencillo ritual de la búsqueda de objetivo; de la nada
brota el tiempo aµn por habitar, tiempo que no es una
pérdida de tiempo, que no se pierde en el tiempo. En
su afán atemporal, la imaginación (ur¡a imaginación
36

poética debe respetar una lista de exigencias, entre
que puede estar presente todo el tiempo, y también
ellas responder a la transparencia de la inteligencia,
desde hace rato) sale de juerga, derrocha trabajo y
presentada ésta con un estilo vernáculo, sin adop:¡os, y
requisitos para continuar activa.
sin omitir la &lt;;redibilidad de una vida (una, aunque debe
En tiempos de zapping, de proliferante surfing
haber otras) marcada por acontecimientos casuales
cibernético y con procesós mentales ayudados por
y contingentes. Esto es, la realidad es tenida como
programas de software y de pantallas de computadora
accidente o circunstancia.
que fungen a la man,era de. páginas coloridas de un
Cuatro años antes de la publicación del hoy tan poco
libro, los materiales del mundo deben ser captados
revisitado libro de Nordau, la tarde del 27 de febrero
y demostrados con m~yor r~pidez que las "lriables
de 1890, Mallarmé dio una conferencia sobre su amigo
consideradas, en tanto que las diferencias entre las
el poeta Auguste Villiers del'Isle-Adam, mu.erro un
borrosas diferencias nunca llegan a ser consideradas
'
año antes, la cual comenzaba diciendo: "Nadie, que yo
. en completa forma (tampoco sus formas). A pesar de
recuerde, estuvo más envuelto en los pliegues visibles
todo este arsenal de nuevos dispositivos y parafernalia
de la ilusión, que desciende a nosotros, con su gesto
tecnológica recién inaugurada, la poesía continúa siendo
abierto que quería decir, 'Aquí estoy', éon una unidad
leída de manera convencional, teuiendo la participación
más vehemente o sobrenaturales, que los adolescentes,
del lector en el desciframiento de los envíos del texto,
que nacla Saben, en este momento eri la juventud, porque
igual pasividad que cien años atrás, dejando en claro
lo que P,arpadea en él fue el destino del homqre, no el
con esto que los posibles métodos para interrogar al
suyo, sino posiblemente el del hombre mismo".Un
embellecimiento que introduce. la poesía no pueden
amigo de Mallarmé, el pintor Edgar Degas, sentado en
medirse en términos de instrucciones a seguir, aunque
la primera fila, dijo apesadumbrado a los pocos minutos
tampoco pueden apurarse. En su cadencia hay una
de iniciada la charla: "No entiendo, no entiendo". Se
integridad emocional y formal que rescata la fe erda
levantó y se fue. La modernidad trajo la frustración de
realidad y descubre a su vez conexiones insospechadas
debajo del entramado retórico. El mejor uso de la lengua - las expectativas, Ia cual-comenzaba en la impotencia de
la razón para trabajar a destajo, y encontrar los atajos de
llega precisamente con ella, para no dejar de seguir
la interpretación.
llegando.
.
El lenguaje poético nunca resulta inocente; en
Max Nordau, en su libro Degeneración, de 1894,
la producción de sus efectos sufre un proceso de
atacó las formas del arte moderno. Lo llamó insano.
sofisticació_n y aplanamiento de las·expectativas. Las
Particularmente ~que! que no permitía la figuración
embellecidas condiciones de las frases, alteraqas a su
de los temas. As! pues, desde hace más de un siglo se
vez por los saltos de cesura y de rompimiento de las
le sigue pidiendo al poeta lo mismo: que prescinda
expectativas sintácticas, se resisten a ser reproducidas,
del l5nguaje figurativo, de la alusión y de la dicción
aunque finalmente ceden su porvenir a las apariciones
elevada. Que describa al mundo tal cual es, con la
legítimas de las frases. De sus enigmas no resulta posible
mayor fidelidad y la _mlnima elaboración. En síntesis,
escapar. Cualquier intento de esc~patoria sólo servirá
se le exige claridad de expresión y simpleza de
para situamos más cerca de la entrada. Lo que hace, y deja
organización, además de una parsimoniosa lealtad a
hacer, el lenguaje es infinito, convirtiéndose (y siendo ya
los sentimientos cotidianos y a las observaciones de
antes de ser) enla única trascendencia ala cual tenemos
los hechos ocurridos. Eso mismo: la sinceridad de la,
acceso; no es una fe cuya existencia podemos aceptar o
experiencia, y el lenguaje como ejemplo fotográfico.
negar. Existe; está allí como problema que nunca quedará
Dadas estas características de_contexto, la poesia,
exhausto. Su caso tiene afinidades con la historia del ·
para garantizar su espaéio ya de pQr sí acotado, debe
niño judío que andaba por el pueblo pregonando: "tengo
ser inmediata y fácil, y evitar presentar a las cosas en su
una respuesta excelente, ino hay nadie que tenga una
estado de ignor¡mcia y excepción. A partir de esta visión
pregunta?" El lenguaje poético responde a preguntas que
·con afán didáctico, la cual ha insistido en hacernos creer
todavía no tiene. Como corolario, su aparente inocencia
que el lenguaje ordinario tiene mayor importancia de
resulta inaccesible, pero su·sabiduría visual logra que la
la que en verdad tiene, se c;_oncretó el rechazo de todo
percepción cambie de aspiraciones. Después de todo, lo
discurso lirico que requiera más de una interpretación.
inefable
es siempre ilegible.
Para tener derecho de interacción social, la palabra
37

�En la pelicula Slee¡xr (El dormilón, 1973), de Woody
Allen, uno de los protagonistas recita un poema pésimo,
el cual, sin embargo, es celebrado. Es el mundo del futuro,
año 2173. ¡Llegará a ser algo parecido el nuestro, teniendo
en cuenta que con este milenio, tal parece, finalmente el
futuro ha llegado? Dijo William Wordsworth hace 200
años que el futuro llegaría en el año 2000. Ya estamos
en 2009 y, sin embargo, nada. Todo igual, o casi. Los
acontecimientos mienten. Difícilmente vayamos a
ver el futuro' tan pronto, aunque sin dudas el presente
continúa llegando cargado de expectativas. Ysí Yiene,
en caso de que venga, iserá el futuro tal como ya lo es
en las ciencias, esto es, una señal del cumplimiento
planeado de la sorpresa y de aquello que imaginábamos
aunque no habíamos pensado ver curnplidol
En tanto intermediaria de ese cumplimiento, la poesía
conversa con lo indecible que todavía queda por decir
y que conserva actualizado el futuro de profecía del
lenguaje. Con su capacidad para imaginar significados
ausentes o negativos, la poesía acepta soluciones
anacrónicas, en cuanto recurre a un exceso de formas
y a una restricción de contenidos, algo en directa
contradicción con la tpoca actual, donde la información
debe dar pautas directas y resolver los devaneos
de la realidad con una sarta de razones obvias, con
instrucciones que salen al paso, previstas de antemano.
En la poesía china se considera un fracaso que
el poeta no pueda trasmitir una visión objetiva del
mundo a· partir de su estado de ánimo; ipuede ser
un estado de ánimo objetivo? Escribo poesla para
intentar entender los estados de ánimo del lenguaje.
Por lo tanto, ies mi poesía un cuento chino? La veo,
cuando la imagino, como una gran muralla con un
agujero en medio por donde la visión puede colarse
y estar más cerca de lo que la separa. El acto no
podría ser más simple, y sin embargo alguien mira
a través de J9s·ojos del lenguaje para que el objeto
no quede indiferente a la contemplación; la poesía
es pues un acceso a lo desacostumbrado y nada lo
es más que el estado de ánimo del propio poeta;
lenguaje y poeta son mutuamente la mirada del
otro, y el poema es lo que está en medio.
En un yerso emblemático posible de ser considerado
síntesis de la estética modernista en la plenitud de sus
logros y fracasos, confiesa Rubén Darlo: "Yo persigo
una forma que no encuentra mi estilo". En esa asimetr1a
entre lo que está y lo que todavía no puede alcanzarse
como cumplimiento de un plan estipulado oscila toda

la poesía moderna. La voz que al ser habla emocionada
no necesariamente exíste con un destino a cuestas. La
poes!a, como la propia existencia humana en el poema
de Wallace Stevcns, "es un río que fluye a ninguna
parte, como el mar". Es, entonces, algo definitivo que
imaginamos entender, un tono que creemos escuchar y
que por eso llega: p3;ra ser escuchado de cerca.
·
La poesía traduce a su propio idioma el sonido de orro
idioma que vino de antes para nacer nuevamente en la
escritura que al mrsc cambia de porvenir y significados.
Su p'rosodia no tiene ninguna deuda· con la austeridad Es
un pensamiento que desde lejos se escucha y cuando le
prestamos atención ya esta ahí, culnúnando todo lo que
ha sido dicho a partir de ese momento, fuera del mundo,
desplazándose por encima de algo que en cualquier instante
puede convertirse en necesario, aunque no todavía.
La poesía es un deseo que tiene la necesidad de
sentirse registrado por una retórica posterior a la que ha
logrado huir, dejando para después el ohido de la primera
orilla sonora a la que podría haber llegado. Hablo de
"ohido", pues el poema no puede repetir sus ritmos, debe
desplazarse en plan de borramiento y de in.ruguración
otra vez. La poesía no puede tener otra obligación que
salirse, como pueda, de la sintaxis generalizadora para
encontrar en lo que no puede describirse un tono y todo
lo que venga después, co~o algo abrupto sin declarar.
De esta manera, el río de Stevens nos lleva a un lugar
que no puede ser declarado, adonde la dicción actúa por
contraste, presentandó un punto de ,1sta que tanto le da
ser validado como todo lo contrario, pues su propuesta
es emocionar intelectualmente, no mediante emqciones
corn·encidas de que sirven para algo.
Refiriéndose al doctor Copeland, el narrador de
la novela El corazón es u~ cazador solitario, de Carson
McCullers, afirma: "Esta noche él leyó a Spinoza. No
entendió completamente el intrincado juego de ideas
y las complejas frases, pero a medida que iba leyendo,
sintió un fuerte y verdadero propósito derrás de las
palabras, y sintió que casi entendía". En una de las
enrradas de sus diarios íntimos, Wirtgenstein escribe
tras haber leído unos poemas de George Traid enviados
por un allegado: "Querido Sefior Von Ficker: le doy las
gracias por las poesías de TrakJ. No las comprendo, pero
su tono me hace feli::. Es el tono propio de los hombres
verdaderamente geniales". La poesla debe tener ese tono
de genialidad cuyo significado es lo que menos importa.
El tono, ese gran amuleto de la poesla, el dispositivo que
inventa una dicción aparte en el idioma y de,uelve a las

palabras la condición efusiva que las hace tan felices
como al lector inteligente, aquel que siente que "casi
entiende". El poema, a fin de cuentas, no es más que un
descubrimiénto acústico visual en vías de desarrollo.
Wirtgenstein termina el T ractatus afirmando: "De lo
que no se puede ha.blar, mejbr es tallarse". Entendido.
iYaquello que puede oirse mejor, de qué manera decirlo
para no callarlo? Por lo tanto, ide qué depende más el
poema, de aquello que no puede decirse, o que sólo
puede decirlo el silencio, o bien de la forma de decirlo?
!\lucho ínfluye en el resultado la acumulativa forma
de repetir el acto de la respiración en el lenguaje, ese
vértigo reconstruido por cada frase llegando detrás de
la posterior. B lenguaje reconstruye espacios perdidos de
sonidos que ni el deseo de querer decir más ni la memoria
de lo leído han podido reemplazar por orros.
En el poema, desde el punto de vista semántico, nada
cambia (una interpretación es reemplazada por orra),
pero todo se sigue agregando para que la continuidad
sea siempre diferente, a punto de desaparec-er con Jo que
el lenguaje ·inscribe, como si nada hubiera sucedido y sin
embargo sea necesario dar cuenta de Jo que no ocúrrió.
Ese lapso entre el no decir y la abundancia de cantidad
dicha debe su prestigio a la simetría
que genera, El tono es la sirncrría
en su momento de mayor nitidez.
Acota Marcus du Sautoy que "la
palabra simetría evoca en la mente
objetos que están bien equilibrados,
con proporciones perfectas. Estos
objetos materializan una se"nsación
de belleza y de forma. La mente
humana se siente constantemente
inclinada hacia todo lo que encarne
algún aspecto de la simetría.
Nuesrro cerebro está programado para percibir y buscar
el orden y la estructura".
Las palabras, más por afinidad de causalidad y no
po~ el azar asociado a la construcción de frases, hacen
todo lo posible por escuchar y hacer que las demás
palabras lo sepan; la experiencia de la escucha las ha
obligado a existir en la escritura y hacerse escuchar
dentro y fuera del tiempo, en ese lapso de ritmo, en ese
big bang desactivado para empezar de nuevo, en que la
prosodia ha detenido al tiempo. Schonberg decía que
la música era arquitectura congelada. De esta roonera,
el tono comparte con el ritmo el afán por conseguir el
detenimiento del tiempo, expresándose en medio del
39

sonido, como complemento sincrónico de la simetría,
mejor dicho, como sinónimo de ésta.
En Symmetl)', libro de 1952, Hermann \Veyl afirmó
que "La belleza está ligada con la simenria". La belleza
del poema comienza en ese momento cuando resulta
difícil prescindir de la decisión final de\ tono, pues
éste congrega el u~ de la sintaxis con la simetría de un
ruido que en su vida posterior era melodía, portento de.
una significación a partir exclusivamente de lq que se
oye. "Yo hablo y tú me entiendes"; esa es la relación de
complementariedad entre el tono y la sintaxis, dejando en
medio a l~s repercusiones que no pueden ser ignoradas.
En su libro Silence, John Cage observa que "donde
quiera que estemos lo que oímos es fundamentalmente
ruido. Cuando lo ignoramos, nos perturba. Cuando lo
escuchamos, nos resulta fascinante".
El ruido de inverosimilitud que debe acompanar al
desempefio del poema y poner la nota discordante en la
prosodia, podría ser asimilado como tono, y de esa manera
ser considerado como la coartada sonora ideal para la
estrofa. Con todos los ingredientes que componen su
peculiaridad, con su Zeitgrut pm'io y posterior, el tono libra
al pensamiento incltúdo en el poema de cualquier amenaza
de atrofia y afonía, de los eufemismos
propios de aquella poesía que
, nabla por no saber cantar, y cuyos
requisitos resultan innecesarios. El
tono es el ruido sublime y silencioso
(el lector debe acercar la voz al
oído) que no pierde la ocasión de
convertirse en otra cosa a la primera
oportunidad que tenga, incluso en la
antítesis del silencio.
Repercutiendo en la frecuencia
de su intensidad y en convivencia
astuta con la abstracción, el tono contiene el sentido
audiovisual del poema, esa resonancia ampliada y
eso que por doquier dentro de las frases adquiere
dimensión de plenitud y complacencia inaudita, la
cual obliga a escuchar a partir de un referente unánime
y sucedáneo de sí mismo. El tono; predilección por
una insinuación organizada, por un plan de indicios
que conviven al margen de los ~rgumentos y de los
arrebatos elementales, casi siempre emocionales, es
el elemento que, sea lo que sea, permite la salida de la
rutina y la entrada a un fundamento inesperado pero,
después de conocido, deseado para hacer pensar y
dejarse oir "O.
·

�POESlA
-

'

Objaos stn consecuehcias (*) ·
iclut en d vpeabulario}

Marcelo abre los ojos al mar
bresalaspalabrii .
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toria:ts'la µnagen llltjordlténdida,
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!DOmtnto-estáhí~palabra~
cosas cpnQti~s de aittemátlo.
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añana será pa.rte 4e un enaé~bó.
PI'Q~ Math~ eHá ibstraéción,
esQ.gia ele l:&gt;ohlwl eonvemda en
·cm. uamafjnt~9~.ate
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en&lt;;0ntrata al:
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NI

CUILLERMO IA.RAMILLO TORRES

Para Martínn Bermejo Poeta y Rey de los Vagabundos

Marcelo abre los días con el hierro de los olvidados
seca la ropa seca el núedo seca el tiempo seca el cuerpo seca el vino
en el vaso vaciado vacío de ayer noche
Marcelo abre los ojos al mar y el mar juega entre rocas a cantar el
nombre de quien no estuvo abierto a la derrota
habla del sueño habla de toda la tierra que le han metido dentro
y sueña el lirio con ser ave y sueña el polvo con ser hiedra

nwe~a

Marcelo abre el sol con el andar de los distraídos

do

mudo el niño desanuda el pañuelo del canto y se abre al deseo y

ir

toen su
~pudieron

l~_p.h!ida.más

corre por la playa bebe arena bebe espuma y trae bajo sus mantas
la promesa de abrazar la siembra
Marcelo abre los ojos al mar y la espera es de diosas amorosas que
brillan como aceites olorosos y el cuerpo se quiebra en el cristal
bajo edilicios y gritos de niños perdidos de hombres que braman
mujeres ausentes y tranvías varados
pero en su voz siempre el mar y la gaviota
la arena y el constante cuerpo de la muerte
Marcelo abre los ojos al mar y la noche se cierra en el delicado
sonido del trueno

�POESI&gt;.

Algo suena auna mujer que se va de casa
gt

CUILLERMO JARAMILLO TORRES

aquí se va la sangre y se va un ave de papel planeando sobre los edificios surcando
el delicado sonido del trueno

y aquí mi costumbre abierta de escupir la pus

sobre los pueblos olvidados y las casas de adobe mientras recuerdo tu beso
de aquí a la luna te quise ayer cuando apenas ella me tenia en brazos y de aquí
a las estrellas te querré ahora que mi balada la silben los muchachos con su
cigarro de mariguana
y de aquí a que abran las flores de marzo te beberé en el dulce licor del colibrí
mintiendo en este cuerpo de cristal y esta lengua de sal y este vientre aguamarina
este sonido de agua remota de grifo que noche a noche entera noche está en el
vino de la copa escaseada
aquí se va la sangre se va el ave de papel planeando sobre los edificios y los niños
afilan sus navajas contra los muslos de las yeguas de noche abejorros del deseo
en tus oídos zumban tan fuerte y acarician tus senos de muchacha adormecida
en el cuadro de los distraídos mientras algo suena a una mujer que se va de casa

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Ydel encuentro entre las dos miradas parece surgir
w1 grito sangriento qeMedusa.

Jorge Aguilar Móra

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Digamos que una joven de piel blanca aprieta bajo su pecho una canasta de mimbre; las figurillas
del cesto están trenzadas en serpientes que limitan unas y otras por medio de serpennnas de
unos carrizos cortísimos. Apenas y contienen tantos frutos: cerezas como labios antes de una
despedida; hojas de vid tan verdes casi bl~cas son las niñas del esposo; duraznos con la envidia
de esa piel que debió haberse gastado entre sus dedos; uvas con sangre de hombre [vir)o de la
mujer]: estas últimas palabras en la cesta (granadas para mi oído), uvas con fornia de lagi:una,
vertidas en racimos, pisoteadas a sorbos en un lapso total de nueve meses; higos de Cierta
similitud con el sexo de mujer: rojos, escurridizos (mujeres: higueras de añosas ramas verdes)
que se caen de maduros y vuelven a florear; manzanas que recuerdan al padre (su ptohibición
de comer).
Pero en la noche, cuando el quinqué deshacía las sombras que su padre inventó con sus dedos
de fósforo l azufre, los pechos levantados del sueño de tener hombre en casa la hacían situar
su lengua en la manzana: mordía un poco en el centro y devoraba todo; el zumo caliente de
la exacta mitad escurria por las m'.iillas y hacia el cuello; luego lo restregaba en sus cabellos
de lino, de manzanilla y azahares, como en el día de su boda ( (recuerda el blanco velo de_ la
nieve, los fiordos imponentes del vestido, el 1:1aelsi:rón de su boca al afumar lo que abuela diJ_º
(del pergamino izquierdo de su brazo): te tomo por varón)) Después de tener boca llena de .
semillas las enterraba en el jardín de serpientes y carrizos, para que, con un grito sangriento.
de Medusa, creciera una manzana.

fa

Ycuando mue,·e el pez en la arena
lds ojos se evaporan I y al reflujo
recobra el mar lo que le pertenece.
José Emilio Pacheco

•
Digamos que es un niño: tiene la piel de nieve.
¡Cómo no recordar ese.:uello largamente acariciado la cabeza inclinada a la derecha su
camisa de hilo blanco cae del torso desnudo
su mirada de frente dos ojos de café (origin
ario de Arabia, en el siglo XVU) que aroman
sendas tazas la oscura cabellera de amplios riz
os y esa piel tan lozana por la fruta que ofrece
a los macchantesl ¡Quién desearía romper esas
dos tazas de recuelo (al pasar por la madre del
café) la cabellera libre el torso alguna cesta?

Al guardarlo en un cofre perderá transparencia.
Alverterlo en el agua declinará su fuego.
Al hundirló con furia se anclará con el fango.
UN DÍA RETROCEDE
: hombre: de la tribu aracnoides
[meninge colocada entre la duramadre y la piamadre].
Quien le habla oye también, hasta la médula,
a Ute Lempet &amp;: The Matrix Ensamble· luz
fósil, liminar: Die M~schel von Mar~ate :
petroleum song -Shell!, Shell!, Shell! (Luz
negra, de petróleo: café como el mar Negro).
Siguiendo con la ruta de Américo Vespucio conquistó el archipiélago de su alma después de tres
semestres de poesía. Del periplo se trajo la ternura de un tiburón del Bósforo y una mandrágora
que.guarda en sus apuntes. Tocó su corazón con los nudillos y vio por la abertura de la ausencia
más allá de Turquía (hacia lejano Oriente, donde algún tokonoma dice: niño).

;1

Fue asiduo de la química: se sabía de carbono [del lat. Carbo, carbón] y buscó los enlaces de
carbono/carbono, gracias a los reactivos de Grignard [que reaccionan con humedad y oxigenoJ.
Los pequeños quinqués bajo sus cejas recordaban al padre su luz embriagadora (luz fósil, .
liminar). Decían que su .sonrisa era como un dianiante: la Gioconda -supuso la de Mársias
desollado por Apolo (Guido Reni). Pero él era Perseo (quien cortó Ia cabeza de Medusa)- de
Cellini.
Mientras la córnea le preguntaba al iris, iris al cristalino, retina, al punto ciego; el joven se fue al
mar, su nueva residencia -una manzana. Partió buscando un lienzo de 70 x 70 cm, de Polidoro
Caldara, robado de la Galería Borghese de Roma.
: un joven de cabellera larga y mirada caliente y aromática levanta una hoja en blanco sobre el
piso y ase su retrato (digamos) c;on los dedos de fósforo y azufre:
66 luces marcas registradas
permiso no. l de la Sría. de Industria Y,Comercio
13
El Caravaggio
(1495-1543)
«Il giovinetto con canestro di frutta»

: un niño -repetían por los pasillos y hasta el Bósforo (estrecho de Bizancio: el Mármara, el
mar Negro): estantigua, visión, encondadura del antes y el ahora. Nació en algu.na cueva de
Grimaldi O Lascaux. Llegó en medio de preces y salmuera. Sean esta_s potestades el llanto por
el que no desnazca.

44

45

'

�IMCRID ARRIACA

En pleno porfíriato y "cientificismo ilustrado", Justo Sierra afirmó
que México sólo había pasado por dos reYoluciones, es decir, por dos
aceleraciones efectivas en su evolución histórica, la Independencia y la
Reforma (apud. Ramos, 1987: 23). El ''Maestro de América", como se le
llamó a Tusto Sierra, muere en 1912 mucho antes de que pudiera emitir
juicio afguno sobre el saldo de la lucha nacional que apenas comenzaba
en nuestro país: la Revolución mexicana.

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Al verse a si mismo, al mexicano le es imposible no
invocar toda esta cuidada construcción histórica
e institucional, que aunque contradictoria con la
realidad, da sentido al transcurrir de su vida y es de
un modo u otro el fundamento de su idiosincrasia.
Al respecto, mucho tiene que decirnos Jorge
Ibargüengoitia (1928-1983), quien se distinguió por
su agudeza narrativa y humor mordaz e irreverente.
Desde su modo muy particular de describir y narrar,
Ibargüengoitia plasmó la cotidianeidad del mexicano
sin negar su propia condición como tal. Y con ello
deseo exceptuar la condición de un mexicano sufrido
y victimizado; más bien me refiero al mexicano
que inmerso en una red de costumbres y prácticas
sociales, opta por una actitud camaleónica en la que
disfruta en ocasiones dicha red, en otras la padece,
y mucha~ más simplemente no le queda más que
burlarse de ella.
las décadas de los sesenta y setenta, y fue, en
palabras de Ana Rosa Domenella, "uno de los pocos
escritores mexicanos antisolemnes" de la época,
cuya audacia y libertad le permitían cuestionar
el monolítico discurso oficial. Los escritos de
Ibargüengoitia transparentan parte de la identidad
del mexicano sin necesidad de asirse a metodologías
y lenguajes sociológicos sacralizados. Ibargüengoitia
irrumpe en los mitos e iconos estructurales del
mexicano empleando para ello la misma cultura
mexicana; el filo de las manifestaciones populares o de

• Hubiera sido la Revolución mexicana la tercera
aceleración histórica para Justo Sierra? ¿Qué
fue la Revolución mexicana para México y el
mexicano? El camino recorrido desde entonces
ha sido sin duda largo y sinuoso. Hoy, plantados en el
2009, nos acercamos al centenario de la Revolución
mexicana con planes de múltiples festejos en diversas
partes de México. Unos opinan que no hay por qué
festejar, pues en sí lo que la lucha propuso jamás
se cumplió. Otros apoyan el festejo patriótica y
costumbristamente, asumiendo que la Revolución es
eslabón fundante del nacionalismo, y que el mostrar
indiferencia ante el hecho histórico habla de traición o
apatía culposa hacia la nación. En cambio, otros más,
de naturaleza analítica, aseguran que lo oportuno no
es precisamente festejar sino más bien reflexionar
sobre los ideales que animaron ese momento de la
historia, y su rol fundamental en la conformación y
desarrollo del Estado moderno mexicano.
Como sea, en cualquiera de los tres casos la
Revolución mexicana aparece como un suceso
importante, ya sea vergonzoso, venerable o discutible.
La experiencia nos revela que el individuo es tanto
producto como generador de su historia; así, origen
y efecto a la vez, el individuo no puede desvincularse
de la historia y mucho menos de su memoria. Tan es
así que en el afán de autodefinirse el mexicano ha
forjado poco a poco un nacionalismo a través de sus
instituciones, su historia y, por supuesto, sus mitos.

l

Jorge
IOargüengoitia:

creador de próceres revolucíonanos de carne y hueso
47

�"baja cultura" pica inicialmente, continúa rasgando y
termina por trozar las figuras oficiales de la identidad
del mexicano. Este destroce narrativo de los íconos
es precisamente lo que algunos denominan ironía, un
sello implacable del narrar Ibargüengoitiano.
Ibargüengoitia poseía una fascinación por la historia
que resulta evidente al revisar las líneas temáticas de
su obra; tanto teatro como novela y breves relatos
se nutren de la historia nacional, sus hechos y
personajes. La conspiración vendida (1975) y El atentado
(1963), en teatro; Relámpagos de agosto (1965), Maten al
león (1969) y Los pasos de López (1982), en novela; los
cuentos de La Ley de Herodes (1967) o muchas de sus
crónicas publicadas en el Excélsior (1969~1976) y Vuelta
(1976~1983),son todas narrativa que gira en torno a la
Independencia y la Revolución mexicana. Y aunque
también escribió relatos de eventos históricos mucho
más contemporáneos como las novelas Las muertas
(1971) o Dos crímenes (1979), y la obra teatral Susana y
los jóvenes (1954), la huella de la historia permanece.
Tanto la memoria como la historia son
reconstrucciones y elecciones de un pasado, y
ambas se sirven de la narración para manifestarse.
Asimismo, la descripción del mexicano ha sido una
elección de imagen, de perfil. En general, la prosa
tradicional nos presenta un mexicano que es por
sus héroes, por sus luchas, por sus instituciones, por
sus costumbres, y por sus creencias; el resto, si es
que algo queda, son rasgos ajenos a la mexicanidad.
Hacia los años setenta todos estos rasgos parecen
haber sido pulidos tan extenuantemente por las
instituciones que cada descripción del mexicano
aparece como una copia idéntica de las anteriores.
Resultaba fácil pensar que no había nada nuevo qué
decir sobre el mexicano. Jorge Ibargüengoitía es de
los primeros que irrumpe esta tendencia; no es el
único, pero sus mecanismos son completamente
ajenos a los de sus contemporáneos. Los escritos
de Ibargüengoitia se distinguen por una alergia a
la cursilería, el protocolo, las formas correctas, el
servilismo y lo ·barroco; tendencias muy comunes en
la literatura y el periodismo mexicanos de la época.
Juan Villoro lo llamó "el cronista rebelde de una
nación avergonzada de su intimidad e incapaz de ver
en la historia otra cosa que próceres de bronce" ("Editará
FCE libro de Jorge Ibargüengoitia", en El Financiero).
Jo:rge lbargüengoitia logró plasmar personajes históricos
de carne y hueso. Cual dioses griegos, Ibargüengoitia

restituyó a los héroes mexicanos sus pasiones, temores
y contradicciones. Desde la mirada de lbargüengoitia, en
Los pasos de López, por ejemplo, podemos leer un Miguel
Hidalgo con vida propia, cuya personalidad audaz le da
pie a comprometerse con un proyecto nacional sin dejar
de lado el personal; con Relámpagos de agosto se aprecia
la multiplicidad de facetas que conforman al general
revolucionario, el héroe y funcionario público actúa
naturalmente sacando a relucir su ignorancia, hipocresía
e interés detrás de el ícono histórico que lo envuelve. AsL
con su lúcido mecanismo de vuelta de tuerca, bautizado
así por Juan Campesino (2005: ll), Ibargüengoitia
logra convertir no sólo los héroes herméticos en seres
humanos, sino también las situaciones o circunstancias
banales en fuentes de reflexión y regocijo. Muestra clara
de ello son sus crónicas o relatos periodísticos breves.
Jorge Ibargüengoitia mantuvo su práctica
periodística a lo largo de casi toda su trayectoria,
en una primera etapa como crítico teatral, y
posteriormente con columnas editoriales o
comentarios breves. Como para muchos otros
escritores, el periodismo fue para Jorge su salvavidas
financiero mientras los críticos y las becas no le
favorecían. Pero a su vez el periodismo le sirvió como
trampolín hacia sus novelas, bien afirmó en alguna
ocasión el modernista Rubén Darío que el periodismo
"no mata sino a los débiles. Un intelectual no
encontrará en la tarea periodística sino una gimnasia
que lo robustece" (apud. Monsiváis, 1980; 2000: 35).
Y tal cual, Ibargüengoítia, consciente del carácter y
exigencia de estas dos facetas de escritor: articulista
y novelista, en uno de sus artículos comenta:
Las novelas son o pretenden ser hteratura. Es decir,
algo más o menos permanente. Los articules en
cambio son todo lo contrarío: su virtud principal
es la de ser oportunos; están escritos contra reloj,
en un intento por capturar las circunstancias
peculiares de un determinado momento [...] es
como un tirador que hace disparos alternos uno
a una liebre que pasa corrien_d o a veinte metros,
y el otro a un clavo que está a diez metros.
Desgraciadamente no se trata de acertar una vez,
sino cada vez que se dispara. Es evidente que el
tirador está en pehgro de quedar bizco o de errar
todos los tiros o de que pasen las dos cosas [ ...]
¿Quién es el pesimista que me asegure que no voy
a poder matar la liebre y dar en el clavo? (apud.
Bradu, 1989)

48

COMO PARA MUCHOS OTROS ESCRITORES, EL PERIODISMO FUE PARA
JORCE SU SALVAVIDAS FINANCIERO MIENTRAS LOS CRÍTICOS Y LAS
BECAS NO LE FAVORECÍAN. PERO A SU VEZ EL PERIODISMO LE SIRVIÓ
COMO TRAMPOLÍN HACIA SUS NOVELAS

Y así, poco a poco, "su prosa rápida y satírica
le permitió ir ganando espacio entre los lectores"
(Aranda, 2008), dejando en ésta encapsulado
el mundo de su época y a varios actores que
habitaban en él. Frecuentemente desde una
enunciación de primera persona, Ibargüengoitia
plasmó situaciones absurdas de la vida cotidiana
teñidas de ironía, sátira y burla. En sus textos, la
sinceridad va de la mano con su infinita capacidad
de sarcasmo, y su indignación con la burla lúcida
y fresca. Entre sus numerosas crónicas hay una
que nos atañe particularmente con motivo del
centenario revolucionario, me refiero a "Cuento
para el niño revolucionario".
En "Cuento para el niño revolucionario", el
escritor mexicano nos narra un presente, el del
principio de los setenta, con referencias al pasado,
cuya lectura nos deja de golpe en el campo del
desconcierto y la reflexión en torno a nuestra
congruencia histórica y porvenir. El eje estructural
del relato es la relación historia~presente en
México, tomando como referente la Revolución
mexicana, y presentada desde un scherzo antitrágico.
El relato resulta en sí un platillo tentador para
una exégesis sobre qué fue la Revolución, o más
bien sobre qué hemos hecho de la Revolución.
Y al decir hemos hecho busco subrayar que aquel
presente expuesto por Ibargüengoitia posee una
similitud impecable con nuestro presente, lo
cual, lejos de sorprendernos, cabría ser detonador
reflexivo y crítico de la realidad nacional actual.
Ibargüengoitia, en éste, como en otros de sus
relatos, "diseccionó la idiosincrasia enajenada del
mexicano contemporáneo, clasemediero, por medio
de un ácido humor, de pronto deliberadamente
negro" (Valdés Medellín, 2008)1.

1 Gonzalo Valdés describe lo valioso de la obra dramática de Jorge
lbargüengoitia, descripción que es también válida para el resto de
su obra, particularmente la de indole periodística.

49

Ibargüengoitia inicia con ternura pedagógica:
Todo lo que vemos a nuestro alrededor, niño
revolucionario, es producto de la Revolución
mexicana, que como todos sabemos, empezó como
movimiento armado y se transformó más tarde en
un movimiento social en el que participan todos los
mexicanos sin distinción de clase social, que tiene
como finahdad alcanzar una justa distribución de
la riqueza, e igualdad de oportunidades y de trato
ante la ley (Ibargüengoitia, 1972; 2003).

Desde el tono de Ibargüengoitia, todos los
mexicanos sabemos o debiéramos saber cuál fue la
finalidad de la lucha revolucionaria y cómo ésta nos
ha permitido aspirar a una mayor calidad de vida. La
aseveración de Ibargüengoitia se estrella contra una
realidad donde este supuesto conocimiento no es
del todo cierto. De golpe, nos enfrentamos al primer
desgarre Ibargüengoitiano. Tal como mencioné antes,
este rasgar es precisamente el hilo conductor del
estilo narrativo de Jorge Ibargüengoitia; se trata de un
rasgar que conlleva una ruptura de un sistema lógico~
racional que funciona a partir de lo esperado; nos
referimos a un rasgar que resulta del tono o intención
irónica. Jonathan Culler explica que la ironía surge
de la exposición de la diferencia entre la realidad y la
apariencia (Culler en Ballart, 1994). El nacionalismo
oficial nos índica que todo mexicano posee una vida
digna gracias a los ideales revolucionarios, y que
la Revolución, por haber sido una lucha nacional
con semilla social de igualdad no es ajena a ningún
mexicano. Esto es la apariencia, pero en la realidad
mexicana el delicado tejido oficial se desvanece y
pierde toda validez.
Para notar este desgarre desde el primer
párrafo, es indispensable como lector conocer o
estar inmerso en un contexto específico, en este
caso dicho contexto sería la realidad mexicana
que contrasta drásticamente con lo descrito por

�Ibargüengoitia. Para todo lector ajeno a esta realidad
el primer párrafo resultará una simple y ordinaria
introducción a un cuento, sin ninguna intención
de comunicar un mensaje fuera de lo textual. Sin
embargo, Ibargüengoitia apenas afila su pluma, y
conforme avance el lector en el relato éste tendrá
a su disposición suficientes elementos de lo real y
aparente que lo guiarán a la vivencia de lo irónico de
la Revolución mexicana.
Además del contraste apariencia-realidad, la ironía
se manifiesta también, de acuerdo con Peter Raster
Jr. (1978), en el momento que una propuesta narrativa
se desvía de la secuencia lógica racional del relato.
En su práctica, el lector sin esfuerzo alguno genera
ciertas expectativas sobre lo que va a suceder en el
relato, pero conforme avanza en su lectura el relato da
un vuelco, y sucede lo menos esperado, frustrándose
entonces la expectativa original. El personaje, quién
tampoco esperaba el desenlace resuelto, aparece como
víctima ante el lector, y paradójicamente a la par de
este fenómeno de victimización se genera también una
complicidad entre el lector y el personaje. El personaje
víctima provoca la risa del lector, pues su situación es
tonta e inevitable, pero del mismo modo su situación
genera pena y vergüenza, puesto que lo que padece
también podría padecerlo el mismo lector. Así, lector
y personaje están estrechamente vinculados por un
razonar común que se ve forzado a ceder ante el absurdo
de las circunstancias.
Ricoeur afirmó que el distanciamiento
ontológico es inherente para lograr la significación
literaria, es decir, que el texto debe ser capaz de
descontextualizarse, para poder ser contextualizado
posteriormente en una situación distinta al leerse
de nueva cuenta (Ricoeur, 1997: 115-133). En el
caso de "Cuento para el niño revolucionario", el
distanciamiento ontológico del texto se facilita
gracias al trato irónico que Ibargüengoitia otorga
al lector en su diálogo, o bien, que el narrador
omnisciente tiene con el niño revolucionario. En la
ironía se manifiesta una visión del mundo que
jerarquiza y se impone como superior. En ella,
quien la emplea dice lo contrario de lo que piensa
a modo de disimular su pensamiento, pero nunca
de engañar; de ahí que se distinga de la mentira. El
ironista busca cómplices y exige un cierto nivel de
inteligencia de sus interlocutores, de lo contrario
éstos serán incapaces de descifrar el mensaje detrás

de la simulación y el relato perderá sentido. Además,
la simulación sucede justo a partir de un proceso
de distanciamiento de lo literal, el cual permite una
especie de desdoblamiento semántico del texto en
dos sentidos: el manifiesto y el latente o derivado
(Domenella, 1989).
Los textos periodísticos de Ibargüengoitia están
orientados a provocar la risa en el receptor, con vías a
convertirse en un espejo que propicia la complicidad y
la indignación del mismo, frente a las prácticas sociales
denunciadas. Ibargüengoitia presenta una crítica que
se introduce sutilmente con un buen sabor a través
del humor y la anécdota, pero una vez manifiesta e
identificada, la crítica adquiere una fuerza corrosiva
a la cual es difícil resistirse e ignorar; el absurdo se
encaja en la memoria del lector, envuelto en tirajes de
comicidad, descontento, conformismo y frustración. La
ironía es una bocanada agridulce no apta para todos los
paladares.
En "Cuento para el niño revolucionario",
Ibargüengoitia, al igual que en sus novelas
y algunas de sus piezas teatrales, opta por
vapulear a sus personajes, mostrándonos sus
contradicciones, arrojando luz sobre los mitos
culturales e históricos, dejándonos sobre la mesa
una sociedad ceremoniosa, hipócrita y practicante
asidua del esquilme. "Pues bien, niño, este señor
que ves aquí...", continúa Ibargüengoitia, e inicia el
desfile de personajes clave de la sociedad mexicana:
el señor del Mustang, la criada, el campesino,
los policías, el supermercado, las "marías" y las
trasnacionales o extranjeros. Como función de
títeres para niños, los personajes del "cuento"
van apareciendo casi por pares en situaciones
que coinciden con un esquema teatral tradicional
de escenas. Cada escena parece estar delimitada
por una exposición irónica completa, es decir por
una situación o hecho de contraste aparienciarealidad, expectativa-sorpresa o bien, en términos
lingüísticos, de manifiesto-latente. Cada una de
estas situaciones forma parte de una relación
dicotómica con la breve introducción del relato. En
la relación dicotómica tenemos en un extremo los
principios revolucionarios, y en el otro la realidad
existente. La realidad, por su inminente contraste
con los principios, termina por fungir como
deslegitimadora de los preceptos revolucionarios.
A grandes rasgos, Ibargüengoitia nos cuenta
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que todos los personajes forman parte de la sociedad
democrática, un producto directo de la Revolución
mexicana. Todas viven además en un sistema social del
cual, según se narra, la industrialización y el comercio
forman parte. A través de su artículo, Ibargüengoitia
nos recuerda la necesidad de la interpretación y
reinterpretación histórica. Una interpretación sin
lugar a dudas de naturaleza critica, en la cual se debe
pasar por el conocimiento de los ideales planteados
en un pasado, contrastados, a través de la narración,
con una realidad perceptible presente. Así, tal cual
nos recuerda Ricoeur (1997) que toda interpretación
implica la integración y ajuste de los prejuicios de quien
interpreta, de modo paralelo lbargüengoitia nos narra
como si guiara un proceso hermenéutico. Nos presenta
el discurso políticamente correcto, aquél que cuenta
con el respaldo institucional, e intercala descripciones
o explicaciones clave del otro lado de la moneda, de la
versión no oficial y marginada, aquella perspectiva que
se genera en el contraste y la desigualdad
Generalmente, una historia asumida como
real es de tal importancia, que resulta bastante
difícil aceptar una modificación en su estructura.

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La historia que se asume como verdad requiere
de estímulos creativos para ser cuestionada.
La Revolución mexicana es, para la historia
nacional, un parteaguas que sentó las bases
para la institucionalización de la vida política
contemporánea, y por ello se percibe en la memoria
colectiva como un suceso crucial para el desarrollo
del país, o así se ha construido a partir de la historia
nacional oficial. Dada su importancia, el cuestionar
o intentar modificar la imagen revolucionaria es
una tarea sumamente delicada y rica de causar
susceptibilidades de diversos frentes. En su relato,
Ibargüengoitia desde el título parece presentar un
juego; con "Cuento para el niño revolucionario" e]
autor nos ofrece la posibilidad de leer un cuento
para niños. En primera instancia el texto aparece
ante nosotros como una potencia de una vivencia
amena, que nos remite quizá a la infancia, la vida
en familia y/o la escuela primaria. Sin embargo,
conforme se avanza en la lectura lo ameno se torna
agridulce a través de la narración de situaciones
contradictorias y ambivalentes. Pero el juego
continúa hasta el final, a pesar de los vaivenes.

�LOS PERSONAJES DE IBARCÜEMCOITIA SÓLO SOM, SIM PRECUMTARSE
POR QUÉ SOM ASÍ Y MO DE OTRO MODO, DEL MISMO MODO QUE LOS
HECHOSSÓLOSUCEDEM

Cabe recordar que en "Cuento para el niño
revolucionario" la naturaleza del juego no es de
chiste, ni tampoco de humor plano, sino más bien nos
encontrarnos ante un juego de ironía cuyo fin principal
es asumir la crítica a la ambivalencia de nuestra realidad
histórica. Sin embargo, es un juego en el que como
cualquier otro juego, el lector está obligado a tomarse
lo narrado con seriedad Tenemos aquí el meollo de la
importancia del tono irónico. Según Gadamer, el juego
sólo cumple con su objetivo cuando el jugador es capaz
de abandonarse por completo al juego; es decir que en
cierto sentido, el jugador está consciente cuando inicia
un juego, pero una vez que se encuentra inmerso en él,
es fiel a sus reglas internas y aquello que quede fuera
de la lógica del juego le resulta absurdo o simplemente
inconcebible. Aquel que juega es buen jugador cuando
no le es necesario sentirse esforzado al jugar (Gadamer,
1999).
Así, paralelamente, la lectura de "Cuento para el niño
revolucionario", nos invita a un juego primero a partir de
una explicación corno si fuéramos niños, y una vez que
asumirnos el papel de niños y nos disponernos a asimilar
lo que el autor está por narrarnos, podemos juzgar
nuestros propios prejuicios sin barreras adultas de por
medio. No obstante, nosotros corno jugadores sabernos
bien que estamos en medio de un juego, y cuando el
juego pone en riesgo nuestra propia integridad o la
integridad de nuestro marco de referencia ontológica
tendemos a desear salirnos del juego. Algunos jugadores
sentirán que su integridad es más vulnerable que la de
otros, e intentarán salirse antes. Sin embargo, la ironía
servirá de maquillaje para que la amenaza a nuestra
integridad no sea tan notoria y evite que salgamos todos
huyendo del juego. La ironía, a pesar de su carácter
mordaz, aparece en esta dinámica de juego como el
elemento clave de conquista del interlocutor escéptico
o celoso de sus tradiciones y creencias.
Además, la ironía funge como el ancla que permite
iniciar el proceso de comprensión. Para Gadamer, la
comprensión inicia justo cuando algo nos llama la
atención. Un fenómeno o un texto puede estar ahí,

pero si nuestros prejuicios no nos hacen dirigirnos
hacia él, éste jamás será sujeto de exégesis y por tanto
resultará inexistente. En el caso del "Cuento para el
niño revolucionario", la ironía llama la atención a
aquellos que creen que el artículo será sólo un cuento
ordinario. Ésta permite que el texto llame la atención
a partir de la sorpresa del lector generada por el
contraste de la realidad con el lenguaje. Existe, sin
embargo, otro tipo de lector, mucho más entrenado en
textos de tono irónico, y con un particular gusto por
éstos, que precisamente por la agudeza y sarcasmo
notorio del relato desde su título, se sentirá atraído a
la lectura del mismo.
La ironía permite marcar un distanciamiento entre
lo real y lo supuesto, pero también entre lo propio y lo
ajeno. La autocrítica, si no se practica con frecuencia,
puede tener consecuencias fatales en la integridad de un
sujeto; de ahí que en ocasiones la autocrítica se efectúe a
partir de un reflejo o analogía. Es decir, el ver los errores
e incongruencias en el otro resulta cuantitativamente
mucho más sencillo que el identificarlos en el yo. Cuando
Ibargüengoitia presenta a su receptor ideal como el niño
revolucionario, pareciera que lo hace con plena intención
de que sus lectores se reflejen en él. Y no sólo en él, sino
en cada uno de los personajes que conforman el "Cuento
para el niño revolucionario". 8 señor del Mustang, la
criada, el campesino, los policías, el supermercado,
las "marías" y las trasnacionales o extranjeros; todos
representan rasgos del mexicano y sus relaciones; y es
a partir de ellos que se traza la identidad del mexicano,
un mexicano hijo de la ReYolución mexicana.
El mexicano de Ibargüengoitia no es
unidimensional, se desdobla en diferentes tipos,
cada uno simple por separado, que en conjunto
constituyen una compleja realidad. Ibargüengoitia
toma los rasgos aparentes y superficiales de cada
personaje y los enfrenta con su contexto tanto
histórico corno presente, de modo que pone de
manifiesto los prejuicios sociales y su relativismo.
Bien dijo Bajtin que la literatura pone al nh·el de
la vida lo que está muy alto o lejano (Bajtin, 1991).

52

Dentro de lo simple, Ibargüengoitia evidencia la
claridad de lo complejo, aquello que no se nota a
simple vista cuando se está inmerso en el medio
que se pretende observar. El autor, sin proponer
ninguna acción en particular a modo de panfleto
político, se reduce en cambio a comunicar su
inconformidad y mofarse de ella. El texto de
"Cuento para un niño re\'olucionario" permite
que el lector se descubra a sí mismo a partir de
la crítica, y en ello radica la productividad y
pertinencia del "cuento". Su lectura incita al lector a
una introspección que extiende la lectura del texto
a la lectura de aquél que lee. Un texto literario es
productivo y pertinente en tanto que conlleve a
nue\'aS lecturas, incluida aquella del lector de sí
mismo2.
En la introspección nos encontramos con la
identidad y por ende con la "mexicanidad". La
esencia de la "mexicanidad" ha sido una de las
grandes incógnitas de varios pensadores nacionales.
Y es que pareciera, tal cual apunta Carlos Fuentes,
que la "problematicidad" misma de la constitución
de la "mexicanidad" es parte de la misma identidad
mexicana (apud. Lafaye, 1994: 25-34). La identidad
es en origen un concepto que aparece cuando el yo
se enfrenta al otro, de ahí su constante alusión en
sociedades mestizas.
Algunos memorables pioneros que se cuestionaron
sobre la "mexicanidad" fueron Alfonso Reyes, Samuel
Ramos, Octavio Paz, Roger Bartra y Bonfil Batalla.
También se pueden agregar fácilmente a la lista otros
más cercanos corno Juan Rulfo, Carlos Fuentes, Rosario
Castellanos y, por supuesto,Jorge Ibargüengoitia. Cada
uno, desde su trinchera correspondiente, se dio a la tarea
de describir o explicar al mexicano. Los primeros más
bien parecen haberlo hecho para el exterior, es decir,
para aquel que no es mexicano, que es admirador secreto
de "lo mexican curious" y que sólo asigna el carácter de
verdadero a lo que parece mínimamente organizado bajo
metodologías claras y se tiñe de objetivo. En cambio los
segundos lidiaron con la mexicanidad sin proponerse fines
sociológicos o diplomáticos, sino más bien estéticos o de
expresión neta. Estos cuatro literatos, contemporáneos del
Estado moderno,plasmaron la esencia del mexicano en sus
2 Retomo aquí la idea del crítico literario Julio Ortega. quién afirma
que el rnlor de un texto literario se cristali=a en su pertinencia y
productividad, ambas pueden variar según cuándo y quién efectúe
la lectura, 5in restarle importancia a la calidad del texto en sí.

53

obras no por un interés especial en asignarle o ayudarle
a recuperar una identidad, sino más bien se sirvieron de
los rasgos que percibían en el mexicano para estructurar y
nutrir su narrativa, evidenciando que "lo mexicano rebosa
de ambigüedades y su definición no es inmutable; más bien
es polisémica" (Lafaye, 1994: 32).
Retomando el "Cuento para el niño revolucionario",
Ibargüengoitia en su relato toma los esquemas existentes
sobre la Revolución mexicana y los enfrenta a ejemplos
de la realidad cotidiana del mexicano de su época. Sus
audaces letras iconoclastas deshebraron la enajenada
idiosincrasia del mexicano moderno. En este sentido,
Ibargüengoitia jamás niega su propia historicidad, ni
la de su lector. 8 "Cuento para el niño revolucionario"
es en sí un encadenamiento, es una mediación, entre el
pasado, el presente y el futuro, puede incluso asumirse
como la segunda mímesis de Paul Ricoeur. 3 El relato de
Ibargüengoitia contrapone esquematización ante
tradición; rescata las ideas de la Revolución mexicana
(esquema) y lo compara con la cotidianidad (tradición),
tal cual sucede, según la descripción de Ricoeur, en la
segunda mímesis. "Cuento para el niño revolucionario"
coloca al dasein4 en el centro de su mensaje como
sentido principal del mismo. Así, se plantea a través del
encadenamiento de ideas el problema de ser revolucionario
y el sentido que tiene el serlo.
Jacques Lafaye nos dice: "sería exagerado pensar
que la nación mexicana es sólo resultado de la
voluntad política unificadora del régimen político
nacido a partir de la Revolución mexicana. Como
en otras naciones, las crisis son reveladoras de
los sentimientos patrióticos, y el sentido de la
solidaridad social" (Lafaye, 1994: 30). Lo relevante en
"Cuento para el niño revolucionario" no es entonces
el determinismo revolucionario en México como
nación-sin restarle importancia a este hecho en sí,
sino la constante cultural del mexicano en su historia.
El mexicano de antes y después de la Revolución
parece ser el mismo a ojos de Ibargüengoitia. Ante
esta inmutabilidad, quizá decepcionante para algunos
3 Paul Ri&lt;.:oeur plantea que la estructura narrati,·a de un texto literario
se consriruye en una triple mímesis. La mimesis I se refiere al origen del
texto, el momento en que todo lo que es el autor se concentra y genera
una idea cn.-ari,-a, el autor se mimctt:a con su obra; L1 mime.sis II es la obra
en si, sus procesos internos y cómo ésta funge como un puente entre el
autor y el lector; y la mimesis lll, sucede al momento de la lectura donde
la obra adquiere nue\'os sentidos a tra\'és del lector (Ricoeur, 1995).
4 De acuerdo con Heidegger, según Ricocur, el Da~ci11 es ·et lugar
en el que el ser que soos se constituye por su capacidad de plantear
el problema del ser y del sentido del ser." ( Ricoeur, 1995).

�e indignante para otros, Ibargüengoitia opta por
el humor, un humor ácido. Satiriza los preceptos
ideológicos más profundos e involucra al lector sin
dejarle escapatoria; ante lo evidente el lector sólo
puede asumir dos roles, el de víctima o el de cómplice,
es cuestión de sintonía. Octavio Paz, al describir
los personajes de Las mtLertas de Ibargüengoitia
comentó:

no fue un escritor de ideas -en este juicio abarco
tanto la obra literaria como la periodística- sino
un obser\'ador y un retratist a cuyos pies p arecen
firmemente anclados en la bondadosa tierra del
sentido común" (Bradu, 1989). Ibargüengoitia se
mantuvo a flote a lo largo de su ,·ida gracias a esa
rara percepción que denominamos paradójicamente
sentido común, aquél que nos recuerda que los
próceres no fueron siempre de bronce ro.

Los personajes de Ibargüengoitia sólo son, sin
preguntarse por qué son así y no de otro modo,
del mismo modo que los hechos sólo suceder..; el
cuestionamiento, como el juicio, debe venir de fuera,
es decir, del lector. Ibargüengoitia, al tipificar sus
personajes, invita al lector a cuestionarlos y reflejarse
en ellos.
Ibargüengoitia muere trágicamente tras un
accidente aéreo durante su trayecto de Madrid
a Bogotá para un encuentro de escritores. En el
mismo vuelo viajaban los escritores Ángel Rama
y Manuel Scor za. A casi 26 años de su muerte, la
obra de lbargüengoitia continúa llena de enigmas.
Sus libros poseen una ''vocación solitaria: oscilando
entre la consagración de los premios y el olvido de las
instituciones literarias, ellos nunca han encontrado,
sino hasta los últimos años de vida del autor, un sitio
propio" (Campara, 2005). Pese al paso del tiempo y
el potencial de su obra literaria, poco se ha dicho de
ésta y mucho menos del escritor. Al revisar la gran
cantidad de datos autobiográficos que se entretejen
en la obra de Jorge Ibargüengoitia, es inevitable
cuestionarse el porqué de su marginación. Como una
fotografía, la literatura contiene a la sociedad entera
de su tiempo, entreteje sus aciertos y desaciertos,
su favor y desprecio, su sentido social y padecer
económico, moral y cultural. Fabienne Bradu, años
después de la muerte del autor, aseveró atinadamente
en una de sus reseñas en Vuelta: "Ibargüengoitia

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"Son personajes simples y, en apariencia, de
una sola pieza. Ninguno de ellos duda, ninguno
reflexiona, ninguno se pregunta quién es o cómo
es. Sus acti\'idades mentales están al servicio de
sus pasiones y necesidades inmediatas. Su religión
se reduce a unas cuantas supersticiones; su moral a
unos pocos prejuicios. Pecan con frecuencia y con
la misma facilidad se absuelven" (apud. Valdés
Medellín).

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�Truman Capote está marcado
por las contradicciones. Truman
Capote el personaje, claro.
Porque el escritor, que recibió
los descantones del personaje,
heredó una obra que sí, en efecto,
decayó cuando la existencia del
autor estaba en depresión; pero
en conjunto, en balance, es un
hito de la narrativa fundamentada
en la realidad y en experiencias
personales. Un hito de la
narrativa. No de la literatura. No
del periodismo. Truman Capote
se sirvió de la literatura y del
periodismo para construir su
narrativa y en el intento entregó
una aportación propia a la causa
de ambas expresiones.

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57

�on la dificultad de llevar las riendas de
una vida sin control, empeñado en que
las recuperaciones nunca fueran plenas,
pese a sí mismo, Trurnan Capote acertó
con su obra. Precisamente después de un largo
periodo en el abismo de las drogas, el alcohol y el
mundo sofisticado en el que se movía entre fiestas
y viajes, durante 1979, el año en el que acaso fue el
más fecundo de su carrera, según su biógrafo Gerald
Clarke1; Trurnan Capote escribió una serie de relatos
cortos, de lo mejor que escribiera nunca, que hizo
públicos en The New Yorher, Interview y Esquire. Al
inaugurarse la década de los ochenta, Trurnan Capote
publicó Música para camaleones como reunión de esos
textos,junto a otros relatos corno "Mojave", escrito
originalmente corno un capítulo de Plegarias atendidas2,
la novela que nunca concluyó pese a que la anunció
después de aparecer el libro de A sangre fría, en 1966.
Gerald Clarke afirma que Música para camaleones
fue resultado de una suprema y heroica gesta de
concentración por parte de Trurnan Capote. Que
hizo un último esfuerzo para demostrar lo que era
capaz cuando ponía su cerebro a trabajar. Una vez
conseguido, Truman Capote se rindió a lo que él
llamaba "mis demonios" y en esa entrega olvidó
concluir Plegarias atendidas. Truman Capote tenía
ya la certeza de que con Música para camaleones había
llevado a cabo la idea que le rondaba en la cabeza
de que un escritor debía tener todos sus colores y
capacidades disponibles en la misma paleta para
mezclarlos y, en casos apropiados, para aplicarlos
simultáneamente (Capote, 19946: 7-14). Así
también se lo contó al periodista Lawrence Grobel
que publicó Conversaciones íntimas con Truman Capote3.

e

l Gerald Clarke cuenta, en Truman Capote. La biografía (Ediciones
B. 1996; traducción de Víctor Pozanco). que en 1979 el escritor
consiguió dejar de beber. "Casi codos los días bajaba quince pisos
hasta un pequeño estudio que había alquilado en el mismo edificio
(...) y allí, a salvo de llamadas y ,·isitas inoportunas. escribía en sus
cuadernos y en sus blocs amarillos(...). Siempre se sintió más a gusto
escribiendo cosas cortas, independientemente del género(...) todos
aquellos años de autodestrucción no dañaron su musical oído para
los ritmos e inflexiones del inglés."
2 La primera edición de Plegarias atendidas fue publicada en forma
inacabada eres años después de la muerte de Capote, ocurrida en
1984 Editorial Anagrama publicó la ,·ersión en castellano.
3 Convcrsacrones íntimas con Truman Capote (Anagrama, 1986.
Traducción de Benito Gómez lbáñez), apareció un par de años
después de la muerte de Capote y concentra una scrie de enrrc,istas
entre Grobel y Capote en las que se dibujan diversos aspectos de la
vida y obra del autor de Asangre fría en tomo a su formación, el éxito.
la \'ida pri,·ada y el proceso creativo.

Dice Capote:
Eso es lo que intenté hacer en Música para camaleones.
Ahí utilicé todas las diversas técnicas que conocia
en un solo relato, como los retratos de las personas.
Empleé todos mis conocimientos sobre la prosa, la
confección de guiones, todas las distintas formas
en que he trabajado, aplicando todas las técnicas
simultáneamente.

Música para camaleones es eso -esa ambición de
Capote- y otras implicaciones ocultas entre líneas.
Vayamos por partes. El mismo Truman Capote
describía su trayectoria a través de cuatro ciclos
creativos ( Capote, 19946). El primero: los inicios
exclusivamente literarios que arrojaron la novela
Otras voces, otros ámbitos. El segundo: el tránsito de la
ficción a la no ficción, que va desde la novela Desayuno
en Tiffany's a una serie de artículos y reportajes
publicados en The New Yorker que después aparecieron
en forma de libros, como el titulado Se oyen las musas
sobre el primer intercambio cultural entre Estados
Unidos y la Unión Soviética. El tercero: la creación
de lo que implica una novela real con la factura de
A sangre fría. Y el cuarto y último ciclo: dentro de la
eterna proyección de Plegarias atendidas como una
variante de novela real, la elaboración de relatos de
ficción y de no ficción basados estrictamente en la
documentación y en experiencias personales.
Las historias de Música para camaleones están
ubicadas en el cuarto y último ciclo creativo de
Trurnan Capote. Son historias narradas desde
la perspectiva del método, en un procedimiento
que el periodista Ryszard Kapuscinski también
empleó en su libro El sha o la desmesura del poder en
el que reconstruye la caída de Reza Pahlevi del
trono iraní durante 1978 a partir de la exhibición
de fotografías, documentos y grabaciones. Truman
Capote relata a partir del modo en que consigue
la información: la entrevista a los personajes
tal cual, transcrita en su totalidad, con algunas
acotaciones narrativas, descriptivas e indicativas
(en las que incluso también remite a fotografías,
documentos, cartas y notas de su diario personal) y
con reconstrucciones de diálogos y flash backs de los
personajes. Si consideramos que Trurnan Capote
también privilegia el presentisrno, el aquí y ahora
de los sucesos mediante la precisión temporal
58

explícita, el registro aparece corno propio de una
obra drarnatúrgica o de un guión cinematográfico.
Veamos un ejemplo, el final del texto uun día de
trabajo": Trurnan Capote acompañó a una trabajadora
doméstica durante una jornada laboral que
concluyeron en el interior de un templo, arrodillados.
Escribe Capote:

lo confesó a Grobel de la siguiente manera:
¿y en manto a la elección del tema? ffue la idea de
escribir acerca de un crimen horrendo lo que le
llevó a trabajar en A sangre fría?
No escogí el tema porque me interesara mucho.
Fue porque quería escribir lo que yo denominaba
una novela real, un libro que se leyera exactamente
igual que una novela, sólo que cada palabra de él
fuese rigurosamente cierta (Grobel, 1986: 113).

MARY: Dios Santo, danos tu gracia. Por favor,
Señor, ayuda al señor Trask a dejar de beber y a no
perder su trabajo. Por favor, Señor, no dejes que
la señorita Shaw sea un ratón de biblioteca y una
solterona; debería traer a tus hijos a este mundo.
Y, Señor, te ruego que recuerdes a mis hijos y a mi
hija y a mis nietos, a todos y a cada uno. Yte ruego
que no permitas que la familia del señor Smith lo
envic a un hogar de jubilados; él no quiere ir, llora
todo el tiempo...
(Su lista de nombres es más numerosa que las
cuentas del rosario, y sus ruegos a favor de ellos
tienen la intensidad de la llama del cirio en el altar.
Se interrumpe para mirarme).
MARY: tEstá rezando?
TC: Sí.
MARY: No lo oigo.
TC: Estoy rezando por usted, Mary. Quiero que
viva para siempre.
MARY: No ruegue por mí. Yo ya estoy salvada.
(Coge mi mano y la estrecha.) Ruegue por su
madre. Ruegue por todas las almas ahí perdidas,
en la oscuridad(...).

La idea metódica "forma al servicio del fondo"
funciona en Capote a la inversa. Si se narra para obtener
algo (en el periodismo, la verdad), Truman Capote
narra exclusivamente para conseguir precisamente ese
uarte verdadero". El fondo, la realidad, está al servicio
de su forma. Capote busca, o encuentra o le llegan de
cualquier manera, los acontecimientos en función del
registro que pretende poner en marcha. En Música para
camaleones esos acontecimientos son anécdotas basadas
en experiencias personales, incluso anécdotas de
introspección propias dcl ámbito privado o de un diario
como lo puede significar el relato uDeslurnbrarniento",
en el que muestra cómo desde niño ya confesaba el deseo
por "querer ser una chica", o la autoentrevista titulada
uvueltas nocturnas. O experiencias sexuales de dos
gemelos siameses" que concluyó con la máxima: "Pero
aún no soy un santo. Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy
homosexual. Soy un genio".
Si el periodismo tiene corno materia prima los
hechos de interés colectivo, eso le importa poco o
nada a Truman Capote.
Si el periodismo tiene un compromiso, una acción
política, como instrumento de solidaridad con la
realidad y con los hombres mismos, Truman Capote
lo olvida en función de su propia misión que es la
estética del texto. La solidaridad de Truman Capote
es en todo caso consigo mismo, con su ambición de
narrador transgresor a fin de introducir lo real en la
novela, o la novela en lo real. Decía Capote:

En estas líneas, Trurnan Capote concentra sus
constantes, sus claves, contenidas en los materiales
de Música para camaleones, productos de la experiencia
misma y de la observación, a saber: narración,
reproducción de diálogos en su totalidad, acotaciones
precisas, descriptivas.
Truman Capote es, ante todo, técnica. la realidad,
cualquier anécdota, es motivo para poner en marcha
la maquinaria técnica de narración. Cuando se le
presentaba el terna apropiado, Truman Capote
intentó lo que él llamaba uel arte verdadero" que no
era sólo escribir bien, corno lo explicó en el prólogo de
Música para camaleones, sino someterse a las diabólicas
complejidades de construir párrafos, la puntuación, el
empleo de diálogos, por no mencionar el plan general
del conjunto. Incluso A sangre fria así surgió. Capote se

No se trata de realidad o imaginación. Es una
cuestión de escultura narrativa, de eso se trata en
realidad. Es una cuestión de aprender a dominar
la narrativa de modo que se desenvuelva más de
prisa y, al mismo tiempo, con mayor profundidad.
Técnicamente, sé moverme igual de bien en las dos
direcciones (Grobel: 87).
59

�Capote no dejó nunca de plantearse cuestiones
tan básicas como la estructura y el orden. Su biógrafo
Clarke dice que podía pasar horas analizando un solo
párrafo, "como un tallista de diamantes pensando en
cómo transformar una piedra en bruto en una joya
resplandeciente" (Clarke, 1996: 302). Técnica. Capote
es técnica, un artista, un escultor de narrativa que
poco le importa que la forma se cargue el fondo. No
es el caso de A sangre fria, pero las historias de Música
para camaleones resultan limitadas, superficiales. En
este contexto, este análisis interesado en encontrar
lecciones para el periodismo puede resultar injusto
en cuanto a que Capote advirtió que nunca pretendió
ejercer el periodismo ni someterse a las exigencias
de la profesión4; de hecho cuando acudía a los
acontecimientos de su interés para escribir "ni una
sola vez verían a T ruman tomando notas", dice su
biógrafo Clarke cuando explica la manera en que
nuestro narrador realizó el trabajo de campo para A
sangre fría:
Truman tenía la teoría de que ver un bloc o, peor
aún, un magnetófono, inhibía la espontaneidad. La
gente se mostraría tal cual era, afirmaba, sólo en
conversaciones aparentemente casuales. A menos
que viesen una pluma o un lápiz no pensarían que sus
palabras fuesen a reproducirse: "No daba en absoluto
la impresión de que te entrevistara", manifestó Wilma
Kidwell, que era la madre de Susan, la mejor amiga de
Nancy Clutter (Clarke: 434).

Clarke considera que el método de Capote era
bastante lento pero eficaz, ya que una vez que escribía
en un papel lo que había averiguado, elaboraba
una versión de las entrevistas del día y después la
comparaba con las notas de su colaboradora, la
periodista Nelle Harper Lee.
Para construir los materiales de Música para
camaleones, Capote procedió de manera similar pero
4 Manuel González de la Aleja, en su estudio Ficción y Nuevo
Periodismo e,, la obra de Truman Capote (Unh-ersidad de Salamanca,
1990) afirma que Capote no era ni había sido nunca un periodista.
"Capote no quiere comprender lo que sucede a su alrededor, aspira
a hacer comprensible, 'falseando' la realidad. una concepción
nol'elística del mundo, una concepción anterior al hecho periodlstico
y no en relación dialéctica con éste. ~o es de extrañar entonces
que en 1972 fuese incapa= de escribir para la re\ista RolliJ1g Stone
un reportaje sobre la gira que en Norteamérica llevaron a cabo los
Rolling Stone, o que tampoco concluyera el encargo de Thc Washington
Post de escribir sobre una serie de brutales asesinatos."

añadió a la anécdota, como ya lo señalábamos, una
dosis de introspección propia de su bagaje y de su
propia biografía. El encuentro con la aristócrata
de la Martinica, con el asesino miembro del clan
de Charlie Manson recluido en la presión de San
Quintín o con la trabajadora doméstica, fluyen sin
la advertencia de libretas de notas ni magnetófonos
de por medio. Fluyen como relatos de su testimonio,
de su experiencia con esa aristócrata, con ese preso o
con aquella mujer que conservaba gatos muertos en la
nevera. Pero ello no implica que pueda subrayarse que
las historias de Música para camaleones, como materiales
fundamentados en la realidad, carezcan de rigor
informativo y se pierdan en trivialidades, incluso los
textos con materia prima para el periodismo, por sus
hechos o por sus personajes, estarían en el cesto de
la basura si hubieran sido revisados por un editor
que no tuviera la suficiente libertad mental para no
encasillar al periodista de talento en unas normas
convencionales de género y de profundidad que le
vendrían estrechas a Capote. El texto "Una adorable
criatura", un perfil de Marilyn Monroe en el contexto
de una tarde con la actriz, debe leerse y comprenderse
como lo que es: el relato de la experiencia de Truman
Capote con la célebre actriz durante unas horas. Tal
como Lillian Ross lo realizó con Retrato de Hemingway
al registrar con precisión y exactitud su experiencia
de dos días con el Nobel de Literatura. Sí, Capote
muestra rasgos de la personalidad del personaje, de
los personajes, a través de la transcripción textual
y total de los diálogos; pero el lector que espere
revelaciones del pensamiento de la actriz en torno
a su profesión, podría quedar decepcionado ante
preguntas y respuestas como las siguientes:
TC: Así que cuéntame lo de ese amante secreto.
MARILYN: (Silencio.)
TC: (Silencio.)
MARILYN: (Risitas.)
TC: (Silencio.)
MARILYN: Tú conoces a muchas mujeres. lCuál
es la más atractiva que conoces?
TC: Bárbara Paley, sin duda. Indiscutiblemente
(Capote, 1994b: 255).

Lo extraordinario en Truman Capote está en las
formas y en los potentes atributos con que construyó
sus narraciones sobre asuntos aparentemente
60

triviales y hasta absurdos. No buscó mirlos blancos
ni grandes tragedias. Todos los mirlos son negros y
todas las tragedias son grandes. Todos los sucesos son
importantes siempre y cuando se cuente con el talento
para registrarlos y narrarlos. Capote lo tuvo. Ylo sabía
porque se lo dijo a Grobel en una de las entrevistas que
sostuvieron:
No creo que lo que un artista utihza como tema
sea tan importante como la manera en que lo usa.
Eso es lo que distingue a una persona de talento
muy fino de alguien que simplemente tiene talento.
Un artista verdaderamente bueno puede tomar
algo bastante ordinario y, sólo con su habilidad y
fuerza de voluntad, convertirlo en una obra de arte
(Grobel, 1986: 40).

Capote dejó claro con su obra que la realidad
suele ser siempre más rica, fantástica y terrible que
cualquier ficción al momento de contar una historia
ya sea la de las personas con quienes nos rodeamos
-como él, con una aristócrata de la Martinica que
gusta de ponerle música a los camaleones de su
jardín-, o lo que leemos en los periódicos, como a
él le ocurrió el 16 de noviembre de 1959 cuando abrió
el ejemplar de The New York Times para encontrar, en
el centro de la página 39, una columna sin excesivo
lujo tipográfico, fechada en Holcomb, Kansas, y con
el titular: "Rico agricultor y tres miembros de su
familia asesinados", que le daría el motivo para poner
en marcha, durante los próximos seis años, la idea de
escribir una novela fundamentada en la realidad que
sería conocida como A sangre fría.
En el caso de Música para camaleones, el empleo de la
anécdota humaniza los relatos en sí mismos. El relato
está personalizado; la narración no es abstracta.
Truman Capote también es potente en el uso de la
visibilidad. Es preciso en sus transcripciones y en
sus descripciones. Y eso hace creíbles sus anécdotas.
Creíbles sí, verdaderas es lo de menos para él. Pero
algunas lo son. Son también verdaderas porque nadie
reprochó un dato de A sangre fría y muchos personajes
de la alta sociedad neoyorquina lo condenaron hasta al
ostracismo porque se sintieron descritos y utilizados
como personajes de los capítulos de la novela Plegarias
atendidas que, en la medida que los escribía, los daba
a conocer en las páginas de Esquire. Joseph M. Fox,
editor de la edición americana de Plegarias atendidas,
)

61

en el prólogo de la edición póstuma de la novela que
también aparece en la versión en castellano, cuenta
que Capote resultó afectado por las reacciones ante
su trabajo, pero que declaraba provocativamente:
"¿Qué se esperaban? Soy un escritor y me sirvo de
todo. ffs que la gente se pensaba que me tenía para
entretenerles?".
Fue un escritor y se sirvió de todo. Truman Capote
nos dice que hay que aprender tanto, y de tantas
fuentes: no sólo de los libros, sino de la música, de la
pintura y hasta de la simple observación de todos los
días. Lo apuntó en el prólogo de Música para camaleones:
Tan sólo diré que lo único que un escritor debe
trabajar es la documentación que ha recogido como
resultado de su propio esfuerzo y observación, y no
puede negársele el derecho a emplearla. Se puede
condenar, pero no negar.

En Truman Capote opera la entrega total a la
escritura tan vehemente como cuando se ama a alguien,
en un ejercicio orgiástico permanente. Esa es la orgía
perpetua de la que hablaba Mario Vargas Llosa al
estudiar la novela Madame Bovary y el proceso creativo
de Gustav Flaubert, un autor cuya actitud hacia la
escritura, su perfeccionismo, es lo que a Truman Capote
le gustaba perseguir. La orgía de Flaubert. La orgía de
Vargas Llosa. La orgía de Capote. La de los escritores
que hacen de su oficio, de sus lecturas y revisiones,
una operación de pasión infinita; la de los escritores
que viven en una erección permanente y que se sirven
sin escrúpulos de toda la realidad, que convierten en
literatura todo lo que les va ocurriendo y que tienen la
manía de la documentación llevada a extremos por una
ambición totalizadora.
Esta visión es la que más interés provoca como
periodista. En la visión totalizadora de la vida y en
el pormenor que revela atmósferas, paisajes, modos
de existencia, formas de conducta y pensamientos
singulares de personajes, la novela como A sangre fría
recuerda a cada paso la ambición del reportaje: valerse
de todos los géneros periodísticos (todos esos colores
y capacidades disponibles en la misma paleta para
mezclarlos y, en casos apropiados, para aplicarlos
simultáneamente, como lo pensaba Capote) para
ofrecer un panorama completo, una visión de
conjunto que es la suma de varias singularidades; es
lo que sucedió y cómo sucedió desde el punto de vista

�de sus antecedentes y de sus consecuencias, desde
quienes lo vivieron o escucharon de él, desde quienes
resultaron afectados directa o indirectamente, desde
quien lo pone por escrito y opina también.
Este es el caso de A sangre fría. No el de Música
para camaleones. Música para camaleones es la antítesis
de A sangre fría. Es consecuencia, sí, de A sangre fría y,
digamos, su confirmación como experto criminalista
que podría ser solicitado por un detective que trabaja
en un caso de asesinato múltiple que desembocaría en
la novela corta "Ataúdes tallados a mano. (Relato real
de un crimen americano)", un thriller de espléndida
factura que, para su biógrafo Clarke, sería su última
obra de envergadura.
Música para camaleones es bagaje, memoria, experiencia.
A sangre fría, documentación y reconstrucción. En A
sangrefría, el narrador está oculto y ubicado en las alturas
de la reconstrucción de los hechos reales, como relator
invisible que todo lo observa y lo cuenta, como Flaubert
en Madame Bovary. En Música para camaleones, la actitud
es la opuesta: el narrador está situado en el centro de la
escena. Truman Capote se arriesga a pintarse a sí mismo
a través de la elaboración de la experiencia vivida; se
aferra a su perspectiva radicalmente subjetiva y desde
esa perspectiva muestra sus hallazgos, incluso allí donde
los hechos parecen ordinarios.
La convención indica que, en una entrevista, el
entrevistador debe quedar completamente al margen
del protagonismo. En Música para camaleones, Truman
Capote hizo lo contrario para demostrar que se podía
sostener un diálogo situándose en el centro. Truman
Capote se metió en camisa de once varas y salió ileso.
La presencia del autor como narrador protagonista
puede resultar contraproducente si se utiliza en
un contexto inadecuado. La voz protagonista del
narrador sólo podría resultar eficaz si se explica la
historia de un modo que sería imposible contar con
una simple enumeración directa de los hechos, lo cual
genera tensión dramática, como un relato. Yeso, eso
es lo que hizo Truman Capote.
En la novela corta "Ataúdes tallados a mano",
Truman Capote está situado al centro de la
reproducción total de los diálogos reales o
imaginarios. Desde la conversación, desde las
respuestas de sus interlocutores o personajes, desde
los recuerdos presentados a manera de flashbacks y
una serie de breves acotaciones narrativas en estilo
libre indirecto, Truman Capote reconstruye, a caballo

entre el relato y el guión cinematográfico, una serie
de asesinatos a miembros de un jurado en el interior
de los Estados Unidos.
Como parte de los materiales hechos como
variantes de novela real, fundamentados en la realidad
y en experiencias personales, "Ataúdes tallados
a mano" es un relato creíble, pero verdadero, ya lo
decíamos, es lo que menos importa para el autor.
No obstante el subtítulo "Relato real de un crimen
americano", "Ataúdes tallados a mano" corresponde
a un producto de la imaginación. Así lo revela Gerald
Clarke en la biografía de Capote:
La idea de Ataúdes tallados a mano se la dio Al
Dewey, que varios años atrás le había hablado de
una serie de estrafalarios asesinatos en Nebraska
(... ). Truman siguió el caso por teléfono y puede
que también realizase alguna entrevista. Pero
su "Relato real de un crimen americano", como
subtituló el relato, es básicamente imaginado.
Su detective, un aficionado, no era una persona
real sino que estaba formado con rasgos de varios
hombres de leyes que había conocido, y Truman,
pese a que así lo dijo en su manuscrito, no era para
el detective lo que el Dr. Watson para Sherlock
Holmes (Clarke, 1996: 693).

TRUMAN CAPOTE NO SE APECA A LA VERDAD, A LO QUE

3

EXCLUSIVAMENTE OCURRE: LO INVENTA, PERO HA SIDO CAPAZ

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DE HACERLO CREER COMO SI FUERA CIERTO PORQUE ALIMENTÓ

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Truman Capote mezcló ficción y realidad en
"Ataúdes tallados a mano". Transgredió propiedades;
alejó al relato del periodismo y lo insertó en el ámbito
literario. Truman Capote no se apega a la verdad, a
lo que exclusivamente ocurre: lo inventa, pero ha
sido capaz de hacerlo creer como si fuera cierto
porque alimentó la ficción con datos de la realidad,
de su realidad, de su propia experiencia personal.
Esta situación, para algunos estudiosos (González
de la Aleja, 1990: 100) de la obra de Truman Capote,
condiciona de forma definitiva su obra de no ficción
hasta el punto hacerla inexistente como tal.
Antítesis de A sangre fría en términos formales
y morales, "Ataúdes tallados a mano" es, sí,
temáticamente, una prolongación de la experiencia de
la obra cumbre de Truman Capote. Incluso, Truman
Capote empleó el mismo procedimiento de A sangre
fría para inaugurar "Ataúdes tallados a mano". En
ambos casos los primeros párrafos son precisos en
descripciones geográficas de los escenarios de los
respectivos sucesos; y el tono, el registro, resulta
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LA FICCIÓN CON DATOS DE LA REALIDAD, DE SU REALIDAD, DE SU
PROPIA EXPERIENCIA PERSONAL.
telegráfico, como una crónica informativa, a través
de una alternancia de frases cortas con frases largas.
Pero después ambas estructuras son distintas. Todo
es distinto, opuesto. A sangre fría está fundamentada
en la reconstrucción de los hechos a través de una
narración en estilo libre indirecto; "Ataúdes tallados
a mano", en la transcripción total de los diálogos. A
sangre fría, novela real. "Ataúdes tallados a mano",
variante de novela real. La distancia de más de diez
años entre obra y obra le permiten a Truman Capote,
sin embargo, imprimir en "Ataúdes tallados a mano"
nuevas preocupaciones, nuevas ideas en torno a la
síntesis y, particularmente, superar deficiencias que
reconocía en lo que había escrito hasta entonces,
incluso en A sangre fría. No se trataba de un asunto
sobre sus contenidos ni sus enfoques, sino sobre la
organización de los propios textos:

En Música para camaleones intentó explotar esa
energía y sus facultades narrativas a su disposición.
Entonces, ¿eso lo convierte en su mejor libro? Esta
pregunta se la formuló Grobel a Capote, y consiguió la
siguiente respuesta: "No. Pero creo que es interesante
porque entonces dio muy buen resultado" (Grobel,
1986: 89).
Lo cierto es que Truman Capote confirmó con
"Ataúdes tallados a mano", con los textos de Música
para camaleones y particularmente con A sangre
fría, lo que se puede conseguir con materiales tan
desestimados y ordinarios. Ceñirse a la realidad para
contarla, para mostrarla, es un desafío mayúsculo,
tanto o más que inventarla o imaginarla o modificarla.
Eso nos lo dice Capote con su trabajo, y lo explica
también Gerarld Clarke en unas páginas de la
biografía capoteana:

Volví a leer A sangre fría y tuve la misma
impresión: había demasiados momentos en los
que no escribía tan bien como podría hacerlo,
en los que no descargaba todo el potencial.
Con lentitud, pero con alarma creciente, leí
cada palabra que había publicado, y decidí que
nunca, ni una sola vez en mi vida de escritor,
había explotado por completo toda la energía y
todos los atractivos estéticos que encerraban los
elementos del texto (Capote, 19946: 13).

Truman venía sosteniendo que el relato no
imaginario podía ser tan ingenioso y original como
la pura ficción. En su opinión, la razón de que
fuese considerado, por lo común, como un género
menor estribaba en que casi siempre lo escribían
periodistas poco preparados para explotarlo.
Sólo un escritor "que domine completamente las
técnicas narrativas" puede elevarlo a la categoría
de arte. "El periodismo", añadía, "se mueve siempre
en un plano horizontal al contar una historia ,

�mientras que la narrativa -la buena narrativase mueve verticalmente, profundizando en el
personaje y en los acontecimientos. Al tratar un
hecho real con técnicas narrativas (algo que un
periodista puede realizar a menos que aprenda a
escribir buena narrativa) es posible elaborar este
tipo de síntesis." Como por lo general los buenos
narradores habían desdeñado el reportaje y la
mayoría de los reporteros no habían aprendido
a escribir buena narrativa, no se habfa llegado a
tal síntesis ni tampoco advertido el potencial de
los relatos ceñidos a los hechos. Era como mármol
aguardando al escultor, como la paleta aguardando
al pintor (Clarke, 1996: 480-481).

f

Mármol aguardando al escultor. Hermosa
imagen. Trurnan Capote correspondió a ella y
consiguió resultados genuinos que establecieron
precedentes. Sin embargo, se nos advierte que
la obra de Trurnan Capote es auténtica, pero no
inaugura un nuevo género corno comúnmente
se señala en A sangre fría como la primera novela
de no ficción. Tarnpoco fue el primero en vestir
los hechos con los colores de la ficción, lo que ya
habían hecho algunos escritores desde el siglo
XVIII (corno cuando Daniel Defoe publicó Diario del
año de la peste); y -para remitirnos al contexto en
que habría de operar Capote- corno lo intentaron
con éxito, desde los años cincuenta del siglo veinte,
algunos periodistas de The New Yorker como John
Hersey y Lillian Ross con trabajos corno Hiroshima
y Retrato de Hemingway, respectivamente; trabajos
con los que el estilo del llamado Nuevo Periodismo
(Wolfe,1976: 70) adquirió un impulso decisivo.
A sangre fría no era un nuevo género aunque así
se lo pareciese a muchos lectores. Otros ya había
utilizado técnicas propias de la novela pero nadie
había llegado a escribir un relato verídico que
pudiera leerse como una novela.
Fue el primer novelista de talla que arriesgó su
tiempo, su talento y su reputación en un reportaje
tan largo, y para muchos de sus colegas, A sangre
fría fue una obra pionera que abriría un nuevo
campo (Clarke, 1996: 485).

Gerald Clarke pone de esta manera en la balanza la
máxima obra de Trurnan Capote y se atreve a afirmar

que obras posteriores a A sangre fría, hechas corno
reportajes novelados, corno Los ejércitos de la noche de
Norrnan Mailer, no se habrían escrito, o al menos no
de la misma manera, si Trurnan Capote no llega a dar
con aquella noticia en el otoño de 1959 que le permitió
poner en marcha una maquinaria técnica de escultor
de narrativa; una maquinaria que abrió brecha para
despertar nuevas sensibilidades dentro de una
tradición de escritura, como la norteamericana,
profundamente realista y precisa al momento de la
descripción.
Trurnan Capote es un personaje contradictorio,
pero un autor constante en la producción de
materiales narrativos, mestizos, híbridos, entre
ficción y no ficción, entre la aplicación simultánea de
géneros y recursos, fundamentados en la realidad y en
experiencias personales. Un individuo en el que operó
la insatisfacción como motor para vivir y para escribir.
Creía que Dios le entrega a uno un don y también un
látigo; "y el látigo es únicamente para autoflagelarse",
afirmaba (Capote, 19946: 7). La insatisfacción destruyó
al personaje, pero alimentó al escritor porque, en éste, la
insatisfacción funcionó corno tensión necesaria y hasta
deseable para conseguir en cada relato o reportaje lo que
se buscaba y cómo se pretendía contarlo . .

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Referencias
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Rodriguez. Barcelona: Anagrama.
Capote, Truman (1994b). Música para camaleones. Traducción de
Benito Gómez Ibánez. Barcelona: Anagrama.
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Luis Hernández, Barcelona: Anagrama.
Capote, Trumao (2000). Retratos. Traducción de ~fauricio Bach,
Francesc Roca y Benito Góme::: [báñe:::. Barcelona: Anagrama.
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privados. Traducción de Damián Alou. Barcelona: Anagrama.
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Víctor Pozanco. Barcelona: Ediciones B.
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promiscuas. Prólogo de ~lanuel Vázquez Montalbán. Barcelona:
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obra de T111ma11 Capote. Ediciones de la Universidad de Salamanca.
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sistema. Buenos Aires: Ed. Troque!.
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Guarner. Barcelona: Anagrama W Ed. en inglés, 1973).

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Y, claro, esa extraña
paradoja: las vidas de los escritores
son nómadas y sedentarias al mismo
tiempo. Por un lado, se escribe
quieto, por lo general sentado
( nunca me creí del todo esas fotos
que muestran a Hemingway y a
Nabokov haciéndolo de parado);
pero hay mucho viaje y se mueven
tantas cosas dentro de esas cabezas.
Existen, de acuerdo, numerosos
ejemplos de escritores vitalistas
e hiperkinéticos que necesitan,
primero, hacerlo de este lado y
recién después pasarlo en limpio en
página o pantalla. Hemingway otra
vez. Los J acks London y Kerouac,
por ejemplo: la práctica antes de
la teoría, la acción precediendo a
la reflexión. Son escritores que, de
algún modo, saben o intuyen que lo
suyo no es una vida sino, desde el
principio, una biografía. Y que, por
lo tanto, debe resultar apasionante.
Son los escritores cuyas felices
existencias, por lo general, suelen
terminar mal y tristes.
TRES Conozco varios
escritores que no soportan las
biografías de los escritores.
Prefieren, me explican, no saber
nada de la non-fiction detrás de sus
fictions: entender así al escritor
como apenas un medio médium
encargado de captar historias
y difundirlas. A mí, en cambio,
me gusta saberlo todo. Pero,
también, me resu ltan mucho
más interesantes las vidas de los
escritores "quietos". Esos que
no fueron a ninguna guerra, no
sobrevivieron al hundimiento del
Titanic, no estuvieron enredados
entre las sábanas de alguna
hollywoodense diosa sexual,
ni entraron y salieron de los
peligrosos territorios de la política
o lo político. Para decirlo de algún

modo: me gusta mucho leer las
biografías de escritores que se la
pasan escribiendo y leyendo. Me
gusta ver y disfrutar de cómo el
biógrafo se las arregla para contar
una buena historia con todo
eso que, tan sólo en apariencia,
parece tan poco para contar y sin
embargo...
CUATRO Dos (por
cuatro) vidas de dos titanes de las
letras protagonizan la presente
temporada literaria española.
La primera de ellas es Gabriel
García Márquez: Una vida de Gerald
Martín (Debate) -biografía no
autorizada por el biografiado pero
sí "tolerada"- narra los muchos
años de compañía del colombiano
al que demasiada gente que nunca
lo conoció no vacila en llamar
"Gabo". Martín -quien dedicó
muchos años a la empresa- sigue
por medio mundo al escritor de
El coronel no tiene quien le escriba (el
índice onomástico de luminarias
y oscuros es casi una novela en sí
misma) y narra el proceso de cómo
un creador de personajes acaba
convirtiéndose en otro personaje
sobre cuyo creador no tiene un
control absoluto. Así, lo más
interesante del libro de Martín no
pasa por la certeza de los merecidos
laureles sino por las incertidumbres
de esas malezas imposibles de
mantener a raya para que no se
metan y embrollen el trazado de
un jardín perfecto limitado con
las salvajes e indómitas selvas de
Macondo.
La segunda de las biografías es El

mundo es así: Biografía autorizada de V.
S. Naipaul (en la flamante editorial
Duomo, donde se traducirá el 2010
la deslumbrante Cheever: A Life
de Blake Bailey) y es uno de esos
libros que da miedo y, sépanlo, el
66

"autorizada" en el título no significa
otra cosa que Naipaul recibió el
manuscrito de French, lo leyó, y no
le puso pero ni enmienda. Y lo que
cuenta French es nada más y nada
menos que las idas y vueltas de un
monstruo (un monstruo genial,
pero monstruo al fin y al principio)
al que no le preocupa destrozar las
vidas de los otros para alimentar
su propia obra. En el prólogo,
French rescata una declaración de
Naipaul que lo dice todo: "La vida
de los escritores es un tema legítimo
de investigación, y la verdad no
debería ocultarse. De hecho, es muy
posible que el relato completo de la
vida de un escritor acabe siendo una
obra más literaria y reveladora -de
un momento cultural o históricoque los propios libros del escritor
en cuestión".
CI MCO Y el escritor que
firma estas líneas pocas veces
ha visto más escritores juntos
que en los últimos meses. Tres
acontecimientos han marcado
literariamente el pasado verano. A
mediados de junio se festejaron los
40 años de la Editorial Tusquets,
a principios de septiembre tuvo
lugar el funeral de Antonio López
Lamadrid (de Tusquets), y días
después Anagrama también festejó
sus cuatro décadas imprimiendo.
Muchos escritores y muchos
editores riendo primero, llorando
luego, riendo otra vez. Firmas de
toda España y de todo el mundo
descendiendo sobre la ciudad para
festejar y lamentar y - mirándolos
a todos ellos- la sensación de estar
viendo, apenas, uno o dos rostros de
los cuatro o más rostros posibles.
Y está bien que así sea. Sería
tremendo que los escritores fueran
por ahí con todas sus vidas al aire.

ASÍ, PIENSO, LO QUE RESULTA MÁS .APASIONANTE DE LAS VID.AS DE LOS
ESCRITORES ES LA RARA FORMA DE PELICROSID.AD QUE CONLLEV.AN.
UN OFICIO .ARRIESC.ADO, LA LOCURA DEL ARTE Y TODO ESO.
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SEIS Y, como siempre, en
t odos y cada uno de ellos, la
posibilidad de ser tentados por el
abismo. Ahora estoy leyendo City
Boy, la nueva memoir de Edmund
White (una mcmoir es una forma
caprichosa de la autobiografía
que no es otra cosa que, por lo
general, una manera de confundir
y desautorizar a las biografías
del futuro) y me interesaron
especialmente las páginas
dedicadas al genio perturbado de
Harold Brodkey y el modo en que
éste sucumbió al insoportable
peso de lo que se decía y esperaba
de él. Convencido de poseer un
don único e insuperable, Brodkey
-encandilado por la luz blanca
de su propio talento, escribiendo

sin cesar, publicando poco y, al
mismo tiempo, intrigando en todas
las fiestas y teléfonos, mezclando
y balanceando mal sus cuatro
vidas- acaba desconfiando de
todos, asegurando que Nabokov le
rinde tributo y hace guiño en Lo/ita,
afirmando que todos lo plagian
( desde el mismo White hasta
Sean Connery), y enojándose con
un editor que tiene la "osadía" de
ponerlo a él a la misma altura, y no
por encin1a, de Shakespeare.
Así, pienso, lo que resulta
más apasionante de las vidas de
los escritores es la rara forma de
peligrosidad que conllevan. Un
oficio arriesgado, la locura del
arte y todo eso. William Maxwell
-editor de J. D. Salinger, John

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Cheever, John Updike, Vladimir
Nabokov, Eudora Welty, Mavis
Gallant, Isaac Bashevis Singer,John
O'Hara y de, sí, Harold Brodkey,
además de excelente novelista y
cuentista- lo escribió y describió
con las letras justas: "Es demasiado
pedir a personas que pasan
demasiado tiempo en un mundo
propio, como ocurre con todo
escritor, que tengan una perfecta
percepción de lo que sucede en
éste".
De eso -de lo que se lee aquí
para escribirlo después allá, de lo
que se decide mirar allí para no
tener que verlo acá- es que tratan
las extraterrestres vidas de escritor,
la terrenal vida de los escritores - .

�la colonia Condesa de la ciudad de
México, junto a la Pastelería Suiza,
fundada por un exiliado catalán
a mediados del siglo XX, y muy
cerca de la Sala Margolín, la tienda
especializada en música clásica que
desde 1950 ideó y manejó el también
exiliado Walter Gruen, estudiante
de medicina vienés cuya segunda
El martes 27 de octubre de 2009 recibí en mi casa esposa fue Remedios Varo.
Hace quince años, en
en Coyoacán, de manos de Marco Perilli, amigo, 1994, Roberto Rébora fundó
escritor, editor, los dos primeros ejemplares de Taller Ditoria corno editorial
mi Nin reír, un ensayo narrativo sobre la risa a lo independiente, de libros hechos
largo de la historia, la ciencia, el arte, mi vida y la a mano, con tipos móviles, de
tirajes de cien o doscientos
literatura, dedicado a mi mamá, que día siguiente ejemplares artesanales, de venta
cumpliría ochenta y ocho años de edad. Nin reír por suscripción, libros que
nació como la tesis universitaria con la que obtuve combinan la letra, la palabra y
la imagen. Pero Rébora también
el grado de licenciatura en psicología en 1976. utiliza esta sede para pintar una
Alrededor de la mesa con mi esposo, Vicente Rojo, semana cada dos al mes, cuando
los tres comentamos las circunstancias y planeamos deja a Dominique, su esposa,
y a sus dos pequeños hijos, y
el lanzamiento de mi nuevo título.
viaja de noche de Guadalajara
acá por autobús para reunirse
con sus colaboradores en
ero mi capacidad de querer asistir, unos se vieran en la Taller Ditoria, un impresor,
júbilo estaba apagada. necesidad de disculparse antes y un cajista y encuadernador,
La expresión de mi cara otros después, o de escabullírseme una administradora, una
era sonriente, como mi de entonces en adelante porque comunicadora, un diseñador, y
trato amable, pero internamente no habían asistido y no se habían su amigo Marco Perilli, que en
lloraba, y no tenía otro deseo que disculpado ni antes ni después, o 2008 lanzó los tres primeros
el de desaparecer, corno el tímido no sé qué tantos terrores más me títulos de su colección de
al que, según Bergson, le estorba el invadían cuando en cambio hice el ensayos literarios, Autoría, que
cuerpo y busca a su alrededor un suficiente esfuerzo para atreverme acaba de publicar mi Nin reír, con
sitio escondido donde depositarlo. a contraproponer a Perilli una el sello editorial de Taller Ditoria
No me veía corno el centro de una rueda de prensa, proposición que y el Consejo Nacional para la
Cultura y las Artes.
presentación de libro tradicional, o él aceptó.
Taller Ditoria ocupa la número
Roberto y Marco se conocieron
me llenaba de inseguridad pedir a
nadie que presentara mi libro, o me ocho de un bloque de casas iguales, veinteañeros en Florencia, en donde
parecía que convocar a los invitados frente a frente, cuatro a cada lado Roberto se formaba como pintor y
sería importunarlos, o temía que de una estrecha y no muy larga Marco estudiaba la carrera de letras.
no llegaran, o me sentía incapaz de calle, una privada estilo porfuista o Cuando Roberto regresó a México,
enfrentar que, al no poder, o al no afrancesado, en Parque España 3, en tras otra larga estancia en la ciudad

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P

¡ N. de la E. La columna"A la letra" se incluyó después de la fecha de cierre de edición. La revista abarca del trimestre octubre-diciembre del
2009 y aquí se habla de eventos ocurridos a finales de octubre y mediados de noviembre de 2009.

68

de Nueva York, Marco empezó a descriptivo pero ordinario. lPor qué
los postres libaneses que María
venir a visitarlo a México, hasta que, no logro reír de gusto? lPor qué no
Teresa Gerard, la administradora
después de pasar temporadas cada recibo mi libro más que llorando
de Ditoria, matemática, acomodó
vez más extensas en nuestro país, y internamente?
cuidadosamente, maternalmente,
dar cursos de italiano y seminarios
Me recibió Gabriela Pérez, artísticamente, en una charola de
sobre Dante y sobre historia del arte, la comunicadora de la editorial,
cartón; las sonrisas del equipo de
en el Instituto Dante Alighieri, en la química y catedrática universitaria,
operadores del Taller, la del propio
Universidad Claustro de Sor Juana, directora de la revista Ciencias de la
Marco, que llegó por metro de su
en la Casa Lamrn y en la Universidad Universidad Nacional. En cuanto
casa en el Centro Histórico y se
Iberoamericana, hijo único, decidió franqueé la puerta, de madera,
incorporó al grupo sonrojado, de
dejar a sus padres, Italia, y su editorial verde, Roberto Rébora me presentó
chaleco de lana, y la de Roberto
y revista Auieo atrás, y hacerse al impresor, Gilberto Moctezurna,
mismo, la calidez con la que
inmigrante mexicano.
que detuvo la prensa La Dominga mediante su conversación, culta,
La víspera de la fecha acordada para darme la mano, y al cajista delicada, no hacía más que darme
para mi rueda de prensa del jueves y encuadernador Jorge J irnénez. la bienvenida, la emotividad con
19 de noviembre, el júbilo y la Elogió la fuerza del brazo del
la que recordó la inauguración de
satisfacción, la confianza en mí primero; del segundo me advirtió, Taller Ditoria, a la que yo había
misma, la sensación de bienestar delante de él, que era muy mal asistido con Augusto Monterroso,
y lozanía en los que debería hablado. Jirnénez rió de buena
la sobrecogedora nostalgia con
encontrarme ante la publicación de gana y me mostró la caja de letras
la que evocó la memoria de su
mi libro, eran emociones y estados tipográficas con la que empezó papá, la intensidad con la que me
que seguían apagados dentro de mí. Taller Ditoria, un regalo azaroso contó cómo roba tiempo a todo
Para ocultar su ausencia, compré y detonador de José Clemente para pintar, esto, o no sé qué, se
postres libaneses para no llegar Orozco Farías, el diseñador de la
me representó como una sucesión
con las manos vacías a una cita de editorial artesanal. Detrás de mí
vívida y estremecedora de escenas
trabajo con mis editores y los medios, llegó Barbara Bertoni, amiga de de la vida bohemia; cierto aire
que difundirían la publicación. La todos y mi traductora al italiano.
invernal, una penumbra a las
necesidad de disfrazar la fragilidad
La estrechez del vestíbulo, doce del día, recorrida por viento
y el decaimiento en los que me constreñido aún más por el cubo
ligero pero frío, aumentaban
sentía, me orilló a comprar un par de de la escalera para subir a la mi languidez, mis deseos de
botas que, a la mañana siguiente, sin segunda planta; los techos altos, buscar un sitio escondido donde
embargo, no me vi capaz de estrenar, el amontonamiento de cajas y depositar mi estorboso cuerpo,
las dejé en su caja para devolverlas papeles sobre el piso, encima de los anhelo interrumpido, sensaciones
a la zapatería La Milagresa, sin muebles, en alteras sobre las gradas, acalladas por la aparición de la
haberles dado oportunidad de el yeso deteriorado de los muros, primera periodista que llegaba
hacerme el milagro de sostenerme desprendiéndose, desmoronándose, a la rueda de prensa, con la que
y darme fuerza. Me parecieron pero especialmente la atrnósfera del subimos todos al salón en el que
incompatiblemente festivas para lugar, los recortes de prensa, las nos acomodamos en sillas, bancos,
una escritora que no había sido fotografías, los dibujos colgados recargados contra caballetes, a
lo suficientemente valiente para con tachuelas de las paredes, las
medida que fueron llegando los
ser el centro de una presentación hojas impresas o manuscritas demás representantes de los medios
tradicional de libro, el undécimo tendidas como a secar a lo largo convocados, que a partir de esa
de su bibliografía, el decimocuarto de lazos sujetos aquí y allá en el misma tarde empezaron a difundir
si toma en cuenta tres antologías costado de un atiborrado librero; la publicación de Nin reír, título que
de las que es autora o coautora; una mesa arrinconada, cubierta con tomé del proverbio moral de Sem
Once o catorce, vacilé con titular esta un mantel a cuadros rojos y blancos, Tob que dice, "Non hay sin noche
crónica, descarté el título abstracto con tazas y cafeteras encima, día / Nin reír sin llorar" 19.
pero llamativo, lo sustituí por uno vasos en orden, botellas de vino,
69

�unque parezca que se
trata de un problema
reciente, para ,·arias
gen era c iones de
mexicanos -por lo menos los
nacidos o formados en el norte
del país-, el narcotráfico era un
fenómeno cotidiano mucho antes
de que se transformara, primero
en gran espectáculo mediático,
y después en el problema de
seguridad que nuestro actual
gobierno considera prioritario
por encima de la pobreza, de la
salud y hasta de la educación.
Muchos crecimos inmersos, si

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devaluaciones del peso, la inflación,
el desaliento y la incertidumbre.
Los ,·alares positivos tradicionales
(trabajo, estudio, ética, honradez)
terminaban pulverizados día a día
por la situación económica, pues
veíamos cómo la mayoría de quienes
se guiaban por ellos no obtenía
ninguna recompensa a cambio
de sus esfuerzos, y sí algo que se
asemejaba a un brutal castigo por
persistir en su ingenuidad: quiebra,
desempleo, embargos, desalojos.
Ante una realidad tan fúnebre,
era lógico que la mitología heroica
implícita en este tipo de películas y

.- EDUARDO AMTOMIO PARRA Si quisiéramos responder a la
pregunta "¿desde cuándo los mexicanos hemos vivido inmersos en la cultura
derivada del narcotráfico?", un buen ejercicio sería esforzarnos para recordar
en qué año y a qué edad escuchamos el primer corrido donde el protagonista
fuera un barón de la droga o, por lo menos, un traficante en pequeña escala.
Quien escribe estas líneas lo tiene muy presente: fue en 1977, a los doce años
de edad, durante unas vacaciones. Se trataba, por supuesto, de "Contrabando
y traición", cantado por Los Tigres del Norte, que más o menos por la misma
época fue llevado al cine con Ana Luisa Peluffo en el papel de Camelia, la
Texana, y Valentín Trujillo en el de Emilio Varela. Música ranchera, cine de
vocación popular: desde entonces las manifestaciones culturales relacionadas
con el narcotráfico conquistaban espacios que no abandonarían en el futuro.

El NARCOTRÁFICO,
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no directamente en el negocio
del trasiego de drogas, sí en sus
valores, en su mitología, en su
influencia social; valores, mitología
e influencia que, sin obstáculos
reales, se constituyeron de
inmediato en el contexto cultural
dominante.
"Hijos de la crisisn -pienso
quienes alcanzamos la pubertad
a mediados de los setenta,
justo al finalizar el sexenio de
Eche\'erría- , nuestro horizonte
de vida estaba acotado por la deuda
externa (eterna), las constantes
71

piezas musicales se impusiera -al
menos en el imaginario colectivosobre cualquier otra oferta cultural
masiva o popular.
Habría que añadir también
que tanto los corridos como las
películas de narcos no surgieron
entre nosotros por generación
espontánea, ni como una
imposición de las mafias; encarnan
la rama más actualizada de una
tradición cultural que se remonta
al siglo XIX, o incluso antes: la
que a través de la narrativa o de
los versos musicalizados glorifica

�las hazañas de los "bandidos
sociales", convirtiéndolos en los
verdaderos héroes del pueblo.
Hombres que reniegan del status
quo y se enfrentan al sistema y a
sus representantes -el gobierno,
los privilegiados, la policía, el
ejército-, estos rebeldes siempre
han despertado la admiración de
las masas, sobre todo si al igual
que Robín Hood reparten el botín
obtenido en sus fechorías entre
los más pobres. Y las expresiones
artísticas nacionales nunca les han
regateado su atención. Así, entre

comenzaron a multiplicarse,
hasta volverse omnipresentes
con el paso de los años. El uso
de ciertos vehículos, como las
camionetas Bronco o pick up en
zonas residenciales urbanas; la
dignificación de la vestimenta típica
norteña -botas de piel exótica,
texana, camisa a cuadros, pantalón
de mezclilla, cinturón pitiado-,
que de pronto se utilizaba en
eventos "formales" o en situaciones
solemnes (hasta el ex presidente
Fax, al vestir traje y calzar botas,
se alineaba en el estilo de los narcos,

que le dejan sus fieles. (Un ejemplo:
"Gracias, san Malverde, porque
cuando iba a cruzar un cargamento
al otro lado me salieron al paso
los federales. Me echaron bala,
y después de invocar tu nombre
pude tumbar a dos y salí ileso con
mi carga completa".)
Pero las expresiones religiosas
del narcotráfico no terminan en
la fe hacia sus santos particulares.
Como bien dicta un corrido, "los
panteones son testigos" de que esta
cultura está -paradójicamenteviva y cada vez penetra más la

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Y EN CUANTO A LA DECORACIÓN, AUNQUE NO ESTÁ MUY BIEN

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DEFINIDA, DESDE HACE TIEMPO SE IDENTIFICA CON LO RECARCADO

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CABRITO PODRÍA SERVIR DE ILUSTRACIÓN.

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novelas como Los bandidos de Río Frío,
de Manuel Payno, y Los plateados de
Tierra Caliente, de Pedro Robles,
el "Corrido de Juan Cortina", el
de Heraclio Bernal, los corridos
y novelas de la Revolución y los
narcocorridos y las narcopelículas
contemporáneas es posible tender
una línea de secuencia cultural cuyo
estudio profundo podría decirnos
mucho acerca de la psicología del
mexicano.
Luego de escuchar por primera
vez "Contrabando y traición", de
memorizar la letra y cantar y bailar
el corrido sin descanso en cuanta
fiesta asistí por aquellos años,
las señales de que el negocio del
narcotráfico arrastraba tras de sí
una estela de costumbres y gustos
que influían incluso en los aspectos
más banales de la vida cotidiana

aunque seguro no se dio cuenta), la
afición a las joyas ostentosas, etc.
Más tarde llegaron, o tan sólo
se intensificaron, las expresiones
religiosas: primero con la
popularización del culto a Malverde
y enseguida con la adoración de
la Santa Muerte. Bandido~santo,
Malverde encaja perfectamente
con la lógica cultural arraigada en el
país desde el siglo XIX, pues una de
las leyendas que le sirve de soporte
indica que, antes de morir y ser
"canonizado" por la gente, era un
salteador de caminos que saqueaba
a los ricos para después repartir lo
obtenido entre los menesterosos.
Para comprobar hasta dónde ha
calado la devoción a Malverde
entre el pueblo, basta con visitar
su capilla en el centro de Culiacán
y echar una mirada a los ex votos
72

conciencia de los mexicanos. En
algunas ciudades, como Culiacán,
existen cementerios donde en
ciertas zonas es posible identificar
a qué se dedicaban en vida los
moradores de las tumbas: se
trata de auténticos mausoleos
construidos sobre un área donde
podrían levantarse varias casas
pequeñas, con muros de mármol,
acabados y detalles dignos de la
residencia más suntuosa. Al verlos,
nos hacen pensar en emperadores
o semidioses de antiguos reinos,
pues son muestra de que el
adjetivo "faraónico" está vigente
como nunca. Lo curioso es que,
al dar un paseo por los andadores
de esos cementerios, vemos que
tales mausoleos dictan el gusto
general: las criptas más reducidas,
modestas, copian su estilo y tratan

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de reproducir su trazo, si bien lo
hacen con materiales baratos.
Lo mismo ocurre con la
arquitectura: si los narcotraficantes
poderosos que poseen sus
residencias en colonias exclusivas
adoran las columnas clásicas,
las cúpulas como de iglesia, las
puertas altísimas, las grandes
bardas y los jardines extensos, en
ciudades como Tijuana y Ciudad
Juárez los constructores de casas
de interés social añaden, a modo
de detalle, pequeñas cúpulas en los
tejados, columnas minúsculas, una
bardita y un prado diminuto, para
que quienes compran su vivienda
a plazos puedan disfrutar de la
misma tendencia arquitectónica
que quienes imponen las
preferencias. Y en cuanto a la
decoración, aunque no está muy
bien definida, desde hace tiempo

se identifica con lo recargado
(no barroco, sino una amalgama
más cercana a lo "posmoderno").
Quizás una visita en Monterrey
al restaurante El Rey del Cabrito
podría servir de ilustración.
Desde que hace 32 años quien
esto escribe escuchó su primer
narcocorrido, hasta hoy, las
manifestaciones de la moda, del arte
-popular o "culto"-y de la religión
que se originan en el narcotráfico se
han extendido hasta constituir gran
parte del contexto sociocultural
en que vivimos los mexicanos.
De la música a la literatura, de
la arquitectura al arte y los usos
funerarios, de las costumbres al
pensamiento, su omnipresencia
resulta evidente, tanto o más que
la de sus acciones delictivas que los
periódicos reproducen día a día con
lujo de detalles.
73

Y así como, hoy por hoy,
cualquiera que lea la prensa o se
mantenga informado a través de los
noticieros radiofónicos o televisivos
sabe con claridad quiénes son los
capos de los cárceles, quiénes son
sus mujeres y sus lugartenientes
principales, para conocer cómo
viven los narcos o cuáles son sus
preferencias en cuestiones artísticas
y culturales es suficiente con voltear
a nuestro alrededor, abrir bien ojos
y oídos y tratar de identificar, entre
las manifestaciones culturales de la
época, cuáles eran consideradas de
mal gusto en tiempos de nuestro
padres y nosotros aceptamos
sin ninguna objeción, por ser
propias del contexto en que nos
desarrollamos. Entre ellas, muchas
provienen de esta nueva cultura que
llegó para permanecer f'1t

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Experimentación y mucha producción. Ismael Merla
es un artista que mantiene su obra muy cerca de sí
mismo, la llena de su propio lenguaje, la carga con los
símbolos a los que ha dado sentidos muy precisos y la
guarda para sus ojos y para los de sus muy cercanos.
su obra no la vemos formando parte
constante del circuito de exhibiciones
artistic_as de nuestro pais, si bien sabemos
que existe y que constantemente se esta
creando. Los canales que Merla ha decidido utilizar
para de alguna manera exhibir su obra, para hacerla
viva y presente, son otros, mucho más controlados
por él mismo: un blog, una galería en flickr.
Pareciera que la intimidad que le da estar frente
a una pantalla, manipulando sus propias imágenes,
compartiéndolas justo del modo en que él lo quiere,
le permite comunicarse de una manera cómoda. El
artista invita al espectador a conocer sus piezas y su
uni,·erso de una manera controlada por él mismo. Su
mundo, sus intereses, su obra, el medio de difusión
y comunicación, lo decide él y solo él. El galero, el
curador, el crítico o cualquier otro personaje del
ámbito artístico, no tienen cabida aquf.
La imagen así distribuida puede llegar a miles de
ojos, puede seguirse reproduciendo, se deconstruye
y se vuelve a construir. Nos permite ver los colores a
través del brillo de la pantalla de la computadora y

A

75

descubrir los símbolos que la pueblan. Pero acerca de
la técnica en que está realizada sólo podemos adivinar
ciertas cosas, admirar ciertos efectos, no podemos ver
en todo su esplendor el contraste entre el esmalte, la
acuarela, el aerosol o el acrílico superpuestos entre
sí y fijados por absorción en una hoja de papel de
algodón. Esa calidad plástica que tiene la obra de
Merla, definitivamente no podemos gozarla en toda
su dimensión si no es viéndola en persona.
Ysí, ése es uno de los asuntos de reflexión constante
de nuestro tiempo, las obras de arte escaneadas o
fotografiadas nos permiten un acceso mucho más
sencillo a ellas y una distribución infinita. Lo que
muchas veces sucede es que podemos ver pero en
ocasiones no podemos "sentir" lo que los materiales nos
transmiten cuando vemos una obra en ,ivo.
Aún así, lo que está haciendo Google, por ejemplo,
con obras como las del Museo del Prado, podría
darle la vuelta completamente a esta apreciación.
¿Le interesará a ~1erla en algún momento llevar al
extremo de la resolución sus imágenes y exponerlas
únicamente a través de un monitor? Y es que la

�textura del papel y el juego de efectos que las
distintas tintas le dan a su obra no pueden dejarse
de lado en la imagen expuesta a través de la pantalla.

THE RAUSCHEMBERC SESSIOMS

Esta serie, del 2004, que alude a uno de los artistas
norteamericanos más destacados del siglo XX, cuya
obra transitaba entre varias de las corrientes de la época
(como el pop art y el expresionismo abstracto), resulta
en una especie de homenaje-apropiación-reflexión.
Merla es muy claro en sus influencias e intereses y los
menciona sin ningún disimulo en sus obras.
Estas "sesiones", como él mismo las nombra,
resultaron en 50 obras sobre papel cargadas de color e
imágenes. Pareciera que Merla juega con las pantallas
de serigrafía, los moldes de letras, los colores, el
aerosol, etc. Una combinación de elementos plásticos
dan por resultado piezas muy atractivas visualmente
y lo mejor es que transmiten el gozo de su creador al
hacerlas. ¿Será que Merla juega a ser Rauschenberg?
¿y lo hace así como los niños juegan a ser algún
personaje, se apropian de él, actúan como él, para
después dejarlo de lado, exorcisados del deseo de ser
alguien más? Así lo imagino trabajando esta serie,
aludiendo a un artista como Rauschenberg pero a la
vez tratando de terminar con su influencia, buscando
el propio espacio, las propias imágenes.
El gran artista norteamericano inspira pero a la vez se
vuelve un estorbo del que hay que deshacerse pintando
hasta el cansancio, repitiendo su influencia hasta que
deje de tener sentido en sesiones de trabajo que acaban
demandando al artista buscar su propia identidad,
hurgar en el pasado, hablar de sus propias vivencias.
A Merla le gusta inventar acciones, nombrarlas y
luego utilizarlas corno referencia. En algunas de las
piezas podemos ver claramente el uso de sus propias
"acciones" y de personajes que él mismo se crea. La
silueta de un personaje, Mr. Camara, con la leyenda:
"minivandalismos", nos remite a sus prácticas de
intervenciones "vandálicas" por Monterrey, la ciudad
que habita. Es decir que la obra de Rauschenberg, la
admiración por su técnica y por el logro compositivo
en piezas plagadas de imágenes, colores y brochazos, a
Merla le acaba sirviendo en parte para citarse a sí mismo,
para darle a sus propias acciones un valor referencial,
para hablar de su producción artística y de sus posturas
ideológicas de una manera un tanto velada.

El artista se muestra de una manera oculta, juega a
asumir sus responsabilidades en medio de un presunto
ejercicio plástico. Y digo "presunto" porque es más
bien el resultado de una planeación muy detallada, de
una necesidad real de hablar de sí mismo utilizando a
Rauschenberg como un mero pretexto.
Gran parte de la obra de Ismael Merla tiene un
matiz urbano. Viendo sus piezas inmediatamente
pienso en muros pintados, grafiteados, de cualquier
ciudad del mundo; pero también pienso en
Monterrey, en el centro de esta ciudad.
Las piezas de su serie de Rauschenberg con
tantos planos superpuestos, letras, brochazos de
pintura que parecieran sin sentido, etc. me remiten
a lo que acabo de mencionar, al caos de lo citadino
en oposición a lo natural. Al desorden implantado
por el hombre, a lo repetido hasta el cansancio,
a las imágenes que se convierten en sombras y a
la necesidad de ser diferente en un mundo que
estereotipa y repite, así como lo hacen las pantallas
de serigrafía.
Desde el 2004 Merla ha trabajado una serie de
cuadernos en los que un poco a manera de bocetos, ha
conformado un gran número de dibujos. En la selección
que hizo para Armas y Letras podemos ver parte de este
trabajo y los distintos caminos que toma.

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LAS LIBRETAS DE DIBUJO

Esta serie de dibujos todo el tiempo nos remite a dos
de los intereses más marcados de Merla: los cómics
(y por lo tanto los superhéroes) y la música. Ambos
son fácilmente reconocibles en su obra.
Uno de los trabajos es un listado, a tinta negra, de
grupos musicales y cantantes. Sus favoritos sin duda:
PearlJam, Soda Stereo y Gustavo Cerati, aparecen
en este conglomerado de nombres. Nuevamente el
artista habla de sí, de sus intereses; no estoy segura
de si los comparte o si sólo los está enumerando para
sí mismo. De cualquier forma, me parece una de las
piezas visualmente más atractivas. En el último renglón,
realizado en tono gris casi en oposición al negro que
predomina, termina el listado con los nombres de U2,
Coldplay, y al final podemos leer Merla. Esta inclusión
de su propio apellido, que bien podría funcionar a
manera de firma, más bien parece un componente más
del bloque, su propia inclusión en este grupo de músicos
admirados.
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Hay otro grupo de dibujos que comparten ciertas
iconografía. Una boca, una taza, un corazón, un
sombrero, una especie de torso o playera (como las que
usan los superhéroes adheridas al cuerpo), una estrella,
unos testículos, una cruz; todos acomodados en la hoja
de papel de maneras distintas. A veces uno sobre otro
de manera muy limpia, logran parecer los símbolos
sagrados de su propia religión; otras veces parecen la
selección de objetos muy cercanos que se han convertido
en los signos de un lenguaje que inventó el artista.
Cualquiera que sea el caso, se han convertido en una
especie de fetiche, que Merla gusta de repetir.
El otro grupo de dibujos nos muestra su atracción
por los cómics y por la figura del superhéroe. Batman
y alusiones a Spiderman, mezclados con rostros que
parecen gritar, testículos y otras figuras juegan en
conjunto con la idea del disfraz, la masculinidad y la
presión de ser un superhéroe: es decir, de no mostrar
la realidad de quien se es.
Creo que, finalmente, lo que esta serie de dibujos
muestra es una reflexión sobre la ficción del personaje
que, en este caso, Merla crea sobre sí mismo. El artista
como un personaje, un superhéroe que enfrenta cosas
que en la realidad no haría y se pone al nivel de cualquier
músico o pintor gracias a su condición de héroe de
historieta. Incluso, su propia firma parece convertirse en
un símbolo más, en parte de la ficción. Particularmente,
uno de los dibujos puede ejemplificar esto de manera
más clara, se trata de una reunión de torsos de
superhéroes o mejor dicho de "trajes de superhéroe"
como si se tratara de un catálogo de personalidades a
escoger. Sobre ellos unos ojos, una estrella yla frase "olor
a tinta" terminan la composición.
Podríamos pensar, a primera vista, que en la obra
sobre papel de Ismael Merla lo que encontramos es una
serie de referencias a sus personajes admirados. Que lo
que vemos es a un artista retomando ideas, símbolos e
77

imágenes para crear su propio universo visual. Y en
parte esto es cierto. Pero me parece que la parte más
interesante de estas piezas, además del atractivo visual
que provocan, es la confrontación que el propio Merla
está haciendo consigo mismo. Es como si se tratara
de un diálogo interno que necesita exorcizarse, y que
siendo el artista incapaz de sacarlo de otra manera, lo
hace disfrazándolo de obra de arte; como si Merla creara
un personaje-superhéroe-artista, que le permite ir más
allá de sus propias capacidades. El disfraz de artista le
permite esconder su verdadero yo y le funciona como
un exoesqueleto que lo protege del mundo exterior y le
permite vivir su mundo interno, de sueños y casi infantil,
sin la necesidad de tener que justificarlo ante nadie.
Merla puede convertirse en Rauschenberg, en
Spiclerman, Barman o en un artista (él mismo) para
proponer, pintar, dibujar o hacer cualquier cosa sin
necesidad de justificarse. Los "trajes" de superhéroe y
las alusiones a los genitales masculinos invariablemente
nos hablan de sus propias inquietudes acerca ele la
responsabilidad de lo que se supone significa ser
hombre. Es como si el hombre se enfrentara con la parte
infantil que vive en su interior no queriendo soltarla y
anhelando poder disfrazarse para ser un superhéroe.
Pero esta condición de disfraz, y la capacidad de
quitárselo en cualquier momento, le permitiera a su
vez y paradójicamente rehuir de las responsabilidades
que implican ser un hombre, un artista o un superhéroe.
Creo que finalmente las piezas de Ismael Merla
son muy íntimas, son referencias claras de sí mismo
disfrazadas de referencias a otros. Son un reflej~
de sus propios cuestionamientos y de sus propias
contradicciones: Merla repite en sus dibujos una frase de
Soda Stereo: "Nena, nunca voy a ser un superhombre".
Tal vez sea el momento en que el exoesqueleto que
recubre su obra y lo recubre a sí mismo se convierta en
otra cosa, la hora de la transformación en el superhéroe 19..

�Para muchos investigadores, las viejas tradiciones han desaparecido
con la llegada de los medios masivos de comunicación. Thompson,
en su libro Los media y la modernidad, señala que con la aparición de
los media, en especial de la televisión, los individuos fueron capaces
de experimentar y observar acontecimientos que se extendían más
allá del encuentro cara--a--cara, de modo que los pobladores de una
comunidad podían ver otras culturas y a su vez marcar su propia
identidad.
i bien es cierto que el encuentro cara-a-cara
cada vez es menor a causa de los media y las
nuevas tecnologías, también lo es que los
medios de comunicación fungen como una
especie de "ancianos" que legitiman la cultura de una
nación. En nuestra experiencia, al salir del territorio
mexicano y encontrarnos en un país lejano y una
cultura ajena, hemos logrado identificar símbolos
que nos diferencian como mexicanos y que antes
nos parecían superfluos o inexistentes: la Virgen de
Guadalupe, el tequila, el mariachi y, por qué no, las
teleno\'elas.

S

HISTORIÁ DE LA TELEVISIÓN EN MÉXICO

Los orígenes de la televisión en México se remontan
hacia 1949 cuando el gobierno federal, tras una serie
de apoyos para que se realizaran experimentos
técnicos y lograr una buena transmisión, otorgara
una concesión de televisión al propietario del diario
Novedades, Rómulo O'Farrill, a quien se le asignó el
canal 4 XHTV. A través de esta frecuencia se dio
inicio oficial a las transmisiones de tele, isión por
microondas.

En 1951, el canal 2 XEW, es concesionado a la
empresa Tele\'imex, S.A., propiedad de Emilio
Azcárraga Vidaurreta; y en 1952, canal 5 XHGC, es
autorizado en concesión comercial por dos años a la
empresa Televisión Gonzákz Camarena, S.A.
En 1955 estas tres concesiones se fusionaron bajo
una misma entidad: Telesistema \llexicano, S.A.;
así, a partir de entonces, todas las transmisiones se
realizarían desde el edificio llamado "Televicentro",
que fue construido inicialmente para las
transmisiones de radio, propiedad de Emilio
Azcárraga Vidaurreta, quien era propietario de la
cadena de radío más grande del país.
Por tanto, desde 1955 y hasta 1993, año en que se crea
TV Azteca (segunda televisara nacional), México crece
y crea su comunidad de sentido al lado de Telesistema
Mexicano, hoy Tdevisa, y de sus producciones
audiovisuales por excelencia, las telenovelas.

LA TRAYECTORIÁ DE LA TELENOVELA MEXICÁNÁ

Angeles de la calle fue la primera teleno\'ela de origen
mexicano que se produjo por Tele\'imex, hoy Televisa,
y se transmitió con la frecuencia de un capitulo por

LA TELENOVELA

semana desde 1952, año en que comenzó su producción,
hasta 1955. La primera telenovela mexicana, realizada
en formato blanco y negro y estelarizada por Susana
Alexander yJaime Jiménez Pons, fue catalogada bajo el
género de drama familiar; cabe señalar que fue hasta la
década de los sesenta que el término telenovela se eleva
a estatus de género tele,ish·o.
Así, la primera teleno\'ela producida por "la
gran fábrica de sueños", tal y como Tele\'isa se
autodenomina, fue realizada tres años después de
que iniciaran transmisiones para todo el país. Tres
años después de que \léxico conociera la tebisión.
Desde 1952 a la fecha, "La gran fábrica de sueños"
ha producido más de 730 telenovelas; de estas
podemos decir que más de 200 han sido producidas
sólo por dos hombres· Valcntín Pimstein y Ernesto
Alonso, quienes al lado de Luis De Llano Palmer
pionero de la teleno,·ela en \léxico, conforma~
los productores más antiguos y apoyados de esta
importante empresa latinoamericana. No fue hasta
que muere Emilio Azcárraga ~1ilmo y deja en
manos de su hijo Emilio A:::cárraga J ean la empresa,
que llega la competencia de TV Azteca y Tdevisa
sale a bolsa, cuando las producciones comienzan
a dar un vertiginoso giro.
Para hablar de las telenovelas anafórica y
catafóricamente, hay que hablar de las tres generaciones
de empresarios que han marcado la memoria colectiva
de México: Emilio Azcárraga Vidaurreta, empresario
radiofónico, quien crea Tdevisa; Emilio Azcárraga
Milmo, quien la desarrolla y expande sus fronteras
comerciales, y además exporta las teknO\·clas a nivel
mundial; y su hijo Emilio Azcárraga Jean, quien saca
a bolsa la empresa y estandariza las producciones, las
híbrida haciéndolas más comerciales, logrando así su
implementación en un colectivo global.

:\o es que el formato haya cambiado, su estructura
sigue siendo la misma, y única, conformada por
elementos reconocibles como el amor imposible, el
mundo de los pobres, de los ricos, el odio, la \'enganza,
la reiteración y el final feliz. Lo que ha cambiado
es el dinero que se invierte en las producciones, la
tecnología que se emplea al realizarlas y las locaciones
que en ellas se exhiben, ya que anteriormente eran
grabadas en foros de televisión y ahora gran parte de
su producción es en la calle.
En las telenovelas ya no sólo vemos escenarios
interiores o exteriores de la ciudad de t\1éxico
'
sino que podemos conocer el entorno territorial de
México, norte, sur o centro, a través de las telenovelas
que ahora son grabadas en los diferentes territorios y
con un final que en ocasiones, a manera de rcality show,
es grabado con la participación de los pobladores de
la ciudad dónde se cfectúan.

LA TELENOVELA COMO FÁCTOR POLÍTICO

Sí, finales a manera de rcality show, toda una
ceremonia pública donde participan los miembros
de la comunidad; finales de boda en la catedral
de un pueblo; o durante un concierto o desfile de
los actores, que en la trama de la telenovela son
personajes de clase baja &gt;se convierten en actores
o cantantes para ofrecer un gran evento que los hará
triunfar y ser felices por siempre. Una oportunidad
de transformar el espacio público privatizado, que
Bauman e\"oca en su texto ";\1odernidad liquidan, en
un espacio público y de celebración comunal.
Cabe señalar que dicha celebración en el origen puede
pensarse como un contrato entre los organizadores
(productores de telenovelas) y sus públicos, sin ernbru:go
no es así. En ocasiones, los productores están al senicio

MEXICANA

■
■

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unaTRADICION creada, una IDENTIDAD

NACIONAL que perdura
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78

JOSÉ DÍAZ MOMTALVO
JUAN ANTONIO CARZA SÁMCHEZ

�2007). A~emás, al respecto es importante agregar
que el mdice de lectura en \1éxico es del libro al año
y ~egún un estudio de Conaculta, el nivel de lcctur;
bap conforme aumenta la edad. El último estudio de
la L \JESCO realizado entre 108 naciones dio como
resu~tado que el país azteca ocupa el penúltimo lu ar
en ru\'el de lectura.
g

,,LA CRAM FÁBRICA DE SUEÍ405" HA PRODUCIDO MÁS DE 730
TELEMOVELAS
de un organizador político y sus producciones tienen
como fin promoYer el lugar turísticamente e invitar a sus
pobladores a interrumpir su ,ida cotidiana y hacerlos
olvidar por un momento los infortunios en los que se
encuentran inmersos.
Por tanto, no es difícil pensar cuáles son los
escenarios que las tcleno\'elas mexicanas utilizan
actualmente: al tener un presidente michoacano, en lo
que va de su mandato, casi tres años, se han filmado ya
tres telenovelas en Michoacán.
La mayona de las teleno,·das producidas fuera
del Distrito Federal se han filmado en los estados
con mayor poder político de las regiones norte, sur
y centro de México; ciudades corno Monterrey,
Guadalajara, Morclia, Puebla y México son
escenarios continuos en las ultimas producciones y
sus gobernantes apuestan con fuertes cantidades de
dinero para que se realicen dichas producciones en
sus territorios y así prorno\'er sus lugares turísticos e
invitar a sus pobladores a participar en estos finales
de telenovela festivos.
Al respecto, Dayan y Katz en su libro La historia en
directo, aseguran que este tipo de e\'entos ya se daban
desde la época antigua. Citando a ~1osse, los autores
hablan de como Carios Xll tenía un pirotécnico de
cabecera, Charles Ruggieri, y organizaba magnas
fiestas públicas, llenas de luz y color, para tener
a su pueblo satisfecho y que por un momento
interrumpieran su ,ida cotidiana para unirse en un
eYento colecti\'O y festi\'o. Para Dayan y Katz esto
representaba una oportunidad política para que los
pueblos renovaran sus vínculos con su monarca.
La negociación de un contrato y la producción de
una teleno\'ela hoy por hoy es algo muy complejo y
ésta puede entenderse como una serie de respaldos
sucesi\'Os de cuatro coautores: emisora, público,
gobierno e industria privada.
■

COMSUMO Y APROPIACIÓM DEL DISCURSO DE LA
TELEMOVELA

Con las teleno\'clas las líneas de discurso más
dogmáticos, puristas y racionalistas se relajan, y
los símbolos nativos, multifacéticos, basados en
elementos humanos comunes tales como el amor, la

tristeza, el gozo, el sexo, la salud, la enfermedad y
la maldad, salen a la superficie. Hay una identidad
emocional, imaginati\'a, de memoria, asociada a las
telenovelas: la linda joven pobre que logra enamorarse
y casarse con el hombre adinerado y triunfar a pesar
de su representación pintoresca y rodeada de un
folclore regional y obstáculos autóctonos.
Los intereses político comerciales pueden tener
éxito en establecer un marco para el evento, pero en
la atmósfera de la telenovela, la cultura popular es
lle\'ada al centro y se le concede la más grande validez
cultural. Sus discursos soportan la legitimidad de
las principales instituciones nacionales tales como
el gobierno, la iglesia, el comercio formal e informal,
pero también las rclati\•iza y las subordina a la
comunidad y a la cultura.
\1ientras obser\'an la telenovela, los espectadores
tienden a olvidar el tiempo real y entran en una
especie de tiempo mítico, esto debido a que en
ellas el tiempo es discordante con la realidad y los
espectadores agregan un sentido histórico en la
memoria de telenO\·elas pasadas. Los espectadores
luego regresan a su tiempo ordinario con nuevos
elementos; símbolos comunes que los hacen hacer
una reelaboración de su lógica cultural a un nivel
imaginativo más profundo y dar un nue\'o sentido a
su ,ida.
Peñamarín y López, en su ensayo Los melodramas
televisivos y la cultura sentimental (1995), dicen sobre las
telenovelas que "estas tradiciones implican formas
de comunicación y de relación de las audiencias con
el texto -además de \'Ocabularios, tipos, "alores,
géneros, marcos espacio temporales. La afición a
la novela ya fue fen·or popular en el siglo pasado, y
aseguró la supen'Í.\'encia y la fortuna de los primeros
medios masi\'ostt.
Sin embargo, "El Premio '\obel de Literatura
mexicano, Octa,io Pa::, dijo en entre\'ista luego de
recibir el premio \1iguel de Cer\'antes, en España,
que los públicos masi\'os de nuestro país (\léxico)
transitaron casi del analfabetismo a tele espectadores,
sin haber pasado por la cultura del libro (como
sucedió en Europa), y esto ha dado a la tcle,isión y a
la telcno\'ela, doblemente influenciable en hábitos y
conductas del teleauditorio mexicanott (Garza Cruz,

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_A ~erencia de la literatura que desafía al lector y
lo m,:ta a _la crítica o a la reflexión, a utilizar el poder
de la unagmación y quizá con él visualizar cómo se irá
desarrollando la trama, el fin que la telenovela persigue
en el fondo es complacer al máximo a la audiencia e
in,itar a la fuerza política y pri\'ada a participar en ella.
L~-t~lenovela forma parte de la cultura popular
medianca ~ aporta contenidos, temas de reflexión )'
valores sociales, éticos y estéticos, mediante los cuales
conceptualiza la realidad, pero sus relatos reproducen
las estructuras de poder ,igente, legitiman el abuso
social, justifican la exclusión y marginación de clase,
de género, de raza, de etnia; validan la pobreza para
unos y la riqueza para otros.
Es por ello que postulamos que la telenovela por un
~ado s_e ha convertido en una tradición y símbolo de la
identidad mexicana, y a la vez ha serüdo como una
especi~ ~e freno temporal que con sus argumentos
hegemorucos mantiene y estabili::a la comunidad de
sentido que la consume.
La audiencia televisiva de las telenovelas en
~léxi~o, c_on~ume estas producciones tras regresar del
traba30 d1ano o durante las acti\'idades domésticas
coti~ianas, con el fin de relajarse, entretenerse )
dar nenda suelta a su imaginación y sentimientos.
81

Es también un tiempo en el cual los más profundos
problemas o tensiones pueden salir a la superficie
de la conciencia y buscar una solución simbólica
de sentido, ordenándola a tra\·és de la estructur;
narrativa de las telenovelas.
Como un elemento esencialmente narrativo,
la telenovela está perfectamente diseñada para
representar los conflictos sociales y los discursos
retóricos de los diferentes frentes culturales de la
sociedad. Las tramas abordan asuntos humanos
cl~mentales sin anclaje en el tiempo, que todos los
miembros de la audiencia pueden identificar con:
amenaza física, ,ida) muerte, salud y enfermedad. La
tele\'~sión, sin embargo, es un medio contemporáneo
y satisface la expectativa de las audiencias por algo
nuevo.
Para Robcrt A White, en la revista Diálogos (1992),
~a telenO\ ela es un género capaz de congregar un
mmenso número de caracteres simbólicos, temas y
subtr~as que representan ,irtualmente toda la gama
de retoricas culturales familiares.
Aunque la definición que da el productor del héroe
sea eúdente, la riqueza semiótica de la televisión
acarrea un valor de ironía Yisual, parodia, sátira,
Yridículo social que revela la confrontación de
discursos. El entretenimiento puede atraer porque
los temas humanos elementales están, en última
instancia, siempre próximos a nosotros, pero
las narrativas particulares captan las audiencias
con la expectación de la resolución del conflicto
y presentando una integración del significado.
Esto se hace a través de la reelaboración de la
retórica y pretensiones de legitimidad universal
de un discurso particular de tal manera que son
aceptadas las apelaciones a símbolos comunitarios.
Al final la joven mujer de la clase trabajadora se
casa con el hijo de la familia adinerada y la madre
del hijo tiene que renunciar a las pretensiones de
definiciones de clase puristas.

Según _Allcn_, ci~ado por Garza Cruz (2007),
datos de In\'est1gac10nes empíricas arrojan que en
1:91 las telenovelas transmitidas por Televisa eran
sistemáticamente seguidas por el 70 por ciento de la
población con acceso al medio.
. Ademá~ Garza Cruz (2007), en el mismo articulo,
cita una m,·estigación etnográfica realizada por

�Uribe, en la ciudad de Colima, en 1993, en donde
se encontró que las cuatro familias recordaban un
significativo número de títulos de las telenovelas más
vistas, algunas de ellas transmitidas 20 años antes de
la fecha de la entrevista. Los miembros de una de las
familias fueron capaces de recordar 49 telenovelas, lo
que habla a favor de las telenovelas y su capacidad de
mantenerse en la memoria colectiva.
Por otra parte un estudio realizado en 7 ciudades
mexicanas en 1987 por Jorge González, y citado por
Robert A. White, pone de manifiesto que en 1986 en
México el 80 por ciento de la población rural y urbana
tenía acceso directo a los receptores de televisión. En
un sondeo hecho en estas importantes ciudades por
lo menos 60 por ciento y en algunos casos hasta el
80 por ciento de los adultos, hombres y mujeres, ven
telenovelas y esto es lo común en las horas punta de
la tarde.
En un sondeo hecho en la región de Colima, más
de la mitad consideraban las telenovelas como
actividad adecuada para toda la familia y en las

horas punta de la tarde toda la familia ve televisión
reunida, como el entretenimiento más frecuente.
Casi el 56 por ciento de los entrevistados en Colima
pensaban que la telenovela les ayuda a resolver
problemas de la vida real. Más importante aún, ver
telenovelas es un fenómeno transclasista con un 60
por ciento de todas las clases viéndolas. (White)

Además White pone de manifiesto que quizás el
ritual público cultural más importante en muchos
países en vías de desarrollo sea el de los medios
masivos, especialmente los programas seriados de
ficción dramática de la radio y la televisión que atraen
las más amplias audiencias.
La telenovela como texto verbo#visual es muy
interesante, ya que Covarrubias y Uribe en 1998
mencionan que son un producto cultural de gran
atracción para los públicos, pues es un género
interclasista que llega a todas las esferas de las clases
sociales de manera desigual. uReflexionar en torno
de la presencia y suceso de las telenovelas en este
país, es entender los procesos de interconexión, de
82

la industria cultural y la vida social". (Covarrubias
y Uribe, 1998)
Lo importante no es lo que significan los signos
sino cómo quienes los perciben les dan un sentido; y
en México estos signos son percibidos por diferentes
clases sociales, diferentes niveles intelectuales,
diferentes etnias, en fin, una masa heterogénea pero
cruzada por un sinfín de signos y textos, entre ellos
la telenovela y su historia.
Es importante mencionar que la telenovela
mantiene un tiempo muy distinto al nuestro. En
dicho texto visual podemos encontrar cómo la niña
pobre se enamora del muchacho millonario, la mala
de la historia y sus secuaces se dedican a hacerle la
vida imposible, hasta que ésta se convierte también
en millonaria y vive feliz para siempre, todo sin que el
tiempo pase por sus vidas o al menos no de la misma
forma que en las nuestras.
Tal y como describe Bajtin con respecto al
cronotopo de la novela de aventuras, en las
telenovelas el tiempo no afecta ni biológicamente,
ni existencialmente a los sujetos, y su destino está
ligado a la suerte de la protagonista, el tiempo es
abstracto y totalmente distinto al nuestro por tanto
en la telenovela podemos ver contemporaneidades no
contemporáneas.
Retomando el nuevo concepto de telenovela con
final al estilo rcality show, podemos ver cómo ese
tiempo subjetivo en algún momento se superpone
o más bien cruza el tiempo real y la comunidad se
vuelve partícipe de la telenovela.
Sin embargo, pese a que el resultado siempre tiene
un final feliz, en estas producciones es claro el reflejo
de la realidad del pueblo mexicano, un pueblo que se
encuentra en un 50 por ciento en la pobreza extrema y
un 25 en pobreza moderada, según el Banco Mundial,
en el 2003. Un pueblo con un porcentaje elevado de
analfabetismo según la UNESCO. Un pueblo con alto
grado de violencia doméstica y delictiva.
En resumen, las telenovelas viven y vivirán en
el imaginario colectivo mexicano y mundial por
diversas razones: están hechas a través de una
práctica discursiva, un conjunto de reglas plenamente
reconocidas y estrategias que se han ido creando a
través del tiempo, lo que las convierte en un género
consolidado. Tienen la capacidad de superponer
símbolos, índices o informaciones que a su vez
crean nuevos textos, es por ello que las telenovelas
83

llaman la atención de diferentes clases sociales, de
diferentes etnias, de diferentes territorios, porque
cada quien interpreta dichas telenovelas de acuerdo
con su comunidad de sentido; para algunos puede
ser una comedia y para otros puede significar una
representación de su circunstancia actual y una
esperanza para salir de ella.
Las telenovelas vivirán porque hay una actividad
social con ellas y la sociedad al consumirlas hace
una continua reelaboración de las mismas. Están
construidas en unos mimbres simbólicos que han
sido hechos para reflejar y reivindicar la cultura y la
memoria histórica del pueblo mexicano

Bibliografía
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&amp;%7Bnum%7D 29509
http:// foro. uni Yision.eom/un i1·ision/boar&lt;l/message? board.
id luciamende=ls::me,sage.íd 122278
htrp:1 1,,1,v.clsah-ador.com'noticias.'2006/04 127'escenarios/esc9.asp
http: 11 w,v.publicaciones.cucsh.udg.mx pperiod /comsoc /
p&lt;l('2006 _6'11-35.p&lt;lf
http: 1n1w.zocalo.eom.mx 'seccion,'articulo. El-esquima•de·la·
telenm·cla -Tradicion 1·s-nol'edad/
htrp:, w1n1 .tele-nol'ela.&lt;le/resumen.p&lt;lf

�EL GIRO
DARWINIANO:
LA FORMACIÓN DE UN

NUEVO HORIZONTE
Nl JOSÉ ARTURO HERRERA MELO

THE liUSCHEMBERC SESSIOMS 1:1 I LÁPIZ, AEROSOL, ESMALTE, ACRÍLICO Y SERIC:liFÍA SOBRE PAPEL/ 2004

�Dtnme un punto de apoyo y levantaré el mundo
Arquimides

su historia nos ha mostrado
cómo las disciplinas con
mayor desarrollo han sido
aquellas que consiguieron
cambiar su posición y girar
hacia mejor ángulo en el
momento indicado.
En astronomía,
Copérnico descubrió que no era posible entender
el movimiento de los cuerpos celestes pensando
que la Tierra estaba en el centro del universo y el
Sol y los demás planetas girando a su alrededor,
comprendió que para entender su movimiento era
necesario poner al Sol en el centro y suponer que
era la Tierra la que giraba a su alrededor.
Así, la famosa expresión giro copernicano fue usada
para nombrar la actividad metodológica a partir de
la cual, cambiando de perspectiva, es posible advertir
lo que antes permanecía inaprensible.
La revolución teórica llevada a cabo por Darwin
a mediados del siglo XIX fue muy semejante a la
que llevó a cabo Copérnico en el siglo XVI: ambos
modificaron por completo la visión que se tenía de
su mundo, ambos generaron provocatiYas intuiciones
que transparentaron los misterios de su época y
ambos se colocaron en posiciones que se opusieron
a su tradición.
Cabe señalar que, el propio \Veismann (apud.
Mayr, 1992), quien fue el mayor defensor de la
selección natural dentro del neodarwinisrno, comparó
la Teoría de la transmutación de las especies de
Darwin con la Teoría heliocéntrica de Copérnico
y sugirió que desde la aceptación de esta última
ninguna otra teoría había tenido tanto impacto corno
la de Darwin.
El giro darwiniano comenzó cuando nuestro
naturalista viajó hacia Sudamérica en el Beagle,
e inspirado por su curiosidad habitual decidió
coleccionar una gran cantidad de datos y
especímenes, al punto que este exceso de muestras lo
llevó a preguntarse por el tipo de relación que podría
dar cuenta de la diversidad encontrada.

El giro darwiniano
El mundo es posibilidad. Desde que los antiguos griegos
se preguntaron por la sustancia primordial del universo
nos revelaron que la razón humana tenía la capacidad de
pensarla y de emplearla para definir la realidad.
en la antigüedad, Parménides pensó
ue el ser de todas las cosas podía ser la
mmutabilidad y Heráclito que podía ser el
venir; en la Edad Media, San Agustín creyó
que podía probar la existencia de Dios a través de la
interioridad y Santo Tomás que podía hacerlo a través de
la exterioridad; en la modernidad, Descartes consideró
que el conocinúento podía venir de la razón y Hume que
podía venir de la sensación; y en la contemporaneidad,
Rawls creyó que la justicia distributiva era algo posible
y Nozick que era algo imposible.
En este sentido, toda historia de las ideas es un relato de
la posibilidad y todo punto de divergencia es nacimiento
de mundo y formación de ideas de diferente geografia.
Presentado de esta manera, las relaciones, los objetos,
los organismos y los conceptos cobrarán sentido sólo a
partir de la posición en que se miren. Esto implicará que el
ángulo ideal será aquél que nos permita advertir más cosas,
pensar con mayor claridad más ideas y, fundamentalmente,
explicar de mejor forma más fenómenos.
Afirmar que el significado de las cosas es cuestión
de perspectiva no quiere decir que todo vale lo mismo;
por el contrario, quiere decir que estarnos obligados
a discernir entre ellas y a establecer una serie de
virtudes epistémicas que nos permitan estimarlas.
De acuerdo con Pereda (1994), las virtudes que
deberían buscarse en todo proceder epistémico
tendrían que ser las de autonomía intelectual,
precisión semántica, caridad intelectual, coherencia,
constrastabilidad empírica y poder explicativo y
prospectivo.
En este contexto, el objetivo de una perspectiva
será encontrar el mejor ángulo para construir
mundo y el mejor pensador será aquél que consiga
la visión más panorámica. En el caso de la ciencia,

86

En el instante en que Darwin se preguntó por la
diversidad fue cuando se produjo el giro, fue el instante
en que se preguntó por el principio de unidad de formas,
colores y tamaños en plantas y animales lo que produjo
un frontal cuestionamiento a la taxonomía de Linneo, al
catastrofisrno de Cuvier, al evolucionismo de Larnarck
y Spencer y al creacionismo de Paley.
Hay que decir que, aunque en aquel viaje Darwin
aún no imaginaba la claridad que alcanzaría su
teoría en El origen de las especies, ya sospechaba que la
taxonomía no podría dar cuenta de la transmutación
de las especies; que el catastrofismo no podría
explicar las dilatadas modificaciones de los ambientes
y los organismos; que el evolucionismo de su época
no podría postular algo cercano a la selección
natural para explicar la variación entre organismos,
y que el creacionismo no podría argumentar, sin
contradicción, la aparición y desaparición de las
especies.
Hablando en analogía con el giro copernicano, el
giro darwiniano continuó cuando nuestro naturalista
descubrió que no era posible entender la variación
de las especies pensando que la creación especial y
la existencia del hombre estaban en el centro
del universo y los demás organismos girando a
su alrededor; comprendió que para entender su
variación era necesario poner la selección natural
en el centro y suponer que eran la creación especial
y el hombre quienes giraban a su alrededor.
Cuando Darwin cambió de perspectin y se
preguntó por la variación de las especies, inició un
programa de investigación acerca del cambio en la
naturaleza que hasta nuestros días sigue vigente. Para
lograrlo, tuvo que moverse del lugar natural que la
tradición victoriana otorgaba a todo investigador,
tuvo que violentar el sistema de creencias que
soportaba a una época y, lo más difícil de todo, tuvo
que tolerar el vértigo emanado de un descubrimiento
que reveló que el mundo no era como lo habían
contado.
El progreso de la ciencia es una cuestión de giros,
o en términos kuhnianos, de revoluciones, esto quiere
decir que quienes lo han propiciado han mirado de
manera inhabitual, han pensado contraintuitivamente
y han actuado contrafácticarnente. No hay duda
que los grandes adelantos de la civilización han
sido producto de temperamentos osados, de giros
metodológicos y de investigaciones de frontera.

EL ORICEM DE U.S ESPECIES

Si bien, muchas de las intuiciones que Darwin había
acumulado durante sus cinco años a bordo del Beagle
(1831-1836) ya ponían en entredicho buena parte de
la historia natural y de la biología de su época, sería
un gran error de nuestra parte suponer que dichas
intuiciones ya constituían una teoría.
En este sentido, El origen de las especies deberá
entenderse como el resultado de un exhaustivo
trabajo de observación e investigación que comenzó
cuando Darwin estudiaba, informalmente, historia
natural, insectos y minerales en la Universidad
de Edimburgo en 1825. No obstante, no debernos
olvidar que fue su labor como naturalista durante la
expedición del Beagle lo que verdaderamente fortificó
y proyectó sus años de estudio y reflexión sobre la
naturaleza.
En las islas Galápagos, Darwin quedó sorprendido
por las especies de animales que había encontrado y,
principalmente, por las sutiles diferencias que había
reconocido entre los pájaros de las distintas islas.
A partir de estas observaciones, Darwin concluyó
que dichas diferencias podrían estar relacionadas
con el hecho de que cada especie viviera en medios
diferentes.
En esos años de exploración, Darwin sospechó
que toda población estaba compuesta por
organismos ligeramente distintos unos de otros
y que sus variaciones eran las que provocaban
que cada uno tuviera distintas capacidades para
adaptarse al medio, reproducirse exitosamente
y transmitir sus rasgos a sus descendientes. Fue
hasta 1859 -aproximadamente veinte años
después de haber iniciado sus reflexiones sobre
evolución- cuando Darwin publicó su teoría en
El origen de las especies mediante la selección natural o
conservación de las razas favorecidas en Ia lucha por la
vida. Hay que señalar que esta publicación fue
adelantada debido a la probable aparición de una
teoría semejante realizada por Wallace.
De acuerdo con Myer (1992), lo que Darwin expuso
en El origen de las especies fue una teoría compuesta por
cinco subteorías que en lo sucesivo tendrían destinos
diferentes. Para este autor, una razón convincente por
la cuál no se podría asumir al darwinismo como una
teoría monolítica sería el hecho de que la evolución
orgánica obedece a dos procesos esencialmente
independientes: por un lado, a una transformación

�EM EL IMSTAMTE EM QUE DARWIM SE PRECUMTÓ POR LA DIVERSIDAD
FUE CUAMDO SE PRODUJO EL CIRO, FUE EL IMSTAMTE EM QUE SE
PRECUMTÓ POR EL PRINCIPIO DE UMIDAD DE FORMAS
de las especies a través del tiempo y, por otro, a un
proceso de diversificación de los organismos a través
del espacio ecológico y geográfico.
Según Myer, la primera subteoría sería La
evolución como tal; aquí se afirmará que el mundo no
es constante, ni que se ha creado recientemente, ni
que está en un perpetuo ciclo, sino, más bien, que
está cambiando continuamente y que los organismos
están transformándose con el paso del tiempo.
La segunda sería El origen común; aquí se considerará
que cada grupo de organismos descenderá de un
antepasado común y que todos ellos, incluyendo
anímales, plantas y microorganismos, se remontarán
a un origen único. A este respecto, Darwín (2008)
explicará que al considerar el origen de las especies es
lógico suponer que cualquier naturalista, después de
reflexionar sobre las afinidades de los seres orgánicos,
sus relaciones embriológicas, su distribución
geográfica y su sucesión geológica concluya que las
especies no fueron creadas independientemente sino
que se derivaron de otras.
La tercera sería La diversificación de las especies;
aquí se supondrá que las especies variarán por
división en especies hijas o por "gemación", esto es,
por un asentamiento de poblaciones fundadoras
geográficamente aisladas que evolucionarán en
nuevas especies. En este punto, Darwín señalará que
Alphonse de Candolle demostró que las plantas con
mayor dispersión eran las mismas que presentaban
mayor variedad debido a la exposición a diferentes
condiciones físicas y a la constante competencia con
otros organismos.
La cuarta sería El gradualismo; aquí se aseverará
que el cambio evolutivo tendrá lugar a través del
cambio paulatino de las poblaciones y no a través
de la producción repentina de nuevos individuos.
Darwín creerá que nada vemos de estos cambios
lentos y progresivos sino hasta que la mano del
tiempo marca las edades geológicas y nos muestra
cómo los organismos actuales son diferentes respecto
de los que existieron.

La quinta sería La selección natural; aquí se admitirá
que el cambio evolutivo sólo será posible a través
de la producción abundante de variaciones en cada
generación. Así, los relativamente pocos organismos
que sobrevivan gracias a la combinación de caracteres
heredables darán lugar a la siguiente generación.
Darwín estará convencido que sí las variaciones
útiles ocurren en un organismo, éste tendrá mayores
probabilidades de conservarse en la lucha por la
vida y de producir descendientes con características
semejantes.
Hay que dejar claro que, independientemente del
debate que pueda surgir sobre la unidad o pluralidad
de los planteamientos de Darwín en El origen de las
especies, es un hecho que todas sus afirmaciones
significaron un cambio de perspectiva para toda
nuestra civilización.
Sería extraordinario confirmar que el vértigo
que Darwin experimentó, y que hizo que otros
experimentaran, cuando descubrió que el mundo
no era como lo habían contado, pudo haber sido
semejante al vértigo que experimenta el alpinista
cuando, al llegar a la cima de la montaña, descubre un
nuevo horizonte y se empapa de nuevas posibilidades
que surgen ante él.
LA FORMACIÓN DE UM MUEVO HORIZONTE

La formación de la propuesta de Darwín obedeció a
una serie de circunstancias históricas, ideológicas,
científicas y personales que sentaron las bases para
que un nuevo horizonte fuera posible.
En este punto, el concepto "formación" cobra
singular relevancia pues da cuenta de los componentes
involucrados en la configuración de un determinado
horizonte. Para Honoré (1980), la formación
implicará construir una cultura, escoger un campo de
investigación y práctica para compartir con otros el
descubrimiento de nuevos medíos y nuevas reglas y
modelos.
En este sentido, Darwín construyó toda una
cultura y una praxis para relacionarse de una
88

manera inédita con el mundo. Sus intuiciones, que
progresivamente se fueron transformando en teorías
revolucionaron por completo nuestra subjetividad;
nos prepararon para habitar un nuevo horizonte.
Siguiendo a Zubiri (1933) el horizonte, en un
sentido negativo, limitará nuestro acceso a muchos
fenómenos y pensamientos y, en un sentido positivo,
lo ampliará hacía muchos más. De esta manera
la claridad de horizonte implicará la claridad d~
perspectiva, y la claridad de perspectiva implicará la
claridad de horizonte.
Darwin nos regaló un horizonte que cerró las
puertas a muchas posibilidades pero que también las
abrió a muchas otras que jamás habríamos imaginado.
Si bien el darwinismo nos dificultó la relación con
Dios, también nos regaló la posibilidad de repensar
nuestras cosmogonías y nuestras teologías; si
bien nos removió de la posición privilegiada en la
que estábamos acostumbrados a estar en el orden
natural, también nos regaló la posibilidad de mirar
con cuidado nuestro entorno y de valorar a muchas
especies que antes permanecían inadvertidas.
Darwin fue el prometeo del siglo XIX, en vez
de regalarnos fuego nos regaló posibilidad. Sus
propuestas formaron un horizonte que delineó una
ontología fundamental en donde la totalidad de las cosas
podía ser fácilmente explicada por la variación a través
del tiempo y la selección natural. Sus reflexiones
propiciaron un horizonte que insinuó una ética universal
en donde la relación entre los organismos podía ser
fácilmente comprendida a través de la tautológica de la
"supervivencia del más apto".
Sus investigaciones hicieron posible un horizonte
que apuntó hacía una epistemología general en donde
la relación del organismo con su entorno podía ser
fácilmente analizada por la capacidad del primero
para anticiparse el flujo natural del segundo. Sus
observaciones dibujaron un horizonte que bosquejó
una estética trascendental en donde la diversidad de las
formas podía ser dilatadamente degustada bajo el
principio estético de la economía.
El universo de posibilidades que Darwín nos
regaló para relacionarnos con el mundo surgió con
la publicación de El origen de las especies y continúa su
expansión hasta la fecha. Prueba de ello fue el hecho
de que, en biología, el programa de investigación
darwiníano se extendió, gracias a Weismann, hasta
buena parte de los supuestos del mendelismo,
89

físherismo, síntesis evolutiva, postsintesis y
equilibrios intermitentes.
El programa de investigación darwiniano ha
estimulado la generación de posiciones teóricas, de
heurísticas y métodos de investigación en gran parte
de las ciencias y las disciplinas constituidas en la
actualidad.
Sólo por mencionar algunos ejemplos habrá
que tener presente el impacto que la tautología
"supervivencia del más apto" trajo, en economía, a
la Teoría de juegos de Neumann y Morgenster o a la
Teoría del equilibrio de Nash.
Dentro de la tradición sociológica, incluso se llegó
a acuñar el término "darwinismo social" para referirse
a la doctrina que intentó trasladar, íntegramente, la
metáfora de la lógica natural al mundo de lo social.
El propio Summers (apud. Hofstadter, 1944), quien
fue el mayor defensor de esta postura, llegó a afirmar
que era imposible favorecer, simultáneamente, a los
individuos más aptos y a los individuos menos aptos.
En psicología conductual los programas de
reforzamiento aplicados a anímales están soportados
en la creencia básica de que la tasa de respuestas
está ampliamente relacionada con las condiciones
que aumentan o disminuyen la probabilidad de
supervivencia. En ecología, el investigador se
pregunta hasta qué punto un ecosistema fue el
resultado de fuerzas evolutivas como la competencia
y la predación, y qué tipo de presiones de selección
controlaron el reparto de recursos.
Habrá que dejar totalmente claro que el
giro darwiniano nos regaló posibilidad, nos dio
perspectiva y nos formó horizonte, y que gracias a
pensadores de la talla de Charles Darwin es que el
mundo, la historia y nosotros mismos somos bella
posibilidad 19.

Referencias
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�*

DIETER THOMA

Traducido del alemán por José Antonio Salinas
* Este ensayo fue publicado en alemán en la revista literaturcn en

abril de 2008.

En el año 1938 apareció en la
editorial Kroner de Stuttgart una
antología de documentos sobre la
historia alemana más reciente, en
la que Ernst Forsthoff, el editor,
presentó una mezcla de textos
muy poco apetitosa: Hitler estaba
representado, también Goebbels,
Rosenberg y algunos otros nazis.
Al filósofo francés Emmanuel Faye,
al hojear este volumen, le saltaron a
la vista un par de páginas en las que
estaban impresos dos textos de la
primavera de 1933: primero el texto
de un cartel, "Contra el espíritu no
alemán", del alumnado alemán, luego
extractos del discurso que Martín
Heidegger había pronunciado en
mayo de 1933 en su toma de posesión
como Rector de la Universidad de
Friburgo. Parece como si se pasase
sin ruptura de un texto a otro. Si
en el texto del cartel se discurre
sobre la universidad alemana "como
refugio del carácter nacional y sitio
de lucha desde la fuerza del espíritu
alemán", Heidegger habla del
'\línculo del alumnado ... a la misión
intelectual del pueblo alemán".
Mientras los estudiantes llaman a
la "superación del intelectualismo
judío y las manifestaciones liberales
de decadencia, a éste vinculadas,
en el espíritu alemán"; Heidegger
proclama que la "muy cantada
'libertad académica' será expulsada
de la universidad alemana, pues
esta libertad era irreal porque sólo
negaba".
90

a antología de Forsthoff, en donde el
discurso de Heidegger se imprimió codo
a codo con el llamamiento "Contra el
espíritu no alemán", es una pequeña parte
del gran mosaico que Emmanuel Faye compone en
su libro Heidegger. La introducción del 11acio11alsocialismo
en la filosofía; apareció hace tres años en Francia y
se discutió acaloradamente ( en pocas semanas se
publicará la traducción alemana). El título del libro
es, por supuesto, engañoso, pues en realidad Faye no
se refiere a que Heidegger introduzca el pensamiento
nacionalsocialista -¿o debería de decirse: mal
pensamiento1?- en su filosofía. Mas bien, defiende
la tesis de que la obra de Heidegger, en conjunto,
no puede ser considerada como "filosofía", sino que
debe ser tratada como una parte de la "historia del
nazismo".

cursos sobre Hegel que impartió de 1933 a 1935.
A pesar de los tonos bastos que se tocan en este
libro, Faye tiene el mérito de lograr una imagen
más refinada de Heidegger.
Para ello un solo ejemplo, otra vez relacionado con
la antología de Forsthoff sobre la historia alemana, en
donde los extractos del discurso de Heidegger han
sido impresos junto al llamamiento antisemita de los
estudiantes. Esta coincidencia, que se realizó en aquel
tiempo sin la intervención de Heidegger, tiene algo
de inescrutable, y se conocen entretanto suficientes
detalles para hacerse un camino hacia el abismo que
aquí se abre. Este camino nos lleYa por tres niveles.

L

2. FAMTASÍA DE LLAMAS DESPUÉS DE LA QUEMA
DE LIBROS

Realmente es una ironía de la Historia que en la
colección de Forsthoff el texto del cartel "Contra
el espíritu no alemán" se encuentre justo al lado del
discurso de Heidegger. Pues precisamente ese cartel
jugó un papel cla\'e en la caída del predecesor de
Heidegger en la rectoría, y con eso ya hemos llegado
al primer nivel del abismo. Al parecer, Wilhelm
von Mollendorf fue destituido, entre otras razones,
porque les había prohibido a los estudiantes colgar
ese cartel en la universidad. Heidegger remarcó con
orgullo repetidamente que en una de sus primeras
acciones como rector prohibió, como Mollendorf, el
despliegue de ese cartel en la universidad. Si después
los extractos de su propio discurso aparecen justo al
lado de aquel panfleto, y si el lector descubre acaso
similitudes entre ambos textos, esta proximidad es,
sin embargo, desde el punto de vista de Heidegger,
completamente indeseada.
No obstante, Faye despierta ahora la duda de si
el rechazo de Heidegger de la campaña del cartel en
realidad resultara tan rotunda. Porque señala que
justo en la primavera de 1933 se dieron estrechos
acuerdos epistolares entre el nuevo rector y los
estudiantes iniciadores de aquella acción. Bien es
verdad que permanece ulteriormente en la oscuridad
lo que Heidegger pueda haber opinado exactamente
de aquel cartel, pero por lo visto no se mostró sobre
este asunto tan reservado como él después afirmó.
Este es sólo un detalle histórico, pero ahí se
esconde el diablo. Porque cuando se desciende
todavía un nivel más en este abismo de la historia del

BAJO LOS TITULARES SE EMCUEMTRA LO IMPRESO
EM LETRA PEQUEÑA

Desde lejos, esta purificación de la filosofía del
ensuciamiento heideggeriano recuerda las acciones
de limpieza que los mismos nazis llevaron a cabo.
Faye reivindica, claro, nobles motivos para sí: él
quiere poner coto a la destrucción de la razón. Y
sin embargo la tesis sobre el no~filósofo Heidegger
va demasiado lejos -semejante a la suposición de
Faye de que Heidegger fungió de vez en cuando
como redactor de los discursos de Hitler. Tales
afirmaciones presuntuosas, que aparecen en ese
libro constantemente, no parecen menos abstrusas
que las tesis de los defensores de Heidegger, quienes,
después de la aparición del libro de Faye en Francia,
protestaron con vehemencia contra la supuesta "caza
de brujas" y aseveraron que Heidegger nunca tuvo
nada que ver con el nacionalsocialismo.
¿Hay que irse a los extremos? En lugar de los
titulares, uno puede también detenerse en lo
impreso en letra pequeña que se encuentra en el
libro de Faye. Entonces no sólo se va a dar con los
ya muy conocidos detalles sobre las inclinaciones
nacionalsocialistas de Heidegger, también se entera
uno de algo nuevo -por ejemplo, de los oscuros

1 En el texto en alemán se reali;::a un juego de palabras con
Gcda11/1cngi1t y Geda11hcmmgut (neologismo dd autor) que se pierde al
traducirse al español (n. del trad.).
91

�1
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•..
l
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11

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u

Carl Schmitt, según la cual la esencia de la política se
funda en la distinción entre amigo y enemigo.
El mismo Ernst Forsthoff seguramente no era
consciente de estos transfondos y abismos cuando
compiló en su antología aquellos dos textos: el
panfleto antisemita y el discurso de Heidegger. Sin
embargo, no hubiera tenido nada en contra de que
con eso se pusiera indirectamente otra vez en el
primer plano al maestro de Forsthoff, Carl Schmitt.
También Heidegger mismo, alrededor de 1933, se
había ocupado exhaustivamente con el texto de
Schmitt sobre "El concepto de lo político". En su
curso de invierno de 1933~1934 se adhirió a estas
reflexiones y exhortó a sus oyentes a enfrentarse,
no sólo al enemigo externo, sino también al interno.
El último era, decia Heidegger, frecuentemente más
peligroso que el primero, porque se puede fijar "en
la raíz más interna del Ser de un pueblo". Según
Heidegger, se debería estar dispuesto a una lucha
que tuviera "por objeto la completa destrucción" de
este enemigo.

historias para el presente? Sería un poco demasiado
escaso si con ello sólo se renovara el horror ante el
peligro del totalitarismo y uno se alzara sobre las
ideologías de antaño corno sabelotodo de la moral,
cuyo dedo índice levantado ha sido afectado desde
hace mucho por un calambre.
Precisamente en esa famosa diferenciación entre
amigo y enemigo de Carl Schmitt, rápidamente se
vuelve claro que en la política la búsqueda de lo
correcto y lo falso sigue siendo un trabajo milimétrico.
Puede ser tentador querer abolir completamente
esa diferencia después de la terrible agudización
de la oposición entre "alemanes" y '"judíos". Sin
embargo, es más fácil decirlo que hacerlo, pues hoy
en día uno se encuentra con ésta nuevamente a cada
paso: en Kosovo, en los debates sobre el fin de la
sociedad multicultural, también indirectamente en
los discursos de reconciliación de Barack Obama,
cuyo éxito sólo puede explicarse en cuanto que los
estadounidenses anhelan con vehemencia, en un
mundo dominado por enemigos y en una sociedad
descompuesta por la desconfianza, encontrarse con
amigos.
La idea de que de una sociedad o acaso del
mundo entero se pueda hacer un único Love Parade,
es de dudoso encanto. Desconsolado también es el
pensamiento de que, para la propia imagen, siempre se
dependa completamente de las imágenes del enemigo.
Lo que Heidegger y Carl Schmitt presentaron es la
molesta presencia de las enemistades; lo que falta
en ellos son las reflexiones sobre cómo se pueden
hacer amigos de los enemigos. Cuando Emrnanuel
Faye relata de las enemistades que Heidegger ha
escenificado y cultivado, desgraciadamente se
comporta él mismo como alguien que sólo parece
estar completamente en su elemento cuando
convierte a otros en blanco de todos los ataques 19

1

~

lli
~
1◄

cartel "Contra el espíritu no alemán", se llega a las
acciones a las que aludía y que tenía como meta precisamente a la quema de libros del 10 de mayo
de 1933, en donde las obras del "espíritu no alemán"
fueron pasto de las llamas. Con respecto a esto, Faye
difunde material que ya fue publicado en 1962 en una
documentación editada por Guido Schneeberger,
pero que para muchos puede haber caído en el
ohido. Ésta no trata de la quema misma de libros,
sino de un evento que después se llevó a cabo y que
fue anunciado en la prensa local nacionalsocialista
como la culminación de un "acto simbólico de la
quema de literatura barata": la fiesta del solsticio en
el estadio uniYersitarío a finales de junio de 1933. En
esta fiesta del solsticío2 también apareció Heidegger
y ofreció al público ahí reunido un enérgico dicho:
"iLlama, relátanos, ílumínanos, enséñanos el

2 Durante el Tercer Reich, la fiesta del solsncio, originalmente de
naturale;:a pagana, adquirió un carácter antisemita. Los nazis la
cominieron en una celebración estrictamente germana. En la fiesta
del solsticio se prende fuego a montones de leña, que en sus orígenes
simholizaha la renovación, purificación y fertilidad (n. del trad.)

camino del que ya no hay regreso!" Se requiere
poca fantasía para conducir los pensamientos de la
leña que estaba en llamas hacia los libros que poco
antes habían sido quemados. Se puede suponer que
Heidegger poseía tanta fantasía.

LBISMARCK O CARL SCHMITI'?

El tercer nivel en el descenso al abismo de la época
nacionalsocialista se alcanza cuando nos atenemos
al joven colega y confidente de Heidegger, que lo
acompañó aquella tarde de junio de 1933: Rudolph
Stadelmann. En la fiesta del solsticio, éste pronunció
igualmente un discurso en el que celebraba el
"carácter germano" de la juventud; al mismo tiempo se
esforzó en presentar la nueva Alemania como legítima
heredera de los buenos viejos tiempos. Por eso, en su
llamamiento a la cohesión nacional, también evoca
una sentencia de Bismarck: "No tendría amigos, sí no
tuviera enemigos". No sólo en Faye se encienden aquí
todas las alarmas. Pues si bien Stadelmann cita aquí a
Bismarck, igualmente pudiera haber citado la tesis de

92

LOS AMICOS Y EMEMICOS DE HOY

=
•

Se podrían examinar por mucho tiempo las
semejanzas y diferencias registrables entre el
compromiso nacionalsocialista de Heidegger y
el de Carl Schmitt. Pero aunque se renunciara
a ello y uno se conformara con esta pequeña
excursión, este descenso al abismo del tiempo
del nacionalsocialismo, se pueden sacar algunas
conclusiones. Aun el último secretista de los
admistradores del legado debería comprender,
por ejemplo, que tiene una responsabilidad
no sólo para con el pasado, sino también para
con la comprensión del presente: sólo el que
entiende cómo ha llegado a ser el que es, sabe
quién es. No obstante, en el caso de Heidegger, el
acceso a los testimonios del pasado aún ocurre,
lamentablemente, poco a poco. Pero ¿qué tipo de
lecciones son las que resultan de aquellas viejas

1
1

,,i LL.AMA, RELÁTAMOS, ILUMÍMAMOS, EMSÉMAMOS EL CAMIMO DEL

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QUE YA MO HAY RECRESO!"

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...

93

�,
Yo abogo, sin embargo, por
travesamos un
momento histórico la cooperación de fuerzas que
de dificultades pareciendo enemigas pueden darse
económicas, con dignidad la mano y aspirar a
sociales, espirituales, que hacen un mundo mejor. El gran capital
tambalearse al mundo: la aldea tiene el deber de invertir en la
global, ese subterfugio de la incuria cultura, la cultura tiene el deber de
mercantilista, está a punto de presentar al gran capital proyectos
volverse aldea destartalada, caos viables, ideas constructivas,
insondable. Podemos decir, como formas de existencia beneficiosas
rrúnimo, que estamos en un momento para todos los ciudadanos del
en que el fanatismo, la miopía mundo, más allá de banderas,
materialista, la degradación de la 1 temperamentos, estereotipos,
educación, la falta de sentido común, modos de comportamiento
y el abandono del pensamiento y de la religioso, sexual, intelectual. Yo
lectura en su multiplicidad ardiente abogo por un nuevo orden en el
y revitalizadora, llevan al mundo a cual el gran capital entienda que
un abismo material y cultural, tal los intelectuales aportan al mundo
vez sin precedentes. Es cierto que lo verdaderamente interesante del
la historia de la humanidad siempre mundo, aportan la imaginación, el
ha sido deplorable, pero hoy como conocimiento, el riesgo de las ideas
nunca, a lo deplorable se suma la y no de las ideologías que nada
mayor falta de sensatez, la peor arriesgan pues ya están cimentadas
voluntad de hacer el bien, incluso en el dogma y la creencia de tener
a nivel de producción hacer bien la verdad en la mano; y al mismo
las cosas: el único norte es vender, tiempo le pido al intelectual que no
vender rápido, ganar y desaparecer sea innecesariamente epatante ni
con los bolsillos forrados, desde infantil, irresponsable o majadero,
un después de mí el diluvio, y si yo ante el modo de vida económico y
ando caliente qué más me da que cultural de Occidente, que aunque
se ría o despotrique o se lamente la sin duda imperfecto, tampoco
es peor que el excesivamente
gente.

A

En TIEMPOS
DIFÍCILES
siete LIBROS que son
siete LUCES

idealizado sistema de vida oriental,
cuya problemática es tan compleja
y exasperante como la nuestra.
Así, desde un nuevo sentido
de responsabilidad y mutuo
entendimiento, tal vez podamos
recuperar un. ciert~ orden, una
cierta frugalidad, mcluso una
cierta elegancia y sobriedad,
estableciendo unos límites reales
y justos que permitan una mejor
distribución de la riqueza del
mundo.
Que en un momento histórico
tan difícil y deplorable, que en
un momento en que se ha visto
una vez más cómo unos pocos
manipulan a la mayoría, llevándose
del pastel la gran tajada, y casi toda
la tajada, y dejando unos pocos
mendrugos que apenas alcanzan
para hacer nada por la cultura, por
el estudio y el conocimiento, es
alentador y tranquiliza ver surgir
una nueva colección de libros
publicados no para lucrar sino por
el contrario ajena a lo lucrativo, una
colección encaminada a fomentar
el interés por la literatura entre
los estudiantes de nivel medio
y superior, y en particular para
fomentar la poesía, mediante la

l

TÍTULO: Colección El oro de los tigres
(Lepan to, La alcoba cerrada, Cantos de abajo,
Mucre mi madre, Rey de los vientos, Cuatro
poemas y Un libro de cosas luminosas)
AUTORES: G.K. Chcsterton, Anne
Hébert, Philippe Jaccottet, Saito ~lokichi,
Adonis, Wallace Stevens y Czcslaw
Milosz.
EDITORIAL: CABU / UANL
AÑO: 2009

Í traducción de textos disímiles, de
estros di\'ersos, culturas varias, mas
todos signados por un mismo ojo
conceptual: el de la alta calidad de
cada uno de los textos publicados,
la alta calidad tanto del original
escogido como de su traducción.
Me encuentro presentando
siete libros de autores de primera
fila, traducidos por escritores de
fina capacidad traslaticia, que
1
han sabido lle\'ar con acierto y
ojo certero unos originales nada
fáciles de traducir, a encomiables
versiones castellanas que funcionan
como textos autónomos, lo
que para mí constituye uno de
los ideales de toda traducción.
Resulta memorable observar que
las traducciones encargadas o
recabadas han sido realizadas en
gran medida por poetas de la altura

. - termmara.
.
Esa f·l
en auténtico diálogo creador, donde pmas
1 oso fía l
lo fundamental no es la idea de la de lo concreto, y esa concreción
perfección o la imperfección sino la que tiende a la abstracción, que
equilibrada presentación de obras marcan toda la obra de Stevens,
capaces de conmover el ojo lector, de están magníficamente captadas en
abrir al estudiante el apetito por lo la esmerada traducción de López
mejor del acen'o cultural.
Milis. Si se me permite, recomiendo
Cuatro poemas de Wallace la lectura de uno de los poemas
Stevens, uno de los grandes poetas más extraordinarios que conozco
de Estados Unidos: Tedi López en lengua inglesa, el "Thirteen
Mills, poeta ella misma, tras Ways of Looking ata Blackbird"
seleccionar cuatro de los mejores o "Trece maneras de contemplar a
textos de Stevens, y tras regalarnos un mirlo", donde to looh se traduce
un prólogo informativo y escueto, acertadamente como contemplar,
donde con acierto nos habla de la dada la índole especulativa y 1
poesia de Stevens como espacio ontológica del poema.
"donde los lugares y las cosas
Adonis, seudónimo de Alí Ahmad
convh·en en medio del estupor Sard Esber, el poeta sirio, está
filosófico" y donde el poema recoge, representado en la colección El oro de
cual deseable utopía, "un desorden los tigres por un libro titulado Rey de
magistralmente ordenado", entrega los vientos, selección y traducción del
al lector una traducción impecable, poeta mexicano Jorge Esquinca. En

CABALLERÍA
de Tedi López Milis, José Ja\'ier
Villarreal, Jorge Esquinca, Luis
Alberto de Cuenca, Juan Manuel
Rodríguez Tobal o Frarn;oise Roy.
Más no se puede pedir.
Siete libros, quizás signados
por el siete que simboliza la idea
de la perfección, según asegura
la Cábala. Ese siete que un dicho
judío, por el contrario, considera
signo de la mentira y por ende, de
la imperfección: "a zibn is a lign"
("el siete es una mentira") que
dice un adagio judío. Por un lado,
anhelo utópico, por otro excesivo
escepticismo; y desde la perspectiva
de esta colección, un serio empeño
editorial, una seria empresa que
reúne \'oces plurales, modos diversos
de expresión, culturas que incluso
parecen encontradas, con\'ersando

logradísima, de estos poemas. Sé
lo difícil que es traducir a Stevens
porque siendo joven traduje y
publiqué varios poemas suyos: y
puedo decir con conocimiento de
causa que López Mills capta lo
más difícil de captar en Stevens, su
zigzagueante fluidez, su variable
estro moviéndose, desde una
ligereza musical sabia y profunda,
por vericuetos inesperados, recodos
súbitos que desordenando en
apariencia el fluir del texto lo rehace
y recompone constantemente,
desde una mezcla abarcadora que
combina abierta y lúcidamente
música con pintura, pensamiento
filosófico con la más refinada
estética, volcándose en letra sinuosa
y musical, que fluye y avanza cual
si el poeta deseara que el poema

esta ocasión recorremos con Adonis
lo variable de la incertidumbre de
todo lo humano, el desconocimiento
que aspira a la revelación, tal vez a
un mínimo revelado a tra,·és de la
práctica persistente de la poesía.
Rebasar la dualidad en Adonis
implica ver la oscuridad, por ejemplo,
no como una falta de luz, sino como
una gradación del espesor, y a su vez
reconocer la luz, no como explosión
de brillo sino como "diferencia entre
dos oscuridades". Un propósito vivo
y natural de su poesía consiste en
revelar la esencia del idioma en que
se escribe: "Escribo en árabe. En este
idioma la presencia se identifica con
lo invisible. El mundo está ausente
'
aunque ,isible. Según esta visión,
el hombre es un estado continuo
de ausencia." Así, el idioma hurga

1

1

�en lo desconocido para, dentro obra que nos molesta o desagrada ni deja huellas un poco sucias y
de sus propios límites, revelar de ese autor, de modo que veo con descompuestas; como contrapunto
ausencia, y poner de manifiesto buenos ojos que se haya publicado la Edad Media de los "oficios
en el propio poema y a través del la traducción de Lepanto, por seguro elementales" nos obliga a mirar la
propio idioma, módulos presentes, bastante inaccesible en América provincia de los cuerpos con sus pies
visibles, de conocimiento. La versión Latina. En Lepanto prima, como pisando la uva, sus manos haciendo
de trasmano de Jorge Esquinca nos suele ocurrir con Chesterton, la o reparando calzado (recordemos
permite deambular por unos textos fina irania, la inteligencia salerosa, al místico Jacob Boehme que nunca
en los que corren simultáneamente y una religiosidad que no suele ser quiso soltar la lezna y dejar de ser
el agua y la arena, la oscuridad y la en exceso dogmática ni ortodoxa. zapatero) olores y sabores mezclados,
transparencia, los inestables lugares Lepanto glorifica la caducada fuertes, híbridos, constituyendo un
interiores y exteriores, a la zaga de épica, con su briosa exaltación del retablo, "un relieve medieval". Se
una conjunción donde al borrarse pasado, un pasado temático que trabaja cantando, situación que ahora
los caminos, tal vez aparezca ese subraya la gloria, la así llamada nos resulta inaudita. Y Chesterton
ansiado conocimiento "del dios que defensa de los valores occidentales, pregunta, desesperanzado: ''¿Por
va a nacer." La espera, a su vez, se mediante un lenguaje transparente, qué un periódico moderno nunca es
palia o enfrenta escribiendo poemas, sin retruécanos ni calambures, toda editado por gente que cante a coro?
poemas en el desierto y del desierto, una campaña verbal encaminada a ¿Por qué los tenderos cantan tan
donde un vergel de arena y un oasis promulgar y promocionar un punto poco, si es que lo hacen alguna vez?"
de desmoronamientos cantan el de vista blanco contra un adversario Chesterton proclama a voz en cuello
deambular inestable del ser humano, que se pinta negro. Maniqueísmo nuestro alejamiento de lo natural, de
a quien Adonis llan1a El Extraviado, del exégeta de Occidente que fue la relación alegre de inmediatez con el
y que en cuanto extraviado "Lleva la Chesterton: y sin embargo, hay trabajo, y añora ese espacio histórico,
Piedra Negra como su pan/ Ueva el una zona en este poema donde el tal vez perdido para siempre, donde
sol: una sombra, agua."
orientalismo poético resalta, y el "sólo encontramos lo natural en lo
ConfiesoqueLepantoesunpoema autor, por un momento, baja la sobrenatural."
que más bien me espanta. 1 guardia'. y d~a fluir su senti_do de 1 Un libro de cosas lwninosas·(antología
MM&amp;. Amo a Chesterton como lo poénco: Mahoma ... reclma el de poesía internacional) de Czeslaw
prosista y ensayista, poderosoturbanteenelregazodela Milosz, es para mí un regocijo por
punto. En cuanto tal, hurí eterna/ su turbante tejido por banda doble: esta antología del
de él hace el panegírico, los crepúsculos y los mares./ Espanta premio Nobel polaco, fue trasvasada
merecido, Borges , del jardín a los pavos reales cuando y ampliada por el poeta, ensayista
y por el contrario, despierta de la siesta,/ y camina y traductor José Javier Villarreal,
Kenneth Rexroth, entre árboles, y es más alto quelos para mí una de las voces más
que siendo joven lo árboles,", mundo que por cierto me importantes y menos reconocidas
conoció un poco, recuerda el maravilloso "The History del panorama actual de la poesía en
y escuchó sus of Rasselas" del Dr. SamuelJohnson. lengua castellana. Ydigo regocijo por
conferencias Gallo que no canta, hermoso y dúctil banda doble porque siento una fuerte
y clases, echa ensayo que presenta una lúcida admiración tanto por Milosz como
pestes. Sin tesis diferenciando el mundo clásico por Villarreal. La selección de Milosz
embargo , grecolatino de una Edad Media que pasa por la criba de la selección
c u a n d o tanto amó y de algún modo, tanto de Villarreal, y las traducciones de
admiramos espiritual como estético, añoró idiomas como el polaco o el inglés de
a un autor, Chesterton, es el otro texto que se Milosz y otros traductores, revierten
publica, bilingüe, en este libro. Lo en las traducciones al español que
con oc e r clásico se le aparece como algo frío nos regalan Villarreal y Marcha
también y marmóreo, serenidad ideal de una Fabela. Mas ahí no queda toqo: a
e s a cultura que no se mancha las manos esta selección de una selección se

!

96

le añaden ahora poemas escritos en efímero. Lo efímero se traduce
castellano por poetas del renombre primero en la noción de vejez:
de José Juan Tablada, Borges (cuyo "fragmentos ... astillas de los años",
poema El oro de los tigres da título que hacen decir al poeta que somos
a esta nueva colección que hoy como "-viejos perros guardianes
presentamos), Gonzalo Rojas,· sin gran cosa/ que guardar ni
Olvido García Valdés, Fray Luis morder-," y luego en la noción
de León y Heberto Padilla, con de Muerte, noción que se filtra
lo cual tenemos una antología de obsesívamente en todo este libro:
otra antología, aquí aumentada, y una Muerte que produce miedo, el
hecha, creo yo, para compensar la miedo que interfiere con el fluir de
falta de conocimiento que existe las cosas, con la propia necesidad
en otras culturas de nuestra poesía. de serenidad. Ante ese miedo, ante
Me llama siempre la atención que la presencia tenaz de la Muerte,
nosotros leemos a Milosz, a Hébert, el poeta opone una resistencia:
a Zagajewski o a la Szymborska, y la del canto, la del propio texto.
ellos, más allá de Neruda, diantre, no No hay otro paliativo, no hay otra
leen nada. En todo caso, recomiendo ocasión. Hasta el extremo de que
leer con suma atención el prólogo al acercarse la Muerte, irrumpe la
de José Javier Villarreal, que a modo dosis más fuerte de realidad, como
de advertencia, precede la selección si Muerte y Vida constituyeran
de textos de esta curiosa antología. la verdadera y única conjunción,
Prólogo en que acertadamente se ve una conjunción donde se diluyen
la traducción como "una creación las fronteras: "(Podría ser, así, que
de la creación" y como un resultado nunca me hubiera sentido tan real,
nada estable ni inalterable, sino por y en un mundo él mismo tan real
el contrario como algo "temporal por como en ese momento -mientras
su carácter perfectible". Hermoso leer iba ya a serme necesario abandonar
que ese ejercicio crítico que es toda el espacio y el tiempo.)"
traducción deviene con el tiempo
Anne Hébert, la poeta canadiense
olvido, siendo lo esencial que "crítica fallecida en el 2000, aparece
y creación son aguas de un mismo representada por La alcoba cerrada,
río".
obra notable en notable traducción
Nubes de Philippe Jaccottet trae de Fran~oise Roy. Lenguaje
excelente traducción del francés transparente, transparentando una
de la mano del poeta Juan Manuel sensibilidad femenina cincelada y
Rodríguez Tobal. Jaccottet es un exquisita, a la vez cerril y dura, como
poeta que hasta la lectura de este cuando habla la alegría para ponerse
libro era para mí desconocido, algo a clamar como "joven parturienta
más que agradecer a esta colección de olor salvajino bajo los juncos".
de poesía en traducción. Libro de O cuando la poeta canta la "Fina
poemas de la nostalgia, o sea, del nariz de ave rapaz, pico de asta",
dolor de la casa perdida, sea la del que sirve para hacer "amuletos en
lenguaje, sea del lugar natal, sea los días de peste", tal vez para la
del seno materno o del Paraíso. Los mítica y ancestral "Mujer acostada,
poemas se suceden como nubes y gran hormiguero bajo el alerce". Una
las nubes están ahí para recordarnos poesía de una sola estructura, un
que todo es inasible, que todo es solo tono, sin excesos ni mezclas,
97

que está ahí para cantar el pan, el
amor y la religiosidad más honda, el
desgarramiento personal como huella
del desgarramiento universal: todo
un Cantar de los Cantares que no
excluye el asombro, el agotamiento
de la carne, y unas manos que en
un punto "se encantan de vacío". La
alcoba cerrada de Anne Hébert está
abierta al mundo, y sus ventanas dan
al amor, a la justicia, a la dificultad de
existir, a la delicadeza como opción
de vida: sensibilidad que encarna en
un poema tras otro como la presencia
de Dios encarna en el Verbo.
El séptimo y último libro al
que debo aludir es mi propia
versión castellana del conmovedor
poema del japonés Saito Mokichi,
que traduje de la versión inglesa
realizada por Hiroaki Sato que se
publicó en la antología de poesía
japonesa titulada From the Country of
the Eight Islands, libro que se publicó
con portada basada en un óleo del
poeta y pintor argentino de origen
ruso Román Antopolsky, y
que contiene en su interior
cuatro tintas en blanco y
negro cuyo orientalismo
y aura Zen acompañan a
las mil maravillas a este
texto. Prefiero, dado
que soy el traductor
o "versionador" de
este texto, decir
algo sobre
mi personal
relación con
la traducción,
y de entrada
hago la
salvedad que
he dejado de
traducir, lisa
y llanamente

�l

-existieran en si como sentido); y
los años me lo impide, ya que no el acto de traducir: así, una
luego, al final, desembocando, la
tengo la fuerza de antes, y la que palabra busca a su congénere
versión de mi trabajo, en castellano.
tengo debo dosificarla para seguir enigmático en el otro idioma.
No concibo mayor felicidad
Y la palabra del original ( en mi
escribiendo mi propia poesia.
que esta especie de tres en uno.
Me fue útil traducir, labor que caso el inglés) se encuentra con
Traducir me permitla ser un japonés
realicé durante unos años: traducir le seis, siete posibilidades. Ahí está,
de yu/iata y tabi, un americano de
fue útil a mi acelerada vida, traducir ahora, la disyuntiva. Escoger.
camiseta y pantalón desteñidos,
significó para mí una necesaria y Hay que relajar el esfínter,
suavizar los hombros, sostener la un cubano trasvasando palabras
anhelada desaceleración.
del inglés superpuesto al imaginado
Yo soy, dicho en cubano, de postura erguida ante la mesa y el
japonés, a mi lengua castellana. Era
cerebro trimotor, cabeza a millón. mamotreto diccionario: aguzar el
una traducción que no me permitía
Y traducir me retenia en un espacio oído; aclarar la mente; sopesar (no
emplear, en principio, cubanismos
concreto, palpable, donde cada demasiado) y decidir.
Esto por aquello: una palabra (hice un trato oral con el editor,
movimiento mental y corporal
por otra, u otras (las menos según el cual se me permitiría
constituia un unísono.
incrustar en mis traducciones
Ese unisono, quizás por razones posible). La palabra o palabras en
algunos cubanismos, lo cual hice,
relacionadas con la química del traducción no deben explicar sino
guiño de ojo conmigo mismo, y de
cerebro, induce a la dicha: a mano existir del mismo modo en que
lo que no creo hasta la fecha nadie
izquierda el original, lo palpo, miro existe la palabra en el original.
se ha percatado).
la página que estoy traduciendo, Y la página rayada de color
Recuerdo con agradecimiento
I la rozo y manoseo; a la derecha amarillo hormiguea, abundando:
aquella
época de mi vida. Durante
esa hoja de papel amarillo rayada, se encamina a ser otro libro, un
un sabático universitario, subía
tamaño legal, en la que voy libro en sí, con el transcurso del
al altillo de nuestra casa, y me
inscribiendo palabra a palabra la tiempo cada vez más autónomo,
sentaba a traducir durante horas,
distante y ajeno del original.
primera versión de la traducción.
El día a dia de la traducción, a veces diez, incluso doce y
Un orden, una disciplina: del
catorce horas. Oraba, era el monje,
fondo del orden, contra mi caos que puede implicar el compromiso
contribuía a la transmisión de
vital, mi tendencia a desordenarme, de entregar a una editorial un
una "verdad", o al menos de un
a ser voraz y agitado, a interesarme manuscrito para una cierta fecha.
material de trabajo. Temprano,
por todo, de vaivén en vaivén, la Traducir es persistir. No esperar;
como suelo, habia escrito un
traducción me impone un silencio: actuar. Nada de diosas que dictan
sus rarezas, sólo trasvase. La poema, y corregido un poema
un silencio ajeno a lo mayestático y
felicidad del trasvase, como se escrito el día anterior. Habiendo
solemne, nada augusto. El silencio
hace con los vinos, para luego dado de comer al monstruo
que procede de una pequeña
catar: acatar la bondad ulterior de la poesía, ahora entraba en
habitación en altos, con una mesa
de la uva. O su amargura, su agraz. apacibilidad traductora. Y el
camilla de trabajo, y una silla de
Yo traducía literatura japonesa profundo desgaste que acarrea la
pino sin desbastar.
a través del inglés, de modo que creación, se veía compensando por
La traducción me impone ir
en mi cabeza, en compartimentos la salud que acarrea traducir: que
al paso: una palabra hacia otra
estancos pero porosos se sucedian, es trabajo físico bruto y sano, y no
palabra, un idioma hacia otro
eslabonándose, tres existencias: una zarandeo creador, ese zarandeo
idioma. El rayo que ilumina, de
en japonés, totalmente desconocida donde de un modo oscuro somos
repente, da en el clavo: encontramos
para mí, pero siempre intuida; títeres de la Muerte.
la adecuada traducción; o por el
otra familiar, la del idioma inglés, I
contrario, nos atascarnos.
José Kozer
Y se va al diccionario. No se acompañada de la transliteración
deambula ( como hace el poeta) del japonés (romanji) al alfabeto
por el diccionario, sino se va a nuestro (de modo que las palabras
lo concreto y actual que impone existían como sonidos, aunque no
98

omentario preliminar:
hablar sobre el trabajo
de Eduardo Milán es
un verdadero gusto.
Uruguayo de nacimiento, mexicano
por adopción. Poeta y estudioso del
fenómeno poético de gran peso en
la poesía contemporánea. La lectura
de su obra, poética y ensayística,
debe ser parte fundamental en la
formación de aquellos que se dicen
estudiosos de las letras.
Obvio al desnudo de Eduardo
Milán es la presentilicación de un
auténtico oxlmoron: fuego y nieve.
Fuerzas contrarias que se atraen,
se juntan, se empalman, se colocan
una frente a otra y producen una
fuerza que gira hacia por lo menos
dos escenarios. Adentro la hoguera,
el fuego, la voz se quema, se urge
por salir; afuera el horizonte se
extiende blanco, blanquísimo
terreno lleno de acantilados. La
paradoja entre la urgencia de decir
y el temor ante la hoja en blanco.
La constante incertidumbre del
decir y la irrenunciable necesidad
de hacerlo. Fuego y nieve.
Analicemos primero el fuego:
Lava la palabra libertad
Uruguay
hay un concentrado de volcán
adentro. (p. 14)
Más adelante dice:
La palabra no es lava
la palabra es libertad
no te distraigas
lava la palabra libertad
su erupción de un eros
demasiado tiempo sometido. (p.15)

Aunque como dice Pascal
Quignard toda interpretación

es una locura, me atreveré hacer
algunas. En este libro la lava y el
volcán son esa urgencia de decir, ese
quemarse por dentro. Es el proceso
que atraviesa el creador para llegar
a la obra: el caos, el desorden y
luego la asociación y fusión de
ideas, de sonidos, de imágenes.
Todo esto ocurre adentro, antes
de decir palabra alguna. Ese lugar
al que me refiero, o ese momento,
es ese mismo que Milán ha llamado
en más de una ocasión el puente
o lugar de tránsito, lugar de la
atención, del peligro: la frontera.

acto libertador. El poeta se libera
y libera la palabra. Y en el acto es
feliz: "Escribe con felicidad" nos
dice el poeta (he ahí una parte del
goce).
Pero al salir el fuego no se apaga,
se transforma: de lava en "cebra tan
blanca para pintarle las rayas"; es
decir, los versos que rayan la hoja
en blanco. El fuego no se apaga,
se transfiere del poeta al lector. El
poeta lo libera, el lector lo recibe. El
texto como un "fósforo", corno una
"fogata", como un "faro". Fósforo,
fogata, faro: encadenamiento de

LA
■ATAi.LA DEL

jó)(()tial

11,
E a.,rdo U /.úi

TÍTULO: Obvio al desnudo
AUTOR: Eduardo Milán
EDITORIAL: UANL
AíiilO: 2009

Es ese lugar en donde se percibe
ese "sonido insinuado". Pienso
en los tordos que aparecen en los
primeros poemas de este libro:
"Los tórtolos tordos no bajan de
su altura"; y más adelante, en otro
poema, dice: "seguir el hilo de un
sonido insinuado".
Ahora bien, el acto culminante
de este proceso es el acto del decir,
el acto del escribir: el goce. El
"decir" es pues una forma de liberar
gozosamente ese fuego interno que
urge a salir. El acto de decir es un
99

aliteraciones, golpe de piedra
contra piedra: fuego.
El fuego también como el deseo
y el amor, el amor al cuerpo de la
escritura, "a un sueño de escritura",
a Uruguay, a la poesía. La llama, un
elemento que forma una parte del
oxirnoron.
El acto es otro -la continuidad
[erótica, dedos
lengua cuya linea bordea el muslo
[en la frontera
del muslo con el muslo como si

�1 '

" 1

Así el acto de escribir, tal '
[fuera otro, no es talsecuencia de un cuerpo es el como dice Milán, es un ejercicio
[cuerpo, eros crea: de resistencia. El escritor está
que se lo crea totalmente -vaya en una constante batalla entre
[en equilibrio por el limbo "un mundo casi blanco" y las
de la raya, caiga en el antiguo "chispas" que pueden llegar a ser
[secreto que secreta "fogata" o "faro". Es decir que el
poeta resiste entre el silencio y
un hilo-filo de amor. (p. 63)
la palabra. Obvio al desnudo es una
especie de strip-tease, el poeta se
Ahora hablemos de la nieve.
La nieve es el horizonte blanco de desnuda, el poeta nos presenta su
la hoja, también el vado, el silencio, batalla, su enfrentamiento entre
el temor frente al acantilado o el el fuego y la nieve, la urgencia
desierto. Hay una tenue frontera de decir y el silencio. Todo esto
entre la posibilidad de decir algo y surge, por supuesto, del deseo
no decir nada, o nada que valga la que bulle dentro del poeta por
pena. Al principio decia que la nieve el cuerpo de la escritura. Y es
estaba afuera; que mientraS adentro se inevitable que el escriba se
aceleraba elfuego, afuera se extendía un enfrente con la paradoja.
El poeta al desnudo busca
blanco escenario lleno de acantilados.
Pero me parece necesario aclarar que también desnudar la palabra,
este afuera es otra parte del adentro. quitarle la carga: busca la palabra
Ese afuera es una metáfora. Una forma primera, primordial. Para que el
de explicar o de identificar esta otra poema salga limpio, puro, en el
fuerza contraria que nace del mismo sentido que ya nos explica Eduardo
centro que el fuego, que surge a través Milán en su libro Resistir:
de la misma voz, esa que se enfrenta a
la paradoja: fuego y nieve, decir y no
decir. Es ahí donde se ubica la frontera,
el puente del que ya hablábamos.
Ast se muestra un mundo casi
[blanco
que se justifica -intermitentes,
[en hileras, chispas
de fogata, en esta casa acaban de
[encender la luzpor un mundo carente de
[horizonte, escrito desde adentro
prendido por raspado de f6sforo[alfiler
escrito desde afuera, faro
unas ubres apagadas por la
[intemperie a la sombra
la luz gira precisa donde
-y esto es lo transparente[llueve
sin dejar claro donde llueve. (p.26)

(inici:i
unos pagados para eso
1
para buscar la primordial
[primorosa
rosa en polvo. (p.53)

El poema para Eduardo Milán es
un objeto de arte irrenunciable. Y
en el camino para lograr el poema 1
el poeta está expuesto, está a la
intemperie: entre el calor y el frío,
el fuego y la nieve, la palabra y el
silencio, el deseo y el objeto.
Escribir poesía, nos dice
Michael Hamburger, es
exploración y descubrimiento.
La exploración es el intento
constante por escribir algo
valioso, el descubrimiento
obviamente se refiere a lograr el
cometido. Descubrir el misterio
no significa develado sino
encontrarse y enfrentarse con
él. Con el misterio. Desnudar la
palabra para crearla de nuevo,
otorgarle un nuevo misterio, crear I
con ella una nueva realidad, la
No es una palabra pura por no realidad del poema, de la poesía,
contaminada. Es pura por haber ésa es la tarea del poeta. El
mantenido intacto su sentido misterio en Obvio al desnudo se nos
original, atravesando todo un presenta a través de un oximoron,
Sahara de significaciones, la nace de la paradoja entre silencio
tentación del silencio bajo un golpe y palabra, nace de esa batalla que
de cúpula, escapando al águila de nos retrata el poeta y que nos
Góngora (la mirada del águila) un turba. Me parece que una lectura
siglo de oro, 8 Dorado. Ese sentido atenta de este libro permite al
original es su secreto, un secreto lector acercarse a la médula de
que se revelará al mundo cuando esta intensa batalla.
Para terminar me parece muy
logre fundirse al objeto de su deseo.
importante decir que Eduardo Milán
{2004, FCE. p.14)
es uno de esos poetas que muestran
una clartsima consciencia poética. Es
Y luego hace referencia a esto
en verdad notable la manera en que
mismo en por lo menos uno de los
en su obra (y pienso no sólo en este
poemas de este libro:
libro sino en Alegria! y en Habla, por
1
Andan buscando la palabra mencionar algunos) hay un saber, una
[primordial sabiduría acerca del oficio del poeta.
la wanted-querida herida en su Hay también una gran agudeza y una

I

100

autocrttica nada común en la poesla.
Hay un vacio trabajando:
que desde ese ángulo veas una
[ mariposa
que parece surgida de la nada
(está bien
ese aleteo corresponde
una monarca
Por un momento hay que
(poner a raya a todo
aquello que acecha lo formado
[-nubes
aquellas, manos aquellas,
[bocas aquellas
tragalotodo, tragavacíos

TÍTULO: Juárcz El rostrodcpitdra
AUTOR: Eduardo Antonio Parra
EDITORIAL: Grijalbo
A~0: 2009

Ast le puse formas, puntos
(Sentimientos
Cosas que destilan un hacer de
[flor erguida
pistilos

Uno paga puntualmente dentro
[del capital
el derecho al vacío
el derecho aJ vacío del capital
el derecho al derecho, izquierda
[en democracia
A trabajar la tierra del vacío

[los poetas
creyentes en la tarea del buey
o no creyentes en el verso
libres de vuelta (p. 42)

Gabriela Cantú Westendarp

E

s consecuente, creo, que
unadelasbiografiasmás
socorridas y consultadas
sobre Benito Juárez, la
del norteamericano Ralph Roeder,
subraye en su titulo un vrnculo de
posesión entre el Benemérito y el
pais en el cual nació y habría de
morir. Hablo naturalmente deJuárez
y su México, donde el historiador
demostrará con amplitud a veces
exasperante la forma en que hombre
y nación influyeron el uno en el
otro a lo largo de la vida pública del
primero. La tentativa de Eduardo
Parra en su novela El rostrodepiedra
parece reasumir esta idea, segu' n lo
confirmará el propio Juárez hecho

11

Nadie vino aquí a decirme
["mira"
sin embargo

lCuál era entonces su México: el
queestabacondenadoasobrellevar
en la miseria y fracturado por la¡
guerras, o el que soñaba en edificar
más comp1ejo que el territorio real•
que tenia enfrente, con nuevas
leyes que lo rigieran y dirigieran?
Es entre esta tensión, dolorosa y a
menudo desmoralizante, como se
desenvolverá la vida de Juárez en
la novela de Eduardo, señalando
así el enorme mérito de aquella
brillante generación de prohombres
-de Melchor Ocampo a Guillermo
p neto,
·
de Miguel y Sebastián
Ler d O d e Tejada a Francisco
zarco Y d emás- que enmedio
de1caos, la anarquía, la inercia e

personaje al hablar del país que inedia nacionales, inoculó al país
llevaba en su cabeza, asi como de esa e1hambre de ser, al fin, moderno
identificación que el mandatario se - entendiendo por ello: justo y
empeñaría en consolidar entre él y habitable, mas también saludable y
México,algradodequeambosfuesen funcional, tolerante y laico. No hay
vistos como partes de una ecuación mucha exageración en este aserto,
de un binomio indisoluble.
' pues todo parecía moverse entonces

!- - - - - - - - - ~
101

�en el terreno de las ideas, de las
entelequias, como si la veintena
de días que Juárez permanece
cautivo en Palacio Nacional
durante la revolución de Tacubaya
simbolizara la cueva platónica
en la que el futuro mandatario
maduraría mentalmente su
idea de pais. Sin ir más lejos, ni
siquiera se contaba con caminos
medianamente transitables, no se
diga con ferrocarril, y épocas hubo
en el ejercicio de Juárez que los
ministerios, las actuales secretarías
de Estado, eran literalmente de
aire, hechos de pura voluntad y
entrega, a falta de dinero para pagar
sueldos reales a los más cercanos
colaboradores del presidente.
Con su tesón y voluntad
ínquebrantable,Juárez se propuso
1 superar entonces esa tautología
perversa que por décadas privó
en el país, teniendo al general
Antonio López de Santa Anna
como causante del fracaso
institucional pero también como
su consecuencia inevitable, su
1 expresión más acabada y a la
orden cuando se le necesitara
al frente de la presidencia. Bajo
este reto, J uárez enfrentaría las
contradicciones más ríspidas,
entre ellas la pretensión de
conformar un Estado moderno
encabezado por civiles aun a costa
de apoyarse en la gente de armas,
ángeles custodios que al cabo no
resultarían tan desinteresados,
como lo demostrarán con el
tiempo los generales Jesús
González Ortega y Porfirio Díaz.
MEMORIA Y SENTIDOS

En una de las primeras entrevistas
que diera sobre su reciente novela,
Eduardo explicó que había tratado
de ofrecer una interpretación de

Juárez, a fin de aportar una visión
personal sobre un personaje tan
asediado por estudiosos de toda
laya. Creo que la operación que
realizó en las 440 páginas y los
19 capitulas de El rostro de piedra
fue distinta y más redonda, ya
que se ocupó en traducir lo que
fue un hombre llamado Benito
Pablo Juárez García para el lector
contemporáneo. De allí que las
diversas voces que lo expresan
enlisten a veces datos que para
el propio personaje podrían ser
obviedades, mas no para quien
desconozca la vida pública
nacional de hace siglo y medio.
Por ello es que, en muchos casos,
los diálogos se tornan de pronto
muy explicativos, a veces más
apropiados para que la información
sea expresada por la voz narrativa
en lugar de uno u otro personaje.
Vol viendo a la aportación
personal de Eduardo a la figura
estatuaria deJuárez, aquélla se
apoya en dos grandes pilares o ejes.
Por una parte, nos recuerda que
por tratarse de un hombre como
todos -y ni siquiera como todos,
pues vivió casi dos décadas en
situaciones límite, desde su encierro
en San Juan de Ulúa en 1853 hasta
su muerte en julio de 1872-, fue
un ser hecho de memoria. Hombre
con la mente en movimiento, el
Juárez de Eduardo Parra pareciera
exclamar, desesperado: Traigo
encima todos los libros de historia
que se han escrito sobre mí, y le
toca a mi nuevo rapsoda decir sólo
lo que me importaba, lo que me
obsedía, lo que me mortificaba,
lo que me hería a diario en la
marea sin calma de los recuerdos.
Cercado, tiranizado por la memoria
de vivencias excepcionales, los
recuerdos y asociaciones que escoge
102

I
I

Eduardo para "armar" a J uárez
permiten una pintura exhaustiva
no sólo de su vida privada, sino
también de su intensa vida pública.
Esta concepción del protagonista
como un edilicio comunicado por
infinidad de galerías, de ecos de
sí mismo, de memoria ramificada,
de confrontaciones íntimas entre
su ser pasado y el hombre que lo
evoca desde el presente; la hace
posible en buena medida la elección
de dos grandes lineas narrativas,
paralelas y casi en contrapunto,
que estructuran la novela: una, de
1871 a 1872, que describe los años
finales de un solitario J uárez en
brazos de su mayor y más querida
monomanía, la del poder; y la otra,
de 1857 a 1867, que lo muestra
inmerso en las guerras de Reforma
e Intervención, convenciéndose
cada vez de que sin él, México no
se salvaría del fracaso endémico
al que lo habían condenado sus
predecesoresenlasillapresidencial.
8 otro eje o pilar, tan importante
y distintivo como la arquitectura o
red memoriosa, es la del despliegue
de los sentidos a la cual se aboca
Parra con maestría, entregando
en términos físicos a un auténtico
personaje doliente. Es decir, además
de ponerle sonido, aroma, sabor,
color al manoseado libro de texto
sobre Juárez, Eduardo se aventuró
a idear un instrumento por medio
del cual el lector puede meterse en
la piel y la carne del mandatario
oaxaqueño por un rato, sabiendo
cómo se cimbra y angustia un
hombre frente a responsabilidades
que parecen estar muy por encima
de él, tanto como en situaciones de
supervivencia y miseria no menos
apremiantes. Detenido y humillado
en San Juan de Ulúa, Juárez no
se procura un pocillo de frijoles

--- --

---

¿CUÁL ERA ENTONCES SU MÉXICO: EL QUE ESTABA CONDENADO ~ ,'
SOBRELLEV~R, EN LA MISERIA y FRACTURADO POR LAS CU ERRAS
o EL QUE SONABA EN EDIFICAR...?
,
espetándoles a los demás reos: "El
respeto al derecho ajeno es la paz",
sino actuando como cualquier
hombre en una circunstancia así
atento a la oportunidad de sacia;
el hambre aun a costa de tomar el
alimento de otro.

avatares del momento, y de alli se aceptar y sobrellevar que el brillante
enhebra con la primera, dando paso veracruzano tenía una pobre opinión
a las reflexiones y pensamientos suya o, en contraparte, lo que Juárez
del presidente Juárcz, quien a lo pensaría sobre amigos y compañeros
largo del libro se dirige a distintos de bandería, haciéndolo llegar al
interlocu tares, como Dios, disgusto o al franco desprecio,
Margarita Maza, Comonfort O él
como seguramente pasó con Jesús
mismo.
González
Ortega y sus infructuosas
ASEDIO LOCRADO
Pese a este tentador carrusel tentativas de erigirse presidente.
A diferencia de Noticias del Imperio, de voces, Eduardo no se apartó de
de Fernando del Paso, donde una escritura sobria, preocupada Gracias a la referida estructura
Carlota dialoga con un Maximiliano en hacer sólo un poco de rescate en la que se confrontan y alterna~
ausente, en El rostro de piedra más lingüístico, que le permitió en dos momentos, o una sucesión de
bien el futuro dialoga con el pasado cambio explorar con intensidad al momentos, podemos ver cómo van
cambiando tanto Juárez y sus antaño
que encaró y encarnó Juárez. personaje, mostrando lo que pasó,
0
Representado por una segunda que debió de pasar, enla persona que fieles amigos, Guillermo Prieto y
persona del singular, inquisitiva habitaba tras la máscara inescrutable: Manuel Ruiz, por la avidez del poder;
al punto de la socarronería, el decisiones, dudas, grandezas, las escaramuzas así no sólo tendrán
futuro pareciera a momentos mezquindades, valor, cobardía, todo lugar en el campo de batalla, sino aun
querer enjuiciar el derrotero lo que pueda darse cita en el alma en la percepción de Juárez respecto
político de Juárez, pero también de un hombre, y en especial la de a los demás, mudando según pasa el
confortarlo y darle certezas -como uno que vivió un momento histórico tiempo. Por lo demás, es consecuente
que alguien tan parco y austero
convenciéndolo de la buena acogida crucial para México.
como él mostrara desagrado por los
que le dará la historia después de
Novela llena de intuiciones arranques líricos de Guillermo Prieto
muerto- y aun justificar lo que afortunadas, destacan la evocación
está por hacer en el pasado ( 0 de esa cotidianidad entrañable según lo ilustra Parra tan bien en u~
pasaje de la estancia juarista en Paso
presente) de la novela.
alegre Ysensual, que viviera Juáre; del Norte allá hacia 1865. O, de igual
Mas ésta no es desde luego la en compañía de los hombres de la
única voz que emplea Parra en Reforma, revelando el sentido del modo, que a la luz del alzamiento
su novela, pues comprometido humor de Melchor Ocampo; los de Porfirio Díaz en 1871 en busca
a escudriñar minuciosamente a guiños que le dedica a la política de suceder a Juárez, el criado del
su personaje se vale de las tres actual -por ejemplo el consejo presidente le haga ver a éste que Díaz
personas del singular, alternándolas que le da a Juárez Marías Romero no era más que un hijo desobediente
según lo crea conveniente. de no leer la prensa para vivir más al cual aquél, como padre simbólico,
Luego del acercamiento y de la Y de paso contento, igual que el apenas reprendería con correctivos
poco severos.
interpretación del instante que obsequiado por el ex presidente
Los aciertos se suceden asimismo
permite la segunda, la narración Fox a una mujer analfabeta-·
en
episodios
como el del cumpleaños
regresa a la tercera, distante y la forma en que aventura lo qu~
neutral, que pone de relieve el ser Miguel Lerdo de Tejada pensaría de Juárez en Veracruz en 1860,
material del protagonista y los acerca del oaxaqueño, al grado de pues pese a partir con seguridad de
una simple anécdota, con poesía e
103

I

�l imaginación Eduardo le dio vida y

,,,
1

gobernados por uno más a la mano: una corbeta norteamericana, un
sustancia a ese hecho, mostrando si no me temen, que al menos no adelanto de la ayuda que México
el profundo afecto entre Juárez puedan entenderme. Guarecido debia recibir por el paso del istmo,
y Margarita y la fuerza de que lo tras el rostro indígena de piedra, es visto con toda razón como un
proveia su vida familiar. Lo que a 1 tendría la ventaja, él si, de poder triunfo de Juárez por medio de la
1
mi parecer resulta más atinado es ver y entender a los demás, uno astucia política, del cálculo.
de
sus
méritos
más
abiertamente
Juárez
intriga
sin
prisa,
el empleo de las comparaciones
biblicas -Juárez como el patriarca reconocidos: Juárez como "lector" discretamente, y sabe mover con
conduciendo a su pueblo a la tierra de los grandes intelectuales y de malicia las fichas del juego, ya sea
prometida hacia el final de la guerra los signos de la época, con la mirada exponiendo a González Ortega al
triunfo o a la derrota, o relevando
de Reforma; o bien, cuando debe puesta en el presente y el futuro.
Juárez se manifestará entonces del cargo a sus hombres en el
salir de la ciudad de México en 1863
I ante la inminente llegada del ejército ladino y taimado -nuestra momento justo, especialmente
francés, huyendo de Egipto guiado manera de llamarle en México a los de su mayor confianza o
por el profeta-, pues nunca como en al proceder maquiavélico- estima, como Santos Degollado o
esa época los asuntos de la tierra y del durante el golpe de Estado que Melchor Ocampo. Sin embargo, en
cielo se imbricaban y revoh1an tanto. dio Comonfort en 1858, pues el papel que más habrá de brillar
Y, por supuesto, que en la víspera de pese a preverlo y presentirlo, es como el del gran autopublicista I
su muerte, y ya propiamente en su sólo esperó que sucediera para que fue, capaz de convencer a
umbral,Juárez le pida a Camilo, su acceder a la presidencia desde buena parte de México, durante
criado, que le hable en zapoteco para su cargo en la Suprema Corte el álgido periodo de la Reforma,
remarcar con ello la vuelta no sólo al de Justicia. De hecho, un año de ser una especie de hombreorigen lingüístico, sino al profundo más tarde, en el trámite de símbolo, la Constitución
la firma del tratado McLane- encarnada. Años después, se
seno materno.
Ocampo que les franquearía convencerá y convencerá también
1
.
el paso ili_mitadament e .ª los de ~ude su n omRbr:bd_ebe ser
CLAROSCUROS DE IUAREZ
norteamericanos por e1 istmo asocia o con 1a epu 1ica y con
Respecto al maquiavelismo que se le de Te hu ante pe c, por 1as la patria como antes lo fue con la
ha atribuido desde siempre aJuárez, dubitaciones previas de Oc ampo Carta Magna.
1
enelsentidodehabersidoelhombre y su remordimiento posterior I No obstante esta oportuna
menos brillante de su generación a la rúbrica del documento, el mercadoctenia civica, vigente
y, sin embargo, el que tomó las I lector puede pensar que Juárez hasta nuestros dias, Eduardo
riendas del poder durante 14 años, en realidad simuló dejarse no soslaya otra faceta de su
esdesubrayarcómoelinsultodela convencer por su ministro para protagonista, la de Juárez
sirvienta negra que lo confunde con que éste cargara solo con la culpa temeroso de un dios al que sabe
un indígena en la casa de gobierno de avalar un acuerdo tan injusto que ofendió con la aplicación
en Veracruz servirá para definirlo: para México, aun cuando el de las Leyes de Reforma. Y si 1
"talcomohabiadicho,erasunindio presidente deseó llevarlo a cabo bien en un principio subraya
ladino, alzado muy por encima del todo el tiempo, a sabiendas de que que la mortandad que trajo
\ lugar que la historia designaba a los no habría de ser ratificado por el inevitablemente un conflicto
de tu raza. Un cabrón bien hecho senado norteamericano debido de carácter religioso fue, desde
que había alargado la mano en el a la desigualdad de condiciones el punto de vista de Juárez, la
momento justo para apoderarse de entre los paises vecinos para hacer inmolación que exigia la divinidad
la presidencia del pais".
efectiva la cooperación mutua en vulnerada -más que centrarse
Acaso por haber sido consciente términos militares. Cabe por ello en el universo prehispánico-,
de este sino, Juárez reformuló señalar que el incidente donde pareciera que una vez que ha
para si el consejo de Maquia\'elo los barcos españoles de Miguel superado ese temor y aceptado
de concitar temor entre sus Mi.ramón son capturados por pagar con las muertes de sus
104

f amigos cercanos su osadia civil

personaje y su psicología.
como el deceso de sus hijos
Juárez se convierte él mismo e~
Por otra parte, y tal como lo pequeños, que en la carga histórica
un dios, no en el representado señalaba páginas atrás, diálogos
en México por la Iglesia católica que rozan lo didáctico en el afán de del momento, del cual además se
sabía Yasumía responsable.
Y sus curas, sino en una figura no d~jar cabos sueltos lagunas,
O
Hacia el final de El rostro de
del panteón prehispánico: podnan haber sido expresados en
piedra, esa segunda persona del
Huitzilopochtli.
la p~mera persona que monologa singular que de algún modo
D~ aquí hay apenas un paso consigo, ganando así \'erosímilitud.
interpela a J uárez desde el futuro
hacia el Juárez autoritario Tal es el caso de los razonamientos
autocrático, que dC\el; de Juárez vertidos en una especie de o desde el presente en que lcemo¡
la no\'ela, le da solaz al anciano
Eduardo en el capitulo l3, clase de geopolítica que le brinda en
donde el mandatario sofocará un café a Melchor Ocampo, donde enfermo diciéndole que su espíritu
remontará su tiempo, su ~téxico, el
personalmente un levantamiento se da el tiempo de explicar las
que tuvo que soportar y el que se
armado ordenando una masacre bondades del acuerdo internacional
dedicó a soñar, constituyendo un
contra militares y civiles para que su amigo se arrepiente haber
legado imperecedero para decenas
escarmiento futuro de quien se firmado, como si éste estuviera
de generaciones. El espíritu de las
atreva nuevamente a disputarle el ajeno al asunto. Igualmente, habría
leyes que promoviera, en efecto,
poder. Por el modo de presentarlo que reconsiderar las virtudes de
nos rigen mal o bien hoy en día,
Y la fecha en que ocurre, el 1 y 2 de clarividente que Eduardo le atribuye
pero acaso lo que mayormente
octubre de 1871, tal episodio es no aJuárez, quien intuye lo importante
persista de la herencia juarista
sólo el preámbulo natural del Plan que algún día será para él la ciudad
es su tenacidad, su valor clvico
de la Noria que emitirá Porfirio de Veracruz cuando, destinado a
su voluntad de sobreponerse n~ 1
Diaz oponiéndose a la reelección 1~ cárcel de San Juan de Ulúa, la
sólo a la condición pasiva a que lo 1
sino incluso una suerte de vag; pisa por vez primera, o la excesiva
condenaba su sangre indígena, sino
premonición de la matanza del conciencia que tiene acerca de la
ante los enemigos de casa, clero,
2 de octubre de 1968, muestra forma como lo verá y tratará el
ejército Yoligarquía conservadora
del despliegue de poder al que futuro.
Y los profesionales extranjero~
puede llegar un Estado inseguro y
Al margen de estos "peros" de la guerra que quisieron ver en
temeroso de ser cuestionado.
que en un proyecto futuro de México un envidiable botín y que
características semejantes Eduardo en realidad le hicieron a Juárez
podrá zanjar con facilidad, dado lo que el aire a una roca, a una
LE(a.DO IUARISTA
el aprendizaje que tuvo con la piedra, a despecho de su insaciada
El ªP:emio por darle cabida y escritura de esta novela, habria
ambición de transformar al pais que
orgamzar tanta información, por que sopesar que todo este celo
compendia tan bien esta sencilla
lo demás un esfuerzo bastante documental ha sido afortunado las
frase: "Carajo, esto que llamamos
meritorio, lle\'ó en momentos a más de las veces, pues situaciones
vida no alcanza para nada".
I Eduardo a e_char mano de datos que nos parecerían difíciles de
de los que bien podía prescindir. aceptar, como el hecho de que
Hugo Valdés
Este imperativo se advierte sobre Juárez se preocupe más por la
todo en partes del capitulo 16, suerte de México que por el
cuando Juárez se halla en Paso malestar que experimenta ante la
del Norte y recuerda los días muerte próxima, ya que nos hemos
de Chihuahua: la narración se f~miliarizado con el personaje que
precipita demasiado para reseñar cmcela Eduardo Parra y su riguroso
un tropel de acontecimientos proceder interno, es muy probable
que podrían obviarse, valiéndose que nos resulte ingenuo concebirlo
además de una prosa muy escueta con la mente ocupada en asuntos
que poco da pie a que asomen el personales, incluso tan dolorosos

I

l05

�metáfora del blanco se posicionará
de inmediato, como la hoja de
papel, en el intercambio discursivo
entre la ,ida del soldado (la guerra,
TÍTULO: Imperio
la destrucción, el recuerdo) y la
,
.
)
Nó
ada
(video)
Towcr
(
esténcil
necesidad del lenguaje poético de
AUTORES: Rocío Cerón, Bishop (mus1ca , m
. y gráficos) Magui Pizarro (diseno).
reconstruirse o alcanzar nuevos
EDITORIAL: FONCA CO:'\ACCLTA
significados. La historia del personaje
At«O: 2009
se narra en el poema I\1 de Signos: un
jm·en que ha perdido al hermano en
la guerra. Encontramos también la
presencia de un dios diluido ("e~ él,
el que da, retribuye los afectos ) Y
bre,isimos signos de esperanza Ode
cosas espléndidas, todo ello más como
recuerdos de la casa familiar Y la
infancia Qirones, trozos, escombros
de una vida) que como pro~~sas. 1
El Imperio del poder polínco e~ ~a
innegable destrucción que propicia
a segunda edición de por ejemplo, el yo poético es un '
el caos; para llegar a un orden habría
Imperio, de Rocío Cerón, soldado adulto mientras que el
que "replegar la furia" y sin embargo
modifica su estructura protagonista del video es un niño
nos encontramos en un mundo en el
para con farmar un que J·uega con la guerra; la madre
que la pcrfección de la gu~rra es ~a I
proyecto interdisciplinario que del libro es amorosa ("pecho,
d famor muerte y los "cuerpos escritos baJO
Motín Poeta ha presentado y leche tierna") y la del vi e~ arma
tierra" son parte de un discurso que
en \'arias ciudades. La nueva parte de la opresión y el discurso
urge ser renombrado. La pal~~~ª es
publicación suma la traducción de violento.
un acto pasajero (de ahí la posibilidad
Tanya Huntington y un D\D con el
El poema se propone como
de lo performático) y en su caída
video y la música que constituyen un sistema que no responde
.
únicamente al orden de la págma ("Caen el sustantivo y su forma") se
el performance.
. . . sino a una serie de coordenadas podría reconstruir el lenguaje que
El proyecto (libro y video) lillCia
II
nombre de nuevo el rostro (acaso
con la sentencia Yirgiliana "Somos (referentes en a, b, c... ; I, II, I ... ;
del hermano simbólico) Y de la
arrastrados por los presagios". fugas, horarios) que implican una
,
intención de búsqueda. Podemos "casa construida de palabras"que es
Presagios que nos arrastrara_n
también el cuerpo.
en el recorrido por la ,·iolencia le er de manera fragmentaria para
El lenguaje parece ser el detonante
localizar lo correspondiente a cada
b
que imponen no uno, sino_,·arios
de la destrucción que cuestiona:
Tal vez el dqui.e
imperios: el del poder d orrunante orcranización.
º
1 re "¿quién se deleita en este abi~mo
· ancia en 1.ª sea una de las maneras de ia ogar de sílabas rojas?"; que denuncia la
)' la guerra, el de la inf
1
casa familiar, y el del lenguaJe Con la rapidez de la música Y a
.
imagen, aunque éstas sed siguen "modernidad donde todo se figura Y
que utiliza la destrucción como
nada toma forma"; y que busca "letras
ropuesta poética. La estructura subordinando al texto; igamos
b
P
1
( ... ) (que) suplican una est~ncia
es compleja y rebasa estas tres que no tienen sentido sin el 1i ro cierta -sin yugo- en la patna que
1 intenciones discursivas ya que de poemas.
alberga a la mirada." Así pues, la
suma lo mediático y la presencia
El yo iniciático en Detonaciones
reconstrucción poética, si bien no
del inglés (no gratuita), a 1a coma forma a lo largo del libro;
nos ofrece un final feliz (otro acierto
complejidad de la obra poética en es el soldado y el hijo del familia:/ del libro), al menos se refiere al "que
sí. Cabe decir que entre lo ,isual y "Aquí/(... ) él(...)/ Desde a ruina
trabaja el rostro para darse nombre".
el texto hay diferencias notables, (...) Sobre el blanco, acribillado". La

L

-

-

-

La misma palabra que pesa "para destrucción de su mundo, pero añora
designar el muro", la destrucción y la casa y la palabra nueva. El poema
la muerte, presagia una patria en el va hacia ellas.
nombramiento del cuerpo, la casa y
Cerón y sus compañeros toman
el rostro.
una serie de elementos acertados
En este sentido, no comparto la para articular una guerra inteligente
idea de que sea la muerte el tema y válida: el primero es el discurso
central de la obra. Dice Zurita en político abierto, sin miedo a la
su Trazo sobre Imperio: "Imperio es condena de la critica mexicana, que
1 un vasto poema mexicano (...) que muchos años hace nos repite que
nos enseña una forma de morir, que la poesia debe mantenerse lejos de
nos pone a nosotros, los lectores, compromisos ideológicos. Vale decir
en el centro de esa muerte, y por que como proyecto eventualmente
I
eso mismo nos muestra también los cae en lugares comunes como las
trazos siempre ambiguos, dolorosos palomas de la paz y el corazón
y heroicos a la vez, de nuestras vidas sangrante.
alzadas por un instante frente al
Como segundo elemento
mar final de lo irremediable, de lo encuentro la reorganización
insalvable, de lo que ya no tendrá sintáctica de Coral Bracho, en una
palabras." Pienso que la obra trata de nueva y feliz herencia que comienza
la,~da,aunqueseaunavidaenmedio a manifestarse en los autores
del desastre. La búsqueda ontológica jóvenes, y que específicamente
se referirta más a una hermenéutica en el caso de Imperio llega a buen
que a la finitud. El personaje se puerto (aunque a veces se acerque
tropieza constantemente con la demasiado como en Detonaciones).

i/h

:0 ; :-:
'--,
~

~

106

107

~

Y en tercer lugar, celebro

1 la intención de destrucción~

reconstrucción lingüística
(¿Huidobro?), que son mherentes
a una poética que propone nuevas
políticas de lenguaje. Cerón sitúa la
palabra en el punto paradójico del
nombre que destruye y que promete.
Sin duda, el medio más logrado fue
la palabra misma que, en este caso,
dominó sobre la imagen y el sonido.
Si el ser humano sigue siendo
político (cosa que no vemos mucho
últimamente en este país), el Imperio 1
de Rocío Cerón es una propuesta
inteligente y ambiciosa, un libro
cuidado y una poética actual que
denuncia el miedo pero que no lo
ejerce.

Ana Franco Ortuño

�A.UTORES

Mexicana. Candidata a maestra en
estudios humanísticos por el Tecnológico de Monterrey.
Su investigación actual gira en tomo a la crítica social
y los procesos de configuración cultural en la obra
periodística deJorge Ibargüengoitia. Ha colaborado con
la Cátedra Alfonso Reyes del Tecnológico de Monterrey.

IMCRID ARRIACA.

(Monterrey, 1973).
licenciado en letras españolas por la UANL Como
dramaturgo ha obtenido el Premio Nacional Obra de
Teatro del INBA 1998 y el primer lugar en el Concurso
Nacional de Dramaturgia Sogem,ICCM en 2000. Ha
publicado El anticristo (2006) El hombre sin adjetivos y
otras obras sin importancia (2008) y Barbie girls (2009).

MARIO CAMTÚ TOSCANO

(Monterrey,
1972). Es poeta y traductora. Actualmente cursa
estudios de posgrado en la UANL Fue becaria, en
el área de poesía, del Centro de Escritores de Nuevo
León durante el 2006. Ha publicado El filo de la
playa (2007), El efecto (2006) y el libro de poemas
infantiles Poemas del árbol (2009). Fue cofundadora
de la revista de arte y literatura Otra orilla.

CABRIELA C.AMTÚ WESTEMDARP

JOSÉ D(.il MOMTALYO licenciado en ciencias de la

comunicación con especialidad en comunicación
organizacional y relaciones públicas y maestro en
ciencias de la administración con especialidad en
relaciones industriales por la UANL Actualmente
es maestro de tiempo completo de la Facultad de
Ciencias de la Comunicación.
EDUARDO ESPINA (Montevideo, Uruguay). Es autor

de más de diez libros de poesía y ensayo, siendo los
más recientes El cutis patrio (2006, obtuvo el Latino
Literature Prize, otorgado por el Latín American
Writers Institute de la City University of New York,
al mejor libro en español publicado en 2006) e Historia
Universal del Uruguay (2008). Radica en los Estados
Unidos. Sus poemas están parcialmente traducidos
al inglés, francés, portuguésv, croata y albanés.
I·

(1985). Nació en su lengua madre.
Desde entonces muda. Escribe:- Actualmente
cuenta con una beca para la escritura de su
libro Insulaberintra, en donde indaga las rutas
de la palabra hacia el silencio. Habita abeces en
eteronima.wordpress.com

ETERÓMIMA

AMA FRANCO ORTUMO ( ciudad de

México, 1969).
licenciada y maestra en literaturas hispánicas por la
UNAM, donde se especializó en poesía mexicana. Ha
publicado De la lejanía (2005); "Tiempo de dioses", en
Sólo 8poetas (2007) y Parques oel imán de la tierra (2009).
Es jefa de redacción del Periódico de Poesía UNAM
www.periodicodepoesia.unam.mx
(Buenos Aires, 1963). Es
colaborador en numerosos medios periodisticos y
autor de los libros Historia argentina, Vidas de santos,
Trabajos manuales, Esperanto, La velocidad de las cosas,
Mantra y Jardines de Kensington.

RODRIC.O FRESÁM

Es autora de los libros de poesía Burbujas del
(en español, 1998), Selección de 100 poemas de :::
poetas corean~s en América Latina (edición bilingüe
coreano,espanol, 2004) y Antécédents nostalgiques
(en francés, 2007).
(ciudad de México, 1947). Es
ensayista, narra~ora y traductora. Su novela Las hojas
muertas mereció el Premio Xavier Villaurrutia en
1987. En 1992 publicó su Antología del cuento triste
e~ ~olaboración con Augusto Monterroso. Desde
diciembre de 1993 colabora en el pen·ódi·co LaJ ornada
BÁR~ARAJACOBS

(Guadalupe
uevo León, 1984). Estudiante de noveno semestr;
de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL
report~ro de la sección cultural del periódico
Porverur. Obtuvo mención de honor en la rama de
poesía en el concurso literatura Joven Universitaria
2006. Le gusta Bronco.
~ UILLERMO JA RAMI LLO TORRES

JOSÉ CARZA (Monterrey, 1971). Estudió periodismo

en la UANL Maestro y doctor en periodismo
profesional y prensa de calidad por la Universidad
Complutense de Madrid. Ha colaborado en
diversos medios periodisticos del país como El
Nacional, El Porvenir, El Norte, La Jornada, Horacero y
la revista Gatopardo. Ha publicado Tierra de cabritos
(1995), Cuaderno de reportero (1999), Entrevistas a
dioses y demonios (2002) y De realidades.ficciones y
otras noticias (2009).
Licenciado en
ciencias de la comunicación con especialidad en
periodismo por la UANL Master en comunicación
empresarial e institucional y candidato a doctor en
el programa Planteamientos teóricos estructurales
y éticos de la comunicación de masas por la
Universidad Complutense de Madrid. Es catedrático
de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la
UANL y director de educación en el municipio de
Guadalupe, Nuevo León.

JUAN .ANTONIO CARZA. SÁMCHEZ

Licenciado en
pedagogía, licenciado en filosofía y maestro en
investigación en psicologia aplicada a la educación
por la Universidad Veracruzana. Profesor de teoría
del conocimiento de la Facultad de Psicologia de la
misma universidad y coordinador pedagógico del
Colegio las Hayas de Xalapa, Veracruz.

JOSÉ ARTURO HERRERA MELO.

Licenciada en lengua y literatura
hispánicas por la Hankuk University of Foreign
Studies, Corea del Sur. Maestra en literatura
hispanoamericana por la Universidad de Chile.

JUMC. HWA KIM

108

:~ La Florida. Su obra ha sido traducida a diversos
idiomas y hasta la fecha ha publicado 52 libros 50 d
poe_sía y 2 de prosa. Entre sus últimas publica~ione:
estan J!]Jl60 (2009), Figurado y literal (2009, En
~eldafmg las cornejas (2007) y y del es arto la
mvariabilidad (2005).
p

ri

(La Habana, Cuba, 1940). Vive en
Estados Unidos desde 1960. En la actualidad reside
JOSÉ KOZER

LU_IS ARMEMT.A MALPICA. Director de Mantis
editores. Autor de trece poemarios publicados.
Entre sus reconocimientos destacan los premios
Efraín ~-uerta, Ramón López Velarde, Benemérito
de A~en_ca, Alí Chumacera, Amado Ner\'o, de San
Roman, e iberoamericano de poesía. Ex premio de pocsí
Aguascalientes'. en 1996, y PremioJalisco en Letras 2008~
Por su labor editorial recibió la Pluma de Plata, en 2006.
I SM.A~L MERLA (1976). Vive en Monterrey.
Autodidacta.
Ha organizado -"1-iipos de futbo11conpoco
_. N
e~to. o ~xpone en Monterrey desde hace más de 6
an?5 y no nene ~lanes de hacerlo. Siempre le ha gustado
Sp1derman;
.
. recientemente cree que Batman puede ser
meJor opción para este nue\'o milenio, y espera que el
centro no se convierta en un lugar chic y rentable que
f'(TI

�AUTORES

los inversionistas deseen. Omite las malas noticias de
los medios de comunicación, y aunque ha presenciado
actos de violencia fuera de la puerta de su casa, no cree
que la ciudad sea más violenta que antes.
EDUARDO AMTOMIO Pilli (León, 1965). Narrador

y ensayista. Por el relato breve Nadie los vio salir ganó
el Premio de Cuento Juan Rulfo 2000. Fue becario de
la John Simon Guggenheim Memorial Foundation en
2001 y del Sistema Nacional de Creadores de Arte.
ÁMCEL RIVERA MOVOA. Filósofo por la Universidad

Nacional de Colombia. Fue director de la Revista
Saga, del Departamento de Filosofia de la Universidad
Nacional de Colombia. Actualmente es miembro del
comité editorial de la misma y pertenece al grupo de
investigación CILEC (Centro de investigaciones en
Lógica y Espistemología contemporáneas). Director
de la Compañia Teatral llogan.
Estudió la licenciatura
en artes en la Universidad de Monterrey. Cursó la
especialidad en historia del arte en el Instituto de
Investigaciones Estéticas de la UNAM y es maestra en
hlstoria del arte por la misma institución. Actualmente
participa en un proyecto de investigación en el IIE de la
UNAM y es curadora de una colección privada de arte
contemporáneo en la ciudad de México.

Lectofilia. Ha publicado en revistas como Quimera,
Revista de Literatura Mexicana Contemporánea,
Matices y Lateinamerika Nachrichten. En mayo
de 2010 se publicará en Alemania un audio-libro
de viajes sobre la Peninsula de Yucatán del que es
coautor. Estudia un doctorado en literatura en la
Universidad Libre de Berlin.
DIETER THOMA (Heidelberg,

1959). Es fellow en
la Academia-Max Weber de la Universidad de
Erfurt (Alemania) y profesor de filosofía y ética en
la Universidad de St. Gallen (Suiza). En 1996 recibió
el Premio de Ensayo en el Concurso Internacional de
Periodismo Joseph Roth. Es coeditor de la Deutsche
Zeitschrift für Philosophie (Revista Alemana de
Filosofia). Sus últimos libros publicados en alemán
son Das Glück in der Modeme (La felicidad en la
Modernidad, 2003), Totalitat und Mitleid (Totalidad
y compasión, 2006) y Erzahle dich selbst (Nárrate a
ti mismo, 2006).

FERMAMDA SALAUR CIL.

JOSÉAMTOMIO SALINAS. Monterrey, 1977. Traductor

y periodista. Fue editor del suplemento cultural

(Monterrey, 1963). Ha publicado
las novelas The Monterrey news, Dias de nadie, El
crimen de la calle Aramberri y La vocación insular.
Ha sido becario del Centro de Escritores de Nuevo
León, del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes
y del Foneca. Ganador del Certamen Nacional de
Literatura Alfonso Reyes en 1994 y del Premio a las
Artes otorgado por la Universidad Autónoma de
Nuevo León en 2007.
HUCO VALDÉS

�"fd1MXJC1Ólt dr c-aJIMd,

Centro de Documentación y
Archivo Histórico de la UANL

""rcmpnlrniso :wciar

I Centro, adscrito a la Secretaria de Extensión y Cultura, será el
repositorio de la memoria documental y gráfica de la institución
como parte integrante de su patrimonio histórico. Una de sus labores es
la recopilación de variada documentación emanada de las escuelas y
facultades, asi como de los institutos, centros de investigación y, en
general, de las dependencias que integran la UANL, que de testimonio
de las tareas sustantivas de la institución como son la docencia, la
investigación, la difusión de la cultura y la promoción del deporte.
Las piezas y/o unidades documentales que recibe este centro incluyen:

E

• Folletos y pliegos impresos
Libros, informes, folletos, publicaciones
bibliohemerográficas y documentos
• Materiales grificos impresos
Catálogos, invitaciones, programas de mano,
pósters y carteles
• Materiales audiovisuales
Videograbaciones, películas y grabaciones sonoras
• Recursos visuales en formatos físicos y virtuales
Fotografias en papel, negativos en 35 mm, diapositivas
y digitales conservadas en cualquier tipo de soporte

Bll us funciones de
promover y recuperar la
memoria histórica, asi
como difundir el
conocimiento amplio
critico del pasado, e
el boletín mensual de
diwlgación histórica
Memoria Universit

Los materiales se reciben en el segundo piso de la
Biblioteca Universitaria "Raúl Rangel Frias",
Ave. Alfonso Reyes No. 4000 Nte., Col. Regina,

C. P. 64290, Monterrey, N. L, México.
Tel.: (81) 8329-1265.

.UANL
IJNJVERSIDAD AUTóNOMA
DE NUEVO LEóN

Semtaria de Extensión y Cultura

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Es una publicación trimestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Editorial Universitaria. En las páginas principales de Armas y Letras se incluyen textos literarios, particularmente poesía, narrativa y ensayo, de escritores destacados de la localidad, nacionales e internacionales. Inició en 1944 de manera mensual, se mantiene activa en soporte físico y digital.</text>
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                <text>Armas y Letras, Revista de literatura, arte y cultura de la Universidad Autónoma de Nuevo León, 2009, No 69, Octubre-Diciembre </text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Dirección de Publicaciones</text>
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                    <text>~

Camus contra un árbol.
A 50 a1ios de su muerte

VÍCTOR BARRERA ENDERLE

~

Comentanns al l1brn
A1-iallll 1od11,·i11, de
Fahiennc Braclu

ADOLFO CASTAÑÓN

1.a cu ltura manuscrita
e impresa frente a la
cultura digital
Entrevista a Rogcr Charticr

~

ANA LÍA MELCAR

rm
REVISTA DE LITERATURA, ARTE Y CULTURA DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MUEVO LEÓM

���!\,,., ... 'e I c.d;.,.

,,,ar,

MARCOANTONIOHMilNEZ

W

CÓMEZ DEL CAMPO

W

CONSEJO EDITORIAL
Carmen Alardin, José Emilio Amores. Carlos Arredondo, Miguel Covarrubias,
Margamo Cutllar. Roberto Escamilla,Jorge Garcla Murillo.José Maria Infante.
Humberto Mart!nez, Alfonso Rangel Guerra y Humberto Salazar

MISCELÁMEA

AMDARALAREDOMDA

Dr. Jesús Ancer Rodrtguez
Rector

lng. Rogdio G. Garza Rívera
Secretario General
Dr Ubaldo Ottiz Méndez
Secretario Académico

l .a L "Ge de nos;" ;¡;is' y me.'.· :iLvl:as H. c. F.
MANSILLA

.\k!,; Vi...:!lill: m1stu ; JL Jmor ,e!c,._cic,r,. rr. ,Lll!...:llon y

, ' gr:m c-rnrru,,,,. htre,•ist a R,igt Ch~:t1, r AMALIA

l'C't l~ Ce JliNNETTE CLARIOND

MELCAR

1

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Dr. Cds11 José Gar..:.a Acuña
Director de Publicaciones

CABALLERÍA

ct·c ,Clt"C

\runt - .ian "

W

Lic. Rogelio Villarreal Elizondo
Secretario de Extensión y Cultura

'DCÍL

1

·.e' ESTELALE~ERO

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,\ l :rr,·" [ .JUtn::Jt h1L' PK BÁRBA.RAJACOBS

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'e'.nstln,rr,¡;e ll·nlid·.c

L.vc·C

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EDUARDO ANTONIO PARRA

ti,\ . n j;:rdm IVÁM TREJO

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W

TARAMTIMO Y LA
IMTERTEXTUALIDAD / EL CINEASTA.

AMATOMÚ. DE LA CRÍTICA

DE ARTES Y ESPEJISMOS

OUEMTIM Til.UITIMO MEZCLA. Lil
ESTU..TECLU DEL CINE CWICO COM
ELEMEMTOS DE MilliTIYil MODERMAS
DE CORTE ÁUTOIUJ., DA.MDO COMO
RESULTA.DO IMÁ PilODU IMTERTEX'l'OiJ, /

ALEIAMDRO MARTÍMD
,cntTa (producente) 1 MINERVA REYNOSA

C't. s J1.

,, ·,ne ~r,,ulvec

J JAVIER MUNCUIA

Armas _v Wras. Revista de littrat11ra, arte y cultura de ia Universidad Autónoma de Nut:vo
uó1c !\Tll 70, encro-mar70 2010. Fecha de publkación: 31 de marzo de 2010. Revista
mme..~tral, editada y publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a
traves de la Dirc.cción de Publicaciones de la lJANL Domicilio de la publicación:
Biblioteca Magna Urúversitaria Raúl Rangel frias. planta pnncipal Alfonso Reyes
4000 Colonia dcl Norte., Monterrey, Nuevo León, México, C.P. 64440. Teléfono:
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Númt'"ro de re&amp;T,'3 de derechos al uso exclui;ivo del tirulo Armas y Letras. Re\ista de
literatura, ane y cultura de b Universicfaj Autónoma de Nuevo León otorgada por
el lnstiruto Nacional del De:echo de ~utor O+2009-061817S70300· 102, de fecha 18
dt l.mio ck 2009. Número de certificado de licitud de titulo: en tramite. Número de
ce.. ificado de licitud de conteni io: en trámite. ISSN en tramite. Registro de marca
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conteo\C:. · eci:iwri,;J de ~ste número
'mpre'jo ~n Méx:icL
Todos !:1s dercchosrest:rv,Jos
C·p¡Ti¡;ht 2010

�~

V.A.~

CAPJL~ONSINA
POESIÁ

POESIÁ

~~

818L10TtC,. UN1VtJUiTAltlA O UANL

FONDO

UNIVERSITARIO

Poemas de La dispersión *
C!IJ

MARCO ANTONIO JIMéNEZ CÓMEZ DEL CAMPO

Agua

11

3

La nobleza del espacio anunciará en tu pecho
los oleajes,

De los telares del mar se fugó un hilo ardiente.

dirá la hora de entrar a las fuentes

Pronto ese extraviado hizo trama aparte:

que te bifurcan a fuerza de caídas y desvíos.

con el canto y el hechizo de las dunas hilanderas

Habituado al lenguaje y al espejo,

urdió los enredos del hombre con la muerte.

quizá temas deslizarte a la raíz imaginaría:

Por ese descuido del mar nació el desierto,
por eso en cada moribundo hay un texto de polvo
que todo lo entrelaza y todo lo desteje.

no dudes, sólo eres una resonancia,
o

g
&gt;&lt;

:

.....

.,2

4

-o
.....

1ft
111

~

El agua tiene entre sus dones
Avivar al cavilante caracol en su jardín de cactos,
y en silencio hablarle al moribundo con azoro
y mansedumbre:
persigue a las sílabas que dejó el agua
en los cántaros vacíos,
allí está la frase oculta de los cuerpos,
la palabra que ennoblece el espíritu de sequía
y el quebrantamiento

" Poemario publicado por la Universidad Autónoma de Coahuila «:° 2009,
dentro de la colección Siglo XXI Escritores coahuilenses (segunda sene).

rumor de veneros conociéndose a sí mismos.

�...

1

I!

M

,1.
La existencia puesta al sol
Albert Camus, a cincuenta años de su muerte
es VÍCTOR BARRERA EMDERLE

J'

1
1

t

1
-

Tal vez me equivoque, y seguramente me equivoco, pero
siempre he creido que a la narrativa y al pensamiento
· occidentales del siglo XX les faltabá el calor yla luz solar. Y
no hablo de decoración, de escenografía de fondo, sino de
elementos constitutivos. Quizá porque Kant' no saliq d~
.Konigsberg; o porque Goeth~ soñó una literatura mundial
· desde la comodidad de su_biblioteca en W eimar; o porque ~l
doctor Johnson casi nunca abandonó su condición insular.
.El caso es que la cultura occidental moderna aparece ante
nosotros, lectores meridionalés~pálida y gélida, como si hubiese
estado encerrada en el ático (exceptuando, quizá, algunas
excentricidades vanguardistas: guiños a.la cultura africana
o meridional). De ahi tal vez su locura contemporánea, o esa
"decadencia" anunciada por Oswald ·spengler hace ~así un
·siglo. Todo sucedió repenÜnamente, de pronto el lenguaje
y la existencia se volvieron no sólo -problemas-centrales, sino
motivos de angustia. El célebre cuadro de Mun~h ilustra a la
perfección estos dos elementos. El grito como expresión de una
existencia angustiada. Y nada había más allá, todo principiaba
y terminaba en las fronteras del lenguaje., A partir de aquí casi
·todo se vuelve sombrío y frío. (Pienso, sin embargo, que, si el
ser se oscurece en·el invierno, también deoería ser cierto que se·
desvanece en el verano.) Los lugares cá_lidos representaban 1~
salida, el escape dél mundo (como si estuvieqm, de hecho, fuera
de él). Gustav.von Aséhenba~h va a morir a Venecia; Gauguin
escapá de Franéia para perecer en la rolinesia. Y supongo que
cuando Heidegger 3:firmó la contingencia del ser humano,
señalando que venía de la nada"y se dirigía hacia la muerte, que
es nada la nada misma, tenía en mente un paisaje helado y albo.
La vida intramuros, como un cuadro qe Vermeer. · .

�'

H

asta que de súbito apare.ció un escritor
meridional, "africano", hijo de colonos franceses
en Argelia. Un "gamberro argelino", como
lo llamarían sus enemigos (que antes fueron sus
amigos). Su prosa era desoladora y, al mismo tiempo,
revitalizante: una suerte de penicilina, antibiótico
contra el musgo húmedo y oscuro de la cultura
occidental. Su linaje, producto del injerto insólito de
su escritura precisa y contundente, es todavia hoy
reconocible en la literatura francesa, pienso en autores
como Michel Houellebecq y Amélie Nothomb. Su
aparición, y exageraría si lo omitiera; no fue casualidad.
Albert Camus árribó a la escena en el momento preciso.
en que se cambiaba el escenario. Y, justo tras de él, como
si lo viniese siguiendo, apareció, de manera intensa, una
luz solar que deliueó, en todos sus contornos, el absurdo
que envolvia al sujeto occidental.
Desde el siglo XIX, la literatura y la filosofía
presentaban una crisis en la concepci()n de sus
• génerqs. Era ya dificil, por ejemplo, afirmar que la
novela seguía siendo un género menor destinado, en
su mayorta, a un "público femenino". O que la fi¡osofía
establecía una conexión directa entre el pensamiento
y la realidad. Con los avances tecnológicos y las teorías
positivistas y socialistas, la cultura y'la literatura se
convirtieron en instrum€ntos de investigación.
La alta confianza en el progreso, en el desa.rrollo lineal
de las ciencias, la técnica y el arte, herencia directa de
la Ilustración, se desplomó al despuntar el siglo XX.
La novela, por ejemplo, príncipió la nueva centuria
explorando nuevos caminos, nuevas técnicas, Para los
años treinta ya habían sido escrítas obras trascendentales
como el Úlises, La montaña mágica y la serie En busca del
tiempo perdido. Un maravilloso desfile de personajes
locos y excéntricos aparecía ante los ojos atónitos de
los lectores: Leopold Bloom, Stephen Dedalus, Tonio
Krüger, Marce!, Harry Haller. Las expresiones artísticas
eran ahora un campo abierto para el desarrollo de nuevos ·
temas y nuevas problemáticas. Las teorías positivitas y
naturalistas fueron quedando a un lado, en su lugar
aparecieron· los ~studios de Freud y el desarrollo del
psicoanálisis (fundamental para comprender la creación
de los personajes ~e la literatura contemporánea): el
problema del ser humano y su existencia empieza ha
convertirse en el centro de la creación y la reflexión dB
esos años. La mejor filosofía del siglo XX fue literaria.

Cronológica, filosófica y literariamente, Albert Camus
pertenece a este periodo evolutivo (y convulsivo) de la
cultura contemporánea. Nacido en Mondovi, Argelia,
en 1913, Camus estudió filosofía en la Universidad de
Argel, pero pronto abandonó esto para dedicarse al
periodismo y al teatro; participó, durante la Segunda
Guerra Mundial, en la Resistencia y en la fundación
del periódico Combat. A los cuarenta y cuatro años,
en 1957, ganó el Premio Nobel de Literatura. Carrera
meteórica: también su dec~so fue precipitado. Hace
cincuenta años, victima de lo que él mismo llamó·la
"arbitrariedad humana" (contraria a la ~arbitrariedad
divina", que envolvía toda clase de desastres naturales:
plagas, terremotos, inundaciones, etc.), muríó Albert
Camus cerca de París al estrellarse en su automóvil. La
fecha: el 4 de enero de 1960. El sinsentido de la vida, qne
él reflejó con intensidad en sus escrítos, se convirtió en el
sinsentido de la muerte: Camus se estrelló contra el único
árbol que habla en el camino. (Tal vez sólo la muerte de
Roland Barthes le gané el título del decesÓ más absurdo
de 4 cultura francesa.)
No voy a entrar en la dis.cusión de si Camus fue más
un novelista que un filósofo, ni tampoco echaré más leña
al debate que sostuvo con Jean·Paul Sastre. Prefiero no
hacer distinciones, y ver su obra como un todo (diverso,
heterogéneo) que ilumina, al mismo tiempo, los senderos
del arte y del pensamiento. Escritura flexible que transita
con plena libertad por los senderos de los géneros
discursivos. En ese sentido, El extranjero (publicada por
vez primera en 1942) es ya una pieza donde se funden
esas tendencias. La gran pieza, diría yo. Pero sobre todo
es escritura, la manifestación práctica de la existencia.
En la interpretación y representación que hace el escritor
argelino de la existencia están los argumentos de su
filosofía, ahí yacen también los elementos c~nstitutivos
de su prosa ensayi$tica (en particular de El mito de Sísifo
y El hombre rebelde). Ahí también aparece el sol como
protagonista, como elemento fundamental del absurdo.
El existencialismo presenta una gran diversidad
de definiciones y opiniones contradictorias, y no
me gustaría perderme en la infinidad de acepciones
ordenadas en diccionarios y tratados. Diré, básicamente,
que fue una corriente anti·intelectualista que intentaba
hacer.del ser humano el centro mismo de toda metafísica:
' centrar sus problemas en el Il!arco de su propia
existencia. Primera ba\alla contra el fundamento de la

8

filosofía occidental, rechazo manifiesto a la abstracción.
Ahora bien, los tonos yarían dependiendo la época y el
pensador: de la angustia de Kierkegaard al laberinto
lingüístico levantado a cal y canto por Heidegger y
terminado por los posestructuralistas.
La interpretación existencialista expuesta en El
extranjero hace ver débiles y cautelosas las reflexiones
más extremas y radicales de Heidegger y Sartre (incluso a
nivclficcional: Meursalt arrasa con Antaine Roquentin el
protagonista de La náusea). Es interesante preguntarse,
como punto de cruce entre la literatura y la filosofía,
cuál es el deseo de M·eursalt, el protagonista y
narrador de la novela de Camus, cuál es su búsqueda.
No parece perseguir nada. Sus anhelos se centran en el
café con leche y en la toalla limpia del lavabo de la oficina.
Ni siquiera María, la compañera de trabajo que aparece
intermitentemente a lo largo de las páginas, constituye
un objeto deseado, a pesar de que en repetidas ocasiones
Meursalt manifiesta su atraq:ión por el cuerpo de la
chica; pero ella no es una búsqueda, él la toma porque
ella estaba a su alcance, no hay esfuerzo ni sufrimiento
para lograrlo. Meursalt t~ma las situacion,es como vienen,,
con cierto conformism_o, pero su actitud sólo se ciñe a su
propi¡t existencia, para él no hay más que el hecho mismo
de existir, sin ninguna metafísica: es un hombre que
responde sólo a lo físico:
"Le expliqué que tenía
una naturaleza tal que
las necesidades físicas
alteraban a menudo
mis sentimientos... ". Su
existencia se confirma
con la aceptación de
sus actos; la ausencia
de arrepentimiento es
fundamental para que el
hombre pueda ser libre.
La capacidad volitiva
de Meursalt lo salva
de toda degradación.
Y el absurdo es la vía: "... dije rápidamente que había
sido a causa del sol", he aquí la respuesta de Meursalt
al interrogatorio judicial por haber matado al árabe.
El sol evidencia la irracionalidad de la razón: expone la
contradicción del ser.
Aquí la existencia se muestra como acto, nunca como

9

estado: denuncia elocuente del sinsentido de la vida. El
absurdo es la comprobación dé la ausencia de un destino
manifiesto. La imaginación literaria expone las raíces
fantásticas del pensamiento filosófico: negar la esencia
significa, al mismo tiempo, inver¡tar otra. Bofetada _a
la abstraéción, aniquilación de la sustancia, la novela
de Camus expone los linútes del existencialismo y los
peligros de su tendencia al relativismo. En su rechazo, el
"gamberro argeliuo" se lleva de paso a la misma Histotia
(el sustituto existencialista de la metafísiq: el registro
de lo que el hombre hacía sin Dios de intermediario).
Porque, al final, la existencia para Camus se reduce-a un ·
acto individual, pero éste termina por ser un acto critico.
Suicidarse o rebelarse, pero jamás someterse al e-0nsenso
tri aceptar el "mal menor" (en sus dí.as: el estalinismo).
Mejor equivocarse por cuenta propia que tener la
razón por mayoría. La libe,rtad debe ser un aprendizaje
constante, un acto personal realizado.siempre en tiempo
presente.
Ante la provocación de sus pares franceses y bajo
el radicalismo ideológico creado por el estallido de
la Guerra Fría, Camus muestra de nuevo los puños y
hace filosofía desde
su propio solar. La radicalización
/
ideológica imponía oficialmente sólo dos caminos,
pero había muchas otras formas de andar. El absurdo
· del mµndo burgués era
equivalente al absurdo
del uníverso socialista.
La ab_stracción de lo
individual, por un
lado, y la abstracción
de la colectividad, por
el otro, terminaban
por aniquilar la
manifestación de
cualquier existencia
individual., Y la
resígnac\ón no debía
ser la salida. A buscar
y abrir otros caminos
se dedicó el escritor argelino por esos años. Muy
pronto cayó en la cuenta de que el m4¡¡do intelectual
podía ser un -campo de batalla tan mezquino como
el de la política y el comercio. La reseña, o mejor:
el ataque de Francis J eanson a El hombre Rebelde en
Les temps modernes (1951), orquestado por Sartre,

�ALDA MERIMI:
puso en claro la bifurcación. Más que un debate
filosófico, fue un ataque a la condición colonial de
Camus; una lucha por el poder interpretativo. El
trasfondo: Camus reflexionaba desde la exist_encia,
Sartre desde la conveniencia. Autoridad versus
rebeldía. El sometimiento intelectual contra la
disidencia personal. En ese momento, el argelino no
podía ganar, el tiempo, sin embargo, ha arrojado luz
sobre el conflicto. "iDeéididamente, era mejor tener
. la razón con Camus que equivocarse conmigo!",
exclamó Sartre años después.
La revuelta del escritor. La rebeldía como moral.
Parece una contradicción, no lo es. Para Camus, la. moral
se construye en la existencia, es la consecuencia de un
acto, no un estado precedente, al cual es preciso aferrarse.
A menudo, el n;chazoa la abstracción se convierte en otra
especie de abstracción, Sartre rechazaba el esencialismo
pero terminaba por caer en él
No podría afirmar la causa precisa, ni tampoco
elaborar un esquema adecuado, peto sospecho que el
rechazo a este juego inútil de significaciones por parte
del autor de El extranjero, se debió a su condición de
lector meridional Camus absorbió la cultura occidental
de "manera deficiente" (tal como lo acusaban sus pares
franceses). Esa deficiencia, sin embargo, le otorga un~
perspectiva inusual: debía confrontar constantemente
lo leído con el mundo que lo rodeaba. No es lo mismo
leer un tratado sobre el ser en París que hacerlo en
Argel durante esos años (iEl se:r y d tiempo a los treinta
y seis grados centígrados!). El universalismo de las
teorías se hacia añicos anté el regio~smo colonial. Y
la condición colonial afectaba tanto al colono como al
colonizado, volviendo absurdo el discurso civilizador
de Occidente. Recordé de pronto un ensayo de George
Orwell donde expresa magistralmente esta condición
contradictoria. Orwell, colono británico en Oriente, era
entonces un oficial del Imperio Británico en Birmania.
Cierto día, un elefante enloqueció, amenazando la vida
de un tranquilo poblado; una multitud de birmanos le
exigió al joven oficial blanco dar cuenta de la bestia y
aniquilarla. Después de todo, él representaba la Jey y el
orden impuestos desde muy lejos: "Y de pronto caí en la
cuenta de que tendría que matar pese a todo al elefante.
Toda aquella gente esperaba que lo hiciera; tenía, por
tanto, que hacerlo. Notaba la presión de sus dos mil
voluntades empujándome de un modo irresistible. Y •

mística de amor (1931~ 2009)

fue en ese momento, allí de pie con el rifle en las manos,
cuando por vez ptímera capté la vacuidad, la futilidad del
dominio del hombre blanco en Oriente."
La cultura occidental se vuelve otra cosa en sus
márgenes. Pero también Occidente aparece distinto
para los viajantes de otras latitudes. Cuando María
le pregunta a Mersualt cómo era París, él responde:
"Es sucio. Hay palomas y patios oscuros. La gente
tiene la piel blanca.• Tal vez as! le pareció también
la capitar francesa a Camus: un callejón gris,
poblado de sombras y ventanas cerradas, ausente
de sollP

a

1
JIC
1....

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.

Selección de poemas, traducción y notas de

JE-AMMETTE L. CLARIOMD

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J:

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1
10

.,

Cuando un poeta calla, se retrata; cuando eséribe,
olvida..¿Por ~qué entonces ha de ser un destino su
sil~ncio? Calla para irse, para dejar en sitio seguro a
los fantasmas. ¿Por qué si ve se define su estado de
vidente como una enfermedad?

�Ese Hombre, el Cristo que la acompaña, le da el
cielo de la sabiduría que todo dolor hace germinar: "El
árbol echa sus raíces en el miedo / y la semilla antes de
crecer/ aprende a morir".
Sólo por un amor así el mundo se vuelve real. En
38 poemas, Alda Merini nos entrega el derrumbe de
quien ha amado sin piedad, descarnadamente, pues
en ella la carne de Cristo es una rosa roja colmada de
sangre, Dios mismo hecho silencio.
MACNIFICAT: UN ENCUENTRO CON MARÍA

A

lela Merini nace en una época de posguerra,
de un padre cuyo amor ella reclama desde
pequeña como único modo de asirse a la
vida, mientras que la actitud que ella define c9mo
"fascista" afectará mayormente la voz escindida de
esta p_oeta que sólo alcanza a unirse a Jesús, única
imagen verdadera de su frágil destino.
CUERPO DE AMOR

Desde la aparición de La Terra Santa (1984), Alda
Merini ha vivido_la religiosidad como amor, despojo,
abandono. Su lectura de los santos no la ha llevado· a
escribir sobre los santos, más bien ha buscado vivir
una suerte de santidad poética dueña de su arrojo, de
sus miedos, del terror a este natural infierno de existir.
Cuando la palabra se acerca a Dios es que va al
origen, o se siente próxima al dolor del origen. Ypor
origen no propongo madre, tierra, mar. Digo Palabra
que abre la llaga de la creación.
El Cristo de Alela Merini en Cuerpo de amor, nace de
una soledad transfigurada, cáliz que mana la sangre
que ella vislumbró como pasión por ese hombre hecho
palabra, a quien a veces ha profundamente amado y,
también, traicionado tantas veces.Junto a su costado
no siente ni condena ni salvación: es cuerpo de
lenguaje que la inunda y"~leva como el tallo a la flor,
con su savia, con su espina.

. '

El Magníficat: un encuentro con María de Alda Merini
pertenece a una trilogía entrelazada por una sola voz
que se despliega en tres seres espirituales, solitarios,
plenos. Seres que se elevan para oir la voz sólida y
. sensible de qúien nombra su sentir desde el despojo:
fina y sosegada, su voz es una forma de piedad, una
conmiseración, un ciego mirar, un develar su fe
sin temor, un abismarse sin miedo. Al finalizar la
traducción de est~ libro, tuve la sensación de haber
escuchado una voz de gran altura, la voz del poeta que
por fin encuentra-fa serenidad.
Én Magníficat: un encuentro con María, María habla
al oyente pará contarle los dictados de una pasión
s\Jstancializada; una mirada que percibí al conocer a
la poeta hace más de quince años en su apartamento
frente al Naviglio rn Milán.
Alda Merini no es de este mundo, lo dejó hace ya
años, al vislumbrar que Maria, la madre de Cristo,
roza la altura de su voz: un misticismo encarnado. Su
palabra es anunciación, estrella, canto que surge de
la tierra. Su lengua no es ausencia de carne sino un
eterno vivir en los ójos del Amado: "i~é diré ·a José mi
esposo? I ile diré que le fui infiel? / iLe diré que lo he
traicionado conTígo? / Pero, tcómo se puede traicionar
a un hombre/ que es en esencia divino?/ iQué diré
a José, Señor?/ Esta tarea ingrata,/ esta duda atroz/
todos los hombres la llevarán en su corazón / cuando
vean á una virgen preñada !_de Tu PrÓpia Palabra".
En la época actual suelen confundirse religiosidad
poética -el diálogo supremo con nuestro yo aún sin
.develar- y la religión inventada por el hombre. Se~
religioso no es otra cosa que ser misterio, el que tan
bien entendió Ma)larmé: "Todo lo sagrado que desea
continuar siendo sagrado, se arropa en el misterio".
Misterio no es lo hermético, no es lo críptico, no es

12

lo religioso: sagrado es hacer florecer la belleza por el
_sacrificio.
Alda Merini habla desde lo sagrado místicamente
nacida para la poesia. Mística por natura, por destino,
por haber crecido anclada a un germen que va más
allá del lenguaje, más allá de las colinas de su origen:
llega al corazón herido de quienes la seguimos con la
devoción que tildo gran arte impone.
Hay quienes oyen en su voz ecos del Eclesiastés sin
darse cuenta que es hija predilec;ta de la noche y sus
toNllentas.
LA _CARNE DE LOS ÁNCELES

El Museo Nacional de Niza alberga un cuadro de
Chagal, La creación del hombre, en donde el arti$ta ha
sustituido la imagen de Dios por la figura de un-ángel
Las blancas alas desplegadas lanzan un fulgor divino
mayor acaso al de Cristo que aparece más pequeño
y humilde en la parte superior del_lienzo. Al centro,
azulado en blancós, el ángel de Yahvé -identificado
enla Biblia·con Dios en persona-parecierá acercarse
al sueño del artista que se expresa para decir: aquí
estoy para entrat en las bocas de los hombres, yo soy
el mel)Sajero, lá luz que necesitas para crear, yo soy el
que cuida tu sueño y se duerme dentro de ti, yo soy
. el ángel de tu anunciación cada vez que nombras la
palabra.
Sabemos que los ángeles carecen de sexo, que s¿n
fuúsimos en su vibración y que, por eso, captan como
nadie las realii:lades humanas; tanto, que los físicos los
diferencian de la condicíón humana por sus radiantes
pulsaciones lumínicas. Ser ángel.lo supo bien Wallace
Stevens, es condición necesaria del poeta y, a veces, a
pesar de ser expulsado, o arrojado a los-abismos, o ser
-como en Hieronymus Bosch- la memoria dantesca
del pecado; más necesario que oscuro, todo ángel es
reverberación, luz pura vigilando la armonía de los
cielos.
En Alda Merini, la, luz del ángel es sutil y
penetrante, alta y reposada, desparrameante, difusa
hasta concentrarse en la voz cuya carne se desprende
del espíritu para decir: "Se die:e que la creación del
Paraíso es la fábula de un amor ign_oto que de pronto
desata sus alas desde la corteza terrestre y que, al
enfriarse la tierra, más allá de las creencias bíblicas,
nacen ]os primeros vuelos d~ los ángeles".

13

En La carne de los ángeles aparecen velados Serafines
(aquellos que arden por el calor de Dios), de seis alas,
únicos de la estirpe que por estar cerca, pueden ver
a Dios. También los Querubines (los que poseen la
plenitud del conocimiento) y sólo existen para la
contemp~ación. Azules, con _4 alas llenas de· ojos,
,pueden ver lo que sucede para advertir, prevenir,
transportar los buenos espíritus hacia ei hombre. Y
casi en menor escala, los Tronos, "indica su absoluta
separación de cualquier sujeción terrestre". Se les
representa junto a un trono, o con un espejo en la
mano, o sentados sobre un globo, entronizados o
entre las esferas celestiales. Este espejo en la mano lo
usa la poeta para llagar nuestros ojos ora secos por la
expulsión, ora cansados por la contemplación. Todas
somos ángeles 9 demonios, depende del sueño creador,
del miedo, del amor, del modo en que entregamos
nuestra carne para que se encienda o para que se
apague, se muera o renazca por el sacrificio del amor.
Con este po~mario se cierra la trilogía de Alda
Merini: Cuerpo de amor: un encuentro con Jesús, Magníficat:
un encuentro con María y La _carne dews ángeles. Para
Alda Merini los ángeles son pretexto y realidad de
su escritura, son libertad y neces~ria contraparte
de Satán, son vuelos que la elevan -en la escala del
dolor~ a un color más bello, más reconciliado: "Me
regresaste _al mundo, yo c¡ue volaba / tan alto corµo
para cantar un magníficat a María"W

�lo che sono vicina alla marte,
io che sono lontana dalla marte, '
io che ho trova to un soleo di fiori
che ho chiamato vita
perché mi ha sorpresa,
enormemente sorpresa
che da una riva all'altra
· di disperazione e passione
ci fosse un uomo chiamato Gesü.
lo che l'ho seguito senza mai parlare
e sono diventata una discepola
dell'attesa del pianto,
io ti posso parlare di luí.
lo lo conosco:
ha riempito le míe notti con frastuoni orrendi,
ha accarezzato le míe viscere,
imbiancato i miei capelli per lo stupore,
Mi ha resa giovane e vecchia
. a seconda delle stagioni,
mi ha fatta fiorire e morire
un'infinita di volte,
Ma io so che mi ama
e ti diro, anche se tu non credi,
che si preannuncia sempre
.
con una grande frescura in tutte le membra
come se tu ricominciassi a vivere
e vedessi il mondo perla prima volta.
E questa ela fede, e questo eluí,
che ti cerca per ogni dove
anche ~uando tu ti nascondi
per non farti vedere.

llenó.mis noches con terribles estruendos,
acarició mis visceras,
blancos dejó mis cabellos por el asombro.
Me hizo joven y vieja
según las estaciones,
me hizo florecer y morir
infinidacl de veces.
Pero yo sé que me ama
y te diré, aunque no lo creas,
q1:1e siempre se preanuncia
con gran frescura en todo su cuerpo
y sientes como si volvieras a vivir
y tus ojos.miraran por vez primera el mundo.
Y ésta es la fe, y éste es él,
que te busca por todas partes
aunque te escondas
para que no te encuentre.
(De Cuerpo de amor)

lolo so
che il figlio mio e Tuo
non lo vedra nessuno
e che tutti lo vedranno.
Ma a Giuseppe
cosa diro?
Lui che piange nascosto in una lacrim.a,
in uncánto?
Cosa diro?
Che Tu prima di luí
hai visto la mía solitudine
e ne hai fatto un carpo?
Cosa diro a Giuseppe mio sposo?
Diró che l'ho ingannato?
Diró che l'ho tradito con Te?
Ma come si puó tradire un uomo
con un·essenza divina?
Cosa diro a Giuseppe, Signare?

Questo compito ingrato,
questo dubbio atroce,
tutti gli uomini l'avranno in cuore
quando vedranno una vergine incinta
della Tua Stessa Parola.

***
Yosé
que el hijo mío y Tuyo
nadie lo verá
y todos lo verán.
Pero aJosé,
/qué le diré?
iA él quien llora oculto en una lágrima,
en un canto?
iQuéle diré?
/Que Tú antes que él
viste mi soledad
y con ella hiciste un cuerpo?
/Qué diré aJosé mi esposo?
/Le diré que le fui infiel?
/Le diré que lo'he traicionado conTigo?
Pero, /cómo se puede traicionar a un hombre
que es en esencia divino?
/Qué diré aJosé, Señor?
Esta tarea ingrata,
esta duda atroz,
todQs los hombres la llevarán en su corazón
cuando vean a una virgen preñada
de Tu Ptopia Palabra.

*'"'
Yo que estoy cerca de la muerte,
•yo que estoy lejos de la muerte,
yo que encontré un surco de flores
al que di por nombre vida
porque me sorprendió,
mucho me sorprendió
que de una a otra ribera
de desesperanza y pasión
hubiese un hombre llamado Jesús.
Yo que lo seguí siempre en silencio
y me transformé en discipula
de la espera del llanto,
yo te puedo hablar de él.
Yo lo conozco:

(De Magnificat: un encuentro í:on María)

•

14

15

•

�Cosi l' angelo che si fa demone,
il demone che si fa angelo,
il male oscuro;
la paura del male
diventano l'infemo vivo della mente.
E alfora si sente il palpito divino
di una rinascita che non e piü possibile,
e su queste rive di canto
nasce forse l'espansione di una lingua
che non conosce nessuno,
e di" cuí non parlera mai nessuno.
Mentre la poesía edistanza
tra corpo e corpo,
mentre la poesía eamore,

***

r

Asi el ángel que se hace demonio,
el derp.onio que se hace ángel,
el oscuro mal,
el miedo al mal
se convierten en iflfiemo vivo de la mente.
Y entonces se siente el latido divino
de un renacer que ya no es posible,
y sobre estas riberas del can,to
tal vez nace la expansión de una lengua·
que nadie conoce,
y de la cual nadie hablará jamás.
En cambio la poesia es distancia
entre cuerpo y cuerpo,
en cambio la po~sia es amor. ·
(De La carne de los ángeles)

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cido el 28 de noviero.bre de 1908 en Bruselas,
Bélgica (aunque hijo de padres franceses
de origen judio), Lévi-Strauss creció en
un ·ambiente aburguesado que le permitió desde
pequeño acercarse a los libros, al arte y a la música
clásica -su otra gran pasión. La familia regresó a París
donde Lévi-Strauss crecería y tendría su formación
escolar. En la prestigiosa Universidad de París-La
Sorbona estudió derecho con agregado en filosofía. Sin
duda, su decisión de ampliar sus estudios de derecho
con los de filosofía sería de suma importancia para el
futuro académico de Lévi-Strauss, ya que en La Sorbona
tuvo la fortuna de ser alumno de grandes filósofos como
Abe! Rey y el medievalista Etienne Gilson, pero sobre
todo ahí conoció dos corrientes ·intelectuales que lo
marcarían profundamente: el_psicoanál.i$is freudiano y
el marxismo. Su ihterés por la psique del ser humano y
por las formas de pensamiento surge durante su paso
por La Sorbona. 8 marxismo a su vez l½ otorgó una
explicación (materialista) de la lógica de lá historia.
Aunque en su obra futura Lévi;Strauss se alejaría de
ambas comentes, nunca dejó de dialogar con ellas a la
hora de reflexionar sobre sus apuntes etnográficos.
Entre 1931 y 1934, Lévi-Strauss se dedicó a enseñar
filosofta y a publicar breves articulos en revistas de
corte socialista. A pesar de su fíliacíón socialista, el
· marxismo cada vez le parecía menos apropiado par.
dar respuesta a sus inquierudes intelectuales, entre las
que ya destacaba su interés por descifra¡: las dinámicas
sociales y culturales de las sociedades humanas, La idea
de viajar y conocer países.remotos y culturas extrañas
le atraía desde sus lecturas de infancia. Sin embargo,
fueron sus recientes lecturas de Joseph Conrad las que
aumentaron su anhelo de viajar y tener la experiencia
de vivir en una cultura diferente a la suya. Sin embargo,
seria su lectura de Sociedad primitiva, del antropólogo
norteamericano Robert H. Lowie, lo que le aclararía
su futuro, 8 mismo Lévi-?trauss describe en Tristes
trópicos cómo la lectura atcident.11 de un libro ya viejo y
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El pasado 30 de octubre de 2009 falleció el último representante de
la gran pléyade. de pensadores franceses que dominaron el panorama
intelectual de la segunda mitad del siglo XX. El etnólogo y pensador
francés, Claude Lévi/Strauss, murió en París poco antes de cumplir los
101.años de edad. Su biografía fue un constante periplo a lo largo y ancho
del mundo real y el de las ideas. Su vida, tanto personal como intelectual,
estuvo completamente ligada a la historia del siglo XX. Su vasta obra
-aunque no tan extensa como lo fue su vida- no sólo significó una
revolución para la antropología y las ciencias sociales, sino qµ@ también
modificó para siempre nuestra manera de mirar el mundo y a los que
habitan en él.
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medio olvidado como el de Lowie le mostrarta de golpe
su futura vocación. En ese momento supo que lo que
deseaba era ser etnólogo'. Lowie fue uno 4e los primeros
antropólogos norteamericanos (aunque había nacido
' en Austria) en realizar trabajo de campo; pasó largos
periodos viviendo entre los Arikara, Shoshone, Mandan
y otros pueblos de las Grandes Planicies y sudoeste de
Estados Unid.is. La experiepcia del trabajo de campo
relatada por Lowie fasqnó a Lévi-Strauss, dado quelo
que él estaba buscando era la posibilidad de estudiar a
.·las sociedades humanas en general, ypara ello necesitaba
acercarse a culturas ajenas a la historia occidental
(y encontrar explicaciones sociales diferentes a las
ofrecidas por el _marxismo). Aunque ahora consideramos
inocente la idea de creer que las culturas no-occidentales
han permanecido inmovilizadas en la h'istoria, y que
por lo tanto representan un vestigio de la antigüedad,
esta creencia tuvo gran arraigo hasta hace no mucho y
movilizó por décadas a los antropólogos; de hecho, el
, trabajo de campo que implicaba buscar a una cultura
alejada de la "civilización" occidental fue el método.que
distinguió y consolidó a la antropología como ciencia
social en las primeras décadas del siglo XX'.
Lévi-Strauss creía que con el fin de descubrir-las
formas de pensamiento comunes a todos los seres
humanos ténia que aventurarse en una experiencia similar a la realizada por Robert Lowie. Por ello es que
l En este articulo utilizo como sinónimos los términos "etnólogo"
y "antropólogo". A ciencia cierta, antropología es un término más
general que etnologia porque puede ser fisica, social o· cultural y
hngü!stica. De hecho, emologia es el equivalente a antropología
social o cultural. La diferencia en los términos corresponde a las
diferentes tradiciones antropológí~: en Estados Unidos se le llama
•antropolog1a cultural"; eñ Gran Bretaña, •antropología social";
I1]Íentras que en Francia: "etnología"'.
2 fl tta,bajo de campo de Bronislaw Malinowskl en las Islas
Trobriand (1914°1918) inauguró el método de investigaciOn que
caraci-erizaóa a · 1a anttopolog1a desde entonces. Otros trábajos

de campo como los de Margaret Mead en Samoa.o los de Evans,
Pritchatd con los azande dd Alto Nilo y los nuer al sur de Sudán,
son quizá de los ejemplos más representativos durante este. periodo
clásico de la antropología.

�pasó gran parte de 193"4 buscando la manera de poder
estadia en Nueva York le permitió también conocer a
viajar a algún lugar remoto: Australia o el Pacifico sur,
fondo la tradición boasiana de antropología cu1tural4 .
África o algún sitio de América. Pidió ayuda a Marcel
Cuando la guerra mundial llegaba a su fin y la
reconstrucción de Europa iniciaba, Lévi·Strauss sela pasó
Mauss, uno de los grandes antropólogos franceses,
viviendo entre Francia y Estados Unidos. Finalmente,
a quien le manifestó su deseo e intención de ocupar
en 1949 presentó su tesis doctoral en La Sorbona: "Las
alguna plaza dé maestro en otro país en el dado caso
estructuras elementales del parentesco" (Les Structurt:5
. de que existiera una posibilidad de esas caracteristicas.
Fue asi como al poco tiempo le llegaría la oportunidad:
élémentaires de 1a parenté). La obra fue publicada al año
participar en una misión cultural en BrasiJl. Lévi·
siguiente e inmediatamente obtuvo el reconociníiento
Strauss aceptó de inmediato la oferta. Esta estancia
de la comunidad académica. Esta obra 'contradecía y
en Brasil marcatia el inicio de su experiencia como
refutaba las teorías existentes sobre los sistemas de
etnólogo.
parentesco, especialmente las de la escuela británica
En Brasil, Lévi·Strauss vivió de 1935 a 1939 y
.conocida como estructural-funcionalista. Allred
enseñó en la Universidad de Sao Paulo. Además de la
Radcliffe-Brown, quizá el antropólogo más conocido de
enseñanza, tuvo en ese país sudamericano sus primeras
est¡I tradición antropológica británica, consideraba que
experiencias etnográficas realizando visitas al Mato
los sistemas de parentesco se basaban en la ascendencia
Grasso y a la.selva amazónica. En Tristes trópicos -un · de un ancestro común5. Lévi-Strauss, por su parte, llegó
libro maravilloso que trasciende y conecta disciplinas
a la conclusión que para entender el funcionamiento
tan diversas como la antropologia, etnografía, el
de los sistemas de parentesco la clave era comprender
diario de viaje y la literatura-, Lévi-Strauss narra sus
el principio de "reciprocidad". Teniendo en cuenta este
primeras impresiones al en,trar en contacto con las
principio uno puede también concluir que la función de
culturas originarias de esas zonas del subcontinente
los sistemas de parentesco sirve para garantizar el orden
brasileño y deja en claro que a partir de entonces no
de la sociedad mediante el intercambio de mujeres a
dudatia en dedícarse en cuerpo y alma a la etnologia.
través del matrimonio, y, obviamente, la precondición
La situación critica de una Europa al filo de una
para que este sistema funcionara fue la regla del incesto.
guerra mundial le hizo regresar a París. La invasión
F,51:o es, que un miembro de un clan determinado no podia
alemana a Francia ocurrió y concluyó en tan sólo
disfrutar a una mujer de su comunidad y por lo tanto
unos meses. Al firmarse el armisticio, Lévi-Strauss
tenia que intercambiarla esperando a su vez que él u otro
decide abandonar su país y refugiarse en Nueva York.
miembro de su clan recibiera de esa otra comunidad una
Nuevamente este viaje le marcarla profundamente.
mujer apropiada. Este sistema de intercambio, según
En esa ciudad enseñaría en la New School for Social
Lévi-Strauss, cimentó lás bases para la organización de
Research, y esta experiencia le permitió empaparse de
la sociedad Es por ello que Lévi-Strauss considera que el
la corriente teórica que definirla sus investigaciones
tabú del incesto es el principio de la cultura; es un limite
etnológicas: el estructuralisrno. En la Gran Manzana
a los impulsos meramente naturales en beneficio de la
coincidió con el gran lingúista ruso Ro man Jakobson
organización social
y gracias a él, Lévi·Strauss conoció a fondo las obras
En esta obra fundamental de Lévi-Strauss es evidente
de otros lingúistas corno Ferc4nand de Saussure y
la influencia de dos de los grandes precursores del
otros ¡niembros de la Escµela de Praga. La lingüistica · pensamiento antropológico francés: Émile Durkheim y
estructural dotó a Lévi-Strauss de un modelo
Marcel Mauss. Lévi-Strauss se inspiró en el primero no
·teórico que aplicaría en sus investigaciones sobre
las dinámi~as sociales y culturales de los grupos
4 Referente al antropólogo norteamericano de origen alemán, Franz
Boas (1858-1942): Boas es considerado el padre de la antropolog!a
humanos. Además de la lingüistica estructural, su
3 Muchos 'intelectuales franceses que alcanzaÍ1an también gran
celebridad en las siguientes dos décadas participaron también en
este proyecto. Quizá el más famoso, además de Claude Lévi-Strauss,
fue el historiador Fernand Braudel.

moderna norteamericana y su obra se distinguió por renegar de
las teoñas evolucionistas y difusionistas y, en cambio, privilegió el
relarivismo culrutal aplicándolo a sus trabajos etnogtáficos.
5 Ver: Alfred R. Radclilie-lkown, Structurc and Function in Primitívc
Socicty (1952). Hay una traducción al español realizada por Editorial
Península en 1972.

_

sólo para el título de su obra sino también al concebir
un modelo de sociedad basada en la solidaridad (ya
sea orgánica o mecánica). Mientras que de Mauss
obtuvo la idea clave de reciprocidad Si la solidatidad es
fundamental en su idea de sociedad, ésta debe erigirse
sobre un sistema de reciprocidad, esto es, un sistema de
intercambio que fortalezca las ~ s entre los distintos
segmentos de la sociedad'.
_
A pesar del impacto de Las estructuras elementales del
parentesco, Lévi-Strauss no se conformó y se dio cuenta
que el estudio de los sistemas de parentesco no era el ·
camino adecuado para descubrir los procesos mentales
comunes a todo ser humano. Los sistemas de parentesco
estaban demasiado asociados a la acción social por lo
que Lévi-Strauss preferia buscar formas de pensamiento
social más puras y menos prácticas: la mitologia. Toda su
obra es en si un recorrido por descubrir las estructuras
o procesos mentales de lÓs seres humanos. Su proceso
de búsqueda inició con los sistemas de parentesco .
y terrninatia con su ·amplio estudio sobre los mitos:
Mitológicas, aunque en ese intervalo publicó lo que
muchos consideran sus dos obras más importantes: El
totemismo en la actualidad y El pensamiento salvaje.
La importáncia de estas dos obras radica en que sirven
para lanzar un ataque al eurocentrismo y a la arrogante
superioridad del mundo occidental que considerab~ a
los pueblos no-occidentales como primitivos e inferiores
y sobre todo, incapaces de pensar racionalmente. LéviStráuss demostró que a diferencia de lo que solemos'
creer, el tipo de pensamiento humana más común es el
arialógico y no el lógico. Este mayor uso del pensamiento
analógico no sólo es común entre las llamadas ·culturas
"primitivas" sino también en el mundo occidental (con
la excepción del racionamiento científico y matemático).
Los seres humanos acostumbramos utilizar patrones
arbitrarios mediante los que clasificamos a los objetos.
Sin embargo, áUnque estas clasificaciones son arbitrarias,
las relaciones entre los objetos obedecen a un carácter ·
más universal formando un sistema tle pares opuestos. Se
podría decir que todo el sistema que da forma a nuestro
pensamiento forma un sistema de oposiciones que6 Obviamente el t!tulo de la obra está inspirada en el libro Las
formas dancntafcs de la vida rdigiosa de Émilé Durkheim. Respecto a la
reciprocidad, la obra de Marce] Mauss, Essai sur ledon (Ensayo sobre
el don) marcó un p.ne aguas en la teot!a antropológica y hasta la
fecha sigue siendo muy empleado.

20
y

21

,
provee los elementos que utilizamos para pensar acerca
ele todo tipo de relaciones, entre ellas las relaciones entre
distintos grupos sociales. De hecho, la primera gran
oposición sobre la que descansa el sisterru¡ es la que hay
entre naturaleza y cultura.
Finalmente, sus cuatro volúmenes de las Mitológicas
son el resultado de veinte años de investigación y trabajo
de campo tanto en Brasil como Norteamérica En esta
monumental pero original obra, Lévi·Strauss analiza
detalladamente 813 mitos. La reflexión sobre estos
·mitos le permitió reforzar su idea de que el pensamiento
humano actúa mediante analogias oponiendo elementos
contrarios (crudo/cocido; naturaleza/cultura; ruido/
· silencio; sagrado/profano, etc.) y que los mitos son
productos de la realidad (natural y cultural) en que son
creados y transmitidos y que además tienen la función
de organizar las distintas sociedac,ies humanas. Conclµye
además que los mitos proveen a las sociedades humanas
de un modelo lógico que les a~de a solucionar las
contradicciones y los problemas de su mundo inmediato.
De hecho, su reflexión sobre la función de los mitos fue
fundamental para el futuro de las ciencias sociales y. la
filosofía en las últimas décadas del siglo XX: para LéviStrauss,la lógica del pensamiento mítico es tan complej~
como la de la ciencia mod~rna, aunque la diferencia
radica np en la calidad del proceso intelectual sino en la .
naturaleza de las cosas a las que es aplicado. Lévi-Strauss
echa por tierra la creencia de que la ciencia moderna
occidental es el resultado de un progreso mental, como
si las culturas primitivas (y las no occidentales) vivieran
todavía en un estado de infantilidad mental mientras
que el hombre occidental posee ya una menta madura.
Por el contrario, Lévi-Strauss concluye que el hombre ·
siempre ha poseído la misma capacidad mental, la
única diferencia es que en la actualidad se ha ampliado
el nÜlp.ero de áreas y situaciones a las que se aplica el
pensamiento.
Aunque con el tiempo tanto el estructuralismo
corno la obra de Lévi-St:rauss han sido fuertemente
criticados, su legado enriqueció y favoreció el
desarrollo de las ciencias sociales y las humanidades.
Dos aspectos caracterizaron la grandeza de la obra
levistraussiana: primero el que su interés por las
culturas "primitivas" obedecia más a una búsqueda
de las propiedades fundamentales del ser humano
-es decir, encontrar lo que todos los seres humanos

�I

POESÍA

(sin importar raza o sexo) tenemos en común- que
a una curiosidad de anticuario o de estudioso que
simplemente P.retende demostrar la evolución de
las razas y concluir, como muchos precursores de la
ciencia antropológica: que la cultura occidental es
superior. Segundo, que a diferencia del resto de los
. antropólogos, su interés fueron la '4rriente humana" y
las dinámicas sociales y culturales que los humanos
compartimos y no simplemente descifrar los modos de
organización ele una sociedad en particular.
Más allá de la originalidad que su obra representó
para la e_tnologia debido a sus métodos y
planteamientos teóricos, sus libros influenciaron
y modificaron al resto de las ciencias sociales y
la filosofía. Su obra fue un fundamentado ataque
al eurocentrismo y a la colonización europea.
Lévi-Strauss desnudó a la supuesta superioridad
occidental: ésta no es más que otra forma.mítica de
pensar nuestras diferencias con las otras culturas. Las
luchas anticoloniales y la critica posmoderna contra
la arrogancia de la modernidad occidental (corno
la realizada por Lyotara) le deben mucho~ gran
antropólogo francés. Es verdad que-al estructuralisrno
y a Lévi-Strauss se les acusó de deshistorizar al ser ·
humano (principal critiea de la hermenéutica de
Paul Ricoeur yHans-Georg Gadamer) pero aún así,
estamos en deuda con Lévi-Strauss porque su obra fue
un esfuerzo por comprender al otro y por demostrar
que el no-occidental, o el "no-civilizado", es muy
similar a nosotros y que posee la misma capacidad
intelectual Fue además un precursor en defender a la
naturaleza de la depredación hum~. Por último, creo
que hoy más que nunca los planteamientos de Lévi-

Strauss pueden ser muy benéficos para la humanidad.
Leer a Lévi-Strauss es una invitacióñ a replantearn9s
y a volvernos escépticos sobre nuestras creencias y
valores más arraigados y poco cuestio~ados. Si tan
5?lo dudáramos más de lo que creemos que es correcto
o "natural", el camino a la tolerancia seria más ancho.
En ampliar este camino todavía demasiado estrecho es
que el viejo etnólogo francés nos seria de gran ayuda110

Hay un jardín
Obras de Claude Lévi-Strauss:

La vic familiairc et sociale des indicns Nambikwara (Vida familiar y social de
los indios Nambikwara). 1948.
'
Les struccurcs tlbnentaircs de la parenté (Estructuras dancntalcs del
parentesco).1949.
Racat histoirc (Raza ehistoria), 1952.
Tristcs cropiqucs (Tristes-trópicos). 1955.
Anthropologic scructuralc (Antropología estructural), 1958.
Le toctmismc aujourd'húi (El totemismo en la actualidad), 1962.
La pcnstc sauvag,-(El pensamiento salvaje), 1962.
Les mythologiqucs 1: Le cru et le cuit (Lo crudo y lo cocido), 1964.
Les mychologiques 2: Du miel aux cendres (De la miel a las cenizas). 1967.
Les mychologiqucs 3~L'origjnc des manieres de table (El origen de las maneras_
en la mesa), 1968.
l.ts mythologiqucs 4:L'homme nd (El hombre desnudo), 1971.
Anchropologie structurale dcux (Antrapologia estructural dos), 1973.
Lavoiedcs masques (La rucad, las máscaras), 1975.
Racc et culture (Raza y cultura), 1983.
Le rcgard tloignt (La mirada alejada). 1983.
.
La pocitre jalouse (La alfarera celosa), 1985.
De pres et de loin (Dcsdrnrca y desde lejos), 1988.•
Histoirc de lym. (Historia dt lince), 1991.
Regardcr, tcouccr, lire (Mirar, escuchar, lecr),'1993.
Saudades do Brasil (Nostalgia del Brasil). 1994.
Le Ptre Notl supplicit, 1994.
Saudades de Sclo Paulo, 1996.

1
1llC

OJ

IVÁNTREJO

1

Peroel silencio es cierto. Por eso escribo.

'

2

Estoy solay escribo. No, noestoy sola.

1
.....

Hay alguien aquí que tiembla.

J

Alejandra Pizarnik

E N rus OJOS HAY UN JARDÍN de

alegría animal

que azuza la anoche para que se abra como orquídea
o como cálido roce/ pues nada crece ní amaina
fuera de la caricia/ ní de la mano
que horada los espasmos.

�POESÍÁ

POESÍÁ

No HAY OTOÑO EN TU JARDíN/ ni hojas secas
entre tus dedos/ sólo hay inacabables puestas de sol
EN EL JARDÍN tu mirada es liviano canto

que peregrina sobre nú piel/ hoja de sauce
apenas flotando.

donde es necesario pensar en el silencio o apenas
[nombrarlo
o lo dicho ya que se esconde tras tus ojos/
emane como flor en el páramo del sueño.

�POUfA

"3COMZALO ROJAS CAMOUET

EN EL JARDÍN NADIE NOS oYF./

pasamos los dias al vuelo y nombramos
las pequeñas cosas para que existan/ para que nos
[ habiten/
salimos a cazar palabras dormidas y las juntamos
en el huequito que tenemos en el pecho/ en esa entrada
al más cálido de nuestros templos/ ya satisfechos
ronroneamos mientras se acicala la noche.

En esta orilla del jardin somos posibles.

A Bolaño como escritor se lo podría revisar como poeta, novelista
~ cuentista1. En todas esas posibilidades -pienso específicamente
élesde su narrativa- es la entrada y salida de una generación que
vivió, en casi toda Latinoamérica, la década de los setenta. Década
que de una u otra manera marcó el proyecto de generar igualdades
sociales con sus respectivos fracasos. Se podría pensar que era una
generación de personas que vivieron las revueltas entre las dictaduras
y las proclamas revolucionarias.
l Consqos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joya, escrito conjuntamente con AG. Porta (1984), La pista de hielo (1993), Literanira nazi en
América (1996), Llamadas telefónicas (1997), Los detectives salvajes (1998), Amuleto (1999), Mo11Sicur Pain (1999), Nocturno de Chile (2000), Tres (2000),
Estrella distante (1996), Los perros románticos (2000), Putas asesinas (2001), Amberes (2002), Una novdita lumpen (2002), El gaucho insuft"ible (2003),
Entre paréntesis (2004) y 2666 (2004).

�---

------~----

ANATOMÍA DE LA CRÍTICA

olaño vivió esto desde_ u~a mixtura_ de países
(Chile, Venezuela, Mexico y Espana), desde
las posibilidades de cambios culturales y
sociales' y sus respectivos fracasos en la brutalidad
de las represiones militares:

B

... todo lo que he escrito es una carta de amor o de
despedida a mi propia generación, los que nacimos
en la década de los cincuenta y los que escogimos
en un momento dado el ejercicio de la milicia, en
este caso seria más correcto decir militancia, y
entregamos lo poco que teníamos, lo mucho que
teníamos, que era nuestra juventud, a una causa
que creíamos la más generosa de las causas del
mundo y que en cierta forma lo era, pero que en
realidad no lo era. De más está decir que luchamos
a brazo partido, pero tuvimos jefes corruptos,
líderes cobardes, un aparato de propaganda que era
peor que una leprosería ( ... ), pero igual lo hicimos,
porque fuimos estúpidos y generosos, como son
los jóvenes, que todo lo entregan y no piden nada

ANATOMÍA DE LA CRÍTICA

están supeditados por un "alguien" que pregunta. Más
aún, es ese "alguien" el que ordena cronológicamente
la seguidilla de estos dos escritores en sus aventuras y
búsqueda de la poeta estridentista, Cesárea Tinajero.
Exceptuando, eso sí, el relato o testimonio de Amadeo
Salvatierra, que siempre gira en la misma fecha.
Lo primero que podríamos pensar es que es el
propio narrador a quien le recae esta categoría de
"alguien". Este narrador reconstruye la historia.
Bien, ahí todo de acuerdo, pero es este narrador el
que tiene un juego doble. Le pondremos un nombre
a este narrador: testigo. En primer lugar, este
narrador o testigo parte del seguimiento de estos
poetas, Belano y Lima. Por otro lado, los personajes
que relatan son el testimonio que elabora producto
de la entrevista que se está haciendo a lo largo de
toda la novela.
Por lo anterior, esta figura dual del narrador✓testigo
consigue el relato de los personajes que hablan a
través de la entrevista. Para eso, hay que adentrarse en
la función de este género:

a cambio, y ahora de esos jóvenes ya no queda nada
(. ..) Toda Latinoamérica está sembrada con los

La entrevista es un diálogo organizado sobre
la base de preguntas y respuestas. Autoritario

huesos de estos jóvenes olvidados (en Manzoni,
2002: 212)2.

sin duda, en la medida en que uno de los
interlocutores, el entrevistador, tiene el monopolio

En varias entrevistas, Bolaño apunta a que su
escritura es sobre la memoria. La contextualización
de elementos que sustentan su memoria, da como
resultado la novela que se revisará aquí.

de las preguntas y por lo tanto lo conduce(... ) El
intercambio de palabras entre los interlocutores de
la entrevista, la sucesión de relevos en sus roles de
emisor y receptor, evoca de inmediato en el lector
el marco de comunicación propio de lo escénico,

LOS DETECTIVES SALYAJESY EL CÉMERO DE
LA ENTREVISTA

Cuando pienso en el género de la entrevista, también
dirijo la estructura del libro como un confesionario y
testimonio. No subtitulo esta sección con estos dos
últimos géneros, que están en juego, indudablemente,
porque la entrevista tiene aquí una mayor carga
fi.ccional. Si leernos cualquier capítulo de la segunda
parte de la novela ("Los detectives salvajes, 1976~
1996"), nos damos cuenta de que los relatos parten
con un pie forzado: "alguien" pregunta sobre Arturo
Belano y Uhses Lima. Es decir, todos los relatos de
los personajes que circulan en esta parte de la novela
2 Fragmento del discurso de entrega del Premio Rómulo Gallegos
(2 de agosto de 1999).

de lo "representado" (...) A menudo el autor de la
entrevista, al editar el texto, refuerza además los
efectos de teatralidad del diálogo: lo introduce
dando detalles sobre el lugar y el momento en que
se realizó la entrevista, o registra entre paréntesis,
en el transcurso del diálogo, los gestos del
entrevistado cuando responde (risas, énfasis de la
voz, movimientos de las manos, etc.), exactamente
como en las "acotaciones" de los textos dramáticos
(Morales, 2001: 161).

Si se piensa que aquí la entrevista no existe es
porque se piensa que no existe el clásico esquema
pregunta/respuesta. Pero como ya dije, es la figura
interna que hay de testigo, ese "alguien" que

28

LA INICIACIÓN NO ES ALCO QUE SE CONCENTRE EN UN ACTO O
EN UN PRINCIPIO, SINO QUE SE ENTIENDE COMO UN PROCESO:
EL VIAJE Y LA BÚSQUEDA SON CONSTANTES RITOS QUE SI SE
ELABORAN BIEN (PENSEMOS EN RIMBAUD), TRANSFORMAN A LA
VIDA MISMA EN UN MITO DE SÍ MISMO.
pregunta (para dejar que el relato fluya por parte de
los "interrogados) sobre Belano y Lima para que el
interlocutor confiese o dé testimonio del paso de estos
dos escritores.
El testigo, como dice la cita anterior, "refuerza los
efectos de teatralidad" para dar una carga fi.ccional de
lo que se relata. Estos relatos son la reconstrucción
o "representación" que el testigo da al que recibe
la acción. Aquí la palabra detective toma mayor
importancia: por un lado, son Belano y Lima los
que investigan sobre el periplo de Cesárea Tinajero.
Además, es el narrador/detective que va detrás de
las pesquisas de estos personajes. Esta lógica textual
produce una ficcionalización del relato. Todos
hablan (menos Amadeo Salvatierra) con distancia
temporal de la última visita de Belano y Lima. Es
decir, el recordar, el hacer memoria de los hechos,
que por lo demás deben ser concretos o específicos
a la supuesta pregunta detectivesca: ¿cuándo fue la
última vez que vio a Arturo Belano y a Ulises Lima?,
reconstruye no un dato fidedigno y concreto. Todo
lo contrario, se reconstruye -es importante aquí
el prefijo re- a través de la fabulación (Antonio
Cándido), el imaginario de la pregunta. La distancia
temporal elabora esta carga3• Por lo tanto, novelar lo
sucedido es reelaborar o reconstruir hechos que rozan
la fabulación del relato. Teatralizan el acto de hablar
hasta su máxima expresión, por ejemplo, en Joaquín
Font. Todo acto testimonial sería, entonces, una
representación y no una aclaración de lo sucedido.
Por otro lado, los testigos que hablan pierden su
condición de certeza. Palabra que no tiene mucha
importancia para generar una discusión al respecto
de este análisis: estos testigos secuenciales tienen
una carga temporal que los supervisa este detective/
3 Pienso, además, en otro texto, Tejas Verdes, de Hemán Valdés: el
hecho de reconstruir su vivencia en ese campo de concentración
provoca que el relato esté en el lúnite entre la novela y el testimonio.

29

narrador. Pero, por otro lado, hay otro testigo,
el cual abre y cierra este periplo de búsqueda:
García Madero (poeta de menor edad en el grupo
de los real viscerahstas). Una especie de alter ego
de Belano, el cual construye desde sí y para si sus
experiencias con estos personajes. Este testigo
toma una connotación más intimista, ya que en
este narrador, personaje y testigo se deposita
la clásica figura del protagonista de una novela
de formación. En la primera parte ("Mexicanos
perdidos en México, 1975"), se muestra a un García
Madero en las primeras experiencias ritualísticas
de ingreso al mundo: la sexualidad, la desavenencia
con la autoridad ( sus tíos) por no estudiar la
carrera que al parecer es impuesta, y sus primeros
acercamientos a su vocación de poeta, al ingresar
al grupo real visceralista. Esta última experiencia
carece de un ritual iniciático: "2 de noviembre.
He sido cordialmente invitado a formar parte del
realismo visceral. Por supuesto, he aceptado. No
hubo ceremonia de iniciación. Mejor así" (13). Es
decir, la iniciación no es algo que se concentre en
un acto o en un principio, sino que se entiende
como un proceso: el viaje y la búsqueda son
constantes ritos que si se elaboran bien (pensemos
en Rimbaud), transforman a la vida misma en un
mito de sí mismo.
En la segunda parte ("Los desiertos de Sonora,
1976") este personaje en formación relata el
encuentro -también a la pasada de él mismo: se
decide a dejar todo y ser un poeta- con Cesárea
Tinajero y todo el absurdo y cómico de la muerte
que ahí sucede.
En definitiva, entrevista y testigo son elementos
constitutivos de la creación y rearticulación de
la memoria. Novelar (ficcionalizar) los hechos es
ejercicio de esta memoria múltiple en la cantidad
de personajes (testigos) que hablan y del ejercicio

�---

- - - - - -

--

ANATOMÍA DE LA CRÍTICA

narrativo que realiza el mismo narrador/detective que
ordena todo este periplo.
METAMORFOSIS DE LA ESCRITURA:
MEMORIA Y DES.APARICIÓN DEL SUJETO

Este texto, como se dijo anteriormente, presenta
a un narrador dual. Ahora, por otro lado, más que
dual, es un narrador múltiple: está investigando el
paso de Belano y Lima por cualquier lugar en que
estos circulen. Intercepta a los testigos (testimonio)
de ambos escritores para que hablen. Por lo tanto,
la multiplicidad está relacionada con el transcurrir
del tiempo. Es un narrador que también impregna
su experiencia del viaje en el seguimiento de Belano
y Lima. Como dicen Deleuze y Guattari en el Rizoma
(tercer principio): "Las multiplicidades se definen
por el afuera: por la hnea abstracta, línea de fuga o
de desterritorialización según el cual cambien de
naturaleza al conectarse
con otros" (p.21). Esto es: el
narrador se multiplica por
las voces que hablan en el
transcurso de veinte años
( segunda parte del libro)
de seguimiento. El narrador
sería todas las voces que
están, también, fuera de él.
No es que el narrador sea
un reflejo de los personajes
que hablan -un espejo, si
se quiere- sino que la voz
de los personajes rebota en
el narrador y viceversa. En este "eterno retorno", se
construye el relato con este narrador múltiple. Más
aún, cuando hablo de "eterno retorno", es por que este
texto está lleno de interrupciones temporales, sobre
todo entre la primera parte con la segunda y, a su
vez, esta última con la tercera: el texto se va armando
desde su globalidad un circuito que se abre y se cierra

ANATOMÍA DE LA CRÍTICA

en si mismo. El libro mostrando su propio proceso
de creación, pero que se elabora como una red de
discursos que lo transforman en un multidiscurso, que
son todos los personajes que hablan, que a su vez es
el propio narrador de la segunda parte del libro. Esta
multiplicidad se logra bajo otro principio del rizoma
(4• principio), el de ruptura asignilicante:
Un rizoma puede ser roto, interrumpido en cualquier
parte, pero siempre recomienza según ésta o aquélla
de sus lineas, y según otros (. .. ) Hay ruptura en el
rizoma cada vez que de las lineas segmentarías surge
bruscamente una linea de fuga, que también forma
parte del rizoma (22). No hay imitación ni semejanza,
sino surgimiento, a partir de dos series heterogéneas,
de una línea de fuga compuesta de un rizoma
común que ya no puede ser atribuido ni sometido a
significante alguno (24).
La diacronía de la
segunda parte genera
rupturas con la primera
y la tercera parte, pero
retoma un sentido múltiple
en la totalidad del texto,
esto tomando en cuenta la
ruptura o lógica del tiempo
en las partes del libro: la
primera y tercera parte
presentan una sincronía
que quiebra con la diacronía
interna de la segunda parte.
Pero es este mismo quiebre el que produce la aventura
de Belano y Lima. Aquí no interesa saber el fin, por
absurdo que sea, de encontrar a Cesárea Tinajero, sino
cómo las multiplicidades ("agenciamientos") se van
conectando, alargando o rebotando unos con otros
para producir una escritura que se metamorfosea, que
se crea a sí misma. Esta metamorfosis es para mostrar

ESTÁ METAMORFOSIS ES P.A.RA MOSTRAR CÓMO LA ESCRITURA
FUNCIONA. DESDE SU PROPIO .A.ND.A.R: CÓMO CENERA VOCES, CÓMO

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•
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cómo la escritura funciona desde su propio andar:
cómo genera voces, cómo estas voces se conectan
entre ellas, cómo buscar un absoluto poético, cómo
representar el absurdo del crimen, cómo creer que
la poesía salvará al mundo, etc. Es decir, cómo la
escritura se va metamorfoseando para mostrarse
escurridiza consigo misma. El único punto de
conexión para lograr lo dicho es la utilización de la
memoria. Esta escritura funciona con dicha noción.
La memoria crea la multiplicidad que rompe con toda
conexión refleja para volver a este mismo punto.
Creo que estructurar la lectura desde lo anterior
considera al texto, o mejor dicho a la escritura como
tal, como funcionamiento, un ejercicio de la memoria,
por lo tanto, "como una pequeña máquina literaria"
(rizoma, 11) que descompone el relato para volverlo a
componer a través de la memoria. Esto es: la memoria
como acto subversivo si en la mesa (libro) se instalan
imágenes de situaciones sociales y políticas de los
setenta en Latinoamérica que brotan en la escritura
no como simple denominación o por ser nombradas,
sino por el hecho de recrearlas, paradojalmente, como
una desaparición en los mismos sujetos que transitan
el libro, específicamente Belano y Lima
En estos sujetos recae la memoria, pero es en
ellos mismos donde se instala la desaparición de una
generación que luchó por la igualdad. Es decir, estos
sujetos, como muestra muchas veces el libro, parece que
van desapareciendo, se desvanecen en el tiempo. Por
ejemplo, el relato de Lisandro Morales en marzo de 1977:

'W

1
1

...también recuerdo que miré a Arturo Belano
y que éste no se levantó de su asiento cuando
llegó el ecuatoriano, es más, no sólo no se
levantó, es que ni siquiera nos hizo caso, ni nos
miró, vaya, vi su nuca llena de pelos y por un
segundo pensé que aquello que veía no era una
persona, no era un ser humano de carne y hueso,
con sangre en las venas como usted4 o como
yo, sino un espantapájaros, un envoltorio de
ropas desastradas sobre un cuerpo de paja y de
plástico, o algo así (209).

EST.A.S VOCES SE CONECT.A.N ENTRE ELLAS, CÓMO BUSC.A.R UN
.ABSOLUTO POÉTICO, CÓMO REPRESENT.A.R EL .ABSURDO DEL CRIMEN,
CÓMO CREER QUE LA POESÍA. S.A.LV.A.RÁ .A.L MUNDO, ETC.
30

4 Se refiere al narrador que pregunta por Belano y Lima. Ese
"alguien", ese detective, ese testigo que pregunta para generar el
testimonio.

31

Por eso, ese desvanecimiento es también del tiempo
que estos sujetos vivieron. Ahí es donde entra la memoria
para volver a representar ese tiempo recobrado.
Otro punto que conecta con lo dicho, como otra
estructura u orden, es desde el psicoanálisis. Lo
nombro porque, desde un punto rizomático, el análisis
hecho rebota con esta otra mirada. Por lo anterior,
Grínor Rojo plantea lo siguiente:
Volver a la madre (sería a la madre literaria,
Cesárea Tinajero) es, pues, la consigna durante el
episodio que otorga su forma a la acción central
de Los detectives salvajes. Nos referimos al periplo
que los cuatro ocupantes del Ford Impala llevan a
cabo entre el 2 de enero y el 1 de febrero de 1976.
Y esto sin perjuicio de que el tiempo completo
de la novela de Bolaño incluya además una doble
prehistoria, que en su primera parte va del 73 al
75, y de la que sabemos sobre todo a través del
testimonio de la poetisa uruguaya exiliada en
México Auxilio Lacouture ( "Yo conocí a Arturo
Belano cuando él tenía dieciséis años y era un niño
tirnido y no sabia beber", 190); y que en la segunda
abarca los dos meses finales de 1975, y nos llega
a través de la voz del joven poeta Juan García
Madero es la que introduce y cierra autobiográfica
y cronísticamente la disposición externa de la
novela; que García Madero, en cuanto personaje/
narrador, en el marco de una novela que elude
como al demonio el empleo de la narración en
tercera persona, es por eso un desplazamiento
y en cierto modo también un desdoblamiento
de Belano y Lima, el encargado de poner sus
peripecias y la de los demás en letras de molde,
"desde adentro" y "desde afuera", durante el turning
point del proyecto de recobro. A todo lo anterior se
añade una posthístoria, entre 1976 y 1996, que es la
que cubre las dos fases que restan en el esquema
freudiano de Bloom. En total, un tiempo de
veintitrés años: entre la adolescencia de un Belano
que después de ir a Chile "a hacer la revolución"
en el 73, vuelve a México pero "ya no era el mismo"
(Lacouture), y un Belano ya maduro, de cuarenta
y tantos años, escritor de novelas y listo para
desvanecerse en medio de las guerras civiles de
Monrovia (en Espinosa, 2003: 69).

�Por lo tanto, esta obra, desde el paradigma
estético masivo', muestra una oposición a través de
la construcción de los sujetos que se presentan en
la novela. En el texto, los personajes son elaborados
desde su inoperancia en la realidad que les tocó
vivir: desenvolverse en el medio burgués que les
entrega expectativas acordes a la funcionalidad
de los sujetos que habitan en una ciudad, estarían
distantes a las expectativas burguesas. Por esta
razón, los movimientos de estos personajes
muestran una simulación en la construcción de
sus identidades. Esto es: exponen sus identidades
como algo en constante desvanecimiento, o sea,
indican señales de desaparición. El resultado es
que el lenguaje es la única forma de representación
identitaria: sus estrategias de vida sólo quedan
sometidas a lo que las palabras determinan fuera
de ellos. Son seres que bordean lo fantasmal. Esa
condición de seudos zombies es la condición dual
y múltiple que adquiere esta novela desde sus
articulaciones que los personajes tienen con y a
través del lenguajew

Tres
testigos
en

busca

de
Artaud
I

Referencias
Man::oni, Cehna (comp.) (2002). Roberto Bolano: la escritura como
tauromaquia. Buenos Aires: Ediciones Corregidor.
Morales, Leonidas (2001). "8 género de la entrevista y la crttica
periodlstica en Chile (1988-1995)", La escritura de al lado: gáleros
referatciales. Santiago: Cuarto Propio.
Rojo, Grlnor (2003). "Sobre Los detectives salva1es", en Espinosa,
Patricia (comp.). Terrirorios en fuga: estudios críticos sobre laobra de
Roberto Bolaiio. Santiago: Frasis Editores.

5 Ver en Rojas Canouet, Gonzalo: El paradigma estético masivo en la
literatura chilena de finales de siglo XX: entre una estética subversiva y una
estética del espectáculo. Santiago, Mago editores, 2008. Este texto trata
sobre la tensión entre arte y mercado, en especial en el ámbito de la
literatura chilena. Para el caso de Bolaño y su novela aquí revisada, la
tensión se circunscribe en la subversión de sus dispositivos estéticos
intratextuales que apelan a una oposixión de dicho paradigma.

32

7l o1.o.. .
i 9 i 4 . ..

�ANATOMÍA DE LA CRÍTICA

ANATOMÍA DE LA CRÍTICA

Artaud todavía (Bradu, 2008) reúne la correspondencia entre el mexicano
guatemalteco Luís Cardoza y Aragón (1901--1992) y Paule Thévenin
(1918--1993), la devota pasante en medicina transfarmada en editora que
consagró a la edición de la obra de Antonín Artaud más de 50 años de su
vida. El libro incluye un prólogo, "Para acabar con la edición de Antonín
Artaud", dos apéndices, una carta de Paule Thévenín y un ensayo de Luís
Cardoza y Aragón sobre el autor de El teatro de la crueldad. El presente
volumen forma parte de una trilogía que cierra y que componen sendos
libros sobre André Breton y Benjamín Péret en México, que Fabíenne
Bradu (París, 1954) ha venido escribiendo y publicando, investigando y
documentando desde hace algunos años.
ste libro, dice ella, es, aunque no lo parezca,
el que más trabajo le ha costado. Le creo. El
libro reúne diversas presencias entrañadas y
entreveradas con la historia de una vocación literaria:
la mía. Los libros tienen la virtud de catapultar las
almas más allá de los fosos y de las murallas hacia
lo alto y este no es un libro que pueda yo leer corno
si fuese un árbitro aséptico y neutral, o uno de esos
enfermeros que atendían a Artaud en Rodez.
Artaud todavía es un libro dificil de leer pues es corno
una maleta llena de gente conocida, para frasear la voz
de Antonio Tabucchi sobre Fernando Pessoa quien
compartió con Antonin Artaud, de un lado, la pendiente
esotérica y el conocimiento peligroso del mago británico
Aleister Crowley y, del otro, la incomodidad con la
primera persona del singular: el llamado yo. Está aqui,
cautivo, el genio metálico y la generosidad abierta y
franca del gran poeta Luis Cardoza y Aragón quien
conoció a Antonin Artaud en París en 1922, y no sólo fue
su guía y Virgilio por los antros e infiernos del México de
los años treinta, sino que vino a ser una suerte de albacea
y pieza indispensable a la hora de armar las obras de
Antonin Artaud para la Casa Gallim.ard.
Lui1? Buñuel decia que si John Steinbeck hubiese
nacido en Honduras nunca le hubiesen concedido el
Premio Nobel; se puede decir con un grano de sal que
Luis Cardoza y Aragón fue uno de los poetas y escritores
surrealistas más completos en todas las lenguas, y
que sólo el azar del famoseo no lo ha hecho ser más
reconocido en las tierras húmedas de Europa.

E

El libro me transporta a la casa del Callejón de
San Francisco donde vivía esa pareja admirable que
fueron Lya Kostakowskia y Luis Cardoza y Aragón,
uno de cuyo&amp; primeros libros fue prologado -ni más
ni menos- por ese otro surrealista solapado que fue
Ramón Gómez de la Serna.
Fui muchas veces a esa casa cuando todavía la
habitaban Lya y don Luis. Recuerdo que al trasponer
el umbral olía agradablemente a café turco recién
hecho. La sala, muy amplia, tenía cuadros maravillosos
de los amigos pintores de Cardoza, un Picasso, un
Magritte, dos Braque, un Kandinsky, un Mérida, dos o
tres Tamayos, y desde luego, artesanías prehispánicas.
Habia un patio luminoso al que salía don Luis a
respirar al atardecer el olor de madreselva. Arriba
estaba el estudio y la biblioteca. Esa parte de la casa
sólo la conocí cuando don Luis ya había enviudado,
y el Fondo de Cultura Económica había publicado
su libro de memoria, El río, novelas de caballería, cuyo
manuscrito fui yo mismo a recoger una tarde de fines
de los años ochenta para llevarlo a la editorial. Cuando
por fin subí al cuarto de don Luis me sorprendió la
ascética condición de aquella amplia recámara donde
había sólo cuatro objetos: una cama monacal, una mesa
de madera y dos sillas. Don Luis estaba escribiendo su
libro sobre Miguel Ángel Asturias y aquella tarde me
leyó algunas páginas de aquel manuscrito incendiario.
Don Luis me parecía como un pájaro de abrasadora
vivacidad y lucidez, corno decimos en México. No se
le iba una, y esa una que no se le iba la guardaba y

34

la volvía a sacar cuando juzgaba oportuno. Cardoza
todavía me daña sin saberlo otro regalo. A principios
de los años noventa, poco después de morir don Luis,
fui a la ciudad de Antigua Guatemala. Me dijeron que
todavía vivía la hermana de don Luis, y fui a visitarla.
Sorpresa -la señora se parecía mucho a su hermano
pájaro. No sólo eso. La casa olía también a café turco
recién hecho. Luego, en México, volví a la misma casa,
ya convertida en Fundación, atendida por Andrea y
Eugenia Huerta, y, al visitarlas, sentía pasear por ahí
las manos de sombra de Cardoza y Aragón y de Lya
Kostakowskia, hembra aguerrida y de armas tomar
pero también señora hospitalaria cuya gentileza
evocaba la de los rusos blancos desterrados en Paris.
El segundo personaje activo en este volumen es el de la
editora Paule Thévenin (1918-1993), la esposa del médico
Yves Thévenin (1914-1981) cuyo retrato hizo el propio
Antonin Artaud y que atendió al poeta de una severa
irritación de la piel en Rodez. A partir de que Paule
Thévenin traba conocimiento con Antonin Artaud al
salir del hospital psiquiátrico de Rodez, Paule Thévenin
-como dice Florence de Meredieu en la biografía Cétait
AntoninArtaud (EraAntoninArtaud) "se consideraba corno
investida de una misión y consagró gran parte de su
vida al establecimiento de una edición de las obras de
Antonin Artaud Aella se debe la constitución y reunión
de los muy completos archivos sobre Antonin Artaud
que actualmente conserva la Biblioteca Nacional de
Francia". Thévenin -cito ahora a Fabienne Bradu- se
vio por diversas circunstancias convertida en la
editora de los veintinueve volúmenes de las
Obras completas y del vía crucis que le significaron
el desciframiento y la transcripción de los
manuscritos de Antonio Artaud. El anonimato
-continúa Fabienne Bradu- fue la condición
impuesta a Paule Thévenin para consagrar su
vida a la supervivencia de la obra. En ninguno
de los tomos publicados por Gallimard aparece
su nombre y las abundantes notas que guían

la lectura son apócrifas. [...] La existencia de
Paule Thévenin y de la obra misma de Antonin
Artaud descansa en una monstruosa paradoja:
para que ésta exista, tuvo que desaparecer
aquélla, y el sacrificio selló la vida de Paule
Thévenin como única razón de su existencia.
[... ] Paule Thévenin murió sin elucidar el enigma
que se convirtió en su razón de ser: lpor qué
Antonin Artaud la había escogido a ella para
ser, a un tiempo, la depositaria y la editora de
su obra? El pacto que unió sus vidas de una
manera absolutamente inédita fue tácito y
secreto, incluso para ellos dos. Antonin Artaud
la bautizó "Ofelian en el retrato que hiciera
de ella poco antes de morir y habría que
admitir que hay filiaciones más fieles que
las de la sangre, y, pese a las apariencias,
fidelidades más inquebrantables que las que
ostentan otras Ofelias legítimas. [ ...] "Hace
muchos años -asegura Paule Théveninun día que le hablaba del don que se me había
hecho, Jean Genet me contestó que era un regalo
emponzoñado. Calculo que quería decir que
a mi alrededor la vida iría apesadumbrándose
de soledad. Pero estoy casi segura de que se
equivocaba. El fuego que me entregó Artaud,
ni siquiera la muerte podrá apagarlo" [...] Paule
Thévenin tampoco cabría en la categoría de
"especialistan en Antonin Artaud, aunque sin
duda fue la persona que más lo conoció en la
otra vida que fue para él su obra. Médica de
formación, Paule Thévenin lo abandonó todo
para improvisarse "como editoran (Bradu, 2008: 13).

Cardoza se expresa así sobre el trabajo editorial de
Paule Thévenin: "[...] En su trabajo gigantesco de estas
Obras completas hay, además de competencia, profundo
fervor. Es prodigioso Artaud escribiendo tanto,
infatigable, impulsado por sus demonios, drogado,
delirante, lleno de caos y relámpagos. Trabajo de una

LQUIÉN ERA ARTAUD? LQUÉ TIPO DE INTELICENCIA SUBVERSIVA
REPRESENTABA? LQUÉ BUSCABA. EN MÉXICO? LQUÉ ENCONTRÓ EN
LA. SIERRA TA.RAHUMARA?

35

�ANATOMÍA DE LA CRÍTICA

ANATOMÍA DE LA CRÍTICA

vida ha sido la suya. Y he advertido los obstáculos
(hasta familiares) que se han interpuesto para llevarla
a cabo. La historia del linaje de Artaud es toda una
faena.". (p.120-121).
El otro personaje que se asoma en este cuadro es,
por supuesto, Antonin Artaud, en persona y en obra, en
sombra y escritura. La materia de la correspondencia
que va de 1950 a 1989, 49 años, el tema sujeto a examen
e investigación son los escritos publicados o emitidos
por Antonin Artaud durante su viaje a México, a la
ciudad capital y luego a la Sierra Tarahumara en el año
de 1936, textos que fueron publicados por Luis Cardoza
y Aragón en el libro titulado México firmado por Antonin
Artaud cuyas traducciones y transcripciones se deben en
parte al propio Luis Cardoza y luego a diversos autores
corno Xavier Villaurrutia, José Gorostiza, Agustín
Lazo, Alberto Ruz Lhuillier entre otros. En francés, los
escritos de Artaud sobre el viaje a la Sierra Tarahurnara
aparecerían corno "retranscritos del español" por Marie
Dezón -seudónimo de Paule Thévenin- Philippe
Sollers. Dice Cardoza de Artaud (en Bradu: 16-17) en
El ria: "De Artaud, el incandescente y visionario, habita
este libro corno una suerte de bajo continuo o de crónico
zumbido auricular corno la de la rinitis: está alú inasible
e imperceptible, devorador y haciendo su aparición
en forma intermitente exaltando su propio misterio".
tQuién era Artaud? lQué tipo de inteligencia subversiva
representaba? tQué buscaba en México? lQué encontró
en la Sierra Tarahurnara? Poco puede decirse. Pero acaso
valga citar el breve texto que Alfonso Reyes escribió
sobre Antonin Artaud al final de su vida donde además
recoge dos cartas poco conocidas de Antonin Artaud que
no citan ni Bradu, ni Meredieu y que al parecer tampoco
se incluyen en las Obras completas de Antonin Artaud

poema Yerbas del Tarahumara, publicado por la
revista Commerce, en traducción francesa de Valery
Larbaud (París, verano de 1929), hayan movido la
curiosidad de Antonin Artaud.
El libro es una falsificación poemática y seudomística en torno a la magia del peyotl. Pero ya
sabemos que la verdad poética es otra especie de
verdad y, como varios lo hemos dicho ya por allí,
se reduce a sacar conejos del sombrero o a pedirle
peras al olmo con éxito.
En esta obra se recogen cartas, o fragmentos de
cartas de Artaud a varios anúgos: a Balthus, al Dr.
Allendy, a René Thomas, Marc Bauhezat, a Henri
Parisot y a Jean-Luis Barrault. Por cierto que éste
ha tomado tan en serio las fantasías retóricas de
Artaud que, según me dijo durante una reciente
temporada en México, se propone volver a nuestro
país para conocer de cerca los misterios de los
Tarahumaras. Yo le contesté con la frase que se
atribuye al moribundo Émile Faguet, cuando
un sacerdote quiso confesarlo y recordarle que
iba a comparecer en la presencia de Dios: "iQué
decepción va a llevarse el pobre!"
Revuelvo mi archivo. Poseo documentos sobre
el viaje a México de Antonín Artaud. En París, a 4
de octubre de 1935, me dirigió una carta al Brasil
en que me anunciaba su proyectado viaje y, por
indicación de Jean Paulhan y Benjamín Crémieux,
me pedía algunas orientaciones. Yo vertí lo esencial
de esta carta en la siguiente que se explica sola y
tiene el valor de una preparación de artillería.
El 4 de febrero del siguiente año, a bordo del
Siboney, Artaud me escribe nuevamente a Rio de
J aneiro (traduzco):

ARTAUD
NO SEJUEGAINFAMEMENTE CON LOS DIOSES'
Por Alfonso Reyes

En octubre último le escribí a usted para
hablarle de mi posible viaje a México, y usted
tuvo la amabilidad de decirme en su respuesta
que ya preparaba usted el terreno. Hoy el viaje
es ya un hecho. El viernes 7 de febrero en curso
llegaré a México. Usted ha comprendido que mi
propósito es manifestar de un modo concreto,
inmediatamente asimilable, ciertas ideas que
figuran en un estado mítico en algún estudio
mío como El Teatro y la Peste. Usted habrá visto
que cierta zona de la inteligencia francesa,

Acaba de publicarse con lujo de estruendo el libro
del infortunado Antonin Artaud, Les Tarahumaras
(L'Arbalete, Decines, Isere). Posible es que la obra
consagrada al peyotl por el Dr. Rouhier, y aun mi
1 Recogido por Alicia Reyes en Revista Universidad de Mtxico Núm.
497 Qunio de 1992). Debo el conocimiento de este texto a Alfonso
Rangel Guerra.

36

la más joven y a la vez la más desesperada
-pero sólo los muertos lo desesperan yatiene los ojos vueltos hacia México. Hoy por
hoy una sola corriente agita al mundo y la
fuente mágica brota en la tierra a la que yo
he deseado ir y adonde llegaré en un par de
días. Me figuro, señor Embajador, que puedo
contar con usted para facilitarme la tremenda
tarea que emprendo, y en esta confianza, le
saludo devotamente. Mi dirección: Embajada
de Francia en México.
Nueva carta que también traduzco, de
México a Rio de J aneiro, 16 de abril de 1936:
Me autorizó usted a hablarle con toda
franqueza. Más aún: me invitó usted a hacerlo.
Visité al señor Ceniceros, y en él he encontrado
algo más que un amigo: un verdadero aliado.
Gracias a él he dado tres conferencias en la
Universidad de México. He dicho lo que tenía
que decir.
Daré otra nueva y breve conferencia en la Lear,
sobre la Revolución Universal y el Problema Moderno.
Diré cuanto me propongo, respecto a la absoluta
necesidad en que está México de romper con
todas las formas de la civilización europea,
industrialismo, maquinismo, marxismo,
capitalismo y esa terrible forma del capitalismo
eterno que es el capitalismo de la conciencia
humana, la capitalización de los conceptos y
de los datos surgidos del espíritu dualista de
Descartes y que han aniquilado el espíritu de la
vida. Todo esto me propongo decir.
Ya mis ideas, no bien comprendidas mientras
hablé en francés, parecen irse abriendo paso en
cuanto di con traductores inteligentes. Gracias a
ellos, todas mis conferencias se publicarán en El
Nacional.
Para coronar mi trabajo, he pedido al señor
Ceniceros una Misión: me basta una sencilla
comisión de escritor, de artista. Quiero
enfrentarme con razas puras, que quedan tan
pocas. Quiero estudiar los ritos, las danzas de
los indios. No sacaré de aquí un mero libro de
descripciones. Yo creo en una fuerza mágica,

37

t\01.a .
19 /4.

de que estos ritos son algo más que la mera
transcripción alegórica. Esta fuerza se viene
perdiendo desde que se persiguen y prohíben estos
ritos so color de acabar con las supersticiones.
Pero hay más superstición en la Ciencia Moderna
que en los ritos de los indios. Las fiestas cívicas
con que México quiere reemplazar tales ritos y
que artistas y escenificadotes copian las manías
estéticas de Europa, operan bajo el impulso de una
inspiración individual e incoherente y no logran,
a mi modo de ver, más que crear un verdadero
estado de anarquía. Para mí, naturaleza, mundo,
humanidad debieran recuperar su unidad. Hay
leyes, hay una necesidad cósmica de que las
danzas y fiestas indias son una manifestación. En
suma, he pedido una Misión para ir en busca de la
fuerza antigua y caracterizarla.

�ANATOMÍA DE LA CRÍTICA

He recogido informes privados. Sé adónde
tengo que ir. No traeré de allá un libro de
arte, sino en suma un libro de teoremas. Y
la lengua, vibrando según el estimulo de
esta fuerza tratará de expresar sus leyes. Es
cosa que puede hacerse, no es una utopía. El
Gobierno Mexicano ha consentido en facilitar
esta misión Espera mi libro y me concede
libre transporte en todos los ferrocarriles. Los
gobernadores locales me darán su apoyo, me
llevarán aqui y allá. Pero, para lo demás, tanto
el Gobierno de México como el de Francia
dicen no tener dinero. Yo he venido aqui sin
un centavo, decidido a arriesgarlo todo por
tal de encontrar lo que busco. Pero necesito
economizar mis fuerzas y no desfallecer en el
camino. Necesito encontrar algunos recursos,
lo indispensable para sostener la jornada.
La suma no ha de ser enorme y he de juntarla
antes de emprender el viaje. Pero juntar dinero
para una idea metafisica puede parecer en esta
época una locura. Y es fuerza que esta locura
se realice. Deben aún quedar por alli algunos
comerciantes, coleccionistas, aficionados al arte
capaces de sacrificar una suma por una idea.
Para partir de México, la ciudad, y discurrir
por el norte del pais durante tres meses, ya
usted comprende lo que hace falta. Se obtienen
más fondos para los arqueólogos que en saber
explicar, situar, fortificar lo que encuentra,
porque son sabios. Esta vez, un poeta se
ofrece a encontrar algo objetivo, a enlazar
sintéticamente los datos plásticos como forma y
fuerza de la vida. Creo, Alfonso, que si usted se
lo propone puede usted encontrar esto. Usted
ha de saber a quién se puede acudir en México
o en el Brasil.
No me diga usted que la poesía a nadie le
interesa. Hay una manera de presentar a los ricos
los objetivos verdaderos, humanos, cienrtficos
de la poesía. Quiero reconciliarlos con la poesía.
Hacer de ella una fuerza activa, concreta,
asimilable a todos los hombres, una fuerza de
curación.
Todavia quedan en el mundo los secretos de la
curación. Para la curación bastan las fuerzas puras,

ANATOMÍA DE LA CRÍTICA

las del espíritu primitivo, de frente generatriz. En
ello anhelo trabajar, y descubrir el secreto de aquellas
culturas. Estoy ya con el pie en el estribo. Espero el
último empujón.
Toda mi gratitud y mis disculpas. Saludos, etc.

SURCE DE LAS PÁCINAS COSECHADAS POR BRADU y EN PARTICULAR
DE LOS ESCRITOS COMO TESTIMONIO POR LA DRA. PAULE THÉVENIN
LA FICURA DEL EDITOR COMO UN EMBALSAMADOR y LA IMACEN DE

Infortunado. Algunas de sus páginas fueron
escritas en el asilo de Rodes Ivry,sur Seine en 1947.
Alli confiesa sus delirios. El Tutuguri2 está firmado
el 16 de febrero de 1948. No se juega infamemente
con los dioses.

El blanco donde apuntan las flechas de esta
correspondencia editorial son los XXVI tornos de la
obra completa de Antonin Artaud, editados por las
Ediciones Gallirnard a lo largo de varias décadas. Leo
esta correspondencia corno un homenaje a Antonin
Artaud, al cuerpo escrito de su obra excepcional e
intrincada.
La edición de Paule Thévenin -a quien casi
se tiene la tentación de llamar santa por su
consagración a la obra de este poeta y vidente- fue
objeto de controversia y discusión casi desde un
principio. Esta correspondencia y los testimonios
de Paule Thévenin y Luis Cardoza y Aragón dan
cuenta de esta odisea imponente y pavorosa que
tuvo lugar en el territorio de la Sierra Tarahurnara
situada al norte de México. Esta aventura puede y
debe hacer reflexionar al lector y al investigador
sobre lo que podría llamarse el sentido espiritual
de México. Pero la reconstrucción de esta aventura
se debe a una persona singular. Se llama Fabienne
Bradu Cormier, francesa nacida en 1954, en el
año del caballo, que llegó a México a fines de
los años setenta. Es conocida por su biografia
de Antonieta Rivas Mercado, sus biografias de
mujeres Damas de corazones y sus trabajos sobre
André Breton y Benjamín Péret y México. Artaud

todavía. Correspondencia de Luis Cardoza y Aragón y Paule
Thévenin (1950,1989) se inscribe en ese proyecto o
trazo. Además, Bradu ha trabajado sobre escritores
como Octavio Paz, Gonzalo Rosas y Juan Rulfo.
Versada en el conocimiento de la moderna cultura
1 Alusión directa de Alfonso Reyes al texto de Artaud La danza del
Tutuguri, se encuentra inclu1do en el libro de AntoninArtaud: Po11rcn
finir awc le juganrnr de Diru. Tutuguri es el nto del sol negro.

38

SU OFICIO COMO UN TRABAJO REALIZADO PARA SER PERDURABLE.

Y literatura francesa, ha sido también una atenta
recolectora de los frutos de la amistad.
Artaud en su trayectoria se cruzó con utodo
lo que cuenta en la vida intelectual y cultural
de la primera mitad del siglo xx: su realismo,
expresionismo, teatro, cine, música, poesía, sin
contar la experiencia -fundamental- de la
locura", dice Florence Meredieu en uPara terminar
con toda biografía", preámbulo a su biografía Era

Antonin Artaud (Cétait Antonin Artaud).
De ahi que uestablecer una biografía de Artaud
equivale a reconstruir la vida intelectual de esa
época que se extiende desde fines del siglo x1x
hasta los años que siguieron a la Segunda Guerra
Mundial" -dice Meredieu. Ese es el paisaje contra
el cual se recorta la correspondencia Luis Cardoza
Y Aragón/Paule Thévenin titulada por Fabienne
Bradu en uPara acabar con la edición de Artaud"
prólogo a Artaud todavía. El libro comentado n~
es, ni aspira a serlo, una biografía. Más bien se
presenta como una contribución a la historiografia
editorial y filológica de la obra, del corpus legado
por Antonin Artaud a partir de la correspondencia
sostenida entre el poeta Luis Cardoza y Aragón y
la Dra. -doctora en medicina- y editora Paule
Thévenin quien se consagró a la edición de los
papeles de su admirado amigo y poeta, Artaud,
con dedicación clínica, perseverancia y método
no sólo editorial y literario sino terapéutico. Una
terapia peculiar pues su objeto es el cuerpo escrito.
Surge de las páginas cosechadas por Bradu y en
particular de los escritos corno testimonio por la
Dra. Paule Thévenin la figura del editor corno un
embalsamador y la imagen de su oficio como un
trabajo realizado para ser perdurable. No hay duda
de que esa figura del editor como embalsamador

39

es la que ha atraído a Fabienne Bradu hacia Paule
Thévenin corno protagonista de este epistolario.

Referencias

Bradu, Fab1cnne (2008). Artaud, todavía. México: Fondo de Cultura
Econ6m1ca
De .\tei:edicu, Florence (2006). Cttair Antomn Artaud. Pans: Librairie

Arthemc Fayard.

Reyes, _Alfonso (1992). "Artaud. ~o se juega infamemente con
los ~oses", en Revista Universidad de México, núm. 497 (junio).
MéXICO (pp. 6-7).

�Alfonso Reyes editó un correo literario llamado Monterrey en el tiempo en que fue embajador de
México en Brasil, de 1930 a 1937. Quería lograr una publicación que fuera un punto intermedio entre
la periodicidad del diario yla libertad temática de la revista. Al final de cuentas publicó 14 números en
los que no sólo abordó sus inquietudes literarias, sino que también se convirtieron en punta de lanza
para abordar sus intereses y misiones políticas y diplomáticas. Sin saberlo, Reyes estaba editando
una de las publicaciones que se insertaría en la historia de los periódicos, revistas y suplementos más
importantes de México y del continente. Ahora, el Fondo Editorial de Nuevo León acaba de reeditar,
en versión facsimilar, cada uno de estos "periódicos", pero cabría mencionar las condiciones y las
funciones que el mismo Alfonso le dio a éste, su propio medio de comunicación.

e

orno un eterno viajero, Alfonso Reyes volvió
al sueño que es América en 1927. Tras su
paso como periodista, traductor, editor y
diplomático en España y Francia, en un periodo de
15 años, fue nombrado embajador de México en
Sudamérica para cumplir una importante misión.
Los tiempos no eran los mejores. Los gobiernos
mexicanos, que aún respiraban los aires de la
Revolución y las pugnas sangrientas por el poder,
trataban de consolidar un estado cuya estabilidad
tambaleó desde 1910.
Para 1927 el nuevo México con sus instituciones
comenzaba a emerger de las tinieblas de la pólvora. Un
viejo conocido de Reyes y de Arnérica,José Vasconcelos,
autor de la Raza cósmica y quien fuera secretario
de educación pública, fue el artífice del propósito
diplomático de llevar a México por todos los rincones
del continente, trabajo que Alfonso continuó.
El mundo se batía a duelo entre los rescoldos de
la primera gran guerra, las revoluciones socialistas,
el pujante capitalismo y los esfuerzos por imponer

la democracia, el inicio de los nacionalismos,
las dictaduras, el fascismo y la crisis económica
internacional. Alfonso Reyes llega así a Buenos Aires.
El objetivo: estrechar los lazos entre ambas repúblicas
y consolidar la idea de un México nuevo, estable, justo
y progresista, imagen que sus hermanos continentales
no tenían de él, después de la social pero violenta
guerra fraticida que duró más de 10 años.
El otro mexicano, José Vasconcelos, corno ministro
de educación en 1922, extendió el primer abrazo de
amistad entre México, Brasil y Argentina, al llevar
un mensaje cargado con aires frescos sobre un
despertar glorioso en la cultura y la politica, no sólo
para México, sino para toda América Latina, ideas
basadas en la libertad de pensamiento y la apertura
académica hacia una investigación libre y universal.
En medio de este eminente cambio social en diferentes
países, Alfonso Reyes llega al Río de la Plata como
ministro plenipotenciario de un México gobernado
por caudillos revolucionarios. Aunque los hechos
más violentos de la Revolución ya habian pasado,

sus gobernantes eran castrenses liberales, con ideales
socialistas y de justicia social, pero sin dejar de tomar
medidas radicales.
El autor de Visión de Anáhuac ya se había enfrentado
en Francia, principalmente, con dos bandos: primero
con grupos conservadores y católicos quienes no
vieron con buenos ojos las supresiones de derechos
que el gobierno mexicano babia efectuado a la élite
eclesiástica católica, hecho que desembocaría en
la Guerra Cristera. Por el otro lado, se enfrentó
con los partidos de extrema izquierda, comunistas
y socialistas, pues no estaban muy contentos de
que México hubiera pactado con el gobierno de
los Estados Unidos, como una medida para lograr
cierta legitimidad como nuevo Estado en vías de
reconstrucción. El también periodista lidiará con las
mismas dificultades por su paso en Sudamérica.
Así, enfrentó en Argentina la misma situación
desde su arribo a la capital porteña en 1927. Durante
este periodo, sus labores creativas se esfumaron
para invertir su pensamiento enteramente al trabajo
diplomático, servir a aquel "monstruon llamado
Estado. Su estadía en el país sudamericano, aunque
con mucho trabajo, fue complicada y áspera para el
mexicano. Ahí siguió la tarea de construir una nueva
imagen para su país y entablar un diálogo con los
diferentes actores sociales, y aunque hizo buenas
relaciones, también se enfrentó con grupos de la
izquierda argentina.
Tras dos años en esta nación, Alfonso Reyes fue
trasladado a la embajada de Río de Janeiro en 1930,
con la idea de que en el país carioca renacerían sus
fuerzas para desarrollar de nueva cuenta su espíritu
intelectual y su gracia creativa. Y así fue. Aunque
Reyes no se esperaba que este trabajo lo fuera a
compartir con hechos y pensamientos políticos
constantes. Pues la tarea y lucha diplomática continuó
en Brasil.
Fue en Río de J aneiro en donde puso en práctica,
con mayor lucidez, el arte de la política y la diplomacia
al hacerle frente a las opiniones a favor y en contra de
la embajada mexicana. Reyes instala sus inquietudes
y necesidades politicas y culturales sobre la mesa de
debate de la sociedad brasileña y del resto de América,
hecho con el que cumplió su objetivo profesional y de
pensamiento.

41

Dar a conocer al nuevo México, sus simpatías por
la democracia, la libertad de expresión, sus opiniones
sobre los partidos políticos y la naciente izquierda,
así como su opinión en contra de la violencia que se
suscitaba en varias naciones del mundo. Estos temas
los expresó y puso en debate en todo el continente a
través de sus escritos periodísticos que se convirtier~n
en su estrategia para cumplir con sus anhelos. El
tema esencial para llevar a cabo esta estrategia fue
simplemente América. Y el medio para poner en la
palestra sus ideas fue la prensa de varios países, pero
principalmente su propio diario: Monterrey, correo
literario.
ESTRATECIA DIPLOMÁ.TIC.A

El arte de la diplomacia, como la politica, requiere
de inteligencia y astucia. No se trata de un juego
veraniego ni de periodos vacacionales como muchos
creen. Entre 1924 y 1927, cuando era el representante
del estado mexicano en Francia, Reyes comenzó
a cargar de tinta el boligrafo y a crear una serie de
relaciones cordiales y amistosas, no sólo en los círculos
de la política y entre los habitantes de las embajadas,
sino que su red se extendió a otros escenarios que
incluyeron a los amantes de la pluma: a los escritores y
periodistas. Ytambién a aquellos cuya labor es escribir
con el otro extremo del lápiz: los editores y directores
de publicaciones.
En este lapso las relaciones del gobierno de
México con la jerarquía católica pasaban por su peor
momento. En Francia, Alfonso Reyes y el gobierno de
Plutarco Elías Calles fueron fuertemente criticados
por la prensa católica. Ahí el mexicano comenzó a
ajustar las medidas mediáticas para tratar de limar
asperezas y desatar malos entendidos en relación con
la política del gobierno que representaba.
Aunque las campañas en medios de comunicación
como una estrategia de impacto politico no se
realizarían en forma sino hasta pasada la segunda guerra
mundial, es decir, en la segunda mitad del siglo XX,
Alfonso Reyes ya intuía que a través de las noticias en los
diarios se podía debatir, influir y dar a conocer ciertos
temas de interés.
Así, el mexicano en Francia se dejaba entrevistar
por los reporteros, entablaba amistad con los
directores de periódicos, enviaba y proponía artículos

�en donde rectificaba datos e informaciones que
consideraba erróneos sobre México, y puntualizaba y
ponía en discusión otros temas relacionados con sus
inquietudes políticas y literarias.
Tras los esfuerzos alfonsinos por restablecer las
relaciones entre México y Francia, el presidente
Calles las rompió tajantemente en 1927, para asegurar
cierta independencia económica para México. El
diplomático tuvo que abandonar Europa para arribar
a la embajada de Argentina. Dejó atrás seis años en
los que cultivó una agilidad para enfrentar a amigos y
enemigos, buenas noticias y adversidades.
Sin duda, Reyes volvió a América no sólo con una
pluma más gruesa para escribir en prosa, sino con
la experiencia para realizar un trabajo político y
diplomático con la ayuda de su espada samurai, esa
espada de dos filos que siempre llevaba consigo: la
agilidad de pensamiento y la palabra escrita.
En el río de la Plata, Reyes enfrentó dos años
de trabajo burocrático tratando de lidiar con los
diferentes politicos e intelectuales que conoció en
Buenos Aires. Pero el punto final de esta empresa
aconteció cuando un grupo de comunistas apedreó la
embajada de México acusando al gobierno de este país
de ser "fascista y pro-yanqui".
Al ascenso a la presidencia mexicana de Pascual
Ortiz Rubio, Alfonso fue notificado que tenía que
ocupar su nuevo puesto de trabajo: la embajada en
Río de J aneiro. Reyes titubeó, pues vio al país carioca
alejado del mundo hispanoamericano, pero recapacitó,
y en los primeros meses de 1930 había llegado a Brasil.
El mismo Brasil que visitó Vasconcelos en 1922 para
establecer lazos de amistad. El mismo que Carlos
Pellicer vio desde el vuelo de una avioneta para
cantarle por primera vez a América Latina.
Nuevos aires lo abrazaron, el clima monumental y
exótico lo cogió en cuerpo y mente y puso la palabra
a trabajar. Después de ser parte de tres cuerpos
diplomáticos, sabía que estaba en un país desconocido
y que lo mejor era estrechar amistades.
Así, puso en orden, en primer lugar, la casa de la
embajada mexicana en la Rua Das Laranjeiras para
comenzar a recibir al resto del cuerpo diplomático
establecido en esa ciudad, así como a la clase política
local y a grupos de escritores y periodistas, pues bien
sabia que para esta tarea era necesario seguir creando

izquierda pidió refugio Mario Magalhaes, relacionado
con el movimiento de la Folha Académica. Tarnbién
llegaron representantes de la derecha brasileña como
Mário Paula de Brito, director de la revista católica A
Ordem, y miembros del régimen conservador paulista,
al que Getulio Vargas quería derrocar, como la familia
del aún presidente Washington Luís, y los periodistas
y políticos Ozeas Motea y Alves de Souza, entre otros.
Mediar y negociar no fue cosa sencilla, pues lo que
pudo haber sido un campo de batalla, el mexicano lo
convirtió en un campo de paz. El arte de la diplomacia
salió adelante en esta ocasión, gracias a que, desde su
arribo, Alfonso se dedicó a captar "buenas voluntades",
a través de la palabra escrita y expresa.

y extendiendo redes de buenas voluntades bajo la
máxima del poeta Juan Ruiz de Alarcón: "Ganar
amigos, sabio consejo éste".
Para completar esta creación de redes cordiales con
diferentes actores de la sociedad brasileña, Alfonso
Reyes siguió utilizando la táctica de su pluma a través
de los medios de difusión. Ahora la estrategia la había
perfeccionado, para hacerle frente a los grupos que
estaban en contra del gobierno de México y para
proponer e introducir sus temas a la agenda social de
este país, atacó desde tres frentes:
Primero, escribiendo, mandando artículos para
la prensa local; segundo, haciendo buenas migas y
dejándose entrevistar por los reporteros y directores
de diarios; y tercero, una novedad estratégica y
comunicativa sumamente eficaz: creó su propio
periódico, en el que daba respuesta a todos los que
lo rodeaban, y desde donde lanzó sus opiniones no
sólo sobre la cultura de América y Europa, sino que
manifestó su opinión sobre la política que se vivía en
los países de Occidente. El diario duró siete años y 14
números que son, a la vez, una joya de la diplomacia,
su nombre era Monterrey, como su ciudad natal.
La naturaleza, la costa, el mar, la flora, la fauna,
la música y el ambiente local lo impresionaron. Ésos
fueron los temas que abordó en los artículos y crónicas

42

que comenzó a enviar a diarios del continente para
darse a conocer. Publicó crónicas brasileñas en la
revista Contemporáneos, de México, el diario Ojornal del
Brasil, y en La Nación de Buenos Aires, a la par que le
daba forma y fondo a Monterrey.
En ese instante, su interés se centró en conocer
diferentes grupos de la política y la vida intelectual de
Río de Janeiro. Grupos que iban de la izquierda a la
derecha. Este arte de mediador del mexicano, como lo
define el investigador Fred P. Ellison, y esta extensión
de redes sociales que forjó desde los primeros meses
en el cuerpo diplomático, quedaron comprobados
cuando estalló la revolución brasileña en el mes de
octubre de 1930. Así lo escribe Alfonso en su Diario:
"Desde el 3 hay revolución en Brasil". El ex candidato
presidencial Getulio Vargas encabezó una rebelión y
una marcha militar en contra del gobierno y la virtual
victoria del candidato conservador paulista Julio
Prestes. Político liberal de ideas reformistas, Vargas
tomó el poder de la capital en menos de un mes.
Mientras la revuelta se suscitaba en todo Río
de Janeiro, varios personajes llegaron a la que
consideraban tierra neutral con bandera blanca para
proteger su vida: la embajada encabezaba por Reyes.
Ahi pidieron protección personajes diametralmente
distantes en su posición ideológica: por parte de la

43

El oficio de la política, que para muchos es la
habilidad de "eludir", para el mexicano era la posibilidad
de expresar sus ideas en el espacio correcto y de la forma
precisa, es decir, el mensaje sutiL el discurso entre líneas,
el ideario y el mensaje social y humano con careta de
articulo periodístico o ensayo literario. Así lo manifestó
en diversos medios de comunicación, así lo escribió en su
propio periódico.
.AMéRIC.A EM MONTERREY: EL COLPE SUTIL

Alfonso Reyes supo desde muy joven lo que quería.
En el prólogo de su primer libro de ensayos, Cuestiones
estéticas, editado en 1910, el escritor de origen peruano,
Francisco García Calderón, definió a este joven de
21 años como un novel ensayista con pensamiento
americano, crítico, filosófico, liberal, en donde se
funde la armonía griega con el ideal españoL el legado
latino con el arielismo en América, que trae consigo
"un ideal y una esperanza".
Alfonso perteneció a esa generación de pensadores
latinoamericanos marcados por los cambios sociales de
finales del siglo XIX, y en caso particular, perteneció
al llamado Ateneo de la Juventud de México. Jóvenes
bachilleres que pugnaron por el cambio en la educación,
por el libre pensamiento y por la búsqueda constante
para definir qué era la cultura y el ser del mexicano, pero
sobre tcx:lo, qué era "ser americano".
Corno parte de esta vanguardia, este diplomático
perteneció a esa estirpe de individuos cuyos actos
e inteligencia fungieron como una especie de guía
espiritual para encausar un cambio en la cultura de las
civilizaciones, con el fin último de llegar a la libertad

�----- - - - - - ~- -

--- -

ANDAR A LA REDONDA

y a una especie de bien común o social. Con este
objetivo creó su propio medio de difusión.
Monterrey, correo literario le sirvió a Alfonso como
una .especie de epístola pública en donde acusaba
de recibo cada uno de los libros que sus amigos y
compañeros le enviaban al Brasil desde diferentes
puntos del viejo y nuevo continente. Una guía
bibliográfica y de inquietudes de erudición que fueron
expuestas en diversas secciones, a manera de inicio o
continuación de investigaciones históricas, científicas,
artísticas, sociales y literarias.

ANDAR A LA REDONDA

En primer lugar, Alfonso le pregunta a Max: "¿cómo
evitar que los extranjeros se dejen servir gato por liebre, si
somos nosotros los primeros en no querer explicarnos?"
Esto es debido a que el tomo alude a una antología
hispanoamericana cuando solamente contiene textos de
autores sudamericanos, pues la editorial decidió dedicar
un tomo especial a las letras de México, las Antillas y
Centroamérica. Por esto Alfonso se molesta, pues él entiende
que esta decisión y división obedecía auna cuestión técnica
e incluso geográfica, pero no a una característica espiritual,
como lo expresó el mismo Daíreaux en su prólogo.

ALFONSO TUVO QUE HABERSE DETENIDO EN MEDIO DE LA TURBULENCIA.
LEER LOS DIARIOS. OBSERY.AR LAS CARTAS Y OTRAS INFORMACIONES
QUE VENÍAN DE TODO EL MUNDO, PARA PRECUNT.ARSE LQUÉ PASA CON
AMÉRICA?
Reyes también utilizó cada una de estas secciones
para exponer sus deseos y misiones diplomáticas.
Entre líneas, como si fuera un golpe sutil y una
provocación, el regíomontano expresó por este medio,
e incitó a que le respondieran de la misma manera,
sobre diversos temas que quería dar a conocer en
Hispanoamérica: entre esos temas, y que se relacionan
con su carrera diplomática, se encuentra la defensa de
México y de lo mexicano y la defensa de América y su
cultura y, finalmente, sus ideales sobre las condiciones
sociopoliticas y culturales del continente.
LA DEFEMSA DE MÉXICO

En el primer número de Monterrey, editado en el mes
de junio de 1930, recién llegado a Río de Janeiro,
Alfonso Reyes publica, en la sección de "Guardias
de la pluma", una carta abierta al escritor galo,
argentino Max Daireaux, el cual había publicado
una antología en francés de literatura sudamericana,
bajo el título de Littérature Hispano-Americaine. Reyes
le agradece la monumental empresa que además
servirá para dar a conocer la cultura y las letras de
este continente, pero eso sí, no se queda callado y
le dice que cometió dos errores que en nada afectan
la sustancia del volumen, pero que si lo hace al
momento de situar a México lejos de sus hermanos
continentales.

Pues vuelve a preguntar Reyes: "¿Por qué presentar
a México como un hermano discolo y alejado? Ningún
americano va a creer semejante cosa. En la página 17
escribe usted: 'Turbulento, inquieto y lírico, a la vez
positivista y visionario, realista y quimérico, elegíaco
y cruel, México se ha separado voluntariamente de la
familia latinoamericana... No, mi amigo, eso no, usted
olvida que la era de la intercomunicación americana
en que hoy vivimos fue abierta por las grandes
embajadas espirituales que México envió hasta el sur
del continente. Urbina, Caso, Vasconcelos, Nervo,
Urueta, González Martínez, Treja Lerdo y hasta yo
mismo ¿qué hemos procurado hacer, qué consigna
teníamos sino la de recordar a nuestros hermanos del
continente la profunda solidaridad que nos une?'"
Alfonso Reyes resuelve las imprecisiones para
que no quede alguna duda sobre México, y le dice al
escritor argentino que no crea que la cultura de este
país al norte de América se basa puramente o en la
tradición azteca o en la española, y le dice que si cree
eso por las decenas de pirámides que se encuentran en
el territorio, pues "de aquella vetusta civilización sólo
hemos heredado las piedras", y además: "¿Usted cree
que las tradiciones españolas se conservan allá en toda
su pureza? ¿y los tres siglos de inmensa elaboración y
amalgama que han determinado el ser mexicano?"
Concluye recordando a Max Daireaux que es

44

precisamente en México hacia donde la juventud del
continente está volteando a ver aquella indagación
y sondeo del alma americana. Y le recuerda una
anécdota que le ocurrió en Madrid, cuando en cierto
aniversario luctuoso del poeta Mallarmé, Alfonso citó
a varios de sus compañeros, de manera anónima, en
el Jardín Botánico para rendir un homenaje al vate
francés. Nadie sabía quién había convocado, pero José
Ortega y Gasset publicaría después que "en la sola
idea de aquella reunión se percibía la presencia de un
americano".
"No, mi querido Max Daireaux, México se queda
fuera (del tomo) porque era materialmente imposible
abarcarlo en las dimensiones de un volumen... y no que
ahora vamos a complicar más esa tradición arcaica de
México. Ya no sabemos dónde ponerlo Wónde está
México, si el mundo sólo le llama Norteamérica a los
Estados Unidos y ahora usted nos lo excluye del Orbe
Hispanoamericano? Me doy cuenta con verdadera
alegría que mis reparos en nada afectan la sustancia
de su libro", asevera Reyes en su Monterrey.
AMéRICA Y EL PORVEMIR

Por convicción y misión, América fue el gran tema
de la vida diplomática de Alfonso Reyes durante
su estadía en Argentina y Brasil. Sobre todo en el
país lusófono, donde emprendió la estrategia de
conversación y difusión a través de su Correo literario.
En los aires que venían de Europa, y los que el viejo
continente acogía de América, se podían oler esencias
de transformaciones, rupturas y movimientos sociales.
Una época marcada por la prueba y el error.
Después de la primera guerra mundial los gobiernos
de los estados iban y venían del socialismo a la
democracia, de la democracia al fascismo, del fascismo
al comunismo, el neoliberalismo o el totalitarismo.
América no escapó a estos cambios ni a estos aires
de crear nuevos estados, nuevas organizaciones y
estructuras, una nueva política, una nueva economía,
una nueva cultura.
Alfonso tuvo que haberse detenido en medio de
la turbulencia. Leer los diarios. Observar las cartas
y otras ínformaciones que venían de todo el mundo,
para preguntarse ¿Qué pasa con América? ¿Qué
va a ocurrir con los individuos y las sociedades de
este continente? Sí no lo preguntó así, por lo menos

45

ofreció en Monterrey una visión clara de lo que veía
en el panorama mundial y lo que esperaba que
ocurriera para el ser americano.
Su breve diario informativo se convirtió en ese
receptáculo de reflexiones y propuestas con un
carácter humano. Pensar, escribir y actuar, eso fue
América en Monterrey, el punto intermedio entre la
propuesta y la posible acción del cambio y evolución
de la cultura hispanoamericana. Por lo menos eso
esperaba el mexicano.
Existen varios textos en este periódico, en donde
Reyes expuso sus ideas y aspiraciones sobre el
continente. Uno de ellos es una carta abierta emitida
al escritor estadounidense W aldo Frank, con el que
compartió un mismo objetivo a través de la palabra.
En este texto, publicado en el número 2, de
agosto de 1930, Reyes expone, y le expone a todos
los remitentes del Correo literario, que Waldo Frank
ha hecho una enorme empresa difícil de realizar:
enlazar las letras y el pensamiento de las dos
"Américas". La América anglosajona con la hispana.
Lo que para el mexicano significa una esperanza de
la llegada de tiempos mejores para todos los países
del continente.
Alfonso describe a Frank como una "inteligencia
americana", la cual llevará a sus habitantes al nicho
de la civilización en donde todos, sin radicalismos,
tomarán las mejores decisiones para llegar a ese
esperado desarrollo de la cultura que a su vez
desembocará en un bien colectivo. Reyes agradece al
estadounidense no sólo escribir sobre la otra América,
sino el acto concreto de "confundirse entre los
hombres que quiere como hermanos".
Este editor de Monterrey reflexiona sobre cómo
es que se debe planear esta empresa e identifica los
obstáculos que se deben vencer para alcanzar ese bien
social. Propone no dejarse llevar por las imprecisiones
"y ramplonerías" de quienes ostentan el poder. En
este aspecto descarta la toma de decisiones huecas y
radicales pues "soñar en arreglarlo todo con las Leyes
del buen querer, los Manifiestos de la arrogancia o
los Gremios de la discolería es perder el centro de
gravedad".
Otra de las barreras que Reyes observa en su
tiempo, es que grupos de intelectuales y políticos
toman partido de manera apresurada, sin meditar, y

�AL REFERIRSE A ESOS EMEMICOS DE LA SOCIEDAD, DE LA LIBERTAD
Y DE LA IMTELICEMCIA, SE REFIERE A AQUELLOS COBIERMOS Y
LÍDERES QUIENES TRAICIOMAM A LAS SOCIEDADES,
se inclinan "con necedad hacia un lado" sin escuchar
y ver las propuestas del "bando contrario", sin llegar a
un acuerdo. El diplomático opta por no dejarse llevar
de manera tajante hacia un dogma o doctrina, hecho
que ve principalmente en los jóvenes, y se inclina más
por "el partido de la probidad intelectual, es decir:
la verdad. El que no quiera bajar a la calle usando la
verdad, ese también es nuestro enemigo, y no cree en
el bien".
Al referirse a esos enemigos de la sociedad, de
la libertad y de la inteligencia, se refiere a aquellos
gobiernos y lideres quienes traicionan a las sociedades,
pues además advierte a sus lectores que sería un error
entregar el poder "a los ignorantes y a los violentos
que es como confiar el mundo a la maldad. De ahí de
esta abstención de los mejores, el engreimiento de los
peores, que hoy por hoy se creen tan amos del mundo".
Estos señalamientos los menciona para no darles
gusto precisamente a aquellos quienes impiden que
las personan exijan sus derechos ciudadanos "que
corresponde al espíritu y a la obra social". Alfonso
observa en ese momento cómo en varios países del
mundo las personas estaban tomando partido y
entregándoles el poder a esos "enemigos", es por
ello que Reyes denuncia tajantemente que ese hecho
significa "ceder el triunfo a las fuerzas oscuras", y
por este motivo el mexicano exige un cambio de
pensamiento y una mejor elección, porque si no ocurre
eso, "significaría seguir como estamos".
Sin duda, esa situación que le preocupa se parece
y se podría utilizar para ejemplificar diferentes
situaciones que ocurren aún en este siglo XXI. Aunque
no lo dice abiertamente en el texto, se inclina más a
la idea de una transformación y al establecimiento de
uná verdadera democracia, que venga de lo particular
hacia lo general, en donde el conocimiento y la
reflexión sean la clave para llegar a una integración
que conllevaría a ese bien social: "El bien no nos
llegará solo desde la calle y forzando puertas sin
que nadie lo llame. Tiene que salir de lo privado a lo

público, proceder del individuo a la colectividad, tiene
que expandirse de los pocos a los más".
Reyes propone, tomando el ideal de W aldo Frank
sobre la unión de toda América, que ese espíritu de
esperanza y cambio debe ser producto del análisis y el
trabajo constante, "que nadie se tumbe a esperar el fruto
de América... pues América no será mejor mientras cada
americano no se haga mejor". Menciona que es un grave
error que los hombres separen la teoría de la práctica,
ese divorcio que en las sociedades es un "gran pecado",
pues "afortunadamente todos somos cerebro y mano y
participamos a la vez de ambas naturalezas, tratar de
distinguir es perder el tiempo".
El diplomático hace gala de su análisis social en un
mundo que se divide entre dogmas e ideologías, guerras y
esperanzas de transformación que para muchos estaban
perdidas, pero que pueden recuperarse a través de la
reflexión y la movilidad. Ypor último, trata de que estas
palabras e ideas no se dispersen en el olvido, y que, en
cambio, provoquen un eco en el individuo. Este eco lo
emite a través de una pregunta para generar el diálogo
e interroga al lector de Monterrey con un "¿Estamos de
acuerdo?'W

Bibliografía
Ellison, Fred P. (2000). Alfonso Reyes y el Brasil. México: Sello
Bermejo-Conaculta.
González Torres, Armando (2008). Del crepúsailo de los clérigos.
México: Editorial Terracota. [Colección La escritura invisible].
Henrtquez Ureña, Pedro (1947). Historia en la América Hispánica.
México: Fondo de Cultura Económica [Colección popular].
Reyes, Alfonso (2008). Mo11ttrrey, correo literario.1930-1937. Edición
Jacsimilar. México, Fondo Editorial de Nuevo León.
Reyes, Alfonso (1969). Diario.1911-1930. México: Universidad de
Guanajuato.

esAMAL(A MELCA.R

46

�El compartido apasionamiento por las materias fue
matizado con unas perspectivas optimistas y otras
pesimistas, acerca de la revolución que se constata en
el universo del libro. La transformación de una cultura
del papel en una cultura digital es, para algunos,
promesa de democratización del saber, y para otros,
una falacia que sólo deja paso a una ignorancia más
profunda y en aumento sobre millones de habitantes
del planeta.
Parte del primer grupo es el investigador francés
Roger Chartier, conocido internacionalmente por sus
trabajos en el ámbito de la historia de las ideas, y más
especifi.camente, sobre la historia del libro. Su punto
de vista, indiscutiblemente apoyado en búsquedas
rigurosas, además impone una tendencia en
intelectuales, formados y en formación, para quienes
la palabra de Chartier suele resonar como profética.
En esta entrevista, Chartier se integra a
las irrefrenables olas de transformación, un
proceso global que avanza sobre dificultades
y contradicciones. A ambas consigna, pero las
envuelve dentro de un porvenir auspicioso, incluso
para realidades mayormente desfavorecidas, como
las que experimentan la cultura y la educación en
América Latina.

Analía Melgar (AM): Congresos, publicaciones, debates,
juicios, proliferan en todo el mundo alrededor de los procesos
de cambio en el libro y sus formatos digitales. ¿por qué cree
que se genera tanta ansiedad reflexiva al respecto?

Roger Chartier (RC): Porque la mayoria de la gente
piensa -y tal vez estoy dentro de esta mayoria, a
diferencia de mi colega Antonio Rodríguez de las
Heras- que no hay continuidad entre el manuscrito,
el libro impreso y lo digital, y que la cultura digital
impone dos mutaciones fundamentales.
Por una parte, modifica la relación que
establecimos tradicionalmente entre los dos
sentidos de la palabra libro: el libro como un objeto
material particular dentro del marco de la cultura
escrita, y el libro como obra, que tiene su identidad,
coherencia, lógica. La tecnología digital está
imponiendo que un solo aparato sea la superficie o
vehículo sobre la cual se transmitan todos los tipos
de géneros textuales que en la cultura escrita, en
cambio, están diseminados entre diversos tipos de
objetos. Todo esto crea una forma de inquietud, de
confusión, de intolerancia.
Por otra parte, del lado de la lectura, y no del lado
de la textualidad, faltan hasta el momento estudios
rigurosos de sociología o de antropología de la lectura
frente a la pantalla. Por ahora podemos percibir que
se trata de una lectura discontinuada, segmentada,
fragmentada y, en este sentido, no se puede decir nada
nuevo: la caracteristica de la lectura en el libro tal
como lo conocemos, el códex, fue justamente permitir
una lectura fragmentada, segmentada, que destaca los
fragmentos más que la totalidad del libro, a diferencia
del rollo de la Antigüedad que no permitía este tipo
de lectura.

Pero ahora se nos presenta una diferencia
fundamental: en la cultura impresa, cada fragmento
de un libro o un artículo de un periódico o un artículo
de una revista -inclusive si el lector solamente lee
fragmentos- está necesariamente, físicamente,
remitido a la totalidad a la cual pertenece; la propia
materialidad del libro impone la percepción de la
totalidad y de la coherencia de la obra. La materialidad
del periódico, de la revista, determina la percepción de
la coexistencia, dentro del mismo número, de diversos
tipos de artículos o, en el caso de los periódicos, de
diversos géneros textuales.
En el mundo electrónico, el fragmento se
desprende de esta totalidad, y el lector no necesita, o
ni siquiera desea, remitir una información de un web
site a la totalidad del web site. Si se aplica esta misma
consideración a revistas y periódicos, advertimos que
aquí hay un desafío en relación con la concepción
más tradicional de lo que es una obra, es decir, una
totalidad de la cual se pueden leer fragmentos pero
que siempre es percibida en su totalidad.
De ahí, entonces, hay dos caminos. El primero es
considerar que estamos frente a una pérdida y que
este mundo de fragmentos descontextualizados y
desprendidos de la totalidad de la obra representa
una mutilación del criterio clásico de lo que es para
nosotros la definición de una obra. El segundo es, en
cambio, pensar que tal vez ahora se abre un nuevo
mundo textual en el cual el fragmento perdería
el sentido, porque sería un mundo de iguales, de
unidades breves, yuxtapuestas, entrecruzadas,
desprendidas. Pero, para lectores que vienen de la
cultura impresa, evidentemente prima la discrepancia
-a menudo, más fuerte de lo que sospechamosapoyada en las categorías que utilizamos para
describir el mundo de la cultura escrita, para definir
lo que es una obra.
A partir del siglo XVIII, una obra implicaba
creación, singularidad de la escritura, propiedad
literaria; hoy la tecnología digital promete un libro,
mundo, infinito, sin límites. Ahora bien, si pensarnos
en un libro-mundo, no hay más libros; si pensamos
en un libro-palimpsesto, el libro existe para ser
permanentemente reescrito, un libro abierto. Esto
se vuelve muy conflictivo, porque evidentemente
contradice de manera radical a los criterios que

49

definen la propiedad intelectual, la cual constituye
la posibilidad de reconocer la obra, cualquiera sea
su forma, y remite a un propietario, que es el autor.
Entonces, sin duda, hay razones -en mi opiniónpara la prolíferación de discusiones, de inquietud,
de confusión, de discursos sobre esta mutación que
todavía es muy difícil de identificar en todas sus
dimensiones.

AM: ¿Cómo podría describir comparativamente la experiencia
de leer un libro impreso en papel y la de leer un libro en un
e-book?
RC: Para responder a esto, es preciso volver a señalar
que un e-book no es un libro: un e-book puede ser una
agenda, una biblioteca portátil, etc. En cambio, en
la cultura tradicional (manuscrita o impresa), un
libro corno obra corresponde a un objeto singular,
particular. Un e-book forma parte de los diversos
vehículos capaces de recibir lectura, escritura,
múltiples géneros textuales. Se diferencia totalmente
de la familiaridad que implica el objeto en que fue
descubierta o leida cierta obra. No llego al extremo
de decir que la gente vaya a enamorarse de un e-book,
pero gastados quedan ya todos estos discursos sobre
la relación íntima con el objeto libro, como aquella
declaración de Borges en que recuerda su lectura de
Don ~uijote, que es la lectura de una edición especifica:
Garnier, con erratas, láminas, etcétera.
Con el objeto electrónico, la relación es diferente,
no es la relación con un objeto particular, sino con
momentos, circunstancias en las que tal libro fue
cargado en el e-book y fue leido. No creo que haya
que argumentar, reivindicar, como lo hacen algunos
defensores del libro, la sensibilidad, d olor de las páginas
y la sensación de tocar el libro, versus lo supuestamente
frío del objeto electrónico. La gente puede proyectar
formas sensibles sobre cualquier objeto.
Lo que es importante es lo que dice Donald F.
MacKenzie: las formas afectan el sentido. Es decir,
el tipo de forma material en la cual un libro/texto/
discurso es leído constriñe conscientemente o
inconscientemente, abre ciertos espacios de la lectura.
La sensibilidad sucede cuando hay una proyección
consciente de afecto sobre un libro/texto/discurso
leido sobre cierta forma material, pero también hay
una dimensión más intelectual, no necesariamente

�percibida por el lector, que hace que el texto cambie
cuando su forma de inscripción cambia.
Al respecto, hay que prevenir una ilusión
detestable -en mi opinión- cuando se pretende
equivocadamente que trasladar un libro de
un soporte a otro es simplemente cambiar la
materialidad del objeto. iNo! Esa operación implica
cambiar el sentido del texto. Cuando los libros
de los antiguos fueron trasladados de los rollos
con su lógica de lectura, con su diseminación
de la misma obra en una serie de objetos, a los
códices medievales, que daban vida a la obra en
un solo objeto, esto determinó y permitió nuevas
prácticas de lectura, o sea, ojear, establecer
divisiones, buscar un fragmento rápidamente,
escribir leyendo. El sentido del texto cambió; no
sólo es que se haya pasado de una forma material
a otra. Entonces, las experiencias sensibles en
relación con lo escrito también se modifican con
la transformación del objeto soporte de los textos.

AM: ffs posible identificar qué fuerzas, poderes, instituciones
impulsan esta modificación en los libros hacia nuevos soportes
de lectura?
RC: Esta cuestión se vincula con una distinción
que hace Armando Petrucci entre el poder sobre la
escritura y el poder de la escritura. Cada tecnología
dibuja esta tensión de maneras diferentes. En el
caso de la imprenta, la tensión es máxima, porque
los que tienen el poder de publicar libros de forma
impresa son la minorta de editores y libreros, y no la
mayorta de los ciudadanos. En el caso de la escritura
manuscrita, por el contrario, la distancia es mínima,
porque cada persona puede leer textos oficiales,
documentos, informaciones circulantes y todo el que
sabe escribir puede comunicar, producir, publicar. El
caso de la tecnología digital se ubica en el medio de
estas dos tecnologías anteriores: por un lado, es una
tendencia que demuestra que la posibilidad de leer y
escribir frente a una pantalla puede democratizarse;
por otro, evidentemente, es una forma de imposición,
una obligación inclusive para los que no tienen
computadora o que no saben manejar la tecnología
digital porque están sometidos a un mundo ya
digitalizado a través de formularios, pedidos,
documentos institucionales. Esto ha originado el

50

concepto de un posible nuevo analfabetismo y conlleva
una división dentro de las sociedades y entre las
sociedades.
Pero las estadísticas que se hacen sobre la
presencia de las computadoras, sobre el uso
de la tecnología digital, sobre la conexión a
Internet muestran que hay un movimiento de
democratización fuerte. Hace diez años, cincuenta
por ciento de las direcciones electrónicas eran
de países de habla inglesa. Ahora las cifras son
claramente muy diferentes, con la presencia de
Asia, África ... Por lo tanto, me parece que esta
situación intermedia es un poderoso instrumento
de imposición, para obligar a la gente a reformarse
frente a los dispositivos de texto electrónico para
usos privados y públicos. Al mismo tiempo, se abre
a lo que soñaba Kant: la posibilidad de que cada
ciudadano intervenga en el espacio público no
solamente como lector sino escribiendo opiniones,
críticas, creaciones ... En fin, en la distinción entre
poder sobre la escritura y poder de la escritura, nos
encontramos en una situación intermedia entre el
mundo de la imprenta, controlado exclusivamente
por los que tienen acceso a la reproducción
mecánica de los textos -como diría Benjamín
en su famoso ensayo-, y el mundo de la cultura
manuscrita distribuida universalmente, que permite
a todos y a cada uno escribir.

AM: En México, sólo un cuarto de la población es usuaria de
Internet. En grandes sectores de América Latina, Asia y Africa,
muchas personas no conocen qué es ni cómo funciona una
computadora. ¿Cómo considera usted los cambios del libro en
formato digital dentro de estas realidades sociales y económicas
dispares?
RC: Es una pregunta compleja. En primer
lugar, evidentemente, se puede pensar que el
mundo digitai ofrece posibilidades inmensas,
particularmente para las comunidades sin
bibliotecas, como una forma inmediata de entrar
a la cultura escrita, e inclusive, como una vía para
la enseñanza. De ahí, la idea de introducir las
computadoras en las escuelas. Aun si ahora hay
una inmensa parte de la población que está fuera
de esta cultura digital, la tendencia va hacia la
diseminación de esta cultura, porque los aparatos

51

se vuelven más y más baratos, las instituciones
acogen computadoras ... Es la perspectiva del
futuro, como lo fue la alfabetización más clásica:
en el siglo XVII, había niveles de analfabetismo que
se han suprimido, casi reducido a cero. De todos
modos-como lo subraya Emilia Ferreiro-, no por
introducir una computadora en una escuela, se debe
pensar que los maestros son inútiles. Es decir, hay
un fetichismo, una inmediatez, una evidencia de la
tecnología, que no siempre supone su uso.
En segundo lugar -también lo dice Emilia
Ferreiro-, inclusive para esta parte de la población
que está fuera de la tecnología, para niños que no
tienen medios bien acomodados, hay una gran
familiaridad con la computadora, con la cultura
digital. Lo paradójico es que, algunas veces, los
alumnos que han nacido en la era digital saben más
del aparato, de la técnica, que los maestros. Aquí
hay otra cuestión, que son las generaciones. Los que
han llegado a la cultura digital a partir de la cultura
impresa y manuscrita, van a acceder a la cultura digital
a partir de su familiaridad con la cultura impresa y
manuscrita.
No tengo un juicio de entusiasmo profético ni de
lamentación desesperada: hay una ambigüedad, una
ambivalencia, una multiplicidad de sentidos. No hay
una evidencia concluyente sobre la tecnología: sólo
depende de que los ciudadanos, las instituciones, los
autores acepten esta situaciónto

�A LA LETRA

BÁRBARA JACOBS Lo cuento a la carrera.

Me
sucedió ayer. Qué gusto me dio. Dictaminé a
favor de una pequeña novela y el editor de la If
Press aceptó publicarla. No quiso revelarme la
identidad del autor, lo él tampoco la conocía?,
pero se descuidó y vi la dirección en el sobre
que le estaba dirigiendo, así que, como joven
tras un cantante o deportista o actor de cine,
corrí a tomar un taxi y me apersoné tal cual en
el número 8 de la calle Edgar Allan Poe, para por
lo menos ver si veía a quien fuera que se hubiera
escondido tras el pseudónimo Ada Donada,
autor o autora de lo que supongo que es una
sátira, sesenta y tantas cuartillas tituladas 'Tis
pity que sea puta, cuya publicación recomendé con
más entusiasmo que otra cosa, porque no soy
ninguna crítica y en mis juicios, ia mi edad!, me
guío más que nada por la intuición.

52

as señas correspondían
al Hotel Poe, un viejo
hotelito en Polanco en el
que yo ya había reparado y con
el que incluso fantaseaba como
posibilidad si por cualquier
razón tuviera que hospedarme
fuera de mi casa en esta ciudad
de México donde vivo. Con
una desenvoltura que, tímida
o discreta que soy, a mi misma
me desconcertó, me acerqué al
mostrador y pregunté por Ada
Donada. Una vez ahí y al verme
en ésas, crucé los dedos para
que Ada Donada se tratara de
una mujer. La sola idea de oirme
preguntar por un hombre en
un hotel, aparte de sonrojarme,
resultaba impensable en mi.
A pesar de los tiempos y del
feminismo y todo, yo todavia
reacciono como niña bien o hija
de familia o señora distinguida
o como sea que buenamente se
me quiera definir, pero mujer
de las de antes. El empleado,
que espero no haya notado mi
turbación, serio me informó
que no encontraba registrado a
este huésped, y me aseguró que
tampoco nadie del personal se
llamaba asi. Como yo estaba
segura de que, si no el nombre,
la dirección era la correcta,
insisti, y le confié en voz baja,
como queriendo hacerlo mi
cómplice, que a quien buscaba
era a un escritor, con candor
sondeé si tal vez, aunque bajo
otro nombre, se hospedaba ahí
alguien con aspecto de escritor.
-De lentes, despeinado, que
se le asomara un libro del bolsillo,
o un periódico mal doblado, o al
que la prensa lo hubiera llegado a

L

entrevistar, en fin, que escribiera
hasta sobre la servilleta, que
pareciera loquito, o de perdido
poeta.
-iAh! -exclamó sonriente,
incluso casi riendo-. Un escritor,
no. Pero sí una escritora. La señora
Equis Ye es escritora. Pero no es en
lo rninirno corno usted la describe,
ni tampoco es precisamente
huésped de nosotros. iEs la dueña
del hotel! Vive en el penthouse.
La información me hizo poner
los pies en la tierra. Si Ada Donada
era nada menos que la XY que el
empleado acababa de nombrar,
más me valia darme la vuelta y
desaparecer por lo menos del hotel
pero para siempre. Qué papelón
harta yo si XY se enteraba de que
la había ido a buscar. ¿y cómo
justificar que la busqué bajo su
pseudónirno? Bueno, si era ella,
para empezar, lpor qué había
firmado un libro con pseudónirno?
iLa conozco de toda la vida! Mi
entusiasmo desbordado y mi falta
de experiencia habían puesto
en juego mi papel de lectora de
la If Press, que es similar al de
jurado. iCómo que yo, también
escritora y, aunque menor que ella
y ciertamente menos conocida,
la buscara sin motivo! No revelo
aquí su identidad porque podría
molestarse si leyera esta crónica
que escribo sin su autorización.
Estaba por agradecer al empleado
incluso su indiscreción y darme
la vuelta cuando, corno en una
pelicula, se abrió la puerta del
ascensor y apareció XY en el
lobby, frente a mí; ya dije que el
Hotel Poe es pequeño, aparte, a
esas horas, o no sé por qué, pero
no había nadie más que hubiera

podido por lo menos obstaculizar
que nuestras miradas se cruzaran.
Me adelanté a saludarla,
quería evitar que el empleado
del mostrador me delatara.
Sorprendida de verme, fue natural
que XY me preguntara qué estaba
yo haciendo ahi. Si de por sí
tartamudeo, en esas condiciones
vacilé todavia más al contestarle.
Musité cualquier cosa, no sé, que
no estaba haciendo nada, qué
sé yo qué, me faltó inventiva,
quedé como boba. Ella sonrió,
me terno que comprendiendo
más de lo que yo hubiera querido
que comprendiera, y me invitó
a acompañarla si no tenía nada
mejor que hacer, a esas horas
acostumbraba caminar. Asi que
entrelazamos los brazos como
grandes amigas y dimos un buen
paseo alrededor del hotel.
Dije que la conozco de toda
la vida, y icómo no! Contando
escritores, XY es una de las
escritoras más reconocidas del
país, la leí desde mis épocas de
estudiante. A lo largo de los
años, nos hemos encontrado en
reuniones sociales y presentaciones
de libros, y hemos coincidido
en encuentros de escritores en
la República y en el extranjero.
Pero no hemos tenido mayor
familiaridad. Yo soy demasiado
huraña, y mi trato con la gente es
más bien reservado, incluso con
mis amigos. Me llevo mejor con
ellos por carta que en persona. Así
que es fácil imaginar lo incómoda
que me sentía paseando del brazo
con XY, a quien le va tan bien
que incluso compró y remodeló
el Hotel Poe. Me reprendía a mí
misma. lPor qué había sido incapaz

53

de controlar mi impulso de ir en
busca del autor de un libro sólo
porque el libro me había gustado?
iHabía volado hacia una ilusión, ni
siquiera sabía si Ada Donada era
hombre o mujer!
Ya que estaba con ella, y en
esa insólita situación, me ordené
hacer a un lado mis cavilaciones
personales y tratar de fijarme
bien en XY, una de esas personas
a las que yo suelo suponer altas,
imponentes, aun cuando sean
incluso frágiles y de mi propia
estatura, fijarme en lo que ella
observara, en cómo se condujera,
ipodría contarlo!, pero sobre
todo con la esperanza de que me
hablara de 'Tis pity que sea puta.
Frotaba mi anillo de oro para que
el deseo se me cumpliera. O de qué
otra manera inducirla.
Caminando a su lado por
Polanco, relajándome, pensaba
que si cuando leí el libro me
hubiera detenido un poco, me
habría dado cuenta de que 'Tis pity
que sea puta tenía que haber sido
escrito por XY y nadie más; si en
vez de guiarme por la intuición,
corno una tonta, hubiera sido
racional, podría haber deducido
sola quién era Ada Donada en
realidad. lPor qué habría firmado
su divertidísima sátira con
pseudónirno?
En éstas estábamos cuando
XY de pronto dio una especie de
aplauso, incluso dio un brinquito,
y con espontaneidad exclamó que
estaba feliz, que había entregado
un libro al editor y que él acababa
de citarla para firmar el contrato.
Yo también aplaudí~

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EDUARDO ANTONIO PARRA Las relaciones entre
periodismo y literatura han sido ambiguas, y podríamos
aecir "incestuosas", desde los orígenes de la prensa periódica,
cuando los primeros reporteros eran escritores que seguían
priYilegianao el uso artístico del lenguaje al tiempo que
emprendían la búsqueda de técnicas efectivas Qara establecer
una comunicación más clara y expedita con ~1os lectores, a
quienes los nuevos medios debían ofrecer noticias actuales. Con
el tiempo, ambas disciplinas acotaron sus territorio.e-, al poner en
práctica estrate~as, re~las y éticas particulares, aunsiue nunca
se distanciaron del toao, al contrario, siguieron influyéndose
mutuamente mientras evolucionaban, al grado de que aún hoy,
al enfocarse en la realidad, en ocasiones resulta difícil distinguir
una de la otra. lEsto es periodismo, o se trata de literatura?, es
pregl}nta común cuando leemos un gran reportaje, una crónica
muy bien escrita, o con una novela o un cuento cuyo origen es un
suceso real, reconocible. Para quienes somos legos, la mayoría
de las veces lo que parece darnos la respuesta es el formato: si
lo leemos en un diario es periodismo, s1 lo leemos en un libro
o en una revista literaria es literatura. Pero si cada Yez resulta
más común que sea a través del libro como los lectores tienen
acceso a las grandes obras del periodismo, así como también es
normal que los diarios publiquen aYances de novela y relatos,
lcómo podemos distin~ir los géneros sin caer en conlusiones?
Un buen método seria el que plantea losé Garza en De realidades,
ficciones y otras noticias donde, a trm·és del análisis de 25 reportajes
ejemplares de la historia de la prensa escrita, detecta las
características particulares del género presentes en cada uno
de ellos, en un mtento por establecer su esencia, es decir, su
naturaleza periodística, con el fin de diferenciarla de la narrativa
literaria ya se1 ésta rfe ficción o hasad1 en h;-chos C'Jncretos.
uando emprendí la
lectura del hbro, lo hice
con cierta perplejidad:
el índice incluye algunas obras
que yo había considerado novelas
o cuentos, como Música para
camaleones, de Truman Capote,
Diario del año de la peste, de Daniel
Defoe, Santa Evita, de Tomás Eloy
Martínez y Reportaje al pie de la
horca, de Julius Fucik -en éste el
título debería haberme puesto en
guardia, pero siempre lo consideré
un simple título, como la Crónica
de una muerte anunciada, de Gabriel
García Márquez. De la perplejidad
pasé a la curiosidad, que rápido
devino interés genuino, y en
la introducción -"La vida

C

54

como viaje, el reportaje como
destino"-, me topé cqn ciertos
pasajes autobiográficos del autor,
quien afirma que inició su periplo
por el periodismo llevando como
equipaje la obra del mencionado
Julius Fucik, la de García
Márquez y la de Kapusciñski.
Nada mal para un arranque en el
oficio, aunque el solo nombre de
estos autores refuerza la idea de
que los límites entre periodismo y
literatura son difíciles de precisar.
Antes de pasar al análisis de los
libros seleccionados, Garza ofrece
al lector su propia concepción
del periodismo y un panorama
de las certezas a las que llegó,
o las que reafirmó durante la

55

relectura de las obras. Apenas
en un puñado de páginas, nos
trasmite su pasión por el oficio
-lo considera un apostolado-,
su optimismo acerca del futuro
y permanencia de las grandes
piezas de la prensa escrita y su
admiración por los autores que
han creado las obras maestras
del género. Y su entusiasmo lo
ha llevado a plantear un canon
del reportaje universal, basado
en sus preferencias personales,
en la disección profunda de gran
cantidad del material disponible,
en su conocimiento de otros
géneros, y en la comparación
constante de los reportajes
ejemplares con las grandes
obras de la literatura. Pasión,
optimismo y admiración de las
que se contagia el lector, antes
de internarse en los ensayos
individuales con la esperanza
de encontrar en ellos las ideas
que respalden tales emociones.
Esperanza que no es defraudada.
Escrito quizá pensando en
quienes estudian la carrera, o
para quienes se inician como
reporteros, De realidades, ficciones
y otras noticias no es, sin embargo,
un libro de texto. Más que un
puñado de lecciones, sus capítulos
conforman un paseo por los
diversos estilos, estructuras y
tendencias que han marcado
el rumbo del reportaje. Un
recordatorio, tanto para lectores
como para escritores, de que el
secreto de la excelencia se halla, sí,
en la veracidad, en la honestidad,
en la actitud con que el periodista
encara los hechos, pero sobre todo
en el uso adecuado del lenguaje este sí hterario siempre- con el

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que quien escribe se comunica con
el lector. A través de las diferentes
estaciones de este paseo, Garza
no sólo penetra en las técnicas
de los au rores elegidos; nos
sitúa en el momento histórico
en que escribieron, describe su
personalidad, detalla el contexto
de la noticia que dio pie al
reportaje y lo ubica en la evolución
del género, a pesar de que de algún
modo rechaza esa evolución: "Si
alguien se ha preguntado cómo
ha evolucionado la manera de
preparar un relato periodístico en
los últimos 300 años conseguirá
como respuesta, después de
leer y analizar los 25 reportajes
estudiados, que no hay evolución
sino vigencia".
Partiendo del Diario dd año de
la peste, de Daniel Defoe, escrito
alrededor de 1720, y siguiendo
los grandes momentos del
periodismo hasta nuestros días,
Garza se interna en los entresijos
de los reportajes, detecta las
intenciones profundas de sus
autores al escribirlos y establece
sus simpatías y diferencias con los
diversos procedimientos de narrar
lo real. El primero que aborda,

Elogiemos ahora a los hombres Jamosos,
de James Agee y Walker Evans,
le sirve para señalar los límites de
la pretendida objetividad total,
sin dejar de mencionar asimismo

las posibilidades que tal actitud
ante el relato periodístico ofrece
a quien lo practica. Esta rigidez
excesiva no parece satisfacer a
José Garza, quien nos dice: "Agee
se supedita demasiado al texto,
se ciñe al informe de sus técnicas
y metodologías. No deja al texto
libre, soberano, independiente,
abierto a sugerencias y otras
lecturas. Es un autor miedoso
y autoritario que impone una
noción de aproximación a la
realidad y de lectura". La anterior
opinión demuestra la congruencia
del autor pues, páginas adelante,
en varias ocasiones muestra
simpatía por la actitud contraria,
la de Capote, la de Kapusciríski,
la de Monsiváis, quienes permiten
que su presencia al interior del
texto modifique un tanto la
realidad narrada, por lo menos en
lo que a perspectiva se refiere.
Truman Capote - quien
sintetiza al máximo periodismo
y literatura para configurar una
obra personalísima-, Daniel
Defoe -que escribe una novela
como reportaje o un reportaje
como novela, para dejar sentados
los antecedentes míticos del
género-, Oriana Fallaci -al
conjugar las diversas disciplinas
del oficio para enriquecerlas
sobre la marcha- y Julius Fucik
-quien escribe una crónica/

56

reportaje para mantenerse vivo
al pie del patíbulo- son autores
por los que Garza experimenta
mayor simpatía: los asedia, los
explica y extrae de ellos ejemplos
memorables. Pero no es sino hasta
llegar al ensayo sobre Noticia de un
secuestro, de García Márquez, que
lo notamos de acuerdo en todo
con el colombiano, convencido
de sus ideas y procedimientos,
y a la vez sometido a una
admiración sin límites. "Hacer
periodismo corresponde a
un acto de solidaridad con la
realidad y, sobre todo, un acto
de solidaridad con el hombre",
afirma en este apartado, como si
fuera una de las enseñanzas que
la lectura de la obra del premio
Nobel le dejó (Garza habla aquí
de primera mano, pues fue alumno
en un taller impartido por García
Márquez). Tras analizar este
texto monumental, extrae de él
las máximas enseñanzas y ofrece a
sus lectores, como conclusión, una
definición de lo que para él -para
José Garza- sería el reportaje
ideal:
Noticia de un secuestro es una
investigación que se acomoda
a nuestra idea de reportaje
como sentido de la realidad y
de la vida misma, la idea del
reportaje que se vale de todos

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los géneros periodísticos para
ofrecer un panorama completo,
una visión de conjunto que es la
suma de varias singularidades;
es lo que sucedió y cómo
sucedió desde el punto de
vista de los antecedentes
y de las consecuencias,
de quienes lo vivieron o
escucharon de él, desde quienes
resultaron afectados directa o
indirectamente, desde quien
lo pone por escrito y opina
también. Es el género estrella
pero es también el que requiere
más tiempo, más investigación,
más reflexión y un dominio
certero del arte de escribir. Es
en realidad la reconstrucción
minuciosa y verídica del hecho.
Es decir: la noticia completa,
tal como sucedió en la realidad,
para que el lector la conozca
como sí hubiera estado en el
lugar de los hechos.

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Y, por si alguna duda quedaba,
cierra el apartado con una
declaración de fe y lealtad: "Al
menos por ahora puedo declarar
convencido y con gusto que soy
uno más de los devotos del deicida
que nunca abandonó su condición
de periodista". Así, Noticia de un
secuestro se yergue como el modelo
insuperable y Garza, consciente
o inconscientemente, y sin
mencionarlo, analiza los siguientes

reportajes seleccionados a la
luz de éste, que no es una mala
referencia para repasar la obra
de Alma Guillermoprieto, o la
de Hemingway, que guardan
su relación con la de García
Márquez.
Garza se interna después
en textos de otros autores ,
corresponsales de guerra como
Michael Herr, o testigos de
desastres como John Hersey y
su libro Hiroshima, reporteros sin
límites geográficos como Ryszard
Kapusciiíski, o los grandes del
periodismo mexicano, como
Vicente Leñero -Asesinato'
Carlos Monsiváis en su crónica
Los días del terremoto, y Elena
Poniatovska con su ejemplar La
noche de Tlatdolco. La nómina es
bastante completa, y mencionar
a todos los autores seleccionados
sería demasiado largo. Sólo
baste decir que, en cada uno de
los apartados, José Garza tiene
hallazgos que poco a poco van
moldeando su visión de lo que
debería ser el ejercicio ideal del
reportaje a la luz de los ejemplos,
hasta construir una teoría mínima
del oficio y, como se dijo más
arriba, plantear un canon de
las obras ineludibles. Al mismo
tiempo, marca las diferencias
entre literatura y periodismo, que
no residen en el lenguaje sino en
uno de sus atributos: para Garza,

una de las principales diferencias,
además de la obvia entre realidad y
ficción, es que la literatura otorga
cierto margen a la ambigüedad
a lo narrado, mientras que el
periodismo la tiene vedada y debe
poseer, por el contrario, exactitud,
precisión y veracidad lingüística.
Al pasar de J ohn Reed a Tom
Wolfe, de Manuel Vázquez
Montalbán a Günter Wallraff,
de To más Eloy Martínez a
George Orwell, De realidades,
ficciones y otras noticias contiene
un conjunto de ensayos que,
al sumarse, constituyen una
verdadera bitácora indispensable
para aquellos que se inician en el
periodismo como practicantes,
una guía para quienes deseen
encarar la realidad a través de
la lectura, un compendio de las
posturas que han dominado la
escena de la prensa internacional
en el último siglo, y un ejercicio
de reflexión sobre la tarea
de informar. Es, también, un
volumen donde José Garza, con
la generosidad que lo caracteriza,
comparte con otros lectores
el placer que experimentó al
toparse con estos 25 reportajes
donde -más allá de actitudes
u opiniones- es posible
contemplar la realidad tal como
es, a través de las palabrasto

PARA CARIA, UMA DE LAS PRINCIPALES DIFERENCIAS, ADEMÁS DE LA
OBVIA ENTRE REALIDAD Y FICCIÓN, ES QUE LA LITERATURA OTORCA
CIERTO MARCEMALAAMBICUEDADALO MARRADO, MIENTRAS QUE EL
PERIODISMO LA TIENE VEDADA Y DEBE POSEER, POR EL CONTRARIO,
EXACTITUD, PRECISIÓN Y VERACIDAD LIMCÜÍSTICA.

57

�on muchos los cineas tas que usan la
intertextualidad como un referente dentro
de sus obras, pero sólo Quentin Tarantino
la usa como su sello estilistico. Su cine parte de la
intertextualidad fílmica y de la relación del autor con el
cine clásico y moderno. Pero Tarantino no se queda en
la mera referencia o en hacer de sus peliculas trivias con
argumento. Tarantino va más allá. En su obra discute
con la autoridad del autor como referente, hay un
diálogo con el cine como historia.
Hollywood, al echar mano de cuanta obra del cine
clásico y moderno para hacer ranakes, está dejando
claro que no le importa desvincular la obra original
de su tradición. Tarantino hace lo contrario. Cada
filme que hace es una vinculación con el cine clásico y
moderno. Un diálogo vivo con esas obras. Las vincula
con el presente y les da vigencia.
Al tomar, en Bastardos sin gloria, en la escena inicial,
una pradera a la John Ford en La diligencia, Tarantino
está demostrando la vigencia estilística del western,
además que dialoga con las temáticas propias de este
género. No es casual que muchas partes de Bastardos
sin gloria sean tratadas como si fuera un western.
Esto mismo hizo en Kili Bill vol. 1 y 2, donde el tema
de la venganza a la Sergio Leone, era explicitado
en la sed de venganza de La novia. Este diálogo del
que hablo es critico con las formas creadas por las
autoridades del cine moderno, en especial Godard, y
con la instauración de un canon clásico y moderno.
Tarantino propone una revisión paródica de las
formas y estilos de obras periféricas sacadas del cine
de clase By Z.
Otro punto importante en la obra de Tarantino
es el cuestionamiento al concepto de influencia.
"Durante largo tiempo la problemática de la 'historia
de la cultura en el texto' se reducía en lo fundamental
a la cuestión de la influencia del predecesor sobre el
sucesor. La influencia era considerada la principal
huella de la presencia de la tradición en el texto"
(Iampolski, 1985: 3). Tarantino no tiene influencias in
situ, más bien cuestiona la influencia. Si bien se puede
decir que su discurso cinematográfico tiene influencia
de la obra de Sergio Leone o de otros autores, su
relación con esa influencia no es la convencional. Su
relación es con las obras de esos directores, con sus
películas, con sus textos filmicos y no con los autores

S

C!JALEJAMDRO MARTÍMEZ

....z

En La arqueología del saber, Foucault habla del
texto como un sistema de citas de otros libros y
de otros textos, interconectados en una red. Esa
red es la intertextualidad1. Todo texto y toda obra
posmodema usa la intertextualidad como parte de
su mirada con respecto a toda obra anterior, sea
moderna o clásica. El cine contemporáneo, y en
especial el posmoderno, está muy consciente de
esta mirada. Basta ver el fenómeno del remake para
ver la relación del cine contemporáneo con el cine
inmediatamente anterior a él.
¡ "Y es porque las márgenes de un libro no están jamás neta ni riguros,imentc cortadas: más allá del titulo,
las primeras lineas y el punto final, más allá de su configuración interna y la forma que lo autonomi::a,
está en\'Uelto en un sbtema de citas de otros libros, de otros textos, de otras frases, como un nudo en una
red" (Foucault, 1990: 37).

59

en si. Deconstruye el concepto de influencia. De ahi
que:
El interpretante (...) permite superar definitivamente
la idea del vinculo entre el texto y el intertexto
como un vinculo entre la fuente y el posterior texto,
suprime la idea primitiva de los procesos de "toma
en préstamo", "de influencia". Permite presentar de
manera mucho más convincente el trabajo mismo
de producción de sentidos, que siempre se realiza
a cuenta de desplazamientos y transformaciones.
El interpretante, el tercer texto del triángulo
intertextual, es responsable de la aparición de
lo que Bajtin llamó "lúbridos de sentido". (...) El
interpretante permite comprender de qué manera se
realiza el proceso de parodiar, ya que precisamente
el tercer texto resulta el "espejo curvo" que deforma
paródicamente las estructuras del intertexto en el
texto. (Iampolski, 1985: 42).

Toda lo anterior planteado desde la intertextualidad
Las estrategias intertextuales que usa Tarantino
son la cita, ya sea textual o velada, la alusión, collages,
y toda clase de subtextos2. Si partimos de la definición
de intertextualidad dada por Julia Kristeva, quien
la define como "la palabra (el texto) es un cruce de
palabras (de textos) en el que se lee por lo menos otra
palabra (texto)" (Kristeva, 1967: 2), cada escena o
diálogo3 del realizador de Perros de Reserva sirve para
incluir intertextos dentro de intertextos.
La intertextualidad en Tarantino recrea a partir
del simulacro paródico la paradoja del canon filmico
que se vale tanto del cine clásico como rnoderno4• Si el
2 Cabe aclarar que Tarantino tiene una estrecha relación con la
literatura. Basta poner en evidencia que sus filmes Kili Bill 1 y 2,
además de Bastardos sin gloria, están divididas en capítulos. Además
el titulo de su obra más conocida, Pulp Fiction, es el nombre de un
subgénero literario en Estados Unidos.
3 Muchos se quejan de que los filmes de Tarantino están llenos de
diálogos eternos que nunca acaban. Sin embargo, estamos ante una
de las caracter!sticas propias de su obra que lo refieren como un
autor plenamente intertextual. El dialogo en Tarantino parte de la
noción de Bajtin de dialogismo.
4 ~El cine clásico es aquel que respeta las convenciones visuales,
sonoras, genéricas e ideológicas cuya naturaleza didáctica permite
que cualquier espectador reconozca el sentido último de la historia
y sus connotaciones (...) aqu1 llamo cine moderno al conjunto de
películas narrati\·as que se alejan de las convenciones que definen el
cine clásico y cuya evolución ha establecido ya una fuerte tradición
de ruptura" (Zavala, 2005).

�LA IMTERTEXTUALIDAD EM TARAMTIMO FUMCIOMA, MÁS QUE COMO
UM JUECO DE ADIVIMAML\S POSMODERMO, COMO UMA FORMA DE
TOMAR POSICIÓN COM RESPECTO AL CAMOM FÍLMICO

cine clásico partla de la eficacia genérica para crear su
ideolecto cinematográfico y el moderno de la ruptura
con respecto al cine clásico, desde el punto de vista de
un autor cinematográfico.
Al hablar de un simulacro paródico es donde
hablamos de lo tarantinesco; como proceso estilistico,
lo tarantinesco es una mirada no nostálgica, pero si
critica del cine que este realizador ha asimilado.

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Esa repetición paródica del pasado del arte no
es nostálgica; siempre es critica. Tampoco es
ahistórica o deshistorizante; no arranca de su
contexto histórico original al arte del pasado
para volverlo a armar en '\m espectáculo de
disponibilidad". En vez de eso, a través de un doble
proceso de instalación e ironización, la parodia
señala cómo las representaciones presentes vienen
de representaciones pasadas y que consecuencias
ideológicas se derivan tanto de la continuidad
como de la diferencia (Hutcheon, 1993: 1)

Sus filmes, pretenden ser una cosa y resultan otras.
Bastardos sin gloria es un filme que por temática es un
filme de la segunda guerra mundial Sin embargo. buena
parte del filme se instaura en estructura de westmt, y
en la segunda parte del filme se transforma en un filme
de espionaje. Su cine se instaura en la indeterminación
genérica.
De igual manera otros de los filmes recientes de
Tarantino como A prueba de muerte o Kili Bill vol. 1 y 2,
se instauran en la indeterminación genérica A prueba
de muerte temáticamente serta un filme de automóviles
a la Vanishingpoint.
La intertextualidad en Tarantino funciona, más
que como un juego de adivinanzas posrnoderno,
corno una forma de tomar posición con respecto al

canon fílmico. En filmes como Perros de reserva, Pulp
Fiction intertextualmente aludia al cine moderno y en
proyectos más recientes toma elementos del cine de
género con narrativa clásica, poniendo como apunte al
pie de página del cine actual que el cine no tiene que
dejar de ser histórico y genérico para ser posrnodemo.
El cine posrnoderno es una paradoja. Por un lado
es una alusión a temáticas del cine clásico y por
el otro, se vale de la ruptura del cine moderno. En
Tarantino esta paradoja se presenta corno un triángulo
intertextual5 donde las estrategias del cine clásico o
de la narrativa clásica se mezclan con elementos
de las narrativas modernas de corte autoral, dando
corno punto del triángulo la parodia intertextual.
La parodia intertextual tarantinesca, esa paradoja
posmoderna, es una monstruosidad hiperbólica6. Una
monstruosidad que va al cine y deconstruye la historia
cinematográfica desde una revisión criticaw

( contra)producente

Referencias
Hutcheon, L (1993,julio). "La polltica de la parodia postmoderna",
en Criterios, 187 203. Trad. Desiderio Navarro.
http: //www.criterios.es.
lampolsky, M (1985). La teoría de la intatcxtualidady d cinc. Valencia:
Centro de Semiótica y Tcorta del espectáculo.
Kristeva, J. (1997) Bajtin, la palabra. el diálogo y la novela. Habana:
Criterios. Trad. Desiderio Navarro. bttp 11www.criterios.es.
Zavala, L. (2005, Agosto-septiembre). "Cine clásico, moderno y
posmoderno", en Ra::.ón y palabra, (46). Recuperado de
http://wv,:w.razonypalabra.org.mx/anteriores/n46/lzavala.hrml
Zavala, L (2004). Elementos dd discurso cín,matogrdfico. MéXico:
Universidad Autónoma Metropolitana.

S Los "híbridos de sentido" de Bajtln.
6 Aunque la rnoustrosidad hiperbólica del cine posrnodemo sea
Asesinos por naturaleza (1994) de Oliver Stone, hay que recordar que el
argumento original lo escribió Quentin Tarantino.

------

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restos del saldo de las crisis, del colapso de la bolsa de
valores, de la muerte en los campos de concentración, del
derrumbe a partir del 9/R del asesino grafitero del metro
balderas, etc.
LUCfA ¿Y EL SEXO?

el trabajo artístico de Lucía Lara se puede resumir
por momentos en confusiones que representan
un cuerpo que se publicita en el presíncope de su
propio poder de belleza/gusto. pero también es el
recuerdo reminiscente o la reminiscencia misma
del rito de paso de niñez-adultez. donde también
otros ritos modernos tienen cabida: el paso de
un rol social a otro que determina estereotipos
o funciones en grupos sociales determinados. la
serie je suis (2001-2003) se compone de fotografías
instantáneas que representan a la artista realizando
distintas acciones: vomitando, chupando una
paleta, midiéndose la cintura, vistiéndose de novia,
desvistiéndose, oliendo una rosa, desmaquillándose,
etc. detenernos en el curso de las momentáneas
imágenes del cotidiano es un acervo que ejemplifica
la memoria epocal hipersexualizada. evidente
entonces que Lucía Lara contrapone esos momentos
contextuales de la mujer contemporánea en
el compendio de necesidades variopintas que
supone el régimen de una vida común y corriente:
estado social, civil, sexual, económico. Lucía Lara
(COMTRA)
puntualiza en la triada sexo-color-raza que supera el
y no es que suponga que la obra de arte generalmente
censo demográfico: el centro es el cuerpo femenino .
es un galirnatias para el más del cincuenta por ciento de
y mejor aún: el centro que ya sin lugar deambula
las masas. y no es que suponga que la pieza artistica es
en la contraparte del discurso social establecido,
sólo una idea subjetivísima en una cabeza patronada por
por un costado. aceptando la conceptualización de
muchas cabezas que finalmente son llamadas tradición.
la acción y además invitando a la incredulidad o a
parto, si, del supuesto que el arte, como la poesía, es
la decepción. por ello, la retratada, la mostrada, la
vital, desde los bordes, en las orillas. marginal no como
artista frente al otro en una acción predeterminada
concepto estadístico sino como función que motiva a dar
y manipulada, no es sino lo que yo (espectador)
la vuelta de tuerca al discurso del ahí o del allá, donde
quiero que sea u otra cosa más allá sin cabida
cualquier cosa que lo es, sea en sus distintas variantes
en la plataforma de la aceptación: la mocha, la
y nulos. la experiencia estética y la crítica serán de otra
exhibicionista, la come vergas, la bulímica, la
cocción que en el trabajo de Lucía Lara, especúicamente,
anoréxica, la puta, la ñoña, la liviana ... o la king
ya nos enseña que la (contra) es un ataque a la
kong como manifiesta la filósofa francesa Virginie
inmediatez, las predisposiciones, los prejuicios, los
Despentes en el libro Teoría King Kong al insistir que
estereotipos y las reacciones más evidentes. ella va
mujer blanca, seductora pero no puta, bien casada pero no
construyendo su poética como reacción a la imagen
a
la sombra, que trabaja pero sin demasiado éxito para
súper exacerbada al behind del ser mostradísimo. y
aplastar al hombre, no existe. apostando no por un
entonces, esta traducción que realiza es gracias a los

62

tipo de mujer sino por una actitud sociopolítica.
sin romper el patrón conceptual Despentes abre el
abanico de posibilidades que del lado del mercado de
la buena chica ponderan las feas, las viejas, las camioneras,
las frígidas, las mal fo liadas, las infollables, las histéricas,
las taradas, las que gustan seducir, las que saben casarse,

las que huelen a sexo, las que huelen a merienda de niño,
las que no tienen hijos, las que llevan la cabeza rapada, las
que no saben vestirse, las que hacen regalos, las que no se
depilan, las brutales, las ruidosas, las que llevan los labios
demasiados rojos: las corruptas. entonces el discurso
de Lucía Lara se homologa con esa posibilidad
viril de elegir el rechazo como aceptación, dando
finalmente la opción y ganancia ( a sí misma/
al espectador) para interpretar y romper con el
esquema mental de esas acciones impuestas que
predisponen psicológicamente una experiencia
hasta la opción múltiple.
en las acuarelas sobre papel tituladas private toys
(2007) el centro del fenómeno artístico es el dibujo de
dildos con distintas anatomías en un campo semántico
elíptico. primera lectura: la artista podría ser acusada
de sexista, de falócrata, falofílica, falofanática o de
falorepresentadora. otra lectura: un estímulo visual
que tropieza con la concepción más inmediata del
objeto carnoso que sabemos parte de la anatomía
masculina pero para mi una conversión monetaria o la
venta de otro concepto como aburrimiento, soledad,
diversión o capricho. analogía de la verga que recuerda
la triada sexo-color-raza anteriormente mencionada.
pero acá lo que más me interesa es como Lucía Lara
grita en su nado en (contra) que no es la importancia
del objeto dibujado ni su magnificencia, sino la forma
de su preponderancia y erguimiento.

finalmente la serie la impropia (2008) en mixta sobre
tela, recurre a delineamos cuatro personajes femeninos
de la historia mundial en variados momentos: la duquesa
de Windsor, María Antonieta de Austria, María Carlota
y Marlene Dietrich. sabido por todos, los vericuetos de
todas estas féminas pasajeras de situaciones "corruptas"
y la ola de sucesos que las integraron en el legado que
ahora Lucía Lara enuncia: luchas de poder en entornos
aristócratas. otra crítica de bajo perfil hacia la esfera de
la sociedad burócrata y cortesana de bajo presupuesto.
aludiendo de nuevo a la versión aséptica de una historia
que institucionaliza los actos como memorables donde
se deplora el error, la falta y la fragilidad
LO PRODUCEMTE

y lo que se espera de Lucía Lara no es una hoja de
papel sobre el agua. con una cultura artística que le
otorga el poder establecer su postura abiertamente,
su obra, en esta publicitaria pero inteligente forma de
contrariar a fondo a su espectador, es un despliegue
de voluptuosidad y sugestión. recuerda artistas corno
Cindy Sherrnan en la frontera del terror corporal;
a Libeke Tandberg en su recuperación duplicada
de su yo ido; a Loma Simpsons seriando lo evidente
para otras significaciones; o a Lynda Benglis con su
referencia sobre las partes masculina y femenina
del cuerpo. por tal, celebro que Lucía Lara en este
contexto de prejuicios y tapujos conservadores
ponga el clic y la bomba en los objetos pre-fetiches
produciendo una obra que va (contra) la estupidez
aburguesada que abunda en el concepto enciclopédico
y en cuadrícula. por tal, Lucía Lara ahora con la
responsabilidad de confrontarnos y seguir creando
desde el recuerdo de lo que éramos~

�n marzo se cumplen cuatro años del deceso de
Ludwik Margules, quien pereciera en 2006 victima
de cáncer. La presente crónica rememora algunos
momentos de los distintos encuentros e impresiones
causadas por el gran director de escena judío polaco. Entre
sus montajes más memorables figuran: La trágica historia del
doctor Fausto de Christopher Marlowe (1967), Ricardo III de
Shakespeare (1971), El tío Vania de Chéjov (1978), De la vida
de las marionetas de Bergman (1983), Jacques y su amo de Mílan
Kundera (1988), Ante varias esfinges de Ibargüengoitía (1991),
Las adoraciones de Juan Tovar (199 3), Tiempo de fiesta y luz de
luna de Pínter (1994), Cuarteto de Heíner Müller (1996), Don
Juan de Moliere (1997), Antígona en Nueva York de Slowacki
(1998), Noche de epifanía de Shakespeare (2004), además de
óperas como The Rakes Progress de Stravínski (1985), Fausto
de Gounod (1986) y Aura de Mario Lavísta.

E

l

...

Serta allá por 1993 durante un transit en Hatwíck, io
era Schiphol? Cuando uno pasa largo tiempo en el
exterior hasta el español se vuelve extraño; por eso
no pude identificar de inmediato la nacionalidad
de la señora de pelo claro, porte distinguido y gafas
que tenía delante. Continué mi lectura. En una de
las numerosas bookshops del aeropuerto me había
agenciado una novela de esas de dos libras.
Entre página y página pude comprobar que la mujer
era española y estaba sentada al lado de un gordo
malencarado, a quien bien hubiera podido confundirse
con un chofer de taxi o el capataz de una fábrica en
su tiempo libre, a no ser por la moderna americana
-para ponernos a tono con su acompañante- que
llevaba puesta. Por su talante indefinido -no era
rubio ni moreno, alto ni bajo, guapo ni muy feohubiera podido pensarse que era peninsular, criollo,
libanés o armenio. La voz del gordo tenía un timbre
destemplado, más grave o más chillón según se

encendía, que despertó de inmediato el recuerdo de
mis amigos eslavos.
Hablaban de todo y de nada, preferentemente de
temas de cultura. El gordo acababa siempre por meter
baza, manoteando y alzando la voz. Ella lo dejaba
hacer, casi como una hermana o una amiga -nunca
a la manera fria y resentida de las esposas. De vez
en cuando volteábamos a vernos, el gordo tenía una
rrúrada tan pesada que lo disuadía a uno de cualquier
conato de aproximación.
Pensé que Sir W alter Scott, con todo y sus manidas
sagas escocesas, era mejor que seguir de rrúrón. Poco
después vi el reloj y me levanté de prisa. En lugar de
acercarme a mi gate, que hubiera sido lo prudente,
me había rezagado en una de las salas principales,
justo donde habia comprado el libro. Como si nos
hubiéramos puesto de acuerdo, la contrastante pareja
se levantó también.
Se dirigían a México. Ciertas alusiones a nombres
de artistas e intelectuales me habian puesto sobre

64

la pista. Aunque ya para entonces había perdido el
interés y, supongo, la ocasión de abordarlos. No me
parecieron en todo caso ni gente que tuviera que ver
con la filosofía ni mucho menos escritores.
Aunque presentí que de una manera u otra íbamos
a encontrarnos alguna vez. No recuerdo si volví a
verlos al tiempo de reclamar el equipaje. Tampoco me
inquietó mucho. Estaba demasiado aturdido viendo la
manera de llegar en metro a la Central del Norte.
2

La casualidad quiso que años después, en 1996,
durante una estancia en la ciudad de México
conociera a un crítico de teatro costarricense y lo
acompañara en su peregrinar a través de los foros de
México. Cuanta gente de teatro nos topábamos se
aprestaba a preguntar si habiamos visto Cuarteto. Mi
amigo, de ascendencia alemana, venía justamente de
ver en Berlín varios montajes de Heiner Müller, quien
acaba de morir el año precedente. Más que el trabajo
de extranjeros -hecho sobre otros extranjeros- le
interesaban autores nacionales preferentemente vivos.
Así que dejamos la obra para el final. Recuerdo que
llovía intensamente cuando nos encaminamos en taxi
a las calles de Jalapa y Chihuahua en la colonia Roma.
Por una escalera angosta de una casona, vieja y no
muy amplia, uno llegaba a una segunda planta donde
se había improvisado un foro. Se veia claramente que
quienquiera que hubiese equipado el espacio había
intentado escatimar lo más posible.
La densa recitación de Laura Almela y de Alvaro
Guerrero, la proximidad del escenario, lo incómodo de
los asientos, el techo tan bajo y las butacas colocadas
en un juego de estrados ascendente tan endeble
volvían terriblemente opresora la atmósfera. Años
después habría de enterarme que Müller prescribía
que la acción sucediese en un búnker. Bueno, el
director, supongo, logró producir ese efecto tanto
arriba como abajo del escenario.

Abrevio diciendo que fue la única obra que dejamos
a medias. Si la intención del hombre era causar una
fuerte reacción, lo había conseguido. Mi amigo salió
diciendo que la puesta le había parecido aburrida,
pretenciosa, insoportable. La verdad, yo compartí
entonces aquella impresión.
Había algo en el vestuario que parecía un poco
de pacotilla, sobre todo el cuello y el vuelo de la bata
de Valmont. Un cierto regusto francés, ese charme de
Choderlos de Lacios estaba definitivamente ausente. Un
esencialismo crudo era todo lo que podía destacarse.
La descripción sucinta del criminal: un judío polaco que
pasaba por intelectualista en la escena mexicana, quien
había echado a perder ya a varios actores. Estaba claro
que en México, y más en el teatro, cualquier extranjero
con acento raro llega a contarnos las muelas. Una buena
dosis de antisemitismo hizo presa de ambos, debo
confesarlo, y no nos ocupamos más del asunto. A los
pocos días, el costarricense partió. No volví a saber de él
3

Siete años después, tras haber comenzado hacía
unos cuantos meses a ensayarme en el teatro como
dramaturgo, me enteré de un taller que por espacio de
un mes iba a ofrecer Ludwik Margules -para aquel
entonces gravemente enfermo- sobre dirección
escénica aplicada a la ópera.
El hombre que encontré no era el gordo
malencarado de hacía una década sino un anciano
frágil, que de inmediato me recordó un texto de Kafka
sobre un comerciante judío. En mi escasísimo polaco
-nunca aprendí bien y ahora cada día se vuelve más
etéreo- intenté saludarlo.
Me presenté como el humanista y hombre de letras
que soy. De inmediato saqué el paraguas y lo previne que
no era yo homme de thééitre ni mucho menos. Filozofem
jestes, wiem! "Eres filósofo, lo sé", fue su reacción.
Confiado en que la edad lo había ablandado, me
dispuse a asistir.

EL HOMBRE QUE EMCOMTRÉ MO ERA EL CORDO MALEMCARADO DE
HACÍA UMA DÉCADA SIMO UM AMCIAMO FRÁCIL, QUE DE IMMEDIATO
ME RECORDÓ UM TEXTO DE KAFKA SOBRE UM COMERCIAMTE JUDÍO

65

�CON EL TIEMPO VOY HACIENDO MÍA UNA IDEA QUE LE OÍ A
'MARCULES POR PRIMERA VEZ: EL TEATRO, EL ARTE EN CENERAL,
ENTRAÑA ALCO QUE ESCAPA A TODA EXPLICACIÓN, UNA SUERTE

4

DE PROFECÍA

El taller tuvo lugar en una finca campestre. Por poco
más de tres semanas nos vimos a diario. Compartimos
la mesa, los paseos después de la comida, leímos,
discutimos, hablamos de política mexicana -casi
siempre en español, aunque con lapsos en polaco,
alemán y, cuando los interlocutores así lo exigieron,
en francés e inglés.
Tenía el estilo de los polacos inteligentes: seco,
irónico, ingenioso, procaz, siempre haciendo gala
de una ironía viva, pronta a lacerar a la menor
provocación aunque también dotada de un bon sens
-el menos común de los sentidos- verdaderamente
apabullante.
Nunca se vio como el intelectual aislado en su torre de
marfil. Como él mismo me contó durante una entrevista,
que lleva por título Texto como pretexto: UDurante el exilio
soviético invertía mucho tiempo en la lectura, aunque
nunca fui niño rata de biblioteca. Disfrutaba de los juegos
infantiles, donde la ficción intervenía en grado mínimo.
No quiero que se me clasifique como uno que se apartaba
del mundo y leía a solas y luego ideaba entretenimientos
que estimulaban su imaginación. Nos enfrascábamos
en los juegos más encarnizados. Nunca me alejaba de
la gente, a pesar de que leyera mucho. Siempre fui una
calamidad como alumno: me escapaba de la escuela,
sufría castigos, le tiraba piedras a mis maestros."
Pan rezyzer, el señor director, podía hacer daño
cuando se lo proponía, aunque se me figuró que sus
amenazas eran, las más de las veces, como las espinas
de la Rosa del Principito: uya pueden venir los tigres
.y los leones". Nunca tuve la fortuna o la desgracia de
trabajar con él sobre el escenario, quiero decir como el
actor que nunca he querido ser.
Margules jamás le dio falsas esperanzas a nadie.
Ése al menos fue un pecado que no cometió. Como
maestro de dirección era implacable: el metteur en scene
es siempre un esteta con nociones de varias disciplinas

cambio, generoso pero nunca incauto. Siempre dijo
que todo lo que valía la pena tenía su precio. Recuerdo
que cuando sus aprendices de directores se negaron a
cubrir puntualmente las colegiaturas los echó de su
escuela.

-pintura, escultura, arquitectura, música, historia,
psicología, literatura, pero también materias más
prosaicas, como administración y contabilidad.
Una tarde, recuerdo, le confié un manuscrito con mis
textos breves, que lleva el título de Insomne. Sus críticas
siguen siendo hasta ahora las mejores que he recibido. En
el arte hay que reducir todo a su esencia, despojarlo de
cualquier ornato, artificio, efecto estridente.
Según Margules el teatro posee también la rara
virtud del vaticinio. La última frase de Cuarteto, que
pronuncia la Marquesa de Merteuil es: "Por fin
estamos solos, cáncer, mi amante." Aquel mismo
año de su estreno, cuando el director se encontraba
ocupado con el montaje de Antígona en Nueva York de su
amigo Mrozek, debió enfrentar la noticia de la muerte
de aquella española, científica, hija de republicanos,
quien también había conocido el exilio soviético. Se
llamaba Lidia -un nombre que no puede ser más
común en ruso- quien fuera víctima del cáncer.
Más que una esposa, recordaba de mi impresión
en el aeropuerto, parecía una colega o amiga, una
Gesprachspartnerin, una auténtica interlocutora.
Ludwik Margules tuvo el raro privilegio de encontrar
la felicidad en su hogar. Le gustaba mucho comer y
también cocinar. Solía decir que todo director de
escena debía ser también un buen cocinero -y
aunque no especificó, yo así lo entendí- un buen
seductor de sus primeras actrices.
Fue su glotonería, en parte, lo que se lo llevó
tempranamente a la huesa. También los mohines
que le costó el trabajo con los actores, fieras que sólo
aguardan el momento en que el domador olvida el
látigo para echarse encima. Margules se quejó siempre
de su situación pecuniaria -como buen judío que
ha conocido la miseria, aunque tuviera dinero jamás
declaró que lo tenía; no fuera ocurrírsele a alguien
pedirle prestado. Con sus conocimientos fue, en

66

En el 2005 le dediqué uno de mis volúmenes de
cuentos, titulado La ciudad y la tarde, aunque nunca
pude comunicárselo. La visión a profundidad que me
dejó del teatro, si no para ser director -mi oficio es
otro- acrecentó grandemente mi capacidad para
apreciar el trabajo de los actores. Incluso en Saltillo
una ciudad donde no existe el gran teatro, teng~
ocasión de ejercer esa rara habilidad, sobre todo, a
través de una de las pasiones de mi vida, el cine de
arte, ahora asequible en DVD.
Después de haber oído disertar al maestro un
verdadero filósofo, acerca del sumo arte del te;tro
es dificil -si no imposible- ignorar las inmensa;
aportaciones que el arte dramático ha hecho a la
narrativa, sobre todo, a través de las novelas escritas
por los rusos. Unos días antes de su muerte terminé de
leer El idiota de Dostoiewski -así reza la versión del
apellido originalmente polaco del escritor ruso.
Quienes tuvieron la ocasión de tratarlo saben
que Margules, como ser humano, no era hueso fácil
de roer. Poseído por un espíritu de contradicción,
encontraba siempre las partes dudosas y hacia ahí
concentraba sus ataques. Era un depredador natural
de actores, sobre todo, y de actrices también. Solía
decir mefistofélicamente que había que tratar a unos
y otras como putas para que nunca se sublevaran.
Por supuesto, sus palabras no pueden tomarse en
un sentido literal. A Margules le gustaba alardear
de una crueldad y un machismo que, en el fondo,
estaba lejos de poseer. Era como parte de su retórica.
Su aportación a la dirección escénica en el México
del siglo xx es invaluable, al lado de otros nombres
como el de Roberto Wagner, Seki Sano -estos dos
maestros suyos-,Julio Castillo y el aún vivo Luis de
Tavira.
A fines del 2004, cuando preparaba su último
montaje, Twelfth Night or What You Will de William
Shakespeare, pude verlo por unos minutos en el Foro
Teatro Contemporáneo. Recordó una novela que

67

le envié ambientada en Polonia, Ewa, y me hizo las
críticas pertinentes mostrándose más bien generoso.
Me ofreció un refresco, luego entró la enfermera para
darle un pinchazo de morfina, más tarde llegaron sus
actrices y tuvo que atender el ensayo. Por desgracia,
no pude ver ni el estreno de esa obra ni el reestreno de
Cuarteto en el Teatro Julio Castillo
El día de su muerte, antes de enterarme por los
diarios, hallé entre mis papeles un escrito de su puño
Yletra -una caligrafía bastante titubeante la suya,
c?mo la de un niño: su última embolia había dejado
ciertas secuelas- con una cita de Juliusz Slowacki.
Con el tiempo voy haciendo mía una idea que le oí a
Margules por primera vez: El teatro, el arte en general,
entraña algo que escapa a toda explicación, una suerte
de profecía.
En la noche fui a rentar por enésima vez Dekalog:
Jeden, el primero de esa serie de mediometrajes acerca
de los diez mandamientos de Krzysztof Kieslowski otro de los polacos que se han ido- que me recordó
muchas de las observaciones sobre el trabajo en
escena por parte de Margules. En efecto, ahora sé que
tenía razón: los actores eslavos, en particular rusos y
polacos, son los mejores del mundo.
Nunca quiso que lo tomaran como judío -no
porque se avergonzara de ello, sino por no ser religioso.
Simplemente prefería verse como un polaco de alma
mexicana. Creo que al igual que el protagonista en
el filme de Kieslowski, aquel matemático agnóstico
quien al principio sólo cree en la fuerza de la razón
Ludwik Margules descubrió a través del dolor el
sentido de Dios y de la vida. Aún no logro descifrar
la frase de Slowacki, ni mucho menos su sentido.
Supongo que en mi caso ése será su último legadol!O

�n la cafetería la annósfera en tomo a ellos era
deprimente. Hablaban de temas repetitivos
y tediosos que un hombre sagaz hace bien en
evitar, como el sufrimiento de los justos, las inesperadas
vueltas del destino, el sinsentido de la vida, la corrupción
irrefrenable de la esfera política, la deslealtad de las
mujeres yla insensibilidad de los hijos.
Hace escasos veinte años estos escritores estuvieron
en el centro de las letras bolivianas. Su voz era escuchada
con atención y hasta con reverencia. La opinión pública
se ocupaba a menudo de ellos. Algunos estadistas (por
los motivos que fueran) se enorgullecieron de estar a su
lado. Las damas de la alta sociedad se hacían fotografiar
con estos representantes de la cultura. Y ahora sólo
experimentan la indiferencia de los jóvenes, el desprecio
de los poderosos, el desinterés del ámbito académico, el
silencio de los periódicos yla televisión. En fin: uno de los
males nacionales desde el comienzo de la república. Me
fue muy fácil el identificarme con ellos...
En una constelación asi lo único que cabe es dar la
espalda al mundo, pero de manera inteligente y hasta
divertida. En una situación similar decía Theodor W.
Adorno (pensando en su amigo W alter Benjamin) que lo
mejor es vivir en los textos y escribir en un café. Dentro
del texto el escritor se acomoda como en un hogar: sus
pensamientos se parecen a los muebles y las palabras a
los objetos que uno va cambiando de lugar, a los que uno
toma cariño y con los que uno se enfada ocasionalmente.
La escritura es la morada más conveniente, más cálida,
más acogedora, la menos extraña: quien no tiene casa, se
refugia en las palabras como en una habitación propia. En
el café -el hogar impersonal, temporal y casual- uno
observa al público con ojo clínico, sin identificarse con sus
problemas ni tomarlo demasiado en serio.
Pero Adorno mismo prefería la seguridad de la torre
de marfil y la cátedra bien pagada. La torre de marfil es el
lugar del asilo, pero también de la pureza y la belleza. Es
en cierto modo una huida del mundo, ya que permanecer
en el mundo -en la política, por ejemplo, como su forma
más conspicua y visible- significaría avalar la suciedad
generalizada, compartir la estupidez cotidiana, legitimar
la injusticia. Cuando no hay perspectivas de una praxis
razonable, la torre de marfil constituye el mejor resguardo
contra los desastres de la época. Hay que dejar obviamente
una puerta abierta. Otro consejo de Adorno para evitar la
desesperanza era sumergirse en el trabajo: sostuvo que su

E

•

nost __.. . . _g1as
mela e l'as
O'J H. C.

F. MAMSILLA

Un chubasco repentino me obligó a buscar refugio en una caf~tería destartalada
en el centro de La Paz. Y allí me encontré con algunas personalidades de las letras
nacionales, poetas y nm'clistas que apenas dos décadas atrás er~ figuras destacadas
de la cultura boliviana. En el local formaban un corro de ancianos desamparados,
ansiosos de recibir alQUna noticia que no resultara calamitosa o algún elogio que
fuese creíble. Son la s~mbra de tiempos mejores. Respetados y hasta ilustres en su
día, hoy son las víctimas de la pobreza, el olvido y la tristeza. Ellos mismo~ rec~no~~n
que ya no tienen nada que_ decir e_n cl presente, que se les han a~abado la ms?rrac1~~
y el entusiasmo y que estan suillldos en una pesadumbre connnua. Y lo mas grm e.
admiten que ya no entienden nuestro tiempo, signado tan abru:1:adorame~te por la
prisa, el cinismo y el placer barato. Son gente de otra generac1on, es de~ir. de otro
uniYerso: cifraron su honor en la creación de la belleza o en el esclarec1m1ento de
la verdad, y ninguno supo (o pudo) acumular una fortuna regular o asegurarse
influencias políticas duraderas.

69

asombrosa productividad era el esfuerzo permanente por
superar "una soledad yuna melancolía casi insoportables".
Quería reconfortarlos y brindarles alguna esperanza,
algún aliento, alguna palabra amable. Pero no me atrevi
a hablarles de Adorno y de sus reflexiones, pues lo que
podría haber dicho hubiera sonado a impudor, a falta de
tacto, a vana erudición. Podría haberles recordado que
todo trabajo creativo es un naufragio si uno considera el
abismo entre las propias aspiraciones y la modestia de
los resultados, y que, por lo tanto, la derrota existencial
de cada uno es relativa y circunstancial Pero esta verdad
no era un buen consuelo para aquellos escritores que
encontré literalmente en la intemperie. Corno tampoco
era una palabra de alivio afirmar que la auténtica
felicidad reside en el conocimiento puro, en el tiempo
libre para pensar, en resistir la estulticia colectiva, en la
contemplación de las grandes obras de arte, y no en reunir
grandes caudales ni acceder a la fama ni alcanzar las
cumbres del poder. Todas estas expresiones clásicas de
la filosofía y la teología me parecieron, en aquel momento,
como presuntuosas y vanas, insustanciales y groseras
frente al sufrimiento concreto.
Después de dos horas con aquellos escritores del
pasado (¿por qué del pasado?) quedé desalentado: ese
destino es el que me espera. No supe qué decirles: no hay
un consuelo efectivo para esas personas, ni un consejo que
sea realmente adecuado, ni una palabra que no parezca
falsa. Si fuera cínico, les recordaría los hermosos versos
del poeta romántico brasileño Manuel Antonio Alvares
de Azevedo (1831-1852), que en mi ya frágil memoria dicen
más o menos así:
Tengo por mi palacio las largas calles;
paseo a gusto y duermo sin temores.
Cuando bebo soy rey como un poeta,
y el vino me hace soñar con el amor.
Mi patria es el viento que respiro,
mi madre es la luna macilenta,
y la indolencia la mujer por la que suspiro.

[...]
Soy hijo del calor, odio el hio.
No creo ni en el diablo ni en los santos.
¿Se conformarían ellos (y yo) con las calles como
hogar y con el viento corno patria, aunque se trate de
imágenes y metáforas?to

�TÍTULO: Colección Teatro y Drama de
la UANl.Varios títulos.
AUTORES: Varios
EDITORIAL: UANL
AMO: 2004-2010

M

.....

uestro teatro mexicano
padece la misma
enfermedad que vive hoy
nuestro país: la extranjerización.
Toda lo importamos, hasta los
textos teatrales. Felipe Calderón
quita los aranceles para proveernos
de alimentos básicos frente a
la crisis alimentaria, pero no
plantea como prioridad resolver
la producción de los mismos en
nuestro territorio. Por el contrario,
quiere que seamos un país
manufacturero en vez de buscar
la autosuficiencia. Los campesinos
ya ni siquiera producen para
autoabastecerse. Todo lo compran:
la tortilla y el frijol vienen de fuera.
Así también nuestro teatro
mexicano se alimenta de historias
ajenas. Vive de prestado. No es
tierra fértil para que los dramaturgos
mexicanos siembren ideas en las
conciencias de sus habitantes.
iQué hacer frente a esta
desalentadora situación? iCómo
contrarrestar la colonización de
nuestro pensamiento?
Los esfuerzos son escasos pero
valiosísimos. Ejemplares. Mentes

amantes de nuestro país, que
desde donde están impulsan el
conocimiento de la cultura a través
de los libros. Tal es la misión de las
universidades, pero en particular de
las facultades de artes escénicas que
difunden el teatro y, en este caso, de
la Secretaría de Extensión y Cultura
de la Universidad Autónoma de
Nuevo León a través de la Dirección
de Publicaciones. Es admirable la
labor de Rogelio Villarreal y su
equipo, con presencia relevante de
José Garza y Remando Garza, que se
han abocado a darle libros a nuestro
país. No es un negocio redituable
económicamente hablando, pero
sí fundamental. Las ganancias no
son tangibles aparentemente, pero
haciendo énfasis en la frase trillada
de ElPri.ncipito "lo esencial es invisible
para nuestros ojos", sabemos que su
aportación es monumental iPor qué
teme tanto el poder y los gobiernos
a la cultura y la educación?, ipor qué
ese menosprecio?, ipor qué los apoyos
se reducen cada vez más? Porque la
libertad empieza en el conocimiento;
porque la cultura nos permite ser
críticos, visionarios, exigentes e
inconformes. Nos proporciona
valores que el ser humano necesita
para evolucionar. Por eso, la labor
que ahora realiza la Universidad
Autónoma de Nuevo León es
importante. Y ellos lo saben y se
comprometen publicando un sinfín
de libros. La comunidad artística está
agradecida, en particular la teatral,
porque una gran parte de sus títulos
son obras de teatro o reflexiones
alrededor del teatro. La Dirección
de Publicaciones ha tenido a bien
equilibrar en sus libros la difusión
del teatro que se realiza en el estado
de Nuevo León y el teatro nacional.
Ha impulsado a la dramaturgia
mexicana con el Premio Nacional

70

de Dramaturgia de la UANL, que
cada año realiza desde 1987, y que
a partir del 2007 ha adquirido el
nombre de Emilio Carballido, en
reconocimiento a este gran escritor
escénico. Pocos son los premios que
garantizan la publicación de la obra
galardonada y es la Universidad de
Nuevo León la que a partir de 1996 se
ha comprometido a publicar cada año
las obras premiadas. Y no sólo eso,
también ha apoyado la publicación
de las obras del Premio Nacional de
Dramaturgia Víctor Hugo Rascón de
Nuevo León que desde el 2004 viene
realizándose; tal es el caso de Papá
está en la Atlántida de Javier Malpica y
Rashid 9/11 deJaime Chabaud, que han
logrado llevar al escenario.
Con el Premio Nacional de
Dramaturgia de la UANL tenemos
22 obras de teatro de calidad, pero
sólo hay constancia de las publicadas
a partir de 1996. Es evidente la
importancia de su publicación:
podemos conocerlas, pueden leerse,
fomentar la lectura de teatro, conocer
otras realidades a través de la ficción
e invitar a gente inquieta a que les den
vida en el escenario.
En estas publicaciones,
encontramos obras interesantes
de autores de Chihuahua como El
tiradito de Antonio Zúñiga, premiada
en el 2002, y El diputado de Edeberto
Galindo; de Nuevo León, La gente de
la lluvia de Hernán Galindo, premio
2004, ya estrenada; Noche de albores
de Manuel Talavera, premio 1996,
Crímenes mojados de Remando Garza,
premiada en 1999, y Las señoritas de
Alcacer de Rubén González Garza,
premio 2001. De Durango está
Enrique Mijares, que obtuvo el
premio 1995, con una obra sobre
Villa· del Distrito Federal la obra
'
de Alejandro Román, Cielo rojo; y de
Veracruz Más pequeños que el Guggenheim

de Alejandro Ricaño, que ya ha sido edita obras de teatro de autores de la Universidad Autónoma de Nuevo
montada un par de veces.
diferentes partes de la República. En León son un puente imprescindible
Los libros que publica la la actualidad tiene ya 14 títulos en que nos ayudará a llegar.
Universidad Autónoma de Nuevo un formato original y que ha tenido
León han tenido varias etapas, y si muchos elogios de la comunidad
Estela Leñero
bien en un principio los producían teatral. En esta colección hay obras
en su totalidad, ahora han logrado de autores de la talla de Emilio
concertar coediciones que favorecen Carballido, Víctor Rugo Rascón
no sólo el aumentar y posibilitar las Banda y Jesús González Dávila, de
ediciones, sino también difundirlas. autores reconocidos como Hugo
Actualmente tienen acuerdos Salcedo, Hernán Galindo y Ricardo
con el Conarte de Nuevo León, Elizondo Elizondo, y autores que
la Universidad Veracruzana y están haciendo su carrera con buenos
Ediciones El Milagro, que colaboran resultados como Reynol Pérez.
en la distribución extrauniversitaria
Felicitaciones a la labor de la
de sus publicaciones.
Universidad Autónoma de Nuevo
La distribución es uno de los León, por su contribución a la cultura
problemas más graves que tiene la a través de sus publicaciones. Con
edición en México y las ediciones ellas el pensamiento se difunde, se
universitarias se enfrentan aún más comparte y nos ayuda a ser mejores,
a esta situación Este rublo, por tanto, a alimentar nuestro espíritu, a formar
TÍTULO: Historia argentina
requeriría aún más atención para así una comunidad que puede ver más
AUTOR: Rodrigo Fresán
explotar y difundir al máximo los allá de lo inmediato y lo cotidiano.
EDITORIAL: Anagrama
Atlo:2009
logros editoriales que año con año iCómo no enriquecerse a través de
la Universidad Autónoma de Nuevo los libros con las historias de otros
u n triunfo del pop sobre la
León obtiene. Sus libros son editados que nos invitan a preguntarnos
lógica, establece la más
con el mayor cuidado: con un mínimo sobre nosotros mismos, a viajar con la
reciente reedición de
de erratas, una formación excelente imaginación y a que diversas verdades
Historia argentina (Anagrama, 2009)
y una presentación muy bella, que se nos revelen?
debut del argentino en 1991: el
debería ser aprovechada por muchos
Para el teatro estas publicaciones prototipo de escritor convierte los
más.
colaboran a que se conozca la libros en películas, Fresán convierte
El catálogo de libros con el que dramaturgia mexicana, la cual se cree las películas en libros.
cuenta la UANL es extenso. En el que no existe o que todavía está en
■MO. La reimpresión de una obra
aspecto teatral, además de publicar la prehistoria. Por supuesto que no.
literaria supone su consagración. La
obras, también editan teoría y Las nuevas propuestas proliferan, reputación establecida se confirma.
reflexiones. Tenemas por ejemplo pero los escenarios están plagados
Hablar de una reedición de aniversario
el libro de Ana Laura Santamaría de obras extranjeras. Estos libros es una celebración a la que pocos
que publicó en el 2001, Desde la ayudan a que a través del teatro autores pueden acceder. Pero referirnos
butaca. Teatro regiomontano en el fin del conozcamos nuestra realidad, pues
a la nueva encarnación de Historia
milenio 1993/2000, el cual se encuentra el dramaturgo es el portador de las
argentina es un acontecimiento sólo
agotado; Teatro mexicano, con ideas, él que imprime la ideología, el
comparable a la remasterización de un
magníficas fotografías de Rogelio que colabora con nuestra identidad
disco. Evento no sólo propiciado por
Cuéllar, publicado en el 2008; y Pro/ nacional. La publicación de sus obras
la optimización del sonido del libro,
Scénicos V.15 años de teatro en Nuevo León, es un eslabón fundamental para que
también impulsado por la jerarquía
de Enrique Gorostieta, que salió a la la dramaturgia mexicana se instale
que adquiere el texto. Sólo los clásicos
luz el año pasado.
en nuestros escenarios y podamos se reeditan ¿y qué es la reedición sino
Por último, me detendré en la vernos reflejados. El camino está lleno
repetición? Es decir: sólo los genios
colección Drama que desde 1997 de abismo, pero las publicaciones de
se repiten Apelar al lugar común que

71

�....

predice que todo primer libro será el
vaso conductor dela obra venidera sena
una irresponsabilidad al momento de
señalar Historia argentirn La complejidad
propuesta por Fresán en su ópera prima
nos obliga a no simplificar el trabajo de
uno de los perpetradores de las más
original literatura en castellano de
los últimos tiempos. Sólo los gigantes
cifran la obra. Existe una diferencia
radical entre cifrar y codificar. Los
lectores no argentinos opinarán que
titular un debut con el referente de
nacionalidad representará el autoexilio.
Aquí dónde radica un equivoco, el
punto donde se inflexiona la polaridad
entre cifrar ycodificar. Cifrar es un acto
público. Codificar es clandestino.
DOS. El fenómeno Fresán es
explicable desde el escritor prototipo.
Frésan es el prototipo de escritor
del futuro. Desatendida la impronta
futurista, el escritor del futuro es
aquel que soslaya el aislamiento
proustsiano y (para utilizar un
concepto favorecido por Fresán) se
deja abducir por el mundo (no me
refiero al contacto con la gente o con
el exterior, sólo a información). No
sólo en el aspecto escritural También
en el editorial. El autor capacitado
para fascinar al mundo editorial sin
traicionar su manierismo individual.
Pese a la sobredosis de cultura pop,
rock, televisión, cine y referencialidad,
la obra de Fresán no presume de
corrupta. Al contrario, su obra se
despliega impoluta. Si atendemos a
esta cualidad, entenderemos porqué
existen tan pocos imitadores de
Fresán. Con lo anterior no pretendo
denunciar un fenómeno que ha
sufrido bochornosamente la literatura
hispanoamericana de los últimos
tiempos. Me refiero a la imitación
descarada de Roberto Bolaño. Surge
entonces la pregunta tpor qué existen
tantos imitadores de Bolaño y no de

Frésan? Recordemos que existe un una adicción. Ni los beatlemaniacos
abismo entre ser influenciado por pueden sustraerse a ninguna
un autor e imitarlo. Mi conclusión es expresión beatle ni los fresaneros
sencilla. Ahí donde hay una fórmula pueden resistirse a la aparición de un
persiste la imitación. Es complicado si nuevo cuento.
C ■ATRO. La vida, declaró
no imposible, reproducir un laboratorio
entero. La popularidad de Fresán es alguno de los tantos profetas del
infinitamente mayor a la de Bolaño. tiempo, es una suma de elecciones.
Sin embargo, no causa la misma Los autores existen bajo la misma
cantidad de imitadores por la simple premisa. Por ejemplo, Borges
razón de que no pretende alzarse decidió autoelixiarse de
como un nuevo canon. En este sentido, 1a novela. La perspicacia faciloide
la obra de Bolaño apesta al &amp;om, su podría sugerirnos una tontería de este
fórmula (véase la estructura idéntica tamaño: Fresán decidió autoexiliarse
de Los detectives salvajes y 2&amp;56) pretende de Fresán. Nada más falso. Pero sí
instauraruna institucionalidad como la existe una renuncia Un dejar de lado.
que impuso el realismo mágico. Caso Acción que se detonó con la salida de
contrario el de Frésan, que pese a la Historia argentina. Hoy, que la mayoría
repetición de escenarios y personajes de la literatura se legitima por medio
no abusa de la fórmula. Es aquí donde de los premios, la obra de Fresán ha
emerge con toda su magnitud el optado por soslayar este aspecto de
prototipo de escritor del futuro. Cómo la literatura. Por supuesto esto no
va a sobrevivir quien como Bolaño es una crítica al aparato cultural ni
desea instaurar un sistema. Ya lo un asomo de resentimiento hacia el
veremos, en unos años Bolaño será una sistema literario, o el combativismo
anécdota, Fresán un clásico.
pseudoanarco del que presume de no
TUI. Fresán no crea lectores, formar parte del status quo; más bien se
crea completistas. Además de lo trata de su conexión con esa entidad
mencionado, más que una mutación, abstracta dificilmente identificable
la nueva versión de Historia argentina conocida como estilo. La regata
es una estrategia similar a la que bizantinista que puede propulsar
emprende la disquera EMI con el la polémica sobre el estilo podría
catálogo de The Beatles. El plus llevarnos a un abismo ideológico
para los que leyeron la edición de impredecible. Sin embargo, seamos
Planeta consiste en el relato "La imparciales, ten la actualidad quién
situación geográfica", agregado a la puede presumir un estilo de verdad?
primera edición en Anagrama. Para Tengo la respuesta: Rodrigo Fresán.
los lectores de Anagrama, la sorpresa Se ha socorrido tanto la cuestión
radica en "La pasión de multitudes", del estilo, que pocos autores, como
una historia sobre futbol. Esta Fresán, pueden ser reconocidos en
obsesión compulsión de Fresán y sus cualquiera de sus textos. Con esto
seguidores es exactamente la misma no quiero decir que como su estilo
que atacó a todos los beatlemaniacos lo expone, no entre a certámenes
que compraron el primer volumen de literarios; me refiero a que no
Anthology por el mero placer de una perpetra su obra bajo los parámetros
nueva canción: "Free as a bird". La institucionales de la literatura Fresán
fascinación por el completismo va es un auténtico roe/mar. ¿Cuándo
más allá de la falacia comercial. Es crearon The Beatles un disco para

ganarse un premio como el Alfaguara? Road literario y La velocidad de las
dicha impresión y observar que mi
CINCO. Ante la proporción cosas un Revolver. Era imprescindible
hipótesis se habia estampado en el
mamotrética de la literatura del la bonustrackización de Historia
texto de Ana Laura: la elección de las
siglo XIX, Osvaldo Lamborghini argentina, a la que podemos comparar,
palabras, la sintaxis, el itinerario, los
decretó que sus novelas serían de por la multitudinaria parentela que
capítulos, los apartados, los titulas
una extensión igual a la de un lomo la habita, como el Sgt. Pepper's Lonely
de cada sección, el modo de aseverar
de revista. Su obra completa no Hearts Club Band, y a Vidas de santos
sin controvertir, el equilibrio de las
supera las quinientas páginas. Para como The Concert For Bangladesh.
partes, el cuidado en observar las
no ponderar la cultura de lo light Estamos a la espera de una nueva
premisas de cada pensador al que se
como la responsable de la anémica versión de ese The WhiteAlbum que es
convocaba, la gentileza en convenir
extensión de la mayoría de los libros Mantra.
o criticar las mismas, la operación de
actuales, Fresán nos recuerda que
cuidado y solicitud que toda la obra
las grandes obras son voluminosas.
Carlos Velázquez. conlleva.
Qué mejor manera de revolucionar
Su reflexión filosófica sobre la
a I.amborghini que con un libro de
tragedia griega explora aquel canto de
cuentos debut de más de doscientas
desesperación, para que su objetivo,
cincuenta páginas.
la paideia, es decir, la educación
1111. Con frecuencia, los
formadora del espíritu, destinada
autores desprecian sus primeros
al ciudadano hace más de dos mil
libros, especialmente aquellos
quinientos años, nos alcance en el
que han conseguido un éxito
presente con el vigor de un ejercicio
desmedido. No se reconocen en los
ético renovado.
textos. O se niegan. O no se sienten
Veamos. El ideal griego propone
representados. El acierto de Fresán
la phrónesis, prudencia, como forma
a la hora de crear una versión reload
de convocar a la sophrósyne, mesura
de Historia argentina es que trata a su
o templanza, en todos los actos
primer libro como un primer libro.
humanos. Este carácter impide
La pasión primigenia que alentó a
la hybris, es decir, la soberbia, el
TfTULO: lmplicacion,séticas d, la Ant1gona
sus primeras historias se mantiene
d, Sófocks Una reflexiónsobre d paisamiaito arrebato apasionado que rompe la
intacta. Fresán esgrime el orgullo de
trágico gri.tgo eunomia, el buen orden, y nos hace
la supervivencia de su opera prima
AUTORA: Ana Laura Santamaria
EDITORIAL: Plaza y Valdés / ITESM asimismo poner en entredicho la
en un año crucial, que coincide
AÍ4O: 2009 isononúa, vale decir la igualdad ante
con la aparición de su nuevo libro,
la ley. Esta templanza, de la cual su
El fondo del cielo, esperado durante
forma es ideolog!a e atributo principal es la prudencia,
seis años: su último libro, Jardines de
ideología eficaz, proclama como terminamos de ver, privilegia la
Kcnsington data de 2003. El designio
Eisenstein, el gran cineasta deliberación, promueve el sentido de
circular que le imputan a ciertas ruso en sus notas sobre la
comunidad y rechaza la ostentación
obras podría ser achacable a Historia producción simbólica.
en cualquiera de las áreas humanas,
argentina, pero más que un corrido
Al término de mi lectura de sean éstas psicológicas o políticas,
del eterno retomo, la fenomenología Implicaciones éticas de la Antígona de
económicas o sociales.
sugerida a esta obra se parece más Sófocles. Una reflexión sobre el pensamiento
Sin embargo, tales virtudes,
a una aventura discográfica. A la griego, de Ana Laura Santamaría,
como bien se sabe, no prevalecen
revaloración sucedánea al mundo del vislumbré todavía intuitivamente
en la tragedia sino por ausencia. Es
rock Una característica que Fresán que el material estaba sesgado por
la ausencia de ellas lo que les da su
había explotado en las reediciones los postulados de la acuciosa y lúcida
inmenso valor, lo que nos conmueve en
de Jardines de Kensington y La velocidad exploración cuyas ideas se yerguen a
el primer momento, en las vicisitudes
de las cosas. En este sentido, Jardines lo largo de sus páginas. No me costó
de los héroes y heroínas a las que
de Kensington representa un Abbey mucho ponerme a reflexionar sobre
asistimos. Y digo primer momento

La

�porque coincido plenamente con
Ana Laura que lo que el espectador
se lleva a su casa de la poesia trágica,
es la desmesura del héroe, destinado
por su fortuna, tyqué, a la devastación,
a la pérdida. Y lo que llega después
de esa primera emoción estética,
es la problematización de nuestra
condición humana. Es en la tragedia,
mejor que en ninguna otra expresión
del pensamiento humano -a causa
de la ficción y la conmoción que ello
nos provoca-, donde se inscribe
flagrantemente nuestra fragilidad, esa
debilidad primordial que nada puede
modificar, ni siquiera una vida elegida
hasta sus últimas consecuencias
como ejemplar y ética en cada uno
de sus aspectos. Lo humano es
errático, nos subraya el poeta trágico,
es equívoco, está sujeto al error y a la
confusión, los dioses nos corrompen
o nos enloquecen, devastan nuestra
condición de pensantes o conllictúan
nuestras opciones, y todo ello nos
es revelado no en conceptos sino
en acciones, allí sobre la escena, de
forma pública, donde hay un nosotros
aterrorizado que especta, lo cual resulta
en verdad sobrecogedor. Ya través de
esas acciones a ojos vista, resultado de
las circunstancias mítico~ficcionales
en la que se hallan los héroes, lo que
advertirnos con mayor ferocidad es
que no hay ninguna garantía aun en
el caso de las elecciones humanas
más acuciosas, que algo, alguna cosa,
garantice nuestra integridad Sujetos
de la muerte y para la muerte.
Así, Ana Laura, sabedora de
nuestros excesos y promoviendo una
ética del cuidado, una heteronomia en
su propia escritura, con convicción
pero sin afirmación orgullosa, nos
propone mirar la tragedia de Sófocles,
mirar a Antigona y su destino, con
la templanza de quien ha hecho
pasar por su organismo la ética que

propone ponderar del mito trágico.
Y eso no deja de sorprenderme.
Una pensadora, esta pensadora que
cumple lo que plantea, que ejerce el
discurso, sus hipótesis, sus hallazgos,
los giros de su meditación en suaves
ondas que nos llevan de la mano e
incluso, si no acordamos sobre sus
postulados íntegros, en el transcurso
de la lectura, hemos aprendido a
saborear el cuidado por el otro, la
ausencia de arrogancia, la bonhomía
de la delib~ración y la carencia de
toda ostentación intelectual.
Cierro pues esta primera reflexión
volviendo a la premisa de Eisensteín:
La forma es ideología e ideología
eficaz, dando por cierto que el cómo,
la forma, resulta más eficaz en el
ejercicio de la convicción que el qué,
donde abundarían reflexiones de
carácter verbal cuya eficacia sería
dudosa. Comprender es sentir,
enunciaba Aristóteles, lo cual me
permite advertir que comprender a
Ana Laura Santamaría, es sentir en
su puro lenguaje, la ética del cuidado,
y la solicitud para con los otros. Ella
esgrime lo que considera justo en una
institución justa, esto es, en su propio
discurso.
En un segundo momento, me
gustaría reflexionar sobre ese
personaje trágico, Antígona, que no
es sólo la médula de la tragedia de
Sófocles sino asimismo lo es en el
estudio que estamos abordando.
La posición que asume Santamaría
es que de alguna manera Antígona
inaugura la disidencia. Esta disidencia
se basa en el respeto a los muertos y a
los dioses. En alguna parte no dicha
expresamente el hombre hereda de
lo divino el respeto por la muerte
y por los muertos. Así, nadie duda
en ninguna parte del mundo que
a los muertos hay que enterrarlos.
El muerto, su cadáver, es alguien

concreto, no generalizado, está ahí
y hay que darle sepultura, lo cual
significa darle un lugar en el relato de
la vida, vale decir, un lugar en el relato
de nuestras vidas. Enterrarlo significa
cumplir con la ley consuetudinaria,
implica el respeto por otro que no
soy yo y además propone que yo me
merezco lo mismo a la hora de mi
muerte.
Es notable cómo platicando
con abogados argentinos que
promueven los juicios a los militares
por los desaparecidos durante el
terrorismo de Estado, he sabido que
su mayor argumento, su argumento
medular, es precisamente el que toda
persona humana tiene el derecho
a su sepultura y al reconocimiento
de la misma. No puede haber
desaparecidos, me dicen, esto es un
atentado a los derechos humanos,
y, agregan, darle sepultura a los
muertos no es una norma escrita,
precisamente por ello se vuelve más
inapelable. Se trata de derechos que
nos otorga la propia humanidad que
ostentamos. No hay apelación, partir
de este criterio nos facilita el recurso
de promover los juicios. Esta ley
escrita en el corazón de los hombres
parece contener de manera honda y
reveladora aquella otra ley, la regla
de oro, propuesta por el LeVÍtico y
retomada de una u otra manera no
por Thémis, la ley autoritaria, sino
por Diké, principio que atiende al
cumplimiento de las relaciones de
justicia inherente a la naturaleza
misma en su orden universal y social
según los griegos, y que se resume
más o menos en: Actúa con los otros
como quisieras que actúen contigo,
cuyo lado negativo seria: No hagas a
los otros lo que no quieres que hagan
contigo.
Ahora bien, Antígona disidente,
según ella misma, lo hace en el

nombre del amor y no del odio. Ricoeur, entre otros, Ana Laura
tal modo que a la ética le es ajena la
Si hubiera sido su otro hermano Santamaría construye un itinerario
historia oficial que caracterizábamos
'
Etíocles, el insepulto, ella habría en el que uno se reconforta, y
más arriba. Y también le es ajeno el
actuado igual. Se yergue en defensa toma decisiones que también son
principio de autoridad legal como
de su hermano Polínices, porque reconfortantes. Es a través de su
inamovible y único. Como si la ética
él necesita de ella, porque alguien ensayo que uno siente iluminadas
pudiera ser formulada de la misma
debe devolverle la dignidad que le por su pensamiento instancias que no
manera que lo hace Kafka respecto de
ha sido arrebatada por un edicto eran lo suficientemente claras. Sobre
la verdad. Dice Kafka que la verdad
injusto. Sin embargo, apreciando los todo hay dos modos de construir una
es muy dificil de reconocer, porque
juicios de Santamaría, es injusto no razón de ser humano, dos formas
como está viva, siempre cambia de
porque el Estado no tenga derecho de acceder a la justicia y por ende
cara. Algo así sucede con la ética, la
a promulgar homas y castigos, sino a la bondad. La escritora revela la
ética de la solicitud, del cuidado del
porque en el caso de Creonte, él ejerce diferencia entre ética y moral, que
otro, y la convicción que conlleva,
su mandato con soberbia, no escucha uno de algún modo ya lo sabe pero
es un acto cuyos destinatarios son
las opiniones de su pueblo, es la saberlo con todas las letras resulta un
concretos, están allí, se perciben y
afirmación de su voluntad individual bien mayor.
se nombran de manera particular,
sobre los otros. Ylo que es más grave,
Veamos esta diferenciación que por lo tanto el ejercicio que
olvida los derechos del cuerpo del a mí se me hace impostergable. Hay
hagamos de ella siempre es único
otro, dice Ana Laura "olvida lo que no deseo de vida buena tanto en la moral
y referido a ese hecho y a ningún
debe ser olvidado". Yen el colmo de como en la ética; sin embargo, en la
otro. Es imposible universalizar o
su arrogancia, registra una "historia primera la autonomía del individuo
generalizar, y si es un inconveniente
oficial" en donde hay un héroe y un está legitimada por el respeto a
también es un privilegio, porque
villano, según su propia decisión. la norma, es decir la legalidad de
nuestro compromiso para con ella,
La historia oficial ignora a los la justicia, la letra escrita; en la
exige nuestra permanente atención
vencidos, establece interpretaciones y moral el deseo de vida buena se
y nuestra total entrega frente a cada
selecciones y no permite la memoria. universaliza, ergo, el individuo
acto que la invoca. De alguna manera
La conculca. Se planta como absoluto, concreto no aparece sino que lo hace
estoy nombrando la espontaneidad
centraliza el conocimiento, decide el individuo generalizado a través
benévola de Ricoeur, apuntada
por los demás, y convierte el Orden y de las normas. En la ética, justicia es
por Santamaría, cuyo efecto es la
la Ley del Estado en una parodia o en amor y viceversa, y si hay amor hacia compasión.
un simulacro.
el otro, naturalmente, la autonomía
Finalmente no me gustaría dejar
Por otra parte, y como corolario del individuo viene a estar atravesada
pasar esta oportunidad para subrayar
de esta actitud política, en el plano por una heteronomía, estima de sí y
algo que también subraya Ana Laura,
de su relación filial, Creonte no estima del otro, el ámbito que ambos
esto es, no sólo la vigencia de la
tiene compasión ni por Polinices ni completamos, esa articulación entre
tragedia como molde donde se labran
por Antígona, a quien condena a ser tú y yo, ergo la justicia se ejerce en
nuestras limitaciones sino asimismo
sepultada viva. Y no la hay porque instituciones justas. Aquí el otro es
el paradigmático caso de Antígona, en
antes y sobre todo no hay amor en de carne y hueso, como el cadáver
donde hace ya más de dos mil años se
su corazón. No puede incluir al otro del hermano de Antígona. Se toman
erguía la juventud rebelde e idealista
porque no sabria cómo. La inclusión decisiones respecto del otro, VÍctíma,
por su misma condición ante el adulto
del otro, es decir, la ética que ello muerto, desaparecido, perseguido,
poderoso por grande y por patrón,
conlleva, necesariamente es el condenado, lo que fuere, porque se lo
la frágil adolescente casi dispuesta a
resultado del amor, amor a sí mismo conoce, es decir, se lo reconoce. Yno
la boda en el alba de su femineidad,
y a través del reconocimiento de ese sí se lo reconoce sólo en tanto nombre o
frente al hombre, centro del mundo,
mismo, reconocimiento del otro.
grupo, se lo reconoce como parte del masculino él, con los poderes de la
A partir de su trato con los mundo en el que también vivo yo.
jerarquía y de la razón entre sus manos,
filósofos que nombra, Kant, Como parte de mi universo político,
el hombre púbhco con las razones de
Schopenhauer, Nietzsche, Lévinas, social, económico, histórico, etc. De
Estado blandidas en su puño, ante

�la muchacha que sólo sabe encender
el hogar y convocar a sus dioses, la
hermana que pregona sus vínculos
con el hermano en nombre del amor,
y el hombre que reniega de su sangre,
primero en sus sobrinos, luego en su
hijo, proclamando la salvaguarda de
las leyes de la Nación y la soberbia de
un mundo que por mucho tiempo,
también lo dice Creonte, pensó a las
mujeres como seres intercambiables en
la medida que su función es sólo la de
la procreación, yse erigió en masculino,
blanco y europeo. Por lo tanto dueño
de la historia oficial, dueño de la moral
y la ética, dueño de la política, dueño
del espacio público, dueño de las
leyes y sobre todo dueño y señor de la
guerra que siempre según su palabra
y su ley, es necesaria puesto que hay
que hacer justicia. Es decir, y a causa
de la ausencia del Otro, una justicia
despojada de ética. Unajusticiaejercida
en instituciones injustas.
Sófocles imaginó para su tragedia
un universo cuyos polos, Antígena y
Creonte, desnudan la hibrys, nuestra
soberbia, llevándolos a la perdición. Y
quiso advertirnos sobre la dimensión
trágica de nuestras decisiones, puesto
que finalmente uno y otro, Creonte
como Antígena, perecen a causa de su
arrebato de soberbia.
No obstante, coincido con Ana
Laura Santamaría en que Antigona
responde a una imbricación ético,
moral en la medida en que se siente
responsable y por ello mismo
acude a cuidar el cadáver de su
hermano, al tiempo que acata una
ley, la de enterrar a los muertos,
consuetudinaria. Ella está convencida
de ello. Por lo mismo, sigo a la autora,
siendo la convicción el antecedente
de la disidencia, Antigona se funde
con todos los hombres y mujeres
que desde entonces, convencidos de
su derecho a interpelar al tirano, en

todas las épocas y todos los lugares,
han invocado el amor y no el odio,
la compasión y no la venganza, la
ética y no la moral legitimada por las
instituciones injustas.
He evitado seguir puntualmente
el ensayo que el lector sin duda
disfrutará, para hacer mi propio
mapa de prioridades, en este mapa
mio, lo que me importa subrayar por
último, es la vigencia de la tragedia
y su irreductible condición estética,
el único modo que tenemos los
mortales, según Lacan, de advertir las
verdades, a causa de nuestro propio
organismo conmovido.
Leer Implicaciones éticas de laAntígona

de Sófocles, de Ana Laura Santamaría
es hacer una inmersión en un baño
de luz. Uno sale iluminado, con
la sensación de un renovado buen
orden, que depende de nuestra
solicitud y convicción para con el
cuidado del otro. Y ello significa,
a pesar de la fragilidad de nuestra
bondad, renovar la esperanza de un
sí mismo donde estamos incluidos,
túyyo.

CoralAguirre

TÍTULO: Señorita México
AUTOR: Enrique Serna
EDITORIAL: Seix Barral
AÑ0:2009

76

un cuando su novela
El seductor de la patria es
protagonizada por
Antonio López de Santa Anna,
el antihéroe mexicano por
antonomasia, a Enrique Serna le
atraen especialmente los seres
marginales. Un niño de la calle.
Un travestí. Un oscuro empleado
de oficina. Dos exhibicionistas.
Un retorcido sacerdote. O una
ex reina de belleza caída en
desgracia.
Señorita México (publicada por
primera vez en 1987 bajo el horrendo
titulo de El ocaso de la primera dama)
es un viaje a la inversa, del deceso
al nacimiento, por la vida de Selene
Sepúlveda, quien en 1966 resultara
ganadora de un conocido concurso
de belleza.
Esta primera novela de Serna se
desenvuelve en dos planos: por un
lado, el relato de vida que la propia
Selene le hace a un periodista; por
otro, un narrador omnisciente
relata escenas cruciales que Selene
escamotea. De la confrontación
entre estos dos planos, de su tensión,
resulta la configuración de la
protagonista.
Selene no es una simple mentirosa.
Hay en sus mentiras una buena dosis
de ilusión. Ella querría creer que
su vida ha sido menos dura, más
decorosa y digna de lo que en verdad
fue. Es por eso que su farsa resulta
conmovedora. Como también lo son
esos deslices sembrados en el texto
astutamente por el autor en los que
Selene delata esa otra versión que
pretende ocultar.
La prosa característica de Serna,
funcional, precisa, despojada de inútil
retórica, ya está presente en esta su
primera novela. También el recurso
de planos alternados para confrontar
el relato del protagonista con el de

A

su realidad "objetiva", que volvería a
utilizar 12 años después en su novela
sobre Santa Anna.
En cuanto a la estructura, en
el plano del narrador en tercera
persona se invierte del todo el orden
temporal: se nos narran las escenas de
la más próxima a la más remota. En
el plano narrado por Selene se finge
con éxito la oralidad: la protagonista
hace digresiones con frecuencia, hay
interjecciones, muletillas, etc. En
verdad parecen las transcripciones
de las cintas que el periodista ha
grabado. Esta oralidad bien fingida
nos remite a dos novelas mexicanas,
una anterior y una posterior: El
vampiro de la colonia Roma (1979) de
Luis Zapata y Diablo Guardián (2003)
de Xavier Velasco.
Respecto de elegir a una ex
reina de belleza devaluada como
protagonista, si no es un caso
único en la literatura mexicana

( al menos yo no tengo noticia de
otro), sí es inusual. Serna parece
rescatar a Selene de viejas revistas
de espectáculos para decirnos dos
cosas: que la condición humana está
en todos lados y que cualquier tipo
de personaje puede ser atractivo en
literatura.
A Enrique Serna le han llamado
escritor satírico en repetidas
ocasiones. Si bien el mote me parece
adecuado si hablamos de novelas
~orno El miedo a los animales, quizá
Angeles del abismo, no creo que lo
sea al referirnos a Señorita México.
Es verdad: en el relato de Selene, en
sus opiniones sobre sí misma y sobre
el mundo en general, hay una gran
cantidad de ingenuidades y tonterías.
Pero el autor no se ríe sardónicamente
de ellas, sino que las aprovecha para
dotar a su protagonista de calidad
humana, de verosimilitud, de
persuasión.

Porque, como he dicho y repito,
Selene conmueve. Nos hace pensar en
nuestras propias miserias, en nuestras
propias ingenuidades, en nuestras
propias tonterías. Nos hace pensar en
la distancia que a veces existe entre
lo que somos Ylo que querríamos
ser. Nos hace pensar en las mentiras
piadosas. Nos hace lamentarnos de
todas las ilusiones fraguadas y luego
perdidas, rotas.

Javier Munguía

L

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de venta en librerías Educa] y en www.tallerditoria.com

77

M fLÁN

�AUTORES
AUTORES

MARCOS DANIEL ACUILAR ( ciudad

de México,
1982). Estudió comunicación política en la
UNAM. En 2004 fundó Palestra, revista literaria.
Actualmente es reportero de Canal 22 y coordinador
de redacción de la agencia de noticias culturales
N22 ubicada en www.noticias.canal22.org.mx.

diversas exposiciones colectivas en México. En 2009,
obtuvo Mención Honorífica en la tercera Bienal de
Salones por la obra En espera.
MARCO AMTOMIO JIMÉMEZ CÓMEZ DEL CAMPO

(Torreón, Coahuila, 1958). Ha publicado los libros de
poesía Es sólo d fuego en otras palabras (1982); Entrar a la
antivíspera (1985), con el que obtuvo el Premio Nacional
de Poesía Joven 1983, convocado por el INBA; Arena de
hábito lunar (entres ediciones: 1995, 1996 y 2006) y La
dispersión (2009).

(Bahia Blanca, Argentina).
Dramaturga, directora de teatro y catedrática de
literatura clásica en la Facultad de Filosofía y Letras de
la UANL. Su novela Los últimos rostros ganó el concurso
de Literatura de Nuevo León 2007. Ha sido acreedora
del Certamen Alfonso Reyes 2008 por su ensayo Las LUCÍA LARA (Monterrey, 1977). Egresada de
la Facultad de Artes Visuales de la UANL, con
cartas sobre la mesa.
especialidad en artes plásticas. Su obra ha sido
VÍCTOR BARRERA EMDERLE (Monterrey, 1972) expuesta en diferentes museos y espacios culturales de
Doctor en literatura hispanoamericana por la México y Estados Unidos. Actualmente se dedica a la
Universidad de Chile. En 2005 obtuvo la edición 17 del promoción cultural en diversas instituciones y galerías
Certamen Nacional de Ensayo "Alfonso Reyes". Sus en Monterrey.
libros más recientes son De la amistad literaria (Ensayo
sobre la genealogía de una amistad: AIJonso Reyes / Pedro ESTELA LEÑERO. Antropóloga de profesión y estudios
Henriquez Ureña, 1906,1914) (2006), El reino de lo posible especializados de teatro en España. Ha llevado a escena
y publicado más de 15 obras de teatro. Ha recibido el
(2008) y Literatura y globalización (2008).
Premio Nacional de la Juventud, Premio Nacional
Obra
de Teatro Baja California (1989), Premio
ALBERTO BARRERA•EMDERLE (Monterrey,
1978). Licenciado en historia por la UANL; máster Nacional Víctor Hugo Rascón Banda (2004), Premio
en historia iberoamericana por el CSIC (Madrid, de Periodismo 1983, entre otros.
España), y actualmente estudiante de doctorado en
la Universidad de California, Irvine. Es autor de La JEAMMETTE L. CLARIOMD. Poeta y traductora. Ha
invención de la identidad en Nuevo León, siglo XIX y coautor publicado varios poemarios. Ha traducido a Alda
de Sociedad, milicia y política en Nuevo León, siglos XVIII y Merini, Roberto Carifi, Primo Levi, Charles Wright,
entre otros. Ha sido acreedora al Premio Nacional
XIX.
de Poesía Ramón López Velarde (1992), el Premio
ADOLFO CAST.AÑÓM (México, D.F., 1952). Poeta, Nacional de Poesía Efraín Huerta (1996) y el Premio
traductor, ensayista, editor, periodista y académico de Poesía Gonzalo Rojas (2001). Desde hace dos
de la lengua. Premio Xavier Villaurrutia, 2008 por años tiene a su cargo la dirección de la editorial Vaso
Viaje a México. El gobierno de la República Francesa lo Roto.
nombró Caballero de las Artes y de las Letras. Trabajó
28 años para el Fondo de Cultura Económica. Su libro H. c. F. MAMSILLA (Buenos aires, 1942). Estudió
ciencias políticas y filosofía en universidades alemanas.
más reciente es Gramo de sal y otros cristales.
En 1973 hizo su doctorado en filosofía. Ha publicado
MORA CÓMH (1957). Pintora y fotógrafa. Ha tomado libros sobre ecología política, autoritarismo y la
talleres con Ximena Subercaseaux, Mauricio Gateas, Escuela de Frankfurt. Actualmente vive como escritor
Ramiro Martínez Plascencia y en la escuela de arte independiente en La Paz, Bolivia, donde es presidente
Decinti-Villalón en Madrid, España. Ha participado en de la Academia de Ciencias de Bolivia.

CORAL ACUIRRE

Curador y crítico
COMZALO ROJAS CANOUET (Santiago de Chile,
crnematográfico. Escribe regularmente en Revista
1974). Profesor de castellano, escritor y poeta. Es
Pantagruélica y coordina un cine club en el espacio
magíster en literatura y doctor en filosofía. Ha
cultural Gargantúas.
publicado El paradigma estético masivo en la literatura
chilena_d~ finales dd siglo XX: entre una estética subversiva y
ANALfA MELCAR (Buenos Aires, 1979). Licenc1a
. da en
una estet1ca del espectáculo (2008), y el poemario América
letras_~r la Universidad de Buenos Aires. Es periodista todavía no nace (1998).
especralizada en literatura y artes escénicas. Sus artículos
son publicados en medios de México, Argentina,
IVÁM TREJO (Tampico, 1978). Poeta. Obtuvo el
Uruguay, Ecuador Y España. Edita las revistas Justa y
Segundo lugar en el Certamen de poesía joven Alfredo
RevistaDCO-Danza, Cuerpo, Obsesión.
~rac~a Vicente 2002. En 2007 publicó el poemario
S1lenc10s, ganador del Premio Nuevo León de Literatura
JAYIER MUN_CUfA (Hermosillo, 1983) es papá de
2006 (poesía), y en 2008 obtuvo el Premio Regional de
Marcela y escntor. Ha publicado los libros de cuento
Poesía Carmen Alardín por su poemario Los tantos días.
Gentario (2006) y Mascarada (2007). Ganador del
Conc~rso del Libro Sonorense 2006, género cuento.
CARLOS VELÁZOUEZ (San Pedro, 1978). Es
Becano del Summer Seminar 2006 de la Fundación
a~t~r de los lib~os de cuentos Cuco SánchezBlues y La
Mempo Giardinelli, realizado en Resistencia Chaco
Argentina.
'
' Btblta Vaquera (libro del año en 2009 y considerado
por Sergio González Rodríguez "uno de los libros
más extraordinarios que ha inventado el norte para
BÁRBARA JACOBS (ciudad de México, 1947).
entenderse a sí mismo"). Obtuvo el Premio Nacional
Es ensayista, narradora y traductora. Su novela Las
de Cuento Magdalena Mondragón en 2005.
hojas muertas mereció el Premio Xavier Villaurrutia
en 1987. En 1992 publicó su Antología dd cuento triste
en colaboración con Augusto Monterroso. Desde
diciembre de 1993 colabora en el periódico LaJornada
~LEJAMDRO MARTÍNEZ.

(León, 1965).
Narrador y ensayista. Por el relato breve Nadie los vio
salir ganó el Premio de Cuento Juan Rulfo 2000. Fue
becario de la John Simon Guggenheim Memorial
Foundation en 2001 y del Sistema Nacional de
Creadores de Arte.
EDUARDO ANTONIO PARRA

R.A~L _OLYER.A MUARES. (Saltillo, 1968). Escritor y
penodi~ta._ Estudió filosofía tanto en Monterrey como
en el pnnc1pado de Liechtenstein.
MINER:A REYNOSA (Monterrey, 1979). Poeta
y ~nsay1sta. Sus libros de poesía son Una infanta
necia ( 2oo3), Emotoma (2007) Y La íntima de las cosas
~2007). ~ctualm~te es lidereza sindical del proyecto
mternac1onal de ~tervención poética PIMP M(t)Y
POETRY: enchulamientos poéticos, y realiza sus estudios
de posgrado.

de tierm. Enruéntralos en librerías alrededor
de todo el país.

Presentamos 5PRevisto de libros, en Sil
edición de marzo, con dos textos inéditos
en español del escritor israelí Etgar Keret
Busca pronto el número de abril, con un impresio-

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�Centro de Documentación y
Archivo Histórico de la UANL

"Educaci6n de calidad,
un compromiso social"

l Centro, adscrito a la Secretaria de Extensión y Cultura, será el
repositorio de la memoria documental y gráfica de la institución
como parte integrante de su patrimonio histórico. Una de sus labores es
la recopilación de variada documentación emanada de las escuelas Y
facultades, así como de los institutos, centros de investigación y, en
general, de las dependencias que integran la UANL, que de testimonio
de las tareas sustantivas de la institución como son la docencia, la
investigación, la difusión de la cultura y la promoción del deporte.
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���</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Albert Camus</name>
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                    <text>REVISTA DE LITERATURA, ARTE Y CULTURA DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MUEVO LEÓN

EL AVANCE DE LA
LITERATURA INFANTIL

LITERATURAINFANTILMEXICANA:
EL TRIUNFO DE LA ESCRITURA COMO JUCUETE
JOSÉ ANTONIO SALINAS

EL LIBRO INFANTIL: MEDIO DE
TRANSFORMACIÓN DE LA REALIDAD IBBY EN MÉXICO Y ARGENTINA
CUSTAVO PUERTA LIESSE ANALfA MELCAR
IMÁCENES DE DAVID CARIA

���'e n-¡,os JL El

1,,-

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/1

Jm CARLOS REYES/ 4

RECOMSTRUIR LÁ IMF.A.MCIA: EL
LECADO DE LÁ Y.A.MCU.A.RDIA/ IL
- JUCllnE, P.+JlA LOS FUTURISTAI, TEMÍA UMA
IMPORTAMTI FUMCIÓM l!M LA FORMACIÓM
DE UM IIOMBRI MUEYO, EL UBRO IMFAMTIL,
IMTEMDIDO COMO 1ucun1, 11 COMYIERTE
IM IIM MEDIO CREATIYO IDÓMEO P.+JlA
LA TRAMIFORMACIÓM DI! LA REAUDAD /

CUITA.YO PUERTA. LIESSE / 8
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.A.M.A.TOMÍ.A. DE LÁ CRÍTICA.

DE ARTES Y ESPEJISMOS

REBELARSE PAR.A. PERTEMECER.
LÁ CRÍTICA. LITERA.RIA. EM EL
MODERMISMO NISP.A.MO.A.MERIC.A.MO

D.A.YID C.A.Rli: LÁ IM.A.CIM.A.CIÓM DE
LÁ UTOPÍ.A./ IL PHffORRICIOMOllff'AMO

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EMDERLE/3&amp;

SÁMCNE'IT.A.PI.A./M

L .... Rogdio Villarreal 1Ji::ondo
Secretario de Extensión y Cultura

l• .ducJi icne,¡e 1 " t

Dr. CeiS4 Jos.:::: Garza Acuña
Director de Publicaciones

P.A.li OUE LOS MIÑOS LE.A.M, DE
UM EXTREMO A. OTRO DE AMÉRICA.
LÁTIM.A. / AMALÍA MILCil IMTREYIITAA
.AIIICEMA CALIMDO Y A CilLOI IILYEYRA,
IMTECRAMTES DE IBBY (IMTERMATIOMAL
BOARD OM ■001:1 FOR YOUMC PEOPLE),
IO■RI SUS REIPECTIYAS EXPERIIMCIAS EM
LA PROMOCIÓM DI LA LECTURA/ 22

.A.MD.A.R A. LÁ REDOMD.A.
•
EL CABALLO EM LÁ TEMPESTAD/

SER LECTORES, FORMAR
LECTORES / EM ESTE ARTÍCULO, IIIIDI

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LEONARDO ICLESIAS / 48

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MARÍA. ESPERÓN/ 34

on:

~Mo NA.Y COMSUELO"■ UM.A. YISIT.A.
DE IMYIERMO AL RECOMOCIDO
AUTOR BOSMIO•CRO.A.T.A. MIUEMICO
JERCOYIC / FRAUU MEYIR•COIAU 11
REÚMECOMELAUTORUMATARDIIMUM
CAFÍ DI IACRIB DOMDI COMYERIAM IOBRI
UTIRATURA, PRIMIOI Y LA CAPACIDAD DE
SER "IIM FORASTERO DEIDI EL IMTIRIOR"

/ (TR.A.DUCCIÓM DE JOSÉ .A.MTOMIO
S.A.LIM.A.S) / 73
C.A.B.A.LLEIIÚ.A.
I'dav~,Clac:u~p&lt; ·Jun 'FRAMCISCOMEZASÁMCHEZ/78

FONDO

Dr. Jesús Ance:r Rodnguez
Recror
lng. Rogeho G Garza Rivera
Secretario General
Dr. Ubaldo Orti:: M&lt;nde=
Secretario Académico

nr. Víctor Barrera Enderle
~icbarrera@hotmail.com
Director editorial

•

CÁUÁÁFIRMA QUI IIOY MÁS QUE MUMCA ES
TOBOSO
MECElillO SER LECTORII P.+JlA PROYOCÁ.Íl
EM LOS OTROS ELCUITO NR LA LECTURA Y
\ • c..i i El'trc," t, 1 1 L rn? Jd HctJ :ioe
LA ESCRITURA, Y ASÍ LOCRil QUI AMBAS SE
BÁRBA.RAJACOBS/58
COMYIERTAM EM PARTE DE MUESTRAS YIDAS •
COTIDIAMAI / 28
•• • ••
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YAREZI SAI.AliR / 32

MISCELÁME.A.

MillMA PORCILLI REFIERE UMA SIRIE DE
COMEXIOMEI EMTRI LAS OBRAS Y LAS YIDAI
DE PUIIIKIM, DOITOIEYIKI Y MIE'nSCNI, LAS
CtiLEI TIEMEM COMO COMÚM DEMOMIMADOR.
UM CABALLO 0111 PARICE SALIR DEL MÚCLEO
DEL TIEMN Y SE ADEMTRA EM CADA UMA DE
ESTAS IITUACIOHEI / 43
1 J.r'\l}t:

•

ÓSCARTORRES/70

e .. uoro::.. u-.ivvn1~ ..... , o UA.Nl.

UNIVERSITARIO

/ LA RIBELIÓM MODIRMIITA RICOMFICURÓ
LA ESTRUCTURA DE LA YIDA LITERARIA EM
IIIIPAMOAMÉRICA PREP.+.RAMDO EL CA.MIMO
PARA UMA MUEYA CEMIRACIÓM DE CRÍTICOS
LITERARIOS/ YÍCTOR BARRER.A.

id li,iaL -'iilll'

AMTONIOCRANADOS/20

Una publicación cie la
JnivcrsidadAutónoma, :e: NL.,..·vo León

DAYIDCAUA TOMA EL IIPACIO DI LAPIMTURA
PARAM~■-■ ARLANIITORIA Y MOLDEARLA
AIIICUITO,COMO UMALOUIMISTAmUIA
ACRÍLICOS, ESMALTES, RECffAS YntUCOI,
COMOCIEMDO BIEM LAS 'IIIAMPAI DI LA
M!..■■ACIÓM PICTÓRICA./ IMDlli

v el c'r ili, mil JOSll!i ANTONIO SALINAS /14
\l. ,, .. e&lt;~,

t,;'irvF.RSIDADA.1" 'Ó~OM., JEN\JEVO U:.'ÍN•

STEPPIMC STONE 1 (EN
MONOTONO) / IMPRESIÓN
DICITAL SOBRE PAPEL
ALCODÓN

Lle Je~ica Nieto Puente

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7l. abril Junio 2t1JO. Fecha dep,blicac.ón: J(l de junio 2010. Re-ista truncsttal, edicada
y :mblicada por la Univt~idadAutónomade Nuevo León.a tra\tsdela Dirección de
Publkaciones dela UANL llirnicilio de la publicauón: Biblioreca Uruversitana R,ú]
Ran¡,,el Fttas, planta principal, Alfonso Reves 41JOO Colonia del Norte. M,,nterrey.
Nuevo León. ~léltl :o. C.P 64410 Teléfono· • 52 SI 83Jll41U. Fax • 52 8183294111
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Monrr:m:y, Nue\'o La)n M~.xicoJ. Fr:tha dr terminación de impresión: 15 de junio
2\.110. r:,·.,je: L5()J ~pbrt.s.

'%-nerode=rvaa:cmch:,;al uso&lt;&gt;tlust,ucld tituloAmt!sy!AnliR..watl:litt,1!1uro,anr
y,.,!:m,ct'...LlM&lt;1lllhlA11/mfflltl:Nir.o[lOOcnx¡;;,:laprellrooru1DNaó:n,lcldCetech.J
de Aun,. 04-1009,'líJSl757{)J(Xl-JD:!,de ii,;ha lOdejunnde 2010. Númerodec:atificd,de
lici:ulcl::I1tu0 yamnid.J: 14.918,dele:ha 23de '!f"" de 20!0 L',SN en Rq,j,trode
¡r.m,¡antdlns'Jruto\;l,:Joc:mdela~JOOllStliJJ:enll:\mitJ:.

~!ir:c;r, V ~nstalu, nirci,. , CABRIELARIYEROS/80

Las opmmnes y mntc:.1Jm expresados en ios arr.culos son responsabilidad exclush-a
de los autores.

J\_ Ílgt res ; ¡J,,nnJad

Prohihid.t su rcproducdón tr..al o r,an:ial, en cualquier forma o medio, icl conttm.. lo
ediroríal .ieeste nfunero.

EDUARDO ANTONIO PARRA/ 60

CRISnNA BARROS/ 82

RESEÑAS DE UBROS INFANTILES POR JAVIER MUNCUIA:

Impreso en México

";, n ,., que ·lcrn d IDlmdo / 85
l fü:nt,ira y eduuc :,in cr b i1Lctón infannl / 86
J] v1.;jc a '.akuL'n .!~ \luras:iki l u:1ta /87

Todo-; los derecho.. reservados
~ Copyright 2010
armasy!etras@seyc.uanl.mx

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Poemas de El aprendiz.de volador
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Tres retratos de la luna

CARLOS REYES

El amor es un puente colgante

La luna es un borrego
durmiendo la siesta
visto por detrás

Desde la primera vez que te vi
traigo tu sonrisa colgando de mis ojos.
Laluna
es una uña colgada del cielo.
Cuando los enamorados se besan
se cuelgan de los labios.
La luna es un yoyo sin cuerda.
De mi memoria cuelga tu rostro.

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- Sí, sus lágrimas son

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- Sí, sus lágrimas son canarios.

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Cien años han transcurrido desde la
publicación del Manifiesto del fu turismo o.J CUSTAYO PUERTA LEISSE
y sus proclamas aún son capaces de APeggy Espinosa,porsuencantadoramalicia
enervar al lector. En este grito inaugural,
los fu turistas reivindican la ruptura radical con el pasado hasta el punto de alentar
la destrucción material de las bibliotecas, de los museos y de todo lo que hasta ese
momento ha sido tenido como hermoso. También exaltan "el coraje, la audacia y la
rebelión" como rasgos esenciales de una manera de ser y actuar combativas en la
que la vida misma se concibe como obra de arte. Pero lo que más aumenta nuestro
recelo de los manifiestos fu turistas son las exhortaciones a la voluntad destructiva;
sus alabanzas a la lucha y a la guerra; sus exaltaciones ultra~nacionalistas; y el
hecho de que se reconocen no sólo como contrarios a la democracia sino como
_convencidos militantes fascistas. De igual modo, las afirmaciones misóginas o
anticlericales también pueden herir nuestra susceptibilidad y, especialmente,
aquellas amenazas que profieren a todo aquel que defienda posturas racionales,
liberales, tradicionales o pacifistas.

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!.

�oy las obras de Marinetti, Baila, Boccioni,
Carra, Russolo, Severino, Depero, Sant'Elia...
cuelgan en las paredes de los museos, son
estudiadas en las universidades y constituyen un
·capítulo propio y cerrado en las historias del arte. Hoy,
estos artistas pueden ser estudiados como precursores
del dadaismo y del surrealismo en el empleo de
la escritura automática o ~ ready-made o del pop-art.
o del happening o de la música concreta (Cf. Sebreli,
2002: 244); hoy, el ideatio futurista puede analizarse
como correlato del ascenso del fascismo italiano, o ·
contemplarse a partir de la inminencia de la Gran
Guerra o como una interpretación (iparcializadal) de la
obra de Friedrich Nietzsche.
Frente a algunos de sus cuadros, esculturas,
instalaciones, anuncios publicitarios, proyectos
arquitectónicos, cortometrajes... cuesta pensar que un
espectador en la actualidad se sienta agredido. Ahora
bien, si ese mismo espectador detiene su deambular
por la sala de exposiciones por un momento para
leer aquel manifiesto de tipografías histriónicas
que se exhibe protegido por una vitrina blindada,
probablemente descubrirá que el alcance de la bofetada
contra el burgués conserva su violencia inicial un siglo
después. Juan Eduardo Cirlot destaca esta condición
trastornadora:

H

y trastocador promulgado hasta entonces por la
vanguardia: "[...) reconstruir el universo alegrándolo,
es decir, recreándolo integralmente" (Balla y Depero,
2002: 87).
En su lectura, una de las cosas que más nos llama
la atención es el puesto protagonista que, dentro de
este escueto programa transformativo del univerªº•
adquiere el juguete futurista (junto con "el paisaje
artificial" y "el animal metálico"). Considerar el
juguete como un objeto privilegiado de investigación
y creación dentro de un proyecto de recreación de
tales caracteristicas podrta interpretarse como otra
boutade de los futuristas. Ciertamente esta elección
parece escapar de nuestra lógica y jerárquica escala de
prioridades, pero no de la intuición e inspiración tan
estimada por estos artistas de vanguardia. Veamos por
qu~.
•
El sentido y la necesidad de reconstruir el universo
se enuncia en este manifiesto en oposición y como
ruptura con el pasado:
El arte, antes de nosotros, fue recuerdo, evocación
angustiosa de un Objeto perdido (felicidad, amor,
paisaje) por tanto nostalgia, estatismo, dolor, lejanía.
Con el futurismo, en cambio, el arte se convierte en
arte-acción, esto es, voluntad, optimismo, agresión,
posesión, penetración, alegria, realidad brutal en el
arte (ej.: onomatopeyas. Ej.: entona-ruidos• motores),
esplendor. geoménico de las fuerzas, proyección
hacia adelante. As! pues, el arte se convierte en
Presencia, nuevo Objeto, nueva fl!alidad creada con
los elementos abstractos del universo. Las manos
del artista amante del pasado sufrtan por el objeto
perdido; nuestras manos ansiaban por un nuevo
Objeto a crear. Por este motivo el nuevo Objeto
(complejo plástico) aparece milagrosamente entre las
vuestras (87-88).

El futurismo es un movimiento esencialmente
subversivo. Tuva el valor capital de su sinceridad al
proclamar su hastío y el cansancio de quienes no
soportan ya el peso de la herencia, petrificada y
penilicadora, de la civilización occidental (2006: 262).
ELJUCUETE FUTURISTA

Es posible que donde mejor podamos .apreciar
cuán radical fue este movimiento en su inspiración
subversiva es en el manifiesto de 1915: Reconstrucción
futurista del universo, firmado por Giacomo Baila y
Fortunato Depero. Ciertamente este texto no destaca
por una retórica especialmente beligerante, tampoco
por un enconado ataque a sus adversatios, y ni siquiera
por enfrentarse explícitamente a los valores y las
convenciones burguesas. Es más, esta proclama carece
de la violencia que, por-ejemplo, Marinetti le imptimía
a sus textos y, sin embargo, por su alcance podemos
afirmar que constituye el proyecto más ambicioso

Igualmente, el sentido y la necesidad de recrear el juguete,
de hacer un juguete futurista, se enuncia en oposición y
como ruptura con el juguete del pasado:
En los juegos y los juguetes, como en todas las

manifestaciones retrogradas, no hay más que grotesca
imitación, timidez (trencitos, catrocitas, muñecos
inmóviles, caricaturas cretinas de objetos domésticos)

10

antigimndsticos o monóronos, solamo,u apros para aumror y
cb.almtaralniño. (Baila y Depero, 2002: 87).

Hallamos en estas dos citas algunos de los rasgos
esenciales del juguetefuturista. pi primer lugar, este 'nuevo
Objeto' rechaza esa "angustiosa evocación al objeto
perdido" definitoria de los juguetes que le precedían.
Si el juguete hasta entonces imitaba, a pequeña escala,
manifestacion¡:s o escenas de tiempos pasados, el juguete
futurista subvierte este orden y se concibe como una
"proyección hacia delante". ·
En segundo lugar, Balla y Depero expresan su rechazo
por esos juguetes qÚe son"(... ) solamente.aptos para atontary
cksalentaralniilo".Estacondenanoesmásquelaaplicación
a un contexto particular de una crítica muy habitual
entre los futuristas de clara inspiración nietzscheana: la
denuncia del artista como un cobarde que actúa de mala
fe al servicio de intereses conservadores, y de la obra de
arte como un artefacto sensiblero, servil y castrador que
estimula la ignorancia y la estupidez. En el texto "Por
qué somos fu turistas" de Humberto Boccioni (2002: 98),
podemos leer otra formulación del mismo argumento:
iTodos: artistas, diletantes y público, hacen un'
fardo con los dulctsimos -hábitos sentimentales y
lo defienden a uñas y dientes para no separarse de
él ni siquiera ante la evidencia de la mas elemental
verdad! Los . miserables recuerdos celestiales de
la infancia, las influencias oscuras del atavisJnO,
las languideces blancas de la pubertad .. todas las
estupideces: la educación de familia, la imbécil
retórica clásica cuarentayochesca, que nuestros
progenitores y nuestros profesores· nos han
impuesto por largos años, forman, para casi todos
los artistas con los que he hablad.o, una especie
de mórbido lecho desde el cual, regodeados en la
tibieza de su cobardla, osan dirigir t!midas miradas
hacia el mundo.
Así pues, ante el carácter retrógrado y opresivo del
arte heredado, ante el car~cter retrógrado y opresivo
del juguete heredado, los futuristas contraponen un
juguete m1evo y liberador que se convierte, empleando
sus palabra&amp;, en "arte-acción, esto es, voluntad,
optimismo, agresión, posesión, penetración, alegría,
realidad brutal en el arte".

11

La preocupación futurista no se limita a un
resultado estético, su búsqueda trasciende la mera
producción de una obra de arte. Al concebir al juguete
como objeto artístico, o según su terrninologia como
un "complejo plástico", "(... ) el arte se convierte en
Presencia, nuevo Objeto, nueva realidad creada con los
elementos abstractos del universo". Si previamente los
futuristas han anunciado su voluntad de reconstruir
el universo, la elección de iniciar esta colosal empresa
. con el juguete futurista tiene un significado cardinal: la
reivindicación de la infancia y del juego dentro de la
nueva realidad que se busca crear.
Sobre esta preocupación de los artistas vanguardistas
por la infancia, nos comenta Carlos Pérez:
Ese interés por el mundo de los niños que, en contacto
desde sus primeros años con las fonnas y los conceptos
del arte moderno -también con las ideas sociales
que las sustentaban-, los asumirían y aceptarían
con normalidad, convirtiéndose de esa manera en los
artilices de la buscada transformación (1998: 9).
En esa "buscada transformación" en la formación de
un hombre nuevo, tan anhelada por, los futuristas, el
juguete tiene una importante función formativa. Los
juguetes proyectados·en Reconstrucciónfuturistadel universo
persiguen unos objetivos muy precisos; tal como Balla y
Depero (2002: 89) lo expresan t;IJ. este manifiesto:
Por medio de complejos plásticos nosotros
construiremos juguetes que habituarán al niño:
l. a reir muy abiertamente (por efecto de trucos
exageradamente cómicos);
2. a la elasticidad máxima (sin recurrir a
lanzamientos de proyectiles, latigazos, pinchazos
imprevistos, ett.);
3. al brío imaginativo (mediante juguetes fantásticos
para ver con lupas; cajitas para abrir por la noche,
en las que estallarán maravillosas pirotecnias;
artilugios transformables, etc.);
4. a aguzar infinitamente y agilizar la sensibilidad
(en el dominio inmenso de ruidos, olores, colores,
más intensos, más agudos, más excitantes);
5. al valor fisico, a la lucha y a la GUERRA
. (mediante juguetes enormes que actuarán al aire
libre, peligrosos, agresivos).

�Allinentat y desarrollar la risa, la elasticidad, la
imaginación yla sensibilidad han sido objetivos comunes
de los artistas vanguardistas que se han dirigido a la
infancia. Fomentar el valor físico, la lucha y la guerra, en
· cambio, es un propósito que únicamente se plantearon
los futuristas y que puede explicarse por la naturaleza
fascista .de este movimiento. Aún así, ni en los juguetes·
y títeres diseñados por Forrunato Depqo ni en el único
libro infantil futurista, proyecto de Alberto Viviani
(cf. Luigi Cavadini, 1998: 256-257), tienen cabida la
exaltación del valor físico, lucha o la guerra.
En rnmbio, basta contemplar los juguetesmarionetas de Depero como La toga y la polilla; El
jorobado y su sombra; Pinocho, el gdto o el zorro o su
vestuario para Los bailarines plásticos para suscribir la
idea con la cual cierra su reflexión sobre el juguete en
el manifiesto Reconstrucción futurista del universo (2002):

y motivos inventados por los artistas de vanguardia.
Sin lugar a dudas, las fusiones de palabras e imágenes
que llenaron estas colaboraciones entre poetas y
pintores tenían, a menudo, ecos de los primeros libros
futuristas. Sus estilizadas siluetas de colores intensos,
cuidadosamente impresas en papel de buena calidad
y con frecuencia reminiscentes del arte cartelista de
ROSTA (o agit-prop, abreviatura rusa de "agitación
y propaganda"), se articulaban ·en una composición
dinámica y se acompañaban de una alegte tipografia
especialmente diseñada para encender la imaginación
·delos niños (Rowell y Wye, 2003).

y formales del genero o el control que sobre ellos tomó
el g-0bierno:
Se decretó por entonces que los libros para niños
debían dejar de contener los cuentos. de hadas y las
canciones infantiles· habituales. El objetivo de la
nueva literatura serta retratar situaciones más reales,
destinadas a reflejar las transformaciones que estaba •
viviendo la sociedad y a instruir a su joven público
en las actividades, las innovaciones y valores de la
realidad soviética. Ya que la intención era producir
jóvenes ciudadanos creativos y responsables,
las imágenes y el contenido de estos libros eran
rigurosamente supervisados por una agencia del
gÓbierno (Rowell y Wye, 2003).

El juguete futurista será muy útil también para el
adulto, porque lo mantendrá joven, ágil, festivo,
desenvuelto, dispuesto a todo, infatigable, instintivo
e intuitivo.
UMA MUEVA LITERATURA IMFAMTIL

El interés por el libro infantil como un medio creativo
idóneo para la transformación de la realidad no se
generalizó entre los futuristas italianos. Fueron los
constructivistás rusos quienes, participando del
proyecto politico posrevolucionario, concretaron esta
inquietud. En palabras de Margit Rowell y Deborah
Wye(2003):
Una de las consecuencias culturales menos conocidas de
laRevolucióndeoctubredel917fueelrenacimientodela
literatura infantil Antes de, aquella, la escolarización no
obligatoria en Rusia y las escuelas existentes disponlan
de aulas y pianes de estudios inadecuados y obsoletos,
por lo que muchos niños recibían su educación en casa

Los libros infantiles rusos de vanguardia merecen ser
estudiados y analizados con detenimiento. Aún hoy
consiguen "encender la imaginación de los ruñas"
y, añadimos, también la del adulto. Estas obras de
Levedev y Llssitzky, de Chagal y Maiakovski, por sófo
citar a los artistas más conocidos, son especialmente
valoradas por los coleccionistas y a menudo
integradas dentro de las exposiciones dedicadas a
estos creadores. Sin embargo, muy pocas de ellas se
encuentran reeditadas y ninguna supera la condición
de facsímil destinado a una minoría illtelectual adulta.

[m]uchos de estos libros ilustrados fueron obra de
los principales escritores y pintores de la época.
Estos finos volúmenes -diséñados para moldear
la conciencia juvenil por medio de una formulación
matizada de ideas concebidas por las mentes literarias
de mayor talento-- se enriquecían con los conceptos

Si los objetivos de la vanguardia han sido desvirp¡ados
y banalizados tanto por sus propios excesos como por
el establecimiento de la sociedad de consumó y de la
cultura de masas, valdría la pena rescatar el interés
que aquellos artistas manifestaban por la infancia y su
afán por subvertit una realidad en la que la mayoría de
los adultos que se dirigen a los niños no hacen más que , Corraini.
V. Ferrer (2003). "Los libros para niños" en VV.AA. La vida secreta
atontarlo y desalentarlo con obras mediocres, concesivas
d, los libros. Media Viua: 1998-2003. Valencia: Collegi Major Rector
,Peset-Universitat de Valencia.
·
y cobardes.
C. Leclanche- Boulé (2003). Consrructivismo en la URSS. Tipografía, y
El espíritu de las vanguardias sobrevive gracias a la
fotomontajes. Valencia: Campgtáf:ic.
C Pérez (!998). "Infancia y arte moderno" en C. Pérez (ed.) Infancia y
labor de un grupo de pequeñas editoriales para niños,
artnnodcrno. Valencia: IVA.M.
como Petra, Media Vaca, Pequeño Editor, Camelia-,
M. Rowell y D. Wye (2002). El libro ruso de vanguardia 19!0,!934.
Madrid: \tNCA&amp;S-The Museum of Modern Art, New York.
Cosa&lt;:_--Naify, Corraini, Éditions du dromadaire,
J. J. Sebreli (2002). Las avcnJUras delas vanguardias. Búenos Aires:
Oreccio Acerbo, Baobah, Memo, Die Tallen Hefte,
Sudamericana.

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111
111

r

12

Si queremos que haya mejor gente (cada uno sabrá
lo que quiere decir esto), y si creemos que los libros
deben seguir existiendo porque es algo que nos
divierte hacer, y a veces leer, y porque es preciso hacer
alguna cosa, quizá la solución esté en hacer los libros
qoe no existen. Hay que inventarse los libros que no
existen para que la gente que no existe exista. Sí eso
no es una fe infantil, no es nada. iHagamos libros,
niños!tol

Bibliografla
·G. Ballá y F. Depero (2002). "La reconstrnccion futurista del
universo" en W.AA. Art,yarq11itccturasfi11Uri,ws (1914 1918). Murcia:
Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos.
\J. Boccioni (2002). "Pintura y escultura futuristas" en VV.AA
Arte y arquitecturas fi,turiscas (!914•1918)_. Murcia: Colegio Oficial de
Aparejadores y,Arquitectos Técnicos.
L. Cavadini (1998). "Vanguardia e infancia en Italia" en C. Pérez (ed.)
Infanciayartemoda-no. Valencia: IVAM
J. E. Cirlot (2006). Dimonarios delos lsmos. Madrid: Sirm;la.
L Cirlot (1999). Primeras vanguardias artísticas. Textos y documentos.
Barcelona: Parsifal
V. Dehó (2007). Childrcn's Comu. Artisrs' books for thildren. Mantova:

UMA MUEVA IMFAMCIA PARA UMA MUEVA
SOCIEDAD

Claramente escuchamos las resonancias de las
reivindicaciones futuristas antes analizadas. Pero
también se concretaba, al menos momentáneamente,
un anhelo común a ambos movimientos de
vanguardia: el rol activo y conductor del artista en la
transformación de la sociedad y en la creación de una
nueva realidad. Justamente la convicción en este ideal
superior puede explicar por qué

Nuevos libros para una nueva educación, una
nueva educación para una nueva sociedad. Este
planteamiento implicó una valoración del libro para
niños sin precedentes, tanto por el alcance de las
ediciones (hasta 100.000 ejemplares), como por la
calidad y renombre de los artistas vinculados en este
proyecto, y por la renovación de contenidos temáticos

Tara, One Stroke, Wytwornia ... Son numerosos los
escritores e ilustradores que conciben y crean otra
modalidad de literatura para niños y jóvenes. Sin
embargo, todavía es necesario reivindicar la idea
de que necesitamos nuevos libros para una nueva
infancia y una nueva infancia para una nueva sociedad
libros que nos lleven, a niños y adultos, "a relr muy
abiertamente", a "la elasticidad máxima", "al brío
imaginativo", ~a aguzar infinitamente y agilizar la
sensibilidad". O en palabras de Vicente Ferrer (2003),
un editor que sigue siendo vanguardista.

13

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las últimas década"·
la literatura infaptil yjuvenil
ha vívido un a11ge ~in ¡1rccL-dentes.
Cada vez son más lL1s que escriben para
un público iruanril y cada \Te:: e_&lt;., mayl)r, pc,r
tanto, e.l número librL1s dírigídt)S alos mños
yj6vene..'-i. La abunclar1cia de c)hras no signífiéa
necesariamente ahundancía ck caliclacL pero
es innegable que &lt;le esa a,1alancha de libros
hay algLUlL1~ de gran calid1d literaria. Lo
importante es, por ende, apret1der,,.
a elegir en ese océano qe
publicaciones.

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literatura escrita expresamente· para niños
urge a fines del siglo XVII en Europa, aunque
o no significa que los pequeños no hayan
gozado de la literatura desde tiempos remotos, pues,
como afirma Carmen Bravo-Villasante, "En el estadio
primitivo de nuestra literatura, niños y grandes
escucharian las mismas cosas y tendrtan las mismas
lecturas. El infantilismo de casi todas las literaturas
explica que ésta fuera apta para los niños".
Ya en las antiguas culturas mesoamericanas, si bien
no se puede hablar en sentido estricto de la existencia
de una literatura infantil, contaban con cantos,
himnos, leyendas, adivinanzas y juegos de palabras
de los que también habrtan disfrutado los infantes.
La literatura prehispánica dirigida a los niños no
estaba exenta de un tono dídáctico. Ejemplo de ello
son los huehuetlahtolli o "palabras antiguas", que eran
consejos, discursos o charlas educativas dirigidas a ]os
hijos. Bemardino de Sahagún transcribió al español
algunos hueliuetlahtolJi como "Consejos del padre a
su hija" y "Exhortación de un mexicano a su hijo".
Durante la época colonial mexicana, la literatura
infantil estuvo marcada por 'una fuerte impronta
eclucativa y religiosa. En este tiempo surgen los
primeros libros para niños, pero no se pensó en
su entretenimiento, sino en imponerles una visión
católica del munlio. Asi, no es de extrañar que el
primer libro para niño'!; en la Colo!llil sea un catecismo
de la doctrina cristiana, editado por el fraile Pedro
de Gante, también fundador de la primera escuela
en la Nueva España. La máyor parte de la literatura
infantil (española y universal) l?rovenfa ·de Europa,
y se caracterizaba por su fuerte carácter didáctico
y religioso. Pero a ésta sólo tenía acceso-un grupo
reducido de infantes, conformado fundamentahnente
por hijos de españoles. La mayor parte de la población
infantil mexicana sólo poclia acceder a los textos
religiosos (vida de santos, biblias, historias sagradas,
etc.), fábulas, canciones y juegos que formaban parte
de la tradición oral española, indigena y, en menor
medida, africana.
A mediado.s del siglo XVIII surgen en Europa fas
primeras publicaciones periódicas para niños: The
Lilliputian Magazine (Í75H752) y The Museum for Young
Gentleman and Ladies (1758), publicadas en Inglaterra.
En España aparece en 1798 el primer periódico infantil,

17

editado por Josep y D. Bemabé; la intención didáctica
de la publicación se evidencia desde su mismo titulo,
que parece pensado más que todo para ahuyentar a los
lectores: Gaceta de los niños oprincipios generales de moral, .
ciencias y artes, acomodados a la inteligencia de.la primera
edad. Más de medio siglo después ven la luz en México
las primeras publicaciones periódicas dirigidas a los
niños: El Mentor Mexicano (1811), El Correo de los Niños
(1813) y Diario de los Niños (1839-1840), editadas por el
periodista Wenceslao Sánchez.
La literatura infantil mexicana del siglo XIX .está
impregnada de un tono educativo y moralista. La
fábula, apropiada para la transmisión de moralejas,
es el género predominante en esta centu·ria. Marcado
por las luchas independentistas, el siglo XIX es madre
de una literatura infantil de acentuado carácter
político, sobre todo en contra del dominio español.
Uno de los principales autores para niños, y no sólo
para ellos, es el escritor José Jo aquin Fernández de
Iizardi El Pensador Mexicano es autor de la primera
novela hispanomericana, El Periquillo $amiento, que
a su vez es un libro, si no para niños, si para jóvenes .
(el texto lo escribe con el fin de que fuera una lectura
educativa para sus hijos). Haciendo uso de la sátira,
Iizardi reprende los viciós de la sociedad y al mismo
tiempo intenta divertir a sus lectores. J\si, la.función
educativa de su obra se funde con un elemento que se
empleará con más frecuencia en los _siglos posteriores:
el humor. Lizardi es aut9r asimismo de otras obras
destinadas a los niños, como Fábulas y La !:2uijotita y su
prima.
Además de Femández de Lizardi, entre los siglos
XVIII y XIX destacan escritores para niños como Luis
de Mendizábal, autor de Fábulas políticas y militares;
Ignacio Femández de Córdova, quien publicó Fábulas
y Fábulas escogidas, yJosé Ignacio Basurto, autor de uno
de los primeros libros editados para niños en el siglo
XIX -su título tampoco deja entrever que Basurto .
pensara demasiado en el placer de la léctura de los
niños: Fábulas morales para la provechosa recreación de los
niños que cursan las escudas de primeras letras. Otro escritor
para niños del siglo XIX es José Rosas Moreno,
considerado por diversos críticos como el mejor
fabulista mexicano.
En la primera mitad del siglo XX la literatura
infantil mexicana sigue marcada por el tono

�,

.

LA CELEBRACIÓN DE LA PRIMERA FERIA INTERNACl,O NAL DEL LIBRO
INFANTIL Y JUVENIL EN 1981 SUPONE.UN VERDADERO PARTEA.CUAS
EN LA LITERATURA INFANTIL MEXICANA.

1

didáctico y moralista de las épocas anteriores, y
son aún escasos los narradores que escriben para
un público infantil. En las primeras décadas de la
centuria pasada, la labor editorial de la Secretaria de
Educación Pública y los esfuerzos de José Vasconcelos
suponen un gran impulso a la difusión de la literatura
infantil. Vasconcelos, motivado por sus ideales
revolucionarios, nacionalistas y humanistas fue un
promotor de la educación y la cultura universal. En
1924 edita Lecturas clásicas para niños, una antologfa
en dos tomos que reúne cuentos, leyendas, biografías
· y episodios históricos adaptados por escritores
mexicanos y latinoamericanos de gran renombre. La
intención de Vasconcelos: que el niño adquiera una
cultura universal.
En las primeras décadas del siglo XX predominan
los libros infantiles colectivos en los que la literatura
sigue siendo sierva de la moral y la pedagogía. En las
palabras de Juan Pérez Gómez, uno de los autores
de la antología Príncipe, se observa claramente la
intención edificante del autor: "He procurado seguir
en todo, por lo que respecta al héroe de la obrita, la
verdadera enseñanza, es decir, la Enseíianza positiva;
les presento a 'Príncipe' obrando siempre bien, no
hay en él ninguna acción que no esté dentro de la más
absoluta moral pues esa enseñanza a que aludo, nos
dice que para educar al niño, no hay que presentarle
lo malo que pudiera despertar en élla curiosidad de
conocerlo, sino lo bueno, para que hacia ello se sienta
siempre inclinado."
La literatura infantil se vuelve también vehículo
de las ideologfas y filosofías de la época. As!, en las
primeras décadas del siglo XX se publican libros de
• tendencia socialista y revolucionaria como Cuentos
infantiles (1933) de Gabriel Lucio, o de inclinaciones
positivistas como Troka el poderoso deI escritor
estridentista Germán List.

Si ~tes de los años ochenta la narrativa infantil
es escasa, más aún es la poes!a infantil. Lo común es
la edición de antologfas que reúnen poemas pocas
veces creados expresamente para niños, donde
figuran autores como Alfonso Reyes, Homero Aridjis,
Rosario Castellanos Octavio Paz,José Emilio Pacheco.
Mientras que en la narrativa destacan autores como
Pascuala Corona y Blanca Lydia Trejo, en la poes!a
infantil ocupan un lugar especial Amado Nervo, Juan
José Tablada y Francisco Gabilondo Soler, creador de
CriCrí.
Según Mario Rey, la celebración de la primera
Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil en
1981 supone un verdadero parteaguas en la literatura
infantil mexicana. Pero trazar tajantemente un
antes y un después en la literatura infantil tomando
este año como linea divisoria me parece que nace
más bien de un afán clasificatorio antes que de una
correspondencia exacta con la realidad; sin embargo,
como destaca el mismo Mario Rey, esta fecha resulta
de gran importancia en-este campo porque concentra
esfuerzos y sirve de impulso al cn:ciente interés de
autores, libreros, promotores y clitores en la literatura
destinada a los pequeños.
En las últimas décadas del siglo XX surgen
numerosas editoriales dedicadas a literal;Ura infantil
y juvenil, y las que antes desdeñaban este género
comienzan a abrir colecciones para los pequeños.
Cada vez son más los que escriben para un público
infantil, y algunos que anteriormente sólo escribían
para adultos, incursionan en este terreno. Detrás de
todo este auge de la literatura para niños y jóvenes
existe sin duda también un fuerte interés comercial: la
literatura infantil se ha vuelto para algunos editores un
gran negocio. Juan Villero, por ejemplo, afirma en una
reciente entrevista que su novela infantil El profesor
Ziper y la fabulosa guitarra eléctrica ha superado las ventas

LA LITERATURA "EDIFICANTE" COMIENZA A SER DESPLAZADA POR
LAS OBRAS CREADAS EN PRIMER LUCAR PARA EL DISFRUTE DE LOS
PEQUEMOS.
18

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de tocios sus libros publicados juntos. En este caso se
trata sin duda de un autor cuya obra sobresale por sus
cualidades literarias, pero evidentemente mucho de lo
que se promueve y,se vende exitosamente escasea en
méritos literarios.
A partir de los años setenta comienzan a abordarse
en la literatura infantil mexicaha temas antes vedados
para los niños, se rompen las estructuras narrativas
tradicionales y, sobre todo, se da un paso de gran
importancia: las intenciones educativas o morales del
autor ceden terreno a la estética literaria. La literatura
"edificante" comien_za a ser desplazada por las
obras' s:readas en primer lugar para el disfrute de los
pequeños. Así, la literatura infantil adquiere la función
que según Gianni Rodari deb~ cumplir: la de fungir
como ún juguete, un juguete hecho esencialmente
de palabras y de imágenes. Antes que atiborrarlos de
consejos y soporíferos principios morales, los autores
desean contribuir también a la felicidad del niño y al
desarrollo de su'imaginación.
Después de siglos de _estar ceñida al corsé de la
pedagogfa, buena parte de la literatura infantil se
ha logrado liberar de ella. La transmisión de ciertos

19

valores o contenido educativo a través de la literatura
no supone algo negativo en sí mismo ni demerita, a
mi juicio, una obra literaria (finalmente, ninguna
obra escapa a transmitir ciertos valores o ideología,
aunque sea de manera imphcita o no intencionada por
el autor), pero el problema surge cuando la literatura
se emplea como vehículo de principios educativos y
morales en detrimento de la calidad literaria. Entonces
deja de ser lo que antes que nada deber ser: arte. Esta
literatura que no se crea pensando en el disfrute de
los niños, contribuye además a su rechaizo hacia los
libros. Por otra parte, para lograr que descubran el
·placer de la lectura y se conviertan en futuros lectores
\
hay que dejarlos elegir los libros (no habrán de ser
necesariamente obras literarias) que más despierten
s~ interés, que más satisfagan sus inquietudes
intelectuales. Imponer cierta literatura a los pequeños
y a los jóvenes, ya sea con el fin de inculcar en ellos
ciertos principios o valores, opor cualquier otra razón,
es la mejor manera de cultivar el odio hacia los libros
e impedir que descubran el placer y los beneficios de
lalecturaw

�Manojo de adivinanzas ·
C!!J

6.

AMTOMIO CRAMADOS

donde flota el pez que veo

l.

sino rastros de pincel

Fue la boca quien lo dijo

que describen -según él-

Como un recuerdo oxidado

al no poderlo decir;

su redondez primeriza

que la pasión olvidó

mientras me quedo alelado?

se tuvo que arrepentir

como la que está en la prisa,

y en nada se convirtió

Contéstame a todo nado

para hacer este acertijo:

que ves en este papeL

pero algo nos ha dejado:

para ver si te lo creo.

('n" 1.ll1l3l 20b 2ll~

Lo tiene el padre y el hijo,

Es como arrepentimiento
de decir en un momento
lo que se quiere callar.
(o.,:,120d b)

como pieza de museo

(nu,3q nl ooi1llinll b)

rastro de un beso pintado

,

como el intento de hablar
o al silencio devorar.

1

•

sinsabor de los resabios

4.

huella de tontos y sabios

9.

La echo a la suerte y delante

sazón de los tres olvidos

Es el sarcófago enano

pone lo que tiene atrás

rastro de jugos perdidos _

en donde el rey Orranás

analizala y sabrás

boca sin dientes ni labios.

algo de un dedo, no más,

que su tamaño de instante

enterró y aún sigue sano.

(nbib1om ll~

puede ser tan abundante

Sin la parte de su mano
el r¡y se fue del lugar

suena a nombre de mujer

7.
Desdigo lo que te digo

como aguijón de mosquito

y en el volado divaga.

y entonces se. hace presente,

intentó abrir el cajón

su pinchar es puro mito

El que con su cuerpo paga

de tan frágil nó se siente

y se lo quiso robar.

y aguja ni qué decir.

nunca la podrá vender.

pero siempre está conmigo;

2.

como redondo su ser

Aunque se quiera lucir

Asi como sin sentir

si quiero ser su enemigo

(nb3"omn~

con palabras lo derroto

10.

si callo soy su devoto

Es transparente destino

Entre diciembre y enero

si grito causo su muerte

en donde tú eres la duda

se encuentra un árbol ya seco,

cuando es débil es. tan fuerte

y el mismo que te saluda

un tronco arraigado y chueca,

que a veces no lo soporto . .

'causándose un desatino:

es un piquete normal
S.

en la tela es arsenal
que detiene el dobladillo
ni héroe ni tampoco pillo

iVaya bicho de metal!
(uli\h,b)

a las horas un ladrón

popular y "parejero"

(oh1di2b)

el betrinche bizantino

para serte más sincero:
3.

Adán tiene un par de cosas
que Eva no podrá tener.
¿Alcanzas a comprender?
Te diré mientras reposas:

sólo él puede acomodar

8.

el desierto junto al mar

¿Qué es la vitrina, vitrina,

el odio junto al querer

cuando no vitrina, mar;

al hombre con la mujer ...

cuando mojado lugar,

¿Cómo le debo llamar?

una transparente tina,

(''(' ll"tl:i\ ll~

no son formas caprichosas

20

\

se debe a que le retuerce
que por mucho que se esfuerce
sólo será tu remedo
o esa seña con el dedo
que nunca quisiera verse.
"(oi.3~23 l:i)

espacio de aguamarina

21

�I

LQUÉ ES IBBY?
EM MUCHOS PAÍSES
DEL MUNDO, EXISTEN
IMICI.ATIY.AS PAR.A
PROMOVER QUE LOS
MIMOS Y JÓVENES SE
VUELQUEN Y DISFRUTEN
DE ES.A PRÁCTICA T.AM
ENRIQUECEDOR.A QUE ES LA
LECTURA. HAY ESFUERZOS
PUNTUALES, Y OTROS,
COM M.AYOR TRADICIÓN
Y ORCA.MIZ.ACIÓN. TODOS
SOM MECES.ARIOS. ENTRE
LOS QUE REALIZAN
CAMPAN.AS DEL.ARCO ,
.ALIENTO Y .AMPLIO
.ALC.AMCE,SEEMCUEMTR.A
IBBY. (IMTERM.ATIOM.AL
BOARD OM BOOKS FOR
YOUMC PEOPLE).

BEY, organización sin fines de lucro, nació en
1953.. Desde su sede central en ]asilea, Suiza,
extiende sus redes hacia casi 70 países en todos
los continentes. Las agencias nacionales de IBBY se
asocian a la central, mediante el pago anual de una
pegueña cantidad de dinero (proporcional a las
economias de cada país), destinada a cubrir gastos
operativos. El grupo .que se hace cargo de cada
nueva sección de IBBY recibe asesoramiento desde
la Secretaría General y el derecho' a participar en
la designación del premio internacional de IBBY, el
Asahi Award, y a nominar canclidatos para el premio
Andersen, el equivalente al Nobel en . literatura
infantil y juvenil. La historia de IBBY comenzó con ]ella Japman
(1891-1970). Esta periodista alemana que escapó del
nazismo en Londres -comenzó a ser referente de la
literatura infantil. Terminada la II Guerra Mundial,
en Munich estableció la International Youth Library,
bajo su dirección, con fondos de la Fundación
Rockefeller. Luego, en 1951 organizó un encuentro
que se llamó International Understanding through
Children's Books. El éxito de la convocatoria, que
atrajo interesados en la literatura infantil de todo el
· mundo, impulsó la creación, en octubre de 1953, de lo
que fue.IBBY: un consejo internacional sobre libros
para gente joven, que fue acogido por el ETH;;:, el
Instituto Federal Suizo de Tecnología. En 1974, la
oficina permanente de IBBY, inicialmente en Zurich,
se asentó en Basilea. La cúpula organizativa está
integrada por una Presidencia (cuyo mandato dura
dos años) y un Comité Ejecutivo. La canadiense
Patricia Aldana es la actual presidenta de IBBY.
IBBY EM AMÉRICA LATINA, LOS CASOS DE
MÉXICO Y DE ARCENTINA

c,sAMALfA , Las actividades de IBBY son abundantes y variadas.
MELCAR Todos los integrantes se reúnen en la Asamblea
General bianuaL Mientras tanto, en cada sección
nacional se organizan seminarios, talleres, '
participaciones en ferias del libro, encuentros con la
comunidad, diseñados con las preferencias, el ingenio
y el capitalhumano locales.
Dos países de América Latina, a un extremo y
otro del continente, demuestran especial dedicación
a la promoción de la lectura entre niños y jóvenes.

I

23

�Se trata de México y de Argentina. Alli funcionan
secciones de IBBY, llamadas respectivamente A Leer/
IBBY México y ALIJNIBBY-Argeritina (Asociación
de literatura Infantil y Juvenil de la Argentina). Han
asumido importantes responsabilidades. México fue
el anfitrión de la primera reunión bianual de la región
, . de América Latina. Argentina lo hará en 2011, cuando
Buenos Aires sea Capital Mundial del Libro. Además,
en 2014, México tendrá el enorme compromiso de
ser la sede para la Asamblea General de IBBY. Asi,
A Leer y ALIJA se destacan en el panorama de IBBY,
pese a ser organizaciones relativamente jóvenes desde
su formal designación: en México, desde 1979; en
Argentina, desde 1985.
Pero por delante de las instituciones, los nombres y los
datos, IBBY existe y crece por el impulso de las personas
que aman la lectura y que buscan dar la oportunidad a
que más seres tengan acceso a ella. Ylo hacen venciendo
dos limitaciones: los malos hábitos de lectura (o ausencia
de ellos) y las carencias económicas.
Quienes hacen IBBY han sido -y muchos continúan
siéndolo- maestros, bibliotecarios, escritores,
ilustradores. Su argumento más convincente para
estimular a leer es la propia pasión que ellos experimentan,
no hacia todos los libros indiscriminadamente, sino hacía
los que les han dejado huella en su memoria e identidad
Saben que la relación con los libros es personal y que, sí
no hay placer en la lectura, el libro es, con todo derecho,
abandonado. Recuerdos, reflexiones y algún consejo
práctico, todas estas cosas son contadas aqui por Azucena
Galindo Ortega, directora general de A Leer, y por Carlos
Silveyra, presidente de AIJJA, cÓn una compartida calidez,
que contagian al describir su común vocación de promover
la lectura.en niños y jóvenes.

A.LUA. CUENTA. SU EXPERIENCIA.
Con Carlos Silveyra se habla de vos. Directo, sin vueltas,
no esconde las vetas caseras delalabordeAIJJA que, sin
embargo, implica un elevado compromiso profesional·

Analía Melgar (AM) i~ut objetivos ti&lt;neAUJA?
Carlos Silveyra (CS): ALIJA es una institución
que se creó como una ONG (Organización No
Gubernamental) sin fines de lucro, es decir, todo
lo que recauda lo reinvierte en promoción de la
lectura, difusión de la literatura y capacitación

de mediadores. Buscarnos desarrollar actividad
de lectura donde sea y como sea. As! de fácil.
Entonces, auspiciamos desde un plan de lectura
en las plazas hasta un concurso de una editotial
donde pueden aparecer nuevos y mejores escritores
e ilusttadores, de los cuales, en la Argentina, hay

"UM LIBRO V.ALE LO MISMO QUE CUATRO PAQUETES DE CIC.ARRILLOS
O CIMCO PORROMES DE CERVEZA. SI TOM.AM, POR SEM.AM.A, UM
PORRÓM MEMOS, MOLES HACE M.AD.A Y EM CIMCO SEM.AM.AS IUMT.AM
EL DIMERO PAR.A COMPRAR ESE LIBRO"
CARLOS SILVEYR.A

gran ttadición.

AM: i~ul particularidades ti&lt;neAUJA en d presente?
CS: En 2010 buscarnos que ALIJA sea más federal, es
decir, que no todo estt centtalizado en Buenos Aires.
Por eso, se están generando delegaciones y filiales
en ottas ciudades del país (Ushuaia, Mar del Plata,
Rafaela). Actualmente, ALIJA está integrada por unos
250 socios, que pagan una cuota mensual de $15 pesos
al mes [menos de 4 dólares americanos]. Todos los
interesados en promover la lectura y la literatura en
niños y jóvenes pueden ser socios: un maesttO recirn
recibido, cualquier ciudadano. Y ALIJA continúa
enttegando anualmente sus premios, llamados
Destacados ALIJA, determinados por un jurado
independiente que nombra la comisión directiva.
AM Contame un ejemplo deun proyecto reciente de AUJA.
CS: Por ejemplo, nos asociamos con un grupo de
teatto que hace funciones en todo el pa!s. Elegimos
los diez lugares más humildes y carentes de libros,
y una persona de ALIJA acompail.a a ese grupo
de teatto y lleva una dotación de tteinta libros
de regalo. Esos libros los compra ALIJA a las
editoriales socias, con un descuento. En el lugar,
hacemos lectura en voz alta con los nenes, un taller
con los docentes para explicarles qué pueden hacer
con el material que les enttegamos, y nos volvemos.
Es decir, dejamos una pequefia biblioteca,
sembramos ganas de ttabajar en los maesttos y los
chicos pasaron un lindo momento. '

A.M: iPor qut hacts promoción de la lectura?
CS: Nunca te vas a enconttar con ningún enemigo
de la lectura, parque la lectura es más buena que tl
agua. Está bueno decir que apoyás a la lectura, te da
prestigio, te ubica en el mundo de los bien pensantes.
Lo digo as! con cierta iron!a, porque se da la
situación hipócrita de que la sociedad les dice a los
chicos que lean pero los adultos (papás, abu,elos,

maesttos) no leen. Ahora bien, no alcanza con que
se lea más. Despu~ que enconttamos ese material
que al chico le dan ganas de volver a leer, hay que
buscar el riivel más alto posible.

A.M; iExisten lugares de Argentina donde no hay libros?
CS: Hay lugares donde sí hay libros pero no se
usan. En las escuelas a veces ~ay libros en cajas,
porque los maestros dicen "mirá si se rompen ... ".
Pero si \os libros se rompen cumpliendo sus
funciones, eso no es un problema; el problema es
que no se usen. Donde realmente no hay libros
en Argentina es én los hogares. Después de la
escu,ela, mucha gente no vuelve a tener ni tocar
un libro. A los papás les explico con mucha
crudeza: "Un libro · vale lo mismo que cuarto
paquetes de cigarrillos o cinco porrones de
cerveza. Si toman, por semana, un porrón menos,
no les hace nada y ~n cinco semanas juntan el
. dinero para cómprar ese libro". Ahora bien, si
sucede que hay lugares donde n_o hay dinero
para comprar·libros, pero tampoco hay con qué
comprar ni ropa ni alimentos. Ah1 ALIJA lleva
libros.

AM: iA todos los chicos potencialmente les gusta lar?
CS: No a todos los chicos les encanta leer. Y está
muy bien que as! sea. Si vos no leés, despu~
cuando te morís no te vas al infierno. Hay chicos
a quienes les gust;t la plástica, la música; a ottos,
no. Lo mismo pasa con la lectura. Si ten~ dos hijos,
que uno te salga lector y otto salga deportista no
tiene nada de malo. Lo malo es no haberles dado a
ambos.la oportunidad de leer. Lo que si creo es que
el 99 ,9 por ci~nto de esos chicos que dic·en que no
les gusta 1eer es porque en algún momento se les
obllgó a leer o porque se les proporcionó material
fuera de sus intereses. Los adultos solemos creer
que lo que nos gustó en nuestta infancia les tiene

25

que gustar a nuesttos hijos. Pero ellos son otta
persona, en otto mundo y con ottos intereses. Si
a vos te encantó Mi planta de naranja lima, no tiene
por qué gustarle a tu hijo. Y si vos lo odiaste en
la escuela cuando tu maestt~ te lo inttodujo por
via endovenosa, a tu hijo a lo mejor le encanta.
No hay una púdora para hacer leer. Hay un libro
apropiado, para un niño apropiado, en un momento
apropiado.

AM: iCuáf ~ tu principal recomendación para los
promotores de la lectura/
CS: A los maesttos y a los padres les digo: ttaten
de pensar en la persona que tienen adelante y elijan
libros en función de eso, no de sus propios gustos.
A los chicos no les importa si es un premio Nobel,
lo que les importa es que les diga cosas a ellos. No
hay temáticas predeterminadas. Tienen que ser
libros que movilizan, que conmueven y, por suerte,
hay propuestas para todos los gustos. ,
A.M: i~ut es leer?
CS: Leer es juntarse con uno mismo. Quien
lee se está leyendo y quiere asomarse ottos
mundos, a ottas vidas. Yo recomiendo leer por
las posibilidades que ofrece de escapar de tu
mortalidad única e individual.

a

AM: i~ut libro recordás como tu preferido en la infancia?
CS: Yo me hice lector, debo decirlo, a pesar de la
escuela. Me enganché mucho con Veme, London,
Stevenson. Salgari era mi autor favorito. Me met!a en
un mundo de piratas y de naves y babor y estribor...
No me hablaba de mi mundo, pero s1 me hablaba de
mi mundo. Hablaba de un mundo simbólico: sobre
la valentla, sobre cómo te parás frente a la vida.
Me hablaba a ·ml, aunque propusiera situaciones y
palabras de las cuales yo, niño porteño, no tenia la
menor idea.

�A LEER CUEMTA SU EXPERIEl4CIA

Azucena Galinclo Ortega describe su misión al frente
de la-dirección de A Leer. Ordenada, programática,
no pierde, sin embargo, nada del convencido
apasionamiento que la guia: "Los cambios individuales
son los que van sumando a los procesos de cambio
maym: se empieza por los individuos y se incide en la
sociedad".
AM: ifi/.ul objetivos tiene A Leer/
Azucena Galíndo (AG): B objetivo central es que
la lectura placentera esté presente en la vida de las
personas, que sea un bien de la sociedad que estimule
el diálogo, la construcción colectiva de soluciones, el
autoconocimiento de las personas y el goce estético.
Para promocionar la ,lectura placentera, los propios
mediadores deben ser ellos mismos lectores convencidos
del poder de la lectura. Las actitudes frente a la lectura
son aprendidas y dependen del medio en el que cada
niño o cada adolescente se desenvuelve. Por ello tenemos
que incidir en las familias y en las escuelas, para que en
ambos espacios la lectura se despliegue· en su sentido
gozoso. Buscamos que nueso:os planes se ejecuten de
manera sistemática y sostenida en espacio y tiempo: las
acciones esporádicas no contribuyen mayormente a la
formación de lectores.

AM: iCómo variaron los objetivos de A Leer desde sus
inicios hasta hoy/
AG: Cuando se fundó A Leer, hace ueinta y un
aftos, en México no existla oferta editorial propia
para los niños y jóvenes del pa!s. La mayor!a de los
libros proverúan de Espaiia y de Argentina. A pesar
de su calidad, no reflejaban las realidades de los
niños mexicanos. Por ello, primero, nuestra tarea fue
promover la creación de libros para niños en México,

escritos por mexicanos, ilustrados por mexicanos y
editados por empresas mexicanas. Ahora, una vez
superada la falta de propuestas editoriales, nuestro
enfoque está en formar comunidades lectoras, en
profesionalizar mediadores, y en buscar espacios
alternativos de promoción de la lectura, además de
fortalecer los ya existentes --escuelas, bibliotecas
y librertas- y de propiciar que los hogares se
conviertan en núcleos lectores.

AM: i~ut caracter-iza a la buena literatura infantil/
AG: La buena literatura infantil, como todo el arte,
puede tocar las fibras más Intimas del ser, poner a
las personas en contacto con su esencia, a través
de la c'!Jidad iiteraria, el cuidado en las palabras
y la construcción de la obra. Por el contrario
'
no recomendamos libros que tienen un mensaje
unlvoco, que carecen de trama, que redundan en el
lugar común.

AM: iCuáles son las actividades de A Leer en la actualidad!
AG: Tenemos programas variados, para públicos
distintos. Hacemos análisis de la literatura infantil
en nuestra biblioteca especializada, y trabajo directo
·con niños, adolescentes y adultos. Nuestro programa
Nosotros Entre Libros lleva lectura en voz alta a
primarias públicas, a través de voluntari~, en su
mayorta madres de familia. Hemos abierto más de
cincuenta biblioti:cas comunitarias en distintas
zonas del pa!s, donde of,ecemos préstamo de libros,
en lugares de dificil acceso a la cultura escrita, por su
situación geográfica o social Tarnbién tenemos un
proyectq para adolescentes, que vincula a la literatura
con el cine y la plástica.

AM: i~ut es lw/
AG: La oportunidad de adentrarse en el infinitó mundo
que ofrecen 1~ libros. Tener el refugio y la compaíila
de la palabra escrita y dialogar con los personajes nos
enriquece. Enlo personal, he tenido muchas experiencias
de lectura: momentos entrañables, reflexiones
profundas, amigos de aventuras, amores platónicos,
personalidades repulsivas, pasajes incomprensibles.
Quien tiene una \&gt;ida interior rica está bien equipado

' AM: Se escucha decir: "los niños de ahora leen menos, por la
televisión, la computadora... ". iEs cierto/
AG: No veo una conspiración contra la lectura. Hay
nuevos soportes para realizarla y hay nuevas formas
a través de las cuales niños y jóvenes se comunican
y. se divierten. Hace algunos aftos, se habla perdido
la escritura de mensajes y cartas. Ahora, con el
correo electrónico y las redes sociales, hay una
nuev~ dimensión de escritura. Hoy, un mediador
de la lectura tiene que explorar los nuevos medios y
volverlos sus aliados.

"UN NIÑO QUE LEE TIENE MÁS Y MEJORES HERRAMIENTAS PARA
COMPRENDERLO, CUESTIONARLO E INTENTAR MODIFICARLO, TIEIIIE

i1

MÁS FORMAS DE COMUNICARSE CON LOS DEMÁS Y DE EXPLORAR SU

•

ENFRENTAR EL MUNDO ACTUAL, MÁS P~NTOS DE VISTA PARA

.

'

PROPIO INTERIOR"
.AZUCEN.A. CALIMDO
26

77

'

para la vida La lectura brinda oportunidad de enfrentar
múltiples realidades y, a partir de ellas, confrontar la
propia. La lectura quizá no modifique el mundo, pero si
puede modificar la forma en qu;lo vemos. Un niño que
lee tiene más y mejores herramientas para enfrentar el
mundo actual, más puntos de vista para comprenderlo,
cuestionarlo e intentar modificarlo, tiene más formas
de comunicarse con los demás y de explorar su propio
interior.

AM: i~ut libro recuerdas como tu preferido en la infancia/
i\.G: Recuerdo a Salgari; adaptaciones de autores
rusos que mí papá me dio; pasé por Corazón: diario
de un niño, Marcelino pan y vino, y toda la colección
de audiocuentos de Disney. El que fue una lectura
entraftable: El país de las sombras largas, de Hans
Ruesch, cuando lo le! en la secundaria. Todos elios
me han tocado, me han dejado algo, me han hecho
vivir y, por ello, les estoy muy agradecida8!&gt;

"'

�l escritor Sandro Cohen comenta en su
Redacción sin dolor sobre esos licenciados,
egresados universitarios, para quienes ~ un
reto escribir: años y años de estudio ... iy por qué
entonces no son capaces de expresar con claridad
sus ideas en un texto? Entonces el maestro se
aventura a decir que en algún momento el programa
educativo nacional consideró poco necesarias
materias como la gramática y la ortografía, que
en algún momento hemos perdido la capacidad
de escribir, iacaso también de leer? Ante la
problemática, C?hen escribió aquel libro exitoso
en ventas, que de una manera clara y precisa enseña
elementos de redacción, algo que necesitamos, y .sin
gran publicidad el libro ha sido consumido.
Esta necesidad también la ha observado la S~P; po!
ello, se ha propuesto mejorar la enseñanza de la lengua
imponiéndose objetivos
ambiciosos. Según
su actual Plan
Nacional de
Lectura, tiene
como objetivos
formar lectores
y escritores,
usuarios de la

E

':ez

escuchéuna
conversación
cuyas frases
bastaron para
conmoverme. Se
trataba de un par de chíéas
adolescentes; la primera,
bastante molesta, decía: "Es. que
no piensa, no piensa"; entonces,
la otra le respondió: "Quizá nunca
le enseñaron a pensar, no puede, yo a
veces tampoco puedo". Las frases fueron
reveladoras. :Mientras los adultos nos hemos
quejado de la falta de atención de los chicos,
de su :inconstancia, de su mala ortografía, de su
pérdida de tiempo, icuántas quejas tendrtan
ellos de nosotros!, tles hemos preparado
para este mundo?, mos hemos preparado
nosotros? Quizá estemos tanto o
más confundidos que ellos. No
podernos enseñar algo que no
·
sabernos.
\

28

cultura=rita,

individuos con
una formación
•
literaria que les permita degustar
diversos tipos de textos, asi
como expresarªsus ideas con
por qué no, algunos quizá
capacidades artísticas.
Según mi
,i:xperiencia como
tallerista, me
atrevo a pensar
que ante el declive de los métodos autoritarios
de enseñanza, al parecer no hemos podido aplicar
en la práctica métodos adecuados a estos tiempos.
Alguna vez se enseñaban las reglas ortográlkas con
repeticiones monótonas, con el encargo de planas

y planas, sin embargo, los métodos 'autoritarios
han perdido eficacia; entonces, e'sas maneras
definitivamente no funcionan y son inaplicables. Pero .
no hemos podido aplicar en la realidad los métodos .
pedagógicos que se han venido formando desde la
mitad del siglo pasado.
Puede ser que en alguna_s escuelas privadas
o públicas si apliquen métodos educativos
participativos, pero, iqué pasa en la gran mayoría
de escuelas públicas, las cuales atienden al grueso
de los mexicanos? Cabe señalar que la educación
pública cuenta con excelentes programas educativos,
bibliotecas escolares y libros gratuitos. Entonces
ipor qué es frecuente escuchar "no entiendo"
como respuesta de los chicos luego de leer algún
texto? Pareciera un estira y afloja, un panorama de
contradicciones.
Acaso será el ritmo rápido de la vida actual, esta
cultura del "Just do it": no lo pienses demasiado,
sólo hazlo, donde las actividades intelectuales que
requieren tiempo y reflexión parecietan tener mala
reputación y poca estima en los influyentes medios
masivos de comunicación. A diario, pequeños y
grandes estamos expuestos a cantidades enormes de
información, un mar de signos que más füen tienden a
embotar )os sentidos.que a provocar la reflexión.
Las nuevas tecnologías que hoy en dia debemos
saber manejar y la gran cantidad de información a
la que estamos expuestos nos ponen el reto 4e ser
aún más juiciosos y reflexivos, de desarrollar más
habilidades diversas. Es aún más necesario saber leer
en esta era de la información, leer lenguajes verbales,
imágenes, sonidos y muchísimos signos y simbolos,
además de saber varios idiomas. Es vital saber leer,
tener criterio, aprender a responder ante todos esos
estimulos, escribir, saber comunicar, o de lo contrario
con nuestros sentidos entorpecidos estaríamos
totalmente perdidos.
Hoy más que nunca es necesario ser lector, lo
cual ya no es sólo una exigencia para una élite social
poderosa, sino que en este mundo competitivo la

ES NECESARIO APROVECHAR LOS RECURSOS DISPONIBLES,
IMYESTICAR, SELECCIONAR, ADAPTAR MÉTODOS DE ENSEÑANZA DE
LALEMCUA, NO IMPONER SINO PROYOCARELCUSTO POR LA LECTURA
Y LA ESCRITURA COMO PARTE DE MUESTRAS VIDAS COTIDIANAS
29

..

�•
l

I

información está disponible para un gran número
de gente y la tendencia es que cada vez más y más
dispongamos de ella. Por ello es necesario aprovechar
los recursos disponibles, investigar, seleccionar,
adaptar métodos de enseñanza de la lengua, no
imponer sino provocar el gustó por la lectura y la
escritura como parte de nuestras vidas cotidianas, algo
vital, una forma de encarar la vida y de enriquecerla.
Mucho mejor si esta enseñanza inicia desde edad
temprana.
Es as! que también es necesario el estudio
de la literatura que podría ser adecuada para
niños y adolescentes, con esto me refiero a
aquélla que podría decirles algo, que podría
'
estar cerca por su sencillez,
por su temática,
por su riqueza imaginativa; aqui cabe la
literatura que no ha sido pensada para un
lector especifico según la edad, as! como esa
literatura especialmente dedicada a los más
jóvenes o primeros lectores. Sobre todo esta
última es necesario estudiarla, analizarla
y establecer criterios claros para su
valoración.
¿Qué está pasando
en México respecto a
la Literatura Infantil y
Juvenil (LIJ) mexicana?
Por lo general, al pensar en
la literatura de determinado periodo
de tiempo y lugar, solemos pensar en
escritores, y en el caso de la LIJ, quizá
también en ilustradores; sin embargo,
para que sea posible la producción librera
y su consumo intervienen muchisimas
personas y asociaciones: editores, diseñadores,
libreros, editoriales, promotores de lectura, en fin,
todo un movimiento. Según declaraciones recientes
de Daniel Goldin, editor prestigiado y creador de
colecciones emblemáticas para niños del Fondo de
Cultura Económica (FCE), México vive un auge para
la publicación de LIJ. iCómo es que hemos llegado a
este gran momento?
Mario Rey afjrma que la· LIJ mexicana
contemporánea inicia en 1981 con la primera edición
de la Feria Internacional del libro Infantil y Juvenil
(FILIJ) en la capital mexica. En aquel entonces fue

una iniciativa de la IBBY, The Intemational Board on
Books for Young People, sección México, y de la SEP.
Hay quienes podrían argumentar que es arbitrario
señalar este acontecimiento como un parteaguas de
la LIJ mexicana, sin embargo, seria bueno reflexionar
sobre la función de este e\·ento.
La FILIJ, al igual que otras ferias, ha puesto de
manifiesto el carácter festivo y lúdico del libro y la
lectura. Se hacen carteles, se enciende la música,
el lugar se engalana para festejar a los grandes
protagonistas: el libro, la lectura y los chicos. Alli
la lectura yla escritura no son obligatorias, muchos
menos castigos.Tampoco se le mira mal a quien gusta
de llevar un libro bajo el brazo y detenerse a leer en
cualquier espacio. Ocurre lo contrario, a lo que en
aquel entonces ocurría en la escuela, aquí la
lectura es para disfrutar.
El evento festivo se propone
seducir y construir una imagen
atractiva de los libros y la lectura,
en estos eventos el chico y la
chica lindas leen. El libro entra
en la dinámica de la seducción
del consumo cultural, en estos
espacios el libro se pone guapo
para gustar. Es entonces
que el libro es un
objeto de consumo
más. Según la RAE,
el término feria •se
refiere tanto a una
celebración festiva
como a un mercado de mayor
importancia que el común, en un paraj;público
y dias señalados. Es decir, el evento se propone
celebrar as! como vender, aunque también congrega
preocupaciones e intereses artísticos, didácticos y
literarios.
En esta fetia se acercan los lectores y los creadores.
Se desmitifica al escritor con esas charlas amenas
donde los lectores pueden hacerle cualquier tipo
de comentario sobre su obra. Además, se imparten
talleres donde los creadores comparten sus
secretos. Las editoriales exhiben sus colecciones.
Cuentacuentos reviven la palabra antigua y popular.
Los promotores de lectura comparten experiencias,

is

algunos de ellos reciben capacitación, otros la
imparten. Todos procuran un ambiente amable y
cálido para los chicos.
En aquell~ primera edición de la FILIJ, es de
suponerse que las editoriales pudieron vislumbrar
un gran mercado potencial, y en efecto desde aquel
inicio de _la de década de los ochenta las fuertes
editoriales nacionales y extranjeras han dedicado
colecciones a la LIJ: FCE, Alfaguara, Anaya, Ediciones
SM,Jus. Además han surgido nuevos sellos editoriales
nacionales: Ediciones El Naranjo, ClDCLI, Nostra
Ediciones, y extranjeros ~on distribución en el
pais: i&lt;:alandraka, Ekaré, Tandem; entre otros sellos
editoriales. Desde aquel entonces·se han fortalecido.
Ha sido uno de los signos indicadores de que
México ya necesitaba ir más allá. Si bien durante la
construcción de la República Mexicana el reto en
materia educativa consist!a en alfabetizar, una vez
lograda la metá, hacia el final del siglo, el imperativo
ha sido formar lectores, no ya desde una perspectiva
autoritaria sino ofreciendo alternativas culturales con
iniciativas de personas y asociaciones civiles. Desde
hace 30 años se han multiplicado las asociaciones
de narradores orales, de promotores de lectura y de
investigación como ANILIJ (Asociación Nacional
de Investigación de la Literatura Infantil y Juvenil)
Américam, cuya sede está en España.
· Los estímulos a la creación han crecido de manera
constante: el Premio Cuento InfantilJuan de la Cabada y
el Premio Obra de Teatro para Niños, ambos otorgados
por el Conaculta; el premio A la Orilla del Viento
otorgado por el FCE; Invenciones, otorgado por Nosrr.:
Ediciones; El Premio Hispanometicano de Poesía para
Niños, otorgado por El Fondo para las Letras Mexicanas·
además están los premios internacionales que otorg~
editoriales como SM, Everest y Anaya.
El trabajo de promotores de lectura se reconoce
Ypremia a través de México Lee, convocado por el
Conaculta, a trav_és de la Dirección de Publicaciones
y la Dirección General de Bibliotecas, el Instituto
para el Desarrollo y la Innovación Educativa de la
Organización de Estados Iberoamericanos, Santillana
Ediciones Generales y el Programa Naci(lnal de
Lectura de la Secretaría de Educación Pública.
Entre los creadores de esta LIJ contemporánea
están los poetas Maria García Esperón, Alberto Blanco,

31

30

•

Alberto Forcada; los narradores María Baranda, Juan
Carlos Quezadas, Jaime Alfonso Sandoval, Monique
Zepeda, Alejandro Sandoval Avila, Mónica Beltrán
Brozan, Antonio Mapica, Alicia Madraza, Rolo Diez,
Jaime Alfonso ~andoval, Antonio Abascal Diaz; los
ilustradores, Manuel Monroy,Juan Gedovius.
Además, escritores como Javíer Munguía, promotores
de lectura como "Las Cuentacuentos Urbanas de Ciudad
Juárez", quienes obtuvieron el premio México Lee 2009,
con su blog Palabras de Arena y el boletin electrónico
Fanona, sólo por mencionar algunos ejemplos, hacen de
las redes sociales de Internet verdaderos espacios de
intercambio literario, donde la literatura vive en estas
nuevas tecnologlas.
iLeemos o no leemos? Según mi experiencia como
tallerista para instituciones pú blícas y colegios
privados, podria afirmar que hace falta acercar la
literatura a los chicos, a la gran mayoría. Quizá sea
necesario un escuadrón de maestros con vocación
verdaderos soldados como aquellos que inspirara do~
José Vasconcelos. Lo más parecido a esos paladines
son los promotores de lectura, quienes crean espacios
~ternativos, donde no es ni una obligación leer ni asistir
sino que chicos y grandes se acercan por el gusto de
hacerlo. Hay grandes iniciativas desde instituciones
públicas, P;rD todavía el reto es formar promotores de
lectura y llevar la literatura a la mayoría, formar usuarios
de la cultura escrita, capaces de leer y escribir con soltura
El movimiento está en marcha y seguirá .creciendo, aún
hay mucho por hacer&amp;tl

•
•

Sitios recomendados:
Rey. Marro (2000). Historio y muestro de la literatura infantil mexicana
CONACULTA, S\I Edicfones, México.
.
Plan Nacional de Lectura de la SEP (htrp:lnectura.dgme.sep gob
mx/)

,

·

IBBY México (httpJ/ibbymexico.org mx/)
Libroadicro, de Javier Munguta (http://libroadicto.blogsPotcom/)
Palabras de Arena (http:l1palabrasdarena.blogspot.com/)
Fanona (http://fanona.com/)

·

�G

eñora Jocabed tiene los ojos chiquitos como semillas de naranja. Cuando los abre,
despega despacito, como sí le costara mucho trabajo, luego se pone sus lentes
esos con los que puede ver hormigas y cosas pequeñas. Yo digo que a lo mejor los
hicieron con muchos vidrios diferentes, porque son gruesísímos y aguantan muchas caídas.
Desde que yo era más chiquito, la señora Jocabed se sentaba en la misma mecedora; nomás que
antes nos leía muchos cuentos y ahora le gusta quedarse dormida. Ella nos cuidaba a mis hermanitos
y a mi; por eso, dice mamá, ahora nos toca a nosotros atenderla. Yo la ayudo a caminar un ratito cada
tarde, le limpio sus lentes y le ayudo a pelar chicharos para la cena mientras escucho una de sus
fabulosas historias.
Una vez me dijo que en sus tiempos de joven fue una hermosa bruja de cabellos largos, nada
más que dejó los hechizos porque las vecinas envidiosas decían que hacia embrujos a los hombres.
Como no le gustaban los chismes se cambió de barrio. Desde entonces vive en mí colonia y todos los
vecinos la queremos mucho.
Por las tardes, doñaJoca tiene más sueño. Después de caminar por el patio, me pide que saque su
mecedora para aprovechar los últimos rayos de sol Un rato después se escuchan sus ronquidos. A
m1 me divierte mucho verla dormida, porque además de hablar a lo loco, de su boca salen burbujas.
A veces, cuando nadie me ve, las reviento una por una.
-Niño cochino, deja a la viejita en paz, roo ves que la pobre no tiene la culpa? lA poco a tí no se
te sale la baba cuando te quedas dormido?
Mamá dice que las burbujas se forman porque como no tiene dientes, la baba se le junta, y como
además ronca lígerito, pues sopla la saliva y se hacen bombítas.
Una tarde cuando mamá salió al súper, puse detergente en la boca de la señora Jocabed Las
primeras bombas salieron grandes como esferas de navidad Yo las correteé para atraparlas, pero
una quedó detrás del rosal y me costó mucho alcanzarla. Al regresar a la mecedora vi una burbujota
del tamaño de papá: era enorme. Gígantísíma
Quise jugar futbol con ella, pero patear burbujotas de baba yjabón es la cosa más complicada del
mundo iy vaya burbujón que me vine a encontrar! Si la pateaba a la izquierda, se iba para la derecha,
si la pateaba para la derecha, se elevaba demasiado. Me desesperé y le dí un patadón. La burbuja se
estrelló contra el manzano y se me regresó con mucha fuerza. Para cuando me dí cuenta ya estaba
dentro de ella. Yahora sí vino lo bueno, porque empecé a rebotar hasta que agarré vuelo. Brinqué
hasta el techo y del techo al árbol Luego rodé por el patio por mucho rato y me aventé de panza por
el pasillo, mucho mejor que cuando lo hago en patineta. Las cosas se veían distintas desde adentro:
la puerta de la cocina estaba chueca, las hormigas parecían caballos, la casa de mis vecinos se veía
lejos, lejos, y la señoraJocabed tenía la nariz en los cachetes.
Entonces recordé que se estaba haciendo tarde y ya era hora de la merienda. Corrt hasta
donde estaba doña Jaca, pero al tratar de levantarla quedó también adentro de la burbuja. En qué
problemota me metí. El aíre se nos podía acabar y yo no quería morir todaVía, menos que se muriera
alguien por mi culpa. Con la fuerza que teiúa, empujé a doña Joca hasta entrar a la casa. Intenté
reventar la burbuja a toda costa: con un alfiler, con ganchos de ropa, hasta con un tenedor. Pero nada.
Entonces prendí el calentador para ver si se derretía, pero con el aire caliente se infló. De repente ya
no sentí el piso y vi muy cerca el candelabro de mamá. Flotamos por toda la casa rompiendo lo que
se nos atravesaba, los jarrones, la lámpara, las pinturas de la sala. Lo que no se rompía, se metía a
la burbuja: el gato, platones y los cojines de la sala. Hasta que de tanto peso, la burbuja explotó. La
señoraJocabed cayó encima del sofá y nunca se dio cuenta de nada porque siguió dormida; yo me
raspé las rodillas y los codos. Eso no fue lo peor: las paredes, los sillones y la tele se llenaron de baba.
Al llegar a mi casa mamá se enojó mucho. Me castigó por no sé cuántas semanas y me ordenó
limpiar el mugrero que había dejado. lQuíeres que limpie con jabón? Le pregunté, pero ella me miró
feo y sólo me pasó la cubeta con agua y el trapeadorw

33

�POESIA

2Poemas
es MARIA CARCIA ESPERÓN

De Aires de Don Aire
Señor Don Aire que vas,
Señor Don Aire que vienes
que caminas por la calle
y un paraguas te sostiene.
Tu cuerpo de junio claro
se dobla al compás del viento
y el bolsillo de tu saco

De cara al cielo
Para Asunción Carraccdo, que le pide paciencia a las
palabras

deja espacio a tu salero.

De cara al cielo

las olas del mar te dicen:

de frente al mar

lQué hay bueno, Señor Don Aire?

una palabra

y tú con tu mano llana,

se echó a llorar.

le entregas tus alamares.
Se sentla sola
sola de atar
en una almena
de soledad.
Del otro lado
en otro mar
otra palabra
en otra edad,
en una playa
blanca de sal
con alas blancas
se echó a volar.

��• Por qué una lengua aparece con mayor densidad
) literaria que otras? lPor qué un grupo de autores
y de obras se convierten en modelos para otros
sistemas literarios? Y finalmente, la pregunta
más importante: ¿cuáles son las estrategias de
las uliteraturas menores" (aquellas que están más
alejadas de la uórbita principal") para asimilarse
a la corriente principal? He aquí el desafio que
afrontaba la literatura hispanoamericana en el
convulso y problemático siglo XIX. Era, sin duda,
un reto creativo; pero también, y de manera
fundamental, una aventura critica. Crear una
literatUra independiente, esto es, nueva, y al mismo
tiempo dotarla de antigüedad y espesor cultural.
Las dos tendeñcias principales (y contradictorias)
de la modernidad occidental se encontraban aquí:
la Ilustración y el romanticismo. El progreso
antropófago y la nostalgia (real o imaginaria) de un
pasado esencial, fundacional y orgánico. Voltaire y
Herder. Asimilación y diferenciación.
La crítica literaria modernista surge de dos
premisas tácitas, la primera: que la literatura es ya un
objeto de cierta autonomía; la segunda: que la noción
de valor literario está más allá de los estrechos limites
de lo nacional. Ambas concepciones privilegian la
labor del autor; y la profesión de escritor se sustenta
ahora sobre la condición de lector. Los modernistas
son los primeros en privilegiar el acto de lectura
individual sobre el manido asunto del contenido. Por
ello no sólo recurren a la ficción para exponer sus ideas
(como solían hacerlo los escritores de las generaciones
anteriores) sino al prólogo, o a la nota periodística,
o al ensayo. De manera abierta y desbordada
comienzan a establecer un nuevo paradigma, o mejor:
a reconocerlo. No hablo de la simple aceptación de los
valores literarios impulsados por la cultura y la lengua
francesas, sino de un proceso mucho más complejo.
Es la aceptación de una tradición propia y al mismo
tiempo el distanciamiento con ella. No es ruptura en el
amplio sentido del término, sino variación, adecuación
de una nueva y tácita reglamentación que parece flotar
a lo largo del dilatado territorio latinoamericano. Dos
conceptos opuestos se "coordinan" para sustentar
la nueva enunciación literaria: profesionalización
ymarginación. Tal vez fue Pedro Henríquez Ureña
quien primero a.io cuenta de esta transformación.

l.

•• •

_
ul Valé una • 6 la estructura del universo literario en ~érrtiirtos
~:::c!~=~;J~al", deido ~!'rever una serie de reghs que hacía e~ciente
que el amante de la literatura, de la "buena lit~:ra~ ha quJ°t~arÚ~1~g:-::de
mundo de las letras es un espacio de hegemorua, e e oque .e
. .d
ortando
. ciertas nociones de valor y se es~cula €On ellas, unpomen o y exp
se m:eJan No hace falta extenderme mucho en este punto, sólo haré unas cuan_tas
Pª.:ª . ~as. s La rimera tiene que ver con la forma en que 1~ ~sma estructu~ac1 _n
~ni!rso literario responde com_~ consealc=~~
te:::
d la li tura· la segunda que esa estructurac1on es,
,
e d tera ¿' 1 histo~iografia literaria. Parece un contrasentido, no lo es. Me
ro _uci ~~~~:S~ación de una literatura particular (Kri~os,.~o: ejempl?, en la
?lico.) ulta un largo y alambicado proceso de "desnacmruilizacmn , cuy~ fonn1a
~ces~ oc
s la si iente: a mayor tradición, mayor capital para emanciparse e
sena,~? m~~1u-'blicafLa ensavista francesa Pascale Casancwa en una obra por lo
otras 1uncrones :-e;..,
•
r
.
..
R -bli
diál de las Letras
demás iliscutible, lo ~resa en estos térmmos: En 1ª. epu ca m~n
.
acios má dotados son también los más antiguos, es decir, l?s _que ?~ero
:~nen la COmP(:tencia literaria y cuyos 'clásicos' nacionales son asnmsmo claSicos
universales"' (2001: 115).

~

::p~ t

Je::U:~~ºd!1

36

37

En sus famosas Corrientes literarias de la América
hispana explica el fenómeno: uNacida de la paz y de la
aplicación de los principios del liberalismo económico,
la prosperidad tuvo un efecto bien perceptible en la
vida intelectual. Comenzó una división del trabajo"
(1969: 165). Debo apuntar que la división del trabajo
intelectual no satisfizo mucho al critico dominicano,
no por la tendencia a la especialización, sino por la
pérdida del espacio público: una preocupación que
no ha perdido vigencia, por cierto. La literatura en
pureza, el arte por el arte fue más la consecuencia de
una adecuación política, económica y cultural, que el
súbito despertar de la categoría de genio (el "espíritu
nacional" o Volksgeist herderiano, sustentado en la
lengua y la tradición literaria, había cedido ante el
genio individual, uegoísta", autocritico y ambicioso).
No niego, por supuesto, el cambio de sensibilidad
(imposible minimizar la supremacía de los aspectos
estéticos y formales), sólo remarco la importancia
de la diversificación, de la elaboración de una nueva
definición del escritor.
Al verse despojado de su rol público, el escritor
modernista necesitaba reconfigurar la vida literaria,
darle un nuevo valor y convertirla en la consecuencia
directa del talento individual. Escribir era ahora
desafiar, romper con lo establecido. Una forma de
hacer notar que había algo más en la literatura y
que su compromiso recaía sólo en la belleza (no
en reproducirla, sino en crearla). La idea de la
referencialidad cambia drásticamente: ya no se
trataba de ~eflejar" la realidad local, sino de uevadirla"
(otra forma de evocarla, por cierto); sin embargo, el
vínculo con las circunstancias inmediatas nunca
se rompió del todo, al contrario: durante esos años
se agigantó. El problema del americanismo en la
literatura se volvió una obsesión: unos lo negaban,
rechazando cualquier compromiso extraliterario;
otros lo ponderaban como la mejor vía para adquirir
la mayoría de edad en materia de artes. El dilema
no había sido resuelto, sólo había cambiado el
enfoque. Prolongación de las primeras obsesiones
de la literatura hispanoamericana. Estas jóvenes e
inquietas literaturas habían nacido con una doble y
contradictoria obsesión, por un lado estaba el deseo de
modernidad, de asimilación con la órbita de naciones
más destacadas de Occidente; por otro, la obsesión por

�AHATOMÍA DE LA CRÍTICA

AHATO MÍA DE LA CRÍTICA

la diferencia, basada en la ecuación nación,lenguaje:
deseábamos diferenciarnos de España (irónicamente:
la nación con la cual guardábamos mayor semejanza).
He aqui una de las particularidades de la literatura
hispanoamericana: esa potente co~binación de
asimilación y diferenciación que registra desde los
primeros poemas de Andrés Bello:

antecedentes necesario para conseguir el acierto en
materia tan delicada de crítica. Bajo este otro aspecto
consideramos también útil la pubhcación de nuestra

América Pottica.2

Primero cantar a los héroes, luego a las rosas,
explicaba Gutiérrez; y pronto llegaria el dia venturoso
en que los poetas cultivasen el ca~to a la flor. Asi,
esta antología se convirtió en el primer esfuer~o de
Dhina Poesia,
clasificación y registro de nuestras producciones
tú de la soledad habitadora,
literarias. América Poética fue recibida en to~a~ l_as
a consultar tus cantos enseñada
naciones hispanoamericanas corno la señal micial
con el silencio de la selva umbría,
de que la literatura estaba ganando .t~r~eno y se
tú a quien la verde gruta fue morada,
encontraba en vias de afincarse defmmvarnente
y el eco de los montes compañia;
en las regiones americanas. Era un paso pequeño,
tiempo es que dejes ya la culta Europa,
mas significativo, sobre todo para 1~ _criti_ca. L~s
que tu nativa rustiquez desama,
principales preocupaciones de la critica hterana
y dirijas el vuelo adonde te abre
habian estado hasta entonces enfocadas en el
el mundo de Colón su grande escena.
problema de la temática. De qué deberian hablar las
(De~Alocución a la poesía", en Bello, 1985: 20)
creaciones escritas. El cómo se daba por entendid_o.
No era cuestión de experimentar sino de construir,
Nadie corno Andrés Bello para representar esta
cimentar la tradición. Ese era el primer valor de una
peculiar conjunción de ilustración y ro~nticismo,_ ~e
literatura para considerarse como tal. El espesor y la
pertenencia y de diferencia. A la par de la unplantacion
profundidad. Primero el corpus después el canon. No
del pensamiento liberal (de cuño inglés y francés) se
podria ser de otro modo. Sin embargo, y corn? ya lo_ he
sembraba el terreno para una futura autonornia de
apuntado, esto no impedia vislumbrar una dime~sión
la literatura. La principal intención del argentino
estrictamente literaria en las obras creadas. En ngor,
Juan Maria Gutiérrez al realizar la primera antología
la critica modernista llevó más allá las preocupaciones
literaria hispanoamericana (hablo, por supue~to de
de las primeras reflexiones sobre la literatura hechas
América poética, publicada en Valparaiso, Chile, en
en Hispanoamérica.
1846) era destacar las composiciones que trataban
Al destacar el valor individual dio por hecho la
del tema americano•. Sin embargo ya apuntaba a un
conquista de una tradición, una tradición m_enor,
criterio estético para valorizarlas:
ciertamente, pero ya constitutiva. Tal vez la primera
reflexión de la crítica modernista la haya dado
Contrayéndonos a nuestro propósito, observamos
Manuel Gutiérrez Nájera en su articulo "El arte Yel
que, si mucho se ha hablado en América de su
materialismo", publicado en El Correo Gennánico, entre
hterarura poética, si se la ha juzgado, ya en bien, ya en
agosto y septiembre de 1876. Ahi el poeta de!endia
mal, y a veces con ingenio y originahdad, ha sido, sin
el objetivo del arte: la consecución de 1~ bello i~eal Y
embargo, sin poseer el caudal bastante de noticias Y
ponderaba un nuevo estado de percepción crinca: la
sensibilidad del gusto:
I "Para la elección de las pie::as que la componen nos hemos cerrado
a toda parcialidad, y tomado como gulas que no pu~de~ extrmar.
el amor discreto por el nombre amencano y los consCJOS_ •~mutables
del buen gusto. Hemos preferido aquellas compos1c1ones_ que
tienen relación, por el asunto o por el colorido. con el genio, la
mdolc y la naturale=a de nuestro conónente, desechando las
inspiraciones de la pasión en las luchas chiles, y ahorrando. en
lo posible, las exageraciones del entusiasmo en l_os hnnno~ de
munfo nacional". consultado en http: www.archive.org1~tream1
amricapoticacolOOunkngoog/amrícapoticacolOOunkngoog_dJVU.txt

Para nosotros, lo bello es la representación de
lo infinito en lo finito; la manifestación de lo
extensivo en lo intensivo; el reflejo de lo absoluto;
2 Consultadocn:httpJl\mw.arclm~'~~~
amncapoticacolOOunkngoog_djvu.txt

38

la revelación de Dios. Para nosotros el sentimiento
de lo bello es innato en el hombre; es un destello
de la naturaleza angéhca, un ideal subhme que
Dios presenta al esp1ritu como el término de sus
luchas, como la realización de sus aspiraciones,
como el bien supremo. Lo bello tiene que ser
necesariamente ontológico: es lo absoluto, es Dios
(Gutiérrez Nájera, 1995: 55).

Podemos observar que su noción de lo estético
no estaba totalmente desligada del bien público.
Bello equivalia a bueno, a justo. La sensibilidad
había cambiado, pero aún permanecían, incluso se
incrementaban, las condiciones adversas para escribir.
A partir de 1870, las naciones latinoamericanas
impusieron el liberalismo económico y la filosofía
positivista como fundamento y legitimación de
sus gobiernos. La literatura se independizó de
sus funciones públicas y al mismo momento fue
considerada como una actividad inútil, si acaso
decorativa. El mismo José Marti, en otra pieza clave de
la critica modernista: su prólogo a El poema de Niágara,
de Juan Antonio Pérez Bonalde, de 1882, se lamentaba:
Como para mayor ejercicio de la razón, aparece
en la naturaleza contradictorio todo lo que es
lógico; por lo que viene a suceder que esta época de
elaboración y transformación espléndidas, en que
los hombres se preparan, por entre los obstáculos
que preceden a toda grandeza, a entrar en el goce
de si mismos, y a ser reyes de reyes, es para los
poetas -hombres magnos-, por la confusión
que el cambio de estados, fe y gobiernos acarrea,
época de tumultos y de dolores, en que los ruidos
de la batalla apagan las melodiosas profeclas de la
buena ventura de tiempos venideros, y el trasegar
de los combatientes deja sin rosas los rosales, y
los vapores de la lucha opacan el brillo suave de
las estrellas en el cielo {apud. Marinello en Martí,
1977: 301).

Es una verdadera lástima que existan pocos
documentos que den cuenta de la amistad entre
Manuel Gutiérrez Nájera y José Marti. me qué
hablarían durante los dos años que Marti vivió en
México? Con ellos surgen las tendencias principales

39

de la critica modernista hispanoamericana: el deseo
de modernidad y el cuestionarniento por la identidad.
De nuevo: asimilación y diferencia, pero ahora desde
el mismo terreno de lo literario. Diego Rivera intuyó
la magnitud de esta relación y tal vez por eso retrató
a los dos escritores saludándose mutuamente en el
mural Sueño de una tarde dominical, de 1947. la imagen
del lienzo es por demás reveladora: el saludo significa
también reconocimiento, complicidad: cofradia.
Lo cierto era que nuestras sociedades cambiaban
y precisaban de otras estrategias de creación. Ylos
poetas, esos magnos hombres señalados por Martí,
debían dar cuenta de esas transformaciones. Visto
desde fuera, la literatura hispanoamericana daba la
impresión de construirse con base en la imitación.
lHace falta recordar las acusaciones -inquisicionesde la crítica española? Veamos algunas de las más
famosas. Juan Valera diagnosticó a Rubén Darío un
extraño padecimiento (propio de las insanas tierras
latinoamericanas): el "galicismo mental", esto es, pensar
en francés y escribir en español. Por su parte, el célebre
y recatado filólogo español, Marcelino Menéndez y
Pelayo, denunció, en una antología sobre la poesía
hispanoamericana, realizada entre 1893 y 1895, con
motivo del cuarto centenario del "descubrimiento"
de América, que aquende el Atlántico carecíamos de
literaturas nacionales y que, para subsanar ese "defecto",
nos lanzábamos inocentemente a imitar a los escritores
franceses. iVaya manera de reducir un fenómeno mucho
más complejo! Estos ataques fueron prontamente
rebatidos con sólidos argumentos criticos. Cito uno
solamente. En el prólogo a la primera edición, en 1896,
de las Poesías de Manuel Gutiérrez Nájera,Justo Sierra
responde al filólogo español en estos términos:
Ningún pueblo, engendrado por otro en la plenitud
de su cultura, y a quien se haya trasmitido la herencia
forzosa de la lengua, las costumbres y la religión, ha
podido crearse a la par de su personahdad política, una
personahdad intelectual o hteraria, esto ha sido, cuando
ha sido, obra lenta del tiempo y de las cin:unstancias.
Decirnos, irúnicamente, a los hijos americanos de
España, que nuestra hteratura nacional no aparece
tooavfa no es ni de bueno.5 crf.tiCO&amp; lOpina el ilustre
académico que la historia de nuestra literatura no revela
la evolución hacia cierta fonna característica y que

�AMATOHÍA DE LA CRÍTICA
AMATOMÍA DE LA CRÍTICA

marque distintamente al grupo mexicano entre los de
habla espaiiola? Si, s1 ha habido evolución, y para ello
la asimilación ha sido necesaria; imitar sin escoger, casi
sin conocer, primero; imitar escogiendo, reproducir el
modelo, después, esto es lo que se llama asimilarse un
elemento literario o artlstico, esto hemos hecho. ¿y a
quién pcxinarnos imitar? ¿Af seudoclasicismo espaiiol
de principios de siglo? Era una imitación del francés. W
romanticismo español del segundo tercio? También era
una imitación francesa. (2009: 269-270)

Si se buscaba ser moderno, habia otras fuentes más
nutritivas. Rubén
Darlo fue quien llevó
al extremo el deseo
de modernidad. Ni
el costumbrismo
ni la naturaleza
local le complaclan,
preferta el artificio, el
decorado, el simulacro
de la palabra. Y sin
embargo Darío es un
critico consumado que
conocía a la perfección
el terreno que pisaba
Ángel Rama, tal vez
el principal lector
del modernismo
hispanoamericano,
apuntaba que el vacio
que se produjo por
el desajuste entre las
nuevas sociedades
en transmutación
y las viejas fonnas poéticas tradicionales fue llenado
por los modernistas de esta primera etapa con dos
orientaciones: la poesia realista (de corte satirico)
y la poesia artística (sensualista y esteticista).
Generalmente, la critica tradicional ha privilegiado
sólo la segunda orientación, sin embargos se precisa la
comprensión de ambas para entender la magnitud del
fenómeno. uLo que establece la convivencia de ambas
líneas -nos dice Rama-, sobre todo en el primer
tramo modernista (pues luego se irán separando,
aunque no dejarán de ser cultivadas por los poetas de

las mismas sucesivas promociones) es muy visible en
el caso de Rubén Darío: se trata del espiritu critico."
(Rama en Sánchez Lozano, 2005: 139~140).
Dario selecciona y rearticula el paradigma literario de
su tiempo; compara y confronta: establece las directrices
de la creación Apuesta por la novedad, por la forma. Hace
productiva la famosa acusación de padecer "galicismo
mental" porque no le satisface la poética hispánica
petrificada durante el neoclasicismo y ablandecida
durante el romanticismo. Y, con todo, su gran acierto
fue saber identificar esa maltrecha tradición y voltearla
de revés. Al "evadirse", Dario confronta la vida literaria
hispanoamericana
y conquista nuevos
territorios. En el
periodo que va de
la publicación de
AzuL (1888) a Prosas
profanas (1896), Dario
se convierte en la
primera celebridad
de la literatura
hispanoamericana.
Ahí comienza a
establecer un nuevo
paradigma critico,
sustentado en su
capacidad lectora,
en esa agilidad para
reconocer a los
pares y señalar a los
contrarios. Busca
la fama, pero no la
popularidad. Quiere
ser, a la vez, figura
central de las letras y personaje marginal de una sociedad
en vías de modernización que desprecia las conquistas de
su propia cultura. Casanova lo entiende de esta manera:
"Darío, al utilizar el prestigio y la potencia literarias de
Francia, consigue trastocar los términos del debate
estético hispánico e implantar en América Latina, y
después, tras el derrocamiento del régimen colonial, en
España, la evidencia de esta modernidad importada de
Francia" (Casanova, 2001: 134).
Si y no; sí: Dario trastocó el debate estético y literario
de las literaturas hispánicas; pero no, no lo hizo sólo al

LA REBELIÓN MODERNISTA RECONFICURÓ LA ESTRUCTURA DE LA
VIDA LITERARIA EN HISPANOAMÉRICA, Y AL HACERLO PREPARÓ EL
CAMINO PAR.A UNA MUEVA CENERACIÓN DE CRÍTICOS QUE HABRÍA
J

u

-

=

DE ORCANIL\.R Y PERIODIL\.R MUESTRA LITERATURA DURANTE
LOS SICUIEMTES CIMCUEMTA AÑOS
importar la modernidad literaria de Francia. El proceso
fue más complejo. El poeta nicaragüense reescribió
el canon de nuestra literatura e introdujo un nuevo
paradigma. Estableció una genealogía particular: su obra
provenía de lo mejor de nuestras letras. En Los raros dejó
en claro su linaje al hablar de Marti:
Somos muy pobres... Tan pobres, que nuestros
espfritus, si no viniese el alimento extranjero,
se morirlan de hambre. iDebemos llorar mucho
por esto al que ha caldo! Quien murió allá en
Cuba, era de lo mejor de lo poco que tenemos
nosotros los pobres [...) Antes que nadie, MartI
hizo admirar el secreto de las fuentes luminosas.
Nunca la lengua nuestra tuvo mejores tintas,
caprichos y bizarrlas. (Darlo, 1994· 269 270)

Para Dario el sacrificio de Marti, en la lucha contra
España, fue inútil y sólo contribuyó a aumentar nuestra
orfandad literaria. El arma del escritor es la pluma, nos
dice, nunca la espada. Pero hasta aquí llega el reproche:
Darto no le da la espalda a su tiempo, al contrario, sabe
de los peligros y asechos que lo envuelven. Él mismo
se convierte en debate critico: ¿es o no es un escritor
americano?José Enrique Rodó es claro: "Indudablemente,
Rubén Dario no es el poeta de América" y más adelante
se explica:
Aparte de lo que la elección de sus asuntos, el
personalismo nada expansivo de su poesía, su
manifiesta aversión a las ideas e instituciones
circunstantes, pueden contribuir a explicar el
antiamericanismo involuntario del poeta, bastaría la
propia Indole de su talento para darle un significado
de excepción y singularidad [...) Hablamos tenido en
América poetas buenos, y poetas inspirados, y poetas
vigorosos; pero no hablamos tenido en América un
gran poeta exquisito (Rodó, 1989: 138).

41

En contraparte, el ya mencionado Justo Sierra, al
prologar Peregrinaciones, en 1901, sentencia lo opuesto,
después de una extraordinaria lectura de la obra
dariana le dice al vate:
SL sois americano, panamericano, porque en vuestros
versos, cuando se les escucha atentamente, suenan
rumores oceánicos, murmurios de selva y bramidos
de cataratas andinas; y si el cisne, que es vuestro
pájaro heráldico, boga sm césar en vuestros lagos
helénicos en busca de leda, el cóndor suele bajar a
grandes saltos de cima en cima en vuestras estrofas
épicas; sois americano por la exuberancia tropical
de vuestro temperamento, a través del cual sentís lo
bello; y sois de todas partes, como solemos serlo los
americanos, por la facilidad con que repercute en
vuestra lira policorde la música de toda la lira humana
y la convertís en música vuestra. . (Sierra, 2009: 270).

La polémica apuntaba a un profundo replanteanúento
de la critica modernista. Era la definición de su
paradigma de valores; y era también la definición de su
condición espacial. Aspiraba a la universalidad, pero
sin rechazar su lugar de enunciación. Parece un logro
menor. No lo es. La rebelión modernista reconfiguró la
estructura de la vida literaria en Hispanoamérica, y al
hacerlo preparó el camino para una nueva generación
de críticos que habría de organizar y periodizar
nuestra literatura durante los siguientes cincuenta
años. Ni más ni menos. La critica modernista aportó
el primer acercamiento a la literatura como fenómeno
autónomo; la reflexión no sólo describió el fenómeno
sino la circunstancia que lo envuelve.
Fue en rigor una defensa del humanismo
moderno, enriquecimiento de esa "economía
espiritual" de la que hablaba Valéry. Y al final:
confrontación dialéctica contra los procesos
de modernización material que nuestros países

�estaban experimentando, esto es, rechazo al modelo
positivista como guia educacional de las nuevas
generaciones.
Surgida como una rebelión, como forma de
protesta y búsqueda de universalización, la
crítica modernista hispanoamericana terminó por
convertirse en signo de pertenencia. Una seña de
identidad que fincaría un largo proceso de reflexión
sobre nuestras identidades colectivas. Del Ariel de
Rodó a El laberinto de la soledad, de Paz. Desde entonces,
la principal problemática no ha cambiado mucho:
tCómo lograr reinstalar a la literatura y su reflexión
en el debate público? La respuesta sigue esperando~

Bibliografía

Bello, Andrés (1985). "Alocución a la Poesía", en Obra
literaria. Selección y prólogo de Pedro Grases. Caracas:
Biblioteca Ayacucho.
Casanova, Pascale (2001). La República mundial de las letras.
Traducción de Jaime Zúlaika. Barcelona: Anagrama.
Gutiérrez Nájera, Manuel (1995). Obras I. Crítica literaria.
Ideas y temas literarios. Literatura mexicana. Edición de
Ernesto Mejía Sánchez. México: UNAM.
Henríquez lfreña, Pedro (1969). Las con-ientes literarias en la
América Hispdnica. Traducción de Joaquin Díez,Canedo.
México: Fondo de Cultura Económica.
Martí, José (1977). Nuestra América. Prólogo de Juan
Marinéllo. Caracas: Biblioteca Ayacucho.
Rodó, José Enrique (1989). "Ruben Daría", en Ariely otros
ensayos. México: Editorial Porrúa.
Sierra/ Justo (2009). Una escritura tocada por la gracia.
Anto ogía general. Selección de Blanca Estela Treviño.
México: UNAM / FCE.

A Ricardo RodríguezPonte.
Por colinas, caballos veloces/ aplastaban la nueva profunda(..)
Más de pronto estalló la nevasca,/ y la nieve cayó en grandes copos.
En el ala azabache un silbido, /sobrevuela un cuervo el trineo.
iEl gemido auguraba desdichas! /Los caballos de andar presuroso
oteaban las sombras lejanas!y alzando sus crines...
Zhukovski.
Citado por Pushkin en La tempestad de nieve.

�n toda comparación siempre existe el riesgo
de la arbitrariedad. En este sentido, dar cuenta
de ciertos parangones entre los hechos es tan
útil como demostrar la ausencia total de parangón
-la obra narrativa de James Joyce relacionada con
la pesca en el Ecuador, por ejemplo-, ya que una
comparación, si no busca lo infinito o lo inservible,
debe inferir algo más, crear algo más que el mero
cuadro descriptivo de los términos. La serie que
presento ahora no es cronológica, aunque quizá
lo parezca. Incluso, puede que ayude a cuestionar,
por lo menos muy lateralmente, el alcance de la
cronología en literatura. Lo cierto es que Pushkin
(1799~1837) nació, escribió y murió antes de
que Dostoievski (182H881) se transformara en
Dostoievski, y Dostoievski comenzó con lo propio
tiempo antes del desarrollo filosófico de Nietzsche
(1844~1900). Estos son los datos y las fechas. Hay
más, por supuesto, y el entramado tradicional sobre
estos tres autores se articula a partir de otra idea,
casi un lugar común. La que dice que todo escritor
tiene, necesariamente, un oficio anterior: la lectura. Y
entonces resulta singular que haya sido Dostoievski
quien abarcó tan frontalmente el parricidio en
literatura. La reseña biográfica de Rafael Cansinos
Asséns (Aguilar, 1936) cuenta que Dostoievski
rinde culto a Pushkin desde los dieciséis años. No
hace falta constatar el hecho, en Diario de un escritor
-junio/agosto de 1880, vale decir, cuarenta años
después de la adolescencia-, Dostoievski propone a
Pushkin como el autor fundacional de su lengua. Esta
es la cita: uPushkin es un fenómeno extraordinario y
acaso la única revelación del esp1ritu ruso, ha dicho
Gogol. Agrego por mi parte: y profética. Si, en su
aparición reside, para todos nosotros, rusos, algo
indiscutiblemente profético." Las acotaciones de
Nietzsche sobre Dostoievski también son conocidas.
En 1888, en los meses previos a enloquecer del todo
-y a dar cuenta, extraordinariamente, de esa frase
que soltó en Ecce homo: uno soy un hombre: soy
dinamita"-, Nietzsche publica El ocaso de los dioses o
cómo se filosofa a martillazos, libro que difunde la obra
del autor ruso, libro que encierra: uDostoievski es el
único que me ha enseñado algo en psicología... Su
descubrimiento ha sido para mí más importante aún
que el de Stendhal."

E

Da la impresión de que ciertos hombres, ciertos
autores, habitan coordenadas distintas a las de esta
realidad. O comparten una misma concepción sobre
el destino. O quizá, simplemente, todo se deba a la
conocida frase de Thomas Mann: uA la gente le pasan
las cosas que se le parecen", y que cito de oido. Tanto le
gustaban los paralelismos y las simetrias al viejo Mann
-tanto como obsesionaban a Borges- que dijo que
él debía morir en 1945, a los setenta años, para que el
número coincidiera con las edades de defunción del resto
de su parentela. Novela de una novela, los orígenes del Doctor
Fausto se abre con un pedido de disculpas por parte del
escritor alemán ante un periodista norteamericano que
se siente estafado porque ~a casi se ha acabado el año
1945" y él, Mann, ~o ha muerto todavia". El destino,
asi entendido, además de punto de llegada, de Moira,
corno referían los griegos, es también una piedra que
funda, un sitial que organiza. El amor fati que poetizaba
Nietzsche, la ley más fecunda de la vida. Por eso, Kafka,
que murió con frio, le pedía a Milena que se abrigara;
por eso Camus, que teorizó El mito de Sísifo, murió de un
modo innecesario y absurdo -este último ejemplo no es
mio. En esta linea, de una manera más significativa aún,
se ancla el caso de Pushkin, Dostoievski y Nietzsche,
donde cada obra parece implantar la identidad del otro o
el destino del otro que lo sucederá, como si a su literatura
le fuera negado el tiempo o la sucesión del tiempo para
transformarse en un presente de caras múltiples, en una
suerte de galaxia.
Concretamente, una escena de una novela de Pushkin
calca un tramo de la vida de Dostoievski, y el sueño
o recuerdo de un personaje de Dostoievski calza con
demasiada perfección en un momento determinante de
la biografía de Nietzsche. Por supuesto que semejantes
coincidencias explican la fascinación de Dostoievski
por Pushkin, o de Nietzsche por Dostoievski, pero si
verdaderamente la explican, lo hacen sólo en parte. La
otra parte, la que no está contenida en esa última idea,
es la capacidad que tiene la literatura para proyectar
y fundar una realidad, para vencer el tiempo, para
universalizarse. O para incidir sobre los hombres, y de
un modo muy preciso, sobre ciertos hombres. Hay que
agregar algo más: aunque parezca extraño, un caballo
está presente en toda la serie que refiero. Un caballo
que parece salir del núcleo del tiempo y se adentra en
cada una de estas situaciones, como si respondiera a un

llamado o a una necesidad. Borges, en El ruiseñor de Keats
habla de ese pájaro incesante que canta en la penumbra'.
del jardin de Hampstead, y que cantará aún cuando el
poe~a muera, y agrega que no se trata de una especie
parncular de ave, como la critica busca descifrar sino
que, evocándolo, Keats intuyó u... en el oscuro rui;eñor
de una noche al ruiseñor platónico." Lo mismo sucede
con el caballo que sitúo ahora. Como si viniera desde el
fondo ~e~ historia, el caballo eterno que citó Pushkin y
que ubico en su tormenta de nieve atraviesa las escenas
literarias de tres hombres, y marca la vida y el destino
de estos tres hombres. Su materia es la del sueño, la del
recue~do, o directamente, la de la locura y la pesadilla.
También fue Borges quien relató de un modo hermoso
la etimología inglesa de pesadilla. Habla de night mare,
de la yegua de la noche. Entonces asi, si un sueño puede
pensarse como un trabajo de preparación de las cosas
como "la actividad estética más antigua", aquello qu~
el sueño elabora, aquello que el sueño compendia es,
sobre todo, evocación y memoria. Para Boccaccio, sin
embargo, los sueños eran siempre profecías, mientras
que Freud opinaba, paradójicamente, que una profecía
es ~ especie de vuelta completa, comparable hoy a un
intlmo Yextraño dejá vu. Por eso este caballo, impulsado
por el motor de la nieve y la penumbra, se reinventa en
cada escena ne~ando con su modo la recta del tiempo:
la locura de Nietzsche fue soñada con anterioridad
por D~stoie~ski y la salvación crucial de la biografía de
Dost01evski fue sublimemente relatada por Pushkin.
Com~ si estos tres hombres, hermanados, compartieran
los ffilsmos recuerdos y las mismas pesadillas. Como si
en definitiva, los sueños y la memoria nos antecedieran;
nos atravesaran, Yel arte y la literatura, también.
EL CABALLO OUE VIEME DESDE EL FOMDO DE
LA HISTORIA

Quedó dicho: las escenas que comparten estos tres
autores encarnan momentos tan significativos en
1~ vida de cada uno que las situaciones acaban por
cifrarlos, por definirlos. O sea, la alteración de la pena
de muerte por cuarto años de cárcel para Dostoievski
~vivída en la plaza Semenoski- y la locura de
Nietzsche desatada en Italia -que desemboca en
s~ internación- se espejan en un capitulo de La
h11a del capitán de Pushkin y en un sueño de Rodian
Raskolnikov de Crimen y castigo, respectivamente. Aún

más: Dostoíevski no hubiera sido Dostoievski sin la
alteración de la pena, claro, pero, sobre todo, sin su
experiencia en Siberia, y Nietzsche -o por lo menos
a~i le gusta pensarlo a Jaspers- es incompresible
si no se lo concibe desde su enfermedad. y ahora
deslindemos.
La hija del capitán (1836) está narrada desde la
perspectiva de un joven oficial zarista, tomado
prisionero por un bando de cosacos insurgentes. La
novela cuenta el levantamiento, la derrota y ejecución
del líder Pugachov: la fuerza de la prosa se multiplica
al final, en el momento en que el narrador no parece
estar muy seguro sobre cuál de los dos bandos tenia
razón. ~ capí~o en cuestión es el número 7, se llama
El asalto ' y COIIllenza cuando los zaristas, sitiados en
su fortaleza, ven llegar a cuatro hombres. Vienen a
caballo. Traen, en alto, un papel con el pedido de la
rendición, y en la otra punta de lanza, la cabeza de uno
de los compañeros. Los zaristas apuntan e inician la
descarga y:
... el cosaco que traía el mensaje escrito se tambaleó
Y cayó del caballo (...) Salió el cabo fuera de la
fortaleza y regresó trayendo de la brida el caballo
que había quedado sin jinete y el papel, que entregó
al comandante.

De este modo, el animal se acerca a los zaristas
ellos destruyen el papel, y páginas después el asalt~
a la fortaleza triunfa completamente. Los toman
~rísioneros. Los hacen jurar y ellos se rehúsan a
J~r~, entonces, son conducidos a la horca. El 22 de
diciembre
.
l de 1849, Fíodor Dostoíevski de 23 años, a
quien se o ha detenido en su casa y secuestrado los
papeles, a quien se lo ha acusado, entre otras cosas
de uconspirar" contra el Estado junto a una veinten~
de hombres, y quien pasó ocho meses en la fortaleza
de Pedro y Pablo hasta el dictado de sentencia -la
pena de muerte-, es trasladado a la plaza de armas
del regimiento Semenovski donde va a realizarse
la ejecución. Al fondo, las cúpulas nevadas de San
Pete~s~urgo. y lo que sigue es una paráfrasis de
su _D1ano y de la nota biográfica citada más arriba.
Vernte hombres suben al patíbulo: nueve se colocan
1 Pág. 93 a 107 de la publicación de Ediciones B, en español, 1991.

44

45

�a la derecha, once, a la izquierda. El auditor del
Concejo de Guerra lee el veredicto. Sólo uno pide
confesarse. A pocos metros del patibulo, están los
postes, y a corta distancia, las fosas recién cavadas.
Los tres primeros son conducidos a los postes, donde
los atan, echándoles los capuchones sobre los ojos.
Dostoievski es el sexto. Cuenta que, en ese momento,
se le ocurre dividir el tiempo en tres partes: 1) para
despedirse de los amigos; 2) para tratar de imaginarse
la muerte. Y no habrá tercera, ya que se detiene ahi,
como embobado, mientras el sol da de lleno en la
cúpula de una catedral próxima y él fija los ojos en
ese punto, deslumbrándose. De pronto siente la
ansiedad por vivir. "Ah, si yo no hubiese de morir... si
yo pudiera recomenzar la vida..." Se escucha un clarin.
Tres pelotones se destacan y se sitúan frente a los
postes. Suenan voces de mando. Los soldados apuntan
los fusiles. iFuego! Pero, ipor qué no disparan?
Petrachevski, que está atado, alza la cabeza. Se mueve
un caballo. Un ayuda de campo agita un pañuelo. Al
mismo tiempo, los clarines tocan retirada. Después,
se oye la voz del general Rostosev: "En su inefable
clemencia, su majestad el Zar os hace gracia de la
vida..."
Y el capitulo 7 de La hija del capitán, mientras los
llevan a la horca, continúa de este modo:
-iQué lo cuelguen!-dijo Pugachov, sin dignarse
siquiera a miranne.
Me echaron un nudo al cuello y empecé a orar
mentalmente, expresando a Dios mi sincero
arrepentimiento por todos mis pecados, y rogándole
la salvación de todas las personas queridas. Me
arrastraron hasta la horca (...)
De pronto ol unos gritos:
-iAlto! iDeteneos, malditos!
Los verdugos se quedaron quietos. Me volvi y vi a
Savélich a los pies de Pugachov.
El criado pedia por mi vida, al punto de pedir que
lo maten a él y no a un vástago de la nobleza.
Pugachov hizo una señal, y en el acto me
desataron y dejaron libre.
-Nuestro sefior te perdona- oí que decían.

No sorprende descubrir, ahora, que Dostoievski conocia
esta escena de la novela de Pushkin, al punto de que

la singulariza y repara en ella en su ensayo Pushkin,
Imnotovy Nekrasov como uno de los ejemplos de realismo
testimonial que Pushkin instala en la lengua rusa. De
hecho, también en ese capitulo distintivo de Crimen y
castigo, en el que el personaje, Raskolnikov, soñará o
recordará la futura locura de Nietzsche, Dostoievski
comienza hablando de Pushkin y de la grandeza de su
obra. Crimen y castigo fue publicada en 1866, yo me refiero
al capitulo 5 de la Parte F. Rodian Raskolnikov aún no
ha decidido cómo hará el asesinato de la vieja, pero ha
almorzado y bebido aguardiente y está durmiendo sobre
el heno. El sueño será determinante para la novela: no
sólo hará anotar al final que, de pronto, todo se había resuelto,
definitivamente... , sino que además a Rodian, al recordar
este sueño mucho tiempo después ..., siempre le parecía
como una prefiguración de su destino. El muchacho sueña o
recuerda a unos campesinos, borrachos, a la salida de una
taberna. El grupo sube a un carro, tirado por una yegua.
Pero la carga es demasiado para el animal, y el dueño
azota las ancas para conseguir que se mueva. Entonces,
Rodian: "...se dirigió corriendo hacia el animal, avanzó;
pudo ver cómo le pegaban al caballo en los ojos, ien los
mismos ojos! Se echó a llorar. El corazón le dio un vuelco,
se le saltaron las lágrimas. Uno de los fustazos le rozó la
cara; él no lo sintió..."
Ydespués, cuando el caballo muere: "Pero el niño,
lívido, está fuera de si. Lanzando un grito, se abre paso
por entre el gentio hasta la yegua, cógele su muerto,
ensangrentado hocico, y la besa en los ojos, en los
labios..."
Asi como la alteración de la pena significó la vida para
Dostoievski, el sueño de Rodian cercó para siempre la
razón de Nietzsche, y lo hizo caer, desvanecido, en una
calle de Turin. Concretamente, el colapso de Nietzsche
fue el 7 de enero de 1889, hasta el 27 de diciembre de
1888, por lo menos, no hubo manifestaciones nitidas
de la enfermedad -enfermedad que fue discutida
innumerables veces, y sobre la que los teóricos nunca
logran ponerse de acuerdo: se habla de sifilis en
Nietzsche, contraida durante su juventud o durante la
guerra; Zweig la señala como de causas psicogénicas;
Jaspers refiere a una patologia cerebral orgánica, que
se despliega como parálisis progresiva. El caso es que
Nietzsche tenla cuarenta y cuatro años al llegar a Turin.
2 Página 53 de la edición en Aguilar, 1936, en español.

Dicen -y anoto dicen porque esta historia quizá mitica
sobre el inicio de su locura nunca fue lo suficientemente
confirmada pero si lo suficientemente difundida como
para narrarla ahora-, dicen, entonces, que Nietzsche
caminaba por la Plaza Carlo Alberto cuando vio tropezar
y caer un caballo. El cochero continuaba azotándolo
sin importarle, al parecer, que la carga era intolerable.
El animal se arrastró. Y Nietzsche, llorando, se abrazó
a su hocico y a su belfo, y le pidió disculpas en nombre
de toda la humanidad. Días después de esta escena,
Nietzsche firmaba gran parte de su correspondencia -a
Overbeck, a Rohde- como el Anticristo o d Crucificado.
EL CRITO (O EL CABALLO DEMTRO DE LA
HISTORIA)

Existen, también, otras coincidencias, quizá más
alarmantes o más poéticas, pero si en toda comparación
la ristra de similitudes es infinita, su limite, el valor que
funda su limite, quiero decir, consiste en iluminar los
elementos señalados. Por supuesto que, en literatura,
los caballos abundan. Se remontan al sitio de Troya y
surcan épicamente el imaginario medieval Los animales
de Tolstoi relinchan y cuentan historias, por ejemplo;

atormentado Dios", anotó Dostoievski, en la época que
en se auto~denominaba como "el hombre que quería
creer", y cuya acusación por el Concejo de Guerra tuvo
mucha relación con "no denunciar" una carta de Bielinski
que cuestionaba a Gogol por "haber abrazado la causa
de la monarquia absoluta y la iglesia ortodoxa". Antes,
en 1824, las autoridades rusas interceptaron otra carta,
esta vez de Pushkin, dirigida a un amigo, en la cual el
mismo Pushkin se declaraba "ateo". El poeta fue exiliado,
en este caso, a Pskov. Ysobre Nietzsche, casi no hace
falta destacar la dimensión religiosa de Nietzsche. La
firma de su correspondencia y, sobre todo, las palabras
del aparte famoso de Zaratustra, cuando encuentra
al "viejecito" que aún no se ha enterado de que Dios ha
muerto, es ejemplo suficiente de lo que refiero. Hay, por
último, otra convergencia, mucho más brutal, y tal vez
por eso, impresionante. Cuenta Cansinos Asséns en la
nota biográfica mencionada, que cuando Dostoievski
estaba en prisión de Omsk (Siberia) le ordenaron no
ayudar a un compañero. Él lo hizo, sin embargo, y luego
del castigo, lo trasladaron al hospital donde lo dieron
por muerto. Volvió a la cárcel dias después. Ninguno de
sus compañeros lo interrogó y él no explicó qué habia

EL ALARIDO FEROZ DE DOSTOIEVSKI CRUZA LA CALLE DE TURÍN
DONDE SE DERRUMBA NIETZSCHE JUNTO AL CABALLO APALEADO,
Y RESUENA TAMBIÉN EN EL CRITO DEL CUERVO ,,QUE AUCURABA
DESDICHAS" CITADO POR PUSHKIN
los de Lorca patean suelo y rompen paredes, una mujer
borracha se abraza al cuello de uno, amarrado a un
coche de alquiler neoyorkino; en Big Blande de Dorothy
Parker, Manauta escribió, hermosa y tristemente, la
leyenda de un hombre que defiende su caballo del
tigre. Roberto Arlt, en una crónica sobre el golpe de
gobierno del 30, en Buenos Aires, reparó en un caballo
en la calle "que se desangraba despacito". Y etcétera.
Ignoro qué significa, pero si me llama la atención que
el duelo por el que murió Pushkin, la conmutación de
la pena de Dostoievski y la disparada hacia la locura de
Nietzche hayan ocurrido prácticamente en los mismos
meses: para las celebraciones de navidad, para fin de
año, para las fiestas del nuevo calendario cristiano. Y
con esto, algo obvio: el comportamiento similar que los
tres tuvieron ante la idea de Dios. "Toda mi vida me ha

47

pasado. Esa noche, mientras todos dormian, se escuchó
un grito bestial. Dostoievski tenla la boca llena de
espuma. "En realidad, nadie ha visto a Dostoievski bajo
el látigo", continúa el prólogo, "y él no ha revelado nunca,
ni a sus más intimos, el secreto de aquella noche." Asi,
el alarido feroz de Dostoievski cruza la calle de Turin
donde se derrumba Nietzsche junto al caballo apaleado,
Yresuena también en el grito del cuervo "que auguraba
desdichas" citado por Pushkin. Me doy cuenta, s~ de que
esta última conexión puede resultar retórica, un tanto
arbitraria también. Pero la literatura refuta cualquier
punto de partida. Decir que los sueños y la memoria en
parte nos anteceden y nos atraviesan es lo mismo que
creer que en algún tramo de nuestra vida se percibe el
andar de un caballo que hermosamente Pushkin ubicó
en la tempestad~

�1
-

EN EL MUNDO DE LA CRECIA ANTICUA, LOS HOMBRES
POR DEFINICIÓN ERAN MORTALES, EN DISTINCIÓN A LA
CONDICIÓN DE INMORTALIDAD DE LA OUE COZABAN LOS
DIOSES~ Y EL MITO DE SÍSIFO, QUE CONTIENE MUCHOS
ELEMENTOS, SE HALLA CENTRADO ALREDEDOR DEL
HECHO DE BURLAR AL DIOS PARA IMPEDIR LA MUERTE.

Z

eus rapta a Egina, hija de Asopo, en Corinto,
siendo visto por Sisifo. Asopo le pregunta
a Sisifo acerca de lo que vio y éste le revela
el nombre del raptor, desencadenando la cólera del
dios de los dioses, quien le envía a Tánato para que lo
matase. Sisifo, con su astucia, sorprende a Tánato y lo
encadena; y, núentras as1 estuvo, no ocurrió ninguna
muerte entre los hombres. Zeus, entonces, obliga a
S1sifo a liberar a Tánato para que siga con su función:
ahora a Sisifo le corresponde su muerte. No se resigna
a tal destino, y para el efecto le dice a su esposa que no
le tribute honores fúnebres, por lo que al llegar ante
Hades en el Infierno le dice que su mujer no cumplió
con el ritual y pide permiso para ir de regreso a la tierra
y corregirla. Aprovechó la oportunidad para seguir en
la tierra y vivir hasta la ancianidad; al final, de manera
definitiva, muere. Hades, para impedir una nueva
evasión, le impuso la tarea de empujar una roca enonne
hasta lo alto de una pendiente; al llegar a la cumbre la
roca caía por su propio peso y Sisifo debía comenzar de
nuevo eternamente. As1, el intento de evadir la muerte
tiene como castigo realizar penosas tareas que nunca
tenninarán, y que se traducirán en un vano esfuerzo.
En el Génesis judío, el hombre se asemeja a los
dioses en tanto conoce del bien y del mal, después de
ser incitado por la serpiente que lo invita a comer del
Árbol del Conocinúento y lograr as1 la inmortalidad
La expulsión del Paraíso es para que no vuelva a
tomar del árbol de la vida. En este inicio, lo que se
halla como trasfondo es que la búsqueda de "ser como
dios" se sustenta en gozar la inmortalidad, lo cual es
reafirmado en el cristianismo con la resurrección de

49

Jesús, que significa el triunfo sobre la muerte; al final,
esto se convierte en el objetivo primordial del creyente,
desplazando a segundo ténnino la existencia humana. La
paradoja es que se busca la inmortalidad por medio de la
muerte; esto es, para vivir hay que morir, dejar de ser para
ser en el más allá.
En las culturas clásicas, buscar la inmortalidad en vida
es propio de la existencia de hombres que realizan grandes
hazañas, los que dan un paso adelante en las capacidades
humanas y tienden a lo alto, para ser mejores y poderosos.
Quizá estos individuos constituyan un eslabón del proceso
evolutivo y la recompensa es pasar a la historia y conservar
su nombre, de tal manera que su persistencia enla memoria
es una especie de conjuro que los mantiene alejados de la
muerte. Igual que la conservación de la fotografía de la
persona conduce a la sensación de que el individuo no ha
muerto y se halla entre los vivos, tener dedicada una oda a
su nombre y hazaña en la Grecia clásica significaba pasar a
la inmortalidad

Wit (Amar la vida)I es una película donde se narra la
historia de la ph.D Vivían Bearing, una mujer de 48
años de edad, profesora de literatura inglesa del siglo
XVII, especializada en el poeta John Donne. Ella ha
visitado al Dr. Harvey Kelekian, quien le diagnostica
l Titulo: Wit (Amar la vida). 2001. Director Míke Nichols. Actores:
Einrna Thompson (Dra. \ "i.ian Bearing), Christopher Uoyd (Dr.
Harvey Kelekian), Jonathan \1. Woodward (Dr. Jasan Posner).
Audra \ 1cDonald (Susie Monahan), Eileen Atkins (Evelyn Ashford).
Basada en la obra teatral de Margaret Edson.

�cáncer de ovarios que "insidiosamente ha generado
metástasis a otros sitios del abdomen. Vivían es de
dominancia zurda y durante su vida se ha dedicado
a la docencia y la escritura, restando importancia a su
vida social e intima. Su madre ha muerto de cáncer de
mama.
Kelekian le propone un tratamiento experimental a
base de quimioterapia en ocho sesiones, con la máxima
dosis administrable, con el objetivo de lograr eliminar el
tumor y las metástasis. Comienza el tratamiento y ella
hace remembranza de un soneto de J ohn Donne, Death,
be not proud, que había analizado en la época cuando
realizaba su posgrado. La aparición del soneto en su
mente la introduce en la idea de la muerte que había
aprendido con su maestra, Evelyn Ashford, en relación
con la poesía metafísica de Donne.2
El poema coloca a la muerte en los linderos de la
eternidad; y su maestra le hace notar precisamente que
se trata de una dimensión metafísica de la realidad, por
lo que la invita a vivir, salir de la biblioteca y convivir con
los demás. Vivían lo intenta, pero no lo logra y regresa
al mundo de los libros, en el cual se recluye. En su
personalidad se aprecian resistencias a ver hacia sí
misma y a leer en su propia mente, y busca afuera lo
que reside en su interior. Como docente es minuciosa,
cree en el esfuerzo, el conocimiento y la inteligencia. Es
exigente e inflexible con los alumnos; uno de ellos,Jasan
Posner, ahora es un médico en entrenamiento, quien la
atiende. Posner dice que el estilo de enseñanza de Vivían
es militar; lo que revela un conflicto interior entre el fluir
y la rigidez de su impulso vital.
Al ingresar al hospital para estudios y tratamiento
ella se introduce en un proceso de despersonalización en
el que su posición como académica y su título de doctor
(ph.D) pasan a segundo término, su personalidad no
es considerada, sólo su cuerpo, y las ropas personales
o de cama son vistas como innecesarias dejándola
desnuda fisica, personal y socialmente. En este contexto,
desnudez significa aparecer tal y cual se es ante sí,
2 El diálogo que ella establece consigo misma y con el espectador gira
alrededor del poema de Donne "Death, be not proucl" ("Muerte, no te
enorgullezcas"). En 1951 la Editorial Espasa-Calpe de Argentina publicó
un libro titulado Muerte, no tceno,zullezcas, en el que el escritorJohn Gunther
reseña la etapa de la enfermedad de su hijo, quien finalmente muere de
cáncer cerebral. Se menciona esto porque tanto en el libro como en la
pelicula, el soneto de Jobn Donne es el punto de partida para hacer una
referencia al tema de la vida y la muerte.

después que se han suprimido las defensas, los disfraces
con los que se oculta en la vida con los otros. El proceso
de despersonalización la conduce a la sensación de
degradación como persona y como mujer en el examen
ginecológico que le realiza el propio Posner. La sensación
de pudor no es considerada, y de hecho el examen se
enfoca sobre los genitales, desdeñando al resto del
organismo y la personalidad de la enferma. Finalmente,
para poder tolerar aquella realidad adopta un proceso
de aislamiento al carecer de toda visita externa. El grupo
de los médicos, las enfermeras y el resto del personal
hospitalario son ahora su grupo social.
El diálogo con sus médicos es escaso, sobre
sus síntomas, casi monosilábico; no ve televisión,
y la persona del hospital con quien se relaciona
personalmente es Susie Monahan, la jefa de enfermeras
que la visita, procura y ayuda, es solícita y atiende
hasta los menores detalles de la enferma. Finalmente,
Vivían recurre a entablar un diálogo con el espectador
de la película y con las figuras de su pasado, desde
su infancia, básicamente con sus padres. Aparecen
otras figuras relacionadas con el medio académico, la
maestra Ashford y los alumnos a quienes enseña en la
universidad. Dicho proceso de aislamiento la conduce a la
separación de los demás (segregación) y a la estigmatjzación,
lo que se aprecia cuando tiene una infección renal que
hace necesario colocarla en sala de aislamiento para
pacientes infecciosos; los mismos médicos con quienes
trata ordinariamente usan bata y cubreboca y le hablan
a distancia. Es el caso del enfermo que es visto como una
amenaza para los que le rodean: no es suficiente vivir
el temor a la muerte posible por la infección, hay que
agregarle un muro de distancia que le impide recibir una
sonrisa o una palmada en el hombro que mitigue, aunque
sea un poco, la tensión en que se encuentra.
En el ámbito de lo clínico, hay un ataque al aparato
orgánico, iniciando con el cáncer que es un tumor que
crece desordenadamente, sin control y se disemina por el
organismo invadiendo todos los órganos y destruyendo
los tejidos normales; por otro lado, el tratamiento
quimioterápico destruye sus sistemas defensivos contra
procesos infecciosos y agentes externos, y la hace
vulnerable a los microorganismos. El cáncer es como un
proceso biológico que orienta la vida de los tejidos hacia
la inmortalidad traslada a otro lugar las células, y éstas
se multiplican libremente. Así, la inmortalidad del tejido

50

en la dimensión biológica antecede a la muerte en la
dimensión psico~socio~existenciaL igual que las plantas
que cuando van a morir dan flores y semillas sin dejar
lugar para las hojas.
Los efectos secundarios acompañan al tratamiento: el
vómito y la calvicie. El primero se acompaña de una gran
tensión, Vivían siente que "va a lanzar el cerebro en el
esfuerzo". En el vómito habla el cuerpo como totalidad
biológica; consiste en una respuesta neurovegetativa
que abarca la totalidad de la musculatura que, en
contracciones segmentales de la cadera al cuello,
conduce a la expulsión de contenidos de cavidades
con la subsecuente relajación y sensación de calma. En
dicha condición el individuo suspende temporalmente
los niveles psicológico, sociológico y existencial de su
vida; la tensión que vive resulta de una exigencia que
se le plantea como entidad viva, quizá ya por mucho
tiempo descuidada por dar énfasis a lo intelectivo. La
energía corporal contenida por tanto tiempo exige una
manifestación, ahora de manera brusca y violenta. La
sensación que tiene de "lanzar el cerebro" en el vómito
corresponde a la necesidad de deshacerse de lo intelectivo
y sustentar su existencia en los dinamismos de lo vivo,
que es la condición original de toda personalidad
La calvicie es un signo de los marginados, segregados,
rechazados, estigmatizados; es también una respuesta de la
personalidad en la que el individuo no tolera los contenidos
mentales, particularmente "los pensamientos"; al cortar
el cabello, símbolo de la excrecencia de la cabeza, busca
deshacerse de dichos contenidos. Al final, no hay nada que
salga dela mente de Vivían yqueda ensimismada El flujo de
las vivencias se detiene; alo cual ella hace referencia cuando
percibe "lo estático del tiempo" en la vida del hospital.
El dolor aparece en la etapa final, y es muy intenso, por
lo que requiere ser mitigado temporalmente con opiáceos
que la conducen a un estado de sopor que equivale al
sueño que, a su vez, figuradamente es una expresión de la
muerte. La aplicación del medicamento es para evitar las
consecuencias del dolor: el shock y la desintegración de
la mente y de la personalidad de la enferma. El dolor en
los órganos queda ahí como vivencia, como un indicador
de la amenaza a su vida; mientras el dolor existencial
es como el del parto, en el cual se da surgimiento a una
nueva personalidad y un nuevo modo de existencia.
Durante su vida, ella dio preferencia a lo intelectivo de
la existencia, en detrimento de lo personal, lo emotivo, lo

51

íntimo; su defensa preferida es pensar, lo que mantiene sus
afectos a raya. Otra manera de defenderse es el insomnio,
por el que huye de los contenidos inconscientes del
sueño: manteniéndose consistentemente alerta impide
que lo profundo de su personalidad haga aparición en la
conciencia, aún en el sueño. Cuando hace consciente esto
aparece el temor, la qué? Como la fuente es determinada
y conocida, como es el caso del cáncer que padece, se
habla del miedo; cuando no es conocida, surge de lo
profundo como resultado de un choque de fuerzas al
interior de la mente, y se conoce como angustia. Ante este
oleaje en la superficie de su mente, la tensión aumenta y
finalmente estalla en llanto. La angustia es el indicador
de una lucha interior que la coloca en el vacío; oscilando
entre los extremos
del ser y el no-ser.
Al final concluye
que "ser inteligente
no resuelve todo",
que los problemas
de la existencia no
guardan relación
con la inteligencia
sino con la habilidad
para integrar los
diversos niveles y
dimensiones de la
personalidad; con
un centro como
apoyo que enlace
los extremos opuestos y los contrastes. Ejemplo de ello
es la relación que establece con Susie, la enfermera, que
es una simple interlocución en un ambiente de confianza y
apertura interpersonal. La fantasía del individuo intelectivo
e inteligente es que sólo lo lógico o lo racional tiene valor;
no podría encontrar el sosiego y satisfacciones en medio de
una charla comiendo una paleta de agua Accidentalmente
Vivían se encuentra en medio de dicha charla y se plantea
el problema acerca de su tipo de muerte. El planteamiento no
requiere lenguaje rebuscado o inteligente sino una actitud
abierta, directa y veraz. Ya Rilke en Las Elegías de Duino
presenta la afirmación de la muerte y de la vida como un
mismo hecho, al mostrar en este libro lo abierto, que se halla
contrapuesto ala Muerte, como sucede en el animal: "ellibre
animal tiene tras de sí su muerte/ y ante sí a Dios, y marcha
caminando/ por lo eterno, lo mismo que las fuentes."

�La muerte que el humano conoce es la que sucede

durante la vida; es la muerte existencial que en la metafísica
aparece como la 'lnuerte del ser". Para el individuo
ordinario el problema de la muerte no pertenece a los
hechos referentes al cese de las funciones vitales, propias
de la muerte biológica, sino a la capacidad de una visión
auténtica de si mismo, para comprenderse como una
entidad viva, que como tal es un trozo arrebatado a la
dinámica de la materia en el universo, que en su gran
mayorta es materia inorgánica. El gran esfuerzo que
hace la entidad viva en conformarse como individuo
y personalidad, tiene como costo la muerte. En el gran
valle del universo existente reina la muerte en la forma
de materia inorgánica, y deja en algunos raros sitios que
aparezca la vida en pequeños lapsos. Entre esto último
está la vida del individuo humano, la que por definición
es temporal, esto es, tiene una duración, en un aqu1 y un
ahora.

el temor a desintegrarse, a separarse del mundo. Morir es
dejar de ser el que se es, quizá para ser otro auténticamente
y no el que se ha sido durante la vida; morir es renunciar
a la fonna espuria de existencia, al uso de disfraces en la
vida y al ocultamiento ante los demás. Se trata en esta
condición de la muerte existencial, para dar paso a la vida
auténtica de la personalidad, para ser el que se es sin defensas
ni ocultamientos. De esta manera, la muerte real, la muerte
conocida, la que se halla presente Ycon la que se toma
contacto durante la existencia es la muerte de un modo
de vida, que no correspondia a la real estructura interior
del individuo. El poema deJohn Donne lo expresa cuando
señala "Muerte, tu morirás". La maestra Ashford le dice a
Vivianquelamuerteesuna '4," (coma);estoes., unlapsoenel
fluir del discurso, del cual sigue la eternidad Ah1, la muerte
pertenece a la dimensión temporal de la existencia, que es la
vida del existente, a diferencia de lo metafi.sico que no existe
sino que esenla eternidad

EL POEMA DE DONNE LA CONCIBE COMO EL REPOSO O EL SUEÑO, DEL
CUAL SE DESPERTARÁ EN LA ETERNIDAD. Y EN LA SENTENCIA IMPUESTA
,,MUERTE, TÚ TAMBIÉN MORIRÁS" ESTÁ PRESENTE LA ETERNIDAD EN
LA QUE DESAPARECERÁN LAS TRAMSFORMACIONES DE LA REALIDAD
PARA PERMANECER INMUTABLE EN EL MUNDO METAFÍSICO DEL SER
La existencia es una tragedia en tanto durante la misma

van haciendo aparición las fuerzas que se mantienen
ocultas, y que finalmente destruyen al individuo; la
repetición del proceso resulta en una comedia, pues lo
básico de la existencia humana es su expresión única y
autáttica. La existencia en una vida repetida, doble o igual
rompe con el criterio de autenticidad de lo humano.
En el caso del animal, el comportamiento entre uno y
otro individuo es muy semejante, su existencia no es
individualizada y se repiten las pautas de la especie.
Parafraseando a Camus, la vida es como una tregua
melancólica que se hace con la muerte, para encontrarse
un dia con ésta que, al final, inexorablemente
predominará. Dicha espera sucede en medio de un
ánimo triste y de añoranza, pues muerte en este contexto
significa volver al origen. De tal manera que la vida es
como una condena, pues de la existencia nadie sale vivo.
El humano padece el temor a la muerte fisica, biológica.
1D paradójico es que nunca será consciente de dicha muerte;
por tanto no tomará contacto con la propia muerte. Asi, ese
temor oculta el temor subyacente en la existencia que es

Respecto a lo anterior, la muerte es personificada
en la figura de la maestra Ashford, quien la visita en
el hospital y le dice "es tiempo de partir", la cobija,
la consuela y le recita una alegoría dd alma que busca
salir e irse lejos, quizá a lo infinito de la eternidad al
leerle el cuento The Runaway Rabbit, de Margaret Wise
Brown, que narra la pretensión de un conejito que
busca irse y vivir libremente separado de mamá, pero
al final concluye que quizá sea mejor quedarse a vivir
cerca. La realidad de la vida siempre ancla el alma a la
tierra, que como madre la recibe y cuida o al menos le
proporciona un nido en un árbol.
La poesía fue la manera en la que Vivían logró estar en
la realidad de lo existente, pues en la poesía conforma
una realidad simbólica que enlaza lo concreto del sonido
de la palabra con lo abstracto universal del significado
de la misma. Sustituyó el mundo del sentimiento,
la sensación, la vivencia, los anhelos, por simbolos,
conformando un mundo de significaciones como la
materia fundamental de la poes1a, en mayor medida
cuando se trata de la poesía metafisica que se refiere a

52

una realidad que es significado puro, sin referencia a lo
concreto. Ella aprovechó la poesía como instrumento
con el que pudo expresar los contenidos profundos
de su mente, proporcionándoles una forma simbólica
que concentraba su energía, no en simbolos verbales
ordinarios sino en los que contienen algo que necesita
ser interpretado, en los que hay un contenido profundo
inaccesible al hombre común, y que está sujeto a las
figuras literarias para darle una construcción particular
que permite generar otra realidad en el mundo de la
palabra. Es un mundo de significados, algo especificamente
humano que no se halla presente en la realidad natural y
que adopta formas mágicas.
Al lado aparece la figura del médico como investigador.
No es el médico dentro de la práctica clinica ordinaria,
sino el que despliega su actividad siguiendo las pautas
y procedimientos propios del método cientifico. Esto
último pide hacer a un lado todo prejuicio acerca de
los resultados, lo anima sólo la necesidad de saber y poseer
una dosis de certeza; por otro lado, pide suspender los
sentimientos en tanto hacen ruido en las pautas de la
racionalidad necesaria para la realización de las tareas.
En el quehacer cientifico no está en juego la personalidad
del investigador sino el planteamiento del problema
y el método usado para su abordaje. Es una realidad
despersonalizada, animada por un deseo de saber algo
muy específico, en ocasiones insignificante, y que tiene
valor temporal pues será sustituido por otro saber en
época posterior. Es un proceso que tiene una especie de
aversión por lo eterno, y en el que la pretensión individual
tiene cabida en la medida que permite modestamente
contribuir en algo al avance del conocimiento. La pasión
por la ciencia está sustentada en la paciente tarea de
avanzar a pequeños pasos en un camino sin fin, un
camino que sigue la senda abrazada de todos los pueblos
del mundo.
El comportamiento del doctor Jason Posner es frto, se
centra en el órgano a tratar y la respuesta a las medidas
terapéuticas indicadas. Ya su procedimiento aparece
como algo osado, pues busca destruir a un enemigo del
cuerpo con armas que lesionan al cuerpo mismo. Usa
defensas múltiples para hacer frente a las emociones que
remueven en su interior las escenas con las que trata en
el hospital: es lacónico, monosilábico, huye de la sala en
tanto aparece algo que lo compromete emocionalmente,
intelectualiza lo que sucede, disocia su vivencia (lo que

53

pasa le sucede a ella, no a él). La enferma es para él un
objeto dentifzco, no una persona, el cual toma una forma
teórica que no involucra sensaciones ni sentimientos. En
el doctor Posner hay una dificultad para considerar al
enfermo como una totalidad personal y tomar en cuenta
los diversos niveles y dimensiones de la existencia. En
gran medida, esto se halla condicionado por la formación
profesional que recibe, en la cual la concepción
biomédica excluye los componentes psicológicos,
sociales y existenciales de los enfermos; y cuando algo
se considera y se dice acerca de esto, se hace de manera
disociada de la totalidad de la personalidad humana.
Ordinariamente se critica ese aspecto de la conducta
del médico, pues el enfermo se siente lesionado en
su dignidad en tanto se le suprime la personalidad en
el trato; sin embargo, se trata del médico que no se
halla adecuadamente preparado para dar a la relación
profesional con el enfermo un tono más cálido, afectivo
y personal. En ocasiones son mayores los errores
médicos por este motivo que por el otro. El dilema: la
frialdad del tratamiento que se traduce en efectividad
del procedimiento o la relación afectiva que conduce al
acercamiento y la interferencia de los sentimientos en
los conocimientos, criterios y métodos en el abordaje
del enfermo. En el último caso es una distorsión de la
realidad que conduce a consecuencias lesivas para este
último; lo que es diferente del error cientifico que se
traduce en la inefectividad de un procedimiento, como
es el caso de Vivían
Posner fantasea convertirse en héroe, como en los mitos
de la antigua Grecia, e intenta inclusive la lucha contra la
muerte; una vez que ha dedicado su vida a luchar contra
la enfermedad olvidando promover, facilitar y fomentar
la salud que es vida, mientras la enfermedad se halla más
cerca de la muerte. Hay en este proceder un gusto por lo
malsano de la existencia. Esto se expresa cuando Susie
Monahan, la enfermera, explica a Vivían el "código uno":
practicar "maniobras de resucitación" -como si esto
fuese realmente posible-, lo cual significa oponerse a la
vida y adoptar una actitud tanatófila. En la escena en la
que se busca resucitarla aparece un equipo de médicos y
enfermeras que se comportan como autómatas, cuya tarea
es realizar maniobras para supuestamente "resucitar" al
otro: es la lucha contra la muerte buscando la "salvación
de la persona", una actitud antinatural sustentada en
una fantas1a acerca de la tecnología en la que se intenta

�sustituir lo existente por una realidad cons~ruida
artificiosamente, como en el caso de la reconstrucció~ ~
monstruo de Frankenstein. La oposición a esa ingem~
médica es el reclamo de la dignidad humana: cada qmen
tiene derecho a su propia vida y a su propia muerte.
La otra actitud es aceptar la vida de manera
abierta, y dejar que el proceso mortal siga .su curs~. Es
cumplir con la vida, y la muerte es expresión de dicho
cumplimiento para los que han logrado una vi~ pl~a
y han estado satisfechos con el modo de existencia
que han llevado. Para estos últimos la muerte es ~~e
natural de la existencia; mientras que los que han v1V1do
mediocremente y han sido incapaces de expresar su
potencia buscan prolongar la existenc~a y disponer de
otra vida, como si pidieran otra oporturudad
Al final, la muerte se asocia con la búsqueda de la
eternidad, la cual oculta la resistencia a acep™: que la
existencia humana es temporal y por definición nen~ un
límite. Es una actitud instintiva que rechaza los límites
de la realidad, en la que el individuo quiere todo y ~r
siempre (la eternidad). La realidad ~r~ de la.vida
muestra que esta pretensión de lo insnnnvo-mconsciente
sólo existe hasta que se toma contacto con la realidad Lo
que la vida ofrece es algo en algunas ocasiones.
Finalmente, se halla el srntido de la aifermedad; esto
es, el significado que tiene para el humano co~? una
personalidad, en tanto es una individualidad específica, en
una condición particular y en un momento de la vi~ En la
condición de Vivían, se puede interpretar como el final de
una lucha consigo misma, enla que no pudo concordar con
el enemigo yéste temúnó predominando ydesint~~ su
existencia; para ella en particular porque negó la dim~ón
a lo
humana de la existencia y prácticamente la redujo
.. de
intelectivo, en un proceso que suprimió todo v~~gio
. . nnp
• ulso, tendenr+:i
msnnto,
......., anhelo,deseo o senomiento.
En esta condición cabe la afirmación de que
el cuerpo se rebeló ante la coerción ~ la que fue
expuesto por mucho tiempo y la negación qu~ ella
hizo del mismo. Normalmente, hay una especie de
equilibrio que se mantiene entre lo somático y lo
psíquico de la personalidad, de tal manera que el
individuo que sufre mucho emocionalmente padece
pocas molestias corporales, y a la inversa, el que es
estable emocionalmente y soporta estoicamente las
desventuras de la existencia es más propenso a sufrir
enfermedades "orgánicas".

En la condición de Vivían la opinión clínica ordinaria

es que se trata de una patología de los órganos,
sustentada en un trastorno de la multiplicació~•- la
estructura y función celular.1 Sin embargo, en medí~
b.én está documentada la influencia de lo orgáruco
tami
· 1
sobre lo ps1quico y de lo ps1quico sobre lo ~rgáníco; a
manera cómo las emociones tienen repercusión sobre el
funcionamiento de los órganos; la importancia del m~
de vida en el continuwn salud~ermeda4 de la relación
entre la concepción de la vida y el tipo de enf~edad
y muerte. Hay múltiples relaciones ~tre l~s diversos
. eles, dimensiones y ámbitos de la existencia humana,
ruv
d
los que se ubican en los variados momentos e 1a
duración del lapso entre la vida y la muerte.
Como acotación, no se sabe de la influencia de la
zurderta en la personalidad de Vivían y su enfermeda4
esto es, la influencia de lo "siniestro" en su ?1~do de
vivir. En la mentalidad colectiva hay sentimientos
atávicos de aversión e inquietud respecto a la mano
izquierda, en tanto representa simbólicam~nte ~o
siniestro. Ella es soltera, no realiza un matnmoruo
entre lo fe menino y lo masculino, el pensar ~ el
sentir, lo inconsciente y lo consciente, etc.~ uru?n
de manos representa simbólicamente el mammoruo,
lo que significa que el individuo e~tá c~sado con
una realidad. Ella no realizó el matnmoruo entre lo
diestro y lo siniestro de sí, y lo último ma~tuvo su
autonom1a y fuerza de oposición a la parte diestra de
su interioridad
Hay un hecho de evidencia, que ninguna teoría
o concepción de la salud y la enfermedad p~d_ría
contravenir en esta historia: la enferma era Vivian
. g, el tumor en el ovario y sus metástasis eran
Bearin
la patología que le generaba la rnfermedad. L? que
conduce a pensar que en la medicina se siguen
caminos errados, y por atender la enfermedad se
pierde de vista al enfermo. Es el temor a la muerte
lo que conduce al médico y al enfermo a enfocar la
atención en la patología; lo cual habla de los resortes
que mueven al humano cuando siente amenazad~ la
existencia. Quizá si se incorporara la muerte a la vida
3 Lo último es expresión de la teorta cedul~ toda enti~d viv~ está
constituida por células (principio anat61IllCO), su func1on~ento
es el resultado del funcionamiento de las célul~ que lo constituyen
(principio fisiológico) y toda célula tiene ongen en otra célula
(principio genético).

humana, se tendría una existencia más plena, y con la
fuerza adquirida se podría conjurar el temor atávico.
El niño y el primitivo frecuentemente sienten la
muerte corno un sueño; socialmente la muerte es el olvido
y el individuo que despierta del sueño lo que hace es
"recordar". De hecho, la apariencia del individuo dormido
sugiere que el alma se ha ido, quizá de manera temporal;
asi se antoja pensar que el sueño es un ensayo para
facilitar el encuentro, un día definitivo, con la muerte. El
poema de Donne la concibe como el reposo o el sueño,
del cual se despertará en la eternidad Y en la sentencia
impuesta "Muerte, tú también morirás" está presente la
eternidad en la que desaparecerán las transformaciones
de la realidad para permanecer inmutable en el mundo
rnetafisico del ser. En consecuencia, el problema de la
muerte plantea la disyuntiva entre el su de la metafísica y
el existir del ente real; se muere corno existente, pero se vive
como ser metafísico, y así la búsqueda en la existencia
tiene corno alternativa ser en la eternidad metafísica
o "vivir el instante como si fuese eterno"; vivir con tal
intensidad que se busque la existencia en el presente real
y no en la ilusión de la inmortalidad.
En la muerte del individuo las formas construidas se
desintegran, ya sea en su dimensión espiritual, social
o psicológica, cuyo sustento es la vida biológica, que
al final corno residuo se presenta en forma de polvo,
como la materia inorgánica original de la cual surgió. El
proceso que dio origen a dichas fonnas de lo existente es
la repetición, que también constituye un rasgo principal de
todo proceso mental inconsciente. El tiempo y el proceso que
se repiten tienen un principio y un fin que coinciden en
un punto; de manera tal que la meta es el inicio, la muerte
es la vida, la nada es el todo. Son los procesos circulares
que en su dimensión temporal se hallan presentes en las
configuraciones de los mitos.
Nietzsche enuncia el pensamiento del eterno retorno,
que representa el proceso del devenir, corno opuesto a
la realidad que en su inercia se resiste al movimiento.
El eterno retomo es volver a los orígenes en un proceso
de movimiento constante de una realidad que va a su
a propia destrucción y de nuevo a la generación de la
misma. El eterno retorno expresa el lado trágico de lo
existente.
El devenir es pues un proceso de construcción
y destrucción de formas en un ir y venir eterno, de
manera que lo que permanece es la muerte. Corno

55

decía Nietzsche, "acaso el mundo que existe es una
apariencia". Por lo demás, la idea de las formas acaso
no sea sino un antropomorfismo, corno el que se
halla presente en la Creación en el Génesis. Nietzsche
afirma "Mi doctrina reza así: vive de manera que
desees volver a vivir." (1967: 27). Esto es, llama a
construir una forma de realidad derivada del placer
de la fuerza de la voluntad de poder, que conduzca a
la búsqueda eterna de la misma sensación de poder.
No es el mundo en el que el instinto queda atrapado
en el apego a la realidad, que la eterniza de manera
inmutable; es el mundo de la creación y destrucción
en un proceso inexorable sin fin.
Entre 1875 y 1876, Friedrich Engels lo habia
expresado asi:
La materia se mueve en un ciclo perenne, ciclo
que probablemente describe su órbita en periodos
de tiempo para los que nuestro año terrestre ya
no ofrece una pauta de medida suficiente; [...) y
en el que no hay nada eterno fuera de la materia
en eterno movimiento y de las leyes con arreglo
a los cuales se mueve y cambia. Pero, por muchas
veces y por muy implacablemente que este ciclo
se opere también en el tiempo y en el espacio, [...)
por innumerables que sean los seres orgánicos que
hayan de perecer [...) tenemos la certeza de que
la materia permanecerá eternamente la misma a
través de todas sus mutaciones, de que ninguno de
sus atributos puede llegar a perderse por entero y
de que, por tanto, por la misma férrea necesidad
con que un cl1a desaparecerá de la faz de la tierra
la floración más alta, el espiritu pensante, volverá a
brotar en otro lugar y en otro tiempoto

Bibliografía
Grima!, Pierre (2008). Diccionario de mitología griega y romana.
Barcelona: Paidós.
Gunther, John (1951). Muerte, no te enorgullezcas. Argentina: Espasa,
Calpe.
Engels, Friedrich (1961). Dialtaíca de la naturaleza. México: Grijalbo.
Nietzsche, Friedrich (1967). Lavoluncad de dominio. Obras Completas.
Tomo IV. Argentina: Aguilar.

�DEÁTH, BE MOT PROUD (HOLY SOMET 10)

MUERTE, MOTE EMORCULLEZCAS

John Donne (1572, 31,03,1631)

John Donne(1572, 31,03,1631)

Death, be not proucl, though sorne have called thee

Muerte, no te enorgullezcas, aunque algunos te

Mighty and dreadful, for thou are not so;

hallan llamado

For those whom thou think'st thou dost overthrow

poderosa y terrible, porque no lo eres;

Die not, poor Death, nor yet canse thou kili me.

porque aquellos a quienes crees poder derribar

From rest and sleep, which bue thy pictures be,

no mueren, ¡:obre Muerte; ytampoco puedes matarme anú.

Much pleasure; then from thee much more muse flow,

El Reposo y el Sueño, que casi podrian ser tu imagen,

And soonest our bese men with thee do go,

dan mucho placer, conque de ti mucho más debe resultar,

Rest of their bones, and soul's delivery.

y nuestros mejores hombres se van muy pronto contigo...

Thou'art slave to fate, chance, kings, and clesperate men,

¡descanso de sus huesos y liberación de sus almas!

And dost with poison, war, and sickness dwell,

Eres esclava del destino, del azar, de los reyes y de

And poppy'or charms can make us sleep as well

los desesperados,

And better than thy stroke; why swell'st thou then?

y moras con el veneno, la guerra y la enfermedad;

One short sleep pase, we wake eternally,

yla amapola olos hechizos pueden adormecemos tan bien

And death shall be no more, Death, thou shalt die.

como tu golpe y mejor aún ¿ Por qué te muestras tan
engreida, entonces?
Después de un breve sueño, despertaremos eternamente
y ya la Muerte no existirá. iMuerte, tú morirás!

56

�MUlllTI. MO'll .11.l'l'l\'•41

)a Dlllll•t»t

~ a d dread(ul.

D,mado

thOll a not c;o

Por tbose~m thou
Die..not,

nor

w

ytarlble, porquenolo
a uienesc

-me.

Mlntt;}~

From rcst-an s eep, wfüoh t:&gt;ut thy pictures

;CIIIIII. . .

lall•111CS·t our bcst 1Blll widl thee dogo.

Anddost widlldlCm.

And poppy'orchannlca-~-· - •And better tban thy snoke; wlly --u,,...

ma•amicamL

uci\o, que casi podt1an ser tu imagen.

Much ~ thenffom tbtt much more mus
hst t'ltliarlxin
11uillta1Pe11&gt;-.dmu.kiqp,amdetp:r-U111t11.

·

............... lt\Wlmuypmtocmt:igo...

. . . . , 1ibe-=mde8118almasl

aclln dtl dtsttM. dd azar c:k los reyes y de
con el veneno, la guerra y la enfermedad;
. . . obbts:btzmpmaimi•iec'fTl1Mt.anbien

kaicladuhall be no more, Death,

tu golpey mqor afm l Por qué te muesttas tan

cngtdda.entonetS
Dmpmdeunmweu:1o.despc11arcmcsetrrnarnentc

y ya la Muerte no exlstltt. !Muerte, tCl morirasl

-

�AMANECÍ PEMSAMDO EM LA VEZ QUE PUDE HABER
CONOCIDO A CRACE PALEY EM PERSONA Y MO ME
ATREVÍ. UNA MAMAMA ME LLAMÓ ELENA POMIATOWSKA
y ME INVITÓ A ACOMPAMARLA A TEPOZTLÁM. MO SÉ QUÉ
AMICA SUYA LE DABA UNA COMIDA A CRACE PALEY,
QUE VISITABA MÉXICO POR SU CUENTA, ASÍ, SIN VENIR
INVITADA A DAR LECTURAS MI CONFERENCIAS. MI
ESPOSO ESTABA ENFERMO Y YO MO QUERÍA DEJARLO
SOLO, PERO SI LE HUBIERA CONTADO, POR CRACE
PALEY ÉL ME HABRÍA ANIMADO A DEJARLO UNAS HORAS.
LAS EMOCIONES EM CONFLICTO ME ACITABAM. CUANDO
LE CONTESTÉ A ELENA QUE MO, ME ACOMCOJÉ. SUPE
QUE DEJABA ESCAPAR UNA OPORTUNIDAD, TAL VEZ
ÚNICA. PREVÍ QUE ME ARREPENTIRÍA SIEMPRE. Y ME
ARREPIENTO, AUNQUE TAMBIÉN SÉ QUE DEBAJO DE LA
RAZÓN QUE ME JUSTIFICÓ ESTABA OTRA VERDAD, LA DEL
MIED DE CONOCER A PALEY.

a inseguridad en nú misma
me paraliza. Me ha impedido
muchas cosas y me ha
entorpecido la vida. Me impidió
conocer a Grace Paley. También,
pasar un día con Elena, acceder a la
familiaridad que el paseo suponía.
Una vez más me quedaba yo de este
lado de la puerta. Había traducido un
cuento de Grace Paley que después
con mi esposo incluirnos en una
antología Sucedió al mismo tiempo
en que un libro mio se publicaba en
inglés con un comentario de Grace
Paley en la contraportada. El editor
selo había pedido. Paley y yo no nos
conocíamos. Ni el editor ni Paley
sabían todavía de nuestra antología.
Después yo había oído a Elena
contar que era amiga de Grace Paley.

L

Para entonces yo ya habia leído
todos los libros de Paley y una
biografía y cada vez la admiraba
más. Pero cuando pude no me
animé a conocerla. No se trataba
de nada más que de estar juntas
en una misma reunión, pero fui
incapaz, tanto de enfrentarla como
de pasarla bien si hubiera aceptado.
Habría sufrido. Ya le había mandado
un ejemplar de nuestra antología con
su cuento Carencias, según traduje el
titulo. Y ya había estado en Nueva
York y tampoco me había atrevido
a llamarla. Porque confieso que, a
todos estos años de distancia, que de
la antología para acá ya son casi veinte,
yaun si Grace Paley siguiera viva yyo
venciera mi órnidez, sabría qué hacer
si la conociera en persona

58

He conocido a escritores y a otras
gentes a las que admiraba y no
imaginaba que conocería en persona
nunca, y el miedo del encuentro
desapareció y pude tratar a estas
personas que digo, pero Grace Paley
me da más miedo que los demás.
Mi temor es más que enfermizo.
Si la reconociera en una situación
neutral, por llamarla así, como en un
aeropuerto o el foyer de un teatro o
un parque, la observaría con libertad
y podiia definir lo que sintiera al verla,
pero no en una reunión en la que se
tratara de conocerla.
Yo le había enviado una carta
a Julio Cortázar muchos años
antes de conocerlo, aunque fuera
improbable que él la hubiera
recibido, pues en el sobre no había
escrito más que su nombre y,
debajo, París, Francia. Pero cuando
lo conocí, y nuestra relación llegó a
ser de familiaridad, fui incapaz de
comentarle nada de aquella carta,
siendo que habría podido incluso
citarle palabra a palabra el contenido,
era poco ylo memoricé, Me gustaría
ser alguien que tú vieras. Entonces me
pregunto qué es conocer en persona a
quien admiras. Cortázar ya murió y, si
lo conocí, cuando lo conocí fui incapaz
de hacerle saber cómo lo admiraba.
Después he escrito sobre él, pero no
es lo mismo.
Hoy he podido hacerle saber en
persona a Grace Paley que la admiro
y no lo he hecho.Juego a entrevistarla.
Aver si logro comunicárselo mientras
la entrevisto. Consigo que su editor
concierte la cita. El encuentro es en
el Oak Bar del Hotel Plaza en Nueva
York, frente a Central Park. Pero
a quien veo acercarse a la mesa de
caoba ante la cual la espero es a la
dueña del Hotel Poe, a la que llevo

días procurando entrevistar sin

poder hacerlo. Tengo el encargo de la
If Press, que publicó su 'Tis pity que sea
puta. Ni siquiera estoy segura de que la
mujer que me sonríe y en voz baja me
pregunta si yo soy yo, es ella, si yo soy
quien va entrevistarla y si ella puede
sentarse en el taburete enfrente de mí
¿Quién es la dueña del Hotel Poe?
Llevo días preguntándomelo. Se me
presentó cuando fui en busca del
autor o autora que había finnado con
seudónimo la novela corta que yo
había aprobado para su publicación
La firmó con dos seudónimos, el de
la narradora, Ada Donada, y el del
autor o autora que únicamente se
atribuía su hallazgo en un anticuario
de Barcelona, haberla encontrado,
digo, y haberla retocado aquí y allá,
haberle escrito también el prefacio y
el postfacio y haber finnado todo esto
con las iniciales XY.
Busco a XY o a la narradora
Ada Donada y aparece la dueña del
Hotel Poe, escritora reconocida
a quien desde siempre yo admiro
sin haberme atrevido nunca
a acercármele y tratarla con
familiaridad, una mujer que podrá
ser tlmida y a la que le estorbará el
cuerpo y no sabrá dónde ponerlo,
pero que desde que empecé a
escribir y la conocí a mi me ha
parecido que ocupa su presencia
con mayor estatura, peso y edad
o experiencia de los que su figura
aparenta.
Pero, ¿quién es esta mujer? Yo,
que la conozco bien, no lo sé. La
tengo enfrente, pedirnos helado de
vainilla y vino tinto. Cuando XY se
lleva la cuchara o la copa a los labios
sus pulseras de plata tintinean Con
ella enfrente, materializo mi tarea
de entrevistarla y le pregunto si es

la misma que escribió los libros de
su bibliografía anteriores a 'Tis pity
quesea puta.
Ella: Yo también lo dudo -me
contesta, sonriente. Su voz tiene
más volumen y firmeza de los que
aparenta.
Yo: Se lo digo porque la conozco
bien. La leo desde que empezó a
publicar. En este 2010 hará unos
cuarenta años, si recuerdo bien.
Ella: Recuerda muy bien. Si hoy
fuera 5 de julio, la precisión sería
exacta.
Yo: Pues ahí tiene una prueba
de lo bien que la conozco. Pero
insisto en que me saque de la
duda. Es que 'Tis pity que sea puta
me parece escrita por una autora
diferente de usted. Kómo se lo
explica? Ya que a usted también
le parece que podrian ser dos las
autoras, ¿qué las diferencia, según
usted, aunque sean la misma?
Ella: Quizá que la autora de
los libros anteriores era como el
tímido al que le estorba el cuerpo
y busca dónde esconderlo, y a la de
ahora a lo mejor ya no le estorba el
cuerpo, o no tanto, al menos.
Yo: Qué buen s1mil.
Ella: Es de Bergson.
Yo: Yusted lo cita en Nin rdr.
Ella: Asi es. Y además creo
que explica bien la diferencia
de la que estamos hablando. El
problema estaba en mi, no en mis
libros. El nuevo, que a usted le
marcó la diferencia, es igual que
los anteriores. Igual que ellos,
tampoco 'Tis pity que sea puta hace
concesiones de ningún tipo. Ni
al editor ni al lector ni a la época
ni a nadie ni a nada. Pero desde
su concepción, y a lo largo de
su escritura y del proceso de

59

publicación que la siguió, su
autora es otra. Es la que usted
buscaba al encontrar a la duefia
del Hotel Poe. ¿A quién encontró?
Yo: A una escritora a la que
supuse que le iba tan bien que era
dueña del Hotel Poe.
Ella: ¿ya ve? Yo no he sido
la dueña del Hotel Poe toda mi
vida. Y, por más que a la autora
de mis libros anteriores a 'Tis pity
que sea puta le fuera bien, ella no
habría podido ser la dueña del
Hotel Poe porque era timida. No
se habría atrevido a ser dueña de
nada. Si el cuerpo le estorbaba y
buscaba a su alrededor un sitio
escondido donde depositarlo,
¿con qué iba a comprar ningún
hotel? La autora que usted buscó
al encontrarse con la dueña del
Hotel Poe ocupa su cuerpo, éste,
el que usted observa. Se lo puso.
Y encontró que le ajustaba a la
medida. La investidura, por asi
llamarla, tuvo lugar durante la
concepción del libro, mientras lo
escribió y se sometió al proceso
de su publicación, su nuevo libro,
el que a usted tanto la intriga,
'Tis pity que sea puta, que a usted
le parece que fue escrito por una
autora distinta de la que firma los
libros anteriores de su bibliogra.fia.
iEs distinta, pero es la misma! Soy
la misma, pero soy otra~

�S

ALCUMAS
LECCIONES
j\DELOS
-~-~~-

RES
DE LA

Con los tiempos que corren, muchos lectores ~~
\Uclto los ojos a la llamada NoYela d: la _ReYoluc1on:
ese extenso corpus narratiYo que h~b1~ sido relegado
al "cuarto de los trebejos" de las bibliotecas, d~nde
sólo historiadores de la literatura, académicos,
estudiantes con tesis por escribir y algunos
nostálgicos suelen rebuscar entre _escomb~os Y
cacharros llenos de poh'o. Sí, la mayona de los libros
cuya tematica gira alrededor de las luchas armadas
que se dieron en el país entre 1910 y 1920, l~eg~ de
ser prácticamente deYorados durante medí? siglo
por todo aquel que supiera leer, ~eron en:asillados
primero en "una corriente" literana c_olecnva_, luego
disecados por los especialistas y, al final, olndados
por el público lector, que acostumbraba comprar ~~s
dos gruesos tomos titu~dos La_Novela de la Rcvol11c:io11
Mexicana de la editorial Aguilar, para ensegu_1da
acom~los en libreros donde "lucieran", ~in ho3ear
siquiera el ensayo introductorio de Antonio Castro
Leal Esto no resulta raro: sabemos -por las Obras
Co~pletas de Alfonso Reyes- que las ediciones
exhaustiYas o de lujo de,ienen mausoleo para las
letras que alguna Yez fueron "\iYas".

C!13EDUARDO AMTOMIO PARRA
60

e me podría objetar con el
argumento de que, si bien
muchos de los libros a los que
me refiero llevan décadas siendo
desdeñados, hay otros que nunca
dejaron de leerse, como El águila y
la serpiente y La sombra del caudillo,
de Martín Luis Guzmán, o Los de
abajo, de Mariano Azuela, o incluso
Ulises Criollo, de José Vasconcelos.
Es decir, que hasta hace poco la
gente compraba y lela las mejores
obras de esa corriente, y se alejaba
de las que no llenaban sus requisitos
de calidad. No por nada Guzmán
y Vasconcelos se cuentan entre
nuestros grandes clásicos; en cuanto
a Azuela, Los de abajo es uno de los
títulos más vendidos en la historia
de México. Es cierto. Sólo que la
mayor parte de los lectores de las
obras de Guzmán y Vasconcelos son
estudiantes de letras, periodismo,
ciencias políticas e historia, y casi
todos los olvidan; y los lectores de
Los de abajo son preparatorianos
que adquieren el libro pero no
lo leen, o lo leen a fuerza y no lo
entienden ni disfrutan. Además,
nada indica que éstas sean las
"mejores" novelas de la Revolución;
en gran medida se siguen leyendo
por razones extraliterarias: las de
Guzmán y Vasconcelos porque sus
autores fueron personajes públicos,
controvertidos, polémicos, o lo que
es lo mismo, famosos; en lo que
respecta a la de Azuela, el principal
atractivo de Los de abajo -sobre
todo para adolescentes que no
leen por gusto sino por aprobar
una materia- es su brevedad, sus
apenas cien páginas que pueden
despacharse rápido.
En lo personal, yo también leí
Los de abajo en la prepa y, si bien me

gustó, más tardé en graduarme que
en olvidar durante años tanto la
novela como a su autor. Luego, en
la carrera de letras me encargaron
la lectura de Ulises Criollo, La sombra
del caudillo y El águila y la serpiente.
Con eso bastaba para cumplir el
programa. Y si alguien inquiria
sobre otros autores de la corriente,
la respuesta era rápida: "Es lo
mismo que ya leiste, pero peor",
con lo que querían decir que uno
sólo se toparía con descripciones
de batallas, actos de barbarie, obras
donde se privilegiaba la anécdota
sobre la reflexión, con estructuras
deficientes, pobreza de lenguaje y
personajes con muy poca densidad
psicológica: simples indios y
rancheros con carabina haciendo
destrozos por el ideal de "tumbar al
tirano y alivianar al jodido".
Pero gracias a la importancia que
las autoridades y las multitudes dan
a las fechas "emblemáticas", las cosas
han cambiado en los últimos meses.
En todos los espacios culturales
abundan los seminarios, las charlas,
los análisis y las invitaciones para
leer la Novela de la Revolución,
redescubrir a sus autores y conocer
la memoria literaria que dejaron
quienes fueron testigos o partícipes
de las luchas. Es el Centenario. Y
así como cada 15 de septiembre las
multitudes se preparan para celebrar
por la noche el Grito, los que en
este pais acostumbran leer -por
gusto, sin obligación- asisten a las
conferencias, miran los programas
alusivos por televisión y se acercan
a las librerías a comprar novelas de
la Revolución. Entre ellos, quien
escribe estas líneas.
Esta vez debo agradecer la actitud
gregaria -aunque responda a la

61

presión social del momento- que
encendió mi curiosidad tras releer
los titulos que menciono más arriba y
otros que lei a través de los años por
casualidad -los cuentos de Nellie
Campobello- , o por razones de
trabajo -la novela El resplandor y los
relatos de Mauricio Magdalener--, me
encontré con autores que apenas si
conocía, cuya obra me llevó a cambiar
radicalmente las preconcebidas
opiniones que tenia sobre ellos.
Escritores como Gregario López y
Fuentes yJosé Rubén Romero -de
quien sólo habia leido La vida inútil de
PitoPére:c- consiguieron sin problema
despertar mi entusiasmo, pero con
quien de veras me rindo admirado
es con Rafael F. Muñoz -de quien
apenas conocía un par de cuentos
y la biografía Santa Anna, el dictador
resplandeciente- : sus relatos y sus
dos novelas, Vámonos con Pancho Villa
y Se llevaron el cañón para Bachimba, no
dudo en afirmarlo, constituyen una
de las obras más redondas y sólidas
de la literatura mexicana, y vienen a
demostrar que las generalizaciones
y encasillarnientos no sirven más
que para descripciones criticas
esquemáticas, yocultanlos verdaderos
valores de una obra. La lectura de
estos autores -y cuando continúe
el recorrido con los que me faltan,
seguro reafirmaré mis impresionesno sólo nos abre un panorama
mucho más completo de la narrativa
mexicana del siglo XX, sino, por un
lado, despierta algunas reflexiones
sobre las maneras de leer que se van
dando según la época; y, por otro, lo
que es más importante: nos sirven de
espejo donde se refleja la imagen del
México actual, este México violento
que a todos preocupa y que, por lo
visto, no ha cambiado en cien años, ni

�en doscientos, recordándonos que el
transcurso de la historia no es lineal,
sino cíclico, lleno de repeticiones,
algunas muy semejantes.
las maneras de leer se transforman
a lo largo de los años. La Novela de
la Revolución no puede ser leída
ahora como cuando se escribió, en
aquellos tiempos en que aún no había
televisión, ni Internet, ni los videoclips
habían sembrado en nosotros su
estética de lo momentáneo, lo raudo
y el imperio de la imagen. Para
comprobarlo, basta con detenerse
en ciertas opiniones que los críticos
del medio siglo repitieron para
quitarle méritos. Una de ellas es que
la mayoría de estas obras denotan
"pobreza de vocabulario". ¿A qué se
referían? O, mejor dicho, ¿qué es lo
que ellos hubieran querido leer? Sólo
puede entenderse una opinión as~ si
tomamos en cuenta que, antes de estos
novelistas, el Modernismo daba sus
últimas señales de vida para dejar sitio
a los escritores del Ateneo. Con estos
referentes, quizá sea posible calificar
a autores como Azuela o Urquizo
de "pobreza de vocabulario", pero
¿a Guzmán, Muñoz o Magdalena?
Es cierto, se trata de autores que
utilizan un lenguaje sencillo, nada
rebuscado, pero abundante, poético
y eficaz; sus expresiones son directas,
sin garigoleos, y por eso mismo "lo
que narran" nunca se ve opacado
por un estilo demasiado llamativo.
Aun as~ cualquier lector actual que

se enfrente, por ejemplo, con El
resplandor, opinará que el vocabulario
de Mauricio Magdalena es dificil
de abarcar, precisamente por su
abundancia También opinó la crítica
que "privilegiaban la acción sobre
la reflexión". ¿y qué querían? Se
trataba de narrar historias, no de
escribir ensayos. Desde el punto de
vista de quien esto escribe, la mejor
narrativa es la que se concentra en la
acción, y eso no significa que no sea
rica, variada, profunda y que invite
a pensar. Si no, que le pregunten a
Gabriel García Márquez o a Mario
Vargas llosa De ahi que me atreva a
aventurar una afinnación: la Novela de
la Revoluciónpuede ser leida mejorencontrar mejores lectores-ahora, en
2010, que en el momento en que fue
escrita ypublicada. las grandes obras
suelen crecer con el tiempo.
Y, como apunté más arriba,
estas novelas nos pueden ayudar a
comprender la violencia que envuelve
al México de hoy, mejor que muchos
ensayos actuales, que las reflexiones
de los periodistas y, por supuesto, que
los pobres intentos de explicación del
gobierno federal. En este sentido, su
principal aportación sería mostrarnos
al "mexicano", un ser cuya psicología
y motivaciones fueron las mismas
durante la Revolución, en la época de
la Independencia, y hoy, en 2010. Se
trata de un ser en apariencia tranquilo
que guarda una infinita violencia en su
interior, una violencia dormida que

62

de vez en cuando despierta y arrasa
con todo. Con otras palabras: es en
apariencia sumiso, pero desde que
nace hay en él un germen de rebeldía
-rebeldía pura, sin matices-, que
se incuba y crece con el tiempo, y
sólo espera la situación propicia para
estallar. Esa situación propicia puede
ser la falta absoluta de opciones
-como la de millones de jóvenes
hoy-, la represión indiscriminada
de las fuerzas del gobierno -como
hoy en varias partes del país-, o el
surgimiento de movimientos que la
alienten, como "la bola" en 1910
-hoy no hay "bola", pero si cárteles
del.narcotráfico, comandos de sicarios,
dinero fácil. Hace cien años habla
un gobierno cuestionado, desigualdad
económica, represión, escasez
de oportunidades, resentimiento
acumulado en muchos mexicanos,
¿qué ha cambiado en un siglo? Había,
también, una admiración sin límites a
los rebeldes conocidos, alos bandidos
"sociales", a los que se enfrentaban al
gobierno y a los ricos, ¿somos muy
distintos? Se les cantaba y glorificaba
por medio de corridos, ¿y hoy?
Y asi como éstas, la Novela de la
Revolución nos muestra muchas más
de nuestras caracteristicas inmutables.
Hay que leer la obra de estos autores,
y quizá recomendársela a nuestros
gobernantes, a ver si aprenden algo
de México y los mexicanOSlU

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�DAVID CARIA: LA 1

IMACIÓM DE LA UTOPÍA
~ IMDIRA SÁMCHEZ TAPIA

El hecho nuevo, creado por el artista,
He ahí lo que nos interesa;y su estudio,

junto al estudio de su origen, constituye
la estética o teoría del arte.

V. Huidobro, La creación pura
EL MACO/ ACRILICO Y ESMALTE ACRILICO SOBRE TELA/ 105 X 170 CM

�EN EL TRABAIO DE DAYID CARIA PODEMOS CONFIRMAR UN
LUCAR PRIYILECIADO DENTRO DE LA PINTURA CON
LA FICCIÓM COMO RECURSO, QUE SIRYE DE HERRAMIENTA
PARA INVENTAR REALIDADES ESTÉTICAS NACIDAS DE LA
EXPERIENCIA IMDIYIDUAL DEL ARTISTA Y DE UN ÁMBITO
SOCIAL ESPECÍFICO■ LO QUE PROPONCO EN ESTE TEXTO,
SIN EMBARCO, ES INTERPRETAR EL DEIPLIECUE DE ESTE
COLORIDO PLÁSTICO, AMOROSO, ENFERMIZO, DOMINADO
POR LA AUSENCIA, LAACONIA, LA ESPERA Y LA DEPENDEMCIA,
ASÍ COMO EL CONTRABANDO DE LA IDENTIDAD POR PARTE DE
SUS PROTACONISTAS■ AQUI, LA PINTURA SE OFRECE COMO
REFUCIO IDÓNEO PARA LOS QUE POSEEN MUCHO O MUY
POCO EM LA YIDA, COMO REMEDIO ANTE LA INCONFORMIDAD
O INFELICIDAD DE UNA EXISTENCIA INIUSTA, O COMO SALIDA
OPORTUNA DE MUESTROI DESEOS MAS INTIMOS.
;

;

;

l. DISIDEMCIA Y SICMO

David Garza es un artista que lejos de plantear el
espacio de la obra de arte como una réplica de una
sociedad especifica., sitúa su campo de creación artística
en el limite de nuestras vidas vívidas y aquellas que
somos capaces de fantasear, de tal modo que de aquel
desajuste "brota ese otro rasgo esencial de lo humano
que es la inconformidad, la rebeldía, la temeridad de
desacatar la vida tal como es y la voluntad de luchar
para transformarla, para que se acerque a aquella que
erigirnos al compás de nuestras fantasias" (Vargas Uosa,
2008). No es fácil ubicar el origen de la vocación de un
artista, las experiencias que lo obligaron a crearse un
mundo paralelo y un mundo a través de la pintura, con
todo lo que ello implica. En todo caso, la única manera de
averiguar el origen de esa vocación es una confrontación
profunda entre la vida yla obra.
El Mago, obra realizada en 2007, es una pieza
conformada por dos siluetas traslúcidas que
indudablemente se tratan del artista. La primera silueta
se encuentra colocada de perfil y sostiene sobre sus
manos un sombrero de copa alta por el cual se asoma un
conejo. Del lado derecho del cuadro aparece la segunda
silueta dando la espalda y en el centro de su cabeza
encontramos una representación de la luna, simbolo del
pensamiento creativo, entre muchas de las reflexiones
a las que nos lleva esta pieza. Precisamente en El Mago
el autor, a manera de autorretrato, nos indica que la
inspiración surge desde lo hondo del núcleo personal:

;

mientras que por un lado su trabajo se suma en la
fantasia del mundo interno, por el otro saca la chispa de
su imaginación para esclarecer el mundo externo. Esta
ausencia y presencia se repite en Hombres rojos y acuario
(2004). Por otra parte, vale la pena observar que en El
cado oligarca (2006), Garza nos propone, por medio del
realismo mágico, un personaje que se mueve dentro de
una estudiada escenografía, construida a partir de su muy
personal mundo imaginario y en donde el protagonista se
mueve a criterio de sus caprichos, esbozando una crítica
al realismo, al cual a pesar de todo, el autor se suscribe.
En su obra nos encontramos con cerdos, coyotes,
conejos y demás seres animales -Repartiéndose
el marrano (2010); Coyote de derecha (2009) y Trae
corbata (2009)- que se entrelazan logrando juegos
de poder, reflejando la condición social y el entorno
político al que pertenecen, corno metáfora de un pais
políticamente enfermo, inestable y aferrado al sueño
inalcanzable de pertenecer a otra realidad donde tal
vez sea posible el equilibrio, el desarrollo y la justicia
social. Podemos ver que David Garza, en lugar de
limitarse a registrar, cronicar o mostrar la inestabilidad
política del México actual, utiliza y se mueve en la
ironía para promover la libertad de pensamiento
y expresión. Su mirada es una mirada nueva: la que
sabe descomponer en cualquier momento, formando
nuevas correlaciones y acentuando los matices no
descubiertos o redescubiertos, y la que recompone
una imagen nueva, generalmente sorprendente.

66

" Roland" Barthes (2003) nos dice que un signo
sal~da~le es el que llama la atención sobre su propia
arb1tranedad Es un signo, entonces, que no pretende
hacerse pasar por natural porque en el momento de
transmitir un significado comunica, también, algo de
su propia condición relativa. Más allá de la paradoja,
no h_aY duda de que el realismo es una ilusión de lo que
David Garza es absolutamente consciente. Él mismo
hace el señalamiento de que el signo no es en absoluto
"natural", que las cosas están muy lejos de ser "tal
como y~ te ~o digo". Todo lo contrario. Luego, el signo
es autontano ya que conlleva una ideología, una forma
de ver el mundo.
Más alla de rastrear si David Garza es político O no
qué posición adopta en tal o cual obra, lo que no¡
mteresa como espectadores es hacia dónde nos lleva
con un ~scur~o cargado de dinamismo, cuya fluidez
no perIDite nmgún tipo de encasillarniento. Aún
cuando es obvio que el pintor se sitúa en medio de dos
pol~s: entre el arte y la política, entre la ficción y la
realidad, entre lo marginal Yla responsabilidad social
~ntre la libertad artistica y el compromiso político, s~
Impone ante nosotros con el mismo talante de otras
composiciones del arte en diversos momentos de la
historia, corno el de Chagall, a quien hace referencia
en el manejo del color, intenso y vívido, as1 como
1~ presencia de personajes de cuentos coloridos,
Vlllculados con la música, dentro de un espacio libre
y gracioso. De Chagall encontrarnos en David ese
sentimien_to de indiferencia, de pérdida de respeto
por la realidad, una rebelión en contra de sus leyes. El
producto de todo esto es un universo en donde el color
Yun realismo fantástico ocupan el primer lugar.

?

2. MUMDOS PARA HABITAR

La •
pmtu_
a pensar la vida; la mirada explora
eli ra invita fil
sus_r _e~es y per . es, los signos de lo manifiesto y
los mdic1os de lo desconocido. En sus articulos sobre
la naturaleza del arte, Matisse (1972) nos dice en
cuanto a la experiencia humana de la obra: "el artista
sabe que en el momento de pintar está constru endo
Y

un mundo aparte, un reino irreal o virtual si as1 se
prefie~e". Los mundos de David Garza se d~spliegan
a parnr de una perfecta armon1a, dominio del dibujo
tanto como del color, espacios pictóricos en donde
construye y reconstruye la condición humana
partiendo de escenarios cuyo amor y respeto por la
naturaleza, lo motivan a reflexionar que el mundo en
~ue habitamos no sólo carga con el peso de la historia
smo con la responsabilidad del hombre en su entorno.
En sus obras Destino (1998) y Elefante (2007) podemos
ver que el equilibrio, tanto interno como externo, es
otro de los temas que se liga a esta reflexión sobre una
conciencia personal y colectiva acerca de la experiencia
de habitar este lugar, y nuestra relación con los otros.
En sus ob~as aparecen con notable carga simbólica y
r~currenc1a temática elefantes y peces, monos y aves;
sm embargo, no deja de señalar sutilmente que no se
trata de. opuestos, sino de complementos. En el fondo,
1
o que IIDP?rta es la ~ d que se conquista por medio
de la rebelión artisnca y social: tanto el mono cargando
al elefante como el elefante observando la ciudad, se
unen y rompen con los interdictos que nos hereda la
tradición. Las barreras son, pues, superficiales.
A finales de 2009, David Garza fue invitado a
participar en la exposición del Primer Festival
Internacional de Arte Contemporáneo en el
Museo MAMA de Argel, Argelia. No hace mucho
habla empezado a integrar en su obra diversas
r~presentaciones que animan a imaginar mundos
~ere~tes y en continua transformación, imágenes
miste~os~s donde el cuerpo astral tiene cierto regusto
a terntono de ensueño, el mismo que hizo perder la
cabeza a Mélies.
. Fue en eSte lugar que durante sus noches bajo el
cielo del norte de Africa, Garza observó el horizonte
cegado de oscuridad e iluminado por la luna del
M
b
agre . Ahi, hospedado cerca del puerto, en un
hotel de tradición argelina que guarda ese aire de ex
colonia francesa, se diriaió desde el muelle hasta los
l1mi
o-del 'tes ~e la _ciudad, dejánd_os: atrapar por las olas
Meditarraneo. Estas dos 1magenes prodigiosas no

LOS NIDOS QUE DAVID CARIA NOS C
LIBERTAD CREATIVA DONDE TODO OMPARTE, SON UN ACTO DE
CREACIÓN
PUEDE SER PASTO PARA LA
EMPRENDÉ:~:::::~:::MPUERTASDELASORPRESAY

17

�tardartan en reunirse en la obra del autor, quien.. capaz
de tejer historias compactas desde relatos divergentes,
junta de manera natural las cosas más dispares y
encuentra sus fórmulas de diálogo.
3. MACIA, MISTERIO Y PERCEPCIÓN

En su pieza El rey (2005) nos remite a la vertiginosa
evolución de la ciencia y la tecnología que hoy vemos y
padecemos, implicando sin remedio una lucha frontal
con todo lo que suene a magia. Pero es evidente que
el hombre ha renunciado de manera casi total a una
concepción mágica del mundo con fines de dominio
y conquista de la naturaleza. Mientras la ciencia gana
terreno, un personaje análogo al mago se salva de la
extinción: se trata del artista, que con su proceder por
amor al arte recolecta hermosos frutos inofensivos y
consoladores: la belleza, la alegria, la conmemoración,
la música de la pintura. A través de la historia el artista,
al ser tan poco práctico, no disputaba con el científico,

David Garza toma por completo el espacio de la
pintura para narrar la historia y moldearla a su gusto.
Como un alquimista utiliza acrtlicos, esmaltes, recetas
y nucos conociendo bien las trampas de la narración
pictórica. Nosotros como espectadores tampoco
concebimos el mundo sin historias, sin las cuales el
ejercicio del proceso creativo de la pintura nos resulta
vado de significados. Sin embargo, la mirada unifocal,
la que gobierna nuestra cultura, se las arregla para
presentarnos un mundo mudo o construido al menos por
un relato único. El trabajo de Garza no es asi, al contrario,
nos invita a expandir nuestra mirada y a desbordar la
vista en sus tránsitos, de revivir la sensación de tomar por
primera vez conciencia del asombro, el maravillamiento
y el susto de ser, de formar parte del mundo y estar a
la vez separado de él En Caballito (2008), descubrimos
esa sensación infantil y asombrosa, como una entrada y
salida instantánea en el misterio, percepción infantil que
nos lanza a pensar y repensar, dando sempiternas vueltas
en círculo marcando una huella cada vez
más profunda.

1

CI¡

.=

costumbre". En Mujer que vuela (2008) y El sueño (2007)
podemos confirmar que los nidos que David Garza nos
comparte, son un acto de libertad creativa donde todo
puede ser pasto para la creación, para destrabar las
compuertas de la sorpresa y emprender la aventura de
crear desde un terreno diferente y pintar no para obtener
respuestas directas sino para ir sácandole filo a las
interrogantesto

4. LES ACASO POSIBLE CURARSE
DELA VIDA?

de manera que fue dejado en paz siendo mirado con
indulgencia por el rey: "Tú allá en la luna, y nosotros
aqu1 en el mundo". El artista -como el poeta-, diria
Cortázar, "...ha continuado y defendido un sistema
análogo al del mago, compartiendo en éste la sospecha
de una omnipotencia del pensamiento intuitivo, el valor
sagrado de una metáfora".

Aunque el arte bien puede ser remedio
para algunos de nuestros males más
inconfesables ¿dónde reside la aventura
del acto mismo de pintar?, ¿dónde
reside la obra? El acto de pintar, como lo
demuestra David Garza, resulta dificil,
por momentos imposible, no a causa de la
célebre parálisis ante el lienzo en blanco,
sino ante lo oscuro del alma; enfrentarse
con el pincel seco y el bastidor en blanco
es enfrentarse en realidad con la negrura
interior, y si el autor no tiene la firme
intención de encararla, ni vale la pena
sentarse a pintar. En Animales esperando al
autobús (2008), encontramos el camino
del no saber, hecho lenguaje: la travesta que nos espera
es la de seguir el hilo del lenguaje del autor que nos lleva
por zonas inesperadas. Pieza a pieza va cambiando de
matices, nos mueve el piso como al rey en Cuando la tierra
se inclinó (2009), nos saca la alfombra por debajo de los
pies y de golpe dejamos de encontrarnos en un lugar
seguro, poco creativo; nos ha hecho volar "del nido de la

68

69

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.:-..um. 110 (p.14).
'

�arte?
Enseñar es ser íntcrmcdia,io
cntrc el estudiante y el co11ocim1cnto,
i11ccrmed1ario unas vcm discreto,

otros entusiastay otros autoritario,
pero siempre destinado adesaparecer...
ATourainc

Al tratar de discurrir en las posibles respuestas a esta pregun~a
me he encontrado con experiencias documentadas com? a
de Michael D. Day (1998) que en su artíc~lo "Art Educat10;1:
Essential for a Balanced Education" p~bhcado en_el boletm
d 1 NASSP pregunta cómo es posible que m~llon~s de
e:tadouniden'ses completen su forma~ión _educat1Ya sm un
entendimiento fundamental o experiencia_ en las artes, y
cuestiona a los sistemas educatiYos por considerar, e? orden
de importancia, a las ciencias exactas sobre las humarudades.

no de los más fructíferos luc~adores por
la inclusión del arte en el cumculo escolar
es Elliot Eisner, quien reconoció que en las
escuelas de Estados Unidos, muchas de las formas
de pensar a través del arte, especificame~te. ~ la
cogrúción, eran inadecuadas en su enfoque y significado
al proponer aproximaciones educativas desbalanceadas
e innecesariamente obtusas para la noción del
estudiante (Smith, M. K, 2005).
.
Gracias a Eisner1 comenzó a brindarse atención
al desarrollo de la educación artística como una
disciplina más; así mismo, reconoció que la f~rma~ión
de una actitud artística a través de la educación nene
contribuciones únicas en el aprendizaje infantil.
Eisner también se preocupaba por la estética, la
critica en la educación artística y la exploración
de la historia como contexto social, por lo que sus
investigaciones sirvieron de apoyo para ofrecer a los
alumnos materiales didácticos con la esperanza de que
la creatividad fluyera.

U

l Eisner fue impulsor del mO\"ÍnÚento DB~E. Discipline Bascd Are
Ed11cation, con gran influencia en Estados Umdos entre las décadas
de los ,O y 90 del siglo XX.

Existen estudios realizados sobre las contribuciones
del aprendizaje del arte en el cerebro humano; uno de
ellos, de acuerdo con Pérez Rubín (2001), muestra que
aunque el aprendizaje de las artes suele vincularse al
hemisferio cerebral derecho, se ha comprobado que en
el estudio de la música y ejecución de algún instrumento
musical ambos hemisferios cerebrales se activan. De esto
se deduce que el estudio e impulso a las artes desde los
primeros años de edad desarrolla al ser hu~o ~e_una
forma integral, y lo prepara mejor en cualquier acnvidad
profesional que elija
Además de los beneficios cognitivos o físicos del
aprendizaje o la educación en las artes, la experiencia
del arte, la acción creadora y el acto creador son en
sí necesarios y saludables, por cuanto nos procuran
anclajes con la vida, con nuestra propia biografía, con
nuestro propio cuerpo que siente e imagina. Tal co~o
menciona María del Río Diéguez acerca del arte terapia:
"... nos permite integrar la experiencia que es vivir, dar
forma a lo que somos desde el alma" (2006: 69,74).
Estamos rodeados de arte en todo momento; a veces
sucede que simplemente no nos damos cuenta de estas
interacciones cotidianas que implican aprender a través

70

de imágenes y objetos que representan el conocimiento,
Es cierto que la glorificación en el arte prevalece en
y concilian las relaciones entre creadores y espectadores
la psique humana, como menciona Nietzsche, en el
(Freedrnan, 2006). El arte intenta que no perezcamos
artista la belleza es la más alta idea del poder, un poder
por abuso de verdad, escribe Nietzsche, ya que en el
que se consigue sin esfuerzo; esto divirúza la fuerza
ser humano el arte es una via, un medio de búsqueda
del artista, por lo que la iluminación debe más bien
de verdad, asi como también escape; al humano se
ser tratada como un mito, pues ha detenido a algunos
le proveen varios caminos para salir de la alienación:
de poder vivir la experiencia artística. La belleza es un
el psicoanálisis, o los estudios para desarrollar una
reflejo que no conocemos de nuestro interior, el cual,
vocación, la socialización, la diversión en si; pero el más
tras ese velo o "poder", tratamos de descubrir.
profundo, lo que toca la médula del "yo", es la creación
Existen suficientes estudios que mencionan las
artística o cientilica.
bondades del arte y su influencia en la educación
Meter Drucker (1989) ha escrito: "la educación en
del individuo, pero debe tenerse en cuenta el nivel
el arte hace de los individuos personas más preparadas
en donde resulta aplicable el arte en los planes
para desarrollar sus capacidades creativas y aplicarlas
académicos. ErichJensen (2001) menciona:
en todas las facetas de su diario vivir"; no obstante, al
alumno que se le adoctrina con un plan de estudios en el
El grupo de Harvard (Proyecto Zero) indica que
que la mayoría de su vida escolar está cargada de materias
las artes no deben ser usadas como una reparación
"exactas", queda librado de la gran dificultad que cohibe
instantánea al déficit de un mal sistema educativo
a todo el que estudia realidades vivas: saber si existe
de un distrito escolar; las artes son para un
verdad de correspondencia entre la intuición empírica y
periodo largo, y no se debe hacer alarde de cómo
el concepto racional. Al tener una instrucción rutinaria
modifican las calificaciones. Si demandamos
dentro de las estructuras escolares podemos caer en la
resultados rápidos, las artes no los suplirán, las
alienación. En la formación del significado -el ideal,
anes desarrollan sistemas neuronales que pueden
como dice Kant (2003)-, la construcción del concepto
llevarse meses y hasta años en afinarse.
consiste en representarse a priori la intuición que le
corresponde, sin que exista la necesidad de intuición
Hay que sumar que en los contextos de la didáctica
empírica o experimental. El arte provee esa experiencia,
y las condiciones sociales a partir de la Revolución
as1 como la representación del "yo": socialización,
Industrial se da un divorcio entre quienes producen
comunicación, motivación, necesidad de superación,
la tecnología y entre quienes la usan; este divorcio
imaginación. .. El arte provoca pensar.
ha separado a la gente de la ciencia, de la capacidad
El proceso creativo permite que aparezca el si~ de saber y de decidir qué producto de la ciencia y la
mismo. La manera en que la enseñanza de las artes
tecnología realmente conviene tener o no tener; las
tiene un impacto en el desarrollo cognitivo de los
personas se han vuelto un simple absorbente de esa
individuos descubre un nuevo paradigma en la
tecnología como compradores, como consumidores; se
educación. Josefina Alejandro (2007) en el Desarrollo
han convertido en una sociedad de la velocidad, que
de la inteligencia a través del arte, expone:
desea rápido, y que pierde en si el sabor de la creación;
Mediante la incorporación de las artes de manera formal,
sistemática, consciente dentro del cumculo, dirige esa
parte creadora en la mente que en s1 conocemos gracias
al arte, podemos entrar a una dimensión maravillosa de
comunicación con creadores de todas las épocas; pero
si podemos prcxlucirlo nosotros núsmos, es una parte
del cielo que se nos regala en esos momentos fuera de
todo tiempo, que son los de iluminación, inspiración y
creación.

71

Esa brecha entre la gente y la ciencia, y el arte, y que
se alude por creencia popular como propietaria de la
clase cientlfica o la clase elevada, es en verdad que está
al alcance de cada individuo no sólo como receptor del
núsmo sino como generador. Y as1 como a la gente, en
general, le resulta c:lificil entender cuestiones que tienen
que ver con física atómica, a otros les resulta c:lificil
entender pintura o música posrnodernas; esta misma
dilicultad surge debido a que no estamos entendiendo

�los procesos del "cómo" se producen arte y ciencia, y
no estamos haciendo lo necesario para acercarnos a ese
entendimiento (Sarukhan, 2006).

La educación en las artes no siempre es tarea impuesta
al artista, el individuo que da forma, que ejecuta: el
otro artista, el artista pasivo, el público, el espectador,
aunque no lo desee, ahí está presente al consumir los
productos artísticos, percibiendo y reconociendo por
instinto básico lo que ve, lo que escucha, lo que siente,
formándose un juicio; he ahí la esencia de la opinión
que se coadyuva con lo que tiene en su memoria,
para sintetizar su opción a una decisión, a una acción
razonada. "El arte ha sido y es todavía el instrumento
esencial en el desarrollo de la conciencia humana"
(Read, 1980).
Sabemos que el conocimiento se construye en el
contexto de una situación de aprendizaje. Sir Ken
Robbinson, en su ponencia dictada en TED 2006, "Do
Schools Kili creativity?", atenta a las ideas "tradicionales"
de la educación al proporcionar una crítica sobre la
falta del arte en la educación del humano. Robbinson
menciona que el arte como modelo de pensamiento
humano proporciona la libertad de decisión en su
conducta al enfrentarse a temores comunes, uno de
ellos el "error", pues si no está preparado para enfrentar
el "error" no está listo para la creatividad; dicho temor
deviene de una educación "autoritaria" o "conservadora",
una educación sin arte que les enseña a los niños el
"error" como algo negativo dentro de la sociedad y la
cultura, por lo tanto les condiciona a no ser curiosos y a
fiarse de las normas ya establecidas puesto que "ya son
conocidas" o "seguras".
Actualmente, nos encontramos en la transición
multidisciplinar del legado de pensadores, también
considerados educadores, como Lowenfeld, Dewey o
Eisner. Hoy, las artes construyen y condicionan nuestra
cotidianeidad a través de los medios de comunicación
y las industrias culturales. Las diferentes formas en las
que el arte puede influir a través de la educación, ya sea
en las artes o por medio de éstas, han cambiado y se
contextualizan dependiendo de la sociedad en la que
estén insertas. Mientras en muchos lugares del país
persista la idea de que el arte pertenece a los museos,
las galerías o los libros, seguirá existiendo una clara
diferencia entre el arte con otras materias impartidas en

los planes de estudio básicos de la educación mexicana,
y seguiremos observando que los profesores e incluso
las instituciones del país no atienden a un propósito
definido en cuanto a educación artística, siendo usual
que surjan preguntas como: ¿Qué significa una buena
educación artística? ¿Por qué se enseñahCuáles son sus
beneficios?
Hay que observar la situación desde una perspectiva
amplia y permitir que los agentes del cambio, en este caso
los profesores, tengan opciones diferentes para construir un
camino en común. El cambio enla sociedad será mediante la
educación en las artes y a través de las artesl'O

Bibliografía
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72

�''SECÚM ESTA LÓCICA SOY UM
L\CREBÍ"

sin embargo todavía, veinte años después del
desmoronamiento de la Yugoslavia socialista
de Tito, se presenta aquí un fenómeno que
anteriormente podía considerarse corno característico
de esta zona del mundo: el Día Yugo. Éste inicia
muy temprano, a las seis de la mañana, con un aire
acondicionado que arranca traqueteando y que
tampoco se puede silenciar presionando enérgicamente
el botón de "Off". Continúa bajo la ducha, la que finaliza
después de unas gotas titubeantes, tan pronto se haya
asegurado de que el huésped se encuentra empapado. El
Día Yugo prosigue en el desayuno, donde los bordes del
pan son tan gruesos corno el dedo pulgar de un obrero, y
las rebanadas de salami, arqueadas en las orillas, brillan
con un rosa sobrenatural. El primer clímax se alcanza
con la titubeante queja al portero -cuya brillosa tela
del uniforme también evoca tiempos sumergidos-,
que ladra al huésped "I tell the mechanic!" Terrones de
nieve endurecidos se encuentran pegados a las orillas
de la calle; sopla un viento frío y húmedo, y todo el
hervidero de gente del centro de la ciudad no puede
expulsar la impresión de un gris que todo lo oprime. A
partir de ahora uno está resignado a todo y se desplaza
siguiendo la buena y vieja máxima partisana: "iNada
debe sorprendemos!" Así, cuando por la tarde en el café
del "Profil Megastore" en la estrecha calle Bogoviceva
incluso la grabadora, sin duda occidental, funciona
disparatadamente, esto ya no provoca ningún arrebato:
un Día Yugo.

Y

Por supuesto todo esto es verdadero
y sucedió exactamente así, y por
supuesto que es al núsrno tiempo falso;
los recuerdos habían regresado con un
buen cuarto de siglo de antigüedad, y se
reflejaban en el presente. Lo que sucedió
antes y entre tanto (y que en Occidente
sólo fue percibido en casos de extrema
agudización de la crisis y la guerra: por
ejemplo un intento de genocidio) lo ha
retenido la literatura con más fuerza e
intensidad que cualquier otro medio:
Ivo Andric, Aleksandar Tisrna, Miljenko
Jergovic pertenecen a esa serie de autores.
Que sus novelas se traten de literatura
mundial, al fin y al cabo fue reconocido, en
el caso de Andric, por el comité del Premio Nobel; en
cambio, Aleksandar Tisrna fue reconocido tardíamente
en Europa occidental. Del tercero de esta sucesión
generacional, Miljenko Jergovic, nacido en 1966 en
Sarajevo, el mundo lector tornó nota definitivamente
después de la aparición de su segunda novela, La casa
de nogal. Para ese entonces el autor, bosnio de lengua
materna croata que huyó de su ciudad natal Sarajevo
durante el asedio en 1993, vivía desde hacía mucho
tiempo en Zagreb.
lUna pérdida, por tanto, del país natal, una pérdida
también de los habituales contextos culturales y
espacios de resonancia de alguien que ya durante sus
estudios trabajaba para la prensa y la televisión, que
al mismo tiempo escribía poesía y que con su primer
poernario a los 22 años fue distinguido corno "mejor
poeta joven" de la República de Bosnia~Herzegovina?
El autor, entre tanto de 44 años de edad, aquí y allá
los rizos ya se tornan blancos, se reclina en la angosta
sillita del café y observa a la persona de enfrente de
manera tan amable corno exacta. "Aquí no soy ningún
huésped", dice y sonríe. "Y nadie de aquí de nosotros
tiene sólo una identidad. Torne nú historia familiar:
uno de mis bisabuelos era un suabo del Banato que era
funcionario de ferrocarril en Sarajevo. Otro bisabuelo,
un herrero, provenía de Eslovenia y encontró empleo
en los trabajos metalúrgicos de la catedral de Sarajevo.
El tercero provenía de Croacia y trabajaba en Correos

74

en Sarajevo; el cuarto llegó a Bosnia desde Hungría.
Pero todos ellos" -una mirada veloz, pícara- "no se
hubieran conocido si el emperador austriaco Franz
Joseph I no hubiera sentido una necesidad imperial y
ocupado Bosnia~Herzegovina con su ejército. Eso es
importante", añade Miljenko Jergovic, nuevamente
con seriedad: "De este modo, según esta lógica, yo
también soy un zagrebí".
FORASTERO DESDE EL IMTERIOR

Al protagonista de su más reciente novela, Freelander,
le sucede algo muy parecido. Karlo Adum también es
originario de Sarajevo. Cuando niño, el futuro maestro
de historia llega a Zagreb con su madre, la "Mama
Cica" que mimosamente hizo uso de su belleza bajo
todos los regímenes desde 1941 (fascistas italianos,
oficiales del Imperio nazi, después los socialistas del
titoísmo). Mucho más delante el lector se percata de
que la causa del abrupto cambio de patria no se debía
a la madre programada en sacar el máximo beneficio
a través del empleo deliberado de su cuerpo, sino a su
hijo, que frecuentemente se encontraba asombrado
ante el mundo y sus vicisitudes.
Gracias a que el croata es su lengua materna,
Karlo no se siente extraño en la cultura zagrebí. Sin
embargo, todo lo que le sucede desde su infancia
permanece en el exterior: que el padre, a quien un
tío le mocha el pulgar, rasgue las paredes rabiando
de dolor y al final muera medio loco; que la elegante
madre le confeccione a su pequeño hijo un uniforme
fascista negro con el cual él desfila orgullosamente
sobre el piso de madera, mientras que Cica se acerca a
los oficiales forasteros no sólo en calidad de modista·
que después se le haya malogrado una carrera e~
el partido, en la universidad y en el extranjero;
finalmente también, que su esposa Ivanka muera
miserablemente a causa de un tumor cerebral. Karlo
ve todo esto pero no lo comprende. Él es un forastero
desde el interior, le falta la llave para el mundo en el
que vive. Tanto mayor es por eso su ira hacia casi todo
lo que le rodea: hacia todo lo que, por la razón que
fuere, le sucede a él y a su país.
De todo ello, el lector de Freelander llega a ver y
escuchar considerablemente. Acompaña a Karlo Adum
en un viaje de retorno hacia su propia historia, que
al mismo tiempo es un viaje a la historia del antiguo
Estado plurinacional. En septiembre de 2006, "el

75

profesor" se monta en su Volvo naranja, de treinta años
de antigüedad, para recoger en Sarajevo la herencia de
aquel tío que anteriormente le había cortado el pulgar
a su padre. Con una mirada dilatada por el espanto,
lleno de aborrecimiento y provisto de una pistola por
si acaso, Adum atraviesa la vieja Yugoslavia como el
presente -"uno veía edificios grises y sucios de varios
pisos, ruinas de las que crecían árboles, una sucia y
desordenada calle ribereña con faroles corroídos y
lámparas destrozadas que evidentemente habían sido
colocadas en tiempos del socialismo. Pues eso era
Bosnia". Adum cruza una frontera tras otra, va de un
horror cotidiano al siguiente. Y al final, refugiado en
Sarajevo en el amenazador motel Mauretanija, en el
estacionamiento desvalijan no sólo el viejo y elegante
Volvo, también pillan al mismo Adum. Con su
último aliento, deja caer su pistola por las empinadas
escaleras; con ello pretende advertir que ahí yace un
hombre al borde de la muerte. Pero nadie lo escucha.
IMDIVIDUOS DESTROZADOS EM UM TODO
DESTRUIDO

Freelander es una novela sobre el tiempo que transcurre,
un libro sobre el miedo y la ira desenfrenada, pero
finalmente y sobre todo, sobre la aflicción -un libro
literario de historia que, con la mirada vuelta hacia atrás
cuenta también sobre los vínculos perdidos, individual~
Y sociales, con el presente. Karlo Adum espera
indemnización de una vida para él desaprovechada;
con el dinero de la herencia de su tío desea comprarse
un nuevo coche y marcharse a un tiempo de pensionista
despreocupado. Sin embargo, debido a que este
protagonista es un idiota cargado de furia, una bomba de
tiempo en dos piernas bien vestida y que se expresa con
educación, su mirada capta inevitablemente el pasado y
el presente como una obra grotesca furiosa. Cuando el
personaje, carente de palabras, examina lo que le resulta
incomprensible - y finalmente no hay nada que no fuese
incomprensible para Karlo Adum-, surge de ahí una
comicidad brutal y vociferante.
Miljenko Jergovic ejerce su poder para dirigirla.
Pues realmente es una virtuosa muestra de habilidad
realizar este tour d'histoire con un "Ekel Alfred" 1•

~e!

1• N. trad: _Es un antipático personaje (burgués, reaccionario,
chauVllll.sta, nusógino) de una serie de televisión alemana de los años
setenta. "Ekel" significa "repugnancia", "asco".

�bosnio,croata, observar el mundo y su historia con
ánimo arisco a través de la óptica distorsionada de
Adum -y al hacerlo no expulsar de su corazón ni al
monstruo ni a su realidad. La aflicción sobre la miseria
de los Estados antiguamente unidos mediante poder
político, entretanto separados, comprende siempre la
compasión hacia el individuo desconcertado furioso:
la historia de Karlo Aduro es al fin y al cabo también la
tragedia de todos, así corno su desamparo e ira.
¿Pero son éstas también las del autor de la furiosa
roadmovie? "Después de que mi madre leyó el libro", dice
Jergovic, "por primera vez se preocupó por mí. '¿Qué pasa
con tu vida?', preguntó ella. Eso me hizo pensar. Es decir,
yo no hubiera creído que fuera así de palpable a través
de la lectura, que este libro fuera impulsado por tanta
ira y aflicción." Su fundamento es el espanto ante lo que
a un individuo durante una larga vida en esta parte del
mundo le pueda haber sucedido, sin que él hubiera sido
personalmente afectado por expoliación, persecusión u
homicidio. "No hay consuelo", dice Jergovic, y trae a la
memoria los últimos filmes de los antes llamados "países
del Bloque Oriental". Las devastaciones externas también
prosiguen en el interior profundo del individuo -pero
Jergovic ve tales fenómenos ya presentes décadas atrás,
por ejemplo en Doctor Faustus de Thornas Mann: "El todo
está destruido, y en él el individuo".
,..ESE SERlA EL SUICIDIO CULTURAL DE
EUROPA"

Quien se sienta frente al autor en esta tarde
tempranamente oscurecida en el café de Zagreb, no
tiene sin embargo ante sí ni a un hombre furibundo ni
resignado o posiblemente cínico. Se percibe más bien una
apacibilidad combativa, un apacible espíritu combativo
de raíz -la impresión no se puede comprender más
que como paradoja. Su móvil: la sensibilidad. Su
consecuencia: la decisión. En un mundo marcado por
una destrucción tanto interna como externa, en donde
la historia de los Balcanes es sólo una tragedia entre
muchas otras, sólo el sensible, que se confronta a sus
propias experiencias dolorosas e investiga sus fuentes,
puede por lo menos hacer frente a sí mismo -tan mal
como fuese, éste es también el propósito de Karlo Adum,
que tiembla de ira ante la aflicción y el desvalimiento.
MiljenkoJergovic mismo, a diferencia de su protagonista,
no se arredra ante las consecuencias de sus penetrantes

preguntas. Y las formula en público, en su doble
existencia de periodista y escritor. Inevitablemente, con
su impasibilidad atrae hacia sí mismo el ladrido furioso
de aquellos que han hecho con la historia yel presente su
falsa paz. Pero también recibe la simpatía de aquellos que
reconocen su propio desasosiego en los pensamientos,
análisis y reivindicaciones de Jergovic.
En 1994, un año después de su llegada a Zagreb,
el autor recibió el Premio Nacional croata por su
primer libro de cuentos Sarajevo Marlboro. Pero apenas
dos años después, con motivo de su novela Ruta
Tannenbaum, cayó sobre él el odio concentrado de
aquellos que no querían oír nada del esclarecimiento
literario sobre el antisemitismo croata. Cuando
ese mismo año defendió el Islam como una de las
religiones balcánicas nativas, fue nuevamente blanco
de ataques; incluso contra él arremetió en público un
ex vicepresidente del club PEN de Croacia.
"Cuando me dieron el Premio Nacional poco después
de mi llegada", diceJergovic ahora con una sonrisa irónica,
"no se sabía lo desagradecido que soy. Yo no deseaba ser
aquí ningún huéspe4 y tampoco tenía planeado cambiar
mi temperamento. Yo quería expresarme acerca de todo
lo que me pareciera importante, así como lo había hecho
exactamente en Sarajevo. Comprendo la irritación que
eso ocasionó. Pero en el caso de Ruta Tannenbaum sí que
me sorprendí. Ahí ataqué el mito del compromiso de los
croatas hacia los judíos -aquí los judíos, a diferencia de
en otros Estados que colaboraron, no fueron enviados a
campos de concentración del extranjero, sino a campos
de concentración croatas. Hasta hoy en día eso es algo
vivo- como conocimiento negado."
Y a pesar de esa vehemente discusión sobre la
memoria colectiva, en la que Jergovic tomó partido
por los perseguidos, tan sólo poco tiempo después fue
culpado de antisemitismo. ¿Cómo pudo suceder eso?
"Mi ciudad natal Sarajevo", dice él, "es la ciudad de
las 100 mezquitas, esa es una parte de mi identidad.
Pocos días después del 11 de septiembre escribí un
artículo publicado bajo el título '¿Puede el hombre ser
musulmán?'; las reacciones se dividieron entre ira y
aprobación. También eso me frustró. Los problemas
que tenemos con los musulmanes no son de naturaleza
balcánica o croata. Son problemas que afectan al núcleo
de la identidad europea: no vivimos junto con los
musulmanes desde ayer, isino ya desde el siglo XVII!

Cuando ahora se alimenta el miedo al islam, me siento
más que preocupado. No habrá un nuevo holocausto
pero si Europa traiciona en este punto una parte esencial
de su identidad cultural, el antiislarnismo puede asumir
formas del todo comparables al antisemitismo. Ese sería
el suicidio cultural de Europa."
AOUf ESTÁ EL PRESEMTE

En todas estas disputas, a los colegas de Jergovic les
pareció innecesario ponerse del lado del intelectual
impertérrito. A consecuencia de ello, en el año 2007
abandonó su gremio. me dónde esa abstinencia de
los autores hacia temas que conciernen a la manera
en que su país se ve a si mismo? Un aire glacial entra
por la ventana; el tiempo acordado de la conversación
se ha sobrepasado ampliamente. Miljenko Jergovic
se ha puesto su chaqueta y su bufanda palestina
alrededor del cuello. "Muchos escritores", dice con
un irónico parpadeo, "ven la literatura como una
especie de mundial de futbol: los colegas son rivales
a los que deben derrotar; no hay ninguna solidaridad
profesional. En cambio, yo soy en primer lugar lector.
Ypor tanto sería muy infeliz si todos los otros libros
fueran peores que los mios."
No obstante, es alta la probabilidad de que una gran
parte de las novedades editoriales también se queden
detrás de su nueva novela. Freelandcr -así llamada
confonne a la contraseña optimista de la cuenta suiza
que Karlo Adum había deseado heredar- va demasiado
al fondo de la sustancia de la propia historia caótica
y desesperada. Y demasiado enormes son el ímpetu
literario, fantasía y regocijo de escribir del autor, como
para no alcanzar con todos los sentidos también a los
lectores del mundo entero: Miljen.koJergovic, un escritor
europeo de rango mundial
Desde hace tiempo se ha ido de la mesa ydesaparecido
al fondo del grande almacén de medios. Quienes se
quedaron a la mesa se pasaron un tiempo charlando
sin darse cuenta de que el poeta mientras tanto había
pagado su cuenta. Que ella también forma parte de los
fans deJergovic, lo reconoce finalmente la traductora, y
admite asimismo la alegría que siente de haber tenido la
oportunidad de conocerlo personalmente. ¿Qué habría
de decir aquélla que muy temprano por la mañana
rabiaba ante la ducha averiada? Las dimensiones vuelven
a su lugar: aquí es el presente~

76

77

�lo que sería más tarde la vanguardia
brasileña, ya que ellos fueron los
QUE PERDURA
que introdujeron las ídeas del
surrealismo, dadaísmo y futunsmo
TfrULO:AI otro lado dd mundo
en aquel territorio del reino de
AUTORI Murilo Mendes. Traducción Camoes. Ideas que tanto Mario como
deJoséJavier Villarreal
Oswald conocieron por sus viajes a
EDITORIAL: UANL
Europa. Fue un tiempo de polémicas
AAO: 2009_ _ _ _ donde aquellos jóvenes retaban de

De la vagancia

en la sublimación de la forma
que terminó estallando en un
amotinamiento de los sentidos.
· b 1· t s d 1 XIX
Nacido en 1901, Murilo Mendes es Fueron 1os sim o is a e
hijo de los movimientos estéticos, atroz los que plantaron dichas
raíces, las cuales habrían de
ideológicos y cientlficos que
expandir su fronda en diferentes
serian el epicentro de una centuria
idiomasygeografías.
sísmica, en la cual muchos autores

1

i

frente a las anquilosadas y glosadas
visiones parnasianistas. Fueron
ellos practicantes y apologistas del
verso libre, de tomar como asuntos

e1l

propiosdelapoesíaaqu osaspectos
prosaicos, humildes y vulgares de la
existencia, asi también los adelantos
1 tecnológicos: aviones, autos,

CABALLERÍA
tomarían el compromiso de mirar '
frontalmente su modernidad. Para
este tipo de poetJS, habitantes de
la primera trinchera del siglo XX,
lo revolucionario significó poner en
precipitación las formas establecidas
de su arte, hacer gtrJr los connnentes
a través de la e}.'Presión, crear nue\'os
moldes que correspondieran a las
nuevas formas de sentir, trastocar
el status quo, un decir como plena
exigencia de su deseo. Todo ello en
una suerte de reclamo de lo imposible
que fue consecuencia y arresto de
una revalorización de las posturas
más audaces de los pensadores y
escritores decimonónicos desde
Rimbaud hasta Marx. En el arte,
particularmente en la poesía y en la
pintura, lo revolucronario encontró
su verdadera manifestación, no en
un men::.aje propagandístico, sino

La escritura de ~lurilo atra\'iesa 1teléfono, cinematógrafo, etc. Fue
por estas convulsiones, pulso en una generación que criticó las galas
cruce de caminos, y va edificando superfluas de la burguesía, las formas
una serie de imJgenes y atmósferas convencionales de una e&gt;..-presión
asediadas por la sensualidad, que promulgaba como fin último la
pero no por ello está exenta de exposición de un léxico exquisito
la rabia y el sarcasmo para medir pero carente de un contenido que
las honduras y dec;filaderos de su estremeciera la sensibilidad de
época. Sin embargo, entender los su época. Como testimonio de
antecedentes poéticos que nutren, aquellas luchas intestinas entre
y por lo tanto dejan su huella, a los conservadores y liberales, queda
poemas de Murilo de una frescura el mamhesto versificado Prefacio
extraordinaria, obliga recordar a Interesantísimo de Mario de Andrade,
una generación de poetas brasileños y los postulados de Pau-Brasil de
que elevaron la expresión carioca a Oswald de Andrade, los cuales, no
la altura del espíritu de su tiempo. ausentes de violencia romántica,
'\lle refiero a los poetas que en 1922 rompieron con el stablishment de
fueron protagonistas de La Semana la poesía nacional y marcaron los
de Arte Moderno en la ciudad de caminos para las futuras generaciones
Sao Paulo. Concisamente a Mario de poetas. En este sentido, es justo
de Andrade y Oswald de Andrade. recordar a Manuel Bandeira y Carlos
Dicha fecha es roca fundacional de Drummond de Andrade, quizás las

78

voces más importantes de la poesía
brasileña en la primera mitad del
siglo XX, quienes formaron parte de
los mo,'Ím.Íentos recién mencionados.
2

Mi primer contacto con la poesía
de Murilo .\1endes y con la poesía

carioca, fue a tra,·és de la antología
Más que Carnaval de Miguel Angel
Flores. Alli, conoci los nombres
más significativos de la poesía
brasileña del siglo XX, asunto
que me ayudó para hacerme, en la
medida de lo posible, de los libros
de dichos autores. Evocadón a Rcc1fe
y La 1magi11aJia ventana abierta fueron
de los pnmeros títulos que llegaron
a mis manos. Hoy Bandeira y Ledo
Ivo continúan siendo poetas donde
es preciso practicar el h1bito de la
relectura. Ahora, con la antología
Al otro lado del mundo t raducida,
prologada y anotada por el poeta
regiomontano José Javier Villarreal,
la e}.'Ploración se ha hecho más rica
ye:,,..1:ensa.
Comprendo, después de conocer
más la poesía de Munlo, porqué el
poema "Mapa" resulta memorable,
"'' que en éste se pueden leer los
ostolados poéticos que Mendes
sarrollara a lo l,trgo y ancho de su
· ra poética. Es decir, los asuntos
sde donde el poeta orgamza y
"!-'unta el asombro: "Estoy liimtado
al norte por los sentidos/ al sur por
el Imedo/ al este por el apóstol San
Pablo) al oeste por m1 educación "
Fstos son los puntos cardinales
que van haciendo cruces dentro de
su obra. la influencia de la rehgión
católica con su enorme conjunto de
mitos y fábulas, el reconocimiento
del mundo a través del cuerpo como
sede de los sentidos, la sensación
de vérngo ante el drama cotidiano,
lo bibliográfico pero también la

oralidad de un entorno, todo ello
acusa presencra, en muchas ocasiones
de manera simultánea, dentro de
los poemas de Muriio Mendes. El
poema "Mapa" muestra a su vez
los rastros del surrealismo, no a la
manera fund.1mentalista de Bretón,
sino en el aprovechamiento de las
libertades esténcas y flujo del deseo
como eJe motor del mundo a través
de fa. mirada del poeta: "Mi cabeza
vuela por enc1ma de 1a babia, estoy
suspendido/ angustiado en el éter/
aturdido de vi.das." Aquí escuchamos
cómo el autor proclama su condición
sobre la nerra, su flujo por el mundo.
"Viva yo, que inauguro en el mundo
el estado de vagancia trascendente."
Vagar en tanto permanencia, un
estado trascendente logrJdo por
el perpetuo cammo. la actitud
del cartógrafo que anota cómo se
iluminan las geograf1as e.\'Ploradas Ji
cerrar los ojos. Así el poema ilustra,
haciendo honor a su nombre, los
rodeos y los atajos de Uil.l existencia
en el mundo y los de un mundo en
el mterior de una cabeza. El lenguaje
que ~ kndes utiliza oscila entre lo
abstracto y lo concreto, sin embargo,
el tono confesional no se interrumpe,
de tal modo, no se deja sennr en la
voz del poeta, aunque éste aborde un
asunto de densidades ontológicas,
la solemnidad ni la borrasca del
proscenio.
Lo erótico, presentado a traves
del cuerpo, es una de las constantes
que van permeando esta obra. Así,
como es JUSto y preciso, la imagen de
la mujer es punto capital Es de llamar
la atención rnmo el impulso erótico
del poeta potencia dicho erotismo
ante la presencia de lo religioso, como
si la atmosfera o la idea de lo divino
elevara la belleza camal "En la iglesia
hay piernas, \1.entres, senos y cabellos
en todas partes hasta en los altares." A

79

propósito de ello Mario da Silva Brito
comentó· "Jorge de Lima y ~turilo
Mendes traerían después a la poesía la
dimensión religiosa católica, turbac.....
y perturbadora, mezcla de pecado y
gracia, en busca de lo sobrenatural
que com'l\'e con la realidad humana
y la fecundidad del misterio." Exi• -t
una conciencia dentro de la poeti -:i
de Mendes donde lo terrenal está en
contacto permanente con lo divmo,
ya sea por evocación o invocación,
el hombre en la tierra como en un
escenano donde Dios, e y juzga pero,
a la vez, este mismo hombre bajo el
dominio de las pasiones y del libre
albedrío, canta su peregrinar telúrico
en las zonas del pecado, del deseo, su
estado de vagancia trascendente, su
espeleología en los placeres: condenado
a la culpa, cl hombre es un Prometeo
que no pedirá indulgencia. "D10s y el
demonio están unidos por d hombre"
Fxiste una correspondencia del
pensamiento de Munlo Mendes con el
de San Juan de La Cruz. Para ambos,
los asuntos de la carne hacen temblar
la \Oluntad mis férrea. Recordemos
lo que die:e el santo en Instrncción y
Cautda· "Todos los daño.e; que el alma
puede recibir nacen de las tres cosas
dichas que son tres enemigos· mundo,
demonio y carne Escondiéndose de
éstos, ni hay más guerra. El mundo es
menos dificultoso, el demonio, mas
oscuro de entender, pero la carne
es más tenaz que todas,". \1undo,
demomo y carne son sustancias
activas en los poemas de Murilo y no
sólo como presencias en tantp tema,
sino como dilemas que van erigiendo
una conciencia moral en los esfuerzos
de su voz: el pecado como vehículo al
paraíso y conocimiento de la condición
del hombre.
Murilo es uno de esos poetas que
sin qmtar la atención del retrato
que van dejando sus p?M" ..hc&lt;&gt;rva

�el cosmos. Escritura joven en su
propia antigüedad, es decir: poesia
que conserva, en sus potencias y
tensiones, la capacidad de sacudir
a un lector de nuestros tiempos. Su
tono, presto y desenfadado, consauye
una atmósfera de sabiduría, hallazgo
y sencillez. Muchos de sus \'ersos,
como sucede con los grandes poetas,
podrian funcionar como má:\imas
o aforismos. Género que también
practicó con peculiar fecundidad
y acierto, y donde la influencia del
materialismo histórico salta al primer
vistazo: "Lo difícil no es encontrar
la ,·erdad: sino organizarla." Este
aforismo nos ilustra su temperamento
forjado entre la claridad de las
cosas comunes y la hondura de la
meditación. Así queda su poesía
como una huella trascendente del
descenso haciJ si mismo: "para llegar
a ser todo, es necesario ser nada."

I

de narradc' "-5 ..cgi1 ..., 1tanos,. no existe remite ~ un :en~d~ más am~lio de

trabajo alguno que recopile la obra contar hi&lt;;tonas, ficciones y anecdotas
producida por autores de Nuevo emanadas desde tierras norestenses. 8
León -salvo alguna&lt;; ediciones librocontienedieztextosdeloscuales
pequeñas de concursos universitarios siete son cuentos y tres son fragmentos
o municipales.
de novela; incluye obras publicadas a
Cuentos desde el Cerro de la Silla: lo largo de los últimos 25 años escritas
Antología de narradores regiomonranos por autores nacidos entre 1950 y 1978
coeditado por Editorial Anagrama cuyascarreraslitcrariassedesarrollaron
y la UANL es, entonces, un libro en la ciudad-no todos son nacidos
necesario en más de un sentido: se en ~1onterrey. Algunos te,\."t:Os se han
trata de la primer antología que viene convertido en clásicos para la literatura
a contrarrestar este vacío y, como ya se de la región, m1entras que otras obras
sabe, una antología es una especie de son recientes.
muestrario que -aunque de carácter
Se tenca veces siete, de Ricardc
arbitrario y no exhaustivo- hace FJizondo, es el texto más antiguo de l.
las veces de "carta de presentación" antología y fue publicado en 1987. Se
ante quienes puedan interesarse en la trata de un fragmento de una novela
narrativadeNuevolcóndelasúltimas clásica para la literatura norteña,
décadas. Este trabajo es relevante para también conoada por algunos como
la editorial catalana puesto que forma la "literatura del desierto", en la que se
parte de un proyecto literario que lleva plasma la identidad local ylos valores
a cabo en conjunto con la UANL a familiares. La obra se desarrolla
rra,·és de la Cátedra Anagrama desde durante el porfiriato en una pequeña
Francisco MezaSánchez hace aproximadamente 3 años, y y modesta ciudad de Monterrey, en
también un generoso proyecto porque un ambiente casi rural Sus páginas
=====.-::.-::.-::.-:.-:....-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_- apostó a la tarea de difundir autores reflejan el estilo de vida norteño, cte
locales y permitir provincia.
que se proyecten
"Estasyotrasciudacks"eseltitulodel
Una
b aj o ,; u s e 11 o cuento de Patricia I.aurent, publicado en
editorial. Sabemos 1991 Aqui la ciudad no sólo es paisaje o
desde múlt ·
TfTuLO: Cuentos desde el Caro de '"
además que no es el geografía, la ciudad es un personaje que
pnmer intento de no actua ni habla, pero determina. En el
Antol~ía 'e r r re :
e iomontanos
hacer una antologia te.xto un narradordescntt. con amargura,
AUTORES: rios
regional (otros se angustia y desmesurado rencor, su
EDITORW: __¿rama t UANL
han quedado en el fracasorunoroso,elhastíoqucleproduce
.....,.___..,0: 2010
tintero) y sí es, en la ciudad, su propia vida, las continuas
cambio, la pnmer separaciones de la mujer a quien ama,
Clotilde, quien ::.1 es capaz de ir y \ enir
oy sabemos que durante publicacrón bien lograda
Aunque su nombre es Cuentos dr.sde de esa ciudad. La ciudad y Cleotilde
los últimos años ha habido
una notable prohferacrón d COTO de la Silla debo aclarar que la óenen caracteñsticas similares; son una
de antologías; también sabemos edición no sólo reúne cuentos, sino imagen defonne y arisca de la miseria y
que autores que han desarrollado su que también presenta fragmentos los~ del protagonista, a ambas les
carrera literaria en 1uevo León han de algunas novelas. La segunda atribuyelaculpadesuconclici6n,de51.l
producido narraova de primer nivel. parte del título define esto que mezquindad
L1 novela El remo en celo de Mario
Sm embargo, sorprende confirmar mencrono: "Antologia de narradores
regiomontanos".
Ahora,
creo
que
Anteo
fue publicada también en
que, previo a la publicación de
Cuentos dr.sde el W" .-1.. 7,, Silla. Antología la palabra "Cuen.-n " ~e1 titulo nos 1991. La noveli aborda la compleja¡·

CIUDAD
MI RADAS
u ... -

H

80

.,

~

--n--.--~...J

-t-

L,..-_

.....¡;,.:::_--3._____J

-t

IVU gaCIOíl Clentrfica e teatro e www.petraediciones.com
ctes\enturada historia de .imor entre
don Diego de Montemayor, tercer y
defirunvo fundador de la ciudad de
Monterrey, yJuana Porc.allo, su esposa,
qwen le fue infiel con su anugo Alberto
del Canto (segundo fundador de la
ciudad de \1onterreyy esposo de ~11 hija
fatefanu). Anteo prec;enta magníficas
dec,cnpcmnes y amb1entac16n de la
epoc..i, del paisaje entre Monterrey y
Saltillo. de las arm.is y vestimenta de
época.
En 1993 escribi el tCA'toque aparece
en e&lt;;ra antol~ se titula "\•en por chile
y c;,al" yforma parte del libro de cuentos
Ciudad mía Se trata de un cuento l(Ue
recupxala narración oral -kyendas que
cuenta la gente Ina) or y que 5C' han ido
pcrchendo- de municipios dcl estado
de Nuevo Leon. como Hualahui!óiec,.
EsU.&lt;. historias contienen una fuerte
:ga de herenaa inchgcna de la cual loo
Jleonesesp.xo sabemoo; en cl teA'to se
1den 1l , islón occidental moderna del
mdo y la rornov1sión pre.hi.spáru.ca.
en IQ98 se publicó Santa Mana
del Circo de David Toscana. En
el fr.igmento de novela incluido
en la antologla se perciben las
caractensticas distintivas de su obra.
Santa Maria del Circo es una alegona del
mundo y de la condición humana. er-.

la historia de un grupo de arqueros ec;;tereotipos o actitudes maniqueas,
que, al llegar a un pueblo fantasma, de una extraordmaria habilidad para
tratan de fundar un nuevo orden. Su contar histona~, para t0mar la rienda
VIda se convierte asl en una función del relato, de ir y verur por el tiempo
que raya en la frontera del absurdo. de la historia .. "Cuerpo presente" se
En el tCA"tO se mezclm la tragedíJ y el consntuye como un cuento entranable.
humo. negro. el dolor y la rronia en un
La antologia induye tre~ te:\.'tos
ambiente de sordidez y desencanto. bre\ec, que pueden percibme como
En el año 2006 Editorii Era publica miru.ficciones E pnmero de ellos es
cl libro de cuentos Parábolas del silencio "A este país no se :.lega con armas" de
de Eduardo Antoruo Parra. E cuento Dulce Mana Gonzalez, en donde la
que aparece en esta antología forma geografía de la dudad y la geogr:úia
parte de este libro y se titula "Cuerpo mterna de la protagonista se funden.
presente". A. c,nnple luz es la historia Por un iado está la vida cotidiana en
de una prostituta evocada desde '-U la ciudad con sus recomdos por calles
ve.:orio, en Hualahwses, \1uevo León. transitadas y la vida de trabajo; y por
Sin embargo, "Cuerpo presente" es otro lado, est.'i la otra vicia la que nadie
una historia de sensualidad, de ami,tad, percibe, la otra historia que tensa el
de lucha y de cntica social La vida de sentido de :a vida de la protagonista.
un pueblo entero gira en torno J la En este plano subterráneo del relato
diversidad de sentimientos que una habita otra presencia indefinida que se
sola mujer hace brotar en cada una transforma constantemente.. se acerca
de las personas. El cuento expone y se aleja de ellJ "FJ grifo" de Hugo
cómo Macorina modula sus \ idas, Valdés es el segundo texto breve,
cómo alguien que tradicionalmente es cargado de erotbmo y narrado por un
percibida como marginal, re.sulta ser ama de casa que convierte un objeto
qmen mis refleja las emociones, los c:onchano y anodino en un objeto que
scntimlenta&amp; y la esencia IDISITul. de lo alimenta su~ fantasías se¿,aialei.;. El
que \uclve humanos a los hombres v tercero, "Ll caza", de Roberta G..rr.za,
las mujeres del pueblo. Mediante ~ presenta a un personaje cuya identidad
rurrati\ a voraz, mediante la creación es huidiza y en transformación, tocio
de personajes complejos, alejados de en un ambiente onírico de pc~adillJ,

81

�en donde asoma la crueldad de la vida
orclinaria.
El texto de Luis Panini titulado
"Cabeza llena de pájaros" forma parte
de un libro titulado Tenibleanatómica
publicado en el 2009. Se trata de un
cuento que narra la historia de una
mujer, quien por distraída o, corno
dice el te.xto, por andar con la "cabeza
llena de pájaros", es atropellada por
un camión ruta 100. En este cuento,
la ,ida se percibe corno un cúmulo de
objetos en donde no hay sentimientos
ni emociones en el discurso literario, se
adopta más bien un tono distante de
los sucesos y quien cuenta la historia
es casi un informante. La ironía, el
cinismo, lo aoo.rrdo de la ,ida cotidiana,
el sarcasmo, la exageración, el humor
negro, la deshumanización y la crítica
socialsonelementospresenteseneste
cuento en donde nadie habla de lo
importante. La vida se concibe así corno
una serie de sucesos entrecortados y
desarticulados.
El texto "Rosalma" de Felipe
\ilontes surge de una de sus novelas
más recientes, El evangelio del Nilio
Fidcndo.Rosalmaesunpcrsonajedesu
no\'ela yestecuentoahondaensuvida.
Ella es una niña deforme, una especie
defierecilla(dientesafihdos)queacaba
con la vida de su madre al nacer y que
vive inserta a una carretilla con las
piernas ylos brazos R."torados. 8 texto,
que deambula entre la poesia y la prosa,
es una velada crítica social al profundo
dolorquesufrenmuchaspersonasque
viven en nuestro entorno; al tedio y a
la falta de sentido que tiene a veces la
dda en las condiciones de pobreza,
superstición, ignorancia a la que está
sujeta la vi.da en el campo mexicano.
Cuentos desde el Cerro dela Silla:
Antología denarradoresregiomontanos es
la ciudad cristalizada desde múltiples
óoticas, la ciudad íntima y la que todos
~, 'll'J"rtÍmos... Son once te..xtos que &lt;;e

yerguen como fotografías de estados relleno", que fue dado a conocer
internos y transfiguraciones externas. como conferencia en la Universidad
No me queda más que reconocer y de Amberes como parte del coloquio
celebrar esta afortunada coedición "Literatura y gastronomía". Finaliza
de Anagrama-UANL que muestra y con "Otros cristales" que se suman
demuestra que la literatura escrita por a la sal, cerrando así esta amplia
autores regiomontanos tiene mucho reflexión en la que se entremezclan
que ofrecer al acervo de la literatura la lengua que habla y escribe, con
hispana
la lengua corpórea que saborea;
los labios que emíten los sonidos,
Gabriela Riveros Eliz.ondo con los "labios de tinta" que son
____________ la voz de la escritura. Si Castañón
- - - - - - - - - - - - recupera los aforismos del que tan
DE
buenas muestras nos dejó
_____ E
nuestro querido maestro
_....,,..,..
Ed mundo O' Gorma n,
también retoma el ensayo a la
,_......,
manera de Montaigne, uno
-de sus autores estimados.
En la línea de Alfonso
~---.Reyes, Salvador Novo y
-=-=--=--·~
~----'-Luis González y González
(a quien por cierto le dedica
uno de los ensayos), y
TITULO: Grano de saly otros cristales
también recordando a otros escritores
AUTOR: AdolfoCastañón
corno Manuel Payno, Guillermo
EDITORIAL: Ediciones Sin Nombre Prieto y ManuelJosé Othón, de qwen
AAO: 2010
me descubre un texto, Adolfo le da
os toca compartir una su lugar a la cocina como parte de
suculenta comida de lo literario. En una entre,i.sta que le
varios tiempos, cuya hizo Elena Méndez en diciembre de
sobremesa tenderá a alargarse, pues 2009, considera que"en un proyecto
son muchos los temas que se van ; literario "entero" [...] debe haber un
sembrando en las páginas de Grano I espacio para gastronomía."
' de sal y otros aistales. Los tiempos de I Pero no sólo la literatura está
este banquete son diez ensayos, una I presente aquí. la cocina se vincula con
pausa que consiste en ese género la identidad. La identidad del autor,
que ya poco se práctica, el de los en pnmer lugar, que de su madre,
aforismos, y un interesante recetario Estela Morán de Castañón, hereda
del siglo XIX, El cocmero práctico por lo visto el gusto por la comida, los
escrito por el bisabuelo materno de convivías y la invención de platillos,
Adolfo Castañón, Juan E. ~1orán, y de su padre, parco respecto de la
que se bautiza como "Aperitivo". comida, la tendencia a devorar las
Sigue después el plato fuerte: se páginas de los libros.
trata del ensayo titulado "Tránsito
Otra línea importante que
de la cocina mexicana en la historia. discurre en Grano de sal y otros
Cinco estaciones gastronómicas: cnstales, es el rescate de lo cotidiano.
mole, pozole, t:amal tortilla y chile En esa mísma entrevista, menciona

fogones
IDEMl1DAD

M

82

que en su libro "hay una inte:--ll '&gt;n
poética y aun profética de
ennoblecer aquellas cosas que son
relegadas por la llamada civilización
que nos rodea, que puede a veces c;er
muy brutal en su planteamiento
&lt;1 éptico de im·ulnerabúdad
ante el polvo, lo impredecible, los
,&lt;1.lores de la tierra." \,fas adelante
afirma que "hay una voluntad de
redención o de reconocimíento de
la vida cotidiana, como pueden ser
1s cazuelas callejeras. que desde
el punto de vista real simplemente
están ahí y quizás estén ahí luego
de que las diversas torres de Babel
lleguen a su destino de escombro."
En este mismo sentido, Castañón
distingue al menos dos cocinas. "la
diaria impercepnble y la ruidosa de
Ls días de fiesta, la cotidiana que
alimenta sm ceremonias y aquella
que se hace para cautivar en público
el paladar." La cocina mexicana,
afirma, tiene una gran riqueza
respecto de la cocina sencilla que
da pie a la gastronomía barroca.
"Los fuegos artificiales de la cocina
festiva -recalca- casi no se pueden
entender sin esa base anónima." Es en
esta cocina "eficaz y cotidiana", que
"se distingue por no ser, ni en sus
momentos más sobrios, insípida",
en esa cocina "'anónima y modesta",
en la que le gusta descubrir "el gesto
con que la tierra atrae al hombre para
alimentarlo sin que él se dé cuenta
cómo."
La cocina de fiesta, escribe,
"descansa sobre la dorada medianía
de la quesadilla, la calidez del
hospítalario fideo, la mañosa
improvisación del arroz rosa o
anaranjado, ¿por que dirán que es
rojo?, la paciencia de los frijoles
taciturnos, para no hablar de los
nopales asados o de las rajas con
crema que incendian el bosque

de la memoria y resucitan e')n su
sabor el paisaje de las ceremoruas
prehispánicas, de las primeras mieles
del mestizaJe."
Pero respecto del tan reiterado
mestizaje de la cocina me..\'.lcana, no
es Adolfo Castañón de los que se
dejan envolver por la versión de que
la mezcla empieza con la invasión
española. En su excelente "Tránsito
de la cocma mexicana en su historia",
al referirse al libro de Sophie D. Cae,
Las primeras coanas de América, destaca
cómo e&amp;tJ investigadora "remonta
la historia de la cocma americana
a varios miles de años antes de la
conquista y de hecho desmiente
a través de vestigios alimentarios
la idea o más bien el espejismo del
aislamiento proverbial entre las
primitivas culturas americanas."
Sin exabruptos, con la gentileza que
le caracteriza, el autor de Grano de saly
otros cristales va poniendo al descubierto
este y otros elementos que muestran la
discriminación de que han sido objeto
las culturas indígenas. Culturas que no
han creado una cocina que "deriva del
hambre", como sostiene al autor, pues
a cüferencia de otros grupos culturales,
gracias a sus profundos vínculos con
la naturaleza y creatividad, comierten
los alimentos de recolección, caza y
pesca. en lo que Castañón llama, y alú
sí estarnos de acuerdo, una "elaooración
de segundo grado" Es esa cualidad
que lleva a escribir a Diana Kennedy,
también citada por él, que la cocina
mexicana fue desde sus orígenes "una
cocina campesina elevada al niYel de un
arte sofisticado".
Es esa cocina que "supone una
gramática inventiva y una sintaxis
creadora de los elementos básicos
-maíz, frijol, chile, tomate, agave,
chocolate- que serían como las
vocales de un discurso en permanente
transformación y adaptación.n De esta

83

afirrnacióo. es ¡-Jrueba contundentt.,
por ejemplo, la recopilación de más
de 600 preparaciones hechas con base
en maíz que se hizo como parte de
las actividades que acompañaron la
t'.A'püSición promO\ida por Guillermo
Bonfil Batalla en el Museo Nacional
de Culturas Populares: "'El ma z.
fundamento de la cultura popular
mexicana", cuyos ecos siguen
vigentes. Y también el repertorio
de más de 300 tamales que logró
Guadalupe Pérez San Vicente,
una de las primeras investigadoras
mexicanas que entendió la comida
como elemento fundamental de
nuestra historia.
Esta cocina campesina mantuvo
"vivas y a salvo", escribe Castañón,
"como en una suerte de invernadero
o bioterio, numerosas prácticas
de cocina y recolección gracias
en buena medida, al racismo y "
clasísmo que vieron durante mucho
tiempo -y hasta bien entrado el
siglo XIX- por encima del hombro
a los indumentos nacionales básicos
como el maíz, el chile, el pulque, el
frijol, el tomate, fundamentales en la
configuración no sólo de una dieta
trans-regional sino de la identidad
misma de la república."
Añadiríamos que es este mismo
racismo el que ha hecho creer, incluso
a 4,crunos investigadores, que la cocina
mexicana de la época colonial es la que
se encuentra en los pocos recetarios del
siglo XVIII que conocemos, cuando la
cocina ahí representada corresponde
apenas a los hogares de clase media y
alta criollos o españoles, pues entre los
míllones de indios que sobrevi,ieron,
se seguía comiendo igual que antes
de la invasión. Fueron ellos quienes
preservaron y enriquecieron las
variedades de maíces, frijoles, calabazas,
nopales, magueyes y amarantos que
permitieron esa emergencia que hoy,

�comida con jabalí desata las mil un
gracias al nacionalismo que acompañó y sin maseca, hay que peregrinar
reflexiones. O tal \'eZ el tema de que
al movimiento revolucionario, ya por las tortillerias, muchas veces
los mexicanos comemos al aire libre
tiene perrniso de estar "en las mejores descuidadas y humildes, como una
"No porque practiquemos ese arte del
mesas", para usar un término presente prueba más de que se les ningunea.
Y sm embargo, tal como afirma boy-scout gastronómico que ilustra el
en el Nuevo cocinero mc:dcano en Jorma di.:
pie-,tic, sino porque la sangre o la bolsa
diccionario, uno de }o.&lt;, mejores del siglo Castañón, se "encuentra patria donde
nos llevan a comer en los mercados,
XIX. En palabras de Castañón "La hay tortillas". Tortillas de maíz, esa
de píe, sentados en un banco o en una
cocina mexicana tendría que esperar planta "deificada y simbólicamente
caja; a consumir antojos en las carpas,
el siglo XX y la Revolución me.xicana inscrita en el panteón religioso
en los puestos, en los tendidos,
para afirmarse con dignidad como prehispánico." Masa de maíz con
alrededor de los braseros. Entre
parte de la soberanía y de la clifusión la que se hicieron "los brazos y las
semana, comemos tortas en las calles;
cultural entendida en la acepción piernas del hombre." ~faiz del que
se hacen los muy diversos tamales sábados y domingos salimos a comer
antropológica."
tacos a la orilla de las carreteras -y
En la conquista, afirma, "chocaron que muestran una vez más las
no siempre por falta de morralla."
no sólo las armas y los escudos, se variantes regionales. Tartilla que
Muchos son, en fin, los temas de
enfrentaron también las ollas y las es "cuchara y alimento, servilleta y
estas
páginas, y muchos también
cazuelas, las cucharas de palo y las \'ianda, relleno y plato"; tortilla "que
los méritos y los motivos de goce
de hierro, los metates y los morteros, sugiere en su pensamiento circular
que trae este libro. Destacaría
el maíz y el trigo, la carne de cerdo, que para el díente mexicano se da
quizá entre codos, la pasión de
la de res, las de perro, iguana y, ay, una consagración feliz, una alianz,,
Adolfo Castañón por la cocina y su
la humana, el chile y las especias, inol\'ídablc entre los fines y los
reconocimiento cabal de que forma
el pulque... y el vino, b leche y el medios que hace del instrumento:
parte entrañable de la cultura.
chocolate." fae choque está presente indumento."
Pero quedan muchos temas en Es pues este libro de ensayos con
aun, como bien lo demuestra Jeffrey
su recetario como aperitiYo, una
M. Pilcher en su libro Vivan los el tintero. Uno es el de considerar
tamales. La comida y la construcción de que existe una cocina mexicana inmejorable oportunidad para seguir
por los caminos de las filosofías de
la identidad mexicana. Y como señala cuando, como se pregunta Adolfo,
cocina, que dijera sor Juana, y de la
Adolfo Castañón con sensibilidad esta designación puede ser "un
y tino, lo muestra el nuevo y abuso conceptual que permite metafísica de las costumbres, que él
mismo menciona, pues a los largo de
violento ataque ejercido contra el cubrir con fáciles etiquetas una
estas páginas se demuestra la gran
maíz, por parte de las empresas realidad multiforme y proteica."
relevancia de lo cotidiano, de los
trasnacíonaks de biotecnología, Otro, el de los paralelismos entre
que con la introducción de semillas la cocina mexicana y la francesa, fogones, de la identidad
genéticamente modificadas o como "el talante poderosamente
Cristina Barros
transgénicas buscan apoderarse de regional, católico y familiar de
ambas cocinas; el laberinto de los
los alimentos básicos del mundo.
Este mundo nuestro, estos compadrazgos y de las haciendas
tiempos nuestros, en los que como familiares y regionales que se
escribe Adolfo 'llo sólo no sabemos lo entreYera en el banquete, sus
que estamos comiendo -ignorarnos recetas y bastimentos, la institución
también como llamarlo." lJn tiempo de la comida corrida, del maiu du
en que, de acuerdo con algún estudio jour o la incorregible perseverancia
antropológico, tenemos cada vez más de la jerarquía que reserva ciertos
prevención frente a lo que comemos alimentos y bebidas a quienes la
porque nos queda muy lejos la manera doble predestinación del gusto y de
en que se produce el alimento. Ahora la cuna ha señalado con su lengua
desconfiamos hasta de la tortilla; para inescrutable."
O la manera en que una memorable
comprar una sabrosa, bien hecha

84

ediciones~

el naranjQJ
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~-~

a la Lectura

RESEW DE UBROS -INFANTILES POR JAVIER MUMCUIA

TfruLOI El corazóny la botella
AUTORI OliverJeffers
IDITOIUALI ,-;ondo de Cultura Económica

Alloi .xlu

A

unque ~arezca increíble,
hay quienes consideran
a los niños incapaces de
interpretar los textos literarios
y, por tanto, la Yída. Los infantes
serian, pues, una suerte de adultos
subdesarrollados, en espera de crecer
para ser capaces de darles sentido al
mundo que los rodea. En su artículo
"La literatura infantil no ha existido
nunca", un tal Jesús G. Maestro afinna
que la literatura, "sí es 'infantil', no es

literatura", ya que ella constituye "un
complejo sistema de ideas que
resultará ilegible e inasequible
para una inteligencia infantil (-.),
por muy desarrollad, que se encuentre~.
No me extrañaría que esta persona
espere de los lectores que, como sus
fervorosos disdpulos (espero que sean
muy pocos), celebren sus presuntos
hallazgos.
Considero respetable el hecho de
cuestionar la pertinencia del adjetiYo

85

"rnfantil" aplicado a la literatura.
Si bien hay toda una tradición de
textos literarios dirigidos a los niños,
cuyos relatos mcorporan mquietudes
propias de su edad y están escritos
con un lenguaJe accesible a ellos,
esos libros pueden ser disfrutados e
mterpretados con provecho también
por adult05 sin prejuicios, del mismo
modo que éstos disfrutan y sacan
provecho a ficciones y poemas
dirigidos a adultos que optan por
la sunplícidad en la expresión y el
contenido, sin sacrificar hondura por
ello. Lo que me parece inconcebible es
que un texto discriminatorio y lerdo
que prácticamente trata de idiotas
a los niños pueda hacerse pasar por
crítica literaria.
Hablemos o no de literatura
infantil, resulta estúpido subestimar
la mrcligencía de los niños, de cuyo
desarrollo cognitivo el tal Maestro no
tiene la menor idea. No es necesario
'
por lo demás, ser un psicólocro
o '
sino que basta apenas un poco de
observación par-a enterarse de que los
niños son muy capaces de leer tC}.1:0s
literarios, hacer inferencias sobr(.
ellos en el proceso de la lectura
finalmente, mterpretarlos. Cualquier
maestro de escuela, cualquier madre
o padre de familia que guste de 1
lectura podña darnos testimonio dL
ello.
Por fortuna, a los niños les tiene
sin cuidado que los desdeñen
como lectores: ellos siguen
leyendo ficciones que estimulan
su inteligencia e imaginación, y
enriquecen su lenguaje. Ficciones
como este álbum ilustrado de Oliver
Jeffers (Irlanda del Norte, 1977) de
nombre El corazón y la botella, editado
en fechas recientes por el Fondo dt
Cultura Económica.
La protagonista de esta histona
es una niña muy curiosa que quiere

�saberlo todo de todo y ama hacer
descubrimientos. Cno de ellos le
cambiará la vida: el de un sillón vacío
en la sala de su casa. A partir de
entonces, la ruña se siente insegura
y decide poner su corazón a buen
resguardo. ¿Qué mejor lugar que
una gruesa botella de vidrio para
un corazón delicado? Sin embargo,
el tiempo revelará a su dueña que la
suya quizá no haya sido la mejor de
las ideas.
Como vemos, esta obra ofrece una
visión poética del mundo: nada en ella
es literal, sino sugerido, presentado
a través de sencillas metáforas que
el lector deberá desentrañar. El
hecho desencadenante del conflicto,
por ejemplo, nunca se explica
literalmente: se llega a él a través de
i.nferencias, se percibe a través de una
ausencia significativa. Cn acierto del
libro es que en él la moraleja nunca
queda explícita: es bastante clara,
pero será labor del lector extraerla.
Tarnpoco cae el autor en la tentación
de hacer juicios sobre sus personajes:
se linúta a presentarlos y deja el resto
en manos de quienes leen.
8 asombro ante las maravillas del
mundo, la pérdida de la inocencia,
la fragilidad y la autoprotección son
algunos de los temas de este libro en
el que, como en toda obra literaria,
las ideas no aparecen desnudas,
sino que se encarnan en historias, en
personajes capaces de mover nuestra
sensibilidad además de nuestra
inteligencia.
El conciso texto y las sencillas
imágenes, despojadas de adornos
innecesarios, se conjugan en El corazón
y la botella para ofrecemos una historia
que, si bien no es compleja, es capaz
de tocar esas fibras nuestras en las
que no se distingue la razón de la
pasión ni el análisis de la intuición.

literatura
educaciónY
EH LA FICCIÓN

INFANTIL
TÍTULO: · re-Croe mla escuela de los esqudcntos
AUTOR: Stéphane Levallois
EDITORIAL: Ubros dclZorro Ro·o

.AliíO: 2009
n su artículo "¿Cenicienta
de la educaciónr, publicado
en 1999, la escritora uruguaya
Magdalena Helguera comparte
su creencia de que la literatura
no debe ser juzgada por sus
valores pedagógicos, sino por
sus valores estéticos. Además,
Helguera denuncia la intromisión
del autor en los libros para chicos
como un recurso de un adulto que
use cree en la obligación, desde su
inmensa sabiduría, de aproYechar
cualquier ocasión para enseñar
algo al ignorante niño y de llevarlo
de la mano por el camino que cree
mejor".
Por su parte, María Clemencia
Venegas, Margarita Muñoz y Lms
Daría Bernal, en su texto ''Vicios más
corrientes de la literatura infantil",
publicado en 1995, afirman: "Si
utilizarnos la literatura infantil para
continuar torpedeando al lector
con cargas informativas, acabamos
no sólo ahogándolo con datos, sino
mermándole sus posibilidades
naturales de investigación al alejarlo,
por cansancio, del hábito de la
lectura".
Considero acertadas las posturas
de estos autores. Sin duda, resultan
chocantes esos libros de ficción
dedicados a los niños en los qu~ antes
que divertirlos o emocionarlos, es
notorio el propósito de imponerles
normas de conducta, corno si la

I

86

literatura fuera un pretexto para
ordenarle a los pequeños cómo deben
ser según los parámetros sociales del
autor y no un fin en sí misma.
Sin embargo, me parece que existen
también libros infantiles que, sin
sacrificar el atractivo de su historia,
sin intervenciones inoportunas del
autor, sensibilizan a su pequeño lector
respecto de asuntos cruciales como el
respeto a los otros y sus diferencias, así
como, incluso, del cuidado del medio
ambiente.
Este último tema es central en, por
ejemplo, El dedo mágico de Roald Dahl.
En esta historia del gran autor galés,
una familia de inmcxlerados cazadores
de animales son convertidos en pájaros
por el dedo de una niña harta de sus
excesos. De este modo, esta familia
tomará el lugar de sus víctimas y quizá
conseguirá, de ese modo, la empatía
antes ausente. A pesar de que el libro
tiene moraleja, intenta enseñar algo
a sus lectores, en ningún momento
sacrifica el interés de su historia o
interrumpe a través de una voz auroral
para explicarle al niño lo que él mismo
debe sacar por conclusión. Además, el
hecho fantástico de que la narradoraprotagonista tenga la capacidad de
convertir en animales a quienes apunta
con su dedo tiene atractivo propio.
En su cuento "El caballo que no
sabía relinchar", la escritora argentina
Griselda Garnbaro presenta como
protagonista a un caballo que, en

vez de r Lic. ·ar, imita los sonidos inr, 1tJe., que tienen como único fin I en el manga japonés -la primera en
caracteristicos de una gran cantidad de deleitar a su lector con una historia I español segun se lee en la publicidad
animales. Si al principio esto le ocasioru poderosa y adictiva que les muestre, sobre el libro- va mucho más allá del
problemas, después, con ayuda de sin necesidad de explicaciones, ganchocomercialquesignificalafusión
algún amigo sabio, se dará cuenta de la capacidad de la literatura para de dos géneros de gran consumo. Esta
que lo suyo, más que un defecto, es procuramos emociones y el acceso a es una obra que cumple en dos frent~s.
un talento. El tema de este relato -el e.\.perienaas distintas; pero tarnbien es por un lado, tiene el grado de miste-i
respeto a las diferencias- no parece legíamo que existan otra clase ele libros y aventura necesarios para mantener
forzado, smo que está encarnado en que., sin5acnficar la diversión, imitan al ~ asu lector hasta su úlama r,ágina,
la histona ID1Sma que se nos narra, diálogo y ala reflexión sobre nuestras yPJrotro aborda ruestiones escnaales y
sin que el narrador deba mtervenir taras y la convivencia con los otros, a siempre \'Ígentes como h intolerancia y
para e.\.plicarnos qué qU1SO decir Las este clase pertenece Croe Croe en la escuela los prejuicios, pero nunca de una manera
conclusione,,, pues, aunque sencillas, delosesquelitos.
_____ panfletaria,sinoencamadosestostemas
deberá aportarlas el lector.
en una histona que seduce y conmueve.
El libro que ahora me ocupa, Croe
Que revela,
1
Croe en la escuela de los esqudetitos, también
además e 1

I

nene como su tema central el respeto
a la di\'ersidad. Publicado PJr pnmera
, ez en Francia en 2008 y reeditado por
la estupenda editorial española Libros
del Zorro Rojo en 2009, este álbum
carece casi por completo de palabras.
Son las imágenes las encargadas de
darnos a conocer su historia: Croe
Croe es un esquelelito infeliz, ya que,
a diferencia de sus compañeros de
escuela, que tienen el cráneo blanco,
él lo tiene rojo, lo que provoca toda
clase de burlas y rechazos. Croe Croe
se siente muy solo e incluso tiene
pesadillas en las que sus compañeros
le hacen cosas horribles. La situación
cambiará del todo cuando Croe Croe,
junto al resto de su clase., se dé cuenta
de que., en ocasiones, ser chferente tiene
sus ventaias.
1
Sm necesidad de e.xplicaciones,
este pequeño libro con ilustraciones
sencillas, a dos tintas, apela a la
imaginación del lector al presentarle
personajes muertos que, sin embargo,
tlenen conflictos muy parecidos a
los nuestros. Este apartarse de la
cotidianeidad pero sin renunciar a ella
-ámbito sobrenatural, tema siempre
vigente Y, por desgracia, común- lo
vuel\'eespecialmenteatrayente.
Son válidos Yencomiables los libros

El viaje a la ficción de

;,oder d~ la
nn.aginación y
Tfru
1a creatividad
LO: Sho-shany la Dama Oaaira en la ,ida de los
AUTORA: Eve Gil
EDffORIAL: Suma de Letras seres humanos.
Murasaki'
.Atl0: 2009
Fujita es la
encargada
~ia.::~~~::.:_~!
de narrarnos
esta historia
n su artículo "Vejamen de la plagada de referencias a la cultura y
'
narrativa dificil", publicado literatura japonesas. Su verdade-~
en 1994 y luego recogido nombre es Violenta Monsalve, pero 11
en su libro Las caricaturas me hacen sería justo recordarl.1 asL ya que ella s-llorar, Enrique Serna combate el , siente y PJr lo tanto es muy Murasaki
prejuicm -malditos prejmcfos- Fuj1ta, por lo cual no mmlta apropiado
de que :a gran literatura está reñida llamarla con otro nombre.
con el gran público. I uego de citar
La narradora, quien almicio del libro
los casos, entre otros, de Kundera, tiene 21 años y es la creadora de uno de
Vargas uosa y García Márquez 1oc; animes mas exitosos, Sho--Shan Z, se
como autores fáciles de leer porque remonta 10 años atrás para narrarnos
use han echado encima la enorme unmaclentequecarnbiañaclrumbode
dificultad de contar sus histonas su vida y el de su familia: a su pequeña
en un lenguaje transparente y hermana Lu, o Cho, que entonces tiene
preciso", Serna agrega. "Para el 4 años y padece una clase de aunsmo
fabulador nato, el lenguaje nunca que 1IDpide la empatía con los demás
ec. un fin, pero sí un mstrumento de llamado Síndrome de Aspergen, la
precisión".
c1cusan de haber matado a uno de sus
Leyendo Sho--shan y la Dama Oscura, la compañeros de escuela.
más reciente novela de Fve Gil, uno no
Este es el detonante que hace
puedesinodarlelarazónaSerna.Hayque a\'anzar la trama por cammos tar
decirde una· -ez 71.le esta novelamsp.rrada atrayentes corno insospechados. De

Murasaki Fujita

1

87

�de terrorismo, los cuentos infantiles de j anómalos y los rechaza: a Murasaki,
pronto varios misterios irrumpen
reclamando la atención del lector: 1 Dama tienen como protagonistas a sus I por su aspecto de china; a Cho, por el
¿cómo ocurrió la muerte de Toto, propias hijas, Murasaki y Cho, aunque síndrome que padece; a Dama, por su
el compañero de Cho? LCuál es la en sus relatos no sean hermanas sino ernpeñodevivirasusanchas,asurniendo
verdadera identidad de Dama, la amigas -deseo profundo de Dama: como propia la cultura y forma de vida
excéntrica madre de ~1urasakí y Cho, que e.xista comunicación y afecto entre japonesas; y a Luis Monsalve, esposo y
padre,porteneresaf.arnilia ''rara".
creadora a su vez de cuentos infantiles? sus hijas.
Es difícil diferenciar los planos
En la novela que Murasaki Fujita
¿En qué acabará el lío legal en el que la
familia se mete a raíz de la muerte del planteados como "real" y "ficticio" escribe, la misma que nosotros leernos
dentro del libro. Conforme avanzan firmada por Eve Gil, tanto ella como
pequeño Toto?
No muy avanzada la novela se páginas, el límite entre ambas su hermana y su madre cuentan con
nos hace, además, una revelación dimensiones se va vohiendo cada vez superpoderes con los cuales defenderse
importante que creo poder revelar más tenue, de modo que los hechos de las canalladas del mundo. Además,
sin arruinar el interés del argumento: más fantásticos, como mctan1orfosis Cho se traslada deun mundo ingrato y
tanto Murasaki como Cho y Dama de seres humanos en mariposas o en pedestre que no la entiende a un mundo
no son completamente humanas, sólo 1 series animadas, nos van resultando ficticio donde es capaz de comunicarse
una mitad; la otra corresponde a su verosímiles, aceptables en el sutil sin problemas y realizar las hazañas
mundo planteado por la autora.
mas grandes.También está sugerida la
naturaleza como seres de ficción.
\;no de los postulados básicos del idea de que, por medio de la ficción, se
Esta novela de apariencia tan
sencilla, que seguramente hará libro es, según mi opinión, el poder de puede convocar nuevamente a la vida
y está haciendo las delicias de la ficción para enriquecer nuestra \ida a seres que ya han cruzado su frontera.
jóvenes no habituados a la lectura, ydesagraviarnosdelasofensasqueella ¿Qué importa saber dónde q~eda
plantea sin embargo una situación 1 nos inflige. A pesar de que en su serie la frontera entre realidad y fantasía
narrativa complicada por su grado de animada ~turakami Fujita cuente una cuando la imaginación nos ayuda a
indeterminación. Como ya he dicho, historia terrible, es gracias a ella que sobrellevar las penurias cotidianas de
tanto Murasaki como Dama son le da sentido y orden a esos eventos la \'ida real?
creadoras, una de animes y manga, funestos que ocurrieron en su vida, 1 Quesuenealugarcomún,quesuene,
pero Sho,shan y la Dama Oscura es sobre
la otra de cuentos infantiles. Las dejándola confusa y quebrada.
Sin importar si lo que nos cuenta en la todo una novela conmovedora e intensa
creaciones de ambas se confunden con
la historia presunta y trágicamente novcla como retl haya ocurrido re-almente a la que le deseo que, como los libros
real que les ocurre: mientras que Sho o haga parte de su imaginación, de sus de Rowling, gane más y más lectores
Shan Z cuenta la historia de una niña de recuerdos inventados, al narrarlo se ha para la literatura, tenga todo el éxito
4 años catalogada como criminal a la tomado venganza contra la vida real, que merece.
que se busca encerrar en una cárcel de en la que tanto ella corno su familia se
alta seguridad hasta que sea mayor de 1 encuentran indefensos ante los embates
edad y de su madre Dama, sospechosa de una sociedad que los cataloga como

I

I

I

Colegio Civil
Centro Cultural Universitario
Arte, Cultura y tradición

tluANL &amp;~
UNIVERSIDAD Alll'ÓNOMA DE NUEVO LEÓN

•

Coleg!o C!v!I Centro Cultural Universitario
Coleg_10 C1v1_I s/n, entre Washington y 5 de Mayo Monterrey N L
Estac1onam1ento bajo la Explanda Colegio Civil.'
' . .

COLEGIO CIVIL
CealroCUhunl Umv&lt;11i11rio1UANL

•

�AUTORES

AUTORII

Yicna MIIHli IMNUI (Monterrey, 1972) Doctor
en literatura hispanoamericana por la Universidad
de Chile. En 2005 obtuvo la edición 17 del Certamen
Nacional de Ensayo "Alfonso Reyes". Sus libros más
recientes son De la amistad literaria (Ensayo sobre la
genealogía de una amistad: Alfonso Reyes Pedro Henríquez
Ura1a, 1906-1914) (2006), El reino de lo posible (2008) y
Literatura y globalización (2008).

ANTONIO CRAMANS (ciudad de México). Se ha

desempeñado como investigador, recopilador y
redactor para el Conafe. Recientemente ha publicado
Poemas de juguete 1 y 2, Canciones para llamar al sumo (libro
y fonograma), El rey que se equivocó de cuento y Éste era un
lápiz. Entre sus reconocimientos se encuentran el Premio
Nacional de Cuento "Tiempo de Niños" (1985), el Premio
Nacional de Poesia para Niños "Narciso Mendoza" (1999)
y el Premio Nacional de Canción para Niños (2002).

CRISTINA ■ARROS. Es investigadora de la cocina

rradicional mexicana. Publica con Marco Buen.rostro
la columna "ltacate" en La Jornada. En 2008 apareció
Los libros de la cocina mexicana, libro de su autoria
publicado por la Dirección General de Publicaciones
de Conaculta.
MARfA HP■R6M (ciudad de México, 1964). Su

poemario Tigres de la otra noche obtuvo el Premio
Hispanoamericano de Poesia para Niños 2005,
otorgado por la Fundación para las Letras Mexicanas y
el FCE. Ha publicado, entre otros, los libros para niños
y jóvenes Copo de algodón (2010), Berenice la sirena (2010),
Mi abuelo Moctezuma (2009), Sibila (2006), El disco dd
cielo (2006), Aires de Don Aire (2007) y Sombra/una
(2007).

■ÁR■Ali IACO■S (ciudad de México, 1947). Es
ensayista, narradora y traductora. Su novela Las
hojas muertas mereció el Premio Xavier Villaurrutia
en 1987. En 1992 publicó su Antología dd cuento triste
en colaboración con Augusto Monterroso. Desde
diciembre de 1993 colabora en el periódico La Jornada.
LIOMAa•• ICLISIAI. Médico psiquiatra. Ha

publicado, entre otros títulos, Cultura, religión y sociedad
en d fin del milenio (2000), La alienación, tragedia de la
voluntad de poder (2003), Psicología de la voluntad de poder
(2003), La cultura contemporánea y sus valores (2007) y La
religión bajo sospecha (2010).
AMALfA MILCAR (Buenos Aires, 1979). Licenciada

en letras por la Universidad de Buenos Aires. Es
periodista especializada en literatura y artes escénicas.
MTI•CAD4 (Monterrey, 1973). Desde 1996 ha realizado
Sus artículos son publicados en medios de México,
más de 50 exposiciones individuales y colectivas en
Argentina, Uruguay, Ecuador y España. Edita las
distintas entidades de México, y en otros paises como
revistas Justa y RevistaDCO-Danza, Cuerpo, Obsesión.
Estados Unidos, China y Argelia. En 2005 obtuvo el
Premio de Adquisición de la edición número 25 de la
fli•D MlftR•COIA• (Bremen, Alemania, 1950).
Reseña de la Plástica Nuevoleonesa. También ha sido
Ensayista y crítica literaria. Estudió letras, teatro y
seleccionado en la N Bienal Nacional de Artes Visuales
ciencias políticas en la Universidad libre de Berlin y en
de Yucatán; en el Concurso BID de Pintura Joven en
la Universidad de Bremen. Es doctora en letras. Desde
México; en la 2da. Bienal Nacional de Pintura Miradas, y
2002 trabaja como redactora en la revista Literaturen. Es
en la Bienal de Arte Posmoderno de Córdoba.
autora de numerosos ensayos y de la biografía Einmal
muft das Fest ja kommen: Eine rcifte zu Ingeborg Bachmann
■11a1 CAllli■ Promotora cultural desde hace casi
10 años. Desde el 2003 se ha dedicado a desarrollar (2008).
el proyecto letrasminusculas para investigar y difundir
la literatura infantil, impartiendo talleres de lectura
y escritura para niños y adolescentes. Ha recibido en
dos ocasiones, en el 2004 y el 2009, la beca Financiarte,
otorgada por el Consejo para la Cultura y las Artes de
Nuevo León.

en 2000-2001 y 2005-2006. Ganó el Premio Nacional Círculo de Eranos (2007) y Travesti, con la cual obtuvo, en
de Poesia Clemencia Isaura 2010 por su libro de el 2009, el Premio Binacional de Novela Joven Frontera
poemas Memoria de marzo.
de palabras / Border of Words.
IAYl~MaMCafA (Hermosillo, 1983). Es papá de Marcela

y escntor. Becario del Fondo Estatal para la Cultura las
Artes de Sonora en dos ocasiones. Ganador del Conc~
del Libro Son.orense 2006, género cuento. Becario
del Summer Seminar 2006 de la Fundación M
G' dinelli
.
empo
iar
. , realizado en Resistencia, Chaco, Argentina.
Ha publicado los libros de cuento Gentario (2006) y
Mascarada (2007). Modales de mi piel, su tercer cuentario
será publicado este 2010 por la editorialJus.
'

Cil_Rllli . .,..•••• (Monterrey, 1973). Es autora

del ~bro de cuentos Tiempos de arcilla y de tres libros
de literatura infantil. Su libro de cuentos Ciudad mía
obtuvo el primer premio en el Concurso Internacional
de Cuento convocado por la Universidad Externad d
C~lombia (1~96), y su cuento "Ven por chile y sal~, e~
pnmer preIDio en el Concurso Literario organizado por
la Deutsche Welle de Alemania (1995).
Y ~ UL41AR (San Nicolás de los Garza, 1980).

• • ~ ANTONIO Pilli (León, 1965). Narrador

y ensay¡sta. Por el relato breve Nadie los vio salir ganó el
Premi~ de Cuento Juan Rulfo 2000. Fue becario de la
John S~on Guggenheim Memorial Foundation en 2001
Ydel SIStema Nacional de Creadores de Arte.

~1cenc_1ada en letras españolas por la UANL Ha
IIDpart~.do talleres literarios en la Dirección de Cultura
Infantil y la Dirección de Culturas Populares de
Conarte. En el año 2008 obtuvo la beca del Foneca en
1~ catego~a de j_óvenes creadores por un proyecto de
literatura infantil titulado "El espejito".

MAlll_MA NRCIW (~uenos_ Aires, 1978). Narradora y

ensayista. Curso estudios de historia en la Universidad de IOIII :4":"°MIO lüHtAI (Monterrey, 1977). Traductor
Buenos Aires y actualmente se desempeña como editora y penodista. Fue editor de la página cultural Lectofilia
Colabora en el suplemento Laberinto del diari M'I . .
D' .. l
o 1 en10. y d~ ~uplemento infantil El Cachetón. Es coautor del

m~? a revist~ Lanzallamas durante 2003. En 2008,

audiolibro de viajes Eine akustische Rcise über die Halbinsd
pamcrpó en el Primer Festival de Jóvenes Narradores en Yucatánzwischen Cozumd und Campeche (se publicará en
La Habana, Cuba. Ha publicado el libro de cuentos De la octubre de 2010 en la editorial alemana Geophon)
noche rota (2009).
Reside en Berlin.
·

•_•n~..-o N~llTA uus■ (Caracas, Venezuela, 19?5).
Licencrado enfilosofia por la Universidad Católica Andrés
Bello de Venezuela. Profesor del máster de promoción de
la lectura de la Fundación FGSR-Universidad de Alcalá
~ Henares, del máster en libros y literatura para niños y
Jóv~es de la Universidad Autónoma de Barcelona-Banco
d~ Lib~ y del máster lecturas, libros y lectores infantiles
y ~veniles de la Universidad de Zaragoza. Actualmente
dirige las secciones de educación y literatura inf til
'enil la·
an y
JUV en reVISta Educación y biblioteca.

FRANCISCO Mili SÁMC■D. Poeta y ensayista. Es

CARLOS RIYIS Á..-1u (Torreón, Coahuila. 1976)

autor de Mar en sombra (2005), Defensa de la demora
(2009) y La bitácora y un día más (2010). Es miembro del
consejo editorial de la revista Literal. Ha sido becario
del Fondo estatal para la Cultura y las Artes de Sin.aloa

Ha publicado, entre otros, los poemarios Habitar l~
transparencia (2003), el libro de poesia infantil Aprendiz
de volador (2003), Claridad en sombra (2004) y Una llaga
en d rostro dd tiempo (2007), además de las novelas El

l~alRA IÁNC■II TAPIA (1974). Maestra en artes

VISUales con_especialidad en difusión cultural por la UANL
C~ un diplomado en tasación y compra de arte en el
~ntuto _su~or de Artes de Madrid Ha colaborado con
diversas
.
.msntuciones en el diseño de programas de arte
mternacronal Actualmente es coordinadora de
públicos del Departamento de educación del M ~ r :
Contemporáneo de Monterrey.

• ~ TOaau. Licenciado en música y composición
onentado a la educación. Siendo profesor universitario
completa ~ grado de maestría en artes por la UANL
con una tesis sobre las relaciones entre la creatividad, el
arte y la enseñanza. Actualmente es candidato a doctor
por la Universidad Complutense y la Universidad
Autónoma de Madrid

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